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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - - - -Title: Comentario del coronel Francisco Verdugo, de la guerra de Frisia - en xiv años que fue gobernador y capitan general de aquel - estado y ejercito por el rey don Felipe II, nuestro - sen{~COMBINING TILDE~}or - -Author: Francisco Verdugo - -Release Date: November 22, 2015 [EBook #50526] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMENTARIO DEL CORONEL *** - - - - -Produced by Giovanni Fini, Josep Cols Canals and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - - - COLECCION - - DE - - LIBROS ESPAÑOLES - - RAROS Ó CURIOSOS. - - TOMO SEGUNDO. - - - - - COMENTARIO - - DEL CORONEL - - FRANCISCO VERDUGO, - - DE LA GUERRA DE FRISIA, - - _EN XIV AÑOS QUE FUÉ - Gobernador y Capitan general de aquel Estado - y Ejército por el Rey Don Felipe II, Nuestro Señor_ - -[Illustration] - - MADRID, - IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA, - calle del Duque de Osuna, núm. 3. - - 1872. - - - - -ADVERTENCIA PRELIMINAR. - - -Hasta tal punto era desconocida de casi todos nuestros bibliógrafos -la obra que publicamos hoy en nuestra coleccion, que uno de los -más distinguidos, el colector de los _Historiadores de Sucesos -particulares_[1], se lamentaba de que quizá se hubiesen perdido por -completo las Relaciones que manuscritas dejó el coronel Verdugo -sobre la guerra de Frisia, y sólo hubiese llegado hasta nosotros la -traduccion que en italiano publicó Fracheta[2], libro tambien muy -raro, y el solo conocido ademas de la obra manuscrita que se conservaba -en alguna que otra biblioteca; por fortuna no era así, y debemos al -autor de _La Lena_[3], amigo y servidor de Verdugo, el que la obra de -éste, tal como él mismo la escribió, se publicase en Nápoles, salvando -así del olvido un libro que ciertamente no lo merece. Pero sea por -haberse publicado fuera de España, ó por otras causas que ignoramos, -el hecho es que la obra se habia hecho rarísima, hasta el punto de que -todas nuestras investigaciones desde que tuvimos conocimiento de que -existia, sólo dieron por resultado el de encontrar entre los libros -que componen la rica biblioteca del Marqués de la Romana, hoy del -Ministerio de Fomento, dos ejemplares, uno de ellos, no sólo completo y -bien conservado, sino que ademas reune el mérito de estar encuadernado -perfectamente en Valencia por Vicente Beneito; el otro, aunque -completo, no está en buen estado, y como, segun se nos asegura, falta -alguna hoja al que posee el Sr. Fernandez San Roman, de aquí el que -perdidos ó inutilizados los dos primeros, que nos han servido para esta -reimpresion, hubiera sido imposible reproducir íntegro el libro que hoy -publicamos, á no haber tenido la fortuna de que hubiese aparecido otro -ejemplar, cuya existencia ignoramos. - -Hubieramos deseado tener á la vista las Relaciones manuscritas que con -su generosidad acostumbrada nos fueron ofrecidas por su dueño, el Sr. -Don Pascual de Gayángos, pero que estando en poder de otra persona, -no hemos podido ver; sentimos este contratiempo, que, si bien en nada -afecta á la edicion, en la que necesariamente teniamos que seguir el -texto impreso publicado por Velazquez de Velasco, nos priva de dar una -noticia de ellas y de saber si son copia del _Comentario de Verdugo_ -ú otra obra distinta; en cambio van como apéndice algunos documentos -que creemos verán con gusto nuestros lectores; son éstos: dos cartas -escritas por Verdugo á los soldados españoles amotinados, del tercio -del Maestre de Campo Francisco Valdés, otras várias dirigidas á él por -D. Luis de Requesens y Zúñiga, Comendador mayor de Castilla, Gobernador -y Capitan general de aquellos Estados, y una noticia de los pueblos de -Holanda en que estaban alojadas nuestras tropas en aquel tiempo: entre -estos documentos se encontraba uno que, áun cuando no tenga relacion -directa con Verdugo ni con lo sucedido en los Países Bajos, nos ha -parecido conveniente publicar; está escrito, al parecer, en Nápoles, y -trátase en él de la mejora de la disciplina de la infantería española, -y como de esto se quejase ya Verdugo en su _Comentario_, no creemos sea -inutil darlo á luz. Todos estos documentos, así como otros muchos de -gran valor é importancia histórica, pertenecen á un amigo nuestro, que -todos los ha puesto á nuestra disposicion, pero cuya excesiva modestia -nos impide revelar su nombre. Tambien acompañan á este volúmen la -reproduccion por medio de la foto-litografia de la portada del libro de -Verdugo, así como de su escudo y emblema, y copia de parte de la carta -inserta en la pág. 272. - -Del coronel Francisco Verdugo hay extensas noticias en todos nuestros -escritores y tambien en la mayor parte de los extranjeros que se han -ocupado de las guerras de Flándes[4]; trabajo digno sería de alguno -de nuestros literatos la biografía de uno de nuestros más ilustres -capitanes, que luchando con dos de los mejores generales de su tiempo, -Guillermo el Taciturno y Mauricio de Nassau, contra una poblacion, -en su mayoría protestante, sin dinero, sin tropas suficientes y sin -recursos, mantuvo la dominacion española en las apartadas regiones -de la Frisia; nosotros, sin tiempo y sin competencia para ello, nos -limitarémos á copiar á continuacion lo que de él escribe uno de sus -compañeros de armas[5], que con esto y lo que se contiene en la obra -que publicamos, hay lo bastante para tener una breve noticia de su -vida;—dice así: - -Fué el coronel Verdugo, natural de la villa de Talavera de la Reina, -hijo de padres nobles, aunque tan pobre, que en llegando á diez y nueve -años, con las primeras caxas que se tocaron en su patria, que fueron -las del capitan D. Bernardino de Ayala, natural de la dicha villa, -asento su plaza, y siguiendo su bandera, se halló en la presa de San -Quintin, donde empezó á mostrar sus aceros de suerte que mereció ocho -escudos de ventaja, en tiempo que se daban bien limitados. Con estos -buenos principios fué caminando adelante, hasta que madama de Parma, -cuando comenzaron las revueltas de los Estados, le mandó levantar -una compañía de valones en el regimiento del coronel Mondragon, con -lo cual fué descubriendo su valor tan aprisa, que muy presto obligó -á encomendarle todo lo más importante que se ofreció en aquellas -ocasiones. Llegado el Duque de Alba, le halló ya en tanta opinion, -que le nombró por Sargento mayor de todo el exército, cargo que hasta -allí no se habia visto en otro; y tras otros sucesos le mandó que se -encargarse del gobierno de la villa de Harlem, habiéndole nombrado -ántes por coronel de infantería valona; y cuando la pérdida del Conde -de Bosu, le encomendó la armada con título de Almirante. En las -ocasiones que se ofrecieron despues de llegado el Comendador mayor, -se señaló con tantas ventajas, que le obligó á que escribiese al Rey -la carta que hoy tienen sus herederos; en la cual dice que es de los -más aventajados capitanes que ha tenido la nacion española. Y despues -de la muerte del dicho Comendador mayor, se halló con su regimiento -cuando los amotinados de Alost ganaron á Ambéres, y tomó por prisionero -al Conde de Agamont y á un caballero frances que á él solo se quiso -rendir. Desde allí le mandaron ir al castillo de Breda, en los tiempos -más calamitosos que hubo en aquellas provincias hasta la llegada del -Sr. D. Juan, que al momento le envió á llamar, y le mandó ir á la villa -de Tiumbila para que con su regimiento asegurase aquellas fronteras, -hasta que poco ántes de la rota de Jubelurs le sacó, sirviéndose dél en -aquella jornada para que hiciese oficio de Maestro de Campo general, -y aunque tenía la mayor parte de su regimiento en Tiumbila, con la -otra le mandó que se encargase del castillo de Namur: y habiendo -nombrado el Rey por sucesor de su Alteza al Príncipe de Parma, le -escribió una carta en que se echa bien de ver el gran concepto que -hacia de su persona. Asentadas las paces con condicion que saliesen -los extranjeros, y que los que no fuesen naturales de los Estados no -pudiesen tener cargo ni gobierno en ellos, dió su regimiento al Conde -Octavio de Mansfelt, su cuñado, y queriéndole ceder tambien el gobierno -de Tiumbila, su Majestad ni el de Parma ni los mismos Estados no lo -consintieron, con que de allí á poco fué necesario mandarle levantar -nuevo regimiento y golpe de caballería para pasar á Frisa en socorro -de la ciudad de Gruninghen, adonde quedó por Gobernador por muerte del -Conde de Renemberg, y alcanzó las señaladas victorias que no han podido -ofuscar los émulos de nuestra nacion. Heme querido alargar más de lo -que acostumbro en escribir la vida de este capitan excelente, lastimado -del descuido que tantos autores modernos han tenido en publicar sus -cosas, ocupando mucho tiempo y papel en relatar las de otros, algunos -de ellos de todo punto inferiores en valor y fortuna. Tuvo este insigne -caballero elocuecia natural grandísima, y todas las partes que -para ser gran soldado y gran gobernador convenian: y solia decir de -ordinario que habia procurado siempre ser Francisco para los buenos, y -Verdugo para los malos. - -F. DEL V. J. S. R. - - - - - COMMENTARIO - DEL CORONEL - FRANCISCO - VERDVGO, - - De la guerra de Frisa: en xiiij. Años que fuè - Gobernador, y Capitan general, de - aquel Estado, y Exercito, por el - Rey D. Phelippe II. N. S. - - _Sacado à luz por_ - _D. Alfonso Velazquez de Velasco_ - - Dedicada A - - D. FRANCISCO IVAN - DE TORRES, - - Comendador de Museros, de la Orden - de San Tiago; Alcayde perpetuo de la - Casa Real de Valencia; del Consejo - Colateral de su Magestad en Nap. &c. - -[Illustration] - - EN NAPOLES, - Por Iuan Domingo Roncallolo 1610. - - _Con Licencia de los Superiores._ - - - - -[Illustration: - EN VIE - MALGRE - ENVIE. -] - - - - -Á D. FRANCISCO IVAN DE TORRES &c. - - -Confieso haberme pesado de ver este _Comentario_ traducido é impreso en -lengua italiana, ántes que en la natural que le escribió su autor, el -cual, como á su familiar servidor, me le dió de su mano en Brusélas; y -así, estimándole por de no ménos sustancia, en su tanto, que cualquiera -de los de Julio César, le he traido como un breviario despues acá -siempre conmigo. Y aunque creo que habiendo hecho el efecto que deseaba -(como con universal satisfacion le hizo), mandaria hacer de él lo que -Virgilio de su _Eneida_, por no dexarle subjeto á los invidiosos de -su gloriosa fama, que tan injustamente en vida la calumniaron. No por -esto, ni porque diga Platon ser justa cosa privar á los tales de la -vida que gozar esperan, he querido dexar de sacarle de la tiniebla -en que le he tenido, y así le comunico ahora á mi patria y nacion en -su idioma, sin alterar cosa ninguna de él, ni añadir las postilas ó -glosas que suelen notarse en semejantes obras, por saber de cierto que -la intencion del Coronel no fué señalarse en la pluma (aunque podia) -como en las armas, ántes decir sucintamente los sucesos de Frisa, sin -más afectacion de la que trae la pura verdad consigo; manifestando -su integridad y proceder para confusion de sus émulos. Y si bien el -discurso caminára seguro con sólo llevar su nombre escrito en la -frente, porque dice el poeta que el libro para vivir ha menester un -ángel bueno que le guarde, habiéndole de dar protector, me ha parecido -tocar de derecho á V. S., que será custodia más segura y perpétua que -la de inestimable valor que el Magno Alexandro destinó para las obras -del divino Homero; porque su persona conserva y va dilatando la felice -memoria de su heroico suegro, el cual, así por ilustre nacimiento, -como por egregias obras, mereció ser yerno de el fielísimo Pedro -Ernesto, conde de Mansfelt, de la órden del Toison de Oro, Gobernador -y Capitan general que fué de los estados de Flándes, cuya ilustrísima -casa compite en antigüedad con la serenísima de Austria. Y si Apion -Gramático osaba decir que daba inmortalidad á aquellos á quien dirigia -sus obras, con más razon podria yo prometer que ésta hará el mesmo -efecto en la clara prosapia de V. S., á quien la dedico y consagro -en reconocimiento de la obligacion que tengo á sus cosas. Las cuales -prospere Dios, y guarde á V. S. como yo deseo. En Nápoles, á 1.º de -Mayo de MDCX años. - -D. ALFONSO VELAZQUEZ DE VELASCO. - - - - -D. A. AL LECTOR. - - -Siempre acompaña á la virtud la invidia: y así, prudente lector, dixo -bien aquel sabio, que la miseria sola podia estar en el mundo segura -y sin temor de invidia, considerando los innumerables inconvenientes -que por ella suceden, y los daños en que han incurrido tantos ilustres -varones. Que siempre los que son dotados de singulares virtudes -están más sujetos á la emulacion y calumnias, por las cuales, el -que ha vivido haciendo su deber, viene muchas veces á padecer en su -reputacion, ántes á ser mal visto que bien galardonado; y al contrario, -recibir las mercedes y gracias los que no las han merecido sino por ser -finos cortesanos, ántes ecos y camaleones, que toman los colores y -humores de los príncipes á quien siguen para hacer mejor lo que desean. -Por esto dixo Séneca que lo que falta á aquellos, á quien parece que lo -tienen todo, es la verdad. Y así me atrevo á decir que esta perniciosa -especie de hombres es la que los engaña con la vana adulacion, por no -tener cerca de sus personas otras que fiel y libremente los digan las -verdades; ántes quien los hace caer en notables faltas con sus malicias -é invenciones, dilatándolas con la agua maldita de córte, hasta esta -bestia popular que fácilmente se mueve y cree á ciegas lo que refiere -una pestilencial boca contra cualquiera persona por aprobada que sea, -habiéndolo impíamente reforzado con estas ó semejantes palabras: puede -ser lo contrario, pero al fin no hay fuego sin humo. ¡Oh infernal, -oh fuerte persuasion! ¿Es posible que baste una venenosa lengua á -lacerar la reputacion de un personaje puro y justo? ¿Puede ser -mayor liviandad que creer sin bastante causa lo que falsamente se le -imputa? debiendo, por razon divina y humana, cuando en ausencia se oyó -calumniar á alguno, creer ántes lo contrario, mayormente si es persona -que ha probado bien su valor. Siendo cosa cierta que como la sciencia -no tiene mayor enemigo que el ignorante, el rico que el pobre, la -virtud que el vicioso, así el hombre valeroso tiene siempre contra sí -el roedor gusano de la invidia, que no atiende ni entiende, sino en -macular á los que por sus virtudes son dignos de la célebre fama que -han alcanzado. Mas á mi parecer, no debemos culpar á estos abominables -Proteos, tanto como á los que (con su notable daño) los entretienen -sin duda por persuadirles haber en sus personas más cualidades de las -que con verdad alcanzan, con que los desvanecen y hacen que se estimen -por dignos de la gloria que los pulpos que se les pegan les atribuyen; -deseo saber de los tales señores si hubiesen de decir lo que de sí -piensan, responderian lo que Theodoro á Stilpon cuando le preguntó si -creia ser el que algunos le daban á entender, y habiendo respondido -por señas que sí, tú eres luégo un Dios, dixo Stilpon; y consintiendo -como ántes, Stilpon se puso á reir, diciendo: ¡oh! cómo eres gran -loco, pues por la mesma razon confesarias ser una corneja. Mas cuán al -contrario proceden los doblados aduladores, que para representar mejor -su tragicomedia encantan á quien dan lo negro por blanco, poniendo -mil lazos, para no dexar cosa que no abarquen. ¡Oh, si los príncipes -los alexasen de sus córtes, imitando al emperador Alexandro Severo, -el cual, habiendo entendido que Turino, su gran privado, le engañaba, -le hizo quemar vivo en una pública plaza! Sin duda que no se hubiera -acudido tan lentamente por falsos reportes á las necesidades de Frisa, -dexando á punto quemar la propia casa por apagar el fuego de la ajena: -interrumpiendo con débil correspondencia las buenas ocasiones que se -ofrecian. Y con ser esto así, la malicia de algunos llegó á tanto -extremo que pretendieron cargar la pérdida de aquel Estado á quien con -tanto trabajo le entretuvo catorce años, opuesto siempre á las grandes -fuerzas del enemigo, como parece en este puntual discurso, que para su -justificacion escribió el coronel Francisco Verdugo. Dexando los no -ménos notorios y señalados servicios que ántes habia hecho, comenzando -del tiempo que Madama de Parma la primera vez gobernaba los Estados de -Flándres, cuando á 4 de Julio del año de 1566, en Anvers, los herejes -dieron principio al rompimiento de las imágenes, sembrando con prédicas -sus enormes errores, que hallándose entretenido en la córte de S. A., -la suplicó le diese licencia para emplear su persona en tal ocasion, -levantándose gente para extirpar la sediciosa, y concediéndosela por -no haber entónces milicia española, salió capitan en un regimiento -de valones del coronel Cristóbal de Mondragon, ántes de la llegada á -los Estados, del memorable Duque de Alba, el cual entró en Brusélas á -22 de Agosto de 1567, continuando con eminentes cargos con todos los -demas que en aquel gobierno sucedieron, hasta que el Conde de Fuentes, -que gobernaba los Estados por muerte del Archiduque Ernesto, le invió -á llamar á Luxemburg, donde tenía su casa, para decirle que S. M. -mandaba que le fuese á servir en el exército que tenía en Francia, -por haber de acudir el Condestable de Castilla, general de él, á su -gobierno de Milan. Y no hubo llegado á la Córte, cuando se entendió -que el Duque de Bullon habia entrado impensadamente en el Estado de -Luxemburg con gran número de caballería é infantería, y tomado tres -villas importantes de aquel país. Y habiéndose de acudir á atajar su -desiño, el Conde ordenó al Coronel que con la poca gente que pudo darle -fuese á remediar la invasion y el daño que se temia, y él lo hizo con -tanto valor y presteza, que recobrando en breve tiempo las plazas, hizo -retirar al frances con gran pérdida de su gente, y en venganza del daño -que habia hecho, se le entró por la frontera de Francia, arruinando -cuantos casales y castillos habia hasta las puertas de Sedan. Y con -esta victoria, habiendo encaminado la gente á Xatelet, que el Conde en -persona tenía sitiado, se retiró á su casa á prevenirse para el viaje -que habia de hacer. Donde le sobrevino la enfermedad con que dió fin á -los trabajos de la vida, año de 1597, y de su edad 61, sin haber hecho -en toda ella más diligencia, para alcanzar premio de sus servicios, -que obligar á S. M., perseverando 31 años continuos sin haber hecho -ausencia, á hacerle las mercedes que nunca llegaron por causa de quien -corta todas las humanas pretensiones y grandezas. Pero no podrá impedir -la memoria de las preclaras obras que verás, prudente lector, en tan -varios accidentes guiados por él con singular prudencia, consejo, -resolucion, trabajo, sufrimiento y paciencia admirable. Dios te guarde. - - - Á LA EMBLEMA - - DEL CORONEL F. V. - - - Como fuerte leon fué vigilante - Contra el pueblo rebelde y su tirano; - Ser la causa de Dios llevó delante, - Siempre prontas las armas en la mano; - Con el hereje, en el error constante, - Terrible; y para el fiel humilde, humano; - Y en el grave accidente que ocurria, - Con prudencia y consejo resolvia. - - D. A. - - - - - D. A. - - - Aquí, divino Febo, emplea tu lira, - Pues la que con razon agradó tanto - Al primer Maño por su excelso canto, - Temiera empresa tal que al mundo admira. - Oh, ya padre dulcísimo me inspira - El aliento y furor que baste á cuanto - Piden los hechos, que terror y llanto - Dieron al Frisio hereje que áun suspira. - Dirásme que la fama es quien pregona - (A pesar de la invidia detestable) - El nombre de Verdugo en todo el suelo. - Que por su gran valor al memorable - Defensor de la Iglesia, dió ya el cielo - ¡Oh máximo varon! doble corona. - - - - -EL CORONEL - -FRANCISCO VERDUGO. - - -Siendo advertido de la córte de estos Estados de los malos oficios que -en ella algunos me hacen contra razon, procurando por sus pasiones, -ó particulares intereses, oscurecer mis servicios, me ha parecido -convenirme cortarles el hilo de sus tramas y desiños por este medio, -no pudiendo por ahora hacerlo en persona. Y así, forzado, divulgaré mi -proceder en los catorce años que he tenido esta provincia y ejército -á mi cargo, narrando llanamente todos los accidentes de este tiempo, -con tan manifiesta y pura verdad, que ninguno, sin apartarse della, -podrá decir en contrario cosa que baste á disminuir un solo punto -de el nombre y reputacion que Dios ha sido servido darme, que sabe -la intencion con que siempre he vivido, en servicio de mi Rey. Y -para darme á entender mejor, diré ántes el camino por donde vine á -este puesto, y continuaré hasta dar fin á mi intento, el cual es de -satisfacer á quien soy obligado, y confundir á mis de secreto émulos; -que con el favor del cielo y este desengaño, espero hacer el efecto que -deseo. - - * * * * * - -Habiendo el serenísimo Duque de Parma ganado la villa de Maestricht, -con tanto trabajo y efusion de sangre, y reducido al servicio del Rey -nuestro señor las provincias de Artois y Haynault, por conocer ellas -que la intencion del Príncipe de Orange era de hacerse señor absoluto -de todas las del País Bajo, olvidado del bien público, en el concierto -que se hizo con ellas, fué capitulado que todos los extranjeros, que -en estos estados servian á su Majestad, saliesen de ellos, dejando -los cargos que tenian en los naturales, y en cumplimiento de esto, -comenzaron á caminar los tres tercios de españoles y la caballería de -la mesma nacion, tomando la via de Luxemburg, haciendo yo el oficio de -Maestro de Campo general, y llegando á Arlon con la gente, su Alteza la -entregó á Octavio de Gonzaga, general de la caballería, y despidiéndose -de ella, se volvió á Namur, y de allí á Mons de Haynault, por más -asegurar las provincias nuevamente reconciliadas. Partiendo de Arlon á -1.º de Abril del año de 1580 (habiendo ya tomado la gente el camino de -Italia), me fuí á Luxemburg, no pudiendo ir con ella, por tener á cargo -la villa de Tionvilla, y deseando dejar aquella plaza, lo procuraba -con grande instancia, suplicándolo á su Alteza, y lo mesmo pedia á -los nobles y al Consejo de aquel país. De su Alteza nunca pude tener -resolucion, y la de los de Luxemburg fué que ellos no me la habian -encargado, ni me la podian quitar, porque no entendian estar obligados -á cumplir lo que las otras provincias habian prometido, ni habian -menester reconciliarse los que no se habian rebelado, y que la suya -era separada de las demas; y así me estuve quedo, esperando licencia. -Llegada en aquella villa madama de Parma (á quien su Majestad inviaba -para gobernar lo político en estos estados, y que el Príncipe su hijo -manejase la guerra), significando á su Alteza el deseo que tenía de -salir de allí, me mandó que en ninguna manera lo hiciese, sin órden del -Rey ó suya, porque deseaba emplearme en cosas mayores del servicio de -su Majestad. - -En tiempo de la buena memoria del señor D. Juan de Austria, la villa de -Gruninghen se concertó con el Príncipe de Orange y Estados generales, -publicando y declarando, á són de campana, á su Alteza por enemigo, -nombrando por gobernador de Frisa al Conde de Bosu. Y el Príncipe -de Orange, temiendo á este caballero por su valor, y haberle traido -engañado mucho tiempo con promesa de casamiento con su hija, sin otras -que le habia hecho, no cumpliéndole ninguna, procuró que este gobierno -se diese al Conde de Rinamburg, como cosa suya y puesta de su mano. -Entre la villa de Gruninghen y el país ha habido siempre, y hay, gran -disputa sobre los previlegios y pretensiones, y conociendo los de la -villa que los del país sus contrarios eran favorecidos de los Estados, -del Príncipe de Orange y del Conde de Rinamburg, se resolvieron de -hacer mudanza y reconciliarse con su Majestad, y significando su -voluntad, su Alteza los admitió graciosamente, procurando asimesmo -reducir al Conde al mesmo servicio. Y para este efecto, invió á madama -de Monseao, su hermana, y á su marido, para que lo tratasen. Él al -principio hizo dificultad de reducirse, pero á la fin se concluyó y -reconcilió con la villa de Gruninghen, que poco ántes la hacia guerra -por entender que ella hacia lo mesmo, teniéndola medio sitiada. Y -entrado dentro, concertaron todos los buenos con él que á cierta hora -se hallasen con las armas en las manos, como lo hicieron, apoderándose -de los malos. Los cuales, sospechando esto, habian inviado á pedir á -sus amigos socorro, el cual venía ya tan cerca de la villa, que si -el Conde tardára pocas horas más, hicieran con él lo que él hizo con -ellos. Y fué que habiendo salido á la hora concertada, con muerte de -uno ó dos, echó del lugar y prendió la mayor parte dellos. Y visto por -los Estados y el Príncipe de Orange lo que el Conde de Rinamburg y la -villa habian hecho, se resolvieron de sitiarla, y así lo hicieron, con -muchos fuertes al rededor. Pedian con grande instancia el Conde y los -de la villa socorro á su Alteza, y deseándosele dar, quiso inviar con -él á Mons de Billí, con su regimiento de alemanes, que poco ántes habia -levantado; y él se excusó de ir en persona no sé con qué causa, pero -fué su regimiento con algunas compañías de hombres de armas y caballos -ligeros, y por cabeza del socorro, el coronel Martin Schencks, que poco -ántes habia venido al servicio de su Majestad. Caminó este socorro -hasta cerca de Covorden, que el enemigo habia ya ganado, y por esta -causa tomaron el camino de Hardemberg. Los enemigos que estaban en el -sitio de Gruninghen, entendiendo que este socorro venía, dexando los -fuertes proveidos, le salieron al camino y le toparon junto al dicho -lugar; y el Conde de Holac, que gobernaba esta gente, por tener más que -la nuestra, quiso pelear y fué vencido; y sabiendo esto los del sitio, -le desampararon. Socorrida esta tierra, los de ella queriendo mandar -absolutamente, como siempre han pretendido, usaban muchas indignidades -contra este caballero, que aunque habia mostrado valor y hecho algunas -buenas cosas ántes que yo llegase, no por eso le respetaban ni tenian -en más. Fastidiado del proceder de éstos, pretendió ir á besar las -manos á su Alteza, pidiéndole con grande instancia que inviase alguna -persona, acompañada de arcabucería valona, para mezclarla con las picas -alemanas, por tener tres regimientos de ellos y ser mal obedecido y -respetado de el de Mons de Billí por la pretension que su coronel tenía -al Gobierno, y de el de Gheldres, por ser desobediente. Su Alteza trata -con Mons de Billí que hiciese este viaje, y él se excusó como ántes, y -el Conde procuraba con mucho calor y solicitud su licencia. Su Alteza, -con parecer de los estados de Haynault y Artois, del Conde de Lalaing -y Marqués de Renty, primos suyos, me invió á llamar á Luxemburg, -donde estaba. Y aunque me pareció que yo no habia de volver á entrar -en el país sin órden del Rey, pues con ella habia salido, todavía, -considerando que tenía órden de su Majestad de obedecer en todo lo que -de su servicio me mandase su Alteza, me partí para Valencianas, adonde -á la sazon estaba, y llegado, declarándome la causa de mi venida, -le dixe que á mi partida de Luxemburg habia propuesto de no rehusar -ninguna cosa de las que fuesen del servicio de S. M., que no habia -estado jamas en Frisa, ni sabía cómo las cosas de ella estaban, que -su Alteza se sirviese de proveerme como via ser necesario, que yo no -atenderia sino á obedecerle, confiado de que siendo yo tan su servidor, -criado y hechura de madama su madre, no me inviaria sino como debia. -Tambien los Estados y el Conde de Lalaing y su hermano el Marqués me -hablaron, pidiéndome que lo hiciese. El recaudo que su Alteza me dió -para hacerlo fué que levantase de nuevo dos mil arcabuceros valones, -porque mi regimiento, que el Conde Octavio de Mansfelt tenía entónces, -no se me podia volver, como se me habia prometido, por no gustar de -ello el Conde su padre. Proveyéronme de cuarenta mil escudos para -la gente que allí estaba, los cuales se inviaron con un pagador y -un comisario, á Carpen, donde yo habia de acudir con la gente para -pasar la muestra y encaminarme á priesa. Y por tener para levantarla -más estorbo que asistencia, se tardó más tiempo del que yo quisiera -y era necesario. Ido á Carpen á esperar el regimiento, por entender -que los comisarios me estaban allí aguardando, tardaron los capitanes -en levantarla. En el tiempo que estuve allí esperando mi regimiento, -sucedió la enfermedad del Conde de Rinamburg, causada, segun decian -sus criados, del mal tratamiento que los de la villa de Gruninghen -le habian hecho, los cuales, pretendiendo mandar absolutamente, han -siempre tenido poco respecto á las órdenes de su Majestad y á sus -gobernadores, á quien al fin de sus trabajos y servicios han dado muy -ruin pago, como hicieron á George Schencks, caballero muy honrado y -valeroso, á Mons de Billí y á otros, por la insaciable y mal fundada -ambicion, que siempre han tenido, la cual los ha traido al estado en -que se hallan, y á hacer lo que han hecho. Y con esta sed, no obstante -el haber jurado al emperador Cárlos Quinto de gloriosa memoria y á -su Majestad por sus señores hereditarios, como duques de Brabante y -condes de Holanda, su decir ordinario era que el Rey solamente es su -protector, y que pagándole doce mil florines al año, no tenian más que -ver con él (digo esto para que se entienda su buen proceder). Inviaron -los de la villa, estando yo en Carpen, á darme priesa al consejero -George Wentendorp y al capitan Finchiburg, que era del consejo de la -villa (amigo mio de Holanda, siendo capitan de alemanes), los cuales -vieron que no era por mi culpa no haber partido. Diéronme á entender -la necesidad que habia de mi persona y regimiento, por haber sido roto -Juan Baptista de Tassis, teniente coronel de Mons de Billí, con todo -el exército; habiéndole los de la villa de Gruninghen constriñido á -entrar en Frisa, contra toda razon de guerra; y los enemigos, siguiendo -la victoria, hecho retirar á los nuestros hasta la puerta de la villa, -y ellos alojádose en la Abadía Seluvart, que está de la otra parte de -ella. Llegó mi regimiento á Carpen, y queriéndole tomar muestra, me -vino nueva de la muerte del Conde de Rinamburg, que fué causa para que -con mas diligencia apresurase mi partida, entendida la rota de Tassis y -la muerte del Conde, vi ser necesario tener alguna caballería conmigo, -por ser todo mi regimiento de arcabuceros por órden. Ofrecióse estando -en Colonia levantando una corneta de raitres Mons de Buy por el Duque -de Alanson, cuyo capitan se llamaba Vanlanghen, que por haber recibido -de Mons de Buy, entre escudos buenos algunos falsos, habian los dos -venido en disension. Viendo esta ocasion, por la necesidad que de -esta gente tenía invié al comisario Luis de Camargo, á intentar con -el Raytmaister si queria venirse conmigo. Y yendo á embarcarme con mi -regimiento, en una Abadía junto á Colonia vino á verme. Concertámonos, -y dándole cuatrocientos escudos, luégo se obligó de ir conmigo hasta -ponerme en Frisa, con la gente del Rey que allá estaba, con condicion -de que yo suplicase á su Alteza le recibiese en servicio del Rey. -Él cumplió lo que prometió, y por mi medio su Alteza le recibió, y -despues sirvió muy bien en el sitio de Tornay. Partimos para Frisa, -él por tierra costeando el Rin con todos los caballos de su corneta, -y yo con los de mi regimiento, y nos venimos á juntar entre Sante y -Burik en muy breve tiempo, en un lugar llamado Berck, y luégo comencé -á caminar hácia Bredevord. En esto habian los enemigos acometido -el fuerte de Ghoer, y los nuestros, acudiendo á tiempo, los habian -sitiado á ellos, en la casa de un caballero que estaba allí junto, y -con mi venida y la necesidad de vituallas que los enemigos pasaban, se -rindieron. Proseguí mi camino hácia Gruninghen, y llegando á Covorden, -me adelanté á reconocer el sitio donde los enemigos estaban, con -intencion de que si fuese en parte donde se pudiese venir á las manos -con ellos, hacerlo, por la buena gana de pelear que los soldados de mi -regimiento mostraban (ya los que habian sido rotos con Tassis estaban -armados). Deseé pelear, ántes de distribuir los cuarenta mil escudos -que el pagador traya conmigo, mas sabiendo el enemigo mi venida, se -levantó del puesto de la Abadía en que estaba, quemando su alojamiento, -y retirándose por una puente que tenian en el Niediep, se fueron á -pasar por Niezijl, fuerte que los enemigos ganaron cuando Tassis fué -roto. Llegado á Gruninghen hallé toda la infantería amotinada, de tal -manera que me fué forzoso procurar de apaciguarla ántes de moverla de -allí, para ir contra el enemigo. Y entre tanto (á requisicion de los -de Gruninghen) invié mi regimiento contra el fuerte de Reyden, que los -enemigos habian ganado y fortificado, puesto en una punta enfrente de -la villa de Emden, el rio en medio; hallaron á los enemigos reparados, -no sólo en el fuerte que habian hecho de nuevo en la dicha punta, mas -en otros pasos, para estorbar el llegarse á él. Fueron acometidos y -rotos, y siguiendo nuestros soldados la victoria, los encerraron en -el fuerte grande, adonde poniéndoles algunas piezas y comenzándole -á tirar, no obstante que habia dentro buena cantidad de gente con -cuatro banderas, vinieron á parlamentar, y los soldados á cerrar con el -fuerte, y entrando en él, tomaron las cuatro banderas, matando algunos -enemigos; y los demas se echaron á la mar, adonde habia algunos navíos -del enemigo, que con barquillas los recibian. Hecho esto, invié alguna -parte de mi regimiento á la Marna, país de Gruninghen, á reconocer otro -fuerte que los enemigos tenian en la punta de un dique llamado Solcamp, -el cual desampararon quemándole. Habiendo entendido lo de Reyden, me -quedé en Gruninghen apaciguando la infantería, que estaba alterada, -para poderme poner en campaña y seguir al enemigo; tuve que hacer -en darles satisfacion, porque, no solamente hallaba el descontento -en los soldados, mas tambien en los capitanes; al fin, fuí forzado, -para acabar con ellos, de repartir los cuarenta mil escudos, segun la -cantidad de gente que cada capitan tenía. Y hecho esto, me puse en -campaña con toda la gente que me quedaba, habiendo dexado partir de -este país un regimiento de alemanes, que llamaban de Gheldrés, por ser -(como he dicho) de soldados mal voluntarios y desobedientes. Tambien -habia dexado partir las dos compañías de hombres de armas del Conde -de Lalaing y de Mons de Montaiñi, con otra compañía de arcabuceros á -caballo de Mons de Vallon, las cuales se querian volver en Hainault, -con licencia ó sin ella; quedándome con sólo cuatro compañías de -caballos, tres de lanzas y una de arcabuceros á caballo; y habiendo -su Alteza inviado á llamar para el sitio de Tornay á los reytres de -Martin Schencks, y á la corneta de Adan Vanlanghen, con la gente que -me quedaba me puse en campaña, alojándome en la Abadía de Grotavert, -quexándose ya los soldados de falta de dinero. En el tiempo que estuve -ocupado en acordarlos y hacer lo que he dicho, el general Norys, -caballero inglés, que fué el que tenía sitiada á Gruninghen, aumentaba -su exército en Frisa, con gente de Bravante y otras partes, con promesa -que habia hecho de pelear conmigo, casi asegurando de la victoria. Sus -soldados ingleses y frisones andaban en disensiones y se hacian poca -amistad donde se topaban, por las desórdenes que los soldados hacian, -quemando casas y villajes, por vengar las muertes de algunos compañeros -suyos que los villanos mataban; y llegó esta disension á término que -algunos de Frisa vinieron á tratar conmigo de que ellos tomarian las -armas y se juntarian con nosotros á dar sobre los ingleses. Yo acepté -el partido, como me diesen seguridad de que harian lo que decian y de -que no serian contrarios en lugar de ser en favor, acordándome entónces -de lo que habia siempre oido decir en Holanda, que no se debe dar -crédito á frison que no tenga pelos en las palmas de las manos. Estando -esperando la seguridad, que nunca vino, me inviaron los de Gruninghen -al Abad de la Abadía donde yo estaba alojado, á Meppen, teniente de -la cámara del Rey, al consejero Wetendorp, y al burgomaestre Dirique -Robert, á instigarme que entrase en Frisa á buscar al enemigo. Yo, -hallándome con gente que me pedia dineros, no del todo apaciguada de -la alteracion pasada, inferior mucho de fuerzas, sin medio para haber -vituallas ni poderlas llevar conmigo, considerando lo que poco ántes -habia sucedido al teniente coronel Tassis por haber seguido la órden -ó mal consejo de los de la villa de Gruninghen, les respondí que si -querian tener paciencia, que yo constriñiria al enemigo á salir de -Frisa, ó venir á pelear conmigo (lo cual fundaba sobre la disension -de los ingleses y frisones, y la plática que yo traia con ellos), y -si el enemigo salia de Frisa, que con más comodidad podia efectuar lo -que ellos pedian; y si me venian á buscar, que no era razon que dexase -mi ventaja y sitio fuerte, perdiéndome por complacerlos en su injusta -demanda, fuera de toda razon de guerra; acordándolos lo que digo haber -acontecido á Tassis por haber seguido su parecer; que tomaria el de los -capitanes y cabezas del exército, por ser los que habian de aventurar -sus vidas y honras conmigo, que á ellos, sentados en su casa de villa, -se les daria poco del mal suceso que hubiese, sin declararles que -echaba de ver en su manera de proceder con la gente del Rey, que en -el adverso ó próspero suceso tenian ya pensado lo que habian de hacer -en su particular. Fueron mal contentos de mi respuesta, porque vieron -que no haria lo que ellos me aconsejasen, sino lo que hallase convenir -con el consejo de las cabezas y capitanes del exército. Yo via que el -enemigo tenía gana de pelear, en que dos dias ántes habia dado una -encamisada á mi regimiento, aunque de poco fruto. Y viniendo despues á -mí el consejero Wetendorp (no sé si inviado del magistrado ó de suyo), -me pidió con importunidad, que ya que no queria entrar en Frisa, á lo -ménos saliese del Abadía y me adelantase á Northorno, una legua hácia -el enemigo. Consultélo con los capitanes y con el teniente coronel -Tassis, el cual respondió que lo haria, pero que habia dos capitanes -de los suyos (cuyos nombres me dixo) que le eran rebeldes y de mala -voluntad, yo le dixe que los diésemos de puñaladas, y como él les fué -á decir esto, no hablaron más en ello, y aunque la mayor parte de -ellos no eran de parecer de mudarse, yo, por no mostrar flaqueza, se -lo prometí, y así invié luégo al teniente coronel y otros capitanes á -visitar el lugar, los cuales me dieron aviso de que no habia agua en -él; y paresciéndome que, aunque el tiempo era seco, sería imposible -que en tal país hubiese falta de agua, fuí yo mismo á reconocerlo, y -hallé fosos con ella, y pozos en algunas casas. Invié luégo por todo -el exército, y vino sin la compañía de Tassis, que, sin saberlo yo, -ni por mi órden, la dexó en la Abadía, que me dió á pensar que sus -soldados y los demas, que habian sido rotos, tenian todavía miedo al -enemigo, y que era menester muy buen pié, fundamento y tiento para ir -á pelear con ellos. Aloxé el exército en aquel villaje, de la manera -que habia de salir á la plaza de armas á pelear, y no obstante que -yo habia hecho lo que Wetendorp me habia rogado, el magistrado de la -villa de Gruninghen no permitia salir de ella ningunas vituallas para -el campo, ni con dinero ni sin él. Yo, viéndome empeñado cerca del -enemigo, conociendo la falta que habia hecho en moverme, invié dos -capitanes, uno de caballería y otro de infantería, á rogarles que nos -dexasen sacar lo necesario por nuestro dinero, lo cual me fué rehusado; -y segun algunos decian, era por tener por más cierto el perdernos que -haber victoria, y con esto tener al enemigo más grato, si nos sucediese -mal; y esta fué la causa que al tiempo de pelear habia muchos soldados -fuera del campo, para buscar de comer. Atrincheé las avenidas y cuerpos -de guardia, preparéme y puse en órden lo que era necesario, segun la -comodidad que tenía por saber que en breve sería acometido, como fué -así, que habiendo el general Noris, augmentado su exército en mucho -más número de gente que yo tenía, propuso venirme á buscar. Nuestros -soldados, por la necesidad que tenian, se iban á buscar de comer y á -batir trigo para sustentarse; y al tiempo que el enemigo se comenzó á -mostrar por el dique de Niezijl, faltaba la tercia parte de la gente -en el alojamiento para el efecto. Fuí yo á reconocer, y como vi que -no traia bagaje ninguno, me pareció que venía con gana de pelear -luégo, y así volviendo al cuartel hallé, segun la órden que les habia -dado, todos los soldados recogidos en sus banderas, mandélos salir -á la plaza de Armas, y púseme en forma de batalla contra la opinion -del enemigo, como despues entendí, que no pensaba que yo saliera del -villaje, sino que en él me defendiera; fundábalo en la superioridad de -gente que tenía, y en la reparacion de las avenidas que yo habia hecho -en el cuartel. Puse la gente en escuadron, los alemanes en medio, y -mi regimiento repartido, la metad al cuerno derecho, y la otra metad -al izquierdo, repartiendo asimesmo las cuatro compañías de caballos -que tenía, dos á un lado y dos á otro. El enemigo formó tambien sus -escuadrones. A nuestro cuerno izquierdo habia un camino ancho, por -donde, y no por otra parte, podia acometer la caballería que tenía el -enemigo á su cuerno derecho. Por una y otra parte de los dos cuernos -era país roto, lleno de fosos, y hácia la parte de este camino, obra -de trescientos pasos de nuestros escuadrones, puse un capitan de -mi regimiento, con hasta doscientos mosqueteros y arcabuceros, con -órden de poner el pecho en tierra, y esperar allí que la caballería -acometiese, que estaban en parte segura, por los fosos que por todas -partes cercaban donde ellos estaban. Conociendo yo el sitio, y que en -ninguna manera se podia acometer sin romperse los escuadrones, fuí -avisando á los nuestros que no se moviesen sin que yo les diese la -órden. Diciendo á los escuadrones estas palabras: Hijos, viendo cómo el -enemigo se ha puesto, y cuán mal ha hecho sus escuadrones, con el favor -de Dios la victoria es nuestra, y sólo consiste en que esteis firmes y -no moveros sin mi órden, porque el primero de los dos exércitos que se -moviere será perdido. Dicho esto saqué de nuestro cuerno derecho hasta -doscientos arcabuceros de mi regimiento, y los puse junto á la compañía -de arcabuceros á caballo de Mons de Villers y la mia, algo apartado -de nuestros escuadrones, junto á una casa, en frente de la cual habia -hecho algunas esplanadas, para que habiendo el enemigo pasado por ellas -alguna gente, acometiese con los primeros, no los pudiendo socorrer -los que los seguian. Hecho esto, me fuí á los escuadrones, de donde -hice comenzar la escaramuza por tres partes; y miéntras escaramuzaban, -adelantaron los enemigos cinco piezas de campaña, y comenzaron á -cañonearnos, sin que hiciesen más efecto que matar un atambor mio: -la escaramuza fué refrescada tres veces, sobre ganar ó perder una -montañica verde, que estaba entre los dos campos. Mi intencion era -darles con estas escaramuzas ocasion de mover sus escuadrones, en que -consistia (despues de la voluntad de Dios) la victoria, como sucedió, -porque viendo el general Noris aquellas dos compañías de caballos y -la infantería que habia puesto con ellos tan apartados del cuerpo de -nuestros escuadrones, mandó á su nacion que cerrase con ellos, tomando -su camino á salir por las esplanadas que habia hecho. Alonso Mendo, -alférez de mi compañía de lanzas, y el capitan Villers, que lo era -de arcabuceros á caballo, en lugar de esperar que el enemigo pasase -por la última esplanada señalada con dos palos, que de mi mano habia -puesto, habiendo dado órden que en comenzando á pasar algunos por -allí, cerrasen con ellos, que rotos aquéllos, pondrian en detrimento -los demas, ellos se adelantaron á pasar por la señal hecha, y dieron -la mesma ocasion que yo les habia dicho que el enemigo les daria á -ellos. Fueron acometidos y rotos, y la infantería, que cargaba á -su mano derecha, pegada á ellos, rompió la nuestra. En este tiempo -la caballería del cuerno derecho del enemigo cargó adelante por un -camino ancho, junto al cual estaban los mosqueteros y arcabuceros que -he dicho, los cuales se levantaron, y no estando más que á treinta -pasos del camino, de la primera ruciada que dieron, hicieron tan -buen efecto, que derribaron muchos de ellos. Viendo lo que la nacion -inglesa habia hecho en nuestro cuerno derecho, mandé que cerrasen -nuestros escuadrones contra los del enemigo, que ya se habian movido -y venian medio desordenados. Yo cerré por el mesmo camino con dos -compañías de caballos del capitan Thomas Frate, albanés, y del Baron -de Bievres contra esta caballería, que venía cargando por él, la cual -por las rociadas que los mosqueteros y arcabuceros la daban, hallé -medio desbaratada, y con mi carga volvió las espaldas poniéndose en -huida, que fué dar mucho ánimo á nuestra infantería, que cargaba á su -mano derecha, y quitarle al enemigo viéndola ir rota. Los ingleses -que cargaron á nuestro cuerno derecho siguieron la victoria hasta -nuestro cuartel, y cuando pensaron tenerla del todo, vieron su cuerno -derecho y el cuerpo de sus escuadrones roto. Y así, volviendo tambien -las espaldas, hallaron el paso tomado por nuestra infantería, que los -deshizo como los demas, matando gran número de ellos; yo, siguiendo su -caballería que cargó por el camino primero, con intencion de en tomando -el dique que iba á Niezijl, hacer cara á la caballería inglesa, que -como he dicho habia llegado á nuestro cuartel; pero nuestras compañías -que me seguian se quedaron matando los que la infantería habia roto, y -cuando pensé estar acompañado de ellos, me hallé solo en el dique, por -donde pasaron todos los principales con sus capitanes, y maltratándome -estuve preso dos veces sin ser socorrido; mas al fin, con el miedo -que llevaban, defendiéndome yo lo mejor que pude, me dexaron. Los de -la infantería del enemigo, que venía rota por la mayor parte, echaron -á nuestra mano derecha por unas praderías hácia el canal de Niezijl, -y habiendo llegado alguna gente, seguí á sus banderas, las cuales se -tomaron, sino una que uno de á caballo salvó. Murieron de los enemigos -de dos á tres mil hombres; pocas veces es cierto el número de los -muertos que en tales casos se dice, pero el comun de los que lo vieron -fué éste. Y siguiendo yo, como digo, las banderas del enemigo, vi ir -por el camino adelante al teniente coronel Tassis y á otros capitanes -hácia el fuerte del enemigo, que fué desamparado por poco tiempo, -y la guarnicion de él, temiendo ser cortados de alguna caballería -nuestra, que habia pasado á nado, se volvió á meter dentro, pudiendo -los nuestros haberlo ocupado ántes. Esto sucedió sábado, el último dia -de Setiembre y de San Jerónimo, año de 1581. Murieron veinte y cuatro -capitanes, dos tenientes coroneles y uno preso, perdiendo tambien las -cinco piezas de artillería, y el general Noris fué herido en una mano, -de que ha quedado manco. Éste es el general que llevaba la gente de -guerra á su cargo cuando fueron á sitiar á Lisbona los años pasados. -Comenzando ya á venir la noche, dí órden recogiendo la gente, que cada -uno se volviese al puesto que tenía, y estando en escuadron en la plaza -de Armas todos arrodillados, dimos gracias á Dios por la victoria, que -habia dado á su Majestad con tan poca pérdida nuestra. Y aquella noche -ordené al teniente Tassis, por hallarme con calentura, que pasando -por el puente de Emeltil que está rio arriba junto á Northorno, fuese -siguiendo al enemigo dentro en la Frisa, sacando al amanecer la gente -para este efecto. Y estando como á dos tiros de mosquete fuera del -alojamiento, se me alteraron los alemanes pidiendo el mes de batalla: -bien es verdad que el tiempo se habia mudado, lloviendo tanto, que -apénas y con mucho trabajo podia caminar la infantería; pero con todo -esto se pudiera haber hecho gran servicio á su Majestad, mas no fué -posible sacarlos de su opinion, y así no pasó el desiño adelante. É -informándome de quién habia sido causa de esto, me dixo el capitan -Locheman, teniente que es ahora de Mons de Billí, que el capitan -Clostre que al presente es Drosart de Vollemhove habia sido el primer -inventor de esta desobediencia. Por la alteracion de la gente y ser yo -nuevamente venido, lo disimulé por entónces. Otro dia los burgomaistres -de la villa y algunos diputados del país me vinieron á visitar, dándome -un presente de vituallas. Agradecíselo diciendo que daba gracias á Dios -porque lo que dos dias ántes me negaron por dinero me daban ahora sin -él; y temiendo que otro dia me cerrasen las puertas como entónces, les -consentí que pusiesen otro dacio nuevo sobre cada tonel de cerveza, que -aunque era en perjuicio de la soldadesca, me era fuerza pasar por ello, -por ser naturalmente aquella gente muy interesable, que ya comenzaba á -conocer su humor. - -Avisé luégo de lo sucedido á su Alteza con el capitan Pedrosa, -suplicándole que fuese servido de asistirme para poder pasar adelante -contra el enemigo, ó que inviase á Mons de Billí, pues que él se -estimaba y tenía por gobernador de esta provincia. Y por no perder -tiempo, quise sitiar luégo el fuerte de Niezijl, y los soldados de los -dos regimientos de alemanes no quisieron moverse del alojamiento de -Northorno sin que los diese dineros y la paga de batalla; y así con -las cuatro compañías de caballos, mi regimiento y algunos voluntarios -de los dos regimientos, me fuí hácia el fuerte, intentando tomarle -por hambre por no tener otra comodidad y hallarme desproveido. El -invierno y la necesidad de la soldadesca cargaban á furia, y algunos -mal intencionados de la villa de Gruninghen, so color de inviarnos -vituallas, metieron en el fuerte algunas barcas cargadas de ellas, sin -podérselo estorbar; y tras esto vino una tormenta con tan mal tiempo -que no fué poco poderse salvar nuestra caballería y bagajes. Volví á -alojarme al villaje de Northorno con los alemanes que no habian querido -salir, donde estuve algunos dias; y por las contínuas aguas se pusieron -tales los caminos, que puedo decir con verdad haber muerto en el lodo -algunos de los nuestros; saquélos á país seco y arenisco y entré en la -villa de Gruninghen á tratar con el magistrado de nuestra necesidad -y del descontento de nuestra gente, el cual me presentó dos cartas -de su Alteza, una en frances y otra en español, en que expresamente -me ordenaba que diese á la villa de Gruninghen la gente de guerra, -tal cual los de ella me pidiesen y quisiesen tener, sin cargarles de -otra manera que á su voluntad, y obedesciéndolas, nombraron la gente -como ellos quisieron. Hasta entónces no se sacaba nada para la gente -de guerra ni provecho de su Majestad. Y desde aquí comenzaron, para -entretener la gente que me pidieron, hasta que llegase el dinero de su -Majestad. Y no sabiendo cómo sustentar la demas, tomando conmigo al -consejero Wetendorp, me fuí con ella al país de la Tuvent, adonde con -ayuda del consejero la alojaron y dieron á cada soldado cinco placas -cada dia. En este tiempo sucedió que hasta trescientos ó cuatrocientos -caballos del enemigo, que habian quedado de la batalla, se alojaron en -el Burgo de Keppel contra la voluntad del señor de él, muy sentido de -ello. Mons de Rinavelt, que estaba en guarnicion en Oldenzel, me dió -aviso de esto y de que el enemigo se queria amparar de la villeta y -castillo de Bronckorst. Inviéle á él á tratar con la Condesa vieja, -muy cristiana señora, que nos diese aquel castillo para aprovecharnos -del paso del rio Isel para la Veluva y Vuethua, y concediéndolo, -me partí luégo con una buena tropa de gente para la guarnicion del -castillo, y hallé la caballería que he dicho en el Burgo de Keppel, -adonde me llegué con la gente que traia; y reconociendo el Burgo, -vi que por la parte del jardin de la casa del señor, no habia otra -fortificacion para entrar en él, sino una fuerte palizada, y para esto -era fuerza pasar el rio Isel viejo, y estando mirando cómo poderlo -hacer, llegó á mí un caballero mancebo, pariente del señor de Keppel, -á quien yo habia conocido paje del Conde de Mansfelt. Díxome que el -señor de Keppel deseaba saber si yo estaba ó no allí. Preguntéle cómo -habia pasado, y mostróme una barca pequeña, la cual hice luégo guardar; -y haciéndose ya tarde, ordené á Mons de Rinavelt que con su gente, -la compañía del Baron de Anholt y alguna de mi regimiento, fuese en -anocheciendo á ponerse detras del castillo de Keppel, avisando al dicho -señor que no se moviese ni tocase arma, so pena de tenerle por enemigo; -por todo lo demas, estaba el Burgo cercado de grandes fosos de agua -con su terrapleno; tenía dos puertas, en la una, que iba hácia Emmerik, -puse al teniente Tassis con parte de su regimiento y la compañía -de arcabuceros de Mons de Villers con la mia de lanzas; en la otra -puerta me puse yo con alguna infantería y algunos caballos alemanes, -gobernados por Mons de Rinavelt á costa del país de la Tuvent; y -sabiendo que todos estaban en el puesto que les habia ordenado, les -invié á decir que en tirando yo dos piecezuelas de campaña (que -llevaba conmigo para meter en el castillo de Bronckorst) cada uno -arremetiese por su parte; que Tassis y yo hiciésemos gran ruido, y que -el de Rinavelt arremetiese callando, porque él habia de ser el que -más efecto hiciese. Los enemigos que estaban dentro, temiendo lo que -sucedió, habian ya cargado sus carros y bagajes; y así, aparejándose -para partir, en tocándose arma, abrieron una puerta que va á Emmerik, -y comenzaron á huir por aquella parte; Tassis cerró con ellos y el de -Rinavelt entró rompiendo la estacada y yo por la otra puerta. En el -Burgo no habia sino una calle, y ésta ocupada con carros y con raitres -á caballo, y nosotros entre ellos; por lo cual pocos ó ninguno de la -caballería é infanteria que allí estaban se salvaron. Ganáronse muchos -y buenos caballos con su estandarte, y de nuestra parte no se recibió -más daño que salir el teniente Tassis con un arcabuzazo en el carrillo. -Hecho esto, invié la gente que estaba destinada para Bronckorst con -Mons de Rinavelt, y yo fuí con las demas hacia Emmerik á tomar de allí -vituallas, y ver si podia dar una escalada á la villa de Scherembergh. -Hice visitar el foso por donde estaba más seco, y halláronle lleno -de abroxos y la subida más dificultosa de lo que me habian dicho, y -así no se acometió; y volviéndome hácia la Tuvente, Mons de Rafueldt, -primo hermano del Baron de Anholt, me pidió que le diese gente para -ir á tomar la villeta y castillo de Vueert, país de Munster, pero -como era señor de ella el Conde de Colemburg y tenía en aquella plaza -algunos soldados, que no se contentaban de ser neutrales como es -el país de Munster, hacian todo el mal que podian á los vasallos y -servidores de su Majestad; y así invié con él á Tassis con la gente -de su cargo. Sacaron dos piezas de artillería del castillo de Anholt, -y al fin tomaron el de Vueert defendiéndose un dia ó dos; el cual -hasta hoy se conserva y tiene por su Majestad. Dexé de guarnicion en -Keppel caballería é infantería. Los enemigos, viendo el daño que los -de la guarnicion del castillo de Bronckorst les hacian, principalmente -por el rio Isel, les sitiaron, batieron y dieron asalto sin tomarle; -tuviéronle muchos dias sitiado y algunas veces fuí desde Gruninghen -á socorrerle, y metiendo vituallas, sacaba los heridos y enfermos y -dexaba otros de refresco; y el enemigo entendiendo que yo venía cerca -se metia en un fuerte que tenía con su artillería, dexándome hacer lo -que queria. En un viaje de éstos invié á Keppel, que estaba cerca, á -Mendo mi alférez con vituallas, el cual, acercándose, oyó escaramuzar; -y adelantándose con la caballería, ordenando que alguna le siguiese, -halló que la guarnicion de Desburgh (que era de los ingleses que habian -escapado de la batalla de Northorno, y alguna cantidad más de nobleza -y soldadesca que de Lóndres habia venido de nuevo) por gallardía -habian salido á escaramuzar con los de Keppel, cerró Mendo con ellos, -y rotos, se retiraron á una casa, donde no queriéndose rendir, con la -asistencia de la infantería que venía con la escolta, que se habia -dado priesa á caminar oyendo escaramuzar, y la guarnicion de Keppel, -los hicieron pedazos. Yo me fuí derecho á Gruninghen, y porque helaba, -invié á Frisa la caballería é infantería que se pudo sacar con el Baron -de Monseao; y entrado en ella, le dieron la palabra de contribuirle; -mudóse el tiempo, y no lo cumplieron, y así puse mi regimiento á la -entrada de Frisa en un castillo de un gentil hombre llamado Rom, con -algunas compañías de alemanes, de donde procuraban hacer en Frisa todo -el mal que podian; y muchas veces acontecia que algunos prisioneros -de ella ántes se dexaban matar que pagar contribucion. Llegado el -verano, y padesciendo necesidad la gente que habia quedado con Tassis -en la Tuvente (porque ya no podia el país pagar lo que ántes), él fué -con mi parecer hácia Locchum á hacer un fuerte al rededor de la casa -de un gentil hombre para desde allí inquietar la villa impidiendo el -coger los trigos que tenian sembrados, que eran muchos. Juntóse con el -Baron de Anholt, que era vuelto de la córte á su casa con el título de -coronel del regimiento del Conde de Rinamburg, que su Alteza le dió. -Y hallando la tierra muy desproveida, se acercaron más á ella para -sitiarla del todo; y el Baron fué á Gruninghen á darme cuenta de lo que -Tassis y él habian hecho, rogándome que, siendo posible, me hallase -allí, porque sin ninguna duda el enemigo queria venir á socorrer la -tierra. Y considerando que aunque se habian puesto sobre ella sin mi -órden, no era razon rehusar lo que en tal ocasion me pedia, me partí -luégo con él, llevando conmigo alguna infantería y caballería, y en dos -dias llegué á Locchum, dexando atras un poco de infantería por no poder -caminar tanto. Y en amanesciendo, el Baron y Tassis me mostraron de la -manera que habian sitiado, y hallando que la parte más necesaria se -habian dexado abierta, queriéndolo remediar con diligencia, vimos que -los escuadrones del enemigo venian al socorro por el camino de Zutphen, -y así fué necesario tomar por plaza de armas una montañuela que está -delante de la villa, junto á la cual estaba el camino que yo temia para -el socorro de ella. Acercándose el enemigo, se trabó la escaramuza con -caballería é infantería, donde sucedieron algunas buenas cosas y daño, -porque de una parte y de otra habia piecezuelas de campaña que daban -en los escuadrones. Ellos, conociendo que con el cuerpo de la gente -les estorbaba el socorro en grueso, y que en aquel punto me llegó la -infantería que yo traia de Gruninghen, resolvieron que su caballería -tomase algunos sacos de trigo que para aquello habian hecho, y que -de una arremetida los echasen al borde del foso. Yo, temiéndome de -esto, puse en un camino hondo pegado á la montañuela parte de nuestra -caballería, para que, arremetiendo ellos hácia la tierra, los diesen de -traves. Movióse la del enemigo, que era mucho más que la nuestra, so -color de querer escaramuzar, y corriendo, de una arremetida hicieron su -efecto con poco ó ningun daño, estando yo en otra parte, dando órden -á la nuestra que cerrase, y hízolo tan tarde, que no sirvió de nada: -durando todavía la escaramuza, no se peleó del todo aquel dia, porque -la desigualdad de la caballería era grande, y no poderme yo mover por -aquella parte donde el enemigo estaba sin romper los escuadrones. -Hallaba el enemigo los suyos hechos, y delante una trinchera natural -donde tenía su artillería, y del lado estaba toda su caballería muy -bien puesta y en órden; y contentándose con el poco socorro que habia -metido, comenzó á retirarse. Entónces, aunque era algo tarde, quise -pelear, pudiendo hacerlo con más comodidad, seguridad y razon de guerra -que ántes, por haber dexado el enemigo el puesto fuerte que tenía. Y -comunicándolo con las cabezas de la gente, no lo aprobaron, ni ménos -yo hallaba algunos de ellos con la voluntad de pelear, que mostraban -tener cuando no era lícito ni convenia hacerlo por las causas que -he dicho. Que tambien hay en este nuestro negro y mal oficio, como -en otras cosas, hipocresía y artificio. Retirado el enemigo, ordené -que se atrincheasen en aquella parte, y se hiciese un fortezuelo. -Hiciéronse otros necesarios al rededor de la tierra, repartiéndolos y -dándolos en guardia á los regimientos y capitanes que allí habia. Y -luégo despaché á su Alteza avisándole de cómo habia hallado á aquella -gente empeñada, y que sin órden no la podia desamparar, ni ménos dexar -el sitio, estando en tal punto. Suplicándole que viendo la ocasion -que se ofrecia, me ordenase lo que habia de hacer, y fuese servido -de mandarme proveer de más gente y medios para poderla entretener, -porque á causa de la necesidad que se pasaba, dejaban las banderas -solas ó mal acompañadas por ir á buscar de comer. Y aunque andaba por -la campaña el conde Cárlos de Mansfelt con algun buen golpe de gente, -por entónces no vino ninguna adonde yo estaba, ni ménos tuve respuesta -suya. Consumido en pocos dias el trigo que aquella caballería puso en -el lugar, se determinó el enemigo de socorrerle con todas las fuerzas -posibles é intencion de pelear. Movióse el Príncipe de Orange á tomar -esta resolucion, porque las villas vecinas, principalmente Zutphen y -Deventer, amenazaban que si no socorrian á Locchum se rendirian á su -Majestad; y así vino el Conde Holac, con la mayor parte de la gente de -guerra que tenian, y con él otros muchos principales y coroneles, y -entre ellos, los tres hermanos condes de Berghes (que entónces servian -al enemigo), los condes Guillermo y Filipe de Nasao, otro hermano del -Conde Holac, los coroneles Smit, Ifelstein, Lalayne y Hesnoy, frances, -con algunos cañones para batir nuestros fuertes. Vinieron con este -aparato á presentarse delante de nosotros, á los 27 de Agosto de 1582. -Trabáronse buenas escaramuzas, en las cuales uno de los enemigos dixo -al capitan Guzman de mi regimiento y al capitan Bartolomé Sanchez, que -me dixesen que me fortificase en la montaña, porque venian con mucha -gente y gran preparacion. Plantó el enemigo su campo á las espaldas del -rio Berck, que pasa por las murallas de la villa, teniendo un camino -ancho, que va á la tierra derecho, donde habia hecho Tassis un fuerte -con foso seco todo de arena, el cual quiso tomar el enemigo, y haciendo -ántes sus trincheas, plantando la artillería, le comenzó á batir. -Desde la montaña donde yo estaba con los escuadrones, inviaba siempre -gente de refresco seguramente por nuestras trincheas; la artillería -del enemigo al principio pasaba el fuerte y hacia mucho daño, pero -Camiga, capitan del regimiento del Baron de Billí que estaba dentro, -como valeroso soldado, se reparó de manera que la artillería no hacia -más daño. El enemigo, viendo que habia hecho alguna subida en el -fuerte para dar asalto, invió algunos capitanes franceses á reconocer -mejor la batería, y vieron que el fuerte y los fosos estaban llenos -de gente, y sin falta, si dieran asalto, perdieran mucho, porque yo, -desde la montaña donde estaba, podia por nuestras trincheas socorrer -el fuerte seguramente, y en todo este tiempo no cesaba la escaramuza. -Los sitiados, viendo el poco efecto que el enemigo hacia, y tambien -desde una torre, que un fuerte que estaba junto al molino, el rio -arriba, á cargo del Baron de Anholt, le tenian mal proveido de gente, -por haber venido muchos á ver lo que pasaba en las escaramuzas, que -desde el fuerte no se podia ver por estar la villa en medio, hicieron -á la desesperada una salida, y le ganaron, degollando la mayor parte -de ellos, muy descuidados de ser acometidos, y por allí avisando lo -sucedido al Conde Holac (que su campo ni el nuestro no lo podian -ver), el cual, dexando el rio en medio de ambos campos, caminó con -su exército y vituallas á entrar en la tierra por el fuerte ganado. -El Baron de Anholt pudiera haber dado mejor cuenta de aquel fuerte, -pues no tenía otra cosa á cargo. El enemigo proveyó por él la tierra -á su gusto; y conosciendo yo que al fin se habia de venir á pelear, -saqué la gente que habia en todos los fuertes, é hice un cuerpo de -toda. La intencion del enemigo era, segun los condes de Berghes me -han dicho despues, de irse á la villeta de Borckeló, país de Munster, -que era de donde nos venian las vituallas, y forzarme, por falta de -ellas, á levantarme de allí con desórden, y entónces acometerme, y sin -falta (si Dios no remediaba por otra via) nos pusieran en aprieto. -Esto causó un descuido, que en la guerra es muchas veces causa de -notables pérdidas. En todo este tiempo nunca cesaba la escaramuza, y -los enemigos, por haber salido con su intencion, estaban tan gallardos, -que salieron con golpe de gente hácia nuestro alojamiento, en el cual -habia puesto, para guardia de él, al capitan Camiga, que se defendia -valerosamente. Viendo yo lo que pasaba desde la montaña, y que todo el -campo del enemigo marchaba hácia allá, descendí con la gente, dexando -en un fuertecillo que habia en ella al capitan Decheman con su compañía -y algunas de mi regimiento, y me arrimé á nuestro alojamiento, y no -pudiendo meter la frente del escuadron al enemigo, me fué forzado -dar el costado, y por tener poca caballería, y el enemigo mucha, la -arrimé á nuestra infantería, esperando á pié firme la suya, que venía -cargando con furia, y como á media carrera de caballo choqué con ella, -y peleando ambas partes obstinadamente, hubo muchos hombres y caballos -derribados por tierra; y no conociendo ventaja, saqué del escuadron de -infantería algunas hileras de alabardas, picas y espadones, ordenando -á los demas que estuviesen firmes, y porque lo restante del exército -enemigo caminaba, invié al capitan Decheman que cargase con la gente -que le habia dexado en la montaña y diese de traves, como yo tambien -hice con la que habia sacado del escuadron, desbarrigando caballos -y haciendo el daño que podia; pusiéronse en huida tomando el camino -por donde yo tenía los escuadrones. Aquellos tres dias y dos noches -estuvimos con las armas en las manos adonde los soldados habian hecho -muchos fosos para estar seguros de la artillería de la villa, en los -cuales la caballería del enemigo huyendo, y la nuestra siguiendo, daban -malas caidas. Lo restante del campo enemigo, viendo su caballería -rota, hizo alto, salvo la tropa que el conde Federico tenía y otros -caballeros, que acometiendo el alojamiento contra Camiga, cerró con -nuestro escuadron, y uno de los enemigos á caballo entró hasta las -banderas y se llevó una, derribando por muerto al alférez, y es la -primera que acá se ha perdido en mi tiempo. Las picas resistieron al -encuentro muy bien, haciendo gran daño al enemigo; y viendo desde la -montaña que se peleaba abaxo, dexé el siguimiento de la caballería del -enemigo y junté la gente en ella, y haciendo todos segunda vez oracion -baxé á dar calor á nuestro escuadron y banderas, y con mi venida el -enemigo se rompió; fuíle siguiendo hasta las puertas de la villa, y -si algunos de los nuestros no acertáran á cerrar la puerta, todos -entráramos mezclados. Yo seguí con la caballería la gente que echó á -mano izquierda, y por hallar el puente roto, invié á Mendo con alguna -caballería, el cual entró tras ellos por el agua, y yo volví por la -infantería que ya me venía siguiendo, la cual me pidió licencia para -acometer los fuertes que las compañías francesas habian ocupado; y -viendo que estaban con tan buena voluntad, se la dí, y habiendo ántes -hecho tercera vez oracion arremetieron luégo con tanto valor, que los -ganaron, retirándose la mayor parte de los franceses dentro de la -tierra; y los nuestros hallando junto el bagaje del enemigo y algunas -piezas de campaña, que la gruesa ya la habian metido dentro, saquearon -el bagaje, y fué bueno el butin por la mucha nobleza que entre los -enemigos habia. El Conde de Holac, que estaba en la tierra, viendo que -se peleaba sin su órden, salió fuera, y no pudiendo dar remedio, por -estar ya rota su gente, rogó á los tres hermanos condes de Berghes que -se quedasen dentro, prometiendo de venir á socorrerlos, como lo hizo -despues. Quedaron en la tierra con ellos las compañías francesas con -su coronel y otros muchos de caballería é infantería, dexando muchos -caballos entre los dos fosos de la villa, de donde nuestros soldados -sacaron algunos de noche. Prosiguióse el sitio, porque, aunque habian -puesto provisiones, era tanta la gente que habia dentro, que no podia -durar mucho. - - * * * * * - -Invié al capitan Frias á la córte con los estandartes y banderas que -se habian ganado, suplicando á su Alteza que me diese asistencia -para acabar sitio que tanto trabajo y sangre habia costado. Y no -faltó quien en el Consejo, segun he sido despues informado, dixo que -merecia castigo por haberme empeñado en tales sitios sin órden de -mi superior. Y así por estos buenos oficios despues he sido tratado -como podia esperar del mayor enemigo que he tenido todo el tiempo que -he servido en Frisa, y el que más daño ha hecho al servicio de su -Majestad, que ha sido y es la calumniosa invidia, como lo he visto -en el término que se ha usado conmigo. Habiéndome, pues, resuelto de -proseguir el sitio, esperando ser asistido, viendo que el enemigo -venía al socorro, por hallarme falto de muchas cosas, principalmente -de pólvora, fuí á Linghen á pedirla al Drossarte, que no la habia á la -mano en otra parte, y por no tener aún la patente de gobernador, me la -negó, teniéndose por más señor de aquella plaza que el Rey. Al fin me -la dió, dexándole en prendas á mi mujer y dos hijas, con juramento de -no sacarlas sin que se la hubiese pagado ó vuelto. Entre tanto que yo -hacia esto, el conde Cárlos de Mansfelt, Mons de Altapena y el Conde -de Hoechstrate vinieron al socorro con buen golpe de caballería é -infantería, que sin tener órden habian venido allí, y sabiendo que -habian llegado, me partí con la pólvora que tenía á nuestro campo, -donde supe de ellos y de algunas espías que tenía, que el enemigo -con todo el poder que el Duque de Alanzon habia traido de Francia, y -la gente que los Estados tenian en Frisa, querian socorrerla, por la -grande instancia que el Conde de Berghes hacia por sus tres hijos, y el -Conde de Holac por la palabra que les habia dado de socorrerlos y ser -sobrinos del Príncipe de Orange; los Estados resolvieron de inviar el -socorro á cargo del dicho Conde, con el cual tambien venía el general -Noris, que fué roto en Northorno, y otros muchos caballeros. Augmentóse -el exército del enemigo, dos ó tres dias ántes que viniese el socorro, -con dos mil gascones que por la mar habian venido de su tierra, bien -armados y en órden, y entre ellos mucha nobleza á cargo de Mons de -Burey, gascon; y tambien en su favor llegaron mil y quinientos raitres, -segun decian, del viejo conde Cárlos que se dice Conde de Mansfelt. -Con todo este aparato vino el enemigo á buscarnos. El conde Cárlos -se habia alojado, no estando yo allí, por la parte que el enemigo -venía marchando con su exército, para del todo cerrar la villa. Y -considerando yo que era gran multitud de gente la que cargaba sobre -nosotros, hice proveer bien los fuertes. Y para la resistencia dixe -al Baron de Anholt que inviase alguna persona á su fuerte para que -no sucediese lo que otra vez; y acuérdome de haberle dicho delante -del conde Cárlos que no fuese, sino que inviase; mas él, como buen -caballero, quiso ir en persona, y como era de grande estatura, y sus -soldados no habian hecho las trincheas, para ir al fuerte, muy altas, -el Conde Herman y sus hermanos le conocieron, y (segun ellos me han -dicho despues) le hicieron tirar, por cierta question y ódio particular -que habian tenido, diéronle un arcabuzazo por los riñones, de que murió -despues, y fué gran pérdida, porque si viviera, fuera gran servidor de -su Majestad. Viniendo el exército enemigo derecho al cuartel del conde -Cárlos, le fuí á pedir que nos juntásemos todos, porque así seríamos -algo, y separados nada, pero él insistió en no querer sino pelear allí; -y aunque le habia proveido de alguna gente de mi regimiento, via que -si él aguardaba se perdia, y perdido él, infaliblemente se perdia todo -el exército, y que no podia yo juntarme con él, porque el cuartel y los -fuertes quedaban perdidos, y el camino de las vituallas mal seguro; -y volviendo á pedirle con grande instancia que se partiese de allí y -que nos juntásemos todos, me lo concedió cuando ya la avanguardia del -enemigo venía cargando sobre su retroguardia. Los sitiados pasaban tan -extrema necesidad, que desenterraban y comian los caballos muertos -de seis y ocho dias, y así hacian una puerta nueva hácia el rio para -por allí hacer una salida á la desesperada (siendo la parte por donde -ménos guardia habia) y salvarse el que pudiese. Estaba dentro el -coronel Smit, escoces, y en mi regimiento habia un capitan llamado -Hamelton, de la misma nacion, y hablando los dos en su lengua, el uno -desde la villa, y el otro de la trinchea, el Hamelton avisó al Smit -cómo su campo venía á socorrerlos, y que estaria allí dentro de dos -dias, y así no hicieron la salida y esperaron el socorro que vino al -tiempo que habia avisado. El capitan Camiga, que los oyó hablar, y -aunque no sabía la lengua del todo, entendia algo de ella, por ser -la antigua frisona conforme á la inglesa, me dixo que le parecia ser -avisos que le daba, y era así, segun los condes me dixeron despues; y -como yo no podia probar lo que él decia y sospechaba, busqué alguna -ocasion despues para echar al Hamelton de mi regimiento, y así lo hice. -Llegado el campo del enemigo al alojamiento del conde Cárlos, puse en -un cercado que estaba en aquella parte, junto al fuerte que se decia -de Camiga, el rio en medio, al teniente Tassis con más de dos mil y -quinientos hombres, el cual mantuvo valerosamente todo aquel dia la -escaramuza con el campo del enemigo, y miéntras él escaramuzaba, los -tres condes de Berghes y los coroneles Halayn y Smit plantaron la -artillería gruesa que el Conde Holac les habia dexado sobre la muralla, -y de allí batieron el fuerte, que llamábamos de Anholt, que en la -batalla se habia tornado á cobrar, porque por allí la podian socorrer -fácilmente ayudándose para el paso del rio del molino, á la defensa del -cual yo habia puesto algunos valones del Conde de Manderscheit, que -habian llegado con el conde Cárlos y otros de aquí, gente escogida. Yo -me puse con un escuadron de infantería poco apartado del fuerte que los -de la tierra batian, para socorrerlos si el enemigo daba asalto, desde -donde yo via lo que pasaba con Tassis de la otra parte del rio. Hacia -hacer balas apriesa á todas las mujeres de mi regimiento, y faltándome -plomo, hice tomar todas las pesas de los vivanderos y deshacer los -platos de estaño en que se comia. Habiendo dicho á los del fuerte que -me habia puesto allí, no sólo para defenderlos, mas para hacerlos -pedazos en caso que le dexasen sin órden. Despues de batidos por los de -dentro, las compañías francesas salieron á dar el asalto; yo me moví al -socorro, y los del fuerte se defendian bravamente, que fué causa de que -con la mesma furia que habian salido se volviesen, habiendo recibido -gran daño, con muertes de cinco ó seis capitanes y muchos soldados -heridos. Y miéntras yo estaba ocupado en esto, el conde Cárlos andaba -proveyendo todo lo que era necesario en el campo. Aquel dia no se hizo -otra cosa, y á la noche nos fuimos los condes Cárlos, el de Hoecstrate, -Mons de Altapena y yo al fuerte de Camiga para dar asistencia al -teniente Tassis si acaso el enemigo le acometiese en su cercado. Habia -entre él y el fuerte que los enemigos habian batido hácia la parte -donde estaba el enemigo, una casa con un jardin, en el cual puse al -capitan Decheman y algunos otros capitanes de mi regimiento, y yendo mi -sargento mayor con algunos oficiales á visitar esta casa, encontraron -á Mons de Burey con algunos gascones soldados suyos, el cual habia -propuesto, como caballero mozo, de ser el primero que entrase en la -tierra; escapóseles de las manos, y fué á dar al puente que los de -dentro habian hecho á la puerta nueva sobre el rio; traxeron presos -algunos de los que le acompañaban, á quien examinó el conde Cárlos, y -de ellos se supo la gran cantidad de gente que allí habia, obligando -sus vidas si no fuese verdad lo que decian. Considerando la poca que -nosotros teniamos, y esa repartida en tantas partes y fuertes, y que -lo más útil y mejor que podiamos hacer era juntarnos todos y procurar -dar batalla; no pudiendo estorbar al enemigo la entrada en la villa -por haber crecido el rio, habiendo los de Zutphen detenido la agua en -sus molinos, por la cual entró el de Burey aquella noche, y sacó los -condes de Berghes, que por salvarlos el enemigo habia puesto todas -sus fuerzas. Consideramos tambien no haber entre nosotros dinero para -comprar vituallas, y que ésas áun no venian, y á la llegada del conde -Cárlos con aquellos señores, fué menester dar á su gente lo poco que -yo tenía, sin que me quedase un real. Hiciéronse escuadrones ántes del -dia en nuestra plaza de armas por asegurar más el alojamiento y tener -mejor sitio para pelear. Repartióse la poca municion de guerra que -quedaba entre los soldados; y siendo de dia, comenzamos con todas las -trompetas á llamar al enemigo á la batalla, y él se arrimó con todo -su exército á la tierra, entre la cual y nosotros habia poca plaza -para meter en órden tan gran exército como ellos traian, que, segun -nos parecia, era la causa por que no se movian de junto á la tierra; -y así, sin mover la órden de los escuadrones, vueltas las caras á las -de los enemigos, nos retiramos á otra montaña más adelante, camino de -Grol, dándole lugar para ponerse en batalla. Allí estuvimos esperando -á ver lo que queria hacer, y visto que no se movia, se resolvió de -retirarnos; y así ordené que los heridos, enfermos y gente inútil -caminase delante con alguna guardia, y que retirando todo lo que habia -en el alojamiento, se le diese fuego; y tras esto, tomó el conde Cárlos -la avanguardia con su regimiento, llevando consigo la artillería -que se habia ganado en la batalla; tras ellos otros dos regimientos -de alemanes, y yo, poniendo las banderas del mio entre las de los -alemanes, hice dos mangas de los soldados de él, y con ellas y con -toda la caballería tomé la retroguardia. El enemigo, viéndonos con tan -buen órden, nos dexó ir en paz, salvo algunos que nos venian tirando á -las espaldas, y por ser tarde para nuestro camino, no se hacia caso de -ellos; pero al cabo, como se llegaban muy cerca, habiendo yo de pasar -por un camino muy estrecho, donde habia valladares y arboledas, hice -baxar las lanzas á algunos soldados de mi compañía, y que se quedasen -allí, para que en volviendo yo la cara cerrasen con ellos, y llegando -cerca de la emboscada, la volví, y luégo cerraron, matando algunos. -Tomóse un prisionero aleman de poca edad, que, aunque no queria decir -quién era, mostraba ser persona de calidad, el conde Cárlos me le -pidió, y yo le compré á los soldados en doscientos escudos, y se le dí; -y despues, estando en Grol, confesó al Conde ser hermano de la mujer -del conde Hans Albert, su tio, y que él era conde de Glelik, de casa -principal y rica. De allí adelante los enemigos nos dexaron del todo. -Llegamos con esta órden á un pequeño rio, y no habiendo puente, fué -necesario romper la órden, y pasar cada uno como podia. Y considerando -yo que la compañía del Baron de Anholt, que guardaba á Grol, estaba tan -amotinada, que á su mesmo coronel y capitan, yendo herido de muerte, -no le quisieron dexar entrar ni acompañarle hasta Bredevord, que era -suya, dos horas de camino de allí, adonde murió aquel mesmo dia. En la -cual compañía habia dos ó tres que hablaban bien español, habiéndolo -aprendido siendo alabarderos del Rey, principales autores del motin, -á los cuales yo habia ganado con dineros que los daba cuando por allí -pasaba, y de esta manera tenía la entrada y salida en aquella villa -como yo queria, rehusándola á su coronel. Y aunque se inviaron los -furrieles al villaje de Iburgh á hacer alojamiento, mi intencion era -de alojarla en Marsfelt, detras y junto á la villa de Grol, para mayor -seguridad nuestra, y efectuar lo que despues se hizo, y así me adelanté -con todos estos señores, y los amigos que yo tenía entre los soldados -de aquella guarnicion abrieron las puertas y alojaron al conde Cárlos -y á los demas. Yo me fuí á hacer el alojamiento al lugar que he dicho, -é invié á decir al exército que se encaminase allí, y á los furrieles, -que habian ido á Iburgh, que se volviesen á este lugar. El enemigo, -habiendo metido todas las vituallas que tenía dentro de Locchum, y -proveida, caminó hácia Vildemburgh, castillo del Conde de Isteron; y -sabiendo yo cuán mal proveidos iban, no cesaba con tropas de caballería -de tocarles arma para que no se desmandasen á buscar de comer. Estas -tropas que yo inviaba, mataban muchos de ellos, y era lástima de ver -los gascones, que por no ser acostumbrados á beber cerveza, bebian -agua, y con ella les vino una enfermedad, que se quedaban por aquellos -caminos en tropas; habia entre ellos mucha nobleza y joventud, despues -los alojó su coronel Nedereltem junto á Emmerik, adonde fué tanta la -mortandad, que no escaparon de veinte uno. Los Estados, considerando -el fastidio que Keppel y Bronchorst les habian dado, ordenaron al -exército que las fuese á tomar. Cargó tanta agua y tan mal tiempo, -que si en la gente de guerra que estaba en una y otra parte hubiera -fidelidad, no las tomáran, porque les faltaba artillería y lo demas -necesario para sustentarse en campaña. En este tiempo, por no tener -dineros, nuestra gente se comenzaba á alterar, y los burgomaistres de -la villa de Grol me vinieron á avisar que los soldados de su guarnicion -tenian inteligencia con el enemigo, y que si los dexábamos allí y nos -partíamos sin mudarlos, que sin falta la villa se perderia. Y así -ordené aquella noche que viniese la mayor parte de mi regimiento sin -banderas, y la mayor de la caballería; y socolor de inviarlos contra -el enemigo, hacerles entrar en la tierra, por acortar camino, porque -era menester rodear mucho por otra parte, y con el crédito que yo tenía -con aquellos soldados, tuve las llaves, y estando la gente en la plaza -se puso en escuadron. Venido el dia, los soldados me vinieron á decir -que estaban muy maravillados de que aquella gente no marchaba. Yo les -invié al conde Cárlos que les diese la respuesta, y sin dársela, se -vino con ellos á mi casa, por estar yo mal dispuesto, díxele que sería -bueno desengañarlos, y así lo hizo, diciéndoles que no era la gente -que estaba en la plaza la que habia de salir, sino los que tan mal se -habian gobernado como ellos. Respondiéronle que pues habian de salir, -que fuesen de su regimiento ya que con él habian pasado muestra, que -es el mesmo que llaman de Gheldres, que á mi venida en Frisa invié -á Brabante por su mal gobierno, con la caballería de Schenck y los -hombres de armas, y despues el regimiento fué dado al conde Cárlos, -el cual los aceptó en el suyo, con no haber sido de él ántes, y luégo -habiéndolos hecho sus procesos, mandó ahorcar algunos de los más -culpados, y otros se echaron por las murallas huyendo; y aquel mesmo -dia hizo salir fuera de la villa á los demas, y que caminasen con mi -regimiento, poniendo una compañía del suyo, que era de Tisilinghe y la -coronela mia, y al Tisilinghe por gobernador. En toda nuestra gente de -guerra crescia la necesidad y con ella la desobediencia, y no sabiendo -qué hacerme de ella, propuse, tomando conmigo la que el país podia -sustentar, que la demas fuese con el conde Cárlos á Brabante, so color -de inviarle con más seguridad. Habíase ya partido Mons de Altapena -con su compañía de lanzas con poco gusto, por haber entendido que sin -avisarle le habian quitado el gobierno de Breda. Invié con el Conde -la mayor parte de mi regimiento y todo el del Conde de Rinamburg, -quedándome con el del Baron de Billí, con el cual he tenido particular -cuenta, dándole lo mejor que habia en todo este gobierno, por respecto -de su coronel, y merecerlo ellos por ser tan buenos soldados. El -Conde se fué, y yo me volví á mi gobierno á Oldenzel, alojando este -regimiento en aquellos contornos, y de allí vine al castillo de -Lynghen, donde dexé empeñadas mi mujer é hijas por la pólvora que me -habian dado. Y aquí me dixo el Drosarte de Covorden que la villa de -Steenvick estaba tan mal reparada que fácilmente se podia entrar en -ella, dándole una escalada. Y siendo necesario ántes de intentarlo -saber la hondura del foso (que el Drosarte no lo sabía), empleé una -mujer, la cual yendo al rededor, desde el camino iba mirando que no la -viesen, echando dentro su capelo como que el viento se le llevaba, y -así entró y tomó la hondura que tenía sin ser vista, que no llegaba -á la rodilla. Determiné de sacar la gente de las guarniciones, y que -Tassis fuese á la empresa, y como estaba reposada, iba de buena gana, -aunque caminando por agua algunas veces hasta la cinta, y acertó á ser -una noche oscura, y por la mesma parte que la mujer habia reconocido, -le dió asalto y la tomó. Y por la obligacion que tenemos de venerar -las imágines de los Santos escogidos de Dios, diré lo que aquel dia -sucedió. Estando la villa de Hasselt entre la de Steenvick y de Svuol, -la cual se mantenia todavía secretamente en la religion católica, -conservando las iglesias enteras y adornadas, sin recibir guarnicion -de una ni de otra parte, los enemigos, por asegurarse de ella, la -hicieron una emboscada, y con ella tomaron la puerta y entraron -dentro, y para el efecto habian ido dos capitanes de la guarnicion -de Steenvick con algunos soldados suyos, y despues de haber dexado -guarnicion y roto las iglesias, tornaron á inviar sus soldados, y -ellos, tomando las casullas y cruces de las iglesias, y la imágen de -la Santísima Vírgen Madre de Dios y la de San Juan, que estaban al -pié de un gran Crucifixo, entraron en procesion de aquella manera en -la villa de Steenvick, al rededor del terrapleno, y en el mismo lugar -por donde fué entrada la tierra las pusieron en la muralla, diciendo -con escarnio á las imágines que guardasen bien aquel portillo, miéntras -ellos iban á hacer buenaxera de lo que habian ganado en Hasfelt; mas -fué Dios servido (en venganza de su Santísima Madre, por el escarnio -que se hizo á su imágen) que por aquella mesma parte se volviese á -ganar la tierra, sin pérdida de ningun soldado, ni haber costado á su -Majestad más de cuarenta tallares, que se dieron á la buena mujer y á -su marido. Como supe lo sucedido, acudí luégo allá, llevando conmigo al -consejero George Wetendorp, del Consejo de Frisa, y á Hoctendorp, del -de Overissel, á poner de allí contribucion de todo lo que se pudiese de -la parte de Frisa, para sustentar la guarnicion que allí estuviese de -caballería é infantería; de donde se ha sacado gran cantidad de dinero, -en provecho de su Majestad, que les ha sido descontado á los soldados. -Púsose un recibidor que daba cuenta de todas las contribuciones al -Presidente y Consejo de Frisa. Tambien con amenazas y obras malas, -que se hacian á los frisones, hice que los que estaban en contribucion -pagasen las rentas reales en mano de Wetendorp, entónces recibidor de -su Majestad, y así fuí el primero que puso el país en contribucion en -provecho del Rey, que de ántes no se hacia. Procuré hacer lo mesmo en -el país de Gruninghen, y tratándolo con los offemans en la cámara que -llaman del Rey, que son los burgomaistres sacados del magistrado, que -con el gobernador administran la justicia del país, y con el mejor -modo y razones que pude les propuse que permitiesen que el comisario -ó otro de la parte del Rey recibiese lo que se sacase del país. A que -me respondió el burgomaistre Wifringa (que era uno de los offemans) -con su acostumbrada arrogancia, que si el Rey queria tener cuenta de -dineros, que los inviase, pues que no tenía que hacer con el que se -sacaba del país de Gruninghen, que á ellos les tocaba. Esta tierra -de Steenvick, miéntras ha estado por de su Majestad, ha hecho mucho -daño al enemigo, gobernándola lo más del tiempo Antonio de Coquela, -teniente coronel de Mons de la Mota, hombre de mucho valor y gobierno. -En esta sazon, estando yo en Oldenzel, se hizo la presa de Zutphen -de esta manera. Habiendo los soldados del Baron de Anholt tomado dos -de la guarnicion de ella, no queriéndolos rescatar su capitan, se -resolvieron de hacer que aquella tierra viniese á manos de su Majestad. -Y habiéndome traido algunos que me dixeron de la manera que se habia -de hacer, no fiándome mucho, invié con ellos al capitan Tissilinghe, -el cual, reconociéndolo, me dixo ser como los soldados decian. Dexélo -resfriar por un poco de tiempo, porque Mons de Nienoort, caballero -del país de Gruninghen que servia á los Estados, les prometió que -permitiéndole levantar cuatro mil hombres entraría en aquel país y -le sustentaría, haciéndome la guerra sin gasto suyo. Y avisado yo -de esto, habia inviado á Tassis con la mayor parte de su regimiento -y de otros que estaban conmigo, á guardar el país y los diques por -donde el Nienoort podia acometerle con sus navíos. Los de Gruninghen, -queriendo usar de la autoridad que siempre han pretendido tener con -sus gobernadores, volvieron á inviar á Tassis con la mayor parte de -la gente que yo habia inviado, dexando la ménos útil para lo que se -pretendia, y llegaron á tiempo que Tissilinghe era vuelto de reconocer -á Zutphen; y así invié á Tassis á hacer la empresa, la cual se executó -de esta manera. Siendo la villa cercada de altas murallas de ladrillo -á lo antiguo, tenian hecha delante del foso viejo otra fortificacion -de tierra con sus baluartes, el uno junto á los molinos, el cual tenía -un cuerpo de guardia que podian estar en él veinte y cinco ó treinta -personas, y entre la primera y segunda puerta habia otra que iba á dar -á este baluarte; y fiándose de la primera, no ponian guardia en la -primera fortificacion; no cerraban aquélla, ni ménos proveian aquel -cuerpo de guardia, por no tener sino una compañía de infantería, con -los vecinos; y así, arrimando una escalera por defuera al baluarte (que -aunque nuestra gente hacia algun ruido, no se podia sentir por ser -el del agua de los molinos mucho mayor, ni teniendo foso, por causa -del molino y de un riachuelo que por allí pasaba), se metieron en el -cuerpo de guardia hasta treinta hombres escogidos en toda la tropa, -que eran los que podian caber, y Tassis, con toda la demas infantería, -se metió en unos fosos cerca de la puerta, por donde D. Fadrique de -Toledo la batió y tomó el año setenta y dos. Dexó la caballería que -llevó en un bosque algo apartado, porque no se oyesen los relinchos -de los caballos, y siendo de dia, los de la villa salieron á abrir la -puerta como acostumbraban, y al punto los nuestros, que estaban en el -cuerpo de guardia, fueron á buen paso á la que iba donde ellos estaban, -que era entre las dos de la villa, y repartiéndose, los unos fueron á -acometer á los que fueron á abrir la primera, y los otros á los que -guardaban la segunda, acertaron á matar al que iba á echar el rastrillo -segun yo les habia ordenado que hiciesen, y poniendo guardia en él se -apoderaron de la puerta; los que habian salido á reconocer, viendo ser -acometidos por las espaldas, y Tassis, oyendo el ruido, embistiéndolos -por delante, se huyeron al rededor de la tierra á la campaña. Tassis -no hizo caso de seguirlos y fué á ayudar á los nuestros que todavía -peleaban á la segunda puerta, y como llegó, se entró del todo, y -fueron siguiendo á los enemigos hasta otra puerta antigua, adonde los -soldados y burgeses que habian corrido á la arma hicieron un poco de -resistencia, y habiendo acudido la caballería que habia dexado en el -bosque al ruido del pelear, todos juntos entraron en la plaza, adonde -hubo poca resistencia, y así del todo se acabaron de apoderar de la -villa. - -Habiendo yo dado órden á Tassis que si entraba dentro, á la mesma hora -pasase á la otra parte del rio y hiciese una trinchea, aunque fuese con -las dagas ó uñas, y que pusiese guardia en ella, porque el enemigo no -se amparase en aquel puesto, ocupado en el saco se descuidó de hacerlo, -dexándolo para la mañana. El conde Herman de Berghes (que servia á -los Estados) hallándose por allí con gente, vino y ocupó el sitio que -yo deseaba que Tassis tomára, adonde hicieron un fuerte, que despues -por mantenerle costó tanta sangre y trabajo como adelante diré. Por -este descuido de Tassis se verá que en las cosas de la guerra, las -que se pudieren hacer hoy no se han de dilatar para mañana, porque -pequeños descuidos traen consigo tan grandes inconvenientes, como he -dicho que habemos tenido, y la diligencia cierto es madre de todo buen -suceso en semejantes casos. Luégo que supe esto, ordené á Tassis que -se quedase allí por gobernador con alguna parte de la gente, y que -la demas se me inviase luégo. Comencé á caminar hácia Gruninghen, por -haber entendido que el de Nienoort se habia embarcado con la gente que -habia levantado para el efecto que he dicho, y en el camino supe que -habia tomado un dique entre Delfezijl y Reyden, en un lugar llamado -Oeterdam, y cortándole de repente se reparó en aquel lugar, adonde -acudió Mendo con mi compañía de caballos y la del capitan Willers, no -pudiendo la infantería caminar tanto como ellos, que iban en navíos -por agua. Yo me dí toda la prisa posible para llegar á Gruninghen, -y fué tanta que todos los caballos de mi coche murieron del trabajo -que por la diligencia hecha pasaron; luégo me partí para donde estaba -el enemigo, y poniendo la gente en los puestos que me parecieron á -propósito para estorbar que no entrase más adelante en el país, ni -trabajase tan á su salvo en el fuerte que hacia, y por no tener él -toda la comodidad que era necesaria para entretener sus soldados y -sustentar la fortificacion, se le desmandaban y tomábamos muchos de -ellos, á los cuales mandaba ahorcar luégo á la hora delante de su -fuerte y echar en la mar, sino era á los de las compañías viejas, que -con ellos venian algunos, y á éstos los dexaba ir por su paga, cosa -que daba grandísimo descontento á los demas; híceles poner al rededor -de su alojamiento algunos billetes en que les decia que hombres que -no tenian sueldo, no merescian ser tratados como soldados, sino como -ladrones, que el nombre del soldado venía del sueldo, y el que carecia -de él no era soldado, que el que quisiese venir al servicio del Rey, -sería bien venido, y el que irse á su tierra, se le daría pasaporte y -dinero para su camino; muchos vinieron y los más de ellos se fueron -á sus casas, con la comodidad que yo les habia prometido y dado. Yo -procedia haciéndoles la guerra más rigurosa que podia, procurando -deshacerlos por aquella via, no pudiendo por otra. Sucedió despues -que el de Nienoort, viendo lo que pasaba de su gente y el poco medio -que tenía para sustentarla, se determinó de entrar dentro del país, -el cual, por las grandes aguas que caian, siendo el mes de Octubre y -el tiempo tal, que con gran trabajo pude inviar tras él alguna gente, -habiendo de ir por caminos profundísimos los dos, y él caminaba por -el dique adelante hasta llegar á Wischoten, adonde dexó parte de -su gente, y con la demas fué en persona á poner en contribucion la -señoría de Wedden, que es del Conde de Arambergh, no sabiendo que los -nuestros les seguian. Llegaron á Winschoten, y sitiaron en una iglesia -la gente que el Nienoort habia dexado en ella. Y como él, volviendo -de Wedden, supo lo que pasaba, viendo que le habian tomado el camino, -rodeando por los prados adelante, vino á salir al mesmo puesto, donde -en tiempo del Duque de Alba el Conde de Arambergh fué roto con el -tercio de Cerdeña, pensando por aquella parte entrar dentro. Nuestra -gente le salió al camino y le rompieron, dándole un arcabuzazo en una -pierna, que le estorbaba el caminar. Mas viéndole allí un hijo suyo que -estaba cerca, se abrazó con él diciendo que no le desampararia hasta -la muerte; y permitió Dios por su buen celo que nuestros soldados, -que estaban más cerca de él, tomaron una bandera, y poniéndose en -contienda sobre ella, dieron lugar á que el hijo pudiese salvarle, -aunque llevándole recibió tambien otro arcabuzazo; metiéronse en la -iglesia con los que de aquella refriega habian escapado, y nuestra -gente se descuidó aquella noche, y fué tan escura que se pudieron -salir sin ser sentidos, tomando el dique que va á Bellinwolde, y de -allí á Hoguebond tierra del Conde de Emden, donde el dique se acaba; -embarcáronse aquí, y volviéndose á su fuerte sin haber efectuado cosa -de lo que pretendian, padre é hijo, que iban mal heridos, murieron en -él miserablemente, siendo ambos merecedores de muerte más honrada y en -mejor ocasion y parte, el hijo por haber mostrado tan honradamente la -aficion y obligacion que tenía á su padre, y el padre por ser caballero -real, afable, de tanta cortesía y buenas partes, como se pudiera hallar -en toda esta provincia, el cual, por sus deudas y mal tratamiento que -los de la villa de Gruninghen le hacian, fué forzado á declararse por -enemigo del Rey y serlo de ellos. Era hombre que se trataba con tanta -grandeza, que comia á la real, con música, por lo cual vino á ser tan -pobre, que al tiempo de la muerte dicen que no tenía siquiera un poco -de cerveza que beber. Y con su fin se huia mucho más la gente que él -habia traido. Y así los Estados se resolvieron de sacar la poca que -quedaba y mantener ellos el fuerte, como lo hicieron, fortificándole -con mucha costa, por batir la mar en él, que cada tormenta le hacia -mucho daño, y por estar en tal parte era inacesible. Hícele algunos -fuertes al rededor para estorbarles la entrada en el país del Holdam, -territorio de la villa de Gruninghen; y hallándome un dia en uno de -estos fuertes, vinieron algunos navíos cargados de municiones á entrar -en el del enemigo, los cuales por falta de la marea se quedaron junto á -él en seco. Y considerando yo, por el viento que hacia, que pegándoles -fuego se podian tambien quemar las barracas de los soldados, que -eran de paja, les batí con dos medios cañones que estaban en nuestro -fuerte, para que viniendo la marea se hinchiesen de agua y no pudiesen -entrar en el fuerte, y á la baxa marea acometerlos; y en siendo de -noche invié al de Rinavelt, á cuyo cargo estaba el fuerte donde yo me -hallaba, para que con una parte de soldados alemanes tomase la marina; -y los valones, por junto al dique donde habia una cortadura, ganaron -los navíos y pusieron fuego al más cercano, y si en aquel punto no se -mudára el viento en contrario, sin duda se pegára fuego al fuerte y -se ganára, no pudiendo estar el enemigo á la defensa, por estar las -barracas pegadas al parapeto, no temiéndose de ser acometidos por mar. -En este tiempo su Alteza me escribió que inviaba al regimiento de Mons -de la Mota para que sirviese aquí, que por algunas causas entónces la -Mota no estaba en su gracia y queria alexar de sí su regimiento, más -por esto que por asistirme. Fué necesario partirme para hacerle pasar -el Rin, y con él las compañías de mi regimiento que yo habia inviado -con el Conde Cárlos, la de la guardia del Conde Mansfelt, la de Mons -de Teves y la de Mario Martinengo. Hallándome con pena de no poder -entretener esta gente, porque las contribuciones que se sacaban no -eran suficientes, ni nunca lo han sido tanto que pudiesen sustentar la -cuarta parte de ella por más diligencia que se hiciese en buscarlas. Y -así me resolví, ya que no podia sacar más sustancia de mi gobierno, de -entrar en el de Gheldres, en el país de la Veluva, pasando el rio por -Zutphen, y así, aunque era invierno y hacia mal tiempo, lo puse por -obra, caminando con la gente nueva que habia venido, y la demas que -pude juntar. Tenian los enemigos un navío armado en el rio, á media -hora de camino, tomando más alto el ponton de la villa, y habiendo -puesto una cuerda más abajo de donde estaba este navío y más arriba de -la villa, comencé á hacer pasar la gente, y ántes que fuese de dia, -habia pasado una parte; y los del navío, viendo que habian pasado, -y la cuerda en el rio, dexaron colgar una áncora para llevársela -consigo; yo, temiendo esto, hice soltar de un lado la cuerda, y como -hubo pasado el navío, torné á tirarla, y acabé de pasar la gente que -quedaba, la cual se fué al país llamando á los villanos que viniesen -á contribucion, sin hacerles otro daño. Yo me volví á la tierra, y -con la guarnicion de ella, y alguna más de la que habia traido, sitié -el fuerte. Este paso se hizo el dia de los Reyes, viniendo el rio tan -crecido, que entró en el fuerte por estar en parte baxa, haciéndome -retirar de las trincheas y forzado á los soldados, no pudiendo estar -en sus barracas por ir creciendo el rio de hora en hora, á meterse -encima del terrapleno, y viendo que no podia acometerle de otra manera, -me fuí á la tierra, de donde con la artillería les hice mucho daño, -y así se rindieron á mi voluntad, y quitándoles tres banderas y las -armas, los invié el rio abaxo á Deventer. Todavía crecia el rio, de -manera que habia entre la villa y lo seco, donde las barcas iban á -llevar las vituallas, una hora de camino. Nuestra gente caminó hácia -Utrecht, y puso tanto espanto allí y en Holanda, que el Príncipe de -Orange hizo juntar toda la gente que pudo de Bravante y otras partes, -é invió al Conde Holac, al Conde Herman y á sus hermanos contra la -nuestra. Sabido esto, la invié á llamar, y como no era posible volver -á repasar por haber crecido tanto el rio, se puso á la lengua del -agua. Los enemigos se juntaron y vinieron hasta Arnem, y alguna de -su infantería se amotinó contra el Conde Holac, amparándose en una -casa, donde el Conde con la demas gente los sitió, y rindiéndosele, -hizo ahorcar á algunos de ellos, y luégo comenzaron á marchar contra -nuestra gente, con órden de pelear con ella. Quiso Dios que en este -tiempo comenzó á baxar el rio, y un soldado de los nuestros, caballo -ligero, se metió á nado por él, buscando paso, y vino hasta el fuerte -donde yo estaba entónces para el mismo efecto; hallóse el paso, -aunque malo, y así ordené á nuestra gente que á la mesma hora se -viniesen adonde yo estaba, haciéndolos guiar por los mesmos que habian -reconocido los pasos, y así se vinieron derechos al fuerte, estando -ya el enemigo á vista de ellos, tan superior de gente, que traia bien -cuatro para uno. El Príncipe de Orange, habiendo entendido lo que -sucedió, invió al Conde Holac á sitiar el fuerte y tomarle si pudiese, -porque no queria que nuestra gente entrase á inquietarle en Holanda; -y así como acabó de baxar el rio, el Conde se acercó para hacerlo. -Yo, dexando al Tassis toda la infantería que pude, y desiñándole unas -alas para asegurar más el fuerte, y el paso de la villa á él, porque -si no se hiciera se arrimara á él de manera que nos fuera imposible -la entrada y la salida de él; y que el un cuerno de estas alas se -diese á los capitanes de mi regimiento, y el otro á los de Mons de la -Mota, con ayuda de algunas picas alemanas; en cada parte trabajaron -estos soldados tan animosamente, y el Conde venía tan poco á poco -aguardando sus comodidades, que ántes que llegase estaban ya las alas -en defensa. Acometiólas, y plantó artillería á la de Mons de la Mota, -y á la de mi regimiento vino con zapa y mina, lo cual podia hacer -fácilmente por ser el foso seco y arenisco. Yo me fuí á Oldenzel para -proveer lo necesario, é invié á decir á Tassis que hiciese una mina -que saliese al foso, para poderle mejor defender. El Conde batió la -ala que llamaban de la Mota y se llegó con trincheas hasta el foso, -y allí, con la grande comodidad de faxina que tenía, quiso henchirle -y dar el asalto, y ansí comenzó á echar faginas dentro desde su -trinchea. Tassis, desde la mina que habia hecho, sacaba toda la que -ellos echaban, y con ella fortificaba lo batido por el enemigo, en que -hubo de ambas partes muchos muertos y heridos. Y considerando el Conde -que en las alas habia mucha gente, y que el fuerte hacia traves tanto -por de dentro como por de fuera de ellas, y que no podia dar asalto -sin perder mucha gente, se resolvió de tomarle por hambre, lo cual no -podia hacer sino sitiando la villa, que no estaba bien proveida, y -para hacerlo invió de la otra parte del rio al de Wilers, Maestro de -Campo general del Príncipe de Orange, con la caballería, que era mucha -y buena, y con ella al Conde Herman; y aunque tenian muy apretada la -villa, me aventuraba siempre á meter alguna cosa, é inviando una vez -al capitan Mario Martinengo con su compañía, llevando cada soldado á -las ancas un saco de pólvora, topó con una emboscada que le tenía hecho -el de Wilers con más de dos mil caballos; mas el capitan llevaba tan -recogida su compañía, retirándose, que no le osaban acometer hasta -que, llegando á un bosque, los soldados comenzaron á desmandarse y -separarse por él sin que el capitan lo pudiese remediar, y visto por -los enemigos, cerraron y prendieron cuasi todos los soldados sin matar -ninguno, no escapándose sino los tres oficiales de la compañía y dos -ó tres soldados que los siguieron. Contra el fuerte no hacia el Conde -otra cosa sino seguir la zapa y la mina, y los nuestros defendérsela; -y un dia, que hicieron una salida contra su artillería, rompieron la -guardia y llegaron hasta el cuartel del enemigo, donde los soldados -se pusieron á saquear, que, á no hacer más de intentar solamente la -artillería, la ganáran sin ninguna duda, y la pudieran sustentar por -estar fortificada, mas como se detuvieron, cargando el campo del -enemigo, los hicieron retirar. Hallóse en esta salida Maximiano du -Bois, capitan de caballos, á quien yo habia dexado de guarnicion con su -compañía en la villa, fué preso herido de un mosquetazo en un muslo, -de que murió despues. Conociendo el mal punto en que las cosas de -Zutphen estaban, suplicaba continuamente á su Alteza que me socorriese -con alguna gente para poder yo darle á nuestros sitiados; y así, no -hallando su Alteza otra más á la mano que la que servia en la guerra -de Colonia, invió al capitan Juan de Castilla á procurarla con el -Elector, el cual la concedió luégo, y vino á cargo de D. Juan Manrique, -cabeza de la gente de guerra de su Majestad, que servia allí, y con -ella venía tambien la del Elector. Aloxé esta gente en Winterswyck, -lugar grande junto á Bredevord y una legua de Grol, donde yo estaba, y -entre tanto que llegaba, hice aparejar los carros y vituallas que se -habian de llevar, y alguna artillería que habia sacado de Linghen. En -este tiempo el Conde y la Condesa de Berghes, padre y madre de los tres -condes, procuraban que sus hijos viniesen al servicio de su Maestad; -y su Alteza, avisándole yo dello, me lo habia remitido, y para este -efecto andaba conmigo un criado suyo, que era Drosarte de Buxmer, á -quien dixe que estaba resuelto de socorrer la tierra ó perderme, y que -creia que no sería sin pelear, que hiciese con estos señores que no se -hallasen dentro por no dificultar su reconciliacion. Respondióme que -no sabía cómo se pudiesen retirar con su honra, porque les sería mal -contado si en tal ocasion lo hiciesen, ni ménos alcanzaba qué color dar -para ello. Respondíle que diciendo que su madre los inviaba á llamar -porque su padre estaba muy malo. Ella lo hizo así, y teniendo todas -las cosas ya á punto para socorrer la tierra, comencé á marchar de -esta manera. Hice de los carros cargados de vituallas y municiones dos -hileras guiadas por dos provostes, y que los caballos de ellos llevasen -unos cabestros ó cuerdas para que, en tocándose arma, los atasen á la -trasera de los carros, cada uno al que le iba delante; entre estas dos -hileras de carros, iba primero toda la caballería, y de los valones -que habia traido D. Juan Manrique, guiados por sus capitanes, poniendo -sus banderas en el escuadron de los alemanes, hice dos mangas que -fuesen pegadas con la caballería, que iban de avanguardia con D. -Juan Manrique y Nicoló Basta, y para si fuese menester algunas picas -con ellos, hice un escuadron volante de ellas, llevando consigo dos -piezas de campaña, este escuadron iba en medio de las dos mangas de -arcabuceros, un poco atras; á éste seguian otras dos mangas pequeñas -de mosqueteros, cerca de los dos cuernos de un gran escuadron de picas -alemanas de la gente del Elector con su coronel Herlach, suizo de -nacion, delante. Tras este escuadron iba otro casi tan grande como el -de la gente de esta provincia, quedando detras otras dos mangas de -arcabuceros de la resta del regimiento de Mons de la Mota y del mio con -la compañía de arcabuceros á caballo del capitan Leecola, con órden de -ir recogiendo toda la retroguardia porque nadie se quedase atras ni -se apartase de la tropa sin órden; tambien de que, en tocándose arma, -cerrasen por detras las dos hileras de los carros y se encerrasen -dentro de la del gran escuadron de alemanes; donde el coronel Herlac -y yo íbamos, iba una culebrina reforzada de quince libras de bala que -yo habia sacado de Linghen para mejor alcanzar los escuadrones de -los Herreruelos y la demas caballería enemiga, que era mucha, pero -ménos infantería que la nuestra. Toda esta gente iba en medio de las -dos hileras de carros con la órden que he dicho, y así caminábamos -por campaña rasa hácia el villaje de Holguel. Tomé esta manera de -marchar por más segura, aunque tuviese el enemigo mayor número de -caballería, por llevar la gente junta, porque caminando por camino que -era estrecho, los carros tomáran grande espacio, y el enemigo podia -por una y otra parte hacernos daño, sin podernos socorrer los unos á -los otros, por estar alojado en un sitio donde habia mucha arboleda -y podia venir cubierto con ella hasta dar en nosotros; y por evitar -este gran inconveniente, invié al capitan Leecola con algunos soldados -sacados de todas compañías á reconocer los caminos y bosques por -donde el enemigo podia venir, dexando su compañía con su teniente, en -retroguardia para el efecto que he dicho, fué siempre caminando delante -á nuestra vista hasta llegar al villaje de Ingle, adonde encontró al -Conde Herman de Berghes, con treinta ó cuarenta caballos, que iba á ver -á su padre, habiéndole la madre dado á entender que estaba muy malo, -sin que él supiese otra causa de su llamada, ni entendido que nosotros -marchábamos; y como vió entre los soldados de nuestra tropa diversas -casacas, conoció de cierto estar allí toda nuestra gente, se volvió con -buena órden á su alojamiento y dió cuenta á Mons de Wilers de lo que -habia visto. Yo, entendiendo que habian descubierto enemigos, pensando -que eran más, habia hecho caminar apriesa los carros y los escuadrones -por ocupar el lugar que está en sitio fuerte ántes que el enemigo -le tomase. Estando allí, traté con D. Juan Manrique, Nicoló Basta, -Juan de Castilla, Suartzemburgh, cabo de la caballería del Elector, -y con el coronel Herlach, que sería bueno que dexando alguna gente -con los carros é inviando á llamar á Tassis, como ya lo habia hecho -con diligencia, con la gente que podia sacar de la villa, á recibir -el socorro y llevarle dentro; y que nosotros con todos los demas -siguiésemos al enemigo, que nuestros corredores decian se retiraba, -segun se via por los fuegos de su alojamiento; y la mayor parte de -ellos me respondieron que no eran de aquel parecer, y que mejor sería -ir derecho á la villa y socorrerla, pues habiamos venido para aquel -efecto; yo alegaba que el socorro podia marchar seguramente, ya que -nosotros habiamos de marchar entre el enemigo y él. Con todo esto y mis -ruegos, no pude hacer que se hiciese, que algunas veces en los consejos -de guerra contrarian algunos á la opinion de otros, más con pasion y -mostrar poder ó saber más, que con razon. Quedámonos aquella noche en -aquel lugar, y al amanecer llegó Tassis con la gente, y así marchamos -todos hácia la villa, y el enemigo se fué á las puertas de Deventer, -pasó el rio y juntóse con el demas exército que estaba delante del -fuerte. Ya la villa estaba á lo último de victuallas, y se hubiera -perdido si no fuera por estar los trigos en la campaña casi maduros, -que las mujeres y niños iban á cortar las espigas, con quien Mons de -Wilers usó de gran crueldad, segun se dixo, enterrando vivos algunos -y cortando á otros las narices y orejas, y así despues le pagó Dios, -como adelante se verá. Aquella noche se ordenó de dar una encamisada á -los fuertes que el enemigo habia hecho al rededor del nuestro; hacia un -tiempo muy áspero de agua, viento y escuridad, y aunque lo intentó no -pudo efectuar nada. Proveyendo la tierra de lo más necesario que habia -menester, nos volvimos hácia Grol, por no consumir las victuallas que -habiamos traido; y caminando D. Juan Manrique con la gente delante, -supo que cerca de allí habia un castillo llamado Hackfort, donde estaba -una compañía de la gente que habia quedado del regimiento de Nienoort; -se fué allá sin haberme avisado dello, pensando tomarle luégo, y no -pudo hacer más que perder gente, por no tener artillería, que la -poca que habiamos traido, se habia dexado en la tierra; retiróse y -retirámonos todos sin tomarle, pero despues, con mi órden, Tassis la -sacó, batió y tomó el castillo, haciendo matar toda la gente que habia -dentro. Don Juan recogió su gente, y yo la de mi gobierno, de donde -se retiró él hacia Colonia, y yo á Oldenzel. Los enemigos, viendo que -habiamos socorrido la villa y que en su campo comenzaba á haber falta -de todas las cosas por la muerte que entónces sucedió del Príncipe -de Orange, hicieron siete ú ocho fuertes al rededor del nuestro y de -nuestras alas, y dexándolos proveidos de gente, se retiraron con la -demas á sus presidios. - - * * * * * - -El invierno entraba áspero, y nuestra gente, por lo que habia padecido -en el sitio y la extrema necesidad que pasaba, estaba muy descontenta, -por lo cual invié á llamar á Tassis para que recogiendo el trigo que -se pudiese hallar en la Tuvent, lo llevase dentro de la villa. Y -considerando que habia mucho tiempo que no llovia, y que ordinariamente -hácia la fin del otoño, como no llueva, el Rin está más baxo que en -todo el año, y por consiguiente los demas brazos de él, y más con los -vientos orientales; venido, le ordené que buscase vado, no dudando de -que le hallaria (por tener alguna experiencia de aquel rio, del tiempo -del Duque de Alba, el cual me invió de guarnicion á Deventer con el -coronel Mondragon), y hallándole, que pasase y tentase si por detras -podria ganar los fuertes que el enemigo habia dexado, y en caso que -no, se entrase por la Veluva adelante á executar las contribuciones -que habian prometido y no pagado, y para este efecto le proveí de más -gente de la que él tenía. Avisóme que habia hallado el vado, y que -pasaba y seguia la órden que yo le habia dado. Hubo dificultad en el -pasar, porque por el rio venian ya los hielos grandes, por los cuales -se perdieron algunos de nuestra caballería, la infantería pasaba en -barcas y á ancas de caballos, muy poco á poco, y con mucho trabajo. -Hacia una niebla tan espesa, que impedia que los de los fuertes del -enemigo no los viesen, mas oyendo algun ruido, inviaron cuarenta ó -cincuenta soldados á reconocer, y hallaron que los primeros de nuestra -infantería habian pasado, y que hecho fuego, se estaban calentando al -rededor de él, y por la escuridad de la niebla estuvieron muy cerca -unos de otros ántes de verse. Nuestros soldados desesperadamente -cerraron con ellos, sin capitanes, porque todos estaban de la otra -parte del rio ocupados con Tassis en hacer pasar la gente, fuéronlos -siguiendo hasta hacerlos meter en su fuerte, y con el mesmo ánimo -cerraron con él, y ayudándose los unos á los otros con las picas y -alabardas lo mejor que pudieron, le entraron, y degollaron más de cien -hombres. En aquel tiempo aclaró el dia, y los dos fuertes más cercanos -de él, viendo lo sucedido y no teniendo tanta fortaleza ni provision -de gente como el ganado, viendo que nuestra gente se preparaba para -acometerlos (que ya habia pasado alguna más y acudido á la arma con los -oficiales), alzaron los capelos para rendirse, y visto por los soldados -de los otros fuertes, desamparándolos, se metieron en otros dos que -estaban el rio abaxo. Tassis se fué á la tierra y sacó artillería y -los sitió. Entendido lo sucedido por el Conde de Murs y el Wilers, -que estaban en Arnem, con la caballería que pudieron juntar en aquel -contorno, vinieron al socorro sin infantería, por no tenerla, habiendo -perdido mucha en el sitio de Zutphen, y la que quedó inviado á reposar -y rehacerse á Holanda y á Utrecht; y así no hicieron ningun efecto, no -pudiendo pasar por no tener el hielo tanta firmeza que pudiese sostener -los caballos; y los dos fuertes sitiados, padeciendo necesidad, se -rindieron, de manera que el fuerte que el enemigo queria tomar por -batería, minas, fuerza y hambre, tomó Tassis con otros siete ó ocho, -de aquel modo. Hecho esto, los del país vinieron en contribucion y -púsose un recibidor para ella á voluntad de Tassis, que yo no me -quise entremeter en ello, por no ser de mi gobierno. Avisé de todo -lo sucedido á su Alteza, suplicándole mandase poner una persona para -esto, y el caballero Cicoña invió por recibidor al comisario Gramay, -que lo ha manejado hasta la fin, sin que entrase en mis manos un -solo real, ni por mi órden se distribuyese, que es bien al contrario -de lo que despues dieron á entender á su Alteza, diciendo que yo en -aquellas contribuciones me aprovechaba de cuarenta ó cincuenta mil -tallares cada mes; y despues se averiguó que ántes habia yo prestado al -recibidor para deshacer las trincheas y fuertes que los enemigos habian -hecho al rededor del nuestro. Y de esta manera es cuanto me van ahora -calumniando de las contribuciones de Frisa, de las cuales y de todas -las demas que se han sacado en todo mi gobierno ha habido recibidores -puestos por los mesmos del país; y si alguna cosa yo he tomado de su -mano, ha sido de las contribuciones que vienen del enemigo, ganadas -á fuego y sangre, y esto con órden de mi general, dadas al comisario -Francisco Vazquez de Umaña, que aquí tenía los libros del sueldo del -Rey, donde está escrito, y así se hallará que nunca he tocado á las -contribuciones, que no haya sido para el puro servicio de su Majestad, -al cual yo he acudido con mi persona y hacienda, ordinariamente sin -hacer falta, y no lo he dexado en las ocasiones urgentes, como lo -han hecho mis secretos émulos, que algunos de ellos nunca se han -hallado en ninguna, ántes ofreciéndose, han buscado que negociar en -esa Córte por huir de ella. He hecho esta pequeña disgresion por ser -lo que digo la causa de mi discurso, no por hacer historia, sino por -mi justificacion y descargo, y así va con más verdad que adornado de -estilo. Tornando pues á lo de Zutphen, digo, que despues de sucedido -lo que ántes dixe, no se entendia sino en proveer aquella tierra, -que se hacia con gran trabajo, por haber metido gran guarnicion el -enemigo en Locchun y Desburg; y estando yo en la villa de Oldenzel, -vinieron el conde Herman de Berghes y su hermano Oswolt al servicio -del Rey, habiendo ántes tomado licencia y pasaporte de los enemigos, -segun el concierto que yo habia hecho con ellos; y tenian tanto deseo -de servir á su Majestad, que me importunaban cada hora que les tomase -el juramento de fidelidad, lo cual por cortesía deferia yo, hasta -que su Majestad los proveyese de algun cargo; y ellos me han hecho -siempre merced de darme crédito en cuanto les he aconsejado, y así los -he siempre servido fielmente; llegaron á Oldenzel con peligro de los -enemigos, que sabiendo que habian de hacer este viaje, los pusieron -emboscada en el camino. Significando yo á su Alteza que la villa de -Zutphen era la verdadera entrada para la Holanda, y siendo aquella -provincia el nido de los rebeldes, si deseaba ver el fin de la guerra, -entrase en ella, y que para hacerlo con más comodidad sería necesario -tomar la villa de Arnem, que era fácil de hacer por estar señoreada -de montañas y haberse las villas de Nimega y Desburg, vecinas á ella, -reducido entónces al servicio de su Majestad; incitado de esta manera -su Alteza y pareciéndole bien, quiso ántes mi parecer por escrito. Con -esto fué y vino muchas veces el capitan Frias, el cual, á lo último, en -la negociacion y viajes, se perdió y estuvo mucho tiempo en prision. -Al fin se resolvió ántes de intentar á Arnem de inviar al conde Cárlos -á sitiar la villa de Grave, y entre tanto invié á Tassis á hacer un -fuerte junto á la villa de Arnem, adonde se divide el rio Isel del -Rin, á la punta de los dos rios llamada Iseloort; hízole, aunque no muy -perfecto, si bien tal que daba mucho estorbo al enemigo, y estándole -haziendo, salieron los de Arnem á escaramuzar con los nuestros, y -Anníbal Gonzaga, á quien se habia dado la compañía de Maximiano du -Bois, acompañado de infantería, cerró con los enemigos y los rompió y -mató algunos, y entre ellos quedó por muerto medio desnudo el Conde de -Solms, ahora por los Estados gobernador de Celanda, que retirándole -los de Arnem, le curaron con cuidado y teniendo más de cincuenta -heridas, las más de ellas mortales, segun me han dicho, sanó, y no -es la peor cabeza que los Estados tienen hoy en su servicio. Habíase -resuelto su Alteza, como ganase á Grave, de venir en persona con el -exército á Nimega, y que Tassis y yo con la gente de esta provincia nos -llegaríamos á la villa de Arnem y haríamos un fuerte cerca de un molino -de viento que estaba el rio abaxo, y que él vendría de la otra parte -por la Veluva. En este tiempo proveyó su Alteza á Mons de Altapena del -gobierno de Geldres, concertámonos los dos de juntarnos en Zutphen -para buscar medio de entretener aquella guarnicion. Y partiendo yo de -Gruninghen para este efecto, llegué á Zutphen con los condes Herman -y Oswolt, y avisé á Mons de Altapena de cómo habia llegado allí, -rogándole que viniese porque tenía necesidad de volverme luégo á Frisa. -Respondióme, en lugar de venir, que era necesario que me llegase yo -allá, con toda la gente de guerra que habia traido conmigo y la más -que pudiese sacar de Zutphen, porque el coronel Schenck y el Conde de -Murs habian sitiado un fuerte y le batian. El coronel, hombre de poca -conciencia y acostumbrado á rapiñas, habia dexado el servicio de los -enemigos y venídose al del Rey, como queda dicho, habiendo hecho ántes -obras de sus manos y apoderádose de la señoría de Bliembek, quitándola -á un pariente suyo legítimo heredero de ella que la poseia; y así por -lo que habia hecho con sus compañeros, como por mantener esta tiranía, -se vino al servicio del Rey. Y su Alteza le empleó en el socorro que -se invió al Conde de Rinamburgh ántes que yo viniese á Frisa; peleó -en el camino con el Conde Holac, y sucedióle bien, y así le hallé en -Frisa cuando fuí á gobernarla, adonde su Alteza le invió á llamar -para el sitio de Tornay, con la corneta de Adam Vanlanghen, haciéndole -coronel de mil caballos; mas él y sus soldados se gobernaron tan mal -en aquella jornada, que le despidió la gente, dexando en servicio al -dicho Vanlanghen, de que se resintió mucho, por ser el primero desgusto -que recibió. Tenía en Bliembeck una compañía de arcabuceros á caballo, -con la cual se hacia contribuir de todos los alrededores, y venía -conmigo algunas veces con ella á los socorros cuando el enemigo tenía -sitiado á Bronckorst. Los de Nimega, ántes de su reduccion al servicio -del Rey, todos los soldados que le tomaban, luégo se los ahorcaban, -y por esta causa era enemigo mortal de la villa; y por hacerla mayor -despecho hizo un fuerte en el rio Wael, que pasa por ella, con que la -impedía la navegacion. Cuando este fuerte se hizo, ya la villa trataba -de reducirse, como lo hizo, mandaron romper el fuerte, y pareciéndole -á él que habia sido causa de la reduccion de la villa á su Majestad, -pretendia el gobierno, no sólo de ella, mas de toda la provincia de -Gheldres. Dióle su Alteza á Mons de Altapena, y á él ni aquello ni -ménos el regimiento del Baron de Anholt, que tambien pedia; y el -caballero Cicoña le quitó las contribuciones que él habia puesto en los -países, por lo cual le fué fuerza despedir la compañía que tenía, y él -se fué al sitio de Ambers, donde estaba su Alteza, á procurar que le -diesen algun cargo ó entretenimiento, contentándose con una compañía de -caballos y servir aquí en Frisa. Lo cual tampoco no hubo lugar, pero -diéronle cien escudos de entretenimiento. Mas no satisfecho de esto, -trató secretamente con el Conde de Murs de volverse al servicio del -enemigo, y así lo hizo, adonde prosiguió la enemistad que con la villa -de Nimega ántes tenía, y lo mesmo contra Mons de Altapena, por haber -alcanzado el gobierno que él pretendia. Y la primera cosa que despues -siendo enemigo hizo, fué sitiar este fuerte por hacerle despecho. -He dicho todo esto de él, porque á las personas tales, aunque sean -viciosas y de mala vida, siendo hombres de guerra y de efecto, no los -deben poner en desesperacion, porque con ella hacen mucho mal, como él -hizo: y así los condes de Berghes y yo volvimos en gran diligencia al -socorro de este fuerte, dexando todo el bagaje é impedimento atras; -y yo iba con tanta más voluntad, por haber tenido dos ó tres dias -ántes carta de su Alteza, con órden de que procurase en todas maneras -de sacar al Schenck en campaña y pelear con él; y como se ofrecia la -ocasion de efectuar lo que se me habia mandado, apresuré el camino y -fuí derecho á Iseloort, donde habia gente nuestra, y pasando el Rin, -llegué á Huessen, villa del Duque de Cleves en la Wethua; y caminando -hácia Nimega, vino á encontrarme Mons de Altapena, avisándome que el -Conde de Murs y Schenck se habian retirado sabiendo mi venida y dexado -el fuerte; rogándome con mucha instancia que me llegase á Nimega, -dexando la gente que yo traia al rededor de aquella villeta, junto á -la cual tenian los enemigos un fuerte á la orilla del rio, el cual -él y los de Nimega me rogaron que ántes que me volviese con la gente -le tomase, ofreciendo que me darian artillería y municiones. La que -me dieron era suficiente, pero la pólvora tan poca, que no me atreví -á batirle. Reconocíle, y vi que por la zapa vendriamos más presto á -ganarle que por batería, porque aunque estaba hecho con mucha faxina -y árboles, el foso era seco ó con muy poca agua y arenisco, y que -zapando lo que habia desde la agua hasta la faxina, vendria todo á -caer abaxo. Invié á Tassis por una parte, para que guiase su trinchea -derecha al fuerte, y yo con los Condes por otra, y cuando venimos -con nuestras trincheas á entrar en el foso y á zapar lo que he dicho -que habia de la agua á las faxinas, se rindieron los del fuerte, y á -la entrada del foso dieron una pedrada al conde Federico, que habia -venido de Buxmer á ver á sus hermanos, y entre ellos cayó sin habla, -de suerte que pensamos ser muerto, y mataron al capitan Claraute del -regimiento de Mons de Billí, hombre de valor y de virtud. Yo tenía por -cosa cierta que Schenck viniera á socorrer este fuerte, pues estaba en -Arnem, que no está más de allí de una hora de camino, y tenía consigo -toda la gente con que habia sitiado el fuerte de Nimega; no vino ni -supe por qué. Y tratando con Mons de Altapena del entretenimiento de -la gente de la guarnicion de Zutphen, que era la causa de mi venida de -Gruninghen, me dixo que era necesario entrar en la Veluva á executar -las contribuciones y á procurar sacar más. Respondíle que tenía mucho -que hacer en Gruninghen, que aunque la Veluva era de su gobierno, -le sirviera en aquello de muy buena voluntad, pero que era fuerza -partirme. Pidióme la gente y á Tassis para hacerlo, concedíselo, y -partíme para Oldenzel, y Tassis entró hácia Utrecht para el efecto. El -Conde de Murs, Schenck y Mons de Wilers, gobernador que era del país -de Utrecht, juntaron sus fuerzas y fueron contra él. Tassis llevaba -la mejor y más experimentada gente que el Rey tenía en estas partes, -así caballería como infantería, y lo mostraron bien, porque estando -alojado junto á la villa de Rhenen, en un villaje llamado Hameronghen, -adonde de improviso acudió el enemigo, hallándole con la caballería -separado de la infantería, y pareciéndole buena ocasion, dexó tambien -su infantería atras y acometió á nuestra caballería. Valióle á Tassis -mucho el consejo que yo le habia dado, que si viniese á pelear, tuviese -un cuerpo entero de caballería para acudir á las necesidades; que esto, -despues de Dios, fué causa de la victoria. Rota esta caballería con la -nuestra, y la infantería, que ya llegaba, cargaron en la infantería del -enemigo, de manera que pocos soldados de ella quedaron vivos. El Conde -de Murs y Schenck se escaparon, y el de Wilers quedó preso, con quien -en nuestra joventud habia yo tenido estrecha amistad, y así le compré -de los soldados que le habian tomado y le traxe conmigo, y despues su -Alteza me hizo gracia de permitir su rescate, que fué dándome doce mil -florines. Despues de esto sucedió que inviando el conde Guillermo de -Nassao dos compañías de caballos, una de arcabuceros y otra de lanzas -(de esta era capitan Mons de Bordas, caballero frances, y de la de -arcabuceros Bernalt Cessin) á tomar las vacas de la Drent, y tocándose -arma en Steenvick, donde estaba mi compañía de lanzas, con ella y -algunos garabies del regimiento de Mons de la Mota, saliendo Mendo á -ellos en un paso estrecho, los acometió y rompió, prendiendo al capitan -frances mal herido, de que murió despues, que el conde Guillermo lo -sintió mucho. Siendo este invierno grandes las heladas, los de Frisa no -querian pagar las contribuciones, como siempre han hecho, si no es á -fuego y á sangre; ofreciéndose esta ocasion, invié á Zutphen á llamar á -Tassis, ordenándole que traxese la más gente de aquella guarnicion que -pudiese, y á los dos hermanos condes de Berghes, á Mons de la Coquela -y á Mons de Rinavelt, y que juntos entrasen en Frisa á executar las -contribuciones, como lo hicieron. Los enemigos, temiéndose de esto, se -habian juntado con mucha cantidad de trineos, con los cuales llevaban -parte de su gente y vituallas. Tassis, sin saber esto, quiso entrar -en la Bildt, que es un pedazo de tierra de aquella provincia ganado -de la mar con diques, y la gente que habita en ella muy rica. Mas -como comenzaba á deshelar, le fué necesario dar la vuelta, y de manos -á boca topó con el enemigo que le venía siguiendo, el cual, como vió -volver los nuestros, se apoderó del Cassar Huysum, junto á Liewerdt. -Tassis se puso al rededor de este lugar con la caballería, y los demas -acometieron al enemigo dentro de él, y le deshicieron, matándole -mucha gente, y tambien hubo algunos heridos y muertos de nuestra -parte, habiéndose peleado bien de ambas. Y habiendo el Conde Hoswolt -muerto y quitado la bandera á un alférez del enemigo, el pobre señor -volteándola, con el contento de lo que habia hecho, se la revolvió -el viento á la cabeza, y uno de los nuestros, pensando ser enemigo -segun dicen, le dió con una pica ó alabarda por el colodrillo y le -mató. Fué muy sentida su muerte, porque daba esperanzas de venir á ser -grande hombre, por ser muy diestro á caballo, de gran valor, bondad -y discrecion. Murió tambien el capitan Enrique Wandelde, muy buen -soldado nuestro. Y porque deshelaba mucho, se dieron priesa á volverse -á Gruninghen, adonde yo estaba, trayéndome preso á Steynmalts, teniente -del conde Guillermo, que era el que gobernaba la gente enemiga, hombre -muy noble, vasallo del Rey de Dinamarca; y dos ó tres dias despues vino -allí un mensajero, no sabiendo lo sucedido, que iba en su busca á Frisa -con carta del Rey y otras de su padre, parientes y amigos, las cuales -abrí por la ocasion que diré; pero la del Rey, por su respeto, se la -invié cerrada, y leyéndola, me la volvió luégo abierta, la cual ni las -demas no contenian otra cosa sino que se volviese luégo á Dinamarca, -porque el Rey tenía necesidad de su persona. Corria entónces fama por -las villas marítimas de Alemania que este rey, incitado de algunos -príncipes y señores della pretendia la corona imperial, y quitarla al -que la tiene. Y pensando por esta via saber algo de ello, le invié este -prisionero sin ningun rescate, escribiéndole que por no estorbar su -servicio, ni el bien ni acrescentamiento de aquel caballero teniéndole -preso, en viendo su real carta, se le inviaba, porque otro ninguno -le diese libertad sino su Majestad, suplicándole que recibiese aquel -pequeño presente del menor ministro y vasallo que el Rey, mi señor, -tenía. El caballero se presentó al suyo, así preso como iba, y dándole -libertad, se acordó el Rey que teniendo yo en Holanda la armada de -mar á mi cargo, le hice otro semejante servicio de unos navíos de -su reino que me pidió, y así me quiso honrar escribiéndome con un -presente real que me invió, de parte del cual se sirvió su Alteza, y -con parte quedé yo. Mucho importa en tales ocasiones ganar semejantes -voluntades, porque vienen despues á ser de mucho momento en el servicio -del príncipe á quien se sirve, pues tienen necesidad unos de otros, y -así es bien tenerlos gratos, que por esta razon supe de este rey algo -de lo que deseaba, y avisé dello á quien convenia. Al principio del -verano vino su Alteza al sitio de Grave con todo lo necesario, que -al fin es el verdadero camino de hacer la guerra, y no á remiendos, -adonde me mandó que le viniese á ver para lo de Arnem, y así lo hice. Y -estando todo concertado, despues de sitiado Grave me llegó nueva de la -muerte de mi mujer, á quien habia dexado enferma en Gruninghen; dióme -su Alteza licencia para ir á su enterramiento y exequias. Batida la -tierra, la tomó su Alteza, y dexando la empresa de Arnem, que era tan -necesaria y provechosa, se fué á sitiar á Venlo, que estaba á cargo -de Schenck, y con asistencia de los burgeses la tomó. Y de allí se -fué á sitiar á Nus, tierra del Arzobispo de Colonia, que poco ántes -habia tomado por inteligencia el Conde de Murs; batióla, y tomándola -por asalto, la quemó, y volvióse por el Rin abaxo con su exército á -tomar á Rimbergh, del mismo arzobispo, que habia ocupado el de Murs, -adonde yo, siendo de vuelta de Gruninghen, llegué con alguna gente -de mi cargo. Díxome su Alteza que se espantaba de que en tal tiempo -pidiese mi nacion alojamiento, siendo el más propio que se podia desear -para hacer guerra. Hablé sobre ello á algunos capitanes, los cuales me -respondieron que no sabian nada, y que estaban prestos para todo lo -que su Alteza les mandase: no quiero decir lo que sobre esto podria, -por muchas causas. - - * * * * * - -Despues de la muerte del Príncipe de Orange, la Reina de Inglaterra -habia inviado á los Estados á Milort Roberto, conde de Lecestre, por -su Capitan General; y con los ingleses é irlandeses que trajo, y la -gente de los Estados, formó un exército, con el cual se vino hácia -Arnem. Hubo nueva en nuestro exército que algunos herreruelos que se -levantaban por la Reina, habian de pasar para juntarse con el Lecestre -por esta Señoría de Linghen. Entróse en consejo sobre ello, y su Alteza -me mandó que con la gente de mi cargo, luégo á la hora partiese y -procurase deshacer esta caballería por cualquiera via que pudiese. Fuí, -é invié luégo corredores hácia donde decian que estaban, y de algunos -que se tomaron se entendió que de sí mesmos se deshacian por falta de -dineros, y que ya cada uno se habia ido á su casa. Volvíme hácia Grol, -y allí supe cómo Lecestre venía á sitiar á Desburgh, adonde estaba una -compañía del Baron de Billí de guarnicion, puse otra de mi regimiento -y provision de pólvora con ella. Lecestre la sitió y batió por dos -partes, y como no habia terrapleno, sino casamuro, le fué fácil hacer -entrada, y queriendo dar asalto, se rindieron los de dentro. Su Alteza, -por más avisos que teniamos, no movia el exército de Rymbergh, ni se -acercaba al lugar. Los enemigos tenian en el Rin algunos navíos de -guerra, y su Alteza venía algunas veces hasta Wesel con artillería á -batirlos. En frente de Wesel está Burick, tierra del Duque de Cleves, -en la cual, contra la voluntad de los moradores, se metió dentro á -induccion del Elector de Colonia, por tener en brida á Wesel, que es -otra Ginebra en lo que toca á la cristiandad y desobediente á su señor. -Propuso su Alteza hacer allí un puente y fuertes para guardalle. Esto, -y el largo sitio de la villa de Rymbergh, ha costado á su Majestad -muchos millares de escudos sin merecerlo la tierra, por ser la más -flaca que hay en todos los Países Baxos que tenga guarnicion; y si su -Alteza la acometiera, sin duda la ganára solamente con la zapa en muy -pocos dias, que aunque Schenck tenía mucha gente dentro, no se fiaba, -y habia hecho una puerta falsa hácia el rio, para salvarse por agua -de noche si fuera acometido. Estando su Alteza en Burick, me mandó -venir á juntar con él y que me adelantase á hablarle. Pasando junto -al castillo de Ulft, donde estaba enfermo el Conde, padre de estos -señores, no pudiendo yo hacer ausencia de la gente, me hizo merced -de venir adonde yo estaba, y me dixo que él via en sí no ser largos -sus dias, y que me encomendaba sus hijos, que les sirviese de padre; -y así por su valor y virtud, y la promesa que hice al padre, me han -obligado á serles muy aficionado servidor; murió dentro de pocos dias. -Despues yo fuí á Burick á ver lo que su Alteza me mandaba, adonde -vino nueva que el Conde de Lecestre iba caminando á sitiar á Zutphen; -entróse en consejo sobre ello, y todos los de él fueron de parecer -de socorrerla, sino fué uno, partióse su Alteza con la más escogida -gente que tenía en el exército para hacerlo, mandándome que hiciese -el oficio de Maestro de Campo general. Aloxé el exército á la segunda -jornada junto á Bredevord, de donde su Alteza sacó todo el grano que -habia en aquella villa para meter en Zutphen, y de allí le aloxé junto -á Borkeló, tierra del país de Munster, y á su Alteza en ella con una -compañía de alemanes de las de mi cargo, para su guardia. Antes que el -exército fuese del todo aloxado allí, le vino aviso cómo los enemigos, -que estaban aloxados de esta parte del rio, se habian pasado de la otra -con el Conde Lecestre; y con esta nueva, se hizo consejo con algunos de -nosotros, así á caballo como estábamos, y su Alteza nos propuso que su -voluntad era de irse á Zutphen, y pidiéndome parecer, dixe que yo no -tenía nueva ni de Tassis ni de mi teniente, que habia inviado dentro -con mi compañía, pero que si era como le avisaban, sería una cosa muy -honrosa mostrarse donde los enemigos habian estado, para dar á entender -que los venía á buscar. Resolvióse de ir, escogiendo la mayor parte de -la caballería, y pasando por junto á Locchum, me mandó que le mostrase -el aloxamiento que habia tenido y donde fue la batalla, y yo se lo -dixe, como en esta relacion queda dicho. Supliquéle que mandase inviar -adelante al capitan Mario con su compañía á descubrir cierto camino -estrecho y lleno de arboledas que se habia de pasar ántes de llegar -á Zutphen; que por haber estado este caballero allí con su compañía -de guarnicion y ser gran cazador, sabía todos los pasos. Fué y halló -que el conde Guillermo de Nassao se estaba todavía, con la gente de -su cargo, alojado de esta parte del rio, en una montañuela, y bien -fortificado, como despues se vió, en frente de la cual tenía una puente -de barcas para comunicarse con el exército que estaba de la otra parte. -Entró su Alteza sin estorbo en la tierra, fué á la iglesia, y habiendo -hecho oracion, subió á la torre para desde allí ver el campo enemigo, -que se iba acercando á nuestro fuerte, adonde yo habia hecho pasar á -Tassis para rehacer las alas de él. El enemigo habia inviado un capitan -escoces para fortificarse en una de ellas, el cual dió de manos á boca -con nuestra gente, que trabajaba, rompieron al escoces, y preso le -traxeron á su Alteza, de quien, siendo hombre práctico, se supo toda -la intencion del enemigo. Y en siendo dia, su Alteza entró en consejo, -donde propuso que él se queria quedar allí, que todos nos volviésemos -al exército y le proveyésemos de lo necesario. Yo le respondí que -no convenia que un Príncipe, y General se encerrase, y que fuera de -esto, para las provisiones que él pedia y cosas semejantes haria su -Alteza más en una hora que ninguno de los que allí estaban en un mes; -y que sería hacer agravio á tantos hombres principales como tenía -cerca de su persona, tan suficientes para ello, y más estando allí el -gobernador de la provincia, á quien de derecho tocaba. Replicóme que, -pues yo era de aquella opinion, me quedase allí, y así lo hice, y él -se fué á Borkeló. Y aunque yo habia avisado que reconociesen muy bien -el camino por donde pasaban, y que por evitar el peligro tomasen otro -del que habiamos traido, no hicieron ni lo uno ni lo otro, y así pasó -con grandísimo peligro, porque el Conde Lecestre, sabiendo que habia -entrado dentro y que no podia estar allí mucho tiempo, le tenía hecha -una grande emboscada con caballería é infantería, segun que despues fuí -avisado. Los enemigos tuvieron aviso de que llevaba mucha infantería, -y así le dexaron pasar sin acometerle. Llegado á su alojamiento, me -invió la gente de mi cargo con algunas victuallas, porque toda la que -él habia traido, y áun los de su Córte, habian comido á discrecion, -ó sin ella, dentro de la tierra á costa de los burgeses, y él (no sé -con qué consejo ó parecer) se partió con todo el exército á buscar á -los herreruelos, que poco ántes yo le habia dicho y asegurado haberse -de ellos mesmos deshecho é ídose á sus casas. Y dexando en Oldenzel á -Mons de Altapena con las banderas, y parte del exército, con los demas -se vino á esta villa de Linghen, y de aquí á Haesluyn á buscar aquella -gente con gran diligencia trabajando mucho los soldados, y llegó al -lugar donde supo de cierto ser así lo que yo le habia dicho. - - * * * * * - -Como vino á noticia de Lecestre la partida de su Alteza, hizo pasar -de esta parte del rio alguna gente de su exército para que se juntase -con los Frisones y se acercase á la tierra, y comenzase las trincheas, -como lo hicieron; y lo mismo hizo él contra el fuerte. Avisé luégo á -su Alteza dello, y que tenía necesidad de ser socorrido. Volvióse á -su alojamiento de Borkeló, y de allí invió al Marqués del Guasto con -alguna infantería española, alemana y valona, y con cantidad de carros -cargados de vituallas para meter dentro de Zutphen, sin avisarme ni -su Alteza ni el Marqués de su venida. Los enemigos, sabiéndolo, le -salieron al camino de la montaña que los Frisones habian fortificado, -adonde todavía tenian el puente. El Marqués (no sé con qué consejo) -habia dexado la metad de la caballería en la campaña de Locchum, y -con la infantería acompañado los carros hasta allí, donde halló los -enemigos, y á su llegada se vió en peligro de perderse. Yo, como oí -tirar, vine á la puerta de la villa, y viendo que se peleaba, y que en -tales ocasiones se va algunas veces desproveido, hice sacar un carro -con pólvora y balas, sin que nadie me lo pidiese, y llegó á tan buen -tiempo, que ya con el contínuo tirar, los soldados no tenian ninguna -en los flascos. Entendí despues que sabiendo su Alteza lo que pasaba, -sacó lo restante del exército en campaña confusamente, y el sargento -mayor hizo escuadron de ella, y su Alteza echaba la culpa á Propercio, -ingeniero, de no haberse él hallado, en lo que daba á entender que, -no sólo en su oficio, pero en cosas graves y de mayor importancia, -le daba mano y crédito. Sabido lo que habia pasado se volvió á su -alojamiento. Pero hasta entónces, segun dicen, estuvo muy congoxado, y -como yo supe tambien lo que era, hice tocar arma y adelantéme á caballo -á hablar al Marqués, y tras mí salió Tassis; hallé á los enemigos y á -los nuestros en escuadron tan cerca, que no habia sino un camino en -medio. En este tiempo vino la caballería que habia dexado el Marqués -en campaña, y tambien iba llegando la gente que salió de Zutphen. -El Marqués me preguntó qué se haria, yo le dixe que estábamos tan -cerca del enemigo, que mal podriamos apartarnos sin pelear, y que era -de parecer que se hiciese, dando yo con la gente de Zutphen por un -costado, y él acometiendo por la frente. Preguntó lo mismo á Tassis, y -conformóse su respuesta con la mia. Él nos respondió que no traia órden -de pelear, sino meter el socorro. En este mesmo punto acometió el Conde -Lecestre á nuestras alas del fuerte de la otra parte del rio, donde -estaban el Conde Herman y Mons de la Coquela, que la defendian, donde -hubo una muy grande escaramuza, y buenas cosas en ella; adonde estaba -el Marqués se oia la escaramuza, y no se pensaba sino que era dentro -de la tierra, y nosotros que la suya era tambien dentro de ella, cosa -que me daba mucha pena, temiendo que por haber yo sacado la gente, no -se hubiesen rebelado contra la poca que habia quedado, ó que el enemigo -no la hubiese acometido por la parte de sus trincheas que tenian hechas -hácia la puerta del Pescado. Volví un poco atras, viendo que el Marqués -no queria pelear, y sabido que no habia peligro en la tierra, me volví -luégo á juntar con él, y hallé que Anníbal Gonzaga y George Crescia -habian cerrado con los enemigos, con sus compañías desordenadamente, -por pasos dificultosos, donde se perdió el Crescia, y á Anníbal Gonzaga -le dieron una gran cuchillada en el cuello por ir sin celada, que no -fué poco escapar de ella; cayó, y despues le retiró nuestra caballería. -La demas caballería nuestra se venía retirando con poca órden, á -favorecerse de los escuadrones de infantería, yo procuré detenella -con ayuda de Nicolo Basta y Evangelista de las Cuevas, que hacia el -oficio de Comisario general, y no pudiendo hacer lo que deseaba, saqué -mi compañía aparte, que tambien se retiraba con los demas; y la -caballería del enemigo no pasó más adelante, y toda la demas caballería -hizo alto, y yo me fuí á la infantería. El enemigo, viendo que los -que habian salido de Zutphen les hacian daño por un lado, teniendo -un camino hondo casi por foso, se comenzó á retirar. Del escuadron -de los españoles se desmandaron algunas picas, y por aquel camino -hicieron daño al enemigo y señaláronse algunos de ellos valerosamente. -El Marqués, viendo al enemigo retirado, se retiró tambien, dexando -en la villa la provision que los carros habian traido. Su Alteza -procuró de hacer otra escolta ántes de partirse del alojamiento donde -estaba, y sabiendo que se peleaba, dándole mucha pena, quiso venir -al socorro, y entendiendo lo sucedido, se aquietó, y vino en persona -con todo el exército formado, y dexando los escuadrones, entró en la -tierra. Y aquel mesmo dia habia el enemigo batido un fuertezuelo que -los nuestros habian hecho á una de nuestras alas, y le dieron asalto, -donde perdieron mucha gente sin tomarle. Habiendo su Alteza puesto -la provision dentro, se salió, y haciendo una manera de consejo, me -ordenó que me quedase todavía en aquella tierra; y considerando que no -teniendo un real para la gente de guerra y las cosas que son menester -en tales ocasiones, le respondí que ella estaba en gobierno de otro, y -el Gobernador de la provincia allí presente, á quien su Alteza, siendo -servido, la podia encomendar; que cuanto á mí, me parecia haber hecho -harto en haberla ganado y sustentado con tanto derramamiento de sangre, -y que habiéndola puesto en manos de mi Generalísimo y del Gobernador de -la provincia, con razon me podia tener por excusado, y más habiendo el -campo del enemigo mudado ya de alojamiento y dado muestra de quererse -retirar; pero si su Alteza gustaba de que yo quedase, me descargase -del gobierno que tenía, que lo haria de muy buena voluntad. Y no -agradándole mi respuesta, por más que la peticion era tan fundada en -razon, me respondió que si no gustaba de ello, que otro lo haria, y -así salí de la tierra y me fuí con él á Borkeló, adonde le supliqué -que miéntras estaba allí el exército sin hacer nada, fuese servido -de acometer la villeta de Locchum, asegurándole de que la ganaria. -Dióme buenas esperanzas de hacerlo, pero segun entendí despues, hubo -algunos que le mudaron de voluntad, diciendo que yo le queria empeñar -y otras cosas semejantes, y así se resolvió de no hacerlo. Dexó con -Tassis á Propercio, el cual comenzó á hacer ciertas fortificaciones, -gastando en ellas seis ó siete mil escudos sin ningun provecho, porque -la primera creciente del rio se llevó todo cuanto habia hecho; y si -yo quedára allí, no habia memoria de dar un real, ni dexára para uno -ni otro. Resolviéndose su Alteza de partirse y volverse á Brabante, -me mandó que fuese á Gruninghen á dar órden á lo necesario, y que -despues volviese, porque queria que quedase con el exército al rededor -de Wesel. Fuí luégo, y por haber pasado malas noches en Zutphen, me -dió una enfermedad tan grande que estuve desahuciado por tres médicos, -sin ninguna esperanza de vida. Avisé á su Alteza del estado en que me -hallaba, inviándole atestacion de los médicos y burgomaistres de la -villa de Gruninghen, suplicándole que pusiese en el exército alguna -persona entre tanto, que si Dios me daba vida, como pudiese caminar, -iria luégo. Y como nunca han faltado algunos en esa Córte, más para -hacerme mal que bien, ménos entónces, pues hubo quien dixo á su -Alteza que él tenía la culpa por haberme hecho tantas mercedes, y que -aunque estuviera á la muerte, no habia de dexar de ir, mandándomelo -él. Diciendo tambien estos mis amigos que yo habia prometido á su -Alteza provisiones y victuallas, lo cual nunca hice, ántes estando en -Bredevord, cuando íbamos á Zutphen, le dixe que no hacia bien en ir tan -desproveido de ellas como iba, y con el celo que yo debo al servicio -de mi Rey y al suyo, se lo dixe algo ásperamente, como podrá decir el -conde Cárlos, que lo oyó; y en el alojamiento que yo hice al rededor -de Borkeló habia tanta provision de trigo, que no sólo bastó para -toda la caballería que habia en el exército, mas para batir y vender -hasta los de su Córte, como lo hicieron. Su Alteza dexó el exército al -rededor de Wesel á cargo de Mons de Altapena, hizo acabar el puente -sobre el Rin y hacer dos fuertes, uno de una parte y otro de otra, para -guardarle. Y viendo el Conde Lecestre que su Alteza era partido de -Zutphen, prosiguió el sitio del fuerte. Y Tassis y Propercio sacaron la -gente y lo que habia en él y le dexaron. Pusieron allí los enemigos -luégo muy buena guarnicion y provision, y queriéndose el Conde tambien -retirar con su exército, ántes de partir procuró con engaño meter en -la villa de Deventer guarnicion, y así puso á Mons de Stenley, coronel -de irlandeses, con su regimiento, y con él otras compañías inglesas. -El Stenley, hallándose ofendido del Conde Lecestre y de otros de su -nacion, y lo que yo más creo, por tener buen celo al servicio de Dios, -siendo muy católico, dió á entender á Tassis, que estaba en Zutphen, -que queria reducirse al servicio de su Majestad, y dalle aquella -su tierra sin recompensa alguna. Y estando asegurado Tassis de su -voluntad, me vino á avisar á Gruninghen, díxele que no se podia tratar -de ello sin licencia de nuestro superior, y que haria bien en irse á -Brusélas á dar cuenta de todo á su Alteza. Hallóme con la enfermedad en -el estado que he dicho, y él se informó de los médicos que me curaban. -Partióse para Brusélas, y no sólo traxo órden de tratar con el Stenley, -pero de hacer su residencia en Gruninghen, teniéndome ya por muerto. -Acabó Tassis su concierto, y el Stenley le metió una noche dentro con -la gente que consigo llevaba, y ántes estuvo hecho escuadron en la -plaza que los de la villa lo entendiesen: á las compañías de ingleses, -que estaban allí, dexaron salir libremente, y á los burgeses no se -les hizo mal ninguno. Estaba con el Stenley el capitan Roland Yorch, -inglés, el cual se partió de Deventer, al punto que Tassis entró, para -el fuerte de Zutphen, y avisando de lo sucedido en Deventer, puso -tanto miedo á la guarnicion, que les hizo salir de allí, de manera que -el Stenley no sólo dió la villa de Deventer á su Majestad, pero fué -causa que aquel fuerte tambien se ganase. Este caballero ha servido -despues acá con su regimiento, tan fielmente como todos saben; y al -Roland dió su Alteza una compañía de caballos, con la cual sirvió á -su Majestad hasta la muerte, la cual, segun dicen, procedió de tósigo -que un cocinero suyo le dió. Como entendió su Alteza lo sucedido en -Deventer, ordenó que un oficial del pagador fuese con dinero para -pagar la gente que allí estuviese, y en Zutphen el comisario Francisco -Vazquez hiciese las libranzas y que Tassis las firmase. Yo me estaba en -Gruninghen, adonde padecia lo que Dios sabe por darles satisfaccion; -y temiendo que el de Villers, que yo tenía preso en mi casa, no -tuviese comunicacion con algunos de los malos de la villa, de que fué -siempre bien proveida, le invié al castillo de Linghen, ordenando al -Drosarte que no le dexase tratar con ningun extranjero si no fuese en -su presencia, y que le tuviese estrechamente guardado; pero él era -tan astuto y mañoso, que ganó la voluntad del Drosarte, el cual le -trató con tanta libertad y familiaridad, que tuve mala sospecha de él. -Levantaban los Estados en aquel tiempo cierta cantidad de herreruelos, -los cuales, viniendo de Alemania, habian de pasar por Cloppenburg, y -cerca de este país de Linghen. El Conde de Murs, ó que tuviese alguna -inteligencia con el de Villers, ó que en efecto fuese llamado de -esta caballería, juntaba cerca de Suvol toda la suya y la infantería -que podia. Yo tenía proveidas y avisadas todas las guarniciones que -estuviesen á punto para cuando él se moviese, teniendo muchas espías -y hombres á caballo á trechos para avisarme con tiempo, y no me ponia -en campaña por no tener dineros que dar á la gente y por conservar -los trigos que áun no estaban maduros, pareciéndome que, segun la -órden que yo habia dado á las espías, sería avisado con tiempo; y -entendiendo que el Conde marchaba, marché tambien hácia Covorden con -la gente que pude sacar del país de Gruninghen y de la guarnicion de -Steenvick, y pensando tener lugar de juntarme con la gente que estaba -en la Tuvent, hallamos al enemigo alojado en el villaje de Ulsent, -camino forzoso que yo habia de hacer para ir allá, y adelantéme con la -gente que traia conmigo á un villaje llamado Emmelinken, á una buena -legua de donde él estaba, y entendiendo que partia de allí caminando -hácia Linghen, y tomando el camino del alojamiento que con la suya -habia tenido aquella noche, invié á Mendo con parte de mi compañía á -tocarle arma á la retroguardia para entretenerle porque no hiciese -diligencia; y la infantería que yo tenía, la invie por los pantanos -para más seguridad suya, dando órden de acudir todos á Oetmarsum, -adonde yo iba; y allí hallé á Mario Martinengo con toda la caballería -que estaba alojada en la Tuvent, y la compañía de D. Rodrigo de Castro, -que estaba de guarnicion en Linghen, que yo habia inviado á llamar -para cierto efecto del servicio del Rey, que me hizo temer más el -suceder allí alguna desgracia; y así luégo como llegué á Oetmarsum, -ordené al capitan Mario que con su compañía y la de D. Rodrigo se -partiesen luégo á la hora por otro camino del que el enemigo llevaba, -caminasen en diligencia, y se metiesen en Linghen. El Conde de Murs, -por las armas que Mendo le habia tocado, no pudo caminar más que hasta -la abadía de Oetmarsum; y caminando de noche derecho á Linghen, supo -como el capitan Mario habia entrado ya en ella, y así, por disimular la -inteligencia que tenía dentro, si la habia, tomó á la mano izquierda -hácia Meppen, dexando el rio Ems á la derecha. Yo, habiendo reposado -un poco la gente, y recogiendo la demas infantería, que estaba alojada -en la Tuvent, le iba siguiendo lo más cerca que podia; y como llegué á -Linghen, supe como el Conde se habia apoderado de la villa de Meppen, -so color de pedir victuallas y entrar á comprarlas. Por lo cual -despaché luégo parte de la gente que tenía, á entrarse tambien en la -villeta de Haesluyn, ambas del país Munster, para impedirle el paso -de Alemania y de las victuallas. Dexáronla entrar con asistencia de -un caballero del país, que se halló allí acaso; puse tambien la demas -gente en puestos donde se le podia hacer daño al enemigo y apretar más -la villa. Despaché luégo con toda diligencia á su Alteza, suplicándole -que me declarase si podia poner artillería en campaña para batir al -Conde de Murs en aquella tierra, por ser del imperio, y esto por tres -y cuatro mensajeros, sin tener respuesta ni resolucion ninguna de lo -que habia de hacer. Mas no por eso dexaba de hacer de léjos al enemigo -la guerra que podia, que en diversas veces Mendo le mató mucha gente. -Y entendiendo por mis espías que trataban de salirse y escaparse de -noche, avisé de ello al Conde de Barlaymont, que gobernaba por entónces -el país de Gheldres, y la gente que estaba cerca del Rin, por muerte de -Mons de Altapena, su hermano, y acudió con parte de ella. Y el Conde de -Benthen, cuñado del de Murs, y de una mesma religion, le avisó de la -venida del de Barlaymont; y así determinó el de Murs de salvarse con -la caballería de noche, no osando aventurar la infantería. Yo habia -dado órden al capitan Mario, que gobernaba en Haesluyn, que tuviese -siempre gente á las puertas de Meppen, y que, como sintiese que el -enemigo se retirase, hiciese pegar fuego á una casa, para que, con la -gente que yo tenía conmigo, con aquella seña le saliese al camino, lo -cual podia hacer en media hora, y estar en el puesto una ántes que él -llegase, y que él caminase luégo á la hora á juntarse conmigo, que -era fácil, porque tenía ménos camino que andar que el enemigo; pero -los que él habia puesto en centinela se descuidaron de manera, que -el enemigo salió de Meppen sin ser sentido dellos, llevando preso -consigo al Drosarte. Fuí avisado tarde de su salida por un villano, y -con todo eso le seguí con la gente que tenía conmigo, y por hallarme -con poca, por no haber llegado la de Mario, no hacia más que procurar -entretenerle como, podia hasta que llegase, matando algunos de los que -se quedaban atras. El Conde de Barlaymont venía caminando apriesa, -pero no pudo llegar á tiempo; yo le seguí hasta el villaje de Ulsen, -y poco despues llegó el de Barlaymont, pero el enemigo estaba ya tan -adelante, que se hubiera hecho poco servicio en seguirle más. Fué una -ocasion muy buena, perdida por un descuido. Yo me volví á Linghen á -procurar de apretar á Meppen, porque estando en manos del enemigo, era -de grande estorbo para el camino de Gruninghen. La infantería que quedó -dentro, viéndose desamparada de la caballería, se resolvió de tratar -conmigo, y así sobre mi palabra, vinieron dos de sus capitanes, el uno -escocés y el otro valon, y concertamos que si dentro de cierto término -no eran socorridos, que dexarian la villa y se volverian á Holanda. -En este tiempo llegó aquí Mateo Serrano, un entretenido, con cartas -de su Alteza, por las cuales me mandó tomar á mi cargo las villas de -Deventer y Zutphen y que metiese guarnicion en ellas, queriendo emplear -los irlandeses en el viaje de Inglaterra, y poner á Tassis con su -regimiento en Buryk y en los fuertes que su Alteza habia dexado allí -al rededor, y dábame el Serrano tanta priesa, que me fué fuerza inviar -al Conde Herman á Deventer á tratar con el Stenley su salida de allí. -Yo me quedé esperando que el enemigo socorriese á Meppen, ó que ellos -rindiesen la villa, segun el tiempo que habian prometido. Mas los -diputados del país de Munster, que estaban aquí, con dones y promesas -hicieron tanto, que al fin ellos no lo cumplieron, temiendo los de -Munster que viniendo en nuestras manos no se la volverian, teniéndola -su Majestad como ganada en guerra. Yo, habiendo esperado el término -puesto, me partí para Deventer, por la gran priesa que el Serrano -me daba, y llegué en un dia, con ser jornada que vale por dos, y en -partiéndome yo de allí, los enemigos se acordaron con los de Munster y -los dexaron la villa. Salió Stenley de Deventer, y Tassis de Zutphen, -en las cuales tierras puse guarnicion de la gente de mi cargo. Su -Alteza me mandó que señalase los gobernadores en ellas que yo quisiese, -que él los aprobaria é inviaria las patentes, y así nombré al Conde -Herman para ambas, que estando tan cerca una de otra, podia bien tener -cuenta con ellas; y en su ausencia gobernaba en Zutphen el teniente -coronel de Mons de Billí. Y demas de esto, su Alteza me mandó que -fuese á Burick á tener cargo de toda aquella ribera del Rin. No quise -replicar en ello, y por no darle desgusto fuí luégo. Habia Schenck poco -ántes tomado la villa de Bona, cuatro leguas de Colonia, rompiendo -una puerta que salia al rio, donde habia puesto buena guarnicion. El -Elector habia pedido asistencia á su Alteza para volver á cobrarla, y -el Nuncio del Papa, que estaba con él, solicitaba lo mesmo. Su Alteza -invió alguna gente para este efecto, y por cabeza della al Príncipe de -Simay, el cual estando yo en Burick, me invió á rogar con Tassis que me -llegase á Bruck, donde estaba, para tomar mi parecer en lo que se habia -de hacer en aquella guerra. Fuí, y Tassis conmigo, y llegados allí -tuvimos nueva que Schenck habia salido de Bona por esta parte del rio -con mucha gente y artillería, á batir dos navíos de guerra del Rey, que -yo habia inviado á Colonia y estaban pegados á la ciudad. Hízolo así, -y los capitanes de los navíos sacaron la gente en barcas dexándolos -batir como quisieron; y por no ser la artillería gruesa, no los hizo -mucho daño. Vino el Príncipe de Simay con caballería é infantería á -ponerse por la otra parte del rio, arrimado á la tierra, hácia donde -los navíos estaban, sin hacer más efecto, por estar el rio en medio y -no tener barcas para pasar, que tirarse mosquetazos unos á otros. Y -así, retirándose el Schenck á Bona con la artillería que habia traido -para batir los navíos, el Príncipe pasó el rio con barcas y se fué á -alojar á Ducque, burgo que está de la otra parte de la ciudad, el rio -en medio. La primavera comenzaba á venir y el invierno á aplacarse, -que hasta entónces no se podia estar en campaña por el cruel tiempo -que hacia, y Schenck, temiendo que el Príncipe no hiciese lo que yo le -advertia y rogaba, y era que se fortificase en frente de Bona, haciendo -un fuerte con sus alas, á imitacion de el de Zutphen, se fortificó. Y -como yo habia venido allí sin órden de su Alteza, me quise volver á mi -gobierno, ó á Burick, que no lo habia hecho ántes porque el Nuncio y el -Príncipe me aseguraban que me harian venir órden para mi quedada allí; -pero no viniendo tan presto como yo deseaba, me resolví de partirme en -uno de los navíos de armada. Pidiéronme el Nuncio y el Príncipe que -les dexase á Tassis allí, y así lo hice. Y acuerdóme haberles dicho -á ambos á mi partida que con el regimiento de Mons de Sant Valamont, -que habia llegado aquel dia, acometiesen luégo el fuerte que Schenck -hacia, que aún no estaba en defensa; decíalo por ser la mayor parte -de aquel regimiento de la nacion francesa, que al principio es de -mucho más servicio que despues, y tambien lo dixe por no dar lugar al -Schenck á que fortificase más el fuerte, y tardáronse de efectuarlo. Y -yendo allá se resolvieron, no sé por qué causa, de hacer fuertecillos -al rededor, sin acometerle de otra manera que, á mi parecer, se podia -hacer. Los fuertecillos que hicieron eran tales, que saliendo el -enemigo del suyo, ó los dexaban, ó les degollaban la gente que habia -dentro. Yendo Tassis á reconocer el rio arriba, donde hacia otro -fuerte, estando cinco ó seis de los enemigos escondidos en unas viñas -que allí habia, el uno de ellos le dió un arcabuzazo por la cabeza, de -que murió luégo, que fué gran pérdida, porque si Dios le diera vida, -hiciera muchos servicios á su Majestad, siendo hombre de mucho valor y -buena intencion. Llegando yo á Burick, entendiendo que Rhymbergh estaba -muy mal proveida, salí en campaña con la gente de Tassis y alguna de -la villa de Gheldres, y me puse en la abadía de Camp, de donde tenía -tan apretada la villa, que era fuerza al enemigo venir á socorrer ó -perderla. Mas dándome cierta enfermedad, me constriñó á venir á Burick, -adonde recibí órden duplicada de su Alteza para que fuese á Bona; y -una de ellas me traxo un caballero inglés, teniente de la compañía de -caballos del capitan Roland Yorck, que estaba de guarnicion en la villa -de Deventer, el cual habia ido á la Córte á solicitar la compañía, por -la muerte de su capitan, y volvia mal satisfecho, segun yo colegí por -sus palabras, y su Alteza me escribia en su carta que tuviese cuidado -con él, porque no le contentaba su manera de hablar ni proceder; y -así, entreteniéndole conmigo dos ó tres dias, despaché un mensajero al -Conde Herman, diciéndole que estuviese sobre aviso. Llegado á Deventer, -fué con un su hermano á hablar al Conde, á quien halló comiendo, y -ofreciéndole que se sentase á su mesa y le hiciese compañía, él comenzó -á hablar ásperamente, y echando mano á la espada acometió al Conde tan -denodado, que si no fuera por los que estaban con él á la mesa, sin -duda le matára; mas, levantándose con presteza, tomó sus armas y mató -á ambos hermanos, sin que jamas se haya sabido la causa que les movió -á hacerlo. Teniendo órden de su Alteza de ir al sitio de Bona, aunque -la enfermedad me tenía en la cama, por no poder ir á caballo ni en -coche, me puse en un navío de armada, y así llegué allá. El Príncipe -de Simay no habia hecho otra cosa en aquel sitio, sino comenzar á hacer -trincheas, aunque tenía artillería para batir la tierra y exército -suficiente para la empresa. Y como llegué, se entró en consejo para -lo que se habia que hacer, que esperándome no habian comenzado más de -lo que digo. Antes de mi venida los enemigos habian hecho salidas, -degollado alguna gente, quemado cuarteles, roto una compañía de hombres -de armas y tomado preso á Mons de Conroy, haciendo su deber como muy -valiente caballero; y estuvo preso hasta que la tierra se rindió. En el -consejo que se tuvo dixe: que tierra que no estuviese del todo cercada -y no tomada en veinte y cuatro horas, era difícil de ganar si los de su -parte la quieren socorrer y los de dentro defender; y que mi parecer -era que primero se acometiesen los fuertes que Schenck habia hecho de -la otra parte del rio, porque tomándolos, podrian pasar los navíos -de armada el rio arriba, y estorbando el socorro, tomar la tierra, y -no de otra manera, como se vió claramente en lo que despues sucedió, -que viendo Schenck ir el sitio de véras, dexando al Baron de Polvitz -por gobernador, se salió della; y levantada gente en el Palatinato, -embarcándola el rio abaxo, entró de noche en Bona. Así se resolvió -de acometer los fuertes; tomáronse uno ó dos que estaban el rio -arriba, sitióse el grande con gran peligro, batióse y ordenóse de dar -asalto; y porque de la otra parte del rio se descubria todo el fuerte, -mandó el Príncipe poner tres piezas para dar asistencia á los que le -diesen, tirando á quien se pusiese á la defensa, que todos estaban -descubiertos. Ordenóse que el tercio de Cárlos Spineli llevase la -avanguardia, pero que no arremetiesen hasta que se les diese órden. Los -alemanes lo hicieron sin ella, y el capitan D. Alexandro de li Monti, -que estaba señalado para dar el asalto, viendo los alemanes ir á él, se -movió tambien, y los unos y los otros confusamente, lo cual fué causa -que los de dentro se defendieron é hicieron retirar á nuestra gente. -Quexábase Cárlos Spineli de que don Alexandro se hubiese movido sin -órden, diciendo algunos que el moverse sin ella á cosa semejante no era -bien hecho. Pero si ellos se halláran en el puesto de D. Alexandro, que -es un cuerdo y valiente caballero, hicieran lo mesmo para no permitir -que se les quitase la avanguardia, como lo hizo. Prosiguiendo el sitio -de este fuerte, acercándose con trincheas, los alemanes de Aquemburg, -que llevaban la suya á la ala dél, estando cerca de ella, hablaron con -los de dentro, que eran de su nacion, y los traxeron á nuestra parte, -y ocuparon la ala que éstos guardaban, por donde los del fuerte no -podian entrar ni salir, á cuya causa padecian. El Príncipe se pasó -hácia el fuerte dexándome á mí con la gente al rededor de Bona, porque -se entendia que Schenck la queria socorrer por tierra. Los del fuerte -trataron con el Príncipe y se rindieron, y sin avisarme, los invió el -rio abaxo hácia Holanda. El conde Federico de Berghes, á quien yo habia -dexado en Burick, no los dexó pasar, por no llevar pasaporte ni carta -mia, de que se sintió el Príncipe, y pudiera excusar este fastidio -si fuera servido de mandarme que lo escribiese al Conde; pero nunca -falta quien incita á la disension ántes que á la concordia, como lo -procuraron hacer entre él y mí, mas no pudieron tanto, que yo dexase -de serle muy servidor, y él de tenerme por tal. Despues de tomado el -fuerte y pasado los navíos de armada el rio arriba, se apretó más la -tierra con la zapa, y llegados al foso, le hallamos muy hondo y hechas -en él casasmatas. La intencion que el Príncipe tenía era de henchir -el foso, y haciéndolo, fuera obra larga, pero segura. Los enemigos no -dexaban casi cada dia de hacer salidas, y algunas con daño nuestro, -principalmente donde estaban los loreneses de Mons de Sant Valamont, -que con éstos tenian los de dentro particular tema y enemistad. Vino -en este tiempo nueva al Príncipe que su Alteza inviaba al Conde de -Mansfelt, queriéndole emplear á él, por ventura, en otra parte. El -Conde, considerado, dilató su venida por respecto del Príncipe, y él se -dió priesa á concluir con la tierra ántes que llegase, y halló buena -ocasion para ello, porque los de dentro, cansados ya de estar allí, -dician que por un Schenck, que habia tomado esta empresa á cargo, no -querian llegar al extremo peligro del sitio; y por esto no quisieron -tener órden, así en las municiones de guerra como en las de boca, -por tener tanto mayor ocasion de rendirse, principalmente despues -que supieron la venida del Conde de Mansfelt; pareciéndoles que el -Príncipe, por no dexar devenir al cabo de su empresa, les haria mejor -partido que otro, comenzaron á tratar con él, y así, teniendo ambas -partes gana de acordarse, se hizo brevemente, saliendo la gente de -guerra con sus armas y bagaje. Pidieron rehenes para la seguridad de -su camino y personas, é inviaron á Rhymbergh, si bien me acuerdo, dos -caballeros napolitanos, Federico de Afflitto y Cola María Carachiolo, -capitanes del tercio de Carlo Spineli. Hubo alguna dificultad sobre la -seguridad de volver los navíos que habian de llevar el bagaje, y como -estaban á mi cargo, tenía cuidado de mirar por ellos. Mas habiendo por -ventura entre los enemigos un capitan llamado Gerit Heryunge, que fué -el que ostinadamente defendió á Locchum, por haberle yo conocido por -hombre cortés y de verdad, y haber tenido, siendo yo gobernador de -Harlem, de donde era natural, grande amistad con su padre y parientes, -prometiéndome que me los volveria, me fié de su palabra, y él la -cumplió honradamente. Su Alteza, entendiendo la rendicion de esta -tierra, mandó que el Príncipe se retirase, y que la gente de guerra -fuese á cargo del Conde de Mansfelt á sitiar á Watendonck, y así el -Conde, para este efecto, se fué á la villa de Venló á esperar allí la -gente. Los de aquella villa y el coronel Wuentin, gobernador de ella, -eran los que solicitaban aquel sitio, por la mala vecindad que los de -aquella villa les hacian. Y yo, tomando licencia del Príncipe, me volví -con los navíos de armada á Burick, adonde supe la venida del Conde de -Mansfelt á Venló, y porque era fuerza partirme para Gruninghen, le -fuí á besar las manos y á tomar su licencia. Y tratándome del sitio -de Watendonck y de las comodidades que tenía para él, le dixe, como -su servidor, considerando el tiempo, que era principio de invierno, -muy lluvioso, y el puesto de la tierra, de sí mismo pantanoso, la -necesidad y mala voluntad de la gente de guerra que venía de Bona, y la -comodidad y asistencia que le daban, que no le haria Dios poca merced -si salia con aquella empresa, y que cuanto á lo demas que le ordenaba -su Alteza que hiciese acabado aquello, me parecia imposible, por las -razones que por escripto le dí luégo, y que sin duda el que dió á -entender aquello á su Alteza debió de ser alguno que ignoraba el país -donde se habia de efectuar, ó mal intencionado. Sitió su Excelencia -la villa de Watendonck, y con hallar las dificultades que yo le habia -dicho, con su buena diligencia y valor, y la ayuda de Dios, salió con -la empresa sin proseguir más adelante. Yo me partí para Gruninghen, -dexando al conde Federico en mi lugar en Burick. Llegado que fuí hallé -los trabajos y fastidios que siempre, porque en mi ausencia á toda -aquella provincia la habia puesto en contribucion el enemigo y estaba -á su devocion, perdida la poca que ántes tenian á los de la parte del -Rey; ayudándolos á esto el burgomaestre Bal, por presentes que le -dieron los Anabaptistas, de que aquel país está lleno. Poco despues -su Alteza proveyó el gobierno de Gheldres en el Marqués de Varambon, -encargándole tambien lo del Rin; y por muerte del Tassis, encomendó su -regimiento á Juan Tissilinghe, capitan de él. En este tiempo proveyó su -Alteza al Baron de Chassé la Drosartía de Linghen, con patente, no sólo -de Drosarte, pero de gobernador del castillo, villa y país de Linghen, -que era quitarme enteramente lo que tenía por patente y habia dias que -servia. Supliqué á su Alteza que si su voluntad era que yo no gozase -del gobierno, conforme á las patentes que tenía y juramento que habia -hecho, que me descargase del todo de él, y le proveyese en quien fuese -servido; que el que no hallaba bueno para el todo, ménos mereceria -parte, y que no recibiria al Baron en Linghen, sino fuese descargándome -del juramento que habia hecho. Y así su Alteza le recompensó en otras -cosas. Y viendo cómo todo andaba, más quisiera yo que le proveyera -esto, con las condiciones que le pedia, para irme á servir á S. M. en -otra parte. - - * * * * * - -En esto tuve avisos de Holanda, de personas de quien me fiaba, que -se habia resuelto en los consistorios herejes, por mejor plantar -su herejía en el estado de Cleves, riberas del Rin y aquí, que les -convenia hacer enloquecer al duque Juan, Príncipe católico y bueno, y -á su mariscal Terhorst, dotado de muchas virtudes, que como tal, les -impedia en aquel estado sus maldades, y procurar ganar los fuertes -del Rin y echarme á mí de este gobierno. Avisé de ello á su Alteza, -al duque Juan y á su Mariscal, y tambien, por otra parte, al conde -Cárlos de Mansfelt, que andaba con el exército de su Majestad la -vuelta del Rin, para que por su parte tambien les avisase lo mesmo. -Y no pasaron tres meses que sucedió, como me advirtieron, en lo de -los fuertes del Rin. El remedio que se puso fué encomendarlos á un -comisario de muestras, y así se perdieron luégo, habiendo costado el -hacerlos y entretenerlos hasta entónces tantos millares de ducados á -su Majestad; y en todo lo sucedido, se conoce bien el deseo que han -tenido de echarme de este gobierno. No sé si la resolucion de estos -herejes fué verdad que entre ellos se tomase ó no; mas por lo sucedido -se le puede dar algun crédito. Estando en Gruninghen propuse de hacer -dos fuertes para poder facilitar la entrada en Frisa, porque los de -aquel país se rebelaban cada dia y no querian pagar las contribuciones, -el uno en las Salinas que el de Nienoort tenía junto á Niezijl, y -el otro junto al castillo de Nienoort. Hiciéronse á costa de los de -Frisa, aunque estaban en el país de Gruninghen por sobrellevar á los -de esta villa, y cargarlos á las gritanias frisonas vecinas, porque -los demas no se podian executar. Miéntras estos fuertes se hacian, el -conde Guillermo juntó su gente, y en lugar de venirme á buscar con -la comodidad de los navíos que tenía, se embarcó y fué hácia Reyden, -donde habia una iglesia fortificada, y un fuertezuelo orillas de la -mar, frontero de la villa de Emden, con intencion de sitiar estas dos -plazas, y para quitarme el medio de poderlas socorrer, acometió primero -una esclusa pequeña llamada Suasterfilk, que yo tenía reparada con -un parapeto solamente para asegurar las victuallas, que secretamente -venian de Emden y de Hogebonde, su país. Y entendiendo el camino que -habia tomado el Conde, saqué la gente que pude de la que tenía en -uno de estos fuertes que se hacian; y con la diligencia posible, fuí -derecho á la esclusa, y hallé que la estaban batiendo; y habiéndome -adelantado para reconocer cómo estaba el enemigo, hallé que tenía su -gente de una y otra parte de la esclusa, y que habiendo menguado la -mar, no se podian juntar los unos con los otros, y si la infantería que -yo llevaba pudiera caminar tanto como la caballería, estaba el Conde -y su artillería á peligro de perderse, y conociéndolo él, ofreció tan -buenos partidos al cabo de escuadra que estaba dentro, que se rindió á -mi vista. Y viendo que por aquella parte no podia hacer efecto, volví -á Gruninghen á juntar más gente para procurar por diques rotos con -barcas socorrer á Reyden, porque el Conde habia ya plantado artillería -y no eran para sufrirla, que nunca los de Gruninghen querian que los -fuertes fuesen tales que les estorbase á su intencion, y así, habiendo -ya pasado parte de la gente los malos pasos que he dicho, se rindieron. -No quedó por mi diligencia que fuesen socorridos, sino por la flaqueza -de los fuertes, que procedia de la mala provision que siempre he tenido -para hacerlos como convenia, y sacarlo del país no podia por estar -á la voluntad de los de Gruninghen, que no querian gastar lo que es -menester para hacer fuertes que pueden esperar artillería, y ha sido -forzoso el complacerlos siempre cuanto he podido, porque, segun es su -humor, ha de venir de la mano de Dios saberlos contentar; y así ningun -gobernador ha querido ni podido vivir con ellos, y si yo lo he hecho, -sabe Dios con cuánto trabajo y fastidio. En este tiempo sucedieron dos -cosas: la una que un caballero del país de Gruninghen, llamado Clante, -pidió á los Estados que le consintiesen levantar un regimiento de la -manera y condiciones que el de Nienoort habia levantado el suyo, y -habiéndoselo concedido y juntado la gente hácia Emden, buscaba donde -poderla mantener. Y temiendo no diese en la señoría de Wedde, fuí -hácia allá con alguna gente, y el Clante marchó con su regimiento por -el país donde el Duque de Alba, de buena memoria, rompió al conde -Ludovico de Nassao, y fué á dar hácia Aschendorp y Rheyden, territorio -de Munster, donde pensaba sacar contribucion. Y siendo avisado de esto, -tomé cuantos carros pude por todos aquellos lugares, en los cuales -puse toda la infantería á cargo del conde Federico, y la caballería -llevábamos el conde Herman y yo con sus dos hermanos pequeños, y así -caminamos con toda la diligencia posible por la Bretanga. Tuve aviso -que esta gente estaba en Rheyden, y así caminamos á ella, la cual, -siendo avisada de mi venida, por otro camino más corto, que el Drosarte -de Wedde ni ningun villano me habian advertido, que á haberlo hecho, -no se me escapaba ninguno, se retiraba apriesa, y yo la iba siguiendo -tambien con la caballería, de que avisé al conde Federico, el cual -quedaba atras con la infantería, que se diese priesa á caminar, y él, -por hacer más diligencia, hizo subir á los soldados en los caballos -de los carros, y así con ellos me fué siguiendo, y yo al enemigo, -y estando ya cerca de él, hallaron en un lugar del Conde de Emden -unos navíos, y embarcados en ellos, se fueron por el rio Ems abaxo, -y llegando nuestra infantería, comenzó á arcabucear los navíos, y -no pudiendo gobernarlos, se pegaron á la otra parte de la ribera, y -saltando en tierra se fueron huyendo hácia Loeort. Vino á anochecer en -aquel tiempo, que á tener dia, yo los siquiera siempre, que ya tenía -dos navíos en que pasar, y pensando que hubieran de hacer noche en -algun lugar, y que á la mañana tuviera tiempo de seguirlos, me alojé -en Weenermoer, lugar del conde Juan de Emden, por estar la gente que -traia conmigo muy cansada; mas el Conde dexó pasar al enemigo por el -puente de Loeort á media noche, donde corre otro rio que se junta allí -con el Ems. Y así se salvó el Clante con más miedo que daño, que fué -causa de que pocos dias despues se le deshizo la gente, y él me hizo -decir que si le queria recibir en servicio del Rey, que me declararia -algunas cosas de mucha importancia. Traté esto con el magistrado de -Gruninghen, y procuré que le permitiesen entrar en la villa á hablar -conmigo; diósele salvo conducto, y venido, no le quise oir sino en -presencia de los burgomaestres en mi casa. Y preguntándole yo qué era -lo que me queria avisar, me dixo haber visto cartas de algunos de aquel -magistrado para los enemigos ofreciendo la reduccion de la villa á su -parte y dexar la del Rey. Y haciéndole instancia que me los nombrase, -hacia grande dificultad; mas apretándole yo, nombró dos de los que -estaban presentes, y constantemente juró ser verdad, obligándose á -la prueba, de lo cual quedé maravillado por tener mejor opinion de -ellos. Hice salir del lugar al Clante porque no fuese causa de algun -desórden, y se le encargué al conde Herman para que le inviase con -escolta á una casa que tiene en el país de Clart. Y avisé á su Alteza -diciéndole que era necesario que me asistiese de más gente y medios, -porque de otra manera todo lo de acá se perdia. Y algunos ministros -que estaban cerca de su persona decian á esto que yo escribia muchas -veces que Frisa se perdia, y nunca se acababa de perder. Y pidiendo -algunos españoles é italianos para mezclarlos con alemanes, se burlaban -de que pidiese estas naciones para Frisa. Y así tomaban siempre los -avisos de esta provincia para acudir al remedio de ella. Con todo -esto, su Alteza mandó venir aquí al capitan Juan de Contreras Gamarra -con su compañía de arcabuceros á caballo, y al coronel Paton con su -regimiento. Y habiendo pasado el Rin el coronel Schencks, que estaba -en el fuerte que habia hecho contra Nimega, fué avisado de ello, y -los vino á buscar con toda la gente que tenía junta, para con ella -emprender la villa, y vino á dar sobre nuestra gente al tiempo que -se comenzaban á juntar para venir aquí. Halló poca resistencia en -la infantería, y defendiéndose el Contreras cuanto pudo, fué herido -y preso, y algunos de sus soldados con él, y escapáronse el Paton y -sus capitanes. Tenía el Schencks particular enemistad con el Paton, -por haber dado la villa de Gheldres en manos de Mons de Altapena, por -cierta cuestion que habian tenido los dos. Llegado al fuerte con los -prisioneros, se partió para hacer lo que habia pensado de Nimega. -Y habiendo ya entrado en la villa bien adelante, los de ella, con -asistencia de algunos soldados que estaban dentro, le echaron fuera; -y queriendo saltar en uno de los navíos en que habia traido la gente, -cayó en el rio armado á prueba, y se ahogó. Los de la villa le sacaron -luégo, y echo cuartos, le pusieron en la muralla, y su gente salvó los -navíos en que habia venido. Así acabó aquel hombre, que por un desden -habia dexado el servicio del Rey y hecho tanto mal, y hubiera sido -mucho más si viviera. En este tiempo estaba la infantería española -tan mal pagada, que se temia no se alterase; y así procuró su Alteza -dividirlos, inviando aquí el tercio de don Francisco de Bobadilla, el -cual gobernaba Manuel de Vega, dándoles un tercio de paga para venir, -que es cuanto se les dió en nueve ó diez meses que aquí estuvieron. -Y así fuí forzado á alojar parte de las compañías en tierras donde -pudiesen sustentarse, y parte en el país de Gruninghen, asistidos -y ayudados por los de la villa y país; y de esta manera estuvieron -todo un invierno, sin suceder otra cosa, salvo que estando una parte -de este tercio en un lugar llamado Emelcamp, una legua de Covorden, -se alteraron los soldados, y el capitan Prado que gobernaba aquella -gente, el capitan Juancho de Ugarte y otros capitanes, salieron al -ruido, y tomando algunos de los que se iban juntando, los hicieron dar -garrote, con que se apaciguaron. Su intencion era de juntarse todos é -ir adonde estaba mi compañía de lanzas y apearla, y con los caballos -hacer otra de ellos, y así volverse á Brabante á pedir su dinero. El -conde Guillermo, temiendo ser acometido al verano con estos españoles -y la gente de mi cargo, procuró socorro de más gente, y le vino con el -Conde de Chesteyn con caballería é infantería, y así se puso en campaña -y yo hice lo mesmo, y para darle ocasion de venir á buscarme y salir -del villaje de Colmer, adonde se habia fortificado, acometí un fuerte -suyo llamado Emeltil, batíle con dos piezas que saqué de Gruninghen, -y ganado, de allí fuí al fuerte de Lopeslague, que yo habia hecho el -año ántes, pensando acometer el de Niezijl del enemigo y procurar -sacarle en campaña, que estaba cerca de allí en el villaje de Colmer, -que acometerle en él era imposible, por estar en sitio fuerte y bien -reparado; y así me alojé con la gente junto al fuerte que yo habia -hecho, entre el dique y un brazo de mar que venía á él, sobre el cual -brazo entendí en hacer un dique para que las victuallas y lo demas -necesario pudiese venir de Gruninghen con más facilidad, y los de ella -ayudaron con madera y gente, porque con él ganaban una buena cantidad -de tierra; y haciendo un dique desde el fuerte hasta el otro dique de -Gruninghen, excusaban el entretener una legua de diques, de que les -procedia grandísimo provecho, y á nosotros gran comodidad; y con la -gente del Maestre de Campo Manuel de Vega (que en aquel puesto le habia -venido la patente) y con la mia, se trabajó de manera que cerramos el -brazo de mar, y se hizo el camino hasta el otro dique, siendo muchos de -opinion que no lo pudiéramos acabar. Estando alojados de esta manera -el enemigo y yo, siempre nos haciamos emboscadas los unos á los otros, -escaramuzando con los de su campo ó con los del fuerte, que el enemigo -habia bien proveido de gente y lo demas necesario para la defensa de -él, no pudiendo yo salir con mi intento por más que lo procuré. Sucedió -que estando en aquel puesto hubo gran tormenta en la mar, con aguas -vivas y viento nordeste; invié á llamar á Durán, ayudante del sargento -mayor, y le dixe que era necesario salir de aquel puesto luégo, porque -la mar creceria de manera que los echaria de allí con daño. Respondióme -que ya estaba la gente bien acomodada, y en efecto lo estaba, y que -hácia el enemigo no habia puesto seguro donde nos pudiésemos poner, -y que recular atras sería darle á entender que nos huiamos. Dexélo -así, queriendo más estar al peligro que recular, y con la tormenta -creció la mar de manera que sucedió lo que yo habia dicho, y con gran -trabajo y peligro se salvó la gente, pero no todo el bagaje, y algunos -que se tardaron perecieron, pasando el dique nuevamente hecho, que -por estar imperfecto, la agua le sobrepujaba. Alojé la gente en la -abadía de Grotawert, y de allí la saqué á lo seco y alojarla adonde -podia. A los españoles torné á inviar á sus presidios, porque en -este tiempo los enemigos habian dado á entender á los de la villa de -Gruninghen que su Alteza me habia ordenado que metiese dentro de ella -este tercio de españoles, y así no dexaban entrar dentro á ninguno, -sino con grande dificultad, y dexando las armas á la puerta. Con -semejantes artificios y mentiras se ha perdido aquella tierra, teniendo -sospecha de que yo me queria amparar della, lo cual los enemigos y -los malos de dentro procuraban estorbar por todas las vias posibles, -y como buenos y malos estaban tan resueltos de no tener guarnicion, -era tanto más dañosa la desconfianza que tenian de mí. Conociendo -esto, supliqué muchas veces á su Alteza, y algunas á su Majestad, que -se sirviese de mí en otra parte. Estando en este sitio vino órden al -conde Herman de levantar un regimiento de infantería alemana, dándole -por plaza de muestra esta señoría de Linghen, diciéndole que hallaria -allí el dinero para este efecto. Partió con su hermano Federico, y -no hallando el dinero como se le habia prometido, por lo que tocaba -á su reputacion, habiendo ya divulgado en Alemania la merced que su -Alteza le habia hecho, resolvió de dar una escalada á la villeta de -Cloppenburg con ayuda de algunos soldados de esta guarnicion; sucedióle -bien, y los de Munster le dieron cierta suma de dinero porque saliese -de allí y levantase su regimiento en otra parte. Recibiólo porque -ya le comenzaban á faltar victuallas, y los de los contornos no se -las podian proveer. Yo le dí esta villeta, en la cual sin daño della -ni costa del país hizo su regimiento, y teniéndole ya cumplido el -dinero, los comisarios no le venian á pasar muestra, y faltábale ya -el que para entretener la gente los de Munster le habian dado; y si -yo no acudiera con diligencia á hacérsela pasar con algun dinero del -Rey que tenía, sin ninguna duda de este regimiento sucediera lo que -de los dos hermanos Francisco y Mauricio, duques de Saxa, que despues -de haber arruinado este país y vecinos, se deshicieron por no haber -acudido á tiempo á pasarles muestra. El Conde levantó este regimiento -y le puso en servicio en muy pocos dias, con la diligencia y valor -que siempre ha servido á su Majestad, y ahora le tiene su hermano. -Tambien en este tiempo sucedió que Cristóbal Lechuga, sargento mayor -del tercio de Manuel de Vega, llevándose mal con su maestre de campo, -sin que él lo entendiese, un hermano y un pariente suyo, que servian -en el tercio, hicieron una mina á la barraca del Maestre de Campo -para volarle; pegaron fuego á la pólvora, la cual en lugar de hacer -efecto contra él, le hizo contra los que la habian hecho, quemando al -pariente, que no pudo retirarse, y el hermano se escondió y salvó; -hallando muchos que le escondieron, alabando su hecho, y más si -sucediera bien, por ser el Maestre de Campo malquisto en su tercio. Y -esto ha sido causa de haberle su Majestad proveido en otro, pidiéndolo -los soldados cuando se amotinaron, y su Alteza se lo concedió. Cosa de -mala consecuencia para el servicio del Rey. El Sargento mayor probó -su inocencia y salió libre de ello. Padeciendo este tercio por no -tener ya más medio para entretenerle, solicitaban en esa Córte con -el Conde de Mansfelt, que gobernaba estos Estados en ausencia de su -Alteza, que habia ido á Francia, el Maestre de Campo y los capitanes -de salir de aquí y volverse á Bravante; y para este efecto inviaron -uno de los capitanes del tercio. Concedióselo su Excelencia, y á mí -me mandó que fuese con este tercio á ganar un castillo fuerte que los -enemigos habian tomado en el país de Reklinchausen, territorio del -arzobispado de Colonia, y que de allí le viniese á hablar á Brusélas. -Caminé derecho donde se me mandaba, y los del castillo, sabiendo que -yo marchaba, se concertaron con los del Elector, y llegado yo delante, -sabiendo el concierto y no hallando allí ninguno del Elector que me -diese asistencia ni victuallas, pasé derecho á Bravante por el Rin -entre Duyseldorp y Keysersuverdt y me adelanté á Brusélas, adonde -hallé á Mons de Linden, gobernador de Charlamont, que se habia ido á -quexar á su Excelencia de no haber yo querido ir contra el castillo -que he dicho. Yo respondí haberlo hecho, dando cuenta de lo sucedido. -Advertí tambien á su Excelencia en consejo, del estado en que dexaba -mi gobierno, principalmente la villa de Gruninghen, en la cual habia -muchos que tenian inteligencia con el enemigo, y entre ellos algunos -del Magistrado, recibiendo cartas y avisos, como he dicho, de lo cual -quexándome yo al Magistrado, ofreciéndome de probarlo con algunos de -él y hombres de la villa, que eran buenos y fieles, y esto diversas -veces, y nunca lo han querido remediar. Antes el síndico me respondió -una vez, queriéndolos apretar sobre esto, que estando él en Bravante -habia visto y oido cosas peores, que no se remediaban, ni tampoco -ellos lo querian hacer. Avisé, como he dicho, á su Excelencia diversas -veces de la poca seguridad que habia en aquella tierra, de lo cual -fueron los burgomaestres avisados no sé por qué via. Estando en córte -procurando con el Conde de Mansfelt remedio para estas cosas, volvió -su Alteza de Francia, á quien, como á su Excelencia, dí cuenta de todo -lo que pasaba en mi gobierno y de la necesidad que tenía de remedio. -Habiéndole particularmente avisado de que por las villas de Deventer -y Zutphen podria su Alteza hacer grandes progresos entrando por el -país de Utrecht en Holanda, lo cual los enemigos sentirian en extremo; -y que el pueblo de aquellas provincias, acordándose de los daños que -habian recibido en tiempo pasado, se reducirian á su Majestad ántes -que pasar otra vez por ellos, y que ya que su Alteza no quisiese hacer -esta entrada y efecto, por lo ménos proveyese estos dos lugares de -manera que se pudiesen sustentar teniendo el socorro aparejado con -tiempo, que pues los holandeses habian tomado el manejo de la guerra, -no dudaba que estas dos plazas importantes, y no fuertes, serian las -primeras acometidas por lo que les importaban. Prometióme de dar -órden y toda asistencia, como adelante diré, avisándole asimesmo por -cosa cierta que el enemigo se preparaba con todas sus fuerzas para -acometerlas, suplicándole que diese presto remedio; donde no, que -el enemigo sin duda haria su efecto por la poca comodidad que habia -de hacer resistencia sin su ayuda. Algunos que estuvieron presentes -dixeron despues que yo me quexaba siempre de que la Frisa se perdia -por falta de asistencia, y que nunca se acababa de perder, como otras -veces habian dicho. Supliquéle que miéntras se preparaba el socorro -me diese licencia por ocho dias para llegarme á Luxemburg á algunos -negocios mios; diómela con promesa de que allí se me inviaria todo el -despacho que le pedia muy á mi contento, y al cabo el despacho fué -mandarme volver á mi gobierno sin dineros ni gente más de lo que habia -traido cuando salí dél. Volví á avisarle que le aseguraba de la pérdida -del país si no se proveia como le habia significado, y al Conde de -Mansfelt lo mesmo. Volvió á mandarme que me partiese á la hora para mi -gobierno, porque tenía el mesmo aviso que yo le habia dado. Y así, por -obedecer y no perder tiempo en réplicas, me partí habiendo protestado -de que mi venida sin dineros ni gente haria más daño que provecho, -habiéndose confiado la soldadesca y pueblo de que yo no volveria sin -lo necesario para la defensa del país y sustento de la gente. Al fin me -vine casi desesperado, solo con mis criados y alguna poca escolta que -tomé en Gheldres, hasta el Rin, y le pasé al fuerte de Rees, y metíme -en Anholt inviando para mi escolta por gente de mi gobierno, y venida, -me fuí á Zutphen. Estando yo allí invió su Alteza al que gobernaba -aquella tierra, y al conde Herman, que gobernaba á Deventer, dineros -para comprar victuallas por estar aquellas dos tierras desproveidas de -ellas. Preguntando en Zutphen al Gobernador la provision que tenía de -pólvora, me respondió que la tenía buena, porque habia hallado en la -casa donde aloxaba el coronel Tassis una buena cantidad, la cual habia -puesto con la demas que habia en la municion. Ordenéle que con toda -diligencia se proveyese de faxina y de cestones, y que trabajase de -la puerta del Pescado hasta la del Rio, que era por donde el enemigo -le podia hacer daño, y sin que él me la pidiese le puse dentro una -compañía de infantería más, y hecho esto, me partí para Deventer. En -estas dos tierras hubo mucho descontento entre los soldados de verme -volver sin dinero ni gente, y yo los consolaba con la promesa de su -Alteza. Y habiendo proveido en Deventer, me partí á dar una vuelta á -Gruninghen, que es donde más me temia por las causas que he dicho. El -enemigo, entre tanto, formó su exército bien sustancial, y no obstante -los avisos que yo habia dado á su Alteza desde Gheldres, como el -capitan Nicoló Basta, gobernador de ella, puede certificar, y desde -Zutphen y Deventer, como el conde Herman y Loqueman pueden decir, que -convenia que su Alteza juntase luégo su gente para socorrerme, y no lo -hizo hasta que la villa fué sitiada. Habiendo el enemigo tomado ántes -el fuerte de la otra parte del rio, que tanta sangre habia costado -el sustentarle, inviando soldados mancebos en hábito de mujeres, los -cuales, con las armas que llevaban escondidas debaxo de las faldas, le -ganaron. Plantó treinta y tres piezas de artillería, y con cada una -tiró tres tiros, con los cuales el Gobernador le rindió la tierra. -Quexándome yo de él poco despues á su Alteza, que era ya llegado con -alguna gente junto al Rin, á una abadía llamada Mariembon, é yendo -á visitar el fuerte de Rees, que gobernaba Mons de Rinavel, dixo su -Alteza que sabía que Loqueman estaba en Rees, y que habia estado -aquel dia en aquel fuerte, que le avisasen que se guardase de parecer -delante de él, y que procurase ganar amigos, lo cual habia hecho ántes -á mucha costa de los soldados de su regimiento, cobrando el remate de -su descuento. Despues de la muerte de su Alteza este gentil-hombre, -procurando descargarse ante el Conde de Mansfelt, fué dado por libre -sin saber yo el descargo que habia dado. Él, con la gente que salió de -aquella tierra, se fué á Deventer, y el conde Herman tomó de ella la -que la pareció que le podia ayudar y asistir, inviándome la demas. El -enemigo marchó á sitiar á Deventer, plantó su artillería, y batióle -terriblemente por la parte que no habia terrapleno; confiándose en el -rio de Isel y en un arroyo que hacia foso por toda aquella parte. El -Conde se puso á la defensa, donde con un ladrillo de los que volaban -de la batería fué herido en el rostro, de que perdió un ojo y á grande -peligro de perder el otro. Para dar el asalto hizo venir el enemigo -un puente sobre barcas el rio abaxo, y le puso á la punta del arroyo; -y aunque nuestra arcabucería mató muchos de los marineros que le -guiaban, todavía le pusieron por donde quisieron dar asalto; y pasando -á la batería alguna gente, pusieron en ella una bandera, que los -nuestros hicieron retirar della fácilmente por no ser asistidos de los -demas que estaban ordenados para dar el asalto, hallando dificultad -al entrar en el puente, porque de una parte y de otra los bordes eran -hechos de tablas, más altos que el puente, y con más seguridad y ménos -daño podia estar nuestra gente peleando mano á mano con el enemigo -en aquel puesto, que no estar en él sujeta á la furiosa batería que -despues de retirada su gente de ella hizo. Herido el Conde y otros -capitanes y soldados, comenzaron, contra la voluntad del Conde, á -tratar con el enemigo, á quien rindieron la villa no teniendo nueva de -ser socorridos. - - * * * * * - -Perdidas estas dos plazas, verdaderas puertas de Holanda y país -de Utrecht, por donde se habia de acabar la guerra, ó por lo -ménos constreñir al rebelde á reconocer á su Rey y señor natural -reconciliándose, dió ánimo al enemigo de proseguir adelante contra -esta provincia, en que tanto habia trabajado, y tanta gente habia -perdido por señorearse de ella, y así procuró pasar adelante; y á -requisicion de los mal intencionados de Gruninghen y solicitud del -conde Guillermo de Nassao, que ahora es su gobernador, se determinó -de irla á sitiar. El conde Federico y yo estábamos en el fuerte de -Covorden á la mira, por ver la punta que hacia, y él, por saber que -los dos estábamos en aquel fuerte, procuró cerrar la villa ántes que -pudiésemos entrar en ella, y con gente suelta caminó dia y noche para -este efecto, mas no lo pudo hacer tan secretamente que con tiempo -no fuese yo avisado por las espías que tenía en su campo. Resolvíme -tambien de partir para allá, caminando toda la noche, y ordené que -alguna infantería que tenía en Covorden, pensando que el enemigo la -acometeria, me fuese siguiendo. Entramos dentro el Conde y yo con la -gente, á tiempo que ya la avanguardia del enemigo se venía acercando -á la tierra, y los mal intencionados de ella, viéndola tan vecina, se -comenzaron á alterar (que segun los enemigos decian, habian prometido -de hacerlo á su llegada), y de otra parte, el Magistrado no solamente -no queria recibir en la villa la gente de guerra que yo habia traido, -pero ni áun en el burgo. En este tiempo me llegó cierta cantidad de -soldados que habia inviado á sacar de algunos fuertezuelos de poca -importancia, y estando con alguna pena de ver el refuso que me hacian -de recoger la ente en el burgo, y la alteracion de los malos, por no -mostrar flaqueza ordené al conde Federico que con la gente que estaba -ya recogida y algunos caballos trabase la escaramuza y tuviese los -enemigos lo más léxos de la villa que pudiese, sin desarrimarse mucho -del foso y muralla della; y miéntras él peleaba fuera, yo negociaba -dentro, de manera que echando fuera alguna cantidad de malos, me -abrieron el burgo, y así hice retirar al Conde dentro con la gente, -porque no se arrepintiesen. La del enemigo padecia, por haber dexado -bagaje y victuallas atras, principalmente los ingleses y escoceses, -que viniendo á coger lechugas para comer, se llegaban tanto, que desde -las murallas mataban los burgeses muchos de ellos. Llegado todo el -exército, se metieron en escuadron algo léxos de la villa, pero con -todo eso, con un cañon, dos ó tres medios y una culebrina que hacia -tirar, recibian tanto daño que luégo se alexaron, cubriéndose de la -artillería lo más que pudieron, pero no tanto, que por el daño que se -les hacia, el conde Mauricio reculó sus tiendas y parte del exército, -y viendo que los malos que eran de su parte no habian salido con su -intencion ni cumplido lo que habian prometido, se estuvo quedo en aquel -puesto sin hacer mas trinchea ninguna. Yo imaginaba que lo hacia por -esperar la artillería y pertrechos que por la mar venian, como fué así, -pues dentro de tres dias comenzaron á parecer gran cantidad de velas, -en las cuales, segun los avisos que yo tenía, venian sesenta piezas de -batir y las municiones y pertrechos necesarios para un largo y gran -sitio. Despaché luégo á su Alteza avisándole de lo que pasaba, el cual -invió al teniente de caballos de Mons de Assicourt á reconocer, dando -siempre esperanzas de querer dar socorro. Y considerando yo que por -estar los españoles amotinados en Diest, y otras incomodidades que -su Alteza podia tener, no era posible haber tanta gente que pudiese -contrastar con el enemigo, escribí que si su Alteza no tenía doce mil -infantes, y por lo ménos dos mil caballos, que no pasase el Rin, -porque ménos daño era que yo me perdiese, que no que su Alteza se -metiese en este peligro. Estando en la muralla de la villa haciendo -tirar la artillería á los escuadrones que se mostraban, mandé que la -arcabucería cesase y que no tirase sino de cuando en cuando algun -arcabuzazo, lo cual fué causa que los jardines vecinos se hinchiesen -de soldados enemigos, que era lo que yo pretendia. Viendo esto, hice -juntar una cantidad de soldados que estaban en el burgo, que dentro -nunca los dexaron entrar en la villa con saltapantanos ni con espadas, -sino solamente con dagas; y á Mendo, con cuarenta soldados de mi -compañía que habian venido conmigo y estaban en el burgo, que por -hacerme gracia los dexaron entrar. Hice abrir la puerta, y ordené á -Mendo que con los caballos cerrase con el primero cuerpo de guardia -que tenía el enemigo, y que con la asistencia de aquella infantería, -que llevaban saltapantanos, fuese cogiendo y matando á los que andaban -en los jardines; y él lo efectuó puntualmente, y trayendo algunos -presos, los burgeses se los querian matar, y queriéndolos defender los -soldados, les dixe que dexasen hacer á los burgeses por tanto más -empeñarlos. Dió este pequeño efecto tanto ánimo á los burgeses, que ya -tenian al enemigo en poco; no obstante que si él acometiera la villa -por dos partes, como era su intencion, con batería formada, nos pusiera -en trabajo, aunque no dudo que tuviera su parte dél ántes de ganarla. -Mas pareciéndole que no saldría con la empresa fácilmente, se resolvió -de ir á tomar los fuertes que estaban en el territorio de Gruninghen, -y el principal era Delfezijl, sobre el rio Ems, de más importancia -que todos, en el cual habian puesto los de la villa una compañía, de -las dos que ellos tenian á su cargo; y ofreciéndolos yo soldados de -su Majestad para meter dentro, jamas los quisieron, pretendiendo ser -cosa suya, temerosos de que metiendo yo gente en él, no se le volveria -despues. Esta plaza está sobre uno de los dos canales que de la mar -vienen á la villa, y cuando el Conde de Rhimbergh la ganó, le usurparon -ellos, del cual han pretendido siempre ser propietarios, suplicando á -su Majestad les hiciese merced dél dándoles la alta justicia; y sobre -esto escribió su Majestad que le informasen de ello; yo lo resistí -todo cuanto pude, porque era hacer grande agravio á un caballero -llamado Ripperdá, cuyo era el lugar donde estaba el fuerte, y él -residia en Alemania; y si bien no servia al Rey, ménos al enemigo. -El estorbo que yo les hice en esta tan injusta demanda, con otras -ocasiones que adelante diré, fueron causa del ódio que despues han -tomado conmigo, y de que yo muchas veces con tanta eficacia haya pedido -á su Majestad me hiciese merced de sacarme de este gobierno, porque, -como he dicho, así me parecia convenir á su real servicio, pues yo no -podia forzar á esta gente á que se le hiciesen como debian. Al fin, -el enemigo fué sobre el fuerte, y las compañías que estaban dentro se -le rindieron, sin esperar batería. En este tiempo su Alteza invió á -Mons de Huerpen, que ahora es gobernador de Maestricht, para que se -informase de mí, del estado en que estaban las cosas de este gobierno -y las del campo enemigo. Oyó la batería que hacia en los fuertes, é -informado de lo que habia en la tierra, se volvió. Su Alteza viendo al -enemigo ocupado por estas partes, se resolvió de ir á sitiar el fuerte -de Nimega á grande instancia que los de aquella villa le hacian para -ello. El enemigo, habiendo tomado los fuertes que he dicho, se volvió -con su exército hacia Gheldres. Su Alteza me invió á mandar que le -fuese á hablar, y fuimos el conde Herman y yo, y llegamos á Nimega el -mesmo dia que su Alteza se retiraba del fuerte, por tener órden de -su Majestad de ir á Francia. Mandó que el conde Herman se volviese -á este gobierno con los burgomaestres y síndicos de Gruninghen, que -estaban allí proveyendo de algun dinero para el sustento de la gente -de guerra, y á mí, que tomase el exército á mi cargo, lo cual no quise -rehusar por las causas que he dicho. Y ántes de su partida se trató -de la recuperacion de Zutphen y de asegurar la villa de Nimega, que á -mi parecer, segun le propuse, se podia hacer, ya que no queria dexar -guarnicion dentro, pues podia; que atrincheando hacia la puerta que -va á Mozza, en aquel alto se podian poner dos ó tres mil hombres, -ofreciéndome de quedar con ellos. Parecióle bien esto, pero tratándolo -con otros se mudó, y sin dar otra órden, no obstante que los buenos -de aquella villa andaban dando voces por las calles diciendo que -quedaban perdidos y vendidos, se partió para Francia, y á mí me -invió al exército, dexándome ordenado que deshiciese la fortificacion -que Camilo Archini habia hecho en Midelver, y el fuerte que Mons de -Rinavelt guardaba enfrente de la villa de Rees, necesarísimo para el -paso en Frisa. Maravillábame yo de que estando la villa de Nimega en -tanto peligro mandase romper estos fuertes, que en parte la tenian -sujeta, y así no obedecí al primero mandato, ni ménos al segundo, -pero con el tercero y el cuarto fué fuerza hacerlo. Y así no hubo -su Alteza partido, cuando los de aquella villa comenzaron á tratar -con el enemigo, y él á marchar con alguna gente hacia ella el rio -arriba. Entendiendo esto, me partí para allá con alguna caballería é -infantería. La gente del enemigo hizo alto hácia Til, y yo en Mozza, y -aquí me resolví de ir con alguna parte de mi gente á la villa, y contra -la opinion de Nicoló Basta y de otros capitanes que iban conmigo, -entré dentro con dos compañías de caballos, dexando los demas fuera; -hice convocar al Magistrado en casa de Mons de Guilein, gobernador de -la tierra, proponiéndoles que, si la querian asegurar, recibiesen más -gente de guerra dentro, que allí la tenía para dársela tal como ellos -la quisiesen, lo cual les ofrecí tres veces y todas me lo negaron. Y -así, vista su resolucion, me volví á salir y fuí á Midelvert, adonde -junté gran cantidad de villanos de alrededor para desmantelarle, como -su Alteza me habia mandado, y á Mons de Rinavelt avisé que hiciese lo -mesmo del de Rees, llevando la artillería y municiones el rio arriba, -á Rhymbergh, donde hoy está. Yo andaba con el exército buscando de -comer donde lo podia hallar, por padecer necesidad así la caballería -como la infantería, que con esta comodidad me han dado siempre los -cargos, y estando entre Mastricht y Riuermunde, tuve aviso que el conde -Mauricio marchaba con su exército hacia Nimega. Y por hacer lo que -pudiese y que no se me diese culpa, escogí de todo el exército de dos -á tres mil hombres sueltos, y aunque los dos regimientos de alemanes, -de los condes de Barlaymont y Arembergh, andaban descontentos dias -habia, jurando de no tornar á pasar la Mosa hacia Bravante sin ser -pagados, todavía con promesa que les hice de que los volveria al mesmo -puesto, la pasaron á Venló, por donde caminé por más seguridad mia, -que tomando el camino de Mozza iba en gran peligro de perderme, por -estar ya el conde Mauricio al rededor de la villa de Nimega. Consideré -que ya que aquella villa se hubiese perdido, ó no me quisiesen admitir -dentro con la gente que llevaba, por lo ménos aseguraria la de Grave, -que es de tanta importancia, y estaba tambien en peligro por estar -ausente Mateo de Castelo, gobernador de ella, y haber poca guarnicion -dentro; y así me fuí allá, avisando por todas las vias posibles al -Gobernador de Nimega que yo estaba allí para meterme con él, y que -con la gente de guerra que tenía tomase una puerta, y que avisándome -haberlo hecho, á la hora yo caminaria con la gente rio arriba, por -ser camino secreto y cubierto. Mas los de la villa, como superiores -de la gente del Rey que estaba dentro se apoderaron de las puertas, y -dixeron al Gobernador que ni él ni ningun soldado del Rey se llegase -á ellas, porque le harian pedazos; y en esto iban tratando con el -enemigo. Como supe lo que pasaba, tuve la villa por perdida, y así me -resolví de asegurar la de Grave; y habiendo tenido aviso de la gente -de guerra que estaba dentro, de que los burgeses no andaban bien, y -que eran superiores de ellos, hice caminar á la infantetía que habia -traido conmigo hacia allá, y adelantándome un poco, hice venir los -burgomaestres á la puerta, á los cuales propuse que valdría mas meter -aquella infantería dentro, que no que anduviese por aquella campaña -haciendo daño, prometiéndolos de entretenerla sin daño de la tierra. -Respondiéronme que lo tratarian con sus burgeses, pero que temian que -no lo podrian alcanzar, por haberles prometido otros lo mesmo y no -cumplido. Entraron dentro y volvieron con resolucion de que en ninguna -manera los burgeses querian que entrasen, y que si yo lo intentaba se -alterarian y tomarian las armas. Y estando ya asegurado de los soldados -que estaban de guardia á la puerta, hice que detuviesen fuera á los -burgomaestres; púseme delante de los soldados, y ordené que sin tocar -atambor me siguiesen todos, y así entré dentro sin estorbo ninguno -hasta el castillo, donde puse los alemanes, y las demas naciones, como -italianos, irlandeses y valones, repartí en los hospitales, cuerpos de -guardia y en algunas casas vacías, sin permitir que soldado entrase -donde hubiese burges. Ayudóme á dar á esta gente victuallas de pan, -queso y cerveza un comisario de victuallas llamado Romade Robertin, en -lo cual se empleó como bueno y fiel servidor que es de su Majestad. -Supe despues de algunos enemigos que he tenido en prision, hombres -que podian saber el secreto de su exército, que si yo no entrára, la -villa estaba ya concertada con el enemigo; á lo ménos puedo asegurar -que si no era así, estaba en este peligro. Pocos dias despues llegó -de la otra parte del rio Mons de Guilein, con toda la gente de guerra -que estaba en Nimega, la cual se habia rendido al enemigo sin su -voluntad, de que el pobre caballero, como muy fiel á su Majestad, venía -con tanta angustia y pena, que temí muriera allí, de que le dió una -enfermedad que le duró muchos meses. Al fin los inconvenientes vienen -las más veces por negligencia y descuido de otros, y los semejantes -lo vienen á lastar y padecer. Alojé aquella gente tambien dentro, -por no perderla fuera, dándola la misma comodidad que á la demas, y -pocos dias despues llegó Mateo de Castelo, que venía de Tornay, donde -tenía su mujer. Habiendo el conde Mauricio dado órden en la villa de -Nimega, se retiró; y queriendo yo hacer lo mesmo, dixe al Gobernador -que pidiese la gente de guerra de que tenía necesidad, que yo se la -dexaria, y que me espantaba de que habiendo tanta artillería dentro de -la tierra, tenía tan poca pólvora; y era tal, que me habia sido fuerza -refinarla á mi costa miéntras estuve allí; advirtiéndole de los medios -por donde se podia proveer de ella suficientemente. Dexéle algunas -compañías de italianos, que me pidió y nombró, y volvíme adonde habia -dexado el exército. Y su Alteza, para el viaje de Francia, que áun no -era partido, invió por la mayor parte de la gente de él, y la llevó el -Maestre de Campo D. Gaston Espinola, si bien los dos regimientos de -alemanes altos se alteraron del todo, y se alojaron á su gusto entre -Mastricht y Liexa. Y en esta sazon mandó su Alteza al duque Mauricio -de Saxa levantar un regimiento de infantería alemana en esta provincia -de Linghen, y él juntó la gente suficientemente; destruyó el país, y -los de él llevaron el regimiento hacia Colonia, haciendo mucho mal por -donde pasaba, y así se deshizo de sí mesmo. El Duque, los capitanes -y reliquias de él, sabiendo que yo estaba en Mastricht, me fueron á -hablar, y en virtud de una carta que su Alteza habia escrito al Duque, -me pidieron alojamiento y entretenimiento. Respondíle que su Alteza -entendia que habiendo pasado muestra se juntase con el exército que -yo gobernaba, y que él no la habia pasado, que el exército era ido á -Bravante, y así yo no podia cumplir lo que me pedia; que haria bien -en ir á hablar á su Alteza, pues yo no podia mandar en aquel país, y -así lo hizo. Sabe Dios las causas por que este regimiento se deshizo -y no pasó muestra, y lo mesmo el del duque Francisco, su hermano, que -asimesmo se levantó en este país, y en él tambien se deshizo, siendo -ambos muy necesarios para el servicio de su Majestad. En el tiempo -que se levantaron se perdió el dinero del Rey, destruyóse el país, -perdióse el teniente coronel Teseling, y no hicieron otro efecto. -Partido su Alteza para Francia, escribí al Conde de Mansfelt, que en -su lugar gobernaba, suplicándole que fuese servido de proveerme algun -dinero para la gente de guerra de mi gobierno, porque me queria volver -á él. Mandóme venir por el dinero á Brusélas, y así fuí, donde estuve -algunos meses solicitándolo sin poderlo alcanzar. En este tiempo -sucedió la muerte del Duque de Cleves, y siendo necesario inviar de -parte de su Majestad á su enterramiento, y á poner una persona en el -gobierno de Gheldres, aunque para ambas cosas yo era poco suficiente, -me mandó su Excelencia que lo hiciese, sin darme ninguna comodidad -para mi gobierno, ni áun para el ajeno, y la que me dió para mi viaje -apénas bastaba para pagar la escolta de Brusélas á Namur, que entónces -este camino estaba muy peligroso. Tambien me ordenó que acabado aquel -servicio me volviese á la villa de Mastricht, que por ser de tanta -importancia convenia que una persona de recaudo estuviese en ella, por -haber llevado su Alteza consigo á Francia al Gobernador. Pasando por -esta villa para el viaje que he dicho, avisé al capitan Limburg, que -la gobernaba, que estuviese con cuidado, porque sabía que el enemigo -queria dar una escalada á aquella tierra, ordenándole que en sabiendo -que el enemigo estaba en campaña, estuviese él con toda la gente de -guerra á las murallas todas las noches, y que de dia doblase las -guardias á las puertas. El conde Mauricio vino y dió la escalada, -y fué ventura no ganarla. El capitan, descuidado demasiado, por más -que fué avisado del Gobernador de Wert que el enemigo marchaba, y -por no haber dado parte al magistrado de este aviso, vino en ódio de -aquel pueblo, el cual, á mi vuelta allí, me solicitaba mucho que le -castigase por algunos indicios que tenian de no ser fiel, á mi parecer -no bastantes para quitar la vida y la honra á un soldado que, desde -el principio de esta guerra, habia yo visto servir á su Majestad bien -y fielmente. Poco despues de esto vino de Francia el Gobernador, y yo -me volví á Gheldres. Los de la villa de Mastricht procedieron contra -el Limburg para echarle de ella, y así vino aquí con el regimiento del -Príncipe de Simay y sirvió como muy honrado soldado hasta la muerte. -Con todo esto, fuí caminando dia y noche por ser el tiempo corto, y -con gran peligro llegué á tiempo. Hice lo que se me mandó, asistiendo -al entierro y exequias del Duque, de que puntualmente advertí á su -Excelencia, y embarcándome el rio abaxo, me fuí al país de Gheldres, -adonde gasté mucho más de lo que tenía. - - * * * * * - -Venida la primavera, el enemigo formaba su exército, y avisé de ello, y -de que sin ninguna duda daria sobre mi gobierno; y con todos los avisos -que dí y la solicitud grande que hice, jamas pude alcanzar asistencia -con efecto, sino en promesas. Ya era vuelto su Alteza de Francia, y -mandándome volver de Gheldres á mi gobierno, lo hice luégo con la mesma -ayuda y provision que ántes me habia dado. Y no hube llegado, cuando -entendiendo que el enemigo queria acometer la villa de Steenvick ó -Covorden, donde me puse por estar en medio de todo el gobierno, aunque -no estaba tan bien proveida como la de Steenvick, que tenía á cargo el -teniente coronel de Mons de la Mota con más de mil soldados, la flor -de la gente de guerra que el Rey tenía en esta provincia; y él, por -su valor y prudencia suficiente para aquello y para mucho más, y con -su diligencia y ayuda de los vecinos y soldados de dentro, la habia -reparado lo mejor que se pudo; que fortificarla como era menester no se -podia hacer por causa del sitio, en mucho tiempo. Acertó á estar en -aquella villa Mons de Guaterdich, gobernador de Santa Gertruidemberg, -que habia venido allí para cierta empresa que el Rey nuestro señor -mandó que se hiciese por Pedro Rans, criado suyo; y aunque se conoció -ser engaño y trato doble, este caballero, por tener valor y deseo de -servir á su Majestad, sabiendo que el campo enemigo marchaba hácia -allí, se quedó dentro queriendo hallarse en aquel sitio. Llegó el -enemigo con exército y aparato real, y cuando yo supe que caminaba, -importunaba con grande diligencia á su Alteza, que estaba en Aspá -tomando la agua, y al Conde á Brusélas, por el socorro; y viendo que se -tardaba, procuré, con la poca gente que tenía, aumentar la guarnicion -de la tierra, é invié al capitan Sante con alguna gente y el dinero -con que me hallaba; el cual hizo tan buena diligencia, y se gobernó -de manera que por mucho cuidado que el enemigo tenía y más hacia para -estorbar el socorro, entró dentro sin ninguna pérdida. - -El enemigo, despues de haber hecho sus trincheas, las cuales no pudo -hacer sin que las salidas que hizo Mons de la Cocquela le hiciesen -daño, hasta tomarle banderas que tenía en ellas, y plantó su artillería -en dos partes, en cada una puso treinta piezas, y otras dos en otra -parte, que batian un molino que se habia hecho para meter agua en el -foso. Comenzó su batería desde las cinco de la mañana hasta las de la -tarde, la más terrible que se ha visto en esta guerra; y pareciéndole -que habia hecho batería para dar asalto, puso todo su exército en -escuadron, y reconociendo las baterías con tres capitanes que fueron á -ello, el uno fué muerto al borde del foso, y hallando haber hecho poco -efecto, y estarse la estacada entera y bien guarnecida de mosquetería -y arcabucería, se retiraron por aquella noche á sus cuarteles, y luégo -comenzaron á cegar el foso y á arrimarse con la zapa á la muralla -por tres partes, é hicieron dos minas, habiendo batido un torreon de -la puerta que estaba á cargo del capitan Bartolomé Sanchez. Nunca -yo cesaba de solicitar el socorro viendo la grande ocasion que el -enemigo daba para deshacerle parte de su exército si yo tuviera gente -para ello. Tenía aloxada su caballería léxos de su infantería, y -donde tomándole un puente que no estaba guardado, y rompiéndole, -no podian socorrer su infantería, y en el alojamiento no habia sino -una calle por donde la caballería podia salir, por ser todo lo demas -pantanos, donde la infantería podia hacer grande efecto sin daño de -la caballería. A tener yo infantería suficiente, con ayuda de Dios, -poca ó ninguna de ella se me escapára, y perdida ésta, la villa fuera -socorrida, y por lo ménos el enemigo no podia retirar su artillería -por se haber secado el rio por donde la habia traido, de tal suerte -que con el tiempo que hacia, de ninguna manera se podia navegar por -él. El enemigo, continuando su zapa y mina fuera de ella, habia hecho -dos castillos de madera, uno mayor que otro, hechos con gonces y -tornillos, de modo que juntando las piezas en parte segura con ruedas -y otros artificios, los llevaban enteros donde querian, y eran hechos -de arte, que en diversos suelos que tenían, podia estar mucha gente de -guerra segura de arcabucería y mosquetería; de donde, descubriendo no -solamente el terrapleno, mas las calles y casas, hacian mucho daño. -Viendo esto Mons de la Cocquela, puso dos piezas de artillería detras -de una casa, con las cuales, batiendo el mayor, le hizo inútil, y del -otro se recibia poco daño. Ya estaban los enemigos tan adelante en -el terrapleno, que se hallaban con los nuestros pica á pica sin osar -dar asalto, y por hacerlos más daño, el enemigo hacia tocar diversas -armas falsas, teniendo asestada toda su artillería; y poniéndose los -nuestros á la defensa, creyendo que era asalto, hacia grande efecto en -ellos. Viendo yo que el socorro tardaba, y conociendo el peligro de -perderse en que estaba la tierra, y que no habia mejor remedio para -estorbar la pérdida, ó por lo ménos dilatarla esperando el socorro, -que meter más gente dentro y proveerla de pólvora, de que comenzaban á -tener falta, avisé al conde Herman, que estaba en Gruninghen, que de -su parte inviase alguna gente con sacos de pólvora, y que yo tambien -inviaria por la mia; y que señalando el dia, hora y lugar donde se -habian de juntar, procurasen entrar dentro. Despues que el capitan -Sante entró con aquel socorro, los enemigos hicieron en aquella parte -algunos fuertes; y aunque el sitio era aguanoso, no dexaban de noche -de entrar y salir avisos entre fuerte y fuerte, y esta gente llevaba -órden de hacer el mesmo viaje, y con las guías que les habia dado -fueron, y la cabeza que yo habia inviado con la gente entró dentro, y -el que el Conde por su parte, ó cansado ó perdido de ánimo, estando á -tiro de piedra del lugar, por haber tocado los fuertes arma, se retiró, -siguiéndole de cuarenta á cincuenta soldados; que los más de ellos, -venido el dia, se perdieron, y él tuvo ánimo y fuerzas para volver -seis leguas atras, faltándole para ir un tiro de piedra adelante. Este -mesmo dia habian comenzado los nuestros á tratar con el enemigo, el -cual, habiendo hecho dos minas y alojado su gente por el terrapleno, -por no tener por aquella parte traves ninguno que se lo estorbase, dió -fuego á las minas, que nos fueron de poco daño, ántes la una de ellas, -estando enterrado un torreon de la villa junto á ella, resistiendo, -reventó hácia los enemigos, en los cuales hizo mucho estrago. Dieron -con todo esto su asalto por tres partes, reforzándole de gente cinco -veces, y duró desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, -perdiéndose mucha gente de ambas partes. Entre los nuestros murieron -tres capitanes, el conde Luis, hermano del conde Herman, el capitan -Biondel, del regimiento de Mons de la Mota, y el capitan Hessel, de -mi regimiento, y el conde Mauricio salió herido de un arcabuzazo en -el rostro. Al fin, viendo los nuestros que no habia nueva de socorro, -y que los enemigos estaban tan adelante en el terrapleno, muchos de -los nuestros heridos, y todos generalmente cansadísimos del trabajo -y pelear, tornaron á parlamentear con el enemigo, á quien al cabo -rindieron la tierra, y uno de los artículos fué que saliesen de este -país, pasasen el Rin, y en seis meses no pudiesen volver á él. Cosa -mal á propósito para el servicio del Rey, por ser la gente tan buena, -como he dicho, y hallarme con poca esperanza de haber otra para -resistir al enemigo. Avisé de todo á su Alteza á Aspá, y al Conde de -Mansfelt á Brusélas, suplicándoles me socorriesen, advirtiéndolos de -que el enemigo quedaba tan mal tratado, que en mes y medio no se podia -rehacer para salir en campaña, porque se decia haber perdido más de -dos mil hombres. Bien tardó todo el tiempo que he dicho en refrescar -su gente y en rehacerla. Ya que esos señores no procuraron el socorro -con tiempo, perdido el que el enemigo no estuvo en campaña y el que -estuvo en rehacerse, bien pudieran de haber sido servidos de darle -cuando se le pedí, inviándome, como he dicho, que sin duda se hubiera -excusado lo que despues ha sucedido. Al fin importuné tanto á su Alteza -y á su Excelencia, que resolvieron de inviarme socorro, y entre tanto -el enemigo, habiendo rehecho su exército, marchaba hácia Covorden. Y -habiendo proveido de artillería, municiones y gente, dexé al conde -Federico dentro y me fuí á Grol á aguardar el socorro, teniendo aviso -que marchaba. El enemigo vino y sitió el burgo de Covorden, y dexando -el Mauricio al conde Guillermo, su primo, sobre aquel sitio, se partió -con parte del exército y artillería á sitiar la villa de Oetmarsum; y -vino tan repentinamente sobre ella, que Mendo, que estaba dentro con -mi compañía, habiéndole dado órden de no dexarse encerrar, hubo de -pasar por medio de los enemigos para salvarse con la compañía y meterse -en Oldenzel, dexando dentro otra de mi regimiento. El conde Mauricio -hizo sus trincheas, y plantando la artillería, mataron los nuestros -á Mons de Fama, general de ella; y despues de haber batido, se le -rindió la tierra con los mesmos pactos que la de Steenvick. Miéntras -él estaba en aquel sitio, su primo se acercaba al burgo de Covorden, -el cual no tenía más fortificacion que una trinchea simple, defendióle -el conde Federico algunos dias hasta que volvió el Mauricio del sitio -de Oetmarsum; y una vez estuvieron los enemigos dentro del burgo, y -los nuestros los tornaron á echar fuera; pero viendo el Conde que al -cabo no le podia defender, le quemó y se retiró al fuerte hácia donde -el enemigo caminó con sus trincheas; y conociendo que era una masa -de tierra, y que su artillería, por mucha que era, podia hacer poco -efecto, se puso á ganarle por zapa, sangrando primero el foso, que -era grande, aunque no muy hondo; y con cierto ingenio que usan los -marineros, sacaban la agua apriesa. Hizo tambien dos plataformas que -abrazaban los dos baluartes, de donde tiraba á las defensas haciendo -daño. Yo, confiando en el socorro que se me prometia, aunque habia -puesto dentro mucha gente más de la que se suele poner en semejantes -fuertes, hice apear parte de la compañía de don Sancho de Leiva y parte -de la mia, y á mi alférez con ellos, y los metí dentro pareciéndome -que siendo españoles ayudarian mucho al Conde. El enemigo hizo algunos -fuertes, habiendo el Conde hecho una salida sobre ellos; y haciendo -uno bien cerca de la tierra, el Conde le batió con su artillería -desde el fuerte, y los que estaban dentro fueron tan hombres, que -aunque los hacia grandísimo daño por no estar en defensa, nunca se -movieron. Mandó el Conde salir del fuerte una buena tropa de soldados -para darle asalto, y diéronsele, y los de dentro se defendieron -muy valerosamente, pero al fin quedando muy pocos de ellos vivos, -y viniéndoles socorros de sus cuarteles, los nuestros, por no ser -cortados entre los dos fuertes, se retiraron. Murieron allí dos alférez -de mi regimiento, Juan Lopez, español, y Mons de Ruylle, valon, que -lo era de mi compañía coronela, ambos muy valientes soldados. Hechas -las plataformas, comenzó el enemigo á henchir el foso (hacen esto con -mucha maña y presteza), y en este tiempo me llegó el socorro á Grol, á -cargo de Mons de la Capela, con su regimiento de Liejeses, el tercio -de D. Gaston y el de irlandeses de Mons Stenley, que todos juntos -no pasaban de ochocientos soldados, y algunas compañías de caballos -á cargo de D. Alfonso de Avalos, hermano del Marqués del Guasto, que -cierto no llegaban á cien caballos por tener las compañías muy faltas -de gente, tanto que me acuerdo haber pasado una delante de mí con -dos arcabuceros delante de avanguardia, tres lanzas de batalla, tres -mujeres y un clérigo de retroguardia, sin tener más soldados que éstos, -y todo este buen socorro, sin un real, ni ménos yo le tenía. Viendo -la sustancia de esta asistencia, y temiendo que si poniala gente en -los casales, el enemigo los podria degollar fácilmente, me resolví de -meterlos todos en la villa de Grol, por evitar este inconveniente, -que sin falta sucediera como digo, y con ser la tierra pequeña y de -ruines casas, ellos y la guarnicion ordinaria estaban cubiertos. -Y por más entretener al enemigo en el sitio de Covorden, despaché -luégo para entrar dentro algunos valones del regimiento de Mons de la -Capela con un capitan suyo, y díle tan buena guía, y él lo hizo tan -bien, que entró dentro con mucho peligro, y avisando el de la Capela -á su Alteza y á su Excelencia particularmente de la gente que habia -traido aquí, las cartas se perdieron en el camino y vinieron á manos -del conde Mauricio, y él las envió al conde Federico dentro con un -trompeta, para que viese el socorro que habia venido. Él respondió que -aunque no viniese otro socorro, que esperaba con el de Dios defender -la plaza. Tambien escribia yo muy á menudo, suplicando que el socorro -fuese tal que pudiese ser bastante, porque aquél no lo era. Tratando yo -un dia con algunos capitanes del tercio de D. Gaston, de que holgára -que estuvieran dentro del fuerte algunos capitanes más de los que -habia, se ofreció de su buena voluntad el capitan Jerónimo de Oria, -genovés, caballero de mucha virtud y valor, que él iria, y procuraria -entrar ó perderse. Y yo se lo agradecí como á quien él es y el caso -requeria; fué con algunos soldados amigos suyos, y con tener guardia -el enemigo por aquella parte, pasó como un rayo rompiendo por ella y -entró dentro. Su Alteza me escribia que me inviaria socorro suficiente, -que así lo habia ordenado y podia hacer porque tenía mucha y muy buena -gente en Aspá para su guardia, y grande suma de dinero que le habia -venido de España. Invió al fin el socorro á cargo de D. Alonso de -Mendoza, con su tercio de infantería española y una buena cantidad de -caballería, y con esto y lo que acá estaba, se pudiera socorrer el -fuerte si viniera á tiempo y con medios, porque aunque vino con él un -oficial del pagador, no traxo un real consigo, ántes me dixo que le -habia faltado para cumplir con algunas compañías españolas, de una -paga que se les habia dado en Bravante, pero que de Colonia habia de -venir cierta suma. Vino esta gente cuando ya el enemigo habia cegado -el foso del fuerte, y por una cortina de un baluarte se habia metido -dentro, arrancando los árboles de que estaba vestida, con ingenios -de tornos. Alojóse dentro de él y minándole sin podérselo estorbar, -porque siendo las cortinas cortas, los traveses de los baluartes -hacian poco efecto, y las dos plataformas tambien impedian que no se -pudiesen valer de ellas, porque tiraban continuamente allí cruzando -su batería; acertó á ser el baluarte más fuerte de los cinco que el -fuerte tenía, y así el Conde le cortó, desamparando la mayor parte -de él, comenzando á hacer una retirada, hácia una plataforma del -fuerte, por la cocina de una casa, hasta lo que habia cortado del -baluarte, que tambien hacia traves como la plataforma. Y sabiendo yo -por las espías que tenía en el campo del enemigo, el estado en que -estaban las cosas de él, daba priesa al Maestre de Campo D. Alonso de -Mendoza que caminase é hiciese diligencia, y él la hizo, y sabiendo -que estaba cerca, tomé la avanguardia con la gente que acá estaba, -para informarme de más cerca de cómo se podia socorrer. Llegando el -Maestre de Campo y sabiendo que yo me habia partido, me siguió con -mucha presteza, aunque llovia y hacia mal tiempo. Juntámonos en Ulsen, -lugar del condado de Benthen, y otro dia marchamos juntos á Denichum, -tambien lugar del mesmo condado, una buena hora de camino de Covorden. -Este fuerte de Covorden está en un sitio fuertísimo, que de todas -partes le cercan pantanos y turbales inaccesibles la mayor parte del -año; solamente hay un paso arenisco y duro debaxo, pero siempre con -agua, y dura ántes que se llegue al fuerte y despues á la entrada de -él, adentro, una pequeña hora de camino, paso hecho á posta para las -barcas de una provincia á otra, que esto significa el nombre Covorden; -hay tres ó cuatro arroyos que salen de estos pantanos y turbales, y -todos vienen á dar al fuerte, y de ello se hace un rio, que va por unos -grandes prados á entrar en el rio Vecht. Pocos dias ántes que nosotros -llegásemos á Denichum, habia venido el Conde Holac con un regimiento -nuevo y alguna otra gente, á juntarse con el Mauricio; y queriendo -estar apartado de él, se alojó entre Denichum y su campo, pero más -cerca de él que de nosotros, donde se habia fortificado; mas sabiendo -que el socorro venía, habia dexado aquel puesto y tomado otro. La metad -de la fortificacion estaba delante del rio que viene de Covorden, y -la metad detras, y tambien dexó éste como supo que éramos partidos de -Oldenzel; y luégo tomó otro mucho más fuerte que los dos, acercándose -al cuartel del Mauricio, adonde se fortificó con grandísima priesa, -como tambien lo estaba el Mauricio en su cuartel, y fuera de esto, así -por aquel paso de agua que he dicho, como por otras partes por donde -podiamos pasar, habia ya hecho buenos fuertes, y reparar y doblar las -trincheas, tanto contra nosotros, como contra el fuerte. Traia conmigo -tres piecezuelas de campaña, con las cuales hice señal al Conde de mi -venida, y por no perder tiempo, invié alguna caballería á tomar lengua -por aquella parte donde estaba el Conde Holac; y por los pantanos invié -dos capitanes, uno italiano y otro español, porque mi intencion era, ya -que se podia caminar por ellos, que con toda la infantería se llegase -por aquella parte, lo más cerca del fuerte que se pudiese, como no -fuesen sentidos, y con la caballería tocarles arma la mayor que fuese -posible, y que la infantería estuviese hecha alto y que en oyendo esta -arma arremetiese á las trincheas, y ganándolas, no dudaba de ganarse -las plataformas y echar los enemigos fuera del burgo, que áun todavía -estaban atrincheados. Considerando yo que tocando arma al cuartel del -Holac, el Mauricio viniera del suyo al socorro, como despues hizo, y -que entónces nuestra infantería hubiera hecho el efecto que he dicho -facilísimamente, por estar el cuartel del Holac media hora de camino -hasta las trincheas. Los dos capitanes fueron á reconocer el paso -para guiar la infantería, y de enmedio del camino se volvieron sin -reconocerle, echando la culpa el italiano al español, diciendo que no -habia querido pasar adelante, y que él no queria ser más prudente ni -valiente que el otro. Hicieron una gran falta al servicio del Rey, -que con el favor de Dios, rompiéramos al enemigo, porque parte de su -exército estaba fuera á traer victuallas, que padecia de ellas por -estar léxos de sus tierras; tambien padeciamos nosotros, más por falta -de dinero que de victuallas, que muchas nos venian; pero los soldados -de este gobierno y los demas que habian venido con el Maestre de Campo -D. Alonso de Mendoza, salvo los de su tercio, dexaban sus banderas por -ir á buscar de comer, y á no estar el enemigo ocupado en sus fuertes -y trincheas, como lo estaba, él hiciera suerte en nosotros. Visto lo -que los dos capitanes habian hecho, ó no habian hecho, nos resolvimos -de acometer el cuartel del Holac, escogiendo de las naciones que -allí habia mil soldados que fuesen de avanguardia, y que tras ellos -fuese la demas infantería y la siguiese toda la demas caballería, con -intencion de que los mil soldados acometiesen los primeros, y ganando -las trincheas, la demas infantería se pusiese en escuadron dentro del -cuartel, y que toda la caballería encubierta en un bosque, que estaba -junto al cuartel del Holac, esperase á la gente que viniese al socorro -del cuartel, del Mauricio. Tambien se ordenó que no se tocase arma -hasta que se pelease mano á mano con el enemigo; habiéndolos dado una -guía para mostrarles por donde entraban y salian los carros de aquella -fortificacion, no habiendo puerta ni trinchea en aquel paso. Cuando -llegaron estos mil soldados al cuartel donde habia estado poco ántes -el Holac, creyeron que se iban huyendo y diéronse priesa á caminar -tras él; á los que llevaban la guía, con la mucha que iban y la arma -que tocaron, se les escapó de las manos, que fué causa de que no se -acertó lo que pretendiamos. La gente se derramó por aquellas trincheas, -acometiéndolas por diversas partes, y el enemigo que estaba en ellas, -por haber tocado arma tan temprano, las defendia valerosamente. Mataron -luégo al capitan D. Juan de Bivanco que iba en la avanguardia, y á otro -capitan aleman del regimiento del Conde de Barlaymont, que habiendo -entrado dentro con algunos soldados y no siguiéndole los demas, le -mataron con los que con él habian entrado. Ya era llegado el Mauricio -con el socorro, y el dia aclaraba, y temiéndome de lo que sucedió, -habia hecho adelantar la caballería para dar calor á la infantería, -y si sucediese mal, poderla retirar más seguramente. La artillería -de sus trincheas nos comenzó á hacer gran daño, y con los unos y con -los otros, tuve trabajo en recoger y retirar la infantería, viendo -que miéntras más se estaba allí era más perder. Al pasar del rio puse -alguna infantería en las trincheas que el Holac habia dexado, por -si el enemigo nos cargase. Volvimos al cuartel siempre con cuidado, -porque no nos acometiese el Mauricio á la retroguardia, que toda la -gente de su exército, salvo la que estaba en las trincheas, habia -ya acudido allí. Debieron de morir aquel dia, de los nuestros, cien -hombres de la infantería, de todas naciones, que no fué mucho segun -jugaba la artillería y arcabucería del enemigo. Otro dia, por no -mostrar flaqueza, me fuí á presentar con el exército junto á Covorden, -enfrente del cuartel del Mauricio, llamándole con la mayor parte de las -trompetas que tenía, á batalla, pero ni quiso darla, ni ménos trabar -escaramuza, y yo lo deseaba por ver si le podria sacar de sus trincheas -y pelear con él; visto que no queria, me volví al cuartel, habiéndome -mostrado á los de Covorden para darles ánimo. Despues de esto fuí á -reconocer el paso de Scherembergh, pensando pasar por allí á la Drent -y tentar por aquella parte el camino de Gruninghen, y no fué posible -con llevar los caballos á mano. El teniente Mendo que iba delante se -empantanó de manera que ni él ni su caballo podian salir del pantano. -En este tiempo habia llegado el conde Herman á juntarse con nosotros, -con la gente que habia sacado de aquel país; y su hermano, que estaba -dentro del fuerte, viendo que no le podiamos socorrer, y que el enemigo -le habia minado la mayor parte del baluarte que él habia cortado, se -rindió con muy honrados pactos que el enemigo le concedió por hallarse -apretadísimo de victuallas; y si el socorro, como vino á lo último me -viniera al principio, cuando el otro, con las comodidades que en tales -casos se requiere, el fuerte se socorriera sin ninguna duda, y el -Mauricio y su exército estaban en gran peligro de perderse ó recebir -un notable daño. Mas al fin las victorias vienen de Dios y él las da á -quien es servido, pero tambien es necesario que los hombres se ayuden -y provean de su parte sin dexar tales cosas á la ventura. Cuando vino -Mons de la Capela con aquel socorro, el tiempo era seco y por todas -partes se podia caminar, lo que no se podia hacer en el que vino D. -Alonso de Mendoza, que era de otoño, y con las aguas de él, se habia -hecho dificultoso lo que ántes era fácil. - - * * * * * - -Sabida la rendicion del fuerte, volví á inviar con gran diligencia -al conde Herman con la gente que habia traido á Gruninghen por la -Bretanga, que era el camino por donde habia venido, y yo me fuí con -la demas gente al villaje de Velthusen, lugar del Conde de Benthem, -y allí estuve algunos dias para ver lo que el enemigo queria hacer; -donde la gente de guerra que habia venido con Mons de la Capela me -pedian la paga, que les escribian de Bravante haber inviado para -ellos, y decian que yo habia recibido, lo cual era falso; y los que -más me apretaron con poca modestia, fueron los italianos del tercio de -D. Gaston, diciéndome que su maestre de campo los habia escrito que -yo tenía su dinero. De estas y semejantes caridades se me han hecho -muchas en esa Córte, y sus inventores no me han sido de poco trabajo -y estorbo al servicio de su Majestad, siendo causa de que los soldados -pierdan el respeto, sin el cual no pueden ser bien gobernados. Habiendo -el enemigo proveido y reparado el fuerte, retiró su artillería y -exército hácia Svol; y yo, habiendo comido y forrajeado los contornos -del cuartel adonde estaba, me fuí al villaje de Geelhusem, junto al -castillo de Benthem, adonde los alemanes de los regimientos de los -dos condes de Arambergh y Barlaymont se alteraron, tocaron sus caxas, -y sin ninguna licencia, ni capitanes, ni oficiales, marcharon para -volverse á Bravante; yo fuí tras ellos, y con todas las buenas obras -y palabras que podia, les rogaba se quedasen á lo ménos miéntras el -enemigo estaba todo junto y no muy léxos de nosotros, y que podria ser -que él nos vendria á buscar, ó nos daria ocasion de buscarle á él; por -aquella noche se quedaron donde yo los alcancé, y otro dia siguieron -su camino sin poderlos detener, por más ruegos que D. Alonso y yo les -haciamos, y con ellos se fueron algunos que tenian tan poca gana de -quedarse como ellos. Pocos dias despues me vinieron de Colonia quince -mil escudos, los cuales se dieron á la gente de guerra que Mons de la -Capela habia traido consigo, que así vino ordenado de la Córte, y no -solamente mandaban que se diese de aquello la paga á los coroneles que -estaban ausentes, pero una buena suma de dinero más, sin que viniese -un real para los que estaban presentes sirviendo, ni ménos para sus -soldados. Recibido este dinero, tambien pretendieron ellos partirse. -Todavía estaba el enemigo junto, llegándose lo más cerca que podia -al paso por donde esta gente habia de pasar, con intencion de que ya -que los alemanes y los que fueron con ellos, por buena diligencia que -habian hecho, se le habian escapado, no se le escapasen estos que -quedaban. Don Alonso hizo una vez punta de partirse, adelantándose un -poco con esta gente, lo cual entendido por el Mauricio, caminó á la -ligera á encontrarlos; tuve yo aviso de ello, y advertí á D. Alonso -que se volviese, porque corria peligro. Y como el conde Mauricio -marchó á la ligera sin victuallas, y por el mal tiempo que hacia -de agua, su gente padecia y murmuraba, temiendo no le perdiesen el -respeto, deshizo su campo enviándolos á sus guarniciones. Entónces -pudo D. Alonso seguramente hacer su viaje como le hizo, y en este -tiempo vino aquí Robertin, comisario de victuallas, y ha sonado que -venía con alguna comodidad para asistirnos de victuallas al socorro de -Covorden, que aunque viniera seis semanas ántes, viniera tarde para -ello. Retirada la gente en Bravante, los de la villa de Gruninghen, -segun me informaban personas fidedignas y otras que inviaba á la Haya -á saber lo que pasaba, trataban con el enemigo, sino el cuerpo todo -junto del Magistrado y la burgesia, á lo ménos grande parte de unos -y de otros, de que avisaba muchas veces al Magistrado y al conde -Herman, que estaba en la villa; y como cada dia crecian estas nuevas, -me resolví de ir allá en tiempo de una grande helada, y llevé conmigo -cantidad de gente de guerra y pólvora. Los malos, como entendieron que -yo sabía su trato, viéndome venir de improviso, y con gente de guerra, -pusieron todo el estorbo que pudieron para que no la alojase en el -burgo; mas al fin, con ayuda de algunos buenos, la recibieron, y no -por eso los malos dexaban de procurar de ponerme mal con los buenos, -diciendo una vez que yo me entendia con el conde Guillermo, y que me -habian visto hablar con él en una escaramuza; otra que se casaba con -mi hija y yo con su hermana, por ponerme mal con los católicos, y como -gente vulgar acostumbrada á calumniar á sus gobernadores, no faltaba -quien lo creyese. Y teniendo siempre cuenta con sus pasos, entendí que -un hombre que vivia en el Coregat habia traido una carta del de Holac -para Juan Tembouren, Ernesto Herens y otros sus cómplices, en que los -solicitaba el proseguir la plática con la burgesia, prometiéndolos, -como Conde de Alemania, que el imperio recibiria la villa en su -proteccion, y que dexasen y renunciasen al Rey nuestro señor. La carta -y respuesta de ella vino á manos del Magistrado, prendiéronse los -hombres, y solicitando yo que hiciesen justicia de ellos, y que echasen -de la tierra algunos del Magistrado y del pueblo, que públicamente -decian que convenia y querian darse al enemigo, lo cual les queria -probar con algunos buenos del Magistrado y del pueblo, que se lo -habian oido y se lo querian mantener, el remedio que dieron á esto -fué responderme que sus diputados estando en esa Córte habian oido -muchas cosas semejantes, y que pues allá las sufrian, que tampoco -acá las querian remediar. Yo los repliqué, diciendo cosas que tocaban -al servicio de su Majestad y provecho de ellos, de que me pareció -no gustaban mucho; y á los tres que tenian presos, todo el mal que -les hicieron fué desterrarlos de la villa, y cuatro dias despues, me -solicitaban que dexase entrar al Tembouren, que era con quien muy de -secreto trataban con el enemigo. Respondíles que les via hablar por él -tan aficionadamente, que creia le dexarian entrar contra mi voluntad, -y que hiciesen de él lo que quisiesen. Llamáronle, y el Ernesto se -entró de suyo, y quexándome de ello á los burgomaestres, me negaban no -estar éste dentro de la villa, y sabiendo yo lo contrario, les dixe -la parte donde le hallarian, y dándole seguridad, vino á mi casa, de -que los burgomaestres quedaron confusos, y en su presencia le pregunté -el por qué amenazaba de matarme ó prenderme con otros muchos como -él. Que esto no lo decian entre sí solamente ni por las calles, mas -á la puerta de mi casa, y las mesmas amenazas hacian á los buenos y -católicos de la villa, tanto que una noche, no osando de dia, vinieron -á mi puerta algunos de ellos diciéndome estas palabras: Señor, vos y -todos nosotros estamos aquí perdidos y vendidos, porque los herejes -y mal intencionados son muchos más que nosotros, y vuestra persona -particularmente está en muy gran peligro, y así estamos determinados de -tomar las armas y defenderos todo cuanto pudiéremos. Yo los respondí -que como se conservase la tierra, era poca pérdida la de mi persona. -Pero temiendo que osando ellos poner las manos en mí, la pérdida de -todo aquel país era cierta, como sucedió cuando prendieron á Mons de -Billí siendo su gobernador, á la mañana invié á llamar al Magistrado, -y le dí cuenta de lo que habia entendido, rogándolos y protestándolos -que reprimiesen á los malos sediciosos, para que no viniesen á -desmandarse del todo, y que el remedio que habia era echar del lugar -algunos deslenguados de ellos, dándoles por memoria los que eran, la -cual me habia dado el vicario, cura de la iglesia mayor; y con todo -esto, ninguno de ellos fué echado fuera, ántes supe que secretamente -los acariciaban, y de esto, en mi casa reprendí ásperamente á un -burgomaestre, el cual por ser mancebo no sabía disimular como los -otros, y éste y su suegro, tambien burgomaestre, son los que ahora -entonan más alto los psalmos con el predicante hereje. Poco ántes -que esto pasase, me invió el Conde de Mansfelt, que ya su Alteza, -que Dios tenga en el cielo, era muerto, los italianos del tercio de -D. Gaston, los valones que están con el regimiento de Mons Stanley y -algunas compañías de Mons de la Mota, y con ellos un comisario con -algun dinero, que es la primera vez que me ha venido gente y dinero -juntos. El conde Guillermo juntaba gente con intencion de acercarse á -la villa de Gruninghen para alterarla, y por las apariencias que habia -en ella, y el aviso que yo tenía de una espía que se halló presente, -cuando diciendo al Conde que yo estaba dentro con gente, se dió una -gran palmada en la frente tirándose la barba, por lo cual, recelándome, -no dexé salir ningun soldado del burgo. Él se embarcó con su gente, y -fué á dar al Dolart, y apeóse en dos esclusas que están en la señoría -de Wedde, llamadas Dennigwolde y Belingvolde; y en aquel punto acertó -á llegar á Wedde el conde Federico con la gente que he dicho. Y el -enemigo, metiéndose en medio de las dos esclusas, en una hora se -fortificó de manera que no era posible llegar á él por ser los prados -pantanosos y los diques tan estrechos, que apénas podia un hombre -caminar por ellos. Avisó luégo al conde Herman y á mí á Gruninghen -de su venida y de lo que habia hallado, yo le escribí que alojase la -gente en Winschoten, y procurase estorbar la fortificacion al enemigo, -y no lo pudo hacer por las causas que he dicho. Su Excelencia mandó al -conde Federico que se diese priesa á levantar la caballería que ántes -le habia ordenado, y así se partió para efectuarlo, y en su lugar fué -el Conde, su hermano, á gobernar aquella gente; y tambien él, pocos -dias despues, fué proveido del gobierno de Gheldres, y siendo fuerza -partirse á él, quedó aquella gente á cargo del caballero Carcamo, -que gobernaba el tercio de D. Gaston, el cual, así con los capitanes -de él, como con los del regimiento de Mons Stenley, tuvo muchas -pendencias que pudiera bien excusar. La villa de Gruninghen estaba -tal, y la mayor parte del comun tan levantado, que no esperaba sino la -hora que lo fuese del todo, dando sobre los católicos y sobre mí, y -por esta causa no me osaba deshacer de toda la gente que tenía en el -burgo, ni desamparar la tierra, por decirme los buenos que al punto -que yo saliese, se perderian. Las indignidades que los malos de aquel -pueblo han usado, por no haber querido el Magistrado remediarlo, sabe -Dios, y lo que yo he sufrido por el servicio del Rey. Quexábase el -Magistrado de que los socorros que inviaban, no bastaban para poder -hacer la guerra ofensiva, y que la defensiva no los ayudaba más que á -acabarlos de consumir. Yo los aconsejé que lo significasen en la Córte, -pensando por esta via tenerlos en obediencia. Lo cual por mi parte -habia escrito muy particularmente, y que era necesario acudir muchas -veces á la fuente, y así se resolvieron de inviar un burgomaestre y -al síndico. Su Excelencia entónces formaba exército para socorrer á -Santa Gertruidembergh cuando ya era perdida, y no habiendo menester la -gente, se resolvió de inviarme buena parte de ella á cargo del conde -Federico, y ya el tiempo estaba tan adelante, que habia poco para hacer -guerra en Frisa, pues para el verano era tarde y para el hielo muy -temprano, siendo el mes de Setiembre. La gente que habia de traer el -Conde era la que habia salido rendida de Steenvick, el regimiento de -D. Filipe de Robles, parte del de Mons de Fressin y otras compañías -sueltas de guarniciones, dos del regimiento del Conde de Soltz y cuatro -compañías lorenesas, dos valonas y dos alemanas. Y como los soldados -de estas compañías entendieron que habian de ir á Frisa, habiendo ya -padecido en campaña, se desmandaron y huyeron, principalmente los -valones, que no quedaron la metad. La caballería era la del Conde, seis -cornetas de corazas de Lorena y la compañía de Butherghe, tambien se -desmandaron de estos coraceros, y se fué mucha parte de los mejores -soldados. Caminó esta gente hácia el Rin, llevándola el conde Herman á -su cargo, como Gobernador de aquella provincia, hasta embarcarla. De -allí adelante la llevó su hermano. Por la solicitud que los diputados -de Gruninghen y yo haciamos en Córte para poder hacer guerra ofensiva, -invió tambien cuatro piezas de artillería proveidas muy bastantemente -de todo cuanto era necesario para ellas, sólo faltó el dinero para -los que las gobernaban, siendo gente que quiere ser bien tratada -para sacar servicio de ella. La provision del dinero habia de venir -de otro que del general de la artillería, el cual, verdaderamente en -lo que le tocó, proveyó suficientemente. Entendiendo el enemigo que -me venía este socorro, quiso, no estando ocupado, inviarle tambien á -su gente de Frisa, que podia hacerlo con más presteza y comodidad que -nosotros, y así se resolvió de hacer un fuerte en la Bretanga, para -estorbar que nuestro socorro no entrase hacia Gruninghen. Este paso -de la Bretanga, que dura bien dos horas de camino, antiguamente le -hicieron los villanos juntando turbas y arena, como lo significa su -propio nombre; la metad es territorio de la señoría de Wedde, y la otra -del país de Munster, y con trabajo los unos y los otros le entretienen -para la comunicacion y trato de ambos países. En medio de este paso, -habia un sitio más ancho y arenisco, adonde hizo el enemigo un fuerte, -que cortando el camino, y con la cortadura hacer trinchea, cosa que se -podia hacer en una hora, era dificultoso echarle de allí, por no poder -de ninguna parte llegarse á él sino por el camino. No pudo Carcamo -llegar á tiempo para impedirlo, ni tenía comodidad para hacerlo, ni -ménos yo para asistirle, por estar tan ocupado en Gruninghen. Antes que -esto sucediese, escribí al conde Federico que acometiese el castillo -de Saesfelt y la villeta de Oetmarsum, que los enemigos ocupaban, por -no dexar atras cosa que nos estorbase, que lo hacian mucho aquellas -dos plazas, por estar ambas á hora de camino de Oldenzel, paso forzoso -nuestro para ir y venir á Bravante. El de Saesfelt se rindió luégo, y -Oetmarsum esperó batería, por tener dentro dos compañías de buenos y -experimentados soldados. Hecha batería, se rindieron con los pactos que -ellos habian dado á los de Steenvick, quedando los oficiales presos -para rescatar á algunos capitanes de Mons de la Mota, que se habian -perdido en el socorro de Santa Gertruidembergh. El Conde caminó luégo -con la gente, por el paso de Schonrebeck junto á Covorden, que por la -Bretanga no pudo hacerlo, por haberla ocupado el enemigo, dexando la -artillería que traia de Bravante, en Oldenzel. Habiendo pasado, fué -hácia Gruninghen, adonde yo tenía ya junta la gente que podia, con la -cual y la asistencia de la que habia venido, en un mesmo tiempo, por -no perderle, hice sitiar dos plazas que fastidiaban á Gruninghen, que -eran Suartezil y Sloter, yende yo á Suartezil y el capitan Cornelio -Gasparino á Sloter; yo llevé dos piezas de campaña que el Conde traia -consigo, sacadas de Oldenzel, pareciéndome que no siendo más de una -iglesia mal fortificada se le rendiria. El fuerte donde yo fuí, no lo -quiso hacer, fué menester batirle, y por ser hecho de tierra fuerte, -la batería hacia poco efecto; visto esto, invié un oficial aleman á -reconocer el foso, haciendo tirar continuamente la arcabucería de las -trincheas, para que más seguramente hiziese lo que le habia ordenado, y -tras él salió el alférez Peña con una faxina y una zapa, y poniéndola -al borde del foso, se reparaba con la zapa detras de ella, y tras él -fueron otros muchos haciendo lo mesmo, y visto por los de dentro dieron -muestras de quererse rendir, y en este punto los nuestros salieron -de las trincheas y el conde Federico con ellos, y dando asalto, -arremetieron por el puente con picas y alabardas y abaxaron el que -era levadizo; la subida era áspera y por la firmeza de la tierra daba -poca subida el terrapleno, y los de dentro se defendian valerosamente, -aunque eran pocos; peleóse mano á mano buen rato, pero habiendo muerto -al Gobernador del fuerte, que era el que más resistencia hacia, los -nuestros entraron sin dexar hombre á vida, y si alguno saltaba, los -de fuera le mataban. Hecho esto, volví con diligencia á Sloter, que -no se querian rendir, por aquella simple artillería que el capitan -Cornelio tenía; y sabido que yo venía con la preparacion que llevaba, -se rindieron. Yo habia ántes para mayor seguridad de Gruninghen y mia -(porque de hora en hora tenía avisos de que los malos querian tomar -las armas repentinamente y procurar prender ó matar á los católicos -y á mí) para poder hacer exército, sacado de Winschoten al caballero -Carcamo, y le puse con su gente al rededor de la villa para tenelle á -la mano y estorbar que no lo hiciesen. El conde Guillermo, que estaba -en el fuerte nuevo de la Bretanga, que hacia, se puso en campaña con -artillería, sitió y batió el castillo de Wedden, y los de dentro se -rindieron sin esperar asalto. Tambien el villaje de Winschoten, y -fortificó la iglesia, adonde yo me encaminé con la artillería que -habia sacado de Gruninghen, pareciéndome que los de ella, viéndonos -con fuerza en campaña, no osarian intentar su mala voluntad. El conde -Guillermo, dexando buena guarnicion en aquellas plazas, se volvió hacia -Frisa, á juntarse con el socorro que le habia venido con el conde -Filipe, su hermano. Yo proseguí mi camino hacia Wedden y rindióse -la gente que estaba en la iglesia de Winschoten. Pasé á Wedden, -adonde el enemigo habia puesto dos tenientes de infantería, con gran -cantidad de mosqueteros y otra buena tropa de soldados escogidos de -todas compañías; y segun se decia, el conde Guillermo y los Estados -de Frisa habian prometido á estos dos tenientes que si defendian bien -aquella plaza los harian capitanes, dexándolos municiones de boca -y guerra, é instrumentos para repararse y fortificarse, que aunque -fuera para una gran tierra bastaba, que proveen sus plazas de otra -manera que se acude á las nuestras. Esto fué causa que los tenientes -no quisieron, habiéndoles yo pedido la plaza, responder otra cosa, -sino que la defenderian hasta la muerte, y cumplieron su palabra, -y miéntras la artillería que quedaba atras llegaba, hice hacer con -diligencia las trincheas. Venida y batida la plaza, los de dentro -persistian en defenderla, y su mosquetería tiraba sin cesar dia y -noche, lo cual no podia ser sin algun daño nuestro, y recibiéronle -más que las otras naciones, los italianos, que verdaderamente habian -hecho su deber, en hacer sus trincheas, llegándose al foso con ellas. -Y prosiguiendo la batería, habiendo quitado dos torreones, que hacian -traves á la cortina, que era de tierra, los de dentro mostraban alguna -flaqueza, segun se via y oia entre ellos; nuestra gente y la italiana -ántes, por estar más cerca y vengar los compañeros que habian perdido -allí, se arrojaron al foso á dar asalto sin órden, cosa que muchas -veces sucede mal, y creo que entónces fuera así, si los de dentro se -hubieran defendido tan bien como los de Suartezil, entraron con poca -resistencia degollando á todos los que habia dentro. Reprendí á los que -arremetieron, advirtiéndoles de los inconvenientes que suelen suceder -de las cosas que se acometen sin órden. Y en este punto llegaron -algunos burgomaestres de Gruninghen, los cuales vieron todo lo que he -dicho. - - * * * * * - -El tiempo estaba ya tan adelante y el territorio era tal, que si yo -esperára mucho por las aguas que comenzaban, fuera imposible retirar -el bagaje y caballería. Consideré que me hallaba enterrado con aquella -gente sin poder salir ni por la Bretanga ni por Covorden si acometia el -fuerte de la Bretanga, no pudiendo en ninguna manera hacer trincheas -ni tener gente, porque zapando dos piés, y áun ménos, se hallaba agua; -y en más de una hora de camino, no solamente no habia casas, pero ni -áun árboles. A ser de verano, por importar tanto aquel paso, yo le -hubiera acometido, mas en el tiempo que era, infaliblemente me ponia -al peligro que he dicho. Y si me ponia á hacer dos fuertes, uno á la -entrada y otro á la salida de aquel paso para dexarlos consumir, como -yo tuve intencion una vez de hacerlo, me ponia al mesmo riesgo que -sitiando el fuerte; y por ser necesario hacer salida y entrada allí, -consideré que era mejor y más fácil hacerla por Covorden que por otra -parte, porque no teniendo paso, nosotros consumiamos á Gruninghen -en lugar de proveerla; y que hallándose el enemigo en campaña, con -exército tan fuerte como el nuestro, nos podia estorbar el sacar fruto -y sustancia del país sin medio para entretenernos; y que fuera de -esto, él podia aumentar su exército y ser asistido de Holanda, lo -que era imposible hacerse conmigo no habiendo paso. Y así me resolví -de irle á hacer junto á Covorden; pero ántes de ir allá, hallándome -á dos leguas de donde el enemigo estaba alojado, quise acometerle y -tentar la suerte de una batalla, más por desesperacion que con razon -de guerra, porque se habia de pasar por unos pantanos y turberas -peligrosas, y más en aquel tiempo lluvioso, junto á un gran fuerte -del enemigo, que á tener artillería, como no la tenian, yo no podia -pasar sino con gran daño nuestro. Tomé dos piezas de campaña conmigo y -algunos carros ligeramente cargados de victuallas, y fuíle á buscar, -haciendo un gran rodeo para ello, no estando él más de una legua de -Gruninghen. Tuvo aviso del camino que yo hacia y de la intencion que -llevaba, y no lo habia comunicado en aquella tierra con hombre nacido, -sino con el síndico y un burgomaestre de quien me fiaba. Pasado estos -pantanos y turberas, adonde la artillería y nuestros carros se habian -empantanado, y con grandísimo trabajo salido; y fué en parte, que desde -su fuerte nos tiraban con su mosquetería, pero hicieron poco daño. -Fué menester dexar reposar la gente, que venía cansadísima. Entre el -alojamiento que yo habia tomado y el del enemigo, habia otro fuerte -junto á nuestro cuartel, no tan sustancial como el que habiamos pasado, -hícele reconocer con intencion de darle aquella noche una encamisada; -mas los que estaban dentro se huyeron por los pantanos, y le dexaron. -El conde Guillermo y su hermano Filipe, como supieron que yo marchaba -hácia ellos, se comenzaron á fortificar bien en su cuartel, que ántes -no lo estaban; sin poder hacer más diligencia que la que hice, al -amanecer caminé hácia el enemigo, habiéndome dado á entender que el -puesto que tenía era llano y sin estorbo, y hallélo al contrario, fuera -del camino, que era terreno seco, pero todo lo demas de seis á seis -pasos fosos tales, que era imposible marchar en órden sin romperla; -y lleguéme hácia su sitio, é hice mis escuadrones de caballería é -infantería, trabóse escaramuza, puse las piecezuelas de campaña que -llevaba en un alto, y fuí en persona á reconocer su sitio para ver si -se podia dar asalto á sus trincheas, é hice refrescar la escaramuza -con infantería y caballería, pensando sacarle de ellas cebándole y -pelear con él fuera, con más seguridad que atrincheado; pero aunque -escaramuzaban siempre al abrigo, sin quererse adelantar, habia puesto -toda su infantería detras de ellas, y miéntras se escaramuzaba, su -caballería andaba siempre dentro de ellas corriendo de una parte á -otra, á quien yo hacia tirar nuestras piecezuelas, haciéndoles mucho -daño. Ha habido algunos que me han culpado de no haber llevado alguna -artillería gruesa para batirlos, y yo confieso que en esto tuvieran -razon si fuera posible llevarla, porque las trincheas del enemigo -y su puesto era tal, y el que yo tenía tan eminente, que con sola -la artillería, no siendo sus trincheas, como hechas de priesa, para -sufrirla, con ayuda de Dios les deshiciéramos, si el socorro hubiera -venido dos ó tres meses ántes, para poder llevar la artillería por -donde yo habia pasado, pero entónces era imposible. Despues de haber -reconocido los fosos, que digo que atravesaban por la campaña, y que -no se podia pasar por ellos en escuadron, ni dar asalto sin notoria -pérdida, se resolvió de retirarnos, habiendo hecho gran daño al -enemigo, y él á nosotros muy poco, y éste no á persona particular. Al -conde Federico le mataron su caballo y le dieron un arcabuzazo en el -brazal, que se le abollo dentro de la carne, cosa de poco momento, y -á un capitan italiano hirieron mal en una pierna. Así me retiré al -alojamiento que habia tenido la noche pasada, y otro dia por la mañana -fuí á pasar por el pantano junto al fuerte del enemigo; por haber -llovido aquella noche, y los carros y caballos roto el paso que yo -habia tomado á la venida, que estaba trabajoso de pasar, eché por el -otro lado, y pasando con trabajo, me fuí hácia Gruninghen cargando de -victuallas todo lo más que pude, y proseguí mi camino hácia Covorden, -porque miéntras más tardaba, más difícil era el hacer paso. Invié -alguna infantería delante, miéntras las victuallas se cargaban, para -que ocupasen el villaje de Dalem, y una casa de un caballero llamado -Herman Wandecamp, temiendo que los de dentro le quemarian, que era -el alojamiento que el conde Mauricio tenía cuando sitió el fuerte. -Otro dia, comenzando á caminar con la gente, nos adelantamos el conde -Federico y yo á Dalem, así para reconocer dónde se habia de hacer -el paso, como por alojar la gente, adonde hallé refrescándose la que -habia inviado á ocupar aquel lugar y la casa del caballero, la cual -hice partir luégo á la hora, y llegaron á la casa á tiempo que los del -fuerte, ó la mayor parte de ellos, estaban fuera, haciendo escolta á -muchos carros de victuallas que les venian. Los nuestros dieron de -manos á boca con ellos junto á la casa, y conociendo la poca gente que -habian dexado en el fuerte, quisieron más retirarse á él que salvar los -carros, los cuales se perdieron, y salvaron pocos. Aquí se perdió una -muy buena ocasion, porque si aquella gente se deshiciera ó se cortára, -que no pudiera entrar dentro, habia quedado tan poca en el fuerte, que -se les podia dar escalada por todas partes, sabiendo yo donde habia -paso en el foso para poderlo hacer en metad del dia, y siendo poca -gente, mal podian acudir á todas partes ni resistir á tanta como les -diera el asalto, y habia algunas partes por donde no eran menester -escalas; mas no siempre suceden las cosas de la guerra como se desea y -pretende. Alojé la gente en aquel villaje de Dalem, é invié parte á la -casa de aquel caballero. Las aguas cargaban, la necesidad de la gente -se aumentaba, y en los regimientos de valones de D. Filipe de Robles y -Mons de Fressin habia casi tantos oficiales como soldados, y éstos con -ánimo de volverse, como ya algunos lo comenzaban á hacer sin licencia. -Procuré dar priesa á hacer el paso y algunos fuertes en los caminos, -y para él, me concerté con el Drosarte de Covorden, y con el teniente -coronel de Mons de Billí, y por quinientos escudos, se obligaron de -hacerle, y así le acabaron bastante para carros, artillería y todo -lo que fuese necesario; y por el mal tiempo de aguas y ser el sitio -tan pantanoso, todos los soldados que trabajaban en él, ó murieron ó -quedaron para ello; tambien los soldados trabajaban en los fuertes, -parte sin dinero y parte pagados. Y considerando que no era posible -comunicarnos con Gruninghen sin aquel paso, y que no se podia conservar -sino guardándole con gente, y que el enemigo, saliendo fuera ó entrando -dentro, podia romperle, y hacer inútil todo lo que se habia trabajado -y quitarnos el paso de la otra parte, y no teniendo yo en donde alojar -aquella gente el invierno, porque la sustancia de las cuatro villetas -no era para alojar la octava parte de la gente, y siendo fuerza tenerla -en campaña, en ninguna parte la podia tener más cómodamente y sin ménos -daño que al rededor de Covorden, y hacian el efecto que digo de guardar -el paso, y estando allí, tambien estorbábamos la entrada y salida de -las provisiones del fuerte. En todo el tiempo que allí se estuvo, no -me aparté un paso de la gente, sufriendo y padeciendo como el menor -de ella. Los valones de los regimientos que he dicho se huyeron, y -yo dexé ir los que quedaban, porque no eran de ningun servicio. Las -compañías de alemanes altos de Lorena y del Conde de Soltz hice alojar -en estas villetas, por ser extranjeros, quedándome en campaña con los -demas, de la cual tambien se desmandaban y huian algunos. El Drosarte -de Covorden, que ahora está en esa Córte, me daba á entender que los -de dentro no tenian de comer sino hasta los Reyes; y con los avisos -que él me daba, escribia yo lo mesmo al archiduque Ernesto y al Conde -de Fuentes, y tambien avisaba que el enemigo se preparaba para meterse -en campaña á la primavera, no sólo con todas las fuerzas que tenía -acá, pero que levantaba caballería é infantería nueva, con asistencia -del Palatino Elector; que convenia juntar las nuestras tambien y -hacerle resistencia. Su Alteza me invió el regimiento del Príncipe de -Simay, sin coronel ni teniente coronel, á cargo de un sargento mayor, -á quien los oficiales y soldados tenian poco respeto. Esta gente y la -mayor parte de la que siempre se me ha inviado, ha sido porque hacia -daño ó fastidiaba en Bravante, y del trabajo que el conde Herman tuvo -en hacerlos pasar el Rin y su buen gobierno, él podrá dar relacion; -fundábanse en su desobediencia y poco respeto de cierta paga que se -les habia prometido al paso del Rin; fuéles fuerza darles la mayor -parte del dinero que se repartia por entónces entre la gente de guerra -de aquí para darlos contento, y con todo esto destruian el país y le -robaban, y se iban al enemigo de veinte en veinte, de manera que en -poco tiempo se diminuyó mucho este regimiento. Pocos dias despues -mandó su Alteza al duque Francisco de Saxa que levantase un regimiento -de alemanes, dándole este país de Linghen para el efecto. Escribí -á su Alteza que aunque yo sabía que este país no podia sustentar -este peso de levantar un regimiento, yo haria por obedecerle todo -cuanto pudiese y me fuese posible, y así por esto con mi órden el -Drosarte y los del país se concertaron con Juan de Tessilin, teniente -coronel de este regimiento, el cual, dándole cierta suma de dinero, -se obligó de levantar parte del regimiento aquí, y parte el Duque en -su tierra, habiéndole prometido cierta suma de dinero de Córte para -ello. El Tessilin cumplió en tener la gente junta para el dia que los -comisarios le habian ordenado, y viendo que tardaba el dinero para -pasarlos muestra, y que este país se arruinaba, se quiso ayudar del de -Munster, adonde estando con poco recato, vino el enemigo contra él, y -acometido, le prendieron por desgracia. Faltando á esta gente la cabeza -y los medios para entretenerse, siendo nueva y desarmada, se huyó la -mayor parte de ella; y á ésta, encontrando con las demas compañías -que el Duque habia levantado en su país, la pusieron tanto miedo, que -tambien se huyó. De la gente que habia quedado de estas tropas y se -pudo recoger, segun la órden que yo tenía, se hicieron tres compañías, -que están ahora en servicio, aunque muy deshechas de gente. Este fin -hizo este regimiento, no por culpa del país ni mia, sino por no haber -acudido al tiempo prometido á pasarle muestra. Con estas y semejantes -cosas se desgustan algunos señores de Alemania, que han hecho otras -veces servicio á su Majestad y son para hacerle, y á mi parecer, y -no me engaño, se ha de tener con esta nacion otro modo de proceder y -tratar, procurando tenerla contenta para el servicio de su Majestad, -pues siempre ha sido menester, y ahora más que nunca. Por los avisos -que continuamente daba á su Alteza, que el enemigo juntaba su exército, -me invió al comisario general Juan de Contreras con algunas compañías -de caballos, las cuales vinieron sin un real para sustentarlas; y -así fuí forzado, porque no se me volviesen á Bravante, á alojarlos á -discrecion en estas terrezuelas, con ser la gente de ellas pobrísima, -tanto que por no tener la vida, iban muchos á pedir limosna para -sustentar sus hijos y soldados, á quien habian de dar feno y avena y -de comer á sus mozos, cosa que enterneciera al más cruel hombre del -mundo, porque, aunque vian la pobreza de esta gente. Dios sabe cómo -algunos soldados de esta caballería los han tratado. Poco ántes de -esto, el tercio de don Gaston se desmandaba de manera que andaba del -todo desobediente, siempre fuera de sus cuarteles robando el país; -y avisándome el que los gobernaba y los capitanes que sus soldados -estaban todos resueltos de irse á Bravante, rogándome que por amor -de Dios y honra de su nacion y tercios, los diese licencia ántes que -ellos la tomasen. Estuve algun tiempo sin querérselo conceder, pero -considerando que si se iban sin ella se amotinarian del todo, y que, -segun entre ellos se trataba, harian amotinar tambien á los irlandeses -y valones, que ya habian tratado del puesto que habian de tomar y de -donde se habian de sacar sus contribuciones, pareciéndome que más -fácilmente pudieran los señores de la hacienda darles contento, yendo -con alguna manera de órden y obediencia, que no del todo amotinados. -Fuéronse con este tercio las dos compañías de Cornelio Gasparino y las -que habia aquí de valones de Mons de Stenley. Y de todo esto habia -avisado diversas veces, y de que convenia darlos contento por la mala -intencion que en ellos habia conocido, y si se hiciera, con poco -dinero hubieran cumplido con de trescientos á cuatrocientos hombres, -y no sucediera lo de Sichen, que tanto fastidio ha dado. Continuando -la junta que el enemigo hacia de su gente, y que la que levantaba se -le acercaba ya, la cual venía á cargo del Conde de Solms, que traxo -un regimiento de buena gente bien armada; y como esta nacion alemana -alta y los holandeses se llevan mal estando juntos, no duró mucho en -su servicio, y su Alteza se resolvió de inviarme más gente á cargo del -conde Herman, que entre alemanes, valones, irlandeses y españoles, -podrian ser hasta poco más de mil y sietecientos hombres, los españoles -como doscientos sacados de tres tercios, de doce ó trece compañías, -y con ellos venian dos capitanes, Juan de Zornoza y Juan Alvares de -Sotomayor. Y entre esta gente venian muchas personas particulares y -soldados honrados, y toda ella no traia un real, y así fué necesario -que el comisario, del poco dinero que tenía, los socorriese. De -esta manera y con tanta sustancia y medios, como ántes he dicho, se -me han inviado siempre los socorros. El enemigo venía proveido con -tanto aparato como el mayor príncipe podia traer; con más de doce mil -infantes y más de dos mil caballos, con los que nuevamente le habian -llegado de Alemania. Yo saqué la gente que pude de las guarniciones, y -con ella, la que tenía en campaña y la que habia venido, no llegaban á -tres mil y quinientos infantes, y la caballería que teniamos, inferior -de la del enemigo. Y si dixeren que cómo habia tan pocos al pelear y -tantos al pagar, responderé que en todas las compañías habia pocos -soldados, muchos oficiales y enfermos, y que en éstos entraba más de -la tercia parte de la gente. Teniendo el enemigo junta la suya, marchó -hacia nosotros y se puso en una villeta abierta llamada Omme, adonde á -la mesma hora se fortificó, metiendo dentro de la fortificacion todo su -exército, sin que alojase nadie fuera, y se decia que en la trinchea -habia tambien una palizada. Algunos dias ántes habia hecho tiempo tan -seco, que los pasos que de ántes eran dificilísimos se hicieron buenos -y llanos; y siéndome fuerza, por la desigualdad que habia de la gente -del enemigo á la nuestra, juntar la que yo tenía, porque así éramos -algo y separados nada, y perdida una parte fuéramos perdidos todos, -por la distancia que habia de un cuartel á otro y la dificultad de -juntarnos, y unidos quedaban todos los pasos abiertos, por los cuales -el enemigo podia entrar y salir como quisiese sin podérselo estorbar; -habiéndose alojado y fortificado como he dicho, deseando venir con él -á las manos, invié al conde Herman á tocarle arma y hacerle emboscada -con toda la caballería, y con dar nuestra gente hasta cerca de sus -trincheas, no se quisieron apartar léxos de ellas. Era mi intencion -sacarlos á la campaña, y que el Conde se viniese retirando poco á -poco hacia mí, escaramuzando con poca gente de retroguardia, y que -pegando fuego á una casa, fuese señal de que el enemigo marchaba. -Yo tenía la infantería ya presta para con la diligencia posible ir -á encontrar al Conde, viendo la señal. Ésta hizo dos veces, sin que -el enemigo mostrase gana de pelear, el cual, por habernos nosotros -juntado y por el tiempo seco que hacia, podia muy bien hacer de noche -su efecto. Invié otra vez al comisario general á ver si se movia ó no, -y encontrando con una compañía del enemigo, la deshizo. Los villanos, -prisioneros y espías, todos confrontaban en tener el enemigo la -gente que he dicho, y ya por estar cerca de nosotros no nos venian -victuallas, que las villetas y villajes, ó por no las tener, ó por -la conformidad de religion con el enemigo, no las querian dar, por -cumplir en esto con ellos y su secta; y cuando las hubiera, no pudiera -inviar escolta, porque, siendo poca, no fuera segura, y si mucha, el -enemigo nos cargára miéntras la gente estaba fuera, y nos poniamos -en mayor peligro. Llamé á todas las cabezas del exército á consejo, -proponiéndoles el estado en que nos hallábamos y cuán poca comodidad -teníamos de victuallas y de forraje, y que lo más que yo habia podido -juntar de feno, avena y pan, no bastaba para sustentarnos dos dias, -porque el trigo que los de Gruninghen me habian entregado, se habia -dado la mayor parte á la infantería, porque no se desmandase ni tuviese -ocasion de dexar sus banderas para irlo á buscar; y que fuera de esto, -habia ordenado, por lo que podia suceder, proveer á Oldenzel, Oetmersom -y Ensquede, y fué tal la provision, que la que más proveida estaba era -por ocho dias á lo más. Poniéndoles asimesmo delante el inconveniente -que podia venir de esperar al enemigo y de el no esperarle, que ambas -cosas le habia considerada la poca gente que teniamos, para la que -el enemigo tenía, que sin aventurar nada, viniendo con trincheas como -venía, nos aventurábamos á perder y no á ganar; que á poderle acometer -adonde estaba, sin evidente pérdida, ya yo hubiera sido de opinion de -hacerlo, y que si con todo esto ellos lo tenian por bueno, no quedaria -por mí. Los más de ellos fueron de opinion de retirarnos y conservar -aquella gente, esperando que se nos inviaria más, poniendo delante que -si ésta se perdia, se perderia todo el país y sucederian otras pérdidas -mayores. Los condes de Berghes fueron de parecer que se guardase el -paso, y fuéles respondido que no era de ningun fruto, pues era fuerza -juntarnos todos, y que haciéndolo, dexábamos al enemigo el paso libre -para socorrer el fuerte á su voluntad, ni ménos guardar el paso le -estorbaba que no fuese á Gruninghen, teniéndole por otra parte más -seguro y cómodo para él, y poniéndonos adonde decian, no sólo hacia él -lo que está dicho, pero nos podia cortar, sin ninguna duda, por una y -por otra parte las victuallas, y que faltándonos éstas, servirian de -achaque al soldado para desamparar las banderas por irlas á buscar, y -que entónces fuéramos forzados á nuestro pesar á retirarnos y hacerlo -á vista del enemigo, tan superior de gente, que no habia tan simple -soldado que no entendiese que era peligrosísimo; que ya en el exército -comenzaban muchos á murmurar contra mí, diciendo que los queria poner -en la carnecería, y otros, quizá ménos valientes, cuando supieron que -se retiraba, braveaban, habiendo dicho ántes lo que los otros; que -así se gobiernan muchos el dia de hoy, usando de artificio, como en -otra parte he dicho. Resuelta la retirada, se trató de inviar la gente -de Gruninghen y alguna más, quedándonos con la que arrimados á una -tierra, nos podriamos defender, ya que no podiamos ofender; y habiendo -rehusado cierta persona de irse á meter en esta villa por falta de -dinero, ordené al teniente coronel de Mons de Billí, que fuese con -aquella gente, procurando poner la que me quedaba á cargo de otro, é ir -yo allá, no mirando que era obligado á quedar con la gente, que no me -faltaba voluntad para hacerlo, como lo mostré los años pasados; nadie -se queria encargar de la gente, y todos se excusaban, y para decir -verdad, yo pudiera servir mejor que otro, si el enemigo nos cargára, -como de estilo de guerra debia de hacer, no ignorando él nuestras -incomodidades, y lo que más era de temer, que esta gente, que habia -venido nuevamente de Bravante, salvo los españoles, me habian dicho -no quererse encerrar en ninguna tierra; los irlandeses, por no tener -cuartel con el enemigo, y los alemanes, por otros respectos, y si yo -no me hallaba con ellos, los unos y los otros entónces efectuáran, sin -duda lo que despues hicieron, y si lo hicieran, no quedaba por perder -cosa de lo que ahora hay. Caminé con la gente á Denichum, haciendo -quemar los fuertes, adonde estuve más de un mes y medio, sin que me -inviasen un solo real para entretener esta gente, la cual se comenzó -á desmandar luégo como se llegó al cuartel, que ni oficial ni capitan -podia estorbarlo. Procuré luégo de inviar á Gruninghen algunos valones, -y queriendo emplear una persona, de quien yo tenía confianza, le vi -con tan mala voluntad, que me resolví de inviar un oficial de mi -regimiento con algunos soldados á sólo reconocer los turbales por donde -habian de pasar; él fué, entró con ellos, é invió á avisarme de lo que -habia hallado, y el conde Federico entónces deseaba entrar dentro, -mas por haber de irse á pié, siendo él pesado y el camino largo, -junto con la poca gana de los soldados, lo dexó. Ya habia escrito á -los de Gruninghen que les queria inviar gente y cuando podia llegar, -y respondiéronme que no fuesen sin dinero. Esto no sólo entónces, -pero otras veces me habian respondido lo mesmo. No habia un real ni -memoria de que viniese, y no se hallaba, ni el Comisario ni yo teniamos -crédito, por no haber hombre que fuese caudaloso en este pobre país que -nos pudiese ayudar. - - * * * * * - -El enemigo dexó de seguirnos, que, á mi juicio, era lo que debia -hacer, y aunque pudiera ir á Gruninghen desde Omme por otra parte tan -cómoda y más, tomó este paso por avituallar de un camino el fuerte. -Estando en su alojamiento primero, recibia cartas de los malos de -Gruninghen, incitándole á venir sobre ella, y prometiéndole que no -sería llegado cuando se rendiria, y á su peticion marchó hácia allá. -Nuestros soldados se desmandaban de manera que dexaban el cuartel -solo, y viendo esto, comunicándolo con algunos, me resolví de inviar -una persona á su Alteza, porque á muchas cartas que le escribia no me -respondia; é hice eleccion del capitan Juan Álvarez de Sotomayor, el -cual, aunque de mala gana por haber de hacer ausencia en tal coyuntura, -se partió luégo, pero fué tan mal guiado, que se perdió, dando en -una emboscada de los enemigos. Y así, por el peligro en que las -cosas de Gruninghen estaban, tomó á su cargo este viaje el Comisario -general, prometiendo ser de vuelta en muy pocos dias, y porque no le -sucediese lo que al capitan Sotomayor, llevó consigo la mayor parte -de la caballería, la cual le habia de acompañar parte hasta pasar -el Rin y parte hasta Brusélas; y en el camino encontró con alguna -caballería del enemigo, con la cual tuvo buena suerte. Llegado á la -Córte, su diligencia se resfrió de manera que no volvió más, ni ménos -la caballería, con haberla llevado toda consigo para volver con más -diligencia y seguridad. Éste fué el socorro que negoció, no por su -falta, porque ni él, ni los diputados de Gruninghen que estaban en -la Córte, pudieron alcanzar que el socorro de Gruninghen viniese á -tiempo. A la partida del comisario general, estábamos inciertos si el -enemigo sitiaria de todo punto á Gruninghen ó si volveria á nosotros; -y yo habia escogido aquel puesto de Denichum por ser fuerte y estar -cerca de las villas que el enemigo podia acometer, no pudiendo hacerlo -tan de priesa que yo no tuviese tiempo de arrimarme con la gente que -tenía conmigo. El conde Mauricio prosiguió su camino hácia Gruninghen, -y porque las promesas de los malos de aquella villa no le saliesen -en vano como la otra vez, llevó grandes provisiones de todo, tales -como ántes he significado. Que de esta manera se hacen las empresas -difíciles, fáciles, y al contrario las fáciles, dificultosas, faltando -lo necesario. Llegado delante de la villa, atrincheó su campo de manera -que la entrada y salida era de peligro y dificultosa. Perdiéronse -algunos soldados entrando y saliendo, con quien usó de rigor por -atemorizar á los demas, y aunque tenía tanta provision de artillería y -municiones, su principal intento no fué tomalla por batería, sino por -la zapa, y así con ella fué derecho á un rebellin nuevamente hecho, -el cual, por no estar acabado, tenía el foso estrecho y de poco -hondo. Batió la puerta que salia á este rebellin, así por quitar á los -nuestros la entrada y salida en él, como por atemorizar á los burgeses, -rompiendo las casas con las balas que pasaban por la batería de la -puerta. Tambien batió una torre que está á un canton de la villa, junto -á un rio que viene de la Drent, por donde se proveen los burgeses de -turbas, y fué siguiendo sus trincheas y sitio, batiendo las defensas. -En este tiempo yo solicitaba con mucha instancia que se socorriese -esta villa, y á la fin se me escribió que su Alteza habia ordenado al -Conde de Fuentes que hiciese este socorro y que ya él se preparaba para -ello, pero más despacio que el peligro requeria, porque los motines lo -estorbaban, que nunca se han hecho sino en las mayores necesidades que -se han tenido de la gente, principalmente para las de este país. Las -desórdenes de nuestros soldados se aumentaban tanto, que sin licencia -de sus capitanes y oficiales los del Conde de Solms tomaban las armas -y se juntaban con intencion de volverse á Bravante, y lo hicieran sin -falta entónces, si no acudiéramos los dos condes hermanos y yo; y el -conde Federico los apartó á cuchilladas, hiriendo á algunos de ellos; -y como estaban de tan mala voluntad, no sólo robaban el país, pero se -dieron á saquear iglesias y casas nobles, y las otras naciones hacian -lo mesmo, no pudiendo yo remediar ni castigar esta desobediencia -general, sino era con fuerza, y ésta habia de salir de los proprios -que hacian los robos é insolencias. Castigáronse algunos de los que -robaban iglesias, sin osar mostrar rigor con los demas, porque no me -dexasen solo, ni hiciesen lo que despues hicieron; y áun disimulando -el saquear el país, se volvian á Bravante sin licencia, llevando las -bolsas llenas de los robos que habian hecho, y quexándose decian que se -habian ido por el mal tratamiento que yo les habia hecho, y si alguno -llegó á Bravante pobre, fué porque así los enemigos, como los villanos, -sabiendo que se iban, les salian al camino, y quitándoselo, los dexaban -ir. La mayor parte de los que se han ausentado sin licencia, lo han -hecho más por ruindad y miedo que tenian que por necesidad, pues el -mal que yo les hacia era asistirlos y ayudarlos con lo que podia, -empleando en esto no sólo mi hacienda, pero mi crédito; y si no les -daba pagas como ellos querian, no era culpa mia, pues éstas habian -de venir de otra mano que de la mia. Estando en este trabajo, llegó -el dinero de su Majestad, el cual procuré que se les diese luégo. -Pasó toda la gente una manera de reseña, y el comisario Melendez les -repartió el dinero sin meterme yo en ello, como lo hago despues que -supliqué á su Alteza que no me mandase manejar dinero del Rey, y con -haber sabido algunos que no me he ocupado en esto, me culpan de no -haber dado más dinero del que se dió. El Comisario tiene las cuentas, -y él hizo el repartimiento, el cual se hizo mejor que por allá se ha -hecho, porque se empleó con mucho cuidado en ello, y si la gente no -era mucha, eran muchos los capitanes y oficiales, como ántes dixe. Mas -por la distancia que hay de aquí á esa Córte, ó por malicia, algunos, -con pasion ó ignorancia de las cosas, informan fuera de camino y de -la verdad. Despues de haber recibido este dinero la gente de guerra -se andaba todavía robando, aunque no con tanta insolencia, por no ser -sólo la falta del dinero la que les movía á ello, sino la intencion -que tenian de, pagados ó no pagados, volverse á Bravante con licencia -ó sin ella. El enemigo proseguia su sitio, y llegando con su trinchea -al foso del rebellin, y segándole, se pegó con la zapa y mina dentro -de él. Los nuestros en este tiempo hacian algunas salidas, matando -muchos enemigos y tomando banderas en sus trincheas, prendiendo tambien -algunos oficiales y un capitan. Los de la villa, digo los malos, que -eran los más, tomaron las armas para echar á los buenos de la villa, -y darla al enemigo, como se lo habian prometido. Mas los soldados del -Rey, que estaban fuera, que áun hasta aquel dia no los habian dexado -entrar, acudieron al peligro dexando casi la guardia del fuerte y de -la batería, y los que estaban en el burgo con los vecinos de él, que -siempre han sido fieles, dando asalto al lugar, rompiendo la estacada -del foso, entraron dentro. Con esta asistencia sobrepujaron los buenos -á los malos, y si entónces del todo hubieran de ellos limpiado la -tierra, ó los prendieran ó matáran, pudieran detenerse algun tiempo -más. Escondióse el burgomaestre Balen, como autor de la traicion, segun -se decia, y el burgomaestre, su yerno, juró por el Rey más de miedo -que de voluntad, que no la tenía buena, y si los nuestros en aquella -furia halláran al Balen, sin duda le matáran. El conde Mauricio, como -sintió la revuelta de la villa, se estuvo en sus trincheas temiendo no -fuese alguna estratagema, sin consentir que soldado ninguno saliese -de ellas, y si entónces acometieran, pudiera ser que se lleváran -el rebellin, y como los nuestros entraron en la tierra contra la -voluntad de los de ella, proveyeron mejor las guardias. El enemigo -casi perdia la esperanza de tomalla, con haber sido avisado que, no -obstante lo sucedido, prosiguiese la empresa, que la villa era suya -como fortificase bien las entradas, que no pudiesen pasar quinientos -mosqueteros que yo queria inviar, habiendo hecho reconocer los pasos, -y eran tales que no era posible, porque los arroyos y fosos tenian -barcas armadas, y en los demas fuertes de tierra y trincheas. Los de -la villa de Gruninghen dan siempre á uno del Magistrado el cargo de la -artillería y municiones, y éste fué entónces Gisbert Harens, el cual -al principio del sitio decia á nuestros soldados que tirasen cuanto -quisiesen, porque habia pólvora para dos años, y no lo dudo, porque -ellos ántes habian hecho gran provision de ella, y cuando últimamente -fuí llevé de la del Rey una gran cantidad, y despues les habia dado -toda la que ellos dixeron haber inviado á Steenvick, y en este tiempo -vino á entenderse que no habia sino de veinte á treinta quintales. Y -avisándome de ello el teniente coronel con un soldado, éste fué preso, -y por él supo el enemigo la falta de pólvora que habia, y por otra -parte tuve aviso que los malos de dentro, so color de apacentar sus -vacas por la otra parte de la tierra, daban y recibian avisos de todo -lo que en ella pasaba, y como Gisbert dixo que habia tanta abundancia -de ella, se gastaba con poca consideracion, tirando liberalmente -donde no era necesario. Nunca yo tuve buena opinion de este hombre -en lo tocante á cristiano, sabiendo que habia inviado sus hijos á la -villa de Amsterdam á un consistoriante, grande hereje, y así se puede -creer que de malicia lo habia hecho desperdiciar y escondido mucha -parte, como despues se ha dicho y hallado. Sabido esto por el enemigo, -minaba á toda furia el rebellin, y sintiéndolo los nuestros, le -cortaron reparándose, pero siempre dexaban en lo cortado su guardia. -Acabada la mina y dándola fuego, la guardia fué maltratada. Dió una -manera de asalto, pero no osando acometer lo cortado. Con esto, la -falta de pólvora y el trabajo contínuo, nuestra gente se disminuia -de número y de ánimo, y en las casas y por las calles las mujeres -de los burgomaestres Balen y Leo, madre é hija, andaban incitando -al pueblo que se rindiese, diciendo la madre que si no se hacia, su -marido quedaria con infamia por haberlo prometido muchos dias habia; -y tambien dicen que la mujer de un capitan del Rey que está en esa -córte hacia lo mesmo, y que su marido la escribia que no habia socorro, -y que sabía que no la escribiría sino la verdad. Estas tres mujeres -hacian más mal que treinta hombres, porque movian á las demas á que -incitasen á sus maridos á rendirse, que allí ellas tienen más voto y -mando en sus casas que en otras partes. Su Alteza en este tiempo y el -Conde de Fuentes, nombrado, como he dicho, para este socorro, escribian -á menudo á los de la villa, y por más que yo procuraba con dádivas y -promesas que hacia á los soldados, ninguna de las cartas pudo entrar. -Poco ántes de esto se perdió junto á Wesel el alférez Lázaro Sanchez, -que venía con una de su Alteza en hábito de villano, el cual así habia -ido y vuelto dos ó tres veces; lleváronle preso al conde Mauricio, y -con amenazas que le hicieron, prometió mostrar las cartas que habia -escondido, y fué su ventura hallarlas en el hueco de un árbol, donde -las habia puesto, que á no darlas le maltratáran. Díxose de no sé qué -promesa que este hombre habia hecho al enemigo, que por haberle yo -visto servir lealmente no lo pude creer, pero el miedo hace prometer -cosas sin voluntad ni pensamiento de cumplirlas; bien es verdad que -despues que se hallaron las cartas, el conde Mauricio le trató bien, le -sentó á su mesa y me le invió sin rescate, pero pidiéndome por él otro -que el Comisario general habia dexado en Rimbergh, de los que habia -roto en el camino yendo á la Córte. Los de Gruninghen, deseando tratar, -inviaron sus diputados al enemigo; querian éstos, y áun algunos de -los eclesiásticos, ganar las gracias con él, y así cada uno procuraba -facilitar la rendicion; y no solamente los que salieron fuera, pero -la mayor parte de los que quedaron dentro hacian lo mesmo, hablando y -conversando con los enemigos á la puerta, miéntras se trataba, y áun -los metian dentro y hacian buena acogida; y á los nuestros, poco ántes, -les cerraban las puertas y hacian mal tratamiento. Los principales, que -muchos dias ántes trataban con los enemigos, eran los dos burgomaestres -Balen y Moyen Steynz, los consejeros Gaspar Willens, Robert Ulgart y -Draper. Este Draper era el que avisaba al enemigo lo que pasaba en -sus consejos, y Juan Tembouren era el mensajero secreto y Ernest el -negociador. La más parte del Magistrado era de la del enemigo, y ellos -tenian corrompida la mayor de la villa. De éstos eran los principales -el hijo del secretario Altinghe, que agora es burgomaestre, y los hijos -de Gaspar Willems, un Rolof Isbrans, y Isbrans Sbrans y otros muchos; -y el consejero Ulgart fué el que más insistió y solicitó al enemigo -estando en Omme, que fuese á sitiar á Gruninghen, asegurándole que la -ganaria. Éstos y otros semejantes eran los que procuraban meterme en -mal con todos para mejor venir á su intento. Y lo que hacian conmigo -hacian tambien con el Presidente de Frisa y con el consejero Wetendorp, -ambos fieles vasallos y servidores de su Majestad, sin tener otra -ocasion contra ellos que ser tales. Los principales que hacian esto, -que eran malos, comian y bebian conmigo muy á menudo, y despues iban -á incitar á los otros para que me prendiesen con los demas católicos, -y si no acudiera el conde Federico en aquel tiempo con la gente que -traia, sin falta lo intentáran. Cuando yo vine á conocer esta maldad, -y ellos entendieron que lo sabía, se dieron más priesa á solicitar -al enemigo, y por hacerlo más seguramente, inviaron á esa Córte al -burgomaestre Hubena y al síndico á solicitar el socorro por ser los de -quien ménos ellos se fiaban. Tambien han procurado, de poco tiempo á -esta parte, ganar á los condes Herman y Federico, haciéndolos gratos -con los malos, sirviéndolos y acariciándolos más de lo que solian, y -sé yo que Pok Hebrardi, secretario de la cámara del Rey, dixo estando -con los principales de esta máquina, que se procuraba en vano de ganar -á estos caballeros, porque los hallaba muy fieles servidores del Rey. -Concertada la villa con el enemigo, y salida la gente con sus armas -y bagajes, vinieron á Oldenzel, y de allí á pasar el Rin por haber -capitulado de no servir en tres meses de esta parte. Él se estuvo quedo -en su campo algunos dias proveyendo lo que era necesario en la tierra, -y yo en el primero alojamiento que tomé. Y aunque el Comisario habia -dado al regimiento del Conde de Solms más dinero que á los demas, y que -el comisario Roberti, que poco ántes habia venido para las provisiones -del socorro de Gruninghen, les daba á todos pan de municion, á la fin -resolvieron de partirse, dexándome con la necesidad de gente que tenía, -y el enemigo desembarazado para poderme acometer. Los del Conde de -Solms inviaron sus diputados á Oldenzel, á donde el conde Herman y yo -estábamos, á avisarnos de la resolucion que habian tomado, diciendo -que no fuesen á estorbárselo á cuchilladas como la otra vez, porque -se defenderian, y así otro dia comenzaron á marchar, y con ellos las -demas naciones, y la resta de la caballería que el Comisario general -habia traido, sin quedar conmigo más que los capitanes y oficiales. Y -considerando que si esta gente iba sin ellos les podria suceder algun -daño en el camino, ó que llegados á Bravante se amotinarian, los dexé -ir con ellos. Y no puedo creer, como tambien era la opinion de algunos -oficiales, sino que habia entre ellos algunos de la parte del enemigo -que hacian acrescentar estas desórdenes. Al fin son obras del demonio, -y que permite Dios para castigo de nuestros pecados y descuidos, él lo -remedie, pues es causa suya, y se compadezca de la miserable gente que -tan injustamente padece. Partida esta soldadesca de diversas naciones, -queriendo yo alojar en Oldenzel á los españoles que habian quedado, -la mitad de ellos se alteraron, y siguieron á los demas sin podérselo -estorbar; que por ser de tantos tercios, habia poca obediencia entre -ellos. Hice alojar en la villa á los que se quedaron, con quien, -por exemplo, se habia de usar de gratitud por el buen término que -han tenido y las necesidades y trabajos que han pasado. Y aunque el -enemigo sabía esto particularmente y lo que habia de hacer, no lo -pudo efectuar por haber cargado tanto las aguas, que áun á caballo no -se podia ir, ó muy mal, por los caminos, y duró tanto, que la sazon -y tiempo de podernos ofender en este país se pasó. Pero habiéndose -las lluvias aplacado algo, por no perder el poco de buen tiempo que -quedaba, procuró hacer por agua lo que no podia por tierra; y así se -resolvió de ir á Berken con navíos, y hallando tambien dificultad, no -pudo hacer nada por la mesma causa, habiendo crecido mucho el Rin. -Viendo esto, se volvió contra Grol, y encaminando allá su aparato, vino -un embaxador del Rey de Navarra á pedir gente á los Estados, y negoció -tan bien, que se la concedieron; y así dexando la empresa, inviaron la -demas gente á sus guarniciones. No sé cómo no les estorbaron el viaje. -Quiso Dios ayudarnos con esto y las contínuas aguas, que sin ellas, es -cierto no perdiera el enemigo tal ocasion, é hiciera algun efecto por -la poca resistencia que hallára. Recogí la gente que me quedaba en sus -guarniciones, entreteniéndola con la municion que se les daba, hasta -que llegaron veinte mil felipes, que el Comisario repartió lo mejor -que pudo, dando á unos para seis semanas, y á los de mi regimiento -para cinco, que es más que el escudo que por allá se dice haber dado -yo á cada soldado; pero no se pudieron dar dos pagas, como de ahí se -escribia mintiendo á esta gente, pues para una habia avisado este -Comisario ser menester mucho más que los veinte mil felipes, que -aunque son las compañías pequeñas, son muchos los oficiales y primeras -planas con otras aumentaciones lícitas, ó ilícitas, que hacen más -número de gente de la que hay. El dar á entender á estos soldados que -se les inviaban dos pagas no habiendo para una, fué causa de alterarlos -contra el Comisario, yendo á sacarle de su casa, y le tuvieron entre -ellos en medio de la plaza, que si no fuera por el conde Federico que -fué á sacarle de entre ellos, habiéndoselo yo rogado, le maltratáran. -Retiráronse estos soldados á sus posadas, por aquella noche, muy -descontentos, y con intencion, segun tuve aviso, de tomar á la mañana -las armas y apoderarse de las puertas para hacerse pagar del Comisario -y de mí las dos pagas que les escribian de Bravante haberse inviado -para ellos. Y temiendo, porque esta nacion alemana, estando una vez -alterada, es mala de aquietar, hice venir aquella noche dos compañías -de caballos de Paulo Emilio Martinengo y de Alonso Mendo, y con la -asistencia de los españoles que habian quedado, mi regimiento y la -compañía de don Sancho de Leyva, que estaba dentro, eché fuera del -lugar parte de los alemanes más sediciosos, con que se aplacaron, -y á no hacer esta diligencia, sin duda se pasára mal. El dinero que -entónces vino, dixo el Comisario haber sido proveido por Agosto del -año pasado, y ahora estamos en Hebrero de éste, y en todo este tiempo -no ha venido otra provision ni memoria de ella; causa bastante para -que esta soldadesca, no sólo se hubiera alterado, pero vendido ó -saqueado estas tierras, y presentado á sus capitanes y á mí al enemigo -por desesperacion, viéndose tan olvidados y poco estimados, habiendo -servido fielmente en este país con tanto trabajo y necesidades, y que -pagan á otros de su nacion por allá sin hacerles ninguna ventaja en -servir, ántes habiendo pocos que se les puedan igualar, y que cuando -el enemigo les acomete, no son socorridos á tiempo ni como sería razon -que se hiciese. Entre los de Gruninghen y país, como en otra parte -he tocado, hay disputa sobre el haberse reducido á la obediencia y -servicio del Rey despues que el Sr. D. Juan fué dado por enemigo por -la razon que al principio dixe, que fué porque el Príncipe de Oranje -y Estados rebeldes mostraban más aficion á los del país que á los de -Gruninghen de que en extremo se resentian, que si se la mostráran -más á ellos que al país, la opinion de los que entienden su humor es, -que nunca vinieran al servicio de su Majestad. Y así á los Estados -generales fuera fuerza tenerlos sujetos con guarnicion, por no caer -otra vez en este inconveniente, procuran ahora concertarlos, y para -esto han inviado sus diputados, que áun están ocupados en ello sin -apariencia de concierto, porque se comienzan á arrepentir de lo que -han procurado y negociado, conociendo, aunque tarde, el error que -han hecho, y los que ya nos fueron contrarios, lo son ahora más del -enemigo, si bien de secreto, tal es el humor de los de este pueblo, y -creo que serán malos de concertar con haber entremetido al síndico, -que estaba en esa Córte cuando se perdió, que como nacido en el país -y criado en la villa, ambas partes se fian de él. Yo le he tenido -siempre por hombre de bien, pero paréceme imposible que no haya sentido -y sabido las traiciones que en su tiempo se han tramado contra el -Rey, siendo amigo de los burgomaestres Balen y Moyen Steynz, cabezas -de la maldad. Hallándome en el aprieto que he dicho, no me vino otra -asistencia despues acá, sino la de un maestro de cuentas con órden de -su Alteza, á informarse de los abusos que le habian dado á entender -que habia en Linghen, comision procurada por el Recebidor contra el -Drosarte de allí, fundado en cierta pasion que entre ellos habia. El -Recebidor habia dicho tanto y tanto en Bravante á los de finanzas y de -cuentas, que fué despachado para informarse de todo este Comisario, -el cual naturalmente es de poca verdad, y enemigo de paz y concordia. -El Recebidor le llevó luégo á su casa, y así le informaba de muchas -cosas que no se halláran con verdad, y entre otras que este Comisario -ha hecho, fué escribir á la mayor parte de los nobles de aquel país, -que el peso que tenian de contribuciones era contra la voluntad de su -Majestad y de su Alteza, y contra razon y justicia; cosa que no sólo á -la nobleza, mas á todo el país ha movido contra mí, de tal manera, que -procurando sacar de él alguna sustancia para entretener la soldadesca -en la grande necesidad que padecen, no los hallo con la voluntad que -solia. Y por esto, á no hallarme con gente de guerra, mi persona y -todos los demas ministros del Rey corriéramos peligro del pueblo, con -no haberlos cargado jamas sin grande necesidad, utilidad y provecho -suyo, porque con la necesidad el soldado se desmanda, y desmandado hace -más mal en un dia que interesa en un mes, y el daño que se les hace con -desórden no viene tan á provecho de su Majestad como el que se saca con -órden; y en presencia de este Comisario se juntaban sin la mia á dar -al enemigo lo que extraordinariamente les pedia, y de esto no hacia -caso, sino de lo que era para el servicio del Rey, de manera que, ó -éste sin duda era más por el enemigo que por su Majestad, ó no acertaba -su comision por la pasion que tenía contra el Drosarte y contra mí; -y aunque de éstos y de ellos he procurado sacar contribuciones del -enemigo, y las hayan prometido, es tan poco lo que de ellas se saca, -que el comisario Melendez se ha maravillado de ver que es miseria para -lo que allá se ha dicho; que como son sacadas por fuerza, y algunas -veces á fuego y sangre, cuando no se pueden executar no las quieren -pagar, como lo han hecho siempre. En este tiempo viniendo pocos dias -há á este país de Linghen cien caballos del enemigo, invié al capitan -Bartolomé Sanchez con mi compañía de lanzas y alguna infantería de -esta guarnicion, y hallándolos alojados en un villaje, esperó á que -fuese noche para tomarlos más seguros, y venida, los acometió y rompió; -y habiendo avisado al capitan Mendo de la venida de estos enemigos, -salió con su compañía por otra parte, y dió con otra diferente tropa de -caballos, y tambien los deshizo, prendiendo y matando dos capitanes y -la mayor parte de los enemigos. - - * * * * * - -Esto es lo que hasta ahora puedo escribir de las cosas de este gobierno -y exército, habiendo dexado de decir muchas por falta de memoria, ó no -ser para que anden en papel. Ha sido gran desgracia mia haber empleado -catorce años, los mejores de mi vida, tratando con la gente que en este -discurso he significado, opuesto continuamente á la gran ambicion y sed -de mandar que siempre los de Gruninghen han tenido y tienen, la cual -los ha puesto en el estado en que se hallan. No ha faltado quien los -haya fomentado y dado alas contra mí, que diria mejor, con verdad, -contra el servicio de su Majestad, al cual he mirado siempre como debo, -más que á interes ni pasion que haya tenido, sin haber nunca pretendido -de ellos cosa alguna, ántes el desear tenerlos gratos para el servicio -de mi Rey, me ha hecho gastar con ellos más de lo que mis fuerzas -alcanzaban. Y en recompensa de esto y de las buenas obras que les hice -siempre, son los que más me han, por su costumbre, mordido. - -En conclusion, la guerra se gobierna con diversion y prevencion, y así -todas las veces que he podido asistir al serenísimo Duque de Parma, -cuando estaba ocupado en Flándes y Bravante, lo he hecho divertiendo -al enemigo cuanto más he podido, como parece por las cosas notadas, -sin las que dexo por la razon que he dado. Y puedo decir, de que me -pesa mucho, que nunca á mí se me daba la asistencia necesaria, ni en -lo uno ni en lo otro, y que por conocer esto el enemigo, me ha siempre -apretado más de lo que pudiera si fuera acudido conforme á los avisos -que daba, pidiendo los socorros con tanta instancia y necesidad, que -me obligaba á usar á veces de más libertad que fuera razon, no siendo -tan extrema, dexándome siempre, como he dicho, sujeto á los humores -de los de esta nacion, principalmente de Gruninghen, la cual con poco -mal suceso se humilla y de poco bien se ensalza, tan fácil de mudar, -que al que hoy ama mañana aborrece, y así al que aborrece ama á su -modo fácilmente. Los que administran la justicia son corruptibles -en todo extremo, tanto, que por poco interese la venden y tuercen, -dexando el bien universal por él. Yo temia, y ahora echo de ver que no -me engaño, que cerca de dicha Alteza habia algunos que no me hacian -buenos oficios, ó por presentes, ó por pasion particular, que cerca -de un Príncipe los ministros corruptibles y apasionados suelen hacer -mucho daño, ó ya que sea permitido el buscar cada uno su provecho y -acrescentamiento, á lo ménos fuese sin perjuicio de otros, mayormente -de su Rey y del bien público. Y pongo á Dios por testigo que desde -que fué servido de dar en estas partes á su Majestad algunos buenos -sucesos abriendo camino para muchos mayores, por ver que la invidia y -malicia los hacia inútiles, he procurado de todo corazon, con grande -instancia, salir de aquí é irme á servir á su Majestad en otra parte, -viéndome empleado en las que he servido tan mal correspondido y sin -la recompensa que suele darse á los gobernadores de provincias cuando -los sacan fuera de sus gobiernos, segun la costumbre de Borgoña. -Habiéndome en este tiempo empleado en lo del Rin, en Bona, en el -gobierno del exército sobre Mastricht, en el estado de Gheldres, en esa -parte, cuando el Sr. don Juan de Austria partió de Namur, dexándome -el castillo y fuerte, y despues sirviendo por su mandado el oficio de -Maestre de Campo general, en que me ha sido fuerza hacer grandes gastos -sin nunca haberme recompensado; y quisiera mucho no ser forzado á decir -esto de mí, pero es hoy la malicia y emulacion de algunos tan grande, -que no se aplican sino á convertir el bien en mal, sin ninguna certeza -de que sea verdad lo que dicen. Y así con seguridad me ofrezco á probar -con bastantes informaciones, cartas y órdenes de mis superiores, y -copias de las que yo les he escrito, cuanto he dicho hasta aquí. Y en -lo que toca á la poca conformidad que he tenido con los de Gruninghen, -que por allá me cargan su pérdida, digo que cuando iban por camino -derecho y llano la tenía con ellos muy grande y buena, y que por más -que hayan variado en su fidelidad, nunca ha procedido con ellos de -manera que con razon hayan podido formar quexa de mí, habiéndolos -siempre asistido aventurando mi vida muchas veces por ellos; y si -yo quisiera conformarme en todo con ellos, habia de ser faltando de -la fidelidad que debo á Dios y á mi Rey, que en todo lo demas que -buenamente he podido conformarme con ellos, sin perjuicio de esto, lo -he hecho con muy gran costa, trabajo y peligro de mi persona. - - -FIN. - - -PATIENTIA OMNIA DUCIT. - - - - - D. A. V. D. V. - - Á LA FELICE MEMORIA DEL C. F. V. - - - Fuiste de guerra un valeroso Marte, - Y de Estado otro nuevo docto Apolo, - Que en ambas cosas alcanzaste, solo, - De cuanto pueden dar la mayor parte. - ¿Quién luégo dexará de consagrarte, - En cuanto ciñe el mar y alcanza Eólo, - VERDUGO heroico, luz de nuestro polo, - Y estatuas mil de bronce levantarte? - ASTREA divina permitió á la fiera - Invidia que á sus hijos incitase - A lacerarte tan injustamente, - Para que, provocado, nos dexase - Tu pluma este exemplar, que de Megera - Triunfará siempre, y del canino diente. - - - - - SIGNIFICACION DE LAS FIGURAS - - DE LA EMBLEMA DEL CORONEL F. V. - - EL LEON CON LA HACHA MACEDONIA: La natural vigilancia y fortaleza que - antepone la eleccion y resolucion para lo que se pretende hacer. - - EL LIBRO: El consejo de los medios ordenados para el fin de lo que se - intenta. - - LAS CARAS DEL PEDESTAL: La prudencia, que discerniendo entre bien y - mal, endereza el acto de la fuerza razonable, en que fundó siempre - todas sus acciones el coronel F. V. - - Imprimatur. PETR. ANT. GHIBERTUS LOCUMTEM. - - - _M. Cornell. Tirobos. Præd. Ordin. Cur. Archiepisc. Theol._ - -[Illustration] - - - - -APÉNDICE. - - - - - AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO, - - DEL COMENDADOR REQUESENS, - EN 20 DE FEBRERO DE 1574, DESDE AMBÉRES, - CON DON GONZALO DE BRACAMONTE. - - -Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y por otra -mia habrá visto cuán informado estoy de lo bien que ha servido á S. M., -y pésame de que la gratificacion no haya sido la que v. m. merece, y -yo no faltaré de procuralla en lo que por mi parte pudiere, y agora es -tiempo que todos atendamos á servir como sé que v. m. lo hará. - -Ya habia sabido la gente que se llevó para rehacer las compañías de su -regimiento, porque luégo que me encargué de este Gobierno se me pidió -licencia para ello, y huelgo de saber que sea ya llegada, y he dado -órden que sea socorrida como las demas, y al contador Castellanos que -demas de esto envie una paga en paños para ese regimiento, confiando -que v. m. dirá claramente, con muestra y sin ella, la gente de servicio -que tiene, pues aunque en cualquier tiempo se ha de hacer esto, así -mucho más en el que agora estamos, que la necesidad que S. M. tiene de -gente y dinero es tan grande; placerá á Dios de remedialla, que guarde, -etc. - - - - - AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO, - - DEL COMENDADOR REQUESENS, - EN 22 DE JUNIO DE 1574, DESDE AMBÉRES. - - -Muy magnífico señor: Ayer tarde me dió el alférez de v. m. su carta de -18 de éste, y ántes habia recibido la de 13, y á entrambas responderé -en ésta, y comenzando por lo que v. m. dice de la necesidad que pasa su -regimiento y lo que desea que se le tome muestra y dé algunas pagas, -ó que se despida, y lo que v. m. discurre sobre el trabajo que ha -pasado y servicios que ha hecho, digo que de éstos y de las partes que -concurren en la persona de v. m., tengo yo tan particular relacion, que -me ha obligado á escribillo más de una vez á su Majestad despues que -estoy en este Gobierno, y á desear ocasiones en que mostrar á v. m. -la satisfaccion que de ello tengo. Pero las que se me han ofrecido en -las necesidades de por acá han sido de manera que no puedo remediar, -como deseo, las de todas partes, y á ningunas se ha acudido primero -que á las de Holanda, porque soy seguro que en siete meses que há que -yo estoy en este Gobierno, se han inviado sólo á ella más de 700.000 -florines, y los 200.000, ó muy pocos ménos, han sido desde fin de Abril -hasta mediado Junio; y el repartimiento de ellos ha ido de acá conforme -á las relaciones que han dado los contadores, porque yo no puedo ver -tan particularmente las cuentas como querria, y de que de su yerro haya -alcanzado parte al regimiento de v. m., me pesa á mí mucho. Pero creo -que de las baxas que habrá habido en otras cosas, para que iban las -relaciones muy largas, se pudiera haber suplido algo de eso, como yo lo -he escrito al Conde de la Rocha y contador Alameda. Quien supiere que -se pagó á los amotinados mucho más de lo que se les debia, está claro -que le ha de parecer que es más justo, como en efecto lo sería, que se -haga lo mismo con los que no se amotinaron, y ninguna cosa deseo yo -tanto como podello hacer así. Pero el mismo motin, de que han nacido -mayores inconvenientes aún de los que allá se pueden representar, me -ha imposibilitado á todo lo demas, y me forzó, habiéndose apoderado -de Ambéres y del dinero, y por consiguiente, de todos los estados, á -redimir aquella vexacion como pude, y ésta es materia más larga de la -que se puede discurrir en carta; basta decir que del trabajo en que -agora estamos y de todos los que hubiere en estos Estados, son causa -los que se amotinaron, y que fué fuerza pagalles y perdonalles, y lo es -tambien cumplilles la palabra, pues se les dió, si bien la culpa es la -mayor, que no digo españoles, pero gente de ninguna nacion tuvo jamas á -su Príncipe. - -Yo no vine á este Gobierno por mi voluntad, sino habiéndome hecho el -Rey, nuestro señor, fuerza despues de habello rehusado más de un año, -que muy bien supe cuán mayor carga tomaba de la que nadie podia llevar, -segun en el término que hallé las cosas de aquí. Pero sabiendo esto, -vine porque no pude excusar de obedecer como quiera á mi Príncipe -y señor natural, despues de habelle representado muchas veces los -inconvenientes que en esto habia. - -Hallé tantos millones de deuda en estos Estados, y tantos de costa -ordinaria, y tan poca ayuda en ellos, que con haber hecho el Rey, -nuestro señor, muy largas provisiones, no han bastado, y este motin y -el exemplo que de él han tomado las otras naciones para hacer lo mismo, -y otras cosas que por nuestros pecados han sucedido, me han puesto en -tan extrema necesidad, que no puedo acudir á todas, como querria; si -bien hago todas las diligencias que humanamente puedo, y Dios sabe la -afliccion que tengo de que éstas no aprovechen. - -Por tener á v. m. en la estimacion que al principio dije, he querido -decille todo esto, y aseguralle que deseo remediar las necesidades de -su persona y regimiento, y que cuando no se hiciere, entienda que es -por no poder más, y que los que nacieron con la obligacion que v. m., -me han de ayudar á llevar esta carga y trabajo, que si bien estoy en el -mayor que nunca hombre estuvo por faltarme dinero para todo, se ha de -esperar en Dios que, como en causa suya, ha de abrir el camino para el -remedio por donde no pensamos; como le habia abierto con la rota del -conde Ludovico, si no lo atajáran nuestros españoles con su motin, que -no sólo me hicieron perder el tiempo, pero todos los medios que para -ello habia, de que Dios sea bendito. - -Pesóme en extremo del subceso que hubo en el Waterlant, y que le -cupiese tanta parte del daño á la gente de v. m., y quisiera que el -Conde de la Rocha le hubiera dejado más ingleses para rescatallos, -porque cuando yo le dí órden que los inviase, no sabía lo que allá -subcedió y tenía fin por ciertos justos respetos de inviallos á -Inglaterra, y no se podrá hacer agora lo uno ni lo otro, porque no me -han avisado qué número de ellos ni en qué forma han llegado adonde se -habian de traer. Pero cuando v. m. haya sacado su gente, será muy bien -que de todos los que se tomaren de los enemigos, se haga lo mismo que -ellos hicieron de nuestros alemanes; y el no haber hecho yo cortar la -cabeza á Aldegonda y á otros prisioneros, ha sido por respeto del Conde -de Bossú, cuya libertad deseo todo lo posible, y holgaré que se trate -la de su primo y del capitan Corcuera y otros caballeros que están -con él, en trueque de los prisioneros de Harlem, aunque no entiendo -si v. m. dice de las cabezas de los ingleses que agora se tomaron, -ó de los burgomaestres y otros que están presos desde que se tomó -aquella villa, parte de los cuales habia yo ofrecido dias há por un -burgomaestre de Medialburgo, como lo verá v. m. por las copias de las -cartas que aquí van en frances, las cuales se inviaron á Medialburgo -y nunca ha habido respuesta, ántes dicen que tienen apretado al dicho -burgomaestre. Pero puédese tratar de los otros que quedan en Harlem y -avisarme v. m. cuando estuviere concertado para que se dé la órden que -convenga, de manera que no sea contraria á la que se dió por los de -Medialburgo; y volviendo á lo del Conde de Bossú, yo no sé que pueda -hacer por mi parte más que lo que ofrecí seis meses há á su hermano de -dar por él á Aldegonda y á cuantos otros presos tuviese, y habiéndolo -inviado á tratar el dicho su hermano con el Príncipe de Orange, me dixo -que le habia desengañado que no lo daria sino por el Conde de Biera, -ó por cuatrocientos mil escudos, que lo uno y lo otro es tan gran -disparate como se dexa considerar, y en que yo no puedo hacer nada, y -holgaré mucho de que venga acá el mayordomo del dicho Conde de Bossú, -y que entre tanto vaya allá en prendas por él uno de los presos de -Harlem, y al Conde de la Rocha he escripto que haga en esto lo que v. -m. le pidiere. Si se puede haber dinero nos sobra gente, y se podrá -inviar ahí la que fuere menester para ocupar de nuevo el Waterlant, y -aunque los vecinos de él merecen que se les haga todo el mal que v. -m. dice, conviene, si algunos se redujesen, regalallos para ejemplo -de los demas, porque es imposible con sola la fuerza sostener toda la -tierra, y habiéndose publicado el perdon, conviene que cada uno, por -su parte, procure de persuadir á esa probe gente que se aprovechen de -tan gran merced como el Papa y su Majestad les hacen, y que con el -buen tratamiento que á los unos se hiciere, se aseguran los demas. -Las urcas que se escaparon de España y han llegado ahí y á Zelanda, -habrán hecho gran daño á la venida de nuestra armada, y han sucedido -tantos inconvinientes para ésta, que me tienen con gran cuidado, como -lo son, entre otros muchos, haber quitado las torres y señales para las -honduras y navegacion, y no haber en toda esa provincia puerto seguro, -y lo que v. m. dice del de Hemdem, es de mucha consideracion, así por -la que siempre se ha tenido de no romper con ningun príncipe libre del -imperio por muchas ocasiones que ellos nos den, como porque no sé si -sería fácil el poder nuestra armada tomar el dicho puerto y villa de -Hemdem, luégo en llegando, con sola la gente que trae; todavía sin que -lo entienda nadie, me invie v. m. una muy particular relacion de la -calidad y fuerza de aquella villa y puerto y de cualquier otro de que -en esa provincia le parece que nuestra armada se podia aprovechar, y -en fin, de los efectos que le pareciere que con ella se pueden hacer, -así en Holanda como en Zelanda y en cualquier otra parte, presupuesto -los estorbos que en todas hay, que aunque yo tengo de esto diversas -relaciones, holgaré mucho de tenella de v. m., como de persona que -tiene tanta experiencia de estos Estados y tanto celo al servicio de -su Majestad, y que no habrá dexado despues que está en Holanda de -platicallo con marineros, aunque, como he dicho, ha de ser todo con -gran recatamiento, mayormente lo de Hemdem, que nadie ha de entender -que se ha pensado en ello. - -Bien creo que de los pasaportes que da el Conde de la Rocha, deben de -nacer inconvinientes, aunque sin culpa suya, sino de sus oficiales. V. -m. tendrá, por su parte, la mano para que se excuse sin que se pueda -entender que no se obedece lo que el Conde ordena, que yo le escribo -para que de aquí en adelante no se den sin muy gran causa. Guarde, etc. - - - - - AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO, - - EL COMENDADOR REQUESENS, - EN 4 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES. - - -Muy magnífico señor: Hoy he recibido la carta de v. m. de 22 del -pasado, y ántes habia recibido las de 16 y 20, y despues de hechas -llegó el dinero y pólvora que envié al Conde de la Rocha, que fué todo -el que se pudo juntar en esta villa, y de ello habrá cabido á v. m. y á -su gente la parte que se habrá podido, y yo holgára que fuera todo el -socorro junto, pero no ha sido posible, y como en otras he escrito á -v. m., he hecho todo lo que he podido por proveello, y sea cierto que -siento en el alma no podello remediar, y yo he venido á esta villa á -buscar dineros y hago todo lo que puedo, y no siendo ayudado de ninguna -parte, mal se puede remediar habiendo tanto que cumplir, y yo sé muy -bien lo mucho que v. m. ha servido y trabaja, y tengo de su persona la -satisfaccion que es justo, y así me ha de ayudar por su parte á llevar -esta carga, como le pido por merced lo haga, en que se entretenga su -gente con el socorro que se les ha dado, y los marineros de esa armada, -hasta que de acá vaya recaudo, que será lo más presto que se pudiere, -y v. m. procure que los navíos estén en órden, para que venida nuestra -armada en salvamento, de la cual hasta agora no tengo nueva que sea -partida, aunque creo que lo será, puedan salir al camino para ayudar á -que la del enemigo no la haga estorbo en tomar puerto; y fué de mucha -importancia lo que v. m. hizo en defender á los enemigos que no tomasen -el fuerte de junto á esa villa, y si como v. m. dice, que se dexan -de hacer muy buenos efectos contra ellos por la falta que tenemos de -dineros, que me duele infinito, plega á Dios de remediallo como más -conviene á su servicio. - -Yo creo muy bien la dureza que tienen los de Waterlant de no rendirse -si no les dejan vivir en su falsa religion, y miéntras no vivieren en -la nuestra católica y se conserváre el autoridad de S. M., se pueden -desengañar que no serán perdonados, ni harán bien sus negocios, que -como se cumpliese con estas dos cosas, en todas las demas yo holgaria -de complacelles. Guarde, etc. - - - - - AL CORONEL VERDUGO, - - EL COMENDADOR REQUESENS, 7 DE AGOSTO - DE 1574, DE AMBÉRES. - - -Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y con otro -responderé á los particulares de ella, que no tengo lugar de hacello en -ésta, más de decir que huelgo mucho con la cuenta que v. m. me da de lo -que allá pasa, y yo espero en Dios que los enemigos no saldrán con sus -designios, y que v. m. les ha de defender que no hagan ahí ningun daño. -Yo me hallo aquí buscando dineros para enviar á todas partes, y por -mucha diligencia que se ha hecho no se han hallado hasta ayer más de -900 libras, que se envian, de crédito, á pagar en Amsterdam, que será -letra cierta y segura, segun el pagador ha dicho, las cuales cobrará el -oficial del dicho pagador que allá está, y los gastará señaladamente -para socorrer con ellos á los capitanes y marineros, conforme á lo que -á v. m. le pareciere: y tambien va carta mia para los de esa villa, -en que les escribo pidiéndoles hagan fianza á los capitanes de las -vituallas que tomaren para los marineros, y no he hablado sobre ello -al burgomaestro que aquí reside, por haberse quedado en Brusélas y -no ser venido hasta agora. Y con lo uno y otro, procure v. m. que se -entretengan todo lo que se pudiere, que en pudiendo se enviará más -recaudo. Guarde, etc. - - - - - AL CORONEL VERDUGO, - - DEL COMENDADOR REQUESENS, - EN 14 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES. - - -Muy magnífico señor: Pocos dias há que envié 6.000 florines para ir -entreteniendo los gastos de esa armada, y deseo tanto que se sostenga, -que con ser las necesidades de acá extremas, envio agora otros 20.000 -para el mismo efecto; v. m. procure que se repartan de manera que duren -el más tiempo que pueda, y que en éste se hagan algunos efectos, que -si fuese verdad lo que me han escrito, que los marineros de Incusen y -Hoornen no han querido embarcarse en el armada de los enemigos, y la -nuestra de España acabase de llegar, de que há dos meses que no tengo -aviso, podria ser que v. m. hiciese con ésa muy gran servicio á Dios y -á S. M., y yo estoy cierto que v. m. no perderá ninguna ocasion, y que -estará con los ojos muy abiertos para si se ofreciere alguna novedad en -Incusen y en cualquiera desotras villas, que podria ser habellas cada -dia, y Dios las encamine á su servicio; y guarde, etc. - - - - - AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO, - - DEL COMENDADOR REQUESENS, - EN 3 DE SETIEMBRE DE 1574, DESDE..... - - -Muy magnífico señor: Bien habrá dos meses que no he recibido carta de -v. m., aunque me acuerdo haberle escrito algunas en este tiempo, que -es de tanta necesidad y carestía de dinero, que me falta para muchas -partes, y siendo todas tan forzosas, bien puede entender el cuidado que -me debe de dar; pero con todo esto se han proveido para los gastos de -esa armada de pocos dias acá, una vez 6.000 florines y despues 20.000, -que lo uno y lo otro sé que ha llegado, y aunque parezca pequeña suma, -es muy grande respecto de las necesidades, y así entiendo que con -ella y la buena diligencia y maña de v. m. se debe entretener bien -esa armada, y porque de la de España há mil dias que no tengo aviso y -pierdo ya la esperanza de su venida, siendo el tiempo tan adelante, -holgaré para en caso que no venga, que se sabrá con el primer correo, -que v. m. me avise, los navíos que forzosamente le parece que deben ahí -entretener, y cuáles, y con qué número de gente, y qué costa harán en -cada un mes, los cuales han de ser aquellos que bastaren á guardar ese -puerto y entrada, y los canales, y no para fuera, pues no viniendo la -armada de España, no podemos ser señores de la mar. - -Por avisos del Maestre de Campo Valdés, entiendo la necesidad en que -está Leyden y el esfuerzo que el Príncipe hace para socorrella; bien -entiendo que v. m. tiene tan buena correspondencia con el dicho Valdés, -que no será necesario encargarle que para lo que tocáre á esto y á lo -demas del servicio de S. M., le dé toda ayuda y asistencia, mas con -todo es bien que tenga entendido cuánto conviene apretar á Leyden y las -demas plazas, y que no sean socorridas, y así v. m. en cuanto á esto -ayudará, por su parte, con navíos y con gente, segun se ofreciere la -necesidad. - - - - -CARTA AL CORONEL VERDUGO. - - -Ilustre señor: La de v. m. recibí y fué leida públicamente en escuadron -á todos los soldados, y en lo que v. m. dice, le han informado que yo, -con los más soldados, hemos determinado de ampararnos de la armada que -está á cargo de v. m., ó acometer á Esperandam, de cualquiera de las -dos cosas estaba yo y estoy muy descuidado, y por el consiguiente, -creo que los demas lo están ansimismo, porque aunque esta alteracion -de presente esté en el término que está, no debe v. m. pensar ni otro -alguno que hay tan baxos pensamientos y tan poca gana de servir los -soldados á su Majestad que en lo que toca á su Real servicio discrepen -un punto, procure v. m. proveer con mucha diligencia la gente que ahí -está, mandando á los municioneros lo que el Sr. Maestre de campo ha -mandado en otra ántes de ésta y lo que de nuevo invia á mandar, de modo -que no les falte la comida y lo más necesario, y esto sin descuido, -cuando otra cosa no se pueda hacer, mande v. m. quitallo de las propias -bocas de los más principales y ricos de esa tierra, y áun de los pobres -que lo pudieren suplir, y cúmplase con los soldados, que no son de -parecer de quedarse cincuenta como v. m. dice, ántes quieren redoblar -mucho número de gente en ese paso si v. m. innova y excede de lo que en -ésta se le suplica, y ansí me pidieron se lo requiriese y protestase á -v. m. de parte de todos los de esta alteracion, é yo así se lo pido y -requiero á v. m. por evitar otros mayores daños, que de no proveello -se recrecerán en el deservicio de su Majestad; dicen que no les haga -v. m. entender que en ese Harlem falta para tan poco número de gente -el recaudo necesario habiendo cerveceros y panaderos y otras maneras -de tratos de que lícitamente á buena cuenta y razon v. m. puede tomar -lo que mandáre y quisiere, póngole á v. m. por delante el estado en -que las cosas están, y el poco achaque que es menester para darse con -la carga en tierra con tan excesivo desórden como de no proveerse esa -gente se recrecerá acá y allá, y para descargo de ellos y mio, y de -este consejo, guardo el traslado de ésta y de todo lo más que aquí -se negocia y despacha para enviallo á su Majestad con esto que los -soldados despachan, y las más copias se guardan para su tiempo para que -su Excelencia sepa cómo v. m. fué requerido y avisado ántes de todo -requerimiento de desórden, y con esto acabo. _Nuestro Señor_, etc. _De -este Consejo, 19 de Noviembre de 1574._ - - - - - CARTA DEL CORONEL VERDUGO - - ÁLOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORES - ELECTO Y SOLDADOS, EN LA HAYA. - - -Muy magníficos señores: La de v. m. recebí en respuesta de la mia, y -huélgome en extremo que esos señores no estén de opinion de venir á -acometer á pasar por este fuerte, y plega á Dios que así sea, porque -tan mal hecha cosa no habrán hecho jamas españoles, yo he oido y visto -que muchas veces se pide en semejantes negocios que les paguen, pero -dejar fuertes nunca lo he oido, ni visto, ni pienso que verdaderos -españoles hagan tal traicion. Vuestras mercedes se acuerden que otros -estando enojados han ganado fuertes á su Majestad y no perdídoseles, -siento yo estas cosas como español y deseoso que nuestra honra no se -acabe de perder; vuestras mercedes miren bien lo que hacen porque les -juro que hallen más dificultad en todos los pasos que si vuestras -mercedes fueran turcos, y junto con la traicion harán la mayor -bisoñería que jamas soldados hicieron, porque con grandísimo trabajo -saldrán con su intencion. Nuestro Señor dé á vuestras mercedes mejor -consejo, y guarde sus muy magníficas personas como desean. _De Harlem, -á 22 de Noviembre de 1574._—Besa á vuestras mercedes las manos su -servidor, FRANCISCO VERDUGO. - - - - -Á LOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES ELECTO Y SOLDADOS. - - -Muy magníficos señores: Esta mañana ántes que fuese el dia envié á -pedir licencia á vuestras mercedes para hablalles, y salió el señor -ayudante con alguna cantidad de arcabuceros y mosqueteros, diciendo -lo que ellos hiciesen sería hecho de parte de todos, yo le supliqué -que me hiciese merced que pudiese hablar al Sr. Electo y á los demas, -porque traia una carta de su Excelencia, y á boca, muchas cosas que -decir á vuestras mercedes de su parte tocantes al servicio de Dios -y de su Majestad y á honra de toda nuestra nacion, y asimismo les -traigo dineros, y en paño y seda lo que quisieren ó hobieren menester. -Vuestras mercedes estaban tan de prisa y deseosos de caminar, que -no me quisieron oir, sino inviarme y decirme que me fuese, como lo -hice; ya que esto es pasado, me ha parescido con intervencion del Sr. -Coronel Francisco Verdugo, que gobierna esta tierra, suplicamos á -vuestras mercedes cuan encarecidamente podemos sean servidos de esperar -ahí en el alojamiento que tienen por mañana mártes en todo el dia, -que en este tiempo habrá llegado aquí musiur de Hierge, el cual dará -órden á vuestras mercedes de lo que se ha de hacer sin que parezca -que vuestras mercedes van alterados y se eviten muchas desórdenes que -podria haber. _Nuestro Señor_, etc. _De Harlem, á 29 de Noviembre de -1574._—Despues de escrita ésta ha llegado correo de Amsterdam que -dice cómo era llegado allí musiur de Hierge, el cual escribe será aquí -luégo.—Servidores de vuestras mercedes, D. RODRIGO ZAPATA DE LEON, -FRANCISCO VERDUGO. - - - - - AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO, - - EL COMENDADOR REQUESENS, - EN 6 DE AGOSTO DE 1575, DESDE AMBÉRES. - - -Muy magnífico señor: Holgué de saber por la carta de v. m. de 26 del -pasado que fuesen salidos los alemanes de esa villa con quietud, y que -quedasen los burgeses de ella más contentos con la gente que entró de -guarnicion, y al capitan Mechenan, teniente del Conde de Ebres, á quien -he escripto la satisfaccion que tengo de lo bien que se ha portado con -su gente, y como v. m. me lo ha escripto, y en cuanto á proveer esa -villa de vituallas y municiones de guerra, se hará lo que se pudiere, -y asimismo en socorrer á la gente, que por allá queda, que yo lo deseo -harto, pero me hallo con grandísima falta para todo; Dios lo remedie, y -él guarde, etc. - -Deseo saber los efectos que hace la armada de Amsterdam, porque si -se tiene aquella costa sólo por complacer á los de la villa y por -entretener marineros para cuando sean más menester y que no se vayan -entre tanto á los enemigos, se podrian inviar acá algunos capitanes y -marineros, pues hay hartos navíos, y hacerse con ellos por esta parte -algunos efectos. Vuestra merced me avise de su parecer, y cuántos y de -qué calidad son los navíos que agora se entretienen allí, y cuáles son -los que no se pueden excusar. - - - - - VICTORIA HABIDA EN FRISA EN 1586. - - COPIA DE CAPÍTULO DE CARTA DEL PRÍNCIPE DE PARMA PARA SU MAJESTAD DE - BRUSÉLAS, Á 28 DE FEBRERO 1586. - - -Por cartas del Coronel Francisco Verdugo se me avisa que, con la -ocasion del hielo que hizo en fin de Enero, hizo juntar la gente que -pudo, y quedando él con parte al rededor de la villa de Gruninghen -para acudir donde fuese menester, amenazándole los rebeldes por más -partes, envió al teniente coronel Juan Baptista de Tássis con la otra -en Frisa, donde, estando ya para salirse por comenzar á deshelar, -entendiendo que los dichos rebeldes habian salido en campaña y que -mostraban deseo de pelear, fué hácia ellos conforme á la órden que -del Coronel tenía, y encontrados, pelearon muy valientemente, y -alcanzó aquel dia vuestra Majestad una buena victoria, pues de dos mil -hombres que habia de pelea de los enemigos de las compañías viejas, no -escaparon diez, habiendo quedado muertos y presos los demas, con muy -poca pérdida de los nuestros, aunque quedó muerto uno de los hijos del -Conde de Vandemberg que sigue á Verdugo, y lo hizo muy bien, como otro -hermano suyo mayor que quedó herido; ha sido faccion de importancia por -ser la gente que era, y haber sucedido en tiempo que pudiera hacer por -allá harto daño. A nuestro Señor se deben las gracias, que nos hace -más mercedes de las que merescemos, y cierto que al dicho Coronel, -como tambien al teniente Tássis se debe agradecer la voluntad con que -sirven, y estimar el valor que en todas ocasiones del servicio de -vuestra Majestad muestran. - - - - - RELACION - - DE LAS PARTES DONDE Y COMO ESTÁ REPARTIDA LA GENTE DEL EXÉRCITO DE SU - MAJESTAD, QUE SE SOCORRE EN HOLANDA. - - -_En Vlaerdirgen._ - -Las compañías de D. Gaspar de Gurrea, D. Rodrigo Zapata, D. Francisco -de Vargas, Martin de Orzaes, Juan de Texeda, Lorenzana, y una compañía -de alemanes del regimiento del Baron de Frans-Pergue. - -_En Maeslandt._ - -Las de Lope Álvarez de Inestrosa y D. Pedro de Benavides. - -_Maeslandtsluis._ - -Las de Francisco de Salazar, Artaxona, Rodas, D. Diego de Córdoba. - -_En Gravesand._ - -Las de Gaspar Palomino, Eraso y D. Francisco de Toledo. - -_En Naeldwic._ - -La del capitan Francisco de Aldana. - -_En Liera._ - -La del capitan Luis del Villar. - -_En Reewyck._ - -La mitad de la corneta de herreruelos y una compañía de alemanes del -regimiento de Frans-Pergue. - -_En Borbure._ - -La otra parte de los herreruelos, y otra compañía de alemanes de -Frans-Pergue. - -_En La Haya._ - -El coronel Frans-Pergue, con cinco compañías de su regimiento y las de -D. Fernando de Toledo, Maestre de Campo, D. Rodrigo de Toledo, Diego -Felices Cisneros y Rodrigo Perez Palomino. - -_En Leerdam._ - -Ochenta alemanes de Frans-Pergue. - -_En Balsenar._ - -Una compañía de alemanes de Ebrestayn. - -_En Monster._ - -Una compañía de alemanes de Frans-Pergue. - -_En Esquebelingue._ - -Otra compañía de alemanes de Frans-Pergue. - -_En Viennen._ - -Las de Pompeo Spesiano, Isla, D. Juan de Toledo y Vargas y una de -alemanes de Ebrestayn. - -_En Valquenburt._ - -Una compañía de alemanes de Ebrestayn. - -_En Voorschoten._ - -Las de Carrion, Carreras y Juan Diaz de Cárdenas. - -_En Soterbaust._ - -Las de Palma, Melgarejo y Borja. - -_En Leyderdorp._ - -El capitan Chaide, y dos compañías de alemanes del Conde de Bossú. - -_En Alphen._ - -Una compañía de valones del regimiento de Mos de Latre. - -_En Bodgrave._ - -El coronel Mos de Latre. - -_En Mubergrue._ - -Dos compañías de valones del regimiento de Mos de Latre. - -_En Zetfel._ - -Las de D. Alonso de Cárdenas y D. Gabriel Niño. - -_En Ramerique._ - -Una compañía de alemanes del Conde de Bossú. - -_En Pudcop._ - -La que era del capitan Zamudio. - -_En Hermelen._ - -La del capitan Armengol. - -_En Linscot._ - -Las de Escalante y el capitan Tribiers. - -_En Monfort._ - -El capitan Estoquel de alemanes del regimiento del Conde de Mega. - -_En Vasseynt._ - -Una compañía de alemanes del dicho regimiento. - -_En Hilguesberguen._ - -Las de D. Alonso de Sotomayor y D. Hernando de Toledo. - -_En Sevenhuysen._ - -Las de Trancosso y Baltasar Franco. - -_En Poelgeest._ - -Don Gabriel de Peralta. - -_En Bleyswyc._ - -Las de D. Manuel Caveza de Vaca, Pedro de Paz, y el maestro de campo -general Valdés. - -_En Verquel._ - -Don Luis Gaytan. - -_Sotermer._ - -Don Martin de Ayala. - -_En Eguemont._ - -Las compañías del maestro de campo D. Gonzalo de Bracamonte, D. Phelipe -de Veamonte, Juan Daza, Juan de Porras, Alonso de Ayala, Gaspar Gomez, -Diego Ortiz de Angulo, y Martin Flores, y la compañía de borgoñones del -Baron de Ehenraus; y la de arcabuceros á caballo de Mos de Moysi. - -_En Soetermeer._ - -La del capitan Juan de Castilla y dos de alemanes altos del regimiento -de Polviler. - -_En Beverwick._ - -Cinco compañías de alemanes del dicho regimiento. - -_En la villa de Campen (Over-Issel)._ - -Dos compañías del dicho regimiento. - -_En la de Deventer (Over-Issel)._ - -Otras tres compañías del dicho regimiento. - -_En los diques de Waterland y Amstradam._ - -Diez compañías de alemanes baxos del regimiento del Conde de Bossu, y -dos del de Mega, y siete de valones del regimiento de Francisco Verdugo. - -_En Utrecht._ - -La del capitan Linden del dicho regimiento de Bossu. - -_En Catruyque._ - -La del capitan Suater del dicho regimiento. - -_En Viana._ - -La del capitan Svartz del dicho regimiento, y la de españoles de Pedro -de Tordesillas. - -_En Amsfort._ - -Una compañía de alemanes altos del regimiento del Fúcar. - -_En Rin._ - -Otra compañía de dicho regimiento. - -_En Harlem._ - -Otras cinco compañías de alemanes altos del regimiento del Conde de -Ebrestayn, y ahora han salido de allí las compañías de caballos de -Juan Baptista y Camilo de Montes, que van la vuelta de la Haya. - -Las dos compañías de caballos de D. _Juan_ Pacheco y Aurelio Palermo, -están aloxadas en unos cenos entre Blardinque y Merlan, y la de -arcabuceros de García de Valdés está tambien en otros cenos entre -Meslan y Granesanda. - -Muchas de las cuales dichas compañías se mudan de un dia á otro, -conforme á las necesidades que ocurren. - - - - - LAS ÓRDENES QUE PARESCE QUE SE PODRIAN DAR PARA RESTAURAR LA - REPUTACION Y DISCIPLINA QUE SOLIA HABER EN LA INFANTERÍA ESPAÑOLA SON - LAS SIGUIENTES, SALVO OTRO MEJOR JUICIO. - - - Primeramente, que en la eleccion de los capitanes, alférez, sargentos, - cabos descuadra, se observe la ley y la órden que en tiempos pasados - se solia guardar y observar en esta nacion, y que como en cosa tan - importante y de donde generalmente proceden todas las faltas que - de algunos años á esta parte se han visto en ella, no se haga en - lo venidero eleccion de ninguna persona para capitan que no sea - exercitada y experimentada de muchos años de guerra, para que el - tal sepa cómo ha de gobernar y habilitar sus soldados, y no que los - soldados de su compañía vengan á ser sus maestros; porque de no - hacerse esto, y que los capitanes vayan de primer boleo á aprender en - el arte, se siguen muy muchos inconvinientes, y de la misma manera - de las muchas elecciones que hacen de sus alférez, sargentos y cabos - descuadra, no guardando, como no guardan, la órden que en esto por lo - pasado se solia y acostumbraba. - -Que es muy justo que los Capitanes generales de los ejércitos, que son -los que han de proveer las compañías de infantería española, observen -las costumbres antiguas, para que se haga como conviene al servicio de -su Majestad, que las provean informándose de los Maeses de Campo de -los méritos de cada uno, porque son los que han de pelear con ellos, -y los que mejor les pueden informar á los Capitanes generales de los -méritos y servicios de cada uno, pues los conocen y tienen cuenta con -ellos; en cuanto á los alféreces, sargentos y cabos descuadra, que es -tambien justo que se provean conforme á la costumbre antigua, y que por -lo ménos hayan servido seis ú ocho años sin haber dejado la milicia -y servicio en la misma infantería española, y que los capitanes en -la provision de alférez, sargentos y cabos descuadra, den cuenta á -los Maeses de Campo para que con su aprobacion los hagan, y para que -los Maeses de Campo lo sepan para dar cuenta dello á los Capitanes -generales, y haciéndose la eleccion desta manera vernán á ser bien y -méritamente proveidas las compañías en persona de los alférez, y las -banderas en los sargentos, y las ginetas en los cabos descuadra. - - 2. Que los tales capitanes, siendo los que conviene, sean favorescidos - y honrados de sus Generales, los cuales, juntamente con esto, les den - la autoridad que se requiere para el gobierno y disciplina de sus - soldados, y para poderles arrestar y refrenar segun les paresciese - convenir. - -Que es muy justo que los dichos capitanes sean honrados y favorescidos -de sus Generales, porque será ocasion para que sirvan con más -contentamiento, y para que sean más obedecidos de sus soldados y -estimados de los demas, y que en cuanto al gobierno y disciplina los -Maeses de Campo tengan el cuidado que conviene, y son obligados, pues -es éste su oficio, y son los que han de dar cuenta á sus Capitanes -generales de todo lo que sucede en sus tercios. - - 3. Que la eleccion de los Sargentos mayores, en cuya habilidad y - diligencia consiste por la mayor parte la buena órden y disciplina - de la infantería, sea de la misma manera, por pura experiencia y - merecimiento, y no por otros fines ni respeto, como se ha visto que en - algunas partes los eligen. - -Que esto conviene que sea así, buscando personas para estos oficios que -tengan méritos y experiencia y práctica. - - - 4. Que se dé órden expresa para que los capitanes y Sargentos mayores - en la parte que se hallaren hagan exercitar y habilitar los soldados - de ordinario con las armas que cada uno dellos hubiere de servir, para - que caminando ó estando en sus alojamientos se hagan diestros dellas - y las sepan bien manejar, para usarlas mejor cuando se vieren con sus - enemigos. - -Que esto es muy bien que así se haga y cumpla como en este reino se -exercita por ordinario la infantería española que al presente reside en -él, en las partes donde se halla alojada por órden del Capitan general. - - 5. Que en ninguna manera se permita se dé ventaja á quien no se - hubiese señalado y aventajado de otros en pelear, en asaltos de - tierra, ó en batalla ó escaramuza, ó en otra alguna suerte que en la - guerra suele acaescer. - -Que es justo quel soldado que se señaláre en batalla, asalto ó -escaramuza, ó en otro suceso ó facion de guerra, le mande el Capitan -general dar premio, aventajándole segun le parescerá conforme á lo -que habrá hecho, y que esto se entienda con ventaja extraordinaria, -porque los treinta escudos que tiene cada compañía de ventaja son muy -pocos para cumplir con tantos soldados como hay en cada compañía, con -los cuales es justo se tenga cuenta de ordinario, y que esto sea por -relacion de sus Maeses de Campo. - - 6. Y que á los caballeros que acudieren á servir á su Majestad en - la infantería, siendo efectualmente y tiniendo disposicion, edad y - habilidad competente, allende de sus pagas ordinarias, les mande su - Majestad hasta en cuantidad de seis escudos de entretenimiento en - cada mes, y dende abajo conforme á la calidad de cada uno; y que - esta ley sea general, con tal que hagan sus guardias y el oficio de - soldados, sin que ninguno dellos sea reservado de toda suerte de - trabajo y oficio que todo buen soldado debe hacer, porque en algunas - partes lo son y se sigue dello mucho deservicio á su Majestad, por el - descontento universal que procede entre la más gente de guerra. - -Que será bien hecho, porque será ocasion que se puedan entretener -muchos caballeros y hacerse pláticos en el exercicio militar, no -incluyéndose estas ventajas en los treinta escudos que cada compañía -tiene de ordinario, que son pocos, como se ha dicho arriba, y que los -Maeses de Campo tengan cuidado de hacer servir á los dichos caballeros -como á los demas. - - 7. Órden expresa para que los capitanes, sus alférez y otros - oficiales, tengan particular cuidado de visitar dos veces cada semana - los alojamientos y estancias de sus soldados, y de tomar informacion - de sus propios huéspedes y vecinos de la manera que viven, para ver si - se hacen desórdenes, y hacerles vivir en la órden que son obligados. - -En este particular, que los capitanes y Maestre de Campo tengan el -cuidado que conviene, guiando de la manera que más cumpla al servicio -de su Majestad. - - 8. Que en todas las partes que esta nacion se entretuviere, se mande - y ordene, que no haya en ella, ni cabe las personas de los Generales, - ninguna suerte de aventureros ni hombres desobligados de residencia - debaxo de bandera, con lo cual se vernán á evitar muchos vicios y - excesos, excepto cuando no fuese algun caballero conoscido, señalado y - facultoso que estuviese para asestir en alguna guerra ó jornada. - -En cuanto á esto, es bien que quede á arbitrio de los Generales, como -se hace, que segun las ocasiones y tiempos, cuantidad y calidad de las -personas, ansí pueda mandar lo que más convenga. - - 9. Que se haga premática sobre la cualidad de las armas y vestidos - que se hubieren de usar en la dicha infantería, pues se sabe que de - la demasía y exceso que hay particularmente en esto, suceden en ella - muy muchos daños é inconvinientes por quererse los unos aventajar de - los otros, en el hábito y trajes, más que en el servicio y obras, - aprovechándose, por ventura, de estas insignias y ornato más que de - los propios efetos. Allende que por esta misma causa ha crecido en - esta nacion el número de los bagajes y otra suerte de embarazos que en - otros tiempos no solia haber. - -En cuanto á esto, nunca entre la infantería española ha habido -premática para vestidos ni armas, porque sería quitarles el ánimo y -brío que es necesario que tenga la gente de guerra, cuanto más que hoy -en dia ninguna de éstas va supérflua en la infantería española, y en lo -que toca á los bagajes, ya hay premática del Capitan general de los -que se han de dar, que son diez bagajes para cada cien soldados. - - 10. Que su Majestad condoliéndose, como tan justo Príncipe, de la - honra y reputacion de esta nacion, manda sea pagada á sus tiempos - como las demas otras de quien se sirve, pues se ha visto muchas veces - por experiencia que de no hacerse con ellos esto, siendo el principal - niervo de sus exércitos, suceden motines y desórdenes de que ellos - vienen á perder el buen nombre que esta nacion tiene en todas partes, - y á ser en ellas aborrecidos. - -Que esto es muy justo, pero en este reino ya se hace, porque el Capitan -general tiene cuidado de que sea pagada la infantería española. - - 11. Y que de la misma manera se ordene y mande que donde quiera que - esta nacion residiese, ahora sea en sus alojamientos, ó fuera de - ellos, se tenga especial cuidado de hacerles tasar las vituallas que - se les hubiesen de proveer, para que se les venda á moderados precios, - y que en la tal tasacion y en las contribuciones que por órden se - les hubieren de dar, intervengan seis soldados de los más ancianos - y acreditados de la tal compañía, así para que los soldados tengan - mayor satisfaccion de lo que con ellos se hiciese, como para que sus - capitanes ni oficiales no les hagan fraude ni engaño, como muchas - veces acaesce, y se ha visto que lo suelen hacer, de que por la mayor - parte suceden desórdenes entre ellos. - -En cuanto á esto es muy justa cosa que las vituallas se pongan en -precio justo y moderado, atento el poco sueldo ordinario del soldado, y -la órden que en este reino se tiene en los presidios, es que el soldado -come las vituallas como los del pueblo, fuera de la gabela, la cual se -le baja, que es un tornés por rotul en el pan y carne y vino, porque -en lo demas, así para el soldado, como el del pueblo y la infantería -española que aloja en Nápoles, paga la gabela por entero en todas las -cosas, y en cuanto al intervenir los seis soldados en el precio de las -vituallas, esto sería de escándalo, pues los que gobiernan el pueblo -tienen cargo, cuando venden sus vituallas, de bajar aquella gabela, y -en esto bastará que intervengan, ó lo entiendan los oficiales mayores, -á quienes, siendo proveidos, como está dicho, se debe tener más crédito -que á los dichos soldados, y en cuanto á las contribuciones, cuando -se dan, tengan, como ya se suele hacer, cuenta los cabos descuadra -con tomar y repartir dichas contribuciones, y hacer las cédulas á -las universidades que las dieren, y para mayor beneficio de la dicha -infantería, sería bien que se usase en ella lo mismo que con la -caballería, de que en el lugar donde entra de presidio ó alojamiento, -no se le pudiese alzar el precio á las vituallas por cuatro meses, -contándose del dia que allí entra. - - 12. Que en todas las partes donde la dicha infantería residiere, se - ordene y mande por públicos pregones que no pretendan ignorancia, no - venga ningun soldado á la córte de su Majestad á pedir merced, ventaja - ni entretenimiento si no fuere con licencia expresa de su General, é - informacion de sus servicios hecha por su mandado, y con intervencion - de seis soldados, los más ancianos y de mayor crédito de la compañía - donde el tal soldado hubiese servido, con tal que á estos tales se - les tome primero juramento en forma, que tomarán fielmente la dicha - informacion, en la cual señaladamente se declare los servicios que el - tal soldado hubiese hecho y las partes donde se señaló, y que otra tal - informacion le sirva en caso que pretenda alguna ventaja de su general. - -En cuanto á esto, que muy bien, pero que la informacion no la hagan los -soldados, porque habria poca seguridad en ellas, sino que el Maese de -Campo la haga por órden del General, tomando el dicho de personas de -crédito, capitanes y alférez, y otras personas dignas de fe. - - 13. Que todos los entretenimientos que así se dieren por órden de - su Majestad vengan á vacar y á resumirse por muerte ó ausencia de - la persona en quien se hubiese proveido, que no se pueda proveer en - ninguna sin nueva órden y consulta de su Majestad. - -Que así conviene que sea, siendo las ventajas extraordinarias dadas por -servicios particulares, tanto más que así se hace y ha hecho siempre en -este reino, etc. - - -FIN DEL APÉNDICE. - - - - - NOTAS: - -[1] BIBLIOTECA DE AUTORES ESPAÑOLES, _Historiadores de Sucesos -particulares_, tomo II; _Las Guerras de los Estados-Bajos_, recopiladas -por D. Cárlos Coloma, pág. 4, nota. Madrid, M. Rivadeneyra, editor. - -[2] _Li Commentari di Francesco Verdugo delle cose successe in Frisia -nel tempo che egli fù Gobernatore e Capitan Generale in quella -provincia. Non mai prima messi in luce et tradotti della lingua -Spagnuola nell’taliana. Con la vita del medesimo Verdugo. Dedicati -da Girolamo Frachetta all’illustris. et Eccellentis. Sig. Don Giovan -Alfonso Pimentelo d’errera Conte di Benevento Vicerè, etc. Capitan -Generale del Regno di Napoli. In Napoli, nella Stamperia di Felice -Stigliola, à Porta Reale. M DCV._ En 8.º - -[3] Sobre el verdadero apellido del autor de _La Lena_ ó _El Celoso_, -que estos títulos tiene cada una de las ediciones publicadas de esta -comedia en Milan, 1602, y Barcelona, 1613, ha habido dudas, diciendo -unos se llamaba Alfonso Vaz ó Vazquez, y otros Velazquez ó Uz de -Velasco, y por último, Velazquez de Velasco, opinion que confirma la -obra que reimprimimos hoy. - -[4] ESTRADA, _De Bello Belgico_; COLOMA, obra citada, _Comentarios de -lo sucedido en las Guerras de los Países-Bajos_, por D. Bernardino -de Mendoza; BENTIVOGLIO, _Della Guerra di Fiandra_; J. F. LE PETIT, -_Grande chronique de Hollande_; VAN-METEREN, _Histoire des Pais-Bas_; -TEODORE JUSTE, _Histoire du Soulévement des Pais-Bas contre la -domination espagnole_; JOHN LOTHROP MOTLEY, _La Revolution des -Pais-Bas, au_ XVI _siècle_. - -[5] _Las Guerras de los Estados-Bajos_, recopiladas por D. Cárlos -Coloma, pág. 106 de la edicion ántes citada. - - - - - NOTA DEL TRANSCRIPTOR: - -—Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos. - -—Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere - notablemente de la utilizada en español moderno. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Comentario del coronel Francisco -Verdugo, de la guerra de Frisia, by Francisco Verdugo - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMENTARIO DEL CORONEL *** - -***** This file should be named 50526-0.txt or 50526-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/0/5/2/50526/ - -Produced by Giovanni Fini, Josep Cols Canals and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - - - -Title: Comentario del coronel Francisco Verdugo, de la guerra de Frisia - en xiv años que fue gobernador y capitan general de aquel - estado y ejercito por el rey don Felipe II, nuestro - sen{~COMBINING TILDE~}or - -Author: Francisco Verdugo - -Release Date: November 22, 2015 [EBook #50526] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMENTARIO DEL CORONEL *** - - - - -Produced by Giovanni Fini, Josep Cols Canals and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -</pre> - -<hr class="chap" /> -<div class="limit"> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_i" id="Page_i">[i]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<p class="pc4 large">COLECCION</p> - -<p class="pc1">DE</p> - -<p class="pc1 xlarge">LIBROS ESPAÑOLES</p> - -<p class="pc1 mid">RAROS Ó CURIOSOS.</p> - -<hr class="d1" /> - -<p class="pc mid">TOMO SEGUNDO.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_ii" id="Page_ii">[ii]</a></span></p> - -<p class="pc4 large">COMENTARIO</p> - -<p class="pc2">DEL CORONEL</p> - -<h1 class="p2"><span class="red">FRANCISCO VERDUGO,</span><br /> - -<span class="small">DE LA GUERRA DE FRISIA,</span></h1> - -<p class="pc4 lmid"><i>EN XIV AÑOS QUE FUÉ<br /> -<span class="reduct">Gobernador y Capitan general de aquel Estado<br /> -y Ejército por el Rey Don Felipe II, Nuestro Señor</span></i></p> - -<div class="figcenter"> - <img src="images/logo.jpg" width="200" height="358" - alt="" - title="" /> -</div> - -<p class="pc large"><span class="red">MADRID,</span></p> -<p class="pc lmid">IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,<br /> -calle del Duque de Osuna, núm. 3.</p> - -<hr class="d2" /> - -<p class="pc">1872.</p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_iii" id="Page_iii">[i]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4">ADVERTENCIA PRELIMINAR.</h2> - -<hr class="d1" /> - -<p>Hasta tal punto era desconocida de -casi todos nuestros bibliógrafos la obra -que publicamos hoy en nuestra coleccion, -que uno de los más distinguidos, -el colector de los <i>Historiadores -de Sucesos particulares</i><a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>, se -lamentaba de que quizá se hubiesen -perdido por completo las Relaciones -que manuscritas dejó el coronel Verdugo -sobre la guerra de Frisia, y sólo -hubiese llegado hasta nosotros la traduccion -que en italiano publicó Fracheta<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a>,<span class="pagenum"><a name="Page_iv" id="Page_iv">[ii]</a></span> -libro tambien muy raro, y -el solo conocido ademas de la obra -manuscrita que se conservaba en alguna -que otra biblioteca; por fortuna no -era así, y debemos al autor de <i>La Lena</i><a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>, -amigo y servidor de Verdugo, -el que la obra de éste, tal como él mismo -la escribió, se publicase en Nápoles, -salvando así del olvido un libro que -ciertamente no lo merece. Pero sea por -haberse publicado fuera de España, ó<span class="pagenum"><a name="Page_v" id="Page_v">[iii]</a></span> -por otras causas que ignoramos, el -hecho es que la obra se habia hecho -rarísima, hasta el punto de que todas -nuestras investigaciones desde que -tuvimos conocimiento de que existia, -sólo dieron por resultado el de encontrar -entre los libros que componen -la rica biblioteca del Marqués de -la Romana, hoy del Ministerio de -Fomento, dos ejemplares, uno de -ellos, no sólo completo y bien conservado, -sino que ademas reune el mérito -de estar encuadernado perfectamente -en Valencia por Vicente Beneito; -el otro, aunque completo, no -está en buen estado, y como, segun -se nos asegura, falta alguna hoja al -que posee el Sr. Fernandez San Roman, -de aquí el que perdidos ó inutilizados -los dos primeros, que nos -han servido para esta reimpresion, -hubiera sido imposible reproducir íntegro -el libro que hoy publicamos, -á no haber tenido la fortuna de que -hubiese aparecido otro ejemplar, cuya -existencia ignoramos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_vi" id="Page_vi">[iv]</a></span></p> - -<p>Hubieramos deseado tener á la vista -las Relaciones manuscritas que con -su generosidad acostumbrada nos fueron -ofrecidas por su dueño, el Sr. Don -Pascual de Gayángos, pero que estando -en poder de otra persona, no -hemos podido ver; sentimos este contratiempo, -que, si bien en nada afecta -á la edicion, en la que necesariamente -teniamos que seguir el texto impreso -publicado por Velazquez de Velasco, -nos priva de dar una noticia de ellas -y de saber si son copia del <i>Comentario -de Verdugo</i> ú otra obra distinta; en -cambio van como apéndice algunos -documentos que creemos verán con -gusto nuestros lectores; son éstos: dos -cartas escritas por Verdugo á los soldados -españoles amotinados, del tercio -del Maestre de Campo Francisco -Valdés, otras várias dirigidas á él por -D. Luis de Requesens y Zúñiga, Comendador -mayor de Castilla, Gobernador -y Capitan general de aquellos -Estados, y una noticia de los pueblos -de Holanda en que estaban alojadas<span class="pagenum"><a name="Page_vii" id="Page_vii">[v]</a></span> -nuestras tropas en aquel tiempo: entre -estos documentos se encontraba -uno que, áun cuando no tenga relacion -directa con Verdugo ni con lo -sucedido en los Países Bajos, nos ha -parecido conveniente publicar; está -escrito, al parecer, en Nápoles, y -trátase en él de la mejora de la disciplina -de la infantería española, y como -de esto se quejase ya Verdugo -en su <i>Comentario</i>, no creemos sea inutil -darlo á luz. Todos estos documentos, -así como otros muchos de -gran valor é importancia histórica, -pertenecen á un amigo nuestro, que -todos los ha puesto á nuestra disposicion, -pero cuya excesiva modestia -nos impide revelar su nombre. Tambien -acompañan á este volúmen la reproduccion -por medio de la foto-litografia -de la portada del libro de Verdugo, -así como de su escudo y emblema, -y copia de parte de la carta -inserta en la pág. 272.</p> - -<p>Del coronel Francisco Verdugo -hay extensas noticias en todos nuestros<span class="pagenum"><a name="Page_viii" id="Page_viii">[vi]</a></span> -escritores y tambien en la mayor -parte de los extranjeros que se han -ocupado de las guerras de Flándes<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a>; -trabajo digno sería de alguno -de nuestros literatos la biografía -de uno de nuestros más ilustres capitanes, -que luchando con dos de los -mejores generales de su tiempo, Guillermo -el Taciturno y Mauricio de -Nassau, contra una poblacion, en su -mayoría protestante, sin dinero, sin -tropas suficientes y sin recursos, -mantuvo la dominacion española en -las apartadas regiones de la Frisia; -nosotros, sin tiempo y sin competencia -para ello, nos limitarémos á copiar -á continuacion lo que de él escribe -uno de sus compañeros de armas<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>,<span class="pagenum"><a name="Page_ix" id="Page_ix">[vii]</a></span> -que con esto y lo que se -contiene en la obra que publicamos, -hay lo bastante para tener una breve -noticia de su vida;—dice así:</p> - -<p>Fué el coronel Verdugo, natural -de la villa de Talavera de la Reina, -hijo de padres nobles, aunque tan pobre, -que en llegando á diez y nueve -años, con las primeras caxas que se -tocaron en su patria, que fueron las -del capitan D. Bernardino de Ayala, -natural de la dicha villa, asento -su plaza, y siguiendo su bandera, -se halló en la presa de San Quintin, -donde empezó á mostrar sus aceros -de suerte que mereció ocho escudos -de ventaja, en tiempo que se daban -bien limitados. Con estos buenos -principios fué caminando adelante, -hasta que madama de Parma, cuando -comenzaron las revueltas de los Estados, -le mandó levantar una compañía<span class="pagenum"><a name="Page_x" id="Page_x">[viii]</a></span> -de valones en el regimiento del -coronel Mondragon, con lo cual fué -descubriendo su valor tan aprisa, que -muy presto obligó á encomendarle -todo lo más importante que se ofreció -en aquellas ocasiones. Llegado el -Duque de Alba, le halló ya en tanta -opinion, que le nombró por Sargento -mayor de todo el exército, cargo que -hasta allí no se habia visto en otro; -y tras otros sucesos le mandó que se -encargarse del gobierno de la villa de -Harlem, habiéndole nombrado ántes -por coronel de infantería valona; -y cuando la pérdida del Conde de -Bosu, le encomendó la armada con -título de Almirante. En las ocasiones -que se ofrecieron despues de llegado -el Comendador mayor, se señaló -con tantas ventajas, que le obligó -á que escribiese al Rey la carta que -hoy tienen sus herederos; en la cual -dice que es de los más aventajados -capitanes que ha tenido la nacion española. -Y despues de la muerte del -dicho Comendador mayor, se halló<span class="pagenum"><a name="Page_xi" id="Page_xi">[ix]</a></span> -con su regimiento cuando los amotinados -de Alost ganaron á Ambéres, -y tomó por prisionero al Conde de -Agamont y á un caballero frances -que á él solo se quiso rendir. Desde -allí le mandaron ir al castillo de Breda, -en los tiempos más calamitosos -que hubo en aquellas provincias hasta -la llegada del Sr. D. Juan, que al -momento le envió á llamar, y le mandó -ir á la villa de Tiumbila para que -con su regimiento asegurase aquellas -fronteras, hasta que poco ántes de la -rota de Jubelurs le sacó, sirviéndose -dél en aquella jornada para que hiciese -oficio de Maestro de Campo general, -y aunque tenía la mayor parte -de su regimiento en Tiumbila, con -la otra le mandó que se encargase -del castillo de Namur: y habiendo -nombrado el Rey por sucesor de su -Alteza al Príncipe de Parma, le escribió -una carta en que se echa bien -de ver el gran concepto que hacia de -su persona. Asentadas las paces con -condicion que saliesen los extranjeros,<span class="pagenum"><a name="Page_xii" id="Page_xii">[x]</a></span> -y que los que no fuesen naturales -de los Estados no pudiesen tener -cargo ni gobierno en ellos, dió su regimiento -al Conde Octavio de Mansfelt, -su cuñado, y queriéndole ceder -tambien el gobierno de Tiumbila, su -Majestad ni el de Parma ni los mismos -Estados no lo consintieron, con -que de allí á poco fué necesario mandarle -levantar nuevo regimiento y -golpe de caballería para pasar á Frisa -en socorro de la ciudad de Gruninghen, -adonde quedó por Gobernador -por muerte del Conde de Renemberg, -y alcanzó las señaladas victorias -que no han podido ofuscar los -émulos de nuestra nacion. Heme querido -alargar más de lo que acostumbro -en escribir la vida de este capitan -excelente, lastimado del descuido -que tantos autores modernos han tenido -en publicar sus cosas, ocupando -mucho tiempo y papel en relatar las -de otros, algunos de ellos de todo -punto inferiores en valor y fortuna. -Tuvo este insigne caballero elocuecia -natural grandísima, y todas las -partes que para ser gran soldado y -gran gobernador convenian: y solia -decir de ordinario que habia procurado -siempre ser Francisco para los -buenos, y Verdugo para los malos.</p> - -<table id="t01" summary="t01"> - - <tr> - <td class="tdl"><span class="smcap">F. del V.</span></td> - <td class="tdr">J. S. R.</td> - </tr> - -</table> - -<hr class="d1" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_xiii" id="Page_xiii">[xi]</a><br /><a name="Page_xiv" id="Page_xiv">[xii]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<p class="pc4 elarge">COMMENTARIO</p> -<p class="pc large">DEL CORONEL</p> -<p class="pc mid">FRANCISCO</p> -<p class="pc lmid">VERDVGO,</p> - -<p class="pc lmid">De la guerra de Frisa: en xiiij. Años que fuè<br /> -Gobernador, y Capitan general, de<br /> -aquel Estado, y Exercito, por el<br /> -Rey D. Phelippe II. N. S.</p> - -<p class="pc2 mid"><i>Sacado à luz por</i></p> -<p class="pc large"><i>D. Alfonso Velazquez de Velasco</i></p> - -<p class="pc1 lmid">Dedicada A</p> -<p class="pc elarge">D. FRANCISCO IVAN</p> -<p class="pc large">DE TORRES,</p> - -<p class="ind1 p1">Comendador de Museros, de la Orden<br /> -de San Tiago; Alcayde perpetuo de la<br /> -Casa Real de Valencia; del Consejo<br /> -Colateral de su Magestad en Nap. &c.</p> - -<div class="figcenter"> - <img src="images/dec.jpg" width="150" height="41" - alt="" - title="" /> -</div> - -<p class="pc large">EN NAPOLES,</p> -<p class="pc">Por Iuan Domingo Roncallolo 1610.</p> - -<hr class="full" /> - -<p class="pc"><i>Con Licencia de los Superiores.</i><span class="pagenum"><a name="Page_xv" id="Page_xv">[xiii]</a></span></p> - -<div class="figcenter"> - <img src="images/title.jpg" width="400" height="562" - alt="" - title="" /> -</div> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_xvi" id="Page_xvi">[i]</a></span></p> - -<h2 class="p4">Á D. FRANCISCO IVAN DE TORRES &c.</h2> - -<hr class="d3" /> - -<p>Confieso haberme pesado de ver este <i>Comentario</i> -traducido é impreso en lengua italiana, ántes -que en la natural que le escribió su autor, el cual, -como á su familiar servidor, me le dió de su mano -en Brusélas; y así, estimándole por de no ménos -sustancia, en su tanto, que cualquiera de los de Julio -César, le he traido como un breviario despues -acá siempre conmigo. Y aunque creo que habiendo -hecho el efecto que deseaba (como con universal -satisfacion le hizo), mandaria hacer de él lo que -Virgilio de su <i>Eneida</i>, por no dexarle subjeto á los -invidiosos de su gloriosa fama, que tan injustamente -en vida la calumniaron. No por esto, ni porque -diga Platon ser justa cosa privar á los tales de la -vida que gozar esperan, he querido dexar de sacarle -de la tiniebla en que le he tenido, y así le comunico -ahora á mi patria y nacion en su idioma, sin -alterar cosa ninguna de él, ni añadir las postilas ó -glosas que suelen notarse en semejantes obras, por -saber de cierto que la intencion del Coronel no fué -señalarse en la pluma (aunque podia) como en las -armas, ántes decir sucintamente los sucesos de<span class="pagenum"><a name="Page_xvii" id="Page_xvii">[ii]</a></span> -Frisa, sin más afectacion de la que trae la pura -verdad consigo; manifestando su integridad y proceder -para confusion de sus émulos. Y si bien el discurso -caminára seguro con sólo llevar su nombre -escrito en la frente, porque dice el poeta que el libro -para vivir ha menester un ángel bueno que le -guarde, habiéndole de dar protector, me ha parecido -tocar de derecho á V. S., que será custodia más -segura y perpétua que la de inestimable valor que -el Magno Alexandro destinó para las obras del divino -Homero; porque su persona conserva y va dilatando -la felice memoria de su heroico suegro, el -cual, así por ilustre nacimiento, como por egregias -obras, mereció ser yerno de el fielísimo Pedro Ernesto, -conde de Mansfelt, de la órden del Toison de -Oro, Gobernador y Capitan general que fué de los -estados de Flándes, cuya ilustrísima casa compite en -antigüedad con la serenísima de Austria. Y si Apion -Gramático osaba decir que daba inmortalidad á -aquellos á quien dirigia sus obras, con más razon -podria yo prometer que ésta hará el mesmo efecto -en la clara prosapia de V. S., á quien la dedico y -consagro en reconocimiento de la obligacion que -tengo á sus cosas. Las cuales prospere Dios, y guarde -á V. S. como yo deseo. En Nápoles, á 1.º de Mayo -de MDCX años.</p> - -<p class="pr2"><span class="smcap">D. Alfonso Velazquez de Velasco.<span class="pagenum"><a name="Page_xviii" id="Page_xviii">[iii]</a></span></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<h2 class="p4">D. A. AL LECTOR.</h2> - -<hr class="d3" /> - -<p>Siempre acompaña á la virtud la -invidia: y así, prudente lector, dixo -bien aquel sabio, que la miseria sola -podia estar en el mundo segura y sin -temor de invidia, considerando los -innumerables inconvenientes que por -ella suceden, y los daños en que han -incurrido tantos ilustres varones. Que -siempre los que son dotados de singulares -virtudes están más sujetos á -la emulacion y calumnias, por las -cuales, el que ha vivido haciendo su -deber, viene muchas veces á padecer -en su reputacion, ántes á ser mal visto -que bien galardonado; y al contrario, -recibir las mercedes y gracias -los que no las han merecido sino por -ser finos cortesanos, ántes ecos y<span class="pagenum"><a name="Page_xix" id="Page_xix">[iv]</a></span> -camaleones, que toman los colores y -humores de los príncipes á quien -siguen para hacer mejor lo que desean. -Por esto dixo Séneca que lo -que falta á aquellos, á quien parece -que lo tienen todo, es la verdad. Y -así me atrevo á decir que esta perniciosa -especie de hombres es la que -los engaña con la vana adulacion, -por no tener cerca de sus personas -otras que fiel y libremente los digan -las verdades; ántes quien los hace -caer en notables faltas con sus malicias -é invenciones, dilatándolas con -la agua maldita de córte, hasta esta -bestia popular que fácilmente se mueve -y cree á ciegas lo que refiere una -pestilencial boca contra cualquiera -persona por aprobada que sea, habiéndolo -impíamente reforzado con -estas ó semejantes palabras: puede ser -lo contrario, pero al fin no hay fuego -sin humo. ¡Oh infernal, oh fuerte -persuasion! ¿Es posible que baste una -venenosa lengua á lacerar la reputacion -de un personaje puro y justo?<span class="pagenum"><a name="Page_xx" id="Page_xx">[v]</a></span> -¿Puede ser mayor liviandad que -creer sin bastante causa lo que falsamente -se le imputa? debiendo, por -razon divina y humana, cuando en -ausencia se oyó calumniar á alguno, -creer ántes lo contrario, mayormente -si es persona que ha probado bien su -valor. Siendo cosa cierta que como -la sciencia no tiene mayor enemigo -que el ignorante, el rico que el pobre, -la virtud que el vicioso, así el -hombre valeroso tiene siempre contra -sí el roedor gusano de la invidia, -que no atiende ni entiende, sino en -macular á los que por sus virtudes -son dignos de la célebre fama que han -alcanzado. Mas á mi parecer, no debemos -culpar á estos abominables -Proteos, tanto como á los que (con -su notable daño) los entretienen sin -duda por persuadirles haber en sus -personas más cualidades de las que -con verdad alcanzan, con que los -desvanecen y hacen que se estimen -por dignos de la gloria que los pulpos -que se les pegan les atribuyen; deseo<span class="pagenum"><a name="Page_xxi" id="Page_xxi">[vi]</a></span> -saber de los tales señores si hubiesen -de decir lo que de sí piensan, -responderian lo que Theodoro á Stilpon -cuando le preguntó si creia ser -el que algunos le daban á entender, y -habiendo respondido por señas que sí, -tú eres luégo un Dios, dixo Stilpon; -y consintiendo como ántes, Stilpon -se puso á reir, diciendo: ¡oh! cómo -eres gran loco, pues por la mesma -razon confesarias ser una corneja. -Mas cuán al contrario proceden los -doblados aduladores, que para representar -mejor su tragicomedia encantan -á quien dan lo negro por blanco, -poniendo mil lazos, para no dexar cosa -que no abarquen. ¡Oh, si los príncipes -los alexasen de sus córtes, imitando -al emperador Alexandro Severo, -el cual, habiendo entendido que -Turino, su gran privado, le engañaba, -le hizo quemar vivo en una pública -plaza! Sin duda que no se hubiera acudido -tan lentamente por falsos reportes -á las necesidades de Frisa, -dexando á punto quemar la propia<span class="pagenum"><a name="Page_xxii" id="Page_xxii">[vii]</a></span> -casa por apagar el fuego de la ajena: -interrumpiendo con débil correspondencia -las buenas ocasiones que se -ofrecian. Y con ser esto así, la malicia -de algunos llegó á tanto extremo -que pretendieron cargar la pérdida -de aquel Estado á quien con -tanto trabajo le entretuvo catorce -años, opuesto siempre á las grandes -fuerzas del enemigo, como parece -en este puntual discurso, que para -su justificacion escribió el coronel -Francisco Verdugo. Dexando los no -ménos notorios y señalados servicios -que ántes habia hecho, comenzando -del tiempo que Madama de Parma la -primera vez gobernaba los Estados -de Flándres, cuando á 4 de Julio del -año de 1566, en Anvers, los herejes -dieron principio al rompimiento de las -imágenes, sembrando con prédicas -sus enormes errores, que hallándose -entretenido en la córte de S. A., la suplicó -le diese licencia para emplear su -persona en tal ocasion, levantándose -gente para extirpar la sediciosa, y concediéndosela<span class="pagenum"><a name="Page_xxiii" id="Page_xxiii">[viii]</a></span> -por no haber entónces -milicia española, salió capitan en un -regimiento de valones del coronel -Cristóbal de Mondragon, ántes de -la llegada á los Estados, del memorable -Duque de Alba, el cual entró -en Brusélas á 22 de Agosto de 1567, -continuando con eminentes cargos -con todos los demas que en aquel -gobierno sucedieron, hasta que el -Conde de Fuentes, que gobernaba -los Estados por muerte del Archiduque -Ernesto, le invió á llamar á -Luxemburg, donde tenía su casa, -para decirle que S. M. mandaba que -le fuese á servir en el exército que -tenía en Francia, por haber de acudir -el Condestable de Castilla, general -de él, á su gobierno de Milan. -Y no hubo llegado á la Córte, cuando -se entendió que el Duque de -Bullon habia entrado impensadamente -en el Estado de Luxemburg con -gran número de caballería é infantería, -y tomado tres villas importantes -de aquel país. Y habiéndose de acudir<span class="pagenum"><a name="Page_xxiv" id="Page_xxiv">[ix]</a></span> -á atajar su desiño, el Conde ordenó -al Coronel que con la poca gente -que pudo darle fuese á remediar la -invasion y el daño que se temia, y -él lo hizo con tanto valor y presteza, -que recobrando en breve tiempo las -plazas, hizo retirar al frances con -gran pérdida de su gente, y en venganza -del daño que habia hecho, se -le entró por la frontera de Francia, -arruinando cuantos casales y castillos -habia hasta las puertas de Sedan. Y -con esta victoria, habiendo encaminado -la gente á Xatelet, que el Conde -en persona tenía sitiado, se retiró -á su casa á prevenirse para el viaje -que habia de hacer. Donde le sobrevino -la enfermedad con que dió -fin á los trabajos de la vida, año -de 1597, y de su edad 61, sin haber -hecho en toda ella más diligencia, -para alcanzar premio de sus servicios, -que obligar á S. M., perseverando -31 años continuos sin haber -hecho ausencia, á hacerle las mercedes -que nunca llegaron por causa<span class="pagenum"><a name="Page_xxv" id="Page_xxv">[x]</a></span> -de quien corta todas las humanas pretensiones -y grandezas. Pero no podrá -impedir la memoria de las preclaras -obras que verás, prudente lector, en -tan varios accidentes guiados por él -con singular prudencia, consejo, resolucion, -trabajo, sufrimiento y paciencia -admirable. Dios te guarde.</p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_xxvi" id="Page_xxvi">[xi]</a></span></p> - -<p class="pc4 mid">Á LA EMBLEMA</p> -<p class="pc large">DEL CORONEL F. V.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pp10i">Como fuerte leon fué vigilante<br /> -Contra el pueblo rebelde y su tirano;<br /> -Ser la causa de Dios llevó delante,<br /> -Siempre prontas las armas en la mano;<br /> -Con el hereje, en el error constante,<br /> -Terrible; y para el fiel humilde, humano;<br /> -Y en el grave accidente que ocurria,<br /> -Con prudencia y consejo resolvia.</p> -<p class="pr10 reduct">D. A.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_xxvii" id="Page_xxvii">[xii]</a></span></p> - -<p class="pc large">D. A.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pp10i">Aquí, divino Febo, emplea tu lira,<br /> -Pues la que con razon agradó tanto<br /> -Al primer Maño por su excelso canto,<br /> -Temiera empresa tal que al mundo admira.</p> -<p class="pp10i">Oh, ya padre dulcísimo me inspira<br /> -El aliento y furor que baste á cuanto<br /> -Piden los hechos, que terror y llanto<br /> -Dieron al Frisio hereje que áun suspira.</p> -<p class="pp10i">Dirásme que la fama es quien pregona<br /> -(A pesar de la invidia detestable)<br /> -El nombre de Verdugo en todo el suelo.</p> -<p class="pp10i">Que por su gran valor al memorable<br /> -Defensor de la Iglesia, dió ya el cielo<br /> -¡Oh máximo varon! doble corona.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_1" id="Page_1">[1]</a></span></p> - -<h2 class="p4">EL CORONEL<br /> -<span class="mid">FRANCISCO VERDUGO.</span></h2> - -<hr class="d3" /> - -<p>Siendo advertido de la córte de estos -Estados de los malos oficios que en ella -algunos me hacen contra razon, procurando -por sus pasiones, ó particulares intereses, -oscurecer mis servicios, me ha parecido -convenirme cortarles el hilo de sus tramas -y desiños por este medio, no pudiendo -por ahora hacerlo en persona. Y así, forzado, -divulgaré mi proceder en los catorce -años que he tenido esta provincia y ejército -á mi cargo, narrando llanamente todos los -accidentes de este tiempo, con tan manifiesta -y pura verdad, que ninguno, sin -apartarse della, podrá decir en contrario -cosa que baste á disminuir un solo punto<span class="pagenum"><a name="Page_2" id="Page_2">[2]</a></span> -de el nombre y reputacion que Dios ha -sido servido darme, que sabe la intencion -con que siempre he vivido, en servicio de -mi Rey. Y para darme á entender mejor, -diré ántes el camino por donde vine á este -puesto, y continuaré hasta dar fin á mi -intento, el cual es de satisfacer á quien soy -obligado, y confundir á mis de secreto -émulos; que con el favor del cielo y este -desengaño, espero hacer el efecto que deseo.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Habiendo el serenísimo Duque de Parma -ganado la villa de Maestricht, con -tanto trabajo y efusion de sangre, y reducido -al servicio del Rey nuestro señor las -provincias de Artois y Haynault, por conocer -ellas que la intencion del Príncipe de -Orange era de hacerse señor absoluto de -todas las del País Bajo, olvidado del bien -público, en el concierto que se hizo con -ellas, fué capitulado que todos los extranjeros, -que en estos estados servian á su -Majestad, saliesen de ellos, dejando los cargos -que tenian en los naturales, y en cumplimiento -de esto, comenzaron á caminar -los tres tercios de españoles y la caballería<span class="pagenum"><a name="Page_3" id="Page_3">[3]</a></span> -de la mesma nacion, tomando la via de Luxemburg, -haciendo yo el oficio de Maestro -de Campo general, y llegando á Arlon con -la gente, su Alteza la entregó á Octavio -de Gonzaga, general de la caballería, y despidiéndose -de ella, se volvió á Namur, y de -allí á Mons de Haynault, por más asegurar -las provincias nuevamente reconciliadas. -Partiendo de Arlon á 1.º de Abril -del año de 1580 (habiendo ya tomado -la gente el camino de Italia), me fuí á -Luxemburg, no pudiendo ir con ella, por -tener á cargo la villa de Tionvilla, y deseando -dejar aquella plaza, lo procuraba -con grande instancia, suplicándolo á su -Alteza, y lo mesmo pedia á los nobles y al -Consejo de aquel país. De su Alteza nunca -pude tener resolucion, y la de los de Luxemburg -fué que ellos no me la habian -encargado, ni me la podian quitar, porque -no entendian estar obligados á cumplir lo -que las otras provincias habian prometido, -ni habian menester reconciliarse los que no -se habian rebelado, y que la suya era separada -de las demas; y así me estuve quedo, -esperando licencia. Llegada en aquella villa -madama de Parma (á quien su Majestad -inviaba para gobernar lo político en estos<span class="pagenum"><a name="Page_4" id="Page_4">[4]</a></span> -estados, y que el Príncipe su hijo manejase -la guerra), significando á su Alteza el -deseo que tenía de salir de allí, me mandó -que en ninguna manera lo hiciese, sin órden -del Rey ó suya, porque deseaba emplearme -en cosas mayores del servicio de -su Majestad.</p> - -<p>En tiempo de la buena memoria del señor -D. Juan de Austria, la villa de Gruninghen -se concertó con el Príncipe de -Orange y Estados generales, publicando y -declarando, á són de campana, á su Alteza -por enemigo, nombrando por gobernador -de Frisa al Conde de Bosu. Y el Príncipe -de Orange, temiendo á este caballero -por su valor, y haberle traido engañado mucho -tiempo con promesa de casamiento con -su hija, sin otras que le habia hecho, no -cumpliéndole ninguna, procuró que este -gobierno se diese al Conde de Rinamburg, -como cosa suya y puesta de su mano. Entre -la villa de Gruninghen y el país ha -habido siempre, y hay, gran disputa sobre -los previlegios y pretensiones, y conociendo -los de la villa que los del país sus contrarios -eran favorecidos de los Estados, del Príncipe -de Orange y del Conde de Rinamburg, -se resolvieron de hacer mudanza y reconciliarse<span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">[5]</a></span> -con su Majestad, y significando su voluntad, -su Alteza los admitió graciosamente, -procurando asimesmo reducir al Conde -al mesmo servicio. Y para este efecto, -invió á madama de Monseao, su hermana, -y á su marido, para que lo tratasen. Él al -principio hizo dificultad de reducirse, pero -á la fin se concluyó y reconcilió con la villa -de Gruninghen, que poco ántes la hacia -guerra por entender que ella hacia lo -mesmo, teniéndola medio sitiada. Y entrado -dentro, concertaron todos los buenos con -él que á cierta hora se hallasen con las armas -en las manos, como lo hicieron, apoderándose -de los malos. Los cuales, sospechando -esto, habian inviado á pedir á sus -amigos socorro, el cual venía ya tan cerca -de la villa, que si el Conde tardára pocas -horas más, hicieran con él lo que él hizo -con ellos. Y fué que habiendo salido á la hora -concertada, con muerte de uno ó dos, echó -del lugar y prendió la mayor parte dellos. -Y visto por los Estados y el Príncipe de -Orange lo que el Conde de Rinamburg y -la villa habian hecho, se resolvieron de sitiarla, -y así lo hicieron, con muchos fuertes -al rededor. Pedian con grande instancia el -Conde y los de la villa socorro á su Alteza,<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">[6]</a></span> -y deseándosele dar, quiso inviar con él á -Mons de Billí, con su regimiento de alemanes, -que poco ántes habia levantado; y él -se excusó de ir en persona no sé con qué -causa, pero fué su regimiento con algunas -compañías de hombres de armas y caballos -ligeros, y por cabeza del socorro, el coronel -Martin Schencks, que poco ántes habia venido -al servicio de su Majestad. Caminó este socorro -hasta cerca de Covorden, que el enemigo -habia ya ganado, y por esta causa tomaron -el camino de Hardemberg. Los enemigos -que estaban en el sitio de Gruninghen, -entendiendo que este socorro venía, -dexando los fuertes proveidos, le salieron -al camino y le toparon junto al dicho lugar; -y el Conde de Holac, que gobernaba -esta gente, por tener más que la nuestra, -quiso pelear y fué vencido; y sabiendo esto -los del sitio, le desampararon. Socorrida -esta tierra, los de ella queriendo mandar -absolutamente, como siempre han pretendido, -usaban muchas indignidades contra -este caballero, que aunque habia mostrado -valor y hecho algunas buenas cosas ántes -que yo llegase, no por eso le respetaban -ni tenian en más. Fastidiado del proceder -de éstos, pretendió ir á besar las manos á<span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span> -su Alteza, pidiéndole con grande instancia -que inviase alguna persona, acompañada de -arcabucería valona, para mezclarla con las -picas alemanas, por tener tres regimientos -de ellos y ser mal obedecido y respetado -de el de Mons de Billí por la pretension -que su coronel tenía al Gobierno, y de el -de Gheldres, por ser desobediente. Su Alteza -trata con Mons de Billí que hiciese -este viaje, y él se excusó como ántes, y el -Conde procuraba con mucho calor y solicitud -su licencia. Su Alteza, con parecer de -los estados de Haynault y Artois, del Conde -de Lalaing y Marqués de Renty, primos -suyos, me invió á llamar á Luxemburg, -donde estaba. Y aunque me pareció que yo -no habia de volver á entrar en el país sin -órden del Rey, pues con ella habia salido, -todavía, considerando que tenía órden de su -Majestad de obedecer en todo lo que de -su servicio me mandase su Alteza, me partí -para Valencianas, adonde á la sazon estaba, -y llegado, declarándome la causa de -mi venida, le dixe que á mi partida de -Luxemburg habia propuesto de no rehusar -ninguna cosa de las que fuesen del servicio -de S. M., que no habia estado jamas -en Frisa, ni sabía cómo las cosas de ella<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span> -estaban, que su Alteza se sirviese de proveerme -como via ser necesario, que yo no -atenderia sino á obedecerle, confiado de -que siendo yo tan su servidor, criado y hechura -de madama su madre, no me inviaria -sino como debia. Tambien los Estados -y el Conde de Lalaing y su hermano el -Marqués me hablaron, pidiéndome que lo -hiciese. El recaudo que su Alteza me dió -para hacerlo fué que levantase de nuevo -dos mil arcabuceros valones, porque mi -regimiento, que el Conde Octavio de Mansfelt -tenía entónces, no se me podia volver, -como se me habia prometido, por no gustar -de ello el Conde su padre. Proveyéronme -de cuarenta mil escudos para la gente -que allí estaba, los cuales se inviaron con -un pagador y un comisario, á Carpen, donde -yo habia de acudir con la gente para pasar -la muestra y encaminarme á priesa. Y -por tener para levantarla más estorbo que -asistencia, se tardó más tiempo del que yo -quisiera y era necesario. Ido á Carpen á -esperar el regimiento, por entender que los -comisarios me estaban allí aguardando, tardaron -los capitanes en levantarla. En el -tiempo que estuve allí esperando mi regimiento, -sucedió la enfermedad del Conde<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span> -de Rinamburg, causada, segun decian sus -criados, del mal tratamiento que los de la -villa de Gruninghen le habian hecho, los -cuales, pretendiendo mandar absolutamente, -han siempre tenido poco respecto á las órdenes -de su Majestad y á sus gobernadores, -á quien al fin de sus trabajos y servicios -han dado muy ruin pago, como hicieron -á George Schencks, caballero muy honrado -y valeroso, á Mons de Billí y á otros, -por la insaciable y mal fundada ambicion, -que siempre han tenido, la cual los ha -traido al estado en que se hallan, y á hacer -lo que han hecho. Y con esta sed, no obstante -el haber jurado al emperador Cárlos -Quinto de gloriosa memoria y á su Majestad -por sus señores hereditarios, como duques -de Brabante y condes de Holanda, su -decir ordinario era que el Rey solamente -es su protector, y que pagándole doce mil -florines al año, no tenian más que ver con -él (digo esto para que se entienda su buen -proceder). Inviaron los de la villa, estando -yo en Carpen, á darme priesa al consejero -George Wentendorp y al capitan Finchiburg, -que era del consejo de la villa -(amigo mio de Holanda, siendo capitan de -alemanes), los cuales vieron que no era por<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span> -mi culpa no haber partido. Diéronme á -entender la necesidad que habia de mi persona -y regimiento, por haber sido roto -Juan Baptista de Tassis, teniente coronel de -Mons de Billí, con todo el exército; habiéndole -los de la villa de Gruninghen constriñido -á entrar en Frisa, contra toda razon -de guerra; y los enemigos, siguiendo la victoria, -hecho retirar á los nuestros hasta la -puerta de la villa, y ellos alojádose en la -Abadía Seluvart, que está de la otra parte -de ella. Llegó mi regimiento á Carpen, y -queriéndole tomar muestra, me vino nueva -de la muerte del Conde de Rinamburg, que -fué causa para que con mas diligencia apresurase -mi partida, entendida la rota de -Tassis y la muerte del Conde, vi ser necesario -tener alguna caballería conmigo, -por ser todo mi regimiento de arcabuceros -por órden. Ofrecióse estando en Colonia -levantando una corneta de raitres Mons -de Buy por el Duque de Alanson, cuyo -capitan se llamaba Vanlanghen, que por haber -recibido de Mons de Buy, entre escudos -buenos algunos falsos, habian los dos -venido en disension. Viendo esta ocasion, -por la necesidad que de esta gente tenía -invié al comisario Luis de Camargo, á<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span> -intentar con el Raytmaister si queria venirse -conmigo. Y yendo á embarcarme -con mi regimiento, en una Abadía junto -á Colonia vino á verme. Concertámonos, -y dándole cuatrocientos escudos, luégo se -obligó de ir conmigo hasta ponerme en -Frisa, con la gente del Rey que allá estaba, -con condicion de que yo suplicase á su -Alteza le recibiese en servicio del Rey. Él -cumplió lo que prometió, y por mi medio -su Alteza le recibió, y despues sirvió muy -bien en el sitio de Tornay. Partimos para -Frisa, él por tierra costeando el Rin con -todos los caballos de su corneta, y yo con -los de mi regimiento, y nos venimos á juntar -entre Sante y Burik en muy breve -tiempo, en un lugar llamado Berck, y luégo -comencé á caminar hácia Bredevord. En -esto habian los enemigos acometido el fuerte -de Ghoer, y los nuestros, acudiendo á -tiempo, los habian sitiado á ellos, en la casa -de un caballero que estaba allí junto, y con -mi venida y la necesidad de vituallas que -los enemigos pasaban, se rindieron. Proseguí -mi camino hácia Gruninghen, y llegando -á Covorden, me adelanté á reconocer -el sitio donde los enemigos estaban, con -intencion de que si fuese en parte donde<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span> -se pudiese venir á las manos con ellos, hacerlo, -por la buena gana de pelear que los -soldados de mi regimiento mostraban (ya -los que habian sido rotos con Tassis estaban -armados). Deseé pelear, ántes de distribuir -los cuarenta mil escudos que el pagador -traya conmigo, mas sabiendo el enemigo -mi venida, se levantó del puesto de -la Abadía en que estaba, quemando su -alojamiento, y retirándose por una puente -que tenian en el Niediep, se fueron á pasar -por Niezijl, fuerte que los enemigos ganaron -cuando Tassis fué roto. Llegado á -Gruninghen hallé toda la infantería amotinada, -de tal manera que me fué forzoso -procurar de apaciguarla ántes de moverla -de allí, para ir contra el enemigo. Y entre -tanto (á requisicion de los de Gruninghen) -invié mi regimiento contra el fuerte de -Reyden, que los enemigos habian ganado -y fortificado, puesto en una punta enfrente -de la villa de Emden, el rio en medio; -hallaron á los enemigos reparados, no sólo -en el fuerte que habian hecho de nuevo en -la dicha punta, mas en otros pasos, para -estorbar el llegarse á él. Fueron acometidos -y rotos, y siguiendo nuestros soldados -la victoria, los encerraron en el fuerte grande,<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span> -adonde poniéndoles algunas piezas y -comenzándole á tirar, no obstante que habia -dentro buena cantidad de gente con -cuatro banderas, vinieron á parlamentar, y -los soldados á cerrar con el fuerte, y entrando -en él, tomaron las cuatro banderas, -matando algunos enemigos; y los demas se -echaron á la mar, adonde habia algunos -navíos del enemigo, que con barquillas los -recibian. Hecho esto, invié alguna parte de -mi regimiento á la Marna, país de Gruninghen, -á reconocer otro fuerte que los -enemigos tenian en la punta de un dique -llamado Solcamp, el cual desampararon -quemándole. Habiendo entendido lo de -Reyden, me quedé en Gruninghen apaciguando -la infantería, que estaba alterada, -para poderme poner en campaña y seguir -al enemigo; tuve que hacer en darles satisfacion, -porque, no solamente hallaba el -descontento en los soldados, mas tambien -en los capitanes; al fin, fuí forzado, para -acabar con ellos, de repartir los cuarenta -mil escudos, segun la cantidad de gente -que cada capitan tenía. Y hecho esto, me -puse en campaña con toda la gente que me -quedaba, habiendo dexado partir de este -país un regimiento de alemanes, que llamaban<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span> -de Gheldrés, por ser (como he dicho) -de soldados mal voluntarios y desobedientes. -Tambien habia dexado partir las -dos compañías de hombres de armas del -Conde de Lalaing y de Mons de Montaiñi, -con otra compañía de arcabuceros á -caballo de Mons de Vallon, las cuales se -querian volver en Hainault, con licencia -ó sin ella; quedándome con sólo cuatro -compañías de caballos, tres de lanzas y -una de arcabuceros á caballo; y habiendo -su Alteza inviado á llamar para el sitio de -Tornay á los reytres de Martin Schencks, -y á la corneta de Adan Vanlanghen, con -la gente que me quedaba me puse en campaña, -alojándome en la Abadía de Grotavert, -quexándose ya los soldados de falta -de dinero. En el tiempo que estuve -ocupado en acordarlos y hacer lo que he -dicho, el general Norys, caballero inglés, -que fué el que tenía sitiada á Gruninghen, -aumentaba su exército en Frisa, con gente -de Bravante y otras partes, con promesa -que habia hecho de pelear conmigo, casi -asegurando de la victoria. Sus soldados ingleses -y frisones andaban en disensiones y -se hacian poca amistad donde se topaban, -por las desórdenes que los soldados hacian,<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span> -quemando casas y villajes, por vengar las -muertes de algunos compañeros suyos que -los villanos mataban; y llegó esta disension -á término que algunos de Frisa vinieron -á tratar conmigo de que ellos tomarian -las armas y se juntarian con nosotros -á dar sobre los ingleses. Yo acepté el partido, -como me diesen seguridad de que -harian lo que decian y de que no serian -contrarios en lugar de ser en favor, acordándome -entónces de lo que habia siempre -oido decir en Holanda, que no se debe dar -crédito á frison que no tenga pelos en las -palmas de las manos. Estando esperando -la seguridad, que nunca vino, me inviaron -los de Gruninghen al Abad de la Abadía -donde yo estaba alojado, á Meppen, teniente -de la cámara del Rey, al consejero Wetendorp, -y al burgomaestre Dirique Robert, -á instigarme que entrase en Frisa á -buscar al enemigo. Yo, hallándome con -gente que me pedia dineros, no del todo -apaciguada de la alteracion pasada, inferior -mucho de fuerzas, sin medio para haber -vituallas ni poderlas llevar conmigo, -considerando lo que poco ántes habia sucedido -al teniente coronel Tassis por haber -seguido la órden ó mal consejo de los de la<span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span> -villa de Gruninghen, les respondí que si -querian tener paciencia, que yo constriñiria -al enemigo á salir de Frisa, ó venir á -pelear conmigo (lo cual fundaba sobre la -disension de los ingleses y frisones, y la -plática que yo traia con ellos), y si el enemigo -salia de Frisa, que con más comodidad -podia efectuar lo que ellos pedian; y si me -venian á buscar, que no era razon que dexase -mi ventaja y sitio fuerte, perdiéndome -por complacerlos en su injusta demanda, -fuera de toda razon de guerra; acordándolos -lo que digo haber acontecido á Tassis -por haber seguido su parecer; que tomaria -el de los capitanes y cabezas del exército, -por ser los que habian de aventurar sus vidas -y honras conmigo, que á ellos, sentados -en su casa de villa, se les daria poco -del mal suceso que hubiese, sin declararles -que echaba de ver en su manera de proceder -con la gente del Rey, que en el adverso -ó próspero suceso tenian ya pensado lo que -habian de hacer en su particular. Fueron -mal contentos de mi respuesta, porque -vieron que no haria lo que ellos me aconsejasen, -sino lo que hallase convenir con el -consejo de las cabezas y capitanes del exército. -Yo via que el enemigo tenía gana de<span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span> -pelear, en que dos dias ántes habia dado -una encamisada á mi regimiento, aunque -de poco fruto. Y viniendo despues á mí el -consejero Wetendorp (no sé si inviado del -magistrado ó de suyo), me pidió con importunidad, -que ya que no queria entrar en -Frisa, á lo ménos saliese del Abadía y -me adelantase á Northorno, una legua hácia -el enemigo. Consultélo con los capitanes -y con el teniente coronel Tassis, el -cual respondió que lo haria, pero que habia -dos capitanes de los suyos (cuyos nombres -me dixo) que le eran rebeldes y de -mala voluntad, yo le dixe que los diésemos -de puñaladas, y como él les fué á -decir esto, no hablaron más en ello, y -aunque la mayor parte de ellos no eran -de parecer de mudarse, yo, por no mostrar -flaqueza, se lo prometí, y así invié -luégo al teniente coronel y otros capitanes -á visitar el lugar, los cuales me dieron -aviso de que no habia agua en él; -y paresciéndome que, aunque el tiempo -era seco, sería imposible que en tal -país hubiese falta de agua, fuí yo mismo -á reconocerlo, y hallé fosos con ella, -y pozos en algunas casas. Invié luégo por -todo el exército, y vino sin la compañía<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span> -de Tassis, que, sin saberlo yo, ni por mi -órden, la dexó en la Abadía, que me dió -á pensar que sus soldados y los demas, que -habian sido rotos, tenian todavía miedo al -enemigo, y que era menester muy buen -pié, fundamento y tiento para ir á pelear -con ellos. Aloxé el exército en aquel villaje, -de la manera que habia de salir á la -plaza de armas á pelear, y no obstante -que yo habia hecho lo que Wetendorp me -habia rogado, el magistrado de la villa de -Gruninghen no permitia salir de ella ningunas -vituallas para el campo, ni con dinero -ni sin él. Yo, viéndome empeñado -cerca del enemigo, conociendo la falta que -habia hecho en moverme, invié dos capitanes, -uno de caballería y otro de infantería, -á rogarles que nos dexasen sacar lo -necesario por nuestro dinero, lo cual me -fué rehusado; y segun algunos decian, era -por tener por más cierto el perdernos que -haber victoria, y con esto tener al enemigo -más grato, si nos sucediese mal; y esta -fué la causa que al tiempo de pelear habia -muchos soldados fuera del campo, para buscar -de comer. Atrincheé las avenidas y cuerpos -de guardia, preparéme y puse en órden -lo que era necesario, segun la comodidad<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span> -que tenía por saber que en breve sería acometido, -como fué así, que habiendo el -general Noris, augmentado su exército en -mucho más número de gente que yo tenía, -propuso venirme á buscar. Nuestros -soldados, por la necesidad que tenian, -se iban á buscar de comer y á batir trigo -para sustentarse; y al tiempo que el enemigo -se comenzó á mostrar por el dique -de Niezijl, faltaba la tercia parte de la -gente en el alojamiento para el efecto. -Fuí yo á reconocer, y como vi que no -traia bagaje ninguno, me pareció que venía -con gana de pelear luégo, y así volviendo -al cuartel hallé, segun la órden que -les habia dado, todos los soldados recogidos -en sus banderas, mandélos salir á la -plaza de Armas, y púseme en forma de -batalla contra la opinion del enemigo, como -despues entendí, que no pensaba que -yo saliera del villaje, sino que en él me defendiera; -fundábalo en la superioridad de -gente que tenía, y en la reparacion de las -avenidas que yo habia hecho en el cuartel. -Puse la gente en escuadron, los alemanes -en medio, y mi regimiento repartido, la -metad al cuerno derecho, y la otra metad -al izquierdo, repartiendo asimesmo las<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span> -cuatro compañías de caballos que tenía, -dos á un lado y dos á otro. El enemigo -formó tambien sus escuadrones. A nuestro -cuerno izquierdo habia un camino ancho, -por donde, y no por otra parte, podia -acometer la caballería que tenía el enemigo -á su cuerno derecho. Por una y otra -parte de los dos cuernos era país roto, lleno -de fosos, y hácia la parte de este camino, -obra de trescientos pasos de nuestros -escuadrones, puse un capitan de mi -regimiento, con hasta doscientos mosqueteros -y arcabuceros, con órden de poner el -pecho en tierra, y esperar allí que la caballería -acometiese, que estaban en parte -segura, por los fosos que por todas partes -cercaban donde ellos estaban. Conociendo -yo el sitio, y que en ninguna manera se -podia acometer sin romperse los escuadrones, -fuí avisando á los nuestros que no se -moviesen sin que yo les diese la órden. -Diciendo á los escuadrones estas palabras: -Hijos, viendo cómo el enemigo se ha -puesto, y cuán mal ha hecho sus escuadrones, -con el favor de Dios la victoria es -nuestra, y sólo consiste en que esteis firmes -y no moveros sin mi órden, porque -el primero de los dos exércitos que se moviere<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span> -será perdido. Dicho esto saqué de -nuestro cuerno derecho hasta doscientos arcabuceros -de mi regimiento, y los puse junto -á la compañía de arcabuceros á caballo de -Mons de Villers y la mia, algo apartado -de nuestros escuadrones, junto á una casa, -en frente de la cual habia hecho algunas -esplanadas, para que habiendo el enemigo -pasado por ellas alguna gente, acometiese -con los primeros, no los pudiendo -socorrer los que los seguian. Hecho esto, -me fuí á los escuadrones, de donde hice -comenzar la escaramuza por tres partes; y -miéntras escaramuzaban, adelantaron los -enemigos cinco piezas de campaña, y comenzaron -á cañonearnos, sin que hiciesen -más efecto que matar un atambor mio: la -escaramuza fué refrescada tres veces, sobre -ganar ó perder una montañica verde, -que estaba entre los dos campos. Mi intencion -era darles con estas escaramuzas -ocasion de mover sus escuadrones, en que -consistia (despues de la voluntad de Dios) -la victoria, como sucedió, porque viendo -el general Noris aquellas dos compañías de -caballos y la infantería que habia puesto -con ellos tan apartados del cuerpo de -nuestros escuadrones, mandó á su nacion<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span> -que cerrase con ellos, tomando su camino -á salir por las esplanadas que habia -hecho. Alonso Mendo, alférez de mi compañía -de lanzas, y el capitan Villers, que -lo era de arcabuceros á caballo, en lugar -de esperar que el enemigo pasase por la -última esplanada señalada con dos palos, -que de mi mano habia puesto, habiendo -dado órden que en comenzando á pasar -algunos por allí, cerrasen con ellos, que -rotos aquéllos, pondrian en detrimento los -demas, ellos se adelantaron á pasar por la -señal hecha, y dieron la mesma ocasion -que yo les habia dicho que el enemigo les -daria á ellos. Fueron acometidos y rotos, -y la infantería, que cargaba á su mano derecha, -pegada á ellos, rompió la nuestra. -En este tiempo la caballería del cuerno -derecho del enemigo cargó adelante por -un camino ancho, junto al cual estaban -los mosqueteros y arcabuceros que he dicho, -los cuales se levantaron, y no estando -más que á treinta pasos del camino, -de la primera ruciada que dieron, hicieron -tan buen efecto, que derribaron -muchos de ellos. Viendo lo que la nacion -inglesa habia hecho en nuestro cuerno derecho, -mandé que cerrasen nuestros escuadrones<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span> -contra los del enemigo, que ya -se habian movido y venian medio desordenados. -Yo cerré por el mesmo camino -con dos compañías de caballos del capitan -Thomas Frate, albanés, y del Baron -de Bievres contra esta caballería, que venía -cargando por él, la cual por las rociadas -que los mosqueteros y arcabuceros la -daban, hallé medio desbaratada, y con mi -carga volvió las espaldas poniéndose en -huida, que fué dar mucho ánimo á nuestra -infantería, que cargaba á su mano derecha, -y quitarle al enemigo viéndola ir -rota. Los ingleses que cargaron á nuestro -cuerno derecho siguieron la victoria hasta -nuestro cuartel, y cuando pensaron tenerla -del todo, vieron su cuerno derecho y el -cuerpo de sus escuadrones roto. Y así, volviendo -tambien las espaldas, hallaron el -paso tomado por nuestra infantería, que -los deshizo como los demas, matando gran -número de ellos; yo, siguiendo su caballería -que cargó por el camino primero, con -intencion de en tomando el dique que iba -á Niezijl, hacer cara á la caballería inglesa, -que como he dicho habia llegado á -nuestro cuartel; pero nuestras compañías -que me seguian se quedaron matando los<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span> -que la infantería habia roto, y cuando pensé -estar acompañado de ellos, me hallé -solo en el dique, por donde pasaron todos -los principales con sus capitanes, y -maltratándome estuve preso dos veces sin -ser socorrido; mas al fin, con el miedo que -llevaban, defendiéndome yo lo mejor que -pude, me dexaron. Los de la infantería -del enemigo, que venía rota por la mayor -parte, echaron á nuestra mano derecha -por unas praderías hácia el canal de Niezijl, -y habiendo llegado alguna gente, seguí á -sus banderas, las cuales se tomaron, sino -una que uno de á caballo salvó. Murieron -de los enemigos de dos á tres mil hombres; -pocas veces es cierto el número de los muertos -que en tales casos se dice, pero el comun -de los que lo vieron fué éste. Y siguiendo -yo, como digo, las banderas del enemigo, -vi ir por el camino adelante al teniente -coronel Tassis y á otros capitanes hácia -el fuerte del enemigo, que fué desamparado -por poco tiempo, y la guarnicion de -él, temiendo ser cortados de alguna caballería -nuestra, que habia pasado á nado, -se volvió á meter dentro, pudiendo los -nuestros haberlo ocupado ántes. Esto sucedió -sábado, el último dia de Setiembre y<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span> -de San Jerónimo, año de 1581. Murieron -veinte y cuatro capitanes, dos tenientes -coroneles y uno preso, perdiendo tambien -las cinco piezas de artillería, y el general -Noris fué herido en una mano, de que ha -quedado manco. Éste es el general que llevaba -la gente de guerra á su cargo cuando -fueron á sitiar á Lisbona los años pasados. -Comenzando ya á venir la noche, dí órden -recogiendo la gente, que cada uno se -volviese al puesto que tenía, y estando en -escuadron en la plaza de Armas todos arrodillados, -dimos gracias á Dios por la victoria, -que habia dado á su Majestad con -tan poca pérdida nuestra. Y aquella noche -ordené al teniente Tassis, por hallarme con -calentura, que pasando por el puente de -Emeltil que está rio arriba junto á Northorno, -fuese siguiendo al enemigo dentro en la -Frisa, sacando al amanecer la gente para -este efecto. Y estando como á dos tiros de -mosquete fuera del alojamiento, se me alteraron -los alemanes pidiendo el mes de batalla: -bien es verdad que el tiempo se habia -mudado, lloviendo tanto, que apénas y con -mucho trabajo podia caminar la infantería; -pero con todo esto se pudiera haber hecho -gran servicio á su Majestad, mas no fué<span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span> -posible sacarlos de su opinion, y así no pasó -el desiño adelante. É informándome de -quién habia sido causa de esto, me dixo el -capitan Locheman, teniente que es ahora -de Mons de Billí, que el capitan Clostre -que al presente es Drosart de Vollemhove -habia sido el primer inventor de esta desobediencia. -Por la alteracion de la gente y -ser yo nuevamente venido, lo disimulé por -entónces. Otro dia los burgomaistres de la -villa y algunos diputados del país me vinieron -á visitar, dándome un presente de -vituallas. Agradecíselo diciendo que daba -gracias á Dios porque lo que dos dias ántes -me negaron por dinero me daban ahora -sin él; y temiendo que otro dia me cerrasen -las puertas como entónces, les consentí -que pusiesen otro dacio nuevo sobre -cada tonel de cerveza, que aunque era -en perjuicio de la soldadesca, me era fuerza -pasar por ello, por ser naturalmente -aquella gente muy interesable, que ya comenzaba -á conocer su humor.</p> - -<p>Avisé luégo de lo sucedido á su Alteza -con el capitan Pedrosa, suplicándole que -fuese servido de asistirme para poder pasar -adelante contra el enemigo, ó que inviase -á Mons de Billí, pues que él se estimaba<span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span> -y tenía por gobernador de esta provincia. -Y por no perder tiempo, quise sitiar -luégo el fuerte de Niezijl, y los soldados de -los dos regimientos de alemanes no quisieron -moverse del alojamiento de Northorno sin -que los diese dineros y la paga de batalla; -y así con las cuatro compañías de caballos, -mi regimiento y algunos voluntarios de los -dos regimientos, me fuí hácia el fuerte, intentando -tomarle por hambre por no tener -otra comodidad y hallarme desproveido. -El invierno y la necesidad de la soldadesca -cargaban á furia, y algunos mal intencionados -de la villa de Gruninghen, so -color de inviarnos vituallas, metieron en -el fuerte algunas barcas cargadas de ellas, -sin podérselo estorbar; y tras esto vino una -tormenta con tan mal tiempo que no fué -poco poderse salvar nuestra caballería y -bagajes. Volví á alojarme al villaje de -Northorno con los alemanes que no habian -querido salir, donde estuve algunos -dias; y por las contínuas aguas se pusieron -tales los caminos, que puedo decir con verdad -haber muerto en el lodo algunos de -los nuestros; saquélos á país seco y arenisco -y entré en la villa de Gruninghen á -tratar con el magistrado de nuestra necesidad<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span> -y del descontento de nuestra gente, el -cual me presentó dos cartas de su Alteza, -una en frances y otra en español, en que -expresamente me ordenaba que diese á la -villa de Gruninghen la gente de guerra, tal -cual los de ella me pidiesen y quisiesen -tener, sin cargarles de otra manera que á -su voluntad, y obedesciéndolas, nombraron -la gente como ellos quisieron. Hasta entónces -no se sacaba nada para la gente de guerra -ni provecho de su Majestad. Y desde -aquí comenzaron, para entretener la gente -que me pidieron, hasta que llegase el -dinero de su Majestad. Y no sabiendo cómo -sustentar la demas, tomando conmigo -al consejero Wetendorp, me fuí con ella -al país de la Tuvent, adonde con ayuda -del consejero la alojaron y dieron á cada -soldado cinco placas cada dia. En este tiempo -sucedió que hasta trescientos ó cuatrocientos -caballos del enemigo, que habian -quedado de la batalla, se alojaron en el Burgo -de Keppel contra la voluntad del señor -de él, muy sentido de ello. Mons de Rinavelt, -que estaba en guarnicion en Oldenzel, -me dió aviso de esto y de que el enemigo -se queria amparar de la villeta y castillo de -Bronckorst. Inviéle á él á tratar con la<span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span> -Condesa vieja, muy cristiana señora, que -nos diese aquel castillo para aprovecharnos -del paso del rio Isel para la Veluva -y Vuethua, y concediéndolo, me partí luégo -con una buena tropa de gente para la -guarnicion del castillo, y hallé la caballería -que he dicho en el Burgo de Keppel, -adonde me llegué con la gente que traia; y -reconociendo el Burgo, vi que por la parte -del jardin de la casa del señor, no habia -otra fortificacion para entrar en él, sino -una fuerte palizada, y para esto era fuerza -pasar el rio Isel viejo, y estando mirando -cómo poderlo hacer, llegó á mí un caballero -mancebo, pariente del señor de Keppel, á -quien yo habia conocido paje del Conde -de Mansfelt. Díxome que el señor de Keppel -deseaba saber si yo estaba ó no allí. -Preguntéle cómo habia pasado, y mostróme -una barca pequeña, la cual hice luégo -guardar; y haciéndose ya tarde, ordené á -Mons de Rinavelt que con su gente, la -compañía del Baron de Anholt y alguna de -mi regimiento, fuese en anocheciendo á ponerse -detras del castillo de Keppel, avisando -al dicho señor que no se moviese ni tocase -arma, so pena de tenerle por enemigo; -por todo lo demas, estaba el Burgo cercado<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span> -de grandes fosos de agua con su terrapleno; -tenía dos puertas, en la una, que -iba hácia Emmerik, puse al teniente Tassis -con parte de su regimiento y la compañía -de arcabuceros de Mons de Villers con la -mia de lanzas; en la otra puerta me puse yo -con alguna infantería y algunos caballos -alemanes, gobernados por Mons de Rinavelt -á costa del país de la Tuvent; y sabiendo -que todos estaban en el puesto que -les habia ordenado, les invié á decir que -en tirando yo dos piecezuelas de campaña -(que llevaba conmigo para meter en el castillo -de Bronckorst) cada uno arremetiese -por su parte; que Tassis y yo hiciésemos -gran ruido, y que el de Rinavelt arremetiese -callando, porque él habia de ser el -que más efecto hiciese. Los enemigos que -estaban dentro, temiendo lo que sucedió, -habian ya cargado sus carros y bagajes; y -así, aparejándose para partir, en tocándose -arma, abrieron una puerta que va á Emmerik, -y comenzaron á huir por aquella -parte; Tassis cerró con ellos y el de Rinavelt -entró rompiendo la estacada y yo por -la otra puerta. En el Burgo no habia sino -una calle, y ésta ocupada con carros y con -raitres á caballo, y nosotros entre ellos; por<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span> -lo cual pocos ó ninguno de la caballería é -infanteria que allí estaban se salvaron. Ganáronse -muchos y buenos caballos con su -estandarte, y de nuestra parte no se recibió -más daño que salir el teniente Tassis con -un arcabuzazo en el carrillo. Hecho esto, -invié la gente que estaba destinada para -Bronckorst con Mons de Rinavelt, y yo -fuí con las demas hacia Emmerik á tomar -de allí vituallas, y ver si podia dar una -escalada á la villa de Scherembergh. Hice -visitar el foso por donde estaba más seco, -y halláronle lleno de abroxos y la subida -más dificultosa de lo que me habian dicho, -y así no se acometió; y volviéndome hácia -la Tuvente, Mons de Rafueldt, primo -hermano del Baron de Anholt, me pidió -que le diese gente para ir á tomar la villeta -y castillo de Vueert, país de Munster, -pero como era señor de ella el Conde de -Colemburg y tenía en aquella plaza algunos -soldados, que no se contentaban de ser -neutrales como es el país de Munster, hacian -todo el mal que podian á los vasallos -y servidores de su Majestad; y así invié -con él á Tassis con la gente de su cargo. -Sacaron dos piezas de artillería del castillo -de Anholt, y al fin tomaron el de Vueert<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span> -defendiéndose un dia ó dos; el cual hasta -hoy se conserva y tiene por su Majestad. -Dexé de guarnicion en Keppel caballería é -infantería. Los enemigos, viendo el daño que -los de la guarnicion del castillo de Bronckorst -les hacian, principalmente por el rio Isel, les -sitiaron, batieron y dieron asalto sin tomarle; -tuviéronle muchos dias sitiado y algunas -veces fuí desde Gruninghen á socorrerle, -y metiendo vituallas, sacaba los heridos -y enfermos y dexaba otros de refresco; -y el enemigo entendiendo que yo -venía cerca se metia en un fuerte que -tenía con su artillería, dexándome hacer lo -que queria. En un viaje de éstos invié á -Keppel, que estaba cerca, á Mendo mi alférez -con vituallas, el cual, acercándose, -oyó escaramuzar; y adelantándose con la -caballería, ordenando que alguna le siguiese, -halló que la guarnicion de Desburgh -(que era de los ingleses que habian escapado -de la batalla de Northorno, y alguna -cantidad más de nobleza y soldadesca que -de Lóndres habia venido de nuevo) por -gallardía habian salido á escaramuzar con -los de Keppel, cerró Mendo con ellos, y -rotos, se retiraron á una casa, donde no -queriéndose rendir, con la asistencia de la<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span> -infantería que venía con la escolta, que se -habia dado priesa á caminar oyendo escaramuzar, -y la guarnicion de Keppel, los hicieron -pedazos. Yo me fuí derecho á Gruninghen, -y porque helaba, invié á Frisa la -caballería é infantería que se pudo sacar -con el Baron de Monseao; y entrado en -ella, le dieron la palabra de contribuirle; -mudóse el tiempo, y no lo cumplieron, y -así puse mi regimiento á la entrada de Frisa -en un castillo de un gentil hombre llamado -Rom, con algunas compañías de alemanes, -de donde procuraban hacer en -Frisa todo el mal que podian; y muchas -veces acontecia que algunos prisioneros de -ella ántes se dexaban matar que pagar contribucion. -Llegado el verano, y padesciendo -necesidad la gente que habia quedado -con Tassis en la Tuvente (porque ya no -podia el país pagar lo que ántes), él fué con -mi parecer hácia Locchum á hacer un -fuerte al rededor de la casa de un gentil -hombre para desde allí inquietar la villa impidiendo -el coger los trigos que tenian sembrados, -que eran muchos. Juntóse con el -Baron de Anholt, que era vuelto de la córte -á su casa con el título de coronel del regimiento -del Conde de Rinamburg, que su<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span> -Alteza le dió. Y hallando la tierra muy -desproveida, se acercaron más á ella para -sitiarla del todo; y el Baron fué á Gruninghen -á darme cuenta de lo que Tassis y -él habian hecho, rogándome que, siendo -posible, me hallase allí, porque sin ninguna -duda el enemigo queria venir á socorrer la -tierra. Y considerando que aunque se habian -puesto sobre ella sin mi órden, no era -razon rehusar lo que en tal ocasion me -pedia, me partí luégo con él, llevando -conmigo alguna infantería y caballería, y -en dos dias llegué á Locchum, dexando -atras un poco de infantería por no poder -caminar tanto. Y en amanesciendo, el Baron -y Tassis me mostraron de la manera -que habian sitiado, y hallando que la parte -más necesaria se habian dexado abierta, -queriéndolo remediar con diligencia, vimos -que los escuadrones del enemigo venian -al socorro por el camino de Zutphen, -y así fué necesario tomar por plaza de armas -una montañuela que está delante de -la villa, junto á la cual estaba el camino -que yo temia para el socorro de ella. Acercándose -el enemigo, se trabó la escaramuza -con caballería é infantería, donde sucedieron -algunas buenas cosas y daño, porque<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span> -de una parte y de otra habia piecezuelas -de campaña que daban en los escuadrones. -Ellos, conociendo que con el cuerpo de la -gente les estorbaba el socorro en grueso, -y que en aquel punto me llegó la infantería -que yo traia de Gruninghen, resolvieron que -su caballería tomase algunos sacos de trigo -que para aquello habian hecho, y que de -una arremetida los echasen al borde del foso. -Yo, temiéndome de esto, puse en un camino -hondo pegado á la montañuela parte -de nuestra caballería, para que, arremetiendo -ellos hácia la tierra, los diesen de -traves. Movióse la del enemigo, que era -mucho más que la nuestra, so color de -querer escaramuzar, y corriendo, de una -arremetida hicieron su efecto con poco ó -ningun daño, estando yo en otra parte, -dando órden á la nuestra que cerrase, y -hízolo tan tarde, que no sirvió de nada: -durando todavía la escaramuza, no se peleó -del todo aquel dia, porque la desigualdad -de la caballería era grande, y no poderme -yo mover por aquella parte donde -el enemigo estaba sin romper los escuadrones. -Hallaba el enemigo los suyos hechos, -y delante una trinchera natural donde tenía -su artillería, y del lado estaba toda su<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span> -caballería muy bien puesta y en órden; y -contentándose con el poco socorro que -habia metido, comenzó á retirarse. Entónces, -aunque era algo tarde, quise pelear, -pudiendo hacerlo con más comodidad, seguridad -y razon de guerra que ántes, por -haber dexado el enemigo el puesto fuerte -que tenía. Y comunicándolo con las cabezas -de la gente, no lo aprobaron, ni ménos -yo hallaba algunos de ellos con la voluntad -de pelear, que mostraban tener cuando -no era lícito ni convenia hacerlo por -las causas que he dicho. Que tambien hay -en este nuestro negro y mal oficio, como en -otras cosas, hipocresía y artificio. Retirado -el enemigo, ordené que se atrincheasen -en aquella parte, y se hiciese un fortezuelo. -Hiciéronse otros necesarios al rededor -de la tierra, repartiéndolos y dándolos -en guardia á los regimientos y capitanes -que allí habia. Y luégo despaché á -su Alteza avisándole de cómo habia hallado -á aquella gente empeñada, y que sin órden -no la podia desamparar, ni ménos dexar el -sitio, estando en tal punto. Suplicándole -que viendo la ocasion que se ofrecia, me -ordenase lo que habia de hacer, y fuese -servido de mandarme proveer de más gente<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span> -y medios para poderla entretener, porque -á causa de la necesidad que se pasaba, -dejaban las banderas solas ó mal acompañadas -por ir á buscar de comer. Y aunque -andaba por la campaña el conde Cárlos de -Mansfelt con algun buen golpe de gente, -por entónces no vino ninguna adonde yo -estaba, ni ménos tuve respuesta suya. Consumido -en pocos dias el trigo que aquella -caballería puso en el lugar, se determinó -el enemigo de socorrerle con todas las fuerzas -posibles é intencion de pelear. Movióse -el Príncipe de Orange á tomar esta resolucion, -porque las villas vecinas, principalmente -Zutphen y Deventer, amenazaban -que si no socorrian á Locchum se -rendirian á su Majestad; y así vino el -Conde Holac, con la mayor parte de la -gente de guerra que tenian, y con él otros -muchos principales y coroneles, y entre -ellos, los tres hermanos condes de Berghes -(que entónces servian al enemigo), los condes -Guillermo y Filipe de Nasao, otro -hermano del Conde Holac, los coroneles -Smit, Ifelstein, Lalayne y Hesnoy, frances, -con algunos cañones para batir nuestros -fuertes. Vinieron con este aparato á -presentarse delante de nosotros, á los 27<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span> -de Agosto de 1582. Trabáronse buenas -escaramuzas, en las cuales uno de los enemigos -dixo al capitan Guzman de mi regimiento -y al capitan Bartolomé Sanchez, -que me dixesen que me fortificase en la -montaña, porque venian con mucha gente -y gran preparacion. Plantó el enemigo -su campo á las espaldas del rio Berck, -que pasa por las murallas de la villa, teniendo -un camino ancho, que va á la tierra -derecho, donde habia hecho Tassis un -fuerte con foso seco todo de arena, el -cual quiso tomar el enemigo, y haciendo -ántes sus trincheas, plantando la artillería, -le comenzó á batir. Desde la montaña -donde yo estaba con los escuadrones, inviaba -siempre gente de refresco seguramente -por nuestras trincheas; la artillería -del enemigo al principio pasaba el fuerte -y hacia mucho daño, pero Camiga, capitan -del regimiento del Baron de Billí que -estaba dentro, como valeroso soldado, se -reparó de manera que la artillería no hacia -más daño. El enemigo, viendo que habia -hecho alguna subida en el fuerte para -dar asalto, invió algunos capitanes franceses -á reconocer mejor la batería, y vieron -que el fuerte y los fosos estaban llenos de<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span> -gente, y sin falta, si dieran asalto, perdieran -mucho, porque yo, desde la montaña -donde estaba, podia por nuestras trincheas -socorrer el fuerte seguramente, y en -todo este tiempo no cesaba la escaramuza. -Los sitiados, viendo el poco efecto que el -enemigo hacia, y tambien desde una torre, -que un fuerte que estaba junto al molino, -el rio arriba, á cargo del Baron de Anholt, -le tenian mal proveido de gente, por -haber venido muchos á ver lo que pasaba -en las escaramuzas, que desde el fuerte no -se podia ver por estar la villa en medio, hicieron -á la desesperada una salida, y le ganaron, -degollando la mayor parte de ellos, -muy descuidados de ser acometidos, y por -allí avisando lo sucedido al Conde Holac -(que su campo ni el nuestro no lo podian -ver), el cual, dexando el rio en medio -de ambos campos, caminó con su -exército y vituallas á entrar en la tierra -por el fuerte ganado. El Baron de Anholt -pudiera haber dado mejor cuenta de aquel -fuerte, pues no tenía otra cosa á cargo. -El enemigo proveyó por él la tierra á su -gusto; y conosciendo yo que al fin se habia -de venir á pelear, saqué la gente que -habia en todos los fuertes, é hice un cuerpo<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span> -de toda. La intencion del enemigo era, -segun los condes de Berghes me han dicho -despues, de irse á la villeta de Borckeló, -país de Munster, que era de donde nos -venian las vituallas, y forzarme, por falta -de ellas, á levantarme de allí con desórden, -y entónces acometerme, y sin falta (si -Dios no remediaba por otra via) nos pusieran -en aprieto. Esto causó un descuido, -que en la guerra es muchas veces causa de -notables pérdidas. En todo este tiempo -nunca cesaba la escaramuza, y los enemigos, -por haber salido con su intencion, -estaban tan gallardos, que salieron con -golpe de gente hácia nuestro alojamiento, -en el cual habia puesto, para guardia de él, -al capitan Camiga, que se defendia valerosamente. -Viendo yo lo que pasaba desde -la montaña, y que todo el campo del enemigo -marchaba hácia allá, descendí con la -gente, dexando en un fuertecillo que habia -en ella al capitan Decheman con su -compañía y algunas de mi regimiento, y -me arrimé á nuestro alojamiento, y no -pudiendo meter la frente del escuadron al -enemigo, me fué forzado dar el costado, y -por tener poca caballería, y el enemigo -mucha, la arrimé á nuestra infantería, esperando<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span> -á pié firme la suya, que venía -cargando con furia, y como á media carrera -de caballo choqué con ella, y peleando -ambas partes obstinadamente, hubo -muchos hombres y caballos derribados por -tierra; y no conociendo ventaja, saqué del -escuadron de infantería algunas hileras de -alabardas, picas y espadones, ordenando á -los demas que estuviesen firmes, y porque -lo restante del exército enemigo caminaba, -invié al capitan Decheman que cargase -con la gente que le habia dexado en -la montaña y diese de traves, como yo -tambien hice con la que habia sacado del -escuadron, desbarrigando caballos y haciendo -el daño que podia; pusiéronse en huida -tomando el camino por donde yo tenía -los escuadrones. Aquellos tres dias y dos -noches estuvimos con las armas en las manos -adonde los soldados habian hecho muchos -fosos para estar seguros de la artillería -de la villa, en los cuales la caballería -del enemigo huyendo, y la nuestra siguiendo, -daban malas caidas. Lo restante del -campo enemigo, viendo su caballería rota, -hizo alto, salvo la tropa que el conde Federico -tenía y otros caballeros, que acometiendo -el alojamiento contra Camiga,<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span> -cerró con nuestro escuadron, y uno de los -enemigos á caballo entró hasta las banderas -y se llevó una, derribando por muerto -al alférez, y es la primera que acá se ha -perdido en mi tiempo. Las picas resistieron -al encuentro muy bien, haciendo gran -daño al enemigo; y viendo desde la montaña -que se peleaba abaxo, dexé el siguimiento -de la caballería del enemigo y -junté la gente en ella, y haciendo todos -segunda vez oracion baxé á dar calor á -nuestro escuadron y banderas, y con mi -venida el enemigo se rompió; fuíle siguiendo -hasta las puertas de la villa, y si -algunos de los nuestros no acertáran á cerrar -la puerta, todos entráramos mezclados. -Yo seguí con la caballería la gente -que echó á mano izquierda, y por hallar -el puente roto, invié á Mendo con alguna -caballería, el cual entró tras ellos por el agua, -y yo volví por la infantería que ya me -venía siguiendo, la cual me pidió licencia -para acometer los fuertes que las compañías -francesas habian ocupado; y viendo -que estaban con tan buena voluntad, se la -dí, y habiendo ántes hecho tercera vez -oracion arremetieron luégo con tanto valor, -que los ganaron, retirándose la mayor parte<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span> -de los franceses dentro de la tierra; y -los nuestros hallando junto el bagaje del -enemigo y algunas piezas de campaña, que -la gruesa ya la habian metido dentro, saquearon -el bagaje, y fué bueno el butin -por la mucha nobleza que entre los enemigos -habia. El Conde de Holac, que estaba -en la tierra, viendo que se peleaba -sin su órden, salió fuera, y no pudiendo -dar remedio, por estar ya rota su gente, -rogó á los tres hermanos condes de Berghes -que se quedasen dentro, prometiendo -de venir á socorrerlos, como lo hizo despues. -Quedaron en la tierra con ellos las -compañías francesas con su coronel y otros -muchos de caballería é infantería, dexando -muchos caballos entre los dos fosos de la -villa, de donde nuestros soldados sacaron -algunos de noche. Prosiguióse el sitio, porque, -aunque habian puesto provisiones, era -tanta la gente que habia dentro, que no podia -durar mucho.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Invié al capitan Frias á la córte con los -estandartes y banderas que se habian ganado, -suplicando á su Alteza que me diese<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span> -asistencia para acabar sitio que tanto trabajo -y sangre habia costado. Y no faltó -quien en el Consejo, segun he sido despues -informado, dixo que merecia castigo por -haberme empeñado en tales sitios sin órden -de mi superior. Y así por estos buenos -oficios despues he sido tratado como podia -esperar del mayor enemigo que he -tenido todo el tiempo que he servido en -Frisa, y el que más daño ha hecho al servicio -de su Majestad, que ha sido y es la -calumniosa invidia, como lo he visto en el -término que se ha usado conmigo. Habiéndome, -pues, resuelto de proseguir el sitio, -esperando ser asistido, viendo que el enemigo -venía al socorro, por hallarme falto -de muchas cosas, principalmente de pólvora, -fuí á Linghen á pedirla al Drossarte, -que no la habia á la mano en otra parte, -y por no tener aún la patente de gobernador, -me la negó, teniéndose por más señor -de aquella plaza que el Rey. Al fin me la -dió, dexándole en prendas á mi mujer y -dos hijas, con juramento de no sacarlas sin -que se la hubiese pagado ó vuelto. Entre -tanto que yo hacia esto, el conde Cárlos -de Mansfelt, Mons de Altapena y el Conde -de Hoechstrate vinieron al socorro<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span> -con buen golpe de caballería é infantería, -que sin tener órden habian venido allí, -y sabiendo que habian llegado, me partí -con la pólvora que tenía á nuestro campo, -donde supe de ellos y de algunas espías -que tenía, que el enemigo con todo el poder -que el Duque de Alanzon habia traido -de Francia, y la gente que los Estados tenian -en Frisa, querian socorrerla, por la -grande instancia que el Conde de Berghes -hacia por sus tres hijos, y el Conde de -Holac por la palabra que les habia dado -de socorrerlos y ser sobrinos del Príncipe -de Orange; los Estados resolvieron de inviar -el socorro á cargo del dicho Conde, -con el cual tambien venía el general Noris, -que fué roto en Northorno, y otros muchos -caballeros. Augmentóse el exército -del enemigo, dos ó tres dias ántes que viniese -el socorro, con dos mil gascones que -por la mar habian venido de su tierra, bien -armados y en órden, y entre ellos mucha -nobleza á cargo de Mons de Burey, gascon; -y tambien en su favor llegaron mil y -quinientos raitres, segun decian, del viejo -conde Cárlos que se dice Conde de Mansfelt. -Con todo este aparato vino el enemigo -á buscarnos. El conde Cárlos se habia<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span> -alojado, no estando yo allí, por la -parte que el enemigo venía marchando -con su exército, para del todo cerrar la -villa. Y considerando yo que era gran -multitud de gente la que cargaba sobre -nosotros, hice proveer bien los fuertes. Y -para la resistencia dixe al Baron de Anholt -que inviase alguna persona á su fuerte -para que no sucediese lo que otra vez; -y acuérdome de haberle dicho delante del -conde Cárlos que no fuese, sino que inviase; -mas él, como buen caballero, quiso -ir en persona, y como era de grande estatura, -y sus soldados no habian hecho las -trincheas, para ir al fuerte, muy altas, el -Conde Herman y sus hermanos le conocieron, -y (segun ellos me han dicho despues) -le hicieron tirar, por cierta question -y ódio particular que habian tenido, diéronle -un arcabuzazo por los riñones, de -que murió despues, y fué gran pérdida, -porque si viviera, fuera gran servidor de -su Majestad. Viniendo el exército enemigo -derecho al cuartel del conde Cárlos, le -fuí á pedir que nos juntásemos todos, porque -así seríamos algo, y separados nada, -pero él insistió en no querer sino pelear -allí; y aunque le habia proveido de alguna<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span> -gente de mi regimiento, via que si él aguardaba -se perdia, y perdido él, infaliblemente -se perdia todo el exército, y que no -podia yo juntarme con él, porque el cuartel -y los fuertes quedaban perdidos, y el -camino de las vituallas mal seguro; y volviendo -á pedirle con grande instancia que -se partiese de allí y que nos juntásemos -todos, me lo concedió cuando ya la avanguardia -del enemigo venía cargando sobre -su retroguardia. Los sitiados pasaban tan -extrema necesidad, que desenterraban y -comian los caballos muertos de seis y ocho -dias, y así hacian una puerta nueva hácia -el rio para por allí hacer una salida á la -desesperada (siendo la parte por donde -ménos guardia habia) y salvarse el que pudiese. -Estaba dentro el coronel Smit, escoces, -y en mi regimiento habia un capitan -llamado Hamelton, de la misma nacion, -y hablando los dos en su lengua, el -uno desde la villa, y el otro de la trinchea, -el Hamelton avisó al Smit cómo su -campo venía á socorrerlos, y que estaria -allí dentro de dos dias, y así no hicieron -la salida y esperaron el socorro que vino al -tiempo que habia avisado. El capitan Camiga, -que los oyó hablar, y aunque no<span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span> -sabía la lengua del todo, entendia algo de -ella, por ser la antigua frisona conforme á -la inglesa, me dixo que le parecia ser avisos -que le daba, y era así, segun los condes -me dixeron despues; y como yo no -podia probar lo que él decia y sospechaba, -busqué alguna ocasion despues para echar -al Hamelton de mi regimiento, y así lo -hice. Llegado el campo del enemigo al -alojamiento del conde Cárlos, puse en un -cercado que estaba en aquella parte, junto -al fuerte que se decia de Camiga, el -rio en medio, al teniente Tassis con más -de dos mil y quinientos hombres, el cual -mantuvo valerosamente todo aquel dia la -escaramuza con el campo del enemigo, y -miéntras él escaramuzaba, los tres condes -de Berghes y los coroneles Halayn y -Smit plantaron la artillería gruesa que el -Conde Holac les habia dexado sobre la -muralla, y de allí batieron el fuerte, que -llamábamos de Anholt, que en la batalla -se habia tornado á cobrar, porque por allí -la podian socorrer fácilmente ayudándose -para el paso del rio del molino, á la defensa -del cual yo habia puesto algunos valones -del Conde de Manderscheit, que -habian llegado con el conde Cárlos y otros<span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span> -de aquí, gente escogida. Yo me puse con -un escuadron de infantería poco apartado -del fuerte que los de la tierra batian, para -socorrerlos si el enemigo daba asalto, desde -donde yo via lo que pasaba con Tassis -de la otra parte del rio. Hacia hacer balas -apriesa á todas las mujeres de mi regimiento, -y faltándome plomo, hice tomar -todas las pesas de los vivanderos y deshacer -los platos de estaño en que se comia. Habiendo -dicho á los del fuerte que me habia -puesto allí, no sólo para defenderlos, mas -para hacerlos pedazos en caso que le dexasen -sin órden. Despues de batidos por los -de dentro, las compañías francesas salieron -á dar el asalto; yo me moví al socorro, y -los del fuerte se defendian bravamente, -que fué causa de que con la mesma furia -que habian salido se volviesen, habiendo -recibido gran daño, con muertes de cinco -ó seis capitanes y muchos soldados heridos. -Y miéntras yo estaba ocupado en esto, -el conde Cárlos andaba proveyendo -todo lo que era necesario en el campo. -Aquel dia no se hizo otra cosa, y á la noche -nos fuimos los condes Cárlos, el de -Hoecstrate, Mons de Altapena y yo al -fuerte de Camiga para dar asistencia al teniente<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span> -Tassis si acaso el enemigo le acometiese -en su cercado. Habia entre él y el -fuerte que los enemigos habian batido hácia -la parte donde estaba el enemigo, una -casa con un jardin, en el cual puse al -capitan Decheman y algunos otros capitanes -de mi regimiento, y yendo mi sargento -mayor con algunos oficiales á visitar -esta casa, encontraron á Mons de Burey -con algunos gascones soldados suyos, -el cual habia propuesto, como caballero -mozo, de ser el primero que entrase en la -tierra; escapóseles de las manos, y fué á -dar al puente que los de dentro habian hecho -á la puerta nueva sobre el rio; traxeron -presos algunos de los que le acompañaban, -á quien examinó el conde Cárlos, -y de ellos se supo la gran cantidad de gente -que allí habia, obligando sus vidas si no -fuese verdad lo que decian. Considerando -la poca que nosotros teniamos, y esa repartida -en tantas partes y fuertes, y que -lo más útil y mejor que podiamos hacer -era juntarnos todos y procurar dar batalla; -no pudiendo estorbar al enemigo la entrada -en la villa por haber crecido el rio, habiendo -los de Zutphen detenido la agua en -sus molinos, por la cual entró el de Burey<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span> -aquella noche, y sacó los condes de Berghes, -que por salvarlos el enemigo habia -puesto todas sus fuerzas. Consideramos -tambien no haber entre nosotros dinero -para comprar vituallas, y que ésas áun no -venian, y á la llegada del conde Cárlos -con aquellos señores, fué menester dar á -su gente lo poco que yo tenía, sin que me -quedase un real. Hiciéronse escuadrones -ántes del dia en nuestra plaza de armas -por asegurar más el alojamiento y tener -mejor sitio para pelear. Repartióse la poca -municion de guerra que quedaba entre los -soldados; y siendo de dia, comenzamos -con todas las trompetas á llamar al enemigo -á la batalla, y él se arrimó con todo -su exército á la tierra, entre la cual y nosotros -habia poca plaza para meter en órden -tan gran exército como ellos traian, -que, segun nos parecia, era la causa por -que no se movian de junto á la tierra; y -así, sin mover la órden de los escuadrones, -vueltas las caras á las de los enemigos, nos -retiramos á otra montaña más adelante, -camino de Grol, dándole lugar para ponerse -en batalla. Allí estuvimos esperando -á ver lo que queria hacer, y visto que no -se movia, se resolvió de retirarnos; y así<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span> -ordené que los heridos, enfermos y gente -inútil caminase delante con alguna guardia, -y que retirando todo lo que habia en -el alojamiento, se le diese fuego; y tras -esto, tomó el conde Cárlos la avanguardia -con su regimiento, llevando consigo la artillería -que se habia ganado en la batalla; -tras ellos otros dos regimientos de alemanes, -y yo, poniendo las banderas del mio -entre las de los alemanes, hice dos mangas -de los soldados de él, y con ellas y -con toda la caballería tomé la retroguardia. -El enemigo, viéndonos con tan buen -órden, nos dexó ir en paz, salvo algunos -que nos venian tirando á las espaldas, y -por ser tarde para nuestro camino, no se -hacia caso de ellos; pero al cabo, como se -llegaban muy cerca, habiendo yo de pasar -por un camino muy estrecho, donde -habia valladares y arboledas, hice baxar -las lanzas á algunos soldados de mi compañía, -y que se quedasen allí, para que -en volviendo yo la cara cerrasen con -ellos, y llegando cerca de la emboscada, la -volví, y luégo cerraron, matando algunos. -Tomóse un prisionero aleman de poca -edad, que, aunque no queria decir quién -era, mostraba ser persona de calidad, el<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span> -conde Cárlos me le pidió, y yo le compré -á los soldados en doscientos escudos, y se -le dí; y despues, estando en Grol, confesó -al Conde ser hermano de la mujer -del conde Hans Albert, su tio, y que él -era conde de Glelik, de casa principal -y rica. De allí adelante los enemigos nos -dexaron del todo. Llegamos con esta órden -á un pequeño rio, y no habiendo -puente, fué necesario romper la órden, y -pasar cada uno como podia. Y considerando -yo que la compañía del Baron de Anholt, -que guardaba á Grol, estaba tan -amotinada, que á su mesmo coronel y -capitan, yendo herido de muerte, no le -quisieron dexar entrar ni acompañarle -hasta Bredevord, que era suya, dos horas -de camino de allí, adonde murió aquel -mesmo dia. En la cual compañía habia dos -ó tres que hablaban bien español, habiéndolo -aprendido siendo alabarderos del Rey, -principales autores del motin, á los cuales -yo habia ganado con dineros que los daba -cuando por allí pasaba, y de esta manera -tenía la entrada y salida en aquella villa -como yo queria, rehusándola á su coronel. -Y aunque se inviaron los furrieles al villaje -de Iburgh á hacer alojamiento, mi intencion<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span> -era de alojarla en Marsfelt, detras y -junto á la villa de Grol, para mayor seguridad -nuestra, y efectuar lo que despues se -hizo, y así me adelanté con todos estos -señores, y los amigos que yo tenía entre -los soldados de aquella guarnicion abrieron -las puertas y alojaron al conde Cárlos -y á los demas. Yo me fuí á hacer el alojamiento -al lugar que he dicho, é invié á -decir al exército que se encaminase allí, y -á los furrieles, que habian ido á Iburgh, -que se volviesen á este lugar. El enemigo, -habiendo metido todas las vituallas -que tenía dentro de Locchum, y proveida, -caminó hácia Vildemburgh, castillo -del Conde de Isteron; y sabiendo yo -cuán mal proveidos iban, no cesaba con -tropas de caballería de tocarles arma para -que no se desmandasen á buscar de comer. -Estas tropas que yo inviaba, mataban muchos -de ellos, y era lástima de ver los gascones, -que por no ser acostumbrados á beber -cerveza, bebian agua, y con ella les -vino una enfermedad, que se quedaban por -aquellos caminos en tropas; habia entre -ellos mucha nobleza y joventud, despues -los alojó su coronel Nedereltem junto á -Emmerik, adonde fué tanta la mortandad,<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span> -que no escaparon de veinte uno. Los Estados, -considerando el fastidio que Keppel -y Bronchorst les habian dado, ordenaron al -exército que las fuese á tomar. Cargó tanta -agua y tan mal tiempo, que si en la gente -de guerra que estaba en una y otra parte -hubiera fidelidad, no las tomáran, porque -les faltaba artillería y lo demas necesario -para sustentarse en campaña. En este tiempo, -por no tener dineros, nuestra gente se -comenzaba á alterar, y los burgomaistres -de la villa de Grol me vinieron á avisar -que los soldados de su guarnicion tenian -inteligencia con el enemigo, y que si los -dexábamos allí y nos partíamos sin mudarlos, -que sin falta la villa se perderia. Y así -ordené aquella noche que viniese la mayor -parte de mi regimiento sin banderas, y la -mayor de la caballería; y socolor de inviarlos -contra el enemigo, hacerles entrar en -la tierra, por acortar camino, porque era -menester rodear mucho por otra parte, y -con el crédito que yo tenía con aquellos -soldados, tuve las llaves, y estando la gente -en la plaza se puso en escuadron. Venido -el dia, los soldados me vinieron á decir -que estaban muy maravillados de que -aquella gente no marchaba. Yo les invié al<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span> -conde Cárlos que les diese la respuesta, -y sin dársela, se vino con ellos á mi casa, -por estar yo mal dispuesto, díxele que sería -bueno desengañarlos, y así lo hizo, diciéndoles -que no era la gente que estaba en -la plaza la que habia de salir, sino los que -tan mal se habian gobernado como ellos. -Respondiéronle que pues habian de salir, -que fuesen de su regimiento ya que con él -habian pasado muestra, que es el mesmo -que llaman de Gheldres, que á mi venida -en Frisa invié á Brabante por su mal gobierno, -con la caballería de Schenck y los -hombres de armas, y despues el regimiento -fué dado al conde Cárlos, el cual los -aceptó en el suyo, con no haber sido de él -ántes, y luégo habiéndolos hecho sus procesos, -mandó ahorcar algunos de los más -culpados, y otros se echaron por las murallas -huyendo; y aquel mesmo dia hizo salir -fuera de la villa á los demas, y que -caminasen con mi regimiento, poniendo -una compañía del suyo, que era de Tisilinghe -y la coronela mia, y al Tisilinghe -por gobernador. En toda nuestra gente de -guerra crescia la necesidad y con ella la desobediencia, -y no sabiendo qué hacerme -de ella, propuse, tomando conmigo la que<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span> -el país podia sustentar, que la demas fuese -con el conde Cárlos á Brabante, so color -de inviarle con más seguridad. Habíase ya -partido Mons de Altapena con su compañía -de lanzas con poco gusto, por haber -entendido que sin avisarle le habian quitado -el gobierno de Breda. Invié con el -Conde la mayor parte de mi regimiento y -todo el del Conde de Rinamburg, quedándome -con el del Baron de Billí, con el -cual he tenido particular cuenta, dándole -lo mejor que habia en todo este gobierno, -por respecto de su coronel, y merecerlo -ellos por ser tan buenos soldados. El Conde -se fué, y yo me volví á mi gobierno -á Oldenzel, alojando este regimiento en -aquellos contornos, y de allí vine al castillo -de Lynghen, donde dexé empeñadas mi -mujer é hijas por la pólvora que me habian -dado. Y aquí me dixo el Drosarte de Covorden -que la villa de Steenvick estaba -tan mal reparada que fácilmente se podia -entrar en ella, dándole una escalada. Y -siendo necesario ántes de intentarlo saber -la hondura del foso (que el Drosarte no lo -sabía), empleé una mujer, la cual yendo al -rededor, desde el camino iba mirando que -no la viesen, echando dentro su capelo<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span> -como que el viento se le llevaba, y así entró -y tomó la hondura que tenía sin ser -vista, que no llegaba á la rodilla. Determiné -de sacar la gente de las guarniciones, -y que Tassis fuese á la empresa, y como -estaba reposada, iba de buena gana, aunque -caminando por agua algunas veces hasta la -cinta, y acertó á ser una noche oscura, y -por la mesma parte que la mujer habia reconocido, -le dió asalto y la tomó. Y por la -obligacion que tenemos de venerar las imágines -de los Santos escogidos de Dios, diré -lo que aquel dia sucedió. Estando la villa -de Hasselt entre la de Steenvick y de Svuol, -la cual se mantenia todavía secretamente -en la religion católica, conservando las iglesias -enteras y adornadas, sin recibir guarnicion -de una ni de otra parte, los enemigos, -por asegurarse de ella, la hicieron -una emboscada, y con ella tomaron la puerta -y entraron dentro, y para el efecto habian -ido dos capitanes de la guarnicion de -Steenvick con algunos soldados suyos, y -despues de haber dexado guarnicion y roto -las iglesias, tornaron á inviar sus soldados, -y ellos, tomando las casullas y cruces de las -iglesias, y la imágen de la Santísima Vírgen -Madre de Dios y la de San Juan, que estaban<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span> -al pié de un gran Crucifixo, entraron en -procesion de aquella manera en la villa de -Steenvick, al rededor del terrapleno, y en -el mismo lugar por donde fué entrada la -tierra las pusieron en la muralla, diciendo -con escarnio á las imágines que guardasen -bien aquel portillo, miéntras ellos iban á -hacer buenaxera de lo que habian ganado -en Hasfelt; mas fué Dios servido (en venganza -de su Santísima Madre, por el escarnio -que se hizo á su imágen) que por aquella -mesma parte se volviese á ganar la -tierra, sin pérdida de ningun soldado, ni -haber costado á su Majestad más de cuarenta -tallares, que se dieron á la buena mujer -y á su marido. Como supe lo sucedido, -acudí luégo allá, llevando conmigo al consejero -George Wetendorp, del Consejo de -Frisa, y á Hoctendorp, del de Overissel, -á poner de allí contribucion de todo -lo que se pudiese de la parte de Frisa, -para sustentar la guarnicion que allí estuviese -de caballería é infantería; de donde -se ha sacado gran cantidad de dinero, en -provecho de su Majestad, que les ha sido -descontado á los soldados. Púsose un recibidor -que daba cuenta de todas las contribuciones -al Presidente y Consejo de Frisa.<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span> -Tambien con amenazas y obras malas, que -se hacian á los frisones, hice que los que -estaban en contribucion pagasen las rentas -reales en mano de Wetendorp, entónces -recibidor de su Majestad, y así fuí el -primero que puso el país en contribucion -en provecho del Rey, que de ántes no se -hacia. Procuré hacer lo mesmo en el país -de Gruninghen, y tratándolo con los offemans -en la cámara que llaman del Rey, -que son los burgomaistres sacados del magistrado, -que con el gobernador administran -la justicia del país, y con el mejor -modo y razones que pude les propuse que -permitiesen que el comisario ó otro de la -parte del Rey recibiese lo que se sacase del -país. A que me respondió el burgomaistre -Wifringa (que era uno de los offemans) con -su acostumbrada arrogancia, que si el Rey -queria tener cuenta de dineros, que los inviase, -pues que no tenía que hacer con el -que se sacaba del país de Gruninghen, que -á ellos les tocaba. Esta tierra de Steenvick, -miéntras ha estado por de su Majestad, ha -hecho mucho daño al enemigo, gobernándola -lo más del tiempo Antonio de Coquela, -teniente coronel de Mons de la Mota, -hombre de mucho valor y gobierno.<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span> -En esta sazon, estando yo en Oldenzel, se -hizo la presa de Zutphen de esta manera. -Habiendo los soldados del Baron de Anholt -tomado dos de la guarnicion de ella, no -queriéndolos rescatar su capitan, se resolvieron -de hacer que aquella tierra viniese -á manos de su Majestad. Y habiéndome -traido algunos que me dixeron de la manera -que se habia de hacer, no fiándome -mucho, invié con ellos al capitan Tissilinghe, -el cual, reconociéndolo, me dixo ser -como los soldados decian. Dexélo resfriar -por un poco de tiempo, porque Mons de -Nienoort, caballero del país de Gruninghen -que servia á los Estados, les prometió -que permitiéndole levantar cuatro mil -hombres entraría en aquel país y le sustentaría, -haciéndome la guerra sin gasto -suyo. Y avisado yo de esto, habia inviado -á Tassis con la mayor parte de su regimiento -y de otros que estaban conmigo, á -guardar el país y los diques por donde el -Nienoort podia acometerle con sus navíos. -Los de Gruninghen, queriendo usar de la -autoridad que siempre han pretendido tener -con sus gobernadores, volvieron á inviar -á Tassis con la mayor parte de la gente -que yo habia inviado, dexando la ménos<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span> -útil para lo que se pretendia, y llegaron á -tiempo que Tissilinghe era vuelto de reconocer -á Zutphen; y así invié á Tassis á -hacer la empresa, la cual se executó de -esta manera. Siendo la villa cercada de altas -murallas de ladrillo á lo antiguo, tenian -hecha delante del foso viejo otra fortificacion -de tierra con sus baluartes, el uno -junto á los molinos, el cual tenía un cuerpo -de guardia que podian estar en él veinte -y cinco ó treinta personas, y entre la primera -y segunda puerta habia otra que iba -á dar á este baluarte; y fiándose de la primera, -no ponian guardia en la primera -fortificacion; no cerraban aquélla, ni ménos -proveian aquel cuerpo de guardia, por no -tener sino una compañía de infantería, con -los vecinos; y así, arrimando una escalera -por defuera al baluarte (que aunque nuestra -gente hacia algun ruido, no se podia -sentir por ser el del agua de los molinos -mucho mayor, ni teniendo foso, por causa -del molino y de un riachuelo que por allí -pasaba), se metieron en el cuerpo de -guardia hasta treinta hombres escogidos -en toda la tropa, que eran los que podian -caber, y Tassis, con toda la demas -infantería, se metió en unos fosos cerca de<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span> -la puerta, por donde D. Fadrique de Toledo -la batió y tomó el año setenta y dos. -Dexó la caballería que llevó en un bosque -algo apartado, porque no se oyesen los relinchos -de los caballos, y siendo de dia, los -de la villa salieron á abrir la puerta como -acostumbraban, y al punto los nuestros, que -estaban en el cuerpo de guardia, fueron á -buen paso á la que iba donde ellos estaban, -que era entre las dos de la villa, y repartiéndose, -los unos fueron á acometer á los -que fueron á abrir la primera, y los otros -á los que guardaban la segunda, acertaron -á matar al que iba á echar el rastrillo segun -yo les habia ordenado que hiciesen, y -poniendo guardia en él se apoderaron de -la puerta; los que habian salido á reconocer, -viendo ser acometidos por las espaldas, -y Tassis, oyendo el ruido, embistiéndolos -por delante, se huyeron al rededor -de la tierra á la campaña. Tassis no hizo -caso de seguirlos y fué á ayudar á los nuestros -que todavía peleaban á la segunda -puerta, y como llegó, se entró del todo, y -fueron siguiendo á los enemigos hasta otra -puerta antigua, adonde los soldados y burgeses -que habian corrido á la arma hicieron -un poco de resistencia, y habiendo<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span> -acudido la caballería que habia dexado en -el bosque al ruido del pelear, todos juntos -entraron en la plaza, adonde hubo poca -resistencia, y así del todo se acabaron de -apoderar de la villa.</p> - -<p>Habiendo yo dado órden á Tassis que -si entraba dentro, á la mesma hora pasase -á la otra parte del rio y hiciese una trinchea, -aunque fuese con las dagas ó uñas, -y que pusiese guardia en ella, porque el -enemigo no se amparase en aquel puesto, -ocupado en el saco se descuidó de hacerlo, -dexándolo para la mañana. El conde Herman -de Berghes (que servia á los Estados) -hallándose por allí con gente, vino y ocupó -el sitio que yo deseaba que Tassis tomára, -adonde hicieron un fuerte, que despues -por mantenerle costó tanta sangre y -trabajo como adelante diré. Por este descuido -de Tassis se verá que en las cosas de -la guerra, las que se pudieren hacer hoy -no se han de dilatar para mañana, porque -pequeños descuidos traen consigo tan grandes -inconvenientes, como he dicho que -habemos tenido, y la diligencia cierto es -madre de todo buen suceso en semejantes -casos. Luégo que supe esto, ordené á Tassis -que se quedase allí por gobernador con<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span> -alguna parte de la gente, y que la demas -se me inviase luégo. Comencé á caminar -hácia Gruninghen, por haber entendido -que el de Nienoort se habia embarcado -con la gente que habia levantado para el -efecto que he dicho, y en el camino supe -que habia tomado un dique entre Delfezijl -y Reyden, en un lugar llamado Oeterdam, -y cortándole de repente se reparó en aquel -lugar, adonde acudió Mendo con mi compañía -de caballos y la del capitan Willers, -no pudiendo la infantería caminar tanto -como ellos, que iban en navíos por agua. -Yo me dí toda la prisa posible para llegar -á Gruninghen, y fué tanta que todos -los caballos de mi coche murieron del trabajo -que por la diligencia hecha pasaron; -luégo me partí para donde estaba el enemigo, -y poniendo la gente en los puestos -que me parecieron á propósito para estorbar -que no entrase más adelante en el país, -ni trabajase tan á su salvo en el fuerte que -hacia, y por no tener él toda la comodidad -que era necesaria para entretener sus -soldados y sustentar la fortificacion, se le -desmandaban y tomábamos muchos de -ellos, á los cuales mandaba ahorcar luégo -á la hora delante de su fuerte y echar en<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span> -la mar, sino era á los de las compañías viejas, -que con ellos venian algunos, y á éstos -los dexaba ir por su paga, cosa que daba -grandísimo descontento á los demas; híceles -poner al rededor de su alojamiento -algunos billetes en que les decia que hombres -que no tenian sueldo, no merescian -ser tratados como soldados, sino como ladrones, -que el nombre del soldado venía -del sueldo, y el que carecia de él no era -soldado, que el que quisiese venir al servicio -del Rey, sería bien venido, y el que -irse á su tierra, se le daría pasaporte y dinero -para su camino; muchos vinieron y -los más de ellos se fueron á sus casas, con -la comodidad que yo les habia prometido -y dado. Yo procedia haciéndoles la guerra -más rigurosa que podia, procurando deshacerlos -por aquella via, no pudiendo por -otra. Sucedió despues que el de Nienoort, -viendo lo que pasaba de su gente y el poco -medio que tenía para sustentarla, se determinó -de entrar dentro del país, el cual, por -las grandes aguas que caian, siendo el mes -de Octubre y el tiempo tal, que con gran -trabajo pude inviar tras él alguna gente, habiendo -de ir por caminos profundísimos -los dos, y él caminaba por el dique adelante<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span> -hasta llegar á Wischoten, adonde dexó -parte de su gente, y con la demas fué en -persona á poner en contribucion la señoría -de Wedden, que es del Conde de Arambergh, -no sabiendo que los nuestros les -seguian. Llegaron á Winschoten, y sitiaron -en una iglesia la gente que el Nienoort habia -dexado en ella. Y como él, volviendo -de Wedden, supo lo que pasaba, viendo -que le habian tomado el camino, rodeando -por los prados adelante, vino á salir al mesmo -puesto, donde en tiempo del Duque de -Alba el Conde de Arambergh fué roto con -el tercio de Cerdeña, pensando por aquella -parte entrar dentro. Nuestra gente le -salió al camino y le rompieron, dándole -un arcabuzazo en una pierna, que le estorbaba -el caminar. Mas viéndole allí un hijo -suyo que estaba cerca, se abrazó con él diciendo -que no le desampararia hasta la -muerte; y permitió Dios por su buen celo -que nuestros soldados, que estaban más -cerca de él, tomaron una bandera, y poniéndose -en contienda sobre ella, dieron -lugar á que el hijo pudiese salvarle, aunque -llevándole recibió tambien otro arcabuzazo; -metiéronse en la iglesia con los que de -aquella refriega habian escapado, y nuestra<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span> -gente se descuidó aquella noche, y fué tan -escura que se pudieron salir sin ser sentidos, -tomando el dique que va á Bellinwolde, -y de allí á Hoguebond tierra del -Conde de Emden, donde el dique se acaba; -embarcáronse aquí, y volviéndose á su -fuerte sin haber efectuado cosa de lo que -pretendian, padre é hijo, que iban mal heridos, -murieron en él miserablemente, siendo -ambos merecedores de muerte más honrada -y en mejor ocasion y parte, el hijo -por haber mostrado tan honradamente la -aficion y obligacion que tenía á su padre, -y el padre por ser caballero real, afable, de -tanta cortesía y buenas partes, como se -pudiera hallar en toda esta provincia, el -cual, por sus deudas y mal tratamiento que -los de la villa de Gruninghen le hacian, -fué forzado á declararse por enemigo del -Rey y serlo de ellos. Era hombre que se -trataba con tanta grandeza, que comia á -la real, con música, por lo cual vino á ser -tan pobre, que al tiempo de la muerte dicen -que no tenía siquiera un poco de cerveza -que beber. Y con su fin se huia mucho -más la gente que él habia traido. Y así -los Estados se resolvieron de sacar la poca -que quedaba y mantener ellos el fuerte,<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span> -como lo hicieron, fortificándole con mucha -costa, por batir la mar en él, que -cada tormenta le hacia mucho daño, y por -estar en tal parte era inacesible. Hícele -algunos fuertes al rededor para estorbarles -la entrada en el país del Holdam, territorio -de la villa de Gruninghen; y hallándome -un dia en uno de estos fuertes, vinieron -algunos navíos cargados de municiones -á entrar en el del enemigo, los cuales por -falta de la marea se quedaron junto á él en -seco. Y considerando yo, por el viento que -hacia, que pegándoles fuego se podian tambien -quemar las barracas de los soldados, -que eran de paja, les batí con dos medios -cañones que estaban en nuestro fuerte, -para que viniendo la marea se hinchiesen -de agua y no pudiesen entrar en el fuerte, -y á la baxa marea acometerlos; y en siendo -de noche invié al de Rinavelt, á cuyo cargo -estaba el fuerte donde yo me hallaba, -para que con una parte de soldados alemanes -tomase la marina; y los valones, por -junto al dique donde habia una cortadura, -ganaron los navíos y pusieron fuego al más -cercano, y si en aquel punto no se mudára -el viento en contrario, sin duda se pegára -fuego al fuerte y se ganára, no pudiendo<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span> -estar el enemigo á la defensa, por estar -las barracas pegadas al parapeto, no temiéndose -de ser acometidos por mar. En -este tiempo su Alteza me escribió que inviaba -al regimiento de Mons de la Mota -para que sirviese aquí, que por algunas -causas entónces la Mota no estaba -en su gracia y queria alexar de sí su regimiento, -más por esto que por asistirme. -Fué necesario partirme para hacerle pasar -el Rin, y con él las compañías de mi regimiento -que yo habia inviado con el Conde -Cárlos, la de la guardia del Conde -Mansfelt, la de Mons de Teves y la de -Mario Martinengo. Hallándome con pena -de no poder entretener esta gente, porque -las contribuciones que se sacaban no eran -suficientes, ni nunca lo han sido tanto -que pudiesen sustentar la cuarta parte de -ella por más diligencia que se hiciese en -buscarlas. Y así me resolví, ya que no podia -sacar más sustancia de mi gobierno, de -entrar en el de Gheldres, en el país de la -Veluva, pasando el rio por Zutphen, y -así, aunque era invierno y hacia mal tiempo, -lo puse por obra, caminando con la -gente nueva que habia venido, y la demas -que pude juntar. Tenian los enemigos<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span> -un navío armado en el rio, á media hora -de camino, tomando más alto el ponton -de la villa, y habiendo puesto una cuerda -más abajo de donde estaba este navío y -más arriba de la villa, comencé á hacer -pasar la gente, y ántes que fuese de dia, -habia pasado una parte; y los del navío, -viendo que habian pasado, y la cuerda en -el rio, dexaron colgar una áncora para -llevársela consigo; yo, temiendo esto, hice -soltar de un lado la cuerda, y como hubo -pasado el navío, torné á tirarla, y acabé -de pasar la gente que quedaba, la cual se -fué al país llamando á los villanos que viniesen -á contribucion, sin hacerles otro -daño. Yo me volví á la tierra, y con la -guarnicion de ella, y alguna más de la que -habia traido, sitié el fuerte. Este paso se -hizo el dia de los Reyes, viniendo el rio -tan crecido, que entró en el fuerte por -estar en parte baxa, haciéndome retirar -de las trincheas y forzado á los soldados, -no pudiendo estar en sus barracas por ir -creciendo el rio de hora en hora, á meterse -encima del terrapleno, y viendo que no -podia acometerle de otra manera, me fuí -á la tierra, de donde con la artillería les -hice mucho daño, y así se rindieron á mi<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span> -voluntad, y quitándoles tres banderas y las -armas, los invié el rio abaxo á Deventer. -Todavía crecia el rio, de manera que habia -entre la villa y lo seco, donde las barcas -iban á llevar las vituallas, una hora -de camino. Nuestra gente caminó hácia -Utrecht, y puso tanto espanto allí y en -Holanda, que el Príncipe de Orange hizo -juntar toda la gente que pudo de Bravante -y otras partes, é invió al Conde Holac, -al Conde Herman y á sus hermanos contra -la nuestra. Sabido esto, la invié á llamar, -y como no era posible volver á repasar -por haber crecido tanto el rio, se -puso á la lengua del agua. Los enemigos se -juntaron y vinieron hasta Arnem, y alguna -de su infantería se amotinó contra el -Conde Holac, amparándose en una casa, -donde el Conde con la demas gente los -sitió, y rindiéndosele, hizo ahorcar á algunos -de ellos, y luégo comenzaron á marchar -contra nuestra gente, con órden de -pelear con ella. Quiso Dios que en este -tiempo comenzó á baxar el rio, y un -soldado de los nuestros, caballo ligero, -se metió á nado por él, buscando paso, y -vino hasta el fuerte donde yo estaba entónces -para el mismo efecto; hallóse el<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span> -paso, aunque malo, y así ordené á nuestra -gente que á la mesma hora se viniesen -adonde yo estaba, haciéndolos guiar por los -mesmos que habian reconocido los pasos, -y así se vinieron derechos al fuerte, estando -ya el enemigo á vista de ellos, tan superior -de gente, que traia bien cuatro para -uno. El Príncipe de Orange, habiendo -entendido lo que sucedió, invió al Conde -Holac á sitiar el fuerte y tomarle si pudiese, -porque no queria que nuestra gente -entrase á inquietarle en Holanda; y así -como acabó de baxar el rio, el Conde se -acercó para hacerlo. Yo, dexando al Tassis -toda la infantería que pude, y desiñándole -unas alas para asegurar más el fuerte, -y el paso de la villa á él, porque si no se -hiciera se arrimara á él de manera que nos -fuera imposible la entrada y la salida de -él; y que el un cuerno de estas alas se -diese á los capitanes de mi regimiento, y -el otro á los de Mons de la Mota, con -ayuda de algunas picas alemanas; en cada -parte trabajaron estos soldados tan animosamente, -y el Conde venía tan poco á poco -aguardando sus comodidades, que ántes -que llegase estaban ya las alas en defensa. -Acometiólas, y plantó artillería á la de<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span> -Mons de la Mota, y á la de mi regimiento -vino con zapa y mina, lo cual podia -hacer fácilmente por ser el foso seco y -arenisco. Yo me fuí á Oldenzel para proveer -lo necesario, é invié á decir á Tassis -que hiciese una mina que saliese al foso, -para poderle mejor defender. El Conde -batió la ala que llamaban de la Mota y -se llegó con trincheas hasta el foso, y -allí, con la grande comodidad de faxina -que tenía, quiso henchirle y dar el asalto, -y ansí comenzó á echar faginas dentro -desde su trinchea. Tassis, desde la mina -que habia hecho, sacaba toda la que ellos -echaban, y con ella fortificaba lo batido -por el enemigo, en que hubo de ambas -partes muchos muertos y heridos. Y considerando -el Conde que en las alas habia -mucha gente, y que el fuerte hacia traves -tanto por de dentro como por de fuera -de ellas, y que no podia dar asalto sin -perder mucha gente, se resolvió de tomarle -por hambre, lo cual no podia hacer -sino sitiando la villa, que no estaba bien -proveida, y para hacerlo invió de la otra -parte del rio al de Wilers, Maestro de -Campo general del Príncipe de Orange, -con la caballería, que era mucha y buena,<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span> -y con ella al Conde Herman; y aunque tenian -muy apretada la villa, me aventuraba -siempre á meter alguna cosa, é inviando -una vez al capitan Mario Martinengo con -su compañía, llevando cada soldado á las -ancas un saco de pólvora, topó con una -emboscada que le tenía hecho el de Wilers -con más de dos mil caballos; mas el -capitan llevaba tan recogida su compañía, -retirándose, que no le osaban acometer -hasta que, llegando á un bosque, los soldados -comenzaron á desmandarse y separarse -por él sin que el capitan lo pudiese -remediar, y visto por los enemigos, cerraron -y prendieron cuasi todos los soldados -sin matar ninguno, no escapándose sino -los tres oficiales de la compañía y dos ó -tres soldados que los siguieron. Contra el -fuerte no hacia el Conde otra cosa sino seguir -la zapa y la mina, y los nuestros defendérsela; -y un dia, que hicieron una salida -contra su artillería, rompieron la guardia -y llegaron hasta el cuartel del enemigo, -donde los soldados se pusieron á saquear, -que, á no hacer más de intentar solamente -la artillería, la ganáran sin ninguna duda, -y la pudieran sustentar por estar fortificada, -mas como se detuvieron, cargando<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span> -el campo del enemigo, los hicieron retirar. -Hallóse en esta salida Maximiano du Bois, -capitan de caballos, á quien yo habia dexado -de guarnicion con su compañía en la -villa, fué preso herido de un mosquetazo -en un muslo, de que murió despues. Conociendo -el mal punto en que las cosas de -Zutphen estaban, suplicaba continuamente -á su Alteza que me socorriese con alguna -gente para poder yo darle á nuestros -sitiados; y así, no hallando su Alteza otra -más á la mano que la que servia en la guerra -de Colonia, invió al capitan Juan de Castilla -á procurarla con el Elector, el cual la -concedió luégo, y vino á cargo de D. Juan -Manrique, cabeza de la gente de guerra -de su Majestad, que servia allí, y con ella -venía tambien la del Elector. Aloxé esta -gente en Winterswyck, lugar grande junto -á Bredevord y una legua de Grol, donde -yo estaba, y entre tanto que llegaba, -hice aparejar los carros y vituallas que se -habian de llevar, y alguna artillería que -habia sacado de Linghen. En este tiempo -el Conde y la Condesa de Berghes, padre -y madre de los tres condes, procuraban -que sus hijos viniesen al servicio de su Maestad; -y su Alteza, avisándole yo dello,<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span> -me lo habia remitido, y para este efecto -andaba conmigo un criado suyo, que era -Drosarte de Buxmer, á quien dixe que estaba -resuelto de socorrer la tierra ó perderme, -y que creia que no sería sin pelear, -que hiciese con estos señores que no -se hallasen dentro por no dificultar su reconciliacion. -Respondióme que no sabía -cómo se pudiesen retirar con su honra, -porque les sería mal contado si en tal ocasion -lo hiciesen, ni ménos alcanzaba qué -color dar para ello. Respondíle que diciendo -que su madre los inviaba á llamar porque -su padre estaba muy malo. Ella lo hizo -así, y teniendo todas las cosas ya á -punto para socorrer la tierra, comencé á -marchar de esta manera. Hice de los carros -cargados de vituallas y municiones dos -hileras guiadas por dos provostes, y que -los caballos de ellos llevasen unos cabestros -ó cuerdas para que, en tocándose arma, los -atasen á la trasera de los carros, cada uno -al que le iba delante; entre estas dos hileras -de carros, iba primero toda la caballería, -y de los valones que habia traido D. Juan -Manrique, guiados por sus capitanes, poniendo -sus banderas en el escuadron de los -alemanes, hice dos mangas que fuesen pegadas<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span> -con la caballería, que iban de avanguardia -con D. Juan Manrique y Nicoló -Basta, y para si fuese menester algunas picas -con ellos, hice un escuadron volante -de ellas, llevando consigo dos piezas de -campaña, este escuadron iba en medio de -las dos mangas de arcabuceros, un poco -atras; á éste seguian otras dos mangas pequeñas -de mosqueteros, cerca de los dos -cuernos de un gran escuadron de picas alemanas -de la gente del Elector con su coronel -Herlach, suizo de nacion, delante. -Tras este escuadron iba otro casi tan -grande como el de la gente de esta provincia, -quedando detras otras dos mangas -de arcabuceros de la resta del regimiento -de Mons de la Mota y del mio con la compañía -de arcabuceros á caballo del capitan -Leecola, con órden de ir recogiendo toda -la retroguardia porque nadie se quedase -atras ni se apartase de la tropa sin órden; -tambien de que, en tocándose arma, cerrasen -por detras las dos hileras de los carros -y se encerrasen dentro de la del gran -escuadron de alemanes; donde el coronel -Herlac y yo íbamos, iba una culebrina reforzada -de quince libras de bala que yo -habia sacado de Linghen para mejor alcanzar<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span> -los escuadrones de los Herreruelos -y la demas caballería enemiga, que era -mucha, pero ménos infantería que la -nuestra. Toda esta gente iba en medio -de las dos hileras de carros con la órden -que he dicho, y así caminábamos por -campaña rasa hácia el villaje de Holguel. -Tomé esta manera de marchar por más segura, -aunque tuviese el enemigo mayor -número de caballería, por llevar la gente -junta, porque caminando por camino que -era estrecho, los carros tomáran grande espacio, -y el enemigo podia por una y otra -parte hacernos daño, sin podernos socorrer -los unos á los otros, por estar alojado en un -sitio donde habia mucha arboleda y podia -venir cubierto con ella hasta dar en nosotros; -y por evitar este gran inconveniente, -invié al capitan Leecola con algunos soldados -sacados de todas compañías á reconocer -los caminos y bosques por donde el -enemigo podia venir, dexando su compañía -con su teniente, en retroguardia para -el efecto que he dicho, fué siempre caminando -delante á nuestra vista hasta llegar -al villaje de Ingle, adonde encontró al -Conde Herman de Berghes, con treinta ó -cuarenta caballos, que iba á ver á su padre,<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span> -habiéndole la madre dado á entender que -estaba muy malo, sin que él supiese otra -causa de su llamada, ni entendido que nosotros -marchábamos; y como vió entre los -soldados de nuestra tropa diversas casacas, -conoció de cierto estar allí toda nuestra -gente, se volvió con buena órden á su alojamiento -y dió cuenta á Mons de Wilers -de lo que habia visto. Yo, entendiendo que -habian descubierto enemigos, pensando que -eran más, habia hecho caminar apriesa los -carros y los escuadrones por ocupar el lugar -que está en sitio fuerte ántes que el -enemigo le tomase. Estando allí, traté con -D. Juan Manrique, Nicoló Basta, Juan de -Castilla, Suartzemburgh, cabo de la caballería -del Elector, y con el coronel Herlach, -que sería bueno que dexando alguna gente -con los carros é inviando á llamar á Tassis, -como ya lo habia hecho con diligencia, -con la gente que podia sacar de la villa, á -recibir el socorro y llevarle dentro; y que -nosotros con todos los demas siguiésemos -al enemigo, que nuestros corredores decian -se retiraba, segun se via por los fuegos de -su alojamiento; y la mayor parte de ellos -me respondieron que no eran de aquel parecer, -y que mejor sería ir derecho á la villa<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span> -y socorrerla, pues habiamos venido para -aquel efecto; yo alegaba que el socorro -podia marchar seguramente, ya que nosotros -habiamos de marchar entre el enemigo -y él. Con todo esto y mis ruegos, no -pude hacer que se hiciese, que algunas veces -en los consejos de guerra contrarian -algunos á la opinion de otros, más con pasion -y mostrar poder ó saber más, que con -razon. Quedámonos aquella noche en -aquel lugar, y al amanecer llegó Tassis con -la gente, y así marchamos todos hácia la -villa, y el enemigo se fué á las puertas de -Deventer, pasó el rio y juntóse con el demas -exército que estaba delante del fuerte. -Ya la villa estaba á lo último de victuallas, -y se hubiera perdido si no fuera por estar -los trigos en la campaña casi maduros, que -las mujeres y niños iban á cortar las espigas, -con quien Mons de Wilers usó de -gran crueldad, segun se dixo, enterrando -vivos algunos y cortando á otros las narices -y orejas, y así despues le pagó Dios, -como adelante se verá. Aquella noche se -ordenó de dar una encamisada á los fuertes -que el enemigo habia hecho al rededor -del nuestro; hacia un tiempo muy áspero<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span> -de agua, viento y escuridad, y aunque -lo intentó no pudo efectuar nada. Proveyendo -la tierra de lo más necesario que -habia menester, nos volvimos hácia Grol, -por no consumir las victuallas que habiamos -traido; y caminando D. Juan Manrique con -la gente delante, supo que cerca de allí -habia un castillo llamado Hackfort, donde -estaba una compañía de la gente que habia -quedado del regimiento de Nienoort; -se fué allá sin haberme avisado dello, pensando -tomarle luégo, y no pudo hacer más -que perder gente, por no tener artillería, -que la poca que habiamos traido, se habia -dexado en la tierra; retiróse y retirámonos -todos sin tomarle, pero despues, con mi -órden, Tassis la sacó, batió y tomó el castillo, -haciendo matar toda la gente que habia -dentro. Don Juan recogió su gente, y yo -la de mi gobierno, de donde se retiró él hacia -Colonia, y yo á Oldenzel. Los enemigos, -viendo que habiamos socorrido la villa -y que en su campo comenzaba á haber falta -de todas las cosas por la muerte que entónces -sucedió del Príncipe de Orange, hicieron -siete ú ocho fuertes al rededor del -nuestro y de nuestras alas, y dexándolos<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span> -proveidos de gente, se retiraron con la demas -á sus presidios.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>El invierno entraba áspero, y nuestra -gente, por lo que habia padecido en el sitio -y la extrema necesidad que pasaba, estaba -muy descontenta, por lo cual invié á -llamar á Tassis para que recogiendo el trigo -que se pudiese hallar en la Tuvent, lo -llevase dentro de la villa. Y considerando -que habia mucho tiempo que no llovia, y -que ordinariamente hácia la fin del otoño, -como no llueva, el Rin está más baxo que -en todo el año, y por consiguiente los demas -brazos de él, y más con los vientos -orientales; venido, le ordené que buscase -vado, no dudando de que le hallaria (por -tener alguna experiencia de aquel rio, del -tiempo del Duque de Alba, el cual me invió -de guarnicion á Deventer con el coronel -Mondragon), y hallándole, que pasase y -tentase si por detras podria ganar los fuertes -que el enemigo habia dexado, y en caso -que no, se entrase por la Veluva adelante -á executar las contribuciones que habian -prometido y no pagado, y para este efecto<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span> -le proveí de más gente de la que él tenía. -Avisóme que habia hallado el vado, y que -pasaba y seguia la órden que yo le habia -dado. Hubo dificultad en el pasar, porque -por el rio venian ya los hielos grandes, -por los cuales se perdieron algunos de nuestra -caballería, la infantería pasaba en barcas -y á ancas de caballos, muy poco á poco, -y con mucho trabajo. Hacia una niebla -tan espesa, que impedia que los de los fuertes -del enemigo no los viesen, mas oyendo -algun ruido, inviaron cuarenta ó cincuenta -soldados á reconocer, y hallaron que los -primeros de nuestra infantería habian pasado, -y que hecho fuego, se estaban calentando -al rededor de él, y por la escuridad -de la niebla estuvieron muy cerca unos de -otros ántes de verse. Nuestros soldados desesperadamente -cerraron con ellos, sin capitanes, -porque todos estaban de la otra -parte del rio ocupados con Tassis en hacer -pasar la gente, fuéronlos siguiendo hasta -hacerlos meter en su fuerte, y con el mesmo -ánimo cerraron con él, y ayudándose -los unos á los otros con las picas y alabardas -lo mejor que pudieron, le entraron, y -degollaron más de cien hombres. En aquel -tiempo aclaró el dia, y los dos fuertes más<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span> -cercanos de él, viendo lo sucedido y no teniendo -tanta fortaleza ni provision de gente -como el ganado, viendo que nuestra gente -se preparaba para acometerlos (que ya -habia pasado alguna más y acudido á la arma -con los oficiales), alzaron los capelos para -rendirse, y visto por los soldados de los -otros fuertes, desamparándolos, se metieron -en otros dos que estaban el rio abaxo. Tassis -se fué á la tierra y sacó artillería y los -sitió. Entendido lo sucedido por el Conde -de Murs y el Wilers, que estaban en Arnem, -con la caballería que pudieron juntar -en aquel contorno, vinieron al socorro -sin infantería, por no tenerla, habiendo perdido -mucha en el sitio de Zutphen, y la -que quedó inviado á reposar y rehacerse á -Holanda y á Utrecht; y así no hicieron -ningun efecto, no pudiendo pasar por no -tener el hielo tanta firmeza que pudiese -sostener los caballos; y los dos fuertes sitiados, -padeciendo necesidad, se rindieron, de -manera que el fuerte que el enemigo -queria tomar por batería, minas, fuerza y -hambre, tomó Tassis con otros siete ó ocho, -de aquel modo. Hecho esto, los del país -vinieron en contribucion y púsose un recibidor -para ella á voluntad de Tassis, que<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span> -yo no me quise entremeter en ello, por no -ser de mi gobierno. Avisé de todo lo sucedido -á su Alteza, suplicándole mandase -poner una persona para esto, y el caballero -Cicoña invió por recibidor al comisario -Gramay, que lo ha manejado hasta la fin, -sin que entrase en mis manos un solo real, -ni por mi órden se distribuyese, que es -bien al contrario de lo que despues dieron -á entender á su Alteza, diciendo que -yo en aquellas contribuciones me aprovechaba -de cuarenta ó cincuenta mil tallares -cada mes; y despues se averiguó que ántes -habia yo prestado al recibidor para deshacer -las trincheas y fuertes que los enemigos -habian hecho al rededor del nuestro. -Y de esta manera es cuanto me van ahora -calumniando de las contribuciones de Frisa, -de las cuales y de todas las demas que -se han sacado en todo mi gobierno ha habido -recibidores puestos por los mesmos -del país; y si alguna cosa yo he tomado de -su mano, ha sido de las contribuciones que -vienen del enemigo, ganadas á fuego y sangre, -y esto con órden de mi general, dadas -al comisario Francisco Vazquez de -Umaña, que aquí tenía los libros del sueldo -del Rey, donde está escrito, y así se hallará<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span> -que nunca he tocado á las contribuciones, -que no haya sido para el puro servicio -de su Majestad, al cual yo he acudido -con mi persona y hacienda, ordinariamente -sin hacer falta, y no lo he dexado -en las ocasiones urgentes, como lo han hecho -mis secretos émulos, que algunos de -ellos nunca se han hallado en ninguna, ántes -ofreciéndose, han buscado que negociar -en esa Córte por huir de ella. He hecho esta -pequeña disgresion por ser lo que digo la -causa de mi discurso, no por hacer historia, -sino por mi justificacion y descargo, y así -va con más verdad que adornado de estilo. -Tornando pues á lo de Zutphen, digo, -que despues de sucedido lo que ántes dixe, -no se entendia sino en proveer aquella -tierra, que se hacia con gran trabajo, por -haber metido gran guarnicion el enemigo -en Locchun y Desburg; y estando yo en -la villa de Oldenzel, vinieron el conde -Herman de Berghes y su hermano Oswolt -al servicio del Rey, habiendo ántes tomado -licencia y pasaporte de los enemigos, -segun el concierto que yo habia hecho con -ellos; y tenian tanto deseo de servir á su -Majestad, que me importunaban cada hora -que les tomase el juramento de fidelidad,<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span> -lo cual por cortesía deferia yo, hasta que -su Majestad los proveyese de algun cargo; -y ellos me han hecho siempre merced de -darme crédito en cuanto les he aconsejado, -y así los he siempre servido fielmente; llegaron -á Oldenzel con peligro de los enemigos, -que sabiendo que habian de hacer -este viaje, los pusieron emboscada en el -camino. Significando yo á su Alteza que -la villa de Zutphen era la verdadera entrada -para la Holanda, y siendo aquella provincia -el nido de los rebeldes, si deseaba ver -el fin de la guerra, entrase en ella, y que -para hacerlo con más comodidad sería -necesario tomar la villa de Arnem, que -era fácil de hacer por estar señoreada de -montañas y haberse las villas de Nimega y -Desburg, vecinas á ella, reducido entónces -al servicio de su Majestad; incitado de -esta manera su Alteza y pareciéndole bien, -quiso ántes mi parecer por escrito. Con -esto fué y vino muchas veces el capitan -Frias, el cual, á lo último, en la negociacion -y viajes, se perdió y estuvo mucho tiempo -en prision. Al fin se resolvió ántes de intentar -á Arnem de inviar al conde Cárlos -á sitiar la villa de Grave, y entre tanto -invié á Tassis á hacer un fuerte junto á la<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span> -villa de Arnem, adonde se divide el rio -Isel del Rin, á la punta de los dos rios llamada -Iseloort; hízole, aunque no muy perfecto, -si bien tal que daba mucho estorbo -al enemigo, y estándole haziendo, salieron -los de Arnem á escaramuzar con los nuestros, -y Anníbal Gonzaga, á quien se habia -dado la compañía de Maximiano du Bois, -acompañado de infantería, cerró con los -enemigos y los rompió y mató algunos, y -entre ellos quedó por muerto medio desnudo -el Conde de Solms, ahora por los Estados -gobernador de Celanda, que retirándole -los de Arnem, le curaron con cuidado y -teniendo más de cincuenta heridas, las más -de ellas mortales, segun me han dicho, sanó, -y no es la peor cabeza que los Estados tienen -hoy en su servicio. Habíase resuelto su -Alteza, como ganase á Grave, de venir -en persona con el exército á Nimega, y que -Tassis y yo con la gente de esta provincia -nos llegaríamos á la villa de Arnem y haríamos -un fuerte cerca de un molino de -viento que estaba el rio abaxo, y que él -vendría de la otra parte por la Veluva. En -este tiempo proveyó su Alteza á Mons de -Altapena del gobierno de Geldres, concertámonos -los dos de juntarnos en Zutphen<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span> -para buscar medio de entretener aquella -guarnicion. Y partiendo yo de Gruninghen -para este efecto, llegué á Zutphen con los -condes Herman y Oswolt, y avisé á Mons -de Altapena de cómo habia llegado allí, -rogándole que viniese porque tenía necesidad -de volverme luégo á Frisa. Respondióme, -en lugar de venir, que era necesario -que me llegase yo allá, con toda la gente -de guerra que habia traido conmigo y la -más que pudiese sacar de Zutphen, porque -el coronel Schenck y el Conde de Murs -habian sitiado un fuerte y le batian. El coronel, -hombre de poca conciencia y acostumbrado -á rapiñas, habia dexado el servicio -de los enemigos y venídose al del Rey, -como queda dicho, habiendo hecho ántes -obras de sus manos y apoderádose de la -señoría de Bliembek, quitándola á un pariente -suyo legítimo heredero de ella que -la poseia; y así por lo que habia hecho -con sus compañeros, como por mantener -esta tiranía, se vino al servicio del Rey. Y -su Alteza le empleó en el socorro que se -invió al Conde de Rinamburgh ántes que -yo viniese á Frisa; peleó en el camino con -el Conde Holac, y sucedióle bien, y así -le hallé en Frisa cuando fuí á gobernarla,<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span> -adonde su Alteza le invió á llamar para el -sitio de Tornay, con la corneta de Adam -Vanlanghen, haciéndole coronel de mil -caballos; mas él y sus soldados se gobernaron -tan mal en aquella jornada, que le despidió -la gente, dexando en servicio al dicho -Vanlanghen, de que se resintió mucho, -por ser el primero desgusto que recibió. Tenía -en Bliembeck una compañía de arcabuceros -á caballo, con la cual se hacia contribuir -de todos los alrededores, y venía conmigo -algunas veces con ella á los socorros -cuando el enemigo tenía sitiado á Bronckorst. -Los de Nimega, ántes de su reduccion -al servicio del Rey, todos los soldados que -le tomaban, luégo se los ahorcaban, y por -esta causa era enemigo mortal de la villa; -y por hacerla mayor despecho hizo un -fuerte en el rio Wael, que pasa por ella, -con que la impedía la navegacion. Cuando -este fuerte se hizo, ya la villa trataba de -reducirse, como lo hizo, mandaron romper -el fuerte, y pareciéndole á él que habia -sido causa de la reduccion de la villa á su -Majestad, pretendia el gobierno, no sólo -de ella, mas de toda la provincia de Gheldres. -Dióle su Alteza á Mons de Altapena, -y á él ni aquello ni ménos el regimiento<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span> -del Baron de Anholt, que tambien pedia; -y el caballero Cicoña le quitó las contribuciones -que él habia puesto en los países, -por lo cual le fué fuerza despedir la compañía -que tenía, y él se fué al sitio de Ambers, -donde estaba su Alteza, á procurar -que le diesen algun cargo ó entretenimiento, -contentándose con una compañía de caballos -y servir aquí en Frisa. Lo cual tampoco -no hubo lugar, pero diéronle cien escudos -de entretenimiento. Mas no satisfecho -de esto, trató secretamente con el Conde de -Murs de volverse al servicio del enemigo, -y así lo hizo, adonde prosiguió la enemistad -que con la villa de Nimega ántes tenía, -y lo mesmo contra Mons de Altapena, por -haber alcanzado el gobierno que él pretendia. -Y la primera cosa que despues siendo -enemigo hizo, fué sitiar este fuerte por hacerle -despecho. He dicho todo esto de él, -porque á las personas tales, aunque sean -viciosas y de mala vida, siendo hombres de -guerra y de efecto, no los deben poner en -desesperacion, porque con ella hacen mucho -mal, como él hizo: y así los condes de -Berghes y yo volvimos en gran diligencia -al socorro de este fuerte, dexando todo el -bagaje é impedimento atras; y yo iba con<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span> -tanta más voluntad, por haber tenido dos -ó tres dias ántes carta de su Alteza, con -órden de que procurase en todas maneras -de sacar al Schenck en campaña y pelear -con él; y como se ofrecia la ocasion de -efectuar lo que se me habia mandado, -apresuré el camino y fuí derecho á Iseloort, -donde habia gente nuestra, y pasando el -Rin, llegué á Huessen, villa del Duque de -Cleves en la Wethua; y caminando hácia -Nimega, vino á encontrarme Mons de Altapena, -avisándome que el Conde de Murs -y Schenck se habian retirado sabiendo mi -venida y dexado el fuerte; rogándome con -mucha instancia que me llegase á Nimega, -dexando la gente que yo traia al rededor -de aquella villeta, junto á la cual tenian -los enemigos un fuerte á la orilla del rio, -el cual él y los de Nimega me rogaron -que ántes que me volviese con la gente le -tomase, ofreciendo que me darian artillería -y municiones. La que me dieron era -suficiente, pero la pólvora tan poca, que -no me atreví á batirle. Reconocíle, y vi -que por la zapa vendriamos más presto á -ganarle que por batería, porque aunque -estaba hecho con mucha faxina y árboles, -el foso era seco ó con muy poca agua y arenisco,<span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span> -y que zapando lo que habia desde la -agua hasta la faxina, vendria todo á caer -abaxo. Invié á Tassis por una parte, para -que guiase su trinchea derecha al fuerte, y -yo con los Condes por otra, y cuando venimos -con nuestras trincheas á entrar en el -foso y á zapar lo que he dicho que habia -de la agua á las faxinas, se rindieron los del -fuerte, y á la entrada del foso dieron una -pedrada al conde Federico, que habia -venido de Buxmer á ver á sus hermanos, -y entre ellos cayó sin habla, de suerte -que pensamos ser muerto, y mataron al -capitan Claraute del regimiento de Mons -de Billí, hombre de valor y de virtud. -Yo tenía por cosa cierta que Schenck -viniera á socorrer este fuerte, pues estaba -en Arnem, que no está más de allí de una -hora de camino, y tenía consigo toda la -gente con que habia sitiado el fuerte de -Nimega; no vino ni supe por qué. Y tratando -con Mons de Altapena del entretenimiento -de la gente de la guarnicion de -Zutphen, que era la causa de mi venida de -Gruninghen, me dixo que era necesario -entrar en la Veluva á executar las contribuciones -y á procurar sacar más. Respondíle -que tenía mucho que hacer en Gruninghen,<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span> -que aunque la Veluva era de su -gobierno, le sirviera en aquello de muy -buena voluntad, pero que era fuerza partirme. -Pidióme la gente y á Tassis para -hacerlo, concedíselo, y partíme para Oldenzel, -y Tassis entró hácia Utrecht para -el efecto. El Conde de Murs, Schenck y -Mons de Wilers, gobernador que era del -país de Utrecht, juntaron sus fuerzas y -fueron contra él. Tassis llevaba la mejor y -más experimentada gente que el Rey tenía -en estas partes, así caballería como infantería, -y lo mostraron bien, porque estando -alojado junto á la villa de Rhenen, -en un villaje llamado Hameronghen, adonde -de improviso acudió el enemigo, hallándole -con la caballería separado de la infantería, -y pareciéndole buena ocasion, -dexó tambien su infantería atras y acometió -á nuestra caballería. Valióle á Tassis -mucho el consejo que yo le habia dado, -que si viniese á pelear, tuviese un cuerpo -entero de caballería para acudir á las necesidades; -que esto, despues de Dios, fué -causa de la victoria. Rota esta caballería -con la nuestra, y la infantería, que ya llegaba, -cargaron en la infantería del enemigo, -de manera que pocos soldados de ella<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span> -quedaron vivos. El Conde de Murs y -Schenck se escaparon, y el de Wilers quedó -preso, con quien en nuestra joventud -habia yo tenido estrecha amistad, y así le -compré de los soldados que le habian tomado -y le traxe conmigo, y despues su -Alteza me hizo gracia de permitir su rescate, -que fué dándome doce mil florines. -Despues de esto sucedió que inviando el -conde Guillermo de Nassao dos compañías -de caballos, una de arcabuceros y otra de -lanzas (de esta era capitan Mons de Bordas, -caballero frances, y de la de arcabuceros -Bernalt Cessin) á tomar las vacas de -la Drent, y tocándose arma en Steenvick, -donde estaba mi compañía de lanzas, con -ella y algunos garabies del regimiento de -Mons de la Mota, saliendo Mendo á ellos -en un paso estrecho, los acometió y rompió, -prendiendo al capitan frances mal herido, -de que murió despues, que el conde -Guillermo lo sintió mucho. Siendo este invierno -grandes las heladas, los de Frisa no -querian pagar las contribuciones, como -siempre han hecho, si no es á fuego y á -sangre; ofreciéndose esta ocasion, invié á -Zutphen á llamar á Tassis, ordenándole -que traxese la más gente de aquella guarnicion<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span> -que pudiese, y á los dos hermanos -condes de Berghes, á Mons de la Coquela -y á Mons de Rinavelt, y que juntos entrasen -en Frisa á executar las contribuciones, -como lo hicieron. Los enemigos, temiéndose -de esto, se habian juntado con -mucha cantidad de trineos, con los cuales -llevaban parte de su gente y vituallas. Tassis, -sin saber esto, quiso entrar en la Bildt, -que es un pedazo de tierra de aquella provincia -ganado de la mar con diques, y la -gente que habita en ella muy rica. Mas -como comenzaba á deshelar, le fué necesario -dar la vuelta, y de manos á boca topó -con el enemigo que le venía siguiendo, el -cual, como vió volver los nuestros, se -apoderó del Cassar Huysum, junto á Liewerdt. -Tassis se puso al rededor de este -lugar con la caballería, y los demas acometieron -al enemigo dentro de él, y le -deshicieron, matándole mucha gente, y -tambien hubo algunos heridos y muertos -de nuestra parte, habiéndose peleado bien -de ambas. Y habiendo el Conde Hoswolt -muerto y quitado la bandera á un alférez -del enemigo, el pobre señor volteándola, -con el contento de lo que habia hecho, se -la revolvió el viento á la cabeza, y uno de<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span> -los nuestros, pensando ser enemigo segun -dicen, le dió con una pica ó alabarda por -el colodrillo y le mató. Fué muy sentida -su muerte, porque daba esperanzas de -venir á ser grande hombre, por ser muy -diestro á caballo, de gran valor, bondad y -discrecion. Murió tambien el capitan Enrique -Wandelde, muy buen soldado nuestro. -Y porque deshelaba mucho, se dieron -priesa á volverse á Gruninghen, adonde yo -estaba, trayéndome preso á Steynmalts, teniente -del conde Guillermo, que era el -que gobernaba la gente enemiga, hombre -muy noble, vasallo del Rey de Dinamarca; -y dos ó tres dias despues vino allí un mensajero, -no sabiendo lo sucedido, que iba en -su busca á Frisa con carta del Rey y otras -de su padre, parientes y amigos, las cuales -abrí por la ocasion que diré; pero la -del Rey, por su respeto, se la invié cerrada, -y leyéndola, me la volvió luégo abierta, -la cual ni las demas no contenian otra -cosa sino que se volviese luégo á Dinamarca, -porque el Rey tenía necesidad de -su persona. Corria entónces fama por las -villas marítimas de Alemania que este rey, -incitado de algunos príncipes y señores della -pretendia la corona imperial, y quitarla<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span> -al que la tiene. Y pensando por esta -via saber algo de ello, le invié este prisionero -sin ningun rescate, escribiéndole que -por no estorbar su servicio, ni el bien ni -acrescentamiento de aquel caballero teniéndole -preso, en viendo su real carta, se -le inviaba, porque otro ninguno le diese -libertad sino su Majestad, suplicándole -que recibiese aquel pequeño presente del -menor ministro y vasallo que el Rey, mi -señor, tenía. El caballero se presentó al -suyo, así preso como iba, y dándole libertad, -se acordó el Rey que teniendo yo -en Holanda la armada de mar á mi cargo, -le hice otro semejante servicio de unos -navíos de su reino que me pidió, y así me -quiso honrar escribiéndome con un presente -real que me invió, de parte del cual -se sirvió su Alteza, y con parte quedé yo. -Mucho importa en tales ocasiones ganar -semejantes voluntades, porque vienen despues -á ser de mucho momento en el servicio -del príncipe á quien se sirve, pues -tienen necesidad unos de otros, y así es -bien tenerlos gratos, que por esta razon supe -de este rey algo de lo que deseaba, y -avisé dello á quien convenia. Al principio -del verano vino su Alteza al sitio de Grave<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span> -con todo lo necesario, que al fin es el -verdadero camino de hacer la guerra, y no -á remiendos, adonde me mandó que le viniese -á ver para lo de Arnem, y así lo -hice. Y estando todo concertado, despues -de sitiado Grave me llegó nueva de la muerte -de mi mujer, á quien habia dexado enferma -en Gruninghen; dióme su Alteza -licencia para ir á su enterramiento y exequias. -Batida la tierra, la tomó su Alteza, -y dexando la empresa de Arnem, que era -tan necesaria y provechosa, se fué á sitiar -á Venlo, que estaba á cargo de Schenck, -y con asistencia de los burgeses la tomó. Y -de allí se fué á sitiar á Nus, tierra del Arzobispo -de Colonia, que poco ántes habia -tomado por inteligencia el Conde de Murs; -batióla, y tomándola por asalto, la quemó, -y volvióse por el Rin abaxo con su exército -á tomar á Rimbergh, del mismo arzobispo, -que habia ocupado el de Murs, adonde -yo, siendo de vuelta de Gruninghen, -llegué con alguna gente de mi cargo. Díxome -su Alteza que se espantaba de que -en tal tiempo pidiese mi nacion alojamiento, -siendo el más propio que se podia desear -para hacer guerra. Hablé sobre ello á -algunos capitanes, los cuales me respondieron<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span> -que no sabian nada, y que estaban -prestos para todo lo que su Alteza les -mandase: no quiero decir lo que sobre esto -podria, por muchas causas.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Despues de la muerte del Príncipe de -Orange, la Reina de Inglaterra habia inviado -á los Estados á Milort Roberto, conde -de Lecestre, por su Capitan General; y con -los ingleses é irlandeses que trajo, y la gente -de los Estados, formó un exército, con el -cual se vino hácia Arnem. Hubo nueva en -nuestro exército que algunos herreruelos -que se levantaban por la Reina, habian de -pasar para juntarse con el Lecestre por esta -Señoría de Linghen. Entróse en consejo -sobre ello, y su Alteza me mandó que con -la gente de mi cargo, luégo á la hora partiese -y procurase deshacer esta caballería -por cualquiera via que pudiese. Fuí, é invié -luégo corredores hácia donde decian -que estaban, y de algunos que se tomaron -se entendió que de sí mesmos se deshacian -por falta de dineros, y que ya cada -uno se habia ido á su casa. Volvíme hácia -Grol, y allí supe cómo Lecestre venía<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span> -á sitiar á Desburgh, adonde estaba una -compañía del Baron de Billí de guarnicion, -puse otra de mi regimiento y provision de -pólvora con ella. Lecestre la sitió y batió -por dos partes, y como no habia terrapleno, -sino casamuro, le fué fácil hacer entrada, -y queriendo dar asalto, se rindieron -los de dentro. Su Alteza, por más avisos -que teniamos, no movia el exército de -Rymbergh, ni se acercaba al lugar. Los -enemigos tenian en el Rin algunos navíos -de guerra, y su Alteza venía algunas veces -hasta Wesel con artillería á batirlos. -En frente de Wesel está Burick, tierra -del Duque de Cleves, en la cual, contra -la voluntad de los moradores, se metió -dentro á induccion del Elector de Colonia, -por tener en brida á Wesel, que es otra -Ginebra en lo que toca á la cristiandad y -desobediente á su señor. Propuso su Alteza -hacer allí un puente y fuertes para -guardalle. Esto, y el largo sitio de la villa -de Rymbergh, ha costado á su Majestad -muchos millares de escudos sin merecerlo -la tierra, por ser la más flaca que hay en -todos los Países Baxos que tenga guarnicion; -y si su Alteza la acometiera, sin duda -la ganára solamente con la zapa en<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span> -muy pocos dias, que aunque Schenck tenía -mucha gente dentro, no se fiaba, y habia -hecho una puerta falsa hácia el rio, -para salvarse por agua de noche si fuera -acometido. Estando su Alteza en Burick, -me mandó venir á juntar con él y que me -adelantase á hablarle. Pasando junto al castillo -de Ulft, donde estaba enfermo el Conde, -padre de estos señores, no pudiendo yo -hacer ausencia de la gente, me hizo merced -de venir adonde yo estaba, y me dixo -que él via en sí no ser largos sus dias, y -que me encomendaba sus hijos, que les sirviese -de padre; y así por su valor y virtud, -y la promesa que hice al padre, me -han obligado á serles muy aficionado servidor; -murió dentro de pocos dias. Despues -yo fuí á Burick á ver lo que su Alteza -me mandaba, adonde vino nueva que el -Conde de Lecestre iba caminando á sitiar á -Zutphen; entróse en consejo sobre ello, y -todos los de él fueron de parecer de socorrerla, -sino fué uno, partióse su Alteza con -la más escogida gente que tenía en el exército -para hacerlo, mandándome que hiciese -el oficio de Maestro de Campo general. -Aloxé el exército á la segunda jornada -junto á Bredevord, de donde su Alteza<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span> -sacó todo el grano que habia en aquella -villa para meter en Zutphen, y de allí le -aloxé junto á Borkeló, tierra del país de -Munster, y á su Alteza en ella con una -compañía de alemanes de las de mi cargo, -para su guardia. Antes que el exército -fuese del todo aloxado allí, le vino aviso -cómo los enemigos, que estaban aloxados -de esta parte del rio, se habian pasado de -la otra con el Conde Lecestre; y con esta -nueva, se hizo consejo con algunos de nosotros, -así á caballo como estábamos, y -su Alteza nos propuso que su voluntad era -de irse á Zutphen, y pidiéndome parecer, -dixe que yo no tenía nueva ni de Tassis -ni de mi teniente, que habia inviado dentro -con mi compañía, pero que si era como -le avisaban, sería una cosa muy honrosa -mostrarse donde los enemigos habian -estado, para dar á entender que los venía á -buscar. Resolvióse de ir, escogiendo la mayor -parte de la caballería, y pasando por -junto á Locchum, me mandó que le mostrase -el aloxamiento que habia tenido y -donde fue la batalla, y yo se lo dixe, como -en esta relacion queda dicho. Supliquéle -que mandase inviar adelante al capitan -Mario con su compañía á descubrir<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span> -cierto camino estrecho y lleno de arboledas -que se habia de pasar ántes de llegar á Zutphen; -que por haber estado este caballero -allí con su compañía de guarnicion y ser gran -cazador, sabía todos los pasos. Fué y halló -que el conde Guillermo de Nassao se estaba -todavía, con la gente de su cargo, alojado -de esta parte del rio, en una montañuela, -y bien fortificado, como despues se vió, -en frente de la cual tenía una puente de -barcas para comunicarse con el exército -que estaba de la otra parte. Entró su Alteza -sin estorbo en la tierra, fué á la iglesia, -y habiendo hecho oracion, subió á la torre -para desde allí ver el campo enemigo, -que se iba acercando á nuestro fuerte, adonde -yo habia hecho pasar á Tassis para rehacer -las alas de él. El enemigo habia inviado -un capitan escoces para fortificarse -en una de ellas, el cual dió de manos á -boca con nuestra gente, que trabajaba, -rompieron al escoces, y preso le traxeron -á su Alteza, de quien, siendo hombre -práctico, se supo toda la intencion del enemigo. -Y en siendo dia, su Alteza entró en -consejo, donde propuso que él se queria -quedar allí, que todos nos volviésemos al -exército y le proveyésemos de lo necesario.<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span> -Yo le respondí que no convenia que un -Príncipe, y General se encerrase, y que fuera -de esto, para las provisiones que él pedia -y cosas semejantes haria su Alteza más en -una hora que ninguno de los que allí estaban -en un mes; y que sería hacer agravio -á tantos hombres principales como tenía -cerca de su persona, tan suficientes para -ello, y más estando allí el gobernador de -la provincia, á quien de derecho tocaba. -Replicóme que, pues yo era de aquella -opinion, me quedase allí, y así lo hice, -y él se fué á Borkeló. Y aunque yo habia -avisado que reconociesen muy bien el camino -por donde pasaban, y que por evitar -el peligro tomasen otro del que habiamos -traido, no hicieron ni lo uno ni lo -otro, y así pasó con grandísimo peligro, -porque el Conde Lecestre, sabiendo que -habia entrado dentro y que no podia estar -allí mucho tiempo, le tenía hecha una -grande emboscada con caballería é infantería, -segun que despues fuí avisado. Los -enemigos tuvieron aviso de que llevaba -mucha infantería, y así le dexaron pasar -sin acometerle. Llegado á su alojamiento, -me invió la gente de mi cargo con algunas -victuallas, porque toda la que él habia<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span> -traido, y áun los de su Córte, habian comido -á discrecion, ó sin ella, dentro de la -tierra á costa de los burgeses, y él (no -sé con qué consejo ó parecer) se partió con -todo el exército á buscar á los herreruelos, -que poco ántes yo le habia dicho y asegurado -haberse de ellos mesmos deshecho -é ídose á sus casas. Y dexando en Oldenzel -á Mons de Altapena con las banderas, -y parte del exército, con los demas se vino -á esta villa de Linghen, y de aquí á Haesluyn -á buscar aquella gente con gran diligencia -trabajando mucho los soldados, y -llegó al lugar donde supo de cierto ser así -lo que yo le habia dicho.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Como vino á noticia de Lecestre la partida -de su Alteza, hizo pasar de esta parte -del rio alguna gente de su exército para -que se juntase con los Frisones y se acercase -á la tierra, y comenzase las trincheas, -como lo hicieron; y lo mismo hizo él -contra el fuerte. Avisé luégo á su Alteza -dello, y que tenía necesidad de ser socorrido. -Volvióse á su alojamiento de Borkeló, -y de allí invió al Marqués del Guasto<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span> -con alguna infantería española, alemana y -valona, y con cantidad de carros cargados -de vituallas para meter dentro de Zutphen, -sin avisarme ni su Alteza ni el Marqués -de su venida. Los enemigos, sabiéndolo, -le salieron al camino de la montaña que -los Frisones habian fortificado, adonde todavía -tenian el puente. El Marqués (no sé -con qué consejo) habia dexado la metad de -la caballería en la campaña de Locchum, -y con la infantería acompañado los carros -hasta allí, donde halló los enemigos, y á -su llegada se vió en peligro de perderse. -Yo, como oí tirar, vine á la puerta de la -villa, y viendo que se peleaba, y que en -tales ocasiones se va algunas veces desproveido, -hice sacar un carro con pólvora y -balas, sin que nadie me lo pidiese, y llegó -á tan buen tiempo, que ya con el contínuo -tirar, los soldados no tenian ninguna -en los flascos. Entendí despues que sabiendo -su Alteza lo que pasaba, sacó lo restante -del exército en campaña confusamente, -y el sargento mayor hizo escuadron de -ella, y su Alteza echaba la culpa á Propercio, -ingeniero, de no haberse él hallado, -en lo que daba á entender que, no sólo -en su oficio, pero en cosas graves y de<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span> -mayor importancia, le daba mano y crédito. -Sabido lo que habia pasado se volvió á -su alojamiento. Pero hasta entónces, segun -dicen, estuvo muy congoxado, y como yo -supe tambien lo que era, hice tocar arma y -adelantéme á caballo á hablar al Marqués, -y tras mí salió Tassis; hallé á los enemigos -y á los nuestros en escuadron tan cerca, -que no habia sino un camino en medio. -En este tiempo vino la caballería que habia -dexado el Marqués en campaña, y tambien -iba llegando la gente que salió de Zutphen. -El Marqués me preguntó qué se haria, yo -le dixe que estábamos tan cerca del enemigo, -que mal podriamos apartarnos sin pelear, -y que era de parecer que se hiciese, -dando yo con la gente de Zutphen por un -costado, y él acometiendo por la frente. -Preguntó lo mismo á Tassis, y conformóse -su respuesta con la mia. Él nos respondió -que no traia órden de pelear, sino meter -el socorro. En este mesmo punto acometió -el Conde Lecestre á nuestras alas -del fuerte de la otra parte del rio, donde -estaban el Conde Herman y Mons de la -Coquela, que la defendian, donde hubo una -muy grande escaramuza, y buenas cosas en -ella; adonde estaba el Marqués se oia la<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span> -escaramuza, y no se pensaba sino que era -dentro de la tierra, y nosotros que la suya -era tambien dentro de ella, cosa que me -daba mucha pena, temiendo que por haber -yo sacado la gente, no se hubiesen rebelado -contra la poca que habia quedado, -ó que el enemigo no la hubiese acometido -por la parte de sus trincheas que tenian -hechas hácia la puerta del Pescado. Volví -un poco atras, viendo que el Marqués no -queria pelear, y sabido que no habia peligro -en la tierra, me volví luégo á juntar -con él, y hallé que Anníbal Gonzaga y -George Crescia habian cerrado con los -enemigos, con sus compañías desordenadamente, -por pasos dificultosos, donde se -perdió el Crescia, y á Anníbal Gonzaga le -dieron una gran cuchillada en el cuello por -ir sin celada, que no fué poco escapar de -ella; cayó, y despues le retiró nuestra caballería. -La demas caballería nuestra se -venía retirando con poca órden, á favorecerse -de los escuadrones de infantería, yo -procuré detenella con ayuda de Nicolo -Basta y Evangelista de las Cuevas, que -hacia el oficio de Comisario general, y no -pudiendo hacer lo que deseaba, saqué mi -compañía aparte, que tambien se retiraba<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span> -con los demas; y la caballería del enemigo -no pasó más adelante, y toda la demas -caballería hizo alto, y yo me fuí á -la infantería. El enemigo, viendo que los -que habian salido de Zutphen les hacian -daño por un lado, teniendo un camino -hondo casi por foso, se comenzó á retirar. -Del escuadron de los españoles se desmandaron -algunas picas, y por aquel camino -hicieron daño al enemigo y señaláronse -algunos de ellos valerosamente. El -Marqués, viendo al enemigo retirado, se -retiró tambien, dexando en la villa la provision -que los carros habian traido. Su Alteza -procuró de hacer otra escolta ántes -de partirse del alojamiento donde estaba, -y sabiendo que se peleaba, dándole mucha -pena, quiso venir al socorro, y entendiendo -lo sucedido, se aquietó, y vino -en persona con todo el exército formado, -y dexando los escuadrones, entró en la -tierra. Y aquel mesmo dia habia el enemigo -batido un fuertezuelo que los nuestros -habian hecho á una de nuestras alas, y le -dieron asalto, donde perdieron mucha -gente sin tomarle. Habiendo su Alteza -puesto la provision dentro, se salió, y haciendo -una manera de consejo, me ordenó<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span> -que me quedase todavía en aquella tierra; -y considerando que no teniendo un real -para la gente de guerra y las cosas que son -menester en tales ocasiones, le respondí -que ella estaba en gobierno de otro, y el -Gobernador de la provincia allí presente, -á quien su Alteza, siendo servido, la podia -encomendar; que cuanto á mí, me parecia -haber hecho harto en haberla ganado -y sustentado con tanto derramamiento de -sangre, y que habiéndola puesto en manos -de mi Generalísimo y del Gobernador de -la provincia, con razon me podia tener por -excusado, y más habiendo el campo del -enemigo mudado ya de alojamiento y dado -muestra de quererse retirar; pero si su Alteza -gustaba de que yo quedase, me descargase -del gobierno que tenía, que lo haria -de muy buena voluntad. Y no agradándole -mi respuesta, por más que la peticion -era tan fundada en razon, me respondió -que si no gustaba de ello, que otro lo -haria, y así salí de la tierra y me fuí con -él á Borkeló, adonde le supliqué que miéntras -estaba allí el exército sin hacer nada, -fuese servido de acometer la villeta de -Locchum, asegurándole de que la ganaria. -Dióme buenas esperanzas de hacerlo, pero<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span> -segun entendí despues, hubo algunos que -le mudaron de voluntad, diciendo que yo -le queria empeñar y otras cosas semejantes, -y así se resolvió de no hacerlo. Dexó -con Tassis á Propercio, el cual comenzó -á hacer ciertas fortificaciones, gastando en -ellas seis ó siete mil escudos sin ningun -provecho, porque la primera creciente del -rio se llevó todo cuanto habia hecho; y -si yo quedára allí, no habia memoria de -dar un real, ni dexára para uno ni otro. -Resolviéndose su Alteza de partirse y volverse -á Brabante, me mandó que fuese á -Gruninghen á dar órden á lo necesario, y -que despues volviese, porque queria que -quedase con el exército al rededor de Wesel. -Fuí luégo, y por haber pasado malas -noches en Zutphen, me dió una enfermedad -tan grande que estuve desahuciado por -tres médicos, sin ninguna esperanza de -vida. Avisé á su Alteza del estado en que -me hallaba, inviándole atestacion de los -médicos y burgomaistres de la villa de -Gruninghen, suplicándole que pusiese en -el exército alguna persona entre tanto, -que si Dios me daba vida, como pudiese -caminar, iria luégo. Y como nunca han -faltado algunos en esa Córte, más para hacerme<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span> -mal que bien, ménos entónces, pues -hubo quien dixo á su Alteza que él tenía -la culpa por haberme hecho tantas mercedes, -y que aunque estuviera á la muerte, no -habia de dexar de ir, mandándomelo él. -Diciendo tambien estos mis amigos que -yo habia prometido á su Alteza provisiones -y victuallas, lo cual nunca hice, ántes -estando en Bredevord, cuando íbamos á -Zutphen, le dixe que no hacia bien en ir -tan desproveido de ellas como iba, y con -el celo que yo debo al servicio de mi Rey -y al suyo, se lo dixe algo ásperamente, -como podrá decir el conde Cárlos, que lo -oyó; y en el alojamiento que yo hice al -rededor de Borkeló habia tanta provision -de trigo, que no sólo bastó para toda la -caballería que habia en el exército, mas -para batir y vender hasta los de su Córte, -como lo hicieron. Su Alteza dexó el exército -al rededor de Wesel á cargo de Mons -de Altapena, hizo acabar el puente sobre -el Rin y hacer dos fuertes, uno de una -parte y otro de otra, para guardarle. Y -viendo el Conde Lecestre que su Alteza -era partido de Zutphen, prosiguió el sitio -del fuerte. Y Tassis y Propercio sacaron -la gente y lo que habia en él y le dexaron.<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span> -Pusieron allí los enemigos luégo muy buena -guarnicion y provision, y queriéndose el -Conde tambien retirar con su exército, -ántes de partir procuró con engaño meter -en la villa de Deventer guarnicion, y así -puso á Mons de Stenley, coronel de irlandeses, -con su regimiento, y con él otras -compañías inglesas. El Stenley, hallándose -ofendido del Conde Lecestre y de otros -de su nacion, y lo que yo más creo, por -tener buen celo al servicio de Dios, siendo -muy católico, dió á entender á Tassis, -que estaba en Zutphen, que queria reducirse -al servicio de su Majestad, y dalle -aquella su tierra sin recompensa alguna. Y -estando asegurado Tassis de su voluntad, -me vino á avisar á Gruninghen, díxele -que no se podia tratar de ello sin licencia -de nuestro superior, y que haria bien en -irse á Brusélas á dar cuenta de todo á su -Alteza. Hallóme con la enfermedad en el -estado que he dicho, y él se informó de -los médicos que me curaban. Partióse para -Brusélas, y no sólo traxo órden de tratar -con el Stenley, pero de hacer su residencia -en Gruninghen, teniéndome ya por muerto. -Acabó Tassis su concierto, y el Stenley -le metió una noche dentro con la gente<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span> -que consigo llevaba, y ántes estuvo hecho -escuadron en la plaza que los de la villa lo -entendiesen: á las compañías de ingleses, -que estaban allí, dexaron salir libremente, -y á los burgeses no se les hizo mal ninguno. -Estaba con el Stenley el capitan Roland -Yorch, inglés, el cual se partió de Deventer, -al punto que Tassis entró, para el -fuerte de Zutphen, y avisando de lo sucedido -en Deventer, puso tanto miedo á la -guarnicion, que les hizo salir de allí, de -manera que el Stenley no sólo dió la villa -de Deventer á su Majestad, pero fué causa -que aquel fuerte tambien se ganase. Este -caballero ha servido despues acá con su -regimiento, tan fielmente como todos saben; -y al Roland dió su Alteza una compañía -de caballos, con la cual sirvió á su -Majestad hasta la muerte, la cual, segun -dicen, procedió de tósigo que un cocinero -suyo le dió. Como entendió su Alteza lo -sucedido en Deventer, ordenó que un oficial -del pagador fuese con dinero para pagar -la gente que allí estuviese, y en Zutphen -el comisario Francisco Vazquez hiciese -las libranzas y que Tassis las firmase. -Yo me estaba en Gruninghen, adonde padecia -lo que Dios sabe por darles satisfaccion;<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span> -y temiendo que el de Villers, -que yo tenía preso en mi casa, no tuviese -comunicacion con algunos de los malos de -la villa, de que fué siempre bien proveida, -le invié al castillo de Linghen, ordenando -al Drosarte que no le dexase tratar con -ningun extranjero si no fuese en su presencia, -y que le tuviese estrechamente guardado; -pero él era tan astuto y mañoso, que -ganó la voluntad del Drosarte, el cual le -trató con tanta libertad y familiaridad, que -tuve mala sospecha de él. Levantaban los -Estados en aquel tiempo cierta cantidad -de herreruelos, los cuales, viniendo de -Alemania, habian de pasar por Cloppenburg, -y cerca de este país de Linghen. -El Conde de Murs, ó que tuviese alguna -inteligencia con el de Villers, ó que -en efecto fuese llamado de esta caballería, -juntaba cerca de Suvol toda la suya y -la infantería que podia. Yo tenía proveidas -y avisadas todas las guarniciones que -estuviesen á punto para cuando él se moviese, -teniendo muchas espías y hombres -á caballo á trechos para avisarme con tiempo, -y no me ponia en campaña por no -tener dineros que dar á la gente y por -conservar los trigos que áun no estaban<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span> -maduros, pareciéndome que, segun la órden -que yo habia dado á las espías, sería -avisado con tiempo; y entendiendo que el -Conde marchaba, marché tambien hácia -Covorden con la gente que pude sacar del -país de Gruninghen y de la guarnicion de -Steenvick, y pensando tener lugar de juntarme -con la gente que estaba en la Tuvent, -hallamos al enemigo alojado en el -villaje de Ulsent, camino forzoso que yo -habia de hacer para ir allá, y adelantéme -con la gente que traia conmigo á un villaje -llamado Emmelinken, á una buena -legua de donde él estaba, y entendiendo -que partia de allí caminando hácia Linghen, -y tomando el camino del alojamiento -que con la suya habia tenido aquella -noche, invié á Mendo con parte de mi -compañía á tocarle arma á la retroguardia -para entretenerle porque no hiciese diligencia; -y la infantería que yo tenía, la invie -por los pantanos para más seguridad -suya, dando órden de acudir todos á Oetmarsum, -adonde yo iba; y allí hallé á Mario -Martinengo con toda la caballería que -estaba alojada en la Tuvent, y la compañía -de D. Rodrigo de Castro, que estaba -de guarnicion en Linghen, que yo habia<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span> -inviado á llamar para cierto efecto del servicio -del Rey, que me hizo temer más el -suceder allí alguna desgracia; y así luégo -como llegué á Oetmarsum, ordené al capitan -Mario que con su compañía y la de -D. Rodrigo se partiesen luégo á la hora -por otro camino del que el enemigo llevaba, -caminasen en diligencia, y se metiesen -en Linghen. El Conde de Murs, -por las armas que Mendo le habia tocado, -no pudo caminar más que hasta la abadía -de Oetmarsum; y caminando de noche -derecho á Linghen, supo como el capitan -Mario habia entrado ya en ella, y así, por -disimular la inteligencia que tenía dentro, -si la habia, tomó á la mano izquierda hácia -Meppen, dexando el rio Ems á la derecha. -Yo, habiendo reposado un poco la -gente, y recogiendo la demas infantería, -que estaba alojada en la Tuvent, le iba -siguiendo lo más cerca que podia; y como -llegué á Linghen, supe como el Conde se -habia apoderado de la villa de Meppen, -so color de pedir victuallas y entrar á comprarlas. -Por lo cual despaché luégo parte -de la gente que tenía, á entrarse tambien -en la villeta de Haesluyn, ambas del país -Munster, para impedirle el paso de Alemania<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span> -y de las victuallas. Dexáronla entrar -con asistencia de un caballero del país, que -se halló allí acaso; puse tambien la demas -gente en puestos donde se le podia hacer -daño al enemigo y apretar más la villa. -Despaché luégo con toda diligencia á su -Alteza, suplicándole que me declarase si -podia poner artillería en campaña para batir -al Conde de Murs en aquella tierra, -por ser del imperio, y esto por tres y cuatro -mensajeros, sin tener respuesta ni resolucion -ninguna de lo que habia de hacer. -Mas no por eso dexaba de hacer de léjos -al enemigo la guerra que podia, que en diversas -veces Mendo le mató mucha gente. -Y entendiendo por mis espías que trataban -de salirse y escaparse de noche, avisé de -ello al Conde de Barlaymont, que gobernaba -por entónces el país de Gheldres, y -la gente que estaba cerca del Rin, por -muerte de Mons de Altapena, su hermano, -y acudió con parte de ella. Y el Conde -de Benthen, cuñado del de Murs, y -de una mesma religion, le avisó de la venida -del de Barlaymont; y así determinó -el de Murs de salvarse con la caballería de -noche, no osando aventurar la infantería. -Yo habia dado órden al capitan Mario,<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span> -que gobernaba en Haesluyn, que tuviese -siempre gente á las puertas de Meppen, y -que, como sintiese que el enemigo se retirase, -hiciese pegar fuego á una casa, para que, -con la gente que yo tenía conmigo, con -aquella seña le saliese al camino, lo cual -podia hacer en media hora, y estar en el -puesto una ántes que él llegase, y que él -caminase luégo á la hora á juntarse conmigo, -que era fácil, porque tenía ménos -camino que andar que el enemigo; pero -los que él habia puesto en centinela se -descuidaron de manera, que el enemigo salió -de Meppen sin ser sentido dellos, llevando -preso consigo al Drosarte. Fuí avisado -tarde de su salida por un villano, y -con todo eso le seguí con la gente que tenía -conmigo, y por hallarme con poca, -por no haber llegado la de Mario, no -hacia más que procurar entretenerle como, -podia hasta que llegase, matando algunos -de los que se quedaban atras. El Conde -de Barlaymont venía caminando apriesa, -pero no pudo llegar á tiempo; yo -le seguí hasta el villaje de Ulsen, y poco -despues llegó el de Barlaymont, pero el -enemigo estaba ya tan adelante, que se -hubiera hecho poco servicio en seguirle<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span> -más. Fué una ocasion muy buena, perdida -por un descuido. Yo me volví á Linghen -á procurar de apretar á Meppen, porque -estando en manos del enemigo, era de -grande estorbo para el camino de Gruninghen. -La infantería que quedó dentro, -viéndose desamparada de la caballería, se -resolvió de tratar conmigo, y así sobre mi -palabra, vinieron dos de sus capitanes, el -uno escocés y el otro valon, y concertamos -que si dentro de cierto término no eran -socorridos, que dexarian la villa y se volverian -á Holanda. En este tiempo llegó -aquí Mateo Serrano, un entretenido, con -cartas de su Alteza, por las cuales me -mandó tomar á mi cargo las villas de Deventer -y Zutphen y que metiese guarnicion -en ellas, queriendo emplear los irlandeses -en el viaje de Inglaterra, y poner á Tassis -con su regimiento en Buryk y en los fuertes -que su Alteza habia dexado allí al rededor, -y dábame el Serrano tanta priesa, -que me fué fuerza inviar al Conde Herman -á Deventer á tratar con el Stenley su salida -de allí. Yo me quedé esperando que el enemigo -socorriese á Meppen, ó que ellos -rindiesen la villa, segun el tiempo que habian -prometido. Mas los diputados del país<span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span> -de Munster, que estaban aquí, con dones -y promesas hicieron tanto, que al fin ellos -no lo cumplieron, temiendo los de Munster -que viniendo en nuestras manos no se -la volverian, teniéndola su Majestad como -ganada en guerra. Yo, habiendo esperado el -término puesto, me partí para Deventer, -por la gran priesa que el Serrano me daba, -y llegué en un dia, con ser jornada que -vale por dos, y en partiéndome yo de allí, -los enemigos se acordaron con los de Munster -y los dexaron la villa. Salió Stenley de -Deventer, y Tassis de Zutphen, en las cuales -tierras puse guarnicion de la gente de -mi cargo. Su Alteza me mandó que señalase -los gobernadores en ellas que yo quisiese, -que él los aprobaria é inviaria las patentes, -y así nombré al Conde Herman -para ambas, que estando tan cerca una de -otra, podia bien tener cuenta con ellas; y -en su ausencia gobernaba en Zutphen el -teniente coronel de Mons de Billí. Y demas -de esto, su Alteza me mandó que fuese á -Burick á tener cargo de toda aquella ribera -del Rin. No quise replicar en ello, y por -no darle desgusto fuí luégo. Habia Schenck -poco ántes tomado la villa de Bona, cuatro -leguas de Colonia, rompiendo una<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span> -puerta que salia al rio, donde habia puesto -buena guarnicion. El Elector habia pedido -asistencia á su Alteza para volver á cobrarla, -y el Nuncio del Papa, que estaba con él, -solicitaba lo mesmo. Su Alteza invió alguna -gente para este efecto, y por cabeza -della al Príncipe de Simay, el cual estando -yo en Burick, me invió á rogar con Tassis -que me llegase á Bruck, donde estaba, para -tomar mi parecer en lo que se habia de -hacer en aquella guerra. Fuí, y Tassis conmigo, -y llegados allí tuvimos nueva que -Schenck habia salido de Bona por esta parte -del rio con mucha gente y artillería, á -batir dos navíos de guerra del Rey, que yo -habia inviado á Colonia y estaban pegados -á la ciudad. Hízolo así, y los capitanes de -los navíos sacaron la gente en barcas dexándolos -batir como quisieron; y por no ser -la artillería gruesa, no los hizo mucho daño. -Vino el Príncipe de Simay con caballería -é infantería á ponerse por la otra parte -del rio, arrimado á la tierra, hácia donde -los navíos estaban, sin hacer más efecto, -por estar el rio en medio y no tener barcas -para pasar, que tirarse mosquetazos unos á -otros. Y así, retirándose el Schenck á Bona -con la artillería que habia traido para batir<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span> -los navíos, el Príncipe pasó el rio con -barcas y se fué á alojar á Ducque, burgo -que está de la otra parte de la ciudad, el -rio en medio. La primavera comenzaba á -venir y el invierno á aplacarse, que hasta -entónces no se podia estar en campaña por -el cruel tiempo que hacia, y Schenck, temiendo -que el Príncipe no hiciese lo que -yo le advertia y rogaba, y era que se fortificase -en frente de Bona, haciendo un fuerte -con sus alas, á imitacion de el de Zutphen, -se fortificó. Y como yo habia venido -allí sin órden de su Alteza, me quise -volver á mi gobierno, ó á Burick, que no -lo habia hecho ántes porque el Nuncio y -el Príncipe me aseguraban que me harian -venir órden para mi quedada allí; pero no -viniendo tan presto como yo deseaba, me -resolví de partirme en uno de los navíos de -armada. Pidiéronme el Nuncio y el Príncipe -que les dexase á Tassis allí, y así lo -hice. Y acuerdóme haberles dicho á ambos -á mi partida que con el regimiento de -Mons de Sant Valamont, que habia llegado -aquel dia, acometiesen luégo el fuerte que -Schenck hacia, que aún no estaba en defensa; -decíalo por ser la mayor parte de -aquel regimiento de la nacion francesa,<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span> -que al principio es de mucho más servicio -que despues, y tambien lo dixe por no dar -lugar al Schenck á que fortificase más el fuerte, -y tardáronse de efectuarlo. Y yendo allá -se resolvieron, no sé por qué causa, de hacer -fuertecillos al rededor, sin acometerle -de otra manera que, á mi parecer, se podia -hacer. Los fuertecillos que hicieron -eran tales, que saliendo el enemigo del suyo, -ó los dexaban, ó les degollaban la gente que -habia dentro. Yendo Tassis á reconocer el -rio arriba, donde hacia otro fuerte, estando -cinco ó seis de los enemigos escondidos en -unas viñas que allí habia, el uno de ellos le -dió un arcabuzazo por la cabeza, de que -murió luégo, que fué gran pérdida, porque -si Dios le diera vida, hiciera muchos servicios -á su Majestad, siendo hombre de mucho -valor y buena intencion. Llegando yo -á Burick, entendiendo que Rhymbergh estaba -muy mal proveida, salí en campaña -con la gente de Tassis y alguna de la villa -de Gheldres, y me puse en la abadía de -Camp, de donde tenía tan apretada la villa, -que era fuerza al enemigo venir á socorrer -ó perderla. Mas dándome cierta enfermedad, -me constriñó á venir á Burick, adonde -recibí órden duplicada de su Alteza para que<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span> -fuese á Bona; y una de ellas me traxo un caballero -inglés, teniente de la compañía de -caballos del capitan Roland Yorck, que -estaba de guarnicion en la villa de Deventer, -el cual habia ido á la Córte á solicitar la -compañía, por la muerte de su capitan, y -volvia mal satisfecho, segun yo colegí por -sus palabras, y su Alteza me escribia en -su carta que tuviese cuidado con él, porque -no le contentaba su manera de hablar -ni proceder; y así, entreteniéndole conmigo -dos ó tres dias, despaché un mensajero al -Conde Herman, diciéndole que estuviese -sobre aviso. Llegado á Deventer, fué con -un su hermano á hablar al Conde, á quien -halló comiendo, y ofreciéndole que se sentase -á su mesa y le hiciese compañía, él -comenzó á hablar ásperamente, y echando -mano á la espada acometió al Conde tan -denodado, que si no fuera por los que estaban -con él á la mesa, sin duda le matára; -mas, levantándose con presteza, tomó sus -armas y mató á ambos hermanos, sin que -jamas se haya sabido la causa que les movió -á hacerlo. Teniendo órden de su Alteza -de ir al sitio de Bona, aunque la enfermedad -me tenía en la cama, por no poder -ir á caballo ni en coche, me puse en un<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span> -navío de armada, y así llegué allá. El Príncipe -de Simay no habia hecho otra cosa -en aquel sitio, sino comenzar á hacer trincheas, -aunque tenía artillería para batir la -tierra y exército suficiente para la empresa. -Y como llegué, se entró en consejo para lo -que se habia que hacer, que esperándome -no habian comenzado más de lo que digo. -Antes de mi venida los enemigos habian hecho -salidas, degollado alguna gente, quemado -cuarteles, roto una compañía de -hombres de armas y tomado preso á Mons -de Conroy, haciendo su deber como muy -valiente caballero; y estuvo preso hasta que -la tierra se rindió. En el consejo que se tuvo -dixe: que tierra que no estuviese del todo -cercada y no tomada en veinte y cuatro -horas, era difícil de ganar si los de su parte -la quieren socorrer y los de dentro defender; -y que mi parecer era que primero se -acometiesen los fuertes que Schenck habia -hecho de la otra parte del rio, porque tomándolos, -podrian pasar los navíos de armada -el rio arriba, y estorbando el socorro, -tomar la tierra, y no de otra manera, como -se vió claramente en lo que despues sucedió, -que viendo Schenck ir el sitio de véras, -dexando al Baron de Polvitz por gobernador,<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span> -se salió della; y levantada gente -en el Palatinato, embarcándola el rio abaxo, -entró de noche en Bona. Así se resolvió -de acometer los fuertes; tomáronse uno -ó dos que estaban el rio arriba, sitióse el -grande con gran peligro, batióse y ordenóse -de dar asalto; y porque de la otra parte -del rio se descubria todo el fuerte, mandó -el Príncipe poner tres piezas para dar -asistencia á los que le diesen, tirando á -quien se pusiese á la defensa, que todos -estaban descubiertos. Ordenóse que el tercio -de Cárlos Spineli llevase la avanguardia, -pero que no arremetiesen hasta que -se les diese órden. Los alemanes lo hicieron -sin ella, y el capitan D. Alexandro de li Monti, -que estaba señalado para dar el asalto, -viendo los alemanes ir á él, se movió tambien, -y los unos y los otros confusamente, -lo cual fué causa que los de dentro se defendieron -é hicieron retirar á nuestra gente. -Quexábase Cárlos Spineli de que don -Alexandro se hubiese movido sin órden, -diciendo algunos que el moverse sin ella á -cosa semejante no era bien hecho. Pero si -ellos se halláran en el puesto de D. Alexandro, -que es un cuerdo y valiente caballero, -hicieran lo mesmo para no permitir<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span> -que se les quitase la avanguardia, como lo -hizo. Prosiguiendo el sitio de este fuerte, -acercándose con trincheas, los alemanes de -Aquemburg, que llevaban la suya á la ala -dél, estando cerca de ella, hablaron con -los de dentro, que eran de su nacion, y los -traxeron á nuestra parte, y ocuparon la ala -que éstos guardaban, por donde los del -fuerte no podian entrar ni salir, á cuya causa -padecian. El Príncipe se pasó hácia el -fuerte dexándome á mí con la gente al rededor -de Bona, porque se entendia que -Schenck la queria socorrer por tierra. Los -del fuerte trataron con el Príncipe y se rindieron, -y sin avisarme, los invió el rio abaxo -hácia Holanda. El conde Federico de -Berghes, á quien yo habia dexado en Burick, -no los dexó pasar, por no llevar pasaporte -ni carta mia, de que se sintió el Príncipe, -y pudiera excusar este fastidio si fuera -servido de mandarme que lo escribiese -al Conde; pero nunca falta quien incita á -la disension ántes que á la concordia, como -lo procuraron hacer entre él y mí, mas no -pudieron tanto, que yo dexase de serle muy -servidor, y él de tenerme por tal. Despues -de tomado el fuerte y pasado los navíos de -armada el rio arriba, se apretó más la tierra<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span> -con la zapa, y llegados al foso, le hallamos -muy hondo y hechas en él casasmatas. -La intencion que el Príncipe tenía era de -henchir el foso, y haciéndolo, fuera obra -larga, pero segura. Los enemigos no dexaban -casi cada dia de hacer salidas, y algunas -con daño nuestro, principalmente donde -estaban los loreneses de Mons de Sant Valamont, -que con éstos tenian los de dentro -particular tema y enemistad. Vino en este -tiempo nueva al Príncipe que su Alteza inviaba -al Conde de Mansfelt, queriéndole -emplear á él, por ventura, en otra parte. -El Conde, considerado, dilató su venida por -respecto del Príncipe, y él se dió priesa á -concluir con la tierra ántes que llegase, y -halló buena ocasion para ello, porque los -de dentro, cansados ya de estar allí, dician -que por un Schenck, que habia tomado -esta empresa á cargo, no querian llegar al -extremo peligro del sitio; y por esto no -quisieron tener órden, así en las municiones -de guerra como en las de boca, por -tener tanto mayor ocasion de rendirse, principalmente -despues que supieron la venida -del Conde de Mansfelt; pareciéndoles que -el Príncipe, por no dexar devenir al cabo -de su empresa, les haria mejor partido que<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span> -otro, comenzaron á tratar con él, y así, teniendo -ambas partes gana de acordarse, se -hizo brevemente, saliendo la gente de guerra -con sus armas y bagaje. Pidieron rehenes -para la seguridad de su camino y personas, -é inviaron á Rhymbergh, si bien me acuerdo, -dos caballeros napolitanos, Federico de -Afflitto y Cola María Carachiolo, capitanes -del tercio de Carlo Spineli. Hubo alguna -dificultad sobre la seguridad de volver los -navíos que habian de llevar el bagaje, y -como estaban á mi cargo, tenía cuidado de -mirar por ellos. Mas habiendo por ventura -entre los enemigos un capitan llamado Gerit -Heryunge, que fué el que ostinadamente -defendió á Locchum, por haberle yo conocido -por hombre cortés y de verdad, y -haber tenido, siendo yo gobernador de -Harlem, de donde era natural, grande -amistad con su padre y parientes, prometiéndome -que me los volveria, me fié de su -palabra, y él la cumplió honradamente. Su -Alteza, entendiendo la rendicion de esta -tierra, mandó que el Príncipe se retirase, y -que la gente de guerra fuese á cargo del -Conde de Mansfelt á sitiar á Watendonck, -y así el Conde, para este efecto, se fué á la -villa de Venló á esperar allí la gente. Los<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span> -de aquella villa y el coronel Wuentin, gobernador -de ella, eran los que solicitaban -aquel sitio, por la mala vecindad que los de -aquella villa les hacian. Y yo, tomando licencia -del Príncipe, me volví con los navíos -de armada á Burick, adonde supe la -venida del Conde de Mansfelt á Venló, y -porque era fuerza partirme para Gruninghen, -le fuí á besar las manos y á tomar -su licencia. Y tratándome del sitio de Watendonck -y de las comodidades que tenía -para él, le dixe, como su servidor, considerando -el tiempo, que era principio de -invierno, muy lluvioso, y el puesto de la -tierra, de sí mismo pantanoso, la necesidad -y mala voluntad de la gente de guerra que -venía de Bona, y la comodidad y asistencia -que le daban, que no le haria Dios poca -merced si salia con aquella empresa, y que -cuanto á lo demas que le ordenaba su Alteza -que hiciese acabado aquello, me parecia -imposible, por las razones que por escripto -le dí luégo, y que sin duda el que dió á entender -aquello á su Alteza debió de ser alguno -que ignoraba el país donde se habia -de efectuar, ó mal intencionado. Sitió su -Excelencia la villa de Watendonck, y con -hallar las dificultades que yo le habia dicho,<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span> -con su buena diligencia y valor, y la ayuda -de Dios, salió con la empresa sin proseguir -más adelante. Yo me partí para Gruninghen, -dexando al conde Federico en -mi lugar en Burick. Llegado que fuí hallé -los trabajos y fastidios que siempre, porque -en mi ausencia á toda aquella provincia -la habia puesto en contribucion el enemigo -y estaba á su devocion, perdida la -poca que ántes tenian á los de la parte del -Rey; ayudándolos á esto el burgomaestre -Bal, por presentes que le dieron los Anabaptistas, -de que aquel país está lleno. Poco -despues su Alteza proveyó el gobierno de -Gheldres en el Marqués de Varambon, -encargándole tambien lo del Rin; y por -muerte del Tassis, encomendó su regimiento -á Juan Tissilinghe, capitan de él. En -este tiempo proveyó su Alteza al Baron de -Chassé la Drosartía de Linghen, con patente, -no sólo de Drosarte, pero de gobernador -del castillo, villa y país de Linghen, -que era quitarme enteramente lo que tenía -por patente y habia dias que servia. -Supliqué á su Alteza que si su voluntad -era que yo no gozase del gobierno, conforme -á las patentes que tenía y juramento -que habia hecho, que me descargase del<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span> -todo de él, y le proveyese en quien fuese -servido; que el que no hallaba bueno para -el todo, ménos mereceria parte, y que no -recibiria al Baron en Linghen, sino fuese -descargándome del juramento que habia -hecho. Y así su Alteza le recompensó en -otras cosas. Y viendo cómo todo andaba, -más quisiera yo que le proveyera esto, con -las condiciones que le pedia, para irme á -servir á S. M. en otra parte.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>En esto tuve avisos de Holanda, de -personas de quien me fiaba, que se habia -resuelto en los consistorios herejes, por -mejor plantar su herejía en el estado de -Cleves, riberas del Rin y aquí, que les -convenia hacer enloquecer al duque Juan, -Príncipe católico y bueno, y á su mariscal -Terhorst, dotado de muchas virtudes, que -como tal, les impedia en aquel estado sus -maldades, y procurar ganar los fuertes del -Rin y echarme á mí de este gobierno. -Avisé de ello á su Alteza, al duque Juan -y á su Mariscal, y tambien, por otra parte, -al conde Cárlos de Mansfelt, que andaba -con el exército de su Majestad la vuelta<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span> -del Rin, para que por su parte tambien -les avisase lo mesmo. Y no pasaron tres -meses que sucedió, como me advirtieron, -en lo de los fuertes del Rin. El remedio -que se puso fué encomendarlos á un comisario -de muestras, y así se perdieron -luégo, habiendo costado el hacerlos y entretenerlos -hasta entónces tantos millares -de ducados á su Majestad; y en todo lo sucedido, -se conoce bien el deseo que han -tenido de echarme de este gobierno. No -sé si la resolucion de estos herejes fué -verdad que entre ellos se tomase ó no; -mas por lo sucedido se le puede dar algun -crédito. Estando en Gruninghen propuse -de hacer dos fuertes para poder facilitar la -entrada en Frisa, porque los de aquel país -se rebelaban cada dia y no querian pagar -las contribuciones, el uno en las Salinas -que el de Nienoort tenía junto á Niezijl, -y el otro junto al castillo de Nienoort. -Hiciéronse á costa de los de Frisa, aunque -estaban en el país de Gruninghen por sobrellevar -á los de esta villa, y cargarlos á -las gritanias frisonas vecinas, porque los -demas no se podian executar. Miéntras -estos fuertes se hacian, el conde Guillermo -juntó su gente, y en lugar de venirme á<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span> -buscar con la comodidad de los navíos -que tenía, se embarcó y fué hácia Reyden, -donde habia una iglesia fortificada, y -un fuertezuelo orillas de la mar, frontero -de la villa de Emden, con intencion de sitiar -estas dos plazas, y para quitarme el -medio de poderlas socorrer, acometió primero -una esclusa pequeña llamada Suasterfilk, -que yo tenía reparada con un parapeto -solamente para asegurar las victuallas, -que secretamente venian de Emden y -de Hogebonde, su país. Y entendiendo el -camino que habia tomado el Conde, saqué -la gente que pude de la que tenía en uno -de estos fuertes que se hacian; y con la diligencia -posible, fuí derecho á la esclusa, -y hallé que la estaban batiendo; y habiéndome -adelantado para reconocer cómo estaba -el enemigo, hallé que tenía su gente -de una y otra parte de la esclusa, y que -habiendo menguado la mar, no se podian -juntar los unos con los otros, y si la infantería -que yo llevaba pudiera caminar -tanto como la caballería, estaba el Conde -y su artillería á peligro de perderse, y conociéndolo -él, ofreció tan buenos partidos -al cabo de escuadra que estaba dentro, -que se rindió á mi vista. Y viendo<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span> -que por aquella parte no podia hacer efecto, -volví á Gruninghen á juntar más gente -para procurar por diques rotos con barcas -socorrer á Reyden, porque el Conde -habia ya plantado artillería y no eran -para sufrirla, que nunca los de Gruninghen -querian que los fuertes fuesen tales -que les estorbase á su intencion, y así, -habiendo ya pasado parte de la gente los -malos pasos que he dicho, se rindieron. -No quedó por mi diligencia que fuesen -socorridos, sino por la flaqueza de los -fuertes, que procedia de la mala provision -que siempre he tenido para hacerlos como -convenia, y sacarlo del país no podia por -estar á la voluntad de los de Gruninghen, -que no querian gastar lo que es menester -para hacer fuertes que pueden esperar artillería, -y ha sido forzoso el complacerlos -siempre cuanto he podido, porque, segun -es su humor, ha de venir de la mano de -Dios saberlos contentar; y así ningun gobernador -ha querido ni podido vivir con -ellos, y si yo lo he hecho, sabe Dios con -cuánto trabajo y fastidio. En este tiempo -sucedieron dos cosas: la una que un caballero -del país de Gruninghen, llamado -Clante, pidió á los Estados que le consintiesen<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span> -levantar un regimiento de la manera -y condiciones que el de Nienoort habia levantado -el suyo, y habiéndoselo concedido -y juntado la gente hácia Emden, buscaba -donde poderla mantener. Y temiendo no -diese en la señoría de Wedde, fuí hácia -allá con alguna gente, y el Clante marchó -con su regimiento por el país donde el -Duque de Alba, de buena memoria, rompió -al conde Ludovico de Nassao, y fué á -dar hácia Aschendorp y Rheyden, territorio -de Munster, donde pensaba sacar contribucion. -Y siendo avisado de esto, tomé -cuantos carros pude por todos aquellos lugares, -en los cuales puse toda la infantería -á cargo del conde Federico, y la caballería -llevábamos el conde Herman y yo -con sus dos hermanos pequeños, y así caminamos -con toda la diligencia posible por -la Bretanga. Tuve aviso que esta gente estaba -en Rheyden, y así caminamos á ella, -la cual, siendo avisada de mi venida, por -otro camino más corto, que el Drosarte de -Wedde ni ningun villano me habian advertido, -que á haberlo hecho, no se me escapaba -ninguno, se retiraba apriesa, y yo -la iba siguiendo tambien con la caballería, -de que avisé al conde Federico, el cual<span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span> -quedaba atras con la infantería, que se -diese priesa á caminar, y él, por hacer -más diligencia, hizo subir á los soldados -en los caballos de los carros, y así con ellos -me fué siguiendo, y yo al enemigo, y estando -ya cerca de él, hallaron en un lugar -del Conde de Emden unos navíos, y embarcados -en ellos, se fueron por el rio -Ems abaxo, y llegando nuestra infantería, -comenzó á arcabucear los navíos, y no pudiendo -gobernarlos, se pegaron á la otra -parte de la ribera, y saltando en tierra se -fueron huyendo hácia Loeort. Vino á anochecer -en aquel tiempo, que á tener dia, yo -los siquiera siempre, que ya tenía dos navíos -en que pasar, y pensando que hubieran de -hacer noche en algun lugar, y que á la mañana -tuviera tiempo de seguirlos, me alojé -en Weenermoer, lugar del conde Juan de -Emden, por estar la gente que traia conmigo -muy cansada; mas el Conde dexó pasar al -enemigo por el puente de Loeort á media -noche, donde corre otro rio que se junta -allí con el Ems. Y así se salvó el Clante -con más miedo que daño, que fué causa -de que pocos dias despues se le deshizo la -gente, y él me hizo decir que si le queria -recibir en servicio del Rey, que me declararia<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span> -algunas cosas de mucha importancia. -Traté esto con el magistrado de Gruninghen, -y procuré que le permitiesen entrar -en la villa á hablar conmigo; diósele salvo -conducto, y venido, no le quise oir sino -en presencia de los burgomaestres en mi -casa. Y preguntándole yo qué era lo que -me queria avisar, me dixo haber visto cartas -de algunos de aquel magistrado para los -enemigos ofreciendo la reduccion de la -villa á su parte y dexar la del Rey. Y haciéndole -instancia que me los nombrase, -hacia grande dificultad; mas apretándole -yo, nombró dos de los que estaban presentes, -y constantemente juró ser verdad, -obligándose á la prueba, de lo cual quedé -maravillado por tener mejor opinion de -ellos. Hice salir del lugar al Clante porque -no fuese causa de algun desórden, y se le -encargué al conde Herman para que le inviase -con escolta á una casa que tiene en el -país de Clart. Y avisé á su Alteza diciéndole -que era necesario que me asistiese de más -gente y medios, porque de otra manera todo -lo de acá se perdia. Y algunos ministros que -estaban cerca de su persona decian á esto -que yo escribia muchas veces que Frisa se -perdia, y nunca se acababa de perder. Y pidiendo<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span> -algunos españoles é italianos para -mezclarlos con alemanes, se burlaban de -que pidiese estas naciones para Frisa. Y así -tomaban siempre los avisos de esta provincia -para acudir al remedio de ella. Con todo -esto, su Alteza mandó venir aquí al capitan -Juan de Contreras Gamarra con su compañía -de arcabuceros á caballo, y al coronel Paton -con su regimiento. Y habiendo pasado -el Rin el coronel Schencks, que estaba en -el fuerte que habia hecho contra Nimega, -fué avisado de ello, y los vino á buscar -con toda la gente que tenía junta, para -con ella emprender la villa, y vino á dar -sobre nuestra gente al tiempo que se comenzaban -á juntar para venir aquí. Halló -poca resistencia en la infantería, y defendiéndose -el Contreras cuanto pudo, fué herido -y preso, y algunos de sus soldados con -él, y escapáronse el Paton y sus capitanes. -Tenía el Schencks particular enemistad -con el Paton, por haber dado la villa de -Gheldres en manos de Mons de Altapena, -por cierta cuestion que habian tenido -los dos. Llegado al fuerte con los prisioneros, -se partió para hacer lo que habia pensado -de Nimega. Y habiendo ya entrado -en la villa bien adelante, los de ella, con<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span> -asistencia de algunos soldados que estaban -dentro, le echaron fuera; y queriendo saltar -en uno de los navíos en que habia traido -la gente, cayó en el rio armado á prueba, -y se ahogó. Los de la villa le sacaron luégo, -y echo cuartos, le pusieron en la muralla, -y su gente salvó los navíos en que habia -venido. Así acabó aquel hombre, que por -un desden habia dexado el servicio del Rey -y hecho tanto mal, y hubiera sido mucho -más si viviera. En este tiempo estaba la infantería -española tan mal pagada, que se -temia no se alterase; y así procuró su Alteza -dividirlos, inviando aquí el tercio de don -Francisco de Bobadilla, el cual gobernaba -Manuel de Vega, dándoles un tercio de -paga para venir, que es cuanto se les dió -en nueve ó diez meses que aquí estuvieron. -Y así fuí forzado á alojar parte de las compañías -en tierras donde pudiesen sustentarse, -y parte en el país de Gruninghen, -asistidos y ayudados por los de la villa y país; -y de esta manera estuvieron todo un invierno, -sin suceder otra cosa, salvo que estando -una parte de este tercio en un lugar llamado -Emelcamp, una legua de Covorden, se alteraron -los soldados, y el capitan Prado que -gobernaba aquella gente, el capitan Juancho<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span> -de Ugarte y otros capitanes, salieron -al ruido, y tomando algunos de los que se -iban juntando, los hicieron dar garrote, -con que se apaciguaron. Su intencion era -de juntarse todos é ir adonde estaba mi -compañía de lanzas y apearla, y con los -caballos hacer otra de ellos, y así volverse -á Brabante á pedir su dinero. El conde -Guillermo, temiendo ser acometido al verano -con estos españoles y la gente de mi -cargo, procuró socorro de más gente, y le -vino con el Conde de Chesteyn con caballería -é infantería, y así se puso en campaña -y yo hice lo mesmo, y para darle ocasion -de venir á buscarme y salir del villaje -de Colmer, adonde se habia fortificado, -acometí un fuerte suyo llamado Emeltil, -batíle con dos piezas que saqué de Gruninghen, -y ganado, de allí fuí al fuerte de Lopeslague, -que yo habia hecho el año ántes, -pensando acometer el de Niezijl del enemigo -y procurar sacarle en campaña, que -estaba cerca de allí en el villaje de Colmer, -que acometerle en él era imposible, por -estar en sitio fuerte y bien reparado; y así -me alojé con la gente junto al fuerte que yo -habia hecho, entre el dique y un brazo de -mar que venía á él, sobre el cual brazo<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span> -entendí en hacer un dique para que las -victuallas y lo demas necesario pudiese venir -de Gruninghen con más facilidad, y -los de ella ayudaron con madera y gente, -porque con él ganaban una buena cantidad -de tierra; y haciendo un dique desde -el fuerte hasta el otro dique de Gruninghen, -excusaban el entretener una legua -de diques, de que les procedia grandísimo -provecho, y á nosotros gran comodidad; y -con la gente del Maestre de Campo Manuel -de Vega (que en aquel puesto le habia -venido la patente) y con la mia, se trabajó -de manera que cerramos el brazo de -mar, y se hizo el camino hasta el otro dique, -siendo muchos de opinion que no lo -pudiéramos acabar. Estando alojados de -esta manera el enemigo y yo, siempre nos -haciamos emboscadas los unos á los otros, -escaramuzando con los de su campo ó con -los del fuerte, que el enemigo habia bien -proveido de gente y lo demas necesario para -la defensa de él, no pudiendo yo salir con -mi intento por más que lo procuré. Sucedió -que estando en aquel puesto hubo gran -tormenta en la mar, con aguas vivas y -viento nordeste; invié á llamar á Durán, -ayudante del sargento mayor, y le dixe que<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span> -era necesario salir de aquel puesto luégo, -porque la mar creceria de manera que los -echaria de allí con daño. Respondióme que -ya estaba la gente bien acomodada, y en -efecto lo estaba, y que hácia el enemigo no -habia puesto seguro donde nos pudiésemos -poner, y que recular atras sería darle á entender -que nos huiamos. Dexélo así, queriendo -más estar al peligro que recular, y -con la tormenta creció la mar de manera -que sucedió lo que yo habia dicho, y con -gran trabajo y peligro se salvó la gente, -pero no todo el bagaje, y algunos que se -tardaron perecieron, pasando el dique nuevamente -hecho, que por estar imperfecto, -la agua le sobrepujaba. Alojé la gente en -la abadía de Grotawert, y de allí la saqué -á lo seco y alojarla adonde podia. A los -españoles torné á inviar á sus presidios, porque -en este tiempo los enemigos habian -dado á entender á los de la villa de Gruninghen -que su Alteza me habia ordenado -que metiese dentro de ella este tercio de -españoles, y así no dexaban entrar dentro -á ninguno, sino con grande dificultad, y dexando -las armas á la puerta. Con semejantes -artificios y mentiras se ha perdido aquella -tierra, teniendo sospecha de que yo me<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span> -queria amparar della, lo cual los enemigos -y los malos de dentro procuraban estorbar -por todas las vias posibles, y como buenos -y malos estaban tan resueltos de no tener -guarnicion, era tanto más dañosa la desconfianza -que tenian de mí. Conociendo -esto, supliqué muchas veces á su Alteza, y -algunas á su Majestad, que se sirviese de -mí en otra parte. Estando en este sitio vino -órden al conde Herman de levantar un -regimiento de infantería alemana, dándole -por plaza de muestra esta señoría de Linghen, -diciéndole que hallaria allí el dinero -para este efecto. Partió con su hermano -Federico, y no hallando el dinero como se -le habia prometido, por lo que tocaba á su -reputacion, habiendo ya divulgado en Alemania -la merced que su Alteza le habia -hecho, resolvió de dar una escalada á la villeta -de Cloppenburg con ayuda de algunos -soldados de esta guarnicion; sucedióle -bien, y los de Munster le dieron cierta suma -de dinero porque saliese de allí y levantase -su regimiento en otra parte. Recibiólo -porque ya le comenzaban á faltar -victuallas, y los de los contornos no se las -podian proveer. Yo le dí esta villeta, en -la cual sin daño della ni costa del país hizo<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span> -su regimiento, y teniéndole ya cumplido -el dinero, los comisarios no le venian á -pasar muestra, y faltábale ya el que para -entretener la gente los de Munster le habian -dado; y si yo no acudiera con diligencia -á hacérsela pasar con algun dinero del Rey -que tenía, sin ninguna duda de este regimiento -sucediera lo que de los dos hermanos -Francisco y Mauricio, duques de Saxa, -que despues de haber arruinado este país y -vecinos, se deshicieron por no haber acudido -á tiempo á pasarles muestra. El Conde -levantó este regimiento y le puso en -servicio en muy pocos dias, con la diligencia -y valor que siempre ha servido á su -Majestad, y ahora le tiene su hermano. -Tambien en este tiempo sucedió que -Cristóbal Lechuga, sargento mayor del tercio -de Manuel de Vega, llevándose mal -con su maestre de campo, sin que él lo entendiese, -un hermano y un pariente suyo, -que servian en el tercio, hicieron una mina -á la barraca del Maestre de Campo para volarle; -pegaron fuego á la pólvora, la cual -en lugar de hacer efecto contra él, le hizo -contra los que la habian hecho, quemando -al pariente, que no pudo retirarse, y el -hermano se escondió y salvó; hallando<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span> -muchos que le escondieron, alabando su -hecho, y más si sucediera bien, por ser el -Maestre de Campo malquisto en su tercio. -Y esto ha sido causa de haberle su Majestad -proveido en otro, pidiéndolo los soldados -cuando se amotinaron, y su Alteza se -lo concedió. Cosa de mala consecuencia -para el servicio del Rey. El Sargento mayor -probó su inocencia y salió libre de ello. -Padeciendo este tercio por no tener ya -más medio para entretenerle, solicitaban -en esa Córte con el Conde de Mansfelt, -que gobernaba estos Estados en ausencia -de su Alteza, que habia ido á Francia, el -Maestre de Campo y los capitanes de salir -de aquí y volverse á Bravante; y para este -efecto inviaron uno de los capitanes del -tercio. Concedióselo su Excelencia, y á mí -me mandó que fuese con este tercio á ganar -un castillo fuerte que los enemigos habian -tomado en el país de Reklinchausen, -territorio del arzobispado de Colonia, y -que de allí le viniese á hablar á Brusélas. -Caminé derecho donde se me mandaba, y -los del castillo, sabiendo que yo marchaba, -se concertaron con los del Elector, y llegado -yo delante, sabiendo el concierto y no -hallando allí ninguno del Elector que me<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span> -diese asistencia ni victuallas, pasé derecho -á Bravante por el Rin entre Duyseldorp y -Keysersuverdt y me adelanté á Brusélas, -adonde hallé á Mons de Linden, gobernador -de Charlamont, que se habia ido á -quexar á su Excelencia de no haber yo -querido ir contra el castillo que he dicho. -Yo respondí haberlo hecho, dando cuenta -de lo sucedido. Advertí tambien á su -Excelencia en consejo, del estado en que -dexaba mi gobierno, principalmente la villa -de Gruninghen, en la cual habia muchos -que tenian inteligencia con el enemigo, y -entre ellos algunos del Magistrado, recibiendo -cartas y avisos, como he dicho, de -lo cual quexándome yo al Magistrado, ofreciéndome -de probarlo con algunos de él y -hombres de la villa, que eran buenos y -fieles, y esto diversas veces, y nunca lo -han querido remediar. Antes el síndico -me respondió una vez, queriéndolos apretar -sobre esto, que estando él en Bravante habia -visto y oido cosas peores, que no se remediaban, -ni tampoco ellos lo querian hacer. -Avisé, como he dicho, á su Excelencia diversas -veces de la poca seguridad que habia -en aquella tierra, de lo cual fueron los -burgomaestres avisados no sé por qué via.<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span> -Estando en córte procurando con el Conde -de Mansfelt remedio para estas cosas, -volvió su Alteza de Francia, á quien, como -á su Excelencia, dí cuenta de todo lo -que pasaba en mi gobierno y de la necesidad -que tenía de remedio. Habiéndole particularmente -avisado de que por las villas -de Deventer y Zutphen podria su Alteza -hacer grandes progresos entrando por el -país de Utrecht en Holanda, lo cual los -enemigos sentirian en extremo; y que el -pueblo de aquellas provincias, acordándose -de los daños que habian recibido en tiempo -pasado, se reducirian á su Majestad -ántes que pasar otra vez por ellos, y que -ya que su Alteza no quisiese hacer esta -entrada y efecto, por lo ménos proveyese -estos dos lugares de manera que se pudiesen -sustentar teniendo el socorro aparejado -con tiempo, que pues los holandeses -habian tomado el manejo de la guerra, no -dudaba que estas dos plazas importantes, y -no fuertes, serian las primeras acometidas -por lo que les importaban. Prometióme de -dar órden y toda asistencia, como adelante -diré, avisándole asimesmo por cosa cierta -que el enemigo se preparaba con todas sus -fuerzas para acometerlas, suplicándole que<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span> -diese presto remedio; donde no, que el -enemigo sin duda haria su efecto por la -poca comodidad que habia de hacer resistencia -sin su ayuda. Algunos que estuvieron -presentes dixeron despues que yo me -quexaba siempre de que la Frisa se perdia -por falta de asistencia, y que nunca se acababa -de perder, como otras veces habian -dicho. Supliquéle que miéntras se preparaba -el socorro me diese licencia por ocho dias -para llegarme á Luxemburg á algunos negocios -mios; diómela con promesa de que allí -se me inviaria todo el despacho que le pedia -muy á mi contento, y al cabo el despacho -fué mandarme volver á mi gobierno sin -dineros ni gente más de lo que habia traido -cuando salí dél. Volví á avisarle que le -aseguraba de la pérdida del país si no se -proveia como le habia significado, y al -Conde de Mansfelt lo mesmo. Volvió á -mandarme que me partiese á la hora para -mi gobierno, porque tenía el mesmo aviso -que yo le habia dado. Y así, por obedecer -y no perder tiempo en réplicas, me partí -habiendo protestado de que mi venida -sin dineros ni gente haria más daño que -provecho, habiéndose confiado la soldadesca -y pueblo de que yo no volveria sin<span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span> -lo necesario para la defensa del país y sustento -de la gente. Al fin me vine casi desesperado, -solo con mis criados y alguna -poca escolta que tomé en Gheldres, hasta -el Rin, y le pasé al fuerte de Rees, y metíme -en Anholt inviando para mi escolta -por gente de mi gobierno, y venida, me -fuí á Zutphen. Estando yo allí invió su -Alteza al que gobernaba aquella tierra, y -al conde Herman, que gobernaba á Deventer, -dineros para comprar victuallas por -estar aquellas dos tierras desproveidas de -ellas. Preguntando en Zutphen al Gobernador -la provision que tenía de pólvora, me -respondió que la tenía buena, porque habia -hallado en la casa donde aloxaba el coronel -Tassis una buena cantidad, la cual -habia puesto con la demas que habia en la -municion. Ordenéle que con toda diligencia -se proveyese de faxina y de cestones, -y que trabajase de la puerta del Pescado -hasta la del Rio, que era por donde el enemigo -le podia hacer daño, y sin que él me la -pidiese le puse dentro una compañía de infantería -más, y hecho esto, me partí para -Deventer. En estas dos tierras hubo mucho -descontento entre los soldados de verme -volver sin dinero ni gente, y yo los consolaba<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span> -con la promesa de su Alteza. Y habiendo -proveido en Deventer, me partí -á dar una vuelta á Gruninghen, que es -donde más me temia por las causas que he -dicho. El enemigo, entre tanto, formó su -exército bien sustancial, y no obstante los -avisos que yo habia dado á su Alteza desde -Gheldres, como el capitan Nicoló Basta, -gobernador de ella, puede certificar, y -desde Zutphen y Deventer, como el conde -Herman y Loqueman pueden decir, -que convenia que su Alteza juntase luégo -su gente para socorrerme, y no lo hizo -hasta que la villa fué sitiada. Habiendo el -enemigo tomado ántes el fuerte de la otra -parte del rio, que tanta sangre habia costado -el sustentarle, inviando soldados mancebos -en hábito de mujeres, los cuales, -con las armas que llevaban escondidas debaxo -de las faldas, le ganaron. Plantó -treinta y tres piezas de artillería, y con -cada una tiró tres tiros, con los cuales el -Gobernador le rindió la tierra. Quexándome -yo de él poco despues á su Alteza, que -era ya llegado con alguna gente junto al -Rin, á una abadía llamada Mariembon, é -yendo á visitar el fuerte de Rees, que gobernaba -Mons de Rinavel, dixo su Alteza<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span> -que sabía que Loqueman estaba en Rees, -y que habia estado aquel dia en aquel fuerte, -que le avisasen que se guardase de parecer -delante de él, y que procurase ganar -amigos, lo cual habia hecho ántes á mucha -costa de los soldados de su regimiento, -cobrando el remate de su descuento. Despues -de la muerte de su Alteza este gentil-hombre, -procurando descargarse ante el -Conde de Mansfelt, fué dado por libre sin -saber yo el descargo que habia dado. Él, -con la gente que salió de aquella tierra, se -fué á Deventer, y el conde Herman tomó -de ella la que la pareció que le podia ayudar -y asistir, inviándome la demas. El enemigo -marchó á sitiar á Deventer, plantó su artillería, -y batióle terriblemente por la parte -que no habia terrapleno; confiándose en -el rio de Isel y en un arroyo que hacia -foso por toda aquella parte. El Conde se -puso á la defensa, donde con un ladrillo -de los que volaban de la batería fué herido -en el rostro, de que perdió un ojo y -á grande peligro de perder el otro. Para -dar el asalto hizo venir el enemigo un -puente sobre barcas el rio abaxo, y le puso -á la punta del arroyo; y aunque nuestra -arcabucería mató muchos de los marineros<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span> -que le guiaban, todavía le pusieron -por donde quisieron dar asalto; y pasando -á la batería alguna gente, pusieron en ella -una bandera, que los nuestros hicieron retirar -della fácilmente por no ser asistidos -de los demas que estaban ordenados para -dar el asalto, hallando dificultad al entrar -en el puente, porque de una parte y de -otra los bordes eran hechos de tablas, más -altos que el puente, y con más seguridad -y ménos daño podia estar nuestra gente -peleando mano á mano con el enemigo en -aquel puesto, que no estar en él sujeta á -la furiosa batería que despues de retirada -su gente de ella hizo. Herido el Conde y -otros capitanes y soldados, comenzaron, -contra la voluntad del Conde, á tratar con -el enemigo, á quien rindieron la villa no -teniendo nueva de ser socorridos.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Perdidas estas dos plazas, verdaderas -puertas de Holanda y país de Utrecht, por -donde se habia de acabar la guerra, ó por -lo ménos constreñir al rebelde á reconocer -á su Rey y señor natural reconciliándose, -dió ánimo al enemigo de proseguir adelante<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span> -contra esta provincia, en que tanto habia -trabajado, y tanta gente habia perdido por -señorearse de ella, y así procuró pasar adelante; -y á requisicion de los mal intencionados -de Gruninghen y solicitud del conde -Guillermo de Nassao, que ahora es su gobernador, -se determinó de irla á sitiar. El -conde Federico y yo estábamos en el -fuerte de Covorden á la mira, por ver la -punta que hacia, y él, por saber que los dos -estábamos en aquel fuerte, procuró cerrar -la villa ántes que pudiésemos entrar en ella, -y con gente suelta caminó dia y noche para -este efecto, mas no lo pudo hacer tan secretamente -que con tiempo no fuese yo -avisado por las espías que tenía en su campo. -Resolvíme tambien de partir para allá, -caminando toda la noche, y ordené que -alguna infantería que tenía en Covorden, -pensando que el enemigo la acometeria, me -fuese siguiendo. Entramos dentro el Conde -y yo con la gente, á tiempo que ya la -avanguardia del enemigo se venía acercando -á la tierra, y los mal intencionados de -ella, viéndola tan vecina, se comenzaron -á alterar (que segun los enemigos decian, -habian prometido de hacerlo á su llegada), -y de otra parte, el Magistrado no solamente<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span> -no queria recibir en la villa la gente de -guerra que yo habia traido, pero ni áun en -el burgo. En este tiempo me llegó cierta -cantidad de soldados que habia inviado á -sacar de algunos fuertezuelos de poca importancia, -y estando con alguna pena de -ver el refuso que me hacian de recoger la -ente en el burgo, y la alteracion de los -malos, por no mostrar flaqueza ordené al -conde Federico que con la gente que estaba -ya recogida y algunos caballos trabase -la escaramuza y tuviese los enemigos lo -más léxos de la villa que pudiese, sin desarrimarse -mucho del foso y muralla della; y -miéntras él peleaba fuera, yo negociaba -dentro, de manera que echando fuera alguna -cantidad de malos, me abrieron el -burgo, y así hice retirar al Conde dentro -con la gente, porque no se arrepintiesen. -La del enemigo padecia, por haber dexado -bagaje y victuallas atras, principalmente los -ingleses y escoceses, que viniendo á coger -lechugas para comer, se llegaban tanto, que -desde las murallas mataban los burgeses -muchos de ellos. Llegado todo el exército, -se metieron en escuadron algo léxos de la -villa, pero con todo eso, con un cañon, -dos ó tres medios y una culebrina que hacia<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span> -tirar, recibian tanto daño que luégo se -alexaron, cubriéndose de la artillería lo -más que pudieron, pero no tanto, que por -el daño que se les hacia, el conde Mauricio -reculó sus tiendas y parte del exército, -y viendo que los malos que eran de su -parte no habian salido con su intencion -ni cumplido lo que habian prometido, se -estuvo quedo en aquel puesto sin hacer -mas trinchea ninguna. Yo imaginaba que -lo hacia por esperar la artillería y pertrechos -que por la mar venian, como fué así, -pues dentro de tres dias comenzaron á parecer -gran cantidad de velas, en las cuales, -segun los avisos que yo tenía, venian sesenta -piezas de batir y las municiones y -pertrechos necesarios para un largo y gran -sitio. Despaché luégo á su Alteza avisándole -de lo que pasaba, el cual invió al teniente -de caballos de Mons de Assicourt á -reconocer, dando siempre esperanzas de -querer dar socorro. Y considerando yo que -por estar los españoles amotinados en Diest, -y otras incomodidades que su Alteza podia -tener, no era posible haber tanta gente -que pudiese contrastar con el enemigo, escribí -que si su Alteza no tenía doce mil -infantes, y por lo ménos dos mil caballos,<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span> -que no pasase el Rin, porque ménos daño -era que yo me perdiese, que no que su -Alteza se metiese en este peligro. Estando -en la muralla de la villa haciendo tirar la -artillería á los escuadrones que se mostraban, -mandé que la arcabucería cesase y -que no tirase sino de cuando en cuando -algun arcabuzazo, lo cual fué causa que -los jardines vecinos se hinchiesen de soldados -enemigos, que era lo que yo pretendia. -Viendo esto, hice juntar una cantidad -de soldados que estaban en el burgo, que -dentro nunca los dexaron entrar en la villa -con saltapantanos ni con espadas, sino -solamente con dagas; y á Mendo, con cuarenta -soldados de mi compañía que habian -venido conmigo y estaban en el burgo, -que por hacerme gracia los dexaron -entrar. Hice abrir la puerta, y ordené á -Mendo que con los caballos cerrase con -el primero cuerpo de guardia que tenía el -enemigo, y que con la asistencia de aquella -infantería, que llevaban saltapantanos, -fuese cogiendo y matando á los que andaban -en los jardines; y él lo efectuó puntualmente, -y trayendo algunos presos, los -burgeses se los querian matar, y queriéndolos -defender los soldados, les dixe que<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span> -dexasen hacer á los burgeses por tanto -más empeñarlos. Dió este pequeño efecto -tanto ánimo á los burgeses, que ya tenian -al enemigo en poco; no obstante que si -él acometiera la villa por dos partes, como -era su intencion, con batería formada, nos -pusiera en trabajo, aunque no dudo que -tuviera su parte dél ántes de ganarla. Mas -pareciéndole que no saldría con la empresa -fácilmente, se resolvió de ir á tomar -los fuertes que estaban en el territorio de -Gruninghen, y el principal era Delfezijl, -sobre el rio Ems, de más importancia que -todos, en el cual habian puesto los de la -villa una compañía, de las dos que ellos -tenian á su cargo; y ofreciéndolos yo soldados -de su Majestad para meter dentro, -jamas los quisieron, pretendiendo ser cosa -suya, temerosos de que metiendo yo gente -en él, no se le volveria despues. Esta -plaza está sobre uno de los dos canales que -de la mar vienen á la villa, y cuando el -Conde de Rhimbergh la ganó, le usurparon -ellos, del cual han pretendido siempre -ser propietarios, suplicando á su Majestad -les hiciese merced dél dándoles la alta justicia; -y sobre esto escribió su Majestad -que le informasen de ello; yo lo resistí todo<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span> -cuanto pude, porque era hacer grande -agravio á un caballero llamado Ripperdá, -cuyo era el lugar donde estaba el fuerte, y -él residia en Alemania; y si bien no servia -al Rey, ménos al enemigo. El estorbo -que yo les hice en esta tan injusta demanda, -con otras ocasiones que adelante diré, fueron -causa del ódio que despues han tomado -conmigo, y de que yo muchas veces -con tanta eficacia haya pedido á su Majestad -me hiciese merced de sacarme de este -gobierno, porque, como he dicho, así me -parecia convenir á su real servicio, pues -yo no podia forzar á esta gente á que se -le hiciesen como debian. Al fin, el enemigo -fué sobre el fuerte, y las compañías que -estaban dentro se le rindieron, sin esperar -batería. En este tiempo su Alteza invió á -Mons de Huerpen, que ahora es gobernador -de Maestricht, para que se informase -de mí, del estado en que estaban las cosas -de este gobierno y las del campo enemigo. -Oyó la batería que hacia en los fuertes, é -informado de lo que habia en la tierra, -se volvió. Su Alteza viendo al enemigo -ocupado por estas partes, se resolvió de ir -á sitiar el fuerte de Nimega á grande instancia -que los de aquella villa le hacian<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span> -para ello. El enemigo, habiendo tomado los -fuertes que he dicho, se volvió con su -exército hacia Gheldres. Su Alteza me -invió á mandar que le fuese á hablar, y -fuimos el conde Herman y yo, y llegamos á -Nimega el mesmo dia que su Alteza se retiraba -del fuerte, por tener órden de su -Majestad de ir á Francia. Mandó que el -conde Herman se volviese á este gobierno -con los burgomaestres y síndicos de -Gruninghen, que estaban allí proveyendo -de algun dinero para el sustento de la gente -de guerra, y á mí, que tomase el exército -á mi cargo, lo cual no quise rehusar -por las causas que he dicho. Y ántes de su -partida se trató de la recuperacion de -Zutphen y de asegurar la villa de Nimega, -que á mi parecer, segun le propuse, se -podia hacer, ya que no queria dexar guarnicion -dentro, pues podia; que atrincheando -hacia la puerta que va á Mozza, en -aquel alto se podian poner dos ó tres mil -hombres, ofreciéndome de quedar con -ellos. Parecióle bien esto, pero tratándolo -con otros se mudó, y sin dar otra órden, -no obstante que los buenos de aquella villa -andaban dando voces por las calles diciendo -que quedaban perdidos y vendidos,<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span> -se partió para Francia, y á mí me invió al -exército, dexándome ordenado que deshiciese -la fortificacion que Camilo Archini -habia hecho en Midelver, y el fuerte que -Mons de Rinavelt guardaba enfrente de -la villa de Rees, necesarísimo para el paso -en Frisa. Maravillábame yo de que estando -la villa de Nimega en tanto peligro -mandase romper estos fuertes, que en parte -la tenian sujeta, y así no obedecí al -primero mandato, ni ménos al segundo, -pero con el tercero y el cuarto fué fuerza -hacerlo. Y así no hubo su Alteza partido, -cuando los de aquella villa comenzaron á -tratar con el enemigo, y él á marchar con -alguna gente hacia ella el rio arriba. Entendiendo -esto, me partí para allá con alguna -caballería é infantería. La gente del -enemigo hizo alto hácia Til, y yo en -Mozza, y aquí me resolví de ir con alguna -parte de mi gente á la villa, y contra la -opinion de Nicoló Basta y de otros capitanes -que iban conmigo, entré dentro con -dos compañías de caballos, dexando los -demas fuera; hice convocar al Magistrado -en casa de Mons de Guilein, gobernador -de la tierra, proponiéndoles que, si la querian -asegurar, recibiesen más gente de<span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span> -guerra dentro, que allí la tenía para dársela -tal como ellos la quisiesen, lo cual les -ofrecí tres veces y todas me lo negaron. Y -así, vista su resolucion, me volví á salir y -fuí á Midelvert, adonde junté gran cantidad -de villanos de alrededor para desmantelarle, -como su Alteza me habia mandado, -y á Mons de Rinavelt avisé que hiciese -lo mesmo del de Rees, llevando la artillería -y municiones el rio arriba, á Rhymbergh, -donde hoy está. Yo andaba con el -exército buscando de comer donde lo podia -hallar, por padecer necesidad así la -caballería como la infantería, que con esta -comodidad me han dado siempre los cargos, -y estando entre Mastricht y Riuermunde, -tuve aviso que el conde Mauricio -marchaba con su exército hacia Nimega. -Y por hacer lo que pudiese y que no se -me diese culpa, escogí de todo el exército -de dos á tres mil hombres sueltos, y aunque -los dos regimientos de alemanes, de los -condes de Barlaymont y Arembergh, andaban -descontentos dias habia, jurando de -no tornar á pasar la Mosa hacia Bravante -sin ser pagados, todavía con promesa que -les hice de que los volveria al mesmo puesto, -la pasaron á Venló, por donde caminé<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span> -por más seguridad mia, que tomando el -camino de Mozza iba en gran peligro de -perderme, por estar ya el conde Mauricio -al rededor de la villa de Nimega. Consideré -que ya que aquella villa se hubiese perdido, -ó no me quisiesen admitir dentro con -la gente que llevaba, por lo ménos aseguraria -la de Grave, que es de tanta importancia, -y estaba tambien en peligro por -estar ausente Mateo de Castelo, gobernador -de ella, y haber poca guarnicion dentro; -y así me fuí allá, avisando por todas -las vias posibles al Gobernador de Nimega -que yo estaba allí para meterme con él, y -que con la gente de guerra que tenía tomase -una puerta, y que avisándome haberlo -hecho, á la hora yo caminaria con la -gente rio arriba, por ser camino secreto y -cubierto. Mas los de la villa, como superiores -de la gente del Rey que estaba dentro -se apoderaron de las puertas, y dixeron al -Gobernador que ni él ni ningun soldado -del Rey se llegase á ellas, porque le harian -pedazos; y en esto iban tratando con el -enemigo. Como supe lo que pasaba, tuve la -villa por perdida, y así me resolví de asegurar -la de Grave; y habiendo tenido aviso -de la gente de guerra que estaba dentro,<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span> -de que los burgeses no andaban bien, y -que eran superiores de ellos, hice caminar -á la infantetía que habia traido conmigo -hacia allá, y adelantándome un poco, hice -venir los burgomaestres á la puerta, á los -cuales propuse que valdría mas meter -aquella infantería dentro, que no que anduviese -por aquella campaña haciendo -daño, prometiéndolos de entretenerla sin -daño de la tierra. Respondiéronme que lo -tratarian con sus burgeses, pero que temian -que no lo podrian alcanzar, por haberles -prometido otros lo mesmo y no cumplido. -Entraron dentro y volvieron con resolucion -de que en ninguna manera los -burgeses querian que entrasen, y que si -yo lo intentaba se alterarian y tomarian -las armas. Y estando ya asegurado de los -soldados que estaban de guardia á la puerta, -hice que detuviesen fuera á los burgomaestres; -púseme delante de los soldados, y -ordené que sin tocar atambor me siguiesen -todos, y así entré dentro sin estorbo ninguno -hasta el castillo, donde puse los alemanes, -y las demas naciones, como italianos, -irlandeses y valones, repartí en los -hospitales, cuerpos de guardia y en algunas -casas vacías, sin permitir que soldado entrase<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span> -donde hubiese burges. Ayudóme á dar -á esta gente victuallas de pan, queso y cerveza -un comisario de victuallas llamado -Romade Robertin, en lo cual se empleó -como bueno y fiel servidor que es de su -Majestad. Supe despues de algunos enemigos -que he tenido en prision, hombres -que podian saber el secreto de su exército, -que si yo no entrára, la villa estaba ya -concertada con el enemigo; á lo ménos -puedo asegurar que si no era así, estaba en -este peligro. Pocos dias despues llegó de la -otra parte del rio Mons de Guilein, con -toda la gente de guerra que estaba en Nimega, -la cual se habia rendido al enemigo -sin su voluntad, de que el pobre caballero, -como muy fiel á su Majestad, venía con -tanta angustia y pena, que temí muriera -allí, de que le dió una enfermedad que le -duró muchos meses. Al fin los inconvenientes -vienen las más veces por negligencia -y descuido de otros, y los semejantes lo -vienen á lastar y padecer. Alojé aquella -gente tambien dentro, por no perderla -fuera, dándola la misma comodidad que á -la demas, y pocos dias despues llegó Mateo -de Castelo, que venía de Tornay, donde -tenía su mujer. Habiendo el conde<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span> -Mauricio dado órden en la villa de Nimega, -se retiró; y queriendo yo hacer lo mesmo, -dixe al Gobernador que pidiese la gente -de guerra de que tenía necesidad, que -yo se la dexaria, y que me espantaba de -que habiendo tanta artillería dentro de la -tierra, tenía tan poca pólvora; y era tal, -que me habia sido fuerza refinarla á mi -costa miéntras estuve allí; advirtiéndole de -los medios por donde se podia proveer de -ella suficientemente. Dexéle algunas compañías -de italianos, que me pidió y nombró, -y volvíme adonde habia dexado el -exército. Y su Alteza, para el viaje de -Francia, que áun no era partido, invió por -la mayor parte de la gente de él, y la llevó -el Maestre de Campo D. Gaston Espinola, -si bien los dos regimientos de alemanes altos -se alteraron del todo, y se alojaron á -su gusto entre Mastricht y Liexa. Y en -esta sazon mandó su Alteza al duque Mauricio -de Saxa levantar un regimiento de -infantería alemana en esta provincia de -Linghen, y él juntó la gente suficientemente; -destruyó el país, y los de él llevaron el -regimiento hacia Colonia, haciendo mucho -mal por donde pasaba, y así se deshizo -de sí mesmo. El Duque, los capitanes y<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span> -reliquias de él, sabiendo que yo estaba en -Mastricht, me fueron á hablar, y en virtud -de una carta que su Alteza habia escrito -al Duque, me pidieron alojamiento -y entretenimiento. Respondíle que su Alteza -entendia que habiendo pasado muestra -se juntase con el exército que yo gobernaba, -y que él no la habia pasado, que -el exército era ido á Bravante, y así yo no -podia cumplir lo que me pedia; que haria -bien en ir á hablar á su Alteza, pues yo no -podia mandar en aquel país, y así lo hizo. -Sabe Dios las causas por que este regimiento -se deshizo y no pasó muestra, y lo mesmo -el del duque Francisco, su hermano, -que asimesmo se levantó en este país, y en -él tambien se deshizo, siendo ambos muy -necesarios para el servicio de su Majestad. -En el tiempo que se levantaron se perdió -el dinero del Rey, destruyóse el país, -perdióse el teniente coronel Teseling, y no -hicieron otro efecto. Partido su Alteza -para Francia, escribí al Conde de Mansfelt, -que en su lugar gobernaba, suplicándole -que fuese servido de proveerme algun -dinero para la gente de guerra de mi gobierno, -porque me queria volver á él. Mandóme -venir por el dinero á Brusélas, y así<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span> -fuí, donde estuve algunos meses solicitándolo -sin poderlo alcanzar. En este tiempo -sucedió la muerte del Duque de Cleves, y -siendo necesario inviar de parte de su Majestad -á su enterramiento, y á poner una -persona en el gobierno de Gheldres, aunque -para ambas cosas yo era poco suficiente, -me mandó su Excelencia que lo hiciese, -sin darme ninguna comodidad para -mi gobierno, ni áun para el ajeno, y la -que me dió para mi viaje apénas bastaba -para pagar la escolta de Brusélas á Namur, -que entónces este camino estaba -muy peligroso. Tambien me ordenó que -acabado aquel servicio me volviese á la -villa de Mastricht, que por ser de tanta -importancia convenia que una persona de -recaudo estuviese en ella, por haber llevado -su Alteza consigo á Francia al Gobernador. -Pasando por esta villa para el viaje que he -dicho, avisé al capitan Limburg, que la -gobernaba, que estuviese con cuidado, porque -sabía que el enemigo queria dar una -escalada á aquella tierra, ordenándole que -en sabiendo que el enemigo estaba en campaña, -estuviese él con toda la gente de -guerra á las murallas todas las noches, y -que de dia doblase las guardias á las puertas.<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span> -El conde Mauricio vino y dió la escalada, -y fué ventura no ganarla. El capitan, -descuidado demasiado, por más que fué -avisado del Gobernador de Wert que el -enemigo marchaba, y por no haber dado -parte al magistrado de este aviso, vino en -ódio de aquel pueblo, el cual, á mi vuelta -allí, me solicitaba mucho que le castigase -por algunos indicios que tenian de no ser -fiel, á mi parecer no bastantes para quitar -la vida y la honra á un soldado que, -desde el principio de esta guerra, habia yo -visto servir á su Majestad bien y fielmente. -Poco despues de esto vino de Francia -el Gobernador, y yo me volví á Gheldres. -Los de la villa de Mastricht procedieron -contra el Limburg para echarle de ella, y -así vino aquí con el regimiento del Príncipe -de Simay y sirvió como muy honrado -soldado hasta la muerte. Con todo -esto, fuí caminando dia y noche por ser el -tiempo corto, y con gran peligro llegué á -tiempo. Hice lo que se me mandó, asistiendo -al entierro y exequias del Duque, -de que puntualmente advertí á su Excelencia, -y embarcándome el rio abaxo, me -fuí al país de Gheldres, adonde gasté mucho -más de lo que tenía.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span></p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Venida la primavera, el enemigo formaba -su exército, y avisé de ello, y de -que sin ninguna duda daria sobre mi gobierno; -y con todos los avisos que dí y la -solicitud grande que hice, jamas pude alcanzar -asistencia con efecto, sino en promesas. -Ya era vuelto su Alteza de Francia, -y mandándome volver de Gheldres á -mi gobierno, lo hice luégo con la mesma -ayuda y provision que ántes me habia dado. -Y no hube llegado, cuando entendiendo -que el enemigo queria acometer la villa -de Steenvick ó Covorden, donde me puse -por estar en medio de todo el gobierno, -aunque no estaba tan bien proveida como la -de Steenvick, que tenía á cargo el teniente -coronel de Mons de la Mota con más de -mil soldados, la flor de la gente de guerra -que el Rey tenía en esta provincia; y él, -por su valor y prudencia suficiente para -aquello y para mucho más, y con su diligencia -y ayuda de los vecinos y soldados -de dentro, la habia reparado lo mejor que -se pudo; que fortificarla como era menester -no se podia hacer por causa del sitio,<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span> -en mucho tiempo. Acertó á estar en aquella -villa Mons de Guaterdich, gobernador -de Santa Gertruidemberg, que habia venido -allí para cierta empresa que el Rey -nuestro señor mandó que se hiciese por -Pedro Rans, criado suyo; y aunque se conoció -ser engaño y trato doble, este caballero, -por tener valor y deseo de servir á -su Majestad, sabiendo que el campo enemigo -marchaba hácia allí, se quedó dentro -queriendo hallarse en aquel sitio. Llegó -el enemigo con exército y aparato real, y -cuando yo supe que caminaba, importunaba -con grande diligencia á su Alteza, -que estaba en Aspá tomando la agua, y al -Conde á Brusélas, por el socorro; y viendo -que se tardaba, procuré, con la poca gente -que tenía, aumentar la guarnicion de la -tierra, é invié al capitan Sante con alguna -gente y el dinero con que me hallaba; el -cual hizo tan buena diligencia, y se gobernó -de manera que por mucho cuidado -que el enemigo tenía y más hacia para -estorbar el socorro, entró dentro sin ninguna -pérdida.</p> - -<p>El enemigo, despues de haber hecho sus -trincheas, las cuales no pudo hacer sin que -las salidas que hizo Mons de la Cocquela le<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span> -hiciesen daño, hasta tomarle banderas que -tenía en ellas, y plantó su artillería en dos -partes, en cada una puso treinta piezas, y -otras dos en otra parte, que batian un molino -que se habia hecho para meter agua en -el foso. Comenzó su batería desde las cinco -de la mañana hasta las de la tarde, la más -terrible que se ha visto en esta guerra; y -pareciéndole que habia hecho batería para -dar asalto, puso todo su exército en escuadron, -y reconociendo las baterías con -tres capitanes que fueron á ello, el uno -fué muerto al borde del foso, y hallando -haber hecho poco efecto, y estarse la estacada -entera y bien guarnecida de mosquetería -y arcabucería, se retiraron por -aquella noche á sus cuarteles, y luégo comenzaron -á cegar el foso y á arrimarse -con la zapa á la muralla por tres partes, é -hicieron dos minas, habiendo batido un -torreon de la puerta que estaba á cargo del -capitan Bartolomé Sanchez. Nunca yo cesaba -de solicitar el socorro viendo la grande -ocasion que el enemigo daba para deshacerle -parte de su exército si yo tuviera -gente para ello. Tenía aloxada su caballería -léxos de su infantería, y donde tomándole -un puente que no estaba guardado, y<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span> -rompiéndole, no podian socorrer su infantería, -y en el alojamiento no habia sino -una calle por donde la caballería podia salir, -por ser todo lo demas pantanos, donde -la infantería podia hacer grande efecto sin -daño de la caballería. A tener yo infantería -suficiente, con ayuda de Dios, poca ó -ninguna de ella se me escapára, y perdida -ésta, la villa fuera socorrida, y por lo ménos -el enemigo no podia retirar su artillería -por se haber secado el rio por donde la -habia traido, de tal suerte que con el tiempo -que hacia, de ninguna manera se podia -navegar por él. El enemigo, continuando -su zapa y mina fuera de ella, habia hecho -dos castillos de madera, uno mayor -que otro, hechos con gonces y tornillos, -de modo que juntando las piezas en parte -segura con ruedas y otros artificios, los -llevaban enteros donde querian, y eran -hechos de arte, que en diversos suelos -que tenían, podia estar mucha gente de -guerra segura de arcabucería y mosquetería; -de donde, descubriendo no solamente -el terrapleno, mas las calles y casas, hacian -mucho daño. Viendo esto Mons de la Cocquela, -puso dos piezas de artillería detras -de una casa, con las cuales, batiendo el<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span> -mayor, le hizo inútil, y del otro se recibia -poco daño. Ya estaban los enemigos -tan adelante en el terrapleno, que se hallaban -con los nuestros pica á pica sin osar -dar asalto, y por hacerlos más daño, el -enemigo hacia tocar diversas armas falsas, -teniendo asestada toda su artillería; y poniéndose -los nuestros á la defensa, creyendo -que era asalto, hacia grande efecto en -ellos. Viendo yo que el socorro tardaba, -y conociendo el peligro de perderse en -que estaba la tierra, y que no habia mejor -remedio para estorbar la pérdida, ó por lo -ménos dilatarla esperando el socorro, que -meter más gente dentro y proveerla de -pólvora, de que comenzaban á tener falta, -avisé al conde Herman, que estaba en Gruninghen, -que de su parte inviase alguna -gente con sacos de pólvora, y que yo tambien -inviaria por la mia; y que señalando -el dia, hora y lugar donde se habian de -juntar, procurasen entrar dentro. Despues -que el capitan Sante entró con aquel socorro, -los enemigos hicieron en aquella -parte algunos fuertes; y aunque el sitio era -aguanoso, no dexaban de noche de entrar -y salir avisos entre fuerte y fuerte, y esta -gente llevaba órden de hacer el mesmo<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span> -viaje, y con las guías que les habia dado -fueron, y la cabeza que yo habia inviado -con la gente entró dentro, y el que el -Conde por su parte, ó cansado ó perdido -de ánimo, estando á tiro de piedra del lugar, -por haber tocado los fuertes arma, se -retiró, siguiéndole de cuarenta á cincuenta -soldados; que los más de ellos, venido el -dia, se perdieron, y él tuvo ánimo y fuerzas -para volver seis leguas atras, faltándole para -ir un tiro de piedra adelante. Este mesmo -dia habian comenzado los nuestros á tratar -con el enemigo, el cual, habiendo hecho -dos minas y alojado su gente por el terrapleno, -por no tener por aquella parte traves -ninguno que se lo estorbase, dió fuego -á las minas, que nos fueron de poco daño, -ántes la una de ellas, estando enterrado -un torreon de la villa junto á ella, resistiendo, -reventó hácia los enemigos, en -los cuales hizo mucho estrago. Dieron con -todo esto su asalto por tres partes, reforzándole -de gente cinco veces, y duró desde -las ocho de la mañana hasta las seis de -la tarde, perdiéndose mucha gente de ambas -partes. Entre los nuestros murieron -tres capitanes, el conde Luis, hermano del -conde Herman, el capitan Biondel, del regimiento<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span> -de Mons de la Mota, y el capitan -Hessel, de mi regimiento, y el conde -Mauricio salió herido de un arcabuzazo en -el rostro. Al fin, viendo los nuestros que -no habia nueva de socorro, y que los enemigos -estaban tan adelante en el terrapleno, -muchos de los nuestros heridos, y todos -generalmente cansadísimos del trabajo y -pelear, tornaron á parlamentear con el -enemigo, á quien al cabo rindieron la -tierra, y uno de los artículos fué que saliesen -de este país, pasasen el Rin, y en -seis meses no pudiesen volver á él. Cosa -mal á propósito para el servicio del Rey, -por ser la gente tan buena, como he dicho, -y hallarme con poca esperanza de -haber otra para resistir al enemigo. Avisé -de todo á su Alteza á Aspá, y al Conde -de Mansfelt á Brusélas, suplicándoles me -socorriesen, advirtiéndolos de que el enemigo -quedaba tan mal tratado, que en -mes y medio no se podia rehacer para salir -en campaña, porque se decia haber perdido -más de dos mil hombres. Bien tardó -todo el tiempo que he dicho en refrescar -su gente y en rehacerla. Ya que esos señores -no procuraron el socorro con tiempo, -perdido el que el enemigo no estuvo en<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span> -campaña y el que estuvo en rehacerse, -bien pudieran de haber sido servidos de -darle cuando se le pedí, inviándome, como -he dicho, que sin duda se hubiera -excusado lo que despues ha sucedido. Al -fin importuné tanto á su Alteza y á su -Excelencia, que resolvieron de inviarme -socorro, y entre tanto el enemigo, habiendo -rehecho su exército, marchaba hácia -Covorden. Y habiendo proveido de artillería, -municiones y gente, dexé al conde -Federico dentro y me fuí á Grol á aguardar -el socorro, teniendo aviso que marchaba. -El enemigo vino y sitió el burgo -de Covorden, y dexando el Mauricio al -conde Guillermo, su primo, sobre aquel -sitio, se partió con parte del exército y -artillería á sitiar la villa de Oetmarsum; y -vino tan repentinamente sobre ella, que -Mendo, que estaba dentro con mi compañía, -habiéndole dado órden de no dexarse -encerrar, hubo de pasar por medio -de los enemigos para salvarse con la compañía -y meterse en Oldenzel, dexando -dentro otra de mi regimiento. El conde -Mauricio hizo sus trincheas, y plantando -la artillería, mataron los nuestros á Mons -de Fama, general de ella; y despues de<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span> -haber batido, se le rindió la tierra con los -mesmos pactos que la de Steenvick. Miéntras -él estaba en aquel sitio, su primo se -acercaba al burgo de Covorden, el cual -no tenía más fortificacion que una trinchea -simple, defendióle el conde Federico -algunos dias hasta que volvió el Mauricio -del sitio de Oetmarsum; y una vez -estuvieron los enemigos dentro del burgo, -y los nuestros los tornaron á echar fuera; -pero viendo el Conde que al cabo no le -podia defender, le quemó y se retiró al -fuerte hácia donde el enemigo caminó con -sus trincheas; y conociendo que era una -masa de tierra, y que su artillería, por -mucha que era, podia hacer poco efecto, -se puso á ganarle por zapa, sangrando primero -el foso, que era grande, aunque no -muy hondo; y con cierto ingenio que usan -los marineros, sacaban la agua apriesa. Hizo -tambien dos plataformas que abrazaban -los dos baluartes, de donde tiraba á las -defensas haciendo daño. Yo, confiando en -el socorro que se me prometia, aunque habia -puesto dentro mucha gente más de la -que se suele poner en semejantes fuertes, -hice apear parte de la compañía de don -Sancho de Leiva y parte de la mia, y á<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span> -mi alférez con ellos, y los metí dentro pareciéndome -que siendo españoles ayudarian -mucho al Conde. El enemigo hizo -algunos fuertes, habiendo el Conde hecho -una salida sobre ellos; y haciendo uno -bien cerca de la tierra, el Conde le batió -con su artillería desde el fuerte, y los que -estaban dentro fueron tan hombres, que -aunque los hacia grandísimo daño por no -estar en defensa, nunca se movieron. Mandó -el Conde salir del fuerte una buena -tropa de soldados para darle asalto, y diéronsele, -y los de dentro se defendieron -muy valerosamente, pero al fin quedando -muy pocos de ellos vivos, y viniéndoles -socorros de sus cuarteles, los nuestros, por -no ser cortados entre los dos fuertes, se retiraron. -Murieron allí dos alférez de mi -regimiento, Juan Lopez, español, y Mons -de Ruylle, valon, que lo era de mi compañía -coronela, ambos muy valientes soldados. -Hechas las plataformas, comenzó el -enemigo á henchir el foso (hacen esto con -mucha maña y presteza), y en este tiempo -me llegó el socorro á Grol, á cargo de -Mons de la Capela, con su regimiento de -Liejeses, el tercio de D. Gaston y el de -irlandeses de Mons Stenley, que todos juntos<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span> -no pasaban de ochocientos soldados, y -algunas compañías de caballos á cargo de -D. Alfonso de Avalos, hermano del Marqués -del Guasto, que cierto no llegaban á -cien caballos por tener las compañías muy -faltas de gente, tanto que me acuerdo haber -pasado una delante de mí con dos arcabuceros -delante de avanguardia, tres lanzas -de batalla, tres mujeres y un clérigo -de retroguardia, sin tener más soldados -que éstos, y todo este buen socorro, sin -un real, ni ménos yo le tenía. Viendo la -sustancia de esta asistencia, y temiendo -que si poniala gente en los casales, el enemigo -los podria degollar fácilmente, me resolví -de meterlos todos en la villa de Grol, -por evitar este inconveniente, que sin falta -sucediera como digo, y con ser la tierra -pequeña y de ruines casas, ellos y la guarnicion -ordinaria estaban cubiertos. Y por -más entretener al enemigo en el sitio de -Covorden, despaché luégo para entrar dentro -algunos valones del regimiento de Mons -de la Capela con un capitan suyo, y díle tan -buena guía, y él lo hizo tan bien, que entró -dentro con mucho peligro, y avisando -el de la Capela á su Alteza y á su Excelencia -particularmente de la gente que habia traido<span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span> -aquí, las cartas se perdieron en el camino -y vinieron á manos del conde Mauricio, -y él las envió al conde Federico dentro -con un trompeta, para que viese el socorro -que habia venido. Él respondió que -aunque no viniese otro socorro, que esperaba -con el de Dios defender la plaza. -Tambien escribia yo muy á menudo, suplicando -que el socorro fuese tal que pudiese -ser bastante, porque aquél no lo era. -Tratando yo un dia con algunos capitanes -del tercio de D. Gaston, de que holgára -que estuvieran dentro del fuerte algunos -capitanes más de los que habia, se ofreció -de su buena voluntad el capitan Jerónimo -de Oria, genovés, caballero de mucha -virtud y valor, que él iria, y procuraria -entrar ó perderse. Y yo se lo agradecí como -á quien él es y el caso requeria; fué -con algunos soldados amigos suyos, y con -tener guardia el enemigo por aquella parte, -pasó como un rayo rompiendo por ella y -entró dentro. Su Alteza me escribia que me -inviaria socorro suficiente, que así lo habia -ordenado y podia hacer porque tenía -mucha y muy buena gente en Aspá para su -guardia, y grande suma de dinero que le -habia venido de España. Invió al fin el socorro<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span> -á cargo de D. Alonso de Mendoza, -con su tercio de infantería española y una -buena cantidad de caballería, y con esto -y lo que acá estaba, se pudiera socorrer el -fuerte si viniera á tiempo y con medios, -porque aunque vino con él un oficial del -pagador, no traxo un real consigo, ántes -me dixo que le habia faltado para cumplir -con algunas compañías españolas, de -una paga que se les habia dado en Bravante, -pero que de Colonia habia de venir -cierta suma. Vino esta gente cuando ya el -enemigo habia cegado el foso del fuerte, y -por una cortina de un baluarte se habia -metido dentro, arrancando los árboles de -que estaba vestida, con ingenios de tornos. -Alojóse dentro de él y minándole sin podérselo -estorbar, porque siendo las cortinas -cortas, los traveses de los baluartes hacian -poco efecto, y las dos plataformas tambien -impedian que no se pudiesen valer de ellas, -porque tiraban continuamente allí cruzando -su batería; acertó á ser el baluarte más -fuerte de los cinco que el fuerte tenía, y -así el Conde le cortó, desamparando la mayor -parte de él, comenzando á hacer una -retirada, hácia una plataforma del fuerte, -por la cocina de una casa, hasta lo que habia<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span> -cortado del baluarte, que tambien hacia -traves como la plataforma. Y sabiendo -yo por las espías que tenía en el campo del -enemigo, el estado en que estaban las cosas -de él, daba priesa al Maestre de Campo -D. Alonso de Mendoza que caminase é hiciese -diligencia, y él la hizo, y sabiendo -que estaba cerca, tomé la avanguardia con -la gente que acá estaba, para informarme -de más cerca de cómo se podia socorrer. -Llegando el Maestre de Campo y sabiendo -que yo me habia partido, me siguió con -mucha presteza, aunque llovia y hacia mal -tiempo. Juntámonos en Ulsen, lugar del -condado de Benthen, y otro dia marchamos -juntos á Denichum, tambien lugar -del mesmo condado, una buena hora de -camino de Covorden. Este fuerte de Covorden -está en un sitio fuertísimo, que de -todas partes le cercan pantanos y turbales -inaccesibles la mayor parte del año; solamente -hay un paso arenisco y duro debaxo, -pero siempre con agua, y dura ántes -que se llegue al fuerte y despues á la entrada -de él, adentro, una pequeña hora de -camino, paso hecho á posta para las barcas -de una provincia á otra, que esto significa -el nombre Covorden; hay tres ó<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span> -cuatro arroyos que salen de estos pantanos -y turbales, y todos vienen á dar al fuerte, -y de ello se hace un rio, que va por unos -grandes prados á entrar en el rio Vecht. -Pocos dias ántes que nosotros llegásemos á -Denichum, habia venido el Conde Holac -con un regimiento nuevo y alguna otra -gente, á juntarse con el Mauricio; y queriendo -estar apartado de él, se alojó entre -Denichum y su campo, pero más cerca -de él que de nosotros, donde se habia fortificado; -mas sabiendo que el socorro venía, -habia dexado aquel puesto y tomado otro. -La metad de la fortificacion estaba delante -del rio que viene de Covorden, y la metad -detras, y tambien dexó éste como supo que -éramos partidos de Oldenzel; y luégo tomó -otro mucho más fuerte que los dos, acercándose -al cuartel del Mauricio, adonde se fortificó -con grandísima priesa, como tambien -lo estaba el Mauricio en su cuartel, y fuera -de esto, así por aquel paso de agua que -he dicho, como por otras partes por donde -podiamos pasar, habia ya hecho buenos -fuertes, y reparar y doblar las trincheas, -tanto contra nosotros, como contra el fuerte. -Traia conmigo tres piecezuelas de campaña, -con las cuales hice señal al Conde<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span> -de mi venida, y por no perder tiempo, invié -alguna caballería á tomar lengua por -aquella parte donde estaba el Conde Holac; -y por los pantanos invié dos capitanes, uno -italiano y otro español, porque mi intencion -era, ya que se podia caminar por ellos, -que con toda la infantería se llegase por -aquella parte, lo más cerca del fuerte que -se pudiese, como no fuesen sentidos, y con -la caballería tocarles arma la mayor que -fuese posible, y que la infantería estuviese -hecha alto y que en oyendo esta arma -arremetiese á las trincheas, y ganándolas, -no dudaba de ganarse las plataformas y -echar los enemigos fuera del burgo, que -áun todavía estaban atrincheados. Considerando -yo que tocando arma al cuartel del -Holac, el Mauricio viniera del suyo al socorro, -como despues hizo, y que entónces -nuestra infantería hubiera hecho el efecto -que he dicho facilísimamente, por estar el -cuartel del Holac media hora de camino -hasta las trincheas. Los dos capitanes fueron -á reconocer el paso para guiar la infantería, -y de enmedio del camino se volvieron -sin reconocerle, echando la culpa el italiano -al español, diciendo que no habia -querido pasar adelante, y que él no queria<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span> -ser más prudente ni valiente que el otro. -Hicieron una gran falta al servicio del Rey, -que con el favor de Dios, rompiéramos al -enemigo, porque parte de su exército estaba -fuera á traer victuallas, que padecia de -ellas por estar léxos de sus tierras; tambien -padeciamos nosotros, más por falta de -dinero que de victuallas, que muchas nos -venian; pero los soldados de este gobierno -y los demas que habian venido con el -Maestre de Campo D. Alonso de Mendoza, -salvo los de su tercio, dexaban sus banderas -por ir á buscar de comer, y á no estar -el enemigo ocupado en sus fuertes y -trincheas, como lo estaba, él hiciera suerte -en nosotros. Visto lo que los dos capitanes -habian hecho, ó no habian hecho, -nos resolvimos de acometer el cuartel del -Holac, escogiendo de las naciones que allí -habia mil soldados que fuesen de avanguardia, -y que tras ellos fuese la demas infantería -y la siguiese toda la demas caballería, -con intencion de que los mil soldados -acometiesen los primeros, y ganando -las trincheas, la demas infantería se pusiese -en escuadron dentro del cuartel, y que -toda la caballería encubierta en un bosque, -que estaba junto al cuartel del Holac, esperase<span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span> -á la gente que viniese al socorro del -cuartel, del Mauricio. Tambien se ordenó -que no se tocase arma hasta que se pelease -mano á mano con el enemigo; habiéndolos -dado una guía para mostrarles por donde -entraban y salian los carros de aquella -fortificacion, no habiendo puerta ni trinchea -en aquel paso. Cuando llegaron estos -mil soldados al cuartel donde habia estado -poco ántes el Holac, creyeron que se iban -huyendo y diéronse priesa á caminar tras -él; á los que llevaban la guía, con la mucha -que iban y la arma que tocaron, se les -escapó de las manos, que fué causa de que -no se acertó lo que pretendiamos. La gente -se derramó por aquellas trincheas, acometiéndolas -por diversas partes, y el enemigo -que estaba en ellas, por haber tocado arma -tan temprano, las defendia valerosamente. -Mataron luégo al capitan D. Juan de Bivanco -que iba en la avanguardia, y á otro -capitan aleman del regimiento del Conde -de Barlaymont, que habiendo entrado dentro -con algunos soldados y no siguiéndole -los demas, le mataron con los que con él -habian entrado. Ya era llegado el Mauricio -con el socorro, y el dia aclaraba, y temiéndome -de lo que sucedió, habia hecho adelantar<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span> -la caballería para dar calor á la infantería, -y si sucediese mal, poderla retirar -más seguramente. La artillería de sus trincheas -nos comenzó á hacer gran daño, y -con los unos y con los otros, tuve trabajo -en recoger y retirar la infantería, viendo -que miéntras más se estaba allí era más -perder. Al pasar del rio puse alguna infantería -en las trincheas que el Holac habia -dexado, por si el enemigo nos cargase. Volvimos -al cuartel siempre con cuidado, porque -no nos acometiese el Mauricio á la retroguardia, -que toda la gente de su exército, -salvo la que estaba en las trincheas, habia -ya acudido allí. Debieron de morir aquel -dia, de los nuestros, cien hombres de la infantería, -de todas naciones, que no fué -mucho segun jugaba la artillería y arcabucería -del enemigo. Otro dia, por no mostrar -flaqueza, me fuí á presentar con el exército -junto á Covorden, enfrente del cuartel -del Mauricio, llamándole con la mayor -parte de las trompetas que tenía, á batalla, -pero ni quiso darla, ni ménos trabar escaramuza, -y yo lo deseaba por ver si le podria -sacar de sus trincheas y pelear con él; visto -que no queria, me volví al cuartel, -habiéndome mostrado á los de Covorden<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span> -para darles ánimo. Despues de esto fuí á -reconocer el paso de Scherembergh, pensando -pasar por allí á la Drent y tentar por -aquella parte el camino de Gruninghen, y -no fué posible con llevar los caballos á mano. -El teniente Mendo que iba delante se -empantanó de manera que ni él ni su caballo -podian salir del pantano. En este -tiempo habia llegado el conde Herman á -juntarse con nosotros, con la gente que -habia sacado de aquel país; y su hermano, -que estaba dentro del fuerte, viendo que -no le podiamos socorrer, y que el enemigo -le habia minado la mayor parte del baluarte -que él habia cortado, se rindió con muy -honrados pactos que el enemigo le concedió -por hallarse apretadísimo de victuallas; y -si el socorro, como vino á lo último me viniera -al principio, cuando el otro, con las -comodidades que en tales casos se requiere, -el fuerte se socorriera sin ninguna duda, y -el Mauricio y su exército estaban en gran -peligro de perderse ó recebir un notable daño. -Mas al fin las victorias vienen de Dios -y él las da á quien es servido, pero tambien -es necesario que los hombres se ayuden -y provean de su parte sin dexar tales -cosas á la ventura. Cuando vino Mons de<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span> -la Capela con aquel socorro, el tiempo era -seco y por todas partes se podia caminar, -lo que no se podia hacer en el que vino -D. Alonso de Mendoza, que era de otoño, -y con las aguas de él, se habia hecho dificultoso -lo que ántes era fácil.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Sabida la rendicion del fuerte, volví á -inviar con gran diligencia al conde Herman -con la gente que habia traido á Gruninghen -por la Bretanga, que era el camino -por donde habia venido, y yo me fuí -con la demas gente al villaje de Velthusen, -lugar del Conde de Benthem, y allí -estuve algunos dias para ver lo que el enemigo -queria hacer; donde la gente de guerra -que habia venido con Mons de la Capela -me pedian la paga, que les escribian -de Bravante haber inviado para ellos, y -decian que yo habia recibido, lo cual era -falso; y los que más me apretaron con poca -modestia, fueron los italianos del tercio -de D. Gaston, diciéndome que su maestre -de campo los habia escrito que yo tenía -su dinero. De estas y semejantes caridades -se me han hecho muchas en esa<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span> -Córte, y sus inventores no me han sido de -poco trabajo y estorbo al servicio de su -Majestad, siendo causa de que los soldados -pierdan el respeto, sin el cual no pueden -ser bien gobernados. Habiendo el enemigo -proveido y reparado el fuerte, retiró su -artillería y exército hácia Svol; y yo, habiendo -comido y forrajeado los contornos -del cuartel adonde estaba, me fuí al -villaje de Geelhusem, junto al castillo de -Benthem, adonde los alemanes de los regimientos -de los dos condes de Arambergh -y Barlaymont se alteraron, tocaron sus caxas, -y sin ninguna licencia, ni capitanes, -ni oficiales, marcharon para volverse á -Bravante; yo fuí tras ellos, y con todas -las buenas obras y palabras que podia, les -rogaba se quedasen á lo ménos miéntras el -enemigo estaba todo junto y no muy léxos -de nosotros, y que podria ser que él nos -vendria á buscar, ó nos daria ocasion de -buscarle á él; por aquella noche se quedaron -donde yo los alcancé, y otro dia siguieron -su camino sin poderlos detener, por -más ruegos que D. Alonso y yo les haciamos, -y con ellos se fueron algunos que tenian -tan poca gana de quedarse como ellos. -Pocos dias despues me vinieron de Colonia<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span> -quince mil escudos, los cuales se dieron á la -gente de guerra que Mons de la Capela habia -traido consigo, que así vino ordenado -de la Córte, y no solamente mandaban que -se diese de aquello la paga á los coroneles -que estaban ausentes, pero una buena suma -de dinero más, sin que viniese un real -para los que estaban presentes sirviendo, -ni ménos para sus soldados. Recibido este -dinero, tambien pretendieron ellos partirse. -Todavía estaba el enemigo junto, llegándose -lo más cerca que podia al paso -por donde esta gente habia de pasar, con -intencion de que ya que los alemanes y los -que fueron con ellos, por buena diligencia -que habian hecho, se le habian escapado, -no se le escapasen estos que quedaban. Don -Alonso hizo una vez punta de partirse, -adelantándose un poco con esta gente, lo -cual entendido por el Mauricio, caminó á -la ligera á encontrarlos; tuve yo aviso de -ello, y advertí á D. Alonso que se volviese, -porque corria peligro. Y como el -conde Mauricio marchó á la ligera sin victuallas, -y por el mal tiempo que hacia de -agua, su gente padecia y murmuraba, temiendo -no le perdiesen el respeto, deshizo -su campo enviándolos á sus guarniciones.<span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span> -Entónces pudo D. Alonso seguramente -hacer su viaje como le hizo, y en este -tiempo vino aquí Robertin, comisario de -victuallas, y ha sonado que venía con alguna -comodidad para asistirnos de victuallas al -socorro de Covorden, que aunque viniera -seis semanas ántes, viniera tarde para ello. -Retirada la gente en Bravante, los de la -villa de Gruninghen, segun me informaban -personas fidedignas y otras que inviaba -á la Haya á saber lo que pasaba, trataban -con el enemigo, sino el cuerpo todo -junto del Magistrado y la burgesia, á lo -ménos grande parte de unos y de otros, de -que avisaba muchas veces al Magistrado y -al conde Herman, que estaba en la villa; -y como cada dia crecian estas nuevas, me -resolví de ir allá en tiempo de una grande -helada, y llevé conmigo cantidad de gente -de guerra y pólvora. Los malos, como entendieron -que yo sabía su trato, viéndome -venir de improviso, y con gente de guerra, -pusieron todo el estorbo que pudieron -para que no la alojase en el burgo; mas al -fin, con ayuda de algunos buenos, la recibieron, -y no por eso los malos dexaban de -procurar de ponerme mal con los buenos, -diciendo una vez que yo me entendia con<span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span> -el conde Guillermo, y que me habian visto -hablar con él en una escaramuza; otra que -se casaba con mi hija y yo con su hermana, -por ponerme mal con los católicos, y -como gente vulgar acostumbrada á calumniar -á sus gobernadores, no faltaba quien -lo creyese. Y teniendo siempre cuenta con -sus pasos, entendí que un hombre que vivia -en el Coregat habia traido una carta -del de Holac para Juan Tembouren, Ernesto -Herens y otros sus cómplices, en -que los solicitaba el proseguir la plática -con la burgesia, prometiéndolos, como -Conde de Alemania, que el imperio recibiria -la villa en su proteccion, y que dexasen -y renunciasen al Rey nuestro señor. -La carta y respuesta de ella vino á -manos del Magistrado, prendiéronse los -hombres, y solicitando yo que hiciesen justicia -de ellos, y que echasen de la tierra algunos -del Magistrado y del pueblo, que -públicamente decian que convenia y querian -darse al enemigo, lo cual les queria -probar con algunos buenos del Magistrado -y del pueblo, que se lo habian oido y se lo -querian mantener, el remedio que dieron -á esto fué responderme que sus diputados -estando en esa Córte habian oido muchas<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span> -cosas semejantes, y que pues allá las sufrian, -que tampoco acá las querian remediar. -Yo los repliqué, diciendo cosas que -tocaban al servicio de su Majestad y provecho -de ellos, de que me pareció no gustaban -mucho; y á los tres que tenian presos, -todo el mal que les hicieron fué desterrarlos -de la villa, y cuatro dias despues, -me solicitaban que dexase entrar al Tembouren, -que era con quien muy de secreto -trataban con el enemigo. Respondíles que -les via hablar por él tan aficionadamente, -que creia le dexarian entrar contra mi voluntad, -y que hiciesen de él lo que quisiesen. -Llamáronle, y el Ernesto se entró de -suyo, y quexándome de ello á los burgomaestres, -me negaban no estar éste dentro -de la villa, y sabiendo yo lo contrario, les -dixe la parte donde le hallarian, y dándole -seguridad, vino á mi casa, de que los -burgomaestres quedaron confusos, y en -su presencia le pregunté el por qué amenazaba -de matarme ó prenderme con otros -muchos como él. Que esto no lo decian -entre sí solamente ni por las calles, mas á -la puerta de mi casa, y las mesmas amenazas -hacian á los buenos y católicos de la -villa, tanto que una noche, no osando de<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span> -dia, vinieron á mi puerta algunos de ellos -diciéndome estas palabras: Señor, vos y -todos nosotros estamos aquí perdidos y -vendidos, porque los herejes y mal intencionados -son muchos más que nosotros, y -vuestra persona particularmente está en -muy gran peligro, y así estamos determinados -de tomar las armas y defenderos todo -cuanto pudiéremos. Yo los respondí que -como se conservase la tierra, era poca pérdida -la de mi persona. Pero temiendo que -osando ellos poner las manos en mí, la -pérdida de todo aquel país era cierta, como -sucedió cuando prendieron á Mons de -Billí siendo su gobernador, á la mañana -invié á llamar al Magistrado, y le dí cuenta -de lo que habia entendido, rogándolos -y protestándolos que reprimiesen á los malos -sediciosos, para que no viniesen á desmandarse -del todo, y que el remedio que -habia era echar del lugar algunos deslenguados -de ellos, dándoles por memoria los -que eran, la cual me habia dado el vicario, -cura de la iglesia mayor; y con todo esto, -ninguno de ellos fué echado fuera, ántes -supe que secretamente los acariciaban, -y de esto, en mi casa reprendí ásperamente -á un burgomaestre, el cual por ser mancebo<span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span> -no sabía disimular como los otros, y -éste y su suegro, tambien burgomaestre, -son los que ahora entonan más alto los -psalmos con el predicante hereje. Poco ántes -que esto pasase, me invió el Conde de -Mansfelt, que ya su Alteza, que Dios -tenga en el cielo, era muerto, los italianos -del tercio de D. Gaston, los valones que -están con el regimiento de Mons Stanley -y algunas compañías de Mons de la Mota, -y con ellos un comisario con algun dinero, -que es la primera vez que me ha venido -gente y dinero juntos. El conde Guillermo -juntaba gente con intencion de -acercarse á la villa de Gruninghen para alterarla, -y por las apariencias que habia en -ella, y el aviso que yo tenía de una espía -que se halló presente, cuando diciendo al -Conde que yo estaba dentro con gente, se -dió una gran palmada en la frente tirándose -la barba, por lo cual, recelándome, -no dexé salir ningun soldado del burgo. Él -se embarcó con su gente, y fué á dar al -Dolart, y apeóse en dos esclusas que están -en la señoría de Wedde, llamadas Dennigwolde -y Belingvolde; y en aquel punto -acertó á llegar á Wedde el conde Federico -con la gente que he dicho. Y el enemigo,<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span> -metiéndose en medio de las dos esclusas, -en una hora se fortificó de manera -que no era posible llegar á él por ser los prados -pantanosos y los diques tan estrechos, -que apénas podia un hombre caminar por -ellos. Avisó luégo al conde Herman y á -mí á Gruninghen de su venida y de lo -que habia hallado, yo le escribí que alojase -la gente en Winschoten, y procurase -estorbar la fortificacion al enemigo, y no -lo pudo hacer por las causas que he dicho. -Su Excelencia mandó al conde Federico -que se diese priesa á levantar la caballería -que ántes le habia ordenado, y así se partió -para efectuarlo, y en su lugar fué el -Conde, su hermano, á gobernar aquella -gente; y tambien él, pocos dias despues, -fué proveido del gobierno de Gheldres, y -siendo fuerza partirse á él, quedó aquella -gente á cargo del caballero Carcamo, que -gobernaba el tercio de D. Gaston, el cual, -así con los capitanes de él, como con los -del regimiento de Mons Stenley, tuvo muchas -pendencias que pudiera bien excusar. -La villa de Gruninghen estaba tal, y -la mayor parte del comun tan levantado, -que no esperaba sino la hora que lo fuese -del todo, dando sobre los católicos y sobre<span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span> -mí, y por esta causa no me osaba deshacer -de toda la gente que tenía en el burgo, -ni desamparar la tierra, por decirme -los buenos que al punto que yo saliese, se -perderian. Las indignidades que los malos -de aquel pueblo han usado, por no haber -querido el Magistrado remediarlo, sabe -Dios, y lo que yo he sufrido por el servicio -del Rey. Quexábase el Magistrado de que -los socorros que inviaban, no bastaban -para poder hacer la guerra ofensiva, y que -la defensiva no los ayudaba más que á acabarlos -de consumir. Yo los aconsejé que lo -significasen en la Córte, pensando por esta -via tenerlos en obediencia. Lo cual por mi -parte habia escrito muy particularmente, -y que era necesario acudir muchas veces á -la fuente, y así se resolvieron de inviar un -burgomaestre y al síndico. Su Excelencia -entónces formaba exército para socorrer á -Santa Gertruidembergh cuando ya era perdida, -y no habiendo menester la gente, se -resolvió de inviarme buena parte de ella -á cargo del conde Federico, y ya el tiempo -estaba tan adelante, que habia poco -para hacer guerra en Frisa, pues para el -verano era tarde y para el hielo muy temprano, -siendo el mes de Setiembre. La<span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span> -gente que habia de traer el Conde era la -que habia salido rendida de Steenvick, el -regimiento de D. Filipe de Robles, parte -del de Mons de Fressin y otras compañías -sueltas de guarniciones, dos del regimiento -del Conde de Soltz y cuatro compañías -lorenesas, dos valonas y dos alemanas. -Y como los soldados de estas compañías -entendieron que habian de ir á Frisa, -habiendo ya padecido en campaña, se -desmandaron y huyeron, principalmente -los valones, que no quedaron la metad. -La caballería era la del Conde, seis cornetas -de corazas de Lorena y la compañía de -Butherghe, tambien se desmandaron de -estos coraceros, y se fué mucha parte de -los mejores soldados. Caminó esta gente -hácia el Rin, llevándola el conde Herman -á su cargo, como Gobernador de aquella -provincia, hasta embarcarla. De allí adelante -la llevó su hermano. Por la solicitud -que los diputados de Gruninghen y yo haciamos -en Córte para poder hacer guerra -ofensiva, invió tambien cuatro piezas de -artillería proveidas muy bastantemente de -todo cuanto era necesario para ellas, sólo -faltó el dinero para los que las gobernaban, -siendo gente que quiere ser bien tratada<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span> -para sacar servicio de ella. La provision -del dinero habia de venir de otro que del -general de la artillería, el cual, verdaderamente -en lo que le tocó, proveyó suficientemente. -Entendiendo el enemigo que me -venía este socorro, quiso, no estando ocupado, -inviarle tambien á su gente de Frisa, -que podia hacerlo con más presteza y -comodidad que nosotros, y así se resolvió -de hacer un fuerte en la Bretanga, para -estorbar que nuestro socorro no entrase hacia -Gruninghen. Este paso de la Bretanga, -que dura bien dos horas de camino, antiguamente -le hicieron los villanos juntando -turbas y arena, como lo significa su propio -nombre; la metad es territorio de la señoría -de Wedde, y la otra del país de Munster, -y con trabajo los unos y los otros le -entretienen para la comunicacion y trato -de ambos países. En medio de este paso, -habia un sitio más ancho y arenisco, adonde -hizo el enemigo un fuerte, que cortando -el camino, y con la cortadura hacer -trinchea, cosa que se podia hacer en una -hora, era dificultoso echarle de allí, por -no poder de ninguna parte llegarse á él -sino por el camino. No pudo Carcamo llegar -á tiempo para impedirlo, ni tenía comodidad<span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span> -para hacerlo, ni ménos yo para -asistirle, por estar tan ocupado en Gruninghen. -Antes que esto sucediese, escribí al -conde Federico que acometiese el castillo -de Saesfelt y la villeta de Oetmarsum, que -los enemigos ocupaban, por no dexar atras -cosa que nos estorbase, que lo hacian mucho -aquellas dos plazas, por estar ambas á -hora de camino de Oldenzel, paso forzoso -nuestro para ir y venir á Bravante. El -de Saesfelt se rindió luégo, y Oetmarsum -esperó batería, por tener dentro dos compañías -de buenos y experimentados soldados. -Hecha batería, se rindieron con los -pactos que ellos habian dado á los de Steenvick, -quedando los oficiales presos para -rescatar á algunos capitanes de Mons de la -Mota, que se habian perdido en el socorro -de Santa Gertruidembergh. El Conde -caminó luégo con la gente, por el paso de -Schonrebeck junto á Covorden, que por la -Bretanga no pudo hacerlo, por haberla ocupado -el enemigo, dexando la artillería que -traia de Bravante, en Oldenzel. Habiendo -pasado, fué hácia Gruninghen, adonde yo -tenía ya junta la gente que podia, con la -cual y la asistencia de la que habia venido, -en un mesmo tiempo, por no perderle, hice<span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span> -sitiar dos plazas que fastidiaban á Gruninghen, -que eran Suartezil y Sloter, yende -yo á Suartezil y el capitan Cornelio -Gasparino á Sloter; yo llevé dos piezas de -campaña que el Conde traia consigo, sacadas -de Oldenzel, pareciéndome que no -siendo más de una iglesia mal fortificada se -le rendiria. El fuerte donde yo fuí, no lo -quiso hacer, fué menester batirle, y por ser -hecho de tierra fuerte, la batería hacia poco -efecto; visto esto, invié un oficial aleman -á reconocer el foso, haciendo tirar continuamente -la arcabucería de las trincheas, -para que más seguramente hiziese lo que -le habia ordenado, y tras él salió el alférez -Peña con una faxina y una zapa, y poniéndola -al borde del foso, se reparaba -con la zapa detras de ella, y tras él fueron -otros muchos haciendo lo mesmo, y visto -por los de dentro dieron muestras de -quererse rendir, y en este punto los nuestros -salieron de las trincheas y el conde -Federico con ellos, y dando asalto, arremetieron -por el puente con picas y alabardas -y abaxaron el que era levadizo; la subida -era áspera y por la firmeza de la tierra daba -poca subida el terrapleno, y los de dentro se -defendian valerosamente, aunque eran pocos;<span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span> -peleóse mano á mano buen rato, pero -habiendo muerto al Gobernador del fuerte, -que era el que más resistencia hacia, los -nuestros entraron sin dexar hombre á vida, -y si alguno saltaba, los de fuera le mataban. -Hecho esto, volví con diligencia á Sloter, -que no se querian rendir, por aquella -simple artillería que el capitan Cornelio -tenía; y sabido que yo venía con la preparacion -que llevaba, se rindieron. Yo habia -ántes para mayor seguridad de Gruninghen -y mia (porque de hora en hora tenía avisos -de que los malos querian tomar las armas -repentinamente y procurar prender ó matar -á los católicos y á mí) para poder hacer -exército, sacado de Winschoten al caballero -Carcamo, y le puse con su gente al rededor -de la villa para tenelle á la mano y estorbar -que no lo hiciesen. El conde Guillermo, -que estaba en el fuerte nuevo de la -Bretanga, que hacia, se puso en campaña -con artillería, sitió y batió el castillo de -Wedden, y los de dentro se rindieron sin -esperar asalto. Tambien el villaje de Winschoten, -y fortificó la iglesia, adonde yo me -encaminé con la artillería que habia sacado -de Gruninghen, pareciéndome que los -de ella, viéndonos con fuerza en campaña,<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span> -no osarian intentar su mala voluntad. El -conde Guillermo, dexando buena guarnicion -en aquellas plazas, se volvió hacia -Frisa, á juntarse con el socorro que le habia -venido con el conde Filipe, su hermano. -Yo proseguí mi camino hacia Wedden -y rindióse la gente que estaba en la iglesia -de Winschoten. Pasé á Wedden, adonde el -enemigo habia puesto dos tenientes de infantería, -con gran cantidad de mosqueteros -y otra buena tropa de soldados escogidos -de todas compañías; y segun se decia, -el conde Guillermo y los Estados de Frisa -habian prometido á estos dos tenientes que -si defendian bien aquella plaza los harian -capitanes, dexándolos municiones de boca -y guerra, é instrumentos para repararse y -fortificarse, que aunque fuera para una -gran tierra bastaba, que proveen sus plazas -de otra manera que se acude á las nuestras. -Esto fué causa que los tenientes no -quisieron, habiéndoles yo pedido la plaza, -responder otra cosa, sino que la defenderian -hasta la muerte, y cumplieron su palabra, -y miéntras la artillería que quedaba -atras llegaba, hice hacer con diligencia las -trincheas. Venida y batida la plaza, los de -dentro persistian en defenderla, y su mosquetería<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span> -tiraba sin cesar dia y noche, lo -cual no podia ser sin algun daño nuestro, y -recibiéronle más que las otras naciones, los -italianos, que verdaderamente habian hecho -su deber, en hacer sus trincheas, llegándose -al foso con ellas. Y prosiguiendo la batería, -habiendo quitado dos torreones, que hacian -traves á la cortina, que era de tierra, los -de dentro mostraban alguna flaqueza, segun -se via y oia entre ellos; nuestra gente -y la italiana ántes, por estar más cerca y -vengar los compañeros que habian perdido -allí, se arrojaron al foso á dar asalto sin -órden, cosa que muchas veces sucede mal, -y creo que entónces fuera así, si los de -dentro se hubieran defendido tan bien como -los de Suartezil, entraron con poca -resistencia degollando á todos los que habia -dentro. Reprendí á los que arremetieron, -advirtiéndoles de los inconvenientes que -suelen suceder de las cosas que se acometen -sin órden. Y en este punto llegaron -algunos burgomaestres de Gruninghen, los -cuales vieron todo lo que he dicho.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>El tiempo estaba ya tan adelante y el -territorio era tal, que si yo esperára mucho<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span> -por las aguas que comenzaban, fuera -imposible retirar el bagaje y caballería. -Consideré que me hallaba enterrado con -aquella gente sin poder salir ni por la Bretanga -ni por Covorden si acometia el fuerte -de la Bretanga, no pudiendo en ninguna -manera hacer trincheas ni tener gente, -porque zapando dos piés, y áun ménos, se -hallaba agua; y en más de una hora de camino, -no solamente no habia casas, pero ni -áun árboles. A ser de verano, por importar -tanto aquel paso, yo le hubiera acometido, -mas en el tiempo que era, infaliblemente -me ponia al peligro que he dicho. -Y si me ponia á hacer dos fuertes, -uno á la entrada y otro á la salida de aquel -paso para dexarlos consumir, como yo tuve -intencion una vez de hacerlo, me ponia -al mesmo riesgo que sitiando el fuerte; -y por ser necesario hacer salida y entrada -allí, consideré que era mejor y más fácil -hacerla por Covorden que por otra parte, -porque no teniendo paso, nosotros consumiamos -á Gruninghen en lugar de proveerla; -y que hallándose el enemigo en campaña, -con exército tan fuerte como el nuestro, -nos podia estorbar el sacar fruto y sustancia -del país sin medio para entretenernos;<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span> -y que fuera de esto, él podia aumentar -su exército y ser asistido de Holanda, -lo que era imposible hacerse conmigo no -habiendo paso. Y así me resolví de irle á -hacer junto á Covorden; pero ántes de ir -allá, hallándome á dos leguas de donde el -enemigo estaba alojado, quise acometerle -y tentar la suerte de una batalla, más por -desesperacion que con razon de guerra, -porque se habia de pasar por unos pantanos -y turberas peligrosas, y más en aquel -tiempo lluvioso, junto á un gran fuerte -del enemigo, que á tener artillería, como -no la tenian, yo no podia pasar sino con -gran daño nuestro. Tomé dos piezas de -campaña conmigo y algunos carros ligeramente -cargados de victuallas, y fuíle á -buscar, haciendo un gran rodeo para ello, -no estando él más de una legua de Gruninghen. -Tuvo aviso del camino que yo -hacia y de la intencion que llevaba, y no -lo habia comunicado en aquella tierra con -hombre nacido, sino con el síndico y un -burgomaestre de quien me fiaba. Pasado -estos pantanos y turberas, adonde la artillería -y nuestros carros se habian empantanado, -y con grandísimo trabajo salido; -y fué en parte, que desde su fuerte nos<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span> -tiraban con su mosquetería, pero hicieron -poco daño. Fué menester dexar reposar la -gente, que venía cansadísima. Entre el alojamiento -que yo habia tomado y el del -enemigo, habia otro fuerte junto á nuestro -cuartel, no tan sustancial como el que -habiamos pasado, hícele reconocer con -intencion de darle aquella noche una encamisada; -mas los que estaban dentro se -huyeron por los pantanos, y le dexaron. -El conde Guillermo y su hermano Filipe, -como supieron que yo marchaba hácia -ellos, se comenzaron á fortificar bien en -su cuartel, que ántes no lo estaban; sin poder -hacer más diligencia que la que hice, -al amanecer caminé hácia el enemigo, habiéndome -dado á entender que el puesto -que tenía era llano y sin estorbo, y hallélo -al contrario, fuera del camino, que era -terreno seco, pero todo lo demas de seis á -seis pasos fosos tales, que era imposible -marchar en órden sin romperla; y lleguéme -hácia su sitio, é hice mis escuadrones -de caballería é infantería, trabóse escaramuza, -puse las piecezuelas de campaña -que llevaba en un alto, y fuí en persona á -reconocer su sitio para ver si se podia dar -asalto á sus trincheas, é hice refrescar la<span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span> -escaramuza con infantería y caballería, pensando -sacarle de ellas cebándole y pelear -con él fuera, con más seguridad que atrincheado; -pero aunque escaramuzaban siempre -al abrigo, sin quererse adelantar, habia -puesto toda su infantería detras de -ellas, y miéntras se escaramuzaba, su caballería -andaba siempre dentro de ellas -corriendo de una parte á otra, á quien yo -hacia tirar nuestras piecezuelas, haciéndoles -mucho daño. Ha habido algunos que -me han culpado de no haber llevado alguna -artillería gruesa para batirlos, y yo confieso -que en esto tuvieran razon si fuera -posible llevarla, porque las trincheas del -enemigo y su puesto era tal, y el que yo -tenía tan eminente, que con sola la artillería, -no siendo sus trincheas, como hechas -de priesa, para sufrirla, con ayuda de Dios -les deshiciéramos, si el socorro hubiera venido -dos ó tres meses ántes, para poder llevar -la artillería por donde yo habia pasado, -pero entónces era imposible. Despues de -haber reconocido los fosos, que digo que -atravesaban por la campaña, y que no se -podia pasar por ellos en escuadron, ni dar -asalto sin notoria pérdida, se resolvió de -retirarnos, habiendo hecho gran daño al<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span> -enemigo, y él á nosotros muy poco, y -éste no á persona particular. Al conde Federico -le mataron su caballo y le dieron -un arcabuzazo en el brazal, que se le abollo -dentro de la carne, cosa de poco momento, -y á un capitan italiano hirieron -mal en una pierna. Así me retiré al alojamiento -que habia tenido la noche pasada, -y otro dia por la mañana fuí á pasar -por el pantano junto al fuerte del enemigo; -por haber llovido aquella noche, y los -carros y caballos roto el paso que yo habia -tomado á la venida, que estaba trabajoso -de pasar, eché por el otro lado, y -pasando con trabajo, me fuí hácia Gruninghen -cargando de victuallas todo lo -más que pude, y proseguí mi camino hácia -Covorden, porque miéntras más tardaba, -más difícil era el hacer paso. Invié -alguna infantería delante, miéntras las victuallas -se cargaban, para que ocupasen el -villaje de Dalem, y una casa de un caballero -llamado Herman Wandecamp, temiendo -que los de dentro le quemarian, -que era el alojamiento que el conde Mauricio -tenía cuando sitió el fuerte. Otro -dia, comenzando á caminar con la gente, -nos adelantamos el conde Federico y yo á<span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span> -Dalem, así para reconocer dónde se habia -de hacer el paso, como por alojar la gente, -adonde hallé refrescándose la que habia -inviado á ocupar aquel lugar y la casa -del caballero, la cual hice partir luégo á la -hora, y llegaron á la casa á tiempo que los -del fuerte, ó la mayor parte de ellos, estaban -fuera, haciendo escolta á muchos carros -de victuallas que les venian. Los nuestros -dieron de manos á boca con ellos -junto á la casa, y conociendo la poca gente -que habian dexado en el fuerte, quisieron -más retirarse á él que salvar los carros, -los cuales se perdieron, y salvaron pocos. -Aquí se perdió una muy buena ocasion, -porque si aquella gente se deshiciera -ó se cortára, que no pudiera entrar dentro, -habia quedado tan poca en el fuerte, -que se les podia dar escalada por todas partes, -sabiendo yo donde habia paso en el foso -para poderlo hacer en metad del dia, y siendo -poca gente, mal podian acudir á todas -partes ni resistir á tanta como les diera el -asalto, y habia algunas partes por donde no -eran menester escalas; mas no siempre suceden -las cosas de la guerra como se desea -y pretende. Alojé la gente en aquel villaje -de Dalem, é invié parte á la casa de aquel<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">[216]</a></span> -caballero. Las aguas cargaban, la necesidad -de la gente se aumentaba, y en los -regimientos de valones de D. Filipe de Robles -y Mons de Fressin habia casi tantos -oficiales como soldados, y éstos con ánimo -de volverse, como ya algunos lo comenzaban -á hacer sin licencia. Procuré dar priesa -á hacer el paso y algunos fuertes en -los caminos, y para él, me concerté con -el Drosarte de Covorden, y con el teniente -coronel de Mons de Billí, y por quinientos -escudos, se obligaron de hacerle, y -así le acabaron bastante para carros, artillería -y todo lo que fuese necesario; y por -el mal tiempo de aguas y ser el sitio tan -pantanoso, todos los soldados que trabajaban -en él, ó murieron ó quedaron para -ello; tambien los soldados trabajaban en -los fuertes, parte sin dinero y parte pagados. -Y considerando que no era posible -comunicarnos con Gruninghen sin aquel -paso, y que no se podia conservar sino -guardándole con gente, y que el enemigo, -saliendo fuera ó entrando dentro, podia -romperle, y hacer inútil todo lo que se -habia trabajado y quitarnos el paso de la -otra parte, y no teniendo yo en donde alojar -aquella gente el invierno, porque la<span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span> -sustancia de las cuatro villetas no era para -alojar la octava parte de la gente, y siendo -fuerza tenerla en campaña, en ninguna -parte la podia tener más cómodamente y -sin ménos daño que al rededor de Covorden, -y hacian el efecto que digo de guardar -el paso, y estando allí, tambien estorbábamos -la entrada y salida de las provisiones -del fuerte. En todo el tiempo que -allí se estuvo, no me aparté un paso de la -gente, sufriendo y padeciendo como el menor -de ella. Los valones de los regimientos -que he dicho se huyeron, y yo dexé ir los -que quedaban, porque no eran de ningun -servicio. Las compañías de alemanes altos -de Lorena y del Conde de Soltz hice alojar -en estas villetas, por ser extranjeros, quedándome -en campaña con los demas, de -la cual tambien se desmandaban y huian -algunos. El Drosarte de Covorden, que -ahora está en esa Córte, me daba á entender -que los de dentro no tenian de comer -sino hasta los Reyes; y con los avisos que -él me daba, escribia yo lo mesmo al archiduque -Ernesto y al Conde de Fuentes, y -tambien avisaba que el enemigo se preparaba -para meterse en campaña á la primavera, -no sólo con todas las fuerzas que tenía<span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span> -acá, pero que levantaba caballería é infantería -nueva, con asistencia del Palatino -Elector; que convenia juntar las nuestras -tambien y hacerle resistencia. Su Alteza me -invió el regimiento del Príncipe de Simay, -sin coronel ni teniente coronel, á cargo de -un sargento mayor, á quien los oficiales y -soldados tenian poco respeto. Esta gente y -la mayor parte de la que siempre se me ha -inviado, ha sido porque hacia daño ó fastidiaba -en Bravante, y del trabajo que el -conde Herman tuvo en hacerlos pasar el -Rin y su buen gobierno, él podrá dar relacion; -fundábanse en su desobediencia y -poco respeto de cierta paga que se les habia -prometido al paso del Rin; fuéles fuerza -darles la mayor parte del dinero que -se repartia por entónces entre la gente de -guerra de aquí para darlos contento, y -con todo esto destruian el país y le robaban, -y se iban al enemigo de veinte -en veinte, de manera que en poco tiempo -se diminuyó mucho este regimiento. -Pocos dias despues mandó su Alteza al duque -Francisco de Saxa que levantase un -regimiento de alemanes, dándole este país -de Linghen para el efecto. Escribí á su Alteza -que aunque yo sabía que este país no<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span> -podia sustentar este peso de levantar un -regimiento, yo haria por obedecerle todo -cuanto pudiese y me fuese posible, y así -por esto con mi órden el Drosarte y los del -país se concertaron con Juan de Tessilin, -teniente coronel de este regimiento, el cual, -dándole cierta suma de dinero, se obligó -de levantar parte del regimiento aquí, y -parte el Duque en su tierra, habiéndole -prometido cierta suma de dinero de Córte -para ello. El Tessilin cumplió en tener la -gente junta para el dia que los comisarios -le habian ordenado, y viendo que tardaba -el dinero para pasarlos muestra, y que este -país se arruinaba, se quiso ayudar del de -Munster, adonde estando con poco recato, -vino el enemigo contra él, y acometido, -le prendieron por desgracia. Faltando á esta -gente la cabeza y los medios para entretenerse, -siendo nueva y desarmada, se huyó -la mayor parte de ella; y á ésta, encontrando -con las demas compañías que el Duque -habia levantado en su país, la pusieron -tanto miedo, que tambien se huyó. De la -gente que habia quedado de estas tropas y -se pudo recoger, segun la órden que yo tenía, -se hicieron tres compañías, que están -ahora en servicio, aunque muy deshechas<span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span> -de gente. Este fin hizo este regimiento, no -por culpa del país ni mia, sino por no haber -acudido al tiempo prometido á pasarle muestra. -Con estas y semejantes cosas se desgustan -algunos señores de Alemania, que -han hecho otras veces servicio á su Majestad -y son para hacerle, y á mi parecer, -y no me engaño, se ha de tener con esta -nacion otro modo de proceder y tratar, -procurando tenerla contenta para el servicio -de su Majestad, pues siempre ha sido -menester, y ahora más que nunca. Por los -avisos que continuamente daba á su Alteza, -que el enemigo juntaba su exército, -me invió al comisario general Juan de Contreras -con algunas compañías de caballos, -las cuales vinieron sin un real para sustentarlas; -y así fuí forzado, porque no se me -volviesen á Bravante, á alojarlos á discrecion -en estas terrezuelas, con ser la gente de -ellas pobrísima, tanto que por no tener -la vida, iban muchos á pedir limosna para -sustentar sus hijos y soldados, á quien habian -de dar feno y avena y de comer á sus -mozos, cosa que enterneciera al más cruel -hombre del mundo, porque, aunque vian la -pobreza de esta gente. Dios sabe cómo algunos -soldados de esta caballería los han<span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span> -tratado. Poco ántes de esto, el tercio de don -Gaston se desmandaba de manera que andaba -del todo desobediente, siempre fuera -de sus cuarteles robando el país; y avisándome -el que los gobernaba y los capitanes -que sus soldados estaban todos resueltos de -irse á Bravante, rogándome que por amor -de Dios y honra de su nacion y tercios, los -diese licencia ántes que ellos la tomasen. -Estuve algun tiempo sin querérselo conceder, -pero considerando que si se iban sin -ella se amotinarian del todo, y que, segun -entre ellos se trataba, harian amotinar -tambien á los irlandeses y valones, que ya -habian tratado del puesto que habian de -tomar y de donde se habian de sacar sus -contribuciones, pareciéndome que más fácilmente -pudieran los señores de la hacienda -darles contento, yendo con alguna manera -de órden y obediencia, que no del -todo amotinados. Fuéronse con este tercio -las dos compañías de Cornelio Gasparino -y las que habia aquí de valones de Mons -de Stenley. Y de todo esto habia avisado -diversas veces, y de que convenia darlos -contento por la mala intencion que en -ellos habia conocido, y si se hiciera, con -poco dinero hubieran cumplido con de trescientos<span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">[222]</a></span> -á cuatrocientos hombres, y no sucediera -lo de Sichen, que tanto fastidio ha -dado. Continuando la junta que el enemigo -hacia de su gente, y que la que levantaba -se le acercaba ya, la cual venía á cargo -del Conde de Solms, que traxo un regimiento -de buena gente bien armada; y -como esta nacion alemana alta y los holandeses -se llevan mal estando juntos, no -duró mucho en su servicio, y su Alteza se -resolvió de inviarme más gente á cargo -del conde Herman, que entre alemanes, valones, -irlandeses y españoles, podrian ser -hasta poco más de mil y sietecientos hombres, -los españoles como doscientos sacados -de tres tercios, de doce ó trece compañías, -y con ellos venian dos capitanes, -Juan de Zornoza y Juan Alvares de Sotomayor. -Y entre esta gente venian muchas -personas particulares y soldados honrados, -y toda ella no traia un real, y así fué necesario -que el comisario, del poco dinero -que tenía, los socorriese. De esta manera y -con tanta sustancia y medios, como ántes -he dicho, se me han inviado siempre los -socorros. El enemigo venía proveido con -tanto aparato como el mayor príncipe podia -traer; con más de doce mil infantes y<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span> -más de dos mil caballos, con los que nuevamente -le habian llegado de Alemania. -Yo saqué la gente que pude de las guarniciones, -y con ella, la que tenía en campaña -y la que habia venido, no llegaban á tres -mil y quinientos infantes, y la caballería que -teniamos, inferior de la del enemigo. Y si -dixeren que cómo habia tan pocos al pelear -y tantos al pagar, responderé que en -todas las compañías habia pocos soldados, -muchos oficiales y enfermos, y que en éstos -entraba más de la tercia parte de la -gente. Teniendo el enemigo junta la suya, -marchó hacia nosotros y se puso en una -villeta abierta llamada Omme, adonde á la -mesma hora se fortificó, metiendo dentro -de la fortificacion todo su exército, sin que -alojase nadie fuera, y se decia que en la -trinchea habia tambien una palizada. Algunos -dias ántes habia hecho tiempo tan seco, -que los pasos que de ántes eran dificilísimos -se hicieron buenos y llanos; y siéndome -fuerza, por la desigualdad que habia de la -gente del enemigo á la nuestra, juntar la -que yo tenía, porque así éramos algo y separados -nada, y perdida una parte fuéramos -perdidos todos, por la distancia que -habia de un cuartel á otro y la dificultad<span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">[224]</a></span> -de juntarnos, y unidos quedaban todos los -pasos abiertos, por los cuales el enemigo -podia entrar y salir como quisiese sin podérselo -estorbar; habiéndose alojado y fortificado -como he dicho, deseando venir -con él á las manos, invié al conde Herman -á tocarle arma y hacerle emboscada -con toda la caballería, y con dar nuestra -gente hasta cerca de sus trincheas, no se -quisieron apartar léxos de ellas. Era mi intencion -sacarlos á la campaña, y que el -Conde se viniese retirando poco á poco hacia -mí, escaramuzando con poca gente de -retroguardia, y que pegando fuego á una -casa, fuese señal de que el enemigo marchaba. -Yo tenía la infantería ya presta -para con la diligencia posible ir á encontrar -al Conde, viendo la señal. Ésta hizo dos -veces, sin que el enemigo mostrase gana de -pelear, el cual, por habernos nosotros juntado -y por el tiempo seco que hacia, podia -muy bien hacer de noche su efecto. -Invié otra vez al comisario general á ver -si se movia ó no, y encontrando con una -compañía del enemigo, la deshizo. Los villanos, -prisioneros y espías, todos confrontaban -en tener el enemigo la gente que he -dicho, y ya por estar cerca de nosotros no<span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span> -nos venian victuallas, que las villetas y villajes, -ó por no las tener, ó por la conformidad -de religion con el enemigo, no las -querian dar, por cumplir en esto con ellos -y su secta; y cuando las hubiera, no pudiera -inviar escolta, porque, siendo poca, no -fuera segura, y si mucha, el enemigo nos -cargára miéntras la gente estaba fuera, y -nos poniamos en mayor peligro. Llamé á -todas las cabezas del exército á consejo, -proponiéndoles el estado en que nos hallábamos -y cuán poca comodidad teníamos -de victuallas y de forraje, y que lo más -que yo habia podido juntar de feno, avena -y pan, no bastaba para sustentarnos dos -dias, porque el trigo que los de Gruninghen -me habian entregado, se habia dado -la mayor parte á la infantería, porque no -se desmandase ni tuviese ocasion de dexar -sus banderas para irlo á buscar; y que -fuera de esto, habia ordenado, por lo que -podia suceder, proveer á Oldenzel, Oetmersom -y Ensquede, y fué tal la provision, -que la que más proveida estaba era por -ocho dias á lo más. Poniéndoles asimesmo -delante el inconveniente que podia venir de -esperar al enemigo y de el no esperarle, que -ambas cosas le habia considerada la poca<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span> -gente que teniamos, para la que el enemigo -tenía, que sin aventurar nada, viniendo -con trincheas como venía, nos aventurábamos -á perder y no á ganar; que á poderle -acometer adonde estaba, sin evidente pérdida, -ya yo hubiera sido de opinion de hacerlo, -y que si con todo esto ellos lo tenian -por bueno, no quedaria por mí. Los -más de ellos fueron de opinion de retirarnos -y conservar aquella gente, esperando -que se nos inviaria más, poniendo delante -que si ésta se perdia, se perderia todo el -país y sucederian otras pérdidas mayores. -Los condes de Berghes fueron de parecer -que se guardase el paso, y fuéles respondido -que no era de ningun fruto, pues era -fuerza juntarnos todos, y que haciéndolo, -dexábamos al enemigo el paso libre para -socorrer el fuerte á su voluntad, ni ménos -guardar el paso le estorbaba que no fuese -á Gruninghen, teniéndole por otra parte -más seguro y cómodo para él, y poniéndonos -adonde decian, no sólo hacia él lo -que está dicho, pero nos podia cortar, sin -ninguna duda, por una y por otra parte -las victuallas, y que faltándonos éstas, servirian -de achaque al soldado para desamparar -las banderas por irlas á buscar, y que<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span> -entónces fuéramos forzados á nuestro pesar -á retirarnos y hacerlo á vista del enemigo, -tan superior de gente, que no habia tan -simple soldado que no entendiese que era -peligrosísimo; que ya en el exército comenzaban -muchos á murmurar contra mí, -diciendo que los queria poner en la carnecería, -y otros, quizá ménos valientes, cuando -supieron que se retiraba, braveaban, habiendo -dicho ántes lo que los otros; que -así se gobiernan muchos el dia de hoy, -usando de artificio, como en otra parte he -dicho. Resuelta la retirada, se trató de inviar -la gente de Gruninghen y alguna más, -quedándonos con la que arrimados á una -tierra, nos podriamos defender, ya que no -podiamos ofender; y habiendo rehusado -cierta persona de irse á meter en esta villa -por falta de dinero, ordené al teniente -coronel de Mons de Billí, que fuese con -aquella gente, procurando poner la que -me quedaba á cargo de otro, é ir yo allá, -no mirando que era obligado á quedar con -la gente, que no me faltaba voluntad para -hacerlo, como lo mostré los años pasados; -nadie se queria encargar de la gente, y todos -se excusaban, y para decir verdad, yo -pudiera servir mejor que otro, si el enemigo<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span> -nos cargára, como de estilo de guerra debia -de hacer, no ignorando él nuestras incomodidades, -y lo que más era de temer, que -esta gente, que habia venido nuevamente de -Bravante, salvo los españoles, me habian -dicho no quererse encerrar en ninguna -tierra; los irlandeses, por no tener cuartel -con el enemigo, y los alemanes, por otros -respectos, y si yo no me hallaba con ellos, -los unos y los otros entónces efectuáran, -sin duda lo que despues hicieron, y si lo -hicieran, no quedaba por perder cosa de -lo que ahora hay. Caminé con la gente á -Denichum, haciendo quemar los fuertes, -adonde estuve más de un mes y medio, sin -que me inviasen un solo real para entretener -esta gente, la cual se comenzó á desmandar -luégo como se llegó al cuartel, que -ni oficial ni capitan podia estorbarlo. Procuré -luégo de inviar á Gruninghen algunos -valones, y queriendo emplear una persona, -de quien yo tenía confianza, le vi con tan -mala voluntad, que me resolví de inviar -un oficial de mi regimiento con algunos -soldados á sólo reconocer los turbales por -donde habian de pasar; él fué, entró con -ellos, é invió á avisarme de lo que habia -hallado, y el conde Federico entónces deseaba<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span> -entrar dentro, mas por haber de irse -á pié, siendo él pesado y el camino largo, -junto con la poca gana de los soldados, lo -dexó. Ya habia escrito á los de Gruninghen -que les queria inviar gente y cuando podia -llegar, y respondiéronme que no fuesen -sin dinero. Esto no sólo entónces, pero -otras veces me habian respondido lo mesmo. -No habia un real ni memoria de que -viniese, y no se hallaba, ni el Comisario ni -yo teniamos crédito, por no haber hombre -que fuese caudaloso en este pobre país que -nos pudiese ayudar.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>El enemigo dexó de seguirnos, que, á -mi juicio, era lo que debia hacer, y aunque -pudiera ir á Gruninghen desde Omme -por otra parte tan cómoda y más, tomó -este paso por avituallar de un camino el -fuerte. Estando en su alojamiento primero, -recibia cartas de los malos de Gruninghen, -incitándole á venir sobre ella, y prometiéndole -que no sería llegado cuando se -rendiria, y á su peticion marchó hácia -allá. Nuestros soldados se desmandaban de -manera que dexaban el cuartel solo, y viendo<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span> -esto, comunicándolo con algunos, me -resolví de inviar una persona á su Alteza, -porque á muchas cartas que le escribia no -me respondia; é hice eleccion del capitan -Juan Álvarez de Sotomayor, el cual, aunque -de mala gana por haber de hacer ausencia -en tal coyuntura, se partió luégo, -pero fué tan mal guiado, que se perdió, -dando en una emboscada de los enemigos. -Y así, por el peligro en que las cosas de -Gruninghen estaban, tomó á su cargo este -viaje el Comisario general, prometiendo -ser de vuelta en muy pocos dias, y porque -no le sucediese lo que al capitan Sotomayor, -llevó consigo la mayor parte de -la caballería, la cual le habia de acompañar -parte hasta pasar el Rin y parte hasta -Brusélas; y en el camino encontró con alguna -caballería del enemigo, con la cual -tuvo buena suerte. Llegado á la Córte, su -diligencia se resfrió de manera que no volvió -más, ni ménos la caballería, con haberla -llevado toda consigo para volver con -más diligencia y seguridad. Éste fué el socorro -que negoció, no por su falta, porque -ni él, ni los diputados de Gruninghen -que estaban en la Córte, pudieron -alcanzar que el socorro de Gruninghen<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span> -viniese á tiempo. A la partida del comisario -general, estábamos inciertos si el enemigo -sitiaria de todo punto á Gruninghen -ó si volveria á nosotros; y yo habia escogido -aquel puesto de Denichum por ser -fuerte y estar cerca de las villas que el enemigo -podia acometer, no pudiendo hacerlo -tan de priesa que yo no tuviese tiempo -de arrimarme con la gente que tenía conmigo. -El conde Mauricio prosiguió su camino -hácia Gruninghen, y porque las promesas -de los malos de aquella villa no le -saliesen en vano como la otra vez, llevó -grandes provisiones de todo, tales como -ántes he significado. Que de esta manera -se hacen las empresas difíciles, fáciles, y al -contrario las fáciles, dificultosas, faltando -lo necesario. Llegado delante de la villa, -atrincheó su campo de manera que la entrada -y salida era de peligro y dificultosa. -Perdiéronse algunos soldados entrando y -saliendo, con quien usó de rigor por atemorizar -á los demas, y aunque tenía tanta -provision de artillería y municiones, su -principal intento no fué tomalla por batería, -sino por la zapa, y así con ella fué -derecho á un rebellin nuevamente hecho, -el cual, por no estar acabado, tenía el foso<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span> -estrecho y de poco hondo. Batió la puerta -que salia á este rebellin, así por quitar á -los nuestros la entrada y salida en él, como -por atemorizar á los burgeses, rompiendo -las casas con las balas que pasaban -por la batería de la puerta. Tambien batió -una torre que está á un canton de la villa, -junto á un rio que viene de la Drent, por -donde se proveen los burgeses de turbas, -y fué siguiendo sus trincheas y sitio, batiendo -las defensas. En este tiempo yo solicitaba -con mucha instancia que se socorriese -esta villa, y á la fin se me escribió -que su Alteza habia ordenado al Conde -de Fuentes que hiciese este socorro y que -ya él se preparaba para ello, pero más despacio -que el peligro requeria, porque los -motines lo estorbaban, que nunca se han -hecho sino en las mayores necesidades -que se han tenido de la gente, principalmente -para las de este país. Las desórdenes -de nuestros soldados se aumentaban -tanto, que sin licencia de sus capitanes y -oficiales los del Conde de Solms tomaban -las armas y se juntaban con intencion de -volverse á Bravante, y lo hicieran sin falta -entónces, si no acudiéramos los dos condes -hermanos y yo; y el conde Federico<span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span> -los apartó á cuchilladas, hiriendo á algunos -de ellos; y como estaban de tan mala -voluntad, no sólo robaban el país, pero se -dieron á saquear iglesias y casas nobles, y -las otras naciones hacian lo mesmo, no -pudiendo yo remediar ni castigar esta desobediencia -general, sino era con fuerza, y -ésta habia de salir de los proprios que hacian -los robos é insolencias. Castigáronse -algunos de los que robaban iglesias, sin -osar mostrar rigor con los demas, porque -no me dexasen solo, ni hiciesen lo que -despues hicieron; y áun disimulando el saquear -el país, se volvian á Bravante sin -licencia, llevando las bolsas llenas de los -robos que habian hecho, y quexándose -decian que se habian ido por el mal tratamiento -que yo les habia hecho, y si alguno -llegó á Bravante pobre, fué porque así -los enemigos, como los villanos, sabiendo -que se iban, les salian al camino, y quitándoselo, -los dexaban ir. La mayor parte -de los que se han ausentado sin licencia, -lo han hecho más por ruindad y miedo -que tenian que por necesidad, pues el mal -que yo les hacia era asistirlos y ayudarlos -con lo que podia, empleando en esto no -sólo mi hacienda, pero mi crédito; y si no<span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span> -les daba pagas como ellos querian, no -era culpa mia, pues éstas habian de venir -de otra mano que de la mia. Estando -en este trabajo, llegó el dinero de -su Majestad, el cual procuré que se les -diese luégo. Pasó toda la gente una manera -de reseña, y el comisario Melendez les -repartió el dinero sin meterme yo en ello, -como lo hago despues que supliqué á su -Alteza que no me mandase manejar dinero -del Rey, y con haber sabido algunos -que no me he ocupado en esto, me culpan -de no haber dado más dinero del que -se dió. El Comisario tiene las cuentas, y -él hizo el repartimiento, el cual se hizo -mejor que por allá se ha hecho, porque -se empleó con mucho cuidado en ello, y -si la gente no era mucha, eran muchos -los capitanes y oficiales, como ántes dixe. -Mas por la distancia que hay de aquí á esa -Córte, ó por malicia, algunos, con pasion -ó ignorancia de las cosas, informan fuera -de camino y de la verdad. Despues de haber -recibido este dinero la gente de guerra -se andaba todavía robando, aunque no -con tanta insolencia, por no ser sólo la -falta del dinero la que les movía á ello, -sino la intencion que tenian de, pagados ó<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span> -no pagados, volverse á Bravante con licencia -ó sin ella. El enemigo proseguia su -sitio, y llegando con su trinchea al foso -del rebellin, y segándole, se pegó con la -zapa y mina dentro de él. Los nuestros en -este tiempo hacian algunas salidas, matando -muchos enemigos y tomando banderas -en sus trincheas, prendiendo tambien algunos -oficiales y un capitan. Los de la villa, -digo los malos, que eran los más, tomaron -las armas para echar á los buenos de la -villa, y darla al enemigo, como se lo habian -prometido. Mas los soldados del Rey, -que estaban fuera, que áun hasta aquel dia -no los habian dexado entrar, acudieron al -peligro dexando casi la guardia del fuerte -y de la batería, y los que estaban en el -burgo con los vecinos de él, que siempre -han sido fieles, dando asalto al lugar, rompiendo -la estacada del foso, entraron dentro. -Con esta asistencia sobrepujaron los -buenos á los malos, y si entónces del todo -hubieran de ellos limpiado la tierra, ó los -prendieran ó matáran, pudieran detenerse -algun tiempo más. Escondióse el burgomaestre -Balen, como autor de la traicion, -segun se decia, y el burgomaestre, su yerno, -juró por el Rey más de miedo que de<span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span> -voluntad, que no la tenía buena, y si los -nuestros en aquella furia halláran al Balen, -sin duda le matáran. El conde Mauricio, -como sintió la revuelta de la villa, se estuvo -en sus trincheas temiendo no fuese -alguna estratagema, sin consentir que soldado -ninguno saliese de ellas, y si entónces -acometieran, pudiera ser que se lleváran -el rebellin, y como los nuestros entraron -en la tierra contra la voluntad de los -de ella, proveyeron mejor las guardias. El -enemigo casi perdia la esperanza de tomalla, -con haber sido avisado que, no obstante -lo sucedido, prosiguiese la empresa, -que la villa era suya como fortificase bien -las entradas, que no pudiesen pasar quinientos -mosqueteros que yo queria inviar, -habiendo hecho reconocer los pasos, y -eran tales que no era posible, porque los -arroyos y fosos tenian barcas armadas, y -en los demas fuertes de tierra y trincheas. -Los de la villa de Gruninghen dan siempre -á uno del Magistrado el cargo de la -artillería y municiones, y éste fué entónces -Gisbert Harens, el cual al principio -del sitio decia á nuestros soldados -que tirasen cuanto quisiesen, porque habia -pólvora para dos años, y no lo dudo, porque<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span> -ellos ántes habian hecho gran provision -de ella, y cuando últimamente fuí -llevé de la del Rey una gran cantidad, y -despues les habia dado toda la que ellos -dixeron haber inviado á Steenvick, y en -este tiempo vino á entenderse que no habia -sino de veinte á treinta quintales. Y -avisándome de ello el teniente coronel con -un soldado, éste fué preso, y por él supo el -enemigo la falta de pólvora que habia, y -por otra parte tuve aviso que los malos de -dentro, so color de apacentar sus vacas por -la otra parte de la tierra, daban y recibian -avisos de todo lo que en ella pasaba, y como -Gisbert dixo que habia tanta abundancia -de ella, se gastaba con poca consideracion, -tirando liberalmente donde no era necesario. -Nunca yo tuve buena opinion de este -hombre en lo tocante á cristiano, sabiendo -que habia inviado sus hijos á la villa de -Amsterdam á un consistoriante, grande hereje, -y así se puede creer que de malicia -lo habia hecho desperdiciar y escondido -mucha parte, como despues se ha dicho y -hallado. Sabido esto por el enemigo, minaba -á toda furia el rebellin, y sintiéndolo -los nuestros, le cortaron reparándose, -pero siempre dexaban en lo cortado su<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span> -guardia. Acabada la mina y dándola fuego, -la guardia fué maltratada. Dió una manera -de asalto, pero no osando acometer lo cortado. -Con esto, la falta de pólvora y el trabajo -contínuo, nuestra gente se disminuia -de número y de ánimo, y en las casas y -por las calles las mujeres de los burgomaestres -Balen y Leo, madre é hija, andaban -incitando al pueblo que se rindiese, -diciendo la madre que si no se hacia, su -marido quedaria con infamia por haberlo -prometido muchos dias habia; y tambien -dicen que la mujer de un capitan del Rey -que está en esa córte hacia lo mesmo, y -que su marido la escribia que no habia socorro, -y que sabía que no la escribiría sino -la verdad. Estas tres mujeres hacian más -mal que treinta hombres, porque movian -á las demas á que incitasen á sus maridos -á rendirse, que allí ellas tienen más voto -y mando en sus casas que en otras partes. -Su Alteza en este tiempo y el Conde de -Fuentes, nombrado, como he dicho, para -este socorro, escribian á menudo á los de -la villa, y por más que yo procuraba con -dádivas y promesas que hacia á los soldados, -ninguna de las cartas pudo entrar. -Poco ántes de esto se perdió junto á Wesel<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span> -el alférez Lázaro Sanchez, que venía -con una de su Alteza en hábito de villano, -el cual así habia ido y vuelto dos ó tres -veces; lleváronle preso al conde Mauricio, -y con amenazas que le hicieron, prometió -mostrar las cartas que habia escondido, y -fué su ventura hallarlas en el hueco de un -árbol, donde las habia puesto, que á no -darlas le maltratáran. Díxose de no sé qué -promesa que este hombre habia hecho al -enemigo, que por haberle yo visto servir -lealmente no lo pude creer, pero el miedo -hace prometer cosas sin voluntad ni pensamiento -de cumplirlas; bien es verdad -que despues que se hallaron las cartas, el -conde Mauricio le trató bien, le sentó á -su mesa y me le invió sin rescate, pero -pidiéndome por él otro que el Comisario -general habia dexado en Rimbergh, de los -que habia roto en el camino yendo á la -Córte. Los de Gruninghen, deseando tratar, -inviaron sus diputados al enemigo; -querian éstos, y áun algunos de los eclesiásticos, -ganar las gracias con él, y así cada -uno procuraba facilitar la rendicion; y no -solamente los que salieron fuera, pero la -mayor parte de los que quedaron dentro -hacian lo mesmo, hablando y conversando<span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span> -con los enemigos á la puerta, miéntras -se trataba, y áun los metian dentro y hacian -buena acogida; y á los nuestros, poco -ántes, les cerraban las puertas y hacian -mal tratamiento. Los principales, que -muchos dias ántes trataban con los enemigos, -eran los dos burgomaestres Balen -y Moyen Steynz, los consejeros Gaspar -Willens, Robert Ulgart y Draper. Este -Draper era el que avisaba al enemigo lo -que pasaba en sus consejos, y Juan Tembouren -era el mensajero secreto y Ernest -el negociador. La más parte del Magistrado -era de la del enemigo, y ellos tenian -corrompida la mayor de la villa. De éstos -eran los principales el hijo del secretario -Altinghe, que agora es burgomaestre, y -los hijos de Gaspar Willems, un Rolof Isbrans, -y Isbrans Sbrans y otros muchos; -y el consejero Ulgart fué el que más insistió -y solicitó al enemigo estando en Omme, -que fuese á sitiar á Gruninghen, asegurándole -que la ganaria. Éstos y otros semejantes -eran los que procuraban meterme -en mal con todos para mejor venir á su -intento. Y lo que hacian conmigo hacian -tambien con el Presidente de Frisa y con -el consejero Wetendorp, ambos fieles vasallos<span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span> -y servidores de su Majestad, sin tener -otra ocasion contra ellos que ser tales. -Los principales que hacian esto, que eran -malos, comian y bebian conmigo muy á -menudo, y despues iban á incitar á los -otros para que me prendiesen con los demas -católicos, y si no acudiera el conde Federico -en aquel tiempo con la gente que -traia, sin falta lo intentáran. Cuando yo -vine á conocer esta maldad, y ellos entendieron -que lo sabía, se dieron más priesa -á solicitar al enemigo, y por hacerlo más -seguramente, inviaron á esa Córte al burgomaestre -Hubena y al síndico á solicitar -el socorro por ser los de quien ménos ellos -se fiaban. Tambien han procurado, de poco -tiempo á esta parte, ganar á los condes -Herman y Federico, haciéndolos gratos -con los malos, sirviéndolos y acariciándolos -más de lo que solian, y sé yo que Pok -Hebrardi, secretario de la cámara del Rey, -dixo estando con los principales de esta -máquina, que se procuraba en vano de -ganar á estos caballeros, porque los hallaba -muy fieles servidores del Rey. Concertada -la villa con el enemigo, y salida la gente -con sus armas y bagajes, vinieron á Oldenzel, -y de allí á pasar el Rin por haber<span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span> -capitulado de no servir en tres meses de -esta parte. Él se estuvo quedo en su campo -algunos dias proveyendo lo que era necesario -en la tierra, y yo en el primero -alojamiento que tomé. Y aunque el Comisario -habia dado al regimiento del Conde -de Solms más dinero que á los demas, y -que el comisario Roberti, que poco ántes -habia venido para las provisiones del socorro -de Gruninghen, les daba á todos pan -de municion, á la fin resolvieron de partirse, -dexándome con la necesidad de gente -que tenía, y el enemigo desembarazado -para poderme acometer. Los del Conde de -Solms inviaron sus diputados á Oldenzel, -á donde el conde Herman y yo estábamos, -á avisarnos de la resolucion que habian tomado, -diciendo que no fuesen á estorbárselo -á cuchilladas como la otra vez, porque -se defenderian, y así otro dia comenzaron -á marchar, y con ellos las demas -naciones, y la resta de la caballería que el -Comisario general habia traido, sin quedar -conmigo más que los capitanes y oficiales. -Y considerando que si esta gente iba sin -ellos les podria suceder algun daño en el -camino, ó que llegados á Bravante se -amotinarian, los dexé ir con ellos. Y no<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span> -puedo creer, como tambien era la opinion -de algunos oficiales, sino que habia entre -ellos algunos de la parte del enemigo que -hacian acrescentar estas desórdenes. Al fin -son obras del demonio, y que permite Dios -para castigo de nuestros pecados y descuidos, -él lo remedie, pues es causa suya, y se -compadezca de la miserable gente que tan -injustamente padece. Partida esta soldadesca -de diversas naciones, queriendo yo alojar -en Oldenzel á los españoles que habian -quedado, la mitad de ellos se alteraron, y -siguieron á los demas sin podérselo estorbar; -que por ser de tantos tercios, habia -poca obediencia entre ellos. Hice alojar en -la villa á los que se quedaron, con quien, -por exemplo, se habia de usar de gratitud -por el buen término que han tenido y las -necesidades y trabajos que han pasado. Y -aunque el enemigo sabía esto particularmente -y lo que habia de hacer, no lo pudo -efectuar por haber cargado tanto las -aguas, que áun á caballo no se podia ir, ó -muy mal, por los caminos, y duró tanto, -que la sazon y tiempo de podernos ofender -en este país se pasó. Pero habiéndose las lluvias -aplacado algo, por no perder el poco -de buen tiempo que quedaba, procuró hacer<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span> -por agua lo que no podia por tierra; -y así se resolvió de ir á Berken con navíos, -y hallando tambien dificultad, no pudo -hacer nada por la mesma causa, habiendo -crecido mucho el Rin. Viendo esto, se -volvió contra Grol, y encaminando allá -su aparato, vino un embaxador del Rey -de Navarra á pedir gente á los Estados, y -negoció tan bien, que se la concedieron; -y así dexando la empresa, inviaron la demas -gente á sus guarniciones. No sé cómo -no les estorbaron el viaje. Quiso Dios ayudarnos -con esto y las contínuas aguas, que -sin ellas, es cierto no perdiera el enemigo -tal ocasion, é hiciera algun efecto por la poca -resistencia que hallára. Recogí la gente -que me quedaba en sus guarniciones, entreteniéndola -con la municion que se les -daba, hasta que llegaron veinte mil felipes, -que el Comisario repartió lo mejor -que pudo, dando á unos para seis semanas, -y á los de mi regimiento para cinco, -que es más que el escudo que por allá se -dice haber dado yo á cada soldado; pero -no se pudieron dar dos pagas, como de ahí -se escribia mintiendo á esta gente, pues -para una habia avisado este Comisario ser -menester mucho más que los veinte mil<span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span> -felipes, que aunque son las compañías pequeñas, -son muchos los oficiales y primeras -planas con otras aumentaciones lícitas, -ó ilícitas, que hacen más número de gente -de la que hay. El dar á entender á estos -soldados que se les inviaban dos pagas no -habiendo para una, fué causa de alterarlos -contra el Comisario, yendo á sacarle de su -casa, y le tuvieron entre ellos en medio de -la plaza, que si no fuera por el conde Federico -que fué á sacarle de entre ellos, habiéndoselo -yo rogado, le maltratáran. Retiráronse -estos soldados á sus posadas, por -aquella noche, muy descontentos, y con -intencion, segun tuve aviso, de tomar á la -mañana las armas y apoderarse de las puertas -para hacerse pagar del Comisario y de -mí las dos pagas que les escribian de Bravante -haberse inviado para ellos. Y temiendo, -porque esta nacion alemana, estando -una vez alterada, es mala de aquietar, -hice venir aquella noche dos compañías -de caballos de Paulo Emilio Martinengo -y de Alonso Mendo, y con la asistencia -de los españoles que habian quedado, -mi regimiento y la compañía de don -Sancho de Leyva, que estaba dentro, eché -fuera del lugar parte de los alemanes más<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span> -sediciosos, con que se aplacaron, y á no -hacer esta diligencia, sin duda se pasára -mal. El dinero que entónces vino, dixo el -Comisario haber sido proveido por Agosto -del año pasado, y ahora estamos en Hebrero -de éste, y en todo este tiempo no ha -venido otra provision ni memoria de ella; -causa bastante para que esta soldadesca, no -sólo se hubiera alterado, pero vendido ó -saqueado estas tierras, y presentado á sus -capitanes y á mí al enemigo por desesperacion, -viéndose tan olvidados y poco estimados, -habiendo servido fielmente en -este país con tanto trabajo y necesidades, -y que pagan á otros de su nacion por allá -sin hacerles ninguna ventaja en servir, ántes -habiendo pocos que se les puedan igualar, -y que cuando el enemigo les acomete, -no son socorridos á tiempo ni como sería -razon que se hiciese. Entre los de Gruninghen -y país, como en otra parte he tocado, -hay disputa sobre el haberse reducido -á la obediencia y servicio del Rey despues -que el Sr. D. Juan fué dado por enemigo -por la razon que al principio dixe, que -fué porque el Príncipe de Oranje y Estados -rebeldes mostraban más aficion á los -del país que á los de Gruninghen de que<span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span> -en extremo se resentian, que si se la mostráran -más á ellos que al país, la opinion -de los que entienden su humor es, que -nunca vinieran al servicio de su Majestad. -Y así á los Estados generales fuera fuerza -tenerlos sujetos con guarnicion, por no -caer otra vez en este inconveniente, procuran -ahora concertarlos, y para esto han -inviado sus diputados, que áun están ocupados -en ello sin apariencia de concierto, -porque se comienzan á arrepentir de lo -que han procurado y negociado, conociendo, -aunque tarde, el error que han hecho, -y los que ya nos fueron contrarios, lo son -ahora más del enemigo, si bien de secreto, -tal es el humor de los de este pueblo, y creo -que serán malos de concertar con haber -entremetido al síndico, que estaba en esa -Córte cuando se perdió, que como nacido -en el país y criado en la villa, ambas partes -se fian de él. Yo le he tenido siempre por -hombre de bien, pero paréceme imposible -que no haya sentido y sabido las traiciones -que en su tiempo se han tramado contra -el Rey, siendo amigo de los burgomaestres -Balen y Moyen Steynz, cabezas -de la maldad. Hallándome en el aprieto -que he dicho, no me vino otra asistencia<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span> -despues acá, sino la de un maestro de cuentas -con órden de su Alteza, á informarse -de los abusos que le habian dado á entender -que habia en Linghen, comision procurada -por el Recebidor contra el Drosarte -de allí, fundado en cierta pasion que -entre ellos habia. El Recebidor habia dicho -tanto y tanto en Bravante á los de -finanzas y de cuentas, que fué despachado -para informarse de todo este Comisario, -el cual naturalmente es de poca verdad, y -enemigo de paz y concordia. El Recebidor -le llevó luégo á su casa, y así le informaba -de muchas cosas que no se halláran con -verdad, y entre otras que este Comisario -ha hecho, fué escribir á la mayor parte de -los nobles de aquel país, que el peso que -tenian de contribuciones era contra la voluntad -de su Majestad y de su Alteza, y -contra razon y justicia; cosa que no sólo -á la nobleza, mas á todo el país ha movido -contra mí, de tal manera, que procurando -sacar de él alguna sustancia para entretener -la soldadesca en la grande necesidad -que padecen, no los hallo con la voluntad -que solia. Y por esto, á no hallarme con -gente de guerra, mi persona y todos los -demas ministros del Rey corriéramos peligro<span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">[249]</a></span> -del pueblo, con no haberlos cargado -jamas sin grande necesidad, utilidad y provecho -suyo, porque con la necesidad el -soldado se desmanda, y desmandado hace -más mal en un dia que interesa en un mes, -y el daño que se les hace con desórden no -viene tan á provecho de su Majestad como -el que se saca con órden; y en presencia -de este Comisario se juntaban sin la -mia á dar al enemigo lo que extraordinariamente -les pedia, y de esto no hacia caso, -sino de lo que era para el servicio del -Rey, de manera que, ó éste sin duda era -más por el enemigo que por su Majestad, -ó no acertaba su comision por la pasion -que tenía contra el Drosarte y contra mí; -y aunque de éstos y de ellos he procurado -sacar contribuciones del enemigo, y las -hayan prometido, es tan poco lo que de -ellas se saca, que el comisario Melendez se -ha maravillado de ver que es miseria para -lo que allá se ha dicho; que como son sacadas -por fuerza, y algunas veces á fuego y -sangre, cuando no se pueden executar no -las quieren pagar, como lo han hecho siempre. -En este tiempo viniendo pocos dias há -á este país de Linghen cien caballos del -enemigo, invié al capitan Bartolomé Sanchez<span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span> -con mi compañía de lanzas y alguna -infantería de esta guarnicion, y hallándolos -alojados en un villaje, esperó á -que fuese noche para tomarlos más seguros, -y venida, los acometió y rompió; y -habiendo avisado al capitan Mendo de la -venida de estos enemigos, salió con su -compañía por otra parte, y dió con otra -diferente tropa de caballos, y tambien los -deshizo, prendiendo y matando dos capitanes -y la mayor parte de los enemigos.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Esto es lo que hasta ahora puedo escribir -de las cosas de este gobierno y exército, -habiendo dexado de decir muchas por falta -de memoria, ó no ser para que anden -en papel. Ha sido gran desgracia mia haber -empleado catorce años, los mejores de -mi vida, tratando con la gente que en este -discurso he significado, opuesto continuamente -á la gran ambicion y sed de -mandar que siempre los de Gruninghen -han tenido y tienen, la cual los ha puesto -en el estado en que se hallan. No ha faltado -quien los haya fomentado y dado alas -contra mí, que diria mejor, con verdad,<span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span> -contra el servicio de su Majestad, al cual -he mirado siempre como debo, más que á -interes ni pasion que haya tenido, sin haber -nunca pretendido de ellos cosa alguna, ántes -el desear tenerlos gratos para el servicio -de mi Rey, me ha hecho gastar con -ellos más de lo que mis fuerzas alcanzaban. -Y en recompensa de esto y de las -buenas obras que les hice siempre, son los -que más me han, por su costumbre, mordido.</p> - -<p>En conclusion, la guerra se gobierna con -diversion y prevencion, y así todas las veces -que he podido asistir al serenísimo Duque -de Parma, cuando estaba ocupado en -Flándes y Bravante, lo he hecho divertiendo -al enemigo cuanto más he podido, -como parece por las cosas notadas, sin las -que dexo por la razon que he dado. Y -puedo decir, de que me pesa mucho, que -nunca á mí se me daba la asistencia necesaria, -ni en lo uno ni en lo otro, y que -por conocer esto el enemigo, me ha siempre -apretado más de lo que pudiera si fuera -acudido conforme á los avisos que daba, -pidiendo los socorros con tanta instancia -y necesidad, que me obligaba á usar á veces -de más libertad que fuera razon, no<span class="pagenum"><a name="Page_252" id="Page_252">[252]</a></span> -siendo tan extrema, dexándome siempre, -como he dicho, sujeto á los humores de -los de esta nacion, principalmente de Gruninghen, -la cual con poco mal suceso se -humilla y de poco bien se ensalza, tan fácil -de mudar, que al que hoy ama mañana -aborrece, y así al que aborrece ama á -su modo fácilmente. Los que administran -la justicia son corruptibles en todo extremo, -tanto, que por poco interese la venden -y tuercen, dexando el bien universal -por él. Yo temia, y ahora echo de ver que -no me engaño, que cerca de dicha Alteza -habia algunos que no me hacian buenos -oficios, ó por presentes, ó por pasion particular, -que cerca de un Príncipe los ministros -corruptibles y apasionados suelen -hacer mucho daño, ó ya que sea permitido -el buscar cada uno su provecho y -acrescentamiento, á lo ménos fuese sin -perjuicio de otros, mayormente de su Rey -y del bien público. Y pongo á Dios por -testigo que desde que fué servido de dar en -estas partes á su Majestad algunos buenos -sucesos abriendo camino para muchos mayores, -por ver que la invidia y malicia los -hacia inútiles, he procurado de todo corazon, -con grande instancia, salir de aquí é<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span> -irme á servir á su Majestad en otra parte, -viéndome empleado en las que he servido -tan mal correspondido y sin la recompensa -que suele darse á los gobernadores de -provincias cuando los sacan fuera de sus -gobiernos, segun la costumbre de Borgoña. -Habiéndome en este tiempo empleado -en lo del Rin, en Bona, en el gobierno del -exército sobre Mastricht, en el estado de -Gheldres, en esa parte, cuando el Sr. don -Juan de Austria partió de Namur, dexándome -el castillo y fuerte, y despues sirviendo -por su mandado el oficio de Maestre -de Campo general, en que me ha sido fuerza -hacer grandes gastos sin nunca haberme -recompensado; y quisiera mucho no ser -forzado á decir esto de mí, pero es hoy la -malicia y emulacion de algunos tan grande, -que no se aplican sino á convertir el bien -en mal, sin ninguna certeza de que sea -verdad lo que dicen. Y así con seguridad -me ofrezco á probar con bastantes informaciones, -cartas y órdenes de mis superiores, -y copias de las que yo les he escrito, -cuanto he dicho hasta aquí. Y en lo -que toca á la poca conformidad que he -tenido con los de Gruninghen, que por -allá me cargan su pérdida, digo que cuando<span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">[254]</a></span> -iban por camino derecho y llano la -tenía con ellos muy grande y buena, y -que por más que hayan variado en su fidelidad, -nunca ha procedido con ellos de -manera que con razon hayan podido formar -quexa de mí, habiéndolos siempre -asistido aventurando mi vida muchas veces -por ellos; y si yo quisiera conformarme -en todo con ellos, habia de ser faltando -de la fidelidad que debo á Dios y á mi -Rey, que en todo lo demas que buenamente -he podido conformarme con ellos, -sin perjuicio de esto, lo he hecho con muy -gran costa, trabajo y peligro de mi persona.</p> - -<p class="pc4 large">FIN.</p> - -<p class="pc2 lmid">PATIENTIA OMNIA DUCIT.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<h2 class="p4">D. A. V. D. V.</h2> - -<p class="pc2 lmid"><span class="smcap">á la felice memoria del C. F. V.</span></p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pp10i">Fuiste de guerra un valeroso Marte,<br /> -Y de Estado otro nuevo docto Apolo,<br /> -Que en ambas cosas alcanzaste, solo,<br /> -De cuanto pueden dar la mayor parte.</p> -<p class="pp10i">¿Quién luégo dexará de consagrarte,<br /> -En cuanto ciñe el mar y alcanza Eólo,<br /> -<span class="smcap">Verdugo</span> heroico, luz de nuestro polo,<br /> -Y estatuas mil de bronce levantarte?</p> -<p class="pp10i">ASTREA divina permitió á la fiera<br /> -Invidia que á sus hijos incitase<br /> -A lacerarte tan injustamente,</p> -<p class="pp10i">Para que, provocado, nos dexase<br /> -Tu pluma este exemplar, que de Megera<br /> -Triunfará siempre, y del canino diente.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span></p> - -<p class="pc2 mid">SIGNIFICACION DE LAS FIGURAS</p> - -<p class="pc2 lmid"><span class="smcap">de la emblema del coronel F. V.</span></p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="ind1"><span class="smcap">El Leon con la hacha macedonia</span>: La -natural vigilancia y fortaleza que antepone -la eleccion y resolucion para lo -que se pretende hacer.</p> - -<p class="ind1"><span class="smcap">El Libro</span>: El consejo de los medios ordenados -para el fin de lo que se intenta.</p> - -<p class="ind1"><span class="smcap">Las Caras del Pedestal</span>: La prudencia, -que discerniendo entre bien y mal, -endereza el acto de la fuerza razonable, -en que fundó siempre todas sus -acciones el coronel F. V.</p> - -<p class="pr2 p1">Imprimatur.</p> -<p class="pc mid"><span class="smcap">Petr. Ant. Ghibertus Locumtem.</span></p> - -<p class="pc mid"><i>M. Cornell. Tirobos. Præd. Ordin. Cur. -Archiepisc. Theol.</i></p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span></p> - -<div class="figcenter"> - <img src="images/emblema.jpg" width="400" height="682" - alt="" - title="" /> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">[258]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">[259]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<p class="pc4 xlarge">APÉNDICE.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">[260]</a></span></p> -<p> </p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_261" id="Page_261">[261]</a></span></p> - - -<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p> - -<p class="pc2 lmid">DEL COMENDADOR REQUESENS,<br /> -EN 20 DE FEBRERO DE 1574, DESDE AMBÉRES,<br /> -CON DON GONZALO DE BRACAMONTE.</p> - - -<p class="p2">Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. -de 3 de éste, y por otra mia habrá visto cuán informado -estoy de lo bien que ha servido á S. M., y -pésame de que la gratificacion no haya sido la que -v. m. merece, y yo no faltaré de procuralla en lo -que por mi parte pudiere, y agora es tiempo que -todos atendamos á servir como sé que v. m. lo -hará.</p> - -<p>Ya habia sabido la gente que se llevó para rehacer -las compañías de su regimiento, porque luégo -que me encargué de este Gobierno se me pidió licencia -para ello, y huelgo de saber que sea ya llegada, y -he dado órden que sea socorrida como las demas, y -al contador Castellanos que demas de esto envie una -paga en paños para ese regimiento, confiando que -v. m. dirá claramente, con muestra y sin ella, la -gente de servicio que tiene, pues aunque en cualquier -tiempo se ha de hacer esto, así mucho más -en el que agora estamos, que la necesidad que S. M. -tiene de gente y dinero es tan grande; placerá á -Dios de remedialla, que guarde, etc.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_262" id="Page_262">[262]</a></span></p> - -<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p> - -<p class="pc2 lmid">DEL COMENDADOR REQUESENS,<br /> -EN 22 DE JUNIO DE 1574, DESDE AMBÉRES.</p> - -<p class="p2">Muy magnífico señor: Ayer tarde me dió el alférez -de v. m. su carta de 18 de éste, y ántes habia -recibido la de 13, y á entrambas responderé en ésta, -y comenzando por lo que v. m. dice de la necesidad -que pasa su regimiento y lo que desea que se le tome -muestra y dé algunas pagas, ó que se despida, y -lo que v. m. discurre sobre el trabajo que ha pasado -y servicios que ha hecho, digo que de éstos y de las -partes que concurren en la persona de v. m., tengo -yo tan particular relacion, que me ha obligado á escribillo -más de una vez á su Majestad despues que -estoy en este Gobierno, y á desear ocasiones en que -mostrar á v. m. la satisfaccion que de ello tengo. -Pero las que se me han ofrecido en las necesidades -de por acá han sido de manera que no puedo remediar, -como deseo, las de todas partes, y á ningunas -se ha acudido primero que á las de Holanda, porque -soy seguro que en siete meses que há que yo estoy -en este Gobierno, se han inviado sólo á ella más -de 700.000 florines, y los 200.000, ó muy pocos -ménos, han sido desde fin de Abril hasta mediado -Junio; y el repartimiento de ellos ha ido de acá -conforme á las relaciones que han dado los contadores, -porque yo no puedo ver tan particularmente -las cuentas como querria, y de que de su yerro haya -alcanzado parte al regimiento de v. m., me pesa á -mí mucho. Pero creo que de las baxas que habrá habido<span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">[263]</a></span> -en otras cosas, para que iban las relaciones muy -largas, se pudiera haber suplido algo de eso, como -yo lo he escrito al Conde de la Rocha y contador -Alameda. Quien supiere que se pagó á los amotinados -mucho más de lo que se les debia, está claro -que le ha de parecer que es más justo, como en efecto -lo sería, que se haga lo mismo con los que no se -amotinaron, y ninguna cosa deseo yo tanto como -podello hacer así. Pero el mismo motin, de que -han nacido mayores inconvenientes aún de los que -allá se pueden representar, me ha imposibilitado á -todo lo demas, y me forzó, habiéndose apoderado de -Ambéres y del dinero, y por consiguiente, de todos -los estados, á redimir aquella vexacion como pude, -y ésta es materia más larga de la que se puede discurrir -en carta; basta decir que del trabajo en que -agora estamos y de todos los que hubiere en estos -Estados, son causa los que se amotinaron, y que fué -fuerza pagalles y perdonalles, y lo es tambien cumplilles -la palabra, pues se les dió, si bien la culpa -es la mayor, que no digo españoles, pero gente de -ninguna nacion tuvo jamas á su Príncipe.</p> - -<p>Yo no vine á este Gobierno por mi voluntad, -sino habiéndome hecho el Rey, nuestro señor, fuerza -despues de habello rehusado más de un año, que -muy bien supe cuán mayor carga tomaba de la que -nadie podia llevar, segun en el término que hallé las -cosas de aquí. Pero sabiendo esto, vine porque no -pude excusar de obedecer como quiera á mi Príncipe -y señor natural, despues de habelle representado -muchas veces los inconvenientes que en esto habia.</p> - -<p>Hallé tantos millones de deuda en estos Estados, -y tantos de costa ordinaria, y tan poca ayuda en -ellos, que con haber hecho el Rey, nuestro señor,<span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">[264]</a></span> -muy largas provisiones, no han bastado, y este motin -y el exemplo que de él han tomado las otras -naciones para hacer lo mismo, y otras cosas que por -nuestros pecados han sucedido, me han puesto en -tan extrema necesidad, que no puedo acudir á todas, -como querria; si bien hago todas las diligencias -que humanamente puedo, y Dios sabe la afliccion -que tengo de que éstas no aprovechen.</p> - -<p>Por tener á v. m. en la estimacion que al principio -dije, he querido decille todo esto, y aseguralle -que deseo remediar las necesidades de su persona -y regimiento, y que cuando no se hiciere, entienda -que es por no poder más, y que los que nacieron -con la obligacion que v. m., me han de ayudar á -llevar esta carga y trabajo, que si bien estoy en el -mayor que nunca hombre estuvo por faltarme dinero -para todo, se ha de esperar en Dios que, como -en causa suya, ha de abrir el camino para el remedio -por donde no pensamos; como le habia abierto con -la rota del conde Ludovico, si no lo atajáran nuestros -españoles con su motin, que no sólo me hicieron -perder el tiempo, pero todos los medios que para ello -habia, de que Dios sea bendito.</p> - -<p>Pesóme en extremo del subceso que hubo en el -Waterlant, y que le cupiese tanta parte del daño á -la gente de v. m., y quisiera que el Conde de la -Rocha le hubiera dejado más ingleses para rescatallos, -porque cuando yo le dí órden que los inviase, -no sabía lo que allá subcedió y tenía fin por ciertos -justos respetos de inviallos á Inglaterra, y no se podrá -hacer agora lo uno ni lo otro, porque no me han -avisado qué número de ellos ni en qué forma han -llegado adonde se habian de traer. Pero cuando -v. m. haya sacado su gente, será muy bien que de<span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span> -todos los que se tomaren de los enemigos, se haga -lo mismo que ellos hicieron de nuestros alemanes; -y el no haber hecho yo cortar la cabeza á Aldegonda -y á otros prisioneros, ha sido por respeto del -Conde de Bossú, cuya libertad deseo todo lo posible, -y holgaré que se trate la de su primo y del capitan -Corcuera y otros caballeros que están con él, en -trueque de los prisioneros de Harlem, aunque no -entiendo si v. m. dice de las cabezas de los ingleses -que agora se tomaron, ó de los burgomaestres y -otros que están presos desde que se tomó aquella -villa, parte de los cuales habia yo ofrecido dias há -por un burgomaestre de Medialburgo, como lo verá -v. m. por las copias de las cartas que aquí van en -frances, las cuales se inviaron á Medialburgo y nunca -ha habido respuesta, ántes dicen que tienen apretado -al dicho burgomaestre. Pero puédese tratar de -los otros que quedan en Harlem y avisarme v. m. -cuando estuviere concertado para que se dé la órden -que convenga, de manera que no sea contraria -á la que se dió por los de Medialburgo; y volviendo -á lo del Conde de Bossú, yo no sé que pueda hacer -por mi parte más que lo que ofrecí seis meses há á -su hermano de dar por él á Aldegonda y á cuantos -otros presos tuviese, y habiéndolo inviado á tratar -el dicho su hermano con el Príncipe de Orange, -me dixo que le habia desengañado que no lo daria -sino por el Conde de Biera, ó por cuatrocientos mil -escudos, que lo uno y lo otro es tan gran disparate -como se dexa considerar, y en que yo no puedo -hacer nada, y holgaré mucho de que venga acá el -mayordomo del dicho Conde de Bossú, y que entre -tanto vaya allá en prendas por él uno de los presos -de Harlem, y al Conde de la Rocha he escripto<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span> -que haga en esto lo que v. m. le pidiere. Si se puede -haber dinero nos sobra gente, y se podrá inviar -ahí la que fuere menester para ocupar de nuevo el -Waterlant, y aunque los vecinos de él merecen que -se les haga todo el mal que v. m. dice, conviene, si -algunos se redujesen, regalallos para ejemplo de los -demas, porque es imposible con sola la fuerza sostener -toda la tierra, y habiéndose publicado el perdon, -conviene que cada uno, por su parte, procure de -persuadir á esa probe gente que se aprovechen de tan -gran merced como el Papa y su Majestad les hacen, -y que con el buen tratamiento que á los unos -se hiciere, se aseguran los demas. Las urcas que se -escaparon de España y han llegado ahí y á Zelanda, -habrán hecho gran daño á la venida de nuestra armada, -y han sucedido tantos inconvinientes para -ésta, que me tienen con gran cuidado, como lo son, -entre otros muchos, haber quitado las torres y señales -para las honduras y navegacion, y no haber -en toda esa provincia puerto seguro, y lo que v. m. -dice del de Hemdem, es de mucha consideracion, así -por la que siempre se ha tenido de no romper con -ningun príncipe libre del imperio por muchas ocasiones -que ellos nos den, como porque no sé si sería -fácil el poder nuestra armada tomar el dicho puerto -y villa de Hemdem, luégo en llegando, con sola la -gente que trae; todavía sin que lo entienda nadie, -me invie v. m. una muy particular relacion de la -calidad y fuerza de aquella villa y puerto y de cualquier -otro de que en esa provincia le parece que -nuestra armada se podia aprovechar, y en fin, de -los efectos que le pareciere que con ella se pueden -hacer, así en Holanda como en Zelanda y en -cualquier otra parte, presupuesto los estorbos que<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">[267]</a></span> -en todas hay, que aunque yo tengo de esto diversas -relaciones, holgaré mucho de tenella de v. m., como -de persona que tiene tanta experiencia de estos -Estados y tanto celo al servicio de su Majestad, y -que no habrá dexado despues que está en Holanda -de platicallo con marineros, aunque, como he dicho, -ha de ser todo con gran recatamiento, mayormente -lo de Hemdem, que nadie ha de entender -que se ha pensado en ello.</p> - -<p>Bien creo que de los pasaportes que da el Conde -de la Rocha, deben de nacer inconvinientes, aunque -sin culpa suya, sino de sus oficiales. V. m. tendrá, -por su parte, la mano para que se excuse sin -que se pueda entender que no se obedece lo que el -Conde ordena, que yo le escribo para que de aquí -en adelante no se den sin muy gran causa. Guarde, etc.</p> - -<hr class="d3" /> - - -<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p> - -<p class="pc2 lmid">EL COMENDADOR REQUESENS,<br /> -EN 4 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.</p> - -<p class="p2">Muy magnífico señor: Hoy he recibido la carta -de v. m. de 22 del pasado, y ántes habia recibido -las de 16 y 20, y despues de hechas llegó el dinero -y pólvora que envié al Conde de la Rocha, que fué -todo el que se pudo juntar en esta villa, y de ello -habrá cabido á v. m. y á su gente la parte que se -habrá podido, y yo holgára que fuera todo el socorro -junto, pero no ha sido posible, y como en otras -he escrito á v. m., he hecho todo lo que he podido<span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">[268]</a></span> -por proveello, y sea cierto que siento en el alma -no podello remediar, y yo he venido á esta villa á -buscar dineros y hago todo lo que puedo, y no -siendo ayudado de ninguna parte, mal se puede remediar -habiendo tanto que cumplir, y yo sé muy -bien lo mucho que v. m. ha servido y trabaja, y -tengo de su persona la satisfaccion que es justo, y -así me ha de ayudar por su parte á llevar esta carga, -como le pido por merced lo haga, en que se entretenga -su gente con el socorro que se les ha dado, -y los marineros de esa armada, hasta que de acá -vaya recaudo, que será lo más presto que se pudiere, -y v. m. procure que los navíos estén en órden, para -que venida nuestra armada en salvamento, de la -cual hasta agora no tengo nueva que sea partida, -aunque creo que lo será, puedan salir al camino para -ayudar á que la del enemigo no la haga estorbo en -tomar puerto; y fué de mucha importancia lo que -v. m. hizo en defender á los enemigos que no tomasen -el fuerte de junto á esa villa, y si como v. m. -dice, que se dexan de hacer muy buenos efectos contra -ellos por la falta que tenemos de dineros, que me -duele infinito, plega á Dios de remediallo como -más conviene á su servicio.</p> - -<p>Yo creo muy bien la dureza que tienen los de -Waterlant de no rendirse si no les dejan vivir en -su falsa religion, y miéntras no vivieren en la nuestra -católica y se conserváre el autoridad de S. M., -se pueden desengañar que no serán perdonados, ni -harán bien sus negocios, que como se cumpliese con -estas dos cosas, en todas las demas yo holgaria de -complacelles. Guarde, etc.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span></p> - -<p class="pc4 mid">AL CORONEL VERDUGO,</p> - -<p class="pc2 lmid">EL COMENDADOR REQUESENS, 7 DE AGOSTO<br /> -DE 1574, DE AMBÉRES.</p> - -<p class="p2">Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. -de 3 de éste, y con otro responderé á los particulares -de ella, que no tengo lugar de hacello en -ésta, más de decir que huelgo mucho con la cuenta -que v. m. me da de lo que allá pasa, y yo espero -en Dios que los enemigos no saldrán con sus -designios, y que v. m. les ha de defender que no -hagan ahí ningun daño. Yo me hallo aquí buscando -dineros para enviar á todas partes, y por mucha -diligencia que se ha hecho no se han hallado -hasta ayer más de 900 libras, que se envian, de crédito, -á pagar en Amsterdam, que será letra cierta y -segura, segun el pagador ha dicho, las cuales cobrará -el oficial del dicho pagador que allá está, y los -gastará señaladamente para socorrer con ellos á los -capitanes y marineros, conforme á lo que á v. m. le -pareciere: y tambien va carta mia para los de esa -villa, en que les escribo pidiéndoles hagan fianza á -los capitanes de las vituallas que tomaren para los -marineros, y no he hablado sobre ello al burgomaestro -que aquí reside, por haberse quedado en -Brusélas y no ser venido hasta agora. Y con lo uno -y otro, procure v. m. que se entretengan todo lo -que se pudiere, que en pudiendo se enviará más -recaudo. Guarde, etc.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span></p> - -<p class="pc4 mid">AL CORONEL VERDUGO,</p> - -<p class="pc2 lmid">DEL COMENDADOR REQUESENS,<br /> -EN 14 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.</p> - -<p class="p2">Muy magnífico señor: Pocos dias há que envié -6.000 florines para ir entreteniendo los gastos de esa -armada, y deseo tanto que se sostenga, que con ser -las necesidades de acá extremas, envio agora otros -20.000 para el mismo efecto; v. m. procure que se -repartan de manera que duren el más tiempo que pueda, -y que en éste se hagan algunos efectos, que si fuese -verdad lo que me han escrito, que los marineros de -Incusen y Hoornen no han querido embarcarse en -el armada de los enemigos, y la nuestra de España -acabase de llegar, de que há dos meses que no tengo -aviso, podria ser que v. m. hiciese con ésa muy -gran servicio á Dios y á S. M., y yo estoy cierto -que v. m. no perderá ninguna ocasion, y que estará -con los ojos muy abiertos para si se ofreciere alguna -novedad en Incusen y en cualquiera desotras villas, -que podria ser habellas cada dia, y Dios las encamine -á su servicio; y guarde, etc.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p> - -<p class="pc2 lmid">DEL COMENDADOR REQUESENS,<br /> -EN 3 DE SETIEMBRE DE 1574, DESDE.....</p> - -<p class="p2">Muy magnífico señor: Bien habrá dos meses que -no he recibido carta de v. m., aunque me acuerdo<span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">[271]</a></span> -haberle escrito algunas en este tiempo, que es de -tanta necesidad y carestía de dinero, que me falta -para muchas partes, y siendo todas tan forzosas, -bien puede entender el cuidado que me debe de -dar; pero con todo esto se han proveido para los -gastos de esa armada de pocos dias acá, una vez -6.000 florines y despues 20.000, que lo uno y lo -otro sé que ha llegado, y aunque parezca pequeña -suma, es muy grande respecto de las necesidades, y -así entiendo que con ella y la buena diligencia y -maña de v. m. se debe entretener bien esa armada, -y porque de la de España há mil dias que no tengo -aviso y pierdo ya la esperanza de su venida, siendo -el tiempo tan adelante, holgaré para en caso que no -venga, que se sabrá con el primer correo, que v. m. -me avise, los navíos que forzosamente le parece que -deben ahí entretener, y cuáles, y con qué número -de gente, y qué costa harán en cada un mes, los -cuales han de ser aquellos que bastaren á guardar ese -puerto y entrada, y los canales, y no para fuera, -pues no viniendo la armada de España, no podemos -ser señores de la mar.</p> - -<p>Por avisos del Maestre de Campo Valdés, entiendo -la necesidad en que está Leyden y el esfuerzo -que el Príncipe hace para socorrella; bien -entiendo que v. m. tiene tan buena correspondencia -con el dicho Valdés, que no será necesario encargarle -que para lo que tocáre á esto y á lo demas -del servicio de S. M., le dé toda ayuda y asistencia, -mas con todo es bien que tenga entendido cuánto -conviene apretar á Leyden y las demas plazas, y -que no sean socorridas, y así v. m. en cuanto á esto -ayudará, por su parte, con navíos y con gente, segun -se ofreciere la necesidad.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">[272]</a></span></p> - -<p class="pc4 mid">CARTA AL CORONEL VERDUGO.</p> - -<p class="p2">Ilustre señor: La de v. m. recibí y fué leida públicamente -en escuadron á todos los soldados, y en -lo que v. m. dice, le han informado que yo, con -los más soldados, hemos determinado de ampararnos -de la armada que está á cargo de v. m., ó acometer -á Esperandam, de cualquiera de las dos cosas -estaba yo y estoy muy descuidado, y por el consiguiente, -creo que los demas lo están ansimismo, porque -aunque esta alteracion de presente esté en el -término que está, no debe v. m. pensar ni otro alguno -que hay tan baxos pensamientos y tan poca -gana de servir los soldados á su Majestad que en lo -que toca á su Real servicio discrepen un punto, procure -v. m. proveer con mucha diligencia la gente -que ahí está, mandando á los municioneros lo que -el Sr. Maestre de campo ha mandado en otra ántes -de ésta y lo que de nuevo invia á mandar, de modo -que no les falte la comida y lo más necesario, y esto -sin descuido, cuando otra cosa no se pueda hacer, -mande v. m. quitallo de las propias bocas de los -más principales y ricos de esa tierra, y áun de los -pobres que lo pudieren suplir, y cúmplase con los -soldados, que no son de parecer de quedarse cincuenta -como v. m. dice, ántes quieren redoblar -mucho número de gente en ese paso si v. m. innova -y excede de lo que en ésta se le suplica, y ansí -me pidieron se lo requiriese y protestase á v. m. -de parte de todos los de esta alteracion, é yo así se -lo pido y requiero á v. m. por evitar otros mayores -daños, que de no proveello se recrecerán en el deservicio<span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">[273]</a></span> -de su Majestad; dicen que no les haga -v. m. entender que en ese Harlem falta para tan -poco número de gente el recaudo necesario habiendo -cerveceros y panaderos y otras maneras de tratos -de que lícitamente á buena cuenta y razon v. m. -puede tomar lo que mandáre y quisiere, póngole á -v. m. por delante el estado en que las cosas están, y -el poco achaque que es menester para darse con la -carga en tierra con tan excesivo desórden como de -no proveerse esa gente se recrecerá acá y allá, y -para descargo de ellos y mio, y de este consejo, -guardo el traslado de ésta y de todo lo más que aquí -se negocia y despacha para enviallo á su Majestad -con esto que los soldados despachan, y las más copias -se guardan para su tiempo para que su Excelencia -sepa cómo v. m. fué requerido y avisado ántes de -todo requerimiento de desórden, y con esto acabo. -<i>Nuestro Señor</i>, etc. <i>De este Consejo, 19 de Noviembre -de 1574.</i></p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pc4 mid">CARTA DEL CORONEL VERDUGO</p> - -<p class="pc2 lmid">ÁLOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORES<br /> -ELECTO Y SOLDADOS, EN LA HAYA.</p> - -<p class="p2">Muy magníficos señores: La de v. m. recebí en -respuesta de la mia, y huélgome en extremo que esos -señores no estén de opinion de venir á acometer á pasar -por este fuerte, y plega á Dios que así sea, porque -tan mal hecha cosa no habrán hecho jamas españoles, -yo he oido y visto que muchas veces se pide en semejantes<span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span> -negocios que les paguen, pero dejar fuertes nunca -lo he oido, ni visto, ni pienso que verdaderos españoles -hagan tal traicion. Vuestras mercedes se acuerden -que otros estando enojados han ganado fuertes á -su Majestad y no perdídoseles, siento yo estas cosas -como español y deseoso que nuestra honra no se acabe -de perder; vuestras mercedes miren bien lo que -hacen porque les juro que hallen más dificultad en -todos los pasos que si vuestras mercedes fueran turcos, -y junto con la traicion harán la mayor bisoñería -que jamas soldados hicieron, porque con grandísimo -trabajo saldrán con su intencion. Nuestro Señor -dé á vuestras mercedes mejor consejo, y guarde -sus muy magníficas personas como desean. <i>De Harlem, -á 22 de Noviembre de 1574.</i>—Besa á vuestras -mercedes las manos su servidor, <span class="smcap">Francisco Verdugo</span>.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pc2 lmid">Á LOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES ELECTO Y -SOLDADOS.</p> - -<p class="p2">Muy magníficos señores: Esta mañana ántes -que fuese el dia envié á pedir licencia á vuestras -mercedes para hablalles, y salió el señor ayudante -con alguna cantidad de arcabuceros y mosqueteros, -diciendo lo que ellos hiciesen sería hecho de parte -de todos, yo le supliqué que me hiciese merced que -pudiese hablar al Sr. Electo y á los demas, porque -traia una carta de su Excelencia, y á boca, muchas -cosas que decir á vuestras mercedes de su parte tocantes -al servicio de Dios y de su Majestad y á honra<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span> -de toda nuestra nacion, y asimismo les traigo dineros, -y en paño y seda lo que quisieren ó hobieren -menester. Vuestras mercedes estaban tan de prisa y -deseosos de caminar, que no me quisieron oir, sino -inviarme y decirme que me fuese, como lo hice; ya -que esto es pasado, me ha parescido con intervencion -del Sr. Coronel Francisco Verdugo, que gobierna -esta tierra, suplicamos á vuestras mercedes cuan encarecidamente -podemos sean servidos de esperar ahí -en el alojamiento que tienen por mañana mártes en -todo el dia, que en este tiempo habrá llegado aquí -musiur de Hierge, el cual dará órden á vuestras mercedes -de lo que se ha de hacer sin que parezca que -vuestras mercedes van alterados y se eviten muchas -desórdenes que podria haber. <i>Nuestro Señor</i>, etc. <i>De -Harlem, á 29 de Noviembre de 1574.</i>—Despues de -escrita ésta ha llegado correo de Amsterdam que -dice cómo era llegado allí musiur de Hierge, el cual -escribe será aquí luégo.—Servidores de vuestras -mercedes, <span class="smcap">D. Rodrigo Zapata de Leon, Francisco -Verdugo</span>.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p> - -<p class="pc2 lmid">EL COMENDADOR REQUESENS,<br /> -EN 6 DE AGOSTO DE 1575, DESDE AMBÉRES.</p> - -<p class="p2">Muy magnífico señor: Holgué de saber por la -carta de v. m. de 26 del pasado que fuesen salidos -los alemanes de esa villa con quietud, y que quedasen -los burgeses de ella más contentos con la gente<span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span> -que entró de guarnicion, y al capitan Mechenan, -teniente del Conde de Ebres, á quien he escripto la -satisfaccion que tengo de lo bien que se ha portado -con su gente, y como v. m. me lo ha escripto, y en -cuanto á proveer esa villa de vituallas y municiones -de guerra, se hará lo que se pudiere, y asimismo en -socorrer á la gente, que por allá queda, que yo lo -deseo harto, pero me hallo con grandísima falta -para todo; Dios lo remedie, y él guarde, etc.</p> - -<p>Deseo saber los efectos que hace la armada de -Amsterdam, porque si se tiene aquella costa sólo -por complacer á los de la villa y por entretener marineros -para cuando sean más menester y que no se -vayan entre tanto á los enemigos, se podrian inviar -acá algunos capitanes y marineros, pues hay hartos -navíos, y hacerse con ellos por esta parte algunos -efectos. Vuestra merced me avise de su parecer, y -cuántos y de qué calidad son los navíos que agora se -entretienen allí, y cuáles son los que no se pueden -excusar.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pc4 mid">VICTORIA HABIDA EN FRISA EN 1586.</p> - -<p class="pc2 lmid">COPIA DE CAPÍTULO DE CARTA DEL PRÍNCIPE DE -PARMA PARA SU MAJESTAD DE BRUSÉLAS, Á 28 -DE FEBRERO 1586.</p> - -<p class="p2">Por cartas del Coronel Francisco Verdugo se me -avisa que, con la ocasion del hielo que hizo en fin -de Enero, hizo juntar la gente que pudo, y quedando -él con parte al rededor de la villa de Gruninghen<span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">[277]</a></span> -para acudir donde fuese menester, amenazándole -los rebeldes por más partes, envió al teniente coronel -Juan Baptista de Tássis con la otra en Frisa, -donde, estando ya para salirse por comenzar á deshelar, -entendiendo que los dichos rebeldes habian -salido en campaña y que mostraban deseo de pelear, -fué hácia ellos conforme á la órden que del Coronel -tenía, y encontrados, pelearon muy valientemente, -y alcanzó aquel dia vuestra Majestad una buena victoria, -pues de dos mil hombres que habia de pelea -de los enemigos de las compañías viejas, no escaparon -diez, habiendo quedado muertos y presos los demas, -con muy poca pérdida de los nuestros, aunque -quedó muerto uno de los hijos del Conde de Vandemberg -que sigue á Verdugo, y lo hizo muy bien, -como otro hermano suyo mayor que quedó herido; -ha sido faccion de importancia por ser la gente que -era, y haber sucedido en tiempo que pudiera hacer -por allá harto daño. A nuestro Señor se deben las -gracias, que nos hace más mercedes de las que merescemos, -y cierto que al dicho Coronel, como -tambien al teniente Tássis se debe agradecer la voluntad -con que sirven, y estimar el valor que en todas -ocasiones del servicio de vuestra Majestad muestran.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">[278]</a></span></p> - -<h2 class="p4">RELACION</h2> - -<p class="p1 ind1 lmid">DE LAS PARTES DONDE Y COMO ESTÁ REPARTIDA -LA GENTE DEL EXÉRCITO DE SU MAJESTAD, -QUE SE SOCORRE EN HOLANDA.</p> - -<p class="pc1"><i>En Vlaerdirgen.</i></p> - -<p class="p1">Las compañías de D. Gaspar de Gurrea, D. Rodrigo -Zapata, D. Francisco de Vargas, Martin de -Orzaes, Juan de Texeda, Lorenzana, y una compañía -de alemanes del regimiento del Baron de -Frans-Pergue.</p> - -<p class="pc1"><i>En Maeslandt.</i></p> - -<p>Las de Lope Álvarez de Inestrosa y D. Pedro -de Benavides.</p> - -<p class="pc1"><i>Maeslandtsluis.</i></p> - -<p>Las de Francisco de Salazar, Artaxona, Rodas, -D. Diego de Córdoba.</p> - -<p class="pc1"><i>En Gravesand.</i></p> - -<p>Las de Gaspar Palomino, Eraso y D. Francisco -de Toledo.</p> - -<p class="pc1"><i>En Naeldwic.</i></p> - -<p>La del capitan Francisco de Aldana.</p> - -<p class="pc1"><i>En Liera.</i></p> - -<p>La del capitan Luis del Villar.</p> - -<p class="pc1"><i>En Reewyck.</i></p> - -<p>La mitad de la corneta de herreruelos y una compañía -de alemanes del regimiento de Frans-Pergue.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">[279]</a></span></p> - -<p class="pc1"><i>En Borbure.</i></p> - -<p>La otra parte de los herreruelos, y otra compañía -de alemanes de Frans-Pergue.</p> - -<p class="pc1"><i>En La Haya.</i></p> - -<p>El coronel Frans-Pergue, con cinco compañías de -su regimiento y las de D. Fernando de Toledo, -Maestre de Campo, D. Rodrigo de Toledo, Diego -Felices Cisneros y Rodrigo Perez Palomino.</p> - -<p class="pc1"><i>En Leerdam.</i></p> - -<p>Ochenta alemanes de Frans-Pergue.</p> - -<p class="pc1"><i>En Balsenar.</i></p> - -<p>Una compañía de alemanes de Ebrestayn.</p> - -<p class="pc1"><i>En Monster.</i></p> - -<p>Una compañía de alemanes de Frans-Pergue.</p> - -<p class="pc1"><i>En Esquebelingue.</i></p> - -<p>Otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.</p> - -<p class="pc1"><i>En Viennen.</i></p> - -<p>Las de Pompeo Spesiano, Isla, D. Juan de Toledo -y Vargas y una de alemanes de Ebrestayn.</p> - -<p class="pc1"><i>En Valquenburt.</i></p> - -<p>Una compañía de alemanes de Ebrestayn.</p> - -<p class="pc1"><i>En Voorschoten.</i></p> - -<p>Las de Carrion, Carreras y Juan Diaz de Cárdenas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">[280]</a></span></p> - -<p class="pc1"><i>En Soterbaust.</i></p> - -<p>Las de Palma, Melgarejo y Borja.</p> - -<p class="pc1"><i>En Leyderdorp.</i></p> - -<p>El capitan Chaide, y dos compañías de alemanes -del Conde de Bossú.</p> - -<p class="pc1"><i>En Alphen.</i></p> - -<p>Una compañía de valones del regimiento de Mos -de Latre.</p> - -<p class="pc1"><i>En Bodgrave.</i></p> - -<p>El coronel Mos de Latre.</p> - -<p class="pc1"><i>En Mubergrue.</i></p> - -<p>Dos compañías de valones del regimiento de Mos -de Latre.</p> - -<p class="pc1"><i>En Zetfel.</i></p> - -<p>Las de D. Alonso de Cárdenas y D. Gabriel -Niño.</p> - -<p class="pc1"><i>En Ramerique.</i></p> - -<p>Una compañía de alemanes del Conde de Bossú.</p> - -<p class="pc1"><i>En Pudcop.</i></p> - -<p>La que era del capitan Zamudio.</p> - -<p class="pc1"><i>En Hermelen.</i></p> - -<p>La del capitan Armengol.</p> - -<p class="pc1"><i>En Linscot.</i></p> - -<p>Las de Escalante y el capitan Tribiers.</p> - -<p class="pc1"><i>En Monfort.</i></p> - -<p>El capitan Estoquel de alemanes del regimiento -del Conde de Mega.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">[281]</a></span></p> - -<p class="pc1"><i>En Vasseynt.</i></p> - -<p>Una compañía de alemanes del dicho regimiento.</p> - -<p class="pc1"><i>En Hilguesberguen.</i></p> - -<p>Las de D. Alonso de Sotomayor y D. Hernando -de Toledo.</p> - -<p class="pc1"><i>En Sevenhuysen.</i></p> - -<p>Las de Trancosso y Baltasar Franco.</p> - -<p class="pc1"><i>En Poelgeest.</i></p> - -<p>Don Gabriel de Peralta.</p> - -<p class="pc1"><i>En Bleyswyc.</i></p> - -<p>Las de D. Manuel Caveza de Vaca, Pedro de -Paz, y el maestro de campo general Valdés.</p> - -<p class="pc1"><i>En Verquel.</i></p> - -<p>Don Luis Gaytan.</p> - -<p class="pc1"><i>Sotermer.</i></p> - -<p>Don Martin de Ayala.</p> - -<p class="pc1"><i>En Eguemont.</i></p> - -<p>Las compañías del maestro de campo D. Gonzalo -de Bracamonte, D. Phelipe de Veamonte, -Juan Daza, Juan de Porras, Alonso de Ayala, -Gaspar Gomez, Diego Ortiz de Angulo, y Martin -Flores, y la compañía de borgoñones del Baron de -Ehenraus; y la de arcabuceros á caballo de Mos de -Moysi.</p> - -<p class="pc1"><i>En Soetermeer.</i></p> - -<p>La del capitan Juan de Castilla y dos de alemanes -altos del regimiento de Polviler.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">[282]</a></span></p> - -<p class="pc1"><i>En Beverwick.</i></p> - -<p>Cinco compañías de alemanes del dicho regimiento.</p> - -<p class="pc1"><i>En la villa de Campen (Over-Issel).</i></p> - -<p>Dos compañías del dicho regimiento.</p> - -<p class="pc1"><i>En la de Deventer (Over-Issel).</i></p> - -<p>Otras tres compañías del dicho regimiento.</p> - -<p class="pc1"><i>En los diques de Waterland y Amstradam.</i></p> - -<p>Diez compañías de alemanes baxos del regimiento -del Conde de Bossu, y dos del de Mega, y siete -de valones del regimiento de Francisco Verdugo.</p> - -<p class="pc1"><i>En Utrecht.</i></p> - -<p>La del capitan Linden del dicho regimiento de -Bossu.</p> - -<p class="pc1"><i>En Catruyque.</i></p> - -<p>La del capitan Suater del dicho regimiento.</p> - -<p class="pc1"><i>En Viana.</i></p> - -<p>La del capitan Svartz del dicho regimiento, y la -de españoles de Pedro de Tordesillas.</p> - -<p class="pc1"><i>En Amsfort.</i></p> - -<p>Una compañía de alemanes altos del regimiento -del Fúcar.</p> - -<p class="pc1"><i>En Rin.</i></p> - -<p>Otra compañía de dicho regimiento.</p> - -<p class="pc1"><i>En Harlem.</i></p> - -<p>Otras cinco compañías de alemanes altos del regimiento -del Conde de Ebrestayn, y ahora han salido<span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">[283]</a></span> -de allí las compañías de caballos de Juan Baptista -y Camilo de Montes, que van la vuelta de la -Haya.</p> - -<p>Las dos compañías de caballos de D. <i>Juan</i> Pacheco -y Aurelio Palermo, están aloxadas en unos -cenos entre Blardinque y Merlan, y la de arcabuceros -de García de Valdés está tambien en otros -cenos entre Meslan y Granesanda.</p> - -<p>Muchas de las cuales dichas compañías se mudan -de un dia á otro, conforme á las necesidades que -ocurren.</p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="ind1 lmid">LAS ÓRDENES QUE PARESCE QUE SE PODRIAN DAR -PARA RESTAURAR LA REPUTACION Y DISCIPLINA -QUE SOLIA HABER EN LA INFANTERÍA ESPAÑOLA -SON LAS SIGUIENTES, SALVO OTRO MEJOR JUICIO.</p> - - -<p class="pbq p2">Primeramente, que en la eleccion de los capitanes, -alférez, sargentos, cabos descuadra, se observe -la ley y la órden que en tiempos pasados se solia -guardar y observar en esta nacion, y que como -en cosa tan importante y de donde generalmente -proceden todas las faltas que de algunos años á esta -parte se han visto en ella, no se haga en lo venidero -eleccion de ninguna persona para capitan que no sea -exercitada y experimentada de muchos años de<span class="pagenum"><a name="Page_284" id="Page_284">[284]</a></span> -guerra, para que el tal sepa cómo ha de gobernar y -habilitar sus soldados, y no que los soldados de su -compañía vengan á ser sus maestros; porque de no -hacerse esto, y que los capitanes vayan de primer -boleo á aprender en el arte, se siguen muy muchos -inconvinientes, y de la misma manera de las muchas -elecciones que hacen de sus alférez, sargentos -y cabos descuadra, no guardando, como no guardan, -la órden que en esto por lo pasado se solia y acostumbraba.</p> - -<p class="p1">Que es muy justo que los Capitanes generales -de los ejércitos, que son los que -han de proveer las compañías de infantería -española, observen las costumbres -antiguas, para que se haga como conviene -al servicio de su Majestad, que -las provean informándose de los Maeses -de Campo de los méritos de cada uno, -porque son los que han de pelear con -ellos, y los que mejor les pueden informar -á los Capitanes generales de los méritos -y servicios de cada uno, pues los -conocen y tienen cuenta con ellos; en -cuanto á los alféreces, sargentos y cabos -descuadra, que es tambien justo que se -provean conforme á la costumbre antigua, -y que por lo ménos hayan servido -seis ú ocho años sin haber dejado la milicia -y servicio en la misma infantería<span class="pagenum"><a name="Page_285" id="Page_285">[285]</a></span> -española, y que los capitanes en la provision -de alférez, sargentos y cabos descuadra, -den cuenta á los Maeses de -Campo para que con su aprobacion los -hagan, y para que los Maeses de Campo -lo sepan para dar cuenta dello á los Capitanes -generales, y haciéndose la eleccion -desta manera vernán á ser bien y -méritamente proveidas las compañías en -persona de los alférez, y las banderas en -los sargentos, y las ginetas en los cabos -descuadra.</p> - -<p class="pbq p1">2. Que los tales capitanes, siendo los que conviene, -sean favorescidos y honrados de sus Generales, los -cuales, juntamente con esto, les den la autoridad -que se requiere para el gobierno y disciplina de sus -soldados, y para poderles arrestar y refrenar segun -les paresciese convenir.</p> - -<p class="p1">Que es muy justo que los dichos capitanes -sean honrados y favorescidos de sus -Generales, porque será ocasion para que -sirvan con más contentamiento, y para -que sean más obedecidos de sus soldados -y estimados de los demas, y que en -cuanto al gobierno y disciplina los Maeses -de Campo tengan el cuidado que conviene, -y son obligados, pues es éste su<span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">[286]</a></span> -oficio, y son los que han de dar cuenta -á sus Capitanes generales de todo lo que -sucede en sus tercios.</p> - -<p class="pbq p1">3. Que la eleccion de los Sargentos mayores, en -cuya habilidad y diligencia consiste por la mayor -parte la buena órden y disciplina de la infantería, -sea de la misma manera, por pura experiencia y -merecimiento, y no por otros fines ni respeto, como -se ha visto que en algunas partes los eligen.</p> - -<p class="p1">Que esto conviene que sea así, buscando -personas para estos oficios que -tengan méritos y experiencia y práctica.</p> - -<p class="pbq p1">4. Que se dé órden expresa para que los capitanes -y Sargentos mayores en la parte que se hallaren hagan -exercitar y habilitar los soldados de ordinario -con las armas que cada uno dellos hubiere de servir, -para que caminando ó estando en sus alojamientos -se hagan diestros dellas y las sepan bien manejar, -para usarlas mejor cuando se vieren con sus enemigos.</p> - -<p class="p1">Que esto es muy bien que así se haga -y cumpla como en este reino se exercita -por ordinario la infantería española que -al presente reside en él, en las partes -donde se halla alojada por órden del Capitan -general.</p> - -<p class="pbq p1">5. Que en ninguna manera se permita se dé ventaja -á quien no se hubiese señalado y aventajado de<span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">[287]</a></span> -otros en pelear, en asaltos de tierra, ó en batalla ó -escaramuza, ó en otra alguna suerte que en la guerra -suele acaescer.</p> - -<p class="p1">Que es justo quel soldado que se señaláre -en batalla, asalto ó escaramuza, ó -en otro suceso ó facion de guerra, le -mande el Capitan general dar premio, -aventajándole segun le parescerá conforme -á lo que habrá hecho, y que esto se -entienda con ventaja extraordinaria, porque -los treinta escudos que tiene cada -compañía de ventaja son muy pocos para -cumplir con tantos soldados como hay -en cada compañía, con los cuales es -justo se tenga cuenta de ordinario, y -que esto sea por relacion de sus Maeses -de Campo.</p> - -<p class="pbq p1">6. Y que á los caballeros que acudieren á servir -á su Majestad en la infantería, siendo efectualmente -y tiniendo disposicion, edad y habilidad competente, -allende de sus pagas ordinarias, les mande su Majestad -hasta en cuantidad de seis escudos de entretenimiento -en cada mes, y dende abajo conforme á -la calidad de cada uno; y que esta ley sea general, con -tal que hagan sus guardias y el oficio de soldados, sin -que ninguno dellos sea reservado de toda suerte de -trabajo y oficio que todo buen soldado debe hacer, -porque en algunas partes lo son y se sigue dello mucho<span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">[288]</a></span> -deservicio á su Majestad, por el descontento -universal que procede entre la más gente de guerra.</p> - -<p class="p1">Que será bien hecho, porque será -ocasion que se puedan entretener muchos -caballeros y hacerse pláticos en el exercicio -militar, no incluyéndose estas ventajas -en los treinta escudos que cada -compañía tiene de ordinario, que son -pocos, como se ha dicho arriba, y que -los Maeses de Campo tengan cuidado -de hacer servir á los dichos caballeros -como á los demas.</p> - -<p class="pbq p1">7. Órden expresa para que los capitanes, sus alférez -y otros oficiales, tengan particular cuidado de -visitar dos veces cada semana los alojamientos y estancias -de sus soldados, y de tomar informacion de -sus propios huéspedes y vecinos de la manera que -viven, para ver si se hacen desórdenes, y hacerles -vivir en la órden que son obligados.</p> - -<p class="p1">En este particular, que los capitanes -y Maestre de Campo tengan el cuidado -que conviene, guiando de la manera que -más cumpla al servicio de su Majestad.</p> - -<p class="pbq p1">8. Que en todas las partes que esta nacion se -entretuviere, se mande y ordene, que no haya en -ella, ni cabe las personas de los Generales, ninguna -suerte de aventureros ni hombres desobligados -de residencia debaxo de bandera, con lo cual se<span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">[289]</a></span> -vernán á evitar muchos vicios y excesos, excepto -cuando no fuese algun caballero conoscido, señalado -y facultoso que estuviese para asestir en alguna -guerra ó jornada.</p> - -<p class="p1">En cuanto á esto, es bien que quede -á arbitrio de los Generales, como se hace, -que segun las ocasiones y tiempos, cuantidad -y calidad de las personas, ansí -pueda mandar lo que más convenga.</p> - -<p class="pbq p1">9. Que se haga premática sobre la cualidad de -las armas y vestidos que se hubieren de usar en la -dicha infantería, pues se sabe que de la demasía y -exceso que hay particularmente en esto, suceden en -ella muy muchos daños é inconvinientes por quererse -los unos aventajar de los otros, en el hábito y -trajes, más que en el servicio y obras, aprovechándose, -por ventura, de estas insignias y ornato más -que de los propios efetos. Allende que por esta misma -causa ha crecido en esta nacion el número de -los bagajes y otra suerte de embarazos que en otros -tiempos no solia haber.</p> - -<p class="p1">En cuanto á esto, nunca entre la infantería -española ha habido premática para -vestidos ni armas, porque sería quitarles -el ánimo y brío que es necesario que -tenga la gente de guerra, cuanto más que -hoy en dia ninguna de éstas va supérflua -en la infantería española, y en lo que -toca á los bagajes, ya hay premática del<span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">[290]</a></span> -Capitan general de los que se han de -dar, que son diez bagajes para cada cien -soldados.</p> - -<p class="pbq p1">10. Que su Majestad condoliéndose, como tan -justo Príncipe, de la honra y reputacion de esta nacion, -manda sea pagada á sus tiempos como las demas -otras de quien se sirve, pues se ha visto muchas -veces por experiencia que de no hacerse con -ellos esto, siendo el principal niervo de sus exércitos, -suceden motines y desórdenes de que ellos vienen á -perder el buen nombre que esta nacion tiene en todas -partes, y á ser en ellas aborrecidos.</p> - -<p class="p1">Que esto es muy justo, pero en este -reino ya se hace, porque el Capitan general -tiene cuidado de que sea pagada -la infantería española.</p> - -<p class="pbq p1">11. Y que de la misma manera se ordene y mande -que donde quiera que esta nacion residiese, ahora -sea en sus alojamientos, ó fuera de ellos, se tenga -especial cuidado de hacerles tasar las vituallas -que se les hubiesen de proveer, para que se les venda -á moderados precios, y que en la tal tasacion y -en las contribuciones que por órden se les hubieren -de dar, intervengan seis soldados de los más ancianos -y acreditados de la tal compañía, así para que -los soldados tengan mayor satisfaccion de lo que con -ellos se hiciese, como para que sus capitanes ni oficiales -no les hagan fraude ni engaño, como muchas -veces acaesce, y se ha visto que lo suelen hacer, de<span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">[291]</a></span> -que por la mayor parte suceden desórdenes entre -ellos.</p> - -<p class="p1">En cuanto á esto es muy justa cosa -que las vituallas se pongan en precio -justo y moderado, atento el poco sueldo -ordinario del soldado, y la órden -que en este reino se tiene en los presidios, -es que el soldado come las vituallas -como los del pueblo, fuera de la -gabela, la cual se le baja, que es un -tornés por rotul en el pan y carne y -vino, porque en lo demas, así para -el soldado, como el del pueblo y la infantería -española que aloja en Nápoles, -paga la gabela por entero en todas -las cosas, y en cuanto al intervenir -los seis soldados en el precio de las -vituallas, esto sería de escándalo, pues -los que gobiernan el pueblo tienen cargo, -cuando venden sus vituallas, de bajar -aquella gabela, y en esto bastará que -intervengan, ó lo entiendan los oficiales -mayores, á quienes, siendo proveidos, -como está dicho, se debe tener más crédito -que á los dichos soldados, y en cuanto -á las contribuciones, cuando se dan, -tengan, como ya se suele hacer, cuenta<span class="pagenum"><a name="Page_292" id="Page_292">[292]</a></span> -los cabos descuadra con tomar y repartir -dichas contribuciones, y hacer las -cédulas á las universidades que las dieren, -y para mayor beneficio de la dicha -infantería, sería bien que se usase en -ella lo mismo que con la caballería, de -que en el lugar donde entra de presidio -ó alojamiento, no se le pudiese alzar el -precio á las vituallas por cuatro meses, -contándose del dia que allí entra.</p> - -<p class="pbq p1">12. Que en todas las partes donde la dicha infantería -residiere, se ordene y mande por públicos -pregones que no pretendan ignorancia, no venga -ningun soldado á la córte de su Majestad á pedir -merced, ventaja ni entretenimiento si no fuere con -licencia expresa de su General, é informacion de sus -servicios hecha por su mandado, y con intervencion -de seis soldados, los más ancianos y de mayor -crédito de la compañía donde el tal soldado hubiese -servido, con tal que á estos tales se les tome primero -juramento en forma, que tomarán fielmente la -dicha informacion, en la cual señaladamente se declare -los servicios que el tal soldado hubiese hecho -y las partes donde se señaló, y que otra tal informacion -le sirva en caso que pretenda alguna ventaja -de su general.</p> - -<p class="p1">En cuanto á esto, que muy bien, pero -que la informacion no la hagan los soldados, -porque habria poca seguridad en<span class="pagenum"><a name="Page_293" id="Page_293">[293]</a></span> -ellas, sino que el Maese de Campo la -haga por órden del General, tomando -el dicho de personas de crédito, capitanes -y alférez, y otras personas dignas -de fe.</p> - -<p class="pbq p1">13. Que todos los entretenimientos que así se dieren -por órden de su Majestad vengan á vacar y á -resumirse por muerte ó ausencia de la persona en -quien se hubiese proveido, que no se pueda proveer -en ninguna sin nueva órden y consulta de su Majestad.</p> - -<p class="p1">Que así conviene que sea, siendo las -ventajas extraordinarias dadas por servicios -particulares, tanto más que así se -hace y ha hecho siempre en este reino, -etc.</p> - -<p class="pc4 mid">FIN DEL APÉNDICE.</p> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4">NOTAS:</h2> - -<div class="footnotes"> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a></span> -<span class="smcap">Biblioteca de Autores Españoles</span>, <i>Historiadores -de Sucesos particulares</i>, tomo <span class="smcap">ii</span>; <i>Las Guerras -de los Estados-Bajos</i>, recopiladas por D. Cárlos -Coloma, pág. 4, nota. Madrid, M. Rivadeneyra, -editor.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a></span> -<i>Li Commentari di Francesco Verdugo delle cose -successe in Frisia nel tempo che egli fù Gobernatore e -Capitan Generale in quella provincia. Non mai prima -messi in luce et tradotti della lingua Spagnuola nell’taliana. -Con la vita del medesimo Verdugo. Dedicati -da Girolamo Frachetta all’illustris. et Eccellentis. -Sig. Don Giovan Alfonso Pimentelo d’errera Conte -di Benevento Vicerè, etc. Capitan Generale del Regno -di Napoli. In Napoli, nella Stamperia di Felice Stigliola, -à Porta Reale. M DCV.</i> En 8.º</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a></span> -Sobre el verdadero apellido del autor de <i>La -Lena</i> ó <i>El Celoso</i>, que estos títulos tiene cada una -de las ediciones publicadas de esta comedia en Milan, -1602, y Barcelona, 1613, ha habido dudas, diciendo -unos se llamaba Alfonso Vaz ó Vazquez, y otros -Velazquez ó Uz de Velasco, y por último, Velazquez -de Velasco, opinion que confirma la obra que -reimprimimos hoy.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a></span> -<span class="smcap">Estrada</span>, <i>De Bello Belgico</i>; <span class="smcap">Coloma</span>, obra -citada, <i>Comentarios de lo sucedido en las Guerras de los -Países-Bajos</i>, por D. Bernardino de Mendoza; -<span class="smcap">Bentivoglio</span>, <i>Della Guerra di Fiandra</i>; <span class="smcap">J. F. le -Petit</span>, <i>Grande chronique de Hollande</i>; <span class="smcap">Van-Meteren</span>, -<i>Histoire des Pais-Bas</i>; <span class="smcap">Teodore Juste</span>, -<i>Histoire du Soulévement des Pais-Bas contre la domination -espagnole</i>; <span class="smcap">John Lothrop Motley</span>, <i>La Revolution -des Pais-Bas, au</i> <span class="smcap">xvi</span> <i>siècle</i>.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a></span> -<i>Las Guerras de los Estados-Bajos</i>, recopiladas -por D. Cárlos Coloma, pág. 106 de la edicion ántes -citada.</p></div></div> - -<div class="chapter"> - -<div class="transnote p4"> -<p class="pc large">NOTA DEL TRANSCRIPTOR:</p> -<p class="ptn">—Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos.</p> -<p class="ptn">—Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere -notablemente de la utilizada en español moderno.</p> -<p class="ptn">—El transcriptor de este libro creó la imagen de tapa utilizando la -portada del libro original. La nueva imagen pertenece al dominio público.</p> -</div></div> - - -</div> - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Comentario del coronel Francisco -Verdugo, de la guerra de Frisia, by Francisco Verdugo - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMENTARIO DEL CORONEL *** - -***** This file should be named 50526-h.htm or 50526-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/0/5/2/50526/ - -Produced by Giovanni Fini, Josep Cols Canals and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Information about the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. 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