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-The Project Gutenberg EBook of Comentario del coronel Francisco Verdugo,
-de la guerra de Frisia, by Francisco Verdugo
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-
-
-
-Title: Comentario del coronel Francisco Verdugo, de la guerra de Frisia
- en xiv años que fue gobernador y capitan general de aquel
- estado y ejercito por el rey don Felipe II, nuestro
- sen{~COMBINING TILDE~}or
-
-Author: Francisco Verdugo
-
-Release Date: November 22, 2015 [EBook #50526]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMENTARIO DEL CORONEL ***
-
-
-
-
-Produced by Giovanni Fini, Josep Cols Canals and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
-file was produced from images generously made available
-by The Internet Archive/Canadian Libraries)
-
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-
- COLECCION
-
- DE
-
- LIBROS ESPAÑOLES
-
- RAROS Ó CURIOSOS.
-
- TOMO SEGUNDO.
-
-
-
-
- COMENTARIO
-
- DEL CORONEL
-
- FRANCISCO VERDUGO,
-
- DE LA GUERRA DE FRISIA,
-
- _EN XIV AÑOS QUE FUÉ
- Gobernador y Capitan general de aquel Estado
- y Ejército por el Rey Don Felipe II, Nuestro Señor_
-
-[Illustration]
-
- MADRID,
- IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,
- calle del Duque de Osuna, núm. 3.
-
- 1872.
-
-
-
-
-ADVERTENCIA PRELIMINAR.
-
-
-Hasta tal punto era desconocida de casi todos nuestros bibliógrafos
-la obra que publicamos hoy en nuestra coleccion, que uno de los
-más distinguidos, el colector de los _Historiadores de Sucesos
-particulares_[1], se lamentaba de que quizá se hubiesen perdido por
-completo las Relaciones que manuscritas dejó el coronel Verdugo
-sobre la guerra de Frisia, y sólo hubiese llegado hasta nosotros la
-traduccion que en italiano publicó Fracheta[2], libro tambien muy
-raro, y el solo conocido ademas de la obra manuscrita que se conservaba
-en alguna que otra biblioteca; por fortuna no era así, y debemos al
-autor de _La Lena_[3], amigo y servidor de Verdugo, el que la obra de
-éste, tal como él mismo la escribió, se publicase en Nápoles, salvando
-así del olvido un libro que ciertamente no lo merece. Pero sea por
-haberse publicado fuera de España, ó por otras causas que ignoramos,
-el hecho es que la obra se habia hecho rarísima, hasta el punto de que
-todas nuestras investigaciones desde que tuvimos conocimiento de que
-existia, sólo dieron por resultado el de encontrar entre los libros
-que componen la rica biblioteca del Marqués de la Romana, hoy del
-Ministerio de Fomento, dos ejemplares, uno de ellos, no sólo completo y
-bien conservado, sino que ademas reune el mérito de estar encuadernado
-perfectamente en Valencia por Vicente Beneito; el otro, aunque
-completo, no está en buen estado, y como, segun se nos asegura, falta
-alguna hoja al que posee el Sr. Fernandez San Roman, de aquí el que
-perdidos ó inutilizados los dos primeros, que nos han servido para esta
-reimpresion, hubiera sido imposible reproducir íntegro el libro que hoy
-publicamos, á no haber tenido la fortuna de que hubiese aparecido otro
-ejemplar, cuya existencia ignoramos.
-
-Hubieramos deseado tener á la vista las Relaciones manuscritas que con
-su generosidad acostumbrada nos fueron ofrecidas por su dueño, el Sr.
-Don Pascual de Gayángos, pero que estando en poder de otra persona,
-no hemos podido ver; sentimos este contratiempo, que, si bien en nada
-afecta á la edicion, en la que necesariamente teniamos que seguir el
-texto impreso publicado por Velazquez de Velasco, nos priva de dar una
-noticia de ellas y de saber si son copia del _Comentario de Verdugo_
-ú otra obra distinta; en cambio van como apéndice algunos documentos
-que creemos verán con gusto nuestros lectores; son éstos: dos cartas
-escritas por Verdugo á los soldados españoles amotinados, del tercio
-del Maestre de Campo Francisco Valdés, otras várias dirigidas á él por
-D. Luis de Requesens y Zúñiga, Comendador mayor de Castilla, Gobernador
-y Capitan general de aquellos Estados, y una noticia de los pueblos de
-Holanda en que estaban alojadas nuestras tropas en aquel tiempo: entre
-estos documentos se encontraba uno que, áun cuando no tenga relacion
-directa con Verdugo ni con lo sucedido en los Países Bajos, nos ha
-parecido conveniente publicar; está escrito, al parecer, en Nápoles, y
-trátase en él de la mejora de la disciplina de la infantería española,
-y como de esto se quejase ya Verdugo en su _Comentario_, no creemos sea
-inutil darlo á luz. Todos estos documentos, así como otros muchos de
-gran valor é importancia histórica, pertenecen á un amigo nuestro, que
-todos los ha puesto á nuestra disposicion, pero cuya excesiva modestia
-nos impide revelar su nombre. Tambien acompañan á este volúmen la
-reproduccion por medio de la foto-litografia de la portada del libro de
-Verdugo, así como de su escudo y emblema, y copia de parte de la carta
-inserta en la pág. 272.
-
-Del coronel Francisco Verdugo hay extensas noticias en todos nuestros
-escritores y tambien en la mayor parte de los extranjeros que se han
-ocupado de las guerras de Flándes[4]; trabajo digno sería de alguno
-de nuestros literatos la biografía de uno de nuestros más ilustres
-capitanes, que luchando con dos de los mejores generales de su tiempo,
-Guillermo el Taciturno y Mauricio de Nassau, contra una poblacion,
-en su mayoría protestante, sin dinero, sin tropas suficientes y sin
-recursos, mantuvo la dominacion española en las apartadas regiones
-de la Frisia; nosotros, sin tiempo y sin competencia para ello, nos
-limitarémos á copiar á continuacion lo que de él escribe uno de sus
-compañeros de armas[5], que con esto y lo que se contiene en la obra
-que publicamos, hay lo bastante para tener una breve noticia de su
-vida;—dice así:
-
-Fué el coronel Verdugo, natural de la villa de Talavera de la Reina,
-hijo de padres nobles, aunque tan pobre, que en llegando á diez y nueve
-años, con las primeras caxas que se tocaron en su patria, que fueron
-las del capitan D. Bernardino de Ayala, natural de la dicha villa,
-asento su plaza, y siguiendo su bandera, se halló en la presa de San
-Quintin, donde empezó á mostrar sus aceros de suerte que mereció ocho
-escudos de ventaja, en tiempo que se daban bien limitados. Con estos
-buenos principios fué caminando adelante, hasta que madama de Parma,
-cuando comenzaron las revueltas de los Estados, le mandó levantar
-una compañía de valones en el regimiento del coronel Mondragon, con
-lo cual fué descubriendo su valor tan aprisa, que muy presto obligó
-á encomendarle todo lo más importante que se ofreció en aquellas
-ocasiones. Llegado el Duque de Alba, le halló ya en tanta opinion,
-que le nombró por Sargento mayor de todo el exército, cargo que hasta
-allí no se habia visto en otro; y tras otros sucesos le mandó que se
-encargarse del gobierno de la villa de Harlem, habiéndole nombrado
-ántes por coronel de infantería valona; y cuando la pérdida del Conde
-de Bosu, le encomendó la armada con título de Almirante. En las
-ocasiones que se ofrecieron despues de llegado el Comendador mayor,
-se señaló con tantas ventajas, que le obligó á que escribiese al Rey
-la carta que hoy tienen sus herederos; en la cual dice que es de los
-más aventajados capitanes que ha tenido la nacion española. Y despues
-de la muerte del dicho Comendador mayor, se halló con su regimiento
-cuando los amotinados de Alost ganaron á Ambéres, y tomó por prisionero
-al Conde de Agamont y á un caballero frances que á él solo se quiso
-rendir. Desde allí le mandaron ir al castillo de Breda, en los tiempos
-más calamitosos que hubo en aquellas provincias hasta la llegada del
-Sr. D. Juan, que al momento le envió á llamar, y le mandó ir á la villa
-de Tiumbila para que con su regimiento asegurase aquellas fronteras,
-hasta que poco ántes de la rota de Jubelurs le sacó, sirviéndose dél en
-aquella jornada para que hiciese oficio de Maestro de Campo general,
-y aunque tenía la mayor parte de su regimiento en Tiumbila, con la
-otra le mandó que se encargase del castillo de Namur: y habiendo
-nombrado el Rey por sucesor de su Alteza al Príncipe de Parma, le
-escribió una carta en que se echa bien de ver el gran concepto que
-hacia de su persona. Asentadas las paces con condicion que saliesen
-los extranjeros, y que los que no fuesen naturales de los Estados no
-pudiesen tener cargo ni gobierno en ellos, dió su regimiento al Conde
-Octavio de Mansfelt, su cuñado, y queriéndole ceder tambien el gobierno
-de Tiumbila, su Majestad ni el de Parma ni los mismos Estados no lo
-consintieron, con que de allí á poco fué necesario mandarle levantar
-nuevo regimiento y golpe de caballería para pasar á Frisa en socorro
-de la ciudad de Gruninghen, adonde quedó por Gobernador por muerte del
-Conde de Renemberg, y alcanzó las señaladas victorias que no han podido
-ofuscar los émulos de nuestra nacion. Heme querido alargar más de lo
-que acostumbro en escribir la vida de este capitan excelente, lastimado
-del descuido que tantos autores modernos han tenido en publicar sus
-cosas, ocupando mucho tiempo y papel en relatar las de otros, algunos
-de ellos de todo punto inferiores en valor y fortuna. Tuvo este insigne
-caballero elocuecia natural grandísima, y todas las partes que
-para ser gran soldado y gran gobernador convenian: y solia decir de
-ordinario que habia procurado siempre ser Francisco para los buenos, y
-Verdugo para los malos.
-
-F. DEL V. J. S. R.
-
-
-
-
- COMMENTARIO
- DEL CORONEL
- FRANCISCO
- VERDVGO,
-
- De la guerra de Frisa: en xiiij. Años que fuè
- Gobernador, y Capitan general, de
- aquel Estado, y Exercito, por el
- Rey D. Phelippe II. N. S.
-
- _Sacado à luz por_
- _D. Alfonso Velazquez de Velasco_
-
- Dedicada A
-
- D. FRANCISCO IVAN
- DE TORRES,
-
- Comendador de Museros, de la Orden
- de San Tiago; Alcayde perpetuo de la
- Casa Real de Valencia; del Consejo
- Colateral de su Magestad en Nap. &c.
-
-[Illustration]
-
- EN NAPOLES,
- Por Iuan Domingo Roncallolo 1610.
-
- _Con Licencia de los Superiores._
-
-
-
-
-[Illustration:
- EN VIE
- MALGRE
- ENVIE.
-]
-
-
-
-
-Á D. FRANCISCO IVAN DE TORRES &c.
-
-
-Confieso haberme pesado de ver este _Comentario_ traducido é impreso en
-lengua italiana, ántes que en la natural que le escribió su autor, el
-cual, como á su familiar servidor, me le dió de su mano en Brusélas; y
-así, estimándole por de no ménos sustancia, en su tanto, que cualquiera
-de los de Julio César, le he traido como un breviario despues acá
-siempre conmigo. Y aunque creo que habiendo hecho el efecto que deseaba
-(como con universal satisfacion le hizo), mandaria hacer de él lo que
-Virgilio de su _Eneida_, por no dexarle subjeto á los invidiosos de
-su gloriosa fama, que tan injustamente en vida la calumniaron. No por
-esto, ni porque diga Platon ser justa cosa privar á los tales de la
-vida que gozar esperan, he querido dexar de sacarle de la tiniebla
-en que le he tenido, y así le comunico ahora á mi patria y nacion en
-su idioma, sin alterar cosa ninguna de él, ni añadir las postilas ó
-glosas que suelen notarse en semejantes obras, por saber de cierto que
-la intencion del Coronel no fué señalarse en la pluma (aunque podia)
-como en las armas, ántes decir sucintamente los sucesos de Frisa, sin
-más afectacion de la que trae la pura verdad consigo; manifestando
-su integridad y proceder para confusion de sus émulos. Y si bien el
-discurso caminára seguro con sólo llevar su nombre escrito en la
-frente, porque dice el poeta que el libro para vivir ha menester un
-ángel bueno que le guarde, habiéndole de dar protector, me ha parecido
-tocar de derecho á V. S., que será custodia más segura y perpétua que
-la de inestimable valor que el Magno Alexandro destinó para las obras
-del divino Homero; porque su persona conserva y va dilatando la felice
-memoria de su heroico suegro, el cual, así por ilustre nacimiento,
-como por egregias obras, mereció ser yerno de el fielísimo Pedro
-Ernesto, conde de Mansfelt, de la órden del Toison de Oro, Gobernador
-y Capitan general que fué de los estados de Flándes, cuya ilustrísima
-casa compite en antigüedad con la serenísima de Austria. Y si Apion
-Gramático osaba decir que daba inmortalidad á aquellos á quien dirigia
-sus obras, con más razon podria yo prometer que ésta hará el mesmo
-efecto en la clara prosapia de V. S., á quien la dedico y consagro
-en reconocimiento de la obligacion que tengo á sus cosas. Las cuales
-prospere Dios, y guarde á V. S. como yo deseo. En Nápoles, á 1.º de
-Mayo de MDCX años.
-
-D. ALFONSO VELAZQUEZ DE VELASCO.
-
-
-
-
-D. A. AL LECTOR.
-
-
-Siempre acompaña á la virtud la invidia: y así, prudente lector, dixo
-bien aquel sabio, que la miseria sola podia estar en el mundo segura
-y sin temor de invidia, considerando los innumerables inconvenientes
-que por ella suceden, y los daños en que han incurrido tantos ilustres
-varones. Que siempre los que son dotados de singulares virtudes
-están más sujetos á la emulacion y calumnias, por las cuales, el
-que ha vivido haciendo su deber, viene muchas veces á padecer en su
-reputacion, ántes á ser mal visto que bien galardonado; y al contrario,
-recibir las mercedes y gracias los que no las han merecido sino por ser
-finos cortesanos, ántes ecos y camaleones, que toman los colores y
-humores de los príncipes á quien siguen para hacer mejor lo que desean.
-Por esto dixo Séneca que lo que falta á aquellos, á quien parece que lo
-tienen todo, es la verdad. Y así me atrevo á decir que esta perniciosa
-especie de hombres es la que los engaña con la vana adulacion, por no
-tener cerca de sus personas otras que fiel y libremente los digan las
-verdades; ántes quien los hace caer en notables faltas con sus malicias
-é invenciones, dilatándolas con la agua maldita de córte, hasta esta
-bestia popular que fácilmente se mueve y cree á ciegas lo que refiere
-una pestilencial boca contra cualquiera persona por aprobada que sea,
-habiéndolo impíamente reforzado con estas ó semejantes palabras: puede
-ser lo contrario, pero al fin no hay fuego sin humo. ¡Oh infernal,
-oh fuerte persuasion! ¿Es posible que baste una venenosa lengua á
-lacerar la reputacion de un personaje puro y justo? ¿Puede ser
-mayor liviandad que creer sin bastante causa lo que falsamente se le
-imputa? debiendo, por razon divina y humana, cuando en ausencia se oyó
-calumniar á alguno, creer ántes lo contrario, mayormente si es persona
-que ha probado bien su valor. Siendo cosa cierta que como la sciencia
-no tiene mayor enemigo que el ignorante, el rico que el pobre, la
-virtud que el vicioso, así el hombre valeroso tiene siempre contra sí
-el roedor gusano de la invidia, que no atiende ni entiende, sino en
-macular á los que por sus virtudes son dignos de la célebre fama que
-han alcanzado. Mas á mi parecer, no debemos culpar á estos abominables
-Proteos, tanto como á los que (con su notable daño) los entretienen
-sin duda por persuadirles haber en sus personas más cualidades de las
-que con verdad alcanzan, con que los desvanecen y hacen que se estimen
-por dignos de la gloria que los pulpos que se les pegan les atribuyen;
-deseo saber de los tales señores si hubiesen de decir lo que de sí
-piensan, responderian lo que Theodoro á Stilpon cuando le preguntó si
-creia ser el que algunos le daban á entender, y habiendo respondido
-por señas que sí, tú eres luégo un Dios, dixo Stilpon; y consintiendo
-como ántes, Stilpon se puso á reir, diciendo: ¡oh! cómo eres gran
-loco, pues por la mesma razon confesarias ser una corneja. Mas cuán al
-contrario proceden los doblados aduladores, que para representar mejor
-su tragicomedia encantan á quien dan lo negro por blanco, poniendo
-mil lazos, para no dexar cosa que no abarquen. ¡Oh, si los príncipes
-los alexasen de sus córtes, imitando al emperador Alexandro Severo,
-el cual, habiendo entendido que Turino, su gran privado, le engañaba,
-le hizo quemar vivo en una pública plaza! Sin duda que no se hubiera
-acudido tan lentamente por falsos reportes á las necesidades de Frisa,
-dexando á punto quemar la propia casa por apagar el fuego de la ajena:
-interrumpiendo con débil correspondencia las buenas ocasiones que se
-ofrecian. Y con ser esto así, la malicia de algunos llegó á tanto
-extremo que pretendieron cargar la pérdida de aquel Estado á quien con
-tanto trabajo le entretuvo catorce años, opuesto siempre á las grandes
-fuerzas del enemigo, como parece en este puntual discurso, que para su
-justificacion escribió el coronel Francisco Verdugo. Dexando los no
-ménos notorios y señalados servicios que ántes habia hecho, comenzando
-del tiempo que Madama de Parma la primera vez gobernaba los Estados de
-Flándres, cuando á 4 de Julio del año de 1566, en Anvers, los herejes
-dieron principio al rompimiento de las imágenes, sembrando con prédicas
-sus enormes errores, que hallándose entretenido en la córte de S. A.,
-la suplicó le diese licencia para emplear su persona en tal ocasion,
-levantándose gente para extirpar la sediciosa, y concediéndosela por
-no haber entónces milicia española, salió capitan en un regimiento
-de valones del coronel Cristóbal de Mondragon, ántes de la llegada á
-los Estados, del memorable Duque de Alba, el cual entró en Brusélas á
-22 de Agosto de 1567, continuando con eminentes cargos con todos los
-demas que en aquel gobierno sucedieron, hasta que el Conde de Fuentes,
-que gobernaba los Estados por muerte del Archiduque Ernesto, le invió
-á llamar á Luxemburg, donde tenía su casa, para decirle que S. M.
-mandaba que le fuese á servir en el exército que tenía en Francia,
-por haber de acudir el Condestable de Castilla, general de él, á su
-gobierno de Milan. Y no hubo llegado á la Córte, cuando se entendió
-que el Duque de Bullon habia entrado impensadamente en el Estado de
-Luxemburg con gran número de caballería é infantería, y tomado tres
-villas importantes de aquel país. Y habiéndose de acudir á atajar su
-desiño, el Conde ordenó al Coronel que con la poca gente que pudo darle
-fuese á remediar la invasion y el daño que se temia, y él lo hizo con
-tanto valor y presteza, que recobrando en breve tiempo las plazas, hizo
-retirar al frances con gran pérdida de su gente, y en venganza del daño
-que habia hecho, se le entró por la frontera de Francia, arruinando
-cuantos casales y castillos habia hasta las puertas de Sedan. Y con
-esta victoria, habiendo encaminado la gente á Xatelet, que el Conde en
-persona tenía sitiado, se retiró á su casa á prevenirse para el viaje
-que habia de hacer. Donde le sobrevino la enfermedad con que dió fin á
-los trabajos de la vida, año de 1597, y de su edad 61, sin haber hecho
-en toda ella más diligencia, para alcanzar premio de sus servicios,
-que obligar á S. M., perseverando 31 años continuos sin haber hecho
-ausencia, á hacerle las mercedes que nunca llegaron por causa de quien
-corta todas las humanas pretensiones y grandezas. Pero no podrá impedir
-la memoria de las preclaras obras que verás, prudente lector, en tan
-varios accidentes guiados por él con singular prudencia, consejo,
-resolucion, trabajo, sufrimiento y paciencia admirable. Dios te guarde.
-
-
- Á LA EMBLEMA
-
- DEL CORONEL F. V.
-
-
- Como fuerte leon fué vigilante
- Contra el pueblo rebelde y su tirano;
- Ser la causa de Dios llevó delante,
- Siempre prontas las armas en la mano;
- Con el hereje, en el error constante,
- Terrible; y para el fiel humilde, humano;
- Y en el grave accidente que ocurria,
- Con prudencia y consejo resolvia.
-
- D. A.
-
-
-
-
- D. A.
-
-
- Aquí, divino Febo, emplea tu lira,
- Pues la que con razon agradó tanto
- Al primer Maño por su excelso canto,
- Temiera empresa tal que al mundo admira.
- Oh, ya padre dulcísimo me inspira
- El aliento y furor que baste á cuanto
- Piden los hechos, que terror y llanto
- Dieron al Frisio hereje que áun suspira.
- Dirásme que la fama es quien pregona
- (A pesar de la invidia detestable)
- El nombre de Verdugo en todo el suelo.
- Que por su gran valor al memorable
- Defensor de la Iglesia, dió ya el cielo
- ¡Oh máximo varon! doble corona.
-
-
-
-
-EL CORONEL
-
-FRANCISCO VERDUGO.
-
-
-Siendo advertido de la córte de estos Estados de los malos oficios que
-en ella algunos me hacen contra razon, procurando por sus pasiones,
-ó particulares intereses, oscurecer mis servicios, me ha parecido
-convenirme cortarles el hilo de sus tramas y desiños por este medio,
-no pudiendo por ahora hacerlo en persona. Y así, forzado, divulgaré mi
-proceder en los catorce años que he tenido esta provincia y ejército
-á mi cargo, narrando llanamente todos los accidentes de este tiempo,
-con tan manifiesta y pura verdad, que ninguno, sin apartarse della,
-podrá decir en contrario cosa que baste á disminuir un solo punto
-de el nombre y reputacion que Dios ha sido servido darme, que sabe
-la intencion con que siempre he vivido, en servicio de mi Rey. Y
-para darme á entender mejor, diré ántes el camino por donde vine á
-este puesto, y continuaré hasta dar fin á mi intento, el cual es de
-satisfacer á quien soy obligado, y confundir á mis de secreto émulos;
-que con el favor del cielo y este desengaño, espero hacer el efecto que
-deseo.
-
- * * * * *
-
-Habiendo el serenísimo Duque de Parma ganado la villa de Maestricht,
-con tanto trabajo y efusion de sangre, y reducido al servicio del Rey
-nuestro señor las provincias de Artois y Haynault, por conocer ellas
-que la intencion del Príncipe de Orange era de hacerse señor absoluto
-de todas las del País Bajo, olvidado del bien público, en el concierto
-que se hizo con ellas, fué capitulado que todos los extranjeros, que
-en estos estados servian á su Majestad, saliesen de ellos, dejando
-los cargos que tenian en los naturales, y en cumplimiento de esto,
-comenzaron á caminar los tres tercios de españoles y la caballería de
-la mesma nacion, tomando la via de Luxemburg, haciendo yo el oficio de
-Maestro de Campo general, y llegando á Arlon con la gente, su Alteza la
-entregó á Octavio de Gonzaga, general de la caballería, y despidiéndose
-de ella, se volvió á Namur, y de allí á Mons de Haynault, por más
-asegurar las provincias nuevamente reconciliadas. Partiendo de Arlon á
-1.º de Abril del año de 1580 (habiendo ya tomado la gente el camino de
-Italia), me fuí á Luxemburg, no pudiendo ir con ella, por tener á cargo
-la villa de Tionvilla, y deseando dejar aquella plaza, lo procuraba
-con grande instancia, suplicándolo á su Alteza, y lo mesmo pedia á
-los nobles y al Consejo de aquel país. De su Alteza nunca pude tener
-resolucion, y la de los de Luxemburg fué que ellos no me la habian
-encargado, ni me la podian quitar, porque no entendian estar obligados
-á cumplir lo que las otras provincias habian prometido, ni habian
-menester reconciliarse los que no se habian rebelado, y que la suya
-era separada de las demas; y así me estuve quedo, esperando licencia.
-Llegada en aquella villa madama de Parma (á quien su Majestad inviaba
-para gobernar lo político en estos estados, y que el Príncipe su hijo
-manejase la guerra), significando á su Alteza el deseo que tenía de
-salir de allí, me mandó que en ninguna manera lo hiciese, sin órden del
-Rey ó suya, porque deseaba emplearme en cosas mayores del servicio de
-su Majestad.
-
-En tiempo de la buena memoria del señor D. Juan de Austria, la villa de
-Gruninghen se concertó con el Príncipe de Orange y Estados generales,
-publicando y declarando, á són de campana, á su Alteza por enemigo,
-nombrando por gobernador de Frisa al Conde de Bosu. Y el Príncipe
-de Orange, temiendo á este caballero por su valor, y haberle traido
-engañado mucho tiempo con promesa de casamiento con su hija, sin otras
-que le habia hecho, no cumpliéndole ninguna, procuró que este gobierno
-se diese al Conde de Rinamburg, como cosa suya y puesta de su mano.
-Entre la villa de Gruninghen y el país ha habido siempre, y hay, gran
-disputa sobre los previlegios y pretensiones, y conociendo los de la
-villa que los del país sus contrarios eran favorecidos de los Estados,
-del Príncipe de Orange y del Conde de Rinamburg, se resolvieron de
-hacer mudanza y reconciliarse con su Majestad, y significando su
-voluntad, su Alteza los admitió graciosamente, procurando asimesmo
-reducir al Conde al mesmo servicio. Y para este efecto, invió á madama
-de Monseao, su hermana, y á su marido, para que lo tratasen. Él al
-principio hizo dificultad de reducirse, pero á la fin se concluyó y
-reconcilió con la villa de Gruninghen, que poco ántes la hacia guerra
-por entender que ella hacia lo mesmo, teniéndola medio sitiada. Y
-entrado dentro, concertaron todos los buenos con él que á cierta hora
-se hallasen con las armas en las manos, como lo hicieron, apoderándose
-de los malos. Los cuales, sospechando esto, habian inviado á pedir á
-sus amigos socorro, el cual venía ya tan cerca de la villa, que si
-el Conde tardára pocas horas más, hicieran con él lo que él hizo con
-ellos. Y fué que habiendo salido á la hora concertada, con muerte de
-uno ó dos, echó del lugar y prendió la mayor parte dellos. Y visto por
-los Estados y el Príncipe de Orange lo que el Conde de Rinamburg y la
-villa habian hecho, se resolvieron de sitiarla, y así lo hicieron, con
-muchos fuertes al rededor. Pedian con grande instancia el Conde y los
-de la villa socorro á su Alteza, y deseándosele dar, quiso inviar con
-él á Mons de Billí, con su regimiento de alemanes, que poco ántes habia
-levantado; y él se excusó de ir en persona no sé con qué causa, pero
-fué su regimiento con algunas compañías de hombres de armas y caballos
-ligeros, y por cabeza del socorro, el coronel Martin Schencks, que poco
-ántes habia venido al servicio de su Majestad. Caminó este socorro
-hasta cerca de Covorden, que el enemigo habia ya ganado, y por esta
-causa tomaron el camino de Hardemberg. Los enemigos que estaban en el
-sitio de Gruninghen, entendiendo que este socorro venía, dexando los
-fuertes proveidos, le salieron al camino y le toparon junto al dicho
-lugar; y el Conde de Holac, que gobernaba esta gente, por tener más que
-la nuestra, quiso pelear y fué vencido; y sabiendo esto los del sitio,
-le desampararon. Socorrida esta tierra, los de ella queriendo mandar
-absolutamente, como siempre han pretendido, usaban muchas indignidades
-contra este caballero, que aunque habia mostrado valor y hecho algunas
-buenas cosas ántes que yo llegase, no por eso le respetaban ni tenian
-en más. Fastidiado del proceder de éstos, pretendió ir á besar las
-manos á su Alteza, pidiéndole con grande instancia que inviase alguna
-persona, acompañada de arcabucería valona, para mezclarla con las picas
-alemanas, por tener tres regimientos de ellos y ser mal obedecido y
-respetado de el de Mons de Billí por la pretension que su coronel tenía
-al Gobierno, y de el de Gheldres, por ser desobediente. Su Alteza trata
-con Mons de Billí que hiciese este viaje, y él se excusó como ántes, y
-el Conde procuraba con mucho calor y solicitud su licencia. Su Alteza,
-con parecer de los estados de Haynault y Artois, del Conde de Lalaing
-y Marqués de Renty, primos suyos, me invió á llamar á Luxemburg,
-donde estaba. Y aunque me pareció que yo no habia de volver á entrar
-en el país sin órden del Rey, pues con ella habia salido, todavía,
-considerando que tenía órden de su Majestad de obedecer en todo lo que
-de su servicio me mandase su Alteza, me partí para Valencianas, adonde
-á la sazon estaba, y llegado, declarándome la causa de mi venida,
-le dixe que á mi partida de Luxemburg habia propuesto de no rehusar
-ninguna cosa de las que fuesen del servicio de S. M., que no habia
-estado jamas en Frisa, ni sabía cómo las cosas de ella estaban, que
-su Alteza se sirviese de proveerme como via ser necesario, que yo no
-atenderia sino á obedecerle, confiado de que siendo yo tan su servidor,
-criado y hechura de madama su madre, no me inviaria sino como debia.
-Tambien los Estados y el Conde de Lalaing y su hermano el Marqués me
-hablaron, pidiéndome que lo hiciese. El recaudo que su Alteza me dió
-para hacerlo fué que levantase de nuevo dos mil arcabuceros valones,
-porque mi regimiento, que el Conde Octavio de Mansfelt tenía entónces,
-no se me podia volver, como se me habia prometido, por no gustar de
-ello el Conde su padre. Proveyéronme de cuarenta mil escudos para
-la gente que allí estaba, los cuales se inviaron con un pagador y
-un comisario, á Carpen, donde yo habia de acudir con la gente para
-pasar la muestra y encaminarme á priesa. Y por tener para levantarla
-más estorbo que asistencia, se tardó más tiempo del que yo quisiera
-y era necesario. Ido á Carpen á esperar el regimiento, por entender
-que los comisarios me estaban allí aguardando, tardaron los capitanes
-en levantarla. En el tiempo que estuve allí esperando mi regimiento,
-sucedió la enfermedad del Conde de Rinamburg, causada, segun decian
-sus criados, del mal tratamiento que los de la villa de Gruninghen
-le habian hecho, los cuales, pretendiendo mandar absolutamente, han
-siempre tenido poco respecto á las órdenes de su Majestad y á sus
-gobernadores, á quien al fin de sus trabajos y servicios han dado muy
-ruin pago, como hicieron á George Schencks, caballero muy honrado y
-valeroso, á Mons de Billí y á otros, por la insaciable y mal fundada
-ambicion, que siempre han tenido, la cual los ha traido al estado en
-que se hallan, y á hacer lo que han hecho. Y con esta sed, no obstante
-el haber jurado al emperador Cárlos Quinto de gloriosa memoria y á
-su Majestad por sus señores hereditarios, como duques de Brabante y
-condes de Holanda, su decir ordinario era que el Rey solamente es su
-protector, y que pagándole doce mil florines al año, no tenian más que
-ver con él (digo esto para que se entienda su buen proceder). Inviaron
-los de la villa, estando yo en Carpen, á darme priesa al consejero
-George Wentendorp y al capitan Finchiburg, que era del consejo de la
-villa (amigo mio de Holanda, siendo capitan de alemanes), los cuales
-vieron que no era por mi culpa no haber partido. Diéronme á entender
-la necesidad que habia de mi persona y regimiento, por haber sido roto
-Juan Baptista de Tassis, teniente coronel de Mons de Billí, con todo
-el exército; habiéndole los de la villa de Gruninghen constriñido á
-entrar en Frisa, contra toda razon de guerra; y los enemigos, siguiendo
-la victoria, hecho retirar á los nuestros hasta la puerta de la villa,
-y ellos alojádose en la Abadía Seluvart, que está de la otra parte de
-ella. Llegó mi regimiento á Carpen, y queriéndole tomar muestra, me
-vino nueva de la muerte del Conde de Rinamburg, que fué causa para que
-con mas diligencia apresurase mi partida, entendida la rota de Tassis y
-la muerte del Conde, vi ser necesario tener alguna caballería conmigo,
-por ser todo mi regimiento de arcabuceros por órden. Ofrecióse estando
-en Colonia levantando una corneta de raitres Mons de Buy por el Duque
-de Alanson, cuyo capitan se llamaba Vanlanghen, que por haber recibido
-de Mons de Buy, entre escudos buenos algunos falsos, habian los dos
-venido en disension. Viendo esta ocasion, por la necesidad que de
-esta gente tenía invié al comisario Luis de Camargo, á intentar con
-el Raytmaister si queria venirse conmigo. Y yendo á embarcarme con mi
-regimiento, en una Abadía junto á Colonia vino á verme. Concertámonos,
-y dándole cuatrocientos escudos, luégo se obligó de ir conmigo hasta
-ponerme en Frisa, con la gente del Rey que allá estaba, con condicion
-de que yo suplicase á su Alteza le recibiese en servicio del Rey.
-Él cumplió lo que prometió, y por mi medio su Alteza le recibió, y
-despues sirvió muy bien en el sitio de Tornay. Partimos para Frisa,
-él por tierra costeando el Rin con todos los caballos de su corneta,
-y yo con los de mi regimiento, y nos venimos á juntar entre Sante y
-Burik en muy breve tiempo, en un lugar llamado Berck, y luégo comencé
-á caminar hácia Bredevord. En esto habian los enemigos acometido
-el fuerte de Ghoer, y los nuestros, acudiendo á tiempo, los habian
-sitiado á ellos, en la casa de un caballero que estaba allí junto, y
-con mi venida y la necesidad de vituallas que los enemigos pasaban, se
-rindieron. Proseguí mi camino hácia Gruninghen, y llegando á Covorden,
-me adelanté á reconocer el sitio donde los enemigos estaban, con
-intencion de que si fuese en parte donde se pudiese venir á las manos
-con ellos, hacerlo, por la buena gana de pelear que los soldados de mi
-regimiento mostraban (ya los que habian sido rotos con Tassis estaban
-armados). Deseé pelear, ántes de distribuir los cuarenta mil escudos
-que el pagador traya conmigo, mas sabiendo el enemigo mi venida, se
-levantó del puesto de la Abadía en que estaba, quemando su alojamiento,
-y retirándose por una puente que tenian en el Niediep, se fueron á
-pasar por Niezijl, fuerte que los enemigos ganaron cuando Tassis fué
-roto. Llegado á Gruninghen hallé toda la infantería amotinada, de tal
-manera que me fué forzoso procurar de apaciguarla ántes de moverla de
-allí, para ir contra el enemigo. Y entre tanto (á requisicion de los
-de Gruninghen) invié mi regimiento contra el fuerte de Reyden, que los
-enemigos habian ganado y fortificado, puesto en una punta enfrente de
-la villa de Emden, el rio en medio; hallaron á los enemigos reparados,
-no sólo en el fuerte que habian hecho de nuevo en la dicha punta, mas
-en otros pasos, para estorbar el llegarse á él. Fueron acometidos y
-rotos, y siguiendo nuestros soldados la victoria, los encerraron en
-el fuerte grande, adonde poniéndoles algunas piezas y comenzándole
-á tirar, no obstante que habia dentro buena cantidad de gente con
-cuatro banderas, vinieron á parlamentar, y los soldados á cerrar con el
-fuerte, y entrando en él, tomaron las cuatro banderas, matando algunos
-enemigos; y los demas se echaron á la mar, adonde habia algunos navíos
-del enemigo, que con barquillas los recibian. Hecho esto, invié alguna
-parte de mi regimiento á la Marna, país de Gruninghen, á reconocer otro
-fuerte que los enemigos tenian en la punta de un dique llamado Solcamp,
-el cual desampararon quemándole. Habiendo entendido lo de Reyden, me
-quedé en Gruninghen apaciguando la infantería, que estaba alterada,
-para poderme poner en campaña y seguir al enemigo; tuve que hacer
-en darles satisfacion, porque, no solamente hallaba el descontento
-en los soldados, mas tambien en los capitanes; al fin, fuí forzado,
-para acabar con ellos, de repartir los cuarenta mil escudos, segun la
-cantidad de gente que cada capitan tenía. Y hecho esto, me puse en
-campaña con toda la gente que me quedaba, habiendo dexado partir de
-este país un regimiento de alemanes, que llamaban de Gheldrés, por ser
-(como he dicho) de soldados mal voluntarios y desobedientes. Tambien
-habia dexado partir las dos compañías de hombres de armas del Conde
-de Lalaing y de Mons de Montaiñi, con otra compañía de arcabuceros á
-caballo de Mons de Vallon, las cuales se querian volver en Hainault,
-con licencia ó sin ella; quedándome con sólo cuatro compañías de
-caballos, tres de lanzas y una de arcabuceros á caballo; y habiendo
-su Alteza inviado á llamar para el sitio de Tornay á los reytres de
-Martin Schencks, y á la corneta de Adan Vanlanghen, con la gente que
-me quedaba me puse en campaña, alojándome en la Abadía de Grotavert,
-quexándose ya los soldados de falta de dinero. En el tiempo que estuve
-ocupado en acordarlos y hacer lo que he dicho, el general Norys,
-caballero inglés, que fué el que tenía sitiada á Gruninghen, aumentaba
-su exército en Frisa, con gente de Bravante y otras partes, con promesa
-que habia hecho de pelear conmigo, casi asegurando de la victoria. Sus
-soldados ingleses y frisones andaban en disensiones y se hacian poca
-amistad donde se topaban, por las desórdenes que los soldados hacian,
-quemando casas y villajes, por vengar las muertes de algunos compañeros
-suyos que los villanos mataban; y llegó esta disension á término que
-algunos de Frisa vinieron á tratar conmigo de que ellos tomarian las
-armas y se juntarian con nosotros á dar sobre los ingleses. Yo acepté
-el partido, como me diesen seguridad de que harian lo que decian y de
-que no serian contrarios en lugar de ser en favor, acordándome entónces
-de lo que habia siempre oido decir en Holanda, que no se debe dar
-crédito á frison que no tenga pelos en las palmas de las manos. Estando
-esperando la seguridad, que nunca vino, me inviaron los de Gruninghen
-al Abad de la Abadía donde yo estaba alojado, á Meppen, teniente de
-la cámara del Rey, al consejero Wetendorp, y al burgomaestre Dirique
-Robert, á instigarme que entrase en Frisa á buscar al enemigo. Yo,
-hallándome con gente que me pedia dineros, no del todo apaciguada de
-la alteracion pasada, inferior mucho de fuerzas, sin medio para haber
-vituallas ni poderlas llevar conmigo, considerando lo que poco ántes
-habia sucedido al teniente coronel Tassis por haber seguido la órden
-ó mal consejo de los de la villa de Gruninghen, les respondí que si
-querian tener paciencia, que yo constriñiria al enemigo á salir de
-Frisa, ó venir á pelear conmigo (lo cual fundaba sobre la disension
-de los ingleses y frisones, y la plática que yo traia con ellos), y
-si el enemigo salia de Frisa, que con más comodidad podia efectuar lo
-que ellos pedian; y si me venian á buscar, que no era razon que dexase
-mi ventaja y sitio fuerte, perdiéndome por complacerlos en su injusta
-demanda, fuera de toda razon de guerra; acordándolos lo que digo haber
-acontecido á Tassis por haber seguido su parecer; que tomaria el de los
-capitanes y cabezas del exército, por ser los que habian de aventurar
-sus vidas y honras conmigo, que á ellos, sentados en su casa de villa,
-se les daria poco del mal suceso que hubiese, sin declararles que
-echaba de ver en su manera de proceder con la gente del Rey, que en
-el adverso ó próspero suceso tenian ya pensado lo que habian de hacer
-en su particular. Fueron mal contentos de mi respuesta, porque vieron
-que no haria lo que ellos me aconsejasen, sino lo que hallase convenir
-con el consejo de las cabezas y capitanes del exército. Yo via que el
-enemigo tenía gana de pelear, en que dos dias ántes habia dado una
-encamisada á mi regimiento, aunque de poco fruto. Y viniendo despues á
-mí el consejero Wetendorp (no sé si inviado del magistrado ó de suyo),
-me pidió con importunidad, que ya que no queria entrar en Frisa, á lo
-ménos saliese del Abadía y me adelantase á Northorno, una legua hácia
-el enemigo. Consultélo con los capitanes y con el teniente coronel
-Tassis, el cual respondió que lo haria, pero que habia dos capitanes
-de los suyos (cuyos nombres me dixo) que le eran rebeldes y de mala
-voluntad, yo le dixe que los diésemos de puñaladas, y como él les fué
-á decir esto, no hablaron más en ello, y aunque la mayor parte de
-ellos no eran de parecer de mudarse, yo, por no mostrar flaqueza, se
-lo prometí, y así invié luégo al teniente coronel y otros capitanes á
-visitar el lugar, los cuales me dieron aviso de que no habia agua en
-él; y paresciéndome que, aunque el tiempo era seco, sería imposible
-que en tal país hubiese falta de agua, fuí yo mismo á reconocerlo, y
-hallé fosos con ella, y pozos en algunas casas. Invié luégo por todo
-el exército, y vino sin la compañía de Tassis, que, sin saberlo yo,
-ni por mi órden, la dexó en la Abadía, que me dió á pensar que sus
-soldados y los demas, que habian sido rotos, tenian todavía miedo al
-enemigo, y que era menester muy buen pié, fundamento y tiento para ir
-á pelear con ellos. Aloxé el exército en aquel villaje, de la manera
-que habia de salir á la plaza de armas á pelear, y no obstante que
-yo habia hecho lo que Wetendorp me habia rogado, el magistrado de la
-villa de Gruninghen no permitia salir de ella ningunas vituallas para
-el campo, ni con dinero ni sin él. Yo, viéndome empeñado cerca del
-enemigo, conociendo la falta que habia hecho en moverme, invié dos
-capitanes, uno de caballería y otro de infantería, á rogarles que nos
-dexasen sacar lo necesario por nuestro dinero, lo cual me fué rehusado;
-y segun algunos decian, era por tener por más cierto el perdernos que
-haber victoria, y con esto tener al enemigo más grato, si nos sucediese
-mal; y esta fué la causa que al tiempo de pelear habia muchos soldados
-fuera del campo, para buscar de comer. Atrincheé las avenidas y cuerpos
-de guardia, preparéme y puse en órden lo que era necesario, segun la
-comodidad que tenía por saber que en breve sería acometido, como fué
-así, que habiendo el general Noris, augmentado su exército en mucho
-más número de gente que yo tenía, propuso venirme á buscar. Nuestros
-soldados, por la necesidad que tenian, se iban á buscar de comer y á
-batir trigo para sustentarse; y al tiempo que el enemigo se comenzó á
-mostrar por el dique de Niezijl, faltaba la tercia parte de la gente
-en el alojamiento para el efecto. Fuí yo á reconocer, y como vi que
-no traia bagaje ninguno, me pareció que venía con gana de pelear
-luégo, y así volviendo al cuartel hallé, segun la órden que les habia
-dado, todos los soldados recogidos en sus banderas, mandélos salir
-á la plaza de Armas, y púseme en forma de batalla contra la opinion
-del enemigo, como despues entendí, que no pensaba que yo saliera del
-villaje, sino que en él me defendiera; fundábalo en la superioridad de
-gente que tenía, y en la reparacion de las avenidas que yo habia hecho
-en el cuartel. Puse la gente en escuadron, los alemanes en medio, y
-mi regimiento repartido, la metad al cuerno derecho, y la otra metad
-al izquierdo, repartiendo asimesmo las cuatro compañías de caballos
-que tenía, dos á un lado y dos á otro. El enemigo formó tambien sus
-escuadrones. A nuestro cuerno izquierdo habia un camino ancho, por
-donde, y no por otra parte, podia acometer la caballería que tenía el
-enemigo á su cuerno derecho. Por una y otra parte de los dos cuernos
-era país roto, lleno de fosos, y hácia la parte de este camino, obra
-de trescientos pasos de nuestros escuadrones, puse un capitan de
-mi regimiento, con hasta doscientos mosqueteros y arcabuceros, con
-órden de poner el pecho en tierra, y esperar allí que la caballería
-acometiese, que estaban en parte segura, por los fosos que por todas
-partes cercaban donde ellos estaban. Conociendo yo el sitio, y que en
-ninguna manera se podia acometer sin romperse los escuadrones, fuí
-avisando á los nuestros que no se moviesen sin que yo les diese la
-órden. Diciendo á los escuadrones estas palabras: Hijos, viendo cómo el
-enemigo se ha puesto, y cuán mal ha hecho sus escuadrones, con el favor
-de Dios la victoria es nuestra, y sólo consiste en que esteis firmes y
-no moveros sin mi órden, porque el primero de los dos exércitos que se
-moviere será perdido. Dicho esto saqué de nuestro cuerno derecho hasta
-doscientos arcabuceros de mi regimiento, y los puse junto á la compañía
-de arcabuceros á caballo de Mons de Villers y la mia, algo apartado
-de nuestros escuadrones, junto á una casa, en frente de la cual habia
-hecho algunas esplanadas, para que habiendo el enemigo pasado por ellas
-alguna gente, acometiese con los primeros, no los pudiendo socorrer
-los que los seguian. Hecho esto, me fuí á los escuadrones, de donde
-hice comenzar la escaramuza por tres partes; y miéntras escaramuzaban,
-adelantaron los enemigos cinco piezas de campaña, y comenzaron á
-cañonearnos, sin que hiciesen más efecto que matar un atambor mio:
-la escaramuza fué refrescada tres veces, sobre ganar ó perder una
-montañica verde, que estaba entre los dos campos. Mi intencion era
-darles con estas escaramuzas ocasion de mover sus escuadrones, en que
-consistia (despues de la voluntad de Dios) la victoria, como sucedió,
-porque viendo el general Noris aquellas dos compañías de caballos y
-la infantería que habia puesto con ellos tan apartados del cuerpo de
-nuestros escuadrones, mandó á su nacion que cerrase con ellos, tomando
-su camino á salir por las esplanadas que habia hecho. Alonso Mendo,
-alférez de mi compañía de lanzas, y el capitan Villers, que lo era
-de arcabuceros á caballo, en lugar de esperar que el enemigo pasase
-por la última esplanada señalada con dos palos, que de mi mano habia
-puesto, habiendo dado órden que en comenzando á pasar algunos por
-allí, cerrasen con ellos, que rotos aquéllos, pondrian en detrimento
-los demas, ellos se adelantaron á pasar por la señal hecha, y dieron
-la mesma ocasion que yo les habia dicho que el enemigo les daria á
-ellos. Fueron acometidos y rotos, y la infantería, que cargaba á
-su mano derecha, pegada á ellos, rompió la nuestra. En este tiempo
-la caballería del cuerno derecho del enemigo cargó adelante por un
-camino ancho, junto al cual estaban los mosqueteros y arcabuceros que
-he dicho, los cuales se levantaron, y no estando más que á treinta
-pasos del camino, de la primera ruciada que dieron, hicieron tan
-buen efecto, que derribaron muchos de ellos. Viendo lo que la nacion
-inglesa habia hecho en nuestro cuerno derecho, mandé que cerrasen
-nuestros escuadrones contra los del enemigo, que ya se habian movido
-y venian medio desordenados. Yo cerré por el mesmo camino con dos
-compañías de caballos del capitan Thomas Frate, albanés, y del Baron
-de Bievres contra esta caballería, que venía cargando por él, la cual
-por las rociadas que los mosqueteros y arcabuceros la daban, hallé
-medio desbaratada, y con mi carga volvió las espaldas poniéndose en
-huida, que fué dar mucho ánimo á nuestra infantería, que cargaba á su
-mano derecha, y quitarle al enemigo viéndola ir rota. Los ingleses
-que cargaron á nuestro cuerno derecho siguieron la victoria hasta
-nuestro cuartel, y cuando pensaron tenerla del todo, vieron su cuerno
-derecho y el cuerpo de sus escuadrones roto. Y así, volviendo tambien
-las espaldas, hallaron el paso tomado por nuestra infantería, que los
-deshizo como los demas, matando gran número de ellos; yo, siguiendo su
-caballería que cargó por el camino primero, con intencion de en tomando
-el dique que iba á Niezijl, hacer cara á la caballería inglesa, que
-como he dicho habia llegado á nuestro cuartel; pero nuestras compañías
-que me seguian se quedaron matando los que la infantería habia roto, y
-cuando pensé estar acompañado de ellos, me hallé solo en el dique, por
-donde pasaron todos los principales con sus capitanes, y maltratándome
-estuve preso dos veces sin ser socorrido; mas al fin, con el miedo
-que llevaban, defendiéndome yo lo mejor que pude, me dexaron. Los de
-la infantería del enemigo, que venía rota por la mayor parte, echaron
-á nuestra mano derecha por unas praderías hácia el canal de Niezijl,
-y habiendo llegado alguna gente, seguí á sus banderas, las cuales se
-tomaron, sino una que uno de á caballo salvó. Murieron de los enemigos
-de dos á tres mil hombres; pocas veces es cierto el número de los
-muertos que en tales casos se dice, pero el comun de los que lo vieron
-fué éste. Y siguiendo yo, como digo, las banderas del enemigo, vi ir
-por el camino adelante al teniente coronel Tassis y á otros capitanes
-hácia el fuerte del enemigo, que fué desamparado por poco tiempo,
-y la guarnicion de él, temiendo ser cortados de alguna caballería
-nuestra, que habia pasado á nado, se volvió á meter dentro, pudiendo
-los nuestros haberlo ocupado ántes. Esto sucedió sábado, el último dia
-de Setiembre y de San Jerónimo, año de 1581. Murieron veinte y cuatro
-capitanes, dos tenientes coroneles y uno preso, perdiendo tambien las
-cinco piezas de artillería, y el general Noris fué herido en una mano,
-de que ha quedado manco. Éste es el general que llevaba la gente de
-guerra á su cargo cuando fueron á sitiar á Lisbona los años pasados.
-Comenzando ya á venir la noche, dí órden recogiendo la gente, que cada
-uno se volviese al puesto que tenía, y estando en escuadron en la plaza
-de Armas todos arrodillados, dimos gracias á Dios por la victoria, que
-habia dado á su Majestad con tan poca pérdida nuestra. Y aquella noche
-ordené al teniente Tassis, por hallarme con calentura, que pasando
-por el puente de Emeltil que está rio arriba junto á Northorno, fuese
-siguiendo al enemigo dentro en la Frisa, sacando al amanecer la gente
-para este efecto. Y estando como á dos tiros de mosquete fuera del
-alojamiento, se me alteraron los alemanes pidiendo el mes de batalla:
-bien es verdad que el tiempo se habia mudado, lloviendo tanto, que
-apénas y con mucho trabajo podia caminar la infantería; pero con todo
-esto se pudiera haber hecho gran servicio á su Majestad, mas no fué
-posible sacarlos de su opinion, y así no pasó el desiño adelante. É
-informándome de quién habia sido causa de esto, me dixo el capitan
-Locheman, teniente que es ahora de Mons de Billí, que el capitan
-Clostre que al presente es Drosart de Vollemhove habia sido el primer
-inventor de esta desobediencia. Por la alteracion de la gente y ser yo
-nuevamente venido, lo disimulé por entónces. Otro dia los burgomaistres
-de la villa y algunos diputados del país me vinieron á visitar, dándome
-un presente de vituallas. Agradecíselo diciendo que daba gracias á Dios
-porque lo que dos dias ántes me negaron por dinero me daban ahora sin
-él; y temiendo que otro dia me cerrasen las puertas como entónces, les
-consentí que pusiesen otro dacio nuevo sobre cada tonel de cerveza, que
-aunque era en perjuicio de la soldadesca, me era fuerza pasar por ello,
-por ser naturalmente aquella gente muy interesable, que ya comenzaba á
-conocer su humor.
-
-Avisé luégo de lo sucedido á su Alteza con el capitan Pedrosa,
-suplicándole que fuese servido de asistirme para poder pasar adelante
-contra el enemigo, ó que inviase á Mons de Billí, pues que él se
-estimaba y tenía por gobernador de esta provincia. Y por no perder
-tiempo, quise sitiar luégo el fuerte de Niezijl, y los soldados de los
-dos regimientos de alemanes no quisieron moverse del alojamiento de
-Northorno sin que los diese dineros y la paga de batalla; y así con
-las cuatro compañías de caballos, mi regimiento y algunos voluntarios
-de los dos regimientos, me fuí hácia el fuerte, intentando tomarle
-por hambre por no tener otra comodidad y hallarme desproveido. El
-invierno y la necesidad de la soldadesca cargaban á furia, y algunos
-mal intencionados de la villa de Gruninghen, so color de inviarnos
-vituallas, metieron en el fuerte algunas barcas cargadas de ellas, sin
-podérselo estorbar; y tras esto vino una tormenta con tan mal tiempo
-que no fué poco poderse salvar nuestra caballería y bagajes. Volví á
-alojarme al villaje de Northorno con los alemanes que no habian querido
-salir, donde estuve algunos dias; y por las contínuas aguas se pusieron
-tales los caminos, que puedo decir con verdad haber muerto en el lodo
-algunos de los nuestros; saquélos á país seco y arenisco y entré en la
-villa de Gruninghen á tratar con el magistrado de nuestra necesidad
-y del descontento de nuestra gente, el cual me presentó dos cartas
-de su Alteza, una en frances y otra en español, en que expresamente
-me ordenaba que diese á la villa de Gruninghen la gente de guerra,
-tal cual los de ella me pidiesen y quisiesen tener, sin cargarles de
-otra manera que á su voluntad, y obedesciéndolas, nombraron la gente
-como ellos quisieron. Hasta entónces no se sacaba nada para la gente
-de guerra ni provecho de su Majestad. Y desde aquí comenzaron, para
-entretener la gente que me pidieron, hasta que llegase el dinero de su
-Majestad. Y no sabiendo cómo sustentar la demas, tomando conmigo al
-consejero Wetendorp, me fuí con ella al país de la Tuvent, adonde con
-ayuda del consejero la alojaron y dieron á cada soldado cinco placas
-cada dia. En este tiempo sucedió que hasta trescientos ó cuatrocientos
-caballos del enemigo, que habian quedado de la batalla, se alojaron en
-el Burgo de Keppel contra la voluntad del señor de él, muy sentido de
-ello. Mons de Rinavelt, que estaba en guarnicion en Oldenzel, me dió
-aviso de esto y de que el enemigo se queria amparar de la villeta y
-castillo de Bronckorst. Inviéle á él á tratar con la Condesa vieja,
-muy cristiana señora, que nos diese aquel castillo para aprovecharnos
-del paso del rio Isel para la Veluva y Vuethua, y concediéndolo,
-me partí luégo con una buena tropa de gente para la guarnicion del
-castillo, y hallé la caballería que he dicho en el Burgo de Keppel,
-adonde me llegué con la gente que traia; y reconociendo el Burgo,
-vi que por la parte del jardin de la casa del señor, no habia otra
-fortificacion para entrar en él, sino una fuerte palizada, y para esto
-era fuerza pasar el rio Isel viejo, y estando mirando cómo poderlo
-hacer, llegó á mí un caballero mancebo, pariente del señor de Keppel,
-á quien yo habia conocido paje del Conde de Mansfelt. Díxome que el
-señor de Keppel deseaba saber si yo estaba ó no allí. Preguntéle cómo
-habia pasado, y mostróme una barca pequeña, la cual hice luégo guardar;
-y haciéndose ya tarde, ordené á Mons de Rinavelt que con su gente,
-la compañía del Baron de Anholt y alguna de mi regimiento, fuese en
-anocheciendo á ponerse detras del castillo de Keppel, avisando al dicho
-señor que no se moviese ni tocase arma, so pena de tenerle por enemigo;
-por todo lo demas, estaba el Burgo cercado de grandes fosos de agua
-con su terrapleno; tenía dos puertas, en la una, que iba hácia Emmerik,
-puse al teniente Tassis con parte de su regimiento y la compañía
-de arcabuceros de Mons de Villers con la mia de lanzas; en la otra
-puerta me puse yo con alguna infantería y algunos caballos alemanes,
-gobernados por Mons de Rinavelt á costa del país de la Tuvent; y
-sabiendo que todos estaban en el puesto que les habia ordenado, les
-invié á decir que en tirando yo dos piecezuelas de campaña (que
-llevaba conmigo para meter en el castillo de Bronckorst) cada uno
-arremetiese por su parte; que Tassis y yo hiciésemos gran ruido, y que
-el de Rinavelt arremetiese callando, porque él habia de ser el que
-más efecto hiciese. Los enemigos que estaban dentro, temiendo lo que
-sucedió, habian ya cargado sus carros y bagajes; y así, aparejándose
-para partir, en tocándose arma, abrieron una puerta que va á Emmerik,
-y comenzaron á huir por aquella parte; Tassis cerró con ellos y el de
-Rinavelt entró rompiendo la estacada y yo por la otra puerta. En el
-Burgo no habia sino una calle, y ésta ocupada con carros y con raitres
-á caballo, y nosotros entre ellos; por lo cual pocos ó ninguno de la
-caballería é infanteria que allí estaban se salvaron. Ganáronse muchos
-y buenos caballos con su estandarte, y de nuestra parte no se recibió
-más daño que salir el teniente Tassis con un arcabuzazo en el carrillo.
-Hecho esto, invié la gente que estaba destinada para Bronckorst con
-Mons de Rinavelt, y yo fuí con las demas hacia Emmerik á tomar de allí
-vituallas, y ver si podia dar una escalada á la villa de Scherembergh.
-Hice visitar el foso por donde estaba más seco, y halláronle lleno
-de abroxos y la subida más dificultosa de lo que me habian dicho, y
-así no se acometió; y volviéndome hácia la Tuvente, Mons de Rafueldt,
-primo hermano del Baron de Anholt, me pidió que le diese gente para
-ir á tomar la villeta y castillo de Vueert, país de Munster, pero
-como era señor de ella el Conde de Colemburg y tenía en aquella plaza
-algunos soldados, que no se contentaban de ser neutrales como es
-el país de Munster, hacian todo el mal que podian á los vasallos y
-servidores de su Majestad; y así invié con él á Tassis con la gente
-de su cargo. Sacaron dos piezas de artillería del castillo de Anholt,
-y al fin tomaron el de Vueert defendiéndose un dia ó dos; el cual
-hasta hoy se conserva y tiene por su Majestad. Dexé de guarnicion en
-Keppel caballería é infantería. Los enemigos, viendo el daño que los
-de la guarnicion del castillo de Bronckorst les hacian, principalmente
-por el rio Isel, les sitiaron, batieron y dieron asalto sin tomarle;
-tuviéronle muchos dias sitiado y algunas veces fuí desde Gruninghen
-á socorrerle, y metiendo vituallas, sacaba los heridos y enfermos y
-dexaba otros de refresco; y el enemigo entendiendo que yo venía cerca
-se metia en un fuerte que tenía con su artillería, dexándome hacer lo
-que queria. En un viaje de éstos invié á Keppel, que estaba cerca, á
-Mendo mi alférez con vituallas, el cual, acercándose, oyó escaramuzar;
-y adelantándose con la caballería, ordenando que alguna le siguiese,
-halló que la guarnicion de Desburgh (que era de los ingleses que habian
-escapado de la batalla de Northorno, y alguna cantidad más de nobleza
-y soldadesca que de Lóndres habia venido de nuevo) por gallardía
-habian salido á escaramuzar con los de Keppel, cerró Mendo con ellos,
-y rotos, se retiraron á una casa, donde no queriéndose rendir, con la
-asistencia de la infantería que venía con la escolta, que se habia
-dado priesa á caminar oyendo escaramuzar, y la guarnicion de Keppel,
-los hicieron pedazos. Yo me fuí derecho á Gruninghen, y porque helaba,
-invié á Frisa la caballería é infantería que se pudo sacar con el Baron
-de Monseao; y entrado en ella, le dieron la palabra de contribuirle;
-mudóse el tiempo, y no lo cumplieron, y así puse mi regimiento á la
-entrada de Frisa en un castillo de un gentil hombre llamado Rom, con
-algunas compañías de alemanes, de donde procuraban hacer en Frisa todo
-el mal que podian; y muchas veces acontecia que algunos prisioneros
-de ella ántes se dexaban matar que pagar contribucion. Llegado el
-verano, y padesciendo necesidad la gente que habia quedado con Tassis
-en la Tuvente (porque ya no podia el país pagar lo que ántes), él fué
-con mi parecer hácia Locchum á hacer un fuerte al rededor de la casa
-de un gentil hombre para desde allí inquietar la villa impidiendo el
-coger los trigos que tenian sembrados, que eran muchos. Juntóse con el
-Baron de Anholt, que era vuelto de la córte á su casa con el título de
-coronel del regimiento del Conde de Rinamburg, que su Alteza le dió.
-Y hallando la tierra muy desproveida, se acercaron más á ella para
-sitiarla del todo; y el Baron fué á Gruninghen á darme cuenta de lo que
-Tassis y él habian hecho, rogándome que, siendo posible, me hallase
-allí, porque sin ninguna duda el enemigo queria venir á socorrer la
-tierra. Y considerando que aunque se habian puesto sobre ella sin mi
-órden, no era razon rehusar lo que en tal ocasion me pedia, me partí
-luégo con él, llevando conmigo alguna infantería y caballería, y en dos
-dias llegué á Locchum, dexando atras un poco de infantería por no poder
-caminar tanto. Y en amanesciendo, el Baron y Tassis me mostraron de la
-manera que habian sitiado, y hallando que la parte más necesaria se
-habian dexado abierta, queriéndolo remediar con diligencia, vimos que
-los escuadrones del enemigo venian al socorro por el camino de Zutphen,
-y así fué necesario tomar por plaza de armas una montañuela que está
-delante de la villa, junto á la cual estaba el camino que yo temia para
-el socorro de ella. Acercándose el enemigo, se trabó la escaramuza con
-caballería é infantería, donde sucedieron algunas buenas cosas y daño,
-porque de una parte y de otra habia piecezuelas de campaña que daban
-en los escuadrones. Ellos, conociendo que con el cuerpo de la gente
-les estorbaba el socorro en grueso, y que en aquel punto me llegó la
-infantería que yo traia de Gruninghen, resolvieron que su caballería
-tomase algunos sacos de trigo que para aquello habian hecho, y que
-de una arremetida los echasen al borde del foso. Yo, temiéndome de
-esto, puse en un camino hondo pegado á la montañuela parte de nuestra
-caballería, para que, arremetiendo ellos hácia la tierra, los diesen de
-traves. Movióse la del enemigo, que era mucho más que la nuestra, so
-color de querer escaramuzar, y corriendo, de una arremetida hicieron su
-efecto con poco ó ningun daño, estando yo en otra parte, dando órden
-á la nuestra que cerrase, y hízolo tan tarde, que no sirvió de nada:
-durando todavía la escaramuza, no se peleó del todo aquel dia, porque
-la desigualdad de la caballería era grande, y no poderme yo mover por
-aquella parte donde el enemigo estaba sin romper los escuadrones.
-Hallaba el enemigo los suyos hechos, y delante una trinchera natural
-donde tenía su artillería, y del lado estaba toda su caballería muy
-bien puesta y en órden; y contentándose con el poco socorro que habia
-metido, comenzó á retirarse. Entónces, aunque era algo tarde, quise
-pelear, pudiendo hacerlo con más comodidad, seguridad y razon de guerra
-que ántes, por haber dexado el enemigo el puesto fuerte que tenía. Y
-comunicándolo con las cabezas de la gente, no lo aprobaron, ni ménos
-yo hallaba algunos de ellos con la voluntad de pelear, que mostraban
-tener cuando no era lícito ni convenia hacerlo por las causas que
-he dicho. Que tambien hay en este nuestro negro y mal oficio, como
-en otras cosas, hipocresía y artificio. Retirado el enemigo, ordené
-que se atrincheasen en aquella parte, y se hiciese un fortezuelo.
-Hiciéronse otros necesarios al rededor de la tierra, repartiéndolos y
-dándolos en guardia á los regimientos y capitanes que allí habia. Y
-luégo despaché á su Alteza avisándole de cómo habia hallado á aquella
-gente empeñada, y que sin órden no la podia desamparar, ni ménos dexar
-el sitio, estando en tal punto. Suplicándole que viendo la ocasion
-que se ofrecia, me ordenase lo que habia de hacer, y fuese servido
-de mandarme proveer de más gente y medios para poderla entretener,
-porque á causa de la necesidad que se pasaba, dejaban las banderas
-solas ó mal acompañadas por ir á buscar de comer. Y aunque andaba por
-la campaña el conde Cárlos de Mansfelt con algun buen golpe de gente,
-por entónces no vino ninguna adonde yo estaba, ni ménos tuve respuesta
-suya. Consumido en pocos dias el trigo que aquella caballería puso en
-el lugar, se determinó el enemigo de socorrerle con todas las fuerzas
-posibles é intencion de pelear. Movióse el Príncipe de Orange á tomar
-esta resolucion, porque las villas vecinas, principalmente Zutphen y
-Deventer, amenazaban que si no socorrian á Locchum se rendirian á su
-Majestad; y así vino el Conde Holac, con la mayor parte de la gente de
-guerra que tenian, y con él otros muchos principales y coroneles, y
-entre ellos, los tres hermanos condes de Berghes (que entónces servian
-al enemigo), los condes Guillermo y Filipe de Nasao, otro hermano del
-Conde Holac, los coroneles Smit, Ifelstein, Lalayne y Hesnoy, frances,
-con algunos cañones para batir nuestros fuertes. Vinieron con este
-aparato á presentarse delante de nosotros, á los 27 de Agosto de 1582.
-Trabáronse buenas escaramuzas, en las cuales uno de los enemigos dixo
-al capitan Guzman de mi regimiento y al capitan Bartolomé Sanchez, que
-me dixesen que me fortificase en la montaña, porque venian con mucha
-gente y gran preparacion. Plantó el enemigo su campo á las espaldas del
-rio Berck, que pasa por las murallas de la villa, teniendo un camino
-ancho, que va á la tierra derecho, donde habia hecho Tassis un fuerte
-con foso seco todo de arena, el cual quiso tomar el enemigo, y haciendo
-ántes sus trincheas, plantando la artillería, le comenzó á batir.
-Desde la montaña donde yo estaba con los escuadrones, inviaba siempre
-gente de refresco seguramente por nuestras trincheas; la artillería
-del enemigo al principio pasaba el fuerte y hacia mucho daño, pero
-Camiga, capitan del regimiento del Baron de Billí que estaba dentro,
-como valeroso soldado, se reparó de manera que la artillería no hacia
-más daño. El enemigo, viendo que habia hecho alguna subida en el
-fuerte para dar asalto, invió algunos capitanes franceses á reconocer
-mejor la batería, y vieron que el fuerte y los fosos estaban llenos
-de gente, y sin falta, si dieran asalto, perdieran mucho, porque yo,
-desde la montaña donde estaba, podia por nuestras trincheas socorrer
-el fuerte seguramente, y en todo este tiempo no cesaba la escaramuza.
-Los sitiados, viendo el poco efecto que el enemigo hacia, y tambien
-desde una torre, que un fuerte que estaba junto al molino, el rio
-arriba, á cargo del Baron de Anholt, le tenian mal proveido de gente,
-por haber venido muchos á ver lo que pasaba en las escaramuzas, que
-desde el fuerte no se podia ver por estar la villa en medio, hicieron
-á la desesperada una salida, y le ganaron, degollando la mayor parte
-de ellos, muy descuidados de ser acometidos, y por allí avisando lo
-sucedido al Conde Holac (que su campo ni el nuestro no lo podian
-ver), el cual, dexando el rio en medio de ambos campos, caminó con
-su exército y vituallas á entrar en la tierra por el fuerte ganado.
-El Baron de Anholt pudiera haber dado mejor cuenta de aquel fuerte,
-pues no tenía otra cosa á cargo. El enemigo proveyó por él la tierra
-á su gusto; y conosciendo yo que al fin se habia de venir á pelear,
-saqué la gente que habia en todos los fuertes, é hice un cuerpo de
-toda. La intencion del enemigo era, segun los condes de Berghes me
-han dicho despues, de irse á la villeta de Borckeló, país de Munster,
-que era de donde nos venian las vituallas, y forzarme, por falta de
-ellas, á levantarme de allí con desórden, y entónces acometerme, y sin
-falta (si Dios no remediaba por otra via) nos pusieran en aprieto.
-Esto causó un descuido, que en la guerra es muchas veces causa de
-notables pérdidas. En todo este tiempo nunca cesaba la escaramuza, y
-los enemigos, por haber salido con su intencion, estaban tan gallardos,
-que salieron con golpe de gente hácia nuestro alojamiento, en el cual
-habia puesto, para guardia de él, al capitan Camiga, que se defendia
-valerosamente. Viendo yo lo que pasaba desde la montaña, y que todo el
-campo del enemigo marchaba hácia allá, descendí con la gente, dexando
-en un fuertecillo que habia en ella al capitan Decheman con su compañía
-y algunas de mi regimiento, y me arrimé á nuestro alojamiento, y no
-pudiendo meter la frente del escuadron al enemigo, me fué forzado
-dar el costado, y por tener poca caballería, y el enemigo mucha, la
-arrimé á nuestra infantería, esperando á pié firme la suya, que venía
-cargando con furia, y como á media carrera de caballo choqué con ella,
-y peleando ambas partes obstinadamente, hubo muchos hombres y caballos
-derribados por tierra; y no conociendo ventaja, saqué del escuadron de
-infantería algunas hileras de alabardas, picas y espadones, ordenando
-á los demas que estuviesen firmes, y porque lo restante del exército
-enemigo caminaba, invié al capitan Decheman que cargase con la gente
-que le habia dexado en la montaña y diese de traves, como yo tambien
-hice con la que habia sacado del escuadron, desbarrigando caballos
-y haciendo el daño que podia; pusiéronse en huida tomando el camino
-por donde yo tenía los escuadrones. Aquellos tres dias y dos noches
-estuvimos con las armas en las manos adonde los soldados habian hecho
-muchos fosos para estar seguros de la artillería de la villa, en los
-cuales la caballería del enemigo huyendo, y la nuestra siguiendo, daban
-malas caidas. Lo restante del campo enemigo, viendo su caballería
-rota, hizo alto, salvo la tropa que el conde Federico tenía y otros
-caballeros, que acometiendo el alojamiento contra Camiga, cerró con
-nuestro escuadron, y uno de los enemigos á caballo entró hasta las
-banderas y se llevó una, derribando por muerto al alférez, y es la
-primera que acá se ha perdido en mi tiempo. Las picas resistieron al
-encuentro muy bien, haciendo gran daño al enemigo; y viendo desde la
-montaña que se peleaba abaxo, dexé el siguimiento de la caballería del
-enemigo y junté la gente en ella, y haciendo todos segunda vez oracion
-baxé á dar calor á nuestro escuadron y banderas, y con mi venida el
-enemigo se rompió; fuíle siguiendo hasta las puertas de la villa, y
-si algunos de los nuestros no acertáran á cerrar la puerta, todos
-entráramos mezclados. Yo seguí con la caballería la gente que echó á
-mano izquierda, y por hallar el puente roto, invié á Mendo con alguna
-caballería, el cual entró tras ellos por el agua, y yo volví por la
-infantería que ya me venía siguiendo, la cual me pidió licencia para
-acometer los fuertes que las compañías francesas habian ocupado; y
-viendo que estaban con tan buena voluntad, se la dí, y habiendo ántes
-hecho tercera vez oracion arremetieron luégo con tanto valor, que los
-ganaron, retirándose la mayor parte de los franceses dentro de la
-tierra; y los nuestros hallando junto el bagaje del enemigo y algunas
-piezas de campaña, que la gruesa ya la habian metido dentro, saquearon
-el bagaje, y fué bueno el butin por la mucha nobleza que entre los
-enemigos habia. El Conde de Holac, que estaba en la tierra, viendo que
-se peleaba sin su órden, salió fuera, y no pudiendo dar remedio, por
-estar ya rota su gente, rogó á los tres hermanos condes de Berghes que
-se quedasen dentro, prometiendo de venir á socorrerlos, como lo hizo
-despues. Quedaron en la tierra con ellos las compañías francesas con
-su coronel y otros muchos de caballería é infantería, dexando muchos
-caballos entre los dos fosos de la villa, de donde nuestros soldados
-sacaron algunos de noche. Prosiguióse el sitio, porque, aunque habian
-puesto provisiones, era tanta la gente que habia dentro, que no podia
-durar mucho.
-
- * * * * *
-
-Invié al capitan Frias á la córte con los estandartes y banderas que
-se habian ganado, suplicando á su Alteza que me diese asistencia
-para acabar sitio que tanto trabajo y sangre habia costado. Y no
-faltó quien en el Consejo, segun he sido despues informado, dixo que
-merecia castigo por haberme empeñado en tales sitios sin órden de
-mi superior. Y así por estos buenos oficios despues he sido tratado
-como podia esperar del mayor enemigo que he tenido todo el tiempo que
-he servido en Frisa, y el que más daño ha hecho al servicio de su
-Majestad, que ha sido y es la calumniosa invidia, como lo he visto
-en el término que se ha usado conmigo. Habiéndome, pues, resuelto de
-proseguir el sitio, esperando ser asistido, viendo que el enemigo
-venía al socorro, por hallarme falto de muchas cosas, principalmente
-de pólvora, fuí á Linghen á pedirla al Drossarte, que no la habia á la
-mano en otra parte, y por no tener aún la patente de gobernador, me la
-negó, teniéndose por más señor de aquella plaza que el Rey. Al fin me
-la dió, dexándole en prendas á mi mujer y dos hijas, con juramento de
-no sacarlas sin que se la hubiese pagado ó vuelto. Entre tanto que yo
-hacia esto, el conde Cárlos de Mansfelt, Mons de Altapena y el Conde
-de Hoechstrate vinieron al socorro con buen golpe de caballería é
-infantería, que sin tener órden habian venido allí, y sabiendo que
-habian llegado, me partí con la pólvora que tenía á nuestro campo,
-donde supe de ellos y de algunas espías que tenía, que el enemigo
-con todo el poder que el Duque de Alanzon habia traido de Francia, y
-la gente que los Estados tenian en Frisa, querian socorrerla, por la
-grande instancia que el Conde de Berghes hacia por sus tres hijos, y el
-Conde de Holac por la palabra que les habia dado de socorrerlos y ser
-sobrinos del Príncipe de Orange; los Estados resolvieron de inviar el
-socorro á cargo del dicho Conde, con el cual tambien venía el general
-Noris, que fué roto en Northorno, y otros muchos caballeros. Augmentóse
-el exército del enemigo, dos ó tres dias ántes que viniese el socorro,
-con dos mil gascones que por la mar habian venido de su tierra, bien
-armados y en órden, y entre ellos mucha nobleza á cargo de Mons de
-Burey, gascon; y tambien en su favor llegaron mil y quinientos raitres,
-segun decian, del viejo conde Cárlos que se dice Conde de Mansfelt.
-Con todo este aparato vino el enemigo á buscarnos. El conde Cárlos
-se habia alojado, no estando yo allí, por la parte que el enemigo
-venía marchando con su exército, para del todo cerrar la villa. Y
-considerando yo que era gran multitud de gente la que cargaba sobre
-nosotros, hice proveer bien los fuertes. Y para la resistencia dixe
-al Baron de Anholt que inviase alguna persona á su fuerte para que
-no sucediese lo que otra vez; y acuérdome de haberle dicho delante
-del conde Cárlos que no fuese, sino que inviase; mas él, como buen
-caballero, quiso ir en persona, y como era de grande estatura, y sus
-soldados no habian hecho las trincheas, para ir al fuerte, muy altas,
-el Conde Herman y sus hermanos le conocieron, y (segun ellos me han
-dicho despues) le hicieron tirar, por cierta question y ódio particular
-que habian tenido, diéronle un arcabuzazo por los riñones, de que murió
-despues, y fué gran pérdida, porque si viviera, fuera gran servidor de
-su Majestad. Viniendo el exército enemigo derecho al cuartel del conde
-Cárlos, le fuí á pedir que nos juntásemos todos, porque así seríamos
-algo, y separados nada, pero él insistió en no querer sino pelear allí;
-y aunque le habia proveido de alguna gente de mi regimiento, via que
-si él aguardaba se perdia, y perdido él, infaliblemente se perdia todo
-el exército, y que no podia yo juntarme con él, porque el cuartel y los
-fuertes quedaban perdidos, y el camino de las vituallas mal seguro;
-y volviendo á pedirle con grande instancia que se partiese de allí y
-que nos juntásemos todos, me lo concedió cuando ya la avanguardia del
-enemigo venía cargando sobre su retroguardia. Los sitiados pasaban tan
-extrema necesidad, que desenterraban y comian los caballos muertos
-de seis y ocho dias, y así hacian una puerta nueva hácia el rio para
-por allí hacer una salida á la desesperada (siendo la parte por donde
-ménos guardia habia) y salvarse el que pudiese. Estaba dentro el
-coronel Smit, escoces, y en mi regimiento habia un capitan llamado
-Hamelton, de la misma nacion, y hablando los dos en su lengua, el uno
-desde la villa, y el otro de la trinchea, el Hamelton avisó al Smit
-cómo su campo venía á socorrerlos, y que estaria allí dentro de dos
-dias, y así no hicieron la salida y esperaron el socorro que vino al
-tiempo que habia avisado. El capitan Camiga, que los oyó hablar, y
-aunque no sabía la lengua del todo, entendia algo de ella, por ser
-la antigua frisona conforme á la inglesa, me dixo que le parecia ser
-avisos que le daba, y era así, segun los condes me dixeron despues; y
-como yo no podia probar lo que él decia y sospechaba, busqué alguna
-ocasion despues para echar al Hamelton de mi regimiento, y así lo hice.
-Llegado el campo del enemigo al alojamiento del conde Cárlos, puse en
-un cercado que estaba en aquella parte, junto al fuerte que se decia
-de Camiga, el rio en medio, al teniente Tassis con más de dos mil y
-quinientos hombres, el cual mantuvo valerosamente todo aquel dia la
-escaramuza con el campo del enemigo, y miéntras él escaramuzaba, los
-tres condes de Berghes y los coroneles Halayn y Smit plantaron la
-artillería gruesa que el Conde Holac les habia dexado sobre la muralla,
-y de allí batieron el fuerte, que llamábamos de Anholt, que en la
-batalla se habia tornado á cobrar, porque por allí la podian socorrer
-fácilmente ayudándose para el paso del rio del molino, á la defensa del
-cual yo habia puesto algunos valones del Conde de Manderscheit, que
-habian llegado con el conde Cárlos y otros de aquí, gente escogida. Yo
-me puse con un escuadron de infantería poco apartado del fuerte que los
-de la tierra batian, para socorrerlos si el enemigo daba asalto, desde
-donde yo via lo que pasaba con Tassis de la otra parte del rio. Hacia
-hacer balas apriesa á todas las mujeres de mi regimiento, y faltándome
-plomo, hice tomar todas las pesas de los vivanderos y deshacer los
-platos de estaño en que se comia. Habiendo dicho á los del fuerte que
-me habia puesto allí, no sólo para defenderlos, mas para hacerlos
-pedazos en caso que le dexasen sin órden. Despues de batidos por los de
-dentro, las compañías francesas salieron á dar el asalto; yo me moví al
-socorro, y los del fuerte se defendian bravamente, que fué causa de que
-con la mesma furia que habian salido se volviesen, habiendo recibido
-gran daño, con muertes de cinco ó seis capitanes y muchos soldados
-heridos. Y miéntras yo estaba ocupado en esto, el conde Cárlos andaba
-proveyendo todo lo que era necesario en el campo. Aquel dia no se hizo
-otra cosa, y á la noche nos fuimos los condes Cárlos, el de Hoecstrate,
-Mons de Altapena y yo al fuerte de Camiga para dar asistencia al
-teniente Tassis si acaso el enemigo le acometiese en su cercado. Habia
-entre él y el fuerte que los enemigos habian batido hácia la parte
-donde estaba el enemigo, una casa con un jardin, en el cual puse al
-capitan Decheman y algunos otros capitanes de mi regimiento, y yendo mi
-sargento mayor con algunos oficiales á visitar esta casa, encontraron
-á Mons de Burey con algunos gascones soldados suyos, el cual habia
-propuesto, como caballero mozo, de ser el primero que entrase en la
-tierra; escapóseles de las manos, y fué á dar al puente que los de
-dentro habian hecho á la puerta nueva sobre el rio; traxeron presos
-algunos de los que le acompañaban, á quien examinó el conde Cárlos, y
-de ellos se supo la gran cantidad de gente que allí habia, obligando
-sus vidas si no fuese verdad lo que decian. Considerando la poca que
-nosotros teniamos, y esa repartida en tantas partes y fuertes, y que
-lo más útil y mejor que podiamos hacer era juntarnos todos y procurar
-dar batalla; no pudiendo estorbar al enemigo la entrada en la villa
-por haber crecido el rio, habiendo los de Zutphen detenido la agua en
-sus molinos, por la cual entró el de Burey aquella noche, y sacó los
-condes de Berghes, que por salvarlos el enemigo habia puesto todas
-sus fuerzas. Consideramos tambien no haber entre nosotros dinero para
-comprar vituallas, y que ésas áun no venian, y á la llegada del conde
-Cárlos con aquellos señores, fué menester dar á su gente lo poco que
-yo tenía, sin que me quedase un real. Hiciéronse escuadrones ántes del
-dia en nuestra plaza de armas por asegurar más el alojamiento y tener
-mejor sitio para pelear. Repartióse la poca municion de guerra que
-quedaba entre los soldados; y siendo de dia, comenzamos con todas las
-trompetas á llamar al enemigo á la batalla, y él se arrimó con todo
-su exército á la tierra, entre la cual y nosotros habia poca plaza
-para meter en órden tan gran exército como ellos traian, que, segun
-nos parecia, era la causa por que no se movian de junto á la tierra;
-y así, sin mover la órden de los escuadrones, vueltas las caras á las
-de los enemigos, nos retiramos á otra montaña más adelante, camino de
-Grol, dándole lugar para ponerse en batalla. Allí estuvimos esperando
-á ver lo que queria hacer, y visto que no se movia, se resolvió de
-retirarnos; y así ordené que los heridos, enfermos y gente inútil
-caminase delante con alguna guardia, y que retirando todo lo que habia
-en el alojamiento, se le diese fuego; y tras esto, tomó el conde Cárlos
-la avanguardia con su regimiento, llevando consigo la artillería
-que se habia ganado en la batalla; tras ellos otros dos regimientos
-de alemanes, y yo, poniendo las banderas del mio entre las de los
-alemanes, hice dos mangas de los soldados de él, y con ellas y con
-toda la caballería tomé la retroguardia. El enemigo, viéndonos con tan
-buen órden, nos dexó ir en paz, salvo algunos que nos venian tirando á
-las espaldas, y por ser tarde para nuestro camino, no se hacia caso de
-ellos; pero al cabo, como se llegaban muy cerca, habiendo yo de pasar
-por un camino muy estrecho, donde habia valladares y arboledas, hice
-baxar las lanzas á algunos soldados de mi compañía, y que se quedasen
-allí, para que en volviendo yo la cara cerrasen con ellos, y llegando
-cerca de la emboscada, la volví, y luégo cerraron, matando algunos.
-Tomóse un prisionero aleman de poca edad, que, aunque no queria decir
-quién era, mostraba ser persona de calidad, el conde Cárlos me le
-pidió, y yo le compré á los soldados en doscientos escudos, y se le dí;
-y despues, estando en Grol, confesó al Conde ser hermano de la mujer
-del conde Hans Albert, su tio, y que él era conde de Glelik, de casa
-principal y rica. De allí adelante los enemigos nos dexaron del todo.
-Llegamos con esta órden á un pequeño rio, y no habiendo puente, fué
-necesario romper la órden, y pasar cada uno como podia. Y considerando
-yo que la compañía del Baron de Anholt, que guardaba á Grol, estaba tan
-amotinada, que á su mesmo coronel y capitan, yendo herido de muerte,
-no le quisieron dexar entrar ni acompañarle hasta Bredevord, que era
-suya, dos horas de camino de allí, adonde murió aquel mesmo dia. En la
-cual compañía habia dos ó tres que hablaban bien español, habiéndolo
-aprendido siendo alabarderos del Rey, principales autores del motin,
-á los cuales yo habia ganado con dineros que los daba cuando por allí
-pasaba, y de esta manera tenía la entrada y salida en aquella villa
-como yo queria, rehusándola á su coronel. Y aunque se inviaron los
-furrieles al villaje de Iburgh á hacer alojamiento, mi intencion era
-de alojarla en Marsfelt, detras y junto á la villa de Grol, para mayor
-seguridad nuestra, y efectuar lo que despues se hizo, y así me adelanté
-con todos estos señores, y los amigos que yo tenía entre los soldados
-de aquella guarnicion abrieron las puertas y alojaron al conde Cárlos
-y á los demas. Yo me fuí á hacer el alojamiento al lugar que he dicho,
-é invié á decir al exército que se encaminase allí, y á los furrieles,
-que habian ido á Iburgh, que se volviesen á este lugar. El enemigo,
-habiendo metido todas las vituallas que tenía dentro de Locchum, y
-proveida, caminó hácia Vildemburgh, castillo del Conde de Isteron; y
-sabiendo yo cuán mal proveidos iban, no cesaba con tropas de caballería
-de tocarles arma para que no se desmandasen á buscar de comer. Estas
-tropas que yo inviaba, mataban muchos de ellos, y era lástima de ver
-los gascones, que por no ser acostumbrados á beber cerveza, bebian
-agua, y con ella les vino una enfermedad, que se quedaban por aquellos
-caminos en tropas; habia entre ellos mucha nobleza y joventud, despues
-los alojó su coronel Nedereltem junto á Emmerik, adonde fué tanta la
-mortandad, que no escaparon de veinte uno. Los Estados, considerando
-el fastidio que Keppel y Bronchorst les habian dado, ordenaron al
-exército que las fuese á tomar. Cargó tanta agua y tan mal tiempo,
-que si en la gente de guerra que estaba en una y otra parte hubiera
-fidelidad, no las tomáran, porque les faltaba artillería y lo demas
-necesario para sustentarse en campaña. En este tiempo, por no tener
-dineros, nuestra gente se comenzaba á alterar, y los burgomaistres de
-la villa de Grol me vinieron á avisar que los soldados de su guarnicion
-tenian inteligencia con el enemigo, y que si los dexábamos allí y nos
-partíamos sin mudarlos, que sin falta la villa se perderia. Y así
-ordené aquella noche que viniese la mayor parte de mi regimiento sin
-banderas, y la mayor de la caballería; y socolor de inviarlos contra
-el enemigo, hacerles entrar en la tierra, por acortar camino, porque
-era menester rodear mucho por otra parte, y con el crédito que yo tenía
-con aquellos soldados, tuve las llaves, y estando la gente en la plaza
-se puso en escuadron. Venido el dia, los soldados me vinieron á decir
-que estaban muy maravillados de que aquella gente no marchaba. Yo les
-invié al conde Cárlos que les diese la respuesta, y sin dársela, se
-vino con ellos á mi casa, por estar yo mal dispuesto, díxele que sería
-bueno desengañarlos, y así lo hizo, diciéndoles que no era la gente
-que estaba en la plaza la que habia de salir, sino los que tan mal se
-habian gobernado como ellos. Respondiéronle que pues habian de salir,
-que fuesen de su regimiento ya que con él habian pasado muestra, que
-es el mesmo que llaman de Gheldres, que á mi venida en Frisa invié
-á Brabante por su mal gobierno, con la caballería de Schenck y los
-hombres de armas, y despues el regimiento fué dado al conde Cárlos,
-el cual los aceptó en el suyo, con no haber sido de él ántes, y luégo
-habiéndolos hecho sus procesos, mandó ahorcar algunos de los más
-culpados, y otros se echaron por las murallas huyendo; y aquel mesmo
-dia hizo salir fuera de la villa á los demas, y que caminasen con mi
-regimiento, poniendo una compañía del suyo, que era de Tisilinghe y la
-coronela mia, y al Tisilinghe por gobernador. En toda nuestra gente de
-guerra crescia la necesidad y con ella la desobediencia, y no sabiendo
-qué hacerme de ella, propuse, tomando conmigo la que el país podia
-sustentar, que la demas fuese con el conde Cárlos á Brabante, so color
-de inviarle con más seguridad. Habíase ya partido Mons de Altapena
-con su compañía de lanzas con poco gusto, por haber entendido que sin
-avisarle le habian quitado el gobierno de Breda. Invié con el Conde
-la mayor parte de mi regimiento y todo el del Conde de Rinamburg,
-quedándome con el del Baron de Billí, con el cual he tenido particular
-cuenta, dándole lo mejor que habia en todo este gobierno, por respecto
-de su coronel, y merecerlo ellos por ser tan buenos soldados. El
-Conde se fué, y yo me volví á mi gobierno á Oldenzel, alojando este
-regimiento en aquellos contornos, y de allí vine al castillo de
-Lynghen, donde dexé empeñadas mi mujer é hijas por la pólvora que me
-habian dado. Y aquí me dixo el Drosarte de Covorden que la villa de
-Steenvick estaba tan mal reparada que fácilmente se podia entrar en
-ella, dándole una escalada. Y siendo necesario ántes de intentarlo
-saber la hondura del foso (que el Drosarte no lo sabía), empleé una
-mujer, la cual yendo al rededor, desde el camino iba mirando que no la
-viesen, echando dentro su capelo como que el viento se le llevaba, y
-así entró y tomó la hondura que tenía sin ser vista, que no llegaba
-á la rodilla. Determiné de sacar la gente de las guarniciones, y que
-Tassis fuese á la empresa, y como estaba reposada, iba de buena gana,
-aunque caminando por agua algunas veces hasta la cinta, y acertó á ser
-una noche oscura, y por la mesma parte que la mujer habia reconocido,
-le dió asalto y la tomó. Y por la obligacion que tenemos de venerar
-las imágines de los Santos escogidos de Dios, diré lo que aquel dia
-sucedió. Estando la villa de Hasselt entre la de Steenvick y de Svuol,
-la cual se mantenia todavía secretamente en la religion católica,
-conservando las iglesias enteras y adornadas, sin recibir guarnicion
-de una ni de otra parte, los enemigos, por asegurarse de ella, la
-hicieron una emboscada, y con ella tomaron la puerta y entraron
-dentro, y para el efecto habian ido dos capitanes de la guarnicion
-de Steenvick con algunos soldados suyos, y despues de haber dexado
-guarnicion y roto las iglesias, tornaron á inviar sus soldados, y
-ellos, tomando las casullas y cruces de las iglesias, y la imágen de
-la Santísima Vírgen Madre de Dios y la de San Juan, que estaban al
-pié de un gran Crucifixo, entraron en procesion de aquella manera en
-la villa de Steenvick, al rededor del terrapleno, y en el mismo lugar
-por donde fué entrada la tierra las pusieron en la muralla, diciendo
-con escarnio á las imágines que guardasen bien aquel portillo, miéntras
-ellos iban á hacer buenaxera de lo que habian ganado en Hasfelt; mas
-fué Dios servido (en venganza de su Santísima Madre, por el escarnio
-que se hizo á su imágen) que por aquella mesma parte se volviese á
-ganar la tierra, sin pérdida de ningun soldado, ni haber costado á su
-Majestad más de cuarenta tallares, que se dieron á la buena mujer y á
-su marido. Como supe lo sucedido, acudí luégo allá, llevando conmigo al
-consejero George Wetendorp, del Consejo de Frisa, y á Hoctendorp, del
-de Overissel, á poner de allí contribucion de todo lo que se pudiese de
-la parte de Frisa, para sustentar la guarnicion que allí estuviese de
-caballería é infantería; de donde se ha sacado gran cantidad de dinero,
-en provecho de su Majestad, que les ha sido descontado á los soldados.
-Púsose un recibidor que daba cuenta de todas las contribuciones al
-Presidente y Consejo de Frisa. Tambien con amenazas y obras malas,
-que se hacian á los frisones, hice que los que estaban en contribucion
-pagasen las rentas reales en mano de Wetendorp, entónces recibidor de
-su Majestad, y así fuí el primero que puso el país en contribucion en
-provecho del Rey, que de ántes no se hacia. Procuré hacer lo mesmo en
-el país de Gruninghen, y tratándolo con los offemans en la cámara que
-llaman del Rey, que son los burgomaistres sacados del magistrado, que
-con el gobernador administran la justicia del país, y con el mejor
-modo y razones que pude les propuse que permitiesen que el comisario
-ó otro de la parte del Rey recibiese lo que se sacase del país. A que
-me respondió el burgomaistre Wifringa (que era uno de los offemans)
-con su acostumbrada arrogancia, que si el Rey queria tener cuenta de
-dineros, que los inviase, pues que no tenía que hacer con el que se
-sacaba del país de Gruninghen, que á ellos les tocaba. Esta tierra
-de Steenvick, miéntras ha estado por de su Majestad, ha hecho mucho
-daño al enemigo, gobernándola lo más del tiempo Antonio de Coquela,
-teniente coronel de Mons de la Mota, hombre de mucho valor y gobierno.
-En esta sazon, estando yo en Oldenzel, se hizo la presa de Zutphen
-de esta manera. Habiendo los soldados del Baron de Anholt tomado dos
-de la guarnicion de ella, no queriéndolos rescatar su capitan, se
-resolvieron de hacer que aquella tierra viniese á manos de su Majestad.
-Y habiéndome traido algunos que me dixeron de la manera que se habia
-de hacer, no fiándome mucho, invié con ellos al capitan Tissilinghe,
-el cual, reconociéndolo, me dixo ser como los soldados decian. Dexélo
-resfriar por un poco de tiempo, porque Mons de Nienoort, caballero
-del país de Gruninghen que servia á los Estados, les prometió que
-permitiéndole levantar cuatro mil hombres entraría en aquel país y
-le sustentaría, haciéndome la guerra sin gasto suyo. Y avisado yo
-de esto, habia inviado á Tassis con la mayor parte de su regimiento
-y de otros que estaban conmigo, á guardar el país y los diques por
-donde el Nienoort podia acometerle con sus navíos. Los de Gruninghen,
-queriendo usar de la autoridad que siempre han pretendido tener con
-sus gobernadores, volvieron á inviar á Tassis con la mayor parte de
-la gente que yo habia inviado, dexando la ménos útil para lo que se
-pretendia, y llegaron á tiempo que Tissilinghe era vuelto de reconocer
-á Zutphen; y así invié á Tassis á hacer la empresa, la cual se executó
-de esta manera. Siendo la villa cercada de altas murallas de ladrillo
-á lo antiguo, tenian hecha delante del foso viejo otra fortificacion
-de tierra con sus baluartes, el uno junto á los molinos, el cual tenía
-un cuerpo de guardia que podian estar en él veinte y cinco ó treinta
-personas, y entre la primera y segunda puerta habia otra que iba á dar
-á este baluarte; y fiándose de la primera, no ponian guardia en la
-primera fortificacion; no cerraban aquélla, ni ménos proveian aquel
-cuerpo de guardia, por no tener sino una compañía de infantería, con
-los vecinos; y así, arrimando una escalera por defuera al baluarte (que
-aunque nuestra gente hacia algun ruido, no se podia sentir por ser
-el del agua de los molinos mucho mayor, ni teniendo foso, por causa
-del molino y de un riachuelo que por allí pasaba), se metieron en el
-cuerpo de guardia hasta treinta hombres escogidos en toda la tropa,
-que eran los que podian caber, y Tassis, con toda la demas infantería,
-se metió en unos fosos cerca de la puerta, por donde D. Fadrique de
-Toledo la batió y tomó el año setenta y dos. Dexó la caballería que
-llevó en un bosque algo apartado, porque no se oyesen los relinchos
-de los caballos, y siendo de dia, los de la villa salieron á abrir la
-puerta como acostumbraban, y al punto los nuestros, que estaban en el
-cuerpo de guardia, fueron á buen paso á la que iba donde ellos estaban,
-que era entre las dos de la villa, y repartiéndose, los unos fueron á
-acometer á los que fueron á abrir la primera, y los otros á los que
-guardaban la segunda, acertaron á matar al que iba á echar el rastrillo
-segun yo les habia ordenado que hiciesen, y poniendo guardia en él se
-apoderaron de la puerta; los que habian salido á reconocer, viendo ser
-acometidos por las espaldas, y Tassis, oyendo el ruido, embistiéndolos
-por delante, se huyeron al rededor de la tierra á la campaña. Tassis
-no hizo caso de seguirlos y fué á ayudar á los nuestros que todavía
-peleaban á la segunda puerta, y como llegó, se entró del todo, y
-fueron siguiendo á los enemigos hasta otra puerta antigua, adonde los
-soldados y burgeses que habian corrido á la arma hicieron un poco de
-resistencia, y habiendo acudido la caballería que habia dexado en el
-bosque al ruido del pelear, todos juntos entraron en la plaza, adonde
-hubo poca resistencia, y así del todo se acabaron de apoderar de la
-villa.
-
-Habiendo yo dado órden á Tassis que si entraba dentro, á la mesma hora
-pasase á la otra parte del rio y hiciese una trinchea, aunque fuese con
-las dagas ó uñas, y que pusiese guardia en ella, porque el enemigo no
-se amparase en aquel puesto, ocupado en el saco se descuidó de hacerlo,
-dexándolo para la mañana. El conde Herman de Berghes (que servia á
-los Estados) hallándose por allí con gente, vino y ocupó el sitio que
-yo deseaba que Tassis tomára, adonde hicieron un fuerte, que despues
-por mantenerle costó tanta sangre y trabajo como adelante diré. Por
-este descuido de Tassis se verá que en las cosas de la guerra, las
-que se pudieren hacer hoy no se han de dilatar para mañana, porque
-pequeños descuidos traen consigo tan grandes inconvenientes, como he
-dicho que habemos tenido, y la diligencia cierto es madre de todo buen
-suceso en semejantes casos. Luégo que supe esto, ordené á Tassis que
-se quedase allí por gobernador con alguna parte de la gente, y que
-la demas se me inviase luégo. Comencé á caminar hácia Gruninghen, por
-haber entendido que el de Nienoort se habia embarcado con la gente que
-habia levantado para el efecto que he dicho, y en el camino supe que
-habia tomado un dique entre Delfezijl y Reyden, en un lugar llamado
-Oeterdam, y cortándole de repente se reparó en aquel lugar, adonde
-acudió Mendo con mi compañía de caballos y la del capitan Willers, no
-pudiendo la infantería caminar tanto como ellos, que iban en navíos
-por agua. Yo me dí toda la prisa posible para llegar á Gruninghen,
-y fué tanta que todos los caballos de mi coche murieron del trabajo
-que por la diligencia hecha pasaron; luégo me partí para donde estaba
-el enemigo, y poniendo la gente en los puestos que me parecieron á
-propósito para estorbar que no entrase más adelante en el país, ni
-trabajase tan á su salvo en el fuerte que hacia, y por no tener él
-toda la comodidad que era necesaria para entretener sus soldados y
-sustentar la fortificacion, se le desmandaban y tomábamos muchos de
-ellos, á los cuales mandaba ahorcar luégo á la hora delante de su
-fuerte y echar en la mar, sino era á los de las compañías viejas, que
-con ellos venian algunos, y á éstos los dexaba ir por su paga, cosa
-que daba grandísimo descontento á los demas; híceles poner al rededor
-de su alojamiento algunos billetes en que les decia que hombres que
-no tenian sueldo, no merescian ser tratados como soldados, sino como
-ladrones, que el nombre del soldado venía del sueldo, y el que carecia
-de él no era soldado, que el que quisiese venir al servicio del Rey,
-sería bien venido, y el que irse á su tierra, se le daría pasaporte y
-dinero para su camino; muchos vinieron y los más de ellos se fueron
-á sus casas, con la comodidad que yo les habia prometido y dado. Yo
-procedia haciéndoles la guerra más rigurosa que podia, procurando
-deshacerlos por aquella via, no pudiendo por otra. Sucedió despues
-que el de Nienoort, viendo lo que pasaba de su gente y el poco medio
-que tenía para sustentarla, se determinó de entrar dentro del país,
-el cual, por las grandes aguas que caian, siendo el mes de Octubre y
-el tiempo tal, que con gran trabajo pude inviar tras él alguna gente,
-habiendo de ir por caminos profundísimos los dos, y él caminaba por
-el dique adelante hasta llegar á Wischoten, adonde dexó parte de
-su gente, y con la demas fué en persona á poner en contribucion la
-señoría de Wedden, que es del Conde de Arambergh, no sabiendo que los
-nuestros les seguian. Llegaron á Winschoten, y sitiaron en una iglesia
-la gente que el Nienoort habia dexado en ella. Y como él, volviendo
-de Wedden, supo lo que pasaba, viendo que le habian tomado el camino,
-rodeando por los prados adelante, vino á salir al mesmo puesto, donde
-en tiempo del Duque de Alba el Conde de Arambergh fué roto con el
-tercio de Cerdeña, pensando por aquella parte entrar dentro. Nuestra
-gente le salió al camino y le rompieron, dándole un arcabuzazo en una
-pierna, que le estorbaba el caminar. Mas viéndole allí un hijo suyo que
-estaba cerca, se abrazó con él diciendo que no le desampararia hasta
-la muerte; y permitió Dios por su buen celo que nuestros soldados,
-que estaban más cerca de él, tomaron una bandera, y poniéndose en
-contienda sobre ella, dieron lugar á que el hijo pudiese salvarle,
-aunque llevándole recibió tambien otro arcabuzazo; metiéronse en la
-iglesia con los que de aquella refriega habian escapado, y nuestra
-gente se descuidó aquella noche, y fué tan escura que se pudieron
-salir sin ser sentidos, tomando el dique que va á Bellinwolde, y de
-allí á Hoguebond tierra del Conde de Emden, donde el dique se acaba;
-embarcáronse aquí, y volviéndose á su fuerte sin haber efectuado cosa
-de lo que pretendian, padre é hijo, que iban mal heridos, murieron en
-él miserablemente, siendo ambos merecedores de muerte más honrada y en
-mejor ocasion y parte, el hijo por haber mostrado tan honradamente la
-aficion y obligacion que tenía á su padre, y el padre por ser caballero
-real, afable, de tanta cortesía y buenas partes, como se pudiera hallar
-en toda esta provincia, el cual, por sus deudas y mal tratamiento que
-los de la villa de Gruninghen le hacian, fué forzado á declararse por
-enemigo del Rey y serlo de ellos. Era hombre que se trataba con tanta
-grandeza, que comia á la real, con música, por lo cual vino á ser tan
-pobre, que al tiempo de la muerte dicen que no tenía siquiera un poco
-de cerveza que beber. Y con su fin se huia mucho más la gente que él
-habia traido. Y así los Estados se resolvieron de sacar la poca que
-quedaba y mantener ellos el fuerte, como lo hicieron, fortificándole
-con mucha costa, por batir la mar en él, que cada tormenta le hacia
-mucho daño, y por estar en tal parte era inacesible. Hícele algunos
-fuertes al rededor para estorbarles la entrada en el país del Holdam,
-territorio de la villa de Gruninghen; y hallándome un dia en uno de
-estos fuertes, vinieron algunos navíos cargados de municiones á entrar
-en el del enemigo, los cuales por falta de la marea se quedaron junto á
-él en seco. Y considerando yo, por el viento que hacia, que pegándoles
-fuego se podian tambien quemar las barracas de los soldados, que
-eran de paja, les batí con dos medios cañones que estaban en nuestro
-fuerte, para que viniendo la marea se hinchiesen de agua y no pudiesen
-entrar en el fuerte, y á la baxa marea acometerlos; y en siendo de
-noche invié al de Rinavelt, á cuyo cargo estaba el fuerte donde yo me
-hallaba, para que con una parte de soldados alemanes tomase la marina;
-y los valones, por junto al dique donde habia una cortadura, ganaron
-los navíos y pusieron fuego al más cercano, y si en aquel punto no se
-mudára el viento en contrario, sin duda se pegára fuego al fuerte y
-se ganára, no pudiendo estar el enemigo á la defensa, por estar las
-barracas pegadas al parapeto, no temiéndose de ser acometidos por mar.
-En este tiempo su Alteza me escribió que inviaba al regimiento de Mons
-de la Mota para que sirviese aquí, que por algunas causas entónces la
-Mota no estaba en su gracia y queria alexar de sí su regimiento, más
-por esto que por asistirme. Fué necesario partirme para hacerle pasar
-el Rin, y con él las compañías de mi regimiento que yo habia inviado
-con el Conde Cárlos, la de la guardia del Conde Mansfelt, la de Mons
-de Teves y la de Mario Martinengo. Hallándome con pena de no poder
-entretener esta gente, porque las contribuciones que se sacaban no
-eran suficientes, ni nunca lo han sido tanto que pudiesen sustentar la
-cuarta parte de ella por más diligencia que se hiciese en buscarlas. Y
-así me resolví, ya que no podia sacar más sustancia de mi gobierno, de
-entrar en el de Gheldres, en el país de la Veluva, pasando el rio por
-Zutphen, y así, aunque era invierno y hacia mal tiempo, lo puse por
-obra, caminando con la gente nueva que habia venido, y la demas que
-pude juntar. Tenian los enemigos un navío armado en el rio, á media
-hora de camino, tomando más alto el ponton de la villa, y habiendo
-puesto una cuerda más abajo de donde estaba este navío y más arriba de
-la villa, comencé á hacer pasar la gente, y ántes que fuese de dia,
-habia pasado una parte; y los del navío, viendo que habian pasado,
-y la cuerda en el rio, dexaron colgar una áncora para llevársela
-consigo; yo, temiendo esto, hice soltar de un lado la cuerda, y como
-hubo pasado el navío, torné á tirarla, y acabé de pasar la gente que
-quedaba, la cual se fué al país llamando á los villanos que viniesen
-á contribucion, sin hacerles otro daño. Yo me volví á la tierra, y
-con la guarnicion de ella, y alguna más de la que habia traido, sitié
-el fuerte. Este paso se hizo el dia de los Reyes, viniendo el rio tan
-crecido, que entró en el fuerte por estar en parte baxa, haciéndome
-retirar de las trincheas y forzado á los soldados, no pudiendo estar
-en sus barracas por ir creciendo el rio de hora en hora, á meterse
-encima del terrapleno, y viendo que no podia acometerle de otra manera,
-me fuí á la tierra, de donde con la artillería les hice mucho daño,
-y así se rindieron á mi voluntad, y quitándoles tres banderas y las
-armas, los invié el rio abaxo á Deventer. Todavía crecia el rio, de
-manera que habia entre la villa y lo seco, donde las barcas iban á
-llevar las vituallas, una hora de camino. Nuestra gente caminó hácia
-Utrecht, y puso tanto espanto allí y en Holanda, que el Príncipe de
-Orange hizo juntar toda la gente que pudo de Bravante y otras partes,
-é invió al Conde Holac, al Conde Herman y á sus hermanos contra la
-nuestra. Sabido esto, la invié á llamar, y como no era posible volver
-á repasar por haber crecido tanto el rio, se puso á la lengua del
-agua. Los enemigos se juntaron y vinieron hasta Arnem, y alguna de
-su infantería se amotinó contra el Conde Holac, amparándose en una
-casa, donde el Conde con la demas gente los sitió, y rindiéndosele,
-hizo ahorcar á algunos de ellos, y luégo comenzaron á marchar contra
-nuestra gente, con órden de pelear con ella. Quiso Dios que en este
-tiempo comenzó á baxar el rio, y un soldado de los nuestros, caballo
-ligero, se metió á nado por él, buscando paso, y vino hasta el fuerte
-donde yo estaba entónces para el mismo efecto; hallóse el paso,
-aunque malo, y así ordené á nuestra gente que á la mesma hora se
-viniesen adonde yo estaba, haciéndolos guiar por los mesmos que habian
-reconocido los pasos, y así se vinieron derechos al fuerte, estando
-ya el enemigo á vista de ellos, tan superior de gente, que traia bien
-cuatro para uno. El Príncipe de Orange, habiendo entendido lo que
-sucedió, invió al Conde Holac á sitiar el fuerte y tomarle si pudiese,
-porque no queria que nuestra gente entrase á inquietarle en Holanda;
-y así como acabó de baxar el rio, el Conde se acercó para hacerlo.
-Yo, dexando al Tassis toda la infantería que pude, y desiñándole unas
-alas para asegurar más el fuerte, y el paso de la villa á él, porque
-si no se hiciera se arrimara á él de manera que nos fuera imposible
-la entrada y la salida de él; y que el un cuerno de estas alas se
-diese á los capitanes de mi regimiento, y el otro á los de Mons de la
-Mota, con ayuda de algunas picas alemanas; en cada parte trabajaron
-estos soldados tan animosamente, y el Conde venía tan poco á poco
-aguardando sus comodidades, que ántes que llegase estaban ya las alas
-en defensa. Acometiólas, y plantó artillería á la de Mons de la Mota,
-y á la de mi regimiento vino con zapa y mina, lo cual podia hacer
-fácilmente por ser el foso seco y arenisco. Yo me fuí á Oldenzel para
-proveer lo necesario, é invié á decir á Tassis que hiciese una mina
-que saliese al foso, para poderle mejor defender. El Conde batió la
-ala que llamaban de la Mota y se llegó con trincheas hasta el foso,
-y allí, con la grande comodidad de faxina que tenía, quiso henchirle
-y dar el asalto, y ansí comenzó á echar faginas dentro desde su
-trinchea. Tassis, desde la mina que habia hecho, sacaba toda la que
-ellos echaban, y con ella fortificaba lo batido por el enemigo, en que
-hubo de ambas partes muchos muertos y heridos. Y considerando el Conde
-que en las alas habia mucha gente, y que el fuerte hacia traves tanto
-por de dentro como por de fuera de ellas, y que no podia dar asalto
-sin perder mucha gente, se resolvió de tomarle por hambre, lo cual no
-podia hacer sino sitiando la villa, que no estaba bien proveida, y
-para hacerlo invió de la otra parte del rio al de Wilers, Maestro de
-Campo general del Príncipe de Orange, con la caballería, que era mucha
-y buena, y con ella al Conde Herman; y aunque tenian muy apretada la
-villa, me aventuraba siempre á meter alguna cosa, é inviando una vez
-al capitan Mario Martinengo con su compañía, llevando cada soldado á
-las ancas un saco de pólvora, topó con una emboscada que le tenía hecho
-el de Wilers con más de dos mil caballos; mas el capitan llevaba tan
-recogida su compañía, retirándose, que no le osaban acometer hasta
-que, llegando á un bosque, los soldados comenzaron á desmandarse y
-separarse por él sin que el capitan lo pudiese remediar, y visto por
-los enemigos, cerraron y prendieron cuasi todos los soldados sin matar
-ninguno, no escapándose sino los tres oficiales de la compañía y dos
-ó tres soldados que los siguieron. Contra el fuerte no hacia el Conde
-otra cosa sino seguir la zapa y la mina, y los nuestros defendérsela;
-y un dia, que hicieron una salida contra su artillería, rompieron la
-guardia y llegaron hasta el cuartel del enemigo, donde los soldados
-se pusieron á saquear, que, á no hacer más de intentar solamente la
-artillería, la ganáran sin ninguna duda, y la pudieran sustentar por
-estar fortificada, mas como se detuvieron, cargando el campo del
-enemigo, los hicieron retirar. Hallóse en esta salida Maximiano du
-Bois, capitan de caballos, á quien yo habia dexado de guarnicion con su
-compañía en la villa, fué preso herido de un mosquetazo en un muslo,
-de que murió despues. Conociendo el mal punto en que las cosas de
-Zutphen estaban, suplicaba continuamente á su Alteza que me socorriese
-con alguna gente para poder yo darle á nuestros sitiados; y así, no
-hallando su Alteza otra más á la mano que la que servia en la guerra
-de Colonia, invió al capitan Juan de Castilla á procurarla con el
-Elector, el cual la concedió luégo, y vino á cargo de D. Juan Manrique,
-cabeza de la gente de guerra de su Majestad, que servia allí, y con
-ella venía tambien la del Elector. Aloxé esta gente en Winterswyck,
-lugar grande junto á Bredevord y una legua de Grol, donde yo estaba, y
-entre tanto que llegaba, hice aparejar los carros y vituallas que se
-habian de llevar, y alguna artillería que habia sacado de Linghen. En
-este tiempo el Conde y la Condesa de Berghes, padre y madre de los tres
-condes, procuraban que sus hijos viniesen al servicio de su Maestad;
-y su Alteza, avisándole yo dello, me lo habia remitido, y para este
-efecto andaba conmigo un criado suyo, que era Drosarte de Buxmer, á
-quien dixe que estaba resuelto de socorrer la tierra ó perderme, y que
-creia que no sería sin pelear, que hiciese con estos señores que no se
-hallasen dentro por no dificultar su reconciliacion. Respondióme que
-no sabía cómo se pudiesen retirar con su honra, porque les sería mal
-contado si en tal ocasion lo hiciesen, ni ménos alcanzaba qué color dar
-para ello. Respondíle que diciendo que su madre los inviaba á llamar
-porque su padre estaba muy malo. Ella lo hizo así, y teniendo todas
-las cosas ya á punto para socorrer la tierra, comencé á marchar de
-esta manera. Hice de los carros cargados de vituallas y municiones dos
-hileras guiadas por dos provostes, y que los caballos de ellos llevasen
-unos cabestros ó cuerdas para que, en tocándose arma, los atasen á la
-trasera de los carros, cada uno al que le iba delante; entre estas dos
-hileras de carros, iba primero toda la caballería, y de los valones
-que habia traido D. Juan Manrique, guiados por sus capitanes, poniendo
-sus banderas en el escuadron de los alemanes, hice dos mangas que
-fuesen pegadas con la caballería, que iban de avanguardia con D.
-Juan Manrique y Nicoló Basta, y para si fuese menester algunas picas
-con ellos, hice un escuadron volante de ellas, llevando consigo dos
-piezas de campaña, este escuadron iba en medio de las dos mangas de
-arcabuceros, un poco atras; á éste seguian otras dos mangas pequeñas
-de mosqueteros, cerca de los dos cuernos de un gran escuadron de picas
-alemanas de la gente del Elector con su coronel Herlach, suizo de
-nacion, delante. Tras este escuadron iba otro casi tan grande como el
-de la gente de esta provincia, quedando detras otras dos mangas de
-arcabuceros de la resta del regimiento de Mons de la Mota y del mio con
-la compañía de arcabuceros á caballo del capitan Leecola, con órden de
-ir recogiendo toda la retroguardia porque nadie se quedase atras ni
-se apartase de la tropa sin órden; tambien de que, en tocándose arma,
-cerrasen por detras las dos hileras de los carros y se encerrasen
-dentro de la del gran escuadron de alemanes; donde el coronel Herlac
-y yo íbamos, iba una culebrina reforzada de quince libras de bala que
-yo habia sacado de Linghen para mejor alcanzar los escuadrones de
-los Herreruelos y la demas caballería enemiga, que era mucha, pero
-ménos infantería que la nuestra. Toda esta gente iba en medio de las
-dos hileras de carros con la órden que he dicho, y así caminábamos
-por campaña rasa hácia el villaje de Holguel. Tomé esta manera de
-marchar por más segura, aunque tuviese el enemigo mayor número de
-caballería, por llevar la gente junta, porque caminando por camino que
-era estrecho, los carros tomáran grande espacio, y el enemigo podia
-por una y otra parte hacernos daño, sin podernos socorrer los unos á
-los otros, por estar alojado en un sitio donde habia mucha arboleda
-y podia venir cubierto con ella hasta dar en nosotros; y por evitar
-este gran inconveniente, invié al capitan Leecola con algunos soldados
-sacados de todas compañías á reconocer los caminos y bosques por
-donde el enemigo podia venir, dexando su compañía con su teniente, en
-retroguardia para el efecto que he dicho, fué siempre caminando delante
-á nuestra vista hasta llegar al villaje de Ingle, adonde encontró al
-Conde Herman de Berghes, con treinta ó cuarenta caballos, que iba á ver
-á su padre, habiéndole la madre dado á entender que estaba muy malo,
-sin que él supiese otra causa de su llamada, ni entendido que nosotros
-marchábamos; y como vió entre los soldados de nuestra tropa diversas
-casacas, conoció de cierto estar allí toda nuestra gente, se volvió con
-buena órden á su alojamiento y dió cuenta á Mons de Wilers de lo que
-habia visto. Yo, entendiendo que habian descubierto enemigos, pensando
-que eran más, habia hecho caminar apriesa los carros y los escuadrones
-por ocupar el lugar que está en sitio fuerte ántes que el enemigo
-le tomase. Estando allí, traté con D. Juan Manrique, Nicoló Basta,
-Juan de Castilla, Suartzemburgh, cabo de la caballería del Elector,
-y con el coronel Herlach, que sería bueno que dexando alguna gente
-con los carros é inviando á llamar á Tassis, como ya lo habia hecho
-con diligencia, con la gente que podia sacar de la villa, á recibir
-el socorro y llevarle dentro; y que nosotros con todos los demas
-siguiésemos al enemigo, que nuestros corredores decian se retiraba,
-segun se via por los fuegos de su alojamiento; y la mayor parte de
-ellos me respondieron que no eran de aquel parecer, y que mejor sería
-ir derecho á la villa y socorrerla, pues habiamos venido para aquel
-efecto; yo alegaba que el socorro podia marchar seguramente, ya que
-nosotros habiamos de marchar entre el enemigo y él. Con todo esto y mis
-ruegos, no pude hacer que se hiciese, que algunas veces en los consejos
-de guerra contrarian algunos á la opinion de otros, más con pasion y
-mostrar poder ó saber más, que con razon. Quedámonos aquella noche en
-aquel lugar, y al amanecer llegó Tassis con la gente, y así marchamos
-todos hácia la villa, y el enemigo se fué á las puertas de Deventer,
-pasó el rio y juntóse con el demas exército que estaba delante del
-fuerte. Ya la villa estaba á lo último de victuallas, y se hubiera
-perdido si no fuera por estar los trigos en la campaña casi maduros,
-que las mujeres y niños iban á cortar las espigas, con quien Mons de
-Wilers usó de gran crueldad, segun se dixo, enterrando vivos algunos
-y cortando á otros las narices y orejas, y así despues le pagó Dios,
-como adelante se verá. Aquella noche se ordenó de dar una encamisada á
-los fuertes que el enemigo habia hecho al rededor del nuestro; hacia un
-tiempo muy áspero de agua, viento y escuridad, y aunque lo intentó no
-pudo efectuar nada. Proveyendo la tierra de lo más necesario que habia
-menester, nos volvimos hácia Grol, por no consumir las victuallas que
-habiamos traido; y caminando D. Juan Manrique con la gente delante,
-supo que cerca de allí habia un castillo llamado Hackfort, donde estaba
-una compañía de la gente que habia quedado del regimiento de Nienoort;
-se fué allá sin haberme avisado dello, pensando tomarle luégo, y no
-pudo hacer más que perder gente, por no tener artillería, que la
-poca que habiamos traido, se habia dexado en la tierra; retiróse y
-retirámonos todos sin tomarle, pero despues, con mi órden, Tassis la
-sacó, batió y tomó el castillo, haciendo matar toda la gente que habia
-dentro. Don Juan recogió su gente, y yo la de mi gobierno, de donde
-se retiró él hacia Colonia, y yo á Oldenzel. Los enemigos, viendo que
-habiamos socorrido la villa y que en su campo comenzaba á haber falta
-de todas las cosas por la muerte que entónces sucedió del Príncipe
-de Orange, hicieron siete ú ocho fuertes al rededor del nuestro y de
-nuestras alas, y dexándolos proveidos de gente, se retiraron con la
-demas á sus presidios.
-
- * * * * *
-
-El invierno entraba áspero, y nuestra gente, por lo que habia padecido
-en el sitio y la extrema necesidad que pasaba, estaba muy descontenta,
-por lo cual invié á llamar á Tassis para que recogiendo el trigo que
-se pudiese hallar en la Tuvent, lo llevase dentro de la villa. Y
-considerando que habia mucho tiempo que no llovia, y que ordinariamente
-hácia la fin del otoño, como no llueva, el Rin está más baxo que en
-todo el año, y por consiguiente los demas brazos de él, y más con los
-vientos orientales; venido, le ordené que buscase vado, no dudando de
-que le hallaria (por tener alguna experiencia de aquel rio, del tiempo
-del Duque de Alba, el cual me invió de guarnicion á Deventer con el
-coronel Mondragon), y hallándole, que pasase y tentase si por detras
-podria ganar los fuertes que el enemigo habia dexado, y en caso que
-no, se entrase por la Veluva adelante á executar las contribuciones
-que habian prometido y no pagado, y para este efecto le proveí de más
-gente de la que él tenía. Avisóme que habia hallado el vado, y que
-pasaba y seguia la órden que yo le habia dado. Hubo dificultad en el
-pasar, porque por el rio venian ya los hielos grandes, por los cuales
-se perdieron algunos de nuestra caballería, la infantería pasaba en
-barcas y á ancas de caballos, muy poco á poco, y con mucho trabajo.
-Hacia una niebla tan espesa, que impedia que los de los fuertes del
-enemigo no los viesen, mas oyendo algun ruido, inviaron cuarenta ó
-cincuenta soldados á reconocer, y hallaron que los primeros de nuestra
-infantería habian pasado, y que hecho fuego, se estaban calentando al
-rededor de él, y por la escuridad de la niebla estuvieron muy cerca
-unos de otros ántes de verse. Nuestros soldados desesperadamente
-cerraron con ellos, sin capitanes, porque todos estaban de la otra
-parte del rio ocupados con Tassis en hacer pasar la gente, fuéronlos
-siguiendo hasta hacerlos meter en su fuerte, y con el mesmo ánimo
-cerraron con él, y ayudándose los unos á los otros con las picas y
-alabardas lo mejor que pudieron, le entraron, y degollaron más de cien
-hombres. En aquel tiempo aclaró el dia, y los dos fuertes más cercanos
-de él, viendo lo sucedido y no teniendo tanta fortaleza ni provision
-de gente como el ganado, viendo que nuestra gente se preparaba para
-acometerlos (que ya habia pasado alguna más y acudido á la arma con los
-oficiales), alzaron los capelos para rendirse, y visto por los soldados
-de los otros fuertes, desamparándolos, se metieron en otros dos que
-estaban el rio abaxo. Tassis se fué á la tierra y sacó artillería y
-los sitió. Entendido lo sucedido por el Conde de Murs y el Wilers,
-que estaban en Arnem, con la caballería que pudieron juntar en aquel
-contorno, vinieron al socorro sin infantería, por no tenerla, habiendo
-perdido mucha en el sitio de Zutphen, y la que quedó inviado á reposar
-y rehacerse á Holanda y á Utrecht; y así no hicieron ningun efecto, no
-pudiendo pasar por no tener el hielo tanta firmeza que pudiese sostener
-los caballos; y los dos fuertes sitiados, padeciendo necesidad, se
-rindieron, de manera que el fuerte que el enemigo queria tomar por
-batería, minas, fuerza y hambre, tomó Tassis con otros siete ó ocho,
-de aquel modo. Hecho esto, los del país vinieron en contribucion y
-púsose un recibidor para ella á voluntad de Tassis, que yo no me
-quise entremeter en ello, por no ser de mi gobierno. Avisé de todo
-lo sucedido á su Alteza, suplicándole mandase poner una persona para
-esto, y el caballero Cicoña invió por recibidor al comisario Gramay,
-que lo ha manejado hasta la fin, sin que entrase en mis manos un
-solo real, ni por mi órden se distribuyese, que es bien al contrario
-de lo que despues dieron á entender á su Alteza, diciendo que yo en
-aquellas contribuciones me aprovechaba de cuarenta ó cincuenta mil
-tallares cada mes; y despues se averiguó que ántes habia yo prestado al
-recibidor para deshacer las trincheas y fuertes que los enemigos habian
-hecho al rededor del nuestro. Y de esta manera es cuanto me van ahora
-calumniando de las contribuciones de Frisa, de las cuales y de todas
-las demas que se han sacado en todo mi gobierno ha habido recibidores
-puestos por los mesmos del país; y si alguna cosa yo he tomado de su
-mano, ha sido de las contribuciones que vienen del enemigo, ganadas
-á fuego y sangre, y esto con órden de mi general, dadas al comisario
-Francisco Vazquez de Umaña, que aquí tenía los libros del sueldo del
-Rey, donde está escrito, y así se hallará que nunca he tocado á las
-contribuciones, que no haya sido para el puro servicio de su Majestad,
-al cual yo he acudido con mi persona y hacienda, ordinariamente sin
-hacer falta, y no lo he dexado en las ocasiones urgentes, como lo
-han hecho mis secretos émulos, que algunos de ellos nunca se han
-hallado en ninguna, ántes ofreciéndose, han buscado que negociar en
-esa Córte por huir de ella. He hecho esta pequeña disgresion por ser
-lo que digo la causa de mi discurso, no por hacer historia, sino por
-mi justificacion y descargo, y así va con más verdad que adornado de
-estilo. Tornando pues á lo de Zutphen, digo, que despues de sucedido
-lo que ántes dixe, no se entendia sino en proveer aquella tierra,
-que se hacia con gran trabajo, por haber metido gran guarnicion el
-enemigo en Locchun y Desburg; y estando yo en la villa de Oldenzel,
-vinieron el conde Herman de Berghes y su hermano Oswolt al servicio
-del Rey, habiendo ántes tomado licencia y pasaporte de los enemigos,
-segun el concierto que yo habia hecho con ellos; y tenian tanto deseo
-de servir á su Majestad, que me importunaban cada hora que les tomase
-el juramento de fidelidad, lo cual por cortesía deferia yo, hasta
-que su Majestad los proveyese de algun cargo; y ellos me han hecho
-siempre merced de darme crédito en cuanto les he aconsejado, y así los
-he siempre servido fielmente; llegaron á Oldenzel con peligro de los
-enemigos, que sabiendo que habian de hacer este viaje, los pusieron
-emboscada en el camino. Significando yo á su Alteza que la villa de
-Zutphen era la verdadera entrada para la Holanda, y siendo aquella
-provincia el nido de los rebeldes, si deseaba ver el fin de la guerra,
-entrase en ella, y que para hacerlo con más comodidad sería necesario
-tomar la villa de Arnem, que era fácil de hacer por estar señoreada
-de montañas y haberse las villas de Nimega y Desburg, vecinas á ella,
-reducido entónces al servicio de su Majestad; incitado de esta manera
-su Alteza y pareciéndole bien, quiso ántes mi parecer por escrito. Con
-esto fué y vino muchas veces el capitan Frias, el cual, á lo último, en
-la negociacion y viajes, se perdió y estuvo mucho tiempo en prision.
-Al fin se resolvió ántes de intentar á Arnem de inviar al conde Cárlos
-á sitiar la villa de Grave, y entre tanto invié á Tassis á hacer un
-fuerte junto á la villa de Arnem, adonde se divide el rio Isel del
-Rin, á la punta de los dos rios llamada Iseloort; hízole, aunque no muy
-perfecto, si bien tal que daba mucho estorbo al enemigo, y estándole
-haziendo, salieron los de Arnem á escaramuzar con los nuestros, y
-Anníbal Gonzaga, á quien se habia dado la compañía de Maximiano du
-Bois, acompañado de infantería, cerró con los enemigos y los rompió y
-mató algunos, y entre ellos quedó por muerto medio desnudo el Conde de
-Solms, ahora por los Estados gobernador de Celanda, que retirándole
-los de Arnem, le curaron con cuidado y teniendo más de cincuenta
-heridas, las más de ellas mortales, segun me han dicho, sanó, y no
-es la peor cabeza que los Estados tienen hoy en su servicio. Habíase
-resuelto su Alteza, como ganase á Grave, de venir en persona con el
-exército á Nimega, y que Tassis y yo con la gente de esta provincia nos
-llegaríamos á la villa de Arnem y haríamos un fuerte cerca de un molino
-de viento que estaba el rio abaxo, y que él vendría de la otra parte
-por la Veluva. En este tiempo proveyó su Alteza á Mons de Altapena del
-gobierno de Geldres, concertámonos los dos de juntarnos en Zutphen
-para buscar medio de entretener aquella guarnicion. Y partiendo yo de
-Gruninghen para este efecto, llegué á Zutphen con los condes Herman
-y Oswolt, y avisé á Mons de Altapena de cómo habia llegado allí,
-rogándole que viniese porque tenía necesidad de volverme luégo á Frisa.
-Respondióme, en lugar de venir, que era necesario que me llegase yo
-allá, con toda la gente de guerra que habia traido conmigo y la más
-que pudiese sacar de Zutphen, porque el coronel Schenck y el Conde de
-Murs habian sitiado un fuerte y le batian. El coronel, hombre de poca
-conciencia y acostumbrado á rapiñas, habia dexado el servicio de los
-enemigos y venídose al del Rey, como queda dicho, habiendo hecho ántes
-obras de sus manos y apoderádose de la señoría de Bliembek, quitándola
-á un pariente suyo legítimo heredero de ella que la poseia; y así por
-lo que habia hecho con sus compañeros, como por mantener esta tiranía,
-se vino al servicio del Rey. Y su Alteza le empleó en el socorro que
-se invió al Conde de Rinamburgh ántes que yo viniese á Frisa; peleó
-en el camino con el Conde Holac, y sucedióle bien, y así le hallé en
-Frisa cuando fuí á gobernarla, adonde su Alteza le invió á llamar
-para el sitio de Tornay, con la corneta de Adam Vanlanghen, haciéndole
-coronel de mil caballos; mas él y sus soldados se gobernaron tan mal
-en aquella jornada, que le despidió la gente, dexando en servicio al
-dicho Vanlanghen, de que se resintió mucho, por ser el primero desgusto
-que recibió. Tenía en Bliembeck una compañía de arcabuceros á caballo,
-con la cual se hacia contribuir de todos los alrededores, y venía
-conmigo algunas veces con ella á los socorros cuando el enemigo tenía
-sitiado á Bronckorst. Los de Nimega, ántes de su reduccion al servicio
-del Rey, todos los soldados que le tomaban, luégo se los ahorcaban,
-y por esta causa era enemigo mortal de la villa; y por hacerla mayor
-despecho hizo un fuerte en el rio Wael, que pasa por ella, con que la
-impedía la navegacion. Cuando este fuerte se hizo, ya la villa trataba
-de reducirse, como lo hizo, mandaron romper el fuerte, y pareciéndole
-á él que habia sido causa de la reduccion de la villa á su Majestad,
-pretendia el gobierno, no sólo de ella, mas de toda la provincia de
-Gheldres. Dióle su Alteza á Mons de Altapena, y á él ni aquello ni
-ménos el regimiento del Baron de Anholt, que tambien pedia; y el
-caballero Cicoña le quitó las contribuciones que él habia puesto en los
-países, por lo cual le fué fuerza despedir la compañía que tenía, y él
-se fué al sitio de Ambers, donde estaba su Alteza, á procurar que le
-diesen algun cargo ó entretenimiento, contentándose con una compañía de
-caballos y servir aquí en Frisa. Lo cual tampoco no hubo lugar, pero
-diéronle cien escudos de entretenimiento. Mas no satisfecho de esto,
-trató secretamente con el Conde de Murs de volverse al servicio del
-enemigo, y así lo hizo, adonde prosiguió la enemistad que con la villa
-de Nimega ántes tenía, y lo mesmo contra Mons de Altapena, por haber
-alcanzado el gobierno que él pretendia. Y la primera cosa que despues
-siendo enemigo hizo, fué sitiar este fuerte por hacerle despecho.
-He dicho todo esto de él, porque á las personas tales, aunque sean
-viciosas y de mala vida, siendo hombres de guerra y de efecto, no los
-deben poner en desesperacion, porque con ella hacen mucho mal, como él
-hizo: y así los condes de Berghes y yo volvimos en gran diligencia al
-socorro de este fuerte, dexando todo el bagaje é impedimento atras;
-y yo iba con tanta más voluntad, por haber tenido dos ó tres dias
-ántes carta de su Alteza, con órden de que procurase en todas maneras
-de sacar al Schenck en campaña y pelear con él; y como se ofrecia la
-ocasion de efectuar lo que se me habia mandado, apresuré el camino y
-fuí derecho á Iseloort, donde habia gente nuestra, y pasando el Rin,
-llegué á Huessen, villa del Duque de Cleves en la Wethua; y caminando
-hácia Nimega, vino á encontrarme Mons de Altapena, avisándome que el
-Conde de Murs y Schenck se habian retirado sabiendo mi venida y dexado
-el fuerte; rogándome con mucha instancia que me llegase á Nimega,
-dexando la gente que yo traia al rededor de aquella villeta, junto á
-la cual tenian los enemigos un fuerte á la orilla del rio, el cual
-él y los de Nimega me rogaron que ántes que me volviese con la gente
-le tomase, ofreciendo que me darian artillería y municiones. La que
-me dieron era suficiente, pero la pólvora tan poca, que no me atreví
-á batirle. Reconocíle, y vi que por la zapa vendriamos más presto á
-ganarle que por batería, porque aunque estaba hecho con mucha faxina
-y árboles, el foso era seco ó con muy poca agua y arenisco, y que
-zapando lo que habia desde la agua hasta la faxina, vendria todo á
-caer abaxo. Invié á Tassis por una parte, para que guiase su trinchea
-derecha al fuerte, y yo con los Condes por otra, y cuando venimos
-con nuestras trincheas á entrar en el foso y á zapar lo que he dicho
-que habia de la agua á las faxinas, se rindieron los del fuerte, y á
-la entrada del foso dieron una pedrada al conde Federico, que habia
-venido de Buxmer á ver á sus hermanos, y entre ellos cayó sin habla,
-de suerte que pensamos ser muerto, y mataron al capitan Claraute del
-regimiento de Mons de Billí, hombre de valor y de virtud. Yo tenía por
-cosa cierta que Schenck viniera á socorrer este fuerte, pues estaba en
-Arnem, que no está más de allí de una hora de camino, y tenía consigo
-toda la gente con que habia sitiado el fuerte de Nimega; no vino ni
-supe por qué. Y tratando con Mons de Altapena del entretenimiento de
-la gente de la guarnicion de Zutphen, que era la causa de mi venida de
-Gruninghen, me dixo que era necesario entrar en la Veluva á executar
-las contribuciones y á procurar sacar más. Respondíle que tenía mucho
-que hacer en Gruninghen, que aunque la Veluva era de su gobierno,
-le sirviera en aquello de muy buena voluntad, pero que era fuerza
-partirme. Pidióme la gente y á Tassis para hacerlo, concedíselo, y
-partíme para Oldenzel, y Tassis entró hácia Utrecht para el efecto. El
-Conde de Murs, Schenck y Mons de Wilers, gobernador que era del país
-de Utrecht, juntaron sus fuerzas y fueron contra él. Tassis llevaba
-la mejor y más experimentada gente que el Rey tenía en estas partes,
-así caballería como infantería, y lo mostraron bien, porque estando
-alojado junto á la villa de Rhenen, en un villaje llamado Hameronghen,
-adonde de improviso acudió el enemigo, hallándole con la caballería
-separado de la infantería, y pareciéndole buena ocasion, dexó tambien
-su infantería atras y acometió á nuestra caballería. Valióle á Tassis
-mucho el consejo que yo le habia dado, que si viniese á pelear, tuviese
-un cuerpo entero de caballería para acudir á las necesidades; que esto,
-despues de Dios, fué causa de la victoria. Rota esta caballería con la
-nuestra, y la infantería, que ya llegaba, cargaron en la infantería del
-enemigo, de manera que pocos soldados de ella quedaron vivos. El Conde
-de Murs y Schenck se escaparon, y el de Wilers quedó preso, con quien
-en nuestra joventud habia yo tenido estrecha amistad, y así le compré
-de los soldados que le habian tomado y le traxe conmigo, y despues su
-Alteza me hizo gracia de permitir su rescate, que fué dándome doce mil
-florines. Despues de esto sucedió que inviando el conde Guillermo de
-Nassao dos compañías de caballos, una de arcabuceros y otra de lanzas
-(de esta era capitan Mons de Bordas, caballero frances, y de la de
-arcabuceros Bernalt Cessin) á tomar las vacas de la Drent, y tocándose
-arma en Steenvick, donde estaba mi compañía de lanzas, con ella y
-algunos garabies del regimiento de Mons de la Mota, saliendo Mendo á
-ellos en un paso estrecho, los acometió y rompió, prendiendo al capitan
-frances mal herido, de que murió despues, que el conde Guillermo lo
-sintió mucho. Siendo este invierno grandes las heladas, los de Frisa no
-querian pagar las contribuciones, como siempre han hecho, si no es á
-fuego y á sangre; ofreciéndose esta ocasion, invié á Zutphen á llamar á
-Tassis, ordenándole que traxese la más gente de aquella guarnicion que
-pudiese, y á los dos hermanos condes de Berghes, á Mons de la Coquela
-y á Mons de Rinavelt, y que juntos entrasen en Frisa á executar las
-contribuciones, como lo hicieron. Los enemigos, temiéndose de esto, se
-habian juntado con mucha cantidad de trineos, con los cuales llevaban
-parte de su gente y vituallas. Tassis, sin saber esto, quiso entrar
-en la Bildt, que es un pedazo de tierra de aquella provincia ganado
-de la mar con diques, y la gente que habita en ella muy rica. Mas
-como comenzaba á deshelar, le fué necesario dar la vuelta, y de manos
-á boca topó con el enemigo que le venía siguiendo, el cual, como vió
-volver los nuestros, se apoderó del Cassar Huysum, junto á Liewerdt.
-Tassis se puso al rededor de este lugar con la caballería, y los demas
-acometieron al enemigo dentro de él, y le deshicieron, matándole
-mucha gente, y tambien hubo algunos heridos y muertos de nuestra
-parte, habiéndose peleado bien de ambas. Y habiendo el Conde Hoswolt
-muerto y quitado la bandera á un alférez del enemigo, el pobre señor
-volteándola, con el contento de lo que habia hecho, se la revolvió
-el viento á la cabeza, y uno de los nuestros, pensando ser enemigo
-segun dicen, le dió con una pica ó alabarda por el colodrillo y le
-mató. Fué muy sentida su muerte, porque daba esperanzas de venir á ser
-grande hombre, por ser muy diestro á caballo, de gran valor, bondad
-y discrecion. Murió tambien el capitan Enrique Wandelde, muy buen
-soldado nuestro. Y porque deshelaba mucho, se dieron priesa á volverse
-á Gruninghen, adonde yo estaba, trayéndome preso á Steynmalts, teniente
-del conde Guillermo, que era el que gobernaba la gente enemiga, hombre
-muy noble, vasallo del Rey de Dinamarca; y dos ó tres dias despues vino
-allí un mensajero, no sabiendo lo sucedido, que iba en su busca á Frisa
-con carta del Rey y otras de su padre, parientes y amigos, las cuales
-abrí por la ocasion que diré; pero la del Rey, por su respeto, se la
-invié cerrada, y leyéndola, me la volvió luégo abierta, la cual ni las
-demas no contenian otra cosa sino que se volviese luégo á Dinamarca,
-porque el Rey tenía necesidad de su persona. Corria entónces fama por
-las villas marítimas de Alemania que este rey, incitado de algunos
-príncipes y señores della pretendia la corona imperial, y quitarla al
-que la tiene. Y pensando por esta via saber algo de ello, le invié este
-prisionero sin ningun rescate, escribiéndole que por no estorbar su
-servicio, ni el bien ni acrescentamiento de aquel caballero teniéndole
-preso, en viendo su real carta, se le inviaba, porque otro ninguno
-le diese libertad sino su Majestad, suplicándole que recibiese aquel
-pequeño presente del menor ministro y vasallo que el Rey, mi señor,
-tenía. El caballero se presentó al suyo, así preso como iba, y dándole
-libertad, se acordó el Rey que teniendo yo en Holanda la armada de
-mar á mi cargo, le hice otro semejante servicio de unos navíos de
-su reino que me pidió, y así me quiso honrar escribiéndome con un
-presente real que me invió, de parte del cual se sirvió su Alteza, y
-con parte quedé yo. Mucho importa en tales ocasiones ganar semejantes
-voluntades, porque vienen despues á ser de mucho momento en el servicio
-del príncipe á quien se sirve, pues tienen necesidad unos de otros, y
-así es bien tenerlos gratos, que por esta razon supe de este rey algo
-de lo que deseaba, y avisé dello á quien convenia. Al principio del
-verano vino su Alteza al sitio de Grave con todo lo necesario, que
-al fin es el verdadero camino de hacer la guerra, y no á remiendos,
-adonde me mandó que le viniese á ver para lo de Arnem, y así lo hice. Y
-estando todo concertado, despues de sitiado Grave me llegó nueva de la
-muerte de mi mujer, á quien habia dexado enferma en Gruninghen; dióme
-su Alteza licencia para ir á su enterramiento y exequias. Batida la
-tierra, la tomó su Alteza, y dexando la empresa de Arnem, que era tan
-necesaria y provechosa, se fué á sitiar á Venlo, que estaba á cargo
-de Schenck, y con asistencia de los burgeses la tomó. Y de allí se
-fué á sitiar á Nus, tierra del Arzobispo de Colonia, que poco ántes
-habia tomado por inteligencia el Conde de Murs; batióla, y tomándola
-por asalto, la quemó, y volvióse por el Rin abaxo con su exército á
-tomar á Rimbergh, del mismo arzobispo, que habia ocupado el de Murs,
-adonde yo, siendo de vuelta de Gruninghen, llegué con alguna gente
-de mi cargo. Díxome su Alteza que se espantaba de que en tal tiempo
-pidiese mi nacion alojamiento, siendo el más propio que se podia desear
-para hacer guerra. Hablé sobre ello á algunos capitanes, los cuales me
-respondieron que no sabian nada, y que estaban prestos para todo lo
-que su Alteza les mandase: no quiero decir lo que sobre esto podria,
-por muchas causas.
-
- * * * * *
-
-Despues de la muerte del Príncipe de Orange, la Reina de Inglaterra
-habia inviado á los Estados á Milort Roberto, conde de Lecestre, por
-su Capitan General; y con los ingleses é irlandeses que trajo, y la
-gente de los Estados, formó un exército, con el cual se vino hácia
-Arnem. Hubo nueva en nuestro exército que algunos herreruelos que se
-levantaban por la Reina, habian de pasar para juntarse con el Lecestre
-por esta Señoría de Linghen. Entróse en consejo sobre ello, y su Alteza
-me mandó que con la gente de mi cargo, luégo á la hora partiese y
-procurase deshacer esta caballería por cualquiera via que pudiese. Fuí,
-é invié luégo corredores hácia donde decian que estaban, y de algunos
-que se tomaron se entendió que de sí mesmos se deshacian por falta de
-dineros, y que ya cada uno se habia ido á su casa. Volvíme hácia Grol,
-y allí supe cómo Lecestre venía á sitiar á Desburgh, adonde estaba una
-compañía del Baron de Billí de guarnicion, puse otra de mi regimiento
-y provision de pólvora con ella. Lecestre la sitió y batió por dos
-partes, y como no habia terrapleno, sino casamuro, le fué fácil hacer
-entrada, y queriendo dar asalto, se rindieron los de dentro. Su Alteza,
-por más avisos que teniamos, no movia el exército de Rymbergh, ni se
-acercaba al lugar. Los enemigos tenian en el Rin algunos navíos de
-guerra, y su Alteza venía algunas veces hasta Wesel con artillería á
-batirlos. En frente de Wesel está Burick, tierra del Duque de Cleves,
-en la cual, contra la voluntad de los moradores, se metió dentro á
-induccion del Elector de Colonia, por tener en brida á Wesel, que es
-otra Ginebra en lo que toca á la cristiandad y desobediente á su señor.
-Propuso su Alteza hacer allí un puente y fuertes para guardalle. Esto,
-y el largo sitio de la villa de Rymbergh, ha costado á su Majestad
-muchos millares de escudos sin merecerlo la tierra, por ser la más
-flaca que hay en todos los Países Baxos que tenga guarnicion; y si su
-Alteza la acometiera, sin duda la ganára solamente con la zapa en muy
-pocos dias, que aunque Schenck tenía mucha gente dentro, no se fiaba,
-y habia hecho una puerta falsa hácia el rio, para salvarse por agua
-de noche si fuera acometido. Estando su Alteza en Burick, me mandó
-venir á juntar con él y que me adelantase á hablarle. Pasando junto
-al castillo de Ulft, donde estaba enfermo el Conde, padre de estos
-señores, no pudiendo yo hacer ausencia de la gente, me hizo merced
-de venir adonde yo estaba, y me dixo que él via en sí no ser largos
-sus dias, y que me encomendaba sus hijos, que les sirviese de padre;
-y así por su valor y virtud, y la promesa que hice al padre, me han
-obligado á serles muy aficionado servidor; murió dentro de pocos dias.
-Despues yo fuí á Burick á ver lo que su Alteza me mandaba, adonde
-vino nueva que el Conde de Lecestre iba caminando á sitiar á Zutphen;
-entróse en consejo sobre ello, y todos los de él fueron de parecer
-de socorrerla, sino fué uno, partióse su Alteza con la más escogida
-gente que tenía en el exército para hacerlo, mandándome que hiciese
-el oficio de Maestro de Campo general. Aloxé el exército á la segunda
-jornada junto á Bredevord, de donde su Alteza sacó todo el grano que
-habia en aquella villa para meter en Zutphen, y de allí le aloxé junto
-á Borkeló, tierra del país de Munster, y á su Alteza en ella con una
-compañía de alemanes de las de mi cargo, para su guardia. Antes que el
-exército fuese del todo aloxado allí, le vino aviso cómo los enemigos,
-que estaban aloxados de esta parte del rio, se habian pasado de la otra
-con el Conde Lecestre; y con esta nueva, se hizo consejo con algunos de
-nosotros, así á caballo como estábamos, y su Alteza nos propuso que su
-voluntad era de irse á Zutphen, y pidiéndome parecer, dixe que yo no
-tenía nueva ni de Tassis ni de mi teniente, que habia inviado dentro
-con mi compañía, pero que si era como le avisaban, sería una cosa muy
-honrosa mostrarse donde los enemigos habian estado, para dar á entender
-que los venía á buscar. Resolvióse de ir, escogiendo la mayor parte de
-la caballería, y pasando por junto á Locchum, me mandó que le mostrase
-el aloxamiento que habia tenido y donde fue la batalla, y yo se lo
-dixe, como en esta relacion queda dicho. Supliquéle que mandase inviar
-adelante al capitan Mario con su compañía á descubrir cierto camino
-estrecho y lleno de arboledas que se habia de pasar ántes de llegar
-á Zutphen; que por haber estado este caballero allí con su compañía
-de guarnicion y ser gran cazador, sabía todos los pasos. Fué y halló
-que el conde Guillermo de Nassao se estaba todavía, con la gente de
-su cargo, alojado de esta parte del rio, en una montañuela, y bien
-fortificado, como despues se vió, en frente de la cual tenía una puente
-de barcas para comunicarse con el exército que estaba de la otra parte.
-Entró su Alteza sin estorbo en la tierra, fué á la iglesia, y habiendo
-hecho oracion, subió á la torre para desde allí ver el campo enemigo,
-que se iba acercando á nuestro fuerte, adonde yo habia hecho pasar á
-Tassis para rehacer las alas de él. El enemigo habia inviado un capitan
-escoces para fortificarse en una de ellas, el cual dió de manos á boca
-con nuestra gente, que trabajaba, rompieron al escoces, y preso le
-traxeron á su Alteza, de quien, siendo hombre práctico, se supo toda
-la intencion del enemigo. Y en siendo dia, su Alteza entró en consejo,
-donde propuso que él se queria quedar allí, que todos nos volviésemos
-al exército y le proveyésemos de lo necesario. Yo le respondí que
-no convenia que un Príncipe, y General se encerrase, y que fuera de
-esto, para las provisiones que él pedia y cosas semejantes haria su
-Alteza más en una hora que ninguno de los que allí estaban en un mes;
-y que sería hacer agravio á tantos hombres principales como tenía
-cerca de su persona, tan suficientes para ello, y más estando allí el
-gobernador de la provincia, á quien de derecho tocaba. Replicóme que,
-pues yo era de aquella opinion, me quedase allí, y así lo hice, y él
-se fué á Borkeló. Y aunque yo habia avisado que reconociesen muy bien
-el camino por donde pasaban, y que por evitar el peligro tomasen otro
-del que habiamos traido, no hicieron ni lo uno ni lo otro, y así pasó
-con grandísimo peligro, porque el Conde Lecestre, sabiendo que habia
-entrado dentro y que no podia estar allí mucho tiempo, le tenía hecha
-una grande emboscada con caballería é infantería, segun que despues fuí
-avisado. Los enemigos tuvieron aviso de que llevaba mucha infantería,
-y así le dexaron pasar sin acometerle. Llegado á su alojamiento, me
-invió la gente de mi cargo con algunas victuallas, porque toda la que
-él habia traido, y áun los de su Córte, habian comido á discrecion,
-ó sin ella, dentro de la tierra á costa de los burgeses, y él (no sé
-con qué consejo ó parecer) se partió con todo el exército á buscar á
-los herreruelos, que poco ántes yo le habia dicho y asegurado haberse
-de ellos mesmos deshecho é ídose á sus casas. Y dexando en Oldenzel á
-Mons de Altapena con las banderas, y parte del exército, con los demas
-se vino á esta villa de Linghen, y de aquí á Haesluyn á buscar aquella
-gente con gran diligencia trabajando mucho los soldados, y llegó al
-lugar donde supo de cierto ser así lo que yo le habia dicho.
-
- * * * * *
-
-Como vino á noticia de Lecestre la partida de su Alteza, hizo pasar
-de esta parte del rio alguna gente de su exército para que se juntase
-con los Frisones y se acercase á la tierra, y comenzase las trincheas,
-como lo hicieron; y lo mismo hizo él contra el fuerte. Avisé luégo á
-su Alteza dello, y que tenía necesidad de ser socorrido. Volvióse á
-su alojamiento de Borkeló, y de allí invió al Marqués del Guasto con
-alguna infantería española, alemana y valona, y con cantidad de carros
-cargados de vituallas para meter dentro de Zutphen, sin avisarme ni
-su Alteza ni el Marqués de su venida. Los enemigos, sabiéndolo, le
-salieron al camino de la montaña que los Frisones habian fortificado,
-adonde todavía tenian el puente. El Marqués (no sé con qué consejo)
-habia dexado la metad de la caballería en la campaña de Locchum, y
-con la infantería acompañado los carros hasta allí, donde halló los
-enemigos, y á su llegada se vió en peligro de perderse. Yo, como oí
-tirar, vine á la puerta de la villa, y viendo que se peleaba, y que en
-tales ocasiones se va algunas veces desproveido, hice sacar un carro
-con pólvora y balas, sin que nadie me lo pidiese, y llegó á tan buen
-tiempo, que ya con el contínuo tirar, los soldados no tenian ninguna
-en los flascos. Entendí despues que sabiendo su Alteza lo que pasaba,
-sacó lo restante del exército en campaña confusamente, y el sargento
-mayor hizo escuadron de ella, y su Alteza echaba la culpa á Propercio,
-ingeniero, de no haberse él hallado, en lo que daba á entender que,
-no sólo en su oficio, pero en cosas graves y de mayor importancia,
-le daba mano y crédito. Sabido lo que habia pasado se volvió á su
-alojamiento. Pero hasta entónces, segun dicen, estuvo muy congoxado, y
-como yo supe tambien lo que era, hice tocar arma y adelantéme á caballo
-á hablar al Marqués, y tras mí salió Tassis; hallé á los enemigos y á
-los nuestros en escuadron tan cerca, que no habia sino un camino en
-medio. En este tiempo vino la caballería que habia dexado el Marqués
-en campaña, y tambien iba llegando la gente que salió de Zutphen.
-El Marqués me preguntó qué se haria, yo le dixe que estábamos tan
-cerca del enemigo, que mal podriamos apartarnos sin pelear, y que era
-de parecer que se hiciese, dando yo con la gente de Zutphen por un
-costado, y él acometiendo por la frente. Preguntó lo mismo á Tassis, y
-conformóse su respuesta con la mia. Él nos respondió que no traia órden
-de pelear, sino meter el socorro. En este mesmo punto acometió el Conde
-Lecestre á nuestras alas del fuerte de la otra parte del rio, donde
-estaban el Conde Herman y Mons de la Coquela, que la defendian, donde
-hubo una muy grande escaramuza, y buenas cosas en ella; adonde estaba
-el Marqués se oia la escaramuza, y no se pensaba sino que era dentro
-de la tierra, y nosotros que la suya era tambien dentro de ella, cosa
-que me daba mucha pena, temiendo que por haber yo sacado la gente, no
-se hubiesen rebelado contra la poca que habia quedado, ó que el enemigo
-no la hubiese acometido por la parte de sus trincheas que tenian hechas
-hácia la puerta del Pescado. Volví un poco atras, viendo que el Marqués
-no queria pelear, y sabido que no habia peligro en la tierra, me volví
-luégo á juntar con él, y hallé que Anníbal Gonzaga y George Crescia
-habian cerrado con los enemigos, con sus compañías desordenadamente,
-por pasos dificultosos, donde se perdió el Crescia, y á Anníbal Gonzaga
-le dieron una gran cuchillada en el cuello por ir sin celada, que no
-fué poco escapar de ella; cayó, y despues le retiró nuestra caballería.
-La demas caballería nuestra se venía retirando con poca órden, á
-favorecerse de los escuadrones de infantería, yo procuré detenella
-con ayuda de Nicolo Basta y Evangelista de las Cuevas, que hacia el
-oficio de Comisario general, y no pudiendo hacer lo que deseaba, saqué
-mi compañía aparte, que tambien se retiraba con los demas; y la
-caballería del enemigo no pasó más adelante, y toda la demas caballería
-hizo alto, y yo me fuí á la infantería. El enemigo, viendo que los
-que habian salido de Zutphen les hacian daño por un lado, teniendo
-un camino hondo casi por foso, se comenzó á retirar. Del escuadron
-de los españoles se desmandaron algunas picas, y por aquel camino
-hicieron daño al enemigo y señaláronse algunos de ellos valerosamente.
-El Marqués, viendo al enemigo retirado, se retiró tambien, dexando
-en la villa la provision que los carros habian traido. Su Alteza
-procuró de hacer otra escolta ántes de partirse del alojamiento donde
-estaba, y sabiendo que se peleaba, dándole mucha pena, quiso venir
-al socorro, y entendiendo lo sucedido, se aquietó, y vino en persona
-con todo el exército formado, y dexando los escuadrones, entró en la
-tierra. Y aquel mesmo dia habia el enemigo batido un fuertezuelo que
-los nuestros habian hecho á una de nuestras alas, y le dieron asalto,
-donde perdieron mucha gente sin tomarle. Habiendo su Alteza puesto
-la provision dentro, se salió, y haciendo una manera de consejo, me
-ordenó que me quedase todavía en aquella tierra; y considerando que no
-teniendo un real para la gente de guerra y las cosas que son menester
-en tales ocasiones, le respondí que ella estaba en gobierno de otro, y
-el Gobernador de la provincia allí presente, á quien su Alteza, siendo
-servido, la podia encomendar; que cuanto á mí, me parecia haber hecho
-harto en haberla ganado y sustentado con tanto derramamiento de sangre,
-y que habiéndola puesto en manos de mi Generalísimo y del Gobernador de
-la provincia, con razon me podia tener por excusado, y más habiendo el
-campo del enemigo mudado ya de alojamiento y dado muestra de quererse
-retirar; pero si su Alteza gustaba de que yo quedase, me descargase
-del gobierno que tenía, que lo haria de muy buena voluntad. Y no
-agradándole mi respuesta, por más que la peticion era tan fundada en
-razon, me respondió que si no gustaba de ello, que otro lo haria, y
-así salí de la tierra y me fuí con él á Borkeló, adonde le supliqué
-que miéntras estaba allí el exército sin hacer nada, fuese servido
-de acometer la villeta de Locchum, asegurándole de que la ganaria.
-Dióme buenas esperanzas de hacerlo, pero segun entendí despues, hubo
-algunos que le mudaron de voluntad, diciendo que yo le queria empeñar
-y otras cosas semejantes, y así se resolvió de no hacerlo. Dexó con
-Tassis á Propercio, el cual comenzó á hacer ciertas fortificaciones,
-gastando en ellas seis ó siete mil escudos sin ningun provecho, porque
-la primera creciente del rio se llevó todo cuanto habia hecho; y si
-yo quedára allí, no habia memoria de dar un real, ni dexára para uno
-ni otro. Resolviéndose su Alteza de partirse y volverse á Brabante,
-me mandó que fuese á Gruninghen á dar órden á lo necesario, y que
-despues volviese, porque queria que quedase con el exército al rededor
-de Wesel. Fuí luégo, y por haber pasado malas noches en Zutphen, me
-dió una enfermedad tan grande que estuve desahuciado por tres médicos,
-sin ninguna esperanza de vida. Avisé á su Alteza del estado en que me
-hallaba, inviándole atestacion de los médicos y burgomaistres de la
-villa de Gruninghen, suplicándole que pusiese en el exército alguna
-persona entre tanto, que si Dios me daba vida, como pudiese caminar,
-iria luégo. Y como nunca han faltado algunos en esa Córte, más para
-hacerme mal que bien, ménos entónces, pues hubo quien dixo á su
-Alteza que él tenía la culpa por haberme hecho tantas mercedes, y que
-aunque estuviera á la muerte, no habia de dexar de ir, mandándomelo
-él. Diciendo tambien estos mis amigos que yo habia prometido á su
-Alteza provisiones y victuallas, lo cual nunca hice, ántes estando en
-Bredevord, cuando íbamos á Zutphen, le dixe que no hacia bien en ir tan
-desproveido de ellas como iba, y con el celo que yo debo al servicio
-de mi Rey y al suyo, se lo dixe algo ásperamente, como podrá decir el
-conde Cárlos, que lo oyó; y en el alojamiento que yo hice al rededor
-de Borkeló habia tanta provision de trigo, que no sólo bastó para
-toda la caballería que habia en el exército, mas para batir y vender
-hasta los de su Córte, como lo hicieron. Su Alteza dexó el exército al
-rededor de Wesel á cargo de Mons de Altapena, hizo acabar el puente
-sobre el Rin y hacer dos fuertes, uno de una parte y otro de otra, para
-guardarle. Y viendo el Conde Lecestre que su Alteza era partido de
-Zutphen, prosiguió el sitio del fuerte. Y Tassis y Propercio sacaron la
-gente y lo que habia en él y le dexaron. Pusieron allí los enemigos
-luégo muy buena guarnicion y provision, y queriéndose el Conde tambien
-retirar con su exército, ántes de partir procuró con engaño meter en
-la villa de Deventer guarnicion, y así puso á Mons de Stenley, coronel
-de irlandeses, con su regimiento, y con él otras compañías inglesas.
-El Stenley, hallándose ofendido del Conde Lecestre y de otros de su
-nacion, y lo que yo más creo, por tener buen celo al servicio de Dios,
-siendo muy católico, dió á entender á Tassis, que estaba en Zutphen,
-que queria reducirse al servicio de su Majestad, y dalle aquella
-su tierra sin recompensa alguna. Y estando asegurado Tassis de su
-voluntad, me vino á avisar á Gruninghen, díxele que no se podia tratar
-de ello sin licencia de nuestro superior, y que haria bien en irse á
-Brusélas á dar cuenta de todo á su Alteza. Hallóme con la enfermedad en
-el estado que he dicho, y él se informó de los médicos que me curaban.
-Partióse para Brusélas, y no sólo traxo órden de tratar con el Stenley,
-pero de hacer su residencia en Gruninghen, teniéndome ya por muerto.
-Acabó Tassis su concierto, y el Stenley le metió una noche dentro con
-la gente que consigo llevaba, y ántes estuvo hecho escuadron en la
-plaza que los de la villa lo entendiesen: á las compañías de ingleses,
-que estaban allí, dexaron salir libremente, y á los burgeses no se
-les hizo mal ninguno. Estaba con el Stenley el capitan Roland Yorch,
-inglés, el cual se partió de Deventer, al punto que Tassis entró, para
-el fuerte de Zutphen, y avisando de lo sucedido en Deventer, puso
-tanto miedo á la guarnicion, que les hizo salir de allí, de manera que
-el Stenley no sólo dió la villa de Deventer á su Majestad, pero fué
-causa que aquel fuerte tambien se ganase. Este caballero ha servido
-despues acá con su regimiento, tan fielmente como todos saben; y al
-Roland dió su Alteza una compañía de caballos, con la cual sirvió á
-su Majestad hasta la muerte, la cual, segun dicen, procedió de tósigo
-que un cocinero suyo le dió. Como entendió su Alteza lo sucedido en
-Deventer, ordenó que un oficial del pagador fuese con dinero para
-pagar la gente que allí estuviese, y en Zutphen el comisario Francisco
-Vazquez hiciese las libranzas y que Tassis las firmase. Yo me estaba en
-Gruninghen, adonde padecia lo que Dios sabe por darles satisfaccion;
-y temiendo que el de Villers, que yo tenía preso en mi casa, no
-tuviese comunicacion con algunos de los malos de la villa, de que fué
-siempre bien proveida, le invié al castillo de Linghen, ordenando al
-Drosarte que no le dexase tratar con ningun extranjero si no fuese en
-su presencia, y que le tuviese estrechamente guardado; pero él era
-tan astuto y mañoso, que ganó la voluntad del Drosarte, el cual le
-trató con tanta libertad y familiaridad, que tuve mala sospecha de él.
-Levantaban los Estados en aquel tiempo cierta cantidad de herreruelos,
-los cuales, viniendo de Alemania, habian de pasar por Cloppenburg, y
-cerca de este país de Linghen. El Conde de Murs, ó que tuviese alguna
-inteligencia con el de Villers, ó que en efecto fuese llamado de
-esta caballería, juntaba cerca de Suvol toda la suya y la infantería
-que podia. Yo tenía proveidas y avisadas todas las guarniciones que
-estuviesen á punto para cuando él se moviese, teniendo muchas espías
-y hombres á caballo á trechos para avisarme con tiempo, y no me ponia
-en campaña por no tener dineros que dar á la gente y por conservar
-los trigos que áun no estaban maduros, pareciéndome que, segun la
-órden que yo habia dado á las espías, sería avisado con tiempo; y
-entendiendo que el Conde marchaba, marché tambien hácia Covorden con
-la gente que pude sacar del país de Gruninghen y de la guarnicion de
-Steenvick, y pensando tener lugar de juntarme con la gente que estaba
-en la Tuvent, hallamos al enemigo alojado en el villaje de Ulsent,
-camino forzoso que yo habia de hacer para ir allá, y adelantéme con la
-gente que traia conmigo á un villaje llamado Emmelinken, á una buena
-legua de donde él estaba, y entendiendo que partia de allí caminando
-hácia Linghen, y tomando el camino del alojamiento que con la suya
-habia tenido aquella noche, invié á Mendo con parte de mi compañía á
-tocarle arma á la retroguardia para entretenerle porque no hiciese
-diligencia; y la infantería que yo tenía, la invie por los pantanos
-para más seguridad suya, dando órden de acudir todos á Oetmarsum,
-adonde yo iba; y allí hallé á Mario Martinengo con toda la caballería
-que estaba alojada en la Tuvent, y la compañía de D. Rodrigo de Castro,
-que estaba de guarnicion en Linghen, que yo habia inviado á llamar
-para cierto efecto del servicio del Rey, que me hizo temer más el
-suceder allí alguna desgracia; y así luégo como llegué á Oetmarsum,
-ordené al capitan Mario que con su compañía y la de D. Rodrigo se
-partiesen luégo á la hora por otro camino del que el enemigo llevaba,
-caminasen en diligencia, y se metiesen en Linghen. El Conde de Murs,
-por las armas que Mendo le habia tocado, no pudo caminar más que hasta
-la abadía de Oetmarsum; y caminando de noche derecho á Linghen, supo
-como el capitan Mario habia entrado ya en ella, y así, por disimular la
-inteligencia que tenía dentro, si la habia, tomó á la mano izquierda
-hácia Meppen, dexando el rio Ems á la derecha. Yo, habiendo reposado
-un poco la gente, y recogiendo la demas infantería, que estaba alojada
-en la Tuvent, le iba siguiendo lo más cerca que podia; y como llegué á
-Linghen, supe como el Conde se habia apoderado de la villa de Meppen,
-so color de pedir victuallas y entrar á comprarlas. Por lo cual
-despaché luégo parte de la gente que tenía, á entrarse tambien en la
-villeta de Haesluyn, ambas del país Munster, para impedirle el paso
-de Alemania y de las victuallas. Dexáronla entrar con asistencia de
-un caballero del país, que se halló allí acaso; puse tambien la demas
-gente en puestos donde se le podia hacer daño al enemigo y apretar más
-la villa. Despaché luégo con toda diligencia á su Alteza, suplicándole
-que me declarase si podia poner artillería en campaña para batir al
-Conde de Murs en aquella tierra, por ser del imperio, y esto por tres
-y cuatro mensajeros, sin tener respuesta ni resolucion ninguna de lo
-que habia de hacer. Mas no por eso dexaba de hacer de léjos al enemigo
-la guerra que podia, que en diversas veces Mendo le mató mucha gente.
-Y entendiendo por mis espías que trataban de salirse y escaparse de
-noche, avisé de ello al Conde de Barlaymont, que gobernaba por entónces
-el país de Gheldres, y la gente que estaba cerca del Rin, por muerte de
-Mons de Altapena, su hermano, y acudió con parte de ella. Y el Conde de
-Benthen, cuñado del de Murs, y de una mesma religion, le avisó de la
-venida del de Barlaymont; y así determinó el de Murs de salvarse con
-la caballería de noche, no osando aventurar la infantería. Yo habia
-dado órden al capitan Mario, que gobernaba en Haesluyn, que tuviese
-siempre gente á las puertas de Meppen, y que, como sintiese que el
-enemigo se retirase, hiciese pegar fuego á una casa, para que, con la
-gente que yo tenía conmigo, con aquella seña le saliese al camino, lo
-cual podia hacer en media hora, y estar en el puesto una ántes que él
-llegase, y que él caminase luégo á la hora á juntarse conmigo, que
-era fácil, porque tenía ménos camino que andar que el enemigo; pero
-los que él habia puesto en centinela se descuidaron de manera, que
-el enemigo salió de Meppen sin ser sentido dellos, llevando preso
-consigo al Drosarte. Fuí avisado tarde de su salida por un villano, y
-con todo eso le seguí con la gente que tenía conmigo, y por hallarme
-con poca, por no haber llegado la de Mario, no hacia más que procurar
-entretenerle como, podia hasta que llegase, matando algunos de los que
-se quedaban atras. El Conde de Barlaymont venía caminando apriesa,
-pero no pudo llegar á tiempo; yo le seguí hasta el villaje de Ulsen,
-y poco despues llegó el de Barlaymont, pero el enemigo estaba ya tan
-adelante, que se hubiera hecho poco servicio en seguirle más. Fué una
-ocasion muy buena, perdida por un descuido. Yo me volví á Linghen á
-procurar de apretar á Meppen, porque estando en manos del enemigo, era
-de grande estorbo para el camino de Gruninghen. La infantería que quedó
-dentro, viéndose desamparada de la caballería, se resolvió de tratar
-conmigo, y así sobre mi palabra, vinieron dos de sus capitanes, el uno
-escocés y el otro valon, y concertamos que si dentro de cierto término
-no eran socorridos, que dexarian la villa y se volverian á Holanda.
-En este tiempo llegó aquí Mateo Serrano, un entretenido, con cartas
-de su Alteza, por las cuales me mandó tomar á mi cargo las villas de
-Deventer y Zutphen y que metiese guarnicion en ellas, queriendo emplear
-los irlandeses en el viaje de Inglaterra, y poner á Tassis con su
-regimiento en Buryk y en los fuertes que su Alteza habia dexado allí
-al rededor, y dábame el Serrano tanta priesa, que me fué fuerza inviar
-al Conde Herman á Deventer á tratar con el Stenley su salida de allí.
-Yo me quedé esperando que el enemigo socorriese á Meppen, ó que ellos
-rindiesen la villa, segun el tiempo que habian prometido. Mas los
-diputados del país de Munster, que estaban aquí, con dones y promesas
-hicieron tanto, que al fin ellos no lo cumplieron, temiendo los de
-Munster que viniendo en nuestras manos no se la volverian, teniéndola
-su Majestad como ganada en guerra. Yo, habiendo esperado el término
-puesto, me partí para Deventer, por la gran priesa que el Serrano
-me daba, y llegué en un dia, con ser jornada que vale por dos, y en
-partiéndome yo de allí, los enemigos se acordaron con los de Munster y
-los dexaron la villa. Salió Stenley de Deventer, y Tassis de Zutphen,
-en las cuales tierras puse guarnicion de la gente de mi cargo. Su
-Alteza me mandó que señalase los gobernadores en ellas que yo quisiese,
-que él los aprobaria é inviaria las patentes, y así nombré al Conde
-Herman para ambas, que estando tan cerca una de otra, podia bien tener
-cuenta con ellas; y en su ausencia gobernaba en Zutphen el teniente
-coronel de Mons de Billí. Y demas de esto, su Alteza me mandó que
-fuese á Burick á tener cargo de toda aquella ribera del Rin. No quise
-replicar en ello, y por no darle desgusto fuí luégo. Habia Schenck poco
-ántes tomado la villa de Bona, cuatro leguas de Colonia, rompiendo
-una puerta que salia al rio, donde habia puesto buena guarnicion. El
-Elector habia pedido asistencia á su Alteza para volver á cobrarla, y
-el Nuncio del Papa, que estaba con él, solicitaba lo mesmo. Su Alteza
-invió alguna gente para este efecto, y por cabeza della al Príncipe de
-Simay, el cual estando yo en Burick, me invió á rogar con Tassis que me
-llegase á Bruck, donde estaba, para tomar mi parecer en lo que se habia
-de hacer en aquella guerra. Fuí, y Tassis conmigo, y llegados allí
-tuvimos nueva que Schenck habia salido de Bona por esta parte del rio
-con mucha gente y artillería, á batir dos navíos de guerra del Rey, que
-yo habia inviado á Colonia y estaban pegados á la ciudad. Hízolo así,
-y los capitanes de los navíos sacaron la gente en barcas dexándolos
-batir como quisieron; y por no ser la artillería gruesa, no los hizo
-mucho daño. Vino el Príncipe de Simay con caballería é infantería á
-ponerse por la otra parte del rio, arrimado á la tierra, hácia donde
-los navíos estaban, sin hacer más efecto, por estar el rio en medio y
-no tener barcas para pasar, que tirarse mosquetazos unos á otros. Y
-así, retirándose el Schenck á Bona con la artillería que habia traido
-para batir los navíos, el Príncipe pasó el rio con barcas y se fué á
-alojar á Ducque, burgo que está de la otra parte de la ciudad, el rio
-en medio. La primavera comenzaba á venir y el invierno á aplacarse,
-que hasta entónces no se podia estar en campaña por el cruel tiempo
-que hacia, y Schenck, temiendo que el Príncipe no hiciese lo que yo le
-advertia y rogaba, y era que se fortificase en frente de Bona, haciendo
-un fuerte con sus alas, á imitacion de el de Zutphen, se fortificó. Y
-como yo habia venido allí sin órden de su Alteza, me quise volver á mi
-gobierno, ó á Burick, que no lo habia hecho ántes porque el Nuncio y el
-Príncipe me aseguraban que me harian venir órden para mi quedada allí;
-pero no viniendo tan presto como yo deseaba, me resolví de partirme en
-uno de los navíos de armada. Pidiéronme el Nuncio y el Príncipe que
-les dexase á Tassis allí, y así lo hice. Y acuerdóme haberles dicho
-á ambos á mi partida que con el regimiento de Mons de Sant Valamont,
-que habia llegado aquel dia, acometiesen luégo el fuerte que Schenck
-hacia, que aún no estaba en defensa; decíalo por ser la mayor parte
-de aquel regimiento de la nacion francesa, que al principio es de
-mucho más servicio que despues, y tambien lo dixe por no dar lugar al
-Schenck á que fortificase más el fuerte, y tardáronse de efectuarlo. Y
-yendo allá se resolvieron, no sé por qué causa, de hacer fuertecillos
-al rededor, sin acometerle de otra manera que, á mi parecer, se podia
-hacer. Los fuertecillos que hicieron eran tales, que saliendo el
-enemigo del suyo, ó los dexaban, ó les degollaban la gente que habia
-dentro. Yendo Tassis á reconocer el rio arriba, donde hacia otro
-fuerte, estando cinco ó seis de los enemigos escondidos en unas viñas
-que allí habia, el uno de ellos le dió un arcabuzazo por la cabeza, de
-que murió luégo, que fué gran pérdida, porque si Dios le diera vida,
-hiciera muchos servicios á su Majestad, siendo hombre de mucho valor y
-buena intencion. Llegando yo á Burick, entendiendo que Rhymbergh estaba
-muy mal proveida, salí en campaña con la gente de Tassis y alguna de
-la villa de Gheldres, y me puse en la abadía de Camp, de donde tenía
-tan apretada la villa, que era fuerza al enemigo venir á socorrer ó
-perderla. Mas dándome cierta enfermedad, me constriñó á venir á Burick,
-adonde recibí órden duplicada de su Alteza para que fuese á Bona; y
-una de ellas me traxo un caballero inglés, teniente de la compañía de
-caballos del capitan Roland Yorck, que estaba de guarnicion en la villa
-de Deventer, el cual habia ido á la Córte á solicitar la compañía, por
-la muerte de su capitan, y volvia mal satisfecho, segun yo colegí por
-sus palabras, y su Alteza me escribia en su carta que tuviese cuidado
-con él, porque no le contentaba su manera de hablar ni proceder; y
-así, entreteniéndole conmigo dos ó tres dias, despaché un mensajero al
-Conde Herman, diciéndole que estuviese sobre aviso. Llegado á Deventer,
-fué con un su hermano á hablar al Conde, á quien halló comiendo, y
-ofreciéndole que se sentase á su mesa y le hiciese compañía, él comenzó
-á hablar ásperamente, y echando mano á la espada acometió al Conde tan
-denodado, que si no fuera por los que estaban con él á la mesa, sin
-duda le matára; mas, levantándose con presteza, tomó sus armas y mató
-á ambos hermanos, sin que jamas se haya sabido la causa que les movió
-á hacerlo. Teniendo órden de su Alteza de ir al sitio de Bona, aunque
-la enfermedad me tenía en la cama, por no poder ir á caballo ni en
-coche, me puse en un navío de armada, y así llegué allá. El Príncipe
-de Simay no habia hecho otra cosa en aquel sitio, sino comenzar á hacer
-trincheas, aunque tenía artillería para batir la tierra y exército
-suficiente para la empresa. Y como llegué, se entró en consejo para
-lo que se habia que hacer, que esperándome no habian comenzado más de
-lo que digo. Antes de mi venida los enemigos habian hecho salidas,
-degollado alguna gente, quemado cuarteles, roto una compañía de hombres
-de armas y tomado preso á Mons de Conroy, haciendo su deber como muy
-valiente caballero; y estuvo preso hasta que la tierra se rindió. En el
-consejo que se tuvo dixe: que tierra que no estuviese del todo cercada
-y no tomada en veinte y cuatro horas, era difícil de ganar si los de su
-parte la quieren socorrer y los de dentro defender; y que mi parecer
-era que primero se acometiesen los fuertes que Schenck habia hecho de
-la otra parte del rio, porque tomándolos, podrian pasar los navíos
-de armada el rio arriba, y estorbando el socorro, tomar la tierra, y
-no de otra manera, como se vió claramente en lo que despues sucedió,
-que viendo Schenck ir el sitio de véras, dexando al Baron de Polvitz
-por gobernador, se salió della; y levantada gente en el Palatinato,
-embarcándola el rio abaxo, entró de noche en Bona. Así se resolvió
-de acometer los fuertes; tomáronse uno ó dos que estaban el rio
-arriba, sitióse el grande con gran peligro, batióse y ordenóse de dar
-asalto; y porque de la otra parte del rio se descubria todo el fuerte,
-mandó el Príncipe poner tres piezas para dar asistencia á los que le
-diesen, tirando á quien se pusiese á la defensa, que todos estaban
-descubiertos. Ordenóse que el tercio de Cárlos Spineli llevase la
-avanguardia, pero que no arremetiesen hasta que se les diese órden. Los
-alemanes lo hicieron sin ella, y el capitan D. Alexandro de li Monti,
-que estaba señalado para dar el asalto, viendo los alemanes ir á él, se
-movió tambien, y los unos y los otros confusamente, lo cual fué causa
-que los de dentro se defendieron é hicieron retirar á nuestra gente.
-Quexábase Cárlos Spineli de que don Alexandro se hubiese movido sin
-órden, diciendo algunos que el moverse sin ella á cosa semejante no era
-bien hecho. Pero si ellos se halláran en el puesto de D. Alexandro, que
-es un cuerdo y valiente caballero, hicieran lo mesmo para no permitir
-que se les quitase la avanguardia, como lo hizo. Prosiguiendo el sitio
-de este fuerte, acercándose con trincheas, los alemanes de Aquemburg,
-que llevaban la suya á la ala dél, estando cerca de ella, hablaron con
-los de dentro, que eran de su nacion, y los traxeron á nuestra parte,
-y ocuparon la ala que éstos guardaban, por donde los del fuerte no
-podian entrar ni salir, á cuya causa padecian. El Príncipe se pasó
-hácia el fuerte dexándome á mí con la gente al rededor de Bona, porque
-se entendia que Schenck la queria socorrer por tierra. Los del fuerte
-trataron con el Príncipe y se rindieron, y sin avisarme, los invió el
-rio abaxo hácia Holanda. El conde Federico de Berghes, á quien yo habia
-dexado en Burick, no los dexó pasar, por no llevar pasaporte ni carta
-mia, de que se sintió el Príncipe, y pudiera excusar este fastidio
-si fuera servido de mandarme que lo escribiese al Conde; pero nunca
-falta quien incita á la disension ántes que á la concordia, como lo
-procuraron hacer entre él y mí, mas no pudieron tanto, que yo dexase
-de serle muy servidor, y él de tenerme por tal. Despues de tomado el
-fuerte y pasado los navíos de armada el rio arriba, se apretó más la
-tierra con la zapa, y llegados al foso, le hallamos muy hondo y hechas
-en él casasmatas. La intencion que el Príncipe tenía era de henchir
-el foso, y haciéndolo, fuera obra larga, pero segura. Los enemigos no
-dexaban casi cada dia de hacer salidas, y algunas con daño nuestro,
-principalmente donde estaban los loreneses de Mons de Sant Valamont,
-que con éstos tenian los de dentro particular tema y enemistad. Vino
-en este tiempo nueva al Príncipe que su Alteza inviaba al Conde de
-Mansfelt, queriéndole emplear á él, por ventura, en otra parte. El
-Conde, considerado, dilató su venida por respecto del Príncipe, y él se
-dió priesa á concluir con la tierra ántes que llegase, y halló buena
-ocasion para ello, porque los de dentro, cansados ya de estar allí,
-dician que por un Schenck, que habia tomado esta empresa á cargo, no
-querian llegar al extremo peligro del sitio; y por esto no quisieron
-tener órden, así en las municiones de guerra como en las de boca,
-por tener tanto mayor ocasion de rendirse, principalmente despues
-que supieron la venida del Conde de Mansfelt; pareciéndoles que el
-Príncipe, por no dexar devenir al cabo de su empresa, les haria mejor
-partido que otro, comenzaron á tratar con él, y así, teniendo ambas
-partes gana de acordarse, se hizo brevemente, saliendo la gente de
-guerra con sus armas y bagaje. Pidieron rehenes para la seguridad de
-su camino y personas, é inviaron á Rhymbergh, si bien me acuerdo, dos
-caballeros napolitanos, Federico de Afflitto y Cola María Carachiolo,
-capitanes del tercio de Carlo Spineli. Hubo alguna dificultad sobre la
-seguridad de volver los navíos que habian de llevar el bagaje, y como
-estaban á mi cargo, tenía cuidado de mirar por ellos. Mas habiendo por
-ventura entre los enemigos un capitan llamado Gerit Heryunge, que fué
-el que ostinadamente defendió á Locchum, por haberle yo conocido por
-hombre cortés y de verdad, y haber tenido, siendo yo gobernador de
-Harlem, de donde era natural, grande amistad con su padre y parientes,
-prometiéndome que me los volveria, me fié de su palabra, y él la
-cumplió honradamente. Su Alteza, entendiendo la rendicion de esta
-tierra, mandó que el Príncipe se retirase, y que la gente de guerra
-fuese á cargo del Conde de Mansfelt á sitiar á Watendonck, y así el
-Conde, para este efecto, se fué á la villa de Venló á esperar allí la
-gente. Los de aquella villa y el coronel Wuentin, gobernador de ella,
-eran los que solicitaban aquel sitio, por la mala vecindad que los de
-aquella villa les hacian. Y yo, tomando licencia del Príncipe, me volví
-con los navíos de armada á Burick, adonde supe la venida del Conde de
-Mansfelt á Venló, y porque era fuerza partirme para Gruninghen, le
-fuí á besar las manos y á tomar su licencia. Y tratándome del sitio
-de Watendonck y de las comodidades que tenía para él, le dixe, como
-su servidor, considerando el tiempo, que era principio de invierno,
-muy lluvioso, y el puesto de la tierra, de sí mismo pantanoso, la
-necesidad y mala voluntad de la gente de guerra que venía de Bona, y la
-comodidad y asistencia que le daban, que no le haria Dios poca merced
-si salia con aquella empresa, y que cuanto á lo demas que le ordenaba
-su Alteza que hiciese acabado aquello, me parecia imposible, por las
-razones que por escripto le dí luégo, y que sin duda el que dió á
-entender aquello á su Alteza debió de ser alguno que ignoraba el país
-donde se habia de efectuar, ó mal intencionado. Sitió su Excelencia
-la villa de Watendonck, y con hallar las dificultades que yo le habia
-dicho, con su buena diligencia y valor, y la ayuda de Dios, salió con
-la empresa sin proseguir más adelante. Yo me partí para Gruninghen,
-dexando al conde Federico en mi lugar en Burick. Llegado que fuí hallé
-los trabajos y fastidios que siempre, porque en mi ausencia á toda
-aquella provincia la habia puesto en contribucion el enemigo y estaba
-á su devocion, perdida la poca que ántes tenian á los de la parte del
-Rey; ayudándolos á esto el burgomaestre Bal, por presentes que le
-dieron los Anabaptistas, de que aquel país está lleno. Poco despues
-su Alteza proveyó el gobierno de Gheldres en el Marqués de Varambon,
-encargándole tambien lo del Rin; y por muerte del Tassis, encomendó su
-regimiento á Juan Tissilinghe, capitan de él. En este tiempo proveyó su
-Alteza al Baron de Chassé la Drosartía de Linghen, con patente, no sólo
-de Drosarte, pero de gobernador del castillo, villa y país de Linghen,
-que era quitarme enteramente lo que tenía por patente y habia dias que
-servia. Supliqué á su Alteza que si su voluntad era que yo no gozase
-del gobierno, conforme á las patentes que tenía y juramento que habia
-hecho, que me descargase del todo de él, y le proveyese en quien fuese
-servido; que el que no hallaba bueno para el todo, ménos mereceria
-parte, y que no recibiria al Baron en Linghen, sino fuese descargándome
-del juramento que habia hecho. Y así su Alteza le recompensó en otras
-cosas. Y viendo cómo todo andaba, más quisiera yo que le proveyera
-esto, con las condiciones que le pedia, para irme á servir á S. M. en
-otra parte.
-
- * * * * *
-
-En esto tuve avisos de Holanda, de personas de quien me fiaba, que
-se habia resuelto en los consistorios herejes, por mejor plantar
-su herejía en el estado de Cleves, riberas del Rin y aquí, que les
-convenia hacer enloquecer al duque Juan, Príncipe católico y bueno, y
-á su mariscal Terhorst, dotado de muchas virtudes, que como tal, les
-impedia en aquel estado sus maldades, y procurar ganar los fuertes
-del Rin y echarme á mí de este gobierno. Avisé de ello á su Alteza,
-al duque Juan y á su Mariscal, y tambien, por otra parte, al conde
-Cárlos de Mansfelt, que andaba con el exército de su Majestad la
-vuelta del Rin, para que por su parte tambien les avisase lo mesmo.
-Y no pasaron tres meses que sucedió, como me advirtieron, en lo de
-los fuertes del Rin. El remedio que se puso fué encomendarlos á un
-comisario de muestras, y así se perdieron luégo, habiendo costado el
-hacerlos y entretenerlos hasta entónces tantos millares de ducados á
-su Majestad; y en todo lo sucedido, se conoce bien el deseo que han
-tenido de echarme de este gobierno. No sé si la resolucion de estos
-herejes fué verdad que entre ellos se tomase ó no; mas por lo sucedido
-se le puede dar algun crédito. Estando en Gruninghen propuse de hacer
-dos fuertes para poder facilitar la entrada en Frisa, porque los de
-aquel país se rebelaban cada dia y no querian pagar las contribuciones,
-el uno en las Salinas que el de Nienoort tenía junto á Niezijl, y
-el otro junto al castillo de Nienoort. Hiciéronse á costa de los de
-Frisa, aunque estaban en el país de Gruninghen por sobrellevar á los
-de esta villa, y cargarlos á las gritanias frisonas vecinas, porque
-los demas no se podian executar. Miéntras estos fuertes se hacian, el
-conde Guillermo juntó su gente, y en lugar de venirme á buscar con
-la comodidad de los navíos que tenía, se embarcó y fué hácia Reyden,
-donde habia una iglesia fortificada, y un fuertezuelo orillas de la
-mar, frontero de la villa de Emden, con intencion de sitiar estas dos
-plazas, y para quitarme el medio de poderlas socorrer, acometió primero
-una esclusa pequeña llamada Suasterfilk, que yo tenía reparada con
-un parapeto solamente para asegurar las victuallas, que secretamente
-venian de Emden y de Hogebonde, su país. Y entendiendo el camino que
-habia tomado el Conde, saqué la gente que pude de la que tenía en
-uno de estos fuertes que se hacian; y con la diligencia posible, fuí
-derecho á la esclusa, y hallé que la estaban batiendo; y habiéndome
-adelantado para reconocer cómo estaba el enemigo, hallé que tenía su
-gente de una y otra parte de la esclusa, y que habiendo menguado la
-mar, no se podian juntar los unos con los otros, y si la infantería que
-yo llevaba pudiera caminar tanto como la caballería, estaba el Conde
-y su artillería á peligro de perderse, y conociéndolo él, ofreció tan
-buenos partidos al cabo de escuadra que estaba dentro, que se rindió á
-mi vista. Y viendo que por aquella parte no podia hacer efecto, volví
-á Gruninghen á juntar más gente para procurar por diques rotos con
-barcas socorrer á Reyden, porque el Conde habia ya plantado artillería
-y no eran para sufrirla, que nunca los de Gruninghen querian que los
-fuertes fuesen tales que les estorbase á su intencion, y así, habiendo
-ya pasado parte de la gente los malos pasos que he dicho, se rindieron.
-No quedó por mi diligencia que fuesen socorridos, sino por la flaqueza
-de los fuertes, que procedia de la mala provision que siempre he tenido
-para hacerlos como convenia, y sacarlo del país no podia por estar
-á la voluntad de los de Gruninghen, que no querian gastar lo que es
-menester para hacer fuertes que pueden esperar artillería, y ha sido
-forzoso el complacerlos siempre cuanto he podido, porque, segun es su
-humor, ha de venir de la mano de Dios saberlos contentar; y así ningun
-gobernador ha querido ni podido vivir con ellos, y si yo lo he hecho,
-sabe Dios con cuánto trabajo y fastidio. En este tiempo sucedieron dos
-cosas: la una que un caballero del país de Gruninghen, llamado Clante,
-pidió á los Estados que le consintiesen levantar un regimiento de la
-manera y condiciones que el de Nienoort habia levantado el suyo, y
-habiéndoselo concedido y juntado la gente hácia Emden, buscaba donde
-poderla mantener. Y temiendo no diese en la señoría de Wedde, fuí
-hácia allá con alguna gente, y el Clante marchó con su regimiento por
-el país donde el Duque de Alba, de buena memoria, rompió al conde
-Ludovico de Nassao, y fué á dar hácia Aschendorp y Rheyden, territorio
-de Munster, donde pensaba sacar contribucion. Y siendo avisado de esto,
-tomé cuantos carros pude por todos aquellos lugares, en los cuales
-puse toda la infantería á cargo del conde Federico, y la caballería
-llevábamos el conde Herman y yo con sus dos hermanos pequeños, y así
-caminamos con toda la diligencia posible por la Bretanga. Tuve aviso
-que esta gente estaba en Rheyden, y así caminamos á ella, la cual,
-siendo avisada de mi venida, por otro camino más corto, que el Drosarte
-de Wedde ni ningun villano me habian advertido, que á haberlo hecho,
-no se me escapaba ninguno, se retiraba apriesa, y yo la iba siguiendo
-tambien con la caballería, de que avisé al conde Federico, el cual
-quedaba atras con la infantería, que se diese priesa á caminar, y él,
-por hacer más diligencia, hizo subir á los soldados en los caballos
-de los carros, y así con ellos me fué siguiendo, y yo al enemigo,
-y estando ya cerca de él, hallaron en un lugar del Conde de Emden
-unos navíos, y embarcados en ellos, se fueron por el rio Ems abaxo,
-y llegando nuestra infantería, comenzó á arcabucear los navíos, y
-no pudiendo gobernarlos, se pegaron á la otra parte de la ribera, y
-saltando en tierra se fueron huyendo hácia Loeort. Vino á anochecer en
-aquel tiempo, que á tener dia, yo los siquiera siempre, que ya tenía
-dos navíos en que pasar, y pensando que hubieran de hacer noche en
-algun lugar, y que á la mañana tuviera tiempo de seguirlos, me alojé
-en Weenermoer, lugar del conde Juan de Emden, por estar la gente que
-traia conmigo muy cansada; mas el Conde dexó pasar al enemigo por el
-puente de Loeort á media noche, donde corre otro rio que se junta allí
-con el Ems. Y así se salvó el Clante con más miedo que daño, que fué
-causa de que pocos dias despues se le deshizo la gente, y él me hizo
-decir que si le queria recibir en servicio del Rey, que me declararia
-algunas cosas de mucha importancia. Traté esto con el magistrado de
-Gruninghen, y procuré que le permitiesen entrar en la villa á hablar
-conmigo; diósele salvo conducto, y venido, no le quise oir sino en
-presencia de los burgomaestres en mi casa. Y preguntándole yo qué era
-lo que me queria avisar, me dixo haber visto cartas de algunos de aquel
-magistrado para los enemigos ofreciendo la reduccion de la villa á su
-parte y dexar la del Rey. Y haciéndole instancia que me los nombrase,
-hacia grande dificultad; mas apretándole yo, nombró dos de los que
-estaban presentes, y constantemente juró ser verdad, obligándose á
-la prueba, de lo cual quedé maravillado por tener mejor opinion de
-ellos. Hice salir del lugar al Clante porque no fuese causa de algun
-desórden, y se le encargué al conde Herman para que le inviase con
-escolta á una casa que tiene en el país de Clart. Y avisé á su Alteza
-diciéndole que era necesario que me asistiese de más gente y medios,
-porque de otra manera todo lo de acá se perdia. Y algunos ministros
-que estaban cerca de su persona decian á esto que yo escribia muchas
-veces que Frisa se perdia, y nunca se acababa de perder. Y pidiendo
-algunos españoles é italianos para mezclarlos con alemanes, se burlaban
-de que pidiese estas naciones para Frisa. Y así tomaban siempre los
-avisos de esta provincia para acudir al remedio de ella. Con todo
-esto, su Alteza mandó venir aquí al capitan Juan de Contreras Gamarra
-con su compañía de arcabuceros á caballo, y al coronel Paton con su
-regimiento. Y habiendo pasado el Rin el coronel Schencks, que estaba
-en el fuerte que habia hecho contra Nimega, fué avisado de ello, y
-los vino á buscar con toda la gente que tenía junta, para con ella
-emprender la villa, y vino á dar sobre nuestra gente al tiempo que
-se comenzaban á juntar para venir aquí. Halló poca resistencia en
-la infantería, y defendiéndose el Contreras cuanto pudo, fué herido
-y preso, y algunos de sus soldados con él, y escapáronse el Paton y
-sus capitanes. Tenía el Schencks particular enemistad con el Paton,
-por haber dado la villa de Gheldres en manos de Mons de Altapena, por
-cierta cuestion que habian tenido los dos. Llegado al fuerte con los
-prisioneros, se partió para hacer lo que habia pensado de Nimega.
-Y habiendo ya entrado en la villa bien adelante, los de ella, con
-asistencia de algunos soldados que estaban dentro, le echaron fuera;
-y queriendo saltar en uno de los navíos en que habia traido la gente,
-cayó en el rio armado á prueba, y se ahogó. Los de la villa le sacaron
-luégo, y echo cuartos, le pusieron en la muralla, y su gente salvó los
-navíos en que habia venido. Así acabó aquel hombre, que por un desden
-habia dexado el servicio del Rey y hecho tanto mal, y hubiera sido
-mucho más si viviera. En este tiempo estaba la infantería española
-tan mal pagada, que se temia no se alterase; y así procuró su Alteza
-dividirlos, inviando aquí el tercio de don Francisco de Bobadilla, el
-cual gobernaba Manuel de Vega, dándoles un tercio de paga para venir,
-que es cuanto se les dió en nueve ó diez meses que aquí estuvieron.
-Y así fuí forzado á alojar parte de las compañías en tierras donde
-pudiesen sustentarse, y parte en el país de Gruninghen, asistidos
-y ayudados por los de la villa y país; y de esta manera estuvieron
-todo un invierno, sin suceder otra cosa, salvo que estando una parte
-de este tercio en un lugar llamado Emelcamp, una legua de Covorden,
-se alteraron los soldados, y el capitan Prado que gobernaba aquella
-gente, el capitan Juancho de Ugarte y otros capitanes, salieron al
-ruido, y tomando algunos de los que se iban juntando, los hicieron dar
-garrote, con que se apaciguaron. Su intencion era de juntarse todos é
-ir adonde estaba mi compañía de lanzas y apearla, y con los caballos
-hacer otra de ellos, y así volverse á Brabante á pedir su dinero. El
-conde Guillermo, temiendo ser acometido al verano con estos españoles
-y la gente de mi cargo, procuró socorro de más gente, y le vino con el
-Conde de Chesteyn con caballería é infantería, y así se puso en campaña
-y yo hice lo mesmo, y para darle ocasion de venir á buscarme y salir
-del villaje de Colmer, adonde se habia fortificado, acometí un fuerte
-suyo llamado Emeltil, batíle con dos piezas que saqué de Gruninghen,
-y ganado, de allí fuí al fuerte de Lopeslague, que yo habia hecho el
-año ántes, pensando acometer el de Niezijl del enemigo y procurar
-sacarle en campaña, que estaba cerca de allí en el villaje de Colmer,
-que acometerle en él era imposible, por estar en sitio fuerte y bien
-reparado; y así me alojé con la gente junto al fuerte que yo habia
-hecho, entre el dique y un brazo de mar que venía á él, sobre el cual
-brazo entendí en hacer un dique para que las victuallas y lo demas
-necesario pudiese venir de Gruninghen con más facilidad, y los de ella
-ayudaron con madera y gente, porque con él ganaban una buena cantidad
-de tierra; y haciendo un dique desde el fuerte hasta el otro dique de
-Gruninghen, excusaban el entretener una legua de diques, de que les
-procedia grandísimo provecho, y á nosotros gran comodidad; y con la
-gente del Maestre de Campo Manuel de Vega (que en aquel puesto le habia
-venido la patente) y con la mia, se trabajó de manera que cerramos el
-brazo de mar, y se hizo el camino hasta el otro dique, siendo muchos de
-opinion que no lo pudiéramos acabar. Estando alojados de esta manera
-el enemigo y yo, siempre nos haciamos emboscadas los unos á los otros,
-escaramuzando con los de su campo ó con los del fuerte, que el enemigo
-habia bien proveido de gente y lo demas necesario para la defensa de
-él, no pudiendo yo salir con mi intento por más que lo procuré. Sucedió
-que estando en aquel puesto hubo gran tormenta en la mar, con aguas
-vivas y viento nordeste; invié á llamar á Durán, ayudante del sargento
-mayor, y le dixe que era necesario salir de aquel puesto luégo, porque
-la mar creceria de manera que los echaria de allí con daño. Respondióme
-que ya estaba la gente bien acomodada, y en efecto lo estaba, y que
-hácia el enemigo no habia puesto seguro donde nos pudiésemos poner,
-y que recular atras sería darle á entender que nos huiamos. Dexélo
-así, queriendo más estar al peligro que recular, y con la tormenta
-creció la mar de manera que sucedió lo que yo habia dicho, y con gran
-trabajo y peligro se salvó la gente, pero no todo el bagaje, y algunos
-que se tardaron perecieron, pasando el dique nuevamente hecho, que
-por estar imperfecto, la agua le sobrepujaba. Alojé la gente en la
-abadía de Grotawert, y de allí la saqué á lo seco y alojarla adonde
-podia. A los españoles torné á inviar á sus presidios, porque en
-este tiempo los enemigos habian dado á entender á los de la villa de
-Gruninghen que su Alteza me habia ordenado que metiese dentro de ella
-este tercio de españoles, y así no dexaban entrar dentro á ninguno,
-sino con grande dificultad, y dexando las armas á la puerta. Con
-semejantes artificios y mentiras se ha perdido aquella tierra, teniendo
-sospecha de que yo me queria amparar della, lo cual los enemigos y
-los malos de dentro procuraban estorbar por todas las vias posibles,
-y como buenos y malos estaban tan resueltos de no tener guarnicion,
-era tanto más dañosa la desconfianza que tenian de mí. Conociendo
-esto, supliqué muchas veces á su Alteza, y algunas á su Majestad, que
-se sirviese de mí en otra parte. Estando en este sitio vino órden al
-conde Herman de levantar un regimiento de infantería alemana, dándole
-por plaza de muestra esta señoría de Linghen, diciéndole que hallaria
-allí el dinero para este efecto. Partió con su hermano Federico, y
-no hallando el dinero como se le habia prometido, por lo que tocaba
-á su reputacion, habiendo ya divulgado en Alemania la merced que su
-Alteza le habia hecho, resolvió de dar una escalada á la villeta de
-Cloppenburg con ayuda de algunos soldados de esta guarnicion; sucedióle
-bien, y los de Munster le dieron cierta suma de dinero porque saliese
-de allí y levantase su regimiento en otra parte. Recibiólo porque
-ya le comenzaban á faltar victuallas, y los de los contornos no se
-las podian proveer. Yo le dí esta villeta, en la cual sin daño della
-ni costa del país hizo su regimiento, y teniéndole ya cumplido el
-dinero, los comisarios no le venian á pasar muestra, y faltábale ya
-el que para entretener la gente los de Munster le habian dado; y si
-yo no acudiera con diligencia á hacérsela pasar con algun dinero del
-Rey que tenía, sin ninguna duda de este regimiento sucediera lo que
-de los dos hermanos Francisco y Mauricio, duques de Saxa, que despues
-de haber arruinado este país y vecinos, se deshicieron por no haber
-acudido á tiempo á pasarles muestra. El Conde levantó este regimiento
-y le puso en servicio en muy pocos dias, con la diligencia y valor
-que siempre ha servido á su Majestad, y ahora le tiene su hermano.
-Tambien en este tiempo sucedió que Cristóbal Lechuga, sargento mayor
-del tercio de Manuel de Vega, llevándose mal con su maestre de campo,
-sin que él lo entendiese, un hermano y un pariente suyo, que servian
-en el tercio, hicieron una mina á la barraca del Maestre de Campo
-para volarle; pegaron fuego á la pólvora, la cual en lugar de hacer
-efecto contra él, le hizo contra los que la habian hecho, quemando al
-pariente, que no pudo retirarse, y el hermano se escondió y salvó;
-hallando muchos que le escondieron, alabando su hecho, y más si
-sucediera bien, por ser el Maestre de Campo malquisto en su tercio. Y
-esto ha sido causa de haberle su Majestad proveido en otro, pidiéndolo
-los soldados cuando se amotinaron, y su Alteza se lo concedió. Cosa de
-mala consecuencia para el servicio del Rey. El Sargento mayor probó
-su inocencia y salió libre de ello. Padeciendo este tercio por no
-tener ya más medio para entretenerle, solicitaban en esa Córte con
-el Conde de Mansfelt, que gobernaba estos Estados en ausencia de su
-Alteza, que habia ido á Francia, el Maestre de Campo y los capitanes
-de salir de aquí y volverse á Bravante; y para este efecto inviaron
-uno de los capitanes del tercio. Concedióselo su Excelencia, y á mí
-me mandó que fuese con este tercio á ganar un castillo fuerte que los
-enemigos habian tomado en el país de Reklinchausen, territorio del
-arzobispado de Colonia, y que de allí le viniese á hablar á Brusélas.
-Caminé derecho donde se me mandaba, y los del castillo, sabiendo que
-yo marchaba, se concertaron con los del Elector, y llegado yo delante,
-sabiendo el concierto y no hallando allí ninguno del Elector que me
-diese asistencia ni victuallas, pasé derecho á Bravante por el Rin
-entre Duyseldorp y Keysersuverdt y me adelanté á Brusélas, adonde
-hallé á Mons de Linden, gobernador de Charlamont, que se habia ido á
-quexar á su Excelencia de no haber yo querido ir contra el castillo
-que he dicho. Yo respondí haberlo hecho, dando cuenta de lo sucedido.
-Advertí tambien á su Excelencia en consejo, del estado en que dexaba
-mi gobierno, principalmente la villa de Gruninghen, en la cual habia
-muchos que tenian inteligencia con el enemigo, y entre ellos algunos
-del Magistrado, recibiendo cartas y avisos, como he dicho, de lo cual
-quexándome yo al Magistrado, ofreciéndome de probarlo con algunos de
-él y hombres de la villa, que eran buenos y fieles, y esto diversas
-veces, y nunca lo han querido remediar. Antes el síndico me respondió
-una vez, queriéndolos apretar sobre esto, que estando él en Bravante
-habia visto y oido cosas peores, que no se remediaban, ni tampoco
-ellos lo querian hacer. Avisé, como he dicho, á su Excelencia diversas
-veces de la poca seguridad que habia en aquella tierra, de lo cual
-fueron los burgomaestres avisados no sé por qué via. Estando en córte
-procurando con el Conde de Mansfelt remedio para estas cosas, volvió
-su Alteza de Francia, á quien, como á su Excelencia, dí cuenta de todo
-lo que pasaba en mi gobierno y de la necesidad que tenía de remedio.
-Habiéndole particularmente avisado de que por las villas de Deventer
-y Zutphen podria su Alteza hacer grandes progresos entrando por el
-país de Utrecht en Holanda, lo cual los enemigos sentirian en extremo;
-y que el pueblo de aquellas provincias, acordándose de los daños que
-habian recibido en tiempo pasado, se reducirian á su Majestad ántes
-que pasar otra vez por ellos, y que ya que su Alteza no quisiese hacer
-esta entrada y efecto, por lo ménos proveyese estos dos lugares de
-manera que se pudiesen sustentar teniendo el socorro aparejado con
-tiempo, que pues los holandeses habian tomado el manejo de la guerra,
-no dudaba que estas dos plazas importantes, y no fuertes, serian las
-primeras acometidas por lo que les importaban. Prometióme de dar
-órden y toda asistencia, como adelante diré, avisándole asimesmo por
-cosa cierta que el enemigo se preparaba con todas sus fuerzas para
-acometerlas, suplicándole que diese presto remedio; donde no, que
-el enemigo sin duda haria su efecto por la poca comodidad que habia
-de hacer resistencia sin su ayuda. Algunos que estuvieron presentes
-dixeron despues que yo me quexaba siempre de que la Frisa se perdia
-por falta de asistencia, y que nunca se acababa de perder, como otras
-veces habian dicho. Supliquéle que miéntras se preparaba el socorro
-me diese licencia por ocho dias para llegarme á Luxemburg á algunos
-negocios mios; diómela con promesa de que allí se me inviaria todo el
-despacho que le pedia muy á mi contento, y al cabo el despacho fué
-mandarme volver á mi gobierno sin dineros ni gente más de lo que habia
-traido cuando salí dél. Volví á avisarle que le aseguraba de la pérdida
-del país si no se proveia como le habia significado, y al Conde de
-Mansfelt lo mesmo. Volvió á mandarme que me partiese á la hora para mi
-gobierno, porque tenía el mesmo aviso que yo le habia dado. Y así, por
-obedecer y no perder tiempo en réplicas, me partí habiendo protestado
-de que mi venida sin dineros ni gente haria más daño que provecho,
-habiéndose confiado la soldadesca y pueblo de que yo no volveria sin
-lo necesario para la defensa del país y sustento de la gente. Al fin me
-vine casi desesperado, solo con mis criados y alguna poca escolta que
-tomé en Gheldres, hasta el Rin, y le pasé al fuerte de Rees, y metíme
-en Anholt inviando para mi escolta por gente de mi gobierno, y venida,
-me fuí á Zutphen. Estando yo allí invió su Alteza al que gobernaba
-aquella tierra, y al conde Herman, que gobernaba á Deventer, dineros
-para comprar victuallas por estar aquellas dos tierras desproveidas de
-ellas. Preguntando en Zutphen al Gobernador la provision que tenía de
-pólvora, me respondió que la tenía buena, porque habia hallado en la
-casa donde aloxaba el coronel Tassis una buena cantidad, la cual habia
-puesto con la demas que habia en la municion. Ordenéle que con toda
-diligencia se proveyese de faxina y de cestones, y que trabajase de
-la puerta del Pescado hasta la del Rio, que era por donde el enemigo
-le podia hacer daño, y sin que él me la pidiese le puse dentro una
-compañía de infantería más, y hecho esto, me partí para Deventer. En
-estas dos tierras hubo mucho descontento entre los soldados de verme
-volver sin dinero ni gente, y yo los consolaba con la promesa de su
-Alteza. Y habiendo proveido en Deventer, me partí á dar una vuelta á
-Gruninghen, que es donde más me temia por las causas que he dicho. El
-enemigo, entre tanto, formó su exército bien sustancial, y no obstante
-los avisos que yo habia dado á su Alteza desde Gheldres, como el
-capitan Nicoló Basta, gobernador de ella, puede certificar, y desde
-Zutphen y Deventer, como el conde Herman y Loqueman pueden decir, que
-convenia que su Alteza juntase luégo su gente para socorrerme, y no lo
-hizo hasta que la villa fué sitiada. Habiendo el enemigo tomado ántes
-el fuerte de la otra parte del rio, que tanta sangre habia costado
-el sustentarle, inviando soldados mancebos en hábito de mujeres, los
-cuales, con las armas que llevaban escondidas debaxo de las faldas, le
-ganaron. Plantó treinta y tres piezas de artillería, y con cada una
-tiró tres tiros, con los cuales el Gobernador le rindió la tierra.
-Quexándome yo de él poco despues á su Alteza, que era ya llegado con
-alguna gente junto al Rin, á una abadía llamada Mariembon, é yendo
-á visitar el fuerte de Rees, que gobernaba Mons de Rinavel, dixo su
-Alteza que sabía que Loqueman estaba en Rees, y que habia estado
-aquel dia en aquel fuerte, que le avisasen que se guardase de parecer
-delante de él, y que procurase ganar amigos, lo cual habia hecho ántes
-á mucha costa de los soldados de su regimiento, cobrando el remate de
-su descuento. Despues de la muerte de su Alteza este gentil-hombre,
-procurando descargarse ante el Conde de Mansfelt, fué dado por libre
-sin saber yo el descargo que habia dado. Él, con la gente que salió de
-aquella tierra, se fué á Deventer, y el conde Herman tomó de ella la
-que la pareció que le podia ayudar y asistir, inviándome la demas. El
-enemigo marchó á sitiar á Deventer, plantó su artillería, y batióle
-terriblemente por la parte que no habia terrapleno; confiándose en el
-rio de Isel y en un arroyo que hacia foso por toda aquella parte. El
-Conde se puso á la defensa, donde con un ladrillo de los que volaban
-de la batería fué herido en el rostro, de que perdió un ojo y á grande
-peligro de perder el otro. Para dar el asalto hizo venir el enemigo
-un puente sobre barcas el rio abaxo, y le puso á la punta del arroyo;
-y aunque nuestra arcabucería mató muchos de los marineros que le
-guiaban, todavía le pusieron por donde quisieron dar asalto; y pasando
-á la batería alguna gente, pusieron en ella una bandera, que los
-nuestros hicieron retirar della fácilmente por no ser asistidos de los
-demas que estaban ordenados para dar el asalto, hallando dificultad
-al entrar en el puente, porque de una parte y de otra los bordes eran
-hechos de tablas, más altos que el puente, y con más seguridad y ménos
-daño podia estar nuestra gente peleando mano á mano con el enemigo
-en aquel puesto, que no estar en él sujeta á la furiosa batería que
-despues de retirada su gente de ella hizo. Herido el Conde y otros
-capitanes y soldados, comenzaron, contra la voluntad del Conde, á
-tratar con el enemigo, á quien rindieron la villa no teniendo nueva de
-ser socorridos.
-
- * * * * *
-
-Perdidas estas dos plazas, verdaderas puertas de Holanda y país
-de Utrecht, por donde se habia de acabar la guerra, ó por lo
-ménos constreñir al rebelde á reconocer á su Rey y señor natural
-reconciliándose, dió ánimo al enemigo de proseguir adelante contra
-esta provincia, en que tanto habia trabajado, y tanta gente habia
-perdido por señorearse de ella, y así procuró pasar adelante; y á
-requisicion de los mal intencionados de Gruninghen y solicitud del
-conde Guillermo de Nassao, que ahora es su gobernador, se determinó
-de irla á sitiar. El conde Federico y yo estábamos en el fuerte de
-Covorden á la mira, por ver la punta que hacia, y él, por saber que
-los dos estábamos en aquel fuerte, procuró cerrar la villa ántes que
-pudiésemos entrar en ella, y con gente suelta caminó dia y noche para
-este efecto, mas no lo pudo hacer tan secretamente que con tiempo
-no fuese yo avisado por las espías que tenía en su campo. Resolvíme
-tambien de partir para allá, caminando toda la noche, y ordené que
-alguna infantería que tenía en Covorden, pensando que el enemigo la
-acometeria, me fuese siguiendo. Entramos dentro el Conde y yo con la
-gente, á tiempo que ya la avanguardia del enemigo se venía acercando
-á la tierra, y los mal intencionados de ella, viéndola tan vecina, se
-comenzaron á alterar (que segun los enemigos decian, habian prometido
-de hacerlo á su llegada), y de otra parte, el Magistrado no solamente
-no queria recibir en la villa la gente de guerra que yo habia traido,
-pero ni áun en el burgo. En este tiempo me llegó cierta cantidad de
-soldados que habia inviado á sacar de algunos fuertezuelos de poca
-importancia, y estando con alguna pena de ver el refuso que me hacian
-de recoger la ente en el burgo, y la alteracion de los malos, por no
-mostrar flaqueza ordené al conde Federico que con la gente que estaba
-ya recogida y algunos caballos trabase la escaramuza y tuviese los
-enemigos lo más léxos de la villa que pudiese, sin desarrimarse mucho
-del foso y muralla della; y miéntras él peleaba fuera, yo negociaba
-dentro, de manera que echando fuera alguna cantidad de malos, me
-abrieron el burgo, y así hice retirar al Conde dentro con la gente,
-porque no se arrepintiesen. La del enemigo padecia, por haber dexado
-bagaje y victuallas atras, principalmente los ingleses y escoceses,
-que viniendo á coger lechugas para comer, se llegaban tanto, que desde
-las murallas mataban los burgeses muchos de ellos. Llegado todo el
-exército, se metieron en escuadron algo léxos de la villa, pero con
-todo eso, con un cañon, dos ó tres medios y una culebrina que hacia
-tirar, recibian tanto daño que luégo se alexaron, cubriéndose de la
-artillería lo más que pudieron, pero no tanto, que por el daño que se
-les hacia, el conde Mauricio reculó sus tiendas y parte del exército,
-y viendo que los malos que eran de su parte no habian salido con su
-intencion ni cumplido lo que habian prometido, se estuvo quedo en aquel
-puesto sin hacer mas trinchea ninguna. Yo imaginaba que lo hacia por
-esperar la artillería y pertrechos que por la mar venian, como fué así,
-pues dentro de tres dias comenzaron á parecer gran cantidad de velas,
-en las cuales, segun los avisos que yo tenía, venian sesenta piezas de
-batir y las municiones y pertrechos necesarios para un largo y gran
-sitio. Despaché luégo á su Alteza avisándole de lo que pasaba, el cual
-invió al teniente de caballos de Mons de Assicourt á reconocer, dando
-siempre esperanzas de querer dar socorro. Y considerando yo que por
-estar los españoles amotinados en Diest, y otras incomodidades que
-su Alteza podia tener, no era posible haber tanta gente que pudiese
-contrastar con el enemigo, escribí que si su Alteza no tenía doce mil
-infantes, y por lo ménos dos mil caballos, que no pasase el Rin,
-porque ménos daño era que yo me perdiese, que no que su Alteza se
-metiese en este peligro. Estando en la muralla de la villa haciendo
-tirar la artillería á los escuadrones que se mostraban, mandé que la
-arcabucería cesase y que no tirase sino de cuando en cuando algun
-arcabuzazo, lo cual fué causa que los jardines vecinos se hinchiesen
-de soldados enemigos, que era lo que yo pretendia. Viendo esto, hice
-juntar una cantidad de soldados que estaban en el burgo, que dentro
-nunca los dexaron entrar en la villa con saltapantanos ni con espadas,
-sino solamente con dagas; y á Mendo, con cuarenta soldados de mi
-compañía que habian venido conmigo y estaban en el burgo, que por
-hacerme gracia los dexaron entrar. Hice abrir la puerta, y ordené á
-Mendo que con los caballos cerrase con el primero cuerpo de guardia
-que tenía el enemigo, y que con la asistencia de aquella infantería,
-que llevaban saltapantanos, fuese cogiendo y matando á los que andaban
-en los jardines; y él lo efectuó puntualmente, y trayendo algunos
-presos, los burgeses se los querian matar, y queriéndolos defender los
-soldados, les dixe que dexasen hacer á los burgeses por tanto más
-empeñarlos. Dió este pequeño efecto tanto ánimo á los burgeses, que ya
-tenian al enemigo en poco; no obstante que si él acometiera la villa
-por dos partes, como era su intencion, con batería formada, nos pusiera
-en trabajo, aunque no dudo que tuviera su parte dél ántes de ganarla.
-Mas pareciéndole que no saldría con la empresa fácilmente, se resolvió
-de ir á tomar los fuertes que estaban en el territorio de Gruninghen,
-y el principal era Delfezijl, sobre el rio Ems, de más importancia
-que todos, en el cual habian puesto los de la villa una compañía, de
-las dos que ellos tenian á su cargo; y ofreciéndolos yo soldados de
-su Majestad para meter dentro, jamas los quisieron, pretendiendo ser
-cosa suya, temerosos de que metiendo yo gente en él, no se le volveria
-despues. Esta plaza está sobre uno de los dos canales que de la mar
-vienen á la villa, y cuando el Conde de Rhimbergh la ganó, le usurparon
-ellos, del cual han pretendido siempre ser propietarios, suplicando á
-su Majestad les hiciese merced dél dándoles la alta justicia; y sobre
-esto escribió su Majestad que le informasen de ello; yo lo resistí
-todo cuanto pude, porque era hacer grande agravio á un caballero
-llamado Ripperdá, cuyo era el lugar donde estaba el fuerte, y él
-residia en Alemania; y si bien no servia al Rey, ménos al enemigo.
-El estorbo que yo les hice en esta tan injusta demanda, con otras
-ocasiones que adelante diré, fueron causa del ódio que despues han
-tomado conmigo, y de que yo muchas veces con tanta eficacia haya pedido
-á su Majestad me hiciese merced de sacarme de este gobierno, porque,
-como he dicho, así me parecia convenir á su real servicio, pues yo no
-podia forzar á esta gente á que se le hiciesen como debian. Al fin,
-el enemigo fué sobre el fuerte, y las compañías que estaban dentro se
-le rindieron, sin esperar batería. En este tiempo su Alteza invió á
-Mons de Huerpen, que ahora es gobernador de Maestricht, para que se
-informase de mí, del estado en que estaban las cosas de este gobierno
-y las del campo enemigo. Oyó la batería que hacia en los fuertes, é
-informado de lo que habia en la tierra, se volvió. Su Alteza viendo al
-enemigo ocupado por estas partes, se resolvió de ir á sitiar el fuerte
-de Nimega á grande instancia que los de aquella villa le hacian para
-ello. El enemigo, habiendo tomado los fuertes que he dicho, se volvió
-con su exército hacia Gheldres. Su Alteza me invió á mandar que le
-fuese á hablar, y fuimos el conde Herman y yo, y llegamos á Nimega el
-mesmo dia que su Alteza se retiraba del fuerte, por tener órden de
-su Majestad de ir á Francia. Mandó que el conde Herman se volviese
-á este gobierno con los burgomaestres y síndicos de Gruninghen, que
-estaban allí proveyendo de algun dinero para el sustento de la gente
-de guerra, y á mí, que tomase el exército á mi cargo, lo cual no quise
-rehusar por las causas que he dicho. Y ántes de su partida se trató
-de la recuperacion de Zutphen y de asegurar la villa de Nimega, que á
-mi parecer, segun le propuse, se podia hacer, ya que no queria dexar
-guarnicion dentro, pues podia; que atrincheando hacia la puerta que
-va á Mozza, en aquel alto se podian poner dos ó tres mil hombres,
-ofreciéndome de quedar con ellos. Parecióle bien esto, pero tratándolo
-con otros se mudó, y sin dar otra órden, no obstante que los buenos
-de aquella villa andaban dando voces por las calles diciendo que
-quedaban perdidos y vendidos, se partió para Francia, y á mí me
-invió al exército, dexándome ordenado que deshiciese la fortificacion
-que Camilo Archini habia hecho en Midelver, y el fuerte que Mons de
-Rinavelt guardaba enfrente de la villa de Rees, necesarísimo para el
-paso en Frisa. Maravillábame yo de que estando la villa de Nimega en
-tanto peligro mandase romper estos fuertes, que en parte la tenian
-sujeta, y así no obedecí al primero mandato, ni ménos al segundo,
-pero con el tercero y el cuarto fué fuerza hacerlo. Y así no hubo
-su Alteza partido, cuando los de aquella villa comenzaron á tratar
-con el enemigo, y él á marchar con alguna gente hacia ella el rio
-arriba. Entendiendo esto, me partí para allá con alguna caballería é
-infantería. La gente del enemigo hizo alto hácia Til, y yo en Mozza, y
-aquí me resolví de ir con alguna parte de mi gente á la villa, y contra
-la opinion de Nicoló Basta y de otros capitanes que iban conmigo,
-entré dentro con dos compañías de caballos, dexando los demas fuera;
-hice convocar al Magistrado en casa de Mons de Guilein, gobernador de
-la tierra, proponiéndoles que, si la querian asegurar, recibiesen más
-gente de guerra dentro, que allí la tenía para dársela tal como ellos
-la quisiesen, lo cual les ofrecí tres veces y todas me lo negaron. Y
-así, vista su resolucion, me volví á salir y fuí á Midelvert, adonde
-junté gran cantidad de villanos de alrededor para desmantelarle, como
-su Alteza me habia mandado, y á Mons de Rinavelt avisé que hiciese lo
-mesmo del de Rees, llevando la artillería y municiones el rio arriba,
-á Rhymbergh, donde hoy está. Yo andaba con el exército buscando de
-comer donde lo podia hallar, por padecer necesidad así la caballería
-como la infantería, que con esta comodidad me han dado siempre los
-cargos, y estando entre Mastricht y Riuermunde, tuve aviso que el conde
-Mauricio marchaba con su exército hacia Nimega. Y por hacer lo que
-pudiese y que no se me diese culpa, escogí de todo el exército de dos
-á tres mil hombres sueltos, y aunque los dos regimientos de alemanes,
-de los condes de Barlaymont y Arembergh, andaban descontentos dias
-habia, jurando de no tornar á pasar la Mosa hacia Bravante sin ser
-pagados, todavía con promesa que les hice de que los volveria al mesmo
-puesto, la pasaron á Venló, por donde caminé por más seguridad mia,
-que tomando el camino de Mozza iba en gran peligro de perderme, por
-estar ya el conde Mauricio al rededor de la villa de Nimega. Consideré
-que ya que aquella villa se hubiese perdido, ó no me quisiesen admitir
-dentro con la gente que llevaba, por lo ménos aseguraria la de Grave,
-que es de tanta importancia, y estaba tambien en peligro por estar
-ausente Mateo de Castelo, gobernador de ella, y haber poca guarnicion
-dentro; y así me fuí allá, avisando por todas las vias posibles al
-Gobernador de Nimega que yo estaba allí para meterme con él, y que
-con la gente de guerra que tenía tomase una puerta, y que avisándome
-haberlo hecho, á la hora yo caminaria con la gente rio arriba, por
-ser camino secreto y cubierto. Mas los de la villa, como superiores
-de la gente del Rey que estaba dentro se apoderaron de las puertas, y
-dixeron al Gobernador que ni él ni ningun soldado del Rey se llegase
-á ellas, porque le harian pedazos; y en esto iban tratando con el
-enemigo. Como supe lo que pasaba, tuve la villa por perdida, y así me
-resolví de asegurar la de Grave; y habiendo tenido aviso de la gente
-de guerra que estaba dentro, de que los burgeses no andaban bien, y
-que eran superiores de ellos, hice caminar á la infantetía que habia
-traido conmigo hacia allá, y adelantándome un poco, hice venir los
-burgomaestres á la puerta, á los cuales propuse que valdría mas meter
-aquella infantería dentro, que no que anduviese por aquella campaña
-haciendo daño, prometiéndolos de entretenerla sin daño de la tierra.
-Respondiéronme que lo tratarian con sus burgeses, pero que temian que
-no lo podrian alcanzar, por haberles prometido otros lo mesmo y no
-cumplido. Entraron dentro y volvieron con resolucion de que en ninguna
-manera los burgeses querian que entrasen, y que si yo lo intentaba se
-alterarian y tomarian las armas. Y estando ya asegurado de los soldados
-que estaban de guardia á la puerta, hice que detuviesen fuera á los
-burgomaestres; púseme delante de los soldados, y ordené que sin tocar
-atambor me siguiesen todos, y así entré dentro sin estorbo ninguno
-hasta el castillo, donde puse los alemanes, y las demas naciones, como
-italianos, irlandeses y valones, repartí en los hospitales, cuerpos de
-guardia y en algunas casas vacías, sin permitir que soldado entrase
-donde hubiese burges. Ayudóme á dar á esta gente victuallas de pan,
-queso y cerveza un comisario de victuallas llamado Romade Robertin, en
-lo cual se empleó como bueno y fiel servidor que es de su Majestad.
-Supe despues de algunos enemigos que he tenido en prision, hombres
-que podian saber el secreto de su exército, que si yo no entrára, la
-villa estaba ya concertada con el enemigo; á lo ménos puedo asegurar
-que si no era así, estaba en este peligro. Pocos dias despues llegó
-de la otra parte del rio Mons de Guilein, con toda la gente de guerra
-que estaba en Nimega, la cual se habia rendido al enemigo sin su
-voluntad, de que el pobre caballero, como muy fiel á su Majestad, venía
-con tanta angustia y pena, que temí muriera allí, de que le dió una
-enfermedad que le duró muchos meses. Al fin los inconvenientes vienen
-las más veces por negligencia y descuido de otros, y los semejantes
-lo vienen á lastar y padecer. Alojé aquella gente tambien dentro,
-por no perderla fuera, dándola la misma comodidad que á la demas, y
-pocos dias despues llegó Mateo de Castelo, que venía de Tornay, donde
-tenía su mujer. Habiendo el conde Mauricio dado órden en la villa de
-Nimega, se retiró; y queriendo yo hacer lo mesmo, dixe al Gobernador
-que pidiese la gente de guerra de que tenía necesidad, que yo se la
-dexaria, y que me espantaba de que habiendo tanta artillería dentro de
-la tierra, tenía tan poca pólvora; y era tal, que me habia sido fuerza
-refinarla á mi costa miéntras estuve allí; advirtiéndole de los medios
-por donde se podia proveer de ella suficientemente. Dexéle algunas
-compañías de italianos, que me pidió y nombró, y volvíme adonde habia
-dexado el exército. Y su Alteza, para el viaje de Francia, que áun no
-era partido, invió por la mayor parte de la gente de él, y la llevó el
-Maestre de Campo D. Gaston Espinola, si bien los dos regimientos de
-alemanes altos se alteraron del todo, y se alojaron á su gusto entre
-Mastricht y Liexa. Y en esta sazon mandó su Alteza al duque Mauricio
-de Saxa levantar un regimiento de infantería alemana en esta provincia
-de Linghen, y él juntó la gente suficientemente; destruyó el país, y
-los de él llevaron el regimiento hacia Colonia, haciendo mucho mal por
-donde pasaba, y así se deshizo de sí mesmo. El Duque, los capitanes
-y reliquias de él, sabiendo que yo estaba en Mastricht, me fueron á
-hablar, y en virtud de una carta que su Alteza habia escrito al Duque,
-me pidieron alojamiento y entretenimiento. Respondíle que su Alteza
-entendia que habiendo pasado muestra se juntase con el exército que
-yo gobernaba, y que él no la habia pasado, que el exército era ido á
-Bravante, y así yo no podia cumplir lo que me pedia; que haria bien
-en ir á hablar á su Alteza, pues yo no podia mandar en aquel país, y
-así lo hizo. Sabe Dios las causas por que este regimiento se deshizo
-y no pasó muestra, y lo mesmo el del duque Francisco, su hermano, que
-asimesmo se levantó en este país, y en él tambien se deshizo, siendo
-ambos muy necesarios para el servicio de su Majestad. En el tiempo
-que se levantaron se perdió el dinero del Rey, destruyóse el país,
-perdióse el teniente coronel Teseling, y no hicieron otro efecto.
-Partido su Alteza para Francia, escribí al Conde de Mansfelt, que en
-su lugar gobernaba, suplicándole que fuese servido de proveerme algun
-dinero para la gente de guerra de mi gobierno, porque me queria volver
-á él. Mandóme venir por el dinero á Brusélas, y así fuí, donde estuve
-algunos meses solicitándolo sin poderlo alcanzar. En este tiempo
-sucedió la muerte del Duque de Cleves, y siendo necesario inviar de
-parte de su Majestad á su enterramiento, y á poner una persona en el
-gobierno de Gheldres, aunque para ambas cosas yo era poco suficiente,
-me mandó su Excelencia que lo hiciese, sin darme ninguna comodidad
-para mi gobierno, ni áun para el ajeno, y la que me dió para mi viaje
-apénas bastaba para pagar la escolta de Brusélas á Namur, que entónces
-este camino estaba muy peligroso. Tambien me ordenó que acabado aquel
-servicio me volviese á la villa de Mastricht, que por ser de tanta
-importancia convenia que una persona de recaudo estuviese en ella, por
-haber llevado su Alteza consigo á Francia al Gobernador. Pasando por
-esta villa para el viaje que he dicho, avisé al capitan Limburg, que
-la gobernaba, que estuviese con cuidado, porque sabía que el enemigo
-queria dar una escalada á aquella tierra, ordenándole que en sabiendo
-que el enemigo estaba en campaña, estuviese él con toda la gente de
-guerra á las murallas todas las noches, y que de dia doblase las
-guardias á las puertas. El conde Mauricio vino y dió la escalada,
-y fué ventura no ganarla. El capitan, descuidado demasiado, por más
-que fué avisado del Gobernador de Wert que el enemigo marchaba, y
-por no haber dado parte al magistrado de este aviso, vino en ódio de
-aquel pueblo, el cual, á mi vuelta allí, me solicitaba mucho que le
-castigase por algunos indicios que tenian de no ser fiel, á mi parecer
-no bastantes para quitar la vida y la honra á un soldado que, desde
-el principio de esta guerra, habia yo visto servir á su Majestad bien
-y fielmente. Poco despues de esto vino de Francia el Gobernador, y yo
-me volví á Gheldres. Los de la villa de Mastricht procedieron contra
-el Limburg para echarle de ella, y así vino aquí con el regimiento del
-Príncipe de Simay y sirvió como muy honrado soldado hasta la muerte.
-Con todo esto, fuí caminando dia y noche por ser el tiempo corto, y
-con gran peligro llegué á tiempo. Hice lo que se me mandó, asistiendo
-al entierro y exequias del Duque, de que puntualmente advertí á su
-Excelencia, y embarcándome el rio abaxo, me fuí al país de Gheldres,
-adonde gasté mucho más de lo que tenía.
-
- * * * * *
-
-Venida la primavera, el enemigo formaba su exército, y avisé de ello, y
-de que sin ninguna duda daria sobre mi gobierno; y con todos los avisos
-que dí y la solicitud grande que hice, jamas pude alcanzar asistencia
-con efecto, sino en promesas. Ya era vuelto su Alteza de Francia, y
-mandándome volver de Gheldres á mi gobierno, lo hice luégo con la mesma
-ayuda y provision que ántes me habia dado. Y no hube llegado, cuando
-entendiendo que el enemigo queria acometer la villa de Steenvick ó
-Covorden, donde me puse por estar en medio de todo el gobierno, aunque
-no estaba tan bien proveida como la de Steenvick, que tenía á cargo el
-teniente coronel de Mons de la Mota con más de mil soldados, la flor
-de la gente de guerra que el Rey tenía en esta provincia; y él, por
-su valor y prudencia suficiente para aquello y para mucho más, y con
-su diligencia y ayuda de los vecinos y soldados de dentro, la habia
-reparado lo mejor que se pudo; que fortificarla como era menester no se
-podia hacer por causa del sitio, en mucho tiempo. Acertó á estar en
-aquella villa Mons de Guaterdich, gobernador de Santa Gertruidemberg,
-que habia venido allí para cierta empresa que el Rey nuestro señor
-mandó que se hiciese por Pedro Rans, criado suyo; y aunque se conoció
-ser engaño y trato doble, este caballero, por tener valor y deseo de
-servir á su Majestad, sabiendo que el campo enemigo marchaba hácia
-allí, se quedó dentro queriendo hallarse en aquel sitio. Llegó el
-enemigo con exército y aparato real, y cuando yo supe que caminaba,
-importunaba con grande diligencia á su Alteza, que estaba en Aspá
-tomando la agua, y al Conde á Brusélas, por el socorro; y viendo que se
-tardaba, procuré, con la poca gente que tenía, aumentar la guarnicion
-de la tierra, é invié al capitan Sante con alguna gente y el dinero
-con que me hallaba; el cual hizo tan buena diligencia, y se gobernó
-de manera que por mucho cuidado que el enemigo tenía y más hacia para
-estorbar el socorro, entró dentro sin ninguna pérdida.
-
-El enemigo, despues de haber hecho sus trincheas, las cuales no pudo
-hacer sin que las salidas que hizo Mons de la Cocquela le hiciesen
-daño, hasta tomarle banderas que tenía en ellas, y plantó su artillería
-en dos partes, en cada una puso treinta piezas, y otras dos en otra
-parte, que batian un molino que se habia hecho para meter agua en el
-foso. Comenzó su batería desde las cinco de la mañana hasta las de la
-tarde, la más terrible que se ha visto en esta guerra; y pareciéndole
-que habia hecho batería para dar asalto, puso todo su exército en
-escuadron, y reconociendo las baterías con tres capitanes que fueron á
-ello, el uno fué muerto al borde del foso, y hallando haber hecho poco
-efecto, y estarse la estacada entera y bien guarnecida de mosquetería
-y arcabucería, se retiraron por aquella noche á sus cuarteles, y luégo
-comenzaron á cegar el foso y á arrimarse con la zapa á la muralla
-por tres partes, é hicieron dos minas, habiendo batido un torreon de
-la puerta que estaba á cargo del capitan Bartolomé Sanchez. Nunca
-yo cesaba de solicitar el socorro viendo la grande ocasion que el
-enemigo daba para deshacerle parte de su exército si yo tuviera gente
-para ello. Tenía aloxada su caballería léxos de su infantería, y
-donde tomándole un puente que no estaba guardado, y rompiéndole,
-no podian socorrer su infantería, y en el alojamiento no habia sino
-una calle por donde la caballería podia salir, por ser todo lo demas
-pantanos, donde la infantería podia hacer grande efecto sin daño de
-la caballería. A tener yo infantería suficiente, con ayuda de Dios,
-poca ó ninguna de ella se me escapára, y perdida ésta, la villa fuera
-socorrida, y por lo ménos el enemigo no podia retirar su artillería
-por se haber secado el rio por donde la habia traido, de tal suerte
-que con el tiempo que hacia, de ninguna manera se podia navegar por
-él. El enemigo, continuando su zapa y mina fuera de ella, habia hecho
-dos castillos de madera, uno mayor que otro, hechos con gonces y
-tornillos, de modo que juntando las piezas en parte segura con ruedas
-y otros artificios, los llevaban enteros donde querian, y eran hechos
-de arte, que en diversos suelos que tenían, podia estar mucha gente de
-guerra segura de arcabucería y mosquetería; de donde, descubriendo no
-solamente el terrapleno, mas las calles y casas, hacian mucho daño.
-Viendo esto Mons de la Cocquela, puso dos piezas de artillería detras
-de una casa, con las cuales, batiendo el mayor, le hizo inútil, y del
-otro se recibia poco daño. Ya estaban los enemigos tan adelante en
-el terrapleno, que se hallaban con los nuestros pica á pica sin osar
-dar asalto, y por hacerlos más daño, el enemigo hacia tocar diversas
-armas falsas, teniendo asestada toda su artillería; y poniéndose los
-nuestros á la defensa, creyendo que era asalto, hacia grande efecto en
-ellos. Viendo yo que el socorro tardaba, y conociendo el peligro de
-perderse en que estaba la tierra, y que no habia mejor remedio para
-estorbar la pérdida, ó por lo ménos dilatarla esperando el socorro,
-que meter más gente dentro y proveerla de pólvora, de que comenzaban á
-tener falta, avisé al conde Herman, que estaba en Gruninghen, que de
-su parte inviase alguna gente con sacos de pólvora, y que yo tambien
-inviaria por la mia; y que señalando el dia, hora y lugar donde se
-habian de juntar, procurasen entrar dentro. Despues que el capitan
-Sante entró con aquel socorro, los enemigos hicieron en aquella parte
-algunos fuertes; y aunque el sitio era aguanoso, no dexaban de noche
-de entrar y salir avisos entre fuerte y fuerte, y esta gente llevaba
-órden de hacer el mesmo viaje, y con las guías que les habia dado
-fueron, y la cabeza que yo habia inviado con la gente entró dentro, y
-el que el Conde por su parte, ó cansado ó perdido de ánimo, estando á
-tiro de piedra del lugar, por haber tocado los fuertes arma, se retiró,
-siguiéndole de cuarenta á cincuenta soldados; que los más de ellos,
-venido el dia, se perdieron, y él tuvo ánimo y fuerzas para volver
-seis leguas atras, faltándole para ir un tiro de piedra adelante. Este
-mesmo dia habian comenzado los nuestros á tratar con el enemigo, el
-cual, habiendo hecho dos minas y alojado su gente por el terrapleno,
-por no tener por aquella parte traves ninguno que se lo estorbase, dió
-fuego á las minas, que nos fueron de poco daño, ántes la una de ellas,
-estando enterrado un torreon de la villa junto á ella, resistiendo,
-reventó hácia los enemigos, en los cuales hizo mucho estrago. Dieron
-con todo esto su asalto por tres partes, reforzándole de gente cinco
-veces, y duró desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde,
-perdiéndose mucha gente de ambas partes. Entre los nuestros murieron
-tres capitanes, el conde Luis, hermano del conde Herman, el capitan
-Biondel, del regimiento de Mons de la Mota, y el capitan Hessel, de
-mi regimiento, y el conde Mauricio salió herido de un arcabuzazo en
-el rostro. Al fin, viendo los nuestros que no habia nueva de socorro,
-y que los enemigos estaban tan adelante en el terrapleno, muchos de
-los nuestros heridos, y todos generalmente cansadísimos del trabajo
-y pelear, tornaron á parlamentear con el enemigo, á quien al cabo
-rindieron la tierra, y uno de los artículos fué que saliesen de este
-país, pasasen el Rin, y en seis meses no pudiesen volver á él. Cosa
-mal á propósito para el servicio del Rey, por ser la gente tan buena,
-como he dicho, y hallarme con poca esperanza de haber otra para
-resistir al enemigo. Avisé de todo á su Alteza á Aspá, y al Conde de
-Mansfelt á Brusélas, suplicándoles me socorriesen, advirtiéndolos de
-que el enemigo quedaba tan mal tratado, que en mes y medio no se podia
-rehacer para salir en campaña, porque se decia haber perdido más de
-dos mil hombres. Bien tardó todo el tiempo que he dicho en refrescar
-su gente y en rehacerla. Ya que esos señores no procuraron el socorro
-con tiempo, perdido el que el enemigo no estuvo en campaña y el que
-estuvo en rehacerse, bien pudieran de haber sido servidos de darle
-cuando se le pedí, inviándome, como he dicho, que sin duda se hubiera
-excusado lo que despues ha sucedido. Al fin importuné tanto á su Alteza
-y á su Excelencia, que resolvieron de inviarme socorro, y entre tanto
-el enemigo, habiendo rehecho su exército, marchaba hácia Covorden. Y
-habiendo proveido de artillería, municiones y gente, dexé al conde
-Federico dentro y me fuí á Grol á aguardar el socorro, teniendo aviso
-que marchaba. El enemigo vino y sitió el burgo de Covorden, y dexando
-el Mauricio al conde Guillermo, su primo, sobre aquel sitio, se partió
-con parte del exército y artillería á sitiar la villa de Oetmarsum; y
-vino tan repentinamente sobre ella, que Mendo, que estaba dentro con
-mi compañía, habiéndole dado órden de no dexarse encerrar, hubo de
-pasar por medio de los enemigos para salvarse con la compañía y meterse
-en Oldenzel, dexando dentro otra de mi regimiento. El conde Mauricio
-hizo sus trincheas, y plantando la artillería, mataron los nuestros
-á Mons de Fama, general de ella; y despues de haber batido, se le
-rindió la tierra con los mesmos pactos que la de Steenvick. Miéntras
-él estaba en aquel sitio, su primo se acercaba al burgo de Covorden,
-el cual no tenía más fortificacion que una trinchea simple, defendióle
-el conde Federico algunos dias hasta que volvió el Mauricio del sitio
-de Oetmarsum; y una vez estuvieron los enemigos dentro del burgo, y
-los nuestros los tornaron á echar fuera; pero viendo el Conde que al
-cabo no le podia defender, le quemó y se retiró al fuerte hácia donde
-el enemigo caminó con sus trincheas; y conociendo que era una masa
-de tierra, y que su artillería, por mucha que era, podia hacer poco
-efecto, se puso á ganarle por zapa, sangrando primero el foso, que
-era grande, aunque no muy hondo; y con cierto ingenio que usan los
-marineros, sacaban la agua apriesa. Hizo tambien dos plataformas que
-abrazaban los dos baluartes, de donde tiraba á las defensas haciendo
-daño. Yo, confiando en el socorro que se me prometia, aunque habia
-puesto dentro mucha gente más de la que se suele poner en semejantes
-fuertes, hice apear parte de la compañía de don Sancho de Leiva y parte
-de la mia, y á mi alférez con ellos, y los metí dentro pareciéndome
-que siendo españoles ayudarian mucho al Conde. El enemigo hizo algunos
-fuertes, habiendo el Conde hecho una salida sobre ellos; y haciendo
-uno bien cerca de la tierra, el Conde le batió con su artillería
-desde el fuerte, y los que estaban dentro fueron tan hombres, que
-aunque los hacia grandísimo daño por no estar en defensa, nunca se
-movieron. Mandó el Conde salir del fuerte una buena tropa de soldados
-para darle asalto, y diéronsele, y los de dentro se defendieron
-muy valerosamente, pero al fin quedando muy pocos de ellos vivos,
-y viniéndoles socorros de sus cuarteles, los nuestros, por no ser
-cortados entre los dos fuertes, se retiraron. Murieron allí dos alférez
-de mi regimiento, Juan Lopez, español, y Mons de Ruylle, valon, que
-lo era de mi compañía coronela, ambos muy valientes soldados. Hechas
-las plataformas, comenzó el enemigo á henchir el foso (hacen esto con
-mucha maña y presteza), y en este tiempo me llegó el socorro á Grol, á
-cargo de Mons de la Capela, con su regimiento de Liejeses, el tercio
-de D. Gaston y el de irlandeses de Mons Stenley, que todos juntos
-no pasaban de ochocientos soldados, y algunas compañías de caballos
-á cargo de D. Alfonso de Avalos, hermano del Marqués del Guasto, que
-cierto no llegaban á cien caballos por tener las compañías muy faltas
-de gente, tanto que me acuerdo haber pasado una delante de mí con
-dos arcabuceros delante de avanguardia, tres lanzas de batalla, tres
-mujeres y un clérigo de retroguardia, sin tener más soldados que éstos,
-y todo este buen socorro, sin un real, ni ménos yo le tenía. Viendo
-la sustancia de esta asistencia, y temiendo que si poniala gente en
-los casales, el enemigo los podria degollar fácilmente, me resolví de
-meterlos todos en la villa de Grol, por evitar este inconveniente,
-que sin falta sucediera como digo, y con ser la tierra pequeña y de
-ruines casas, ellos y la guarnicion ordinaria estaban cubiertos.
-Y por más entretener al enemigo en el sitio de Covorden, despaché
-luégo para entrar dentro algunos valones del regimiento de Mons de la
-Capela con un capitan suyo, y díle tan buena guía, y él lo hizo tan
-bien, que entró dentro con mucho peligro, y avisando el de la Capela
-á su Alteza y á su Excelencia particularmente de la gente que habia
-traido aquí, las cartas se perdieron en el camino y vinieron á manos
-del conde Mauricio, y él las envió al conde Federico dentro con un
-trompeta, para que viese el socorro que habia venido. Él respondió que
-aunque no viniese otro socorro, que esperaba con el de Dios defender
-la plaza. Tambien escribia yo muy á menudo, suplicando que el socorro
-fuese tal que pudiese ser bastante, porque aquél no lo era. Tratando yo
-un dia con algunos capitanes del tercio de D. Gaston, de que holgára
-que estuvieran dentro del fuerte algunos capitanes más de los que
-habia, se ofreció de su buena voluntad el capitan Jerónimo de Oria,
-genovés, caballero de mucha virtud y valor, que él iria, y procuraria
-entrar ó perderse. Y yo se lo agradecí como á quien él es y el caso
-requeria; fué con algunos soldados amigos suyos, y con tener guardia
-el enemigo por aquella parte, pasó como un rayo rompiendo por ella y
-entró dentro. Su Alteza me escribia que me inviaria socorro suficiente,
-que así lo habia ordenado y podia hacer porque tenía mucha y muy buena
-gente en Aspá para su guardia, y grande suma de dinero que le habia
-venido de España. Invió al fin el socorro á cargo de D. Alonso de
-Mendoza, con su tercio de infantería española y una buena cantidad de
-caballería, y con esto y lo que acá estaba, se pudiera socorrer el
-fuerte si viniera á tiempo y con medios, porque aunque vino con él un
-oficial del pagador, no traxo un real consigo, ántes me dixo que le
-habia faltado para cumplir con algunas compañías españolas, de una
-paga que se les habia dado en Bravante, pero que de Colonia habia de
-venir cierta suma. Vino esta gente cuando ya el enemigo habia cegado
-el foso del fuerte, y por una cortina de un baluarte se habia metido
-dentro, arrancando los árboles de que estaba vestida, con ingenios
-de tornos. Alojóse dentro de él y minándole sin podérselo estorbar,
-porque siendo las cortinas cortas, los traveses de los baluartes
-hacian poco efecto, y las dos plataformas tambien impedian que no se
-pudiesen valer de ellas, porque tiraban continuamente allí cruzando
-su batería; acertó á ser el baluarte más fuerte de los cinco que el
-fuerte tenía, y así el Conde le cortó, desamparando la mayor parte
-de él, comenzando á hacer una retirada, hácia una plataforma del
-fuerte, por la cocina de una casa, hasta lo que habia cortado del
-baluarte, que tambien hacia traves como la plataforma. Y sabiendo yo
-por las espías que tenía en el campo del enemigo, el estado en que
-estaban las cosas de él, daba priesa al Maestre de Campo D. Alonso de
-Mendoza que caminase é hiciese diligencia, y él la hizo, y sabiendo
-que estaba cerca, tomé la avanguardia con la gente que acá estaba,
-para informarme de más cerca de cómo se podia socorrer. Llegando el
-Maestre de Campo y sabiendo que yo me habia partido, me siguió con
-mucha presteza, aunque llovia y hacia mal tiempo. Juntámonos en Ulsen,
-lugar del condado de Benthen, y otro dia marchamos juntos á Denichum,
-tambien lugar del mesmo condado, una buena hora de camino de Covorden.
-Este fuerte de Covorden está en un sitio fuertísimo, que de todas
-partes le cercan pantanos y turbales inaccesibles la mayor parte del
-año; solamente hay un paso arenisco y duro debaxo, pero siempre con
-agua, y dura ántes que se llegue al fuerte y despues á la entrada de
-él, adentro, una pequeña hora de camino, paso hecho á posta para las
-barcas de una provincia á otra, que esto significa el nombre Covorden;
-hay tres ó cuatro arroyos que salen de estos pantanos y turbales, y
-todos vienen á dar al fuerte, y de ello se hace un rio, que va por unos
-grandes prados á entrar en el rio Vecht. Pocos dias ántes que nosotros
-llegásemos á Denichum, habia venido el Conde Holac con un regimiento
-nuevo y alguna otra gente, á juntarse con el Mauricio; y queriendo
-estar apartado de él, se alojó entre Denichum y su campo, pero más
-cerca de él que de nosotros, donde se habia fortificado; mas sabiendo
-que el socorro venía, habia dexado aquel puesto y tomado otro. La metad
-de la fortificacion estaba delante del rio que viene de Covorden, y
-la metad detras, y tambien dexó éste como supo que éramos partidos de
-Oldenzel; y luégo tomó otro mucho más fuerte que los dos, acercándose
-al cuartel del Mauricio, adonde se fortificó con grandísima priesa,
-como tambien lo estaba el Mauricio en su cuartel, y fuera de esto, así
-por aquel paso de agua que he dicho, como por otras partes por donde
-podiamos pasar, habia ya hecho buenos fuertes, y reparar y doblar las
-trincheas, tanto contra nosotros, como contra el fuerte. Traia conmigo
-tres piecezuelas de campaña, con las cuales hice señal al Conde de mi
-venida, y por no perder tiempo, invié alguna caballería á tomar lengua
-por aquella parte donde estaba el Conde Holac; y por los pantanos invié
-dos capitanes, uno italiano y otro español, porque mi intencion era, ya
-que se podia caminar por ellos, que con toda la infantería se llegase
-por aquella parte, lo más cerca del fuerte que se pudiese, como no
-fuesen sentidos, y con la caballería tocarles arma la mayor que fuese
-posible, y que la infantería estuviese hecha alto y que en oyendo esta
-arma arremetiese á las trincheas, y ganándolas, no dudaba de ganarse
-las plataformas y echar los enemigos fuera del burgo, que áun todavía
-estaban atrincheados. Considerando yo que tocando arma al cuartel del
-Holac, el Mauricio viniera del suyo al socorro, como despues hizo, y
-que entónces nuestra infantería hubiera hecho el efecto que he dicho
-facilísimamente, por estar el cuartel del Holac media hora de camino
-hasta las trincheas. Los dos capitanes fueron á reconocer el paso
-para guiar la infantería, y de enmedio del camino se volvieron sin
-reconocerle, echando la culpa el italiano al español, diciendo que no
-habia querido pasar adelante, y que él no queria ser más prudente ni
-valiente que el otro. Hicieron una gran falta al servicio del Rey,
-que con el favor de Dios, rompiéramos al enemigo, porque parte de su
-exército estaba fuera á traer victuallas, que padecia de ellas por
-estar léxos de sus tierras; tambien padeciamos nosotros, más por falta
-de dinero que de victuallas, que muchas nos venian; pero los soldados
-de este gobierno y los demas que habian venido con el Maestre de Campo
-D. Alonso de Mendoza, salvo los de su tercio, dexaban sus banderas por
-ir á buscar de comer, y á no estar el enemigo ocupado en sus fuertes
-y trincheas, como lo estaba, él hiciera suerte en nosotros. Visto lo
-que los dos capitanes habian hecho, ó no habian hecho, nos resolvimos
-de acometer el cuartel del Holac, escogiendo de las naciones que
-allí habia mil soldados que fuesen de avanguardia, y que tras ellos
-fuese la demas infantería y la siguiese toda la demas caballería, con
-intencion de que los mil soldados acometiesen los primeros, y ganando
-las trincheas, la demas infantería se pusiese en escuadron dentro del
-cuartel, y que toda la caballería encubierta en un bosque, que estaba
-junto al cuartel del Holac, esperase á la gente que viniese al socorro
-del cuartel, del Mauricio. Tambien se ordenó que no se tocase arma
-hasta que se pelease mano á mano con el enemigo; habiéndolos dado una
-guía para mostrarles por donde entraban y salian los carros de aquella
-fortificacion, no habiendo puerta ni trinchea en aquel paso. Cuando
-llegaron estos mil soldados al cuartel donde habia estado poco ántes
-el Holac, creyeron que se iban huyendo y diéronse priesa á caminar
-tras él; á los que llevaban la guía, con la mucha que iban y la arma
-que tocaron, se les escapó de las manos, que fué causa de que no se
-acertó lo que pretendiamos. La gente se derramó por aquellas trincheas,
-acometiéndolas por diversas partes, y el enemigo que estaba en ellas,
-por haber tocado arma tan temprano, las defendia valerosamente. Mataron
-luégo al capitan D. Juan de Bivanco que iba en la avanguardia, y á otro
-capitan aleman del regimiento del Conde de Barlaymont, que habiendo
-entrado dentro con algunos soldados y no siguiéndole los demas, le
-mataron con los que con él habian entrado. Ya era llegado el Mauricio
-con el socorro, y el dia aclaraba, y temiéndome de lo que sucedió,
-habia hecho adelantar la caballería para dar calor á la infantería,
-y si sucediese mal, poderla retirar más seguramente. La artillería
-de sus trincheas nos comenzó á hacer gran daño, y con los unos y con
-los otros, tuve trabajo en recoger y retirar la infantería, viendo
-que miéntras más se estaba allí era más perder. Al pasar del rio puse
-alguna infantería en las trincheas que el Holac habia dexado, por
-si el enemigo nos cargase. Volvimos al cuartel siempre con cuidado,
-porque no nos acometiese el Mauricio á la retroguardia, que toda la
-gente de su exército, salvo la que estaba en las trincheas, habia
-ya acudido allí. Debieron de morir aquel dia, de los nuestros, cien
-hombres de la infantería, de todas naciones, que no fué mucho segun
-jugaba la artillería y arcabucería del enemigo. Otro dia, por no
-mostrar flaqueza, me fuí á presentar con el exército junto á Covorden,
-enfrente del cuartel del Mauricio, llamándole con la mayor parte de las
-trompetas que tenía, á batalla, pero ni quiso darla, ni ménos trabar
-escaramuza, y yo lo deseaba por ver si le podria sacar de sus trincheas
-y pelear con él; visto que no queria, me volví al cuartel, habiéndome
-mostrado á los de Covorden para darles ánimo. Despues de esto fuí á
-reconocer el paso de Scherembergh, pensando pasar por allí á la Drent
-y tentar por aquella parte el camino de Gruninghen, y no fué posible
-con llevar los caballos á mano. El teniente Mendo que iba delante se
-empantanó de manera que ni él ni su caballo podian salir del pantano.
-En este tiempo habia llegado el conde Herman á juntarse con nosotros,
-con la gente que habia sacado de aquel país; y su hermano, que estaba
-dentro del fuerte, viendo que no le podiamos socorrer, y que el enemigo
-le habia minado la mayor parte del baluarte que él habia cortado, se
-rindió con muy honrados pactos que el enemigo le concedió por hallarse
-apretadísimo de victuallas; y si el socorro, como vino á lo último me
-viniera al principio, cuando el otro, con las comodidades que en tales
-casos se requiere, el fuerte se socorriera sin ninguna duda, y el
-Mauricio y su exército estaban en gran peligro de perderse ó recebir
-un notable daño. Mas al fin las victorias vienen de Dios y él las da á
-quien es servido, pero tambien es necesario que los hombres se ayuden
-y provean de su parte sin dexar tales cosas á la ventura. Cuando vino
-Mons de la Capela con aquel socorro, el tiempo era seco y por todas
-partes se podia caminar, lo que no se podia hacer en el que vino D.
-Alonso de Mendoza, que era de otoño, y con las aguas de él, se habia
-hecho dificultoso lo que ántes era fácil.
-
- * * * * *
-
-Sabida la rendicion del fuerte, volví á inviar con gran diligencia
-al conde Herman con la gente que habia traido á Gruninghen por la
-Bretanga, que era el camino por donde habia venido, y yo me fuí con
-la demas gente al villaje de Velthusen, lugar del Conde de Benthem,
-y allí estuve algunos dias para ver lo que el enemigo queria hacer;
-donde la gente de guerra que habia venido con Mons de la Capela me
-pedian la paga, que les escribian de Bravante haber inviado para
-ellos, y decian que yo habia recibido, lo cual era falso; y los que
-más me apretaron con poca modestia, fueron los italianos del tercio de
-D. Gaston, diciéndome que su maestre de campo los habia escrito que
-yo tenía su dinero. De estas y semejantes caridades se me han hecho
-muchas en esa Córte, y sus inventores no me han sido de poco trabajo
-y estorbo al servicio de su Majestad, siendo causa de que los soldados
-pierdan el respeto, sin el cual no pueden ser bien gobernados. Habiendo
-el enemigo proveido y reparado el fuerte, retiró su artillería y
-exército hácia Svol; y yo, habiendo comido y forrajeado los contornos
-del cuartel adonde estaba, me fuí al villaje de Geelhusem, junto al
-castillo de Benthem, adonde los alemanes de los regimientos de los
-dos condes de Arambergh y Barlaymont se alteraron, tocaron sus caxas,
-y sin ninguna licencia, ni capitanes, ni oficiales, marcharon para
-volverse á Bravante; yo fuí tras ellos, y con todas las buenas obras
-y palabras que podia, les rogaba se quedasen á lo ménos miéntras el
-enemigo estaba todo junto y no muy léxos de nosotros, y que podria ser
-que él nos vendria á buscar, ó nos daria ocasion de buscarle á él; por
-aquella noche se quedaron donde yo los alcancé, y otro dia siguieron
-su camino sin poderlos detener, por más ruegos que D. Alonso y yo les
-haciamos, y con ellos se fueron algunos que tenian tan poca gana de
-quedarse como ellos. Pocos dias despues me vinieron de Colonia quince
-mil escudos, los cuales se dieron á la gente de guerra que Mons de la
-Capela habia traido consigo, que así vino ordenado de la Córte, y no
-solamente mandaban que se diese de aquello la paga á los coroneles que
-estaban ausentes, pero una buena suma de dinero más, sin que viniese
-un real para los que estaban presentes sirviendo, ni ménos para sus
-soldados. Recibido este dinero, tambien pretendieron ellos partirse.
-Todavía estaba el enemigo junto, llegándose lo más cerca que podia
-al paso por donde esta gente habia de pasar, con intencion de que ya
-que los alemanes y los que fueron con ellos, por buena diligencia que
-habian hecho, se le habian escapado, no se le escapasen estos que
-quedaban. Don Alonso hizo una vez punta de partirse, adelantándose un
-poco con esta gente, lo cual entendido por el Mauricio, caminó á la
-ligera á encontrarlos; tuve yo aviso de ello, y advertí á D. Alonso
-que se volviese, porque corria peligro. Y como el conde Mauricio
-marchó á la ligera sin victuallas, y por el mal tiempo que hacia
-de agua, su gente padecia y murmuraba, temiendo no le perdiesen el
-respeto, deshizo su campo enviándolos á sus guarniciones. Entónces
-pudo D. Alonso seguramente hacer su viaje como le hizo, y en este
-tiempo vino aquí Robertin, comisario de victuallas, y ha sonado que
-venía con alguna comodidad para asistirnos de victuallas al socorro de
-Covorden, que aunque viniera seis semanas ántes, viniera tarde para
-ello. Retirada la gente en Bravante, los de la villa de Gruninghen,
-segun me informaban personas fidedignas y otras que inviaba á la Haya
-á saber lo que pasaba, trataban con el enemigo, sino el cuerpo todo
-junto del Magistrado y la burgesia, á lo ménos grande parte de unos
-y de otros, de que avisaba muchas veces al Magistrado y al conde
-Herman, que estaba en la villa; y como cada dia crecian estas nuevas,
-me resolví de ir allá en tiempo de una grande helada, y llevé conmigo
-cantidad de gente de guerra y pólvora. Los malos, como entendieron que
-yo sabía su trato, viéndome venir de improviso, y con gente de guerra,
-pusieron todo el estorbo que pudieron para que no la alojase en el
-burgo; mas al fin, con ayuda de algunos buenos, la recibieron, y no
-por eso los malos dexaban de procurar de ponerme mal con los buenos,
-diciendo una vez que yo me entendia con el conde Guillermo, y que me
-habian visto hablar con él en una escaramuza; otra que se casaba con
-mi hija y yo con su hermana, por ponerme mal con los católicos, y como
-gente vulgar acostumbrada á calumniar á sus gobernadores, no faltaba
-quien lo creyese. Y teniendo siempre cuenta con sus pasos, entendí que
-un hombre que vivia en el Coregat habia traido una carta del de Holac
-para Juan Tembouren, Ernesto Herens y otros sus cómplices, en que los
-solicitaba el proseguir la plática con la burgesia, prometiéndolos,
-como Conde de Alemania, que el imperio recibiria la villa en su
-proteccion, y que dexasen y renunciasen al Rey nuestro señor. La carta
-y respuesta de ella vino á manos del Magistrado, prendiéronse los
-hombres, y solicitando yo que hiciesen justicia de ellos, y que echasen
-de la tierra algunos del Magistrado y del pueblo, que públicamente
-decian que convenia y querian darse al enemigo, lo cual les queria
-probar con algunos buenos del Magistrado y del pueblo, que se lo
-habian oido y se lo querian mantener, el remedio que dieron á esto
-fué responderme que sus diputados estando en esa Córte habian oido
-muchas cosas semejantes, y que pues allá las sufrian, que tampoco
-acá las querian remediar. Yo los repliqué, diciendo cosas que tocaban
-al servicio de su Majestad y provecho de ellos, de que me pareció
-no gustaban mucho; y á los tres que tenian presos, todo el mal que
-les hicieron fué desterrarlos de la villa, y cuatro dias despues, me
-solicitaban que dexase entrar al Tembouren, que era con quien muy de
-secreto trataban con el enemigo. Respondíles que les via hablar por él
-tan aficionadamente, que creia le dexarian entrar contra mi voluntad,
-y que hiciesen de él lo que quisiesen. Llamáronle, y el Ernesto se
-entró de suyo, y quexándome de ello á los burgomaestres, me negaban no
-estar éste dentro de la villa, y sabiendo yo lo contrario, les dixe
-la parte donde le hallarian, y dándole seguridad, vino á mi casa, de
-que los burgomaestres quedaron confusos, y en su presencia le pregunté
-el por qué amenazaba de matarme ó prenderme con otros muchos como
-él. Que esto no lo decian entre sí solamente ni por las calles, mas
-á la puerta de mi casa, y las mesmas amenazas hacian á los buenos y
-católicos de la villa, tanto que una noche, no osando de dia, vinieron
-á mi puerta algunos de ellos diciéndome estas palabras: Señor, vos y
-todos nosotros estamos aquí perdidos y vendidos, porque los herejes
-y mal intencionados son muchos más que nosotros, y vuestra persona
-particularmente está en muy gran peligro, y así estamos determinados de
-tomar las armas y defenderos todo cuanto pudiéremos. Yo los respondí
-que como se conservase la tierra, era poca pérdida la de mi persona.
-Pero temiendo que osando ellos poner las manos en mí, la pérdida de
-todo aquel país era cierta, como sucedió cuando prendieron á Mons de
-Billí siendo su gobernador, á la mañana invié á llamar al Magistrado,
-y le dí cuenta de lo que habia entendido, rogándolos y protestándolos
-que reprimiesen á los malos sediciosos, para que no viniesen á
-desmandarse del todo, y que el remedio que habia era echar del lugar
-algunos deslenguados de ellos, dándoles por memoria los que eran, la
-cual me habia dado el vicario, cura de la iglesia mayor; y con todo
-esto, ninguno de ellos fué echado fuera, ántes supe que secretamente
-los acariciaban, y de esto, en mi casa reprendí ásperamente á un
-burgomaestre, el cual por ser mancebo no sabía disimular como los
-otros, y éste y su suegro, tambien burgomaestre, son los que ahora
-entonan más alto los psalmos con el predicante hereje. Poco ántes
-que esto pasase, me invió el Conde de Mansfelt, que ya su Alteza,
-que Dios tenga en el cielo, era muerto, los italianos del tercio de
-D. Gaston, los valones que están con el regimiento de Mons Stanley y
-algunas compañías de Mons de la Mota, y con ellos un comisario con
-algun dinero, que es la primera vez que me ha venido gente y dinero
-juntos. El conde Guillermo juntaba gente con intencion de acercarse á
-la villa de Gruninghen para alterarla, y por las apariencias que habia
-en ella, y el aviso que yo tenía de una espía que se halló presente,
-cuando diciendo al Conde que yo estaba dentro con gente, se dió una
-gran palmada en la frente tirándose la barba, por lo cual, recelándome,
-no dexé salir ningun soldado del burgo. Él se embarcó con su gente, y
-fué á dar al Dolart, y apeóse en dos esclusas que están en la señoría
-de Wedde, llamadas Dennigwolde y Belingvolde; y en aquel punto acertó
-á llegar á Wedde el conde Federico con la gente que he dicho. Y el
-enemigo, metiéndose en medio de las dos esclusas, en una hora se
-fortificó de manera que no era posible llegar á él por ser los prados
-pantanosos y los diques tan estrechos, que apénas podia un hombre
-caminar por ellos. Avisó luégo al conde Herman y á mí á Gruninghen
-de su venida y de lo que habia hallado, yo le escribí que alojase la
-gente en Winschoten, y procurase estorbar la fortificacion al enemigo,
-y no lo pudo hacer por las causas que he dicho. Su Excelencia mandó al
-conde Federico que se diese priesa á levantar la caballería que ántes
-le habia ordenado, y así se partió para efectuarlo, y en su lugar fué
-el Conde, su hermano, á gobernar aquella gente; y tambien él, pocos
-dias despues, fué proveido del gobierno de Gheldres, y siendo fuerza
-partirse á él, quedó aquella gente á cargo del caballero Carcamo,
-que gobernaba el tercio de D. Gaston, el cual, así con los capitanes
-de él, como con los del regimiento de Mons Stenley, tuvo muchas
-pendencias que pudiera bien excusar. La villa de Gruninghen estaba
-tal, y la mayor parte del comun tan levantado, que no esperaba sino la
-hora que lo fuese del todo, dando sobre los católicos y sobre mí, y
-por esta causa no me osaba deshacer de toda la gente que tenía en el
-burgo, ni desamparar la tierra, por decirme los buenos que al punto
-que yo saliese, se perderian. Las indignidades que los malos de aquel
-pueblo han usado, por no haber querido el Magistrado remediarlo, sabe
-Dios, y lo que yo he sufrido por el servicio del Rey. Quexábase el
-Magistrado de que los socorros que inviaban, no bastaban para poder
-hacer la guerra ofensiva, y que la defensiva no los ayudaba más que á
-acabarlos de consumir. Yo los aconsejé que lo significasen en la Córte,
-pensando por esta via tenerlos en obediencia. Lo cual por mi parte
-habia escrito muy particularmente, y que era necesario acudir muchas
-veces á la fuente, y así se resolvieron de inviar un burgomaestre y
-al síndico. Su Excelencia entónces formaba exército para socorrer á
-Santa Gertruidembergh cuando ya era perdida, y no habiendo menester la
-gente, se resolvió de inviarme buena parte de ella á cargo del conde
-Federico, y ya el tiempo estaba tan adelante, que habia poco para hacer
-guerra en Frisa, pues para el verano era tarde y para el hielo muy
-temprano, siendo el mes de Setiembre. La gente que habia de traer el
-Conde era la que habia salido rendida de Steenvick, el regimiento de
-D. Filipe de Robles, parte del de Mons de Fressin y otras compañías
-sueltas de guarniciones, dos del regimiento del Conde de Soltz y cuatro
-compañías lorenesas, dos valonas y dos alemanas. Y como los soldados
-de estas compañías entendieron que habian de ir á Frisa, habiendo ya
-padecido en campaña, se desmandaron y huyeron, principalmente los
-valones, que no quedaron la metad. La caballería era la del Conde, seis
-cornetas de corazas de Lorena y la compañía de Butherghe, tambien se
-desmandaron de estos coraceros, y se fué mucha parte de los mejores
-soldados. Caminó esta gente hácia el Rin, llevándola el conde Herman á
-su cargo, como Gobernador de aquella provincia, hasta embarcarla. De
-allí adelante la llevó su hermano. Por la solicitud que los diputados
-de Gruninghen y yo haciamos en Córte para poder hacer guerra ofensiva,
-invió tambien cuatro piezas de artillería proveidas muy bastantemente
-de todo cuanto era necesario para ellas, sólo faltó el dinero para
-los que las gobernaban, siendo gente que quiere ser bien tratada
-para sacar servicio de ella. La provision del dinero habia de venir
-de otro que del general de la artillería, el cual, verdaderamente en
-lo que le tocó, proveyó suficientemente. Entendiendo el enemigo que
-me venía este socorro, quiso, no estando ocupado, inviarle tambien á
-su gente de Frisa, que podia hacerlo con más presteza y comodidad que
-nosotros, y así se resolvió de hacer un fuerte en la Bretanga, para
-estorbar que nuestro socorro no entrase hacia Gruninghen. Este paso
-de la Bretanga, que dura bien dos horas de camino, antiguamente le
-hicieron los villanos juntando turbas y arena, como lo significa su
-propio nombre; la metad es territorio de la señoría de Wedde, y la otra
-del país de Munster, y con trabajo los unos y los otros le entretienen
-para la comunicacion y trato de ambos países. En medio de este paso,
-habia un sitio más ancho y arenisco, adonde hizo el enemigo un fuerte,
-que cortando el camino, y con la cortadura hacer trinchea, cosa que se
-podia hacer en una hora, era dificultoso echarle de allí, por no poder
-de ninguna parte llegarse á él sino por el camino. No pudo Carcamo
-llegar á tiempo para impedirlo, ni tenía comodidad para hacerlo, ni
-ménos yo para asistirle, por estar tan ocupado en Gruninghen. Antes que
-esto sucediese, escribí al conde Federico que acometiese el castillo
-de Saesfelt y la villeta de Oetmarsum, que los enemigos ocupaban, por
-no dexar atras cosa que nos estorbase, que lo hacian mucho aquellas
-dos plazas, por estar ambas á hora de camino de Oldenzel, paso forzoso
-nuestro para ir y venir á Bravante. El de Saesfelt se rindió luégo, y
-Oetmarsum esperó batería, por tener dentro dos compañías de buenos y
-experimentados soldados. Hecha batería, se rindieron con los pactos que
-ellos habian dado á los de Steenvick, quedando los oficiales presos
-para rescatar á algunos capitanes de Mons de la Mota, que se habian
-perdido en el socorro de Santa Gertruidembergh. El Conde caminó luégo
-con la gente, por el paso de Schonrebeck junto á Covorden, que por la
-Bretanga no pudo hacerlo, por haberla ocupado el enemigo, dexando la
-artillería que traia de Bravante, en Oldenzel. Habiendo pasado, fué
-hácia Gruninghen, adonde yo tenía ya junta la gente que podia, con la
-cual y la asistencia de la que habia venido, en un mesmo tiempo, por
-no perderle, hice sitiar dos plazas que fastidiaban á Gruninghen, que
-eran Suartezil y Sloter, yende yo á Suartezil y el capitan Cornelio
-Gasparino á Sloter; yo llevé dos piezas de campaña que el Conde traia
-consigo, sacadas de Oldenzel, pareciéndome que no siendo más de una
-iglesia mal fortificada se le rendiria. El fuerte donde yo fuí, no lo
-quiso hacer, fué menester batirle, y por ser hecho de tierra fuerte,
-la batería hacia poco efecto; visto esto, invié un oficial aleman á
-reconocer el foso, haciendo tirar continuamente la arcabucería de las
-trincheas, para que más seguramente hiziese lo que le habia ordenado, y
-tras él salió el alférez Peña con una faxina y una zapa, y poniéndola
-al borde del foso, se reparaba con la zapa detras de ella, y tras él
-fueron otros muchos haciendo lo mesmo, y visto por los de dentro dieron
-muestras de quererse rendir, y en este punto los nuestros salieron
-de las trincheas y el conde Federico con ellos, y dando asalto,
-arremetieron por el puente con picas y alabardas y abaxaron el que
-era levadizo; la subida era áspera y por la firmeza de la tierra daba
-poca subida el terrapleno, y los de dentro se defendian valerosamente,
-aunque eran pocos; peleóse mano á mano buen rato, pero habiendo muerto
-al Gobernador del fuerte, que era el que más resistencia hacia, los
-nuestros entraron sin dexar hombre á vida, y si alguno saltaba, los
-de fuera le mataban. Hecho esto, volví con diligencia á Sloter, que
-no se querian rendir, por aquella simple artillería que el capitan
-Cornelio tenía; y sabido que yo venía con la preparacion que llevaba,
-se rindieron. Yo habia ántes para mayor seguridad de Gruninghen y mia
-(porque de hora en hora tenía avisos de que los malos querian tomar
-las armas repentinamente y procurar prender ó matar á los católicos
-y á mí) para poder hacer exército, sacado de Winschoten al caballero
-Carcamo, y le puse con su gente al rededor de la villa para tenelle á
-la mano y estorbar que no lo hiciesen. El conde Guillermo, que estaba
-en el fuerte nuevo de la Bretanga, que hacia, se puso en campaña con
-artillería, sitió y batió el castillo de Wedden, y los de dentro se
-rindieron sin esperar asalto. Tambien el villaje de Winschoten, y
-fortificó la iglesia, adonde yo me encaminé con la artillería que
-habia sacado de Gruninghen, pareciéndome que los de ella, viéndonos
-con fuerza en campaña, no osarian intentar su mala voluntad. El conde
-Guillermo, dexando buena guarnicion en aquellas plazas, se volvió hacia
-Frisa, á juntarse con el socorro que le habia venido con el conde
-Filipe, su hermano. Yo proseguí mi camino hacia Wedden y rindióse
-la gente que estaba en la iglesia de Winschoten. Pasé á Wedden,
-adonde el enemigo habia puesto dos tenientes de infantería, con gran
-cantidad de mosqueteros y otra buena tropa de soldados escogidos de
-todas compañías; y segun se decia, el conde Guillermo y los Estados
-de Frisa habian prometido á estos dos tenientes que si defendian bien
-aquella plaza los harian capitanes, dexándolos municiones de boca
-y guerra, é instrumentos para repararse y fortificarse, que aunque
-fuera para una gran tierra bastaba, que proveen sus plazas de otra
-manera que se acude á las nuestras. Esto fué causa que los tenientes
-no quisieron, habiéndoles yo pedido la plaza, responder otra cosa,
-sino que la defenderian hasta la muerte, y cumplieron su palabra,
-y miéntras la artillería que quedaba atras llegaba, hice hacer con
-diligencia las trincheas. Venida y batida la plaza, los de dentro
-persistian en defenderla, y su mosquetería tiraba sin cesar dia y
-noche, lo cual no podia ser sin algun daño nuestro, y recibiéronle
-más que las otras naciones, los italianos, que verdaderamente habian
-hecho su deber, en hacer sus trincheas, llegándose al foso con ellas.
-Y prosiguiendo la batería, habiendo quitado dos torreones, que hacian
-traves á la cortina, que era de tierra, los de dentro mostraban alguna
-flaqueza, segun se via y oia entre ellos; nuestra gente y la italiana
-ántes, por estar más cerca y vengar los compañeros que habian perdido
-allí, se arrojaron al foso á dar asalto sin órden, cosa que muchas
-veces sucede mal, y creo que entónces fuera así, si los de dentro se
-hubieran defendido tan bien como los de Suartezil, entraron con poca
-resistencia degollando á todos los que habia dentro. Reprendí á los que
-arremetieron, advirtiéndoles de los inconvenientes que suelen suceder
-de las cosas que se acometen sin órden. Y en este punto llegaron
-algunos burgomaestres de Gruninghen, los cuales vieron todo lo que he
-dicho.
-
- * * * * *
-
-El tiempo estaba ya tan adelante y el territorio era tal, que si yo
-esperára mucho por las aguas que comenzaban, fuera imposible retirar
-el bagaje y caballería. Consideré que me hallaba enterrado con aquella
-gente sin poder salir ni por la Bretanga ni por Covorden si acometia el
-fuerte de la Bretanga, no pudiendo en ninguna manera hacer trincheas
-ni tener gente, porque zapando dos piés, y áun ménos, se hallaba agua;
-y en más de una hora de camino, no solamente no habia casas, pero ni
-áun árboles. A ser de verano, por importar tanto aquel paso, yo le
-hubiera acometido, mas en el tiempo que era, infaliblemente me ponia
-al peligro que he dicho. Y si me ponia á hacer dos fuertes, uno á la
-entrada y otro á la salida de aquel paso para dexarlos consumir, como
-yo tuve intencion una vez de hacerlo, me ponia al mesmo riesgo que
-sitiando el fuerte; y por ser necesario hacer salida y entrada allí,
-consideré que era mejor y más fácil hacerla por Covorden que por otra
-parte, porque no teniendo paso, nosotros consumiamos á Gruninghen
-en lugar de proveerla; y que hallándose el enemigo en campaña, con
-exército tan fuerte como el nuestro, nos podia estorbar el sacar fruto
-y sustancia del país sin medio para entretenernos; y que fuera de
-esto, él podia aumentar su exército y ser asistido de Holanda, lo
-que era imposible hacerse conmigo no habiendo paso. Y así me resolví
-de irle á hacer junto á Covorden; pero ántes de ir allá, hallándome
-á dos leguas de donde el enemigo estaba alojado, quise acometerle y
-tentar la suerte de una batalla, más por desesperacion que con razon
-de guerra, porque se habia de pasar por unos pantanos y turberas
-peligrosas, y más en aquel tiempo lluvioso, junto á un gran fuerte
-del enemigo, que á tener artillería, como no la tenian, yo no podia
-pasar sino con gran daño nuestro. Tomé dos piezas de campaña conmigo y
-algunos carros ligeramente cargados de victuallas, y fuíle á buscar,
-haciendo un gran rodeo para ello, no estando él más de una legua de
-Gruninghen. Tuvo aviso del camino que yo hacia y de la intencion que
-llevaba, y no lo habia comunicado en aquella tierra con hombre nacido,
-sino con el síndico y un burgomaestre de quien me fiaba. Pasado estos
-pantanos y turberas, adonde la artillería y nuestros carros se habian
-empantanado, y con grandísimo trabajo salido; y fué en parte, que desde
-su fuerte nos tiraban con su mosquetería, pero hicieron poco daño.
-Fué menester dexar reposar la gente, que venía cansadísima. Entre el
-alojamiento que yo habia tomado y el del enemigo, habia otro fuerte
-junto á nuestro cuartel, no tan sustancial como el que habiamos pasado,
-hícele reconocer con intencion de darle aquella noche una encamisada;
-mas los que estaban dentro se huyeron por los pantanos, y le dexaron.
-El conde Guillermo y su hermano Filipe, como supieron que yo marchaba
-hácia ellos, se comenzaron á fortificar bien en su cuartel, que ántes
-no lo estaban; sin poder hacer más diligencia que la que hice, al
-amanecer caminé hácia el enemigo, habiéndome dado á entender que el
-puesto que tenía era llano y sin estorbo, y hallélo al contrario, fuera
-del camino, que era terreno seco, pero todo lo demas de seis á seis
-pasos fosos tales, que era imposible marchar en órden sin romperla;
-y lleguéme hácia su sitio, é hice mis escuadrones de caballería é
-infantería, trabóse escaramuza, puse las piecezuelas de campaña que
-llevaba en un alto, y fuí en persona á reconocer su sitio para ver si
-se podia dar asalto á sus trincheas, é hice refrescar la escaramuza
-con infantería y caballería, pensando sacarle de ellas cebándole y
-pelear con él fuera, con más seguridad que atrincheado; pero aunque
-escaramuzaban siempre al abrigo, sin quererse adelantar, habia puesto
-toda su infantería detras de ellas, y miéntras se escaramuzaba, su
-caballería andaba siempre dentro de ellas corriendo de una parte á
-otra, á quien yo hacia tirar nuestras piecezuelas, haciéndoles mucho
-daño. Ha habido algunos que me han culpado de no haber llevado alguna
-artillería gruesa para batirlos, y yo confieso que en esto tuvieran
-razon si fuera posible llevarla, porque las trincheas del enemigo
-y su puesto era tal, y el que yo tenía tan eminente, que con sola
-la artillería, no siendo sus trincheas, como hechas de priesa, para
-sufrirla, con ayuda de Dios les deshiciéramos, si el socorro hubiera
-venido dos ó tres meses ántes, para poder llevar la artillería por
-donde yo habia pasado, pero entónces era imposible. Despues de haber
-reconocido los fosos, que digo que atravesaban por la campaña, y que
-no se podia pasar por ellos en escuadron, ni dar asalto sin notoria
-pérdida, se resolvió de retirarnos, habiendo hecho gran daño al
-enemigo, y él á nosotros muy poco, y éste no á persona particular. Al
-conde Federico le mataron su caballo y le dieron un arcabuzazo en el
-brazal, que se le abollo dentro de la carne, cosa de poco momento, y
-á un capitan italiano hirieron mal en una pierna. Así me retiré al
-alojamiento que habia tenido la noche pasada, y otro dia por la mañana
-fuí á pasar por el pantano junto al fuerte del enemigo; por haber
-llovido aquella noche, y los carros y caballos roto el paso que yo
-habia tomado á la venida, que estaba trabajoso de pasar, eché por el
-otro lado, y pasando con trabajo, me fuí hácia Gruninghen cargando de
-victuallas todo lo más que pude, y proseguí mi camino hácia Covorden,
-porque miéntras más tardaba, más difícil era el hacer paso. Invié
-alguna infantería delante, miéntras las victuallas se cargaban, para
-que ocupasen el villaje de Dalem, y una casa de un caballero llamado
-Herman Wandecamp, temiendo que los de dentro le quemarian, que era
-el alojamiento que el conde Mauricio tenía cuando sitió el fuerte.
-Otro dia, comenzando á caminar con la gente, nos adelantamos el conde
-Federico y yo á Dalem, así para reconocer dónde se habia de hacer
-el paso, como por alojar la gente, adonde hallé refrescándose la que
-habia inviado á ocupar aquel lugar y la casa del caballero, la cual
-hice partir luégo á la hora, y llegaron á la casa á tiempo que los del
-fuerte, ó la mayor parte de ellos, estaban fuera, haciendo escolta á
-muchos carros de victuallas que les venian. Los nuestros dieron de
-manos á boca con ellos junto á la casa, y conociendo la poca gente que
-habian dexado en el fuerte, quisieron más retirarse á él que salvar los
-carros, los cuales se perdieron, y salvaron pocos. Aquí se perdió una
-muy buena ocasion, porque si aquella gente se deshiciera ó se cortára,
-que no pudiera entrar dentro, habia quedado tan poca en el fuerte, que
-se les podia dar escalada por todas partes, sabiendo yo donde habia
-paso en el foso para poderlo hacer en metad del dia, y siendo poca
-gente, mal podian acudir á todas partes ni resistir á tanta como les
-diera el asalto, y habia algunas partes por donde no eran menester
-escalas; mas no siempre suceden las cosas de la guerra como se desea y
-pretende. Alojé la gente en aquel villaje de Dalem, é invié parte á la
-casa de aquel caballero. Las aguas cargaban, la necesidad de la gente
-se aumentaba, y en los regimientos de valones de D. Filipe de Robles y
-Mons de Fressin habia casi tantos oficiales como soldados, y éstos con
-ánimo de volverse, como ya algunos lo comenzaban á hacer sin licencia.
-Procuré dar priesa á hacer el paso y algunos fuertes en los caminos,
-y para él, me concerté con el Drosarte de Covorden, y con el teniente
-coronel de Mons de Billí, y por quinientos escudos, se obligaron de
-hacerle, y así le acabaron bastante para carros, artillería y todo
-lo que fuese necesario; y por el mal tiempo de aguas y ser el sitio
-tan pantanoso, todos los soldados que trabajaban en él, ó murieron ó
-quedaron para ello; tambien los soldados trabajaban en los fuertes,
-parte sin dinero y parte pagados. Y considerando que no era posible
-comunicarnos con Gruninghen sin aquel paso, y que no se podia conservar
-sino guardándole con gente, y que el enemigo, saliendo fuera ó entrando
-dentro, podia romperle, y hacer inútil todo lo que se habia trabajado
-y quitarnos el paso de la otra parte, y no teniendo yo en donde alojar
-aquella gente el invierno, porque la sustancia de las cuatro villetas
-no era para alojar la octava parte de la gente, y siendo fuerza tenerla
-en campaña, en ninguna parte la podia tener más cómodamente y sin ménos
-daño que al rededor de Covorden, y hacian el efecto que digo de guardar
-el paso, y estando allí, tambien estorbábamos la entrada y salida de
-las provisiones del fuerte. En todo el tiempo que allí se estuvo, no
-me aparté un paso de la gente, sufriendo y padeciendo como el menor
-de ella. Los valones de los regimientos que he dicho se huyeron, y
-yo dexé ir los que quedaban, porque no eran de ningun servicio. Las
-compañías de alemanes altos de Lorena y del Conde de Soltz hice alojar
-en estas villetas, por ser extranjeros, quedándome en campaña con los
-demas, de la cual tambien se desmandaban y huian algunos. El Drosarte
-de Covorden, que ahora está en esa Córte, me daba á entender que los
-de dentro no tenian de comer sino hasta los Reyes; y con los avisos
-que él me daba, escribia yo lo mesmo al archiduque Ernesto y al Conde
-de Fuentes, y tambien avisaba que el enemigo se preparaba para meterse
-en campaña á la primavera, no sólo con todas las fuerzas que tenía
-acá, pero que levantaba caballería é infantería nueva, con asistencia
-del Palatino Elector; que convenia juntar las nuestras tambien y
-hacerle resistencia. Su Alteza me invió el regimiento del Príncipe de
-Simay, sin coronel ni teniente coronel, á cargo de un sargento mayor,
-á quien los oficiales y soldados tenian poco respeto. Esta gente y la
-mayor parte de la que siempre se me ha inviado, ha sido porque hacia
-daño ó fastidiaba en Bravante, y del trabajo que el conde Herman tuvo
-en hacerlos pasar el Rin y su buen gobierno, él podrá dar relacion;
-fundábanse en su desobediencia y poco respeto de cierta paga que se
-les habia prometido al paso del Rin; fuéles fuerza darles la mayor
-parte del dinero que se repartia por entónces entre la gente de guerra
-de aquí para darlos contento, y con todo esto destruian el país y le
-robaban, y se iban al enemigo de veinte en veinte, de manera que en
-poco tiempo se diminuyó mucho este regimiento. Pocos dias despues
-mandó su Alteza al duque Francisco de Saxa que levantase un regimiento
-de alemanes, dándole este país de Linghen para el efecto. Escribí
-á su Alteza que aunque yo sabía que este país no podia sustentar
-este peso de levantar un regimiento, yo haria por obedecerle todo
-cuanto pudiese y me fuese posible, y así por esto con mi órden el
-Drosarte y los del país se concertaron con Juan de Tessilin, teniente
-coronel de este regimiento, el cual, dándole cierta suma de dinero,
-se obligó de levantar parte del regimiento aquí, y parte el Duque en
-su tierra, habiéndole prometido cierta suma de dinero de Córte para
-ello. El Tessilin cumplió en tener la gente junta para el dia que los
-comisarios le habian ordenado, y viendo que tardaba el dinero para
-pasarlos muestra, y que este país se arruinaba, se quiso ayudar del de
-Munster, adonde estando con poco recato, vino el enemigo contra él, y
-acometido, le prendieron por desgracia. Faltando á esta gente la cabeza
-y los medios para entretenerse, siendo nueva y desarmada, se huyó la
-mayor parte de ella; y á ésta, encontrando con las demas compañías
-que el Duque habia levantado en su país, la pusieron tanto miedo, que
-tambien se huyó. De la gente que habia quedado de estas tropas y se
-pudo recoger, segun la órden que yo tenía, se hicieron tres compañías,
-que están ahora en servicio, aunque muy deshechas de gente. Este fin
-hizo este regimiento, no por culpa del país ni mia, sino por no haber
-acudido al tiempo prometido á pasarle muestra. Con estas y semejantes
-cosas se desgustan algunos señores de Alemania, que han hecho otras
-veces servicio á su Majestad y son para hacerle, y á mi parecer, y
-no me engaño, se ha de tener con esta nacion otro modo de proceder y
-tratar, procurando tenerla contenta para el servicio de su Majestad,
-pues siempre ha sido menester, y ahora más que nunca. Por los avisos
-que continuamente daba á su Alteza, que el enemigo juntaba su exército,
-me invió al comisario general Juan de Contreras con algunas compañías
-de caballos, las cuales vinieron sin un real para sustentarlas; y
-así fuí forzado, porque no se me volviesen á Bravante, á alojarlos á
-discrecion en estas terrezuelas, con ser la gente de ellas pobrísima,
-tanto que por no tener la vida, iban muchos á pedir limosna para
-sustentar sus hijos y soldados, á quien habian de dar feno y avena y
-de comer á sus mozos, cosa que enterneciera al más cruel hombre del
-mundo, porque, aunque vian la pobreza de esta gente. Dios sabe cómo
-algunos soldados de esta caballería los han tratado. Poco ántes de
-esto, el tercio de don Gaston se desmandaba de manera que andaba del
-todo desobediente, siempre fuera de sus cuarteles robando el país;
-y avisándome el que los gobernaba y los capitanes que sus soldados
-estaban todos resueltos de irse á Bravante, rogándome que por amor
-de Dios y honra de su nacion y tercios, los diese licencia ántes que
-ellos la tomasen. Estuve algun tiempo sin querérselo conceder, pero
-considerando que si se iban sin ella se amotinarian del todo, y que,
-segun entre ellos se trataba, harian amotinar tambien á los irlandeses
-y valones, que ya habian tratado del puesto que habian de tomar y de
-donde se habian de sacar sus contribuciones, pareciéndome que más
-fácilmente pudieran los señores de la hacienda darles contento, yendo
-con alguna manera de órden y obediencia, que no del todo amotinados.
-Fuéronse con este tercio las dos compañías de Cornelio Gasparino y las
-que habia aquí de valones de Mons de Stenley. Y de todo esto habia
-avisado diversas veces, y de que convenia darlos contento por la mala
-intencion que en ellos habia conocido, y si se hiciera, con poco
-dinero hubieran cumplido con de trescientos á cuatrocientos hombres,
-y no sucediera lo de Sichen, que tanto fastidio ha dado. Continuando
-la junta que el enemigo hacia de su gente, y que la que levantaba se
-le acercaba ya, la cual venía á cargo del Conde de Solms, que traxo
-un regimiento de buena gente bien armada; y como esta nacion alemana
-alta y los holandeses se llevan mal estando juntos, no duró mucho en
-su servicio, y su Alteza se resolvió de inviarme más gente á cargo del
-conde Herman, que entre alemanes, valones, irlandeses y españoles,
-podrian ser hasta poco más de mil y sietecientos hombres, los españoles
-como doscientos sacados de tres tercios, de doce ó trece compañías,
-y con ellos venian dos capitanes, Juan de Zornoza y Juan Alvares de
-Sotomayor. Y entre esta gente venian muchas personas particulares y
-soldados honrados, y toda ella no traia un real, y así fué necesario
-que el comisario, del poco dinero que tenía, los socorriese. De
-esta manera y con tanta sustancia y medios, como ántes he dicho, se
-me han inviado siempre los socorros. El enemigo venía proveido con
-tanto aparato como el mayor príncipe podia traer; con más de doce mil
-infantes y más de dos mil caballos, con los que nuevamente le habian
-llegado de Alemania. Yo saqué la gente que pude de las guarniciones, y
-con ella, la que tenía en campaña y la que habia venido, no llegaban á
-tres mil y quinientos infantes, y la caballería que teniamos, inferior
-de la del enemigo. Y si dixeren que cómo habia tan pocos al pelear y
-tantos al pagar, responderé que en todas las compañías habia pocos
-soldados, muchos oficiales y enfermos, y que en éstos entraba más de
-la tercia parte de la gente. Teniendo el enemigo junta la suya, marchó
-hacia nosotros y se puso en una villeta abierta llamada Omme, adonde á
-la mesma hora se fortificó, metiendo dentro de la fortificacion todo su
-exército, sin que alojase nadie fuera, y se decia que en la trinchea
-habia tambien una palizada. Algunos dias ántes habia hecho tiempo tan
-seco, que los pasos que de ántes eran dificilísimos se hicieron buenos
-y llanos; y siéndome fuerza, por la desigualdad que habia de la gente
-del enemigo á la nuestra, juntar la que yo tenía, porque así éramos
-algo y separados nada, y perdida una parte fuéramos perdidos todos,
-por la distancia que habia de un cuartel á otro y la dificultad de
-juntarnos, y unidos quedaban todos los pasos abiertos, por los cuales
-el enemigo podia entrar y salir como quisiese sin podérselo estorbar;
-habiéndose alojado y fortificado como he dicho, deseando venir con él
-á las manos, invié al conde Herman á tocarle arma y hacerle emboscada
-con toda la caballería, y con dar nuestra gente hasta cerca de sus
-trincheas, no se quisieron apartar léxos de ellas. Era mi intencion
-sacarlos á la campaña, y que el Conde se viniese retirando poco á
-poco hacia mí, escaramuzando con poca gente de retroguardia, y que
-pegando fuego á una casa, fuese señal de que el enemigo marchaba.
-Yo tenía la infantería ya presta para con la diligencia posible ir
-á encontrar al Conde, viendo la señal. Ésta hizo dos veces, sin que
-el enemigo mostrase gana de pelear, el cual, por habernos nosotros
-juntado y por el tiempo seco que hacia, podia muy bien hacer de noche
-su efecto. Invié otra vez al comisario general á ver si se movia ó no,
-y encontrando con una compañía del enemigo, la deshizo. Los villanos,
-prisioneros y espías, todos confrontaban en tener el enemigo la
-gente que he dicho, y ya por estar cerca de nosotros no nos venian
-victuallas, que las villetas y villajes, ó por no las tener, ó por
-la conformidad de religion con el enemigo, no las querian dar, por
-cumplir en esto con ellos y su secta; y cuando las hubiera, no pudiera
-inviar escolta, porque, siendo poca, no fuera segura, y si mucha, el
-enemigo nos cargára miéntras la gente estaba fuera, y nos poniamos
-en mayor peligro. Llamé á todas las cabezas del exército á consejo,
-proponiéndoles el estado en que nos hallábamos y cuán poca comodidad
-teníamos de victuallas y de forraje, y que lo más que yo habia podido
-juntar de feno, avena y pan, no bastaba para sustentarnos dos dias,
-porque el trigo que los de Gruninghen me habian entregado, se habia
-dado la mayor parte á la infantería, porque no se desmandase ni tuviese
-ocasion de dexar sus banderas para irlo á buscar; y que fuera de esto,
-habia ordenado, por lo que podia suceder, proveer á Oldenzel, Oetmersom
-y Ensquede, y fué tal la provision, que la que más proveida estaba era
-por ocho dias á lo más. Poniéndoles asimesmo delante el inconveniente
-que podia venir de esperar al enemigo y de el no esperarle, que ambas
-cosas le habia considerada la poca gente que teniamos, para la que
-el enemigo tenía, que sin aventurar nada, viniendo con trincheas como
-venía, nos aventurábamos á perder y no á ganar; que á poderle acometer
-adonde estaba, sin evidente pérdida, ya yo hubiera sido de opinion de
-hacerlo, y que si con todo esto ellos lo tenian por bueno, no quedaria
-por mí. Los más de ellos fueron de opinion de retirarnos y conservar
-aquella gente, esperando que se nos inviaria más, poniendo delante que
-si ésta se perdia, se perderia todo el país y sucederian otras pérdidas
-mayores. Los condes de Berghes fueron de parecer que se guardase el
-paso, y fuéles respondido que no era de ningun fruto, pues era fuerza
-juntarnos todos, y que haciéndolo, dexábamos al enemigo el paso libre
-para socorrer el fuerte á su voluntad, ni ménos guardar el paso le
-estorbaba que no fuese á Gruninghen, teniéndole por otra parte más
-seguro y cómodo para él, y poniéndonos adonde decian, no sólo hacia él
-lo que está dicho, pero nos podia cortar, sin ninguna duda, por una y
-por otra parte las victuallas, y que faltándonos éstas, servirian de
-achaque al soldado para desamparar las banderas por irlas á buscar, y
-que entónces fuéramos forzados á nuestro pesar á retirarnos y hacerlo
-á vista del enemigo, tan superior de gente, que no habia tan simple
-soldado que no entendiese que era peligrosísimo; que ya en el exército
-comenzaban muchos á murmurar contra mí, diciendo que los queria poner
-en la carnecería, y otros, quizá ménos valientes, cuando supieron que
-se retiraba, braveaban, habiendo dicho ántes lo que los otros; que
-así se gobiernan muchos el dia de hoy, usando de artificio, como en
-otra parte he dicho. Resuelta la retirada, se trató de inviar la gente
-de Gruninghen y alguna más, quedándonos con la que arrimados á una
-tierra, nos podriamos defender, ya que no podiamos ofender; y habiendo
-rehusado cierta persona de irse á meter en esta villa por falta de
-dinero, ordené al teniente coronel de Mons de Billí, que fuese con
-aquella gente, procurando poner la que me quedaba á cargo de otro, é ir
-yo allá, no mirando que era obligado á quedar con la gente, que no me
-faltaba voluntad para hacerlo, como lo mostré los años pasados; nadie
-se queria encargar de la gente, y todos se excusaban, y para decir
-verdad, yo pudiera servir mejor que otro, si el enemigo nos cargára,
-como de estilo de guerra debia de hacer, no ignorando él nuestras
-incomodidades, y lo que más era de temer, que esta gente, que habia
-venido nuevamente de Bravante, salvo los españoles, me habian dicho
-no quererse encerrar en ninguna tierra; los irlandeses, por no tener
-cuartel con el enemigo, y los alemanes, por otros respectos, y si yo
-no me hallaba con ellos, los unos y los otros entónces efectuáran, sin
-duda lo que despues hicieron, y si lo hicieran, no quedaba por perder
-cosa de lo que ahora hay. Caminé con la gente á Denichum, haciendo
-quemar los fuertes, adonde estuve más de un mes y medio, sin que me
-inviasen un solo real para entretener esta gente, la cual se comenzó
-á desmandar luégo como se llegó al cuartel, que ni oficial ni capitan
-podia estorbarlo. Procuré luégo de inviar á Gruninghen algunos valones,
-y queriendo emplear una persona, de quien yo tenía confianza, le vi
-con tan mala voluntad, que me resolví de inviar un oficial de mi
-regimiento con algunos soldados á sólo reconocer los turbales por donde
-habian de pasar; él fué, entró con ellos, é invió á avisarme de lo que
-habia hallado, y el conde Federico entónces deseaba entrar dentro,
-mas por haber de irse á pié, siendo él pesado y el camino largo,
-junto con la poca gana de los soldados, lo dexó. Ya habia escrito á
-los de Gruninghen que les queria inviar gente y cuando podia llegar,
-y respondiéronme que no fuesen sin dinero. Esto no sólo entónces,
-pero otras veces me habian respondido lo mesmo. No habia un real ni
-memoria de que viniese, y no se hallaba, ni el Comisario ni yo teniamos
-crédito, por no haber hombre que fuese caudaloso en este pobre país que
-nos pudiese ayudar.
-
- * * * * *
-
-El enemigo dexó de seguirnos, que, á mi juicio, era lo que debia
-hacer, y aunque pudiera ir á Gruninghen desde Omme por otra parte tan
-cómoda y más, tomó este paso por avituallar de un camino el fuerte.
-Estando en su alojamiento primero, recibia cartas de los malos de
-Gruninghen, incitándole á venir sobre ella, y prometiéndole que no
-sería llegado cuando se rendiria, y á su peticion marchó hácia allá.
-Nuestros soldados se desmandaban de manera que dexaban el cuartel
-solo, y viendo esto, comunicándolo con algunos, me resolví de inviar
-una persona á su Alteza, porque á muchas cartas que le escribia no me
-respondia; é hice eleccion del capitan Juan Álvarez de Sotomayor, el
-cual, aunque de mala gana por haber de hacer ausencia en tal coyuntura,
-se partió luégo, pero fué tan mal guiado, que se perdió, dando en
-una emboscada de los enemigos. Y así, por el peligro en que las
-cosas de Gruninghen estaban, tomó á su cargo este viaje el Comisario
-general, prometiendo ser de vuelta en muy pocos dias, y porque no le
-sucediese lo que al capitan Sotomayor, llevó consigo la mayor parte
-de la caballería, la cual le habia de acompañar parte hasta pasar
-el Rin y parte hasta Brusélas; y en el camino encontró con alguna
-caballería del enemigo, con la cual tuvo buena suerte. Llegado á la
-Córte, su diligencia se resfrió de manera que no volvió más, ni ménos
-la caballería, con haberla llevado toda consigo para volver con más
-diligencia y seguridad. Éste fué el socorro que negoció, no por su
-falta, porque ni él, ni los diputados de Gruninghen que estaban en
-la Córte, pudieron alcanzar que el socorro de Gruninghen viniese á
-tiempo. A la partida del comisario general, estábamos inciertos si el
-enemigo sitiaria de todo punto á Gruninghen ó si volveria á nosotros;
-y yo habia escogido aquel puesto de Denichum por ser fuerte y estar
-cerca de las villas que el enemigo podia acometer, no pudiendo hacerlo
-tan de priesa que yo no tuviese tiempo de arrimarme con la gente que
-tenía conmigo. El conde Mauricio prosiguió su camino hácia Gruninghen,
-y porque las promesas de los malos de aquella villa no le saliesen
-en vano como la otra vez, llevó grandes provisiones de todo, tales
-como ántes he significado. Que de esta manera se hacen las empresas
-difíciles, fáciles, y al contrario las fáciles, dificultosas, faltando
-lo necesario. Llegado delante de la villa, atrincheó su campo de manera
-que la entrada y salida era de peligro y dificultosa. Perdiéronse
-algunos soldados entrando y saliendo, con quien usó de rigor por
-atemorizar á los demas, y aunque tenía tanta provision de artillería y
-municiones, su principal intento no fué tomalla por batería, sino por
-la zapa, y así con ella fué derecho á un rebellin nuevamente hecho,
-el cual, por no estar acabado, tenía el foso estrecho y de poco
-hondo. Batió la puerta que salia á este rebellin, así por quitar á los
-nuestros la entrada y salida en él, como por atemorizar á los burgeses,
-rompiendo las casas con las balas que pasaban por la batería de la
-puerta. Tambien batió una torre que está á un canton de la villa, junto
-á un rio que viene de la Drent, por donde se proveen los burgeses de
-turbas, y fué siguiendo sus trincheas y sitio, batiendo las defensas.
-En este tiempo yo solicitaba con mucha instancia que se socorriese
-esta villa, y á la fin se me escribió que su Alteza habia ordenado al
-Conde de Fuentes que hiciese este socorro y que ya él se preparaba para
-ello, pero más despacio que el peligro requeria, porque los motines lo
-estorbaban, que nunca se han hecho sino en las mayores necesidades que
-se han tenido de la gente, principalmente para las de este país. Las
-desórdenes de nuestros soldados se aumentaban tanto, que sin licencia
-de sus capitanes y oficiales los del Conde de Solms tomaban las armas
-y se juntaban con intencion de volverse á Bravante, y lo hicieran sin
-falta entónces, si no acudiéramos los dos condes hermanos y yo; y el
-conde Federico los apartó á cuchilladas, hiriendo á algunos de ellos;
-y como estaban de tan mala voluntad, no sólo robaban el país, pero se
-dieron á saquear iglesias y casas nobles, y las otras naciones hacian
-lo mesmo, no pudiendo yo remediar ni castigar esta desobediencia
-general, sino era con fuerza, y ésta habia de salir de los proprios
-que hacian los robos é insolencias. Castigáronse algunos de los que
-robaban iglesias, sin osar mostrar rigor con los demas, porque no me
-dexasen solo, ni hiciesen lo que despues hicieron; y áun disimulando
-el saquear el país, se volvian á Bravante sin licencia, llevando las
-bolsas llenas de los robos que habian hecho, y quexándose decian que se
-habian ido por el mal tratamiento que yo les habia hecho, y si alguno
-llegó á Bravante pobre, fué porque así los enemigos, como los villanos,
-sabiendo que se iban, les salian al camino, y quitándoselo, los dexaban
-ir. La mayor parte de los que se han ausentado sin licencia, lo han
-hecho más por ruindad y miedo que tenian que por necesidad, pues el
-mal que yo les hacia era asistirlos y ayudarlos con lo que podia,
-empleando en esto no sólo mi hacienda, pero mi crédito; y si no les
-daba pagas como ellos querian, no era culpa mia, pues éstas habian
-de venir de otra mano que de la mia. Estando en este trabajo, llegó
-el dinero de su Majestad, el cual procuré que se les diese luégo.
-Pasó toda la gente una manera de reseña, y el comisario Melendez les
-repartió el dinero sin meterme yo en ello, como lo hago despues que
-supliqué á su Alteza que no me mandase manejar dinero del Rey, y con
-haber sabido algunos que no me he ocupado en esto, me culpan de no
-haber dado más dinero del que se dió. El Comisario tiene las cuentas,
-y él hizo el repartimiento, el cual se hizo mejor que por allá se ha
-hecho, porque se empleó con mucho cuidado en ello, y si la gente no
-era mucha, eran muchos los capitanes y oficiales, como ántes dixe. Mas
-por la distancia que hay de aquí á esa Córte, ó por malicia, algunos,
-con pasion ó ignorancia de las cosas, informan fuera de camino y de
-la verdad. Despues de haber recibido este dinero la gente de guerra
-se andaba todavía robando, aunque no con tanta insolencia, por no ser
-sólo la falta del dinero la que les movía á ello, sino la intencion
-que tenian de, pagados ó no pagados, volverse á Bravante con licencia
-ó sin ella. El enemigo proseguia su sitio, y llegando con su trinchea
-al foso del rebellin, y segándole, se pegó con la zapa y mina dentro
-de él. Los nuestros en este tiempo hacian algunas salidas, matando
-muchos enemigos y tomando banderas en sus trincheas, prendiendo tambien
-algunos oficiales y un capitan. Los de la villa, digo los malos, que
-eran los más, tomaron las armas para echar á los buenos de la villa,
-y darla al enemigo, como se lo habian prometido. Mas los soldados del
-Rey, que estaban fuera, que áun hasta aquel dia no los habian dexado
-entrar, acudieron al peligro dexando casi la guardia del fuerte y de
-la batería, y los que estaban en el burgo con los vecinos de él, que
-siempre han sido fieles, dando asalto al lugar, rompiendo la estacada
-del foso, entraron dentro. Con esta asistencia sobrepujaron los buenos
-á los malos, y si entónces del todo hubieran de ellos limpiado la
-tierra, ó los prendieran ó matáran, pudieran detenerse algun tiempo
-más. Escondióse el burgomaestre Balen, como autor de la traicion, segun
-se decia, y el burgomaestre, su yerno, juró por el Rey más de miedo
-que de voluntad, que no la tenía buena, y si los nuestros en aquella
-furia halláran al Balen, sin duda le matáran. El conde Mauricio, como
-sintió la revuelta de la villa, se estuvo en sus trincheas temiendo no
-fuese alguna estratagema, sin consentir que soldado ninguno saliese
-de ellas, y si entónces acometieran, pudiera ser que se lleváran
-el rebellin, y como los nuestros entraron en la tierra contra la
-voluntad de los de ella, proveyeron mejor las guardias. El enemigo
-casi perdia la esperanza de tomalla, con haber sido avisado que, no
-obstante lo sucedido, prosiguiese la empresa, que la villa era suya
-como fortificase bien las entradas, que no pudiesen pasar quinientos
-mosqueteros que yo queria inviar, habiendo hecho reconocer los pasos,
-y eran tales que no era posible, porque los arroyos y fosos tenian
-barcas armadas, y en los demas fuertes de tierra y trincheas. Los de
-la villa de Gruninghen dan siempre á uno del Magistrado el cargo de la
-artillería y municiones, y éste fué entónces Gisbert Harens, el cual
-al principio del sitio decia á nuestros soldados que tirasen cuanto
-quisiesen, porque habia pólvora para dos años, y no lo dudo, porque
-ellos ántes habian hecho gran provision de ella, y cuando últimamente
-fuí llevé de la del Rey una gran cantidad, y despues les habia dado
-toda la que ellos dixeron haber inviado á Steenvick, y en este tiempo
-vino á entenderse que no habia sino de veinte á treinta quintales. Y
-avisándome de ello el teniente coronel con un soldado, éste fué preso,
-y por él supo el enemigo la falta de pólvora que habia, y por otra
-parte tuve aviso que los malos de dentro, so color de apacentar sus
-vacas por la otra parte de la tierra, daban y recibian avisos de todo
-lo que en ella pasaba, y como Gisbert dixo que habia tanta abundancia
-de ella, se gastaba con poca consideracion, tirando liberalmente
-donde no era necesario. Nunca yo tuve buena opinion de este hombre
-en lo tocante á cristiano, sabiendo que habia inviado sus hijos á la
-villa de Amsterdam á un consistoriante, grande hereje, y así se puede
-creer que de malicia lo habia hecho desperdiciar y escondido mucha
-parte, como despues se ha dicho y hallado. Sabido esto por el enemigo,
-minaba á toda furia el rebellin, y sintiéndolo los nuestros, le
-cortaron reparándose, pero siempre dexaban en lo cortado su guardia.
-Acabada la mina y dándola fuego, la guardia fué maltratada. Dió una
-manera de asalto, pero no osando acometer lo cortado. Con esto, la
-falta de pólvora y el trabajo contínuo, nuestra gente se disminuia
-de número y de ánimo, y en las casas y por las calles las mujeres
-de los burgomaestres Balen y Leo, madre é hija, andaban incitando
-al pueblo que se rindiese, diciendo la madre que si no se hacia, su
-marido quedaria con infamia por haberlo prometido muchos dias habia;
-y tambien dicen que la mujer de un capitan del Rey que está en esa
-córte hacia lo mesmo, y que su marido la escribia que no habia socorro,
-y que sabía que no la escribiría sino la verdad. Estas tres mujeres
-hacian más mal que treinta hombres, porque movian á las demas á que
-incitasen á sus maridos á rendirse, que allí ellas tienen más voto y
-mando en sus casas que en otras partes. Su Alteza en este tiempo y el
-Conde de Fuentes, nombrado, como he dicho, para este socorro, escribian
-á menudo á los de la villa, y por más que yo procuraba con dádivas y
-promesas que hacia á los soldados, ninguna de las cartas pudo entrar.
-Poco ántes de esto se perdió junto á Wesel el alférez Lázaro Sanchez,
-que venía con una de su Alteza en hábito de villano, el cual así habia
-ido y vuelto dos ó tres veces; lleváronle preso al conde Mauricio, y
-con amenazas que le hicieron, prometió mostrar las cartas que habia
-escondido, y fué su ventura hallarlas en el hueco de un árbol, donde
-las habia puesto, que á no darlas le maltratáran. Díxose de no sé qué
-promesa que este hombre habia hecho al enemigo, que por haberle yo
-visto servir lealmente no lo pude creer, pero el miedo hace prometer
-cosas sin voluntad ni pensamiento de cumplirlas; bien es verdad que
-despues que se hallaron las cartas, el conde Mauricio le trató bien, le
-sentó á su mesa y me le invió sin rescate, pero pidiéndome por él otro
-que el Comisario general habia dexado en Rimbergh, de los que habia
-roto en el camino yendo á la Córte. Los de Gruninghen, deseando tratar,
-inviaron sus diputados al enemigo; querian éstos, y áun algunos de
-los eclesiásticos, ganar las gracias con él, y así cada uno procuraba
-facilitar la rendicion; y no solamente los que salieron fuera, pero
-la mayor parte de los que quedaron dentro hacian lo mesmo, hablando y
-conversando con los enemigos á la puerta, miéntras se trataba, y áun
-los metian dentro y hacian buena acogida; y á los nuestros, poco ántes,
-les cerraban las puertas y hacian mal tratamiento. Los principales, que
-muchos dias ántes trataban con los enemigos, eran los dos burgomaestres
-Balen y Moyen Steynz, los consejeros Gaspar Willens, Robert Ulgart y
-Draper. Este Draper era el que avisaba al enemigo lo que pasaba en
-sus consejos, y Juan Tembouren era el mensajero secreto y Ernest el
-negociador. La más parte del Magistrado era de la del enemigo, y ellos
-tenian corrompida la mayor de la villa. De éstos eran los principales
-el hijo del secretario Altinghe, que agora es burgomaestre, y los hijos
-de Gaspar Willems, un Rolof Isbrans, y Isbrans Sbrans y otros muchos;
-y el consejero Ulgart fué el que más insistió y solicitó al enemigo
-estando en Omme, que fuese á sitiar á Gruninghen, asegurándole que la
-ganaria. Éstos y otros semejantes eran los que procuraban meterme en
-mal con todos para mejor venir á su intento. Y lo que hacian conmigo
-hacian tambien con el Presidente de Frisa y con el consejero Wetendorp,
-ambos fieles vasallos y servidores de su Majestad, sin tener otra
-ocasion contra ellos que ser tales. Los principales que hacian esto,
-que eran malos, comian y bebian conmigo muy á menudo, y despues iban
-á incitar á los otros para que me prendiesen con los demas católicos,
-y si no acudiera el conde Federico en aquel tiempo con la gente que
-traia, sin falta lo intentáran. Cuando yo vine á conocer esta maldad,
-y ellos entendieron que lo sabía, se dieron más priesa á solicitar
-al enemigo, y por hacerlo más seguramente, inviaron á esa Córte al
-burgomaestre Hubena y al síndico á solicitar el socorro por ser los de
-quien ménos ellos se fiaban. Tambien han procurado, de poco tiempo á
-esta parte, ganar á los condes Herman y Federico, haciéndolos gratos
-con los malos, sirviéndolos y acariciándolos más de lo que solian, y
-sé yo que Pok Hebrardi, secretario de la cámara del Rey, dixo estando
-con los principales de esta máquina, que se procuraba en vano de ganar
-á estos caballeros, porque los hallaba muy fieles servidores del Rey.
-Concertada la villa con el enemigo, y salida la gente con sus armas
-y bagajes, vinieron á Oldenzel, y de allí á pasar el Rin por haber
-capitulado de no servir en tres meses de esta parte. Él se estuvo quedo
-en su campo algunos dias proveyendo lo que era necesario en la tierra,
-y yo en el primero alojamiento que tomé. Y aunque el Comisario habia
-dado al regimiento del Conde de Solms más dinero que á los demas, y que
-el comisario Roberti, que poco ántes habia venido para las provisiones
-del socorro de Gruninghen, les daba á todos pan de municion, á la fin
-resolvieron de partirse, dexándome con la necesidad de gente que tenía,
-y el enemigo desembarazado para poderme acometer. Los del Conde de
-Solms inviaron sus diputados á Oldenzel, á donde el conde Herman y yo
-estábamos, á avisarnos de la resolucion que habian tomado, diciendo
-que no fuesen á estorbárselo á cuchilladas como la otra vez, porque
-se defenderian, y así otro dia comenzaron á marchar, y con ellos las
-demas naciones, y la resta de la caballería que el Comisario general
-habia traido, sin quedar conmigo más que los capitanes y oficiales. Y
-considerando que si esta gente iba sin ellos les podria suceder algun
-daño en el camino, ó que llegados á Bravante se amotinarian, los dexé
-ir con ellos. Y no puedo creer, como tambien era la opinion de algunos
-oficiales, sino que habia entre ellos algunos de la parte del enemigo
-que hacian acrescentar estas desórdenes. Al fin son obras del demonio,
-y que permite Dios para castigo de nuestros pecados y descuidos, él lo
-remedie, pues es causa suya, y se compadezca de la miserable gente que
-tan injustamente padece. Partida esta soldadesca de diversas naciones,
-queriendo yo alojar en Oldenzel á los españoles que habian quedado,
-la mitad de ellos se alteraron, y siguieron á los demas sin podérselo
-estorbar; que por ser de tantos tercios, habia poca obediencia entre
-ellos. Hice alojar en la villa á los que se quedaron, con quien,
-por exemplo, se habia de usar de gratitud por el buen término que
-han tenido y las necesidades y trabajos que han pasado. Y aunque el
-enemigo sabía esto particularmente y lo que habia de hacer, no lo
-pudo efectuar por haber cargado tanto las aguas, que áun á caballo no
-se podia ir, ó muy mal, por los caminos, y duró tanto, que la sazon
-y tiempo de podernos ofender en este país se pasó. Pero habiéndose
-las lluvias aplacado algo, por no perder el poco de buen tiempo que
-quedaba, procuró hacer por agua lo que no podia por tierra; y así se
-resolvió de ir á Berken con navíos, y hallando tambien dificultad, no
-pudo hacer nada por la mesma causa, habiendo crecido mucho el Rin.
-Viendo esto, se volvió contra Grol, y encaminando allá su aparato, vino
-un embaxador del Rey de Navarra á pedir gente á los Estados, y negoció
-tan bien, que se la concedieron; y así dexando la empresa, inviaron la
-demas gente á sus guarniciones. No sé cómo no les estorbaron el viaje.
-Quiso Dios ayudarnos con esto y las contínuas aguas, que sin ellas, es
-cierto no perdiera el enemigo tal ocasion, é hiciera algun efecto por
-la poca resistencia que hallára. Recogí la gente que me quedaba en sus
-guarniciones, entreteniéndola con la municion que se les daba, hasta
-que llegaron veinte mil felipes, que el Comisario repartió lo mejor
-que pudo, dando á unos para seis semanas, y á los de mi regimiento
-para cinco, que es más que el escudo que por allá se dice haber dado
-yo á cada soldado; pero no se pudieron dar dos pagas, como de ahí se
-escribia mintiendo á esta gente, pues para una habia avisado este
-Comisario ser menester mucho más que los veinte mil felipes, que
-aunque son las compañías pequeñas, son muchos los oficiales y primeras
-planas con otras aumentaciones lícitas, ó ilícitas, que hacen más
-número de gente de la que hay. El dar á entender á estos soldados que
-se les inviaban dos pagas no habiendo para una, fué causa de alterarlos
-contra el Comisario, yendo á sacarle de su casa, y le tuvieron entre
-ellos en medio de la plaza, que si no fuera por el conde Federico que
-fué á sacarle de entre ellos, habiéndoselo yo rogado, le maltratáran.
-Retiráronse estos soldados á sus posadas, por aquella noche, muy
-descontentos, y con intencion, segun tuve aviso, de tomar á la mañana
-las armas y apoderarse de las puertas para hacerse pagar del Comisario
-y de mí las dos pagas que les escribian de Bravante haberse inviado
-para ellos. Y temiendo, porque esta nacion alemana, estando una vez
-alterada, es mala de aquietar, hice venir aquella noche dos compañías
-de caballos de Paulo Emilio Martinengo y de Alonso Mendo, y con la
-asistencia de los españoles que habian quedado, mi regimiento y la
-compañía de don Sancho de Leyva, que estaba dentro, eché fuera del
-lugar parte de los alemanes más sediciosos, con que se aplacaron,
-y á no hacer esta diligencia, sin duda se pasára mal. El dinero que
-entónces vino, dixo el Comisario haber sido proveido por Agosto del
-año pasado, y ahora estamos en Hebrero de éste, y en todo este tiempo
-no ha venido otra provision ni memoria de ella; causa bastante para
-que esta soldadesca, no sólo se hubiera alterado, pero vendido ó
-saqueado estas tierras, y presentado á sus capitanes y á mí al enemigo
-por desesperacion, viéndose tan olvidados y poco estimados, habiendo
-servido fielmente en este país con tanto trabajo y necesidades, y que
-pagan á otros de su nacion por allá sin hacerles ninguna ventaja en
-servir, ántes habiendo pocos que se les puedan igualar, y que cuando
-el enemigo les acomete, no son socorridos á tiempo ni como sería razon
-que se hiciese. Entre los de Gruninghen y país, como en otra parte
-he tocado, hay disputa sobre el haberse reducido á la obediencia y
-servicio del Rey despues que el Sr. D. Juan fué dado por enemigo por
-la razon que al principio dixe, que fué porque el Príncipe de Oranje
-y Estados rebeldes mostraban más aficion á los del país que á los de
-Gruninghen de que en extremo se resentian, que si se la mostráran
-más á ellos que al país, la opinion de los que entienden su humor es,
-que nunca vinieran al servicio de su Majestad. Y así á los Estados
-generales fuera fuerza tenerlos sujetos con guarnicion, por no caer
-otra vez en este inconveniente, procuran ahora concertarlos, y para
-esto han inviado sus diputados, que áun están ocupados en ello sin
-apariencia de concierto, porque se comienzan á arrepentir de lo que
-han procurado y negociado, conociendo, aunque tarde, el error que
-han hecho, y los que ya nos fueron contrarios, lo son ahora más del
-enemigo, si bien de secreto, tal es el humor de los de este pueblo, y
-creo que serán malos de concertar con haber entremetido al síndico,
-que estaba en esa Córte cuando se perdió, que como nacido en el país
-y criado en la villa, ambas partes se fian de él. Yo le he tenido
-siempre por hombre de bien, pero paréceme imposible que no haya sentido
-y sabido las traiciones que en su tiempo se han tramado contra el
-Rey, siendo amigo de los burgomaestres Balen y Moyen Steynz, cabezas
-de la maldad. Hallándome en el aprieto que he dicho, no me vino otra
-asistencia despues acá, sino la de un maestro de cuentas con órden de
-su Alteza, á informarse de los abusos que le habian dado á entender
-que habia en Linghen, comision procurada por el Recebidor contra el
-Drosarte de allí, fundado en cierta pasion que entre ellos habia. El
-Recebidor habia dicho tanto y tanto en Bravante á los de finanzas y de
-cuentas, que fué despachado para informarse de todo este Comisario,
-el cual naturalmente es de poca verdad, y enemigo de paz y concordia.
-El Recebidor le llevó luégo á su casa, y así le informaba de muchas
-cosas que no se halláran con verdad, y entre otras que este Comisario
-ha hecho, fué escribir á la mayor parte de los nobles de aquel país,
-que el peso que tenian de contribuciones era contra la voluntad de su
-Majestad y de su Alteza, y contra razon y justicia; cosa que no sólo á
-la nobleza, mas á todo el país ha movido contra mí, de tal manera, que
-procurando sacar de él alguna sustancia para entretener la soldadesca
-en la grande necesidad que padecen, no los hallo con la voluntad que
-solia. Y por esto, á no hallarme con gente de guerra, mi persona y
-todos los demas ministros del Rey corriéramos peligro del pueblo, con
-no haberlos cargado jamas sin grande necesidad, utilidad y provecho
-suyo, porque con la necesidad el soldado se desmanda, y desmandado hace
-más mal en un dia que interesa en un mes, y el daño que se les hace con
-desórden no viene tan á provecho de su Majestad como el que se saca con
-órden; y en presencia de este Comisario se juntaban sin la mia á dar
-al enemigo lo que extraordinariamente les pedia, y de esto no hacia
-caso, sino de lo que era para el servicio del Rey, de manera que, ó
-éste sin duda era más por el enemigo que por su Majestad, ó no acertaba
-su comision por la pasion que tenía contra el Drosarte y contra mí;
-y aunque de éstos y de ellos he procurado sacar contribuciones del
-enemigo, y las hayan prometido, es tan poco lo que de ellas se saca,
-que el comisario Melendez se ha maravillado de ver que es miseria para
-lo que allá se ha dicho; que como son sacadas por fuerza, y algunas
-veces á fuego y sangre, cuando no se pueden executar no las quieren
-pagar, como lo han hecho siempre. En este tiempo viniendo pocos dias
-há á este país de Linghen cien caballos del enemigo, invié al capitan
-Bartolomé Sanchez con mi compañía de lanzas y alguna infantería de
-esta guarnicion, y hallándolos alojados en un villaje, esperó á que
-fuese noche para tomarlos más seguros, y venida, los acometió y rompió;
-y habiendo avisado al capitan Mendo de la venida de estos enemigos,
-salió con su compañía por otra parte, y dió con otra diferente tropa de
-caballos, y tambien los deshizo, prendiendo y matando dos capitanes y
-la mayor parte de los enemigos.
-
- * * * * *
-
-Esto es lo que hasta ahora puedo escribir de las cosas de este gobierno
-y exército, habiendo dexado de decir muchas por falta de memoria, ó no
-ser para que anden en papel. Ha sido gran desgracia mia haber empleado
-catorce años, los mejores de mi vida, tratando con la gente que en este
-discurso he significado, opuesto continuamente á la gran ambicion y sed
-de mandar que siempre los de Gruninghen han tenido y tienen, la cual
-los ha puesto en el estado en que se hallan. No ha faltado quien los
-haya fomentado y dado alas contra mí, que diria mejor, con verdad,
-contra el servicio de su Majestad, al cual he mirado siempre como debo,
-más que á interes ni pasion que haya tenido, sin haber nunca pretendido
-de ellos cosa alguna, ántes el desear tenerlos gratos para el servicio
-de mi Rey, me ha hecho gastar con ellos más de lo que mis fuerzas
-alcanzaban. Y en recompensa de esto y de las buenas obras que les hice
-siempre, son los que más me han, por su costumbre, mordido.
-
-En conclusion, la guerra se gobierna con diversion y prevencion, y así
-todas las veces que he podido asistir al serenísimo Duque de Parma,
-cuando estaba ocupado en Flándes y Bravante, lo he hecho divertiendo
-al enemigo cuanto más he podido, como parece por las cosas notadas,
-sin las que dexo por la razon que he dado. Y puedo decir, de que me
-pesa mucho, que nunca á mí se me daba la asistencia necesaria, ni en
-lo uno ni en lo otro, y que por conocer esto el enemigo, me ha siempre
-apretado más de lo que pudiera si fuera acudido conforme á los avisos
-que daba, pidiendo los socorros con tanta instancia y necesidad, que
-me obligaba á usar á veces de más libertad que fuera razon, no siendo
-tan extrema, dexándome siempre, como he dicho, sujeto á los humores
-de los de esta nacion, principalmente de Gruninghen, la cual con poco
-mal suceso se humilla y de poco bien se ensalza, tan fácil de mudar,
-que al que hoy ama mañana aborrece, y así al que aborrece ama á su
-modo fácilmente. Los que administran la justicia son corruptibles
-en todo extremo, tanto, que por poco interese la venden y tuercen,
-dexando el bien universal por él. Yo temia, y ahora echo de ver que no
-me engaño, que cerca de dicha Alteza habia algunos que no me hacian
-buenos oficios, ó por presentes, ó por pasion particular, que cerca
-de un Príncipe los ministros corruptibles y apasionados suelen hacer
-mucho daño, ó ya que sea permitido el buscar cada uno su provecho y
-acrescentamiento, á lo ménos fuese sin perjuicio de otros, mayormente
-de su Rey y del bien público. Y pongo á Dios por testigo que desde
-que fué servido de dar en estas partes á su Majestad algunos buenos
-sucesos abriendo camino para muchos mayores, por ver que la invidia y
-malicia los hacia inútiles, he procurado de todo corazon, con grande
-instancia, salir de aquí é irme á servir á su Majestad en otra parte,
-viéndome empleado en las que he servido tan mal correspondido y sin
-la recompensa que suele darse á los gobernadores de provincias cuando
-los sacan fuera de sus gobiernos, segun la costumbre de Borgoña.
-Habiéndome en este tiempo empleado en lo del Rin, en Bona, en el
-gobierno del exército sobre Mastricht, en el estado de Gheldres, en esa
-parte, cuando el Sr. don Juan de Austria partió de Namur, dexándome
-el castillo y fuerte, y despues sirviendo por su mandado el oficio de
-Maestre de Campo general, en que me ha sido fuerza hacer grandes gastos
-sin nunca haberme recompensado; y quisiera mucho no ser forzado á decir
-esto de mí, pero es hoy la malicia y emulacion de algunos tan grande,
-que no se aplican sino á convertir el bien en mal, sin ninguna certeza
-de que sea verdad lo que dicen. Y así con seguridad me ofrezco á probar
-con bastantes informaciones, cartas y órdenes de mis superiores, y
-copias de las que yo les he escrito, cuanto he dicho hasta aquí. Y en
-lo que toca á la poca conformidad que he tenido con los de Gruninghen,
-que por allá me cargan su pérdida, digo que cuando iban por camino
-derecho y llano la tenía con ellos muy grande y buena, y que por más
-que hayan variado en su fidelidad, nunca ha procedido con ellos de
-manera que con razon hayan podido formar quexa de mí, habiéndolos
-siempre asistido aventurando mi vida muchas veces por ellos; y si
-yo quisiera conformarme en todo con ellos, habia de ser faltando de
-la fidelidad que debo á Dios y á mi Rey, que en todo lo demas que
-buenamente he podido conformarme con ellos, sin perjuicio de esto, lo
-he hecho con muy gran costa, trabajo y peligro de mi persona.
-
-
-FIN.
-
-
-PATIENTIA OMNIA DUCIT.
-
-
-
-
- D. A. V. D. V.
-
- Á LA FELICE MEMORIA DEL C. F. V.
-
-
- Fuiste de guerra un valeroso Marte,
- Y de Estado otro nuevo docto Apolo,
- Que en ambas cosas alcanzaste, solo,
- De cuanto pueden dar la mayor parte.
- ¿Quién luégo dexará de consagrarte,
- En cuanto ciñe el mar y alcanza Eólo,
- VERDUGO heroico, luz de nuestro polo,
- Y estatuas mil de bronce levantarte?
- ASTREA divina permitió á la fiera
- Invidia que á sus hijos incitase
- A lacerarte tan injustamente,
- Para que, provocado, nos dexase
- Tu pluma este exemplar, que de Megera
- Triunfará siempre, y del canino diente.
-
-
-
-
- SIGNIFICACION DE LAS FIGURAS
-
- DE LA EMBLEMA DEL CORONEL F. V.
-
- EL LEON CON LA HACHA MACEDONIA: La natural vigilancia y fortaleza que
- antepone la eleccion y resolucion para lo que se pretende hacer.
-
- EL LIBRO: El consejo de los medios ordenados para el fin de lo que se
- intenta.
-
- LAS CARAS DEL PEDESTAL: La prudencia, que discerniendo entre bien y
- mal, endereza el acto de la fuerza razonable, en que fundó siempre
- todas sus acciones el coronel F. V.
-
- Imprimatur. PETR. ANT. GHIBERTUS LOCUMTEM.
-
-
- _M. Cornell. Tirobos. Præd. Ordin. Cur. Archiepisc. Theol._
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-APÉNDICE.
-
-
-
-
- AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
-
- DEL COMENDADOR REQUESENS,
- EN 20 DE FEBRERO DE 1574, DESDE AMBÉRES,
- CON DON GONZALO DE BRACAMONTE.
-
-
-Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y por otra
-mia habrá visto cuán informado estoy de lo bien que ha servido á S. M.,
-y pésame de que la gratificacion no haya sido la que v. m. merece, y
-yo no faltaré de procuralla en lo que por mi parte pudiere, y agora es
-tiempo que todos atendamos á servir como sé que v. m. lo hará.
-
-Ya habia sabido la gente que se llevó para rehacer las compañías de su
-regimiento, porque luégo que me encargué de este Gobierno se me pidió
-licencia para ello, y huelgo de saber que sea ya llegada, y he dado
-órden que sea socorrida como las demas, y al contador Castellanos que
-demas de esto envie una paga en paños para ese regimiento, confiando
-que v. m. dirá claramente, con muestra y sin ella, la gente de servicio
-que tiene, pues aunque en cualquier tiempo se ha de hacer esto, así
-mucho más en el que agora estamos, que la necesidad que S. M. tiene de
-gente y dinero es tan grande; placerá á Dios de remedialla, que guarde,
-etc.
-
-
-
-
- AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
-
- DEL COMENDADOR REQUESENS,
- EN 22 DE JUNIO DE 1574, DESDE AMBÉRES.
-
-
-Muy magnífico señor: Ayer tarde me dió el alférez de v. m. su carta de
-18 de éste, y ántes habia recibido la de 13, y á entrambas responderé
-en ésta, y comenzando por lo que v. m. dice de la necesidad que pasa su
-regimiento y lo que desea que se le tome muestra y dé algunas pagas,
-ó que se despida, y lo que v. m. discurre sobre el trabajo que ha
-pasado y servicios que ha hecho, digo que de éstos y de las partes que
-concurren en la persona de v. m., tengo yo tan particular relacion, que
-me ha obligado á escribillo más de una vez á su Majestad despues que
-estoy en este Gobierno, y á desear ocasiones en que mostrar á v. m.
-la satisfaccion que de ello tengo. Pero las que se me han ofrecido en
-las necesidades de por acá han sido de manera que no puedo remediar,
-como deseo, las de todas partes, y á ningunas se ha acudido primero
-que á las de Holanda, porque soy seguro que en siete meses que há que
-yo estoy en este Gobierno, se han inviado sólo á ella más de 700.000
-florines, y los 200.000, ó muy pocos ménos, han sido desde fin de Abril
-hasta mediado Junio; y el repartimiento de ellos ha ido de acá conforme
-á las relaciones que han dado los contadores, porque yo no puedo ver
-tan particularmente las cuentas como querria, y de que de su yerro haya
-alcanzado parte al regimiento de v. m., me pesa á mí mucho. Pero creo
-que de las baxas que habrá habido en otras cosas, para que iban las
-relaciones muy largas, se pudiera haber suplido algo de eso, como yo lo
-he escrito al Conde de la Rocha y contador Alameda. Quien supiere que
-se pagó á los amotinados mucho más de lo que se les debia, está claro
-que le ha de parecer que es más justo, como en efecto lo sería, que se
-haga lo mismo con los que no se amotinaron, y ninguna cosa deseo yo
-tanto como podello hacer así. Pero el mismo motin, de que han nacido
-mayores inconvenientes aún de los que allá se pueden representar, me
-ha imposibilitado á todo lo demas, y me forzó, habiéndose apoderado
-de Ambéres y del dinero, y por consiguiente, de todos los estados, á
-redimir aquella vexacion como pude, y ésta es materia más larga de la
-que se puede discurrir en carta; basta decir que del trabajo en que
-agora estamos y de todos los que hubiere en estos Estados, son causa
-los que se amotinaron, y que fué fuerza pagalles y perdonalles, y lo es
-tambien cumplilles la palabra, pues se les dió, si bien la culpa es la
-mayor, que no digo españoles, pero gente de ninguna nacion tuvo jamas á
-su Príncipe.
-
-Yo no vine á este Gobierno por mi voluntad, sino habiéndome hecho el
-Rey, nuestro señor, fuerza despues de habello rehusado más de un año,
-que muy bien supe cuán mayor carga tomaba de la que nadie podia llevar,
-segun en el término que hallé las cosas de aquí. Pero sabiendo esto,
-vine porque no pude excusar de obedecer como quiera á mi Príncipe
-y señor natural, despues de habelle representado muchas veces los
-inconvenientes que en esto habia.
-
-Hallé tantos millones de deuda en estos Estados, y tantos de costa
-ordinaria, y tan poca ayuda en ellos, que con haber hecho el Rey,
-nuestro señor, muy largas provisiones, no han bastado, y este motin y
-el exemplo que de él han tomado las otras naciones para hacer lo mismo,
-y otras cosas que por nuestros pecados han sucedido, me han puesto en
-tan extrema necesidad, que no puedo acudir á todas, como querria; si
-bien hago todas las diligencias que humanamente puedo, y Dios sabe la
-afliccion que tengo de que éstas no aprovechen.
-
-Por tener á v. m. en la estimacion que al principio dije, he querido
-decille todo esto, y aseguralle que deseo remediar las necesidades de
-su persona y regimiento, y que cuando no se hiciere, entienda que es
-por no poder más, y que los que nacieron con la obligacion que v. m.,
-me han de ayudar á llevar esta carga y trabajo, que si bien estoy en el
-mayor que nunca hombre estuvo por faltarme dinero para todo, se ha de
-esperar en Dios que, como en causa suya, ha de abrir el camino para el
-remedio por donde no pensamos; como le habia abierto con la rota del
-conde Ludovico, si no lo atajáran nuestros españoles con su motin, que
-no sólo me hicieron perder el tiempo, pero todos los medios que para
-ello habia, de que Dios sea bendito.
-
-Pesóme en extremo del subceso que hubo en el Waterlant, y que le
-cupiese tanta parte del daño á la gente de v. m., y quisiera que el
-Conde de la Rocha le hubiera dejado más ingleses para rescatallos,
-porque cuando yo le dí órden que los inviase, no sabía lo que allá
-subcedió y tenía fin por ciertos justos respetos de inviallos á
-Inglaterra, y no se podrá hacer agora lo uno ni lo otro, porque no me
-han avisado qué número de ellos ni en qué forma han llegado adonde se
-habian de traer. Pero cuando v. m. haya sacado su gente, será muy bien
-que de todos los que se tomaren de los enemigos, se haga lo mismo que
-ellos hicieron de nuestros alemanes; y el no haber hecho yo cortar la
-cabeza á Aldegonda y á otros prisioneros, ha sido por respeto del Conde
-de Bossú, cuya libertad deseo todo lo posible, y holgaré que se trate
-la de su primo y del capitan Corcuera y otros caballeros que están
-con él, en trueque de los prisioneros de Harlem, aunque no entiendo
-si v. m. dice de las cabezas de los ingleses que agora se tomaron,
-ó de los burgomaestres y otros que están presos desde que se tomó
-aquella villa, parte de los cuales habia yo ofrecido dias há por un
-burgomaestre de Medialburgo, como lo verá v. m. por las copias de las
-cartas que aquí van en frances, las cuales se inviaron á Medialburgo
-y nunca ha habido respuesta, ántes dicen que tienen apretado al dicho
-burgomaestre. Pero puédese tratar de los otros que quedan en Harlem y
-avisarme v. m. cuando estuviere concertado para que se dé la órden que
-convenga, de manera que no sea contraria á la que se dió por los de
-Medialburgo; y volviendo á lo del Conde de Bossú, yo no sé que pueda
-hacer por mi parte más que lo que ofrecí seis meses há á su hermano de
-dar por él á Aldegonda y á cuantos otros presos tuviese, y habiéndolo
-inviado á tratar el dicho su hermano con el Príncipe de Orange, me dixo
-que le habia desengañado que no lo daria sino por el Conde de Biera,
-ó por cuatrocientos mil escudos, que lo uno y lo otro es tan gran
-disparate como se dexa considerar, y en que yo no puedo hacer nada, y
-holgaré mucho de que venga acá el mayordomo del dicho Conde de Bossú,
-y que entre tanto vaya allá en prendas por él uno de los presos de
-Harlem, y al Conde de la Rocha he escripto que haga en esto lo que v.
-m. le pidiere. Si se puede haber dinero nos sobra gente, y se podrá
-inviar ahí la que fuere menester para ocupar de nuevo el Waterlant, y
-aunque los vecinos de él merecen que se les haga todo el mal que v.
-m. dice, conviene, si algunos se redujesen, regalallos para ejemplo
-de los demas, porque es imposible con sola la fuerza sostener toda la
-tierra, y habiéndose publicado el perdon, conviene que cada uno, por
-su parte, procure de persuadir á esa probe gente que se aprovechen de
-tan gran merced como el Papa y su Majestad les hacen, y que con el
-buen tratamiento que á los unos se hiciere, se aseguran los demas.
-Las urcas que se escaparon de España y han llegado ahí y á Zelanda,
-habrán hecho gran daño á la venida de nuestra armada, y han sucedido
-tantos inconvinientes para ésta, que me tienen con gran cuidado, como
-lo son, entre otros muchos, haber quitado las torres y señales para las
-honduras y navegacion, y no haber en toda esa provincia puerto seguro,
-y lo que v. m. dice del de Hemdem, es de mucha consideracion, así por
-la que siempre se ha tenido de no romper con ningun príncipe libre del
-imperio por muchas ocasiones que ellos nos den, como porque no sé si
-sería fácil el poder nuestra armada tomar el dicho puerto y villa de
-Hemdem, luégo en llegando, con sola la gente que trae; todavía sin que
-lo entienda nadie, me invie v. m. una muy particular relacion de la
-calidad y fuerza de aquella villa y puerto y de cualquier otro de que
-en esa provincia le parece que nuestra armada se podia aprovechar, y
-en fin, de los efectos que le pareciere que con ella se pueden hacer,
-así en Holanda como en Zelanda y en cualquier otra parte, presupuesto
-los estorbos que en todas hay, que aunque yo tengo de esto diversas
-relaciones, holgaré mucho de tenella de v. m., como de persona que
-tiene tanta experiencia de estos Estados y tanto celo al servicio de
-su Majestad, y que no habrá dexado despues que está en Holanda de
-platicallo con marineros, aunque, como he dicho, ha de ser todo con
-gran recatamiento, mayormente lo de Hemdem, que nadie ha de entender
-que se ha pensado en ello.
-
-Bien creo que de los pasaportes que da el Conde de la Rocha, deben de
-nacer inconvinientes, aunque sin culpa suya, sino de sus oficiales. V.
-m. tendrá, por su parte, la mano para que se excuse sin que se pueda
-entender que no se obedece lo que el Conde ordena, que yo le escribo
-para que de aquí en adelante no se den sin muy gran causa. Guarde, etc.
-
-
-
-
- AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
-
- EL COMENDADOR REQUESENS,
- EN 4 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.
-
-
-Muy magnífico señor: Hoy he recibido la carta de v. m. de 22 del
-pasado, y ántes habia recibido las de 16 y 20, y despues de hechas
-llegó el dinero y pólvora que envié al Conde de la Rocha, que fué todo
-el que se pudo juntar en esta villa, y de ello habrá cabido á v. m. y á
-su gente la parte que se habrá podido, y yo holgára que fuera todo el
-socorro junto, pero no ha sido posible, y como en otras he escrito á
-v. m., he hecho todo lo que he podido por proveello, y sea cierto que
-siento en el alma no podello remediar, y yo he venido á esta villa á
-buscar dineros y hago todo lo que puedo, y no siendo ayudado de ninguna
-parte, mal se puede remediar habiendo tanto que cumplir, y yo sé muy
-bien lo mucho que v. m. ha servido y trabaja, y tengo de su persona la
-satisfaccion que es justo, y así me ha de ayudar por su parte á llevar
-esta carga, como le pido por merced lo haga, en que se entretenga su
-gente con el socorro que se les ha dado, y los marineros de esa armada,
-hasta que de acá vaya recaudo, que será lo más presto que se pudiere,
-y v. m. procure que los navíos estén en órden, para que venida nuestra
-armada en salvamento, de la cual hasta agora no tengo nueva que sea
-partida, aunque creo que lo será, puedan salir al camino para ayudar á
-que la del enemigo no la haga estorbo en tomar puerto; y fué de mucha
-importancia lo que v. m. hizo en defender á los enemigos que no tomasen
-el fuerte de junto á esa villa, y si como v. m. dice, que se dexan
-de hacer muy buenos efectos contra ellos por la falta que tenemos de
-dineros, que me duele infinito, plega á Dios de remediallo como más
-conviene á su servicio.
-
-Yo creo muy bien la dureza que tienen los de Waterlant de no rendirse
-si no les dejan vivir en su falsa religion, y miéntras no vivieren en
-la nuestra católica y se conserváre el autoridad de S. M., se pueden
-desengañar que no serán perdonados, ni harán bien sus negocios, que
-como se cumpliese con estas dos cosas, en todas las demas yo holgaria
-de complacelles. Guarde, etc.
-
-
-
-
- AL CORONEL VERDUGO,
-
- EL COMENDADOR REQUESENS, 7 DE AGOSTO
- DE 1574, DE AMBÉRES.
-
-
-Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y con otro
-responderé á los particulares de ella, que no tengo lugar de hacello en
-ésta, más de decir que huelgo mucho con la cuenta que v. m. me da de lo
-que allá pasa, y yo espero en Dios que los enemigos no saldrán con sus
-designios, y que v. m. les ha de defender que no hagan ahí ningun daño.
-Yo me hallo aquí buscando dineros para enviar á todas partes, y por
-mucha diligencia que se ha hecho no se han hallado hasta ayer más de
-900 libras, que se envian, de crédito, á pagar en Amsterdam, que será
-letra cierta y segura, segun el pagador ha dicho, las cuales cobrará el
-oficial del dicho pagador que allá está, y los gastará señaladamente
-para socorrer con ellos á los capitanes y marineros, conforme á lo que
-á v. m. le pareciere: y tambien va carta mia para los de esa villa,
-en que les escribo pidiéndoles hagan fianza á los capitanes de las
-vituallas que tomaren para los marineros, y no he hablado sobre ello
-al burgomaestro que aquí reside, por haberse quedado en Brusélas y
-no ser venido hasta agora. Y con lo uno y otro, procure v. m. que se
-entretengan todo lo que se pudiere, que en pudiendo se enviará más
-recaudo. Guarde, etc.
-
-
-
-
- AL CORONEL VERDUGO,
-
- DEL COMENDADOR REQUESENS,
- EN 14 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.
-
-
-Muy magnífico señor: Pocos dias há que envié 6.000 florines para ir
-entreteniendo los gastos de esa armada, y deseo tanto que se sostenga,
-que con ser las necesidades de acá extremas, envio agora otros 20.000
-para el mismo efecto; v. m. procure que se repartan de manera que duren
-el más tiempo que pueda, y que en éste se hagan algunos efectos, que
-si fuese verdad lo que me han escrito, que los marineros de Incusen y
-Hoornen no han querido embarcarse en el armada de los enemigos, y la
-nuestra de España acabase de llegar, de que há dos meses que no tengo
-aviso, podria ser que v. m. hiciese con ésa muy gran servicio á Dios y
-á S. M., y yo estoy cierto que v. m. no perderá ninguna ocasion, y que
-estará con los ojos muy abiertos para si se ofreciere alguna novedad en
-Incusen y en cualquiera desotras villas, que podria ser habellas cada
-dia, y Dios las encamine á su servicio; y guarde, etc.
-
-
-
-
- AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
-
- DEL COMENDADOR REQUESENS,
- EN 3 DE SETIEMBRE DE 1574, DESDE.....
-
-
-Muy magnífico señor: Bien habrá dos meses que no he recibido carta de
-v. m., aunque me acuerdo haberle escrito algunas en este tiempo, que
-es de tanta necesidad y carestía de dinero, que me falta para muchas
-partes, y siendo todas tan forzosas, bien puede entender el cuidado que
-me debe de dar; pero con todo esto se han proveido para los gastos de
-esa armada de pocos dias acá, una vez 6.000 florines y despues 20.000,
-que lo uno y lo otro sé que ha llegado, y aunque parezca pequeña suma,
-es muy grande respecto de las necesidades, y así entiendo que con
-ella y la buena diligencia y maña de v. m. se debe entretener bien
-esa armada, y porque de la de España há mil dias que no tengo aviso y
-pierdo ya la esperanza de su venida, siendo el tiempo tan adelante,
-holgaré para en caso que no venga, que se sabrá con el primer correo,
-que v. m. me avise, los navíos que forzosamente le parece que deben ahí
-entretener, y cuáles, y con qué número de gente, y qué costa harán en
-cada un mes, los cuales han de ser aquellos que bastaren á guardar ese
-puerto y entrada, y los canales, y no para fuera, pues no viniendo la
-armada de España, no podemos ser señores de la mar.
-
-Por avisos del Maestre de Campo Valdés, entiendo la necesidad en que
-está Leyden y el esfuerzo que el Príncipe hace para socorrella; bien
-entiendo que v. m. tiene tan buena correspondencia con el dicho Valdés,
-que no será necesario encargarle que para lo que tocáre á esto y á lo
-demas del servicio de S. M., le dé toda ayuda y asistencia, mas con
-todo es bien que tenga entendido cuánto conviene apretar á Leyden y las
-demas plazas, y que no sean socorridas, y así v. m. en cuanto á esto
-ayudará, por su parte, con navíos y con gente, segun se ofreciere la
-necesidad.
-
-
-
-
-CARTA AL CORONEL VERDUGO.
-
-
-Ilustre señor: La de v. m. recibí y fué leida públicamente en escuadron
-á todos los soldados, y en lo que v. m. dice, le han informado que yo,
-con los más soldados, hemos determinado de ampararnos de la armada que
-está á cargo de v. m., ó acometer á Esperandam, de cualquiera de las
-dos cosas estaba yo y estoy muy descuidado, y por el consiguiente,
-creo que los demas lo están ansimismo, porque aunque esta alteracion
-de presente esté en el término que está, no debe v. m. pensar ni otro
-alguno que hay tan baxos pensamientos y tan poca gana de servir los
-soldados á su Majestad que en lo que toca á su Real servicio discrepen
-un punto, procure v. m. proveer con mucha diligencia la gente que ahí
-está, mandando á los municioneros lo que el Sr. Maestre de campo ha
-mandado en otra ántes de ésta y lo que de nuevo invia á mandar, de modo
-que no les falte la comida y lo más necesario, y esto sin descuido,
-cuando otra cosa no se pueda hacer, mande v. m. quitallo de las propias
-bocas de los más principales y ricos de esa tierra, y áun de los pobres
-que lo pudieren suplir, y cúmplase con los soldados, que no son de
-parecer de quedarse cincuenta como v. m. dice, ántes quieren redoblar
-mucho número de gente en ese paso si v. m. innova y excede de lo que en
-ésta se le suplica, y ansí me pidieron se lo requiriese y protestase á
-v. m. de parte de todos los de esta alteracion, é yo así se lo pido y
-requiero á v. m. por evitar otros mayores daños, que de no proveello
-se recrecerán en el deservicio de su Majestad; dicen que no les haga
-v. m. entender que en ese Harlem falta para tan poco número de gente
-el recaudo necesario habiendo cerveceros y panaderos y otras maneras
-de tratos de que lícitamente á buena cuenta y razon v. m. puede tomar
-lo que mandáre y quisiere, póngole á v. m. por delante el estado en
-que las cosas están, y el poco achaque que es menester para darse con
-la carga en tierra con tan excesivo desórden como de no proveerse esa
-gente se recrecerá acá y allá, y para descargo de ellos y mio, y de
-este consejo, guardo el traslado de ésta y de todo lo más que aquí
-se negocia y despacha para enviallo á su Majestad con esto que los
-soldados despachan, y las más copias se guardan para su tiempo para que
-su Excelencia sepa cómo v. m. fué requerido y avisado ántes de todo
-requerimiento de desórden, y con esto acabo. _Nuestro Señor_, etc. _De
-este Consejo, 19 de Noviembre de 1574._
-
-
-
-
- CARTA DEL CORONEL VERDUGO
-
- ÁLOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORES
- ELECTO Y SOLDADOS, EN LA HAYA.
-
-
-Muy magníficos señores: La de v. m. recebí en respuesta de la mia, y
-huélgome en extremo que esos señores no estén de opinion de venir á
-acometer á pasar por este fuerte, y plega á Dios que así sea, porque
-tan mal hecha cosa no habrán hecho jamas españoles, yo he oido y visto
-que muchas veces se pide en semejantes negocios que les paguen, pero
-dejar fuertes nunca lo he oido, ni visto, ni pienso que verdaderos
-españoles hagan tal traicion. Vuestras mercedes se acuerden que otros
-estando enojados han ganado fuertes á su Majestad y no perdídoseles,
-siento yo estas cosas como español y deseoso que nuestra honra no se
-acabe de perder; vuestras mercedes miren bien lo que hacen porque les
-juro que hallen más dificultad en todos los pasos que si vuestras
-mercedes fueran turcos, y junto con la traicion harán la mayor
-bisoñería que jamas soldados hicieron, porque con grandísimo trabajo
-saldrán con su intencion. Nuestro Señor dé á vuestras mercedes mejor
-consejo, y guarde sus muy magníficas personas como desean. _De Harlem,
-á 22 de Noviembre de 1574._—Besa á vuestras mercedes las manos su
-servidor, FRANCISCO VERDUGO.
-
-
-
-
-Á LOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES ELECTO Y SOLDADOS.
-
-
-Muy magníficos señores: Esta mañana ántes que fuese el dia envié á
-pedir licencia á vuestras mercedes para hablalles, y salió el señor
-ayudante con alguna cantidad de arcabuceros y mosqueteros, diciendo
-lo que ellos hiciesen sería hecho de parte de todos, yo le supliqué
-que me hiciese merced que pudiese hablar al Sr. Electo y á los demas,
-porque traia una carta de su Excelencia, y á boca, muchas cosas que
-decir á vuestras mercedes de su parte tocantes al servicio de Dios
-y de su Majestad y á honra de toda nuestra nacion, y asimismo les
-traigo dineros, y en paño y seda lo que quisieren ó hobieren menester.
-Vuestras mercedes estaban tan de prisa y deseosos de caminar, que
-no me quisieron oir, sino inviarme y decirme que me fuese, como lo
-hice; ya que esto es pasado, me ha parescido con intervencion del Sr.
-Coronel Francisco Verdugo, que gobierna esta tierra, suplicamos á
-vuestras mercedes cuan encarecidamente podemos sean servidos de esperar
-ahí en el alojamiento que tienen por mañana mártes en todo el dia,
-que en este tiempo habrá llegado aquí musiur de Hierge, el cual dará
-órden á vuestras mercedes de lo que se ha de hacer sin que parezca
-que vuestras mercedes van alterados y se eviten muchas desórdenes que
-podria haber. _Nuestro Señor_, etc. _De Harlem, á 29 de Noviembre de
-1574._—Despues de escrita ésta ha llegado correo de Amsterdam que
-dice cómo era llegado allí musiur de Hierge, el cual escribe será aquí
-luégo.—Servidores de vuestras mercedes, D. RODRIGO ZAPATA DE LEON,
-FRANCISCO VERDUGO.
-
-
-
-
- AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
-
- EL COMENDADOR REQUESENS,
- EN 6 DE AGOSTO DE 1575, DESDE AMBÉRES.
-
-
-Muy magnífico señor: Holgué de saber por la carta de v. m. de 26 del
-pasado que fuesen salidos los alemanes de esa villa con quietud, y que
-quedasen los burgeses de ella más contentos con la gente que entró de
-guarnicion, y al capitan Mechenan, teniente del Conde de Ebres, á quien
-he escripto la satisfaccion que tengo de lo bien que se ha portado con
-su gente, y como v. m. me lo ha escripto, y en cuanto á proveer esa
-villa de vituallas y municiones de guerra, se hará lo que se pudiere,
-y asimismo en socorrer á la gente, que por allá queda, que yo lo deseo
-harto, pero me hallo con grandísima falta para todo; Dios lo remedie, y
-él guarde, etc.
-
-Deseo saber los efectos que hace la armada de Amsterdam, porque si
-se tiene aquella costa sólo por complacer á los de la villa y por
-entretener marineros para cuando sean más menester y que no se vayan
-entre tanto á los enemigos, se podrian inviar acá algunos capitanes y
-marineros, pues hay hartos navíos, y hacerse con ellos por esta parte
-algunos efectos. Vuestra merced me avise de su parecer, y cuántos y de
-qué calidad son los navíos que agora se entretienen allí, y cuáles son
-los que no se pueden excusar.
-
-
-
-
- VICTORIA HABIDA EN FRISA EN 1586.
-
- COPIA DE CAPÍTULO DE CARTA DEL PRÍNCIPE DE PARMA PARA SU MAJESTAD DE
- BRUSÉLAS, Á 28 DE FEBRERO 1586.
-
-
-Por cartas del Coronel Francisco Verdugo se me avisa que, con la
-ocasion del hielo que hizo en fin de Enero, hizo juntar la gente que
-pudo, y quedando él con parte al rededor de la villa de Gruninghen
-para acudir donde fuese menester, amenazándole los rebeldes por más
-partes, envió al teniente coronel Juan Baptista de Tássis con la otra
-en Frisa, donde, estando ya para salirse por comenzar á deshelar,
-entendiendo que los dichos rebeldes habian salido en campaña y que
-mostraban deseo de pelear, fué hácia ellos conforme á la órden que
-del Coronel tenía, y encontrados, pelearon muy valientemente, y
-alcanzó aquel dia vuestra Majestad una buena victoria, pues de dos mil
-hombres que habia de pelea de los enemigos de las compañías viejas, no
-escaparon diez, habiendo quedado muertos y presos los demas, con muy
-poca pérdida de los nuestros, aunque quedó muerto uno de los hijos del
-Conde de Vandemberg que sigue á Verdugo, y lo hizo muy bien, como otro
-hermano suyo mayor que quedó herido; ha sido faccion de importancia por
-ser la gente que era, y haber sucedido en tiempo que pudiera hacer por
-allá harto daño. A nuestro Señor se deben las gracias, que nos hace
-más mercedes de las que merescemos, y cierto que al dicho Coronel,
-como tambien al teniente Tássis se debe agradecer la voluntad con que
-sirven, y estimar el valor que en todas ocasiones del servicio de
-vuestra Majestad muestran.
-
-
-
-
- RELACION
-
- DE LAS PARTES DONDE Y COMO ESTÁ REPARTIDA LA GENTE DEL EXÉRCITO DE SU
- MAJESTAD, QUE SE SOCORRE EN HOLANDA.
-
-
-_En Vlaerdirgen._
-
-Las compañías de D. Gaspar de Gurrea, D. Rodrigo Zapata, D. Francisco
-de Vargas, Martin de Orzaes, Juan de Texeda, Lorenzana, y una compañía
-de alemanes del regimiento del Baron de Frans-Pergue.
-
-_En Maeslandt._
-
-Las de Lope Álvarez de Inestrosa y D. Pedro de Benavides.
-
-_Maeslandtsluis._
-
-Las de Francisco de Salazar, Artaxona, Rodas, D. Diego de Córdoba.
-
-_En Gravesand._
-
-Las de Gaspar Palomino, Eraso y D. Francisco de Toledo.
-
-_En Naeldwic._
-
-La del capitan Francisco de Aldana.
-
-_En Liera._
-
-La del capitan Luis del Villar.
-
-_En Reewyck._
-
-La mitad de la corneta de herreruelos y una compañía de alemanes del
-regimiento de Frans-Pergue.
-
-_En Borbure._
-
-La otra parte de los herreruelos, y otra compañía de alemanes de
-Frans-Pergue.
-
-_En La Haya._
-
-El coronel Frans-Pergue, con cinco compañías de su regimiento y las de
-D. Fernando de Toledo, Maestre de Campo, D. Rodrigo de Toledo, Diego
-Felices Cisneros y Rodrigo Perez Palomino.
-
-_En Leerdam._
-
-Ochenta alemanes de Frans-Pergue.
-
-_En Balsenar._
-
-Una compañía de alemanes de Ebrestayn.
-
-_En Monster._
-
-Una compañía de alemanes de Frans-Pergue.
-
-_En Esquebelingue._
-
-Otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.
-
-_En Viennen._
-
-Las de Pompeo Spesiano, Isla, D. Juan de Toledo y Vargas y una de
-alemanes de Ebrestayn.
-
-_En Valquenburt._
-
-Una compañía de alemanes de Ebrestayn.
-
-_En Voorschoten._
-
-Las de Carrion, Carreras y Juan Diaz de Cárdenas.
-
-_En Soterbaust._
-
-Las de Palma, Melgarejo y Borja.
-
-_En Leyderdorp._
-
-El capitan Chaide, y dos compañías de alemanes del Conde de Bossú.
-
-_En Alphen._
-
-Una compañía de valones del regimiento de Mos de Latre.
-
-_En Bodgrave._
-
-El coronel Mos de Latre.
-
-_En Mubergrue._
-
-Dos compañías de valones del regimiento de Mos de Latre.
-
-_En Zetfel._
-
-Las de D. Alonso de Cárdenas y D. Gabriel Niño.
-
-_En Ramerique._
-
-Una compañía de alemanes del Conde de Bossú.
-
-_En Pudcop._
-
-La que era del capitan Zamudio.
-
-_En Hermelen._
-
-La del capitan Armengol.
-
-_En Linscot._
-
-Las de Escalante y el capitan Tribiers.
-
-_En Monfort._
-
-El capitan Estoquel de alemanes del regimiento del Conde de Mega.
-
-_En Vasseynt._
-
-Una compañía de alemanes del dicho regimiento.
-
-_En Hilguesberguen._
-
-Las de D. Alonso de Sotomayor y D. Hernando de Toledo.
-
-_En Sevenhuysen._
-
-Las de Trancosso y Baltasar Franco.
-
-_En Poelgeest._
-
-Don Gabriel de Peralta.
-
-_En Bleyswyc._
-
-Las de D. Manuel Caveza de Vaca, Pedro de Paz, y el maestro de campo
-general Valdés.
-
-_En Verquel._
-
-Don Luis Gaytan.
-
-_Sotermer._
-
-Don Martin de Ayala.
-
-_En Eguemont._
-
-Las compañías del maestro de campo D. Gonzalo de Bracamonte, D. Phelipe
-de Veamonte, Juan Daza, Juan de Porras, Alonso de Ayala, Gaspar Gomez,
-Diego Ortiz de Angulo, y Martin Flores, y la compañía de borgoñones del
-Baron de Ehenraus; y la de arcabuceros á caballo de Mos de Moysi.
-
-_En Soetermeer._
-
-La del capitan Juan de Castilla y dos de alemanes altos del regimiento
-de Polviler.
-
-_En Beverwick._
-
-Cinco compañías de alemanes del dicho regimiento.
-
-_En la villa de Campen (Over-Issel)._
-
-Dos compañías del dicho regimiento.
-
-_En la de Deventer (Over-Issel)._
-
-Otras tres compañías del dicho regimiento.
-
-_En los diques de Waterland y Amstradam._
-
-Diez compañías de alemanes baxos del regimiento del Conde de Bossu, y
-dos del de Mega, y siete de valones del regimiento de Francisco Verdugo.
-
-_En Utrecht._
-
-La del capitan Linden del dicho regimiento de Bossu.
-
-_En Catruyque._
-
-La del capitan Suater del dicho regimiento.
-
-_En Viana._
-
-La del capitan Svartz del dicho regimiento, y la de españoles de Pedro
-de Tordesillas.
-
-_En Amsfort._
-
-Una compañía de alemanes altos del regimiento del Fúcar.
-
-_En Rin._
-
-Otra compañía de dicho regimiento.
-
-_En Harlem._
-
-Otras cinco compañías de alemanes altos del regimiento del Conde de
-Ebrestayn, y ahora han salido de allí las compañías de caballos de
-Juan Baptista y Camilo de Montes, que van la vuelta de la Haya.
-
-Las dos compañías de caballos de D. _Juan_ Pacheco y Aurelio Palermo,
-están aloxadas en unos cenos entre Blardinque y Merlan, y la de
-arcabuceros de García de Valdés está tambien en otros cenos entre
-Meslan y Granesanda.
-
-Muchas de las cuales dichas compañías se mudan de un dia á otro,
-conforme á las necesidades que ocurren.
-
-
-
-
- LAS ÓRDENES QUE PARESCE QUE SE PODRIAN DAR PARA RESTAURAR LA
- REPUTACION Y DISCIPLINA QUE SOLIA HABER EN LA INFANTERÍA ESPAÑOLA SON
- LAS SIGUIENTES, SALVO OTRO MEJOR JUICIO.
-
-
- Primeramente, que en la eleccion de los capitanes, alférez, sargentos,
- cabos descuadra, se observe la ley y la órden que en tiempos pasados
- se solia guardar y observar en esta nacion, y que como en cosa tan
- importante y de donde generalmente proceden todas las faltas que
- de algunos años á esta parte se han visto en ella, no se haga en
- lo venidero eleccion de ninguna persona para capitan que no sea
- exercitada y experimentada de muchos años de guerra, para que el
- tal sepa cómo ha de gobernar y habilitar sus soldados, y no que los
- soldados de su compañía vengan á ser sus maestros; porque de no
- hacerse esto, y que los capitanes vayan de primer boleo á aprender en
- el arte, se siguen muy muchos inconvinientes, y de la misma manera
- de las muchas elecciones que hacen de sus alférez, sargentos y cabos
- descuadra, no guardando, como no guardan, la órden que en esto por lo
- pasado se solia y acostumbraba.
-
-Que es muy justo que los Capitanes generales de los ejércitos, que son
-los que han de proveer las compañías de infantería española, observen
-las costumbres antiguas, para que se haga como conviene al servicio de
-su Majestad, que las provean informándose de los Maeses de Campo de
-los méritos de cada uno, porque son los que han de pelear con ellos,
-y los que mejor les pueden informar á los Capitanes generales de los
-méritos y servicios de cada uno, pues los conocen y tienen cuenta con
-ellos; en cuanto á los alféreces, sargentos y cabos descuadra, que es
-tambien justo que se provean conforme á la costumbre antigua, y que por
-lo ménos hayan servido seis ú ocho años sin haber dejado la milicia
-y servicio en la misma infantería española, y que los capitanes en
-la provision de alférez, sargentos y cabos descuadra, den cuenta á
-los Maeses de Campo para que con su aprobacion los hagan, y para que
-los Maeses de Campo lo sepan para dar cuenta dello á los Capitanes
-generales, y haciéndose la eleccion desta manera vernán á ser bien y
-méritamente proveidas las compañías en persona de los alférez, y las
-banderas en los sargentos, y las ginetas en los cabos descuadra.
-
- 2. Que los tales capitanes, siendo los que conviene, sean favorescidos
- y honrados de sus Generales, los cuales, juntamente con esto, les den
- la autoridad que se requiere para el gobierno y disciplina de sus
- soldados, y para poderles arrestar y refrenar segun les paresciese
- convenir.
-
-Que es muy justo que los dichos capitanes sean honrados y favorescidos
-de sus Generales, porque será ocasion para que sirvan con más
-contentamiento, y para que sean más obedecidos de sus soldados y
-estimados de los demas, y que en cuanto al gobierno y disciplina los
-Maeses de Campo tengan el cuidado que conviene, y son obligados, pues
-es éste su oficio, y son los que han de dar cuenta á sus Capitanes
-generales de todo lo que sucede en sus tercios.
-
- 3. Que la eleccion de los Sargentos mayores, en cuya habilidad y
- diligencia consiste por la mayor parte la buena órden y disciplina
- de la infantería, sea de la misma manera, por pura experiencia y
- merecimiento, y no por otros fines ni respeto, como se ha visto que en
- algunas partes los eligen.
-
-Que esto conviene que sea así, buscando personas para estos oficios que
-tengan méritos y experiencia y práctica.
-
-
- 4. Que se dé órden expresa para que los capitanes y Sargentos mayores
- en la parte que se hallaren hagan exercitar y habilitar los soldados
- de ordinario con las armas que cada uno dellos hubiere de servir, para
- que caminando ó estando en sus alojamientos se hagan diestros dellas
- y las sepan bien manejar, para usarlas mejor cuando se vieren con sus
- enemigos.
-
-Que esto es muy bien que así se haga y cumpla como en este reino se
-exercita por ordinario la infantería española que al presente reside en
-él, en las partes donde se halla alojada por órden del Capitan general.
-
- 5. Que en ninguna manera se permita se dé ventaja á quien no se
- hubiese señalado y aventajado de otros en pelear, en asaltos de
- tierra, ó en batalla ó escaramuza, ó en otra alguna suerte que en la
- guerra suele acaescer.
-
-Que es justo quel soldado que se señaláre en batalla, asalto ó
-escaramuza, ó en otro suceso ó facion de guerra, le mande el Capitan
-general dar premio, aventajándole segun le parescerá conforme á lo
-que habrá hecho, y que esto se entienda con ventaja extraordinaria,
-porque los treinta escudos que tiene cada compañía de ventaja son muy
-pocos para cumplir con tantos soldados como hay en cada compañía, con
-los cuales es justo se tenga cuenta de ordinario, y que esto sea por
-relacion de sus Maeses de Campo.
-
- 6. Y que á los caballeros que acudieren á servir á su Majestad en
- la infantería, siendo efectualmente y tiniendo disposicion, edad y
- habilidad competente, allende de sus pagas ordinarias, les mande su
- Majestad hasta en cuantidad de seis escudos de entretenimiento en
- cada mes, y dende abajo conforme á la calidad de cada uno; y que
- esta ley sea general, con tal que hagan sus guardias y el oficio de
- soldados, sin que ninguno dellos sea reservado de toda suerte de
- trabajo y oficio que todo buen soldado debe hacer, porque en algunas
- partes lo son y se sigue dello mucho deservicio á su Majestad, por el
- descontento universal que procede entre la más gente de guerra.
-
-Que será bien hecho, porque será ocasion que se puedan entretener
-muchos caballeros y hacerse pláticos en el exercicio militar, no
-incluyéndose estas ventajas en los treinta escudos que cada compañía
-tiene de ordinario, que son pocos, como se ha dicho arriba, y que los
-Maeses de Campo tengan cuidado de hacer servir á los dichos caballeros
-como á los demas.
-
- 7. Órden expresa para que los capitanes, sus alférez y otros
- oficiales, tengan particular cuidado de visitar dos veces cada semana
- los alojamientos y estancias de sus soldados, y de tomar informacion
- de sus propios huéspedes y vecinos de la manera que viven, para ver si
- se hacen desórdenes, y hacerles vivir en la órden que son obligados.
-
-En este particular, que los capitanes y Maestre de Campo tengan el
-cuidado que conviene, guiando de la manera que más cumpla al servicio
-de su Majestad.
-
- 8. Que en todas las partes que esta nacion se entretuviere, se mande
- y ordene, que no haya en ella, ni cabe las personas de los Generales,
- ninguna suerte de aventureros ni hombres desobligados de residencia
- debaxo de bandera, con lo cual se vernán á evitar muchos vicios y
- excesos, excepto cuando no fuese algun caballero conoscido, señalado y
- facultoso que estuviese para asestir en alguna guerra ó jornada.
-
-En cuanto á esto, es bien que quede á arbitrio de los Generales, como
-se hace, que segun las ocasiones y tiempos, cuantidad y calidad de las
-personas, ansí pueda mandar lo que más convenga.
-
- 9. Que se haga premática sobre la cualidad de las armas y vestidos
- que se hubieren de usar en la dicha infantería, pues se sabe que de
- la demasía y exceso que hay particularmente en esto, suceden en ella
- muy muchos daños é inconvinientes por quererse los unos aventajar de
- los otros, en el hábito y trajes, más que en el servicio y obras,
- aprovechándose, por ventura, de estas insignias y ornato más que de
- los propios efetos. Allende que por esta misma causa ha crecido en
- esta nacion el número de los bagajes y otra suerte de embarazos que en
- otros tiempos no solia haber.
-
-En cuanto á esto, nunca entre la infantería española ha habido
-premática para vestidos ni armas, porque sería quitarles el ánimo y
-brío que es necesario que tenga la gente de guerra, cuanto más que hoy
-en dia ninguna de éstas va supérflua en la infantería española, y en lo
-que toca á los bagajes, ya hay premática del Capitan general de los
-que se han de dar, que son diez bagajes para cada cien soldados.
-
- 10. Que su Majestad condoliéndose, como tan justo Príncipe, de la
- honra y reputacion de esta nacion, manda sea pagada á sus tiempos
- como las demas otras de quien se sirve, pues se ha visto muchas veces
- por experiencia que de no hacerse con ellos esto, siendo el principal
- niervo de sus exércitos, suceden motines y desórdenes de que ellos
- vienen á perder el buen nombre que esta nacion tiene en todas partes,
- y á ser en ellas aborrecidos.
-
-Que esto es muy justo, pero en este reino ya se hace, porque el Capitan
-general tiene cuidado de que sea pagada la infantería española.
-
- 11. Y que de la misma manera se ordene y mande que donde quiera que
- esta nacion residiese, ahora sea en sus alojamientos, ó fuera de
- ellos, se tenga especial cuidado de hacerles tasar las vituallas que
- se les hubiesen de proveer, para que se les venda á moderados precios,
- y que en la tal tasacion y en las contribuciones que por órden se
- les hubieren de dar, intervengan seis soldados de los más ancianos
- y acreditados de la tal compañía, así para que los soldados tengan
- mayor satisfaccion de lo que con ellos se hiciese, como para que sus
- capitanes ni oficiales no les hagan fraude ni engaño, como muchas
- veces acaesce, y se ha visto que lo suelen hacer, de que por la mayor
- parte suceden desórdenes entre ellos.
-
-En cuanto á esto es muy justa cosa que las vituallas se pongan en
-precio justo y moderado, atento el poco sueldo ordinario del soldado, y
-la órden que en este reino se tiene en los presidios, es que el soldado
-come las vituallas como los del pueblo, fuera de la gabela, la cual se
-le baja, que es un tornés por rotul en el pan y carne y vino, porque
-en lo demas, así para el soldado, como el del pueblo y la infantería
-española que aloja en Nápoles, paga la gabela por entero en todas las
-cosas, y en cuanto al intervenir los seis soldados en el precio de las
-vituallas, esto sería de escándalo, pues los que gobiernan el pueblo
-tienen cargo, cuando venden sus vituallas, de bajar aquella gabela, y
-en esto bastará que intervengan, ó lo entiendan los oficiales mayores,
-á quienes, siendo proveidos, como está dicho, se debe tener más crédito
-que á los dichos soldados, y en cuanto á las contribuciones, cuando
-se dan, tengan, como ya se suele hacer, cuenta los cabos descuadra
-con tomar y repartir dichas contribuciones, y hacer las cédulas á
-las universidades que las dieren, y para mayor beneficio de la dicha
-infantería, sería bien que se usase en ella lo mismo que con la
-caballería, de que en el lugar donde entra de presidio ó alojamiento,
-no se le pudiese alzar el precio á las vituallas por cuatro meses,
-contándose del dia que allí entra.
-
- 12. Que en todas las partes donde la dicha infantería residiere, se
- ordene y mande por públicos pregones que no pretendan ignorancia, no
- venga ningun soldado á la córte de su Majestad á pedir merced, ventaja
- ni entretenimiento si no fuere con licencia expresa de su General, é
- informacion de sus servicios hecha por su mandado, y con intervencion
- de seis soldados, los más ancianos y de mayor crédito de la compañía
- donde el tal soldado hubiese servido, con tal que á estos tales se
- les tome primero juramento en forma, que tomarán fielmente la dicha
- informacion, en la cual señaladamente se declare los servicios que el
- tal soldado hubiese hecho y las partes donde se señaló, y que otra tal
- informacion le sirva en caso que pretenda alguna ventaja de su general.
-
-En cuanto á esto, que muy bien, pero que la informacion no la hagan los
-soldados, porque habria poca seguridad en ellas, sino que el Maese de
-Campo la haga por órden del General, tomando el dicho de personas de
-crédito, capitanes y alférez, y otras personas dignas de fe.
-
- 13. Que todos los entretenimientos que así se dieren por órden de
- su Majestad vengan á vacar y á resumirse por muerte ó ausencia de
- la persona en quien se hubiese proveido, que no se pueda proveer en
- ninguna sin nueva órden y consulta de su Majestad.
-
-Que así conviene que sea, siendo las ventajas extraordinarias dadas por
-servicios particulares, tanto más que así se hace y ha hecho siempre en
-este reino, etc.
-
-
-FIN DEL APÉNDICE.
-
-
-
-
- NOTAS:
-
-[1] BIBLIOTECA DE AUTORES ESPAÑOLES, _Historiadores de Sucesos
-particulares_, tomo II; _Las Guerras de los Estados-Bajos_, recopiladas
-por D. Cárlos Coloma, pág. 4, nota. Madrid, M. Rivadeneyra, editor.
-
-[2] _Li Commentari di Francesco Verdugo delle cose successe in Frisia
-nel tempo che egli fù Gobernatore e Capitan Generale in quella
-provincia. Non mai prima messi in luce et tradotti della lingua
-Spagnuola nell’taliana. Con la vita del medesimo Verdugo. Dedicati
-da Girolamo Frachetta all’illustris. et Eccellentis. Sig. Don Giovan
-Alfonso Pimentelo d’errera Conte di Benevento Vicerè, etc. Capitan
-Generale del Regno di Napoli. In Napoli, nella Stamperia di Felice
-Stigliola, à Porta Reale. M DCV._ En 8.º
-
-[3] Sobre el verdadero apellido del autor de _La Lena_ ó _El Celoso_,
-que estos títulos tiene cada una de las ediciones publicadas de esta
-comedia en Milan, 1602, y Barcelona, 1613, ha habido dudas, diciendo
-unos se llamaba Alfonso Vaz ó Vazquez, y otros Velazquez ó Uz de
-Velasco, y por último, Velazquez de Velasco, opinion que confirma la
-obra que reimprimimos hoy.
-
-[4] ESTRADA, _De Bello Belgico_; COLOMA, obra citada, _Comentarios de
-lo sucedido en las Guerras de los Países-Bajos_, por D. Bernardino
-de Mendoza; BENTIVOGLIO, _Della Guerra di Fiandra_; J. F. LE PETIT,
-_Grande chronique de Hollande_; VAN-METEREN, _Histoire des Pais-Bas_;
-TEODORE JUSTE, _Histoire du Soulévement des Pais-Bas contre la
-domination espagnole_; JOHN LOTHROP MOTLEY, _La Revolution des
-Pais-Bas, au_ XVI _siècle_.
-
-[5] _Las Guerras de los Estados-Bajos_, recopiladas por D. Cárlos
-Coloma, pág. 106 de la edicion ántes citada.
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-Verdugo, de la guerra de Frisia, by Francisco Verdugo
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-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMENTARIO DEL CORONEL ***
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-The Project Gutenberg EBook of Comentario del coronel Francisco Verdugo,
-de la guerra de Frisia, by Francisco Verdugo
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-Title: Comentario del coronel Francisco Verdugo, de la guerra de Frisia
- en xiv años que fue gobernador y capitan general de aquel
- estado y ejercito por el rey don Felipe II, nuestro
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-
-Author: Francisco Verdugo
-
-Release Date: November 22, 2015 [EBook #50526]
-
-Language: Spanish
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-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMENTARIO DEL CORONEL ***
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-
-Produced by Giovanni Fini, Josep Cols Canals and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
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-<p class="pc4 large">COMENTARIO</p>
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-<h1 class="p2"><span class="red">FRANCISCO VERDUGO,</span><br />
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-<span class="small">DE LA GUERRA DE FRISIA,</span></h1>
-
-<p class="pc4 lmid"><i>EN XIV AÑOS QUE FUÉ<br />
-<span class="reduct">Gobernador y Capitan general de aquel Estado<br />
-y Ejército por el Rey Don Felipe II, Nuestro Señor</span></i></p>
-
-<div class="figcenter">
- <img src="images/logo.jpg" width="200" height="358"
- alt=""
- title="" />
-</div>
-
-<p class="pc large"><span class="red">MADRID,</span></p>
-<p class="pc lmid">IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,<br />
-calle del Duque de Osuna, núm. 3.</p>
-
-<hr class="d2" />
-
-<p class="pc">1872.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_iii" id="Page_iii">[i]</a></span></p>
-
-<div class="chapter">
-
-<h2 class="p4">ADVERTENCIA PRELIMINAR.</h2>
-
-<hr class="d1" />
-
-<p>Hasta tal punto era desconocida de
-casi todos nuestros bibliógrafos la obra
-que publicamos hoy en nuestra coleccion,
-que uno de los más distinguidos,
-el colector de los <i>Historiadores
-de Sucesos particulares</i><a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>, se
-lamentaba de que quizá se hubiesen
-perdido por completo las Relaciones
-que manuscritas dejó el coronel Verdugo
-sobre la guerra de Frisia, y sólo
-hubiese llegado hasta nosotros la traduccion
-que en italiano publicó Fracheta<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a>,<span class="pagenum"><a name="Page_iv" id="Page_iv">[ii]</a></span>
-libro tambien muy raro, y
-el solo conocido ademas de la obra
-manuscrita que se conservaba en alguna
-que otra biblioteca; por fortuna no
-era así, y debemos al autor de <i>La Lena</i><a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>,
-amigo y servidor de Verdugo,
-el que la obra de éste, tal como él mismo
-la escribió, se publicase en Nápoles,
-salvando así del olvido un libro que
-ciertamente no lo merece. Pero sea por
-haberse publicado fuera de España, ó<span class="pagenum"><a name="Page_v" id="Page_v">[iii]</a></span>
-por otras causas que ignoramos, el
-hecho es que la obra se habia hecho
-rarísima, hasta el punto de que todas
-nuestras investigaciones desde que
-tuvimos conocimiento de que existia,
-sólo dieron por resultado el de encontrar
-entre los libros que componen
-la rica biblioteca del Marqués de
-la Romana, hoy del Ministerio de
-Fomento, dos ejemplares, uno de
-ellos, no sólo completo y bien conservado,
-sino que ademas reune el mérito
-de estar encuadernado perfectamente
-en Valencia por Vicente Beneito;
-el otro, aunque completo, no
-está en buen estado, y como, segun
-se nos asegura, falta alguna hoja al
-que posee el Sr. Fernandez San Roman,
-de aquí el que perdidos ó inutilizados
-los dos primeros, que nos
-han servido para esta reimpresion,
-hubiera sido imposible reproducir íntegro
-el libro que hoy publicamos,
-á no haber tenido la fortuna de que
-hubiese aparecido otro ejemplar, cuya
-existencia ignoramos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_vi" id="Page_vi">[iv]</a></span></p>
-
-<p>Hubieramos deseado tener á la vista
-las Relaciones manuscritas que con
-su generosidad acostumbrada nos fueron
-ofrecidas por su dueño, el Sr. Don
-Pascual de Gayángos, pero que estando
-en poder de otra persona, no
-hemos podido ver; sentimos este contratiempo,
-que, si bien en nada afecta
-á la edicion, en la que necesariamente
-teniamos que seguir el texto impreso
-publicado por Velazquez de Velasco,
-nos priva de dar una noticia de ellas
-y de saber si son copia del <i>Comentario
-de Verdugo</i> ú otra obra distinta; en
-cambio van como apéndice algunos
-documentos que creemos verán con
-gusto nuestros lectores; son éstos: dos
-cartas escritas por Verdugo á los soldados
-españoles amotinados, del tercio
-del Maestre de Campo Francisco
-Valdés, otras várias dirigidas á él por
-D. Luis de Requesens y Zúñiga, Comendador
-mayor de Castilla, Gobernador
-y Capitan general de aquellos
-Estados, y una noticia de los pueblos
-de Holanda en que estaban alojadas<span class="pagenum"><a name="Page_vii" id="Page_vii">[v]</a></span>
-nuestras tropas en aquel tiempo: entre
-estos documentos se encontraba
-uno que, áun cuando no tenga relacion
-directa con Verdugo ni con lo
-sucedido en los Países Bajos, nos ha
-parecido conveniente publicar; está
-escrito, al parecer, en Nápoles, y
-trátase en él de la mejora de la disciplina
-de la infantería española, y como
-de esto se quejase ya Verdugo
-en su <i>Comentario</i>, no creemos sea inutil
-darlo á luz. Todos estos documentos,
-así como otros muchos de
-gran valor é importancia histórica,
-pertenecen á un amigo nuestro, que
-todos los ha puesto á nuestra disposicion,
-pero cuya excesiva modestia
-nos impide revelar su nombre. Tambien
-acompañan á este volúmen la reproduccion
-por medio de la foto-litografia
-de la portada del libro de Verdugo,
-así como de su escudo y emblema,
-y copia de parte de la carta
-inserta en la pág. 272.</p>
-
-<p>Del coronel Francisco Verdugo
-hay extensas noticias en todos nuestros<span class="pagenum"><a name="Page_viii" id="Page_viii">[vi]</a></span>
-escritores y tambien en la mayor
-parte de los extranjeros que se han
-ocupado de las guerras de Flándes<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a>;
-trabajo digno sería de alguno
-de nuestros literatos la biografía
-de uno de nuestros más ilustres capitanes,
-que luchando con dos de los
-mejores generales de su tiempo, Guillermo
-el Taciturno y Mauricio de
-Nassau, contra una poblacion, en su
-mayoría protestante, sin dinero, sin
-tropas suficientes y sin recursos,
-mantuvo la dominacion española en
-las apartadas regiones de la Frisia;
-nosotros, sin tiempo y sin competencia
-para ello, nos limitarémos á copiar
-á continuacion lo que de él escribe
-uno de sus compañeros de armas<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>,<span class="pagenum"><a name="Page_ix" id="Page_ix">[vii]</a></span>
-que con esto y lo que se
-contiene en la obra que publicamos,
-hay lo bastante para tener una breve
-noticia de su vida;&mdash;dice así:</p>
-
-<p>Fué el coronel Verdugo, natural
-de la villa de Talavera de la Reina,
-hijo de padres nobles, aunque tan pobre,
-que en llegando á diez y nueve
-años, con las primeras caxas que se
-tocaron en su patria, que fueron las
-del capitan D. Bernardino de Ayala,
-natural de la dicha villa, asento
-su plaza, y siguiendo su bandera,
-se halló en la presa de San Quintin,
-donde empezó á mostrar sus aceros
-de suerte que mereció ocho escudos
-de ventaja, en tiempo que se daban
-bien limitados. Con estos buenos
-principios fué caminando adelante,
-hasta que madama de Parma, cuando
-comenzaron las revueltas de los Estados,
-le mandó levantar una compañía<span class="pagenum"><a name="Page_x" id="Page_x">[viii]</a></span>
-de valones en el regimiento del
-coronel Mondragon, con lo cual fué
-descubriendo su valor tan aprisa, que
-muy presto obligó á encomendarle
-todo lo más importante que se ofreció
-en aquellas ocasiones. Llegado el
-Duque de Alba, le halló ya en tanta
-opinion, que le nombró por Sargento
-mayor de todo el exército, cargo que
-hasta allí no se habia visto en otro;
-y tras otros sucesos le mandó que se
-encargarse del gobierno de la villa de
-Harlem, habiéndole nombrado ántes
-por coronel de infantería valona;
-y cuando la pérdida del Conde de
-Bosu, le encomendó la armada con
-título de Almirante. En las ocasiones
-que se ofrecieron despues de llegado
-el Comendador mayor, se señaló
-con tantas ventajas, que le obligó
-á que escribiese al Rey la carta que
-hoy tienen sus herederos; en la cual
-dice que es de los más aventajados
-capitanes que ha tenido la nacion española.
-Y despues de la muerte del
-dicho Comendador mayor, se halló<span class="pagenum"><a name="Page_xi" id="Page_xi">[ix]</a></span>
-con su regimiento cuando los amotinados
-de Alost ganaron á Ambéres,
-y tomó por prisionero al Conde de
-Agamont y á un caballero frances
-que á él solo se quiso rendir. Desde
-allí le mandaron ir al castillo de Breda,
-en los tiempos más calamitosos
-que hubo en aquellas provincias hasta
-la llegada del Sr. D. Juan, que al
-momento le envió á llamar, y le mandó
-ir á la villa de Tiumbila para que
-con su regimiento asegurase aquellas
-fronteras, hasta que poco ántes de la
-rota de Jubelurs le sacó, sirviéndose
-dél en aquella jornada para que hiciese
-oficio de Maestro de Campo general,
-y aunque tenía la mayor parte
-de su regimiento en Tiumbila, con
-la otra le mandó que se encargase
-del castillo de Namur: y habiendo
-nombrado el Rey por sucesor de su
-Alteza al Príncipe de Parma, le escribió
-una carta en que se echa bien
-de ver el gran concepto que hacia de
-su persona. Asentadas las paces con
-condicion que saliesen los extranjeros,<span class="pagenum"><a name="Page_xii" id="Page_xii">[x]</a></span>
-y que los que no fuesen naturales
-de los Estados no pudiesen tener
-cargo ni gobierno en ellos, dió su regimiento
-al Conde Octavio de Mansfelt,
-su cuñado, y queriéndole ceder
-tambien el gobierno de Tiumbila, su
-Majestad ni el de Parma ni los mismos
-Estados no lo consintieron, con
-que de allí á poco fué necesario mandarle
-levantar nuevo regimiento y
-golpe de caballería para pasar á Frisa
-en socorro de la ciudad de Gruninghen,
-adonde quedó por Gobernador
-por muerte del Conde de Renemberg,
-y alcanzó las señaladas victorias
-que no han podido ofuscar los
-émulos de nuestra nacion. Heme querido
-alargar más de lo que acostumbro
-en escribir la vida de este capitan
-excelente, lastimado del descuido
-que tantos autores modernos han tenido
-en publicar sus cosas, ocupando
-mucho tiempo y papel en relatar las
-de otros, algunos de ellos de todo
-punto inferiores en valor y fortuna.
-Tuvo este insigne caballero elocuecia
-natural grandísima, y todas las
-partes que para ser gran soldado y
-gran gobernador convenian: y solia
-decir de ordinario que habia procurado
-siempre ser Francisco para los
-buenos, y Verdugo para los malos.</p>
-
-<table id="t01" summary="t01">
-
- <tr>
- <td class="tdl"><span class="smcap">F. del V.</span></td>
- <td class="tdr">J. S. R.</td>
- </tr>
-
-</table>
-
-<hr class="d1" />
-
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_xiii" id="Page_xiii">[xi]</a><br /><a name="Page_xiv" id="Page_xiv">[xii]</a></span></p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p class="pc4 elarge">COMMENTARIO</p>
-<p class="pc large">DEL CORONEL</p>
-<p class="pc mid">FRANCISCO</p>
-<p class="pc lmid">VERDVGO,</p>
-
-<p class="pc lmid">De la guerra de Frisa: en xiiij. Años que fuè<br />
-Gobernador, y Capitan general, de<br />
-aquel Estado, y Exercito, por el<br />
-Rey D. Phelippe II. N. S.</p>
-
-<p class="pc2 mid"><i>Sacado à luz por</i></p>
-<p class="pc large"><i>D. Alfonso Velazquez de Velasco</i></p>
-
-<p class="pc1 lmid">Dedicada A</p>
-<p class="pc elarge">D. FRANCISCO IVAN</p>
-<p class="pc large">DE TORRES,</p>
-
-<p class="ind1 p1">Comendador de Museros, de la Orden<br />
-de San Tiago; Alcayde perpetuo de la<br />
-Casa Real de Valencia; del Consejo<br />
-Colateral de su Magestad en Nap. &amp;c.</p>
-
-<div class="figcenter">
- <img src="images/dec.jpg" width="150" height="41"
- alt=""
- title="" />
-</div>
-
-<p class="pc large">EN NAPOLES,</p>
-<p class="pc">Por Iuan Domingo Roncallolo 1610.</p>
-
-<hr class="full" />
-
-<p class="pc"><i>Con Licencia de los Superiores.</i><span class="pagenum"><a name="Page_xv" id="Page_xv">[xiii]</a></span></p>
-
-<div class="figcenter">
- <img src="images/title.jpg" width="400" height="562"
- alt=""
- title="" />
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_xvi" id="Page_xvi">[i]</a></span></p>
-
-<h2 class="p4">Á D. FRANCISCO IVAN DE TORRES &amp;c.</h2>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p>Confieso haberme pesado de ver este <i>Comentario</i>
-traducido é impreso en lengua italiana, ántes
-que en la natural que le escribió su autor, el cual,
-como á su familiar servidor, me le dió de su mano
-en Brusélas; y así, estimándole por de no ménos
-sustancia, en su tanto, que cualquiera de los de Julio
-César, le he traido como un breviario despues
-acá siempre conmigo. Y aunque creo que habiendo
-hecho el efecto que deseaba (como con universal
-satisfacion le hizo), mandaria hacer de él lo que
-Virgilio de su <i>Eneida</i>, por no dexarle subjeto á los
-invidiosos de su gloriosa fama, que tan injustamente
-en vida la calumniaron. No por esto, ni porque
-diga Platon ser justa cosa privar á los tales de la
-vida que gozar esperan, he querido dexar de sacarle
-de la tiniebla en que le he tenido, y así le comunico
-ahora á mi patria y nacion en su idioma, sin
-alterar cosa ninguna de él, ni añadir las postilas ó
-glosas que suelen notarse en semejantes obras, por
-saber de cierto que la intencion del Coronel no fué
-señalarse en la pluma (aunque podia) como en las
-armas, ántes decir sucintamente los sucesos de<span class="pagenum"><a name="Page_xvii" id="Page_xvii">[ii]</a></span>
-Frisa, sin más afectacion de la que trae la pura
-verdad consigo; manifestando su integridad y proceder
-para confusion de sus émulos. Y si bien el discurso
-caminára seguro con sólo llevar su nombre
-escrito en la frente, porque dice el poeta que el libro
-para vivir ha menester un ángel bueno que le
-guarde, habiéndole de dar protector, me ha parecido
-tocar de derecho á V. S., que será custodia más
-segura y perpétua que la de inestimable valor que
-el Magno Alexandro destinó para las obras del divino
-Homero; porque su persona conserva y va dilatando
-la felice memoria de su heroico suegro, el
-cual, así por ilustre nacimiento, como por egregias
-obras, mereció ser yerno de el fielísimo Pedro Ernesto,
-conde de Mansfelt, de la órden del Toison de
-Oro, Gobernador y Capitan general que fué de los
-estados de Flándes, cuya ilustrísima casa compite en
-antigüedad con la serenísima de Austria. Y si Apion
-Gramático osaba decir que daba inmortalidad á
-aquellos á quien dirigia sus obras, con más razon
-podria yo prometer que ésta hará el mesmo efecto
-en la clara prosapia de V. S., á quien la dedico y
-consagro en reconocimiento de la obligacion que
-tengo á sus cosas. Las cuales prospere Dios, y guarde
-á V. S. como yo deseo. En Nápoles, á 1.º de Mayo
-de MDCX años.</p>
-
-<p class="pr2"><span class="smcap">D. Alfonso Velazquez de Velasco.<span class="pagenum"><a name="Page_xviii" id="Page_xviii">[iii]</a></span></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<h2 class="p4">D. A. AL LECTOR.</h2>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p>Siempre acompaña á la virtud la
-invidia: y así, prudente lector, dixo
-bien aquel sabio, que la miseria sola
-podia estar en el mundo segura y sin
-temor de invidia, considerando los
-innumerables inconvenientes que por
-ella suceden, y los daños en que han
-incurrido tantos ilustres varones. Que
-siempre los que son dotados de singulares
-virtudes están más sujetos á
-la emulacion y calumnias, por las
-cuales, el que ha vivido haciendo su
-deber, viene muchas veces á padecer
-en su reputacion, ántes á ser mal visto
-que bien galardonado; y al contrario,
-recibir las mercedes y gracias
-los que no las han merecido sino por
-ser finos cortesanos, ántes ecos y<span class="pagenum"><a name="Page_xix" id="Page_xix">[iv]</a></span>
-camaleones, que toman los colores y
-humores de los príncipes á quien
-siguen para hacer mejor lo que desean.
-Por esto dixo Séneca que lo
-que falta á aquellos, á quien parece
-que lo tienen todo, es la verdad. Y
-así me atrevo á decir que esta perniciosa
-especie de hombres es la que
-los engaña con la vana adulacion,
-por no tener cerca de sus personas
-otras que fiel y libremente los digan
-las verdades; ántes quien los hace
-caer en notables faltas con sus malicias
-é invenciones, dilatándolas con
-la agua maldita de córte, hasta esta
-bestia popular que fácilmente se mueve
-y cree á ciegas lo que refiere una
-pestilencial boca contra cualquiera
-persona por aprobada que sea, habiéndolo
-impíamente reforzado con
-estas ó semejantes palabras: puede ser
-lo contrario, pero al fin no hay fuego
-sin humo. ¡Oh infernal, oh fuerte
-persuasion! ¿Es posible que baste una
-venenosa lengua á lacerar la reputacion
-de un personaje puro y justo?<span class="pagenum"><a name="Page_xx" id="Page_xx">[v]</a></span>
-¿Puede ser mayor liviandad que
-creer sin bastante causa lo que falsamente
-se le imputa? debiendo, por
-razon divina y humana, cuando en
-ausencia se oyó calumniar á alguno,
-creer ántes lo contrario, mayormente
-si es persona que ha probado bien su
-valor. Siendo cosa cierta que como
-la sciencia no tiene mayor enemigo
-que el ignorante, el rico que el pobre,
-la virtud que el vicioso, así el
-hombre valeroso tiene siempre contra
-sí el roedor gusano de la invidia,
-que no atiende ni entiende, sino en
-macular á los que por sus virtudes
-son dignos de la célebre fama que han
-alcanzado. Mas á mi parecer, no debemos
-culpar á estos abominables
-Proteos, tanto como á los que (con
-su notable daño) los entretienen sin
-duda por persuadirles haber en sus
-personas más cualidades de las que
-con verdad alcanzan, con que los
-desvanecen y hacen que se estimen
-por dignos de la gloria que los pulpos
-que se les pegan les atribuyen; deseo<span class="pagenum"><a name="Page_xxi" id="Page_xxi">[vi]</a></span>
-saber de los tales señores si hubiesen
-de decir lo que de sí piensan,
-responderian lo que Theodoro á Stilpon
-cuando le preguntó si creia ser
-el que algunos le daban á entender, y
-habiendo respondido por señas que sí,
-tú eres luégo un Dios, dixo Stilpon;
-y consintiendo como ántes, Stilpon
-se puso á reir, diciendo: ¡oh! cómo
-eres gran loco, pues por la mesma
-razon confesarias ser una corneja.
-Mas cuán al contrario proceden los
-doblados aduladores, que para representar
-mejor su tragicomedia encantan
-á quien dan lo negro por blanco,
-poniendo mil lazos, para no dexar cosa
-que no abarquen. ¡Oh, si los príncipes
-los alexasen de sus córtes, imitando
-al emperador Alexandro Severo,
-el cual, habiendo entendido que
-Turino, su gran privado, le engañaba,
-le hizo quemar vivo en una pública
-plaza! Sin duda que no se hubiera acudido
-tan lentamente por falsos reportes
-á las necesidades de Frisa,
-dexando á punto quemar la propia<span class="pagenum"><a name="Page_xxii" id="Page_xxii">[vii]</a></span>
-casa por apagar el fuego de la ajena:
-interrumpiendo con débil correspondencia
-las buenas ocasiones que se
-ofrecian. Y con ser esto así, la malicia
-de algunos llegó á tanto extremo
-que pretendieron cargar la pérdida
-de aquel Estado á quien con
-tanto trabajo le entretuvo catorce
-años, opuesto siempre á las grandes
-fuerzas del enemigo, como parece
-en este puntual discurso, que para
-su justificacion escribió el coronel
-Francisco Verdugo. Dexando los no
-ménos notorios y señalados servicios
-que ántes habia hecho, comenzando
-del tiempo que Madama de Parma la
-primera vez gobernaba los Estados
-de Flándres, cuando á 4 de Julio del
-año de 1566, en Anvers, los herejes
-dieron principio al rompimiento de las
-imágenes, sembrando con prédicas
-sus enormes errores, que hallándose
-entretenido en la córte de S. A., la suplicó
-le diese licencia para emplear su
-persona en tal ocasion, levantándose
-gente para extirpar la sediciosa, y concediéndosela<span class="pagenum"><a name="Page_xxiii" id="Page_xxiii">[viii]</a></span>
-por no haber entónces
-milicia española, salió capitan en un
-regimiento de valones del coronel
-Cristóbal de Mondragon, ántes de
-la llegada á los Estados, del memorable
-Duque de Alba, el cual entró
-en Brusélas á 22 de Agosto de 1567,
-continuando con eminentes cargos
-con todos los demas que en aquel
-gobierno sucedieron, hasta que el
-Conde de Fuentes, que gobernaba
-los Estados por muerte del Archiduque
-Ernesto, le invió á llamar á
-Luxemburg, donde tenía su casa,
-para decirle que S. M. mandaba que
-le fuese á servir en el exército que
-tenía en Francia, por haber de acudir
-el Condestable de Castilla, general
-de él, á su gobierno de Milan.
-Y no hubo llegado á la Córte, cuando
-se entendió que el Duque de
-Bullon habia entrado impensadamente
-en el Estado de Luxemburg con
-gran número de caballería é infantería,
-y tomado tres villas importantes
-de aquel país. Y habiéndose de acudir<span class="pagenum"><a name="Page_xxiv" id="Page_xxiv">[ix]</a></span>
-á atajar su desiño, el Conde ordenó
-al Coronel que con la poca gente
-que pudo darle fuese á remediar la
-invasion y el daño que se temia, y
-él lo hizo con tanto valor y presteza,
-que recobrando en breve tiempo las
-plazas, hizo retirar al frances con
-gran pérdida de su gente, y en venganza
-del daño que habia hecho, se
-le entró por la frontera de Francia,
-arruinando cuantos casales y castillos
-habia hasta las puertas de Sedan. Y
-con esta victoria, habiendo encaminado
-la gente á Xatelet, que el Conde
-en persona tenía sitiado, se retiró
-á su casa á prevenirse para el viaje
-que habia de hacer. Donde le sobrevino
-la enfermedad con que dió
-fin á los trabajos de la vida, año
-de 1597, y de su edad 61, sin haber
-hecho en toda ella más diligencia,
-para alcanzar premio de sus servicios,
-que obligar á S. M., perseverando
-31 años continuos sin haber
-hecho ausencia, á hacerle las mercedes
-que nunca llegaron por causa<span class="pagenum"><a name="Page_xxv" id="Page_xxv">[x]</a></span>
-de quien corta todas las humanas pretensiones
-y grandezas. Pero no podrá
-impedir la memoria de las preclaras
-obras que verás, prudente lector, en
-tan varios accidentes guiados por él
-con singular prudencia, consejo, resolucion,
-trabajo, sufrimiento y paciencia
-admirable. Dios te guarde.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_xxvi" id="Page_xxvi">[xi]</a></span></p>
-
-<p class="pc4 mid">Á LA EMBLEMA</p>
-<p class="pc large">DEL CORONEL F. V.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="pp10i">Como fuerte leon fué vigilante<br />
-Contra el pueblo rebelde y su tirano;<br />
-Ser la causa de Dios llevó delante,<br />
-Siempre prontas las armas en la mano;<br />
-Con el hereje, en el error constante,<br />
-Terrible; y para el fiel humilde, humano;<br />
-Y en el grave accidente que ocurria,<br />
-Con prudencia y consejo resolvia.</p>
-<p class="pr10 reduct">D. A.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_xxvii" id="Page_xxvii">[xii]</a></span></p>
-
-<p class="pc large">D. A.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="pp10i">Aquí, divino Febo, emplea tu lira,<br />
-Pues la que con razon agradó tanto<br />
-Al primer Maño por su excelso canto,<br />
-Temiera empresa tal que al mundo admira.</p>
-<p class="pp10i">Oh, ya padre dulcísimo me inspira<br />
-El aliento y furor que baste á cuanto<br />
-Piden los hechos, que terror y llanto<br />
-Dieron al Frisio hereje que áun suspira.</p>
-<p class="pp10i">Dirásme que la fama es quien pregona<br />
-(A pesar de la invidia detestable)<br />
-El nombre de Verdugo en todo el suelo.</p>
-<p class="pp10i">Que por su gran valor al memorable<br />
-Defensor de la Iglesia, dió ya el cielo<br />
-¡Oh máximo varon! doble corona.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_1" id="Page_1">[1]</a></span></p>
-
-<h2 class="p4">EL CORONEL<br />
-<span class="mid">FRANCISCO VERDUGO.</span></h2>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p>Siendo advertido de la córte de estos
-Estados de los malos oficios que en ella
-algunos me hacen contra razon, procurando
-por sus pasiones, ó particulares intereses,
-oscurecer mis servicios, me ha parecido
-convenirme cortarles el hilo de sus tramas
-y desiños por este medio, no pudiendo
-por ahora hacerlo en persona. Y así, forzado,
-divulgaré mi proceder en los catorce
-años que he tenido esta provincia y ejército
-á mi cargo, narrando llanamente todos los
-accidentes de este tiempo, con tan manifiesta
-y pura verdad, que ninguno, sin
-apartarse della, podrá decir en contrario
-cosa que baste á disminuir un solo punto<span class="pagenum"><a name="Page_2" id="Page_2">[2]</a></span>
-de el nombre y reputacion que Dios ha
-sido servido darme, que sabe la intencion
-con que siempre he vivido, en servicio de
-mi Rey. Y para darme á entender mejor,
-diré ántes el camino por donde vine á este
-puesto, y continuaré hasta dar fin á mi
-intento, el cual es de satisfacer á quien soy
-obligado, y confundir á mis de secreto
-émulos; que con el favor del cielo y este
-desengaño, espero hacer el efecto que deseo.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Habiendo el serenísimo Duque de Parma
-ganado la villa de Maestricht, con
-tanto trabajo y efusion de sangre, y reducido
-al servicio del Rey nuestro señor las
-provincias de Artois y Haynault, por conocer
-ellas que la intencion del Príncipe de
-Orange era de hacerse señor absoluto de
-todas las del País Bajo, olvidado del bien
-público, en el concierto que se hizo con
-ellas, fué capitulado que todos los extranjeros,
-que en estos estados servian á su
-Majestad, saliesen de ellos, dejando los cargos
-que tenian en los naturales, y en cumplimiento
-de esto, comenzaron á caminar
-los tres tercios de españoles y la caballería<span class="pagenum"><a name="Page_3" id="Page_3">[3]</a></span>
-de la mesma nacion, tomando la via de Luxemburg,
-haciendo yo el oficio de Maestro
-de Campo general, y llegando á Arlon con
-la gente, su Alteza la entregó á Octavio
-de Gonzaga, general de la caballería, y despidiéndose
-de ella, se volvió á Namur, y de
-allí á Mons de Haynault, por más asegurar
-las provincias nuevamente reconciliadas.
-Partiendo de Arlon á 1.º de Abril
-del año de 1580 (habiendo ya tomado
-la gente el camino de Italia), me fuí á
-Luxemburg, no pudiendo ir con ella, por
-tener á cargo la villa de Tionvilla, y deseando
-dejar aquella plaza, lo procuraba
-con grande instancia, suplicándolo á su
-Alteza, y lo mesmo pedia á los nobles y al
-Consejo de aquel país. De su Alteza nunca
-pude tener resolucion, y la de los de Luxemburg
-fué que ellos no me la habian
-encargado, ni me la podian quitar, porque
-no entendian estar obligados á cumplir lo
-que las otras provincias habian prometido,
-ni habian menester reconciliarse los que no
-se habian rebelado, y que la suya era separada
-de las demas; y así me estuve quedo,
-esperando licencia. Llegada en aquella villa
-madama de Parma (á quien su Majestad
-inviaba para gobernar lo político en estos<span class="pagenum"><a name="Page_4" id="Page_4">[4]</a></span>
-estados, y que el Príncipe su hijo manejase
-la guerra), significando á su Alteza el
-deseo que tenía de salir de allí, me mandó
-que en ninguna manera lo hiciese, sin órden
-del Rey ó suya, porque deseaba emplearme
-en cosas mayores del servicio de
-su Majestad.</p>
-
-<p>En tiempo de la buena memoria del señor
-D. Juan de Austria, la villa de Gruninghen
-se concertó con el Príncipe de
-Orange y Estados generales, publicando y
-declarando, á són de campana, á su Alteza
-por enemigo, nombrando por gobernador
-de Frisa al Conde de Bosu. Y el Príncipe
-de Orange, temiendo á este caballero
-por su valor, y haberle traido engañado mucho
-tiempo con promesa de casamiento con
-su hija, sin otras que le habia hecho, no
-cumpliéndole ninguna, procuró que este
-gobierno se diese al Conde de Rinamburg,
-como cosa suya y puesta de su mano. Entre
-la villa de Gruninghen y el país ha
-habido siempre, y hay, gran disputa sobre
-los previlegios y pretensiones, y conociendo
-los de la villa que los del país sus contrarios
-eran favorecidos de los Estados, del Príncipe
-de Orange y del Conde de Rinamburg,
-se resolvieron de hacer mudanza y reconciliarse<span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">[5]</a></span>
-con su Majestad, y significando su voluntad,
-su Alteza los admitió graciosamente,
-procurando asimesmo reducir al Conde
-al mesmo servicio. Y para este efecto,
-invió á madama de Monseao, su hermana,
-y á su marido, para que lo tratasen. Él al
-principio hizo dificultad de reducirse, pero
-á la fin se concluyó y reconcilió con la villa
-de Gruninghen, que poco ántes la hacia
-guerra por entender que ella hacia lo
-mesmo, teniéndola medio sitiada. Y entrado
-dentro, concertaron todos los buenos con
-él que á cierta hora se hallasen con las armas
-en las manos, como lo hicieron, apoderándose
-de los malos. Los cuales, sospechando
-esto, habian inviado á pedir á sus
-amigos socorro, el cual venía ya tan cerca
-de la villa, que si el Conde tardára pocas
-horas más, hicieran con él lo que él hizo
-con ellos. Y fué que habiendo salido á la hora
-concertada, con muerte de uno ó dos, echó
-del lugar y prendió la mayor parte dellos.
-Y visto por los Estados y el Príncipe de
-Orange lo que el Conde de Rinamburg y
-la villa habian hecho, se resolvieron de sitiarla,
-y así lo hicieron, con muchos fuertes
-al rededor. Pedian con grande instancia el
-Conde y los de la villa socorro á su Alteza,<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">[6]</a></span>
-y deseándosele dar, quiso inviar con él á
-Mons de Billí, con su regimiento de alemanes,
-que poco ántes habia levantado; y él
-se excusó de ir en persona no sé con qué
-causa, pero fué su regimiento con algunas
-compañías de hombres de armas y caballos
-ligeros, y por cabeza del socorro, el coronel
-Martin Schencks, que poco ántes habia venido
-al servicio de su Majestad. Caminó este socorro
-hasta cerca de Covorden, que el enemigo
-habia ya ganado, y por esta causa tomaron
-el camino de Hardemberg. Los enemigos
-que estaban en el sitio de Gruninghen,
-entendiendo que este socorro venía,
-dexando los fuertes proveidos, le salieron
-al camino y le toparon junto al dicho lugar;
-y el Conde de Holac, que gobernaba
-esta gente, por tener más que la nuestra,
-quiso pelear y fué vencido; y sabiendo esto
-los del sitio, le desampararon. Socorrida
-esta tierra, los de ella queriendo mandar
-absolutamente, como siempre han pretendido,
-usaban muchas indignidades contra
-este caballero, que aunque habia mostrado
-valor y hecho algunas buenas cosas ántes
-que yo llegase, no por eso le respetaban
-ni tenian en más. Fastidiado del proceder
-de éstos, pretendió ir á besar las manos á<span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span>
-su Alteza, pidiéndole con grande instancia
-que inviase alguna persona, acompañada de
-arcabucería valona, para mezclarla con las
-picas alemanas, por tener tres regimientos
-de ellos y ser mal obedecido y respetado
-de el de Mons de Billí por la pretension
-que su coronel tenía al Gobierno, y de el
-de Gheldres, por ser desobediente. Su Alteza
-trata con Mons de Billí que hiciese
-este viaje, y él se excusó como ántes, y el
-Conde procuraba con mucho calor y solicitud
-su licencia. Su Alteza, con parecer de
-los estados de Haynault y Artois, del Conde
-de Lalaing y Marqués de Renty, primos
-suyos, me invió á llamar á Luxemburg,
-donde estaba. Y aunque me pareció que yo
-no habia de volver á entrar en el país sin
-órden del Rey, pues con ella habia salido,
-todavía, considerando que tenía órden de su
-Majestad de obedecer en todo lo que de
-su servicio me mandase su Alteza, me partí
-para Valencianas, adonde á la sazon estaba,
-y llegado, declarándome la causa de
-mi venida, le dixe que á mi partida de
-Luxemburg habia propuesto de no rehusar
-ninguna cosa de las que fuesen del servicio
-de S. M., que no habia estado jamas
-en Frisa, ni sabía cómo las cosas de ella<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span>
-estaban, que su Alteza se sirviese de proveerme
-como via ser necesario, que yo no
-atenderia sino á obedecerle, confiado de
-que siendo yo tan su servidor, criado y hechura
-de madama su madre, no me inviaria
-sino como debia. Tambien los Estados
-y el Conde de Lalaing y su hermano el
-Marqués me hablaron, pidiéndome que lo
-hiciese. El recaudo que su Alteza me dió
-para hacerlo fué que levantase de nuevo
-dos mil arcabuceros valones, porque mi
-regimiento, que el Conde Octavio de Mansfelt
-tenía entónces, no se me podia volver,
-como se me habia prometido, por no gustar
-de ello el Conde su padre. Proveyéronme
-de cuarenta mil escudos para la gente
-que allí estaba, los cuales se inviaron con
-un pagador y un comisario, á Carpen, donde
-yo habia de acudir con la gente para pasar
-la muestra y encaminarme á priesa. Y
-por tener para levantarla más estorbo que
-asistencia, se tardó más tiempo del que yo
-quisiera y era necesario. Ido á Carpen á
-esperar el regimiento, por entender que los
-comisarios me estaban allí aguardando, tardaron
-los capitanes en levantarla. En el
-tiempo que estuve allí esperando mi regimiento,
-sucedió la enfermedad del Conde<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span>
-de Rinamburg, causada, segun decian sus
-criados, del mal tratamiento que los de la
-villa de Gruninghen le habian hecho, los
-cuales, pretendiendo mandar absolutamente,
-han siempre tenido poco respecto á las órdenes
-de su Majestad y á sus gobernadores,
-á quien al fin de sus trabajos y servicios
-han dado muy ruin pago, como hicieron
-á George Schencks, caballero muy honrado
-y valeroso, á Mons de Billí y á otros,
-por la insaciable y mal fundada ambicion,
-que siempre han tenido, la cual los ha
-traido al estado en que se hallan, y á hacer
-lo que han hecho. Y con esta sed, no obstante
-el haber jurado al emperador Cárlos
-Quinto de gloriosa memoria y á su Majestad
-por sus señores hereditarios, como duques
-de Brabante y condes de Holanda, su
-decir ordinario era que el Rey solamente
-es su protector, y que pagándole doce mil
-florines al año, no tenian más que ver con
-él (digo esto para que se entienda su buen
-proceder). Inviaron los de la villa, estando
-yo en Carpen, á darme priesa al consejero
-George Wentendorp y al capitan Finchiburg,
-que era del consejo de la villa
-(amigo mio de Holanda, siendo capitan de
-alemanes), los cuales vieron que no era por<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span>
-mi culpa no haber partido. Diéronme á
-entender la necesidad que habia de mi persona
-y regimiento, por haber sido roto
-Juan Baptista de Tassis, teniente coronel de
-Mons de Billí, con todo el exército; habiéndole
-los de la villa de Gruninghen constriñido
-á entrar en Frisa, contra toda razon
-de guerra; y los enemigos, siguiendo la victoria,
-hecho retirar á los nuestros hasta la
-puerta de la villa, y ellos alojádose en la
-Abadía Seluvart, que está de la otra parte
-de ella. Llegó mi regimiento á Carpen, y
-queriéndole tomar muestra, me vino nueva
-de la muerte del Conde de Rinamburg, que
-fué causa para que con mas diligencia apresurase
-mi partida, entendida la rota de
-Tassis y la muerte del Conde, vi ser necesario
-tener alguna caballería conmigo,
-por ser todo mi regimiento de arcabuceros
-por órden. Ofrecióse estando en Colonia
-levantando una corneta de raitres Mons
-de Buy por el Duque de Alanson, cuyo
-capitan se llamaba Vanlanghen, que por haber
-recibido de Mons de Buy, entre escudos
-buenos algunos falsos, habian los dos
-venido en disension. Viendo esta ocasion,
-por la necesidad que de esta gente tenía
-invié al comisario Luis de Camargo, á<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>
-intentar con el Raytmaister si queria venirse
-conmigo. Y yendo á embarcarme
-con mi regimiento, en una Abadía junto
-á Colonia vino á verme. Concertámonos,
-y dándole cuatrocientos escudos, luégo se
-obligó de ir conmigo hasta ponerme en
-Frisa, con la gente del Rey que allá estaba,
-con condicion de que yo suplicase á su
-Alteza le recibiese en servicio del Rey. Él
-cumplió lo que prometió, y por mi medio
-su Alteza le recibió, y despues sirvió muy
-bien en el sitio de Tornay. Partimos para
-Frisa, él por tierra costeando el Rin con
-todos los caballos de su corneta, y yo con
-los de mi regimiento, y nos venimos á juntar
-entre Sante y Burik en muy breve
-tiempo, en un lugar llamado Berck, y luégo
-comencé á caminar hácia Bredevord. En
-esto habian los enemigos acometido el fuerte
-de Ghoer, y los nuestros, acudiendo á
-tiempo, los habian sitiado á ellos, en la casa
-de un caballero que estaba allí junto, y con
-mi venida y la necesidad de vituallas que
-los enemigos pasaban, se rindieron. Proseguí
-mi camino hácia Gruninghen, y llegando
-á Covorden, me adelanté á reconocer
-el sitio donde los enemigos estaban, con
-intencion de que si fuese en parte donde<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span>
-se pudiese venir á las manos con ellos, hacerlo,
-por la buena gana de pelear que los
-soldados de mi regimiento mostraban (ya
-los que habian sido rotos con Tassis estaban
-armados). Deseé pelear, ántes de distribuir
-los cuarenta mil escudos que el pagador
-traya conmigo, mas sabiendo el enemigo
-mi venida, se levantó del puesto de
-la Abadía en que estaba, quemando su
-alojamiento, y retirándose por una puente
-que tenian en el Niediep, se fueron á pasar
-por Niezijl, fuerte que los enemigos ganaron
-cuando Tassis fué roto. Llegado á
-Gruninghen hallé toda la infantería amotinada,
-de tal manera que me fué forzoso
-procurar de apaciguarla ántes de moverla
-de allí, para ir contra el enemigo. Y entre
-tanto (á requisicion de los de Gruninghen)
-invié mi regimiento contra el fuerte de
-Reyden, que los enemigos habian ganado
-y fortificado, puesto en una punta enfrente
-de la villa de Emden, el rio en medio;
-hallaron á los enemigos reparados, no sólo
-en el fuerte que habian hecho de nuevo en
-la dicha punta, mas en otros pasos, para
-estorbar el llegarse á él. Fueron acometidos
-y rotos, y siguiendo nuestros soldados
-la victoria, los encerraron en el fuerte grande,<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span>
-adonde poniéndoles algunas piezas y
-comenzándole á tirar, no obstante que habia
-dentro buena cantidad de gente con
-cuatro banderas, vinieron á parlamentar, y
-los soldados á cerrar con el fuerte, y entrando
-en él, tomaron las cuatro banderas,
-matando algunos enemigos; y los demas se
-echaron á la mar, adonde habia algunos
-navíos del enemigo, que con barquillas los
-recibian. Hecho esto, invié alguna parte de
-mi regimiento á la Marna, país de Gruninghen,
-á reconocer otro fuerte que los
-enemigos tenian en la punta de un dique
-llamado Solcamp, el cual desampararon
-quemándole. Habiendo entendido lo de
-Reyden, me quedé en Gruninghen apaciguando
-la infantería, que estaba alterada,
-para poderme poner en campaña y seguir
-al enemigo; tuve que hacer en darles satisfacion,
-porque, no solamente hallaba el
-descontento en los soldados, mas tambien
-en los capitanes; al fin, fuí forzado, para
-acabar con ellos, de repartir los cuarenta
-mil escudos, segun la cantidad de gente
-que cada capitan tenía. Y hecho esto, me
-puse en campaña con toda la gente que me
-quedaba, habiendo dexado partir de este
-país un regimiento de alemanes, que llamaban<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span>
-de Gheldrés, por ser (como he dicho)
-de soldados mal voluntarios y desobedientes.
-Tambien habia dexado partir las
-dos compañías de hombres de armas del
-Conde de Lalaing y de Mons de Montaiñi,
-con otra compañía de arcabuceros á
-caballo de Mons de Vallon, las cuales se
-querian volver en Hainault, con licencia
-ó sin ella; quedándome con sólo cuatro
-compañías de caballos, tres de lanzas y
-una de arcabuceros á caballo; y habiendo
-su Alteza inviado á llamar para el sitio de
-Tornay á los reytres de Martin Schencks,
-y á la corneta de Adan Vanlanghen, con
-la gente que me quedaba me puse en campaña,
-alojándome en la Abadía de Grotavert,
-quexándose ya los soldados de falta
-de dinero. En el tiempo que estuve
-ocupado en acordarlos y hacer lo que he
-dicho, el general Norys, caballero inglés,
-que fué el que tenía sitiada á Gruninghen,
-aumentaba su exército en Frisa, con gente
-de Bravante y otras partes, con promesa
-que habia hecho de pelear conmigo, casi
-asegurando de la victoria. Sus soldados ingleses
-y frisones andaban en disensiones y
-se hacian poca amistad donde se topaban,
-por las desórdenes que los soldados hacian,<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span>
-quemando casas y villajes, por vengar las
-muertes de algunos compañeros suyos que
-los villanos mataban; y llegó esta disension
-á término que algunos de Frisa vinieron
-á tratar conmigo de que ellos tomarian
-las armas y se juntarian con nosotros
-á dar sobre los ingleses. Yo acepté el partido,
-como me diesen seguridad de que
-harian lo que decian y de que no serian
-contrarios en lugar de ser en favor, acordándome
-entónces de lo que habia siempre
-oido decir en Holanda, que no se debe dar
-crédito á frison que no tenga pelos en las
-palmas de las manos. Estando esperando
-la seguridad, que nunca vino, me inviaron
-los de Gruninghen al Abad de la Abadía
-donde yo estaba alojado, á Meppen, teniente
-de la cámara del Rey, al consejero Wetendorp,
-y al burgomaestre Dirique Robert,
-á instigarme que entrase en Frisa á
-buscar al enemigo. Yo, hallándome con
-gente que me pedia dineros, no del todo
-apaciguada de la alteracion pasada, inferior
-mucho de fuerzas, sin medio para haber
-vituallas ni poderlas llevar conmigo,
-considerando lo que poco ántes habia sucedido
-al teniente coronel Tassis por haber
-seguido la órden ó mal consejo de los de la<span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span>
-villa de Gruninghen, les respondí que si
-querian tener paciencia, que yo constriñiria
-al enemigo á salir de Frisa, ó venir á
-pelear conmigo (lo cual fundaba sobre la
-disension de los ingleses y frisones, y la
-plática que yo traia con ellos), y si el enemigo
-salia de Frisa, que con más comodidad
-podia efectuar lo que ellos pedian; y si me
-venian á buscar, que no era razon que dexase
-mi ventaja y sitio fuerte, perdiéndome
-por complacerlos en su injusta demanda,
-fuera de toda razon de guerra; acordándolos
-lo que digo haber acontecido á Tassis
-por haber seguido su parecer; que tomaria
-el de los capitanes y cabezas del exército,
-por ser los que habian de aventurar sus vidas
-y honras conmigo, que á ellos, sentados
-en su casa de villa, se les daria poco
-del mal suceso que hubiese, sin declararles
-que echaba de ver en su manera de proceder
-con la gente del Rey, que en el adverso
-ó próspero suceso tenian ya pensado lo que
-habian de hacer en su particular. Fueron
-mal contentos de mi respuesta, porque
-vieron que no haria lo que ellos me aconsejasen,
-sino lo que hallase convenir con el
-consejo de las cabezas y capitanes del exército.
-Yo via que el enemigo tenía gana de<span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span>
-pelear, en que dos dias ántes habia dado
-una encamisada á mi regimiento, aunque
-de poco fruto. Y viniendo despues á mí el
-consejero Wetendorp (no sé si inviado del
-magistrado ó de suyo), me pidió con importunidad,
-que ya que no queria entrar en
-Frisa, á lo ménos saliese del Abadía y
-me adelantase á Northorno, una legua hácia
-el enemigo. Consultélo con los capitanes
-y con el teniente coronel Tassis, el
-cual respondió que lo haria, pero que habia
-dos capitanes de los suyos (cuyos nombres
-me dixo) que le eran rebeldes y de
-mala voluntad, yo le dixe que los diésemos
-de puñaladas, y como él les fué á
-decir esto, no hablaron más en ello, y
-aunque la mayor parte de ellos no eran
-de parecer de mudarse, yo, por no mostrar
-flaqueza, se lo prometí, y así invié
-luégo al teniente coronel y otros capitanes
-á visitar el lugar, los cuales me dieron
-aviso de que no habia agua en él;
-y paresciéndome que, aunque el tiempo
-era seco, sería imposible que en tal
-país hubiese falta de agua, fuí yo mismo
-á reconocerlo, y hallé fosos con ella,
-y pozos en algunas casas. Invié luégo por
-todo el exército, y vino sin la compañía<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span>
-de Tassis, que, sin saberlo yo, ni por mi
-órden, la dexó en la Abadía, que me dió
-á pensar que sus soldados y los demas, que
-habian sido rotos, tenian todavía miedo al
-enemigo, y que era menester muy buen
-pié, fundamento y tiento para ir á pelear
-con ellos. Aloxé el exército en aquel villaje,
-de la manera que habia de salir á la
-plaza de armas á pelear, y no obstante
-que yo habia hecho lo que Wetendorp me
-habia rogado, el magistrado de la villa de
-Gruninghen no permitia salir de ella ningunas
-vituallas para el campo, ni con dinero
-ni sin él. Yo, viéndome empeñado
-cerca del enemigo, conociendo la falta que
-habia hecho en moverme, invié dos capitanes,
-uno de caballería y otro de infantería,
-á rogarles que nos dexasen sacar lo
-necesario por nuestro dinero, lo cual me
-fué rehusado; y segun algunos decian, era
-por tener por más cierto el perdernos que
-haber victoria, y con esto tener al enemigo
-más grato, si nos sucediese mal; y esta
-fué la causa que al tiempo de pelear habia
-muchos soldados fuera del campo, para buscar
-de comer. Atrincheé las avenidas y cuerpos
-de guardia, preparéme y puse en órden
-lo que era necesario, segun la comodidad<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span>
-que tenía por saber que en breve sería acometido,
-como fué así, que habiendo el
-general Noris, augmentado su exército en
-mucho más número de gente que yo tenía,
-propuso venirme á buscar. Nuestros
-soldados, por la necesidad que tenian,
-se iban á buscar de comer y á batir trigo
-para sustentarse; y al tiempo que el enemigo
-se comenzó á mostrar por el dique
-de Niezijl, faltaba la tercia parte de la
-gente en el alojamiento para el efecto.
-Fuí yo á reconocer, y como vi que no
-traia bagaje ninguno, me pareció que venía
-con gana de pelear luégo, y así volviendo
-al cuartel hallé, segun la órden que
-les habia dado, todos los soldados recogidos
-en sus banderas, mandélos salir á la
-plaza de Armas, y púseme en forma de
-batalla contra la opinion del enemigo, como
-despues entendí, que no pensaba que
-yo saliera del villaje, sino que en él me defendiera;
-fundábalo en la superioridad de
-gente que tenía, y en la reparacion de las
-avenidas que yo habia hecho en el cuartel.
-Puse la gente en escuadron, los alemanes
-en medio, y mi regimiento repartido, la
-metad al cuerno derecho, y la otra metad
-al izquierdo, repartiendo asimesmo las<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span>
-cuatro compañías de caballos que tenía,
-dos á un lado y dos á otro. El enemigo
-formó tambien sus escuadrones. A nuestro
-cuerno izquierdo habia un camino ancho,
-por donde, y no por otra parte, podia
-acometer la caballería que tenía el enemigo
-á su cuerno derecho. Por una y otra
-parte de los dos cuernos era país roto, lleno
-de fosos, y hácia la parte de este camino,
-obra de trescientos pasos de nuestros
-escuadrones, puse un capitan de mi
-regimiento, con hasta doscientos mosqueteros
-y arcabuceros, con órden de poner el
-pecho en tierra, y esperar allí que la caballería
-acometiese, que estaban en parte
-segura, por los fosos que por todas partes
-cercaban donde ellos estaban. Conociendo
-yo el sitio, y que en ninguna manera se
-podia acometer sin romperse los escuadrones,
-fuí avisando á los nuestros que no se
-moviesen sin que yo les diese la órden.
-Diciendo á los escuadrones estas palabras:
-Hijos, viendo cómo el enemigo se ha
-puesto, y cuán mal ha hecho sus escuadrones,
-con el favor de Dios la victoria es
-nuestra, y sólo consiste en que esteis firmes
-y no moveros sin mi órden, porque
-el primero de los dos exércitos que se moviere<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span>
-será perdido. Dicho esto saqué de
-nuestro cuerno derecho hasta doscientos arcabuceros
-de mi regimiento, y los puse junto
-á la compañía de arcabuceros á caballo de
-Mons de Villers y la mia, algo apartado
-de nuestros escuadrones, junto á una casa,
-en frente de la cual habia hecho algunas
-esplanadas, para que habiendo el enemigo
-pasado por ellas alguna gente, acometiese
-con los primeros, no los pudiendo
-socorrer los que los seguian. Hecho esto,
-me fuí á los escuadrones, de donde hice
-comenzar la escaramuza por tres partes; y
-miéntras escaramuzaban, adelantaron los
-enemigos cinco piezas de campaña, y comenzaron
-á cañonearnos, sin que hiciesen
-más efecto que matar un atambor mio: la
-escaramuza fué refrescada tres veces, sobre
-ganar ó perder una montañica verde,
-que estaba entre los dos campos. Mi intencion
-era darles con estas escaramuzas
-ocasion de mover sus escuadrones, en que
-consistia (despues de la voluntad de Dios)
-la victoria, como sucedió, porque viendo
-el general Noris aquellas dos compañías de
-caballos y la infantería que habia puesto
-con ellos tan apartados del cuerpo de
-nuestros escuadrones, mandó á su nacion<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span>
-que cerrase con ellos, tomando su camino
-á salir por las esplanadas que habia
-hecho. Alonso Mendo, alférez de mi compañía
-de lanzas, y el capitan Villers, que
-lo era de arcabuceros á caballo, en lugar
-de esperar que el enemigo pasase por la
-última esplanada señalada con dos palos,
-que de mi mano habia puesto, habiendo
-dado órden que en comenzando á pasar
-algunos por allí, cerrasen con ellos, que
-rotos aquéllos, pondrian en detrimento los
-demas, ellos se adelantaron á pasar por la
-señal hecha, y dieron la mesma ocasion
-que yo les habia dicho que el enemigo les
-daria á ellos. Fueron acometidos y rotos,
-y la infantería, que cargaba á su mano derecha,
-pegada á ellos, rompió la nuestra.
-En este tiempo la caballería del cuerno
-derecho del enemigo cargó adelante por
-un camino ancho, junto al cual estaban
-los mosqueteros y arcabuceros que he dicho,
-los cuales se levantaron, y no estando
-más que á treinta pasos del camino,
-de la primera ruciada que dieron, hicieron
-tan buen efecto, que derribaron
-muchos de ellos. Viendo lo que la nacion
-inglesa habia hecho en nuestro cuerno derecho,
-mandé que cerrasen nuestros escuadrones<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span>
-contra los del enemigo, que ya
-se habian movido y venian medio desordenados.
-Yo cerré por el mesmo camino
-con dos compañías de caballos del capitan
-Thomas Frate, albanés, y del Baron
-de Bievres contra esta caballería, que venía
-cargando por él, la cual por las rociadas
-que los mosqueteros y arcabuceros la
-daban, hallé medio desbaratada, y con mi
-carga volvió las espaldas poniéndose en
-huida, que fué dar mucho ánimo á nuestra
-infantería, que cargaba á su mano derecha,
-y quitarle al enemigo viéndola ir
-rota. Los ingleses que cargaron á nuestro
-cuerno derecho siguieron la victoria hasta
-nuestro cuartel, y cuando pensaron tenerla
-del todo, vieron su cuerno derecho y el
-cuerpo de sus escuadrones roto. Y así, volviendo
-tambien las espaldas, hallaron el
-paso tomado por nuestra infantería, que
-los deshizo como los demas, matando gran
-número de ellos; yo, siguiendo su caballería
-que cargó por el camino primero, con
-intencion de en tomando el dique que iba
-á Niezijl, hacer cara á la caballería inglesa,
-que como he dicho habia llegado á
-nuestro cuartel; pero nuestras compañías
-que me seguian se quedaron matando los<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span>
-que la infantería habia roto, y cuando pensé
-estar acompañado de ellos, me hallé
-solo en el dique, por donde pasaron todos
-los principales con sus capitanes, y
-maltratándome estuve preso dos veces sin
-ser socorrido; mas al fin, con el miedo que
-llevaban, defendiéndome yo lo mejor que
-pude, me dexaron. Los de la infantería
-del enemigo, que venía rota por la mayor
-parte, echaron á nuestra mano derecha
-por unas praderías hácia el canal de Niezijl,
-y habiendo llegado alguna gente, seguí á
-sus banderas, las cuales se tomaron, sino
-una que uno de á caballo salvó. Murieron
-de los enemigos de dos á tres mil hombres;
-pocas veces es cierto el número de los muertos
-que en tales casos se dice, pero el comun
-de los que lo vieron fué éste. Y siguiendo
-yo, como digo, las banderas del enemigo,
-vi ir por el camino adelante al teniente
-coronel Tassis y á otros capitanes hácia
-el fuerte del enemigo, que fué desamparado
-por poco tiempo, y la guarnicion de
-él, temiendo ser cortados de alguna caballería
-nuestra, que habia pasado á nado,
-se volvió á meter dentro, pudiendo los
-nuestros haberlo ocupado ántes. Esto sucedió
-sábado, el último dia de Setiembre y<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>
-de San Jerónimo, año de 1581. Murieron
-veinte y cuatro capitanes, dos tenientes
-coroneles y uno preso, perdiendo tambien
-las cinco piezas de artillería, y el general
-Noris fué herido en una mano, de que ha
-quedado manco. Éste es el general que llevaba
-la gente de guerra á su cargo cuando
-fueron á sitiar á Lisbona los años pasados.
-Comenzando ya á venir la noche, dí órden
-recogiendo la gente, que cada uno se
-volviese al puesto que tenía, y estando en
-escuadron en la plaza de Armas todos arrodillados,
-dimos gracias á Dios por la victoria,
-que habia dado á su Majestad con
-tan poca pérdida nuestra. Y aquella noche
-ordené al teniente Tassis, por hallarme con
-calentura, que pasando por el puente de
-Emeltil que está rio arriba junto á Northorno,
-fuese siguiendo al enemigo dentro en la
-Frisa, sacando al amanecer la gente para
-este efecto. Y estando como á dos tiros de
-mosquete fuera del alojamiento, se me alteraron
-los alemanes pidiendo el mes de batalla:
-bien es verdad que el tiempo se habia
-mudado, lloviendo tanto, que apénas y con
-mucho trabajo podia caminar la infantería;
-pero con todo esto se pudiera haber hecho
-gran servicio á su Majestad, mas no fué<span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span>
-posible sacarlos de su opinion, y así no pasó
-el desiño adelante. É informándome de
-quién habia sido causa de esto, me dixo el
-capitan Locheman, teniente que es ahora
-de Mons de Billí, que el capitan Clostre
-que al presente es Drosart de Vollemhove
-habia sido el primer inventor de esta desobediencia.
-Por la alteracion de la gente y
-ser yo nuevamente venido, lo disimulé por
-entónces. Otro dia los burgomaistres de la
-villa y algunos diputados del país me vinieron
-á visitar, dándome un presente de
-vituallas. Agradecíselo diciendo que daba
-gracias á Dios porque lo que dos dias ántes
-me negaron por dinero me daban ahora
-sin él; y temiendo que otro dia me cerrasen
-las puertas como entónces, les consentí
-que pusiesen otro dacio nuevo sobre
-cada tonel de cerveza, que aunque era
-en perjuicio de la soldadesca, me era fuerza
-pasar por ello, por ser naturalmente
-aquella gente muy interesable, que ya comenzaba
-á conocer su humor.</p>
-
-<p>Avisé luégo de lo sucedido á su Alteza
-con el capitan Pedrosa, suplicándole que
-fuese servido de asistirme para poder pasar
-adelante contra el enemigo, ó que inviase
-á Mons de Billí, pues que él se estimaba<span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span>
-y tenía por gobernador de esta provincia.
-Y por no perder tiempo, quise sitiar
-luégo el fuerte de Niezijl, y los soldados de
-los dos regimientos de alemanes no quisieron
-moverse del alojamiento de Northorno sin
-que los diese dineros y la paga de batalla;
-y así con las cuatro compañías de caballos,
-mi regimiento y algunos voluntarios de los
-dos regimientos, me fuí hácia el fuerte, intentando
-tomarle por hambre por no tener
-otra comodidad y hallarme desproveido.
-El invierno y la necesidad de la soldadesca
-cargaban á furia, y algunos mal intencionados
-de la villa de Gruninghen, so
-color de inviarnos vituallas, metieron en
-el fuerte algunas barcas cargadas de ellas,
-sin podérselo estorbar; y tras esto vino una
-tormenta con tan mal tiempo que no fué
-poco poderse salvar nuestra caballería y
-bagajes. Volví á alojarme al villaje de
-Northorno con los alemanes que no habian
-querido salir, donde estuve algunos
-dias; y por las contínuas aguas se pusieron
-tales los caminos, que puedo decir con verdad
-haber muerto en el lodo algunos de
-los nuestros; saquélos á país seco y arenisco
-y entré en la villa de Gruninghen á
-tratar con el magistrado de nuestra necesidad<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span>
-y del descontento de nuestra gente, el
-cual me presentó dos cartas de su Alteza,
-una en frances y otra en español, en que
-expresamente me ordenaba que diese á la
-villa de Gruninghen la gente de guerra, tal
-cual los de ella me pidiesen y quisiesen
-tener, sin cargarles de otra manera que á
-su voluntad, y obedesciéndolas, nombraron
-la gente como ellos quisieron. Hasta entónces
-no se sacaba nada para la gente de guerra
-ni provecho de su Majestad. Y desde
-aquí comenzaron, para entretener la gente
-que me pidieron, hasta que llegase el
-dinero de su Majestad. Y no sabiendo cómo
-sustentar la demas, tomando conmigo
-al consejero Wetendorp, me fuí con ella
-al país de la Tuvent, adonde con ayuda
-del consejero la alojaron y dieron á cada
-soldado cinco placas cada dia. En este tiempo
-sucedió que hasta trescientos ó cuatrocientos
-caballos del enemigo, que habian
-quedado de la batalla, se alojaron en el Burgo
-de Keppel contra la voluntad del señor
-de él, muy sentido de ello. Mons de Rinavelt,
-que estaba en guarnicion en Oldenzel,
-me dió aviso de esto y de que el enemigo
-se queria amparar de la villeta y castillo de
-Bronckorst. Inviéle á él á tratar con la<span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span>
-Condesa vieja, muy cristiana señora, que
-nos diese aquel castillo para aprovecharnos
-del paso del rio Isel para la Veluva
-y Vuethua, y concediéndolo, me partí luégo
-con una buena tropa de gente para la
-guarnicion del castillo, y hallé la caballería
-que he dicho en el Burgo de Keppel,
-adonde me llegué con la gente que traia; y
-reconociendo el Burgo, vi que por la parte
-del jardin de la casa del señor, no habia
-otra fortificacion para entrar en él, sino
-una fuerte palizada, y para esto era fuerza
-pasar el rio Isel viejo, y estando mirando
-cómo poderlo hacer, llegó á mí un caballero
-mancebo, pariente del señor de Keppel, á
-quien yo habia conocido paje del Conde
-de Mansfelt. Díxome que el señor de Keppel
-deseaba saber si yo estaba ó no allí.
-Preguntéle cómo habia pasado, y mostróme
-una barca pequeña, la cual hice luégo
-guardar; y haciéndose ya tarde, ordené á
-Mons de Rinavelt que con su gente, la
-compañía del Baron de Anholt y alguna de
-mi regimiento, fuese en anocheciendo á ponerse
-detras del castillo de Keppel, avisando
-al dicho señor que no se moviese ni tocase
-arma, so pena de tenerle por enemigo;
-por todo lo demas, estaba el Burgo cercado<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span>
-de grandes fosos de agua con su terrapleno;
-tenía dos puertas, en la una, que
-iba hácia Emmerik, puse al teniente Tassis
-con parte de su regimiento y la compañía
-de arcabuceros de Mons de Villers con la
-mia de lanzas; en la otra puerta me puse yo
-con alguna infantería y algunos caballos
-alemanes, gobernados por Mons de Rinavelt
-á costa del país de la Tuvent; y sabiendo
-que todos estaban en el puesto que
-les habia ordenado, les invié á decir que
-en tirando yo dos piecezuelas de campaña
-(que llevaba conmigo para meter en el castillo
-de Bronckorst) cada uno arremetiese
-por su parte; que Tassis y yo hiciésemos
-gran ruido, y que el de Rinavelt arremetiese
-callando, porque él habia de ser el
-que más efecto hiciese. Los enemigos que
-estaban dentro, temiendo lo que sucedió,
-habian ya cargado sus carros y bagajes; y
-así, aparejándose para partir, en tocándose
-arma, abrieron una puerta que va á Emmerik,
-y comenzaron á huir por aquella
-parte; Tassis cerró con ellos y el de Rinavelt
-entró rompiendo la estacada y yo por
-la otra puerta. En el Burgo no habia sino
-una calle, y ésta ocupada con carros y con
-raitres á caballo, y nosotros entre ellos; por<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>
-lo cual pocos ó ninguno de la caballería é
-infanteria que allí estaban se salvaron. Ganáronse
-muchos y buenos caballos con su
-estandarte, y de nuestra parte no se recibió
-más daño que salir el teniente Tassis con
-un arcabuzazo en el carrillo. Hecho esto,
-invié la gente que estaba destinada para
-Bronckorst con Mons de Rinavelt, y yo
-fuí con las demas hacia Emmerik á tomar
-de allí vituallas, y ver si podia dar una
-escalada á la villa de Scherembergh. Hice
-visitar el foso por donde estaba más seco,
-y halláronle lleno de abroxos y la subida
-más dificultosa de lo que me habian dicho,
-y así no se acometió; y volviéndome hácia
-la Tuvente, Mons de Rafueldt, primo
-hermano del Baron de Anholt, me pidió
-que le diese gente para ir á tomar la villeta
-y castillo de Vueert, país de Munster,
-pero como era señor de ella el Conde de
-Colemburg y tenía en aquella plaza algunos
-soldados, que no se contentaban de ser
-neutrales como es el país de Munster, hacian
-todo el mal que podian á los vasallos
-y servidores de su Majestad; y así invié
-con él á Tassis con la gente de su cargo.
-Sacaron dos piezas de artillería del castillo
-de Anholt, y al fin tomaron el de Vueert<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span>
-defendiéndose un dia ó dos; el cual hasta
-hoy se conserva y tiene por su Majestad.
-Dexé de guarnicion en Keppel caballería é
-infantería. Los enemigos, viendo el daño que
-los de la guarnicion del castillo de Bronckorst
-les hacian, principalmente por el rio Isel, les
-sitiaron, batieron y dieron asalto sin tomarle;
-tuviéronle muchos dias sitiado y algunas
-veces fuí desde Gruninghen á socorrerle,
-y metiendo vituallas, sacaba los heridos
-y enfermos y dexaba otros de refresco;
-y el enemigo entendiendo que yo
-venía cerca se metia en un fuerte que
-tenía con su artillería, dexándome hacer lo
-que queria. En un viaje de éstos invié á
-Keppel, que estaba cerca, á Mendo mi alférez
-con vituallas, el cual, acercándose,
-oyó escaramuzar; y adelantándose con la
-caballería, ordenando que alguna le siguiese,
-halló que la guarnicion de Desburgh
-(que era de los ingleses que habian escapado
-de la batalla de Northorno, y alguna
-cantidad más de nobleza y soldadesca que
-de Lóndres habia venido de nuevo) por
-gallardía habian salido á escaramuzar con
-los de Keppel, cerró Mendo con ellos, y
-rotos, se retiraron á una casa, donde no
-queriéndose rendir, con la asistencia de la<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>
-infantería que venía con la escolta, que se
-habia dado priesa á caminar oyendo escaramuzar,
-y la guarnicion de Keppel, los hicieron
-pedazos. Yo me fuí derecho á Gruninghen,
-y porque helaba, invié á Frisa la
-caballería é infantería que se pudo sacar
-con el Baron de Monseao; y entrado en
-ella, le dieron la palabra de contribuirle;
-mudóse el tiempo, y no lo cumplieron, y
-así puse mi regimiento á la entrada de Frisa
-en un castillo de un gentil hombre llamado
-Rom, con algunas compañías de alemanes,
-de donde procuraban hacer en
-Frisa todo el mal que podian; y muchas
-veces acontecia que algunos prisioneros de
-ella ántes se dexaban matar que pagar contribucion.
-Llegado el verano, y padesciendo
-necesidad la gente que habia quedado
-con Tassis en la Tuvente (porque ya no
-podia el país pagar lo que ántes), él fué con
-mi parecer hácia Locchum á hacer un
-fuerte al rededor de la casa de un gentil
-hombre para desde allí inquietar la villa impidiendo
-el coger los trigos que tenian sembrados,
-que eran muchos. Juntóse con el
-Baron de Anholt, que era vuelto de la córte
-á su casa con el título de coronel del regimiento
-del Conde de Rinamburg, que su<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span>
-Alteza le dió. Y hallando la tierra muy
-desproveida, se acercaron más á ella para
-sitiarla del todo; y el Baron fué á Gruninghen
-á darme cuenta de lo que Tassis y
-él habian hecho, rogándome que, siendo
-posible, me hallase allí, porque sin ninguna
-duda el enemigo queria venir á socorrer la
-tierra. Y considerando que aunque se habian
-puesto sobre ella sin mi órden, no era
-razon rehusar lo que en tal ocasion me
-pedia, me partí luégo con él, llevando
-conmigo alguna infantería y caballería, y
-en dos dias llegué á Locchum, dexando
-atras un poco de infantería por no poder
-caminar tanto. Y en amanesciendo, el Baron
-y Tassis me mostraron de la manera
-que habian sitiado, y hallando que la parte
-más necesaria se habian dexado abierta,
-queriéndolo remediar con diligencia, vimos
-que los escuadrones del enemigo venian
-al socorro por el camino de Zutphen,
-y así fué necesario tomar por plaza de armas
-una montañuela que está delante de
-la villa, junto á la cual estaba el camino
-que yo temia para el socorro de ella. Acercándose
-el enemigo, se trabó la escaramuza
-con caballería é infantería, donde sucedieron
-algunas buenas cosas y daño, porque<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span>
-de una parte y de otra habia piecezuelas
-de campaña que daban en los escuadrones.
-Ellos, conociendo que con el cuerpo de la
-gente les estorbaba el socorro en grueso,
-y que en aquel punto me llegó la infantería
-que yo traia de Gruninghen, resolvieron que
-su caballería tomase algunos sacos de trigo
-que para aquello habian hecho, y que de
-una arremetida los echasen al borde del foso.
-Yo, temiéndome de esto, puse en un camino
-hondo pegado á la montañuela parte
-de nuestra caballería, para que, arremetiendo
-ellos hácia la tierra, los diesen de
-traves. Movióse la del enemigo, que era
-mucho más que la nuestra, so color de
-querer escaramuzar, y corriendo, de una
-arremetida hicieron su efecto con poco ó
-ningun daño, estando yo en otra parte,
-dando órden á la nuestra que cerrase, y
-hízolo tan tarde, que no sirvió de nada:
-durando todavía la escaramuza, no se peleó
-del todo aquel dia, porque la desigualdad
-de la caballería era grande, y no poderme
-yo mover por aquella parte donde
-el enemigo estaba sin romper los escuadrones.
-Hallaba el enemigo los suyos hechos,
-y delante una trinchera natural donde tenía
-su artillería, y del lado estaba toda su<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span>
-caballería muy bien puesta y en órden; y
-contentándose con el poco socorro que
-habia metido, comenzó á retirarse. Entónces,
-aunque era algo tarde, quise pelear,
-pudiendo hacerlo con más comodidad, seguridad
-y razon de guerra que ántes, por
-haber dexado el enemigo el puesto fuerte
-que tenía. Y comunicándolo con las cabezas
-de la gente, no lo aprobaron, ni ménos
-yo hallaba algunos de ellos con la voluntad
-de pelear, que mostraban tener cuando
-no era lícito ni convenia hacerlo por
-las causas que he dicho. Que tambien hay
-en este nuestro negro y mal oficio, como en
-otras cosas, hipocresía y artificio. Retirado
-el enemigo, ordené que se atrincheasen
-en aquella parte, y se hiciese un fortezuelo.
-Hiciéronse otros necesarios al rededor
-de la tierra, repartiéndolos y dándolos
-en guardia á los regimientos y capitanes
-que allí habia. Y luégo despaché á
-su Alteza avisándole de cómo habia hallado
-á aquella gente empeñada, y que sin órden
-no la podia desamparar, ni ménos dexar el
-sitio, estando en tal punto. Suplicándole
-que viendo la ocasion que se ofrecia, me
-ordenase lo que habia de hacer, y fuese
-servido de mandarme proveer de más gente<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span>
-y medios para poderla entretener, porque
-á causa de la necesidad que se pasaba,
-dejaban las banderas solas ó mal acompañadas
-por ir á buscar de comer. Y aunque
-andaba por la campaña el conde Cárlos de
-Mansfelt con algun buen golpe de gente,
-por entónces no vino ninguna adonde yo
-estaba, ni ménos tuve respuesta suya. Consumido
-en pocos dias el trigo que aquella
-caballería puso en el lugar, se determinó
-el enemigo de socorrerle con todas las fuerzas
-posibles é intencion de pelear. Movióse
-el Príncipe de Orange á tomar esta resolucion,
-porque las villas vecinas, principalmente
-Zutphen y Deventer, amenazaban
-que si no socorrian á Locchum se
-rendirian á su Majestad; y así vino el
-Conde Holac, con la mayor parte de la
-gente de guerra que tenian, y con él otros
-muchos principales y coroneles, y entre
-ellos, los tres hermanos condes de Berghes
-(que entónces servian al enemigo), los condes
-Guillermo y Filipe de Nasao, otro
-hermano del Conde Holac, los coroneles
-Smit, Ifelstein, Lalayne y Hesnoy, frances,
-con algunos cañones para batir nuestros
-fuertes. Vinieron con este aparato á
-presentarse delante de nosotros, á los 27<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>
-de Agosto de 1582. Trabáronse buenas
-escaramuzas, en las cuales uno de los enemigos
-dixo al capitan Guzman de mi regimiento
-y al capitan Bartolomé Sanchez,
-que me dixesen que me fortificase en la
-montaña, porque venian con mucha gente
-y gran preparacion. Plantó el enemigo
-su campo á las espaldas del rio Berck,
-que pasa por las murallas de la villa, teniendo
-un camino ancho, que va á la tierra
-derecho, donde habia hecho Tassis un
-fuerte con foso seco todo de arena, el
-cual quiso tomar el enemigo, y haciendo
-ántes sus trincheas, plantando la artillería,
-le comenzó á batir. Desde la montaña
-donde yo estaba con los escuadrones, inviaba
-siempre gente de refresco seguramente
-por nuestras trincheas; la artillería
-del enemigo al principio pasaba el fuerte
-y hacia mucho daño, pero Camiga, capitan
-del regimiento del Baron de Billí que
-estaba dentro, como valeroso soldado, se
-reparó de manera que la artillería no hacia
-más daño. El enemigo, viendo que habia
-hecho alguna subida en el fuerte para
-dar asalto, invió algunos capitanes franceses
-á reconocer mejor la batería, y vieron
-que el fuerte y los fosos estaban llenos de<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span>
-gente, y sin falta, si dieran asalto, perdieran
-mucho, porque yo, desde la montaña
-donde estaba, podia por nuestras trincheas
-socorrer el fuerte seguramente, y en
-todo este tiempo no cesaba la escaramuza.
-Los sitiados, viendo el poco efecto que el
-enemigo hacia, y tambien desde una torre,
-que un fuerte que estaba junto al molino,
-el rio arriba, á cargo del Baron de Anholt,
-le tenian mal proveido de gente, por
-haber venido muchos á ver lo que pasaba
-en las escaramuzas, que desde el fuerte no
-se podia ver por estar la villa en medio, hicieron
-á la desesperada una salida, y le ganaron,
-degollando la mayor parte de ellos,
-muy descuidados de ser acometidos, y por
-allí avisando lo sucedido al Conde Holac
-(que su campo ni el nuestro no lo podian
-ver), el cual, dexando el rio en medio
-de ambos campos, caminó con su
-exército y vituallas á entrar en la tierra
-por el fuerte ganado. El Baron de Anholt
-pudiera haber dado mejor cuenta de aquel
-fuerte, pues no tenía otra cosa á cargo.
-El enemigo proveyó por él la tierra á su
-gusto; y conosciendo yo que al fin se habia
-de venir á pelear, saqué la gente que
-habia en todos los fuertes, é hice un cuerpo<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span>
-de toda. La intencion del enemigo era,
-segun los condes de Berghes me han dicho
-despues, de irse á la villeta de Borckeló,
-país de Munster, que era de donde nos
-venian las vituallas, y forzarme, por falta
-de ellas, á levantarme de allí con desórden,
-y entónces acometerme, y sin falta (si
-Dios no remediaba por otra via) nos pusieran
-en aprieto. Esto causó un descuido,
-que en la guerra es muchas veces causa de
-notables pérdidas. En todo este tiempo
-nunca cesaba la escaramuza, y los enemigos,
-por haber salido con su intencion,
-estaban tan gallardos, que salieron con
-golpe de gente hácia nuestro alojamiento,
-en el cual habia puesto, para guardia de él,
-al capitan Camiga, que se defendia valerosamente.
-Viendo yo lo que pasaba desde
-la montaña, y que todo el campo del enemigo
-marchaba hácia allá, descendí con la
-gente, dexando en un fuertecillo que habia
-en ella al capitan Decheman con su
-compañía y algunas de mi regimiento, y
-me arrimé á nuestro alojamiento, y no
-pudiendo meter la frente del escuadron al
-enemigo, me fué forzado dar el costado, y
-por tener poca caballería, y el enemigo
-mucha, la arrimé á nuestra infantería, esperando<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span>
-á pié firme la suya, que venía
-cargando con furia, y como á media carrera
-de caballo choqué con ella, y peleando
-ambas partes obstinadamente, hubo
-muchos hombres y caballos derribados por
-tierra; y no conociendo ventaja, saqué del
-escuadron de infantería algunas hileras de
-alabardas, picas y espadones, ordenando á
-los demas que estuviesen firmes, y porque
-lo restante del exército enemigo caminaba,
-invié al capitan Decheman que cargase
-con la gente que le habia dexado en
-la montaña y diese de traves, como yo
-tambien hice con la que habia sacado del
-escuadron, desbarrigando caballos y haciendo
-el daño que podia; pusiéronse en huida
-tomando el camino por donde yo tenía
-los escuadrones. Aquellos tres dias y dos
-noches estuvimos con las armas en las manos
-adonde los soldados habian hecho muchos
-fosos para estar seguros de la artillería
-de la villa, en los cuales la caballería
-del enemigo huyendo, y la nuestra siguiendo,
-daban malas caidas. Lo restante del
-campo enemigo, viendo su caballería rota,
-hizo alto, salvo la tropa que el conde Federico
-tenía y otros caballeros, que acometiendo
-el alojamiento contra Camiga,<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>
-cerró con nuestro escuadron, y uno de los
-enemigos á caballo entró hasta las banderas
-y se llevó una, derribando por muerto
-al alférez, y es la primera que acá se ha
-perdido en mi tiempo. Las picas resistieron
-al encuentro muy bien, haciendo gran
-daño al enemigo; y viendo desde la montaña
-que se peleaba abaxo, dexé el siguimiento
-de la caballería del enemigo y
-junté la gente en ella, y haciendo todos
-segunda vez oracion baxé á dar calor á
-nuestro escuadron y banderas, y con mi
-venida el enemigo se rompió; fuíle siguiendo
-hasta las puertas de la villa, y si
-algunos de los nuestros no acertáran á cerrar
-la puerta, todos entráramos mezclados.
-Yo seguí con la caballería la gente
-que echó á mano izquierda, y por hallar
-el puente roto, invié á Mendo con alguna
-caballería, el cual entró tras ellos por el agua,
-y yo volví por la infantería que ya me
-venía siguiendo, la cual me pidió licencia
-para acometer los fuertes que las compañías
-francesas habian ocupado; y viendo
-que estaban con tan buena voluntad, se la
-dí, y habiendo ántes hecho tercera vez
-oracion arremetieron luégo con tanto valor,
-que los ganaron, retirándose la mayor parte<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>
-de los franceses dentro de la tierra; y
-los nuestros hallando junto el bagaje del
-enemigo y algunas piezas de campaña, que
-la gruesa ya la habian metido dentro, saquearon
-el bagaje, y fué bueno el butin
-por la mucha nobleza que entre los enemigos
-habia. El Conde de Holac, que estaba
-en la tierra, viendo que se peleaba
-sin su órden, salió fuera, y no pudiendo
-dar remedio, por estar ya rota su gente,
-rogó á los tres hermanos condes de Berghes
-que se quedasen dentro, prometiendo
-de venir á socorrerlos, como lo hizo despues.
-Quedaron en la tierra con ellos las
-compañías francesas con su coronel y otros
-muchos de caballería é infantería, dexando
-muchos caballos entre los dos fosos de la
-villa, de donde nuestros soldados sacaron
-algunos de noche. Prosiguióse el sitio, porque,
-aunque habian puesto provisiones, era
-tanta la gente que habia dentro, que no podia
-durar mucho.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Invié al capitan Frias á la córte con los
-estandartes y banderas que se habian ganado,
-suplicando á su Alteza que me diese<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span>
-asistencia para acabar sitio que tanto trabajo
-y sangre habia costado. Y no faltó
-quien en el Consejo, segun he sido despues
-informado, dixo que merecia castigo por
-haberme empeñado en tales sitios sin órden
-de mi superior. Y así por estos buenos
-oficios despues he sido tratado como podia
-esperar del mayor enemigo que he
-tenido todo el tiempo que he servido en
-Frisa, y el que más daño ha hecho al servicio
-de su Majestad, que ha sido y es la
-calumniosa invidia, como lo he visto en el
-término que se ha usado conmigo. Habiéndome,
-pues, resuelto de proseguir el sitio,
-esperando ser asistido, viendo que el enemigo
-venía al socorro, por hallarme falto
-de muchas cosas, principalmente de pólvora,
-fuí á Linghen á pedirla al Drossarte,
-que no la habia á la mano en otra parte,
-y por no tener aún la patente de gobernador,
-me la negó, teniéndose por más señor
-de aquella plaza que el Rey. Al fin me la
-dió, dexándole en prendas á mi mujer y
-dos hijas, con juramento de no sacarlas sin
-que se la hubiese pagado ó vuelto. Entre
-tanto que yo hacia esto, el conde Cárlos
-de Mansfelt, Mons de Altapena y el Conde
-de Hoechstrate vinieron al socorro<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span>
-con buen golpe de caballería é infantería,
-que sin tener órden habian venido allí,
-y sabiendo que habian llegado, me partí
-con la pólvora que tenía á nuestro campo,
-donde supe de ellos y de algunas espías
-que tenía, que el enemigo con todo el poder
-que el Duque de Alanzon habia traido
-de Francia, y la gente que los Estados tenian
-en Frisa, querian socorrerla, por la
-grande instancia que el Conde de Berghes
-hacia por sus tres hijos, y el Conde de
-Holac por la palabra que les habia dado
-de socorrerlos y ser sobrinos del Príncipe
-de Orange; los Estados resolvieron de inviar
-el socorro á cargo del dicho Conde,
-con el cual tambien venía el general Noris,
-que fué roto en Northorno, y otros muchos
-caballeros. Augmentóse el exército
-del enemigo, dos ó tres dias ántes que viniese
-el socorro, con dos mil gascones que
-por la mar habian venido de su tierra, bien
-armados y en órden, y entre ellos mucha
-nobleza á cargo de Mons de Burey, gascon;
-y tambien en su favor llegaron mil y
-quinientos raitres, segun decian, del viejo
-conde Cárlos que se dice Conde de Mansfelt.
-Con todo este aparato vino el enemigo
-á buscarnos. El conde Cárlos se habia<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span>
-alojado, no estando yo allí, por la
-parte que el enemigo venía marchando
-con su exército, para del todo cerrar la
-villa. Y considerando yo que era gran
-multitud de gente la que cargaba sobre
-nosotros, hice proveer bien los fuertes. Y
-para la resistencia dixe al Baron de Anholt
-que inviase alguna persona á su fuerte
-para que no sucediese lo que otra vez;
-y acuérdome de haberle dicho delante del
-conde Cárlos que no fuese, sino que inviase;
-mas él, como buen caballero, quiso
-ir en persona, y como era de grande estatura,
-y sus soldados no habian hecho las
-trincheas, para ir al fuerte, muy altas, el
-Conde Herman y sus hermanos le conocieron,
-y (segun ellos me han dicho despues)
-le hicieron tirar, por cierta question
-y ódio particular que habian tenido, diéronle
-un arcabuzazo por los riñones, de
-que murió despues, y fué gran pérdida,
-porque si viviera, fuera gran servidor de
-su Majestad. Viniendo el exército enemigo
-derecho al cuartel del conde Cárlos, le
-fuí á pedir que nos juntásemos todos, porque
-así seríamos algo, y separados nada,
-pero él insistió en no querer sino pelear
-allí; y aunque le habia proveido de alguna<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span>
-gente de mi regimiento, via que si él aguardaba
-se perdia, y perdido él, infaliblemente
-se perdia todo el exército, y que no
-podia yo juntarme con él, porque el cuartel
-y los fuertes quedaban perdidos, y el
-camino de las vituallas mal seguro; y volviendo
-á pedirle con grande instancia que
-se partiese de allí y que nos juntásemos
-todos, me lo concedió cuando ya la avanguardia
-del enemigo venía cargando sobre
-su retroguardia. Los sitiados pasaban tan
-extrema necesidad, que desenterraban y
-comian los caballos muertos de seis y ocho
-dias, y así hacian una puerta nueva hácia
-el rio para por allí hacer una salida á la
-desesperada (siendo la parte por donde
-ménos guardia habia) y salvarse el que pudiese.
-Estaba dentro el coronel Smit, escoces,
-y en mi regimiento habia un capitan
-llamado Hamelton, de la misma nacion,
-y hablando los dos en su lengua, el
-uno desde la villa, y el otro de la trinchea,
-el Hamelton avisó al Smit cómo su
-campo venía á socorrerlos, y que estaria
-allí dentro de dos dias, y así no hicieron
-la salida y esperaron el socorro que vino al
-tiempo que habia avisado. El capitan Camiga,
-que los oyó hablar, y aunque no<span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span>
-sabía la lengua del todo, entendia algo de
-ella, por ser la antigua frisona conforme á
-la inglesa, me dixo que le parecia ser avisos
-que le daba, y era así, segun los condes
-me dixeron despues; y como yo no
-podia probar lo que él decia y sospechaba,
-busqué alguna ocasion despues para echar
-al Hamelton de mi regimiento, y así lo
-hice. Llegado el campo del enemigo al
-alojamiento del conde Cárlos, puse en un
-cercado que estaba en aquella parte, junto
-al fuerte que se decia de Camiga, el
-rio en medio, al teniente Tassis con más
-de dos mil y quinientos hombres, el cual
-mantuvo valerosamente todo aquel dia la
-escaramuza con el campo del enemigo, y
-miéntras él escaramuzaba, los tres condes
-de Berghes y los coroneles Halayn y
-Smit plantaron la artillería gruesa que el
-Conde Holac les habia dexado sobre la
-muralla, y de allí batieron el fuerte, que
-llamábamos de Anholt, que en la batalla
-se habia tornado á cobrar, porque por allí
-la podian socorrer fácilmente ayudándose
-para el paso del rio del molino, á la defensa
-del cual yo habia puesto algunos valones
-del Conde de Manderscheit, que
-habian llegado con el conde Cárlos y otros<span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span>
-de aquí, gente escogida. Yo me puse con
-un escuadron de infantería poco apartado
-del fuerte que los de la tierra batian, para
-socorrerlos si el enemigo daba asalto, desde
-donde yo via lo que pasaba con Tassis
-de la otra parte del rio. Hacia hacer balas
-apriesa á todas las mujeres de mi regimiento,
-y faltándome plomo, hice tomar
-todas las pesas de los vivanderos y deshacer
-los platos de estaño en que se comia. Habiendo
-dicho á los del fuerte que me habia
-puesto allí, no sólo para defenderlos, mas
-para hacerlos pedazos en caso que le dexasen
-sin órden. Despues de batidos por los
-de dentro, las compañías francesas salieron
-á dar el asalto; yo me moví al socorro, y
-los del fuerte se defendian bravamente,
-que fué causa de que con la mesma furia
-que habian salido se volviesen, habiendo
-recibido gran daño, con muertes de cinco
-ó seis capitanes y muchos soldados heridos.
-Y miéntras yo estaba ocupado en esto,
-el conde Cárlos andaba proveyendo
-todo lo que era necesario en el campo.
-Aquel dia no se hizo otra cosa, y á la noche
-nos fuimos los condes Cárlos, el de
-Hoecstrate, Mons de Altapena y yo al
-fuerte de Camiga para dar asistencia al teniente<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span>
-Tassis si acaso el enemigo le acometiese
-en su cercado. Habia entre él y el
-fuerte que los enemigos habian batido hácia
-la parte donde estaba el enemigo, una
-casa con un jardin, en el cual puse al
-capitan Decheman y algunos otros capitanes
-de mi regimiento, y yendo mi sargento
-mayor con algunos oficiales á visitar
-esta casa, encontraron á Mons de Burey
-con algunos gascones soldados suyos,
-el cual habia propuesto, como caballero
-mozo, de ser el primero que entrase en la
-tierra; escapóseles de las manos, y fué á
-dar al puente que los de dentro habian hecho
-á la puerta nueva sobre el rio; traxeron
-presos algunos de los que le acompañaban,
-á quien examinó el conde Cárlos,
-y de ellos se supo la gran cantidad de gente
-que allí habia, obligando sus vidas si no
-fuese verdad lo que decian. Considerando
-la poca que nosotros teniamos, y esa repartida
-en tantas partes y fuertes, y que
-lo más útil y mejor que podiamos hacer
-era juntarnos todos y procurar dar batalla;
-no pudiendo estorbar al enemigo la entrada
-en la villa por haber crecido el rio, habiendo
-los de Zutphen detenido la agua en
-sus molinos, por la cual entró el de Burey<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span>
-aquella noche, y sacó los condes de Berghes,
-que por salvarlos el enemigo habia
-puesto todas sus fuerzas. Consideramos
-tambien no haber entre nosotros dinero
-para comprar vituallas, y que ésas áun no
-venian, y á la llegada del conde Cárlos
-con aquellos señores, fué menester dar á
-su gente lo poco que yo tenía, sin que me
-quedase un real. Hiciéronse escuadrones
-ántes del dia en nuestra plaza de armas
-por asegurar más el alojamiento y tener
-mejor sitio para pelear. Repartióse la poca
-municion de guerra que quedaba entre los
-soldados; y siendo de dia, comenzamos
-con todas las trompetas á llamar al enemigo
-á la batalla, y él se arrimó con todo
-su exército á la tierra, entre la cual y nosotros
-habia poca plaza para meter en órden
-tan gran exército como ellos traian,
-que, segun nos parecia, era la causa por
-que no se movian de junto á la tierra; y
-así, sin mover la órden de los escuadrones,
-vueltas las caras á las de los enemigos, nos
-retiramos á otra montaña más adelante,
-camino de Grol, dándole lugar para ponerse
-en batalla. Allí estuvimos esperando
-á ver lo que queria hacer, y visto que no
-se movia, se resolvió de retirarnos; y así<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span>
-ordené que los heridos, enfermos y gente
-inútil caminase delante con alguna guardia,
-y que retirando todo lo que habia en
-el alojamiento, se le diese fuego; y tras
-esto, tomó el conde Cárlos la avanguardia
-con su regimiento, llevando consigo la artillería
-que se habia ganado en la batalla;
-tras ellos otros dos regimientos de alemanes,
-y yo, poniendo las banderas del mio
-entre las de los alemanes, hice dos mangas
-de los soldados de él, y con ellas y
-con toda la caballería tomé la retroguardia.
-El enemigo, viéndonos con tan buen
-órden, nos dexó ir en paz, salvo algunos
-que nos venian tirando á las espaldas, y
-por ser tarde para nuestro camino, no se
-hacia caso de ellos; pero al cabo, como se
-llegaban muy cerca, habiendo yo de pasar
-por un camino muy estrecho, donde
-habia valladares y arboledas, hice baxar
-las lanzas á algunos soldados de mi compañía,
-y que se quedasen allí, para que
-en volviendo yo la cara cerrasen con
-ellos, y llegando cerca de la emboscada, la
-volví, y luégo cerraron, matando algunos.
-Tomóse un prisionero aleman de poca
-edad, que, aunque no queria decir quién
-era, mostraba ser persona de calidad, el<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span>
-conde Cárlos me le pidió, y yo le compré
-á los soldados en doscientos escudos, y se
-le dí; y despues, estando en Grol, confesó
-al Conde ser hermano de la mujer
-del conde Hans Albert, su tio, y que él
-era conde de Glelik, de casa principal
-y rica. De allí adelante los enemigos nos
-dexaron del todo. Llegamos con esta órden
-á un pequeño rio, y no habiendo
-puente, fué necesario romper la órden, y
-pasar cada uno como podia. Y considerando
-yo que la compañía del Baron de Anholt,
-que guardaba á Grol, estaba tan
-amotinada, que á su mesmo coronel y
-capitan, yendo herido de muerte, no le
-quisieron dexar entrar ni acompañarle
-hasta Bredevord, que era suya, dos horas
-de camino de allí, adonde murió aquel
-mesmo dia. En la cual compañía habia dos
-ó tres que hablaban bien español, habiéndolo
-aprendido siendo alabarderos del Rey,
-principales autores del motin, á los cuales
-yo habia ganado con dineros que los daba
-cuando por allí pasaba, y de esta manera
-tenía la entrada y salida en aquella villa
-como yo queria, rehusándola á su coronel.
-Y aunque se inviaron los furrieles al villaje
-de Iburgh á hacer alojamiento, mi intencion<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span>
-era de alojarla en Marsfelt, detras y
-junto á la villa de Grol, para mayor seguridad
-nuestra, y efectuar lo que despues se
-hizo, y así me adelanté con todos estos
-señores, y los amigos que yo tenía entre
-los soldados de aquella guarnicion abrieron
-las puertas y alojaron al conde Cárlos
-y á los demas. Yo me fuí á hacer el alojamiento
-al lugar que he dicho, é invié á
-decir al exército que se encaminase allí, y
-á los furrieles, que habian ido á Iburgh,
-que se volviesen á este lugar. El enemigo,
-habiendo metido todas las vituallas
-que tenía dentro de Locchum, y proveida,
-caminó hácia Vildemburgh, castillo
-del Conde de Isteron; y sabiendo yo
-cuán mal proveidos iban, no cesaba con
-tropas de caballería de tocarles arma para
-que no se desmandasen á buscar de comer.
-Estas tropas que yo inviaba, mataban muchos
-de ellos, y era lástima de ver los gascones,
-que por no ser acostumbrados á beber
-cerveza, bebian agua, y con ella les
-vino una enfermedad, que se quedaban por
-aquellos caminos en tropas; habia entre
-ellos mucha nobleza y joventud, despues
-los alojó su coronel Nedereltem junto á
-Emmerik, adonde fué tanta la mortandad,<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>
-que no escaparon de veinte uno. Los Estados,
-considerando el fastidio que Keppel
-y Bronchorst les habian dado, ordenaron al
-exército que las fuese á tomar. Cargó tanta
-agua y tan mal tiempo, que si en la gente
-de guerra que estaba en una y otra parte
-hubiera fidelidad, no las tomáran, porque
-les faltaba artillería y lo demas necesario
-para sustentarse en campaña. En este tiempo,
-por no tener dineros, nuestra gente se
-comenzaba á alterar, y los burgomaistres
-de la villa de Grol me vinieron á avisar
-que los soldados de su guarnicion tenian
-inteligencia con el enemigo, y que si los
-dexábamos allí y nos partíamos sin mudarlos,
-que sin falta la villa se perderia. Y así
-ordené aquella noche que viniese la mayor
-parte de mi regimiento sin banderas, y la
-mayor de la caballería; y socolor de inviarlos
-contra el enemigo, hacerles entrar en
-la tierra, por acortar camino, porque era
-menester rodear mucho por otra parte, y
-con el crédito que yo tenía con aquellos
-soldados, tuve las llaves, y estando la gente
-en la plaza se puso en escuadron. Venido
-el dia, los soldados me vinieron á decir
-que estaban muy maravillados de que
-aquella gente no marchaba. Yo les invié al<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span>
-conde Cárlos que les diese la respuesta,
-y sin dársela, se vino con ellos á mi casa,
-por estar yo mal dispuesto, díxele que sería
-bueno desengañarlos, y así lo hizo, diciéndoles
-que no era la gente que estaba en
-la plaza la que habia de salir, sino los que
-tan mal se habian gobernado como ellos.
-Respondiéronle que pues habian de salir,
-que fuesen de su regimiento ya que con él
-habian pasado muestra, que es el mesmo
-que llaman de Gheldres, que á mi venida
-en Frisa invié á Brabante por su mal gobierno,
-con la caballería de Schenck y los
-hombres de armas, y despues el regimiento
-fué dado al conde Cárlos, el cual los
-aceptó en el suyo, con no haber sido de él
-ántes, y luégo habiéndolos hecho sus procesos,
-mandó ahorcar algunos de los más
-culpados, y otros se echaron por las murallas
-huyendo; y aquel mesmo dia hizo salir
-fuera de la villa á los demas, y que
-caminasen con mi regimiento, poniendo
-una compañía del suyo, que era de Tisilinghe
-y la coronela mia, y al Tisilinghe
-por gobernador. En toda nuestra gente de
-guerra crescia la necesidad y con ella la desobediencia,
-y no sabiendo qué hacerme
-de ella, propuse, tomando conmigo la que<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span>
-el país podia sustentar, que la demas fuese
-con el conde Cárlos á Brabante, so color
-de inviarle con más seguridad. Habíase ya
-partido Mons de Altapena con su compañía
-de lanzas con poco gusto, por haber
-entendido que sin avisarle le habian quitado
-el gobierno de Breda. Invié con el
-Conde la mayor parte de mi regimiento y
-todo el del Conde de Rinamburg, quedándome
-con el del Baron de Billí, con el
-cual he tenido particular cuenta, dándole
-lo mejor que habia en todo este gobierno,
-por respecto de su coronel, y merecerlo
-ellos por ser tan buenos soldados. El Conde
-se fué, y yo me volví á mi gobierno
-á Oldenzel, alojando este regimiento en
-aquellos contornos, y de allí vine al castillo
-de Lynghen, donde dexé empeñadas mi
-mujer é hijas por la pólvora que me habian
-dado. Y aquí me dixo el Drosarte de Covorden
-que la villa de Steenvick estaba
-tan mal reparada que fácilmente se podia
-entrar en ella, dándole una escalada. Y
-siendo necesario ántes de intentarlo saber
-la hondura del foso (que el Drosarte no lo
-sabía), empleé una mujer, la cual yendo al
-rededor, desde el camino iba mirando que
-no la viesen, echando dentro su capelo<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span>
-como que el viento se le llevaba, y así entró
-y tomó la hondura que tenía sin ser
-vista, que no llegaba á la rodilla. Determiné
-de sacar la gente de las guarniciones,
-y que Tassis fuese á la empresa, y como
-estaba reposada, iba de buena gana, aunque
-caminando por agua algunas veces hasta la
-cinta, y acertó á ser una noche oscura, y
-por la mesma parte que la mujer habia reconocido,
-le dió asalto y la tomó. Y por la
-obligacion que tenemos de venerar las imágines
-de los Santos escogidos de Dios, diré
-lo que aquel dia sucedió. Estando la villa
-de Hasselt entre la de Steenvick y de Svuol,
-la cual se mantenia todavía secretamente
-en la religion católica, conservando las iglesias
-enteras y adornadas, sin recibir guarnicion
-de una ni de otra parte, los enemigos,
-por asegurarse de ella, la hicieron
-una emboscada, y con ella tomaron la puerta
-y entraron dentro, y para el efecto habian
-ido dos capitanes de la guarnicion de
-Steenvick con algunos soldados suyos, y
-despues de haber dexado guarnicion y roto
-las iglesias, tornaron á inviar sus soldados,
-y ellos, tomando las casullas y cruces de las
-iglesias, y la imágen de la Santísima Vírgen
-Madre de Dios y la de San Juan, que estaban<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span>
-al pié de un gran Crucifixo, entraron en
-procesion de aquella manera en la villa de
-Steenvick, al rededor del terrapleno, y en
-el mismo lugar por donde fué entrada la
-tierra las pusieron en la muralla, diciendo
-con escarnio á las imágines que guardasen
-bien aquel portillo, miéntras ellos iban á
-hacer buenaxera de lo que habian ganado
-en Hasfelt; mas fué Dios servido (en venganza
-de su Santísima Madre, por el escarnio
-que se hizo á su imágen) que por aquella
-mesma parte se volviese á ganar la
-tierra, sin pérdida de ningun soldado, ni
-haber costado á su Majestad más de cuarenta
-tallares, que se dieron á la buena mujer
-y á su marido. Como supe lo sucedido,
-acudí luégo allá, llevando conmigo al consejero
-George Wetendorp, del Consejo de
-Frisa, y á Hoctendorp, del de Overissel,
-á poner de allí contribucion de todo
-lo que se pudiese de la parte de Frisa,
-para sustentar la guarnicion que allí estuviese
-de caballería é infantería; de donde
-se ha sacado gran cantidad de dinero, en
-provecho de su Majestad, que les ha sido
-descontado á los soldados. Púsose un recibidor
-que daba cuenta de todas las contribuciones
-al Presidente y Consejo de Frisa.<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span>
-Tambien con amenazas y obras malas, que
-se hacian á los frisones, hice que los que
-estaban en contribucion pagasen las rentas
-reales en mano de Wetendorp, entónces
-recibidor de su Majestad, y así fuí el
-primero que puso el país en contribucion
-en provecho del Rey, que de ántes no se
-hacia. Procuré hacer lo mesmo en el país
-de Gruninghen, y tratándolo con los offemans
-en la cámara que llaman del Rey,
-que son los burgomaistres sacados del magistrado,
-que con el gobernador administran
-la justicia del país, y con el mejor
-modo y razones que pude les propuse que
-permitiesen que el comisario ó otro de la
-parte del Rey recibiese lo que se sacase del
-país. A que me respondió el burgomaistre
-Wifringa (que era uno de los offemans) con
-su acostumbrada arrogancia, que si el Rey
-queria tener cuenta de dineros, que los inviase,
-pues que no tenía que hacer con el
-que se sacaba del país de Gruninghen, que
-á ellos les tocaba. Esta tierra de Steenvick,
-miéntras ha estado por de su Majestad, ha
-hecho mucho daño al enemigo, gobernándola
-lo más del tiempo Antonio de Coquela,
-teniente coronel de Mons de la Mota,
-hombre de mucho valor y gobierno.<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span>
-En esta sazon, estando yo en Oldenzel, se
-hizo la presa de Zutphen de esta manera.
-Habiendo los soldados del Baron de Anholt
-tomado dos de la guarnicion de ella, no
-queriéndolos rescatar su capitan, se resolvieron
-de hacer que aquella tierra viniese
-á manos de su Majestad. Y habiéndome
-traido algunos que me dixeron de la manera
-que se habia de hacer, no fiándome
-mucho, invié con ellos al capitan Tissilinghe,
-el cual, reconociéndolo, me dixo ser
-como los soldados decian. Dexélo resfriar
-por un poco de tiempo, porque Mons de
-Nienoort, caballero del país de Gruninghen
-que servia á los Estados, les prometió
-que permitiéndole levantar cuatro mil
-hombres entraría en aquel país y le sustentaría,
-haciéndome la guerra sin gasto
-suyo. Y avisado yo de esto, habia inviado
-á Tassis con la mayor parte de su regimiento
-y de otros que estaban conmigo, á
-guardar el país y los diques por donde el
-Nienoort podia acometerle con sus navíos.
-Los de Gruninghen, queriendo usar de la
-autoridad que siempre han pretendido tener
-con sus gobernadores, volvieron á inviar
-á Tassis con la mayor parte de la gente
-que yo habia inviado, dexando la ménos<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>
-útil para lo que se pretendia, y llegaron á
-tiempo que Tissilinghe era vuelto de reconocer
-á Zutphen; y así invié á Tassis á
-hacer la empresa, la cual se executó de
-esta manera. Siendo la villa cercada de altas
-murallas de ladrillo á lo antiguo, tenian
-hecha delante del foso viejo otra fortificacion
-de tierra con sus baluartes, el uno
-junto á los molinos, el cual tenía un cuerpo
-de guardia que podian estar en él veinte
-y cinco ó treinta personas, y entre la primera
-y segunda puerta habia otra que iba
-á dar á este baluarte; y fiándose de la primera,
-no ponian guardia en la primera
-fortificacion; no cerraban aquélla, ni ménos
-proveian aquel cuerpo de guardia, por no
-tener sino una compañía de infantería, con
-los vecinos; y así, arrimando una escalera
-por defuera al baluarte (que aunque nuestra
-gente hacia algun ruido, no se podia
-sentir por ser el del agua de los molinos
-mucho mayor, ni teniendo foso, por causa
-del molino y de un riachuelo que por allí
-pasaba), se metieron en el cuerpo de
-guardia hasta treinta hombres escogidos
-en toda la tropa, que eran los que podian
-caber, y Tassis, con toda la demas
-infantería, se metió en unos fosos cerca de<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>
-la puerta, por donde D. Fadrique de Toledo
-la batió y tomó el año setenta y dos.
-Dexó la caballería que llevó en un bosque
-algo apartado, porque no se oyesen los relinchos
-de los caballos, y siendo de dia, los
-de la villa salieron á abrir la puerta como
-acostumbraban, y al punto los nuestros, que
-estaban en el cuerpo de guardia, fueron á
-buen paso á la que iba donde ellos estaban,
-que era entre las dos de la villa, y repartiéndose,
-los unos fueron á acometer á los
-que fueron á abrir la primera, y los otros
-á los que guardaban la segunda, acertaron
-á matar al que iba á echar el rastrillo segun
-yo les habia ordenado que hiciesen, y
-poniendo guardia en él se apoderaron de
-la puerta; los que habian salido á reconocer,
-viendo ser acometidos por las espaldas,
-y Tassis, oyendo el ruido, embistiéndolos
-por delante, se huyeron al rededor
-de la tierra á la campaña. Tassis no hizo
-caso de seguirlos y fué á ayudar á los nuestros
-que todavía peleaban á la segunda
-puerta, y como llegó, se entró del todo, y
-fueron siguiendo á los enemigos hasta otra
-puerta antigua, adonde los soldados y burgeses
-que habian corrido á la arma hicieron
-un poco de resistencia, y habiendo<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span>
-acudido la caballería que habia dexado en
-el bosque al ruido del pelear, todos juntos
-entraron en la plaza, adonde hubo poca
-resistencia, y así del todo se acabaron de
-apoderar de la villa.</p>
-
-<p>Habiendo yo dado órden á Tassis que
-si entraba dentro, á la mesma hora pasase
-á la otra parte del rio y hiciese una trinchea,
-aunque fuese con las dagas ó uñas,
-y que pusiese guardia en ella, porque el
-enemigo no se amparase en aquel puesto,
-ocupado en el saco se descuidó de hacerlo,
-dexándolo para la mañana. El conde Herman
-de Berghes (que servia á los Estados)
-hallándose por allí con gente, vino y ocupó
-el sitio que yo deseaba que Tassis tomára,
-adonde hicieron un fuerte, que despues
-por mantenerle costó tanta sangre y
-trabajo como adelante diré. Por este descuido
-de Tassis se verá que en las cosas de
-la guerra, las que se pudieren hacer hoy
-no se han de dilatar para mañana, porque
-pequeños descuidos traen consigo tan grandes
-inconvenientes, como he dicho que
-habemos tenido, y la diligencia cierto es
-madre de todo buen suceso en semejantes
-casos. Luégo que supe esto, ordené á Tassis
-que se quedase allí por gobernador con<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span>
-alguna parte de la gente, y que la demas
-se me inviase luégo. Comencé á caminar
-hácia Gruninghen, por haber entendido
-que el de Nienoort se habia embarcado
-con la gente que habia levantado para el
-efecto que he dicho, y en el camino supe
-que habia tomado un dique entre Delfezijl
-y Reyden, en un lugar llamado Oeterdam,
-y cortándole de repente se reparó en aquel
-lugar, adonde acudió Mendo con mi compañía
-de caballos y la del capitan Willers,
-no pudiendo la infantería caminar tanto
-como ellos, que iban en navíos por agua.
-Yo me dí toda la prisa posible para llegar
-á Gruninghen, y fué tanta que todos
-los caballos de mi coche murieron del trabajo
-que por la diligencia hecha pasaron;
-luégo me partí para donde estaba el enemigo,
-y poniendo la gente en los puestos
-que me parecieron á propósito para estorbar
-que no entrase más adelante en el país,
-ni trabajase tan á su salvo en el fuerte que
-hacia, y por no tener él toda la comodidad
-que era necesaria para entretener sus
-soldados y sustentar la fortificacion, se le
-desmandaban y tomábamos muchos de
-ellos, á los cuales mandaba ahorcar luégo
-á la hora delante de su fuerte y echar en<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span>
-la mar, sino era á los de las compañías viejas,
-que con ellos venian algunos, y á éstos
-los dexaba ir por su paga, cosa que daba
-grandísimo descontento á los demas; híceles
-poner al rededor de su alojamiento
-algunos billetes en que les decia que hombres
-que no tenian sueldo, no merescian
-ser tratados como soldados, sino como ladrones,
-que el nombre del soldado venía
-del sueldo, y el que carecia de él no era
-soldado, que el que quisiese venir al servicio
-del Rey, sería bien venido, y el que
-irse á su tierra, se le daría pasaporte y dinero
-para su camino; muchos vinieron y
-los más de ellos se fueron á sus casas, con
-la comodidad que yo les habia prometido
-y dado. Yo procedia haciéndoles la guerra
-más rigurosa que podia, procurando deshacerlos
-por aquella via, no pudiendo por
-otra. Sucedió despues que el de Nienoort,
-viendo lo que pasaba de su gente y el poco
-medio que tenía para sustentarla, se determinó
-de entrar dentro del país, el cual, por
-las grandes aguas que caian, siendo el mes
-de Octubre y el tiempo tal, que con gran
-trabajo pude inviar tras él alguna gente, habiendo
-de ir por caminos profundísimos
-los dos, y él caminaba por el dique adelante<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span>
-hasta llegar á Wischoten, adonde dexó
-parte de su gente, y con la demas fué en
-persona á poner en contribucion la señoría
-de Wedden, que es del Conde de Arambergh,
-no sabiendo que los nuestros les
-seguian. Llegaron á Winschoten, y sitiaron
-en una iglesia la gente que el Nienoort habia
-dexado en ella. Y como él, volviendo
-de Wedden, supo lo que pasaba, viendo
-que le habian tomado el camino, rodeando
-por los prados adelante, vino á salir al mesmo
-puesto, donde en tiempo del Duque de
-Alba el Conde de Arambergh fué roto con
-el tercio de Cerdeña, pensando por aquella
-parte entrar dentro. Nuestra gente le
-salió al camino y le rompieron, dándole
-un arcabuzazo en una pierna, que le estorbaba
-el caminar. Mas viéndole allí un hijo
-suyo que estaba cerca, se abrazó con él diciendo
-que no le desampararia hasta la
-muerte; y permitió Dios por su buen celo
-que nuestros soldados, que estaban más
-cerca de él, tomaron una bandera, y poniéndose
-en contienda sobre ella, dieron
-lugar á que el hijo pudiese salvarle, aunque
-llevándole recibió tambien otro arcabuzazo;
-metiéronse en la iglesia con los que de
-aquella refriega habian escapado, y nuestra<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span>
-gente se descuidó aquella noche, y fué tan
-escura que se pudieron salir sin ser sentidos,
-tomando el dique que va á Bellinwolde,
-y de allí á Hoguebond tierra del
-Conde de Emden, donde el dique se acaba;
-embarcáronse aquí, y volviéndose á su
-fuerte sin haber efectuado cosa de lo que
-pretendian, padre é hijo, que iban mal heridos,
-murieron en él miserablemente, siendo
-ambos merecedores de muerte más honrada
-y en mejor ocasion y parte, el hijo
-por haber mostrado tan honradamente la
-aficion y obligacion que tenía á su padre,
-y el padre por ser caballero real, afable, de
-tanta cortesía y buenas partes, como se
-pudiera hallar en toda esta provincia, el
-cual, por sus deudas y mal tratamiento que
-los de la villa de Gruninghen le hacian,
-fué forzado á declararse por enemigo del
-Rey y serlo de ellos. Era hombre que se
-trataba con tanta grandeza, que comia á
-la real, con música, por lo cual vino á ser
-tan pobre, que al tiempo de la muerte dicen
-que no tenía siquiera un poco de cerveza
-que beber. Y con su fin se huia mucho
-más la gente que él habia traido. Y así
-los Estados se resolvieron de sacar la poca
-que quedaba y mantener ellos el fuerte,<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span>
-como lo hicieron, fortificándole con mucha
-costa, por batir la mar en él, que
-cada tormenta le hacia mucho daño, y por
-estar en tal parte era inacesible. Hícele
-algunos fuertes al rededor para estorbarles
-la entrada en el país del Holdam, territorio
-de la villa de Gruninghen; y hallándome
-un dia en uno de estos fuertes, vinieron
-algunos navíos cargados de municiones
-á entrar en el del enemigo, los cuales por
-falta de la marea se quedaron junto á él en
-seco. Y considerando yo, por el viento que
-hacia, que pegándoles fuego se podian tambien
-quemar las barracas de los soldados,
-que eran de paja, les batí con dos medios
-cañones que estaban en nuestro fuerte,
-para que viniendo la marea se hinchiesen
-de agua y no pudiesen entrar en el fuerte,
-y á la baxa marea acometerlos; y en siendo
-de noche invié al de Rinavelt, á cuyo cargo
-estaba el fuerte donde yo me hallaba,
-para que con una parte de soldados alemanes
-tomase la marina; y los valones, por
-junto al dique donde habia una cortadura,
-ganaron los navíos y pusieron fuego al más
-cercano, y si en aquel punto no se mudára
-el viento en contrario, sin duda se pegára
-fuego al fuerte y se ganára, no pudiendo<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span>
-estar el enemigo á la defensa, por estar
-las barracas pegadas al parapeto, no temiéndose
-de ser acometidos por mar. En
-este tiempo su Alteza me escribió que inviaba
-al regimiento de Mons de la Mota
-para que sirviese aquí, que por algunas
-causas entónces la Mota no estaba
-en su gracia y queria alexar de sí su regimiento,
-más por esto que por asistirme.
-Fué necesario partirme para hacerle pasar
-el Rin, y con él las compañías de mi regimiento
-que yo habia inviado con el Conde
-Cárlos, la de la guardia del Conde
-Mansfelt, la de Mons de Teves y la de
-Mario Martinengo. Hallándome con pena
-de no poder entretener esta gente, porque
-las contribuciones que se sacaban no eran
-suficientes, ni nunca lo han sido tanto
-que pudiesen sustentar la cuarta parte de
-ella por más diligencia que se hiciese en
-buscarlas. Y así me resolví, ya que no podia
-sacar más sustancia de mi gobierno, de
-entrar en el de Gheldres, en el país de la
-Veluva, pasando el rio por Zutphen, y
-así, aunque era invierno y hacia mal tiempo,
-lo puse por obra, caminando con la
-gente nueva que habia venido, y la demas
-que pude juntar. Tenian los enemigos<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span>
-un navío armado en el rio, á media hora
-de camino, tomando más alto el ponton
-de la villa, y habiendo puesto una cuerda
-más abajo de donde estaba este navío y
-más arriba de la villa, comencé á hacer
-pasar la gente, y ántes que fuese de dia,
-habia pasado una parte; y los del navío,
-viendo que habian pasado, y la cuerda en
-el rio, dexaron colgar una áncora para
-llevársela consigo; yo, temiendo esto, hice
-soltar de un lado la cuerda, y como hubo
-pasado el navío, torné á tirarla, y acabé
-de pasar la gente que quedaba, la cual se
-fué al país llamando á los villanos que viniesen
-á contribucion, sin hacerles otro
-daño. Yo me volví á la tierra, y con la
-guarnicion de ella, y alguna más de la que
-habia traido, sitié el fuerte. Este paso se
-hizo el dia de los Reyes, viniendo el rio
-tan crecido, que entró en el fuerte por
-estar en parte baxa, haciéndome retirar
-de las trincheas y forzado á los soldados,
-no pudiendo estar en sus barracas por ir
-creciendo el rio de hora en hora, á meterse
-encima del terrapleno, y viendo que no
-podia acometerle de otra manera, me fuí
-á la tierra, de donde con la artillería les
-hice mucho daño, y así se rindieron á mi<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span>
-voluntad, y quitándoles tres banderas y las
-armas, los invié el rio abaxo á Deventer.
-Todavía crecia el rio, de manera que habia
-entre la villa y lo seco, donde las barcas
-iban á llevar las vituallas, una hora
-de camino. Nuestra gente caminó hácia
-Utrecht, y puso tanto espanto allí y en
-Holanda, que el Príncipe de Orange hizo
-juntar toda la gente que pudo de Bravante
-y otras partes, é invió al Conde Holac,
-al Conde Herman y á sus hermanos contra
-la nuestra. Sabido esto, la invié á llamar,
-y como no era posible volver á repasar
-por haber crecido tanto el rio, se
-puso á la lengua del agua. Los enemigos se
-juntaron y vinieron hasta Arnem, y alguna
-de su infantería se amotinó contra el
-Conde Holac, amparándose en una casa,
-donde el Conde con la demas gente los
-sitió, y rindiéndosele, hizo ahorcar á algunos
-de ellos, y luégo comenzaron á marchar
-contra nuestra gente, con órden de
-pelear con ella. Quiso Dios que en este
-tiempo comenzó á baxar el rio, y un
-soldado de los nuestros, caballo ligero,
-se metió á nado por él, buscando paso, y
-vino hasta el fuerte donde yo estaba entónces
-para el mismo efecto; hallóse el<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span>
-paso, aunque malo, y así ordené á nuestra
-gente que á la mesma hora se viniesen
-adonde yo estaba, haciéndolos guiar por los
-mesmos que habian reconocido los pasos,
-y así se vinieron derechos al fuerte, estando
-ya el enemigo á vista de ellos, tan superior
-de gente, que traia bien cuatro para
-uno. El Príncipe de Orange, habiendo
-entendido lo que sucedió, invió al Conde
-Holac á sitiar el fuerte y tomarle si pudiese,
-porque no queria que nuestra gente
-entrase á inquietarle en Holanda; y así
-como acabó de baxar el rio, el Conde se
-acercó para hacerlo. Yo, dexando al Tassis
-toda la infantería que pude, y desiñándole
-unas alas para asegurar más el fuerte,
-y el paso de la villa á él, porque si no se
-hiciera se arrimara á él de manera que nos
-fuera imposible la entrada y la salida de
-él; y que el un cuerno de estas alas se
-diese á los capitanes de mi regimiento, y
-el otro á los de Mons de la Mota, con
-ayuda de algunas picas alemanas; en cada
-parte trabajaron estos soldados tan animosamente,
-y el Conde venía tan poco á poco
-aguardando sus comodidades, que ántes
-que llegase estaban ya las alas en defensa.
-Acometiólas, y plantó artillería á la de<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>
-Mons de la Mota, y á la de mi regimiento
-vino con zapa y mina, lo cual podia
-hacer fácilmente por ser el foso seco y
-arenisco. Yo me fuí á Oldenzel para proveer
-lo necesario, é invié á decir á Tassis
-que hiciese una mina que saliese al foso,
-para poderle mejor defender. El Conde
-batió la ala que llamaban de la Mota y
-se llegó con trincheas hasta el foso, y
-allí, con la grande comodidad de faxina
-que tenía, quiso henchirle y dar el asalto,
-y ansí comenzó á echar faginas dentro
-desde su trinchea. Tassis, desde la mina
-que habia hecho, sacaba toda la que ellos
-echaban, y con ella fortificaba lo batido
-por el enemigo, en que hubo de ambas
-partes muchos muertos y heridos. Y considerando
-el Conde que en las alas habia
-mucha gente, y que el fuerte hacia traves
-tanto por de dentro como por de fuera
-de ellas, y que no podia dar asalto sin
-perder mucha gente, se resolvió de tomarle
-por hambre, lo cual no podia hacer
-sino sitiando la villa, que no estaba bien
-proveida, y para hacerlo invió de la otra
-parte del rio al de Wilers, Maestro de
-Campo general del Príncipe de Orange,
-con la caballería, que era mucha y buena,<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span>
-y con ella al Conde Herman; y aunque tenian
-muy apretada la villa, me aventuraba
-siempre á meter alguna cosa, é inviando
-una vez al capitan Mario Martinengo con
-su compañía, llevando cada soldado á las
-ancas un saco de pólvora, topó con una
-emboscada que le tenía hecho el de Wilers
-con más de dos mil caballos; mas el
-capitan llevaba tan recogida su compañía,
-retirándose, que no le osaban acometer
-hasta que, llegando á un bosque, los soldados
-comenzaron á desmandarse y separarse
-por él sin que el capitan lo pudiese
-remediar, y visto por los enemigos, cerraron
-y prendieron cuasi todos los soldados
-sin matar ninguno, no escapándose sino
-los tres oficiales de la compañía y dos ó
-tres soldados que los siguieron. Contra el
-fuerte no hacia el Conde otra cosa sino seguir
-la zapa y la mina, y los nuestros defendérsela;
-y un dia, que hicieron una salida
-contra su artillería, rompieron la guardia
-y llegaron hasta el cuartel del enemigo,
-donde los soldados se pusieron á saquear,
-que, á no hacer más de intentar solamente
-la artillería, la ganáran sin ninguna duda,
-y la pudieran sustentar por estar fortificada,
-mas como se detuvieron, cargando<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>
-el campo del enemigo, los hicieron retirar.
-Hallóse en esta salida Maximiano du Bois,
-capitan de caballos, á quien yo habia dexado
-de guarnicion con su compañía en la
-villa, fué preso herido de un mosquetazo
-en un muslo, de que murió despues. Conociendo
-el mal punto en que las cosas de
-Zutphen estaban, suplicaba continuamente
-á su Alteza que me socorriese con alguna
-gente para poder yo darle á nuestros
-sitiados; y así, no hallando su Alteza otra
-más á la mano que la que servia en la guerra
-de Colonia, invió al capitan Juan de Castilla
-á procurarla con el Elector, el cual la
-concedió luégo, y vino á cargo de D. Juan
-Manrique, cabeza de la gente de guerra
-de su Majestad, que servia allí, y con ella
-venía tambien la del Elector. Aloxé esta
-gente en Winterswyck, lugar grande junto
-á Bredevord y una legua de Grol, donde
-yo estaba, y entre tanto que llegaba,
-hice aparejar los carros y vituallas que se
-habian de llevar, y alguna artillería que
-habia sacado de Linghen. En este tiempo
-el Conde y la Condesa de Berghes, padre
-y madre de los tres condes, procuraban
-que sus hijos viniesen al servicio de su Maestad;
-y su Alteza, avisándole yo dello,<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span>
-me lo habia remitido, y para este efecto
-andaba conmigo un criado suyo, que era
-Drosarte de Buxmer, á quien dixe que estaba
-resuelto de socorrer la tierra ó perderme,
-y que creia que no sería sin pelear,
-que hiciese con estos señores que no
-se hallasen dentro por no dificultar su reconciliacion.
-Respondióme que no sabía
-cómo se pudiesen retirar con su honra,
-porque les sería mal contado si en tal ocasion
-lo hiciesen, ni ménos alcanzaba qué
-color dar para ello. Respondíle que diciendo
-que su madre los inviaba á llamar porque
-su padre estaba muy malo. Ella lo hizo
-así, y teniendo todas las cosas ya á
-punto para socorrer la tierra, comencé á
-marchar de esta manera. Hice de los carros
-cargados de vituallas y municiones dos
-hileras guiadas por dos provostes, y que
-los caballos de ellos llevasen unos cabestros
-ó cuerdas para que, en tocándose arma, los
-atasen á la trasera de los carros, cada uno
-al que le iba delante; entre estas dos hileras
-de carros, iba primero toda la caballería,
-y de los valones que habia traido D. Juan
-Manrique, guiados por sus capitanes, poniendo
-sus banderas en el escuadron de los
-alemanes, hice dos mangas que fuesen pegadas<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span>
-con la caballería, que iban de avanguardia
-con D. Juan Manrique y Nicoló
-Basta, y para si fuese menester algunas picas
-con ellos, hice un escuadron volante
-de ellas, llevando consigo dos piezas de
-campaña, este escuadron iba en medio de
-las dos mangas de arcabuceros, un poco
-atras; á éste seguian otras dos mangas pequeñas
-de mosqueteros, cerca de los dos
-cuernos de un gran escuadron de picas alemanas
-de la gente del Elector con su coronel
-Herlach, suizo de nacion, delante.
-Tras este escuadron iba otro casi tan
-grande como el de la gente de esta provincia,
-quedando detras otras dos mangas
-de arcabuceros de la resta del regimiento
-de Mons de la Mota y del mio con la compañía
-de arcabuceros á caballo del capitan
-Leecola, con órden de ir recogiendo toda
-la retroguardia porque nadie se quedase
-atras ni se apartase de la tropa sin órden;
-tambien de que, en tocándose arma, cerrasen
-por detras las dos hileras de los carros
-y se encerrasen dentro de la del gran
-escuadron de alemanes; donde el coronel
-Herlac y yo íbamos, iba una culebrina reforzada
-de quince libras de bala que yo
-habia sacado de Linghen para mejor alcanzar<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span>
-los escuadrones de los Herreruelos
-y la demas caballería enemiga, que era
-mucha, pero ménos infantería que la
-nuestra. Toda esta gente iba en medio
-de las dos hileras de carros con la órden
-que he dicho, y así caminábamos por
-campaña rasa hácia el villaje de Holguel.
-Tomé esta manera de marchar por más segura,
-aunque tuviese el enemigo mayor
-número de caballería, por llevar la gente
-junta, porque caminando por camino que
-era estrecho, los carros tomáran grande espacio,
-y el enemigo podia por una y otra
-parte hacernos daño, sin podernos socorrer
-los unos á los otros, por estar alojado en un
-sitio donde habia mucha arboleda y podia
-venir cubierto con ella hasta dar en nosotros;
-y por evitar este gran inconveniente,
-invié al capitan Leecola con algunos soldados
-sacados de todas compañías á reconocer
-los caminos y bosques por donde el
-enemigo podia venir, dexando su compañía
-con su teniente, en retroguardia para
-el efecto que he dicho, fué siempre caminando
-delante á nuestra vista hasta llegar
-al villaje de Ingle, adonde encontró al
-Conde Herman de Berghes, con treinta ó
-cuarenta caballos, que iba á ver á su padre,<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span>
-habiéndole la madre dado á entender que
-estaba muy malo, sin que él supiese otra
-causa de su llamada, ni entendido que nosotros
-marchábamos; y como vió entre los
-soldados de nuestra tropa diversas casacas,
-conoció de cierto estar allí toda nuestra
-gente, se volvió con buena órden á su alojamiento
-y dió cuenta á Mons de Wilers
-de lo que habia visto. Yo, entendiendo que
-habian descubierto enemigos, pensando que
-eran más, habia hecho caminar apriesa los
-carros y los escuadrones por ocupar el lugar
-que está en sitio fuerte ántes que el
-enemigo le tomase. Estando allí, traté con
-D. Juan Manrique, Nicoló Basta, Juan de
-Castilla, Suartzemburgh, cabo de la caballería
-del Elector, y con el coronel Herlach,
-que sería bueno que dexando alguna gente
-con los carros é inviando á llamar á Tassis,
-como ya lo habia hecho con diligencia,
-con la gente que podia sacar de la villa, á
-recibir el socorro y llevarle dentro; y que
-nosotros con todos los demas siguiésemos
-al enemigo, que nuestros corredores decian
-se retiraba, segun se via por los fuegos de
-su alojamiento; y la mayor parte de ellos
-me respondieron que no eran de aquel parecer,
-y que mejor sería ir derecho á la villa<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span>
-y socorrerla, pues habiamos venido para
-aquel efecto; yo alegaba que el socorro
-podia marchar seguramente, ya que nosotros
-habiamos de marchar entre el enemigo
-y él. Con todo esto y mis ruegos, no
-pude hacer que se hiciese, que algunas veces
-en los consejos de guerra contrarian
-algunos á la opinion de otros, más con pasion
-y mostrar poder ó saber más, que con
-razon. Quedámonos aquella noche en
-aquel lugar, y al amanecer llegó Tassis con
-la gente, y así marchamos todos hácia la
-villa, y el enemigo se fué á las puertas de
-Deventer, pasó el rio y juntóse con el demas
-exército que estaba delante del fuerte.
-Ya la villa estaba á lo último de victuallas,
-y se hubiera perdido si no fuera por estar
-los trigos en la campaña casi maduros, que
-las mujeres y niños iban á cortar las espigas,
-con quien Mons de Wilers usó de
-gran crueldad, segun se dixo, enterrando
-vivos algunos y cortando á otros las narices
-y orejas, y así despues le pagó Dios,
-como adelante se verá. Aquella noche se
-ordenó de dar una encamisada á los fuertes
-que el enemigo habia hecho al rededor
-del nuestro; hacia un tiempo muy áspero<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span>
-de agua, viento y escuridad, y aunque
-lo intentó no pudo efectuar nada. Proveyendo
-la tierra de lo más necesario que
-habia menester, nos volvimos hácia Grol,
-por no consumir las victuallas que habiamos
-traido; y caminando D. Juan Manrique con
-la gente delante, supo que cerca de allí
-habia un castillo llamado Hackfort, donde
-estaba una compañía de la gente que habia
-quedado del regimiento de Nienoort;
-se fué allá sin haberme avisado dello, pensando
-tomarle luégo, y no pudo hacer más
-que perder gente, por no tener artillería,
-que la poca que habiamos traido, se habia
-dexado en la tierra; retiróse y retirámonos
-todos sin tomarle, pero despues, con mi
-órden, Tassis la sacó, batió y tomó el castillo,
-haciendo matar toda la gente que habia
-dentro. Don Juan recogió su gente, y yo
-la de mi gobierno, de donde se retiró él hacia
-Colonia, y yo á Oldenzel. Los enemigos,
-viendo que habiamos socorrido la villa
-y que en su campo comenzaba á haber falta
-de todas las cosas por la muerte que entónces
-sucedió del Príncipe de Orange, hicieron
-siete ú ocho fuertes al rededor del
-nuestro y de nuestras alas, y dexándolos<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span>
-proveidos de gente, se retiraron con la demas
-á sus presidios.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>El invierno entraba áspero, y nuestra
-gente, por lo que habia padecido en el sitio
-y la extrema necesidad que pasaba, estaba
-muy descontenta, por lo cual invié á
-llamar á Tassis para que recogiendo el trigo
-que se pudiese hallar en la Tuvent, lo
-llevase dentro de la villa. Y considerando
-que habia mucho tiempo que no llovia, y
-que ordinariamente hácia la fin del otoño,
-como no llueva, el Rin está más baxo que
-en todo el año, y por consiguiente los demas
-brazos de él, y más con los vientos
-orientales; venido, le ordené que buscase
-vado, no dudando de que le hallaria (por
-tener alguna experiencia de aquel rio, del
-tiempo del Duque de Alba, el cual me invió
-de guarnicion á Deventer con el coronel
-Mondragon), y hallándole, que pasase y
-tentase si por detras podria ganar los fuertes
-que el enemigo habia dexado, y en caso
-que no, se entrase por la Veluva adelante
-á executar las contribuciones que habian
-prometido y no pagado, y para este efecto<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span>
-le proveí de más gente de la que él tenía.
-Avisóme que habia hallado el vado, y que
-pasaba y seguia la órden que yo le habia
-dado. Hubo dificultad en el pasar, porque
-por el rio venian ya los hielos grandes,
-por los cuales se perdieron algunos de nuestra
-caballería, la infantería pasaba en barcas
-y á ancas de caballos, muy poco á poco,
-y con mucho trabajo. Hacia una niebla
-tan espesa, que impedia que los de los fuertes
-del enemigo no los viesen, mas oyendo
-algun ruido, inviaron cuarenta ó cincuenta
-soldados á reconocer, y hallaron que los
-primeros de nuestra infantería habian pasado,
-y que hecho fuego, se estaban calentando
-al rededor de él, y por la escuridad
-de la niebla estuvieron muy cerca unos de
-otros ántes de verse. Nuestros soldados desesperadamente
-cerraron con ellos, sin capitanes,
-porque todos estaban de la otra
-parte del rio ocupados con Tassis en hacer
-pasar la gente, fuéronlos siguiendo hasta
-hacerlos meter en su fuerte, y con el mesmo
-ánimo cerraron con él, y ayudándose
-los unos á los otros con las picas y alabardas
-lo mejor que pudieron, le entraron, y
-degollaron más de cien hombres. En aquel
-tiempo aclaró el dia, y los dos fuertes más<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span>
-cercanos de él, viendo lo sucedido y no teniendo
-tanta fortaleza ni provision de gente
-como el ganado, viendo que nuestra gente
-se preparaba para acometerlos (que ya
-habia pasado alguna más y acudido á la arma
-con los oficiales), alzaron los capelos para
-rendirse, y visto por los soldados de los
-otros fuertes, desamparándolos, se metieron
-en otros dos que estaban el rio abaxo. Tassis
-se fué á la tierra y sacó artillería y los
-sitió. Entendido lo sucedido por el Conde
-de Murs y el Wilers, que estaban en Arnem,
-con la caballería que pudieron juntar
-en aquel contorno, vinieron al socorro
-sin infantería, por no tenerla, habiendo perdido
-mucha en el sitio de Zutphen, y la
-que quedó inviado á reposar y rehacerse á
-Holanda y á Utrecht; y así no hicieron
-ningun efecto, no pudiendo pasar por no
-tener el hielo tanta firmeza que pudiese
-sostener los caballos; y los dos fuertes sitiados,
-padeciendo necesidad, se rindieron, de
-manera que el fuerte que el enemigo
-queria tomar por batería, minas, fuerza y
-hambre, tomó Tassis con otros siete ó ocho,
-de aquel modo. Hecho esto, los del país
-vinieron en contribucion y púsose un recibidor
-para ella á voluntad de Tassis, que<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span>
-yo no me quise entremeter en ello, por no
-ser de mi gobierno. Avisé de todo lo sucedido
-á su Alteza, suplicándole mandase
-poner una persona para esto, y el caballero
-Cicoña invió por recibidor al comisario
-Gramay, que lo ha manejado hasta la fin,
-sin que entrase en mis manos un solo real,
-ni por mi órden se distribuyese, que es
-bien al contrario de lo que despues dieron
-á entender á su Alteza, diciendo que
-yo en aquellas contribuciones me aprovechaba
-de cuarenta ó cincuenta mil tallares
-cada mes; y despues se averiguó que ántes
-habia yo prestado al recibidor para deshacer
-las trincheas y fuertes que los enemigos
-habian hecho al rededor del nuestro.
-Y de esta manera es cuanto me van ahora
-calumniando de las contribuciones de Frisa,
-de las cuales y de todas las demas que
-se han sacado en todo mi gobierno ha habido
-recibidores puestos por los mesmos
-del país; y si alguna cosa yo he tomado de
-su mano, ha sido de las contribuciones que
-vienen del enemigo, ganadas á fuego y sangre,
-y esto con órden de mi general, dadas
-al comisario Francisco Vazquez de
-Umaña, que aquí tenía los libros del sueldo
-del Rey, donde está escrito, y así se hallará<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span>
-que nunca he tocado á las contribuciones,
-que no haya sido para el puro servicio
-de su Majestad, al cual yo he acudido
-con mi persona y hacienda, ordinariamente
-sin hacer falta, y no lo he dexado
-en las ocasiones urgentes, como lo han hecho
-mis secretos émulos, que algunos de
-ellos nunca se han hallado en ninguna, ántes
-ofreciéndose, han buscado que negociar
-en esa Córte por huir de ella. He hecho esta
-pequeña disgresion por ser lo que digo la
-causa de mi discurso, no por hacer historia,
-sino por mi justificacion y descargo, y así
-va con más verdad que adornado de estilo.
-Tornando pues á lo de Zutphen, digo,
-que despues de sucedido lo que ántes dixe,
-no se entendia sino en proveer aquella
-tierra, que se hacia con gran trabajo, por
-haber metido gran guarnicion el enemigo
-en Locchun y Desburg; y estando yo en
-la villa de Oldenzel, vinieron el conde
-Herman de Berghes y su hermano Oswolt
-al servicio del Rey, habiendo ántes tomado
-licencia y pasaporte de los enemigos,
-segun el concierto que yo habia hecho con
-ellos; y tenian tanto deseo de servir á su
-Majestad, que me importunaban cada hora
-que les tomase el juramento de fidelidad,<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span>
-lo cual por cortesía deferia yo, hasta que
-su Majestad los proveyese de algun cargo;
-y ellos me han hecho siempre merced de
-darme crédito en cuanto les he aconsejado,
-y así los he siempre servido fielmente; llegaron
-á Oldenzel con peligro de los enemigos,
-que sabiendo que habian de hacer
-este viaje, los pusieron emboscada en el
-camino. Significando yo á su Alteza que
-la villa de Zutphen era la verdadera entrada
-para la Holanda, y siendo aquella provincia
-el nido de los rebeldes, si deseaba ver
-el fin de la guerra, entrase en ella, y que
-para hacerlo con más comodidad sería
-necesario tomar la villa de Arnem, que
-era fácil de hacer por estar señoreada de
-montañas y haberse las villas de Nimega y
-Desburg, vecinas á ella, reducido entónces
-al servicio de su Majestad; incitado de
-esta manera su Alteza y pareciéndole bien,
-quiso ántes mi parecer por escrito. Con
-esto fué y vino muchas veces el capitan
-Frias, el cual, á lo último, en la negociacion
-y viajes, se perdió y estuvo mucho tiempo
-en prision. Al fin se resolvió ántes de intentar
-á Arnem de inviar al conde Cárlos
-á sitiar la villa de Grave, y entre tanto
-invié á Tassis á hacer un fuerte junto á la<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span>
-villa de Arnem, adonde se divide el rio
-Isel del Rin, á la punta de los dos rios llamada
-Iseloort; hízole, aunque no muy perfecto,
-si bien tal que daba mucho estorbo
-al enemigo, y estándole haziendo, salieron
-los de Arnem á escaramuzar con los nuestros,
-y Anníbal Gonzaga, á quien se habia
-dado la compañía de Maximiano du Bois,
-acompañado de infantería, cerró con los
-enemigos y los rompió y mató algunos, y
-entre ellos quedó por muerto medio desnudo
-el Conde de Solms, ahora por los Estados
-gobernador de Celanda, que retirándole
-los de Arnem, le curaron con cuidado y
-teniendo más de cincuenta heridas, las más
-de ellas mortales, segun me han dicho, sanó,
-y no es la peor cabeza que los Estados tienen
-hoy en su servicio. Habíase resuelto su
-Alteza, como ganase á Grave, de venir
-en persona con el exército á Nimega, y que
-Tassis y yo con la gente de esta provincia
-nos llegaríamos á la villa de Arnem y haríamos
-un fuerte cerca de un molino de
-viento que estaba el rio abaxo, y que él
-vendría de la otra parte por la Veluva. En
-este tiempo proveyó su Alteza á Mons de
-Altapena del gobierno de Geldres, concertámonos
-los dos de juntarnos en Zutphen<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span>
-para buscar medio de entretener aquella
-guarnicion. Y partiendo yo de Gruninghen
-para este efecto, llegué á Zutphen con los
-condes Herman y Oswolt, y avisé á Mons
-de Altapena de cómo habia llegado allí,
-rogándole que viniese porque tenía necesidad
-de volverme luégo á Frisa. Respondióme,
-en lugar de venir, que era necesario
-que me llegase yo allá, con toda la gente
-de guerra que habia traido conmigo y la
-más que pudiese sacar de Zutphen, porque
-el coronel Schenck y el Conde de Murs
-habian sitiado un fuerte y le batian. El coronel,
-hombre de poca conciencia y acostumbrado
-á rapiñas, habia dexado el servicio
-de los enemigos y venídose al del Rey,
-como queda dicho, habiendo hecho ántes
-obras de sus manos y apoderádose de la
-señoría de Bliembek, quitándola á un pariente
-suyo legítimo heredero de ella que
-la poseia; y así por lo que habia hecho
-con sus compañeros, como por mantener
-esta tiranía, se vino al servicio del Rey. Y
-su Alteza le empleó en el socorro que se
-invió al Conde de Rinamburgh ántes que
-yo viniese á Frisa; peleó en el camino con
-el Conde Holac, y sucedióle bien, y así
-le hallé en Frisa cuando fuí á gobernarla,<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span>
-adonde su Alteza le invió á llamar para el
-sitio de Tornay, con la corneta de Adam
-Vanlanghen, haciéndole coronel de mil
-caballos; mas él y sus soldados se gobernaron
-tan mal en aquella jornada, que le despidió
-la gente, dexando en servicio al dicho
-Vanlanghen, de que se resintió mucho,
-por ser el primero desgusto que recibió. Tenía
-en Bliembeck una compañía de arcabuceros
-á caballo, con la cual se hacia contribuir
-de todos los alrededores, y venía conmigo
-algunas veces con ella á los socorros
-cuando el enemigo tenía sitiado á Bronckorst.
-Los de Nimega, ántes de su reduccion
-al servicio del Rey, todos los soldados que
-le tomaban, luégo se los ahorcaban, y por
-esta causa era enemigo mortal de la villa;
-y por hacerla mayor despecho hizo un
-fuerte en el rio Wael, que pasa por ella,
-con que la impedía la navegacion. Cuando
-este fuerte se hizo, ya la villa trataba de
-reducirse, como lo hizo, mandaron romper
-el fuerte, y pareciéndole á él que habia
-sido causa de la reduccion de la villa á su
-Majestad, pretendia el gobierno, no sólo
-de ella, mas de toda la provincia de Gheldres.
-Dióle su Alteza á Mons de Altapena,
-y á él ni aquello ni ménos el regimiento<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span>
-del Baron de Anholt, que tambien pedia;
-y el caballero Cicoña le quitó las contribuciones
-que él habia puesto en los países,
-por lo cual le fué fuerza despedir la compañía
-que tenía, y él se fué al sitio de Ambers,
-donde estaba su Alteza, á procurar
-que le diesen algun cargo ó entretenimiento,
-contentándose con una compañía de caballos
-y servir aquí en Frisa. Lo cual tampoco
-no hubo lugar, pero diéronle cien escudos
-de entretenimiento. Mas no satisfecho
-de esto, trató secretamente con el Conde de
-Murs de volverse al servicio del enemigo,
-y así lo hizo, adonde prosiguió la enemistad
-que con la villa de Nimega ántes tenía,
-y lo mesmo contra Mons de Altapena, por
-haber alcanzado el gobierno que él pretendia.
-Y la primera cosa que despues siendo
-enemigo hizo, fué sitiar este fuerte por hacerle
-despecho. He dicho todo esto de él,
-porque á las personas tales, aunque sean
-viciosas y de mala vida, siendo hombres de
-guerra y de efecto, no los deben poner en
-desesperacion, porque con ella hacen mucho
-mal, como él hizo: y así los condes de
-Berghes y yo volvimos en gran diligencia
-al socorro de este fuerte, dexando todo el
-bagaje é impedimento atras; y yo iba con<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span>
-tanta más voluntad, por haber tenido dos
-ó tres dias ántes carta de su Alteza, con
-órden de que procurase en todas maneras
-de sacar al Schenck en campaña y pelear
-con él; y como se ofrecia la ocasion de
-efectuar lo que se me habia mandado,
-apresuré el camino y fuí derecho á Iseloort,
-donde habia gente nuestra, y pasando el
-Rin, llegué á Huessen, villa del Duque de
-Cleves en la Wethua; y caminando hácia
-Nimega, vino á encontrarme Mons de Altapena,
-avisándome que el Conde de Murs
-y Schenck se habian retirado sabiendo mi
-venida y dexado el fuerte; rogándome con
-mucha instancia que me llegase á Nimega,
-dexando la gente que yo traia al rededor
-de aquella villeta, junto á la cual tenian
-los enemigos un fuerte á la orilla del rio,
-el cual él y los de Nimega me rogaron
-que ántes que me volviese con la gente le
-tomase, ofreciendo que me darian artillería
-y municiones. La que me dieron era
-suficiente, pero la pólvora tan poca, que
-no me atreví á batirle. Reconocíle, y vi
-que por la zapa vendriamos más presto á
-ganarle que por batería, porque aunque
-estaba hecho con mucha faxina y árboles,
-el foso era seco ó con muy poca agua y arenisco,<span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span>
-y que zapando lo que habia desde la
-agua hasta la faxina, vendria todo á caer
-abaxo. Invié á Tassis por una parte, para
-que guiase su trinchea derecha al fuerte, y
-yo con los Condes por otra, y cuando venimos
-con nuestras trincheas á entrar en el
-foso y á zapar lo que he dicho que habia
-de la agua á las faxinas, se rindieron los del
-fuerte, y á la entrada del foso dieron una
-pedrada al conde Federico, que habia
-venido de Buxmer á ver á sus hermanos,
-y entre ellos cayó sin habla, de suerte
-que pensamos ser muerto, y mataron al
-capitan Claraute del regimiento de Mons
-de Billí, hombre de valor y de virtud.
-Yo tenía por cosa cierta que Schenck
-viniera á socorrer este fuerte, pues estaba
-en Arnem, que no está más de allí de una
-hora de camino, y tenía consigo toda la
-gente con que habia sitiado el fuerte de
-Nimega; no vino ni supe por qué. Y tratando
-con Mons de Altapena del entretenimiento
-de la gente de la guarnicion de
-Zutphen, que era la causa de mi venida de
-Gruninghen, me dixo que era necesario
-entrar en la Veluva á executar las contribuciones
-y á procurar sacar más. Respondíle
-que tenía mucho que hacer en Gruninghen,<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span>
-que aunque la Veluva era de su
-gobierno, le sirviera en aquello de muy
-buena voluntad, pero que era fuerza partirme.
-Pidióme la gente y á Tassis para
-hacerlo, concedíselo, y partíme para Oldenzel,
-y Tassis entró hácia Utrecht para
-el efecto. El Conde de Murs, Schenck y
-Mons de Wilers, gobernador que era del
-país de Utrecht, juntaron sus fuerzas y
-fueron contra él. Tassis llevaba la mejor y
-más experimentada gente que el Rey tenía
-en estas partes, así caballería como infantería,
-y lo mostraron bien, porque estando
-alojado junto á la villa de Rhenen,
-en un villaje llamado Hameronghen, adonde
-de improviso acudió el enemigo, hallándole
-con la caballería separado de la infantería,
-y pareciéndole buena ocasion,
-dexó tambien su infantería atras y acometió
-á nuestra caballería. Valióle á Tassis
-mucho el consejo que yo le habia dado,
-que si viniese á pelear, tuviese un cuerpo
-entero de caballería para acudir á las necesidades;
-que esto, despues de Dios, fué
-causa de la victoria. Rota esta caballería
-con la nuestra, y la infantería, que ya llegaba,
-cargaron en la infantería del enemigo,
-de manera que pocos soldados de ella<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span>
-quedaron vivos. El Conde de Murs y
-Schenck se escaparon, y el de Wilers quedó
-preso, con quien en nuestra joventud
-habia yo tenido estrecha amistad, y así le
-compré de los soldados que le habian tomado
-y le traxe conmigo, y despues su
-Alteza me hizo gracia de permitir su rescate,
-que fué dándome doce mil florines.
-Despues de esto sucedió que inviando el
-conde Guillermo de Nassao dos compañías
-de caballos, una de arcabuceros y otra de
-lanzas (de esta era capitan Mons de Bordas,
-caballero frances, y de la de arcabuceros
-Bernalt Cessin) á tomar las vacas de
-la Drent, y tocándose arma en Steenvick,
-donde estaba mi compañía de lanzas, con
-ella y algunos garabies del regimiento de
-Mons de la Mota, saliendo Mendo á ellos
-en un paso estrecho, los acometió y rompió,
-prendiendo al capitan frances mal herido,
-de que murió despues, que el conde
-Guillermo lo sintió mucho. Siendo este invierno
-grandes las heladas, los de Frisa no
-querian pagar las contribuciones, como
-siempre han hecho, si no es á fuego y á
-sangre; ofreciéndose esta ocasion, invié á
-Zutphen á llamar á Tassis, ordenándole
-que traxese la más gente de aquella guarnicion<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span>
-que pudiese, y á los dos hermanos
-condes de Berghes, á Mons de la Coquela
-y á Mons de Rinavelt, y que juntos entrasen
-en Frisa á executar las contribuciones,
-como lo hicieron. Los enemigos, temiéndose
-de esto, se habian juntado con
-mucha cantidad de trineos, con los cuales
-llevaban parte de su gente y vituallas. Tassis,
-sin saber esto, quiso entrar en la Bildt,
-que es un pedazo de tierra de aquella provincia
-ganado de la mar con diques, y la
-gente que habita en ella muy rica. Mas
-como comenzaba á deshelar, le fué necesario
-dar la vuelta, y de manos á boca topó
-con el enemigo que le venía siguiendo, el
-cual, como vió volver los nuestros, se
-apoderó del Cassar Huysum, junto á Liewerdt.
-Tassis se puso al rededor de este
-lugar con la caballería, y los demas acometieron
-al enemigo dentro de él, y le
-deshicieron, matándole mucha gente, y
-tambien hubo algunos heridos y muertos
-de nuestra parte, habiéndose peleado bien
-de ambas. Y habiendo el Conde Hoswolt
-muerto y quitado la bandera á un alférez
-del enemigo, el pobre señor volteándola,
-con el contento de lo que habia hecho, se
-la revolvió el viento á la cabeza, y uno de<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span>
-los nuestros, pensando ser enemigo segun
-dicen, le dió con una pica ó alabarda por
-el colodrillo y le mató. Fué muy sentida
-su muerte, porque daba esperanzas de
-venir á ser grande hombre, por ser muy
-diestro á caballo, de gran valor, bondad y
-discrecion. Murió tambien el capitan Enrique
-Wandelde, muy buen soldado nuestro.
-Y porque deshelaba mucho, se dieron
-priesa á volverse á Gruninghen, adonde yo
-estaba, trayéndome preso á Steynmalts, teniente
-del conde Guillermo, que era el
-que gobernaba la gente enemiga, hombre
-muy noble, vasallo del Rey de Dinamarca;
-y dos ó tres dias despues vino allí un mensajero,
-no sabiendo lo sucedido, que iba en
-su busca á Frisa con carta del Rey y otras
-de su padre, parientes y amigos, las cuales
-abrí por la ocasion que diré; pero la
-del Rey, por su respeto, se la invié cerrada,
-y leyéndola, me la volvió luégo abierta,
-la cual ni las demas no contenian otra
-cosa sino que se volviese luégo á Dinamarca,
-porque el Rey tenía necesidad de
-su persona. Corria entónces fama por las
-villas marítimas de Alemania que este rey,
-incitado de algunos príncipes y señores della
-pretendia la corona imperial, y quitarla<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>
-al que la tiene. Y pensando por esta
-via saber algo de ello, le invié este prisionero
-sin ningun rescate, escribiéndole que
-por no estorbar su servicio, ni el bien ni
-acrescentamiento de aquel caballero teniéndole
-preso, en viendo su real carta, se
-le inviaba, porque otro ninguno le diese
-libertad sino su Majestad, suplicándole
-que recibiese aquel pequeño presente del
-menor ministro y vasallo que el Rey, mi
-señor, tenía. El caballero se presentó al
-suyo, así preso como iba, y dándole libertad,
-se acordó el Rey que teniendo yo
-en Holanda la armada de mar á mi cargo,
-le hice otro semejante servicio de unos
-navíos de su reino que me pidió, y así me
-quiso honrar escribiéndome con un presente
-real que me invió, de parte del cual
-se sirvió su Alteza, y con parte quedé yo.
-Mucho importa en tales ocasiones ganar
-semejantes voluntades, porque vienen despues
-á ser de mucho momento en el servicio
-del príncipe á quien se sirve, pues
-tienen necesidad unos de otros, y así es
-bien tenerlos gratos, que por esta razon supe
-de este rey algo de lo que deseaba, y
-avisé dello á quien convenia. Al principio
-del verano vino su Alteza al sitio de Grave<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span>
-con todo lo necesario, que al fin es el
-verdadero camino de hacer la guerra, y no
-á remiendos, adonde me mandó que le viniese
-á ver para lo de Arnem, y así lo
-hice. Y estando todo concertado, despues
-de sitiado Grave me llegó nueva de la muerte
-de mi mujer, á quien habia dexado enferma
-en Gruninghen; dióme su Alteza
-licencia para ir á su enterramiento y exequias.
-Batida la tierra, la tomó su Alteza,
-y dexando la empresa de Arnem, que era
-tan necesaria y provechosa, se fué á sitiar
-á Venlo, que estaba á cargo de Schenck,
-y con asistencia de los burgeses la tomó. Y
-de allí se fué á sitiar á Nus, tierra del Arzobispo
-de Colonia, que poco ántes habia
-tomado por inteligencia el Conde de Murs;
-batióla, y tomándola por asalto, la quemó,
-y volvióse por el Rin abaxo con su exército
-á tomar á Rimbergh, del mismo arzobispo,
-que habia ocupado el de Murs, adonde
-yo, siendo de vuelta de Gruninghen,
-llegué con alguna gente de mi cargo. Díxome
-su Alteza que se espantaba de que
-en tal tiempo pidiese mi nacion alojamiento,
-siendo el más propio que se podia desear
-para hacer guerra. Hablé sobre ello á
-algunos capitanes, los cuales me respondieron<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span>
-que no sabian nada, y que estaban
-prestos para todo lo que su Alteza les
-mandase: no quiero decir lo que sobre esto
-podria, por muchas causas.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Despues de la muerte del Príncipe de
-Orange, la Reina de Inglaterra habia inviado
-á los Estados á Milort Roberto, conde
-de Lecestre, por su Capitan General; y con
-los ingleses é irlandeses que trajo, y la gente
-de los Estados, formó un exército, con el
-cual se vino hácia Arnem. Hubo nueva en
-nuestro exército que algunos herreruelos
-que se levantaban por la Reina, habian de
-pasar para juntarse con el Lecestre por esta
-Señoría de Linghen. Entróse en consejo
-sobre ello, y su Alteza me mandó que con
-la gente de mi cargo, luégo á la hora partiese
-y procurase deshacer esta caballería
-por cualquiera via que pudiese. Fuí, é invié
-luégo corredores hácia donde decian
-que estaban, y de algunos que se tomaron
-se entendió que de sí mesmos se deshacian
-por falta de dineros, y que ya cada
-uno se habia ido á su casa. Volvíme hácia
-Grol, y allí supe cómo Lecestre venía<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span>
-á sitiar á Desburgh, adonde estaba una
-compañía del Baron de Billí de guarnicion,
-puse otra de mi regimiento y provision de
-pólvora con ella. Lecestre la sitió y batió
-por dos partes, y como no habia terrapleno,
-sino casamuro, le fué fácil hacer entrada,
-y queriendo dar asalto, se rindieron
-los de dentro. Su Alteza, por más avisos
-que teniamos, no movia el exército de
-Rymbergh, ni se acercaba al lugar. Los
-enemigos tenian en el Rin algunos navíos
-de guerra, y su Alteza venía algunas veces
-hasta Wesel con artillería á batirlos.
-En frente de Wesel está Burick, tierra
-del Duque de Cleves, en la cual, contra
-la voluntad de los moradores, se metió
-dentro á induccion del Elector de Colonia,
-por tener en brida á Wesel, que es otra
-Ginebra en lo que toca á la cristiandad y
-desobediente á su señor. Propuso su Alteza
-hacer allí un puente y fuertes para
-guardalle. Esto, y el largo sitio de la villa
-de Rymbergh, ha costado á su Majestad
-muchos millares de escudos sin merecerlo
-la tierra, por ser la más flaca que hay en
-todos los Países Baxos que tenga guarnicion;
-y si su Alteza la acometiera, sin duda
-la ganára solamente con la zapa en<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>
-muy pocos dias, que aunque Schenck tenía
-mucha gente dentro, no se fiaba, y habia
-hecho una puerta falsa hácia el rio,
-para salvarse por agua de noche si fuera
-acometido. Estando su Alteza en Burick,
-me mandó venir á juntar con él y que me
-adelantase á hablarle. Pasando junto al castillo
-de Ulft, donde estaba enfermo el Conde,
-padre de estos señores, no pudiendo yo
-hacer ausencia de la gente, me hizo merced
-de venir adonde yo estaba, y me dixo
-que él via en sí no ser largos sus dias, y
-que me encomendaba sus hijos, que les sirviese
-de padre; y así por su valor y virtud,
-y la promesa que hice al padre, me
-han obligado á serles muy aficionado servidor;
-murió dentro de pocos dias. Despues
-yo fuí á Burick á ver lo que su Alteza
-me mandaba, adonde vino nueva que el
-Conde de Lecestre iba caminando á sitiar á
-Zutphen; entróse en consejo sobre ello, y
-todos los de él fueron de parecer de socorrerla,
-sino fué uno, partióse su Alteza con
-la más escogida gente que tenía en el exército
-para hacerlo, mandándome que hiciese
-el oficio de Maestro de Campo general.
-Aloxé el exército á la segunda jornada
-junto á Bredevord, de donde su Alteza<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span>
-sacó todo el grano que habia en aquella
-villa para meter en Zutphen, y de allí le
-aloxé junto á Borkeló, tierra del país de
-Munster, y á su Alteza en ella con una
-compañía de alemanes de las de mi cargo,
-para su guardia. Antes que el exército
-fuese del todo aloxado allí, le vino aviso
-cómo los enemigos, que estaban aloxados
-de esta parte del rio, se habian pasado de
-la otra con el Conde Lecestre; y con esta
-nueva, se hizo consejo con algunos de nosotros,
-así á caballo como estábamos, y
-su Alteza nos propuso que su voluntad era
-de irse á Zutphen, y pidiéndome parecer,
-dixe que yo no tenía nueva ni de Tassis
-ni de mi teniente, que habia inviado dentro
-con mi compañía, pero que si era como
-le avisaban, sería una cosa muy honrosa
-mostrarse donde los enemigos habian
-estado, para dar á entender que los venía á
-buscar. Resolvióse de ir, escogiendo la mayor
-parte de la caballería, y pasando por
-junto á Locchum, me mandó que le mostrase
-el aloxamiento que habia tenido y
-donde fue la batalla, y yo se lo dixe, como
-en esta relacion queda dicho. Supliquéle
-que mandase inviar adelante al capitan
-Mario con su compañía á descubrir<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span>
-cierto camino estrecho y lleno de arboledas
-que se habia de pasar ántes de llegar á Zutphen;
-que por haber estado este caballero
-allí con su compañía de guarnicion y ser gran
-cazador, sabía todos los pasos. Fué y halló
-que el conde Guillermo de Nassao se estaba
-todavía, con la gente de su cargo, alojado
-de esta parte del rio, en una montañuela,
-y bien fortificado, como despues se vió,
-en frente de la cual tenía una puente de
-barcas para comunicarse con el exército
-que estaba de la otra parte. Entró su Alteza
-sin estorbo en la tierra, fué á la iglesia,
-y habiendo hecho oracion, subió á la torre
-para desde allí ver el campo enemigo,
-que se iba acercando á nuestro fuerte, adonde
-yo habia hecho pasar á Tassis para rehacer
-las alas de él. El enemigo habia inviado
-un capitan escoces para fortificarse
-en una de ellas, el cual dió de manos á
-boca con nuestra gente, que trabajaba,
-rompieron al escoces, y preso le traxeron
-á su Alteza, de quien, siendo hombre
-práctico, se supo toda la intencion del enemigo.
-Y en siendo dia, su Alteza entró en
-consejo, donde propuso que él se queria
-quedar allí, que todos nos volviésemos al
-exército y le proveyésemos de lo necesario.<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span>
-Yo le respondí que no convenia que un
-Príncipe, y General se encerrase, y que fuera
-de esto, para las provisiones que él pedia
-y cosas semejantes haria su Alteza más en
-una hora que ninguno de los que allí estaban
-en un mes; y que sería hacer agravio
-á tantos hombres principales como tenía
-cerca de su persona, tan suficientes para
-ello, y más estando allí el gobernador de
-la provincia, á quien de derecho tocaba.
-Replicóme que, pues yo era de aquella
-opinion, me quedase allí, y así lo hice,
-y él se fué á Borkeló. Y aunque yo habia
-avisado que reconociesen muy bien el camino
-por donde pasaban, y que por evitar
-el peligro tomasen otro del que habiamos
-traido, no hicieron ni lo uno ni lo
-otro, y así pasó con grandísimo peligro,
-porque el Conde Lecestre, sabiendo que
-habia entrado dentro y que no podia estar
-allí mucho tiempo, le tenía hecha una
-grande emboscada con caballería é infantería,
-segun que despues fuí avisado. Los
-enemigos tuvieron aviso de que llevaba
-mucha infantería, y así le dexaron pasar
-sin acometerle. Llegado á su alojamiento,
-me invió la gente de mi cargo con algunas
-victuallas, porque toda la que él habia<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span>
-traido, y áun los de su Córte, habian comido
-á discrecion, ó sin ella, dentro de la
-tierra á costa de los burgeses, y él (no
-sé con qué consejo ó parecer) se partió con
-todo el exército á buscar á los herreruelos,
-que poco ántes yo le habia dicho y asegurado
-haberse de ellos mesmos deshecho
-é ídose á sus casas. Y dexando en Oldenzel
-á Mons de Altapena con las banderas,
-y parte del exército, con los demas se vino
-á esta villa de Linghen, y de aquí á Haesluyn
-á buscar aquella gente con gran diligencia
-trabajando mucho los soldados, y
-llegó al lugar donde supo de cierto ser así
-lo que yo le habia dicho.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Como vino á noticia de Lecestre la partida
-de su Alteza, hizo pasar de esta parte
-del rio alguna gente de su exército para
-que se juntase con los Frisones y se acercase
-á la tierra, y comenzase las trincheas,
-como lo hicieron; y lo mismo hizo él
-contra el fuerte. Avisé luégo á su Alteza
-dello, y que tenía necesidad de ser socorrido.
-Volvióse á su alojamiento de Borkeló,
-y de allí invió al Marqués del Guasto<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>
-con alguna infantería española, alemana y
-valona, y con cantidad de carros cargados
-de vituallas para meter dentro de Zutphen,
-sin avisarme ni su Alteza ni el Marqués
-de su venida. Los enemigos, sabiéndolo,
-le salieron al camino de la montaña que
-los Frisones habian fortificado, adonde todavía
-tenian el puente. El Marqués (no sé
-con qué consejo) habia dexado la metad de
-la caballería en la campaña de Locchum,
-y con la infantería acompañado los carros
-hasta allí, donde halló los enemigos, y á
-su llegada se vió en peligro de perderse.
-Yo, como oí tirar, vine á la puerta de la
-villa, y viendo que se peleaba, y que en
-tales ocasiones se va algunas veces desproveido,
-hice sacar un carro con pólvora y
-balas, sin que nadie me lo pidiese, y llegó
-á tan buen tiempo, que ya con el contínuo
-tirar, los soldados no tenian ninguna
-en los flascos. Entendí despues que sabiendo
-su Alteza lo que pasaba, sacó lo restante
-del exército en campaña confusamente,
-y el sargento mayor hizo escuadron de
-ella, y su Alteza echaba la culpa á Propercio,
-ingeniero, de no haberse él hallado,
-en lo que daba á entender que, no sólo
-en su oficio, pero en cosas graves y de<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span>
-mayor importancia, le daba mano y crédito.
-Sabido lo que habia pasado se volvió á
-su alojamiento. Pero hasta entónces, segun
-dicen, estuvo muy congoxado, y como yo
-supe tambien lo que era, hice tocar arma y
-adelantéme á caballo á hablar al Marqués,
-y tras mí salió Tassis; hallé á los enemigos
-y á los nuestros en escuadron tan cerca,
-que no habia sino un camino en medio.
-En este tiempo vino la caballería que habia
-dexado el Marqués en campaña, y tambien
-iba llegando la gente que salió de Zutphen.
-El Marqués me preguntó qué se haria, yo
-le dixe que estábamos tan cerca del enemigo,
-que mal podriamos apartarnos sin pelear,
-y que era de parecer que se hiciese,
-dando yo con la gente de Zutphen por un
-costado, y él acometiendo por la frente.
-Preguntó lo mismo á Tassis, y conformóse
-su respuesta con la mia. Él nos respondió
-que no traia órden de pelear, sino meter
-el socorro. En este mesmo punto acometió
-el Conde Lecestre á nuestras alas
-del fuerte de la otra parte del rio, donde
-estaban el Conde Herman y Mons de la
-Coquela, que la defendian, donde hubo una
-muy grande escaramuza, y buenas cosas en
-ella; adonde estaba el Marqués se oia la<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span>
-escaramuza, y no se pensaba sino que era
-dentro de la tierra, y nosotros que la suya
-era tambien dentro de ella, cosa que me
-daba mucha pena, temiendo que por haber
-yo sacado la gente, no se hubiesen rebelado
-contra la poca que habia quedado,
-ó que el enemigo no la hubiese acometido
-por la parte de sus trincheas que tenian
-hechas hácia la puerta del Pescado. Volví
-un poco atras, viendo que el Marqués no
-queria pelear, y sabido que no habia peligro
-en la tierra, me volví luégo á juntar
-con él, y hallé que Anníbal Gonzaga y
-George Crescia habian cerrado con los
-enemigos, con sus compañías desordenadamente,
-por pasos dificultosos, donde se
-perdió el Crescia, y á Anníbal Gonzaga le
-dieron una gran cuchillada en el cuello por
-ir sin celada, que no fué poco escapar de
-ella; cayó, y despues le retiró nuestra caballería.
-La demas caballería nuestra se
-venía retirando con poca órden, á favorecerse
-de los escuadrones de infantería, yo
-procuré detenella con ayuda de Nicolo
-Basta y Evangelista de las Cuevas, que
-hacia el oficio de Comisario general, y no
-pudiendo hacer lo que deseaba, saqué mi
-compañía aparte, que tambien se retiraba<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span>
-con los demas; y la caballería del enemigo
-no pasó más adelante, y toda la demas
-caballería hizo alto, y yo me fuí á
-la infantería. El enemigo, viendo que los
-que habian salido de Zutphen les hacian
-daño por un lado, teniendo un camino
-hondo casi por foso, se comenzó á retirar.
-Del escuadron de los españoles se desmandaron
-algunas picas, y por aquel camino
-hicieron daño al enemigo y señaláronse
-algunos de ellos valerosamente. El
-Marqués, viendo al enemigo retirado, se
-retiró tambien, dexando en la villa la provision
-que los carros habian traido. Su Alteza
-procuró de hacer otra escolta ántes
-de partirse del alojamiento donde estaba,
-y sabiendo que se peleaba, dándole mucha
-pena, quiso venir al socorro, y entendiendo
-lo sucedido, se aquietó, y vino
-en persona con todo el exército formado,
-y dexando los escuadrones, entró en la
-tierra. Y aquel mesmo dia habia el enemigo
-batido un fuertezuelo que los nuestros
-habian hecho á una de nuestras alas, y le
-dieron asalto, donde perdieron mucha
-gente sin tomarle. Habiendo su Alteza
-puesto la provision dentro, se salió, y haciendo
-una manera de consejo, me ordenó<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span>
-que me quedase todavía en aquella tierra;
-y considerando que no teniendo un real
-para la gente de guerra y las cosas que son
-menester en tales ocasiones, le respondí
-que ella estaba en gobierno de otro, y el
-Gobernador de la provincia allí presente,
-á quien su Alteza, siendo servido, la podia
-encomendar; que cuanto á mí, me parecia
-haber hecho harto en haberla ganado
-y sustentado con tanto derramamiento de
-sangre, y que habiéndola puesto en manos
-de mi Generalísimo y del Gobernador de
-la provincia, con razon me podia tener por
-excusado, y más habiendo el campo del
-enemigo mudado ya de alojamiento y dado
-muestra de quererse retirar; pero si su Alteza
-gustaba de que yo quedase, me descargase
-del gobierno que tenía, que lo haria
-de muy buena voluntad. Y no agradándole
-mi respuesta, por más que la peticion
-era tan fundada en razon, me respondió
-que si no gustaba de ello, que otro lo
-haria, y así salí de la tierra y me fuí con
-él á Borkeló, adonde le supliqué que miéntras
-estaba allí el exército sin hacer nada,
-fuese servido de acometer la villeta de
-Locchum, asegurándole de que la ganaria.
-Dióme buenas esperanzas de hacerlo, pero<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span>
-segun entendí despues, hubo algunos que
-le mudaron de voluntad, diciendo que yo
-le queria empeñar y otras cosas semejantes,
-y así se resolvió de no hacerlo. Dexó
-con Tassis á Propercio, el cual comenzó
-á hacer ciertas fortificaciones, gastando en
-ellas seis ó siete mil escudos sin ningun
-provecho, porque la primera creciente del
-rio se llevó todo cuanto habia hecho; y
-si yo quedára allí, no habia memoria de
-dar un real, ni dexára para uno ni otro.
-Resolviéndose su Alteza de partirse y volverse
-á Brabante, me mandó que fuese á
-Gruninghen á dar órden á lo necesario, y
-que despues volviese, porque queria que
-quedase con el exército al rededor de Wesel.
-Fuí luégo, y por haber pasado malas
-noches en Zutphen, me dió una enfermedad
-tan grande que estuve desahuciado por
-tres médicos, sin ninguna esperanza de
-vida. Avisé á su Alteza del estado en que
-me hallaba, inviándole atestacion de los
-médicos y burgomaistres de la villa de
-Gruninghen, suplicándole que pusiese en
-el exército alguna persona entre tanto,
-que si Dios me daba vida, como pudiese
-caminar, iria luégo. Y como nunca han
-faltado algunos en esa Córte, más para hacerme<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span>
-mal que bien, ménos entónces, pues
-hubo quien dixo á su Alteza que él tenía
-la culpa por haberme hecho tantas mercedes,
-y que aunque estuviera á la muerte, no
-habia de dexar de ir, mandándomelo él.
-Diciendo tambien estos mis amigos que
-yo habia prometido á su Alteza provisiones
-y victuallas, lo cual nunca hice, ántes
-estando en Bredevord, cuando íbamos á
-Zutphen, le dixe que no hacia bien en ir
-tan desproveido de ellas como iba, y con
-el celo que yo debo al servicio de mi Rey
-y al suyo, se lo dixe algo ásperamente,
-como podrá decir el conde Cárlos, que lo
-oyó; y en el alojamiento que yo hice al
-rededor de Borkeló habia tanta provision
-de trigo, que no sólo bastó para toda la
-caballería que habia en el exército, mas
-para batir y vender hasta los de su Córte,
-como lo hicieron. Su Alteza dexó el exército
-al rededor de Wesel á cargo de Mons
-de Altapena, hizo acabar el puente sobre
-el Rin y hacer dos fuertes, uno de una
-parte y otro de otra, para guardarle. Y
-viendo el Conde Lecestre que su Alteza
-era partido de Zutphen, prosiguió el sitio
-del fuerte. Y Tassis y Propercio sacaron
-la gente y lo que habia en él y le dexaron.<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span>
-Pusieron allí los enemigos luégo muy buena
-guarnicion y provision, y queriéndose el
-Conde tambien retirar con su exército,
-ántes de partir procuró con engaño meter
-en la villa de Deventer guarnicion, y así
-puso á Mons de Stenley, coronel de irlandeses,
-con su regimiento, y con él otras
-compañías inglesas. El Stenley, hallándose
-ofendido del Conde Lecestre y de otros
-de su nacion, y lo que yo más creo, por
-tener buen celo al servicio de Dios, siendo
-muy católico, dió á entender á Tassis,
-que estaba en Zutphen, que queria reducirse
-al servicio de su Majestad, y dalle
-aquella su tierra sin recompensa alguna. Y
-estando asegurado Tassis de su voluntad,
-me vino á avisar á Gruninghen, díxele
-que no se podia tratar de ello sin licencia
-de nuestro superior, y que haria bien en
-irse á Brusélas á dar cuenta de todo á su
-Alteza. Hallóme con la enfermedad en el
-estado que he dicho, y él se informó de
-los médicos que me curaban. Partióse para
-Brusélas, y no sólo traxo órden de tratar
-con el Stenley, pero de hacer su residencia
-en Gruninghen, teniéndome ya por muerto.
-Acabó Tassis su concierto, y el Stenley
-le metió una noche dentro con la gente<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span>
-que consigo llevaba, y ántes estuvo hecho
-escuadron en la plaza que los de la villa lo
-entendiesen: á las compañías de ingleses,
-que estaban allí, dexaron salir libremente,
-y á los burgeses no se les hizo mal ninguno.
-Estaba con el Stenley el capitan Roland
-Yorch, inglés, el cual se partió de Deventer,
-al punto que Tassis entró, para el
-fuerte de Zutphen, y avisando de lo sucedido
-en Deventer, puso tanto miedo á la
-guarnicion, que les hizo salir de allí, de
-manera que el Stenley no sólo dió la villa
-de Deventer á su Majestad, pero fué causa
-que aquel fuerte tambien se ganase. Este
-caballero ha servido despues acá con su
-regimiento, tan fielmente como todos saben;
-y al Roland dió su Alteza una compañía
-de caballos, con la cual sirvió á su
-Majestad hasta la muerte, la cual, segun
-dicen, procedió de tósigo que un cocinero
-suyo le dió. Como entendió su Alteza lo
-sucedido en Deventer, ordenó que un oficial
-del pagador fuese con dinero para pagar
-la gente que allí estuviese, y en Zutphen
-el comisario Francisco Vazquez hiciese
-las libranzas y que Tassis las firmase.
-Yo me estaba en Gruninghen, adonde padecia
-lo que Dios sabe por darles satisfaccion;<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span>
-y temiendo que el de Villers,
-que yo tenía preso en mi casa, no tuviese
-comunicacion con algunos de los malos de
-la villa, de que fué siempre bien proveida,
-le invié al castillo de Linghen, ordenando
-al Drosarte que no le dexase tratar con
-ningun extranjero si no fuese en su presencia,
-y que le tuviese estrechamente guardado;
-pero él era tan astuto y mañoso, que
-ganó la voluntad del Drosarte, el cual le
-trató con tanta libertad y familiaridad, que
-tuve mala sospecha de él. Levantaban los
-Estados en aquel tiempo cierta cantidad
-de herreruelos, los cuales, viniendo de
-Alemania, habian de pasar por Cloppenburg,
-y cerca de este país de Linghen.
-El Conde de Murs, ó que tuviese alguna
-inteligencia con el de Villers, ó que
-en efecto fuese llamado de esta caballería,
-juntaba cerca de Suvol toda la suya y
-la infantería que podia. Yo tenía proveidas
-y avisadas todas las guarniciones que
-estuviesen á punto para cuando él se moviese,
-teniendo muchas espías y hombres
-á caballo á trechos para avisarme con tiempo,
-y no me ponia en campaña por no
-tener dineros que dar á la gente y por
-conservar los trigos que áun no estaban<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span>
-maduros, pareciéndome que, segun la órden
-que yo habia dado á las espías, sería
-avisado con tiempo; y entendiendo que el
-Conde marchaba, marché tambien hácia
-Covorden con la gente que pude sacar del
-país de Gruninghen y de la guarnicion de
-Steenvick, y pensando tener lugar de juntarme
-con la gente que estaba en la Tuvent,
-hallamos al enemigo alojado en el
-villaje de Ulsent, camino forzoso que yo
-habia de hacer para ir allá, y adelantéme
-con la gente que traia conmigo á un villaje
-llamado Emmelinken, á una buena
-legua de donde él estaba, y entendiendo
-que partia de allí caminando hácia Linghen,
-y tomando el camino del alojamiento
-que con la suya habia tenido aquella
-noche, invié á Mendo con parte de mi
-compañía á tocarle arma á la retroguardia
-para entretenerle porque no hiciese diligencia;
-y la infantería que yo tenía, la invie
-por los pantanos para más seguridad
-suya, dando órden de acudir todos á Oetmarsum,
-adonde yo iba; y allí hallé á Mario
-Martinengo con toda la caballería que
-estaba alojada en la Tuvent, y la compañía
-de D. Rodrigo de Castro, que estaba
-de guarnicion en Linghen, que yo habia<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span>
-inviado á llamar para cierto efecto del servicio
-del Rey, que me hizo temer más el
-suceder allí alguna desgracia; y así luégo
-como llegué á Oetmarsum, ordené al capitan
-Mario que con su compañía y la de
-D. Rodrigo se partiesen luégo á la hora
-por otro camino del que el enemigo llevaba,
-caminasen en diligencia, y se metiesen
-en Linghen. El Conde de Murs,
-por las armas que Mendo le habia tocado,
-no pudo caminar más que hasta la abadía
-de Oetmarsum; y caminando de noche
-derecho á Linghen, supo como el capitan
-Mario habia entrado ya en ella, y así, por
-disimular la inteligencia que tenía dentro,
-si la habia, tomó á la mano izquierda hácia
-Meppen, dexando el rio Ems á la derecha.
-Yo, habiendo reposado un poco la
-gente, y recogiendo la demas infantería,
-que estaba alojada en la Tuvent, le iba
-siguiendo lo más cerca que podia; y como
-llegué á Linghen, supe como el Conde se
-habia apoderado de la villa de Meppen,
-so color de pedir victuallas y entrar á comprarlas.
-Por lo cual despaché luégo parte
-de la gente que tenía, á entrarse tambien
-en la villeta de Haesluyn, ambas del país
-Munster, para impedirle el paso de Alemania<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>
-y de las victuallas. Dexáronla entrar
-con asistencia de un caballero del país, que
-se halló allí acaso; puse tambien la demas
-gente en puestos donde se le podia hacer
-daño al enemigo y apretar más la villa.
-Despaché luégo con toda diligencia á su
-Alteza, suplicándole que me declarase si
-podia poner artillería en campaña para batir
-al Conde de Murs en aquella tierra,
-por ser del imperio, y esto por tres y cuatro
-mensajeros, sin tener respuesta ni resolucion
-ninguna de lo que habia de hacer.
-Mas no por eso dexaba de hacer de léjos
-al enemigo la guerra que podia, que en diversas
-veces Mendo le mató mucha gente.
-Y entendiendo por mis espías que trataban
-de salirse y escaparse de noche, avisé de
-ello al Conde de Barlaymont, que gobernaba
-por entónces el país de Gheldres, y
-la gente que estaba cerca del Rin, por
-muerte de Mons de Altapena, su hermano,
-y acudió con parte de ella. Y el Conde
-de Benthen, cuñado del de Murs, y
-de una mesma religion, le avisó de la venida
-del de Barlaymont; y así determinó
-el de Murs de salvarse con la caballería de
-noche, no osando aventurar la infantería.
-Yo habia dado órden al capitan Mario,<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span>
-que gobernaba en Haesluyn, que tuviese
-siempre gente á las puertas de Meppen, y
-que, como sintiese que el enemigo se retirase,
-hiciese pegar fuego á una casa, para que,
-con la gente que yo tenía conmigo, con
-aquella seña le saliese al camino, lo cual
-podia hacer en media hora, y estar en el
-puesto una ántes que él llegase, y que él
-caminase luégo á la hora á juntarse conmigo,
-que era fácil, porque tenía ménos
-camino que andar que el enemigo; pero
-los que él habia puesto en centinela se
-descuidaron de manera, que el enemigo salió
-de Meppen sin ser sentido dellos, llevando
-preso consigo al Drosarte. Fuí avisado
-tarde de su salida por un villano, y
-con todo eso le seguí con la gente que tenía
-conmigo, y por hallarme con poca,
-por no haber llegado la de Mario, no
-hacia más que procurar entretenerle como,
-podia hasta que llegase, matando algunos
-de los que se quedaban atras. El Conde
-de Barlaymont venía caminando apriesa,
-pero no pudo llegar á tiempo; yo
-le seguí hasta el villaje de Ulsen, y poco
-despues llegó el de Barlaymont, pero el
-enemigo estaba ya tan adelante, que se
-hubiera hecho poco servicio en seguirle<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span>
-más. Fué una ocasion muy buena, perdida
-por un descuido. Yo me volví á Linghen
-á procurar de apretar á Meppen, porque
-estando en manos del enemigo, era de
-grande estorbo para el camino de Gruninghen.
-La infantería que quedó dentro,
-viéndose desamparada de la caballería, se
-resolvió de tratar conmigo, y así sobre mi
-palabra, vinieron dos de sus capitanes, el
-uno escocés y el otro valon, y concertamos
-que si dentro de cierto término no eran
-socorridos, que dexarian la villa y se volverian
-á Holanda. En este tiempo llegó
-aquí Mateo Serrano, un entretenido, con
-cartas de su Alteza, por las cuales me
-mandó tomar á mi cargo las villas de Deventer
-y Zutphen y que metiese guarnicion
-en ellas, queriendo emplear los irlandeses
-en el viaje de Inglaterra, y poner á Tassis
-con su regimiento en Buryk y en los fuertes
-que su Alteza habia dexado allí al rededor,
-y dábame el Serrano tanta priesa,
-que me fué fuerza inviar al Conde Herman
-á Deventer á tratar con el Stenley su salida
-de allí. Yo me quedé esperando que el enemigo
-socorriese á Meppen, ó que ellos
-rindiesen la villa, segun el tiempo que habian
-prometido. Mas los diputados del país<span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span>
-de Munster, que estaban aquí, con dones
-y promesas hicieron tanto, que al fin ellos
-no lo cumplieron, temiendo los de Munster
-que viniendo en nuestras manos no se
-la volverian, teniéndola su Majestad como
-ganada en guerra. Yo, habiendo esperado el
-término puesto, me partí para Deventer,
-por la gran priesa que el Serrano me daba,
-y llegué en un dia, con ser jornada que
-vale por dos, y en partiéndome yo de allí,
-los enemigos se acordaron con los de Munster
-y los dexaron la villa. Salió Stenley de
-Deventer, y Tassis de Zutphen, en las cuales
-tierras puse guarnicion de la gente de
-mi cargo. Su Alteza me mandó que señalase
-los gobernadores en ellas que yo quisiese,
-que él los aprobaria é inviaria las patentes,
-y así nombré al Conde Herman
-para ambas, que estando tan cerca una de
-otra, podia bien tener cuenta con ellas; y
-en su ausencia gobernaba en Zutphen el
-teniente coronel de Mons de Billí. Y demas
-de esto, su Alteza me mandó que fuese á
-Burick á tener cargo de toda aquella ribera
-del Rin. No quise replicar en ello, y por
-no darle desgusto fuí luégo. Habia Schenck
-poco ántes tomado la villa de Bona, cuatro
-leguas de Colonia, rompiendo una<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>
-puerta que salia al rio, donde habia puesto
-buena guarnicion. El Elector habia pedido
-asistencia á su Alteza para volver á cobrarla,
-y el Nuncio del Papa, que estaba con él,
-solicitaba lo mesmo. Su Alteza invió alguna
-gente para este efecto, y por cabeza
-della al Príncipe de Simay, el cual estando
-yo en Burick, me invió á rogar con Tassis
-que me llegase á Bruck, donde estaba, para
-tomar mi parecer en lo que se habia de
-hacer en aquella guerra. Fuí, y Tassis conmigo,
-y llegados allí tuvimos nueva que
-Schenck habia salido de Bona por esta parte
-del rio con mucha gente y artillería, á
-batir dos navíos de guerra del Rey, que yo
-habia inviado á Colonia y estaban pegados
-á la ciudad. Hízolo así, y los capitanes de
-los navíos sacaron la gente en barcas dexándolos
-batir como quisieron; y por no ser
-la artillería gruesa, no los hizo mucho daño.
-Vino el Príncipe de Simay con caballería
-é infantería á ponerse por la otra parte
-del rio, arrimado á la tierra, hácia donde
-los navíos estaban, sin hacer más efecto,
-por estar el rio en medio y no tener barcas
-para pasar, que tirarse mosquetazos unos á
-otros. Y así, retirándose el Schenck á Bona
-con la artillería que habia traido para batir<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span>
-los navíos, el Príncipe pasó el rio con
-barcas y se fué á alojar á Ducque, burgo
-que está de la otra parte de la ciudad, el
-rio en medio. La primavera comenzaba á
-venir y el invierno á aplacarse, que hasta
-entónces no se podia estar en campaña por
-el cruel tiempo que hacia, y Schenck, temiendo
-que el Príncipe no hiciese lo que
-yo le advertia y rogaba, y era que se fortificase
-en frente de Bona, haciendo un fuerte
-con sus alas, á imitacion de el de Zutphen,
-se fortificó. Y como yo habia venido
-allí sin órden de su Alteza, me quise
-volver á mi gobierno, ó á Burick, que no
-lo habia hecho ántes porque el Nuncio y
-el Príncipe me aseguraban que me harian
-venir órden para mi quedada allí; pero no
-viniendo tan presto como yo deseaba, me
-resolví de partirme en uno de los navíos de
-armada. Pidiéronme el Nuncio y el Príncipe
-que les dexase á Tassis allí, y así lo
-hice. Y acuerdóme haberles dicho á ambos
-á mi partida que con el regimiento de
-Mons de Sant Valamont, que habia llegado
-aquel dia, acometiesen luégo el fuerte que
-Schenck hacia, que aún no estaba en defensa;
-decíalo por ser la mayor parte de
-aquel regimiento de la nacion francesa,<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span>
-que al principio es de mucho más servicio
-que despues, y tambien lo dixe por no dar
-lugar al Schenck á que fortificase más el fuerte,
-y tardáronse de efectuarlo. Y yendo allá
-se resolvieron, no sé por qué causa, de hacer
-fuertecillos al rededor, sin acometerle
-de otra manera que, á mi parecer, se podia
-hacer. Los fuertecillos que hicieron
-eran tales, que saliendo el enemigo del suyo,
-ó los dexaban, ó les degollaban la gente que
-habia dentro. Yendo Tassis á reconocer el
-rio arriba, donde hacia otro fuerte, estando
-cinco ó seis de los enemigos escondidos en
-unas viñas que allí habia, el uno de ellos le
-dió un arcabuzazo por la cabeza, de que
-murió luégo, que fué gran pérdida, porque
-si Dios le diera vida, hiciera muchos servicios
-á su Majestad, siendo hombre de mucho
-valor y buena intencion. Llegando yo
-á Burick, entendiendo que Rhymbergh estaba
-muy mal proveida, salí en campaña
-con la gente de Tassis y alguna de la villa
-de Gheldres, y me puse en la abadía de
-Camp, de donde tenía tan apretada la villa,
-que era fuerza al enemigo venir á socorrer
-ó perderla. Mas dándome cierta enfermedad,
-me constriñó á venir á Burick, adonde
-recibí órden duplicada de su Alteza para que<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span>
-fuese á Bona; y una de ellas me traxo un caballero
-inglés, teniente de la compañía de
-caballos del capitan Roland Yorck, que
-estaba de guarnicion en la villa de Deventer,
-el cual habia ido á la Córte á solicitar la
-compañía, por la muerte de su capitan, y
-volvia mal satisfecho, segun yo colegí por
-sus palabras, y su Alteza me escribia en
-su carta que tuviese cuidado con él, porque
-no le contentaba su manera de hablar
-ni proceder; y así, entreteniéndole conmigo
-dos ó tres dias, despaché un mensajero al
-Conde Herman, diciéndole que estuviese
-sobre aviso. Llegado á Deventer, fué con
-un su hermano á hablar al Conde, á quien
-halló comiendo, y ofreciéndole que se sentase
-á su mesa y le hiciese compañía, él
-comenzó á hablar ásperamente, y echando
-mano á la espada acometió al Conde tan
-denodado, que si no fuera por los que estaban
-con él á la mesa, sin duda le matára;
-mas, levantándose con presteza, tomó sus
-armas y mató á ambos hermanos, sin que
-jamas se haya sabido la causa que les movió
-á hacerlo. Teniendo órden de su Alteza
-de ir al sitio de Bona, aunque la enfermedad
-me tenía en la cama, por no poder
-ir á caballo ni en coche, me puse en un<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span>
-navío de armada, y así llegué allá. El Príncipe
-de Simay no habia hecho otra cosa
-en aquel sitio, sino comenzar á hacer trincheas,
-aunque tenía artillería para batir la
-tierra y exército suficiente para la empresa.
-Y como llegué, se entró en consejo para lo
-que se habia que hacer, que esperándome
-no habian comenzado más de lo que digo.
-Antes de mi venida los enemigos habian hecho
-salidas, degollado alguna gente, quemado
-cuarteles, roto una compañía de
-hombres de armas y tomado preso á Mons
-de Conroy, haciendo su deber como muy
-valiente caballero; y estuvo preso hasta que
-la tierra se rindió. En el consejo que se tuvo
-dixe: que tierra que no estuviese del todo
-cercada y no tomada en veinte y cuatro
-horas, era difícil de ganar si los de su parte
-la quieren socorrer y los de dentro defender;
-y que mi parecer era que primero se
-acometiesen los fuertes que Schenck habia
-hecho de la otra parte del rio, porque tomándolos,
-podrian pasar los navíos de armada
-el rio arriba, y estorbando el socorro,
-tomar la tierra, y no de otra manera, como
-se vió claramente en lo que despues sucedió,
-que viendo Schenck ir el sitio de véras,
-dexando al Baron de Polvitz por gobernador,<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span>
-se salió della; y levantada gente
-en el Palatinato, embarcándola el rio abaxo,
-entró de noche en Bona. Así se resolvió
-de acometer los fuertes; tomáronse uno
-ó dos que estaban el rio arriba, sitióse el
-grande con gran peligro, batióse y ordenóse
-de dar asalto; y porque de la otra parte
-del rio se descubria todo el fuerte, mandó
-el Príncipe poner tres piezas para dar
-asistencia á los que le diesen, tirando á
-quien se pusiese á la defensa, que todos
-estaban descubiertos. Ordenóse que el tercio
-de Cárlos Spineli llevase la avanguardia,
-pero que no arremetiesen hasta que
-se les diese órden. Los alemanes lo hicieron
-sin ella, y el capitan D. Alexandro de li Monti,
-que estaba señalado para dar el asalto,
-viendo los alemanes ir á él, se movió tambien,
-y los unos y los otros confusamente,
-lo cual fué causa que los de dentro se defendieron
-é hicieron retirar á nuestra gente.
-Quexábase Cárlos Spineli de que don
-Alexandro se hubiese movido sin órden,
-diciendo algunos que el moverse sin ella á
-cosa semejante no era bien hecho. Pero si
-ellos se halláran en el puesto de D. Alexandro,
-que es un cuerdo y valiente caballero,
-hicieran lo mesmo para no permitir<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span>
-que se les quitase la avanguardia, como lo
-hizo. Prosiguiendo el sitio de este fuerte,
-acercándose con trincheas, los alemanes de
-Aquemburg, que llevaban la suya á la ala
-dél, estando cerca de ella, hablaron con
-los de dentro, que eran de su nacion, y los
-traxeron á nuestra parte, y ocuparon la ala
-que éstos guardaban, por donde los del
-fuerte no podian entrar ni salir, á cuya causa
-padecian. El Príncipe se pasó hácia el
-fuerte dexándome á mí con la gente al rededor
-de Bona, porque se entendia que
-Schenck la queria socorrer por tierra. Los
-del fuerte trataron con el Príncipe y se rindieron,
-y sin avisarme, los invió el rio abaxo
-hácia Holanda. El conde Federico de
-Berghes, á quien yo habia dexado en Burick,
-no los dexó pasar, por no llevar pasaporte
-ni carta mia, de que se sintió el Príncipe,
-y pudiera excusar este fastidio si fuera
-servido de mandarme que lo escribiese
-al Conde; pero nunca falta quien incita á
-la disension ántes que á la concordia, como
-lo procuraron hacer entre él y mí, mas no
-pudieron tanto, que yo dexase de serle muy
-servidor, y él de tenerme por tal. Despues
-de tomado el fuerte y pasado los navíos de
-armada el rio arriba, se apretó más la tierra<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span>
-con la zapa, y llegados al foso, le hallamos
-muy hondo y hechas en él casasmatas.
-La intencion que el Príncipe tenía era de
-henchir el foso, y haciéndolo, fuera obra
-larga, pero segura. Los enemigos no dexaban
-casi cada dia de hacer salidas, y algunas
-con daño nuestro, principalmente donde
-estaban los loreneses de Mons de Sant Valamont,
-que con éstos tenian los de dentro
-particular tema y enemistad. Vino en este
-tiempo nueva al Príncipe que su Alteza inviaba
-al Conde de Mansfelt, queriéndole
-emplear á él, por ventura, en otra parte.
-El Conde, considerado, dilató su venida por
-respecto del Príncipe, y él se dió priesa á
-concluir con la tierra ántes que llegase, y
-halló buena ocasion para ello, porque los
-de dentro, cansados ya de estar allí, dician
-que por un Schenck, que habia tomado
-esta empresa á cargo, no querian llegar al
-extremo peligro del sitio; y por esto no
-quisieron tener órden, así en las municiones
-de guerra como en las de boca, por
-tener tanto mayor ocasion de rendirse, principalmente
-despues que supieron la venida
-del Conde de Mansfelt; pareciéndoles que
-el Príncipe, por no dexar devenir al cabo
-de su empresa, les haria mejor partido que<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>
-otro, comenzaron á tratar con él, y así, teniendo
-ambas partes gana de acordarse, se
-hizo brevemente, saliendo la gente de guerra
-con sus armas y bagaje. Pidieron rehenes
-para la seguridad de su camino y personas,
-é inviaron á Rhymbergh, si bien me acuerdo,
-dos caballeros napolitanos, Federico de
-Afflitto y Cola María Carachiolo, capitanes
-del tercio de Carlo Spineli. Hubo alguna
-dificultad sobre la seguridad de volver los
-navíos que habian de llevar el bagaje, y
-como estaban á mi cargo, tenía cuidado de
-mirar por ellos. Mas habiendo por ventura
-entre los enemigos un capitan llamado Gerit
-Heryunge, que fué el que ostinadamente
-defendió á Locchum, por haberle yo conocido
-por hombre cortés y de verdad, y
-haber tenido, siendo yo gobernador de
-Harlem, de donde era natural, grande
-amistad con su padre y parientes, prometiéndome
-que me los volveria, me fié de su
-palabra, y él la cumplió honradamente. Su
-Alteza, entendiendo la rendicion de esta
-tierra, mandó que el Príncipe se retirase, y
-que la gente de guerra fuese á cargo del
-Conde de Mansfelt á sitiar á Watendonck,
-y así el Conde, para este efecto, se fué á la
-villa de Venló á esperar allí la gente. Los<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>
-de aquella villa y el coronel Wuentin, gobernador
-de ella, eran los que solicitaban
-aquel sitio, por la mala vecindad que los de
-aquella villa les hacian. Y yo, tomando licencia
-del Príncipe, me volví con los navíos
-de armada á Burick, adonde supe la
-venida del Conde de Mansfelt á Venló, y
-porque era fuerza partirme para Gruninghen,
-le fuí á besar las manos y á tomar
-su licencia. Y tratándome del sitio de Watendonck
-y de las comodidades que tenía
-para él, le dixe, como su servidor, considerando
-el tiempo, que era principio de
-invierno, muy lluvioso, y el puesto de la
-tierra, de sí mismo pantanoso, la necesidad
-y mala voluntad de la gente de guerra que
-venía de Bona, y la comodidad y asistencia
-que le daban, que no le haria Dios poca
-merced si salia con aquella empresa, y que
-cuanto á lo demas que le ordenaba su Alteza
-que hiciese acabado aquello, me parecia
-imposible, por las razones que por escripto
-le dí luégo, y que sin duda el que dió á entender
-aquello á su Alteza debió de ser alguno
-que ignoraba el país donde se habia
-de efectuar, ó mal intencionado. Sitió su
-Excelencia la villa de Watendonck, y con
-hallar las dificultades que yo le habia dicho,<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span>
-con su buena diligencia y valor, y la ayuda
-de Dios, salió con la empresa sin proseguir
-más adelante. Yo me partí para Gruninghen,
-dexando al conde Federico en
-mi lugar en Burick. Llegado que fuí hallé
-los trabajos y fastidios que siempre, porque
-en mi ausencia á toda aquella provincia
-la habia puesto en contribucion el enemigo
-y estaba á su devocion, perdida la
-poca que ántes tenian á los de la parte del
-Rey; ayudándolos á esto el burgomaestre
-Bal, por presentes que le dieron los Anabaptistas,
-de que aquel país está lleno. Poco
-despues su Alteza proveyó el gobierno de
-Gheldres en el Marqués de Varambon,
-encargándole tambien lo del Rin; y por
-muerte del Tassis, encomendó su regimiento
-á Juan Tissilinghe, capitan de él. En
-este tiempo proveyó su Alteza al Baron de
-Chassé la Drosartía de Linghen, con patente,
-no sólo de Drosarte, pero de gobernador
-del castillo, villa y país de Linghen,
-que era quitarme enteramente lo que tenía
-por patente y habia dias que servia.
-Supliqué á su Alteza que si su voluntad
-era que yo no gozase del gobierno, conforme
-á las patentes que tenía y juramento
-que habia hecho, que me descargase del<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span>
-todo de él, y le proveyese en quien fuese
-servido; que el que no hallaba bueno para
-el todo, ménos mereceria parte, y que no
-recibiria al Baron en Linghen, sino fuese
-descargándome del juramento que habia
-hecho. Y así su Alteza le recompensó en
-otras cosas. Y viendo cómo todo andaba,
-más quisiera yo que le proveyera esto, con
-las condiciones que le pedia, para irme á
-servir á S. M. en otra parte.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>En esto tuve avisos de Holanda, de
-personas de quien me fiaba, que se habia
-resuelto en los consistorios herejes, por
-mejor plantar su herejía en el estado de
-Cleves, riberas del Rin y aquí, que les
-convenia hacer enloquecer al duque Juan,
-Príncipe católico y bueno, y á su mariscal
-Terhorst, dotado de muchas virtudes, que
-como tal, les impedia en aquel estado sus
-maldades, y procurar ganar los fuertes del
-Rin y echarme á mí de este gobierno.
-Avisé de ello á su Alteza, al duque Juan
-y á su Mariscal, y tambien, por otra parte,
-al conde Cárlos de Mansfelt, que andaba
-con el exército de su Majestad la vuelta<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span>
-del Rin, para que por su parte tambien
-les avisase lo mesmo. Y no pasaron tres
-meses que sucedió, como me advirtieron,
-en lo de los fuertes del Rin. El remedio
-que se puso fué encomendarlos á un comisario
-de muestras, y así se perdieron
-luégo, habiendo costado el hacerlos y entretenerlos
-hasta entónces tantos millares
-de ducados á su Majestad; y en todo lo sucedido,
-se conoce bien el deseo que han
-tenido de echarme de este gobierno. No
-sé si la resolucion de estos herejes fué
-verdad que entre ellos se tomase ó no;
-mas por lo sucedido se le puede dar algun
-crédito. Estando en Gruninghen propuse
-de hacer dos fuertes para poder facilitar la
-entrada en Frisa, porque los de aquel país
-se rebelaban cada dia y no querian pagar
-las contribuciones, el uno en las Salinas
-que el de Nienoort tenía junto á Niezijl,
-y el otro junto al castillo de Nienoort.
-Hiciéronse á costa de los de Frisa, aunque
-estaban en el país de Gruninghen por sobrellevar
-á los de esta villa, y cargarlos á
-las gritanias frisonas vecinas, porque los
-demas no se podian executar. Miéntras
-estos fuertes se hacian, el conde Guillermo
-juntó su gente, y en lugar de venirme á<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span>
-buscar con la comodidad de los navíos
-que tenía, se embarcó y fué hácia Reyden,
-donde habia una iglesia fortificada, y
-un fuertezuelo orillas de la mar, frontero
-de la villa de Emden, con intencion de sitiar
-estas dos plazas, y para quitarme el
-medio de poderlas socorrer, acometió primero
-una esclusa pequeña llamada Suasterfilk,
-que yo tenía reparada con un parapeto
-solamente para asegurar las victuallas,
-que secretamente venian de Emden y
-de Hogebonde, su país. Y entendiendo el
-camino que habia tomado el Conde, saqué
-la gente que pude de la que tenía en uno
-de estos fuertes que se hacian; y con la diligencia
-posible, fuí derecho á la esclusa,
-y hallé que la estaban batiendo; y habiéndome
-adelantado para reconocer cómo estaba
-el enemigo, hallé que tenía su gente
-de una y otra parte de la esclusa, y que
-habiendo menguado la mar, no se podian
-juntar los unos con los otros, y si la infantería
-que yo llevaba pudiera caminar
-tanto como la caballería, estaba el Conde
-y su artillería á peligro de perderse, y conociéndolo
-él, ofreció tan buenos partidos
-al cabo de escuadra que estaba dentro,
-que se rindió á mi vista. Y viendo<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span>
-que por aquella parte no podia hacer efecto,
-volví á Gruninghen á juntar más gente
-para procurar por diques rotos con barcas
-socorrer á Reyden, porque el Conde
-habia ya plantado artillería y no eran
-para sufrirla, que nunca los de Gruninghen
-querian que los fuertes fuesen tales
-que les estorbase á su intencion, y así,
-habiendo ya pasado parte de la gente los
-malos pasos que he dicho, se rindieron.
-No quedó por mi diligencia que fuesen
-socorridos, sino por la flaqueza de los
-fuertes, que procedia de la mala provision
-que siempre he tenido para hacerlos como
-convenia, y sacarlo del país no podia por
-estar á la voluntad de los de Gruninghen,
-que no querian gastar lo que es menester
-para hacer fuertes que pueden esperar artillería,
-y ha sido forzoso el complacerlos
-siempre cuanto he podido, porque, segun
-es su humor, ha de venir de la mano de
-Dios saberlos contentar; y así ningun gobernador
-ha querido ni podido vivir con
-ellos, y si yo lo he hecho, sabe Dios con
-cuánto trabajo y fastidio. En este tiempo
-sucedieron dos cosas: la una que un caballero
-del país de Gruninghen, llamado
-Clante, pidió á los Estados que le consintiesen<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>
-levantar un regimiento de la manera
-y condiciones que el de Nienoort habia levantado
-el suyo, y habiéndoselo concedido
-y juntado la gente hácia Emden, buscaba
-donde poderla mantener. Y temiendo no
-diese en la señoría de Wedde, fuí hácia
-allá con alguna gente, y el Clante marchó
-con su regimiento por el país donde el
-Duque de Alba, de buena memoria, rompió
-al conde Ludovico de Nassao, y fué á
-dar hácia Aschendorp y Rheyden, territorio
-de Munster, donde pensaba sacar contribucion.
-Y siendo avisado de esto, tomé
-cuantos carros pude por todos aquellos lugares,
-en los cuales puse toda la infantería
-á cargo del conde Federico, y la caballería
-llevábamos el conde Herman y yo
-con sus dos hermanos pequeños, y así caminamos
-con toda la diligencia posible por
-la Bretanga. Tuve aviso que esta gente estaba
-en Rheyden, y así caminamos á ella,
-la cual, siendo avisada de mi venida, por
-otro camino más corto, que el Drosarte de
-Wedde ni ningun villano me habian advertido,
-que á haberlo hecho, no se me escapaba
-ninguno, se retiraba apriesa, y yo
-la iba siguiendo tambien con la caballería,
-de que avisé al conde Federico, el cual<span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span>
-quedaba atras con la infantería, que se
-diese priesa á caminar, y él, por hacer
-más diligencia, hizo subir á los soldados
-en los caballos de los carros, y así con ellos
-me fué siguiendo, y yo al enemigo, y estando
-ya cerca de él, hallaron en un lugar
-del Conde de Emden unos navíos, y embarcados
-en ellos, se fueron por el rio
-Ems abaxo, y llegando nuestra infantería,
-comenzó á arcabucear los navíos, y no pudiendo
-gobernarlos, se pegaron á la otra
-parte de la ribera, y saltando en tierra se
-fueron huyendo hácia Loeort. Vino á anochecer
-en aquel tiempo, que á tener dia, yo
-los siquiera siempre, que ya tenía dos navíos
-en que pasar, y pensando que hubieran de
-hacer noche en algun lugar, y que á la mañana
-tuviera tiempo de seguirlos, me alojé
-en Weenermoer, lugar del conde Juan de
-Emden, por estar la gente que traia conmigo
-muy cansada; mas el Conde dexó pasar al
-enemigo por el puente de Loeort á media
-noche, donde corre otro rio que se junta
-allí con el Ems. Y así se salvó el Clante
-con más miedo que daño, que fué causa
-de que pocos dias despues se le deshizo la
-gente, y él me hizo decir que si le queria
-recibir en servicio del Rey, que me declararia<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span>
-algunas cosas de mucha importancia.
-Traté esto con el magistrado de Gruninghen,
-y procuré que le permitiesen entrar
-en la villa á hablar conmigo; diósele salvo
-conducto, y venido, no le quise oir sino
-en presencia de los burgomaestres en mi
-casa. Y preguntándole yo qué era lo que
-me queria avisar, me dixo haber visto cartas
-de algunos de aquel magistrado para los
-enemigos ofreciendo la reduccion de la
-villa á su parte y dexar la del Rey. Y haciéndole
-instancia que me los nombrase,
-hacia grande dificultad; mas apretándole
-yo, nombró dos de los que estaban presentes,
-y constantemente juró ser verdad,
-obligándose á la prueba, de lo cual quedé
-maravillado por tener mejor opinion de
-ellos. Hice salir del lugar al Clante porque
-no fuese causa de algun desórden, y se le
-encargué al conde Herman para que le inviase
-con escolta á una casa que tiene en el
-país de Clart. Y avisé á su Alteza diciéndole
-que era necesario que me asistiese de más
-gente y medios, porque de otra manera todo
-lo de acá se perdia. Y algunos ministros que
-estaban cerca de su persona decian á esto
-que yo escribia muchas veces que Frisa se
-perdia, y nunca se acababa de perder. Y pidiendo<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span>
-algunos españoles é italianos para
-mezclarlos con alemanes, se burlaban de
-que pidiese estas naciones para Frisa. Y así
-tomaban siempre los avisos de esta provincia
-para acudir al remedio de ella. Con todo
-esto, su Alteza mandó venir aquí al capitan
-Juan de Contreras Gamarra con su compañía
-de arcabuceros á caballo, y al coronel Paton
-con su regimiento. Y habiendo pasado
-el Rin el coronel Schencks, que estaba en
-el fuerte que habia hecho contra Nimega,
-fué avisado de ello, y los vino á buscar
-con toda la gente que tenía junta, para
-con ella emprender la villa, y vino á dar
-sobre nuestra gente al tiempo que se comenzaban
-á juntar para venir aquí. Halló
-poca resistencia en la infantería, y defendiéndose
-el Contreras cuanto pudo, fué herido
-y preso, y algunos de sus soldados con
-él, y escapáronse el Paton y sus capitanes.
-Tenía el Schencks particular enemistad
-con el Paton, por haber dado la villa de
-Gheldres en manos de Mons de Altapena,
-por cierta cuestion que habian tenido
-los dos. Llegado al fuerte con los prisioneros,
-se partió para hacer lo que habia pensado
-de Nimega. Y habiendo ya entrado
-en la villa bien adelante, los de ella, con<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span>
-asistencia de algunos soldados que estaban
-dentro, le echaron fuera; y queriendo saltar
-en uno de los navíos en que habia traido
-la gente, cayó en el rio armado á prueba,
-y se ahogó. Los de la villa le sacaron luégo,
-y echo cuartos, le pusieron en la muralla,
-y su gente salvó los navíos en que habia
-venido. Así acabó aquel hombre, que por
-un desden habia dexado el servicio del Rey
-y hecho tanto mal, y hubiera sido mucho
-más si viviera. En este tiempo estaba la infantería
-española tan mal pagada, que se
-temia no se alterase; y así procuró su Alteza
-dividirlos, inviando aquí el tercio de don
-Francisco de Bobadilla, el cual gobernaba
-Manuel de Vega, dándoles un tercio de
-paga para venir, que es cuanto se les dió
-en nueve ó diez meses que aquí estuvieron.
-Y así fuí forzado á alojar parte de las compañías
-en tierras donde pudiesen sustentarse,
-y parte en el país de Gruninghen,
-asistidos y ayudados por los de la villa y país;
-y de esta manera estuvieron todo un invierno,
-sin suceder otra cosa, salvo que estando
-una parte de este tercio en un lugar llamado
-Emelcamp, una legua de Covorden, se alteraron
-los soldados, y el capitan Prado que
-gobernaba aquella gente, el capitan Juancho<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span>
-de Ugarte y otros capitanes, salieron
-al ruido, y tomando algunos de los que se
-iban juntando, los hicieron dar garrote,
-con que se apaciguaron. Su intencion era
-de juntarse todos é ir adonde estaba mi
-compañía de lanzas y apearla, y con los
-caballos hacer otra de ellos, y así volverse
-á Brabante á pedir su dinero. El conde
-Guillermo, temiendo ser acometido al verano
-con estos españoles y la gente de mi
-cargo, procuró socorro de más gente, y le
-vino con el Conde de Chesteyn con caballería
-é infantería, y así se puso en campaña
-y yo hice lo mesmo, y para darle ocasion
-de venir á buscarme y salir del villaje
-de Colmer, adonde se habia fortificado,
-acometí un fuerte suyo llamado Emeltil,
-batíle con dos piezas que saqué de Gruninghen,
-y ganado, de allí fuí al fuerte de Lopeslague,
-que yo habia hecho el año ántes,
-pensando acometer el de Niezijl del enemigo
-y procurar sacarle en campaña, que
-estaba cerca de allí en el villaje de Colmer,
-que acometerle en él era imposible, por
-estar en sitio fuerte y bien reparado; y así
-me alojé con la gente junto al fuerte que yo
-habia hecho, entre el dique y un brazo de
-mar que venía á él, sobre el cual brazo<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span>
-entendí en hacer un dique para que las
-victuallas y lo demas necesario pudiese venir
-de Gruninghen con más facilidad, y
-los de ella ayudaron con madera y gente,
-porque con él ganaban una buena cantidad
-de tierra; y haciendo un dique desde
-el fuerte hasta el otro dique de Gruninghen,
-excusaban el entretener una legua
-de diques, de que les procedia grandísimo
-provecho, y á nosotros gran comodidad; y
-con la gente del Maestre de Campo Manuel
-de Vega (que en aquel puesto le habia
-venido la patente) y con la mia, se trabajó
-de manera que cerramos el brazo de
-mar, y se hizo el camino hasta el otro dique,
-siendo muchos de opinion que no lo
-pudiéramos acabar. Estando alojados de
-esta manera el enemigo y yo, siempre nos
-haciamos emboscadas los unos á los otros,
-escaramuzando con los de su campo ó con
-los del fuerte, que el enemigo habia bien
-proveido de gente y lo demas necesario para
-la defensa de él, no pudiendo yo salir con
-mi intento por más que lo procuré. Sucedió
-que estando en aquel puesto hubo gran
-tormenta en la mar, con aguas vivas y
-viento nordeste; invié á llamar á Durán,
-ayudante del sargento mayor, y le dixe que<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span>
-era necesario salir de aquel puesto luégo,
-porque la mar creceria de manera que los
-echaria de allí con daño. Respondióme que
-ya estaba la gente bien acomodada, y en
-efecto lo estaba, y que hácia el enemigo no
-habia puesto seguro donde nos pudiésemos
-poner, y que recular atras sería darle á entender
-que nos huiamos. Dexélo así, queriendo
-más estar al peligro que recular, y
-con la tormenta creció la mar de manera
-que sucedió lo que yo habia dicho, y con
-gran trabajo y peligro se salvó la gente,
-pero no todo el bagaje, y algunos que se
-tardaron perecieron, pasando el dique nuevamente
-hecho, que por estar imperfecto,
-la agua le sobrepujaba. Alojé la gente en
-la abadía de Grotawert, y de allí la saqué
-á lo seco y alojarla adonde podia. A los
-españoles torné á inviar á sus presidios, porque
-en este tiempo los enemigos habian
-dado á entender á los de la villa de Gruninghen
-que su Alteza me habia ordenado
-que metiese dentro de ella este tercio de
-españoles, y así no dexaban entrar dentro
-á ninguno, sino con grande dificultad, y dexando
-las armas á la puerta. Con semejantes
-artificios y mentiras se ha perdido aquella
-tierra, teniendo sospecha de que yo me<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span>
-queria amparar della, lo cual los enemigos
-y los malos de dentro procuraban estorbar
-por todas las vias posibles, y como buenos
-y malos estaban tan resueltos de no tener
-guarnicion, era tanto más dañosa la desconfianza
-que tenian de mí. Conociendo
-esto, supliqué muchas veces á su Alteza, y
-algunas á su Majestad, que se sirviese de
-mí en otra parte. Estando en este sitio vino
-órden al conde Herman de levantar un
-regimiento de infantería alemana, dándole
-por plaza de muestra esta señoría de Linghen,
-diciéndole que hallaria allí el dinero
-para este efecto. Partió con su hermano
-Federico, y no hallando el dinero como se
-le habia prometido, por lo que tocaba á su
-reputacion, habiendo ya divulgado en Alemania
-la merced que su Alteza le habia
-hecho, resolvió de dar una escalada á la villeta
-de Cloppenburg con ayuda de algunos
-soldados de esta guarnicion; sucedióle
-bien, y los de Munster le dieron cierta suma
-de dinero porque saliese de allí y levantase
-su regimiento en otra parte. Recibiólo
-porque ya le comenzaban á faltar
-victuallas, y los de los contornos no se las
-podian proveer. Yo le dí esta villeta, en
-la cual sin daño della ni costa del país hizo<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span>
-su regimiento, y teniéndole ya cumplido
-el dinero, los comisarios no le venian á
-pasar muestra, y faltábale ya el que para
-entretener la gente los de Munster le habian
-dado; y si yo no acudiera con diligencia
-á hacérsela pasar con algun dinero del Rey
-que tenía, sin ninguna duda de este regimiento
-sucediera lo que de los dos hermanos
-Francisco y Mauricio, duques de Saxa,
-que despues de haber arruinado este país y
-vecinos, se deshicieron por no haber acudido
-á tiempo á pasarles muestra. El Conde
-levantó este regimiento y le puso en
-servicio en muy pocos dias, con la diligencia
-y valor que siempre ha servido á su
-Majestad, y ahora le tiene su hermano.
-Tambien en este tiempo sucedió que
-Cristóbal Lechuga, sargento mayor del tercio
-de Manuel de Vega, llevándose mal
-con su maestre de campo, sin que él lo entendiese,
-un hermano y un pariente suyo,
-que servian en el tercio, hicieron una mina
-á la barraca del Maestre de Campo para volarle;
-pegaron fuego á la pólvora, la cual
-en lugar de hacer efecto contra él, le hizo
-contra los que la habian hecho, quemando
-al pariente, que no pudo retirarse, y el
-hermano se escondió y salvó; hallando<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span>
-muchos que le escondieron, alabando su
-hecho, y más si sucediera bien, por ser el
-Maestre de Campo malquisto en su tercio.
-Y esto ha sido causa de haberle su Majestad
-proveido en otro, pidiéndolo los soldados
-cuando se amotinaron, y su Alteza se
-lo concedió. Cosa de mala consecuencia
-para el servicio del Rey. El Sargento mayor
-probó su inocencia y salió libre de ello.
-Padeciendo este tercio por no tener ya
-más medio para entretenerle, solicitaban
-en esa Córte con el Conde de Mansfelt,
-que gobernaba estos Estados en ausencia
-de su Alteza, que habia ido á Francia, el
-Maestre de Campo y los capitanes de salir
-de aquí y volverse á Bravante; y para este
-efecto inviaron uno de los capitanes del
-tercio. Concedióselo su Excelencia, y á mí
-me mandó que fuese con este tercio á ganar
-un castillo fuerte que los enemigos habian
-tomado en el país de Reklinchausen,
-territorio del arzobispado de Colonia, y
-que de allí le viniese á hablar á Brusélas.
-Caminé derecho donde se me mandaba, y
-los del castillo, sabiendo que yo marchaba,
-se concertaron con los del Elector, y llegado
-yo delante, sabiendo el concierto y no
-hallando allí ninguno del Elector que me<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span>
-diese asistencia ni victuallas, pasé derecho
-á Bravante por el Rin entre Duyseldorp y
-Keysersuverdt y me adelanté á Brusélas,
-adonde hallé á Mons de Linden, gobernador
-de Charlamont, que se habia ido á
-quexar á su Excelencia de no haber yo
-querido ir contra el castillo que he dicho.
-Yo respondí haberlo hecho, dando cuenta
-de lo sucedido. Advertí tambien á su
-Excelencia en consejo, del estado en que
-dexaba mi gobierno, principalmente la villa
-de Gruninghen, en la cual habia muchos
-que tenian inteligencia con el enemigo, y
-entre ellos algunos del Magistrado, recibiendo
-cartas y avisos, como he dicho, de
-lo cual quexándome yo al Magistrado, ofreciéndome
-de probarlo con algunos de él y
-hombres de la villa, que eran buenos y
-fieles, y esto diversas veces, y nunca lo
-han querido remediar. Antes el síndico
-me respondió una vez, queriéndolos apretar
-sobre esto, que estando él en Bravante habia
-visto y oido cosas peores, que no se remediaban,
-ni tampoco ellos lo querian hacer.
-Avisé, como he dicho, á su Excelencia diversas
-veces de la poca seguridad que habia
-en aquella tierra, de lo cual fueron los
-burgomaestres avisados no sé por qué via.<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span>
-Estando en córte procurando con el Conde
-de Mansfelt remedio para estas cosas,
-volvió su Alteza de Francia, á quien, como
-á su Excelencia, dí cuenta de todo lo
-que pasaba en mi gobierno y de la necesidad
-que tenía de remedio. Habiéndole particularmente
-avisado de que por las villas
-de Deventer y Zutphen podria su Alteza
-hacer grandes progresos entrando por el
-país de Utrecht en Holanda, lo cual los
-enemigos sentirian en extremo; y que el
-pueblo de aquellas provincias, acordándose
-de los daños que habian recibido en tiempo
-pasado, se reducirian á su Majestad
-ántes que pasar otra vez por ellos, y que
-ya que su Alteza no quisiese hacer esta
-entrada y efecto, por lo ménos proveyese
-estos dos lugares de manera que se pudiesen
-sustentar teniendo el socorro aparejado
-con tiempo, que pues los holandeses
-habian tomado el manejo de la guerra, no
-dudaba que estas dos plazas importantes, y
-no fuertes, serian las primeras acometidas
-por lo que les importaban. Prometióme de
-dar órden y toda asistencia, como adelante
-diré, avisándole asimesmo por cosa cierta
-que el enemigo se preparaba con todas sus
-fuerzas para acometerlas, suplicándole que<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span>
-diese presto remedio; donde no, que el
-enemigo sin duda haria su efecto por la
-poca comodidad que habia de hacer resistencia
-sin su ayuda. Algunos que estuvieron
-presentes dixeron despues que yo me
-quexaba siempre de que la Frisa se perdia
-por falta de asistencia, y que nunca se acababa
-de perder, como otras veces habian
-dicho. Supliquéle que miéntras se preparaba
-el socorro me diese licencia por ocho dias
-para llegarme á Luxemburg á algunos negocios
-mios; diómela con promesa de que allí
-se me inviaria todo el despacho que le pedia
-muy á mi contento, y al cabo el despacho
-fué mandarme volver á mi gobierno sin
-dineros ni gente más de lo que habia traido
-cuando salí dél. Volví á avisarle que le
-aseguraba de la pérdida del país si no se
-proveia como le habia significado, y al
-Conde de Mansfelt lo mesmo. Volvió á
-mandarme que me partiese á la hora para
-mi gobierno, porque tenía el mesmo aviso
-que yo le habia dado. Y así, por obedecer
-y no perder tiempo en réplicas, me partí
-habiendo protestado de que mi venida
-sin dineros ni gente haria más daño que
-provecho, habiéndose confiado la soldadesca
-y pueblo de que yo no volveria sin<span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span>
-lo necesario para la defensa del país y sustento
-de la gente. Al fin me vine casi desesperado,
-solo con mis criados y alguna
-poca escolta que tomé en Gheldres, hasta
-el Rin, y le pasé al fuerte de Rees, y metíme
-en Anholt inviando para mi escolta
-por gente de mi gobierno, y venida, me
-fuí á Zutphen. Estando yo allí invió su
-Alteza al que gobernaba aquella tierra, y
-al conde Herman, que gobernaba á Deventer,
-dineros para comprar victuallas por
-estar aquellas dos tierras desproveidas de
-ellas. Preguntando en Zutphen al Gobernador
-la provision que tenía de pólvora, me
-respondió que la tenía buena, porque habia
-hallado en la casa donde aloxaba el coronel
-Tassis una buena cantidad, la cual
-habia puesto con la demas que habia en la
-municion. Ordenéle que con toda diligencia
-se proveyese de faxina y de cestones,
-y que trabajase de la puerta del Pescado
-hasta la del Rio, que era por donde el enemigo
-le podia hacer daño, y sin que él me la
-pidiese le puse dentro una compañía de infantería
-más, y hecho esto, me partí para
-Deventer. En estas dos tierras hubo mucho
-descontento entre los soldados de verme
-volver sin dinero ni gente, y yo los consolaba<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span>
-con la promesa de su Alteza. Y habiendo
-proveido en Deventer, me partí
-á dar una vuelta á Gruninghen, que es
-donde más me temia por las causas que he
-dicho. El enemigo, entre tanto, formó su
-exército bien sustancial, y no obstante los
-avisos que yo habia dado á su Alteza desde
-Gheldres, como el capitan Nicoló Basta,
-gobernador de ella, puede certificar, y
-desde Zutphen y Deventer, como el conde
-Herman y Loqueman pueden decir,
-que convenia que su Alteza juntase luégo
-su gente para socorrerme, y no lo hizo
-hasta que la villa fué sitiada. Habiendo el
-enemigo tomado ántes el fuerte de la otra
-parte del rio, que tanta sangre habia costado
-el sustentarle, inviando soldados mancebos
-en hábito de mujeres, los cuales,
-con las armas que llevaban escondidas debaxo
-de las faldas, le ganaron. Plantó
-treinta y tres piezas de artillería, y con
-cada una tiró tres tiros, con los cuales el
-Gobernador le rindió la tierra. Quexándome
-yo de él poco despues á su Alteza, que
-era ya llegado con alguna gente junto al
-Rin, á una abadía llamada Mariembon, é
-yendo á visitar el fuerte de Rees, que gobernaba
-Mons de Rinavel, dixo su Alteza<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span>
-que sabía que Loqueman estaba en Rees,
-y que habia estado aquel dia en aquel fuerte,
-que le avisasen que se guardase de parecer
-delante de él, y que procurase ganar
-amigos, lo cual habia hecho ántes á mucha
-costa de los soldados de su regimiento,
-cobrando el remate de su descuento. Despues
-de la muerte de su Alteza este gentil-hombre,
-procurando descargarse ante el
-Conde de Mansfelt, fué dado por libre sin
-saber yo el descargo que habia dado. Él,
-con la gente que salió de aquella tierra, se
-fué á Deventer, y el conde Herman tomó
-de ella la que la pareció que le podia ayudar
-y asistir, inviándome la demas. El enemigo
-marchó á sitiar á Deventer, plantó su artillería,
-y batióle terriblemente por la parte
-que no habia terrapleno; confiándose en
-el rio de Isel y en un arroyo que hacia
-foso por toda aquella parte. El Conde se
-puso á la defensa, donde con un ladrillo
-de los que volaban de la batería fué herido
-en el rostro, de que perdió un ojo y
-á grande peligro de perder el otro. Para
-dar el asalto hizo venir el enemigo un
-puente sobre barcas el rio abaxo, y le puso
-á la punta del arroyo; y aunque nuestra
-arcabucería mató muchos de los marineros<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span>
-que le guiaban, todavía le pusieron
-por donde quisieron dar asalto; y pasando
-á la batería alguna gente, pusieron en ella
-una bandera, que los nuestros hicieron retirar
-della fácilmente por no ser asistidos
-de los demas que estaban ordenados para
-dar el asalto, hallando dificultad al entrar
-en el puente, porque de una parte y de
-otra los bordes eran hechos de tablas, más
-altos que el puente, y con más seguridad
-y ménos daño podia estar nuestra gente
-peleando mano á mano con el enemigo en
-aquel puesto, que no estar en él sujeta á
-la furiosa batería que despues de retirada
-su gente de ella hizo. Herido el Conde y
-otros capitanes y soldados, comenzaron,
-contra la voluntad del Conde, á tratar con
-el enemigo, á quien rindieron la villa no
-teniendo nueva de ser socorridos.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Perdidas estas dos plazas, verdaderas
-puertas de Holanda y país de Utrecht, por
-donde se habia de acabar la guerra, ó por
-lo ménos constreñir al rebelde á reconocer
-á su Rey y señor natural reconciliándose,
-dió ánimo al enemigo de proseguir adelante<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span>
-contra esta provincia, en que tanto habia
-trabajado, y tanta gente habia perdido por
-señorearse de ella, y así procuró pasar adelante;
-y á requisicion de los mal intencionados
-de Gruninghen y solicitud del conde
-Guillermo de Nassao, que ahora es su gobernador,
-se determinó de irla á sitiar. El
-conde Federico y yo estábamos en el
-fuerte de Covorden á la mira, por ver la
-punta que hacia, y él, por saber que los dos
-estábamos en aquel fuerte, procuró cerrar
-la villa ántes que pudiésemos entrar en ella,
-y con gente suelta caminó dia y noche para
-este efecto, mas no lo pudo hacer tan secretamente
-que con tiempo no fuese yo
-avisado por las espías que tenía en su campo.
-Resolvíme tambien de partir para allá,
-caminando toda la noche, y ordené que
-alguna infantería que tenía en Covorden,
-pensando que el enemigo la acometeria, me
-fuese siguiendo. Entramos dentro el Conde
-y yo con la gente, á tiempo que ya la
-avanguardia del enemigo se venía acercando
-á la tierra, y los mal intencionados de
-ella, viéndola tan vecina, se comenzaron
-á alterar (que segun los enemigos decian,
-habian prometido de hacerlo á su llegada),
-y de otra parte, el Magistrado no solamente<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>
-no queria recibir en la villa la gente de
-guerra que yo habia traido, pero ni áun en
-el burgo. En este tiempo me llegó cierta
-cantidad de soldados que habia inviado á
-sacar de algunos fuertezuelos de poca importancia,
-y estando con alguna pena de
-ver el refuso que me hacian de recoger la
-ente en el burgo, y la alteracion de los
-malos, por no mostrar flaqueza ordené al
-conde Federico que con la gente que estaba
-ya recogida y algunos caballos trabase
-la escaramuza y tuviese los enemigos lo
-más léxos de la villa que pudiese, sin desarrimarse
-mucho del foso y muralla della; y
-miéntras él peleaba fuera, yo negociaba
-dentro, de manera que echando fuera alguna
-cantidad de malos, me abrieron el
-burgo, y así hice retirar al Conde dentro
-con la gente, porque no se arrepintiesen.
-La del enemigo padecia, por haber dexado
-bagaje y victuallas atras, principalmente los
-ingleses y escoceses, que viniendo á coger
-lechugas para comer, se llegaban tanto, que
-desde las murallas mataban los burgeses
-muchos de ellos. Llegado todo el exército,
-se metieron en escuadron algo léxos de la
-villa, pero con todo eso, con un cañon,
-dos ó tres medios y una culebrina que hacia<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span>
-tirar, recibian tanto daño que luégo se
-alexaron, cubriéndose de la artillería lo
-más que pudieron, pero no tanto, que por
-el daño que se les hacia, el conde Mauricio
-reculó sus tiendas y parte del exército,
-y viendo que los malos que eran de su
-parte no habian salido con su intencion
-ni cumplido lo que habian prometido, se
-estuvo quedo en aquel puesto sin hacer
-mas trinchea ninguna. Yo imaginaba que
-lo hacia por esperar la artillería y pertrechos
-que por la mar venian, como fué así,
-pues dentro de tres dias comenzaron á parecer
-gran cantidad de velas, en las cuales,
-segun los avisos que yo tenía, venian sesenta
-piezas de batir y las municiones y
-pertrechos necesarios para un largo y gran
-sitio. Despaché luégo á su Alteza avisándole
-de lo que pasaba, el cual invió al teniente
-de caballos de Mons de Assicourt á
-reconocer, dando siempre esperanzas de
-querer dar socorro. Y considerando yo que
-por estar los españoles amotinados en Diest,
-y otras incomodidades que su Alteza podia
-tener, no era posible haber tanta gente
-que pudiese contrastar con el enemigo, escribí
-que si su Alteza no tenía doce mil
-infantes, y por lo ménos dos mil caballos,<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span>
-que no pasase el Rin, porque ménos daño
-era que yo me perdiese, que no que su
-Alteza se metiese en este peligro. Estando
-en la muralla de la villa haciendo tirar la
-artillería á los escuadrones que se mostraban,
-mandé que la arcabucería cesase y
-que no tirase sino de cuando en cuando
-algun arcabuzazo, lo cual fué causa que
-los jardines vecinos se hinchiesen de soldados
-enemigos, que era lo que yo pretendia.
-Viendo esto, hice juntar una cantidad
-de soldados que estaban en el burgo, que
-dentro nunca los dexaron entrar en la villa
-con saltapantanos ni con espadas, sino
-solamente con dagas; y á Mendo, con cuarenta
-soldados de mi compañía que habian
-venido conmigo y estaban en el burgo,
-que por hacerme gracia los dexaron
-entrar. Hice abrir la puerta, y ordené á
-Mendo que con los caballos cerrase con
-el primero cuerpo de guardia que tenía el
-enemigo, y que con la asistencia de aquella
-infantería, que llevaban saltapantanos,
-fuese cogiendo y matando á los que andaban
-en los jardines; y él lo efectuó puntualmente,
-y trayendo algunos presos, los
-burgeses se los querian matar, y queriéndolos
-defender los soldados, les dixe que<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span>
-dexasen hacer á los burgeses por tanto
-más empeñarlos. Dió este pequeño efecto
-tanto ánimo á los burgeses, que ya tenian
-al enemigo en poco; no obstante que si
-él acometiera la villa por dos partes, como
-era su intencion, con batería formada, nos
-pusiera en trabajo, aunque no dudo que
-tuviera su parte dél ántes de ganarla. Mas
-pareciéndole que no saldría con la empresa
-fácilmente, se resolvió de ir á tomar
-los fuertes que estaban en el territorio de
-Gruninghen, y el principal era Delfezijl,
-sobre el rio Ems, de más importancia que
-todos, en el cual habian puesto los de la
-villa una compañía, de las dos que ellos
-tenian á su cargo; y ofreciéndolos yo soldados
-de su Majestad para meter dentro,
-jamas los quisieron, pretendiendo ser cosa
-suya, temerosos de que metiendo yo gente
-en él, no se le volveria despues. Esta
-plaza está sobre uno de los dos canales que
-de la mar vienen á la villa, y cuando el
-Conde de Rhimbergh la ganó, le usurparon
-ellos, del cual han pretendido siempre
-ser propietarios, suplicando á su Majestad
-les hiciese merced dél dándoles la alta justicia;
-y sobre esto escribió su Majestad
-que le informasen de ello; yo lo resistí todo<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span>
-cuanto pude, porque era hacer grande
-agravio á un caballero llamado Ripperdá,
-cuyo era el lugar donde estaba el fuerte, y
-él residia en Alemania; y si bien no servia
-al Rey, ménos al enemigo. El estorbo
-que yo les hice en esta tan injusta demanda,
-con otras ocasiones que adelante diré, fueron
-causa del ódio que despues han tomado
-conmigo, y de que yo muchas veces
-con tanta eficacia haya pedido á su Majestad
-me hiciese merced de sacarme de este
-gobierno, porque, como he dicho, así me
-parecia convenir á su real servicio, pues
-yo no podia forzar á esta gente á que se
-le hiciesen como debian. Al fin, el enemigo
-fué sobre el fuerte, y las compañías que
-estaban dentro se le rindieron, sin esperar
-batería. En este tiempo su Alteza invió á
-Mons de Huerpen, que ahora es gobernador
-de Maestricht, para que se informase
-de mí, del estado en que estaban las cosas
-de este gobierno y las del campo enemigo.
-Oyó la batería que hacia en los fuertes, é
-informado de lo que habia en la tierra,
-se volvió. Su Alteza viendo al enemigo
-ocupado por estas partes, se resolvió de ir
-á sitiar el fuerte de Nimega á grande instancia
-que los de aquella villa le hacian<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span>
-para ello. El enemigo, habiendo tomado los
-fuertes que he dicho, se volvió con su
-exército hacia Gheldres. Su Alteza me
-invió á mandar que le fuese á hablar, y
-fuimos el conde Herman y yo, y llegamos á
-Nimega el mesmo dia que su Alteza se retiraba
-del fuerte, por tener órden de su
-Majestad de ir á Francia. Mandó que el
-conde Herman se volviese á este gobierno
-con los burgomaestres y síndicos de
-Gruninghen, que estaban allí proveyendo
-de algun dinero para el sustento de la gente
-de guerra, y á mí, que tomase el exército
-á mi cargo, lo cual no quise rehusar
-por las causas que he dicho. Y ántes de su
-partida se trató de la recuperacion de
-Zutphen y de asegurar la villa de Nimega,
-que á mi parecer, segun le propuse, se
-podia hacer, ya que no queria dexar guarnicion
-dentro, pues podia; que atrincheando
-hacia la puerta que va á Mozza, en
-aquel alto se podian poner dos ó tres mil
-hombres, ofreciéndome de quedar con
-ellos. Parecióle bien esto, pero tratándolo
-con otros se mudó, y sin dar otra órden,
-no obstante que los buenos de aquella villa
-andaban dando voces por las calles diciendo
-que quedaban perdidos y vendidos,<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>
-se partió para Francia, y á mí me invió al
-exército, dexándome ordenado que deshiciese
-la fortificacion que Camilo Archini
-habia hecho en Midelver, y el fuerte que
-Mons de Rinavelt guardaba enfrente de
-la villa de Rees, necesarísimo para el paso
-en Frisa. Maravillábame yo de que estando
-la villa de Nimega en tanto peligro
-mandase romper estos fuertes, que en parte
-la tenian sujeta, y así no obedecí al
-primero mandato, ni ménos al segundo,
-pero con el tercero y el cuarto fué fuerza
-hacerlo. Y así no hubo su Alteza partido,
-cuando los de aquella villa comenzaron á
-tratar con el enemigo, y él á marchar con
-alguna gente hacia ella el rio arriba. Entendiendo
-esto, me partí para allá con alguna
-caballería é infantería. La gente del
-enemigo hizo alto hácia Til, y yo en
-Mozza, y aquí me resolví de ir con alguna
-parte de mi gente á la villa, y contra la
-opinion de Nicoló Basta y de otros capitanes
-que iban conmigo, entré dentro con
-dos compañías de caballos, dexando los
-demas fuera; hice convocar al Magistrado
-en casa de Mons de Guilein, gobernador
-de la tierra, proponiéndoles que, si la querian
-asegurar, recibiesen más gente de<span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span>
-guerra dentro, que allí la tenía para dársela
-tal como ellos la quisiesen, lo cual les
-ofrecí tres veces y todas me lo negaron. Y
-así, vista su resolucion, me volví á salir y
-fuí á Midelvert, adonde junté gran cantidad
-de villanos de alrededor para desmantelarle,
-como su Alteza me habia mandado,
-y á Mons de Rinavelt avisé que hiciese
-lo mesmo del de Rees, llevando la artillería
-y municiones el rio arriba, á Rhymbergh,
-donde hoy está. Yo andaba con el
-exército buscando de comer donde lo podia
-hallar, por padecer necesidad así la
-caballería como la infantería, que con esta
-comodidad me han dado siempre los cargos,
-y estando entre Mastricht y Riuermunde,
-tuve aviso que el conde Mauricio
-marchaba con su exército hacia Nimega.
-Y por hacer lo que pudiese y que no se
-me diese culpa, escogí de todo el exército
-de dos á tres mil hombres sueltos, y aunque
-los dos regimientos de alemanes, de los
-condes de Barlaymont y Arembergh, andaban
-descontentos dias habia, jurando de
-no tornar á pasar la Mosa hacia Bravante
-sin ser pagados, todavía con promesa que
-les hice de que los volveria al mesmo puesto,
-la pasaron á Venló, por donde caminé<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span>
-por más seguridad mia, que tomando el
-camino de Mozza iba en gran peligro de
-perderme, por estar ya el conde Mauricio
-al rededor de la villa de Nimega. Consideré
-que ya que aquella villa se hubiese perdido,
-ó no me quisiesen admitir dentro con
-la gente que llevaba, por lo ménos aseguraria
-la de Grave, que es de tanta importancia,
-y estaba tambien en peligro por
-estar ausente Mateo de Castelo, gobernador
-de ella, y haber poca guarnicion dentro;
-y así me fuí allá, avisando por todas
-las vias posibles al Gobernador de Nimega
-que yo estaba allí para meterme con él, y
-que con la gente de guerra que tenía tomase
-una puerta, y que avisándome haberlo
-hecho, á la hora yo caminaria con la
-gente rio arriba, por ser camino secreto y
-cubierto. Mas los de la villa, como superiores
-de la gente del Rey que estaba dentro
-se apoderaron de las puertas, y dixeron al
-Gobernador que ni él ni ningun soldado
-del Rey se llegase á ellas, porque le harian
-pedazos; y en esto iban tratando con el
-enemigo. Como supe lo que pasaba, tuve la
-villa por perdida, y así me resolví de asegurar
-la de Grave; y habiendo tenido aviso
-de la gente de guerra que estaba dentro,<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>
-de que los burgeses no andaban bien, y
-que eran superiores de ellos, hice caminar
-á la infantetía que habia traido conmigo
-hacia allá, y adelantándome un poco, hice
-venir los burgomaestres á la puerta, á los
-cuales propuse que valdría mas meter
-aquella infantería dentro, que no que anduviese
-por aquella campaña haciendo
-daño, prometiéndolos de entretenerla sin
-daño de la tierra. Respondiéronme que lo
-tratarian con sus burgeses, pero que temian
-que no lo podrian alcanzar, por haberles
-prometido otros lo mesmo y no cumplido.
-Entraron dentro y volvieron con resolucion
-de que en ninguna manera los
-burgeses querian que entrasen, y que si
-yo lo intentaba se alterarian y tomarian
-las armas. Y estando ya asegurado de los
-soldados que estaban de guardia á la puerta,
-hice que detuviesen fuera á los burgomaestres;
-púseme delante de los soldados, y
-ordené que sin tocar atambor me siguiesen
-todos, y así entré dentro sin estorbo ninguno
-hasta el castillo, donde puse los alemanes,
-y las demas naciones, como italianos,
-irlandeses y valones, repartí en los
-hospitales, cuerpos de guardia y en algunas
-casas vacías, sin permitir que soldado entrase<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span>
-donde hubiese burges. Ayudóme á dar
-á esta gente victuallas de pan, queso y cerveza
-un comisario de victuallas llamado
-Romade Robertin, en lo cual se empleó
-como bueno y fiel servidor que es de su
-Majestad. Supe despues de algunos enemigos
-que he tenido en prision, hombres
-que podian saber el secreto de su exército,
-que si yo no entrára, la villa estaba ya
-concertada con el enemigo; á lo ménos
-puedo asegurar que si no era así, estaba en
-este peligro. Pocos dias despues llegó de la
-otra parte del rio Mons de Guilein, con
-toda la gente de guerra que estaba en Nimega,
-la cual se habia rendido al enemigo
-sin su voluntad, de que el pobre caballero,
-como muy fiel á su Majestad, venía con
-tanta angustia y pena, que temí muriera
-allí, de que le dió una enfermedad que le
-duró muchos meses. Al fin los inconvenientes
-vienen las más veces por negligencia
-y descuido de otros, y los semejantes lo
-vienen á lastar y padecer. Alojé aquella
-gente tambien dentro, por no perderla
-fuera, dándola la misma comodidad que á
-la demas, y pocos dias despues llegó Mateo
-de Castelo, que venía de Tornay, donde
-tenía su mujer. Habiendo el conde<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span>
-Mauricio dado órden en la villa de Nimega,
-se retiró; y queriendo yo hacer lo mesmo,
-dixe al Gobernador que pidiese la gente
-de guerra de que tenía necesidad, que
-yo se la dexaria, y que me espantaba de
-que habiendo tanta artillería dentro de la
-tierra, tenía tan poca pólvora; y era tal,
-que me habia sido fuerza refinarla á mi
-costa miéntras estuve allí; advirtiéndole de
-los medios por donde se podia proveer de
-ella suficientemente. Dexéle algunas compañías
-de italianos, que me pidió y nombró,
-y volvíme adonde habia dexado el
-exército. Y su Alteza, para el viaje de
-Francia, que áun no era partido, invió por
-la mayor parte de la gente de él, y la llevó
-el Maestre de Campo D. Gaston Espinola,
-si bien los dos regimientos de alemanes altos
-se alteraron del todo, y se alojaron á
-su gusto entre Mastricht y Liexa. Y en
-esta sazon mandó su Alteza al duque Mauricio
-de Saxa levantar un regimiento de
-infantería alemana en esta provincia de
-Linghen, y él juntó la gente suficientemente;
-destruyó el país, y los de él llevaron el
-regimiento hacia Colonia, haciendo mucho
-mal por donde pasaba, y así se deshizo
-de sí mesmo. El Duque, los capitanes y<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span>
-reliquias de él, sabiendo que yo estaba en
-Mastricht, me fueron á hablar, y en virtud
-de una carta que su Alteza habia escrito
-al Duque, me pidieron alojamiento
-y entretenimiento. Respondíle que su Alteza
-entendia que habiendo pasado muestra
-se juntase con el exército que yo gobernaba,
-y que él no la habia pasado, que
-el exército era ido á Bravante, y así yo no
-podia cumplir lo que me pedia; que haria
-bien en ir á hablar á su Alteza, pues yo no
-podia mandar en aquel país, y así lo hizo.
-Sabe Dios las causas por que este regimiento
-se deshizo y no pasó muestra, y lo mesmo
-el del duque Francisco, su hermano,
-que asimesmo se levantó en este país, y en
-él tambien se deshizo, siendo ambos muy
-necesarios para el servicio de su Majestad.
-En el tiempo que se levantaron se perdió
-el dinero del Rey, destruyóse el país,
-perdióse el teniente coronel Teseling, y no
-hicieron otro efecto. Partido su Alteza
-para Francia, escribí al Conde de Mansfelt,
-que en su lugar gobernaba, suplicándole
-que fuese servido de proveerme algun
-dinero para la gente de guerra de mi gobierno,
-porque me queria volver á él. Mandóme
-venir por el dinero á Brusélas, y así<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span>
-fuí, donde estuve algunos meses solicitándolo
-sin poderlo alcanzar. En este tiempo
-sucedió la muerte del Duque de Cleves, y
-siendo necesario inviar de parte de su Majestad
-á su enterramiento, y á poner una
-persona en el gobierno de Gheldres, aunque
-para ambas cosas yo era poco suficiente,
-me mandó su Excelencia que lo hiciese,
-sin darme ninguna comodidad para
-mi gobierno, ni áun para el ajeno, y la
-que me dió para mi viaje apénas bastaba
-para pagar la escolta de Brusélas á Namur,
-que entónces este camino estaba
-muy peligroso. Tambien me ordenó que
-acabado aquel servicio me volviese á la
-villa de Mastricht, que por ser de tanta
-importancia convenia que una persona de
-recaudo estuviese en ella, por haber llevado
-su Alteza consigo á Francia al Gobernador.
-Pasando por esta villa para el viaje que he
-dicho, avisé al capitan Limburg, que la
-gobernaba, que estuviese con cuidado, porque
-sabía que el enemigo queria dar una
-escalada á aquella tierra, ordenándole que
-en sabiendo que el enemigo estaba en campaña,
-estuviese él con toda la gente de
-guerra á las murallas todas las noches, y
-que de dia doblase las guardias á las puertas.<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span>
-El conde Mauricio vino y dió la escalada,
-y fué ventura no ganarla. El capitan,
-descuidado demasiado, por más que fué
-avisado del Gobernador de Wert que el
-enemigo marchaba, y por no haber dado
-parte al magistrado de este aviso, vino en
-ódio de aquel pueblo, el cual, á mi vuelta
-allí, me solicitaba mucho que le castigase
-por algunos indicios que tenian de no ser
-fiel, á mi parecer no bastantes para quitar
-la vida y la honra á un soldado que,
-desde el principio de esta guerra, habia yo
-visto servir á su Majestad bien y fielmente.
-Poco despues de esto vino de Francia
-el Gobernador, y yo me volví á Gheldres.
-Los de la villa de Mastricht procedieron
-contra el Limburg para echarle de ella, y
-así vino aquí con el regimiento del Príncipe
-de Simay y sirvió como muy honrado
-soldado hasta la muerte. Con todo
-esto, fuí caminando dia y noche por ser el
-tiempo corto, y con gran peligro llegué á
-tiempo. Hice lo que se me mandó, asistiendo
-al entierro y exequias del Duque,
-de que puntualmente advertí á su Excelencia,
-y embarcándome el rio abaxo, me
-fuí al país de Gheldres, adonde gasté mucho
-más de lo que tenía.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span></p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Venida la primavera, el enemigo formaba
-su exército, y avisé de ello, y de
-que sin ninguna duda daria sobre mi gobierno;
-y con todos los avisos que dí y la
-solicitud grande que hice, jamas pude alcanzar
-asistencia con efecto, sino en promesas.
-Ya era vuelto su Alteza de Francia,
-y mandándome volver de Gheldres á
-mi gobierno, lo hice luégo con la mesma
-ayuda y provision que ántes me habia dado.
-Y no hube llegado, cuando entendiendo
-que el enemigo queria acometer la villa
-de Steenvick ó Covorden, donde me puse
-por estar en medio de todo el gobierno,
-aunque no estaba tan bien proveida como la
-de Steenvick, que tenía á cargo el teniente
-coronel de Mons de la Mota con más de
-mil soldados, la flor de la gente de guerra
-que el Rey tenía en esta provincia; y él,
-por su valor y prudencia suficiente para
-aquello y para mucho más, y con su diligencia
-y ayuda de los vecinos y soldados
-de dentro, la habia reparado lo mejor que
-se pudo; que fortificarla como era menester
-no se podia hacer por causa del sitio,<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span>
-en mucho tiempo. Acertó á estar en aquella
-villa Mons de Guaterdich, gobernador
-de Santa Gertruidemberg, que habia venido
-allí para cierta empresa que el Rey
-nuestro señor mandó que se hiciese por
-Pedro Rans, criado suyo; y aunque se conoció
-ser engaño y trato doble, este caballero,
-por tener valor y deseo de servir á
-su Majestad, sabiendo que el campo enemigo
-marchaba hácia allí, se quedó dentro
-queriendo hallarse en aquel sitio. Llegó
-el enemigo con exército y aparato real, y
-cuando yo supe que caminaba, importunaba
-con grande diligencia á su Alteza,
-que estaba en Aspá tomando la agua, y al
-Conde á Brusélas, por el socorro; y viendo
-que se tardaba, procuré, con la poca gente
-que tenía, aumentar la guarnicion de la
-tierra, é invié al capitan Sante con alguna
-gente y el dinero con que me hallaba; el
-cual hizo tan buena diligencia, y se gobernó
-de manera que por mucho cuidado
-que el enemigo tenía y más hacia para
-estorbar el socorro, entró dentro sin ninguna
-pérdida.</p>
-
-<p>El enemigo, despues de haber hecho sus
-trincheas, las cuales no pudo hacer sin que
-las salidas que hizo Mons de la Cocquela le<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span>
-hiciesen daño, hasta tomarle banderas que
-tenía en ellas, y plantó su artillería en dos
-partes, en cada una puso treinta piezas, y
-otras dos en otra parte, que batian un molino
-que se habia hecho para meter agua en
-el foso. Comenzó su batería desde las cinco
-de la mañana hasta las de la tarde, la más
-terrible que se ha visto en esta guerra; y
-pareciéndole que habia hecho batería para
-dar asalto, puso todo su exército en escuadron,
-y reconociendo las baterías con
-tres capitanes que fueron á ello, el uno
-fué muerto al borde del foso, y hallando
-haber hecho poco efecto, y estarse la estacada
-entera y bien guarnecida de mosquetería
-y arcabucería, se retiraron por
-aquella noche á sus cuarteles, y luégo comenzaron
-á cegar el foso y á arrimarse
-con la zapa á la muralla por tres partes, é
-hicieron dos minas, habiendo batido un
-torreon de la puerta que estaba á cargo del
-capitan Bartolomé Sanchez. Nunca yo cesaba
-de solicitar el socorro viendo la grande
-ocasion que el enemigo daba para deshacerle
-parte de su exército si yo tuviera
-gente para ello. Tenía aloxada su caballería
-léxos de su infantería, y donde tomándole
-un puente que no estaba guardado, y<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>
-rompiéndole, no podian socorrer su infantería,
-y en el alojamiento no habia sino
-una calle por donde la caballería podia salir,
-por ser todo lo demas pantanos, donde
-la infantería podia hacer grande efecto sin
-daño de la caballería. A tener yo infantería
-suficiente, con ayuda de Dios, poca ó
-ninguna de ella se me escapára, y perdida
-ésta, la villa fuera socorrida, y por lo ménos
-el enemigo no podia retirar su artillería
-por se haber secado el rio por donde la
-habia traido, de tal suerte que con el tiempo
-que hacia, de ninguna manera se podia
-navegar por él. El enemigo, continuando
-su zapa y mina fuera de ella, habia hecho
-dos castillos de madera, uno mayor
-que otro, hechos con gonces y tornillos,
-de modo que juntando las piezas en parte
-segura con ruedas y otros artificios, los
-llevaban enteros donde querian, y eran
-hechos de arte, que en diversos suelos
-que tenían, podia estar mucha gente de
-guerra segura de arcabucería y mosquetería;
-de donde, descubriendo no solamente
-el terrapleno, mas las calles y casas, hacian
-mucho daño. Viendo esto Mons de la Cocquela,
-puso dos piezas de artillería detras
-de una casa, con las cuales, batiendo el<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span>
-mayor, le hizo inútil, y del otro se recibia
-poco daño. Ya estaban los enemigos
-tan adelante en el terrapleno, que se hallaban
-con los nuestros pica á pica sin osar
-dar asalto, y por hacerlos más daño, el
-enemigo hacia tocar diversas armas falsas,
-teniendo asestada toda su artillería; y poniéndose
-los nuestros á la defensa, creyendo
-que era asalto, hacia grande efecto en
-ellos. Viendo yo que el socorro tardaba,
-y conociendo el peligro de perderse en
-que estaba la tierra, y que no habia mejor
-remedio para estorbar la pérdida, ó por lo
-ménos dilatarla esperando el socorro, que
-meter más gente dentro y proveerla de
-pólvora, de que comenzaban á tener falta,
-avisé al conde Herman, que estaba en Gruninghen,
-que de su parte inviase alguna
-gente con sacos de pólvora, y que yo tambien
-inviaria por la mia; y que señalando
-el dia, hora y lugar donde se habian de
-juntar, procurasen entrar dentro. Despues
-que el capitan Sante entró con aquel socorro,
-los enemigos hicieron en aquella
-parte algunos fuertes; y aunque el sitio era
-aguanoso, no dexaban de noche de entrar
-y salir avisos entre fuerte y fuerte, y esta
-gente llevaba órden de hacer el mesmo<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>
-viaje, y con las guías que les habia dado
-fueron, y la cabeza que yo habia inviado
-con la gente entró dentro, y el que el
-Conde por su parte, ó cansado ó perdido
-de ánimo, estando á tiro de piedra del lugar,
-por haber tocado los fuertes arma, se
-retiró, siguiéndole de cuarenta á cincuenta
-soldados; que los más de ellos, venido el
-dia, se perdieron, y él tuvo ánimo y fuerzas
-para volver seis leguas atras, faltándole para
-ir un tiro de piedra adelante. Este mesmo
-dia habian comenzado los nuestros á tratar
-con el enemigo, el cual, habiendo hecho
-dos minas y alojado su gente por el terrapleno,
-por no tener por aquella parte traves
-ninguno que se lo estorbase, dió fuego
-á las minas, que nos fueron de poco daño,
-ántes la una de ellas, estando enterrado
-un torreon de la villa junto á ella, resistiendo,
-reventó hácia los enemigos, en
-los cuales hizo mucho estrago. Dieron con
-todo esto su asalto por tres partes, reforzándole
-de gente cinco veces, y duró desde
-las ocho de la mañana hasta las seis de
-la tarde, perdiéndose mucha gente de ambas
-partes. Entre los nuestros murieron
-tres capitanes, el conde Luis, hermano del
-conde Herman, el capitan Biondel, del regimiento<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span>
-de Mons de la Mota, y el capitan
-Hessel, de mi regimiento, y el conde
-Mauricio salió herido de un arcabuzazo en
-el rostro. Al fin, viendo los nuestros que
-no habia nueva de socorro, y que los enemigos
-estaban tan adelante en el terrapleno,
-muchos de los nuestros heridos, y todos
-generalmente cansadísimos del trabajo y
-pelear, tornaron á parlamentear con el
-enemigo, á quien al cabo rindieron la
-tierra, y uno de los artículos fué que saliesen
-de este país, pasasen el Rin, y en
-seis meses no pudiesen volver á él. Cosa
-mal á propósito para el servicio del Rey,
-por ser la gente tan buena, como he dicho,
-y hallarme con poca esperanza de
-haber otra para resistir al enemigo. Avisé
-de todo á su Alteza á Aspá, y al Conde
-de Mansfelt á Brusélas, suplicándoles me
-socorriesen, advirtiéndolos de que el enemigo
-quedaba tan mal tratado, que en
-mes y medio no se podia rehacer para salir
-en campaña, porque se decia haber perdido
-más de dos mil hombres. Bien tardó
-todo el tiempo que he dicho en refrescar
-su gente y en rehacerla. Ya que esos señores
-no procuraron el socorro con tiempo,
-perdido el que el enemigo no estuvo en<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span>
-campaña y el que estuvo en rehacerse,
-bien pudieran de haber sido servidos de
-darle cuando se le pedí, inviándome, como
-he dicho, que sin duda se hubiera
-excusado lo que despues ha sucedido. Al
-fin importuné tanto á su Alteza y á su
-Excelencia, que resolvieron de inviarme
-socorro, y entre tanto el enemigo, habiendo
-rehecho su exército, marchaba hácia
-Covorden. Y habiendo proveido de artillería,
-municiones y gente, dexé al conde
-Federico dentro y me fuí á Grol á aguardar
-el socorro, teniendo aviso que marchaba.
-El enemigo vino y sitió el burgo
-de Covorden, y dexando el Mauricio al
-conde Guillermo, su primo, sobre aquel
-sitio, se partió con parte del exército y
-artillería á sitiar la villa de Oetmarsum; y
-vino tan repentinamente sobre ella, que
-Mendo, que estaba dentro con mi compañía,
-habiéndole dado órden de no dexarse
-encerrar, hubo de pasar por medio
-de los enemigos para salvarse con la compañía
-y meterse en Oldenzel, dexando
-dentro otra de mi regimiento. El conde
-Mauricio hizo sus trincheas, y plantando
-la artillería, mataron los nuestros á Mons
-de Fama, general de ella; y despues de<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span>
-haber batido, se le rindió la tierra con los
-mesmos pactos que la de Steenvick. Miéntras
-él estaba en aquel sitio, su primo se
-acercaba al burgo de Covorden, el cual
-no tenía más fortificacion que una trinchea
-simple, defendióle el conde Federico
-algunos dias hasta que volvió el Mauricio
-del sitio de Oetmarsum; y una vez
-estuvieron los enemigos dentro del burgo,
-y los nuestros los tornaron á echar fuera;
-pero viendo el Conde que al cabo no le
-podia defender, le quemó y se retiró al
-fuerte hácia donde el enemigo caminó con
-sus trincheas; y conociendo que era una
-masa de tierra, y que su artillería, por
-mucha que era, podia hacer poco efecto,
-se puso á ganarle por zapa, sangrando primero
-el foso, que era grande, aunque no
-muy hondo; y con cierto ingenio que usan
-los marineros, sacaban la agua apriesa. Hizo
-tambien dos plataformas que abrazaban
-los dos baluartes, de donde tiraba á las
-defensas haciendo daño. Yo, confiando en
-el socorro que se me prometia, aunque habia
-puesto dentro mucha gente más de la
-que se suele poner en semejantes fuertes,
-hice apear parte de la compañía de don
-Sancho de Leiva y parte de la mia, y á<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span>
-mi alférez con ellos, y los metí dentro pareciéndome
-que siendo españoles ayudarian
-mucho al Conde. El enemigo hizo
-algunos fuertes, habiendo el Conde hecho
-una salida sobre ellos; y haciendo uno
-bien cerca de la tierra, el Conde le batió
-con su artillería desde el fuerte, y los que
-estaban dentro fueron tan hombres, que
-aunque los hacia grandísimo daño por no
-estar en defensa, nunca se movieron. Mandó
-el Conde salir del fuerte una buena
-tropa de soldados para darle asalto, y diéronsele,
-y los de dentro se defendieron
-muy valerosamente, pero al fin quedando
-muy pocos de ellos vivos, y viniéndoles
-socorros de sus cuarteles, los nuestros, por
-no ser cortados entre los dos fuertes, se retiraron.
-Murieron allí dos alférez de mi
-regimiento, Juan Lopez, español, y Mons
-de Ruylle, valon, que lo era de mi compañía
-coronela, ambos muy valientes soldados.
-Hechas las plataformas, comenzó el
-enemigo á henchir el foso (hacen esto con
-mucha maña y presteza), y en este tiempo
-me llegó el socorro á Grol, á cargo de
-Mons de la Capela, con su regimiento de
-Liejeses, el tercio de D. Gaston y el de
-irlandeses de Mons Stenley, que todos juntos<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span>
-no pasaban de ochocientos soldados, y
-algunas compañías de caballos á cargo de
-D. Alfonso de Avalos, hermano del Marqués
-del Guasto, que cierto no llegaban á
-cien caballos por tener las compañías muy
-faltas de gente, tanto que me acuerdo haber
-pasado una delante de mí con dos arcabuceros
-delante de avanguardia, tres lanzas
-de batalla, tres mujeres y un clérigo
-de retroguardia, sin tener más soldados
-que éstos, y todo este buen socorro, sin
-un real, ni ménos yo le tenía. Viendo la
-sustancia de esta asistencia, y temiendo
-que si poniala gente en los casales, el enemigo
-los podria degollar fácilmente, me resolví
-de meterlos todos en la villa de Grol,
-por evitar este inconveniente, que sin falta
-sucediera como digo, y con ser la tierra
-pequeña y de ruines casas, ellos y la guarnicion
-ordinaria estaban cubiertos. Y por
-más entretener al enemigo en el sitio de
-Covorden, despaché luégo para entrar dentro
-algunos valones del regimiento de Mons
-de la Capela con un capitan suyo, y díle tan
-buena guía, y él lo hizo tan bien, que entró
-dentro con mucho peligro, y avisando
-el de la Capela á su Alteza y á su Excelencia
-particularmente de la gente que habia traido<span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span>
-aquí, las cartas se perdieron en el camino
-y vinieron á manos del conde Mauricio,
-y él las envió al conde Federico dentro
-con un trompeta, para que viese el socorro
-que habia venido. Él respondió que
-aunque no viniese otro socorro, que esperaba
-con el de Dios defender la plaza.
-Tambien escribia yo muy á menudo, suplicando
-que el socorro fuese tal que pudiese
-ser bastante, porque aquél no lo era.
-Tratando yo un dia con algunos capitanes
-del tercio de D. Gaston, de que holgára
-que estuvieran dentro del fuerte algunos
-capitanes más de los que habia, se ofreció
-de su buena voluntad el capitan Jerónimo
-de Oria, genovés, caballero de mucha
-virtud y valor, que él iria, y procuraria
-entrar ó perderse. Y yo se lo agradecí como
-á quien él es y el caso requeria; fué
-con algunos soldados amigos suyos, y con
-tener guardia el enemigo por aquella parte,
-pasó como un rayo rompiendo por ella y
-entró dentro. Su Alteza me escribia que me
-inviaria socorro suficiente, que así lo habia
-ordenado y podia hacer porque tenía
-mucha y muy buena gente en Aspá para su
-guardia, y grande suma de dinero que le
-habia venido de España. Invió al fin el socorro<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span>
-á cargo de D. Alonso de Mendoza,
-con su tercio de infantería española y una
-buena cantidad de caballería, y con esto
-y lo que acá estaba, se pudiera socorrer el
-fuerte si viniera á tiempo y con medios,
-porque aunque vino con él un oficial del
-pagador, no traxo un real consigo, ántes
-me dixo que le habia faltado para cumplir
-con algunas compañías españolas, de
-una paga que se les habia dado en Bravante,
-pero que de Colonia habia de venir
-cierta suma. Vino esta gente cuando ya el
-enemigo habia cegado el foso del fuerte, y
-por una cortina de un baluarte se habia
-metido dentro, arrancando los árboles de
-que estaba vestida, con ingenios de tornos.
-Alojóse dentro de él y minándole sin podérselo
-estorbar, porque siendo las cortinas
-cortas, los traveses de los baluartes hacian
-poco efecto, y las dos plataformas tambien
-impedian que no se pudiesen valer de ellas,
-porque tiraban continuamente allí cruzando
-su batería; acertó á ser el baluarte más
-fuerte de los cinco que el fuerte tenía, y
-así el Conde le cortó, desamparando la mayor
-parte de él, comenzando á hacer una
-retirada, hácia una plataforma del fuerte,
-por la cocina de una casa, hasta lo que habia<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span>
-cortado del baluarte, que tambien hacia
-traves como la plataforma. Y sabiendo
-yo por las espías que tenía en el campo del
-enemigo, el estado en que estaban las cosas
-de él, daba priesa al Maestre de Campo
-D. Alonso de Mendoza que caminase é hiciese
-diligencia, y él la hizo, y sabiendo
-que estaba cerca, tomé la avanguardia con
-la gente que acá estaba, para informarme
-de más cerca de cómo se podia socorrer.
-Llegando el Maestre de Campo y sabiendo
-que yo me habia partido, me siguió con
-mucha presteza, aunque llovia y hacia mal
-tiempo. Juntámonos en Ulsen, lugar del
-condado de Benthen, y otro dia marchamos
-juntos á Denichum, tambien lugar
-del mesmo condado, una buena hora de
-camino de Covorden. Este fuerte de Covorden
-está en un sitio fuertísimo, que de
-todas partes le cercan pantanos y turbales
-inaccesibles la mayor parte del año; solamente
-hay un paso arenisco y duro debaxo,
-pero siempre con agua, y dura ántes
-que se llegue al fuerte y despues á la entrada
-de él, adentro, una pequeña hora de
-camino, paso hecho á posta para las barcas
-de una provincia á otra, que esto significa
-el nombre Covorden; hay tres ó<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span>
-cuatro arroyos que salen de estos pantanos
-y turbales, y todos vienen á dar al fuerte,
-y de ello se hace un rio, que va por unos
-grandes prados á entrar en el rio Vecht.
-Pocos dias ántes que nosotros llegásemos á
-Denichum, habia venido el Conde Holac
-con un regimiento nuevo y alguna otra
-gente, á juntarse con el Mauricio; y queriendo
-estar apartado de él, se alojó entre
-Denichum y su campo, pero más cerca
-de él que de nosotros, donde se habia fortificado;
-mas sabiendo que el socorro venía,
-habia dexado aquel puesto y tomado otro.
-La metad de la fortificacion estaba delante
-del rio que viene de Covorden, y la metad
-detras, y tambien dexó éste como supo que
-éramos partidos de Oldenzel; y luégo tomó
-otro mucho más fuerte que los dos, acercándose
-al cuartel del Mauricio, adonde se fortificó
-con grandísima priesa, como tambien
-lo estaba el Mauricio en su cuartel, y fuera
-de esto, así por aquel paso de agua que
-he dicho, como por otras partes por donde
-podiamos pasar, habia ya hecho buenos
-fuertes, y reparar y doblar las trincheas,
-tanto contra nosotros, como contra el fuerte.
-Traia conmigo tres piecezuelas de campaña,
-con las cuales hice señal al Conde<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span>
-de mi venida, y por no perder tiempo, invié
-alguna caballería á tomar lengua por
-aquella parte donde estaba el Conde Holac;
-y por los pantanos invié dos capitanes, uno
-italiano y otro español, porque mi intencion
-era, ya que se podia caminar por ellos,
-que con toda la infantería se llegase por
-aquella parte, lo más cerca del fuerte que
-se pudiese, como no fuesen sentidos, y con
-la caballería tocarles arma la mayor que
-fuese posible, y que la infantería estuviese
-hecha alto y que en oyendo esta arma
-arremetiese á las trincheas, y ganándolas,
-no dudaba de ganarse las plataformas y
-echar los enemigos fuera del burgo, que
-áun todavía estaban atrincheados. Considerando
-yo que tocando arma al cuartel del
-Holac, el Mauricio viniera del suyo al socorro,
-como despues hizo, y que entónces
-nuestra infantería hubiera hecho el efecto
-que he dicho facilísimamente, por estar el
-cuartel del Holac media hora de camino
-hasta las trincheas. Los dos capitanes fueron
-á reconocer el paso para guiar la infantería,
-y de enmedio del camino se volvieron
-sin reconocerle, echando la culpa el italiano
-al español, diciendo que no habia
-querido pasar adelante, y que él no queria<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span>
-ser más prudente ni valiente que el otro.
-Hicieron una gran falta al servicio del Rey,
-que con el favor de Dios, rompiéramos al
-enemigo, porque parte de su exército estaba
-fuera á traer victuallas, que padecia de
-ellas por estar léxos de sus tierras; tambien
-padeciamos nosotros, más por falta de
-dinero que de victuallas, que muchas nos
-venian; pero los soldados de este gobierno
-y los demas que habian venido con el
-Maestre de Campo D. Alonso de Mendoza,
-salvo los de su tercio, dexaban sus banderas
-por ir á buscar de comer, y á no estar
-el enemigo ocupado en sus fuertes y
-trincheas, como lo estaba, él hiciera suerte
-en nosotros. Visto lo que los dos capitanes
-habian hecho, ó no habian hecho,
-nos resolvimos de acometer el cuartel del
-Holac, escogiendo de las naciones que allí
-habia mil soldados que fuesen de avanguardia,
-y que tras ellos fuese la demas infantería
-y la siguiese toda la demas caballería,
-con intencion de que los mil soldados
-acometiesen los primeros, y ganando
-las trincheas, la demas infantería se pusiese
-en escuadron dentro del cuartel, y que
-toda la caballería encubierta en un bosque,
-que estaba junto al cuartel del Holac, esperase<span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span>
-á la gente que viniese al socorro del
-cuartel, del Mauricio. Tambien se ordenó
-que no se tocase arma hasta que se pelease
-mano á mano con el enemigo; habiéndolos
-dado una guía para mostrarles por donde
-entraban y salian los carros de aquella
-fortificacion, no habiendo puerta ni trinchea
-en aquel paso. Cuando llegaron estos
-mil soldados al cuartel donde habia estado
-poco ántes el Holac, creyeron que se iban
-huyendo y diéronse priesa á caminar tras
-él; á los que llevaban la guía, con la mucha
-que iban y la arma que tocaron, se les
-escapó de las manos, que fué causa de que
-no se acertó lo que pretendiamos. La gente
-se derramó por aquellas trincheas, acometiéndolas
-por diversas partes, y el enemigo
-que estaba en ellas, por haber tocado arma
-tan temprano, las defendia valerosamente.
-Mataron luégo al capitan D. Juan de Bivanco
-que iba en la avanguardia, y á otro
-capitan aleman del regimiento del Conde
-de Barlaymont, que habiendo entrado dentro
-con algunos soldados y no siguiéndole
-los demas, le mataron con los que con él
-habian entrado. Ya era llegado el Mauricio
-con el socorro, y el dia aclaraba, y temiéndome
-de lo que sucedió, habia hecho adelantar<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span>
-la caballería para dar calor á la infantería,
-y si sucediese mal, poderla retirar
-más seguramente. La artillería de sus trincheas
-nos comenzó á hacer gran daño, y
-con los unos y con los otros, tuve trabajo
-en recoger y retirar la infantería, viendo
-que miéntras más se estaba allí era más
-perder. Al pasar del rio puse alguna infantería
-en las trincheas que el Holac habia
-dexado, por si el enemigo nos cargase. Volvimos
-al cuartel siempre con cuidado, porque
-no nos acometiese el Mauricio á la retroguardia,
-que toda la gente de su exército,
-salvo la que estaba en las trincheas, habia
-ya acudido allí. Debieron de morir aquel
-dia, de los nuestros, cien hombres de la infantería,
-de todas naciones, que no fué
-mucho segun jugaba la artillería y arcabucería
-del enemigo. Otro dia, por no mostrar
-flaqueza, me fuí á presentar con el exército
-junto á Covorden, enfrente del cuartel
-del Mauricio, llamándole con la mayor
-parte de las trompetas que tenía, á batalla,
-pero ni quiso darla, ni ménos trabar escaramuza,
-y yo lo deseaba por ver si le podria
-sacar de sus trincheas y pelear con él; visto
-que no queria, me volví al cuartel,
-habiéndome mostrado á los de Covorden<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span>
-para darles ánimo. Despues de esto fuí á
-reconocer el paso de Scherembergh, pensando
-pasar por allí á la Drent y tentar por
-aquella parte el camino de Gruninghen, y
-no fué posible con llevar los caballos á mano.
-El teniente Mendo que iba delante se
-empantanó de manera que ni él ni su caballo
-podian salir del pantano. En este
-tiempo habia llegado el conde Herman á
-juntarse con nosotros, con la gente que
-habia sacado de aquel país; y su hermano,
-que estaba dentro del fuerte, viendo que
-no le podiamos socorrer, y que el enemigo
-le habia minado la mayor parte del baluarte
-que él habia cortado, se rindió con muy
-honrados pactos que el enemigo le concedió
-por hallarse apretadísimo de victuallas; y
-si el socorro, como vino á lo último me viniera
-al principio, cuando el otro, con las
-comodidades que en tales casos se requiere,
-el fuerte se socorriera sin ninguna duda, y
-el Mauricio y su exército estaban en gran
-peligro de perderse ó recebir un notable daño.
-Mas al fin las victorias vienen de Dios
-y él las da á quien es servido, pero tambien
-es necesario que los hombres se ayuden
-y provean de su parte sin dexar tales
-cosas á la ventura. Cuando vino Mons de<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span>
-la Capela con aquel socorro, el tiempo era
-seco y por todas partes se podia caminar,
-lo que no se podia hacer en el que vino
-D. Alonso de Mendoza, que era de otoño,
-y con las aguas de él, se habia hecho dificultoso
-lo que ántes era fácil.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Sabida la rendicion del fuerte, volví á
-inviar con gran diligencia al conde Herman
-con la gente que habia traido á Gruninghen
-por la Bretanga, que era el camino
-por donde habia venido, y yo me fuí
-con la demas gente al villaje de Velthusen,
-lugar del Conde de Benthem, y allí
-estuve algunos dias para ver lo que el enemigo
-queria hacer; donde la gente de guerra
-que habia venido con Mons de la Capela
-me pedian la paga, que les escribian
-de Bravante haber inviado para ellos, y
-decian que yo habia recibido, lo cual era
-falso; y los que más me apretaron con poca
-modestia, fueron los italianos del tercio
-de D. Gaston, diciéndome que su maestre
-de campo los habia escrito que yo tenía
-su dinero. De estas y semejantes caridades
-se me han hecho muchas en esa<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span>
-Córte, y sus inventores no me han sido de
-poco trabajo y estorbo al servicio de su
-Majestad, siendo causa de que los soldados
-pierdan el respeto, sin el cual no pueden
-ser bien gobernados. Habiendo el enemigo
-proveido y reparado el fuerte, retiró su
-artillería y exército hácia Svol; y yo, habiendo
-comido y forrajeado los contornos
-del cuartel adonde estaba, me fuí al
-villaje de Geelhusem, junto al castillo de
-Benthem, adonde los alemanes de los regimientos
-de los dos condes de Arambergh
-y Barlaymont se alteraron, tocaron sus caxas,
-y sin ninguna licencia, ni capitanes,
-ni oficiales, marcharon para volverse á
-Bravante; yo fuí tras ellos, y con todas
-las buenas obras y palabras que podia, les
-rogaba se quedasen á lo ménos miéntras el
-enemigo estaba todo junto y no muy léxos
-de nosotros, y que podria ser que él nos
-vendria á buscar, ó nos daria ocasion de
-buscarle á él; por aquella noche se quedaron
-donde yo los alcancé, y otro dia siguieron
-su camino sin poderlos detener, por
-más ruegos que D. Alonso y yo les haciamos,
-y con ellos se fueron algunos que tenian
-tan poca gana de quedarse como ellos.
-Pocos dias despues me vinieron de Colonia<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span>
-quince mil escudos, los cuales se dieron á la
-gente de guerra que Mons de la Capela habia
-traido consigo, que así vino ordenado
-de la Córte, y no solamente mandaban que
-se diese de aquello la paga á los coroneles
-que estaban ausentes, pero una buena suma
-de dinero más, sin que viniese un real
-para los que estaban presentes sirviendo,
-ni ménos para sus soldados. Recibido este
-dinero, tambien pretendieron ellos partirse.
-Todavía estaba el enemigo junto, llegándose
-lo más cerca que podia al paso
-por donde esta gente habia de pasar, con
-intencion de que ya que los alemanes y los
-que fueron con ellos, por buena diligencia
-que habian hecho, se le habian escapado,
-no se le escapasen estos que quedaban. Don
-Alonso hizo una vez punta de partirse,
-adelantándose un poco con esta gente, lo
-cual entendido por el Mauricio, caminó á
-la ligera á encontrarlos; tuve yo aviso de
-ello, y advertí á D. Alonso que se volviese,
-porque corria peligro. Y como el
-conde Mauricio marchó á la ligera sin victuallas,
-y por el mal tiempo que hacia de
-agua, su gente padecia y murmuraba, temiendo
-no le perdiesen el respeto, deshizo
-su campo enviándolos á sus guarniciones.<span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span>
-Entónces pudo D. Alonso seguramente
-hacer su viaje como le hizo, y en este
-tiempo vino aquí Robertin, comisario de
-victuallas, y ha sonado que venía con alguna
-comodidad para asistirnos de victuallas al
-socorro de Covorden, que aunque viniera
-seis semanas ántes, viniera tarde para ello.
-Retirada la gente en Bravante, los de la
-villa de Gruninghen, segun me informaban
-personas fidedignas y otras que inviaba
-á la Haya á saber lo que pasaba, trataban
-con el enemigo, sino el cuerpo todo
-junto del Magistrado y la burgesia, á lo
-ménos grande parte de unos y de otros, de
-que avisaba muchas veces al Magistrado y
-al conde Herman, que estaba en la villa;
-y como cada dia crecian estas nuevas, me
-resolví de ir allá en tiempo de una grande
-helada, y llevé conmigo cantidad de gente
-de guerra y pólvora. Los malos, como entendieron
-que yo sabía su trato, viéndome
-venir de improviso, y con gente de guerra,
-pusieron todo el estorbo que pudieron
-para que no la alojase en el burgo; mas al
-fin, con ayuda de algunos buenos, la recibieron,
-y no por eso los malos dexaban de
-procurar de ponerme mal con los buenos,
-diciendo una vez que yo me entendia con<span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span>
-el conde Guillermo, y que me habian visto
-hablar con él en una escaramuza; otra que
-se casaba con mi hija y yo con su hermana,
-por ponerme mal con los católicos, y
-como gente vulgar acostumbrada á calumniar
-á sus gobernadores, no faltaba quien
-lo creyese. Y teniendo siempre cuenta con
-sus pasos, entendí que un hombre que vivia
-en el Coregat habia traido una carta
-del de Holac para Juan Tembouren, Ernesto
-Herens y otros sus cómplices, en
-que los solicitaba el proseguir la plática
-con la burgesia, prometiéndolos, como
-Conde de Alemania, que el imperio recibiria
-la villa en su proteccion, y que dexasen
-y renunciasen al Rey nuestro señor.
-La carta y respuesta de ella vino á
-manos del Magistrado, prendiéronse los
-hombres, y solicitando yo que hiciesen justicia
-de ellos, y que echasen de la tierra algunos
-del Magistrado y del pueblo, que
-públicamente decian que convenia y querian
-darse al enemigo, lo cual les queria
-probar con algunos buenos del Magistrado
-y del pueblo, que se lo habian oido y se lo
-querian mantener, el remedio que dieron
-á esto fué responderme que sus diputados
-estando en esa Córte habian oido muchas<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span>
-cosas semejantes, y que pues allá las sufrian,
-que tampoco acá las querian remediar.
-Yo los repliqué, diciendo cosas que
-tocaban al servicio de su Majestad y provecho
-de ellos, de que me pareció no gustaban
-mucho; y á los tres que tenian presos,
-todo el mal que les hicieron fué desterrarlos
-de la villa, y cuatro dias despues,
-me solicitaban que dexase entrar al Tembouren,
-que era con quien muy de secreto
-trataban con el enemigo. Respondíles que
-les via hablar por él tan aficionadamente,
-que creia le dexarian entrar contra mi voluntad,
-y que hiciesen de él lo que quisiesen.
-Llamáronle, y el Ernesto se entró de
-suyo, y quexándome de ello á los burgomaestres,
-me negaban no estar éste dentro
-de la villa, y sabiendo yo lo contrario, les
-dixe la parte donde le hallarian, y dándole
-seguridad, vino á mi casa, de que los
-burgomaestres quedaron confusos, y en
-su presencia le pregunté el por qué amenazaba
-de matarme ó prenderme con otros
-muchos como él. Que esto no lo decian
-entre sí solamente ni por las calles, mas á
-la puerta de mi casa, y las mesmas amenazas
-hacian á los buenos y católicos de la
-villa, tanto que una noche, no osando de<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>
-dia, vinieron á mi puerta algunos de ellos
-diciéndome estas palabras: Señor, vos y
-todos nosotros estamos aquí perdidos y
-vendidos, porque los herejes y mal intencionados
-son muchos más que nosotros, y
-vuestra persona particularmente está en
-muy gran peligro, y así estamos determinados
-de tomar las armas y defenderos todo
-cuanto pudiéremos. Yo los respondí que
-como se conservase la tierra, era poca pérdida
-la de mi persona. Pero temiendo que
-osando ellos poner las manos en mí, la
-pérdida de todo aquel país era cierta, como
-sucedió cuando prendieron á Mons de
-Billí siendo su gobernador, á la mañana
-invié á llamar al Magistrado, y le dí cuenta
-de lo que habia entendido, rogándolos
-y protestándolos que reprimiesen á los malos
-sediciosos, para que no viniesen á desmandarse
-del todo, y que el remedio que
-habia era echar del lugar algunos deslenguados
-de ellos, dándoles por memoria los
-que eran, la cual me habia dado el vicario,
-cura de la iglesia mayor; y con todo esto,
-ninguno de ellos fué echado fuera, ántes
-supe que secretamente los acariciaban,
-y de esto, en mi casa reprendí ásperamente
-á un burgomaestre, el cual por ser mancebo<span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span>
-no sabía disimular como los otros, y
-éste y su suegro, tambien burgomaestre,
-son los que ahora entonan más alto los
-psalmos con el predicante hereje. Poco ántes
-que esto pasase, me invió el Conde de
-Mansfelt, que ya su Alteza, que Dios
-tenga en el cielo, era muerto, los italianos
-del tercio de D. Gaston, los valones que
-están con el regimiento de Mons Stanley
-y algunas compañías de Mons de la Mota,
-y con ellos un comisario con algun dinero,
-que es la primera vez que me ha venido
-gente y dinero juntos. El conde Guillermo
-juntaba gente con intencion de
-acercarse á la villa de Gruninghen para alterarla,
-y por las apariencias que habia en
-ella, y el aviso que yo tenía de una espía
-que se halló presente, cuando diciendo al
-Conde que yo estaba dentro con gente, se
-dió una gran palmada en la frente tirándose
-la barba, por lo cual, recelándome,
-no dexé salir ningun soldado del burgo. Él
-se embarcó con su gente, y fué á dar al
-Dolart, y apeóse en dos esclusas que están
-en la señoría de Wedde, llamadas Dennigwolde
-y Belingvolde; y en aquel punto
-acertó á llegar á Wedde el conde Federico
-con la gente que he dicho. Y el enemigo,<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span>
-metiéndose en medio de las dos esclusas,
-en una hora se fortificó de manera
-que no era posible llegar á él por ser los prados
-pantanosos y los diques tan estrechos,
-que apénas podia un hombre caminar por
-ellos. Avisó luégo al conde Herman y á
-mí á Gruninghen de su venida y de lo
-que habia hallado, yo le escribí que alojase
-la gente en Winschoten, y procurase
-estorbar la fortificacion al enemigo, y no
-lo pudo hacer por las causas que he dicho.
-Su Excelencia mandó al conde Federico
-que se diese priesa á levantar la caballería
-que ántes le habia ordenado, y así se partió
-para efectuarlo, y en su lugar fué el
-Conde, su hermano, á gobernar aquella
-gente; y tambien él, pocos dias despues,
-fué proveido del gobierno de Gheldres, y
-siendo fuerza partirse á él, quedó aquella
-gente á cargo del caballero Carcamo, que
-gobernaba el tercio de D. Gaston, el cual,
-así con los capitanes de él, como con los
-del regimiento de Mons Stenley, tuvo muchas
-pendencias que pudiera bien excusar.
-La villa de Gruninghen estaba tal, y
-la mayor parte del comun tan levantado,
-que no esperaba sino la hora que lo fuese
-del todo, dando sobre los católicos y sobre<span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span>
-mí, y por esta causa no me osaba deshacer
-de toda la gente que tenía en el burgo,
-ni desamparar la tierra, por decirme
-los buenos que al punto que yo saliese, se
-perderian. Las indignidades que los malos
-de aquel pueblo han usado, por no haber
-querido el Magistrado remediarlo, sabe
-Dios, y lo que yo he sufrido por el servicio
-del Rey. Quexábase el Magistrado de que
-los socorros que inviaban, no bastaban
-para poder hacer la guerra ofensiva, y que
-la defensiva no los ayudaba más que á acabarlos
-de consumir. Yo los aconsejé que lo
-significasen en la Córte, pensando por esta
-via tenerlos en obediencia. Lo cual por mi
-parte habia escrito muy particularmente,
-y que era necesario acudir muchas veces á
-la fuente, y así se resolvieron de inviar un
-burgomaestre y al síndico. Su Excelencia
-entónces formaba exército para socorrer á
-Santa Gertruidembergh cuando ya era perdida,
-y no habiendo menester la gente, se
-resolvió de inviarme buena parte de ella
-á cargo del conde Federico, y ya el tiempo
-estaba tan adelante, que habia poco
-para hacer guerra en Frisa, pues para el
-verano era tarde y para el hielo muy temprano,
-siendo el mes de Setiembre. La<span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span>
-gente que habia de traer el Conde era la
-que habia salido rendida de Steenvick, el
-regimiento de D. Filipe de Robles, parte
-del de Mons de Fressin y otras compañías
-sueltas de guarniciones, dos del regimiento
-del Conde de Soltz y cuatro compañías
-lorenesas, dos valonas y dos alemanas.
-Y como los soldados de estas compañías
-entendieron que habian de ir á Frisa,
-habiendo ya padecido en campaña, se
-desmandaron y huyeron, principalmente
-los valones, que no quedaron la metad.
-La caballería era la del Conde, seis cornetas
-de corazas de Lorena y la compañía de
-Butherghe, tambien se desmandaron de
-estos coraceros, y se fué mucha parte de
-los mejores soldados. Caminó esta gente
-hácia el Rin, llevándola el conde Herman
-á su cargo, como Gobernador de aquella
-provincia, hasta embarcarla. De allí adelante
-la llevó su hermano. Por la solicitud
-que los diputados de Gruninghen y yo haciamos
-en Córte para poder hacer guerra
-ofensiva, invió tambien cuatro piezas de
-artillería proveidas muy bastantemente de
-todo cuanto era necesario para ellas, sólo
-faltó el dinero para los que las gobernaban,
-siendo gente que quiere ser bien tratada<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span>
-para sacar servicio de ella. La provision
-del dinero habia de venir de otro que del
-general de la artillería, el cual, verdaderamente
-en lo que le tocó, proveyó suficientemente.
-Entendiendo el enemigo que me
-venía este socorro, quiso, no estando ocupado,
-inviarle tambien á su gente de Frisa,
-que podia hacerlo con más presteza y
-comodidad que nosotros, y así se resolvió
-de hacer un fuerte en la Bretanga, para
-estorbar que nuestro socorro no entrase hacia
-Gruninghen. Este paso de la Bretanga,
-que dura bien dos horas de camino, antiguamente
-le hicieron los villanos juntando
-turbas y arena, como lo significa su propio
-nombre; la metad es territorio de la señoría
-de Wedde, y la otra del país de Munster,
-y con trabajo los unos y los otros le
-entretienen para la comunicacion y trato
-de ambos países. En medio de este paso,
-habia un sitio más ancho y arenisco, adonde
-hizo el enemigo un fuerte, que cortando
-el camino, y con la cortadura hacer
-trinchea, cosa que se podia hacer en una
-hora, era dificultoso echarle de allí, por
-no poder de ninguna parte llegarse á él
-sino por el camino. No pudo Carcamo llegar
-á tiempo para impedirlo, ni tenía comodidad<span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span>
-para hacerlo, ni ménos yo para
-asistirle, por estar tan ocupado en Gruninghen.
-Antes que esto sucediese, escribí al
-conde Federico que acometiese el castillo
-de Saesfelt y la villeta de Oetmarsum, que
-los enemigos ocupaban, por no dexar atras
-cosa que nos estorbase, que lo hacian mucho
-aquellas dos plazas, por estar ambas á
-hora de camino de Oldenzel, paso forzoso
-nuestro para ir y venir á Bravante. El
-de Saesfelt se rindió luégo, y Oetmarsum
-esperó batería, por tener dentro dos compañías
-de buenos y experimentados soldados.
-Hecha batería, se rindieron con los
-pactos que ellos habian dado á los de Steenvick,
-quedando los oficiales presos para
-rescatar á algunos capitanes de Mons de la
-Mota, que se habian perdido en el socorro
-de Santa Gertruidembergh. El Conde
-caminó luégo con la gente, por el paso de
-Schonrebeck junto á Covorden, que por la
-Bretanga no pudo hacerlo, por haberla ocupado
-el enemigo, dexando la artillería que
-traia de Bravante, en Oldenzel. Habiendo
-pasado, fué hácia Gruninghen, adonde yo
-tenía ya junta la gente que podia, con la
-cual y la asistencia de la que habia venido,
-en un mesmo tiempo, por no perderle, hice<span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span>
-sitiar dos plazas que fastidiaban á Gruninghen,
-que eran Suartezil y Sloter, yende
-yo á Suartezil y el capitan Cornelio
-Gasparino á Sloter; yo llevé dos piezas de
-campaña que el Conde traia consigo, sacadas
-de Oldenzel, pareciéndome que no
-siendo más de una iglesia mal fortificada se
-le rendiria. El fuerte donde yo fuí, no lo
-quiso hacer, fué menester batirle, y por ser
-hecho de tierra fuerte, la batería hacia poco
-efecto; visto esto, invié un oficial aleman
-á reconocer el foso, haciendo tirar continuamente
-la arcabucería de las trincheas,
-para que más seguramente hiziese lo que
-le habia ordenado, y tras él salió el alférez
-Peña con una faxina y una zapa, y poniéndola
-al borde del foso, se reparaba
-con la zapa detras de ella, y tras él fueron
-otros muchos haciendo lo mesmo, y visto
-por los de dentro dieron muestras de
-quererse rendir, y en este punto los nuestros
-salieron de las trincheas y el conde
-Federico con ellos, y dando asalto, arremetieron
-por el puente con picas y alabardas
-y abaxaron el que era levadizo; la subida
-era áspera y por la firmeza de la tierra daba
-poca subida el terrapleno, y los de dentro se
-defendian valerosamente, aunque eran pocos;<span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span>
-peleóse mano á mano buen rato, pero
-habiendo muerto al Gobernador del fuerte,
-que era el que más resistencia hacia, los
-nuestros entraron sin dexar hombre á vida,
-y si alguno saltaba, los de fuera le mataban.
-Hecho esto, volví con diligencia á Sloter,
-que no se querian rendir, por aquella
-simple artillería que el capitan Cornelio
-tenía; y sabido que yo venía con la preparacion
-que llevaba, se rindieron. Yo habia
-ántes para mayor seguridad de Gruninghen
-y mia (porque de hora en hora tenía avisos
-de que los malos querian tomar las armas
-repentinamente y procurar prender ó matar
-á los católicos y á mí) para poder hacer
-exército, sacado de Winschoten al caballero
-Carcamo, y le puse con su gente al rededor
-de la villa para tenelle á la mano y estorbar
-que no lo hiciesen. El conde Guillermo,
-que estaba en el fuerte nuevo de la
-Bretanga, que hacia, se puso en campaña
-con artillería, sitió y batió el castillo de
-Wedden, y los de dentro se rindieron sin
-esperar asalto. Tambien el villaje de Winschoten,
-y fortificó la iglesia, adonde yo me
-encaminé con la artillería que habia sacado
-de Gruninghen, pareciéndome que los
-de ella, viéndonos con fuerza en campaña,<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span>
-no osarian intentar su mala voluntad. El
-conde Guillermo, dexando buena guarnicion
-en aquellas plazas, se volvió hacia
-Frisa, á juntarse con el socorro que le habia
-venido con el conde Filipe, su hermano.
-Yo proseguí mi camino hacia Wedden
-y rindióse la gente que estaba en la iglesia
-de Winschoten. Pasé á Wedden, adonde el
-enemigo habia puesto dos tenientes de infantería,
-con gran cantidad de mosqueteros
-y otra buena tropa de soldados escogidos
-de todas compañías; y segun se decia,
-el conde Guillermo y los Estados de Frisa
-habian prometido á estos dos tenientes que
-si defendian bien aquella plaza los harian
-capitanes, dexándolos municiones de boca
-y guerra, é instrumentos para repararse y
-fortificarse, que aunque fuera para una
-gran tierra bastaba, que proveen sus plazas
-de otra manera que se acude á las nuestras.
-Esto fué causa que los tenientes no
-quisieron, habiéndoles yo pedido la plaza,
-responder otra cosa, sino que la defenderian
-hasta la muerte, y cumplieron su palabra,
-y miéntras la artillería que quedaba
-atras llegaba, hice hacer con diligencia las
-trincheas. Venida y batida la plaza, los de
-dentro persistian en defenderla, y su mosquetería<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span>
-tiraba sin cesar dia y noche, lo
-cual no podia ser sin algun daño nuestro, y
-recibiéronle más que las otras naciones, los
-italianos, que verdaderamente habian hecho
-su deber, en hacer sus trincheas, llegándose
-al foso con ellas. Y prosiguiendo la batería,
-habiendo quitado dos torreones, que hacian
-traves á la cortina, que era de tierra, los
-de dentro mostraban alguna flaqueza, segun
-se via y oia entre ellos; nuestra gente
-y la italiana ántes, por estar más cerca y
-vengar los compañeros que habian perdido
-allí, se arrojaron al foso á dar asalto sin
-órden, cosa que muchas veces sucede mal,
-y creo que entónces fuera así, si los de
-dentro se hubieran defendido tan bien como
-los de Suartezil, entraron con poca
-resistencia degollando á todos los que habia
-dentro. Reprendí á los que arremetieron,
-advirtiéndoles de los inconvenientes que
-suelen suceder de las cosas que se acometen
-sin órden. Y en este punto llegaron
-algunos burgomaestres de Gruninghen, los
-cuales vieron todo lo que he dicho.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>El tiempo estaba ya tan adelante y el
-territorio era tal, que si yo esperára mucho<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span>
-por las aguas que comenzaban, fuera
-imposible retirar el bagaje y caballería.
-Consideré que me hallaba enterrado con
-aquella gente sin poder salir ni por la Bretanga
-ni por Covorden si acometia el fuerte
-de la Bretanga, no pudiendo en ninguna
-manera hacer trincheas ni tener gente,
-porque zapando dos piés, y áun ménos, se
-hallaba agua; y en más de una hora de camino,
-no solamente no habia casas, pero ni
-áun árboles. A ser de verano, por importar
-tanto aquel paso, yo le hubiera acometido,
-mas en el tiempo que era, infaliblemente
-me ponia al peligro que he dicho.
-Y si me ponia á hacer dos fuertes,
-uno á la entrada y otro á la salida de aquel
-paso para dexarlos consumir, como yo tuve
-intencion una vez de hacerlo, me ponia
-al mesmo riesgo que sitiando el fuerte;
-y por ser necesario hacer salida y entrada
-allí, consideré que era mejor y más fácil
-hacerla por Covorden que por otra parte,
-porque no teniendo paso, nosotros consumiamos
-á Gruninghen en lugar de proveerla;
-y que hallándose el enemigo en campaña,
-con exército tan fuerte como el nuestro,
-nos podia estorbar el sacar fruto y sustancia
-del país sin medio para entretenernos;<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span>
-y que fuera de esto, él podia aumentar
-su exército y ser asistido de Holanda,
-lo que era imposible hacerse conmigo no
-habiendo paso. Y así me resolví de irle á
-hacer junto á Covorden; pero ántes de ir
-allá, hallándome á dos leguas de donde el
-enemigo estaba alojado, quise acometerle
-y tentar la suerte de una batalla, más por
-desesperacion que con razon de guerra,
-porque se habia de pasar por unos pantanos
-y turberas peligrosas, y más en aquel
-tiempo lluvioso, junto á un gran fuerte
-del enemigo, que á tener artillería, como
-no la tenian, yo no podia pasar sino con
-gran daño nuestro. Tomé dos piezas de
-campaña conmigo y algunos carros ligeramente
-cargados de victuallas, y fuíle á
-buscar, haciendo un gran rodeo para ello,
-no estando él más de una legua de Gruninghen.
-Tuvo aviso del camino que yo
-hacia y de la intencion que llevaba, y no
-lo habia comunicado en aquella tierra con
-hombre nacido, sino con el síndico y un
-burgomaestre de quien me fiaba. Pasado
-estos pantanos y turberas, adonde la artillería
-y nuestros carros se habian empantanado,
-y con grandísimo trabajo salido;
-y fué en parte, que desde su fuerte nos<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span>
-tiraban con su mosquetería, pero hicieron
-poco daño. Fué menester dexar reposar la
-gente, que venía cansadísima. Entre el alojamiento
-que yo habia tomado y el del
-enemigo, habia otro fuerte junto á nuestro
-cuartel, no tan sustancial como el que
-habiamos pasado, hícele reconocer con
-intencion de darle aquella noche una encamisada;
-mas los que estaban dentro se
-huyeron por los pantanos, y le dexaron.
-El conde Guillermo y su hermano Filipe,
-como supieron que yo marchaba hácia
-ellos, se comenzaron á fortificar bien en
-su cuartel, que ántes no lo estaban; sin poder
-hacer más diligencia que la que hice,
-al amanecer caminé hácia el enemigo, habiéndome
-dado á entender que el puesto
-que tenía era llano y sin estorbo, y hallélo
-al contrario, fuera del camino, que era
-terreno seco, pero todo lo demas de seis á
-seis pasos fosos tales, que era imposible
-marchar en órden sin romperla; y lleguéme
-hácia su sitio, é hice mis escuadrones
-de caballería é infantería, trabóse escaramuza,
-puse las piecezuelas de campaña
-que llevaba en un alto, y fuí en persona á
-reconocer su sitio para ver si se podia dar
-asalto á sus trincheas, é hice refrescar la<span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span>
-escaramuza con infantería y caballería, pensando
-sacarle de ellas cebándole y pelear
-con él fuera, con más seguridad que atrincheado;
-pero aunque escaramuzaban siempre
-al abrigo, sin quererse adelantar, habia
-puesto toda su infantería detras de
-ellas, y miéntras se escaramuzaba, su caballería
-andaba siempre dentro de ellas
-corriendo de una parte á otra, á quien yo
-hacia tirar nuestras piecezuelas, haciéndoles
-mucho daño. Ha habido algunos que
-me han culpado de no haber llevado alguna
-artillería gruesa para batirlos, y yo confieso
-que en esto tuvieran razon si fuera
-posible llevarla, porque las trincheas del
-enemigo y su puesto era tal, y el que yo
-tenía tan eminente, que con sola la artillería,
-no siendo sus trincheas, como hechas
-de priesa, para sufrirla, con ayuda de Dios
-les deshiciéramos, si el socorro hubiera venido
-dos ó tres meses ántes, para poder llevar
-la artillería por donde yo habia pasado,
-pero entónces era imposible. Despues de
-haber reconocido los fosos, que digo que
-atravesaban por la campaña, y que no se
-podia pasar por ellos en escuadron, ni dar
-asalto sin notoria pérdida, se resolvió de
-retirarnos, habiendo hecho gran daño al<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span>
-enemigo, y él á nosotros muy poco, y
-éste no á persona particular. Al conde Federico
-le mataron su caballo y le dieron
-un arcabuzazo en el brazal, que se le abollo
-dentro de la carne, cosa de poco momento,
-y á un capitan italiano hirieron
-mal en una pierna. Así me retiré al alojamiento
-que habia tenido la noche pasada,
-y otro dia por la mañana fuí á pasar
-por el pantano junto al fuerte del enemigo;
-por haber llovido aquella noche, y los
-carros y caballos roto el paso que yo habia
-tomado á la venida, que estaba trabajoso
-de pasar, eché por el otro lado, y
-pasando con trabajo, me fuí hácia Gruninghen
-cargando de victuallas todo lo
-más que pude, y proseguí mi camino hácia
-Covorden, porque miéntras más tardaba,
-más difícil era el hacer paso. Invié
-alguna infantería delante, miéntras las victuallas
-se cargaban, para que ocupasen el
-villaje de Dalem, y una casa de un caballero
-llamado Herman Wandecamp, temiendo
-que los de dentro le quemarian,
-que era el alojamiento que el conde Mauricio
-tenía cuando sitió el fuerte. Otro
-dia, comenzando á caminar con la gente,
-nos adelantamos el conde Federico y yo á<span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span>
-Dalem, así para reconocer dónde se habia
-de hacer el paso, como por alojar la gente,
-adonde hallé refrescándose la que habia
-inviado á ocupar aquel lugar y la casa
-del caballero, la cual hice partir luégo á la
-hora, y llegaron á la casa á tiempo que los
-del fuerte, ó la mayor parte de ellos, estaban
-fuera, haciendo escolta á muchos carros
-de victuallas que les venian. Los nuestros
-dieron de manos á boca con ellos
-junto á la casa, y conociendo la poca gente
-que habian dexado en el fuerte, quisieron
-más retirarse á él que salvar los carros,
-los cuales se perdieron, y salvaron pocos.
-Aquí se perdió una muy buena ocasion,
-porque si aquella gente se deshiciera
-ó se cortára, que no pudiera entrar dentro,
-habia quedado tan poca en el fuerte,
-que se les podia dar escalada por todas partes,
-sabiendo yo donde habia paso en el foso
-para poderlo hacer en metad del dia, y siendo
-poca gente, mal podian acudir á todas
-partes ni resistir á tanta como les diera el
-asalto, y habia algunas partes por donde no
-eran menester escalas; mas no siempre suceden
-las cosas de la guerra como se desea
-y pretende. Alojé la gente en aquel villaje
-de Dalem, é invié parte á la casa de aquel<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">[216]</a></span>
-caballero. Las aguas cargaban, la necesidad
-de la gente se aumentaba, y en los
-regimientos de valones de D. Filipe de Robles
-y Mons de Fressin habia casi tantos
-oficiales como soldados, y éstos con ánimo
-de volverse, como ya algunos lo comenzaban
-á hacer sin licencia. Procuré dar priesa
-á hacer el paso y algunos fuertes en
-los caminos, y para él, me concerté con
-el Drosarte de Covorden, y con el teniente
-coronel de Mons de Billí, y por quinientos
-escudos, se obligaron de hacerle, y
-así le acabaron bastante para carros, artillería
-y todo lo que fuese necesario; y por
-el mal tiempo de aguas y ser el sitio tan
-pantanoso, todos los soldados que trabajaban
-en él, ó murieron ó quedaron para
-ello; tambien los soldados trabajaban en
-los fuertes, parte sin dinero y parte pagados.
-Y considerando que no era posible
-comunicarnos con Gruninghen sin aquel
-paso, y que no se podia conservar sino
-guardándole con gente, y que el enemigo,
-saliendo fuera ó entrando dentro, podia
-romperle, y hacer inútil todo lo que se
-habia trabajado y quitarnos el paso de la
-otra parte, y no teniendo yo en donde alojar
-aquella gente el invierno, porque la<span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span>
-sustancia de las cuatro villetas no era para
-alojar la octava parte de la gente, y siendo
-fuerza tenerla en campaña, en ninguna
-parte la podia tener más cómodamente y
-sin ménos daño que al rededor de Covorden,
-y hacian el efecto que digo de guardar
-el paso, y estando allí, tambien estorbábamos
-la entrada y salida de las provisiones
-del fuerte. En todo el tiempo que
-allí se estuvo, no me aparté un paso de la
-gente, sufriendo y padeciendo como el menor
-de ella. Los valones de los regimientos
-que he dicho se huyeron, y yo dexé ir los
-que quedaban, porque no eran de ningun
-servicio. Las compañías de alemanes altos
-de Lorena y del Conde de Soltz hice alojar
-en estas villetas, por ser extranjeros, quedándome
-en campaña con los demas, de
-la cual tambien se desmandaban y huian
-algunos. El Drosarte de Covorden, que
-ahora está en esa Córte, me daba á entender
-que los de dentro no tenian de comer
-sino hasta los Reyes; y con los avisos que
-él me daba, escribia yo lo mesmo al archiduque
-Ernesto y al Conde de Fuentes, y
-tambien avisaba que el enemigo se preparaba
-para meterse en campaña á la primavera,
-no sólo con todas las fuerzas que tenía<span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span>
-acá, pero que levantaba caballería é infantería
-nueva, con asistencia del Palatino
-Elector; que convenia juntar las nuestras
-tambien y hacerle resistencia. Su Alteza me
-invió el regimiento del Príncipe de Simay,
-sin coronel ni teniente coronel, á cargo de
-un sargento mayor, á quien los oficiales y
-soldados tenian poco respeto. Esta gente y
-la mayor parte de la que siempre se me ha
-inviado, ha sido porque hacia daño ó fastidiaba
-en Bravante, y del trabajo que el
-conde Herman tuvo en hacerlos pasar el
-Rin y su buen gobierno, él podrá dar relacion;
-fundábanse en su desobediencia y
-poco respeto de cierta paga que se les habia
-prometido al paso del Rin; fuéles fuerza
-darles la mayor parte del dinero que
-se repartia por entónces entre la gente de
-guerra de aquí para darlos contento, y
-con todo esto destruian el país y le robaban,
-y se iban al enemigo de veinte
-en veinte, de manera que en poco tiempo
-se diminuyó mucho este regimiento.
-Pocos dias despues mandó su Alteza al duque
-Francisco de Saxa que levantase un
-regimiento de alemanes, dándole este país
-de Linghen para el efecto. Escribí á su Alteza
-que aunque yo sabía que este país no<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span>
-podia sustentar este peso de levantar un
-regimiento, yo haria por obedecerle todo
-cuanto pudiese y me fuese posible, y así
-por esto con mi órden el Drosarte y los del
-país se concertaron con Juan de Tessilin,
-teniente coronel de este regimiento, el cual,
-dándole cierta suma de dinero, se obligó
-de levantar parte del regimiento aquí, y
-parte el Duque en su tierra, habiéndole
-prometido cierta suma de dinero de Córte
-para ello. El Tessilin cumplió en tener la
-gente junta para el dia que los comisarios
-le habian ordenado, y viendo que tardaba
-el dinero para pasarlos muestra, y que este
-país se arruinaba, se quiso ayudar del de
-Munster, adonde estando con poco recato,
-vino el enemigo contra él, y acometido,
-le prendieron por desgracia. Faltando á esta
-gente la cabeza y los medios para entretenerse,
-siendo nueva y desarmada, se huyó
-la mayor parte de ella; y á ésta, encontrando
-con las demas compañías que el Duque
-habia levantado en su país, la pusieron
-tanto miedo, que tambien se huyó. De la
-gente que habia quedado de estas tropas y
-se pudo recoger, segun la órden que yo tenía,
-se hicieron tres compañías, que están
-ahora en servicio, aunque muy deshechas<span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span>
-de gente. Este fin hizo este regimiento, no
-por culpa del país ni mia, sino por no haber
-acudido al tiempo prometido á pasarle muestra.
-Con estas y semejantes cosas se desgustan
-algunos señores de Alemania, que
-han hecho otras veces servicio á su Majestad
-y son para hacerle, y á mi parecer,
-y no me engaño, se ha de tener con esta
-nacion otro modo de proceder y tratar,
-procurando tenerla contenta para el servicio
-de su Majestad, pues siempre ha sido
-menester, y ahora más que nunca. Por los
-avisos que continuamente daba á su Alteza,
-que el enemigo juntaba su exército,
-me invió al comisario general Juan de Contreras
-con algunas compañías de caballos,
-las cuales vinieron sin un real para sustentarlas;
-y así fuí forzado, porque no se me
-volviesen á Bravante, á alojarlos á discrecion
-en estas terrezuelas, con ser la gente de
-ellas pobrísima, tanto que por no tener
-la vida, iban muchos á pedir limosna para
-sustentar sus hijos y soldados, á quien habian
-de dar feno y avena y de comer á sus
-mozos, cosa que enterneciera al más cruel
-hombre del mundo, porque, aunque vian la
-pobreza de esta gente. Dios sabe cómo algunos
-soldados de esta caballería los han<span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span>
-tratado. Poco ántes de esto, el tercio de don
-Gaston se desmandaba de manera que andaba
-del todo desobediente, siempre fuera
-de sus cuarteles robando el país; y avisándome
-el que los gobernaba y los capitanes
-que sus soldados estaban todos resueltos de
-irse á Bravante, rogándome que por amor
-de Dios y honra de su nacion y tercios, los
-diese licencia ántes que ellos la tomasen.
-Estuve algun tiempo sin querérselo conceder,
-pero considerando que si se iban sin
-ella se amotinarian del todo, y que, segun
-entre ellos se trataba, harian amotinar
-tambien á los irlandeses y valones, que ya
-habian tratado del puesto que habian de
-tomar y de donde se habian de sacar sus
-contribuciones, pareciéndome que más fácilmente
-pudieran los señores de la hacienda
-darles contento, yendo con alguna manera
-de órden y obediencia, que no del
-todo amotinados. Fuéronse con este tercio
-las dos compañías de Cornelio Gasparino
-y las que habia aquí de valones de Mons
-de Stenley. Y de todo esto habia avisado
-diversas veces, y de que convenia darlos
-contento por la mala intencion que en
-ellos habia conocido, y si se hiciera, con
-poco dinero hubieran cumplido con de trescientos<span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">[222]</a></span>
-á cuatrocientos hombres, y no sucediera
-lo de Sichen, que tanto fastidio ha
-dado. Continuando la junta que el enemigo
-hacia de su gente, y que la que levantaba
-se le acercaba ya, la cual venía á cargo
-del Conde de Solms, que traxo un regimiento
-de buena gente bien armada; y
-como esta nacion alemana alta y los holandeses
-se llevan mal estando juntos, no
-duró mucho en su servicio, y su Alteza se
-resolvió de inviarme más gente á cargo
-del conde Herman, que entre alemanes, valones,
-irlandeses y españoles, podrian ser
-hasta poco más de mil y sietecientos hombres,
-los españoles como doscientos sacados
-de tres tercios, de doce ó trece compañías,
-y con ellos venian dos capitanes,
-Juan de Zornoza y Juan Alvares de Sotomayor.
-Y entre esta gente venian muchas
-personas particulares y soldados honrados,
-y toda ella no traia un real, y así fué necesario
-que el comisario, del poco dinero
-que tenía, los socorriese. De esta manera y
-con tanta sustancia y medios, como ántes
-he dicho, se me han inviado siempre los
-socorros. El enemigo venía proveido con
-tanto aparato como el mayor príncipe podia
-traer; con más de doce mil infantes y<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span>
-más de dos mil caballos, con los que nuevamente
-le habian llegado de Alemania.
-Yo saqué la gente que pude de las guarniciones,
-y con ella, la que tenía en campaña
-y la que habia venido, no llegaban á tres
-mil y quinientos infantes, y la caballería que
-teniamos, inferior de la del enemigo. Y si
-dixeren que cómo habia tan pocos al pelear
-y tantos al pagar, responderé que en
-todas las compañías habia pocos soldados,
-muchos oficiales y enfermos, y que en éstos
-entraba más de la tercia parte de la
-gente. Teniendo el enemigo junta la suya,
-marchó hacia nosotros y se puso en una
-villeta abierta llamada Omme, adonde á la
-mesma hora se fortificó, metiendo dentro
-de la fortificacion todo su exército, sin que
-alojase nadie fuera, y se decia que en la
-trinchea habia tambien una palizada. Algunos
-dias ántes habia hecho tiempo tan seco,
-que los pasos que de ántes eran dificilísimos
-se hicieron buenos y llanos; y siéndome
-fuerza, por la desigualdad que habia de la
-gente del enemigo á la nuestra, juntar la
-que yo tenía, porque así éramos algo y separados
-nada, y perdida una parte fuéramos
-perdidos todos, por la distancia que
-habia de un cuartel á otro y la dificultad<span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">[224]</a></span>
-de juntarnos, y unidos quedaban todos los
-pasos abiertos, por los cuales el enemigo
-podia entrar y salir como quisiese sin podérselo
-estorbar; habiéndose alojado y fortificado
-como he dicho, deseando venir
-con él á las manos, invié al conde Herman
-á tocarle arma y hacerle emboscada
-con toda la caballería, y con dar nuestra
-gente hasta cerca de sus trincheas, no se
-quisieron apartar léxos de ellas. Era mi intencion
-sacarlos á la campaña, y que el
-Conde se viniese retirando poco á poco hacia
-mí, escaramuzando con poca gente de
-retroguardia, y que pegando fuego á una
-casa, fuese señal de que el enemigo marchaba.
-Yo tenía la infantería ya presta
-para con la diligencia posible ir á encontrar
-al Conde, viendo la señal. Ésta hizo dos
-veces, sin que el enemigo mostrase gana de
-pelear, el cual, por habernos nosotros juntado
-y por el tiempo seco que hacia, podia
-muy bien hacer de noche su efecto.
-Invié otra vez al comisario general á ver
-si se movia ó no, y encontrando con una
-compañía del enemigo, la deshizo. Los villanos,
-prisioneros y espías, todos confrontaban
-en tener el enemigo la gente que he
-dicho, y ya por estar cerca de nosotros no<span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span>
-nos venian victuallas, que las villetas y villajes,
-ó por no las tener, ó por la conformidad
-de religion con el enemigo, no las
-querian dar, por cumplir en esto con ellos
-y su secta; y cuando las hubiera, no pudiera
-inviar escolta, porque, siendo poca, no
-fuera segura, y si mucha, el enemigo nos
-cargára miéntras la gente estaba fuera, y
-nos poniamos en mayor peligro. Llamé á
-todas las cabezas del exército á consejo,
-proponiéndoles el estado en que nos hallábamos
-y cuán poca comodidad teníamos
-de victuallas y de forraje, y que lo más
-que yo habia podido juntar de feno, avena
-y pan, no bastaba para sustentarnos dos
-dias, porque el trigo que los de Gruninghen
-me habian entregado, se habia dado
-la mayor parte á la infantería, porque no
-se desmandase ni tuviese ocasion de dexar
-sus banderas para irlo á buscar; y que
-fuera de esto, habia ordenado, por lo que
-podia suceder, proveer á Oldenzel, Oetmersom
-y Ensquede, y fué tal la provision,
-que la que más proveida estaba era por
-ocho dias á lo más. Poniéndoles asimesmo
-delante el inconveniente que podia venir de
-esperar al enemigo y de el no esperarle, que
-ambas cosas le habia considerada la poca<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span>
-gente que teniamos, para la que el enemigo
-tenía, que sin aventurar nada, viniendo
-con trincheas como venía, nos aventurábamos
-á perder y no á ganar; que á poderle
-acometer adonde estaba, sin evidente pérdida,
-ya yo hubiera sido de opinion de hacerlo,
-y que si con todo esto ellos lo tenian
-por bueno, no quedaria por mí. Los
-más de ellos fueron de opinion de retirarnos
-y conservar aquella gente, esperando
-que se nos inviaria más, poniendo delante
-que si ésta se perdia, se perderia todo el
-país y sucederian otras pérdidas mayores.
-Los condes de Berghes fueron de parecer
-que se guardase el paso, y fuéles respondido
-que no era de ningun fruto, pues era
-fuerza juntarnos todos, y que haciéndolo,
-dexábamos al enemigo el paso libre para
-socorrer el fuerte á su voluntad, ni ménos
-guardar el paso le estorbaba que no fuese
-á Gruninghen, teniéndole por otra parte
-más seguro y cómodo para él, y poniéndonos
-adonde decian, no sólo hacia él lo
-que está dicho, pero nos podia cortar, sin
-ninguna duda, por una y por otra parte
-las victuallas, y que faltándonos éstas, servirian
-de achaque al soldado para desamparar
-las banderas por irlas á buscar, y que<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span>
-entónces fuéramos forzados á nuestro pesar
-á retirarnos y hacerlo á vista del enemigo,
-tan superior de gente, que no habia tan
-simple soldado que no entendiese que era
-peligrosísimo; que ya en el exército comenzaban
-muchos á murmurar contra mí,
-diciendo que los queria poner en la carnecería,
-y otros, quizá ménos valientes, cuando
-supieron que se retiraba, braveaban, habiendo
-dicho ántes lo que los otros; que
-así se gobiernan muchos el dia de hoy,
-usando de artificio, como en otra parte he
-dicho. Resuelta la retirada, se trató de inviar
-la gente de Gruninghen y alguna más,
-quedándonos con la que arrimados á una
-tierra, nos podriamos defender, ya que no
-podiamos ofender; y habiendo rehusado
-cierta persona de irse á meter en esta villa
-por falta de dinero, ordené al teniente
-coronel de Mons de Billí, que fuese con
-aquella gente, procurando poner la que
-me quedaba á cargo de otro, é ir yo allá,
-no mirando que era obligado á quedar con
-la gente, que no me faltaba voluntad para
-hacerlo, como lo mostré los años pasados;
-nadie se queria encargar de la gente, y todos
-se excusaban, y para decir verdad, yo
-pudiera servir mejor que otro, si el enemigo<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span>
-nos cargára, como de estilo de guerra debia
-de hacer, no ignorando él nuestras incomodidades,
-y lo que más era de temer, que
-esta gente, que habia venido nuevamente de
-Bravante, salvo los españoles, me habian
-dicho no quererse encerrar en ninguna
-tierra; los irlandeses, por no tener cuartel
-con el enemigo, y los alemanes, por otros
-respectos, y si yo no me hallaba con ellos,
-los unos y los otros entónces efectuáran,
-sin duda lo que despues hicieron, y si lo
-hicieran, no quedaba por perder cosa de
-lo que ahora hay. Caminé con la gente á
-Denichum, haciendo quemar los fuertes,
-adonde estuve más de un mes y medio, sin
-que me inviasen un solo real para entretener
-esta gente, la cual se comenzó á desmandar
-luégo como se llegó al cuartel, que
-ni oficial ni capitan podia estorbarlo. Procuré
-luégo de inviar á Gruninghen algunos
-valones, y queriendo emplear una persona,
-de quien yo tenía confianza, le vi con tan
-mala voluntad, que me resolví de inviar
-un oficial de mi regimiento con algunos
-soldados á sólo reconocer los turbales por
-donde habian de pasar; él fué, entró con
-ellos, é invió á avisarme de lo que habia
-hallado, y el conde Federico entónces deseaba<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span>
-entrar dentro, mas por haber de irse
-á pié, siendo él pesado y el camino largo,
-junto con la poca gana de los soldados, lo
-dexó. Ya habia escrito á los de Gruninghen
-que les queria inviar gente y cuando podia
-llegar, y respondiéronme que no fuesen
-sin dinero. Esto no sólo entónces, pero
-otras veces me habian respondido lo mesmo.
-No habia un real ni memoria de que
-viniese, y no se hallaba, ni el Comisario ni
-yo teniamos crédito, por no haber hombre
-que fuese caudaloso en este pobre país que
-nos pudiese ayudar.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>El enemigo dexó de seguirnos, que, á
-mi juicio, era lo que debia hacer, y aunque
-pudiera ir á Gruninghen desde Omme
-por otra parte tan cómoda y más, tomó
-este paso por avituallar de un camino el
-fuerte. Estando en su alojamiento primero,
-recibia cartas de los malos de Gruninghen,
-incitándole á venir sobre ella, y prometiéndole
-que no sería llegado cuando se
-rendiria, y á su peticion marchó hácia
-allá. Nuestros soldados se desmandaban de
-manera que dexaban el cuartel solo, y viendo<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span>
-esto, comunicándolo con algunos, me
-resolví de inviar una persona á su Alteza,
-porque á muchas cartas que le escribia no
-me respondia; é hice eleccion del capitan
-Juan Álvarez de Sotomayor, el cual, aunque
-de mala gana por haber de hacer ausencia
-en tal coyuntura, se partió luégo,
-pero fué tan mal guiado, que se perdió,
-dando en una emboscada de los enemigos.
-Y así, por el peligro en que las cosas de
-Gruninghen estaban, tomó á su cargo este
-viaje el Comisario general, prometiendo
-ser de vuelta en muy pocos dias, y porque
-no le sucediese lo que al capitan Sotomayor,
-llevó consigo la mayor parte de
-la caballería, la cual le habia de acompañar
-parte hasta pasar el Rin y parte hasta
-Brusélas; y en el camino encontró con alguna
-caballería del enemigo, con la cual
-tuvo buena suerte. Llegado á la Córte, su
-diligencia se resfrió de manera que no volvió
-más, ni ménos la caballería, con haberla
-llevado toda consigo para volver con
-más diligencia y seguridad. Éste fué el socorro
-que negoció, no por su falta, porque
-ni él, ni los diputados de Gruninghen
-que estaban en la Córte, pudieron
-alcanzar que el socorro de Gruninghen<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span>
-viniese á tiempo. A la partida del comisario
-general, estábamos inciertos si el enemigo
-sitiaria de todo punto á Gruninghen
-ó si volveria á nosotros; y yo habia escogido
-aquel puesto de Denichum por ser
-fuerte y estar cerca de las villas que el enemigo
-podia acometer, no pudiendo hacerlo
-tan de priesa que yo no tuviese tiempo
-de arrimarme con la gente que tenía conmigo.
-El conde Mauricio prosiguió su camino
-hácia Gruninghen, y porque las promesas
-de los malos de aquella villa no le
-saliesen en vano como la otra vez, llevó
-grandes provisiones de todo, tales como
-ántes he significado. Que de esta manera
-se hacen las empresas difíciles, fáciles, y al
-contrario las fáciles, dificultosas, faltando
-lo necesario. Llegado delante de la villa,
-atrincheó su campo de manera que la entrada
-y salida era de peligro y dificultosa.
-Perdiéronse algunos soldados entrando y
-saliendo, con quien usó de rigor por atemorizar
-á los demas, y aunque tenía tanta
-provision de artillería y municiones, su
-principal intento no fué tomalla por batería,
-sino por la zapa, y así con ella fué
-derecho á un rebellin nuevamente hecho,
-el cual, por no estar acabado, tenía el foso<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span>
-estrecho y de poco hondo. Batió la puerta
-que salia á este rebellin, así por quitar á
-los nuestros la entrada y salida en él, como
-por atemorizar á los burgeses, rompiendo
-las casas con las balas que pasaban
-por la batería de la puerta. Tambien batió
-una torre que está á un canton de la villa,
-junto á un rio que viene de la Drent, por
-donde se proveen los burgeses de turbas,
-y fué siguiendo sus trincheas y sitio, batiendo
-las defensas. En este tiempo yo solicitaba
-con mucha instancia que se socorriese
-esta villa, y á la fin se me escribió
-que su Alteza habia ordenado al Conde
-de Fuentes que hiciese este socorro y que
-ya él se preparaba para ello, pero más despacio
-que el peligro requeria, porque los
-motines lo estorbaban, que nunca se han
-hecho sino en las mayores necesidades
-que se han tenido de la gente, principalmente
-para las de este país. Las desórdenes
-de nuestros soldados se aumentaban
-tanto, que sin licencia de sus capitanes y
-oficiales los del Conde de Solms tomaban
-las armas y se juntaban con intencion de
-volverse á Bravante, y lo hicieran sin falta
-entónces, si no acudiéramos los dos condes
-hermanos y yo; y el conde Federico<span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span>
-los apartó á cuchilladas, hiriendo á algunos
-de ellos; y como estaban de tan mala
-voluntad, no sólo robaban el país, pero se
-dieron á saquear iglesias y casas nobles, y
-las otras naciones hacian lo mesmo, no
-pudiendo yo remediar ni castigar esta desobediencia
-general, sino era con fuerza, y
-ésta habia de salir de los proprios que hacian
-los robos é insolencias. Castigáronse
-algunos de los que robaban iglesias, sin
-osar mostrar rigor con los demas, porque
-no me dexasen solo, ni hiciesen lo que
-despues hicieron; y áun disimulando el saquear
-el país, se volvian á Bravante sin
-licencia, llevando las bolsas llenas de los
-robos que habian hecho, y quexándose
-decian que se habian ido por el mal tratamiento
-que yo les habia hecho, y si alguno
-llegó á Bravante pobre, fué porque así
-los enemigos, como los villanos, sabiendo
-que se iban, les salian al camino, y quitándoselo,
-los dexaban ir. La mayor parte
-de los que se han ausentado sin licencia,
-lo han hecho más por ruindad y miedo
-que tenian que por necesidad, pues el mal
-que yo les hacia era asistirlos y ayudarlos
-con lo que podia, empleando en esto no
-sólo mi hacienda, pero mi crédito; y si no<span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span>
-les daba pagas como ellos querian, no
-era culpa mia, pues éstas habian de venir
-de otra mano que de la mia. Estando
-en este trabajo, llegó el dinero de
-su Majestad, el cual procuré que se les
-diese luégo. Pasó toda la gente una manera
-de reseña, y el comisario Melendez les
-repartió el dinero sin meterme yo en ello,
-como lo hago despues que supliqué á su
-Alteza que no me mandase manejar dinero
-del Rey, y con haber sabido algunos
-que no me he ocupado en esto, me culpan
-de no haber dado más dinero del que
-se dió. El Comisario tiene las cuentas, y
-él hizo el repartimiento, el cual se hizo
-mejor que por allá se ha hecho, porque
-se empleó con mucho cuidado en ello, y
-si la gente no era mucha, eran muchos
-los capitanes y oficiales, como ántes dixe.
-Mas por la distancia que hay de aquí á esa
-Córte, ó por malicia, algunos, con pasion
-ó ignorancia de las cosas, informan fuera
-de camino y de la verdad. Despues de haber
-recibido este dinero la gente de guerra
-se andaba todavía robando, aunque no
-con tanta insolencia, por no ser sólo la
-falta del dinero la que les movía á ello,
-sino la intencion que tenian de, pagados ó<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span>
-no pagados, volverse á Bravante con licencia
-ó sin ella. El enemigo proseguia su
-sitio, y llegando con su trinchea al foso
-del rebellin, y segándole, se pegó con la
-zapa y mina dentro de él. Los nuestros en
-este tiempo hacian algunas salidas, matando
-muchos enemigos y tomando banderas
-en sus trincheas, prendiendo tambien algunos
-oficiales y un capitan. Los de la villa,
-digo los malos, que eran los más, tomaron
-las armas para echar á los buenos de la
-villa, y darla al enemigo, como se lo habian
-prometido. Mas los soldados del Rey,
-que estaban fuera, que áun hasta aquel dia
-no los habian dexado entrar, acudieron al
-peligro dexando casi la guardia del fuerte
-y de la batería, y los que estaban en el
-burgo con los vecinos de él, que siempre
-han sido fieles, dando asalto al lugar, rompiendo
-la estacada del foso, entraron dentro.
-Con esta asistencia sobrepujaron los
-buenos á los malos, y si entónces del todo
-hubieran de ellos limpiado la tierra, ó los
-prendieran ó matáran, pudieran detenerse
-algun tiempo más. Escondióse el burgomaestre
-Balen, como autor de la traicion,
-segun se decia, y el burgomaestre, su yerno,
-juró por el Rey más de miedo que de<span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span>
-voluntad, que no la tenía buena, y si los
-nuestros en aquella furia halláran al Balen,
-sin duda le matáran. El conde Mauricio,
-como sintió la revuelta de la villa, se estuvo
-en sus trincheas temiendo no fuese
-alguna estratagema, sin consentir que soldado
-ninguno saliese de ellas, y si entónces
-acometieran, pudiera ser que se lleváran
-el rebellin, y como los nuestros entraron
-en la tierra contra la voluntad de los
-de ella, proveyeron mejor las guardias. El
-enemigo casi perdia la esperanza de tomalla,
-con haber sido avisado que, no obstante
-lo sucedido, prosiguiese la empresa,
-que la villa era suya como fortificase bien
-las entradas, que no pudiesen pasar quinientos
-mosqueteros que yo queria inviar,
-habiendo hecho reconocer los pasos, y
-eran tales que no era posible, porque los
-arroyos y fosos tenian barcas armadas, y
-en los demas fuertes de tierra y trincheas.
-Los de la villa de Gruninghen dan siempre
-á uno del Magistrado el cargo de la
-artillería y municiones, y éste fué entónces
-Gisbert Harens, el cual al principio
-del sitio decia á nuestros soldados
-que tirasen cuanto quisiesen, porque habia
-pólvora para dos años, y no lo dudo, porque<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span>
-ellos ántes habian hecho gran provision
-de ella, y cuando últimamente fuí
-llevé de la del Rey una gran cantidad, y
-despues les habia dado toda la que ellos
-dixeron haber inviado á Steenvick, y en
-este tiempo vino á entenderse que no habia
-sino de veinte á treinta quintales. Y
-avisándome de ello el teniente coronel con
-un soldado, éste fué preso, y por él supo el
-enemigo la falta de pólvora que habia, y
-por otra parte tuve aviso que los malos de
-dentro, so color de apacentar sus vacas por
-la otra parte de la tierra, daban y recibian
-avisos de todo lo que en ella pasaba, y como
-Gisbert dixo que habia tanta abundancia
-de ella, se gastaba con poca consideracion,
-tirando liberalmente donde no era necesario.
-Nunca yo tuve buena opinion de este
-hombre en lo tocante á cristiano, sabiendo
-que habia inviado sus hijos á la villa de
-Amsterdam á un consistoriante, grande hereje,
-y así se puede creer que de malicia
-lo habia hecho desperdiciar y escondido
-mucha parte, como despues se ha dicho y
-hallado. Sabido esto por el enemigo, minaba
-á toda furia el rebellin, y sintiéndolo
-los nuestros, le cortaron reparándose,
-pero siempre dexaban en lo cortado su<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span>
-guardia. Acabada la mina y dándola fuego,
-la guardia fué maltratada. Dió una manera
-de asalto, pero no osando acometer lo cortado.
-Con esto, la falta de pólvora y el trabajo
-contínuo, nuestra gente se disminuia
-de número y de ánimo, y en las casas y
-por las calles las mujeres de los burgomaestres
-Balen y Leo, madre é hija, andaban
-incitando al pueblo que se rindiese,
-diciendo la madre que si no se hacia, su
-marido quedaria con infamia por haberlo
-prometido muchos dias habia; y tambien
-dicen que la mujer de un capitan del Rey
-que está en esa córte hacia lo mesmo, y
-que su marido la escribia que no habia socorro,
-y que sabía que no la escribiría sino
-la verdad. Estas tres mujeres hacian más
-mal que treinta hombres, porque movian
-á las demas á que incitasen á sus maridos
-á rendirse, que allí ellas tienen más voto
-y mando en sus casas que en otras partes.
-Su Alteza en este tiempo y el Conde de
-Fuentes, nombrado, como he dicho, para
-este socorro, escribian á menudo á los de
-la villa, y por más que yo procuraba con
-dádivas y promesas que hacia á los soldados,
-ninguna de las cartas pudo entrar.
-Poco ántes de esto se perdió junto á Wesel<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span>
-el alférez Lázaro Sanchez, que venía
-con una de su Alteza en hábito de villano,
-el cual así habia ido y vuelto dos ó tres
-veces; lleváronle preso al conde Mauricio,
-y con amenazas que le hicieron, prometió
-mostrar las cartas que habia escondido, y
-fué su ventura hallarlas en el hueco de un
-árbol, donde las habia puesto, que á no
-darlas le maltratáran. Díxose de no sé qué
-promesa que este hombre habia hecho al
-enemigo, que por haberle yo visto servir
-lealmente no lo pude creer, pero el miedo
-hace prometer cosas sin voluntad ni pensamiento
-de cumplirlas; bien es verdad
-que despues que se hallaron las cartas, el
-conde Mauricio le trató bien, le sentó á
-su mesa y me le invió sin rescate, pero
-pidiéndome por él otro que el Comisario
-general habia dexado en Rimbergh, de los
-que habia roto en el camino yendo á la
-Córte. Los de Gruninghen, deseando tratar,
-inviaron sus diputados al enemigo;
-querian éstos, y áun algunos de los eclesiásticos,
-ganar las gracias con él, y así cada
-uno procuraba facilitar la rendicion; y no
-solamente los que salieron fuera, pero la
-mayor parte de los que quedaron dentro
-hacian lo mesmo, hablando y conversando<span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span>
-con los enemigos á la puerta, miéntras
-se trataba, y áun los metian dentro y hacian
-buena acogida; y á los nuestros, poco
-ántes, les cerraban las puertas y hacian
-mal tratamiento. Los principales, que
-muchos dias ántes trataban con los enemigos,
-eran los dos burgomaestres Balen
-y Moyen Steynz, los consejeros Gaspar
-Willens, Robert Ulgart y Draper. Este
-Draper era el que avisaba al enemigo lo
-que pasaba en sus consejos, y Juan Tembouren
-era el mensajero secreto y Ernest
-el negociador. La más parte del Magistrado
-era de la del enemigo, y ellos tenian
-corrompida la mayor de la villa. De éstos
-eran los principales el hijo del secretario
-Altinghe, que agora es burgomaestre, y
-los hijos de Gaspar Willems, un Rolof Isbrans,
-y Isbrans Sbrans y otros muchos;
-y el consejero Ulgart fué el que más insistió
-y solicitó al enemigo estando en Omme,
-que fuese á sitiar á Gruninghen, asegurándole
-que la ganaria. Éstos y otros semejantes
-eran los que procuraban meterme
-en mal con todos para mejor venir á su
-intento. Y lo que hacian conmigo hacian
-tambien con el Presidente de Frisa y con
-el consejero Wetendorp, ambos fieles vasallos<span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span>
-y servidores de su Majestad, sin tener
-otra ocasion contra ellos que ser tales.
-Los principales que hacian esto, que eran
-malos, comian y bebian conmigo muy á
-menudo, y despues iban á incitar á los
-otros para que me prendiesen con los demas
-católicos, y si no acudiera el conde Federico
-en aquel tiempo con la gente que
-traia, sin falta lo intentáran. Cuando yo
-vine á conocer esta maldad, y ellos entendieron
-que lo sabía, se dieron más priesa
-á solicitar al enemigo, y por hacerlo más
-seguramente, inviaron á esa Córte al burgomaestre
-Hubena y al síndico á solicitar
-el socorro por ser los de quien ménos ellos
-se fiaban. Tambien han procurado, de poco
-tiempo á esta parte, ganar á los condes
-Herman y Federico, haciéndolos gratos
-con los malos, sirviéndolos y acariciándolos
-más de lo que solian, y sé yo que Pok
-Hebrardi, secretario de la cámara del Rey,
-dixo estando con los principales de esta
-máquina, que se procuraba en vano de
-ganar á estos caballeros, porque los hallaba
-muy fieles servidores del Rey. Concertada
-la villa con el enemigo, y salida la gente
-con sus armas y bagajes, vinieron á Oldenzel,
-y de allí á pasar el Rin por haber<span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span>
-capitulado de no servir en tres meses de
-esta parte. Él se estuvo quedo en su campo
-algunos dias proveyendo lo que era necesario
-en la tierra, y yo en el primero
-alojamiento que tomé. Y aunque el Comisario
-habia dado al regimiento del Conde
-de Solms más dinero que á los demas, y
-que el comisario Roberti, que poco ántes
-habia venido para las provisiones del socorro
-de Gruninghen, les daba á todos pan
-de municion, á la fin resolvieron de partirse,
-dexándome con la necesidad de gente
-que tenía, y el enemigo desembarazado
-para poderme acometer. Los del Conde de
-Solms inviaron sus diputados á Oldenzel,
-á donde el conde Herman y yo estábamos,
-á avisarnos de la resolucion que habian tomado,
-diciendo que no fuesen á estorbárselo
-á cuchilladas como la otra vez, porque
-se defenderian, y así otro dia comenzaron
-á marchar, y con ellos las demas
-naciones, y la resta de la caballería que el
-Comisario general habia traido, sin quedar
-conmigo más que los capitanes y oficiales.
-Y considerando que si esta gente iba sin
-ellos les podria suceder algun daño en el
-camino, ó que llegados á Bravante se
-amotinarian, los dexé ir con ellos. Y no<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span>
-puedo creer, como tambien era la opinion
-de algunos oficiales, sino que habia entre
-ellos algunos de la parte del enemigo que
-hacian acrescentar estas desórdenes. Al fin
-son obras del demonio, y que permite Dios
-para castigo de nuestros pecados y descuidos,
-él lo remedie, pues es causa suya, y se
-compadezca de la miserable gente que tan
-injustamente padece. Partida esta soldadesca
-de diversas naciones, queriendo yo alojar
-en Oldenzel á los españoles que habian
-quedado, la mitad de ellos se alteraron, y
-siguieron á los demas sin podérselo estorbar;
-que por ser de tantos tercios, habia
-poca obediencia entre ellos. Hice alojar en
-la villa á los que se quedaron, con quien,
-por exemplo, se habia de usar de gratitud
-por el buen término que han tenido y las
-necesidades y trabajos que han pasado. Y
-aunque el enemigo sabía esto particularmente
-y lo que habia de hacer, no lo pudo
-efectuar por haber cargado tanto las
-aguas, que áun á caballo no se podia ir, ó
-muy mal, por los caminos, y duró tanto,
-que la sazon y tiempo de podernos ofender
-en este país se pasó. Pero habiéndose las lluvias
-aplacado algo, por no perder el poco
-de buen tiempo que quedaba, procuró hacer<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span>
-por agua lo que no podia por tierra;
-y así se resolvió de ir á Berken con navíos,
-y hallando tambien dificultad, no pudo
-hacer nada por la mesma causa, habiendo
-crecido mucho el Rin. Viendo esto, se
-volvió contra Grol, y encaminando allá
-su aparato, vino un embaxador del Rey
-de Navarra á pedir gente á los Estados, y
-negoció tan bien, que se la concedieron;
-y así dexando la empresa, inviaron la demas
-gente á sus guarniciones. No sé cómo
-no les estorbaron el viaje. Quiso Dios ayudarnos
-con esto y las contínuas aguas, que
-sin ellas, es cierto no perdiera el enemigo
-tal ocasion, é hiciera algun efecto por la poca
-resistencia que hallára. Recogí la gente
-que me quedaba en sus guarniciones, entreteniéndola
-con la municion que se les
-daba, hasta que llegaron veinte mil felipes,
-que el Comisario repartió lo mejor
-que pudo, dando á unos para seis semanas,
-y á los de mi regimiento para cinco,
-que es más que el escudo que por allá se
-dice haber dado yo á cada soldado; pero
-no se pudieron dar dos pagas, como de ahí
-se escribia mintiendo á esta gente, pues
-para una habia avisado este Comisario ser
-menester mucho más que los veinte mil<span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span>
-felipes, que aunque son las compañías pequeñas,
-son muchos los oficiales y primeras
-planas con otras aumentaciones lícitas,
-ó ilícitas, que hacen más número de gente
-de la que hay. El dar á entender á estos
-soldados que se les inviaban dos pagas no
-habiendo para una, fué causa de alterarlos
-contra el Comisario, yendo á sacarle de su
-casa, y le tuvieron entre ellos en medio de
-la plaza, que si no fuera por el conde Federico
-que fué á sacarle de entre ellos, habiéndoselo
-yo rogado, le maltratáran. Retiráronse
-estos soldados á sus posadas, por
-aquella noche, muy descontentos, y con
-intencion, segun tuve aviso, de tomar á la
-mañana las armas y apoderarse de las puertas
-para hacerse pagar del Comisario y de
-mí las dos pagas que les escribian de Bravante
-haberse inviado para ellos. Y temiendo,
-porque esta nacion alemana, estando
-una vez alterada, es mala de aquietar,
-hice venir aquella noche dos compañías
-de caballos de Paulo Emilio Martinengo
-y de Alonso Mendo, y con la asistencia
-de los españoles que habian quedado,
-mi regimiento y la compañía de don
-Sancho de Leyva, que estaba dentro, eché
-fuera del lugar parte de los alemanes más<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span>
-sediciosos, con que se aplacaron, y á no
-hacer esta diligencia, sin duda se pasára
-mal. El dinero que entónces vino, dixo el
-Comisario haber sido proveido por Agosto
-del año pasado, y ahora estamos en Hebrero
-de éste, y en todo este tiempo no ha
-venido otra provision ni memoria de ella;
-causa bastante para que esta soldadesca, no
-sólo se hubiera alterado, pero vendido ó
-saqueado estas tierras, y presentado á sus
-capitanes y á mí al enemigo por desesperacion,
-viéndose tan olvidados y poco estimados,
-habiendo servido fielmente en
-este país con tanto trabajo y necesidades,
-y que pagan á otros de su nacion por allá
-sin hacerles ninguna ventaja en servir, ántes
-habiendo pocos que se les puedan igualar,
-y que cuando el enemigo les acomete,
-no son socorridos á tiempo ni como sería
-razon que se hiciese. Entre los de Gruninghen
-y país, como en otra parte he tocado,
-hay disputa sobre el haberse reducido
-á la obediencia y servicio del Rey despues
-que el Sr. D. Juan fué dado por enemigo
-por la razon que al principio dixe, que
-fué porque el Príncipe de Oranje y Estados
-rebeldes mostraban más aficion á los
-del país que á los de Gruninghen de que<span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span>
-en extremo se resentian, que si se la mostráran
-más á ellos que al país, la opinion
-de los que entienden su humor es, que
-nunca vinieran al servicio de su Majestad.
-Y así á los Estados generales fuera fuerza
-tenerlos sujetos con guarnicion, por no
-caer otra vez en este inconveniente, procuran
-ahora concertarlos, y para esto han
-inviado sus diputados, que áun están ocupados
-en ello sin apariencia de concierto,
-porque se comienzan á arrepentir de lo
-que han procurado y negociado, conociendo,
-aunque tarde, el error que han hecho,
-y los que ya nos fueron contrarios, lo son
-ahora más del enemigo, si bien de secreto,
-tal es el humor de los de este pueblo, y creo
-que serán malos de concertar con haber
-entremetido al síndico, que estaba en esa
-Córte cuando se perdió, que como nacido
-en el país y criado en la villa, ambas partes
-se fian de él. Yo le he tenido siempre por
-hombre de bien, pero paréceme imposible
-que no haya sentido y sabido las traiciones
-que en su tiempo se han tramado contra
-el Rey, siendo amigo de los burgomaestres
-Balen y Moyen Steynz, cabezas
-de la maldad. Hallándome en el aprieto
-que he dicho, no me vino otra asistencia<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span>
-despues acá, sino la de un maestro de cuentas
-con órden de su Alteza, á informarse
-de los abusos que le habian dado á entender
-que habia en Linghen, comision procurada
-por el Recebidor contra el Drosarte
-de allí, fundado en cierta pasion que
-entre ellos habia. El Recebidor habia dicho
-tanto y tanto en Bravante á los de
-finanzas y de cuentas, que fué despachado
-para informarse de todo este Comisario,
-el cual naturalmente es de poca verdad, y
-enemigo de paz y concordia. El Recebidor
-le llevó luégo á su casa, y así le informaba
-de muchas cosas que no se halláran con
-verdad, y entre otras que este Comisario
-ha hecho, fué escribir á la mayor parte de
-los nobles de aquel país, que el peso que
-tenian de contribuciones era contra la voluntad
-de su Majestad y de su Alteza, y
-contra razon y justicia; cosa que no sólo
-á la nobleza, mas á todo el país ha movido
-contra mí, de tal manera, que procurando
-sacar de él alguna sustancia para entretener
-la soldadesca en la grande necesidad
-que padecen, no los hallo con la voluntad
-que solia. Y por esto, á no hallarme con
-gente de guerra, mi persona y todos los
-demas ministros del Rey corriéramos peligro<span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">[249]</a></span>
-del pueblo, con no haberlos cargado
-jamas sin grande necesidad, utilidad y provecho
-suyo, porque con la necesidad el
-soldado se desmanda, y desmandado hace
-más mal en un dia que interesa en un mes,
-y el daño que se les hace con desórden no
-viene tan á provecho de su Majestad como
-el que se saca con órden; y en presencia
-de este Comisario se juntaban sin la
-mia á dar al enemigo lo que extraordinariamente
-les pedia, y de esto no hacia caso,
-sino de lo que era para el servicio del
-Rey, de manera que, ó éste sin duda era
-más por el enemigo que por su Majestad,
-ó no acertaba su comision por la pasion
-que tenía contra el Drosarte y contra mí;
-y aunque de éstos y de ellos he procurado
-sacar contribuciones del enemigo, y las
-hayan prometido, es tan poco lo que de
-ellas se saca, que el comisario Melendez se
-ha maravillado de ver que es miseria para
-lo que allá se ha dicho; que como son sacadas
-por fuerza, y algunas veces á fuego y
-sangre, cuando no se pueden executar no
-las quieren pagar, como lo han hecho siempre.
-En este tiempo viniendo pocos dias há
-á este país de Linghen cien caballos del
-enemigo, invié al capitan Bartolomé Sanchez<span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span>
-con mi compañía de lanzas y alguna
-infantería de esta guarnicion, y hallándolos
-alojados en un villaje, esperó á
-que fuese noche para tomarlos más seguros,
-y venida, los acometió y rompió; y
-habiendo avisado al capitan Mendo de la
-venida de estos enemigos, salió con su
-compañía por otra parte, y dió con otra
-diferente tropa de caballos, y tambien los
-deshizo, prendiendo y matando dos capitanes
-y la mayor parte de los enemigos.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Esto es lo que hasta ahora puedo escribir
-de las cosas de este gobierno y exército,
-habiendo dexado de decir muchas por falta
-de memoria, ó no ser para que anden
-en papel. Ha sido gran desgracia mia haber
-empleado catorce años, los mejores de
-mi vida, tratando con la gente que en este
-discurso he significado, opuesto continuamente
-á la gran ambicion y sed de
-mandar que siempre los de Gruninghen
-han tenido y tienen, la cual los ha puesto
-en el estado en que se hallan. No ha faltado
-quien los haya fomentado y dado alas
-contra mí, que diria mejor, con verdad,<span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span>
-contra el servicio de su Majestad, al cual
-he mirado siempre como debo, más que á
-interes ni pasion que haya tenido, sin haber
-nunca pretendido de ellos cosa alguna, ántes
-el desear tenerlos gratos para el servicio
-de mi Rey, me ha hecho gastar con
-ellos más de lo que mis fuerzas alcanzaban.
-Y en recompensa de esto y de las
-buenas obras que les hice siempre, son los
-que más me han, por su costumbre, mordido.</p>
-
-<p>En conclusion, la guerra se gobierna con
-diversion y prevencion, y así todas las veces
-que he podido asistir al serenísimo Duque
-de Parma, cuando estaba ocupado en
-Flándes y Bravante, lo he hecho divertiendo
-al enemigo cuanto más he podido,
-como parece por las cosas notadas, sin las
-que dexo por la razon que he dado. Y
-puedo decir, de que me pesa mucho, que
-nunca á mí se me daba la asistencia necesaria,
-ni en lo uno ni en lo otro, y que
-por conocer esto el enemigo, me ha siempre
-apretado más de lo que pudiera si fuera
-acudido conforme á los avisos que daba,
-pidiendo los socorros con tanta instancia
-y necesidad, que me obligaba á usar á veces
-de más libertad que fuera razon, no<span class="pagenum"><a name="Page_252" id="Page_252">[252]</a></span>
-siendo tan extrema, dexándome siempre,
-como he dicho, sujeto á los humores de
-los de esta nacion, principalmente de Gruninghen,
-la cual con poco mal suceso se
-humilla y de poco bien se ensalza, tan fácil
-de mudar, que al que hoy ama mañana
-aborrece, y así al que aborrece ama á
-su modo fácilmente. Los que administran
-la justicia son corruptibles en todo extremo,
-tanto, que por poco interese la venden
-y tuercen, dexando el bien universal
-por él. Yo temia, y ahora echo de ver que
-no me engaño, que cerca de dicha Alteza
-habia algunos que no me hacian buenos
-oficios, ó por presentes, ó por pasion particular,
-que cerca de un Príncipe los ministros
-corruptibles y apasionados suelen
-hacer mucho daño, ó ya que sea permitido
-el buscar cada uno su provecho y
-acrescentamiento, á lo ménos fuese sin
-perjuicio de otros, mayormente de su Rey
-y del bien público. Y pongo á Dios por
-testigo que desde que fué servido de dar en
-estas partes á su Majestad algunos buenos
-sucesos abriendo camino para muchos mayores,
-por ver que la invidia y malicia los
-hacia inútiles, he procurado de todo corazon,
-con grande instancia, salir de aquí é<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span>
-irme á servir á su Majestad en otra parte,
-viéndome empleado en las que he servido
-tan mal correspondido y sin la recompensa
-que suele darse á los gobernadores de
-provincias cuando los sacan fuera de sus
-gobiernos, segun la costumbre de Borgoña.
-Habiéndome en este tiempo empleado
-en lo del Rin, en Bona, en el gobierno del
-exército sobre Mastricht, en el estado de
-Gheldres, en esa parte, cuando el Sr. don
-Juan de Austria partió de Namur, dexándome
-el castillo y fuerte, y despues sirviendo
-por su mandado el oficio de Maestre
-de Campo general, en que me ha sido fuerza
-hacer grandes gastos sin nunca haberme
-recompensado; y quisiera mucho no ser
-forzado á decir esto de mí, pero es hoy la
-malicia y emulacion de algunos tan grande,
-que no se aplican sino á convertir el bien
-en mal, sin ninguna certeza de que sea
-verdad lo que dicen. Y así con seguridad
-me ofrezco á probar con bastantes informaciones,
-cartas y órdenes de mis superiores,
-y copias de las que yo les he escrito,
-cuanto he dicho hasta aquí. Y en lo
-que toca á la poca conformidad que he
-tenido con los de Gruninghen, que por
-allá me cargan su pérdida, digo que cuando<span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">[254]</a></span>
-iban por camino derecho y llano la
-tenía con ellos muy grande y buena, y
-que por más que hayan variado en su fidelidad,
-nunca ha procedido con ellos de
-manera que con razon hayan podido formar
-quexa de mí, habiéndolos siempre
-asistido aventurando mi vida muchas veces
-por ellos; y si yo quisiera conformarme
-en todo con ellos, habia de ser faltando
-de la fidelidad que debo á Dios y á mi
-Rey, que en todo lo demas que buenamente
-he podido conformarme con ellos,
-sin perjuicio de esto, lo he hecho con muy
-gran costa, trabajo y peligro de mi persona.</p>
-
-<p class="pc4 large">FIN.</p>
-
-<p class="pc2 lmid">PATIENTIA OMNIA DUCIT.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<h2 class="p4">D. A. V. D. V.</h2>
-
-<p class="pc2 lmid"><span class="smcap">á la felice memoria del C. F. V.</span></p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="pp10i">Fuiste de guerra un valeroso Marte,<br />
-Y de Estado otro nuevo docto Apolo,<br />
-Que en ambas cosas alcanzaste, solo,<br />
-De cuanto pueden dar la mayor parte.</p>
-<p class="pp10i">¿Quién luégo dexará de consagrarte,<br />
-En cuanto ciñe el mar y alcanza Eólo,<br />
-<span class="smcap">Verdugo</span> heroico, luz de nuestro polo,<br />
-Y estatuas mil de bronce levantarte?</p>
-<p class="pp10i">ASTREA divina permitió á la fiera<br />
-Invidia que á sus hijos incitase<br />
-A lacerarte tan injustamente,</p>
-<p class="pp10i">Para que, provocado, nos dexase<br />
-Tu pluma este exemplar, que de Megera<br />
-Triunfará siempre, y del canino diente.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span></p>
-
-<p class="pc2 mid">SIGNIFICACION DE LAS FIGURAS</p>
-
-<p class="pc2 lmid"><span class="smcap">de la emblema del coronel F. V.</span></p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="ind1"><span class="smcap">El Leon con la hacha macedonia</span>: La
-natural vigilancia y fortaleza que antepone
-la eleccion y resolucion para lo
-que se pretende hacer.</p>
-
-<p class="ind1"><span class="smcap">El Libro</span>: El consejo de los medios ordenados
-para el fin de lo que se intenta.</p>
-
-<p class="ind1"><span class="smcap">Las Caras del Pedestal</span>: La prudencia,
-que discerniendo entre bien y mal,
-endereza el acto de la fuerza razonable,
-en que fundó siempre todas sus
-acciones el coronel F. V.</p>
-
-<p class="pr2 p1">Imprimatur.</p>
-<p class="pc mid"><span class="smcap">Petr. Ant. Ghibertus Locumtem.</span></p>
-
-<p class="pc mid"><i>M. Cornell. Tirobos. Præd. Ordin. Cur.
-Archiepisc. Theol.</i></p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span></p>
-
-<div class="figcenter">
- <img src="images/emblema.jpg" width="400" height="682"
- alt=""
- title="" />
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">[258]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">[259]</a></span></p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p class="pc4 xlarge">APÉNDICE.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">[260]</a></span></p>
-<p>&nbsp;</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_261" id="Page_261">[261]</a></span></p>
-
-
-<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p>
-
-<p class="pc2 lmid">DEL COMENDADOR REQUESENS,<br />
-EN 20 DE FEBRERO DE 1574, DESDE AMBÉRES,<br />
-CON DON GONZALO DE BRACAMONTE.</p>
-
-
-<p class="p2">Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m.
-de 3 de éste, y por otra mia habrá visto cuán informado
-estoy de lo bien que ha servido á S. M., y
-pésame de que la gratificacion no haya sido la que
-v. m. merece, y yo no faltaré de procuralla en lo
-que por mi parte pudiere, y agora es tiempo que
-todos atendamos á servir como sé que v. m. lo
-hará.</p>
-
-<p>Ya habia sabido la gente que se llevó para rehacer
-las compañías de su regimiento, porque luégo
-que me encargué de este Gobierno se me pidió licencia
-para ello, y huelgo de saber que sea ya llegada, y
-he dado órden que sea socorrida como las demas, y
-al contador Castellanos que demas de esto envie una
-paga en paños para ese regimiento, confiando que
-v. m. dirá claramente, con muestra y sin ella, la
-gente de servicio que tiene, pues aunque en cualquier
-tiempo se ha de hacer esto, así mucho más
-en el que agora estamos, que la necesidad que S. M.
-tiene de gente y dinero es tan grande; placerá á
-Dios de remedialla, que guarde, etc.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_262" id="Page_262">[262]</a></span></p>
-
-<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p>
-
-<p class="pc2 lmid">DEL COMENDADOR REQUESENS,<br />
-EN 22 DE JUNIO DE 1574, DESDE AMBÉRES.</p>
-
-<p class="p2">Muy magnífico señor: Ayer tarde me dió el alférez
-de v. m. su carta de 18 de éste, y ántes habia
-recibido la de 13, y á entrambas responderé en ésta,
-y comenzando por lo que v. m. dice de la necesidad
-que pasa su regimiento y lo que desea que se le tome
-muestra y dé algunas pagas, ó que se despida, y
-lo que v. m. discurre sobre el trabajo que ha pasado
-y servicios que ha hecho, digo que de éstos y de las
-partes que concurren en la persona de v. m., tengo
-yo tan particular relacion, que me ha obligado á escribillo
-más de una vez á su Majestad despues que
-estoy en este Gobierno, y á desear ocasiones en que
-mostrar á v. m. la satisfaccion que de ello tengo.
-Pero las que se me han ofrecido en las necesidades
-de por acá han sido de manera que no puedo remediar,
-como deseo, las de todas partes, y á ningunas
-se ha acudido primero que á las de Holanda, porque
-soy seguro que en siete meses que há que yo estoy
-en este Gobierno, se han inviado sólo á ella más
-de 700.000 florines, y los 200.000, ó muy pocos
-ménos, han sido desde fin de Abril hasta mediado
-Junio; y el repartimiento de ellos ha ido de acá
-conforme á las relaciones que han dado los contadores,
-porque yo no puedo ver tan particularmente
-las cuentas como querria, y de que de su yerro haya
-alcanzado parte al regimiento de v. m., me pesa á
-mí mucho. Pero creo que de las baxas que habrá habido<span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">[263]</a></span>
-en otras cosas, para que iban las relaciones muy
-largas, se pudiera haber suplido algo de eso, como
-yo lo he escrito al Conde de la Rocha y contador
-Alameda. Quien supiere que se pagó á los amotinados
-mucho más de lo que se les debia, está claro
-que le ha de parecer que es más justo, como en efecto
-lo sería, que se haga lo mismo con los que no se
-amotinaron, y ninguna cosa deseo yo tanto como
-podello hacer así. Pero el mismo motin, de que
-han nacido mayores inconvenientes aún de los que
-allá se pueden representar, me ha imposibilitado á
-todo lo demas, y me forzó, habiéndose apoderado de
-Ambéres y del dinero, y por consiguiente, de todos
-los estados, á redimir aquella vexacion como pude,
-y ésta es materia más larga de la que se puede discurrir
-en carta; basta decir que del trabajo en que
-agora estamos y de todos los que hubiere en estos
-Estados, son causa los que se amotinaron, y que fué
-fuerza pagalles y perdonalles, y lo es tambien cumplilles
-la palabra, pues se les dió, si bien la culpa
-es la mayor, que no digo españoles, pero gente de
-ninguna nacion tuvo jamas á su Príncipe.</p>
-
-<p>Yo no vine á este Gobierno por mi voluntad,
-sino habiéndome hecho el Rey, nuestro señor, fuerza
-despues de habello rehusado más de un año, que
-muy bien supe cuán mayor carga tomaba de la que
-nadie podia llevar, segun en el término que hallé las
-cosas de aquí. Pero sabiendo esto, vine porque no
-pude excusar de obedecer como quiera á mi Príncipe
-y señor natural, despues de habelle representado
-muchas veces los inconvenientes que en esto habia.</p>
-
-<p>Hallé tantos millones de deuda en estos Estados,
-y tantos de costa ordinaria, y tan poca ayuda en
-ellos, que con haber hecho el Rey, nuestro señor,<span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">[264]</a></span>
-muy largas provisiones, no han bastado, y este motin
-y el exemplo que de él han tomado las otras
-naciones para hacer lo mismo, y otras cosas que por
-nuestros pecados han sucedido, me han puesto en
-tan extrema necesidad, que no puedo acudir á todas,
-como querria; si bien hago todas las diligencias
-que humanamente puedo, y Dios sabe la afliccion
-que tengo de que éstas no aprovechen.</p>
-
-<p>Por tener á v. m. en la estimacion que al principio
-dije, he querido decille todo esto, y aseguralle
-que deseo remediar las necesidades de su persona
-y regimiento, y que cuando no se hiciere, entienda
-que es por no poder más, y que los que nacieron
-con la obligacion que v. m., me han de ayudar á
-llevar esta carga y trabajo, que si bien estoy en el
-mayor que nunca hombre estuvo por faltarme dinero
-para todo, se ha de esperar en Dios que, como
-en causa suya, ha de abrir el camino para el remedio
-por donde no pensamos; como le habia abierto con
-la rota del conde Ludovico, si no lo atajáran nuestros
-españoles con su motin, que no sólo me hicieron
-perder el tiempo, pero todos los medios que para ello
-habia, de que Dios sea bendito.</p>
-
-<p>Pesóme en extremo del subceso que hubo en el
-Waterlant, y que le cupiese tanta parte del daño á
-la gente de v. m., y quisiera que el Conde de la
-Rocha le hubiera dejado más ingleses para rescatallos,
-porque cuando yo le dí órden que los inviase,
-no sabía lo que allá subcedió y tenía fin por ciertos
-justos respetos de inviallos á Inglaterra, y no se podrá
-hacer agora lo uno ni lo otro, porque no me han
-avisado qué número de ellos ni en qué forma han
-llegado adonde se habian de traer. Pero cuando
-v. m. haya sacado su gente, será muy bien que de<span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span>
-todos los que se tomaren de los enemigos, se haga
-lo mismo que ellos hicieron de nuestros alemanes;
-y el no haber hecho yo cortar la cabeza á Aldegonda
-y á otros prisioneros, ha sido por respeto del
-Conde de Bossú, cuya libertad deseo todo lo posible,
-y holgaré que se trate la de su primo y del capitan
-Corcuera y otros caballeros que están con él, en
-trueque de los prisioneros de Harlem, aunque no
-entiendo si v. m. dice de las cabezas de los ingleses
-que agora se tomaron, ó de los burgomaestres y
-otros que están presos desde que se tomó aquella
-villa, parte de los cuales habia yo ofrecido dias há
-por un burgomaestre de Medialburgo, como lo verá
-v. m. por las copias de las cartas que aquí van en
-frances, las cuales se inviaron á Medialburgo y nunca
-ha habido respuesta, ántes dicen que tienen apretado
-al dicho burgomaestre. Pero puédese tratar de
-los otros que quedan en Harlem y avisarme v. m.
-cuando estuviere concertado para que se dé la órden
-que convenga, de manera que no sea contraria
-á la que se dió por los de Medialburgo; y volviendo
-á lo del Conde de Bossú, yo no sé que pueda hacer
-por mi parte más que lo que ofrecí seis meses há á
-su hermano de dar por él á Aldegonda y á cuantos
-otros presos tuviese, y habiéndolo inviado á tratar
-el dicho su hermano con el Príncipe de Orange,
-me dixo que le habia desengañado que no lo daria
-sino por el Conde de Biera, ó por cuatrocientos mil
-escudos, que lo uno y lo otro es tan gran disparate
-como se dexa considerar, y en que yo no puedo
-hacer nada, y holgaré mucho de que venga acá el
-mayordomo del dicho Conde de Bossú, y que entre
-tanto vaya allá en prendas por él uno de los presos
-de Harlem, y al Conde de la Rocha he escripto<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span>
-que haga en esto lo que v. m. le pidiere. Si se puede
-haber dinero nos sobra gente, y se podrá inviar
-ahí la que fuere menester para ocupar de nuevo el
-Waterlant, y aunque los vecinos de él merecen que
-se les haga todo el mal que v. m. dice, conviene, si
-algunos se redujesen, regalallos para ejemplo de los
-demas, porque es imposible con sola la fuerza sostener
-toda la tierra, y habiéndose publicado el perdon,
-conviene que cada uno, por su parte, procure de
-persuadir á esa probe gente que se aprovechen de tan
-gran merced como el Papa y su Majestad les hacen,
-y que con el buen tratamiento que á los unos
-se hiciere, se aseguran los demas. Las urcas que se
-escaparon de España y han llegado ahí y á Zelanda,
-habrán hecho gran daño á la venida de nuestra armada,
-y han sucedido tantos inconvinientes para
-ésta, que me tienen con gran cuidado, como lo son,
-entre otros muchos, haber quitado las torres y señales
-para las honduras y navegacion, y no haber
-en toda esa provincia puerto seguro, y lo que v. m.
-dice del de Hemdem, es de mucha consideracion, así
-por la que siempre se ha tenido de no romper con
-ningun príncipe libre del imperio por muchas ocasiones
-que ellos nos den, como porque no sé si sería
-fácil el poder nuestra armada tomar el dicho puerto
-y villa de Hemdem, luégo en llegando, con sola la
-gente que trae; todavía sin que lo entienda nadie,
-me invie v. m. una muy particular relacion de la
-calidad y fuerza de aquella villa y puerto y de cualquier
-otro de que en esa provincia le parece que
-nuestra armada se podia aprovechar, y en fin, de
-los efectos que le pareciere que con ella se pueden
-hacer, así en Holanda como en Zelanda y en
-cualquier otra parte, presupuesto los estorbos que<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">[267]</a></span>
-en todas hay, que aunque yo tengo de esto diversas
-relaciones, holgaré mucho de tenella de v. m., como
-de persona que tiene tanta experiencia de estos
-Estados y tanto celo al servicio de su Majestad, y
-que no habrá dexado despues que está en Holanda
-de platicallo con marineros, aunque, como he dicho,
-ha de ser todo con gran recatamiento, mayormente
-lo de Hemdem, que nadie ha de entender
-que se ha pensado en ello.</p>
-
-<p>Bien creo que de los pasaportes que da el Conde
-de la Rocha, deben de nacer inconvinientes, aunque
-sin culpa suya, sino de sus oficiales. V. m. tendrá,
-por su parte, la mano para que se excuse sin
-que se pueda entender que no se obedece lo que el
-Conde ordena, que yo le escribo para que de aquí
-en adelante no se den sin muy gran causa. Guarde, etc.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-
-<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p>
-
-<p class="pc2 lmid">EL COMENDADOR REQUESENS,<br />
-EN 4 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.</p>
-
-<p class="p2">Muy magnífico señor: Hoy he recibido la carta
-de v. m. de 22 del pasado, y ántes habia recibido
-las de 16 y 20, y despues de hechas llegó el dinero
-y pólvora que envié al Conde de la Rocha, que fué
-todo el que se pudo juntar en esta villa, y de ello
-habrá cabido á v. m. y á su gente la parte que se
-habrá podido, y yo holgára que fuera todo el socorro
-junto, pero no ha sido posible, y como en otras
-he escrito á v. m., he hecho todo lo que he podido<span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">[268]</a></span>
-por proveello, y sea cierto que siento en el alma
-no podello remediar, y yo he venido á esta villa á
-buscar dineros y hago todo lo que puedo, y no
-siendo ayudado de ninguna parte, mal se puede remediar
-habiendo tanto que cumplir, y yo sé muy
-bien lo mucho que v. m. ha servido y trabaja, y
-tengo de su persona la satisfaccion que es justo, y
-así me ha de ayudar por su parte á llevar esta carga,
-como le pido por merced lo haga, en que se entretenga
-su gente con el socorro que se les ha dado,
-y los marineros de esa armada, hasta que de acá
-vaya recaudo, que será lo más presto que se pudiere,
-y v. m. procure que los navíos estén en órden, para
-que venida nuestra armada en salvamento, de la
-cual hasta agora no tengo nueva que sea partida,
-aunque creo que lo será, puedan salir al camino para
-ayudar á que la del enemigo no la haga estorbo en
-tomar puerto; y fué de mucha importancia lo que
-v. m. hizo en defender á los enemigos que no tomasen
-el fuerte de junto á esa villa, y si como v. m.
-dice, que se dexan de hacer muy buenos efectos contra
-ellos por la falta que tenemos de dineros, que me
-duele infinito, plega á Dios de remediallo como
-más conviene á su servicio.</p>
-
-<p>Yo creo muy bien la dureza que tienen los de
-Waterlant de no rendirse si no les dejan vivir en
-su falsa religion, y miéntras no vivieren en la nuestra
-católica y se conserváre el autoridad de S. M.,
-se pueden desengañar que no serán perdonados, ni
-harán bien sus negocios, que como se cumpliese con
-estas dos cosas, en todas las demas yo holgaria de
-complacelles. Guarde, etc.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span></p>
-
-<p class="pc4 mid">AL CORONEL VERDUGO,</p>
-
-<p class="pc2 lmid">EL COMENDADOR REQUESENS, 7 DE AGOSTO<br />
-DE 1574, DE AMBÉRES.</p>
-
-<p class="p2">Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m.
-de 3 de éste, y con otro responderé á los particulares
-de ella, que no tengo lugar de hacello en
-ésta, más de decir que huelgo mucho con la cuenta
-que v. m. me da de lo que allá pasa, y yo espero
-en Dios que los enemigos no saldrán con sus
-designios, y que v. m. les ha de defender que no
-hagan ahí ningun daño. Yo me hallo aquí buscando
-dineros para enviar á todas partes, y por mucha
-diligencia que se ha hecho no se han hallado
-hasta ayer más de 900 libras, que se envian, de crédito,
-á pagar en Amsterdam, que será letra cierta y
-segura, segun el pagador ha dicho, las cuales cobrará
-el oficial del dicho pagador que allá está, y los
-gastará señaladamente para socorrer con ellos á los
-capitanes y marineros, conforme á lo que á v. m. le
-pareciere: y tambien va carta mia para los de esa
-villa, en que les escribo pidiéndoles hagan fianza á
-los capitanes de las vituallas que tomaren para los
-marineros, y no he hablado sobre ello al burgomaestro
-que aquí reside, por haberse quedado en
-Brusélas y no ser venido hasta agora. Y con lo uno
-y otro, procure v. m. que se entretengan todo lo
-que se pudiere, que en pudiendo se enviará más
-recaudo. Guarde, etc.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span></p>
-
-<p class="pc4 mid">AL CORONEL VERDUGO,</p>
-
-<p class="pc2 lmid">DEL COMENDADOR REQUESENS,<br />
-EN 14 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.</p>
-
-<p class="p2">Muy magnífico señor: Pocos dias há que envié
-6.000 florines para ir entreteniendo los gastos de esa
-armada, y deseo tanto que se sostenga, que con ser
-las necesidades de acá extremas, envio agora otros
-20.000 para el mismo efecto; v. m. procure que se
-repartan de manera que duren el más tiempo que pueda,
-y que en éste se hagan algunos efectos, que si fuese
-verdad lo que me han escrito, que los marineros de
-Incusen y Hoornen no han querido embarcarse en
-el armada de los enemigos, y la nuestra de España
-acabase de llegar, de que há dos meses que no tengo
-aviso, podria ser que v. m. hiciese con ésa muy
-gran servicio á Dios y á S. M., y yo estoy cierto
-que v. m. no perderá ninguna ocasion, y que estará
-con los ojos muy abiertos para si se ofreciere alguna
-novedad en Incusen y en cualquiera desotras villas,
-que podria ser habellas cada dia, y Dios las encamine
-á su servicio; y guarde, etc.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p>
-
-<p class="pc2 lmid">DEL COMENDADOR REQUESENS,<br />
-EN 3 DE SETIEMBRE DE 1574, DESDE.....</p>
-
-<p class="p2">Muy magnífico señor: Bien habrá dos meses que
-no he recibido carta de v. m., aunque me acuerdo<span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">[271]</a></span>
-haberle escrito algunas en este tiempo, que es de
-tanta necesidad y carestía de dinero, que me falta
-para muchas partes, y siendo todas tan forzosas,
-bien puede entender el cuidado que me debe de
-dar; pero con todo esto se han proveido para los
-gastos de esa armada de pocos dias acá, una vez
-6.000 florines y despues 20.000, que lo uno y lo
-otro sé que ha llegado, y aunque parezca pequeña
-suma, es muy grande respecto de las necesidades, y
-así entiendo que con ella y la buena diligencia y
-maña de v. m. se debe entretener bien esa armada,
-y porque de la de España há mil dias que no tengo
-aviso y pierdo ya la esperanza de su venida, siendo
-el tiempo tan adelante, holgaré para en caso que no
-venga, que se sabrá con el primer correo, que v. m.
-me avise, los navíos que forzosamente le parece que
-deben ahí entretener, y cuáles, y con qué número
-de gente, y qué costa harán en cada un mes, los
-cuales han de ser aquellos que bastaren á guardar ese
-puerto y entrada, y los canales, y no para fuera,
-pues no viniendo la armada de España, no podemos
-ser señores de la mar.</p>
-
-<p>Por avisos del Maestre de Campo Valdés, entiendo
-la necesidad en que está Leyden y el esfuerzo
-que el Príncipe hace para socorrella; bien
-entiendo que v. m. tiene tan buena correspondencia
-con el dicho Valdés, que no será necesario encargarle
-que para lo que tocáre á esto y á lo demas
-del servicio de S. M., le dé toda ayuda y asistencia,
-mas con todo es bien que tenga entendido cuánto
-conviene apretar á Leyden y las demas plazas, y
-que no sean socorridas, y así v. m. en cuanto á esto
-ayudará, por su parte, con navíos y con gente, segun
-se ofreciere la necesidad.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">[272]</a></span></p>
-
-<p class="pc4 mid">CARTA AL CORONEL VERDUGO.</p>
-
-<p class="p2">Ilustre señor: La de v. m. recibí y fué leida públicamente
-en escuadron á todos los soldados, y en
-lo que v. m. dice, le han informado que yo, con
-los más soldados, hemos determinado de ampararnos
-de la armada que está á cargo de v. m., ó acometer
-á Esperandam, de cualquiera de las dos cosas
-estaba yo y estoy muy descuidado, y por el consiguiente,
-creo que los demas lo están ansimismo, porque
-aunque esta alteracion de presente esté en el
-término que está, no debe v. m. pensar ni otro alguno
-que hay tan baxos pensamientos y tan poca
-gana de servir los soldados á su Majestad que en lo
-que toca á su Real servicio discrepen un punto, procure
-v. m. proveer con mucha diligencia la gente
-que ahí está, mandando á los municioneros lo que
-el Sr. Maestre de campo ha mandado en otra ántes
-de ésta y lo que de nuevo invia á mandar, de modo
-que no les falte la comida y lo más necesario, y esto
-sin descuido, cuando otra cosa no se pueda hacer,
-mande v. m. quitallo de las propias bocas de los
-más principales y ricos de esa tierra, y áun de los
-pobres que lo pudieren suplir, y cúmplase con los
-soldados, que no son de parecer de quedarse cincuenta
-como v. m. dice, ántes quieren redoblar
-mucho número de gente en ese paso si v. m. innova
-y excede de lo que en ésta se le suplica, y ansí
-me pidieron se lo requiriese y protestase á v. m.
-de parte de todos los de esta alteracion, é yo así se
-lo pido y requiero á v. m. por evitar otros mayores
-daños, que de no proveello se recrecerán en el deservicio<span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">[273]</a></span>
-de su Majestad; dicen que no les haga
-v. m. entender que en ese Harlem falta para tan
-poco número de gente el recaudo necesario habiendo
-cerveceros y panaderos y otras maneras de tratos
-de que lícitamente á buena cuenta y razon v. m.
-puede tomar lo que mandáre y quisiere, póngole á
-v. m. por delante el estado en que las cosas están, y
-el poco achaque que es menester para darse con la
-carga en tierra con tan excesivo desórden como de
-no proveerse esa gente se recrecerá acá y allá, y
-para descargo de ellos y mio, y de este consejo,
-guardo el traslado de ésta y de todo lo más que aquí
-se negocia y despacha para enviallo á su Majestad
-con esto que los soldados despachan, y las más copias
-se guardan para su tiempo para que su Excelencia
-sepa cómo v. m. fué requerido y avisado ántes de
-todo requerimiento de desórden, y con esto acabo.
-<i>Nuestro Señor</i>, etc. <i>De este Consejo, 19 de Noviembre
-de 1574.</i></p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="pc4 mid">CARTA DEL CORONEL VERDUGO</p>
-
-<p class="pc2 lmid">ÁLOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORES<br />
-ELECTO Y SOLDADOS, EN LA HAYA.</p>
-
-<p class="p2">Muy magníficos señores: La de v. m. recebí en
-respuesta de la mia, y huélgome en extremo que esos
-señores no estén de opinion de venir á acometer á pasar
-por este fuerte, y plega á Dios que así sea, porque
-tan mal hecha cosa no habrán hecho jamas españoles,
-yo he oido y visto que muchas veces se pide en semejantes<span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span>
-negocios que les paguen, pero dejar fuertes nunca
-lo he oido, ni visto, ni pienso que verdaderos españoles
-hagan tal traicion. Vuestras mercedes se acuerden
-que otros estando enojados han ganado fuertes á
-su Majestad y no perdídoseles, siento yo estas cosas
-como español y deseoso que nuestra honra no se acabe
-de perder; vuestras mercedes miren bien lo que
-hacen porque les juro que hallen más dificultad en
-todos los pasos que si vuestras mercedes fueran turcos,
-y junto con la traicion harán la mayor bisoñería
-que jamas soldados hicieron, porque con grandísimo
-trabajo saldrán con su intencion. Nuestro Señor
-dé á vuestras mercedes mejor consejo, y guarde
-sus muy magníficas personas como desean. <i>De Harlem,
-á 22 de Noviembre de 1574.</i>&mdash;Besa á vuestras
-mercedes las manos su servidor, <span class="smcap">Francisco Verdugo</span>.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="pc2 lmid">Á LOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES ELECTO Y
-SOLDADOS.</p>
-
-<p class="p2">Muy magníficos señores: Esta mañana ántes
-que fuese el dia envié á pedir licencia á vuestras
-mercedes para hablalles, y salió el señor ayudante
-con alguna cantidad de arcabuceros y mosqueteros,
-diciendo lo que ellos hiciesen sería hecho de parte
-de todos, yo le supliqué que me hiciese merced que
-pudiese hablar al Sr. Electo y á los demas, porque
-traia una carta de su Excelencia, y á boca, muchas
-cosas que decir á vuestras mercedes de su parte tocantes
-al servicio de Dios y de su Majestad y á honra<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span>
-de toda nuestra nacion, y asimismo les traigo dineros,
-y en paño y seda lo que quisieren ó hobieren
-menester. Vuestras mercedes estaban tan de prisa y
-deseosos de caminar, que no me quisieron oir, sino
-inviarme y decirme que me fuese, como lo hice; ya
-que esto es pasado, me ha parescido con intervencion
-del Sr. Coronel Francisco Verdugo, que gobierna
-esta tierra, suplicamos á vuestras mercedes cuan encarecidamente
-podemos sean servidos de esperar ahí
-en el alojamiento que tienen por mañana mártes en
-todo el dia, que en este tiempo habrá llegado aquí
-musiur de Hierge, el cual dará órden á vuestras mercedes
-de lo que se ha de hacer sin que parezca que
-vuestras mercedes van alterados y se eviten muchas
-desórdenes que podria haber. <i>Nuestro Señor</i>, etc. <i>De
-Harlem, á 29 de Noviembre de 1574.</i>&mdash;Despues de
-escrita ésta ha llegado correo de Amsterdam que
-dice cómo era llegado allí musiur de Hierge, el cual
-escribe será aquí luégo.&mdash;Servidores de vuestras
-mercedes, <span class="smcap">D. Rodrigo Zapata de Leon, Francisco
-Verdugo</span>.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="pc4 mid">AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,</p>
-
-<p class="pc2 lmid">EL COMENDADOR REQUESENS,<br />
-EN 6 DE AGOSTO DE 1575, DESDE AMBÉRES.</p>
-
-<p class="p2">Muy magnífico señor: Holgué de saber por la
-carta de v. m. de 26 del pasado que fuesen salidos
-los alemanes de esa villa con quietud, y que quedasen
-los burgeses de ella más contentos con la gente<span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span>
-que entró de guarnicion, y al capitan Mechenan,
-teniente del Conde de Ebres, á quien he escripto la
-satisfaccion que tengo de lo bien que se ha portado
-con su gente, y como v. m. me lo ha escripto, y en
-cuanto á proveer esa villa de vituallas y municiones
-de guerra, se hará lo que se pudiere, y asimismo en
-socorrer á la gente, que por allá queda, que yo lo
-deseo harto, pero me hallo con grandísima falta
-para todo; Dios lo remedie, y él guarde, etc.</p>
-
-<p>Deseo saber los efectos que hace la armada de
-Amsterdam, porque si se tiene aquella costa sólo
-por complacer á los de la villa y por entretener marineros
-para cuando sean más menester y que no se
-vayan entre tanto á los enemigos, se podrian inviar
-acá algunos capitanes y marineros, pues hay hartos
-navíos, y hacerse con ellos por esta parte algunos
-efectos. Vuestra merced me avise de su parecer, y
-cuántos y de qué calidad son los navíos que agora se
-entretienen allí, y cuáles son los que no se pueden
-excusar.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="pc4 mid">VICTORIA HABIDA EN FRISA EN 1586.</p>
-
-<p class="pc2 lmid">COPIA DE CAPÍTULO DE CARTA DEL PRÍNCIPE DE
-PARMA PARA SU MAJESTAD DE BRUSÉLAS, Á 28
-DE FEBRERO 1586.</p>
-
-<p class="p2">Por cartas del Coronel Francisco Verdugo se me
-avisa que, con la ocasion del hielo que hizo en fin
-de Enero, hizo juntar la gente que pudo, y quedando
-él con parte al rededor de la villa de Gruninghen<span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">[277]</a></span>
-para acudir donde fuese menester, amenazándole
-los rebeldes por más partes, envió al teniente coronel
-Juan Baptista de Tássis con la otra en Frisa,
-donde, estando ya para salirse por comenzar á deshelar,
-entendiendo que los dichos rebeldes habian
-salido en campaña y que mostraban deseo de pelear,
-fué hácia ellos conforme á la órden que del Coronel
-tenía, y encontrados, pelearon muy valientemente,
-y alcanzó aquel dia vuestra Majestad una buena victoria,
-pues de dos mil hombres que habia de pelea
-de los enemigos de las compañías viejas, no escaparon
-diez, habiendo quedado muertos y presos los demas,
-con muy poca pérdida de los nuestros, aunque
-quedó muerto uno de los hijos del Conde de Vandemberg
-que sigue á Verdugo, y lo hizo muy bien,
-como otro hermano suyo mayor que quedó herido;
-ha sido faccion de importancia por ser la gente que
-era, y haber sucedido en tiempo que pudiera hacer
-por allá harto daño. A nuestro Señor se deben las
-gracias, que nos hace más mercedes de las que merescemos,
-y cierto que al dicho Coronel, como
-tambien al teniente Tássis se debe agradecer la voluntad
-con que sirven, y estimar el valor que en todas
-ocasiones del servicio de vuestra Majestad muestran.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">[278]</a></span></p>
-
-<h2 class="p4">RELACION</h2>
-
-<p class="p1 ind1 lmid">DE LAS PARTES DONDE Y COMO ESTÁ REPARTIDA
-LA GENTE DEL EXÉRCITO DE SU MAJESTAD,
-QUE SE SOCORRE EN HOLANDA.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Vlaerdirgen.</i></p>
-
-<p class="p1">Las compañías de D. Gaspar de Gurrea, D. Rodrigo
-Zapata, D. Francisco de Vargas, Martin de
-Orzaes, Juan de Texeda, Lorenzana, y una compañía
-de alemanes del regimiento del Baron de
-Frans-Pergue.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Maeslandt.</i></p>
-
-<p>Las de Lope Álvarez de Inestrosa y D. Pedro
-de Benavides.</p>
-
-<p class="pc1"><i>Maeslandtsluis.</i></p>
-
-<p>Las de Francisco de Salazar, Artaxona, Rodas,
-D. Diego de Córdoba.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Gravesand.</i></p>
-
-<p>Las de Gaspar Palomino, Eraso y D. Francisco
-de Toledo.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Naeldwic.</i></p>
-
-<p>La del capitan Francisco de Aldana.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Liera.</i></p>
-
-<p>La del capitan Luis del Villar.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Reewyck.</i></p>
-
-<p>La mitad de la corneta de herreruelos y una compañía
-de alemanes del regimiento de Frans-Pergue.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">[279]</a></span></p>
-
-<p class="pc1"><i>En Borbure.</i></p>
-
-<p>La otra parte de los herreruelos, y otra compañía
-de alemanes de Frans-Pergue.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En La Haya.</i></p>
-
-<p>El coronel Frans-Pergue, con cinco compañías de
-su regimiento y las de D. Fernando de Toledo,
-Maestre de Campo, D. Rodrigo de Toledo, Diego
-Felices Cisneros y Rodrigo Perez Palomino.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Leerdam.</i></p>
-
-<p>Ochenta alemanes de Frans-Pergue.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Balsenar.</i></p>
-
-<p>Una compañía de alemanes de Ebrestayn.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Monster.</i></p>
-
-<p>Una compañía de alemanes de Frans-Pergue.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Esquebelingue.</i></p>
-
-<p>Otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Viennen.</i></p>
-
-<p>Las de Pompeo Spesiano, Isla, D. Juan de Toledo
-y Vargas y una de alemanes de Ebrestayn.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Valquenburt.</i></p>
-
-<p>Una compañía de alemanes de Ebrestayn.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Voorschoten.</i></p>
-
-<p>Las de Carrion, Carreras y Juan Diaz de Cárdenas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">[280]</a></span></p>
-
-<p class="pc1"><i>En Soterbaust.</i></p>
-
-<p>Las de Palma, Melgarejo y Borja.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Leyderdorp.</i></p>
-
-<p>El capitan Chaide, y dos compañías de alemanes
-del Conde de Bossú.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Alphen.</i></p>
-
-<p>Una compañía de valones del regimiento de Mos
-de Latre.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Bodgrave.</i></p>
-
-<p>El coronel Mos de Latre.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Mubergrue.</i></p>
-
-<p>Dos compañías de valones del regimiento de Mos
-de Latre.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Zetfel.</i></p>
-
-<p>Las de D. Alonso de Cárdenas y D. Gabriel
-Niño.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Ramerique.</i></p>
-
-<p>Una compañía de alemanes del Conde de Bossú.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Pudcop.</i></p>
-
-<p>La que era del capitan Zamudio.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Hermelen.</i></p>
-
-<p>La del capitan Armengol.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Linscot.</i></p>
-
-<p>Las de Escalante y el capitan Tribiers.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Monfort.</i></p>
-
-<p>El capitan Estoquel de alemanes del regimiento
-del Conde de Mega.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">[281]</a></span></p>
-
-<p class="pc1"><i>En Vasseynt.</i></p>
-
-<p>Una compañía de alemanes del dicho regimiento.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Hilguesberguen.</i></p>
-
-<p>Las de D. Alonso de Sotomayor y D. Hernando
-de Toledo.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Sevenhuysen.</i></p>
-
-<p>Las de Trancosso y Baltasar Franco.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Poelgeest.</i></p>
-
-<p>Don Gabriel de Peralta.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Bleyswyc.</i></p>
-
-<p>Las de D. Manuel Caveza de Vaca, Pedro de
-Paz, y el maestro de campo general Valdés.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Verquel.</i></p>
-
-<p>Don Luis Gaytan.</p>
-
-<p class="pc1"><i>Sotermer.</i></p>
-
-<p>Don Martin de Ayala.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Eguemont.</i></p>
-
-<p>Las compañías del maestro de campo D. Gonzalo
-de Bracamonte, D. Phelipe de Veamonte,
-Juan Daza, Juan de Porras, Alonso de Ayala,
-Gaspar Gomez, Diego Ortiz de Angulo, y Martin
-Flores, y la compañía de borgoñones del Baron de
-Ehenraus; y la de arcabuceros á caballo de Mos de
-Moysi.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Soetermeer.</i></p>
-
-<p>La del capitan Juan de Castilla y dos de alemanes
-altos del regimiento de Polviler.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">[282]</a></span></p>
-
-<p class="pc1"><i>En Beverwick.</i></p>
-
-<p>Cinco compañías de alemanes del dicho regimiento.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En la villa de Campen (Over-Issel).</i></p>
-
-<p>Dos compañías del dicho regimiento.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En la de Deventer (Over-Issel).</i></p>
-
-<p>Otras tres compañías del dicho regimiento.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En los diques de Waterland y Amstradam.</i></p>
-
-<p>Diez compañías de alemanes baxos del regimiento
-del Conde de Bossu, y dos del de Mega, y siete
-de valones del regimiento de Francisco Verdugo.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Utrecht.</i></p>
-
-<p>La del capitan Linden del dicho regimiento de
-Bossu.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Catruyque.</i></p>
-
-<p>La del capitan Suater del dicho regimiento.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Viana.</i></p>
-
-<p>La del capitan Svartz del dicho regimiento, y la
-de españoles de Pedro de Tordesillas.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Amsfort.</i></p>
-
-<p>Una compañía de alemanes altos del regimiento
-del Fúcar.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Rin.</i></p>
-
-<p>Otra compañía de dicho regimiento.</p>
-
-<p class="pc1"><i>En Harlem.</i></p>
-
-<p>Otras cinco compañías de alemanes altos del regimiento
-del Conde de Ebrestayn, y ahora han salido<span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">[283]</a></span>
-de allí las compañías de caballos de Juan Baptista
-y Camilo de Montes, que van la vuelta de la
-Haya.</p>
-
-<p>Las dos compañías de caballos de D. <i>Juan</i> Pacheco
-y Aurelio Palermo, están aloxadas en unos
-cenos entre Blardinque y Merlan, y la de arcabuceros
-de García de Valdés está tambien en otros
-cenos entre Meslan y Granesanda.</p>
-
-<p>Muchas de las cuales dichas compañías se mudan
-de un dia á otro, conforme á las necesidades que
-ocurren.</p>
-
-<hr class="d3" />
-
-<p class="ind1 lmid">LAS ÓRDENES QUE PARESCE QUE SE PODRIAN DAR
-PARA RESTAURAR LA REPUTACION Y DISCIPLINA
-QUE SOLIA HABER EN LA INFANTERÍA ESPAÑOLA
-SON LAS SIGUIENTES, SALVO OTRO MEJOR JUICIO.</p>
-
-
-<p class="pbq p2">Primeramente, que en la eleccion de los capitanes,
-alférez, sargentos, cabos descuadra, se observe
-la ley y la órden que en tiempos pasados se solia
-guardar y observar en esta nacion, y que como
-en cosa tan importante y de donde generalmente
-proceden todas las faltas que de algunos años á esta
-parte se han visto en ella, no se haga en lo venidero
-eleccion de ninguna persona para capitan que no sea
-exercitada y experimentada de muchos años de<span class="pagenum"><a name="Page_284" id="Page_284">[284]</a></span>
-guerra, para que el tal sepa cómo ha de gobernar y
-habilitar sus soldados, y no que los soldados de su
-compañía vengan á ser sus maestros; porque de no
-hacerse esto, y que los capitanes vayan de primer
-boleo á aprender en el arte, se siguen muy muchos
-inconvinientes, y de la misma manera de las muchas
-elecciones que hacen de sus alférez, sargentos
-y cabos descuadra, no guardando, como no guardan,
-la órden que en esto por lo pasado se solia y acostumbraba.</p>
-
-<p class="p1">Que es muy justo que los Capitanes generales
-de los ejércitos, que son los que
-han de proveer las compañías de infantería
-española, observen las costumbres
-antiguas, para que se haga como conviene
-al servicio de su Majestad, que
-las provean informándose de los Maeses
-de Campo de los méritos de cada uno,
-porque son los que han de pelear con
-ellos, y los que mejor les pueden informar
-á los Capitanes generales de los méritos
-y servicios de cada uno, pues los
-conocen y tienen cuenta con ellos; en
-cuanto á los alféreces, sargentos y cabos
-descuadra, que es tambien justo que se
-provean conforme á la costumbre antigua,
-y que por lo ménos hayan servido
-seis ú ocho años sin haber dejado la milicia
-y servicio en la misma infantería<span class="pagenum"><a name="Page_285" id="Page_285">[285]</a></span>
-española, y que los capitanes en la provision
-de alférez, sargentos y cabos descuadra,
-den cuenta á los Maeses de
-Campo para que con su aprobacion los
-hagan, y para que los Maeses de Campo
-lo sepan para dar cuenta dello á los Capitanes
-generales, y haciéndose la eleccion
-desta manera vernán á ser bien y
-méritamente proveidas las compañías en
-persona de los alférez, y las banderas en
-los sargentos, y las ginetas en los cabos
-descuadra.</p>
-
-<p class="pbq p1">2. Que los tales capitanes, siendo los que conviene,
-sean favorescidos y honrados de sus Generales, los
-cuales, juntamente con esto, les den la autoridad
-que se requiere para el gobierno y disciplina de sus
-soldados, y para poderles arrestar y refrenar segun
-les paresciese convenir.</p>
-
-<p class="p1">Que es muy justo que los dichos capitanes
-sean honrados y favorescidos de sus
-Generales, porque será ocasion para que
-sirvan con más contentamiento, y para
-que sean más obedecidos de sus soldados
-y estimados de los demas, y que en
-cuanto al gobierno y disciplina los Maeses
-de Campo tengan el cuidado que conviene,
-y son obligados, pues es éste su<span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">[286]</a></span>
-oficio, y son los que han de dar cuenta
-á sus Capitanes generales de todo lo que
-sucede en sus tercios.</p>
-
-<p class="pbq p1">3. Que la eleccion de los Sargentos mayores, en
-cuya habilidad y diligencia consiste por la mayor
-parte la buena órden y disciplina de la infantería,
-sea de la misma manera, por pura experiencia y
-merecimiento, y no por otros fines ni respeto, como
-se ha visto que en algunas partes los eligen.</p>
-
-<p class="p1">Que esto conviene que sea así, buscando
-personas para estos oficios que
-tengan méritos y experiencia y práctica.</p>
-
-<p class="pbq p1">4. Que se dé órden expresa para que los capitanes
-y Sargentos mayores en la parte que se hallaren hagan
-exercitar y habilitar los soldados de ordinario
-con las armas que cada uno dellos hubiere de servir,
-para que caminando ó estando en sus alojamientos
-se hagan diestros dellas y las sepan bien manejar,
-para usarlas mejor cuando se vieren con sus enemigos.</p>
-
-<p class="p1">Que esto es muy bien que así se haga
-y cumpla como en este reino se exercita
-por ordinario la infantería española que
-al presente reside en él, en las partes
-donde se halla alojada por órden del Capitan
-general.</p>
-
-<p class="pbq p1">5. Que en ninguna manera se permita se dé ventaja
-á quien no se hubiese señalado y aventajado de<span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">[287]</a></span>
-otros en pelear, en asaltos de tierra, ó en batalla ó
-escaramuza, ó en otra alguna suerte que en la guerra
-suele acaescer.</p>
-
-<p class="p1">Que es justo quel soldado que se señaláre
-en batalla, asalto ó escaramuza, ó
-en otro suceso ó facion de guerra, le
-mande el Capitan general dar premio,
-aventajándole segun le parescerá conforme
-á lo que habrá hecho, y que esto se
-entienda con ventaja extraordinaria, porque
-los treinta escudos que tiene cada
-compañía de ventaja son muy pocos para
-cumplir con tantos soldados como hay
-en cada compañía, con los cuales es
-justo se tenga cuenta de ordinario, y
-que esto sea por relacion de sus Maeses
-de Campo.</p>
-
-<p class="pbq p1">6. Y que á los caballeros que acudieren á servir
-á su Majestad en la infantería, siendo efectualmente
-y tiniendo disposicion, edad y habilidad competente,
-allende de sus pagas ordinarias, les mande su Majestad
-hasta en cuantidad de seis escudos de entretenimiento
-en cada mes, y dende abajo conforme á
-la calidad de cada uno; y que esta ley sea general, con
-tal que hagan sus guardias y el oficio de soldados, sin
-que ninguno dellos sea reservado de toda suerte de
-trabajo y oficio que todo buen soldado debe hacer,
-porque en algunas partes lo son y se sigue dello mucho<span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">[288]</a></span>
-deservicio á su Majestad, por el descontento
-universal que procede entre la más gente de guerra.</p>
-
-<p class="p1">Que será bien hecho, porque será
-ocasion que se puedan entretener muchos
-caballeros y hacerse pláticos en el exercicio
-militar, no incluyéndose estas ventajas
-en los treinta escudos que cada
-compañía tiene de ordinario, que son
-pocos, como se ha dicho arriba, y que
-los Maeses de Campo tengan cuidado
-de hacer servir á los dichos caballeros
-como á los demas.</p>
-
-<p class="pbq p1">7. Órden expresa para que los capitanes, sus alférez
-y otros oficiales, tengan particular cuidado de
-visitar dos veces cada semana los alojamientos y estancias
-de sus soldados, y de tomar informacion de
-sus propios huéspedes y vecinos de la manera que
-viven, para ver si se hacen desórdenes, y hacerles
-vivir en la órden que son obligados.</p>
-
-<p class="p1">En este particular, que los capitanes
-y Maestre de Campo tengan el cuidado
-que conviene, guiando de la manera que
-más cumpla al servicio de su Majestad.</p>
-
-<p class="pbq p1">8. Que en todas las partes que esta nacion se
-entretuviere, se mande y ordene, que no haya en
-ella, ni cabe las personas de los Generales, ninguna
-suerte de aventureros ni hombres desobligados
-de residencia debaxo de bandera, con lo cual se<span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">[289]</a></span>
-vernán á evitar muchos vicios y excesos, excepto
-cuando no fuese algun caballero conoscido, señalado
-y facultoso que estuviese para asestir en alguna
-guerra ó jornada.</p>
-
-<p class="p1">En cuanto á esto, es bien que quede
-á arbitrio de los Generales, como se hace,
-que segun las ocasiones y tiempos, cuantidad
-y calidad de las personas, ansí
-pueda mandar lo que más convenga.</p>
-
-<p class="pbq p1">9. Que se haga premática sobre la cualidad de
-las armas y vestidos que se hubieren de usar en la
-dicha infantería, pues se sabe que de la demasía y
-exceso que hay particularmente en esto, suceden en
-ella muy muchos daños é inconvinientes por quererse
-los unos aventajar de los otros, en el hábito y
-trajes, más que en el servicio y obras, aprovechándose,
-por ventura, de estas insignias y ornato más
-que de los propios efetos. Allende que por esta misma
-causa ha crecido en esta nacion el número de
-los bagajes y otra suerte de embarazos que en otros
-tiempos no solia haber.</p>
-
-<p class="p1">En cuanto á esto, nunca entre la infantería
-española ha habido premática para
-vestidos ni armas, porque sería quitarles
-el ánimo y brío que es necesario que
-tenga la gente de guerra, cuanto más que
-hoy en dia ninguna de éstas va supérflua
-en la infantería española, y en lo que
-toca á los bagajes, ya hay premática del<span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">[290]</a></span>
-Capitan general de los que se han de
-dar, que son diez bagajes para cada cien
-soldados.</p>
-
-<p class="pbq p1">10. Que su Majestad condoliéndose, como tan
-justo Príncipe, de la honra y reputacion de esta nacion,
-manda sea pagada á sus tiempos como las demas
-otras de quien se sirve, pues se ha visto muchas
-veces por experiencia que de no hacerse con
-ellos esto, siendo el principal niervo de sus exércitos,
-suceden motines y desórdenes de que ellos vienen á
-perder el buen nombre que esta nacion tiene en todas
-partes, y á ser en ellas aborrecidos.</p>
-
-<p class="p1">Que esto es muy justo, pero en este
-reino ya se hace, porque el Capitan general
-tiene cuidado de que sea pagada
-la infantería española.</p>
-
-<p class="pbq p1">11. Y que de la misma manera se ordene y mande
-que donde quiera que esta nacion residiese, ahora
-sea en sus alojamientos, ó fuera de ellos, se tenga
-especial cuidado de hacerles tasar las vituallas
-que se les hubiesen de proveer, para que se les venda
-á moderados precios, y que en la tal tasacion y
-en las contribuciones que por órden se les hubieren
-de dar, intervengan seis soldados de los más ancianos
-y acreditados de la tal compañía, así para que
-los soldados tengan mayor satisfaccion de lo que con
-ellos se hiciese, como para que sus capitanes ni oficiales
-no les hagan fraude ni engaño, como muchas
-veces acaesce, y se ha visto que lo suelen hacer, de<span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">[291]</a></span>
-que por la mayor parte suceden desórdenes entre
-ellos.</p>
-
-<p class="p1">En cuanto á esto es muy justa cosa
-que las vituallas se pongan en precio
-justo y moderado, atento el poco sueldo
-ordinario del soldado, y la órden
-que en este reino se tiene en los presidios,
-es que el soldado come las vituallas
-como los del pueblo, fuera de la
-gabela, la cual se le baja, que es un
-tornés por rotul en el pan y carne y
-vino, porque en lo demas, así para
-el soldado, como el del pueblo y la infantería
-española que aloja en Nápoles,
-paga la gabela por entero en todas
-las cosas, y en cuanto al intervenir
-los seis soldados en el precio de las
-vituallas, esto sería de escándalo, pues
-los que gobiernan el pueblo tienen cargo,
-cuando venden sus vituallas, de bajar
-aquella gabela, y en esto bastará que
-intervengan, ó lo entiendan los oficiales
-mayores, á quienes, siendo proveidos,
-como está dicho, se debe tener más crédito
-que á los dichos soldados, y en cuanto
-á las contribuciones, cuando se dan,
-tengan, como ya se suele hacer, cuenta<span class="pagenum"><a name="Page_292" id="Page_292">[292]</a></span>
-los cabos descuadra con tomar y repartir
-dichas contribuciones, y hacer las
-cédulas á las universidades que las dieren,
-y para mayor beneficio de la dicha
-infantería, sería bien que se usase en
-ella lo mismo que con la caballería, de
-que en el lugar donde entra de presidio
-ó alojamiento, no se le pudiese alzar el
-precio á las vituallas por cuatro meses,
-contándose del dia que allí entra.</p>
-
-<p class="pbq p1">12. Que en todas las partes donde la dicha infantería
-residiere, se ordene y mande por públicos
-pregones que no pretendan ignorancia, no venga
-ningun soldado á la córte de su Majestad á pedir
-merced, ventaja ni entretenimiento si no fuere con
-licencia expresa de su General, é informacion de sus
-servicios hecha por su mandado, y con intervencion
-de seis soldados, los más ancianos y de mayor
-crédito de la compañía donde el tal soldado hubiese
-servido, con tal que á estos tales se les tome primero
-juramento en forma, que tomarán fielmente la
-dicha informacion, en la cual señaladamente se declare
-los servicios que el tal soldado hubiese hecho
-y las partes donde se señaló, y que otra tal informacion
-le sirva en caso que pretenda alguna ventaja
-de su general.</p>
-
-<p class="p1">En cuanto á esto, que muy bien, pero
-que la informacion no la hagan los soldados,
-porque habria poca seguridad en<span class="pagenum"><a name="Page_293" id="Page_293">[293]</a></span>
-ellas, sino que el Maese de Campo la
-haga por órden del General, tomando
-el dicho de personas de crédito, capitanes
-y alférez, y otras personas dignas
-de fe.</p>
-
-<p class="pbq p1">13. Que todos los entretenimientos que así se dieren
-por órden de su Majestad vengan á vacar y á
-resumirse por muerte ó ausencia de la persona en
-quien se hubiese proveido, que no se pueda proveer
-en ninguna sin nueva órden y consulta de su Majestad.</p>
-
-<p class="p1">Que así conviene que sea, siendo las
-ventajas extraordinarias dadas por servicios
-particulares, tanto más que así se
-hace y ha hecho siempre en este reino,
-etc.</p>
-
-<p class="pc4 mid">FIN DEL APÉNDICE.</p>
-
-</div>
-
-<div class="chapter">
-
-<h2 class="p4">NOTAS:</h2>
-
-<div class="footnotes">
-
-<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a></span>
-<span class="smcap">Biblioteca de Autores Españoles</span>, <i>Historiadores
-de Sucesos particulares</i>, tomo <span class="smcap">ii</span>; <i>Las Guerras
-de los Estados-Bajos</i>, recopiladas por D. Cárlos
-Coloma, pág. 4, nota. Madrid, M. Rivadeneyra,
-editor.</p>
-
-<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a></span>
-<i>Li Commentari di Francesco Verdugo delle cose
-successe in Frisia nel tempo che egli fù Gobernatore e
-Capitan Generale in quella provincia. Non mai prima
-messi in luce et tradotti della lingua Spagnuola nell’taliana.
-Con la vita del medesimo Verdugo. Dedicati
-da Girolamo Frachetta all’illustris. et Eccellentis.
-Sig. Don Giovan Alfonso Pimentelo d’errera Conte
-di Benevento Vicerè, etc. Capitan Generale del Regno
-di Napoli. In Napoli, nella Stamperia di Felice Stigliola,
-à Porta Reale. M DCV.</i> En 8.º</p>
-
-<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a></span>
-Sobre el verdadero apellido del autor de <i>La
-Lena</i> ó <i>El Celoso</i>, que estos títulos tiene cada una
-de las ediciones publicadas de esta comedia en Milan,
-1602, y Barcelona, 1613, ha habido dudas, diciendo
-unos se llamaba Alfonso Vaz ó Vazquez, y otros
-Velazquez ó Uz de Velasco, y por último, Velazquez
-de Velasco, opinion que confirma la obra que
-reimprimimos hoy.</p>
-
-<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a></span>
-<span class="smcap">Estrada</span>, <i>De Bello Belgico</i>; <span class="smcap">Coloma</span>, obra
-citada, <i>Comentarios de lo sucedido en las Guerras de los
-Países-Bajos</i>, por D. Bernardino de Mendoza;
-<span class="smcap">Bentivoglio</span>, <i>Della Guerra di Fiandra</i>; <span class="smcap">J. F. le
-Petit</span>, <i>Grande chronique de Hollande</i>; <span class="smcap">Van-Meteren</span>,
-<i>Histoire des Pais-Bas</i>; <span class="smcap">Teodore Juste</span>,
-<i>Histoire du Soulévement des Pais-Bas contre la domination
-espagnole</i>; <span class="smcap">John Lothrop Motley</span>, <i>La Revolution
-des Pais-Bas, au</i> <span class="smcap">xvi</span> <i>siècle</i>.</p>
-
-<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a></span>
-<i>Las Guerras de los Estados-Bajos</i>, recopiladas
-por D. Cárlos Coloma, pág. 106 de la edicion ántes
-citada.</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-
-<div class="transnote p4">
-<p class="pc large">NOTA DEL TRANSCRIPTOR:</p>
-<p class="ptn">&mdash;Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos.</p>
-<p class="ptn">&mdash;Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere
-notablemente de la utilizada en español moderno.</p>
-<p class="ptn">&mdash;El transcriptor de este libro creó la imagen de tapa utilizando la
-portada del libro original. La nueva imagen pertenece al dominio público.</p>
-</div></div>
-
-
-</div>
-
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Comentario del coronel Francisco
-Verdugo, de la guerra de Frisia, by Francisco Verdugo
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COMENTARIO DEL CORONEL ***
-
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-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
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