diff options
| -rw-r--r-- | .gitattributes | 3 | ||||
| -rw-r--r-- | 11669-0.txt | 1860 | ||||
| -rw-r--r-- | LICENSE.txt | 11 | ||||
| -rw-r--r-- | README.md | 2 | ||||
| -rw-r--r-- | old/11669-8.txt | 2285 | ||||
| -rw-r--r-- | old/11669-8.zip | bin | 0 -> 44782 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/11669.txt | 2285 | ||||
| -rw-r--r-- | old/11669.zip | bin | 0 -> 43931 bytes |
8 files changed, 6446 insertions, 0 deletions
diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..6833f05 --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,3 @@ +* text=auto +*.txt text +*.md text diff --git a/11669-0.txt b/11669-0.txt new file mode 100644 index 0000000..3455eef --- /dev/null +++ b/11669-0.txt @@ -0,0 +1,1860 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11669 *** + +MANUEL ROMERO DE TERREROS Y VINENT +MARQUES DE SAN FRANCISCO + + +LA PUERTA DE BRONCE +Y OTROS CUENTOS + + +1922 + + + + + +Sentado en un amplio sillón de velludo carmesÃ, al lado de ancha +ventana, el Cardenal de Portinaris estaba dictando su testamento. A +la primera cláusula que contenÃa su profesión de Fe, habÃa logrado +dar un giro distinto del acostumbrado, de manera que a la par de un +compendio de la Religión Católica resultaba un verdadero opúsculo +literario. El Prelado, muy satisfecho, prosiguió a enumerar cada uno +de sus bienes, y al hacerlo, parecÃa que iban arrancándose las más +hermosas páginas de la historia del arte. El notario escribÃa a toda +prisa y, a pesar de estar muy acostumbrado a ese género de trabajos, +se fatigaba en grado sumo, y gruesas gotas de sudor aparecÃan sobre +su calva frente. + +Terminadas las cláusulas preliminares, el Cardenal hizo una pausa y +dirigió la mirada vagamente a través de la ventana de su estudio. La +Plaza del Duque era un hervidero de gente, y el Prelado seguÃa con +la vista el ir y venir de carruajes y peatones. Transcurrió algún +espacio de tiempo; el notario se pasó el pañuelo por la frente +varias veces, y por fin observó tÃmidamente: + +--¿SÃ, Eminencia? + +Pero el Cardenal permanecÃa callado. + +--¿Si, Eminencia? insinuó de nuevo el letrado. + +La verdad era que el Cardenal Diácono de la BasÃlica de Santa MarÃa +de las Rosas estaba perplejo; no encontraba a quién nombrar +heredero. Miembro de una de las más esclarecidas familias de +Toscana, con él terminaba su ilustre progenie: su único sobrino, el +Conde Fabricio de Portinaris, se habÃa marchado a América hacÃa +quince años y no se habÃa vuelto a tener noticia de él. Ministros +diplomáticos y agentes consulares, por más averiguaciones que +hicieran, no habÃan podido proporcionar ningún informe, y todo el +mundo consideraba que el Conde habÃa muerto. Desde sus primeros +años, don Fabricio habÃa dado pruebas de un carácter indomable, su +bolsillo fué siempre un pozo sin fondo, y no era secreto para nadie +que sus locuras habÃan conducido a su madre a un sepulcro prematuro. + +Los ojos del Cardenal se empañaron de lágrimas y durante largo +tiempo estuvo pensando a quién nombrar heredero. SabÃa que las +llamadas obras de beneficencia poco podrÃan aprovecharse de una +fortuna que consistÃa mas bien en objetos de arte que en bienes +materiales, y dolÃale el alma al pensar que éstos fueran a parar a +manos del anónimo e insÃpido personaje que se llama el Estado. + +Decidió por fin legar todo su caudal a algún amigo, y resolvió +hacerlo a favor del PrÃncipe de Sant' Andrea, prócer bondadoso y +magnánimo Mecenas. + +--Instituyo por mi único y universal heredero, empezaba a dictar el +Cardenal, cuando sonó leve toque en una puerta. + +--¡Adelante! exclamó el Prelado, y apareció en el umbral un +sirviente vestido de negro. Adelantóse éste y presentó en una +salvilla de plata una tarjeta, que el PrÃncipe de la Iglesia tomó +con cierto gesto de enfado. Si al leer en ella: "El Conde Fabricio +de Portinaris" experimentó alguna sorpresa, pudo dominarla en +seguida, pues con tono tranquilo dijo al notario: + +--Ramponelli, mañana terminaremos. Puede Vd. retirarse. + +El notario recogió sus papeles, metiólos dentro de un cartapacio, y +con éste bajo el brazo, fué a besar el anillo cardenalicio, y salió +de la estancia después de hacer profunda reverencia. + +En seguida ordenó a su camarero: + +--¡Que pase el Conde! + +Don Fabricio de Portinaris rayaba en los cincuenta años. Era +extraordinariamente delgado y bajo de cuerpo; tenÃa la nariz +aguileña, el cabello entrecano y el rostro tan lleno de arrugas, que +a primera vista aparecÃa estar sonriendo continuamente. + +Al verlo entrar en el estudio, su tÃo ni se inmutó ni se puso de +pie: sólo dijo secamente, dirigiendo involuntaria mirada al retrato +de César Borgia que pendÃa en uno de los muros. + +--No esperaba veros más, sobrino. Creà que habÃais muerto. + +--Aun vivo, Eminencia, repuso el Conde sonriendo, e hizo ademán de +besar la mano del Prelado, pero éste la retiró disimuladamente +indicando con ella una butaca cercana. Tomó asiento el Conde, y +después de unos instantes de embarazoso silencio, dijo: + +--He llegado esta mañana, y creà de mi deber, antes que nada, +saludar a vuestra Eminencia. + +--Os lo agradezco, contestó el Cardonal, tomando polvos de su +tabaquera de oro. Y, decidme, prosiguió, ¿encontrásteis en el Nuevo +Mundo todas aquejas cosas que aquà echábais de menos? ¿Aquella +libertad, aquella cuantiosa fortuna, aquella igualdad encantadora +entre los hombres, aquella (aquà sonrió el Cardenal) verdadera +democracia? + +--Encontré en el Nuevo Mundo, Eminencia, lo mismo que en Europa. +Quince años he vivido una vida angustiosa, y hoy vengo a impetrar +vuestro perdón y a morir en mi paÃs. + +Fué tal su acento de sinceridad, que el Cardenal se puso de pie +solemnemente y bendijo a don Fabricio de Portinaris. Era la hora del +ocaso y los rayos del sol que se ponÃa hacÃan más intensa la roja +vestidura del prócer. + +Al principio el regreso del Conde fué escasamente comentado en la +Ciudad, porque habÃa casi, desaparecido su memoria. Pero pronto +volvió a hablarse de él, porque el Cardenal de Portinaris, a pesar +de su robusta salud y no avanzada edad, decaÃa notablemente, y un +mes después se hallaba al borde del sepulcro. No faltó quien hablase +en voz baja de sutiles venenos traÃdos de América y alguien recordó, +en plena tertulia, que los Portinaris descendÃan de Cesar Borgia. Al +fallecer el Prelado y abrirse su testamento, se supo que habÃa +legado todos sus bienes a Don Fabricio. + +El nuevo PrÃncipe se ausentó enseguida de la Capital, y estableció +su residencia en una _villa_ cercana, en donde llevó una vida +retirada y tranquila. A las pocas personas con quienes trataba, +referÃa que estaba escribiendo sus memorias. + +Pero pasados algunos meses, decidió regresar a la Corte y allà se +dijo que pensaba dar grandes recepciones en su palacio, pues deseaba +contraer matrimonio y llevar la vida que correspondÃa a su clase. + +No viene al caso hacer una reseña del Palacio de Portinaris, porque +ha sido descrito mil veces. En toda obra referente al Arte del +Renacimiento ocupa preferente lugar, y es conocidÃsimo aún de las +personas que jamás han visitado la Ciudad Ducal. Baste recordar que, +entre las innumerables obras de arte que encierra, quizá sea la más +notable la hermosa reja de entrada, labrada en bronce con tal +maestrÃa, que todos están acordes con atribuirla al autor de las +puertas del bautisterio florentino. En los tableros inferiores se +destaca, en alto relieve, la historia de aquel Hugo de Portinaris +que, después de defender heroicamente la fortaleza del Borgo, fué +degollado, junto con su mujer y sus dos hijas, por el victorioso y +sanguinario Orlando Testaferrata. Gruesos, pero exquisitamente +labrados, barrotes abalaustrados sostienen el medio punto que la +remata, en cuyo centro campea orgullosamente, la puerta que +constituye las armas parlantes de la familia, mientras que coronas, +tiaras, espadas y llaves cruzadas, pregonan por doquier los grandes +honores que ésta ha gozado desde tiempo inmemorial. + +Llegó el PrÃncipe a su palacio con las primeras sombras de la noche. +Al ascender la escalera de honor, sintió un desmayo y hubiera caÃdo +al suelo, si no se apoyara en el pedestal de una estatua, que +decoraba el primer descanso. Repúsose enseguida, y atravesó con paso +rápido la larga galerÃa del Poniente, seguido de su mayordomo, y +entró en la cámara, llamada del Papa Calixto, que habÃa sido +dispuesta para su dormitorio. Era amplÃsima y, a diferencia de las +demás estancias del palacio, relativamente sobria. Pocos pero ricos +muebles la exornaban y el techo carecÃa de _plafond_ alegórico, +motivo por el cual el PrÃncipe la prefirió a las demás, pues, como +dijo sonriendo al mayordomo, no querÃa estar viendo los ángeles y +mujeres desnudas de Julio Romano desde su lecho. + +Aquella noche, don Fabricio tomó ligerÃsima comida, y después se +instaló en su gabinete, a escribir, hasta hora muy avanzada. El +vasto edificio estaba sumido en el más profundo silencio, pues toda +la servidumbre se habÃa retirado a descansar, y sólo podÃa oÃrse el +rasguear de la pluma sobre el papel. Larga fué la carta que escribió +el PrÃncipe, y bastante tiempo tomó en leerla y hacerle algunas +correcciones. Por fin la dobló cuidadosamente, y después de haberla +metido dentro de un sobre grande, la dirigió a una persona de vulgar +apellido, residente en la República del Pánuco. Se disponÃa a +lacrarla y sellarla, cuando se dibujó en su rostro una expresión de +sorpresa y de miedo. El gabinete se hallaba contiguo al estudio que +habÃa sido del Cardenal, y al alzar el PrÃncipe la cabeza en busca +del sello, notó que por debajo de la puerta de comunicación con +aquella estancia, se veÃa una brillante raya de luz. + +Don Fabricio, pasados algunos instantes de sobresalto, logró +dominarse y hasta sonreir; y levantóse de su asiento para ir a +apagar la luz, que inadvertidamente habrÃa dejado algún criado +encendida en el estudio. Abrió la puerta resueltamente, ... y ¡se +heló su sangre! Sentada en el sillón, con su tabaquera abierta en la +mano derecha, y los dedos de la izquierda en ademán de tomar unos +polvos, hallábase la prócer figura del Cardenal de Portinaris. + +--No esperaba veros más, dijo lentamente. Creà que habÃais muerto, +sobrino. + +Presa del mayor terror, don Fabricio huyó, llamando en alta voz al +mayordomo y otros sirvientes; pero nadie acudÃa en su auxilio, y +recorrió las galerÃas dando voces que retumbaban en las bóvedas de +la señorial mansión. + +--¡Antonio, Bernardo, Julio, Gilberto! gritaba, pero nadie querÃa +contestar, y con verdadero pavor bajó, puede decirse que rodó, la +escalera, y corrió a llamar al conserje. Grandes golpes dió en su +puerta con ambas manos, pero nadie oÃa sus desesperadas voces +de terror. + +Acercóse a la entrada de palacio y quiso abrir la puerta de bronce +que la cerraba; pero por más esfuerzos que hizo, no pudo lograr +moverla un milÃmetro, y por fin, en su desesperación, concibió la +idea de salir por entre los barrotes, pues a toda costa querÃa +abandonar aquella casa. Como hemos dicho, don Fabricio era +extremadamente delgado, y decidió intentar pasar el cuerpo por +aquella parte de la reja, en que los barrotes eran más esbeltos y, +por consiguiente habÃa mayor espacio entre ellos. + +A la madrugada siguiente, enorme concurso de curiosos se aglomeraba +a la entrada del palacio. La cabeza del PrÃncipe, amoratada y +descompuesta, se hallaba presa entre dos barrotes, y los ojos, +saltándosele de las órbitas, parecÃan mirar con terror el tablero, +en el cual Ghiberti habÃa cincelado magistralmente la degollación de +Hugo de Portinaris por el despiadado Orlando Testaferrata. + + + + + +UN HOMBRE PRACTICO + + A AGUSTIN BASAVE. + + + +El Padre Ministro de la Casa de Novicios de la CompañÃa de Jesús en +Espadal era pequeñÃn, de rostro colorado, cabello blanco y expresión +risueña. DecÃase que en su juventud tuvo trato con las Musas, pero +si tal fué el caso, ningún resabio de ello adivinábase en el Padre +Hurtado. El Padre Ministro, varón santo si los hay, era ante todo un +hombre práctico; pruebas de serlo dió en mil ocasiones, al grado de +hacerse esta cualidad suya proverbial, no sólo entre la comunidad, +sino en toda la comarca. Inútil nos parece decir que aquel +establecimiento marchaba admirablemente, como cuadraba a la gran +Institución de que formaba parte. + +Una alegre mañana de junio, en que el Padre Ministro comprobaba con +satisfacción que el consumo de patatas en el mes pasado habÃa sido +mucho menor que el del correspondiente del año anterior, un leve +toque en su puerta vino a interrumpir su tarea. + +--¡Adelante! exclamó. + +El Hermano Fuente dió vuelta al picaporte y dijo: + +--Padre Ministro; un hombre desea hablarle. + +El Padre Hurtado, enemigo de antesalas, frunció ligeramente el +entrecejo, pero contestó; + +--Que pase. + +Pocos momentos después, se presentaba un individuo, cuya descripción +es ocioso hacer, pues era como miles otros: de cuarenta años, poco +más o menos, sano al parecer, y pobre, puesto que el dinero, según +reza el refrán, no puede estar disimulado. + +--Buenos dÃas, Padre. + +--Buenos nos los dé Dios. ¿Qué se ofrece? + +Padre Hurtado, vengo a ver a usted porque me encuentro en situación +difÃcil. No tengo qué comer. Desde que paró la fábrica.... + +--Si os metéis en huelgas, interrumpió el religioso. + +--No podÃa yo nada en contra, y tuve que hacer lo que todos los +compañeros. El caso es que el trabajo no se reanuda ni lleva trazas +de serlo. Me muero de hambre, y aunque a Dios gracias, no tengo +nadie que dependa de mÃ, necesito trabajar. Conozco algo de +jardinerÃa.... + +--Amigo, dijo el Padre Hurtado, en esta casa no tenemos jardÃn. + +--He trabajado como albañil. + +--En esta casa, gracias a Dios, no hay reparaciones ni obras que +hacer por el momento. + +--Padre, yo le ruego, yo le suplico que me proporcione algo. Usted +que es un hombre tan práctico.... + +Hay que advertir que todo este tiempo, el Padre Hurtado casi no +habÃa reparado en su interlocutor, pues mientras sostenÃa el +diálogo, seguÃa haciendo números; pero al notar un leve acento de +amargura o de reproche en la última frase del obrero, alzó la vista +y lo miró fijamente por algunos instantes. + +--Repito, prosiguió, que no tengo trabajo que proporcionarle en esta +casa. Pero si quiere usted acudir a nuestro Colegio en Carrión de la +Vega, estoy seguro que su Rector, el Padre RodrÃguez, le dará todo +lo que le haga falta. + +--Padre, mil gracias, replicó el hombre. He confesado y comulgado +esta mañana, y estaba seguro que usted me sacarÃa de apuros. Juan +González le será siempre agradecido. ¿Quisiera usted darme, Padre +Ministro, una carta o papel de recomendación? + +El Padre Hurtado tomó una cuartilla, la partió cuidadosamente en +dos, guardando una mitad para uso futuro, y trazó en el papel breves +renglones. La metió dentro de un sobre, lo cerró y dirigió, y lo +entregó a Juan González. + +Despidióse éste, y al abrir la puerta para marcharse, lo detuvo el +Padre Hurtado diciéndole: + +--Espere un momento, hermano. + +Abandonó su escritorio, mojó dos dedos en una pila de agua bendita +que colgaba en la pared, y tocó con ellos la mano del obrero, +diciéndole cariñosamente; + +--¡Vaya con Dios! + +El Rector de Carrión de la Vega abrió cuidadosamente el sobre que +acababa de entregarle el portero, y extrajo la misiva del Padre +Hurtado; la leyó, y sin alzar la cabeza, miró al Hermano por encima +de sus espejuelos. + +--No entiendo esto, dijo. ¿Quién ha traÃdo este papel? + +--Un hombre a quien no conozco. Parece obrero. + +--¿No trae ningún mensaje de palabra? + +--Nada me ha dicho, Padre. + +--¿En dónde está este hombre? + +--Espera en la porterÃa. + +--Voy a verle. + +Ligeramente contrariado, el corpulento Padre RodrÃguez se levantó +trabajosamente de su asiento, no sin dirigir la mirada al cúmulo de +cartas que habÃa sobre el escritorio esperando contestación, y se +encaminó a la porterÃa. + +--Buenas tardes. + +--Buenas tardes, Padre, contestó Juan González, con el rostro +iluminado por la esperanza. + +--¿Usted ha traÃdo este billete del Padre Hurtado? + +-SÃ, Señor. + +--Y ¿nada le indicó que me dijera de palabra? + +--Nada, Padre. + +--Es raro. Haga favor de esperar un momento. + +El Rector estaba sorprendido. Que un hombre como el Padre Hurtado +hubiera escrito esas cuantas palabras, tan faltas de sentido común, +era un absurdo. En las galerÃas immediatas a la porterÃa encontró al +Padre Procurador y al Primer Prefecto, quienes, al ver a su +superior, levantaron sus birretes respetuosamente. + +--El Padre Hurtado se ha vuelto loco, dijo el Rector sin más +preámbulo. + +--¡Imposible! exclamaron a un tiempo los otros dos. + +--Entónces, ¿cómo explican ustedes que me envÃe este billete? +preguntó, y alargó el papel al Prefecto, quien leyó en voz alta los +siguientes renglones: + +--"Estimado Padre RodrÃguez: Le ruego se sirva dar cristiana +sepultura al portador de la presente. Su afmo. Hermano en Xto. +_Alonso Hurtado, S.J._" + +Hubo un silencio. El Padre Ministro de Espadal, tenido por el hombre +más cuerdo de la Provincia no podÃa haber escrito esas palabras. + +Instintivamente, los tres religiosos se dirigieron a la porterÃa +para interrogar a Juan González, seguros de que se trataba de +una broma. + +Pero Juan González, yacÃa en el suelo, boca arriba, con los ojos muy +abiertos. Dos hilos de sangre negra manchaban su labio superior, y +tenÃa la mano izquierda crispada contra el pecho. + + + + + +SIMILIA SIMILIBUS + + A LUIS CASTILLO LEDON. + + + +Como ya murió el célebre homeópata Dr. Idiáquez, puedo divulgar el +secreto que me impuso bajo mi palabra. + +Hace precisamente diez años que principió la extraña dolencia que +motivó mi visita a aquel facultativo, y cuya rápida curación fué el +primer escalón de su fama. Desde pequeño fuà enfermizo y débil, por +lo cual puedo decir, sin gran exageración, que toda mi niñez y la +mitad de mi juventud las pasé en consultorios de doctores. En +verdad, era una maravilla para todos mis allegados que fuese yo +viviendo. Apenas cumplà los treinta años, empecé a sufrir los más +agudos dolores de cabeza que puedan imaginarse, los cuales de dÃa en +dÃa aumentaban al grado de hacerme la vida un verdadero martirio. +Solamente descansaba yo de ellos cuando dormÃa, razón por la cual +procuré cortejar a Morfeo incesantemente. + +Pero llegó el dÃa en que ni aún el sueño pudo ahuyentar mis +sufrimientos; y lo más extraño del caso era que, a medida que soñaba +las cosas más fantásticas y hermosas, más agudos eran los dolores +que me torturaban. Se comprenderá, por lo tanto, que entonces quise +huir del sueño, apurando fuertes dosis de café: y esperaba yo la +muerte como una ansiada liberación. Más, a pesar de todos mis +esfuerzos para permanecer despierto y del horror con que veÃa yo +llegar la noche, me vencÃa al fin el sueño, y en seguida +presentábanse a mi mente las más peregrinas visiones que puedan +imaginarse, aun en ese mundo inexplicable. Lluvias de estrellas, +kaleidoscópicas auroras, extrañas floraciones, embargaban mi mente +de continuo; a veces, sobre un mar fosforecente veÃa yo navegar +hacia mà un galeón de oro con velamen de carmÃn y grana, mientras +indescriptible armonÃa sonaba en mis oÃdos. Y a medida, repito, que +aquellas visiones eran más hermosas, más agudo era el dolor que +atormentaba mi cerebro. Y tal terror se posesionó de mi alma, que no +comprendo cómo no fuà a parar a un manicomio. + +Ninguno de los facultativos que consulté encontraba remedio a mi +mal, y no puse término a mis dÃas con mi propia mano, gracias a mis +principios religiosos. Por fin, siguiendo el consejo de no recuerdo +qué médico famoso, determiné que varios de los doctores más +eminentes de la ciudad se reunieran en consulta, y después de dos +horas del más penoso interrogatorio, pronunciaron mi sentencia. Mi +mal era incurable y degenerarÃa en locura; el tumor que se habia +formado en mi cerebro era inoperable y la muerte se aproximaba, +aunque lentamente. + +Salà de aquel consultorio como un hombre beodo. He dicho que muchas +veces habÃa deseado la muerte, y sin embargo, aquel dÃa amaba yo la +vida, a pesar de mis horribles sufrimientos. Embargada mi mente, +como debe suponerse, caminé hacia mi casa por calles apartadas, +temeroso de encontrar alguna persona conocida. Repentinamente, no sé +qué impulso hizo fijar mi vista en una pequeña placa de metal sobre +la puerta de una sucia habitación. Leà el letrero: "Dr. Idiáquez, +homeópata", y casi sin pensar en lo que hacÃa, penetré en la casa y +subà la destartalada escalera. + +El Dr. Idiáquez era un hombre vulgar y demacrado, y su consultorio +una guardilla sucia y miserable. Ambos me recordaron, enseguida, la +escena del boticario en «Romeo y Julieta». + +Expuse mi mal y la opinión de los facultativos a quienes consultara, +y el Dr. Idiáquez me escuchó con la mayor atención. + +--La enfermedad de usted, me dijo al fin, es extraña, +indudablemente, y proviene en efecto de un tumor que se ha formado +en su cerebro; pero no sólo no es incurable, sino que puedo librarlo +de ella en tres dÃas. + +--¡Cómo! exclamé, no queriendo creer lo que escuchaba. + +--Sencillamente, respondió con mucha calma. Aquà tiene usted estos +glóbulos que tomará usted cada tres horas: tres del frasco marcado +A. y cuatro del marcado B., alternativamente. Hoy es lunes; el +viernes próximo vendrá usted a verme, ya curado. + +Pagué su modesto honorario, y bajé la escalera rápidamente, como si +volara en alas de la esperanza. La tarde estaba tibia y perfumada, y +la puesta del sol parecÃa un incendio en los montes lejanos. + +Aquella noche, por primera vez, me abandonaron mis sufrimientos, +pero los bellos sueños también huyeron, y fuà atormentado por +horribles pesadillas. Estas aumentaron a tal grado en las dos noches +siguientes, que puedo asegurar que ni el Dante pudiera imaginárselas +en lo más profundo del Averno. + +Por fin llegó el ansiado viernes, y efectivamente, libre de todo +sufrimiento fÃsico y moral, subà la destartalada escalera que +conducÃa al consultorio del Dr. Idiáquez. Este me recibió +afablemente, y me aseguró que mi curación era definitiva. Ese dÃa +compré un busto de Hahnmann y lo coloqué en lugar prominente de mi +biblioteca. + +Inútil me parece decir que la noticia de mi rápida curación se +extendió por todo el paÃs, y el nombre del Dr. Idiáquez en seguida +se hizo célebre. De allà en adelante, efectuó las más sorprendentes +curaciones, y al cabo de poco tiempo, reunió una fortuna +considerable. Lo que más intrigaba a sus pacientes era que jamás +recetaba, sino que él mismo proporcionaba las medicinas, marcándolas +generalmente con letras, aunque a veces también con números. + +Naturalmente, contraje con él vÃnculos de estrecha amistad y lo +visitaba a menudo en su nueva y lujosa casa. Un dÃa me atrevà +a decirle: + +--Doctor, hace mucho tiempo que he querido hacerle una pregunta. + +--¿Cuál es? + +--¿De qué se componÃan los glóbulos que me proporcionaron mi +maravillosa curación? + +--Amigo mÃo, ese es mi secreto; pero puesto que a usted le debo mi +fortuna, se lo diré, si me promete, si me jura, no decirlo mientras +yo viva. En cuanto muera, queda usted en libertad para proclamarlo a +los cuatro vientos. + +Hice la promesa requerida, y con una sonrisa muy triste,--nunca he +visto en la cara de un hombre una sonrisa más triste,--dijo el Dr. +Idiáquez lentamente: + +--Los glóbulos marcados "A" se componÃan de agua y azúcar; los +marcados "B" de azúcar y agua. + + + + + +EL AMO VIEJO + + A LUIS GARCIA PIMENTEL + + + +La familia Hernández de Sandoval, opulenta hace diez años y hoy casi +en la miseria, era una de las más respetables de la ciudad de +México. Como base principal de su fortuna figuraban las extensas +haciendas que poseÃa, desde los tiempos de la conquista, en el hoy +denominado Estado de Morelos, comarca fertilÃsima, en donde se +cultiva con preferencia la caña de azúcar. Conservan muchas de las +haciendas mexicanas el carácter de fortalezas que supieron darles +sus primeros poseedores, mientras que otras, que no se distinguen +por su arquitectura, abundan, en cambio, en bellezas naturales; todo +lo cual hace que una visita a una de estas fincas no carezca, +generalmente, de interés. + +A pesar de la estrecha amistad que unÃa a los Hernández de Sandoval +con mi familia, desde largos años, no habÃa yo tenido ocasión de +visitar ninguna de sus haciendas, aunque ellos sà habÃan pasado +largas temporadas en la nuestra, situada en el centro del paÃs; de +manera que, en cuanto se ofreció la oportunidad de acompañar al hijo +de la casa, Antonio, pudiendo desprenderme de mis no múltiples, pero +sà imprescindibles quehaceres, la aproveché gustoso para ir en tan +grata compañÃa a recorrer la finca principal de su casa, célebre por +su riqueza y encantos naturales. + +Salimos de México en la noche de un diez de agosto, y llegamos en la +madrugada a la histórica ciudad de la Puebla de los Angeles. Todo el +dÃa siguiente lo pasamos a bordo del ferrocarril, viaje molesto por +el excesivo calor que se dejaba sentir y que nos quitó toda gana de +admirar el trayecto, rico y variado en cultivos y panorama. + +Cansados y agobiados por la alta temperatura, llegamos a las +primeras horas de la noche a una pequeña estación, de cuyo nombre +indÃgena no quiero acordarme, y en donde nos esperaba el +Administrador de la hacienda y varios mozos, con sendas caballerÃas. +Emprendimos desde luego la caminata, y, ya fuera porque la noche en +el campo se hallaba relativamente fresca, comparada con las +molestias del ferrocarril, o porque veÃa yo próximo el fin de la +jornada, el trayecto me pareció corto. A poco de abandonar la +estación, và dibujarse en las sombras de la noche la silueta de la +enorme mole que constituÃa la famosa hacienda de San Javier. Y esta +silueta, borrosa al principio, fué definiéndose rápidamente, +permitiendo darme cuenta, primeramente, de la alta chimenea del +ingenio, después, de la gallarda torre y esbelta cúpula de su +iglesia, de las troneras de las azoteas y, en fin, de todos los +principales detalles del edificio. + +Poco o nada habÃamos hablado, y suponiendo que Antonio me enseñarÃa +al dÃa siguiente todos los pormenores de la hacienda, me abstuve de +hacer preguntas; pero, al entrar en el enorme patio, o más bien +plaza, que habÃa delante del edificio, me sorprendió de tal manera +la extraña silueta de un hombre sobre el pretil de la azotea, que no +pude menos que exclamar: + +--¿Quién es ese individuo que espera tu llegada en tan estrambótica +postura? + +Porque hay que advertir que estaba sentado sobre el pretil (con +riesgo inminente de caerse), y cubierto con el más exagerado +sombrero de alta copa. + +Antonio se rió y solamente dijo: + +--¡Ah! Mañana te lo presentaré. + +Nos apeamos de nuestras caballerÃas en un amplio portal, y después +de las presentaciones del tenedor de libros y otros dependientes de +la hacienda, en el "purgar", o sea oficina principal, subimos a +tomar una ligerÃsima cena, para arrojarnos en seguida en los +codiciados brazos de Morfeo. + +Una pequeña contrariedad se dibujó en el rostro de mi amigo, al +informarle el administrador que la mayor parte de las estancias de +la casa estaban en vÃas de reparaciones y de ser pintadas, por lo +tanto, sólo habÃa disponibles para dormir en ellas, dos +habitaciones, una pequeña, y otra, al contrario, amplÃsima. Inútil +me parece decir que ésta me fué cedida por mi amigo, y al penetrar +en ella, grata fué mi sorpresa al encontrarla muy fresca, y ver que +la cama se hallaba colocada al lado de una puerta-ventana que +comunicaba con el corredor o galerÃa abierta, que abarcaba todo el +frente y un costado del piso superior de la casa. MedÃa este +corredor unos cuatro metros de anchura por otros tantos de +elevación, estaba abovedado, y por los amplios arcos se esbozaba el +encantador paisaje, que en las sombras de la noche, poseÃa una +dulzura y serenidad poco comunes, perfumado el ambiente con las +diversas plantas de aquellos climas. + +A pesar del cansancio que sentÃa, permanecà no corto espacio de +tiempo en la soledad de aquella galerÃa, perdido en mis +pensamientos, y con un leve zumbar de oÃdos, _oÃa el silencio_, que +sólo interrumpÃa, de vez en cuando, el ladrar de un perro en el +«real» no lejano. + +Por fin me metà entre sábanas, dejando la ventana abierta, y en +seguida quedé dormido. + +No supe cuánto tiempo lo estuviera, cuando me despertó el fuerte +toser de una persona. Esta parecÃa hallarse en el corredor, a pocos +pasos de mÃ, y deduje en seguida que era el «velador», que en toda +hacienda suele rondar de noche. Como la tos no cedÃa, sino, al +contrario, agravábase de tal manera, que el pobre hombre parecÃa +correr riesgo de ahogarse, salté del lecho para prestarle ayuda; +pero ¿cuál no serÃa mi sorpresa, cuando salà a la galerÃa, de hallar +que no sólo cesó la tos, sino que el velador o lo que fuera, no se +encontraba allÃ! Torné a acostarme, y a los pocos momentos, se +repitió el suceso con idénticos resultados, y dos y tres veces más, +hasta que llegué a suponer que el hombre se hallarÃa en algún +apartado rincón del corredor, el cual, por ser abovedado, +transmitirÃa el eco de la tos, haciéndola oÃrse como si fuese en la +puerta misma de mi alcoba. + +A la mañana siguiente, relatado el desagradable incidente que +interrumpió mi sueño, quiso Antonio averiguar quién fuera el velador +que habÃa pasado tan mala noche en la galerÃa; pero el Administrador +contestó rotundamente que nadie, pues en aquella época de completa +tranquilidad era innecesaria la presencia de semejante sirviente. Y +a las reiteradas instancias de que alguien tenÃa que haber sido, la +contestación, después de ser interrogados todos los dependientes y +criados, fué siempre la misma. + +Sin darle más importancia al asunto, pues en realidad poco tenÃa, +emprendimos la visita del vasto edificio, remedo de fortaleza, +convento y casa de campo, todo en uno, que databa del siglo XVI; la +magnÃfica iglesia, cuya torre y cúpula reverberaban en sus azulejos +los rayos del sol tropical; y la casa de calderas, o ingenio +propiamente dicho, enorme edificio completamente moderno y, para mÃ, +ayuno de interés. Al recorrer la azotea de la casa, Antonio hizo la +presentación del curioso personaje que la vÃspera llamara mi +atención. ¡Era una estatua de piedra! Y no pude menos que echarme a +reÃr al verla: esculpida con la mayor rudeza, representaba a un +individuo de anguloso y desproporcionado aspecto, sentado al borde +de la azotea, con las piernas cruzadas, más abajo de las rodillas, y +con las manos en actitud de batir palmas. Para que nada faltase a +esta obra de arte, hallábase embadurnada, desde la punta del +exagerado sombrero hasta los pies, de un brillante color de rosa. + +--Aquà tienes, dijo Antonio, a la persona que prometà presentarte. +Como ves, es una obra de arte. Se llama Herrera Goya. Para que no te +rÃas de un miembro de la familia, te contaré que Don JoaquÃn de +Herrera Goya fué antepasado mÃo, aunque no en lÃnea recta, pues +murió soltero; su hermana, mi cuarta abuela, heredó de él esta +hacienda y no sé si a ella se deba tan hermosa estatua. Es costumbre +pintarla cada año; asà como hoy la ves color de rosa, ha estado +pintada de celeste, amarillo, verde, de todo menos de negro, pues +hay aquà la creencia,--cosas de los indios,--que si llegara a +pintarse de ese color, ocurrirÃa alguna desgracia. La postura de sus +manos indica, no que va a aplaudir, sino que la distancia que con +ellos mide es el tamaño de los panes de azúcar que en su hacienda se +fabricaban y que llenaron sus bolsillos de doblones. La tradición no +cuenta cosas muy halagadoras para este señor; te las referiré +algún dÃa. + +No dejó de caerme en gracia el ridÃculo personaje, y al bajar al +patio y verlo desde allÃ, noté que se hallaba emplazado sobre el +corredor, precisamente encima del sitio en donde a aquel daba acceso +a la puerta-ventana de mi dormitorio. + +La huerta de la finca, extensa y feraz, llamó mi atención por su +aspecto oriental, debido en gran parte, a una alberca con surtidor +que en ella habÃa. A mi observación contestó Antonio: + +--SÃ. Mi madre la llama «El JardÃn de la Sultana». No te sientes +ahÃ, agregó al ver que me disponÃa a hacerlo sobre un ancho banco, o +poyo de piedra, cercano. Aquà estarás más cómodo. + +Y al borde mismo del estanque permanecimos algún tiempo, escuchando +el suave rumor del agua. + +No viene al caso referir nuestra vida en aquella finca durante la +semana que en ella pasamos; sólo diré que durante seis noches, y +aproximadamente a la misma hora, se repitió el incidente de la +primera, cosa que nos intrigó de tal modo, que nos propusimos +descubrir al nocturno asmático. Juzgó Antonio lo más acertado +ordenar a un tal Paulino, muy adicto suyo y hombre de toda +confianza, que pasara la noche en mi estancia, en el umbral mismo de +la puerta-ventana, para ayudar a aclarar el molesto, si bien un +tanto ridÃculo misterio. + +Era la última noche que Ãbamos a pasar en San Javier, puesto que +debÃamos regresar a México el dÃa siguiente, y me metà en cama con +ánimo de descansar, indiferente al suceso que tan repetidas veces +habÃa turbado mi sueño. + +La tos, esa noche, me pareció más fuerte y rebelde que en las +anteriores. Al saltar del lecho, và con satisfacción que Paulino +también la oÃa, pues estaba sentado sobre su estera, con asombro +dibujado en sus facciones. Salimos los dos y recorrimos la galerÃa, +sin encontrar persona alguna, y con el extraño caso de que el hombre +que tosÃa parecÃa seguirnos durante todo el trayecto. + +Cansados de buscar, regresamos a la estancia, y al traspasar el +umbral, la tos que el misterioso personaje padecÃa, aumentó de tal +manera que oÃmos claramente que se ahogaba; esa horrible tos +degeneró en ronquido, en _estertor_, y repentinamente se oyeron +maullar, chillar horriblemente, en todas las disonancias +imaginables, un crecido número de gatos. Yo hubiera jurado que habÃa +un centenar de esos animales alrededor nuestro. Torné a salir al +corredor con la seguridad de ver sus ojos fosforescentes entre las +sombras de la arcada; pero nada se veÃa. Arreció el horrible +desconcierto; oà algo se desplomaba, y al volver la mirada, và que +Paulino, hincado de rodillas en medio de la estancia, con los brazos +en cruz, y el mayor terror dibujado en su rostro, exclamaba +con pavor: + +--¡Virgen SantÃsima! ¡El amo viejo, el amo viejo! + +Hay sucesos en la vida, que cuando se recuerdan pasados los años y +con espÃritu sereno sólo presentan un aspecto risible. Pero yo jamás +olvidaré que aquella noche, al oÃr el estertor de un hombre +invisible, el horrible maullar de cien felinos y los acentos de +terror de un pobre indio, la sangre se heló dentro de mis venas, +erizáronse mis cabellos, se estremeció todo mi cuerpo, y--lo +confieso--!tuve miedo! + +Salà de la estancia precipitadamente, seguido de Paulino, y +tropezando con andamios y botes de pintura, fuimos a dar hasta la +alcoba en donde Antonio dormÃa tranquilo. + +--¡Antonio, por Dios! exclamé. ¡Este lugar está embrujado! + +--¿Qué pasa? ¿Qué sucede? ¡Pero, hombre!, añadió Antonio, al +encender la bujÃa y ver la expresión de nuestros rostros. ¿Qué +tenéis? ¿Estáis locos? + +--Poco menos, te aseguro. + +Y le referà atropelladamente lo que acabábamos de oÃr. + +--¡Vamos, hombre! ¡No puede ser! Estáis soñando. Vamos allá, y verás +como no hay nada. + +--¡No! ¡No vayamos! + +--SÃ, dijo resueltamente, y emprendimos la marcha, él por delante. +Al llegar a mi dormitorio y penetrar en él, reinaba el mayor silencio. + +--¿Lo ves? dijo mi amigo. Pero en ese instante se desató de nuevo el +maullar horrible y Paulino sólo pudo exclamar, con acento de terror: + +--Niño, ¡es el amo viejo! + +--¡Vamos, vámonos de aquÃ! + +Y abandonamos aquel pavoroso recinto. + +El resto de la noche lo pasamos Antonio y yo sin proferir palabra, +en sendas butacas de su alcoba, fumando cigarrillos y embargadas +nuestras mentes con mil conjeturas, hasta que por la abierta ventana +vimos desvanecerse las estrellas y dibujarse en el cielo la claridad +de la ansiada aurora. + +Como debe suponerse, con la luz del dÃa aumentaron mis deseos de +aclarar el extraño suceso, y asedié a mi amigo con mil preguntas, a +las que él se excusaba de contestar, diciendo que todo era también +un misterio para él. Pero a pesar de ello, me convencà de que algo +sabÃa que no querÃa comunicarme, y tanto le insté, que, al fin, +requirió del Administrador unas vetustas llaves, y dijo +lacónicamente: + +--SÃgueme. + +Atravesamos todo el corredor, risueño con la luz matinal y el +perfume de las plantas que allà habÃa; bajamos escaleras, recorrimos +pasillos, y, por fin, Antonio abrió una pequeña puerta, que, al +girar en sus goznes, dejó escapar un fuerte olor a papel y badana +viejos. En seguida comprendà que era el archivo de la casa. En +efecto, hallábase aquella abovedada cámara repleta de legajos, +infolios y libros, hacinados en varios estantes y cuidadosamente +ordenados, según podÃa colegirse por los claros números y letreros +que cada uno ostentaba. Detúvose un instante, y recorrió con la +vista aquel vetusto arsenal de papel y pergamino. Extendió el brazo, +y bajó de su sitio un legajo de no grandes dimensiones; lo desató +cuidadosamente y repasó los expedientes que contenÃa, hasta dar con +un edicto del Santo Oficio, escrito en recio papel de Génova y +encabezado con la consabida fórmula de «_Nos los Inquisidores de la +Fe contra la herética bravedad etc_». Algún tiempo tardé en +descifrar su contenido, sacando en conclusión, que el 15 de Agosto +del año de 1614, fué denunciado como brujo, ante el Santo Oficio de +la Inquisición, el Señor don JoaquÃn de Herrera Goya, dueño de la +«Hacienda de Moler azúcar de San Francisco Xavier, Obispado de la +Puebla de los Angeles». El temido tribunal citaba a dicho señor a +comparecer ante él, por tan horrible cargo, y, en caso de hallarse +culpable, sufrir la pena consiguiente. + +--¡Mal lo pasarÃa Herrera Goya en el Santo Oficio! exclamé, al +terminar la lectura del documento. + +--No compareció, dijo Antonio. El dÃa en que recibió este edicto, +murió. + +--¡Cómo! ¿De qué manera? + +--Yo creo que murió de viejo,--tenÃa ochenta años,--o del susto de +hallarse en tan apurado trance; aunque te diré, puesto que todo +quieres saberlo, que hay quien dice que su muerte fué trágica. Este +Herrera Goya, según parece, era un ente raro, sobre todo para su +época. SolÃa hacer experimentos con yerbas, coleccionaba insectos, y +tenÃa hasta medio centenar de gatos, que lo seguÃan por todos lados. + +No dejó de causarme desagradable sorpresa este extremo, que +relacioné en seguida con el misterio que deseábamos aclarar. + +--Comprendo tu sobresalto, continuó Antonio. Y has de saber que, +según la tradición entre la gente de esta hacienda, Herrera +Goya,--el Amo Viejo, como le llaman,--maltrataba sobremanera a su +extraño séquito; es más, lo martirizaba a cada momento. Y aseguran +que, cuando murió, fué porque todos sus gatos se le echaron encima, +clavándole las uñas en el cuello, y desgarrándole la garganta en +girones, hasta dejarlo, después de horribles sufrimientos, exánime +en un charco de su propia sangre. + +Refirióme luego cómo el Santo Oficio de la Inquisición prohibió que +se enterrase a Herrera en lugar sagrado y cómo fué inhumado el +sangriento cadáver en la huerta, en donde marcaba su sepultura lo +que yo habÃa confundido con un asiento. + +En la tarde de ese dÃa emprendimos el regreso a México, y durante +todo el trayecto, no pude distraer de mi mente el suceso que tanto +me habÃa impresionado. Al llegar a la ciudad, mandé decir misas por +el alma de aquel «amo viejo», a quien se le negó cristiana +sepultura, aunque la halló poética, cobijada por manglares y +palmeras, cerca del surtidor del «JardÃn de la Sultana». + +Pasaron algunos meses. Un dÃa me dijo Antonio: + +--¿Sabes que he escrito a San Javier, ordenando que este año se +pinte a Herrera Goya de negro? + +--¡Hombre, no hagas eso! Ten prudencia. + +--¡Hola! ¿Eres supersticioso? + +Tres dÃas después, la sociedad de México quedó consternada, al saber +que las hordas rebeldes habÃan entrado a saco en la hacienda +principal de los Hernández Sandoval, que habÃan prendido fuego a su +ingenio, y volado con dinamita el vetusto edificio. + +San Javier ya no era más que un enorme montón de escombros. + + + + + +EL COFRE + + A JESUS REYES FERREIRA + + + +Las trémulas llamaradas, que el fuego de la chimenea despedÃa, +hacÃan oscilar fantásticamente, sobre las paredes del aposento, la +sombra del viejo don Alejandro. Arrebujado éste en un sillón, al +lado del ancho hogar, procuraba calentar su cuerpo, entumecido, no +tanto por el mal tiempo que a la sazón hacÃa, cuanto por los años y +penas que sobre él pesaban. Pero, a pesar de su proximidad al fuego, +sentÃa frÃo. + +¡Cuántas noches pasara largas horas en el mismo sitio, fija la +mirada en la rojiza lumbre! A veces, los encendidos leños asumÃan +formas que su imaginación trocaba en personas y sucedidos reales, y +de esa manera convertÃa aquel hogar en escenario, en el cual se +representaba a menudo el tétrico drama de su vida. + +El primer acto, por decirlo asÃ, era de escaso interés. Después de +sus primeros años, pasados al lado de su madre, veÃa su vida de +colegio, vida triste y sin amigos, que tanto influyó sobre su +carácter, haciéndolo huraño y retraÃdo. + +Empezaba el segundo acto con un cuadro pavoroso. Sobre el lecho de +muerte yacÃa su madre, el único ser de él querido, y al lado, de +pie, contemplábala un hombre severo, casi repugnante: su padre. + +SucedÃanse los demás actos del drama con toda fidelidad. Don +Alejandro recorrÃa las principales capitales del mundo, en busca de +distracción; pero todos huÃan de él, como si fuese un ser infecto: +con lo cual se agriaba su carácter más y más. Cuando volvÃa a su +casa, encontraba que su padre se morÃa. Sin sentir dolor alguno, +veÃa cómo se apagaba la existencia del autor de sus dÃas. El médico +indicaba que no habÃa más recurso... Llegaba el sacerdote, pero el +moribundo sólo lograba enunciar, con gran dificultad, las palabras: + +--¡El cofre...! + +El salón en que se hallaba don Alejandro guardaba muchas obras de +arte y objetos antiguos. Entre ellos, en un rincón del aposento, se +hallaba un gran cofre de hierro, cubierto, casi en su totalidad, con +clavos y remaches de bronce. Este era, sin duda alguna, el cofre al +cual el moribundo habÃa querido referirse, pero la llave no habÃa +podido encontrarse y el secreto, si secreto habÃa en él, +permanecÃa ignorado. + +Por milésima vez, don Alejandro dirigió la mirada hacia el ángulo de +la estancia, y se extremeció al ver que el cofre se hallaba abierto. +La pesada tapa descansaba contra el muro, dejando ver el vetusto y +complicado mecanismo de su cerradura. + +Mucho tiempo permaneció el anciano sin poder apartar de aquel sitio +los espantados ojos. Por fin, haciendo un supremo esfuerzo, abandonó +su sitial al lado de la chimenea, y con una sensación de espanto, se +dirigió hacia el cofre. Al principio nada pudo distinguir en el +interior, pero pocos momentos después, vió un rectángulo amarillento +que yacÃa en el fondo. Hincóse de rodillas y con mano trémula +extrajo aquel objeto. Era un sobre, manchado por el transcurso del +tiempo, sin rótulo de ninguna especie. + +Repentino y formidable estrépito hÃzole volver el rostro +amedrentado, y vió que la tapa del cofre habÃa caido en su sitio, +cerrándolo de nuevo. + +Volvió al lado del hogar, para leer el contenido del sobre: pero sus +manos estaban de tal manera temblorosas, que no pudo verificarlo. +Después de algunos instantes, logró conquistar relativa +tranquilidad; abrió la cubierta y con ojos de terror, extrajo el +pliego que contenÃa. Pero le daba vueltas la cabeza, y tuvo que +apoyarse en la butaca para no caer al suelo. Fijó de nuevo la vista +en el fuego del hogar, y vió claramente la pavorosa escena de la +muerte de su madre. Anonadado, miró el anciano furtivamente a su +alrededor, temiendo ser observado, y decidió hacer un esfuerzo para +leer el pliego; pero el papel se escapó de sus temblorosas manos y +cayó entre las llamas que lo consumieron vorazmente. + +Don Alejandro miró hacia el rincón en donde estaba el cerrado cofre +y se acercó más aún a la chimenea, pero, a pesar de su proximidad al +fuego sentÃa frÃo. + + + + + +TRISTIS IMAGO + + + +Hablabamos, mi amigo y yo, de cosas indiferentes y triviales. El +sol, próximo a desaparecer, arrojaba sobre la tierra una luz cálida +y rojiza, y el bochorno que entraba por la abierta ventana parecÃa +esparcirse por todo el aposento. Las columnillas de humo de nuestros +cigarros subÃan hasta juntarse en ligeras nubes que iban anidando en +los casetones del artesonado, y el damasco que cubrÃa las paredes +tomaba un tinte de color más rico que de costumbre. + +La conversación empezó a languidecer, y llegó un momento en que +ambos callamos, como si obedeciéramos algún misterioso mandato. Yo +tenÃa cierto orgullo en aquella estancia, en que reuniera todo lo +que poseÃa de mayor valor y más hondo afecto, y no era la primera +vez que desde mi butaca paseaba la mirada sobre los muebles y +cuadros que la adornaban. Rafael también gustaba de aquella +colección y la elogiaba a menudo, de manera que no me sorprendió +verlo recorrer con la vista aquel abigarrado conjunto de objetos. +Enfrente de donde nos hallábamos sentados, pendÃa de la pared un +retrato de busto de mi madre, ataviada según la moda del segundo +Imperio. A pesar de la luz que por momentos iba apagándose, el +retrato se destacaba muy bien, y se acentuaba en su rostro la +inefable dulzura que el pintor habÃa sabido reproducir fielmente. + +No sé cuánto tiempo permanecimos en silencio. Repentinamente sentà +una como ráfaga de melancolÃa y dirigà la mirada hacia el retrato. +Me estremecà al verlo, y noté que mi amigo sufrió idéntica +impresión. Nos miramos ambos, y él, poniéndose de pie, dijo en +voz muy baja: + +--¡Está llorando! + +Yo asentà con la cabeza, y mi compañero con paso quedo, salió de la +estancia y cerró la puerta tras sÃ, cuidadosamente. + +Entonces yo, presa de grande angustia, me acerqué al retrato y và +que se animaba. Una nube de tristeza nubló el semblante de mi madre, +y las lágrimas que brotaban de sus ojos cayeron con mayor +abundancia. Se movieron sus labios y oà una vez más la voz que +veinte años enmudeciera. + +--¡Hijo mÃo! ¡Siento una gran piedad por tÃ! El camino que tienes +que recorrer es áspero y difÃcil, y grandes sufrimientos serán +tuyos. Por eso es que siento tan grande piedad por tÃ. Nunca hagas a +nadie partÃcipe de tus cuitas, ni a tu mejor amigo; guárdalas +siempre para tÃ. Sé avaro de tus sentimientos; a nadie los digas. +¡Hijo mÃo, cuánta piedad siento por tÃ! + +Las sombras de la noche penetraron casi repentinamente y pronto me +envolvieron en densa obscuridad. + +Por fin, después de no corto espacio de tiempo, encendà la luz y +abrà la puerta. Rafael se hallaba en la galerÃa, en el hueco de una +ventana, y al verme, pareció despertar de un sueño. + +--¡Rafael...! exclamé; pero él me interrumpió, diciendo: + +--¡No me digas nada; no, ni a mà que soy tu mejor amigo! + +Y silenciosamente entramos de nuevo en el aposento. Con la luz +artificial, las cosas todas presentaban su aspecto de costumbre, y +el retrato de mi madre la dulzura inafable de su rostro. Debajo de +él, sobre una mesa, se hallaba mi último soneto; lo tomé para leerlo +a Rafael, y encontré que estaba humedecido y emborronado. + + + + + +LOS JUGADORES DE AJEDREZ + + A ROBERTO MONTENEGRO. + + + +I + +Angustias, india tarasca de raza pura, era maestra en el difÃcil +arte de cuidar y entretener a los niños. Durante varios años sirvió +en mi familia, prodigando sus cuidados, sucesivamente, a los cinco +hermanos que éramos. Si nuestra casa era visitada por alguna +enfermedad, Angustias se hallaba siempre a la cabecera de la cama, y +cuando se trataba de enjugar lágrimas, consecuencia de alguna +travesura de chiquillos, su palabra cariñosa nos proporcionaba +pronto consuelo. Pero la ciencia de la bondadosa niñera era más +patente cuando estábamos contentos. Inventando juegos nuevos, +haciendo gestos verdaderamente estrambóticos, gracias a sus nada +clásicas facciones, o contando cuentos jamás imaginados, nos hacÃa +gratÃsimas las horas del atardecer y, llegada la hora, sabÃa +conducirnos suavemente al mundo de los sueños. Otro don particular +de Angustias era la pronta contestación que daba a las numerosas y +peregrinas preguntas que solÃa hacerle la gente menuda. Era tal la +espontaneidad de la respuesta y tan grande el aplomo con que la +daba, que jamás pusimos en tela de juicio la solución por ella +propuesta a cualquier problema que se presentaba a nuestros +infantiles cerebros. + +Los recuerdos de mi infancia están estrechamente ligados con la +Hacienda de San Isidro Labrador, en donde residÃamos la mayor parte +del año. La finca, cercana a la ciudad de México, fué propiedad de +la CompañÃa de Jesús desde los tiempos más remotos de la Colonia, y +cuando los célebres religiosos fueron expulsados de los dominios +españoles, por las razones que Carlos III tuvo a bien guardar «en su +real pecho», fué adquirida por un mi antepasado. Se comprenderá, +pues, que la casa de la Hacienda tenÃa más carácter de monasterio +que de finca de campo, y mi padre, siguiendo el ejemplo de sus +mayores, quiso que conservara siempre el austero aspecto que desde +un principio tuvo. Las estancias, todas abovedadas y de poca +elevación; los interminables claustros con arquerÃa de medio punto; +los muros, gruesos como los de un castillo medioeval; y +principalmente la comarca toda ayuna de encantos naturales,--pues +ostentaba, como únicas galas, extensos magueyales y uno que otro +eucalipto en medio de los campos de maÃz y de cebada,--hacÃan de la +Hacienda de San Isidro Labrador un sitio que a muchos repugnaba, +pero que a otros, al contrario, atraÃa por su misma desnudez y +severidad. Inútil me parece decir que para nosotros era un verdadero +«buen retiro»; en aquellos tiempos todavÃa se conservaban muchas de +las costumbres del Virreinato, y mi padre era para los peones y +sirvientes, más que el amo a quien se debÃa respeto, el jefe de una +dilatada familia. + +La capilla era quizá la estancia más interesante de la Hacienda. No +era amplia, pero ostentaba enorme retablo de madera dorada, al +estilo de churriguerra, zócalo de azulejos, y pavimento de mármol en +locetas blancas y negras, alternadas. Lo que más me llamaba la +atención eran los sepulcros de mis antepasados. Empotrados en ambas +paredes laterales del presbiterio, hallábanse los nichos cubiertos +con sendas placas de alabastro, grabados con largos epitafios; y más +de una vez, desde que empecé a leer, me distraje durante la Misa o +el Rosario, procurando descifrar aquellos letreros, para mà +atravesados e inintelegibles. + +Una noche, camino de mi alcoba, ocurrióseme hacer esta pregunta: + +--Angustias, ¿Qué hacen los muertos de la capilla, en la noche? + +Y la india, sin titubear, contestó: + +--Juegan al ajedrez. + +Yo que casi todas las noches, al requerir la bendición de mi padre, +lo encontraba en la biblioteca jugando al ajedrez con don Pepe +Dávalos, Presidente Municipal del pueblo comarcano, no me sorprendà +de la respuesta. Un juego en que dos señores se sentaban frente a +frente, durante largo espacio de tiempo, sin proferir palabra y sin +mover apenas las curiosas piezas de madera que entre sà tenÃan, y +que se prestaban de manera tan admirable para jugar a los +soldaditos; un juego asÃ, repito, me parecÃa más apropósito para +muertos que para vivos; y la contestación de Angustias fué +convincente. + +--SÃ; continuó el ama. Todas las noches, en cuanto tú te acuestas a +dormir, ellos se ponen a jugar al ajedrez hasta que llega el Padre a +decir misa. Entonces se vuelven a sus sepulcros, que son, como si +dijéramos, sus camas, y duermen durante el dÃa. + +Y dichas las oraciones de costumbre, por mis padres y hermanos, y +otra, que para mi coleto decÃa, por mi caballo «El Confite», quedé +al momento dormido. + + +II + +Muchos años después, cuando regresé de España, casado ya con mujer +de mi misma estirpe, hallé las cosas en San Isidro Labrador muy +distintas de cuando me marchara. Mis padres, dos hermanos y +Angustias habÃan desaparecido de la vida, y don Pepe Dávalos, +depuesto de su cargo municipal, vagaba enfermo y viejo por los +claustros, añorando las partidas de ajedrez con «su Merced el Señor +don Alonso.» Noté que el respetuoso cariño de muchos sirvientes +habÃa amenguado, gracias a ciertos vientos de fronda que del Norte +soplaban, y sentà desde un principio marcada repulsión por el nuevo +administrador de la Hacienda, nombrado por el albacea de mi padre. +Llamábase don Guadalupe Robles, y su aspecto insolente demostraba +bien a las claras que habÃa sido antaño guerrillero audaz y +duro cacique. + +Mucho temà que la Hacienda tuviera pocos atractivos para mi mujer, +pero Inés, acostumbrada a las austeridades de su torre castellana, +encontró San Isidro Labrador muy de su agrado, y propuso ella misma +que fijáramos allà nuestra residencia. + +Transcurridos pocos meses, y aproximándose la fiesta titular de la +heredad, mi mujer, a fuer de buena madrileña propuso que la fiesta +fuese celebrada con especial pompa. Preparó, pues, ropas para +repartir a los pobres; encargó flores para el adorno de la casa y +capilla; y convidó, para que cantara Misa Pontifical, a cierto +Prelado, a quien, desde mi infancia, llamaba yo «el tÃo Obispo», +aunque en realidad carecÃamos de parentesco alguno. + +Yo accedà gustoso, tanto por complacer a Inés, cuanto porque hallé +la ocasión propicia para hacer lucir gran cantidad de objetos, de +los cuales, como colector entusiasta de antiguallas, me +vanagloriaba. Al caudal no despreciable de ornamentos y vasos +sagrados, que a la Hacienda habÃan donado mis antepasados, añadà yo +gran acopio de objetos, hallados algunos en vetustas ciudades del +paÃs, traÃdos otros de la PenÃnsula. Era especialmente notable mi +rica colección de plata labrada; componÃase de varias docenas de +candeleros, grandes y pequeños, atriles, vasos y macetones +ornamentales; no pocos blandones; algunos cálices y copones; y una +custodia que me complacÃa yo en atribuir a Juan de Arfe y Villafañe. +Pero lo que más me agradaba y mostraba yo a mis amigos con el mayor +orgullo, era un juego de pebeteros que adquirà en Cintra. Obra de +portugueses de pleno siglo XVIII, se comprenderá desde luego que +tales perfumadores tenÃan que ser extravagantes; en efecto, medÃan +más de medio metro de altura, y afectaban la inusitada forma de +pegasos, pero su labor era de tal forma acabada, que en verdad +podÃan figurar en la mejor colección de objetos de arte. + +Con todos esos elementos, comprendà que el suntuoso retablo, cuya +intrincada hojarasca cubrÃa el muro frontero de la capilla con +pilastras y columnas retorcidas, frontones interrumpidos, ménsulas +de caprichosa forma, y nichos y doseles cobijando esculturas +policromas, harÃa brillar el rico y si se quiere bárbaro conjunto de +oro y plata, como un áscua refulgente; y empecé a hacer preparativos +con no escaso entusiasmo. + +Llegada la vÃspera de la fiesta, entré en la capilla para disponer +lo necesario, y vÃnoseme a mi mente un mundo de recuerdos. +Contemplando las fúnebres alegorÃas, y leyendo los letreros de las +lápidas, que tanto inquietaron mis años infantiles, và de nuevo mil +incidentes de mi niñez y escuché, una vez más, la voz de personas +queridas, entre ellas Angustias, quien me aseguraba dogmáticamente +que mis muertos jugaban al ajedrez todas las noches.... + +DirigÃa yo la colocación de los distintos ornamentos, sobre el altar +y presbiterio, cuando acudió don Guadalupe Robles a la capilla, con +pretexto de consultarme no acuerdo qué extremo de la administración +de la hacienda; y al ver el caudal allà reunido, la codicia se +reflejó en su semblante haciéndole dirigir la mirada, mientras +conversaba conmigo, de uno en otro objeto, cuya existencia ni +siquiera sospechaba. Entonces fué mayor mi repugnancia por aquel +hombre, y tuve desde luego tal convicción de que intentarÃa robarme, +que durante toda la noche no pude despedir este pensamiento de mi +mente, y abandoné el lecho muy temprano, cuando aún dormÃan en +silencio amos y sirvientes. + +Con la primera claridad del amanecer, penetré en la capilla. A +primera vista, la mayor parte de los objetos permanecÃan en los +sitios en que la vÃspera se colocaran, pero ¡júzguese cuál serÃa mi +asombro, al ver que gran número de candeleros, jarrones y demás +yacÃan diseminados por el suelo en el más completo desorden! Sólo +quedaban en pie, arrinconados en un ángulo debajo del coro, cuatro +objetos. Me aproximé, y un escalofrÃo recorrió todo mi cuerpo. ¡Los +muertos habÃan jugado una partida de ajedrez! SÃ, allà en el rincón, +sobre la loceta blanca, estaba un blandón, y enfrente de él, salvada +una hilera de cuadros, y ocupando sus respectivas casillas, un +jarrón, un candelero pequeño y uno de los perfumadores, éste el más +próximo al muro. SÃ, esas tres piezas--el alfil, el peón y el +caballo,--habÃan dado jaque mate al blandón o sea, al Rey! + +Después de algún tiempo, pude dominarme, y con mano trémula repuse +en sus sitios los diferentes objetos, para que nadie, más que yo, se +diera cuenta del suceso. + +La fiesta fué celebrada debidamente, y tanto el Obispo como los +amigos que acudieron a nuestra invitación, se hicieron lenguas de la +hermosura y riqueza de mi colección. Pero yo prestaba escasa +atención a tales elogios, embargada mi mente con el enigma y las +sospechas que abrigaba contra don Guadalupe Robles. Estas +aumentaron, cuando lo sorprendÃ, al atardecer, en la penumbra del +corredor, hablando en voz baja con JoaquÃn, su mozo de estribo y +hombre de toda confianza. Simulé no haberlos visto, y pasé de largo; +pero resolvà empaquetar mis antiguallas y remitirlas a México, +cuanto antes, mientras encontraba yo la oportunidad de deshacerme +del Administrador. + +No sé cuanto tiempo después de haber logrado conciliar el sueño, +rasgó el silencio de aquella noche tal grito de terror, que sigue y +seguirá retumbando en mis oÃdos, mientras yo viva. Lo oyó mi mujer y +despertó asustada; lo oyeron los sirvientes todos, y en breves +momentos, los claustros fueron poblándose de sombras, que inquirÃan +con voces de miedo qué acontecÃa. + +Tomé una linterna, y seguido por los más resueltos, dirigà mis +medrosos pasos hacia el sitio de donde el grito pareciera proceder. +La puerta de la sacristÃa estaba abierta y comprendà que mis +sospechas se habÃan confirmado. Entramos. Ni en la sacristÃa, ni en +la capilla, habÃa más luz que la escasa claridad que penetraba por +cúpulas y ventanas, y al principio nada pudimos distinguir; pero, a +poco, la trémula luz de la linterna nos hizo ver que todos los +objetos de plata, absolutamente todos, se hallaban amontonados bajo +el coro, cercando, aprisionando en el rincón, a don Guadalupe +Robles, quien, con el cuerpo echado para atrás, como reculando, +extendÃa ambos brazos contra los muros de aquel ángulo de la +capilla. TenÃa los ojos fuera de sus órbitas, y todo su semblante +era imagen del terror. Lo llamé por su nombre, me miró fijamente y +fué su contestación una carcajada. + + + + + +EL SOMBRERO DEL REY DE TIBOTU + +CUENTO PARA NIÑOS. + + A JULIO TORR + + + +El Rey de Tibotú tenÃa (naturalmente) tres hijos. El mayor se +llamaba Chapachapa, el segundo Chopochopo, y menor Chipichipi. El +rey era muy rico: poseÃa diez y siete sombrillas de todos colores, +un tapa-rabo verde y amarillo, muy gracioso, y un sombrero alto, tan +alto que rayaba en lo monumental. La reina, Sabihonda, usaba medias +azules y era polÃglota: cuando algo le caÃa muy en gracia, hablaba +en chino, y cuando se enfadaba, gritaba en catalán. + +El reino se componÃa, además de la populosa ciudad de Tibotú, de dos +islas. En una se cosechaba gran cantidad de café y habÃa numerosas +vacas de ordeña; en la otra se producÃa el cacao y habia muy buenos +panaderos y reposteros. Las islas eran vulgarmente conocidas por +«La-isla-de-café-con-leche», y «La-isla-de-chocolate-con-bollos». + +La familia real de Tibotú vivió feliz muchos años; pero una noche, +el rey se comió, en la cena, todo un lechoncillo al horno, y +falleció a las pocas horas, rodeado de su mujer e hijos. + +Transcurridos los nueve minutos, nueve segundos, que según el +Ceremonial de aquella Corte, hay que esperar antes de abrir el +testamento del monarca fallecido, se encontró que la última +disposición del autócrata era que su populosa ciudad de Tibotú +pasara a su amada esposa, y las islas del «Café-con-leche» y del +«Chocolate-con-bollos» a sus dos hijos, Chapachapa y Chopochopo, +respectivamente. En cuanto a Chipichipi, legábale su padre el +sombrero de copa. + +ImagÃnese el júbilo de la cónyuge y de los hijos mayores, y el +enfado del BenjamÃn de la casa. ¿Para qué querÃa él un sombrero +viejo, sucio y de forma tan poco artÃstica? + +Invadió el ánimo del prÃncipe tal furia, que echó al suelo la +despreciada prenda y propinóle un fuerte puntapié. Pero al hacerlo, +sintió un agudo dolor en el pie, como si hubiese chocado contra una +piedra. Con mayor furia todavÃa, tomó el sombrero y empezó a +despedazarlo con gran coraje, pero, he aquÃ, que encontró, entre el +forro y la copa, algo duro, una piedra, efectivamente, más grande +que un huevo de gallina, aunque no tanto como uno de avestruz; era +roja como la sangra de un pichón y brillaba al sol de una manera +sorprendente. Era nada menos que un rubÃ. + +No hay para qué referir la sensación que este hallazgo causó en todo +el mundo. Baste decir que todas las testas coronadas, y muchas que +no lo eran, se disputaban la posesión de tan magnÃfica joya. Los más +interesados en obtenerla eran el Presidente de la República Inglesa, +el Gran Duque de Texcoco y Mr. Elihu P Goggles, de Paradise, Texas. +Inútil nos parece decir que este último y célebre millonario fué +quien adquirió la piedra preciosa, pagando por ella diez y siete +millones de dólares en oro, y diez y siete en «Liberty Bonds», de la +décima séptima emisión, y haciéndose llamar, de allà en adelante, +«The Ruby King», o sea, «El Rey del Rubû. + +Por supuesto, Chipichipi invirtió bien su dinero y se dió la gran +vida. Compró un automóvil «Ford», un perro-policÃa, y un Diccionario +de la Academia. En cambio sus hermanos se arruinaron: el café se +perdió, y las vacas de ordeña se murieron; el cacao bajó de precio y +los panaderos y reposteros se declararon en perpétua huelga. + +Y siempre que se hablaba del sombrero de copa de su difunto esposo, +exclamaba la Reina Sabihonda, en portugués: + +«En todas las cosas, por despreciables que parezcan, hay algo de +valor, para el que sabe encontrarlo.» + + + + + +EL REPORTAZGO + + + +Comprendo que ustedes los reporteros tengan deberes para con sus +lectores y que, por lo tanto anden siempre a caza de noticias; pero, +como soy enemigo de repeticiones, quiero que el diario que usted +representa, por ser el de mayor importancia en el paÃs, sea mi único +portavoz en este asunto. Dentro de diez minutos llegará mi mujer; +mientras tanto, pues, le suplico que escuche con atención y escriba +a mi dictado. Yo le daré todos los pormenores del caso, que como +verá, es cosa bien sencilla. + +Empezaré por decirle que contaba yo muy pocos años de edad, cuando +murió mi padre, legándome una fortuna cuantiosa. Pero como el ocio +nunca entró en mis cálculos, decidà estudiar una carrera, y elegà la +carrera de médico-cirujano. AquÃ, entre nos, le confesaré que +siempre he considerado la medicina como la carabina de Ambrosio, +pero la cirugÃa,--¡ah! eso es otra cosa. Por medio de la cirugÃa +pueden curarse radicalmente todas las dolencias de la humanidad, y +no está lejano el dÃa en que hasta la misma muerte pueda evitarse +por su medio. + +Mis profesores se quedaron asombrados de la extraordinaria pericia +que adquirà desde un principio: el bisturà en mis manos era como el +pincel en las de un artista. Cada corte mÃo era una maravilla de +precisión y de arte, sà señor, de arte. Gané los primeros premios en +la Academia, y cuando se me expidió el tÃtulo de Cirujano, se hizo +constar en él que jamás se habÃan obtenido calificaciones más altas. +La primera operación de importancia que ejecuté, después de haber +sido recibido, fué la amputación de ambas manos del célebre pianista +Gerosltein. Por supuesto que era absolutamente innecesario que dicho +señor perdiera las dos manos, pero como no me gustaba nada su manera +de interpretar Beethoven, decidà cortar el mal de raÃz; y perdóneme +esta ligera _plaisanterie_. + +Por aquel tiempo conocà a Matilde. No recuerdo si fué en un baile en +el palacio de la Princesa Dorodinski, o si fué en las carreras de +caballos. Pero sà tengo muy presente que desde el primer momento que +la vÃ, comprendà que era la mujer más hermosa que ha habido en el +mundo, y por lo tanto, que tenÃa que ser mi esposa. Yo era entonces +excesivamente romántico; no le llamará la atención saber que toda mi +corte fué hecha a la luz de la luna. La orquesta del Conservatorio +tocaba todas las noches música selecta debajo de su ventana, y hasta +llegué a pagar a un poeta de fama para que le escribiera madrigales, +que yo firmaba. + +Para no hacer largo este relato, le diré que mientras se llevaban a +cabo los preparativos de nuestra boda, Matilde no hacÃa más que +llorar, llorar... Lloraba de amor por mÃ, según me aseguró su +madre... Matilde, he dicho, es y será la mujer más hermosa de la +tierra. Pero, amigo mÃo, bien dice el refrán que no hay dicha +completa en este mundo. Poco tiempo después de nuestro matrimonio, +una terrible sospecha empezó a martirizarme. Matilde fué desde un +principio una esposa modelo; pero los besos apasionados que yo le +daba jamás eran correspondidos; jamás posaba su mirada sobre mà con +cariño, y todos los pequeños sacrificios que por ella hacÃa ni +siquiera eran notados, mucho menos agradecidos... En fin, llegó el +dÃa amargo en que la sospecha se tornó en certeza. Con pretexto de +sentirme cansado y apoyar mi cabeza sobre su pecho, hice el terrible +descubrimiento de que Matilde, la mujer más hermosa de la tierra, +_no tenÃa corazón_. Mucho tiempo permanecà anonadado; pero +súbitamente un rayo de luz iluminó mi mente. + +Casi todos los dÃas acudÃa yo al anfiteatro de la Academia y +presenciaba los cursos. Recordé que en la mañana de aquel dÃa, se +habÃa recogido en la calle el cadáver de una joven del bajo pueblo +que habÃa sido atropellada por un tranvÃa. TendrÃa la misma edad, +más o menos, que Matilde. + +Eran las diez de la noche, cuando me presenté al conserje de la +Academia y le pedà las llaves del anfiteatro para recojer unos +instrumentos que habÃa yo dejado olvidados. El conserje me las +franqueó en seguida y hasta ofreció acompañarme, pero yo le dispensé +esa molestia, y penetré solo en el salón. Un cuarto de hora después, +salÃa de allà llevando en la mano un estuche que mostré al conserje, +para que viera que efectivamente era de mi propiedad, y en el fondo +de la bolsa de mi abrigo un bulto pequeñÃsimo, envuelto en gasa. Eso +naturalmente no lo vió el buen hombre. + +Matilde estaba ya en su lecho, cuando fuà a darle las buenas noches. +Noté que se estremeció un poco al verme entrar en su alcoba; pero yo +la tranquilicé con una sonrisa, y me acerqué a besar su casta +frente. Todo lo tenÃa yo hábilmente preparado, y fué cuestión de +medio segundo aplicarle el cloroformo y adormecerla. Una vez logrado +esto, pude proseguir mi tarea con toda calma. En realidad, la +operación fué sencillÃsima: se redujo a abrirle el pecho y colocar +en el sitio correspondiente el corazón de la joven. Y aquà debo +consignar una cosa extraordinaria. Apenas habÃa yo comenzado la +operación, cuando aparecieron sobre las sábanas dos o tres rosas +rojas, que fueron multiplicándose, hasta cubrir casi todo el lecho. + +El éxito de la operación, no por previsto dejó de satisfacerme; al +contrario, con el mayor gusto del mundo, me senté al lado de mi +mujer esperando que despertara de su sueño. Su nuevo corazón latÃa +tan regularmente, que cualquiera hubiera creÃdo que era el tic-tac +del reloj que se hallaba sobre la mesa de noche... Hasta mucho +después del amanecer permanecà allÃ, admirando la peregrina belleza +de mi mujer, que se destacaba espléndidamente sobre su lecho de +rosas rojas. + +No sé qué hora serÃa, cuando entró la doncella en la alcoba. Como es +una mujer muy lista, en seguida comprendió el prodigio y salió de la +estancia dando gritos de admiración. Pocos momentos después, +llegaron los hermanos de Matilde y muchas otras personas. Por más +que hice para hacerlos comprender que la operación que habÃa yo +llevado a cabo era en realidad muy sencilla, se obstinaron en +traerme, casi a la fuerza, a este palacio, en donde tienen su morada +los hombres más eminentes de la tierra... En efecto, vea usted: +aquel caballero del sombrero alto y la corbata amarilla es el Gran +Khan de la China; el otro, que se pasea con las manos detrás de la +espalda, es López, el famoso ingeniero López, quien logró construir +el puente entre la tierra y el sol, obra reputada durante mucho +tiempo como impracticable. El que está leyendo el periódico y tiene +los zapatos rotos es el Emperador y Autócrata de todas las Américas, +y aquel anciano a su lado que se mece la barba,--ese es, !ah! no me +atrevo a decir a usted quién es. Pero me ha prometido que en cuanto +llegue mi mujer y se arroje en mis brazos, formidable estruendo +rasgará las nubes, y una bandada de alados serafines bajará para +llevarnos, a Matilde y a mÃ, al paraÃso. + + + + + +FRAY BALTASAR + + A MARGARITA DE LA PEÑA + + + +Fray Baltasar estaba perplejo ante su pupitre, en el _scriptorium_ +del monasterio. Hora tras hora, habÃa querido reproducir sobre el +estirado trozo de vitela que tenÃa delante, aquellas iluminaciones +que adornaban sus breviarios y misales y le proporcionaran renombre +artÃstico. No hacÃa un año que terminara un _Libro de horas_ para la +Reina de Francia, que fué asombro de aquella Corte, y ahora, ¡no +podÃa trazar la más insignificante florecilla! ¡El, que habÃa +logrado pintar dentro de la inicial de _Stabat Mater_ el rostro de +la Madre de Dios, con tanto primor y arte, que se veÃan rodar las +lágrimas por las mejillas de la Dolorosa! ¡El, que habÃa orlado los +versÃculos del _MagnÃficat_ con follajes y roleos inconcebiblemente +diminutos! + +Una y mil veces ensayó de nuevo, mas nada pudo lograr. Con un hondo +suspiro, se dispuso a guardar sus péñolas, pinturas y pinceles, y en +ese momento oyó la campana que llamaba a maitines. + +--¡Seis horas sin lograr nada, pensó. Dios me perdone esta pérdida +de tiempo! + +Se encaminó al coro lentamente, pensando sin cesar en su facultad +perdida. Entonaron los frailes los suaves cánticos rituales; nubes +de incienso se difundieron por las naves del templo; pero aunque +Fray Baltasar quiso concentrar su atención en el oficio, volaba su +imaginación y sentÃa grande angustia al pensar que su arte, tan +maravilloso que asombraba al mundo, habÃa desaparecido, quizá +para siempre. + +Terminó el oficio, y los frailes lenta y silenciosamente abandonaron +el coro y atravesaron como sombras los vetustos claustros, para +internarse en sus celdas, a descansar breves momentos. Fray +Baltasar, cabizbajo, penetró en su retiro y se recostó en la dura +tarima que le servÃa de lecho; la fatiga y la tristeza pesaron sobre +sus párpados y el sueño le proporcionó momentáneo alivio. + +Pero pronto despertó con estremecimiento, y creyó oÃr una voz que +decÃa: + +--¡Alabado seas, Señor, por nuestra hermana la luna y las estrellas, +que en el cielo has formado claras, bellas y preciosas! + +El fraile se levantó de su duro lecho y se puso en oración, hasta +que, a través de la ventanilla de su pobre celda, vió palidecer la +luna y las estrellas. + +El dÃa siguiente cumplió sus deberes con la mayor exactitud, pero el +hermano Gilberto, el novicio, notó la tristeza de su rostro, y el +prior lo miró a menudo en el refectorio. + +Cuando se halló, por fin, en la soledad del _Scriptorium_, tomó los +pinceles con mano trémula y, sobre el estirado trozo de vitela, +quiso reproducir una vez más las iluminaciones del misal del +monasterio y del Libro de horas de la Reina de Francia; mas nada +pudo lograr. Sus dibujos parecÃan los dibujos de un niño. + +Dejó caer los pinceles, y reclinando su tonsurada cabeza sobre los +brazos, empezó a sollozar amargamente. Sus lágrimas cayeron sobre el +pergamino, manchándolo lastimosamente y haciendo más borrones en sus +malogrados dibujos. + +¡Cuántos dÃas pasó Fray Baltasar en aquel amargo estado de ánimo! +¡Cuántas noches sin pegar los ojos! Los diarios quehaceres de la +vida conventual no pudieron hacerlo olvidar su pena: ni los +versÃculos de los Salmos ni las oraciones del Oficio. Un dÃa se +encaminó a un prado, cercano al monasterio, en el cual crecÃa gran +número de flores de diversas especies, y estas quizás, le recordaron +las que tantas veces habÃa trazado, idealizadas, en breviarios y +misales, pues nuevas lágrimas de dolor nublaron sus ojos. Largo +tiempo estuvo Fray Baltasar entregado a su honda pena y olvidado por +completo de la regla monacal; de pronto, suave claridad pareció +iluminar su mente, y postrándose de hinojos exclamó: + +--¡Oh, raza pigmea y miserable de mortales! ¿No has comprendido, +pecador Baltasar, que si Dios te ha privado de tu arte, ha sido +únicamente porque te recreabas en admirar tu obra y enorgullecerte +de ella? ¡Oh, vanidad de vanidades! + +Después de haber cumplido la penitencia que el prior le impusiera +por haber quebrantado la regla, penetró en su celda, para probar +ligero descanso. Al poco tiempo, tocaron a maitines, y el fraile +quiso levantarse de su duro lecho, mas se nubló su vista, y sintió +desfallecer... Y su vida fué apagándose lentamente.... + +Mientras los frailes daban sepultura al cadáver de Baltasar en la +cripta del monasterio, el prior se encaminó al _scriptorium_, para +recoger la obra del iluminador, suponiéndola no terminada. Pero +halló la foja de pergamino orlada de exquisita y delicada labor, la +más maravillosa, sin duda alguna, que trazaron los pinceles de +Fray Baltasar. + + + + + +EL PAPAGAYO DE HUICHILOBOS + + A MARIANO SILVA + + + +Cuando el Duque de Ayamonte me nombró bibliotecario y archivero de +su ilustre casa, creà que mi vida iba a deslizarse tranquilamente en +los bajos de su palacio de Madrid; y hasta và en lontananza la +publicación de varios trabajos de Ãndole histórica, que desde hacÃa +muchos años codiciaba, y los cuales, sin embargo, permanecen +inéditos, su mayor parte todavÃa dentro de mi tintero. Todo lo +contrario de lo que yo esperaba, el magnate resultó ser un +investigador incansable, y mientras él dedicaba largas horas a +explorar en los archivos de la Corte, me enviaba a menudo en busca +de documentos a Provincias. + +Asà fué que en el verano pasado dà con mis cansados huesos en la +histórica y hoy muerta ciudad de Alcalá del RÃo, en lugar de +marcharme, como hubiera deseado, a veranear a la costa. Estaba yo en +vÃsperas de contraer matrimonio, y aunque el sueldo que disfrutaba +no era corto, no desperdiciaba medio alguno de hacer economÃas. Por +lo tanto no quise alojarme en el principal hotel de la localidad, +que a pesar de ser malo era caro, sino que busqué más modesta +vivienda. Después de recorrer varias fondas, decidà aceptar la +habitación que en su casa me brindaba cierta viuda, mediante muy +reducido estipendio. Era una pieza humildÃsima, sin duda alguna, +pero limpia como una patena, y lo que más me atrajo fue el risueño +aspecto de su balcón. Como soy ignorante en botánica, no podré decir +con exactitud qué plantas eran las que tan profusamente lo +adornaban, pero me parece que las que crecÃan en el viejo bote de +petróleo eran azáleas, y estoy seguro que habÃa hortensias en una +barrica, geránios en varios cacharros desportillados, y +«no-me-olvides» en una lata de sardinas. Desde el interior del +cuarto, sólo se veÃa el muro de la torre de la Catedral, pues la +calle que mediaba era sumamente estrecha; pero cuando me asomé al +balcón, grata fué mi sorpresa al hallar que habÃa delante del famoso +templo una plazoleta con árboles, y que como aquella era la parte +más alta de la ciudad, dominaba la vista las extensas y pintorescas +vegas del contorno. + +Nunca he dormido tan bien como la primera noche que pasé en aquella +modesta alcoba. A pesar de haber dejado abierta la ventana, pues lo +permitÃa la temperatura, no sufrà ruido molesto de ninguna especie. +Al contrario, creo que me arrulló suavemente el constante y sonoro +toque de campanas. + +Desperté temprano, como es mi costumbre, y desde el lecho empecé a +admirar de nuevo el grato aspecto de mi balcón florido: las +hortensias, con sus esferas de azul y rosa; las azáleas y geránios, +con sus variados tonos de rojo y blanco; mas ¿qué era esa flor +maravillosa, en el centro de todas, en la cual no habÃa yo reparado +la vÃspera? + +Salté del lecho, y và con sorpresa que no era flor alguna, sino un +pájaro que se posaba en el barandal del balcón. Me acerqué con +grandÃsima cautela, por miedo de auyentarlo. Al principio lo tomé +por un loro, pero enseguida comprendà que era de mayor tamaño. No +intentaré describir su maravilloso plumaje, porque no podrÃa +hacerlo. Sólo diré que me hizo la impresión de una joya inmensa, +esmaltada con los colores más vivos que puedan imaginarse: verde, +azul, rojo, amarillo.... + +No sé cuanto tiempo permanecà asombrado. Sólo sé que repentinamente +experimenté una sensación extraña, una codicia exagerada de poseer +tan exótica ave. Sentà lo que debe sentir el ladrón cuando se +propone apoderarse de lo ajeno, y me dà plena cuenta, en aquellos +instantes, de que cometerÃa cualquier crimen, con tal de hacerme con +ese pájaro de rico plumaje. Largo espacio de tiempo permanecà +inmóvil, pensando en la mejor manera de llevar a cabo mi intento. El +ave movÃa ligeramente las alas, que brillaban fantásticamente como +abanicos de esmeraldas; y con la certeza de que no podrÃa yo asirla +viva, decidà darle muerte. Con la mayor cautela, tomé un grueso +bastón que solÃa acompañarme en mis viajes, y conteniendo la +respiración y avanzando unos pasos, le asesté tremendo golpe sobre +el ala izquierda, que sonó seco y lastimero contra el barandal de +hierro. Cayó el pájaro a la calle y yo, por lo pronto, no me atrevà +a asomarme, temiendo que algún transeunte fuese testigo de mi acción +nefanda. Un escalofrÃo recorrió mi cuerpo; me sentà culpable y +avergonzado, como debió sentirse el viejo marinero del poema cuando +dió muerte al albatros con su ballesta. + +Por fin me asomé. Ni el pájaro yacÃa en la casi desierta calle ni +advertà trazas de sangre en el barandal de la ventana. A poco tuve +todo aquello por una alucinación y quedé desconcertado. ¿SerÃa un +preludio de locura? + + * * * * * + +No pude encontrar en el Archivo de Protocolos de Alcalá del RÃo los +documentos que el Duque de Ayamonte necesitaba, y el encargado de +aquella oficina me indicó que quizá obrarÃan en el de la Catedral. +Provisto de una carta de presentación para el Deán, me encaminé al +famoso edificio, y desde el momento que penetré en él, olvidé por +completo la misión que me llevaba allÃ. Del Presbiterio al Coro, y +de capilla en capilla, fuà recorriendo el templo y admirando las +múltiples bellezas que encierra. Como acontece siempre en los +recintos históricos, varios guÃas se ofrecieron a acompañarme, pero +yo los rechacé a todos, deseando saborear a solas tanta obra +de arte. + +Repentinamente oà una exclamación de sorpresa y, volviendo el +rostro, me encontré cara a cara con el Padre Montero, mi antiguo +condiscÃpulo, a quien no habÃa visto en cinco años. FungÃa de +Sacristán mayor de la Catedral y llevaba un manojo de enormes +llaves, pues era hora de cerrar el templo, para volver a abrirlo a +las tres de la tarde. Inútil me parece relatar el gusto que me dió +volver a ver a tan buen amigo mÃo. Convidóme a almorzar y prometió +enseñarme él mismo, después, las mil maravillas que poseÃa aquel +cabildo y que raras veces se exponÃan al público. + +Sonaban las tres, cuando el Padre Montero y yo, empezamos a recorrer +el salón de cabildos, las sacristÃas mayor y menor, la claverÃa, el +camarÃn de Nuestra Señora de las Rosas, el vestuario y demás +dependencias. Sólo con enumerar las múltiples bellezas que me mostró +se llenarÃa un volumen; y cuando creà que habÃa terminado mi visita, +me anunció con cierta satisfacción: + +--Te falta ver lo principal: el tesoro. + +Ante una puerta de roble con remaches de hierro, que al principio +creà darÃa acceso a la escalera de la torre, un canónigo nos +esperaba rezando su oficio. Hechas las presentaciones del caso, el +Tesorero abrió la pesada puerta de madera, y apareció otra, moderna, +semejante a la de una caja fuerte. La abrió a su vez, y en seguida +una fuerte reja, que todavÃa impedÃa el paso. Pero ni ese aparato de +seguridad harÃa sospechar la riqueza que en aquel aposento se +guardaba. Más de una hora permanecimos admirando custodias, cálices, +atriles, estatuas y toda clase de joyas, cuyo interés acrecentaban +los eruditos informes del canónigo. Súbitamente, dejé escapar un +grito de sorpresa. ¡AllÃ, delante de mis ojos, encerrado dentro de +una vitrina y posado dentro de una peaña de oro, se hallaba un +pájaro idéntico a mi visitante de aquella mañana! Estaba cuajado de +esmeraldas, rubÃes, diamantes, en fin, de la más rica pedrerÃa que +pueda imaginarse; y labrado todo con tal arte, que a primera vista +parecÃa estar vivo. + +Comprendo su emoción, dijo el canónigo. Está reputada esta joya como +una de las más notables de que hay noticia. Con decir a usted +que el Museo Británico ha ofrecido millones,--asà como suena, +millones,--por ella, se dará usted cuenta de su alto mérito +artÃstico y valor intrÃnseco. Pero el Cabildo antes enagenarÃa todo +lo que hemos visto que deshacerse de esta incomparable joya. Fué en +un tiempo el adorno principal del templo mayor de los aztecas; uno +de los conquistadores de México lo arrancó del altar mismo del +famoso _Huichilobos_, y lo trajo a Carlos V, quien lo donó a esta +Santa Iglesia. + +Viendo que permanecÃa yo estupefacto, quiso que mi admiración fuese +mayor, y abrió la vitrina para que examinara a mis anchas aquel +portento de orfebrerÃa. Tomó la joya en sus manos, y al acercarla a +la luz, para mejor mostrármela, exhaló una exclamación de espanto. + +--¡Dios me valga! ¿Qué es esto? + +¡El papagayo estaba lastimosamente maltratado en el ala izquierda, +como si hubiese sido golpeado con un martillo! ImagÃnese la +consternación del canónigo y del sacristán mayor. En cuanto a mÃ, +sentà como si fuera el autor de aquel atentado y temà que lo +revelara mi semblante. Pero mis compañeros estaban demasiado +ocupados en examinar el desperfecto, para fijarse en mi persona. + +--¿Cómo ha podido ser esto? ¿Quién pudo llegar hasta aquà y cometer +tan audaz sacrilegio? Exclamaban ambos admirados. + +El Tesorero ordenó al Padre Montero que avisase al Deán, y la nueva +corrió rápidamente, pues a los pocos momentos acudieron varios +canónigos y prebendados, quienes anunciaron que Su Eminencia en +persona irÃa a comprobar con sus propios ojos el inexplicable y +audaz atentado. + + + * * * * * + +Mientras se daban los pasos oportunos para descubrir al autor del +delito, dispuso el Cardenal Arzobispo de Alcalá del RÃo que la +maltratada joya fuera guardada dentro de un cofre fuerte que habÃa +en el Tesoro, y que hasta nueva orden se suspendiesen las visitas +del público. + +Oprimido por la vergüenza y el temor, me despedà del Padre Montero, +y olvidando por completo la búsqueda de documentos que a la Catedral +me habÃa llevado, dirigà mis pasos lentamente hacia mi alojamiento. + +Renuncio a describir mi estado de ánimo durante el resto de aquel +dÃa. Quise rechazar mi constante preocupación por medio de la +lectura, pero dió la casualidad que la única obra que habÃa llevado +conmigo era la Historia de Bernal DÃaz del Castillo, y ella, lejos +de proporcionarme distracción, daba rienda suelta a los más extraños +pensamientos. Dejé el libro y salà a pasear por las vegas, hasta el +anochecer. Cuando regresé a mi alcoba me sentà calenturiento y me +metà entre sábanas; pero sólo logré conciliar intranquilo y mil +veces interrumpido sueño. Recuerdo que aquella noche fuà testigo de +los episodios más sangrientos de la conquista de México. Los +sacerdotes aztecas abrÃan el pecho de sus vÃctimas y arrancábanles +el corazón, palpitante aún, para ofrecerlo al terrible Huichilobos, +que presidÃa el Cu mayor... Constantemente se oÃa el rumor de la +pelea y arroyos de sangre por todos lados me cercaban... Retumbó en +mis oÃdos el «triste sonido» del tambor que, según Bernal DÃaz, +podÃa oÃrse a dos leguas de distancia, y desperté excitado. La +Campana mayor de la Catedral sonaba lúgubremente. + + * * * * * + +Con la codiciada aurora, recobré la tranquilidad de espÃritu. +Trabajé todo el dÃa en el archivo del Cabildo, en donde pude hallar +los documentos que buscaba, y hasta llegué a olvidar los extraños +sucesos de la vÃspera. + +Pero al llegar a mi habitación en la tarde, encontré que me +aguardaba allà el Padre Montero. Al verlo me sentà de nuevo +avergonzado y culpable. + +--¡Hola! Dije, procurando demostrar completa tranquilidad. ¡Cuánto +gusto de verte! ¿Quieres que demos un paseo por las márgenes del +rÃo, antes de que llegue la noche? + +--Rafael, exclamó, sin hacer caso de mi pregunta. ¿Te acuerdas del +papagayo de Huichilobos que viste ayer? + +--SÃ, dije casi como un reto. ¿Se descubrió ya el autor del +atentado? + +--Eso no serÃa fácil en tan corto espacio de tiempo. Lo que quiero +contarte, puesto que confÃo en tu discreción, es lo siguiente: Has +de saber que Su Eminencia, que es hombre activo, envió ayer mismo un +mensaje a la Corte, para que viniese en seguida uno de los mejores +joyeros y restaurase cuanto antes el desperfecto causado al +papagayo. Llegó en el tren del medio dÃa y el Deán, el Tesorero y yo +hemos ido esta tarde a recoger la joya para entregársela; pero, +calcula ¡cuál serÃa nuestra sorpresa, al abrir el cofre y ver que el +papagayo ha desaparecido! Cómo ha podido llegar hasta allà el +ladrón, nadie ha podido explicárselo. + +Instintivamente nos habÃamos acercado a la ventana, pues la puesta +de sol prometÃa ser hermosÃsima aquella tarde. Las gárgolas y demás +partes salientes de la enorme catedral tenÃan ya perfiles de fuego, +y las copas de los árboles de la plazoleta y hasta las hortensias de +mi balcón empezaban a teñirse de carmÃn. + +Súbitamente, mi compañero dió un grito de sorpresa. Dirigiendo la +mirada hacia el lugar que febrilmente señalaba, và al Papagayo de +Huichilobos, a poca distancia de nosotros, posado sobre un saliente +de la torre. + +--¡Es idéntico! exclamó. + +--No, dije con bastante calma. Es el mismo. Está vivo, pero tiene +rota el ala izquierda. Yo mismo se la he roto. + +El Padre Montero me miró con extrañeza y và que sus trémulos labios +iban a formular una pregunta; pero en ese momento el ave movió las +alas, que brillaron a la luz del ocaso, como si cayera una cascada +de gemas dentro de una hoguera, y tendió el vuelo en dirección +nuestra. Vino a posarse de nuevo sobre el barandal del balcón. ¡SÃ, +estaba allà el Papagayo de Huichilobos, al alcance de nuestras +manos, y no osábamos tocarlo! Contuvimos la respiración y no nos +movimos durante largo espacio de tiempo, fascinados por el +inesperado suceso. + +Con no sé qué supremo esfuerzo de la voluntad, el Padre Montero +súbitamente procuró apresarlo. Pero el ave se le escapó de entre las +manos, y tendió el vuelo hacia el Occidente. Yo quedé extasiado, +viendo al pájaro alejarse por los aires, lenta y majestuosamente, +hasta convertirse en minúsculo punto de luz, hasta perderse en +lontananza como si se hundiera con el sol en el horizonte. + +Al volver el rostro, advertà que el Padre Montero permanecÃa inmóvil +con la mirada fija en la abierta palma de su mano. En ella brillaban +cuatro esmeraldas y tres rubÃes de gran tamaño. + + + + + +INDICE + + + +LA PUERTA DE BRONCE +UN HOMBRE PRACTICO +SIMILIA SIMILIBUS +EL AMO VIEJO +EL COFRE +TRISTIS IMAGO +LOS JUGADORES DE AJEDREZ +EL SOMBRERO DEL REY DE TIBOTÚ +EL REPORTAZGO +FRAY BALTASAR +EL PAPAGAYO DE HUICHILOBOS +INDICE + + + + + + + + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of La Puerta de Bronce y Otros Cuentos +by Manuel Romero de Terreros, Marqu‚s de San Francisco + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11669 *** diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize +this eBook outside of the United States should confirm copyright +status under the laws that apply to them. diff --git a/README.md b/README.md new file mode 100644 index 0000000..cdda848 --- /dev/null +++ b/README.md @@ -0,0 +1,2 @@ +Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for +eBook #11669 (https://www.gutenberg.org/ebooks/11669) diff --git a/old/11669-8.txt b/old/11669-8.txt new file mode 100644 index 0000000..e5e155d --- /dev/null +++ b/old/11669-8.txt @@ -0,0 +1,2285 @@ +The Project Gutenberg EBook of La Puerta de Bronce y Otros Cuentos +by Manuel Romero de Terreros, Marquís de San Francisco + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: La Puerta de Bronce y Otros Cuentos + +Author: Manuel Romero de Terreros, Marquís de San Francisco + +Release Date: March 22, 2004 [EBook #11669] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA PUERTA DE BRONCE *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and +PG Distributed Proofreaders + + + + + + + +MANUEL ROMERO DE TERREROS Y VINENT +MARQUES DE SAN FRANCISCO + + +LA PUERTA DE BRONCE +Y OTROS CUENTOS + + +1922 + + + + + +Sentado en un amplio sillón de velludo carmesí, al lado de ancha +ventana, el Cardenal de Portinaris estaba dictando su testamento. A +la primera cláusula que contenía su profesión de Fe, había logrado +dar un giro distinto del acostumbrado, de manera que a la par de un +compendio de la Religión Católica resultaba un verdadero opúsculo +literario. El Prelado, muy satisfecho, prosiguió a enumerar cada uno +de sus bienes, y al hacerlo, parecía que iban arrancándose las más +hermosas páginas de la historia del arte. El notario escribía a toda +prisa y, a pesar de estar muy acostumbrado a ese género de trabajos, +se fatigaba en grado sumo, y gruesas gotas de sudor aparecían sobre +su calva frente. + +Terminadas las cláusulas preliminares, el Cardenal hizo una pausa y +dirigió la mirada vagamente a través de la ventana de su estudio. La +Plaza del Duque era un hervidero de gente, y el Prelado seguía con +la vista el ir y venir de carruajes y peatones. Transcurrió algún +espacio de tiempo; el notario se pasó el pañuelo por la frente +varias veces, y por fin observó tímidamente: + +--¿Sí, Eminencia? + +Pero el Cardenal permanecía callado. + +--¿Si, Eminencia? insinuó de nuevo el letrado. + +La verdad era que el Cardenal Diácono de la Basílica de Santa María +de las Rosas estaba perplejo; no encontraba a quién nombrar +heredero. Miembro de una de las más esclarecidas familias de +Toscana, con él terminaba su ilustre progenie: su único sobrino, el +Conde Fabricio de Portinaris, se había marchado a América hacía +quince años y no se había vuelto a tener noticia de él. Ministros +diplomáticos y agentes consulares, por más averiguaciones que +hicieran, no habían podido proporcionar ningún informe, y todo el +mundo consideraba que el Conde había muerto. Desde sus primeros +años, don Fabricio había dado pruebas de un carácter indomable, su +bolsillo fué siempre un pozo sin fondo, y no era secreto para nadie +que sus locuras habían conducido a su madre a un sepulcro prematuro. + +Los ojos del Cardenal se empañaron de lágrimas y durante largo +tiempo estuvo pensando a quién nombrar heredero. Sabía que las +llamadas obras de beneficencia poco podrían aprovecharse de una +fortuna que consistía mas bien en objetos de arte que en bienes +materiales, y dolíale el alma al pensar que éstos fueran a parar a +manos del anónimo e insípido personaje que se llama el Estado. + +Decidió por fin legar todo su caudal a algún amigo, y resolvió +hacerlo a favor del Príncipe de Sant' Andrea, prócer bondadoso y +magnánimo Mecenas. + +--Instituyo por mi único y universal heredero, empezaba a dictar el +Cardenal, cuando sonó leve toque en una puerta. + +--¡Adelante! exclamó el Prelado, y apareció en el umbral un +sirviente vestido de negro. Adelantóse éste y presentó en una +salvilla de plata una tarjeta, que el Príncipe de la Iglesia tomó +con cierto gesto de enfado. Si al leer en ella: "El Conde Fabricio +de Portinaris" experimentó alguna sorpresa, pudo dominarla en +seguida, pues con tono tranquilo dijo al notario: + +--Ramponelli, mañana terminaremos. Puede Vd. retirarse. + +El notario recogió sus papeles, metiólos dentro de un cartapacio, y +con éste bajo el brazo, fué a besar el anillo cardenalicio, y salió +de la estancia después de hacer profunda reverencia. + +En seguida ordenó a su camarero: + +--¡Que pase el Conde! + +Don Fabricio de Portinaris rayaba en los cincuenta años. Era +extraordinariamente delgado y bajo de cuerpo; tenía la nariz +aguileña, el cabello entrecano y el rostro tan lleno de arrugas, que +a primera vista aparecía estar sonriendo continuamente. + +Al verlo entrar en el estudio, su tío ni se inmutó ni se puso de +pie: sólo dijo secamente, dirigiendo involuntaria mirada al retrato +de César Borgia que pendía en uno de los muros. + +--No esperaba veros más, sobrino. Creí que habíais muerto. + +--Aun vivo, Eminencia, repuso el Conde sonriendo, e hizo ademán de +besar la mano del Prelado, pero éste la retiró disimuladamente +indicando con ella una butaca cercana. Tomó asiento el Conde, y +después de unos instantes de embarazoso silencio, dijo: + +--He llegado esta mañana, y creí de mi deber, antes que nada, +saludar a vuestra Eminencia. + +--Os lo agradezco, contestó el Cardonal, tomando polvos de su +tabaquera de oro. Y, decidme, prosiguió, ¿encontrásteis en el Nuevo +Mundo todas aquejas cosas que aquí echábais de menos? ¿Aquella +libertad, aquella cuantiosa fortuna, aquella igualdad encantadora +entre los hombres, aquella (aquí sonrió el Cardenal) verdadera +democracia? + +--Encontré en el Nuevo Mundo, Eminencia, lo mismo que en Europa. +Quince años he vivido una vida angustiosa, y hoy vengo a impetrar +vuestro perdón y a morir en mi país. + +Fué tal su acento de sinceridad, que el Cardenal se puso de pie +solemnemente y bendijo a don Fabricio de Portinaris. Era la hora del +ocaso y los rayos del sol que se ponía hacían más intensa la roja +vestidura del prócer. + +Al principio el regreso del Conde fué escasamente comentado en la +Ciudad, porque había casi, desaparecido su memoria. Pero pronto +volvió a hablarse de él, porque el Cardenal de Portinaris, a pesar +de su robusta salud y no avanzada edad, decaía notablemente, y un +mes después se hallaba al borde del sepulcro. No faltó quien hablase +en voz baja de sutiles venenos traídos de América y alguien recordó, +en plena tertulia, que los Portinaris descendían de Cesar Borgia. Al +fallecer el Prelado y abrirse su testamento, se supo que había +legado todos sus bienes a Don Fabricio. + +El nuevo Príncipe se ausentó enseguida de la Capital, y estableció +su residencia en una _villa_ cercana, en donde llevó una vida +retirada y tranquila. A las pocas personas con quienes trataba, +refería que estaba escribiendo sus memorias. + +Pero pasados algunos meses, decidió regresar a la Corte y allí se +dijo que pensaba dar grandes recepciones en su palacio, pues deseaba +contraer matrimonio y llevar la vida que correspondía a su clase. + +No viene al caso hacer una reseña del Palacio de Portinaris, porque +ha sido descrito mil veces. En toda obra referente al Arte del +Renacimiento ocupa preferente lugar, y es conocidísimo aún de las +personas que jamás han visitado la Ciudad Ducal. Baste recordar que, +entre las innumerables obras de arte que encierra, quizá sea la más +notable la hermosa reja de entrada, labrada en bronce con tal +maestría, que todos están acordes con atribuirla al autor de las +puertas del bautisterio florentino. En los tableros inferiores se +destaca, en alto relieve, la historia de aquel Hugo de Portinaris +que, después de defender heroicamente la fortaleza del Borgo, fué +degollado, junto con su mujer y sus dos hijas, por el victorioso y +sanguinario Orlando Testaferrata. Gruesos, pero exquisitamente +labrados, barrotes abalaustrados sostienen el medio punto que la +remata, en cuyo centro campea orgullosamente, la puerta que +constituye las armas parlantes de la familia, mientras que coronas, +tiaras, espadas y llaves cruzadas, pregonan por doquier los grandes +honores que ésta ha gozado desde tiempo inmemorial. + +Llegó el Príncipe a su palacio con las primeras sombras de la noche. +Al ascender la escalera de honor, sintió un desmayo y hubiera caído +al suelo, si no se apoyara en el pedestal de una estatua, que +decoraba el primer descanso. Repúsose enseguida, y atravesó con paso +rápido la larga galería del Poniente, seguido de su mayordomo, y +entró en la cámara, llamada del Papa Calixto, que había sido +dispuesta para su dormitorio. Era amplísima y, a diferencia de las +demás estancias del palacio, relativamente sobria. Pocos pero ricos +muebles la exornaban y el techo carecía de _plafond_ alegórico, +motivo por el cual el Príncipe la prefirió a las demás, pues, como +dijo sonriendo al mayordomo, no quería estar viendo los ángeles y +mujeres desnudas de Julio Romano desde su lecho. + +Aquella noche, don Fabricio tomó ligerísima comida, y después se +instaló en su gabinete, a escribir, hasta hora muy avanzada. El +vasto edificio estaba sumido en el más profundo silencio, pues toda +la servidumbre se había retirado a descansar, y sólo podía oírse el +rasguear de la pluma sobre el papel. Larga fué la carta que escribió +el Príncipe, y bastante tiempo tomó en leerla y hacerle algunas +correcciones. Por fin la dobló cuidadosamente, y después de haberla +metido dentro de un sobre grande, la dirigió a una persona de vulgar +apellido, residente en la República del Pánuco. Se disponía a +lacrarla y sellarla, cuando se dibujó en su rostro una expresión de +sorpresa y de miedo. El gabinete se hallaba contiguo al estudio que +había sido del Cardenal, y al alzar el Príncipe la cabeza en busca +del sello, notó que por debajo de la puerta de comunicación con +aquella estancia, se veía una brillante raya de luz. + +Don Fabricio, pasados algunos instantes de sobresalto, logró +dominarse y hasta sonreir; y levantóse de su asiento para ir a +apagar la luz, que inadvertidamente habría dejado algún criado +encendida en el estudio. Abrió la puerta resueltamente, ... y ¡se +heló su sangre! Sentada en el sillón, con su tabaquera abierta en la +mano derecha, y los dedos de la izquierda en ademán de tomar unos +polvos, hallábase la prócer figura del Cardenal de Portinaris. + +--No esperaba veros más, dijo lentamente. Creí que habíais muerto, +sobrino. + +Presa del mayor terror, don Fabricio huyó, llamando en alta voz al +mayordomo y otros sirvientes; pero nadie acudía en su auxilio, y +recorrió las galerías dando voces que retumbaban en las bóvedas de +la señorial mansión. + +--¡Antonio, Bernardo, Julio, Gilberto! gritaba, pero nadie quería +contestar, y con verdadero pavor bajó, puede decirse que rodó, la +escalera, y corrió a llamar al conserje. Grandes golpes dió en su +puerta con ambas manos, pero nadie oía sus desesperadas voces +de terror. + +Acercóse a la entrada de palacio y quiso abrir la puerta de bronce +que la cerraba; pero por más esfuerzos que hizo, no pudo lograr +moverla un milímetro, y por fin, en su desesperación, concibió la +idea de salir por entre los barrotes, pues a toda costa quería +abandonar aquella casa. Como hemos dicho, don Fabricio era +extremadamente delgado, y decidió intentar pasar el cuerpo por +aquella parte de la reja, en que los barrotes eran más esbeltos y, +por consiguiente había mayor espacio entre ellos. + +A la madrugada siguiente, enorme concurso de curiosos se aglomeraba +a la entrada del palacio. La cabeza del Príncipe, amoratada y +descompuesta, se hallaba presa entre dos barrotes, y los ojos, +saltándosele de las órbitas, parecían mirar con terror el tablero, +en el cual Ghiberti había cincelado magistralmente la degollación de +Hugo de Portinaris por el despiadado Orlando Testaferrata. + + + + + +UN HOMBRE PRACTICO + + A AGUSTIN BASAVE. + + + +El Padre Ministro de la Casa de Novicios de la Compañía de Jesús en +Espadal era pequeñín, de rostro colorado, cabello blanco y expresión +risueña. Decíase que en su juventud tuvo trato con las Musas, pero +si tal fué el caso, ningún resabio de ello adivinábase en el Padre +Hurtado. El Padre Ministro, varón santo si los hay, era ante todo un +hombre práctico; pruebas de serlo dió en mil ocasiones, al grado de +hacerse esta cualidad suya proverbial, no sólo entre la comunidad, +sino en toda la comarca. Inútil nos parece decir que aquel +establecimiento marchaba admirablemente, como cuadraba a la gran +Institución de que formaba parte. + +Una alegre mañana de junio, en que el Padre Ministro comprobaba con +satisfacción que el consumo de patatas en el mes pasado había sido +mucho menor que el del correspondiente del año anterior, un leve +toque en su puerta vino a interrumpir su tarea. + +--¡Adelante! exclamó. + +El Hermano Fuente dió vuelta al picaporte y dijo: + +--Padre Ministro; un hombre desea hablarle. + +El Padre Hurtado, enemigo de antesalas, frunció ligeramente el +entrecejo, pero contestó; + +--Que pase. + +Pocos momentos después, se presentaba un individuo, cuya descripción +es ocioso hacer, pues era como miles otros: de cuarenta años, poco +más o menos, sano al parecer, y pobre, puesto que el dinero, según +reza el refrán, no puede estar disimulado. + +--Buenos días, Padre. + +--Buenos nos los dé Dios. ¿Qué se ofrece? + +Padre Hurtado, vengo a ver a usted porque me encuentro en situación +difícil. No tengo qué comer. Desde que paró la fábrica.... + +--Si os metéis en huelgas, interrumpió el religioso. + +--No podía yo nada en contra, y tuve que hacer lo que todos los +compañeros. El caso es que el trabajo no se reanuda ni lleva trazas +de serlo. Me muero de hambre, y aunque a Dios gracias, no tengo +nadie que dependa de mí, necesito trabajar. Conozco algo de +jardinería.... + +--Amigo, dijo el Padre Hurtado, en esta casa no tenemos jardín. + +--He trabajado como albañil. + +--En esta casa, gracias a Dios, no hay reparaciones ni obras que +hacer por el momento. + +--Padre, yo le ruego, yo le suplico que me proporcione algo. Usted +que es un hombre tan práctico.... + +Hay que advertir que todo este tiempo, el Padre Hurtado casi no +había reparado en su interlocutor, pues mientras sostenía el +diálogo, seguía haciendo números; pero al notar un leve acento de +amargura o de reproche en la última frase del obrero, alzó la vista +y lo miró fijamente por algunos instantes. + +--Repito, prosiguió, que no tengo trabajo que proporcionarle en esta +casa. Pero si quiere usted acudir a nuestro Colegio en Carrión de la +Vega, estoy seguro que su Rector, el Padre Rodríguez, le dará todo +lo que le haga falta. + +--Padre, mil gracias, replicó el hombre. He confesado y comulgado +esta mañana, y estaba seguro que usted me sacaría de apuros. Juan +González le será siempre agradecido. ¿Quisiera usted darme, Padre +Ministro, una carta o papel de recomendación? + +El Padre Hurtado tomó una cuartilla, la partió cuidadosamente en +dos, guardando una mitad para uso futuro, y trazó en el papel breves +renglones. La metió dentro de un sobre, lo cerró y dirigió, y lo +entregó a Juan González. + +Despidióse éste, y al abrir la puerta para marcharse, lo detuvo el +Padre Hurtado diciéndole: + +--Espere un momento, hermano. + +Abandonó su escritorio, mojó dos dedos en una pila de agua bendita +que colgaba en la pared, y tocó con ellos la mano del obrero, +diciéndole cariñosamente; + +--¡Vaya con Dios! + +El Rector de Carrión de la Vega abrió cuidadosamente el sobre que +acababa de entregarle el portero, y extrajo la misiva del Padre +Hurtado; la leyó, y sin alzar la cabeza, miró al Hermano por encima +de sus espejuelos. + +--No entiendo esto, dijo. ¿Quién ha traído este papel? + +--Un hombre a quien no conozco. Parece obrero. + +--¿No trae ningún mensaje de palabra? + +--Nada me ha dicho, Padre. + +--¿En dónde está este hombre? + +--Espera en la portería. + +--Voy a verle. + +Ligeramente contrariado, el corpulento Padre Rodríguez se levantó +trabajosamente de su asiento, no sin dirigir la mirada al cúmulo de +cartas que había sobre el escritorio esperando contestación, y se +encaminó a la portería. + +--Buenas tardes. + +--Buenas tardes, Padre, contestó Juan González, con el rostro +iluminado por la esperanza. + +--¿Usted ha traído este billete del Padre Hurtado? + +-Sí, Señor. + +--Y ¿nada le indicó que me dijera de palabra? + +--Nada, Padre. + +--Es raro. Haga favor de esperar un momento. + +El Rector estaba sorprendido. Que un hombre como el Padre Hurtado +hubiera escrito esas cuantas palabras, tan faltas de sentido común, +era un absurdo. En las galerías immediatas a la portería encontró al +Padre Procurador y al Primer Prefecto, quienes, al ver a su +superior, levantaron sus birretes respetuosamente. + +--El Padre Hurtado se ha vuelto loco, dijo el Rector sin más +preámbulo. + +--¡Imposible! exclamaron a un tiempo los otros dos. + +--Entónces, ¿cómo explican ustedes que me envíe este billete? +preguntó, y alargó el papel al Prefecto, quien leyó en voz alta los +siguientes renglones: + +--"Estimado Padre Rodríguez: Le ruego se sirva dar cristiana +sepultura al portador de la presente. Su afmo. Hermano en Xto. +_Alonso Hurtado, S.J._" + +Hubo un silencio. El Padre Ministro de Espadal, tenido por el hombre +más cuerdo de la Provincia no podía haber escrito esas palabras. + +Instintivamente, los tres religiosos se dirigieron a la portería +para interrogar a Juan González, seguros de que se trataba de +una broma. + +Pero Juan González, yacía en el suelo, boca arriba, con los ojos muy +abiertos. Dos hilos de sangre negra manchaban su labio superior, y +tenía la mano izquierda crispada contra el pecho. + + + + + +SIMILIA SIMILIBUS + + A LUIS CASTILLO LEDON. + + + +Como ya murió el célebre homeópata Dr. Idiáquez, puedo divulgar el +secreto que me impuso bajo mi palabra. + +Hace precisamente diez años que principió la extraña dolencia que +motivó mi visita a aquel facultativo, y cuya rápida curación fué el +primer escalón de su fama. Desde pequeño fuí enfermizo y débil, por +lo cual puedo decir, sin gran exageración, que toda mi niñez y la +mitad de mi juventud las pasé en consultorios de doctores. En +verdad, era una maravilla para todos mis allegados que fuese yo +viviendo. Apenas cumplí los treinta años, empecé a sufrir los más +agudos dolores de cabeza que puedan imaginarse, los cuales de día en +día aumentaban al grado de hacerme la vida un verdadero martirio. +Solamente descansaba yo de ellos cuando dormía, razón por la cual +procuré cortejar a Morfeo incesantemente. + +Pero llegó el día en que ni aún el sueño pudo ahuyentar mis +sufrimientos; y lo más extraño del caso era que, a medida que soñaba +las cosas más fantásticas y hermosas, más agudos eran los dolores +que me torturaban. Se comprenderá, por lo tanto, que entonces quise +huir del sueño, apurando fuertes dosis de café: y esperaba yo la +muerte como una ansiada liberación. Más, a pesar de todos mis +esfuerzos para permanecer despierto y del horror con que veía yo +llegar la noche, me vencía al fin el sueño, y en seguida +presentábanse a mi mente las más peregrinas visiones que puedan +imaginarse, aun en ese mundo inexplicable. Lluvias de estrellas, +kaleidoscópicas auroras, extrañas floraciones, embargaban mi mente +de continuo; a veces, sobre un mar fosforecente veía yo navegar +hacia mí un galeón de oro con velamen de carmín y grana, mientras +indescriptible armonía sonaba en mis oídos. Y a medida, repito, que +aquellas visiones eran más hermosas, más agudo era el dolor que +atormentaba mi cerebro. Y tal terror se posesionó de mi alma, que no +comprendo cómo no fuí a parar a un manicomio. + +Ninguno de los facultativos que consulté encontraba remedio a mi +mal, y no puse término a mis días con mi propia mano, gracias a mis +principios religiosos. Por fin, siguiendo el consejo de no recuerdo +qué médico famoso, determiné que varios de los doctores más +eminentes de la ciudad se reunieran en consulta, y después de dos +horas del más penoso interrogatorio, pronunciaron mi sentencia. Mi +mal era incurable y degeneraría en locura; el tumor que se habia +formado en mi cerebro era inoperable y la muerte se aproximaba, +aunque lentamente. + +Salí de aquel consultorio como un hombre beodo. He dicho que muchas +veces había deseado la muerte, y sin embargo, aquel día amaba yo la +vida, a pesar de mis horribles sufrimientos. Embargada mi mente, +como debe suponerse, caminé hacia mi casa por calles apartadas, +temeroso de encontrar alguna persona conocida. Repentinamente, no sé +qué impulso hizo fijar mi vista en una pequeña placa de metal sobre +la puerta de una sucia habitación. Leí el letrero: "Dr. Idiáquez, +homeópata", y casi sin pensar en lo que hacía, penetré en la casa y +subí la destartalada escalera. + +El Dr. Idiáquez era un hombre vulgar y demacrado, y su consultorio +una guardilla sucia y miserable. Ambos me recordaron, enseguida, la +escena del boticario en «Romeo y Julieta». + +Expuse mi mal y la opinión de los facultativos a quienes consultara, +y el Dr. Idiáquez me escuchó con la mayor atención. + +--La enfermedad de usted, me dijo al fin, es extraña, +indudablemente, y proviene en efecto de un tumor que se ha formado +en su cerebro; pero no sólo no es incurable, sino que puedo librarlo +de ella en tres días. + +--¡Cómo! exclamé, no queriendo creer lo que escuchaba. + +--Sencillamente, respondió con mucha calma. Aquí tiene usted estos +glóbulos que tomará usted cada tres horas: tres del frasco marcado +A. y cuatro del marcado B., alternativamente. Hoy es lunes; el +viernes próximo vendrá usted a verme, ya curado. + +Pagué su modesto honorario, y bajé la escalera rápidamente, como si +volara en alas de la esperanza. La tarde estaba tibia y perfumada, y +la puesta del sol parecía un incendio en los montes lejanos. + +Aquella noche, por primera vez, me abandonaron mis sufrimientos, +pero los bellos sueños también huyeron, y fuí atormentado por +horribles pesadillas. Estas aumentaron a tal grado en las dos noches +siguientes, que puedo asegurar que ni el Dante pudiera imaginárselas +en lo más profundo del Averno. + +Por fin llegó el ansiado viernes, y efectivamente, libre de todo +sufrimiento físico y moral, subí la destartalada escalera que +conducía al consultorio del Dr. Idiáquez. Este me recibió +afablemente, y me aseguró que mi curación era definitiva. Ese día +compré un busto de Hahnmann y lo coloqué en lugar prominente de mi +biblioteca. + +Inútil me parece decir que la noticia de mi rápida curación se +extendió por todo el país, y el nombre del Dr. Idiáquez en seguida +se hizo célebre. De allí en adelante, efectuó las más sorprendentes +curaciones, y al cabo de poco tiempo, reunió una fortuna +considerable. Lo que más intrigaba a sus pacientes era que jamás +recetaba, sino que él mismo proporcionaba las medicinas, marcándolas +generalmente con letras, aunque a veces también con números. + +Naturalmente, contraje con él vínculos de estrecha amistad y lo +visitaba a menudo en su nueva y lujosa casa. Un día me atreví +a decirle: + +--Doctor, hace mucho tiempo que he querido hacerle una pregunta. + +--¿Cuál es? + +--¿De qué se componían los glóbulos que me proporcionaron mi +maravillosa curación? + +--Amigo mío, ese es mi secreto; pero puesto que a usted le debo mi +fortuna, se lo diré, si me promete, si me jura, no decirlo mientras +yo viva. En cuanto muera, queda usted en libertad para proclamarlo a +los cuatro vientos. + +Hice la promesa requerida, y con una sonrisa muy triste,--nunca he +visto en la cara de un hombre una sonrisa más triste,--dijo el Dr. +Idiáquez lentamente: + +--Los glóbulos marcados "A" se componían de agua y azúcar; los +marcados "B" de azúcar y agua. + + + + + +EL AMO VIEJO + + A LUIS GARCIA PIMENTEL + + + +La familia Hernández de Sandoval, opulenta hace diez años y hoy casi +en la miseria, era una de las más respetables de la ciudad de +México. Como base principal de su fortuna figuraban las extensas +haciendas que poseía, desde los tiempos de la conquista, en el hoy +denominado Estado de Morelos, comarca fertilísima, en donde se +cultiva con preferencia la caña de azúcar. Conservan muchas de las +haciendas mexicanas el carácter de fortalezas que supieron darles +sus primeros poseedores, mientras que otras, que no se distinguen +por su arquitectura, abundan, en cambio, en bellezas naturales; todo +lo cual hace que una visita a una de estas fincas no carezca, +generalmente, de interés. + +A pesar de la estrecha amistad que unía a los Hernández de Sandoval +con mi familia, desde largos años, no había yo tenido ocasión de +visitar ninguna de sus haciendas, aunque ellos sí habían pasado +largas temporadas en la nuestra, situada en el centro del país; de +manera que, en cuanto se ofreció la oportunidad de acompañar al hijo +de la casa, Antonio, pudiendo desprenderme de mis no múltiples, pero +sí imprescindibles quehaceres, la aproveché gustoso para ir en tan +grata compañía a recorrer la finca principal de su casa, célebre por +su riqueza y encantos naturales. + +Salimos de México en la noche de un diez de agosto, y llegamos en la +madrugada a la histórica ciudad de la Puebla de los Angeles. Todo el +día siguiente lo pasamos a bordo del ferrocarril, viaje molesto por +el excesivo calor que se dejaba sentir y que nos quitó toda gana de +admirar el trayecto, rico y variado en cultivos y panorama. + +Cansados y agobiados por la alta temperatura, llegamos a las +primeras horas de la noche a una pequeña estación, de cuyo nombre +indígena no quiero acordarme, y en donde nos esperaba el +Administrador de la hacienda y varios mozos, con sendas caballerías. +Emprendimos desde luego la caminata, y, ya fuera porque la noche en +el campo se hallaba relativamente fresca, comparada con las +molestias del ferrocarril, o porque veía yo próximo el fin de la +jornada, el trayecto me pareció corto. A poco de abandonar la +estación, ví dibujarse en las sombras de la noche la silueta de la +enorme mole que constituía la famosa hacienda de San Javier. Y esta +silueta, borrosa al principio, fué definiéndose rápidamente, +permitiendo darme cuenta, primeramente, de la alta chimenea del +ingenio, después, de la gallarda torre y esbelta cúpula de su +iglesia, de las troneras de las azoteas y, en fin, de todos los +principales detalles del edificio. + +Poco o nada habíamos hablado, y suponiendo que Antonio me enseñaría +al día siguiente todos los pormenores de la hacienda, me abstuve de +hacer preguntas; pero, al entrar en el enorme patio, o más bien +plaza, que había delante del edificio, me sorprendió de tal manera +la extraña silueta de un hombre sobre el pretil de la azotea, que no +pude menos que exclamar: + +--¿Quién es ese individuo que espera tu llegada en tan estrambótica +postura? + +Porque hay que advertir que estaba sentado sobre el pretil (con +riesgo inminente de caerse), y cubierto con el más exagerado +sombrero de alta copa. + +Antonio se rió y solamente dijo: + +--¡Ah! Mañana te lo presentaré. + +Nos apeamos de nuestras caballerías en un amplio portal, y después +de las presentaciones del tenedor de libros y otros dependientes de +la hacienda, en el "purgar", o sea oficina principal, subimos a +tomar una ligerísima cena, para arrojarnos en seguida en los +codiciados brazos de Morfeo. + +Una pequeña contrariedad se dibujó en el rostro de mi amigo, al +informarle el administrador que la mayor parte de las estancias de +la casa estaban en vías de reparaciones y de ser pintadas, por lo +tanto, sólo había disponibles para dormir en ellas, dos +habitaciones, una pequeña, y otra, al contrario, amplísima. Inútil +me parece decir que ésta me fué cedida por mi amigo, y al penetrar +en ella, grata fué mi sorpresa al encontrarla muy fresca, y ver que +la cama se hallaba colocada al lado de una puerta-ventana que +comunicaba con el corredor o galería abierta, que abarcaba todo el +frente y un costado del piso superior de la casa. Medía este +corredor unos cuatro metros de anchura por otros tantos de +elevación, estaba abovedado, y por los amplios arcos se esbozaba el +encantador paisaje, que en las sombras de la noche, poseía una +dulzura y serenidad poco comunes, perfumado el ambiente con las +diversas plantas de aquellos climas. + +A pesar del cansancio que sentía, permanecí no corto espacio de +tiempo en la soledad de aquella galería, perdido en mis +pensamientos, y con un leve zumbar de oídos, _oía el silencio_, que +sólo interrumpía, de vez en cuando, el ladrar de un perro en el +«real» no lejano. + +Por fin me metí entre sábanas, dejando la ventana abierta, y en +seguida quedé dormido. + +No supe cuánto tiempo lo estuviera, cuando me despertó el fuerte +toser de una persona. Esta parecía hallarse en el corredor, a pocos +pasos de mí, y deduje en seguida que era el «velador», que en toda +hacienda suele rondar de noche. Como la tos no cedía, sino, al +contrario, agravábase de tal manera, que el pobre hombre parecía +correr riesgo de ahogarse, salté del lecho para prestarle ayuda; +pero ¿cuál no sería mi sorpresa, cuando salí a la galería, de hallar +que no sólo cesó la tos, sino que el velador o lo que fuera, no se +encontraba allí! Torné a acostarme, y a los pocos momentos, se +repitió el suceso con idénticos resultados, y dos y tres veces más, +hasta que llegué a suponer que el hombre se hallaría en algún +apartado rincón del corredor, el cual, por ser abovedado, +transmitiría el eco de la tos, haciéndola oírse como si fuese en la +puerta misma de mi alcoba. + +A la mañana siguiente, relatado el desagradable incidente que +interrumpió mi sueño, quiso Antonio averiguar quién fuera el velador +que había pasado tan mala noche en la galería; pero el Administrador +contestó rotundamente que nadie, pues en aquella época de completa +tranquilidad era innecesaria la presencia de semejante sirviente. Y +a las reiteradas instancias de que alguien tenía que haber sido, la +contestación, después de ser interrogados todos los dependientes y +criados, fué siempre la misma. + +Sin darle más importancia al asunto, pues en realidad poco tenía, +emprendimos la visita del vasto edificio, remedo de fortaleza, +convento y casa de campo, todo en uno, que databa del siglo XVI; la +magnífica iglesia, cuya torre y cúpula reverberaban en sus azulejos +los rayos del sol tropical; y la casa de calderas, o ingenio +propiamente dicho, enorme edificio completamente moderno y, para mí, +ayuno de interés. Al recorrer la azotea de la casa, Antonio hizo la +presentación del curioso personaje que la víspera llamara mi +atención. ¡Era una estatua de piedra! Y no pude menos que echarme a +reír al verla: esculpida con la mayor rudeza, representaba a un +individuo de anguloso y desproporcionado aspecto, sentado al borde +de la azotea, con las piernas cruzadas, más abajo de las rodillas, y +con las manos en actitud de batir palmas. Para que nada faltase a +esta obra de arte, hallábase embadurnada, desde la punta del +exagerado sombrero hasta los pies, de un brillante color de rosa. + +--Aquí tienes, dijo Antonio, a la persona que prometí presentarte. +Como ves, es una obra de arte. Se llama Herrera Goya. Para que no te +rías de un miembro de la familia, te contaré que Don Joaquín de +Herrera Goya fué antepasado mío, aunque no en línea recta, pues +murió soltero; su hermana, mi cuarta abuela, heredó de él esta +hacienda y no sé si a ella se deba tan hermosa estatua. Es costumbre +pintarla cada año; así como hoy la ves color de rosa, ha estado +pintada de celeste, amarillo, verde, de todo menos de negro, pues +hay aquí la creencia,--cosas de los indios,--que si llegara a +pintarse de ese color, ocurriría alguna desgracia. La postura de sus +manos indica, no que va a aplaudir, sino que la distancia que con +ellos mide es el tamaño de los panes de azúcar que en su hacienda se +fabricaban y que llenaron sus bolsillos de doblones. La tradición no +cuenta cosas muy halagadoras para este señor; te las referiré +algún día. + +No dejó de caerme en gracia el ridículo personaje, y al bajar al +patio y verlo desde allí, noté que se hallaba emplazado sobre el +corredor, precisamente encima del sitio en donde a aquel daba acceso +a la puerta-ventana de mi dormitorio. + +La huerta de la finca, extensa y feraz, llamó mi atención por su +aspecto oriental, debido en gran parte, a una alberca con surtidor +que en ella había. A mi observación contestó Antonio: + +--Sí. Mi madre la llama «El Jardín de la Sultana». No te sientes +ahí, agregó al ver que me disponía a hacerlo sobre un ancho banco, o +poyo de piedra, cercano. Aquí estarás más cómodo. + +Y al borde mismo del estanque permanecimos algún tiempo, escuchando +el suave rumor del agua. + +No viene al caso referir nuestra vida en aquella finca durante la +semana que en ella pasamos; sólo diré que durante seis noches, y +aproximadamente a la misma hora, se repitió el incidente de la +primera, cosa que nos intrigó de tal modo, que nos propusimos +descubrir al nocturno asmático. Juzgó Antonio lo más acertado +ordenar a un tal Paulino, muy adicto suyo y hombre de toda +confianza, que pasara la noche en mi estancia, en el umbral mismo de +la puerta-ventana, para ayudar a aclarar el molesto, si bien un +tanto ridículo misterio. + +Era la última noche que íbamos a pasar en San Javier, puesto que +debíamos regresar a México el día siguiente, y me metí en cama con +ánimo de descansar, indiferente al suceso que tan repetidas veces +había turbado mi sueño. + +La tos, esa noche, me pareció más fuerte y rebelde que en las +anteriores. Al saltar del lecho, ví con satisfacción que Paulino +también la oía, pues estaba sentado sobre su estera, con asombro +dibujado en sus facciones. Salimos los dos y recorrimos la galería, +sin encontrar persona alguna, y con el extraño caso de que el hombre +que tosía parecía seguirnos durante todo el trayecto. + +Cansados de buscar, regresamos a la estancia, y al traspasar el +umbral, la tos que el misterioso personaje padecía, aumentó de tal +manera que oímos claramente que se ahogaba; esa horrible tos +degeneró en ronquido, en _estertor_, y repentinamente se oyeron +maullar, chillar horriblemente, en todas las disonancias +imaginables, un crecido número de gatos. Yo hubiera jurado que había +un centenar de esos animales alrededor nuestro. Torné a salir al +corredor con la seguridad de ver sus ojos fosforescentes entre las +sombras de la arcada; pero nada se veía. Arreció el horrible +desconcierto; oí algo se desplomaba, y al volver la mirada, ví que +Paulino, hincado de rodillas en medio de la estancia, con los brazos +en cruz, y el mayor terror dibujado en su rostro, exclamaba +con pavor: + +--¡Virgen Santísima! ¡El amo viejo, el amo viejo! + +Hay sucesos en la vida, que cuando se recuerdan pasados los años y +con espíritu sereno sólo presentan un aspecto risible. Pero yo jamás +olvidaré que aquella noche, al oír el estertor de un hombre +invisible, el horrible maullar de cien felinos y los acentos de +terror de un pobre indio, la sangre se heló dentro de mis venas, +erizáronse mis cabellos, se estremeció todo mi cuerpo, y--lo +confieso--!tuve miedo! + +Salí de la estancia precipitadamente, seguido de Paulino, y +tropezando con andamios y botes de pintura, fuimos a dar hasta la +alcoba en donde Antonio dormía tranquilo. + +--¡Antonio, por Dios! exclamé. ¡Este lugar está embrujado! + +--¿Qué pasa? ¿Qué sucede? ¡Pero, hombre!, añadió Antonio, al +encender la bujía y ver la expresión de nuestros rostros. ¿Qué +tenéis? ¿Estáis locos? + +--Poco menos, te aseguro. + +Y le referí atropelladamente lo que acabábamos de oír. + +--¡Vamos, hombre! ¡No puede ser! Estáis soñando. Vamos allá, y verás +como no hay nada. + +--¡No! ¡No vayamos! + +--Sí, dijo resueltamente, y emprendimos la marcha, él por delante. +Al llegar a mi dormitorio y penetrar en él, reinaba el mayor silencio. + +--¿Lo ves? dijo mi amigo. Pero en ese instante se desató de nuevo el +maullar horrible y Paulino sólo pudo exclamar, con acento de terror: + +--Niño, ¡es el amo viejo! + +--¡Vamos, vámonos de aquí! + +Y abandonamos aquel pavoroso recinto. + +El resto de la noche lo pasamos Antonio y yo sin proferir palabra, +en sendas butacas de su alcoba, fumando cigarrillos y embargadas +nuestras mentes con mil conjeturas, hasta que por la abierta ventana +vimos desvanecerse las estrellas y dibujarse en el cielo la claridad +de la ansiada aurora. + +Como debe suponerse, con la luz del día aumentaron mis deseos de +aclarar el extraño suceso, y asedié a mi amigo con mil preguntas, a +las que él se excusaba de contestar, diciendo que todo era también +un misterio para él. Pero a pesar de ello, me convencí de que algo +sabía que no quería comunicarme, y tanto le insté, que, al fin, +requirió del Administrador unas vetustas llaves, y dijo +lacónicamente: + +--Sígueme. + +Atravesamos todo el corredor, risueño con la luz matinal y el +perfume de las plantas que allí había; bajamos escaleras, recorrimos +pasillos, y, por fin, Antonio abrió una pequeña puerta, que, al +girar en sus goznes, dejó escapar un fuerte olor a papel y badana +viejos. En seguida comprendí que era el archivo de la casa. En +efecto, hallábase aquella abovedada cámara repleta de legajos, +infolios y libros, hacinados en varios estantes y cuidadosamente +ordenados, según podía colegirse por los claros números y letreros +que cada uno ostentaba. Detúvose un instante, y recorrió con la +vista aquel vetusto arsenal de papel y pergamino. Extendió el brazo, +y bajó de su sitio un legajo de no grandes dimensiones; lo desató +cuidadosamente y repasó los expedientes que contenía, hasta dar con +un edicto del Santo Oficio, escrito en recio papel de Génova y +encabezado con la consabida fórmula de «_Nos los Inquisidores de la +Fe contra la herética bravedad etc_». Algún tiempo tardé en +descifrar su contenido, sacando en conclusión, que el 15 de Agosto +del año de 1614, fué denunciado como brujo, ante el Santo Oficio de +la Inquisición, el Señor don Joaquín de Herrera Goya, dueño de la +«Hacienda de Moler azúcar de San Francisco Xavier, Obispado de la +Puebla de los Angeles». El temido tribunal citaba a dicho señor a +comparecer ante él, por tan horrible cargo, y, en caso de hallarse +culpable, sufrir la pena consiguiente. + +--¡Mal lo pasaría Herrera Goya en el Santo Oficio! exclamé, al +terminar la lectura del documento. + +--No compareció, dijo Antonio. El día en que recibió este edicto, +murió. + +--¡Cómo! ¿De qué manera? + +--Yo creo que murió de viejo,--tenía ochenta años,--o del susto de +hallarse en tan apurado trance; aunque te diré, puesto que todo +quieres saberlo, que hay quien dice que su muerte fué trágica. Este +Herrera Goya, según parece, era un ente raro, sobre todo para su +época. Solía hacer experimentos con yerbas, coleccionaba insectos, y +tenía hasta medio centenar de gatos, que lo seguían por todos lados. + +No dejó de causarme desagradable sorpresa este extremo, que +relacioné en seguida con el misterio que deseábamos aclarar. + +--Comprendo tu sobresalto, continuó Antonio. Y has de saber que, +según la tradición entre la gente de esta hacienda, Herrera +Goya,--el Amo Viejo, como le llaman,--maltrataba sobremanera a su +extraño séquito; es más, lo martirizaba a cada momento. Y aseguran +que, cuando murió, fué porque todos sus gatos se le echaron encima, +clavándole las uñas en el cuello, y desgarrándole la garganta en +girones, hasta dejarlo, después de horribles sufrimientos, exánime +en un charco de su propia sangre. + +Refirióme luego cómo el Santo Oficio de la Inquisición prohibió que +se enterrase a Herrera en lugar sagrado y cómo fué inhumado el +sangriento cadáver en la huerta, en donde marcaba su sepultura lo +que yo había confundido con un asiento. + +En la tarde de ese día emprendimos el regreso a México, y durante +todo el trayecto, no pude distraer de mi mente el suceso que tanto +me había impresionado. Al llegar a la ciudad, mandé decir misas por +el alma de aquel «amo viejo», a quien se le negó cristiana +sepultura, aunque la halló poética, cobijada por manglares y +palmeras, cerca del surtidor del «Jardín de la Sultana». + +Pasaron algunos meses. Un día me dijo Antonio: + +--¿Sabes que he escrito a San Javier, ordenando que este año se +pinte a Herrera Goya de negro? + +--¡Hombre, no hagas eso! Ten prudencia. + +--¡Hola! ¿Eres supersticioso? + +Tres días después, la sociedad de México quedó consternada, al saber +que las hordas rebeldes habían entrado a saco en la hacienda +principal de los Hernández Sandoval, que habían prendido fuego a su +ingenio, y volado con dinamita el vetusto edificio. + +San Javier ya no era más que un enorme montón de escombros. + + + + + +EL COFRE + + A JESUS REYES FERREIRA + + + +Las trémulas llamaradas, que el fuego de la chimenea despedía, +hacían oscilar fantásticamente, sobre las paredes del aposento, la +sombra del viejo don Alejandro. Arrebujado éste en un sillón, al +lado del ancho hogar, procuraba calentar su cuerpo, entumecido, no +tanto por el mal tiempo que a la sazón hacía, cuanto por los años y +penas que sobre él pesaban. Pero, a pesar de su proximidad al fuego, +sentía frío. + +¡Cuántas noches pasara largas horas en el mismo sitio, fija la +mirada en la rojiza lumbre! A veces, los encendidos leños asumían +formas que su imaginación trocaba en personas y sucedidos reales, y +de esa manera convertía aquel hogar en escenario, en el cual se +representaba a menudo el tétrico drama de su vida. + +El primer acto, por decirlo así, era de escaso interés. Después de +sus primeros años, pasados al lado de su madre, veía su vida de +colegio, vida triste y sin amigos, que tanto influyó sobre su +carácter, haciéndolo huraño y retraído. + +Empezaba el segundo acto con un cuadro pavoroso. Sobre el lecho de +muerte yacía su madre, el único ser de él querido, y al lado, de +pie, contemplábala un hombre severo, casi repugnante: su padre. + +Sucedíanse los demás actos del drama con toda fidelidad. Don +Alejandro recorría las principales capitales del mundo, en busca de +distracción; pero todos huían de él, como si fuese un ser infecto: +con lo cual se agriaba su carácter más y más. Cuando volvía a su +casa, encontraba que su padre se moría. Sin sentir dolor alguno, +veía cómo se apagaba la existencia del autor de sus días. El médico +indicaba que no había más recurso... Llegaba el sacerdote, pero el +moribundo sólo lograba enunciar, con gran dificultad, las palabras: + +--¡El cofre...! + +El salón en que se hallaba don Alejandro guardaba muchas obras de +arte y objetos antiguos. Entre ellos, en un rincón del aposento, se +hallaba un gran cofre de hierro, cubierto, casi en su totalidad, con +clavos y remaches de bronce. Este era, sin duda alguna, el cofre al +cual el moribundo había querido referirse, pero la llave no había +podido encontrarse y el secreto, si secreto había en él, +permanecía ignorado. + +Por milésima vez, don Alejandro dirigió la mirada hacia el ángulo de +la estancia, y se extremeció al ver que el cofre se hallaba abierto. +La pesada tapa descansaba contra el muro, dejando ver el vetusto y +complicado mecanismo de su cerradura. + +Mucho tiempo permaneció el anciano sin poder apartar de aquel sitio +los espantados ojos. Por fin, haciendo un supremo esfuerzo, abandonó +su sitial al lado de la chimenea, y con una sensación de espanto, se +dirigió hacia el cofre. Al principio nada pudo distinguir en el +interior, pero pocos momentos después, vió un rectángulo amarillento +que yacía en el fondo. Hincóse de rodillas y con mano trémula +extrajo aquel objeto. Era un sobre, manchado por el transcurso del +tiempo, sin rótulo de ninguna especie. + +Repentino y formidable estrépito hízole volver el rostro +amedrentado, y vió que la tapa del cofre había caido en su sitio, +cerrándolo de nuevo. + +Volvió al lado del hogar, para leer el contenido del sobre: pero sus +manos estaban de tal manera temblorosas, que no pudo verificarlo. +Después de algunos instantes, logró conquistar relativa +tranquilidad; abrió la cubierta y con ojos de terror, extrajo el +pliego que contenía. Pero le daba vueltas la cabeza, y tuvo que +apoyarse en la butaca para no caer al suelo. Fijó de nuevo la vista +en el fuego del hogar, y vió claramente la pavorosa escena de la +muerte de su madre. Anonadado, miró el anciano furtivamente a su +alrededor, temiendo ser observado, y decidió hacer un esfuerzo para +leer el pliego; pero el papel se escapó de sus temblorosas manos y +cayó entre las llamas que lo consumieron vorazmente. + +Don Alejandro miró hacia el rincón en donde estaba el cerrado cofre +y se acercó más aún a la chimenea, pero, a pesar de su proximidad al +fuego sentía frío. + + + + + +TRISTIS IMAGO + + + +Hablabamos, mi amigo y yo, de cosas indiferentes y triviales. El +sol, próximo a desaparecer, arrojaba sobre la tierra una luz cálida +y rojiza, y el bochorno que entraba por la abierta ventana parecía +esparcirse por todo el aposento. Las columnillas de humo de nuestros +cigarros subían hasta juntarse en ligeras nubes que iban anidando en +los casetones del artesonado, y el damasco que cubría las paredes +tomaba un tinte de color más rico que de costumbre. + +La conversación empezó a languidecer, y llegó un momento en que +ambos callamos, como si obedeciéramos algún misterioso mandato. Yo +tenía cierto orgullo en aquella estancia, en que reuniera todo lo +que poseía de mayor valor y más hondo afecto, y no era la primera +vez que desde mi butaca paseaba la mirada sobre los muebles y +cuadros que la adornaban. Rafael también gustaba de aquella +colección y la elogiaba a menudo, de manera que no me sorprendió +verlo recorrer con la vista aquel abigarrado conjunto de objetos. +Enfrente de donde nos hallábamos sentados, pendía de la pared un +retrato de busto de mi madre, ataviada según la moda del segundo +Imperio. A pesar de la luz que por momentos iba apagándose, el +retrato se destacaba muy bien, y se acentuaba en su rostro la +inefable dulzura que el pintor había sabido reproducir fielmente. + +No sé cuánto tiempo permanecimos en silencio. Repentinamente sentí +una como ráfaga de melancolía y dirigí la mirada hacia el retrato. +Me estremecí al verlo, y noté que mi amigo sufrió idéntica +impresión. Nos miramos ambos, y él, poniéndose de pie, dijo en +voz muy baja: + +--¡Está llorando! + +Yo asentí con la cabeza, y mi compañero con paso quedo, salió de la +estancia y cerró la puerta tras sí, cuidadosamente. + +Entonces yo, presa de grande angustia, me acerqué al retrato y ví +que se animaba. Una nube de tristeza nubló el semblante de mi madre, +y las lágrimas que brotaban de sus ojos cayeron con mayor +abundancia. Se movieron sus labios y oí una vez más la voz que +veinte años enmudeciera. + +--¡Hijo mío! ¡Siento una gran piedad por tí! El camino que tienes +que recorrer es áspero y difícil, y grandes sufrimientos serán +tuyos. Por eso es que siento tan grande piedad por tí. Nunca hagas a +nadie partícipe de tus cuitas, ni a tu mejor amigo; guárdalas +siempre para tí. Sé avaro de tus sentimientos; a nadie los digas. +¡Hijo mío, cuánta piedad siento por tí! + +Las sombras de la noche penetraron casi repentinamente y pronto me +envolvieron en densa obscuridad. + +Por fin, después de no corto espacio de tiempo, encendí la luz y +abrí la puerta. Rafael se hallaba en la galería, en el hueco de una +ventana, y al verme, pareció despertar de un sueño. + +--¡Rafael...! exclamé; pero él me interrumpió, diciendo: + +--¡No me digas nada; no, ni a mí que soy tu mejor amigo! + +Y silenciosamente entramos de nuevo en el aposento. Con la luz +artificial, las cosas todas presentaban su aspecto de costumbre, y +el retrato de mi madre la dulzura inafable de su rostro. Debajo de +él, sobre una mesa, se hallaba mi último soneto; lo tomé para leerlo +a Rafael, y encontré que estaba humedecido y emborronado. + + + + + +LOS JUGADORES DE AJEDREZ + + A ROBERTO MONTENEGRO. + + + +I + +Angustias, india tarasca de raza pura, era maestra en el difícil +arte de cuidar y entretener a los niños. Durante varios años sirvió +en mi familia, prodigando sus cuidados, sucesivamente, a los cinco +hermanos que éramos. Si nuestra casa era visitada por alguna +enfermedad, Angustias se hallaba siempre a la cabecera de la cama, y +cuando se trataba de enjugar lágrimas, consecuencia de alguna +travesura de chiquillos, su palabra cariñosa nos proporcionaba +pronto consuelo. Pero la ciencia de la bondadosa niñera era más +patente cuando estábamos contentos. Inventando juegos nuevos, +haciendo gestos verdaderamente estrambóticos, gracias a sus nada +clásicas facciones, o contando cuentos jamás imaginados, nos hacía +gratísimas las horas del atardecer y, llegada la hora, sabía +conducirnos suavemente al mundo de los sueños. Otro don particular +de Angustias era la pronta contestación que daba a las numerosas y +peregrinas preguntas que solía hacerle la gente menuda. Era tal la +espontaneidad de la respuesta y tan grande el aplomo con que la +daba, que jamás pusimos en tela de juicio la solución por ella +propuesta a cualquier problema que se presentaba a nuestros +infantiles cerebros. + +Los recuerdos de mi infancia están estrechamente ligados con la +Hacienda de San Isidro Labrador, en donde residíamos la mayor parte +del año. La finca, cercana a la ciudad de México, fué propiedad de +la Compañía de Jesús desde los tiempos más remotos de la Colonia, y +cuando los célebres religiosos fueron expulsados de los dominios +españoles, por las razones que Carlos III tuvo a bien guardar «en su +real pecho», fué adquirida por un mi antepasado. Se comprenderá, +pues, que la casa de la Hacienda tenía más carácter de monasterio +que de finca de campo, y mi padre, siguiendo el ejemplo de sus +mayores, quiso que conservara siempre el austero aspecto que desde +un principio tuvo. Las estancias, todas abovedadas y de poca +elevación; los interminables claustros con arquería de medio punto; +los muros, gruesos como los de un castillo medioeval; y +principalmente la comarca toda ayuna de encantos naturales,--pues +ostentaba, como únicas galas, extensos magueyales y uno que otro +eucalipto en medio de los campos de maíz y de cebada,--hacían de la +Hacienda de San Isidro Labrador un sitio que a muchos repugnaba, +pero que a otros, al contrario, atraía por su misma desnudez y +severidad. Inútil me parece decir que para nosotros era un verdadero +«buen retiro»; en aquellos tiempos todavía se conservaban muchas de +las costumbres del Virreinato, y mi padre era para los peones y +sirvientes, más que el amo a quien se debía respeto, el jefe de una +dilatada familia. + +La capilla era quizá la estancia más interesante de la Hacienda. No +era amplia, pero ostentaba enorme retablo de madera dorada, al +estilo de churriguerra, zócalo de azulejos, y pavimento de mármol en +locetas blancas y negras, alternadas. Lo que más me llamaba la +atención eran los sepulcros de mis antepasados. Empotrados en ambas +paredes laterales del presbiterio, hallábanse los nichos cubiertos +con sendas placas de alabastro, grabados con largos epitafios; y más +de una vez, desde que empecé a leer, me distraje durante la Misa o +el Rosario, procurando descifrar aquellos letreros, para mí +atravesados e inintelegibles. + +Una noche, camino de mi alcoba, ocurrióseme hacer esta pregunta: + +--Angustias, ¿Qué hacen los muertos de la capilla, en la noche? + +Y la india, sin titubear, contestó: + +--Juegan al ajedrez. + +Yo que casi todas las noches, al requerir la bendición de mi padre, +lo encontraba en la biblioteca jugando al ajedrez con don Pepe +Dávalos, Presidente Municipal del pueblo comarcano, no me sorprendí +de la respuesta. Un juego en que dos señores se sentaban frente a +frente, durante largo espacio de tiempo, sin proferir palabra y sin +mover apenas las curiosas piezas de madera que entre sí tenían, y +que se prestaban de manera tan admirable para jugar a los +soldaditos; un juego así, repito, me parecía más apropósito para +muertos que para vivos; y la contestación de Angustias fué +convincente. + +--Sí; continuó el ama. Todas las noches, en cuanto tú te acuestas a +dormir, ellos se ponen a jugar al ajedrez hasta que llega el Padre a +decir misa. Entonces se vuelven a sus sepulcros, que son, como si +dijéramos, sus camas, y duermen durante el día. + +Y dichas las oraciones de costumbre, por mis padres y hermanos, y +otra, que para mi coleto decía, por mi caballo «El Confite», quedé +al momento dormido. + + +II + +Muchos años después, cuando regresé de España, casado ya con mujer +de mi misma estirpe, hallé las cosas en San Isidro Labrador muy +distintas de cuando me marchara. Mis padres, dos hermanos y +Angustias habían desaparecido de la vida, y don Pepe Dávalos, +depuesto de su cargo municipal, vagaba enfermo y viejo por los +claustros, añorando las partidas de ajedrez con «su Merced el Señor +don Alonso.» Noté que el respetuoso cariño de muchos sirvientes +había amenguado, gracias a ciertos vientos de fronda que del Norte +soplaban, y sentí desde un principio marcada repulsión por el nuevo +administrador de la Hacienda, nombrado por el albacea de mi padre. +Llamábase don Guadalupe Robles, y su aspecto insolente demostraba +bien a las claras que había sido antaño guerrillero audaz y +duro cacique. + +Mucho temí que la Hacienda tuviera pocos atractivos para mi mujer, +pero Inés, acostumbrada a las austeridades de su torre castellana, +encontró San Isidro Labrador muy de su agrado, y propuso ella misma +que fijáramos allí nuestra residencia. + +Transcurridos pocos meses, y aproximándose la fiesta titular de la +heredad, mi mujer, a fuer de buena madrileña propuso que la fiesta +fuese celebrada con especial pompa. Preparó, pues, ropas para +repartir a los pobres; encargó flores para el adorno de la casa y +capilla; y convidó, para que cantara Misa Pontifical, a cierto +Prelado, a quien, desde mi infancia, llamaba yo «el tío Obispo», +aunque en realidad carecíamos de parentesco alguno. + +Yo accedí gustoso, tanto por complacer a Inés, cuanto porque hallé +la ocasión propicia para hacer lucir gran cantidad de objetos, de +los cuales, como colector entusiasta de antiguallas, me +vanagloriaba. Al caudal no despreciable de ornamentos y vasos +sagrados, que a la Hacienda habían donado mis antepasados, añadí yo +gran acopio de objetos, hallados algunos en vetustas ciudades del +país, traídos otros de la Península. Era especialmente notable mi +rica colección de plata labrada; componíase de varias docenas de +candeleros, grandes y pequeños, atriles, vasos y macetones +ornamentales; no pocos blandones; algunos cálices y copones; y una +custodia que me complacía yo en atribuir a Juan de Arfe y Villafañe. +Pero lo que más me agradaba y mostraba yo a mis amigos con el mayor +orgullo, era un juego de pebeteros que adquirí en Cintra. Obra de +portugueses de pleno siglo XVIII, se comprenderá desde luego que +tales perfumadores tenían que ser extravagantes; en efecto, medían +más de medio metro de altura, y afectaban la inusitada forma de +pegasos, pero su labor era de tal forma acabada, que en verdad +podían figurar en la mejor colección de objetos de arte. + +Con todos esos elementos, comprendí que el suntuoso retablo, cuya +intrincada hojarasca cubría el muro frontero de la capilla con +pilastras y columnas retorcidas, frontones interrumpidos, ménsulas +de caprichosa forma, y nichos y doseles cobijando esculturas +policromas, haría brillar el rico y si se quiere bárbaro conjunto de +oro y plata, como un áscua refulgente; y empecé a hacer preparativos +con no escaso entusiasmo. + +Llegada la víspera de la fiesta, entré en la capilla para disponer +lo necesario, y vínoseme a mi mente un mundo de recuerdos. +Contemplando las fúnebres alegorías, y leyendo los letreros de las +lápidas, que tanto inquietaron mis años infantiles, ví de nuevo mil +incidentes de mi niñez y escuché, una vez más, la voz de personas +queridas, entre ellas Angustias, quien me aseguraba dogmáticamente +que mis muertos jugaban al ajedrez todas las noches.... + +Dirigía yo la colocación de los distintos ornamentos, sobre el altar +y presbiterio, cuando acudió don Guadalupe Robles a la capilla, con +pretexto de consultarme no acuerdo qué extremo de la administración +de la hacienda; y al ver el caudal allí reunido, la codicia se +reflejó en su semblante haciéndole dirigir la mirada, mientras +conversaba conmigo, de uno en otro objeto, cuya existencia ni +siquiera sospechaba. Entonces fué mayor mi repugnancia por aquel +hombre, y tuve desde luego tal convicción de que intentaría robarme, +que durante toda la noche no pude despedir este pensamiento de mi +mente, y abandoné el lecho muy temprano, cuando aún dormían en +silencio amos y sirvientes. + +Con la primera claridad del amanecer, penetré en la capilla. A +primera vista, la mayor parte de los objetos permanecían en los +sitios en que la víspera se colocaran, pero ¡júzguese cuál sería mi +asombro, al ver que gran número de candeleros, jarrones y demás +yacían diseminados por el suelo en el más completo desorden! Sólo +quedaban en pie, arrinconados en un ángulo debajo del coro, cuatro +objetos. Me aproximé, y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. ¡Los +muertos habían jugado una partida de ajedrez! Sí, allí en el rincón, +sobre la loceta blanca, estaba un blandón, y enfrente de él, salvada +una hilera de cuadros, y ocupando sus respectivas casillas, un +jarrón, un candelero pequeño y uno de los perfumadores, éste el más +próximo al muro. Sí, esas tres piezas--el alfil, el peón y el +caballo,--habían dado jaque mate al blandón o sea, al Rey! + +Después de algún tiempo, pude dominarme, y con mano trémula repuse +en sus sitios los diferentes objetos, para que nadie, más que yo, se +diera cuenta del suceso. + +La fiesta fué celebrada debidamente, y tanto el Obispo como los +amigos que acudieron a nuestra invitación, se hicieron lenguas de la +hermosura y riqueza de mi colección. Pero yo prestaba escasa +atención a tales elogios, embargada mi mente con el enigma y las +sospechas que abrigaba contra don Guadalupe Robles. Estas +aumentaron, cuando lo sorprendí, al atardecer, en la penumbra del +corredor, hablando en voz baja con Joaquín, su mozo de estribo y +hombre de toda confianza. Simulé no haberlos visto, y pasé de largo; +pero resolví empaquetar mis antiguallas y remitirlas a México, +cuanto antes, mientras encontraba yo la oportunidad de deshacerme +del Administrador. + +No sé cuanto tiempo después de haber logrado conciliar el sueño, +rasgó el silencio de aquella noche tal grito de terror, que sigue y +seguirá retumbando en mis oídos, mientras yo viva. Lo oyó mi mujer y +despertó asustada; lo oyeron los sirvientes todos, y en breves +momentos, los claustros fueron poblándose de sombras, que inquirían +con voces de miedo qué acontecía. + +Tomé una linterna, y seguido por los más resueltos, dirigí mis +medrosos pasos hacia el sitio de donde el grito pareciera proceder. +La puerta de la sacristía estaba abierta y comprendí que mis +sospechas se habían confirmado. Entramos. Ni en la sacristía, ni en +la capilla, había más luz que la escasa claridad que penetraba por +cúpulas y ventanas, y al principio nada pudimos distinguir; pero, a +poco, la trémula luz de la linterna nos hizo ver que todos los +objetos de plata, absolutamente todos, se hallaban amontonados bajo +el coro, cercando, aprisionando en el rincón, a don Guadalupe +Robles, quien, con el cuerpo echado para atrás, como reculando, +extendía ambos brazos contra los muros de aquel ángulo de la +capilla. Tenía los ojos fuera de sus órbitas, y todo su semblante +era imagen del terror. Lo llamé por su nombre, me miró fijamente y +fué su contestación una carcajada. + + + + + +EL SOMBRERO DEL REY DE TIBOTU + +CUENTO PARA NIÑOS. + + A JULIO TORR + + + +El Rey de Tibotú tenía (naturalmente) tres hijos. El mayor se +llamaba Chapachapa, el segundo Chopochopo, y menor Chipichipi. El +rey era muy rico: poseía diez y siete sombrillas de todos colores, +un tapa-rabo verde y amarillo, muy gracioso, y un sombrero alto, tan +alto que rayaba en lo monumental. La reina, Sabihonda, usaba medias +azules y era políglota: cuando algo le caía muy en gracia, hablaba +en chino, y cuando se enfadaba, gritaba en catalán. + +El reino se componía, además de la populosa ciudad de Tibotú, de dos +islas. En una se cosechaba gran cantidad de café y había numerosas +vacas de ordeña; en la otra se producía el cacao y habia muy buenos +panaderos y reposteros. Las islas eran vulgarmente conocidas por +«La-isla-de-café-con-leche», y «La-isla-de-chocolate-con-bollos». + +La familia real de Tibotú vivió feliz muchos años; pero una noche, +el rey se comió, en la cena, todo un lechoncillo al horno, y +falleció a las pocas horas, rodeado de su mujer e hijos. + +Transcurridos los nueve minutos, nueve segundos, que según el +Ceremonial de aquella Corte, hay que esperar antes de abrir el +testamento del monarca fallecido, se encontró que la última +disposición del autócrata era que su populosa ciudad de Tibotú +pasara a su amada esposa, y las islas del «Café-con-leche» y del +«Chocolate-con-bollos» a sus dos hijos, Chapachapa y Chopochopo, +respectivamente. En cuanto a Chipichipi, legábale su padre el +sombrero de copa. + +Imagínese el júbilo de la cónyuge y de los hijos mayores, y el +enfado del Benjamín de la casa. ¿Para qué quería él un sombrero +viejo, sucio y de forma tan poco artística? + +Invadió el ánimo del príncipe tal furia, que echó al suelo la +despreciada prenda y propinóle un fuerte puntapié. Pero al hacerlo, +sintió un agudo dolor en el pie, como si hubiese chocado contra una +piedra. Con mayor furia todavía, tomó el sombrero y empezó a +despedazarlo con gran coraje, pero, he aquí, que encontró, entre el +forro y la copa, algo duro, una piedra, efectivamente, más grande +que un huevo de gallina, aunque no tanto como uno de avestruz; era +roja como la sangra de un pichón y brillaba al sol de una manera +sorprendente. Era nada menos que un rubí. + +No hay para qué referir la sensación que este hallazgo causó en todo +el mundo. Baste decir que todas las testas coronadas, y muchas que +no lo eran, se disputaban la posesión de tan magnífica joya. Los más +interesados en obtenerla eran el Presidente de la República Inglesa, +el Gran Duque de Texcoco y Mr. Elihu P Goggles, de Paradise, Texas. +Inútil nos parece decir que este último y célebre millonario fué +quien adquirió la piedra preciosa, pagando por ella diez y siete +millones de dólares en oro, y diez y siete en «Liberty Bonds», de la +décima séptima emisión, y haciéndose llamar, de allí en adelante, +«The Ruby King», o sea, «El Rey del Rubí». + +Por supuesto, Chipichipi invirtió bien su dinero y se dió la gran +vida. Compró un automóvil «Ford», un perro-policía, y un Diccionario +de la Academia. En cambio sus hermanos se arruinaron: el café se +perdió, y las vacas de ordeña se murieron; el cacao bajó de precio y +los panaderos y reposteros se declararon en perpétua huelga. + +Y siempre que se hablaba del sombrero de copa de su difunto esposo, +exclamaba la Reina Sabihonda, en portugués: + +«En todas las cosas, por despreciables que parezcan, hay algo de +valor, para el que sabe encontrarlo.» + + + + + +EL REPORTAZGO + + + +Comprendo que ustedes los reporteros tengan deberes para con sus +lectores y que, por lo tanto anden siempre a caza de noticias; pero, +como soy enemigo de repeticiones, quiero que el diario que usted +representa, por ser el de mayor importancia en el país, sea mi único +portavoz en este asunto. Dentro de diez minutos llegará mi mujer; +mientras tanto, pues, le suplico que escuche con atención y escriba +a mi dictado. Yo le daré todos los pormenores del caso, que como +verá, es cosa bien sencilla. + +Empezaré por decirle que contaba yo muy pocos años de edad, cuando +murió mi padre, legándome una fortuna cuantiosa. Pero como el ocio +nunca entró en mis cálculos, decidí estudiar una carrera, y elegí la +carrera de médico-cirujano. Aquí, entre nos, le confesaré que +siempre he considerado la medicina como la carabina de Ambrosio, +pero la cirugía,--¡ah! eso es otra cosa. Por medio de la cirugía +pueden curarse radicalmente todas las dolencias de la humanidad, y +no está lejano el día en que hasta la misma muerte pueda evitarse +por su medio. + +Mis profesores se quedaron asombrados de la extraordinaria pericia +que adquirí desde un principio: el bisturí en mis manos era como el +pincel en las de un artista. Cada corte mío era una maravilla de +precisión y de arte, sí señor, de arte. Gané los primeros premios en +la Academia, y cuando se me expidió el título de Cirujano, se hizo +constar en él que jamás se habían obtenido calificaciones más altas. +La primera operación de importancia que ejecuté, después de haber +sido recibido, fué la amputación de ambas manos del célebre pianista +Gerosltein. Por supuesto que era absolutamente innecesario que dicho +señor perdiera las dos manos, pero como no me gustaba nada su manera +de interpretar Beethoven, decidí cortar el mal de raíz; y perdóneme +esta ligera _plaisanterie_. + +Por aquel tiempo conocí a Matilde. No recuerdo si fué en un baile en +el palacio de la Princesa Dorodinski, o si fué en las carreras de +caballos. Pero sí tengo muy presente que desde el primer momento que +la ví, comprendí que era la mujer más hermosa que ha habido en el +mundo, y por lo tanto, que tenía que ser mi esposa. Yo era entonces +excesivamente romántico; no le llamará la atención saber que toda mi +corte fué hecha a la luz de la luna. La orquesta del Conservatorio +tocaba todas las noches música selecta debajo de su ventana, y hasta +llegué a pagar a un poeta de fama para que le escribiera madrigales, +que yo firmaba. + +Para no hacer largo este relato, le diré que mientras se llevaban a +cabo los preparativos de nuestra boda, Matilde no hacía más que +llorar, llorar... Lloraba de amor por mí, según me aseguró su +madre... Matilde, he dicho, es y será la mujer más hermosa de la +tierra. Pero, amigo mío, bien dice el refrán que no hay dicha +completa en este mundo. Poco tiempo después de nuestro matrimonio, +una terrible sospecha empezó a martirizarme. Matilde fué desde un +principio una esposa modelo; pero los besos apasionados que yo le +daba jamás eran correspondidos; jamás posaba su mirada sobre mí con +cariño, y todos los pequeños sacrificios que por ella hacía ni +siquiera eran notados, mucho menos agradecidos... En fin, llegó el +día amargo en que la sospecha se tornó en certeza. Con pretexto de +sentirme cansado y apoyar mi cabeza sobre su pecho, hice el terrible +descubrimiento de que Matilde, la mujer más hermosa de la tierra, +_no tenía corazón_. Mucho tiempo permanecí anonadado; pero +súbitamente un rayo de luz iluminó mi mente. + +Casi todos los días acudía yo al anfiteatro de la Academia y +presenciaba los cursos. Recordé que en la mañana de aquel día, se +había recogido en la calle el cadáver de una joven del bajo pueblo +que había sido atropellada por un tranvía. Tendría la misma edad, +más o menos, que Matilde. + +Eran las diez de la noche, cuando me presenté al conserje de la +Academia y le pedí las llaves del anfiteatro para recojer unos +instrumentos que había yo dejado olvidados. El conserje me las +franqueó en seguida y hasta ofreció acompañarme, pero yo le dispensé +esa molestia, y penetré solo en el salón. Un cuarto de hora después, +salía de allí llevando en la mano un estuche que mostré al conserje, +para que viera que efectivamente era de mi propiedad, y en el fondo +de la bolsa de mi abrigo un bulto pequeñísimo, envuelto en gasa. Eso +naturalmente no lo vió el buen hombre. + +Matilde estaba ya en su lecho, cuando fuí a darle las buenas noches. +Noté que se estremeció un poco al verme entrar en su alcoba; pero yo +la tranquilicé con una sonrisa, y me acerqué a besar su casta +frente. Todo lo tenía yo hábilmente preparado, y fué cuestión de +medio segundo aplicarle el cloroformo y adormecerla. Una vez logrado +esto, pude proseguir mi tarea con toda calma. En realidad, la +operación fué sencillísima: se redujo a abrirle el pecho y colocar +en el sitio correspondiente el corazón de la joven. Y aquí debo +consignar una cosa extraordinaria. Apenas había yo comenzado la +operación, cuando aparecieron sobre las sábanas dos o tres rosas +rojas, que fueron multiplicándose, hasta cubrir casi todo el lecho. + +El éxito de la operación, no por previsto dejó de satisfacerme; al +contrario, con el mayor gusto del mundo, me senté al lado de mi +mujer esperando que despertara de su sueño. Su nuevo corazón latía +tan regularmente, que cualquiera hubiera creído que era el tic-tac +del reloj que se hallaba sobre la mesa de noche... Hasta mucho +después del amanecer permanecí allí, admirando la peregrina belleza +de mi mujer, que se destacaba espléndidamente sobre su lecho de +rosas rojas. + +No sé qué hora sería, cuando entró la doncella en la alcoba. Como es +una mujer muy lista, en seguida comprendió el prodigio y salió de la +estancia dando gritos de admiración. Pocos momentos después, +llegaron los hermanos de Matilde y muchas otras personas. Por más +que hice para hacerlos comprender que la operación que había yo +llevado a cabo era en realidad muy sencilla, se obstinaron en +traerme, casi a la fuerza, a este palacio, en donde tienen su morada +los hombres más eminentes de la tierra... En efecto, vea usted: +aquel caballero del sombrero alto y la corbata amarilla es el Gran +Khan de la China; el otro, que se pasea con las manos detrás de la +espalda, es López, el famoso ingeniero López, quien logró construir +el puente entre la tierra y el sol, obra reputada durante mucho +tiempo como impracticable. El que está leyendo el periódico y tiene +los zapatos rotos es el Emperador y Autócrata de todas las Américas, +y aquel anciano a su lado que se mece la barba,--ese es, !ah! no me +atrevo a decir a usted quién es. Pero me ha prometido que en cuanto +llegue mi mujer y se arroje en mis brazos, formidable estruendo +rasgará las nubes, y una bandada de alados serafines bajará para +llevarnos, a Matilde y a mí, al paraíso. + + + + + +FRAY BALTASAR + + A MARGARITA DE LA PEÑA + + + +Fray Baltasar estaba perplejo ante su pupitre, en el _scriptorium_ +del monasterio. Hora tras hora, había querido reproducir sobre el +estirado trozo de vitela que tenía delante, aquellas iluminaciones +que adornaban sus breviarios y misales y le proporcionaran renombre +artístico. No hacía un año que terminara un _Libro de horas_ para la +Reina de Francia, que fué asombro de aquella Corte, y ahora, ¡no +podía trazar la más insignificante florecilla! ¡El, que había +logrado pintar dentro de la inicial de _Stabat Mater_ el rostro de +la Madre de Dios, con tanto primor y arte, que se veían rodar las +lágrimas por las mejillas de la Dolorosa! ¡El, que había orlado los +versículos del _Magníficat_ con follajes y roleos inconcebiblemente +diminutos! + +Una y mil veces ensayó de nuevo, mas nada pudo lograr. Con un hondo +suspiro, se dispuso a guardar sus péñolas, pinturas y pinceles, y en +ese momento oyó la campana que llamaba a maitines. + +--¡Seis horas sin lograr nada, pensó. Dios me perdone esta pérdida +de tiempo! + +Se encaminó al coro lentamente, pensando sin cesar en su facultad +perdida. Entonaron los frailes los suaves cánticos rituales; nubes +de incienso se difundieron por las naves del templo; pero aunque +Fray Baltasar quiso concentrar su atención en el oficio, volaba su +imaginación y sentía grande angustia al pensar que su arte, tan +maravilloso que asombraba al mundo, había desaparecido, quizá +para siempre. + +Terminó el oficio, y los frailes lenta y silenciosamente abandonaron +el coro y atravesaron como sombras los vetustos claustros, para +internarse en sus celdas, a descansar breves momentos. Fray +Baltasar, cabizbajo, penetró en su retiro y se recostó en la dura +tarima que le servía de lecho; la fatiga y la tristeza pesaron sobre +sus párpados y el sueño le proporcionó momentáneo alivio. + +Pero pronto despertó con estremecimiento, y creyó oír una voz que +decía: + +--¡Alabado seas, Señor, por nuestra hermana la luna y las estrellas, +que en el cielo has formado claras, bellas y preciosas! + +El fraile se levantó de su duro lecho y se puso en oración, hasta +que, a través de la ventanilla de su pobre celda, vió palidecer la +luna y las estrellas. + +El día siguiente cumplió sus deberes con la mayor exactitud, pero el +hermano Gilberto, el novicio, notó la tristeza de su rostro, y el +prior lo miró a menudo en el refectorio. + +Cuando se halló, por fin, en la soledad del _Scriptorium_, tomó los +pinceles con mano trémula y, sobre el estirado trozo de vitela, +quiso reproducir una vez más las iluminaciones del misal del +monasterio y del Libro de horas de la Reina de Francia; mas nada +pudo lograr. Sus dibujos parecían los dibujos de un niño. + +Dejó caer los pinceles, y reclinando su tonsurada cabeza sobre los +brazos, empezó a sollozar amargamente. Sus lágrimas cayeron sobre el +pergamino, manchándolo lastimosamente y haciendo más borrones en sus +malogrados dibujos. + +¡Cuántos días pasó Fray Baltasar en aquel amargo estado de ánimo! +¡Cuántas noches sin pegar los ojos! Los diarios quehaceres de la +vida conventual no pudieron hacerlo olvidar su pena: ni los +versículos de los Salmos ni las oraciones del Oficio. Un día se +encaminó a un prado, cercano al monasterio, en el cual crecía gran +número de flores de diversas especies, y estas quizás, le recordaron +las que tantas veces había trazado, idealizadas, en breviarios y +misales, pues nuevas lágrimas de dolor nublaron sus ojos. Largo +tiempo estuvo Fray Baltasar entregado a su honda pena y olvidado por +completo de la regla monacal; de pronto, suave claridad pareció +iluminar su mente, y postrándose de hinojos exclamó: + +--¡Oh, raza pigmea y miserable de mortales! ¿No has comprendido, +pecador Baltasar, que si Dios te ha privado de tu arte, ha sido +únicamente porque te recreabas en admirar tu obra y enorgullecerte +de ella? ¡Oh, vanidad de vanidades! + +Después de haber cumplido la penitencia que el prior le impusiera +por haber quebrantado la regla, penetró en su celda, para probar +ligero descanso. Al poco tiempo, tocaron a maitines, y el fraile +quiso levantarse de su duro lecho, mas se nubló su vista, y sintió +desfallecer... Y su vida fué apagándose lentamente.... + +Mientras los frailes daban sepultura al cadáver de Baltasar en la +cripta del monasterio, el prior se encaminó al _scriptorium_, para +recoger la obra del iluminador, suponiéndola no terminada. Pero +halló la foja de pergamino orlada de exquisita y delicada labor, la +más maravillosa, sin duda alguna, que trazaron los pinceles de +Fray Baltasar. + + + + + +EL PAPAGAYO DE HUICHILOBOS + + A MARIANO SILVA + + + +Cuando el Duque de Ayamonte me nombró bibliotecario y archivero de +su ilustre casa, creí que mi vida iba a deslizarse tranquilamente en +los bajos de su palacio de Madrid; y hasta ví en lontananza la +publicación de varios trabajos de índole histórica, que desde hacía +muchos años codiciaba, y los cuales, sin embargo, permanecen +inéditos, su mayor parte todavía dentro de mi tintero. Todo lo +contrario de lo que yo esperaba, el magnate resultó ser un +investigador incansable, y mientras él dedicaba largas horas a +explorar en los archivos de la Corte, me enviaba a menudo en busca +de documentos a Provincias. + +Así fué que en el verano pasado dí con mis cansados huesos en la +histórica y hoy muerta ciudad de Alcalá del Río, en lugar de +marcharme, como hubiera deseado, a veranear a la costa. Estaba yo en +vísperas de contraer matrimonio, y aunque el sueldo que disfrutaba +no era corto, no desperdiciaba medio alguno de hacer economías. Por +lo tanto no quise alojarme en el principal hotel de la localidad, +que a pesar de ser malo era caro, sino que busqué más modesta +vivienda. Después de recorrer varias fondas, decidí aceptar la +habitación que en su casa me brindaba cierta viuda, mediante muy +reducido estipendio. Era una pieza humildísima, sin duda alguna, +pero limpia como una patena, y lo que más me atrajo fue el risueño +aspecto de su balcón. Como soy ignorante en botánica, no podré decir +con exactitud qué plantas eran las que tan profusamente lo +adornaban, pero me parece que las que crecían en el viejo bote de +petróleo eran azáleas, y estoy seguro que había hortensias en una +barrica, geránios en varios cacharros desportillados, y +«no-me-olvides» en una lata de sardinas. Desde el interior del +cuarto, sólo se veía el muro de la torre de la Catedral, pues la +calle que mediaba era sumamente estrecha; pero cuando me asomé al +balcón, grata fué mi sorpresa al hallar que había delante del famoso +templo una plazoleta con árboles, y que como aquella era la parte +más alta de la ciudad, dominaba la vista las extensas y pintorescas +vegas del contorno. + +Nunca he dormido tan bien como la primera noche que pasé en aquella +modesta alcoba. A pesar de haber dejado abierta la ventana, pues lo +permitía la temperatura, no sufrí ruido molesto de ninguna especie. +Al contrario, creo que me arrulló suavemente el constante y sonoro +toque de campanas. + +Desperté temprano, como es mi costumbre, y desde el lecho empecé a +admirar de nuevo el grato aspecto de mi balcón florido: las +hortensias, con sus esferas de azul y rosa; las azáleas y geránios, +con sus variados tonos de rojo y blanco; mas ¿qué era esa flor +maravillosa, en el centro de todas, en la cual no había yo reparado +la víspera? + +Salté del lecho, y ví con sorpresa que no era flor alguna, sino un +pájaro que se posaba en el barandal del balcón. Me acerqué con +grandísima cautela, por miedo de auyentarlo. Al principio lo tomé +por un loro, pero enseguida comprendí que era de mayor tamaño. No +intentaré describir su maravilloso plumaje, porque no podría +hacerlo. Sólo diré que me hizo la impresión de una joya inmensa, +esmaltada con los colores más vivos que puedan imaginarse: verde, +azul, rojo, amarillo.... + +No sé cuanto tiempo permanecí asombrado. Sólo sé que repentinamente +experimenté una sensación extraña, una codicia exagerada de poseer +tan exótica ave. Sentí lo que debe sentir el ladrón cuando se +propone apoderarse de lo ajeno, y me dí plena cuenta, en aquellos +instantes, de que cometería cualquier crimen, con tal de hacerme con +ese pájaro de rico plumaje. Largo espacio de tiempo permanecí +inmóvil, pensando en la mejor manera de llevar a cabo mi intento. El +ave movía ligeramente las alas, que brillaban fantásticamente como +abanicos de esmeraldas; y con la certeza de que no podría yo asirla +viva, decidí darle muerte. Con la mayor cautela, tomé un grueso +bastón que solía acompañarme en mis viajes, y conteniendo la +respiración y avanzando unos pasos, le asesté tremendo golpe sobre +el ala izquierda, que sonó seco y lastimero contra el barandal de +hierro. Cayó el pájaro a la calle y yo, por lo pronto, no me atreví +a asomarme, temiendo que algún transeunte fuese testigo de mi acción +nefanda. Un escalofrío recorrió mi cuerpo; me sentí culpable y +avergonzado, como debió sentirse el viejo marinero del poema cuando +dió muerte al albatros con su ballesta. + +Por fin me asomé. Ni el pájaro yacía en la casi desierta calle ni +advertí trazas de sangre en el barandal de la ventana. A poco tuve +todo aquello por una alucinación y quedé desconcertado. ¿Sería un +preludio de locura? + + * * * * * + +No pude encontrar en el Archivo de Protocolos de Alcalá del Río los +documentos que el Duque de Ayamonte necesitaba, y el encargado de +aquella oficina me indicó que quizá obrarían en el de la Catedral. +Provisto de una carta de presentación para el Deán, me encaminé al +famoso edificio, y desde el momento que penetré en él, olvidé por +completo la misión que me llevaba allí. Del Presbiterio al Coro, y +de capilla en capilla, fuí recorriendo el templo y admirando las +múltiples bellezas que encierra. Como acontece siempre en los +recintos históricos, varios guías se ofrecieron a acompañarme, pero +yo los rechacé a todos, deseando saborear a solas tanta obra +de arte. + +Repentinamente oí una exclamación de sorpresa y, volviendo el +rostro, me encontré cara a cara con el Padre Montero, mi antiguo +condiscípulo, a quien no había visto en cinco años. Fungía de +Sacristán mayor de la Catedral y llevaba un manojo de enormes +llaves, pues era hora de cerrar el templo, para volver a abrirlo a +las tres de la tarde. Inútil me parece relatar el gusto que me dió +volver a ver a tan buen amigo mío. Convidóme a almorzar y prometió +enseñarme él mismo, después, las mil maravillas que poseía aquel +cabildo y que raras veces se exponían al público. + +Sonaban las tres, cuando el Padre Montero y yo, empezamos a recorrer +el salón de cabildos, las sacristías mayor y menor, la clavería, el +camarín de Nuestra Señora de las Rosas, el vestuario y demás +dependencias. Sólo con enumerar las múltiples bellezas que me mostró +se llenaría un volumen; y cuando creí que había terminado mi visita, +me anunció con cierta satisfacción: + +--Te falta ver lo principal: el tesoro. + +Ante una puerta de roble con remaches de hierro, que al principio +creí daría acceso a la escalera de la torre, un canónigo nos +esperaba rezando su oficio. Hechas las presentaciones del caso, el +Tesorero abrió la pesada puerta de madera, y apareció otra, moderna, +semejante a la de una caja fuerte. La abrió a su vez, y en seguida +una fuerte reja, que todavía impedía el paso. Pero ni ese aparato de +seguridad haría sospechar la riqueza que en aquel aposento se +guardaba. Más de una hora permanecimos admirando custodias, cálices, +atriles, estatuas y toda clase de joyas, cuyo interés acrecentaban +los eruditos informes del canónigo. Súbitamente, dejé escapar un +grito de sorpresa. ¡Allí, delante de mis ojos, encerrado dentro de +una vitrina y posado dentro de una peaña de oro, se hallaba un +pájaro idéntico a mi visitante de aquella mañana! Estaba cuajado de +esmeraldas, rubíes, diamantes, en fin, de la más rica pedrería que +pueda imaginarse; y labrado todo con tal arte, que a primera vista +parecía estar vivo. + +Comprendo su emoción, dijo el canónigo. Está reputada esta joya como +una de las más notables de que hay noticia. Con decir a usted +que el Museo Británico ha ofrecido millones,--así como suena, +millones,--por ella, se dará usted cuenta de su alto mérito +artístico y valor intrínseco. Pero el Cabildo antes enagenaría todo +lo que hemos visto que deshacerse de esta incomparable joya. Fué en +un tiempo el adorno principal del templo mayor de los aztecas; uno +de los conquistadores de México lo arrancó del altar mismo del +famoso _Huichilobos_, y lo trajo a Carlos V, quien lo donó a esta +Santa Iglesia. + +Viendo que permanecía yo estupefacto, quiso que mi admiración fuese +mayor, y abrió la vitrina para que examinara a mis anchas aquel +portento de orfebrería. Tomó la joya en sus manos, y al acercarla a +la luz, para mejor mostrármela, exhaló una exclamación de espanto. + +--¡Dios me valga! ¿Qué es esto? + +¡El papagayo estaba lastimosamente maltratado en el ala izquierda, +como si hubiese sido golpeado con un martillo! Imagínese la +consternación del canónigo y del sacristán mayor. En cuanto a mí, +sentí como si fuera el autor de aquel atentado y temí que lo +revelara mi semblante. Pero mis compañeros estaban demasiado +ocupados en examinar el desperfecto, para fijarse en mi persona. + +--¿Cómo ha podido ser esto? ¿Quién pudo llegar hasta aquí y cometer +tan audaz sacrilegio? Exclamaban ambos admirados. + +El Tesorero ordenó al Padre Montero que avisase al Deán, y la nueva +corrió rápidamente, pues a los pocos momentos acudieron varios +canónigos y prebendados, quienes anunciaron que Su Eminencia en +persona iría a comprobar con sus propios ojos el inexplicable y +audaz atentado. + + + * * * * * + +Mientras se daban los pasos oportunos para descubrir al autor del +delito, dispuso el Cardenal Arzobispo de Alcalá del Río que la +maltratada joya fuera guardada dentro de un cofre fuerte que había +en el Tesoro, y que hasta nueva orden se suspendiesen las visitas +del público. + +Oprimido por la vergüenza y el temor, me despedí del Padre Montero, +y olvidando por completo la búsqueda de documentos que a la Catedral +me había llevado, dirigí mis pasos lentamente hacia mi alojamiento. + +Renuncio a describir mi estado de ánimo durante el resto de aquel +día. Quise rechazar mi constante preocupación por medio de la +lectura, pero dió la casualidad que la única obra que había llevado +conmigo era la Historia de Bernal Díaz del Castillo, y ella, lejos +de proporcionarme distracción, daba rienda suelta a los más extraños +pensamientos. Dejé el libro y salí a pasear por las vegas, hasta el +anochecer. Cuando regresé a mi alcoba me sentí calenturiento y me +metí entre sábanas; pero sólo logré conciliar intranquilo y mil +veces interrumpido sueño. Recuerdo que aquella noche fuí testigo de +los episodios más sangrientos de la conquista de México. Los +sacerdotes aztecas abrían el pecho de sus víctimas y arrancábanles +el corazón, palpitante aún, para ofrecerlo al terrible Huichilobos, +que presidía el Cu mayor... Constantemente se oía el rumor de la +pelea y arroyos de sangre por todos lados me cercaban... Retumbó en +mis oídos el «triste sonido» del tambor que, según Bernal Díaz, +podía oírse a dos leguas de distancia, y desperté excitado. La +Campana mayor de la Catedral sonaba lúgubremente. + + * * * * * + +Con la codiciada aurora, recobré la tranquilidad de espíritu. +Trabajé todo el día en el archivo del Cabildo, en donde pude hallar +los documentos que buscaba, y hasta llegué a olvidar los extraños +sucesos de la víspera. + +Pero al llegar a mi habitación en la tarde, encontré que me +aguardaba allí el Padre Montero. Al verlo me sentí de nuevo +avergonzado y culpable. + +--¡Hola! Dije, procurando demostrar completa tranquilidad. ¡Cuánto +gusto de verte! ¿Quieres que demos un paseo por las márgenes del +río, antes de que llegue la noche? + +--Rafael, exclamó, sin hacer caso de mi pregunta. ¿Te acuerdas del +papagayo de Huichilobos que viste ayer? + +--Sí, dije casi como un reto. ¿Se descubrió ya el autor del +atentado? + +--Eso no sería fácil en tan corto espacio de tiempo. Lo que quiero +contarte, puesto que confío en tu discreción, es lo siguiente: Has +de saber que Su Eminencia, que es hombre activo, envió ayer mismo un +mensaje a la Corte, para que viniese en seguida uno de los mejores +joyeros y restaurase cuanto antes el desperfecto causado al +papagayo. Llegó en el tren del medio día y el Deán, el Tesorero y yo +hemos ido esta tarde a recoger la joya para entregársela; pero, +calcula ¡cuál sería nuestra sorpresa, al abrir el cofre y ver que el +papagayo ha desaparecido! Cómo ha podido llegar hasta allí el +ladrón, nadie ha podido explicárselo. + +Instintivamente nos habíamos acercado a la ventana, pues la puesta +de sol prometía ser hermosísima aquella tarde. Las gárgolas y demás +partes salientes de la enorme catedral tenían ya perfiles de fuego, +y las copas de los árboles de la plazoleta y hasta las hortensias de +mi balcón empezaban a teñirse de carmín. + +Súbitamente, mi compañero dió un grito de sorpresa. Dirigiendo la +mirada hacia el lugar que febrilmente señalaba, ví al Papagayo de +Huichilobos, a poca distancia de nosotros, posado sobre un saliente +de la torre. + +--¡Es idéntico! exclamó. + +--No, dije con bastante calma. Es el mismo. Está vivo, pero tiene +rota el ala izquierda. Yo mismo se la he roto. + +El Padre Montero me miró con extrañeza y ví que sus trémulos labios +iban a formular una pregunta; pero en ese momento el ave movió las +alas, que brillaron a la luz del ocaso, como si cayera una cascada +de gemas dentro de una hoguera, y tendió el vuelo en dirección +nuestra. Vino a posarse de nuevo sobre el barandal del balcón. ¡Sí, +estaba allí el Papagayo de Huichilobos, al alcance de nuestras +manos, y no osábamos tocarlo! Contuvimos la respiración y no nos +movimos durante largo espacio de tiempo, fascinados por el +inesperado suceso. + +Con no sé qué supremo esfuerzo de la voluntad, el Padre Montero +súbitamente procuró apresarlo. Pero el ave se le escapó de entre las +manos, y tendió el vuelo hacia el Occidente. Yo quedé extasiado, +viendo al pájaro alejarse por los aires, lenta y majestuosamente, +hasta convertirse en minúsculo punto de luz, hasta perderse en +lontananza como si se hundiera con el sol en el horizonte. + +Al volver el rostro, advertí que el Padre Montero permanecía inmóvil +con la mirada fija en la abierta palma de su mano. En ella brillaban +cuatro esmeraldas y tres rubíes de gran tamaño. + + + + + +INDICE + + + +LA PUERTA DE BRONCE +UN HOMBRE PRACTICO +SIMILIA SIMILIBUS +EL AMO VIEJO +EL COFRE +TRISTIS IMAGO +LOS JUGADORES DE AJEDREZ +EL SOMBRERO DEL REY DE TIBOTÚ +EL REPORTAZGO +FRAY BALTASAR +EL PAPAGAYO DE HUICHILOBOS +INDICE + + + + + + + + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of La Puerta de Bronce y Otros Cuentos +by Manuel Romero de Terreros, Marqu‚s de San Francisco + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA PUERTA DE BRONCE *** + +***** This file should be named 11669-8.txt or 11669-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/1/6/6/11669/ + +Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and +PG Distributed Proofreaders + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project +Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you +charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you +do not charge anything for copies of this eBook, complying with the +rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose +such as creation of derivative works, reports, performances and +research. They may be modified and printed and given away--you may do +practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is +subject to the trademark license, especially commercial +redistribution. + + + +*** START: FULL LICENSE *** + +THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE +PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK + +To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free +distribution of electronic works, by using or distributing this work +(or any other work associated in any way with the phrase "Project +Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project +Gutenberg-tm License (available with this file or online at +https://gutenberg.org/license). + + +Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm +electronic works + +1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm +electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to +and accept all the terms of this license and intellectual property +(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all +the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy +all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. +If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project +Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the +terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or +entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. + +1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be +used on or associated in any way with an electronic work by people who +agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few +things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works +even without complying with the full terms of this agreement. See +paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project +Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement +and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic +works. See paragraph 1.E below. + +1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation" +or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project +Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the +collection are in the public domain in the United States. If an +individual work is in the public domain in the United States and you are +located in the United States, we do not claim a right to prevent you from +copying, distributing, performing, displaying or creating derivative +works based on the work as long as all references to Project Gutenberg +are removed. Of course, we hope that you will support the Project +Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by +freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of +this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with +the work. You can easily comply with the terms of this agreement by +keeping this work in the same format with its attached full Project +Gutenberg-tm License when you share it without charge with others. + +1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern +what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in +a constant state of change. If you are outside the United States, check +the laws of your country in addition to the terms of this agreement +before downloading, copying, displaying, performing, distributing or +creating derivative works based on this work or any other Project +Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning +the copyright status of any work in any country outside the United +States. + +1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: + +1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate +access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently +whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the +phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project +Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed, +copied or distributed: + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + +1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived +from the public domain (does not contain a notice indicating that it is +posted with permission of the copyright holder), the work can be copied +and distributed to anyone in the United States without paying any fees +or charges. If you are redistributing or providing access to a work +with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the +work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1 +through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the +Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or +1.E.9. + +1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted +with the permission of the copyright holder, your use and distribution +must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional +terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked +to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the +permission of the copyright holder found at the beginning of this work. + +1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm +License terms from this work, or any files containing a part of this +work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. + +1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this +electronic work, or any part of this electronic work, without +prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with +active links or immediate access to the full terms of the Project +Gutenberg-tm License. + +1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, +compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any +word processing or hypertext form. However, if you provide access to or +distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than +"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version +posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org), +you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a +copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon +request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other +form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm +License as specified in paragraph 1.E.1. + +1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, +performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works +unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. + +1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing +access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided +that + +- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from + the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method + you already use to calculate your applicable taxes. The fee is + owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he + has agreed to donate royalties under this paragraph to the + Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments + must be paid within 60 days following each date on which you + prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax + returns. Royalty payments should be clearly marked as such and + sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the + address specified in Section 4, "Information about donations to + the Project Gutenberg Literary Archive Foundation." + +- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies + you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he + does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm + License. You must require such a user to return or + destroy all copies of the works possessed in a physical medium + and discontinue all use of and all access to other copies of + Project Gutenberg-tm works. + +- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any + money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the + electronic work is discovered and reported to you within 90 days + of receipt of the work. + +- You comply with all other terms of this agreement for free + distribution of Project Gutenberg-tm works. + +1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm +electronic work or group of works on different terms than are set +forth in this agreement, you must obtain permission in writing from +both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael +Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the +Foundation as set forth in Section 3 below. + +1.F. + +1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable +effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread +public domain works in creating the Project Gutenberg-tm +collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic +works, and the medium on which they may be stored, may contain +"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or +corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual +property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a +computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by +your equipment. + +1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right +of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project +Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project +Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all +liability to you for damages, costs and expenses, including legal +fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT +LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE +PROVIDED IN PARAGRAPH F3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE +TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE +LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR +INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH +DAMAGE. + +1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a +defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can +receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a +written explanation to the person you received the work from. If you +received the work on a physical medium, you must return the medium with +your written explanation. The person or entity that provided you with +the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a +refund. If you received the work electronically, the person or entity +providing it to you may choose to give you a second opportunity to +receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy +is also defective, you may demand a refund in writing without further +opportunities to fix the problem. + +1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth +in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO OTHER +WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO +WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. + +1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied +warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages. +If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the +law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be +interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by +the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any +provision of this agreement shall not void the remaining provisions. + +1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the +trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone +providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance +with this agreement, and any volunteers associated with the production, +promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, +harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, +that arise directly or indirectly from any of the following which you do +or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm +work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any +Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. + + +Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm + +Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of +electronic works in formats readable by the widest variety of computers +including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact +information can be found at the Foundation's web site and official +page at https://pglaf.org + +For additional contact information: + Dr. Gregory B. Newby + Chief Executive and Director + gbnewby@pglaf.org + +Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation + +Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide +spread public support and donations to carry out its mission of +increasing the number of public domain and licensed works that can be +freely distributed in machine readable form accessible by the widest +array of equipment including outdated equipment. Many small donations +($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt +status with the IRS. + +The Foundation is committed to complying with the laws regulating +charities and charitable donations in all 50 states of the United +States. Compliance requirements are not uniform and it takes a +considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up +with these requirements. We do not solicit donations in locations +where we have not received written confirmation of compliance. To +SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any +particular state visit https://pglaf.org + +While we cannot and do not solicit contributions from states where we +have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition +against accepting unsolicited donations from donors in such states who +approach us with offers to donate. + +International donations are gratefully accepted, but we cannot make +any statements concerning tax treatment of donations received from +outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. + +Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation +methods and addresses. Donations are accepted in a number of other +ways including including checks, online payments and credit card +donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate + + +Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic +works. + +Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm +concept of a library of electronic works that could be freely shared +with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project +Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. + +Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed +editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. +unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily +keep eBooks in compliance with any particular paper edition. + +Each eBook is in a subdirectory of the same number as the eBook's +eBook number, often in several formats including plain vanilla ASCII, +compressed (zipped), HTML and others. + +Corrected EDITIONS of our eBooks replace the old file and take over +the old filename and etext number. The replaced older file is renamed. +VERSIONS based on separate sources are treated as new eBooks receiving +new filenames and etext numbers. + +Most people start at our Web site which has the main PG search facility: + + https://www.gutenberg.org + +This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, +including how to make donations to the Project Gutenberg Literary +Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to +subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. + +EBooks posted prior to November 2003, with eBook numbers BELOW #10000, +are filed in directories based on their release date. If you want to +download any of these eBooks directly, rather than using the regular +search system you may utilize the following addresses and just +download by the etext year. For example: + + https://www.gutenberg.org/etext06 + + (Or /etext 05, 04, 03, 02, 01, 00, 99, + 98, 97, 96, 95, 94, 93, 92, 92, 91 or 90) + +EBooks posted since November 2003, with etext numbers OVER #10000, are +filed in a different way. The year of a release date is no longer part +of the directory path. The path is based on the etext number (which is +identical to the filename). The path to the file is made up of single +digits corresponding to all but the last digit in the filename. For +example an eBook of filename 10234 would be found at: + + https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234 + +or filename 24689 would be found at: + https://www.gutenberg.org/2/4/6/8/24689 + +An alternative method of locating eBooks: + https://www.gutenberg.org/GUTINDEX.ALL + + diff --git a/old/11669-8.zip b/old/11669-8.zip Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..f2fed48 --- /dev/null +++ b/old/11669-8.zip diff --git a/old/11669.txt b/old/11669.txt new file mode 100644 index 0000000..fbe9672 --- /dev/null +++ b/old/11669.txt @@ -0,0 +1,2285 @@ +The Project Gutenberg EBook of La Puerta de Bronce y Otros Cuentos +by Manuel Romero de Terreros, Marqu,s de San Francisco + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: La Puerta de Bronce y Otros Cuentos + +Author: Manuel Romero de Terreros, Marqu,s de San Francisco + +Release Date: March 22, 2004 [EBook #11669] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ASCII + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA PUERTA DE BRONCE *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and +PG Distributed Proofreaders + + + + + + + +MANUEL ROMERO DE TERREROS Y VINENT +MARQUES DE SAN FRANCISCO + + +LA PUERTA DE BRONCE +Y OTROS CUENTOS + + +1922 + + + + + +Sentado en un amplio sillon de velludo carmesi, al lado de ancha +ventana, el Cardenal de Portinaris estaba dictando su testamento. A +la primera clausula que contenia su profesion de Fe, habia logrado +dar un giro distinto del acostumbrado, de manera que a la par de un +compendio de la Religion Catolica resultaba un verdadero opusculo +literario. El Prelado, muy satisfecho, prosiguio a enumerar cada uno +de sus bienes, y al hacerlo, parecia que iban arrancandose las mas +hermosas paginas de la historia del arte. El notario escribia a toda +prisa y, a pesar de estar muy acostumbrado a ese genero de trabajos, +se fatigaba en grado sumo, y gruesas gotas de sudor aparecian sobre +su calva frente. + +Terminadas las clausulas preliminares, el Cardenal hizo una pausa y +dirigio la mirada vagamente a traves de la ventana de su estudio. La +Plaza del Duque era un hervidero de gente, y el Prelado seguia con +la vista el ir y venir de carruajes y peatones. Transcurrio algun +espacio de tiempo; el notario se paso el panuelo por la frente +varias veces, y por fin observo timidamente: + +--?Si, Eminencia? + +Pero el Cardenal permanecia callado. + +--?Si, Eminencia? insinuo de nuevo el letrado. + +La verdad era que el Cardenal Diacono de la Basilica de Santa Maria +de las Rosas estaba perplejo; no encontraba a quien nombrar +heredero. Miembro de una de las mas esclarecidas familias de +Toscana, con el terminaba su ilustre progenie: su unico sobrino, el +Conde Fabricio de Portinaris, se habia marchado a America hacia +quince anos y no se habia vuelto a tener noticia de el. Ministros +diplomaticos y agentes consulares, por mas averiguaciones que +hicieran, no habian podido proporcionar ningun informe, y todo el +mundo consideraba que el Conde habia muerto. Desde sus primeros +anos, don Fabricio habia dado pruebas de un caracter indomable, su +bolsillo fue siempre un pozo sin fondo, y no era secreto para nadie +que sus locuras habian conducido a su madre a un sepulcro prematuro. + +Los ojos del Cardenal se empanaron de lagrimas y durante largo +tiempo estuvo pensando a quien nombrar heredero. Sabia que las +llamadas obras de beneficencia poco podrian aprovecharse de una +fortuna que consistia mas bien en objetos de arte que en bienes +materiales, y doliale el alma al pensar que estos fueran a parar a +manos del anonimo e insipido personaje que se llama el Estado. + +Decidio por fin legar todo su caudal a algun amigo, y resolvio +hacerlo a favor del Principe de Sant' Andrea, procer bondadoso y +magnanimo Mecenas. + +--Instituyo por mi unico y universal heredero, empezaba a dictar el +Cardenal, cuando sono leve toque en una puerta. + +--iAdelante! exclamo el Prelado, y aparecio en el umbral un +sirviente vestido de negro. Adelantose este y presento en una +salvilla de plata una tarjeta, que el Principe de la Iglesia tomo +con cierto gesto de enfado. Si al leer en ella: "El Conde Fabricio +de Portinaris" experimento alguna sorpresa, pudo dominarla en +seguida, pues con tono tranquilo dijo al notario: + +--Ramponelli, manana terminaremos. Puede Vd. retirarse. + +El notario recogio sus papeles, metiolos dentro de un cartapacio, y +con este bajo el brazo, fue a besar el anillo cardenalicio, y salio +de la estancia despues de hacer profunda reverencia. + +En seguida ordeno a su camarero: + +--iQue pase el Conde! + +Don Fabricio de Portinaris rayaba en los cincuenta anos. Era +extraordinariamente delgado y bajo de cuerpo; tenia la nariz +aguilena, el cabello entrecano y el rostro tan lleno de arrugas, que +a primera vista aparecia estar sonriendo continuamente. + +Al verlo entrar en el estudio, su tio ni se inmuto ni se puso de +pie: solo dijo secamente, dirigiendo involuntaria mirada al retrato +de Cesar Borgia que pendia en uno de los muros. + +--No esperaba veros mas, sobrino. Crei que habiais muerto. + +--Aun vivo, Eminencia, repuso el Conde sonriendo, e hizo ademan de +besar la mano del Prelado, pero este la retiro disimuladamente +indicando con ella una butaca cercana. Tomo asiento el Conde, y +despues de unos instantes de embarazoso silencio, dijo: + +--He llegado esta manana, y crei de mi deber, antes que nada, +saludar a vuestra Eminencia. + +--Os lo agradezco, contesto el Cardonal, tomando polvos de su +tabaquera de oro. Y, decidme, prosiguio, ?encontrasteis en el Nuevo +Mundo todas aquejas cosas que aqui echabais de menos? ?Aquella +libertad, aquella cuantiosa fortuna, aquella igualdad encantadora +entre los hombres, aquella (aqui sonrio el Cardenal) verdadera +democracia? + +--Encontre en el Nuevo Mundo, Eminencia, lo mismo que en Europa. +Quince anos he vivido una vida angustiosa, y hoy vengo a impetrar +vuestro perdon y a morir en mi pais. + +Fue tal su acento de sinceridad, que el Cardenal se puso de pie +solemnemente y bendijo a don Fabricio de Portinaris. Era la hora del +ocaso y los rayos del sol que se ponia hacian mas intensa la roja +vestidura del procer. + +Al principio el regreso del Conde fue escasamente comentado en la +Ciudad, porque habia casi, desaparecido su memoria. Pero pronto +volvio a hablarse de el, porque el Cardenal de Portinaris, a pesar +de su robusta salud y no avanzada edad, decaia notablemente, y un +mes despues se hallaba al borde del sepulcro. No falto quien hablase +en voz baja de sutiles venenos traidos de America y alguien recordo, +en plena tertulia, que los Portinaris descendian de Cesar Borgia. Al +fallecer el Prelado y abrirse su testamento, se supo que habia +legado todos sus bienes a Don Fabricio. + +El nuevo Principe se ausento enseguida de la Capital, y establecio +su residencia en una _villa_ cercana, en donde llevo una vida +retirada y tranquila. A las pocas personas con quienes trataba, +referia que estaba escribiendo sus memorias. + +Pero pasados algunos meses, decidio regresar a la Corte y alli se +dijo que pensaba dar grandes recepciones en su palacio, pues deseaba +contraer matrimonio y llevar la vida que correspondia a su clase. + +No viene al caso hacer una resena del Palacio de Portinaris, porque +ha sido descrito mil veces. En toda obra referente al Arte del +Renacimiento ocupa preferente lugar, y es conocidisimo aun de las +personas que jamas han visitado la Ciudad Ducal. Baste recordar que, +entre las innumerables obras de arte que encierra, quiza sea la mas +notable la hermosa reja de entrada, labrada en bronce con tal +maestria, que todos estan acordes con atribuirla al autor de las +puertas del bautisterio florentino. En los tableros inferiores se +destaca, en alto relieve, la historia de aquel Hugo de Portinaris +que, despues de defender heroicamente la fortaleza del Borgo, fue +degollado, junto con su mujer y sus dos hijas, por el victorioso y +sanguinario Orlando Testaferrata. Gruesos, pero exquisitamente +labrados, barrotes abalaustrados sostienen el medio punto que la +remata, en cuyo centro campea orgullosamente, la puerta que +constituye las armas parlantes de la familia, mientras que coronas, +tiaras, espadas y llaves cruzadas, pregonan por doquier los grandes +honores que esta ha gozado desde tiempo inmemorial. + +Llego el Principe a su palacio con las primeras sombras de la noche. +Al ascender la escalera de honor, sintio un desmayo y hubiera caido +al suelo, si no se apoyara en el pedestal de una estatua, que +decoraba el primer descanso. Repusose enseguida, y atraveso con paso +rapido la larga galeria del Poniente, seguido de su mayordomo, y +entro en la camara, llamada del Papa Calixto, que habia sido +dispuesta para su dormitorio. Era amplisima y, a diferencia de las +demas estancias del palacio, relativamente sobria. Pocos pero ricos +muebles la exornaban y el techo carecia de _plafond_ alegorico, +motivo por el cual el Principe la prefirio a las demas, pues, como +dijo sonriendo al mayordomo, no queria estar viendo los angeles y +mujeres desnudas de Julio Romano desde su lecho. + +Aquella noche, don Fabricio tomo ligerisima comida, y despues se +instalo en su gabinete, a escribir, hasta hora muy avanzada. El +vasto edificio estaba sumido en el mas profundo silencio, pues toda +la servidumbre se habia retirado a descansar, y solo podia oirse el +rasguear de la pluma sobre el papel. Larga fue la carta que escribio +el Principe, y bastante tiempo tomo en leerla y hacerle algunas +correcciones. Por fin la doblo cuidadosamente, y despues de haberla +metido dentro de un sobre grande, la dirigio a una persona de vulgar +apellido, residente en la Republica del Panuco. Se disponia a +lacrarla y sellarla, cuando se dibujo en su rostro una expresion de +sorpresa y de miedo. El gabinete se hallaba contiguo al estudio que +habia sido del Cardenal, y al alzar el Principe la cabeza en busca +del sello, noto que por debajo de la puerta de comunicacion con +aquella estancia, se veia una brillante raya de luz. + +Don Fabricio, pasados algunos instantes de sobresalto, logro +dominarse y hasta sonreir; y levantose de su asiento para ir a +apagar la luz, que inadvertidamente habria dejado algun criado +encendida en el estudio. Abrio la puerta resueltamente, ... y ise +helo su sangre! Sentada en el sillon, con su tabaquera abierta en la +mano derecha, y los dedos de la izquierda en ademan de tomar unos +polvos, hallabase la procer figura del Cardenal de Portinaris. + +--No esperaba veros mas, dijo lentamente. Crei que habiais muerto, +sobrino. + +Presa del mayor terror, don Fabricio huyo, llamando en alta voz al +mayordomo y otros sirvientes; pero nadie acudia en su auxilio, y +recorrio las galerias dando voces que retumbaban en las bovedas de +la senorial mansion. + +--iAntonio, Bernardo, Julio, Gilberto! gritaba, pero nadie queria +contestar, y con verdadero pavor bajo, puede decirse que rodo, la +escalera, y corrio a llamar al conserje. Grandes golpes dio en su +puerta con ambas manos, pero nadie oia sus desesperadas voces +de terror. + +Acercose a la entrada de palacio y quiso abrir la puerta de bronce +que la cerraba; pero por mas esfuerzos que hizo, no pudo lograr +moverla un milimetro, y por fin, en su desesperacion, concibio la +idea de salir por entre los barrotes, pues a toda costa queria +abandonar aquella casa. Como hemos dicho, don Fabricio era +extremadamente delgado, y decidio intentar pasar el cuerpo por +aquella parte de la reja, en que los barrotes eran mas esbeltos y, +por consiguiente habia mayor espacio entre ellos. + +A la madrugada siguiente, enorme concurso de curiosos se aglomeraba +a la entrada del palacio. La cabeza del Principe, amoratada y +descompuesta, se hallaba presa entre dos barrotes, y los ojos, +saltandosele de las orbitas, parecian mirar con terror el tablero, +en el cual Ghiberti habia cincelado magistralmente la degollacion de +Hugo de Portinaris por el despiadado Orlando Testaferrata. + + + + + +UN HOMBRE PRACTICO + + A AGUSTIN BASAVE. + + + +El Padre Ministro de la Casa de Novicios de la Compania de Jesus en +Espadal era pequenin, de rostro colorado, cabello blanco y expresion +risuena. Deciase que en su juventud tuvo trato con las Musas, pero +si tal fue el caso, ningun resabio de ello adivinabase en el Padre +Hurtado. El Padre Ministro, varon santo si los hay, era ante todo un +hombre practico; pruebas de serlo dio en mil ocasiones, al grado de +hacerse esta cualidad suya proverbial, no solo entre la comunidad, +sino en toda la comarca. Inutil nos parece decir que aquel +establecimiento marchaba admirablemente, como cuadraba a la gran +Institucion de que formaba parte. + +Una alegre manana de junio, en que el Padre Ministro comprobaba con +satisfaccion que el consumo de patatas en el mes pasado habia sido +mucho menor que el del correspondiente del ano anterior, un leve +toque en su puerta vino a interrumpir su tarea. + +--iAdelante! exclamo. + +El Hermano Fuente dio vuelta al picaporte y dijo: + +--Padre Ministro; un hombre desea hablarle. + +El Padre Hurtado, enemigo de antesalas, fruncio ligeramente el +entrecejo, pero contesto; + +--Que pase. + +Pocos momentos despues, se presentaba un individuo, cuya descripcion +es ocioso hacer, pues era como miles otros: de cuarenta anos, poco +mas o menos, sano al parecer, y pobre, puesto que el dinero, segun +reza el refran, no puede estar disimulado. + +--Buenos dias, Padre. + +--Buenos nos los de Dios. ?Que se ofrece? + +Padre Hurtado, vengo a ver a usted porque me encuentro en situacion +dificil. No tengo que comer. Desde que paro la fabrica.... + +--Si os meteis en huelgas, interrumpio el religioso. + +--No podia yo nada en contra, y tuve que hacer lo que todos los +companeros. El caso es que el trabajo no se reanuda ni lleva trazas +de serlo. Me muero de hambre, y aunque a Dios gracias, no tengo +nadie que dependa de mi, necesito trabajar. Conozco algo de +jardineria.... + +--Amigo, dijo el Padre Hurtado, en esta casa no tenemos jardin. + +--He trabajado como albanil. + +--En esta casa, gracias a Dios, no hay reparaciones ni obras que +hacer por el momento. + +--Padre, yo le ruego, yo le suplico que me proporcione algo. Usted +que es un hombre tan practico.... + +Hay que advertir que todo este tiempo, el Padre Hurtado casi no +habia reparado en su interlocutor, pues mientras sostenia el +dialogo, seguia haciendo numeros; pero al notar un leve acento de +amargura o de reproche en la ultima frase del obrero, alzo la vista +y lo miro fijamente por algunos instantes. + +--Repito, prosiguio, que no tengo trabajo que proporcionarle en esta +casa. Pero si quiere usted acudir a nuestro Colegio en Carrion de la +Vega, estoy seguro que su Rector, el Padre Rodriguez, le dara todo +lo que le haga falta. + +--Padre, mil gracias, replico el hombre. He confesado y comulgado +esta manana, y estaba seguro que usted me sacaria de apuros. Juan +Gonzalez le sera siempre agradecido. ?Quisiera usted darme, Padre +Ministro, una carta o papel de recomendacion? + +El Padre Hurtado tomo una cuartilla, la partio cuidadosamente en +dos, guardando una mitad para uso futuro, y trazo en el papel breves +renglones. La metio dentro de un sobre, lo cerro y dirigio, y lo +entrego a Juan Gonzalez. + +Despidiose este, y al abrir la puerta para marcharse, lo detuvo el +Padre Hurtado diciendole: + +--Espere un momento, hermano. + +Abandono su escritorio, mojo dos dedos en una pila de agua bendita +que colgaba en la pared, y toco con ellos la mano del obrero, +diciendole carinosamente; + +--iVaya con Dios! + +El Rector de Carrion de la Vega abrio cuidadosamente el sobre que +acababa de entregarle el portero, y extrajo la misiva del Padre +Hurtado; la leyo, y sin alzar la cabeza, miro al Hermano por encima +de sus espejuelos. + +--No entiendo esto, dijo. ?Quien ha traido este papel? + +--Un hombre a quien no conozco. Parece obrero. + +--?No trae ningun mensaje de palabra? + +--Nada me ha dicho, Padre. + +--?En donde esta este hombre? + +--Espera en la porteria. + +--Voy a verle. + +Ligeramente contrariado, el corpulento Padre Rodriguez se levanto +trabajosamente de su asiento, no sin dirigir la mirada al cumulo de +cartas que habia sobre el escritorio esperando contestacion, y se +encamino a la porteria. + +--Buenas tardes. + +--Buenas tardes, Padre, contesto Juan Gonzalez, con el rostro +iluminado por la esperanza. + +--?Usted ha traido este billete del Padre Hurtado? + +-Si, Senor. + +--Y ?nada le indico que me dijera de palabra? + +--Nada, Padre. + +--Es raro. Haga favor de esperar un momento. + +El Rector estaba sorprendido. Que un hombre como el Padre Hurtado +hubiera escrito esas cuantas palabras, tan faltas de sentido comun, +era un absurdo. En las galerias immediatas a la porteria encontro al +Padre Procurador y al Primer Prefecto, quienes, al ver a su +superior, levantaron sus birretes respetuosamente. + +--El Padre Hurtado se ha vuelto loco, dijo el Rector sin mas +preambulo. + +--iImposible! exclamaron a un tiempo los otros dos. + +--Entonces, ?como explican ustedes que me envie este billete? +pregunto, y alargo el papel al Prefecto, quien leyo en voz alta los +siguientes renglones: + +--"Estimado Padre Rodriguez: Le ruego se sirva dar cristiana +sepultura al portador de la presente. Su afmo. Hermano en Xto. +_Alonso Hurtado, S.J._" + +Hubo un silencio. El Padre Ministro de Espadal, tenido por el hombre +mas cuerdo de la Provincia no podia haber escrito esas palabras. + +Instintivamente, los tres religiosos se dirigieron a la porteria +para interrogar a Juan Gonzalez, seguros de que se trataba de +una broma. + +Pero Juan Gonzalez, yacia en el suelo, boca arriba, con los ojos muy +abiertos. Dos hilos de sangre negra manchaban su labio superior, y +tenia la mano izquierda crispada contra el pecho. + + + + + +SIMILIA SIMILIBUS + + A LUIS CASTILLO LEDON. + + + +Como ya murio el celebre homeopata Dr. Idiaquez, puedo divulgar el +secreto que me impuso bajo mi palabra. + +Hace precisamente diez anos que principio la extrana dolencia que +motivo mi visita a aquel facultativo, y cuya rapida curacion fue el +primer escalon de su fama. Desde pequeno fui enfermizo y debil, por +lo cual puedo decir, sin gran exageracion, que toda mi ninez y la +mitad de mi juventud las pase en consultorios de doctores. En +verdad, era una maravilla para todos mis allegados que fuese yo +viviendo. Apenas cumpli los treinta anos, empece a sufrir los mas +agudos dolores de cabeza que puedan imaginarse, los cuales de dia en +dia aumentaban al grado de hacerme la vida un verdadero martirio. +Solamente descansaba yo de ellos cuando dormia, razon por la cual +procure cortejar a Morfeo incesantemente. + +Pero llego el dia en que ni aun el sueno pudo ahuyentar mis +sufrimientos; y lo mas extrano del caso era que, a medida que sonaba +las cosas mas fantasticas y hermosas, mas agudos eran los dolores +que me torturaban. Se comprendera, por lo tanto, que entonces quise +huir del sueno, apurando fuertes dosis de cafe: y esperaba yo la +muerte como una ansiada liberacion. Mas, a pesar de todos mis +esfuerzos para permanecer despierto y del horror con que veia yo +llegar la noche, me vencia al fin el sueno, y en seguida +presentabanse a mi mente las mas peregrinas visiones que puedan +imaginarse, aun en ese mundo inexplicable. Lluvias de estrellas, +kaleidoscopicas auroras, extranas floraciones, embargaban mi mente +de continuo; a veces, sobre un mar fosforecente veia yo navegar +hacia mi un galeon de oro con velamen de carmin y grana, mientras +indescriptible armonia sonaba en mis oidos. Y a medida, repito, que +aquellas visiones eran mas hermosas, mas agudo era el dolor que +atormentaba mi cerebro. Y tal terror se posesiono de mi alma, que no +comprendo como no fui a parar a un manicomio. + +Ninguno de los facultativos que consulte encontraba remedio a mi +mal, y no puse termino a mis dias con mi propia mano, gracias a mis +principios religiosos. Por fin, siguiendo el consejo de no recuerdo +que medico famoso, determine que varios de los doctores mas +eminentes de la ciudad se reunieran en consulta, y despues de dos +horas del mas penoso interrogatorio, pronunciaron mi sentencia. Mi +mal era incurable y degeneraria en locura; el tumor que se habia +formado en mi cerebro era inoperable y la muerte se aproximaba, +aunque lentamente. + +Sali de aquel consultorio como un hombre beodo. He dicho que muchas +veces habia deseado la muerte, y sin embargo, aquel dia amaba yo la +vida, a pesar de mis horribles sufrimientos. Embargada mi mente, +como debe suponerse, camine hacia mi casa por calles apartadas, +temeroso de encontrar alguna persona conocida. Repentinamente, no se +que impulso hizo fijar mi vista en una pequena placa de metal sobre +la puerta de una sucia habitacion. Lei el letrero: "Dr. Idiaquez, +homeopata", y casi sin pensar en lo que hacia, penetre en la casa y +subi la destartalada escalera. + +El Dr. Idiaquez era un hombre vulgar y demacrado, y su consultorio +una guardilla sucia y miserable. Ambos me recordaron, enseguida, la +escena del boticario en "Romeo y Julieta". + +Expuse mi mal y la opinion de los facultativos a quienes consultara, +y el Dr. Idiaquez me escucho con la mayor atencion. + +--La enfermedad de usted, me dijo al fin, es extrana, +indudablemente, y proviene en efecto de un tumor que se ha formado +en su cerebro; pero no solo no es incurable, sino que puedo librarlo +de ella en tres dias. + +--iComo! exclame, no queriendo creer lo que escuchaba. + +--Sencillamente, respondio con mucha calma. Aqui tiene usted estos +globulos que tomara usted cada tres horas: tres del frasco marcado +A. y cuatro del marcado B., alternativamente. Hoy es lunes; el +viernes proximo vendra usted a verme, ya curado. + +Pague su modesto honorario, y baje la escalera rapidamente, como si +volara en alas de la esperanza. La tarde estaba tibia y perfumada, y +la puesta del sol parecia un incendio en los montes lejanos. + +Aquella noche, por primera vez, me abandonaron mis sufrimientos, +pero los bellos suenos tambien huyeron, y fui atormentado por +horribles pesadillas. Estas aumentaron a tal grado en las dos noches +siguientes, que puedo asegurar que ni el Dante pudiera imaginarselas +en lo mas profundo del Averno. + +Por fin llego el ansiado viernes, y efectivamente, libre de todo +sufrimiento fisico y moral, subi la destartalada escalera que +conducia al consultorio del Dr. Idiaquez. Este me recibio +afablemente, y me aseguro que mi curacion era definitiva. Ese dia +compre un busto de Hahnmann y lo coloque en lugar prominente de mi +biblioteca. + +Inutil me parece decir que la noticia de mi rapida curacion se +extendio por todo el pais, y el nombre del Dr. Idiaquez en seguida +se hizo celebre. De alli en adelante, efectuo las mas sorprendentes +curaciones, y al cabo de poco tiempo, reunio una fortuna +considerable. Lo que mas intrigaba a sus pacientes era que jamas +recetaba, sino que el mismo proporcionaba las medicinas, marcandolas +generalmente con letras, aunque a veces tambien con numeros. + +Naturalmente, contraje con el vinculos de estrecha amistad y lo +visitaba a menudo en su nueva y lujosa casa. Un dia me atrevi +a decirle: + +--Doctor, hace mucho tiempo que he querido hacerle una pregunta. + +--?Cual es? + +--?De que se componian los globulos que me proporcionaron mi +maravillosa curacion? + +--Amigo mio, ese es mi secreto; pero puesto que a usted le debo mi +fortuna, se lo dire, si me promete, si me jura, no decirlo mientras +yo viva. En cuanto muera, queda usted en libertad para proclamarlo a +los cuatro vientos. + +Hice la promesa requerida, y con una sonrisa muy triste,--nunca he +visto en la cara de un hombre una sonrisa mas triste,--dijo el Dr. +Idiaquez lentamente: + +--Los globulos marcados "A" se componian de agua y azucar; los +marcados "B" de azucar y agua. + + + + + +EL AMO VIEJO + + A LUIS GARCIA PIMENTEL + + + +La familia Hernandez de Sandoval, opulenta hace diez anos y hoy casi +en la miseria, era una de las mas respetables de la ciudad de +Mexico. Como base principal de su fortuna figuraban las extensas +haciendas que poseia, desde los tiempos de la conquista, en el hoy +denominado Estado de Morelos, comarca fertilisima, en donde se +cultiva con preferencia la cana de azucar. Conservan muchas de las +haciendas mexicanas el caracter de fortalezas que supieron darles +sus primeros poseedores, mientras que otras, que no se distinguen +por su arquitectura, abundan, en cambio, en bellezas naturales; todo +lo cual hace que una visita a una de estas fincas no carezca, +generalmente, de interes. + +A pesar de la estrecha amistad que unia a los Hernandez de Sandoval +con mi familia, desde largos anos, no habia yo tenido ocasion de +visitar ninguna de sus haciendas, aunque ellos si habian pasado +largas temporadas en la nuestra, situada en el centro del pais; de +manera que, en cuanto se ofrecio la oportunidad de acompanar al hijo +de la casa, Antonio, pudiendo desprenderme de mis no multiples, pero +si imprescindibles quehaceres, la aproveche gustoso para ir en tan +grata compania a recorrer la finca principal de su casa, celebre por +su riqueza y encantos naturales. + +Salimos de Mexico en la noche de un diez de agosto, y llegamos en la +madrugada a la historica ciudad de la Puebla de los Angeles. Todo el +dia siguiente lo pasamos a bordo del ferrocarril, viaje molesto por +el excesivo calor que se dejaba sentir y que nos quito toda gana de +admirar el trayecto, rico y variado en cultivos y panorama. + +Cansados y agobiados por la alta temperatura, llegamos a las +primeras horas de la noche a una pequena estacion, de cuyo nombre +indigena no quiero acordarme, y en donde nos esperaba el +Administrador de la hacienda y varios mozos, con sendas caballerias. +Emprendimos desde luego la caminata, y, ya fuera porque la noche en +el campo se hallaba relativamente fresca, comparada con las +molestias del ferrocarril, o porque veia yo proximo el fin de la +jornada, el trayecto me parecio corto. A poco de abandonar la +estacion, vi dibujarse en las sombras de la noche la silueta de la +enorme mole que constituia la famosa hacienda de San Javier. Y esta +silueta, borrosa al principio, fue definiendose rapidamente, +permitiendo darme cuenta, primeramente, de la alta chimenea del +ingenio, despues, de la gallarda torre y esbelta cupula de su +iglesia, de las troneras de las azoteas y, en fin, de todos los +principales detalles del edificio. + +Poco o nada habiamos hablado, y suponiendo que Antonio me ensenaria +al dia siguiente todos los pormenores de la hacienda, me abstuve de +hacer preguntas; pero, al entrar en el enorme patio, o mas bien +plaza, que habia delante del edificio, me sorprendio de tal manera +la extrana silueta de un hombre sobre el pretil de la azotea, que no +pude menos que exclamar: + +--?Quien es ese individuo que espera tu llegada en tan estrambotica +postura? + +Porque hay que advertir que estaba sentado sobre el pretil (con +riesgo inminente de caerse), y cubierto con el mas exagerado +sombrero de alta copa. + +Antonio se rio y solamente dijo: + +--iAh! Manana te lo presentare. + +Nos apeamos de nuestras caballerias en un amplio portal, y despues +de las presentaciones del tenedor de libros y otros dependientes de +la hacienda, en el "purgar", o sea oficina principal, subimos a +tomar una ligerisima cena, para arrojarnos en seguida en los +codiciados brazos de Morfeo. + +Una pequena contrariedad se dibujo en el rostro de mi amigo, al +informarle el administrador que la mayor parte de las estancias de +la casa estaban en vias de reparaciones y de ser pintadas, por lo +tanto, solo habia disponibles para dormir en ellas, dos +habitaciones, una pequena, y otra, al contrario, amplisima. Inutil +me parece decir que esta me fue cedida por mi amigo, y al penetrar +en ella, grata fue mi sorpresa al encontrarla muy fresca, y ver que +la cama se hallaba colocada al lado de una puerta-ventana que +comunicaba con el corredor o galeria abierta, que abarcaba todo el +frente y un costado del piso superior de la casa. Media este +corredor unos cuatro metros de anchura por otros tantos de +elevacion, estaba abovedado, y por los amplios arcos se esbozaba el +encantador paisaje, que en las sombras de la noche, poseia una +dulzura y serenidad poco comunes, perfumado el ambiente con las +diversas plantas de aquellos climas. + +A pesar del cansancio que sentia, permaneci no corto espacio de +tiempo en la soledad de aquella galeria, perdido en mis +pensamientos, y con un leve zumbar de oidos, _oia el silencio_, que +solo interrumpia, de vez en cuando, el ladrar de un perro en el +"real" no lejano. + +Por fin me meti entre sabanas, dejando la ventana abierta, y en +seguida quede dormido. + +No supe cuanto tiempo lo estuviera, cuando me desperto el fuerte +toser de una persona. Esta parecia hallarse en el corredor, a pocos +pasos de mi, y deduje en seguida que era el "velador", que en toda +hacienda suele rondar de noche. Como la tos no cedia, sino, al +contrario, agravabase de tal manera, que el pobre hombre parecia +correr riesgo de ahogarse, salte del lecho para prestarle ayuda; +pero ?cual no seria mi sorpresa, cuando sali a la galeria, de hallar +que no solo ceso la tos, sino que el velador o lo que fuera, no se +encontraba alli! Torne a acostarme, y a los pocos momentos, se +repitio el suceso con identicos resultados, y dos y tres veces mas, +hasta que llegue a suponer que el hombre se hallaria en algun +apartado rincon del corredor, el cual, por ser abovedado, +transmitiria el eco de la tos, haciendola oirse como si fuese en la +puerta misma de mi alcoba. + +A la manana siguiente, relatado el desagradable incidente que +interrumpio mi sueno, quiso Antonio averiguar quien fuera el velador +que habia pasado tan mala noche en la galeria; pero el Administrador +contesto rotundamente que nadie, pues en aquella epoca de completa +tranquilidad era innecesaria la presencia de semejante sirviente. Y +a las reiteradas instancias de que alguien tenia que haber sido, la +contestacion, despues de ser interrogados todos los dependientes y +criados, fue siempre la misma. + +Sin darle mas importancia al asunto, pues en realidad poco tenia, +emprendimos la visita del vasto edificio, remedo de fortaleza, +convento y casa de campo, todo en uno, que databa del siglo XVI; la +magnifica iglesia, cuya torre y cupula reverberaban en sus azulejos +los rayos del sol tropical; y la casa de calderas, o ingenio +propiamente dicho, enorme edificio completamente moderno y, para mi, +ayuno de interes. Al recorrer la azotea de la casa, Antonio hizo la +presentacion del curioso personaje que la vispera llamara mi +atencion. iEra una estatua de piedra! Y no pude menos que echarme a +reir al verla: esculpida con la mayor rudeza, representaba a un +individuo de anguloso y desproporcionado aspecto, sentado al borde +de la azotea, con las piernas cruzadas, mas abajo de las rodillas, y +con las manos en actitud de batir palmas. Para que nada faltase a +esta obra de arte, hallabase embadurnada, desde la punta del +exagerado sombrero hasta los pies, de un brillante color de rosa. + +--Aqui tienes, dijo Antonio, a la persona que prometi presentarte. +Como ves, es una obra de arte. Se llama Herrera Goya. Para que no te +rias de un miembro de la familia, te contare que Don Joaquin de +Herrera Goya fue antepasado mio, aunque no en linea recta, pues +murio soltero; su hermana, mi cuarta abuela, heredo de el esta +hacienda y no se si a ella se deba tan hermosa estatua. Es costumbre +pintarla cada ano; asi como hoy la ves color de rosa, ha estado +pintada de celeste, amarillo, verde, de todo menos de negro, pues +hay aqui la creencia,--cosas de los indios,--que si llegara a +pintarse de ese color, ocurriria alguna desgracia. La postura de sus +manos indica, no que va a aplaudir, sino que la distancia que con +ellos mide es el tamano de los panes de azucar que en su hacienda se +fabricaban y que llenaron sus bolsillos de doblones. La tradicion no +cuenta cosas muy halagadoras para este senor; te las referire +algun dia. + +No dejo de caerme en gracia el ridiculo personaje, y al bajar al +patio y verlo desde alli, note que se hallaba emplazado sobre el +corredor, precisamente encima del sitio en donde a aquel daba acceso +a la puerta-ventana de mi dormitorio. + +La huerta de la finca, extensa y feraz, llamo mi atencion por su +aspecto oriental, debido en gran parte, a una alberca con surtidor +que en ella habia. A mi observacion contesto Antonio: + +--Si. Mi madre la llama "El Jardin de la Sultana". No te sientes +ahi, agrego al ver que me disponia a hacerlo sobre un ancho banco, o +poyo de piedra, cercano. Aqui estaras mas comodo. + +Y al borde mismo del estanque permanecimos algun tiempo, escuchando +el suave rumor del agua. + +No viene al caso referir nuestra vida en aquella finca durante la +semana que en ella pasamos; solo dire que durante seis noches, y +aproximadamente a la misma hora, se repitio el incidente de la +primera, cosa que nos intrigo de tal modo, que nos propusimos +descubrir al nocturno asmatico. Juzgo Antonio lo mas acertado +ordenar a un tal Paulino, muy adicto suyo y hombre de toda +confianza, que pasara la noche en mi estancia, en el umbral mismo de +la puerta-ventana, para ayudar a aclarar el molesto, si bien un +tanto ridiculo misterio. + +Era la ultima noche que ibamos a pasar en San Javier, puesto que +debiamos regresar a Mexico el dia siguiente, y me meti en cama con +animo de descansar, indiferente al suceso que tan repetidas veces +habia turbado mi sueno. + +La tos, esa noche, me parecio mas fuerte y rebelde que en las +anteriores. Al saltar del lecho, vi con satisfaccion que Paulino +tambien la oia, pues estaba sentado sobre su estera, con asombro +dibujado en sus facciones. Salimos los dos y recorrimos la galeria, +sin encontrar persona alguna, y con el extrano caso de que el hombre +que tosia parecia seguirnos durante todo el trayecto. + +Cansados de buscar, regresamos a la estancia, y al traspasar el +umbral, la tos que el misterioso personaje padecia, aumento de tal +manera que oimos claramente que se ahogaba; esa horrible tos +degenero en ronquido, en _estertor_, y repentinamente se oyeron +maullar, chillar horriblemente, en todas las disonancias +imaginables, un crecido numero de gatos. Yo hubiera jurado que habia +un centenar de esos animales alrededor nuestro. Torne a salir al +corredor con la seguridad de ver sus ojos fosforescentes entre las +sombras de la arcada; pero nada se veia. Arrecio el horrible +desconcierto; oi algo se desplomaba, y al volver la mirada, vi que +Paulino, hincado de rodillas en medio de la estancia, con los brazos +en cruz, y el mayor terror dibujado en su rostro, exclamaba +con pavor: + +--iVirgen Santisima! iEl amo viejo, el amo viejo! + +Hay sucesos en la vida, que cuando se recuerdan pasados los anos y +con espiritu sereno solo presentan un aspecto risible. Pero yo jamas +olvidare que aquella noche, al oir el estertor de un hombre +invisible, el horrible maullar de cien felinos y los acentos de +terror de un pobre indio, la sangre se helo dentro de mis venas, +erizaronse mis cabellos, se estremecio todo mi cuerpo, y--lo +confieso--!tuve miedo! + +Sali de la estancia precipitadamente, seguido de Paulino, y +tropezando con andamios y botes de pintura, fuimos a dar hasta la +alcoba en donde Antonio dormia tranquilo. + +--iAntonio, por Dios! exclame. iEste lugar esta embrujado! + +--?Que pasa? ?Que sucede? iPero, hombre!, anadio Antonio, al +encender la bujia y ver la expresion de nuestros rostros. ?Que +teneis? ?Estais locos? + +--Poco menos, te aseguro. + +Y le referi atropelladamente lo que acababamos de oir. + +--iVamos, hombre! iNo puede ser! Estais sonando. Vamos alla, y veras +como no hay nada. + +--iNo! iNo vayamos! + +--Si, dijo resueltamente, y emprendimos la marcha, el por delante. +Al llegar a mi dormitorio y penetrar en el, reinaba el mayor silencio. + +--?Lo ves? dijo mi amigo. Pero en ese instante se desato de nuevo el +maullar horrible y Paulino solo pudo exclamar, con acento de terror: + +--Nino, ies el amo viejo! + +--iVamos, vamonos de aqui! + +Y abandonamos aquel pavoroso recinto. + +El resto de la noche lo pasamos Antonio y yo sin proferir palabra, +en sendas butacas de su alcoba, fumando cigarrillos y embargadas +nuestras mentes con mil conjeturas, hasta que por la abierta ventana +vimos desvanecerse las estrellas y dibujarse en el cielo la claridad +de la ansiada aurora. + +Como debe suponerse, con la luz del dia aumentaron mis deseos de +aclarar el extrano suceso, y asedie a mi amigo con mil preguntas, a +las que el se excusaba de contestar, diciendo que todo era tambien +un misterio para el. Pero a pesar de ello, me convenci de que algo +sabia que no queria comunicarme, y tanto le inste, que, al fin, +requirio del Administrador unas vetustas llaves, y dijo +laconicamente: + +--Sigueme. + +Atravesamos todo el corredor, risueno con la luz matinal y el +perfume de las plantas que alli habia; bajamos escaleras, recorrimos +pasillos, y, por fin, Antonio abrio una pequena puerta, que, al +girar en sus goznes, dejo escapar un fuerte olor a papel y badana +viejos. En seguida comprendi que era el archivo de la casa. En +efecto, hallabase aquella abovedada camara repleta de legajos, +infolios y libros, hacinados en varios estantes y cuidadosamente +ordenados, segun podia colegirse por los claros numeros y letreros +que cada uno ostentaba. Detuvose un instante, y recorrio con la +vista aquel vetusto arsenal de papel y pergamino. Extendio el brazo, +y bajo de su sitio un legajo de no grandes dimensiones; lo desato +cuidadosamente y repaso los expedientes que contenia, hasta dar con +un edicto del Santo Oficio, escrito en recio papel de Genova y +encabezado con la consabida formula de "_Nos los Inquisidores de la +Fe contra la heretica bravedad etc_". Algun tiempo tarde en +descifrar su contenido, sacando en conclusion, que el 15 de Agosto +del ano de 1614, fue denunciado como brujo, ante el Santo Oficio de +la Inquisicion, el Senor don Joaquin de Herrera Goya, dueno de la +"Hacienda de Moler azucar de San Francisco Xavier, Obispado de la +Puebla de los Angeles". El temido tribunal citaba a dicho senor a +comparecer ante el, por tan horrible cargo, y, en caso de hallarse +culpable, sufrir la pena consiguiente. + +--iMal lo pasaria Herrera Goya en el Santo Oficio! exclame, al +terminar la lectura del documento. + +--No comparecio, dijo Antonio. El dia en que recibio este edicto, +murio. + +--iComo! ?De que manera? + +--Yo creo que murio de viejo,--tenia ochenta anos,--o del susto de +hallarse en tan apurado trance; aunque te dire, puesto que todo +quieres saberlo, que hay quien dice que su muerte fue tragica. Este +Herrera Goya, segun parece, era un ente raro, sobre todo para su +epoca. Solia hacer experimentos con yerbas, coleccionaba insectos, y +tenia hasta medio centenar de gatos, que lo seguian por todos lados. + +No dejo de causarme desagradable sorpresa este extremo, que +relacione en seguida con el misterio que deseabamos aclarar. + +--Comprendo tu sobresalto, continuo Antonio. Y has de saber que, +segun la tradicion entre la gente de esta hacienda, Herrera +Goya,--el Amo Viejo, como le llaman,--maltrataba sobremanera a su +extrano sequito; es mas, lo martirizaba a cada momento. Y aseguran +que, cuando murio, fue porque todos sus gatos se le echaron encima, +clavandole las unas en el cuello, y desgarrandole la garganta en +girones, hasta dejarlo, despues de horribles sufrimientos, exanime +en un charco de su propia sangre. + +Refiriome luego como el Santo Oficio de la Inquisicion prohibio que +se enterrase a Herrera en lugar sagrado y como fue inhumado el +sangriento cadaver en la huerta, en donde marcaba su sepultura lo +que yo habia confundido con un asiento. + +En la tarde de ese dia emprendimos el regreso a Mexico, y durante +todo el trayecto, no pude distraer de mi mente el suceso que tanto +me habia impresionado. Al llegar a la ciudad, mande decir misas por +el alma de aquel "amo viejo", a quien se le nego cristiana +sepultura, aunque la hallo poetica, cobijada por manglares y +palmeras, cerca del surtidor del "Jardin de la Sultana". + +Pasaron algunos meses. Un dia me dijo Antonio: + +--?Sabes que he escrito a San Javier, ordenando que este ano se +pinte a Herrera Goya de negro? + +--iHombre, no hagas eso! Ten prudencia. + +--iHola! ?Eres supersticioso? + +Tres dias despues, la sociedad de Mexico quedo consternada, al saber +que las hordas rebeldes habian entrado a saco en la hacienda +principal de los Hernandez Sandoval, que habian prendido fuego a su +ingenio, y volado con dinamita el vetusto edificio. + +San Javier ya no era mas que un enorme monton de escombros. + + + + + +EL COFRE + + A JESUS REYES FERREIRA + + + +Las tremulas llamaradas, que el fuego de la chimenea despedia, +hacian oscilar fantasticamente, sobre las paredes del aposento, la +sombra del viejo don Alejandro. Arrebujado este en un sillon, al +lado del ancho hogar, procuraba calentar su cuerpo, entumecido, no +tanto por el mal tiempo que a la sazon hacia, cuanto por los anos y +penas que sobre el pesaban. Pero, a pesar de su proximidad al fuego, +sentia frio. + +iCuantas noches pasara largas horas en el mismo sitio, fija la +mirada en la rojiza lumbre! A veces, los encendidos lenos asumian +formas que su imaginacion trocaba en personas y sucedidos reales, y +de esa manera convertia aquel hogar en escenario, en el cual se +representaba a menudo el tetrico drama de su vida. + +El primer acto, por decirlo asi, era de escaso interes. Despues de +sus primeros anos, pasados al lado de su madre, veia su vida de +colegio, vida triste y sin amigos, que tanto influyo sobre su +caracter, haciendolo hurano y retraido. + +Empezaba el segundo acto con un cuadro pavoroso. Sobre el lecho de +muerte yacia su madre, el unico ser de el querido, y al lado, de +pie, contemplabala un hombre severo, casi repugnante: su padre. + +Sucedianse los demas actos del drama con toda fidelidad. Don +Alejandro recorria las principales capitales del mundo, en busca de +distraccion; pero todos huian de el, como si fuese un ser infecto: +con lo cual se agriaba su caracter mas y mas. Cuando volvia a su +casa, encontraba que su padre se moria. Sin sentir dolor alguno, +veia como se apagaba la existencia del autor de sus dias. El medico +indicaba que no habia mas recurso... Llegaba el sacerdote, pero el +moribundo solo lograba enunciar, con gran dificultad, las palabras: + +--iEl cofre...! + +El salon en que se hallaba don Alejandro guardaba muchas obras de +arte y objetos antiguos. Entre ellos, en un rincon del aposento, se +hallaba un gran cofre de hierro, cubierto, casi en su totalidad, con +clavos y remaches de bronce. Este era, sin duda alguna, el cofre al +cual el moribundo habia querido referirse, pero la llave no habia +podido encontrarse y el secreto, si secreto habia en el, +permanecia ignorado. + +Por milesima vez, don Alejandro dirigio la mirada hacia el angulo de +la estancia, y se extremecio al ver que el cofre se hallaba abierto. +La pesada tapa descansaba contra el muro, dejando ver el vetusto y +complicado mecanismo de su cerradura. + +Mucho tiempo permanecio el anciano sin poder apartar de aquel sitio +los espantados ojos. Por fin, haciendo un supremo esfuerzo, abandono +su sitial al lado de la chimenea, y con una sensacion de espanto, se +dirigio hacia el cofre. Al principio nada pudo distinguir en el +interior, pero pocos momentos despues, vio un rectangulo amarillento +que yacia en el fondo. Hincose de rodillas y con mano tremula +extrajo aquel objeto. Era un sobre, manchado por el transcurso del +tiempo, sin rotulo de ninguna especie. + +Repentino y formidable estrepito hizole volver el rostro +amedrentado, y vio que la tapa del cofre habia caido en su sitio, +cerrandolo de nuevo. + +Volvio al lado del hogar, para leer el contenido del sobre: pero sus +manos estaban de tal manera temblorosas, que no pudo verificarlo. +Despues de algunos instantes, logro conquistar relativa +tranquilidad; abrio la cubierta y con ojos de terror, extrajo el +pliego que contenia. Pero le daba vueltas la cabeza, y tuvo que +apoyarse en la butaca para no caer al suelo. Fijo de nuevo la vista +en el fuego del hogar, y vio claramente la pavorosa escena de la +muerte de su madre. Anonadado, miro el anciano furtivamente a su +alrededor, temiendo ser observado, y decidio hacer un esfuerzo para +leer el pliego; pero el papel se escapo de sus temblorosas manos y +cayo entre las llamas que lo consumieron vorazmente. + +Don Alejandro miro hacia el rincon en donde estaba el cerrado cofre +y se acerco mas aun a la chimenea, pero, a pesar de su proximidad al +fuego sentia frio. + + + + + +TRISTIS IMAGO + + + +Hablabamos, mi amigo y yo, de cosas indiferentes y triviales. El +sol, proximo a desaparecer, arrojaba sobre la tierra una luz calida +y rojiza, y el bochorno que entraba por la abierta ventana parecia +esparcirse por todo el aposento. Las columnillas de humo de nuestros +cigarros subian hasta juntarse en ligeras nubes que iban anidando en +los casetones del artesonado, y el damasco que cubria las paredes +tomaba un tinte de color mas rico que de costumbre. + +La conversacion empezo a languidecer, y llego un momento en que +ambos callamos, como si obedecieramos algun misterioso mandato. Yo +tenia cierto orgullo en aquella estancia, en que reuniera todo lo +que poseia de mayor valor y mas hondo afecto, y no era la primera +vez que desde mi butaca paseaba la mirada sobre los muebles y +cuadros que la adornaban. Rafael tambien gustaba de aquella +coleccion y la elogiaba a menudo, de manera que no me sorprendio +verlo recorrer con la vista aquel abigarrado conjunto de objetos. +Enfrente de donde nos hallabamos sentados, pendia de la pared un +retrato de busto de mi madre, ataviada segun la moda del segundo +Imperio. A pesar de la luz que por momentos iba apagandose, el +retrato se destacaba muy bien, y se acentuaba en su rostro la +inefable dulzura que el pintor habia sabido reproducir fielmente. + +No se cuanto tiempo permanecimos en silencio. Repentinamente senti +una como rafaga de melancolia y dirigi la mirada hacia el retrato. +Me estremeci al verlo, y note que mi amigo sufrio identica +impresion. Nos miramos ambos, y el, poniendose de pie, dijo en +voz muy baja: + +--iEsta llorando! + +Yo asenti con la cabeza, y mi companero con paso quedo, salio de la +estancia y cerro la puerta tras si, cuidadosamente. + +Entonces yo, presa de grande angustia, me acerque al retrato y vi +que se animaba. Una nube de tristeza nublo el semblante de mi madre, +y las lagrimas que brotaban de sus ojos cayeron con mayor +abundancia. Se movieron sus labios y oi una vez mas la voz que +veinte anos enmudeciera. + +--iHijo mio! iSiento una gran piedad por ti! El camino que tienes +que recorrer es aspero y dificil, y grandes sufrimientos seran +tuyos. Por eso es que siento tan grande piedad por ti. Nunca hagas a +nadie participe de tus cuitas, ni a tu mejor amigo; guardalas +siempre para ti. Se avaro de tus sentimientos; a nadie los digas. +iHijo mio, cuanta piedad siento por ti! + +Las sombras de la noche penetraron casi repentinamente y pronto me +envolvieron en densa obscuridad. + +Por fin, despues de no corto espacio de tiempo, encendi la luz y +abri la puerta. Rafael se hallaba en la galeria, en el hueco de una +ventana, y al verme, parecio despertar de un sueno. + +--iRafael...! exclame; pero el me interrumpio, diciendo: + +--iNo me digas nada; no, ni a mi que soy tu mejor amigo! + +Y silenciosamente entramos de nuevo en el aposento. Con la luz +artificial, las cosas todas presentaban su aspecto de costumbre, y +el retrato de mi madre la dulzura inafable de su rostro. Debajo de +el, sobre una mesa, se hallaba mi ultimo soneto; lo tome para leerlo +a Rafael, y encontre que estaba humedecido y emborronado. + + + + + +LOS JUGADORES DE AJEDREZ + + A ROBERTO MONTENEGRO. + + + +I + +Angustias, india tarasca de raza pura, era maestra en el dificil +arte de cuidar y entretener a los ninos. Durante varios anos sirvio +en mi familia, prodigando sus cuidados, sucesivamente, a los cinco +hermanos que eramos. Si nuestra casa era visitada por alguna +enfermedad, Angustias se hallaba siempre a la cabecera de la cama, y +cuando se trataba de enjugar lagrimas, consecuencia de alguna +travesura de chiquillos, su palabra carinosa nos proporcionaba +pronto consuelo. Pero la ciencia de la bondadosa ninera era mas +patente cuando estabamos contentos. Inventando juegos nuevos, +haciendo gestos verdaderamente estramboticos, gracias a sus nada +clasicas facciones, o contando cuentos jamas imaginados, nos hacia +gratisimas las horas del atardecer y, llegada la hora, sabia +conducirnos suavemente al mundo de los suenos. Otro don particular +de Angustias era la pronta contestacion que daba a las numerosas y +peregrinas preguntas que solia hacerle la gente menuda. Era tal la +espontaneidad de la respuesta y tan grande el aplomo con que la +daba, que jamas pusimos en tela de juicio la solucion por ella +propuesta a cualquier problema que se presentaba a nuestros +infantiles cerebros. + +Los recuerdos de mi infancia estan estrechamente ligados con la +Hacienda de San Isidro Labrador, en donde residiamos la mayor parte +del ano. La finca, cercana a la ciudad de Mexico, fue propiedad de +la Compania de Jesus desde los tiempos mas remotos de la Colonia, y +cuando los celebres religiosos fueron expulsados de los dominios +espanoles, por las razones que Carlos III tuvo a bien guardar "en su +real pecho", fue adquirida por un mi antepasado. Se comprendera, +pues, que la casa de la Hacienda tenia mas caracter de monasterio +que de finca de campo, y mi padre, siguiendo el ejemplo de sus +mayores, quiso que conservara siempre el austero aspecto que desde +un principio tuvo. Las estancias, todas abovedadas y de poca +elevacion; los interminables claustros con arqueria de medio punto; +los muros, gruesos como los de un castillo medioeval; y +principalmente la comarca toda ayuna de encantos naturales,--pues +ostentaba, como unicas galas, extensos magueyales y uno que otro +eucalipto en medio de los campos de maiz y de cebada,--hacian de la +Hacienda de San Isidro Labrador un sitio que a muchos repugnaba, +pero que a otros, al contrario, atraia por su misma desnudez y +severidad. Inutil me parece decir que para nosotros era un verdadero +"buen retiro"; en aquellos tiempos todavia se conservaban muchas de +las costumbres del Virreinato, y mi padre era para los peones y +sirvientes, mas que el amo a quien se debia respeto, el jefe de una +dilatada familia. + +La capilla era quiza la estancia mas interesante de la Hacienda. No +era amplia, pero ostentaba enorme retablo de madera dorada, al +estilo de churriguerra, zocalo de azulejos, y pavimento de marmol en +locetas blancas y negras, alternadas. Lo que mas me llamaba la +atencion eran los sepulcros de mis antepasados. Empotrados en ambas +paredes laterales del presbiterio, hallabanse los nichos cubiertos +con sendas placas de alabastro, grabados con largos epitafios; y mas +de una vez, desde que empece a leer, me distraje durante la Misa o +el Rosario, procurando descifrar aquellos letreros, para mi +atravesados e inintelegibles. + +Una noche, camino de mi alcoba, ocurrioseme hacer esta pregunta: + +--Angustias, ?Que hacen los muertos de la capilla, en la noche? + +Y la india, sin titubear, contesto: + +--Juegan al ajedrez. + +Yo que casi todas las noches, al requerir la bendicion de mi padre, +lo encontraba en la biblioteca jugando al ajedrez con don Pepe +Davalos, Presidente Municipal del pueblo comarcano, no me sorprendi +de la respuesta. Un juego en que dos senores se sentaban frente a +frente, durante largo espacio de tiempo, sin proferir palabra y sin +mover apenas las curiosas piezas de madera que entre si tenian, y +que se prestaban de manera tan admirable para jugar a los +soldaditos; un juego asi, repito, me parecia mas aproposito para +muertos que para vivos; y la contestacion de Angustias fue +convincente. + +--Si; continuo el ama. Todas las noches, en cuanto tu te acuestas a +dormir, ellos se ponen a jugar al ajedrez hasta que llega el Padre a +decir misa. Entonces se vuelven a sus sepulcros, que son, como si +dijeramos, sus camas, y duermen durante el dia. + +Y dichas las oraciones de costumbre, por mis padres y hermanos, y +otra, que para mi coleto decia, por mi caballo "El Confite", quede +al momento dormido. + + +II + +Muchos anos despues, cuando regrese de Espana, casado ya con mujer +de mi misma estirpe, halle las cosas en San Isidro Labrador muy +distintas de cuando me marchara. Mis padres, dos hermanos y +Angustias habian desaparecido de la vida, y don Pepe Davalos, +depuesto de su cargo municipal, vagaba enfermo y viejo por los +claustros, anorando las partidas de ajedrez con "su Merced el Senor +don Alonso." Note que el respetuoso carino de muchos sirvientes +habia amenguado, gracias a ciertos vientos de fronda que del Norte +soplaban, y senti desde un principio marcada repulsion por el nuevo +administrador de la Hacienda, nombrado por el albacea de mi padre. +Llamabase don Guadalupe Robles, y su aspecto insolente demostraba +bien a las claras que habia sido antano guerrillero audaz y +duro cacique. + +Mucho temi que la Hacienda tuviera pocos atractivos para mi mujer, +pero Ines, acostumbrada a las austeridades de su torre castellana, +encontro San Isidro Labrador muy de su agrado, y propuso ella misma +que fijaramos alli nuestra residencia. + +Transcurridos pocos meses, y aproximandose la fiesta titular de la +heredad, mi mujer, a fuer de buena madrilena propuso que la fiesta +fuese celebrada con especial pompa. Preparo, pues, ropas para +repartir a los pobres; encargo flores para el adorno de la casa y +capilla; y convido, para que cantara Misa Pontifical, a cierto +Prelado, a quien, desde mi infancia, llamaba yo "el tio Obispo", +aunque en realidad careciamos de parentesco alguno. + +Yo accedi gustoso, tanto por complacer a Ines, cuanto porque halle +la ocasion propicia para hacer lucir gran cantidad de objetos, de +los cuales, como colector entusiasta de antiguallas, me +vanagloriaba. Al caudal no despreciable de ornamentos y vasos +sagrados, que a la Hacienda habian donado mis antepasados, anadi yo +gran acopio de objetos, hallados algunos en vetustas ciudades del +pais, traidos otros de la Peninsula. Era especialmente notable mi +rica coleccion de plata labrada; componiase de varias docenas de +candeleros, grandes y pequenos, atriles, vasos y macetones +ornamentales; no pocos blandones; algunos calices y copones; y una +custodia que me complacia yo en atribuir a Juan de Arfe y Villafane. +Pero lo que mas me agradaba y mostraba yo a mis amigos con el mayor +orgullo, era un juego de pebeteros que adquiri en Cintra. Obra de +portugueses de pleno siglo XVIII, se comprendera desde luego que +tales perfumadores tenian que ser extravagantes; en efecto, median +mas de medio metro de altura, y afectaban la inusitada forma de +pegasos, pero su labor era de tal forma acabada, que en verdad +podian figurar en la mejor coleccion de objetos de arte. + +Con todos esos elementos, comprendi que el suntuoso retablo, cuya +intrincada hojarasca cubria el muro frontero de la capilla con +pilastras y columnas retorcidas, frontones interrumpidos, mensulas +de caprichosa forma, y nichos y doseles cobijando esculturas +policromas, haria brillar el rico y si se quiere barbaro conjunto de +oro y plata, como un ascua refulgente; y empece a hacer preparativos +con no escaso entusiasmo. + +Llegada la vispera de la fiesta, entre en la capilla para disponer +lo necesario, y vinoseme a mi mente un mundo de recuerdos. +Contemplando las funebres alegorias, y leyendo los letreros de las +lapidas, que tanto inquietaron mis anos infantiles, vi de nuevo mil +incidentes de mi ninez y escuche, una vez mas, la voz de personas +queridas, entre ellas Angustias, quien me aseguraba dogmaticamente +que mis muertos jugaban al ajedrez todas las noches.... + +Dirigia yo la colocacion de los distintos ornamentos, sobre el altar +y presbiterio, cuando acudio don Guadalupe Robles a la capilla, con +pretexto de consultarme no acuerdo que extremo de la administracion +de la hacienda; y al ver el caudal alli reunido, la codicia se +reflejo en su semblante haciendole dirigir la mirada, mientras +conversaba conmigo, de uno en otro objeto, cuya existencia ni +siquiera sospechaba. Entonces fue mayor mi repugnancia por aquel +hombre, y tuve desde luego tal conviccion de que intentaria robarme, +que durante toda la noche no pude despedir este pensamiento de mi +mente, y abandone el lecho muy temprano, cuando aun dormian en +silencio amos y sirvientes. + +Con la primera claridad del amanecer, penetre en la capilla. A +primera vista, la mayor parte de los objetos permanecian en los +sitios en que la vispera se colocaran, pero ijuzguese cual seria mi +asombro, al ver que gran numero de candeleros, jarrones y demas +yacian diseminados por el suelo en el mas completo desorden! Solo +quedaban en pie, arrinconados en un angulo debajo del coro, cuatro +objetos. Me aproxime, y un escalofrio recorrio todo mi cuerpo. iLos +muertos habian jugado una partida de ajedrez! Si, alli en el rincon, +sobre la loceta blanca, estaba un blandon, y enfrente de el, salvada +una hilera de cuadros, y ocupando sus respectivas casillas, un +jarron, un candelero pequeno y uno de los perfumadores, este el mas +proximo al muro. Si, esas tres piezas--el alfil, el peon y el +caballo,--habian dado jaque mate al blandon o sea, al Rey! + +Despues de algun tiempo, pude dominarme, y con mano tremula repuse +en sus sitios los diferentes objetos, para que nadie, mas que yo, se +diera cuenta del suceso. + +La fiesta fue celebrada debidamente, y tanto el Obispo como los +amigos que acudieron a nuestra invitacion, se hicieron lenguas de la +hermosura y riqueza de mi coleccion. Pero yo prestaba escasa +atencion a tales elogios, embargada mi mente con el enigma y las +sospechas que abrigaba contra don Guadalupe Robles. Estas +aumentaron, cuando lo sorprendi, al atardecer, en la penumbra del +corredor, hablando en voz baja con Joaquin, su mozo de estribo y +hombre de toda confianza. Simule no haberlos visto, y pase de largo; +pero resolvi empaquetar mis antiguallas y remitirlas a Mexico, +cuanto antes, mientras encontraba yo la oportunidad de deshacerme +del Administrador. + +No se cuanto tiempo despues de haber logrado conciliar el sueno, +rasgo el silencio de aquella noche tal grito de terror, que sigue y +seguira retumbando en mis oidos, mientras yo viva. Lo oyo mi mujer y +desperto asustada; lo oyeron los sirvientes todos, y en breves +momentos, los claustros fueron poblandose de sombras, que inquirian +con voces de miedo que acontecia. + +Tome una linterna, y seguido por los mas resueltos, dirigi mis +medrosos pasos hacia el sitio de donde el grito pareciera proceder. +La puerta de la sacristia estaba abierta y comprendi que mis +sospechas se habian confirmado. Entramos. Ni en la sacristia, ni en +la capilla, habia mas luz que la escasa claridad que penetraba por +cupulas y ventanas, y al principio nada pudimos distinguir; pero, a +poco, la tremula luz de la linterna nos hizo ver que todos los +objetos de plata, absolutamente todos, se hallaban amontonados bajo +el coro, cercando, aprisionando en el rincon, a don Guadalupe +Robles, quien, con el cuerpo echado para atras, como reculando, +extendia ambos brazos contra los muros de aquel angulo de la +capilla. Tenia los ojos fuera de sus orbitas, y todo su semblante +era imagen del terror. Lo llame por su nombre, me miro fijamente y +fue su contestacion una carcajada. + + + + + +EL SOMBRERO DEL REY DE TIBOTU + +CUENTO PARA NINOS. + + A JULIO TORR + + + +El Rey de Tibotu tenia (naturalmente) tres hijos. El mayor se +llamaba Chapachapa, el segundo Chopochopo, y menor Chipichipi. El +rey era muy rico: poseia diez y siete sombrillas de todos colores, +un tapa-rabo verde y amarillo, muy gracioso, y un sombrero alto, tan +alto que rayaba en lo monumental. La reina, Sabihonda, usaba medias +azules y era poliglota: cuando algo le caia muy en gracia, hablaba +en chino, y cuando se enfadaba, gritaba en catalan. + +El reino se componia, ademas de la populosa ciudad de Tibotu, de dos +islas. En una se cosechaba gran cantidad de cafe y habia numerosas +vacas de ordena; en la otra se producia el cacao y habia muy buenos +panaderos y reposteros. Las islas eran vulgarmente conocidas por +"La-isla-de-cafe-con-leche", y "La-isla-de-chocolate-con-bollos". + +La familia real de Tibotu vivio feliz muchos anos; pero una noche, +el rey se comio, en la cena, todo un lechoncillo al horno, y +fallecio a las pocas horas, rodeado de su mujer e hijos. + +Transcurridos los nueve minutos, nueve segundos, que segun el +Ceremonial de aquella Corte, hay que esperar antes de abrir el +testamento del monarca fallecido, se encontro que la ultima +disposicion del autocrata era que su populosa ciudad de Tibotu +pasara a su amada esposa, y las islas del "Cafe-con-leche" y del +"Chocolate-con-bollos" a sus dos hijos, Chapachapa y Chopochopo, +respectivamente. En cuanto a Chipichipi, legabale su padre el +sombrero de copa. + +Imaginese el jubilo de la conyuge y de los hijos mayores, y el +enfado del Benjamin de la casa. ?Para que queria el un sombrero +viejo, sucio y de forma tan poco artistica? + +Invadio el animo del principe tal furia, que echo al suelo la +despreciada prenda y propinole un fuerte puntapie. Pero al hacerlo, +sintio un agudo dolor en el pie, como si hubiese chocado contra una +piedra. Con mayor furia todavia, tomo el sombrero y empezo a +despedazarlo con gran coraje, pero, he aqui, que encontro, entre el +forro y la copa, algo duro, una piedra, efectivamente, mas grande +que un huevo de gallina, aunque no tanto como uno de avestruz; era +roja como la sangra de un pichon y brillaba al sol de una manera +sorprendente. Era nada menos que un rubi. + +No hay para que referir la sensacion que este hallazgo causo en todo +el mundo. Baste decir que todas las testas coronadas, y muchas que +no lo eran, se disputaban la posesion de tan magnifica joya. Los mas +interesados en obtenerla eran el Presidente de la Republica Inglesa, +el Gran Duque de Texcoco y Mr. Elihu P Goggles, de Paradise, Texas. +Inutil nos parece decir que este ultimo y celebre millonario fue +quien adquirio la piedra preciosa, pagando por ella diez y siete +millones de dolares en oro, y diez y siete en "Liberty Bonds", de la +decima septima emision, y haciendose llamar, de alli en adelante, +"The Ruby King", o sea, "El Rey del Rubi". + +Por supuesto, Chipichipi invirtio bien su dinero y se dio la gran +vida. Compro un automovil "Ford", un perro-policia, y un Diccionario +de la Academia. En cambio sus hermanos se arruinaron: el cafe se +perdio, y las vacas de ordena se murieron; el cacao bajo de precio y +los panaderos y reposteros se declararon en perpetua huelga. + +Y siempre que se hablaba del sombrero de copa de su difunto esposo, +exclamaba la Reina Sabihonda, en portugues: + +"En todas las cosas, por despreciables que parezcan, hay algo de +valor, para el que sabe encontrarlo." + + + + + +EL REPORTAZGO + + + +Comprendo que ustedes los reporteros tengan deberes para con sus +lectores y que, por lo tanto anden siempre a caza de noticias; pero, +como soy enemigo de repeticiones, quiero que el diario que usted +representa, por ser el de mayor importancia en el pais, sea mi unico +portavoz en este asunto. Dentro de diez minutos llegara mi mujer; +mientras tanto, pues, le suplico que escuche con atencion y escriba +a mi dictado. Yo le dare todos los pormenores del caso, que como +vera, es cosa bien sencilla. + +Empezare por decirle que contaba yo muy pocos anos de edad, cuando +murio mi padre, legandome una fortuna cuantiosa. Pero como el ocio +nunca entro en mis calculos, decidi estudiar una carrera, y elegi la +carrera de medico-cirujano. Aqui, entre nos, le confesare que +siempre he considerado la medicina como la carabina de Ambrosio, +pero la cirugia,--iah! eso es otra cosa. Por medio de la cirugia +pueden curarse radicalmente todas las dolencias de la humanidad, y +no esta lejano el dia en que hasta la misma muerte pueda evitarse +por su medio. + +Mis profesores se quedaron asombrados de la extraordinaria pericia +que adquiri desde un principio: el bisturi en mis manos era como el +pincel en las de un artista. Cada corte mio era una maravilla de +precision y de arte, si senor, de arte. Gane los primeros premios en +la Academia, y cuando se me expidio el titulo de Cirujano, se hizo +constar en el que jamas se habian obtenido calificaciones mas altas. +La primera operacion de importancia que ejecute, despues de haber +sido recibido, fue la amputacion de ambas manos del celebre pianista +Gerosltein. Por supuesto que era absolutamente innecesario que dicho +senor perdiera las dos manos, pero como no me gustaba nada su manera +de interpretar Beethoven, decidi cortar el mal de raiz; y perdoneme +esta ligera _plaisanterie_. + +Por aquel tiempo conoci a Matilde. No recuerdo si fue en un baile en +el palacio de la Princesa Dorodinski, o si fue en las carreras de +caballos. Pero si tengo muy presente que desde el primer momento que +la vi, comprendi que era la mujer mas hermosa que ha habido en el +mundo, y por lo tanto, que tenia que ser mi esposa. Yo era entonces +excesivamente romantico; no le llamara la atencion saber que toda mi +corte fue hecha a la luz de la luna. La orquesta del Conservatorio +tocaba todas las noches musica selecta debajo de su ventana, y hasta +llegue a pagar a un poeta de fama para que le escribiera madrigales, +que yo firmaba. + +Para no hacer largo este relato, le dire que mientras se llevaban a +cabo los preparativos de nuestra boda, Matilde no hacia mas que +llorar, llorar... Lloraba de amor por mi, segun me aseguro su +madre... Matilde, he dicho, es y sera la mujer mas hermosa de la +tierra. Pero, amigo mio, bien dice el refran que no hay dicha +completa en este mundo. Poco tiempo despues de nuestro matrimonio, +una terrible sospecha empezo a martirizarme. Matilde fue desde un +principio una esposa modelo; pero los besos apasionados que yo le +daba jamas eran correspondidos; jamas posaba su mirada sobre mi con +carino, y todos los pequenos sacrificios que por ella hacia ni +siquiera eran notados, mucho menos agradecidos... En fin, llego el +dia amargo en que la sospecha se torno en certeza. Con pretexto de +sentirme cansado y apoyar mi cabeza sobre su pecho, hice el terrible +descubrimiento de que Matilde, la mujer mas hermosa de la tierra, +_no tenia corazon_. Mucho tiempo permaneci anonadado; pero +subitamente un rayo de luz ilumino mi mente. + +Casi todos los dias acudia yo al anfiteatro de la Academia y +presenciaba los cursos. Recorde que en la manana de aquel dia, se +habia recogido en la calle el cadaver de una joven del bajo pueblo +que habia sido atropellada por un tranvia. Tendria la misma edad, +mas o menos, que Matilde. + +Eran las diez de la noche, cuando me presente al conserje de la +Academia y le pedi las llaves del anfiteatro para recojer unos +instrumentos que habia yo dejado olvidados. El conserje me las +franqueo en seguida y hasta ofrecio acompanarme, pero yo le dispense +esa molestia, y penetre solo en el salon. Un cuarto de hora despues, +salia de alli llevando en la mano un estuche que mostre al conserje, +para que viera que efectivamente era de mi propiedad, y en el fondo +de la bolsa de mi abrigo un bulto pequenisimo, envuelto en gasa. Eso +naturalmente no lo vio el buen hombre. + +Matilde estaba ya en su lecho, cuando fui a darle las buenas noches. +Note que se estremecio un poco al verme entrar en su alcoba; pero yo +la tranquilice con una sonrisa, y me acerque a besar su casta +frente. Todo lo tenia yo habilmente preparado, y fue cuestion de +medio segundo aplicarle el cloroformo y adormecerla. Una vez logrado +esto, pude proseguir mi tarea con toda calma. En realidad, la +operacion fue sencillisima: se redujo a abrirle el pecho y colocar +en el sitio correspondiente el corazon de la joven. Y aqui debo +consignar una cosa extraordinaria. Apenas habia yo comenzado la +operacion, cuando aparecieron sobre las sabanas dos o tres rosas +rojas, que fueron multiplicandose, hasta cubrir casi todo el lecho. + +El exito de la operacion, no por previsto dejo de satisfacerme; al +contrario, con el mayor gusto del mundo, me sente al lado de mi +mujer esperando que despertara de su sueno. Su nuevo corazon latia +tan regularmente, que cualquiera hubiera creido que era el tic-tac +del reloj que se hallaba sobre la mesa de noche... Hasta mucho +despues del amanecer permaneci alli, admirando la peregrina belleza +de mi mujer, que se destacaba esplendidamente sobre su lecho de +rosas rojas. + +No se que hora seria, cuando entro la doncella en la alcoba. Como es +una mujer muy lista, en seguida comprendio el prodigio y salio de la +estancia dando gritos de admiracion. Pocos momentos despues, +llegaron los hermanos de Matilde y muchas otras personas. Por mas +que hice para hacerlos comprender que la operacion que habia yo +llevado a cabo era en realidad muy sencilla, se obstinaron en +traerme, casi a la fuerza, a este palacio, en donde tienen su morada +los hombres mas eminentes de la tierra... En efecto, vea usted: +aquel caballero del sombrero alto y la corbata amarilla es el Gran +Khan de la China; el otro, que se pasea con las manos detras de la +espalda, es Lopez, el famoso ingeniero Lopez, quien logro construir +el puente entre la tierra y el sol, obra reputada durante mucho +tiempo como impracticable. El que esta leyendo el periodico y tiene +los zapatos rotos es el Emperador y Autocrata de todas las Americas, +y aquel anciano a su lado que se mece la barba,--ese es, !ah! no me +atrevo a decir a usted quien es. Pero me ha prometido que en cuanto +llegue mi mujer y se arroje en mis brazos, formidable estruendo +rasgara las nubes, y una bandada de alados serafines bajara para +llevarnos, a Matilde y a mi, al paraiso. + + + + + +FRAY BALTASAR + + A MARGARITA DE LA PENA + + + +Fray Baltasar estaba perplejo ante su pupitre, en el _scriptorium_ +del monasterio. Hora tras hora, habia querido reproducir sobre el +estirado trozo de vitela que tenia delante, aquellas iluminaciones +que adornaban sus breviarios y misales y le proporcionaran renombre +artistico. No hacia un ano que terminara un _Libro de horas_ para la +Reina de Francia, que fue asombro de aquella Corte, y ahora, ino +podia trazar la mas insignificante florecilla! iEl, que habia +logrado pintar dentro de la inicial de _Stabat Mater_ el rostro de +la Madre de Dios, con tanto primor y arte, que se veian rodar las +lagrimas por las mejillas de la Dolorosa! iEl, que habia orlado los +versiculos del _Magnificat_ con follajes y roleos inconcebiblemente +diminutos! + +Una y mil veces ensayo de nuevo, mas nada pudo lograr. Con un hondo +suspiro, se dispuso a guardar sus penolas, pinturas y pinceles, y en +ese momento oyo la campana que llamaba a maitines. + +--iSeis horas sin lograr nada, penso. Dios me perdone esta perdida +de tiempo! + +Se encamino al coro lentamente, pensando sin cesar en su facultad +perdida. Entonaron los frailes los suaves canticos rituales; nubes +de incienso se difundieron por las naves del templo; pero aunque +Fray Baltasar quiso concentrar su atencion en el oficio, volaba su +imaginacion y sentia grande angustia al pensar que su arte, tan +maravilloso que asombraba al mundo, habia desaparecido, quiza +para siempre. + +Termino el oficio, y los frailes lenta y silenciosamente abandonaron +el coro y atravesaron como sombras los vetustos claustros, para +internarse en sus celdas, a descansar breves momentos. Fray +Baltasar, cabizbajo, penetro en su retiro y se recosto en la dura +tarima que le servia de lecho; la fatiga y la tristeza pesaron sobre +sus parpados y el sueno le proporciono momentaneo alivio. + +Pero pronto desperto con estremecimiento, y creyo oir una voz que +decia: + +--iAlabado seas, Senor, por nuestra hermana la luna y las estrellas, +que en el cielo has formado claras, bellas y preciosas! + +El fraile se levanto de su duro lecho y se puso en oracion, hasta +que, a traves de la ventanilla de su pobre celda, vio palidecer la +luna y las estrellas. + +El dia siguiente cumplio sus deberes con la mayor exactitud, pero el +hermano Gilberto, el novicio, noto la tristeza de su rostro, y el +prior lo miro a menudo en el refectorio. + +Cuando se hallo, por fin, en la soledad del _Scriptorium_, tomo los +pinceles con mano tremula y, sobre el estirado trozo de vitela, +quiso reproducir una vez mas las iluminaciones del misal del +monasterio y del Libro de horas de la Reina de Francia; mas nada +pudo lograr. Sus dibujos parecian los dibujos de un nino. + +Dejo caer los pinceles, y reclinando su tonsurada cabeza sobre los +brazos, empezo a sollozar amargamente. Sus lagrimas cayeron sobre el +pergamino, manchandolo lastimosamente y haciendo mas borrones en sus +malogrados dibujos. + +iCuantos dias paso Fray Baltasar en aquel amargo estado de animo! +iCuantas noches sin pegar los ojos! Los diarios quehaceres de la +vida conventual no pudieron hacerlo olvidar su pena: ni los +versiculos de los Salmos ni las oraciones del Oficio. Un dia se +encamino a un prado, cercano al monasterio, en el cual crecia gran +numero de flores de diversas especies, y estas quizas, le recordaron +las que tantas veces habia trazado, idealizadas, en breviarios y +misales, pues nuevas lagrimas de dolor nublaron sus ojos. Largo +tiempo estuvo Fray Baltasar entregado a su honda pena y olvidado por +completo de la regla monacal; de pronto, suave claridad parecio +iluminar su mente, y postrandose de hinojos exclamo: + +--iOh, raza pigmea y miserable de mortales! ?No has comprendido, +pecador Baltasar, que si Dios te ha privado de tu arte, ha sido +unicamente porque te recreabas en admirar tu obra y enorgullecerte +de ella? iOh, vanidad de vanidades! + +Despues de haber cumplido la penitencia que el prior le impusiera +por haber quebrantado la regla, penetro en su celda, para probar +ligero descanso. Al poco tiempo, tocaron a maitines, y el fraile +quiso levantarse de su duro lecho, mas se nublo su vista, y sintio +desfallecer... Y su vida fue apagandose lentamente.... + +Mientras los frailes daban sepultura al cadaver de Baltasar en la +cripta del monasterio, el prior se encamino al _scriptorium_, para +recoger la obra del iluminador, suponiendola no terminada. Pero +hallo la foja de pergamino orlada de exquisita y delicada labor, la +mas maravillosa, sin duda alguna, que trazaron los pinceles de +Fray Baltasar. + + + + + +EL PAPAGAYO DE HUICHILOBOS + + A MARIANO SILVA + + + +Cuando el Duque de Ayamonte me nombro bibliotecario y archivero de +su ilustre casa, crei que mi vida iba a deslizarse tranquilamente en +los bajos de su palacio de Madrid; y hasta vi en lontananza la +publicacion de varios trabajos de indole historica, que desde hacia +muchos anos codiciaba, y los cuales, sin embargo, permanecen +ineditos, su mayor parte todavia dentro de mi tintero. Todo lo +contrario de lo que yo esperaba, el magnate resulto ser un +investigador incansable, y mientras el dedicaba largas horas a +explorar en los archivos de la Corte, me enviaba a menudo en busca +de documentos a Provincias. + +Asi fue que en el verano pasado di con mis cansados huesos en la +historica y hoy muerta ciudad de Alcala del Rio, en lugar de +marcharme, como hubiera deseado, a veranear a la costa. Estaba yo en +visperas de contraer matrimonio, y aunque el sueldo que disfrutaba +no era corto, no desperdiciaba medio alguno de hacer economias. Por +lo tanto no quise alojarme en el principal hotel de la localidad, +que a pesar de ser malo era caro, sino que busque mas modesta +vivienda. Despues de recorrer varias fondas, decidi aceptar la +habitacion que en su casa me brindaba cierta viuda, mediante muy +reducido estipendio. Era una pieza humildisima, sin duda alguna, +pero limpia como una patena, y lo que mas me atrajo fue el risueno +aspecto de su balcon. Como soy ignorante en botanica, no podre decir +con exactitud que plantas eran las que tan profusamente lo +adornaban, pero me parece que las que crecian en el viejo bote de +petroleo eran azaleas, y estoy seguro que habia hortensias en una +barrica, geranios en varios cacharros desportillados, y +"no-me-olvides" en una lata de sardinas. Desde el interior del +cuarto, solo se veia el muro de la torre de la Catedral, pues la +calle que mediaba era sumamente estrecha; pero cuando me asome al +balcon, grata fue mi sorpresa al hallar que habia delante del famoso +templo una plazoleta con arboles, y que como aquella era la parte +mas alta de la ciudad, dominaba la vista las extensas y pintorescas +vegas del contorno. + +Nunca he dormido tan bien como la primera noche que pase en aquella +modesta alcoba. A pesar de haber dejado abierta la ventana, pues lo +permitia la temperatura, no sufri ruido molesto de ninguna especie. +Al contrario, creo que me arrullo suavemente el constante y sonoro +toque de campanas. + +Desperte temprano, como es mi costumbre, y desde el lecho empece a +admirar de nuevo el grato aspecto de mi balcon florido: las +hortensias, con sus esferas de azul y rosa; las azaleas y geranios, +con sus variados tonos de rojo y blanco; mas ?que era esa flor +maravillosa, en el centro de todas, en la cual no habia yo reparado +la vispera? + +Salte del lecho, y vi con sorpresa que no era flor alguna, sino un +pajaro que se posaba en el barandal del balcon. Me acerque con +grandisima cautela, por miedo de auyentarlo. Al principio lo tome +por un loro, pero enseguida comprendi que era de mayor tamano. No +intentare describir su maravilloso plumaje, porque no podria +hacerlo. Solo dire que me hizo la impresion de una joya inmensa, +esmaltada con los colores mas vivos que puedan imaginarse: verde, +azul, rojo, amarillo.... + +No se cuanto tiempo permaneci asombrado. Solo se que repentinamente +experimente una sensacion extrana, una codicia exagerada de poseer +tan exotica ave. Senti lo que debe sentir el ladron cuando se +propone apoderarse de lo ajeno, y me di plena cuenta, en aquellos +instantes, de que cometeria cualquier crimen, con tal de hacerme con +ese pajaro de rico plumaje. Largo espacio de tiempo permaneci +inmovil, pensando en la mejor manera de llevar a cabo mi intento. El +ave movia ligeramente las alas, que brillaban fantasticamente como +abanicos de esmeraldas; y con la certeza de que no podria yo asirla +viva, decidi darle muerte. Con la mayor cautela, tome un grueso +baston que solia acompanarme en mis viajes, y conteniendo la +respiracion y avanzando unos pasos, le aseste tremendo golpe sobre +el ala izquierda, que sono seco y lastimero contra el barandal de +hierro. Cayo el pajaro a la calle y yo, por lo pronto, no me atrevi +a asomarme, temiendo que algun transeunte fuese testigo de mi accion +nefanda. Un escalofrio recorrio mi cuerpo; me senti culpable y +avergonzado, como debio sentirse el viejo marinero del poema cuando +dio muerte al albatros con su ballesta. + +Por fin me asome. Ni el pajaro yacia en la casi desierta calle ni +adverti trazas de sangre en el barandal de la ventana. A poco tuve +todo aquello por una alucinacion y quede desconcertado. ?Seria un +preludio de locura? + + * * * * * + +No pude encontrar en el Archivo de Protocolos de Alcala del Rio los +documentos que el Duque de Ayamonte necesitaba, y el encargado de +aquella oficina me indico que quiza obrarian en el de la Catedral. +Provisto de una carta de presentacion para el Dean, me encamine al +famoso edificio, y desde el momento que penetre en el, olvide por +completo la mision que me llevaba alli. Del Presbiterio al Coro, y +de capilla en capilla, fui recorriendo el templo y admirando las +multiples bellezas que encierra. Como acontece siempre en los +recintos historicos, varios guias se ofrecieron a acompanarme, pero +yo los rechace a todos, deseando saborear a solas tanta obra +de arte. + +Repentinamente oi una exclamacion de sorpresa y, volviendo el +rostro, me encontre cara a cara con el Padre Montero, mi antiguo +condiscipulo, a quien no habia visto en cinco anos. Fungia de +Sacristan mayor de la Catedral y llevaba un manojo de enormes +llaves, pues era hora de cerrar el templo, para volver a abrirlo a +las tres de la tarde. Inutil me parece relatar el gusto que me dio +volver a ver a tan buen amigo mio. Convidome a almorzar y prometio +ensenarme el mismo, despues, las mil maravillas que poseia aquel +cabildo y que raras veces se exponian al publico. + +Sonaban las tres, cuando el Padre Montero y yo, empezamos a recorrer +el salon de cabildos, las sacristias mayor y menor, la claveria, el +camarin de Nuestra Senora de las Rosas, el vestuario y demas +dependencias. Solo con enumerar las multiples bellezas que me mostro +se llenaria un volumen; y cuando crei que habia terminado mi visita, +me anuncio con cierta satisfaccion: + +--Te falta ver lo principal: el tesoro. + +Ante una puerta de roble con remaches de hierro, que al principio +crei daria acceso a la escalera de la torre, un canonigo nos +esperaba rezando su oficio. Hechas las presentaciones del caso, el +Tesorero abrio la pesada puerta de madera, y aparecio otra, moderna, +semejante a la de una caja fuerte. La abrio a su vez, y en seguida +una fuerte reja, que todavia impedia el paso. Pero ni ese aparato de +seguridad haria sospechar la riqueza que en aquel aposento se +guardaba. Mas de una hora permanecimos admirando custodias, calices, +atriles, estatuas y toda clase de joyas, cuyo interes acrecentaban +los eruditos informes del canonigo. Subitamente, deje escapar un +grito de sorpresa. iAlli, delante de mis ojos, encerrado dentro de +una vitrina y posado dentro de una peana de oro, se hallaba un +pajaro identico a mi visitante de aquella manana! Estaba cuajado de +esmeraldas, rubies, diamantes, en fin, de la mas rica pedreria que +pueda imaginarse; y labrado todo con tal arte, que a primera vista +parecia estar vivo. + +Comprendo su emocion, dijo el canonigo. Esta reputada esta joya como +una de las mas notables de que hay noticia. Con decir a usted +que el Museo Britanico ha ofrecido millones,--asi como suena, +millones,--por ella, se dara usted cuenta de su alto merito +artistico y valor intrinseco. Pero el Cabildo antes enagenaria todo +lo que hemos visto que deshacerse de esta incomparable joya. Fue en +un tiempo el adorno principal del templo mayor de los aztecas; uno +de los conquistadores de Mexico lo arranco del altar mismo del +famoso _Huichilobos_, y lo trajo a Carlos V, quien lo dono a esta +Santa Iglesia. + +Viendo que permanecia yo estupefacto, quiso que mi admiracion fuese +mayor, y abrio la vitrina para que examinara a mis anchas aquel +portento de orfebreria. Tomo la joya en sus manos, y al acercarla a +la luz, para mejor mostrarmela, exhalo una exclamacion de espanto. + +--iDios me valga! ?Que es esto? + +iEl papagayo estaba lastimosamente maltratado en el ala izquierda, +como si hubiese sido golpeado con un martillo! Imaginese la +consternacion del canonigo y del sacristan mayor. En cuanto a mi, +senti como si fuera el autor de aquel atentado y temi que lo +revelara mi semblante. Pero mis companeros estaban demasiado +ocupados en examinar el desperfecto, para fijarse en mi persona. + +--?Como ha podido ser esto? ?Quien pudo llegar hasta aqui y cometer +tan audaz sacrilegio? Exclamaban ambos admirados. + +El Tesorero ordeno al Padre Montero que avisase al Dean, y la nueva +corrio rapidamente, pues a los pocos momentos acudieron varios +canonigos y prebendados, quienes anunciaron que Su Eminencia en +persona iria a comprobar con sus propios ojos el inexplicable y +audaz atentado. + + + * * * * * + +Mientras se daban los pasos oportunos para descubrir al autor del +delito, dispuso el Cardenal Arzobispo de Alcala del Rio que la +maltratada joya fuera guardada dentro de un cofre fuerte que habia +en el Tesoro, y que hasta nueva orden se suspendiesen las visitas +del publico. + +Oprimido por la vergueenza y el temor, me despedi del Padre Montero, +y olvidando por completo la busqueda de documentos que a la Catedral +me habia llevado, dirigi mis pasos lentamente hacia mi alojamiento. + +Renuncio a describir mi estado de animo durante el resto de aquel +dia. Quise rechazar mi constante preocupacion por medio de la +lectura, pero dio la casualidad que la unica obra que habia llevado +conmigo era la Historia de Bernal Diaz del Castillo, y ella, lejos +de proporcionarme distraccion, daba rienda suelta a los mas extranos +pensamientos. Deje el libro y sali a pasear por las vegas, hasta el +anochecer. Cuando regrese a mi alcoba me senti calenturiento y me +meti entre sabanas; pero solo logre conciliar intranquilo y mil +veces interrumpido sueno. Recuerdo que aquella noche fui testigo de +los episodios mas sangrientos de la conquista de Mexico. Los +sacerdotes aztecas abrian el pecho de sus victimas y arrancabanles +el corazon, palpitante aun, para ofrecerlo al terrible Huichilobos, +que presidia el Cu mayor... Constantemente se oia el rumor de la +pelea y arroyos de sangre por todos lados me cercaban... Retumbo en +mis oidos el "triste sonido" del tambor que, segun Bernal Diaz, +podia oirse a dos leguas de distancia, y desperte excitado. La +Campana mayor de la Catedral sonaba lugubremente. + + * * * * * + +Con la codiciada aurora, recobre la tranquilidad de espiritu. +Trabaje todo el dia en el archivo del Cabildo, en donde pude hallar +los documentos que buscaba, y hasta llegue a olvidar los extranos +sucesos de la vispera. + +Pero al llegar a mi habitacion en la tarde, encontre que me +aguardaba alli el Padre Montero. Al verlo me senti de nuevo +avergonzado y culpable. + +--iHola! Dije, procurando demostrar completa tranquilidad. iCuanto +gusto de verte! ?Quieres que demos un paseo por las margenes del +rio, antes de que llegue la noche? + +--Rafael, exclamo, sin hacer caso de mi pregunta. ?Te acuerdas del +papagayo de Huichilobos que viste ayer? + +--Si, dije casi como un reto. ?Se descubrio ya el autor del +atentado? + +--Eso no seria facil en tan corto espacio de tiempo. Lo que quiero +contarte, puesto que confio en tu discrecion, es lo siguiente: Has +de saber que Su Eminencia, que es hombre activo, envio ayer mismo un +mensaje a la Corte, para que viniese en seguida uno de los mejores +joyeros y restaurase cuanto antes el desperfecto causado al +papagayo. Llego en el tren del medio dia y el Dean, el Tesorero y yo +hemos ido esta tarde a recoger la joya para entregarsela; pero, +calcula icual seria nuestra sorpresa, al abrir el cofre y ver que el +papagayo ha desaparecido! Como ha podido llegar hasta alli el +ladron, nadie ha podido explicarselo. + +Instintivamente nos habiamos acercado a la ventana, pues la puesta +de sol prometia ser hermosisima aquella tarde. Las gargolas y demas +partes salientes de la enorme catedral tenian ya perfiles de fuego, +y las copas de los arboles de la plazoleta y hasta las hortensias de +mi balcon empezaban a tenirse de carmin. + +Subitamente, mi companero dio un grito de sorpresa. Dirigiendo la +mirada hacia el lugar que febrilmente senalaba, vi al Papagayo de +Huichilobos, a poca distancia de nosotros, posado sobre un saliente +de la torre. + +--iEs identico! exclamo. + +--No, dije con bastante calma. Es el mismo. Esta vivo, pero tiene +rota el ala izquierda. Yo mismo se la he roto. + +El Padre Montero me miro con extraneza y vi que sus tremulos labios +iban a formular una pregunta; pero en ese momento el ave movio las +alas, que brillaron a la luz del ocaso, como si cayera una cascada +de gemas dentro de una hoguera, y tendio el vuelo en direccion +nuestra. Vino a posarse de nuevo sobre el barandal del balcon. iSi, +estaba alli el Papagayo de Huichilobos, al alcance de nuestras +manos, y no osabamos tocarlo! Contuvimos la respiracion y no nos +movimos durante largo espacio de tiempo, fascinados por el +inesperado suceso. + +Con no se que supremo esfuerzo de la voluntad, el Padre Montero +subitamente procuro apresarlo. Pero el ave se le escapo de entre las +manos, y tendio el vuelo hacia el Occidente. Yo quede extasiado, +viendo al pajaro alejarse por los aires, lenta y majestuosamente, +hasta convertirse en minusculo punto de luz, hasta perderse en +lontananza como si se hundiera con el sol en el horizonte. + +Al volver el rostro, adverti que el Padre Montero permanecia inmovil +con la mirada fija en la abierta palma de su mano. En ella brillaban +cuatro esmeraldas y tres rubies de gran tamano. + + + + + +INDICE + + + +LA PUERTA DE BRONCE +UN HOMBRE PRACTICO +SIMILIA SIMILIBUS +EL AMO VIEJO +EL COFRE +TRISTIS IMAGO +LOS JUGADORES DE AJEDREZ +EL SOMBRERO DEL REY DE TIBOTU +EL REPORTAZGO +FRAY BALTASAR +EL PAPAGAYO DE HUICHILOBOS +INDICE + + + + + + + + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of La Puerta de Bronce y Otros Cuentos +by Manuel Romero de Terreros, Marqu,s de San Francisco + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA PUERTA DE BRONCE *** + +***** This file should be named 11669.txt or 11669.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/1/6/6/11669/ + +Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and +PG Distributed Proofreaders + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project +Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you +charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you +do not charge anything for copies of this eBook, complying with the +rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose +such as creation of derivative works, reports, performances and +research. They may be modified and printed and given away--you may do +practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is +subject to the trademark license, especially commercial +redistribution. + + + +*** START: FULL LICENSE *** + +THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE +PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK + +To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free +distribution of electronic works, by using or distributing this work +(or any other work associated in any way with the phrase "Project +Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project +Gutenberg-tm License (available with this file or online at +https://gutenberg.org/license). + + +Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm +electronic works + +1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm +electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to +and accept all the terms of this license and intellectual property +(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all +the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy +all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. +If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project +Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the +terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or +entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. + +1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be +used on or associated in any way with an electronic work by people who +agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few +things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works +even without complying with the full terms of this agreement. See +paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project +Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement +and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic +works. See paragraph 1.E below. + +1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation" +or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project +Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the +collection are in the public domain in the United States. If an +individual work is in the public domain in the United States and you are +located in the United States, we do not claim a right to prevent you from +copying, distributing, performing, displaying or creating derivative +works based on the work as long as all references to Project Gutenberg +are removed. Of course, we hope that you will support the Project +Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by +freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of +this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with +the work. You can easily comply with the terms of this agreement by +keeping this work in the same format with its attached full Project +Gutenberg-tm License when you share it without charge with others. + +1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern +what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in +a constant state of change. If you are outside the United States, check +the laws of your country in addition to the terms of this agreement +before downloading, copying, displaying, performing, distributing or +creating derivative works based on this work or any other Project +Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning +the copyright status of any work in any country outside the United +States. + +1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: + +1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate +access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently +whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the +phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project +Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed, +copied or distributed: + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + +1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived +from the public domain (does not contain a notice indicating that it is +posted with permission of the copyright holder), the work can be copied +and distributed to anyone in the United States without paying any fees +or charges. If you are redistributing or providing access to a work +with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the +work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1 +through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the +Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or +1.E.9. + +1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted +with the permission of the copyright holder, your use and distribution +must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional +terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked +to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the +permission of the copyright holder found at the beginning of this work. + +1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm +License terms from this work, or any files containing a part of this +work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. + +1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this +electronic work, or any part of this electronic work, without +prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with +active links or immediate access to the full terms of the Project +Gutenberg-tm License. + +1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, +compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any +word processing or hypertext form. However, if you provide access to or +distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than +"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version +posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org), +you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a +copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon +request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other +form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm +License as specified in paragraph 1.E.1. + +1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, +performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works +unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. + +1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing +access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided +that + +- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from + the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method + you already use to calculate your applicable taxes. The fee is + owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he + has agreed to donate royalties under this paragraph to the + Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments + must be paid within 60 days following each date on which you + prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax + returns. Royalty payments should be clearly marked as such and + sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the + address specified in Section 4, "Information about donations to + the Project Gutenberg Literary Archive Foundation." + +- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies + you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he + does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm + License. You must require such a user to return or + destroy all copies of the works possessed in a physical medium + and discontinue all use of and all access to other copies of + Project Gutenberg-tm works. + +- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any + money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the + electronic work is discovered and reported to you within 90 days + of receipt of the work. + +- You comply with all other terms of this agreement for free + distribution of Project Gutenberg-tm works. + +1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm +electronic work or group of works on different terms than are set +forth in this agreement, you must obtain permission in writing from +both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael +Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the +Foundation as set forth in Section 3 below. + +1.F. + +1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable +effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread +public domain works in creating the Project Gutenberg-tm +collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic +works, and the medium on which they may be stored, may contain +"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or +corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual +property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a +computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by +your equipment. + +1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right +of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project +Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project +Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all +liability to you for damages, costs and expenses, including legal +fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT +LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE +PROVIDED IN PARAGRAPH F3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE +TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE +LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR +INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH +DAMAGE. + +1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a +defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can +receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a +written explanation to the person you received the work from. If you +received the work on a physical medium, you must return the medium with +your written explanation. The person or entity that provided you with +the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a +refund. If you received the work electronically, the person or entity +providing it to you may choose to give you a second opportunity to +receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy +is also defective, you may demand a refund in writing without further +opportunities to fix the problem. + +1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth +in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO OTHER +WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO +WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. + +1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied +warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages. +If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the +law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be +interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by +the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any +provision of this agreement shall not void the remaining provisions. + +1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the +trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone +providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance +with this agreement, and any volunteers associated with the production, +promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, +harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, +that arise directly or indirectly from any of the following which you do +or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm +work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any +Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. + + +Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm + +Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of +electronic works in formats readable by the widest variety of computers +including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact +information can be found at the Foundation's web site and official +page at https://pglaf.org + +For additional contact information: + Dr. Gregory B. Newby + Chief Executive and Director + gbnewby@pglaf.org + +Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation + +Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide +spread public support and donations to carry out its mission of +increasing the number of public domain and licensed works that can be +freely distributed in machine readable form accessible by the widest +array of equipment including outdated equipment. Many small donations +($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt +status with the IRS. + +The Foundation is committed to complying with the laws regulating +charities and charitable donations in all 50 states of the United +States. Compliance requirements are not uniform and it takes a +considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up +with these requirements. We do not solicit donations in locations +where we have not received written confirmation of compliance. To +SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any +particular state visit https://pglaf.org + +While we cannot and do not solicit contributions from states where we +have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition +against accepting unsolicited donations from donors in such states who +approach us with offers to donate. + +International donations are gratefully accepted, but we cannot make +any statements concerning tax treatment of donations received from +outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. + +Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation +methods and addresses. Donations are accepted in a number of other +ways including including checks, online payments and credit card +donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate + + +Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic +works. + +Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm +concept of a library of electronic works that could be freely shared +with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project +Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. + +Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed +editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. +unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily +keep eBooks in compliance with any particular paper edition. + +Each eBook is in a subdirectory of the same number as the eBook's +eBook number, often in several formats including plain vanilla ASCII, +compressed (zipped), HTML and others. + +Corrected EDITIONS of our eBooks replace the old file and take over +the old filename and etext number. The replaced older file is renamed. +VERSIONS based on separate sources are treated as new eBooks receiving +new filenames and etext numbers. + +Most people start at our Web site which has the main PG search facility: + + https://www.gutenberg.org + +This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, +including how to make donations to the Project Gutenberg Literary +Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to +subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. + +EBooks posted prior to November 2003, with eBook numbers BELOW #10000, +are filed in directories based on their release date. If you want to +download any of these eBooks directly, rather than using the regular +search system you may utilize the following addresses and just +download by the etext year. For example: + + https://www.gutenberg.org/etext06 + + (Or /etext 05, 04, 03, 02, 01, 00, 99, + 98, 97, 96, 95, 94, 93, 92, 92, 91 or 90) + +EBooks posted since November 2003, with etext numbers OVER #10000, are +filed in a different way. The year of a release date is no longer part +of the directory path. The path is based on the etext number (which is +identical to the filename). The path to the file is made up of single +digits corresponding to all but the last digit in the filename. For +example an eBook of filename 10234 would be found at: + + https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234 + +or filename 24689 would be found at: + https://www.gutenberg.org/2/4/6/8/24689 + +An alternative method of locating eBooks: + https://www.gutenberg.org/GUTINDEX.ALL + + diff --git a/old/11669.zip b/old/11669.zip Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..cd9d9a7 --- /dev/null +++ b/old/11669.zip |
