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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13608 ***
+
+FILOSOFÍA FUNDAMENTAL
+
+por D. JAIME BALMES,
+PRESBITERO.
+
+TOMO I.
+
+Barcelona:
+IMPRENTA DE A. BRUSI.
+1848
+
+
+
+
+PRÓLOGO.
+
+
+El título de _Filosofía fundamental_, no significa una pretension
+vanidosa, sino el objeto de que se trata. No me lisonjeo en _fundar_
+de filosofía, pero me propongo examinar sus cuestiones fundamentales;
+por esto llamo á la obra: _Filosofía fundamental_. Me ha impulsado á
+publicarla el deseo de contribuir á que los estudios filosóficos
+adquieran en España mayor amplitud de la que tienen en la actualidad;
+y de prevenir, en cuanto alcancen mis débiles fuerzas, un grave
+peligro que nos amenaza: el de introducirsenos una filosofía plagada
+de errores trascendentales. A pesar de la turbacion de los tiempos, se
+nota en España un desarrollo intelectual que dentro de algunos años se
+hará sentir con mucha fuerza; y es preciso guardarnos de que los
+errores que se han extendido por moda, se arraiguen por principios.
+Tamaña calamidad solo puede precaverse con estudios sólidos y bien
+dirigidos: en nuestra época el mal no se contiene con la sola
+represion; es necesario ahogarle con la abundancia del bien. La
+presente obra ¿podrá conducir á este objeto? El público lo ha de
+juzgar.
+
+
+
+
+
+
+LIBRO PRIMERO.
+
+DE LA CERTEZA.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+IMPORTANCIA Y UTILIDAD DE LAS CUESTIONES SOBRE LA CERTEZA
+
+
+[1.] El estudio de la filosofía debe comenzar por el exámen de las
+cuestiones sobre la certeza; antes de levantar el edificio es
+necesario pensar en el cimiento.
+
+Desde que hay filosofía, es decir, desde que los hombres reflexionan
+sobre sí mismos y sobre los seres que los rodean, se han agitado
+cuestiones que tienen por objeto la base en que estriban los
+conocimientos humanos: esto prueba que hay aquí dificultades serias.
+La esterilidad de los trabajos filosóficos no ha desalentado á los
+investigadores: esto manifiesta que en el último término de la
+investigacion, se divisa un objeto de alta importancia.
+
+Sobre las cuestiones indicadas han cavilado los filósofos de la
+manera mas extravagante; en pocas materias nos ofrece la historia del
+espíritu humano tantas y tan lamentables aberraciones. Esta
+consideracion podria sugerir la sospecha de que semejantes
+investigaciones nada sólido presentan al espíritu y que solo sirven
+para alimentar la vanidad del sofista. En la presente materia, como en
+muchas otras, no doy demasiada importancia á las opiniones de los
+filósofos, y estoy lejos de creer que deban ser considerados como
+legítimos representantes de la razon humana; pero no se puede negar al
+menos, que en el órden intelectual son la parte mas activa del humano
+linaje. Cuando todos los filósofos disputan, disputan en cierto modo
+la humanidad misma. Todo hecho que afecta al linaje humano es digno de
+un exámen profundo; despreciarle por las cavilaciones que le rodean,
+seria caer en la mayor de ellas: la razon y el buen sentido no deben
+contradecirse, y esta contradiccion existiria si en nombre del buen
+sentido se despreciara como inútil lo que ocupa la razon de las
+inteligencias mas privilegiadas. Sucede con frecuencia que lo grave,
+lo significativo, lo que hace meditar á un hombre pensador, no son ni
+los resultados de una disputa, ni las razones que en ella se aducen,
+sino la existencia misma de la disputa. Esta vale tal vez poco por lo
+que es en sí, pero quizás vale mucho por lo que indica.
+
+
+[2.] En la cuestion de la certeza están encerradas en algun modo todas
+las cuestiones filosóficas: cuando se la ha desenvuelto
+completamente, se ha examinado bajo uno ú otro aspecto todo lo que la
+razon humana puede concebir sobre Dios, sobre el hombre, sobre el
+universo. A primera vista se presenta quizás como un mero cimiento del
+edificio científico: pero en este cimiento, si se le examina con
+atencion, se ve retratado el edificio entero: es un plano en que se
+proyectan de una manera muy visible, y en hermosa perspectiva, todos
+los sólidos que ha de sustentar.
+
+
+[3.] Por mas escaso que fuere el resultado directo é inmediato de
+estas investigaciones, es sobre manera útil el hacerlas. Importa mucho
+acaudalar ciencia, pero no importa menos conocer sus límites. Cercanos
+á los límites se hallan los escollos, y estos debe conocerlos el
+navegante. Los límites de la ciencia humana se descubren en el exámen
+de las cuestiones sobre la certeza.
+
+Al descender á las profundidades á que estas cuestiones nos conducen,
+el entendimiento se ofusca y el corazon se siente sobrecogido de un
+religioso pavor. Momentos antes contemplábamos el edificio de los
+conocimientos humanos, y nos llenábamos de orgullo al verle con sus
+dimensiones colosales, sus formas vistosas, su construccion galana y
+atrevida; hemos penetrado en él, se nos conduce por hondas cavidades,
+y como si nos halláramos sometidos á la influencia de un encanto,
+parece que los cimientos se adelgazan, se evaporan, y que el soberbio
+edificio queda flotando en el aire.
+
+
+[4.] Bien se echa de ver que al entrar en el exámen de la cuestion
+sobre la certeza no desconozco las dificultades de que está erizada;
+ocultarlas no seria resolverlas; por el contrario, la primera
+condicion para hallarles solucion cumplida, es verlas con toda
+claridad, sentirlas con viveza. Que no se apoca el humano
+entendimiento por descubrir el borde mas allá del cual no le es dado
+caminar; muy al contrario esto le eleva y fortalece: así el intrépido
+naturalista que en busca de un objeto ha penetrado en las entrañas de
+la tierra, siente una mezcla de terror y de orgullo al hallarse
+sepultado en lóbregos subterráneos, sin mas luz que la necesaria para
+ver sobre su cabeza inmensas moles medio desgajadas, y descurrir á sus
+plantas abismos insondables.
+
+En la oscuridad de los misterios de la ciencia, en la misma
+incertidumbre, en los asaltos de la duda que amenaza arrebatarnos en
+un instante la obra levantada por el espíritu humano en el espacio de
+largos siglos, hay algo de sublime que atrae y cautiva. En la
+contemplacion de esos misterios se han saboreado en todas épocas los
+hombres mas grandes: el genio que agitara sus alas sobre el Oriente,
+sobre la Grecia, sobre Roma, sobre las escuelas de los siglos medios,
+es el mismo que se cierne sobre la Europa moderna. Platon,
+Aristóteles, san Agustin, Abelardo, san Anselmo, santo Tomás de
+Aquino, Luis Vives, Bacon, Descartes, Malebranche, Leibnitz; todos,
+cada cual á su manera, se han sentido poseidos de la inspiracion
+filosófica, que inspiracion hay tambien en la filosofía, é inspiracion
+sublime.
+
+Todo lo que concentra al hombre llamándole á elevada contemplacion en
+el santuario de su alma, contribuye á engrandecerle, porque le despega
+de los objetos materiales, le recuerda su alto orígen, y le anuncia su
+inmenso destino. En un siglo de metálico y de goces, en que todo
+parece encaminarse á no desarrollar las fuerzas del espíritu, sino en
+cuanto pueden servir á regalar el cuerpo, conviene que se renueven
+esas grandes cuestiones, en que el entendimiento divaga con amplísima
+libertad por espacios sin fin.
+
+Solo la inteligencia se examina á sí propia. La piedra cae sin conocer
+su caida; el rayo calcína y pulveriza, ignorando su fuerza; la flor
+nada sabe de su encantadora hermosura; el bruto animal sigue sus
+instintos, sin preguntarse la razon de ellos; solo el hombre, en
+frágil organizacion que aparece un momento sobre la tierra para
+deshacerse luego en polvo, abriga un espíritu que despues de abarcar
+el mundo, ansía por comprenderse, encerrándose en sí propio, allí
+dentro, como en un santuario donde él mismo es á un tiempo el oráculo
+y el consultor. Quién soy, qué hago, qué pienso, por qué pienso, cómo
+pienso, qué son esos fenómenos que experimento en mí, por qué estoy
+sujeto á ellos, cuál es su causa, cuál el órden de su produccion,
+cuáles sus relaciones; hé aquí lo que se pregunta el espíritu;
+cuestiones graves, cuestiones espinosas, es verdad; pero nobles,
+sublimes, perenne testimonio de que hay dentro nosotros algo superior
+á esa materia inerte, solo capaz de recibir movimiento y variedad de
+formas, de que hay algo que con su actividad íntima, espontánea,
+radicada en su naturaleza misma, nos ofrece la imágen de la actividad
+infinita que ha sacado el mundo de la nada con un solo acto de su
+voluntad[I].
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+VERDADERO ESTADO DE LA CUESTION.
+
+
+[5.] ¿Estamos ciertos de algo? á esta pregunta responde
+afirmativamente el sentido comun. ¿En qué se funda la certeza? ¿cómo
+la adquirimos? estas son dos cuestiones difíciles de resolver en el
+tribunal de la filosofía.
+
+La cuestion de la certeza encierra tres muy diferentes, cuya confusion
+contribuye no poco á crear dificultades y á embrollar materias que,
+aun deslindados con suma exactitud los varios aspectos que presentan,
+son siempre harto complicadas y espinosas.
+
+Para fijar bien las ideas conviene distinguir con mucho cuidado entre
+la existencia de la certeza, los fundamentos en que estriba, y el
+modo con que la adquirimos. Su existencia es un hecho indisputable;
+sus fundamentos son objeto de cuestiones filosóficas; el modo de
+adquirirla es en muchos casos un fenómeno oculto que no está sujeto á
+la observacion.
+
+
+[6.] Apliquemos esta distincion á la certeza sobre la existencia de
+los cuerpos.
+
+Que los cuerpos existen, es un hecho del cual no duda nadie que esté
+en su juicio. Todas las cuestiones que se susciten sobre este punto no
+harán vacilar la profunda conviccion de que al rededor de nosotros
+existe lo que llamamos mundo corpóreo: esta conviccion es un fenómeno
+de nuestra existencia, que no acertaremos quizás á explicar, pero
+destruirle nos es imposible: estamos sometidos á él como á una
+necesidad indeclinable.
+
+¿En qué se funda esta certeza? Aquí ya nos hallamos no con un simple
+hecho, sino con una cuestion que cada filósofo resuelve á su manera:
+Descartes y Malebranche recurren á la veracidad de Dios; Locke y
+Condillac se atienen al desarrollo y carácter peculiar de algunas
+sensaciones.
+
+¿Cómo adquiere el hombre esta certeza? no lo sabe: la poseia antes de
+reflexionar; oye con extrañeza que se suscitan disputas sobre estas
+materias; y jamás hubiera podido sospechar que se buscase porque
+estamos ciertos de la existencia de lo que afecta nuestros sentidos.
+En vano se le interroga sobre el modo con que ha hecho tan preciosa
+adquision, se encuentra con ella como con un hecho apenas distinto de
+su existencia misma. Nada recuerda del órden de las sensaciones en su
+infancia; se halla con el espíritu desarrollado, pero ignora las leyes
+de este desarrollo, de la propia suerte que nada conoce de las que han
+presidido á la generacion y crecimiento de su cuerpo.
+
+
+[7.] La filosofía debe comenzar no por disputar sobre el hecho de la
+certeza sino por la explicacion del mismo. No estando ciertos de algo
+nos es absolutamente imposible dar un solo paso en ninguna ciencia, ni
+tomar una resolucion cualquiera en los negocios de la vida. Un
+escéptico completo seria un demente, y con demencia llevada al mas
+alto grado; imposible le fuera toda comunicacion con sus semejantes,
+imposible toda serie ordenada de acciones externas, ni aun de
+pensamientos ó actos de la voluntad. Consignemos pues el hecho, y no
+caigamos en la extravagancia de afirmar que en el umbral del templo de
+la filosofía está sentada la locura.
+
+Al examinar su objeto, debe la filosofía analizarle, mas no
+destruirle; que si esto hace se destruye á sí propia. Todo raciocinio
+ha de tener un punto de apoyo, y este punto no puede ser sino un
+hecho. Que sea interno ó externo, que sea una idea ó un objeto, el
+hecho ha de existir; es necesario comenzar por suponer algo; á este
+algo le llamamos hecho: quien los niega todos ó comienza por dudar de
+todos, se asemeja al anatómico que antes de hacer la diseccion
+quemase el cadáver y aventase las cenizas.
+
+
+[8.] Entonces la filosofía, se dirá, no comienza por un exámen sino
+por una afirmacion; sí, no lo niego, y esta es una verdad tan fecunda
+que su consignacion puede cerrar la puerta á muchas cavilaciones y
+difundir abundante luz por toda la teoría de la certeza.
+
+Los filósofos se hacen la ilusion de que comienzan por la duda; nada
+mas falso; por lo mismo que piensan afirman, cuando no otra cosa, su
+propia duda; por lo mismo que raciocinan afirman el enlace de las
+ideas, es decir, de todo el mundo lógico.
+
+Fichte, por cierto nada fácil de contentar, al tratarse del punto de
+apoyo de los conocimientos humanos, empieza no obstante por una
+afirmacion, y así lo confiesa con una ingenuidad que le honra.
+Hablando de la reflexion que sirve de base á su filosofía, dice: «Las
+reglas á que esta reflexion se halla sujeta, no están todavía
+demostradas; se las supone tácitamente admitidas. En su orígen mas
+retirado, se derivan de un principio _cuya legitimidad_ no puede ser
+establecida, sino bajo la condicion de que _ellas sean justas_. Hay un
+círculo, pero _círculo inevitable_. Y supuesto que es inevitable, y
+que lo confesamos francamente, es permitido, para asentar el principio
+mas elevado, _confiarse á todas las leyes de la lógica general_. En el
+camino donde vamos á entrar con la reflexion, debemos partir de una
+proposicion cualquiera que nos sea concedida por todo el mundo, sin
+ninguna contradiccion.» (Fichte, Doctrina de la ciencia, 1.ª parte, §
+1).
+
+
+[9.] La certeza es para nosotros una feliz necesidad; la naturaleza
+nos la impone, y de la naturaleza no se despojan los filósofos. Vióse
+un dia Pirron acometido por un perro, y como se deja suponer, tuvo
+buen cuidado de apartarse, sin detenerse á examinar si aquello era un
+perro verdadero ó solo una apariencia; riéronse los circunstantes
+echándole en cara la incongruencia de su conducta con su doctrina, mas
+Pirron les respondió con la siguiente sentencia que para el caso era
+muy profunda: «es difícil despojarse totalmente de la naturaleza
+humana.»
+
+
+[10.] En buena filosofía, pues, la cuestion no versa sobre la
+existencia de la certeza, sino sobre los motivos de ella y los medios
+de adquirirla. Este es un patrimonio de que no podemos privarnos, aun
+cuando nos empeñemos en repudiar los títulos que nos garantizan su
+propiedad. ¿Quién no está cierto de que piensa, siente, quiere, de que
+tiene un cuerpo propio, de que en su alrededor hay otros semejantes al
+suyo, de que existe el universo corpóreo? Anteriormente á todos los
+sistemas, la humanidad ha estado en posesion de esta certeza, y en el
+mismo caso se halla todo individuo, aun cuando en su vida no llegue á
+preguntarse qué es el mundo, qué es un cuerpo, ni en qué consisten la
+sensacion, el pensamiento y la voluntad. Despues de examinados los
+fundamentos de la certeza, y reconocidas las graves dificultades que
+sobre ellos levanta el raciocinio, tampoco es posible dudar de todo.
+No ha habido jamás un verdadero escéptico en toda la propiedad de la
+palabra.
+
+
+[11.] Sucede con la certeza lo mismo que en otros objetos de los
+conocimientos humanos. El hecho se nos presenta de bulto, con toda
+claridad, mas no penetramos su íntima naturaleza. Nuestro
+entendimiento está abundantemente provisto de medios para adquirir
+noticia de los fenómenos así en el órden material como en el
+espiritual, y posee bastante perspicacia para descubrir, deslindar y
+clasificar las leyes á que están sujetos; pero cuando trata de
+elevarse al conocimiento de la esencia misma de las cosas, ó
+investigar los principios en que se funda la ciencia de que se gloría,
+siente que sus fuerzas se debiliten, y como que el terreno donde fija
+su planta, tiembla y se hunde.
+
+Afortunadamente el humano linaje está en posesion de la certeza
+independientemente de los sistemas filosóficos, y no limitada á los
+fenómenos del alma, sino extendiéndose á cuanto necesitamos para
+dirigir nuestra conducta con respecto á nosotros y á los objetos
+externos. Antes que se pensase en buscar si habia certeza, todos los
+hombres estaban ciertos de que pensaban, querian, sentian, de que
+tenian un cuerpo con movimiento sometido á la voluntad, y de que
+existia el conjunto de varios cuerpos que se llama universo.
+Comenzadas las investigaciones, la certeza ha continuado la misma
+entre todos los hombres, inclusos los que disputaban sobre ella;
+ninguno de estos ha podido ir mas allá que Pirron y encontrar fácil el
+despojarse de la naturaleza humana.
+
+
+[12.] No es posible determinar hasta qué punto haya alcanzado á
+producir duda sobre algunos objetos el esfuerzo del espíritu de
+ciertos filósofos empeñados en luchar con la naturaleza; pero es bien
+cierto: primero, que ninguno ha llegado á dudar de los fenómenos
+internos cuya presencia sentia íntimamente; segundo, que si alguno ha
+podido persuadirse de que á estos fenómenos no les correspondia algun
+objeto externo, esta habrá sido una excepcion tan extraña que, en la
+historia de la ciencia y á los ojos de una buena filosofía, no debe
+tener mas peso que las ilusiones de un maniático. Si á este punto
+llegó Berkeley al negar la existencia de los cuerpos, haciendo
+triunfar sobre el instinto de la naturaleza las cavilaciones de la
+razon, el filósofo de Cloyne, aislado, y en oposicion con la humanidad
+entera, mereceria el dictado que con razon se aplica á los que se
+hallan en situacion semejante: la locura por ser sublime no deja de
+ser locura.
+
+Los mismos filósofos que llevaron mas lejos el escepticismo, han
+convenido en la necesidad de acomodarse en la práctica á las
+apariencias de los sentidos, relegando la duda al mundo de la
+especulacion. Un filósofo disputará sobre todo, cuanto se quiera;
+pero en cesando la disputa deja de ser filósofo, continúa siendo
+hombre á semejanza de los demás, y disfruta de la certeza como todos
+ellos. Asi lo confiesa Hume que negaba con Berkeley la existencia de
+los cuerpos: «Yo como, dice, juego al chaquete, hablo con mis amigos,
+soy feliz en su compañía, y cuando despues de dos ó tres horas de
+diversion vuelvo á estas especulaciones, me parecen tan frias, tan
+violentas, tan ridiculas, que no tengo valor para continuarlas. Me veo
+pues absoluta y necesariamente forzado á vivir, hablar y obrar como
+los demás hombres en los negocios comunes de la vida.» (Tratado de la
+naturaleza humana, tomo 1.º).
+
+
+[13.] En las discusiones sobre la certeza es necesario precaverse
+contra el prurito pueril de conmover los fundamentos de la razon
+humana. Lo que se debe buscar en esta clase de cuestiones es un
+conocimiento profundo de los principios de la ciencia y de las leyes
+que presiden al desarrollo de nuestro espíritu. Empeñarse en destruir
+estas leyes es desconocer el objeto de la verdadera filosofía; basta
+que las sometamos á nuestra observacion, de la propia suerte que
+determinamos las del mundo material sin intencion de trastornar el
+órden admirable que reina en el universo. Los escépticos que comienzan
+por dudar de todo para hacer mas sólida su filosofía, se parecen á
+quien, curioso de observar y fijar con exactitud los fenómenos de la
+vida, se abriese sin piedad el pecho y aplicase el escalpelo á su
+corazon palpitante.
+
+La sobriedad es tan necesaria al espíritu para sus adelantos como al
+cuerpo para su salud; no hay sabiduría sin prudencia, no hay filosofía
+sin cordura. Existe en el fondo de nuestra alma una luz divina que nos
+conduce con admirable acierto, si no nos obstinamos en apagarla; su
+resplandor nos guia, y en llegando al límite de la ciencia nos le
+muestra, haciéndonos leer con claros caractéres la palabra _basta_. No
+vayais mas allá; quien la ha escrito es el Autor de todos los seres,
+el que ha establecido las leyes que rigen al espíritu como al cuerpo,
+y que contiene en su esencia infinita la última razon de todo.
+
+
+[14.] La certeza que preexiste á todo exámen no es ciega; antes por el
+contrario, ó nace de la claridad de la vision intelectual, ó de un
+instinto conforme á la razon: no es contra la razon, es su basa.
+Cuando discurrimos, nuestro espíritu conoce la verdad por el enlace de
+las proposiciones, como si dijéramos por la luz que refleja de unas
+verdades á otras. En la certeza primitiva, la vision es por luz
+directa, no necesita de reflexion.
+
+Al consignar pues la existencia de la certeza no hablamos de un hecho
+ciego, no queremos extinguir la luz en su mismo orígen, antes decimos
+que allí la luz es mas brillante que en sus raudales. Tenemos á la
+vista un cuerpo cuyos resplandores iluminan el mundo en que vivimos;
+si se nos pide que expliquemos su naturaleza y sus relaciones con los
+demás, ¿comenzaremos por apagarle? Los físicos para buscar la
+naturaleza de la luz y determinar las leyes á que está sometida, no
+han comenzado por privarse de la luz misma y ponerse á oscuras.
+
+
+[15.] Este método de filosofar tiene algo de dogmatismo, pero
+dogmatismo tal que, como hemos visto, tiene en su apoyo á los mismos
+Pirron, Hume, Fichte, mal de su grado. No es un simple método
+filosófico, es la sumision voluntaria á una necesidad indeclinable de
+nuestra propia naturaleza; es la combinacion de la razon con el
+instinto, es la atencion simultánea á las diferentes voces que
+resuenan en el fondo de nuestro espíritu. Pascal ha dicho: «la
+naturaleza confunde á los pirrónicos, y la razon á los dogmáticos.»
+Este pensamiento que pasa por profundo, y que lo es bajo cierto
+aspecto, encierra no obstante alguna inexactitud. La confusion no es
+igual en ambos casos: la razon no confunde al dogmático si no se la
+separa de la naturaleza; y la naturaleza confunde al pirrónico, ya
+sola, ya unida con la razon. El verdadero dogmático comienza por dar á
+la razon el cimiento de la naturaleza; emplea una razon que se conoce
+á sí misma, que confiesa la imposibilidad de probarlo todo, que no
+toma arbitrariamente el postulado que ha menester, sino que lo recibe
+de la naturaleza misma. Así la razon no confunde al dogmático que
+guiado por ella busca el fundamento que la puede asegurar. Cuando la
+naturaleza confunde á los pirrónicos atestigua el triunfo de la razon
+de los dogmáticos, cuyo argumento principal contra aquellos, es la voz
+de la misma naturaleza. El pensamiento de Pascal seria mas exacto
+reformado de esta manera: «La naturaleza confunde á los pirrónicos, y
+es necesaria á la razon de los dogmáticos.» Habria menos antítesis,
+pero mas verdad. La necesidad de la naturaleza no la desconocen los
+dogmáticos; sin esta basa la razon nada puede; para ejercer su fuerza
+exige un punto de apoyo; con él ofrecia Arquímedes levantar la tierra;
+sin él la inmensa palanca no hubiera movido un solo átomo (II).
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+DOS CERTEZAS: LA DEL GÉNERO HUMANO Y LA FILOSOFÍA.
+
+
+[16.] La certeza no nace de la reflexion; es un producto espontáneo de
+la naturaleza del hombre, y va aneja al acto directo de las facultades
+intelectuales y sensitivas. Como que es una condicion necesaria al
+ejercicio de ambas, y que sin ella la vida es un caos, la poseemos
+instintivamente y sin reflexion alguna, disfrutando de este beneficio
+del Criador como de los demás que acompañan inseparablemente nuestra
+existencia.
+
+
+[17.] Es preciso pues distinguir entre la certeza del género humano, y
+la filosófica; bien que hablando ingenuamente, no se comprende
+bastante lo que pueda valer una certeza humana diferente de la del
+género humano.
+
+Prescindiendo de los esfuerzos que por algunos instantes hace el
+filósofo para descubrir la base de los humanos conocimientos, es fácil
+de notar que él mismo se confunde luego con el comun de los hombres.
+Esas cavilaciones no dejan rastro en su espíritu en lo tocante á la
+certeza de todo aquello de que está cierta la humanidad. Descubre
+entonces que no era una verdadera duda lo que sentia, aunque quizás él
+mismo se hiciese la ilusion de lo contrario; eran simples
+suposiciones, nada mas. En interrumpiendo la meditacion, y aun si bien
+se observa, mientras ella dura, se halla tan cierto como el mas
+rústico, de sus actos interiores, de la existencia del cuerpo propio,
+de los demás que rodean el suyo, y de mil otras cosas que constituyen
+el caudal de conocimiento necesario para los usos de la vida.
+
+Desde el niño de pocos años hasta el varon de edad provecta y juicio
+maduro, preguntadles sobre la certeza de la existencia propia, de sus
+actos, internos y externos, de los parientes y amigos, del pueblo en
+que residen y de otros objetos que han visto, ó de que han oido
+hablar, no observaréis vacilacion alguna; y lo que es mas, ni
+diferencia de ninguna clase, entre los grados de semejante certeza; de
+modo que si no tienen noticia de las cuestiones filosóficas que sobre
+estas materias se agitan, leeréis en sus semblantes la admiracion y
+el asombro de que haya quien pueda ocuparse seriamente en averiguar
+cosas tan _claras_.
+
+
+[18.] Como no es posible saber de qué manera se van desenvolviendo las
+facultades sensitivas intelectuales y morales de un niño, no es dable
+tampoco demostrar _á priori_, por el análisis de las operaciones que
+en su espíritu se realizan, que á la formacion de la certeza no
+concurren los actos reflejos; pero no será difícil demostrarlo por los
+indicios que de sí arroja el ejercicio de estas facultades, cuando ya
+se hallan en mucho desarrollo.
+
+Si bien se observa, las facultades del niño tienen un hábito de obrar
+en un sentido directo, y no reflejo, lo cual manifiesta que su
+desarrollo no se ha hecho por reflexion, sino directamente.
+
+Si el desarrollo primitivo fuese por reflexion, la fuerza reflexiva
+seria grande; y sin embargo no sucede así: son muy pocos los hombres
+dotados de esta fuerza, y en la mayor parte es poco menos que nula.
+Los que llegan á tenerla, la adquieren con asiduo trabajo, y no sin
+haberse violentado mucho, para pasar del conocimiento directo al
+reflejo.
+
+
+[19.] Enseñad á un niño un objeto cualquiera y lo percibe bien; pero
+llamadle la atencion sobre la percepcion misma, y desde luego su
+entendimiento se oscurece y se confunde.
+
+Hagamos la experiencia. Supongamos un niño á quien se enseñan los
+rudimentos de la geometría.--¿Ves esta figura, que se cierra con las
+tres líneas? Esto se llama triángulo: las líneas tienen el nombre de
+lados, y esos puntos donde se reunen las líneas se apellidan vértices
+de sus ángulos.--Lo comprendo bien.--¿Ves esa otra que se cierra con
+cuatro líneas? es un cuadrilátero; el cual como el triángulo, tiene
+tambien sus lados y sus vértices.--Muy bien.--¿Un cuadrilátero puede
+ser triángulo ó vice-versa?--Nó señor.--Jamás?--Jamás.--¿Y por
+qué?--¿No ve V. que aqui hay cuatro y aqui tres lados? ¿cómo pueden
+ser una misma cosa?--Pero quién sabe?..... á tí te lo parece.....
+pero.....--¿Nó señor, no lo ve V. aqui? este tres, ese otro cuatro, y
+no es lo mismo cuatro que tres.
+
+Atormentad el entendimiento del niño tanto como querais, no le
+sacaréis de su tema: siempre notaréis su percepcion y su razon obrando
+en sentido directo, esto es, fijándose sobre el objeto; pero no
+lograréis que por sí solo dirija la atencion á los actos interiores,
+que piense en su pensamiento, que combine ideas reflejas, ni que en
+ellas busque la certeza de su juicio.
+
+
+[20.] Y hé aquí un defecto capital del arte de pensar, tal como se ha
+enseñado hasta ahora. A una inteligencia tierna, se la ejercita luego
+con lo mas difícil que ofrece la ciencia, el reflexionar: lo que es
+tan desacertado como si se comenzase el desarrollo material del niño,
+por los ejercicios mas arduos de la gimnástica. El desarrollo
+científico del hombre se ha de fundar sobre el natural, y este no es
+reflejo sino directo.
+
+
+[21.] Aplíquese la misma observacion al uso de los sentidos.
+
+¿Oye Vd. qué música? dice el niño.--Cómo, qué música?--No oye Vd.?
+está Vd. sordo?--A tí te lo parece.--Pero señor, ¡si se oye tan
+bien!... ¿cómo es posible?--Pero, ¿cómo lo sabes?--Señor si lo
+oigo!.....
+
+Y de ese _lo oigo_ no se le podrá sacar, y no lograréis que vacile, ni
+que para deshacerse de las importunidades apele á ningun acto reflejo:
+«yo la oigo; ¿no la oye Vd.?» para él no hay mas razon, y toda vuestra
+filosofía no valdría tanto como la _irresistible fuerza_ de la
+sensacion que le asegura de que hay música, y que quien lo dude, ó se
+chancea ó está sordo.
+
+
+[22.] Si las facultades del niño se hubiesen desarrollado en una
+alternativa de actos directos y reflejos, si al irse cerciorando de
+las cosas hubiese pensado en algo mas que en las cosas mismas, claro
+es que una continuacion de actos semejantes hubiera dejado huella en
+su espíritu, y que al encontrarse en una situacion apremiadora en que
+se le preguntaban los motivos de su certeza, hubiera echado mano de
+los mismos medios que le sirvieron en el sucesivo desarrollo de sus
+facultades, se hubiera desentendido del objeto, se hubiera replegado
+sobre sí mismo, y de un modo ú otro habria pensado en su pensamiento,
+y contestado á la dificultad en el mismo sentido. Nada de esto
+sucede; lo que indica que no han existido tales actos reflejos, que no
+ha habido mas que las percepciones acompañadas de la conciencia íntima
+y de la certeza de ellas; pero todo en confuso, de una manera
+instintiva, sin nada que parecerse pudiera á reflexiones filosóficas.
+
+
+[23.] Y es de notar que lo que acontece al niño, se verifica tambien
+en los hombres adultos, por claro y despejado que sea su
+entendimiento. Si no están iniciados en las cuestiones filosóficas,
+recibiréis á poca diferencia las mismas respuestas al proponerles
+dificultades sobre los expresados objetos, y aun sobre muchísimos
+otros en que al parecer podria caber mas duda. La experiencia prueba
+mejor que todos los discursos, que nadie adquiere la certeza por acto
+reflejo.
+
+
+[24.] Dicen los filósofos que las fuentes de la certeza son el sentido
+íntimo ó la conciencia de los actos, los sentidos exteriores, el
+sentido comun, la razon, la autoridad. Veamos con algunos ejemplos lo
+que hay de reflejo en todas estas fuentes, cómo piensa el comun de los
+hombres, y hasta los mismos filósofos, cuando no piensan como
+filósofos sino como hombres.
+
+
+[25.] Una persona de entendimiento claro, pero sin noticia de las
+cuestiones sobre la certeza, acaba de ver un monumento que deja en el
+alma una impresion viva y duradera, _el Escorial_ por ejemplo. Al
+ponderar lo grato del recuerdo, suscitadle dudas sobre la existencia
+de este en su espíritu, y su correspondencia, ya con el acto pasado
+de ver, ya con el edificio visto; es bien seguro que si no piensa que
+os chanceais, le desconcertaréis completamente haciéndole sospechar
+que habeis perdido el juicio. Entre cosas tan diferentes como son: la
+existencia actual del recuerdo, su correspondencia con el acto pasado
+de ver, y la conveniencia de todo con el edificio visto, él no
+descubre diferencia alguna. Para este caso no sabe mas que un niño de
+seis años: «me acuerdo; lo vi; es tal como lo recuerdo:» hé aquí toda
+su ciencia; nada de reflexion, nada de separacion, todo directo y
+simultáneo.
+
+Haced las suposiciones que bien os parezcan, no sacaréis del comun de
+los hombres, con respecto al sentido íntimo, mas que lo que habeis
+sacado del recuerdo del Escorial: «es asi y no hay mas.» Aquí no hay
+actos reflejos, la certeza acompaña al directo; y todas las
+reflexiones filosóficas no son capaces de añadir un adarme de
+seguridad, á la que nos da la fuerza misma de las cosas, el instinto
+de la naturaleza.
+
+
+[26.] Ejemplo del testimonio de los sentidos.
+
+Se presenta á nuestros ojos un objeto cualquiera, y si está á la
+correspondiente distancia y con la luz suficiente, juzgamos luego de
+su tamaño, figura y color; quedándonos muy seguros de la verdad de
+nuestro juicio, aun cuando en nuestra vida no hayamos pensado en las
+teorías de las sensaciones, ni en las relaciones de nuestros órganos
+entre sí y con los objetos externos. Ningun acto reflejo acompaña la
+formacion del juicio; todo se hace instintivamente, sin que
+intervengan consideraciones filosóficas. Lo vemos y nada mas; esto nos
+basta para la certeza. Solo despues de haber manejado los libros donde
+se ventilan semejantes cuestiones, volvemos la atencion sobre nuestros
+actos; y aun es de notar, que esta atencion dura, interin nos ocupamos
+del análisis científico; pues en olvidándonos de esto, lo que sucede
+bien pronto, entramos de nuevo en la corriente universal, y solo
+echamos mano de la filosofía en casos muy contados.
+
+Nótese que aquí se habla de la certeza del juicio formado á
+consecuencia de la sensacion, solo en cuanto está ligado con los usos
+de la vida, y de ninguna manera en lo tocante á su mayor ó menor
+exactitud con respecto á la naturaleza de las cosas. Así, poco importa
+que los colores por ejemplo, sean considerados como calidades
+inherentes á los cuerpos, aun cuando esto sea ilusion; basta que el
+juicio formado no altere en nada nuestras relaciones con los objetos,
+sea cual fuere la teoría filosófica.
+
+
+[27.] Ejemplo del sentido comun.
+
+En presencia de un concurso numeroso, arrojad á la aventura en el
+suelo un cajon de caractéres de imprenta, y decid á los circunstantes
+que resultarán escritos los nombres de todos ellos; por unanimidad se
+reirán de vuestra insensatez; y ¿en qué se fundan? ¿han reflexionado
+sobre el fundamento de su certeza? Nó, de seguro.
+
+
+[28.] Ejemplo de la razon.
+
+Todos raciocinamos, y en muchos casos con acierto. Sin arte, sin
+reflexion de ninguna clase, distinguimos con frecuencia lo sólido de
+lo fútil, lo sofístico de lo concluyente. Para esto no necesitamos
+atender al curso que sigue nuestro entendimiento; sin advertirlo
+siquiera nos vamos por el buen camino; y tal hombre habrá formado en
+su vida millones de raciocinios muy rigurosos y exactos, que no habrá
+atendido una sola vez al modo con que raciocina. Aun los mas versados
+en el artificio de la dialéctica se olvidan á menudo de ella; la
+practican quizás muy bien, pero sin atender expresamente á ninguna de
+sus reglas.
+
+
+[29.] Los ideólogos escriben volúmenes enteros sobre las operaciones
+de nuestro entendimiento; y estas operaciones las ejecuta el hombre
+mas rústico sin pensar que las hace. ¡Cuánto no se ha escrito sobre la
+abstraccion, sobre la generalizacion, sobre los universales! Y no hay
+hombre que no tenga todo esto muy bien arreglado en su cabeza, aunque
+no sepa que existe una ciencia que lo examina. En su lenguaje,
+hallaréis expresado lo universal y lo particular, notaréis que en su
+discurso cada cosa ocupa el puesto que le corresponde; sus actos
+directos no le ofrecen dificultad. Pero llamadle la atencion sobre
+esos mismos actos, sobre la abstraccion por ejemplo: lo que en el
+órden directo del pensamiento era tan claro y luminoso, se convierte
+en un caos al pasar al órden reflejo.
+
+Se echa pues de ver que en el medio de suyo mas reflexivo, cual es el
+raciocinio, obra muy poco la reflexion, que tiene por objeto el mismo
+acto que se ejerce.
+
+
+[30.] Ejemplo de la autoridad.
+
+Ningun habitante de paises civilizados ignora que existe una nacion
+llamada _Inglaterra_; y la mayor parte de ellos, no lo saben sino por
+haberlo oido ó leido, es decir, por autoridad. Claro es que la certeza
+de la existencia de la Inglaterra es tanta, que no la excede la de los
+mismos objetos que se tienen á la vista; y sin embargo, ¿cuántos son
+los que han pensado en el análisis de los fundamentos en que se apoya
+semejante certeza? Muy pocos. ¿Y esta será mayor en los que se hayan
+ocupado de ella que en los demás? Nó, seguramente. Luego en el
+presente caso y otros infinitos análogos, para nada intervienen los
+actos reflejos; la certeza se forma instintivamente, sin el auxilio de
+ningun medio parecido á los filosóficos.
+
+
+[31.] Estos ejemplos manifiestan que la humanidad en lo tocante á la
+certeza, anda por caminos muy diferentes de los de la filosofía: el
+Criador que ha sacado de la nada á los seres, los ha provisto de lo
+necesario para ejercer sus funciones segun el lugar que ocupan en el
+universo; y una de las primeras necesidades del ser inteligente era la
+certeza de algunas verdades. ¿Qué seria de nosotros si al comenzar á
+recibir impresiones, al germinar en nuestro entendimiento las
+primeras ideas, nos encontrásemos con el fatigoso trabajo de labrar un
+sistema que nos pusiese á cubierto de la incertidumbre? Si así fuese,
+nuestra inteligencia moriria al nacer; porque envuelta en el caos de
+sus propias cavilaciones en el momento de abrir los ojos á la luz, y
+cuando sus fuerzas son todavía tan escasas, no alcanzaria á disipar
+las nubes que se levantarian de todos lados, y acabarian por sumirla
+en una completa oscuridad.
+
+Si los filósofos mas aventajados, si las inteligencias mas claras y
+penetrantes, si los genios de mas pujanza y brio, han trabajado con
+tan escaso fruto por asentar los principios sólidos que pudiesen
+servir de fundamento á las ciencias, ¿qué sucediera si el Criador no
+hubiese acudido á esta necesidad, proveyendo de certeza á la tierna
+inteligencia, del propio modo que para la conservacion del cuerpo ha
+preparado el aire que le vivifica, y la leche que le alimenta?
+
+
+[32.] Si alguna parte de la ciencia debe ser considerada como
+puramente especulativa, es sin duda la que versa sobre la certeza: y
+esta proposicion por mas que á primera vista parezca una paradoja, es
+sin embargo una verdad nada difícil de demostrar.
+
+
+[33.] ¿Qué puede proponerse en este particular la filosofía? ¿Producir
+la certeza? Esta existe, independiente de todos los sistemas
+filosóficos: nadie habia pensado en semejantes cuestiones, cuando la
+humanidad estaba ya cierta de infinitas cosas. Todavía mas: despues
+de suscitada la cuestion, han sido pocos los que se han ocupado de
+ella, comparados con la totalidad del género humano: lo mismo sucede
+ahora, y sucederá en adelante. Luego cuantas teorías se excogiten
+sobre este punto en nada pueden influir en el fenómeno de la certeza.
+Lo que se dice con respecto á producirla, puede extenderse al intento
+de consolidarla. ¿Cuándo han tenido ó tendrán ni ocasion ni tiempo el
+comun de los hombres, para ocuparse de semejantes cuestiones?
+
+
+[34.] Si algo hubiera podido producir la filosofía en esta parte,
+habria sido el escepticismo; pues que la variedad y oposicion de los
+sistemas eran mas propias para engendrar dudas que para disiparlas.
+Afortunadamente, la naturaleza se resiste al escepticismo de una
+manera insuperable; y los sueños del gabinete de los sabios no
+trascienden á los usos de la vida del comun de los hombres, ni aun de
+los mismos que los padecen ó los fingen.
+
+
+[35.] El objeto mas razonable que en esta cuestion puede proponerse la
+filosofía es el examinar simplemente los cimientos de la certeza, solo
+con la mira de conocer mas á fondo al espíritu humano, sin lisonjearse
+de producir ninguna alteracion en la práctica: á la manera que los
+astrónomos observan la carrera de los astros, y procuran averiguar y
+determinar las leyes á que está sujeta, sin que por esto presuman
+poder modificarlas.
+
+
+[36.] Mas aun en esta suposicion, se halla la filosofía en situacion
+nada satisfactoria: porque si recordamos lo que arriba se lleva
+establecido, echaremos de ver que la ciencia observa un fenómeno real
+y verdadero, pero le da una explicacion gratuita, haciendo de él un
+análisis imaginario.
+
+En efecto, se ha demostrado con la experiencia que nuestro
+entendimiento no se guia por ninguna de las consideraciones que tienen
+presentes los filósofos; su asenso, en los casos en que va acompañado
+de mayor certeza, es un fruto espontáneo de un instinto natural, no de
+combinaciones; una adhesion firme arrancada por la evidencia de la
+verdad, ó la fuerza del sentido íntimo ó el impulso del instinto, no
+una conviccion producida por una serie de raciocinios; luego esas
+combinaciones y raciocinios, solo existen en la mente del filósofo,
+mas no en la realidad; luego cuando se quieren señalar los cimientos
+de la certeza, se indica lo que tal vez pudiera ó debiera haber, pero
+no lo que hay.
+
+Si los filósofos se guiasen por sus sistemas y no se olvidasen ó no
+prescindiesen de ellos, tan pronto como acaban de explicarlos, y aun
+mientras los explican, pudiera decirse que si no se da razon de la
+certeza humana, se da de la certeza filosófica; pero limitándose los
+mismos filósofos á usar de sus medios científicos, solo cuando los
+desenvuelven en sus cátedras, resulta que los pretendidos cimientos
+son una pura título que poco ó nada tiene que ver con la realidad de
+las cosas.
+
+
+[37.] Esta demostracion de la vanidad de los sistemas filosóficos en
+lo tocante á los fundamentos de la certeza, lejos de conducir al
+escepticismo, lleva á un punto directamente opuesto: porque
+haciéndonos apreciar en su justo valor la vanidad de las cavilaciones
+humanas, y comparando su impotencia con la irresistible fuerza de la
+naturaleza, nos aparta del necio orgullo de sobreponernos á las leyes
+dictadas por el Criador á nuestra inteligencia, nos hace entrar en el
+cauce por donde corre la humanidad en el torrente de los siglos, y nos
+inclina á aceptar con una filosofía juiciosa, lo mismo que de todos
+modos nos fuerzan á aceptar las leyes de nuestra naturaleza (III).
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+SI EXISTE LA CIENCIA TRASCENDENTAL EN EL ÓRDEN INTELECTUAL ABSOLUTO.
+
+
+[38.] Los filósofos han buscado un primer principio de los
+conocimientos humanos: cada cual le ha señalado á su manera, y despues
+de tanta discusion, todavía es dudoso quién ha acertado, y hasta si ha
+acertado nadie.
+
+Antes de preguntar cuál era el primer principio, era necesario saber
+si existia. Esta última cuestion no puede suponerse resuelta en
+sentido afirmativo, pues como veremos luego, es susceptible de
+diferentes resoluciones segun el aspecto bajo el cual se la mira.
+
+El primer principio de los conocimientos puede entenderse de dos
+maneras: ó en cuanto significa una verdad única de la cual nazcan
+todas las demás; ó en cuanto expresa una verdad cuya suposicion sea
+necesaria, si no se quiere que desaparezcan todas las otras. En el
+primer sentido se busca un manantial del cual nazcan todas las aguas
+que riegan una campiña; en el segundo, se pide un punto de apoyo para
+afianzar sobre él un gran peso.
+
+
+[39.] ¿Existe una verdad de la cual dimanen todas las otras? En la
+realidad, en el órden de los seres, en el órden intelectual universal,
+sí; en el órden intelectual humano, nó.
+
+
+[40.] En el órden de los seres hay una verdad orígen de todas; porque
+la verdad es la realidad, y hay un Ser, autor de todos los seres. Este
+ser es una verdad, la verdad misma, la plenitud de verdad; porque es
+el ser por esencia, la plenitud del ser.
+
+Esta unidad de orígen la han reconocido en cierto modo todas las
+escuelas filosóficas. Los ateos hablan de la fuerza de la naturaleza,
+los panteistas, de la sustancia única, de lo absoluto, de lo
+incondicional; unos y otros han abandonado la idea de Dios, y trabajan
+por reemplazarla con algo que sirva de orígen á la existencia del
+universo y al desarrollo de sus fenómenos.
+
+
+[41.] En el órden intelectual universal hay una verdad de la cual
+dimanan todas; es decir, que esa unidad de orígen de todas las
+verdades, no solo se halla en las verdades realizadas, ó en los seres
+considerados en sí mismos, sino tambien en el encadenamiento de ideas
+que representan á estos seres. Por manera que si nuestro entendimiento
+pudiese elevarse al conocimiento de todas las verdades, abrazándolas
+en su conjunto, en todas las relaciones que las unen, veria que á
+pesar de la dispersion en que se nos ofrecen en las direcciones mas
+remotas y divergentes, en llegando á cierta altura van convergiendo á
+un centro, en el cual se enlazan, como las madejas de luz en el punto
+luminoso que las despide.
+
+
+[42.] Los teólogos al paso que explican los dogmas de la Iglesia,
+siembran á menudo en sus tratados doctrinas filosóficas muy profundas.
+Así santo Tomás en sus cuestiones sobre el entendimiento de los
+ángeles, y en otras partes de sus obras, nos ha dejado una teoría muy
+interesante y luminosa. Segun él, á proporcion que los espíritus son
+de un órden superior, entienden por un menor número de ideas; y así
+continúa la disminucion hasta llegar á Dios, que entiendo por medio de
+una idea única, que es su misma esencia. De esta suerte segun el Santo
+Doctor, hay no solo un ser autor de todos los seres, sino tambien una
+idea única, infinita, que las encierra todas. Quien la posea
+plenamente lo verá todo en ella; pero como esta plenitud, que en
+términos teológicos se llama comprension, es propia únicamente de la
+inteligencia infinita de Dios, las criaturas cuando en la otra vida
+alcancen la vision beatífica, que consiste en la intuicion de la
+esencia divina, verán mas ó menos objetos en Dios segun sea la mayor ó
+menor perfeccion con que le posean. ¡Cosa admirable! El dogma de la
+vision beatífica bien examinado, es tambien una verdad que derrama
+torrentes de luz sobre las teorías filosóficas! El sueño sublime de
+Malebranche sobre las ideas, era quizás una reminiscencia de sus
+estudios teológicos.
+
+
+[43.] La ciencia trascendental, que las abraza y explica todas, es una
+quimera para nuestro espíritu mientras habita sobre la tierra; pero es
+una realidad para otros espíritus de un órden superior, y lo será para
+el nuestro cuando desprendido del cuerpo mortal, llegue á las regiones
+de la luz.
+
+
+[44.] En cuanto podemos conjeturar por analogías, tenemos pruebas de
+que existe en efecto esa ciencia trascendental que las encierra todas,
+y que á su vez se refunde en un solo principio, ó mejor, en una sola
+idea, en una sola intuicion. Observando la escala de los seres, los
+grados en que están distribuidas las inteligencias individuales, y el
+sucesivo progreso de las ciencias, se nos presenta la imágen de esta
+verdad de una manera muy notable.
+
+Uno de los caractéres distintivos de la inteligencia es el
+generalizar, el percibir lo comun en lo vario, el reducir lo múltiplo
+á la unidad; y esta fuerza es proporcional al grado de inteligencia.
+
+
+[45.] El bruto está limitado á sus sensaciones, y á los objetos que se
+las causan. Nada de generalizar, nada de clasificar, nada que se eleve
+sobre la impresion recibida, y el instinto de satisfacer sus
+necesidades. El hombre, tan pronto como abre los ojos de su
+inteligencia, percibe desde luego un sinnúmero de relaciones; lo que
+ha visto en un caso lo aplica á otros diferentes: generaliza,
+encerrando en una idea muchísimas otras. Quiere el niño alcanzar un
+objeto, no puede llegar á él; y al instante improvisa su escalera
+arrimando una silla ó un banquillo. Un bruto estará mirando largas
+horas la tajada que le hechiza, pero que está colgada demasiado alto,
+sin que le ocurra que pudiera practicar la misma operacion que el
+niño, y formar una escalera. Si se le disponen los objetos á propósito
+para subir, sube; pero es incapaz de pensar que en situaciones
+semejantes se debe ejecutar la misma operacion. En un caso vemos un
+ser que tiene la idea general de un _medio_ y de sus relaciones con el
+_fin_, y que cuando la necesita la emplea; en el segundo, vemos otro
+ser que tiene delante de sus ojos el fin y el medio, pero que no
+percibe su relacion, y que por consiguiente no se eleva sobre la
+individualidad material de los objetos.
+
+En el primero hay la percepcion de la unidad; en el segundo, no hay
+ningun lazo que reuna la variedad de los hechos particulares.
+
+En este ejemplo tan sencillo se nota que la infinidad de casos, en que
+por estar el objeto demasiado alto ofrece dificultad el alcanzarle,
+los tiene reducidos el niño á uno solo: posee por decirlo así la
+fórmula del pequeño problema.
+
+Por cierto que él no se da cuenta á sí mismo de esta fórmula, es decir
+que no hace acto reflejo sobre ella: pero en la realidad la tiene, y
+la prueba es, que en ofreciéndose el caso, la aplica instantáneamente.
+Aun mas: no le pongais delante un objeto determinado, y habladle en
+general de cosas demasiado altas, indicándole velozmente unas tras
+otras; veréis que con la rapidez del relámpago aplica siempre la idea
+general de un medio auxiliar. Serán los brazos de sus padres, ó de un
+hermano mayor, ó de un criado; será una silla si está en su casa, será
+un monton de piedras si se halla en el campo; de todo se vale, en todo
+descubre la _relacion del medio con el fin_. Cuando el fin se
+presenta, su atencion se vuelve instantáneamente hácia el medio; la
+idea general, busca un caso en que individualizarse.
+
+
+[46.] ¿Qué es un arte? ¿es un conjunto de reglas para hacer bien
+alguna cosa? ¿y cuándo es mas perfecto? lo es tanto mas, cuanto
+encierra mayor número de casos en cada regla, y por consiguiente
+cuanto es menor el número de estas. Antes de que se hubiesen formulado
+las de la arquitectura, se habian construido sin duda edificios
+sólidos, hermosos, y adaptados al uso á que se destinaban: pero el
+gran progreso de la inteligencia en lo relativo á la construccion de
+edificios consistió en encontrar lo que tenian de _comun_ los bien
+construidos; en fijar la causa de la solidez y de la belleza en sí
+mismas, pasando de lo individual á lo universal, es decir, formándose
+ideas generales de solidez y de belleza aplicables á un sinnumero de
+casos particulares: simplificando.
+
+
+[47.] Lo dicho de la arquitectura, puede extenderse á las demás artes
+liberales y mecánicas: en todas se encontrará que el adelanto de la
+inteligencia se cifra en reducir á la unidad la multiplicidad, en
+hacer que en el menor número de ideas posible, se encierre el mayor
+número de aplicaciones posible. Por esta razon los amantes de las
+letras y de las bellas artes, se afanan en busca de la idea de la
+belleza en general, con la mira de encontrar un tipo aplicable á todos
+los objetos literarios y artísticos. Tambien podemos observar que los
+que se ocupan de artes mecánicas, discurren siempre por reducir sus
+procedimientos á pocas reglas, y aquel se tiene por mas adelantado que
+alcanza á combinar mayor variedad de los productos con mas sencillez
+en los medios, haciendo depender de una sola idea lo que otros tienen
+vinculado con muchas. Al contemplar una máquina que nos da admirables
+productos con una combinacion muy sencilla, no tributamos menos
+elogios al artífice por lo segundo que por lo primero: «esto es
+magnífico, decimos, y lo mas asombroso es la sencillez con que se
+ejecuta.»
+
+
+[48.] Hagamos aplicacion de esta doctrina á las ciencias naturales y
+exactas.
+
+El mérito del sistema actual de numeracion consiste en encerrar en una
+sola idea la espresion de todos los números, haciendo el valor de cada
+guarismo, décuplo del que tiene á la derecha, y supliendo los huecos
+con el cero. La expresion de la infinidad de los números, está
+reducida á una sola regla, fundada en una sola idea: la relacion del
+lugar con el décuplo del valor. La aritmética ha hecho un grande
+adelanto disminuyendo el número de sus operaciones fundamentales por
+medio de los logaritmos: reduciendo á sumar y restar las de
+multiplicar y dividir. El álgebra no es mas que la generalizacion de
+las expresiones y operaciones aritméticas: su simplificacion. La
+aplicacion del álgebra á la geometría, es la generalizacion de las
+expresiones geométricas: las fórmulas de las líneas, de las figuras,
+de los cuerpos, no son mas que la expresion de su idea universal. En
+ella, como en un tipo conserva el geómetra la idea matriz, generadora,
+bástanle las aplicaciones mas sencillas para formar cálculos exactos
+de todas las líneas de la misma clase que puedan ofrecérsele en la
+práctica. En la sencilla expresion dz/dx = A, apellidada coeficiente
+diferencial, se encierra la idea matriz del cálculo infinitesimal;
+ella dimanó de consideraciones geométricas, pero tan pronto como fué
+concebida en su universalidad, esparció sobre todos los ramos de las
+matemáticas y de las ciencias naturales un raudal de luz que hizo
+descubrir un nuevo mundo cuyos confines no se alcanzan. La prodigiosa
+fecundidad de este cálculo dimana de su simplicidad, de que generaliza
+por decirlo así de un golpe la misma álgebra y la geometría,
+reuniéndolas en un solo punto que es la relacion de los límites de las
+diferencias de toda funcion.
+
+
+[49.] Esta unidad de idea, es el objeto de la ambicion de la humana
+inteligencia, y una vez encontrada es el manantial de los mayores
+adelantos. La gloria de los genios mas grandes se ha cifrado en
+descubrirla; el progreso de las ciencias ha consistido en
+aprovecharla. Vieta expone y aplica el principio de la expresion
+general de las cantidades aritméticas; Descartes hace lo mismo con
+respecto á las geométricas; Newton asienta el principio de la
+gravitacion universal; él propio, al mismo tiempo que Leibnitz,
+inventa el cálculo infinitesimal; y las ciencias naturales y exactas
+alumbradas por una grande antorcha marchan á pasos agigantados por
+caminos antes desconocidos. ¿Y por qué? porque la inteligencia se ha
+aproximado á la unidad, ha entrado en posesion de una idea matriz en
+que se encierran otras infinitas.
+
+
+[50.] Es digno de notarse que á medida que se va adelantando en las
+ciencias se encuentran entre ellas numerosos puntos de contacto,
+estrechas relaciones que á primera vista nadie hubiera podido
+sospechar. Cuando los matemáticos antiguos se ocupaban de las
+secciones cónicas estaban muy lejos de creer que la idea de la elipse
+hubiese de servir de base á un sistema astronómico; los focos eran
+simples puntos, la curva una línea y nada mas; las relaciones de
+aquellos con esta, eran objeto de combinaciones estériles, sin
+aplicacion. Siglos despues esos focos son el sol, y la curva las
+órbitas de los planetas. Las líneas de la mesa del geómetra
+representaban un mundo!.....
+
+El íntimo enlace de las ciencias matemáticas con las naturales es un
+hecho fuera de duda; ¿y quién sabe hasta qué punto se enlazan unas y
+otras con las ontológicas, psicológicas, teológicas y morales? La
+dilatada escala en que están distribuidos los seres, y que á primera
+vista pudiera parecer un conjunto de objetos inconexos, va
+manifestándose á los ojos de la ciencia como una cadena delicadamente
+trabajada cuyos eslabones presentan sucesivamente mayor belleza y
+perfeccion. Los diferentes reinos de la naturaleza se muestran
+enlazados con íntimas relaciones; así las ciencias que los tienen por
+objeto, se prestan recíprocamente sus luces, y entran alternativamente
+la una en el terreno de la otra. La complicacion de los objetos entre
+sí, trae consigo esa complicacion de conocimientos; y la unidad de
+las leyes que rigen diferentes órdenes de seres, aproximan todas las
+ciencias y las encaminan á formar una sola. ¡Quién nos diera ver la
+identidad de orígen, la unidad del fin, la sencillez de los caminos!
+Entonces poseeríamos la verdadera ciencia trascendental, la ciencia
+única, que las encierra todas; ó mejor diremos, la idea única en que
+todo se pinta tal como es, en que todo se ve sin necesidad de
+combinar, sin esfuerzo de ninguna clase, como en un clarísimo espejo
+se retrata un magnífico paisage, con su tamaño, figura y colores!
+Entretanto, nos es preciso contentarnos con sombras de la realidad; y
+en el instinto de nuestro entendimiento para simplificar, para
+reducirlo todo ó aproximarlo cuando menos á la unidad, debemos ver el
+indicio, el anuncio, de esa ciencia única, de esa intuicion de la idea
+única, infinita; así como en el deseo de felicidad que agita nuestro
+corazon, en la sed de gozar que nos atormenta, hallamos la prueba de
+que no acaba todo aquí, de que nuestra alma ha sido criada para la
+posesion de un bien que no se alcanza en la vida mortal.
+
+
+[51.] Lo mismo que hemos observado en la escala de los seres, y en el
+progreso de las ciencias, podemos notarlo comparando hombres con
+hombres, y atendiendo el carácter que ofrece el punto mas elevado de
+la humana inteligencia: el genio. Los hombres de verdadero genio se
+distinguen por la unidad y amplitud de su concepcion. Si tratan una
+cuestion difícil y complicada, la simplifican y allanan tomando un
+punto de vista elevado, fijando una idea principal que comunica luz á
+todas las otras; si se proponen contestar á una dificultad, señalan la
+raíz del error, y destruyen con una palabra toda la ilusion del
+sofisma; si emplean la síntesis, aciertan desde luego en el principio
+que ha de servir de base, y de un rasgo trazan el camino que se ha de
+seguir para llegar al resultado que se desea; si se valen del análisis
+atinan en el punto por donde debe empezar la descomposicion, en el
+resorte oculto, y de un golpe por decirlo asi, nos abren el objeto,
+nos ponen de manifiesto sus interioridades mas recónditas; si se trata
+de una invencion, mientras los demás están buscando acá y acullá,
+ellos hieren el suelo con el pie, y dicen «el tesoro está aquí.» Nada
+de dilatados raciocinios; nada de rodeos: pocos pensamientos, pero
+fecundos: pocas palabras, pero en cada una de ellas engastada una
+perla de inmenso valor.
+
+[52.] No cabe pues duda alguna de que en el órden intelectual hay una
+verdad de la cual dimanan todas las verdades, hay una idea que
+encierra todas las ideas; así nos lo enseña la filosofía, así nos los
+indican los esfuerzos, las tendencias naturales, instintivas, de toda
+inteligencia, cuando se afana por la simplificacion y la unidad; así
+lo estima el sentido comun, que considera tanto mas alto y noble el
+pensamiento, cuanto es mas vasto y mas uno (IV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+NO EXISTE LA CIENCIA TRASCENDENTAL EN EL ORDEN INTELECTUAL HUMANO NO
+PUEDE DIMANAR DE LOS SENTIDOS.
+
+
+[53.] En el órden intelectual humano, mientras vivimos sobre la
+tierra, no hay una verdad de la cual dimanen todas: en vano la han
+buscado los filósofos; no la han encontrado porque no era posible
+encontrarla. Y en efecto, ¿dónde se hallaria la deseada verdad?
+
+
+[54.] ¿Dimanará de los sentidos?
+
+Las sensaciones son tan varias como los objetos que las producen. Por
+ellas adquirimos noticia de cosas individuales y materiales; y en
+ninguna de estas ni en las sensaciones que de ellas dimanan, puede
+hallarse la verdad, fuente de todas las demás.
+
+
+[55.] Observando las impresiones que por los sentidos recibimos,
+podemos notar que con respecto á producir certeza, todas son iguales
+entre sí. Tan ciertos estamos de la sensacion que nos causa un ruido
+cualquiera como de la producida por la presencia de un objeto á
+nuestros ojos, de un cuerpo oloroso cercano al olfato, de uno sabroso
+aplicado al paladar, ó de otro que afecte vivamente el tacto. En la
+certeza producida por aquellas sensaciones no hay gradacion, todas
+son iguales; porque si hablamos de la sensacion misma, esta la
+experimentamos de una manera que no nos consiente incertidumbre; y si
+se trata de la relacion de la sensacion con la existencia del objeto
+externo que la causa, tan ciertos estamos de que á la sensacion que se
+llama _vision_, corresponde un objeto externo _visto_, como que á lo
+que se apellida _tacto_, corresponde un objeto externo _tocado_.
+
+Se infiere de lo dicho, que no hay una sensacion orígen de la certeza
+de las demás; en este punto todas son iguales; y para el comun de los
+hombres no hay mas razon que los asegure de la certeza, sino que lo
+experimentan así. No ignoro que lo sucedido con los individuos á
+quienes se ha hecho la operacion de las cataratas, indica que para
+apreciar debidamente el objeto _sentido_ no es suficiente la simple
+sensacion, y que unos sentidos auxilian á los otros; pero esto no
+prueba la preferencia de ninguno de ellos; pues así como el ciego á
+quien se dió repentinamente la vista, no formaba por la simple vision
+juicio exacto sobre el tamaño y distancia de los objetos vistos, sino
+que necesitaba el auxilio del tacto; así es muy probable que si
+suponemos á una persona con vista, privada de tacto desde su
+nacimiento, y se lo damos despues repentinamente, tampoco formará
+juicio exacto de los objetos tocados, hasta que con el auxilio de la
+vista, se haya ido acostumbrando á combinar el nuevo órden de
+sensaciones con el antiguo, aprendiendo con el ejercicio á fijar las
+relaciones de la sensacion con el objeto y á conocer por medio de
+aquella las propiedades de este.
+
+
+[56.] El mismo hecho del ciego á quien se quitaron las cataratas, está
+contrariado por otros que conducen á un resultado directamente
+opuesto. La jóven á quien hizo la misma operacion el oculista Juan
+Janin, y unos ciegos de nacimiento á quienes el profesor Luis de
+Gregori restituyó en parte la vista, no creyeron como el ciego de
+Cheselden, que los objetos estuviesen pegados á sus ojos, sino que
+luego los vieron como cosas realmente externas y separadas. Así lo
+refiere Rosmini (Ensayo sobre el orígen de las ideas parte 5. cap. 4.
+Tomo, 2. p. 286 citando el opúsculo «de las cataratas de los ciegos de
+nacimiento, observaciones teórico-químicas, del profesor de química y
+oftalmia Luis de Gregori, Romano.» Roma 1826); bien que dando la
+preferencia al de Cheselden que dice fué renovado en Italia por el
+profesor Jacobo de Pavía, con toda diligencia y con el mismo resultado
+en todas sus partes.
+
+
+[57.] El modo con que esta combinacion de unas sensaciones con otras
+nos enseña á juzgar bien de los objetos externos es difícil saberlo:
+porque cabalmente el desarrollo de nuestras facultades sensitivas é
+intelectuales se verifica antes que podamos reflexionar sobre él; y
+así nos encontramos ya ciertos de la existencia y propiedades de las
+cosas, sin que hayamos pensado en la certeza, ni mucho menos en los
+medios de adquirirla.
+
+
+[58.] Pero aun suponiendo que despues nos ocupemos de las sensaciones
+mismas, y de sus relaciones con los objetos, prescindiendo de la
+certeza que ya tenemos y haciendo como que la buscamos, es imposible
+hallar una sensacion que pueda servir de punto de apoyo á la certeza
+de los demás. Las dificultades que estas nos ofrecieran las
+encontraríamos en aquella.
+
+
+[59.] El fijar las relaciones del sentido de la vista con el del
+tacto, y el determinar hasta qué punto dependen uno de otro, da lugar
+á cuestiones que pienso examinar mas abajo con alguna extension; y por
+lo mismo me abstendré de entrar en ellas por ahora, ya porque no son
+tales que puedan ventilarse por incidencia, ya tambien porque su
+resolucion sea en el sentido que fuere, en nada se opone á lo que me
+propongo establecer aquí.
+
+
+[60.] Nada adelantaríamos con saber que la certeza de todas las
+sensaciones está, filosóficamente hablando, vinculada en una. Toda
+sensacion es un hecho individual contingente; ¿cómo podemos sacar de
+él la luz para guiarnos á las verdades necesarias? Considérese bajo el
+aspecto que se quiera la sensacion, no es mas que la impresion que
+recibimos por conducto de los órganos. De la impresion estamos seguros
+porque está intimamente presente á nuestra alma; de sus relaciones con
+el objeto que la produce, nos cercioramos por la repeticion de ella,
+con el auxilio de otras sensaciones, ya del mismo sentido, ya de
+otros; pero todo instintivamente, con poca ó ninguna reflexion, y
+siempre condenados, por mas que reflexionemos, á llegar á un punto del
+cual no podemos pasar porque allí nos detiene la naturaleza.
+
+
+[61.] Lejos pues de encontrar en ninguna sensacion un hecho
+fundamental en que podamos apoyarnos para establecer una certeza
+filosófica, vemos un conjunto de hechos particulares, muy distintos
+entre sí, pero que se parecen en cuanto á producir en nosotros esa
+seguridad que se llama certeza. En vano es que se descomponga al
+hombre, que se le reduzca primero á una máquina inanimada, que luego
+se le otorgue un sentido haciéndole percibir diferentes sensaciones,
+que despues se le conceda otro, haciéndole combinar las nuevas con las
+antiguas, y así se proceda sintéticamente hasta llegar á la posesion y
+ejercicio de todos; estas cosas son buenas para entretener la
+curiosidad, alimentar pretensiones filosóficas, y dar un viso de
+probabilidad á sistemas imaginarios; pero en la realidad se adelanta
+poco ó nada: las evoluciones que finge el observador, no se parecen á
+las de la naturaleza; y el verdadero filósofo debe examinar, nó lo que
+en su concepto pudiera haber, sino lo que hay.
+
+Condillac animando progresivamente su estatua y haciendo dimanar de
+una sensacion todo el caudal de los conocimientos humanos, se parece
+á aquellos sacerdotes que se ocultaban dentro de la estatua del ídolo
+y desde allí emitian sus oráculos. No es la estatua que se va animando
+lo que piensa y habla, es Condillac que está dentro. Concedámosle al
+filósofo sensualista todo lo que quiera; dejémosle que arregle á su
+modo la dependencia respectiva de las sensaciones; todo se le
+desconcierta desde el momento en que le exigis que no discurra sino
+con sensaciones puras, por mas que las suponga transformadas. Pero
+reservemos estas cuestiones para el lugar en que examinaremos la
+naturaleza y el orígen de las ideas.
+
+
+[62.] ¿Por qué estoy seguro de que la grata sensacion que experimento
+en el sentido del olfato procede de un objeto que se llama _rosa_?
+Porque así me lo atestigua el recuerdo de mil otras ocasiones en que
+he experimentado la misma impresion, porque con el testimonio del
+olfato están de acuerdo el tacto y la vista. Pero ¿cómo puedo saber
+que estas sensaciones son algo mas que impresiones que recibe mi alma?
+¿por qué no he de creer que viene de una causa cualquiera sin relacion
+á objetos externos? ¿Será porque dicen lo contrario los demás hombres?
+¿Me consta que existan? ¿Y cómo saben ellos lo que me dicen? ¿cómo sé
+que los oigo bien? La misma dificultad que se ofrece con respeto á los
+otros sentidos existe en cuanto al oido; si dudo del testimonio de
+tres, ¿por qué no dudo del de cuatro? No adelanto pues nada con el
+raciocinio; este me conduciria á cavilaciones tales, que me exigirian
+una duda imposible, que me arrancarian una seguridad de que no puedo
+desprenderme por mas esfuerzos que haga.
+
+Además, si para apoyar la verdad de la sensacion apelo á los
+principios del raciocinio, ya salgo del terreno de las sensaciones, ya
+no pongo en estas la verdad primitiva orígen de las otras, no cumplo
+lo que habia ofrecido.
+
+
+[63.] De lo dicho resulta: 1.º que no se encuentra una sensacion
+orígen de la certeza de las otras, lo que me he contentado con
+indicarlo aquí, reservándome demostrarlo al tratar de las sensaciones;
+2.° que aun cuando existiese esta sensacion, no bastaria á fundar nada
+en el órden intelectual, pues con las solas sensaciones no es posible
+ni aun pensar; 3.º que las sensaciones lejos de poder ser la basa de
+la ciencia trascendental, no sirven por sí solas para establecer
+ninguna ciencia; pues de ellas, por ser hechos contingentes, no pueden
+dimanar las verdades necesarias (V).
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+CONTINÚA LA DISCUSION SOBRE LA CIENCIA TRASCENDENTAL. INSUFICIENCIA DE
+LAS VERDADES REALES.
+
+
+[64.] Ha sido conveniente rebatir de paso el sistema de Condillac, no
+por su importancia intrínseca, ni porque no esté ya bastante
+desacreditado, sino para dejar el campo libre á investigaciones mas
+elevadas, mas propiamente filosóficas. Es preciso no perder ocasion de
+indemnizar á la filosofía de los perjuicios que le irrogara un sistema
+tan vanidoso como estéril. Todo lo mas sublime de la ciencia del
+espíritu, desaparecia con el _hombre-estatua_, y las sensaciones
+transformadas; venguemos pues los derechos de la razon humana,
+manifestando que antes de entrar en las cuestiones mas
+trascendentales, le es indispensable descartar el sistema de
+Condillac; como para construir un buen camino se quita ante todo la
+broza que obstruye el paso.
+
+
+[65.] Vamos ahora á probar que en el órden intelectual humano, tal
+como es en esta vida, no existe ningun principio que sea fuente de
+todas las verdades; porque no hay ninguna verdad que las encierre
+todas.
+
+Las verdades son de dos clases: reales ó ideales. Llamo verdades
+reales á los hechos, ó lo que existe; llamo ideales el enlace
+necesario de las ideas. Una verdad real puede expresarse por el verbo
+_ser_ tomado sustantivamente, ó al menos supone una proposicion en que
+el verbo se haya tomado en este sentido; una verdad ideal se expresa
+por el mismo verbo tomado copulativamente, en cuanto significa la
+relacion necesaria de un predicado con un sujeto, prescindiendo de la
+existencia de uno y de otro. _Yo soy_, esto es, _yo existo_, expresa
+una verdad real, un hecho. _Lo que piensa existe_; expresa una verdad
+ideal, pues no se afirma que haya quien piense ni quien exista, sino
+que si hay quien piensa, existe; ó en otros términos, se afirma una
+relacion necesaria entre el pensamiento y el ser. A las verdades
+reales corresponde el mundo real, el mundo de las existencias; á las
+ideales el mundo lógico, el de la posibilidad.
+
+El verbo _ser_ se toma á veces copulativamente sin que la relacion que
+por él se expresa sea necesaria; así sucede en todas las proposiciones
+contingentes, ó cuando el predicado no pertenece á la esencia del
+sujeto. A veces la necesidad es condicional, es decir que supone un
+hecho; y en tal caso tampoco hay necesidad absoluta, pues el hecho
+supuesto es siempre contingente. Cuando hablo de las verdades ideales,
+me refiero á las que expresan una relacion absolutamente necesaria,
+prescindiendo de todo órden á la existencia; y por el contrario,
+comprendo entre las reales á todas las que suponen una proposicion en
+que se haya establecido un hecho. A esta clase pertenecen las de las
+ciencias naturales, por suponer todas algun hecho objeto de
+observacion.
+
+
+[66.] Ninguna verdad real finita puede ser orígen de todas las demás.
+La verdad de esta clase es la expresion de un hecho particular,
+contingente; y que por lo mismo no puede encerrar en sí ni las demás
+verdades reales, ó sea el mundo de las existencias, ni tampoco las
+verdades ideales, que solo se refieren á las relaciones necesarias en
+el mundo de la posibilidad.
+
+
+[67.] Si nosotros viésemos intuitivamente la existencia infinita,
+causa de todas las demás, conoceríamos una verdad real, orígen de las
+otras; pero como esta existencia infinita no la conocemos por
+intuicion, sino por discurso, resulta que no conocemos el hecho de la
+existencia en que se contiene la razon de todas las demás existencias.
+Despues que por el discurso nos hemos elevado á dicho conocimiento,
+tampoco nos es posible explicar desde aquel punto de vista la
+existencia de lo finito por sola la existencia de lo infinito; porque
+si prescindimos de la existencia de lo finito, desaparece el discurso
+por el cual nos habiamos elevado hasta el conocimiento de lo infinito,
+y por consiguiente se hunde todo el edificio de nuestra ciencia. Dad á
+un hombre por medio del discurso la demostracion de la existencia de
+Dios, y pedidle que prescindiendo del punto de partida, y fijándose
+solo en la idea de lo infinito explique la creacion, no solo en su
+posibilidad sino en su realidad, no lo podrá verificar. Con solo
+prescindir de lo finito se hunde todo su discurso, sin que ningun
+esfuerzo sea bastante á evitarlo; se halla en el caso de un arquitecto
+á quien, habiendo construido una soberbia cúpula, se le exigiese que
+la sostuviera, quitando el cimiento al edificio.
+
+
+[68.] Tómese una verdad real cualquiera, el hecho mas seguro, mas
+cierto para nosotros; nada se puede sacar de él si no se le fecunda
+con verdades ideales. Yo existo, yo pienso, yo siento. Hé aqui hechos
+indudables; pero ¿qué puede deducir de ellos la ciencia? nada: son
+hechos particulares, contingentes, cuya existencia ó no existencia, no
+afecta á los demás hechos ni alcanza al mundo de las ideas.
+
+Estas verdades son de puro sentimiento; en sí solas nada tienen que
+ver con el órden científico, y solo se elevan hasta él, cuando se las
+combina con verdades ideales. Descartes, al consignar el hecho del
+pensamiento y de la existencia, pasaba sin advertirlo, del órden real
+al órden ideal, forzado por su propósito de levantar el edificio
+científico. _Yo pienso_, decia; si se hubiese limitado á esto, se
+habria reducido su filosofía á una simple intuicion de su conciencia;
+pero queria hacer algo mas, queria discurrir, y por necesidad echaba
+mano de una verdad ideal: _Lo que piensa existe_. Así fecundaba el
+hecho individual, contingente, con la verdad universal y necesaria; y
+como habia menester una regla para conducirse en adelante, la buscaba
+en la legitimidad de la evidencia de las ideas. Por donde se echa de
+ver como este filósofo, que con tanto afan buscaba la unidad, se
+encontraba desde luego con la triplicidad: _un hecho, una verdad
+objetiva, un criterio_. Un hecho en la conciencia del _yo_; una verdad
+objetiva en la relacion necesaria del pensamiento con la existencia;
+un criterio, en la legitimidad de la evidencia de las ideas.
+
+Se puede desafiar á todos los filósofos del mundo á que discurran
+sobre un hecho cualquiera sin el auxilio de las verdades ideales. La
+esterilidad que hemos encontrado en el hecho de la _conciencia_, se
+hallará en todos los demás. Esto no es una conjetura, es una
+demostracion rigurosa. Solo una existencia contiene la razon de todas
+las demás; en no conociéndola pues de una manera inmediata, intuitiva,
+nos es imposible encontrar una verdad real orígen de todas las otras.
+
+
+[69.] Aun suponiendo que en el órden de la creacion hubiese un hecho
+primitivo de tal naturaleza que todo el universo no fuera mas que un
+simple desarrollo suyo, tampoco habriamos encontrado la verdad real,
+fuente de toda ciencia; pues con esto nada adelantaríamos con respecto
+al mundo de la posibilidad, es decir, al órden ideal, infinitamente
+mayor que el de las existencias infinitas.
+
+Supongamos que el progreso de las ciencias naturales conduzca al
+descubrimiento de una ley simple, única, que presida al desarrollo de
+todas las demás, y cuya aplicacion, variada segun las circunstancias,
+sea suficiente para dar razon de todos los fenómenos que ahora se
+reducen á muchas y muy complicadas. Este seria sin duda un adelanto
+inmenso en las ciencias que tienen por objeto el mundo visible; ¿pero
+qué sabríamos por esto del mundo de las inteligencias? ¿qué del mundo
+de la posibilidad? (VI).
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ESTERILIDAD DE LA FILOSOFÍA DEL _yo_ PARA PRODUCIR LA CIENCIA
+TRASCENDENTAL.
+
+
+[70.] El testimonio de la conciencia es seguro, irresistible, pero
+nada tiene que ver con el de la evidencia. Aquel tiene por objeto un
+hecho particular y contingente, este una verdad necesaria. Que yo
+pienso ahora, es absolutamente cierto para mí; pero este pensar mio no
+es una verdad necesaria sino muy contingente, ya que podia muy bien
+suceder que jamás hubiese pensado ni existido; es un hecho puramente
+individual, pues no sale de mí, y su existencia y no existencia en
+nada afecta las verdades universales.
+
+La conciencia es un áncora nó un faro; basta para evitar el naufragio
+de la inteligencia, nó para indicarle el derrotero. En los asaltos de
+la duda universal, ahí está la conciencia que no deja perecer; pero si
+le pedís que os dirija, os presenta hechos particulares, nada mas.
+
+Estos hechos no tienen un valor científico sino cuando se objetivan,
+permítaseme la expresion; ó bien cuando reflexionando sobre ellos el
+espíritu, los baña con la luz de las verdades necesarias.
+
+Yo pienso; yo siento; yo soy libre; hé aquí hechos; pero ¿qué sacais
+de ellos por sí solos? nada. Para fecundarlos es necesario que los
+tomeis como una especie de materia de las ideas universales. El
+pensamiento se inmoviliza, se hiela, si no le haceis andar con el
+impulso de estas ideas; la sensacion os es comun con los brutos; y la
+libertad carece de objeto, de vida, si no hay combinacion de motivos
+presentados por la razon.
+
+
+[71.] Aquí se encuentra la causa de la oscuridad y esterilidad de la
+filosofía alemana, desde Fichte. Kant, se fijaba en el sujeto, pero
+sin destruir la objetividad en el mundo interior; y por esto su
+filosofía, si bien contiene muchos errores, ofrece al entendimiento
+algunos puntos luminosos; pero fué mas allá, se colocó en el _yo_, no
+sirviéndose de la objetividad sino en cuanto le era necesaria para
+establecerse mas hondamente en un simple hecho de conciencia; así no
+encontró mas que regiones tenebrosas ó contradicciones.
+
+La inteligencia de hombres de talento se ha fatigado en vano para
+hacer brotar un rayo de luz de un punto condenado á la oscuridad. El
+_yo_ se manifiesta á sí mismo por sus actos; y para ser concebido de
+sí propio no disfruta de ningun privilegio sobre los seres distintos
+de él, sino el de presentar inmediatamente los hechos que pueden
+conducir á su conocimiento. ¿Qué sabria el alma de sí misma, si no
+sintiera su pensamiento, su voluntad, y el ejercicio de todas sus
+facultades? ¿Cómo discurre sobre su propia naturaleza sino fundándose
+en lo que le suministra el testimonio de sus actos? El _yo_ pues no es
+visto por sí propio intuitivamente; no se ofrece á sus mismos ojos,
+sino mediantamente, esto es por sus propios actos; es decir que en
+cuanto á ser conocido, se halla en un caso semejante al de los seres
+externos, que lo son por los efectos que nos causan.
+
+El _yo_ considerando en sí, no es un punto luminoso; es un
+sustentáculo para el edificio de la razon; mas nó la regla para
+construirle. La verdadera luz se halla en la objetividad; pues en ella
+está propiamente el blanco del conocimiento. El _yo_ no puede ni ser
+conocido, ni pensado de ninguna manera, sino en cuanto se toma á sí
+mismo por objeto, y por consiguiente en cuanto se coloca en la línea
+de los demás seres, para sujetarse á la actividad intelectual que solo
+obra en fuerza de las verdades objetivas.
+
+
+[72.] La inteligencia no se concibe sin objetos al menos internos; y
+estos objetos serán estériles, si el entendimiento no concibe en
+ellos relaciones y por consiguiente verdades. Estas verdades, no
+tendrán ningun enlace, serán hechos sueltos, si no entrañan alguna
+necesidad; y aun las relaciones que se refieran á hechos particulares
+suministrados por la experiencia, no serán susceptibles de ninguna
+combinacion, si al menos condicionalmente, no incluyen algo de
+necesario. El brillo de la luz en el aposento en que escribo es en sí
+un hecho particular y contingente; y la ciencia como tal, no puede
+ocuparse de él, sino sujetando el movimiento de la luz á leyes
+geométricas, es decir á verdades necesarias.
+
+Luego el _yo_ en sí mismo, como sujeto, no es punto de partida para la
+ciencia, aunque sea un punto de apoyo. Lo individual no sirve para lo
+universal, ni lo contingente para lo necesario. La ciencia del
+individuo A, es cierto que no existiria si el individuo A no
+existiese; pero esta ciencia que necesita del _yo_ individual, no es
+la ciencia propiamente dicha, sino el conjunto de actos individuales
+con que el individuo percibe la ciencia. Mas lo percibido no es esto;
+lo percibido es comun á todas las inteligencias; no necesita de este ó
+aquel individuo; el fondo de verdades que constituyen la ciencia no ha
+nacido de aquel conjunto de actos individuales, hechos contingentes
+que se pierden cual gotas imperceptibles en el océano de la
+inteligencias.
+
+¿Cómo se quiere pues fundar la ciencia sobre el simple _yo_
+subjetivo? ¿Cómo de este _yo_ se quiere hacer brotar el objeto? El
+hecho de la conciencia nada tiene que ver con la ciencia, sino en
+cuanto ofrece hechos á los cuales se pueden aplicar los principios
+objetivos, universales, necesarios, independientes de toda
+individualidad finita, que constituyen el patrimonio de la razon
+humana, pero que no han menester la existencia de ningun hombre.
+
+
+[73.] Analícense cuanto se quiera los hechos de la conciencia, jamás
+se encontrará en ellos uno que pueda engendrar la luz científica.
+Aquel acto será ó una percepcion directa ó refleja. Si es directa, su
+valor no es subjetivo sino objetivo; no es el acto lo que funda la
+ciencia, sino la verdad percibida, no el sujeto sino el objeto, no el
+_yo_ sino lo visto por el _yo_. Si el acto es reflejo, supone otro
+acto anterior, á saber, el objeto de la reflexion; no es pues aquel el
+primitivo sino este.
+
+La combinacion del acto directo con el reflejo, tampoco sirve para
+nada científico, sino en cuanto se somete á las verdades necesarias,
+objetivas, independientes del _yo_. ¿Qué es un acto individualmente
+considerado? un fenómeno interior. Y ¿qué nos enseña este fenómeno
+separado de las verdades objetivas? nada. El fenómeno representa algo
+en la ciencia, en cuanto es considerado bajo las ideas generales, de
+ser, de causa, de efecto, de principio ó de producto de actividad, de
+modificacion, de sus relaciones con su sujeto que es el _substratum_
+de otros actos semejantes; es decir cuando es considerado como un
+caso particular, comprendido en las ideas generales, como un fenómeno
+contingente, apreciable con el auxilio de las verdades necesarias,
+como un hecho esperimental, al cual se aplica una teoría.
+
+El acto reflejo no es mas que el conocimiento de un conocimiento, ó
+sentimiento, ó de algun fenómeno interior sea cual fuere; y así toda
+reflexion sobre la conciencia presupone acto anterior directo. Este
+acto directo no tiene por objeto el _yo_; luego el conocimiento no
+tiene por principio fundamental el _yo_, sino como una condicion
+necesaria (pues no puede haber pensamiento sin sujeto pensante), mas
+nó como objeto conocido.
+
+
+[74.] Estas consideraciones derriban por su cimiento el sistema de
+Fichte y de cuantos toman el _yo_ humano por punto de partida en la
+carrera de las ciencias. El _yo_ en sí mismo, no se nos presenta; lo
+que conocemos de él lo sabemos por sus actos, y en esto participa de
+una calidad de los demás objetos, que no nos ofrecen inmediatamente su
+esencia sino lo que de ella emana, por la actividad con que obran
+sobre nosotros.
+
+De esta manera nos elevamos por raciocinio al conocimiento de las
+cosas mismas, guiados por las verdades objetivas y necesarias, que son
+la ley de nuestro entendimiento, el tipo de las relaciones de los
+seres, y por tanto una regla segura para juzgar de ellos. ¿Qué sabemos
+de nuestro espíritu? que es simple: ¿y esto, cómo lo sabemos? porque
+piensa, y lo compuesto, lo múltiplo, no puede pensar. Hé aquí como
+conocemos el _yo_. La conciencia nos manifiesta su actividad
+pensadora; esta es la materia suministrada por el hecho; pero luego
+viene el principio, la verdad objetiva, iluminando el hecho, mostrando
+la repugnancia entre el pensamiento y la composicion, el enlace
+necesario entre la simplicidad y la conciencia.
+
+Si bien se observa, este raciocinio se aplica no solo al _yo_, sino á
+todo ser que piense; y así es que la misma demostracion la extendemos
+á todos; el _yo_ pues que la aplica no crea esta verdad, solo la
+conoce, y se conoce á sí propio como un caso particular comprendido en
+la regla general.
+
+
+[75.] El pretender que del _yo_ subjetivo surja la verdad, es comenzar
+por suponer al _yo_ un ser absoluto, infinito, orígen de todas las
+verdades, y razon de todos los seres: lo que equivale á comenzar la
+filosofía divinizando el entendimiento del hombre. Y como á esta
+divinizacion no tiene mas derecho un individuo que otro, el admitirla
+equivale á establecer el panteismo racional, que como veremos en su
+lugar, dista poco ó nada del panteismo absoluto.
+
+Suponiendo que las razones individuales no son mas que fenómenos de la
+razon única y absoluta; y que por tanto lo que llamamos espíritus, no
+son verdaderas substancias, sino simples modificaciones de un
+espíritu único, y las conciencias particulares meras apariciones de la
+conciencia universal, se concibe por qué se busca en el _yo_ la fuente
+de toda verdad, y se interroga á la conciencia propia como una especie
+de oráculo por el cual habla la conciencia universal. Pero la
+dificultad está en que la suposicion es gratuita: y que tratándose de
+buscar la razon de todas las verdades, se principia por establecer la
+mas incomprensible y repugnante de las proposiciones. ¿Quién es capaz
+de persuadirnos que nuestras conciencias no son mas que una
+modificacion de una tercera? ¿Quién nos hará creer que eso que
+llamamos el _yo_, es comun á todos los hombres, á todos los seres
+inteligentes, y que no hay mas diferencia que la de modificaciones de
+un ser absoluto? Este ser absoluto, ¿por qué no tiene conciencia de
+todas las conciencias que comprende? ¿Por qué ignora lo que encierra
+en sí, lo que le modifica? ¿Por qué se cree múltiplo si es uno? ¿Dónde
+está el lazo de tanta multiplicidad? ¿Las conciencias particulares,
+tendrán su unidad, su vínculo de todo lo que les acontece, á pesar de
+no ser mas que modificaciones; y este vínculo, esta unidad, faltarán á
+la substancia que ellas modifican?
+
+
+[76.] Como quiera, aun con la suposicion del panteismo, nada adelantan
+en sus pretensiones los amigos de la filosofía del _yo_. Con su
+panteismo, legitiman por decirlo así su pretension, mas no logran lo
+que pretenden. Se llaman á sí mismos dioses; y así tienen razon en
+que en ellos está la fuente de verdad; pero como en su conciencia no
+hay mas que una aparicion de su divinidad, una sola fase del astro
+luminoso, no pueden ver en ella otra cosa que lo que se les presenta;
+y su divinidad se encuentra sujeta á ciertas leyes que la
+imposibilitan para dar la luz que la filosofía le pide.
+
+
+[77.] Si interrogamos nuestra conciencia sobre las verdades
+necesarias, notaremos que lejos de pretender ó fundarlas ó crearlas,
+las conoce, las confiesa independientes de sí misma. Pensemos en esta
+proposicion: «es imposible que á un mismo tiempo, una cosa sea y no
+sea» y preguntémonos si la verdad de ella nace de nuestro pensamiento;
+desde luego la conciencia misma responde que no. Antes de que mi
+conciencia existiera, la proposicion era verdad; si yo no existiese
+ahora, seria tambien verdad; cuando no pienso en ella, es tambien
+verdad; el _yo_ no es mas que un ojo que contempla el sol, pero que no
+es necesario para la existencia del sol.
+
+
+[78.] Otra consideracion hay que demuestra la esterilidad de toda
+filosofía que busque en el solo _yo_ el orígen único y universal de
+los conocimientos humanos. Todo conocimiento exige un objeto; el
+conocimiento puramente subjetivo es inconcebible; aun suponiendo
+identidad entre el sujeto y el objeto, se necesita la dualidad de
+relacion, real ó concebida; es decir que el sujeto en cuanto conocido,
+esté en cierta oposicion al menos concebida, con el mismo sujeto en
+cuanto conoce. Ahora bien; ¿cuál es el objeto en el acto primitivo que
+se busca? Es el _no yo_? Entonces la filosofía del _yo_ entra en el
+cauce de las demás filosofías: pues en este _no yo_ están las verdades
+objetivas, ¿Es el _yo_? Entonces preguntaremos, si es el _yo_ en sí, ó
+en sus actos; si es el _yo_ en sus actos, entonces la filosofía del
+_yo_ se reduce á un análisis ideológico, nada tiene de característico;
+si es el _yo_ en sí, diremos que este no es conocido intuitivamente; y
+que menos que nadie pueden pretender á esta intuicion, los que le
+llaman el _absoluto_. Para ellos mas que para los otros, es el _yo_ un
+abismo tenebroso. En vano os inclinais sobre este abismo y gritais
+para evocar la verdad; el sordo ruido que os llega á los oidos es el
+eco de vuestra voz misma, son vuestras palabras que la honda cavidad
+os devuelve mas ahuecadas y misteriosas.
+
+
+[79.] Entre estos filósofos que se pierden en vanas cavilaciones,
+descuella el autor de la _Doctrina de la ciencia_, Fichte, de cuyo
+sistema ha dicho con mucha gracia Madama de Stael, que se parece algun
+tanto al dispertar de la estatua de Pigmalion, que tocándose
+alternativamente á sí misma y á la piedra sobre que está sentada,
+dice: soy yo, no soy yo.
+
+Fichte comienza su obra titulada _Doctrina de la ciencia_, diciendo
+que se propone buscar el principio mas absoluto, el principio
+absolutamente incondicional de todo conocimiento humano. Hé aquí un
+método erróneo; se comienza por suponer lo que se ignora, la unidad
+del principio, y ni aun se sospecha que en la basa del conocimiento
+humano puede haber una verdadera multiplicidad. Yo creo que la puede
+haber y la hay en efecto, que las fuentes de nuestro conocimiento son
+varias, de órdenes diversos, y que no es posible llegar á la unidad,
+sino saliéndose del hombre y remontándose á Dios. Lo repito, hay aqui
+una equivocacion en que se ha incurrido con demasiada generalidad,
+resultando de ella el fatigar inútilmente los espíritus
+investigadores, y arrojarlos á sistemas extravagantes.
+
+Pocos filósofos habrán hecho un esfuerzo mayor que Fichte para llegar
+á este principio absoluto. ¿Y qué consiguió? Lo diré francamente;
+nada: ó repite el principio de Descartes, ó se entretiene en un juego
+de palabras. Lástima da el verle forcejar con tal ahinco y con tan
+poco resultado. Ruego al lector que tenga paciencia para seguirme en
+el exámen de la doctrina del filósofo aleman, no con la esperanza de
+adquirir una luz que le guie en los senderos de la filosofía, sino
+para poder juzgar con conocimiento de causa, doctrinas que tanto ruido
+meten en el mundo.
+
+«Si este principio, dice Fichte, es verdaderamente el mas absoluto, no
+podrá ser ni definido ni demostrado. Deberá expresar el acto que no se
+presenta ni puede presentarse entre las determinaciones empíricas de
+nuestra conciencia; por el contrario, sobre él descansa toda
+conciencia, y solo él la hace posible (1.° parte § 1.).«
+
+Sin ningun antecedente, sin ninguna razon, sin tomarse siquiera la
+pena de indicar en qué se funda, asegura Fichte que el primer
+principio deberá expresar un acto. ¿Por qué no podria ser una verdad
+objetiva? esto merecia cuando menos algun exámen, ya que todas las
+escuelas anteriores, incluso la de Descartes, no habian colocado el
+primer principio entre los actos, sino entre las verdades objetivas.
+El mismo Descartes al consignar el hecho del pensamiento y de la
+existencia, echa mano de una verdad objetiva. «Lo que piensa existe» ó
+en otros términos: «Lo que no existe, no puede pensar.»
+
+
+[80.] La observacion que precede, señala uno de los vicios radicales
+de la doctrina de Fichte y otros filósofos alemanes, que dan á la
+filosofía subjetiva, ó del sujeto, una importancia que no merece.
+Ellos acusan á los demás de hacer con demasiada facilidad la
+transicion del sujeto al objeto, y olvidan que al propio tiempo ellos
+pasan del pensamiento objetivo al sujeto puro, sin ninguna razon ni
+título que los autorice. Ateniéndonos al citado pasaje de Fichte, ¿qué
+será un acto que no se presenta, ni se puede presentar entre las
+determinaciones empíricas de nuestra conciencia? El principio buscado,
+por ser absoluto, no se exime de ser conocido, pues si no lo
+conocemos, mal podremos afirmar que es absoluto; y si no se presenta
+ni se puede presentar entre las determinaciones empíricas de nuestra
+conciencia, ni es, ni puede ser conocido. El hombre no conoce lo que
+no se presenta en su conciencia.
+
+El principio absoluto en que toda conciencia descansa y que la hace
+posible, pertenece ó nó á la conciencia. Si lo primero, sufre todas
+las dificultades que afectan á los demás actos de la conciencia; si lo
+segundo, no puede ser objeto de observacion, y por consiguiente nada
+sabemos de él.
+
+Para llegar al acto primitivo, separando del mismo todo lo que no le
+pertenece realmente, confiesa Fichte que es necesario suponer
+valederas las reglas de toda reflexion, y partir de una proposicion
+cualquiera de las muchas que se podrian escoger entre aquellas que
+todo el mundo concede sin ningun reparo. «Concediéndosenos esta
+proposicion, dice, se nos debe conceder al mismo tiempo como acto, lo
+que queremos poner como principio de la ciencia del conocimiento; y el
+resultado de la reflexion debe ser que este acto nos sea concedido
+como principio, junto con la proposicion. Ponemos un hecho cualquiera
+de la conciencia empírica, y quitamos de él una tras otra todas las
+determinaciones empíricas, hasta que se reduzca á toda su pureza, sin
+contener mas que lo que el pensamiento no puede absolutamente excluir
+y de lo que nada puede quitar; (ibid.).»
+
+Se ve por estas palabras que el filósofo aleman se proponia elevarse á
+un acto de conciencia enteramente puro, sin ninguna determinacion.
+Esto es imposible: ó Fichte toma el acto en un sentido muy lato,
+entendiendo por él el _substratum_ de toda conciencia, en cuyo caso no
+hace mas que expresar en otros términos la idea de substancia; ó habla
+de un acto propiamente dicho, esto es, de un ejercicio cualquiera de
+esa actividad, de esa espontaneidad que sentimos dentro de nosotros; y
+en este concepto el acto de conciencia no puede estar libre de toda
+determinacion so pena de destruir su individualidad y su existencia.
+No se piensa sin pensar algo; no se quiere sin querer algo; no se
+siente sin sentir algo; no se reflexiona sobre los actos internos, sin
+que la reflexion se fije en algo. En todo acto de conciencia hay
+determinacion: un acto del todo puro, abstraido de todo, enteramente
+indeterminado, es imposible, absolutamente imposible; ya
+subjetivamente, porque el acto de conciencia aun considerado en el
+sujeto, exige una determinacion; ya objetivamente, porque un acto
+semejante es inconcebible como individual, y por tanto como existente,
+pues que nada determinado ofrece al espíritu.
+
+
+[81.] El acto indeterminado de Fichte no es mas que la idea de acto en
+general; el filósofo aleman creyó haber hecho un gran descubrimiento
+cuando en el fondo no concebia otra cosa que el principio de los
+actos, es decir la idea de la substancia aplicada á ese ser activo
+cuya existencia nos atestigua la conciencia misma.
+
+Si he de decir ingenuamente lo que pienso, séame permitido manifestar
+que en mi concepto Fichte con todo el alambicar de su análisis, no ha
+hecho adelantar un solo paso á la filosofía en la investigacion del
+primer principio. Por lo dicho hasta aquí se echa de ver que es muy
+fácil detenerle con solo pedirle cuenta de las suposiciones que hace
+desde la primera página de su libro. Sin embargo, para proceder en la
+impugnacion con cumplida lealtad, no quiero extractar sus ideas, sino
+dejarle que las explique él mismo.
+
+«Todo el mundo concede la proposicion: A es A, así como que A = A,
+porque esto es lo que significa la cópula lógica, y esto es admitido
+sin reflexion alguna como completamente cierto. Si alguno pidiese la
+demostracion, nadie pensaria en dársela sino que se sostendria que
+esta proposicion es cierta absolutamente, es decir, sin razon alguna
+mas desarrollada. Procediendo así incontestablemente con el
+asentimiento general, nos atribuimos el derecho de poner alguna cosa
+absolutamente.»
+
+«Al afirmar que la proposicion precedente es cierta en sí, no se pone
+la existencia de A. La proposicion A es A, no equivale á esta A es, ó
+hay un A. (_Ser,_ puesto sin predicado, tiene un significado muy
+distinto de _ser_ con predicado, segun veremos despues). Si se admite
+que A designa un espacio comprendido entre dos rectas, la proposicion
+permanece exacta, aun cuando en este caso la proposicion A es, sea de
+una falsedad evidente. Lo que se pone es, que si A es, A es así. La
+cuestion no está en si A es ó nó; se trata aquí nó del contenido de la
+proposicion, sino únicamente de su forma; nó de un objeto del cual se
+sepa algo, sino de lo que se sabe de todo objeto sea el que fuere.»
+
+«De la certeza absoluta de la proposicion precedente resulta que entre
+el _si_ y el _así_ hay una relacion necesaria: ella es la que está
+puesta absolutamente y sin otro fundamento; á esta relacion necesaria
+la llamo previsoriamente X.»
+
+Todo este aparato de análisis no significa mas de lo que sabe un
+estudiante de lógica; esto es, que en toda proposicion la cópula, ó el
+verbo _ser_, no significa la existencia del sujeto, sino su relacion
+con el predicado; para decirnos una cosa tan sencilla no eran
+necesarias tantas palabras, ni tan afectados esfuerzos de
+entendimiento, mucho menos tratándose de una proposicion idéntica.
+Pero tengamos paciencia para continuar oyendo al filósofo aleman.
+
+«¿Este A es ó no es? nada hay decidido todavía sobre el particular; se
+presenta pues la siguiente cuestion, bajo qué condicion A es?
+
+«En cuanto á X ella está en el _yo_ y es puesta por el _yo_; porque el
+_yo_ es quien juzga en la proposicion expresada y hasta juzga con
+verdad, con arreglo á X como una ley; por consiguiente X es dada al
+_yo_; y siendo puesta absolutamente y sin otro fundamento, debe ser
+dada al _yo_ por el _yo_ mismo.»
+
+
+[82.] A qué se reduce toda esa algarabia? hélo aquí traducido al
+lenguaje comun; en las proposiciones de identidad ó igualdad, hay una
+relacion, el espíritu la conoce, la juzga y falla sobre lo demás con
+arreglo á ella. Esta relacion es dada á nuestro espíritu, en las
+proposiciones idénticas no necesitamos de ninguna prueba para el
+asenso. Todo esto es muy verdadero, muy claro, muy sencillo; pero
+cuando Fichte añade que esta relacion debe ser dada al _yo_ por el
+mismo _yo_, afirma lo que no sabe ni puede saber. ¿Quién le ha dicho
+que las verdades objetivas nos vienen de nosotros mismos? ¿tan
+ligeramente, de una sola plumada, se resuelve una de las principales
+cuestiones de la filosofía, cual es la del orígen de la verdad? nos ha
+definido por ventura el _yo_? nos ha dado de él alguna idea? Sus
+palabras ó no significan nada ó expresan lo siguiente. Juzgo de una
+relacion; este juicio está en mí; esta relacion como conocida, y
+prescindiendo de su existencia real, está en mí; todo lo cual se
+reduce á lo mismo que con mas sencillez y naturalidad dijo Descartes:
+«Yo pienso, luego existo.»
+
+
+[83.] Examinando detenidamente las palabras de Fichte se ve con toda
+claridad que nada mas adelantaba sobre lo dicho por el filósofo
+francés. «No sabemos, continúa, si A está puesto, ni cómo lo es; pero
+debiendo X expresar una relacion entre un poner desconocido de A y un
+poner absoluto del mismo A, en tanto por lo menos que la relacion es
+puesta, A existe en el _yo_, y está puesto por el _yo_, lo mismo que
+X. X no es posible sino relativamente á un A; es así que X es
+realmente puesta en el _yo_; luego A debe estar puesto en el _yo_, si
+en él se encuentra la X.» ¡Qué lenguaje mas embrollado y misterioso
+para decir cosas muy comunes! ¡cuán grande parece Descartes al lado de
+Fichte! Ambos comienzan su filosofía por el hecho de conciencia que
+revela la existencia. El uno expresa lo que piensa con claridad, con
+sencillez, en un lenguaje que todo el mundo entiende y no puede menos
+de entender; y el otro para hacer como que inventa, para no
+manifestarse discípulo de nadie, se envuelve en una nube misteriosa,
+rodeada de tinieblas, y desde allí con voz ahuecada pronuncia sus
+oráculos. Descartes dice: «yo pienso, de esto no puedo dudar, es un
+hecho que me atestigua mi sentido íntimo; nada puede pensar sin
+existir; luego yo existo.» Esto es claro, es sencillo, ingenuo, esto
+manifiesta un verdadero filósofo, un hombre sin afectacion ni
+pretensiones. El otro dice: «déseme una proposicion cualquiera, por
+ejemplo A es A» explica en seguida que en las proposiciones el verbo
+ser no expresa la existencia absoluta del sujeto, sino su relacion con
+el predicado; todo con un aparato de doctrina, que cansa por su forma
+y hace reir por su esterilidad; ¿y para qué? para decirnos que A está
+en el _yo_ porque la relacion del predicado con el sujeto ó sea la X,
+no es posible sino en un ser, pues que A significa un ser cualquiera.
+Pongamos en parangon los dos silogismos. Descartes dice: «nada puede
+pensar sin existir, es así que yo pienso, luego existo.» Fichte dice
+literalmente lo que sigue: «X no es posible sino relativamente á un A;
+es así que X es realmente puesto en el _yo_; luego A debe estar puesto
+en el _yo_.» ¿Cuál es en el fondo la diferencia? ninguna, ¿Cuál es en
+la forma? la que va del lenguaje de un hombre sencillo á un hombre
+vano.
+
+Repito que en el fondo los silogismos no son diferentes. La mayor de
+Descartes es: «nada puede pensar sin existir.» No la prueba, y
+confiesa que no se puede probar. La mayor de Fichte es: «X no es
+posible sino relativamente á un A» ó en otros términos: una relacion
+de un predicado con un sujeto, en cuanto conocida, no es posible sin
+un ser que conozca. «Debiendo X expresar una relacion entre un _poner_
+desconocido de A, y un _poner_ absoluto del mismo A, en tanto por lo
+menos que _esta relacion es puesta_» es decir en tanto que es
+conocida. ¿Y cómo prueba Fichte que un _poner_ relativo, supone un
+_poner_ absoluto, esto es, un sujeto en que se _ponga_? Lo mismo que
+Descartes: de ninguna manera. No hay A relativo, si no le hay
+absoluto; nada puede pensar sin existir; esto es claro, es evidente, y
+ni Descartes ni Fichte van mas allá.
+
+La menor de Descartes es esta: yo pienso; la prueba de esta menor no
+la da el filósofo, se refiere al sentido íntimo y de allí confiesa que
+no puede pasar. La menor de Fichte, es la siguiente: X es realmente
+puesta en el _yo_, lo que equivale á decir, la relacion del predicado
+con el sujeto es realmente conocida por el _yo_; y como la proposicion
+podia ser escogida á arbitrio segun el mismo Fichte, siendo
+indiferente la una ó la otra, decir la relacion del predicado con el
+sujeto es conocida por el _yo_, es lo mismo que decir una relacion
+cualquiera es conocida por el _yo_, lo que podia expresarse en
+términos mas claros: _yo_ pienso.
+
+
+[84.] Y nótese bien; si hay aquí alguna diferencia, toda la ventaja
+está de parte del filósofo francés. Descartes entiende por pensamiento
+todo fenómeno interno de que tenemos conciencia. Para consignar este
+hecho, no necesita analizar proposiciones, ni confundir el
+entendimiento, cuando cabalmente es menester mas claridad y precision.
+Para llegar al mismo hecho Fichte da largos rodeos, Descartes lo
+señala con el dedo, y dice: aquí está. Lo primero es propio del
+sofista, lo segundo del genio.
+
+Estas formas del filósofo aleman aunque poco á propósito para ilustrar
+la ciencia, no tendrian otro inconveniente que el de fatigar al
+lector, si se las limitase á lo que hemos visto hasta aquí; pero
+desgraciadamente, ese _yo_ misterioso que se nos hace aparecer en el
+vestíbulo mismo de la ciencia, y que á los ojos de la sana razon, no
+es ni puede ser otra cosa que lo que fué para Descartes, á saber, el
+espíritu humano que conoce su existencia por su propio pensamiento, va
+dilatándose en manos de Fichte como una sombra gigantesca, que
+comenzando por un punto acaba por ocultar su cabeza en el cielo y sus
+pies en el abismo. Ese _yo_ sujeto absoluto, es luego un ser que
+existe simplemente porque se pone á sí mismo; es un ser que se crea á
+sí propio, que lo absorbe todo, que lo es todo, que se revela en la
+conciencia humana como en una de las infinitas fases que comparten la
+existencia infinita.
+
+Basta la presente indicacion para dar á conocer las tendencias del
+sistema de Fichte. Tratándose de la certeza y de sus fundamentos no
+seria oportuno adelantar lo que pienso decir largamente en el lugar
+que corresponde, al exponer la idea de sustancia y refutar el
+panteismo.
+
+Este es uno de los graves errores de la filosofía de nuestra época; en
+todas partes, y bajo todos los aspectos, es menester combatirle; y
+para hacerlo con fruto conviene detenerle en sus primeros pasos. Por
+esto, he examinado con detencion la reflexion fundamental de Fichte en
+su _Doctrina de la ciencia_; despojándola de la importancia que el
+filósofo pretende atribuirle para establecer sobre ella una ciencia
+trascendental, pues que se lisonjea de poder determinar el principio
+absolutamente incondicional de todos los conocimientos humanos (VII).
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+LA IDENTIDAD UNIVERSAL.
+
+
+[85.] Para dar unidad á la ciencia apelan algunos á la identidad
+universal; pero esto no es encontrar la unidad, sino refugiarse en el
+caos.
+
+Por de pronto la identidad universal, cuando no fuese absurda, es una
+hipótesis destituida de fundamento. Excepto la unidad de la
+conciencia, nada encontramos en nosotros que sea uno: muchedumbre de
+ideas, de percepciones, de juicios, de actos de voluntad, de
+impresiones las mas varias; esto es lo que sentimos en nosotros;
+multitud en los seres que nos rodean ó si se quiere en las
+apariencias; esto es lo que experimentamos con relacion á los objetos
+externos. ¿Dónde están pues la unidad y la identidad, si no se las
+encuentra ni en nosotros, ni fuera de nosotros?
+
+
+[86.] Si se dice que todo cuanto se nos ofrece no son mas que
+fenómenos, y que no alcanzamos á la realidad, á la unidad idéntica y
+absoluta que se oculta debajo de ellos, se puede replicar con el
+siguiente dilema: ó nuestra experiencia se limita á los fenómenos, ó
+llega á la naturaleza misma de las cosas; si lo primero, no podemos
+saber lo que bajo los fenómenos se esconde, y la unidad idéntica y
+absoluta nos será desconocida; si lo segundo, luego la naturaleza no
+es una sino múltipla, pues que encontramos por todas partes la
+multiplicidad.
+
+
+[87.] Es curioso observar la ligereza con que hombres escépticos en
+las cosas mas sencillas, se convierten de repente en dogmáticos,
+precisamente al llegar al punto donde mas motivos se ofrecen de duda.
+Para ellos el mundo exterior es ó una pura apariencia, ó un ser que
+nada tiene de semejante á lo que se figura el linaje humano; el
+criterio de la evidencia, el del sentido comun, el del testimonio de
+los sentidos son de escasa importancia para obligar al asenso; solo el
+vulgo debe contentarse con fundamentos tan ligeros: el filósofo
+necesita otros mucho mas robustos. Pero, ¡cosa singular! el mismo
+filósofo que llamaba á la realidad apariencia engañosa, que veia
+oscuro lo que el humano linaje considera claro, tan pronto como sale
+del mundo fenomenal y llega á las regiones de lo absoluto, se
+encuentra alumbrado por un resplandor misterioso, no necesita
+discurrir, sino que por una intuicion purísima ve lo incondicional, lo
+infinito, lo único, en que se refunde todo lo múltiplo, la gran
+realidad cimiento de todos los fenómenos, el gran todo que en su seno
+tiene la variedad de todas las existencias, que lo reasume todo, que
+lo absorbe todo en la mas perfecta identidad; fija la mirada del
+filósofo en aquel foco de luz y de vida, ve desarrollarse como en
+inmensas oleadas el piélago de la existencia, y así explica lo vario
+por lo uno, lo compuesto por lo simple, lo finito por lo infinito.
+Para estos prodigios no ha menester salir de sí propio, le basta ir
+destruyendo todo lo _empírico_, remontarse hasta el acto puro, por
+senderos misteriosos á todos desconocidos menos á él. Ese _yo_ que se
+creyera una existencia fugaz, dependiente de otra existencia superior,
+se asombra al descubrirse tan grande; en sí encuentra el orígen de
+todos los seres, ó por mejor decir el ser único del cual todos los
+demás son modificaciones fenomenales; él es el universo mismo que por
+un desarrollo gradual ha llegado á tener conciencia de sí propio; todo
+lo que contempla fuera de sí y que á primera vista le parece distinto,
+no es mas que él mismo, no es mas que un reflejo de sí propio, que se
+presenta á sus ojos y se desenvuelve bajo mil formas como un soberbio
+panorama.
+
+¿Creerán los lectores que finjo un sistema para tener el gusto de
+combatirle? nada de eso: la doctrina que se acaba de exponer es la
+doctrina de Schelling.
+
+
+[88.] Una de las causas de este error es la oscuridad del problema del
+conocimiento. El conocer es una accion inmanente y al propio tiempo
+relativa á un objeto externo, exceptuando los casos en que el ser
+inteligente se toma por objeto á sí propio con un acto reflejo. Para
+conocer una verdad sea la que fuere, el espíritu no sale de sí mismo;
+su accion no se ejerce fuera de sí mismo: la conciencia íntima le está
+diciendo que permanece en sí y que su actividad se desenvuelve dentro
+de sí.
+
+Esta accion inmanente se extiende á los objetos mas distantes en lugar
+y tiempo y diferentes en naturaleza. ¿Cómo puede el espíritu ponerse
+en contacto con ellos? ¿Cómo puede explicarse que estén conformes la
+realidad y la representacion? Sin esta última no hay conocimiento; sin
+conformidad no hay verdad, el conocimiento es una pura ilusion á que
+nada corresponde, y el entendimiento humano es continuo juguete de
+vanas apariencias.
+
+No puede negarse que hay en este problema dificultades gravísimas,
+quizás insuperables á la ciencia del hombre mientras vive sobre la
+tierra. Aquí se ofrecen todas las cuestiones ideológicas y
+psicológicas que han ocupado á los metafísicos mas eminentes. Pero
+como quiera que no es mi ánimo adelantar discusiones que pertenecen á
+otro lugar, me limitaré al punto de vista indicado por la cuestion que
+examino sobre la certeza y su principio fundamental.
+
+
+[89.] Que existe la representacion es un hecho atestiguado por el
+sentido íntimo; sin ella no hay pensamiento; y la afirmacion _yo
+pienso_, es, si no el orígen de toda filosofía, al menos su condicion
+indispensable.
+
+
+[90.] ¿De dónde viene la representacion? ¿cómo se explica que un ser
+se ponga en tal comunicacion con los demás, y no por una accion
+transitiva sino inminente? ¿cómo se explica la conformidad entre la
+representacion y los objetos? Este misterio, ¿no está indicando que en
+el fondo de todas las cosas hay unidad, identidad, que el ser que
+conoce es el mismo ser conocido que se aparece á sí propio bajo
+distinta forma, y que todo lo que llamamos realidades no son mas que
+fenómenos de un mismo ser siempre idéntico, infinitamente activo, que
+desenvuelve sus fuerzas en sentidos varios, constituyendo con su
+desarrollo ese conjunto que llamamos universo? Nó: no es así, no puede
+ser así, esto es un absurdo que la razon mas estraviada no alcanza á
+devorar; este es un recurso tan desesperado como impotente para
+explicar un misterio si se quiere, pero mil veces menos oscuro que el
+sistema con que se le pretende aclarar.
+
+
+[91.] La identidad universal nada explica, mas bien confunde; no
+disipa la dificultad, la robustece, la hace insoluble. Es cierto que
+no es fácil dar razon del modo con que se ofrece al espíritu la
+representacion de cosas distintas de él; pero no es mas fácil el darla
+de cómo el espíritu puede tener representacion de sí propio. Si hay
+unidad, sí hay completa identidad, entre el sujeto y el objeto, ¿cómo
+es que los dos se nos ofrecen cual cosas distintas? de la unidad ¿cómo
+sale esta dualidad? de la identidad ¿cómo puede nacer la diversidad?
+
+Es un hecho atestiguado por la experiencia, y no por la experiencia
+de los objetos exteriores, sino por la del sentido íntimo, por lo mas
+recóndito de nuestra alma, que en todo conocimiento hay sujeto y
+objeto, percepcion y cosa percibida, y sin esta diferencia no es
+posible el conocimiento. Aun cuando por un esfuerzo de reflexion nos
+tomamos por objetos á nosotros mismos, la dualidad aparece; si no
+existe la fingimos, pues sin esta ficcion no alcanzamos á pensar.
+
+
+[92.] Si bien se observa, aun en la reflexion mas íntima y
+concentrada, la dualidad se halla, no por ficcion como á primera vista
+pudiera parecer, sino realmente. Cuando la inteligencia se vuelve
+sobre sí misma, no ve su esencia, pues no le es dada la intuicion
+directa de sí propia; lo que ve son sus actos, y á estos toma por
+objeto. Ahora bien; el acto reflexivo no es el mismo acto
+reflexionado; cuando pienso que pienso, el primer pensar es distinto
+del segundo, y tan distinto, que el uno sucede al otro, no pudiendo
+existir el pensar reflexivo, sin que antes haya existido el pensar
+reflexionado.
+
+
+[93.] Un profundo análisis de la reflexion confirma lo que se acaba de
+explicar. ¿Es posible reflexionar sin objeto reflexionado? Es evidente
+que no. ¿Cuál es este objeto en el caso que nos ocupa? El pensamiento
+propio; luego este pensamiento ha debido preexistir á la reflexion. Si
+se supone que no hay necesidad de que se sucedan en diferentes
+instantes de tiempo, y que la dependencia se salva á pesar de la
+simultaneidad, todavía queda en pie la fuerza del argumento; dado y
+no concedido que lo simultaneidad sea posible, no lo es al menos la
+dependencia, si no hay distincion. La dependencia es una relacion; la
+relacion supone oposicion de extremos; y esta oposicion trae consigo
+la distincion.
+
+
+[94.] Que estos actos son distintos, aun cuando se supongan
+simultáneos, se puede demostrar todavía de otra manera. Uno de ellos,
+el reflexionado, puede existir sin el reflexivo. Se piensa
+continuamente sin pensar en que se piensa; y de toda reflexion sea la
+que fuere, se puede verificar lo mismo, ya sea no presentándose ella
+para ocuparse del acto pensado, ya desapareciendo y dejando solo al
+acto directo: luego estos actos son no solo distintos sino separables;
+luego la dualidad de sujeto y de objeto existe no solo con respecto al
+mundo exterior, sino en lo mas íntimo, en lo mas puro de nuestra alma.
+
+
+[95.] No vale decir que la reflexion no tiene por objeto un acto
+determinado, sino el pensamiento en general. Esto es falso en muchos
+casos, pues no solo pensamos que pensamos, sino que pensamos una cosa
+determinada. Además, aun cuando la reflexion tenga por objeto algunas
+veces el pensamiento en general, ni aun entonces la dualidad
+desaparece: el acto subjetivo es en tal caso un acto individual, que
+existe en determinado instante de tiempo, y su objeto es el
+pensamiento en general, es decir, una idea representante de todo
+pensamiento, una idea que envuelve una especie de recuerdo confuso de
+todos los actos pasados, ó de eso que se llama actividad, fuerza
+intelectual. La dualidad existe pues, mas evidente sí cabe, que cuando
+el objeto es un pensamiento determinado. En un caso se comparaban al
+menos dos actos individuales; mas en este se compara un acto
+individual con una idea abstracta, una cosa que existe en un instante
+de tiempo, con una idea que ó prescinde de él, ó abarca confusamente
+todo el trascurrido desde la época en que ha comenzado la conciencia
+del ser que reflexiona.
+
+
+[96.] Estas razones tienen mucha mas fuerza dirigiéndose contra
+filósofos que ponen la esencia del espíritu, no en la fuerza de
+pensar, sino en el pensamiento mismo, que no dan al _yo_ mas
+existencia de la que nace de su propio conocimiento, afirmando que
+solo existe porque se _pone_ á sí mismo conociéndose, y que solo
+existe en cuanto se _pone_, es decir, en cuanto se conoce. Con este
+sistema no solo existe la dualidad ó mas bien la pluralidad en los
+actos, sino en el mismo _yo_; porque ese _yo_ es un acto, y los actos
+se suceden como una serie de fluxiones desenvueltas hasta lo infinito.
+Así, lejos de salvarse la unidad absoluta, ni la identidad entre el
+sujeto y el objeto, se establece la pluralidad y multiplicidad en el
+sujeto mismo; y la misma unidad de conciencia, en peligro de ser
+rasgada por las cavilaciones filosóficas, tiene que guarecerse á la
+sombra de la invencible naturaleza.
+
+
+[97.] Queda probado pues de una manera incontestable, que hay en
+nosotros una dualidad primitiva entre el sujeto y el objeto; que sin
+esta no se concibe el conocimiento; y que la representacion misma es
+una palabra contradictoria, si de un modo ú otro no se admiten en los
+arcanos de la inteligencia cosas realmente distintas. Permítaseme
+recordar que de esta distincion hallamos un tipo sublime en el augusto
+misterio de la Trinidad, dogma fundamental de nuestra sacrosanta
+religion, cubierto con un velo impenetrable, pero de donde salen
+torrentes de luz para ilustrar las cuestiones filosóficas mas
+profundas. Este misterio no es explicado por el débil hombre; pero es
+para el hombre una explicacion sublime. Asi Platon se apoderó de las
+vislumbres de aquel arcano como de un tesoro de inmenso valor para las
+teorías filosóficas; asi los santos padres y los teólogos al
+esforzarse por aclararle con algunas razones de congruencia, han
+ilustrado los mas recónditos misterios del pensamiento humano.
+
+
+[98.] Los sostenedores de la identidad universal á mas de contradecir
+uno de los hechos primitivos y fundamentales de la conciencia, no
+adelantan nada para explicar ni el orígen de la representacion
+intelectual, ni su conformidad con los objetos. Es evidente que ningun
+hombre posee la intuicion de la naturaleza del _yo_ individual, y
+mucho menos del ser absoluto que estos filósofos suponen como el
+_substratum_, de todo lo que existe ó aparece. Sin esta intuicion, no
+les será posible explicar _à priori_ la representacion de los objetos,
+ni tampoco la conformidad de estos con aquella. El hecho pues en que
+se quiere cimentar toda la filosofía, ó no existe, ó nos es
+desconocido, en ambos casos no puede servir para fundar un sistema.
+
+Si este hecho existiese no se podria presentar á nuestro entendimiento
+por medio de una enunciacion á que llegásemos por raciocinio. Ha de
+ser mas bien visto que conocido; ó ha de ocupar el primer lugar ó
+ninguno. Si empezamos por raciocinar sin tomarle á él por fundamento,
+estribamos en lo aparente para llegar á lo verdadero; nos valemos de
+la ilusion para alcanzar la realidad. Así resulta evidentemente del
+sistema de nuestros adversarios, que, ó la filosofía debe comenzar por
+la intuicion mas poderosa que imaginarse pueda, ó no le es dable
+adelantar un paso.
+
+
+[99.] Las escuelas distinguian entre el principio de ser y el de
+conocer, _principium essendi et principium cognoscendi_; mas esta
+distincion no tiene cabida en el sistema filosófico que impugnamos; el
+ser se confunde con el conocer; lo que existe, existe porque se
+conoce, y solo existe en cuanto se conoce. Deducir la serie de los
+conocimientos es desenvolver la serie de la existencia. No hay ni
+siquiera dos movimientos paralelos, no hay mas que un movimiento; el
+_yo_ es el universo, el universo es el _yo_; todo cuanto existe es un
+desarrollo del hecho primitivo, es el mismo hecho que se despliega
+ofreciendo diferentes formas, extendiéndose como un océano infinito:
+su lugar es un espacio sin límites, su duracion la eternidad (VIII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+CONTINÚA EL EXÁMEN DEL SISTEMA DE LA IDENTIDAD UNIVERSAL.
+
+
+[100.] Estos sistemas tan absurdos como funestos, y que bajo formas
+distintas y por diversos caminos, van á parar al panteismo, encierran
+no obstante una verdad profunda, que desfigurada por vanas
+cavilaciones, se presenta como un abismo de tinieblas, cuando en sí es
+un rayo de vivísima luz.
+
+El espíritu humano busca con el discurso lo mismo á que le impele un
+instinto intelectual: el modo de reducir la pluralidad á la unidad, de
+recoger por decirlo así la variedad infinita de las existencias en un
+punto del cual todas dimanen y en que se confundan. El entendimiento
+conoce que lo condicional ha de refundirse en lo incondicional, lo
+relativo en lo absoluto, lo finito en lo infinito, lo múltiplo en lo
+uno. En esto convienen todas las religiones, todas las escuelas
+filosóficas. La proclamacion de esta verdad no pertenece á ninguna
+exclusivamente; se la encuentra en todos los paises del mundo, en los
+tiempos primitivos, junto á la cuna de la humanidad. Tradicion bella,
+tradicion sublime, que conservada al través de todas las generaciones,
+entre el flujo y reflujo de los acontecimientos, nos presenta la idea
+de la divinidad presidiendo al orígen y al destino del universo.
+
+
+[101.] Sí: la unidad buscada por los filósofos es la Divinidad misma,
+es la Divinidad cuya gloria anuncia el firmamento y cuya faz augusta
+nos aparece en lo interior de nuestra conciencia con resplandor
+inefable. Sí: ella es la que ilumina y consuela al verdadero filósofo,
+y ciega y perturba al orgulloso sofista; ella es la que el verdadero
+filósofo llama Dios, á quien acata y adora en el santuario de su alma,
+y la que el filósofo insensato apellida el _yo_ con profanacion
+sacrílega; ella es la que considerada con su personalidad, con su
+conciencia, con su inteligencia infinita, con su perfectísima
+libertad, es el cimiento y la cúpula de la religion; ella es la que
+distinta del mundo le ha sacado de la nada, la que le conserva, le
+gobierna, le conduce por misteriosos senderos al destino señalado en
+sus decretos inmutables.
+
+
+[102.] Hay pues unidad en el mundo; hay unidad en la filosofía; en
+esto convienen todos; la diferencia está en que unos separan con
+muchísimo cuidado lo infinito de lo finito, la fuerza creatriz de la
+cosa creada, la unidad de la multiplicidad, manteniendo la
+comunicacion necesaria entre la libre voluntad del agente todopoderoso
+y las existencias finitas, entre la sabiduría de la soberana
+inteligencia y la ordenada marcha del universo; mientras los otros
+tocados de una ceguera lamentable, confunden el efecto con la causa,
+lo finito con lo infinito, lo vario con lo uno; y reproducen en la
+region de la filosofía el caos de los tiempos primitivos; pero todo en
+dispersion, todo en confusion espantosa, sin esperanza de reunion ni
+de órden: la tierra de esos filósofos está vacía, las tinieblas yacen
+sobre la faz del abismo, mas no hay el espíritu de Dios llevado sobre
+las aguas para fecundar el caos y hacer que surjan de las sombras y de
+la muerte piélagos de luz y de vida.
+
+Con los absurdos sistemas excogitados por la vanidad filosófica, nada
+se aclara; con el sistema de la religion que es al propio tiempo el de
+la sana filosofía y el de la humanidad entera, todo se explica; el
+mundo de las inteligencias como el mundo de los cuerpos es para el
+espíritu humano un caos desde el momento en que desecha la idea de
+Dios; ponedla de nuevo, y el órden reaparece.
+
+
+[103.] Los dos problemas capitales: ¿de dónde nace la representacion
+intelectual? ¿de dónde su conformidad con los objetos? tienen entre
+nosotros una explicacion muy sencilla. Nuestro entendimiento aunque
+limitado, participa de la luz infinita: esta luz no es la que existe
+en el mismo Dios, es una semejanza comunicada á un ser, criado á
+imágen del mismo Dios.
+
+Con el auxilio de esta luz resplandecen los objetos á los ojos de
+nuestro espíritu; ya sea que aquellos estén en comunicacion con este
+por medios que nos son desconocidos; ya sea que la representacion nos
+haya sido dada directamente por Dios á la presencia de los objetos.
+
+La conformidad de la representacion con la cosa representada, es un
+resultado de la veracidad divina. Un Dios infinitamente perfecto no
+puede complacerse en engañar á sus criaturas. Esta es la teoría de
+Descartes y Malebranche: pensadores eminentes que no sabian dar un
+paso en el órden intelectual sin dirigir una mirada al Autor de todas
+las luces, que no acertaban á escribir una página donde no pusiesen la
+palabra Dios.
+
+
+[104.] Como veremos en su lugar, admitia Malebranche que el hombre lo
+ve todo en Dios mismo, aun en esta vida; pero su sistema lejos de
+identificar el _yo_ humano con el ser infinito, los distinguia
+cuidadosamente, no encontrando otro medio para sostener é iluminar al
+primero que acercarle y unirle al segundo. Basta leer la obra inmortal
+del insigne metafísico para convencerse de que su sistema no era el de
+esa intuicion primitiva, purísima, que es un acto despegado de todo
+empirismo, y que parece salir de las regiones de la individualidad, de
+esa intuicion del hecho simple, orígen de todas las ideas y de todos
+los hechos, y en que, uno de los dogmas de nuestra religion; la vision
+beatífica, parece realizado sobre la tierra, en la region de la
+filosofía. Estas son pretensiones insensatas, que estaban muy lejos
+del ánimo y del sistema de Malebranche (IX).
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+EL PROBLEMA DE LA REPRESENTACION. MÓNADAS DE LEIBNITZ.
+
+
+[105.] La pretension de encontrar una verdad real en que se funden
+todas las demás, es sumamente peligrosa, por mas que á primera vista
+parezca indiferente. El panteismo ó la divinizacion del _yo_, dos
+sistemas que en el fondo coinciden, son una consecuencia que
+difícilmente se evita, si se quiere que toda la ciencia humana nazca
+de un hecho.
+
+
+[106.] La verdad real, ó el hecho que serviria de base á toda ciencia,
+debiera ser percibido inmediatamente. Sin esta inmediacion le faltaria
+el carácter de orígen y cimiento de las demás verdades; pues que el
+medio con que le percibiriamos, tendria mas derecho que él al título
+de verdad primera. Si este hecho mediador fuese causa del otro, es
+evidente que este último no seria el primero; y si la anterioridad no
+se refiriese al órden de ser sino de conocer, entonces resultarian las
+mismas dificultades que tenemos ahora para explicar la transicion del
+sujeto al objeto, ó sea la legitimidad del medio que nos haría
+percibir el hecho primitivo.
+
+Siendo necesaria la inmediacion, la union íntima de la inteligencia
+con el hecho conocido, claro es que como esta inmediacion no la tiene
+el _yo_ sino para sí mismo y para sus propios actos, el hecho buscado
+ha de ser el mismo _yo_. Lo que tenemos inmediatamente presente son
+los hechos de nuestra conciencia; por ellos nos ponemos en
+comunicacion con lo que es distinto de nosotros mismos. En el caso
+pues de deberse encontrar un hecho primitivo orígen de todos los
+demás, este hecho seria el mismo _yo_. En no admitiendo esta
+consecuencia, es necesario declarar inadmisible la posibilidad de
+encontrar el hecho fuente de la ciencia trascendental. Hé aquí como
+las pretensiones filosóficas en apariencia mas inocentes, conducen á
+resultados funestos.
+
+
+[107.] Hay aquí un efugio, bien débil por cierto, pero que es bastante
+especioso para que merezca ser examinado.
+
+El hecho, orígen científico de todos los demás, no es necesario que
+sea orígen verdadero. Distinguiendo entre el principio de ser y el
+principio de conocer, parecen quedar salvadas todas las dificultades.
+Es absurdo, y además contrario al sentido comun, que el _yo_ sea
+orígen de todo lo que existe; pero no lo es que sea principio
+representativo de todo lo que se conoce y se puede conocer. La
+representacion no es sinónima de causalidad. Las ideas representan y
+no causan los objetos representados. ¿Por qué pues no se podria
+admitir que existe un hecho representativo de todo lo que el humano
+entendimiento puede conocer? Es cierto que la percepcion de este hecho
+ha de ser inmediata, que se le ha de suponer íntimamente presente á la
+inteligencia que le percibe, por cuyo motivo no puede ser otra cosa
+que el mismo _yo_; pero esto no diviniza al _yo_, solo le concede una
+fuerza representativa que puede haberle sido comunicada por un ser
+superior. Hace del _yo_, nó una causa universal, sino un espejo en que
+reflejan el mundo interno y el externo.
+
+Esta explicacion recuerda el famoso sistema de las mónadas de
+Leibnitz, sistema ingenioso, arranque sublime de uno de los genios mas
+poderosos que honraron jamás al humano linaje. El mundo entero formado
+de seres indivisibles, todos representativos del mismo universo del
+cual forman parte, pero con representacion adecuada á su categoría
+respectiva y con arreglo al punto de vista que les corresponde segun
+el lugar que ocupan; desenvolviéndose en una serie inmensa que
+principiando por el órden mas inferior va subiendo en gradacion
+continua hasta los umbrales de lo infinito; y en la cúspide de todas
+las existencias la mónada que contiene en sí la razon de todas, que
+las ha sacado de la nada, les ha dado la fuerza representativa, las ha
+distribuido en sus convenientes categorías estableciendo entre todas
+ellas una especie de paralelismo de percepcion, de voluntad, de
+accion, de movimiento, de tal suerte que sin comunicarse nada las unas
+á las otras, marchen todas en la mas perfecta conformidad, en inefable
+armonía; esto es grande, esto es bello, esto es asombroso, esta es una
+hipótesis colosal que solo concebir pudiera el genio de Leibnitz.
+
+
+[108.] Pagado este tributo de admiracion al eminente autor de la
+_Monadología_, advertiré que su concepcion gigantesca es solo una
+hipótesis que todos los recursos del talento de su inventor no
+bastaron á fundar en ningun hecho que le diera visos de probabilidad.
+Prescindiré tambien de las dificultades gravísimas que, contra la
+voluntad del autor sin duda, ofrece esta hipótesis á la explicacion
+del libre alvedrío: me ceñiré al exámen de las relaciones de dicho
+sistema con la cuestion que me ocupa.
+
+En primer lugar, siendo la representacion de las mónadas una mera
+hipótesis, no sirve para explicar nada, á no ser que la filosofía se
+convierta en un juego de combinaciones ingeniosas. El _yo_ es una
+mónada, esto es, una unidad indivisible; en esto no cabe duda; el
+_yo_ es una mónada representativa del universo; esta es una afirmacion
+absolutamente gratuita. Hasta que se la pruebe de un modo ú otro,
+tenemos derecho á no querer ocuparnos de ella.
+
+
+[109.] Pero supongamos que la fuerza representativa tal como la
+entiende Leibnitz, exista en el _yo_; esta hipótesis no destruye lo
+que se ha dicho contra el orígen primitivo de la ciencia
+trascendental. Si bien se observa, la hipótesis de Leibnitz explica el
+orígen de las ideas, mas nó su enlace. Hace del alma un espejo en que
+por efecto de la voluntad creatriz, se representa todo; pero no
+explica el órden de estas representaciones, no da razon de cómo unas
+nacen de otras, ni les señala otro vínculo que la unidad de la
+conciencia. Este sistema pues, se halla fuera de la cuestion; no
+disputamos sobre el modo con que las representaciones existen en el
+alma, ni sobre la procedencia de ellas, sino que examinamos la opinion
+que pretende fundar toda la ciencia en un solo hecho, desenvolviendo
+todas las ideas, como simples modificaciones del mismo. Esto jamás lo
+ha dicho Leibnitz; ni en sus obras se encuentra nada que indique
+semejante pensamiento. Además, las diferencias entre el sistema del
+autor de la Monadología y el de los filósofos alemanes que estamos
+impugnando, son demasiado palpables para que puedan ocultarse á nadie.
+
+1.º Tan lejos está Leibnitz de la identidad universal, que establece
+una pluralidad y multiplicidad infinitas: sus mónadas son seres
+realmente distintos y diferentes entre sí.
+
+2.º Todo el universo compuesto de mónadas ha procedido segun Leibnitz,
+de una mónada infinita; y esta procedencia no es por emanacion sino
+por creacion.
+
+3.º En la mónada infinita ó en Dios, pone Leibnitz la razon suficiente
+de todo.
+
+4.º El conocimiento les ha sido dado á las mónadas _libremente_ por el
+mismo Dios.
+
+5.º Dicho conocimiento y la conciencia de él, les pertenece á las
+mónadas individualmente, sin que Leibnitz pensase ni remotamente en
+ese _absoluto_, fondo de todas las cosas, que con sus trasformaciones
+se eleva de naturaleza á conciencia, ó desciende de la region de la
+conciencia y se convierte en naturaleza.
+
+
+[110.] Estas diferencias tan marcadas, no han menester comentarios;
+ellas manifiestan hasta la última evidencia que los filósofos alemanes
+modernos no pueden escudarse con el nombre de Leibnitz; bien que á
+decir verdad no es este el flaco de esos filósofos; lejos de buscar
+guias, todos aspiran á la originalidad, siendo esta una de las
+principales causas de sus estravagancias. Hegel, Schelling y Fichte
+todos pretenden ser fundadores de una filosofía; y Kant abrigaba la
+misma ambicion, hasta el punto de hacer alteraciones gravísimas en su
+segunda edicion de la _Crítica de la razon pura_, por temor de que se
+le tuviese por plagiario del idealismo de Berkeley (X).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+EXÁMEN DEL PROBLEMA DE LA REPRESENTACION.
+
+
+[111.] Todo lo conocemos por la representacion; sin ella el
+conocimiento es inconcebible; no obstante ¿qué es la representacion
+considerada en sí? Lo ignoramos; nos ilumina para lo demás, pero nó
+para conocerla á ella misma.
+
+Bien se echa de ver que no disimulo las gravísimas dificultades que
+ofrece la solucion del presente problema; por el contrario las señalo
+con toda claridad para evitar desde el principio la vana presuncion,
+que pierde en las ciencias como en todo. Mas no se crea que intente
+desterrar esta cuestion del dominio de la filosofía; opino que las
+dificultades aunque son muchas y espinosas, permiten sin embargo
+conjeturas bastante probables.
+
+
+[112.] La fuerza representativa puede dimanar de tres fuentes:
+identidad, causalidad, idealidad. Me explicaré. Una cosa puede
+representarse á si misma; esta representacion es la que llamo de
+identidad. Una causa puede representar á sus efectos; esto entiendo
+por representacion de causalidad. Un ser, sustancia ó accidente, puede
+ser representativo de otro, distinto de él y que no es su efecto; á
+este llamo representacion de idealidad.
+
+No veo que puedan señalarse otras fuentes de la representacion; y así
+teniendo la division por completa, voy á examinar sus tres partes,
+llamando muy especialmente sobre este punto la atencion del lector,
+por ser uno de los mas importantes de la filosofía.
+
+
+[113.] Lo que representa ha de tener alguna relacion con la cosa
+representada. Esencial ó accidental, propia ó comunicada, la relacion
+ha de existir. Dos seres que no tienen absolutamente ninguna relacion,
+y sin embargo, el uno representante del otro, son una monstruosidad.
+Nada hay sin razon suficiente; y no existiendo ninguna relacion entre
+el representante y el representado, no habria razon suficiente de la
+representacion.
+
+Téngase en cuenta que por ahora prescindo de la naturaleza de esta
+relacion, no afirmo que sea real ni ideal, solo digo que entre lo
+representante y lo representado ha de haber algun vínculo sea el que
+fuere. Sus misterios, su incomprensibilidad, no destruirian su
+existencia. La filosofía será impotente quizás para explicar el
+enigma, pero es bastante á demostrar que el vínculo existe. Así es que
+prescindiendo de toda experiencia, se puede demostrar _à priori_ que
+hay una relacion entre el _yo_ y los demás seres, por el mero hecho de
+existir la representacion de estos en aquel.
+
+La incesante comunicacion en que están las inteligencias entre sí y
+con el universo, prueba que hay un punto de reunion para todo. La sola
+representacion es de ello una prueba incontestable; tantos seres en
+apariencia dispersos é indiferentes unos á otros, están íntimamente
+unidos en algun centro; por manera que el simple fenómeno de la
+inteligencia nos conduce á la afirmacion del vínculo comun, de la
+unidad en que se enlaza la pluralidad. Esta unidad es para los
+panteistas la identidad universal, para nosotros es Dios.
+
+
+[114.] Adviértase que esta relacion entre lo representante y lo
+representado, no es necesario que sea directa ó inmediata; basta que
+sea con un tercero; así han de admitirla tanto los que explican la
+representacion por la identidad, como los que dan razon de ella por
+las ideas intermedias, sin que para el caso presente, haya ninguna
+diferencia entre los que las consideran producidas por la accion de
+los objetos sobre nuestro espíritu, y los que las hacen dimanar
+inmediatamente de Dios.
+
+
+[115.] Todo la que representa contiene en cierto modo la cosa
+representada; esta no puede tener carácter de tal si de alguna manera
+no se halla en la representacion. Puede ser ella misma ó una imágen
+suya, pero esta imágen no representará al objeto si no se sabe que es
+imágen. Toda idea pues, encierra la relacion de objetividad, de otro
+modo no representaria al objeto, sino á sí misma. El acto de entender
+es inmanente, pero de tal modo que el entendimiento sin salir de sí,
+se apodera del objeto mismo. Cuando pienso en un astro colocado á
+millones de leguas de distancia, mi espíritu no va ciertamente al
+punto donde el astro se halla; pero por medio de la idea salva en un
+instante la inmensa distancia y se une con el astro mismo. Lo que
+percibe, no es la idea sino el objeto de ella; si esta idea no
+envolviese una relacion al objeto, dejaria de ser idea para el
+espíritu, no le representaria nada, á no ser que se representase á sí
+misma.
+
+
+[116.] Hay pues en toda percepcion una union del ser que percibe con
+la cosa percibida; cuando esta percepcion no es inmediata, el medio ha
+de ser tal que contenga una relacion necesaria al objeto; se ha de
+ocultar á sí propio para no ofrecer á los ojos del espíritu sino la
+cosa representada. Desde el momento que él se presenta, que es visto ó
+solamente advertido, deja de ser idea y pasa á ser objeto. Es la idea
+un espejo que será tanto mas perfecto cuanto mas completa produzca la
+ilusion. Es necesario que presente los objetos solos, proyectándolos á
+la conveniente distancia, sin que el ojo vea nada del cristalino plano
+que los refleja.
+
+
+[117.] Esta union de lo representante con lo representado, de lo
+inteligente con lo entendido, puede explicarse en algunos casos por la
+identidad. En general no se descubre ninguna contradiccion en que una
+cosa se represente á si misma á los ojos de una inteligencia, si se
+supone que de un modo ú otro estén unidas. En el caso pues de que la
+cosa conocida sea ella misma inteligente, no se ve ninguna dificultad
+en que ella sea para sí misma su propia representacion y que de
+consiguiente se confundan en un mismo ser la idealidad y la realidad.
+
+Si una idea puede representar á un objeto, ¿por qué este no se podrá
+representar á sí mismo? si un ser inteligente puede conocer un objeto,
+mediante una idea, ¿por qué no le podrá conocer inmediatamente? La
+union de la cosa entendida con la inteligente será para nosotros un
+misterio, es verdad; ¿pero lo es menos la union, que se hace por medio
+de la idea? A esta se puede objetar todo lo que se diga contra la cosa
+misma; y aun si bien se considera, mas inexplicable es el que una cosa
+represente á otra, que no que se represente á sí misma. Lo
+representante y lo representado tienen entre sí una especie de
+relacion de continente y contenido; fácilmente se concibe que lo
+idéntico se contenga á sí mismo, pues que la identidad expresa mucho
+mas que el contener; pero no se concibe tan bien cómo el accidente
+_puede contener_ á la substancia, lo transitorio á lo permanente, lo
+ideal á lo real. Es pues la identidad un verdadero principio de
+representacion.
+
+
+[118.] Aquí advertiré lo siguiente, que es muy necesario para evitar
+equivocaciones.
+
+1º. No afirmo la relacion necesaria entre la identidad y la
+representacion; de lo contrario se afirmaria que todo ser ha de ser
+representativo, ya que todo ser es idéntico consigo mismo. Establezco
+esta proposicion: «la identidad puede ser orígen de representacion;»
+pero niego las siguientes: «la identidad es orígen _necesario_ de
+representacion;» «la representacion es signo de identidad.»
+
+2º. Nada determino con respecto á la aplicacion de las relaciones
+entre la representacion y la identidad en lo que concierne á los seres
+finitos.
+
+3º. Prescindo de la dualidad que existe por solo suponer sujeto y
+objeto, y no entro en ninguna cuestion sobre la naturaleza de esta
+dualidad.
+
+
+[119.] Fijadas las ideas, advertiré que tenemos una prueba irrecusable
+de que no hay repugnancia intrínseca entre la identidad y la
+representacion, en dos dogmas de la religion católica; el de la vision
+beatífica y el de la inteligencia divina. El dogma de la vision
+beatífica nos enseña que el alma humana en la mansion de los
+bienaventurados, está unida íntimamente con Dios, viéndole cara á
+cara, en su misma esencia. Nadie ha dicho que esta vision se hiciese
+por medio de una idea, antes bien los teólogos enseñan lo contrario,
+entre ellos Santo Tomás. Tenemos pues la identidad unida con la
+representacion, es decir la esencia divina representándose ó mas bien
+presentándose á sí propia á los ojos del espíritu humano. El dogma de
+la inteligencia divina nos enseña que Dios es infinitamente
+inteligente. Dios, para entender, no sale de sí mismo, no se vale de
+ideas distintas, se ve á sí mismo en su esencia. Dios no se distingue
+de su esencia; tenemos pues la identidad unida con la representacion,
+y el ser inteligente identificado con la cosa entendida (XI).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+INTELIGIBILIDAD INMEDIATA.
+
+
+[120.] No todas las cosas tienen representacion activa ni aun pasiva;
+quiero decir que no todas están dotadas de actividad intelectual, ni
+son aptas para terminar el acto del entendimiento ni aun pasivamente.
+
+Por lo tocante á la fuerza de representacion activa, que en el fondo
+no es mas que la capacidad de entender, es evidente que son muchos los
+seres destituidos de ella. Alguna mayor dificultad puede haber con
+respecto á la representacion pasiva ó á la disposicion para ser objeto
+_inmediato_ de la inteligencia.
+
+
+[121.] Un objeto no puede ser conocido inmediatamente, es decir, sin
+la mediacion de una idea, si el propio no hace las veces de esta
+idea, uniéndose al entendimiento que lo ha de conocer. Esta sola
+razon quita á todas las cosas materiales el carácter de
+_inmediatamente_ inteligibles, por manera que fingiendo un espíritu á
+quien no se hubiese dado una idea del universo corpóreo, nada
+conoceria de este aunque estuviese en medio del mismo por toda la
+eternidad.
+
+Resulta de esto que la materia no es ni puede ser ni inteligente ni
+inteligible; las ideas que tenemos de ella han dimanado de otra parte;
+sin cuyo auxilio podriamos estar ligados á la misma, sin conocerla
+nunca, ni sospechar que existiese.
+
+
+[122.] Aquí se me ofrece la oportunidad de exponer una doctrina de
+Santo Tomás sumamente curiosa. Este metafísico eminente es de parecer
+que requiere mas perfeccion el ser inmediatamente inteligible que el
+ser inteligente, de manera que el alma humana dotada de la
+inteligencia no posee la inteligibilidad.
+
+En la primera parte de la Suma teológica, cuestion 87, artículo 1º,
+pregunta el Santo Doctor si el alma se conoce á sí misma por su
+esencia, y responde que nó, apoyando su opinion de la manera
+siguiente. Las cosas son inteligibles en cuanto están en acto y no en
+cuanto están en potencia; lo que cae bajo el conocimiento es el ser,
+lo verdadero, en cuanto está en acto, así como la vista percibe, no lo
+que puede ser colorado, sino lo que lo es. De esto se sigue que las
+substancias inmateriales en tanto son inteligibles por su esencia, en
+cuanto están en acto, y así la esencia de Dios; que es un acto puro y
+perfecto, es absoluta y perfectamente inteligible por sí misma, y de
+aquí es que por ella Dios se conoce á sí mismo y á todas las cosas. La
+esencia del ángel pertenece al género de las cosas inteligibles en
+cuanto es acto; pero como no es acto puro ni completo, su entender no
+se completa por su esencia. Pues aunque el ángel se conozca á sí mismo
+por su esencia, no conoce las demás cosas sino por ideas que las
+representan. El entendimiento humano, en el género de las cosas
+inteligibles, se halla como un ser en potencia tan solamente, por lo
+cual considerado en su esencia tiene facultad para entender mas nó
+para ser entendido, sino en cuanto se pone en acto. Por esta causa los
+platónicos señalaron á los seres inteligibles un rango superior á los
+entendimientos, porque el entendimiento no entiende sino por la
+participacion inteligible; y segun ellos, el que participa es menos
+perfecto que la cosa participada. Si pues el entendimiento humano se
+pusiese en acto por la participacion de las formas inteligibles
+separadas como opinaron los platónicos, el entendimiento humano se
+conoceria á sí mismo por la participacion de ellas; pero como es
+natural á nuestro entendimiento en la presente vida el entender con
+relacion á las cosas sensibles, no se pone en acto sino por las ideas
+sacadas de la experiencia sensible por la luz del entendimiento agente
+que es el acto de las cosas inteligibles; y así el entendimiento no
+se conoce por su esencia sino por su propio acto. Esta es en
+substancia, la doctrina de Santo Tomás; que mas bien he traducido que
+no extractado.
+
+El cardenal Cayetano, uno de los entendimientos mas penetrantes y
+sutiles que han existido jamás, pone sobre este lugar un comentario
+digno del texto. Hé aquí sus palabras: «de lo dicho en el texto
+resultan dos cosas. 1.ª Que nuestro entendimiento tiene por sí mismo
+la facultad de entender. 2.ª Que no tiene la de ser entendido; de
+donde se sigue que el órden de los entendimientos es inferior al de
+las cosas inteligibles; pues que si la perfeccion que de sí tiene
+nuestro entendimiento le basta para entender, mas nó para ser
+entendido, se infiere que se necesita mas perfeccion para ser
+entendido que para entender. Y como Santo Tomás veia que así resultaba
+de lo dicho, y esto á primera vista no parece ser verdad, antes se le
+podia objetar lo mismo como un inconveniente, por esto excluye
+semejante aprehension manifestando que así lo debian admitir no solo
+los peripatéticos, en cuya doctrina se fundaba, sino tambien los
+platónicos.»
+
+Mas abajo, respondiendo á una dificultad de Escoto, llamado el doctor
+sutil, añade, «Para entender se necesita entendimiento é inteligible.
+La relacion de aquel á este es la de lo perfectible á la propia
+perfeccion; pues que el estar el entendimiento en acto consiste en que
+él sea la misma cosa inteligible segun se ha dicho antes; de donde se
+sigue que los seres inmateriales se distribuyen en dos órdenes,
+inteligibles é inteligentes. Y como el ser inteligible consiste un ser
+inmaterialmente perfectivo; resulta que una cosa en tanto es
+inteligible, en cuanto es inmaterialmente perfectiva. Que la
+inteligibilidad exija la inmaterialidad lo demuestra el que las cosas
+materiales no son inteligibles sino en cuanto están abstraidas de la
+materia.............................................................
+.......Se ha manifestado mas arriba que una cosa es inteligente en
+cuanto es no solo ella misma sino las otras en el órden ideal; este
+modo de ser es en acto ó en potencia, y así no es mas que ser
+perfeccionado ó perfectible por la cosa entendida.»
+
+
+[123.] Esta teoría será mas ó menos sólida, pero de todos modos es
+algo mas que ingeniosa; suscita un nuevo problema filosófico de la mas
+alta importancia: señalar las condiciones de la inteligibilidad.
+Además tiene la ventaja de estar acorde con un hecho atestiguado por
+la experiencia, cual es, la dificultad que siente el espíritu en
+conocerse á sí propio. Si fuese inteligible inmediatamente, ¿por qué
+no se conoce á sí mismo? ¿qué condicion le falta? ¿Acaso la presencia
+íntima? tiene no solo la presencia sino la identidad. ¿Por ventura el
+esfuerzo para conocerse? la mayor parte de la filosofía no tiene otro
+fin que este conocimiento. Negando al alma la inteligibilidad
+inmediata se explica por qué es tanta la dificultad que envuelven las
+investigaciones ideológicas y psicológicas, señalándose la razon de
+la obscuridad que sentimos al pasar de los actos directos á los
+reflejos.
+
+
+[124.] La opinion de Santo Tomás sobre no ser una simple conjetura,
+por fundarse en algun modo sobre un hecho, puede apoyarse en una razon
+que en mi concepto la robustece mucho, y que tal vez puede ser mirada
+como una ampliacion de la señalada mas arriba.
+
+Para ser una cosa inmediatamente inteligible es menester suponerle dos
+calidades, 1.ª La inmaterialidad. 2.ª La actividad necesaria para
+operar sobre el ser inteligente. Esta actividad es indispensable;
+porque si bien se observa, en la operacion de entender, la accion nace
+de la idea; el entendimiento en cierto modo está pasivo. Cuando la
+idea se ofrece, no es posible no entender; y cuando falta, es
+imposible entender; la idea pues fecunda al entendimiento, y este sin
+aquella nada puede. Por consiguiente si admitimos que un ser puede
+servir de idea á un entendimiento, es necesario que le concedamos una
+actividad para excitar la operacion intelectual y que por tanto le
+hagamos superior al entendimiento excitado.
+
+De esta suerte se explica por qué nuestro entendimiento, al menos
+mientras nos hallamos en esta vida, no es inteligible por si mismo
+para sí mismo. La experiencia atestigua que su actividad ha menester
+excitacion. Entregado á sí propio como que duerme: es uno de los
+hechos psicológicos mas constantes la falta de actividad en nuestro
+espíritu, cuando no han precedido influencias excitantes.
+
+No es esto decir que estemos destituidos de espontaneidad, y que
+ninguna accion sea posible sin una causa externa determinante; pero sí
+que el mismo desarrollo espontáneo no existiria, si anteriormente no
+hubiésemos estado sometidos al influjo de causas que han dispertado
+nuestra actividad. Podemos aprender cosas que no se nos enseñan; pero
+nada podriamos aprender si al primitivo desarrollo de nuestro espíritu
+no hubiese presidido la enseñanza. Hay en nuestro espíritu muchas
+ideas que no son sensaciones ni pueden haber dimanado de ellas, es
+verdad; pero tambien lo es que un hombre que careciese de todos los
+sentidos, nada pensaria por faltarle á su espíritu la causa excitante.
+
+
+[125.] Me he detenido en la explicacion del problema de la
+inteligibilidad, porque en mi concepto es poco menos importante que el
+de la inteligencia, por mas que no se le vea tratado cual merece en
+las obras filosóficas. Ahora voy á reducir la doctrina anterior á
+proposiciones claras y sencillas; ya para que el lector se forme de
+ella concepto mas cabal; ya tambien para deducir algunas consecuencias
+que no se han tocado en la exposicion, ó han sido solamente indicadas.
+
+1.ª Para ser una cosa inmediatamente inteligible, debe ser inmaterial.
+
+2.ª La materia por sí misma no puede ser inteligible.
+
+3.ª La relacion entre los espíritus y los cuerpos, ó la representacion
+de estos en aquellos, no puede ser de pura objetividad.
+
+4.ª Es necesario admitir algun otro género de relacion con que se
+explique la union representativa del mundo de las inteligencias y del
+mundo corpóreo.
+
+5.ª La representacion objectiva inmediata, supone actividad en el
+objeto.
+
+6.ª La fuerza de representarse un objeto por sí mismo á los ojos de
+una inteligencia, supone en aquel una facultad de obrar sobre esta.
+
+7.ª Esta facultad de obrar produce necesariamente su efecto; y por
+consiguiente envuelve una especie de superioridad del objeto sobre la
+inteligencia.
+
+8.ª Un ser inteligente puede no ser inmediatamente inteligible.
+
+9.ª La inteligibilidad inmediata, parece encerrar mayor perfeccion que
+la misma inteligencia.
+
+10.ª Aunque no todo ser inteligente sea inteligible, todo ser
+inteligible es inteligente.
+
+11.ª Dios, actividad infinita en todos sentidos, es infinitamente
+inteligente é infinitamente inteligible para sí mismo.
+
+12.ª Dios es inteligible para todos los entendimientos creados,
+siempre que él quiera presentarse inmediatamente á ellos,
+fortaleciéndolos y elevándolos de la manera conveniente.
+
+13.ª No hay ninguna repugnancia en que la inteligibilidad inmediata se
+haya comunicado á algunos espíritus, y por consiguiente el que estos
+sean inteligibles por sí mismos.
+
+14.ª Nuestra alma mientras está unida al cuerpo, no es inmediatamente
+inteligible, y solo la conocemos por sus actos.
+
+15.ª En esta falta de inteligibilidad inmediata se encuentra la razon
+de la dificultad de los estudios ideológicos y psicológicos, y de la
+obscuridad que experimentamos al pasar del conocimiento directo al
+reflejo.
+
+16.ª Luego la filosofía del _yo_, ó la que quiere explicar el mundo
+interno y externo, partiendo del _yo_, es imposible, y comienza por
+prescindir de uno de los hechos fundamentales de la psicología.
+
+17.ª Luego la doctrina de la identidad universal es absurda tambien;
+pues que da á la materia inteligencia e inteligibilidad inmediata,
+cuando no puede tener ni uno ni otro.
+
+18.ª Luego el espiritualismo es una verdad que nace así de la
+filosofía subjetiva como de la objetiva, así de la inteligencia como
+de la inteligibilidad.
+
+19.ª Luego es necesario salir de nosotros mismos y elevarnos además
+sobre el universo, para encontrar el orígen de la representacion así
+subjetiva como objetiva.
+
+20.ª Luego es necesario llegar á una actividad primitiva, infinita,
+que ponga en comunicacion á las inteligencias entre sí y con el mundo
+corpóreo.
+
+21.ª Luego la filosofía puramente ideológica y psicológica nos conduce
+á Dios.
+
+22.ª Luego la filosofía no puede comenzar por un hecho único, orígen
+de todos los hechos; sino que debe acabar y acaba por este hecho
+supremo, por la existencia infinita, que es Dios (XII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+REPRESENTACION DE CAUSALIDAD Y DE IDEALIDAD.
+
+
+[126.] A mas de la representacion por identidad, hay la que he llamado
+de causalidad. Un ser puede representarse á sí propio; una causa puede
+representar á sus efectos. La actividad productiva no se concibe si el
+principio de la accion productriz, no contiene en algun modo á la cosa
+producida. Por esto se dice que Dios, causa universal de todo lo que
+existe y puede existir, contiene en sí á todos los seres reales y
+posibles de una manera virtual eminente. Si un ser puede representarse
+á sí propio, puede representar tambien lo que en sí contiene; luego la
+causalidad, con tal que existan las demás condiciones arriba
+expresadas, puede ser orígen de representacion.
+
+
+[127.] Aquí haré notar cuán profundo filósofo se muestra Santo Tomás
+al explicar el modo con que Dios conoce las criaturas. En la Suma
+teológica cuestion 14, artículo 5, pregunta si Dios conoce las cosas
+distintas de sí mismo (alia à se) y responde afirmativamente, no
+porque considere á la esencia divina como un espejo, sino que apelando
+á una consideracion mas profunda, busca el orígen de este conocimiento
+en la causalidad. Hé aquí en pocas palabras extractada su doctrina.
+Dios se conoce perfectamente á sí mismo; luego conoce todo su poder y
+por consiguiente todas las cosas á que este poder se extiende. Otra
+razon ó mas bien ampliacion de la misma. El ser de la primera causa,
+es su mismo entender: todos los efectos preexisten en Dios, como en su
+causa, luego han de estar en él, en un modo inteligible, siendo su
+mismo entender. Dios pues, se ve á sí mismo por su misma esencia; pero
+las demás cosas las ve, no en sí mismas sino en sí mismo, en cuanto su
+esencia contiene la semejanza de todo. La misma doctrina se halla en
+la cuestion 12 artículo 8.º donde pregunta si los que ven la esencia
+divina ven en Dios todas las cosas.
+
+
+[128.] La representacion por idealidad es la que no dimana ni de la
+identidad de la cosa representante con la representada, ni de la
+relacion de causa con efecto. Nuestras ideas se hallan en este caso,
+pues ni se identifican con los objetos ni los causan. Nos es imposible
+saber si á mas de esa fuerza representativa que experimentamos en
+nuestras ideas, existen substancias finitas capaces de representar
+cosas distintas de ellas y no causadas por ellas. Está por la
+afirmativa Leibnitz; pero como se ha visto en su lugar, su sistema de
+las mónadas debe ser considerado como meramente hipotético. Siendo
+preferible no decir nada á entretenerse en conjeturas que no podrian
+conducir á ningun resultado, me contentaré con asentar las
+proposiciones siguientes.
+
+1.ª Si hay algun ser que represente á otro que no sea su efecto, esta
+fuerza representativa no la tiene propia, le ha sido dada.
+
+2.ª La comunicacion de las inteligencias no puede explicarse sino
+apelando á una inteligencia primera que siendo causa de las mismas,
+pueda darles la fuerza de influir una sobre otra, y por consiguiente
+de producirse representaciones.
+
+
+[129.] La causalidad puede ser principio de representacion, pero no es
+razon suficiente de ella.
+
+En primer lugar, una causa no será representativa de sus efectos, si
+ella en sí misma no es inteligible. Así, aun cuando atribuyéramos á la
+materia una actividad propia, no deberíamos concederle la fuerza de
+representacion de sus efectos, por faltarle la condicion indispensable
+que es la inteligibilidad inmediata.
+
+
+[130.] Para que los efectos sean inteligibles en la causa, es
+necesario que esta tenga completamente el carácter de causa, reuniendo
+todas las condiciones y determinaciones necesarias para la produccion
+del efecto. Las causas libres no representan á sus efectos porque
+estos se hallan relativamente á ellas en la sola esfera de la
+posibilidad. Puede realizarse la produccion, pero no es necesaria; y
+así en la causa se verá lo posible mas nó lo real. Dios conoce los
+futuros contingentes que dependen de la voluntad humana, no
+precisamente porque conoce la actividad de esta, sino porque ve en sí
+mismo, sin sucesion de tiempo, no solo todo lo que puede suceder sino
+lo que ha de suceder, pues que nada puede existir ni en lo presente ni
+en lo futuro sin su voluntad ó permision. Conoce tambien los futuros
+contingentes dependientes de su sola voluntad, porque desde toda la
+eternidad sabe lo que tiene resuelto y sus decretos son inmutables é
+indefectibles.
+
+
+[131.] Aun refiriéndonos al órden necesario de la naturaleza, y
+suponiendo conocida una ó mas causas secundarias, no es posible ver en
+ellas todos sus efectos con toda seguridad, á no ser que la causa
+obrase aisladamente ó que junto con ella se conociesen todas las
+demás. Como la experiencia nos enseña que las partes de la naturaleza
+están en comunicacion íntima y recíproca, no es dado suponer el
+indicado aislamiento, y por consiguiente la accion de toda causa
+secundaria está sujeta á la combinacion de otras que pueden ó impedir
+su efecto ó modificarle. De aquí la dificultad de establecer leyes
+generales enteramente seguras en todo lo que concierne á la
+naturaleza.
+
+
+[132.] Es de notar que las consideraciones precedentes son una nueva
+demostracion de la absurdidad de la ciencia trascendental, si se la
+quiere fundar en un hecho del cual dimanen todos los demás. La
+representacion intelectual no se explica sustituyendo la emanacion
+necesaria á la creacion libre. Aun suponiendo que la variedad del
+universo sea puramente fenomenal, no existiendo en el fondo mas que un
+ser siempre idéntico, siempre único, siempre absoluto, no puede
+negarse que las apariencias están sujetas á ciertas leyes y sometidas
+á condiciones muy varias. O el entendimiento humano puede ver lo
+absoluto de tal manera que con una intuicion simple descubra todo lo
+que en él se encierra, todo lo que es y puede ser bajo todas las
+formas posibles, ó está condenado á seguir el desarrollo de lo
+incondicional, absoluto y permanente, al través de sus formas
+condicionales, relativas y variables: lo primero, que es una especie
+de plagio ridículo del dogma de la vision beatífica, es un absurdo tan
+palpable tratándose del entendimiento en su estado actual, que no
+merece ni refutacion ni contestacion; lo secundo sujeta al
+entendimiento si todas las fatigas de la observacion, destruyendo de
+un golpe las ilusiones que se le habian hecho concebir prometiéndole
+la ciencia trascendental.
+
+
+[133.] Nuestro entendimiento está sujeto en sus actos á una ley de
+sucesion, ó sea á la idea del tiempo. El mismo hecho domina en la
+naturaleza; ya sea que así se verifique en la realidad, ya sea que el
+tiempo deba ser considerado como una condicion subjetiva que nosotros
+trasladamos á los objetos; sea lo que fuere de esta doctrina de Kant,
+cuyo valor examinaré en el lugar debido, lo cierto es que la sucesion
+existe, al menos para nosotros, y que de ella no podemos prescindir.
+En este supuesto, ningun desarrollo infinito puede sernos conocido
+sino con el auxilio de un tiempo infinito. Así estamos privados por
+necesidad metafísica, de conocer no solo el desarrollo futuro de lo
+absoluto, sino el presente y el pasado. Siendo este desarrollo
+necesario absolutamente, segun la doctrina á que me refiero, ha debido
+precedernos una sucesion infinita; por manera que la organizacion
+actual del universo ha de ser mirada como un punto de una escala sin
+límites que asi en lo pasado como en lo futuro no tiene otra medida
+que la eternidad. Cuál sea el estado actual del mundo no lo podemos
+saber con sola la observacion, sino en una parte muy pequeña, y por
+tanto nos será preciso sacarlo de la idea de lo absoluto, siguiéndole
+en su desarrollo infinito. Esto, aun cuando en sí no fuera
+radicalmente imposible, tiene el inconveniente de que no cabe en el
+tiempo de vida otorgado á un solo hombre, ni en la suma de los tiempos
+que han vivido todos los hombres juntos.
+
+
+[134.] Pero volvamos á la representacion de causalidad. Si bien se
+observa, la representacion ideal va á refundirse en la causal; porque
+no pudiendo un espíritu tener idea de un objeto que no ha producido,
+sino en cuanto se la comunica otro espíritu causa de la cosa
+representada, se infiere que todas las representaciones puramente
+ideales proceden directa ó indirectamente, inmediata ó mediatamente,
+de la causa de los objetos conocidos. Y como por otro lado segun hemos
+visto ya (127), el primer Ser no conoce las cosas distintas de sí
+mismo, sino en cuanto es causa de ellas, tenemos que la representacion
+de idealidad viene á refundirse en la de causalidad, verificándose en
+parte el principio de un profundo pensador napolitano, Vico, «la
+inteligencia solo conoce lo que ella hace.»
+
+
+[135.] De la doctrina expuesta se siguen dos consecuencias que es
+preciso notar.
+
+1.º Las fuentes primitivas de representacion intelectual son solo dos:
+identidad y causalidad. La de idealidad es necesariamente derivada de
+la de causalidad.
+
+2.º En el órden real, el principio de ser es idéntico al principio de
+conocer. Solo lo que da el ser puede dar el conocimiento; solo lo que
+da el conocimiento puede dar el ser. La causa primera, en tanto puede
+dar el conocimiento en cuanto da el ser; representa porque causa.
+
+
+[136.] La representacion de idealidad, aunque enlazada con la de
+causalidad, es realmente distinta. Bien que la explicacion de su
+naturaleza pertenezca al tratado de las ideas, no quiero dejar sin
+alguna aclaracion un punto tan íntimamente ligado con el problema de
+la representacion intelectual.
+
+Conciben algunos las ideas como una especie de imágenes ó retratos del
+objeto: si bien se observa, esto no tiene sentido sino refiriéndose á
+las representaciones de la imaginacion, es decir, á lo puramente
+corpóreo; y en cuyo caso, aun exige la suposicion de que el mundo
+externo sea tal cual nos lo presentan los sentidos, lo que bajo muchos
+aspectos no es verdad. Para convencerse de cuán ilusoria es la teoría
+fundada en la semejanza de las cosas sensibles, basta preguntar ¿qué
+es la imágen de una relacion? ¿cómo se retratan el tiempo, la
+causalidad, la substancia, el ser? Hay en la percepcion de estas ideas
+algo mas profundo, algo de un órden enteramente distinto de cuanto se
+parece á cosas sensibles; la necesidad ha obligado á comparar el
+entendimiento con un ojo que ve, y á la idea con una imágen presente;
+pero esto es una comparacion; la realidad es algo mas misterioso, mas
+secreto, mas íntimo; entre la percepcion y la idea hay una union
+inefable; el hombre no la explica pero la experimenta.
+
+
+[137.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros unidad de ser,
+que el _yo_ es siempre idéntico á sí mismo, y que permanece constante
+á pesar de la variedad de ideas y de actos que pasan por él como las
+olas sobre la superficie de un lago. Las ideas son un modo de ser del
+espíritu; pero ¿qué es este modo? ¿en qué consiste su naturaleza? La
+produccion y reproduccion de las ideas ¿dimana de una causa distinta
+que influya perennemente sobre nuestra alma y le produzca
+inmediatamente esos modos de ser que llamamos representaciones é
+ideas, ó deberemos admitir que le haya sido dada al espíritu una
+actividad productriz de estas representaciones, bien que sujeta á la
+determinacion de causas existentes? Estas son cuestiones que por ahora
+me contento con indicar (XIII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+IMPOSIBILIDAD DE HALLAR EL PRIMER PRINCIPIO EN EL ÓRDEN IDEAL.
+
+
+[138.] Lo que no hemos encontrado en la region de los hechos, tampoco
+lo hallaremos en la de las ideas; pues no hay ninguna verdad ideal
+orígen de todas las verdades.
+
+La verdad ideal es aquella que solo expresa relacion necesaria de
+ideas, prescindiendo de la existencia de los objetos á que se
+refieren; luego resulta en primer lugar, que las verdades ideales son
+absolutamente incapaces de producir el conocimiento de la realidad.
+
+Para conducir á algun resultado en el órden de las existencias, toda
+verdad ideal necesita un hecho al cual se pueda aplicar. Sin esta
+condicion, por mas fecunda que fuese en el órden de las ideas, seria
+absolutamente estéril en el de los hechos. Sin la verdad ideal, el
+hecho queda en su individualidad aislada, incapaz de producir otra
+cosa que el conocimiento de sí mismo; pero en cambio la verdad ideal
+separada del hecho, permanece en el mundo lógico, de pura objetividad,
+sin miedo para descender al terreno de las existencias.
+
+
+[139.] Hagamos aplicacion de esta doctrina á los principios ideales
+mas ciertos, mas evidentes, y que por contenerse en las ideas que
+expresan lo mas general del ser, deben de poseer la fecundidad que
+estamos buscando, si es que sea dable encontrarla.
+
+«Es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo.» Ente es el
+famoso principio de contradiccion, que sin duda puede pretender á ser
+considerado como una de las fuentes de verdad para el entendimiento
+humano. Las ideas que en él se contienen son las mas sencillas y mas
+claras que puedan concebirse; en él se afirma la repugnancia del ser
+al no ser, y del no ser al ser á un mismo tiempo; lo que es evidente
+en el mas alto grado. Pero ¿qué se adelanta con este principio solo?
+Presentadle al entendimiento mas penetrante ó al genio mas poderoso,
+dejadle solo con él, y no resultará mas que una intuicion pura,
+clarísima, si, pero estéril. Como no se afirma que algo sea, ó que no
+sea, nada se podrá inferir en pro ni en contra de ninguna existencia;
+lo que se ofrece al espíritu es una relacion condicional, que si algo
+existe repugna que no exista á un mismo tiempo y vice-versa; pero si
+no se pone la condicion de la existencia, ó no existencia, el sí el nó
+son indiferentes en el órden real, nada se sabe con respecto á ellos
+por grande que sea la evidencia en el órden ideal.
+
+Para pasar del mundo lógico al mundo de la realidad, bastará un hecho
+que sirva como de puente; si le ofrecemos al entendimiento, las dos
+riberas se aproximan, y la ciencia nace. Yo siento, yo pienso, yo
+existo. Hé aquí hechos de conciencia; combínese uno cualquiera de
+ellos con el principio de contradiccion, y lo que antes eran
+intuiciones estériles, se desenvuelven en raciocinios fecundos que se
+dilatan á un tiempo por el mundo de las ideas y el de la realidad.
+
+
+[140.] Aun en el órden puramente ideal, el principio de contradiccion
+es estéril si no se junta con verdades particulares del mismo órden.
+En la geometría, por ejemplo, se hace uso con mucha frecuencia del
+raciocinio siguiente. «Tal cantidad es mayor ó menor que otra, ó le es
+igual; porque de lo contrario resultaría mayor y menor, igual y
+desigual á un mismo tiempo, lo que es absurdo;» aquí se aplica con
+fruto el principio de contradiccion, mas nó solo, sino unido con una
+verdad ideal particular que hace útil la aplicacion dicha. Así, en el
+raciocinio citado, no se podria hacer uso del principio de
+contradiccion para probar la igualdad ó la desigualdad, si antes no se
+hubiese probado ó supuesto que existe, ó no existe una de las dos; lo
+cual no resulta ni puede resultar del principio de contradiccion que
+no encierra ninguna idea particular, sino las mas generales que se
+ofrecen al entendimiento humano.
+
+
+[141.] Las verdades generales por sí solas, aun en el órden puramente
+ideal, no conducen á nada, por lo indeterminado de las ideas que
+contienen; y por el contrario, las verdades particulares por sí solas,
+tampoco producen ningun resultado, porque se limitan á lo que son,
+imposibilitando el discurso que no puede dar un paso sin el auxilio de
+las ideas y proposiciones generales. De la union de unas con otras
+resulta la luz; con la separacion, no se obtiene mas que, o una
+intuicion abstracta y vaga, o la contemplacion de una verdad
+particular que, limitada á pequeña esfera, nada puede enseñar sobre
+los seres considerados bajo un aspecto científico.
+
+
+[142.] Veremos al tratar de las ideas, que nuestro entendimiento las
+tiene de dos clases muy diferentes: unas que suponen el espacio, y no
+pueden prescindir de él, como son todas las geométricas; otras que no
+se refieren al espacio, como son todas las no geométricas. Estos dos
+órdenes de ideas están separados por un abismo que solo se puede
+salvar procurando la aproximacion con el uso simultáneo de unas y
+otras. El mismo órden ideal queda incompleto si no se hace la
+aproximacion; y el órden real del universo se vuelve un caos, ó por
+mejor decir desaparece, ni no se combinan en ambos órdenes, tanto
+geométrico como no geométrico, las verdades reales con las ideales. De
+todas las ideas geométricas imaginables, consideradas en toda su
+pureza ideal, no resultaría nada para el órden ideal geométrico, ni
+tampoco para el mundo de las realidades aun las materiales, mucho
+menos de las inmateriales; y por el contrario, de las ideas no
+geométricas por sí solas, no se podria sacar ni la idea de una recta.
+Esta observacion acaba de demostrar que en el órden ideal no hay para
+nosotros la verdad única, porque si la tomamos en el órden geométrico,
+nos limitamos á combinaciones que no salen de él; y si en el órden no
+geométrico, nos falta la idea del espacio, y con ella perdemos hasta
+la posibilidad de concebir el mundo corpóreo (XIV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+LA CONDICION INDISPENSABLE DE TODO CONOCIMIENTO HUMANO.
+
+MEDIOS DE PERCEPCION DE LA VERDAD.
+
+
+[143.] No hemos podido encontrar ni en el órden real ni en el ideal,
+una verdad orígen de todas las demás, para nuestro entendimiento,
+mientras nos hallamos en esta vida. Queda pues demostrado que la
+ciencia trascendental propiamente dicha, es para nosotros una quimera.
+Nuestros conocimientos sin embargo han de tener algun punto de apoyo:
+éste es el que vamos á buscar ahora.
+
+Para la mejor inteligencia de lo que me propongo examinar, recordaré
+el verdadero estado de la cuestion. No busco un primer principio tal
+que ilumine por sí solo todas las verdades, ó que las produzca, sino
+una verdad que sea condicion indispensable de todo conocimiento; por
+esto no la llamo orígen, sino punto de apoyo: el edificio no nace del
+cimiento pero estriba en él. Como un cimiento hemos de considerar el
+principio buscado, así como en los capítulos anteriores tratábamos de
+encontrar una semilla: estas dos imágenes, semilla y cimiento,
+expresan perfectamente mis ideas y deslindan con toda exactitud las
+dos cuestiones.
+
+
+[144.] ¿Existe un punto de apoyo para la ciencia, y para todo
+conocimiento, sea ó nó científico? Si existe, ¿cuál es? ¿hay uno solo,
+ó son muchos?
+
+Es evidente que el punto de apoyo ha de existir; si se nos pregunta el
+por qué de un asenso cierto, hemos de llegar al fin á un hecho o á una
+proposicion de donde no podemos pasar; ya que no es dable admitir el
+proceso hasta lo infinito. El punto en que nos sea preciso detenernos,
+es para nosotros el primero, y por consiguiente el de apoyo para la
+certeza.
+
+
+[145.] Partiendo de un asenso dado, quizás podemos ser conducidos á
+principios diferentes, independientes unos de otros, todos igualmente
+fundamentales para nuestro espíritu; en cuyo caso no habrá un punto
+solo de apoyo, sino muchos.
+
+No creo posible determinar _á priori_, si en esta parte hay para
+nuestro entendimiento unidad ó pluralidad. Que la ciencia humana se
+haya de reducir á un principio solo, es una proposicion que se afirma
+mas no se prueba. No existiendo en el hombre la fuente de toda verdad
+como se ha demostrado en los capítulos anteriores, es claro que los
+principios en que se funde su conocimiento han de ser comunicados.
+¿Quién nos asegura que estos no sean muchos y de órdenes diferentes?
+¿No cabe pues resolver nada _á priori_ en la cuestion presente; es
+preciso descender al terreno de la observacion ideológica y
+psicológica.
+
+
+[146.] Nuestro espíritu alcanza la verdad, o al menos su apariencia;
+es decir, que de un modo ú otro tiene estos actos que llamamos
+percibir y sentir. Que la realidad corresponda ó nó á los actos de
+nuestra alma, nada importa por ahora; no es esto lo que buscamos;
+ponemos la cuestion en un terreno en que pueden caber hasta los mas
+escépticos; ni aun estos niegan la percepcion y la sensacion: si
+destruyen la realidad, admiten al menos la apariencia.
+
+
+[147.] Los medios con que percibimos la verdad son de varios órdenes;
+lo que hace que las verdades mismas percibidas correspondan tambien á
+órdenes diferentes, paralelos por decirlo así, con los respectivos
+medios de percepcion.
+
+Conciencia, evidencia, instinto intelectual ó sentido comun, hé aquí
+los tres medios; verdades de sentido íntimo, verdades necesarias,
+verdades de sentido comun, hé aquí lo correspondiente á dichos medios.
+Estas son cosas distintas, diferentes, que en muchos casos no tienen
+nada que ver entre sí: es preciso deslindarlas con mucho cuidado, si
+se quieren adquirir ideas exactas y cabales en las cuestiones
+relativas al primer principio de los conocimientos humanos.
+
+
+[148] El medio que he llamado de conciencia, es decir, el sentido
+íntimo de lo que pasa en nosotros, de lo que experimentamos, es
+independiente de todos los demás. Destrúyase la evidencia, destrúyase
+el instinto intelectual, la conciencia permanece. Para experimentar y
+estar seguros de que experimentamos y de lo que experimentamos, no
+hemos menester sino la experiencia misma. Si se supone en duda el
+principio de contradiccion, todavía no se hará vacilar la certeza de
+que sufrimos cuando sufrimos, de que gozamos cuando gozamos, de que
+pensamos cuando pensamos. La presencia del acto ó de la impresion allá
+en el fondo de nuestro espíritu, es íntima, inmediata, de una eficacia
+irresistible para hacer que nos sobrepongamos á toda duda. El sueño y
+la vigilia, la demencia y la cordura, son indiferentes para el
+testimonio de la conciencia; el error puede estar en el objeto mas nó
+en el fenómeno interno. El loco que cree contar numerosas talegas no
+las cuenta ciertamente, y en esto se engaña; pero tiene en su espíritu
+la conciencia de que lo hace, y en esto es infalible. El que sueña
+haber caido en manos de ladrones se engaña en lo tocante al objeto
+externo; mas nó en lo que pertenece al acto mismo con que lo cree.
+
+La conciencia es independiente de todo testimonio extrínseco á ella;
+es de una necesidad indeclinable, de una fuerza irresistible para
+producir certeza; es infalible en lo que concierne á ella sola: si
+existe no puede menos de dar testimonio de sí misma; si no existe no
+lo puede dar. En ella la realidad y la apariencia se confunden: no
+puede ser aparente sin ser real; la apariencia por sí sola, es ya una
+verdadera conciencia.
+
+
+[149.] Comprendo en el testimonio de la conciencia todo lo que
+experimentamos en nuestra alma, todo lo que afecta á lo que se llama
+el _yo_ humano: ideas, pensamientos de todas clases, actos de
+voluntad, sentimientos, sensaciones, en una palabra, todo aquello de
+que podemos decir: lo experimento.
+
+
+[150.] Es claro que las verdades de conciencia son mas bien hechos que
+se pueden señalar, que no combinaciones enunciables en una
+proposicion. No es esto decir que no se puedan enunciar, sino que
+ellas en sí mismas prescinden de toda forma intelectual, que son
+simples elementos de que el entendimiento se puede ocupar ordenándolos
+y comparándolos de varios modos, pero que por sí solos no dan ninguna
+luz, que ellos por sí mismos nada _representan_, que solo _presentan_
+lo que son, son meros hechos, mas allá de los cuales no se puede ir.
+
+
+[151.] La costumbre de reflexionar sobre la conciencia, y el andar
+mezcladas las operaciones puramente intelectuales con los hechos de
+simple experiencia interna, hace que no se conciba fácilmente ese
+aislamiento en que se encuentra por su naturaleza todo lo que es
+puramente subjetivo. Se quiere prescindir de la reflexion, pero se
+reflexiona sobre el esfuerzo mismo que se hace para prescindir de
+ella: nuestro entendimiento es una luz que se enciende por una parte
+cuando se la apaga en otra; la insistencia misma en apagarla suele
+hacerla mas viva y centelleante. De aquí la dificultad de distinguir
+los dos caractéres de lo puramente subjetivo y puramente objetivo, de
+deslindar la evidencia de la conciencia, lo conocido de lo
+experimentado. Sin embargo, la separacion de dos elementos tan
+diferentes se puede facilitar considerando que los brutos, á su modo,
+tienen tambien conciencia de lo que experimentan dentro de sí mismos:
+no suponiéndolos meras máquinas, es preciso otorgarles la conciencia,
+es decir, la presencia íntima de sus sensaciones: sin esto, ni aun la
+sensacion se concibe; no tendrá sensacion lo que no siente que siente.
+El bruto no reflexiona sobre lo que pasa en su interior, lo
+experimenta, nada mas. Las sensaciones se suceden unas á otras en su
+alma, sin mas vínculo que la unidad del ser que las experimenta; pero
+este no las toma por objeto y por consiguiente no las combina ni
+transforma de ninguna manera, las deja lo que son, simples hechos. De
+aquí podemos sacar alguna luz para concebir lo que son en nosotros los
+simples hechos de conciencia, abandonados á sí solos, en todo su
+aislamiento, sin ninguna mezcla de operaciones puramente
+intelectuales, y sin estar sujetos á la actividad reflexiva que
+combinándolos de varias maneras y elevándolos á la region de lo
+puramente ideal, nos los presenta de tal modo que nos hace olvidar su
+pureza primitiva.
+
+Es necesario esforzarse en percibir con toda claridad lo que son los
+hechos de conciencia, lo que es su testimonio; pues sin esto es
+imposible adelantar un paso en la investigacion del primer principio
+de los conocimientos humanos. La confusion en este punto hace incurrir
+en equivocaciones trascendentales. Ocasion tendremos de notarlo en lo
+sucesivo; y hemos encontrado ya lastimosos ejemplos de semejantes
+extravíos en los errores de la filosofía del _yo_.
+
+
+[152.] La evidencia, suele decirse, es una luz intelectual: esta es
+una metáfora muy oportuna y hasta muy exacta si se quiere; pero que
+adolece del mismo defecto que todas las metáforas, las cuales, por sí
+solas, sirven poco para explicar los misterios de la filosofía. Luz
+intelectual tambien la encontramos en muchos actos de conciencia. En
+aquella presencia íntima con que una operacion ó una impresion se
+ofrece al espíritu, tambien hay una especie de luz clara, viva, que
+hiere por decirlo así el ojo del alma, y no le permite dejar de ver lo
+que tiene delante. Si pues para definir la evidencia nos contentamos
+con llamarla luz del entendimiento, la confundimos con la conciencia,
+ó á lo menos damos ocasion, con un lenguaje ambiguo, á que otros la
+confundan.
+
+No se crea que me proponga inculpar á los que han empleado la metáfora
+de la luz, ni que me lisonjee de poder definir la evidencia con toda
+propiedad: ¿quién expresa con palabras este fenómeno de nuestro
+entendimiento? Al querer emplear alguna, se ofrece la de luz como la
+mas adecuada. Porque en verdad, cuando atendemos á la evidencia, para
+examinar ya su naturaleza, ya sus efectos sobre el espíritu, se nos
+presenta naturalísimamente bajo la imágen de una luz cuyos
+resplandores alumbran los objetos para que nuestra alma pueda
+contemplarlos: pero esto, repito, no es suficiente: y así, aunque no
+formo el empeño de definirla con exactitud, voy á señalar un carácter
+que la distingue de todo lo que no es ella.
+
+
+[153.] La evidencia anda siempre acompañada de la necesidad, y por
+consiguiente de la universalidad de las verdades que atestigua. No la
+hay cuando no existen las dos condiciones señaladas. De lo contingente
+no hay evidencia, sino en cuanto está sometido á un principio de
+necesidad.
+
+Expliquemos esta doctrina comprando ejemplos tomados respectivamente
+de la conciencia y de la evidencia.
+
+Que hay en mí un ser que piensa, esto no lo sé por evidencia sino por
+conciencia. Que lo que piensa existe, esto no lo sé por conciencia
+sino por evidencia. En ambos casos hay certeza absoluta, irresistible;
+pero en el primero, versa sobre un hecho particular, contingente; en
+el segundo sobre una verdad universal y necesaria. Que yo piense es
+cierto para mí, pero no es preciso que lo sea para los demás; la
+desaparicion de mi pensamiento no trastorna el mundo de las
+inteligencias; si mi pensamiento dejase ahora de existir, la verdad en
+sí misma no sufriría ninguna alteracion; otras inteligencias podrian
+continuar y continuarian percibiéndola; ni en el órden real ni en el
+ideal, se echarian de menos el concierto y la armonía.
+
+Me pregunto á mí mismo si pienso; y en el fondo de mi alma leo que sí;
+me pregunto si este pensamiento es necesario, y á mas de que la
+experiencia me dice que nó, tampoco encuentro razon ninguna en que
+fundar la necesidad. Aun suponiendo que mi pensamiento deja de
+existir, veo que continúo discurriendo con buen órden; así examino lo
+que hubiera sucedido si yo no existiese, ó lo que podria suceder en
+adelante, y asiento principios y saco consecuencias, sin quebrantar
+ninguna de las leyes intelectuales. El mundo ideal y el real se
+ofrecen á mis ojos como un magnífico espectáculo al cual yo asisto
+ciertamente, si, pero de donde puedo retirarme sin que la
+representacion cese, ni se altere nada, ni resulte otra mudanza que la
+de quedar vacío el imperceptible lugar que estoy ocupando. Muy de otro
+modo sucede en las verdades objeto de evidencia; no es necesario que
+yo piense, pero es tan necesario que lo que piensa exista, que todos
+mis esfuerzos no bastan para prescindir por un momento de esta
+necesidad. Si supongo lo contrario, si colocándome en el terreno de lo
+absurdo finjo por un instante que queda cortada la relacion entre el
+pensar y el ser, se rompe el vínculo que mantiene en órden al universo
+entero: todo se trastorna, todo se confunde, y lo que se me presenta á
+la vista no sé si es el caos ó la nada. ¿Qué ha sucedido? Nada mas
+sino que el entendimiento ha supuesto una cosa contradictoria,
+afirmando y negando á un mismo tiempo el pensar, porque afirmaba un
+pensamiento al cual negaba la existencia. Se ha quebrantado una ley
+universal, absolutamente necesaria; en faltando ella todo se hunde en
+el caos; la certeza de la existencia del _yo_ afianzada en el
+testimonio de la conciencia, no basta á impedir la confusion: la
+inteligencia contradiciéndose, se ha negado á sí propia; de su palabra
+insensata no ha salido el ser sino la nada, no la luz sino las
+tinieblas; y esas tinieblas que ella ha soplado sobre todo lo
+existente y lo posible, vuelven á caer á torrentes sobre ella misma y
+la envuelven en eterna noche.
+
+
+[154.] Hé aquí fijados y deslindados los caractéres de la conciencia y
+de la evidencia. La primera tiene por objeto lo individual y
+contingente; la segunda lo universal y necesario: solo Dios, fuente de
+toda verdad, principio universal y necesario de ser y de conocer,
+tiene identificada la conciencia con la evidencia en sí propio: en
+aquel ser infinito que todo lo encierra, ve la razon de todas las
+esencias y de todas las existencias, y no le es dable prescindir de sí
+mismo, del testimonio de su conciencia, sin anonadarlo todo. ¿Qué
+quedaria en el mundo, se dice la criatura, si tú desaparecieses? y se
+responde á si misma: _todo excepto tú_. Si Dios se dirigiese esta
+pregunta, se respondería á sí propio: _nada_.
+
+
+[155.] He llamado instinto intelectual á ese impulso que nos lleva á
+la certeza en muchos casos, sin que medien ni el testimonio de la
+conciencia, ni el de la evidencia. Si se indica á un hombre un blanco
+de una línea de diámetro, y luego se le vendan los ojos y despues de
+haberle hecho dar muchas vueltas á la aventura, se le pone un arco en
+la mano para que dispare y se asegura que la flecha irá á clavarse
+precisamente en el pequeñísimo blanco, dirá que esto es imposible y
+nadie será capaz de persuadirle tamaño dislate. ¿Y porqué? ¿se apoya
+en el testimonio de la conciencia? nó, porque se trata de objetos
+externos. ¿Se funda en la evidencia? tampoco, porque esta tiene por
+objeto las cosas necesarias, y no hay ninguna imposibilidad intrínseca
+en que la flecha vaya á dar en el punto señalado. ¿En qué estriba
+pues la profunda conviccion de la negativa? Si suponemos que este
+hombre nada sabe de las teorías de probabilidades y combinaciones, que
+ni aun tiene noticia de esta ciencia, ni ha pensado nunca en cosas
+semejantes, su certeza será igual, sin embargo de que no podrá
+fundarla en cálculo de ninguna especie; igual la tendrán todos los
+circunstantes rudos ó cultos, ignorantes ó sabios: sin necesidad de
+reflexion, instantáneamente, todos dirán ó pensarán: «esto es
+imposible, esto no se verificará.» ¿En qué fundan, repito, tan fuerte
+conviccion? Es claro que no naciendo ni de la conciencia, ni de la
+evidencia inmediata ni mediata, no puede tener otro orígen que esa
+fuerza interior que llamo instinto intelectual, y que dejaré llamar
+sentido comun ó lo que se quiera, con tal que se reconozca la
+existencia del hecho. Don precioso que nos ha otorgado el Criador para
+hacernos razonables aun antes de raciocinar; y á fin de que dirijamos
+nuestra conducta de una manera prudente, cuando no tenemos tiempo para
+examinar las razones de prudencia.
+
+
+[156.] Ese instinto intelectual abraza muchísimos objetos de órden muy
+diferente; es, por decirlo asi, la guia y el escudo de la razon; la
+guia, porque la precede y le indica el camino verdadero, antes de que
+comience á andar; el escudo, porque la pone á cubierto de sus propias
+cavilaciones, haciendo enmudecer el sofisma en presencia del sentido
+comun.
+
+
+[157.] El testimonio de la autoridad humana, tan necesario al
+individuo y á la sociedad, arranca nuestro asenso por medio de un
+instinto intelectual. El hombre cree al hombre, cree á la sociedad,
+antes de pensar en los motivos de su fe; pocos los examinan, y sin
+embargo la fe es universal.
+
+No se trata ahora de saber si el instinto intelectual nos engaña
+algunas veces, en qué casos y por qué; al presente solo quiero
+consignar su existencia; y con respecto á los errores á que nos
+conduce, me contentaré con observar que en un ser débil como es el
+hombre, la regla se dobla muy á menudo; y que así como no es posible
+encontrar en él lo bueno sin mezcla de lo malo, tampoco es dable
+hallar la verdad sin mezcla de error.
+
+
+[158.] Si bien se observa, no objetivamos las sensaciones sino en
+fuerza de un instinto irresistible. Nada mas cierto, mas evidente á
+los ojos de la filosofía que la subjetividad de toda sensacion; es
+decir, que las sensaciones son fenómenos inmanentes, ó que están
+dentro de nosotros y no salen fuera de nosotros; y sin embargo, nada
+mas constante que el tránsito que hace el género humano entero de lo
+subjetivo á lo objetivo, de lo interno á lo externo, del fenómeno á la
+realidad. ¿En qué se funda este tránsito? Cuando los filósofos mas
+eminentes han tenido tanta dificultad en encontrar el puente, por
+decirlo así, que une las dos riberas opuestas, cuando algunos de
+ellos cansados de investigar han dicho resueltamente que no era
+posible encontrarle, ¿lo descubrirá el comun de los hombres desde su
+mas tierna niñez? es evidente que el tránsito que hacen no puede
+explicarse por motivos de raciocinio, y que es preciso apelar al
+instinto de la naturaleza. Luego hay un instinto que por sí solo nos
+asegura de la verdad de una proposicion, á cuya demostracion llega
+difícilmente la filosofía mas recóndita.
+
+
+[159.] Aquí observaré lo errado de los métodos que aislan las
+facultades del hombre, y que para conocer mejor el espíritu, le
+desfiguran y mutilan. Es uno de los hechos mas constantes y
+fundamentales de las ciencias ideológicas y psicológicas, la
+multiplicidad de actos y facultades de nuestra alma, á pesar de su
+simplicidad atestiguada por la unidad de conciencia. Hay en el hombre
+como en el universo un conjunto de leyes cuyos efectos se desenvuelven
+simultáneamente, con una regularidad armoniosa; separarlas equivale
+muchas veces á ponerlas en contradiccion; porque no siendo dado á
+ninguna de ellas el producir su efecto aisladamente, sino en
+combinacion con las demás, cuando se les exige que obren por sí solas,
+en vez de efectos regulares, producen monstruosidades las mas
+deformes. Si dejais sola en el mundo la ley de gravitacion no
+combinándola con ninguna fuerza de proyeccion, todo se precipitará
+hácia un centro; en vez de esa infinidad de sistemas que hermosean el
+firmamento, tendréis una mole ruda é indigesta: si quitáis la
+gravitacion y dejais la fuerza de proyeccion, los cuerpos todos se
+descompondrán en átomos imperceptibles, dispersándose cual éter
+levísimo por las regiones de la inmensidad (XV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+CONFUSION DE IDEAS EN LAS DISPUTAS SOBRE EL PRINCIPIO FUNDAMENTAL.
+
+
+[160.] En mi concepto hay varios principios que con relacion al
+entendimiento humano pueden llamarse igualmente fundamentales, ya
+porque todos sirven de cimiento en el órden comun y en el científico,
+ya porque no se apoyan en otro; no siendo dable señalar uno que
+disfrute de esta calidad como privilegio exclusivo. Al buscarse en las
+escuelas el principio fundamental, suele advertirse que no se trata de
+encontrar una verdad de la cual dimanen todas las otras; pero sí un
+axioma tal que su ruina traiga consigo la de todas las verdades, y su
+firmeza las sostenga, al menos indirectamente; de manera que quien las
+negare pueda ser reducido por demostracion indirecta ó _ad absurdum_;
+es decir, que admitido dicho axioma, se podrá conseguir que quien
+niegue los otros sea convencido de hallarse en oposicion con el que
+habia reconocido como verdadero.
+
+
+[161.] Mucho se ha disputado sobre si era este ó aquel principio el
+merecedor de la preferencia; yo creo que hay aquí cierta confusion de
+ideas, nacida en buena parte, de no deslindar suficientemente
+testimonios tan distintos como son el de la conciencia, el de la
+evidencia y el del sentido comun.
+
+El famoso principio de Descartes «yo pienso, luego soy;» el de
+contradiccion, «es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo
+tiempo;» el otro que llaman de los cartesianos, «lo que está contenido
+en la idea clara y distinta de una cosa, se puede afirmar de ella con
+toda certeza;» son los tres principios que han dividido las escuelas.
+En favor de todos ellos se alegaban razones poderosísimas, y hasta
+concluyentes contra el adversario, atendido el terreno en que estaba
+colocada la cuestion.
+
+Si no estais seguros de que pensais, argüiria un partidario de
+Descartes, no podeis estarlo ni aun del principio de contradiccion, ni
+tampoco de la legitimidad del criterio de la evidencia; para saber
+todo esto, es necesario pensar; quien afirma ó niega, piensa; sin
+suponer el pensamiento, no son posibles ni la afirmacion ni la
+negacion. Pero admitamos el pensamiento; tenemos ya un punto de apoyo,
+y de tal naturaleza, que lo encontramos en nosotros mismos,
+atestiguado por el sentido íntimo, imponiéndonos con una eficacia
+irresistible la certeza de su existencia. Establecido el fundamento,
+veamos cómo se puede levantar el edificio: para esto, no es necesario
+salir del pensamiento propio; allí está el punto luminoso para
+guiarnos en el camino de la verdad; sigamos sus resplandores, y fijado
+un punto inmóvil hagamos salir de él el hilo misterioso que nos
+conduzca en el laberinto de la ciencia. Así, nuestro principio es el
+primero, es la basa de todos los demás, posee una fuerza propia para
+sostenerse y la tiene sobrante para comunicar firmeza á los otros.
+
+Este lenguaje es razonable ciertamente; pero hay la desgracia de que
+la conviccion que pudiera producir, está neutralizada con otro
+lenguaje no menos razonable, en sentido directamente opuesto. He aquí
+cómo pudiera contestar un sostenedor del principio de contradiccion.
+Si nos dais por supuesto que es imposible que una cosa sea y no sea á
+un mismo tiempo, será posible que á un mismo tiempo penséis y no
+penséis; vuestra afirmacion pues «yo pienso» no significa nada; porque
+junto con ella se puede verificar la opuesta «yo no pienso». En tal
+caso, la ilacion de la existencia queda destruida; porque aun
+admitiendo la legitimidad de la consecuencia «yo pienso, luego
+existo», como por otra parte sabríamos que es posible esta otra
+premisa, «yo no pienso,» la deduccion no tendria lugar. Sin el
+principio de contradiccion tampoco vale nada el otro: «lo que está
+contenido en la idea clara y distinta de una cosa se puede afirmar de
+ella con toda certeza»: porque si á un mismo tiempo es posible el ser
+y el no ser, una idea podrá ser clara y oscura, distinta y contusa;
+un predicado podrá estar contenido en un sujeto y no contenido; podrá
+haber certeza é incertidumbre; afirmacion y negacion; luego esta regla
+no sirve para nada.
+
+Y tiene mucha razon el que discurre de este modo; pero lo curioso es,
+que el tercer contrincante las alegará igualmente fuertes contra sus
+dos adversarios. ¿Cómo se sabe, podrá preguntar, que el principio de
+contradiccion es verdadero? claro es que no lo sabemos sino porque en
+la idea del ser vemos la imposibilidad del no ser á un mismo tiempo y
+vice-versa; luego no estais seguros del principio de contradiccion
+sino aplicando mi principio: «lo que está contenido en la idea clara y
+distinta de una cosa, se puede afirmar de ella con toda certeza.» Si
+nada puede sostenerse en cayendo al principio de contradiccion, y este
+se funda en el mio, el mio es el cimiento de todo.
+
+
+[162.] Los tres tienen razon y no la tiene ninguno. La tienen los
+tres, en cuanto afirman que negado el respectivo principio se arruinan
+los demás; no la tiene ninguno, en cuanto pretenden que negados los
+demás no se arruina el propio. ¿De dónde pues nace la disputa? de la
+confusion de ideas, de que se comparan principios de órdenes muy
+diferentes, todos de seguro muy verdaderos, pero que no pueden
+parangonarse por la misma razon que no se compara lo blanco con lo
+caliente, disputando si una cosa tiene mas grados de calor que de
+blancura. Para la comparacion, se necesita cierta oposicion en los
+extremos; pero estos deben tener algo comun; si son enteramente
+disparatados, la comparacion es imposible.
+
+El principio de Descartes es la anunciacion de un simple hecho de
+conciencia; el de contradiccion es una verdad conocida por evidencia;
+y el otro es la afirmacion de la legitimidad del criterio de la
+evidencia misma; es una verdad de reflexion que expresa el impulso
+intelectual por el que somos llevados á creer verdadero lo que
+conocemos con evidencia.
+
+La importancia de la cuestion exige que examinemos por separado los
+tres principios; así lo haré en los capítulos siguientes (XVI).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+LA EXISTENCIA Y EL PENSAMIENTO. PRINCIPIO DE DESCARTES.
+
+
+[163.] ¿Estoy seguro de que existo? sí. ¿Puedo probarlo? nó. La prueba
+supone un raciocinio; no hay raciocinio sólido sin principio firme en
+que estribe; y no hay principio firme, si no está supuesta la
+existencia del ser que raciocina.
+
+En efecto: si quien discurre no está seguro de su existencia, no puede
+estarlo ni de la existencia de su propio discurso; pues no habrá
+discurso si no hay quien discurre. Luego sin este supuesto no hay
+principios sobre que fundar, no hay nada; no hay mas que ilusion, y
+bien mirado, ni ilusion siquiera, pues no hay ilusion si no hay iluso.
+
+Nuestra existencia no puede ser demostrada: tenemos de ella una
+conciencia tan clara, tan viva, que no nos deja la menor
+incertidumbre; pero probarla con el raciocinio es imposible.
+
+
+[164.] Es una preocupacion, un error de fatales consecuencias, el
+creer que podemos probarlo todo con el uso de la razon; antes que el
+uso de la razon están los principios en que ella se funda; y antes que
+uno y otro, está la existencia de la razon misma, y del ser que
+raciocina.
+
+Lejos de que todo sea demostrable, se puede demostrar que hay cosas
+indemostrables. La demostracion es una argumentacion en la cual se
+infiere de proposiciones evidentes una proposicion evidentemente
+enlazada con ellas. Si las premisas son evidentes por sí mismas, no
+consentirán demostracion; si suponemos que ellas á su vez sean
+demostrables, tendremos la misma dificultad con respecto á las otras
+en que se funde la nueva demostracion; luego, ó es preciso detenerse
+en un punto indemostrable, ó proceder hasta lo infinito, lo que
+equivaldria á no acabar jamás la demostracion.
+
+
+[165.] Y es de observar que la indemostrabilidad, por decirlo así, no
+es propia únicamente de ciertas premisas: se la halla en algun modo
+en todo raciocinio, por su misma naturaleza, prescindiendo de las
+proposiciones de que se compone. Sabemos que las premisas A y B son
+ciertas; de ellas inferiremos la proposicion C. ¿Con qué derecho?
+Porque vemos que C se enlaza con las A y B. ¿Y cómo sabemos esto? Si
+es con evidencia inmediata, por intuicion: hé aquí otra cosa
+indemostrable: el enlace de la conclusion con las premisas. Si es por
+raciocinio, fundándonos en los principios del arte de raciocinar,
+entonces hay dos consideraciones, ambas conducentes á demostrar la
+indemostrabilidad. 1.ª Si los principios del arte son indemostrables,
+tenemos ya una cosa indemostrable; si lo son, al fin hemos de valernos
+de otros que les sirvan de basa, y ó pararnos en alguno que no
+consienta demostracion, ó proceder hasta lo infinito. 2.ª ¿Cómo
+sabemos que los principios del raciocinio se aplican á este caso?
+¿Será por otro raciocinio? resultan los mismos inconvenientes que en
+el caso anterior. ¿Será porque lo vemos así? ¿porque es evidente con
+evidencia inmediata? hénos aquí en otro punto indemostrable.
+
+Estas reflexiones no dejan ninguna duda de que el pedir la prueba de
+todo es pedir lo imposible.
+
+
+[166.] El ser que no piensa, no tiene conciencia de sí mismo: la
+piedra existe, mas ella no lo sabe, y en un caso semejante se
+encuentra el hombre mismo cuando todas sus facultades intelectuales y
+sensitivas se hallan en completa inaccion. La diferencia de estos dos
+estados se concibe muy bien recordando lo que acontece al pasar de la
+vigilia á un sueño profundo, y al volver de este á la vigilia.
+
+El primer punto de partida para dar un paso en nuestros conocimientos,
+es esta presencia íntima de nuestros actos interiores, prescindiendo
+de las cuestiones que suscitarse puedan sobre la naturaleza de ellos.
+Si todo existiese como ahora, y existiesen infinitos mundos diferentes
+del que tenemos á la vista, nada existiria para nosotros, si nos
+faltasen esos actos interiores de que estamos hablando. Seríamos como
+el cuerpo insensible colocado en la inmensidad del espacio, que se
+halla lo mismo ahora que si todo desapareciese alrededor de él, y no
+percibiria mudanza alguna aun cuando él propio se sumiese de nuevo en
+el abismo de la nada. Al contrario, si suponemos que todo se aniquila
+excepto este ser que dentro de nosotros siente, piensa y quiere;
+todavía queda un punto donde hacer estribar el edificio de los humanos
+conocimientos: este ser, solo en la inmensidad, se dará cuenta á sí
+mismo de sus propios actos, y segun el alcance de sus facultades
+intelectuales, podrá arrojarse á innumerables combinaciones que tengan
+por objeto lo posible, ya que nó la realidad.
+
+
+[167.] Se ha combatido mucho el famoso principio de Descartes: _«yo_
+pienso, luego _existo_;» el ataque es justo y concluyente, si en
+efecto el filósofo hubiese entendido su principio en el sentido que
+se le acostumbra dar en las escuelas. Si Descartes le hubiese
+presentado como un verdadero raciocinio, como un entimema en que
+asentado el antecedente dedujera la consecuencia, claro es que el
+argumento claudicaba por su basa, estaba en el aire. Porque, cuando él
+dijera: «voy á probar mi existencia con este entimema: yo pienso,
+luego soy», se le podia objetar lo siguiente: vuestro entimema se
+reduce á un silogismo en esta forma: «todo lo que piensa existe; es
+así que yo pienso, luego existo.» Este silogismo, en el supuesto de
+una duda universal, en que no se dé por supuesta ni aun la misma
+existencia, es inadmisible en sus proposiciones y en la trabazon de
+ellas. En primer lugar: ¿cómo sabeis que todo lo que piensa
+existe?--Porque nada puede pensar sin existir.--Y esto ¿cómo se
+sabe?--Porque lo que no existe no obra.--Y esto ¿cómo se sabe?
+Suponiendo que de todo se duda, que nada se sabe, no se pueden saber
+estos principios; de otra suerte faltamos á la suposicion de la duda
+universal, y por consiguiente nos salimos de la cuestion. Si alguno de
+estos principios se ha de admitir sin prueba, tanto valia admitir
+desde luego la existencia propia, y ahorrarse el trabajo de probarla
+con un entimema.
+
+En segundo lugar: ¿cómo sabéis que pensais? Se os puede hacer el
+siguiente argumento, retorciendo el vuestro, como dicen los
+dialécticos: nada puede pensar sin existir, vuestra existencia es
+dudosa, tratais de probarla, luego no estais seguros de pensar.
+
+
+[168.] Queda pues en claro que el principio de Descartes es
+insostenible tomado como un verdadero raciocinio; y siendo tan fácil
+de alcanzar su flaqueza, parece imposible que no la viese un
+entendimiento tan claro y penetrante. Es probable pues que Descartes
+entendió su principio en un sentido muy diferente, y voy á exponer en
+pocas palabras el que en mi juicio debió de darle el ilustre filósofo.
+
+Suponiéndose por un momento en una duda universal, sin aceptar como
+cierto nada de cuanto sabia, se concentraba dentro de sí mismo, y
+buscaba en el fondo de su alma un punto de apoyo donde hacer estribar
+el edificio de los conocimientos humanos. Claro es que, aun haciendo
+abstraccion de todo cuanto nos rodea, no podemos prescindir de
+nosotros mismos, de nuestro espíritu que se presenta á sus propios
+ojos con tanta mayor lucidez, cuanto es mayor la abstraccion en que
+nos constituimos con respecto á los objetos externos. Ahora bien, en
+esa concentracion, en ese acto de ensimismarse, retrayéndose el hombre
+de todo por temor de errar, e interrogándose á sí mismo, si hay algo
+cierto, si hay algo que pueda servir de apoyo, si hay un punto de
+partida en la carrera de los conocimientos, lo primero que se ofrece
+es la conciencia del pensamiento, la presencia misma de los actos de
+nuestra alma, de eso que se llama pensar. Hé aquí si no me engaño la
+mente de Descartes; «yo quiero dudar de todo; me retraigo de afirmar
+como de negar nada; me aislo de cuanto me rodea, porque ignoro si esto
+es algo mas que una ilusion. Pero en este mismo aislamiento me
+encuentro con el sentimiento íntimo de mis actos interiores, con la
+presencia de mi espíritu: yo pienso, luego soy: yo pienso, así lo
+experimento de una manera que no me consiente duda, ni incertidumbre;
+luego soy, es decir, ese sentimiento de mi pensamiento me hace sabedor
+de mi existencia.»
+
+
+[169.] Así se explica cómo Descartes no presentaba su principio cual
+un mero entimema, cual un raciocinio comun; sino como la consignacion
+de un hecho que se le ofrecia el primero en el órden de los hechos; y
+cuando del pensamiento inferia la existencia, no era con una deduccion
+propiamente dicha, sino como un hecho comprendido en otro, expresado
+por otro, ó mejor diremos, _identificado_ con él.
+
+He dicho _identificado_, porque en realidad es así en concepto de
+Descartes; y esto acaba de confirmar lo que he asentado anteriormente,
+que el filósofo no presentaba un raciocinio, sino que consignaba un
+hecho. Sabido es que, segun él, la esencia del espíritu es el mismo
+pensamiento, de suerte que así como otras escuelas filosóficas
+distinguen entre la substancia y su acto, considerando al espíritu en
+la primera clase y al pensamiento en la segunda, Descartes sostenia
+que no habia distincion alguna entre el espíritu y el pensamiento, que
+era una misma cosa: que el pensamiento constituia la esencia del alma.
+«Aunque un atributo, dice, sea suficiente para hacernos conocer la
+substancia, hay sin embargo en cada una de ellas, uno que constituye
+su naturaleza y esencia, y del cual dependen todos los demás. La
+extension en longitud, latitud y profundidad, constituye la esencia de
+la substancia corpórea; _y el pensamiento constituye la naturaleza de
+la substancia que piensa_» (Descartes, Principios de la filosofía, 1ª
+parte). De esto se infiere que Descartes al asentar el principio «yo
+pienso, luego existo;» no hacía mas que consignar un hecho atestiguado
+por el sentido íntimo; y tan simple le consideraba, tan único por
+decirlo así, que en el desarrollo de su sistema, identificó el
+pensamiento con el alma, y la esencia de esta con su misma existencia.
+Sintió el pensamiento, y dijo: «este pensamiento es el alma; soy yo.»
+No trato de apreciar ahora el valor de esta doctrina, y sí tan solo de
+explicar en qué consiste (XVII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+MAS SOBRE EL PRINCIPIO DE DESCARTES. SU MÉTODO.
+
+
+[170.] Descartes al anunciar y explicar su principio, no siempre se
+expresó con la debida exactitud, lo cual dió motivo á que se
+interpretasen mal sus palabras. Al paso que señalaba la conciencia del
+propio pensamiento y de la existencia, como la basa sobre la cual
+debian estribar todos los conocimientos, empleaba términos de los
+cuales se podia inferir que no solo queria consignar un hecho, sino
+que intentaba presentar un verdadero raciocinio. Sin embargo, leyendo
+con atencion sus palabras, y cotejándolas unas con otras, se ve que no
+era esta su idea; aunque tal vez no habria inconveniente en decir que
+no se daba exacta cuenta á sí propio de la diferencia que acabo de
+indicar, entre un raciocinio y la simple consignacion de un hecho; y
+que al concentrarse en sí mismo, no tuvo un conocimiento _reflejo_
+bastante claro del modo con que se apoyaba en su principio
+fundamental.
+
+Para convencernos de esto, examinemos sus mismas palabras. «Mientras
+desechamos de esta manera todo aquello de que podemos dudar, y que
+hasta _fingimos_ que es falso, suponemos fácilmente que no hay Dios,
+ni cielo, ni tierra, y que ni aun tenemos cuerpo, pero no _alcanzamos
+á suponer que no existimos_, mientras dudamos de la verdad de todas
+estas cosas; porque tenemos tanta repugnancia á concebir que lo que
+piensa no existe verdaderamente al mismo tiempo que piensa; que no
+obstante las suposiciones mas extravagantes, no podemos dejar de creer
+que esta conclusion «yo pienso, luego soy» no sea verdadera, y por
+consiguiente la primera y la mas cierta que se presenta al que conduce
+sus pensamientos con órden.» (Descartes, Principios de la filosofía,
+P. 1. § 6 y 7.).
+
+En este pasaje nos encontramos con un verdadero silogismo: «Lo que
+piensa existe; yo pienso, luego existo.» «Tenemos, dice Descartes,
+tanta repugnancia á concebir, que lo que piensa no existe mientras
+piensa,» lo que equivale á decir: «Lo que piensa existe;» esto en
+términos escolásticos, se llama establecer la mayor; luego continúa
+que «no obstante las suposiciones mas extravagantes, no podemos dejar
+de creer que esta conclusion «yo pienso, luego soy» sea verdadera;» lo
+que equivale á poner la menor y la consecuencia del silogismo. Se
+conoce que Descartes estaba algo preocupado con la idea de querer
+probar, al mismo tiempo que trataba de consignar. Este era el prurito
+general de su época; y aun los mas ardientes reformadores se preservan
+con mucha dificultad de la atmósfera que los rodea. En todo el curso
+de sus meditaciones se encuentra este mismo espíritu, bien que
+enlazado admirablemente con el de observacion.
+
+Pero al través de esas explicaciones oscuras ó ambiguas, ¿qué es lo
+que se descubre? ¿cuál es el pensamiento que se halla en el fondo del
+sistema de _Descartes_, prescindiendo de sí él se daba ó nó á sí mismo
+exacta cuenta de lo que experimentaba? Hélo aquí. «Yo por un esfuerzo
+de mi espíritu, puedo dudar de la verdad de todo; pero este esfuerzo
+tiene un límite en mí mismo. Cuando la atencion se convierte sobre mí,
+sobre la conciencia de mis actos interiores, sobre mi existencia, la
+duda se detiene, no puede llegar á tal punto, encuentra una _tal
+repugnancia_, que las suposiciones mas extravagantes no alcanzan á
+vencer.» Esto es lo que indican sus mismas palabras, mas al consignar
+este hecho se eleva á una proposicion general, muy verdadera sin duda,
+saca una consecuencia, muy legítima tambien; pero que para nada eran
+necesarias en el caso presente, y que ó explicaban mal su misma
+opinion ó la hacian vacilar.
+
+
+[171.] Si bien se observa, no hacia mas Descartes en este punto, que
+lo que hacen todos los filósofos; y por mas extraño que pueda parecer,
+no estaba en desacuerdo con los gefes de la escuela metafísica
+diametralmenle opuesta: la de Locke y Condillac. En efecto: que el
+hombre al querer examinar el orígen de sus conocimientos, y los
+principios en que estriba su certeza, se encuentra con el hecho de la
+conciencia de sus actos internos, que esta conciencia produce una
+certeza firmísima, y que nada podemos concebir mas cierto para
+nosotros que ella, es un hecho en que están de acuerdo todos los
+ideólogos, y que todos asientan, bien que con diferentes palabras.
+Cuanto mas se medita sobre estas materias, mas se descubre en ellas la
+realizacion de un principio confirmado por la razon y la experiencia,
+de que muchas verdades no son nuevas, sino presentadas de una manera
+nueva; que muchos sistemas no son nuevos, sino formulados de una
+manera nueva.
+
+
+[172.] La misma duda universal de Descartes, cuerdamente entendida, es
+practicada por todo filósofo; con lo cual se ve que las bases de su
+sistema, combatidas por muchos, son en el fondo adoptadas por todos.
+¿En qué consiste el método de Descartes? todo se reduce á dos pasos:
+1.º Quiero dudar de todo. 2.° Cuando quiero dudar de mí mismo no
+puedo.
+
+Examinemos estos dos pasos, y veremos que con Descartes los da todo
+filósofo.
+
+¿Por qué Descartes quiere dudar de todo? Porque se propone examinar el
+orígen y la certeza de sus conocimientos; quiere llamar á exámen todo
+su saber, y por lo mismo no puede empezar suponiendo nada verdadero.
+Si supone algo, ya no examinará el orígen y los motivos de la certeza
+de todo; pues exceptúa aquello que supone verdadero. Le es preciso no
+suponer, como tal, nada; antes por el contrario suponer que no sabe
+nada de nada; sin esto no puede decir que examina los fundamentos de
+todo. Ò no hay tal cuestion filosófica, que sin embargo se la
+encuentra en todos los libros de filosofía, ó es necesario emplear el
+método de Descartes.
+
+¿Pero en qué consiste esta duda? Racionalmente hablando ¿puede ser una
+duda real y verdadera? Nó: esto es imposible, absolutamente imposible.
+El hombre, por ser filósofo, no alcanza á destruir su naturaleza: y la
+naturaleza se opone invenciblemente á esta duda, tomada en el sentido
+riguroso.
+
+
+[173.] ¿Qué es pues esta duda? Nada mas que una _suposicion_, una
+_ficcion_, suposicion y ficcion que hacemos á cada paso en todas las
+ciencias, y que en realidad no es mas que la _no atencion_ á un
+convencimiento que abrigamos. Esta duda se la emplea para descubrir la
+primera verdad en que estriba nuestro entendimiento; á cuyo fin basta
+que la duda sea ficticia; no hay ninguna necesidad de que sea
+positiva; porque es evidente, que lo mismo se logra dudando
+efectivamente de todo, no admitiendo absolutamente nada, que diciendo:
+«si supongo que no tengo por cierto nada, que no sé nada, que no
+admito nada.» Un ejemplo aclarará esta explicacion hasta la última
+evidencia. Quien conozca los rudimentos de geometría sabrá que en un
+triángulo al mayor lado se opone el mayor ángulo, y está absolutamente
+cierto de la verdad del teorema: pero si se propone dar á otro la
+demostracion, ó repetírsela á sí propio, prescinde de dicha certeza,
+procede como si no la tuviera, para manifestar que se la puede fundar
+en algo.
+
+En todos los estudios ejecutamos á cada paso esto mismo. Son vulgares
+las expresiones: «esto es así, es evidente; pero _supongamos_ que no
+lo sea; ¿qué resultará?» «Esta demostracion es concluyente, pero
+prescindamos de ella, supongamos que no la tenemos, ¿cómo podriamos
+demostrar lo que deseamos?» Los argumentos _ad absurdum_ tan en uso en
+todas las ciencias, y muy particularmente en las matemáticas, estriban
+no solo en prescindir de lo que conocemos, sino en suponer una cosa
+directamente contraria á lo que conocemos. «Si la línea A, dice á cada
+paso el geómetra, no es igual á la B, será mayor ó menor; supongamos
+que es mayor: etc. etc.» Por manera que para la investigacion de la
+verdad prescindimos frecuentemente de lo que sabemos, y hasta
+suponemos lo contrario de lo que sabemos. Aplíquese este sistema á la
+investigacion del principio fundamental de nuestros conocimientos y
+resultará la duda universal de Descartes, en el único sentido que
+puede ser admisible en el tribunal de la razon, y posible á la humana
+naturaleza.
+
+Es probable que el ilustre filósofo la entendia en el mismo sentido,
+si bien es menester confesar que sus palabras son ambiguas. No se
+concibe qué objeto podia proponerse en entenderlas de diferente modo,
+supuesto que no trataba de otra cosa que de allanar el camino á la
+investigacion de la verdad. Con su manera de expresarse dió lugar á
+disputas, que con alguna mayor claridad se habrian evitado.
+
+Así como Descartes no se explicaba con la claridad suficiente, sus
+adversarios no le estrechaban quizás con toda la precision y nervio
+que podian. En mi concepto, para resolver la cuestion bastaba
+dirigirle esta pregunta: «¿Entendeis que al comenzar las
+investigaciones filosóficas, haya de haber un momento en que _real_ y
+_efectivamente_ dudemos de todo; ó juzgais bastante el _prescindir_ de
+la certeza, suponiendo que no la tenemos, como se hace con frecuencia
+en todos los estudios?»
+
+
+[174.] Descartes se encontró en el caso de todos los reformadores.
+Están dominados de una idea; y la expresan tan fuertemente, que al
+parecer no consienten otra á su lado. Todo en su lenguaje es absoluto,
+exclusivo. Preven la lucha que habrán de sostener, quizás la
+experimentan ya; y así concentran toda su fuerza en la idea cuyo
+triunfo se proponen, y llegan á perder de vista todo lo que no es
+ella. No se puede inferir que el reformador no tenga otras que
+modifiquen notablemente la principal; mas para hacer frente á sus
+adversarios que le dicen: «esto es absolutamente falso,» él dice:
+«esto es verdadero absolutamente.» La historia y la experiencia nos
+presentan innumerables ejemplos de estas exageraciones.
+
+La idea dominante de Descartes era arruinar la filosofía que á la
+sazon reinaba en las escuelas; y daba el impulso tan fuerte que hacia
+temblar el mundo. Véase cómo expresaba su desden para con muchos que
+se apellidan filósofos. «La experiencia enseña, que los que hacen
+profesion de filósofos, son frecuentemente menos sabios y razonables
+que otros que no se han aplicado nunca á este estudio.» (Prefacio de
+los Principios de filosofía).
+
+
+[175.] La segunda parte del método de Descartes, consiste en tomar el
+pensamiento propio por punto de partida, estableciendo que al
+esforzarse el hombre por dudar de todo, encuentra un límite en la
+conciencia de su pensamiento, de su existencia. Es evidente, que este
+es el fenómeno que naturalmente resta inmóvil en la mente del
+observador, despues de haber procurado dudar de todo. Al menos no
+podrá dudar de que duda; y por consiguiente de su pensamiento; siendo
+de notar que este es un argumento que se ha hecho siempre á los
+escépticos, lo que equivalia á emplear el método de Descartes, esto
+es, á consignar como un fenómeno innegable una certeza superior á
+todas las extravagancias: la conciencia de sí mismo.
+
+Cuando Descartes decia «yo pienso» entendia por esta palabra todo acto
+interno, todo fenómeno presente al alma inmediatamente; no hablaba del
+pensamiento tomado en un sentido puramente intelectual, sino que
+comprendia todo aquello de que tenemos conciencia inmediata. «Por la
+palabra _pensar_, dice, entiendo todo aquello que se hace en nosotros,
+de tal suerte, que lo percibimos inmediatamente por nosotros mismos;
+así es que aquí el pensar no significa tan solo entender, querer,
+imaginar, sino tambien sentir. Porque si digo que veo ó que ando, y de
+ahí infiero que existo, si entiendo hablar de la accion que se hace
+con mis ojos ó mis piernas, esta conclusion no es tan infalible, que
+no ofrezca algun motivo de duda, ya que puede suceder que yo crea ver
+ó andar sin que abra los ojos, ni me mueva de mi sitio; pues que esto
+me acontece cuando duermo, y quizás podria acontecer lo mismo si yo no
+tuviese cuerpo; pero si entiendo hablar únicamente de la accion de mi
+pensamiento ó del sentimiento, es decir, del conocimiento que hay en
+mí, por el cual me parece que veo ó ando, esta conclusion es verdadera
+tan absolutamente que no me es posible dudar de ella, á causa de que
+se refiere al alma, única que tiene la facultad de sentir ó bien de
+pensar, de cualquier modo que esto sea.»(Principios de filosofía, 1.ª
+parte, § 9).
+
+
+[176.] Este pasaje manifiesta bien claro las ideas de Descartes; lo
+arruinaba todo con la duda, pero habia una cosa que resistía á todos
+los esfuerzos: la conciencia de sí mismo. Y esta conciencia la tomaba
+él como punto de apoyo, sobre el cual y con toda certeza, pudiera
+levantar de nuevo el edificio de las ciencias, Locke y Condillac no
+han hecho otra cosa: han seguido un camino muy diferente del de
+Descartes: pero el punto de partida ha sido el mismo. Oigamos á Locke.
+«En primer lugar examinaré cuál es el orígen de las ideas, nociones, ó
+como se las quiera llamar, que el hombre percibe en su alma, y que su
+_propio sentimiento_ le hace descubrir en ella.» (Ensayo sobre el
+entendimiento humano. Prólogo.) «Pues que el espíritu no tiene otro
+objeto de sus pensamientos y raciocinios que sus propias ideas, las
+cuales son la única cosa que el contempla ó que puede contemplar, es
+evidente que nuestro conocimiento se funda _todo entero_ sobre
+nuestras ideas.» (Ibid. lib. 4, cap. 1). «Sea que nos remontemos hasta
+los cielos, por hablar metafóricamente, dice Condillac, sea que
+descendamos á los abismos, no salimos de nosotros, y jamás percibimos
+otra cosa que nuestro propio pensamiento.» (Ensayo sobre el orígen de
+los conocimientos humanos. Cap. 1).
+
+
+[177.] Todos los trabajos ideológicos comienzan pues por la
+consignacion del hecho de la conciencia de nuestras ideas; y no puede
+ser de otro modo con respecto á su certeza. El hombre al trastornarlo
+todo, al arruinarlo todo, al anonadarlo todo, se encuentra consigo
+mismo, que es quien trastorna, arruina y anonada. Cuando haya llegado
+á dudar de la existencia de Dios, del mundo, de sus semejantes, de su
+cuerpo, en medio de aquella inmensa soledad se encuentra todavía á sí
+mismo. El esfuerzo por anonadarse á sus propios ojos, solo sirve para
+hacerle mas visible: es una sombra que no muere con ningun golpe, y
+que por cada herida que se le abre, despide nuevos torrentes de luz.
+Si duda que siente, siente al menos que duda; si duda de esta duda,
+siente que duda de la misma duda; por manera que en dudando de los
+actos directos entra en una serie interminable de actos reflejos que
+se encadenan por necesidad unos con otros, y se desenvuelven á la
+vista interior como los pliegues de un lienzo sin fin (XVIII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+LO QUE VALE EL PRINCIPIO: YO PIENSO.
+
+SU ANÁLISIS.
+
+
+[178.] El principio de Descartes considerado como un entimema, ya
+hemos visto que no puede aspirar al título de fundamental. En todo
+raciocinio hay premisas y consecuencia, y para que sea concluyente son
+necesarias la verdad de las primeras y la legitimidad de la segunda.
+Decir que un raciocinio puede ser principio fundamental, es una
+contradiccion manifiesta.
+
+Pero si tomamos el principio de Descartes en el sentido explicado
+anteriormente, esto es, nó como un raciocinio sino como la
+consignacion de un hecho, la contradiccion cesa; y es cuestion digna
+de examinarse la de si merece ó nó el título de principio fundamental
+y de qué manera. En los capítulos anteriores se ha esclarecido ya en
+parte esta materia, pero nó hasta tal punto que se la pueda dar por
+suficientemente dilucidada: mas bien se han presentado reflexiones
+preliminares para aclarar el estado de la cuestion que no se la ha
+resuelto cumplidamente.
+
+
+[179.] La proposicion «yo pienso» no expresa, como se ha notado ya, el
+solo pensamiento propiamente dicho; abraza los actos de la voluntad,
+los sentimientos, las sensaciones, los actos é impresiones de todas
+clases que se realizan en nuestro interior, comprende todos los
+fenómenos que presentes á nuestro espíritu con presencia inmediata,
+nos son atestiguados por el sentido íntimo ó por la conciencia.
+
+Nada que distinga entre las varias clases de actos ó impresiones puede
+servirnos de principio fundamental; la distincion supone el análisis,
+y el análisis no existe sin reflexion. No se reflexiona sin reglas y
+sin objeto conocidos ya: por consiguiente admitir clasificaciones en
+el primer principio, es despojarle de su carácter, es contradecirse.
+
+
+[180.] Conviene no confundir lo expresado por la proposicion «yo
+pienso» con la proposicion misma; el fondo y la forma son aquí cosas
+muy diferentes; pudiendo la naturaleza de esta hacer concebir ideas
+equivocadas sobre aquel. El fondo es un hecho simplicísimo; la forma
+es una combinacion lógica que encierra elementos muy heterogéneos.
+Esto necesita explicacion.
+
+El hecho de conciencia considerado en sí mismo, prescinde de
+relaciones, no es nada mas que el mismo, no conduce á nada mas que á
+sí mismo, es la presencia del acto ó de la impresion, ó mas bien es el
+acto mismo, la impresion misma, que están presentes al espíritu. Nada
+de combinacion de ideas, nada de análisis de conceptos; cuando se
+llega á esto último, se sale del terreno de la conciencia pura y se
+entra en las regiones objetivas de la actividad intelectual. Pero como
+el lenguaje es para expresar los productos de esa actividad; como no
+está vaciado, por decirlo así, en el molde de la conciencia pura sino
+en el del entendimiento, nos es imposible hablar sin alguna
+combinacion lógica ó ideal. Si quisiéramos encontrar una expresion de
+la conciencia pura sin mezcla de elementos intelectuales, deberíamos
+buscarla, nó en el lenguaje, sino en el signo natural del dolor ó de
+la alegria ó de una pasion cualquiera; solo en este caso se expresa
+con espontaneidad y sin combinaciones de elementos ajenos, que pasa
+algo en nuestro espíritu, que tenemos conciencia de alguna cosa; pero
+desde el momento en que hablamos, expresamos algo mas que la
+conciencia pura; el verbo externo indica el interno, producto de la
+actividad intelectual, concepto de ella, que envuelve ya un sujeto y
+un objeto, y que por tanto se halla ya en una region muy superior á la
+de la conciencia pura.
+
+
+[181.] Para demostrar la verdad de lo que acabo de decir, examinemos
+la expresion «yo pienso.» Esta es una verdadera proposicion que sin
+alterarse en lo mas mínimo, puede presentarse bajo una forma
+rigurosamente lógica: «yo soy pensante.» Aquí encontramos sujeto,
+predicado y cópula. El sujeto es el _yo_, es decir que nos hallamos ya
+con la idea de un ser, sujeto de actos é impresiones, posesor de una
+actividad significada en el predicado; ese _yo_, pues, se nos ofrece
+como algo muy superior al órden de la conciencia pura, es nada menos
+que la idea de substancia. Analicemos mas detenidamente lo que en él
+se encierra.
+
+Tenemos en primer lugar la unidad de conciencia; el _yo_ carece de
+sentido, si no significa algo que es uno é idéntico, á pesar de la
+pluralidad y diversidad que en él se realizan. La unidad experimental
+de conciencia trae consigo por consecuencia precisa la unidad del ser
+que la experimenta. Este ser es el sujeto en que se realizan las
+variaciones, sin lo cual no su podria decir: _yo_. Tenemos pues, que
+en una expresion tan simple están envueltas las ideas de unidad y de
+su relacion á la pluralidad, de substancia, y de su relacion á los
+accidentes; es decir que la idea del _yo_, bien que expresiva de una
+unidad simplicísima, es compuesta bajo el aspecto lógico, encerrando
+varias cosas del órden ideal, y que no se hallan en la conciencia
+pura. La idea del _yo_ propiamente dicha, aunque comun en cierto modo
+á todos los hombres, es en sí misma altamente filosófica, por encerrar
+una combinacion de elementos que pertenecen al órden intelectual puro.
+
+
+[182.] El predicado _pensante_ es la expresion de una idea general,
+comprensiva, no solo de todo pensamiento, sino tambien de todo
+fenómeno que afecta inmediatamente al espíritu. Estos fenómenos
+considerados en lo que tienen de comun, bajo la idea general de
+presentes al espíritu, vienen significados en la palabra _pensante_.
+
+La relacion del predicado con el sujeto, ó la conveniencia de
+_pensante_ al _yo_, expresa tambien un análisis digno de atencion. Por
+el pronto se echa de ver una descomposicion del concepto del _yo_ en
+dos ideas: la de sujeto de varias modificaciones, y la de pensante;
+sin esto la proposicion carece de sentido, ó mejor, su expresion se
+hace imposible. La idea de sujeto, envuelve las de unidad y de
+substancia; y la de pensante encierra la de actividad ó bien la de
+pasividad (permítaseme la expresion) acompañada de conciencia.
+
+
+[183.] Para que la proposicion sea posible, es preciso suponer que la
+descomposicion de las ideas ha comenzado en algun punto: es decir, que
+ó en la del _yo_ hemos encontrado la de _pensante_, ó en esta última
+la del _yo_. Colocándonos en el _yo_, prescindiendo de _pensante_, nos
+encontramos con la idea de sujeto ó de substancia en general, donde
+por mas que cavilemos no alcanzaremos á descubrir la de _pensante_.
+El _yo_ en sí, no se nos manifiesta, le conocemos por el pensamiento,
+y por tanto en este debemos fijar el punto de partida, y nó en aquel;
+de lo que se infiere que en dicha proposicion, lo primitivamente
+conocido, es mas bien el predicado que el sujeto; y que de los dos
+conceptos, el del sujeto tiene mas bien el carácter de contenido que
+el de continente.
+
+En efecto: el _yo_ nace, digámoslo así, para sí mismo, con la
+presencia del pensamiento; si la actividad intelectual se concentra
+para buscar su primer apoyo, se encuentra nó con el _yo_ puro, sino
+con sus actos; es decir, con su pensamiento. Este último es por
+consiguiente el objeto primitivo de la actividad intelectual
+reflexiva; este es su primer elemento de combinacion, su primer dato
+para la resolucion del problema. Fijando la vista en este elemento,
+descubre una unidad en medio de la pluralidad, descubre un ser que
+continúa el mismo en medio del flujo y reflujo de los fenómenos de la
+conciencia: esta identidad se la atestigua de una manera irresistible
+la conciencia misma. La idea del _yo_ pues está sacada del
+pensamiento, y por consiguiente mas bien nace el sujeto del predicado
+que nó el predicado del sujeto.
+
+
+[184.] El pensamiento de donde se saca la idea del _yo_, no es el
+pensamiento en general, sino realizado, existente en nosotros mismos.
+Pero esta realidad es infecunda, si no se ofrece al espíritu bajo una
+idea general; porque es evidente que el _yo_ no sale de un acto solo,
+pues que es la unidad sujeto de la pluralidad. Para llegar á la idea
+del _yo_ necesitamos la unidad de conciencia, y esta no la conocemos
+sino en cuanto la tenemos experimentada, es decir, en cuanto
+percibimos la relacion de lo uno á lo múltiplo, de un sujeto á sus
+modificaciones.
+
+Tanta elaboracion es necesaria para producir una expresion tan
+sencilla como «yo pienso;» por donde se echa de ver con cuánta razon
+he distinguido entre el fondo y la forma, y cuán inconsideradamente
+proceden los que confunden cosas tan diversas. Así, y por falta del
+debido análisis, se dan en la filosofía saltos inmensos pasando de un
+órden á otro, confundiendo las ideas y embrollando las cuestiones.
+
+
+[185.] Para dilucidar completamente la materia examinaré las
+relaciones de la existencia con el pensamiento; exámen que será muy
+fácil teniendo presentes las observaciones anteriores.
+
+Es cierto que concebimos la existencia anterior al pensamiento: nada
+puede pensar sin existir, la existencia es para el pensamiento una
+condicion indispensable; pensar y no existir, es una contradiccion
+manifiesta. Pero lo que se ofrece primitivamente á nuestro espíritu,
+no es la existencia sino el pensamiento; y este nó en abstracto, sino
+determinado, experimental, empírico como se dice ahora. La idea de
+existencia es general, comprende á todo ser, y la conciencia no puede
+comenzar por ella; ora lleguemos á esta idea por abstraccion, ora sea
+una forma preexistente en nuestro espíritu, no es lo primero que se
+nos ocurre; ó para hablar con mas exactitud, no es el último punto que
+encontramos al seguir con movimiento retrógrado el hilo de nuestros
+conocimientos para descubrir su punto de partida. Este es la
+conciencia, que despues de objetivada, y habiendo sufrido el análisis
+del concepto que ofrece, nos presenta la idea de existencia como
+contenido en ella.
+
+Se infiere de esto, que el _luego existo_, no es rigurosamente
+hablando una consecuencia del «yo pienso,» sino la intuicion de la
+idea de existencia en la de pensamiento. Hay aquí dos proposiciones
+_per se notæ_ como dicen los escolásticos; una general: «lo pensante
+es existente;» otra particular; «yo pensante, soy existente.» La
+primera pertenece al órden puramente ideal, es de evidencia
+intrínseca, independientemente de toda conciencia particular; la
+segunda participa de los dos órdenes; real é ideal; real, en cuanto
+encierra el hecho particular de la conciencia; ideal, en cuanto
+incluye una combinacion de la idea general de la existencia con el
+hecho particular: pues solo así es concebible la union del predicado
+con el sujeto.
+
+
+[186.] Ahora será sumamente fácil resolver todas las cuestiones que se
+agitan en las escuelas.
+
+Primera cuestion. ¿El principio «yo pienso» depende de otro? Debe
+responderse con distincion: si se entiende por este principio el
+simple hecho de la conciencia, es evidente que nó. Para nuestro
+entendimiento, no hay nada anterior á nosotros; todo lo que conocemos,
+en cuanto conocido por nosotros, supone nuestra conciencia; si la
+suprimimos, lo destruimos todo; y si ensayamos el destruirlo todo,
+ella permanece indestructible: no depende pues de nada, no presupone
+nada.
+
+Si por el principio «yo pienso» se entiende una proposicion, en tal
+caso no puede haber dimanado sino de un raciocinio, ó mas bien de un
+análisis: y así no puede ser el principio fundamental de nuestros
+conocimientos.
+
+
+[187.] Segunda cuestion. Faltando los demás principios, ¿falta tambien
+el presente? Aplíquese la misma distincion: como simple hecho, nó;
+como proposicion, sí. Niéguese todo, incluso el principio de
+contradiccion, la conciencia subsiste. Pero negado el principio de
+contradiccion, queda destruida toda proposicion; toda combinacion es
+absurda; el análisis, la relacion del predicado con el sujeto, son
+palabras vacías de sentido.
+
+
+[188.] Tercera cuestion. Admitido el principio «yo pienso», ¿puede ser
+conducido á la verdad al menos indirectamente, quien niegue los demás?
+Es menester distinguir: ó se trata de reducirle por raciocinio ó por
+observacion; es decir, ó se le quiere combatir con argumentos ó se
+trata de llamarle la atencion sobre sí propio, como se hace con un
+hombre distraido ó con uno que padece enagenacion mental. Lo segundo
+se puede hacer; lo primero nó. Quien niega todos los principios
+incluso el de contradiccion, hace imposible todo raciocinio; en vano
+pues se discurre contra él. Ensayémoslo.
+
+Tú piensas, se le dirá; al menos así lo afirmas cuando admites el
+principio «yo pienso.»
+
+Es verdad.
+
+Luego debes admitir tambien el principio de contradiccion.
+
+¿Por qué?
+
+Porque de otro modo podrias pensar y no pensar á un mismo tiempo.
+
+No hay inconveniente.
+
+Pero entonces destruyes tu pensamiento....
+
+¿Por qué?
+
+¿Piensas? ¿no es verdad?
+
+Cierto.
+
+Segun tú mismo, es posible que no pienses al mismo tiempo.
+
+Estamos conformes.
+
+Luego destruyes tu pensamiento: porque cuando no piensas se destruye
+el «yo pienso;» y como todo esto es simultáneo, resulta que destruyes
+tu propio pensamiento.
+
+Nada de eso: lo que hay en el argumento que se me objeta es que se
+supone verdadero lo que yo niego; incurriéndose en el sofisma que los
+dialécticos llaman peticion de principio. En efecto, por lo mismo que
+niego el principio de contradiccion, no admito que el no ser destruya
+al ser, ni el ser al no ser; y por consiguiente, que el no pienso
+pueda destruir el yo pienso. Cuando se me arguye en este sentido, se
+supone lo mismo que se busca; se me ataca por principios que yo no
+reconozco. En vuestro sistema, en que el ser destruye al no ser y
+vice-versa, es cierto que el pensar y el no pensar son incompatibles;
+pero en mis principios el caso es muy sencillo, como segun ellos no es
+imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo, cuando no
+pienso no dejo de pensar.
+
+Este lenguaje es absurdo, pero consecuente: negado el principio, la
+deduccion es necesaria; y si se le replica que en tal caso no puede ni
+hacer el raciocinio que se acaba de oir, podrá él contestar, que
+tampoco pueden raciocinar los adversarios; ó que si se quiere, no
+halla inconveniente en que se raciocine y no se raciocine.
+
+No hay otro medio de reducir á un hombre extraviado de esta manera que
+el de la observacion; se ha salido de la razon y por tanto es
+imposible volverle á ella por medio de ella misma. Las observaciones
+que se le dirigen han de ser mas bien un llamamiento, una especie de
+grito para despertar la razon, que nó una combinacion para
+reconstruirla; es un hombre dormido ó desvanecido á quien se llama y
+se toca para volverle en sí, nó un adversario con quien se disputa
+(XIX).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+VERDADERO SENTIDO DEL PRINCIPIO DE CONTRADICCION.
+
+OPINION DE KANT.
+
+
+[189.] Antes de examinar el valor del principio de contradiccion como
+punto de apoyo de todo conocimiento, será bien fijar con exactitud su
+verdadero sentido. Esto me obliga á entrar en algunas consideraciones
+sobre una opinion de Kant manifestada en su _Crítica de la razon
+pura_, á propósito de la forma con que el principio de contradiccion
+ha sido enunciado hasta el presente en todas las escuelas filosóficas.
+Conviene el metafísico aleman en que sea cual fuere la materia de
+nuestro conocimiento y de cualquier modo que se le refiera el objeto,
+es condicion general aunque puramente negativa, de todos nuestros
+juicios, el que no se contradigan mutuamente; de otro modo, aun sin
+órden al objeto, no son nada en sí mismos. Asentada esta doctrina
+advierte que se llama principio de contradiccion el siguiente: «un
+predicado que repugna á una cosa no le conviene;» observando en
+seguida que este es un criterio universal de toda verdad, aunque
+puramente negativo; mas que por lo mismo pertenece exclusivamente á la
+lógica, pues que vale para los conocimientos puramente como
+conocimientos en general, sin relacion á su objeto, y declara que la
+contradiccion los hace desaparecer completamente. «Hay sin embargo,
+continúa, una fórmula de este célebre principio puramente formal y
+desprovisto de contenido, fórmula que encierra una síntesis confundida
+mal á propósito con el principio mismo, y sin la menor necesidad. Héla
+aquí; es imposible que una cosa sea y no sea á _un mismo tiempo_. A
+mas de que la certeza apodíctica ha sido añadida inútilmente aquí (por
+la palabra _imposible_), certeza que debe de sí misma estar
+comprendida en la proposicion, este juicio se halla además afectado
+por la condicion del tiempo y significa en algun modo lo siguiente:
+_una cosa_ = A, que es alguna cosa = B, no puede al mismo tiempo ser
+no B; pero puede muy bien ser sucesivamente lo uno y lo otro (B y no
+B). Por ejemplo, un hombre que es jóven no puede ser viejo á un mismo
+tiempo; pero este mismo hombre puede muy bien ser jóven en un tiempo y
+ser viejo ó no ser jóven en otro; es así que el principio de
+contradiccion, como principio puramente lógico, no debe restringir su
+significado á relaciones de tiempo; luego esta fórmula es del todo
+contraria al objeto del principio mismo. La equivocacion nace de que
+se comienza por separar el predicado de una cosa del concepto de ella;
+y en seguida se une á este mismo predicado su contrario, lo que no da
+jamás una contradiccion con el sujeto sino únicamente con su predicado
+que le está unido sintéticamente; contradiccion que ni aun tiene
+lugar sino en cuanto el primer predicado y el segundo son puestos al
+mismo tiempo. Si digo, un hombre que es ignorante no es instruido, la
+condicion _al mismo tiempo_ debe estar expresada, porque el que es
+ignorante en un tiempo puede muy bien ser instruido en otro. Pero si
+digo, ningun hombre ignorante es instruido, la proposicion será
+analítica, porque el carácter de la ignorancia constituye ahora el
+concepto del sujeto, en cuyo caso la proposicion negativa dimana
+inmediatamente de la proposicion contradictoria, sin que la condicion
+_al mismo tiempo_ deba intervenir. Por esta razon he cambiado mas
+arriba la fórmula del principio de contradiccion, de manera que por
+ella fuese explicada claramente la naturaleza de una proposicion
+analítica.» (Lógica trascendental, libro 2.º cap. 2.º seccion 1.ª).
+
+
+[190.] El lector no comprenderá bien el sentido de este pasaje, ya de
+suyo no muy claro, si no sabe lo que Kant entiende por proposiciones
+analíticas y sintéticas; lo explicaré. En todos los juicios
+afirmativos la relacion de un predicado con un sujeto es posible de
+dos maneras: ó el predicado pertenece al sujeto como contenido en él,
+ó le es completamente extraño, aunque en realidad esté ligado con él
+mismo. En el primer caso, el juicio es analítico, en el segundo
+sintético. Los juicios analíticos afirmativos son aquellos en que la
+union del predicado con el sujeto es concebida por identidad; al
+contrario se llaman sintéticos aquellos en que dicha union está
+concebida sin identidad. Kant aclara su idea con los ejemplos
+siguientes. «Cuando digo todos los cuerpos son extensos, este es un
+juicio analítico, pues no necesito salir del concepto de cuerpo para
+encontrarle unida la extension; me basta descomponerle, es decir, que
+es suficiente el tener conciencia de la diversidad que pensamos
+siempre en este concepto, para encontrar en él el predicado de que se
+trata. Este es pues un juicio analítico. Al contrario, cuando digo,
+todos los cuerpos son pesados, aquí el predicado es una cosa del todo
+diferente de lo que pienso en general por el simple concepto de
+cuerpo: la union pues de semejante predicado da un juicio sintético.»
+(Crítica de la razon pura. Introduccion § 1).
+
+Échase de ver fácilmente la razon de la nueva nomenclatura empleada
+por el filósofo aleman. Llama analíticos á los juicios en que basta
+descomponer el sujeto para encontrar en él el predicado, sin necesidad
+de añadirle nada que no estuviese ya pensado en el concepto mismo del
+sujeto, á lo menos oscuramente; y apellida sintéticos ó de
+composicion, aquellos en que es preciso añadir algo al concepto del
+sujeto, pues que el predicado no se encuentra en este concepto por mas
+que se le descomponga.
+
+
+[191.] Esta division de juicios en analíticos y sintéticos es muy
+nombrada en la filosofía moderna, sobre todo entre los alemanes; y de
+seguro no falta quien se imagina que este es un descubrimiento del
+autor de la _Crítica de la razon pura_; la misma novedad del nombre
+puede dar orígen á la equivocacion. Sin embargo, en todos los autores
+escolásticos que olvidados y cubiertos de polvo yacen ahora en el
+fondo de las bibliotecas, se habla de juicios analíticos y sintéticos;
+bien que nó con estos nombres. Se decia que los juicios eran de dos
+especies: unos en que el predicado estaba contenido en la idea del
+sujeto y otros en que nó; á las proposiciones que expresaban los
+juicios de la primera clase se las llamaba _per se notæ_ ó conocidas
+por sí mismas, á causa de que entendida la significacion de los
+términos se veia que el predicado estaba contenido en la idea ó en el
+concepto del sujeto. Se les daba tambien el nombre de primeros
+principios, y á la percepcion de ellos se la llamaba _inteligencia,
+intellectus_, distinguiéndola de la _razon_ en cuanto esta versaba
+sobre los conocimientos de evidencia mediata ó de raciocinio.
+
+Véase si dejan algo que desear ni en claridad ni en precision, los
+siguientes textos de Santo Tomás. «Una proposicion es conocida por sí,
+_per se nota_, cuando el predicado está incluido en la razon del
+sujeto, como el hombre es animal; pues que animal es de la esencia del
+hombre. Si pues todos conocen lo que es el sujeto y el predicado, la
+proposicion será conocida por sí, para todos; como se ve en los
+primeros principios de las demostraciones cuyos términos son cosas
+comunes que nadie ignora, como ser y no ser; todo y parte y otras
+semejantes.» (1.ª Parte. Cuest. 2. art. 1.º)
+
+«Cualquiera proposicion cuyo predicado es de la esencia del sujeto, es
+conocida por sí, bien que puede suceder que no lo sea para quien
+ignore lo que significa la definicion del sujeto: así esta
+proposicion, «el hombre es racional,» es de su naturaleza conocida por
+sí; pues _quien dice hombre dice racional_.» (1.ª 2.ª Cuest. 94. Art.
+2).
+
+
+[192.] Por estos ejemplos, y otros muchos que seria fácil aducir, se
+ve que la distincion entre los juicios analíticos y sintéticos era
+vulgar en las escuelas muchos siglos antes de Kant. Los analíticos
+eran todos los que se formaban por evidencia inmediata; y sintéticos,
+los que resultaban de evidencia mediata, ya fuese esta del órden
+puramente ideal, ya dependiese en algun modo de la experiencia. Se
+sabia muy bien que hay conceptos de sujeto en los cuales está pensado
+el predicado, á lo menos en confuso: y por esto se explicaba esta
+union ó identidad, diciendo que las proposiciones en que se enunciaba,
+eran _per se notæ ex terminis_. El predicado en los juicios analíticos
+está ya en el sujeto; nada se le añade segun Kant; solo se le explica;
+«Quien dice _hombre_ dice _racional_;» así habla Santo Tomás: la idea
+es la misma que la del filósofo aleman.
+
+
+[193.] Pero volvamos al exámen de si debe ó nó mudarse la fórmula en
+que hasta ahora se ha expresado el principio de contradiccion.
+
+La primera observacion de Kant se refiere á la palabra _imposible_
+por juzgarla añadida inútilmente, ya que la certeza apodíctica que se
+quiere expresar, debe estar comprendida en la misma proposicion. Kant
+formula el principio de esta manera: «un predicado que _repugna_ á una
+cosa no le conviene.» ¿Qué se entiende por la palabra imposible?
+«posible é imposible absolutamente, se dice por la relacion de los
+términos: posible porque el predicado no repugna al sujeto; imposible,
+cuando el predicado repugna al sujeto;» así se expresa Santo Tomás (1
+P. Cuest. 25. Art. 3.) y con él todas las escuelas; luego la
+imposibilidad es la repugnancia del predicado al sujeto, luego ser una
+cosa imposible es ser repugnante, luego emplea Kant el mismo lenguaje
+que reprende en los otros. La fórmula comun podria expresarse de esta
+manera: «que una cosa sea y no sea al mismo tiempo, repugna; ó bien
+hay repugnancia entre el ser y el no ser; ó bien el ser excluye al no
+ser;» todo viene á parar á lo mismo, y nada mas expresa Kant cuando
+dice: un predicado que repugna á una cosa, no le conviene.
+
+
+[194.] Tratándose de un criterio universal, hay mas exactitud en la
+fórmula comun que en la de Kant. Esta ciñe el principio á la relacion
+de predicado y sujeto, y por consiguiente le encierra en el órden
+puramente ideal, no valiendo para el real sino por una especie de
+ampliacion. Esta ampliacion aunque muy legítima y muy fácil, no la
+necesita la fórmula comun: con decir, el ser excluye al no ser, abraza
+lo ideal y lo real, y presenta al entendimiento la imposibilidad, no
+solo de los juicios contradictorios, sino tambien de las cosas
+contradictorias.
+
+Kant admite que este principio es la condicion _sine qua non_ de la
+verdad de nuestros conocimientos, de manera que debemos tener cuidado
+de no ponernos jamás en contradiccion con él so pena de anonadar todo
+conocimiento. Hágase la prueba: á un hombre que no se haya ocupado á
+fondo de estas materias, aunque sepa muy bien lo que se entiende por
+predicado y sujeto, dénsele las dos fórmulas; ¿cuál de ellas se le
+presentará como mas fácil para todos los usos así en lo externo como
+en lo interno? es claro que no será la de Kant. Que una cosa no puede
+ser y no ser á un mismo tiempo, al instante se ve con toda
+generalidad, y se aplica el principio á todos los usos así en el órden
+real como en el ideal. Se trata de un objeto externo y se dice: esto
+no puede ser y no ser á un mismo tiempo; se trata de juicios
+contradictorios, de ideas que se excluyen, y se dice sin dificultad:
+esto no puede ser, porque es imposible que á un mismo tiempo una cosa
+sea y no sea. Pero no se ve con la misma facilidad y prontitud cómo se
+hace el tránsito del órden ideal al real, ó cómo pueden tener uso en
+el órden de los hechos las ideas puramente lógicas de sujeto y
+predicado. Luego la fórmula comun, á mas de ser igualmente exacta que
+la de Kant, es mas sencilla, mas inteligente, y mas fácilmente
+aplicable. ¿Pueden desearse calidades mejores para un criterio
+universal, para la condicion _sine qua non_ de la verdad de nuestros
+conocimientos?
+
+
+[195.] Hasta aquí he dado por supuesto que la fórmula de Kant
+expresaba realmente el principio de contradiccion; pero esta
+suposicion es cuando menos inexacta. No cabe duda que seria una
+contradiccion el que un predicado que repugnase á un sujeto, le
+conviniese; y en este sentido se puede decir que el principio de
+contradiccion está de algun modo expresado en la fórmula de Kant. Mas
+esto no es suficiente: porque de lo contrario seria preciso decir que
+todo axioma expresa el principio de contradiccion, pues no es posible
+negar ningun axioma sin una contradiccion. La fórmula del principio
+debe expresar _directamente_ la exclusion recíproca, la repugnancia
+entre el ser y el no ser; esto es lo que se quiere significar; jamás
+se ha entendido otra cosa por el principio de contradiccion. Kant en
+su nueva fórmula no expresa directamente esta exclusion: lo que
+expresa es, que cuando de la idea de un sujeto está excluido el
+predicado, este no le conviene. Si bien se mira, lejos de que esta
+fórmula exprese el principio de contradiccion, es la famosa de los
+cartesianos: lo que está comprendido en la idea clara y distinta de
+una cosa, se puede afirmar de ella con toda certeza. En substancia las
+dos fórmulas expresan lo mismo, y solo se distinguen por dos
+diferencias puramente accidentales: 1ª. en que la de Kant es mas
+concisa; 2.ª en que la de este filósofo es negativa y la de los
+cartesianos afirmativa.
+
+
+[196.] Kant viene á decir: «lo que está _excluido_ de la idea clara y
+distinta de una cosa, se puede negar de ella.» _Predicado que repugna_
+á un sujeto, es lo mismo que lo que está _excluido_ de la idea de una
+cosa; _no le conviene_, es lo mismo que _se puede negar de él_. Y como
+por otra parte es evidente que el principio de los cartesianos debe
+entenderse en ambos sentidos, afirmativo y negativo, pues que al decir
+que lo que está comprendido en la idea clara y distinta de una cosa,
+se puede afirmar de la misma, entendian tambien que cuando una cosa
+estaba excluida, se podia negar; resulta que Kant dice lo mismo que
+ellos; así intentando corregir á todas las escuelas, ha incurrido en
+una equivocacion no muy á propósito para abonar su perspicacia.
+
+Claro es que la misma fórmula de Kant implica esta otra: el predicado
+contenido en la idea de un sujeto, le conviene. Esta proposicion es
+tambien condicion _sine qua non_, de todos los juicios analíticos
+afirmativos: pues estos desaparecen, si no conviene al sujeto lo que
+está en su idea. En tal caso, no hay diferencia ni aun aparente entre
+la fórmula de Kant y la de los cartesianos; solo hay variedad en los
+términos: la proposicion es exactamente la misma. Por donde se echa de
+ver que antes de afirmar que en el punto mas claro y mas fundamental
+de los conocimientos humanos, se han expresado mal todas las
+escuelas, es necesario andar con mucho tiento: testigo la
+_originalidad_ de la fórmula de Kant.
+
+
+[197.] No fué mas feliz el autor de la _Crítica de la razon pura_ al
+censurar la condicion _á un mismo tiempo_, que se añade generalmente á
+la fórmula del principio de contradiccion. Ya que él se tomó la
+libertad de creer que ningun filósofo antes de él habia expresado de
+la manera conveniente este principio, permítaseme decir que él no
+entendió bien lo que querian significar los otros. No creo que con
+decir esto cometa una profanacion filosófica; si para ciertos hombres
+Kant es un oráculo, todos los filósofos juntos y la humanidad entera
+son tambien oráculos que deben ser oidos y respetados.
+
+Segun el mismo Kant, el principio de contradiccion es condicion _sine
+qua non_ de todos los conocimientos humanos. Si pues esta condicion ha
+de servir para su objeto, es necesario que se la exprese de un modo
+aplicable á todos los casos. Nuestros conocimientos no se componen
+únicamente de elementos necesarios, sino que admiten en buena parte
+ideas enlazadas con lo contingente; pues como hemos visto ya, las
+verdades puramente ideales no conducen á nada positivo si no se las
+hace descender al terreno de la realidad. Los seres contingentes están
+sometidos á la condicion del tiempo; y todos los conocimientos que á
+ellos se refieren, deben contar siempre con esta condicion. Su
+existencia se limita á un determinado espacio de tiempo; y conforme á
+esta determinacion es preciso pensar y hablar de la misma. Aun las
+propiedades esenciales están afectadas en cierto modo por la condicion
+del tiempo; porque si bien prescinden de él, si se las considera en
+general, no es así cuando están realizadas, es decir, cuando dejan de
+ser una pura abstraccion y son una cosa positiva. Hé aquí pues la
+razon, y razon bien poderosa y profunda, de que todas las escuelas
+hayan juntado la condicion del tiempo con la fórmula del principio de
+contradiccion: razon bien profunda, repito, y que es extraño se
+escapase á la penetracion del filósofo aleman.
+
+
+[198.] La importancia de la materia reclama todavía ulteriores
+aclaraciones. Lo esencial en el princio de contradiccion, es la
+exclusion del ser por el no ser y del no ser por el ser. La fórmula
+debe expresar este hecho, esta verdad que se nos ofrece con evidencia
+inmediata y que es contemplada por el entendimiento con una intuicion
+clarísima que no consiente duda ni oscuridad de ninguna especie.
+
+El verbo _ser_ puede tomarse de dos maneras: sustantivamente, en
+cuanto significa la existencia, y copulativamente, en cuanto expresa
+la relacion de un predicado con un sujeto. Pedro es; aquí el verbo
+_es_ significa la existencia de Pedro, y equivale á esta otra: Pedro
+existe. El triángulo equilátero es equiángulo; aquí el verbo _es_ se
+toma copulativamente; pues no se afirma que exista ningun triángulo
+equilátero, y solo se establece la relacion de la igualdad de los
+ángulos con la igualdad de los lados, prescindiendo absolutamente de
+que existan unos ni otros.
+
+El principio de contradiccion debe extenderse á los casos en que el
+verbo _ser_ es copulativo y á los en que es sustantivo; porque cuando
+decimos que es imposible que una cosa sea y no sea, no hablamos
+únicamente del órden ideal ó de las relaciones entre predicados y
+sujetos, sino tambien del órden real: si no se refiriese á este último
+tendríamos que el mundo entero de las existencias estaria falto de la
+condicion indispensable para todo conocimiento sino tambien para todo
+ser en sí mismo, prescindiendo de que sea conocido y de que sea
+inteligente. ¿Qué fuera un ser real que pudiese ser y no ser? ¿qué
+significa una contradiccion realizada? luego el principio se ha de
+extender no solo al verbo _ser_ como copulativo, sino tambien como
+sustantivo. Todas las existencias finitas, inclusa la nuestra, son
+medidas por una duracion sucesiva; luego si la fórmula del principio
+de contradiccion no ha de ser inaplicable á todo cuanto conocemos en
+el universo, ha de estar acompañado de la condicion del tiempo. De
+todas las cosas finitas que existen se ha verificado que no existian y
+de todas se podria verificar que no existiesen: de ninguna se
+afirmaria con verdad que su no existencia fuese imposible; esta
+imposibilidad nace de la existencia en un tiempo dado, y solo con
+respecto á este tiempo se la puede afirmar. Luego la condicion del
+tiempo es absolutamente necesaria en la fórmula del principio de
+contradiccion, si esta fórmula ha de poder servirnos para lo
+existente, es decir, para lo que tienen de objeto real nuestros
+conocimientos.
+
+
+[199.] Veamos ahora lo que sucede en el órden puramente ideal, donde
+el verbo _ser_ se toma copulativamente. Las proposiciones del órden
+puramente ideal son de dos clases: unas tienen por sujeto una idea
+genérica que con la union de la diferencia, puede pasar á una especie
+determinada; otras tienen por sujeto la misma especie, ó sea la idea
+genérica junto con la determinacion de la diferencia. La palabra
+_ángulo_ expresa la idea genérica comprensiva de todos los ángulos,
+idea que unida con la diferencia correspondiente, puede constituir las
+especies de ángulo recto, agudo ú obtuso. Sucédenos á cada paso el
+modificar la idea genérica de varias maneras; y como en esto entra por
+necesidad una sucesion en que se nos representan distintos conceptos
+que todos tienen por base la idea genérica, resulta que consideramos á
+esta como un ser que sucesivamente se transforma. Para expresar esta
+sucesion puramente intelectual, empleamos la idea de tiempo; y hé aquí
+una de las razones que justifican el empleo de esta condicion aun en
+el órden puramente ideal. Así decimos: un ángulo no puede ser á un
+mismo tiempo recto y no recto; porque encontramos que la idea de
+ángulo puede estar sucesivamente determinada por la diferencia que le
+constituye recto y no recto; pero estas determinaciones no pueden
+coexistir ni aun en nuestro concepto, por cuya razon no afirmamos la
+imposibilidad absoluta de la union de la diferencia con el género,
+sino que la limitamos á la condicion de la simultaneidad.
+
+En esta proposicion: un ángulo recto no puede ser obtuso; el sujeto no
+es la idea genérica sola, sino unida con la diferencia _recto_. En el
+concepto del sujeto formado de estas dos ideas, ángulo y recto, vemos
+la imposibilidad de que se les una la idea _obtuso_. Esto sin ninguna
+condicion de tiempo, y en este caso tampoco se la expresa. Se dice con
+frecuencia: un ángulo no puede ser al mismo tiempo recto y obtuso;
+pero jamás se dice el ángulo recto no puede _á un mismo tiempo_ ser
+obtuso, sino absolutamente: el ángulo recto no puede ser obtuso.
+
+
+[200.] Observa Kant que la equivocacion dimana de que se comienza por
+separar el predicado de una cosa del concepto de esta cosa, y que en
+seguida se le junta á este mismo predicado su contrario, lo que no da
+jamás una contradiccion con el sujeto sino con el predicado que le
+está unido sintéticamente; contradiccion que no tiene lugar sino en
+cuanto el primero y el segundo predicado están puestos á un mismo
+tiempo. Esta observacion de Kant es en el fondo muy verdadera; pero
+adolece de dos defectos: el que se la presenta como original cuando no
+dice sino cosas muy sabidas; y el que se le emplea para combatir una
+equivocacion que no existe sino en la mente del filósofo que pretende
+quitarla á los demás. Las dos proposiciones analizadas en el párrafo
+anterior confirman lo que acabo de decir: el ángulo no puede ser recto
+y no recto. Aquí la condicion del tiempo es necesaria porque la
+repugnancia no está entre el predicado y el sujeto sino entre los dos
+predicados. El ángulo puede ser recto ó no recto, con tal que esto se
+verifique en tiempos diferentes. El ángulo recto no puede ser obtuso;
+aquí la condicion del tiempo no debe ser expresada, porque entrando en
+el concepto del sujeto la idea _recto_, está enteramente excluida la
+de _obtuso_.
+
+
+[201.] Si el principio de contradiccion hubiese de servir únicamente
+para los juicios analíticos, esto es, para aquellos en que el
+predicado está contenido en la idea del sujeto, la condicion del
+tiempo no debiera ser expresada nunca; pero como este principio ha de
+guiarnos tambien para todos los demás juicios, se sigue que en la
+fórmula general no podia prescindirse de una condicion absolutamente
+indispensable en la mayor parte de los casos. En el estado actual de
+nuestro entendimiento, mientras nos hallamos en esta vida, el no
+prescindir del tiempo es la regla, el prescindir la excepcion: ¿y se
+queria que una fórmula general se refiriese solo á la excepcion y
+dejase en olvido la regla?
+
+
+[202.] No se concibe la razon que pudo mover á Kant á ilustrar esta
+materia con los ejemplos arriba citados. No cabe decir cosas mas
+comunes é inoportunas que las añadidas por este filósofo cuando
+ilustra la materia con algunos ejemplos. «Si digo, un hombre que es
+ignorante no es instruido, la condicion _al mismo tiempo_ debe estar
+expresada; porque el que es ignorante en un tiempo, puedo muy bien ser
+instruido en otro.» Esto á mas de ser comun é inoportuno, es sobre
+manera inexacto. Si la proposicion fuese: un hombre no puede ser
+ignorante é instruido; entonces la condicion _al mismo tiempo_ debiera
+añadirse, porque no dándose preferencia á ningun predicado con
+respecto al otro, se indicaria el motivo de la repugnancia, que es de
+predicado á predicado y no de predicado á sujeto. Pero en el ejemplo
+aducido por Kant, «el hombre que es ignorante no es instruido,» el
+sujeto no es solo hombre, sino hombre ignorante; el predicado
+instruido recae sobre el hombre modificado con el predicado ignorante;
+y por consiguiente la expresion del tiempo no es necesaria ni se la
+emplea en el lenguaje comun.
+
+Hay mucha diferencia entro estas dos proposiciones: el hombre que es
+ignorante _no es_ instruido; el hombre que es ignorante, _no puede
+ser_ instruido. En la primera, la condicion del tiempo no debe estar
+expresada por las razones dichas: en la segunda sí, porque hablándose
+de la imposibilidad de un modo absoluto, se negaria al ignorante hasta
+la _potencia_ de ser instruido.
+
+
+[203.] El otro ejemplo de Kant es el siguiente: «pero si digo, ningun
+hombre ignorante es instruido, la proposicion será analítica, porque
+el carácter de la ignorancia constituye ahora el concepto del sujeto y
+por tanto la proposicion negativa se deriva inmediatamente de la
+proposicion contradictoria sin que la condicion _al mismo tiempo_ deba
+intervenir.» No se ve la razon porque establece Kant tanta diferencia
+entre estas dos proposiciones: un hombre que es ignorante no es
+instruido; ningun hombre ignorante es instruido; en ambas el predicado
+no se refiere tan solo á hombre, sino á hombre ignorante, y tanto vale
+decir hombre que es ignorante, como hombre ignorante. Si pues la
+expresion del tiempo no es necesaria en la una, tampoco lo será en la
+otra.
+
+Si la idea de ignorante afecta al sujeto mismo, el predicado está
+necesariamente excluido, porque las ideas de instruccion y de
+ignorancia, son contradictorias: entonces nos hallamos con la regla de
+los dialécticos de que en materias necesarias, la proposicion
+indefinida equivale á la universal.
+
+De esta discusion resulta que la fórmula del principio de
+contradiccion debe ser conservada tal como está, y que no debe
+suprimirse la condicion del tiempo, porque de otro modo se
+inutilizaria la fórmula para muchísimos casos (XX).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+SI EL PRINCIPIO DE CONTRADICCION MERECE EL TÍTULO DE FUNDAMENTAL; Y EN
+QUÉ SENTIDO.
+
+
+[204.] Aclarado ya el verdadero sentido del principio de
+contradiccion, veamos si merece el título de fundamental, reuniendo
+todos los caractéres exigidos para esta dignidad científica. Estos son
+tres: primero, que no se apoye en otro principio. Segundo, que cayendo
+él, se arruinen todos los demás. Tercero, que permaneciendo él firme,
+pueda argüirse de una manera concluyente contra quien niegue los
+demás, reduciéndole á buen camino por demostracion, al menos
+indirecta.
+
+
+[205.] Para resolver cumplidamente todas las cuestiones que se
+refieren al principio de contradiccion, asentaré algunas proposiciones
+acompañándolas con la demostracion correspondiente.
+
+PRIMERA PROPOSICION.
+
+
+Si se niega el principio de contradiccion, se desploma toda certeza,
+toda verdad, todo conocimiento.
+
+Demostracion. Si una cosa puede ser y no ser á un mismo tiempo,
+podemos estar ciertos y no ciertos, conocer y no conocer, existir y
+no existir; la afirmacion puede estar junto con la negacion, las cosas
+contradictorias pueden hermanarse, las distintas identificarse, las
+idénticas distinguirse; la inteligencia es un caos en toda la
+extension de la palabra; la razon se trastorna, el lenguaje es
+absurdo, el sujeto y el objeto se chocan en medio de espantosas
+tinieblas, toda luz intelectual se ha extinguido para siempre. Todos
+los principios están envueltos en la ruina universal; y la misma
+conciencia vacilaria, si al hacer esta suposicion absurda no se
+hallase sostenida por la invencible mano de la naturaleza. Pero en
+medio de la absurda hipótesis, la conciencia que no desaparece porque
+no puede desaparecer, se siente arrastrada tambien por el violento
+torbellino que lo arroja todo á las tinieblas del caos; en vano se
+esfuerza por conservar sus ideas, todas desaparecen por la fuerza de
+la contradiccion; en vano hace brotar otras nuevas para sustituirlas á
+las que va perdiendo, desaparecen tambien; en vano busca objetos
+nuevos, desaparecen tambien; y ella misma no continúa sino para sentir
+la imposibilidad radical de pensar nada; solo ve á la contradiccion
+que señoreada de la inteligencia, destruye con fuerza irresistible
+cuanto se quiera levantar.
+
+SEGUNDA PROPOSICION.
+
+
+[206.] No basta que no se suponga falso el principio de
+contradiccion; es preciso además suponerle verdadero, si no se quiere
+que se arruine toda certeza, todo conocimiento, toda verdad.
+
+Demostracion. Las razones alegadas con respecto á la proposicion
+anterior podrian reproducirse por entero. En el primer caso se supone
+negada la verdad del principio; en el segundo no se le da por
+verdadero ni por falso; pero es evidente que la indiferencia no basta;
+porque desde el momento en que el principio de contradiccion no esté
+fuera de toda duda, volvemos á caer en las tinieblas, debemos dudar de
+todo.
+
+No quiero decir que para tener certeza de cualquiera cosa, sea
+necesario pensar explícitamente en dicho principio; pero sí que
+debemos tenerle por firmemente asentado, que no podemos abrigar sobre
+él la menor duda, y que en viendo alguna cosa ligada con él mismo, es
+preciso considerarla como asida de un punto inmóvil; la menor
+vacilacion, el mas ligero _quién sabe_!.... sobre este principio, lo
+arruina todo: la posibilidad de un absurdo es ya por si misma un
+absurdo.
+
+TERCERA PROPOSICION
+
+
+[207.] Es imposible encontrar un principio que nos asegure de la
+verdad del de contradiccion.
+
+Demostracion. Hemos visto que en todo conocimiento es necesario
+suponer la verdad del principio de contradiccion; luego ninguna puede
+servir para demostrarle á él. En cualquiera raciocinio que con este
+objeto se haga, habrá por necesidad un círculo vicioso; se probará el
+principio de contradiccion con otro principio que á su vez supondrá
+siempre el de contradiccion. Tendremos pues un edificio que estribará
+sobre un cimiento y un cimiento que estribará sobre el mismo edificio.
+
+CUARTA PROPOSICION.
+
+
+[208.] A quien niegue el principio de contradiccion, no se le puede
+reducir directa ni indirectamente por ningun otro.
+
+Demostracion. Seria curioso oir los argumentos dirigidos contra un
+hombre que admite la posibilidad del sí y del nó en todo. Cuando se le
+reduzca al sí, no se le hará perder el nó, y vice-versa. Es imposible
+no solo argumentar, sino hablar, ni pensar en suposicion semejante.
+
+QUINTA PROPOSICION.
+
+
+[209.] No es exacto lo que suele decirse que con el principio de
+contradiccion podamos argüir de una manera concluyente contra quien
+niegue los demás.
+
+Adviértase que solo digo que _no es exacto_; porque en efecto creo que
+en el fondo es verdadero, pero mezclado con alguna inexactitud. Para
+manifestarlo examinemos el valor de la demostracion que se da en
+casos semejantes. En forma de diálogo las razones, las contestaciones
+y las réplicas se presentarán con mas claridad y viveza. Supongamos
+que uno niega este axioma. El todo es mayor que la parte.
+
+Si V. niega esto, admite que una cosa puede ser y no ser á un mismo
+tiempo.
+
+Esto es lo que se me ha de probar.
+
+El todo de V. será todo y no lo será, y la parte será parte y no
+parte.
+
+¿Por qué?
+
+En primer lugar, será todo, porque así se supone.
+
+Admitido.
+
+Al mismo tiempo no lo será....
+
+Negado.
+
+No lo será porque no será mayor que su parte.
+
+Buen modo de argumentar; esto es una peticion de principio: yo
+comienzo por afirmar que el todo no es mayor que su parte, y V. me
+arguye en el supuesto contrario; pues me dice que el todo no será todo
+si no es mayor que su parte. Si yo concediese que el todo es mayor que
+su parte, y luego negase esta propiedad, entonces incurriría en
+contradiccion haciendo un todo que segun mis principios no seria todo;
+pero como ahora niego que el todo haya de ser mayor que su parte, debo
+negar tambien que deje de ser todo, por no ser mayor que su parte.
+
+
+[210.] ¿A quien discurre de esta manera qué se le puede replicar? nada
+absolutamente en forma de raciocinio; lo que se puede hacer es
+llamarle la atencion hácia el absurdo en que se coloca; pero esto nó
+argumentando, sino determinando con toda exactitud el sentido de las
+palabras y analizando los conceptos que por ellas se expresan. Esto es
+lo único que se puede y debe hacer. La contradiccion existe, es
+cierto; y lo que conviene es que la vea el que ha incurrido en la
+misma; para lo cual, ó será suficiente la explicacion de los términos
+y el análisis de los conceptos, ó no bastará nada.
+
+Veámoslo en el mismo ejemplo. El todo es mayor que su parte. ¿Qué es
+todo? es el conjunto de las partes, es las partes mismas reunidas. En
+la idea del todo entran pues las partes. ¿Qué significa mayor? Una
+cosa se dice mayor que otra, cuando además de contener cantidad igual
+á esta, contiene alguna otra; el siete es mayor que el cinco, porque á
+mas de contener el mismo cinco, contiene tambien el dos. El todo
+contiene á la parte y además á las otras partes, luego en la idea de
+todo entra la idea de ser mayor que su parte. Así se podria reducir á
+quien negase este principio: método que mas bien que de argumentacion,
+podria llamarse de explicacion de términos y análisis de conceptos,
+porque es claro que no se ha hecho mas que definir aquellos y
+descomponer estos.
+
+SEXTA PROPOSICION.
+
+
+[211.] El principio de contradiccion no puede ser conocido sino por
+evidencia inmediata.
+
+Demostracion. Se han de probar dos cosas. Que el conocimiento es por
+evidencia, y que la evidencia es inmediata. Tocante á lo primero
+observaré que el principio de contradiccion no es un simple hecho de
+conciencia sino una verdad puramente ideal. El hecho de conciencia
+envuelve la realidad, no puede expresarse de ningun modo sin que se
+afirme alguna existencia; el principio de contradiccion no afirma ni
+niega nada positivo; esto es, no dice que algo exista ó no exista;
+solo expresa la repugnancia del ser al no ser, y del no ser al ser,
+prescindiendo de que el verbo _ser_ se tome sustantiva ó
+copulativamente.
+
+
+[212.] Todo hecho de conciencia es algo, no solo existente sino
+determinado; no es un pensamiento en abstracto, sino tal ó cual
+pensamiento. El principio de contradiccion no contiene nada
+determinado; no solo prescinde de la existencia de las cosas sino
+tambien de la esencia, pues no se refiere á solas las existentes sino
+tambien á las posibles; y entre estas no distingue especies, sino que
+las abraza todas en su mayor generalidad. Cuando se dice «es imposible
+que una cosa sea y no sea,» la palabra _cosa_ no restringe su
+significacion de ninguna manera; expresa el ser en general, en su
+mayor indeterminacion. En el _sea_ ó _no sea_, el verbo _ser_ no
+expresa solo la existencia sino toda clase de relaciones de esencias,
+tambien en su mas completa indeterminacion. Así el principio se aplica
+igualmente en estas dos proposiciones; es imposible que la luna sea y
+no sea; es imposible que un círculo sea y no sea círculo; no obstante
+que la primera es del órden real, y en ella el verbo _ser_ expresa
+existencia; y la segunda es del órden ideal, y el verbo _ser_
+significa únicamente relacion de predicado á sujeto.
+
+
+[213.] Todo hecho de conciencia es individual, el principio de
+contradiccion es lo mas universal que imaginarse pueda; todo hecho de
+conciencia es contingente, el principio de contradiccion es
+absolutamente necesario: necesidad que es uno de los caractéres de las
+verdades conocidas por evidencia.
+
+
+[214.] El principio de contradiccion es una ley de toda inteligencia;
+es de una necesidad absoluta tanto para lo finito como para lo
+infinito: ni la inteligencia infinita se halla fuera de esta
+necesidad, porque la infinita perfeccion no puede ser un absurdo. El
+hecho de conciencia como puramente individual, se refiere tan solo al
+ser que lo experimenta; de que yo exista ó no exista ni el órden de
+las inteligencias ni el de las verdades sufre alteracion alguna.
+
+
+[215.] El principio de contradiccion, á mas del carácter de
+universalidad y necesidad con que se distinguen las verdades de
+evidencia, posee tambien el del ser visto con esa claridad
+intelectual inmediata, de que mas arriba se ha tratado. En la idea del
+ser vemos clarísimamente la exclusion del no ser.
+
+De esto se infiere la prueba de la segunda parte de la proposicion:
+porque hay evidencia inmediata de la relacion de un predicado con un
+sujeto, cuando para verla nos basta la sola idea del sujeto sin
+necesidad de ninguna combinacion con otras ideas; así se verifica en
+el caso presente, pues no solo no es necesaria ninguna combinacion,
+sino que todas son imposibles si no se presupone la verdad del
+principio (XXI).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXII.
+
+EL PRINCIPIO DE LA EVIDENCIA.
+
+
+[216.] Entre los principios que han figurado en las escuelas en
+primera línea, con pretension al título de fundamentales, se encuentra
+el que ha solido llamarse de los cartesianos. «Lo que está comprendido
+en la idea clara y distinta de una cosa, se puede afirmar de ella con
+toda certeza.» Ya hemos visto que Kant resucita, aunque en otras
+palabras, este principio, tomándole equívocamente por sinónimo del de
+contradiccion. Bien examinada la cosa se echa de ver que tanto la
+fórmula de los cartesianos como la de Kant no son mas que la
+expresion de la legitimidad del criterio de la evidencia. Ambas
+podrian reducirse á otras mas sencillas: la evidencia es criterio de
+verdad; ó bien, lo evidente es verdadero. Como esta transformacion me
+ha de servir en adelante para distinguir ideas, en mi opinion muy
+confusas, daré la razon de ella manifestando la igualdad de las dos
+expresiones.
+
+
+[217.] Decir que una cosa está comprendida en la idea clara y distinta
+de otra, es lo mismo que decir que hay evidencia de que un predicado
+conviene á un sujeto; las palabras no tienen ni pueden tener otro
+sentido; «estar comprendido en una idea clara y distinta,» equivale á
+decir que vemos una cosa en otra con aquella luz intelectual que
+llamamos evidencia: luego esta expresion, «lo que está comprendido en
+la idea clara y distinta de una cosa» es exactamente igual á esta: «lo
+que es evidente.»
+
+Decir que una cosa se puede afirmar de otra con toda certeza, es lo
+mismo que decir: «la cosa es verdadera, y de esto podemos estar
+completamente seguros.» Lo que se puede afirmar, es la verdad y solo
+la verdad: luego esta expresion, «se puede afirmar de ella con toda
+certeza,» es exactamente igual á esta otra: «es verdadero.»
+
+Así, la expresion de los cartesianos puede transformarse en esta: «lo
+evidente es verdadero,» ó en su equivalente: «la evidencia es seguro
+criterio de verdad.»
+
+
+[218.] «El predicado que repugna á un sujeto, no le conviene,» esta es
+la fórmula de Kant. La repugnancia de que aquí se trata es la que se
+encuentra en las ideas, esto es, cuando de la idea del sujeto está
+necesariamente excluido el predicado por _repugnancia_ intrínseca. La
+expresion pues «el predicado que repugna á un sujeto,» equivale á esta
+otra: «cuando de la idea del sujeto se ve con claridad excluido el
+predicado;» la que á su vez es igual á esta «la exclusion ó la
+repugnancia entre el sujeto y el predicado es evidente.»
+
+«No le conviene» significa lo mismo que es verdadero que no le
+conviene; y como estas fórmulas tienen dos valores, uno para los casos
+afirmativos, otro para los negativos, pues si se dice: el predicado
+que repugna á un sujeto no le conviene, se puede decir con la misma
+razon, el predicado contenido en la idea del sujeto le conviene,
+resulta que la fórmula de Kant coincide exactamente con esta: «lo que
+es evidente es verdadero.»
+
+
+[219.] Con esta transformacion se logra mayor sencillez y mas
+generalidad: sencillez, por la expresion misma; generalidad, porque
+están contenidos tanto los casos afirmativos como los negativos. Las
+palabras «lo que es evidente» abrazan tanto las afirmaciones como las
+negaciones; porque tan evidente puede ser la inclusion de un predicado
+en un sujeto como su mutua repugnancia. Se puede ver que está
+contenida una cosa en la idea de otra, como que está excluida de
+ella. Bajo todos los conceptos es preferible la fórmula: lo que es
+evidente es verdadero; y si se quiere expresar nó como principio sino
+como regla aplicable, se puede convertir en esta otra: «la evidencia
+es seguro criterio de verdad.»
+
+
+[220.] No se crea que el análisis precedente tenga por único objeto la
+transformacion indicada; bien que en estas materias la claridad y la
+precision deben ser llevadas al mas alto punto posible, no obstante me
+hubiera abstenido de entrar en semejantes consideraciones si solo me
+hubiese propuesto lograr una innovacion que en la práctica puede
+producir muy escaso resultado; lo mismo se expresa de un modo que de
+otro, quien no entienda las primeras fórmulas no entenderá la última.
+Pero no era esta innovacion mi objeto principal; sino el manifestar la
+confusion de ideas que hay en este punto cuando se examina si el
+principio que contiene la legitimidad del criterio de la evidencia
+debe ser considerado ó nó como fundamental y preferido al de
+contradiccion y al de Descartes.
+
+
+[221.] Comienzo por asentar una proposicion que parecerá la mas
+extraña paradoja, pero que está muy lejos de serlo. _El principio de
+la evidencia no es evidente._
+
+Demostracion. Este principio puesto en forma mas sencilla es el que
+sigue. Lo evidente es verdadero. Yo digo que esta proposicion no es
+evidente. ¿Cuándo es evidente una proposicion? cuando en la idea del
+sujeto vemos el predicado; esto no sucede aquí. Evidente es lo mismo
+que visto con claridad, que ofrecido al entendimiento de una manera
+muy luminosa. Verdadero es lo mismo que conformidad de la idea con el
+objeto. Pregunto ahora ¿por mas que se analice esta idea: «visto con
+claridad» se puede descubrir esta otra, «conforme al objeto?» nó. Se
+da aquí un salto inmenso, se pasa de la subjetividad á la objetividad,
+se afirma que las condiciones subjetivas son el reflejo de las
+objetivas, se hace el tránsito de la idea á su objeto, tránsito que
+constituye el problema mas trascendental, mas difícil, mas oscuro de
+la filosofía. Vea pues el lector si he dicho con fundamento que no era
+una paradoja esta asercion: El principio de la evidencia no es
+evidente.
+
+
+[222.] ¿Qué diremos pues de esta proposicion: lo evidente es
+verdadero? hélo aquí. No es un axioma porque el predicado no está
+contenido en la idea del sujeto; no es una proposicion demostrable
+porque toda demostracion estriba en principios evidentes y consiste en
+deducir de los mismos una consecuencia evidentemente enlazada con
+ellos; lo que no puede tener lugar si no se presupone la legitimidad
+de la evidencia, es decir, lo mismo que es objeto de la demostracion.
+Al comenzar el raciocinio se podria preguntar desde luego, ¿cómo es
+conocido el principio en que se le quiere fundar? ¿cómo se sabe que
+sea verdadero? ¿por la evidencia? recuérdese que se trata de probar
+que lo evidente es verdadero, y por tanto hay una peticion de
+principio. La verdad de las leyes lógicas á que debe conformarse todo
+raciocinio, es conocida solo por evidencia: luego si no se supone que
+lo evidente es verdadero, no se puede ni raciocinar siquiera.
+
+
+[223.] Tenemos pues que el principio de la evidencia no puede apoyarse
+en otro, y por consiguiente reune el primer carácter de principio
+fundamental. Cayendo él caen tambien todos los demás, incluso el de
+contradiccion, que como todos, no es conocido sino por evidencia; este
+es otro de los caractéres del principio fundamental. Veamos sí reune
+el tercero, á saber, que con su auxilio se pueda reducir á quien
+niegue los demás.
+
+Difícil es encontrar quien niegue el principio de contradiccion y
+admita el de evidencia; sin embargo haciendo esta suposicion
+extravagante, si algun principio pudiera servir para el caso seria
+este sin duda, porque la cuestion estaria reducida á si confesaria que
+los principios son para él evidentes; si no lo son, su entendimiento
+es diferente del de los demás hombres; si lo son, el argumento que se
+le hace es concluyente. Segun V. confiesa lo evidente es verdadero;
+tal ó cual principio es evidente para V., luego es verdadero. Las
+premisas son admitidas por él mismo; la legitimidad de la consecuencia
+es evidente, y por tanto debe reconocerla tambien, ya que por regla
+general admite el criterio de la evidencia.
+
+
+[224.] ¿De qué nacen las extrañezas que hemos notado en este
+principio? No es evidente, ni es demostrable; es necesario para todos
+los demás, y con su auxilio se puede reducir á quien los niegue; ¿de
+dónde semejante extrañeza? de un orígen muy sencillo. Es que el
+principio de la evidencia no expresa ninguna verdad objetiva, y por
+consiguiente no es demostrable; no es un simple hecho de conciencia
+porque expresa la relacion del sujeto al objeto y por consiguiente no
+puede limitarse á lo puramente subjetivo; es una proposicion que
+conocemos por acto reflejo y que expresa la ley primitiva de todos
+nuestros conocimientos objetivos. Estos se fundan en la evidencia; así
+lo experimentamos; pero cuando el espíritu se pregunta ¿por qué debes
+fiarte de la evidencia? no puede responder otra cosa sino que lo
+evidente es verdadero. ¿En qué funda esta proposicion? ordinariamente
+en nada: se conforma á la misma sin haber pensado nunca en ella; pero
+si se empeña en reflexionar encuentra tres motivos para asentir á la
+misma. Primero: un irresistible instinto de la naturaleza. Segundo: el
+ver que no admitiendo la legitimidad del criterio de la evidencia, se
+hunden todos sus, conocimientos y le es imposible pensar. Tercero: el
+notar que admitiendo este criterio todo se pone en órden en la
+inteligencia, que en vez de un caos halla un universo ideal con
+trabazon admirable, y se siente con los medios necesarios para
+raciocinar y construir un edificio científico con respecto al
+universo real del que tiene conocimiento por la experiencia (XXII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIII.
+
+CRITERIO DE LA CONCIENCIA.
+
+
+[225.] Apreciado el mérito de los tres principios, de conciencia, de
+contradiccion y de evidencia, con respecto á la dignidad de principio
+fundamental, vamos ahora á examinar el valor intrínseco de los
+diferentes criterios. Para esto nos suministra mucha luz la doctrina
+de los capítulos anteriores, de la cual son los siguientes un
+desarrollo y complemento. Comencemos por la conciencia ó sentido
+íntimo.
+
+El testimonio de la conciencia ó del sentido íntimo, comprende todos
+los fenómenos que activa ó pasivamente se realizan en nuestra alma.
+Por su naturaleza, es puramente subjetivo; de modo que considerado en
+sí mismo, separadamente del instinto intelectual y de la luz de la
+evidencia, nada atestigua con respecto á los objetos. Por él sabemos
+lo que experimentamos, nó lo que es; percibimos el fenómeno, nó la
+realidad; él nos autoriza á decir: me _parece_ tal cosa; pero nó, _es_
+tal cosa.
+
+La transicion del sujeto al objeto, de la idea representante á la cosa
+representada, de la impresion á la causa imprimente, pertenece á otros
+criterios: la conciencia se limita á lo interior, ó por mejor decir á
+ella misma, que no es mas que un hecho de nuestra alma.
+
+
+[226.] Conviene distinguir entre la conciencia directa y la refleja;
+aquella acompaña á todo fenómeno interno, esta nó; aquella es natural,
+esta es filosófica; aquella prescinde de los actos de la razon, esta
+es uno de estos actos.
+
+La conciencia directa es la presencia misma del fenómeno al espíritu,
+ya sea una sensacion, ya una idea, ya un acto ó impresion cualquiera,
+en el órden intelectual ó moral.
+
+Por esta definicion se echa de ver que la conciencia directa acompaña
+á todo ejercicio de las facultades de nuestra alma, activo ó pasivo.
+Decir que estos fenómenos existen en el alma y no están presentes á
+ella, es una contradiccion.
+
+Estos fenómenos no son modificaciones como las que se verifican en las
+cosas insensibles; se trata de modificaciones vivas por decirlo así,
+en un ser vivo tambien: en la idea de las mismas está contenida su
+presencia al espíritu.
+
+Es imposible sentir sin que la sensacion se experimente: porque quien
+dice sentir, dice experimentar la sensacion; esta experiencia es la
+presencia misma: una sensacion experimentada es una sensacion
+presente.
+
+El pensamiento es por su esencia una representacion, la que no puede
+existir ni aun concebirse sin la presencia; el nombre mismo lo está
+indicando; y la idea que le unimos confirma el significado de la
+palabra. Cuando de representacion hablamos, entendemos que hay algun
+objeto real ó imaginario, que mediata ó inmediatamente se ofrece á un
+sujeto: hay pues presencia en toda representacion, y por consiguiente
+en todo pensamiento.
+
+Si de lo pasivo como son las sensaciones y representaciones, pasamos á
+lo activo, es decir, á los fenómenos en que el alma desenvuelve
+libremente su fuerza en el órden intelectual ó moral, _combinando_ ó
+_queriendo_, la presencia es, si cabe, mas evidente. El ser que obra
+de este modo no obedece á un impulso natural, sino á motivos que él se
+propone, y á que puede atender ó dejar de atender: combinar
+intelectualmente, ejercer actos de voluntad, sin que ni lo primero ni
+lo segundo estén presentes al alma, son afirmaciones contradictorias.
+
+
+[227.] La conciencia refleja, que los franceses suelen llamar
+apercepcion, del verbo _s'apercevoir_, apercibirse, que entre ellos
+puede significar percepcion de la percepcion, es el acto con que el
+espíritu conoce explícitamente algun fenómeno que en él se realiza. En
+la actualidad oigo ruido; la simple sensacion presente á mi espíritu
+afectándole, constituye lo que he llamado conciencia directa; pero si
+á mas de oir me apercibo (permítaseme el galicismo) de que oigo,
+entonces no solo oigo sino que pienso que oigo: esto es lo que llamo
+conciencia refleja.
+
+
+[228.] Claro es por el ejemplo que se acaba de aducir, que la
+conciencia directa y la refleja son no solo distintas, sino
+separables; puedo oir sin pensar que oigo, y esto se verifica
+infinitas veces.
+
+
+[229.] El comun de los hombres tiene poca conciencia refleja y la
+mayor fuerza intelectual es en sentido directo. Este hecho ideológico
+se enlaza con verdades morales de la mayor importancia. El espíritu
+humano no ha nacido para contemplarse á sí propio, para pensar que
+piensa; los afectos no le han sido concedidos para objetos de
+reflexion, sino como impulsos que le llevan á donde es llamado; el
+objeto principal de su inteligencia y de su amor es el ser infinito
+así en esta vida como en la otra. El culto de sí propio es una
+aberracion del orgullo cuya pena son las tinieblas.
+
+
+[230.] Los grandes adelantos científicos son todos con relacion á los
+objetos, nó al sujeto. Las ciencias exactas, las naturales y tambien
+las morales, no han nacido de la reflexion sobre el _yo_, sino del
+conocimiento de los objetos y de sus relaciones. Aun las ciencias
+metafísicas, en lo que tienen de mas sólido, que es lo ontológico,
+cosmológico y teológico, son puramente objetivas; la ideología y
+psicología que versan sobre el sujeto, se resienten ya de la oscuridad
+inherente á todo lo subjetivo; la ideología apenas sale de los límites
+de la pura observacion de los fenómenos internos, observacion que
+para decirlo de paso suele ser escasa y muy mal hecha, se pierde en
+vanas cavilaciones; y la misma psicología, ¿qué es lo que tiene
+verdaderamente demostrado sino la simplicidad del espíritu,
+consecuencia precisa de la unidad de conciencia? En todo lo demás hace
+lo mismo que la ideología, y hasta cierto punto se confunde con ella;
+observa fenómenos que luego deslinda y clasifica bien ó mal, sin que
+acierte á explicar su misteriosa naturaleza.
+
+
+[231.] El sentido íntimo ó la conciencia, es el fundamento de los
+demás criterios, nó como una proposicion que les sirva de apoyo, sino
+como un hecho que es para todos ellos una condicion indispensable.
+
+
+[232.] La conciencia nos dice que vemos la idea de una cosa contenida
+en la de otra; hasta aquí no hay mas que apariencia: la fórmula en que
+podria expresarse el testimonio seria: _me parece_, designándose un
+fenómeno puramente subjetivo. Pero este fenómeno anda acompañado de un
+instinto intelectual, de un irresistible impulso de la naturaleza, el
+cual nos hace asentir á la verdad de la relacion, no solo en cuanto
+está en nosotros, sino tambien en cuanto se halla fuera de nosotros,
+en el órden puramente objetivo, ya sea en la esfera de la realidad, ó
+de la posibilidad. Así se explica cómo la evidencia se funda en la
+conciencia, nó identificándose con ella, sino estribando sobre la
+misma como en un hecho imprescindible, pero encerrando algo mas: á
+saber, el instinto intelectual que nos hace creer verdadero lo
+evidente.
+
+
+[233.] La sensacion considerada en sí misma, es un hecho de pura
+conciencia, pues que es inmanente; lejos de que sea un acto por el
+cual el espíritu salga de sí trasladándose al objeto, debe mas bien
+ser mirada como una pasion que como una accion; lo que está acorde con
+el lenguaje comun, que le da el significado del ejercicio de una
+facultad pasiva mas bien que activa. Sin embargo, sobre este puro
+hecho de conciencia se funda en algun modo lo que se llama el
+testimonio de los sentidos, y por consiguiente todo el conocimiento
+del mundo externo y de sus propiedades y relaciones.
+
+En la sensacion de ver el sol, hay dos cosas: primera: la sensacion
+misma; es decir, esta representacion que experimento en mi, y que
+llamo _ver_; segunda: la correspondencia de esta sensacion con un
+objeto externo que llamo sol. Es evidente que estas son cosas muy
+distintas, y sin embargo las hacemos andar siempre juntas. La
+conciencia es ciertamente la primera base para formar el juicio, pero
+no es suficiente para él; ella en sí, atestigua lo que se siente, nó
+lo que esto es. ¿Cómo se completa el juicio? por medio de un instinto
+natural que nos hace objetivar las sensaciones, es decir, nos hace
+creer en un objeto externo correspondiente al fenómeno interno. Hé
+aquí cómo el testimonio de los sentidos se funda en algun modo sobre
+la conciencia; pero no nace de ella sola, sino que ha menester el
+instinto natural que hace formar con toda seguridad el juicio.
+
+
+[234.] Aquí es de notar que el testimonio de los sentidos, aun en la
+parte que encierra de intelectual, en cuanto se juzga que á la
+sensacion le corresponde un objeto externo, nada tiene que ver con la
+evidencia. En la idea de la sensacion como puramente subjetiva, no se
+encierra la idea de la existencia ó posibilidad de un objeto externo:
+condicion indispensable para que el criterio de la evidencia pueda
+tener lugar. Esto, á mas de ser claro de suyo, se confirma con la
+experiencia de todos los dias. La representacion de lo externo
+considerada subjetivamente, como puro fenómeno de nuestra alma, la
+tenemos continuamente sin que le correspondan objetos reales: mas ó
+menos clara, en la sola imaginacion durante la vigilia; viva,
+vivísima, hasta producir una ilusion completa, en el estado de sueño.
+
+
+[235.] Con la exposicion que precede podemos determinar fijamente el
+valor y la extension del criterio de la conciencia, lo que haré en las
+siguientes proposiciones, advirtiendo que en todas ellas me refiero á
+la conciencia directa.
+
+PROPOSICION PRIMERA.
+
+
+El testimonio de la conciencia se extiende á todos los fenómenos que
+se realizan en nuestra alma, considerada como un ser intelectual y
+sensitivo.
+
+PROPOSICION SEGUNDA.
+
+
+[236.] Si en nuestra alma existen fenómenos de algun otro órden, es
+decir, que ella pueda ser modificada en algun modo en facultades no
+representativas, á estos fenómenos no se extiende el testimonio de la
+conciencia.
+
+Esta proposicion no la establezco sin fundado motivo. Es posible y
+además muy probable, que nuestra alma tiene facultades activas de cuyo
+ejercicio no tiene conciencia: sin esta suposicion parece difícil
+explicar los misterios de la vida orgánica. El alma está unida al
+cuerpo, y es para él un principio vital cuya separacion produce la
+muerte, manifestada en una desorganizacion y descomposicion completas.
+Esta actividad se ejerce sin conciencia, así en cuanto al modo, como
+en cuanto á la existencia misma del ejercicio.
+
+Tal vez se pueda objetar que hay en esto una serie de aquellas
+percepciones confusas de que nos habla Leibnitz en su monadología; tal
+vez estas percepciones sean tan tenues, tan pálidas por decirlo así,
+que no dejen rastro en la memoria ni puedan ser objeto de reflexion;
+pero todo esto son conjeturas, nada mas. Es difícil persuadirse que el
+feto al encontrarse todavía en el seno de la madre, tenga conciencia
+de la actividad ejercida para el desarrollo de la organizacion; es
+difícil persuadirse que aun en los adultos haya conciencia de esa
+misma actividad productora de la circulacion de la sangre, de la
+nutricion y demás fenómenos que constituyen la vida. Si estos
+fenómenos son producidos por el alma, como es cierto, hay en ella un
+ejercicio de actividad de que, ó no tiene conciencia, ó la tiene tan
+confusa y tan débil que es como si no la tuviese.
+
+PROPOSICION TERCERA.
+
+
+[237.] El testimonio de la conciencia considerado en _sí mismo_, se
+limita de tal modo á lo puramente interno, que _por sí solo_ nada vale
+para lo externo: ya sea para el criterio de la evidencia, ya para el
+de los sentidos.
+
+PROPOSICION CUARTA.
+
+
+El testimonio de la conciencia es fundamento de los demás criterios en
+cuanto es un hecho que todos ellos han menester, y sin el cual son
+imposibles.
+
+PROPOSICION QUINTA.
+
+
+[238.] De la combinacion de la conciencia con el instinto intelectual,
+nacen todos los demás criterios (XXIII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIV.
+
+CRITERIO DE LA EVIDENCIA.
+
+
+[239.] Hay dos especies de evidencia: inmediata y mediata. Se llama
+evidencia inmediata, la que solo ha menester la inteligencia de los
+términos; y mediata, la que necesita raciocinio. Que el todo es mayor
+que su parte, es evidente con evidencia inmediata; que el cuadrado de
+la hipotenusa sea igual á la suma de los cuadrados de los catetos, lo
+sabemos por evidencia mediata, esto es, por raciocinio demostrativo.
+
+
+[240.] Se dijo mas arriba que uno de los caractéres distintivos de la
+evidencia era la necesidad y universalidad de su objeto. Este carácter
+conviene tanto á la evidencia mediata como á la inmediata.
+
+A mas de este carácter existe otro que con mayor razon puede llamarse
+constitutivo, bien que hay alguna dificultad sobre si comprende ó nó á
+la evidencia mediata, y es, el que la idea del predicado se halle
+contenida en la del sujeto. Esta es la nocion esencial mas cumplida
+del criterio de la evidencia inmediata; por la cual se distingue del
+de la conciencia y del sentido comun.
+
+He dicho que hay alguna dificultad sobre si este carácter conviene ó
+nó á la evidencia mediata: con lo cual doy á entender que tambien en
+la evidencia mediata la idea del predicado podria estar contenida en
+la del sujeto. Al indicar esto, no es mi ánimo desconocer la
+diferencia que hay entre los teoremas y los axiomas, sino llamar la
+atencion sobre una doctrina que me propongo desenvolver al tratar de
+la evidencia mediata. En el presente capítulo, no me ocuparé de esta
+cuestion; ó me ceñiré á la evidencia en general, ó trataré tan solo de
+la mediata.
+
+
+[241.] La evidencia exige relacion, porque implica comparacion. Cuando
+el entendimiento no compara, no tiene evidencia, tiene simplemente una
+percepcion que es un puro hecho de conciencia; por manera que la
+evidencia no se refiere á la sola percepcion, sino que siempre supone
+ó produce un juicio.
+
+En todo acto donde hay evidencia se encuentran dos cosas: primera, la
+pura intuicion de la idea; segunda, la descomposicion de esta idea en
+varios conceptos, acompañada de la percepcion de las relaciones que
+estos tienen entre sí. Expliquemos esto con un ejemplo de geometría.
+El triángulo tiene tres lados: esta es una proposicion evidente,
+porque en la misma idea de triángulo encuentro los tres lados, y al
+pensar el triángulo, ya pensaba en algun modo sus tres lados. Si me
+hubiese limitado á la contemplacion de la simple idea de triángulo,
+hubiera tenido intuicion de la idea, pero no evidencia, que no
+principia sino cuando descomponiendo el concepto de triángulo y
+considerando en él la idea de figura en general, la de lado, y la del
+número tres, encuentro que todas ellas están ya contenidas en el
+concepto primitivo: en la clara percepcion de esto, consiste la
+evidencia.
+
+Tanta verdad es lo que acabo de decir, que la fuerza misma de las
+cosas obliga al lenguaje comun á ser filosófico. No se dice que una
+idea es evidente, pero sí un juicio; nadie llama evidente á un
+término, pero sí á una proposicion. ¿Por qué? porque el término
+expresa simplemente la idea sin relacion alguna, sin descomposicion en
+sus conceptos parciales; y por el contrario, la proposicion expresa el
+juicio, es decir, la afirmacion ó negacion de que un concepto está
+contenido en otro, lo que en la materia de que se trata, supone la
+descomposicion del concepto total.
+
+
+[242.] La evidencia inmediata es la percepcion de la identidad entre
+varios conceptos, que la fuerza analítica del entendimiento habia
+separado; esta identidad, combinada en cierto modo con la diversidad,
+no es una contradiccion como á primera vista pudiera parecer, es una
+cosa muy natural si se atiende á uno de los hechos mas constantes de
+nuestra inteligencia, cual es, la facultad de descomponer los
+conceptos mas simples y de ver relaciones entre cosas idénticas.
+
+¿Qué son todos los axiomas? ¿qué todas las proposiciones que se llaman
+_per se notæ_? no son mas que expresiones en que se afirma un
+predicado que pertenece á la esencia del sujeto ó está contenido en
+su idea. El solo concepto del sujeto incluye ya el predicado; el
+término que significa al primero, significa tambien al segundo; sin
+embargo el entendimiento, con una misteriosa fuerza de descomposicion,
+distingue entre cosas idénticas y luego las compara para volverlas á
+identificar. Quien dice triángulo, dice figura compuesta de tres lados
+y tres ángulos; pero el entendimiento puede tomar esta idea y
+considerar en ella la idea del número tres, la del lado, la del
+ángulo, y compararlas con el concepto primitivo. En esta distincion no
+hay engaño, hay solo el ejercicio de la facultad que mira la cosa bajo
+aspectos diferentes, para venir á parar á la intuicion y afirmacion de
+la identidad de las mismas cosas que antes habia distinguido.
+
+
+[243.] La evidencia es una especie de cuenta y razon del
+entendimiento, por la cual halla en el concepto descompuesto lo mismo
+que él puso en un principio, ó que le dieron contenido en él. De aquí
+nace la necesidad y universalidad del objeto de la evidencia, en
+cuanto y del modo que está expresado por la idea. En esto no caben
+excepciones: ó un predicado estaba puesto en el concepto primitivo, ó
+nó; si estaba puesto, allí está, so pena de faltar al principio de
+contradiccion; ó estaba excluido del concepto ó nó; si ya el concepto
+mismo le excluia ó le negaba, negado está en fuerza del mismo
+principio de contradiccion.
+
+Hé aquí cómo de los dos caractéres de la evidencia arriba señalados,
+es mas fundamental el de que la idea del predicado está contenido en
+la idea del sujeto. De esto dimanan la necesidad y universalidad: pues
+que en verificándose la condicion de estar contenida la idea del
+predicado en la del sujeto, ya es imposible que el predicado no
+convenga _necesariamente á todos_ los sujetos.
+
+
+[244.] Hasta ahora no encontramos dificultad, porque se trata de la
+evidencia considerada subjetivamente, es decir, en cuanto se refiere á
+los conceptos puros; mas el entendimiento no se para en el concepto
+sino que se extiende al objeto y dice, no solo que ve la cosa, sino
+que la cosa es como él la ve. Así el principio de contradiccion mirado
+en el órden puramente subjetivo, significa que el concepto del ser
+repugna al del no ser, que le destruye, así como el concepto del no
+ser destruye el del ser; significa que al esforzarnos en pensar
+juntamente estas dos cosas, queriéndolas hacer coexistir, se entabla
+en el fondo de nuestro espíritu una especie de lucha de pensamientos
+que se anonadan recíprocamente, lucha que el entendimiento está
+condenado á presenciar sin esperanza de poner la paz entre los
+contendientes. Si nos limitamos á consignar este fenómeno, nada se nos
+puede objetar; los experimentamos así y no hay mas cuestion; pero al
+anunciar el principio queremos anunciar algo mas que la
+incompatibilidad de los conceptos, trasladamos esta incompatibilidad
+á las cosas mismas y aseguramos que á esta ley están sometidos no solo
+nuestros conceptos sino todos los seres reales y posibles. Sea cual
+fuere el objeto de que se trate, sean cuales fueren las condiciones en
+que se le suponga existente ó posible, decimos que mientras es, no
+puede no ser, y que mientras no es, no puede ser. Afirmamos pues la
+ley de contradiccion no solo para nuestros conceptos, sino para las
+cosas mismas: el entendimiento aplica á todo la ley que encuentra
+necesaria para si.
+
+¿Con qué derecho? inconcuso, porque es la ley de la necesidad: ¿con
+qué razon? con ninguna, porque tocamos al cimiento de la razon: aquí
+hay para el humano entendimiento el _non plus ultra:_ la filosofía no
+va mas allá. Sin embargo, no se crea que intente abandonar el campo á
+los escépticos ó atrincherarme en la necesidad, contento con señalar
+un hecho de nuestra naturaleza; la cuestion es susceptible de
+diferentes soluciones, que si no alcanzan á llevarnos mas lejos del
+_non plus ultra_ de nuestro espíritu, dejan mal parada la causa de los
+escépticos.
+
+
+[245.] Preguntar la razon de la legitimidad del criterio de la
+evidencia, pedir el por qué de esta proposicion «lo evidente es
+verdadero,» es suscitar la cuestion de la objetividad de las ideas. La
+diferencia fundamental entre los dogmáticos y los escépticos no está
+en que estos no admitan los hechos de conciencia; no llega á tanto el
+mas refinado escepticismo: unos y otros convienen en reconocer la
+apariencia ó sea el fenómeno puramente subjetivo; la diferencia está
+en que los dogmáticos fundan en la conciencia la ciencia, y los
+escépticos sostienen que este es un tránsito ilegítimo, que es
+necesario desesperar de la ciencia y limitarse á la mera conciencia.
+
+Segun esta doctrina las ideas son vanas formas de nuestro
+entendimiento que no significan nada, ni pueden conducir á nada; no
+obstante de que entretienen á nuestra inteligencia ofreciéndole un
+campo inmenso para sus combinaciones, el mundo que le presentan es de
+pura ilusion que para nada puede servir en la realidad. Al contemplar
+estas formas enteramente vacías, el entendimiento es juguete de
+visiones fantásticas de cuyo conjunto resulta el espectáculo que ora
+nos parece de realidad ora de posibilidad, no obstante de que ó es un
+puro nada, ó si es algo, no puede cerciorarnos jamás de la realidad
+que posee.
+
+
+[246.] Difícil es combatir al escepticismo colocado en este terreno:
+situado fuera de los dominios de la razon. De todos le será lícito
+apelar, ya que comienza recusando al juez á título de incompetencia.
+Sin embargo, estos escépticos ya que admiten la conciencia, justo será
+que la defiendan contra quien se la intente arrebatar: pues bien, yo
+creo que negada la objetividad de las ideas se anonada no solo la
+ciencia sino tambien la conciencia; y que se puede acusar de
+inconsecuentes á los escépticos, porque al paso que niegan la
+objetividad de ciertas ideas admiten la de otras. La conciencia
+propiamente dicha, no puede existir si esta objetividad se destruye
+absolutamente. Ruego al lector me siga con atencion en un breve pero
+severo análisis de los hechos de conciencia en sus relaciones con la
+objetividad de las ideas (XXIV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXV.
+
+VALOR OBJETIVO DE LAS IDEAS.
+
+
+[247.] La transicion del sujeto al objeto, ó de la apariencia
+subjetiva á la realidad objetiva, es el problema que atormenta á la
+filosofía fundamental. El sentido íntimo no nos permite dudar de que
+ciertas cosas nos _parecen_ de tal manera, pero ¿_son_ en realidad lo
+que nos parecen? ¿Cómo nos consta esto? Esa conformidad de la idea con
+el objeto, ¿cómo se nos asegura?
+
+La cuestion no se refiere únicamente á las sensaciones, se extiende á
+las ideas puramente intelectuales, aun á las que están inundadas de
+esa luz interior que llamamos evidencia. «Lo que veo evidentemente en
+la idea de una cosa, es como yo lo veo» han dicho los filósofos, y
+con ellos está la humanidad entera. Nadie duda de aquello que se le
+ofrece como verdadero evidentemente. Pero, ¿cómo se prueba que la
+evidencia sea un criterio legítimo de verdad?
+
+
+[248.] «Dios es veraz, dice Descartes; él no ha podido engañarnos; no
+ha podido complacerse en hacernos víctimas de ilusiones perpetuas.»
+Todo esto es verdad; pero ¿cómo sabemos, dirá el escéptico, que Dios
+es veraz, y aun que existe? Si lo fundamos en la idea misma de un ser
+infinitamente perfecto, como lo funda el citado filósofo, nos quedamos
+con la misma dificultad sobre la correspondencia del objeto con la
+idea. Si la demostracion de la veracidad y de la existencia de Dios la
+sacamos de las ideas de los seres contingentes y necesarios, de
+efectos y causas, de órden y de inteligencia, tropezamos otra vez con
+el mismo obstáculo, y todavía no sabemos cómo hacer el tránsito de la
+idea al objeto.
+
+Cavílese cuanto se quiera, nunca saldremos de este círculo, siempre
+volveremos al mismo punto. El espíritu no puede pensar fuera de sí
+mismo; lo que conoce, lo conoce por medio de sus ideas; si estas le
+engañan, carece de medios para rectificarse. Toda rectificacion, toda
+prueba, deberia emplear ideas, que á su vez necesitarian de nueva
+prueba y rectificacion.
+
+
+[249.] En muchos libros de filosofía se ponderan las ilusiones de los
+sentidos, y la dificultad de asegurarnos de la realidad sensible
+resolviendo la siguiente cuestion: «así lo siento, pero ¿es como lo
+siento?» En estos mismos libros se habla luego del órden de las ideas
+con seguridad igual á la desconfianza que se manifiesta sobre el órden
+sensible; este proceder no parece muy lógico: porque los fenómenos
+relativos á los sentidos, pueden examinarse á la luz de la razon, para
+ver hasta qué punto concuerdan con ella; pero ¿cuál será la piedra de
+toque de los fenómenos de la razon misma? Si en lo sensible hay
+dificultad, la hay tambien en lo intelectual; y tanto mas grave,
+cuanto afecta la base misma de todos los conocimientos, inclusos los
+que se refieren á las sensaciones.
+
+Si dudamos de la existencia del mundo exterior que nos presentan los
+sentidos, podremos apelar al enlace de las sensaciones con causas que
+no están en nosotros, y así sacar por demostracion las relaciones de
+las apariencias con la realidad; mas para esto necesitamos las ideas
+de causa y efecto, necesitamos la verdad, algunos principios
+generales, como por ejemplo que nada se produce á sí mismo, y otros
+semejantes, y sin ellos no podemos dar un paso.
+
+
+[250.] No creo que el hombre pueda señalar una razon satisfactoria en
+pro de la veracidad del criterio de la evidencia; no obstante de que
+le es imposible dejar de rendirse á ella. El enlace pues de la
+evidencia con la realidad, y por tanto el tránsito de la idea al
+objeto, es un hecho primitivo de nuestra naturaleza, una ley necesaria
+de nuestro entendimiento, es el fundamento de todo lo que hay en él,
+fundamento que á su vez no estriba ni estribar puede en otra cosa que
+en Dios criador de nuestro espíritu.
+
+
+[251.] Es de notar sin embargo, la contradiccion en que incurren los
+filósofos que dicen: «yo no puedo dudar de lo que es subjetivo, esto
+es, de lo que me afecta á mí mismo, de lo que siento en mí, pero no
+tengo derecho á salir de mi mismo, y afirmar que lo que pienso es en
+realidad como lo pienso.» ¿Sabes que sientes, que piensas, que tienes
+en ti tal ó cual apariencia? ¿Lo puedes probar? Es evidente que nó. Lo
+que haces es ceder á un hecho, á una necesidad íntima que te fuerza á
+creer que piensas, que sientes, que te parece tal ó cual cosa; pues
+bien, igual necesidad hay en el enlace del objeto con la idea, igual
+necesidad te fuerza á _creer_ que lo que evidentemente te parece que
+es de tal ó cual manera, es en efecto de la misma manera; ninguno de
+los dos casos admite demostracion, en ambos hay indeclinable
+necesidad; ¿dónde está pues la filosofía cuando tanta diferencia se
+quiere establecer entre cosas que no admiten ninguna?
+
+Fichte ha dicho: «Es imposible explicar de una manera precisa cómo un
+pensador ha podido salir jamás del _yo_» (Doct. de la Ciencia 1. Par.
+§ 3.), y con igual derecho se le podria decir á él que no se concibe
+cómo ha podido levantar su sistema sobre el _yo_. ¿A qué apela? á un
+hecho de conciencia; es decir, á una necesidad. Y el asenso á la
+evidencia, la certeza de que á la apariencia corresponde la realidad,
+¿no es tambien una necesidad? ¿En qué funda Fichte su sistema del _yo_
+y del _no yo_? Basta leer su obra, para ver que no estriba sino en
+consideraciones que suponen un valor á ciertas ideas, una verdad á
+ciertos juicios. Sin esto es imposible hablar ni pensar; y hasta él
+propio lo reconoce cuando al comenzar sus investigaciones sobre el
+principio de nuestros conocimientos dice lo que ya tengo copiado mas
+arriba (§ 8). Allí confiesa que no puede dar un paso sin confiarse á
+todas las leyes de la lógica general, que no están _todavía
+demostradas, y que se suponen tácitamente admitidas_. ¿Y qué son esas
+leyes, sin verdad objetiva? Qué son sin el valor de las ideas, sin la
+correspondencia de estas con los objetos? Es un círculo, dice bien
+Fichte; y de él no sale este filósofo, como no han salido los demás.
+
+
+[252.] El quitar á las ideas su valor objetivo, el reducirlas á meros
+fenómenos subjetivos, el no ceder á esa necesidad íntima que nos
+obliga á admitir la correspondencia del _yo_ con los objetos, arruina
+la conciencia misma del _yo_. Esto es lo que se deberia haber visto, y
+lo que creo poder demostrar hasta la última evidencia.
+
+
+[253.] Tengo conciencia de mí mismo. Prescindo ahora de lo que siento,
+de lo que soy; pero sé que siento, y que soy. Esta experiencia es para
+mí tan clara, tan viva, que no puedo resistir á la verdad de lo que
+ella me dice. Pero ese _yo_ no es solo el _yo_ de este instante, es
+tambien el _yo_ de ayer, y de todo el tiempo anterior de que tengo
+conciencia. Yo soy el mismo que era ayer; yo soy el mismo en quien se
+verifica esa sucesion de fenómenos; el mismo á quien se presentan esa
+variedad de apariencias. La conciencia del _yo_, encierra pues la
+identidad de un ser, en distintos tiempos, en situaciones varias, con
+diferentes ideas, con diversas afecciones: la identidad de un ser que
+_dura_, que es el mismo, á pesar de las mudanzas que en él se suceden.
+Si esa duracion de identidad se rompe; si no estoy seguro que soy el
+mismo _yo_ ahora que era antes, se destruye la conciencia del _yo_.
+Existirá una serie de hechos inconexos, de conciencias aisladas; mas
+nó esa conciencia íntima que ahora experimento. Esto es indudable;
+esto lo siente todo hombre en sí mismo; esto para nadie admite
+discusion ni prueba, para nadie las necesita. En el momento en que esa
+conciencia de identidad nos faltase, nos anonadaríamos á nuestros
+ojos; fuéramos lo que fuésemos en la realidad, para nosotros no
+seríamos nada. ¿Qué es la conciencia de un ser, formada de una serie
+de conciencias, sin trabazon, sin relacion entre sí? Es un ser que se
+revela sucesivamente á sí propio; pero nó como él mismo, sino como un
+ser nuevo; un ser que nace y muere, y muere y nace á sus ojos, sin que
+él propio sepa que el que nace es el que murió, ni el que muere el que
+nació: una luz que se enciende y se extingue, y vuelve á encenderse y
+á extinguirse otra vez, sin que se sepa que es la misma.
+
+
+[254.] Esta conciencia la arruinan completamente los que niegan el
+enlace de la idea con el objeto. Demostracion. En el instante A, yo no
+tengo otra presencia subjetiva de mis actos, que el acto mismo que en
+aquel instante estoy ejerciendo: luego no puedo cerciorarme de haber
+tenido los anteriores, sino en cuanto están representados en la idea
+actual; luego hay un enlace entre esta y su objeto. Luego ateniéndonos
+simplemente á los fenómenos de la conciencia, á la simple conciencia
+del _yo_, encontramos que por indeclinable necesidad atribuimos á las
+ideas un valor objetivo, á los juicios una verdad objetiva.
+
+
+[255.] Sin esta verdad objetiva, es imposible todo recuerdo cierto,
+hasta de los fenómenos interiores, y por consiguiente, todo
+raciocinio, todo juicio, todo pensamiento.
+
+El recuerdo es de actos pasados: cuando los recordamos ya no son; pues
+si fueran, no habria recuerdo con respecto á ellos, sino conciencia de
+presente. Aun cuando en el acto de recordarlos tengamos otros actos
+semejantes, estos no son los mismos; pues en la idea de recuerdo entra
+siempre la de tiempo pasado. Luego, de ellos no puede haber mas
+certeza que por el enlace que tienen con el acto presente, por su
+correspondencia con la idea que nos los ofrece.
+
+
+[256.] He dicho que en faltando la certeza de la verdad objetiva en
+los fenómenos interiores, era imposible todo raciocinio. En efecto,
+todo raciocinio supone una _sucesion_ de actos: cuando el uno existe
+en el espíritu, ya no existe el otro: luego hay necesidad de pequeños
+recuerdos continuos, para que la cadena no se quebrante: es así que
+sin esta cadena no hay raciocinio, y sin recuerdo no hay esa cadena, y
+sin verdad objetiva no hay recuerdo cierto; luego sin verdad objetiva
+no hay raciocinio.
+
+
+[257.] Tambien parecen imposibles todos los juicios. Estos son de dos
+clases: los que no necesitan demostracion, ó los que la necesitan. Los
+que han menester demostracion serán imposibles, porque no hay
+demostracion sin raciocinio, y este en tal caso seria imposible
+tambien. En cuanto á los que no la han menester porque brillan con
+evidencia inmediata, serian imposibles todos los que no se refiriesen
+al acto presente del alma, en el instante mismo en que se emitiera el
+juicio. Luego no habria mas juicio que el del acto presente: es decir,
+la conciencia del momento sin relacion con nada de lo anterior. Pero
+lo curioso es que aun con respecto á los actos de conciencia, este
+juicio seria poco menos que imposible: porque cuando formamos el
+juicio sobre el acto de conciencia, no es con este, sino con un acto
+reflejo: esta reflexion implica sucesion: y lo sucesivo no es conocido
+con certeza si no hay verdad objetiva.
+
+Es muy dudoso que ni aun fueran posibles los juicios de evidencia
+inmediata. Ellos, como se ha explicado en el capítulo anterior,
+suponen la relacion de los conceptos parciales en que se ha
+descompuesto el total: ¿cómo se descompone sin sucesion? Si hay
+sucesion hay recuerdo, si hay recuerdo no hay presencia inmediata de
+lo recordado; es necesaria por consiguiente la objetividad de la idea
+representante con relacion á la cosa recordada.
+
+
+[258.] Semejantes consecuencias espantan, pero son indeclinables: si
+quitamos la verdad objetiva, desaparece todo pensamiento razonado.
+Este encierra cierta continuidad de actos correspondientes á diversos
+instantes: si esta continuidad se rompe, el pensamiento humano deja de
+ser lo que es: deja de existir como _razon_: es una serie de actos sin
+conexion de ninguna especie y que á nada pueden conducir. En tal caso
+desaparece toda expresion, toda palabra: nada tiene un valor seguro:
+todo se hunde, así en el órden intelectual y moral como en el
+material, y el hombre queda hasta sin el consuelo de poseerse á sí
+mismo; se desvanece en sus propias manos cual vana sombra.
+
+
+[259.] Las sensaciones podrán existir como serie inconexa tambien;
+pero no habrá de ellas ningun recuerdo cierto, pues falta la verdad
+objetiva: y las sensaciones pasadas no existen sino como pasadas, y
+por tanto como simples objetos.
+
+Toda reflexion intelectual sobre ellas será imposible; porque la
+reflexion no es la sensacion: esto es un objeto de aquella, mas nó
+ella misma. Así el rudo tiene la misma sensacion que el filósofo, pero
+nó la reflexion sobre ella. Mil veces sentimos sin reflexionar que
+sentimos. La conciencia sensible, es muy diferente de la intelectual:
+la primera es la simple presencia de la sensacion, la sensacion misma:
+la segunda es el acto del entendimiento que se ocupa de la sensacion.
+
+
+[260.] Esta distincion se encuentra tambien en todos los actos
+puramente intelectuales: la reflexion sobre el acto no es el acto
+mismo. El uno es objeto del otro: no se identifican, ya que con
+frecuencia se encuentran separados; si no hubiese pues verdad objetiva
+la reflexion seria imposible.
+
+
+[261.] Es difícil tambien de comprender cómo seria posible ningun acto
+de la conciencia del yo, aun de presente. Ya hemos visto como
+desaparece el _yo_, en rompiéndose la serie de los recuerdos, pero hay
+además, que sin verdad objetiva no os posible concebir el _yo_ ni aun
+por un momento. El _yo_ pensante, no conoce al _yo_ pensado, sino como
+objeto. Sea que lo _sienta_, sea que lo _conozca_, para darse cuenta á
+sí mismo de sí mismo necesita reflexionar sobre sí mismo, tomarse á sí
+mismo por objeto. Y en no habiendo verdad objetiva, no se concibe que
+ningun objeto pueda tener ningun valor.
+
+De esto se infiere, que los que atacan la objetividad, atacan una ley
+fundamental de nuestro espíritu, destruyen el pensamiento, y arruinan
+hasta la conciencia, hasta todo lo subjetivo, que les servía de base.
+
+
+[262.] Contra la certeza objetiva suele argumentarse fundándose en los
+errores á que ella nos induce. El delirante cree ver objetos que no
+existen; el loco cree firmemente en la verdad de sus pensamientos
+desconcertados: ¿por qué lo que en un caso nos engaña, no podria
+engañarnos en otros, ó en todos? Un criterio que alguna vez flaquea,
+¿podrá pasar por seguro? ¿Por qué no atenernos á lo puramente
+subjetivo? El delirante, el maniático, el loco se engañan en el
+objeto, mas nó en el sujeto: aunque no sea verdad lo que ellos
+piensan, es bien cierto y verdadero que ellos lo piensan.
+
+Esta objecion es especiosa; pero deja en pie todas las dificultades en
+contra del sistema á cuyo favor se aduce; y por otra parte no carece
+de respuesta, en cuanto tiende á debilitar la verdad objetiva.
+
+El delirante, el maniático, el loco tienen tambien recuerdos de cosas
+que no han existido nunca. Esos recuerdos no se refieran tan solo á lo
+exterior, sino tambien ú sus actos interiores. El demente que se llama
+rey, se acuerda de lo que pensó, de lo que sintió, cuando lo
+coronaron, cuando le destronaron, y de una larga historia de
+semejantes actos: y sin embargo estos fenómenos intelectuales no
+existieron: y sea como fuere, tantos recuerdos se los puede producir
+él mismo. Tenemos pues que el criterio con respecto á la memoria,
+flaquea en este caso: y por lo mismo no podrá servir en ninguno.
+Luego, aun cuando mas arriba no hubiésemos demostrado que sin verdad
+objetiva no hay recuerdo ni aun de lo interior, el argumento de los
+adversarios bastaria para arruinarlos todos. Esta objecion, si algo
+probase, confirmaria todo lo que se ha dicho para demostrar que sin
+objetividad no hay conciencia propiamente dicha, lo cual no lo admiten
+los adversarios.
+
+
+[263.] Además: desde luego salta á los ojos lo que puede valer en el
+tribunal de la razon, lo que comienza por apoyarse en la locura. Todo
+esto prueba á lo mas, la debilidad de nuestra naturaleza; la
+posibilidad de que en algunos desgraciados se trastorne el órden
+establecido para la humanidad; que la regla de la verdad en el hombre,
+como que existe en una criatura tan débil, admite algunas excepciones;
+pero estas son conocidas, porque tienen caractéres marcados. La
+excepcion no destruye la regla, sino que la confirma (XXV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVI.
+
+SI TODOS LOS CONOCIMIENTOS SE REDUCEN Á LA PERCEPCION DE LA IDENTIDAD.
+
+
+[264.] La evidencia inmediata tiene por objeto las verdades que el
+entendimiento alcanza con toda claridad, y á que asiente con absoluta
+certeza sin que intervenga ningun _medio_, como lo dice el mismo
+nombre. Estas verdades se enuncian en las proposiciones llamadas _per
+se notæ_, primeros principios ó axiomas; en las cuales basta entender
+el sentido de los términos, para ver que el predicado está contenido
+en la idea del sujeto. Las proposiciones de esta clase son pocas en
+todas las ciencias: la mayor parte de nuestros conocimientos es fruto
+de raciocinio, el cual procede por evidencia mediata. En la geometría
+son en muy reducido número las proposiciones que no han menester ser
+demostradas sino explicadas; el cuerpo de la ciencia geométrica con
+las dimensiones colosales que tiene en la actualidad, ha dimanado del
+raciocinio: aun en las obras mas extensas los axiomas ocupan pocas
+páginas; lo demás está formado de teoremas, esto es, de proposiciones
+que no siendo evidentes por sí mismas, necesitan demostracion. Lo
+mismo se verifica en todas las ciencias.
+
+
+[265.] Como en los axiomas percibe el entendimiento la identidad del
+sujeto con el predicado, viendo por intuicion que la idea de este se
+halla contenida en la de aquel, surge aquí una cuestion filosófica
+sumamente grave, que puede ser muy difícil y dar pie á extrañas
+controversias, si no se tiene cuidado de colocarla en su verdadero
+terreno. ¿Todo conocimiento humano se reduce á la simple percepcion de
+la identidad? y su fórmula general, ¿podria ser la siguiente: A es A,
+ó bien una cosa es ella misma? Filósofos de nota opinan por la
+afirmativa, otros sienten lo contrario. Yo creo que hay en esto cierta
+confusion de ideas, relativa mas bien al estado de la cuestion que no
+al fondo de ella misma. Conduce mucho á resolverla con acierto el
+formarse ideas bien claras y exactas de lo que es el juicio, y la
+relacion que por él se afirma ó se niega.
+
+
+[266.] En todo juicio hay percepcion de identidad ó de no identidad
+segun es afirmativo ó negativo. El verbo _es_ no expresa union de
+predicado con el sujeto, sino identidad; cuando va acompañado de la
+negacion diciéndose _no es_, se expresa simplemente la no identidad,
+prescindiendo de la union ó separacion. Esto es tan verdadero y
+exacto, que en cosas realmente unidas no cabe juicio afirmativo por
+solo faltarles la identidad; en tales casos, para poder afirmar, es
+preciso expresar el predicado en concreto, esto es, envolviendo en él
+de algun modo la idea del sujeto mismo; por manera que la misma
+propiedad que en concreto debiera ser afirmada, no puede serle en
+abstracto, antes bien debe ser negada. Así se puede decir: el hombre
+es racional; pero nó, el hombre es la racionalidad; el cuerpo es
+extenso; pero nó, el cuerpo es la extension; el papel es blanco; pero
+nó el papel es la blancura. Y esto ¿por qué? ¿es que la racionalidad
+no está en el hombre, que la extension no se halle unida al cuerpo y
+la blancura al papel? nó ciertamente; pero, aunque la racionalidad
+esté en el hombre y la extension en el cuerpo y la blancura en el
+papel, basta que no percibamos identidad entre los predicados y los
+sujetos para que la afirmacion no pueda tener cabida: por el
+contrario, lo que la tiene es la negacion, á pesar de la union: así se
+podrá decir: el hombre no es la racionalidad; el cuerpo no es la
+extension; el papel no es la blancura.
+
+He dicho que para salvar la expresion de identidad empleábamos el
+nombre concreto en lugar del abstracto, envolviendo en aquel la idea
+del sujeto. No se puede decir el papel es la blancura, pero sí el
+papel es blanco: porque esta última proposicion significa el papel es
+una cosa blanca; es decir, que en el predicado, blanco, en concreto,
+hacemos entrar la idea general de _una cosa_, esto es, de un sujeto
+modificable, y este sujeto es idéntico al papel modificado por la
+blancura.
+
+
+[267.] Así se echa de ver que la expresion: _union del predicado con
+el sujeto_, es cuando menos inexacta. En toda proposicion afirmativa
+se expresa la identidad del predicado con el sujeto; el uso autoriza
+estos modos de hablar, que sin embargo no dejan de producir alguna
+confusion cuando se trata de entender perfectamente estas materias. Y
+es de notar que el lenguaje comun por sí solo, es en este punto como
+en muchos otros, admirablemente propio y exacto; nadie dice, el papel
+es la blancura, sino el papel es blanco; solo cuando se quiere
+encarecer mucho la perfeccion con que un sujeto posee una calidad, se
+la expresa en abstracto, uniéndole el pronombre _mismo_: así se dice
+hiperbólicamente: es la misma belleza, es la misma blancura, es la
+misma bondad.
+
+
+[268.] Hasta lo que se llama igualdad en las matemáticas, viene á
+significar tambien identidad, de suerte que en esta clase de juicios,
+á mas de lo que hemos observado de general en todos, á saber, la
+identidad salvada por la expresion del predicado en concreto, hay que
+la misma relacion de igualdad significa identidad: esto necesita
+explicacion.
+
+Si digo 6 + 3 = 9, expreso lo mismo que 6 + 3 es idéntico á 9. Claro
+es que en la afirmacion de igualdad no se atiende á la forma con que
+las cantidades están expresadas, sino á las cantidades mismas; pues de
+lo contrario, no solo no se podria afirmar la identidad, pero ni aun
+la igualdad: porque es evidente que 6 + 3 en cuanto á su forma, ni
+escrita, ni hablada, ni pensada, no es idéntico ni igual con 9. La
+igualdad se refiere á los valores expresados, y estos no solo son
+iguales, sino idénticos: 6 + 3 es lo mismo que 9. El todo no se
+distingue de sus partes reunidas: el 9 es el todo; 6 + 3 con sus
+partes reunidas.
+
+El modo diferente con que se conciben 9 y 6 + 3, no excluye la
+identidad: esta diferencia es relativa á la forma intelectual; y tiene
+lugar no solo en este caso, sino en las percepciones de las cosas mas
+simples; no hay nada que nosotros no concibamos bajo aspectos
+diferentes, y cuyo concepto no podamos descomponer de diversos modos;
+y sin embargo nó por esto se dice que la cosa deje de ser simple é
+idéntica consigo misma.
+
+Lo que se aplica á una ecuacion aritmética, puede extenderse á las
+algebráicas y geométricas. Si se tiene una ecuacion en que el primer
+miembro sea muy sencillo, por ejemplo Z, y el segundo muy complicado,
+por ejemplo el desarrollo de una serie, no se quiere decir que la
+expresion primera sea igual á la segunda; la igualdad se refiere, nó á
+la misma expresion sino á lo expresado, al valor que con las letras se
+designa: esto último es verdadero; lo primero seria evidentemente
+falso.
+
+Dos circunferencias que tengan un mismo radio son iguales. Aquí parece
+que se trata solamente de igualdad, pues que hay en efecto dos objetos
+distintos que son las dos circunferencias, las cuales pueden trazarse
+en el papel ó representarse en la imaginacion: no obstante, ni aun en
+este caso la distincion es verdadera y sí solo aparente, verificándose
+lo que en las ecuaciones aritméticas y algebráicas, de que hay
+distincion y hasta diversidad en las formas, é identidad en el fondo.
+Desde luego se puede combatir el argumento principal en que se funda
+la distincion, si se observa que las circunferencias que se pueden
+trazar ó representar, no son mas que formas de la idea, y de ningun
+modo la idea misma. Ya se tracen ya se representen, tendrán una
+magnitud determinada y una cierta posicion en los planos que se tengan
+á la vista ó que se imaginen: en la idea y en la proposicion que á
+ella se refiere, no hay nada de esto; se prescinde de todas las
+magnitudes, de todas las posiciones, se habla en un sentido general y
+absoluto. Es verdad que las representaciones pueden ser infinitas, ya
+en la imaginacion ya en lo exterior: pero esto, lejos de probar su
+identidad con la idea, indica su diversidad; pues que la idea es
+única, ellas son infinitas; la idea es constante, ellas son variables;
+la idea es independiente de las mismas, y ellas son dependientes de la
+idea, teniendo el carácter y la denominacion de circunferencias en
+cuanto se le aproximan representando lo que ella contiene.
+
+¿Qué se expresa pues en la proposicion: dos circunferencias que tengan
+un mismo radio, son iguales? la idea fundamental es que el valor de la
+circunferencia depende del radio; y la proposicion aquí enunciada no
+es mas que una aplicacion de aquella propiedad al caso de igualdad de
+los radios. Luego las circunferencias que concebimos como distintas,
+no son mas que ejemplos que nos ponemos en lo interior para hacernos
+visible la verdad de la aplicacion; pero en el fondo puramente
+intelectual, no se encuentra mas que la descomposicion de la idea
+misma de la circunferencia, ó su relacion con el radio aplicada al
+caso de igualdad. No hay pues dos circunferencias en el órden
+puramente ideal; hay una sola cuyas propiedades conocemos bajo
+diferentes conceptos y que expresamos de diversas maneras.
+
+Si en todos los juicios hay afirmacion de identidad ó no identidad, y
+todos nuestros conocimientos ó nacen de un juicio ó van á parar á él,
+parece que todos se han de reducir á una simple percepcion de
+identidad: entonces, la fórmula general de nuestros conocimientos
+será: A es A, ó una cosa es ella misma. Este resultado parece una
+paradoja extravagante, y lo es segun el modo con que se le entiende;
+pero si se explica como se debe, puede ser admitido como una verdad, y
+verdad muy sencilla. Por lo dicho en los párrafos anteriores, se puede
+columbrar cuál es el sentido de esta opinion; pero la importancia de
+la materia exige otras aclaraciones.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVII.
+
+CONTINUACION.
+
+
+[269.] Es hasta ridículo el decir que los conocimientos de los mas
+sublimes matemáticos, se hayan reducido á esta ecuacion: A es A. Esto,
+dicho absolutamente, es no solo falso sino contrario al sentido comun;
+pero ni es contrario al sentido comun, ni es falso, el decir que los
+conocimientos de todos los matemáticos, son percepciones de identidad,
+la cual presentada bajo diferentes conceptos sufre infinitas
+variaciones de forma, que fecundan al entendimiento y constituyen la
+ciencia. Para mayor claridad tomemos un ejemplo y sigamos una idea al
+través de sus transformaciones.
+
+
+[270.] La ecuacion círculo = círculo(1) es muy verdadera, pero nó muy
+luminosa, pues no sirve para nada, á causa de que hay identidad no
+solo de ideas sino tambien de conceptos y expresion. Para que haya un
+verdadero progreso en la ciencia, no basta que la expresion se mude,
+es necesario que se varié en algun modo el concepto bajo el cual se
+presenta la cosa idéntica. Asi es que si la ecuacion anterior la
+abreviamos en esta forma C = círculo(2) nada hemos adelantado, sino en
+cuanto á la expresion puramente material. La única ventaja que puede
+resultarnos, es el que aliviamos un tanto la memoria porque en vez de
+expresar el círculo por una palabra la expresamos por una letra, la
+inicial C. ¿Por qué? porque la variedad está en la expresion, no en el
+concepto.
+
+Si en vez de considerar la identidad en toda su simplicidad en ambos
+miembros de la ecuacion, referimos el valor del círculo al de la
+circunferencia, tendremos C = circunferencia x ½ R (3) es decir que el
+valor del círculo es igual á la circunferencia multiplicada por la
+mitad del radio. En la ecuacion (3) hay identidad como en las (1) y
+(2) porque en ella se significa que el valor expresado por C es el
+mismo expresado por circunferencia x ½ R; de la propia suerte que en
+las anteriores se expresa que el valor del círculo es el valor del
+círculo. ¿Pero hay alguna diferencia de esta ecuacion á las
+anteriores? sí, y muy grande. ¿Cuál es? en las primeras se expresaba
+simplemente la identidad concebida bajo un mismo punto de vista; el
+círculo expresado en el segundo miembro no excitaba ninguna idea que
+no excitase el primero; pero en la última el segundo miembro expresa
+el mismo círculo sí, pero en sus relaciones con la circunferencia y el
+radio, y por consiguiente á mas de contener una especie de análisis de
+la idea del círculo, recuerda el análisis que anteriormente se ha
+hecho de la idea de la circunferencia con relacion á la del radio. La
+diferencia pues no está en la sola expresion material, sino en la
+variedad de conceptos bajo los cuales se presenta una cosa misma.
+
+Llamando N el valor de la relacion de la circunferencia con el
+diámetro, y C al círculo, la ecuacion se nos convierte en esta otra C
+= N R¹(4). Aquí hay tambien identidad en los valores, pero encontramos
+un progreso notable en la expresion del segundo miembro, en el cual se
+nos ofrece el valor del círculo desembarazado de sus relaciones con el
+de la circunferencia y dependiente tan solo de un valor numérico N y
+de una recta que es el radio. Sin perder pues la identidad y solo por
+sucesion de percepciones de identidad, hemos llegado á adelantar en la
+ciencia, y habiendo partido de una proposicion tan estéril como
+círculo = círculo, nos encontramos en otra por la cual podemos desde
+luego calcular el valor de un círculo cualquiera con tal que se nos dé
+su radio.
+
+Saliendo de la geometría elemental y considerando el círculo como una
+curva referida á dos ejes y cuyos puntos se determinan con respecto á
+estos, tendremos Z = 2Bx-x¹ (5); expresando Z el valor de la ordenada;
+B el de una parte constante del eje de las abscisas; y x la abscisa
+correspondiente á Z. Aquí encontramos ya otro progreso de ideas
+todavía mas notable; en ambos miembros, no expresamos ya el valor del
+círculo sino el de unas líneas, con las cuales se determinan todos los
+puntos de la curva; y concebimos fácilmente que esta curva que nos
+cerraba la figura cuyas propiedades determinábamos en la geometría
+elemental, puede ser concebida bajo tal forma que pertenezca á un
+género de curvas de las cuales ella constituya una especie por la
+particular relacion de las cantidades 2 x y B; de manera que
+modificando la expresion con la añadidura de una nueva cantidad
+combinada de este ó de aquel modo, puede resultarnos una curva de otra
+especie. Entonces, si queremos determinar el valor de la superficie
+encerrada en esto círculo, podremos considerarla, no simplemente con
+respecto al radio, sino á las áreas encerradas entre las varias
+perpendiculares cuyos extremos determinan los puntos de la curva y que
+se llaman ordenadas: con lo cual resultará que el mismo valor del
+círculo se determinará bajo conceptos diferentes, no obstante de que
+ese valor es siempre idéntico: la transicion de unos conceptos á otros
+será la sucesion de las percepciones de identidad presentada bajo
+formas diferentes.
+
+Consideremos ahora que el valor del círculo depende del radio, lo cual
+nos da C = funcion x (6). Ecuacion que nos lleva á concebir el círculo
+bajo la idea general de una funcion de su radio ó de x, y por
+consiguiente nos autoriza á someterle á todas las leyes á que una
+funcion está sujeta y nos conduce á las propiedades de las
+diferencias, de los límites, y de las relaciones de estos; con lo cual
+entramos en el cálculo infinitesimal cuyas expresiones nos presentan
+la identidad bajo una forma que nos recuerda una serie de conceptos de
+análisis detenida y profunda. Así, expresando la diferencial del
+círculo por dc; y su integral por S. dc; tendremos c = S. dc (7)
+ecuacion en que se expresan los mismos valores que en aquella otra,
+círculo = círculo, pero con la diferencia de que la (7) recuerda
+inmensos trabajos analíticos, es el resultado de la dilatada sucesion
+de conceptos del cálculo integral, del diferencial, de los límites de
+las diferencias de las funciones, de la aplicacion del álgebra á la
+geometría y de una muchedumbre de nociones geométricas elementales,
+reglas y combinaciones algebráicas y de todo cuanto ha sido menester
+para llegar al resultado. Entonces, cuando se integre la diferencial,
+y por integracion se llegue á sacar el valor del círculo, es claro que
+seria lo mas extravagante el afirmar que la ecuacion integral no es
+mas que la de círculo = círculo; pero no lo es el decir que en el
+fondo hay identidad, y que la diversidad de expresion á que hemos
+llegado es el fruto de una sucesion de percepciones de la misma
+identidad presentada bajo aspectos diferentes. Suponiendo que los
+conceptos por los cuales haya sido necesario pasar sean A B C D E M;
+la ley de su enlace científico podrá expresarse de esta manera: A = B,
+B = C, C = D, D = E, E = M; luego A = M.
+
+
+[271.] Lo que acabo de explicar no puede comprenderse bien si no se
+recuerdan algunos caractéres de nuestra inteligencia, en los cuales se
+encuentra la razon de tamañas anomalías. Nuestro entendimiento tiene
+la debilidad de no poder percibir muchas cosas sino sucesivamente, y
+de que aun en las ideas mas claras, no ve lo que en ellas se contiene,
+sino con mucho trabajo. De esto resulta una necesidad á la cual
+corresponde con admirable armonía una facultad que la satisface: una
+necesidad de concebir bajo varias formas no solo distintas sino
+diferentes, aun las cosas mas simples; una facultad de descomponer un
+concepto en muchas partes, multiplicando en el órden de las ideas lo
+que en realidad es uno. Esta facultad de descomposicion seria inútil
+si al pasar el entendimiento por la sucesion de conceptos, no tuviese
+medio de enlazarlos y retenerlos, en cuyo caso iría perdiendo el fruto
+de sus tareas escapándosele de la mano tan pronto como lo acababa de
+coger. Afortunadamente, este medio le tiene en los signos escritos,
+hablados ó pensados; expresiones misteriosas que á veces designan no
+solo una idea, sino que son como el compendio de los trabajos de una
+larga vida y quizás de una dilatada serie de siglos. Al presentársenos
+el signo, no vemos ciertamente con entera claridad todo lo que por él
+se expresa, ni las razones de la legitimidad de la expresion; pero
+sabemos en confuso el significado que allí se encierra, sabemos que en
+caso necesario nos basta tomar el hilo de las percepciones por las
+cuales hemos pasado, volviendo así con paso retrógrado hasta los
+elementos mas simples de la ciencia. Al hacer los cálculos, el
+matemático mas eminente no ve con toda claridad lo que significan las
+expresiones que va empleando, sino en cuanto se refieren al objeto que
+le ocupa; pero está cierto que aquellas expresiones no le engañan, que
+las reglas por las cuales se guia son enteramente seguras; porque sabe
+que en otro tiempo las afianzó en inconcusas demostraciones. El
+desarrollo de una ciencia puede compararse á una serie de colunas en
+las cuales se han marcado las distancias de un camino; el ingeniero
+que ha hecho las operaciones se sirve de los guarismos de las colunas,
+sin necesidad de recordar las operaciones que le condujeron á marcar
+la cantidad que tiene á la vista; bástale saber que las operaciones
+fueron bien hechas y que el resultado de ellas se escribió bien.
+
+
+[272.] La prueba de esta necesidad de descomposicion, á mas de tenerla
+ampliamente consignada en los ejemplos anteriores, se la encuentra en
+los elementos de toda enseñanza, donde se hace preciso explicar bajo
+una forma de demostracion proposiciones que nada mas dicen que las
+definiciones ó axiomas que se han asentado. Por ejemplo, en las obras
+elementales de geometría se encuentra este teorema: todos los
+diámetros de un círculo son iguales; y si se quiere que los
+principiantes le comprendan, es necesario dar la forma de demostracion
+á lo que no es ni puede ser mas que una explicacion, y casi un
+recuerdo de la idea del círculo. Cuando se traza la circunferencia se
+fija un punto en torno del cual se hace girar una línea que se llama
+radio; pues bien, no siendo el diámetro otra cosa que el conjunto de
+los dos radios continuados en una misma línea, parece que debiera
+bastar la enunciacion del teorema para que se le viese evidentemente
+contenido en la idea del círculo y como una especie de repeticion del
+postulado en que se funda la construccion de la curva; sin embargo no
+sucede así, y es necesario explicar, haciendo como que se prueba, y
+mostrar el diámetro igual á dos radios, y recordar que estos son
+iguales, y á veces repetir que así se supone en la misma construccion;
+en una palabra, emplear una porcion de conceptos para convencer de una
+verdad que debiera ser conocida con la simple intuicion de uno solo,
+como sucede cuando las fuerzas geométricas del entendimiento han
+adquirido cierta robustez.
+
+
+[273.] Ahora podrémos apreciar en su justo valor la opinion de
+Dugald-Steward en sus _Elementos de la filosofía del espíritu humano_,
+cuando dice: «es lícito dudar que aun esta ecuacion aritmética 2 x 2 =
+4 pueda ser representada con exactitud por la fórmula A = A. Esta
+ecuacion es una proposicion que enuncia _la equivalencia de dos
+expresiones diferentes_, equivalencia cuyo descubrimiento puede ser de
+la mayor importancia en una infinidad de casos. La fórmula es una
+proposicion del todo insignificante y frivola que no puede en ningun
+caso recibir la menor aplicacion práctica; ¿qué pensaremos pues de
+esta proposicion A = A, si se la compara con la fórmula del binomio de
+Newton á la cual en tal caso representaria? sin duda cuando se la
+aplica á la ecuacion 2 x 2 = 4 (que por su extrema simplicidad y
+vulgaridad puede pasar por un axioma) la paradoja no presenta tan de
+bulto su monstruosidad; pero en este segundo caso parece del todo
+imposible que tenga ni aun significacion» (2. p. cap. 2. seccion 3. §
+2.). Este filósofo no advierte que la pretendida monstruosidad nace de
+la errada interpretacion que él mismo da á la opinion de sus
+adversarios. Nadie ha pensado en negar la importancia de los
+descubrimientos en que se prueba la equivalencia de expresiones
+diferentes; nadie dudará de que la fórmula del binomio de Newton sea
+un gran progreso sobre la fórmula A = A; pero la cuestion no está
+aquí, está en ver si la fórmula del binomio de Newton es mas que la
+expresion de cosas idénticas, y si aun el mérito mismo de la
+expresion, es ó no el fruto de una serie de percepciones de identidad.
+Si la cuestion se presentase bajo el punto de vista de Dugald-Steward,
+seria hasta indigna de ser ventilada: en buena filosofía no puede
+disputarse sobre cosas no solo absurdas sino ridiculas.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVIII.
+
+CONTINUACION.
+
+
+[274.] Expliquemos ahora cómo la doctrina de la identidad se aplica en
+general á todos los raciocinios, versen ó no sobre objetos
+matemáticos; para esto examinaremos algunas de las formas dialécticas
+en las cuales está consignado el arte de raciocinar.
+
+Todo A es B; M es A, luego M es B. En este silogismo encontramos en la
+mayor, la identidad de todo A con B, y en la menor la de M con A, de
+lo cual sacamos la de M con B. En las tres proposiciones hay
+afirmacion de identidad, y por consiguiente percepcion de ella: veamos
+lo que sucede en el enlace que constituye la fuerza del raciocinio.
+
+¿Por qué digo que M es B? porque M es A, y todo A es B. M es uno de
+los A, que estaba expresado ya en las palabras: todo A; luego cuando
+digo M es A, no digo nada nuevo sobre lo que habia dicho por todo A;
+¿qué diferencia hay pues? hay la diferencia de que en la expresion
+todo A, no hacia atencion á uno de sus contenidos M, del cual sin
+embargo afirmaba que era B, por lo mismo que decia todo A es B. Si en
+la expresion todo A hubiese visto distintamente á M, no hubiera sido
+necesario el silogismo, pues por lo mismo que decia todo A es B,
+hubiera entendido M es B.
+
+Esta observacion es tan verdadera y exacta, que en tratándose de
+relaciones demasiado claras se suprime el silogismo y se le reemplaza
+por el entimema. El entimema es ciertamente la abreviacion del
+silogismo; pero en esta abreviacion debemos ver algo mas que un ahorro
+de palabras; hay un _ahorro de conceptos_, porque el entendimiento ve
+intuitivamente lo uno en lo otro sin necesidad de descomposicion. Es
+hombre, luego es racional; callamos la mayor y ni aun la pensamos,
+porque en la idea de hombre y en su aplicacion á un individuo, vemos
+intuitivamente la de racional, sin gradacion de ideas ni sucesion de
+conceptos.
+
+Supongamos que se trata de demostrar que el perímetro de un polígono
+inscrito en un círculo es menor que la circunferencia, y que se hace
+el siguiente silogismo: todo conjunto de rectas inscritas en sus
+respectivas curvas es menor que el conjunto de las mismas curvas; es
+así que el perímetro del polígono es un conjunto de rectas, y la
+circunferencia un conjunto de arcos ó curvas; luego el perímetro
+inscrito os menor que la circunferencia. Pregunto ahora, si quien sepa
+que el conjunto de rectas es menor que el conjunto de curvas no verá
+con igual facilidad que el perímetro es menor que la circunferencia
+circunscrita, con tal que entienda perfectamente el significado de las
+palabras; es evidente que sí. ¿Para qué pues se necesita el recuerdo
+del principio general? ¿es para añadir nada al concepto particular? nó
+por cierto; porque nada puede haber mas claro que las siguientes
+proposiciones: el perímetro del polígono es un conjunto de rectas; la
+circunferencia es un conjunto de arcos ó curvas; lo que se hace pues
+con el principio general es llamar la atencion sobre una fase del
+concepto particular, para que con la reflexion se vea en este lo que
+sin la reflexion no se veia. La certeza de la conclusion no depende
+del principio general; pues que si se hubiese pensado en las
+relaciones de mayoría y minoría, solo con respecto á las rectas del
+perímetro y á los arcos cuyo conjunto forma la circunferencia, se
+hubiera inferido lo mismo.
+
+Con este ejemplo se confirma que el entimema no es una simple
+abreviacion de palabras, y se explica por qué le empleamos en los
+raciocinios que versan sobre materias familiares al entendimiento.
+Entonces, en uno cualquiera de los conceptos vemos lo que necesitamos
+para la consecuencia, y por esto tenemos bastante con una premisa, en
+la cual incluimos la otra, mas bien que no la sobreentendemos. El
+principiante dirá: el arco es mayor que la cuerda, porque la curva es
+mayor que la recta; pero cuando se haya familiarizado con las ideas
+geométricas dirá simplemente, el arco es mayor que la cuerda, viendo
+en la misma idea del arco la idea de curva, en la de cuerda la de
+recta, sin ninguna descomposicion. ¿Por ventura es verdad que el arco
+sea mayor que la cuerda porque toda curva es mayor que su recta? nó,
+de ninguna manera; si no existiese la idea abstracta de curva y la
+única curva pensada fuese la particular arco de círculo; si no
+existiese tampoco la idea abstracta de recta y la única recta pensada
+fuese la cuerda, seria verdad como ahora que el arco es mayor que la
+cuerda.
+
+
+[275.] En tratándose de las relaciones _necesarias_ de los objetos,
+los principios generales, los términos medios, y cuantos recursos nos
+ofrece la dialéctica para auxiliar el raciocinio, no son mas en el
+fondo que invenciones del arte para inducirnos á reflexionar sobre el
+concepto de la cosa, haciéndonos ver en él lo que antes no veíamos. De
+esto se sigue que todos los juicios sobre los objetos necesarios, son
+en cierto modo analíticos; equivocándose Kant cuando afirma que los
+hay sintéticos prescindiendo de la experiencia. Si esta no existe, no
+tenemos ningun dato de la cosa, solo poseemos su concepto; de lo
+extraño á este nada podemos saber. No quiero decir que todas las
+proposiciones expresen tal relacion del predicado al sujeto, que el
+concepto de este sea suficiente para que descubramos aquel; pero sí
+que la razon de la insuficiencia está en que el concepto es incompleto
+ó en sí ó con respecto á nuestra comprension; y que suponiéndole
+completo en sí mismo y la debida capacidad en nuestro entendimiento
+para comprender todo lo que él nos dice, encontraríamos en el mismo
+todo lo que puede formar materia científica.
+
+
+[276.] Un ejemplo geométrico aclarará mis ideas. El triángulo tiene
+muchas propiedades cuya explicacion, demostracion y aplicaciones
+ocupan largas páginas en los libros de geometría. En el concepto del
+triángulo entran el de rectas y el de los ángulos que estas forman:
+pregunto ahora ¿en todas las explicaciones y demostraciones de las
+propiedades de los triángulos en general, ¿se sale jamás de las ideas
+de ángulo y de recta? nó, jamás, ni se sale, ni se puede salir; de lo
+contrario flaquearia cuanto se dijese fundado en nuevos elementos que
+se hubiesen introducido en el concepto. Estos elementos serian ajenos
+al triángulo, y por consiguiente le quitarían su naturaleza. En las
+relaciones necesarias no cabe mas ni menos, ni añadiduras, ni
+sustracciones de ninguna clase: lo que es es, y nada mas. Cuando se
+pasa del triángulo en general á sus varias especies, como equilátero,
+isósceles, rectángulo, oblicuángulo etc. etc., es de notar que la
+demostracion se atiene rigurosamente á lo contenido en el concepto
+general modificado con la propiedad determinante de la especie, es
+decir, á la igualdad de los tres lados, ó de dos, ó á la desigualdad
+de todos, ó á la suposicion de un ángulo recto etc. etc.
+
+
+[277.] En la aplicacion del álgebra á la geometría, se ve con mas
+claridad lo que estoy explicando. Una curva se expresa por una
+fórmula que contiene el concepto de la misma curva; es decir, su
+esencia. Para demostrar todas las propiedades de la curva, el geómetra
+no necesita salir de la fórmula; en todas las cuestiones que se
+suscitan lleva la fórmula en la mano como la piedra de toque, y en la
+misma encuentra todo cuanto ha menester. Es verdad que traza
+triángulos ú otras figuras dentro de la misma curva, que de la misma
+tira rectas á puntos fuera de ella, pero jamás sale del concepto
+expresado en la fórmula; lo que hace es descomponerle y descubrir en
+él cosas que antes no habia descubierto.
+
+En esta ecuacion z² = e²/E² (2 Ex - x³) se encuentra la expresion de
+las relaciones constitutivas de la elipse, expresando E el semieje
+mayor, e el semieje menor, z las ordenadas, y x las abscisas. Con esta
+ecuacion desenvuelta y transformada de varias maneras, se determinan
+las propiedades de la curva; ¿y cómo? haciendo ver con la ayuda de las
+construcciones, que la nueva propiedad está contenida en el concepto
+mismo, y que basta analizarle para encontrarla en él.
+
+Si suponemos un entendimiento que concibe la esencia de la curva, con
+inmediata intuicion de la ley que preside á la inflexion de los
+puntos, sin necesidad de referirla á ninguna línea, ó bien bastándole
+un eje en vez de necesitar dos, ó de algun otro modo que nosotros no
+podemos ni siquiera imaginar, resultará que no habrá menester dar los
+rodeos que nosotros para demostrar las propiedades de la curva, pues
+las verá claramente pensadas en el mismo concepto de ella. Esta
+suposicion no es arbitraria: hasta cierto punto la vemos realizada
+todos los dias, aunque en escala menor; un geómetra vulgar tiene el
+concepto de una curva como lo tenia Pascal: en este mismo concepto el
+geómetra vulgar ve las propiedades de la misma con largo trabajo, y
+limitándose á las comunes; Pascal veia las mas recónditas poco menos
+que de una ojeada. Kant, por no haberse hecho cargo de esta doctrina,
+no puede dar solucion al problema filosófico de los juicios sintéticos
+puros: profundizando mas la materia hubiera visto que hablando en
+rigor, no hay tales juicios, y en vez de cansarse por resolver el
+problema se hubiera abstenido de suscitarle (XXVI).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIX.
+
+SI HAY VERDADEROS JUICIOS SINTÉTICOS _à priori_, EN EL SENTIDO DE
+KANT.
+
+
+[278.] La mucha importancia que da el filósofo aleman á su imaginado
+descubrimiento exige que le examinemos con detencion. Júzguese de esta
+importancia por lo que él mismo dice: «si algun antiguo hubiese tenido
+la idea de solo proponer la presente cuestion, ella hubiera sido una
+barrera poderosa contra todos los sistemas de la razon pura hasta
+nuestros dias, y habria ahorrado muchas tentativas infructuosas que se
+han emprendido _ciegamente sin saber de qué se trataba._» (Crítica de
+la razon pura. Introduccion). El pasaje no es nada modesto, y excita
+naturalmente la curiosidad de saber en qué consiste un problema cuyo
+solo planteo habria sido bastante á evitar los extravíos de la razon
+pura.
+
+Hé aquí sus palabras: «en los juicios sintéticos á mas del concepto
+del sujeto debo tener alguna otra cosa (x) sobre la cual el
+entendimiento se apoye para reconocer que un predicado no contenido en
+este concepto, no obstante le pertenece.
+
+»Tocante á los juicios empíricos ó de experiencia, no hay ninguna
+dificultad; porque esta x es la experiencia completa del objeto que
+conozco por un concepto _a_, el cual no forma mas que una parte de
+esta experiencia. En efecto: aunque yo no comprenda en el concepto de
+cuerpo en general el predicado pesadez, este concepto indica no
+obstante una parte total de la experiencia; puedo por consiguiente
+añadirle otra parte de la misma experiencia como perteneciente al
+primer concepto. De antemano puedo reconocer analíticamente el
+concepto de cuerpo por los caractéres de extension, impenetrabilidad,
+figura etc., caractéres concebidos todos en este concepto. Pero si
+extiendo mi conocimiento volviendo la atencion del lado de la
+experiencia de donde he sacado este concepto; entonces hallo siempre
+la pesadez unida á los caractéres precedentes. Esta x que está fuera
+del concepto _a_ y que es el fundamento de la posibilidad de la
+síntesis del predicado pesadez, con el concepto _a_, pertenece pues á
+la experiencia.
+
+»Pero en los juicios sintéticos _à priori_, este medio falla
+absolutamente. Si debo salir del concepto _a_ para conocer otro
+concepto _b_ como unido con aquel, ¿dónde me apoyaré y cómo será
+posible la síntesis, cuando no me es dable volverme hácia el campo de
+la experiencia?
+
+»Hay pues aquí un cierto misterio, cuya explicacion puede solo
+asegurar el progreso en el campo ilimitado del conocimiento
+intelectual puro» (ibid.).
+
+
+[279.] La razon de esta síntesis, la encontramos en la facultad de
+nuestro entendimiento para formar conceptos totales, en los que
+descubra la _relacion_ de los parciales que los componen; y la
+legitimidad de la misma síntesis, se funda en los principios en que
+estriba el criterio de la evidencia.
+
+La síntesis de que se habla en las escuelas, consiste en la reunion de
+conceptos, y no se opone á que se tengan por analíticos los conceptos
+totales, de cuya descomposicion resulta el conocimiento de las
+relaciones de los parciales.
+
+Si Kant se hubiese ceñido á los juicios de experiencia, no habria
+inconveniente en su doctrina; pero extendiéndola al órden intelectual
+puro, ó es inadmisible, o cuando menos está expresada con poca
+exactitud.
+
+
+[280.] Afirma Kant que los juicios matemáticos son todos sintéticos, y
+que esta verdad que en su juicio es «ciertamente incontestable y muy
+importante por sus consecuencias, parece haber escapado hasta aquí á
+la sagacidad de los analistas de la razon humana, haciendo muy
+contrarias sus conjeturas;» yo creo que lo que falta aquí no es la
+sagacidad de los analistas, sino la de su Aristarco. Lo demostraré.
+
+«Tal vez se podria creer á primera vista que la proposicion 7 + 5 =
+12, es una proposicion puramente analítica que resulta de la idea de
+siete mas cinco, segun el principio de contradiccion; pero bien mirado
+se encuentra que el concepto de la suma de siete y de cinco, no
+contiene otra cosa que la reunion de dos números en uno solo, lo que
+de ningun modo trae consigo el pensamiento de lo que es este número
+único compuesto de los otros dos.»
+
+Si se dijese que quien oye siete mas cinco, no siempre piensa doce,
+porque no ve bastante bien que un concepto es el otro, aunque bajo
+diferente forma, se diria verdad; pero no lo es que por esta razon el
+concepto no sea puramente analítico. La simple explicacion de ambos es
+bastante á manifestar su identidad.
+
+Para que se comprenda mejor, tomemos la inversa 12 = 7 + 5. Es
+evidente que quien no sepa que 7 + 5 = 12, tampoco sabrá que 12 = 7 +
+5; y pregunto ahora, examinando el concepto 12, ¿no veo contenido en
+él el 7 + 5? es cierto: luego el concepto de 12 se identifica con el
+de 7 + 5; luego asi como de que oyendo 12 no siempre se piensa 7 + 5
+no se puede inferir que el concepto de 12 no contenga el 7 + 5,
+tampoco de que quien oiga el 7 + 5 no siempre comprenda 12, no se
+puede deducir que el primer concepto no incluya el segundo.
+
+La causa de la equivocacion está en que dos conceptos idénticos están
+presentados al entendimiento bajo diferente forma; y hasta que
+quitándoles la forma se ve el fondo, no se descubre la identidad. No
+hay propiamente _raciocinio_ sino _explicacion._
+
+Lo que añade Kant sobre la necesidad de apelar en este caso á una
+intuicion, con respecto á uno de los dos números, añadiendo al siete
+el cinco expresado sucesivamente por los dedos de la mano, es sobre
+manera fútil. 1.º Añádase como se quiera el cinco, nunca será mas que
+el cinco añadido, y por tanto nada dará ni quitará á 7 + 5. 2.º La
+sucesiva adicion por _los dedos_ equivale á decir 1 + 1 + 1 + 1 + 1 =
+5. Lo que trasforma la espresion 7 + 5 = 12, en esta otra 7 + 1 + 1 +
+1 + 1 + 1 = 12; es asi que la misma relacion tiene el concepto 1 + 1 +
+1 + 1 + 1 con 5, que 7 + 5 con 12; luego si de estos el uno no está
+contenido en el otro, tampoco lo estarán los de Kant. Se replicará que
+Kant no habla de identidad sino de intuicion; pero esta intuicion no
+es la sensacion, sino la idea; si es la idea, es el concepto
+explicado, nada mas. 3.º Este método de intuicion vemos que no es
+necesario ni aun para los niños. 4.º Dicho método es imposible en los
+números grandes.
+
+
+[281.] Añade Kant que esta proposicion: «entre dos puntos, la línea
+recta es la mas corta» no es puramente analítica, porque en la idea de
+_recta_ no entra la de _mas corta_. Prescindiré de que hay autores que
+demuestran ó pretenden demostrar esta proposicion; y me ceñiré
+únicamente á la razon de Kant. Este autor olvida que no se trata de la
+recta sola, sino de la recta _comparada_. En la recta sola, no entra
+ni puede entrar lo de _mas_, ni de _menos_, pues esto supone
+comparacion; pero desde el momento en que se comparan la recta y la
+curva, con respecto á la _longitud_, en el concepto de la curva, se ve
+el exceso sobre la recta. La proposicion pues resulta de la simple
+comparacion de dos conceptos puramente analíticos, con un tercero que
+es _longitud_.
+
+
+[282.] Sí la razon de Kant fuese de algun valor, se inferiria que ni
+aun el juicio «el todo es mayor que su parte» es analítico; porque en
+la idea de _todo_, no entra la de _mayor_, hasta que se la compara con
+la de _parte_. Tampoco seria juicio analítico este: 4 es mayor que 3;
+porque en el concepto de 4, no entra la idea de mayor, hasta que se le
+compara con el de 3.
+
+El axioma: cosas iguales á una tercera son iguales entre si, tampoco
+seria juicio analítico: porque en el concepto de _cosas iguales á una
+tercera_, tampoco entra la igualdad entre sí, hasta que se reflexiona
+que la igualdad del medio implica la de los extremos.
+
+Esa _x_ de que nos habla Kant, se encontraría en casi todos los
+juicios, si no pudiésemos formar conceptos totales en que se
+envolviese la comparacion de los parciales: en cuyo caso no tendríamos
+mas juicios analíticos que los puramente idénticos, ó los comprendidos
+directamente en esta fórmula A es A.
+
+
+[283.] La comparacion de dos conceptos con un tercero no quita al
+resultado el carácter de juicio analítico, así como el que un
+predicado no pueda verse desde luego en la idea del sujeto sin el
+auxilio de dicha comparacion. Esta la necesitamos muchas veces, porque
+pensamos solo muy confusamente lo que se halla en el concepto que ya
+tenemos, y hasta sucede que no lo pensemos de ningun modo. A cada paso
+estamos viendo que una persona dice una cosa y sin notarlo se
+contradice luego, por no advertir que lo que añade se opone á lo mismo
+que habia dicho. Son comunes en la conversacion las siguientes
+réplicas: ¿no ve V. que supone lo contrario de lo que ahora dice? ¿no
+ve V. que en las mismas condiciones antes asentadas, se implica lo
+contrario de lo que ahora establece?
+
+
+[284.] En un concepto no solo se incluye lo que expresamente se piensa
+en él, sino todo lo que se puede pensar. Si descomponiéndole
+encontramos en el mismo cosas nuevas, no se puede decir que las
+añadimos, sino que las descubrimos: no hay entonces síntesis, sino
+análisis; de lo contrario seria preciso inferir que no hay ningun
+concepto analítico ó que solo lo son los puramente idénticos. Excepto
+este último caso cuya fórmula general es, A es A, siempre hay en el
+predicado algo mas de lo pensado en el sujeto, si nó en cuanto á la
+sustancia, al menos en cuanto al modo. El círculo es una curva: esta
+es sin duda una proposicion analítica de las mas sencillas que
+imaginarse pueden; y no obstante, el predicado expresa la razon
+general de curva, que en el sujeto puede estar envuelta de un modo
+confuso con relacion á una especie particular de las curvas. Siguiendo
+una gradacion en las proposiciones geométricas se podria notar que no
+hay mas que lo dicho en la proposicion anterior, sino la mayor ó menor
+dificultad de descomponer el concepto y ver en él lo que antes no se
+veia.
+
+Si digo: el círculo es una seccion cónica; el predicado no está
+pensado en el sujeto por quien no sepa lo que significan los términos
+ó no haya reflexionado sobre su verdadero sentido. Al concepto del
+círculo nada le añado, solo le descubro una propiedad que antes no
+conocia, y este descubrimiento nace de su comparacion con el cono.
+¿Hay aquí síntesis? nó, de ningun modo; lo que hay es análisis
+comparado de los dos conceptos; círculo y cono.
+
+
+[285.] Como esta doctrina destruye por su base el sistema de Kant en
+este punto, voy á desenvolverla y darle mas sólido fundamento.
+
+Para que haya síntesis propiamente dicha, es menester que se una al
+concepto una cosa que de ningun modo le pertenece, como se ve en el
+ejemplo aducido por el mismo Kant. La figurabilidad se encuentra en el
+concepto del cuerpo; pero la pesadez es una idea totalmente extraña, y
+que solo podemos unir al concepto del cuerpo porque así nos lo
+atestigua la experiencia. Solo con esta añadidura se verifica
+propiamente la síntesis; pero nó con la union de ideas que nazcan del
+mismo concepto de la cosa, aunque para fecundarle se necesite la
+comparacion. Los conceptos no son enteramente absolutos; contienen
+relaciones, y el descubrimiento de estas no es una síntesis sino un
+análisis mas completa. Si se replica que en tal caso hay algo mas que
+el concepto primitivo, observaré que esto se verifica en todos los que
+no son puramente idénticos. Además que con la comparacion se forma un
+concepto total nuevo, resultante de los conceptos primitivos; en cuyo
+caso las propiedades de las relaciones son vistas nó por síntesis sino
+por el análisis del concepto total.
+
+Segun Kant, la verdadera síntesis necesita reunion de cosas extrañas
+entre sí, y tan extrañas, que el lazo que las une es una especie de
+misterio, una _x_ cuya determinacion es un gran problema filosófico.
+Si esta _x_ se encuentra en la relacion esencial de los conceptos
+parciales que entran en el concepto total, se ha resuelto el problema
+por la simple análisis; ó para hablar con mas exactitud, se ha
+manifestado que el problema no existia pues la _x_ era una cantidad
+conocida.
+
+Yo no sé que pueda haber juicio mas analítico que aquel en el cual
+vemos las partes en el todo: pues este no es mas que las mismas partes
+reunidas. Si digo; uno y uno son dos, ó bien dos es igual á uno mas
+uno, no puede negarse que tengo un concepto total dos, en cuya
+descomposicion hallo uno mas uno: si esto no es analítico, es decir,
+si aquí el predicado no está contenido en la idea del sujeto, no se
+alcanza cuándo podrá estarlo. Pues bien, aquí mismo hay diferentes
+conceptos, uno mas uno, se los reune y de ellos se forma el concepto
+total. Aunque sencillísima, la relacion existe; y el que sea mas ó
+menos sencilla ó complicada y que por consiguiente sea vista con mas ó
+menos facilidad, no altera el carácter de los juicios convirtiéndolos
+de analíticos en sintéticos.
+
+
+[286.] Completemos esta explicacion con un ejemplo de geometría
+elemental. Si se dice un paralelógramo oblicuángulo es igual en
+superficie á un rectángulo de la misma base y altura, tenemos: 1.º Que
+en la idea de paralelógramo oblicuángulo no vemos la de igualdad con
+el rectángulo. Ni tampoco la podemos ver, porque la relacion no existe
+cuando no hay otro extremo al cual se refiera. En la idea de
+paralelógramo no entra la de rectángulo, y por consiguiente no puede
+entrar la de igualdad. 2.° La relacion nace de la comparacion del
+oblicuángulo con el rectángulo, y por consiguiente se la ha de
+encontrar en un concepto total en que entren los dos. Entonces no
+puede decirse que al concepto del oblicuángulo le añadamos algo que no
+le pertenezca, sino que por el contrario esta igualdad la vemos surgir
+del concepto del oblicuángulo y del rectángulo como conceptos
+parciales del total en que los dos se combinan. El análisis de este
+concepto total, nos lleva á descubrir la relacion buscada; siendo de
+notar, que cuando la simple reunion de los conceptos comparados no
+basta, nos valemos de otro que comprenda á los mismos y alguno mas; y
+del concepto del nuevo debidamente analizado, sacamos la relacion de
+las dos partes comparadas.
+
+
+[287.] Precisamente en la construccion geométrica que suele hacerse
+para demostrar el teorema que me sirve de ejemplo, puede
+sensibilizarse por decirlo así lo que acabo de explicar con respecto á
+los conceptos totales que contienen otros á mas de los comparados.
+Confundidas las bases del paralelógramo rectángulo y oblicuángulo, se
+ve desde luego una parte que les es comun, y es el triángulo formado
+por la base, una parte de un lado del oblicuángulo y otra de uno del
+rectángulo; para esto no se necesita ni síntesis ni análisis, pues hay
+perfecta coincidencia, lo que en geometría equivale á identidad. La
+dificultad está en las dos partes restantes, es decir, en los
+trapecios á que se reducen los dos paralelógramos quitado el triángulo
+comun. La simple intuicion de las figuras nada dice con respecto á la
+equivalencia de las dos superficies: solo se ve que los dos lados del
+oblicuángulo van extendiéndose, encerrando menor distancia á
+proporcion que el ángulo va siendo mas oblicuo, hallándose estas dos
+condiciones de longitud de lados y disminucion de distancias entre dos
+límites, de los cuales el uno es lo infinito y el otro el rectángulo.
+Se puede demostrar la relacion de la equivalencia de las superficies,
+prolongando la paralela opuesta á la base, y formando así un
+cuadrilátero del cual son partes los trapecios; para descubrir la
+igualdad de estos trapecios basta descomponer el cuadrilátero
+atendiendo á la igualdad de dos triángulos formados respectivamente
+cada uno por uno de los trapecios y un triángulo comun. ¿Añado con
+esto nada al concepto de cada trapecio? nó; solo le comparo. Esta
+comparacion no la he podido hacer directamente, y por esto los he
+incluido en un concepto total cuya simple análisis me ha bastado para
+descubrir la relacion que buscaba. Esta relacion no se la da el
+concepto, solo la manifiesta; por manera que si el concepto de las dos
+figuras comparadas fuese mas perfecto, de suerte que viésemos
+intuitivamente la relacion que existe entre el aumento de los lados y
+el decremento de la distancia de los mismos, veríamos que hay aquí
+una ley constante que suple de una parte lo que se pierde por otra; y
+por consiguiente en el mismo concepto del oblicuángulo descubriríamos
+la razon fundamental de la igualdad, es decir la no alteracion del
+valor de la superficie por la mayor ó menor oblicuidad de los ángulos,
+teniendo así lo que despues sacamos por la expresada comparacion y que
+generalizamos refiriéndonos á dos valores lineales constantes: base y
+altura. Lo mismo nos sucederia con respecto á la equivalencia de todas
+las cantidades variables expresadas de diferente modo, si sus
+conceptos pudiésemos reducirlos á fórmulas tan claras y sencillas como
+las de las funciones aparentes, por ejemplo n s/m s, donde sea cual
+fuere el valor de la variable resulta siempre el mismo el valor de la
+expresion, el cual es constante, á saber n/m.
+
+
+[288.] No se crea que estas investigaciones sean inútiles: en la
+cuestion presente como en muchas otras, sucede que de un problema
+filosófico, al parecer meramente especulativo, están pendientes
+verdades importantísimas. Así en el caso que nos ocupa, notaremos que
+Kant explica el principio de causalidad de una manera inexacta, y que
+segun como se interpreten sus palabras debe llamarse completamente
+falsa; y quizás la raíz de su equivocacion está en que considera el
+principio de causalidad como sintético, aunque _á priori_, cuando en
+realidad debe ser tenido por analítico, como demostraré al tratar de
+la idea de causa.
+
+Considerando de la mayor importancia el tener ideas claras y distintas
+en la presente materia, voy á resumir en pocas palabras la doctrina
+expuesta sobre la evidencia inmediata y la mediata.
+
+
+[289.] Hay evidencia inmediata cuando por el concepto del sujeto vemos
+la conveniencia ó repugnancia del predicado, sin necesitar otro medio
+que la simple reflexion sobre el significado de las palabras. A los
+juicios de esta clase, se los llama con propiedad analíticos, porque
+basta descomponer el concepto del sujeto para encontrar en él la
+conveniencia ó repugnancia del predicado.
+
+Hay evidencia mediata cuando por el simple concepto del sujeto, no
+vemos desde luego la conveniencia ó repugnancia del predicado; por lo
+cual necesitamos apelar á un medio que nos la manifieste.
+
+
+[290.] Surge aqui la cuestion de si los juicios de evidencia mediata
+pueden llamarse analíticos. Claro es que si por analíticos se
+entienden solamente aquellos en los cuales basta entender el
+significado de los términos para ver la conveniencia ó repugnancia del
+predicado, no pueden llamarse tales los de evidencia mediata. Pero si
+entendemos por juicio analítico aquel en que basta _descomponer_ un
+concepto para encontrar en él la conveniencia ó repugnancia del
+predicado, hallaremos que los juicios de evidencia mediata pertenecen
+tambien á dicha clase, y que el medio empleado no es mas que la
+formacion de un concepto total en que se hacen entrar los parciales
+cuya relacion se quiere descubrir. En la _reunion_ de estos conceptos
+parciales hay síntesis, es verdad, pero no la hay en el
+_descubrimiento_ de sus relaciones, pues este se hace por análisis.
+
+El que se hayan tenido que reunir varios conceptos para formar un
+juicio, no destruye su carácter de analítico, pues de otro modo seria
+menester decir que no hay ningun juicio analítico. Si se afirma: el
+hombre es racional; en el concepto de hombre entran dos, animal y
+racional, lo que no quita que el juicio sea analítico. Este carácter
+consiste en que como lo dice su mismo nombre, baste la descomposicion
+de un concepto para encontrar en él ciertos predicados, y prescinde
+del modo con que se ha formado el concepto que se descompone y de si
+se han hecho entrar en él dos ó mas conceptos.
+
+
+[291.] De esta doctrina resulta con claridad en qué consiste la
+evidencia mediata. El predicado está tambien contenido en la idea del
+sujeto, pero la limitacion de nuestra inteligencia hace que ó estas
+ideas sean incompletas, o no las veamos en toda su extension, ó no
+distingamos bien lo que en las mismas pensamos ya de un modo confuso;
+y de aquí dimana el que no sea suficiente entender el significado de
+las palabras para ver desde luego contenido el predicado en la idea
+del sujeto. Además, los objetos, aun los puramente ideales, se nos
+presentan como dispersos; de aquí es que no conociendo el conjunto,
+vamos pasando sucesivamente de unos á otros, descubriendo las
+relaciones que tienen entre sí, á medida que los vamos aproximando.
+
+
+[292.] De lo dicho se infiere que en el órden puramente ideal todos
+los juicios son analíticos, pues todo conocimiento de este órden se
+hace con la intuicion de lo que hay en un concepto mas ó menos
+complicado, y que no hay mas síntesis que la necesaria para aproximar
+los objetos reuniendo sus conceptos en uno total que nos sirva para el
+descubrimiento de la relacion de los parciales.
+
+
+[293.] La x pues de que nos habla Kant, y cuyo despejo es uno de los
+problemas mas importantes de la filosofía, no será mas que la facultad
+del entendimiento para reunir en un concepto total conceptos de cosas
+diferentes y descubrir en aquel las relaciones que estos tienen entre
+sí. Esta facultad no es un descubrimiento nuevo; pues que con este ó
+aquel nombre, la han reconocido todas las escuelas. Nadie ha disputado
+al entendimiento la facultad de comparar; y la comparacion es una
+operacion por la cual el entendimiento se pone á la vista dos ó mas
+conceptos para conocer las relaciones que tienen entre sí. En este
+acto se forma un concepto total del cual los comparados son una parte;
+así como hemos visto que en las construcciones geométricas para
+averiguar la relacion de varias figuras, se construye una que las
+comprenda todas y que sea como el campo en el cual se haga la
+comparacion.
+
+Basta por ahora lo dicho sobre los juicios analíticos y sintéticos,
+pues que no proponiéndome tratarlos sino en general, y en cuanto
+tienen relacion con la certeza, no descenderé á pormenores haciendo
+aplicacion á varias ideas, cuyo análisis corresponde á otros lugares
+de esta obra.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXX.
+
+CRITERIO DE VICO.
+
+
+[294.] Con las cuestiones de los capítulos anteriores relativas á la
+evidencia inmediata y á la mediata, está enlazada la doctrina de Vico
+sobre el criterio de la verdad. Cree este filósofo que dicho criterio
+consiste en haber hecho la verdad conocida; que nuestros conocimientos
+son completamente ciertos cuando se verifica dicha circunstancia; y
+que van perdiendo de su certeza á proporcion que el entendimiento
+pierde su carácter de causa con respecto á los objetos. Dios, causa de
+todo, lo conoce perfectamente todo; la criatura, de causalidad muy
+limitada, conoce tambien con mucha limitacion; y si en alguna esfera
+puede asemejarse á lo infinito, es en ese mundo ideal que ella propia
+se construye, y que puede extender á su voluntad, sin que sea dable
+señalarle un linde que no pueda todavía retirar.
+
+Dejemos hablar al mismo autor. «Los términos _verum et factum_, lo
+verdadero y lo hecho, se ponen el uno por el otro entre los latinos, o
+como dice la escuela, se convierten. Para los latinos _intelligere_,
+comprender, es lo mismo que leer con claridad y conocer con evidencia.
+Llamaban _cogitare_ lo que en italiano se dice _pensare e andar
+raccogliendo_; _ratio_, razon, designaba entre ellos una coleccion de
+elementos numéricos, y ese don que distingue al hombre de los brutos y
+constituye su superioridad. Llamaban ordinariamente al hombre un
+animal partícipe de la razon (_rationis particeps_) y que por tanto no
+la posee absolutamente. Así como las palabras son los signos de las
+ideas, las ideas son los signos y representaciones de las cosas. Así
+como leer _legere_, es reunir los elementos de la escritura de los
+cuales se forman las palabras, la inteligencia, _intelligere_,
+consiste en reunir todos los elementos de una cosa, de lo que resulta
+la idea perfecta. Por donde podemos conjeturar que los antiguos
+italianos admitian la doctrina siguiente sobre lo verdadero: lo
+verdadero es lo hecho mismo; y por consiguiente Dios es la verdad
+primera porque es el primer hacedor (_factor_), la verdad infinita
+porque ha hecho todas las cosas, la verdad absoluta, pues que
+representa todos los elementos de las cosas tanto internos como
+externos, porque los contiene. Saber es reunir los elementos de las
+cosas; de donde se sigue que el pensamiento (_cogitatio_) es propio
+del espíritu humano, y la inteligencia lo es del espíritu divino:
+porque Dios reune todos los elementos de las cosas internos y externos
+á causa de que los contiene, y él propio es quien los dispone;
+mientras el espíritu humano limitado como es, y fuera de todo lo que
+no es él mismo, puede aproximar los puntos extremos mas nó reunirlo
+todo; de manera que puede pensar sobre las cosas, pero no
+comprenderlas; y hé aquí por qué participa de la razon, mas no la
+posee. Para aclarar estas ideas con una comparacion: lo verdadero
+divino es una imágen sólida de las cosas, como una figura plástica; lo
+verdadero humano es una imágen plana sin profundidad, como una
+pintura. Así como lo verdadero divino lo es, porque Dios en el acto
+mismo de su conocimiento dispone y produce, lo verdadero humano es
+para las cosas en que el hombre dispone y crea de una manera
+semejante. La ciencia es el conocimiento del modo con que la cosa se
+hace; conocimiento en el cual el espíritu mismo hace el objeto, pues
+que recompone sus elementos. El objeto es un sólido para Dios que
+comprende todas las cosas; una superficie para el hombre que no
+comprende sino lo exterior. Establecidos estos puntos para ponerlos
+mas fácilmente en armonía con nuestra religion, conviene saber, que
+los antiguos filósofos de Italia identificaban lo verdadero con lo
+hecho, porque creian el mundo eterno: asi los filósofos paganos
+adoraron un Dios que obraba siempre _ad extra_, cosa desechada por
+nuestra teología. Por cuyo motivo en nuestra religion, en la cual
+profesamos que el mundo ha sido criado de la nada en el tiempo, es
+necesario establecer una distincion, identificando lo verdadero criado
+con lo hecho, y lo verdadero increado con el _engendrado_ (genito).
+Así la Sagrada Escritura con una elegancia verdaderamente divina,
+llama Verbo à la sabiduría de Dios que contiene en sí las ideas de
+todas las cosas y los elementos de las ideas mismas. En este Verbo, lo
+verdadero es la comprension misma de todos los elementos de este
+universo, la cual podria formar infinitos mundos. De estos elementos
+conocidos y contenidos en la omnipotencia divina, se forma el Verbo
+real absoluto, conocido desde toda la eternidad por el Padre y
+engendrado por él, tambien desde toda la eternidad.» (De la antigua
+sabiduría de la Italia, lib. 1. cap. 1).
+
+
+[295.] De estos principios saca Vico consecuencias muy
+trascendentales, entre ellas la de explicar la causa de la division de
+nuestra ciencia en muchos ramos, y de los diferentes grados de certeza
+con que se distinguen. Las matemáticas son las mas ciertas porque son
+una especie de creacion del entendimiento, el que partiendo de la
+unidad y de un punto, se construye un mundo de formas y de números,
+prolongando las líneas y multiplicando la unidad, hasta lo infinito.
+Así conoce lo que él mismo produce, resultando que los mismos teoremas
+tenidos vulgarmente como objetos de pura contemplacion, han menester
+accion como los problemas. La mecánica ya es menos cierta que la
+geometría y la aritmética, porque considera el movimiento realizado en
+las máquinas; y la física lo es todavía menos, porque no considera
+como la mecánica el movimiento externo de las circunferencias sino el
+movimiento interno de los centros. En las ciencias del órden moral hay
+todavía menos certeza, porque no se ocupan de los movimientos de los
+cuerpos, los cuales dimanan de un orígen cierto y constante que es la
+naturaleza, sino de los movimientos de las almas que se realizan á
+grandes profundidades y con frecuencia nacen del capricho.
+
+«La ciencia humana, dice, ha nacido de un defecto del espíritu humano,
+que en su extrema limitacion está fuera de todas las cosas, no
+contiene nada de lo que quiere conocer, y por consiguiente no puede
+hacer la verdad á la cual aspira. Las ciencias mas ciertas son las que
+expian el vicio de su orígen, y se asimilan como creacion á la ciencia
+divina, es decir, aquellas en que lo verdadero y lo hecho son
+mutuamente convertibles.
+
+«De lo que precede se puede inferir que el criterio de lo verdadero y
+la regla para reconocerlo, es el _haberlo hecho_; por consiguiente la
+idea clara y distinta que tenemos de nuestro espíritu, no es un
+criterio de lo verdadero, y no es ni aun un criterio de nuestro
+espíritu; porque el alma conociéndose, no se hace á sí misma; y pues
+que no se hace, no sabe la manera con que se conoce. Como la ciencia
+humana tiene por base la abstraccion, las ciencias son tanto menos
+ciertas cuanto mas se acercan á la materia corporal.................
+....................................................................
+
+«Para decirlo en una palabra, lo verdadero es convertible con lo
+bueno, si lo que es conocido como verdadero tiene su ser del espíritu
+que lo conoce, imitando la ciencia humana á la divina por la cual Dios
+conociendo lo verdadero lo engendra _en lo interior_ en la eternidad,
+y lo hace _en lo exterior_ en el tiempo. En cuanto al criterio de
+verdad es para Dios el comunicar la bondad á los objetos de su
+pensamiento (vidit Deus quod essent bona): y para los hombres el haber
+_hecho lo verdadero que conocen_.» (Ibidem § 1).
+
+
+[296.] No puede negarse que el sistema de Vico revela un pensador
+profundo que ha meditado detenidamente sobre los problemas de la
+inteligencia. La línea divisoria en cuanto á la certeza de las
+ciencias es sobre manera interesante. A primera vista nada mas
+especioso que la diferencia señalada entre las ciencias matemáticas y
+las naturales y morales. Las matemáticas son absolutamente ciertas
+porque son obra del entendimiento, son como el entendimiento las ve,
+porque él mismo las construye; al contrario, las naturales y morales
+versan sobre objetos independientes de la razon, que tienen por sí
+mismos una existencia propia, y de aquí es que el entendimiento conoce
+poco de ellos; y en esto se engaña con tanta mas facilidad cuanto mas
+penetra en la esfera donde su construccion no alcanza. He llamado
+especioso á este sistema porque examinado á fondo se le encuentra
+destituido de cimiento sólido; al paso que he reconocido en su autor
+un pensamiento profundo, porque efectivamente lo hay en considerar las
+ciencias bajo el punto de vista que él las considera.
+
+
+[297.] La inteligencia solo conoce lo que hace. Esta proposicion que
+resume todo el sistema de Vico, no puede afianzarse en nada; y el
+filósofo napolitano se encontraría detenido en sus primeros pasos con
+solo pedirle la prueba de lo que afirma. ¿Por qué la inteligencia solo
+conoce lo que hace? ¿Por qué el problema de la representacion no ha de
+tener solucion posible sino en la causalidad? Creo haber demostrado
+que á mas de este orígen se encuentra otro en la identidad, y tambien
+en la idealidad enlazado del modo debido con la causalidad.
+
+
+[298.] Entender no es causar: puede haber, y la hay en efecto, una
+inteligencia productora; pero en general el acto de entender y el de
+causar ofrecen ideas distintas. La inteligencia supone una actividad,
+porque sin ésta no se concibe aquella vida íntima que distingue al ser
+inteligente: pero esta actividad no es productora de los objetos
+conocidos, se ejerce de un modo inmanente sobre estos objetos,
+presupuestos ya en union con la inteligencia, mediata ó
+inmediatamente.
+
+
+[299.] Si la inteligencia estuviese condenada á no conocer sino lo que
+ella misma hace, no es fácil concebir cómo el acto de entender
+pudiera comenzar; colocándonos en el momento inicial, no sabremos cómo
+explicar el desarrollo de esta actividad: porque si no puede entender
+sino lo que ella hace, ¿qué entenderá en el primer momento cuando aun
+no ha hecho nada? En el sistema que nos ocupa, no hay otro objeto para
+la inteligencia que el que ella misma se produce; por otra parte
+entender sin objeto entendido es una contradiccion; así, en el momento
+inicial, no habiendo nada producido, no puede haber nada entendido; y
+por consiguiente la inteligencia es inexplicable. No cabe suponer que
+la actividad se despliega ciegamente; no hay nada ciego cuando se
+trata de representacion, y la actividad productiva se refiere
+esencialmente á cosas representadas en cuanto representadas. El que
+estas sean producidas en lo exterior con existencia distinta de la
+representacion intelectual, es indiferente para el problema de la
+inteligencia. Así, como explica el mismo Vico, la razon humana conoce
+lo que ella construye en un mundo puramente ideal, y Dios conoce al
+Verbo que engendra, no obstante de que este Verbo no está fuera de la
+esencia divina sino identificado con ella.
+
+
+[300.] No se contenta el filósofo napolitano con aplicar su sistema á
+la razon humana; lo generaliza á todas las inteligencias, inclusa la
+divina; bien que procurando con loable religiosidad, conciliar sus
+doctrinas ideológicas con los dogmas del cristianismo. Y en verdad que
+los problemas de la inteligencia no pueden resolverse cumplidamente
+sino encumbrándose á tanta altura. Para conocer al entendimiento
+humano, no basta seguir los pasos de la humana razon; es necesario
+proponerse además el problema general de la inteligencia misma, ora se
+limite como la nuestra á flacas vislumbres, ora se dilate por las
+regiones de la infinidad en un piélago de luz. Las sublimes palabras
+con que san Juan comienza su Evangelio, encierran, á mas de la verdad
+augusta enseñada por la inspiracion divina, doctrinas trascendentales
+que aun miradas bajo un punto de vista meramente filosófico, son de
+una importancia mayor de la que encontrarse pudiera en las palabras de
+ningun hombre.
+
+Al identificar lo verdadero con lo hecho, advierte Vico que segun el
+dogma de nuestra religion, es necesario distinguir entre lo creado y
+lo increado. A lo primero se le debe llamar hecho, á lo segundo
+engendrado. Pondera la elegancia divina con que la Escritura santa
+llama Verbo á la Sabiduría de Dios, en la cual se contienen las ideas
+de todas las cosas, y los elementos de las ideas mismas; sin embargo,
+las palabras de Vico son muy inexactas, cuando al explicar la
+concepcion de dicho Verbo, parecen dar á entender que solo resulta de
+los elementos conocidos y contenidos en la omnipotencia divina. «En
+este Verbo, dice, lo verdadero es la comprension misma de todos los
+elementos de este universo, la cual podria formar infinitos mundos; de
+estos elementos conocidos y contenidos en la omnipotencia divina, se
+_forma_ el Verbo real, absoluto, conocido desde toda la eternidad por
+el Padre, y engendrado por él desde toda la eternidad.» (De la Antigua
+Sabiduría de la Italia, lib. 1, cap. 1.) Si el autor quiere significar
+que el Verbo es concebido por solo el conocimiento de lo contenido en
+la omnipotencia divina, su asercion es falsa; si no quiso significar
+esto, su locucion es inexacta.
+
+Santo Tomás (1 part., cuest. 34, art. 3.)pregunta si en el nombre del
+Verbo se contiene alguna relacion á la criatura «utrum in nomine Verbi
+importetur respectus ad creaturam» y allí resuelve la cuestion con
+admirable laconismo y solidez. «Respondo que en el Verbo se contiene
+relacion á la criatura. Dios conociéndose á sí mismo, conoce á toda
+criatura. El verbo pues, concebido en la mente, es representativo de
+todo aquello que actualmente se entiende. Así en nosotros hay diversos
+verbos segun son diversas las cosas entendidas. Pero como Dios con un
+solo acto se conoce á sí y á todas las cosas, su único Verbo es
+expresivo no solo del padre sino tambien de las criaturas. Y asi como
+la ciencia de Dios en cuanto á Dios, es solo conocimiento, pero en
+cuanto á las criaturas es conocimiento y causa, así el Verbo de Dios
+con respecto á Dios Padre, es solo expresivo, pero con relacion á las
+criaturas es expresivo y productivo, por cuya razon se dice en el
+salmo 32: dijo, y las cosas fueron hechas, porque en el Verbo se
+contiene la razon productiva de las cosas que Dios hace[1].»
+
+ [Footnote 1: Respondeo dicendum, quod in Verbo importatur respectus
+ ad creaturam. Deus enim cognoscendo se, cognoscit omnem creaturam.
+ Verbum igitur in mente conceptum est representativum omnis eius,
+ quod actu intelligitur. Unde in nobis sunt diverso verbo, secundum
+ diversa, quæ intelligimus. Sed quia Deus uno actu et se, et omnia
+ intelligit, unicum verbum eius est expressivum, non solum Patris
+ sed etiam creaturarum. Et sicut Dei scientia, Dei quidem est
+ congnoscitiva tantum, creaturarum autem cognoscitiva et factiva;
+ ila verbum Dei, eius quod in Deo Patre est, est expressivum tantum,
+ creaturarum vero est expressivum, et operativum, et propter hoc
+ dicitur in Psal. 32. Dixit, et facta sunt, quia importatur in verbo
+ ratio factiva eorum qua Deus facit.]
+
+Por este pasaje se echa de ver que segun la doctrina de Santo Tomás,
+el Verbo expresa tambien á las criaturas, pero que él es concebido no
+solo por el conocimiento de estas, sino y primariamente, por el
+conocimiento de la esencia divina; «el Padre, dice en otra parte el
+Santo Doctor, entendiéndose á sí y al Hijo y al Espíritu Santo y á
+todas las cosas contenidas en su ciencia, concibe al Verbo de manera
+que toda la Trinidad es _dicha_ en el Verbo y tambien toda
+criatura[2].»
+
+ [Footnote 2: Pater enim intelligendo se et Filium et Spiritum
+ Sanctum et omnia alia quæ eius scientia continentur, concipit
+ Verbum, ut sic tota Trinitas Verbo dicatur, et etiam omnis creatura
+ (1. par. q. 31. art. 1 - ad. 3.)]
+
+[301.] Hay tambien otra doctrina de Santo Tomás que se opone al
+sistema de Vico. Segun éste, la inteligencia conoce lo que hace, y
+solo lo que hace, y solo por qué lo hace; pues que lo hecho y lo
+verdadero son convertibles, siendo lo hecho el único criterio de
+verdad. Esta doctrina la aplica Vico á la inteligencia divina
+sustituyendo á _hecho, engendrado;_ con lo cual invierte el órden de
+las ideas, pues que ni segun nuestro modo de concebir, Dios entiende
+porque engendra, sino que engendra porque entiende; no se concibe la
+generacion del Verbo sin concebir antes la inteligencia. «En quien
+entiende, dice Santo Tomás, por lo mismo que entiende, procede alguna
+cosa dentro de él, lo cual es el concepto de la cosa entendida, y
+proviene de la fuerza intelectual y de su noticia[3]».
+
+ [Footnote 3: Quicumque autem intelligit ex hoc ipso quod
+ intelligit, procedit aliquid intra ipsum, quod est conceptio rei
+ intellectæ ex vi intellectiva proveniens et ex eius notitia
+ procedens. Quam quidem conceptionem vox significat, et dicitur
+ verbum cordis, significatum verbo vocis. (1. p. q. 27. art. 1.).]
+
+Esta doctrina de Santo Tomás confirma la opinion expuesta mas arriba,
+sobre la imposibilidad de explicar el acto intelectual por sola la
+produccion. Es evidente que para producir en el órden intelectual, es
+necesario entender ya: y por consiguiente en el momento inicial de
+toda inteligencia, no puede ponerse la accion productiva, sino la
+intuicion del objeto. En este mismo sentido habla Santo Tomás, en el
+modo que hablar puede el hombre de las cosas divinas: no funda en la
+generacion del Verbo la inteligencia divina; antes por el contrario,
+en la inteligencia funda la generacion del Verbo. Dios, segun Santo
+Tomás, engendra al Verbo porque entiende, no entiende porque engendra:
+y si bien en este Verbo pone el Santo Doctor la expresion de todo
+cuanto está contenido en Dios, es presuponiendo la inteligencia
+divina, con la cual se hace posible decir ó proferir el Verbo. El
+órden de los conceptos, pues, es el siguiente: entendimiento, objeto
+entendido, verbo procedente de la accion de entender por el cual el
+ser inteligente se expresa, se dice á sí propio, la misma cosa
+entendida. Aplicadas estas ideas á Dios, serán: Dios Padre
+inteligente; esencia divina con todo lo que ella contiene, entendida;
+Verbo ó Hijo engendrado por este acto intelectual, y expresivo de todo
+lo que se encierra en este acto generador.
+
+
+[302.] No es mi ánimo inculpar á Vico; solo he querido hacer notar la
+inexactitud de sus palabras, haciéndole por otra parte la justicia de
+creer que él entendia las cosas del mismo modo que las he explicado,
+aunque no acertó á expresarse con la debida claridad. Pasemos ahora á
+considerar el sistema de Vico bajo puntos de vista menos delicados.
+
+Es fácil notar que admitiendo lo hecho por único criterio de verdad,
+la inteligencia queda incomunicada con todo lo que no sean sus obras.
+Ni á sí misma se puede conocer, porque no se hace. «El alma,
+conociéndose, dice Vico, no se hace, y por lo mismo no sabe la manera
+con que se conoce;» de suerte que prescindiendo del problema de la
+inteligibilidad que se ha ventilado mas arriba (cap. XII,) niega Vico
+á nuestra alma el criterio de sí propia por la única razon de que no
+se causa á sí misma. Entonces, la identidad lejos de ser un orígen de
+representacion como se ha probado (cap. XI), es incompatible con ella;
+nada podrá conocerse á sí mismo porque nada se hace á sí mismo.
+
+De esto resulta un gravísimo error; pues que se infiere que tampoco
+Dios puede conocerse á sí mismo; porque no se causa á sí mismo. Ni
+basta decir que se conoce en el Verbo, pues que si no se supone la
+inteligencia, el Verbo es imposible.
+
+
+[303.] Todo el mundo de la realidad distinto del ser intelectual, será
+desconocido para siempre; de donde se deduce que el sistema de Vico
+lleva al escepticismo mas riguroso. ¿Qué admite el filósofo
+napolitano? el conocimiento por el espíritu, de la obra misma del
+espíritu; en esto se comprenden los actos de conciencia y todos los
+objetos puramente ideales que en ella nos creamos; esto tambien lo
+admiten los escépticos, ninguno de ellos dejará de convenir que hay en
+nosotros conciencia, que hay un mundo ideal, obra de esta conciencia
+misma ó atestiguado por ella.
+
+Si pues no admitimos otro criterio de verdad que lo hecho, abrimos la
+puerta al escepticismo, abandonamos el mundo de las realidades para
+establecernos en el de las apariencias. No obstante ¡singularidad de
+las opiniones humanas! Vico pensaba todo lo contrario; él creia que
+solo con su sistema era posible rebatir á los escépticos. Es curioso
+oirle decir con admirable seriedad «el único medio de destruir el
+escepticismo es tomar por criterio de verdad, que cada cual está
+seguro de lo verdadero que hace.»
+
+¿En qué puede fundarse tamaña extrañeza? oigamos al filósofo, que dice
+cosas muy buenas, pero que no se alcanza cómo pueden conducir á la
+destruccion del escepticismo. «Los escépticos van repitiendo siempre
+que las cosas les _parecen_, pero que ignoran lo que ellas son en
+realidad; confiesan los efectos y conceden por consiguiente que estos
+efectos tienen sus causas; pero afirman que no conocen á estas porque
+ignoran el género ó la forma segun la cual las cosas se hacen. Admitid
+estas proposiciones, y retorcedlas contra ellos de la manera
+siguiente: esta comprension de causas que contiene todos los géneros ó
+todas las formas bajo las cuales son dados todos los efectos, cuyas
+apariencias confiesa ver el escéptico, pero cuya esencia real asegura
+ignorar; esta comprension de causas se halla en la primera verdad que
+las comprende todas, y donde todas están contenidas hasta las últimas.
+Y pues que esta verdad las comprende todas, es infinita, y no excluye
+ninguna, y tiene la prioridad sobre el cuerpo que no es mas que un
+efecto. Por consiguiente esta verdad es alguna cosa espiritual, en
+otros términos es Dios, el Dios que confesamos nosotros los
+cristianos; sobre esta verdad debemos medir la verdad humana, pues que
+la verdad humana es aquella cuyos elementos hemos ordenado nosotros
+mismos, aquello que contenemos en nosotros y que por medio de ciertos
+postulados podemos prolongar y seguir hasta lo infinito. Ordenando
+estas verdades las conocemos, y las hacemos á un mismo tiempo; y hé
+aquí por qué en este caso poseemos el género ó la forma segun la cual
+hacemos» (Ibid. 3.).
+
+En esta refutacion de los escépticos nada encuentro que pueda destruir
+el escepticismo. Aun suponiendo que todos admiten el principio de
+causalidad, lo que no es exacto, ¿qué se puede sacar de este principio
+cuando se señala por único criterio la obra del mismo entendimiento
+que ha de emplear el principio? Si no hay mas criterio que el de
+causalidad, el entendimiento se encuentra aislado, sin poder ir mas
+allá en el órden de los efectos, que hasta donde llegan los producidos
+por él mismo; y en el de las causas, no puede subir mas arriba que de
+sí propio; porque si sube, ya conoce cosas que él no ha hecho, á
+saber, la causa que le ha producido á él. En este supuesto los
+escépticos quedan triunfantes; el conocimiento se reduce al mundo
+interior, á las simples apariencias; cuando de estas se quiera salir
+se tropieza con el obstáculo del criterio único, el cual se opone al
+conocimiento de todo lo _no hecho_ por el entendimiento mismo.
+Entonces la realidad nos está vedada y nos hallamos separados de ella
+por un vallado insalvable. El mundo en sí, será lo que se quiera
+suponer; mas para nosotros no será nada. Esta ley se aplicará á todas
+las inteligencias, de manera que la realidad solo podrá ser conocida
+por la causa primera.
+
+Estas consecuencias son inadmisibles en no arrojándose sin reserva al
+campo del escepticismo, y no obstante son inevitables en el sistema de
+Vico. Original ocurrencia la de querer combatir el escepticismo con un
+sistema que le abre la mas anchurosa puerta.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXI.
+
+CONTINUACION.
+
+
+[304.] Si en algun terreno pudiera ser admitido el criterio del
+filósofo napolitano, seria en el de las verdades ideales. Como estas
+prescinden absolutamente de la existencia, puede suponérselas
+conocidas hasta por un entendimiento que no las produzca en la
+realidad. En cuanto conocidas por el entendimiento nada envuelven de
+real, y por consiguiente no entrañan ninguna condicion que exija
+fuerza productiva, á no ser que esta se refiera á un órden de pura
+idealidad. En este órden parece que la razon humana produce
+efectivamente: porque tomando por ejemplo la geometría, es fácil de
+notar que aun en su parte mas elevada y de mayor complicacion, no es
+mas que una especie de construccion intelectual donde solo se halla lo
+que la razon ha puesto. Esta razon es la que á fuerza de trabajo ha
+ido reuniendo los elementos y combinándolos de distintas maneras hasta
+llegar al asombroso resultado del cual pueda decir con verdad: esto es
+mi obra.
+
+Sígase con atenta observacion el desarrollo de la ciencia geométrica y
+se echará de ver que la dilatada serie de axiomas, teoremas,
+problemas, demostraciones, resoluciones, arranca de unos cuantos
+postulados, y que continúa siempre con la ayuda ó de estos mismos ó de
+otros que la razon excogita, conforme lo exige la necesidad ó la
+utilidad.
+
+¿Qué es la línea? una serie de puntos. La línea pues es una
+construccion intelectual, no envuelve otra cosa que las fluxiones
+sucesivas de un punto. ¿Qué es el triángulo? una construccion
+intelectual en que se reunen los extremos de tres líneas. ¿Qué es el
+círculo? es otra construccion intelectual, el espacio encerrado por la
+circunferencia, formada á su vez por el extremo de una línea que gira
+al rededor de un punto. ¿Qué son todas las demás curvas? líneas
+marcadas por el movimiento de un punto con arreglo á una cierta ley de
+inflexion. ¿Qué es la superficie? ¿no se engendra su idea con el
+movimiento de una línea, así como el sólido con el movimiento de una
+superficie? ¿Qué son todos los objetos de la geometría sino líneas,
+superficies y sólidos de varias especies y con diversas
+combinaciones?
+
+La aritmética universal es una creacion del entendimiento, ora la
+consideremos en la aritmética propiamente dicha, ora en el álgebra. El
+número es un conjunto de unidades; el entendimiento es quien las
+reune: el dos no es mas que uno mas uno, el tres es dos mas uno, y de
+esta suerte se forman todos los valores numéricos, por consiguiente
+las ideas expresivas de estos valores contienen una creacion de
+nuestro espíritu, son su obra, nada encierran sino lo que él mismo ha
+puesto en ellas.
+
+Ya se ha notado que el álgebra es una especie de lenguaje. Sus reglas
+tienen una parte de convencionales, y las fórmulas mas complicadas se
+resuelven en un principio convencional. Tomemos una muy sencilla:
+$a^0=1$; ¿por qué? porque $a^0=a^{n-n}$; ¿por qué? La razon es porque
+se ha convenido en señalar la division por la resta de los esponentes;
+y de consiguiente $\frac{a^n}{a^n}$ que evidentemente es igual á uno;
+se puede expresar por $\frac{a^n}{a^n}=a^{n-n}=a^0$.
+
+
+[305.] Estas observaciones parecen probar que en realidad es verdadero
+el sistema de Vico en lo que concierne á las matemáticas puras, es
+decir á una ciencia del órden puramente ideal. Aunque tal vez podria
+ensayarse lo mismo con relacion á otras ciencias, por ejemplo á la
+metafísica, no lo haré, porque en saliendo de las matemáticas, ya es
+difícil encontrar un terreno donde no haya opiniones opuestas. Además,
+que en habiendo manifestado hasta qué punto es admisible el sistema de
+Vico en las ciencias matemáticas, quedarán tambien resueltas las
+dificultades que puede haber en lo que concierne á otros ramos.
+
+
+[306.] El entendimiento construye en un órden puramente ideal, es
+innegable; y en esto convienen todas las escuelas. Nadie duda de que
+la razon supone, combina, compara, deduce: operaciones que no pueden
+concebirse sin una especie de construccion intelectual. En este caso
+el entendimiento sabe lo que hace, porque su obra le está presente;
+cuando combina sabe lo que combina, cuando compara y deduce, sabe lo
+que deduce y compara, cuando estriba en ciertas suposiciones que él
+mismo ha establecido, sabe en qué consisten, pues se apoya en ellas.
+
+
+[307.] El entendimiento conoce lo que hace, pero conoce mas de lo que
+hace; hay verdades que no son ni pueden ser su obra, pues que son el
+cimiento de todas sus obras: por ejemplo el principio de
+contradiccion. ¿Puede decirse que la imposibilidad de ser y no ser una
+cosa á un mismo tiempo, sea obra de nuestra razon? nó ciertamente. La
+razon misma es imposible si el principio no está supuesto ya; el
+entendimiento le encuentra en si propio como una ley absolutamente
+necesaria, como una condicion _sine qua non_ de todos sus actos. Hé
+aquí fallido el criterio de Vico: «el entendimiento solo conoce la
+verdad que hace;» sin embargo la verdad del principio de
+contradiccion, el entendimiento la conoce y no la hace.
+
+
+[308.] Los hechos de conciencia son conocidos por la razon, no
+obstante de que no son su obra. Estos hechos á mas de estar presentes
+á la conciencia, son objeto de las combinaciones de la razon; hé aquí
+otro caso en que falla el criterio de Vico.
+
+
+[309.] Aun en las cosas que son obra puramente intelectual, el
+entendimiento conoce lo que hace, pero no hace lo que quiere; de lo
+contrario seria menester decir que las ciencias son absolutamente
+arbitrarias; en vez de los resultados geométricos que tenemos ahora,
+podriamos tener tantos otros cuantos son los hombres que piensan en
+líneas, superficies y sólidos. ¿Esto qué indica? que la razon está
+sometida á ciertas leyes, que sus construcciones están ligadas á
+condiciones de que no se puede prescindir: una de ellas es el
+principio de contradiccion, al cual no se puede faltar nunca so pena
+de anonadar todo conocimiento. Es verdad que se llega á sacar el
+volúmen de una esfera por medio de una serie de construcciones
+intelectuales; pero yo pregunto: ¿pueden dos entendimientos llegar á
+dos valores diferentes? nó, esto es absurdo; seguirán quizás diversos
+caminos, expresarán sus demostraciones y sus resultados de distintas
+maneras, pero el valor es el mismo; si hay diferencia, hay error por
+una ú otra parte.
+
+
+[310.] Profundizando la materia se echa de ver que la construccion
+intelectual de que nos habla Vico, es una cosa generalmente admitida.
+Lo que hay de nuevo en el sistema de este filósofo son dos cosas, una
+buena y otra mala: la buena, es el haber indicado una de las razones
+de la certeza de las matemáticas y demás ciencias de un órden
+puramente ideal; la mala es el haber exagerado el valor de su
+criterio.
+
+He dicho que el sistema del filósofo napolitano expresaba un hecho
+generalmente reconocido, mas que por su parte lo habia exagerado. No
+cabe duda en que el entendimiento crea en algun modo las ciencias
+ideales ¿pero de qué manera? nó de otra sino tomando postulados, y
+combinando los datos de varias maneras. Aquí se acaba su fuerza
+creatriz; porque en esos postulados y en esas combinaciones encuentra
+verdades necesarias que él no ha puesto.
+
+¿Qué es el triángulo en el órden puramente ideal? una creacion del
+entendimiento: él es quien dispone las líneas en forma triangular, él
+es quien, salva esa misma forma, la modifica de infinitas maneras.
+Hasta aquí no hay mas que un postulado y diferentes combinaciones del
+mismo. Pero las propiedades del triángulo dimanan por absoluta
+necesidad de las condiciones del mismo postulado; estas propiedades el
+entendimiento no las hace, las encuentra. El ejemplo del triángulo es
+aplicable á toda la geometría; el entendimiento toma un postulado,
+esta es su obra libre, con tal que no se ponga en lucha con el
+principio de contradiccion; de este postulado dimanan consecuencias
+absolutamente necesarias, independientes de la accion intelectual, que
+encierran una verdad absoluta conocida por el entendimiento mismo. Por
+consiguiente con respecto á ellas, es falso el decir que las hace. Un
+hombre pone un cuerpo en tal disposicion que abandonado á su gravedad
+cae al suelo; ¿es el hombre quien le da la fuerza de caer? nó por
+cierto, sino la naturaleza. Lo que el hombre hace es poner la
+condicion bajo la cual la fuerza de gravedad pueda producir sus
+efectos: desde que la condicion existe, la caida es inevitable. Hé
+aquí una semejanza que manifiesta con claridad y exactitud lo que
+sucede en el órden puramente ideal: el entendimiento pone las
+condiciones, pero de estas dimanan otras verdades, _no hechas_ por el
+entendimiento, sino conocidas; esta verdad es absoluta, es como si
+dijéramos la fuerza de gravedad en el órden de las ideas. Hé aquí
+deslindado lo que hay de admisible é inadmisible en el sistema de
+Vico. Admisible, la fuerza de combinacion, hecho generalmente
+reconocido; inadmisible, la exageracion de este hecho extendido á
+todas las verdades, cuando solo comprende los postulados en sus varias
+combinaciones.
+
+En las reglas algebráicas hay una parte de convencional, en cuanto se
+refieren á la _expresion_; porque es evidente que esta podria haber
+sido diferente. Pero supuesta la expresion, el desarrollo de las
+reglas, no es convencional, sino necesario. En la misma expresion
+a^n/a^n, claro es que el número de veces que la cantidad a entra por
+factor, podia haberse expresado de infinitas maneras; pero supuesto
+que se ha adoptado la presente, no es convencional la regla sino
+absolutamente necesaria; pues que sea cual fuere la expresion, siempre
+es cierto que la division de una cantidad por sí misma con distintos
+exponentes, da por resultado la disminucion del número de veces que
+entra por factor; lo que se significa por la resta de los exponentes;
+y por tanto, si el número de veces es igual en el dividendo y en el
+divisor, el resultado ha de ser = 0. Por donde se echa de ver, que aun
+en el álgebra, lo que hace el entendimiento es poner las condiciones,
+y expresarlas como mejor le parece: mas aquí concluye su obra libre,
+pues de estas condiciones resultan verdades necesarias; él no las
+hace, solo las conoce.
+
+El mérito de Vico en este punto consiste en haber emitido una idea muy
+luminosa sobre la causa de la mayor certeza en las ciencias puramente
+ideales. En estas el entendimiento pone él propio las condiciones bajo
+las cuales ha de levantar el edificio; él escoge por decirlo así el
+terreno, forma el plan, y levanta las construcciones con arreglo á
+este; en el órden real este terreno lo es previamente señalado, así
+como el plan del edificio y los materiales con que lo ha de levantar.
+En ambos casos está sometido á las leyes generales de la razon; pero
+con la diferencia de que en el órden puramente ideal, ha de atender á
+esas leyes y á nada mas; pero en el real, no puede prescindir de los
+objetos considerados en sí, y está condenado á sufrir todos los
+inconvenientes que por su naturaleza le ofrecen. Aclaremos estas ideas
+con un ejemplo. Si quiero determinar la relacion de los lados de un
+triángulo bajo ciertas condiciones, me basta suponerlas y atenerme á
+ellas; el triángulo ideal es en mi entendimiento una cosa enteramente
+exacta y además fija: si le supongo isósceles con la relacion de los
+lados á la base como de cinco á tres, esta razon es absoluta,
+inmutable, mientras yo no altere el supuesto; en todas las operaciones
+que haga sobre estos datos puedo engañarme en el cálculo, pero el
+error no provendrá de la inexactitud de los datos. El entendimiento
+conoce bien, porque lo conocido es su misma obra. Si el triángulo no
+es puramente ideal sino realizado sobre el papel ó en el terreno, el
+entendimiento vacila; porque las condiciones que él fija con toda
+exactitud en el órden ideal, no pueden ser trasladadas de la misma
+manera al órden real: y aun cuando lo fuesen, el entendimiento carece
+de medios para apreciarlo. Hé aquí por qué dice Vico con mucha verdad,
+que nuestros conocimientos pierden en certeza á proporcion que se
+alejan del órden ideal y se engolfan en la realidad de las cosas.
+
+
+[311.] Dugald Steward se aprovecharia probablemente de esta doctrina
+de Vico al explicar la causa de la mayor certeza de las ciencias
+matemáticas. Dice que esta no se funda en los axiomas sino en las
+definiciones; es decir que con corta diferencia, viene á parar al
+sistema del filósofo napolitano de que las matemáticas son las
+ciencias mas ciertas, porque son una construccion intelectual fundada
+en ciertas condiciones que el mismo entendimiento pone, y que están
+expresadas por la definicion.
+
+
+[312.] Esta diferencia entre el órden puramente ideal y el real no se
+habia escapado á los filósofos escolásticos. Era comun entre ellos el
+dicho de que de los contingentes y particulares no hay ciencia, que
+las ciencias solo son de las cosas necesarias y universales: sustituid
+á la palabra contingente la de real, pues toda realidad finita es
+contingente; en vez de universal poned ideal, pues lo puramente ideal
+es todo universal; y encontraréis expresado lo mismo con distintas
+palabras. Difícil es deslindar hasta qué punto se hayan aprovechado
+los filósofos modernos de las doctrinas de los escolásticos en lo
+tocante á la distincion entre los conocimientos puros y los empíricos;
+pero lo cierto es que en las obras de los escolásticos se hallan sobre
+estas cuestiones, pasajes sumamente luminosos. No fuera extraño que
+hubiesen sido leidos por algunos modernos, particularmente por los
+alemanes, cuya laboriosidad es proverbial, especialmente en lo que
+toca á las materias de erudicion (XXVII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXII.
+
+CRITERIO DEL SENTIDO COMUN.
+
+
+[313.] _Sentido comun_, hé aquí una expresion sumamente vaga. Como
+todas las expresiones que encierran muchas y diferentes ideas, la de
+sentido comun debe ser considerada bajo dos aspectos, el de su valor
+etimológico, y el de su valor real. Estos dos valores no siempre son
+idénticos: á veces discrepan muchísimo; pero aun en su discrepancia,
+suelen conservar íntimas relaciones. Para apreciar debidamente el
+significado de expresiones semejantes, es preciso no limitarse al
+sentido filosófico y no desdeñarse del vulgar. En este último hay con
+frecuencia una filosofía profunda, porque en tales casos el sentido
+vulgar es una especie de sedimento precioso que ha dejado sobre la
+palabra el tránsito de la razon por espacio de muchos siglos. Sucede á
+menudo que entendido y analizado el sentido vulgar, está fijado el
+sentido filosófico, y se resuelven con facilidad suma las cuestiones
+mas intrincadas.
+
+
+[314.] Es notable que aparte los sentidos corporales, haya otro
+criterio llamado sentido comun. _Sentido_; esta palabra excluye la
+reflexion, excluye todo raciocinio, toda combinacion nada de esto
+tiene cabida en el significado de la palabra _sentir_. Cuando
+sentimos, el espíritu mas bien se halla pasivo que activo; nada pone
+de sí propio; no da, recibe; no ejerce una accion, la sufre. Este
+análisis nos conduce á un resultado importante, el separar del sentido
+comun todo aquello en que el espíritu ejerce su actividad, y el fijar
+uno de los caractéres de este criterio, cual es, el que con respecto á
+él, no hace mas el entendimiento que someterse á una ley que siente, á
+una necesidad instintiva que no puede declinar.
+
+
+[315.] _Comun_: esta palabra excluye todo lo individual, é indica que
+el objeto del sentido comun es general á todos los hombres.
+
+Los simples hechos de conciencia son de sentido, mas nó de sentido
+comun; el espíritu los siente prescindiendo de la objetividad y de la
+generalidad; lo que experimenta en sí propio es experiencia
+exclusivamente suya, nada tiene que ver con la de los demás.
+
+En la palabra comun, se significa que los objetos de este criterio lo
+son para todos los hombres, y de consiguiente se refieren al órden
+objetivo; pues que lo puramente subjetivo, como tal, se ciñe á la
+individualidad, en nada afecta á la generalidad. Esta observacion es
+tan exacta que en el lenguaje ordinario jamás se llama opuesto al
+sentido comun un fenómeno interior por extravagante que sea, con tal
+que se exprese simplemente el fenómeno y se prescinda de su relacion
+al objeto. A un hombre que dice, yo experimento tal ó cual sensacion,
+me parece que veo tal ó cual cosa, no se le opone el sentido comun;
+pero si dice: tal cosa es de tal manera, si la asercion es
+extravagante, se le objeta: esto es contrario al sentido comun.
+
+
+[316.] Yo creo que la expresion, sentido comun, significa una ley de
+nuestro espíritu, diferente en apariencia segun son diferentes los
+casos á que se aplica, pero que en realidad y á pesar de sus
+modificaciones, es una sola, siempre la misma, y consiste en una
+inclinacio natural de nuestro espíritu á dar su asenso á ciertas
+verdades, no atestiguadas por la conciencia, ni demostradas por la
+razon; y que todos los hombres han menester para satisfacer las
+necesidades de la vida sensitiva, intelectual ó moral.
+
+Poco importa el nombre si se conviene en el hecho; sentido comun, sea
+ó nó la expresion mas adecuada para significarle, es cuestion de
+lenguaje, nó de filosofía. Lo que debemos hacer es examinar si en
+efecto existe esta inclinacion de que hablamos, bajo qué formas se
+presenta, á qué casos se aplica y hasta qué punto y en qué grado puede
+ser considerada como criterio de verdad.
+
+En la complicacion de los actos y facultades de nuestro espíritu, y en
+la muchedumbre y diversidad de objetos que se le ofrecen, claro es que
+dicha inclinacion no puede presentarse siempre con el mismo carácter y
+que ha de sufrir varias modificaciones, capaces de hacerla considerar
+como un hecho distinto, aunque en realidad no sea mas que el mismo,
+transformado de la manera conveniente. El mejor medio de evitar la
+confusion de ideas, es deslindar los varios casos en que tiene cabida
+el ejercicio de esta inclinacion.
+
+
+[317.] Desde luego la encontramos con respecto á las verdades de
+evidencia inmediata. El entendimiento no las prueba ni las puede
+probar, y sin embargo necesita asentir á ellas so pena de extinguirse,
+como una luz que carece de pábulo. Para la vida intelectual es
+condicion indispensable la posesion de una ó mas verdades primitivas;
+sin ellas la inteligencia es un absurdo. Nos encontramos pues con un
+caso comprendido en la definicion del sentido comun: imposibilidad de
+prueba; necesidad intelectual que se ha de satisfacer con el asenso;
+irresistible y universal inclinacion á dicho asenso.
+
+¿Hay algun inconveniente en dar á esta inclinacion el nombre de
+sentido comun? por mi parte no disputaré de palabras, consigno el
+hecho, y no necesito nada mas en el terreno de la filosofía. Convengo
+en que al tratarse de la evidencia inmediata, la inclinacion al asenso
+no suele llamarse sentido comun: esto no carece de razon. Para que se
+aplique con propiedad el nombre de _sentido_, es necesario que el
+entendimiento mas bien sienta que conozca, y en la evidencia inmediata
+mas bien conoce que siente. Como quiera, repito que el nombre nada
+importa, aunque no seria difícil encontrar algun autor grave que ha
+dado al criterio de evidencia el título de sentido comun; lo que deseo
+es consignar esa ley de nuestra naturaleza que nos inclina á dar
+asenso á ciertas verdades, independientes de la conciencia y del
+raciocinio.
+
+No es solo la evidencia inmediata, la que tiene en su favor la
+irresistible inclinacion de la naturaleza; lo propio se verifica en la
+mediata. Nuestro entendimiento asiente por necesidad, no solo á los
+primeros principios, sí que tambien á todas las proposiciones
+enlazadas claramente con ellos.
+
+
+[318.] Esta natural inclinacion al asenso, no se limita al valor
+subjetivo de las ideas, se extiende tambien al objetivo. Ya se ha
+visto que esa objetividad tampoco es demostrable directamente y _á
+priori_, no obstante que la necesitamos. Si nuestra inteligencia no se
+ha de limitar á un mundo puramente ideal y subjetivo, es preciso que
+no solo sepamos que las cosas nos _parecen_ tales con evidencia
+inmediata ó mediata, sino que _son_ en realidad como nos parecen. Hay
+pues necesidad de asentir á la objetividad de las ideas, y nos
+hallamos con la irresistible y universal inclinacion á este asenso.
+
+
+[319.] Lo dicho de la evidencia mediata é inmediata con respecto al
+valor objetivo de las ideas, tiene lugar no solo en el órden puramente
+intelectual sino tambien en el moral. El espíritu, dotado como está de
+libertad, ha menester reglas para dirigirse; si los primeros
+principios intelectuales son necesarios para conocer, no lo son menos
+los morales para querer y obrar; lo que son para el entendimiento la
+verdad y el error, son para la voluntad el bien y el mal. A mas de la
+vida del entendimiento, hay la vida de la voluntad; aquel se anonada
+si carece de principios en que pueda estribar; esta perece tambien
+como ser moral, ó es una monstruosidad inconcebible, si no tiene
+ninguna regla cuya observancia ó quebrantamiento constituya su
+perfeccion ó imperfeccion. Hé aquí otra necesidad del asenso á ciertas
+verdades morales, y hé aquí por qué encontramos tambien esa
+irresistible y universal inclinacion al asenso.
+
+Y es de notar, que como en el órden moral no basta conocer, sino que
+es necesario obrar, y uno de los principios de accion es el
+sentimiento, las verdades morales no solo son conocidas sino tambien
+sentidas: cuando se ofrecen al espíritu, el entendimiento asiente á
+ellas como á inconcusas, y el corazon las abraza con entusiasmo y con
+amor.
+
+
+[320.] Las sensaciones consideradas como puramente subjetivas, tampoco
+bastan para las necesidades de la vida sensitiva. Es preciso que
+estemos seguros de la correspondencia de nuestras sensaciones con un
+mundo exterior, nó puramente fenomenal, sino real y verdadero. El
+comun de los hombres no posee ni la capacidad ni el tiempo que son
+menester para ventilar las cuestiones filosóficas sobre la existencia
+de los cuerpos, y decidirlas en pro ó en contra de Berkeley y sus
+secuaces: lo que necesita es estar enteramente seguro de que los
+cuerpos existen, de que las sensaciones tienen en realidad un objeto
+externo. Esta seguridad la poseen todos los hombres, asintiendo á la
+objetividad de las sensaciones, esto es, á la existencia de los
+cuerpos, con asenso irresistible.
+
+
+[321.] La fe en la autoridad humana nos ofrece otro caso de este
+instinto admirable. El individuo y la sociedad necesitan esa fe; sin
+ella, la sociedad y la familia serian imposibles; el mismo individuo
+estaria condenado al aislamiento, y por tanto á la muerte. Sin la fe
+en la palabra del hombre, el linaje humano desapareceria. Esta
+creencia tiene distintos grados segun las diferentes circunstancias,
+pero existe siempre; el hombre se inclina á creer al hombre por un
+instinto natural. Cuando son muchos los hombres que hablan, y no
+tienen contra sí otros que hablan en sentido opuesto, la fuerza de la
+inclinacion es mayor á proporcion que es mayor el número de los
+testigos, hasta llegar á un punto en que es irresistible: ¿quién duda
+de que existe Constantinopla? y sin embargo los mas, solo lo sabemos
+por la palabra de otros hombres.
+
+¿En qué se funda la fe en la autoridad humana? las razones filosóficas
+que se pueden señalar no las conoce el comun de los hombres; mas por
+esto su fe no deja de ser igualmente viva que la de los filósofos.
+¿Cuál es la causa? es que hay una necesidad, y á su lado el instinto
+para satisfacerla; el hombre necesita creer al hombre, y le cree. Y
+nótese bien, cuanto mayor es la necesidad tanto mayor es la fe: los
+muy ignorantes, los imbéciles, creen todo lo que se les dice; su guia
+está en los demás hombres y ellos la siguen á ciegas; el tierno niño
+que nada conoce por sí propio, cree con absoluto abandono las mayores
+extravagancias; la palabra de cuantos le rodean es para él un
+infalible criterio de verdad.
+
+
+[322.] A mas de los primeros principios intelectuales y morales, de la
+objetividad de las ideas y sensaciones, y del valor de la autoridad
+humana, necesita el hombre el asenso instantáneo á ciertas verdades
+que, si bien con la ayuda del tiempo podria demostrar, no le es
+permitido hacerlo, atendido el modo repentino con que se le ofrecen,
+exigiendo formacion de juicio y á veces accion. Para todos estos casos
+hay una inclinacion natural que nos impele al asenso.
+
+De aquí dimana el que juzguemos instintivamente por imposible ó poco
+menos que imposible, obtener un efecto determinado por una combinacion
+fortúita: por ejemplo el formar una página de Virgilio arrojando á la
+aventura algunos caractéres de imprenta; el dar en un blanco
+pequeñísimo sin apuntar hácia él, y otras cosas semejantes. ¿Hay aquí
+una razon filosófica? ciertamente; pero no es conocida del vulgo. Esta
+razon se evidencia en la teoría de las probabilidades, y es una
+aplicacion instintiva del principio de causalidad y de la natural
+oposicion de nuestro entendimiento á suponer efecto cuando no hay
+causa, órden cuando no hay inteligencia ordenadora.
+
+
+[323.] En la vida humana son necesarios en infinitos casos los
+argumentos de analogía; ¿cómo sabemos que el sol saldrá mañana? por
+las leyes de la naturaleza. ¿Cómo sabemos que continuarán rigiendo?
+claro es que al fin hemos de parar á la analogía: saldrá mañana porque
+ha salido hoy, y salió ayer, y no ha faltado nunca; ¿cómo sabemos que
+la primavera traerá consigo las flores, y el otoño los frutos? porque
+así sucedió en los años anteriores. Las razones que se pueden alegar
+fundando el argumento de analogía en la constancia de las leyes de la
+naturaleza y en la relacion de ciertas causas físicas con determinados
+efectos, no las conoce el comun de los hombres; pero necesita el
+asenso, y le tiene.
+
+
+[324.] En todos los casos que acabo de enumerar la inclinacion al
+asenso se puede llamar y se llama en realidad sentido comun, excepto
+quizás el de la evidencia inmediata. La razon de que esta se exceptúe
+es que en ella, si bien no cabe demostracion, hay sin embargo vision
+clarísima de que el predicado está contenido en la idea del sujeto;
+pero en los demás casos no hay ni la demostracion, ni esa vision: el
+hombre asiente por un impulso natural; cuando se le objeta algo contra
+su creencia no llama la atencion sobre el concepto, como sucede en la
+evidencia inmediata; se halla completamente desconcertado, sin saber
+qué responder; entonces aplica á la objecion, no el nombre de error ni
+de absurdo, sino de despropósito, de cosa contraria al sentido comun.
+
+
+Veámoslo en algunos ejemplos. Supóngase á la vista un gran monton de
+arena en el cual se arroja al acaso un grano muy pequeño, revolviendo
+en seguida en todas direcciones; llega un hombre y dice: voy á meter
+la mano en el monton y á sacar al instante el grano oculto; ¿qué se le
+objeta á este hombre? ¿qué le responden los circunstantes? nada;
+desconcertados se mirarán unos á otros diciéndose de palabra ó con la
+vista: ¡qué despropósito! no tiene sentido comun. Otro dice: todo lo
+que vemos es nada, ni hay mundo externo, ni nosotros tenemos cuerpo.
+Otro dice eso que nos cuentan de que existe una ciudad llamada
+Lóndres, no es verdad. En todos estos casos nadie sabe qué objetar: se
+oye el desatino, se le rechaza por un impulso natural, el espíritu
+siente que aquello es un desatino, sin verlo.
+
+
+[325.] El sentido comun, ¿es criterio seguro de verdad? ¿lo es en
+todos los casos? ¿en cuáles? ¿qué caractéres debe poseer para ser
+tenido como criterio infalible? esto es lo que vamos á examinar.
+
+El hombre no puede despojarse de su naturaleza; cuando esta habla, la
+razon dice que no se la puede despreciar. Una inclinacion natural es á
+los ojos de la filosofía una cosa muy respetable, por solo ser
+natural; á la razon y al libre albedrío corresponde el no dejarla
+extraviar. Lo que es natural en el hombre no es siempre enteramente
+fijo como en los brutos. En estos el instinto es ciego, porque debe
+serlo donde no hay razon ni libertad. En el hombre las inclinaciones
+naturales están subordinadas en su ejercicio, á la libertad y á la
+razon: por esto, cuando se las llama instintos, la palabra debe tener
+acepcion muy diferente de la que le damos al aplicarla á los brutos.
+Esto que sucede en el órden moral, se verifica tambien en el
+intelectual: no solo debemos cuidar de nuestro corazon sino tambien de
+nuestro entendimiento: ambos están sujetos á la ley de
+perfectibilidad; el bien y el mal, la verdad y el error son los
+objetos que se nos ofrecen; la naturaleza misma nos dice cuál es el
+sendero que debemos tomar, pero no nos fuerza á tomarle: delante
+tenemos la vida y la muerte: lo que nos agrada, aquello se nos da.
+
+
+[326.] Independientemente de la accion del libre albedrío, hay en el
+hombre una cualidad muy á propósito para que las inclinaciones
+naturales se desvien con frecuencia de su objeto: la debilidad. Así
+pues no es de extrañar que estas inclinaciones se extravien tan á
+menudo, conduciéndonos al error en lugar de la verdad; esto hace mas
+necesario el fijar los caractéres del sentido comun, que pueda servir
+de criterio _absolutamente infalible_.
+
+
+[327.] Señalaré las condiciones que en mi concepto tiene el verdadero
+sentido comun, que no engaña nunca.
+
+CONDICION 1.ª
+
+La inclinacion al asenso es de todo punto irresistible, de manera que
+el hombre ni aun con la reflexion, puede resistirle ni despojarse de
+ella.
+
+CONDICION 2.ª
+
+De la primera dimana la otra, á saber: toda verdad de sentido comun es
+absolutamente cierta para todo el linaje humano.
+
+CONDICION 3.ª
+
+Toda verdad de sentido comun puede sufrir el exámen de la razon.
+
+CONDICION 4.ª
+
+Toda verdad de sentido comun tiene por objeto la satisfaccion de
+alguna gran necesidad de la vida sensitiva, intelectual ó moral.
+
+
+[328.] Cuando estos caractéres se reunen, el criterio del sentido
+comun es absolutamente infalible, y se puede desafiar á los escépticos
+á que señalen un ejemplo en que haya fallado. A proporcion que estas
+condiciones se reunen en mas alto grado, el criterio del sentido comun
+es mas seguro, debiéndose medir por ellas los grados de su valor.
+Expliquémoslo con algunos ejemplos.
+
+No cabe duda en que el comun de los hombres objetiva las sensaciones
+hasta el punto de trasladar á lo exterior lo mismo que ellos sienten,
+sin distinguir entre lo que hay de subjetivo y de objetivo. Los
+colores, el linaje humano los considera en las cosas mismas; para él
+lo verde no es la sensacion de lo verde, sino una cierta cosa, una
+calidad ó lo que se quiera llamar, inherente al objeto. ¿Es así en
+realidad? nó ciertamente: en el objeto externo hay la causa de la
+sensacion, hay la disposicion de las partes para producir por medio de
+la luz esa impresion que llamamos _verde_. El sentido comun nos
+engaña, ya que el análisis filosófico le convence de falaz. ¿Pero
+tiene todas las condiciones arriba señaladas? nó. Por lo pronto le
+falta el ser capaz de sufrir el exámen de la razon; tan luego como se
+reflexiona sobre el particular, se descubre que hay aquí una ilusion
+tan inocente como hermosa. Le falta además al asenso la condicion de
+irresistible; porque desde el momento en que nos convencemos de que
+hay ilusion, el asenso deja de existir. No es universal el asenso pues
+no le tienen los filósofos. No es indispensable para satisfacer alguna
+necesidad de la vida; y por consiguiente no tiene ninguna de las
+condiciones arriba señaladas. Lo que se ha dicho de la vista puede
+aplicarse á todas las sensaciones; ¿hasta qué punto será valedero pues
+el testimonio del sentido comun en cuanto nos lleva á objetivar la
+sensacion? hélo aquí.
+
+Para las necesidades de la vida es necesaria la seguridad de que á las
+sensaciones les corresponden objetos externos; á esto asentimos con
+impulso irresistible, todos los hombres, sin distincion alguna. La
+reflexion no basta para despojarnos de la inclinacion natural; y la
+razon, aun la mas cavilosa, si alguna vez puede hacer vacilar los
+fundamentos de esta creencia, no alcanza á convencerla de errónea. Los
+que dan mayor importancia á esas cavilaciones podrán decir que no
+sabemos si existen los cuerpos, pero nó probar que no existan.
+
+En este punto pues, la inclinacion natural reune todos los caractéres
+para elevarse al rango de criterio infalible; es irresistible, es
+universal, satisface una gran necesidad de la vida y sufre el exámen
+de la razon.
+
+Por lo que toca á las calidades, objeto directo de la sensacion, no
+necesitamos que existan en los mismos cuerpos; nos basta que en estos
+haya algo que nos produzca de cualquiera modo que sea, la impresion
+correspondiente. Poco importa que el color verde y el anaranjado sean
+ó nó calidades de los objetos, con tal que en ellos sea constante la
+calidad que nos produce en los casos respectivos, la sensacion de
+anaranjado ó de verde. Para todos los usos de la vida resulta lo mismo
+en un caso que en otro; aun cuando el análisis filosófico se
+generalizase, no se perturbarian las relaciones del hombre con el
+mundo sensible. Hay quizás una especie de desencanto de la naturaleza,
+pues que el mundo despojado de las sensaciones no es ni con mucho tan
+bello; pero el encanto continúa para la generalidad de los hombres; á
+él está sometido tambien el filósofo excepto en los breves instantes
+de reflexion; y aun en estos, siente un encanto de otro género, al
+considerar que gran parte de esa belleza que se atribuye á los objetos
+la lleva el hombre en sí mismo, y que basta el simple ejercicio de las
+facultades armónicas de un ser sensible para que el universo entero se
+revista de esplendor y de galas (XXVIII).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXIII.
+
+ERROR DE LA-MENNAIS SOBRE EL CONSENTIMIENTO COMUN.
+
+
+[329.] La fe instintiva en la autoridad humana de que hablo en el
+capítulo anterior, es un hecho atestiguado por la experiencia y que
+ningun filósofo ha puesto en duda. Esa fe, dirigida por la razon de la
+manera conveniente, constituye uno de los criterios de verdad. Los
+errores á que en ciertos casos puede inducir, son inherentes á la
+debilidad humana, y están abundantemente compensados por las ventajas
+que dicha fe produce al individuo y á la sociedad.
+
+Un célebre escritor ha querido refundir todos los criterios en el de
+la autoridad humana, afirmando resueltamente que el «consentimiento
+comun, _sensus communis_, es para nosotros el sello de la verdad, y
+que no hay otro,» (La-Mennais Ensayo sobre la indiferencia en materia
+de religion tom. 2 cap. 13). Este sistema tan erróneo como extraño, y
+en que se confunden palabras tan diversas como _sensus_ y _consensus_,
+está defendida con aquella elocuente exageracion que caracteriza al
+eminente escritor; bien que al lado de la elocuencia se echa de menos
+la profundidad filosófica. Los resultados de semejante doctrina se
+hallan patentes en la triste suerte que ha cabido á tan brillante como
+malogrado ingenio; abrió una sima en que se hundia toda verdad; el
+primero que se ha sepultado en ella, ha sido él mismo. Apelar á la
+autoridad de los demás en todo y para todo, despojar al individuo de
+todo criterio, era anonadarlos todos, incluso el que se pretendia
+establecer.
+
+No se concibe cómo un sistema semejante puede tener cabida en tan
+elevado entendimiento; cuando se leen las elocuentes páginas en que
+está desenvuelto, se siente una pena inexplicable al ver empleados
+rasgos tan brillantes en repetir todas las vulgaridades de los
+escépticos, para venir á parar á la paradoja mas insigne y al sistema
+menos filosófico que se pueda imaginar.
+
+Único criterio llama La-Mennais al consentimiento comun; sin embargo
+basta dar una ojeada sobre los demás para convencerse de la
+esterilidad del nuevo para producirlos.
+
+
+[330.] En primer lugar, el testimonio de la conciencia no puede
+apoyarse de ningun modo en la autoridad ajena. Formado como está por
+una serie de hechos íntimamente presentes á nuestro espíritu, sin que
+sea dable ni aun concebir sin ellos el pensamiento individual, claro
+es que ha de preexistir á la aplicacion de todo criterio, pues que el
+criterio es imposible para quien no piense.
+
+Nada mas débil bajo el aspecto científico, que la refutacion que
+pretende hacer Mr. de La-Mennais del principio de Descartes. «Cuando
+Descartes para salir de su duda metódica establece esta proposicion,
+_yo pienso luego soy_, salva un abismo inmenso, y coloca en el aire la
+primera piedra del edificio que pretende levantar; porque en rigor no
+podemos decir yo pienso, yo soy; no podemos decir _luego_, ni afirmar
+nada por via de consecuencia» (Ibid.). El principio de Descartes era
+digno de mas detenido exámen para quien trataba de inventar un
+sistema; oponerle que no podemos decir _luego_, es repetir el
+manoseado argumento de las escuelas; y el afirmar que no podemos
+decir, yo pienso, es contrariar un hecho de la conciencia que no han
+negado los mismos escépticos. En el lugar correspondiente llevo
+explicado con la debida extension cuál es, ó al menos cuál debe ser,
+el sentido del principio de Descartes.
+
+Sí segun La-Mennais, no podemos decir yo pienso, menos podremos decir
+que piensan los demás; y como el pensamiento ajeno le necesitamos
+absolutamente en el sistema que asienta por único criterio el
+consentimiento comun, resulta que su primera piedra la pone
+La-Mennais mas en el aire que los que hacen estribar la filosofía en
+un hecho de conciencia.
+
+
+[331.] Un criterio, mayormente si tiene la pretension de ser el único,
+ha de reunir dos condiciones: no suponer otro, y tener aplicacion á
+todos los casos. Cabalmente el del consentimiento comun es el que
+menos las reune; antes que él está el testimonio de la conciencia;
+antes que él está tambien el testimonio de los sentidos; pues no
+podemos saber que los demás consienten, si de esto no nos cercioran el
+oido ó la vista.
+
+
+[332.] Este criterio no es posible en estos casos, y en muchos otros
+es harto difícil, cuando no imposible del todo. ¿Hasta qué punto se
+necesita el consentimiento comun? si la palabra _comun_ se refiere á
+todo el linaje humano, ¿cómo se recogen los votos de toda la
+humanidad? si el consentimiento no debe ser unánime, ¿hasta qué punto
+la contradiccion ó el simple no asentimiento de algunos, destruirá la
+legitimidad del criterio?
+
+
+[333.] El orígen del error de La-Mennais está en que tomó el efecto
+por la causa, y la causa por el efecto. Vió que hay ciertas verdades
+en que convienen todos, y dijo: la garantía del acierto de cada uno,
+está en el consentimiento de la totalidad. Analizando bien la materia
+hubiera notado que la razon de la seguridad del individuo, no nace del
+consentimiento de los demás, sino que ser el contrario la razon de que
+convienen todos, es que cada uno de por sí se siente obligado á
+convenir. En esa gran votacion del linaje humano, vota cada uno en
+cierto sentido, por el impulso mismo de la naturaleza; y como todos
+experimentan el mismo impulso, todos votan de la misma manera.
+La-Mennais ha dicho: cada uno vota de un mismo modo porque todos votan
+así; no advirtiendo que de esta suerte la votacion no podria acabar ni
+aun comenzar. Esta comparacion no es una ocurrencia satírica, es un
+argumento rigurosamente filosófico á que nada se puede contestar; él
+basta para poner de manifiesto lo infundado y contradictorio del
+sistema de La-Mennais, así como indica por otra parte el orígen de la
+equivocacion, que consiste en tomar el efecto por la causa.
+
+
+[334.] La-Mennais apela al testimonio de la conciencia para probar que
+su criterio es el único: yo creo que este testimonio enseña todo lo
+contrario. ¿Quién ha esperado jamás la autoridad de los otros para
+cerciorarse de la existencia de los cuerpos? ¿no vemos que los mismos
+brutos en fuerza de un instinto natural, objetivan á su modo las
+sensaciones? Para prestar asenso á la palabra de los hombres, si no
+tuviésemos mas criterio que el consentimiento comun, no podriamos
+jamás creer á ninguno, por la sencilla razon de que no es dable
+asegurarnos de lo que dicen ó piensan los demás sin comenzar por creer
+á alguno. El niño para dar fe á lo que le cuenta su madre, ¿se refiere
+por ventura á la autoridad de los otros? ¿no obedece mas bien al
+instinto natural que con mano benéfica le ha comunicado el Criador? El
+niño no cree porque todos creen; por el contrario, todos los niños
+creen porque cada uno cree; la creencia individual no nace de la
+general; antes bien la general se forma del conjunto de las creencias
+individuales: no es natural porque es universal, sino que es universal
+porque es natural.
+
+
+[335.] El Aquiles de La-Mennais consiste en que en ciertos casos para
+asegurarnos de la verdad con respecto á los demás criterios, apelamos
+al consentimiento comun, y que la locura misma no es mas que el desvío
+de este consentimiento. A un hombre se le dice que sus ojos le engañan
+con respecto á un objeto que tiene á la vista; instintivamente se
+vuelve hacia los demás y les pregunta si no lo ven de la misma manera.
+Si todos convienen en que yerra y está seguro de que no se chancean,
+sentirá vacilar por un momento la fe en el testimonio de la vista, se
+acercará al objeto, se colocará en otra posicion, ó empleará el medio
+que mejor le parezca para cerciorarse de que no se engaña. Si á pesar
+de esto ve el objeto de la misma manera, y las mismas personas y
+cuantas sobrevienen persisten en asegurar que la cosa no es como él la
+ve, si está en su juicio, desconfiará del testimonio de la vista y se
+creerá atacado de alguna enfermedad que le desordena la vision. A esto
+se reduce el argumento de La-Mennais. ¿Qué resulta de él? nada en
+favor del sistema del consentimiento comun: es cierto que los demás
+criterios están sujetos á error en circunstancias excepcionales; es
+cierto que en tales casos, y en naciendo la duda, se apela al
+testimonio de los otros; mas, ¿para qué? Para asegurarse de si el que
+teme errar, ha sufrido uno de estos trastornos á que está sujeta la
+miseria humana. Se sabe que lo natural es general; y el paciente que
+duda, pregunta á los otros para saber si por algun accidente está
+fuera del estado ordinario de la naturaleza, ¿Quién no ve la sinrazon
+de elevar un medio excepcional al rango de criterio general y único?
+¿Quién no ve la extravagancia de afirmar que estamos seguros del
+testimonio de los sentidos, por la autoridad de los demás hombres,
+solo porque en casos extremos, y al temer algun trastorno de nuestros
+órganos, preguntamos á los demás si les parece lo mismo que á
+nosotros?
+
+
+[336.] No es posible llevar mas allá la exageracion de lo que hace
+La-Mennais cuando afirma «que las ciencias exactas se fundan tambien
+en el consentimiento comun, que en esta parte no disfrutan ningun
+privilegio, y que el mismo nombre de _exactas_ no es mas que uno de
+esos _vanos títulos_ con que el hombre engalana su flaqueza; que la
+geometría misma no subsiste sino en virtud de un convenio tácito de
+admirar ciertas verdades necesarias, convenio que puede expresarse en
+los términos siguientes: _nosotros nos obligamos á tener tales
+principios por ciertos; y á cualquiera que se niegue á creerlos sin
+demostracion, le declaramos culpable de rebeldía contra el sentido
+comun, que no es mas que la autoridad del gran número._» Esta
+exageracion es intolerable: los argumentos que en las notas aduce
+La-Mennais para probar la incertidumbre intrínseca de las matemáticas,
+son sumamente débiles; y alguno de ellos pudiera hacernos sospechar
+que el autor del _Ensayo sobre la indiferencia_ no era tan profundo
+matemático como escritor elocuente.
+
+No desconozco lo que se ha dicho contra la certeza de las ciencias
+exactas, ni las dificultades que se ofrecen cuando se las llama al
+tribunal de la metafísica: en el tomo 1.° del _Protestantismo
+comparado con el Catolicismo_, tengo dedicado un capítulo á lo que
+llamo instinto de fe, y en él me hago cargo de que este instinto
+ejerce tambien su influencia en las ciencias exactas. No levantemos á
+estas sobre las morales; tengamos en mas á las morales que á las
+exactas; pero guardémonos de una exageracion que las destruye todas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXIV.
+
+RESÚMEN Y CONCLUSION.
+
+
+[337.] Quiero terminar este libro, presentando en resúmen mis
+opiniones sobre la certeza. En este resúmen se manifestará tambien el
+enlace de las doctrinas expuestas en los capítulos anteriores.
+
+Cuando la filosofía se encuentra con un hecho necesario, tiene el
+deber de consignarle. Tal es la certeza: disputar sobre su existencia,
+es disputar sobre el resplandor de la luz del sol en medio del dia. El
+humano linaje está cierto de muchas cosas; lo están igualmente los
+filósofos, inclusos los escépticos; el escepticismo absoluto es
+imposible.
+
+Descartadas las cuestiones sobre la existencia de la certeza, la
+filosofía está libre de extravagancias, y situada en los dominios de
+la razon; entonces se puede examinar cómo adquirimos la certeza, y en
+qué se funda.
+
+El linaje humano posee la certeza, como una calidad aneja á la vida;
+como un resultado espontáneo del desarrollo de las facultades del
+espíritu. La certeza es natural; precede por consiguiente á toda
+filosofía, y es independiente de las opiniones de los hombres. Por lo
+mismo, las cuestiones sobre la certeza, aunque importantes para el
+conocimiento de las leyes á que está sujeto nuestro espíritu, son y
+serán siempre estériles en resultados prácticos. Esta es una línea
+divisoria, que la razon aconseja fijar, para que de las regiones
+abstractas, no descienda jamás nada que pueda perjudicar á la sociedad
+ni al individuo. Así, desde el principio de las investigaciones, la
+filosofía y el buen sentido forman una especie de alianza, y se
+comprometen á no hostilizarse jamás.
+
+Al examinar los fundamentos de la certeza, surge la cuestion sobre el
+primer principio de los conocimientos humanos: ¿existe? ¿cuál es?
+
+Esta cuestion ofrece dos sentidos: ó se busca una primera verdad, que
+contenga todas las demás como la semilla las plantas y los frutos, ó
+se busca simplemente un punto de apoyo; lo primero da lugar á las
+cuestiones sobre la ciencia trascendental; lo segundo, produce las
+disputas de las escuelas sobre la preferencia de diferentes verdades
+con respecto á la dignidad de primer principio.
+
+Si hay verdad, ha de haber medios de conocerla: esto da orígen á las
+cuestiones sobre el valor de los criterios.
+
+En el órden de los seres, hay una verdad orígen de todas: Dios. En el
+órden intelectual absoluto, hay tambien esta verdad orígen de todas:
+Dios. En el órden intelectual humano, no hay una verdad orígen de
+todas, ni en el órden real, ni en el ideal. La filosofía del _yo_ no
+puede conducir á ningun resultado, para fundar la ciencia
+trascendental. La doctrina de la identidad absoluta es un absurdo, que
+además tampoco explica nada.
+
+Aquí se ofrece el problema de la representacion. Esta puede ser de
+identidad, causalidad, ó idealidad. La tercera es distinta de la
+segunda, pero se funda en ella.
+
+A mas del problema de la representacion, se examina el de la
+inteligibilidad inmediata: problema difícil, pero importantísimo para
+completar el conocimiento del mundo de las inteligencias.
+
+Las disputas sobre el valor de los diferentes principios con respecto
+á la dignidad de fundamental, nacen de la confusion de las ideas. Se
+quieren comparar cosas de órden muy diverso, lo que no es posible. El
+principio de Descartes es la enunciacion de un simple hecho de
+conciencia; el de contradiccion, es una verdad objetiva, condicion
+indispensable de todo conocimiento; el llamado de los cartesianos es
+la expresion de una ley que preside á nuestro espíritu. Cada cual en
+su clase, y á su manera, los tres no son necesarios: ninguno de ellos
+es del todo independiente; la ruina de uno, sea el que fuere,
+trastorna nuestra inteligencia.
+
+Hay en nosotros varios criterios; pueden reducirse á tres: la
+conciencia ó sentido íntimo, la evidencia, y el instinto intelectual,
+ó sentido comun. La conciencia abraza todos los hechos presentes á
+nuestra alma con presencia inmediata, como puramente subjetivos. La
+evidencia se extiende á todas las verdades objetivas en que se
+ejercita nuestra razon. El instinto intelectual es la natural
+inclinacion al asenso en los casos que están fuera del dominio de la
+conciencia y de la evidencia.
+
+El instinto intelectual, nos obliga á dar á las ideas un valor
+objetivo; en este caso, se mezcla con las verdades de evidencia, y en
+el lenguaje ordinario se confunde con ella.
+
+Cuando el instinto intelectual versa sobre objetos no evidentes, y nos
+inclina al asenso, se llama _sentido comun._
+
+La conciencia y el instinto intelectual, forman los demás criterios.
+
+El criterio de la evidencia encierra dos cosas: la apariencia de las
+ideas; esto pertenece á la conciencia: el valor objetivo, existente ó
+posible; esto pertenece al instinto intelectual.
+
+El testimonio de los sentidos, encierra tambien dos partes: la
+sensacion, como puramente subjetiva; esto es de la conciencia: la
+creencia en la objetividad de la sensacion; esto es del instinto
+intelectual.
+
+El testimonio de la autoridad humana se compone del de los sentidos,
+que nos pone en relacion con nuestros semejantes, y del instinto
+intelectual, que nos induce á creerle.
+
+No todo se puede probar; pero todo criterio sufre el exámen de la
+razon. El de la conciencia es un hecho primitivo de nuestra
+naturaleza; en el de la evidencia se descubre la condicion
+indispensable para la existencia de la razon misma; en el del instinto
+intelectual, para objetivar las ideas, se halla una ley de la
+naturaleza, indispensable tambien para la existencia de la razon; en
+el del sentido comun, propiamente dicho, hay el asenso instintivo á
+verdades, que luego examinadas, se nos presentan altamente razonables;
+en el de los sentidos y de la autoridad humana, se encuentra lo que en
+los demás casos del sentido comun, y es un medio para satisfacer las
+necesidades de la vida sensitiva, intelectual y moral.
+
+Los criterios no se dañan, se favorecen, y se fortifican
+recíprocamente. Ni la razon lucha con la naturaleza, ni la naturaleza
+con la razon; ambas nos son necesarias; ambas nos dirigen con acierto;
+aunque las dos están sujetas á extravío, como que pertenecen á un ser
+limitado y muy débil.
+
+
+[338.] Una filosofía que no considera al hombre sino bajo un aspecto,
+es una filosofía incompleta, que está en peligro de degenerar en
+falsa. En lo tocante á la certeza, conviene no perder de vista la
+observacion que precede: hacerse demasiado exclusivo, es colocarse al
+borde del error. Analícense enhorabuena las fuentes de verdad; pero al
+mirarlas por separado, no se pierda de vista el conjunto. Concebir de
+antemano un sistema, y querer sujetarlo todo á sus exigencias, es
+poner la verdad en el lecho de Procusto. La unidad es un gran bien;
+pero es menester contentarse con la medida que nos impone la
+naturaleza. La verdad, es preciso buscarla por los medios humanos, y
+en proporcion de nuestro alcance. Las facultades de nuestro espíritu
+están sometidas á ciertas leyes de que no podemos prescindir.
+
+Una de las leyes mas constantes de nuestro ser, es la necesidad de un
+ejercicio simultáneo de facultades, no solo para cerciorarse de la
+verdad sino tambien para encontrarla. El hombre reune con la
+simplicidad la mayor multiplicidad; uno su espíritu, está dotado de
+varias facultades, está unido á un cuerpo de tal variedad y
+complicacion, que con mucha razon ha sido llamado un pequeño mundo.
+Las facultades están en relacion íntima y recíproca; influyen de
+contínuo las unas sobre las otras. Aislarlas es mutilarlas, y á veces
+extinguirlas. Esta consideracion es importante, porque indica el vicio
+radical de toda filosofía exclusiva.
+
+El hombre sin sensaciones carece de materiales para el entendimiento,
+y además se halla privado del estímulo sin el cual su inteligencia
+permanece adormecida. Cuando Dios ha unido nuestra alma con un cuerpo,
+ha sido para que sirviese el uno al otro; por lo cual ha establecido
+esa admirable correspondencia entre las impresiones del cuerpo, y las
+afecciones del alma. Esta necesita pues el cuerpo como un medio, como
+un instrumento, ya se suponga una verdadera accion de él sobre ella,
+ya una simple ocasion para la causalidad de un órden superior.
+
+Aun cuando sin sensacion, el hombre pensase, no pensaría mas que como
+un espíritu puro; no estaria en relacion con el mundo exterior, no
+seria hombre en el sentido que damos á esta palabra. En tal caso el
+cuerpo sobra; y no hay razon porque estén unidos.
+
+Si admitimos las sensaciones y prescindimos de la razon, el hombre se
+nos convierte en un bruto. Siente, mas no piensa; nada de combinacion
+en las impresiones que experimenta, porque es incapaz de reflexionar:
+todo se sucede en él como una serie de fenómenos necesarios, aislados,
+que nada indican, á nada conducen, nada son, sino afecciones de un ser
+particular, que ni los comprende, ni se da á sí mismo cuenta de ellos.
+Hasta es difícil decir de qué clase son sus relaciones con el mundo
+externo. Discurriendo por apariencias y por analogía, se hace probable
+que los brutos objetivan tambien sus sensaciones; pero es regular que
+su objetividad se distingue de la nuestra en muchos casos. Tomemos por
+ejemplo el sueño. Si los brutos sueñan, como parece probable, y lo
+indican algunas apariencias, no fuera extraño que no distinguiesen
+entre el sueño y la vigilia del modo que lo hacemos nosotros. Esto
+supone alguna reflexion sobre los actos, alguna comparacion entre el
+órden y constancia de los unos con el desórden é inconstancia de los
+otros: reflexion que hace el hombre desde su infancia, y que continua
+haciendo toda su vida sin advertirlo. Cuando despertamos de un sueño
+muy vivo, estamos á veces por algunos momentos dudando de si hay sueño
+ó realidad; esta sola duda ya supone la reflexion comparativa de los
+dos estados. ¿Y qué hacemos para resolver la duda? Atendemos al lugar
+donde nos hallamos; y el hecho de estar en la cama, en la oscuridad y
+silencio de la noche, nos indica que la vision anterior no tiene
+ningun enlace con nuestra situacion, y que por tanto es un sueño. Sin
+esta reflexion, se habrian encadenado las sensaciones del sueño con
+las de la vigilia, confundidas todas en una misma clase.
+
+El instinto concedido á los brutos y negado al hombre, es un indicio
+de que para apreciar las sensaciones se nos ha dado la razon.
+
+No hay pues en el hombre criterios de verdad enteramente aislados.
+Todos están en relacion; se afirman y completan recíprocamente; siendo
+de notar que las verdades de que están ciertos todos los hombres,
+están apoyadas de algun modo por todos los criterios.
+
+Las sensaciones nos llevan instintivamente á creer en la existencia de
+un mundo exterior; y si dicha creencia se sujeta al exámen de la
+razon, esta confirma la misma verdad, fundándose en las ideas
+generales de causas y de efectos. El entendimiento puro conoce ciertos
+principios, y asiente á ellos como á verdades necesarias; si se
+sujetan los principios á la experiencia de los sentidos, salen
+confirmados, en cuanto lo consiente la perfeccion de estos, ó de los
+instrumentos con que se auxilian. «En un círculo todos los radios son
+iguales.» Esta es una verdad necesaria; los sentidos no ven ningun
+círculo perfecto; pero ven sí que los radios se acercan tanto mas á la
+igualdad, cuanto mas perfecto es el instrumento con que se le
+construye. «No hay mudanza, sin causa que la produzca.» Los sentidos
+no pueden comprobar la proposicion en toda su universalidad, pues por
+su naturaleza se limitan á un número determinado de casos
+particulares; pero en todo cuanto se somete á su experiencia,
+encuentran el órden de dependencia en la sucesion de los fenómenos.
+
+Los sentidos se auxilian recíprocamente: la sensacion de un sentido,
+se compara con las de otros, cuando hay duda sobre la correspondencia
+entre ella y un objeto. Nos parece oir el ruido del viento; pero
+nuestro oido nos ha engañado otras veces; para asegurarnos de la
+verdad miramos si hay movimiento en los árboles ó en otros objetos. La
+vista nos muestra un bulto; no hay bastante luz para discernirle de
+una sombra: nos acercamos y tocamos.
+
+Las facultades intelectuales y morales, ejercen tambien entre sí esta
+influencia saludable. Las ideas rectifican los sentimientos, y los
+sentimientos las ideas. El valor de las ideas de un órden se
+comprueba con las de otro órden; y lo mismo se verifica en los
+sentimientos. La compasion por el castigado inspira el perdon de todo
+criminal; la indignacion inspirada por las víctimas del crímen, induce
+á la aplicacion del castigo: ambos sentimientos encierran algo bueno:
+mas el uno podria engendrar la impunidad, el otro la crueldad; para
+temperarlos existen las ideas de justicia. Pero esta justicia á su vez
+podria dar fallos demasiado absolutos; la justicia es una, y las
+circunstancias de los pueblos son muy diferentes. La justicia no
+considera mas que los grados de culpabilidad, y falla en consecuencia.
+Este fallo podria no ser conveniente: ahí están otras ideas morales de
+un órden distinto, la enmienda del culpable combinada con la
+reparacion hecha á la víctima; ahí están además las ideas de
+conveniencia pública, que no repugnan á la sana moral, y pueden guiar
+en las aplicaciones.
+
+La verdad completa, como el bien perfecto, no existen sin la armonía:
+esta es una ley necesaria, y á ella está sujeto el hombre. Como
+nosotros no vemos intuitivamente la verdad infinita en que todas las
+verdades son una, en que todos los bienes son uno, y como estamos en
+relacion con un mundo de seres finitos y por consecuencia múltiplos,
+hemos menester diferentes potencias que nos pongan en contacto, por
+decirlo así, con esa variedad de verdades y bondades finitas; pero
+como estas á su vez nacen de _un_ mismo principio y se dirigen á _un_
+mismo fin, están sometidas á la armonía, que es la unidad de la
+multiplicidad.
+
+
+[339.] Con estas doctrinas, creo posible la filosofía sin
+escepticismo: el exámen no desaparece, por el contrario se extiende y
+se completa. Este método trae consigo otra ventaja, y es que no hace á
+la filosofía extravagante, no hace de los filósofos hombres
+excepcionales. La filosofía no puede generalizarse hasta el punto de
+ser una cosa popular; á este se opone la humana naturaleza; pero
+tampoco tiene necesidad de condenarse á un aislamiento misantrópico, á
+fuerza de pretensiones extravagantes. En tal caso la filosofía
+degenera en filosofismo. Consignacion de los hechos, exámen
+concienzudo; lenguage claro; hé aquí cómo concibo la buena filosofía.
+Por esto no dejará de ser profunda, á no ser que por profundidad
+entendamos tinieblas: los rayos solares alumbran en las mas remotas
+profundidades del espacio.
+
+
+[340.] Ya sé que no piensan de este modo algunos filósofos de nuestra
+época: ya sé que al examinar las cuestiones fundamentales de la
+filosofía creen necesario conmover los cimientos del mundo; sin
+embargo, yo jamás he podido persuadirme que para examinar fuese
+necesario destruir, ni que para ser filósofos debiéramos hacernos
+insensatos. La sinrazon y extravagancia de esos maestros de la
+humanidad, puede hacerse sensible con una alegoría, siquiera la
+amenidad de las formas mortifique un tanto su profundidad filosófica.
+Bien necesita el lector algun solaz y descanso despues de tratados tan
+abstrusos, que todos los esfuerzos del escritor no alcanzan á
+esclarecer, cuanto menos hermosear.
+
+Hay una familia noble, rica y numerosa, que posee un magnífico archivo
+donde están los títulos de su nobleza, parentesco y posesiones. Entre
+los muchos documentos, hay algunos mal legibles ó por el carácter de
+su escritura, ó por su mucha antigüedad, ó por el deterioro que
+naturalmente han producido los años. Tambien se sospecha que los hay
+apócrifos en bastante cantidad; bien que ciertamente ha de haber
+muchos auténticos, pues que la nobleza y demás derechos de la familia,
+tan universalmente reconocidos, en algo deben de fundarse; y se sabe
+que no existe otra coleccion de documentos. Todos están allí.
+
+Un curioso entra en el archivo, echa una ojeada sobre los estantes,
+armarios y cajones, y dice: «esto es una confusion; para distinguir lo
+auténtico de lo apócrifo, y arreglarlo todo en buen órden, es
+necesario pegar fuego al archivo por sus cuatro ángulos, y luego
+examinar la ceniza.»
+
+¿Qué os parece de la ocurrencia? Pues este curioso es el filósofo que
+para distinguir lo verdadero de lo falso en nuestros conocimientos,
+empieza por negar toda verdad, toda certeza, toda razon.
+
+Se nos dirá, no se trata de negar sino de dudar; pero quien duda de
+toda verdad, la destruye; quien duda de toda certeza la niega; quien
+duda de toda razon, la anonada.
+
+La prudencia, el buen sentido en las cosas pequeñas, se funda en los
+mismos principios que la sabiduría en las grandes. Sigamos la
+alegoría, y veamos lo que el buen sentido indicaria en dicho caso.
+
+Tomar inventario de todas las existencias, sin olvidar nada por
+despreciable que pareciese; hacer las clasificaciones provisionales,
+que se creyesen mas propias á facilitar el exámen, reservando para el
+fin la clasificacion definitiva; notar cuidadosamente las fechas, los
+caractéres, las referencias, y distinguir así la prioridad ó
+posterioridad; ver si en aquella balumba se encuentran algunas
+escrituras primitivas, que no se refieran á otras anteriores, y que
+contengan la fundacion de la casa; establecer reglas claras para
+distinguir las primitivas de las secundarias; no empeñarse en referir
+todos los documentos á uno solo exigiéndoles una unidad, que quizás no
+tienen, pues podria suceder que hubiese varios primitivos, é
+independientes entre sí. Aun distinguido lo auténtico de lo apócrifo,
+seria bueno guardarse de quemar nada; porque á veces lo apócrifo guia
+para la interpretacion de lo auténtico, y puede convenir el estudiar
+quiénes fueron los falsarios y por qué motivos falsificaron. Además,
+¿quién sabe si se juzga apócrifo un documento, que solo lo parece
+porque no se le entiende bien? Guárdese pues todo, con la debida
+separacion; que si lo apócrifo no sirve para fundar derechos ni
+defenderlos, puede servir para la historia del mismo archivo, lo que
+no es de poca importancia para distinguir lo apócrifo de lo auténtico.
+
+El espíritu humano no se examina á sí mismo hasta que llega á mucho
+desarrollo: entonces, á la primera ojeada ve en sí un conjunto de
+sensaciones, ideas, juicios, afecciones de mil clases, y todo enlazado
+de una manera inextricable. Para aumentar la complicacion, no se halla
+solo, sino en compañía, en íntima relacion con sus semejantes, en
+recíproca comunicacion de sensaciones, de ideas, de sentimientos; y
+todos á su vez en contacto, y bajo la influencia de seres
+desemejantes, de asombrosa variedad, y cuyo conjunto forma el
+universo. ¿Comenzará por echarlo todo abajo? ¿Querrá reducirlo todo á
+cenizas, sin exceptuarse á sí propio, y esperando renacer de la pira,
+cual otro fénix? Así lo hacen los que para ser filósofos comienzan por
+negarlo todo, ó dudar de todo. ¿Escogerá arbitrariamente un hecho, un
+principio, diciendo «algo he de tomar por punto de apoyo, tomo este, y
+sobre él voy á fundar la ciencia?» ¿Antes de examinar, antes de
+analizar, dirá: «todo esto es uno; no hay nada si no hay la unidad
+absoluta; en ella me coloco, y rechazo todo lo que no veo desde mi
+punto de vista?» Nó: lo que debe hacer es saber primero lo que hay en
+su espíritu, y luego examinarlo, clasificarlo, apreciarlo en su justo
+valor: no comenzar por insensatos é impotentes esfuerzos contra la
+naturaleza, sino por prestar á las inspiraciones de la misma un oido
+atento.
+
+No hay filosofía sin filósofo; no hay razon sin ser racional; la
+existencia del _yo_ es pues una suposicion necesaria. No hay razon
+posible, cuando la contradiccion del ser y no ser no es imposible;
+toda razon pues supone verdadero el principio de contradiccion. Cuando
+se examina la razon, la razon es quien examina; la razon ha menester
+reglas, luz; todo exámen pues supone esta luz, la evidencia, y la
+legitimidad de su criterio. El hombre no se hace á sí propio, se
+encuentra hecho ya: las condiciones de su ser, no es él quien las
+pone: se las halla impuestas. Estas condiciones son las leyes de su
+naturaleza: ¿á qué luchar contra ellas? «A mas de las _preocupaciones_
+facticias, dice Schelling, las hay _primordiales_ puestas en el
+hombre, no por la educacion, sino por _la naturaleza misma_, que para
+_todos_ los hombres ocupan el lugar de principios del conocimiento, y
+son un _escollo_ para el pensador libre,» Por mi parte no quiero ser
+mas que todos los hombres: no quiero estar reñido con la naturaleza:
+si no puedo ser filósofo, sin dejar de ser hombre, renuncio á la
+filosofía y me quedo con la humanidad.
+
+
+
+
+NOTAS
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO I.)
+
+
+(I.) Conviene distinguir entre la certeza y la verdad: entre las dos
+hay relaciones íntimas, pero son cosas muy diferentes. La verdad es la
+conformidad del entendimiento con la cosa. La certeza es un firme
+asenso á una verdad, real ó aparente.
+
+La certeza no es la verdad, pero necesita al menos la ilusion de la
+verdad. Podemos estar ciertos de una cosa falsa; mas no lo estaríamos,
+sino la creyésemos verdadera.
+
+No hay verdad hasta que hay juicio, pues sin juicio no hay mas que
+percepcion, nó comparacion de la idea con la cosa; y sin comparacion
+no puede haber conformidad ni discrepancia. Si concibo una montaña de
+mil leguas de elevacion, concibo una cosa que no existe, mas no yerro
+mientras me guardo de afirmar la existencia de la montaña. Si la
+afirmo, entonces hay oposicion de mi juicio con la realidad, lo que
+constituye el error.
+
+El objeto del entendimiento es la verdad; por esto necesitamos al
+menos la ilusion de ella para estar ciertos; nuestro entendimiento es
+débil; y de aquí es que su certeza está sujeta al error. Lo primero es
+una ley del entendimiento, lo segundo un indicio de su flaqueza.
+
+La filosofía, ó mejor, el hombre, no puede contentarse con
+apariencias, ha menester la realidad; quien se convenciere de que no
+tiene mas que apariencia, ó dudase de si tiene algo mas, perderia la
+misma certeza; esta admite la apariencia, con la condicion de que le
+sea desconocida.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO II.)
+
+
+(II.) El mismo Pirron, no dudaba de todo como creen algunos: admitia
+las sensaciones en cuanto pasivas, y se resignaba á las consecuencias
+de estas impresiones, conviniendo en la necesidad de acomodarse en la
+práctica á lo que ellas nos indican. Nadie hasta ahora ha negado las
+apariencias; las disputas versan sobre la realidad; sosteniendo los
+unos que el hombre debe contentarse con decir: _parece_; y otros que
+puede llegar á decir: _es_. Conviene tener presente esta distincion,
+que evita confusion de ideas en la historia de la filosofía, y conduce
+á esclarecer las cuestiones sobre la certeza. Así de las tres
+cuestiones: hay certeza; en qué se funda; cómo se adquiere; la primera
+está resuelta en un mismo sentido por todas los escuelas, en cuanto se
+refiere á un hecho de nuestra alma; con solo admitir las apariencias
+admitian la certeza de ellas.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO III.)
+
+
+(III.) Para formarse ideas claras sobre el desarrollo del
+entendimiento y demás facultades de nuestro espíritu véase lo que digo
+en la obra titulada _El Criterio_, particularmente en los capítulos I,
+II, III, XII, XIII, XIV, XVIII y XXII.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO IV.)
+
+
+(IV.) Pongo á continuacion los notables pasajes de Santo Tomás, á que
+me he referido en el texto, sobre la unidad y multiplicidad de ideas.
+Creo que los leerán con gusto todos los amantes de una metafísica
+sólida y profunda.
+
+In omnibus enim substantiis intellectualibus, invenitur virtus
+intellectiva per influentiam divini luminis. Quod quidem in primo
+principio est unum et simplex, et quanto magis creatura intellectuales
+distant à primo principio, tanto magis dividitur illud lumen, et
+diversificatur, sicut accidit in lineis à centro egredientibus. Et
+inde est quod Deus per suam essentiam omnia intelligit; superiores
+autem intellectualium substantiarum, etsi per plures formas
+intelligant, tamen intelligunt per pauciores et magis universales, et
+virtuosiores ad comprehensionem rerum, propter efficaciam virtutis
+intellectivæ, quæ est in eis. In inferioribus autem sunt formæ plures
+et minus universales, et minus efficaces ad comprehensionem rerum in
+quantum deficiunt à virtute intellectiva superiorum. Si ergo
+inferiores substantiæ haberent formas in illa universalitate, in qua
+habent superiores; quia non sunt tantæ efficaciæ in intelligendo, non
+acciperent per eas perfectam cognitionem de rebus, sed in quadam
+communitate, et confusione, quod aliqualiter apparet in hominibus. Nam
+qui sunt debilioris intellectus, per universales conceptiones magis
+intelligentium, non accipiunt perfectam cognitionem, nisi eis singula
+in speciali explicentur (1 p., q. 89, art, 1.).
+
+Intellectus quanto est altior et perspicacior tanto ex uno potest
+plura cognoscere. Et quia intellectus divinus est altissimus, per unam
+simplicem essentiam suam onmia cognoscit: nec est ibi aliqua
+pluralitas formarum idealium, nisi secundum diversos respectus divinæ
+essentiæ ad res cognitas; sed in intellectu creato multiplicatur
+secundum rem quod est unum secundum rem in mente divina, ut non possit
+omnia per unum cognoscere: ita tamen quod quanto intellectus creatus
+est altior, tanto pauciores habet formas ad plura cognoscenda
+efficaces. Et hoc est quod Dio. dicit, 12. cæ. hier. quod superiores
+ordines habent scientiam magis universalem in inferioribus. Et in lib.
+de causis dicitur, quod intelligentiæ superiores habent formas magis
+universales: hoc tamen observato, quod in infimis angelis sunt formæ
+adhuc universales in tantum, quod per unam formam possunt cognoscere
+omnia individua unius speciei; ita quod illa species sit propria
+uniuscuiusque particularium secundum diversos respectus eius ad
+particularia, sicut essentia divina efficitur propria similitudo
+singulorum secundum diversos respectus; sed intellectus humanus qui
+est ultimus in ordine substantiarum intellectualium habet formas in
+tantum particulatas quod non potest per unam speciem nisi unum quid
+cognoscere. Et ideo similitudo speciei existens in intellectu humano
+non sufficit ad cognoscenda plura singularia; et propter hoc
+intellectui adjuncti sunt sensus quibus singularia accipiat (Quodlib.
+7. art. 3.).
+
+Respondeo dicendum, quod ex hoc sunt in rebus aliqua superiora, quod
+sunt uni primo, quod est Deus, propinquiora et similiora. In Deo autem
+tota plenitudo intellectualis cognitionis continetur in uno, scilicet
+in essentia divina, per quam Deus omnia cognoscit. Quæ quidem
+intelligibilis plenitudo, in intelligibilibus creaturis inferiori modo
+et minus simpliciter invenitur. Unde oportet, quod ea quæ Deus
+cognoscit per unum, inferiores intellectus cognoscant per multa: et
+tanto amplius per plura, quanto amplius intellectus inferior fuerit.
+Sic igitur quanto Angelus fuerit superior, tanto per pauciores species
+universitatem intelligibilium apprehendere poterit, et ideo oportet
+quod eius formæ sint universaliores, quasi ad plura se extendentes
+unaquæque earum. Et de hoc, exemplum aliqualiter in nobis perspici
+potest: sunt enim quidam, qui veritatem intelligibilem capere non
+possunt; nisi eis particulatim per singula explicetur. Et hoc quidem
+ex debilitate intellectus eorum contingit. Alii vero qui sunt
+fortioris intellectus, ex paucis multa capere possunt (1 p., q. 55.
+art. 3.).
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO V.)
+
+
+(V.) Hé aquí explicada por el mismo Condillac la idea de su hombre
+estatua: «Para llenar este objeto nos imaginamos una estatua
+organizada interiormente como nosotros y animada de un espíritu, sin
+ninguna especie de ideas, suponiéndola además de un exterior toda de
+mármol que no le permitia el uso de ningun sentido, nos reservamos la
+libertad de abrírselos á las diferentes impresiones de que son
+susceptibles, segun mejor nos pareciese.
+
+«Creimos deber empezar por el olfato, porque esto es el sentido que
+parece contribuir menos á los conocimientos del espíritu humano. En
+seguida examinamos los otros; y despues de haberlos considerado
+separadamente y en conjunto, vimos que la estatua llegaba á ser un
+animal capaz de velar por su conservacion.
+
+«El principio que determina el desarrollo de sus facultades es simple;
+las sensaciones mismas le contienen; porque siendo todas por necesidad
+agradables ó desagradables, la estatua está interesada en gozar de las
+unas y evitarse las otras. El lector se convencerá de que este interés
+es suficiente para dar lugar á las operaciones del entendimiento y de
+la voluntad. El juicio, la reflexion, los deseos, las pasiones no son
+otra cosa que la sensacion misma que se transforma de diferentes
+maneras; por esta razon nos pareció inútil el suponer que el alma
+recibe inmediatamente de la naturaleza todas las facultades de que
+está dotada: la naturaleza nos da órganos para advertirnos por el
+placer, lo que debemos buscar, y por el dolor, lo que debemos huir;
+pero se detiene allí, y deja á la experiencia el cuidado de hacernos
+contraer hábitos y de acabar la obra que ella comenzó.
+
+«Este objeto es nuevo, y manifiesta toda la sencillez de las vias del
+Autor de la naturaleza: ¿no es cosa digna de admiracion el que haya
+bastado hacer al hombre sensible al placer y al dolor, para que
+naciesen en él ideas, deseos, hábitos, talentos de toda especie?»
+(Tratado de las sensaciones, _Idea de la obra_).
+
+Lo que admira no es el sistema de Condillac, sino la candidez de su
+autor: y todavía mas el que siquiera por breve tiempo, haya podido
+tener numerosos secuaces un sistema tan superficial y tan pobre.
+Proponese el autor la dificultad de que no siendo todo lo que hay en
+el alma mas que la sensacion transformada, es extraño que los brutos
+que tambien tienen sensaciones, no estén dotados de las mismas
+facultades que el hombre. ¿Atinaría el lector en la profunda razon
+señalada por el filósofo francés? mucho lo dudamos. Héla aquí, como un
+pensamiento curioso: «el órgano del _tacto_ es en los brutos _menos
+perfecto_, y por consiguiente no puede ser para ellos la causa
+ocasional de todas las operaciones que se notan en nosotros.» Bien
+hizo en adoptar el lema: nec tamen quasi Pythius Apollo.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO VI.)
+
+
+(VI.) En estas materias, son dignas de leerse las obras de los
+escolásticos: al tratar del _objeto de la ciencia_, son á un tiempo
+exactos y profundos. Difícilmente se puede excogitar nada con respecto
+á clasificaciones de verdades, que ellos no hayan explicado ó
+indicado.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO VII.)
+
+
+(VII.) No se crea que juzgo con demasiada severidad las formas
+adoptadas por los filósofos alemanes. Sabido es como habla de ellos
+Madama de Stael; pero felizmente puedo citar en mi apoyo un juez mas
+competente todavía, Schelling, uno de los jefes de la filosofía
+alemana. Dice así: «Los alemanes han filosofado tan largo tiempo
+entre sí solos, que poco á poco se han apartado en sus ideas y en su
+lenguaje, de las formas universalmente inteligibles, llegando á tomar
+por medida del talento filosófico los grados de apartamiento de la
+manera comun de pensar y de expresarse; fácil me seria citar ejemplos;
+ha sucedido á los alemanes lo que á las familias que se separan del
+resto del mundo para vivir únicamente entre ellas, y que acaban por
+adoptar, á mas de otras singularidades, expresiones que les son
+propias y que solo ellas mismas pueden entender. Despues de algunos
+esfuerzos infructuosos para difundir en el extranjero la filosofía de
+Kant, renunciaron á hacerse inteligibles á las demás naciones,
+acostumbráronse á mirarse como el pueblo escogido de la filosofía, y
+la consideraron como una cosa que existió por sí misma con existencia
+absoluta e independiente; olvidando que el objeto de toda filosofía,
+objeto al cual se falta con harta frecuencia, pero que jamás debe
+perderse de vista, es obtener el asentimiento universal, haciéndose
+universalmente inteligible. No es esto decir que las obras de
+pensamiento deban ser juzgadas como ejercicios de estilo; pero toda
+filosofía que no puede ser inteligible para todas las naciones
+ilustradas y accesible á todas las lenguas, no puede ser por lo mismo
+una filosofía verdadera y universal. (_Juicio de M. de Schelling sobre
+la filosofía de M. Cousin y sobre el estado de la filosofía francesa y
+de la filosofía alemana en general_. 1834).
+
+Lisonjéase M. Schelling de que la filosofía alemana irá entrando en
+mejor camino con respecto á la claridad, y añade: «el filósofo que
+hace diez años no habria podido apartarse del lenguaje y de las formas
+de la escuela so pena de dañar á su reputacion científica, podrá en
+adelante libertarse de semejantes trabas; la profundidad la buscará
+en los pensamientos; y una incapacidad absoluta de expresarse con
+claridad, no será mirada como la señal del talento y de la inspiracion
+filosófica.» Nada tengo que añadir al pasaje de Schelling; solo
+recordaré á su autor aquello de _mututo nomine, de te fabula ista
+narratur_.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO VIII.)
+
+
+(VIII.) La lectura de la obra de Schelling, titulada _Sistema del
+idealismo trascendental_, no deja ninguna duda sobre su modo de pensar
+con respecto á esa identidad, que en el fondo no es ni puede ser otra
+cosa que el panteismo; sin embargo, en obsequio de la verdad confesaré
+que Schelling parece haber modificado su doctrina, o temido sus
+consecuencias, si hemos de atenernos á las indicaciones que se hallan
+en su discurso pronunciado en la apertura de su curso de filosofía en
+Berlin el 15 de noviembre de 1841. En él se lee el siguiente pasaje,
+digno de llamar la atencion de todos los hombres pensadores. «Los
+dificultades y los obstáculos de todas clases contra los que lucha la
+filosofía, son visibles, y en vano los quisiéramos disimular.
+
+»Jamás se verificó contra la filosofía, reaccion mas poderosa de parte
+de la vida activa y real, que en la época presente; esto prueba que la
+filosofía ha penetrado hasta en las cuestiones mas vitales de la
+sociedad, en las que á nadie es permitido ser indiferente. Mientras
+una filosofía se halla en los primeros rudimentos de su formacion, y
+aun en los primeros pasos de su marcha, nadie se ocupa de ella, sino
+los mismos filósofos: los demás hombres aguardan á la filosofía en su
+última palabra; pues no adquiere importancia para el público en
+general, sino por sus resultados.
+
+»Confieso que no se debe tomar por resultado práctico de una filosofía
+sólida y meditada profundamente, lo que se le antoja á cualquiera
+señalar como tal; si así fuese, el mundo deberia someterse á las
+doctrinas mas contrarias á la sana moral, aun á aquellas que zapasen
+sus cimientos. No, nadie juzga una filosofía por las conclusiones
+prácticas sacadas por la ignorancia o la presuncion. Además, que en
+este punto tampoco seria posible el engaño: el público rechazaria una
+filosofía que tuviese tales resultados, sin querer ni aun juzgarla en
+sus principios; diria que nada entiende sobre el fondo de las
+cuestiones, ni la marcha artificial e intrincada de los argumentos;
+mas sin pararse en esto, decidiría bien pronto que una filosofía que
+conduce á tales conclusiones, no puede ser verdadera en sus bases. Lo
+que la moral romana ha dicho de lo útil, _nihil utile nisi quod
+honestum_, se aplica igualmente á la investigacion de la verdad;
+_ninguna filosofía que se respete, confesará que lleve á la
+irreligion_. Sin embargo, la actual filosofía se halla precisamente en
+situacion tal que por mas que prometa un resultado religioso, nadie se
+lo concede; pues que las deducciones que de ella se sacan, convierten
+los dogmas de la Religion cristiana en una vana fantasmagoría.
+
+»En esto convienen abiertamente algunos de sus discípulos mas fieles;
+la sospecha sea o no fundada, basta su existencia, y que esta opinion
+se haya establecido.
+
+»Pero en último resultado la vida activa tiene siempre razon; de
+suerte que la filosofía está expuesta á grandes riesgos. Los que hacen
+la guerra á una cierta filosofía, están muy cercanos á condenarlas
+todas; ellos que dicen en su corazon: no haya mas filosofía en el
+mundo. Yo mismo no estoy exento de sus condenaciones; pues que _el
+primer impulso de esta filosofía, al presente tan mal conceptuada, á
+causa de sus resultados religiosos, se pretende que soy yo quien lo he
+dado_.
+
+»¿Cómo me defenderé? por cierto que yo no atacaré jamás una filosofía
+por sus últimos resultados; pero la juzgaré en sus primeros principios
+como debe hacerlo todo espíritu filosófico. Además, es bastante sabido
+que desde luego me he manifestado poco satisfecho de la filosofía de
+que hablo, y poco de acuerdo con ella.................................
+......................................................................
+
+»El mundo moral y espiritual se halla tan dividido, que debe ser un
+motivo de contento el hallar siquiera por un instante, un punto de
+reunion. Además, el destruir es cosa muy triste cuando no se tiene
+nada con que reemplazar lo destruido: «hazlo mejor» se dice al que
+solo sabe criticar....................................................
+......................................................................
+
+»Yo me consagro pues todo entero á la mision de que estoy encargado;
+para vosotros viviré, para vosotros trabajaré sin descanso, mientras
+haya en mí un soplo de vida, y me lo permita _Aquel_ sin cuya voluntad
+no puede caer de nuestras cabezas un cabello, y menos aun salir de
+nuestra boca una palabra profundamente sentida; _Aquel_, sin cuya
+inspiracion no puede brillar en nuestro espíritu una idea luminosa, ni
+un pensamiento de verdad y de libertad alumbrar nuestra alma.»
+
+Este pasaje manifiesta todo lo embarazoso de la posicion del filósofo
+aleman, y las consecuencias irreligiosas que se achacan á sus
+doctrinas; es consolador el verle tributar un cierto homenaje á la
+verdad, pero aflige el notar que todavía pretende salvar su
+inconsecuencia.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO IX.)
+
+(IX.) En estos últimos tiempos no ha faltado quien pretendiese contar
+al ilustre Malebranche entre los partidarios del panteismo. No se
+concibe cómo Mr. Cousin ha podido decir: «Malebranche es con Espinosa,
+el mas grande discípulo de Descartes: ambos han sacado de los
+principios de su comun maestro, las consecuencias que en los mismos se
+contenian. Malebranche es al pie de la letra el Espinosa cristiano»
+(Fragmentos filosóficos, tom. 2, pág. 167). No se concibe, repito,
+cómo ha podido asentar tamaña paradoja quien haya leido siquiera las
+obras del insigne metafísico. Basta echar la vista sobre sus escritos
+para ver en ellos el espiritualismo mas elevado unido con el respeto
+mas profundo á los dogmas de nuestra religion sacrosanta. Al esponer
+los varios sistemas filosóficos sobre el orígen de las ideas y el
+problema del universo, se me ofrecerán nuevas ocasiones de vindicar al
+sabio y piadoso autor de la _Investigacion de la verdad_; pero no he
+querido dejar la presente, sin hacerle la debida justicia
+defendiéndole de esas imputaciones que él, si viviese, rechazaria con
+horror como intolerables calumnias. ¡Quién se lo dijera al escribir
+aquellas páginas donde á cada paso se encuentran Dios, el espíritu, la
+religion cristiana, la verdad eterna, el pecado original, con
+numerosos textos de la Sagrada Escritura y de san Agustin, que andando
+el tiempo habia de verse al lado de Espinosa, bien que con el absurdo
+epiteto de Espinosa _cristiano!_ Esta es á veces la triste suerte de
+los grandes hombres, de ser tenidos por gefes de sectas que ellos
+detestaron. Malebranche llamaba á Espinosa el _impio de nuestros
+dias_, y M. Cousin se atreve á llamar á Malebranche el Espinosa
+cristiano.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO X.)
+
+
+(X.) No ignoro las dificultades á que están sujetos los sistemas de
+Leibnitz; pero es preciso dejar bien consignado que en la mente de
+este grande hombre no tenian cabida las erróneas doctrinas de los
+modernos alemanes. «La última razon de todas las cosas, dice en su
+_Monadología,_ se halla en una substancia necesaria donde está el
+orígen de todas las mudanzas, á la que llamamos Dios.
+
+»Siendo esta substancia la razon suficiente de todo el universo, no
+hay mas que un Dios, y este Dios basta.
+
+»Como esta substancia suprema, que es única, universal y necesaria, no
+tiene nada fuera de ella que sea independiente de la misma, debe ser
+incapaz de límites y contener tantas realidades como es posible.
+
+»De donde se infiere que Dios es absolutamente perfecto; pues que la
+perfeccion no es otra cosa que el grandor de la realidad positiva
+tomada precisamente, dejando á un lado los límites en las cosas que
+los tienen. Donde no hay límites, como se verifica en Dios, la
+perfeccion es absolutamente infinita.
+
+»De aqui se deduce que las criaturas reciben sus perfecciones de la
+accion de Dios; pero tienen sus imperfecciones de su propia
+naturaleza, incapaz de ser ilimitada, en lo que se distinguen de Dios.
+
+»Es verdad tambien que en Dios se halla no solo el manantial de las
+existencias, sino tambien el de las esencias, en cuanto reales, ó en
+lo que la posibilidad contiene de real.»
+
+En su disertacion sobre la filosofía platónica, combate las tendencias
+panteistas de Valentin Vegelio con estas palabras: «Yo quisiera que
+Valentin Vegelio explicando en un tratado particular la vida
+bienaventurada por la transformacion en Dios, y preconizando con
+frecuencia una muerte y un reposo de este género, no hubiese dado
+motivo á la sospecha de que él y otros quietistas adoptaban esta
+opinion. Al mismo punto se dirige Espinosa bien que por otro camino:
+no admite mas que una sola substancia que es Dios, las criaturas son
+modificaciones de esta substancia, como las figuras que con el
+movimiento nacen y perecen de continuo en la cera blanda. Síguese de
+esto lo mismo que de la opinion de Almerio, que el alma no subsiste
+despues de la muerte, sino por su ser ideal en Dios, como ha existido
+allí desde toda la eternidad.
+
+«Pero yo nada encuentro en Platon para creer que su opinion haya sido
+que los espíritus no conservan su propia substancia. Esta doctrina es
+incontestable á los ojos de todos los que razonan sabiamente en
+filosofía; y ni aun es posible formarse idea de la opinion contraria,
+á no ser que nos figuremos á Dios y al alma como seres corpóreos, pues
+de otro modo las almas no podrian ser sacadas de Dios como partículas:
+pero es absurdo formarse semejantes ideas de Dios y del alma» (T. 2,
+diss. de phil. platonica, p. 224, epist. ad Hanschium, an. 1707, y se
+halla entre los _Pensamientos de Leibnitz_ sobre la religion y la
+moral publicados por M. Emery).
+
+Tan lejos estaba Leibnitz de abrigar tendencia al panteismo, ni de
+reputarle por una filosofía elevada, que antes bien, como acabamos de
+ver, le considera como el resultado de una imaginacion grosera. Es muy
+notable que así bajo el aspecto metafísico como histórico, está
+completamente de acuerdo Leibnitz con Santo Tomás, manifestando ambos
+las mismas ideas con palabras muy semejantes. Busca el santo Doctor si
+el alma es hecha de la substancia de Dios, y con esta ocasion examina
+el orígen del error, y dice lo siguiente: «Respondeo dicendum, quod
+dicere animam esse de substantia Dei, manifestam improbabilitatem
+continet. Ut enim ex dictis patet, anima humana est quandoque
+intelligens in potentia, et scientiam quodammodo à rebus acquirit, et
+habet diversas potentias quæ omnia aliena sunt à Dei natura, qui est
+actus purus, et nihil ab alio accipiens, et nullam in se diversitatem
+habens, ut supra probatum est.
+
+»Sed hic error principium habuisse videtur ex duabus positionibus
+antiquorum. Primi enim, qui naturas rerunt considerare inceperunt,
+imaginationem transcendere non valentes, nihil præter corpora esse
+possuerunt. Et ideo Deum dicebant esse quoddam corpus, quod aliorum
+corporum judicabant esse principium. Et quia animam ponebant esse de
+natura illius corporis, quod dicebant esse principium, ut _dicitur in
+primo de anima_, per consequens sequebatur quod anima esset deo
+substantia Dei. Juxta quam positionem etiam Manichari, Deum esse
+quamdam lucem corpoream existimantes, quamdam partem illius lucis
+animam esse possuerunt corpori alligatam. Secundo vero processuoi fuit
+ad hoc quod aliqui aliquid incorporeum esse apprehenderunt: non tamen
+á corpore separatum, sed corporis formam. Unde et Varro dixit quod
+Deus est anima, mundum intuitu, vel motu et ratione gubernans: ut
+Augu. narrat 7 de civit. Dei. Sic igitur illius totalis animæ partem,
+aliqui possuerunt animam hominis: sicut homo est pars totius mundi:
+non valentes intellectu pertingere ad distinguendos spiritualium
+substantiarum gradus, nisi secundum distinctionas corporum. Hæc autem
+omnia sunt impossibilia, ut supra probatum est, unde manifeste falsum
+est animam esse de substantia Dei(1 p. q. 90. art. 1).
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XI.)
+
+
+(XI) En los escolásticos se encuentra á menudo que el entendimiento es
+la misma cosa entendida, aun tratándose de los entendimientos creados;
+pero esta identidad se limita á un órden puramente ideal, y no
+significa mas que la íntima union de la idea con el entendimiento.
+Sabido es cuánta importancia tienen en la filosofía escolástica las
+materias y formas; y esta distincion se la aplica tambien á los
+fenómenos de la inteligencia. Bien que la idea era considerada como
+una cosa distinta del entendimiento, no obstante como este era
+perfeccionado por ella y puesto en relacion con la cosa representada,
+se decia que el entendimiento era la misma cosa entendida. Así deben
+explicarse los pasajes que se encuentran en Santo Tomás y otros
+escolásticos; pues aunque las expresiones de que se valen,
+consideradas aisladamente, serian inexactas; no lo son si se atiende
+al sentido que ellos les atribuyen y que resulta bien claro de los
+principios en que se fundan. Por ejemplo Santo Tomás (quodlibet 7.
+art. 2) para probar que el entendimiento criado no puede entender
+muchas cosas á un mismo tiempo dice: «Sed quod intellectus simul
+intelligat plura intelligibilia, primò et principaliter, est
+impossibile. Cuius ratio est, quia _intellectus secundum actum est
+omninò, id est perfectè res intellecta: ut dicitur_ in 3. de anima.
+_Quod quidem intelligendum, est non quòd essentia intellectus fiat res
+intelecta_ vel species eius; sed quia completè informatur per speciem
+rei intellectæ, dum eam actu intelligit. Unde intellectum simul plura
+intelligere primò, idem est acsi res una simul esset plura. In rebus
+enim materialibus videmus quod una res numero non potest esse simul
+plura in actu, sed plura in potentia.................................
+.....................................................................
+
+»Unde patet quòd sicut una res materialis non potest esse simul plura
+actu, ita unus intellectus non potest simul plura intelligere primo.
+Et hoc est quòd Alga, dicit, quòd sicut unum corpus non potest simul
+figurari pluribus figuris: ita unus intellectus non potest simul plura
+intelligere. Nec potest dici quod intellectus informetur perfectè
+simul pluribus speciebus intelligibilibus, sicut unum corpus simul
+informatur figura et colore: quia figura et color non sunt formæ unius
+generis, nec in eodem ordine accipiuntur quia non ordinantur ad
+perficiendum in esse unius rationis: sed omnes formæ intelligibiles in
+quantum huiusmodi, sunt unius generis, et in eodem ordine se habent
+ad intellectum, in quantum perficiunt intellectum in hoc quod est esse
+intellectum. Unde plures species intelligibiles se habent sicut figuræ
+plures; vel plures colores qui simul in actu in eodem esse non possunt
+secundum idem.»
+
+Por el anterior pasaje se echa de ver que el sentido de la identidad
+del entendimiento con la cosa entendida, no era otro que el explicado
+al principio de esta nota, á saber, el de la union íntima de la idea ó
+especie inteligible con el entendimiento, como una forma con su
+materia; forma que perfeccionaba al entendimiento, haciéndole pasar
+del estado de potencia al de acto, y poniéndole en relacion con la
+cosa representada.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XII.)
+
+
+(XII.) La doctrina de la inteligibilidad inmediata, es susceptible de
+ulteriores aclaraciones; pero como estas no podrian ser cabales sin
+examinar á fondo la naturaleza de la idea, lo que no corresponde al
+presente tratado, me reservo darlas en el lugar oportuno.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XIII.)
+
+
+(XIII.) Quizás no bastará lo dicho en el texto para que todos los
+lectores se formen ideas bastante claras y completas de la
+representacion de causalidad; pero debo advertir que esta doctrina en
+lo tocante á la inteligencia primera, está intimamente enlazada con
+las cuestiones sobre el fundamento de la posibilidad aun de las cosas
+no existentes, cuestiones que no podria exponer aquí, sin trastornar
+el órden de las materias.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XIV.)
+
+
+(XIV.) La distincion de los órdenes de ideas, geométrico y no
+geométrico, es de la mayor importancia para la ideología. He
+adelantado esta distincion porque la necesitaba para no dejar
+incompleto el exámen de la posibilidad de una verdad fundamental entre
+las puramente ideales. Pero su explicacion y los cimientos en que
+estriba, se encontrarán en el tratado sobre las ideas del espacio y de
+la extension.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE CAPÍTULO XV.)
+
+
+(XV.) La palabra _instinto_ aplicada al entendimiento, claro es que se
+toma en una acepcion muy diferente de cuando se habla de los
+irracionales. No encierra aquí ningun significado ignoble; lo que está
+de acuerdo con el uso que de la misma se hace, aun para las cosas
+divinas. Una de las acepciones que le da el Diccionario de la lengua,
+es: «impulso ó movimiento del Espíritu Santo hablando de inspiraciones
+sobrenaturales.» El latin _instinctus_, significaba _inspiracion_:
+sacro mens _instincta_ furore.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XVI.)
+
+
+(XVI.) El orígen de la confusion de ideas en la presente cuestion, es
+esa tendencia á la unidad de que he tratado en el capítulo IV. Se
+comienza por suponer que no ha de haber mas que un principio, y se
+busca cuál es; cuando antes de investigar cuál es, se deberia saber si
+existe solo, como se lo supone. Ya hemos visto que el sistema de
+Fichte estriba en la misma suposicion: por manera que la misma causa
+que en las escuelas producia disputas inocentes, puede llevar á
+extravíos de la mayor trascendencia.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XVII.)
+
+
+(XVII.) Creo haber interpretado fielmente el pensamiento de Descartes,
+mas por si alguna dificultad quedase sobre el particular, pongo á
+continuacion un notable pasaje del mismo autor, en su respuesta á las
+objeciones recogidas por el P. Mersenne de boca de varios filósofos y
+teólogos contra las _Meditaciones_ II, III, IV, V y VI.
+
+«Cuando conocemos que somos una cosa que piensa, esta primera nocion
+_no está sacada de ningun silogismo_; y cuando alguno dice: _yo pienso
+luego soy_ ó existo, no _infiere_ su existencia del pensamiento como
+_por la fuerza de un silogismo_ sino como una cosa conocida por sí
+misma, _la ve por una simple inspeccion del espíritu_; pues que si la
+dedujera de un silogismo habria necesitado conocer de antemano esta
+mayor: todo lo que piensa es ó existe. Por el contrario, esta
+proposicion se la manifiesta su propio sentimiento, de que no puede
+suceder que piense sin existir. Este es el carácter propio de nuestro
+espíritu de formar proposiciones generales por el conocimiento de las
+particulares.» No siempre se expresa Descartes con la misma lucidez;
+se conoce que las objeciones de sus adversarios le hacian meditar mas
+profundamente su doctrina, y contribuian á que aclarase sus ideas.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XVIII.)
+
+
+(XVIII.) Para formarnos ideas cabales sobre la mente de Descartes,
+oigámosle á él mismo explicando su sistema.
+
+«Como los sentidos nos engañan algunas veces, quise _suponer_ que no
+habia nada parecido á lo que ellos nos hacen imaginar; como hay
+hombres que se engañan raciocinando aun sobre las materias mas
+sencillas de geometría y hacen paralogismos, juzgando yo que estaba
+tan sujeto á errar como ellos, deseché como falsas todas las razones
+que antes habia tomado por demostraciones; y considerando en fin que
+aun los mismos pensamientos que tenemos durante la vigilia, pueden
+venirnos en el sueño sin que entonces ninguno de ellos sea verdadero,
+me resolví á _fingir_ que todas las cosas que habian entrado en mi
+espíritu no encerraban mas verdad que las ilusiones de los sueños.
+Pero desde luego advertí que mientras queria pensar que todo era
+falso, era necesario que yo que lo pensaba, fuese alguna cosa; y
+notando que esta verdad, yo pienso luego soy, era tan firme y segura
+que las mas extravagantes suposiciones de los escépticos no eran
+capaces de conmoverla, juzgué que podia recibirla sin escrúpulo por el
+primer principio de filosofía» (_Discurso sobre el Método_, cuarta
+parte).
+
+He dicho que la duda de Descartes era una _suposicion_, una _ficcion_;
+y cabalmente estas son las palabras que emplea el mismo autor. En la
+ya citada respuesta á las objeciones recogidas por el P. Mersenne, se
+halla el siguiente pasaje:
+
+«He leido con mucha satisfaccion las observaciones que me habeis hecho
+sobre mi primer tratado de la filosofía, porque ellas me dan á conocer
+vuestra benevolencia para conmigo, vuestra piedad hácia Dios, y el
+cuidado que os tomais por el progreso de su gloria. No puedo dejar de
+alegrarme, no solo de que hayais juzgado mis razones dignas de vuestra
+censura, sino tambien de que nada decis á que yo no pueda contestar
+fácilmente.
+
+»En primer lugar me recordais que _nó veras sino tan solo por una mera
+ficcion_, he desechado las ideas ó los fantasmas de los cuerpos para
+concluir que yo soy una cosa que pienso, por temor quizás que yo no
+crea que se sigue de esto que yo no soy sino una cosa que pienso; mas
+ya os he hecho ver en mi segunda Meditacion que yo me acordaba de
+esto, ya que decia lo siguiente: «pero puede suceder que estas cosas
+que yo _supongo_ que no son, porque no las conozco, no sean en efecto
+diferentes de mí á quien conozco; no sé nada de esto, no me ocupo de
+esto en la actualidad.»...............................................
+......................................................................
+
+Como se ve, Descartes no rechaza el que su duda no sea una mera
+ficcion; hasta dice en términos expresos que no hace mas que aplicar
+un método cuya necesidad reconocen todos los filósofos.
+
+«Os suplico, continúa, que recordeis que por lo tocante á las cosas
+relativas á la voluntad, he puesto siempre una gran distincion entre
+la contemplacion de la verdad y los usos de la vida: con respecto á
+estos, tan distante me hallo de pensar que solo debamos seguir las
+cosas conocidas muy claramente, que por el contrario creo que ni aun
+es preciso aguardar siempre las mas verosímiles, sino que es preciso á
+veces entre muchas cosas del todo desconocidas é inciertas, escoger
+una, y atenerse á ella firmemente, mientras no se vean razones en
+contra, cual si la hubiésemos escogido por motivos ciertos y
+evidentes, como lo tengo ya explicado en el _Discurso sobre el
+Método_; pero cuando solo se trata de la contemplacion de la verdad
+¿_quién ha dudado jamás que sea necesario suspender el juicio sobre
+las cosas obscuras ó que no son distintamente conocidas_?»
+
+¿Entonces, se nos dirá, en qué consiste el mérito de Descartes? En
+haber _aplicado_ una regla que todos conocen, y pocos emplean; y en
+haberlo hecho en una época en que la preocupacion á favor de las
+doctrinas aristotélicas, era todavía muy poderosa. Descartes lo dice
+terminantemente; su método de dudar no es nuevo, lo que le faltaba era
+la aplicacion; pues por lo tocante al principio en que se funda,
+«_quién ha dudado jamás que sea necesario suspender el juicio_ sobre
+las cosas obscuras, ó que no son distintamente conocidas?»
+
+Entendido el método de Descartes en este sentido, es decir tomando la
+duda como una suposicion, como una mera ficcion, no se opone á los
+buenos principios religiosos y morales. El profundo filósofo no se
+desdeña de tranquilizar sobre este punto á los lectores, manifestando
+ingenuamente que al comenzar sus investigaciones habia puesto en salvo
+sus creencias religiosas.
+
+«Y en fin, como antes de empezar á reconstruir la casa en que se
+habita, no basta el derribarla y hacer provision de materiales y de
+arquitectos ó ejercitarse en la arquitectura y en trazar
+cuidadosamente el diseño del nuevo edificio, sino que es preciso estar
+provisto de algun otro donde se pueda vivir cómodamente mientras se
+trabaja en el nuevo; para que no estuviese irresoluto en mis acciones
+en tanto que la razon me obligaba á estarlo en mis juicios, y para no
+dejar de vivir entre tanto lo mas felizmente que pudiera, me formé una
+moral provisoria que consistia en tres ó cuatro máximas que voy á
+exponer. La primera es el obedecer á las leyes y costumbres de mi pais
+_conservando constantemente la Religion en que por la gracia de Dios
+habia sido instruido desde mi infancia_.............................
+....................................................................
+
+»Despues de haberme asegurado de estas máximas y haberlas puesto
+aparte _con las verdades de la fe, que han sido siempre las primeras
+en mi creencia_, juzgué que podia deshacerme libremente del resto de
+mis opiniones» (_Discurso sobre el Método_, tercera parte).
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XIX.)
+
+
+(XIX.) Con respecto á la distincion entre el testimonio de la
+conciencia y el de la evidencia, así como en lo tocante al análisis de
+la proposicion: yo pienso, luego soy, no cabe duda que Descartes no se
+expresa con bastante precision y exactitud. Véase por ejemplo el
+siguiente pasaje donde se nota alguna confusion de ideas.
+
+«Despues de esto consideré en general lo que se necesita para que una
+proposicion sea verdadera y cierta, porque ya que yo acababa de
+encontrar una que tenia dicho carácter, pensé que debia saber tambien
+en qué consiste esta certeza, y habiendo notado que en la proposicion,
+yo pienso, luego soy, no hay nada que me asegure de que yo digo la
+verdad, sino que veo muy claramente que para pensar es preciso ser,
+juzgué que podia tomar por regla general que las cosas concebidas con
+mucha claridad y distincion, son todas verdaderas; pero que solo hay
+alguna dificultad en notar bien cuáles son las que concebimos
+distintamente» (_Discurso sobre el Método_, cuarta parte).
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XX.)
+
+
+(XX.) La certeza _apodíctica_ de que habla Kant en el citado pasaje,
+es la que resulta de la evidencia intrínseca de las ideas; ó en otros
+términos, es la misma que en las escuelas suele llamarse metafísica.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XXI.)
+
+
+(XXI.) A mas de las cuestiones sobre el principio de contradiccion,
+como único fundamento de certeza, hay otras con respecto á su
+importancia y fecundidad científicas. Nada he querido prejuzgar aquí
+sobre estos puntos, porque me reservo ventilar largamente dichas
+cuestiones, al tratar de la idea del _ser_ en general.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XXII.)
+
+
+(XXII.) Por un pasaje de Descartes de la cuarta parte de su _Discurso
+sobre el Método_, citado en la nota (XIX), se echa de ver que á mas
+del principio, yo pienso luego soy, admitia el de la legitimidad de la
+evidencia; pues al buscar lo que se necesita para que una proposicion
+sea verdadera y cierta, dice que habiendo notado que si estaba seguro
+de la verdad de esta proposicion, yo pienso luego soy, era tan solo
+porque lo veia claramente así, creyó que podia tomar por _regla
+general_, que _las cosas conocidas con claridad y distincion son todas
+verdaderas_. Por donde se echa de ver que en el sistema de Descartes
+entran dos principios ligados entre sí, pero muy diferentes: 1.º el
+hecho de conciencia del pensamiento; 2.º La regla general de la
+legitimidad del criterio de la evidencia.
+
+Es de notar tambien que hay aquí cierta confusion de ideas que he
+señalado ya en otra parte. No es exacto que el principio yo pienso
+luego soy, sea evidente: la evidencia se refiere á la _consecuencia_,
+pero en cuanto al acto de pensar, no hay evidencia propiamente dicha,
+sino conciencia. La evidencia es un criterio, mas nó el único.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XXIII.)
+
+
+(XXIII.) Lo dicho en la proposicion segunda de este capítulo (236), es
+independiente de las disputas sobre el modo con que el alma y el
+cuerpo ejercen su influencia recíproca, cuestiones que no son de este
+lugar. Sea cual fuere el sistema que se adopte, la influencia es un
+hecho que la experiencia nos atestigua; lo que me basta para lo que me
+propongo establecer allí.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XXIV.)
+
+
+(XXIV.) Para entender mejor lo que se dice en este capítulo sobre la
+evidencia, será útil enterarse bien de las doctrinas expuestas mas
+abajo desde el XXVI, hasta el XXXI inclusive.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XXV.)
+
+
+(XXV.) Por lo dicho en este capítulo se manifiesta la verdad de lo
+que digo en el XXIV, sobre el enlace de los diferentes criterios y la
+necesidad de no atenerse á una filosofía exclusiva. El sentido íntimo,
+ó la conciencia, sirve de base á los demás, como un hecho
+indispensable; pero él mismo se destruye, si se niegan los otros.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE LOS CAPÍTULOS XXVI, XXVII Y XXVIII.)
+
+
+(XXVI.) Dugald-Steward (P. 2. Cap. 2. Seccion 3. §. 2.) cita un pasaje
+de una disertacion publicada en Berlin en 1764, que no parece tan poco
+razonable como pretende el autor de la _Filosofía del espíritu
+humano_. Lo pongo á continuacion, porque la opinion del filósofo
+aleman me parece ser la misma que he sostenido en el texto.
+
+«Omnes mathematicorum propositiones sunt identicæ et representantur
+hac formula, A = A. Sunt veritates identicæ sub varia forma expressæ,
+imo ipsum quod dicitur contradictionis principium vario modo
+enuntiatum et involutum; si quidem omnes hujus generis propositiones
+revera in eo continentur. Secundum nostram autem intelligendi
+facultatem ea est propositionum differentia, quod quædam longa
+ratiociniorum serie, alia autem breviore via, ad primum omnium
+principium reducantur, et in illud resolvantur. Sic v.g. propositio 2
++ 2 = 4 statim huc cedit: 1 + 1 + 1 + 1 = 1 + 1 + 1 + 1; id est, idem
+est idem; et, proprie loquendo, hac modo enunciari debet:--si
+contingat adesse vel existere quatuor entia, tum existunt quatuor
+entia; nam de existentia non agunt geometræ, sed ea hypothetice tantum
+subintelligitur. Inde summa oritur certitudo ratiocinia perspicienti;
+observat nempe idearum identitatem; et hæc est evidentia assensum
+immediate cogens, quam mathematicam aut geometricam vocamus. Mathesi
+tamen sua natura priva non est et propria; oritur etenim ex
+identitatis perceptione, quæ locum habere potest, etiamsi ideæ non
+repræsentent extensum.»
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE LOS CAPÍTULOS XXX Y XXXI.)
+
+
+(XXVII.) He indicado que quizás Dugald-Steward se habia aprovechado de
+las doctrinas de Vico; sin que por esto quiera hacerle el cargo que se
+dirigió contra su maestro Reid, de quien se dijo que resucitaba las
+doctrinas del P. Buffier jesuita. No obstante, para que el lector
+pueda juzgar con pleno conocimiento de causa, pongo á continuacion un
+notable pasaje del filósofo escocés, por el cual se verá la
+coincidencia de algunas de sus observaciones con las del filósofo
+napolitano. Me inclino á creer que si Dugald-Steward hubiese leido á
+Vico, no se quejaria de la _confusion_ con que explicaron esta
+doctrina varios autores antiguos y modernos.
+
+«El carácter particular de esta especie de evidencia llamada
+demostrativa, y que tan marcadamente distingue las conclusiones
+matemáticas de las de otras ciencias, es un hecho que debe haber
+llamado la atencion de cualquiera que conozca los elementos de la
+geometría; y sin embargo yo dudo que su causa haya sido señalada de
+una manera satisfactoria.» Locke nos dice: «lo que constituye la
+demostracion es la evidencia intuitiva de cada paso del raciocinio;»
+convengo en que si esta evidencia faltase en un solo punto, toda la
+demostracion se arruinaria; mas no creo que la evidencia demostrativa
+de la conclusion dependa de esta circunstancia, aun cuando añadiésemos
+esta otra condicion sobre la cual Reid insiste mucho: «que para la
+evidencia demostrativa es necesario que los primeros principios sean
+intuitivamente ciertos.» Al tratar de los axiomas, hice notar la
+inexactitud de esta observacion, manifestando además que en las
+matemáticas, los primeros principios de nuestros raciocinios no son
+los axiomas sino las definiciones. Sobre esta última circunstancia, es
+decir, sobre esta condicion de discurrir partiendo de definiciones, se
+debe fundar la verdadera teoría de la demostracion matemática. Voy á
+desenvolver aquí extensamente esta doctrina, indicando al mismo tiempo
+algunas de las consecuencias mas importantes que de ella dimanan.
+
+»Como no quiero reclamar injustamente los honores de la invencion,
+debo comenzar por declarar que la idea matriz de esta doctrina ha sido
+manifestada y aun desenvuelta con extension por diversos autores tanto
+antiguos como modernos; pero en todos ellos se la encuentra de tal
+modo confundida con otras consideraciones del todo extrañas al punto
+de la discusion, que la atencion del autor y del lector se distrae del
+único principio del cual depende la solucion del problema.......
+................................................................
+
+»Hemos visto ya en el primer capítulo de esta parte que mientras en
+las demás ciencias las proposiciones que se han de establecer expresan
+siempre hechos reales ó supuestos, las demostradas en las matemáticas
+enuncian simplemente una conexion entre ciertas suposiciones y ciertas
+consecuencias. Así en las matemáticas nuestros raciocinios tienen un
+objeto muy diferente del que nos sirve en los otros usos de las
+facultades intelectuales; pues que se proponen, nó consignar verdades
+relativas á existencias reales, sino determinar la filiacion lógica de
+las consecuencias que dimanan de una hipótesis dada. Si partiendo de
+esta hipótesis raciocinamos con exactitud, es claro que nada puede
+faltar á la evidencia del resultado, pues que este se limita á afirmar
+un enlace necesario entre la suposicion y la conclusion; en las otras
+ciencias, aun suponiendo evitada la ambigüedad del lenguaje, y
+rigurosamente exactos todos los pasos de la deduccion, nuestras
+conclusiones serian siempre mas ó menos inciertas, pues que en
+definitiva estriban sobre principios que pueden corresponder ó no
+corresponder con los hechos» (P. 2. Cap. 2. Secc. 3.). Esta es
+exactamente la doctrina de Vico sobre la causa de la diferencia en los
+grados de evidencia y certeza; bien que este filósofo eleva á un
+sistema general, para explicar el problema de la inteligencia, lo que
+el escocés solo consigna como un hecho para señalar la razon de la
+evidencia matemática. El P. Buffier (Trat. de las primeras verdades,
+P. 1. Cap. 11.) explica lo mismo con mucha claridad.
+
+He dicho tambien que atendida la infatigable laboriosidad que
+distingue á los alemanes, no fuera extraño que hubiesen leido á los
+escolásticos: esto se confirma, si se advierte que Leibnitz recomienda
+mucho esta lectura; y no es regular que se hayan olvidado del consejo
+de un autor tan competente, los alemanes mas modernos.
+
+Entre los varios pasajes de Leibnitz sobre los escolásticos, prefiero
+aducir el siguiente que me parece sumamente curioso. «La verdad está
+mas difundida de lo que se cree; pero con harta frecuencia se la halla
+envuelta, debilitada, mutilada, corrompida con adiciones que la echan
+á perder, ó la hacen menos útil. Notando esas huellas de verdad en los
+antiguos, ó para hablar mas generalmente, en los _anteriores_, se
+sacaria oro del fango, el diamante de su mina, luz de las tinieblas; y
+esto seria en realidad _perennis quædam philosophia_. Hasta se puede
+decir que se notaria algun progreso en los conocimientos. Los
+orientales tienen ideas grandes y hermosas sobre la divinidad; los
+griegos añadieron el raciocinio y una forma científica; los Padres de
+la Iglesia desecharon lo que habia de malo en la filosofía de los
+griegos; pero los escolásticos trataron de emplear útilmente para el
+cristianismo lo que habia de aceptable en la filosofía de los
+paganos. Repetidas veces he dicho: _aurum latere in stercore illo
+scolastico barbarico_; y desearia que se pudiese encontrar algun
+hombre hábil, versado en esta filosofía irlandesa y española, que
+tuviese inclinacion y capacidad para sacar lo que en ella hay de
+bueno. _Estoy seguro que su trabajo seria recompensado con muchas
+verdades bellas é importantes_. En otro tiempo hubo en Suiza un
+escritor que _matematizó_ en la escolástica; sus obras son poco
+conocidas; pero lo que de ellas he visto me ha parecido profundo y
+digno de consideracion» (Carta 3. á M. Remond de Montmort).
+
+Así habla Leibnitz, uno de los hombres mas eminentes de los tiempos
+modernos, y de quien Fontenelle ha dicho con razon, que «conducia de
+frente todas las ciencias.» Véase pues si anduve descaminado al
+recomendar al estudio de aquellos autores, á quien desee adquirir en
+filosofía conocimientos profundos. Aun prescindiendo de la utilidad
+intrínseca, seria conveniente dicho estudio para poder juzgar con
+conocimiento de causa, unas escuelas que, valgan lo que valieren,
+ocupan una página en la historia del espíritu humano.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XXXII.)
+
+
+(XXVIII.) El autor á quien aludo (317) es Fenelon, quien bajo el
+nombre de sentido comun, comprende tambien el criterio de la
+evidencia, como se echa de ver en el siguiente pasaje: «¿Qué es el
+sentido comun? ¿no consiste en las primeras nociones que todos los
+hombres tienen de las mismas cosas? Este sentido comun que siempre y
+en todas partes es el mismo, que previene todo exámen y hasta le tiene
+por ridículo en ciertas cuestiones, en las cuales se rie en vez de
+examinar; que reduce al hombre á no poder dudar por mas que en ello se
+esfuerce; este sentido que pertenece á todos los hombres, que solo
+espera ser consultado para mostrarse y descubrirnos desde luego la
+evidencia ó lo absurdo de la cuestion, ¿_no es esto lo que yo llamo
+mis ideas_? Hélas aquí, pues, estas ideas ó nociones generales, que yo
+no puedo contradecir ni examinar, segun las cuales por el contrario,
+lo examino y lo juzgo todo, de manera que en vez de contestar me rio,
+cuando se me propone algo claramente opuesto á lo que me representan
+estas _ideas inmutables_» (Existencia de Dios, p. 2, n. 33).
+
+Es indudable que en este pasaje habla Fenelon de la evidencia, pues
+que á mas de que emplea este mismo nombre, se refiere á las ideas
+inmutables; por sentido comun entiende las mismas ideas generales por
+las cuales juzgamos de todo, ó en otros términos, las ideas de donde
+nace la evidencia.
+
+ * * * * *
+
+
+FIN DE LAS NOTAS.
+
+
+
+
+
+ÍNDICE DE LAS MATERIAS DEL TOMO PRIMERO.
+
+
+LIBRO PRIMERO.
+
+DE LA CERTEZA.
+
+
+CAPÍTULO PRIMERO.
+_Importancia y utilidad de las cuestiones sobre la certeza_.
+
+Cimiento de la filosofía. Universalidad y constancia de las disputas
+sobre la certeza. Significado. Amplitud de la cuestion. Utilidad. Su
+influencia sobre el espíritu.
+
+
+CAPÍTULO II.
+_Verdadero estado de la cuestion_.
+
+Tres cuestiones. Ejemplo. Objeto y deberes de la filosofía en este
+punto. No comienza por un exámen. Fichte. Pirron. Necesidad de la
+certeza. Su existencia y su naturaleza. Berkeley. Confesion de Hume.
+Un prurito pueril. Sobriedad necesaria al espíritu. La certeza
+anterior á todo exámen no es ciega. El dogmatismo y el escepticismo.
+Se rectifica un dicho de Pascal.
+
+
+CAPÍTULO III.
+_Dos certezas_.
+
+La del género humano y la filosófica. La certeza y la reflexion. El
+desarrollo de las facultades humanas no es reflexivo. Experimentos.
+Esterilidad de la filosofía con respecto á la certeza. Sus peligros.
+Su objeto mas razonable. Contradiccion de los filósofos. Resultado.
+
+
+CAPÍTULO IV.
+_Si existe la ciencia trascendental en el órden intelectual absoluto_.
+
+Primer principio. Observacion preliminar. Verdad primera. Diferentes
+aspectos de la cuestion. Santo Tomás. Malebranche. Conjetura sobre la
+ciencia trascendental, uno de los caractéres distintivos de la
+inteligencia. La inteligencia y la unidad. Ejemplos de las artes y de
+las ciencias. Medida de la elevacion de las inteligencias. Carácter
+del genio.
+
+
+CAPÍTULO V.
+_No existe la ciencia trascendental en el órden intelectual humano; no
+puede dimanar de los sentidos_.
+
+Objeto de la sensacion. No hay una, orígen de la certeza de las demás.
+Operacion de las cataratas. Dificultad de explicar el desarrollo de
+los sentidos, y la relacion de las sensaciones. Inutilidad de esta
+explicacion para la ciencia trascendental. La estatua de Condillac.
+Observaciones. Resultado.
+
+
+CAPÍTULO VI.
+_Continúa la discusion sobre la ciencia trascendental_.
+
+Insuficiencia de las verdades reales. Descrédito del sensualismo.
+Verdades reales y verdades ideales. Insuficiencia de la verdad real
+finita. Dos conocimientos de la verdad primera. Necesidad de fecundar
+las verdades reales con verdades ideales. La unidad de Descartes es
+triple. La ley única del universo. Sus reaciones con la ciencia
+trascendental.
+
+
+CAPÍTULO VII.
+_Esterilidad de la filosofía del_ yo _para producir la ciencia
+trascendental_.
+
+Conciencia y evidencia. Una de las causas de la oscuridad y
+esterilidad de la filosofía alemana desde Fichte. Una ventaja de Kant.
+Esterilidad del _yo_ como elemento científico. Lo subjetivo y lo
+objetivo. Acto directo y acto reflejo. Esterilidad de su combinacion
+si les faltan las verdades necesarias. Lo que sabemos del _yo_. La
+conciencia universal. El panteismo espiritualista. Dualidad de
+relacion en todo acto de inteligencia. Dilema contra la filosofía del
+_yo_. Reflexion fundamental del sistema de Fichte. Su método erróneo.
+Aserciones gratuitas. Acto primitivo. Reflexiones. Acto indeterminado.
+Esterilidad de la doctrina de Fichte para encontrar el primer
+principio. A qué se reduce el aparato de su análisis. Fichte y
+Descartes. Ventaja del filósofo francés. Panteismo del sistema de
+Fichte.
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+_La identidad universal_.
+
+Lo infundado de este error. Un dilema. Contradiccion de ciertos
+filósofos. Su sistema. Schelling. Una causa de este error.
+Dificultades del problema del conocimiento. Argumento de los
+sostenedores de la identidad. Inutilidad de esta doctrina para
+explicar el conocimiento. Dualidad envuelta en el acto de conocer.
+Desarrollo de esta observacion. Su mayor fuerza contra la filosofía
+del _yo_. El misterio de la Trinidad. Platon. Intuicion del _yo_.
+Principio de ser y de conocer.
+
+
+CAPÍTULO IX.
+_Continúa el exámen del sistema de la identidad universal_.
+
+Instinto intelectual en busca de la unidad. Qué es esta unidad. La
+unidad en la filosofía. La filosofía y la religion. Dos problemas
+capitales sobre la representacion intelectual. Descartes. Vindicacion
+de Malebranche.
+
+
+CAPÍTULO X.
+_El problema de la representacion_.
+
+Mónadas de Leibnitz. Peligros de la exageracion en la unidad
+científica. Hecho único. Sus inconvenientes. Un efugio. Mónadas de
+Leibnitz. Lo infundado de estas hipótesis. Tampoco funda la ciencia
+trascendental. Diferencias entre este sistema y el de los panteistas
+modernos.
+
+
+CAPÍTULO XI.
+_Exámen del problema de la representacion_.
+
+Tres fuentes de representacion. Relacion de lo representante con lo
+representado. Consecuencia en favor de la existencia de Dios, sacada
+de las relaciones de los seres intelectuales y del universo corpóreo.
+Dos relaciones inmediata y mediata. Objetividad de toda idea. Union de
+lo inteligente con lo entendido. La identidad fuente de
+representacion. Cuándo y de qué manera.
+
+
+CAPÍTULO XII.
+_Inteligibilidad inmediata_.
+
+Representacion activa y pasiva. Doctrina de Santo Tomás y del cardenal
+Cayetano. Reflexiones. Un hecho en su apoyo. Dos condiciones de la
+inteligibilidad inmediata. Consecuencias ideológicas. Resúmen de la
+doctrina sobre la inteligibilidad.
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+_Representacion de causalidad y de idealidad_.
+
+La causalidad orígen de representacion. Profundidad de Santo Tomás
+como filósofo. Idealidad. Dos proposiciones capitales. Condiciones
+para que la causalidad sea suficiente orígen de representacion. Una
+observacion sobre las ciencias naturales. Nueva refutacion de la
+ciencia trascendental. Lo absoluto. Reflexiones sobre esta doctrina.
+La representacion ideal se refunde en la causal. Vico. Dos
+consecuencias importantes. Una observacion sobre las ideas-retratos.
+Indicacion de varias cuestiones sobre las ideas.
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+_Imposibilidad de hallar el primer principio en el órden ideal_.
+
+Esterilidad de las verdades ideales con respecto al mundo real.
+Aplicaciones. Necesidad de la union de las verdades reales con las
+ideales. Esterilidad del órden no geométrico para el geométrico y
+vice-versa.
+
+
+CAPÍTULO XV.
+_La condicion indispensable de todo conocimiento humano_.
+
+Medios de percepcion de la verdad. Estado de la cuestion. Distincion.
+Conciencia. Evidencia. Instinto intelectual ó sentido comun. Tres
+órdenes de verdades. Carácter y diferencias de los medios de
+percepcion y sus objetos. Una observacion sobre el desarrollo de las
+facultades del hombre.
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+_Confusion de ideas en las disputas sobre el principio fundamental_.
+
+Anomalías. Sus causas. Estado de la cuestion.
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+_La existencia del pensamiento_.
+
+Principio de Descartes. Indemostrabilidad de la existencia. No todo se
+puede demostrar. Aplicaciones. Punto de partida de nuestros
+conocimientos. Dos sentidos del principio de Descartes. Se explica la
+mente del filósofo.
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+_Mas sobre el principio de Descartes_.
+
+Su método. Ambigüedad del lenguaje de Descartes. Su idea capital. Su
+duda metódica. En qué sentido es posible. Aplicaciones. Observacion
+sobre los extravíos de los reformadores. Acuerdo de Descartes con
+todas las escuelas. Locke. Condillac.
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+_Lo que vale el principio, yo pienso_.
+
+Su análisis. Significado de la proposicion, yo pienso. Cómo se
+distingue de la proposicion misma. Exámen de ella bajo el aspecto
+lógico. Condiciones de su posibilidad. Formacion de la idea del _yo_.
+Relaciones de la existencia con el pensamiento. Resolucion de tres
+cuestiones.
+
+
+CAPÍTULO XX.
+_Verdadero sentido del principio de contradiccion_.
+
+Opinion de Kant. Fórmula del principio. Opinion del filósofo aleman.
+Juicios analíticos y sintéticos. Antigüedad de esta distincion.
+Enmienda de Kant en la fórmula del principio. No tiene fundamento.
+Equivocacion en la fórmula de Kant. Aplicaciones. Rectificaciones.
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+_Si el principio de contradiccion merece el título de fundamental, y
+en qué sentido._
+
+Seis proposiciones sobre esta materia.
+
+
+CAPÍTULO XXII.
+_El principio de la evidencia_.
+
+Fórmula llamada de los cartesianos. Su transformacion. Su cotejo con
+la de Kant. El principio de la evidencia no es evidente. Anomalía. Su
+explicacion.
+
+
+CAPÍTULO XXIII.
+_Criterio de la conciencia_.
+
+Objeto de este criterio. Conciencia directa y conciencia refleja. Sus
+caractéres y diferencias. Observaciones sobre la fuerza intelectual en
+estos dos sentidos. Relacion de la conciencia con los demás criterios.
+Cinco proposiciones que resúmen la doctrina sobre el criterio de la
+conciencia.
+
+
+CAPÍTULO XXIV.
+_Criterio de la evidencia_.
+
+Sus caractéres. Evidencia inmediata. La evidencia es una especie de
+cuenta y razon. De dónde dimana su necesidad y universalidad. Valor
+subjetivo de la evidencia. Valor objetivo. Cuestion importante.
+
+
+CAPÍTULO XXV.
+_Valor objetivo de las ideas_.
+
+Estado de la cuestion. Doctrina de Descartes. Si se puede probar la
+veracidad de la evidencia. Un argumento en pro fundado en la
+necesidad. Fichte. Si se niega la objetividad de las ideas se arruina
+la unidad de conciencia. Consecuencias absurdas.
+
+
+CAPÍTULO XXVI.
+_Si todos los conocimientos se reducen á la percepcion de la
+identidad_.
+
+Observaciones preliminares. Qué se afirma ó se niega en todo juicio.
+Qué significa la igualdad en los juicios matemáticos.
+
+
+CAPÍTULO XXVII.
+_Continuacion_.
+
+La fórmula A es A. Cómo se aplica á las matemáticas. Ejemplo en las
+transformaciones de una ecuacion. Reflexiones. Caractéres de nuestra
+inteligencia. Una necesidad, y una facultad. Dugald-Steward. Se
+contesta á una dificultad de este autor.
+
+
+CAPÍTULO XXVIII.
+_Continuacion_.
+
+Aplicacion de la doctrina de la identidad á los silogismos. Una
+observacion sobre el entimema. Objeto y utilidad de los medios
+dialécticos. Ampliacion de la doctrina con ejemplos geométricos y
+algebráicos.
+
+
+CAPÍTULO XXIX.
+_Si hay verdaderos juicios sintéticos á priori, en el sentido de
+Kant_.
+
+Doctrina del filósofo aleman. Exageracion de sus pretensiones. Su
+equivocacion sobre los juicios matemáticos. Combinacion del análisis
+de los conceptos con su comparacion. Qué se necesita para la síntesis
+segun Kant. En qué consiste la x que él busca. Resúmen de la doctrina
+sobre los juicios analíticos y sintéticos.
+
+
+CAPÍTULO XXX.
+_Criterio de Vico_.
+
+Su sistema. Su aplicacion teológica. Exámen. Objeciones, bajo el
+aspecto filosófico y el teológico. Doctrina de Santo Tomás. El
+criterio de Vico y el escepticismo.
+
+
+CAPÍTULO XXXI.
+_Continuacion_.
+
+El criterio de Vico en el órden de las verdades ideales. Argumentos en
+su favor. Impugnacion. Juicio del sistema de Vico. Hasta qué punto es
+aceptable. Su mérito. Sus inconvenientes Dugald-Steward, de acuerdo
+con Vico. Los escolásticos.
+
+
+CAPÍTULO XXXII.
+_Criterio del sentido comun_.
+
+Significado de estas palabras. Aplicaciones. En qué consiste. Reseña
+con respecto á los demás criterios. Si es criterio infalible. Cuatro
+caractéres de su infalibilidad. Ejemplo.
+
+
+CAPÍTULO XXXIII.
+_Error de La-Mennais sobre el consentimiento comun_.
+
+Su sistema. Confusion de las dos palabras _sensus_ y _consensus_. Su
+criterio no puede ser el único. Demostracion. Reseña. Orígen del error
+de La-Mennais. Se deshace una dificultad. Sus paradojas sobre las
+matemáticas. Una observacion.
+
+
+CAPÍTULO XXXIV.
+_Resúmen y conclusion_.
+
+Rápida exposicion de las doctrinas contenidas en este tomo. Enlace de
+las mismas. Alianza de los criterios. Una ley de nuestro espíritu.
+Inconvenientes de una filosofía exclusiva. La filosofía es posible sin
+escepticismo y sin extravagancias. Un método filosófico puesto en
+forma de alegoría.
+
+
+--Notas.
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Filosofia fundamental, by Jaime Balmes
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 13608 ***