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| author | Roger Frank <rfrank@pglaf.org> | 2025-10-15 01:30:15 -0700 |
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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Cosmografía + +Author: Amédée Victor Guillemin (AKA Amadeo Guillemin) + +Release Date: March 29, 2007 [EBook #20930] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COSMOGRAFÍA *** + + + + +Produced by Miranda van de Heijning, Chuck Greif and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by the Bibliothèque nationale de France +(BnF/Gallica) at http://gallica.bnf.fr) + + + + + + + + + +ENCICLOPEDIA DE LAS ESCUELAS + +COSMOGRAFÍA + +por AMADEO GUILLEMIN + +HACHETTE Y Cia + +[Illustración] + +PARÍS LIBRERÍA DE HACHETTE Y Cia 79, BOULEVARD SAINT-GERMAIN, 79 + +1889 + + + + +ÍNDICE + + +MOVIMIENTO DIURNO DEL CIELO + +LA TIERRA + + La Tierra es redonda + + La Tierra gira sobre si misma + + Dimensiones De la Tierra + + Movimiento de translación de la Tierra alrededor del Sol + + Órbita de la Tierra + + Los días y las noches + + Las estaciones + +LA LUNA + + Fases de la Luna, etc + + Eclipses de Sol y de Luna + +EL SOL + +LOS PLANETAS + +LOS COMETAS + +LAS ESTRELLAS + +* * * + +Coulommiers.--Imp. P. Brodart et Gallois + + * * * * * + + + + +COSMOGRAFÍA + + + + +MOVIMIENTO DIURNO DEL CIELO + + +=1. Objeto de la Cosmografía=.--Cuando durante el día está el cielo libre +de nubes y de brumas, parece una bóveda transparente, de color azulado +brillante (ese azulado especial llamado _celeste_), sobre la cual se +mueve, desde su orto hasta su ocaso, el disco del _Sol_. Así que este +astro desaparece debajo del horizonte, el cielo se oscurece poco á poco, +toma tono azul más profundo, y empiezan á distinguirse, acá y acullá, +unos puntos luminosos cuyo número va aumentando á medida que la noche se +hace más completa. + +Esos puntos luminosos, cuyo brillo no es idéntico, son las _estrellas_. +La _Luna_ se deja ver también en el cielo, ya bajo la forma de un sector +esférico, que vulgarmente se llama _media luna_, ya bajo la de un pedazo +de círculo más ó menos recortado, ya bajo la de un círculo completo. + +El Sol, la Luna y las estrellas son _astros_ ó _cuerpos celestes_. Pero +pronto se verá que la Tierra que habitamos es también un astro, y que se +mueve en los espacios, lo mismo que los restantes cuerpos análogos. + +La =Cosmografía= tiene por objeto el estudio de todos esos cuerpos, de sus +formas y dimensiones, de su aspecto y movimientos. + +=2. Salida y ocaso de los astros=.--Todo el mundo ha visto salir el Sol +por las mañanas de debajo del horizonte, elevarse poco á poco en el +cielo durante la primera mitad del día, y luego descender, acabando por +ocultarse en un punto del horizonte opuesto al de su orto. + +Examinando con cuidado las estrellas en el curso de la noche, se observa +que están animadas de un movimiento análogo al del Sol. Véselas salir +sucesivamente por la misma parte que aquél, subir por la bóveda celeste, +y luego descender, para ocultarse por el opuesto. + +Cada estrella describe una línea curva, un arco de círculo más ó menos +grande, y todas juntas parecen moverse como si la bóveda del cielo +girara toda entera de _oriente_ (parte del orto) al _occidente_ (parte +por donde se efectúa el ocaso). + +De ahí resulta que las estrellas ocupan siempre las mismas posiciones +relativas. Las figuras que estos cuerpos forman en el cielo, y que son +fáciles de reconocer examinando los más brillantes de ellos, permanecen +siendo siempre las mismas, no sólo durante cada noche, sino durante +todas las noches del año. + +Por eso se las denomina _estrellas fijas_, porque parece que están +sujetas, _clavadas_, sobre la bóveda celeste; pero ya se verá que esa +fijeza no es más que aparente y proviene de la enorme distancia á que +nosotros nos encontramos de las estrellas. + +Algunas estrellas, cuyo número es relativamente muy escaso, no sólo +salen y se ponen como las otras, sino que se mueven respecto de ellas, +atravesando el cielo. Ese movimiento ha hecho que se les dé el nombre de +_planetas_, voz derivada de otras de origen griego, que significan +_cuerpos-errantes_. La Tierra es un planeta porque, como estos últimos +astros, se mueve también en el cielo. + +=3. Movimiento diurno=.--Se da ese nombre al movimiento de conjunto que +arrastra á todo el cielo de oriente a occidente en el intervalo de un +día próximamente. + +Cada estrella describe, desde su orto hasta su ocaso, una circunferencia +entera; una parte de esta circunferencia es trazada sobre el horizonte y +la otra debajo. + +Todas estas circunferencias son paralelas entre si y tienen dos centros +comunes ó polos, que son puntos invariables de la bóveda celeste. Uno de +esos polos está situado sobre el horizonte del lugar donde se le +observa; el otro, que está situado por debajo, no puede, en +consecuencia, ser visto. El polo visible en los lugares situados en el +hemisferio norte de la Tierra se denomina por tal razón _polo norte_ ó +_polo boreal_. El segundo, visible en el hemisferio sur, se llama _polo +sur_ ó _austral_. + +Mirando desde el ecuador terrestre, los dos polos celestes se encuentran +sobre el horizonte, en dos puntos diametralmente opuestos. + +=4. Eje del mundo=.--Se da este nombre á la línea recta que une los dos +polos celestes, y á cuyo alrededor se efectúa el movimiento diurno. + +En el ecuador, el eje del mundo aparece recostado sobre el horizonte. En +los puntos situados, sea al norte, sea al sur del ecuador, este eje se +encuentra inclinado sobre el horizonte, hacia el norte en el hemisferio +norte, hacia el sur en el hemisferio sur; y la inclinación va +disminuyendo á medida que la latitud aumenta. En ambos polos de la +Tierra, el eje es perpendicular al horizonte. + + + + +LA TIERRA + + + + +LA TIERRA ES REDONDA + + +=5. Forma de la Tierra=.--En los países llanos, ó bien en la superficie +del mar, parece que la forma de la Tierra es plana; en las regiones +montañosas ó accidentadas, aquella forma se nos antoja completamente +irregular. Pero esto no es más que una apariencia, dependiente de que la +vista no puede abarcar, en cada punto, más que una pequeñísima parte de +la superficie terrestre. + +En realidad, la Tierra es redonda. Su figura es la de una bola ó de un +globo casi esférico. Podéis daros cuenta de ese hecho de la manera +siguiente. + +=6. Horizontes terrestres circulares=.--Primeramente, cuando se está en +medio de una extensa llanura, el horizonte tiene la forma de un círculo, +cuyo centro se halla ocupado por el observador. Si se cambia de +posición, persiste la forma circular del horizonte, por más que varían +sus límites. Otro tanto ocurre en alta mar, donde la línea que separa el +cielo de las aguas es siempre una circunferencia claramente marcada. + +Podría creerse que esta forma circular del horizonte procede de la +debilidad de nuestra vista, limitada por la distancia, puesto que el +limite dista lo mismo por todos lados. Pero la prueba de que eso no es +verdad se tiene en que elevándose verticalmente a alturas cada vez +mayores, sobre un edificio, si se está en la llanura, á la extremidad de +los mástiles de un navío si nos hallamos en el mar, se ve extenderse la +zona visual. Objetos que antes eran invisibles, se convierten en +visibles. Este ensanche del horizonte no puede explicarse más que por la +redondez de la Tierra. + +=7. Horizontes marítimos circulares=.--Cuando se observa desde una altura +de la costa la marcha de un navío que se aleja del puerto, lo primero +que se pierde de vista son las partes bajas del navío, el casco, la +cubierta, y los palos, empezando por abajo y siguiendo hasta sus topes. +Si el buque se acerca á la tierra firme, empezamos, al contrario, por +ver lo alto de sus mástiles, cuando aun el casco se encuentra oculto +debajo del horizonte. + +[Illustración: Fig. 1.--Curvatura de los continentes.] + +[Illustración: Fig. 2.--Curvatura de los mares.--Explicación de los +diversos aspectos de un buque, etc.] + +Lo mismo sucede á la gente que se encuentra á bordo del barco; al +acercarse á una costa, empiezan por ver las cimas, y luego la base de +las montañas ó colinas que se extienden á lo largo de aquélla; al +alejarse ocurre lo inverso. + +De esa manera se patentiza la curvatura de la superficie del mar. Y como +las mismas apariencias se presentan sea cual fuere la dirección en que +se observe, se puede deducir con entera confianza que la figura de la +Tierra es esférica ó casi tal. + +=8. Aislamiento de la Tierra en el espacio.=--Por lo demás, este cuerpo se +encuentra completamente aislado en el espacio y en el cielo, del cual no +lo separa más que la capa transparente que forma lo que se denomina su +atmósfera (_esfera de vapores_). Ese aislamiento de la Tierra se muestra +patente ante nuestra vista de varias maneras. En primer lugar, por el +movimiento diurno de los astros, que, después de haber desaparecido cada +día por la parte del ocaso, efectúan su reaparición al día siguiente por +la del orto: de modo que han acabado por debajo de la Tierra la rotación +empezada por encima, movimiento que no podría concebirse si la Tierra no +se hallara completamente aislada por todos sus puntos. + +=9. Viajes de circumnavegación=.--Otra prueba de la redondez de la Tierra +y de su aislamiento en el espacio se deduce de los viajes de +_circumnavegación_. Dase ese nombre al trayecto seguido por un navío +que, andando siempre en el mismo sentido, por ejemplo, hacia el oeste, +acaba por volver al punto de partida, pero por el lado del este. En vez +de dar de esa manera la _vuelta al mundo_ por mar, se puede efectuarla +por tierra, ó bien tomar ya una ya otra de esas dos vías. El resultado +es siempre el mismo: se sale de un punto en una dirección, y se vuelve +al mismo punto por la opuesta. El primer viaje auténtico de +circumnavegación fué efectuado por varios buques que mandaba el +portugués Fernando Magallanes.[A] Ese navegante se embarcó el 20 de +setiembre de 1519 en el Océano, en un puerto de España, y, dirigiéndose +hacia el oeste, llegó al continente americano, descubierto poco tiempo +hacía. La falta de un paso que le permitiese continuar su ruta hacia +occidente, lo determinó á costear la América en la dirección del sur, á +doblar la extremidad meridional de la misma por el estrecho que lleva su +nombre, y á continuar su navegación hacia el oeste. Así atravesó el +Pacífico, tocó en las Molucas, y los barcos acabaron por volver á Europa +como si hubiesen venido de oriente, después de dar la vuelta entera al +globo terráqueo. + +[A: Magallanes no pudo acabar el viaje de circumnavegación, +porque murió en las Molucas. Del mando de la escuadrilla se encargó +entonces Sebastián de Elcano, marino vascongado, á quien el rey de +España, que ordenó la expedición, dió como divisa un globo con esta +frase: _Primus circumdidisti me_.] + +=10. Antípodas=.--No estando la Tierra, esta enorme masa, sostenida por +parte alguna, se pregunta uno cómo es que no cae. Siendo esférica su +forma, también extraña que sus habitantes puedan permanecer en +equilibrio alrededor de todo ese globo. Cada punto de él tiene lo que se +llama sus _antípodas_, es decir, un lugar en que lo alto y lo bajo se +encuentran precisamente en sentido opuesto de lo alto y de lo bajo en el +primer punto. ¿Cómo es posible, nos decimos, que las personas situadas +en nuestros antípodas puedan mantenerse con las pies para arriba y la +cabeza para abajo? + +[Illustración: Fig. 3.--Las verticales concurren en el interior de la +Tierra.--Antípodas.] + +En realidad, las palabras _caer, arriba_ y _abajo_ son expresiones cuyo +sentido es completamente relativo, esto es, que depende de la posición +de cada observador. En cada punto, la vertical indica la dirección en +que caen los cuerpos graves. Siendo redonda la Tierra, las verticales de +todos sus puntos irían á reunirse, si se pudiera prolongarlas, en el +centro mismo de nuestro globo. En ese centro es donde caerían todos los +cuerpos situados en la superficie, si el suelo no les sirviese de apoyo. +En cada sitio se establece el equilibrio relativamente á la dirección de +la vertical y en el sentido de ésta. + +De análoga manera, en el cielo, donde se mueve la Tierra, no hay alto ni +bajo. El Sol es para aquélla lo mismo que el centro de nuestro globo es +para los cuerpos que se encuentran en su superficie. Si la Tierra no +estuviese animada de un movimiento que la obliga á dar vueltas alrededor +del Sol, caería inmediatamente sobre este astro. Por efecto de un +movimiento análogo es por lo que la Luna no cae sobre la Tierra. + + + + +LA TIERRA GIRA SOBRE SÍ MISMA + + +=11. Movimiento real de la Tierra.=--Puesto que en el intervalo de un día +poco más ó menos, describen todos los astros juntos, Sol, Luna y +estrellas, una circunferencia entera, sea por encima, sea por debajo del +horizonte, resulta necesariamente de este hecho: + +Ó que el cielo efectúa una revolución en ese período; + +Ó que la Tierra gira sobre sí misma, en sentido contrario del movimiento +diurno. + +Este segundo supuesto es el verdadero, según lo demostró antes que nadie +Galileo, hará pronto tres siglos. + +Es completamente inverosímil que el movimiento diurno de las estrellas, +del Sol y de la Luna pertenezcan individualmente á cada uno de estos +cuerpos. Para que así ocurriese, sería necesario admitir que todos esos +astros, sea cual fuese su distancia á la Tierra, se hallasen animados de +prodigiosas velocidades, capaces de hacerles recorrer en 24 horas una +circunferencia entera; se necesitaría, por otra parte, que dichas +velocidades fuesen desiguales, y tales, no obstante su desigualdad, que +todas esas revoluciones independientes se realizaran rigurosamente en el +mismo espacio de tiempo. + +Esos movimientos se explican del modo más sencillo, con sólo admitir que +no son sino aparentes y que la Tierra es la que gira uniformemente de +occidente á oriente, alrededor de un eje que pasa por su centro. Este +eje conserva en el espacio dirección invariable, yendo á atravesar el +cielo en dos puntos que parecen inmóviles. Son los polos celestes, que +corresponden precisamente á los dos polos terrestres; éstos son los dos +únicos puntos de la superficie de nuestro globo que, por hallarse +situados en el eje mismo de la rotación, no participan de este +movimiento. + +Nosotros, los habitantes de la Tierra, no nos damos cuenta del +movimiento de rotación de que estamos animados con todo cuanto existe en +su superficie. Esto depende de que los cuerpos que nos rodean giran con +nosotros, animados de análoga velocidad; en consecuencia, sus distancias +y posiciones relativas no se modifican: las tierras, los campos y hasta +el aire son arrastrados como nosotros. Podríamos compararnos con los +viajeros que desde lo interior de un vagón ó de un buque ven los campos, +los árboles y las casas, alejarse en sentido opuesto al del carro ó +barco que los lleva. El globo terrestre es ese bajel en que vamos todos +embarcados, y que nos parece inmóvil, mientras que los objetos +exteriores, es decir, los astros, parecen arrastrados en sentido +contrario. + +=12. Orientación.--Plano meridiano.=--_Orientarse_, en un horizonte +cualquiera, es hallar la dirección exacta de las líneas que van á los +puntos cardinales, de norte á sur y de este á oeste. Es fácil lograrlo +por medio de la observación del movimiento diurno de los astros, sea +durante la noche, sea de día. + +[Illustración: Fig. 4.--Estrella Polar.] + +La primera indicación la suministran el orto y el ocaso, pues aquél se +efectúa por la parte de oriente ó del este, y el segundo por la de +occidente ú oeste. Cada estrella describe un arco de círculo, elevándose +cada vez más hasta un punto á partir del cual empieza por el contrario á +bajar, hasta que llega á su ocaso. El punto más alto de su camino, que +es el punto medio mismo del arco, ó _culminación_ de la estrella, se +encuentra en el _plano meridiano_, esto es, en el plano vertical que +corta el horizonte en los dos puntos _norte_ y _sur_. Este plano es el +mismo para todos los astros, pues contiene todos los puntos culminantes +de éstos; pero es difícil orientarse buscando la posición de este plano +por medio de los puntos culminantes de las estrellas, cuando se carece +de los instrumentos necesarios. + +=13. Orientación de noche en el hemisferio norte.=--Si el horizonte del +punto donde nos hallamos se encuentra situado en el hemisferio norte de +la Tierra, será posible orientarse durante la noche, con tal de que se +vean las estrellas, de la siguiente manera. + +Fácilmente se reconocerá un grupo de siete estrellas, que tiene el +nombre de Osa Mayor, representado en la figura 4. + +Como las siete estrellas del grupo en cuestión no se ponen nunca en los +países del hemisferio norte que se encuentran por encima del paralelo +40, siempre se las verá, sea cual fuese su posición en el cielo. Si la +línea _ab_, que une las dos estrellas del trapecio, se prolonga unas +cinco veces su distancia aparente, se encontrará en esta prolongación +una estrella de segunda magnitud, que pertenece á otro grupo, cuya forma +es casi idéntica á la de la Osa Mayor y que por lo mismo ha recibido el +calificativo de Osa Menor. Esa estrella, muy cercana al punto que +constituye el polo celeste boreal, es la _Polar_. + +[Illustración: Fig. 5.--Cruz del Sur.] + +Pues bien, el plano vertical que la contiene es el meridiano ó apenas se +diferencia de éste. Desde este momento, la dirección de la meridiana es +conocida, pues se tiene el punto cardinal norte por la parte de la +estrella, y el punto sur en la dirección opuesta. La línea que corta la +meridiana formando ángulos rectos, dará á la derecha del norte el punto +este y á la izquierda el oeste. + +=14. Orientación de noche en el hemisferio sur.=--Si el lugar donde se +está pertenece al hemisferio sur de la Tierra, la orientación será fácil +tomando como punto de partida un grupo muy aparente y bien conocido de +cuatro estrellas, dispuestas á manera de brillante cruz y llamadas por +eso mismo la constelación de la _Cruz del Sur_ (fig. 5). + +Estas estrellas no se ponen nunca, desde que la latitud del lugar pasa +de 40 grados. El movimiento diurno les hace describir entonces una +circunferencia entera alrededor del polo. Pero en todas las posiciones +que la Cruz ocupa en esa revolución, su brazo mayor, _ab_, se encuentra +dirigido siempre hacia el polo celeste austral, y se encontrará el punto +de éste, prolongando _ab_ cuatro veces su longitud. Desgraciadamente, en +ese sitio y en sus alrededores, no existe estrella ninguna algo +brillante, como la Polar en el hemisferio norte. + +De modo que para hallar en el horizonte el punto sur, será necesario +imaginar un plano vertical que pase por este punto del cielo, que nada +distingue ni caracteriza. Sin embargo, no es difícil lograrlo con un +poco de práctica. + +=15. Determinación de la meridiana, de día.=--Digamos ahora la manera de +orientarse durante el día, observando la dirección de las sombras que +proyecta una varilla ó vástago vertical, dispuesta sobre un plano +horizontal. + +Se empieza por establecer, con ayuda de un nivel, una superficie plana +perfectamente horizontal, y en su centro se coloca una varilla recta, en +la línea misma de la vertical determinada con la plomada. Antes se habrá +tenido cuidado de trazar con el compás cierto número de circunferencias, +tomando por centro el punto donde se va á colocar la varilla. Y luego, +aprovechando un día de sol despejado, se sigue atentamente la marcha de +la sombra proyectada por la varilla. Esas sombras van disminuyendo de +tamaño á partir de la mañana hasta el momento en que el Sol, al llegar +al punto más alto de su carrera diurna, pasa por el meridiano; luego +aumentan á medida que avanza la tarde, pasando en sentido inverso por +las mismas alturas. + +[Illustración: Fig. 6.--Determinación de la meridiana por las sombras de +un vástago vertical.] + +El observador notará en cada circunferencia (fig. 6) el punto donde la +extremidad de la sombra de la mañana y la de la tarde coinciden +exactamente con la extremidad de su radio. Las dos líneas obtenidas de +esa manera forman un ángulo BOA. Dividiéndolo en dos partes iguales, por +medio de una línea recta ON, se tendrá la dirección de la meridiana del +lugar. Repitiendo la misma operación con otras circunferencias, se +obtendrá medio de comprobar la exactitud de la primera; ó bien se +suplirán así las observaciones que puedan faltar por efecto de una +interposición pasajera de nubes delante del Sol. + +=16. Orientación: uso de la brújula.=--Finalmente, también se puede +determinar la posición de la meridiana si se conoce la _declinación +magnética_ del lugar donde se observa; es decir, el ángulo que esta +línea forma con la dirección de la aguja imanada, suspendida sobre un +eje, y en libertad para girar libremente en un plano horizontal. Este +medio es tanto más valioso cuanto que no siempre es posible observar el +Sol ó las estrellas, cuando el cielo está brumoso ó nublado. + +El instrumento que sirve para este género de observación es la brújula +de declinación (fig. 7). La dirección de la aguja imanada no es la misma +del meridiano; pero como el ángulo que forma con el plano de éste es +conocido para cada punto, es fácil deducir la dirección de la meridiana. +Por ejemplo: en París la aguja imanada se dirige próximamente unos 16 +grados al oeste; en consecuencia, habrá que volver la brújula de modo +que la aguja quede en esta posición (poco más ó menos en la dirección N. +NO.--S. SE.). Entonces la línea señalada por las palabras _norte, sur_, +dará la orientación que se busca. + +[Illustración: Fig. 8.--Brújula terrestre de declinación.] + +Como la declinación varía, no sólo de un año para otro en un mismo +lugar, sino también de un país á otro, los marinos y los viajeros +necesitan mapas que les indiquen el valor de este elemento en todos los +mares y regiones que deben recorrer, y para la época en que deban +hallarse en ellos. + +Cuando se conoce la meridiana, se tienen los puntos norte y sur del +horizonte. La línea este-oeste se traza formando ángulo recto con la +primera, y así se conocen los cuatro puntos cardinales. El Sol no sale +exactamente por el este para ponerse por el oeste más que en la época de +los equinoccios, es decir, del 20 al 21 de marzo ó del 20 al 22 de +setiembre. Ese día, el Sol describe la mitad exactamente de un círculo +sobre el horizonte, y otra semi-circunferencia por debajo de éste. La +circunferencia completa es el ecuador celeste. + +=17. Rosa de los vientos.=--Á más de los cuatro puntos cardinales, se +distinguen otros puntos del horizonte, que sirven para orientarse, en +una dirección cualquiera. El conjunto de todos ellos forma una estrella +de múltiples brazos, llamada _rosa de los vientos_ (fig. 8) porque puede +servir para indicar de que punto del horizonte soplan aquéllos. + +[Illustración: Fig. 8.--Rosa de los vientos.] + +=18. Aspecto del cielo en latitudes diversas.--Zonas celestes.=--Se ha +visto antes de que manera es posible reconocer la curvatura de la +Tierra, sea en el mar, sea en los continentes. Veamos ahora cual debe +ser el efecto de esta curvatura sobre el aspecto del cielo estrellado. +Recordemos que el movimiento diurno se efectúa alrededor de una línea +fija, cuya inclinación sobre el horizonte de un punto dado es +invariable. + +De esta invariabilidad resulta que siempre se elevan sobre el horizonte +las mismas estrellas, en el intervalo de una rotación de la Tierra, sea +cual fuere la época del año. Sólo que, entre las que salen ó se ponen, +unas se encuentran sobre el horizonte durante la noche, y entonces son +visibles, mientras que las otras salen y se ponen durante el día, y el +brillo de la luz solar no permite distinguirlas. Por el contrario, como +las estrellas circumpolares no descienden nunca por debajo del +horizonte, permanecen á la vista todas las noches del año. Finalmente, +otras estrellas que describen sus circunferencias diurnas por debajo del +horizonte, no son nunca visibles en el sitio considerado. + +Se ve, por tanto, que la esfera celeste puede dividirse en tres zonas: +la de las estrellas circumpolares, ó de estrellas perpetuamente +visibles; la de las estrellas que salen y que se ponen, y cuya +visibilidad durante la noche depende de la época del año en que se está; +y, finalmente, la zona de las estrellas que no se elevan nunca por +encima del horizonte. + +=19. Movimiento en la dirección de un meridiano.=--Sentado esto, veamos +qué debe suceder cuando el observador cambia de horizonte, moviéndose en +la dirección de la meridiana, sea de norte á sur, sea de sur á norte. +Suponemos que el punto de partida se encuentre en el hemisferio austral. + +Si la Tierra fuera plana, en nada se modificaría evidentemente el +aspecto del cielo. Como el movimiento del observador puede considerarse +nulo respecto de la inmensa distancia á que se encuentran los astros, +sin excluir los más cercanos á la Tierra, sucedería, en aquel supuesto, +que las mismas estrellas permanecerían visibles siempre y las mismas +ocultas siempre por debajo del plano del horizonte. + +Pero si la Tierra es esférica, no puede ocurrir esto. En tal caso, al +pasar de un horizonte á otro, caminando hacia el norte, verbi gracia, el +viajero penetrará por debajo del plano del primer horizonte, y su vista +descubrirá por la parte norte estrellas de la zona que primitivamente no +podía ver. Por la parte sur, cierto número de estrellas que se hallaban +en la zona circumpolar, tendrán ahora para dicho observador movimiento +de orto y de ocaso que antes les faltaba, pues siempre se hallaban sobre +el horizonte. En definitiva, la parte visible del cielo habrá aumentado +de extensión. + +Lo contrario ocurriría evidentemente si el viaje se efectuara en la +dirección del sur; entonces aumentaría la zona de las estrellas +circumpolares; pero por la parte norte, cierto número de estrellas que +salían y se ponían por encima del primer horizonte, quedarían en +adelante por debajo de él, y serían invisibles para el observador: la +parte perceptible del cielo habría disminuido. + +Pues bien, tal es, en efecto, la variación de aspecto que la esfera +estrellada presenta al observador que se mueve en la superficie de la +Tierra siguiendo un meridiano cualquiera. Esta es, por consiguiente, una +nueva prueba de la forma redondeada de nuestro planeta. + +=20. Movimiento diurno en el ecuador, en los polos=.--Mientras más se +camina hacia el sur, más se eleva el polo de ese nombre, y si fuera +posible penetrar mucho en los hielos polares, se llegaría á un punto en +que el polo sur se hallaría en el mismo cenit. En ese punto, el +movimiento diurno de las estrellas se efectúa siguiendo círculos +paralelos al horizonte y ninguna de ellas sale ni se pone nunca. Pero +una mitad entera de la esfera celeste permanece constantemente +invisible. + +[Illustración: Fig. 9.--Movimiento diurno en un horizonte cualquiera.] + +Por el contrario, mientras más se avanza hacia el norte, más baja el +polo sur, y así se acaba por llegar á una región en que los dos polos se +encuentran en la línea del horizonte. Allí los arcos diurnos descritos +por las estrellas son semi-círculos perpendiculares al horizonte, y la +esfera estrellada entera sale y se pone en el intervalo de un día. Esta +región forma el ecuador de la Tierra. + +Si se continúa caminando hacia el norte, empieza á elevarse cada vez más +sobre el horizonte el polo boreal del cielo, mientras que el austral va +descendiendo cada vez más por debajo de aquél. Así se acabaría, de ser +posible penetrar hasta lo profundo de la zona glacial ártica, por llegar +á un punto de la Tierra en que el polo norte del cielo se hallaría en el +cenit. Y ahora sería la mitad boreal de la esfera celeste la que se +movería describiendo los mismos círculos paralelos de la figura 10. La +mitad austral no sería visible. + +[Illustración: Fig. 10. Movimiento diurno en los polos.] + +=21. Polos y cenador terrestres.=--Como ya se ha dicho, la Tierra es +redonda y casi esférica. En el espacio de un día próximamente, gira +alrededor de uno de sus diámetros, cuya dirección en el espacio es fija, +y que toma el nombre de _eje del mundo_, cuando se le considera +relativamente al movimiento diurno, aparente, de la esfera estrellada. + +[Illustración: Fig. 11. Movimiento diurno en el equador.] + +Dos puntos de la superficie de la Tierra permanecen inmóviles, y son las +extremidades del eje de rotación ó _polos terrestres_ P y P' (fig. 12). + +Si se imagina un plano que pase por el centro de la Tierra +perpendicularmente al eje, este plano, que corta al globo en dos mitades +ó hemisferios, formará sobre la superficie un círculo máximo EE', que se +denomina _ecuador_. + +El hemisferio que contiene el polo norte es el boreal; el otro, en que +está el polo sur, es el hemisferio austral. + +[Illustración: Fig. 12. Coordenadas terrestres. Longitudes y latitudes +geográficas.] + +Todo círculo, análogo á CC', trazado en la superficie de la Tierra +paralelamente al ecuador, recibe el nombre de _círculo paralelo_ ó +simplemente de _paralelo_. Es evidente que el ecuador es el mayor de +todos los paralelos, y que los radios de éstos van disminuyendo á medida +que decrecen sus distancias á uno ú otro de los polos. + +Un plano que pase por el eje de la Tierra la corta también en dos partes +iguales, siguiendo una línea que puede considerarse casi como un +círculo: este plano es lo que se llama un _meridiano_, y la curva +Pm´mMm´´P´ es la meridiana, en los +horizontes de los lugares m´, m, M, m´´. + +=22. Coordenadas geográficas de un lugar, longitud.=--La posición de un +punto cualquiera de la superficie del globo se determina exactamente por +medio de los meridianos y de los paralelos. Con ese fin, se toma como +punto de partida un meridiano conocido: en Francia, el que pasa por el +observatorio de París; en Inglaterra, el de Greenwich, etc. Luego se +mide el ángulo que el meridiano del lugar considerado forma con el que +se designó para punto de partida. Este ángulo es lo que se denomina +_longitud_. Para calcularla, se divide el ecuador en grados, minutos y +segundos, contados á partir del 0 del primer meridiano, sea á oriente, +sea á occidente. La longitud se califica de _oriental_ ú _occidental_, +según que el lugar se encuentre situado en uno ú otro de los hemisferios +separados por el meridiano inicial. + +Todos los puntos de la Tierra situados á lo largo de la misma mitad de +un meridiano, tienen evidentemente la misma longitud. + +=23. Latitud geográfica.=--Para acabar de determinar la posición del +lugar, se cuenta el número de grados, minutos y segundos comprendidos +sobre el meridiano entre ese lugar y el ecuador: esto es lo que se +denomina la _latitud_. Se la cuenta de 0° á 90°, yendo del ecuador hacia +los polos, y es _boreal_ ó _austral_, según que el punto considerado se +encuentre en uno ú otro de los dos hemisferios que determina el plano +del ecuador. + +[Illustración: Fig. 13. La latitud geográfica de un lugar es igual á la +altura del polo.] + +Evidentemente, todos los puntos de la Tierra situados en un mismo +paralelo tienen igual latitud. + +Tales son las coordenadas geográficas que se usan para determinar la +posición exacta de un lugar de la superficie terrestre. + + + + +DIMENSIONES DE LA TIERRA + + +=24. Medida de un grado terrestre.=--Se ha visto antes que la Tierra tiene +la forma de una bola casi perfectamente esférica. Las tierras, +continentes é islas, no ocupan más que la cuarta parte de la superficie +total; las otras tres cuartas partes son las aguas. La superficie de +éstas, es decir, la de los océanos y de los mares, es la que +principalmente afecta la forma de una esfera; las tierras presentan +desigualdades de nivel, que parecen hallarse á primera vista en +contradicción con dicha forma regular. Nótanse elevaciones y +depresiones, montañas y valles, aparentemente considerables. Pero vamos +á ver que las más altas montañas no son sino aristas imperceptibles en +la superficie de la Tierra, por efecto de las enormes dimensiones del +globo entero. + +Demos una idea de la manera cómo ha sido posible medir esas dimensiones. + +Si la Tierra es una esfera, todos los planos meridianos que la cortan +según su eje, son círculos que tienen por puntos comunes ambos polos. El +ecuador, que corta al globo en dos partes iguales ó hemisferios, así +como los paralelos á él, son círculos. Los meridianos y el ecuador son +círculos iguales; los paralelos, círculos cada vez más pequeños á medida +que se van acercando á uno de los polos. La geografía enseña todo lo +dicho. + +La cuestión que se había de resolver, para saber cuales son las +dimensiones del globo terrestre, era medir la longitud de uno de los +mencionados círculos, por ejemplo, de uno de los meridianos. Esta +operación es mucho más complicada de lo que se puede imaginar. En +efecto, no hay posibilidad de seguir un meridiano en toda su longitud; +por causa de las nieves y de los hielos no cabe penetrar en las regiones +polares; además, la mayor parte de los meridianos atraviesan los mares +en parte de su extensión, ó países montañosos de difícil acceso. + +Así es que se ha considerado suficiente medir una parte del meridiano, +lo que se llama _un grado_, que es, como lo enseña la geometría, la 360ª +parte de toda circunferencia. Una vez conocida la longitud del grado, se +deduce de ese dato, por medio de una sencilla multiplicación, la de la +circunferencia entera, y, por tanto, del meridiano. Tomemos un ejemplo. +París y Amiens se encuentran bajo el mismo meridiano con corta +diferencia, y su latitud difiere en un grado próximamente. Desde 1550, +un médico francés, llamado Fernel, colocó un contador en una de las +ruedas de su carruaje y se puso en camino yendo de Amiens á París. Así +midió, casi por completo en la dirección del meridiano, la longitud del +camino que unía á dichas ciudades. El resultado fué 57,070 toesas, esto +es, unos 111 kilómetros, como longitud del grado. + +=25. Dimensiones de la Tierra.=--Más tarde se han medido numerosos arcos +de meridiano, por medios mucho más complicados, pero también mucho más +precisos, y se ha hallado el valor de la circunferencia entera de la +Tierra, que es un tanto superior á 40 millones de metros. El diámetro +del globo terrestre mide 12,700 kilómetros, en números redondos. + +La superficie de la Tierra contiene nada menos que 510 millones de +kilómetros cuadrados, es decir, 510 millones de cuadrados, cada uno de +cuyos lados es un kilómetro. + +Su volumen pasa de 1,083,000 millones de kilómetros cúbicos. + +=26. Las montañas comparadas con el globo terrestre.=--Ahora es fácil +darse cuenta de la importancia de las desigualdades de su superficie. + +Consideremos las montañas más elevadas del globo. En Europa, el monte +Blanco y el Elbrouz se elevan á 4,800 y á 5,600 metros respectivamente +sobre el nivel del mar; en Asia, el Gaurisankar del Himalaya alcanza +8,840 metros; en América, el Aconcagua, el Chimborazo, y las principales +cimas de las Cordilleras de los Andes, pasan de 6,800 y de 6,200 metros +sobre el nivel del océano Pacífico. Sin embargo, la más elevada de esas +montañas forma apenas la 1/1440 parte del diámetro de la Tierra. + +En un globo que tuviera un metro de diámetro, el Gaurisankar formaría +todo lo más una arista de dos tercios de un milímetro de alto. En uno de +30 centímetros de diámetro, esa altura llegaría difícilmente á 1/5 de +milímetro. La mayor parte de las desigualdades que nos parecen tan +enormes, cuando las examinamos de cerca, serían completamente +imperceptibles en esos globos hipotéticos. Para representarlas en +relieve, sobre los globos ó los mapas, hay que exagerar +considerablemente la escala de las alturas. + +=27. La Tierra es aplanada en los polos.=--Si se pudiera ver la Tierra +desde el espacio, por ejemplo, desde la distancia á que se encuentra la +Luna, nos parecería una esfera casi perfecta. Sin embargo, las medidas +de meridiano han hecho ver que la longitud del grado va aumentando á +partir del ecuador, hasta los polos de la Tierra. De ahí se ha deducido +que nuestro planeta se halla un tanto aplastado en los polos, ó, lo que +significa lo mismo, elevado en el ecuador. El diámetro que pasa por los +polos, es decir, el eje de rotación es más pequeño que el diámetro de la +circunferencia ecuatorial: la diferencia es poco más ó menos la 300ª +parte de este último, es decir, de un milímetro, si se toma como punto +de comparación un globo de 30 centímetros de diámetro. + + + + +MOVIMIENTO DE TRANSLACIÓN DE LA TIERRA ALREDEDOR DEL SOL + + +=28. Revolución anual de la Tierra.=--Según se ha dicho, la Tierra gira +alrededor de sí misma, esto es, de la línea que une sus polos, y de este +modo efectúa una rotación completa en el intervalo de un día. Este +movimiento real es el que, por efectuarse de occidente á oriente, nos +hace creer que los astros, estrellas, Sol, Luna, se mueven en sentido +contrario, esto es, de oriente á occidente. + +Nuestro globo se halla animado de otro movimiento que lo transporta en +el espacio, y en virtud del cual efectúa una revolución entera alrededor +del Sol en el intervalo de un año. + +=29. Movimiento de translación de la Tierra.--Cambio de aspecto del +cielo.=--Procuremos hacer comprender cómo se ha llegado á reconocer la +existencia de este segundo movimiento, y los fenómenos que prueban su +existencia. + +Coloquemos en una mesa redonda, casi en su centro (fig. 14), una lámpara +que representará al Sol. Una bola, por ejemplo, una naranja, atravesada +en su centro por una aguja larga, será la Tierra. Coloquemos la bola en +un punto T de la orilla de la mesa, de modo que la aguja que representa +el eje de rotación, quede inclinada sobre el plano de la mesa. Precisa +suponer, además, que alrededor de los objetos que colocamos de esta +manera, se extiende el cielo, hasta distancias infinitamente mayores que +la del Sol á la Tierra, es decir, en el caso presente, que el +semi-diámetro de nuestra mesa. En todo ese espacio y en todas +direcciones se encuentran las estrellas. + +El globo T está iluminado en aquella de sus mitades ó hemisferios que se +encuentra vuelto hacia la lámpara, representación del Sol. Esto es el +día para todas las regiones de dicho hemisferio. La otra mitad, sumida +en la sombra, se encuentra en la noche, y la falta de luz solar le +permite ver las estrellas en la parte opuesta del cielo. + +Si la Tierra permaneciera en la posición T, conservando el movimiento +sobre su eje, se verían siempre, desde uno ú otro de los hemisferios de +nuestro planeta las mismas estrellas y las mismas regiones del cielo. +Una estrella dada saldría, pasaría por el meridiano, y se pondría +uniformemente á las mismas horas, en la sucesión de las noches. Además, +el Sol se encontraría en el mismo caso que las estrellas, y como ellas +tendría á horas fijas su orto, su máximum de elevación y su ocaso. + +Pero eso no sucedería en el caso de que la Tierra, en vez de permanecer +inmóvil en T, se moviese siguiendo la orilla de la mesa, conservando +para su eje de rotación la misma inclinación y la misma dirección en el +espacio. Por ejemplo, á media noche, cuando la Tierra se halla en T, se +encontrará opuesta al Sol una estrella _e_. Al llegar el planeta á la +posición T', otra estrella irá á encontrarse á la misma hora en la +dirección de la línea que une la Tierra al Sol. En T'', hará lo mismo +otra estrella _e_''. Y es fácil comprender que si la bola continúa +efectuando de esa manera una revolución completa alrededor del Sol, irá +presentando sucesivamente en la sombra su mitad á todas las regiones del +cielo. Por el contrario, la lámpara ó Sol, visto de la Tierra, parecerá +haber dado en el mismo sentido una vuelta completa al cielo. + +Y así es cómo ocurren efectivamente las cosas. El aspecto del cielo +cambia de una noche á otra en el mismo lugar; á las mismas horas se ven +salir nuevas estrellas, más orientales, mientras que en occidente se +encuentran ya ocultas otras estrellas que antes se hallaban todavía +sobre el horizonte. + +[Illustración: Fig. 14. Movimiento de translación de la Tierra.] + +=30. Día sideral más corto que el día solar.=--También resulta de esto que +una estrella determinada vuelve á pasar por el meridiano antes que el +Sol. La duración de un _día solar_, de 24 horas, que comprende un +intervalo de la hora del mediodía al mediodía siguiente, es mayor que la +del _día sideral_; la diferencia se eleva á 3 minutos 56 segundos. + +Al cabo del año, una estrella ha pasado 366 veces por el meridiano, +mientras que el Sol lo efectúa únicamente 365. En una palabra, el año, +que se compone de 366 días siderales, ó de 366 rotaciones de la Tierra, +no contiene más que 365 días solares. Esta es consecuencia del doble +movimiento de la Tierra, de rotación sobre sí misma y de translación ó +de revolución alrededor del Sol. + + + + +ÓRBITA DE LA TIERRA + + +=31. Órbita de la Tierra.=--La Tierra describe, en su revolución anual +alrededor del Sol, una curva ú órbita, cuya posición, forma y +dimensiones vamos á indicar. + +[Illustración: Fig. 15. Órbita de la Tierra.] + +Esta curva es plana, de manera que el centro de la Tierra permanece +siempre en el mismo plano, llamado eclíptica. Como, según ya se ha +visto, el eje de rotación conserva siempre la misma dirección y la misma +inclinación, otro tanto ocurre con el ecuador, que permanece paralelo á +sí mismo, formando un ángulo constante con el plano de la eclíptica. +Este ángulo, denominado _oblicuidad de la eclíptica_, es igual á un poco +más de 23 grados, esto es, algo más de la cuarta parte de un ángulo +recto; tiene suma importancia, puesto que á él se deben las estaciones, +la desigualdad de los días y de las noches para un mismo punto, en el +curso del año, ó bien para los lugares cuya latitud es diferente. Más +adelante volveremos á tratar del particular. + +La órbita de la Tierra no es un círculo, y la distancia de nuestro globo +al Sol varía continuamente de un día para otro. Es una curva llamada en +geometría _elipse_, especie de óvalo, que tiene en su diámetro ó eje +mayor AB, dos puntos FF ó focos, situados á una y otra parte del centro +O (fig. 15) y que gozan de la propiedad de que las distancias reunidas +desde un punto de la elipse hasta ellos, forman siempre la misma +longitud, igual por cierto al eje mayor. + +El Sol no ocupa el punto medio de la órbita, sino uno de los focos. + +=32. Excentricidad de la órbita.=--Cuando la Tierra se encuentra en A, +vértice del eje mayor más inmediato al Sol, la distancia á este astro es +la más pequeña de todas; por esta razón se dice que nuestro planeta está +en su _perihelio_, lo que ocurre ahora hacia el 1º de enero de cada año. +También se dice que el Sol está en su _perigeo_, esto es, en la +distancia más corta á la Tierra. De modo que esas dos palabras, +_perihelio_ y _perigeo_, indican el mismo hecho. + +Desde A la Tierra marcha alrededor del Sol, recorriendo su órbita en el +sentido indicado por la flecha, y sus distancias van aumentando, hasta +la otra extremidad B del eje mayor, donde la distancia de nuestro +planeta al Sol alcanza su máximum; entonces se dice que la Tierra, se +encuentra en su _afelio_, ó, lo que equivale á lo mismo, que el Sol está +en su _apogeo_, cosas que ocurren allá por el 1º de julio. + +Después la Tierra sigue su camino sobre la segunda mitad de su órbita, +acercándose constantemente al Sol, hasta que vuelve á encontrarse en A, +donde da principio otra nueva revolución. + +En dos épocas intermedias, la Tierra se halla en dos puntos, D y C, en +los cuales la distancia al Sol es exactamente igual á la distancia media +entre los extremos del perihelio y del afelio. Esos puntos son los +vértices del diámetro ó eje menor de la órbita. La diferencia entre las +distancias extremas es próximamente de 1/13 parte de la distancia media. +La mitad es lo que se llama _excentricidad_ de la órbita. + +=33. Distancia de la Tierra al Sol.=--La distancia de la Tierra al Sol es +igual por término medio á 148,000,000 de kilómetros y la longitud total +de la órbita llega á 930 millones de kilómetros. Como nuestro planeta la +recorre en el intervalo de un año, esto es, de 365 días y cuarto, ó +mejor dicho, de 31,557,600 segundos, es fácil calcular el camino que +nuestro globo recorre en el corto intervalo de un segundo; hállanse 29 +kilómetros y medio poco más ó menos por segundo, velocidad 60 veces +superior á la de una bala de cañón al salir del arma. + +Debemos añadir que esta velocidad varía, siendo tanto mayor cuanto más +pequeña es la distancia al Sol: cuando la Tierra está en su perihelio, +alcanza unos 30 kilómetros por segundo; luego va disminuyendo hasta el +afelio, donde sólo es de 29; á partir de este punto vuelve á pasar, pero +en orden inverso, por las velocidades con que recorriera la primera +mitad de su órbita. + +Nosotros no sentimos que la Tierra nos arrastra así por los espacios +celestes, en compañía del globo que habitamos, como tampoco nos damos +cuenta del movimiento de rotación diurna. + +Los antiguos los desconocían ambos, y los atribuían aquél al cielo +entero, y el segundo al Sol en persona. Tomaban, pues, por realidades, +lo que sólo era apariencia. Copérnico (1543) y Galileo (1600) fueron los +primeros en descubrir y demostrar esas dos grandes verdades +astronómicas. + +=34. Duración del año.=--La duración del año, esto es, del tiempo que la +Tierra tarda en efectuar una de sus revoluciones alrededor del Sol, ó +bien, del tiempo que transcurre entre dos pasos por el mismo equinoccio, +es de: + +365 días 24 ó 365 días 5 horas 48 minutos y 47 segundos. + +Esto es lo que se denomina _año trópico_. + +El _año civil_ es de 365 días exactamente durante 3 años consecutivos. +El siguiente es de 366 días, hallándose formado el 366º par la +acumulación de 4 veces el excedente de unas 6 horas que el año trópico ó +astronómico presenta sobre el año civil. Los años de 366 días son los +bisiestos. + +De cada cuatro años seculares, 3 no son bisiestos; así se corrige la +diferencia de 11 minutos 13 segundos que faltan al excedente en cuestión +para dar seis horas, ó un cuarto de día. + + + + +LOS DÍAS Y LAS NOCHES + + +=35. Duración de los días y de las noches.=--El día solar de 24 horas, +esto es, el intervalo entre dos pasos sucesivos del Sol por el +meridiano, se compone, según lo sabe todo el mundo, de dos partes: una, +el _día_, ó mejor dicho, la _jornada_, va desde la salida hasta la +puesta del Sol; la otra, la _noche_, desde la puesta hasta el orto del +astro. + +La duración del día y la de la noche son generalmente desiguales, y esta +desigualdad es tanto más grande cuanto más lejos del ecuador se +encuentre el sitio de la observación; también varía de una estación á +otra para un mismo punto. + +Sin embargo, el día tiene en el ecuador la misma duración que la noche, +durante todo el año. El Sol permanece allí doce horas por encima del +horizonte y doce por debajo. + +=36. Equinoccios y Solsticios.=--Esta igualdad del día y de la noche se +efectúa simultáneamente sobre toda la Tierra en dos épocas diferentes +del año. Por esa razón se las ha llamado _equinoccios_: coinciden con el +principio de la primavera y del otoño. + +Finalmente, en otras dos épocas, que caen al principio del verano y del +invierno, se tienen los días más largos con las noches más cortas, y los +días más cortos con las noches más largas: estos son el solsticio de +verano y el de invierno. + +=37. Las estaciones en los dos hemisferios.=--Importa hacer notar que la +desigualdad de los días y de las noches, tal como acabamos de +describirla, sigue en cada hemisferio marcha opuesta, de manera que si +los días van creciendo en el boreal, van disminuyendo al contrario en el +austral, é inversamente. El equinoccio del 20 al 22 de marzo es el +_equinoccio de primavera_ para el primero y el _de otoño_ para el +segundo. La misma observación debemos hacer para el equinoccio del 22 al +20 de setiembre, que es el _equinoccio de otoño_ en el hemisferio +boreal, y el _de primavera_ en el austral. + +Otro tanto ocurre con los solsticios. El del 20 al 22 de junio es el +_solsticio de verano_ ó el _de invierno_, según cual sea el hemisferio +de que se trate, y el solsticio del 20 al 22 de diciembre es +inversamente solsticio de invierno ó de verano. + +En una palabra, las estaciones son opuestas en los dos hemisferios. + +=38. Explicación de la desigual duración de los días y de las +noches.=--Veamos ahora cómo se explican estas variaciones de duración de +los días y de las noches y porqué dan origen al fenómeno de las +estaciones de la Tierra. + +Partamos del equinoccio de marzo y sigamos al Sol en su carrera diurna +por el hemisferio norte. + +En ese día, el astro sale por el punto preciso del horizonte oriental +que marca el este, y después describe un semi-círculo, que es la mitad +del ecuador celeste, para ir á ponerse precisamente por el oeste. La +otra mitad de la circunferencia es descrita por el Sol debajo del +horizonte, durante la noche. Pero, á partir de este día, la salida y +puesta del Sol se verifican en puntos que se acercan cada vez más al +norte, y el arco diurno es mayor que una semi-circunferencia, de manera +que el día, cada vez más largo, se va haciendo constantemente mayor que +la noche, la cual disminuye en la misma proporción. El Sol marca las +doce en puntos cada vez más elevados sobre el horizonte, alejándose cada +vez más del ecuador celeste. + +Pero llega un instante en que este aumento de altura queda casi +estacionario, para hacerse más tarde completamente nulo, y el Sol +alcanza su mayor altura meridiana en el día del solsticio; entonces es, +pues, cuando el arco descrito por aquel astro alcanza el máximum de su +valor, y cuando se tiene el día más largo del año. Después el astro +empieza á seguir marcha inversa, se acerca poco á poco al ecuador, y el +día, siempre mayor que la noche, disminuye insensiblemente hasta el +equinoccio de setiembre, en el cual la noche y el día quedan iguales, +teniendo doce horas cada uno. + +Á partir de este momento, el astro va á salir y a ponerse por puntos +cada vez más distantes del este y del oeste, pero por la parte sur; su +altura á la hora de las doce disminuirá de día en día. El período de luz +será constantemente más corto y siempre de duración inferior á la noche. +La desigualdad irá aumentando hasta el solsticio de diciembre, que es el +día de noche más largo en todo el hemisferio boreal. + +[Illustración: Fig. 16. La Tierra en uno de los equinoccios.] + +Por último, de diciembre á marzo, el Sol seguirá marcha inversa, +acercándose de nuevo al ecuador, é irá ocupando á la hora de las doce +alturas cada vez más elevadas; el día crece entonces á medida que mengua +la noche, hasta que el equinoccio de fines de marzo restablece la +igualdad. + +Si en vez de tomar un punto del hemisferio norte de la Tierra hubiéramos +considerado un horizonte del hemisferio sur, el observador habría notado +la misma sucesión de fenómenos, pero en orden inverso. La salida y la +puesta del Sol habrían ido alejándose del este y del oeste hacia el +norte; pero su altura meridiana hubiera disminuido primeramente hasta el +solsticio de junio para aumentar desde junio al equinoccio de setiembre, +siendo siempre los días más cortos que las noches. De setiembre á marzo, +alturas meridianas crecientes, salida y puesta más meridionales hasta el +solsticio de diciembre, días crecientes, y más largos que las noches. +Desde el solsticio de diciembre á marzo, vuelta del Sol hacia el ecuador +y disminución de los días, que siguen siendo mayores que las noches. + +Tales son los hechos que todo el mundo puede observar en el espacio de +un año. Vamos á explicarlos. + +En el equinoccio, la posición ocupada por la Tierra es esta: como el +plano del ecuador de la Tierra pasa por el Sol, el hemisferio iluminado +que la Tierra le presenta y el hemisferio oscuro, están separados uno de +otro por un círculo máximo que pasa precisamente por ambos polos y que +contiene el eje de rotación {fig. 16}. Este círculo de separación de la +luz y de la sombra se confunde en este momento con uno de los círculos +meridianos terrestres y, por consiguiente, divide en dos partes iguales +todos los paralelos. + +En virtud de la rotación diurna, todo punto de un paralelo cualquiera +describe, pues, el día del equinoccio, la mitad de su circunferencia en +la zona de luz y la otra mitad en la de sombra. El día es igual á la +noche en toda la Tierra, y bajo todas las latitudes; de esta +circunstancia se deriva precisamente el nombre de equinoccio. + +[Illustración: Fig. 17. La Tierra entre el equinoccio y el solsticio.] + +39. =Desigualdad de duración de los días y de las noches.=--Á partir del +equinoccio de Aries, la Tierra tomará una de las posiciones indicadas en +la figura 17, porque su eje de rotación sigue siendo paralelo á sí +mismo, y conservando la misma inclinación sobre el plano de la +eclíptica. El círculo de separación de la luz y de la sombra dejará de +pasar por los polos y dividirá en dos partes desiguales á cada paralelo. +El arco diurno _a M b_, pongamos por ejemplo, será mayor que el nocturno +_a M' b_. De modo que el día será mayor que la noche, y la diferencia +entre sus duraciones tanto más considerable cuanto á mayor distancia del +círculo boreal pase el círculo de iluminación. + +Así pues, los días, mayores que las noches, irán creciendo sin cesar +hasta la época del solsticio de Cáncer, porque en este momento es cuando +el círculo de separación de la luz y de la sombra alcanzará las regiones +más distantes del polo. Entre el solsticio de verano y el equinoccio de +Libra, la Tierra ocupará, respecto del Sol, una serie de posiciones +idénticas á las que acabamos de examinar, pero en orden inverso. Los +días boreales, que siguen siendo mayores que las noches, irán +disminuyendo hasta el momento del nuevo equinoccio, en el cual volverá á +establecerse entre ellas la igualdad. Entonces la Tierra irá inclinando +cada vez más hacia el Sol su polo austral, y el arco diurno boreal irá +siendo más pequeño que el nocturno. Las noches, más largas que los días, +crecerán constantemente, y alcanzarán su máximum de duración en el +solsticio de Capricornio (fig. 18), para menguar inmediatamente en +sentido inverso, hasta el equinoccio de Aries. + +[Illustración: Fig. 18. La Tierra en uno de los solsticios.] + +=40. El día más largo y la mayor noche del hemisferio boreal.=--Las +variaciones que acabamos de indicar se efectúan de ese modo en todos los +puntos de la Tierra comprendidos entre los círculos polares, es decir, +pertenecientes á la zona tórrida ó á las templadas. Pero las +desigualdades varían con la latitud, y son tanto más notables cuanto +mayor es la latitud ó, en otros términos, cuanto más se aleja uno del +ecuador. + +Por lo demás, la altura meridiana del Sol sobre un horizonte dado +explica estas desigualdades. La amplitud del arco diurno que la rotación +terrestre hace recorrer al Sol sobre el horizonte, depende efectivamente +de dicha altura. En el solsticio de Cáncer, allá por el 20 de junio, la +altura meridiana del Sol es máximum para el horizonte de un lugar +situado en el hemisferio norte; por eso resulta el día más largo, ó +mejor dicho, el período de luz más prolongado, y la noche más corta. + +Entre el solsticio de Cáncer y cada uno de los equinoccios, la altura +meridiana del Sol va creciendo durante la primavera y disminuyendo +durante el verano: los días aumentan para menguar inmediatamente +después. + +Finalmente, en el solsticio de Capricornio, allá por el 21 de diciembre, +la altura del Sol sobre el horizonte es la más pequeña posible: así es +que tenemos la época de noche más larga y de día más corto. + +Lo que acabamos de decir se aplica al hemisferio norte; en un punto +cualquiera del hemisferio sur cuya latitud sea superior á 23° 27´, los +fenómenos se presentan del mismo modo, pero en épocas del año +correspondientes á posiciones de la Tierra diametralmente opuestas sobre +su órbita. El día más largo es el del solsticio de Capricornio, y el más +corto el del solsticio de Cáncer. + +=41. Días y noches de la zona intertropical.=--Consideremos ahora algunos +puntos particulares de la Tierra. + +En el ecuador, durante todo el año, la duración del día y de la noche +son iguales, teniendo cada uno de ellos doce horas. Esto depende de que +el círculo máximo del ecuador se encuentra siempre dividido en dos +partes iguales por el círculo que separa el hemisferio iluminado del +oscuro; el arco diurno y el nocturno tienen la misma amplitud, sea cual +fuere la altura meridiana del Sol. En la época de los equinoccios, el +Sol describe, para el horizonte de un punto del ecuador, el círculo +máximo vertical que pasa por los puntos este y oeste. De modo que á las +doce del día exactamente pasa por el cenit. + +Este último fenómeno es común á todas las regiones de la Tierra situadas +entre el ecuador y ambos trópicos, hasta los 23° 28´ de latitud +próximamente. En efecto, el eje de rotación se inclina 23° 28´ sobre el +plano de la eclíptica. Cuando nuestro globo llega, por efecto de su +movimiento de translación alrededor del Sol, á uno ú otro de los +solsticios, el radio que une los centros de ambos astros pasa +precisamente por un punto de uno de los trópicos, y coincide con la +vertical del lugar. + +Así, el día del solsticio de verano, el Sol pasa á la hora de las doce +por el cenit de todos los puntos situados en el trópico de Cáncer, y el +día del solsticio de invierno por el cenit de los lugares del trópico de +Capricornio. + +=42. El Sol en el cenit.=--Entre el ecuador y los trópicos, es decir, en +toda la zona tórrida, se presenta la misma circunstancia dos veces al +año, porque entonces la altura meridiana del Sol llega á 90° y pasa de +esto. De ahí resulta que entre estas dos épocas y uno de los solsticios +el Sol se encuentra á la hora del mediodía más allá de la vertical por +la parte norte, y durante el resto del año, aquende dicha vertical, por +la parte del sur. De modo que los habitantes de la zona tórrida ven su +sombra meridiana proyectada ya hacia el polo, ya hacia el ecuador, esto +es, al norte ó al sur de su horizonte. + +=43. Días y noches de las zonas polares=.--Transportémonos ahora á uno de +los círculos polares, es decir, á una latitud que sólo dista del polo +23° 27´. + +Desde el equinoccio hasta el solsticio, el día va creciendo sin cesar +para ese paralelo, lo mismo que para todos los demás lugares de la +Tierra; pero en el solsticio mismo, la luz del Sol alcanza al paralelo +completo, de modo que este día el astro permanece 24 horas sobre el +horizonte. Lo contrario ocurre en el círculo polar del hemisferio +opuesto, cuya noche dura 24 horas el día del solsticio. + +Allende los círculos polares, en los sitios que forman las zonas +glaciales, los días y las noches tienen duraciones cada vez más +desiguales. Á partir del equinoccio de Libra, por ejemplo, el polo +austral de la Tierra ve alzarse al Sol sobre su horizonte, efectuar cada +veinticuatro horas una vuelta entera sin ponerse, y, elevándose siempre, +alcanzar al cabo de tres meses su mayor altura, en la época del +solsticio de Capricornio. Una vez pasado el solsticio, el astro luminoso +describe en sentido inverso esta especie de espiral, para ponerse tres +meses más tarde, con lo cual ha suministrado un día de seis meses +enteros á dichas regiones heladas. Durante este largo intervalo de +tiempo, el polo boreal se hallaba sumido en la noche, que ahora va á +empezar para el polo sur. + +=44. Duraciones máxima y mínima del día y de la noche en diversas +latitudes=.--Acabemos este estudio de las variaciones que presentan las +duraciones relativas de los días y de las noches, presentando en un +cuadro las duraciones del día más largo y del más corto para cierto +número de latitudes comprendidas entre los círculos polares: + + Duración Duración + del día más largo del día más corto + y de la mayor y de la noche +Latitudes. noche. más pequeña. + +Ecuador 0° 12h 0m 12h 0m + 15° 12 53 11 7 +Trópicos 23° 27´ 13 27 10 33 + 30° 13 56 10 4 + 45° 15 26 8 34 +París 48° 50´ 16 7 7 34 +Buenos Aires 34° 36´ 14 20 9 40 + 60° 18 30 5 30 +Círculos polares 66° 33´ 24 0 0 0 + + + + +LAS ESTACIONES + + +=45. Las estaciones astronómicas.=--Según se sabe, el año se divide en +cuatro estaciones, separadas unas de otras por los dos equinoccios y los +dos solsticios. + +La _primavera_ empieza en el momento en que la Tierra pasa por el punto +equinoccial de la primavera ó, lo que significa lo mismo, en el momento +en que el Sol atraviesa el ecuador y pasa del hemisferio austral al +boreal del cielo. Este paso ocurre ordinariamente entre el 20 y el 22 de +marzo. + +El fin de la estación de la primavera y el principio de la de _verano_ +coincide con la época del solsticio siguiente, que se efectúa de +ordinario hacia el 20 de junio. + +El estío acaba y el _otoño_ empieza en el momento en que se verifica el +segundo equinoccio, es decir, cuando el Sol atraviesa el ecuador para +volver al hemisferio austral, allá por el 22 de setiembre. + +Finalmente, en la época del segundo solsticio, es decir, á eso del 20 ó +21 de diciembre, empieza la estación de _invierno_, que termina con el +año astronómico al llegar el equinoccio de primavera. + +=46. Porqué tienen desigual duración las estaciones.=--Los equinoccios y +los solsticios dividen en cuatro partes desiguales la órbita de la +Tierra, según acabamos de ver. Este hecho bastaría para que las +estaciones no tuviesen la misma duración; pero esta desigualdad aumenta +más aún por la circunstancia de que la Tierra se mueve en su órbita con +rapidez tanto mayor cuanto más cerca del Sol se encuentra, cosa que +ocurre precisamente cuando recorre los dos arcos más pequeños, los de +otoño y de invierno. + +He aquí las épocas precisas en que se verificaron durante el año 1888 +los equinoccios y los solsticios, esto es, los principios de las cuatro +estaciones y las duraciones correspondientes de estos períodos: + + El equinoccio de Aries se efectuó el 20 de marzo á las 4h 5m + de la mañana (tiempo medio de París). El solsticio de Cáncer el 21 + de junio, á 0h 23m de la mañana. El equinoccio de Libra el 22 + de setiembre á las 3h 2m de la tarde. El solsticio de + Capricornio el 21 de diciembre, á las 0h 12m de la mañana. + + La duración del otoño austral, ó de la primavera boreal habrá sido, + pues, de 92 días 20h 18m. La del invierno austral ó del + verano boreal, 93 días 14h 39m. La de la primavera austral ó + del otoño boreal, 89 días 18h 10m. La del verano austral ó + del invierno boreal (1888-1889), 89 días 0h 34m. + +Se ve, por los números que preceden, que el Sol ha permanecido en el +hemisferio boreal durante 186 días 10h 57m y en el austral sólo +durante 178 días 19h 44m, lo cual constituye una diferencia de 7 +días 15h 30m en favor de las estaciones estivales del hemisferio +norte. + +[Illustración: Fig. 19. Órbita anual de la Tierra. Las estaciones.] + +=47. Las estaciones meteorológicas.=--Las estaciones no son únicamente las +divisiones naturales del año astronómico, sino que además y casi siempre +se las considera como períodos que presentan caracteres distintos desde +el punto de vista de la temperatura de las diversas regiones de la +Tierra. + +En lo relativo al hemisferio boreal, el invierno es generalmente la +época de los fríos y el verano la de los calores, formando el otoño y la +primavera períodos intermedios y templados. + +En el hemisferio austral, el orden es inverso, por lo menos en cuanto +las temperaturas dependen de la acción exclusiva y directa de los rayos +solares. En dichas regiones de la Tierra, las épocas del frío son la +primavera y el verano, y el otoño é invierno las de grandes calores. Es +fácil darse cuenta de la oposición de las estaciones en ambos +hemisferios con sólo estudiar las causas astronómicas de las variaciones +de la temperatura. + +=48. Intensidad de la radiación solar en diversas épocas.=--Si se +considera en su totalidad el globo terrestre, la cantidad de calor que +recibe del Sol no depende sino de la distancia entre ambos astros, y +varía con ella. En el perihelio, allá por el 1º de enero, dicha cantidad +es la mayor posible; la menor, en el perihelio, hacia el 1º de julio. + +Entre estas dos épocas, el calor recibido por el globo varía, á medida +que cambian las distancias del Sol á la Tierra. Como el eje mayor de la +órbita divide la curva en dos partes iguales recorridas en el mismo +tiempo por el planeta, resulta que éste recibe del sol cantidades de +calor iguales durante cada una de esas mitades de año. + +Por otra parte, la observación enseña que la temperatura media de la +Tierra es casi constante, y que no ha variado de manera sensible desde +hace miles de años. En consecuencia, podemos sentar que nuestro globo +pierde cada año, por radiación en el espacio, todo el calor que recibe +del Sol. + +=49. Influencia de la altura del Sol sobre la intensidad de la +radiación.=--Las variaciones de distancia no bastan á explicar las +grandes diferencias que se notan en la temperatura de un punto dado en +las diversas épocas del año, ni la distribución excesivamente desigual +del mismo elemento en las distintas latitudes. Las causas de esas +variaciones son de dos órdenes: unas, que dependen de la constitución +física del globo terrestre y de su atmósfera, son de orden +meteorológico; otras, puramente astronómicas. No debemos insistir más +que sobre estas últimas. + +Dos causas astronómicas principales determinan la intensidad del calor +que el Sol irradia hacia un punto dado de la superficie del globo, de la +cual resulta la temperatura media de un día en una época determinada. +Estas causas son: en primer lugar, la altura meridiana á que el Sol se +eleva sobre el horizonte; en segundo lugar, la duración del día, esto +es, del tiempo que el astro tarda en recorrer su arco diurno. + +En física se demuestra que si una superficie se encuentra enfrente de un +foco de calor, la intensidad del calor incidente es tanto mayor cuanto +menos oblicuamente se presenta dicha superficie á la acción de los +rayos. Así, en el momento de salir el Sol, la Tierra recibe su mínimum +de calor, para irse calentando cada vez más á medida que el movimiento +diurno, haciendo elevarse el disco del astro, disminuye la oblicuidad de +sus rayos. Á las doce, el calor recibido alcanza su máximum, para +empezar á disminuir en seguida hasta la hora del ocaso. Comparando, en +lo que se refiere á la oblicuidad de los rayos solares, dos días +cualesquiera tomados en diferentes épocas del año, se ve que la cantidad +de calor recibida en un punto dado, en cada uno de estos días, depende +de la altura que alcanza el Sol á al hora de las doce. Ahora bien, esta +altura varía con las estaciones, siendo cada vez mayor desde el +equinoccio de primavera hasta el solsticio de verano, para disminuir en +seguida hasta el equinoccio de otoño; luego sigue bajando hasta el +solsticio de invierno, en que es lo más pequeña posible. + +Finalmente, durante el invierno vuelve á pasar por los valores que ha +tenido en otoño, hasta el equinoccio de primavera. + +=50. Influencia de la duración del día.=--Por último, la temperatura de un +día depende también del tiempo durante el cual ejercen los rayos solares +su acción sobre la atmósfera y el suelo. En una palabra, depende de la +extensión del día. Pues, esta extensión es á su vez, para un punto dado, +tanto mayor cuanto más considerable es la altura meridiana del Sol; de +modo que esta segunda causa contribuye en unión de las primeras á hacer +más cálidas las estaciones de primavera y de verano, y más frías las de +otoño é invierno. + +Esto es, por lo demás, lo contrario de lo que ocurre con el hemisferio +austral de la Tierra, puesto que, para dos latitudes iguales y opuestas, +las alturas meridianas del Sol varían en sentido inverso, así como las +duraciones relativas de los días y de las noches. El otoño y el invierno +son en él las estaciones más cálidas, y la primavera y el verano las más +frías. + +=51. Variaciones de la temperatura según las latitudes.=--Todo cuanto +acabamos de decir para explicar las variaciones de la temperatura en un +punto dado, sirve también para hacer comprender la desigualdad de +distribución del calor según las latitudes. + +La zona tórrida, comprendida entre el ecuador y los dos trópicos, +comprende las regiones cuya temperatura media anual es más elevada, y en +que, al mismo tiempo, es menos vivo el contraste entre las estaciones. +En efecto, el Sol conserva en ellas, durante todo el año, las alturas +mayores sobre el horizonte. Allí es únicamente, según se ha visto, donde +alcanza el cenit, y donde sus rayos caen verticalmente sobre el suelo. +Su altura meridiana mínimum varía entre 66° y 43°, y nunca es inferior á +este último valor. + +En las zonas templadas hay una diferencia más considerable entre las +temperaturas de las estaciones extremas. Por la época del solsticio de +invierno, el Sol alcanza escasa altura meridiana, mientras que en el +solsticio de verano, se eleva á alturas muy cercanas del cenit. Pero lo +que distingue principalmente dichas zonas de la tórrida, es que la +duración de los días, durante las estaciones invernales, es mucho menor +que la de los días de las estaciones estivales. + +Finalmente, entre todas las zonas, las menos favorecidas en lo relativo +á la temperatura, son las glaciales. Durante los largos días de +primavera y de estío se presentan dichas zonas muy oblicuamente á los +rayos del Sol, y la ausencia del astro durante sus largas noches de +otoño y de invierno, acumula en ellas las nieves y los hielos +convirtiendo á esas regiones en países casi inhabitables. + +=52. Épocas del mayor calor y del mayor frío.=--La primavera y el estío +son dos estaciones que podrían creerse idénticas á primera vista, puesto +que, dado un punto cualquiera, el Sol pasa en él por las mismas alturas +meridianas y que los días tienen duraciones sucesivamente iguales. Lo +mismo pudiera creerse acerca del otoño y del invierno. Sin embargo, la +observación prueba que la temperatura media del verano es superior á la +de la primavera, y que los grandes calores se presentan durante el +verano y no en el solsticio. El invierno es análogamente más frío que el +otoño, y las temperaturas más rigurosas no coinciden ordinariamente con +la época del solsticio. + +=53. Estaciones meteorológicas de ambos hemisferios.=--Se ha visto que el +otoño y el invierno, esto es, las estaciones más frías del hemisferio +boreal, corresponden á las distancias más cortas del Sol y de la Tierra, +y la primavera y el verano á su mayor alejamiento. Como en el hemisferio +austral ocurre lo contrario, deberían resultar de esto calores estivales +más intensos y fríos de invierno más rigurosos. Pero esta causa de +desigualdad queda compensada por el hecho de que, si bien el calor +recibido por el hemisferio austral es más intenso durante las dos +primeras estaciones, la duración de éstas es, por otra parte, menor que +la de las otras dos. + +Sin embargo, dada la igualdad de latitud, la temperatura media del +hemisferio austral es inferior á la del hemisferio boreal. Las +observaciones meteorológicas atestiguan la exactitud de este hecho, que +se encuentra además confirmado por la diversa extensión de los hielos +alrededor de ambos polos. Mientras que los hielos del boreal se +extienden sólo hasta el 81° paralelo, en la zona austral los mares se +hielan hasta el paralelo 71. Mas las causas de estas diferencias no son +astronómicas: tal fenómeno debe atribuirse á la desigual repartición de +las tierras y las aguas en los dos hemisferios. El boreal contiene la +mayor parte de los continentes, mientras que el austral se encuentra +cubierto en más de las tres cuartas partes por los océanos. Es cierto +que ambos reciben en un año la misma cantidad de calor solar; pero la +superficie líquida se enfría con más rapidez que el suelo, porque á +medida que una capa superficial disminuye de temperatura, su mayor +densidad la hace bajar, siendo reemplazada por otra inferior, que se +enfría á su vez. Así pues, la mar pierde más que el suelo firme por la +radiación nocturna de la Tierra, y esto explica la diferencia que +acabamos de señalar entre las temperaturas medias del hemisferio sólido +y del líquido. + + + + +LA LUNA SATÉLITE DE LA TIERRA + + +=54. Fases de la Luna.=--La Tierra va acompañada por la Luna en su +movimiento de rotación alrededor del Sol. + +La Luna gira á su vez en torno de la Tierra, y en el mismo sentido que +nuestro propio movimiento alrededor del Sol, esto es, de occidente á +oriente. Su revolución se efectúa en un intervalo de 27 días y medio. + +Como la distancia de la Luna á la Tierra es considerablemente más +pequeña que la del Sol, la órbita de aquel astro lo coloca en cada +revolución en una serie de posiciones respecto de este último, llamadas +_fases_, y que nos la presentan de manera muy distinta. Ya aparece como +un disco completamente iluminado; ya la vemos bajo la forma de un +semi-círculo luminoso; ya, por fin, se limita á una sección más ó menos +delgada, que es lo que llamamos _media luna_, ó una porción de círculo +superior á la mitad de esta figura. + +=55. Explicación de las fases de la Luna.=--La razón de estos aspectos es +muy fácil de comprender. Basta para ello con examinar la figura 20, que +representa una revolución completa de la Luna alrededor de la Tierra. En +ella se ve á nuestro satélite en ocho posiciones principales sobre su +órbita, cuyo centro está ocupado por la Tierra. Se supone que el Sol se +halla fuera de la figura á una distancia igual á cerca de 400 veces la +de la Tierra á la Luna. Su luz ilumina la mitad superior de ambos +globos. Examinemos las posiciones sucesivas de la Luna. + +En lo alto de la figura, nuestro satélite vuelve hacia la Tierra la +mitad oscura y, por consiguiente, la Luna queda entonces invisible. Esta +es la _Luna nueva_, y entonces se dice que se opera la _conjunción_. + +El movimiento de la Luna la lleva á su segunda posición, y se empieza á +ver desde la Tierra una pequeña parte del disco lunar, que parece una +hoz, cuya convexidad está vuelta hacia el Sol, por la parte de +occidente. En los días siguientes la _media Luna_ se hace cada vez más +ancha, y á los 7 y medio próximamente después de la Luna nueva, se +encuentra iluminada toda una mitad del disco: este es el _cuarto +creciente_. + +[Illustración: Fig. 20. Órbita de la Luna. Explicación de las fases.] + +En los días siguientes, nuestro satélite vuelve hacia la Tierra +porciones cada vez mayores de su mitad iluminada, hasta que llega á la +quinta posición, esto es, la que se encuentra situada en la parte +inferior de la figura, y en la cual vuelve hacia nosotros la mitad +entera. Entonces se ve iluminado completamente el disco; este es el +momento de la _Luna llena_ ó de la _oposición_, porque al llegar este +momento nuestro satélite ocupa, respecto de la Tierra, una posición +opuesta á la del Sol. La Luna llena se verifica 14 días y cuarto +próximamente después de la nueva. + +El movimiento continúa y la Luna vuelve á ocupar en la segunda mitad de +su revolución, pero en sentido inverso, posiciones completamente +análogas á las de la primera. El disco presenta porciones iluminadas +menguantes, primero el semi-círculo luminoso, luego las _hoces_ ó +_medias Lunas_, cada vez más estrechas y que entonces vuelven su +convexidad hacia oriente. En los días 21º á 22º de la revolución se +presenta el _cuarto menguante_, y á los 29 y medio, la Luna ha vuelto á +hacerse invisible: ha terminado, pues, la _lunación_. + +[Illustración: Fig. 21. Movimiento propio de la Luna.] + +Se llama, en efecto, _lunación_ el período que recorre así nuestro +satélite entre dos conjunciones consecutivas, ó, lo que es lo mismo, +entre dos lunas nuevas. + +=56. Lunación.=--Ya se ha visto que la Luna efectúa su revolución +alrededor de la Tierra en 27 días y 1/4 próximamente, mientras que la +lunación es de 29 días y medio. Esta diferencia procede de que, mientras +la Luna efectúa una revolución sobre su órbita, la Tierra recorre +igualmente, en el mismo sentido, un arco de la suya. La Luna, que ha +dado una vuelta entera, se presenta otra vez á coincidir con la misma +estrella; pero no ha llegado aún á su misma posición respecto del Sol, y +como necesita aún 2 días y 5 horas más para realizar este regreso, +resulta que se debe añadir esta diferencia á la duración de la +revolución sobre la órbita, para obtener el tiempo exacto que tarda en +efectuarse la lunación. + +=57. Movimiento propio de la Luna.=--El movimiento de la Luna alrededor de +la Tierra no se manifiesta sólo por las fases ó apariencias variadas de +su disco. + +También se le observa por el movimiento de la Luna sobre la bóveda +celeste. Si este astro permaneciese inmóvil, tendría el mismo movimiento +diurno que las estrellas, y se le vería ocupar siempre el mismo sitio en +las constelaciones. Por el contrario, de un día á otro cambia de lugar +retrocediendo hacia el oriente, como es fácil comprobarlo en el curso de +una misma noche. Dicho movimiento de occidente á oriente es, en efecto, +muy sensible, y llega á 13 grados próximamente en 24 horas. + + + + +ECLIPSES DE SOL Y DE LUNA + + +=58. Órbita de la Luna.=--La órbita que la Luna describe alrededor de la +Tierra no está en el mismo plano que la de la Tierra alrededor del Sol. +Aquél se inclina sobre la eclíptica formando un ángulo de 5 grados +próximamente. + +Examinando la figura que nos ha servido para explicar las fases, es +fácil ver: + +Que si la Luna describiese su órbita en el plano de la eclíptica, al +llegar cada Luna nueva ó novilunio, la mitad oscura que este astro +presenta á la Tierra, se encontraría opuesta necesariamente al Sol en +línea recta; como los discos de ambos cuerpos tienen la misma dimensión +aparente, la luna ocultaría el Sol á la Tierra, durante todo el tiempo +de su paso en conjunción. El Sol sería invisible para las partes de la +Tierra sobre que proyectara su sombra nuestro satélite; en una palabra, +habría _eclipse de Sol_; + +Que, en el mismo supuesto, al llegar la época de la oposición ó el +plenilunio, habría eclipse de Luna, puesto que entonces la Tierra se +hallaría interpuesta en línea recta entre el Sol y nuestro satélite. +Este último quedaría sumido, pues, en la sombra de la Tierra. + +De modo que en cada lunación habría dos eclipses, uno de Sol y otro de +Luna, separados entre sí por un intervalo de catorce días y medio +próximamente. + +=59. Inclinación sobre la eclíptica de la órbita de la Luna.=--Todo el +mundo sabe que los fenómenos de esta clase son mucho más raros, lo cual +depende de que, como la órbita lunar se encuentra en un plano inclinado +respecto de la órbita de la Tierra, una mitad de esta órbita es descrita +por encima de la eclíptica, y la otra mitad por debajo. En la época del +novilunio, nuestro satélite se encuentra, es verdad, en la dirección +indicada, pero ya por encima ya por debajo del disco de la Tierra; y la +sombra proyectada por él en el espacio pasa por encima ó por debajo de +nuestro globo. + +De análoga manera, en la oposición ó durante el plenilunio, la sombra de +la Tierra que se encuentra necesariamente en el plano de la eclíptica, +pasa por encima ó por debajo de la Luna sin tocarla, y no hay eclipse. + +=60. Condiciones de posibilidad de los eclipses.=--No olvidemos, sin +embargo, que la Luna, para describir su órbita ya por encima ya por +debajo del plano de la órbita terrestre, pasa necesariamente dos veces +por este plano, en cada revolución. Dichos dos puntos se denominan +_nodos_. + +Ahora bien, los nodos de la Luna cambian de posición, moviéndose sobre +la órbita, y ocurre de tiempo en tiempo que la Luna se encuentra en uno +y luego en el otro de estos nodos, en los instantes en que es también +_Luna nueva_ y _Luna llena_. Cada vez que se efectúa la mencionada +coincidencia, hay eclipse de Sol ó de Luna, puesto que entonces Luna, +Tierra y Sol se encuentran en línea recta. Lo que hemos dicho arriba +sobre lo que ocurriría en la hipótesis de que la órbita lunar +coincidiese con la eclíptica, se aplica en todo su rigor á los casos que +acabamos de indicar. + +Ahora es posible darse cuenta de la razón que ha hecho dar su nombre al +plano de la _Eclíptica_ ó de la órbita terrestre. Los eclipses no son +posibles más que cuando la Luna pasa por este plano. + +[Illustración: Fig. 22. Eclipse total de Sol.] + +=61. De los eclipses de Sol.=--Distínguense tres especies de eclipses +solares. Unos son _totales_: en ellos el disco oscuro de la Luna cubre +enteramente la superficie aparente del astro radioso (fig. 22). Los +demás son _parciales_, es decir que en ellos sólo se oculta una parte +más ó menos grande del disco solar que aparece recortado. Por fin, hay +eclipses de Sol _anulares_, que se verifican cuando el disco de la Luna +no es bastante grande para ocultar enteramente el del Sol; entonces un +anillo luminoso de cierto ancho desborda alrededor del hemisferio oscuro +de la Luna. + +Esto equivale á decir que el cono de sombra pura proyectado por la Luna +nueva hacia la Tierra, alcanza ó no la superficie de nuestro globo. Si +llega á dicha superficie, hay eclipse total para todos los puntos de la +Tierra que entran en su circunferencia, y parciales para cuantas +regiones sólo quedan sumidas en la penumbra. Este es el caso +representado por la figura 23. + +[Illustración: Fig. 23. Eclipse anular de Sol.] + +Según esto, las condiciones de posibilidad de los eclipses totales de +Sol son las siguientes: + +La Luna debe hallarse en _conjunción_, esto es, ha de ser _novilunio_. + +Este astro debe encontrarse además en las cercanías de uno de sus nodos. + +Finalmente, su distancia á la Tierra debe ser menor que la longitud del +cono de sombra pura proyectado por ella en el espacio. + +Las mismas condiciones, excepto la última, son las de los eclipses +anulares de sol. + +=62. Visibilidad de los eclipses de Sol.=--Los eclipses de Sol no son +visibles más que en una porción muy limitada de la superficie de la +Tierra. Es perfectamente evidente, en primer lugar, que el fenómeno es +completamente invisible en todos los puntos de la Tierra para los cuales +no ha salido aún el Sol mientras dura el eclipse entero. Pero esto es +también exacto para otros muchos puntos de la Tierra, y la razón se +comprende sin dificultad. + +En efecto, la Luna tiene un diámetro que es casi cuatro veces inferior +al de la Tierra. Su cono de sombra es, en su mayor anchura, demasiado +estrecho para que nuestro globo entero quepa en él; y hacia las +extremidades, sus dimensiones son bastante pequeñas para no producir en +la superficie de nuestro globo más que un círculo negro de unas 22 +leguas de ancho. Según esto, un eclipse de Sol no es total, en un mismo +instante físico, sino para un círculo de dicha dimensión. Sólo que los +movimientos combinados de la rotación terrestre y lunar hacen que en +realidad el cono de sombra se pasee por gran parte de la superficie de +la Tierra, describiendo esta superficie una curva oscura. Las mismas +observaciones se aplican á la penumbra. + +=63. Eclipse de Luna; condiciones de posibilidad.=--Los eclipses de Luna +pueden ser también parciales ó totales; pero nunca anulares, porque el +cono de sombra de la Tierra tiene siempre, aún en las mayores distancias +á que puede hallarse el satélite, dimensiones mucho más considerables +que el disco lunar mismo. + +Los eclipses de Luna no pueden efectuarse más que en la época de la +oposición ó en plenilunio, con tal sin embargo que dicho astro se +encuentre en uno de sus nodos ó á escasa distancia de ellos. En +definitiva, para que el fenómeno ocurra, es indispensable que el globo +lunar atraviese los conos de sombra y de penumbra que la tierra proyecta +en el espacio, conos cuyo eje común coincide necesariamente con el plano +de la eclíptica. + +Si la penetración en la sombra pura es completa, el eclipse de Luna es +total; si el astro sólo penetra en parte en dicho cono, el eclipse es +parcial. + +Finalmente, el eclipse total se llama central cuando la Luna atraviesa +el cono de sombra en su mayor diámetro, lo cual exige evidentemente que +el instante de la oposición coincida con el paso de la Luna por su nodo. + +=64. Aspecto de la Luna durante un eclipse.=--Al principio de un eclipse +total de Luna se observa primeramente una disminución marcada de la luz +del disco; la Luna entra en este momento en la penumbra. Luego, y de +pronto, se forma sobre el contorno un pequeño recorte oscuro que invade +poco á poco la parte luminosa del disco; pero este recorte dista mucho +de ser tan marcado como el de los eclipses solares. Su forma es +circular; pero de una curvatura menos pronunciada, circunstancia fácil +de prever y que el cálculo confirma, puesto que el diámetro de la sombra +de la Tierra es casi tres veces tan grande como el diámetro lunar. + +=65. Forma y dimensión de la órbita lunar.=--La órbita de la Luna no es +circular; su forma es la de una elipse en uno de cuyos focos se hallara +la Tierra. + +De ahí resulta que la distancia de nuestro satélite á nuestro globo es +ya mayor, ya menor. Su distancia media, calculada tomando como unidad el +radio del ecuador de la Tierra, es algo más de 60. Expresándola en +kilómetros, se encuentran 384,000, ó sean 96,000 leguas. En su mayor +distancia ó apogeo, la luna se halla á 101,000 leguas; en el perigeo, +sólo dista de nosotros 91,000 leguas. Estos números se aplican á los +centros de ambos astros. + +[Illustración: Fig. 24. Dimensiones comparadas de la Tierra y de la +Luna.] + +=66. Dimensiones de la Luna.=--Conociendo la distancia de la Luna á la +Tierra se han podido deducir las dimensiones de su diámetro, su +superficie y su volumen. + +El diámetro es algo mayor que la cuarta parte del diámetro de nuestro +globo: equivale, en efecto, á sus 27 centésimos, lo que hace en +kilómetros 6,950, ó sean unas 1,738 leguas. La Luna mide 11,000 +kilómetros de contorno. + +Su superficie es la 13ª parte de la terrestre; su volumen, la 49ª parte +próximamente del de nuestro globo. + +=67. Rotación de la Luna.=--Examinando las manchas que cubren el disco +lunar, no se tarda en reconocer, si se continúa este examen durante +algún tiempo, que la Luna presenta siempre las mismas á la Tierra, es +decir, que vuelve constantemente hacia nosotros el mismo hemisferio. +Este hecho constituye una prueba de que la Luna tiene movimiento de +rotación que dura lo mismo que la revolución sideral. Nada más que por +el hecho de presentar siempre la Luna la misma cara á la Tierra, que es +el centro de su movimiento, resulta claro que, dado un punto del espacio +celeste más ó menos distante de la órbita lunar, nuestro satélite debe +por el contrario presentar, en el mismo intervalo, todas sus caras á un +observador colocado en dicho punto. + +=68. Montañas de la Luna.=--=Constitución física.=--Cuando se estudia la +Luna por medio de un telescopio de bastante alcance, se ven en la +superficie de su disco multitud de asperezas cuya presencia se acusa más +aún por las sombras que proyectan en la dirección opuesta á la del Sol. +La mayor parte de esas asperezas que no son más que las montañas de la +Luna, tienen forma circular que las hace parecerse á grandes circos, ó á +los cráteres de los volcanes terrestres. Las hay de todas dimensiones. +La altura de muchas de estas montañas ha sido medida; casi todas son muy +elevadas, y son varias las que suben tanto como las principales cimas de +la Tierra. + +Rigurosamente hablando, en la Luna no hay cordilleras de montañas ó, por +lo menos, las alturas que se denominan así, son sólo los bordes ó +barreras, en parte ruinosas, de grandes cavidades circulares, á las +cuales ha hecho dar el nombre de _mares_ el color agrisado de su fondo. +Pero se ha reconocido que en la Luna no hay agua, y por tanto tampoco +océanos, así como no existe en ella atmósfera alguna. + +Por efecto de su revolución alrededor de la Tierra y de su rotación +sobre su eje, la Luna presenta sucesivamente al Sol todos los puntos de +su superficie, durante la lunación, que se efectúa, según ya se ha +visto, en 29 días y medio. De ahí resulta que el día y la noche lunares +tienen en junto 709 horas. En el ecuador del mencionado astro, la +duración de los días es igual á la de las noches, siendo por tanto una y +otra de 354 horas y media. En las polos, el Sol permanece sobre el +horizonte 179 días, esto es, casi la mitad de uno de nuestros años. Ese +día viene seguido por una noche de análoga extensión. + + + + +EL SOL + + +=69. Foco de las órbitas de los planetas.=--El Sol es el foco común de las +órbitas de los planetas, esto es, de los astros que efectúan á su +alrededor un movimiento periódico de revolución, como lo hace la Tierra. +Está inmóvil respecto de ellos, á los cuales envía su luz y su calor. + +Todo el mundo sabe que esta luz es tan viva que no se puede mirar al Sol +de frente, á menos que alguna nube ó la niebla no se interpongan entre +su disco y la vista del observador; en este último caso, es fácil ver +que dicho disco tiene forma perfectamente circular y que el Sol es +esférico, lo mismo que la Tierra y la Luna. + +Sus dimensiones aparentes son con corta diferencia las mismas que las de +la Luna; pero como su distancia á la Tierra es mucho mayor que la á que +se encuentra nuestro satélite, sus dimensiones verdaderas son también +infinitamente mayores. Entremos en algunos detalles sobre este punto. + +70. =Distancia del Sol á la Tierra.=--La distancia del Sol á la Tierra +ha sido calculada por procedimientos que no podemos describir aquí. Se +ha hallado que en su término medio equivale á 23,200 radios del ecuador +terrestre, esto es, en números redondos, á 148 millones de kilómetros, ó +á 37 millones de leguas. Es unas 384 veces la distancia de la Luna. + +Estos últimos números dan la distancia media: las extremas se deducen de +ellos fácilmente, cuando se recuerda que la diferencia en más ó en menos +es de la 60ª parte próximamente de la distancia media. Entonces se +encuentra que el Sol, en la época de su máximum, se halla alejado de la +Tierra 23,600 radios terrestres, ó 37,600,000 leguas, y en su distancia +mínima 22,000 radios ó 36,350,000 leguas. + +Como la distancia media sirve de unidad á todas las restantes, sea en +nuestro mundo solar, sea en el sideral, haremos algunas comparaciones +para que se comprenda mejor que por una simple enumeración de cifras, +cuan considerable es. Por lo demás, no hay dificultad para efectuar los +cálculos cuyos resultados damos aquí: un tren expreso de camino de +hierro que anduviese sin pararse 50 kilómetros por hora, no llegaría al +Sol sino al cabo de 336 años y 7 meses. Si el sonido pudiera propagarse +á través de los espacios celestes, desde el Sol á la Tierra, uno cuya +intensidad fuera bastante grande para agitar el aire en espacio tan +grande, no sería percibido por nosotros hasta los 13 años y 3/4 +próximamente después de su emisión. Por último, la misma luz, cuyo +movimiento de propagación es el más rápido de todos los movimientos +conocidos, tarda 8 minutos y 16 segundos para recorrer la misma +distancia, no obstante su velocidad de 300,000 kilómetros por segundo. + +71. =Dimensiones del Sol.=--Vengamos ahora á las dimensiones del Sol. El +radio de esta inmensa esfera equivale á más de 108 veces el radio +ecuatorial de la Tierra. Calculándolo en kilómetros, mide 692,000 ó sean +173,000 leguas, lo que da 4,350,000 kilómetros próximamente para la +circunferencia de uno de sus círculos máximos. + +Si de las dimensiones lineales pasamos á las superficiales, se +encuentran 6,000,000 de millones de kilómetros cuadrados, esto es, +11,800 veces la superficie terrestre. + +[Illustración: Fig. 25. Dimensiones comparadas del globo del Sol y de la +órbita de la Luna.] + +Finalmente, el volumen del Sol no es inferior á 1,280,000 veces el de +nuestro globo, lo que da, en cubos de un kilómetro de lado, la cifra +enorme de 1,381,000,000,000,000,000. + +Según se ha visto antes, la Luna se encuentra á una distancia media de +la Tierra igual á 60 radios terrestres próximamente. Si se imaginara, +pues, que el centro de la esfera solar viniese á coincidir con el centro +de la Tierra, no sólo se encontraría comprendida toda la órbita de la +Luna dentro del cuerpo del Sol, sino que sobraría 48 veces más el radio +de la Tierra entre la circunferencia de aquella órbita y la del inmenso +astro. La figura 25 da idea exacta de dichas proporciones y del +prodigioso tamaño del astro que distribuye en nuestro sistema la luz y +el calor. + +Para representar al Sol, la Tierra y la Luna en sus verdaderas +proporciones de tamaño y de distancia, habría que disponer las imágenes +de esta manera. La Luna debería hallarse representada por un grano de +munición de 1 milímetro de diámetro. Á la distancia de 11 centímetros de +éste, se colocaría otro de 4 milímetros de diámetro, que sería la +Tierra. Y siguiendo la misma escala, el Sol quedaría representado por un +globo de 40 centímetros de diámetro, colocado á 42 metros de los dos +granos, para que la distancia fuera proporcional á las dimensiones +elegidas. + +=72. Manchas del Sol.=--Visto á través de una neblina suficientemente +transparente, el disco parece de deslumbradora blancura. Pero si se le +observa con un anteojo provisto de un vidrio ahumado, se notan en la +superficie del cuerpo solar pequeñas manchas, rodeadas de una envoltura +agrisada. Estas manchas son en ocasiones redondas, pero á menudo +presentan también las formas más variadas é irregulares. + +Se ha observado que se mueven siempre en el mismo sentido, y de esos +movimientos se ha deducido que el Sol gira uniformemente alrededor de +uno de sus diámetros y que la mencionada rotación dura 25 días +próximamente. + +El Sol tiene luz propia, y su masa se encuentra en estado de continua +incandescencia; su globo está envuelto por una capa de hidrógeno en +ignición. + +Por el contrario, los planetas carecen de luz propia y se limitan á +recibir y reflejar la del Sol. Esto lo sabemos ya en lo tocante á la +Tierra y á la Luna, y lo que no tardaremos en ver también respecto de +los demás cuerpos que efectúan revoluciones alrededor del gran astro. + +Si el Sol se encontrara á distancias tan grandes como las estrellas que +más cerca se hallan de nosotros, sólo se presentaría á nuestra vista +como un sencillo punto luminoso; de lo cual se deduce que el astro +central de nuestro sistema no es sino una estrella, ó que cada estrella +es un Sol análogo al nuestro. + + + + +LOS PLANETAS + + +=73. Los Planetas=.--Ya hemos dicho que la Tierra no es el único cuerpo +que circula alrededor del sol. Otros siete planetas, cuatro de los +cuales tienen dimensiones más considerables que nuestro globo, y tres +que las alcanzan casi iguales ó un poco más pequeñas, efectúan sus +revoluciones periódicas alrededor del gran astro, en tiempos que varían +de 87 días á 165 de nuestros años. + +Los ocho planetas son, par orden de sus distancias al Sol: + +Mercurio + +Venus + +La Tierra + +Marte + +Júpiter + +Saturno + +Urano + +Neptuno + +Además, entre Marte y Júpiter circulan multitud de planetas muy +pequeños, separando así á los planetas inferiores de los grandes +planetas. Llámaseles _pequeños planetas_ ó _planetas telescópicos_, +porque no se les puede ver más que con anteojos poderosísimos. Se +conocen en la actualidad 271, y cada año se descubren otros nuevos. + +Entre los planetas medios hay dos que están acompañados de satélites, +los cuales circulan alrededor de ellos del mismo modo que los planetas +lo efectúan en torno del Sol. Son la Tierra con la Luna y Marte con 2 +satélites. También los grandes planetas tienen satélites. Júpiter posee +cuatro; Saturno, ocho; Urano, cuatro; y Neptuno, uno solo. + +Contando todos estos cuerpos, y entre ellos el Sol, se encuentra que el +sistema planetario está compuesto de 300 astros, de ellos 279 planetas y +20 satélites. + +=74. Distancia de los Planetas al Sol.=--He aquí las distancias medias de +los 8 planetas principales al Sol, representadas primero tomando por +unidad la de la Tierra, y luego en millones de kilómetros: + +Mercurio 0.387 ó 57 millones de kil. +Venus 0.723 107 -- +La Tierra 1.000 148 -- +Marte 1.524 225 -- +Júpiter 5.203 770 -- +Saturno 9.538 1.400 -- +Urano 19.183 2.832 -- +Neptuno 30.035 4.428 -- + +=78. Duración de las revoluciones de los Planetas.=--Las duraciones de las +revoluciones en días y años de la Tierra son las siguientes: + +Mercurio 88 días. +Venus 225 -- +La Tierra 365, 25 +Marte 1 año 322 días. +Júpiter 12 " 315 " +Saturno 29 " 167 " +Urano 84 " 7 " +Neptuno 164 " 280 " + +=76. Planetas inferiores; superiores.=--Dos de los ocho planetas +principales están como se ve, más cercanos que la Tierra al Sol; por el +contrario, cuatro se encuentran más distantes. Los primeros se llaman +_planetas interiores_ ó _inferiores_; los otros, entre los cuales se +deben incluir los telescópicos, se denominan _planetas exteriores_ ó +_superiores_. + +Como Mercurio y Venus describen órbitas que se encuentran envueltas por +las de la Tierra, parecen oscilar hacia una y otra parte del Sol; ya +pasan delante del astro, y á veces sobre su propio disco, donde se las +ve destacarse á manera de pequeñas manchas negras y redondas; ya pasan +por detrás del Sol. Estos planetas, vistos con el telescopio, presentan +fases como la Luna, y por las mismas razones que ella. Cada uno de +dichos cuerpos está animado de un movimiento de rotación que dura casi +lo mismo que el de nuestro globo. En efecto, mientras la Tierra gira +sobre su eje en... 23 h. 56 m. + +Mercurio lo hace en... 24 h. 50 m. y. + +Venus, en... 23 h. 21 m. + +=77. Mercurio y Venus.=--Mercurio es más pequeño que la Tierra. Su +diámetro equivale á algo menos de los 4 décimos del terrestre, lo que da +como volumen algo más de la mitad. En cuanto á Venus, sus dimensiones +son casi las mismas que las de nuestro globo. La luz de estos dos +planetas es tan viva, que no se puede distinguir nada en su superficie, +cuando se les examina con el telescopio. Sin embargo, algunas manchas +distinguidas en Venus, y algunas desigualdades sobre el contorno de +Mercurio, han hecho suponer que en sus superficies existen altas +montañas. + +Las órbitas de los planetas superiores envuelven por completo la de la +Tierra, de modo que nunca los vemos pasar por delante del Sol; pero en +cambio, van periódicamente á colocarse en el sitio opuesto al Sol, y nos +presentan un hemisferio completamente iluminado. Como esta posición +coincide, además con sus más pequeñas distancias á la Tierra, los +planetas mencionados pueden ser objeto de fructuoso estudio. + +=78. Marte.=--Entremos en más detalles sobre cada uno de los planetas +superiores. + +La órbita que Marte describe alrededor del Sol es, como todas las +órbitas planetarias, una elipse; pero, después de la de Mercurio, +ninguna es tan prolongada, quiero decir, tan distinta del círculo como +ésta. Así es que las distancias de Marte al Sol varían entre 204 y 246 +millones de kilómetros, según que el planeta se encuentre en su +perihelio ó en su afelio. Sus distancias á la Tierra son igualmente muy +diversas, siendo la más pequeña posible cuando Marte se halla en +oposición, á 56 millones de kilómetros próximamente. + +El globo de Marte es ligeramente aplanado, y presenta manchas de color +gris verdoso, que han permitido hacer constar la existencia de un +movimiento de rotación que dura 24 horas 37 minutos. En sus polos se +notan manchas más blancas que el resto del disco; se ha observado que +las dimensiones de estas manchas varían y alcanzan precisamente su +máximum durante la estación de invierno de cada hemisferio. Es probable, +por tanto, que esas manchas son producidas por las nieves y hielos de +cada polo, más abundantes y extensas en la época de los fríos. En cuanto +á las manchas oscuras, son probablemente los mares de Marte, y las +partes brillantes y rojizas, sus continentes y sus islas. + +Las estaciones en Marte deben presentar grandes analogías con las de la +Tierra, por ser poco más ó menos análoga la inclinación del eje de +rotación sobre la órbita. Pero su duración es mucho mayor, y el año de +Marte se compone de 668 días. Este planeta tiene dos satélites, que +efectúan sus revoluciones en tiempos muy cortos: 7 horas y 39 minutos +para el más cercano al astro central y 30 horas 18 minutos para el +segundo. + +El globo de Marte no mide más que los 15 centésimos del terrestre, y es +por tanto unas 7 veces más pequeño. Su diámetro mide 6,800 kilómetros, +1,700 leguas. + +=79. Júpiter.=--Éste es el mayor de todos los planetas. Su volumen +equivale a 1,820 veces el de la Tierra, y el diámetro de su ecuador +supera 11 veces el diámetro ecuatorial terrestre: mide, en efecto, +140,000 kilómetros. + +Mirándolo á simple vista, Júpiter presenta el aspecto de una estrella de +primera magnitud; pero en los telescopios es un hermoso globo, surcado +por bandas agrisadas, y visiblemente aplanado en las extremidades de un +mismo diámetro, que es su eje de rotación. En efecto, algunas manchas +permanentes han permitido demostrar aquel movimiento, y medir su +duración, que es de 9 horas y 56 minutos. De modo que el día es en +Júpiter 2 veces y 1/2 más corto que sobre la Tierra, y como su año es +por el contrario casi once veces mayor, resulta que se compone de un +número mucho mayor de días del planeta, esto es, de 10,477. + +El eje de rotación forma casi un ángulo recto con el plano de la órbita. +Las desigualdades de los días y de las noches, así como las de las +estaciones, son por tanto poco pronunciadas en Júpiter. + +[Illustración: Fig. 26. Júpiter acompañado de sus satélites] + +Este astro va acompañado por cuatro satélites que circulan á su +alrededor en tiempos desiguales. He aquí sus nombres, sus distancias al +planeta, y la duración de sus revoluciones: + +Io................. 104.000 kil. 1 día 18 h. +Europa............. 105.000 3 --- 13 +Ganimedes.......... 203.000 7 --- 3 +Callisto........... 474.000 16 --- 10 + +Todos ellos son mayores que nuestra luna, exceptuando el segundo. + +[Illustración: Fig. 27. Saturno con su anillo y sus satélites.] + +=80. Saturno.=--Júpiter es sin duda el más voluminoso de los planetas; +pero Saturno es el más extraordinario. No sólo se mueve en el cielo +llevando un cortejo de ocho satélites, sino que posee además un apéndice +singular, que lo distingue de todos los cuerpos celestes conocidos: este +apéndice consiste en un anillo, ó mejor dicho, en un sistema de anillos +que rodean su globo, del cual son completamente independientes. + +En su movimiento de revolución alrededor del Sol, cuyo período +comprende, según ya se ha visto, cerca de 30 años terrestres, Saturno se +presenta bajo aspectos muy diversos, por efecto de la oblicuidad +aparente de su anillo. Ya se le ve como un globo que sobresale por cada +lado sobre el apéndice anular, y entonces el anillo tiene la forma de +una elipse más ó menos abierta ó aplanada; ya se encuentra el planeta +enteramente envuelto; ya, finalmente, se le diría privado de su anillo, +que sólo se distingue como una línea recta luminosa, ó á manera de una +oscura, que viene á ser la sombra proyectada por dicho anillo sobre el +disco de Saturno. + +=81. Dimensiones de Saturno; su rotación.=--Este astro es 718 veces tan +voluminoso como la Tierra; hállase fuertemente aplanado en las +extremidades de su diámetro ó eje de rotación; el diámetro ecuatorial +equivale á más de 9 veces el de la Tierra, y mide unos 118,000 +kilómetros. + +La rotación de Saturno dura 10 horas y cuarto. Los anillos, cuyo plano +coincide casi completamente con el plano del ecuador del planeta, tienen +también un movimiento de rotación que dura lo mismo que el del planeta. + +=82. Urano y Neptuno.=--Los dos planetas más lejanos del Sol, Urano y +Neptuno, no son visibles á simple vista. Así fué que los antiguos no los +conocieron, y que no se les ha descubierto hasta 1781 y 1846. Ambos son +mayores que la tierra: Urano equivale á 69 globos terrestres y Neptuno á +55. + +El primero de estos planetas tiene cuatro satélites, que efectúan sus +revoluciones en 2 días 12 horas, 4 días 3 horas, 8 días 17 horas y 13 +días 11 horas. + +Neptuno no posee más que un solo satélite, cuya revolución dura 5 días y +21 horas. + +=83. Los pequeños planetas.=--Entre Marte y Júpiter se mueven +numerosísimos planetas muy pequeños, casi todos invisibles á simple +vista, los cuales circulan alrededor del Sol en períodos que parecen +comprendidos entre 1,000 y 2,500 días próximamente, á distancias del +foco común comprendidas entre 2 y 4 veces próximamente la distancia +media de la Tierra al Sol. Los cuatro más notables en esta multitud de +astros telescópicos son Palas, Juno, Vesta y Ceres, precisamente los +primeros descubiertos. + +Hoy se conocen 271 de estos cuerpos celestes. + + + + +LOS COMETAS + + +=84. Los cometas. Núcleos y cabellera, colas.=--Además del Sol, los +planetas y sus satélites, el sistema solar comprende un número bastante +considerable de astros que se mueven alrededor del foco común; pero que +se distinguen de los planetas, sea por la naturaleza de sus órbitas, sea +en caracteres físicos particulares. + +[Illustración: Fig. 28. Cometa de 1811.] + +Estos astros son los _cometas_. + +Si nos referimos á la etimología de la palabra, _cometa_ significa astro +_cabelludo_. En efecto, la mayor parte de las veces un cometa aparece +como una estrella cuyo núcleo luminoso se encuentra rodeado por una +nebulosidad más ó menos brillante, á la cual daban los astrónomos +antiguos el nombre de _cabellera_. + +Independientemente de esta aureola vaporosa, el núcleo del astro se +presenta acompañado la mayor parte de las veces por una prolongación +cuya longitud varía de un cometa á otro y aun tratándose del mismo +cometa: esta prolongación luminosa, este apéndice nebuloso es lo que se +denomina _cola_ del cometa. La forma de la cabellera, sus dimensiones +aparentes y reales, el aspecto y dimensiones de la cola, son sumamente +variables. Se han visto cometas de dos y más colas. + +=85. Forma de las órbitas cometarias.=--Los cometas efectúan, lo mismo que +los planetas, movimientos de rotación alrededor del Sol; pero sus +órbitas son curvas mucho más prolongadas. Y hasta diremos que la mayor +parte de estas órbitas parecen ser curvas de ramas infinitas que se +denominan parábolas. Los cometas que tienen tales órbitas, después de +haberse acercado al Sol y á la Tierra lo bastante para ser visibles, se +alejan de ellos para no volver á presentarse. + +=86. Número de los cometas.=--El número de cometas es considerable. Desde +la antigüedad hasta nuestros días se han observado más de 800; pero +desde que se les busca con el telescopio, su número va creciendo con +enorme rapidez. Es probable que hay que contarlos por millones, lo cual +parece justificar la expresión de Képler, quien los consideraba tan +numerosos como lo son los peces en el mar. + +Pero sólo muy pocos astros de esa clase, aun entre aquellos cuyos +períodos de revolución se han calculado, se han presentado por dos ó más +veces ante la vista humana. Hoy se conocen catorce de ellos, desde el +cometa de Halley, que se presenta cada 76 años, hasta el de Encke, que +tiene un período de 3 años y 4 meses. + +=87. Estrellas errantes, bólidos, aerolitos.=--Se da el nombre de +estrellas _errantes_ á unos meteoros que se presentan, en un cielo +sereno, bajo el aspecto de puntos luminosos que corren por entre las +estrellas. Diríase á primera vista que son estrellas desprendidas de la +bóveda celeste, que caen y se apagan. Su brillo aparente es tan diverso +como el de las estrellas propiamente dichas; pero en ocasiones se ven +algunas que alcanzan la primera magnitud y superan en resplandor á Venus +y Júpiter, presentando un disco parecido y dimensiones apreciables. +Entonces se les da más bien el nombre de _bólidos_. + +Algunos de estos meteoros, después de recorrer en el cielo una +trayectoria de cierta extensión, estallan y se dividen en fragmentos que +se precipitan sobre la superficie de la Tierra, donde se han podido +recoger restos suyos, bajo la forma de masas minerales más ó menos +voluminosas; estos son los _aerolitos_ ó _meteoritos_. + +Las líneas descritas por las estrellas errantes tienen casi siempre el +aspecto de líneas rectas. La impresión luminosa dejada en el cielo por +su rápido movimiento permite fácilmente la comprobación de dicha +circunstancia. Pero este hecho general presenta excepciones y se han +visto estrellas de esta clase que antes de desaparecer describen curvas +sinuosas. + +También varía de manera análoga el color de las estrellas errantes y de +los bólidos. Dado cierto número de estrellas errantes observadas, dos +terceras partes próximamente eran blancas, mientras que el amarillo, el +amarillo rojizo y el verde caracterizaban á la otra tercera parte. + +Ha sido posible determinar las alturas de un número bastante grande de +estrellas errantes en el momento de su aparición, y se han encontrado +números muy diversos, desde 8 hasta 60, 100 y aún 200 kilómetros. Su +velocidad es igualmente muy diversa, pero, en general, es considerable, +igualando y aun superando á la que posee la Tierra en su movimiento de +translación. + +=88. Estrellas errantes esporádicas, enjambres periódicos.=--Desde el +principio de la ciencia, los astrónomos habían distinguido entre las +apariciones aisladas de las estrellas errantes, que llamaban +_esporádicas_, y aquellas en que los meteoros se presentan en gran +número y en épocas casi fijas, á las cuales reservaban naturalmente el +calificativo de _apariciones periódicas_. + +Desde luego se notaron dos épocas notables: la del 10 de agosto y de las +noches próximas á esta fecha y la del 13 al 14 de noviembre; pero +posteriormente se han reconocido otros varios períodos. + +=89. Aerolitos.=--Los _aerolitos_, ó piedras llovidas del cielo, tienen +estrecha relación con la aparición de las estrellas errantes y los +bólidos. Gran número de hechos confirman esta manera de ver. Citemos +algunos de ellos. El 26 de abril de 1803 en el Aigle, pueblo del +departamento francés del Orne, unos cuantos minutos después de la +aparición de un gran bólido que se movía del sudeste al noroeste, y que +fué visto desde Alençón, Caen y Falaise, se oyó una horrible explosión, +seguida por detonaciones semejantes al ruido del cañón y al fuego de +mosquetería; ese estruendo partía de una nube negra aislada en medio de +un cielo muy puro. Gran número de piedras meteóricas todavía humeantes +fueron halladas en la superficie del suelo, en una extensión de terreno +que medía en el sentido de su mayor dimensión, unos 11 kilómetros. La +mayor de dichas piedras pesaba algo menos de 10 kilogramos. + +=90. Luz zodiacal.=--Se llama _luz zodiacal_ á una especie de cono +luminoso que se observa después de ponerse el Sol, á fines del +crepúsculo, ó por la mañana antes de la salida del astro. Este +resplandor es visible principalmente por la tarde hacia la época del +equinoccio de primavera y por la mañana en el equinoccio de otoño. + +El brillo de esta luz es comparable al de la _Via láctea_, ó bien á la +cola de algunos cometas, que dejan ver á través, por ser muy grande su +transparencia, hasta las estrellas más diminutas. + + + + +LAS ESTRELLAS + + +=91. Estrellas fijas.=--=Orden de magnitud.=--Las estrellas que brillan en +el cielo de nuestras noches cuando está puro son tan numerosas que no se +podría distinguirlas unas de otras fácilmente, si no conservaran las +mismas posiciones relativas en el curso de los años. Este carácter es lo +que les ha valido el calificativo de _estrellas fijas_, por más que +también se muevan y cambien de posición á la larga. Por el contrario, +los planetas, que á simple vista se parecen á las demás estrellas, se +distinguen de éstas en que sus movimientos sobre la bóveda estrellada +son generalmente muy perceptibles, y pueden observarse sin dificultad. + +Las estrellas se clasifican también por orden de magnitud; las más +brillantes de todas, que son veinte en el cielo entero, forman la +categoría de las estrellas de primera magnitud. Citemos entre ellas, por +orden de su brillo relativo: + +Sirio Alfa de la Cruz del Sur +Arturo Antarés +La Cabra Espiga de la Virgen +Vega Pólux +Aldebarán Régulo + +Después vienen las estrellas de 2a, de 3a magnitud, etc., tanto +más numerosas cuanto más débil es su fulgor. Á simple vista no se +distinguen más que los seis primeros órdenes de magnitudes; las personas +de muy buena vista suelen percibir hasta las estrellas de 7a +magnitud. + +En conjunto hay de 5 á 8,000 estrellas visibles á simple vista; pero con +los telescopios se las cuenta por decenas de millones. + +=92. Constelaciones.=--Las estrellas más brillantes dibujan en la bóveda +celeste figuras que permiten reconocerlas cuando se está familiarizado +con su forma aparente. De esa manera se las distribuye en grupos +llamados _constelaciones_. + +Describamos rápidamente los más notables de estos grupos. + +En un horizonte dado, por ejemplo, en la latitud de Buenos Aires, la +esfera estrellada puede dividirse, según ya se ha dicho al hablar del +movimiento diurno, en tres zonas: una, la zona circumpolar austral +formada por estrellas que no se ponen ni salen, y que permanecen +visibles en este Horizonte todas las noches del año; la segunda +comprende las estrellas que describen sus arcos diurnos en parte por +encima y en parte por debajo del horizonte, y está dividida en dos +mitades por el ecuador celeste. El movimiento de translación de la +Tierra hace que las diversas regiones de esta zona no sean visibles +durante la noche más que sucesivamente y según la época del año. La +tercera zona, inmediata al polo boreal, comprende las estrellas que +describen sus círculos enteros por debajo del horizonte, y que son por +consiguiente invisibles todo el año en la latitud de Buenos Aires. + +Bajo el ecuador, las tres zonas se reducen á una sola, que comprende +todas las estrellas del cielo, desde un polo á otro. Lo mismo en el polo +sur que en el norte, la zona ecuatorial desaparece y las zonas +circumpolares, una visible y otra invisible, comprenden cada una toda +una mitad de la esfera celeste. + +=93. Zona circumpolar austral.=--Veamos cuales son las constelaciones más +notables de esta esfera. Empecemos por la zona circumpolar austral, +siempre visible sobre el horizonte que acabamos de tomar como ejemplo, +es decir, bajo la latitud sur de 34° 36´, que es la de Buenos Aires. + +Supongamos que en la noche del 20 de diciembre, ó sea en la del +solsticio de verano en el hemisferio austral, examinemos á media noche +la parte de cielo vuelta hacia el sur. Á esta hora veremos la Via Láctea +elevarse desde el horizonte hasta el cenit, inclinándose ligeramente +hacia oriente. Á lo largo de su camino aparecen en este momento, unas +por encima de otra, tres brillantes constelaciones, que son, +nombrándolas de abajo arriba, el _Centauro_, la _Cruz del Sur y_ el +_Navío_ ó _Argo_. La Cruz del Sur es notable por cuatro estrellas +dispuestas en forma de cruz ó de rombo á las cuales debe su nombre; una +es de primera y dos de segunda magnitud. Por debajo de la estrella más +hermosa de la cruz se ven las estrellas? y? del Centauro notable la +primera por ser doble, esto es, por constituir un sistema de dos soles +que giran uno alrededor de otro, y también por ser, entre todas las +estrellas conocidas, la más inmediata á nuestro sistema. El Centauro se +extiende al oriente y al norte de la Cruz del Sur, envolviéndola casi +enteramente. Encima de esta última constelación es donde brillan, en +esta época del año, las más hermosas estrellas que componen al Navío y +entre las cuales es _Canopo_ la más brillante. Esta estrella de primera +magnitud, la más brillante de todo el cielo después de Sirio se +encuentra á unos 15´´ del cenit, algo más allá de los límites de la zona +circumpolar austral; de modo que cada día, al describir su círculo +diurno, desaparecerá durante cierto tiempo debajo del horizonte. + +[Illustración: Fig. 29. Zona circumpolar austral] + +Citemos de paso las constelaciones del _Triángulo_ y del _Altar_, donde +se ven algunas estrellas de segunda y tercera magnitud; luego el _Pez +Volador_, la _Dorada_ y el _Retículo_ situadas por encima del Navío. En +esta región del cielo austral se ven dos notables nebulosas, conocidas +por el nombre de _Nubes de Magallanes_ (_nubecula major y nubecula +minor_) Entre estos dos singulares grupos estelares y la Cruz del Sur +esta el polo celeste austral. En esta región no se ve ninguna estrella +notable, que permita distinguir a simple vista, como en el hemisferio +norte, el punto a cuyo alrededor parecen efectuar su movimiento de +revolución diurna todas las estrellas visibles. Al oeste de las nubes de +Magallanes, la constelación del _Eridan_ notable por su estrella de +primera magnitud _Achernar_, que hace vis a vis por la otra parte del +polo a las dos brillantes estrellas del Centauro. La mayor parte de las +estrellas del Eridan pertenecen por lo demás a la zona ecuatorial. + +[Illustración: Fig. 29 Zona circumpolar boreal.] + +=94. Zona circumpolar boreal=. La zona circumpolar boreal comprende las +estrellas invisibles en el horizonte de Buenos Aires. En el centro de +ella se encuentra una estrella de 2ª magnitud denominada la _Polar_ por +efecto de su proximidad al polo celeste boreal. Esta es la más brillante +de la constelación de la _Osa menor_. + +En las cercanías de esta constelación se halla la _Osa mayor_ cuyas 7 +principales estrellas están dispuestas del mismo modo aunque en sentido +inverso, que las 7 estrellas de la Osa menor. + +_Casiopea_, el _Dragón_, el _Cochero_, donde brilla la _Cabra_, estrella +de 1ª magnitud, el _Cisne_, son constelaciones de la misma zona. + +=95. Zona ecuatorial.=--En la zona que rodea al ecuador celeste es donde +brillan las más hermosas constelaciones del cielo. En el hemisferio +norte, _Leo_ ó el _León_, con la hermosa estrella _Régulo_, _Virgo_ ó la +_Virgen_ con la _Espiga_, el _Boyero_ con _Arturo_, _Tauro_ con +_Aldebarán_. _Orion_ está sobre el ecuador, parte al norte y parte al +sur de éste. El _Gran Can_, en que brilla _Sirio_, es una de las más +hermosas constelaciones del hemisferio austral. + +El cielo se halla atravesado en toda su extensión por una zona vaporosa, +blanquecina, que se divide en varias ramas, y que se denomina la _Via +Láctea_. Mirándola con el telescopio, esta zona se descompone en +miriadas de estrellas; su inmenso número y lo débil de su brillo es la +causa de aquella apariencia lechosa á que debe su nombre la Via Láctea. + +=96. Distancias de las estrellas á la Tierra y al Sol.=--Si la distancia +que separa la Tierra de las estrellas propiamente dichas no fuese +infinitamente superior á la que existe entre nuestro planeta y el Sol, +se notaría así de la manera siguiente. Puesto que la Tierra describe +alrededor del Sol una curva cuyo radio medio es de 148 millones de +kilómetros, en un intervalo de seis meses, nuestro globo anda el doble +de este radio. Por consiguiente hay 296 millones de kilómetros entre una +cualquiera de sus posiciones y la posición diametralmente opuesta en la +órbita, y por consiguiente nuestro planeta se acerca ó se aleja de las +estrellas tan enorme cantidad. Por un efecto de perspectiva fácil de +comprender, las estrellas á que se acerca de esta manera, deberían +parecer separarse unas de otras, acercándose por el contrario entre sí +las estrellas de que se aleja. Pues bien, este efecto es nulo para la +gran mayoría de las estrellas, y sólo se le ha podido medir tratándose +de algunas, respecto de las cuales es, sin embargo, sumamente pequeño. + +De ahí se ha deducido que las estrellas en general están tan distantes +de la Tierra, que una longitud de 300 millones de leguas próximamente es +como nula en comparación de sus distancias. + +La más cercana á nosotros es, entre las conocidas, la estrella más +brillante de la constelación del Centauro, designada por la letra griega +[Greek: a]--alfa--en los catálogos de estrellas ó en los mapas celestes. +Su distancia á la Tierra ó al Sol es 220 mil veces tan grande como el +radio de la órbita de la Tierra. En números redondos, se eleva á 8,350 +mil millones de leguas de 4 kilómetros. Sirio está seis veces más lejos, +y se encuentra á 50,500 mil millones de leguas de nuestro mundo solar. +Para formarse idea de tan prodigiosas distancias, se calcula el tiempo +que tarda en atravesarlas la luz. Sábese que en el corto intervalo de un +segundo, la luz recorre una distancia de 75,000 leguas próximamente: +este es el más rápido de todos los movimientos conocidos. Ahora bien, +para llegarnos, desde la estrella más cercana, tarda la luz algo más de +tres años y medio; de Sirio más de 21 y medio; de la Cabra, ¡72 años por +lo menos! + +La inmensa mayoría de las estrellas se encuentran mucho más distantes +aún. Herschel, gran astrónomo inglés, veía en su telescopio estrellas á +que atribuyó distancia 2,300 veces mayor que la de las de primera +magnitud. Por ahí se puede juzgar de la extensión del universo, aun +cuando sólo se considere la parte de él accesible á la visión +telescópica. + +=97. Las estrellas son soles.=--Las estrellas brillan con luz propia y no +por efecto de la luz refleja del Sol, según lo efectúan los planetas y +sus satélites. Esta verdad es consecuencia de su inmenso alejamiento. +Cuando se las mira con el telescopio, las más brillantes de entre ellas, +las que pueden considerarse mayores, sólo aparecen como puntos +luminosos, tan pequeños que no hay posibilidad de medirlos. + +La consecuencia de todo cuanto antecede es que las estrellas son +verdaderos soles, y probablemente muchas de ellas se encuentran +acompañadas como nuestro astro central, de planetas, satélites y +cometas, formando sistemas análogos á nuestro sistema solar. + +=98. Estrellas dobles.=--También existen sistemas de soles. En efecto, se +conocen miles de estrellas que, sencillas al parecer á simple vista, se +descomponen cuando se las examina con el telescopio. Las estrellas que +componen estos pares, giran una alrededor de otra, haciendo la mayor de +ellas respecto de la menor, el mismo papel que nuestro Sol en lo tocante +á uno de los planetas del sistema. + +También hay estrellas triples y cuádruples. + +=99. Nebulosas, grupos estelares.=--Por último, se conocen multitud de +pequeñas manchas denominadas _nebulosas_, porque á simple vista ó con +anteojos de escaso poder, se parecen á nubes luminosas. Examinadas con +aparatos de gran aumento, muchas de ellas se descomponen en infinidad de +estrellas; son, pues, _grupos estelares_. Pero las hay también que no +han podido ser descompuestas, ya porque se hallen demasiado lejos ó +porque sus estrellas sean muy pequeñas, ya porque se hallen constituídas +por una especie de materia gaseosa, luminosa por sí misma, pero no +condensada en estrellas. + +La Via Láctea entera aparece como una gran nebulosa, compuesta por +multitud de estrellas, ya aisladas y dispersas en el cielo, ya agrupadas +en núcleos compactos. Las _nubes de Magallanes_, la _Nube mayor_ y la +_Nube menor_, que se ven en el cielo del hemisferio austral, están +compuestas á la vez de estrellas dispersas, de grupos estelares, y de +nebulosas indescomponibles. + +Tal es la estructura del universo considerado en conjunto. Nuestro Sol +con todo su cortejo de planetas y de cometas no es más que un punto del +Cosmos, y la Tierra, tan grande para nosotros, representa apenas un +átomo imperceptible en la masa de los mundos. + +FIN + +Coulommiers.--Imp. P. BROUARD et GALLOIS. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Cosmografía, by +Amédée Victor Guillemin (AKA Amadeo Guillemin) + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COSMOGRAFÍA *** + +***** This file should be named 20930-8.txt or 20930-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/2/0/9/3/20930/ + +Produced by Miranda van de Heijning, Chuck Greif and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by the Bibliothèque nationale de France +(BnF/Gallica) at http://gallica.bnf.fr) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Cosmografía + +Author: Amédée Victor Guillemin (AKA Amadeo Guillemin) + +Release Date: March 29, 2007 [EBook #20930] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COSMOGRAFÍA *** + + + + +Produced by Miranda van de Heijning, Chuck Greif and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by the Bibliothèque nationale de France +(BnF/Gallica) at http://gallica.bnf.fr) + + + + + + +</pre> + +<table summary="note" border="0" cellpadding="10" style="background-color: #ccccff;"> + <tr> + <td align="center"> + Nota del transcriptor: Las ilustraciones indicadas con asterisco no están en condiciones suficientemente buenas para mostrarse.</td> + </tr> +</table> +<hr style="width: 45%;" /> + +<p><span class="figleft"><img src="images/001.png" alt="image" /> +</span><br /><br /><br /><span style="font-size: 200%;">ENCICLOPEDIA</span><br /><br /> +<span style="margin-left: 4em;font-size: 150%;"> +DE LAS</span><br /><br /> +<span style="margin-left: 5em;"> +ESCUELAS</span><br /><br /><br /> +<span style="font-size: 300%;">COSMOGRAFÍA</span><br /><br /><br /> +<span style="margin-left: 4em;">por</span><br /><br /><br /> +<br /> +<span style="margin-left: 2em;">AMADEO GUILLEMIN</span> +<br /><br /> +<span style="margin-left: 6em;">HACHETTE Y C<sup>ia</sup></span></p> + +<hr style="width: 45%;" /> + +<p class="c"><img src="images/002.png" alt="image" /></p> + +<p class="c">PARÍS LIBRERÍA DE HACHETTE Y C<sup>ia</sup> 79, BOULEVARD SAINT-GERMAIN, 79</p> + +<p class="c">1889</p> + + + +<hr style="width: 45%;" /> +<h2><a name="toc" id="toc"></a>ÍNDICE</h2> + +<ul> +<li><a href="#MOVIMIENTO_DIURNO_DEL_CIELO"><b>Movimiento Diurno Del Cielo</b></a></li> +<li><a href="#LA_TIERRA"><b>La Tierra</b></a><ul> +<li><a href="#LA_TIERRA_ES_REDONDA"><b>La Tierra es redonda</b></a></li> +<li><a href="#LA_TIERRA_GIRA_SOBRE_SI_MISMA"><b>La Tierra gira sobre sí misma</b></a></li> +<li><a href="#DIMENSIONES_DE_LA_TIERRA"><b>Dimensiones de la Tierra</b></a></li> +<li><a href="#MOVIMIENTO_DE_TRANSLACION_DE_LA_TIERRA_ALREDEDOR_DEL_SOL"><b>Movimiento de translación de la Tierra alrededor del sol</b></a></li> +<li><a href="#ORBITA_DE_LA_TIERRA"><b>Órbita de la Tierra</b></a></li> +<li><a href="#LOS_DIAS_Y_LAS_NOCHES"><b>Los Días y las noches</b></a></li> +<li><a href="#LAS_ESTACIONES"><b>Las estaciones</b></a></li> +</ul></li> +<li><a href="#LUNA"><b>La Luna</b></a> +<ul> +<li><a href="#LUNA"><b>Fases de la Luna, etc.</b></a></li> +<li><a href="#ECLIPSES_DE_SOL_Y_DE_LUNA"><b>Eclipses de Sol y de Luna</b></a></li> +</ul></li> +<li><a href="#EL_SOL"><b>El Sol</b></a></li> +<li><a href="#LOS_PLANETAS"><b>Los Planetas</b></a></li> +<li><a href="#LOS_COMETAS"><b>Los Cometas</b></a></li> +<li><a href="#LAS_ESTRELLAS"><b>Las Estrellas</b></a></li> +</ul> + +<p class="c">Coulommiers.—Imp. P. Brodart et Gallois</p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h1>COSMOGRAFÍA</h1> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="MOVIMIENTO_DIURNO_DEL_CIELO" id="MOVIMIENTO_DIURNO_DEL_CIELO"></a><a href="#toc">MOVIMIENTO DIURNO DEL CIELO</a></h2> + + +<p><b>1. Objeto de la Cosmografía</b>.—Cuando durante el día está el cielo libre +de nubes y de brumas, parece una bóveda transparente, de color azulado +brillante (ese azulado especial llamado <i>celeste</i>), sobre la cual se +mueve, desde su orto hasta su ocaso, el disco del <i>Sol</i>. Así que este +astro desaparece debajo del horizonte, el cielo se oscurece poco á poco, +toma tono azul más profundo, y empiezan á distinguirse, acá y acullá, +unos puntos luminosos cuyo número va aumentando á medida que la noche se +hace más completa.</p> + +<p>Esos puntos luminosos, cuyo brillo no es idéntico, son las <i>estrellas</i>. +La <i>Luna</i> se deja ver también en el cielo, ya bajo la forma de un sector +esférico, que vulgarmente se llama <i>media luna</i>, ya bajo la de un pedazo +de círculo más ó menos recortado, ya bajo la de un círculo completo.</p> + +<p>El Sol, la Luna y las estrellas son <i>astros</i> ó <i>cuerpos celestes</i>. Pero +pronto se verá que la Tierra que habitamos es también un astro, y que se +mueve en los espacios, lo mismo que los restantes cuerpos análogos.</p> + +<p>La <b>Cosmografía</b> tiene por objeto el estudio de todos esos cuerpos, de sus +formas y dimensiones, de su aspecto y movimientos.</p> + +<p><b>2. Salida y ocaso de los astros</b>.—Todo el mundo ha visto salir el Sol +por las mañanas de debajo del horizonte, elevarse poco á poco en el +cielo durante la primera mitad del día, y luego descender, acabando por +ocultarse en un punto del horizonte opuesto al de su orto.</p> + +<p>Examinando con cuidado las estrellas en el curso de la noche, se observa +que están animadas de un movimiento análogo al del Sol. Véselas salir +sucesivamente por la misma parte que aquél, subir por la bóveda celeste, +y luego descender, para ocultarse por el opuesto.</p> + +<p>Cada estrella describe una línea curva, un arco de círculo más ó menos +grande, y todas juntas parecen moverse como si la bóveda del cielo +girara toda entera de <i>oriente</i> (parte del orto) al <i>occidente</i> (parte +por donde se efectúa el ocaso).</p> + +<p>De ahí resulta que las estrellas ocupan siempre las mismas posiciones +relativas. Las figuras que estos cuerpos forman en el cielo, y que son +fáciles de reconocer examinando los más brillantes de ellos, permanecen +siendo siempre las mismas, no sólo durante cada noche, sino durante +todas las noches del año.</p> + +<p>Por eso se las denomina <i>estrellas fijas</i>, porque parece que están +sujetas, <i>clavadas</i>, sobre la bóveda celeste; pero ya se verá que esa +fijeza no es más que aparente y proviene de la enorme distancia á que +nosotros nos encontramos de las estrellas.</p> + +<p>Algunas estrellas, cuyo número es relativamente muy escaso, no sólo +salen y se ponen como las otras, sino que se mueven respecto de ellas, +atravesando el cielo. Ese movimiento ha hecho que se les dé el nombre de +<i>planetas</i>, voz derivada de otras de origen griego, que significan +<i>cuerpos-errantes</i>. La Tierra es un planeta porque, como estos últimos +astros, se mueve también en el cielo.</p> + +<p><b>3. Movimiento diurno</b>.—Se da ese nombre al movimiento de conjunto que +arrastra á todo el cielo de oriente a occidente en el intervalo de un +día próximamente.</p> + +<p>Cada estrella describe, desde su orto hasta su ocaso, una circunferencia +entera; una parte de esta circunferencia es trazada sobre el horizonte y +la otra debajo.</p> + +<p>Todas estas circunferencias son paralelas entre si y tienen dos centros +comunes ó polos, que son puntos invariables de la bóveda celeste. Uno de +esos polos está situado sobre el horizonte del lugar donde se le +observa; el otro, que está situado por debajo, no puede, en +consecuencia, ser visto. El polo visible en los lugares situados en el +hemisferio norte de la Tierra se denomina por tal razón <i>polo norte</i> ó +<i>polo boreal</i>. El segundo, visible en el hemisferio sur, se llama <i>polo +sur</i> ó <i>austral</i>.</p> + +<p>Mirando desde el ecuador terrestre, los dos polos celestes se encuentran +sobre el horizonte, en dos puntos diametralmente opuestos.</p> + +<p><b>4. Eje del mundo</b>.—Se da este nombre á la línea recta que une los dos +polos celestes, y á cuyo alrededor se efectúa el movimiento diurno.</p> + +<p>En el ecuador, el eje del mundo aparece recostado sobre el horizonte. En +los puntos situados, sea al norte, sea al sur del ecuador, este eje se +encuentra inclinado sobre el horizonte, hacia el norte en el hemisferio +norte, hacia el sur en el hemisferio sur; y la inclinación va +disminuyendo á medida que la latitud aumenta. En ambos polos de la +Tierra, el eje es perpendicular al horizonte.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="LA_TIERRA" id="LA_TIERRA"></a><a href="#toc">LA TIERRA</a></h2> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="LA_TIERRA_ES_REDONDA" id="LA_TIERRA_ES_REDONDA"></a><a href="#toc">LA TIERRA ES REDONDA</a></h2> + + +<p><b>5. Forma de la Tierra</b>.—En los países llanos, ó bien en la superficie +del mar, parece que la forma de la Tierra es plana; en las regiones +montañosas ó accidentadas, aquella forma se nos antoja completamente +irregular. Pero esto no es más que una apariencia, dependiente de que la +vista no puede abarcar, en cada punto, más que una pequeñísima parte de +la superficie terrestre.</p> + +<p>En realidad, la Tierra es redonda. Su figura es la de una bola ó de un +globo casi esférico. Podéis daros cuenta de ese hecho de la manera +siguiente.</p> + +<p><b>6. Horizontes terrestres circulares</b>.—Primeramente, cuando se está en +medio de una extensa llanura, el horizonte tiene la forma de un círculo, +cuyo centro se halla ocupado por el observador. Si se cambia de +posición, persiste la forma circular del horizonte, por más que varían +sus límites. Otro tanto ocurre en alta mar, donde la línea que separa el +cielo de las aguas es siempre una circunferencia claramente marcada.</p> + +<p>Podría creerse que esta forma circular del horizonte procede de la +debilidad de nuestra vista, limitada por la distancia, puesto que el +limite dista lo mismo por todos lados. Pero la prueba de que eso no es +verdad se tiene en que elevándose verticalmente a alturas cada vez +mayores, sobre un edificio, si se está en la llanura, á la extremidad de +los mástiles de un navío si nos hallamos en el mar, se ve extenderse la +zona visual. Objetos que antes eran invisibles, se convierten en +visibles. Este ensanche del horizonte no puede explicarse más que por la +redondez de la Tierra.</p> + +<p><b>7. Horizontes marítimos circulares</b>.—Cuando se observa desde una altura +de la costa la marcha de un navío que se aleja del puerto, lo primero +que se pierde de vista son las partes bajas del navío, el casco, la +cubierta, y los palos, empezando por abajo y siguiendo hasta sus topes. +Si el buque se acerca á la tierra firme, empezamos, al contrario, por +ver lo alto de sus mástiles, cuando aun el casco se encuentra oculto +debajo del horizonte.</p> + +<p class="i"><img src="images/003.png" alt="Curvatura de los continentes" /><br /> +Fig. 1.—Curvatura de los continentes.</p> + +<p>Lo mismo sucede á la gente que se encuentra á bordo del barco; al +acercarse á una costa, empiezan por ver las cimas, y luego la base de +las montañas ó colinas que se extienden á lo largo de aquélla; al +alejarse ocurre lo inverso.</p> + +<p class="i"><img src="images/004.png" alt="Curvatura de los mares" /><br /> +Fig. 2.—Curvatura de los mares.—Explicación de los +diversos aspectos de un buque, etc.</p> + +<p>De esa manera se patentiza la curvatura de la superficie del mar. Y como +las mismas apariencias se presentan sea cual fuere la dirección en que +se observe, se puede deducir con entera confianza que la figura de la +Tierra es esférica ó casi tal.</p> + +<p><b>8. Aislamiento de la Tierra en el espacio.</b>—Por lo demás, este cuerpo se +encuentra completamente aislado en el espacio y en el cielo, del cual no +lo separa más que la capa transparente que forma lo que se denomina su +atmósfera (<i>esfera de vapores</i>). Ese aislamiento de la Tierra se muestra +patente ante nuestra vista de varias maneras. En primer lugar, por el +movimiento diurno de los astros, que, después de haber desaparecido cada +día por la parte del ocaso, efectúan su reaparición al día siguiente por +la del orto: de modo que han acabado por debajo de la Tierra la rotación +empezada por encima, movimiento que no podría concebirse si la Tierra no +se hallara completamente aislada por todos sus puntos.</p> + +<p><b>9. Viajes de circumnavegación</b>.—Otra prueba de la redondez de la Tierra +y de su aislamiento en el espacio se deduce de los viajes de +<i>circumnavegación</i>. Dase ese nombre al trayecto seguido por un navío +que, andando siempre en el mismo sentido, por ejemplo, hacia el oeste, +acaba por volver al punto de partida, pero por el lado del este. En vez +de dar de esa manera la <i>vuelta al mundo</i> por mar, se puede efectuarla +por tierra, ó bien tomar ya una ya otra de esas dos vías. El resultado +es siempre el mismo: se sale de un punto en una dirección, y se vuelve +al mismo punto por la opuesta. El primer viaje auténtico de +circumnavegación fué efectuado por varios buques que mandaba el +portugués Fernando Magallanes.<a name="FNanchor_A_1" id="FNanchor_A_1"></a><a href="#Footnote_A_1" class="fnanchor">[A]</a> Ese navegante se embarcó el 20 de +setiembre de 1519 en el Océano, en un puerto de España, y, dirigiéndose +hacia el oeste, llegó al continente americano, descubierto poco tiempo +hacía. La falta de un paso que le permitiese continuar su ruta hacia +occidente, lo determinó á costear la América en la dirección del sur, á +doblar la extremidad meridional de la misma por el estrecho que lleva su +nombre, y á continuar su navegación hacia el oeste. Así atravesó el +Pacífico, tocó en las Molucas, y los barcos acabaron por volver á Europa +como si hubiesen venido de oriente, después de dar la vuelta entera al +globo terráqueo.</p> + +<p><b>10. Antípodas</b>.—No estando la Tierra, esta enorme masa, sostenida por +parte alguna, se pregunta uno cómo es que no cae. Siendo esférica su +forma, también extraña que sus habitantes puedan permanecer en +equilibrio alrededor de todo ese globo. Cada punto de él tiene lo que se +llama sus <i>antípodas</i>, es decir, un lugar en que lo alto y lo bajo se +encuentran precisamente en sentido opuesto de lo alto y de lo bajo en el +primer punto. ¿Cómo es posible, nos decimos, que las personas situadas +en nuestros antípodas puedan mantenerse con las pies para arriba y la +cabeza para abajo?</p> + +<p class="c">[*Fig. 3.—Las verticales concurren en el interior de la +Tierra.—Antípodas.]</p> + +<p>En realidad, las palabras <i>caer, arriba</i> y <i>abajo</i> son expresiones cuyo +sentido es completamente relativo, esto es, que depende de la posición +de cada observador. En cada punto, la vertical indica la dirección en +que caen los cuerpos graves. Siendo redonda la Tierra, las verticales de +todos sus puntos irían á reunirse, si se pudiera prolongarlas, en el +centro mismo de nuestro globo. En ese centro es donde caerían todos los +cuerpos situados en la superficie, si el suelo no les sirviese de apoyo. +En cada sitio se establece el equilibrio relativamente á la dirección de +la vertical y en el sentido de ésta.</p> + +<p>De análoga manera, en el cielo, donde se mueve la Tierra, no hay alto ni +bajo. El Sol es para aquélla lo mismo que el centro de nuestro globo es +para los cuerpos que se encuentran en su superficie. Si la Tierra no +estuviese animada de un movimiento que la obliga á dar vueltas alrededor +del Sol, caería inmediatamente sobre este astro. Por efecto de un +movimiento análogo es por lo que la Luna no cae sobre la Tierra.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="LA_TIERRA_GIRA_SOBRE_SI_MISMA" id="LA_TIERRA_GIRA_SOBRE_SI_MISMA"></a><a href="#toc">LA TIERRA GIRA SOBRE SÍ MISMA</a></h2> + + +<p><b>11. Movimiento real de la Tierra.</b>—Puesto que en el intervalo de un día +poco más ó menos, describen todos los astros juntos, Sol, Luna y +estrellas, una circunferencia entera, sea por encima, sea por debajo del +horizonte, resulta necesariamente de este hecho:</p> + +<p>Ó que el cielo efectúa una revolución en ese período;</p> + +<p>Ó que la Tierra gira sobre sí misma, en sentido contrario del movimiento +diurno.</p> + +<p>Este segundo supuesto es el verdadero, según lo demostró antes que nadie +Galileo, hará pronto tres siglos.</p> + +<p>Es completamente inverosímil que el movimiento diurno de las estrellas, +del Sol y de la Luna pertenezcan individualmente á cada uno de estos +cuerpos. Para que así ocurriese, sería necesario admitir que todos esos +astros, sea cual fuese su distancia á la Tierra, se hallasen animados de +prodigiosas velocidades, capaces de hacerles recorrer en 24 horas una +circunferencia entera; se necesitaría, por otra parte, que dichas +velocidades fuesen desiguales, y tales, no obstante su desigualdad, que +todas esas revoluciones independientes se realizaran rigurosamente en el +mismo espacio de tiempo.</p> + +<p>Esos movimientos se explican del modo más sencillo, con sólo admitir que +no son sino aparentes y que la Tierra es la que gira uniformemente de +occidente á oriente, alrededor de un eje que pasa por su centro. Este +eje conserva en el espacio dirección invariable, yendo á atravesar el +cielo en dos puntos que parecen inmóviles. Son los polos celestes, que +corresponden precisamente á los dos polos terrestres; éstos son los dos +únicos puntos de la superficie de nuestro globo que, por hallarse +situados en el eje mismo de la rotación, no participan de este +movimiento.</p> + +<p>Nosotros, los habitantes de la Tierra, no nos damos cuenta del +movimiento de rotación de que estamos animados con todo cuanto existe en +su superficie. Esto depende de que los cuerpos que nos rodean giran con +nosotros, animados de análoga velocidad; en consecuencia, sus distancias +y posiciones relativas no se modifican: las tierras, los campos y hasta +el aire son arrastrados como nosotros. Podríamos compararnos con los +viajeros que desde lo interior de un vagón ó de un buque ven los campos, +los árboles y las casas, alejarse en sentido opuesto al del carro ó +barco que los lleva. El globo terrestre es ese bajel en que vamos todos +embarcados, y que nos parece inmóvil, mientras que los objetos +exteriores, es decir, los astros, parecen arrastrados en sentido +contrario.</p> + +<p><b>12. Orientación.—Plano meridiano.</b>—<i>Orientarse</i>, en un horizonte +cualquiera, es hallar la dirección exacta de las líneas que van á los +puntos cardinales, de norte á sur y de este á oeste. Es fácil lograrlo +por medio de la observación del movimiento diurno de los astros, sea +durante la noche, sea de día.</p> + +<p class="c">[*Fig. 4.—Estrella Polar.]</p> + +<p>La primera indicación la suministran el orto y el ocaso, pues aquél se +efectúa por la parte de oriente ó del este, y el segundo por la de +occidente ú oeste. Cada estrella describe un arco de círculo, elevándose +cada vez más hasta un punto á partir del cual empieza por el contrario á +bajar, hasta que llega á su ocaso. El punto más alto de su camino, que +es el punto medio mismo del arco, ó <i>culminación</i> de la estrella, se +encuentra en el <i>plano meridiano</i>, esto es, en el plano vertical que +corta el horizonte en los dos puntos <i>norte</i> y <i>sur</i>. Este plano es el +mismo para todos los astros, pues contiene todos los puntos culminantes +de éstos; pero es difícil orientarse buscando la posición de este plano +por medio de los puntos culminantes de las estrellas, cuando se carece +de los instrumentos necesarios.</p> + +<p><b>13. Orientación de noche en el hemisferio norte.</b>—Si el horizonte del +punto donde nos hallamos se encuentra situado en el hemisferio norte de +la Tierra, será posible orientarse durante la noche, con tal de que se +vean las estrellas, de la siguiente manera.</p> + +<p>Fácilmente se reconocerá un grupo de siete estrellas, que tiene el +nombre de Osa Mayor, representado en la figura 4.</p> + +<p>Como las siete estrellas del grupo en cuestión no se ponen nunca en los +países del hemisferio norte que se encuentran por encima del paralelo +40, siempre se las verá, sea cual fuese su posición en el cielo. Si la +línea <i>ab</i>, que une las dos estrellas del trapecio, se prolonga unas +cinco veces su distancia aparente, se encontrará en esta prolongación +una estrella de segunda magnitud, que pertenece á otro grupo, cuya forma +es casi idéntica á la de la Osa Mayor y que por lo mismo ha recibido el +calificativo de Osa Menor. Esa estrella, muy cercana al punto que +constituye el polo celeste boreal, es la <i>Polar</i>.</p> + +<p class="c">[*Fig. 5.—Cruz del Sur.]</p> + +<p>Pues bien, el plano vertical que la contiene es el meridiano ó apenas se +diferencia de éste. Desde este momento, la dirección de la meridiana es +conocida, pues se tiene el punto cardinal norte por la parte de la +estrella, y el punto sur en la dirección opuesta. La línea que corta la +meridiana formando ángulos rectos, dará á la derecha del norte el punto +este y á la izquierda el oeste.</p> + +<p><b>14. Orientación de noche en el hemisferio sur.</b>—Si el lugar donde se +está pertenece al hemisferio sur de la Tierra, la orientación será fácil +tomando como punto de partida un grupo muy aparente y bien conocido de +cuatro estrellas, dispuestas á manera de brillante cruz y llamadas por +eso mismo la constelación de la <i>Cruz del Sur</i> (fig. 5).</p> + +<p>Estas estrellas no se ponen nunca, desde que la latitud del lugar pasa +de 40 grados. El movimiento diurno les hace describir entonces una +circunferencia entera alrededor del polo. Pero en todas las posiciones +que la Cruz ocupa en esa revolución, su brazo mayor, <i>ab</i>, se encuentra +dirigido siempre hacia el polo celeste austral, y se encontrará el punto +de éste, prolongando <i>ab</i> cuatro veces su longitud. Desgraciadamente, en +ese sitio y en sus alrededores, no existe estrella ninguna algo +brillante, como la Polar en el hemisferio norte.</p> + +<p>De modo que para hallar en el horizonte el punto sur, será necesario +imaginar un plano vertical que pase por este punto del cielo, que nada +distingue ni caracteriza. Sin embargo, no es difícil lograrlo con un +poco de práctica.</p> + +<p><b>15. Determinación de la meridiana, de día.</b>—Digamos ahora la manera de +orientarse durante el día, observando la dirección de las sombras que +proyecta una varilla ó vástago vertical, dispuesta sobre un plano +horizontal.</p> + +<p>Se empieza por establecer, con ayuda de un nivel, una superficie plana +perfectamente horizontal, y en su centro se coloca una varilla recta, en +la línea misma de la vertical determinada con la plomada. Antes se habrá +tenido cuidado de trazar con el compás cierto número de circunferencias, +tomando por centro el punto donde se va á colocar la varilla. Y luego, +aprovechando un día de sol despejado, se sigue atentamente la marcha de +la sombra proyectada por la varilla. Esas sombras van disminuyendo de +tamaño á partir de la mañana hasta el momento en que el Sol, al llegar +al punto más alto de su carrera diurna, pasa por el meridiano; luego +aumentan á medida que avanza la tarde, pasando en sentido inverso por +las mismas alturas.</p> + +<p class="i"><img src="images/005.png" alt="la meridiana por las sombras" /><br /> +Fig. 6.—Determinación de la meridiana por las sombras de +un vástago vertical.</p> + +<p>El observador notará en cada circunferencia (fig. 6) el punto donde la +extremidad de la sombra de la mañana y la de la tarde coinciden +exactamente con la extremidad de su radio. Las dos líneas obtenidas de +esa manera forman un ángulo BOA. Dividiéndolo en dos partes iguales, por +medio de una línea recta ON, se tendrá la dirección de la meridiana del +lugar. Repitiendo la misma operación con otras circunferencias, se +obtendrá medio de comprobar la exactitud de la primera; ó bien se +suplirán así las observaciones que puedan faltar por efecto de una +interposición pasajera de nubes delante del Sol.</p> + +<p><b>16. Orientación: uso de la brújula.</b>—Finalmente, también se puede +determinar la posición de la meridiana si se conoce la <i>declinación +magnética</i> del lugar donde se observa; es decir, el ángulo que esta +línea forma con la dirección de la aguja imanada, suspendida sobre un +eje, y en libertad para girar libremente en un plano horizontal. Este +medio es tanto más valioso cuanto que no siempre es posible observar el +Sol ó las estrellas, cuando el cielo está brumoso ó nublado.</p> + +<p>El instrumento que sirve para este género de observación es la brújula +de declinación (fig. 7). La dirección de la aguja imanada no es la misma +del meridiano; pero como el ángulo que forma con el plano de éste es +conocido para cada punto, es fácil deducir la dirección de la meridiana. +Por ejemplo: en París la aguja imanada se dirige próximamente unos 16 +grados al oeste; en consecuencia, habrá que volver la brújula de modo +que la aguja quede en esta posición (poco más ó menos en la dirección N. +NO.—S. SE.). Entonces la línea señalada por las palabras <i>norte, sur</i>, +dará la orientación que se busca.</p> + +<p class="i"><img src="images/006.png" alt="brujula terrestre" /><br /> +Fig. 8.—Brújula terrestre de declinación.</p> + +<p>Como la declinación varía, no sólo de un año para otro en un mismo +lugar, sino también de un país á otro, los marinos y los viajeros +necesitan mapas que les indiquen el valor de este elemento en todos los +mares y regiones que deben recorrer, y para la época en que deban +hallarse en ellos.</p> + +<p>Cuando se conoce la meridiana, se tienen los puntos norte y sur del +horizonte. La línea este-oeste se traza formando ángulo recto con la +primera, y así se conocen los cuatro puntos cardinales. El Sol no sale +exactamente por el este para ponerse por el oeste más que en la época de +los equinoccios, es decir, del 20 al 21 de marzo ó del 20 al 22 de +setiembre. Ese día, el Sol describe la mitad exactamente de un círculo +sobre el horizonte, y otra semi-circunferencia por debajo de éste. La +circunferencia completa es el ecuador celeste.</p> + +<p><b>17. Rosa de los vientos.</b>—Á más de los cuatro puntos cardinales, se +distinguen otros puntos del horizonte, que sirven para orientarse, en +una dirección cualquiera. El conjunto de todos ellos forma una estrella +de múltiples brazos, llamada <i>rosa de los vientos</i> (fig. 8) porque puede +servir para indicar de que punto del horizonte soplan aquéllos.</p> + +<p class="i"><img src="images/007.png" alt="Rosa de los vientos" /><br /> +Fig. 8.—Rosa de los vientos.</p> + +<p><b>18. Aspecto del cielo en latitudes diversas.—Zonas celestes.</b>—Se ha +visto antes de que manera es posible reconocer la curvatura de la +Tierra, sea en el mar, sea en los continentes. Veamos ahora cual debe +ser el efecto de esta curvatura sobre el aspecto del cielo estrellado. +Recordemos que el movimiento diurno se efectúa alrededor de una línea +fija, cuya inclinación sobre el horizonte de un punto dado es +invariable.</p> + +<p>De esta invariabilidad resulta que siempre se elevan sobre el horizonte +las mismas estrellas, en el intervalo de una rotación de la Tierra, sea +cual fuere la época del año. Sólo que, entre las que salen ó se ponen, +unas se encuentran sobre el horizonte durante la noche, y entonces son +visibles, mientras que las otras salen y se ponen durante el día, y el +brillo de la luz solar no permite distinguirlas. Por el contrario, como +las estrellas circumpolares no descienden nunca por debajo del +horizonte, permanecen á la vista todas las noches del año. Finalmente, +otras estrellas que describen sus circunferencias diurnas por debajo del +horizonte, no son nunca visibles en el sitio considerado.</p> + +<p>Se ve, por tanto, que la esfera celeste puede dividirse en tres zonas: +la de las estrellas circumpolares, ó de estrellas perpetuamente +visibles; la de las estrellas que salen y que se ponen, y cuya +visibilidad durante la noche depende de la época del año en que se está; +y, finalmente, la zona de las estrellas que no se elevan nunca por +encima del horizonte.</p> + +<p><b>19. Movimiento en la dirección de un meridiano.</b>—Sentado esto, veamos +qué debe suceder cuando el observador cambia de horizonte, moviéndose en +la dirección de la meridiana, sea de norte á sur, sea de sur á norte. +Suponemos que el punto de partida se encuentre en el hemisferio austral.</p> + +<p>Si la Tierra fuera plana, en nada se modificaría evidentemente el +aspecto del cielo. Como el movimiento del observador puede considerarse +nulo respecto de la inmensa distancia á que se encuentran los astros, +sin excluir los más cercanos á la Tierra, sucedería, en aquel supuesto, +que las mismas estrellas permanecerían visibles siempre y las mismas +ocultas siempre por debajo del plano del horizonte.</p> + +<p>Pero si la Tierra es esférica, no puede ocurrir esto. En tal caso, al +pasar de un horizonte á otro, caminando hacia el norte, verbi gracia, el +viajero penetrará por debajo del plano del primer horizonte, y su vista +descubrirá por la parte norte estrellas de la zona que primitivamente no +podía ver. Por la parte sur, cierto número de estrellas que se hallaban +en la zona circumpolar, tendrán ahora para dicho observador movimiento +de orto y de ocaso que antes les faltaba, pues siempre se hallaban sobre +el horizonte. En definitiva, la parte visible del cielo habrá aumentado +de extensión.</p> + +<p>Lo contrario ocurriría evidentemente si el viaje se efectuara en la +dirección del sur; entonces aumentaría la zona de las estrellas +circumpolares; pero por la parte norte, cierto número de estrellas que +salían y se ponían por encima del primer horizonte, quedarían en +adelante por debajo de él, y serían invisibles para el observador: la +parte perceptible del cielo habría disminuido.</p> + +<p>Pues bien, tal es, en efecto, la variación de aspecto que la esfera +estrellada presenta al observador que se mueve en la superficie de la +Tierra siguiendo un meridiano cualquiera. Esta es, por consiguiente, una +nueva prueba de la forma redondeada de nuestro planeta.</p> + +<p><b>20. Movimiento diurno en el ecuador, en los polos</b>.—Mientras más se +camina hacia el sur, más se eleva el polo de ese nombre, y si fuera +posible penetrar mucho en los hielos polares, se llegaría á un punto en +que el polo sur se hallaría en el mismo cenit. En ese punto, el +movimiento diurno de las estrellas se efectúa siguiendo círculos +paralelos al horizonte y ninguna de ellas sale ni se pone nunca. Pero +una mitad entera de la esfera celeste permanece constantemente +invisible.</p> + +<p class="c">[*Fig. 9.—Movimiento diurno en un horizonte cualquiera.]</p> + +<p>Por el contrario, mientras más se avanza hacia el norte, más baja el +polo sur, y así se acaba por llegar á una región en que los dos polos se +encuentran en la línea del horizonte. Allí los arcos diurnos descritos +por las estrellas son semi-círculos perpendiculares al horizonte, y la +esfera estrellada entera sale y se pone en el intervalo de un día. Esta +región forma el ecuador de la Tierra.</p> + +<p>Si se continúa caminando hacia el norte, empieza á elevarse cada vez más +sobre el horizonte el polo boreal del cielo, mientras que el austral va +descendiendo cada vez más por debajo de aquél. Así se acabaría, de ser +posible penetrar hasta lo profundo de la zona glacial ártica, por llegar +á un punto de la Tierra en que el polo norte del cielo se hallaría en el +cenit. Y ahora sería la mitad boreal de la esfera celeste la que se +movería describiendo los mismos círculos paralelos de la figura 10. La +mitad austral no sería visible.</p> + +<p class="c">[*Fig. 10. Movimiento diurno en los polos.]</p> + +<p><b>21. Polos y cenador terrestres.</b>—Como ya se ha dicho, la Tierra es +redonda y casi esférica. En el espacio de un día próximamente, gira +alrededor de uno de sus diámetros, cuya dirección en el espacio es fija, +y que toma el nombre de <i>eje del mundo</i>, cuando se le considera +relativamente al movimiento diurno, aparente, de la esfera estrellada.</p> + +<p class="c">[*Fig. 11. Movimiento diurno en el equador.]</p> + +<p>Dos puntos de la superficie de la Tierra permanecen inmóviles, y son las +extremidades del eje de rotación ó <i>polos terrestres</i> P y P' (fig. 12).</p> + +<p>Si se imagina un plano que pase por el centro de la Tierra +perpendicularmente al eje, este plano, que corta al globo en dos mitades +ó hemisferios, formará sobre la superficie un círculo máximo EE', que se +denomina <i>ecuador</i>.</p> + +<p>El hemisferio que contiene el polo norte es el boreal; el otro, en que +está el polo sur, es el hemisferio austral.</p> + +<p class="i"><img src="images/008.png" alt="Coordenadas terrestres" /><br /> +Fig. 12. Coordenadas terrestres. Longitudes y latitudes +geográficas.</p> + +<p>Todo círculo, análogo á CC', trazado en la superficie de la Tierra +paralelamente al ecuador, recibe el nombre de <i>círculo paralelo</i> ó +simplemente de <i>paralelo</i>. Es evidente que el ecuador es el mayor de +todos los paralelos, y que los radios de éstos van disminuyendo á medida +que decrecen sus distancias á uno ú otro de los polos.</p> + +<p>Un plano que pase por el eje de la Tierra la corta también en dos partes +iguales, siguiendo una línea que puede considerarse casi como un +círculo: este plano es lo que se llama un <i>meridiano</i>, y la curva +P<i>m</i>′<i>m</i>M<i>m</i>″P′ es la meridiana, en los +horizontes de los lugares <i>m</i>′, <i>m</i>, M, <i>m</i>″.</p> + +<p><b>22. Coordenadas geográficas de un lugar, longitud.</b>—La posición de un +punto cualquiera de la superficie del globo se determina exactamente por +medio de los meridianos y de los paralelos. Con ese fin, se toma como +punto de partida un meridiano conocido: en Francia, el que pasa por el +observatorio de París; en Inglaterra, el de Greenwich, etc. Luego se +mide el ángulo que el meridiano del lugar considerado forma con el que +se designó para punto de partida. Este ángulo es lo que se denomina +<i>longitud</i>. Para calcularla, se divide el ecuador en grados, minutos y +segundos, contados á partir del 0 del primer meridiano, sea á oriente, +sea á occidente. La longitud se califica de <i>oriental</i> ú <i>occidental</i>, +según que el lugar se encuentre situado en uno ú otro de los hemisferios +separados por el meridiano inicial.</p> + +<p>Todos los puntos de la Tierra situados á lo largo de la misma mitad de +un meridiano, tienen evidentemente la misma longitud.</p> + +<p><b>23. Latitud geográfica.</b>—Para acabar de determinar la posición del +lugar, se cuenta el número de grados, minutos y segundos comprendidos +sobre el meridiano entre ese lugar y el ecuador: esto es lo que se +denomina la <i>latitud</i>. Se la cuenta de 0° á 90°, yendo del ecuador hacia +los polos, y es <i>boreal</i> ó <i>austral</i>, según que el punto considerado se +encuentre en uno ú otro de los dos hemisferios que determina el plano +del ecuador.</p> + +<p class="i"><img src="images/009.png" alt="La latitud geografica" /><br /> +Fig. 13. La latitud geográfica de un lugar es igual á la +altura del polo.</p> + +<p>Evidentemente, todos los puntos de la Tierra situados en un mismo +paralelo tienen igual latitud.</p> + +<p>Tales son las coordenadas geográficas que se usan para determinar la +posición exacta de un lugar de la superficie terrestre.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="DIMENSIONES_DE_LA_TIERRA" id="DIMENSIONES_DE_LA_TIERRA"></a><a href="#toc">DIMENSIONES DE LA TIERRA</a></h2> + + +<p><b>24. Medida de un grado terrestre.</b>—Se ha visto antes que la Tierra tiene +la forma de una bola casi perfectamente esférica. Las tierras, +continentes é islas, no ocupan más que la cuarta parte de la superficie +total; las otras tres cuartas partes son las aguas. La superficie de +éstas, es decir, la de los océanos y de los mares, es la que +principalmente afecta la forma de una esfera; las tierras presentan +desigualdades de nivel, que parecen hallarse á primera vista en +contradicción con dicha forma regular. Nótanse elevaciones y +depresiones, montañas y valles, aparentemente considerables. Pero vamos +á ver que las más altas montañas no son sino aristas imperceptibles en +la superficie de la Tierra, por efecto de las enormes dimensiones del +globo entero.</p> + +<p>Demos una idea de la manera cómo ha sido posible medir esas dimensiones.</p> + +<p>Si la Tierra es una esfera, todos los planos meridianos que la cortan +según su eje, son círculos que tienen por puntos comunes ambos polos. El +ecuador, que corta al globo en dos partes iguales ó hemisferios, así +como los paralelos á él, son círculos. Los meridianos y el ecuador son +círculos iguales; los paralelos, círculos cada vez más pequeños á medida +que se van acercando á uno de los polos. La geografía enseña todo lo +dicho.</p> + +<p>La cuestión que se había de resolver, para saber cuales son las +dimensiones del globo terrestre, era medir la longitud de uno de los +mencionados círculos, por ejemplo, de uno de los meridianos. Esta +operación es mucho más complicada de lo que se puede imaginar. En +efecto, no hay posibilidad de seguir un meridiano en toda su longitud; +por causa de las nieves y de los hielos no cabe penetrar en las regiones +polares; además, la mayor parte de los meridianos atraviesan los mares +en parte de su extensión, ó países montañosos de difícil acceso.</p> + +<p>Así es que se ha considerado suficiente medir una parte del meridiano, +lo que se llama <i>un grado</i>, que es, como lo enseña la geometría, la 360ª +parte de toda circunferencia. Una vez conocida la longitud del grado, se +deduce de ese dato, por medio de una sencilla multiplicación, la de la +circunferencia entera, y, por tanto, del meridiano. Tomemos un ejemplo. +París y Amiens se encuentran bajo el mismo meridiano con corta +diferencia, y su latitud difiere en un grado próximamente. Desde 1550, +un médico francés, llamado Fernel, colocó un contador en una de las +ruedas de su carruaje y se puso en camino yendo de Amiens á París. Así +midió, casi por completo en la dirección del meridiano, la longitud del +camino que unía á dichas ciudades. El resultado fué 57,070 toesas, esto +es, unos 111 kilómetros, como longitud del grado.</p> + +<p><b>25. Dimensiones de la Tierra.</b>—Más tarde se han medido numerosos arcos +de meridiano, por medios mucho más complicados, pero también mucho más +precisos, y se ha hallado el valor de la circunferencia entera de la +Tierra, que es un tanto superior á 40 millones de metros. El diámetro +del globo terrestre mide 12,700 kilómetros, en números redondos.</p> + +<p>La superficie de la Tierra contiene nada menos que 510 millones de +kilómetros cuadrados, es decir, 510 millones de cuadrados, cada uno de +cuyos lados es un kilómetro.</p> + +<p>Su volumen pasa de 1,083,000 millones de kilómetros cúbicos.</p> + +<p><b>26. Las montañas comparadas con el globo terrestre.</b>—Ahora es fácil +darse cuenta de la importancia de las desigualdades de su superficie.</p> + +<p>Consideremos las montañas más elevadas del globo. En Europa, el monte +Blanco y el Elbrouz se elevan á 4,800 y á 5,600 metros respectivamente +sobre el nivel del mar; en Asia, el Gaurisankar del Himalaya alcanza +8,840 metros; en América, el Aconcagua, el Chimborazo, y las principales +cimas de las Cordilleras de los Andes, pasan de 6,800 y de 6,200 metros +sobre el nivel del océano Pacífico. Sin embargo, la más elevada de esas +montañas forma apenas la <sup>1</sup>/<sub>1440</sub> parte del diámetro de la Tierra.</p> + +<p>En un globo que tuviera un metro de diámetro, el Gaurisankar formaría +todo lo más una arista de dos tercios de un milímetro de alto. En uno de +30 centímetros de diámetro, esa altura llegaría difícilmente á +<sup>1</sup>/<sub></sub>5 de +milímetro. La mayor parte de las desigualdades que nos parecen tan +enormes, cuando las examinamos de cerca, serían completamente +imperceptibles en esos globos hipotéticos. Para representarlas en +relieve, sobre los globos ó los mapas, hay que exagerar +considerablemente la escala de las alturas.</p> + +<p><b>27. La Tierra es aplanada en los polos.</b>—Si se pudiera ver la Tierra +desde el espacio, por ejemplo, desde la distancia á que se encuentra la +Luna, nos parecería una esfera casi perfecta. Sin embargo, las medidas +de meridiano han hecho ver que la longitud del grado va aumentando á +partir del ecuador, hasta los polos de la Tierra. De ahí se ha deducido +que nuestro planeta se halla un tanto aplastado en los polos, ó, lo que +significa lo mismo, elevado en el ecuador. El diámetro que pasa por los +polos, es decir, el eje de rotación es más pequeño que el diámetro de la +circunferencia ecuatorial: la diferencia es poco más ó menos la 300ª +parte de este último, es decir, de un milímetro, si se toma como punto +de comparación un globo de 30 centímetros de diámetro.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="MOVIMIENTO_DE_TRANSLACION_DE_LA_TIERRA_ALREDEDOR_DEL_SOL" id="MOVIMIENTO_DE_TRANSLACION_DE_LA_TIERRA_ALREDEDOR_DEL_SOL"></a><a href="#toc">MOVIMIENTO DE TRANSLACIÓN DE LA TIERRA ALREDEDOR DEL SOL</a></h2> + + +<p><b>28. Revolución anual de la Tierra.</b>—Según se ha dicho, la Tierra gira +alrededor de sí misma, esto es, de la línea que une sus polos, y de este +modo efectúa una rotación completa en el intervalo de un día. Este +movimiento real es el que, por efectuarse de occidente á oriente, nos +hace creer que los astros, estrellas, Sol, Luna, se mueven en sentido +contrario, esto es, de oriente á occidente.</p> + +<p>Nuestro globo se halla animado de otro movimiento que lo transporta en +el espacio, y en virtud del cual efectúa una revolución entera alrededor +del Sol en el intervalo de un año.</p> + +<p><b>29. Movimiento de translación de la Tierra.—Cambio de aspecto del +cielo.</b>—Procuremos hacer comprender cómo se ha llegado á reconocer la +existencia de este segundo movimiento, y los fenómenos que prueban su +existencia.</p> + +<p>Coloquemos en una mesa redonda, casi en su centro (fig. 14), una lámpara +que representará al Sol. Una bola, por ejemplo, una naranja, atravesada +en su centro por una aguja larga, será la Tierra. Coloquemos la bola en +un punto T de la orilla de la mesa, de modo que la aguja que representa +el eje de rotación, quede inclinada sobre el plano de la mesa. Precisa +suponer, además, que alrededor de los objetos que colocamos de esta +manera, se extiende el cielo, hasta distancias infinitamente mayores que +la del Sol á la Tierra, es decir, en el caso presente, que el +semi-diámetro de nuestra mesa. En todo ese espacio y en todas +direcciones se encuentran las estrellas.</p> + +<p>El globo T está iluminado en aquella de sus mitades ó hemisferios que se +encuentra vuelto hacia la lámpara, representación del Sol. Esto es el +día para todas las regiones de dicho hemisferio. La otra mitad, sumida +en la sombra, se encuentra en la noche, y la falta de luz solar le +permite ver las estrellas en la parte opuesta del cielo.</p> + +<p>Si la Tierra permaneciera en la posición T, conservando el movimiento +sobre su eje, se verían siempre, desde uno ú otro de los hemisferios de +nuestro planeta las mismas estrellas y las mismas regiones del cielo. +Una estrella dada saldría, pasaría por el meridiano, y se pondría +uniformemente á las mismas horas, en la sucesión de las noches. Además, +el Sol se encontraría en el mismo caso que las estrellas, y como ellas +tendría á horas fijas su orto, su máximum de elevación y su ocaso.</p> + +<p>Pero eso no sucedería en el caso de que la Tierra, en vez de permanecer +inmóvil en T, se moviese siguiendo la orilla de la mesa, conservando +para su eje de rotación la misma inclinación y la misma dirección en el +espacio. Por ejemplo, á media noche, cuando la Tierra se halla en T, se +encontrará opuesta al Sol una estrella <i>e</i>. Al llegar el planeta á la +posición T', otra estrella irá á encontrarse á la misma hora en la +dirección de la línea que une la Tierra al Sol. En T'', hará lo mismo +otra estrella <i>e</i>''. Y es fácil comprender que si la bola continúa +efectuando de esa manera una revolución completa alrededor del Sol, irá +presentando sucesivamente en la sombra su mitad á todas las regiones del +cielo. Por el contrario, la lámpara ó Sol, visto de la Tierra, parecerá +haber dado en el mismo sentido una vuelta completa al cielo.</p> + +<p>Y así es cómo ocurren efectivamente las cosas. El aspecto del cielo +cambia de una noche á otra en el mismo lugar; á las mismas horas se ven +salir nuevas estrellas, más orientales, mientras que en occidente se +encuentran ya ocultas otras estrellas que antes se hallaban todavía +sobre el horizonte.</p> + +<p class="i"><img src="images/010.png" alt="Movimiento de translacion de la Tierra" /><br /> +Fig. 14. Movimiento de translación de la Tierra.</p> + +<p><b>30. Día sideral más corto que el día solar.</b>—También resulta de esto que +una estrella determinada vuelve á pasar por el meridiano antes que el +Sol. La duración de un <i>día solar</i>, de 24 horas, que comprende un +intervalo de la hora del mediodía al mediodía siguiente, es mayor que la +del <i>día sideral</i>; la diferencia se eleva á 3 minutos 56 segundos.</p> + +<p>Al cabo del año, una estrella ha pasado 366 veces por el meridiano, +mientras que el Sol lo efectúa únicamente 365. En una palabra, el año, +que se compone de 366 días siderales, ó de 366 rotaciones de la Tierra, +no contiene más que 365 días solares. Esta es consecuencia del doble +movimiento de la Tierra, de rotación sobre sí misma y de translación ó +de revolución alrededor del Sol.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="ORBITA_DE_LA_TIERRA" id="ORBITA_DE_LA_TIERRA"></a><a href="#toc">ÓRBITA DE LA TIERRA</a></h2> + + +<p><b>31. Órbita de la Tierra.</b>—La Tierra describe, en su revolución anual +alrededor del Sol, una curva ú órbita, cuya posición, forma y +dimensiones vamos á indicar.</p> + +<p class="i"><img src="images/011.png" alt="Orbita de la Tierra" /><br /> +Fig. 15. Órbita de la Tierra.</p> + +<p>Esta curva es plana, de manera que el centro de la Tierra permanece +siempre en el mismo plano, llamado eclíptica. Como, según ya se ha +visto, el eje de rotación conserva siempre la misma dirección y la misma +inclinación, otro tanto ocurre con el ecuador, que permanece paralelo á +sí mismo, formando un ángulo constante con el plano de la eclíptica. +Este ángulo, denominado <i>oblicuidad de la eclíptica</i>, es igual á un poco +más de 23 grados, esto es, algo más de la cuarta parte de un ángulo +recto; tiene suma importancia, puesto que á él se deben las estaciones, +la desigualdad de los días y de las noches para un mismo punto, en el +curso del año, ó bien para los lugares cuya latitud es diferente. Más +adelante volveremos á tratar del particular.</p> + +<p>La órbita de la Tierra no es un círculo, y la distancia de nuestro globo +al Sol varía continuamente de un día para otro. Es una curva llamada en +geometría <i>elipse</i>, especie de óvalo, que tiene en su diámetro ó eje +mayor AB, dos puntos FF ó focos, situados á una y otra parte del centro +O (fig. 15) y que gozan de la propiedad de que las distancias reunidas +desde un punto de la elipse hasta ellos, forman siempre la misma +longitud, igual por cierto al eje mayor.</p> + +<p>El Sol no ocupa el punto medio de la órbita, sino uno de los focos.</p> + +<p><b>32. Excentricidad de la órbita.</b>—Cuando la Tierra se encuentra en A, +vértice del eje mayor más inmediato al Sol, la distancia á este astro es +la más pequeña de todas; por esta razón se dice que nuestro planeta está +en su <i>perihelio</i>, lo que ocurre ahora hacia el 1º de enero de cada año. +También se dice que el Sol está en su <i>perigeo</i>, esto es, en la +distancia más corta á la Tierra. De modo que esas dos palabras, +<i>perihelio</i> y <i>perigeo</i>, indican el mismo hecho.</p> + +<p>Desde A la Tierra marcha alrededor del Sol, recorriendo su órbita en el +sentido indicado por la flecha, y sus distancias van aumentando, hasta +la otra extremidad B del eje mayor, donde la distancia de nuestro +planeta al Sol alcanza su máximum; entonces se dice que la Tierra, se +encuentra en su <i>afelio</i>, ó, lo que equivale á lo mismo, que el Sol está +en su <i>apogeo</i>, cosas que ocurren allá por el 1º de julio.</p> + +<p>Después la Tierra sigue su camino sobre la segunda mitad de su órbita, +acercándose constantemente al Sol, hasta que vuelve á encontrarse en A, +donde da principio otra nueva revolución.</p> + +<p>En dos épocas intermedias, la Tierra se halla en dos puntos, D y C, en +los cuales la distancia al Sol es exactamente igual á la distancia media +entre los extremos del perihelio y del afelio. Esos puntos son los +vértices del diámetro ó eje menor de la órbita. La diferencia entre las +distancias extremas es próximamente de <sup>1</sup>/<sub>13</sub> parte de la distancia media. +La mitad es lo que se llama <i>excentricidad</i> de la órbita.</p> + +<p><b>33. Distancia de la Tierra al Sol.</b>—La distancia de la Tierra al Sol es +igual por término medio á 148,000,000 de kilómetros y la longitud total +de la órbita llega á 930 millones de kilómetros. Como nuestro planeta la +recorre en el intervalo de un año, esto es, de 365 días y cuarto, ó +mejor dicho, de 31,557,600 segundos, es fácil calcular el camino que +nuestro globo recorre en el corto intervalo de un segundo; hállanse 29 +kilómetros y medio poco más ó menos por segundo, velocidad 60 veces +superior á la de una bala de cañón al salir del arma.</p> + +<p>Debemos añadir que esta velocidad varía, siendo tanto mayor cuanto más +pequeña es la distancia al Sol: cuando la Tierra está en su perihelio, +alcanza unos 30 kilómetros por segundo; luego va disminuyendo hasta el +afelio, donde sólo es de 29; á partir de este punto vuelve á pasar, pero +en orden inverso, por las velocidades con que recorriera la primera +mitad de su órbita.</p> + +<p>Nosotros no sentimos que la Tierra nos arrastra así por los espacios +celestes, en compañía del globo que habitamos, como tampoco nos damos +cuenta del movimiento de rotación diurna.</p> + +<p>Los antiguos los desconocían ambos, y los atribuían aquél al cielo +entero, y el segundo al Sol en persona. Tomaban, pues, por realidades, +lo que sólo era apariencia. Copérnico (1543) y Galileo (1600) fueron los +primeros en descubrir y demostrar esas dos grandes verdades +astronómicas.</p> + +<p><b>34. Duración del año.</b>—La duración del año, esto es, del tiempo que la +Tierra tarda en efectuar una de sus revoluciones alrededor del Sol, ó +bien, del tiempo que transcurre entre dos pasos por el mismo equinoccio, +es de:</p> + +<p>365 días 24 ó 365 días 5 horas 48 minutos y 47 segundos.</p> + +<p>Esto es lo que se denomina <i>año trópico</i>.</p> + +<p>El <i>año civil</i> es de 365 días exactamente durante 3 años consecutivos. +El siguiente es de 366 días, hallándose formado el 366º par la +acumulación de 4 veces el excedente de unas 6 horas que el año trópico ó +astronómico presenta sobre el año civil. Los años de 366 días son los +bisiestos.</p> + +<p>De cada cuatro años seculares, 3 no son bisiestos; así se corrige la +diferencia de 11 minutos 13 segundos que faltan al excedente en cuestión +para dar seis horas, ó un cuarto de día.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="LOS_DIAS_Y_LAS_NOCHES" id="LOS_DIAS_Y_LAS_NOCHES"></a><a href="#toc">LOS DÍAS Y LAS NOCHES</a></h2> + + +<p><b>35. Duración de los días y de las noches.</b>—El día solar de 24 horas, +esto es, el intervalo entre dos pasos sucesivos del Sol por el +meridiano, se compone, según lo sabe todo el mundo, de dos partes: una, +el <i>día</i>, ó mejor dicho, la <i>jornada</i>, va desde la salida hasta la +puesta del Sol; la otra, la <i>noche</i>, desde la puesta hasta el orto del +astro.</p> + +<p>La duración del día y la de la noche son generalmente desiguales, y esta +desigualdad es tanto más grande cuanto más lejos del ecuador se +encuentre el sitio de la observación; también varía de una estación á +otra para un mismo punto.</p> + +<p>Sin embargo, el día tiene en el ecuador la misma duración que la noche, +durante todo el año. El Sol permanece allí doce horas por encima del +horizonte y doce por debajo.</p> + +<p><b>36. Equinoccios y Solsticios.</b>—Esta igualdad del día y de la noche se +efectúa simultáneamente sobre toda la Tierra en dos épocas diferentes +del año. Por esa razón se las ha llamado <i>equinoccios</i>: coinciden con el +principio de la primavera y del otoño.</p> + +<p>Finalmente, en otras dos épocas, que caen al principio del verano y del +invierno, se tienen los días más largos con las noches más cortas, y los +días más cortos con las noches más largas: estos son el solsticio de +verano y el de invierno.</p> + +<p><b>37. Las estaciones en los dos hemisferios.</b>—Importa hacer notar que la +desigualdad de los días y de las noches, tal como acabamos de +describirla, sigue en cada hemisferio marcha opuesta, de manera que si +los días van creciendo en el boreal, van disminuyendo al contrario en el +austral, é inversamente. El equinoccio del 20 al 22 de marzo es el +<i>equinoccio de primavera</i> para el primero y el <i>de otoño</i> para el +segundo. La misma observación debemos hacer para el equinoccio del 22 al +20 de setiembre, que es el <i>equinoccio de otoño</i> en el hemisferio +boreal, y el <i>de primavera</i> en el austral.</p> + +<p>Otro tanto ocurre con los solsticios. El del 20 al 22 de junio es el +<i>solsticio de verano</i> ó el <i>de invierno</i>, según cual sea el hemisferio +de que se trate, y el solsticio del 20 al 22 de diciembre es +inversamente solsticio de invierno ó de verano.</p> + +<p>En una palabra, las estaciones son opuestas en los dos hemisferios.</p> + +<p><b>38. Explicación de la desigual duración de los días y de las +noches.</b>—Veamos ahora cómo se explican estas variaciones de duración de +los días y de las noches y porqué dan origen al fenómeno de las +estaciones de la Tierra.</p> + +<p>Partamos del equinoccio de marzo y sigamos al Sol en su carrera diurna +por el hemisferio norte.</p> + +<p>En ese día, el astro sale por el punto preciso del horizonte oriental +que marca el este, y después describe un semi-círculo, que es la mitad +del ecuador celeste, para ir á ponerse precisamente por el oeste. La +otra mitad de la circunferencia es descrita por el Sol debajo del +horizonte, durante la noche. Pero, á partir de este día, la salida y +puesta del Sol se verifican en puntos que se acercan cada vez más al +norte, y el arco diurno es mayor que una semi-circunferencia, de manera +que el día, cada vez más largo, se va haciendo constantemente mayor que +la noche, la cual disminuye en la misma proporción. El Sol marca las +doce en puntos cada vez más elevados sobre el horizonte, alejándose cada +vez más del ecuador celeste.</p> + +<p>Pero llega un instante en que este aumento de altura queda casi +estacionario, para hacerse más tarde completamente nulo, y el Sol +alcanza su mayor altura meridiana en el día del solsticio; entonces es, +pues, cuando el arco descrito por aquel astro alcanza el máximum de su +valor, y cuando se tiene el día más largo del año. Después el astro +empieza á seguir marcha inversa, se acerca poco á poco al ecuador, y el +día, siempre mayor que la noche, disminuye insensiblemente hasta el +equinoccio de setiembre, en el cual la noche y el día quedan iguales, +teniendo doce horas cada uno.</p> + +<p>Á partir de este momento, el astro va á salir y a ponerse por puntos +cada vez más distantes del este y del oeste, pero por la parte sur; su +altura á la hora de las doce disminuirá de día en día. El período de luz +será constantemente más corto y siempre de duración inferior á la noche. +La desigualdad irá aumentando hasta el solsticio de diciembre, que es el +día de noche más largo en todo el hemisferio boreal.</p> + +<p class="i"><img src="images/012.png" alt="La Tierra en uno de los equinoccios" /><br /> +Fig. 16. La Tierra en uno de los equinoccios.</p> + +<p>Por último, de diciembre á marzo, el Sol seguirá marcha inversa, +acercándose de nuevo al ecuador, é irá ocupando á la hora de las doce +alturas cada vez más elevadas; el día crece entonces á medida que mengua +la noche, hasta que el equinoccio de fines de marzo restablece la +igualdad.</p> + +<p>Si en vez de tomar un punto del hemisferio norte de la Tierra hubiéramos +considerado un horizonte del hemisferio sur, el observador habría notado +la misma sucesión de fenómenos, pero en orden inverso. La salida y la +puesta del Sol habrían ido alejándose del este y del oeste hacia el +norte; pero su altura meridiana hubiera disminuido primeramente hasta el +solsticio de junio para aumentar desde junio al equinoccio de setiembre, +siendo siempre los días más cortos que las noches. De setiembre á marzo, +alturas meridianas crecientes, salida y puesta más meridionales hasta el +solsticio de diciembre, días crecientes, y más largos que las noches. +Desde el solsticio de diciembre á marzo, vuelta del Sol hacia el ecuador +y disminución de los días, que siguen siendo mayores que las noches.</p> + +<p>Tales son los hechos que todo el mundo puede observar en el espacio de +un año. Vamos á explicarlos.</p> + +<p>En el equinoccio, la posición ocupada por la Tierra es esta: como el +plano del ecuador de la Tierra pasa por el Sol, el hemisferio iluminado +que la Tierra le presenta y el hemisferio oscuro, están separados uno de +otro por un círculo máximo que pasa precisamente por ambos polos y que +contiene el eje de rotación {fig. 16}. Este círculo de separación de la +luz y de la sombra se confunde en este momento con uno de los círculos +meridianos terrestres y, por consiguiente, divide en dos partes iguales +todos los paralelos.</p> + +<p>En virtud de la rotación diurna, todo punto de un paralelo cualquiera +describe, pues, el día del equinoccio, la mitad de su circunferencia en +la zona de luz y la otra mitad en la de sombra. El día es igual á la +noche en toda la Tierra, y bajo todas las latitudes; de esta +circunstancia se deriva precisamente el nombre de equinoccio.</p> + +<p class="i"><img src="images/013.png" alt="La Tierra entre el equinoccio y el solsticio" /><br /> +Fig. 17. La Tierra entre el equinoccio y el solsticio.</p> + +<p><b>39. Desigualdad de duración de los días y de las noches.</b>—Á partir del +equinoccio de Aries, la Tierra tomará una de las posiciones indicadas en +la figura 17, porque su eje de rotación sigue siendo paralelo á sí +mismo, y conservando la misma inclinación sobre el plano de la +eclíptica. El círculo de separación de la luz y de la sombra dejará de +pasar por los polos y dividirá en dos partes desiguales á cada paralelo. +El arco diurno <i>a M b</i>, pongamos por ejemplo, será mayor que el nocturno +<i>a M' b</i>. De modo que el día será mayor que la noche, y la diferencia +entre sus duraciones tanto más considerable cuanto á mayor distancia del +círculo boreal pase el círculo de iluminación.</p> + +<p>Así pues, los días, mayores que las noches, irán creciendo sin cesar +hasta la época del solsticio de Cáncer, porque en este momento es cuando +el círculo de separación de la luz y de la sombra alcanzará las regiones +más distantes del polo. Entre el solsticio de verano y el equinoccio de +Libra, la Tierra ocupará, respecto del Sol, una serie de posiciones +idénticas á las que acabamos de examinar, pero en orden inverso. Los +días boreales, que siguen siendo mayores que las noches, irán +disminuyendo hasta el momento del nuevo equinoccio, en el cual volverá á +establecerse entre ellas la igualdad. Entonces la Tierra irá inclinando +cada vez más hacia el Sol su polo austral, y el arco diurno boreal irá +siendo más pequeño que el nocturno. Las noches, más largas que los días, +crecerán constantemente, y alcanzarán su máximum de duración en el +solsticio de Capricornio (fig. 18), para menguar inmediatamente en +sentido inverso, hasta el equinoccio de Aries.</p> + +<p class="i"><img src="images/014.png" alt="La Tierra en uno de los solsticios" /><br /> +Fig. 18. La Tierra en uno de los solsticios.</p> + +<p><b>40. El día más largo y la mayor noche del hemisferio boreal.</b>—Las +variaciones que acabamos de indicar se efectúan de ese modo en todos los +puntos de la Tierra comprendidos entre los círculos polares, es decir, +pertenecientes á la zona tórrida ó á las templadas. Pero las +desigualdades varían con la latitud, y son tanto más notables cuanto +mayor es la latitud ó, en otros términos, cuanto más se aleja uno del +ecuador.</p> + +<p>Por lo demás, la altura meridiana del Sol sobre un horizonte dado +explica estas desigualdades. La amplitud del arco diurno que la rotación +terrestre hace recorrer al Sol sobre el horizonte, depende efectivamente +de dicha altura. En el solsticio de Cáncer, allá por el 20 de junio, la +altura meridiana del Sol es máximum para el horizonte de un lugar +situado en el hemisferio norte; por eso resulta el día más largo, ó +mejor dicho, el período de luz más prolongado, y la noche más corta.</p> + +<p>Entre el solsticio de Cáncer y cada uno de los equinoccios, la altura +meridiana del Sol va creciendo durante la primavera y disminuyendo +durante el verano: los días aumentan para menguar inmediatamente +después.</p> + +<p>Finalmente, en el solsticio de Capricornio, allá por el 21 de diciembre, +la altura del Sol sobre el horizonte es la más pequeña posible: así es +que tenemos la época de noche más larga y de día más corto.</p> + +<p>Lo que acabamos de decir se aplica al hemisferio norte; en un punto +cualquiera del hemisferio sur cuya latitud sea superior á 23° 27′, los +fenómenos se presentan del mismo modo, pero en épocas del año +correspondientes á posiciones de la Tierra diametralmente opuestas sobre +su órbita. El día más largo es el del solsticio de Capricornio, y el más +corto el del solsticio de Cáncer.</p> + +<p><b>41. Días y noches de la zona intertropical.</b>—Consideremos ahora algunos +puntos particulares de la Tierra.</p> + +<p>En el ecuador, durante todo el año, la duración del día y de la noche +son iguales, teniendo cada uno de ellos doce horas. Esto depende de que +el círculo máximo del ecuador se encuentra siempre dividido en dos +partes iguales por el círculo que separa el hemisferio iluminado del +oscuro; el arco diurno y el nocturno tienen la misma amplitud, sea cual +fuere la altura meridiana del Sol. En la época de los equinoccios, el +Sol describe, para el horizonte de un punto del ecuador, el círculo +máximo vertical que pasa por los puntos este y oeste. De modo que á las +doce del día exactamente pasa por el cenit.</p> + +<p>Este último fenómeno es común á todas las regiones de la Tierra situadas +entre el ecuador y ambos trópicos, hasta los 23° 28′ de latitud +próximamente. En efecto, el eje de rotación se inclina 23° 28′ sobre el +plano de la eclíptica. Cuando nuestro globo llega, por efecto de su +movimiento de translación alrededor del Sol, á uno ú otro de los +solsticios, el radio que une los centros de ambos astros pasa +precisamente por un punto de uno de los trópicos, y coincide con la +vertical del lugar.</p> + +<p>Así, el día del solsticio de verano, el Sol pasa á la hora de las doce +por el cenit de todos los puntos situados en el trópico de Cáncer, y el +día del solsticio de invierno por el cenit de los lugares del trópico de +Capricornio.</p> + +<p><b>42. El Sol en el cenit.</b>—Entre el ecuador y los trópicos, es decir, en +toda la zona tórrida, se presenta la misma circunstancia dos veces al +año, porque entonces la altura meridiana del Sol llega á 90° y pasa de +esto. De ahí resulta que entre estas dos épocas y uno de los solsticios +el Sol se encuentra á la hora del mediodía más allá de la vertical por +la parte norte, y durante el resto del año, aquende dicha vertical, por +la parte del sur. De modo que los habitantes de la zona tórrida ven su +sombra meridiana proyectada ya hacia el polo, ya hacia el ecuador, esto +es, al norte ó al sur de su horizonte.</p> + +<p><b>43. Días y noches de las zonas polares</b>.—Transportémonos ahora á uno de +los círculos polares, es decir, á una latitud que sólo dista del polo +23° 27′.</p> + +<p>Desde el equinoccio hasta el solsticio, el día va creciendo sin cesar +para ese paralelo, lo mismo que para todos los demás lugares de la +Tierra; pero en el solsticio mismo, la luz del Sol alcanza al paralelo +completo, de modo que este día el astro permanece 24 horas sobre el +horizonte. Lo contrario ocurre en el círculo polar del hemisferio +opuesto, cuya noche dura 24 horas el día del solsticio.</p> + +<p>Allende los círculos polares, en los sitios que forman las zonas +glaciales, los días y las noches tienen duraciones cada vez más +desiguales. Á partir del equinoccio de Libra, por ejemplo, el polo +austral de la Tierra ve alzarse al Sol sobre su horizonte, efectuar cada +veinticuatro horas una vuelta entera sin ponerse, y, elevándose siempre, +alcanzar al cabo de tres meses su mayor altura, en la época del +solsticio de Capricornio. Una vez pasado el solsticio, el astro luminoso +describe en sentido inverso esta especie de espiral, para ponerse tres +meses más tarde, con lo cual ha suministrado un día de seis meses +enteros á dichas regiones heladas. Durante este largo intervalo de +tiempo, el polo boreal se hallaba sumido en la noche, que ahora va á +empezar para el polo sur.</p> + +<p><b>44. Duraciones máxima y mínima del día y de la noche en diversas +latitudes</b>.—Acabemos este estudio de las variaciones que presentan las +duraciones relativas de los días y de las noches, presentando en un +cuadro las duraciones del día más largo y del más corto para cierto +número de latitudes comprendidas entre los círculos polares:</p> + + +<table summary="latitudes" cellpadding="5" cellspacing="0"> +<tr><td valign="middle">Latitudes.</td> +<td> </td> +<td valign="top" align="center">Duración<br /> +del día más largo<br /> +y de la mayor<br /> +noche</td> +<td valign="top" align="center">Duración<br /> +del día más corto<br /> +y de la noche<br /> +más pequeña. +</td></tr> +<tr><td>Ecuador</td> +<td align="left">0°</td> +<td align="center">12<sup>h</sup> 0<sup>m</sup></td> +<td align="center">12<sup>h</sup> 0<sup>m</sup></td></tr> +<tr><td> </td> +<td align="left">15°</td> +<td align="center">12 53</td> +<td align="center">11 7</td></tr> +<tr><td valign="top">Trópicos</td> +<td align="left">23° 27′</td> +<td align="center">13 27</td> +<td align="center">10 33</td></tr> +<tr><td> </td> +<td align="left">30°</td> +<td align="center">13 56</td> +<td align="center">10 4</td></tr> +<tr><td> </td> +<td align="left">45°</td> +<td align="center">15 26</td> +<td align="center">8 34</td></tr> +<tr><td valign="top">París</td> +<td align="left">48° 50′</td> +<td align="center">16 7</td> +<td align="center">7 34</td></tr> +<tr><td valign="top">Buenos Aires</td> +<td align="left">34° 36′</td> +<td align="center">14 20</td> +<td align="center">9 40</td></tr> +<tr><td> </td> +<td align="left">60°</td> +<td align="center">18 30</td> +<td align="center">5 30</td></tr> +<tr><td style="padding-right: 1cm;" valign="top">Círculos polares</td> +<td align="left">66° 33′</td> +<td align="center">24 0</td> +<td align="center">0 0</td> +</tr> +</table> + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="LAS_ESTACIONES" id="LAS_ESTACIONES"></a><a href="#toc">LAS ESTACIONES</a></h2> + + +<p><b>45. Las estaciones astronómicas.</b>—Según se sabe, el año se divide en +cuatro estaciones, separadas unas de otras por los dos equinoccios y los +dos solsticios.</p> + +<p>La <i>primavera</i> empieza en el momento en que la Tierra pasa por el punto +equinoccial de la primavera ó, lo que significa lo mismo, en el momento +en que el Sol atraviesa el ecuador y pasa del hemisferio austral al +boreal del cielo. Este paso ocurre ordinariamente entre el 20 y el 22 de +marzo.</p> + +<p>El fin de la estación de la primavera y el principio de la de <i>verano</i> +coincide con la época del solsticio siguiente, que se efectúa de +ordinario hacia el 20 de junio.</p> + +<p>El estío acaba y el <i>otoño</i> empieza en el momento en que se verifica el +segundo equinoccio, es decir, cuando el Sol atraviesa el ecuador para +volver al hemisferio austral, allá por el 22 de setiembre.</p> + +<p>Finalmente, en la época del segundo solsticio, es decir, á eso del 20 ó +21 de diciembre, empieza la estación de <i>invierno</i>, que termina con el +año astronómico al llegar el equinoccio de primavera.</p> + +<p><b>46. Porqué tienen desigual duración las estaciones.</b>—Los equinoccios y +los solsticios dividen en cuatro partes desiguales la órbita de la +Tierra, según acabamos de ver. Este hecho bastaría para que las +estaciones no tuviesen la misma duración; pero esta desigualdad aumenta +más aún por la circunstancia de que la Tierra se mueve en su órbita con +rapidez tanto mayor cuanto más cerca del Sol se encuentra, cosa que +ocurre precisamente cuando recorre los dos arcos más pequeños, los de +otoño y de invierno.</p> + +<p>He aquí las épocas precisas en que se verificaron durante el año 1888 +los equinoccios y los solsticios, esto es, los principios de las cuatro +estaciones y las duraciones correspondientes de estos períodos:</p> + +<div class="blockquot"><p>El equinoccio de Aries se efectuó el 20 de marzo á las 4<sup>h</sup> 5<sup>m</sup> +de la mañana (tiempo medio de París). El solsticio de Cáncer el 21 +de junio, á 0<sup>h</sup> 23<sup>m</sup> de la mañana. El equinoccio de Libra el 22 +de setiembre á las 3<sup>h</sup> 2<sup>m</sup> de la tarde. El solsticio de +Capricornio el 21 de diciembre, á las 0<sup>h</sup> 12<sup>m</sup> de la mañana.</p> + +<p>La duración del otoño austral, ó de la primavera boreal habrá sido, +pues, de 92 días 20<sup>h</sup> 18<sup>m</sup>. La del invierno austral ó del +verano boreal, 93 días 14<sup>h</sup> 39<sup>m</sup>. La de la primavera austral ó +del otoño boreal, 89 días 18<sup>h</sup> 10<sup>m</sup>. La del verano austral ó +del invierno boreal (1888-1889), 89 días 0<sup>h</sup> 34<sup>m</sup>.</p></div> + +<p>Se ve, por los números que preceden, que el Sol ha permanecido en el +hemisferio boreal durante 186 días 10<sup>h</sup> 57<sup>m</sup> y en el austral sólo +durante 178 días 19<sup>h</sup> 44<sup>m</sup>, lo cual constituye una diferencia de 7 +días 15<sup>h</sup> 30<sup>m</sup> en favor de las estaciones estivales del hemisferio +norte.</p> + +<p class="i"><img src="images/015.png" alt="Las estaciones" /><br /> +Fig. 19. Órbita anual de la Tierra. Las estaciones.</p> + +<p><b>47. Las estaciones meteorológicas.</b>—Las estaciones no son únicamente las +divisiones naturales del año astronómico, sino que además y casi siempre +se las considera como períodos que presentan caracteres distintos desde +el punto de vista de la temperatura de las diversas regiones de la +Tierra.</p> + +<p>En lo relativo al hemisferio boreal, el invierno es generalmente la +época de los fríos y el verano la de los calores, formando el otoño y la +primavera períodos intermedios y templados.</p> + +<p>En el hemisferio austral, el orden es inverso, por lo menos en cuanto +las temperaturas dependen de la acción exclusiva y directa de los rayos +solares. En dichas regiones de la Tierra, las épocas del frío son la +primavera y el verano, y el otoño é invierno las de grandes calores. Es +fácil darse cuenta de la oposición de las estaciones en ambos +hemisferios con sólo estudiar las causas astronómicas de las variaciones +de la temperatura.</p> + +<p><b>48. Intensidad de la radiación solar en diversas épocas.</b>—Si se +considera en su totalidad el globo terrestre, la cantidad de calor que +recibe del Sol no depende sino de la distancia entre ambos astros, y +varía con ella. En el perihelio, allá por el 1º de enero, dicha cantidad +es la mayor posible; la menor, en el perihelio, hacia el 1º de julio.</p> + +<p>Entre estas dos épocas, el calor recibido por el globo varía, á medida +que cambian las distancias del Sol á la Tierra. Como el eje mayor de la +órbita divide la curva en dos partes iguales recorridas en el mismo +tiempo por el planeta, resulta que éste recibe del sol cantidades de +calor iguales durante cada una de esas mitades de año.</p> + +<p>Por otra parte, la observación enseña que la temperatura media de la +Tierra es casi constante, y que no ha variado de manera sensible desde +hace miles de años. En consecuencia, podemos sentar que nuestro globo +pierde cada año, por radiación en el espacio, todo el calor que recibe +del Sol.</p> + +<p><b>49. Influencia de la altura del Sol sobre la intensidad de la +radiación.</b>—Las variaciones de distancia no bastan á explicar las +grandes diferencias que se notan en la temperatura de un punto dado en +las diversas épocas del año, ni la distribución excesivamente desigual +del mismo elemento en las distintas latitudes. Las causas de esas +variaciones son de dos órdenes: unas, que dependen de la constitución +física del globo terrestre y de su atmósfera, son de orden +meteorológico; otras, puramente astronómicas. No debemos insistir más +que sobre estas últimas.</p> + +<p>Dos causas astronómicas principales determinan la intensidad del calor +que el Sol irradia hacia un punto dado de la superficie del globo, de la +cual resulta la temperatura media de un día en una época determinada. +Estas causas son: en primer lugar, la altura meridiana á que el Sol se +eleva sobre el horizonte; en segundo lugar, la duración del día, esto +es, del tiempo que el astro tarda en recorrer su arco diurno.</p> + +<p>En física se demuestra que si una superficie se encuentra enfrente de un +foco de calor, la intensidad del calor incidente es tanto mayor cuanto +menos oblicuamente se presenta dicha superficie á la acción de los +rayos. Así, en el momento de salir el Sol, la Tierra recibe su mínimum +de calor, para irse calentando cada vez más á medida que el movimiento +diurno, haciendo elevarse el disco del astro, disminuye la oblicuidad de +sus rayos. Á las doce, el calor recibido alcanza su máximum, para +empezar á disminuir en seguida hasta la hora del ocaso. Comparando, en +lo que se refiere á la oblicuidad de los rayos solares, dos días +cualesquiera tomados en diferentes épocas del año, se ve que la cantidad +de calor recibida en un punto dado, en cada uno de estos días, depende +de la altura que alcanza el Sol á al hora de las doce. Ahora bien, esta +altura varía con las estaciones, siendo cada vez mayor desde el +equinoccio de primavera hasta el solsticio de verano, para disminuir en +seguida hasta el equinoccio de otoño; luego sigue bajando hasta el +solsticio de invierno, en que es lo más pequeña posible.</p> + +<p>Finalmente, durante el invierno vuelve á pasar por los valores que ha +tenido en otoño, hasta el equinoccio de primavera.</p> + +<p><b>50. Influencia de la duración del día.</b>—Por último, la temperatura de un +día depende también del tiempo durante el cual ejercen los rayos solares +su acción sobre la atmósfera y el suelo. En una palabra, depende de la +extensión del día. Pues, esta extensión es á su vez, para un punto dado, +tanto mayor cuanto más considerable es la altura meridiana del Sol; de +modo que esta segunda causa contribuye en unión de las primeras á hacer +más cálidas las estaciones de primavera y de verano, y más frías las de +otoño é invierno.</p> + +<p>Esto es, por lo demás, lo contrario de lo que ocurre con el hemisferio +austral de la Tierra, puesto que, para dos latitudes iguales y opuestas, +las alturas meridianas del Sol varían en sentido inverso, así como las +duraciones relativas de los días y de las noches. El otoño y el invierno +son en él las estaciones más cálidas, y la primavera y el verano las más +frías.</p> + +<p><b>51. Variaciones de la temperatura según las latitudes.</b>—Todo cuanto +acabamos de decir para explicar las variaciones de la temperatura en un +punto dado, sirve también para hacer comprender la desigualdad de +distribución del calor según las latitudes.</p> + +<p>La zona tórrida, comprendida entre el ecuador y los dos trópicos, +comprende las regiones cuya temperatura media anual es más elevada, y en +que, al mismo tiempo, es menos vivo el contraste entre las estaciones. +En efecto, el Sol conserva en ellas, durante todo el año, las alturas +mayores sobre el horizonte. Allí es únicamente, según se ha visto, donde +alcanza el cenit, y donde sus rayos caen verticalmente sobre el suelo. +Su altura meridiana mínimum varía entre 66° y 43°, y nunca es inferior á +este último valor.</p> + +<p>En las zonas templadas hay una diferencia más considerable entre las +temperaturas de las estaciones extremas. Por la época del solsticio de +invierno, el Sol alcanza escasa altura meridiana, mientras que en el +solsticio de verano, se eleva á alturas muy cercanas del cenit. Pero lo +que distingue principalmente dichas zonas de la tórrida, es que la +duración de los días, durante las estaciones invernales, es mucho menor +que la de los días de las estaciones estivales.</p> + +<p>Finalmente, entre todas las zonas, las menos favorecidas en lo relativo +á la temperatura, son las glaciales. Durante los largos días de +primavera y de estío se presentan dichas zonas muy oblicuamente á los +rayos del Sol, y la ausencia del astro durante sus largas noches de +otoño y de invierno, acumula en ellas las nieves y los hielos +convirtiendo á esas regiones en países casi inhabitables.</p> + +<p><b>52. Épocas del mayor calor y del mayor frío.</b>—La primavera y el estío +son dos estaciones que podrían creerse idénticas á primera vista, puesto +que, dado un punto cualquiera, el Sol pasa en él por las mismas alturas +meridianas y que los días tienen duraciones sucesivamente iguales. Lo +mismo pudiera creerse acerca del otoño y del invierno. Sin embargo, la +observación prueba que la temperatura media del verano es superior á la +de la primavera, y que los grandes calores se presentan durante el +verano y no en el solsticio. El invierno es análogamente más frío que el +otoño, y las temperaturas más rigurosas no coinciden ordinariamente con +la época del solsticio.</p> + +<p><b>53. Estaciones meteorológicas de ambos hemisferios.</b>—Se ha visto que el +otoño y el invierno, esto es, las estaciones más frías del hemisferio +boreal, corresponden á las distancias más cortas del Sol y de la Tierra, +y la primavera y el verano á su mayor alejamiento. Como en el hemisferio +austral ocurre lo contrario, deberían resultar de esto calores estivales +más intensos y fríos de invierno más rigurosos. Pero esta causa de +desigualdad queda compensada por el hecho de que, si bien el calor +recibido por el hemisferio austral es más intenso durante las dos +primeras estaciones, la duración de éstas es, por otra parte, menor que +la de las otras dos.</p> + +<p>Sin embargo, dada la igualdad de latitud, la temperatura media del +hemisferio austral es inferior á la del hemisferio boreal. Las +observaciones meteorológicas atestiguan la exactitud de este hecho, que +se encuentra además confirmado por la diversa extensión de los hielos +alrededor de ambos polos. Mientras que los hielos del boreal se +extienden sólo hasta el 81° paralelo, en la zona austral los mares se +hielan hasta el paralelo 71. Mas las causas de estas diferencias no son +astronómicas: tal fenómeno debe atribuirse á la desigual repartición de +las tierras y las aguas en los dos hemisferios. El boreal contiene la +mayor parte de los continentes, mientras que el austral se encuentra +cubierto en más de las tres cuartas partes por los océanos. Es cierto +que ambos reciben en un año la misma cantidad de calor solar; pero la +superficie líquida se enfría con más rapidez que el suelo, porque á +medida que una capa superficial disminuye de temperatura, su mayor +densidad la hace bajar, siendo reemplazada por otra inferior, que se +enfría á su vez. Así pues, la mar pierde más que el suelo firme por la +radiación nocturna de la Tierra, y esto explica la diferencia que +acabamos de señalar entre las temperaturas medias del hemisferio sólido +y del líquido.</p> + +<hr style='width: 45%;' /> + + + +<h2><a name="LUNA" id="LUNA"></a><a href="#toc">LA LUNA</a></h2> + +<p class="c">SATÉLITE DE LA TIERRA</p> +<p> </p> + +<p><b>54. Fases de la Luna.</b>—La Tierra va acompañada por la Luna en su +movimiento de rotación alrededor del Sol.</p> + +<p>La Luna gira á su vez en torno de la Tierra, y en el mismo sentido que +nuestro propio movimiento alrededor del Sol, esto es, de occidente á +oriente. Su revolución se efectúa en un intervalo de 27 días y medio.</p> + +<p>Como la distancia de la Luna á la Tierra es considerablemente más +pequeña que la del Sol, la órbita de aquel astro lo coloca en cada +revolución en una serie de posiciones respecto de este último, llamadas +<i>fases</i>, y que nos la presentan de manera muy distinta. Ya aparece como +un disco completamente iluminado; ya la vemos bajo la forma de un +semi-círculo luminoso; ya, por fin, se limita á una sección más ó menos +delgada, que es lo que llamamos <i>media luna</i>, ó una porción de círculo +superior á la mitad de esta figura.</p> + +<p><b>55. Explicación de las fases de la Luna.</b>—La razón de estos aspectos es +muy fácil de comprender. Basta para ello con examinar la figura 20, que +representa una revolución completa de la Luna alrededor de la Tierra. En +ella se ve á nuestro satélite en ocho posiciones principales sobre su +órbita, cuyo centro está ocupado por la Tierra. Se supone que el Sol se +halla fuera de la figura á una distancia igual á cerca de 400 veces la +de la Tierra á la Luna. Su luz ilumina la mitad superior de ambos +globos. Examinemos las posiciones sucesivas de la Luna.</p> + +<p>En lo alto de la figura, nuestro satélite vuelve hacia la Tierra la +mitad oscura y, por consiguiente, la Luna queda entonces invisible. Esta +es la <i>Luna nueva</i>, y entonces se dice que se opera la <i>conjunción</i>.</p> + +<p>El movimiento de la Luna la lleva á su segunda posición, y se empieza á +ver desde la Tierra una pequeña parte del disco lunar, que parece una +hoz, cuya convexidad está vuelta hacia el Sol, por la parte de +occidente. En los días siguientes la <i>media Luna</i> se hace cada vez más +ancha, y á los 7 y medio próximamente después de la Luna nueva, se +encuentra iluminada toda una mitad del disco: este es el <i>cuarto +creciente</i>.</p> + +<p class="i"><img src="images/016.png" alt="las fases de la luna" /><br /> +Fig. 20. Órbita de la Luna. Explicación de las fases.</p> + +<p>En los días siguientes, nuestro satélite vuelve hacia la Tierra +porciones cada vez mayores de su mitad iluminada, hasta que llega á la +quinta posición, esto es, la que se encuentra situada en la parte +inferior de la figura, y en la cual vuelve hacia nosotros la mitad +entera. Entonces se ve iluminado completamente el disco; este es el +momento de la <i>Luna llena</i> ó de la <i>oposición</i>, porque al llegar este +momento nuestro satélite ocupa, respecto de la Tierra, una posición +opuesta á la del Sol. La Luna llena se verifica 14 días y cuarto +próximamente después de la nueva.</p> + +<p>El movimiento continúa y la Luna vuelve á ocupar en la segunda mitad de +su revolución, pero en sentido inverso, posiciones completamente +análogas á las de la primera. El disco presenta porciones iluminadas +menguantes, primero el semi-círculo luminoso, luego las <i>hoces</i> ó +<i>medias Lunas</i>, cada vez más estrechas y que entonces vuelven su +convexidad hacia oriente. En los días 21º á 22º de la revolución se +presenta el <i>cuarto menguante</i>, y á los 29 y medio, la Luna ha vuelto á +hacerse invisible: ha terminado, pues, la <i>lunación</i>.</p> + + +<p class="c">*Fig. 21. Movimiento propio de la Luna.</p> + +<p>Se llama, en efecto, <i>lunación</i> el período que recorre así nuestro +satélite entre dos conjunciones consecutivas, ó, lo que es lo mismo, +entre dos lunas nuevas.</p> + +<p><b>56. Lunación.</b>—Ya se ha visto que la Luna efectúa su revolución +alrededor de la Tierra en 27 días y ¼ próximamente, mientras que la +lunación es de 29 días y medio. Esta diferencia procede de que, mientras +la Luna efectúa una revolución sobre su órbita, la Tierra recorre +igualmente, en el mismo sentido, un arco de la suya. La Luna, que ha +dado una vuelta entera, se presenta otra vez á coincidir con la misma +estrella; pero no ha llegado aún á su misma posición respecto del Sol, y +como necesita aún 2 días y 5 horas más para realizar este regreso, +resulta que se debe añadir esta diferencia á la duración de la +revolución sobre la órbita, para obtener el tiempo exacto que tarda en +efectuarse la lunación.</p> + +<p><b>57. Movimiento propio de la Luna.</b>—El movimiento de la Luna alrededor de +la Tierra no se manifiesta sólo por las fases ó apariencias variadas de +su disco.</p> + +<p>También se le observa por el movimiento de la Luna sobre la bóveda +celeste. Si este astro permaneciese inmóvil, tendría el mismo movimiento +diurno que las estrellas, y se le vería ocupar siempre el mismo sitio en +las constelaciones. Por el contrario, de un día á otro cambia de lugar +retrocediendo hacia el oriente, como es fácil comprobarlo en el curso de +una misma noche. Dicho movimiento de occidente á oriente es, en efecto, +muy sensible, y llega á 13 grados próximamente en 24 horas.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="ECLIPSES_DE_SOL_Y_DE_LUNA" id="ECLIPSES_DE_SOL_Y_DE_LUNA"></a><a href="#toc">ECLIPSES DE SOL Y DE LUNA</a></h2> + + +<p><b>58. Órbita de la Luna.</b>—La órbita que la Luna describe alrededor de la +Tierra no está en el mismo plano que la de la Tierra alrededor del Sol. +Aquél se inclina sobre la eclíptica formando un ángulo de 5 grados +próximamente.</p> + +<p>Examinando la figura que nos ha servido para explicar las fases, es +fácil ver:</p> + +<p>Que si la Luna describiese su órbita en el plano de la eclíptica, al +llegar cada Luna nueva ó novilunio, la mitad oscura que este astro +presenta á la Tierra, se encontraría opuesta necesariamente al Sol en +línea recta; como los discos de ambos cuerpos tienen la misma dimensión +aparente, la luna ocultaría el Sol á la Tierra, durante todo el tiempo +de su paso en conjunción. El Sol sería invisible para las partes de la +Tierra sobre que proyectara su sombra nuestro satélite; en una palabra, +habría <i>eclipse de Sol</i>;</p> + +<p>Que, en el mismo supuesto, al llegar la época de la oposición ó el +plenilunio, habría eclipse de Luna, puesto que entonces la Tierra se +hallaría interpuesta en línea recta entre el Sol y nuestro satélite. +Este último quedaría sumido, pues, en la sombra de la Tierra.</p> + +<p>De modo que en cada lunación habría dos eclipses, uno de Sol y otro de +Luna, separados entre sí por un intervalo de catorce días y medio +próximamente.</p> + +<p><b>59. Inclinación sobre la eclíptica de la órbita de la Luna.</b>—Todo el +mundo sabe que los fenómenos de esta clase son mucho más raros, lo cual +depende de que, como la órbita lunar se encuentra en un plano inclinado +respecto de la órbita de la Tierra, una mitad de esta órbita es descrita +por encima de la eclíptica, y la otra mitad por debajo. En la época del +novilunio, nuestro satélite se encuentra, es verdad, en la dirección +indicada, pero ya por encima ya por debajo del disco de la Tierra; y la +sombra proyectada por él en el espacio pasa por encima ó por debajo de +nuestro globo.</p> + +<p>De análoga manera, en la oposición ó durante el plenilunio, la sombra de +la Tierra que se encuentra necesariamente en el plano de la eclíptica, +pasa por encima ó por debajo de la Luna sin tocarla, y no hay eclipse.</p> + +<p><b>60. Condiciones de posibilidad de los eclipses.</b>—No olvidemos, sin +embargo, que la Luna, para describir su órbita ya por encima ya por +debajo del plano de la órbita terrestre, pasa necesariamente dos veces +por este plano, en cada revolución. Dichos dos puntos se denominan +<i>nodos</i>.</p> + +<p>Ahora bien, los nodos de la Luna cambian de posición, moviéndose sobre +la órbita, y ocurre de tiempo en tiempo que la Luna se encuentra en uno +y luego en el otro de estos nodos, en los instantes en que es también +<i>Luna nueva</i> y <i>Luna llena</i>. Cada vez que se efectúa la mencionada +coincidencia, hay eclipse de Sol ó de Luna, puesto que entonces Luna, +Tierra y Sol se encuentran en línea recta. Lo que hemos dicho arriba +sobre lo que ocurriría en la hipótesis de que la órbita lunar +coincidiese con la eclíptica, se aplica en todo su rigor á los casos que +acabamos de indicar.</p> + +<p>Ahora es posible darse cuenta de la razón que ha hecho dar su nombre al +plano de la <i>Eclíptica</i> ó de la órbita terrestre. Los eclipses no son +posibles más que cuando la Luna pasa por este plano.</p> + +<p class="i"><img src="images/017.png" alt="Eclipse total de Sol" /><br /> +Fig. 22. Eclipse total de Sol.</p> + +<p><b>61. De los eclipses de Sol.</b>—Distínguense tres especies de eclipses +solares. Unos son <i>totales</i>: en ellos el disco oscuro de la Luna cubre +enteramente la superficie aparente del astro radioso (fig. 22). Los +demás son <i>parciales</i>, es decir que en ellos sólo se oculta una parte +más ó menos grande del disco solar que aparece recortado. Por fin, hay +eclipses de Sol <i>anulares</i>, que se verifican cuando el disco de la Luna +no es bastante grande para ocultar enteramente el del Sol; entonces un +anillo luminoso de cierto ancho desborda alrededor del hemisferio oscuro +de la Luna.</p> + +<p>Esto equivale á decir que el cono de sombra pura proyectado por la Luna +nueva hacia la Tierra, alcanza ó no la superficie de nuestro globo. Si +llega á dicha superficie, hay eclipse total para todos los puntos de la +Tierra que entran en su circunferencia, y parciales para cuantas +regiones sólo quedan sumidas en la penumbra. Este es el caso +representado por la figura 23.</p> + +<p class="i"><img src="images/018.png" alt="Eclipse anular de Sol" /><br /> +Fig. 23. Eclipse anular de Sol.</p> + +<p>Según esto, las condiciones de posibilidad de los eclipses totales de +Sol son las siguientes:</p> + +<p>La Luna debe hallarse en <i>conjunción</i>, esto es, ha de ser <i>novilunio</i>.</p> + +<p>Este astro debe encontrarse además en las cercanías de uno de sus nodos.</p> + +<p>Finalmente, su distancia á la Tierra debe ser menor que la longitud del +cono de sombra pura proyectado por ella en el espacio.</p> + +<p>Las mismas condiciones, excepto la última, son las de los eclipses +anulares de sol.</p> + +<p><b>62. Visibilidad de los eclipses de Sol.</b>—Los eclipses de Sol no son +visibles más que en una porción muy limitada de la superficie de la +Tierra. Es perfectamente evidente, en primer lugar, que el fenómeno es +completamente invisible en todos los puntos de la Tierra para los cuales +no ha salido aún el Sol mientras dura el eclipse entero. Pero esto es +también exacto para otros muchos puntos de la Tierra, y la razón se +comprende sin dificultad.</p> + +<p>En efecto, la Luna tiene un diámetro que es casi cuatro veces inferior +al de la Tierra. Su cono de sombra es, en su mayor anchura, demasiado +estrecho para que nuestro globo entero quepa en él; y hacia las +extremidades, sus dimensiones son bastante pequeñas para no producir en +la superficie de nuestro globo más que un círculo negro de unas 22 +leguas de ancho. Según esto, un eclipse de Sol no es total, en un mismo +instante físico, sino para un círculo de dicha dimensión. Sólo que los +movimientos combinados de la rotación terrestre y lunar hacen que en +realidad el cono de sombra se pasee por gran parte de la superficie de +la Tierra, describiendo esta superficie una curva oscura. Las mismas +observaciones se aplican á la penumbra.</p> + +<p><b>63. Eclipse de Luna; condiciones de posibilidad.</b>—Los eclipses de Luna +pueden ser también parciales ó totales; pero nunca anulares, porque el +cono de sombra de la Tierra tiene siempre, aún en las mayores distancias +á que puede hallarse el satélite, dimensiones mucho más considerables +que el disco lunar mismo.</p> + +<p>Los eclipses de Luna no pueden efectuarse más que en la época de la +oposición ó en plenilunio, con tal sin embargo que dicho astro se +encuentre en uno de sus nodos ó á escasa distancia de ellos. En +definitiva, para que el fenómeno ocurra, es indispensable que el globo +lunar atraviese los conos de sombra y de penumbra que la tierra proyecta +en el espacio, conos cuyo eje común coincide necesariamente con el plano +de la eclíptica.</p> + +<p>Si la penetración en la sombra pura es completa, el eclipse de Luna es +total; si el astro sólo penetra en parte en dicho cono, el eclipse es +parcial.</p> + +<p>Finalmente, el eclipse total se llama central cuando la Luna atraviesa +el cono de sombra en su mayor diámetro, lo cual exige evidentemente que +el instante de la oposición coincida con el paso de la Luna por su nodo.</p> + +<p><b>64. Aspecto de la Luna durante un eclipse.</b>—Al principio de un eclipse +total de Luna se observa primeramente una disminución marcada de la luz +del disco; la Luna entra en este momento en la penumbra. Luego, y de +pronto, se forma sobre el contorno un pequeño recorte oscuro que invade +poco á poco la parte luminosa del disco; pero este recorte dista mucho +de ser tan marcado como el de los eclipses solares. Su forma es +circular; pero de una curvatura menos pronunciada, circunstancia fácil +de prever y que el cálculo confirma, puesto que el diámetro de la sombra +de la Tierra es casi tres veces tan grande como el diámetro lunar.</p> + +<p><b>65. Forma y dimensión de la órbita lunar.</b>—La órbita de la Luna no es +circular; su forma es la de una elipse en uno de cuyos focos se hallara +la Tierra.</p> + +<p>De ahí resulta que la distancia de nuestro satélite á nuestro globo es +ya mayor, ya menor. Su distancia media, calculada tomando como unidad el +radio del ecuador de la Tierra, es algo más de 60. Expresándola en +kilómetros, se encuentran 384,000, ó sean 96,000 leguas. En su mayor +distancia ó apogeo, la luna se halla á 101,000 leguas; en el perigeo, +sólo dista de nosotros 91,000 leguas. Estos números se aplican á los +centros de ambos astros.</p> + +<p class="i"><img src="images/019.png" alt="Dimensiones comparadas" /><br /> +Fig. 24. Dimensiones comparadas de la Tierra y de la Luna.</p> + +<p><b>66. Dimensiones de la Luna.</b>—Conociendo la distancia de la Luna á la +Tierra se han podido deducir las dimensiones de su diámetro, su +superficie y su volumen.</p> + +<p>El diámetro es algo mayor que la cuarta parte del diámetro de nuestro +globo: equivale, en efecto, á sus 27 centésimos, lo que hace en +kilómetros 6,950, ó sean unas 1,738 leguas. La Luna mide 11,000 +kilómetros de contorno.</p> + +<p>Su superficie es la 13ª parte de la terrestre; su volumen, la 49ª parte +próximamente del de nuestro globo.</p> + +<p><b>67. Rotación de la Luna.</b>—Examinando las manchas que cubren el disco +lunar, no se tarda en reconocer, si se continúa este examen durante +algún tiempo, que la Luna presenta siempre las mismas á la Tierra, es +decir, que vuelve constantemente hacia nosotros el mismo hemisferio. +Este hecho constituye una prueba de que la Luna tiene movimiento de +rotación que dura lo mismo que la revolución sideral. Nada más que por +el hecho de presentar siempre la Luna la misma cara á la Tierra, que es +el centro de su movimiento, resulta claro que, dado un punto del espacio +celeste más ó menos distante de la órbita lunar, nuestro satélite debe +por el contrario presentar, en el mismo intervalo, todas sus caras á un +observador colocado en dicho punto.</p> + +<p><b>68. Montañas de la Luna.</b>—<b>Constitución física.</b>—Cuando se estudia la +Luna por medio de un telescopio de bastante alcance, se ven en la +superficie de su disco multitud de asperezas cuya presencia se acusa más +aún por las sombras que proyectan en la dirección opuesta á la del Sol. +La mayor parte de esas asperezas que no son más que las montañas de la +Luna, tienen forma circular que las hace parecerse á grandes circos, ó á +los cráteres de los volcanes terrestres. Las hay de todas dimensiones. +La altura de muchas de estas montañas ha sido medida; casi todas son muy +elevadas, y son varias las que suben tanto como las principales cimas de +la Tierra.</p> + +<p>Rigurosamente hablando, en la Luna no hay cordilleras de montañas ó, por +lo menos, las alturas que se denominan así, son sólo los bordes ó +barreras, en parte ruinosas, de grandes cavidades circulares, á las +cuales ha hecho dar el nombre de <i>mares</i> el color agrisado de su fondo. +Pero se ha reconocido que en la Luna no hay agua, y por tanto tampoco +océanos, así como no existe en ella atmósfera alguna.</p> + +<p>Por efecto de su revolución alrededor de la Tierra y de su rotación +sobre su eje, la Luna presenta sucesivamente al Sol todos los puntos de +su superficie, durante la lunación, que se efectúa, según ya se ha +visto, en 29 días y medio. De ahí resulta que el día y la noche lunares +tienen en junto 709 horas. En el ecuador del mencionado astro, la +duración de los días es igual á la de las noches, siendo por tanto una y +otra de 354 horas y media. En las polos, el Sol permanece sobre el +horizonte 179 días, esto es, casi la mitad de uno de nuestros años. Ese +día viene seguido por una noche de análoga extensión.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="EL_SOL" id="EL_SOL"></a><a href="#toc">EL SOL</a></h2> + + +<p><b>69. Foco de las órbitas de los planetas.</b>—El Sol es el foco común de las +órbitas de los planetas, esto es, de los astros que efectúan á su +alrededor un movimiento periódico de revolución, como lo hace la Tierra. +Está inmóvil respecto de ellos, á los cuales envía su luz y su calor.</p> + +<p>Todo el mundo sabe que esta luz es tan viva que no se puede mirar al Sol +de frente, á menos que alguna nube ó la niebla no se interpongan entre +su disco y la vista del observador; en este último caso, es fácil ver +que dicho disco tiene forma perfectamente circular y que el Sol es +esférico, lo mismo que la Tierra y la Luna.</p> + +<p>Sus dimensiones aparentes son con corta diferencia las mismas que las de +la Luna; pero como su distancia á la Tierra es mucho mayor que la á que +se encuentra nuestro satélite, sus dimensiones verdaderas son también +infinitamente mayores. Entremos en algunos detalles sobre este punto.</p> + +<p><b>70. Distancia del Sol á la Tierra.</b>—La distancia del Sol á la Tierra +ha sido calculada por procedimientos que no podemos describir aquí. Se +ha hallado que en su término medio equivale á 23,200 radios del ecuador +terrestre, esto es, en números redondos, á 148 millones de kilómetros, ó +á 37 millones de leguas. Es unas 384 veces la distancia de la Luna.</p> + +<p>Estos últimos números dan la distancia media: las extremas se deducen de +ellos fácilmente, cuando se recuerda que la diferencia en más ó en menos +es de la 60ª parte próximamente de la distancia media. Entonces se +encuentra que el Sol, en la época de su máximum, se halla alejado de la +Tierra 23,600 radios terrestres, ó 37,600,000 leguas, y en su distancia +mínima 22,000 radios ó 36,350,000 leguas.</p> + +<p>Como la distancia media sirve de unidad á todas las restantes, sea en +nuestro mundo solar, sea en el sideral, haremos algunas comparaciones +para que se comprenda mejor que por una simple enumeración de cifras, +cuan considerable es. Por lo demás, no hay dificultad para efectuar los +cálculos cuyos resultados damos aquí: un tren expreso de camino de +hierro que anduviese sin pararse 50 kilómetros por hora, no llegaría al +Sol sino al cabo de 336 años y 7 meses. Si el sonido pudiera propagarse +á través de los espacios celestes, desde el Sol á la Tierra, uno cuya +intensidad fuera bastante grande para agitar el aire en espacio tan +grande, no sería percibido por nosotros hasta los 13 años y ¾ +próximamente después de su emisión. Por último, la misma luz, cuyo +movimiento de propagación es el más rápido de todos los movimientos +conocidos, tarda 8 minutos y 16 segundos para recorrer la misma +distancia, no obstante su velocidad de 300,000 kilómetros por segundo.</p> + +<p><b>71. Dimensiones del Sol.</b>—Vengamos ahora á las dimensiones del Sol. El +radio de esta inmensa esfera equivale á más de 108 veces el radio +ecuatorial de la Tierra. Calculándolo en kilómetros, mide 692,000 ó sean +173,000 leguas, lo que da 4,350,000 kilómetros próximamente para la +circunferencia de uno de sus círculos máximos.</p> + +<p>Si de las dimensiones lineales pasamos á las superficiales, se +encuentran 6,000,000 de millones de kilómetros cuadrados, esto es, +11,800 veces la superficie terrestre.</p> + +<p class="i"><img src="images/020.png" alt="Dimensiones comparadas" /><br /> +Fig. 25. Dimensiones comparadas del globo del Sol y de la órbita de la Luna.</p> + +<p>Finalmente, el volumen del Sol no es inferior á 1,280,000 veces el de +nuestro globo, lo que da, en cubos de un kilómetro de lado, la cifra +enorme de 1,381,000,000,000,000,000.</p> + +<p>Según se ha visto antes, la Luna se encuentra á una distancia media de +la Tierra igual á 60 radios terrestres próximamente. Si se imaginara, +pues, que el centro de la esfera solar viniese á coincidir con el centro +de la Tierra, no sólo se encontraría comprendida toda la órbita de la +Luna dentro del cuerpo del Sol, sino que sobraría 48 veces más el radio +de la Tierra entre la circunferencia de aquella órbita y la del inmenso +astro. La figura 25 da idea exacta de dichas proporciones y del +prodigioso tamaño del astro que distribuye en nuestro sistema la luz y +el calor.</p> + +<p>Para representar al Sol, la Tierra y la Luna en sus verdaderas +proporciones de tamaño y de distancia, habría que disponer las imágenes +de esta manera. La Luna debería hallarse representada por un grano de +munición de 1 milímetro de diámetro. Á la distancia de 11 centímetros de +éste, se colocaría otro de 4 milímetros de diámetro, que sería la +Tierra. Y siguiendo la misma escala, el Sol quedaría representado por un +globo de 40 centímetros de diámetro, colocado á 42 metros de los dos +granos, para que la distancia fuera proporcional á las dimensiones +elegidas.</p> + +<p><b>72. Manchas del Sol.</b>—Visto á través de una neblina suficientemente +transparente, el disco parece de deslumbradora blancura. Pero si se le +observa con un anteojo provisto de un vidrio ahumado, se notan en la +superficie del cuerpo solar pequeñas manchas, rodeadas de una envoltura +agrisada. Estas manchas son en ocasiones redondas, pero á menudo +presentan también las formas más variadas é irregulares.</p> + +<p>Se ha observado que se mueven siempre en el mismo sentido, y de esos +movimientos se ha deducido que el Sol gira uniformemente alrededor de +uno de sus diámetros y que la mencionada rotación dura 25 días +próximamente.</p> + +<p>El Sol tiene luz propia, y su masa se encuentra en estado de continua +incandescencia; su globo está envuelto por una capa de hidrógeno en +ignición.</p> + +<p>Por el contrario, los planetas carecen de luz propia y se limitan á +recibir y reflejar la del Sol. Esto lo sabemos ya en lo tocante á la +Tierra y á la Luna, y lo que no tardaremos en ver también respecto de +los demás cuerpos que efectúan revoluciones alrededor del gran astro.</p> + +<p>Si el Sol se encontrara á distancias tan grandes como las estrellas que +más cerca se hallan de nosotros, sólo se presentaría á nuestra vista +como un sencillo punto luminoso; de lo cual se deduce que el astro +central de nuestro sistema no es sino una estrella, ó que cada estrella +es un Sol análogo al nuestro.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="LOS_PLANETAS" id="LOS_PLANETAS"></a><a href="#toc">LOS PLANETAS</a></h2> + + +<p><b>73. Los Planetas</b>.—Ya hemos dicho que la Tierra no es el único cuerpo +que circula alrededor del sol. Otros siete planetas, cuatro de los +cuales tienen dimensiones más considerables que nuestro globo, y tres +que las alcanzan casi iguales ó un poco más pequeñas, efectúan sus +revoluciones periódicas alrededor del gran astro, en tiempos que varían +de 87 días á 165 de nuestros años.</p> + +<p>Los ocho planetas son, par orden de sus distancias al Sol:</p> + +<table summary="planetas" cellspacing="0" cellpadding="0"> +<tr><td>Mercurio</td><td style="padding-left: 5em;">Júpiter</td></tr> +<tr><td>Venus</td><td style="padding-left: 5em;">Saturno</td></tr> +<tr><td>La Tierra</td><td style="padding-left: 5em;">Urano</td></tr> +<tr><td>Marte</td><td style="padding-left: 5em;">Neptuno</td></tr> +</table> + +<p>Además, entre Marte y Júpiter circulan multitud de planetas muy +pequeños, separando así á los planetas inferiores de los grandes +planetas. Llámaseles <i>pequeños planetas</i> ó <i>planetas telescópicos</i>, +porque no se les puede ver más que con anteojos poderosísimos. Se +conocen en la actualidad 271, y cada año se descubren otros nuevos.</p> + +<p>Entre los planetas medios hay dos que están acompañados de satélites, +los cuales circulan alrededor de ellos del mismo modo que los planetas +lo efectúan en torno del Sol. Son la Tierra con la Luna y Marte con 2 +satélites. También los grandes planetas tienen satélites. Júpiter posee +cuatro; Saturno, ocho; Urano, cuatro; y Neptuno, uno solo.</p> + +<p>Contando todos estos cuerpos, y entre ellos el Sol, se encuentra que el +sistema planetario está compuesto de 300 astros, de ellos 279 planetas y +20 satélites.</p> + +<p><b>74. Distancia de los Planetas al Sol.</b>—He aquí las distancias medias de +los 8 planetas principales al Sol, representadas primero tomando por +unidad la de la Tierra, y luego en millones de kilómetros:</p> + +<table summary="planetas" cellspacing="0" cellpadding="1"> +<tr><td style="padding-right: 3em;">Mercurio</td><td align="right"> 0.387</td><td align="center" style="padding-left: 1em;">ó</td><td align="right"> 57</td><td align="center" style="padding-left: 1em;">millones de kil.</td></tr> +<tr><td>Venus</td><td align="right"> 0.723</td><td> </td><td align="right"> 107</td><td align="center"> —</td></tr> +<tr><td>La Tierra</td><td align="right"> 1.000</td><td> </td><td align="right"> 148</td><td align="center"> —</td></tr> +<tr><td>Marte</td><td align="right"> 1.524</td><td> </td><td align="right"> 225</td><td align="center"> —</td></tr> +<tr><td>Júpiter</td><td align="right"> 5.203</td><td> </td><td align="right"> 770</td><td align="center"> —</td></tr> +<tr><td>Saturno</td><td align="right"> 9.538</td><td> </td><td align="right">1.400</td><td align="center"> —</td></tr> +<tr><td>Urano</td><td align="right"> 19.183</td><td> </td><td align="right">2.832</td><td align="center"> —</td></tr> +<tr><td>Neptuno</td><td align="right"> 30.035</td><td> </td><td align="right">4.428</td><td align="center"> —</td></tr> +</table> + +<p><b>78. Duración de las revoluciones de los Planetas.</b>—Las duraciones de las +revoluciones en días y años de la Tierra son las siguientes:</p> + +<table summary="planetas" cellspacing="0" cellpadding="1"> +<tr><td style="padding-right: 5em;">Mercurio </td><td align="right"> 88 </td><td align="center"> días.</td></tr> +<tr><td>Venus </td><td align="right">225 </td><td align="center"> —</td></tr> +<tr><td>La Tierra </td><td align="right">365,</td><td align="center"> 25</td></tr> +<tr><td colspan="4" align="center">———</td></tr> +<tr><td>Marte </td><td align="right"> 1</td><td align="center"> año</td><td align="right"> 322</td><td align="center"> días.</td></tr> +<tr><td>Júpiter </td><td align="right"> 12 </td><td align="center"> " </td><td align="right"> 315 </td><td align="center"> "</td></tr> +<tr><td>Saturno </td><td align="right"> 29 </td><td align="center"> " </td><td align="right"> 167 </td><td align="center"> "</td></tr> +<tr><td>Urano </td><td align="right"> 84 </td><td align="center"> " </td><td align="right"> 7 </td><td align="center"> "</td></tr> +<tr><td>Neptuno </td><td align="right"> 164</td><td align="center"> " </td><td align="right">280 </td><td align="center"> "</td></tr> +</table> + +<p><b>76. Planetas inferiores; superiores.</b>—Dos de los ocho planetas +principales están como se ve, más cercanos que la Tierra al Sol; por el +contrario, cuatro se encuentran más distantes. Los primeros se llaman +<i>planetas interiores</i> ó <i>inferiores</i>; los otros, entre los cuales se +deben incluir los telescópicos, se denominan <i>planetas exteriores</i> ó +<i>superiores</i>.</p> + +<p>Como Mercurio y Venus describen órbitas que se encuentran envueltas por +las de la Tierra, parecen oscilar hacia una y otra parte del Sol; ya +pasan delante del astro, y á veces sobre su propio disco, donde se las +ve destacarse á manera de pequeñas manchas negras y redondas; ya pasan +por detrás del Sol. Estos planetas, vistos con el telescopio, presentan +fases como la Luna, y por las mismas razones que ella. Cada uno de +dichos cuerpos está animado de un movimiento de rotación que dura casi +lo mismo que el de nuestro globo. En efecto, mientras la Tierra gira +sobre su eje en... 23 h. 56 m.</p> + +<p>Mercurio lo hace en... 24 h. 50 m. y.</p> + +<p>Venus, en... 23 h. 21 m.</p> + +<p><b>77. Mercurio y Venus.</b>—Mercurio es más pequeño que la Tierra. Su +diámetro equivale á algo menos de los 4 décimos del terrestre, lo que da +como volumen algo más de la mitad. En cuanto á Venus, sus dimensiones +son casi las mismas que las de nuestro globo. La luz de estos dos +planetas es tan viva, que no se puede distinguir nada en su superficie, +cuando se les examina con el telescopio. Sin embargo, algunas manchas +distinguidas en Venus, y algunas desigualdades sobre el contorno de +Mercurio, han hecho suponer que en sus superficies existen altas +montañas.</p> + +<p>Las órbitas de los planetas superiores envuelven por completo la de la +Tierra, de modo que nunca los vemos pasar por delante del Sol; pero en +cambio, van periódicamente á colocarse en el sitio opuesto al Sol, y nos +presentan un hemisferio completamente iluminado. Como esta posición +coincide, además con sus más pequeñas distancias á la Tierra, los +planetas mencionados pueden ser objeto de fructuoso estudio.</p> + +<p><b>78. Marte.</b>—Entremos en más detalles sobre cada uno de los planetas +superiores.</p> + +<p>La órbita que Marte describe alrededor del Sol es, como todas las +órbitas planetarias, una elipse; pero, después de la de Mercurio, +ninguna es tan prolongada, quiero decir, tan distinta del círculo como +ésta. Así es que las distancias de Marte al Sol varían entre 204 y 246 +millones de kilómetros, según que el planeta se encuentre en su +perihelio ó en su afelio. Sus distancias á la Tierra son igualmente muy +diversas, siendo la más pequeña posible cuando Marte se halla en +oposición, á 56 millones de kilómetros próximamente.</p> + +<p>El globo de Marte es ligeramente aplanado, y presenta manchas de color +gris verdoso, que han permitido hacer constar la existencia de un +movimiento de rotación que dura 24 horas 37 minutos. En sus polos se +notan manchas más blancas que el resto del disco; se ha observado que +las dimensiones de estas manchas varían y alcanzan precisamente su +máximum durante la estación de invierno de cada hemisferio. Es probable, +por tanto, que esas manchas son producidas por las nieves y hielos de +cada polo, más abundantes y extensas en la época de los fríos. En cuanto +á las manchas oscuras, son probablemente los mares de Marte, y las +partes brillantes y rojizas, sus continentes y sus islas.</p> + +<p>Las estaciones en Marte deben presentar grandes analogías con las de la +Tierra, por ser poco más ó menos análoga la inclinación del eje de +rotación sobre la órbita. Pero su duración es mucho mayor, y el año de +Marte se compone de 668 días. Este planeta tiene dos satélites, que +efectúan sus revoluciones en tiempos muy cortos: 7 horas y 39 minutos +para el más cercano al astro central y 30 horas 18 minutos para el +segundo.</p> + +<p>El globo de Marte no mide más que los 15 centésimos del terrestre, y es +por tanto unas 7 veces más pequeño. Su diámetro mide 6,800 kilómetros, +1,700 leguas.</p> + +<p><b>79. Júpiter.</b>—Éste es el mayor de todos los planetas. Su volumen +equivale a 1,820 veces el de la Tierra, y el diámetro de su ecuador +supera 11 veces el diámetro ecuatorial terrestre: mide, en efecto, +140,000 kilómetros.</p> + +<p>Mirándolo á simple vista, Júpiter presenta el aspecto de una estrella de +primera magnitud; pero en los telescopios es un hermoso globo, surcado +por bandas agrisadas, y visiblemente aplanado en las extremidades de un +mismo diámetro, que es su eje de rotación. En efecto, algunas manchas +permanentes han permitido demostrar aquel movimiento, y medir su +duración, que es de 9 horas y 56 minutos. De modo que el día es en +Júpiter 2 veces y ½ más corto que sobre la Tierra, y como su año es +por el contrario casi once veces mayor, resulta que se compone de un +número mucho mayor de días del planeta, esto es, de 10,477.</p> + +<p>El eje de rotación forma casi un ángulo recto con el plano de la órbita. +Las desigualdades de los días y de las noches, así como las de las +estaciones, son por tanto poco pronunciadas en Júpiter.</p> + + +<p class="i"><img src="images/021.png" alt="Fig. 26." /><br /> +Fig. 26. Júpiter acompañado de sus satélites.</p> + +<p>Este astro va acompañado por cuatro satélites que circulan á su +alrededor en tiempos desiguales. He aquí sus nombres, sus distancias al +planeta, y la duración de sus revoluciones:</p> + +<table summary="" cellpadding="2" cellspacing="0"> +<tr><td style="padding-right: 5em;">Io</td><td align="right">104.000</td><td>kil.</td><td align="right"> 1</td><td align="center"> día</td><td align="right">18</td><td>h.</td></tr> +<tr><td style="padding-right: 5em;">Europa</td><td align="right">105.000</td><td> </td><td align="right">3</td><td align="center"> –</td><td align="right"> 13</td><td></td></tr> +<tr><td style="padding-right: 5em;">Ganimedes</td><td align="right">203.000</td><td> </td><td align="right">7</td><td align="center"> – </td><td align="right"> 3</td><td></td></tr> +<tr><td style="padding-right: 5em;">Callisto</td><td align="right">474.000</td><td> </td><td align="right">16</td><td align="center">– </td><td align="right">10</td><td></td></tr> +</table> + +<p>Todos ellos son mayores que nuestra luna, exceptuando el segundo.</p> + +<p class="i"><img src="images/022.png" alt="Saturno" /><br /> +Fig. 27. Saturno con su anillo y sus satélites.</p> + +<p><b>80. Saturno.</b>—Júpiter es sin duda el más voluminoso de los planetas; +pero Saturno es el más extraordinario. No sólo se mueve en el cielo +llevando un cortejo de ocho satélites, sino que posee además un apéndice +singular, que lo distingue de todos los cuerpos celestes conocidos: este +apéndice consiste en un anillo, ó mejor dicho, en un sistema de anillos +que rodean su globo, del cual son completamente independientes.</p> + +<p>En su movimiento de revolución alrededor del Sol, cuyo período +comprende, según ya se ha visto, cerca de 30 años terrestres, Saturno se +presenta bajo aspectos muy diversos, por efecto de la oblicuidad +aparente de su anillo. Ya se le ve como un globo que sobresale por cada +lado sobre el apéndice anular, y entonces el anillo tiene la forma de +una elipse más ó menos abierta ó aplanada; ya se encuentra el planeta +enteramente envuelto; ya, finalmente, se le diría privado de su anillo, +que sólo se distingue como una línea recta luminosa, ó á manera de una +oscura, que viene á ser la sombra proyectada por dicho anillo sobre el +disco de Saturno.</p> + +<p><b>81. Dimensiones de Saturno; su rotación.</b>—Este astro es 718 veces tan +voluminoso como la Tierra; hállase fuertemente aplanado en las +extremidades de su diámetro ó eje de rotación; el diámetro ecuatorial +equivale á más de 9 veces el de la Tierra, y mide unos 118,000 +kilómetros.</p> + +<p>La rotación de Saturno dura 10 horas y cuarto. Los anillos, cuyo plano +coincide casi completamente con el plano del ecuador del planeta, tienen +también un movimiento de rotación que dura lo mismo que el del planeta.</p> + +<p><b>82. Urano y Neptuno.</b>—Los dos planetas más lejanos del Sol, Urano y +Neptuno, no son visibles á simple vista. Así fué que los antiguos no los +conocieron, y que no se les ha descubierto hasta 1781 y 1846. Ambos son +mayores que la tierra: Urano equivale á 69 globos terrestres y Neptuno á +55.</p> + +<p>El primero de estos planetas tiene cuatro satélites, que efectúan sus +revoluciones en 2 días 12 horas, 4 días 3 horas, 8 días 17 horas y 13 +días 11 horas.</p> + +<p>Neptuno no posee más que un solo satélite, cuya revolución dura 5 días y +21 horas.</p> + +<p><b>83. Los pequeños planetas.</b>—Entre Marte y Júpiter se mueven +numerosísimos planetas muy pequeños, casi todos invisibles á simple +vista, los cuales circulan alrededor del Sol en períodos que parecen +comprendidos entre 1,000 y 2,500 días próximamente, á distancias del +foco común comprendidas entre 2 y 4 veces próximamente la distancia +media de la Tierra al Sol. Los cuatro más notables en esta multitud de +astros telescópicos son Palas, Juno, Vesta y Ceres, precisamente los +primeros descubiertos.</p> + +<p>Hoy se conocen 271 de estos cuerpos celestes.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="LOS_COMETAS" id="LOS_COMETAS"></a><a href="#toc">LOS COMETAS</a></h2> + + +<p><b>84. Los cometas. Núcleos y cabellera, colas.</b>—Además del Sol, los +planetas y sus satélites, el sistema solar comprende un número bastante +considerable de astros que se mueven alrededor del foco común; pero que +se distinguen de los planetas, sea por la naturaleza de sus órbitas, sea +en caracteres físicos particulares.</p> + +<p class="i"><img src="images/023.png" alt="Cometa de 1811" /><br /> +Fig. 28. Cometa de 1811.</p> + +<p>Estos astros son los <i>cometas</i>.</p> + +<p>Si nos referimos á la etimología de la palabra, <i>cometa</i> significa astro +<i>cabelludo</i>. En efecto, la mayor parte de las veces un cometa aparece +como una estrella cuyo núcleo luminoso se encuentra rodeado por una +nebulosidad más ó menos brillante, á la cual daban los astrónomos +antiguos el nombre de <i>cabellera</i>.</p> + +<p>Independientemente de esta aureola vaporosa, el núcleo del astro se +presenta acompañado la mayor parte de las veces por una prolongación +cuya longitud varía de un cometa á otro y aun tratándose del mismo +cometa: esta prolongación luminosa, este apéndice nebuloso es lo que se +denomina <i>cola</i> del cometa. La forma de la cabellera, sus dimensiones +aparentes y reales, el aspecto y dimensiones de la cola, son sumamente +variables. Se han visto cometas de dos y más colas.</p> + +<p><b>85. Forma de las órbitas cometarias.</b>—Los cometas efectúan, lo mismo que +los planetas, movimientos de rotación alrededor del Sol; pero sus +órbitas son curvas mucho más prolongadas. Y hasta diremos que la mayor +parte de estas órbitas parecen ser curvas de ramas infinitas que se +denominan parábolas. Los cometas que tienen tales órbitas, después de +haberse acercado al Sol y á la Tierra lo bastante para ser visibles, se +alejan de ellos para no volver á presentarse.</p> + +<p><b>86. Número de los cometas.</b>—El número de cometas es considerable. Desde +la antigüedad hasta nuestros días se han observado más de 800; pero +desde que se les busca con el telescopio, su número va creciendo con +enorme rapidez. Es probable que hay que contarlos por millones, lo cual +parece justificar la expresión de Képler, quien los consideraba tan +numerosos como lo son los peces en el mar.</p> + +<p>Pero sólo muy pocos astros de esa clase, aun entre aquellos cuyos +períodos de revolución se han calculado, se han presentado por dos ó más +veces ante la vista humana. Hoy se conocen catorce de ellos, desde el +cometa de Halley, que se presenta cada 76 años, hasta el de Encke, que +tiene un período de 3 años y 4 meses.</p> + +<p><b>87. Estrellas errantes, bólidos, aerolitos.</b>—Se da el nombre de +estrellas <i>errantes</i> á unos meteoros que se presentan, en un cielo +sereno, bajo el aspecto de puntos luminosos que corren por entre las +estrellas. Diríase á primera vista que son estrellas desprendidas de la +bóveda celeste, que caen y se apagan. Su brillo aparente es tan diverso +como el de las estrellas propiamente dichas; pero en ocasiones se ven +algunas que alcanzan la primera magnitud y superan en resplandor á Venus +y Júpiter, presentando un disco parecido y dimensiones apreciables. +Entonces se les da más bien el nombre de <i>bólidos</i>.</p> + +<p>Algunos de estos meteoros, después de recorrer en el cielo una +trayectoria de cierta extensión, estallan y se dividen en fragmentos que +se precipitan sobre la superficie de la Tierra, donde se han podido +recoger restos suyos, bajo la forma de masas minerales más ó menos +voluminosas; estos son los <i>aerolitos</i> ó <i>meteoritos</i>.</p> + +<p>Las líneas descritas por las estrellas errantes tienen casi siempre el +aspecto de líneas rectas. La impresión luminosa dejada en el cielo por +su rápido movimiento permite fácilmente la comprobación de dicha +circunstancia. Pero este hecho general presenta excepciones y se han +visto estrellas de esta clase que antes de desaparecer describen curvas +sinuosas.</p> + +<p>También varía de manera análoga el color de las estrellas errantes y de +los bólidos. Dado cierto número de estrellas errantes observadas, dos +terceras partes próximamente eran blancas, mientras que el amarillo, el +amarillo rojizo y el verde caracterizaban á la otra tercera parte.</p> + +<p>Ha sido posible determinar las alturas de un número bastante grande de +estrellas errantes en el momento de su aparición, y se han encontrado +números muy diversos, desde 8 hasta 60, 100 y aún 200 kilómetros. Su +velocidad es igualmente muy diversa, pero, en general, es considerable, +igualando y aun superando á la que posee la Tierra en su movimiento de +translación.</p> + +<p><b>88. Estrellas errantes esporádicas, enjambres periódicos.</b>—Desde el +principio de la ciencia, los astrónomos habían distinguido entre las +apariciones aisladas de las estrellas errantes, que llamaban +<i>esporádicas</i>, y aquellas en que los meteoros se presentan en gran +número y en épocas casi fijas, á las cuales reservaban naturalmente el +calificativo de <i>apariciones periódicas</i>.</p> + +<p>Desde luego se notaron dos épocas notables: la del 10 de agosto y de las +noches próximas á esta fecha y la del 13 al 14 de noviembre; pero +posteriormente se han reconocido otros varios períodos.</p> + +<p><b>89. Aerolitos.</b>—Los <i>aerolitos</i>, ó piedras llovidas del cielo, tienen +estrecha relación con la aparición de las estrellas errantes y los +bólidos. Gran número de hechos confirman esta manera de ver. Citemos +algunos de ellos. El 26 de abril de 1803 en el Aigle, pueblo del +departamento francés del Orne, unos cuantos minutos después de la +aparición de un gran bólido que se movía del sudeste al noroeste, y que +fué visto desde Alençón, Caen y Falaise, se oyó una horrible explosión, +seguida por detonaciones semejantes al ruido del cañón y al fuego de +mosquetería; ese estruendo partía de una nube negra aislada en medio de +un cielo muy puro. Gran número de piedras meteóricas todavía humeantes +fueron halladas en la superficie del suelo, en una extensión de terreno +que medía en el sentido de su mayor dimensión, unos 11 kilómetros. La +mayor de dichas piedras pesaba algo menos de 10 kilogramos.</p> + +<p><b>90. Luz zodiacal.</b>—Se llama <i>luz zodiacal</i> á una especie de cono +luminoso que se observa después de ponerse el Sol, á fines del +crepúsculo, ó por la mañana antes de la salida del astro. Este +resplandor es visible principalmente por la tarde hacia la época del +equinoccio de primavera y por la mañana en el equinoccio de otoño.</p> + +<p>El brillo de esta luz es comparable al de la <i>Via láctea</i>, ó bien á la +cola de algunos cometas, que dejan ver á través, por ser muy grande su +transparencia, hasta las estrellas más diminutas.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="LAS_ESTRELLAS" id="LAS_ESTRELLAS"></a><a href="#toc">LAS ESTRELLAS</a></h2> + + +<p><b>91. Estrellas fijas.</b>—<b>Orden de magnitud.</b>—Las estrellas que brillan en +el cielo de nuestras noches cuando está puro son tan numerosas que no se +podría distinguirlas unas de otras fácilmente, si no conservaran las +mismas posiciones relativas en el curso de los años. Este carácter es lo +que les ha valido el calificativo de <i>estrellas fijas</i>, por más que +también se muevan y cambien de posición á la larga. Por el contrario, +los planetas, que á simple vista se parecen á las demás estrellas, se +distinguen de éstas en que sus movimientos sobre la bóveda estrellada +son generalmente muy perceptibles, y pueden observarse sin dificultad.</p> + +<p>Las estrellas se clasifican también por orden de magnitud; las más +brillantes de todas, que son veinte en el cielo entero, forman la +categoría de las estrellas de primera magnitud. Citemos entre ellas, por +orden de su brillo relativo:</p> + +<table summary="planetas" cellspacing="0" cellpadding="0"> +<tr><td style="padding-right: 5em;">Sirio </td><td> Alfa de la Cruz del Sur</td></tr> +<tr><td>Arturo </td><td> Antarés</td></tr> +<tr><td>La Cabra </td><td> Espiga de la Virgen</td></tr> +<tr><td>Vega </td><td> Pólux</td></tr> +<tr><td>Aldebarán </td><td> Régulo</td></tr> +</table> + +<p>Después vienen las estrellas de 2<sup>a</sup>, de 3<sup>a</sup> magnitud, etc., tanto +más numerosas cuanto más débil es su fulgor. Á simple vista no se +distinguen más que los seis primeros órdenes de magnitudes; las personas +de muy buena vista suelen percibir hasta las estrellas de 7<sup>a</sup> +magnitud.</p> + +<p>En conjunto hay de 5 á 8,000 estrellas visibles á simple vista; pero con +los telescopios se las cuenta por decenas de millones.</p> + +<p><b>92. Constelaciones.</b>—Las estrellas más brillantes dibujan en la bóveda +celeste figuras que permiten reconocerlas cuando se está familiarizado +con su forma aparente. De esa manera se las distribuye en grupos +llamados <i>constelaciones</i>.</p> + +<p>Describamos rápidamente los más notables de estos grupos.</p> + +<p>En un horizonte dado, por ejemplo, en la latitud de Buenos Aires, la +esfera estrellada puede dividirse, según ya se ha dicho al hablar del +movimiento diurno, en tres zonas: una, la zona circumpolar austral +formada por estrellas que no se ponen ni salen, y que permanecen +visibles en este Horizonte todas las noches del año; la segunda +comprende las estrellas que describen sus arcos diurnos en parte por +encima y en parte por debajo del horizonte, y está dividida en dos +mitades por el ecuador celeste. El movimiento de translación de la +Tierra hace que las diversas regiones de esta zona no sean visibles +durante la noche más que sucesivamente y según la época del año. La +tercera zona, inmediata al polo boreal, comprende las estrellas que +describen sus círculos enteros por debajo del horizonte, y que son por +consiguiente invisibles todo el año en la latitud de Buenos Aires.</p> + +<p>Bajo el ecuador, las tres zonas se reducen á una sola, que comprende +todas las estrellas del cielo, desde un polo á otro. Lo mismo en el polo +sur que en el norte, la zona ecuatorial desaparece y las zonas +circumpolares, una visible y otra invisible, comprenden cada una toda +una mitad de la esfera celeste.</p> + +<p><b>93. Zona circumpolar austral.</b>—Veamos cuales son las constelaciones más +notables de esta esfera. Empecemos por la zona circumpolar austral, +siempre visible sobre el horizonte que acabamos de tomar como ejemplo, +es decir, bajo la latitud sur de 34° 36′, que es la de Buenos Aires.</p> + +<p>Supongamos que en la noche del 20 de diciembre, ó sea en la del +solsticio de verano en el hemisferio austral, examinemos á media noche +la parte de cielo vuelta hacia el sur. Á esta hora veremos la Via Láctea +elevarse desde el horizonte hasta el cenit, inclinándose ligeramente +hacia oriente. Á lo largo de su camino aparecen en este momento, unas +por encima de otra, tres brillantes constelaciones, que son, +nombrándolas de abajo arriba, el <i>Centauro</i>, la <i>Cruz del Sur y</i> el +<i>Navío</i> ó <i>Argo</i>. La Cruz del Sur es notable por cuatro estrellas +dispuestas en forma de cruz ó de rombo á las cuales debe su nombre; una +es de primera y dos de segunda magnitud. Por debajo de la estrella más +hermosa de la cruz se ven las estrellas? y? del Centauro notable la +primera por ser doble, esto es, por constituir un sistema de dos soles +que giran uno alrededor de otro, y también por ser, entre todas las +estrellas conocidas, la más inmediata á nuestro sistema. El Centauro se +extiende al oriente y al norte de la Cruz del Sur, envolviéndola casi +enteramente. Encima de esta última constelación es donde brillan, en +esta época del año, las más hermosas estrellas que componen al Navío y +entre las cuales es <i>Canopo</i> la más brillante. Esta estrella de primera +magnitud, la más brillante de todo el cielo después de Sirio se +encuentra á unos 15″ del cenit, algo más allá de los límites de la zona +circumpolar austral; de modo que cada día, al describir su círculo +diurno, desaparecerá durante cierto tiempo debajo del horizonte.</p> + + +<p class="i"><img src="images/024.png" alt="Zona circumpolar austral" /><br /> +Fig. 29. Zona circumpolar austral.</p> + +<p>Citemos de paso las constelaciones del <i>Triángulo</i> y del <i>Altar</i>, donde +se ven algunas estrellas de segunda y tercera magnitud; luego el <i>Pez +Volador</i>, la <i>Dorada</i> y el <i>Retículo</i> situadas por encima del Navío. En +esta región del cielo austral se ven dos notables nebulosas, conocidas +por el nombre de <i>Nubes de Magallanes</i> (<i>nubecula major y nubecula +minor</i>) Entre estos dos singulares grupos estelares y la Cruz del Sur +esta el polo celeste austral. En esta región no se ve ninguna estrella +notable, que permita distinguir a simple vista, como en el hemisferio +norte, el punto a cuyo alrededor parecen efectuar su movimiento de +revolución diurna todas las estrellas visibles. Al oeste de las nubes de +Magallanes, la constelación del <i>Eridan</i> notable por su estrella de +primera magnitud <i>Achernar</i>, que hace vis a vis por la otra parte del +polo a las dos brillantes estrellas del Centauro. La mayor parte de las +estrellas del Eridan pertenecen por lo demás a la zona ecuatorial.</p> + +<p class="i"><img src="images/025.png" alt="Zona circumpolar boreal" /><br /> +Fig. 29 Zona circumpolar boreal.</p> + +<p><b>94. Zona circumpolar boreal</b>. La zona circumpolar boreal comprende las +estrellas invisibles en el horizonte de Buenos Aires. En el centro de +ella se encuentra una estrella de 2ª magnitud denominada la <i>Polar</i> por +efecto de su proximidad al polo celeste boreal. Esta es la más brillante +de la constelación de la <i>Osa menor</i>.</p> + +<p>En las cercanías de esta constelación se halla la <i>Osa mayor</i> cuyas 7 +principales estrellas están dispuestas del mismo modo aunque en sentido +inverso, que las 7 estrellas de la Osa menor.</p> + +<p><i>Casiopea</i>, el <i>Dragón</i>, el <i>Cochero</i>, donde brilla la <i>Cabra</i>, estrella +de 1ª magnitud, el <i>Cisne</i>, son constelaciones de la misma zona.</p> + +<p><b>95. Zona ecuatorial.</b>—En la zona que rodea al ecuador celeste es donde +brillan las más hermosas constelaciones del cielo. En el hemisferio +norte, <i>Leo</i> ó el <i>León</i>, con la hermosa estrella <i>Régulo</i>, <i>Virgo</i> ó la +<i>Virgen</i> con la <i>Espiga</i>, el <i>Boyero</i> con <i>Arturo</i>, <i>Tauro</i> con +<i>Aldebarán</i>. <i>Orion</i> está sobre el ecuador, parte al norte y parte al +sur de éste. El <i>Gran Can</i>, en que brilla <i>Sirio</i>, es una de las más +hermosas constelaciones del hemisferio austral.</p> + +<p>El cielo se halla atravesado en toda su extensión por una zona vaporosa, +blanquecina, que se divide en varias ramas, y que se denomina la <i>Via +Láctea</i>. Mirándola con el telescopio, esta zona se descompone en +miriadas de estrellas; su inmenso número y lo débil de su brillo es la +causa de aquella apariencia lechosa á que debe su nombre la Via Láctea.</p> + +<p><b>96. Distancias de las estrellas á la Tierra y al Sol.</b>—Si la distancia +que separa la Tierra de las estrellas propiamente dichas no fuese +infinitamente superior á la que existe entre nuestro planeta y el Sol, +se notaría así de la manera siguiente. Puesto que la Tierra describe +alrededor del Sol una curva cuyo radio medio es de 148 millones de +kilómetros, en un intervalo de seis meses, nuestro globo anda el doble +de este radio. Por consiguiente hay 296 millones de kilómetros entre una +cualquiera de sus posiciones y la posición diametralmente opuesta en la +órbita, y por consiguiente nuestro planeta se acerca ó se aleja de las +estrellas tan enorme cantidad. Por un efecto de perspectiva fácil de +comprender, las estrellas á que se acerca de esta manera, deberían +parecer separarse unas de otras, acercándose por el contrario entre sí +las estrellas de que se aleja. Pues bien, este efecto es nulo para la +gran mayoría de las estrellas, y sólo se le ha podido medir tratándose +de algunas, respecto de las cuales es, sin embargo, sumamente pequeño.</p> + +<p>De ahí se ha deducido que las estrellas en general están tan distantes +de la Tierra, que una longitud de 300 millones de leguas próximamente es +como nula en comparación de sus distancias.</p> + +<p>La más cercana á nosotros es, entre las conocidas, la estrella más +brillante de la constelación del Centauro, designada por la letra griega +α—alfa—en los catálogos de estrellas ó en los mapas celestes. +Su distancia á la Tierra ó al Sol es 220 mil veces tan grande como el +radio de la órbita de la Tierra. En números redondos, se eleva á 8,350 +mil millones de leguas de 4 kilómetros. Sirio está seis veces más lejos, +y se encuentra á 50,500 mil millones de leguas de nuestro mundo solar. +Para formarse idea de tan prodigiosas distancias, se calcula el tiempo +que tarda en atravesarlas la luz. Sábese que en el corto intervalo de un +segundo, la luz recorre una distancia de 75,000 leguas próximamente: +este es el más rápido de todos los movimientos conocidos. Ahora bien, +para llegarnos, desde la estrella más cercana, tarda la luz algo más de +tres años y medio; de Sirio más de 21 y medio; de la Cabra, ¡72 años por +lo menos!</p> + +<p>La inmensa mayoría de las estrellas se encuentran mucho más distantes +aún. Herschel, gran astrónomo inglés, veía en su telescopio estrellas á +que atribuyó distancia 2,300 veces mayor que la de las de primera +magnitud. Por ahí se puede juzgar de la extensión del universo, aun +cuando sólo se considere la parte de él accesible á la visión +telescópica.</p> + +<p><b>97. Las estrellas son soles.</b>—Las estrellas brillan con luz propia y no +por efecto de la luz refleja del Sol, según lo efectúan los planetas y +sus satélites. Esta verdad es consecuencia de su inmenso alejamiento. +Cuando se las mira con el telescopio, las más brillantes de entre ellas, +las que pueden considerarse mayores, sólo aparecen como puntos +luminosos, tan pequeños que no hay posibilidad de medirlos.</p> + +<p>La consecuencia de todo cuanto antecede es que las estrellas son +verdaderos soles, y probablemente muchas de ellas se encuentran +acompañadas como nuestro astro central, de planetas, satélites y +cometas, formando sistemas análogos á nuestro sistema solar.</p> + +<p><b>98. Estrellas dobles.</b>—También existen sistemas de soles. En efecto, se +conocen miles de estrellas que, sencillas al parecer á simple vista, se +descomponen cuando se las examina con el telescopio. Las estrellas que +componen estos pares, giran una alrededor de otra, haciendo la mayor de +ellas respecto de la menor, el mismo papel que nuestro Sol en lo tocante +á uno de los planetas del sistema.</p> + +<p>También hay estrellas triples y cuádruples.</p> + +<p><b>99. Nebulosas, grupos estelares.</b>—Por último, se conocen multitud de +pequeñas manchas denominadas <i>nebulosas</i>, porque á simple vista ó con +anteojos de escaso poder, se parecen á nubes luminosas. Examinadas con +aparatos de gran aumento, muchas de ellas se descomponen en infinidad de +estrellas; son, pues, <i>grupos estelares</i>. Pero las hay también que no +han podido ser descompuestas, ya porque se hallen demasiado lejos ó +porque sus estrellas sean muy pequeñas, ya porque se hallen constituídas +por una especie de materia gaseosa, luminosa por sí misma, pero no +condensada en estrellas.</p> + +<p>La Via Láctea entera aparece como una gran nebulosa, compuesta por +multitud de estrellas, ya aisladas y dispersas en el cielo, ya agrupadas +en núcleos compactos. Las <i>nubes de Magallanes</i>, la <i>Nube mayor</i> y la +<i>Nube menor</i>, que se ven en el cielo del hemisferio austral, están +compuestas á la vez de estrellas dispersas, de grupos estelares, y de +nebulosas indescomponibles.</p> + +<p>Tal es la estructura del universo considerado en conjunto. Nuestro Sol +con todo su cortejo de planetas y de cometas no es más que un punto del +Cosmos, y la Tierra, tan grande para nosotros, representa apenas un +átomo imperceptible en la masa de los mundos.</p> + +<h3>FIN</h3> + +<p class="c">Coulommiers.—Imp. P. BROUARD et GALLOIS.</p> + + +<div class="footnotes"><h3>NOTAS:</h3> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_A_1" id="Footnote_A_1"></a><a href="#FNanchor_A_1"><span class="label">[A]</span></a> Magallanes no pudo acabar el viaje de circumnavegación, +porque murió en las Molucas. Del mando de la escuadrilla se encargó +entonces Sebastián de Elcano, marino vascongado, á quien el rey de +España, que ordenó la expedición, dió como divisa un globo con esta +frase: <i>Primus circumdidisti me</i>.</p></div></div> + + + + + + + +<pre> + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Cosmografía, by +Amédée Victor Guillemin (AKA Amadeo Guillemin) + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK COSMOGRAFÍA *** + +***** This file should be named 20930-h.htm or 20930-h.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/2/0/9/3/20930/ + +Produced by Miranda van de Heijning, Chuck Greif and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by the Bibliothèque nationale de France +(BnF/Gallica) at http://gallica.bnf.fr) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact +information can be found at the Foundation's web site and official +page at http://pglaf.org + +For additional contact information: + Dr. Gregory B. Newby + Chief Executive and Director + gbnewby@pglaf.org + + +Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation + +Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide +spread public support and donations to carry out its mission of +increasing the number of public domain and licensed works that can be +freely distributed in machine readable form accessible by the widest +array of equipment including outdated equipment. Many small donations +($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt +status with the IRS. + +The Foundation is committed to complying with the laws regulating +charities and charitable donations in all 50 states of the United +States. 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Donations are accepted in a number of other +ways including checks, online payments and credit card donations. +To donate, please visit: http://pglaf.org/donate + + +Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic +works. + +Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm +concept of a library of electronic works that could be freely shared +with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project +Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. + + +Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed +editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. +unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily +keep eBooks in compliance with any particular paper edition. + + +Most people start at our Web site which has the main PG search facility: + + http://www.gutenberg.org + +This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, +including how to make donations to the Project Gutenberg Literary +Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to +subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. + + +</pre> + +</body> +</html> diff --git a/20930-h/images/001.png b/20930-h/images/001.png Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..a356654 --- /dev/null +++ b/20930-h/images/001.png diff --git a/20930-h/images/002.png b/20930-h/images/002.png Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..fd772fe --- /dev/null +++ b/20930-h/images/002.png diff --git a/20930-h/images/003.png b/20930-h/images/003.png Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..fc93182 --- /dev/null +++ b/20930-h/images/003.png diff 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