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+The Project Gutenberg EBook of Tradiciones peruanas, by Ricardo Palma
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: Tradiciones peruanas
+
+Author: Ricardo Palma
+
+Release Date: May 4, 2007 [EBook #21282]
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+Language: Spanish
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+Character set encoding: ISO-8859-1
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRADICIONES PERUANAS ***
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+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at http://www.pgdp.net
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+
+RICARDO PALMA
+
+TRADICIONES PERUANAS
+
+
+
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+INDICE
+
+
+Los duendes del Cuzco
+Los polvos de la condesa
+El justicia mayor de Laycacota
+Racimo de horca
+Amor de madre
+Lucas el sacrílego
+Rudamente, pulidamente, mañosamente
+El resucitado
+El corregidor de Tinta
+La gatita de Mari-Ramos que halaga con la cola y araña con las manos
+¡A la cárcel todo Cristo!
+Nadie se muere hasta que Dios quiere
+El fraile y la monja del Callao
+Por beber una copa de oro
+Una excomunión famosa
+Aceituna, una
+Oficiosidad no agradecida
+El alma de fray Venancio
+La trenza de sus cabellos
+De asta y rejón
+Los argumentos del corregidor
+La niña del antojo
+La llorona del Viernes Santo
+¡A nadar, peces!
+Conversión de un libertino
+El Rey del Monte
+Tres cuestiones históricas sobre Pizarro
+
+
+
+
+TRADICIONES PERUANAS
+
+
+
+
+LOS DUENDES DEL CUZCO
+
+CRÓNICA QUE TRATA DE CÓMO EL VIRREY POETA ENTENDÍA LA JUSTICIA
+
+
+Esta tradición no tiene otra fuente de autoridad que el relato del
+pueblo. Todos la conocen en el Cuzco tal como hoy la presento. Ningún
+cronista hace mención de ella, y sólo en un manuscrito de rápidas
+apuntaciones, que abarca desde la época del virrey marqués de Salinas
+hasta la del duque de la Palata, encuentro las siguientes líneas:
+
+«En este tiempo del gobierno del príncipe de Squillace, murió malamente
+en el Cuzco, a manos del diablo, el almirante de Castilla, conocido por
+el descomulgado».
+
+Como se ve, muy poca luz proporcionan estas líneas, y me afirman que en
+los _Anales del Cuzco_, que posee inéditos el señor obispo de Ochoa,
+tampoco se avanza más, sino que el misterioso suceso está colocado en
+época diversa a la que yo le asigno.
+
+Y he tenido en cuenta para preferir los tiempos de don Francisco de
+Borja; y Aragón, no sólo la apuntación ya citada, sino la especialísima
+circunstancia de que, conocido el carácter del virrey poeta, son propias
+de él las espirituales palabras con que termina esta leyenda.
+
+Hechas las salvedades anteriores, en descargo de mi conciencia de
+cronista, pongo punto redondo y entro en materia.
+
+
+I
+
+Don Francisco de Borja y Aragón, príncipe de Esquilache y conde de
+Mayalde, natural de Madrid y caballero de las Ordenes de Santiago y
+Montesa, contaba treinta y dos años cuando Felipe III, que lo estimaba,
+en mucho, le nombró virrey del Perú. Los cortesanos criticaron el
+nombramiento, porque don Francisco sólo se había ocupado hasta entonces
+en escribir versos, galanteos y desafíos. Pero Felipe III, a cuyo regio
+oído, y contra la costumbre, llegaron las murmuraciones, dijo:--En
+verdad que es el más joven de los virreyes que hasta hoy han ido a
+Indias; pero en Esquilache hay cabeza, y más que cabeza brazo fuerte.
+
+El monarca no se equivocó. El Perú estaba amagado por flotas
+filibusteras: y por muy buen gobernante que hiciese don Juan de Mendoza
+y Luna, marqués de Montesclaros, faltábale los bríos de la juventud.
+Jorge Spitberg, con una escuadra holandesa, después de talar las costas
+de Chile, se dirigió al Callao. La escuadra española le salió al
+encuentro el 22 de julio de 1615, y después de cinco horas de reñido y
+feroz combate frente a Cerro Azul o Cañete, se incendió la capitana, se
+fueron a pique varias naves, y los piratas vencedores pasaron a cuchillo
+a los prisioneros.
+
+El virrey marqués de Montesclaros se constituyó en el Callao para
+dirigir la resistencia, más por llenar el deber que porque tuviese la
+esperanza de impedir, con los pocos y malos elementos de que disponía,
+el desembarque de los piratas y el consiguiente saqueo de Lima. En la
+ciudad de los Reyes dominaba un verdadero pánico; y las iglesias no sólo
+se hallaban invadidas por débiles mujeres, sino por hombres que, lejos
+de pensar en defender como bravos sus hogares, invocaban la protección
+divina contra los herejes holandeses. El anciano y corajudo virrey
+disponía escasamente de mil hombres en el Callao, y nótese que, según el
+censo de 1614, el número de habitantes de Lima ascendía a 25.454.
+
+Pero Spitberg se conformó con disparar algunos cañonazos que le fueron
+débilmente contestados, e hizo rumbo para Paita. Peralta en su _Lima
+fundada_, y el conde de la Granja, en su poema de _Santa Rosa_, traen
+detalles sobre esos luctuosos días. El sentimiento cristiano atribuye la
+retirada de los piratas a milagro que realizó la virgen limeña, que
+murió dos años después, el 24 de agosto de 1617.
+
+Según unos el 18 y según otros el 23 de diciembre de 1615, entró en Lima
+el príncipe de Esquilache, habiendo salvado providencialmente, en la
+travesía de Panamá al Callao, de caer en manos de los piratas.
+
+El recibimiento de este virrey fué suntuoso, y el Cabildo no se paró en
+gastos para darle esplendidez.
+
+Su primera atención fué crear y fortificar el puerto, lo que mantuvo a
+raya la audacia de los filibusteros hasta el gobierno de su sucesor, en
+que el holandés Jacobo L'Heremite acometió su formidable empresa
+pirática Descendiente del Papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia) y de San
+Francisco de Borja, duque de Gandía, el príncipe de Esquilache, como
+años más tarde su sucesor y pariente el conde de Lemos, gobernó el Perú
+bajo la influencia de los jesuítas.
+
+Calmada la zozobra que inspiraban los amagos filibusteros, don Francisco
+se contrajo al arreglo de la hacienda pública, dictó sabias ordenanzas
+para los minerales de Potosí v Huancavelica, y en 20 de diciembre de
+1619 erigió el tribunal del Consulado de Comercio.
+
+Hombre de letras, creó el famoso colegio del Príncipe, para educación de
+los hijos de caciques, y no permitió la representación de comedias ni
+autos sacramentales que no hubieran pasado antes por su censura. «Deber
+del que gobierna--decía--es ser solícito por que no se pervierta el
+gusto».
+
+La censura que ejercía el príncipe de Esquilache era puramente
+literaria, y a fe que el juez no podía ser más autorizado. En la plévade
+de poetas del siglo XVII, siglo que produjo a Cervantes, Calderón, Lope,
+Quevedo, Tirso de Molina, Alarcón y Moreto, el príncipe de Esquilache es
+uno de los más notables, si no por la grandeza de la idea, por la
+lozanía y corrección de la forma. Sus composiciones sueltas y su poema
+histórico _Nápoles recuperada_, bastan para darle lugar preeminente en
+el español Parnaso.
+
+No es menos notable como prosador castizo y elegante. En uno de los
+volúmenes de la obra _Memorias de los virreyes_ se encuentra la
+_Relación_ de su época de mando, escrito que entregó a la Audiencia para
+que ésta lo pasase a su sucesor don Diego Fernández de Córdova, marqués
+de Guadalcázar. La pureza de dicción y la claridad del pensamiento
+resaltan en este trabajo, digno, en verdad, de juicio menos sintético.
+
+Para dar una idea del culto que Esquilache rendía a las letras, nos será
+suficiente apuntar que, en Lima, estableció una academia o _club_
+literario, como hoy decimos, cuyas sesiones tenían lugar los sábados en
+una de las salas de palacio. Según un escritor amigo mío y que cultivó
+el ramo de crónicas, los asistentes no pasaban de doce, personajes los
+más caracterizados en el foro, la milicia o la iglesia. «Allí asistía el
+profundo teólogo y humanista don Pedro de Yarpe Montenegro, coronel de
+ejército; don Baltasar de Laza y Rebolledo, oidor de la Real Audiencia;
+don Luis de la Puente, abogado insigne; fray Baldomero Illescas,
+religioso franciscano, gran conocedor de los clásicos griegos y latinos;
+don Baltasar Moreyra, poeta, y otros cuyos nombres no han podido
+atravesar los dos siglos y medio que nos separan de su época. El virrey
+los recibía con exquisita urbanidad; y los bollos, bizcochos de garapiña
+chocolate y sorbetes distraían las conferencias literarias de sus
+convidados. Lástima que no se hubieran extendido actas de aquellas
+sesiones, que seguramente serían preferibles a las de nuestros
+Congresos».
+
+Entre las agudezas del príncipe de Esquilache, cuentan que le dijo a un
+sujeto muy cerrado de mollera, que leía mucho y ningún fruto sacaba de
+la lectura:--Déjese de libros, amigo, y persuádase que el huevo mientras
+más cocido, más duro.
+
+Esquilache, al regresar a España en 1622, fué muy considerado del nuevo
+monarca Felipe IV, y murió en 1658 en la coronada villa del oso y el
+madroño.
+
+Las armas de la casa de Borja eran un toro de gules en campo de oro,
+bordura de sinople y ocho brezos de oro.
+
+Presentado el virrey poeta, pasemos a la tradición popular.
+
+
+II
+
+Existe en la ciudad del Cuzco una soberbia casa conocida por la del
+_Almirante_; y parece que el tal almirante tuvo tanto de marino, como
+alguno que yo me sé y que sólo ha visto el mar en pintura. La verdad es
+que el título era hereditario y pasaba de padres a hijos.
+
+La casa era obra notabilísima. El acueducto y el tallado de los techos,
+en uno de los cuales se halla modelado el busto del almirante que la
+fabricó, llaman preferentemente la atención.
+
+Que vivieron en el Cuzco cuatro almirantes, lo comprueba el árbol
+genealógico que en 1861 presentó ante el Soberano Congreso del Perú el
+señor don Sixto Laza, para que se le declarase legítimo y único
+representante del Inca Huáscar, con derecho a una parte de las huaneras,
+al ducado de Medina de Ríoseco, al marquesado de Oropesa y varias otras
+gollerías. ¡Carillo iba a costarnos el gusto de tener príncipe en casa!
+Pero conste, para cuando nos cansemos de la república, teórica o
+práctica, y proclamemos, por variar de plato, la monarquía, absoluta o
+constitucional, que todo puede suceder, Dios mediante y el trotecito
+trajinero que llevamos.
+
+Refiriéndose a ese árbol genealógico, el primer almirante fué don Manuel
+de Castilla, el segundo don Cristóbal de Castilla Espinosa y Lugo, al
+cual sucedió su hijo don Gabriel de Castilla Vázquez de Vargas, siendo
+el cuarto y último don Juan de Castilla y González, cuya descendencia se
+pierde en la rama femenina.
+
+Cuéntase de los Castilla, para comprobar lo ensoberbecidos que vivían de
+su alcurnia, que cuando rezaban el Avemaría usaban esta frase: _Santa
+María, madre de Dios, parienta y señora nuestra, ruega por nos._
+
+Las armas de los Castilla eran: escudo tronchado; el primer cuartel en
+gules y castillo de oro aclarado de azur; el segundo en plata, con león
+rampante de gules y banda de sinople con dos dragantes también de
+sinople.
+
+Aventurado sería determinar cuál de los cuatro es el héroe de la
+tradición, y en esta incertidumbre puede el lector aplicar el mochuelo
+a cualquiera, que de fijo no vendrá del otro barrio a querellarse de
+calumnia.
+
+El tal almirante era hombre de más humos que una chimenea, muy pagado de
+sus pergaminos y más tieso que su almidonada gorguera. En el patio de la
+casa ostentábase una magnífica fuente de piedra, a la que el vecindario
+acudía para proveerse de agua, tomando al pie de la letra el refrán de
+que agua y candela a nadie se niegan.
+
+Pero una mañana se levantó su señoría con un humor de todos los diablos,
+y dió orden a sus fámulos para que moliesen a palos a cualquier bicho de
+la canalla que fuese osado a atravesar los umbrales en busca del
+elemento refrigerador.
+
+Una de las primeras que sufrió el castigo fué una pobre vieja, lo que
+produjo algún escándalo en el pueblo.
+
+Al otro día el hijo de ésta, que era un joven clérigo que servía la
+parroquia de San Jerónimo, a pocas leguas del Cuzco, llegó a la ciudad y
+se impuso del ultraje inferido a su anciana madre. Dirigióse
+inmediatamente a casa del almirante; y el hombre de los pergaminos lo
+llamó hijo de cabra y vela verde, y echó verbos y gerundios, sapos y
+culebras por esa aristocrática boca, terminando por darle una soberana
+paliza al sacerdote.
+
+La excitación que causó el atentado fué inmensa. Las autoridades no se
+atrevían a declararse abiertamente contra el magnate, y dieron tiempo al
+tiempo, que a la postre todo lo calma. Pero la gente de iglesia y el
+pueblo declararon excomulgado al orgulloso almirante.
+
+El insultado clérigo, pocas horas después de recibido el agravio, se
+dirigió a la Catedral y se puso de rodillas a orar ante la imagen de
+Cristo, obsequiada a la ciudad por Carlos V. Terminada su oración, dejó
+a los pies del Juez Supremo un memorial exponiendo su queja y demandando
+la justicia de Dios, persuadido que no había de lograrla de los hombres.
+Diz que volvió al templo al siguiente día, y recogió la querella
+proveída con un decreto marginal de _Como se pide: se hará justicia._ Y
+así pasaron tres meses, hasta que un día amaneció frente a la casa una
+horca y pendiente de ella el cadáver del excomulgado, sin que nadie
+alcanzara a descubrir los autores del crimen, por mucho que las
+sospechas recayeran sobre el clérigo, quien supo, con numerosos
+testimonios, _probar la coartada_.
+
+En el proceso que se siguió declararon dos mujeres de la vecindad que
+habían visto un grupo de hombres _cabezones y chiquirriticos,_ vulgo
+duendes, preparando la horca; y que cuando ésta quedó alzada, llamaron
+por tres veces a la puerta de la casa, la que se abrió al tercer
+aldabonazo. Poco después el almirante, vestido de gala, salió en medio
+de los duendes, que sin más ceremonia lo suspendieron como un racimo.
+
+Con tales declaraciones la justicia se quedó a obscuras y no pudiendo
+proceder contra los duendes, pensó que era cuerdo el sobreseimiento.
+
+Si el pueblo cree como artículo de fe que los duendes dieron fin del
+excomulgado almirante, no es un cronista el que ha de meterse en
+atolladeros para convencerlo de lo contrario, por mucho que la gente
+descreída de aquel tiempo murmurara por lo bajo que todo lo acontecido
+era obra de los jesuítas, para acrecer la importancia y respeto debidos
+al estado sacerdotal.
+
+
+III
+
+El intendente y los alcaldes del Cuzco dieron cuenta de todo al virrey,
+quien después de oír leer el minucioso informe le dijo a su secretario:
+
+--¡Pláceme el tema para un romance moruno! ¿Qué te parece de esto, mi
+buen Estúñiga?
+
+--Que vuecelencia debe echar una mónita a esos sandios golillas que no
+han sabido hallar la pista de los fautores del crimen.
+
+--Y entonces se pierde lo poético del sucedido--repuso el de Esquilache
+sonriéndose.
+
+--Verdad, señor; pero se habrá hecho justicia.
+
+El virrey se quedó algunos segundos pensativo; y luego, levantándose de
+su asiento, puso la mano sobre el hombro de su secretario:
+
+--Amigo mío, lo hecho está bien hecho; y mejor andaría el mundo si, en
+casos dados, no fuesen leguleyos trapisondistas y demás cuervos de
+Temis, sino duendes, los que administrasen justicia. Y con esto, buenas
+noches y que Dios y Santa María nos tengan en su santa guarda y nos
+libren de duendes y remordimientos.
+
+
+
+
+LOS POLVOS DE LA CONDESA
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL DECIMOCUARTO VIRREY DEL PERÚ
+
+_(Al doctor Ignacio La-Puente.)_
+
+
+I
+
+En una tarde de junio de 1631 las campanas todas de las iglesias de Lima
+plañían fúnebres rogativas, y los monjes de las cuatro órdenes
+religiosas que a la sazón existían, congregados en pleno coro, entonaban
+salmos y preces.
+
+Los habitantes de la tres veces coronada ciudad cruzaban por los sitios
+en que, sesenta años después, el virrey conde de la Monclova debía
+construir los portales de Escribanos y Botoneros, deteniéndose frente a
+la puerta lateral de palacio.
+
+En éste todo se volvía entradas y salidas de personajes, más o menos
+caracterizados.
+
+No se diría sino que acababa de dar fondo en el Callao un galeón con
+importantísimas nuevas de España, ¡tanta era la agitación palaciega y
+popular! o que, como en nuestros democráticos días, se estaba realizando
+uno de aquellos golpes de teatro a que sabe dar pronto término la
+justicia de cuerda y hoguera.
+
+Los sucesos, como el agua, deben beberse en la fuente; y por esto, con
+venia del capitán de arcabuceros que está de facción en la susodicha
+puerta, penetraremos, lector, si te place mi compañía, en un recamarín
+de palacio.
+
+Hallábanse en él el excelentísimo señor don Luis Jerónimo Fernández de
+Cabrera Bobadilla y Mendoza, conde de Chinchón, virrey de estos reinos
+del Perú por S. M. don Felipe IV, y su íntimo amigo el marqués de
+Corpa. Ambos estaban silenciosos y mirando con avidez hacia una puerta
+de escape, la que al abrirse dió paso a un nuevo personaje.
+
+Era éste un anciano. Vestía calzón de paño negro a media pierna, zapatos
+de pana con hebillas de piedra, casaca y chaleco de terciopelo,
+pendiendo de este último una gruesa cadena de plata con hermosísimos
+sellos. Si añadimos que gastaba guantes de gamuza, habrá el lector
+conocido el perfecto tipo de un esculapio de aquella época.
+
+El doctor Juan de Vega, nativo de Cataluña y recién llegado al Perú, en
+calidad de médico de la casa del virrey, era una de las lumbreras de la
+ciencia que enseña a matar por medio de un _récipe_.
+
+--¿Y bien, don Juan?--le interrogó el virrey, más con la mirada que con
+la palabra.
+
+--Señor, no hay esperanza. Sólo un milagro puede salvar a doña
+Francisca.
+
+Y don Juan se retiró con aire compungido.
+
+Este corto diálogo basta para que el lector menos avisado conozca de qué
+se trata.
+
+El virrey había llegado a Lima en enero de 1639, y dos meses más tarde
+su bellísima y joven esposa doña Francisca Henríquez de Ribera, a la que
+había desembarcado en Paita para no exponerla a los azares de un
+probable combate naval con los piratas. Algún tiempo después se sintió
+la virreina atacada de esa fiebre periódica que se designa con el nombre
+de terciana, y que era conocida por los Incas como endémica en el valle
+de Rimac.
+
+Sabido es que cuando, en 1378, Pachacutec envió un ejército de treinta
+mil cuzqueños a la conquista de Pachacamac, perdió lo más florido de sus
+tropas a estragos de la terciana. En los primeros siglos de la
+dominación europea, los españoles que se avecindaban en Lima pagaban
+también tributo a esta terrible enfermedad, de la que muchos sanaban sin
+específico conocido, y a no pocos arrebataba el mal.
+
+La condesa de Chinchón estaba desahuciada. La ciencia, por boca de su
+oráculo don Juan de Vega, había fallado.
+
+--¡Tan joven y tan bella!--decía a su amigo el desconsolado esposo--.
+¡Pobre Francisca! ¿Quién te habría dicho que no volveríais a ver tu
+cielo de Castilla ni los cármenes de Granada? ¡Dios mío! ¡Un milagro,
+Señor, un milagro!...
+
+--Se salvará la condesa, excelentísimo señor--contestó una voz en la
+puerta de la habitación.
+
+El virrey se volvió sorprendido. Era un sacerdote, un hijo de Ignacio de
+Loyola, el que había pronunciado tan consoladoras palabras.
+
+El conde de Chinchón se inclinó ante el jesuíta. Este continuó:
+
+--Quiero ver a la virreina, tenga vuecencia fe, y Dios hará el resto.
+
+El virrey condujo al sacerdote al lecho de la moribunda.
+
+
+II
+
+Suspendamos nuestra narración para trazar muy a la ligera el cuadro de
+la época del gobierno de don Luis Jerónimo Fernández de Cabrera, hijo de
+Madrid, comendador de Criptana entre los caballeros de Santiago, alcaide
+del alcázar de Segovia, tesorero de Aragón, y cuarto conde de Chinchón,
+que ejerció el mando desde el 14 de enero de 1629 hasta el 18 del mismo
+mes de 1639.
+
+Amenazado el Pacífico por los portugueses y por la flotilla del pirata
+holandés _Pie de palo_, gran parte de la actividad del conde de Chinchón
+se consagró a poner el Callao y la escuadra en actitud de defensa. Envió
+además a Chile mil hombres contra los araucanos, y tres expediciones
+contra algunas tribus de Puno, Tucumán y Paraguay.
+
+Para sostener el caprichoso lujo de Felipe IV y sus cortesanos, tuvo la
+América que contribuir con daño de su prosperidad. Hubo exceso de
+impuestos y gabelas, que el comercio de Lima se vió forzado a soportar.
+
+Data de entonces la decadencia de los minerales de Potosí y
+Huancavelica, a la vez que el descubrimiento de las vetas de Bombón y
+Caylloma.
+
+Fué bajo el gobierno de este virrey cuando, en 1635, aconteció la famosa
+quiebra del banquero Juan de la Cueva, en cuyo Banco--dice
+Lorente--tenían suma confianza así los particulares como el Gobierno.
+Esa quiebra se conmemoró, hasta hace poco, con la mojiganga llamada
+_Juan de la Cova, coscoroba_.
+
+El conde de Chinchón fué tan fanático como cumplía a un cristiano viejo.
+Lo comprueban muchas de sus disposiciones. Ningún naviero podía recibir
+pasajeros a bordo, si previamente no exhibía una cédula de constancia de
+haber confesado y comulgado la víspera. Los soldados estaban también
+obligados, bajo severas penas, a llenar cada año este precepto, y se
+prohibió que en los días de Cuaresma se juntasen hombres y mujeres en un
+mismo templo.
+
+Como lo hemos escrito en nuestro _Anales de la Inquisición de Lima_, fué
+ésta la época en que más víctimas sacrificó el implacable tribunal de la
+fe. Bastaba ser portugués y tener fortuna para verse sepultado en las
+mazmorras del Santo Oficio. En uno solo de los tres autos de fe a que
+asistió el conde de Chinchón fueron quemados once judíos portugueses,
+acaudalados comerciantes de Lima.
+
+Hemos leído en el librejo del duque de Frías que, en la primera visita
+de cárceles a que asistió el conde, se le hizo relación de una causa
+seguida a un caballero de Quito, acusado de haber pretendido sublevarse
+contra el monarca. De los autos dedujo el virrey que todo era calumnia,
+y mandó poner en libertad al preso, autorizándolo para volver a Quito y
+dándole seis meses de plazo para que sublevase el territorio;
+entendiéndose que si no lo conseguía, pagarían los delatores las costas
+del proceso y los perjuicios sufridos por el caballero.
+
+¡Hábil manera de castigar envidiosos y denunciantes infames!
+
+Alguna quisquilla debió tener su excelencia con las limeñas cuando en
+dos ocasiones promulgó bando contra las _tapadas_; las que, forzoso es
+decirlo, hicieron con ellos papillotas y tirabuzones. Legislar contra
+las mujeres ha sido y será siempre sermón perdido.
+
+Volvamos a la virreina, que dejamos moribunda en el lecho.
+
+
+III
+
+Un mes después se daba una gran fiesta en palacio en celebración del
+restablecimiento de doña Francisca.
+
+La virtud febrífuga de la cascarilla quedaba descubierta.
+
+Atacado de fiebres un indio de Loja llamado Pedro de Leyva bebió, para
+calmar los ardores de la sed, del agua de un remanso, en cuyas orillas
+crecían algunos árboles de _quina_. Salvado así, hizo la experiencia de
+dar de beber a otros enfermos del mismo mal cántaros de agua, en los que
+depositaba raíces de cascarilla. Con su descubrimiento vino a Lima y lo
+comunicó a un jesuíta, el que, realizando la feliz curación de la
+virreina, prestó a la humanidad mayor servicio que el fraile que inventó
+la pólvora.
+
+Los jesuítas guardaron por algunos años el secreto, y a ellos acudía
+todo el que era atacado de terciana. Por eso, durante mucho tiempo, los
+polvos de la corteza de quina se conocieron con el nombre de _polvos de
+los jesuítas_.
+
+El doctor Scrivener dice que un médico inglés, Mr. Talbot, curó con la
+quinina al príncipe de Condé, al delfín, a Colbert y otros personajes,
+vendiendo el secreto al gobierno francés por una suma considerable y una
+pensión vitalicia.
+
+Linneo, tributando en ello un homenaje a la virreina condesa de
+Chinchón, señala a la quina el nombre que hoy le da la ciencia:
+_Chinchona_.
+
+Mendiburu dice que, al principio, encontró el uso de la quina fuerte
+oposición en Europa, y que en Salamanca se sostuvo que caía en pecado
+mortal el médico que la recetaba, pues sus virtudes eran debidas a pacto
+de dos peruanos con el diablo.
+
+En cuanto al pueblo de Lima, hasta hace pocos años conocía los polvos de
+la corteza de este árbol maravilloso con el nombre de _polvos de la
+condesa_.[1]
+
+[Nota 1: La primera esposa del conde de Chinchón llamóse doña Ana de
+Osorio, y por muchos se ha creído que fué ella la salvada por las
+virtudes de la quina. Un interesante estudio histórico publicado por don
+Félix Cipriano Zegarra en la _Revista Peruana_, en 1879, nos ha
+convencido de que la virreina que estuvo en Lima se llamó doña Francisca
+Henríquez de Ribera. Rectificamos, pues, con esta nota la grave
+equivocación en que habíamos incurrido.]
+
+
+
+
+EL JUSTICIA MAYOR DE LAYCACOTA
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL DÉCIMONONO VIRREY DEL PERÚ
+
+_(Al doctor don José Mariano Jiménez.)_
+
+
+I
+
+En una serena tarde de marzo del año del Señor de 1665, hallábase
+reunida a la puerta de su choza una familia de indios. Componíase ésta
+de una anciana que se decía descendiente del gran general Ollantay, dos
+hijas, Carmen y Teresa, y un mancebo llamado Tomás.
+
+La choza estaba situada a la falda del cerro de Laycacota. Ella con
+quince o veinte más constituían lo que se llama una aldea de cien
+habitantes.
+
+Mientras las muchachas se entretenían en hilar, la madre contaba al
+hijo, por la milésima vez, la tradición de su familia. Esta no es un
+secreto, y bien puedo darla a conocer a mis lectores, que la hallarán
+relatada con extensos y curiosos pormenores en el importante libro que
+con el título _Anales del Cuzco_, publicó mi ilustrado amigo y compañero
+de Congreso don Pío Benigno Mesa.
+
+He aquí la tradición sobre Ollantay:
+
+Bajo el imperio del Inca Pachacutec, noveno soberano del Cuzco, era
+Ollantay, curaca de Ollantaytambo, el generalísimo de los ejércitos.
+Amante correspondido de una de las _ñustas_ o infantas, solicitó de
+Pachacutec, y como recompensa a importantes servicios, que le acordase
+la mano de la joven. Rechazada su pretensión por el orgulloso monarca,
+cuya sangre, según las leyes del imperio, no podía mezclarse con la de
+una familia que no descendiese directamente de Mango Capac, el
+enamorado cacique desapareció una noche del Cuzco, robándose a su
+querida Cusicoyllor.
+
+Durante cinco años fué imposible al Inca vencer al rebelde vasallo, que
+se mantuvo en armas en las fortalezas de Ollantaytambo, cuyas ruinas son
+hoy la admiración del viajero. Pero Rumiñahui, otro de los generales de
+Pachacutec, en secreta entrevista con su rey, lo convenció de que, más
+que a la fuerza, era preciso recurrir a la maña y a la traición para
+sujetar a Ollantay. El plan acordado fué poner preso a Rumiñahui, con el
+pretexto de que había violado el santuario de las vírgenes del Sol.
+Según lo pactado, se le degradó y azotó en la plaza pública para que,
+envilecido así, huyese del Cuzco y fuese a ofrecer sus servicios a
+Ollantay, que viendo en él una ilustre víctima a la vez que un general
+de prestigio, no podría menos que dispensarle entera confianza. Todo se
+realizó como inicuamente estaba previsto, y la fortaleza fué entregada
+por el infame Rumiñahui, mandando el Inca decapitar a los
+prisioneros[2].
+
+[Nota 2: Sobre este argumento, el cura de Tinta don Antonio Valdés
+escribió por los años de 1780 un drama en lengua quechua, el cual se
+representó en presencia del rebelde Inca Tupac-Amaru.
+
+Tschudi, Markham, Nadal, Barrancas y muchos americanistas se empeñaron
+en sostener que el drama _Ollanta_ había sido compuesto en los tiempos
+incásicos, y que era, por consiguiente, un monumento literario anterior
+a la conquista. Traducido en verso por un poeta peruano, Constantino
+Carrasco, publicó el autor de estas _Tradiciones_ un ligero juicio
+crítico, en el que se atrevió a apuntar (alegando muy al correr de la
+pluma varias razones en apoyo de su opinión) que el _Ollanta_ era ni más
+ni menos que comedia española, de las de capa y espada, escrita en voces
+quechuas: y que, aunque lo diga Garcilaso, que no pocos embustes estampó
+en los _Comentarios reales_, los antiguos peruanos estuvieron muy lejos
+de cultivar la literatura dramática. Tanto osamos escribir, y se nos
+vino la casa a cuestas... Hasta de mal patriota nos acusó un quechuista;
+y un señor Pacheco Zegarra, entre otros cultos piropos, nos llamó
+ignorante y charlatán. Con razones de ese fuste nos dimos por
+convencidos de que habíamos estampado un disparate de a folio. Pero en
+1881, el literato argentino don Bartolomé Mitre, en un serio y extenso
+estudio, con gran acopio de pruebas y con sesuda argumentación, puso en
+transparencia la filiación, genuinamente española, del drama _Ollanta_
+en su forma, en su fondo y hasta en sus elementos lingüísticos.]
+
+Un leal capitán salvó a Cusicoyllor y su tierna hija Imasumac, y se
+estableció con ellas en la falda del Laycacota, en el sitio donde en
+1669 debía erigirse la villa de San Carlos de Puno.
+
+Concluía la anciana de referir a su hijo esta tradición, cuando se
+presentó ante ella un hombre, apoyado en un bastón, cubierto el cuerpo
+con un largo poncho de bayeta, y la cabeza por un ancho y viejo sombrero
+de fieltro. El extranjero era un joven de veinticinco años, y a pesar de
+la ruindad de su traje, su porte era distinguido, su rostro varonil y
+simpático y su palabra graciosa y cortesana.
+
+Dijo que era andaluz, y que su desventura lo traía a tal punto que se
+hallaba sin pan ni hogar. Los vástagos de la hija de Pachacutec le
+acordaron de buen grado la hospitalidad que demandaba.
+
+Así transcurrieron pocos meses. La familia se ocupaba en la cría de
+ganado y en el comercio de lanas, sirviéndola el huésped muy útilmente.
+Pero la verdad era que el joven español se sentía apasionado de Carmen,
+la mayor de las hijas de la anciana, y que ella no se daba por ofendida
+con ser objeto de las amorosas ansias del mancebo.
+
+Como el platonismo, en punto a terrenales afectos, no es eterno, llegó
+un día en que el galán, cansado de conversar con las estrellas en la
+soledad de sus noches, se espontaneó con la madre, y ésta, que había
+aprendido a estimar al español, le dijo:
+
+--Mi Carmen te llevará en dote una riqueza digna de la descendiente de
+emperadores.
+
+El novio no dio por el momento importancia a la frase; pero tres días
+después de realizado el matrimonio, la anciana lo hizo levantarse de
+madrugada y lo condujo a una bocamina, diciéndole:
+
+--Aquí tienes la dote de tu esposa.
+
+La hasta entonces ignorada, y después famosísima, mina de Laycacota fué
+desde ese día propiedad de don José Salcedo, que tal era el nombre del
+afortunado andaluz.
+
+
+II
+
+La opulencia de la mina y la generosidad de Salcedo y de su hermano don
+Gaspar atrajeron, en breve, gran número de aventureros a Laycacota.
+
+Oigamos a un historiador: «Había allí plata pura y metales, cuyo
+beneficio dejaba tantos marcos como pesaba el cajón. En ciertos días se
+sacaron centenares de miles de pesos».
+
+Estas aseveraciones parecerían fabulosas si todos los historiadores no
+estuvieran uniformes en ellas.
+
+Cuando algún español, principalmente andaluz o castellano, solicitaba un
+socorro de Salcedo, éste le regalaba lo que pudiese sacar de la mina en
+determinado número de horas. El obsequio importaba casi siempre por lo
+menos el valor de una barra, que representaba dos mil pesos.
+
+Pronto los catalanes, gallegos y vizcaínos que residían en el mineral
+entraron en disensiones con los andaluces, castellanos y criollos
+favorecidos por los Salcedo. Se dieron batallas sangrientas con variado
+éxito, hasta que el virrey don Diego de Benavides, conde de Santisteban,
+encomendó al obispo de Arequipa, fray Juan de Almoguera, la pacificación
+del mineral. Los partidarios de los Salcedo derrotaron a las tropas del
+obispo, librando mal herido el corregidor Peredo.
+
+En estos combates, hallándose los de Salcedo escasos de plomo, fundieron
+balas de plata. No se dirá que no mataban lujosamente.
+
+Así las cosas, aconteció en Lima la muerte de Santisteban, y la Real
+Audiencia asumió el poder. El gobernador que ésta nombró para Laycacota,
+viéndose sin fuerzas para hacer respetar su autoridad, entregó el mando
+a don José Salcedo, que lo aceptó bajo el título de _justicia mayor_. La
+Audiencia se declaró impotente y contemporizó con Salcedo, el cual,
+recelando nuevos ataques de los vascongados, levantó y artilló una
+fortaleza en el cerro.
+
+En verdad que la Audiencia tenía por entonces mucho grave de que
+ocuparse con los disturbios que promovía en Chile el gobernador Meneses
+y con la tremenda y vasta conspiración del Inca Bohorques, descubierta
+en Lima casi al estallar, y que condujo al caudillo y sus tenientes al
+cadalso.
+
+El orden se había por completo restablecido en Laycacota, y todos los
+vecinos estaban contentos del buen gobierno y la caballerosidad del
+justicia mayor.
+
+Pero en 1667, la Audiencia tuvo que reconocer al nuevo virrey llegado de
+España.
+
+Era éste el conde Lemos, mozo de treinta y tres años, a quien, según los
+historiadores, _sólo faltaba sotana para ser completo jesuíta_. En cerca
+de cinco años de mando, brilló poco como administrador. Sus empresas se
+limitaron a enviar, aunque sin éxito, una fuerte escuadra en persecución
+del bucanero Morgán, que había incendiado Panamá, y a apresar en las
+costas de Chile a Enrique Clerk. Un año después de su destrucción por
+los bucaneros (1670), la antigua Panamá, fundada en 1518, se trasladó al
+lugar donde hoy se encuentra. Dos voraces incendios, uno en febrero de
+1737 y otro en marzo de 1756, convirtieron en cenizas dos terceras
+partes de los edificios, entre los que algunos debieron ser
+monumentales, a juzgar por las ruinas que aun llaman la atención del
+viajero.
+
+El virrey conde de Lemos se distinguió únicamente por su devoción. Con
+frecuencia se le veía barriendo el piso de la iglesia de los
+Desamparados, tocando en ella el órgano, y haciendo el oficio de cantar
+en la solemne misa dominical, dándosele tres pepinillos de las
+murmuraciones de la nobleza, que juzgaba tales actos indignos de un
+grande de España.
+
+Dispuso este virrey, bajo pena de cárcel y multa, que nadie pintase cruz
+en sitio donde pudiera ser pisada; que todos se arrodillasen al toque de
+oraciones; y escogió para padrino de uno de sus hijos al cocinero del
+convento de San Francisco, que era un negro con un jeme de jeta y fama
+de santidad.
+
+Por cada individuo de los que ajusticiaba, mandaba celebrar treinta
+misas; y consagró, por lo menos, tres horas diarias al rezo del oficio
+parvo y del rosario, confesando y comulgando todas las mañanas, y
+concurriendo al jubileo y a cuanta fiesta o distribución religiosa se
+le anunciara.
+
+Jamás se han vista en Lima procesiones tan espléndidas como las de
+entonces; y Lorente, en su _Historia_, trae la descripción de una que se
+trasladó desde palacio a los Desamparados, dando largo rodeo, una imagen
+de María que el virrey había hecho traer expresamente desde Zaragoza.
+Arco hubo en esa fiesta cuyo valor se estimó en más de doscientos mil
+pesos, tal era la profusión de alhajas y piezas de oro y plata que lo
+adornaban. La calle de Mercaderes lució por pavimento barras de plata,
+que representaban más de dos millones de ducados. ¡Viva el lujo y quien
+lo _trujo_!
+
+El fanático don Pedro Antonio de Castro y Andrade, conde de Lemos,
+marqués de Sarria y de Gátiva y duque de Taratifanco, que cifraba su
+orgullo en descender de San Francisco de Borja, y que, a estar en sus
+manos, como él decía, habría fundado en cada calle de Lima un colegio de
+Jesuítas, apenas fué proclamado en Lima como representante de Carlos II
+el _Hechizado_, se dirigió a Puno con gran aparato de fuerza y
+aprehendió a Salcedo.
+
+El justicia contaba con poderosos elementos para resistir; pero no quiso
+hacerse reo de rebeldía a su rey y señor natural.
+
+El virrey, según muchos historiadores, lo condujo preso, tratándolo
+durante la marcha con extremado rigor. En breve tiempo quedó concluída
+la causa, sentenciado Salcedo a muerte, y confiscados sus bienes en
+provecho del real tesoro.
+
+Como hemos dicho, los jesuítas dominaban al virrey. Jesuíta era su
+confesor el padre Castillo, y jesuítas sus secretarios. Las crónicas de
+aquellos tiempos acusan a los hijos de Loyola de haber contribuido
+eficazmente al trágico fin del rico minero, que había prestado no pocos
+servicios a la causa de la corona y enviado a España algunos millones
+por el quinto de los provechos de la mina.
+
+Cuando leyeron a Salcedo la sentencia, propuso al virrey que le
+permitiese apelar a España, y que por el tiempo que transcurriese desde
+la salida del navío hasta su regreso con la resolución de la corte de
+Madrid, lo obsequiaría diariamente con una barra de plata.
+
+Y téngase en cuenta no sólo que cada barra de plata se valorizaba en dos
+mil duros, sino que el viaje del Callao a Cádiz no era realizable en
+menos de seis meses.
+
+La tentación era poderosa, y el conde de Lemos vaciló.
+
+Pero los jesuítas le hicieron presente que mejor partido sacaría
+ejecutando a Salcedo y confiscándole sus bienes.
+
+El que más influyó en el ánimo de su excelencia fué el padre Francisco
+del Castillo, jesuíta peruano que está en olor de santidad, el cual era
+padrino de bautismo de don Salvador Fernández de Castro, marqués de
+Almuña e hijo del virrey.
+
+Salcedo fué ejecutado en el sitio llamado _Orcca-Pata_, a poca distancia
+de Puno.
+
+
+III
+
+Cuando la esposa de Salcedo supo el terrible desenlace del proceso,
+convocó a sus deudos y les dijo:
+
+--Mis riquezas han traído mi desdicha. Los que las codician han dado
+muerte afrentosa al hombre que Dios me deparó por compañero. Mirad cómo
+le vengáis.
+
+Tres días después la mina de Laycacota había _dado en agua_, y su
+entrada fué cubierta con peñas, sin que hasta hoy haya podido
+descubrirse el sitio donde ella existió.
+
+Los parientes de la mujer de Salcedo inundaron la mina, haciendo estéril
+para los asesinos del justicia mayor el crimen a que la codicia los
+arrastrara.
+
+Carmen, la desolada viuda, había desaparecido, y es fama que se sepultó
+viva en uno de los corredores de la mina.
+
+Muchos sostienen que la mina de Salcedo era la que hoy se conoce con el
+nombre del _Manto_. Este es un error que debemos rectificar. La
+codiciada mina de Salcedo estaba entre los cerros Laycacota y
+Cancharani.
+
+El virrey, conde Lemos, en cuyo período de mando tuvo lugar la
+canonización de Santa Rosa, murió en diciembre de 1673, y su corazón fué
+enterrado bajo el altar mayor de la iglesia de los Desamparados.
+
+Las armas de este virrey eran, por Castro, un sol de oro sobre gules.
+
+En cuanto a los descendientes de los hermanos Salcedo, alcanzaron bajo
+el reinado de Felipe V la rehabilitación de su nombre y el título de
+marqués de Villarrica para el jefe de la familia.
+
+
+
+
+RACIMO DE HORCA
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL VIGÉSIMO VIRREY DEL PERÚ
+
+
+I
+
+_Mi buen amigo y alcalde don Rodrigo de Odría:_
+
+_Hanme dado cuenta de que, en deservicio de Su Majestad y en agravio de
+la honra que Dios me dió, ha delinquido torpemente Juan de Villegas,
+empleado en esta Caja real de Lima. Por ende procederéis, con la mayor
+presteza y cuidando de estar a todo apercibido y de no dar campo para
+grave escándalo, a la prisión del antedicho Villegas, y fecha que sea y
+depositado en la cárcel de corte, me daréis inmediato conocimiento._
+
+_Guarde Dios a vuesa merced muchos años._
+
+EL CONDE DE CASTELLAR.
+
+_Hoy 10 de septiembre de 1676._
+
+Sentábase a la mesa en los momentos en que, llamando a coro a los
+canónigos, daban las campanas la _gorda_ para las tres, el alcalde del
+crimen don Rodrigo de Odría, y acababa de echar la bendición al pan,
+cuando se presentó un alguacil y le entregó un pliego, diciéndole:
+
+--De parte de su excelencia el virrey, y con urgencia.
+
+Cabalgó las gafas sobre la nariz el honrado alcalde, y después de
+releer, para mejor estimar los conceptos, la orden que dejamos copiada,
+se levantó bruscamente y dijo al alguacil, que era un mozo listo como
+una avispa:
+
+--¡Hola, Güerequeque! Que se preparen ahora mismo tus compañeros, que
+nos ha caído trabajo, y de lo fino.
+
+Mientras se concertaban los alguaciles, el alcalde paseaba por el
+comedor, completamente olvidado de que la sopa, el cocido y la ensalada
+esperaban que tuviese a bien hacerles los honores cotidianos. Como se
+ve, el bueno de don Rodrigo no era víctima del pecado de gula; pues su
+comida se limitaba a sota, caballo y rey, sazonados con la salsa de San
+Bernardo.
+
+--Ya me daba a mí un tufillo que este don Juan no caminaba tan derecho
+como Dios manda y al rey conviene. Verdad que hay en él un aire de tuno
+que no es para envidiado, y que no me entró nunca por el ojo derecho a
+pesar de sus zalamerías y dingolodangos. Y cuando el virrey que ha sido
+su amigote me intima que le eche la zarpa, ¡digo si habrá motivo
+sobrado! A cumplir, Rodrigo, y haz de ese caldo tajadas, quien manda,
+manda, y su excelencia no gasta buenas pulgas. Adelante, que no hay más
+bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
+
+Y plantándose capa y sombrero, y empuñando la vara de alcalde, se echó a
+la calle, seguido de una chusma de corchetes, y enderezó a la esquina
+del Colegio Real.
+
+Llegado a ella, comunicó órdenes a sus lebreles, que se esparcieron en
+distintas direcciones para tomar todas las avenidas e impedir que
+escapase el reo, que, a juzgar por los preliminares, debía ser pájaro de
+cuenta.
+
+Don Rodrigo, acompañado de cuatro alguaciles, penetró en una casa en la
+calle de Ildefonso, que según el lujo y apariencias no podía dejar de
+ser habitada por persona de calidad.
+
+Don Juan de Villegas era un vizcaíno que frisaba en los treinta y cinco
+años, y que llegó a Lima en 1674 nombrado para un empleo de sesenta
+duros al mes, renta asaz mezquina aun para el puchero de una mujer y
+cuatro hijos, que comían más que un cáncer en el estómago. De repente, y
+sin que le hubiese caído lotería ni heredado en América a tío
+millonario, se le vió desplegar gran boato, dando pábulo y comidilla al
+chichisbeo de las comadres del barrio y demás gente cuya ocupación es
+averiguar vidas ajenas. Ratones arriba, que todo lo blanco no es harina.
+
+Don Juan dormía esa tarde, y sobre un sofá de la sala, la obligada
+siesta de los españoles rancios, y despertó, rodeado de esbirros, a la
+intimación que le dirigió el alcalde.
+
+--¡Por el rey! Dése preso vuesa merced.
+
+El vizcaíno echó mano de un puñal de Albacete que llevaba al cinto y se
+lanzó sobre el alcalde y su comitiva, que aterrorizados lo dejaron salir
+hasta el patio. Mas Güerequeque, que había quedado de vigía en la puerta
+de la calle, viendo despavoridos y maltrechos a sus compañeros, se quitó
+la capa y con pasmosa rapidez la arrojó sobre la cabeza del delincuente,
+que tropezó y vino al suelo: entonces toda la jauría cayó sobre el
+caído, según es de añeja práctica en el mundo, y fuertemente atado
+dieron con él en la cárcel de corte, situada en la calle de la
+Pescadería.
+
+--¡Qué cosas tan guapas--murmuraba don Rodrigo por el camino--hemos de
+ver el día del juicio en el valle de Josafat! Sabios sin sabiduría,
+honrados sin honra, volver cada peso al bolsillo de su legítimo dueño, y
+a muchos hijos encontradizos del verdadero padre que los engendró.
+Algunos pasarán de rocín a ruin. ¡Qué bahorrina, Señor, qué bahorrina!
+Bien barruntaba yo que este don Juan tenía cara de beato y uñas de
+gato... ¡Nada! Al capón que se hace gallo, descañonarlo; que como dice
+la copla:
+
+_Arbol tierno aunque se tuerza_
+_recto se puede poner;_
+_pero en adquiriendo fuerza_
+_no basta humano poder._
+
+Tres meses después, Juan de Villega, que previamente recibió doscientos
+ramalazos por mano del verdugo, marchaba en traílla con otros criminales
+al presidio de Chagres, convicto y confeso del crimen de defraudador del
+real tesoro, reagravado con los de falsificación de la firma del virrey
+y resistencia a la justicia.
+
+Cuando el virrey conde de Castellar, que a la sazón contaba cuarenta y
+seis años, vino a Lima, trajo en su compañía, entre otros empleados que
+habían comprado sus cargos en la corte, a don Juan de Villegas. Durante
+el viaje tuvo ocasión de frecuentar el trato del virrey, que le tomó
+algún cariño y lo invitaba a veces a comer en palacio... Pero caigo en
+cuenta que estoy hablando del virrey sin haberlo presentado en forma a
+mis lectores. Hagamos, pues, conocimiento con su excelencia.
+
+
+II
+
+Don Baltasar de la Cueva, conde de Castellar y de Villa-Alonso, marqués
+de Malagón, señor de las villas de Viso, Paracuellos, Fuente el Fresno,
+Porcuna y Benarfases, natural de Madrid, hijo segundo del duque de
+Alburquerque, caballero de Santiago, alguacil mayor perpetuo de la
+ciudad de Toro, alfaqueque de Castilla y vigésimo virrey del Perú, entró
+en Lima el 15 de agosto de 1674, _ostentando_--dice un historiador--_en
+acémilas lujosamente ataviadas la opulencia que solían sacar otros
+virreyes_. El pueblo pensó, y pensó juiciosamente, que don Baltasar no
+venía en pos de logros y granjerías, sino en busca de honra, y lo acogió
+con vivo entusiasmo.
+
+Sus primeros actos administrativos fueron organizar la escuadra en
+previsión de ataques piráticos, artillar Valparaíso, fortificar Arica,
+Guayaquil y Panamá, y reparar los muros del Callao, aumentando a la vez
+su guarnición.
+
+En el orden civil y en el orden religioso dictó acertadísimas
+disposiciones. Dió respetabilidad a los tribunales; fué celoso guardián
+del patronato, sosteniendo graves querellas con el arzobispo; reformó la
+Universidad; creó fondos para el sostenimiento del hospital de Santa
+Ana, y promulgó ordenanzas para moderar el lujo de los coches y
+tumultos, para impedir los desafíos y mejorar otros ramos de policía.
+
+En Hacienda realizó varias economías en los gastos públicos, castigó con
+extremo rigor los abusos de los corregidores, y practicó minuciosa
+inspección de las cajas reales. Por resultado de ella marcharon al
+presidio de Valdivia varios empleados fiscales, se ahorcó al tesorero de
+Chuquiavo, y confiscados los bienes de los culpables, recuperó el tesoro
+algunos realejos. Ningún libramiento se pagaba si no llevaba el
+_cúmplase_ de letra del virrey, y con su firma al pie. Muchos de estos
+documentos fueron falsificados por Villegas.
+
+Hablando de tan ilustre virrey, dice Lorente:
+
+«Oía a todos en audiencias públicas y secretas, sin tener horas
+reservadas ni porteros que impidieran hablarle, y daba por sí mismo
+decretos y órdenes, con admiración de los limeños, que ponderaban no
+haber observado actividad igual en el trabajo, ni forma semejante de
+administración en ninguno de los virreyes anteriores.
+
+Pocos años hace que un prestidigitador (Paraff) ofreció sacar del cobre
+oro en abundancia. Establecióse en Chile, donde organizó una Sociedad
+cuyos accionistas sembraron oro, que fué a esconderse en las arcas de
+Paraff, y cosecharon cobre de mala ley.
+
+Algo parecido sucedió en tiempo del conde de Castellar, sólo que allí no
+hubo bellaco embaucador, sino inocente visionario. Sigamos a Mendiburu
+en la relación del hecho.
+
+Don Juan del Corro, uno de los principales azogueros del Potosí, expuso
+al gobierno que había encontrado un nuevo método de beneficiar metales
+de plata, dando de aumento en unos la mitad, en otros la tercera o
+cuarta parte, y en todos un ahorro de azogue de cincuenta por ciento,
+solicitando en pago de su descubrimiento mercedes de la corona. El
+presidente de Charcas, el corregidor, los oficiales reales de Potosí, y
+muchos mineros y azogueros informaron favorablemente. El virrey puso en
+duda la maravilla, y envió a Potosí comisionados de su entera confianza
+para que hiciesen nuevos experimentos prácticos.
+
+Tres o cuatro meses después llegaba una tarde a Lima un propio,
+conduciendo cartas y pliegos de los comisionados. Estos informaban que
+el descubrimiento de don Juan del Corro no era embolismo, sino
+prodigiosa realidad.
+
+Entusiasmado el virrey se quitó la cadena de oro que traía al cuello y
+la regaló, por vía de albricias, al conductor de las comunicaciones. En
+seguida mandó repicar campanas y que se iluminase la ciudad.
+
+Esto produjo general alboroto, _Tedéum_ en la Catedral, misa solemne de
+gracias celebrada por el arzobispo Almoguera, lucidas comparsas de
+máscaras y otros regocijos públicos. No paró en esto. Castellar dispuso
+se llevase a la Catedral las imágenes de la Virgen del Rosario, Santo
+Domingo y Santa Rosa en procesión solemne, que atravesó muchas calles
+ricamente adornadas y en las que había altares y arcos de mucho costo.
+Hízose un novenario suntuoso, costeando de su propio peculio la devota
+virreina doña Teresa María Arias de Saavedra los gastos de tan
+magníficas fiestas.
+
+El virrey mandó imprimir y distribuyó entre los mineros del Perú la
+instrucción escrita por el autor del nuevo método. En todas partes fué
+objeto de prolijos ensayos que probaron mal, e hicieron ver que los
+provechos eran tan pequeños y aun dudosos, que no merecían la pena. El
+virrey creía hasta cierto punto desairado su amor propio con este
+resultado; y don Juan del Corro no se daba por vencido, atribuyendo su
+desventura a ardides de enemigos y envidiosos. El de Castellar,
+acompañado de todos los funcionarios y gente notable de Lima, presenció
+al fin, un ensayo, y quedó convencido de que eran nulas las ventajas, y
+soñadas las utilidades del nuevo sistema que a tantos había alucinado;
+pero quedó memoria--bien risible por cierto--del entusiasmo y fiestas
+con que fué acogido.
+
+Su intransigencia con arraigados abusos le concitó poderosísimos
+enemigos, que gastaron su influjo todo y no economizaron expediente para
+desquiciar al virrey en el ánimo del soberano.
+
+El 7 de julio de 1678, cuando tenía lugar en Lima una procesión de
+rogativa, a consecuencia de un terrible terremoto que en el mes anterior
+dejó a la ciudad casi en escombros, recibió el conde de Castellar una
+real orden de Carlos II en que se le intimaba la inmediata entrega del
+mando al orgulloso y arbitrario arzobispo don Melchor de Liñán y
+Cisneros. Este lo sujetó a un estrecho juicio de residencia, y durante
+él tuvo la mezquindad de mantenerlo, por cerca de dos años, desterrado
+en Paita.
+
+Cuando en 1681 reemplazó el excelente duque de la Palata al arzobispo
+Cisneros, don Baltasar de la Cueva, absuelto en el juicio, presentó su
+_Relación_ de mando, fechada en el pueblecillo de Surco, inmediato a
+Chorrillos, que es una de las más notables entre las _Memorias_ que
+conocemos de los virreyes.
+
+El conde de Castellar trajo al Perú gran fortuna, cuya mayor parte
+pertenecía a la dote de su esposa, dama española que se hizo querer
+mucho en Lima, por su caridad para con los pobres y por los valiosos
+donativos con que favoreció a las iglesias. De él se decía que entró
+rico al mando y salió casi pobre.
+
+Las armas del de la Cueva eran: escudo cortinado; el primero y segundo
+cuartel en oro con un bastón de gules; el tercero en plata y un dragón o
+grifo de sinople en actitud de salir de una cueva; bordura de plata con
+ocho aspas de oro.
+
+En 1682, Carlos II, en desagravio del desaire que tan injustamente le
+infiriera, lo nombró consejero de Indias. Desempeñando este cargo
+falleció don Baltasar en España, tres o cuatro años después.
+
+
+III
+
+El conde de Castellar acostumbraba todas las tardes dar un paseo a pie
+por la ciudad, acompañado de su secretario y de uno de los capitanes de
+servicio; pero antes de regresar a palacio, y cuando las campanas
+tocaban el _Angelus_, entraba al templo de Santo Domingo para rezar
+devotamente un rosario.
+
+Era la noche del 10 de febrero de 1678.
+
+Su excelencia se encontraba arrodillado en el escabel que un lego del
+convento tenía cuidado de alistarle frente al altar de la Virgen. A
+pocos pasos de él, y de pie junto a un escaño se hallaban el secretario
+y el capitán de la escolta.
+
+A pesar de la semiobscuridad del templo, llamó la atención del último un
+bulto que se recataba tras las columnas de la vasta nave. De pronto, la
+misteriosa sombra se dirigió con pisada cautelosa hacia el escabel del
+virrey; y acogotando a éste con la mano izquierda, lo arrojó al suelo, a
+la vez que en su derecha relucía un puñal.
+
+Por dicha para el virrey, el capitán era un mancebo ágil y forzudo, que
+con la mayor presteza se lanzó sobre el asesino y le sujetó por la
+muñeca. El sacrílego bregaba desesperadamente con el puño de hierro del
+joven, hasta que, agolpándose los frailes y devotos que se encontraban
+en la iglesia, lograron quitarle el arma.
+
+Aquel hombre era Juan de Villegas.
+
+Prófugo del presidio, hacía una semana que se encontraba en Lima; y
+desde su regreso no cesó de acechar en el templo al virrey, buscando
+ocasión propicia para asesinarlo.
+
+Aquella misma noche se encomendó la causa al alcalde don Rodrigo de
+Odría, y tanta fué su actividad que, ocho días después, el cuerpo de
+Villegas se balanceaba como un racimo en la horca.
+
+--¡Lástima de pícaro!--decía al pie del patíbulo don Rodrigo a su
+alguacil--. ¿No es verdad, Güerequeque, que siempre sostuve que este
+bellaco había de acabar muy alto?
+
+--Con perdón de _usiría_--contestó el interpelado--, que ese palo es de
+poca altura para el merecimiento del bribón.
+
+
+
+
+AMOR DE MADRE
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL VIRREY «BRAZO DE PLATA»
+
+_(A Juana Manuela Gorriti.)_
+
+
+Juzgamos conveniente alterar los nombres de los principales personajes
+de esta tradición, pecado venial que hemos cometido en _La emplazada_ y
+alguna otra. Poco significan los nombres si se cuida de no falsear la
+verdad histórica; y bien barruntará el lector qué razón, y muy poderosa,
+habremos tenido para desbautizar prójimos.
+
+
+I
+
+En agosto de 1690 hizo su entrada en Lima el excelentísimo señor don
+Melchor Portocarrero Lazo de la Vega, conde de la Monclova, comendador
+de Zarza en la Orden de Alcántara y vigésimo tercio virrey del Perú por
+su majestad don Carlos II. Además de su hija doña Josefa, y de su
+familia y servidumbre, acompañábanlo desde México, de cuyo gobierno fué
+trasladado a estos reinos, algunos soldados españoles. Distinguíase
+entre ellos, por su bizarro y marcial aspecto, don Fernando de Vergara,
+hijodalgo extremeño, capitán de gentileshombres lanzas; y contábase de
+él que entre las bellezas mexicanas no había dejado la reputación
+austera de monje benedictino. Pendenciero, jugador y amante de dar
+guerra a las mujeres, era más que difícil hacerlo sentar la cabeza; y el
+virrey, que le profesaba paternal afecto, se propuso en Lima casarlo de
+su mano, por ver si resultaba verdad aquello de _estado muda
+costumbres_.
+
+Evangelina Zamora, amén de su juventud y belleza, tenía prendas que la
+hacían el partido más codiciable de la ciudad de los Reyes. Su bisabuelo
+había sido, después de Jerónimo de Aliaga, del alcalde Ribera, de Martín
+de Alcántara y de Diego Maldonado el Rico, uno de los conquistadores más
+favorecidos por Pizarro con repartimientos en el valle del Rimac. El
+emperador le acordó el uso del _Don_, y algunos años después los
+valiosos presentes que enviaba a la corona le alcanzaron la merced de un
+hábito de Santiago. Con un siglo a cuestas, rico y ennoblecido, pensó
+nuestro conquistador que no tenía ya misión sobre este valle de
+lágrimas, y en 1604 lió el petate, legando al mayorazgo, en propiedades
+rústicas y urbanas, un caudal que se estimó entonces en un quinto de
+millón.
+
+El abuelo y el padre de Evangelina acrecieron la herencia; y la joven se
+halló huérfana a la edad de veinte años, bajo el amparo de un tutor y
+envidiada por su riqueza.
+
+Entre la modesta hija del conde de la Monclova y la opulenta limeña se
+estableció, en breve, la más cordial amistad. Evangelina tuvo así motivo
+para encontrarse frecuentemente en palacio en sociedad con el capitán de
+gentileshombres, que a fuer de galante no desperdició coyuntura para
+hacer su corte a la doncella; la que al fin, sin confesar la inclinación
+amorosa que el hidalgo extremeño había sabido hacer brotar en su pecho,
+escuchó con secreta complacencia la propuesta de matrimonio con don
+Fernando. El intermediario era el virrey nada menos, y una joven bien
+doctrinada no podía inferir desaire a tan encumbrado padrino.
+
+Durante los cinco primeros años de matrimonio, el capitán Vergara olvidó
+su antigua vida de disipación. Su esposa y sus hijos constituían toda su
+felicidad: era, digámoslo así, un marido ejemplar.
+
+Pero un día fatal hizo el diablo que don Fernando acompañase a su mujer
+a una fiesta de familia, y que en ella hubiera una sala, donde no sólo
+se jugaba la clásica _malilla_ abarrotada, sino que, alrededor de una
+mesa con tapete verde, se hallaban congregados muchos devotos de los
+culbículos. La pasión del juego estaba sólo adormecida en el alma del
+capitán, y no es extraño que a la vista de los dados se despertase con
+mayor fuerza. Jugó, y con tan aviesa fortuna, que perdió en esa noche
+veinte mil pesos.
+
+Desde esa hora, el esposo modelo cambió por completo su manera de ser, y
+volvió a la febricitante existencia del jugador. Mostrándosele la suerte
+cada día más rebelde, tuvo que mermar la hacienda de su mujer y de sus
+hijos para hacer frente a las pérdidas, y lanzarse en ese abismo sin
+fondo que se llama _el desquite_.
+
+Entre sus compañeros de vicio había un joven, marqués a quien los dados
+favorecían con tenacidad, y don Fernando tomó a capricho luchar contra
+tan loca fortuna. Muchas noches lo llevaba a cenar a la casa de
+Evangelina y, terminada la cena, los dos amigos se encerraban en una
+habitación a _descamisarse_, palabra que en el tecnicismo de los
+jugadores tiene una repugnante exactitud.
+
+Decididamente, el jugador y el loco son una misma entidad. Si algo
+empequeñece, a mi juicio, la figura histórica del emperador Augusto es
+que, según Suetonio, después de cenar jugaba a pares y nones.
+
+En vano Evangelina se esforzaba para apartar del precipicio al
+desenfrenado jugador. Lágrimas y ternezas, enojos y reconciliaciones
+fueron inútiles. La mujer honrada no tiene otras armas que emplear sobre
+el corazón del hombre amado.
+
+Una noche la infeliz esposa se encontraba ya recogida en su lecho,
+cuando la despertó don Fernando pidiéndole el anillo nupcial. Era éste
+un brillante de crecidísimo valor. Evangelina se sobresaltó; pero su
+marido calmó su zozobra, diciéndola que trataba sólo de satisfacer la
+curiosidad de unos amigos que dudaban del mérito de la preciosa alhaja.
+
+¿Qué había pasado en la habitación donde se encontraban los rivales de
+tapete? Don Fernando perdía una gran suma, y no teniendo ya prenda que
+jugar, se acordó del espléndido anillo de su esposa.
+
+La desgracia es inexorable. La valiosa alhaja lucía pocos minutos más
+tarde en el dedo anular del ganancioso marqués.
+
+Don Fernando se estremeció de vergüenza y remordimiento. Despidióse el
+marqués, y Vergara lo acompañaba a la sala; pero al llegar a ésta,
+volvió la cabeza hacia una mampara que comunicaba al dormitorio de
+Evangelina, y al través de los cristales vióla sollozando de rodillas
+ante una imagen de María.
+
+Un vértigo horrible se apoderó del espíritu de don Fernando, y rápido
+como el tigre, se abalanzó sobre el marqués y le dió tres puñaladas por
+la espalda.
+
+El desventurado huyó hacia el dormitorio, y cayó exánime delante del
+lecho de Evangelina.
+
+
+II
+
+El conde de la Monclova, muy joven a la sazón, mandaba una compañía en
+la batalla de Arras, dada en 1654. Su denuedo lo arrastró a lo más
+reñido de la pelea, y fué retirado del campo casi moribundo.
+Restablecióse al fin, pero con pérdida del brazo derecho, que hubo
+necesidad de amputarle. El lo substituyó con otro plateado, y de aquí
+vino el apodo con que, en México y en Lima lo bautizaron.
+
+El virrey _Brazo de plata_, en cuyo escudo de armas se leía este mote:
+_Ave María gratia plena_, sucedió en el gobierno del Perú al ilustre don
+Melchor de Navarra y Rocafull. «Con igual prestigio que su antecesor,
+aunque con menos dotes administrativas--dice Lorente--, de costumbres
+puras, religioso, conciliador y moderado, el conde de la Monclova
+edificaba al pueblo con su ejemplo, y los necesitados le hallaron
+siempre pronto a dar de limosna sus sueldos y las rentas de su casa».
+
+En los quince años y cuatro meses que duró el gobierno de _Brazo de
+plata_, período a que ni hasta entonces ni después llegó ningún virrey,
+disfrutó el país de completa paz; la administración fué ordenada, y se
+edificaron en Lima magníficas casas. Verdad que el tesoro público no
+anduvo muy floreciente; pero por causas extrañas a la política. Las
+procesiones y fiestas religiosas de entonces recordaban, por su
+magnificencia y lujo, los tiempos del conde de Lemos. Los portales, con
+sus ochenta y cinco arcos, cuya fábrica se hizo con gasto de veinticinco
+mil pesos, el Cabildo y la galería de palacio fueron obras de esa época.
+
+En 1694 nació en Lima un monstruo con dos cabezas y rostros hermosos,
+dos corazones, cuatro brazos y dos pechos unidos por un cartílago. De la
+cintura a los pies poco tenía de fenomenal, y el enciclopédico limeño
+don Pedro de Peralta escribió con el título de _Desvíos de la
+naturaleza_ un curioso libro, en que, a la vez que hace una descripción
+anatómica del monstruo, se empeña en probar que estaba dotado de dos
+almas.
+
+Muerto Carlos _el Hechizado_ en 1700, Felipe V, que lo sucedió,
+recompensó al conde de la Monclova haciéndolo grande de España.
+
+Enfermo, octogenario y cansado del mando, el virrey _Brazo de plata_
+instaba a la corte para que se le reemplazase. Sin ver logrado este
+deseo, falleció el conde de la Monclova el 22 de septiembre de 1702,
+siendo sepultado en la Catedral; y su sucesor, el marqués de Casteldos
+Ríus, no llegó a Lima sino en junio de 1707.
+
+Doña Josefa, la hija del conde de la Monclova, siguió habitando en
+palacio después de la muerte del virrey; mas una noche, concertada ya
+con su confesor, el padre Alonso Mesía, se descolgó por una ventana y
+tomó asilo en las monjas de Santa Catalina, profesando con el hábito de
+Santa Rosa, cuyo monasterio se hallaba en fábrica. En mayo de 1710 se
+trasladó doña Josefa Portocarrero Lazo de la Vega al nuevo convento, del
+que fué la primera abadesa.
+
+
+III
+
+Cuatro meses después de su prisión, la Real Audiencia condenaba a muerte
+a don Fernando de Vergara. Este desde el primer momento había declarado
+que mató al marqués con alevosía, en un arranque de desesperación de
+jugador arruinado. Ante tan franca confesión no quedaba al tribunal más
+que aplicar la pena.
+
+Evangelina puso en juego todo resorte para libertar a su marido de una
+muerte infamante; y en tal desconsuelo, llegó el día designado para el
+suplicio del criminal. Entonces la abnegada y valerosa Evangelina
+resolvió hacer, por amor al nombre de sus hijos, un sacrificio sin
+ejemplo.
+
+Vestida de duelo se presentó en el salón de palacio en momentos de
+hallarse el virrey conde de la Monclova en acuerdo con los oidores, y
+expuso: que don Fernando había asesinado al marqués, amparado por la
+ley; que ella era adúltera, y que, sorprendida por el esposo, huyó de
+sus iras, recibiendo su cómplice justa muerte del ultrajado marido.
+
+La frecuencia de las visitas del marqués a la casa de Evangelina, el
+anillo de ésta como gaje de amor en la mano del cadáver, las heridas por
+la espalda, la circunstancia de habérsele hallado al muerto al pie del
+lecho de la señora, y otros pequeños detalles eran motivos bastantes
+para que el virrey, dando crédito a la revelación, mandase suspender la
+sentencia.
+
+El juez de la causa se constituyó en la cárcel para que don Fernando
+ratificara la declaración de su esposa. Mas apenas terminó el escribano
+la lectura, cuando Vergara, presa de mil encontrados sentimientos, lanzó
+una espantosa carcajada.
+
+¡El infeliz se había vuelto loco!
+
+Pocos años después, la muerte cernía sus alas sobre el casto lecho de la
+noble esposa, y un austero sacerdote prodigaba a la moribunda los
+consuelos de la religión.
+
+Los cuatro hijos de Evangelina esperaban arrodillados la postrera
+bendición maternal. Entonces la abnegada víctima, forzada por su
+confesor, les reveló el tremendo secreto:--El mundo olvidará--les
+dijo--el nombre de la mujer que os dió la vida; pero habría sido
+implacable para con vosotros si vuestro padre hubiese subido los
+escalones del cadalso. Dios, que lee en el cristal de mi conciencia,
+sabe que ante la sociedad perdí mi honra porque no os llamasen un día
+los hijos del ajusticiado.
+
+
+
+
+LUCAS EL SACRÍLEGO
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL VIGÉSIMONONO VIRREY DEL PERÚ
+
+I
+
+El que hubiera pasado por la plazuela de San Agustín a la hora de las
+once de la noche del 22 de octubre de 1743, habría visto un bulto sobre
+la cornisa de la fachada del templo, esforzándose a penetrar en él por
+una estrecha claraboya. Grandes pruebas de agilidad y equilibrio tuvo
+sin duda que realizar el escalador hasta encaramarse sobre la cornisa, y
+el cristiano que lo hubiese contemplado habría tenido que santiguarse
+tomándolo por el _enemigo malo_ o por duende cuando menos. Y no se
+olvide que, por aquellos, tiempos, era de pública voz y fama que, en
+ciertas noches, la plazuela de San Agustín era invadida por una
+procesión de ánimas del purgatorio con cirio en mano. Yo ni quito ni
+pongo; pero sospecho que con la república y el gas les hemos metido el
+resuello a las ánimas benditas, que se están muy mohinas y quietas en el
+sitio donde a su Divina Majestad plugo ponerlas.
+
+El atrio de la iglesia no tenía por entonces la magnífica verja de
+hierro que hoy la adorna, y la policía nocturna de la ciudad estaba en
+abandono tal, que era asaz difícil encontrar una ronda. Los buenos
+habitantes de Lima se encerraban en casita a las diez de la noche,
+después de apagar el farol de la puerta, y la población quedaba
+sumergida en plena tiniebla, con gran contentamiento de gatos y
+lechuzas, de los devotos de la hacienda ajena y de la gente dada a
+amorosas empresas.
+
+El avisado lector, que no puede creer en duendes ni en demonios
+coronados, y que, como es de moda en estos tiempos de civilización,
+acaso no cree ni en Dios, habrá sospechado que es un ladrón el que se
+introduce por la claraboya de la iglesia. Piensa mal y acertarás.
+
+En efecto. Nuestro hombre con auxilio de una cuerda se descolgó al
+templo, y con paso resuelto se dirigió al altar mayor.
+
+Yo no sé, lector, si alguna ocasión te has encontrado de noche en un
+vasto templo, sin más luz que la que despiden algunas lamparillas
+colocadas al pie de las efigies, y sintiendo el vuelo y el graznar
+fatídico de esas aves que anidan en las torres y bóvedas. De mí sé decir
+que nada ha producido en mi espíritu una impresión más sombría y solemne
+a la vez, y que por ello tengo a los sacristanes y monaguillos en
+opinión, no diré de santos, sino de ser los hombres de más hígados de la
+cristiandad. ¡Me río yo de los bravos de la Independencia!
+
+Llegado nuestro hombre al sagrario, abrió el recamarín, sacó la Custodia
+envolvió en su pañuelo la Hostia divina, dejándola sobre el altar y
+salió del templo por la misma claraboya que le había dado entrada.
+
+Sólo dos días después, en la mañana del sábado 25, cuando debía hacerse
+la renovación de la Forma, vino a descubrirse el robo. Había
+desaparecido el sol de oro, evaluado en más de cuarenta mil pesos, y
+cuyas ricas perlas, rubíes, brillantes, zafiros, ópalos y esmeraldas
+eran obsequio de las principales familias de Lima. Aunque el pedestal
+era también de oro v admirable como obra de arte, no despertó la codicia
+del ladrón.
+
+Fácil es imaginarse la conmoción que este sacrilegio causaría en el
+devoto pueblo. Según refiere el erudito escritor del _Diario de Lima_,
+en los números del 4 y 5 de octubre de 1791, hubo procesión de
+penitencia, sermón sobre el texto de David: _Exurge, Domine, et judica
+causam tuam_, constantes rogativas, prisión de legos y sacristanes, y
+carteles fijando premios para quien denunciase al ladrón. Se cerraron
+los coliseos y el duelo fué general cuando, corriendo los días sin
+descubrirse al delincuente, recurrió la autoridad eclesiástica al
+tremendo resorte de leer censuras y apagar candelas.
+
+Por su parte el marqués de Villagarcía, virrey del Perú, había llenado
+su deber, dictando todas las providencias eme en su arbitrio estaban
+para capturar al sacrílego. Los expresos a los corregidores y demás
+autoridades del virreinato se sucedieron sin tregua, hasta que a fines
+de noviembre llegó a Lima un alguacil del intendente de Huancavelica don
+Jerónimo Solá, ex consejero de Indias, con pliegos en los que éste
+comunicaba a su excelencia que el ladrón se hallaba aposentado en la
+cárcel y con su respectivo par de calcetas de Vizcaya. Bien dice el
+refrán que entre bonete y almete se hacen cosas de copete.
+
+Las campanas se echaron a vuelo, el teatro volvió a funcionar, los
+vecinos abandonaron el luto, y Lima se entregó a fiestas y regocijos.
+
+
+II
+
+Ciñéndonos al plan que hemos seguido en las TRADICIONES, viene aquí a
+cuento una rápida reseña histórica de la época de mando del
+excelentísimo señor don José de Mendoza Caamaño y Sotomayor, marqués de
+Villagarcía, de Monroy y de Cusano, conde de Barrantes y Señor de Vista
+Alegre, Rubianes y Villanueva vigésimonono virrey del Perú por su
+majestad don Felipe V, y que, a la edad de sesenta años, se hizo cargo
+del gobierno de estos reinos en 4 de enero de 1736.
+
+El marqués de Villagarcía se resistió mucho a aceptar el virreinato del
+Perú, y persuadiéndolo uno de los ministros del rey para que no
+rechazase lo que tantos codiciaban, dijo:
+
+--Señor, vueseñoría me ponga a los pies de Su Majestad, a quien venero
+como es justo y de ley, y represéntele que haciendo cuentas conmigo
+mismo, he hallado que me conviene más vivir pobre hidalgo que morir rico
+virrey.
+
+El soberano encontró sin fundamento la excusa, y el nombrado tuvo que
+embarcarse para América.
+
+Sucediendo al enérgico marqués de Castelfuerte, la ley de las
+compensaciones exigía del nuevo virrey una política menos severa. Así, a
+fuerza de sagacidad y moderación, pudo el de Villagarcía impedir que
+tomasen incremento las turbulencias de Oruro y mantener a raya al
+cuzqueño Juan Santos, que se había proclamado Inca.
+
+No fué tan feliz con los almirantes ingleses Vernon y Jorge Andson, que
+con sus piraterías alarmaban la costa. Haciendo grandes esfuerzos e
+imponiendo una contribución al comercio, logró el virrey alistar una
+escuadra, cuyo jefe evitó siempre poner sus naves al alcance de los
+cañones ingleses, dando lugar a que Andson apresara el galeón de Manila,
+que llevaba un cargamento valuado en más de tres millones de pesos.
+
+Bajo su gobierno fué cuando el mineral del Cerro de Pasco principió a
+adquirir la importancia de que hoy goza, y entre otros sucesos curiosos
+de su época merecen consignarse la aurora boreal que se vió una noche en
+el Cuzco, y la muerte que dieron los fanáticos habitantes de Cuenca al
+cirujano de la expedición científica que a las órdenes del sabio La
+Condamine visitó la América. Los sencillos naturales pensaron, al ver
+unos extranjeros examinando el cielo con grandes telescopios, que esos
+hombres se ocupaban de hechicerías y malas artes.
+
+A propósito de la venida de la comisión científica, leemos en un
+precioso manuscrito que existe en la Biblioteca de Lima, titulado _Viaje
+al globo de la luna_, que el pueblo limeño bautizó a los ilustres
+marinos españoles don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa y a los sabios
+franceses Gaudin y La Condamine con el sobrenombre de los _caballeros
+del punto fijo_, aludiendo a que se proponían determinar con _fijeza_ la
+magnitud y figura de la tierra. Un pedante, creyendo que los cuatro
+comisionados tenían la facultad de alejar de Lima cuanto quisiesen la
+línea equinoccial, se echó a murmurar entre el pueblo ignorante contra
+el virrey marqués de Villagarcía, acusándolo de tacaño y menguado; pues
+por ahorrar un gasto de quince o veinte mil pesos que pudiera costar la
+obra, consentía en que la línea equinoccial se quedase como se estaba y
+los vecinos expuestos a sufrir los recios calores del verano. Trabajillo
+parece que costó convencer al populacho de que aquel charlatán ensartaba
+disparates. Así lo refiere el autor anónimo del ya citado manuscrito.
+
+Después de nueve años y medio de gobierno, y cuando menos lo esperaba,
+fué el virrey desairosamente relevado con el futuro conde de Superunda
+en julio de 1745. Este agravio afectó tanto al anciano marqués de
+Villagarcía, que regresando para España, a bordo del navío Héctor, murió
+en el mar, en la costa patagónica, en diciembre del mismo año.
+
+
+III
+
+Lucas de Valladolid era un mestizo, de la ciudad de Huamanga, que
+ejercía en Lima el oficio de platero. Obra de sus manos eran las mejores
+alhajas que a la sazón se fabricaban. Pero el maestro Lucas pecaba de
+generoso, y en el juego, el vino y las mozas de partido derrochaba sus
+ganancias.
+
+Los padres agustinos le dispensaban gran consideración, y el maestro
+Lucas era uno de sus obligados comensales en los días de mantel largo.
+Nuestro platero conocía, pues, a palmos el convento y la iglesia,
+circunstancia que le sirvió para realizar el robo de la Custodia, tal
+como lo dejamos referido.
+
+Dueño de tan valiosa prenda, se dirigió con ella a su casa, desarmó el
+sol, fundió el oro y engarzó en anillos algunas piedras. Viendo la
+excitación que su crimen había producido, se resolvió a abandonar la
+ciudad y emprendió viaje a Huancavelica, enterrando antes en la falda
+del San Cristóbal una parte de su riqueza.
+
+La esposa del intendente Solá era limeña, y a ésta se presentó el
+maestro Lucas ofreciéndole en venta seis magníficos anillos. En uno de
+ellos lucía una preciosa esmeralda, y examinándola la señora, exclamó:
+«¡Qué rareza! Esta piedra es idéntica a la que obsequié para la Custodia
+de San Agustín».
+
+Turbóse el platero, y no tardó en despedirse.
+
+Pocos minutos después entraba el intendente en la estancia de su esposa,
+y la participó que acababa de llegar un expreso de Lima con la noticia
+del sacrílego robo.
+
+--Pues, hijo mío--le interrumpió la señora--, hace un rato que he tenido
+en casa al ladrón.
+
+Con los informes de la intendenta procedióse en el acto a buscar al
+maestro Lucas; pero ya éste había abandonado la población. Redobláronse
+los esfuerzos y salieron inmediatamente algunos indios en todas
+direcciones en busca del criminal, logrando aprehenderlo a tres leguas
+de distancia.
+
+El sacrílego principió por una tenaz negativa; pero le aplicaron
+garrotillo en los pulgares o un cuarto de rueda, y canto de plano.
+
+Cuando el virrey recibió el oficio del intendente de Hancavelica
+despachó para guarda del reo una compañía de su escolta.
+
+Llegado éste a Lima, en enero de 1744, costó gran trabajo impedir que el
+pueblo lo hiciese añicos. ¡Las justicias populares son cosa rancia por
+lo visto!
+
+A los pocos días fué el ladrón puesto en capilla, y entonces solicitó la
+gracia de que se le acordasen cuatro meses para fabricar una Custodia
+superior en mérito a la que él había destruido. Los agustinos
+intercedieron y la gracia fué otorgada.
+
+Las familias pudientes contribuyeron con oro y nuevas alhajas, y cuatro
+meses después, día por día, la Custodia, verdadera obra de arte, estaba
+concluída. En este intervalo el maestro Lucas dió en su prisión tan
+positivas muestras de arrepentimiento que le valieron la merced de que
+se le conmutase la pena.
+
+Es decir, que en vez de achicharrarlo como a sacrílego, se le ahorcó muy
+pulcramente como a ladrón.
+
+
+
+
+RUDAMENTE, PULIDAMENTE, MAÑOSAMENTE
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL VIRREY AMAT
+
+
+I
+
+_En que el lector hace conocimiento con una hembra del coco, de
+Rechupete y Tilín_
+
+Leonorcica Michel era lo que hoy llamaríamos una limeña de _rompe y
+rasga_, lo que en los tiempos del virrey Amat se conocía por una mocita
+del _tecum_ y de las que se amarran la liga encima de la rodilla.
+Veintisiete años con más mundo que el que descubrió Colón, color
+sonrosado, ojos de más preguntas y respuestas que el catecismo, nariz de
+escribano por lo picaresca, labios retozones, y una tabla de pecho como
+para asirse de ella un náufrago, tal era en compendio la muchacha.
+Añádase a estas perfecciones brevísimo pie, torneada pantorrilla,
+cintura estrecha, aire de taco y sandunguero, de esos que hacen
+estremecer hasta a los muertos del campo santo. La moza, en fin, no era
+_boccato di cardinale_, sino _boccato_ de concilio ecuménico.
+
+Paréceme que con el retrato basta y sobra para esperar mucho de esa
+pieza de tela emplástica, que
+
+_era como el canario
+ que va y se baña,
+y luego se sacude
+ con arte y maña._
+
+Leonorcica, para colmo de venturanza, era casada con un honradísimo
+pulpero español, más bruto que el que asó la manteca, y a la vez más
+manso que todos los carneros juntos de la cristiandad y morería. El
+pobrete no sabía otra cosa que aguar el vino, vender gato por liebre y
+ganar en su comercio muy buenos cuartos, que su bellaca mujer se
+encargaba de gastar bonitamente en cintajos y faralares, no para más
+encariñar a su cónyuge, sino para engatusar a los oficiales de los
+regimientos del rey. A la chica, que de suyo era tornadiza, la había
+agarrado el diablo por la, milicia y... ¡échele usted un galgo a su
+honestidad! Con razón decía uno:--Algo tendrá, el matrimonio, cuando
+necesita bendición de cura.
+
+El pazguato del marido, siempre que la sorprendía en gatuperios y juegos
+nada limpios con los militares, en vez de coger una tranca y
+derrengarla, se conformaba con decir:
+
+--Mira, mujer, que no me gustan militronchos en casa y que un día me
+pican las pulgas y hago una que sea sonada.
+
+--Pues mira, ¡arrastrado!, no tienes más que empezar--contestaba la
+mozuela, puesta en jarras y mirando entre ceja y ceja a su víctima.
+
+Cuentan que una vez fué el pulpero a querellarse ante el provisor y a
+solicitar divorcio, alegando que su conjunta lo trataba mal.
+
+--¡Hombre de Dios! ¿Acaso te pega?--le preguntó su señoría.
+
+--No, señor--contestó el pobre diablo--, no me pega..., pero me la
+pega.
+
+Este marido era de la misma masa de aquel otro que cantaba:
+
+_mi mujer me han robado
+ tres días ha:
+ya para bromas basta:
+ vuelvanmelá._
+
+Al fin la cachaza tuvo su límite, y el marido hizo... una que fué
+sonada. ¿Perniquebró a su costilla? ¿Le rompió el bautismo a algún
+galán? ¡Quia! Razonando filosóficamente, pensó que era tontuna perderse
+un hombre por perrerías de una mala pécora; que de hembras está más
+poblado este pícaro mundo, y que como dijo no sé quién, las mujeres son
+como las ranas, que por una que zambulle salen cuatro a flor de agua.
+
+De la noche a la mañana traspasó, pues, la pulpería, y con los reales
+que el negocio le produjo se trasladó a Chile, donde en Valdivia puso
+una cantina.
+
+¡Qué fortuna la de las anchovetas! En vez de ir al puchero se las deja
+tranquilamente en el agua.
+
+Esta metáfora traducida a buen romance quiere decir que Leonorcica,
+lejos de lloriquear y tirarse de las greñas, tocó generala, revistó a
+sus amigos de cuartel, y de entre ellos, sin más recancamusas, escogió
+para amante de relumbrón al alférez del regimiento de Córdoba don Juan
+Francisco Pulido, mocito que andaba siempre más emperejilado que rey de
+baraja fina.
+
+
+II
+
+_Mano de Historia_
+
+Si ha caído bajo tu dominio, lector amable, mi primer libro de
+TRADICIONES, habrás hecho conocimiento con el excelentísimo señor don
+Manuel Amat y Juniet, trigésimo primo virrey del Perú por su majestad
+Fernando VI. Ampliaremos hoy las noticias históricas que sobre él
+teníamos consignadas.
+
+La capitanía general de Chile fué, en el siglo pasado, un escalón para
+subir al virreinato. Manso de Velazco, Amat, Jáuregui, O'Higgins y
+Avilés, después de haber gobernado en Chile, vinieron a ser virreyes del
+Perú.
+
+A fines de 1761 se hizo Amat cargo del gobierno. «Traía--dice un
+historiador--la reputación de activo, organizador, inteligente, recto
+hasta el rigorismo y muy celoso de los intereses públicos, _sin olvidar
+la propia conveniencia_». Su valor personal lo había puesto a prueba en
+una sublevación de presos en Santiago. Amat entró solo en la cárcel, y
+recibido a pedradas, contuvo con su espada a los rebeldes. Al otro día
+ahorcó docena y media de ellos. Como se ve, el hombre no se andaba con
+repulgos.
+
+Amat principió a ejercer el gobierno cuando hallándose más encarnizada
+la guerra de España con Inglaterra y Portugal, las colonias de América
+recelaban una invasión. El nuevo virrey atendió perfectamente a poner en
+pie de defensa la costa desde Panamá a Chile, y envió eficaces auxilios
+de armas y dinero al Paraguay y Buenos Aires. Organizó en Lima milicias
+cívicas, que subieron a cinco mil hombres de infantería y dos mil de
+caballería, y él mismo se hizo reconocer por coronel del regimiento de
+nobles, que contaba con cuatrocientas plazas. Efectuada la paz, Carlos
+III premió a Amat con la cruz de San Jenaro, y mandó a Lima veintidós
+hábitos de caballeros de diversas Ordenes para los vecinos que más se
+habían distinguido por su entusiasmo en la formación, equipo y
+disciplina de las milicias.
+
+Bajo su gobierno se verificó el Concilio provincial de 1772, presidido
+por el arzobispo don Diego Parada, en que fueron confirmados los cánones
+del Concilio de Santo Toribio.
+
+Hubo de curioso en este Concilio que habiendo investido Amat al
+franciscano fray Juan de Marimón, su paisano, confesor y aun pariente,
+con el carácter de teólogo representante del real patronato, se vió en
+el conflicto de tener que destituirlo y desterrarlo por dos años a
+Trujillo. El padre Marimón, combatiendo en la sesión del 28 de febrero
+al obispo Espiñeyra y al crucífero Durán, que defendían la doctrina del
+probabilismo, anduvo algo cáustico con sus adversarios. Llamado al orden
+Marimón, contestó, dando una palmada sobre la tribuna:--Nada de gritos,
+ilustrísimo señor, que respetos guardan respetos, y si su señoría vuelve
+a gritarme, yo tengo pulmón más fuerte y le sacaré ventaja--. En uno de
+los volúmenes de _Papeles varios_ de la Biblioteca de Lima se encuentran
+un opúsculo del padre agonizante Durán, una carta del obispo fray Pedro
+Ángel de Espiñeyra, el decreto de Amat y una réplica de Marimón, así
+como el sermón que pronunció éste en las exequias del padre Pachi,
+muerto en olor de santidad.
+
+El virrey, cuyo liberalismo en materia religiosa se adelantaba a su
+época, influyó, aunque sin éxito, para que se obligase a los frailes a
+hacer vida común y a reformar sus costumbres, que no eran ciertamente
+evangélicas. Lima encerraba entonces entre sus murallas la bicoca de mil
+trescientos frailes, y los monasterios de monjas de pigricia de
+setecientas mujeres.
+
+Para espiar a los frailes que andaban en malos pasos por los barrios de
+Abajo el Puente, hizo Amat construir el balcón de palacio que da a la
+plazuela de los Desamparados, y se pasaba muchas horas escondido tras de
+las celosías.
+
+Algún motivo de tirria debieron darle los frailes de la Merced, pues
+siempre que divisaba hábito de esa comunidad murmuraba entre dientes:
+«¡Buen blanco!» Los que lo oían pensaban que el virrey se refería a la
+tela del traje, hasta que un curioso se atrevió a pedirle aclaración, y
+entonces dijo Amat: «¡Buen blanco para una bala de cañón!»
+
+En otra ocasión hemos hablado de las medidas prudentes y acertadas que
+tomó Amat para cumplir la real orden por la que fueron expulsados los
+miembros de la Compañía de Jesús. El virrey inauguró inmediatamente en
+el local del colegio de los jesuítas el famoso Convictorio de San
+Carlos, que tantos hombres ilustres ha dado a la América.
+
+Amotinada en el Callao a los gritos de ¡Viva el rey y muera su mal
+gobierno! la tripulación de los navíos _Septentrión_ y _Astuto_, por
+retardo en el pagamento de sueldos, el virrey enarboló en un torreón la
+bandera de justicia, asegurándola con siete cañonazos. Fué luego a
+bordo, y tras brevísima información mandó colgar de las antenas a los
+dos cabecillas y diezmó la marinería insurrecta, fusilando diez y siete.
+Amat decía que la justicia debe ser como el relámpago.
+
+Amat cuidó mucho de la buena policía, limpieza y ornato de Lima. Un
+hospital para marineros en Bellavista; un templo de las Nazarenas, en
+cuya obra trabajaba a veces como carpintero; la Alameda y plaza de Acho
+para la corrida de toros, y el Coliseo, que ya no existe, para las
+lidias de gallos, fueron de su época. Emprendió también la fábrica, que
+no llegó a terminarse, del Paseo de Aguas y que, a juzgar por lo que aun
+se ve, habría hecho competencia a Saint-Cloud y a Versalles.
+
+Licencioso en sus costumbres, escandalizó bastante al país con sus
+aventuras amorosas. Muchas páginas ocuparían las historietas picantes en
+que figura el nombre de Amat unido al de Micaela Villegas, la
+Perricholi, actriz del teatro de Lima.
+
+Sus contemporáneos acusaron a Amat de poca pureza en el manejo de los
+fondos públicos, y daban por prueba de su acusación que vino de Chile
+con pequeña fortuna y que, a pesar de lo mucho que derrochó con la
+Perricholi, que gastaba un lujo insultante, salió del mando millonario.
+Nosotros ni quitamos ni ponemos, no entramos en esas honduras y decimos
+caritativamente que el virrey supo, en el juicio de residencia, hacerse
+absolver de este cargo, como hijo de la envidia y de la maledicencia
+humanas.
+
+En julio de 1776, después de cerca de quince años de gobierno, lo
+reemplazó el excelentísimo señor don Manuel Guirior.
+
+Amat se retiró a Cataluña, país de su nacimiento, en donde, aunque
+octogenario y achacoso, contrajo matrimonio con una joven sobrina suya.
+Las armas de Amat eran: escudo en oro con una ave de siete cabezas de
+azur.
+
+
+III
+
+_Donde el lector hallará tres retruécanos no rebuscados sino históricos_
+
+Por el año de 1772 los habitantes de esta, hoy prácticamente
+republicana, ciudad de los Reyes, se hallaban poseídos del más profundo
+pánico. ¿Quien era el guapo que después de las diez de la noche asomaba
+las narices por esas calles? Una carrera de gatos o ratones en el techo
+bastaba para producir en una casa soponcios femeniles, alarmas
+masculinas y barullópolis mayúsculo.
+
+La situación no era para menos. Cada dos o tres noches se realizaba
+algún robo de magnitud, y según los cronistas de esos tiempos, tales
+delitos salían, en la forma, de las prácticas hasta entonces usadas por
+los discípulos de Caco. Caminos subterráneos, forados abiertos por medio
+del fuego, escalas de alambre y otras invenciones mecánicas revelaban,
+amén de la seguridad de sus golpes, que los ladrones no sólo eran
+hombres de enjundia y pelo en pecho, sino de imaginativa y cálculo. En
+la noche del 10 de julio ejecutaron un robo que se estimó en treinta mil
+pesos.
+
+Que los ladrones no eran gentuza de poco más o menos, lo reconocía el
+mismo virrey, quien, conversando una tarde con los oficiales de guardia
+que lo acompañaban a la mesa, dijo con su acento de catalán cerrado.
+
+--¡Muchi diablus de latrons!
+
+--En efecto, excelentísimo señor--le repuso el alférez don Juan
+Francisco Pulido--. Hay que convenir en que roban _pulidamente_.
+
+Entonces el teniente de artillería don José Manuel Martínez Ruda le
+interrumpió:
+
+--Perdone el alférez. Nada de pulido encuentro; y lejos de eso, desde
+que desvalijan una casa contra la voluntad de su dueño, digo que
+proceden _rudamente_.
+
+--¡Bien! Señores oficiales, se conoce que hay chispa--añadió el alcalde
+ordinario don Tomás Muñoz, y que era, en cuanto a sutileza, capaz de
+sentir el galope del caballo de copas--. Pero no en vano empuño yo una
+vara que hacer caer _mañosamente_ sobre esos pícaros que traen al
+vecindario con el credo en la boca.
+
+
+IV
+
+_Donde se comprueba que a la larga el toro fina en el matadero y el
+ladrón en la horca_
+
+Al anochecer del 31 de julio del susodicho año de 1772, un soldado entró
+cautelosamente en la casa del alcalde ordinario don Tomás Muñoz y se
+entretuvo con él una hora en secreta plática.
+
+Poco después circulaban por la ciudad rondas de alguaciles y agentes de
+la policía que fundó Amat con el nombre de _encapados_.
+
+En la mañana del 1º de agosto todo el mundo supo que en la cárcel de
+corte y con gruesas garras de grillos se hallaban aposentados el
+teniente Ruda, el alférez Pulido, seis soldados del regimiento de
+Saboya, tres del regimiento de Córdoba y ocho paisanos. Hacíanles
+también compañía doña Leonor Michel y doña Manuela Sánchez, queridas de
+los dos oficiales, y tres mujeres del pueblo, mancebas de soldados. Era
+justo que quienes estuvieron a las maduras participasen de las duras.
+Quien comió la carne que roa el hueso.
+
+El proceso, curiosísimo en verdad y que existe en los archivos de la
+excelentísima Corte Suprema, es largo para extractarlo. Baste saber que
+el 13 de agosto no quedó en Lima títere que no concurriese a la Plaza
+mayor, en la que estaban formadas las tropas regulares y milicias
+cívicas.
+
+Después de degradados con el solemne ceremonial de las ordenanzas
+militares los oficiales Ruda y Pulido, pasaron junto con nueve de sus
+cómplices a balancearse en la horca, alzada frente al callejón de
+Petateros. El verdugo cortó luego las cabezas que fueron colocadas en
+escarpias en el Callao y en Lima.
+
+Los demás reos obtuvieron pena de presidio, y cuatro fueron absueltos,
+contándose entre éstos doña Manuela Sánchez, la querida de Ruda. El
+proceso demuestra que si bien fué cierto que ella percibió los
+provechos, ignoró siempre de dónde salían las misas.
+
+
+V
+
+_En que se copia una sentencia que puede arder en un candil_
+
+«En cuanto a doña Leonor Michel, receptora de especies furtivas, la
+condeno a que sufra cincuenta azotes, que le darán en su prisión de mano
+del verdugo, y a ser rapada la cabeza y cejas, y después de pasada tres
+veces por la horca, será conducida al real beaterio de Amparadas de la
+Concepción de esta ciudad a servir en los oficios más bajos y viles de
+la casa, reencargándola a la madre superiora para que la mantenga con la
+mayor custodia y precaución, ínterin se presenta ocasión de navío que
+salga para la plaza de Valdivia, adonde será trasladada en partida de
+registro _a vivir en unión de su marido_, y se mantendrá perpetuamente
+en dicha plaza.--Dió y pronunció esta sentencia el excelentísimo señor
+don Manuel de Amat y Juniet, caballero de la Orden de San Juan, del
+Consejo de su Majestad, su gentilhombre de cámara con entrada, teniente
+general de sus reales ejércitos, virrey, gobernador y capitán general de
+estos reinos del Perú y Chile; y en ella firmó su nombre estando
+haciendo audiencia en su gabinete, en los Reves, a 11 de agosto de 1772,
+siendo testigo don Pedro Juan Sanz, su secretario de cámara, y don José
+Garmendia, que lo es de cartas.--_Gregorio González de Mendoza_,
+escribano de su majestad y Guerra.»
+
+¡Cáscaras! ¿No le parece a ustedes que la sentencia tiene tres pares de
+perendengues?
+
+Ignoramos si el marido entablaría recurso de fuerza al rey por la parte
+en que, sin comerlo ni beberlo, se le obligaba a vivir en ayuntamiento
+con la media naranja que le dió la Iglesia, o si cerró los ojos y aceptó
+la libranza, que bien pudo ser; pues para todo hay genios en la viña del
+Señor.
+
+
+
+
+EL RESUCITADO
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL TRIGÉSIMO SEGUNDO VIRREY
+
+
+A principios del actual siglo existía en la Recolección de los descalzos
+un octogenario de austera virtud y que vestía el hábito de hermano lego.
+El pueblo, que amaba mucho al humilde monje, conocíalo sólo con el
+nombre de el _Resucitado_. Y he aquí la auténtica y sencilla tradición
+que sobre él ha llegado hasta nosotros.
+
+
+I
+
+En el año de los tres sietes (número apocalíptico y famoso por la
+importancia de los sucesos que se realizaron en América) presentóse un
+día en el hospital de San Andrés un hombre que frisaba en los cuarenta
+agostos, pidiendo ser medicinado en el santo asilo. Desde el primer
+momento los médicos opinaron que la dolencia del enfermo era mortal, y
+le previnieron que alistase el bagaje para pasar a mundo mejor.
+
+Sin inmutarse oyó nuestro individuo el fatal dictamen, y después de
+recibir los auxilios espirituales o de tener _el práctico a bordo_, como
+decía un marino, llamó a Gil Paz, ecónomo del hospital, y díjole, sobre
+poco más o menos:
+
+--Hace quince años que vine de España, donde no dejo deudos, pues soy un
+pobre expósito. Mi existencia en Indias ha sido la del que honradamente
+busca el pan por medio del trabajo; pero con tan aviesa fortuna que todo
+mi caudal, fruto de mil privaciones y fatigas, apenas pasa de cien onzas
+de oro que encontrará vuesa merced en un cincho que llevo al cuerpo. Si
+como creen los físicos, y yo con ellos, su Divina Majestad es servida
+llamarme a su presencia, lego a vuesamerced mi dinero para que lo goce,
+pidiéndole únicamente que vista mi cadáver con una buena mortaja del
+seráfico padre San Francisco, y pague algunas misas en sufragio de mi
+alma pecadora.
+
+Don Gil juró por todos los santos del calendario cumplir religiosamente
+con los deseos del moribundo, y que no sólo tendría mortaja y misas,
+sino un decente funeral. Consolado así el enfermo, pensó que lo mejor
+que le quedaba por hacer era morirse cuanto antes; y aquella misma noche
+empezaron a enfriársele las extremidades, y a las cinco de la madrugada
+era alma de la otra vida.
+
+Inmediatamente pasaron las peluconas al bolsillo del ecónomo, que era un
+avaro más ruin que la encarnación de la avaricia. Hasta su nombre revela
+lo menguado del sujeto: _¡¡Gil Paz!!_ No es posible ser más tacaño de
+letras ni gastar menos tinta para una firma.
+
+Por entonces no existía aún en Lima el cementerio general, que, como es
+sabido, se inauguró el martes 31 de mayo de 1808; y aquí es curioso
+consignar que el primer cadáver que se sepultó en nuestra necrópolis al
+día siguiente fué el de un pobre de solemnidad llamado Matías Isurriaga,
+quien, cayéndose de un andamio sobre el cual trabajaba como albañil, se
+hizo tortilla en el atrio.
+
+Dejemos por un rato en reposo al muerto, y mientras el sepulturero abre
+la zanja fumemos un cigarrillo, charlando sobre el gobierno y la
+política de aquellos tiempos, mismo del cementerio. Los difuntos se
+enterraban en un corralón o campo santo que tenía cada hospital, o en
+las bóvedas de las iglesias, con no poco peligro de la salubridad
+pública.
+
+Nuestro don Gil reflexionó que el finado le había pedido muchas
+gollerías; que podía entrar en la fosa común sin asperges, responsos ni
+sufragios; y que, en cuanto a ropaje, bien aviado iba con el raído
+pantalón y la mugrienta camisa con que lo había sorprendido la flaca.
+
+--En el hoyo no es como en el mundo--filosofaba Gil Paz--, donde nos
+pagamos de exterioridades y apariencias, y muchos hacen papel por la
+tela del vestido. ¡Vaya una pechuga la del difunto! No seré yo, en mis
+días, quien halague su vanidad, gastando los cuatro pesos que importa la
+jerga franciscana. ¿Querer lujo hasta para pudrir tierra? ¡Hase visto
+presunción de la laya! ¡Milagro no le vino en antojo que lo enterrasen
+con guantes de gamuza, botas de campana y gorguera de encaje! Vaya al
+agujero como está el muy bellaco, y agradézcame que no lo mande en el
+traje que usaba el padre Adán antes de la golosina.
+
+Y dos negros esclavos del hospital cogieron el cadáver y lo
+transportaron al corralón que servía de cementerio.
+
+
+II
+
+El excelentísimo señor don Manuel Guirior, natural de Navarra y de la
+familia de San Francisco Javier, caballero de la Orden de San Juan,
+teniente general de la real armada, gentilhombre de cámara y marqués de
+Guirior, hallábase como virrey en el nuevo reino de Granada, donde había
+contraído matrimonio con doña María Ventura, joven bogotana, cuando fué
+promovido por Carlos III al gobierno del Perú.
+
+Guirior, acompañado de su esposa, llegó a Lima de incógnito el 17 de
+julio de 1776, como sucesor de Amat. Su recibimiento público se
+verificó con mucha pompa el 3 de diciembre, es decir, a los cuatro meses
+de haberse hecho cargo del gobierno. La sagacidad de su carácter y sus
+buenas dotes administrativas le conquistaron en breve el aprecio
+general. Atendió mucho a la conversión de infieles, y aun fundó en
+Chanchamayo colonias y fortalezas, que posteriormente fueron destruidas
+por los salvajes. En Lima estableció el alumbrado público con pequeño
+gravamen de los vecinos, y fué el primer virrey que hizo publicar bandos
+contra el diluvio llamado juego de carnavales. Verdad es que, entonces
+como ahora, bandos tales fueron letra muerta.
+
+Guirior fué el único, entre los virreyes, que cedió a los hospitales los
+diez pesos que, para sorbetes y pastas, estaban asignados por real
+cédula a su excelencia siempre que honraba con su presencia una función
+de teatro. En su época se erigió el virreinato de Buenos Aires y quedó
+terminada la demarcación de límites del Perú, según el tratado de 1777
+entre España y Portugal, tratado que después nos ha traído algunas
+desazones con el Brasil y el Ecuador.
+
+En el mismo aciago año de los tres sietes nos envió la corte al
+consejero de Indias don José de Areche, con el título de superintendente
+y visitador general de la real Hacienda, y revestido de facultades
+omnímodas tales, que hacían casi irrisoria la autoridad del virrey. La
+verdadera misión del enviado regio era la de exprimir la naranja hasta
+dejarla sin jugo. Areche elevó la contribución de indígenas a un millón
+de pesos; creó la junta de diezmos; los estancos y alcabalas dieron
+pingües rendimientos; abrumó de impuestos y socaliñas a los comerciantes
+y mineros, y tanto ajustó la cuerda que en Huaraz, Lambaveque, Huánuco,
+Pasco, Huancavelica, Moquegua y otros lugares estallaron serios
+desórdenes, en los que hubo corregidores, alcabaleros y empleados reales
+ajusticiados por el pueblo. «La excitación era tan grande--dice
+Lorente--que en Arequipa los muchachos de una escuela dieron muerte a
+uno de sus camaradas que, en sus juegos, había hecho el papel de
+aduanero, y en el llano de Santa Marta dos mil arequipeños osaron,
+aunque con mal éxito, presentar batalla a las milicias reales.» En el
+Cuzco se descubrió muy oportunamente una vasta conspiración encabezada
+por don Lorenzo Farfán y un indio cacique los que, aprehendidos,
+terminaron su existencia en el cadalso.
+
+Guirior se esforzó en convencer al superintendente de que iba por mal
+camino; que era mayúsculo el descontento, y que con el rigorismo de sus
+medidas no lograría establecer los nuevos impuestos, sino crear el
+peligro de que el país en masa recurriese a la protesta armada,
+previsión que dos años más tarde y bajo otro virrey, vino a justificar
+la sangrienta rebelión de Tupac-Amaru. Pero Areche pensaba que el rey lo
+había enviado al Perú para que, sin pararse en barras, enriqueciese el
+real tesoro a expensas de la tierra conquistada, y que los peruanos eran
+siervos cuyo sudor, convertido en oro, debía pasar a las arcas de Carlos
+III. Por lo tanto, informó al soberano que Guirior lo embarazaba para
+esquilmar el país y que nombrase otro virrey, pues su excelencia maldito
+si servía para lobo rapaz y carnicero. Después de cuatro años de
+gobierno, y sin la más leve fórmula de cortesía, se vió destituido don
+Manuel Guirior, trigésimo segundo virrey del Perú, y llamado a Madrid,
+donde murió pocos meses después de su llegada.
+
+Vivió una vida bien vivida.
+
+Así en el juicio de residencia como en el secreto que se le siguió,
+salió victorioso el virrey y fué castigado Areche severamente.
+
+
+III
+
+En tanto que el sepulturero abría la zanja, una brisa fresca y retozona
+oreaba el rostro del muerto, quien ciertamente no debía estarlo en
+regla, pues sus músculos empezaron a agitarse débilmente, abrió luego
+los ojos y, al fin, por uno de esos maravillosos instintos del organismo
+humano, hízose cargo de su situación. Un par de minutos que hubiera
+tardado nuestro español en volver de su paroxismo o catalepsia, y las
+paladas de tierra no le habrían dejado campo para rebullirse y
+protestar.
+
+Distraído el sepulturero con su lúgubre y habitual faena, no observó la
+resurrección que se estaba verificando hasta que el muerto se puso sobre
+sus puntales y empezó a marchar con dirección a la puerta. El buho de
+cementerio cayó accidentado, realizándose casi al pie de la letra
+aquello que canta la copla:
+
+_el vivo se cayó muerto
+y el muerto partió a correr._
+
+Encontrábase don Gil en la sala de San Ignacio vigilando que los
+topiqueros no hiciesen mucho gasto de azúcar para endulzar las tisanas
+cuando una mano se posó familiarmente en su hombro y oyó una voz
+cavernosa que le dijo: ¡Avariento! ¿Dónde está mi mortaja?
+
+Volvióse aterrorizado don Gil. Sea el espanto de ver un resucitado de
+tan extraño pelaje, o sea que la voz de la conciencia hubiese hablado en
+él muy alto, es el hecho que el infeliz perdió desde ese instante la
+razón. Su sacrílega avaricia tuvo la locura por castigo.
+
+En cuanto al español, quince días más tarde salía del hospital
+completamente restablecido, y después de repartir en limosnas las
+peluconas, causa de la desventura de don Gil, tomó el hábito de lego en
+el convento de los padres descalzos, y personas respetables que lo
+conocieron y trataron nos afirman que alcanzó a morir en olor de
+santidad, allá por los años de 1812.
+
+
+
+
+EL CORREGIDOR DE TINTA
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL TRIGÉSIMO TERCIO VIRREY
+
+_Ahorcaban a un delincuente
+y decía su mujer:
+--No tengas pena, pariente,
+todavía puede ser
+que la soga se reviente._
+
+ANÓNIMO.
+
+
+I
+
+Era el 4 de noviembre de 1780, y el cura de Tungasuca, para celebrar a
+su santo patrón, que lo era también de su majestad Carlos III, tenía
+congregados en opíparo almuerzo a los más notables vecinos de la
+parroquia y algunos amigos de los pueblos inmediatos que, desde el
+amanecer, habían llegado a felicitarlo por su cumpleaños.
+
+El cura don Carlos Rodríguez era un clérigo campechano, caritativo y
+poco exigente en el cobro de los diezmos y demás provechos parroquiales,
+cualidades apostólicas que lo hacían el ídolo de sus feligreses. Ocupaba
+aquella mañana la cabecera de la mesa, teniendo a su izquierda a un
+descendiente de los Incas, llamado don José Gabriel Tupac-Amaru, y a su
+derecha a doña Micaela Bastidas, esposa del cacique. Las libaciones se
+multiplicaban y, como consecuencia de ellas, reinaba la más expansiva
+alegría. De pronto sintióse el galope de un caballo que se detuvo a la
+puerta de la casa parroquial, y el jinete, sin descalzarse las espuelas
+penetró en la sala del festín.
+
+El nuevo personaje llamábase don Antonio de Arriaga, corregidor de la
+provincia de Tinta, hidalgo español muy engreído con lo rancio de su
+nobleza v que despotizaba, por plebeyos, a europeos y criollos. Grosero
+en sus palabras, brusco de modales, cruel para con los indios de la mita
+y avaro hasta el extremo de que si en vez de nacer hombre hubiera nacido
+reloj, por no dar no habría dado ni las horas, tal era su señoría. Y
+para colmo de desprestigio, el provisor y canónigos del Cuzco lo habían
+excomulgado solemnemente por ciertos avances contra la autoridad
+eclesiástica.
+
+Todos los comensales se pusieron de pie a la entrada, del corregidor,
+quien, sin hacer atención en el cacique don José Gabriel, se dejó caer
+sobre la silla que éste ocupaba, y el noble indio fué a colocarse a otro
+extremo de la mesa, sin darse por entendido de la falta de cortesía del
+empingorotado español. Después de algunas frases vulgares, de haber
+refocilado el estómago con las viandas y remojado la palabra, dijo su
+señoría:
+
+--No piense vuesa merced que me he pegado un trote desde Yanaoca sólo
+para darle saludes.
+
+--Usiría sabe--contestó el párroco--que cualquiera que sea la causa que
+lo trae es siempre bien recibida en esta humilde choza.
+
+--Huélgome por vuesa merced de haberme convencido personalmente de la
+falsedad de un aviso que recibí ayer, que a haberlo encontrado real,
+juro cierto que no habría reparado en hopalandas ni tonsuras para
+amarrar a vuesa merced y darle una zurribanda de que guardara memoria en
+los días de su vida; que mientras yo empuñe la vara, ningún monigote me
+ha de resollar gordo.
+
+--Dios me es testigo de que no sé a qué vienen las airadas palabras de
+su señoría--murmuró el cura, intimidado por los impertinentes conceptos
+de Arriaga.
+
+--Yo me entiendo y bailo solo, señor don Carlos. Bonito es mi pergenio
+para tolerar que en mi corregimiento, a mis barbas, como quien dice, se
+lean censuras ni esos papelotes de excomunión que contra mí reparte el
+viejo loco que anda de provisor en el Cuzco, y ¡por el ánima de mi
+padre, que esté en gloria, que tengo de hacer mangas y capirotes con el
+primer cura que se me descantille en mi jurisdicción! ¡Y cuenta que se
+me suba la mostaza a las narices y me atufe un tantico, que en un verbo
+me planto en el Cuzco y torno chafaina y picadillo a esos canónigos
+barrigudos y abarraganados!
+
+Y enfrascado el corregidor en sus groseras baladronadas, que sólo
+interrumpía para apurar gordos tragos de vino, no observó que don
+Gabriel y algunos de los convidados iban desapareciendo de la sala.
+
+
+II
+
+A las seis de la tarde el insolente hidalgo galopaba en dirección a la
+villa de su residencia, cuando fué enlazado su caballo; y don Antonio se
+encontró en medio de cinco hombres armados, en los que reconoció a otros
+tantos de los comensales del cura.
+
+--Dése preso vuesa merced--le dijo Tupac-Amaru, que era el que
+acaudillaba el grupo.
+
+Y sin dar tiempo al maltrecho corregidor para que opusiera la menor
+resistencia, le remacharon un par de grillos y lo condujeron a
+Tungasuca. Inmediatamente salieron indios con pliegos para el Alto Perú
+y otros lugares, y Tupac-Amaru alzó bandera contra España.
+
+Pocos días después, el 10 de noviembre, destacábase una horca frente a
+la capilla de Tungasuca; y el altivo español, vestido de uniforme y
+acompañado de un sacerdote que lo exhortaba a morir cristianamente, oyó
+al pregonero estas palabras:
+
+_Esta es la justicia que don José Gabriel I, por la gracia de Dios,
+Inca, rey del Perú, Santa Fe, Quito, Chile, Buenos Aires y continente de
+los mares del Sur, duque y señor de los Amazonas y del gran Paititi,
+manda hacer en la persona de Antonio de Arriaga por tirano, alevoso,
+enemigo de Dios y sus ministros, corruptor y falsario._
+
+En seguida el verdugo, que era un negro esclavo del infeliz corregidor,
+le arrancó el uniforme en señal de degradación, le vistió una mortaja y
+le puso la soga al cuello. Más al suspender el cuerpo, a pocas pulgadas
+de la tierra, reventó la cuerda; y Arriaga, aprovechando la natural
+sorpresa que en los indios produjo este incidente, echó a correr en
+dirección a la capilla, gritando: ¡Salvo soy! ¡A iglesia me llamo! ¡La
+iglesia me vale!
+
+Iba ya el hidalgo a penetrar en sagrado, cuando se le interpuso el Inca
+Tupac-Amaru y lo tomó del cuello, diciéndole:
+
+--¡No vale la iglesia a tan pícaro como vos! ¡No vale la iglesia a un
+excomulgado por la Iglesia!
+
+Y volviendo el verdugo a apoderarse del sentenciado, dió pronto remate a
+su sangrienta misión.
+
+
+III
+
+Aquí deberíamos dar por terminada la tradición; pero el plan de nuestra
+obra exige que consagremos algunas líneas por vía de epílogo al virrey
+en cuya época de mando aconteció este suceso.
+
+El excelentísimo señor don Agustín de Jáuregui, natural de Navarra y de
+la familia de los condes de Miranda y de Teba, caballero de la Orden de
+Santiago y teniente general de los reales ejércitos, desempeñaba la
+presidencia de Chile cuando Carlos III relevó con él, injusta y
+desairosamente, el virrey don Manuel Guirior. El caballero de Jáuregui
+llegó a Lima el 21 de junio de 1780, y francamente, que ninguno de sus
+antecesores recibió el mando bajo peores auspicios.
+
+Por una parte, los salvajes de Chanchamayo acababan de incendiar y
+saquear varias poblaciones civilizadas; y por otra, el recargo de
+impuestos y los procedimientos tiránicos del visitador Areche habían
+producido serios disturbios, en los que muchos corregidores y
+alcabaleros fueron sacrificados a la cólera popular. Puede decirse que
+la conflagración era general en el país, sin embargo de que Guirior
+había declarado en suspenso el cobro de las odiosas y exageradas
+contribuciones, mientras con mejor acuerdo volvía el monarca sobre sus
+pasos.
+
+Además en 1779 se declaró la guerra entre España e Inglaterra, y
+reiterados avisos de Europa afirmaban al nuevo virrey que la reina de
+los mares alistaba una flota con destino al Pacífico.
+
+Jáuregui (apellido que, en vascuence, significa _residencia del señor_),
+en previsión de los amagos piráticos, tuvo que fortificar y artillar la
+costa, organizar milicias y aumentar la marina de guerra, medidas que
+reclamaron fuertes gastos, con los que se acrecentó la penuria pública.
+
+Apenas hacía cuatro meses que don Agustín de Jáuregui ocupaba el solio
+de los virreyes, cuando se tuvo noticia de la muerte dada al corregidor
+Arriaga, y con ella de que en una extensión de más de trescientas leguas
+era proclamado por Inca y soberano del Perú el cacique Tupac-Amaru.
+
+No es del caso historiar aquí esta tremenda revolución que, como es
+sabido, puso en grave peligro al gobierno colonial. Poquísimo faltó para
+que entonces hubiese quedado realizada la obra de la Independencia.
+
+El 6 de abril, viernes de Dolores del año 1781, cayeron prisioneros el
+Inca y sus principales vasallos, con los que se ejercieron los más
+bárbaros horrores. Hubo lenguas y manos cortadas, cuerpos
+descuartizados, horca y garrote vil. Areche autorizó barbaridad y media.
+
+Con el suplicio del Inca, de su esposa doña Micaela, de sus hijos y
+hermanos, quedaron los revolucionarios sin un centro de unidad. Sin
+embargo, la chispa no se extinguió hasta julio de 1783, en que tuvo
+lugar en Lima la ejecución de don Felipe Tupac, hermano del infortunado
+Inca, caudillo de los naturales de Huarochirí. «Así--dice el deán
+Funes--terminó esta revolución, y difícilmente presentará la historia
+otra ni más justificada ni menos feliz.»
+
+Las armas de la casa de Jáuregui eran: escudo cortinado, el primer
+cuartel en oro con un roble copado y un jabalí pasante; el segundo de
+gules y un castillo de plata con bandera; el tercero de azur, con tres
+flores de lis.
+
+Es fama que el 26 de abril de 1784 el virrey don Agustín de Jáuregui
+recibió el regalo de un canastillo de cerezas, fruta a la que era su
+excelencia muy aficionado, y que apenas hubo comido dos o tres cayó al
+suelo sin sentido. Treinta horas después se abría en palacio la gran
+puerta del salón de recepciones; y en un sillón, bajo el dosel, se veía
+a Jáuregui vestido de gran uniforme. Con arreglo al ceremonial del caso
+el escribano de cámara, seguido de la Real Audiencia, avanzó hasta pocos
+pasos distante del dosel, y dijo en voz alta por tres veces:
+¡Excelentísimo señor don Agustín Jáuregui! Y luego, volviéndose al
+concurso, pronunció esta frase obligada: Señores, no responde.
+¡Falleció! ¡Falleció! ¡Falleció! En seguida sacó un protocolo, y los
+oidores estamparon en él sus firmas.
+
+Así vengaron los indios la muerte de Tupac-Amaru.
+
+
+
+
+LA GATITA DE MARI-RAMOS QUE HALAGA CON LA COLA Y ARAÑA CON LAS MANOS
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL TRIGÉSIMO CUARTO VIRREY DEL PERÚ
+
+_(A Carlos Toribio Robinet.)_
+
+
+Al principiar la Alameda de Acho y en la acera que forma espalda a la
+capilla de San Lorenzo, fabricada en 1834, existe una casa de ruinoso
+aspecto, la cual fué, por los años de 1788, teatro no de uno de esos
+cuentos de entre dijes y babador, sino de un drama que la tradición se
+ha encargado de hacer llegar hasta nosotros con todos sus terribles
+detalles.
+
+
+I
+
+Veinte abriles muy galanos; cutis de ese gracioso moreno aterciopelado
+que tanta fama dió a las limeñas, antes de que cundiese la maldita moda
+de adobarse el rostro con menjurjes, y de andar a la rebatiña y como
+albañil en pared con los polvos de rosa arroz; ojos más negros que noche
+de trapisonda y velados por rizadas pestañas; boca incitante, como un
+azucarillo amerengado; cuerpo airoso, si los hubo, y un pie que daba pie
+para despertar en el prójimo tentación de besarlo; tal era, en el año de
+gracia de 1776, Benedicta Salazar.
+
+Sus padres, al morir, la dejaron sin casa ni canastilla y al abrigo de
+una tía entre bruja y celestina, como dijo Quevedo, y más gruñona que
+mastín piltrafero, la cual tomó a capricho casar a la sobrina con un su
+compadre, español que de a legua revelaba en cierto tufillo ser hijo de
+Cataluña, y que aindamáis tenía las manos callosas y la barba más
+crecida que deuda pública. Benedicta miraba al pretendiente con el mismo
+fastidio que a mosquito de trompetilla, y no atreviéndose a darle
+calabazas como melones, recurrió al manoseado expediende de hacerse
+archidevota, tener padre de espíritu y decir que su aspiración era a
+monjío y no a casorio.
+
+El catalán, atento a los repulgos de la muchacha, murmuraba:
+
+_niña de los muchos novios,_
+_que con ninguno te casas;_
+_si te guardas para un rey_
+_cuatro tiene la baraja._
+
+De aquí surgían desazones entre sobrina y tía. La vieja la trataba de
+gazmoña y papahostias, y la chica rompía a llorar como una bendita de
+Dios, con lo que enfureciéndose más aquella megera, la
+gritaba:--¡Hipócrita! A mí no me engatusas con purisimitas. ¿A qué
+vienen esos lloriqueos? Eres como el perro de Juan Molleja, que antes
+que le caiga el palo ya se queja. ¿Conque monjío? Quien no te conozca
+que te compre, saquito de cucarachas. Cualquiera diría que no rompe
+plato, y es capaz de sacarle los ojos al verdugo Grano de Oro. ¿Si no
+conoceré yo las uvas de mi majuelo? ¿Conque te apestan las barbas?
+¡Miren a la remilgada de Jurquillos, que lavaba los huesos para
+freírlos! ¡Pues has de ver toros y cañas como yo pille al alcance de mis
+uñas al barbilampiño que te baraja el juicio! Miren, miren a la gatita
+de Mari-Ramos, que hacía ascos a los ratones y engullía los gusanos!
+¡Malhaya la niña de la media almendra!
+
+Como estas peloteras eran pan cotidiano, las muchachas de la vecindad,
+envidiosas de la hermosura de Benedicta, dieron en bautizarla con el
+apodo de _Gatita de Mari-Ramos_; y pronto en la parroquia entera los
+mozalbetes y demás niños zangolotinos que la encontraban al paso,
+saliendo de misa mayor, le decían:
+
+--¡Qué modosita y qué linda que va la Gatita de Mari-Ramos!
+
+La verdad del cuento es que la tía no iba descaminada en sus barruntos.
+Un petimetre, don Aquilino de Leuro, era el quebradero de cabeza de la
+sobrina; y ya fuese que éste se exasperara de andar siempre al morro por
+un quítame allá esas pajas, o bien que su amor hubiese llegado a extremo
+de atropellar por todo respeto, dando al diablo el hato y el garabato,
+ello es que una noche sucedió... lo que tenía que suceder. La gatita de
+Mari-Ramos se escapó por el tejado, en amor y compaña de un gato
+pizpireto, que olía a almizcle y que tenía la mano suave.
+
+
+II
+
+Demos tiempo al tiempo y no andemos con lilailas y recancanillas. Es
+decir, que mientras los amantes apuran la luna de miel para dar entrada
+a la de hiel, podemos echar, lector carísimo, el consabido parrafillo
+histórico.
+
+El excelentísimo señor don Teodoro de Croix, caballero de Croix,
+comendador de la muy distinguida orden teutónica en Alemania, capitán de
+guardias valonas y teniente general de los reales ejércitos, hizo su
+entrada en Lima el 6 de abril de 1784.
+
+Durante largos años había servido en México bajo las órdenes de su tío
+(el virrey marqués de Croix), y vuelto a España, Carlos III lo nombró su
+representante en estos reinos del Perú. «Fué su excelencia--dice un
+cronista--hombre de virtud eminente, y se distinguió mucho por su
+caridad, pues varias veces se quedó con la vela en la mano porque el
+candelero de plata lo había dado a los pobres, no teniendo de pronto
+moneda con que socorrerlos; frecuentaba sacramentos y era un verdadero
+cristiano.»
+
+La administración del caballero Croix, a quien llamaban _el Flamenco_,
+fué de gran beneficio para el país.
+
+El virreinato se dividió en siete intendencias, y éstas en distritos o
+subdelegaciones. Estableciéronse la Real Audiencia del Cuzco y el
+tribunal de Minería, repobláronse los valles de Víctor y Acobamba, y el
+ejemplar obispo Chávez de la Rosa fundó en Arequipa la famosa casa de
+huérfanos, que no pocos hombres ilustres ha dado después a la república.
+
+Por entonces llegó al Callao, consignado al conde de San Isidro, el
+primer navío de la Compañía de Filipinas; y para comprobar el gran
+desarrollo del comercio en los cinco años del gobierno de Croix, bastará
+consignar que la importación subió a cuarenta y dos millones de pesos y
+la exportación a treinta y seis.
+
+Las rentas del Estado alcanzaron a poco más de cuatro y medio millones,
+y los gastos no excedieron de esta cifra, viéndose por primera y única
+vez entre nosotros realizado el fenómeno del equilibrio en el
+presupuesto. Verdad es que, para lograrlo, recurrió el virrey al sistema
+de economías, disminuyendo empleados, cercenando sueldos, licenciando
+los batallones de Soria y Extremadura, y reduciendo su escolta a la
+tercera parte de la fuerza que mantuvieron sus predecesores desde Amat.
+
+La querella entre el marqués de Lara, intendente de Huamanga, y el señor
+López Sánchez, obispo de la diócesis, fué la piedra de escándalo de la
+época. Su ilustrísima, despojándose de la mansedumbre sacerdotal, dejó
+desbordar su bilis hasta el extremo de abofetear al escribano real que
+le notificaba una providencia. El juicio terminó, desairosamente para el
+iracundo prelado, por fallo del Consejo de Indias.
+
+Lorente, en su _Historia_, habla de un acontecimiento que tiene alguna
+semejanza con el proceso del falso nuncio de Portugal. «Un pobre
+gallego--dice--que había venido en clase de soldado y ejercido después
+los poco lucrativos oficios de mercachifle y corredor de muebles,
+cargado de familia, necesidades y años, se acordó que era hijo natural
+de un hermano del cardenal patriarca, presidente del Consejo de
+Castilla, y para explotar la necedad de los ricos, fingió recibir cartas
+del rey y de otros encumbrados personajes, las que hacía contestar por
+un religioso de la Merced. La superchería no podía ser más grosera, y
+sin embargo engañó con ella a varias personas. Descubierta la impostura
+y amenazado con el tormento, hubo de declararlo todo. Su farsa se
+consideró como crimen de Estado, y por circunstancias atenuantes salió
+condenado a diez años de presidio, enviándose para España, bajo partida
+de registro, a su cómplice el religioso».
+
+El sabio don Hipólito Unanue que con el seudónimo de _Aristeo_ escribió
+eruditos artículos en el famoso _Mercurio peruano_; el elocuente
+mercedario fray Cipriano Jerónimo Calatayud, que firmaba sus escritos en
+el mismo periódico con el nombre de _Sofronio_; el egregio médico
+Dávalos, tan ensalzado por la Universidad de Montpellier; el clérigo
+Rodríguez de Mendoza, llamado por su vasta ciencia el _Bacón del Perú_ y
+que durante treinta años fué rector de San Carlos; el poeta andaluz
+Terralla y Landa, y otros hombres no menos esclarecidos formaban la
+tertulia de su excelencia, quien, a pesar de su ilustración y del
+prestigio de tan inteligente círculo, dictó severas órdenes para impedir
+que se introdujesen en el país las obras de los enciclopedistas.
+
+Este virrey, tan apasionado por el cáustico y libertino _poeta de las
+adivinanzas_, no pudo soportar que el religioso de San Agustín fray Juan
+Alcedo le llevase personalmente y recomendase la lectura de un
+manuscrito. Era éste una sátira, en medianos versos, sobre la conducta
+de los españoles en América. Su excelencia calificó la pretensión de
+desacato a su persona, y el pobre hijo de Apolo fué desterrado a la
+metrópoli para escarmiento de frailes murmuradores y de poetas de
+aguachirle.
+
+El caballero de Croix se embarcó para España el 7 de abril de 1790, y
+murió en Madrid en 1791 a poco de su llegada a la patria.
+
+
+III
+
+_¿Hay huevos?_
+--_A la otra esquina por ellos._
+
+(Popular).
+
+Pues, señores, ya que he escrito el resumen de la historia
+administrativa del gobernante, no dejaré en el tintero, pues con su
+excelencia se relaciona, el origen de un juego que conocen todos los
+muchachos de Lima. Nada pondré de mi estuche, que hombre verídico es el
+compañero de _La Broma_ [3] que me hizo el relato que van ustedes a
+leer.
+
+[Nota 3: _La Broma_ fué un periódico humorístico que se publicaba en
+Lima en 1878.]
+
+Es el caso que el excelentísimo señor don Teodoro de Croix tenía la
+costumbre de almorzar diariamente cuatro huevos frescos pasados por agua
+caliente; y era sobre este punto tan delicado, que su mayordomo, Julián
+de Córdova y Soriano, estaba encargado de escoger y comprar él mismo los
+huevos todas las mañanas.
+
+Mas si el virrey era delicado, el mayordomo llevaba la cansera y la
+avaricia hasta el punto de regatear con los pulperos para economizar un
+piquillo en la compra; pero al mismo tiempo que esto intentaba había de
+escoger los huevos más grandes y más pesados, para cuyo examen llevaba
+un anillo y ponía además los huevos en la balanza. Si un huevo pasaba
+por el anillo o pesaba un adarme menos que otro, lo dejaba.
+
+Tanto llegó a fastidiar a los pulperos de la esquina del Arzobispo,
+esquina de Palacio, esquina de las Mantas y esquina de Judíos, que
+encontrándose éstos un día reunidos en Cabildo para elegir balanceador,
+recayó la conversación sobre el mayordomo don Julián de Córdova y
+Soriano, y los susodichos pulperos acordaron no venderle más huevos.
+
+Al día siguiente al del acuerdo presentóse don Julián en una de las
+pulperías, y el mozo le dijo:--No hay huevos, señor don Julián. Vaya su
+merced a la otra esquina por ellos.
+
+Recibió el mayordomo igual contestación en las cuatro esquinas, y tuvo
+que ir más lejos para hacer su compra. Al cabo de poco tiempo, los
+pulperos de ocho manzanas a la redonda de la plaza estaban fastidiados
+del cominero don Julián y adoptaron el mismo acuerdo de sus cuatro
+camaradas.
+
+No faltó quien contara al virrey los trotes y apuros de su mayordomo
+para conseguir huevos frescos, y un día que estaba su excelencia de buen
+humor le dijo:
+
+--Julián, ¿en dónde compraste hoy los huevos?
+
+--En la esquina de San Andrés.
+
+--Pues mañana irás a la otra esquina por ellos.
+
+--Segurito, señor, y ha de llegar día en que tenga que ir a buscarlos a
+Jetafe.
+
+Contado el origen del infantil juego de los _huevos_, paréceme que puedo
+dejar en paz al virrey y seguir con la tradición.
+
+
+IV
+
+Dice un refrán que la mula y la paciencia se fatigan si hay apuro, y lo
+mismo pensamos del amor. Benedicta y Aquilino se dieron tanta prisa que,
+medio año después de la escapatoria, hastiado el galán se despidió a la
+francesa, esto es, sin decir abur y ahí queda el queso para que se lo
+almuercen los ratones, y fué a dar con su humanidad en el Cerro de
+Pasco, mineral boyante a la sazón. Benedicta pasó días y semanas
+esperando la vuelta del humo o, lo que es lo mismo, la del ingrato que
+le dejaba más desnuda que cerrojo; hasta que, convencida de su
+desgracia, resolvió no volver al hogar de la tía, sino arrendar un
+entresuelo en la calle de la Alameda.
+
+En su nueva morada era por demás misteriosa la existencia de nuestra
+gatita. Vivía encerrada, y evitando entrar en relaciones con la
+vecindad. Los domingos salía a misa de alba, compraba sus provisiones
+para la semana y no volvía a pisar la calle hasta el jueves, al
+anochecer, para entregar y recibir trabajo. Benedicta era costurera de
+la marquesa de Sotoflorido, con sueldo de ocho pesos semanales.
+
+Pero por retraída que fuese la vida de Benedicta y por mucho que al
+salir rebujase el rostro entre los pliegues del manto, no debió la
+tapada parecerle costal de paja a un vecino del cuarto de reja, quien
+dió en la flor siempre que la atisbaba, de dispararla a quemarropa un
+par de chicoleos, entremezclados con suspiros, capaces de sacar de
+quicio a una estatua de piedra berroqueña.
+
+Hay nombres que parecen una ironía, y uno de ellos era el del vecino
+Fortunato, que bien podía, en punto a femeniles conquistas, pasar por el
+más infortunado de los mortales. Tenía hormiguillo por todas las
+muchachas de la feligresía de San Lázaro, y así se desmerecían y
+ocupaban ellas de él como _del gallo de la Pasión_ que, con arroz
+graneado, ají mirasol y culantrillo, _debió ser guiso de chuparse los
+dedos_.
+
+Era el tal--no _el gallo de la Pasión_, sino Fortunato--, lo que se
+conoce por un pobre diablo, no mal empatillado y de buena cepa, como que
+pasaba por hijo natural del conde de Pozosdulces. Servía de amanuense en
+la escribanía mayor del gobierno, cuyo cargo de escribano mayor era
+desempeñado entonces por el marqués de Salinas, quien pagaba a nuestro
+joven veinte duros al mes, le daba por pascua del Niño Dios un decente
+aguinaldo y se hacía de la vista gorda cuando era asunto de que el
+mocito agenciase lo que en tecnicismo burocrático se llama _buscas
+legales_.
+
+Forzoso es decir que Benedicta jamás paró mientes en los arrumacos del
+vecino, ni lo miró a hurtadillas y ni siquiera desplegó los labios para
+desahuciarlo, diciéndole: «Perdone, hermano, y toque a otra puerta, que
+lo que es en ésta no se da posada al peregrino».
+
+Mas una noche, al regresar la joven de hacer entrega de costuras, halló
+a Fortunato bajo el dintel de la casa, y antes de que éste le endilgase
+uno de sus habituales piropos, ella con voz dulce y argentina como una
+lluvia de perlas y que al amartelado mancebo debió parecerle música
+celestial, le dijo:
+
+--Buenas noches, vecino.
+
+El plumario, que era mozo muy socarrón y amigo de donaires, díjose para
+el cuello de su camisa:--Al fin ha arriado bandera esta prójima y quiere
+parlamentar. Decididamente tengo mucho aquel y mucho garabato para las
+hembras, y a la que le guiño el ojo izquierdo, que es el del corazón,
+no le queda más recurso que darse por derrotada.
+
+ _Yo domino de todas la arrogancia,_
+_conmigo no hay Sagunto ni Numancia_...
+
+Y con airecillo de terne y de conquistador, siguió sin más circunloquios
+a la costurera hasta la puerta del entresuelo. La llave era dura, y el
+mocito, a fuer de cortés, no podía permitir que la niña se maltratase la
+mano. La gratitud por tan magno servicio exigía que Benedicta, entre
+ruborosa y complacida, murmurase un--Pase usted adelante, aunque la casa
+no es como para la persona.
+
+Suponemos que esto o cosa parecida sucedería, y que Fortunato no se dejó
+decir dos veces que le permitían entrar en la gloria, que tal es para
+todo enamorado una mano de conversación a solas con una chica como un
+piñón de almendra. El estuvo apasionado y decidor:
+
+ _Las palabras amorosas_
+_son las cuentas de un collar,_
+_en saliendo la primera_
+_salen todas las demás._
+
+Ella, con palabritas cortadas y melindres, dió a entender que su corazón
+no era de cal y ladrillo; pero que como los hombres son tan pícaros y
+reveseros, había que dar largas y cobrar confianza, antes de aventurarse
+en un juego en que casi siempre todos los naipes se vuelven malillas. El
+juró, por un calvario de cruces, no sólo amarla eternamente, sino las
+demás paparruchas que es de práctica jurar en casos tales, y para
+festejar la aventura añadió que en su cuarto tenía dos botellas del
+riquísimo moscatel que había venido de regalo para su excelencia el
+virrey. Y rápido como un cohete descendió y volvió a subir, armado de
+las susodichas limetas.
+
+Fortunato no daba la victoria por un ochavo menos. La familia que
+habitaba en el principal se encontraba en el campo, y no había que temer
+ni el pretexto del escándalo. Adán y Eva no estuvieron más solos en el
+paraíso cuando se concertaron para aquella jugarreta cuyas
+consecuencias, sin comerlo ni beberlo, está pagando la prole, y siglos
+van y siglos vienen sin que la deuda se finiquite. Por otra parte, el
+galán contaba con el refuerzo del moscatelillo, y como reza el refrán,
+de menos hizo Dios a Cañete y lo deshizo de un puñete.
+
+Apuraba ya la segunda copa, buscando en ella bríos para emprender un
+ataque decisivo, cuando en el reloj del Puente empezaron a sonar las
+campanas de las diez, y Benedicta con gran agitación y congoja exclamó:
+
+--¡Dios mío! ¡Estamos perdidos! Entre usted en este otro cuarto y suceda
+lo que sucediere, ni una palabra ni intente salir hasta que yo lo
+busque.
+
+Fortunato no se distinguía por la bravura y de buena gana habría querido
+tocar de suela; pero sintiendo pasos en el patio, la carne se le volvió
+de gallina, y con la docilidad de un niño se dejó encerrar en la
+habitación contigua.
+
+
+V
+
+Abramos un corto paréntesis para referir lo que había pasado pocas horas
+antes.
+
+A las siete de la noche, cruzando Benedicta por la esquina de Palacio,
+se encontró con Aquilino. Ella, lejos de reprocharle su conducta, le
+habló con cariño, y en gracia de la brevedad diremos que, como donde
+hubo fuego siempre quedan cenizas, el amante solicitó y obtuvo una cita
+para las diez de la noche.
+
+Benedicta sabía que el ingrato la había abandonado para casarse con la
+hija de un rico minero; y desde entonces juró en Dios y en su ánima
+vivir para la venganza. Al encontrarse aquella noche con Aquilino y
+acordarle una cita, la fecunda imaginación de la mujer trazó rápidamente
+su plan. Necesitaba un cómplice, se acordó del plumario, y he aquí el
+secreto de su repentina coquetería para con Fortunato.
+
+Ahora volvamos al entresuelo.
+
+
+VI
+
+Entre los dos reconciliados amantes no hubo quejas ni recriminaciones,
+sino frases de amor. Ni una palabra sobre lo pasado, nada sobre la
+deslealtad del joven que nuevamente la engañaba, callándola que ya no
+era libre y prometiéndola no separarse más de ella. Benedicta fingió
+creerlo y lo embriagaba de caricias para mejor afianzar su venganza.
+
+Entretanto el moscatel desempeñaba una función terrible. Benedicta había
+echado un narcótico en la copa de su seductor. Aquí cabe el refrán: más
+mató la cena que curó Avicena.
+
+Rendido Leuro al soporífero influjo, la joven lo ató con fuertes
+ligaduras a las columnas de su lecho, sacó un puñal, y esperó impasible
+durante una hora a que empezara a desvanecerse el poder narcótico.
+
+A las doce mojó su pañuelo en vinagre, lo pasó por la frente del
+narcotizado, y entonces principió la horrible tragedia.
+
+Benedicta era tribunal y verdugo.
+
+Enrostró a Aquilino la villanía de su conducta, rechazó sus descargos y
+luego le dijo:
+
+--¡Estás sentenciado! Tienes un minuto para pensar en Dios.
+
+Y con mano segura hundió el acero en el corazón del hombre a quien tanto
+había amado...
+
+* * *
+
+El pobre amanuense temblaba como la hoja del árbol. Había oído y visto
+todo por un agujero de la puerta.
+
+Benedicta, realizada su venganza, dió vuelta a la llave y lo sacó del
+encierro.
+
+--Si aspiras a mi amor--le dijo--empieza por ser mi cómplice. El premio
+lo tendrás cuando este cadáver haya desaparecido de aquí. La calle está
+desierta, la noche es lóbrega, el río corre en frente de la casa... Ven
+y ayúdame.
+
+Y para vencer toda vacilación en el ánimo del acobardado mancebo,
+aquella mujer, alma de demonio encarnada en la figura de un ángel, dió
+un salto como la pantera que se lanza sobre su presa y estampó un beso
+de fuego en los labios de Fortunato.
+
+La fascinación fué completa. Ese beso llevó a la sangre y a la
+conciencia del joven el contagio del crimen.
+
+Si hoy, con los faroles de gas y el crecido personal de agentes de
+policía, es empresa de guapos aventurarse después de las ocho de la
+noche por la Alameda de Acho, imagínese el lector lo que sería ese sitio
+en el siglo pasado y cuando sólo en 1776 se había establecido el
+alumbrado para las calles centrales de la ciudad.
+
+La obscuridad de aquella noche era espantosa. No parecía sino que la
+naturaleza tomaba su parte de complicidad en el crimen.
+
+Entreabrióse el postigo de la casa, y por él salió cautelosamente
+Fortunato, llevando al hombro, cosido en una manta, el cadáver de
+Aquilino. Benedicta lo seguía, y mientras con una mano lo ayudaba a
+sostener el peso, con la otra, armada de una aguja con hilo grueso,
+cosía la manta a la casaca del joven. La zozobra de éste y las tinieblas
+servían de auxiliares a un nuevo delito.
+
+Las sombras vivientes llegaron al pie del parapeto del río.
+
+Fortunato, con su fúnebre carga sobre los hombros, subió el tramo de
+adobes y se inclinó para arrojar el cadáver.
+
+¡Horror!... El muerto arrastró en su caída al vivo.
+
+Tres días después unos pescadores encontraron en las playas de Bocanegra
+el cuerpo del infortunado Fortunato. Su padre, el conde de Pozosdulces,
+y su jefe, el marqués de Salinas, recelando que el joven hubiera sido
+víctima de algún enemigo, hicieron aprehender a un individuo sobre el
+que recaían no sabemos qué sospechas de mala voluntad para con el
+difunto.
+
+Y corrían los meses y la causa iba con pies de plomo, y el pobre diablo
+se encontraba metido en un dédalo de acusaciones, y el fiscal veía
+pruebas clarísimas en donde todos hallaban el caos, y el juez vacilaba,
+para dar sentencia, entre horca y presidio.
+
+Pero la Providencia que vela por los inocentes, tiene resortes
+misteriosos para hacer la luz sobre el crimen.
+
+Benedicta, moribunda y devorada por el remordimiento, reveló todo a un
+sacerdote, rogándole que para salvar al encarcelado hiciese pública su
+confesión; y he aquí cómo en la forma de proceso ha venido a caer bajo
+nuestra pluma de cronista la sombría leyenda de la _Gatita de
+Mari-Ramos_.
+
+
+
+
+¡A LA CÁRCEL TODO CRISTO!
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL VIRREY INGLÉS
+
+
+I
+
+Por los años de 1752 recorría las calles de Lima un buhonero o
+_mercachifle_, hombre de mediana talla, grueso, de manos y facciones
+toscas, pelo rubio, color casi alabastrino y que representaba muy poco
+más de veinte años. Era irlandés, hijo de pobres labradores y, según su
+biógrafo Lavalle, pasó los primeros años de su vida conduciendo haces de
+leña para la cocina del castillo da Dungán, residencia de la condesa de
+Bective, hasta que un su tío, padre jesuíta de un convento de Cádiz, lo
+llamó a su lado, lo educó medianamente, y viéndolo decidido por el
+comercio más que por el santo hábito, lo envió a América con una
+pacotilla.
+
+_Ño Ambrosio el inglés_, como llamaban las limeñas al mercachifle,
+convencido de que el comercio de cintas, agujas, blondas, dedales y
+otras chucherías no le produciría nunca para hacer caldo gordo, resolvió
+pasar a Chile, donde consiguió por la influencia de un médico irlandés
+muy relacionado en Santiago, que con el carácter de ingeniero delineador
+lo empleasen en la construcción de albergues o casitas para abrigo de
+los correos que, al través de la cordillera, conducían la
+correspondencia entre Chile y Buenos Aires.
+
+Ocupábase en llenar concienzudamente su compromiso, cuando acaeció una
+formidable invasión de los araucanos, y para rechazarla organizó el
+capitán general, entre otras fuerzas, una compañía de voluntarios
+extranjeros, cuyo mando se acordó a nuestro flamante ingeniero. La
+campaña le dió honra y provecho; y sucesivamente el rey le confirió los
+grados de capitán de dragones, teniente coronel, coronel y brigadier; y
+en 1785, al ascenderlo a mariscal de campo, lo invistió con el carácter
+de presidente de la Audiencia, gobernador y capitán general del reino de
+Chile.
+
+Ni tenemos los suficientes datos, ni la forma ligera de nuestras
+tradiciones nos permite historiar los diez años del memorable gobierno
+de don Ambrosio O'Higgins. La fortaleza del Barón, en Valparaíso, y
+multitud da obras públicas hacen su nombre imperecedero en Chile.
+
+Habiendo reconquistado la ciudad de Osorno del poder de los araucanos,
+el monarca lo nombró marqués de Osorno, lo ascendió a teniente general y
+lo trasladó al Perú como virrey, en reemplazo del bailío don Francisco
+Gil y Lemus de Toledo y Villamarín, caballero profesor de la orden de
+San Juan, comendador del Puente Orgivo y teniente general de la real
+armada.
+
+En 5 de junio de 1796 se encargó O'Higgins del mando. Bajo su breve
+gobierno se empedraron las calles y concluyeron las torres de la
+Catedral de Lima, se creó la sociedad de Beneficencia, y se
+establecieron fábricas de tejidos. La portada, alameda y camino
+carretero del Callao fueron también obra de su administración.
+
+En su época se incorporó al Perú la intendencia de Puno, que había
+estado sujeta al virreinato de Buenos Aires, y fué separado Chile de la
+jurisdicción del virreinato del Perú.
+
+La alianza que por el tratado de San Ildefonso, después de la campaña
+del Rosellón, celebró con Francia el ministro don Manuel Godoy, duque de
+Acudía y príncipe de la Paz, trajo como consecuencia la guerra entre
+España e Inglaterra. O'Higgins envió a la corona siete millones de pesos
+con los que el Perú contribuyó, más que a las necesidades de la guerra,
+al lujo de los cortesanos y a los placeres de Godoy y de su real manceba
+María Luisa.
+
+Rápida, pero fructuosa en bienes, fué la administración de O'Higgins, a
+quien llamaban en Lima el _virrey inglés_. Falleció el 18 de marzo de
+1800, y fué enterrado en las bóvedas de la iglesia de San Pedro.
+
+
+II
+
+Grande era la desmoralización de Lima cuando O'Higgins entró a ejercer
+el mando. Según el censo mandado formar por el virrey-bailío Gil y
+Lemus, contaba la ciudad en el recinto de sus murallas 52.627
+habitantes, y para tan reducida población excedía de setecientos el
+número de carruajes particulares que, con ricos arneses y soberbios
+troncos, se ostentaban en el paseo de la Alameda. Tal exceso de lujo
+basta a revelarnos que la moralidad social no podía rayar muy alto.
+
+Los robos, asesinatos y otros escándalos nocturnos se multiplicaban y
+para remediarlos juzgó oportuno su excelencia promulgar bandos,
+previniendo que sería aposentado en la cárcel todo el que después de las
+diez de la noche fuese encontrado en la calle por las comisiones de
+ronda. Las compañías de _encapados_ o agentes de policía, establecidas
+por el virrey Amat, recibieron aumento y mejora en el personal con el
+nombramiento de capitanes, que recayó en personas notables.
+
+Pero los bandos se quedaban escritos en las esquinas, y los desórdenes
+no disminuían. Precisamente los jóvenes de la nobleza colonial hacían
+gala de ser los primeros infractores. El pueblo tomaba ejemplo de ellos;
+y viendo el virrey que no había forma de extirpar el mal, llamó un día a
+los cinco capitanes de las compañías de encapados.
+
+--Tengo noticias, señores--les dijo--que ustedes llevan a la cárcel sólo
+a los pobres diablos que no tienen padrino que les valga; pero que
+cuando se trata de uno de los marquesitos o condesitos que andan
+escandalizando el vecindario con escalamientos, serenatas, estocadas y
+holgorios, vienen las contemporizaciones y se hacen ustedes de la vista
+gorda. Yo quiero que la justicia no tenga dos pesas y dos medidas, sino
+que sea igual para grandes y chicos. Téngalo ustedes así por entendido,
+y después de las diez de la noche... ¡a la cárcel todo Cristo!
+
+Antes de proseguir refiramos, pues viene a pelo, el origen del refrán
+popular _a la cárcel todo Cristo_. Cuentan que en un pueblecito de
+Andalucía se sacó una procesión de penitencia, en la que muchos devotos
+salieron vestidos con túnica nazarena y llevando al hombro una pesada
+cruz de madera. Parece que uno de los parodiadores de Cristo empujó
+maliciosamente a otro compañero, que no tenía aguachirle en las venas y
+que, olvidando la mansedumbre a que lo comprometía su papel, sacó a
+relucir la navaja. Los demás penitentes tomaron cartas en el juego y
+anduvieron a mojicón cerrado y puñalada limpia, hasta que apareciéndose
+el alcalde, dijo:--¡A la cárcel todo Cristo!
+
+Probablemente don Ambrosio O'Higgins se acordó del cuento cuando, al
+sermonear a los capitanes, terminó la reprimenda empleando las palabras
+del alcalde andaluz.
+
+Aquella noche quiso su excelencia convencerse personalmente de la manera
+como se obedecían sus prescripciones. Después de las once y cuando
+estaba la ciudad en plena tiniebla, embozóse el virrey en su capa y
+salió de palacio.
+
+A poco andar tropezó con una ronda; mas reconociéndolo el capitán lo
+dejó seguir tranquilamente, murmurando:
+
+--¡Vamos, ya pareció aquello! También su excelencia anda en galanteo, y
+por eso no quiere que los demás tengan un arreglillo y se diviertan.
+Está visto que el oficio de virrey tiene más gangas que el testamento
+del moqueguano.
+
+Esta frase pide a gritos explicación. Hubo en Moquegua un ricacho
+nombrado don Cristóbal Cugate, a quien su mujer, que era de la piel del
+diablo, hizo pasar la pena negra. Estando el infeliz en las
+postrimerías, pensó que era imposible comiese pan en el mundo hombre de
+genio tan manso como el suyo, y que otro cualquiera, con la décima parte
+de lo que él había soportado, le habría aplicado diez palizas a su
+conjunta.
+
+--Es preciso que haya quien me vengue--díjose el moribundo; y haciendo
+venir un escribano, dictó su testamento, dejando a aquella arpía por
+heredera de su fortuna, con la condición de que había de contraer
+segundas nupcias antes de cumplirse los seis meses de su muerte, y de no
+verificarlo así, era su voluntad que pasase la herencia a un hospital.
+
+Mujer joven, no mal laminada, rica y autorizada para dar pronto
+reemplazó al difunto--decían los moqueguanos--,¡qué gangas de
+testamento! Y el dicho pasó a refrán.
+
+Y el virrey encontró otras tres rondas, y los capitanes le dieron las
+buenas noches, y le preguntaron si quería ser acompañado, y se
+derritieron en cortesías, y le dejaron libre el paso.
+
+Sonaron las dos, y el virrey, cansado del ejercicio, se retiraba ya a
+dormir, cuando le dió en la cara la luz del farolillo de la quinta
+ronda, cuyo capitán era don Juan Pedro Lostaunau.
+
+--¡Alto! ¿Quien vive?
+
+--Soy yo, don Juan Pedro, el virrey.
+
+--No conozco al virrey en la calle después de las diez de la noche. ¡Al
+centro el vagabundo!
+
+--Pero, señor capitán...
+
+--¡¡Nada!! El bando es bando y ¡a la cárcel todo Cristo!
+
+Al día siguiente quedaron destituidos de sus empleos los cuatro
+capitanes que, por respeto, no habían arrestado al virrey; y los que los
+reemplazaron fueron bastante enérgicos para no andarse en
+contemplaciones, poniendo, en breve, término a los desórdenes.
+
+El hecho es que pasó la noche en el calabozo de la cárcel de la
+Pescadería, como cualquier pelafustán, todo un don Ambrosio O'Higgins,
+marqués de Osorno, barón de Ballenari, teniente general de los reales
+ejércitos, y trigésimo sexto virrey del Perú por su majestad don Carlos
+IV.
+
+
+
+
+NADIE SE MUERE HASTA QUE DIOS QUIERE
+
+CRÓNICA DE LA ÉPOCA DEL TRIGÉSIMO SÉPTIMO VIRREY DEL PERÚ
+
+
+I
+
+Cuentan que un fraile con ribetes de tuno y de filósofo, administrando
+el sacramento del matrimonio, le dijo al varón:
+
+ _Ahí te entrego esa mujer:_
+_trátala como a mula de alquiler,_
+_mucho garrote y poco de comer._
+
+Otro que tal debió ser el que casó en Lima al platero Román, sólo que
+cambió de frenos y dijo a la mujer:
+
+_Ahí tienes ese marido:_
+_trátalo como a buey al yugo uncido_
+_y procura que se ahorque de aburrido._
+
+Viven aún personas que conocieron y trataron al platero, a quien
+llamaremos Román; pues causa existe para no estampar en letras de molde
+su nombre verdadero. El presente sucedido es popularísimo en Lima y te
+lo referirá, lector, con puntos y comas, el primer octogenario con quien
+tropieces por esas calles.
+
+La mujer de Román, si bien honradísima hembra en punto a fidelidad
+conyugal, tenía las peores cualidades apetecibles en una hija de Eva.
+Amiga del boato, manirrota, terca y regañona, atosigaba al pobrete del
+marido con exigencias de dinero; y aquello no era casa, ni hogar, ni
+Cristo que lo fundó, sino trasunto vivo del infierno. Ni se daba
+escobada, ni se zurcían las calcetas del pagano, ni se cuidaba del
+puchero, y todo, en fin, andaba a la bolina. Madama no pensaba sino en
+dijes y faralares, en bebendurrias y paseos.
+
+A ese andar, la tienda y los haberes del marido se evaporaron en menos
+de lo que se persigna un cura loco, y con la pobreza estalló la guerra
+civil en esa república práctica que se llama matrimonio. Los cónyuges
+andaban siempre a pícame Pedro que picarte quiero. Por quítame allá esta
+paja se tiraban los cacharros a la cabeza, a riesgo de descalabrarse, y
+no quedaba silla con palo sano. A bien librar salía siempre el bonachón
+del marido llevando en el rostro reminiscencias de las uñas de su
+conjunta persona.
+
+Este matrimonio nos trae al magín un soneto que escribimos, allá por los
+alegres tiempos de nuestra mocedad, y que, pues la ocasión es tentadora
+para endilgarlo, ahí va como el caballo de copas:
+
+ _Caséme por mi mal con una indina,_
+_fresca como la pera bergamota;_
+_trájome suegra y larga familiota_
+_y por dote su cara peregrina._
+ _A trote largo mi caudal camina_
+_a sumergirse en una sirte ignota;_
+_pronto he de hacer con ella bancarrota,_
+_salvo que encuentre una boyante mina._
+ _Un diablo pedigüeño anda conmigo;_
+_es ¡dame! su perenne cantinela,_
+_y así estoy en los huesos, caro amigo._
+ _¿Qué me dices? ¿Mi afán te desconsuela?_
+--_Dígote, don Peruétano, que digo,_
+_que aquella no es mujer... es sanguijuela._
+
+No recuerdo a quién oí decir que los mandamientos de la mujer casada
+son, como los de la ley de Dios, diez:
+
+El primero, amar a su marido sobre todas las cosas.
+
+El segundo, no jurarle amor en vano.
+
+El tercero, hacerle fiestas.
+
+El cuarto, quererlo más que a padre y madre.
+
+El quinto, no atormentarlo con celos y refunfuños.
+
+El sexto, no traicionarlo.
+
+El séptimo, no gastarle la plata en perifollos.
+
+El octavo, no fingir ataque de nervios ni hacer mimos a los primos.
+
+El noveno, no desear más prójimo que su marido.
+
+El décimo, no codiciar el lujo ajeno.
+
+Estos diez mandamientos se encierran en la cajita de los polvos de
+arroz, y se leen cada día hasta aprenderlos de memoria.
+
+El quid está en no quebrantar ninguno, como hacemos los cristianos con
+varios de los del Decálogo. Sigamos con el platero.
+
+Una mañana, después de haber tenido Román una de esas cotidianas zambras
+de moros y cristianos, gutibambas y muziferreras, se dijo:
+
+--Pues, señor, esto no puede durar más tiempo, que penas más negras que
+las que paso con mi costilla no me ha de deparar su Divina Majestad en
+el otro mundo. Bien dijo el que dijo que si el mar se casase había de
+perder su braveza, y embobalicarse. Decididamente, hoy me ahorco.
+
+Y con la única peseta columnaria que le quedaba en el bolsillo, se
+dirigió al ventorrillo o pulpería de la esquina y compró cuatro varas de
+cuerda fuerte y nueva, lujo muy excusable en quien se prometía no tener
+ya otros en la vida.
+
+
+II
+
+--¿Y qué virrey gobernaba entonces?--Paréceme oír esta pregunta, que es
+de estilo cuando se escucha contar algo de cuya exactitud dudan los
+oyentes.
+
+Pues, lectores míos, gobernaba el excelentísimo señor don Gabriel de
+Avilés y Fierro, marqués de Avilés, teniente general de los reales
+ejércitos y que, después de haber servido la presidencia de Chile y el
+virreinato de Buenos Aires, vino en noviembre de 1801 a hacerse cargo
+del mando de esta bendita tierra.
+
+Avilés había llegado al Perú en la época del virrey Amat; y cuando
+estalló en 1780 la famosa revolución de Tupac-Amaru fué mandado con
+tropas para sofocarla. Excesivo fué el rigor que empleó Avilés en esa
+campaña.
+
+Durante su gobierno se erigió el obispado de Maynas y se incorporó
+Guayaquil al virreinato. Se estableció en Lima el hospital del Refugio
+para mujeres, a expensas de Avilés y de su esposa la limeña doña
+Mercedes Risco, y se principió la fábrica del fuerte de Santa Catalina
+para cuartel de artillería, bajo la dirección del entonces coronel, y
+más tarde virrey, don Joaquín de la Pezuela.
+
+Con grandes fiestas se celebró la llegada del flúido vacuno. Tuvo el
+Perú la visita del sabio Humboldt, y en Lima se experimentó una noche el
+alarmante fenómeno de haberse oído con claridad muchos truenos. En esa
+época se plantaron los árboles de la Alameda de Acho.
+
+Como España y Francia hacían causa común contra Inglaterra y acababa de
+realizarse el desastre de Trafalgar, dos bergantines ingleses atacaron
+en Arica a la fragata de guerra española Astrea, ocasionándola fuertes
+averías y forzándola a buscar abrigo en la bahía.
+
+Tratando de dar cumplimiento a una real orden sobre desamortización de
+bienes eclesiásticos, tropezó Avilés con serias resistencias, que el
+prudente virrey calmó dando largas al asunto y enviando consultas y
+memoriales a la corona. No fué ésta la primera vez en que el virrey
+apeló al expediente de dar tiempo al tiempo para libertarse de
+compromisos. En 1804 interesábase la ciudad porque el virrey dictase
+cierta providencia; mas él, creyendo que la cosa no era hacedera o que
+no entraba en sus atribuciones, decidió consultar al monarca. El pueblo,
+que lo ignoraba, se echó a murmurar sin embozo, y en la puerta de
+palacio apareció este pasquín:
+
+_¡Avilés! ¡Avilés!_
+_¿Qué haces que por la ciudad no ves?_
+
+El virrey no lo tomó a enojo, y mandó escribir debajo:
+
+_Para dar gusto a antojos_
+_he mandado hasta España por anteojos._
+
+Respuesta que tranquilizó los ánimos, pues vieron los vecinos que su
+empeño estaba sujeto a la decisión del rey.
+
+Avilés consagraba gran parte de su tiempo a las prácticas religiosas. El
+pueblo lo pintaba con esta frase. En la oración _hábil es y en gobierno
+inhábil es_.
+
+En julio de 1806 entregó el mando a Abascal.
+
+Anciano, enfermo y abatido de ánimo, por la reciente muerte de su
+esposa, quiso Avilés regresar a España. La nave que lo conducía arribó a
+Valparaíso, y a los pocos días falleció en este puerto el _virrey
+devoto_, como lo llamaban las picarescas limeñas.
+
+
+III
+
+Provisto de cuerda y sin cuidarse de escribir previamente esquelas de
+despedida, como es de moda desde la invención de los nervios y del
+romanticismo, se dirigió nuestro hombre al estanque de Santa Beatriz,
+lugar amenisimo entonces y rodeado de naranjos y otros árboles, que no
+parecía sino que estaban convidando al prójimo para colgarse de ellos y
+dar al traste con el aburrimiento y pesadumbres.
+
+Principió Román por pasar revista a los árboles, y a todos hallaba algún
+pero que ponerles. Este no era bastante elevado; aquél no ofrecía
+consistencia para soportar por fruto el cuerpo de un tagarote como él;
+el otro era poco frondoso, y el de más allá un tanto encorvado. Cuando
+uno se ahorca debe siquiera llevar el consuelo de haberlo hecho a su
+regalado gusto. Al fin encontró árbol con las condiciones que el caso
+requería y, encaramándose en él, ató la cuerda en una de las ramas más
+vigorosas.
+
+En estos preparativos reflexionó que, para no ser interrumpido y
+quedarse a medio morir y tener tal vez que empezar de nuevo la faena, lo
+mejor era esperar a que el camino estuviese desierto. Indias pescadoras
+que venían de Chorrillos, hierbateros de Surco, yanaconas de Miraflores,
+cimarrones de San Juan y peones de las haciendas, traficaban a esa hora
+a pequeña distancia del estanque. No había forma de que un hombre
+pudiera matarse en paz.
+
+--¡Pues sería andrómina que, a lo mejor de la función, me descolgase un
+transeúnte inoportuno! Si ello, al fin, ha de ser, nada se pierde con
+esperar un rato, que no llega tarde quien llega.
+
+En estas y otras cavilaciones hallábase Román escondido entre el espeso
+ramaje del árbol, cuando vió llegar con tardo paso, y mirando a todas
+partes con faz recelosa, un hombrecillo envuelto en un capote lleno de
+remiendos.
+
+Era éste un vejete español que vivía de la caridad pública, y a quien en
+Lima conocían con el apodo de _Ovillitos_. El apodo le venía de que en
+una época entraba de casa en casa vendiendo ovillos de hilo, hasta que
+un día resolvió cambiar de oficio sentando plaza de mendigo.
+
+Ovillitos, después de dirigir miradas escudriñadoras a las tapias y al
+camino, se sentó bajo el árbol que cobijaba a Román, y sacando una
+tijera, descosió dos de los infinitos parches que esmaltaban su
+mugriento capote de barragán.
+
+¿Cuál sería la sorpresa del encaramado Román al ver que de cada parche
+sacó Ovillitos una onza de oro y que luego las enterró al pie del árbol,
+después de haber permanecido gran espacio de tiempo contemplándolas
+amorosamente?
+
+--¡Qué suicidio ni qué ocho cuartos!--exclamó Román, descendiendo
+listamente de su árbol apenas se alejó el mendigo--. Pues Dios me ha
+venido a ver, aprovechemos la ocasión y empuñémosla por el único pelo de
+la calva. ¡Arbol feliz el que tal abono tiene!
+
+Y se puso a la obra, y desenterró poco más de cien peluconas, de esas
+que bajo el _Indiae et Hispaniarum Rex_ lucían el busto de Carlos III o
+Carlos IV.
+
+
+IV
+
+Román volvió a habilitar la tienda, y su comercio de platería marchó
+viento en popa. Aleccionado por los días de penuria, puso coto a los
+derroches de su mujer, cuyo carácter, por milagro sin duda de la Divina
+Providencia, para quien no hay imposibles, mejoró notablemente.
+
+Ovillitos enfermó de gravedad al descubrir que su tesoro se había
+convertido en pájaro y volado del encierro. El infeliz ignoraba que el
+dinero no es monje cartujo que gusta de estar guardado y criar moho, y
+que es un libertino que se desvive por andar al aire libre y de mano en
+mano. Mendigos ha habido, en todos los tiempos, que a su muerte han
+dejado un caudal decente.
+
+Román murió, ya en los tiempos de la república, repartiéndose entre sus
+herederos una fortuna que se estimó en más de cincuenta mil pesos.
+
+Una de las cláusulas de su testamento, que hemos leído, señala durante
+veinticinco años la suma de treinta pesos al mes para misas en sufragio
+del alma de Ovillitos.
+
+
+
+
+EL FRAILE Y LA MONJA DEL CALLAO
+
+
+Escribo esta tradición para purgar un pecado gordo que contra la
+historia y la literatura cometí cuando muchacho.
+
+Contaba dieciocho años y hacía pinicos de escritor y de poeta. Mi sueño
+dorado era oír, entre los aplausos de un público bonachón, los
+destemplados gritos: ¡el autor! ¡el autor! A esa edad todo el monte
+antojábaseme orégano y cominillo, e imaginábame que con cuatro coplas,
+mal zurcidas, y una docena de articulejos, peor hilvanados, había puesto
+una pica en Flandes u otra en Jerez. Maldito si ni por el forro
+consultaba clásicos, ni si sabía por experiencia propia que los viejos
+pergaminos son criadero de polilla. Casi, casi me habría atrevido a dar
+quince y raya al más entendido en materias literarias, siendo yo
+entonces uno de aquellos zopencos que, por comer pan en lugar de
+bellota, ponen al _Quijote_ por las patas de los caballos, llamándolo
+libro disparatado y sin pies ni cabeza. ¿Por qué? _Porque sí_. Este
+_porque sí_ será una razón de pie de banco, una razón de incuestionable
+y caprichosa brutalidad, convengo; pero es la razón que alegamos todos
+los hombres a falta de razón.
+
+Como la ignorancia es atrevida, echéme a escribir para el teatro: y así
+Dios me perdone si cada uno de mis engendros dramáticos no fué puñalada
+de pícaro al buen sentido, a las musas y a la historia. Y sin embargo,
+hubo público bobalicón que llamara a la escena al asesino poeta y que,
+en vez de tirarle los bancos a la cabeza, le arrojara coronitas de
+laurel hechizo. Verdad es que, por esos tiempos, no era yo el único
+malaventurado que con fenomenales producciones desacreditaba el teatro
+nacional, ilustrado por las buenas comedias de Pardo y de Segura.
+Consuela ver que no es todo el sayal alforjas.
+
+Titulábase uno de mis desatinos dramáticos _Rodil_, especie de alacrán
+de cuatro colas o actos, y ¡sandio de mí!, fuí tan bruto que no sólo
+creí a mi hijo la octava maravilla, sino que, ¡mal pecado!, consentí en
+que un mi amigo, que no tenía mucho de lo de Salomón, lo hiciera poner
+en letras de molde. ¡Qué tinta y qué papel tan mal empleados!
+
+Aquello no era drama ni piñón mondado. Versos ramplones, lirismo tonto,
+diálogo extravagante, argumento inverosímil, lances traídos a lazo,
+caracteres imposibles, la propiedad de la lengua tratada a puntapiés, la
+historia arreglada a mi antojo y... vamos, aquello era un mamarracho
+digno de un soberbio varapalo. A guisa, pues, de protesta contra tal
+paternidad escribo esta tradición, en la que, por lo menos, sabré
+guardar respetos a los fueros de la historia y la sombra de Rodil no
+tendrá derecho para querellarse de calumnia y dar de soplamocos a la mía
+cuando ambas se den un tropezón en el valle de Josafat.
+
+--¡Basta de preámbulo, y al hecho!--exclamó el presidente de un
+tribunal, interrumpiendo a un abogado que se andaba con perfiles y
+rodeos en un alegato sobre filiación o paternidad de un mamón. El
+letrado dijo entonces de corrido:--El hecho es un muchacho hecho: el
+que lo ha hecho niega el hecho: he aquí el hecho.
+
+
+I
+
+Con la batalla de Ayacucho quedó afianzada la Independencia de
+Sudamérica. Sin embargo, y como una morisqueta de la Providencia, España
+dominó por trece meses más en un área de media legua cuadrada. La
+traición del sargento Moyano, en febrero de 1824, había entregado a los
+realistas una plaza fuerte y bien guarnecida y municionada. El pabellón
+de Castilla flameaba en el Callao, y preciso es confesar que la
+obstinación de Rodil en defender este último baluarte de la monarquía
+rayó en heroica temeridad. El historiador Torrente, que llama a Rodil el
+_nuevo Leónidas_, dice que hizo demasiado por su gloria de soldado.
+Stevenson y aun García Camba convienen en que Rodil fué cruel hasta la
+barbarie, y que no necesitó mantener una resistencia tan desesperada
+para dejar su reputación bien puesta y a salvo el honor de las armas
+españolas.
+
+Sin esperanzas de que llegasen en su socorro fuerzas de la Península, ni
+de que en el país hubiese una reacción en favor del sistema colonial,
+viendo a sus compañeros desaparecer día a día, diezmados por el
+escorbuto y por las balas republicanas, no por eso desmayó un instante
+la indomable terquedad del castellano del Callao.
+
+Mucho hemos investigado sobre el origen del nombre Callao que lleva el
+primer puerto de la república, y entre otras versiones, la más
+generalizada es la de que viene por la abundancia que hay en su playa
+del pequeño guijarro llamado por los marinos _zahorra_ o _callao_.
+
+A medida que pasan los años, la figura de Rodil toma proporciones
+legendarias. Más que hombre, parécenos ser fantástico que encarnaba una
+voluntad de bronce en un cuerpo de acero. Siempre en vigilia, jamás
+pudieron los suyos saber cuáles eran las horas que consagraba al reposo,
+y en el momento más inesperado se aparecía como fantasma en los
+baluartes y en la caserna de sus soldados. Ni la implacable peste que
+arrebató a seis mil de los moradores del Callao lo acometió un
+instante; pues Rodil había empleado el preservativo de hacerse abrir
+fuentes en los brazos.
+
+Rodil era gallego y nacido en Santa María del Trovo. Alumno de la
+Universidad de Santiago de Galicia, donde estudiaba jurisprudencia,
+abandonó los claustros junto con otros colegiales, y en 1808 sentó plaza
+en el batallón de cadetes literarios. En abril de 1817 llegó al Perú con
+el grado de primer ayudante del regimiento del Infante. Ascendido poco
+después a comandante, se le encomendó la formación del batallón
+Arequipa. Rodil se posesionó con los reclutas de la solitaria islita del
+Alacrán, frente a Arica, donde pasó meses disciplinándolos, hasta que
+Osorio lo condujo a Chile. Allí concurrió Rodil, mandando el cuerpo que
+había creado, a las batallas de Talca, Cancharrayada y Maipú.
+
+Regresó al Perú, tomando parte activa en la campaña contra los
+patriotas, y salió herido el 7 de julio de 1822 en el combate de
+Pucarán.
+
+Al encargarse del gobierno político y militar del Callao, en 1824, el
+brigadier don José Ramón Rodil, hallábase condecorado con las cruces de
+Somorso, Espinosa de los Monteros, San Payo, Tumanes, Medina del Campo,
+Tarifa, Pamplona y Cancharrayada, cruces que atestiguaban las batallas
+en que había tenido la suerte de encontrarse entre los vencedores.
+Sitiado el Callao por las tropas de Bolívar, al mando del general Salom,
+y por la escuadra patriota, que disponía de 171 cañones, fué
+verdaderamente titánica la resistencia. La historia consigna la, para
+Rodil, decorosa capitulación de 23 de enero de 1826, en que el bravo
+jefe español, vestido de gran uniforme y con los honores de ordenanza,
+abandonó el castillo para embarcarse en la fragata de guerra inglesa
+_Briton_. El general La Mar, que era, valiéndome de una feliz expresión
+del Inca Garcilaso, un caballero muy caballero en todas sus cosas,
+tributó en esta ocasión justo homenaje al valor y la lealtad de Rodil,
+que desde el 1º de marzo de 1824, en que reemplazó a Casariego en el
+mando del Callao, hasta enero de 1826, casi no pasó día sin combatir.
+
+Rodil tuvo durante el sitio que desplegar una maravillosa actividad, una
+astucia sin límites y una energía incontestable para sofocar complots.
+En sólo un día fusiló treinta y seis conspiradores, acto de crueldad
+que le rodeó de terrorífico y aun supersticioso respeto. Uno de los
+fusilados en esa ocasión fué Frasquito, muchacho andaluz muy popular por
+sus chistes y agudezas, y que era el amanuense de Rodil.
+
+El general Canterac (que tan tristemente murió en 1835 al apaciguar en
+Madrid un motín de cuartel) fué comisionado por el virrey conde de los
+Andes para celebrar el tratado de Ayacucho, y en él se estipuló la
+inmediata entrega de los castillos. Al recibir Rodil la carta u oficio
+en que Canterac le transcribía el artículo de capitulación concerniente
+al Callao, exclamó furioso:--¡Canario! Que capitulen ellos que se
+dejaron derrotar, y no yo. ¿Abogaderas conmigo? Mientras tenga pólvora y
+balas, no quiero dimes ni diretes con esos p...ícaros insurgentes.
+
+
+II
+
+Durante el sitio disparó sobre el campamento de Bellavista, ocupado por
+los patriotas, 9.553 balas de cañón, 454 bombas, 908 granadas, y 34.713
+tiros de metralla, ocasionando a los sitiadores la muerte de siete
+oficiales y ciento dos individuos de tropa, y seis oficiales y sesenta y
+dos soldados heridos. Los patriotas, por su parte, no anduvieron cortos
+en la respuesta, y lanzaron sobre las fortalezas 20.327 balas de cañón,
+317 bombas e incalculable cantidad de metralla.
+
+Al principiarse el sitio contaba Rodil en los castillos una guarnición
+de 2.800 soldados, y el día de la capitulación sólo tuvo 376 hombres en
+estado de manejar un arma. El resto había sucumbido al rigor de la peste
+y de las balas republicanas. En las calles del Callao, donde un año
+antes pasaban de 8.000 los asilados o partidarios del rey, apenas si
+llegaban a 700 almas las que presenciaron el desenlace del sitio. Según
+García Camba, fueron 6.000 las víctimas del escorbuto y 767 los que
+murieron combatiendo.
+
+En los primeros meses del sitio, Rodil expulsó de la plaza 2.389
+personas. El gobierno de Lima resolvió no admitir más expulsados, y
+vióse el feroz espectáculo de infelices mujeres que no podían pasar al
+campamento de Miranaves ni volver a la plaza, porque de ambas partes se
+las rechazaba a balazos. Las desventuradas se encontraban entre dos
+fuegos y sufriendo angustias imposibles de relatarse por pluma humana.
+He aquí lo que sobre este punto dice Rodil en el curioso manifiesto que
+publicó en España, sin alcanzar ciertamente a disculpar un hecho ajeno a
+todo sentimiento de humanidad.
+
+«Yo, que necesitaba aminorar la población para suspender consumos que no
+podían reponerse, mandé que los que no pudieran subsistir con sus
+provisiones o industria saliesen del Callao. Esta orden fué cumplida con
+prudencia, con pausa y con buen éxito. La noticia de los primeros que
+emigraron fué animando a los que carecían de recursos para vivir en la
+población, y en cuatro meses me descargué de 2.389 bocas inútiles. Los
+enemigos, a la decimocuarta emigración de ellas, entendieron que su
+conservación me sería nociva, y tentaron no admitirlas con esfuerzo
+inhumano. Yo las repelí decisivamente».
+
+Inútil es hacer sobre estas líneas apreciaciones que están en la
+conciencia de todos los espíritus generosos. Si indigna hasta la
+barbarie y ajena del carácter compasivo de los peruanos fué la conducta
+del sitiador, no menos vituperable encontrará el juicio de la historia
+la conducta del gobernador de la plaza.
+
+Rodil estaba resuelto a prolongar la resistencia; pero su coraje desmayó
+cuando, en los primeros días de enero de 1826, se vió abandonado por su
+íntimo amigo el comandante Ponce de León, que se pasó a las filas
+patriotas, y por el comandante Riera, gobernador del castillo de San
+Rafael, quien entregó esta fortaleza a los republicanos. Ambos poseían
+el secreto de las minas que debían hacer explosión cuando los patriotas
+emprendiesen un asalto formal. Ellos conocían en sus manores detalles
+todo el plan de defensa imaginado por el impertérrito brigadier. La
+traición de sus amigos y tenientes había venido a hacer imposible la
+defensa.
+
+El 11 de enero se dió principio a los tratados que terminaron con la
+capitulación del 23, honrosa para el vencido y magnánima para el
+vencedor.
+
+Las banderas de los regimientos Infante don Carlos y Arequipa, cuerpos
+muy queridos para Rodil, le fueron concedidas para que se las llevase a
+España. De las nueve banderas españolas tomadas en el Callao, dispuso el
+general La Mar que una se enviase al gobierno de Colombia, que cuatro se
+guardasen en la Catedral de Lima, y las otras cuatro en el templo de
+Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de las armas peruanas.
+
+¿Se conservan tan preciosas reliquias? Ignoro, lector, el contenido de
+la pregunta.
+
+
+III
+
+Vuelto Rodil a su patria, lo trataron sus paisanos con especial
+distinción; y fué el único, de los que militaron en el Perú, a quien no
+aplicaron el epíteto de _ayacucho_ con que se bautizó en España a los
+amigos políticos de Espartero. Rodil figuró, y en altísima escala, en la
+guerra civil de cristinos y carlistas; y como no nos hemos propuesto
+escribir una biografía de este personaje, nos limitaremos a decir que
+obtuvo los cargos más importantes y honoríficos. Fué general en jefe del
+ejército que afianzó sobre las sienes de doña María de la Gloria la
+corona de Portugal. Tuvo después el mando del ejército que defendió los
+derechos de Isabel II al trono de España, aunque le asistió poca fortuna
+en las operaciones militares de esta lucha, que sólo terminó cuando
+Espartero eclipsó el prestigio de Rodil.
+
+Fué virrey de Navarra, marqués de Rodil y sucesivamente capitán general
+de Extremadura, Valencia, Aragón y Castilla la Nueva, diputado a Cortes,
+ministro de la Guerra, presidente del Consejo de ministros, senador de
+la Alta Cámara, prócer del reino, caballero de collar y placa de la
+orden de la Torre y Espada, gran cruz de las de Isabel la Católica y
+Carlos III, y caballero con banda de las de San Fernando y San
+Hermenegildo. Entre él y Espartero existió siempre antagonismo político
+y aun personal, habiendo llegado a extremo tal que, en 1845, siendo
+ministro el duque de la Victoria, hizo juzgar a Rodil en consejo de
+guerra y lo exoneró de sus empleos, honores, títulos y condecoraciones.
+Al primer cambio de tortilla, a la caída de Espartero, el nuevo
+ministerio amnistió a Rodil, devolviéndole su clase de capitán general y
+demás preeminencias.
+
+El marqués de Rodil no volvió desde entonces a tomar parte activa en la
+política española, y murió en 1861.
+
+Espartero murió en enero de 1879, de más de ochenta años de edad.
+
+
+IV
+
+Desalentados los que acompañaban a Rodil y convencidos de la esterilidad
+de esfuerzos y sacrificios, se echaron a conspirar contra su jefe. Clara
+idea del estado de ánimo de los habitantes del castillo puede dar este
+pasquín:
+
+_Como estuvimos estamos,_
+_como estamos estaremos,_
+_enemigos sí tenemos_
+_y amigos... los esperamos._
+
+El presidente marqués de Torre-Tagle y su vicepresidente don Diego
+Aliaga, los condes de San Juan de Lurigancho, de Castellón y de Fuente
+González, y otros personajes de la nobleza colonial, habían muerto
+víctimas del escorbuto y de la disentería que se desarrollan en toda
+plaza mal abastecida. Los oficiales y tropa, estaban sometidos a ración
+de carne de caballo, y sobrándoles el oro a los sitiados, pagaban a
+precios fabulosos un panecillo o una fruta. El marqués de Torre-Tagle,
+moribundo ya del escorbuto, consiguió tres limones ceutíes en cambio de
+otros tantos platillos de oro macizo, y llegó época en que se vendieron
+ratas como manjar delicioso.
+
+Por otra parte, las cartas y proclamas de los patriotas penetraban
+misteriosamente en el Callao alentando a los conspiradores. Hoy
+descubría Rodil una conspiración, e inmediatamente, sin fórmulas ni
+proceso, mandaba fusilar a los comprometidos, y mañana tenía que repetir
+los castigos de la víspera. Encontrando muchas veces un traidor en aquel
+que más había alambicado antes su lealtad a la causa del rey, pasó Rodil
+por el martirio de desconfiar hasta del cuello de su camisa.
+
+Las mujeres encerradas en el Callao eran las que más activamente
+conspiraban. Los soldados del general Salom llegaban de noche hasta
+ponerse a tiro de fusil, y gritaban:
+
+--A Lima, muchachas, que la patria engorda y da colores--palabras que
+eran una apetitosa promesa para las pobres hijas de Eva, a quienes el
+hambre y la zozobra traían escuálidas y ojerosas.
+
+
+V
+
+A pesar de los frecuentes fusilamientos no desaparecía el germen de
+sedición, y vino día en que almas del otro mundo se metieron a
+revolucionarias. ¡No sabían las pobrecitas que don Ramón Rodil era
+hombre para habérselas tiesas con el purgatorio entero!
+
+Fué el caso que una mañana encontraron privados de sentido, y echando
+espumarajos por la boca, a dos centinelas de un bastión o lienzo de
+muralla fronterizo a Bellavista. Eran los tales dos gallegos crudos,
+mozos de letras gordas y de poca sindéresis, tan brutos como valientes,
+capaces de derribar a un toro de una puñada en el testuz y de clavarle
+una bala en el hueso palomo al mismísimo gallo de la Pasión; pero los
+infelices eran hombres de su época, es decir, supersticiosos y fanáticos
+hasta dejarlo de sobra.
+
+Vueltos en sí, declaró uno de ellos que, a la hora en que Pedro negó al
+Maestro, se le apareció como vomitado por la tierra un franciscano con
+la capucha calada, y que con aquella voz gangosa que diz que se estila
+en el otro barrio le preguntó:--¡Hermanito! ¿Pasó la monja?
+
+El otro soldado declaró, sobre poco más o menos, que a él se le había
+aparecido una mujer con hábito de monja clarisa, y díchole:--¡Hermanito!
+¿Pasó el fraile?
+
+Ambos añadieron que no estando acostumbrados a hablar con gente de la
+otra vida, se olvidaron de la consigna y de dar el quién vive, porque la
+carne se les volvió de gallina, se les erizó el cabello, se les atravesó
+la palabra en el galillo y cayeron redondos como troncos.
+
+Don Ramón Rodil, para curarlos de espanto, les mandó aplicar carrera de
+baquetas.
+
+El castellano del Real Felipe, que no tragaba rueda, de molino ni se
+asustaba con duendes ni demonios coronados, dióse a cavilar en los
+fantasmas, y entre ceja y ceja se le encajó la idea de que aquello
+trascendía de a legua a embuchado revolucionario. Y tal maña dióse y a
+tales expedientes recurrió, que ocho días después sacó en claro que
+fraile y monja no eran sino conspiradores de carne y hueso, que se
+valían del disfraz para acercarse a la muralla y entablar por medio de
+una cuerda cambio de cartas con los patriotas.
+
+Era la del alba, cuando Rodil en persona ponía bajo sombra, en la
+casamata del castillo, una docena de sospechosos, y a la vez mandaba
+fusilar al fraile y a la monja, dándoles el hábito por mortaja.
+
+Aunque a contar de ese día no han vuelto fantasmas a peregrinar o correr
+aventuras por las murallas del hoy casi destruido Real Felipe, no por
+eso el pueblo, dado siempre a lo sobrenatural y maravilloso, deja de
+creer a pies juntillas que el fraile y la monja vinieron al Callao en
+tren directo y desde el país de las calaveras, por el solo placer de dar
+un susto mayúsculo al par de tagarotes que hacía centinela en el bastión
+del castillo.
+
+
+
+
+POR BEBER UNA COPA DE ORO
+
+
+El pueblo de Tintay, situado sobre una colina del Pachachaca, en la
+provincia de Aymaraes, era en 1613 cabeza de distrito de Colcabamba.
+Cerca de seis mil indios habitaban el pueblo, de cuya importancia
+bastará a dar idea el consignar que tenía cuatro iglesias.
+
+El cacique de Tintay cumplía anualmente por enero con la obligación de
+ir al Cuzco, para entregar al corregidor los tributos colectados, y su
+regreso era celebrado por los indios con tres días de ancho jolgorio.
+
+En febrero de aquel año volvió a su pueblo el cacique muy quejoso de las
+autoridades españolas, que lo habían tratado con poco miramiento. Acaso
+por esta razón fueron más animadas las fiestas; y en el último día,
+cuando la embriaguez llegó a su colmo, dió el cacique rienda suelta a su
+enojo con estas palabras:
+
+--Nuestros padres hacían sus libaciones en copas de oro, y nosotros,
+hijos degenerados, bebemos en tazas de barro. _Los viracochas_ son
+señores de lo nuestro, porque nos hemos envilecido hasta el punto de que
+en nuestras almas ha muerto el coraje para romper el yugo. Esclavos,
+bailad y cantad al compás de la cadena. Esclavos, bebed en vasos toscos,
+que los de fino metal no son para vosotros.
+
+El reproche del cacique exaltó a los indios, y uno de ellos, rompiendo
+la vasija de barro que en la mano traía, exclamó:
+
+--¡Que me sigan los que quieran beber en copa de oro!
+
+El pueblo se desbordó como un río que sale de cauce, y lanzándose sobre
+los templos, se apoderó de los calices de oro destinados para el santo
+sacrificio.
+
+El cura de Tintay, que era un venerable anciano, se presentó en la
+puerta de la iglesia parroquial con un crucifijo en la mano, amonestando
+a los profanadores e impidiéndoles la entrada. Pero los indios,
+sobreexcitados por la bebida, lo arrojaron al suelo, pasaron sobre su
+cuerpo, y dando gritos espantosos penetraron en el santuario.
+
+Allí, sobre el altar mayor y en el sagrado cáliz, cometieron sacrilegas
+profanaciones.
+
+Pero en medio de la danza y la algazara, la voz del ministro del
+Altísimo vibró tremenda, poderosa, irresistible, gritándoles:
+
+--¡Malditos! ¡Malditos! ¡Malditos!
+
+La sacrílega orgía se prolongó hasta media noche, y al fin, rendidos de
+cansancio, se entregaron al sueño los impíos.
+
+Con el alba despertaron muchos sintiendo las angustias de una sed
+devoradora, y sus mujeres e hijos salieron a traer agua de los arroyos
+vecinos.
+
+¡Poder de Dios! Los arroyos estaban secos.
+
+Hoy (1880) es Tintay una pobre aldea de sombrío aspecto, con trescientos
+cuarenta y cuatro vecinos, y sus alrededores son de escasa vegetación.
+El agua de sus arroyos es ligeramente salobre y malsana para los
+viajeros.
+
+Entre las ruinas, y perfectamente conservada, encontróse en 1804 una
+efigie del Señor de la Exaltación, a cuya solemne fiesta concurren el 14
+de septiembre los creyentes de diez leguas a la redonda.
+
+
+
+
+UNA EXCOMUNION FAMOSA
+
+
+I
+
+Tiempos de fanatismo religioso fueron sin duda aquellos en que, por su
+majestad don Felipe II, gobernaba estos reinos del Perú don Andrés
+Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete y montero mayor del rey. Y no lo
+digo por la abundancia de fundaciones, ni por la suntuosidad de las
+fiestas, ni porque los ricos dejasen su fortuna a los conventos,
+empobreciendo con ello a sus legítimos herederos, ni porque, como lo
+pensaban los conquistadores, todo crimen e inmundicia que hubiera sobre
+la conciencia se lavaba dejando en el trance del morir, un buen legado
+para misas, sino porque la Iglesia había dado en la flor de tomar cartas
+en todo y para todo, y por un quítate allá esas pajas le endilgaba al
+prójimo una excomunión mayor que lo volvía tarumba.
+
+Sin embargo de que era frecuente el espectáculo de enlutar templos y
+apagar candelas, nuestros antepasados se impresionaban cada vez más con
+el tremendo aparato de las excomuniones. En algunas de mis leyendas
+tradicionales he tenido oportunidad de hablar más despacio sobre muchas
+de las que se fulminaron contra ladrones sacrílegos y contra alcaldes y
+gente de justicia que, para apoderarse de un delincuente, osaron violar
+la santidad del asilo en las iglesias. Pero todas ellas son chirinola y
+cháchara celeste, parangonadas con una de las que el primer arzobispo de
+Lima don fray Jerónimo de Loayza lanzó en 1561. Verdad es que su señoría
+ilustrísima no anduvo nunca parco en esto de entredichos, censuras y
+demás actos terroríficos, como lo prueba el hecho de que antes de que la
+Inquisición viniera a establecerse por estos trigales, el señor Loayza
+celebró tres autos de fe. Otra prueba de mi aseveración es que amenazó
+con ladrillazo de Roma (nombre que daba el pueblo español a las
+excomuniones) al mismo _sursum corda_, es decir, a todo un virrey del
+Perú. He aquí el lance:
+
+Cuéntase que cuando el virrey don Fernando de Toledo vino de España,
+trajo como capellán de su casa y persona a un clérigo un tanto
+ensimismado, disputador y atrabiliario, al cual el arzobispo creyó
+oportuno encarcelar, seguir juicio y sentenciar a que regresase a la
+metrópoli. El virrey puso el grito en el cielo y dijo, en un arrebato de
+cólera: que si su capellán iba desterrado, no haría el viaje solo, sino
+acompañado del fraile arzobispo. Súpolo éste, que faltar no podía
+oficioso que con el chisme fuese, y diz que su excelencia amainó tan
+luego como tuvo aviso de que el arzobispo había tenido reunión de
+teólogos y que, como resultado de ello, traía el ceño fruncido y se
+estaban cosiendo en secreto bayetas negras. El cleriguillo, abandonado
+por su padrino el virrey, marchó a España bajo partida de registro.
+
+Pero la excomunión que ha puesto por hoy la péñola en mis manos es
+excomunión mayúscula y, por ende, merece capítulo aparte.
+
+
+II
+
+El decenio de 1550 a 1560 pudo dar en el Perú nombre a un siglo que
+llamaríamos sin empacho el siglo de las gallinas, del pan, del vino, del
+aceite y de los pericotes. Nos explicaremos.
+
+Sábese, por tradición, que los indios bautizaron a las gallinas con el
+nombre de _hualpa_, sincopando el de su último inca Atahualpa. El padre
+Blas Valera (cuzqueño) dice que cuando cantaban los gallos, los indios
+creían que lloraban por la muerte del _inca_, por lo cual llamaron al
+gallo _hualpa_. El mismo cronista refiere que durante muchos años no se
+pudo lograr que las gallinas españolas empollasen en el Cuzco, lo que se
+conseguía en los valles templados. En cuanto a los pavos, fueron traídos
+de México.
+
+Garcilaso, Zárate, Gómara y muchos historiadores y cronistas dicen que
+fué por entonces cuando doña María de Escobar, esposa del conquistador
+Diego de Chávez, trajo de España medio almud de trigo que repartió a
+razón de veinte o treinta granos entre varios vecinos. De las primeras
+cosechas enviaron algunas fanegas a Chile y otros pueblos de la América.
+
+Casi con la del trigo coincidió la introducción de los pericotes o
+ratones en un navío que, por el estrecho de Magallanes, vino al Callao.
+Los indios dieron a esta plaga de dañinos inmigrantes el nombre de
+_hucuchas_, que significa salidos del mar. Afortunadamente el español
+Montenegro había traído gatos en 1537 y es fama que don Diego de Almagro
+le compró uno en seiscientos pesos. Los naturales no alcanzando a
+pronunciar bien el _mizmiz_ de los castellanos, los llamaron _michitus_.
+
+Y aquí, por vía de ilustración, apuntaremos que en los primeros veinte
+años de la conquista el precio mínimo de un caballo era de cuatro mil
+pesos, trescientos el de una vaca, quinientos pesos el de un burro,
+doscientos el de un cerdo, cien el de una cabra o de una oveja, y por un
+perro se daban sumas caprichosas. En la víspera de la batalla de
+Chuquinga ofreció un rico capitán a un soldado diez mil pesos por su
+caballo, propuesta que el dueño rechazó con indignación,
+diciendo:--Aunque no poseo un maravedí, estimo a mi compañero más que a
+los tesoros de Potosí.
+
+Habiendo gran escasez de vino, a punto tal que en 1555 se vendía la
+arroba en quinientos pesos, Francisco Carabantes trajo de las Canarias
+los primeros sarmientos de uva negra que se plantaron en el Perú. En el
+pago de Tacaraca, en Ica (escribía Córdova y Urrutia en 1840) existe hoy
+una viña de uva negra, que se asegura ser una de las plantadas por
+Carabantes, la cual da hasta ahora muy buena cosecha. ¡Injusticias
+humanas! Los borrachos bendicen siempre al padre Noé, que plantó las
+viñas, y no tienen una palabra de gratitud para Carabantes, que fué el
+Noé de nuestra Patria.
+
+Obtenido pan y vino, hacía falta el aceite. Probablemente lo pensó así
+don Antonio de Ribera, y al embarcarse en Sevilla en 1559 cuidó meter a
+bordo cien estacas de olivos.
+
+Don Antonio de Ribera fué, en Lima, persona de mucho viso; como que
+tenía escudo de armas en el que había pintado dos lobos con dos lobeznos
+en campo de oro. Casado con la viuda de Francisco Martín de Alcántara,
+hermano materno del marqués Pizarro, y que murió a su lado
+defendiéndolo, trájole ésta pingüe dote. Tomó gran participación en las
+guerras civiles de los conquistadores, y después de la rebeldía de Girón
+marchó a España en 1557 con el nombramiento de procurador del Perú.
+
+Ribera fué dueño de la espaciosa huerta que conocemos, en Lima, con el
+nombre de _Huerta perdida_. Poseía una fortuna de trescientos mil duros,
+adquirida haciendo vender por sus _mitayos_ higos, melones, naranjas,
+pepinos, duraznos y demás frutas desconocidas hasta entonces en el Perú.
+La primera granada que se produjo en Lima fué paseada en procesión en
+las andas en que iba el Santísimo Sacramento, y dicen que era de
+fenomenal tamaño.
+
+Desgraciadamente para Ribera, la navegación, llena de peligros y
+contratiempos, duró nueve meses, y a pesar de sus precauciones se
+encontró al pisar tierra con que sólo tres de las estacas podían
+aprovecharse, pues las demás no servían sino para avivar una hoguera.
+
+Dióse a cultivarlas con grande ahinco, cuidándolas más que a sus talegas
+de duros; y eso que su reputación de avaro era piramidal. Y para que ni
+un instante escapasen a su vigilancia, plantó las tres estacas en un
+jardinillo bien murado y resguardado por dos negros colosales y una
+jauría de perros bravos.
+
+Pero fíese usted de murallas como las de Pekín, en gigantes como
+Polifemo y en canes como el Cerbero, y estará más fresco que una
+horchata de chufas. Las dichosas estacas tenían más enamorados que
+muchacha bonita y ya se sabe que para hombres que se apasionan del bien
+ajeno, sea hija de Eva o cosa que valga la pena, no hay obstáculo exento
+de atropello.
+
+Una mañana levantóse don Antonio con el alba. No había podido cerrar los
+párpados en toda la santa noche. Tenía la corazonada, el presentimiento
+de una gran desgracia.
+
+Después de santiguarse, y en chanclas y envuelto en el capote, se
+dirigió al jardinillo; y el corazón le dio tan gran vuelco que casi se
+le escapa por la boca junto con el taco redondo que lanzó.
+
+--¡Canario! ¡Me han robado!
+
+Y cayó al suelo presa de un accidente.
+
+En efecto, había desaparecido una de las tres estacas.
+
+Aquel día Ribera derrengó a palos media jauría de perros, y el látigo
+anduvo bobo entre los pobres esclavos, que a su merced se le había
+subido la cólera al campanario.
+
+Cansado de castigos y de pesquisas y viendo que sus afanes no daban
+fruto, se acerco al arzobispo, que era muy su amigo, y lo informó de su
+gran desventura, al lado de la cual los trabajos de Job eran can-can y
+zanguaraña.
+
+Pero no es cuento, lectores míos, sino muy auténtico, lo que sucedió, y
+así se lo dirá a ustedes el primer cronista que hojeen.
+
+Aquel día las campanas clamorearon como nunca; y por fin, después de
+otras imponentes ceremonias de rito, el ilustrísimo señor arzobispo
+fulminó excomunión mayor contra el ladrón de la estaca.
+
+Pero ni por ésas.
+
+El ladrón sería algún descreído o _espirt fort_, de esos que pululan en
+este siglo del gas y del vapor, pensará el lector.
+
+Pues se lleva un chasco de marca.
+
+En aquellos tiempos una excomunión pesaba muchas toneladas en la
+conciencia.
+
+
+III
+
+Tres años transcurrieron y la estaca no parecía.
+
+Verdad es que ni pizca de falta le hacía a Ribera, quien tuvo la fortuna
+de ver multiplicados los dos olivos que le dejara el ladrón y disponía
+ya de estacas para vender y regalar. Presumo que los famosos olivares de
+Camaná, tierra clásica por sus aceitunas y por otras cosas que
+prudentemente me callo, pues no quiero andar al rodapelo con los
+camanejos, tuvieron por fundador un retoño de la _Huerta perdida_.
+
+Un día presentóse al arzobispo, con cartas de recomendación, un
+caballero recién llegado en un navío que, con procedencia de Valparaíso,
+había dado fondo en el Callao; y bajo secreto de confesión le reveló que
+él era el ladrón de la celebérrima estaca, la cual había llevado con
+gran cautela a su hacienda de Chile, y que, no embargante la excomunión,
+la estaca se había aclimatado y convertidose en un famoso olivar.
+
+Como la cosa pasó bajo secreto de confesión, no me creo autorizado para
+poner en letras de imprenta el nombre del pecador, tronco de una muy
+respetable y acaudalada familia de la república vecina.
+
+Todo lo que puedo decirte, lector, es que el comején de la excomunión
+traía en constante angustia a nuestro hombre. El arzobispo convino en
+levantarsela, pero imponiéndole la penitencia de restituir la estaca con
+el mismo misterio que se la había llevado.
+
+¿Cómo se las compuso el excomulgado? No sabré decir más sino que una
+mañana, al visitar don Antonio su jardincillo, se encontró con la
+viajera, y al pie de ella un talego de a mil duros con un billete sin
+firma, en que se le pedía cristianamente un perdón que él acordó, con
+tanta mejor voluntad cuanto que le caían de las nubes muy relucientes
+monedas.
+
+El hospital de Santa Ana, cuya fábrica emprendía entonces el arzobispo
+Loayza, recibió también una limosna de dos mil pesos, sin que nadie, a
+excepción del ilustrísimo, supiera el nombre del caritativo.
+
+Lo positivo es que quien ganó con creces en el negocio fué don Antonio
+de Ribera.
+
+En Sevilla la estaca le había costado media peseta.
+
+
+IV
+
+A la muerte del comendador don Antonio de Ribera, del hábito de
+Santiago, su viuda, doña Inés Muñoz, fundó en 1573 el monasterio de la
+Concepción, tomando en él el velo de monja y dejándole su inmensa
+fortuna.
+
+El retrato de doña Inés Muñoz de Ribera se encuentra aún en el
+presbiterio de la iglesia, y sobre su sepulcro se lee:
+
+_Este cielo animado en breve esfera_
+_depósito es de un sol que en él reposa,_
+_el sol de la gran madre y generosa_
+_doña Inés de Muñoz y de Ribera._
+_Fué de Ana-Cuenca encomendera,_
+_de don Antonio de Ribera esposa,_
+_de aquel que tremoló con mano airosa_
+_del Alférez Real la real bandera._
+
+
+
+
+ACEITUNA, UNA
+
+
+Acabo de referir que uno de los tres primeros olivos que se plantaron en
+el Perú fué reivindicado por un prójimo chileno, sobre el cual recayó
+por el hurto nada menos que excomunión mayor, recurso terrorífico merced
+al cual, años más tarde, restituyó la robada estaca, que a orillas del
+Mapocho u otro río fuera fundadora de un olivar famoso.
+
+Cuando yo oía decir aceituna, una, pensaba que la frase no envolvía
+malicia o significación, sino que era hija del diccionario de la rima o
+de algún quídam que anduvo a caza de ecos y consonancias. Pero ahí verán
+ustedes que la erré de medio a medio, y que si aquella frase como esta
+otra: _aceituna, oro es una, la segunda plata y la tercera mata_, son
+frases que tienen historia y razón de ser.
+
+Siempre se ha dicho por el hombre que cae generalmente en gracia o que
+es simpático: _Este tiene la suerte de las aceitunas_, frase de
+conceptuosa profundidad, pues las aceitunas tienen la virtud de no
+gustar ni disgustar a medias, sino por entero. _Llegar a las aceitunas_
+era también otra locución con que nuestros abuelos expresaban que había
+uno presentádose a los postres en un convite, o presenciado sólo el
+final de una fiesta. _Aceituna zapatera_ llamaban a la oleosa que había
+perdido color y buen sabor y que, por falta de jugo, empieza a
+encogerse. Así decían por la mujer hermosa a quien los años o los
+achaques empiezan a desmejorar:--Estás, hija, hecha una aceituna
+zapatera--. Probablemente los cofrades de San Crispín no podían consumir
+sino aceitunas de desecho.
+
+Cuentan varios cronistas, y citaré entre ellos al padre Acosta, que es
+el que más a la memoria me viene, que a los principios, en los grandes
+banquetes, y _por mucho regalo y magnificencia_, se obsequiaba a cada
+comensal con una aceituna. El dueño del convite, como para disculpar una
+mezquindad que en el fondo era positivo lujo, pues la producción era
+escasa y carísima, solía decir a sus convidados: _caballeros, aceituna,
+una_. Y así nació la frase.
+
+Ya en 1565 y en la huerta de don Antonio de Ribera, se vendían cuatro
+aceitunas por un real. Este precio permitía a su anfitrión ser
+rumboroso, y desde ese año eran tres las aceitunas asignadas por cada
+cubierto.
+
+Sea que opinasen que la buena crianza exige no consumir toda la ración
+del plato, o que el dueño de la casa dijera, agradeciendo el elogio que
+hicieran de las oleosas: _aceituna, oro es una, dos son plata y la
+tercera mata_, ello es que la conclusión de la coplilla daba en qué
+cavilar a muchos cristianos que, después de masticar la primera y
+segunda aceituna, no se atrevían con la última, que eso habría
+equivalido a suicidarse a sabiendas. Si la tercera mata, dejémosla estar
+en el platillo y que la coma su abuela.
+
+Andando los tiempos vinieron los de _ño Cerezo_, el aceitunero del
+Puente, un vejestorio que a los setenta años de edad dió pie para que le
+sacasen esta ingeniosa y epigramática redondilla:
+
+_Dicen por ahí que Cerezo_
+_tiene encinta a su mujer._
+_Digo que no puede ser,_
+_porque no puede ser eso._
+
+Como iba diciendo, en los tiempos de Cerezo era la aceituna inseparable
+compañera de la copa de aguardiente; y todo buen peruano hacía ascos a
+la cerveza, que para amarguras bastábanle las propias. De ahí la frase
+que se usaba en los días de San Martín y Bolívar para tomar las _once_
+(hoy se dice _lunch_, en gringo):--Señores, vamos a remojar una
+aceitunita.
+
+Y ¿por qué--preguntará alguno--llamaban los antiguos las _once_, al
+acto de echar después de mediodía, un remiendo al estómago? ¿Por qué?
+
+ _Once las letras son del_ aguardiente.
+_Ya lo sabe el curioso impertinente._
+
+Gracias a Dios que hoy nadie nos ofrece ración tasada y que hogaño nos
+atracamos de aceitunas sin que nos asusten frases. ¡Lo que va de tiempo
+a tiempo!
+
+Hoy también se dice: _aceituna, una; mas si es buena, una docena_.
+
+
+
+
+OFICIOSIDAD NO AGRADECIDA
+
+
+Cuentan las crónicas, para probar que el arzobispo Loayza tenía sus
+ribetes de mozón, que en Lima había un clérigo extremadamente avaro, que
+usaba sotana, manteo, alzacuello y sombrero tan raídos, que hacía años
+pedían a grito herido inmediato reemplazo. En arca de avariento, el
+diablo está de asiento, como reza el refrán.
+
+Su ilustrísima, que porfiaba por ver a su clero vestido con decencia,
+llamóle un día y le dijo:
+
+--Padre Godoy, tengo una necesidad y querría que me prestase una barrita
+de plata.
+
+El clérigo, que aspiraba a canonjía, contestó sin vacilar:
+
+--Eso, y mucho más que su ilustrísima necesite, está a su disposición.
+
+--Gracias. Por ahora me basta con la barrita, y Ribera, mi mayordomo,
+irá por ella esta tarde.
+
+Despidióse el avaro contentísimo por haber prestado un servicio al señor
+Loayza, y viendo en el porvenir, por vía de réditos, la canonjía
+magistral cuando menos.
+
+Ocho días después volvía Ribera a casa del padre Godoy, llevando un
+envoltorio bajo el brazo, y le dijo:
+
+--De parte de su ilustrísima le traigo estas prendas.
+
+El envoltorio contenía una sotana de chamalote de seda, un manteo de
+paño de Segovia, un par de zapatos con hebilla dorada, un alzacuello de
+crin y un sombrero de piel de vicuña.
+
+El padre Godoy brincó de gusto, vistióse las flamantes prendas, y
+encaminóse al palacio arzobispal a dar las gracias a quien con tanta
+liberalidad lo aviaba, pues presumía que aquello era un agasajo o
+angulema del prelado agradecido al préstamo.
+
+Nada tiene que agradecerme, padre Godoy--le dijo el arzobispo.--Véase
+con mi mayordomo para que le devuelva lo que haya sobrado de la barrita;
+pues como usted no cuidaba de su traje, sin duda porque no tenía tiempo
+para pensar en esa frivolidad, yo me he encargado de comprárselo con su
+propio dinero. Vaya con Dios y con mi bendición.
+
+Retiróse mohino el padre, fuése donde Ribera, ajustó con él cuentas, y
+halló que el chamalote y el paño importaban un dineral, pues el
+mayordomo había pagado sin regatear.
+
+Al otro día, y después de echar cuentas y cuentas para convencerse de
+que en el traje habrían podido economizarse dos o tres duros, volvió
+Godoy donde el arzobispo y le dijo:
+
+--Vengo a pedir a su ilustrísima una gracia.
+
+--Hable, padre, y será servido a pedir de boca.
+
+--Pues bien, ilustrísimo señor. Ruégole que no vuelva a tomarse el
+trabajo de vestirme.
+
+
+
+
+EL ALMA DE FRAY VENANCIO
+
+
+Allá por la primera mitad del anterior siglo no se hablaba en Lima sino
+del alma de un padre mercedario que vino del otro mundo, no sé si en
+coche, navío o _pedibus andando_, con el expreso destino de dar un susto
+de los gordos a un comerciante de esta tierra. Aquello fué tan popular
+como la procesión de ánimas de San Agustín, el encapuchado de San
+Francisco, la monja sin cabeza, el coche de Zavala, el alma de
+Gasparito, la mano peluda de no sé qué calle, el perro negro de la
+plazuela de San Pedro, la viudita del cementerio de la Concepción, los
+duendes de Santa Catalina y demás paparruchas que nos contaban las
+abuelas, haciéndonos tiritar de miedo y rebujarnos en la cama.
+
+De buena gana querría dar hoy a mis lectores algo en que no danzasen
+espíritus del otro barrio, aunque tuviera que echar mano de la historia
+de los hijos de Noé, que fueron cinco, y se llamaron Bran, Bren, Brin,
+Bron, Brun, como dicen las viejas. Pero es el caso que una niña, muy
+guapa y muy devota a la vez, me ha pedido que ponga en letras de molde
+esta conseja, y ya ven ustedes que no hay forma de esquivar el
+compromiso.
+
+ _¡Ay, que se quema! ¡Ay, que se abrasa_
+_el ánima que está en pena!_
+
+era el estribillo con que el sacristán de la parroquia de San Marcelo
+pedía limosna para las benditas ánimas del purgatorio, a lo cual
+contestaba siempre algún chusco completando la redondilla:
+
+_que se queme en hora buena,_
+_que yo me voy a mi casa._
+
+
+I
+
+El padre Venancio y el padre Antolín se querían tan entrañablemente como
+dos hermanos, se entiende como dos hermanos que saben quererse y no
+andan al morro por centavo más o menos de la herencia.
+
+En el mismo día habían entrado en el convento, juntos pasaron el
+noviciado y el mismo obispo les confirió las sagradas órdenes.
+
+Eran, digámoslo así, Damón y Pithias tonsurados, Orestes y Pílades con
+cerquillo.
+
+No pasaron ciertamente por frailes de gran ciencia, ni lucieron sermones
+gerundianos, ni alcanzaron sindicato, procuración o pingüe capellanía, y
+ni siquiera dieron que hablar a la murmuración con un escándalo
+callejero o una querella capitular.
+
+Jamás asistieron a lidia de toros, ni después de las ocho de la noche se
+les encontró barriendo con los hábitos las aceras de la ciudad. ¡Vamos!
+¡Cuando yo digo que sus reverencias eran unos benditos!
+
+Eran dos frailes de poco meollo, de ninguna enjundia, modestos y de
+austeras costumbres; como quien dice, dos frailes de misa y olla, y pare
+usted de contar.
+
+Pero ni en la santidad del claustro hay espíritu tranquilo, y aunque no
+mundana, sino muy ascética, fray Venancio tenía una preocupación
+constante.
+
+Los dominicos, agustinos, franciscanos y hasta juandedianos y barbones o
+belethmitas ostentaban con orgullo, en su primer claustro, las
+principales escenas de la vida de sus santos patrones, pintadas en
+lienzos que, a decir verdad, no seducen por el mérito de sus pinceles.
+
+¡Qué vergüenza! Los mercedarios no adornaban su claustro con la vida de
+San Pedro Nolasco.
+
+Al pensar así, había en el ánima de nuestro buen religioso su puntita de
+envidia.
+
+Y esto era lo que le escarabajeaba a fray Venancio, y lo que hizo voto
+de realizar en pro del decoro de su comunidad.
+
+El padre Antolín, para quien el padre Venancio no tenía secretos, creyó
+irrealizable el propósito, pues los lienzos no los pintan ángeles, sino
+hombres que, como el abad, de lo que cantan yantan. Según el cálculo de
+ambos frailes, eran precisos diez mil duros por lo menos para la obra.
+
+El padre Venancio no se descorazonó, y contestó a su compañero que con
+fe y constancia se allanan imposibles y se realizan milagros. Y entre
+ellos no se volvió a hablar más del asunto.
+
+Pero el padrecito se echó pacientemente a juntar realejos, y cada vez
+que de las economías de su mesada conventual, alboroques, limosnas de
+misas y otros gajes alcanzaba a ver apiladas sesenta pulidas onzas de
+oro, íbase con gran cautela al portal de Botoneros y entraba en la
+tienda de don Marcos Guruceta, comerciante que gozaba de gran reputación
+de probidad, y que por ello era el banquero o depositario de los
+caudales de muchos prójimos.
+
+Y el depósito se realizaba sin que mediase una tira de papel; pues la
+honorabilidad del mercader, hombre que diariamente cumplía con el
+precepto, que comulgaba en las grandes festividades y que era mayordomo
+de una archicofradía, se habría ofendido si alguno le hubiese exigido
+recibo u otro comprobante. ¡Qué tiempos tan patriarcales! Haga usted hoy
+lo propio, y verá dónde le llega el agua.
+
+Sumaban ya seis mil pesos los entregados por fray Venancio, cuando una
+noche se sintió éste acometido de un violento cólico _miserere_,
+enfermedad muy frecuente en esos siglos, y al acudir fray Antolín
+encontró a su _alter ego_ con las quijadas trabadas y en la agonía. No
+pudo, pues, mediar entre ellos la menor confidencia, y fray Venancio fué
+al hoyo.
+
+El honrado comerciante, viendo que pasaban meses y meses sin que nadie
+le reclamase el depósito, llegó a encariñarse con él y a mirarlo como
+cosa propia. Pero a San Pedro Nolasco no hubo de parecerle bien quedarse
+sin lucir su gallardía en cuadro al óleo.
+
+
+II
+
+Y pasaron años de la muerte de fray Venancio.
+
+Dormía una noche tranquilamente el padre Antolín y despertó sobresaltado
+sintiendo una mano fría que se posaba en su frente.
+
+Un cerillo encendido bajo una imagen de la Virgen Protectora de Cautivos
+esparcía, en la celda, débiles y misteriosos reflejos.
+
+A la cabecera de la cama, y en una silla de vaqueta estaba sentado fray
+Venancio.
+
+--No te alarmes--dijo el aparecido--. Dios me ha dado licencia para
+venir a encomendarte un asunto. Ve mañana al mediodía al portal de
+Botoneros y pídele a don Marcos Guruceta seis mil pesos que le di a
+guardar, y que están destinados para poner en el primer claustro la vida
+de nuestro santo patrón.
+
+Y dicho esto, la visión desapareció.
+
+El padre Antolín se quedó como es de presumirse. Cosa muy seria es ésta
+de oír hablar a un difunto.
+
+Por la mañana se acercó nuestro asustado religioso al comendador de la
+orden y le refirió, sueño o realidad, lo que le había pasado.
+
+--Nada se pierde, hermano--contestó el superior--, con que vea a
+Guruceta.
+
+En efecto, mediodía era por filo cuando fray Antolín llegaba al
+mostrador del comerciante y le hacía el reclamo consabido. Don Marcos se
+subió al cerezo y díjole que era un fraile loco o trapalón.
+
+Retiróse mohino el comisionado; pero al llegar a la portería de su
+convento, salióle al encuentro un fraile en el cual reconoció a fray
+Venancio.
+
+--Y bien, hermano, ¿cómo te ha ido?
+
+--Malísimamente, hermano--contestó el interpelado--. Guruceta me ha
+tratado de visionario y embaucador.
+
+--¿Sí? Pues vuelve donde él y dile que, si no se allana a pagarte, voy
+yo mismo dentro de cinco minutos por mi plata.
+
+Fray Antolín regresó al portal, y al verlo don Marcos entrar por la
+puerta de la tienda, le dijo:
+
+--¿Vuelve usted a fastidiarme?
+
+--Nada de eso, señor Guruceta. Vengo a decirle que dentro de pocos
+instantes estará aquí fray Venancio en persona a entenderse con usted.
+Yo me he adelantado a esperarlo.
+
+Al oír estas palabras, y ante el aplomo con que fueron dichas,
+experimentó Guruceta una conmoción extraña, y decididamente temió tener
+que habérselas con un alma de la otra vida.
+
+--Que no se moleste en venir fray Venancio--dijo tartamudeando--. Es
+posible que, con tanto asunto como tengo en esta cabeza, haya olvidado
+que me dió dinero. Sea ello lo que fuere, pues el propósito es cristiano
+y yo muy devoto de San Pedro Nolasco, mande su paternidad un criado por
+las seis talegas.
+
+La religiosidad de los limeños suplió con limosnas y donativos la suma
+que faltaba para el pago de pintores, y un año después, en la festividad
+del patrón, se estrenaban los lienzos que conocemos.
+
+Tal es la tradición que, en su infancia, oyó contar el que esto escribe
+a fray León Fajardo, respetabilísimo sacerdote y comendador de la
+Merced.
+
+
+
+
+LA TRENZA DE SUS CABELLOS
+
+AL POETA ESPAÑOL DON TOMÁS RODRÍGUEZ RUBÍ, AUTOR DE UN DRAMA QUE LLEVA
+EL MISMO TÍTULO DE ESTA TRADICIÓN
+
+
+I
+
+_De cómo Mariquita Martínez no quiso que la llamasen Mariquita la
+pelona_
+
+Allá por los años de 1734 paseábase muy risueña por estas calles de
+Lima, Mariquita Martínez, muchacha como una perla, mejorando lo
+presente, lectora mía. Paréceme estar viendo, no porque yo la hubiese
+conocido, ¡qué diablos! (pues cuando ella comía pan de trigo, este
+servidor de ustedes no pasaba de la categoría de proyecto en la mente
+del Padre Eterno), sino por la pintura que de sus prendas y garabato
+hizo un coplero de aquel siglo, que por la pinta debió ser enamoradizo y
+andar bebiendo los vientos tras de ese pucherito de mixtura. Marujita
+era de esas limeñas que tienen más gracia andando que un obispo
+confirmado, y por las que dijo un poeta:
+
+ _Parece en Lima más clara_
+_la luz, que cuando hizo Dios_
+_el sol que al mundo alumbrara,_
+_puso amoroso en la cara_
+_de cada limeña, dos._
+
+En las noches de luna era cuando había que ver a Mariquita paseando,
+Puente arriba y Puente abajo, con albísimo traje de zaraza, pañuelo de
+tul blanco, zapatito de cuatro puntos y medio, dengue de resucitar
+difuntos, y la cabeza cubierta de jazmines. Los rayos de la luna
+prestaban a la belleza de la joven un no sé qué de fantástico; y los
+hombres, que nos pirramos siempre por esas fantasías de carne y hueso,
+la echaban una andanada de requiebros, a los que ella, por no quedarse
+con nada ajeno, contestaba con aquel oportuno donaire que hizo
+proverbiales la gracia y agudeza de la limeña.
+
+Mariquita era de las que dicen: Yo no soy la _salve_ para suspirar y
+gemir. ¡Vida alegre, y hacer sumas hasta que se rompa el lápiz o se
+gaste la pizarra!
+
+En la época colonial casi no se podía transitar por el Puente en las
+noches de luna. Era ése el punto de cita para todos. Ambas aceras
+estaban ocupadas por los jóvenes elegantes, que a la vez que con el
+airecito del río hallaban refrigerio al calor canicular, deleitaban los
+ojos clavándolos en las limeñas que salían a aspirar la fresca brisa,
+embalsamando la atmósfera con el suave perfume de los jazmines que
+poblaban sus cabelleras.
+
+La moda no era lucir constantemente aderezos de rica pedrería, sino
+flores; y tal moda no podía ser más barata para padres y maridos, que
+con medio real de plata salían de compromisos, y aun sacaban alma del
+purgatorio. Tenían, además, la ventaja de satisfacer curiosidades sobre
+el estado civil de las mujeres, pues las solteras acostumbraban ponerse
+las flores al lado izquierdo de la cabeza y las casadas al derecho.
+
+Todas las tardes de verano cruzaban por las calles de Lima varios
+muchachos, y al pregón de _¡el jazminero!_, salían las jóvenes a la
+ventana de reja, y compraban un par de hojas de plátano, sobre las que
+había una porción de jazmines, diamelas, aromas, suches, azahares,
+flores de chirimoya, y otras no menos perfumadas. Las limeñas de
+entonces buscaban sus adornos en la naturaleza, y no en el arte.
+
+La antigua limeña no usaba elixires odontálgicos ni polvos para los
+dientes; y, sin embargo, era notable la regularidad y limpieza de éstos.
+Ignorábase aún que en la caverna de una muela se puede esconder una
+California de oro, y que con el marfil se fabricarían mandíbulas que
+nada tendrían que envidiar a las que Dios nos regalara. ¿Saben ustedes a
+quién debía la limeña la blancura de sus dientes? Al _raicero_. Como el
+jazminero, era éste otro industrioso ambulante que vendía ciertas raíces
+blandas y jugosas, que las jóvenes se entretenían en morder
+restregándolas sobre los dientes.
+
+Parece broma; pero la industria decae. Ya no hay jazmineros ni raiceros,
+y es lástima; que a haberlos, les caería encima una contribución
+municipal que los partiera por el eje, en estos tiempos en que hasta los
+perros pagan su cuota por ejercer el derecho de ladrar. Y, con venia de
+ustedes, también se han eclipsado el _pajuelero_ o vendedor de mechas
+azufradas, el _puchero_ o vendedor de puntas de cigarros, el
+_anticuchero_ y otros industriosos.
+
+Digresiones a un lado, y volvamos a Mariquita.
+
+La limeña de marras no conoció peluquero ni _castañas_ sino uno que otro
+ricito volado en los días de repicar gordo, ni fierros calientes ni
+papillotas, ni usó jamás aceitillo, bálsamos, glicerina ni pomadas para
+el pelo. El agua de Dios y san se acabó, y las cabelleras eran de lo
+bueno, lo mejor.
+
+Pero hoy dicen las niñas que el agua pudre la raíz del pelo, y no estoy
+de humor para armar gresca con ellas sosteniendo la contraria. También
+los borrachos dicen que prefieren el licor, porque el agua cría ranas y
+sabandijas.
+
+Mariquita tenía su diablo en su mata de cabellos. Su orgullo era lucir
+dos lujosas trenzas que, como dijo Zorrilla pintando la hermosura de
+Eva,
+
+_la medían en pie la talla entera._
+
+Una de esas noches de luna iba Mariquita por el Puente lanzando una
+mirada a éste, esgrimiendo una sonrisa a aquél, endilgando una pulla al
+de más allá, cuando de improviso un hombre la tomó por la cintura, sacó
+una afilada navaja, y ¡zis! ¡zas!, en menos de un periquete le rebanó
+una trenza.
+
+Gritos y confusión. A Mariquita le acometió la pataleta, la gente echó a
+correr, hubo cierre de puertas, y a palacio llegó la noticia de que unos
+corsarios se habían venido a la chita callando por la boca del río y
+tomado la ciudad por la sorpresa.
+
+En conclusión, la chica quedó _mocha_, y para no dar campo a que la
+llamasen _Mariquita la pelona_, se llamó a buen vivir, entró en un
+beaterio y no se volvió a hablar de ella.
+
+
+II
+
+_De cómo la trenza de sus cabellos fué causa de que el Perú tuviera una
+gloria artística_
+
+El sujeto que, por berrinche, había trasquilado a Mariquita era un joven
+de veintiséis años, hijo de un español y de una india. Llamábase
+Baltasar Gavilán. Su padre le había dejado algunos cuartejos; pero el
+muchacho, encalabrinado con la susodicha hembra, se dió a gastar hasta
+que vió el fondo de la bolsa, que ciertamente no podía ser perdurable
+como las cinco monedas de Juan Espera-en-Dios, alias el Judío Errante.
+
+Era padrino de Baltasar el guardián de San Francisco, fraile de muchas
+campanillas y circunstancias, quien, aunque profesaba al ahijado gran
+cariño, echó un sermón de tres horas al informarse del motivo que traía
+en cuitas al mancebo. El alcalde del crimen reclamó, en los primeros
+días, la persona del delincuente; pero fuese que Mariquita meditara que,
+aunque ahorcaran a su enemigo, no por eso había de recobrar la perdida
+trenza, o, lo más probable, que el influjo de su reverencia alcanzase a
+torcer las narices a la justicia, lo cierto es que la autoridad no hizo
+hincapié en el artículo de extradición.
+
+Baltasar, para distraerse en su forzada vida monástica, empezó por
+labrar un trozo de madera y hacer de él los bustos de la Virgen, el niño
+Jesús, los tres Reyes Magos y, en fin, todos los accesorios del misterio
+de Belén. Aunque las figuras eran de pequeñas dimensiones, el conjunto
+quedó lucidísimo, y los visitantes del guardián propalaban que aquello
+era una maravilla artística. Alentado por los elogios, Gavilán se
+consagró a hacer imágenes de tamaño natural, no sólo en madera, sino en
+piedra de Huamanga, algunas de las cuales existen en diversas iglesias
+de Lima.
+
+La obra más aplaudida de nuestro artista fué una _Dolorosa_, que no
+sabemos si se conserva aún en San Francisco. El virrey marqués de
+Villagarcía, noticioso del mérito del escultor, quiso personalmente
+convencerse, y una mañana se presentó en la celda convertida en taller.
+Su excelencia, declarando que los palaciegos se habían quedado cortos en
+el elogio, departió familiarmente con el artista; y éste, animado por la
+amabilidad del virrey, le dijo que ya le aburría la clausura, que harto
+purgada estaba su falta en tres años de vida conventual, y que anhelaba
+ancho campo de libertad. El marqués se rascó la punta de la oreja, y le
+contestó que la sociedad necesitaba un desagravio, y que pues en el
+Puente había dado el escándalo, era preciso que en el Puente se
+ostentase una obra cuyo mérito hiciese olvidar la falta del hombre para
+admirar el genio del artista. Y con esto, su excelencia giró sobre los
+talones y tomó el camino de la puerta.
+
+Cinco meses después, en 1738, celebrábase en Lima, con solemne pompa y
+espléndidos festejos, la colocación sobre el arco del Puente de la
+estatua ecuestre de Felipe V.
+
+En la descripción que de estas fiestas hemos leído, son grandes los
+encomios que se tributan al artista. Desgraciadamente para su gloria, no
+le sobrevivió su obra; pues en el famoso terremoto de 1746, al
+derrumbarse una parte del arco, vino al suelo la estatua.
+
+Y aquí queremos consignar una coincidencia curiosa. Casi a la vez que
+caía de su pedestal el busto del monarca, recibióse en Lima la noticia
+de la muerte de Felipe V a consecuencia de una apoplejía fulminante, que
+es como quien dice un terremoto en el organismo.
+
+
+III
+
+_De cómo una escultura dió la muerte al escultor_
+
+Los padres agustinianos sacaban, hasta poco después de 1824, la célebre
+procesión de Jueves Santo, que concluía, pasada la medianoche con no
+poco barullo, alharaca de viejas y escapatoria de muchachas. Más de
+veinte eran las andas que componían la procesión, y en la primera de
+ellas iba una perfecta imagen de la Muerte con su guadaña y demás
+menesteres, obra soberbia del artista Baltasar Gavilán.
+
+El día en que Gavilán dió la última mano al esqueleto fueron a su taller
+los religiosos y muchos personajes del país, mereciendo entusiasta y
+unánime aprobación el buen desempeño del trabajo. El artista alcanzaba
+un nuevo triunfo.
+
+Baltasar, desde los tiempos en que vivió asilado en San Francisco, se
+había entregado con pasión al culto de Baco, y es fama que labró sus
+mejores efigies en completo estado de embriaguez.
+
+Hace poco leí un magnífico artículo sobre Edgardo Poe y Alfredo de
+Musset, titulado _El alcoholismo en literatura_. Baltasar puede dar tema
+para otro escrito que titularíamos _El alcoholismo en las bellas artes_.
+
+El alcohol retemplaba el espíritu y el cuerpo de nuestro artista; era su
+ninfa Egeria, por decirlo así. Idea y fuerza, sentimiento y verdad, todo
+lo hallaba Baltasar en el fondo de una copa.
+
+Para celebrar el buen término de la obra que le encomendaron los
+agustinos, fuése Baltasar con sus amigos a la casa de bochas y se tomó
+una turca soberana. Agarrándose de las paredes pudo, a las diez de la
+noche, volver a su taller, cogió pedernal, eslabón y pajuela, y
+encendiendo una vela de sebo se arrojó vestido sobre la cama.
+
+A medianoche despertó. La mortecina luz despedía un extraño reflejo
+sobre el esqueleto colocado a los pies del lecho. La guadaña de la Parca
+parecía levantada sobre Baltasar.
+
+Espantado, y bajo la influencia embrutecedora del alcohol, desconoció la
+obra de sus manos. Dió horribles gritos, y acudiendo los vecinos
+comprendieron, por la incoherencia de sus palabras, la alucinación de
+que era víctima.
+
+El gran escultor peruano murió loco el mismo día en que terminó el
+esqueleto, de cuyo mérito artístico hablan aún con mucho aprecio las
+personas que, en los primeros años de la Independencia, asistieron a la
+procesión de Jueves Santo.
+
+
+
+
+DE ASTA Y REJON
+
+
+Supongo, lector, que tienes edad para haber conversado con
+contemporáneos del virrey Pezuela, y que hablándote de una hija de Eva,
+esforzada y varonil, les habrás oído esta frase: _Es mujer de asta y
+rejón_.
+
+¿Que sí has oído la frase? Pues entonces allá va el origen de ella, tal
+cual me ha sido referido por un descendiente de la protagonista.
+
+
+I
+
+En una de las casas de la calle de Aparicio vivía por los años de 1760
+la señora doña Feliciana Chaves de Mesía.
+
+Era doña Feliciana lo que se llamaba una mujer muy de su casa y que, a
+pesar de ser rica hasta el punto de sacar al sol la vajilla de plata
+labrada y los zurrones de pesos duros, no pensaba en emperejilarse, sino
+en aumentar su caudal. Dueña de una hacienda en los valles próximos a
+la ciudad y de la panadería del _Serrano_, tenía en el patio de su casa
+dos vastos almacenes donde vendía por mayor harina, azúcar, aceite y
+otros artículos de general consumo.
+
+¡Qué tiempos aquéllos! En materia de trabajo nuestras abuelas eran la
+romana del diablo, y cuando un hombre se casaba encontraba en la
+conjunta, no sólo la costilla complementaria de su individuo, sino un
+socio mercantil que le ahorraba el gasto de dependientes.
+
+El marido de doña Feliciana hacía tres años que había ido a Ica a
+establecer una sucursal de la casa de Lima, quedándose la señora al
+frente de múltiples operaciones comerciales; y como si Dios se
+complaciera en echar su bendición sobre la trabajadora limeña, en cuanto
+negocio ponía mano encontraba una ganancia loca.
+
+Pero no todo es tortas y pan pintado en este valle de lágrimas, y cuando
+más confiada estaba doña Feliciana en que su marido no pensaba sino en
+ganar peluconas, recibió de Ica una carta anónima en que la informaban,
+con puntos y comas, de cómo el señor Mesía tenía su chichisbeo, y de
+cómo gastaba el oro y el moro con la _sujeta_, y que la susodicha no
+valía un carámbano ni llegaba a la suela del zapato de doña Feliciana,
+que aunque jamona se conservaba bastante apetecible y no era digna de
+que el perillán de su marido la hiciese ascos. Dijo la gallina de cierto
+cuento:--Poner huevo y no comer trigo, ésa no va conmigo.
+
+El anónimo levantó roncha en el espíritu de la señora, y se dió a pensar
+en la infidelidad del señor Mesía; y tanto zumbó en su alma el tábano de
+los celos, que decidió remontar el vuelo, caerle al cuello al perjuro y
+sorprenderlo en el gatuperio. Pero era el caso que para ir, en esos
+tiempos, a Ica se gastaba muchos días y se corrían mil peligros; y como
+las bodegas no podían quedar cerradas o a merced de un dependiente,
+resolvióse a venderlas, comisión que encargó a un español llamado
+Vilches, que era su compadre y hombre para ella de toda confianza.
+
+En esos tiempos las transacciones eran muy expeditivas, como que no se
+estilaban muchas fórmulas, y antes de cuarenta y ocho horas vió doña
+Feliciana entrar por las puertas de su casa algunas talegas de a mil.
+La señora regaló a Vilches una de ellas en recompensa de su actividad,
+y desembarazada de estorbos alistó viaje para tres días después.
+
+
+II
+
+Aquella noche doña Feliciana echó sus cuentas y resolvió que, apenas
+amaneciese Dios, debía depositar su dinero y alhajas en casa de un
+comerciante de proverbial honradez. Pero sus celosas cavilaciones por un
+lado, y por otro sus cálculos rentísticos, la quitaron el sueño, y en
+ello tuvo no poca ventura.
+
+Serían las dos de la madrugada, hora de gatos y ladrones, cuando sintió
+un ligero y cauteloso ruido de pasos en el traspatio. Aguzó el oído, y
+se convenció de que en una puerta que comunicaba con su dormitorio
+estaban aplicando lo que no en tecnicismo de botica, sino en el de los
+hijos de Caco, se llamaba entonces una _ventosa_. Consistía este
+experimento en abrir por medio del fuego un boquete en la madera.
+
+Doña Feliciana saltó con presteza del lecho, y de una esquina del cuarto
+tomó una asta o varilla de palo a cuyo extremo adaptó un puntiagudo
+rejoncillo de hierro. Era ésta el arma con que acostumbraban salir al
+campo todos los hacendados.
+
+Así prevenida, nuestra heroína se colocó en acecho tras la puerta.
+Apenas la ventosa hubo dejado expedito un gran agujero, asomó por él una
+cabeza. Doña Feliciana, sin dar el quién vive, le clavó el rejoncillo en
+la nuca.
+
+El ladrón exhaló un grito de muerte, y sus compañeros pusieron pie en
+pared. Entonces la señora dió voces, alborotóse el vecindario, acudió la
+ronda, y con universal sorpresa hallaron moribundo al honrado Vilches,
+quien cantó de plano y denunció a sus compañeros de empresa.
+
+
+III
+
+Todos se hicieron lenguas del arrojo de doña Feliciana, y en Lima no se
+hablaba de otra cosa. De haber habido periódicos, la habrían consagrado
+estrepitoso bombo en la crónica local.
+
+La fama de su hazaña la había precedido a Ica, adonde llegó una mañana,
+armada de asta y rejón, y abocándose a su marido le dijo:
+
+--A Lima, señor mío, y a su casa si no quiere usted que haga en su
+personita otro tanto de lo que hice en la de Vilches, y lo deje tal que
+no sirva ni para simiente de rábanos.
+
+El de Mesía tembló como azogado, mandó ensillar la mula y, sin chistar
+ni mistar, obedeció el precepto.
+
+Desde entonces ella llevó en la casa los pantalones, y él fué el más
+fiel de los maridos de que hacen mención las historias sagradas y
+profanas, como que sabía que le iba la pelleja en el primer tropezón en
+que lo pillase madama.
+
+Mucho cuento es tener por compañera una _mujer de asta y rejón_.
+
+
+
+
+LOS ARGUMENTOS DEL CORREGIDOR
+
+
+I
+
+Parece que una mañana se levantó Carlos III con humor de suegra, y
+francamente que razón había harta para avinagrar el ánimo del monarca.
+Su majestad había soñado que las arcas reales corrían el peligro de
+verse como Dios quiere a las almas, es decir, limpias, porque sus
+súbditos de las Américas andaban un si es no es remolones para
+proveerlas.
+
+--¡Carrampempe! Pues a mí no ha de pasarme lo que a don Enrique el
+Doliente que, no embargante ser rey y de los tiesos, llegó día en que no
+tuvo cosa sólida que meter bajo las narices, y empeñó el gabán para que
+el cocinero pudiera condimentarle una sopa de ajos y un trozo de jabalí
+ahumado. Que me llamen a don José Antonio.
+
+Y don José Antonio de Areche, del Consejo de Indias y caballero de la
+distinguida orden de Carlos III, no tardó en presentarse ante su rey, y
+disertar con él largo y tendido sobre los atrenzos del real tesoro. Y
+por consecuencia de la plática entre señor y vasallo, nos cayó como
+llovido por estos reinos del Perú, en 1777 y con el título de Visitador
+general, un culebrón de los finos.
+
+El Visitador, a poco de llegado a Lima, se convenció de que la tierra
+era muy rica y la comisión sabrosa y de papilla. Item, adivinó, sin ser
+brujo, que los peruleros éramos mansitos de genio y, por ende,
+susceptibles de soportar cuanta albarda pluguiera a su señoria echarnos
+a cuestas. Y pensado y hecho, y sin andarse con algórgoras ni brujoleos,
+se nos vino al bulto y decretó impuestos, y estancos, y tarifas y qué sé
+yo cuántas gurruminas. ¡Dios me perdone!, pero cuentan que,
+anticipándose a un municipio de estos maravillosos tiempos, estuvo en un
+tumbo de dado que estableciera contribución canina, sin exceptuar de
+ella al perro de San Roque, ni al de Santo Domingo, ni al de San Lázaro,
+ni al de Santa Margarita que, según colijo, fueron santos aficionados a
+chuchos.
+
+Pero tanto estiró la cuerda que, a la postre, vino el estallido, y
+reventó y se armó la tremenda. El Visitador era testarudo, no cejó un
+ápice y siguió ajustándonos las clavijas como a guitarra ajena. Y hubo
+una tal de zambomba y degollina, horca, y jicarazo, que... ¡vamos!
+debemos tomar por especial cariño y bendición de Dios no haber comido
+pan en aquel desbarajustado siglo. Por fin de fines, los pícaros
+impuestos subsistieron y, entre gruñido y refunfuños, hubo de pagarlos
+todo aquel que, teniendo ley a su pescuezo, no ambicionara ponerlo en
+relaciones íntimas con el verdugo.
+
+A la vez que así nos sacaba roñosos maravedises para su majestad, echóse
+su señoría a pesquisar a todos los empleados que tenían manejo de fondos
+públicos; y tal revoltijo y gatuperio hallaría en el examen de algunas
+cuentas, que plantó en chirona a encopetados personajes responsables de
+éstas. Es fama que, oyendo los descargos que le daba un empleado, dijo
+aburrido el señor de Areche:
+
+--¿Sabe usted, señor alcabelero, que no entiendo sus cuentas?
+
+--No es extraño, señor Visitador. Yo tampoco las entiendo, y eso que las
+cuentas son mías.
+
+¡Vaya si las malditas andarían enredadas!
+
+Entre los presos hallábase cierto corregidor, de quien decíase que había
+sido más voraz que sanguijuela para sacar el quilo a los pueblos cuyo
+gobierno le estaba encomendado. La causa, entre probanzas, testigos,
+careos, apelaciones y demás batiborrillo de la chusma forense, llevaba
+trazas de dar tela para pleito durante tres generaciones por lo menos.
+Nuestro hombre resolvió cortar por el atajo y, abocándose con el
+carcelero, le pidió resueltamente que lo dejase salir por un par de
+horas, empeñándole palabra de regresar a la prisión antes de que
+expirase el término fijado. El carcelero reflexionó que la palabra de
+honor no es cosa para empeñada, pues sobre tal prenda no desata un
+usurero los cordones de la bolsa, y dijo rotundamente que nones. Mas
+deslumbrado por el brillo de algunas peluconas, que al descuido y con
+cuidado le puso entre las manos el preso, acabó por ablandarse y correr
+cerrojos y abrir rejas.
+
+
+II
+
+Eran las siete de la noche. Hallábase el señor Visitador en el salón de
+su casa echando una mano de _tresillo_ con unos amigos, y acababan de
+hacerle _puesta real_ en _solo de oros_ con _estuches, falla y rey
+enano_, cuando entró su mayordomo y, llamándolo aparte, le dijo:
+
+--Un caballero quiere hablar en el instante con su señoría.
+
+--¡Algún importuno! Que vuelva mañana. ¿No te ha dicho su nombre?
+
+--No, señor; pero me ha regalado dos onzas de oro porque pasara recado,
+y como no era decente que esperase respuesta en el zaguán, lo he hecho
+entrar en el cuarto de estudio.
+
+--¡Y dices que te ha dado dos onzas de alboroque! Pues ha de ser algo de
+importancia lo que trae a ese sujeto.
+
+Y volviéndose a sus tertulios, les dijo:
+
+--Con permiso, caballeros, no tardaré en volver, y que don Narciso
+juegue por mí. ¡Es vida muy aporreada la que llevo, y no se la doy a mi
+mayor enemigo!
+
+Y don José Antonio se dirigió al estudio, que estaba situado en el patio
+de la casa. Esperábalo allí un embozado que, al presentarse Areche, se
+descubrió y dijo cortésmente:
+
+--Buenas y santas noches.
+
+--Así se las dé Dios. ¡Hola, hola, señor mío! ¿Cómo ha salido de la
+cárcel sin mi licencia?
+
+--No hizo falta, señor Visitador. He dado mi palabra, y sabré cumplirla,
+de regresar en breve a la prisión.
+
+--Supongo a lo que usted viene..., a hablarme, sin duda, de su causa.
+
+--Precisamente, señor Visitador.
+
+--Pues tiempo perdido, amigo mío. Lo veo a usted en mal caballo, y con
+dolor de mi corazón tendré que ser severo; que el rey no me ha enviado
+para que ande con blanduras y contemplaciones. En su causa hay
+documentos atroces y testigos libres de tacha cuyas declaraciones bastan
+y sobran para enviar a la horca diez prójimos de su calibre. Yo soy muy
+recto, y tratándose de administrar justicia no me caso ni con la madre
+que me parió.
+
+--Pues, señor Visitador, contra todo lo que dice su señoría que hay de
+grave en mi proceso, poseo yo mil argumentos irrefutables; sí, señor,
+mil argumentos. Y lo mejor es que seamos amigos y nos dejemos de
+pleitos, que no sirven sino para traer desazones, criar mala sangre y
+hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
+
+--¿Y por qué, si tiene tanta confianza en que han de sacarlo airoso, no
+ha hecho uso de sus argumentos? Ya quisiera conocer uno para
+refutárselo.
+
+--Si el señor Visitador me ofrece no airarse y guardarme el secreto,
+diréle en puridad cuáles son mis argumentos.
+
+--Hable usted clara y como Cristo nos enseña. Presénteme uno solo de sus
+argumentos, y guarde los novecientos noventa y nueve restantes, que ni
+tiempo hay sobrado ni ocasión es ésta para hacerme cargo de ellos.
+
+Entonces el corregidor metió mano al bolsillo, y entre el pulgar y el
+índice sacó una onza de oro.
+
+--¿Ve su señoría este argumento?
+
+--¡Eso es una pelucona, señor corregidor!
+
+--Pues mil argumentos de su especie tengo listos para que se corte el
+proceso. Y buenas noches, señor Visitador, que las horas vuelan y la
+palabra es palabra.
+
+Y paso entre paso, el corregidor siguió camino de la cárcel.
+
+En cuanto al señor de Areche, refieren que volvió cogitabundo a ocupar
+su puesto en la mesa de tresillo, que en toda la santa noche no hizo
+jugada en regla, y que, por primera vez en su vida, cometió dos
+_renuncios_, prueba clara de la preocupación de su ánimo.
+
+
+III
+
+¡Qué demonche! Yo no soy maldiciente, pero en la historia hay hechos que
+lo sacan a uno de quicio.
+
+Y la prueba de que don José Antonio de Areche no jugó muy limpio, que
+digamos, en el desempeño de la comisión que el rey le confiara, está en
+que, a pesar de los pesares, su majestad se vió forzado a destituirlo,
+llamándolo a España, confiscándole la hacienda, y sentenciándolo a vivir
+desterrado de la villa y corte de Madrid.
+
+Al siguiente día de la entrevista con el Visitador, fué puesto en
+libertad el preso y se sobreseyó en la causa.
+
+¡Y tenga usted fe en la incorruptibilidad de la justicia!
+
+Digo, ¡si fumarían en pipa los argumentos del corregidor!
+
+
+
+
+LA NIÑA DEL ANTOJO
+
+
+Generalizada creencia era entre nuestros abuelos que a las mujeres
+encintas debía complacerse aún en sus más extravagantes caprichos.
+Oponerse a ellos equivalía a malograr obra hecha. Y los discípulos de
+Galeno eran los que más contribuían a vigorizar esa opinión, si hemos de
+dar crédito a muchas tesis o disertaciones médicas, que impresas en
+Lima, en diversos años, se encuentran reunidas en el tomo XXIX de
+_Papeles varios_ de la Biblioteca Nacional.
+
+Las mujeres de suyo son curiosas, y bastaba que les estuviese vedado
+entrar en claustros para que todas se desviviesen por pasear conventos.
+No había, pues, en el siglo pasado limeña que no los hubiese recorrido
+desde la celda del prior o abadesa hasta la cocina.
+
+Tan luego como en la familia se presentaba hija de Eva en estado
+interesante, las hermanitas, amigas y hasta las criadas se echaban a
+arreglar programa para un mes de romería por los conventos. Y la mejor
+mañana se aparecían diez o doce tapadas a la portería de San Francisco,
+por ejemplo, y la más vivaracha de ellas decía, dirigiéndose al lego
+portero:
+
+--¡Ave María purísima!
+
+--Sin pecado concebida. ¿Qué se ofrece, hermanitas?
+
+--Que vaya usted donde el reverendo padre guardián y le diga que esta
+niña, como a la vista está, se encuentra abultadita, que se le ha
+antojado pasear el convento, y que nosotras venimos acompañándola por si
+le sucede un trabajo.
+
+--¡Pero tantas!...--murmuraba el lego entre dientes.
+
+--Todas somos de la familia: esta buena moza es su tía carnal; estas dos
+son sus hermanas, que en la cara se les conoce; estas tres
+gordinfloncitas son sus primas por parte de madre; yo y esta borradita,
+sus sobrinas, aunque no lo parezcamos; la de más allá, esa negra
+chicharrona, es la _mama_ que la crió; ésta es su...
+
+--Basta, basta con la parentela, que es larguita--interrumpía el lego
+sonriendo.
+
+Aquí la niña del antojo lanzaba un suspiro, y las que la acompañaban
+decían en coro:
+
+--¡Jesús, hijita! ¿Sientes algo? Vaya usted prontito, hermano, a sacar
+la licencia. ¡No se embrome y tengamos aquí un trabajo! ¡Virgen de la
+Candelaria! ¡Corra usted, hombre, corra usted!
+
+Y el portero se encaminaba, paso entre paso, a la celda del guardián; y
+cinco minutos después regresaba con la superior licencia, que su
+paternidad no tenía entrañas de ogro para contrariar deseo de
+embarazada.
+
+--Puede pasar la niña del antojo con toda la sacra familia.
+
+Y otro lego asumía las funciones de guía o _ciceron_
+
+Por supuesto que en muchas ocasiones la barriga era de pega, es decir,
+rollo de trapos; pero ni guardián ni portero podían meterse a
+averiguarlo. Para ellos vientre abovedado era pasaporte en regla.
+
+Y de los conventos de frailes pasaban a los monasterios de monjas; y de
+cada visita regresaba a casa la niña del antojo provista de ramos de
+flores, cerezas y albaricoques, escapularios y pastillas. Las camaradas
+participaban también del pan bendito.
+
+Y la romería en Lima duraba un mes por lo menos.
+
+Un arzobispo, para poner coto al abuso y sin atreverse a romper
+abiertamente con la costumbre, dispuso que las antojadizas limeñas
+recabasen la licencia, no de la autoridad conventual, sino de la curia;
+pero como había que gastar en una hoja de papel sellado, y firmar
+solicitud, y volver al siguiente día por el decreto, empezaron a
+disminuir los antojos.
+
+Su sucesor, el señor La Reguera, cortó de raíz el mal contestando un
+_no_ redondo a la primera prójima que fué con el empeño.
+
+--¿Y si malparo, ilustrísimo señor?--insistió la postulante.
+
+--De eso no entiendo yo, hijita, que no soy comadrón, sino arzobispo.
+
+Y lo positivo es que no hay tradición de que limeña alguna haya abortado
+por no pasear claustros.
+
+* * *
+
+Entre los manuscritos que en la Real Academia de la Historia, en Madrid,
+forman la colección de Matalinares, archivo de curiosos documentos
+relativos a la América, hay uno (cuaderno 3º del tomo LXXVII) códice que
+no es sino el extracto de un proceso a que en el Perú dió motivo la niña
+del antojo.
+
+Guardián de la Recoleta de Cajamarca era, por los años de 1806, fray
+Fernando Jesús de Arce, quien, contrariando la arzobispal y
+disciplinaria disposición, dió en permitir el paseíto por su claustro a
+las cristianas que lo solicitaban alegando el delicado achaque. La
+autoridad civil tuvo o no tuvo sus razones para pretender hacerlo entrar
+en vereda, y se armó proceso, y gordo.
+
+El padre comisario general apoyó al padre Arce, presentando, entre otros
+argumentos, el siguiente que, a su juicio, era capital y decisivo:--La
+conservación del feto es de derecho natural y el precepto de la clausura
+es de derecho positivo, y por consideración al último no sería
+caritativo exponer una mujer al aborto.
+
+El padre Arce decía que para él era caso de conciencia consentir en el
+capricho femenino; pues una vez que se negó a conceder tal licencia
+acontecióle que, a los tres días, se le presentó la niña del antojo
+llevando el feto en un frasco y culpándolo de su desventura. Añadía el
+padre Arce que por él no había de ir otra almita al limbo, que no se
+sentía con hígados para hacer un feo a antojos de mujer encinta.
+
+El vicario foráneo se vió de los hombres más apurados para dar su fallo,
+y solicitó el dictamen de Matalinares, que era a la sazón fiscal de la
+Audiencia de Lima. Matalinares sostuvo que no por el peligro del feto,
+sino por corruptelas y consideraciones de conveniencia o por privilegios
+apostólicos para determinadas personas de distinción, se había tolerado
+la entrada de mujeres en clausura de regulares, y que eso de los antojos
+era grilla y preocupación. En resumen, terminaba opinando que se
+previniese al padre comisario general ordenase al guardián de la
+Recoleta que por ningún pretexto consintiese en lo sucesivo visitas de
+faldas, bajo las penas designadas por la Bula de Benedicto XV, expedida
+en 3 de enero de 1742.
+
+El vicario, apoyándose en tan autorizado dictamen, falló contra el
+guardián; pero éste no se dió por derrotado, y apeló ante el obispo,
+quien confirmó la resolución.
+
+Fray Fernando Jesús de Arce era testarudo, y dijo en el primer momento
+que no acataba el mandato mientras no viniese del mismo Papa; pero su
+amigo, el comisario general, consiguió apaciguarlo, diciéndole:
+
+--Padre reverendo, más vale maña que fuerza. Pues la cuestión ante todo
+es de amor propio, éste quedará a salvo acatando y no cumpliendo.
+
+El padre Arce quedó un minuto pensativo; y luego, pegándose una palmada
+en la frente, como quien ha dado en el _quid_ de intrincado asunto,
+exclamó:
+
+--¡Cabalito! ¡Eso es!
+
+Y en el acto hizo formal renuncia de la guardianía, para que otro y no
+él cargase con el mochuelo de enviar almitas al limbo.
+
+
+
+
+LA LLORONA DEL VIERNES SANTO
+
+CUADRO TRADICIONAL DE COSTUMBRES ANTIGUAS
+
+
+Existía en Lima, hasta hace cincuenta años, una asociación de mujeres
+todas garabateadas de arrugas y más pilongas que piojo de pobre, cuyo
+oficio era gimotear y echar lagrimones como garbanzos. ¡Vaya una
+profesión perra y barrabasada! Lo particular es que toda socia era vieja
+como el pecado, fea como un chisme y con pespuntes de bruja y rufiana.
+En España dábanlas el nombre de _plañidoras_; pero en estos reinos del
+Perú se les bautizó con el de _doloridas_ o _lloronas_.
+
+Que el gobierno colonial hizo lo posible por desterrarlas, me lo prueba
+un bando o reglamento de duelos que el virrey don Teodoro de Croix mandó
+promulgar en Lima con fecha 31 de agosto de 1786, y que he tenido
+oportunidad de leer en el tomo XXXVIII de _Papeles varios_ de la
+Biblioteca Nacional. Dice así, al pie de la letra, el artículo 12 del
+bando: «El uso de las lloronas o plañidoras, tan opuesto a las máximas
+de nuestra religión como contrario a las leyes, queda perpetuamente
+proscrito y abolido, imponiéndose a las contraventoras la pena de un mes
+de servicio en un hospital, casa de misericordia o panadería». Parece
+que este bando fué como tantos otros, letra muerta.
+
+No bien fallecía prójimo que dejase hacienda con que pagar un decente
+funeral, cuando el albacea y deudos se echaban por esas calles en busca
+de la llorona de más fama, la cual se encargaba de contratar a las
+comadres que la habían de acompañar. El estipendio, según reza un añejo
+centón que he consultado, era de cuatro pesos para la plañidera en jefe
+y dos para cada subalterna. Y cuando los dolientes, echándola de
+rumbosos, añadían algunos realejos sobre el precio de tarifa, entonces
+las doloridas estaban también obligadas a hacer algo de extraordinario,
+y este algo era acompañar el llanto con patatuses, convulsiones
+epilépticas y repelones. Ellas, en unión de los llamados _pobres de
+hacha_, que concurrían con un cirio en la mano, esperaban a la puerta
+del templo la entrada y salida del cadáver para dar rienda suelta a su
+aflicción de contrabando.
+
+Dígase lo que se quiera en contra de ellas; pero lo que yo sostengo es
+que ganaban la plata en conciencia. Habíalas tan adiestradas que no
+parece sino que llevaban dentro del cuerpo un almacén de lágrimas; tanto
+eran éstas bien fingidas, merced al expediente de pasarse por los ojos
+los dedos untados en zumo de ajos y cebollas. Con frecuencia, así habían
+conocido ellas al difundo como al moro Muza, y mentían que era un
+contento exaltando entre ayes y congojas las cualidades del muerto.
+
+--¡Ay, ay! ¡Tan generoso y caritativo!--y el que iba en el cajón había
+sido usurero nada menos.
+
+--¡Ay, ay! ¡Tan valiente y animoso!--el infeliz había liado los bártulos
+por consecuencia del mal de espanto que le ocasionaron los duendes y las
+_penas_.
+
+--¡Ay, ay! ¡Tan honrado y buen cristiano!--y el difunto había sido, por
+sus picardías y por lo encallecida que traía la conciencia, digno de
+morir en alto puesto, es decir, en la horca.
+
+Y por este tono eran las jeremiadas.
+
+No concluía aquí la misión de las lloronas. Quedaba aún el rabo por
+desollar; esto es, la ceremonia de _recibir el duelo_ en casa del
+difunto durante treinta noches. Enlutábanse con cortinados negros la
+sala y cuadra, alumbrándolas con un fanal o guardabrisa cubierta por un
+tul que escasamente dejaba adivinar la luz, o bien encendían una
+palomilla de aceite que despedía algo como amago de claridad, pero que
+realmente no servía sino para hacer más terrorífica la lobreguez. Desde
+las siete de la noche los amigos del finado entraban silenciosos en la
+sala y tomaban asiento sin proferir palabra. Un duelo era en buen
+romance una consagración de mudos.
+
+La cuadra era el cuartel general de las faldas y de las pulgas. Las
+amigas imitaban a los varones en no mover sus labios, lo cual, bien
+mirado, debía ser ruda penitencia para las hijas de Eva. Sólo a las
+lloronas les era lícito sonarse con estrépito y lanzar de rato en rato
+un _¡ay Jesús!_ o un suspiro cavernoso, que parecía queja del otro
+mundo.
+
+Escenas ridículas acontecían en los duelos. Un travieso, por ejemplo,
+largaba media docena de ratoncillos en la cuadra, y entonces se armaba
+una de gritos, carreras, chillidos y pataletas.
+
+Por fortuna, con las campanadas de las ocho terminaba la recepción: aquí
+eran los apuros entre las mujeres. Ninguna quería ser la primera en
+levantarse. Llamábase este acto _romper el chivato_.
+
+A la postre se decidía alguna a dar esta muestra de coraje, y
+acercándose a la no siempre inconsolable viuda, le decía:
+
+--¡Cómo ha de ser! Hágase la voluntad de Dios. Confórmate, hija mía, que
+él está entre santos y descansando de este mundo ingrato. No te des a la
+pena, que eso es ofender a quien todo lo puede.
+
+Y todas iban despidiéndose con idéntica retahila.
+
+Cuando la familia regresaba de _dar el pésame_, por supuesto que ponía
+sobre el tapete a la viuda y a la concurrencia, y cortaban las
+muchachas, con la tijera que Dios les dió, unos sayos primorosos. Lo que
+es la abuela o alguna tía, a quienes el romadizo había impedido _ir a
+cumplir_ con la viuda, preguntaban.
+
+--¿Y quién _rompió el chivato_?
+
+--Doña Estatira, la mujer del escribano.
+
+--Ella había de ser, ¡la muy sinvergüenza! ¡Ya se ve..., una mujer que
+tiene coraje para llamarse Estatira!...
+
+Por más que cavilo no acierto a darme cuenta del porqué de esta
+murmuración. ¡Caramba! Supongo que una visita no ha de ser eterna, y que
+alguien ha de dar ejemplo en lo de tomar el camino de la puerta, y que
+no hay ofensa a Dios ni al prójimo en llamarse Estatira.
+
+En cada noche recibía la llorona una peseta columnaria y un bollo de
+chocolate. Y no se olvide que la ganga duraba un mes cabal.
+
+Sólo en el fallecimiento de los niños no tenían las lloronas misión que
+desempeñar. ¡Ya se ve! ¡Angelitos al cielo!
+
+Pero entre todas las plañidoras había una que era la categoría, el _non
+plus ultra_ del género, y que sólo se dignaba asistir a entierro de
+virrey, de obispos o personajes muy encumbrados. Distinguíase con el
+título de la _llorona del Viernes Santo_. El pueblo la llamaba con otro
+nombre que, por no ruborizar a nuestras lectoras, dejamos en el fondo
+del tintero.
+
+Así, se decía:--El entierro de don Fulano ha estado de lo bueno lo
+mejor. ¡Con decirte, niña, que hasta la llorona del Viernes Santo estuvo
+en la puerta de la iglesia!
+
+Para mí sólo hay una profanación superior a ésta, y es la que anualmente
+se realiza en las grandes ciudades, con el paseo o romería que, en
+noviembre, se emprende al cementerio. La vanidad de los vivos y no el
+dolor de los deudos es quien ese día adorna las tumbas con flores,
+cintas y coronas emblemáticas.--¿Qué se diría de nosotros?--dicen los
+cariñosos parientes--. Es preciso que los demás vean que gastamos
+lujo--. _Y encontré vanidad hasta en la muerte_, dice el más sabio de
+los libros.
+
+Las losas sepulcrales son objeto de escarnio y difamación en esa
+romería.
+
+--¡Hombre!--dice un mozalbete a otro chisgarabís de su estofa, pasando
+revista a las lápidas--. Mira quién está aquí... La Carmencita... ¿No te
+acuerdas, chico?... La que fué querida de mi primo el banquero, y le
+costó un ojo de la cara... Muchacha muy caritativa... y bonita, eso sí,
+sólo que se pintaba las cejas y fruncía la boca para esconder un diente
+mellado.--¡Preciosa corona le han puesto a don Melquíades! Mejor se la
+puso su mujer en vida.--¡Buen mausoleo tiene don Junípero! ¡Podría ser
+mejor, que para eso robó bastante cuando fué ministro de Hacienda!
+¡Valiente pillo!--Fíjate en el epitafio que le han puesto a don Milón,
+que no fué sino un borrico con herrajes de oro y albarda de plata.
+¡Llamar pozo de ciencia y de sabiduría a ese grandísimo cangrejo!--¡Gran
+zorra fué doña Remedios! La conocí mucho, mucho. ¡Como que casi tuve un
+lance con el Juan Lanas de su marido!--No sabía yo que se había ya
+muerto el marqués del Algarrobo. ¡Bien viejo ha ido al hoyo! ¡Como que
+era contemporáneo de los espolines de Pizarro!--¡Pucha! Aquí está un
+patriota abnegado, de esos que dan el ala para comerse la pechuga y que
+saben sacar provecho de toda calamidad pública.
+
+Y basta para muestra de irreverente murmuración. A estas maldicientes
+les viene a pelo la copla popular:
+
+_El zapato traigo roto,_
+_¿con qué lo remedaré?_
+_Con picos de malas lenguas_
+_que propalan lo que no es._
+
+El verdadero dolor huye del bullicio. Ir de paseo al cementerio el día
+de finados por ver y hacerse ver, por aquello de--¿adónde vas Vicente?,
+a donde va toda la gente--como se va a la plaza de toros, por novelería
+y por matar tiempo, es cometer el más repugnante y estúpido de los
+sacrilegios.
+
+Dejo en paz a los difuntos y vuelvo a las lloronas.
+
+Los padres mercedarios, en competencia con lo que la víspera hacían los
+agustinianos, sacaban el Viernes Santo en procesión unas andas con el
+sepulcro de Cristo, y tras ellas y rodeada por multitud de beatas, iba
+una mujer desgreñada, dando alaridos, echando maldiciones a Judas, a
+Caifás, a Pilatos y a todos los sayones; y lo gracioso es que, sin que
+se escandalizase alma viviente, lanzaba a los judíos apóstrofes tan
+subidos de punto como el llamarlos hijos de... la mala palabra.
+
+De la capilla de la Vera Cruz salía también, a las once de la noche, la
+famosa procesión de la _Minerva_, que, como se sabe, era costeada por
+los nobles descendientes de los compañeros de Pizarro, quien fué el
+fundador de la aristocrática hermandad y obtuvo que el Papa enviara para
+la iglesia un trozo del verdadero _lignun crucis_, reliquia que aun
+conservan los dominicos.
+
+Pero en esta procesión todo era severidad, a la vez que lujo y grandeza.
+La aristocracia no dió cabida nunca a las _lloronas_, dejando ese adorno
+para la popular procesión de los mercedarios.
+
+El arzobispo don Bartolomé María de las Heras no había gozado de esas
+mojigangas; y el primer año, que fué el de 1807, en que asistió a la
+procesión hizo, a media calle, detener las andas, ordenando que se
+retirase aquella mujer escandalosa que, sin respeto a la santidad del
+día, osaba pronunciar palabrotas inmundas.
+
+¿Creerán ustedes que el pueblo se arremolinó para impedirlo? Pues así
+como suena. ¡No faltaba más que deslucir la procesión eliminando de ella
+a la llorona!
+
+El sagaz arzobispo se sonrió y, acatando la voluntad del pueblo, mandó
+que siguiese su curso la procesión; pero en el año siguiente prohibió
+con toda entereza a los mercedarios semejante profanación.
+
+En cuanto a las plañidoras de entierros, ellas pelecharon por algunos
+años más.
+
+Como se ve por este ligero cuadro, si había en Lima oficio productivo
+era el de las lloronas. Pero vino la Patria con todo su cortejo de
+impiedades, y desde entonces da grima morirse; pues lleva uno al mudar
+de barrio la certidumbre de que no lo han de llorar en regla.
+
+A las lloronas las hemos reemplazado con algo peor si cabe..., con las
+necrologías de los periódicos.
+
+
+
+
+¡A NADAR, PECES!
+
+
+Posible es que algunos de mis lectores hayan olvidado que el área en que
+hoy está situada la estación del ferrocarril de Lima al Callao
+constituyó en días no remotos la iglesia, convento y hospital de las
+padres juandedianos.
+
+En los tiempos del virrey Avilés, es decir, a principios del siglo,
+existía en el susodicho convento de San Juan de Dios un lego ya entrado
+en años, conocido entre el pueblo con el apodo de _el padre Carapulcra_,
+mote que le vino por los estragos que en su rostro hiciera la viruela.
+
+Gozaba _el padre Carapulcra_ de la reputación de hombre de agudísimo
+ingenio, y a él se atribuyen muchos refranes populares y dichos
+picantes.
+
+Aunque los hermanos hospitalarios tenían hecho voto de pobreza, nuestro
+lego no era tan calvo que no tuviera enterrados, en un rincón de su
+celda, cinco mil pesos en onzas de oro.
+
+Era tertulio del convento un mozalbete, de aquellos que usaban _arito_
+de oro en la oreja izquierda y lucían pañuelito de seda filipina en el
+bolsillo de la chaqueta, que hablaban ceceando, y que eran los
+_dompreciso_ en las jaranas de mediopelo, que _chupaban_ más que esponja
+y que rasgueaban de lo lindo, haciendo decir maravillas a las cuerdas de
+la guitarra.
+
+Sus barruntos tuvo éste de que el hermano lego no era tan pobre de
+solemnidad como las reglas de su instituto lo exigían; y dióse tal maña,
+que _el padre Carapulcra_ llegó a confesarle en confianza que,
+realmente, tenía algunos maravedíes en lugar seguro.
+
+--Pues ya son míos--dijo para sí el _niño Cututeo_, que tal era el
+nombre de guerra con que el mocito había sido solemnemente bautizado
+entre la gente de _chispa, arranque y traquido_.
+
+Estas últimas líneas están pidiendo a gritos una explicación. Démosla a
+vuela pluma.
+
+El bautismo de un _mozo de tumbo y trueno_ se hacía delante de una
+botija de aguardiente, cubierta de cintas y flores. El aspirante la
+rompía de una pedrada, que lanzaba a tres varas de distancia, y el
+mérito estribaba en que no excediese de un litro la cantidad de licor
+que caía al suelo; en seguida el padrino servía a todos los asistentes,
+mancebos y damiselas; y antes de apurar la primera copa, pronunciaba un
+_speach_, aplicando al candidato el apodo con que, desde ese instante,
+quedaba inscripto en la cofradía de los _legítimos chuchumecos_.
+Concluída esta ceremonia, empezaba una crápula de esas de hacer temblar
+el mundo y sus alrededores.
+
+Entre esos bohemios del vicio era mucha honra poder decir:
+
+--Yo soy _chuchumeco legítimo_ y recibido, no como quiera, sino por el
+mismo Pablo Tello en persona, con botija abierta, arpa, guitarra y
+cajón.
+
+Largo podríamos escribir sobre este tema y sobre el tecnicismo o
+jerigonza que hablaban los afiliados; pero ello es comprometedor y
+peliagudo, y será mejor que lo dejemos para otro rato, que no se ganó
+Zamora en una hora.
+
+Una tarde en que, con motivo de no sé qué fiesta, hubo mantel largo en
+el refectorio de los juandedianos, se agarraron a trago va y trago viene
+el lego y el _chuchumeco_, y cuando aquél estaba ya madio chispo, hubo
+de parecerle a éste propicia la oportunidad para venturar el golpe de
+gracia.
+
+--Si su paternidad me confiara parte de esos realejos que tiene ociosos
+y criando moho, permita Dios que el _piscolabis_ que he bebido se me
+vuelva en el buche rejalgar o agua de estanque con sapos y sabandijas,
+si antes de un año no se los he triplicado.
+
+El demonio de la codicia dió un mordisco en el corazón del lego.
+
+--Mire su paternidad--prosiguió el niño--. Yo he sido mancebo de la
+botica de don Silverio, y tengo la farmacopea en la punta de la uña. Con
+dos mil pesos ponemos una botica que le eche la pata encima a la del
+Gato.
+
+--¡Con tan poco, hombre!--balbuceó el juandediano.
+
+--Y hasta con menos; pero me fijo en suma redonda porque me gusta hacer
+las cosas en grande y sin miseria. Un almirez, un morterito de piedra,
+una retorta, un alambique, un tarro de sanguijuelas, unas cuantas onzas
+de goma, linaza, achicoria y raíz de altea, unos frascos vistosos,
+vacíos los más y pocos con droga, y pare de contar... Es cuanto
+necesitamos. Créame su paternidad. Con _cuatro simples_, en un verbo le
+pongo yo la primera botica de Lima.
+
+Y prosiguió, con variaciones sobre el mismo tema, excitando la codicia
+del hospitalario y halagando su vanidad con llamarlo a roso y velloso su
+_paternidad_. Parece que el muy tunante guardaba en la memoria este
+pareado:
+
+_para surgir, con adularte basta;_
+_la lisonja es jabón que no se gasta._
+
+Mucho alcanza un adulador, sobre todo cuando sabe exagerar la lisonja. A
+propósito de adulaciones, no recuerdo en qué cronicón he leído que uno
+de los virreyes del Perú fué hombre que se pagaba infinito que lo
+creyesen omnipotente. Discurríase una noche en la tertulia palaciega
+sobre el Apocalipsis y el juicio final; y el virrey, volviéndose a un
+garnacha, mozo limeño y decidor, que hasta ese momento no había
+despegado los labios para hablar en la cuestión, le dijo:--Y usted,
+señor doctor, ¿cuándo cree que se acabará el mundo?--Es claro--contestó
+el interpelado--, cuando vuecelencia mande que se acabe.--Agrega el
+cronista que el virrey tomó por lisonja fina la picante y epigramática
+respuesta. ¡Si viviría el hombre convencido de su omnipotencia!
+
+A la postre, el buen lego mordió el anzuelo y empezó por desenterrar
+cien peluconas.
+
+Y la botica se puso, luciendo en el mostrador cuatro redomas con aguas
+de colores y una garrafa con pececitos del río. En los escaparates se
+ostentaban también algunos elegantes frascos de drogas; pero con el
+pretexto de que hoy se necesita tal bálsamo y mañana cual menjurge,
+llegó el boticario a arrancarle a su socio todas las muelas que tenía
+bajo tierra.
+
+Y pasaron meses; y el mocito, que entendía de picardías más que una
+culebra, le hacía cuentas alegres, hasta que aburrido _Carapulcra_, le
+dijo:
+
+--Pues, señor, es preciso que demos un balance, y cuanto más pronto
+mejor.
+
+--Convenido--contestó impávido _Cututeo_--: mañana mismo nos ocuparemos
+de eso.
+
+Y aquella tarde vendió a otros del oficio, por la mitad de precio,
+cuanto había en los escaparates, y la botica quedó limpia sin necesidad
+de escoba.
+
+Cuando al día siguiente fué _Carapulcra_ en busca del compañero para dar
+principio al balance, se encontró con que el pájaro había volado, y por
+única existencia la garrafa de los peces.
+
+Púsose el lego furioso, y en su arrebato cogió la garrafa y la arrojó a
+la acequia diciendo:
+
+--¡A nadar, peces!
+
+Y he aquí, por si ustedes lo ignoran, el origen de esta frase.
+
+Y luego _el padre Carapulcra_, tomándose la cabeza entre las manos, se
+dejó caer en un sillón de vaqueta murmurando:
+
+--¡Ah pícaro! Con _cuatro simples_ me dijo que se ponía una botica...
+¡Embustero! El la puso con sólo _un simple_... ¡y ése fuí yo!
+
+
+
+
+CONVERSION DE UN LIBERTINO
+
+ _Un faldellín he de hacerme_
+_de bayeta de temblor,_
+_con un letrero que diga:_
+ _¡misericordia, Señor!_
+
+(Copla popular en 1746).
+
+
+En el convento de la Merced existe un cuadro representando un hombre a
+caballo (que no es San Pedro Nolasco, sino un criollo del Perú), dentro
+de la iglesia y rodeado de la comunidad. Como esto no pudo pintarse a
+humo de pajas, sino para conmemorar algún suceso, dime a averiguarlo, y
+he aquí la tradición que sobre el particular me ha referido un
+religioso.
+
+
+I
+
+Don Juan de Andueza era todo lo que hay que ser de tarambana y mozo
+tigre. Para esto de chamuscar casadas y encender doncellas no tenía
+coteja.
+
+Gran devoto de San Rorro, patrón de holgazanes y borrachos, vivía, como
+dicen los franceses, _au jour le jour_, y tanto se le daba de lo de
+arriba como de lo de abajo. Mientras encontrara sobre la tierra mozas,
+vino, naipes, pendencias y francachelas, no había que esperar reforma en
+su conducta.
+
+Para gallo sin traba, todo terreno es _cancha_.
+
+El 28 de octubre de 1746 hallábase en una taberna del Callao, reunido
+con otros como él y media docena de hembras de la _cuerda_, gente toda
+de no inspirar codicia ni al demonio. El _copeo_ era en regla, y al son
+de una guitarra con romadizo, una de las mozuelas bailaba con su
+respectivo galán una desenfrenada _sajuriana o cueca_, como hoy decimos,
+haciendo contorsiones de cintura, que envidiaría una culebra, para
+levantar del suelo, con la boca y sin auxilio de las manos, un cacharro
+de aguardiente. A la vez, y llevando el compás con palmadas, cantaban
+los circunstantes:
+
+ _Levántamelo, María;_
+_levántamelo, José;_
+_si tú no me lo levantas_
+_yo me lo levantaré._
+ _¡Qué se quema el sango!_
+ _¡No se quemará,_
+_pues vendrán las olas_
+ _y lo apagarán!_
+
+Aquella bacanal no podía ser más inmunda, ni la bailarina más
+asquerosamente lúbrica en sus movimientos. Eso era para escandalizar
+hasta a un budinga. Con decir que la jarana era de las llamadas de
+cascabel gordo, ahorro gasto de tinta.
+
+La _zamacueca_ o _mozamala_ es un bailecito de mi tierra y que, nacido
+en Lima, no ha podido aclimatarse en otros pueblos. Para bailarlo bien
+es indispensable una limeña con mucha sal y mucho rejo. Según la pareja
+que lo baila, puede tocar en los extremos: o fantásticamente espiritual
+o desvergonzadamente sensual; habla al alma o a los sentidos. Todo
+depende de la _almea_.
+
+Refieren que un arzobispo vió de una manera casual bailar la mozamala, y
+volviéndose al familiar que lo acompañaba, preguntó:
+
+--¿Cómo se llama este bailecito?
+
+--La zamacueca, ilustrísimo señor.
+
+--Mal puesto nombre. Esto debe llamarse _la resurrección de la carne_.
+
+
+II
+
+Acababan de _picar_ a bordo del navío de guerra _San Fermín_ (construído
+en 1731 en el astillero de Guayaquil, con gasto de ochenta mil pesos)
+las diez y media de la noche, cuando un ruido espantoso, acompañado de
+un atroz sacudimiento de tierra, vino a interrumpir a los jaranistas.
+Pasado éste, y sin cuidarse de averiguar lo ocurrido en la población,
+volvió aquella gentuza a meterse en el chiribitil y a continuar el
+fandango.
+
+Un cuarto de hora después Juan de Andueza, que había dejado su caballo a
+la puerta del lupanar, salió para sacar cigarros de la bolsa del pellón,
+y de una manera inconsciente dirigió la mirada hacia el mar. El
+espectáculo que éste ofrecía era tan aterrador, que Andueza se puso de
+un brinco sobra la silla, y aplicando espuela al caballo, pardo al
+escape, no sin gritar a sus compañeros de orgía:
+
+--¡Agarrarse, muchachos, que el mar se sale y apaga el sango!
+
+En efecto, el mar, como un gladiador que reconcentra sus fuerzas para
+lanzarse con mayor brío sobre su adversario, se había retirado dos
+millas de la playa, y una ola gigantesca y espumosa alanzaba sobre la
+población.
+
+De los siete mil habitantes del Callao, según las relaciones del marqués
+de Obando, del jesuíta Lozano y del ilustrado Llano Zapata, no alcanzó
+al número de doscientos once años, contados desde la fundación de la
+ciudad por las olas.
+
+El terremoto, habido a las diez y media de la noche, ocasionó en Lima no
+menores estragos; pues de setenta mil habitantes quedaron cuatro mil
+sepultados entre las ruinas de los edificios. «En tres minutos--dice uno
+de los escritores citados--quedó en escombros la obra de doscientos once
+años, contando desde la fundación de la ciudad».
+
+Aunque los templos no ofrecían seguro asilo, y algunos, como el de San
+Sebastián, estaban en el suelo, abriéronse las puertas de las
+principales iglesias, cuyas comunidades elevaban preces al Altísimo, en
+unión del aterrorizado pueblo, que buscaba refugio en la casa del Señor.
+
+Entretanto, ignorábase en Lima el atroz cataclismo del Callao, cuando
+después de las once, un jinete, penetrando a escape por un lienzo
+derrumbado de la muralla, cruzó el Rastro de San Jacinto y la calle de
+San Juan de Dios, y viendo abierta la iglesia de la Merced, lanzóse en
+ella y llegó a caballo hasta cerca del altar mayor, con no poco espanto
+del afligido pueblo y de los mercedarios, que no atinaban a hallar
+disculpa para semejante profanación.
+
+Detenido por los fieles el fogoso animal, dejóse caer el elebronado
+jinete, y poniéndose de rodillas delante del comendador, gritó:
+
+--¡Confesión! ¡Confesión! ¡El mar se sale!
+
+Tan tremenda noticia se esparció por Lima con velocidad eléctrica, y la
+gente echó a correr en dirección al San Cristóbal y demás cerros
+vecinos.
+
+No hay pluma capaz de describir escena de desolación tan infinita.
+
+El virrey Manso de Velazco estuvo a la altura de la aflictiva situación,
+y el monarca le hizo justicia premiándole con el título de conde de
+Superunda.
+
+
+III
+
+Juan de Andueza, el libertino, cambió por completo de vida y vistió el
+hábito de lego de la Merced, en cuyo convento murió en olor de santidad.
+
+
+
+
+EL REY DEL MONTE
+
+QUE, ENTRE OTRAS COSAS, TRATA DE CÓMO LA REINA DE LOS TERRANOVAS PERDIÓ
+HONRA, CETRO Y VIDA
+
+
+I
+
+Con el cristianismo, que es fraternidad, nos vino desde la civilizada
+Europa, y como una negación de la doctrina religiosa, la trata de
+esclavos. Los crueles expedientes de que se valían los traficantes en
+carne humana para completar en las costas de África el cargamento de sus
+buques, y la manera bárbara como después eran tratados los infelices
+negros, no son asuntos para artículos del carácter ligero de mis
+TRADICIONES.
+
+El esclavo que trabajaba en el campo vivía perennemente amagado del
+látigo y el grillete, y el que lograba la buena suerte de residir en la
+ciudad tenía también, como otra espada de Damocles, suspendida sobre su
+cabeza la amenaza de que, al primer renuncio, se abrirían para él las
+puertas de hierro de un amasijo.
+
+Muchos amos cometían la atrocidad de _carimbar_ o poner marca sobre la
+piel de los negros, como se práctica actualmente con el ganado vacuno o
+caballar, hasta que vino de España real cédula prohibiendo la _carimba_.
+
+En el siglo anterior empezó a ser menos ruda la existencia de los
+esclavos. Los africanos, que por aquel tiempo se vendían en el Perú a
+precio más o menos igual al que hoy se paga por la contrata de un colono
+asiático, merecieron de sus amos la gracia de que, después de
+cristianados, pudieran, según sus respectivas nacionalidades o tribus,
+asociarse en cofradías. Aun creemos que vino de España una real cédula
+sobre el particular.
+
+Andando los años, y con sus ahorrillos y gajes, llegaban muchos esclavos
+a pagar su carta de libertad; y entonces se consagraban al ejercicio de
+alguna industria, no siendo pocos los que lograron adquirir una decente
+fortuna. Precisamente la calle que se llama de Otárola debió su nombre a
+un acaudalado chala o mozambique, del cual, pues viene a cuento, he de
+referir una ocurrencia.
+
+Colocóse en cierta ocasión en la puerta de un templo una mesa con la
+indispensable bandeja para que los fieles oblasen limosnas. Llegó su
+excelencia y el virrey echó un par de peluconas, y los oidores, y damas,
+y cabildantes, y gente de alto coturno hicieron resonar la metálica
+bandeja con una onza o un escudo por lo menos. Tal era la costumbre o la
+moda.
+
+De repente presentóse _taita Otárola_, seguido de dos negros, cada uno
+de los cuales traía a cuestas un talego de a mil duros, y sacando del
+bolsillo medio real de plata lo echó en la bandeja, diciendo:
+
+--Esta es la limosna.
+
+Luego mandó avanzar a los negros, y colocando sobre la mesa los dos
+talegos añadió:
+
+--Esta es la fantasía.
+
+Ahora comenten ustedes a sus anchas la cosa, que no deja de tener
+entripado.
+
+Como era consiguiente, muchas de las asociaciones de negros llegaron a
+poner su tesorería en situación holgada. Los angolas, caravelís,
+mozambiques, congos, chalas y terranovas compraron solares en las calles
+extremas de la ciudad, y edificaron las casas llamadas de cofradías. En
+festividades determinadas, y con venia de sus amos, se reunían allí para
+celebrar jolgorios y comilonas a la usanza de sus países nativos.
+
+Estando todos bautizados, eligieron por patrona de las cofradías a la
+Virgen del Rosario, y era de ver el boato que desplegaban para la
+fiesta. Cada tribu tenía su reina, que era siempre negra y rica. En la
+procesión solemne salía ésta con traje de raso blanco, cubierto de
+finísimas blondas valencianas, banda bordada de piedras preciosas,
+cinturón y cetro de oro, arracadas y gargantilla de perlas. Todas
+echaban, como se dice, la casa por la ventana y llevaban un caudal
+encima. Cada reina iba acompañada de sus damas de honor, que por lo
+regular eran esclavas jóvenes, mimadas de sus aristocráticas señoras, y
+a quienes éstas por vanidad engalanaban ese día con sus joyas más
+valiosas. Seguía a la corte el populacho de la tribu, con cirio en mano
+las mujeres y los hombres tocando instrumentos africanos.
+
+Aunque con menos lujo, concurrían también las cofradías a las fiestas de
+San Benito y Nuestra Señora de la Luz, en el templo de San Francisco, y
+a las procesiones de Corpus y Cuasimodo. En estas últimas eran africanos
+los que formaban las cuadrillas de diablos danzantes que acompañaban a
+la _tarasca, papahuevos y gigantones_.
+
+La reina de los terranovas, en 1799, era una negra de más de cincuenta
+inviernos, conocida con el nombre de _mama Salomé_, la que habiendo
+comprado su libertad, puso una mazamorrería; y el hecho es que cundiendo
+la venta del artículo adquirió un fortunón tal que sus compatriotas,
+cuando vacó el trono, la aclamaron, _nemine discrepante_, por reina y
+señora.
+
+Probablemente los limeños del siglo anterior se engolosinarían con la
+mazamorra, cuando los provincianos les aplicaban a guisa de injuria el
+epíteto de _mazamorreros_. ¡Ahí nos las den todas! Tanta deshonra hay en
+ello como en mascar pan o _chacchar_ coca.
+
+A Dios gracias, hoy estamos archicivilizados, y no hay miedo de que nos
+endilguen aquel mote que nos ruborizaba hasta el blanco de los ojos. A
+la inofensiva mazamorra la tenemos relegada al olvido, y como dijo mi
+inolvidable amigo el festivo y popular poeta Manuel Segura:
+
+ _Yo conozco cierta dama_
+_que con este siglo irá,_
+_que dice que a su mama_
+_no la llamó nunca mama,_
+_y otra de aspecto cetrino_
+_que, por mostrar gusto inglés,_
+_dice: yo no se lo que es_
+_mazamorra de cochino._
+
+Lo que hoy triunfa es la cerveza de Bass, marca T y el _bitter_ de los
+hermanos Broggi. ¡Viva mi Pepa!
+
+ _Impulso de blandir cachiporra_
+_nunca a nadie inspiró la mazamorra,_
+_que ella no daba bríos_
+_para andarse buscando desafíos,_
+_ni faltar al respeto cortesano_
+_a la mujer, al monje o al anciano._
+_Mientras hoy, con un vaso de cerveza_
+_a cuestas, o una copa vergonzante_
+_de bitter de Torino, hasta al gigante_
+_Goliath le rebanamos la cabeza_
+_hablamos de tú a Cristo, y un piropo_
+_le echa a una dama el último galopo._
+_¡La diferencia es nada!_
+_¿Ganamos o perdemos, camarada?_
+
+Basta de digresión y adelante con los faroles.
+
+Años llevaba ya nuestra _macuita_ en pacífica posesión de un trono tan
+real como el de la reina Pintiquiniestra. Pero ¡mire usted lo que es la
+envidia!
+
+Como nadie alcanzaba a hacer competencia a la acreditada mazamorrería de
+_mama_ Salomé, otra del gremio levantó la especie de que la terranova
+era bruja, y que para hacer apetitoso su manjar meneaba la olla, ¡qué
+asco!, con una canilla de muerto, canilla de judío, por añadidura.
+
+¿Bruja dijiste? ¡A la Inquisición con ella! Y la pobre negra, convicta y
+confesa (con auxilio de la polea) de malas artes, fué sacada a la
+vergüenza pública, con pregonero delante y zurrador detrás, medio
+desnuda y montada en un burro flaco.
+
+Y diz que lo es frío o calor bien pudo tener; pero lo que es vergüenza,
+ni el canto de una uña, pues en la piel no se le notó la menor señal de
+sonrojo.
+
+Entendido está que la Inquisición se echó sobre el último maravedí de la
+mazamorrera, y que los terranovas la negaron obediencia y la
+destituyeron. Barrunto que entre ellos sería caso de vacancia la
+acusación de brujería. No conozco el artículo constitucional de los
+terranovas; pero me gusta, y ya lo quisiera ver incrustado en el código
+político de mi tierra, en que tachas peores no fueron nunca pretexto
+para tamaño desaire.
+
+_Mama_ Salomé, reina de mojiganga o de mentirijillas, no se parecía a
+los soberanos de verdad, que cuando sus vasallos los echan del trono
+poco menos que a puntapiés, se van orondos a comer el pan del extranjero
+y engordan que es una maravilla, y hablan a tontas y locas de que Dios
+consiente, pero no para siempre, y que como hay viñas, han de volver a
+empuñar el pandero.
+
+_Mama_ Salomé no intentó siquiera una revolucioncilla de mala muerte; se
+echó a dar y cavar en la ingratitud y felonía de los suyos, y a tal
+grado se le melancolizó el ánimo, que sin más ni más se la llevó Pateta.
+
+
+II
+
+DE CÓMO LA MUERTE DE UNA REINA INFLUYÓ EN LA VIDA DE UN REY
+
+_Mama_ Salomé dejaba un hijo, libre como ella y mocetón de quince años,
+el cual se juró a sí mismo, para cuando tuviese edad, vengar en la
+sociedad el ultraje hecho a su madre encorozándola por bruja, y a la vez
+castigar a los terranovas por la rebeldía contra su reina.
+
+Cuentan que un día, sin que hubiese llegado el galeón de Cádiz trayendo
+noticia de la muerte del rey o de un príncipe de la sangre, ni fallecido
+en Lima magnate alguno, civil o eclesiástico, las campanas de la
+Catedral principiaron a doblar solemnemente, siguiendo su ejemplo las de
+las infinitas torres que tiene la ciudad. Las gentes se echaban a las
+calles preguntando quién era el muerto, y la autoridad misma no sabía
+qué responder.
+
+Interrogados los campaneros, contestaban, y con razón, que ellos no
+tenían para qué meterse en averiguaciones, estándoles prevenido que
+repitiesen todo y por todo el toque de la matriz. Llamado ante el
+arzobispo el campanero de la Catedral, dijo:
+
+--Ilustrísimo señor: los mandamientos rezan «honrar padre y madre». La
+que me envió al mundo murió en el hospital esta mañana, y yo, que no
+tengo más prebenda que la torre, honro a mi madre haciendo gemir a mis
+camparas.
+
+_Mutatis mutandis_, puede decirse que el hijo de Salomé pensaba como el
+campanero de marras, proponiéndose honrar con crímenes la memoria de su
+madre.
+
+Gozaba Lima de aparente tranquilidad, pues ya se empezaba a sentir en la
+atmósfera olor a chamusquina revolucionaria, cuando de pronto cundió
+grave alarma, y a fe que había sobrado motivo para ella. Tratábase nada
+menos que de la aparición de una fuerte cuadrilla de bandoleros, que, no
+contentos con cometer en despoblado mil y un estropicios, penetraban de
+noche en la ciudad, realizaban robos y se retiraban tan frescos como
+quien no quiebra un plato ni cosa que lo valga. En diversas ocasiones
+salieron las partidas de campo con orden de exterminarlos; pero los
+bandidos se batían tan en regla, que sus perseguidores se veían forzados
+a volver grupas, regresando maltrechos y con algunas bajas a la ciudad.
+
+Rara era la incursión de los bandoleros a la capital en que no se
+llevasen cautivo algún terranova, que pocos días después devolvían bien
+azotado y con la cabeza al rape. Con las mujeres terranovas hacían
+también lo mismo, y algo más. Una noche hallábase la reina de regodeo en
+la casa de la cofradía, cuando de improviso se presentaron los de la
+cuadrilla, azotaron a su majestad, y cometieron con ella desaguisados
+tales que volando, volando y en pocos días la llevaron al panteón. El
+trono quedó vacante, no habiendo quien lo codiciase por miedo a las
+consecuencias; lo que ocasionó el desprestigio de la tribu y dió
+preponderancia a las otras cofradías, partidarias entusiastas del _Rey
+del Monte_, título con que era conocido el negro hijo de _mama_ Salomé,
+capitán de la falange maldita.
+
+Contribuían a dar cierta popularidad al _Rey del Monte_ las mentiras y
+verdades que sobre él se contaban. Sólo los ricos eran víctimas de sus
+robos, y su parte de botín la repartía entre los pobres; no había jinete
+que lo superase, y en cuanto a su valor y hazañas, referíanse de él
+tantas historias que a la postre el pueblo empezó a mirarlo como a
+personaje de leyenda.
+
+Tan grande fué el terror que el famoso bandido llegó a inspirar, que los
+más poderosos hacendados, para verse libres de un ataque, se hicieron
+sus feudatarios, pagándole cada mes una contribución en dinero y víveres
+para sostenimiento de la banda.
+
+En vano mandó el virrey colocar en los caminos postes con carteles
+ofreciendo cuatro mil pesos por la cabeza del _Rey del Monte_. Y pasaban
+meses y corrían años, y convencida la autoridad de que empleando la
+fuerza no podría atrapar al muy pícaro, que siempre se escabullía de la
+celada mejor dispuesta, resolvió recurrir a la traición.
+
+Nada más traicionero que el amor. Una Dalila de azabache se comprometió
+a entregar maniatados al nuevo Sansón y a sus principales filisteos.
+
+Pasando por alto detalles desnudos de interés, diremos que una noche,
+hallándose el _Rey del Monte_ entre la espesura de un bosque, acompañado
+de su coima y de cuatro o seis de los suyos, Dalila cuidó de
+embriagarlos, y a una hora concertada de antemano penetraron en el
+bosque los soldados.
+
+El _Rey del Monte_ despertó al ruido, se lanzó sobre su trabuco, apuntó
+y el arma no dio fuego. Entonces, adivinando instintivamente que la
+mujer lo había traicionado, tomó el trabuco por el cañón y lo dejó caer
+pesadamente sobre la infeliz, que se desplomó con el cráneo destrozado.
+
+
+III
+
+MAÑUCO EL PARLAMPÁN
+
+Si hubo hombre en Lima con reputación de _bonus vir_ o de pobre diablo,
+ése fué sin disputa el negro Mañuco.
+
+Llamábanlo el _Parlampán_ porque en las corridas de toros se presentaba
+vestido de monigote en la mojiganga o cuadrilla de _parlampanes_, y
+desempeñábase con tanto gracejo que se había conquistado no poca
+populachería.
+
+Una tarde se exhibió en el redondel llevando dentro del cuerpo más
+aguardiente del acostumbrado, cogiólo el toro, y en una camilla
+lleváronle al hospital.
+
+Vino el cirujano, reconoció la herida, meneó la cabeza murmurando
+_malorum_, y tras el cirujano se acercó a la covacha el capellán, y oyó
+en confesión a Mañuco.
+
+Vivió aún el infeliz cuarenta y ocho horas, y mientras tuvo alientos no
+cesaba de gritar:
+
+--Señores, llévense de mi consejo: tranca y cerrojo..., nada de
+cerraduras..., la mejor no vale un pucho..., para toda chapa hay
+llave..., tranca y cerrojo, y echarse a dormir a pierna suelta...
+
+Tanto repetía el consejo, que el ecónomo del hospital de San Andrés
+pensó que aquello no era hijo del delirio, sino grito de la conciencia,
+y fuése al alcalde del barrio con el cuento. Este hurgó lo suficiente
+para sacar en claro que Mañuco el _Parlampán_ había sido pájaro de
+cuenta, y tan diestro en el manejo de la ganzúa que con él no había
+chapa segura, siquiera tuviese cien pestillos. Item, descubrió la
+autoridad que el _honrado_ Mañuco era el brazo derecho del _Rey del
+Monte_ para los robos domésticos.
+
+Ya lo saben ustedes, lectores míos: tranca cerrojo.
+
+Concluyamos ahora con su majestad el _Rey_.
+
+
+IV
+
+DONDE SE VE QUE PARA TODO AQUILES HAY UN HOMERO
+
+Inmenso era el gentío que ocupaba la Plaza mayor de Lima en la mañana
+del 13 de octubre de 1815.
+
+Todos querían conocer a un bandido que robaba por amor al arte,
+repartiendo entre los pobres aquello de que despojaba a los ricos.
+
+El _Rey del Monte_ y tres de sus compañeros estaban condenados a muerte
+de horca.
+
+La ene de palo se alzaba fatídica en el sitio de costumbre, frente al
+callejón de Petateros.
+
+El virrey Abascal, que había recibido varios avisos de que grupos del
+pueblo se preparaban a armar un motín para libertar al sentenciado,
+rodeó la plaza con tropas reales y milicias cívicas.
+
+La excitación no pasó de oleadas y refunfuños, y el verdugo Pancho Sales
+llenó tranquilamente sus funciones.
+
+Al día siguiente se vendía al precio de un real de plata un chabacano
+romance, en que se relataban con exageración gongorina las proezas del
+ahorcado. Del mérito del romance encomiástico bastará a dar una idea
+este fragmento:
+
+ _Más que Rey, Cid de los montes_
+_fué por su arrojo tremendo,_
+_por fortunado en la lidia,_
+_por generoso y mañero;_
+_Roldan de tez africana,_
+_desafiador de mil riesgos,_
+_no le rindieron bravuras,_
+_sino a dides le rindieron._
+
+Por supuesto, que el poeta agotó la edición y pescó buenos cuartos.
+
+
+
+
+TRES CUESTIONES HISTORICAS SOBRE PIZARRO
+
+¿SUPO O NO SUPO ESCRIBIR? ¿FUÉ O NO FUÉ MARQUÉS DE LOS ATAVILLOS? ¿CUÁL
+FUÉ Y DÓNDE ESTÁ SU GONFALÓN DE GUERRA?
+
+
+I
+
+Variadísimas y contradictorias son las opiniones históricas sobre si
+Pizarro supo o no escribir, y cronistas sesudos y minuciosos aseveran
+que ni aun conoció la O por redonda. Así se ha generalizado la anécdota
+de que estando Atahualpa en la prisión de Cajamarca, uno de los soldados
+que lo custodiaban le escribió en la uña la palabra _Dios_. El
+prisionero mostraba lo escrito a cuantos le visitaban, y hallando que
+todos, excepto Pizarro, acertaban a descifrar de corrido los signos,
+tuvo desde ese instante en menos al jefe de la conquista, y lo consideró
+inferior al último de los españoles. Deducen de aquí malignos o
+apasionados escritores que don Francisco se sintió lastimado en su amor
+propio, y que por tan pueril quisquilla se vengó del Inca haciéndole
+degollar.
+
+Duro se nos hace creer que quien hombreándose con lo más granado de la
+nobleza española, pues alanceó toros en presencia de la reina doña Juana
+y de su corte, adquiriendo por su gallardía y destreza de picador fama
+tan imperecedera como la que años más tarde se conquistara por sus
+hazañas en el Perú; duro es, repetimos, concebir que hubiera sido
+indolente hasta el punto de ignorar el abecedario, tanto más, cuanto que
+Pizarro aunque soldado rudo, supo estimar y distinguir a los hombres de
+letras.
+
+Además, en el siglo del emperador Carlos V no se descuidaba tanto como
+en los anteriores la instrucción. No se sostenía ya que eso de saber
+leer y escribir era propio de segundones y de frailes, y empezaba a
+causar risa la fórmula empleada por los Reyes Católicos en el pergamino
+con que agraciaban a los nobles a quienes hacían la merced de nombrar
+ayudas de Cámara, título tanto o más codiciado que el hábito de las
+órdenes de Santiago, Montesa, Alcántara y Calatrava. Una de las frases
+más curiosas y que, dígase lo que se quiera en contrario, encierra mucho
+de ofensivo a la dignidad del hombre, era la siguiente: «Y por cuanto
+vos (Perico de los Palotes) nos habéis probado _no saber leer ni
+escribir y ser expedito en el manejo de la aguja_, hemos venido en
+nombraros ayuda de nuestra real Cámara, etc.».
+
+Pedro Sancho y Francisco de Jerez, secretarios de Pizarro, antes que
+Antonio Picado desempeñara tal empleo, han dejado algunas noticias sobre
+su jefe; y de ellas, lejos de resultar la sospecha de tan suprema
+ignorancia, aparece que el gobernador _leyó cartas_.
+
+No obstante, refiere Montesinos en sus _Anales del Perú_ que en 1525 se
+propuso Pizarro aprender a leer, que su empeño fué estéril, y que
+contentóse sólo en aprender a firmar. Reíase de esto Almagro, y agregaba
+que firmar sin saber leer era lo mismo que recibir una herida sin poder
+darla.
+
+Tratándose de Almagro el Viejo es punto históricamente comprobado que no
+supo leer.
+
+Lo que sí está para nosotros fuera de duda, como lo está para el ilustre
+Quintana, es que don Francisco Pizarro no supo escribir, por mucho que
+la opinión de sus contemporáneos no ande uniforme en este punto.
+Bastarla para probarlo tener a la vista el contrato de compañía
+celebrado en Panamá, a 10 de marzo de 1525, entre el clérigo Luque,
+Pizarro y Almagro, que concluye literalmente así: «Y porque no saben
+firmar el dicho capitán Francisco Pizarro y Diego de Almagro, firmaron
+por ellos en el registro de esta carta Juan de Panés y Alvaro del
+Quiro».
+
+Un historiador del pasado siglo dice:
+
+«En el archivo eclesiástico de Lima he encontrado varias cédulas e
+instrumentos firmados del marqués (en gallarda letra), los que mostré a
+varias personas, cotejando unas firmas con otras, admirado de las
+audacias de la calumnia con que intentaron sus enemigos desdorarlo y
+apocarlo, vengando así contra este gran capitán las pasiones propias y
+heredadas».
+
+En oposición a éste, Zárate y otros cronistas dicen que Pizarro sólo
+sabía hacer dos rúbricas, y que en medio de ellas, el secretario ponía
+estas palabras: _El marqués Francisco Pizarro_.
+
+Los documentos que de Pizarro he visto en la Biblioteca de Lima, sección
+de manuscritos, tienen todos las dos rúbricas. En unos se lee
+_Franxº. Piçarro_, y en muy pocos _El marqués_. En el Archivo
+Nacional y en el del Cabildo existen también varios de estos autógrafos.
+
+Poniendo término a la cuestión de si Pizarro supo o no firmar me decido
+por la negativa, y he aquí la razón más concluyente que para ello tengo:
+
+En el Archivo General de Indias, establecido en la que fué Casa de
+Contratación en Sevilla, hay varias cartas en las que, como en los
+documentos que poseemos en Lima, se reconoce, hasta por el menos
+entendido en paleografía, que la letra de la firma es, a veces, de la
+misma mano del pendolista o amanuense que escribió el cuerpo del
+documento. «Pero si duda cupiese--añade un distinguido escritor
+bonaerense, don Vicente Quesada, que en 1874 visitó el Archivo de
+Indias--, he visto en una información, en la cual Pizarro declara como
+testigo, que el escribano _da fe_ de que, después de prestada la
+declaración, la señaló con las _señales que acostumbraba hacer_,
+mientras que da fe en otras declaraciones de que los testigos las
+_firman a su presencia_».
+
+
+II
+
+Don Francisco Pizarro no fué marqués de los Atavillos ni marqués de las
+Charcas, como con variedad lo llaman muchísimos escritores. No hay
+documento oficial alguno con que se puedan comprobar estos títulos, ni
+el mismo Pizarro, en el encabezamiento de órdenes y bandos, usó otro
+dictado que éste: _El marqués_.
+
+En apoyo de nuestra creencia, citaremos las palabras de Gonzalo Pizarro
+cuando, prisionero de Gasca, lo reconvino éste por su rebeldía e
+ingratitud para con el rey, que tanto había distinguido y honrado a don
+Francisco:--La merced que su majestad hizo a mi hermano fué solamente
+el título y nombre de marqués, sin darle estado alguno, y si no díganme
+cuál es.
+
+El blasón y armas del marqués Pizarro era el siguiente: Escudo puesto a
+mantel: en la primera parte, en oro, águila negra, columnas y aguas; y
+en rojo, castillo de oro, orla de ocho lobos, en oro; en la segunda
+parte, puesto a mantel en rojo, castillo de oro con una corona; y en
+plata, león rojo con una F, y debajo, en plata, león rojo; en la parte
+baja, campo de plata, once cabezas de indios y la del medio coronada;
+orla total con cadenas y ocho grifos, en oro; al timbre, coronel de
+marqués.
+
+En una carta que con fecha 10 de octubre de 1537 dirigió Carlos V a
+Pizarro, se leen estos conceptos que vigorizan nuestra afirmación:
+«Entretanto os llamaréis marqués, como os lo escribo, que, por no saber
+el nombre que tendrá la tierra que en repartimiento se os dará, no se
+envía dicho título»; y como hasta la llegada de Vaca de Castro no se
+habían determinado por la corona las tierras y vasallos que
+constituirían el marquesado, es claro que don Francisco no fué sino
+marqués a secas, o marqués sin marquesado, como dijo su hermano Gonzalo.
+
+Sabido es que Pizarro tuvo en doña Angelina, hija de Atahualpa, un niño
+a quien se bautizó con el nombre de Francisco, el que murió antes de
+cumplir quince años. En doña Inés Huaylas o Yupanqui, hija de
+Manco-Capac, tuvo una niña, doña Francisca, la cual casó en España en
+primeras nupcias con su tío Hernando, y después con don Pedro Arias.
+
+Por cédula real, y sin que hubiera mediado matrimonio con doña Angelina
+o doña Inés, fueron declarados legítimos los hijos de Pizarro. Si éste
+hubiera tenido tal título de marqués de los Atavillos, habríanlo
+heredado sus descendientes. Fué casi un siglo después, en 1628, cuando
+don Juan Fernando Pizarro, nieto de doña Francisca, obtuvo del rey el
+título de marqués de la Conquista.
+
+Piferrer, en su _Nobiliario español_, dice que, según los genealogistas,
+era muy antiguo e ilustre el linaje de los Pizarros; que algunos de ese
+apellido se distinguieron con Pelayo en Covadonga, y que luego sus
+descendientes se avecindaron en Aragón, Navarra y Extremadura. Y
+concluye estampando que las armas del linaje de los Pizarro son: «escudo
+de oro y un pino con piñas de oro, acompañado de dos lobos empinantes al
+mismo y de dos pizarras al pie del trono». Estos genealogistas se las
+pintan para inventar abolengos y entroncamientos. ¡Para el tonto que
+crea en los muy embusteros!
+
+
+III
+
+Acerca de la bandera de Pizarro hay también un error que me propongo
+desvanecer.
+
+Jurada en 1821 la Independencia del Perú, el Cabildo de Lima pasó al
+generalísimo don José de San Martín un oficio, por el cual la ciudad le
+hacía el obsequio del _estandarte de Pizarro_. Poco antes de morir en
+Boulogne, este prohombre de la revolución americana hizo testamento,
+devolviendo a Lima la obsequiada bandera. En efecto, los albaceas
+hicieron formal entrega de la preciosa reliquia a nuestro representante
+en París, y éste cuidó de remitirla al gobierno del Perú en una caja muy
+bien acondicionada. Fué esto en los días de la fugaz administración del
+general Pezet, y entonces tuvimos ocasión de ver el clásico estandarte
+depositado en uno de los salones del Ministerio de Relaciones
+Exteriores. A la caída de este gobierno, el 6 de noviembre de 1865, el
+populacho saqueó varias de las oficinas de palacio, y desapareció la
+bandera, que acaso fué despedazada por algún rabioso que se imaginaría
+ver en ella un comprobante de las calumnias que, por entonces, inventó
+el espíritu de partido para derrocar al presidente Pezet, vencedor en
+los campos de Junín y Ayacucho, y a quien acusaban sus enemigos
+políticos de _connivencias criminales_ con España, para someter
+nuevamente el país al yugo de la antigua metrópoli.
+
+Las turbas no reaccionan ni discuten, y mientras más absurda sea la
+especie más fácil aceptación encuentra.
+
+La bandera que nosotros vimos tenía, no las armas de España, sino las
+que Carlos V acordó a la ciudad por real cédula de 7 de diciembre de
+1537. Las armas de Lima eran: un escudo en campo azul con tres coronas
+regias en triángulo, y encima de ellas una estrella de oro cuyas puntas
+tocaban las coronas. Por orla, en campo colorado, se leía este mote en
+letras de oro: _Hoc signum vere regum est_. Por timbre y divisa dos
+águilas negras con corona de oro, una J y una K (primeras letras de
+_Karolus_ y _Juana_, los monarcas), y encima de estas letras una
+estrella de oro. Esta bandera era la que el alférez real por juro de
+heredad, paseaba el día 5 de enero, en las procesiones de Corpus y Santa
+Rosa, proclamación de soberano, y otros actos de igual solemnidad.
+
+El pueblo de Lima dió impropiamente en llamar a ese estandarte la
+bandera de Pizarro, y su examen aceptó que ése fué el pendón de guerra
+que los españoles trajeron para la conquista. Y pasando sin refutarse de
+generación en generación, el error se hizo tradicional e histórico.
+
+Ocupémonos ahora del verdadero estandarte de Pizarro.
+
+Después del suplicio de Atahualpa, se encaminó al Cuzco don Francisco
+Pizarro, y creemos que fué el 16 de noviembre de 1533 cuando verificó su
+entrada triunfal en la augusta capital de los Incas.
+
+El estandarte que en esa ocasión llevaba su alférez Jerónimo de Aliaga
+era de la forma que la gente de iglesia llama gonfalón. En una de sus
+caras, de damasco color grana, estaban bordadas las armas de Carlos V; y
+en la opuesta, que era de color blanco según unos, o amarillo según
+otros, se veía pintado el apóstol Santiago en actitud de combate sobre
+un caballo blanco, con escudo, coraza y casco de plumeros o airones,
+luciendo cruz roja en el pecho y una espada en la mano derecha.
+
+Cuando Pizarro salió del Cuzco (para pasar al valle de Jauja y fundar la
+ciudad de Lima) no lo hizo en son de guerra, y dejó depositada su
+bandera o gonfalón en el templo del Sol, convertido ya en catedral
+cristiana. Durante las luchas civiles de los conquistadores, ni
+almagristas, ni gonzalistas, ni gironistas, ni realistas se atrevieron a
+llevarlo a los combates, y permaneció como objeto sagrado en un altar.
+Allí, en 1825, un mes después de la batalla de Ayacucho, lo encontró el
+general Sucre; éste lo envió a Bogotá, y el gobierno inmediatamente lo
+remitió a Bolívar, quien lo regaló a la municipalidad de Caracas, donde
+actualmente se conserva. Ignoramos si tres siglos y medio de fecha
+habrán bastado para convertir en hilachas el emblema marcial de la
+conquista.
+
+FIN
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Tradiciones peruanas, by Ricardo Palma
+
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+
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+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
+before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
+creating derivative works based on this work or any other Project
+Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
+the copyright status of any work in any country outside the United
+States.
+
+1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
+
+1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
+access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
+whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
+phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
+copied or distributed:
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
+from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
+posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
+or charges. If you are redistributing or providing access to a work
+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
+permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
+
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+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
+Gutenberg-tm License.
+
+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
+word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
+distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
+"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
+posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
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+copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
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+License as specified in paragraph 1.E.1.
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+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
+performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
+
+1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
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+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
+ owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
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+
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+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
+corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
+property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
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+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
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+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
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+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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