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+The Project Gutenberg EBook of Rimas, by Bartolomé Mitre
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Rimas
+
+Author: Bartolomé Mitre
+
+Release Date: February 26, 2011 [EBook #35407]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RIMAS ***
+
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+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This book was
+produced from scanned images of public domain material
+from the Google Print project.)
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+Nota del transcriptor: La ortografía del original fue conservada.
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+RIMAS
+
+DE
+
+BARTOLOMÉ MITRE
+
+CON
+
+UN PREFACIO DEL AUTOR
+
+SEGUNDA EDICION, CORREGIDA Y AUMENTADA
+
+BUENOS AIRES
+
+CARLOS CARAVALLE, EDITOR
+
+Imprenta y Librerías de MAYO, Moreno 337 y Potosí 189
+
+1876
+
+
+
+
+ Puedan estos cantos encontrar un alma sensible que goce en sus
+ acordes, despertando en ella risueñas fantasías ó elevándola á
+ nobles sentimientos, aunque en seguida mueran! No aspirando á
+ conmover á la posteridad lejana, deben resonar y apagarse al mismo
+ tiempo. La inspiracion de un momento les dió vida, por eso huyen
+ mezclados á la ligera danza de las horas.
+
+ SCHILLER.
+
+
+
+
+ADVERTENCIA DEL EDITOR
+
+Á ESTA SEGUNDA EDICION
+
+
+Hace treinta años que el ilustre poeta D. Estéban Echeverría consignó
+estas palabras en un libro dedicado á la jóven generacion de sus dias:
+«El señor Mitre, artillero científico, soldado en Cagancha y en el sitio
+de Montevideo, ha adquirido, aunque muy jóven, títulos bastantes como
+pensador y poeta. Su musa se distingue de los contemporáneos por la
+franqueza varonil de sus movimientos, y por cierto temple de voz marcial
+que nos recuerda la entonacion robusta de Calímaco y Tirteo. Se ocupa
+actualmente de trabajos históricos que le granjearán, sin duda, nuevos
+lauros.»
+
+Precisamente en la época en que las líneas que acaban de leerse se
+publicaban, (año de 1846) la musa del señor Mitre enmudecía, pues, como
+él lo ha dicho en su conocida _Carta-Prefacio_, casi todas las poesías
+líricas que forman su coleccion fueron escritas por él á la edad de
+veinte años.
+
+Estas poesías, reunidas por la primera vez en un volúmen, se publicaron
+en Buenos Aires en 1854, precisamente por la imprenta en que hoy se da
+esta nueva edicion, siendo su editor el mismo que firma esta
+advertencia.
+
+Aunque se hizo un tiraje bastante copioso para la época, la edicion se
+agotó muy luego, al punto que á los pocos meses nos fué imposible
+atender á la demanda creciente de la obra. La demanda, lejos de
+disminuir ha ido creciendo cada vez mas, como hemos podido cerciorarnos
+por nosotros mismos en el comercio de libros de que hace veinte años que
+nos ocupamos, obteniendo precios subidos, que no ha alcanzado entre
+nosotros ningun libro, los pocos ejemplares que por casualidad se
+ofrecen en venta.
+
+Esta circunstancia nos ha determinado á hacer de las _Rimas de don
+Bartolomé Mitre_ una edicion mas completa y correcta que la anterior, á
+la vez que mas lujosa, satisfaciendo así la demanda del público y
+enriqueciendo con ella la Biblioteca de Escritores Argentinos que hemos
+emprendido y de que llevamos publicados ya algunos volúmenes.
+
+Para el efecto, hemos obtenido la colaboracion de un joven literato,
+quien teniendo á la vista un ejemplar de la edicion de 1854 anotado por
+el mismo autor, se ha prestado gustoso á dirijir este trabajo,
+encargándose de su clasificacion y correccion.
+
+A esto se deberá poder incluir en este tomo varias composiciones que no
+tuvieron cabida en la primera edicion, y que publicadas anónimas andaban
+dispersas en los diarios; así como el poder presentar algunas otras con
+toda correccion en su forma definitiva.
+
+Aun cuando el señor Mitre no ha hecho profesion de poeta, como él mismo
+lo ha dicho, y dejó de escribir versos muy temprano, como todos sus
+contemporáneos, Mármol, Gutierrez, Dominguez, Rivera Indarte, Irigoyen,
+Thompson, Balcarce, Cuenca y otros para quienes la lira fué mas bien un
+arma de combate que un instrumento artístico, precisamente por esto su
+obra poética es una página de nuestra historia revolucionaria, siéndolo
+á la vez de la literatura nacional.
+
+Para hacer resaltar este carácter especial de sus poesías, han sido
+clasificadas bajo un órden metódico, dividiéndolas en cinco libros y
+agrupándolas por séries segun sus afinidades.
+
+El «Libro Primero», comprende sus poesías patrióticas, escritas casi
+todas durante la gloriosa lucha de la libertad contra la tiranía, en la
+que el autor manejó al mismo tiempo la lira y la espada. Entre ellas el
+_Canto á la derrota del Quebracho_, la _Muerte de Zacarias Alvarez_, la
+_Elegía á Lavalle_, _El Grito de Alarma_ en 1841 y su composicion _Al 25
+de Mayo_ en 1844, durante el sitio de Montevideo, son verdaderas páginas
+históricas llenas de vida, en que las heróicas pasiones de sus
+contemporáneos acompañan el canto varonil del poeta. Los _Recuerdos de
+Buenos Aires_, en que el proscripto rememora sus bellezas, sus glorias y
+sus desgracias, el Himno á los _Mártires de la Libertad_ y su
+popularísima cancion del _Inválido_, pertenecen tambien á esta série, y
+tanto ellas como las anteriores justifican el juicio aventajado que á su
+respecto hizo Echeverría en 1846.
+
+El «Libro Segundo», contiene bajo el epígrafe de ARMONÍAS DE LA PAMPA,
+algunas composiciones, que segun el mismo autor lo ha dicho en una nota
+puesta al pié de una de ellas, pertenecen á un género esencialmente
+nacional, que puede llamarse nuevo, así por los asuntos como por el
+estilo, segun la teoría que él mismo ha desenvuelto sobre este tema. A
+este género pertenece _Santos Vega_, _El Caballo del Gaucho_ y _El
+Pato_. Por razon del escenario y aun del asunto, hemos creido deber
+incluir entre ellas la _Revolucion del Sud_ y _El Ombú en medio de la
+Pampa_, bien que la primera corresponda mas á las poesías patrióticas y
+la segunda á las de diverso género reunidas en otro libro.
+
+El «Libro Tercero», comprende bajo la denominacion de POESÍAS DIVERSAS,
+los asuntos morales, sentimentales, fantásticos ó de caprichosa y
+fugitiva inspiracion, que corresponden á varios géneros y asuntos.
+Señalaremos entre ellas la que se titula _En la Tumba de un Poeta_, _El
+Valz_, _La Despedida_, _La Agonía del Poeta_, _La Desesperacion_, las
+_Noches de Diciembre_ y los _Dos Pensamientos_, en que no obstante sus
+variados tonos, predomina un tinte melancólico que les da un aire de
+familia.
+
+El «Libro Cuarto», bajo el rubro de POESÍAS FAMILIARES, comprende las
+composiciones inspiradas por los afectos íntimos del hogar y de la
+amistad espansiva, descollando entre todas ellas la que lleva por título
+_A mi hija Delfina_.
+
+Por último, en el «Libro Quinto» están coleccionadas todas las
+imitaciones y traducciones poéticas del autor. Entre ellas sobresalen
+_El Cementerio de Campaña_ de Grey, _El Salmo de la Vida_ de Longfelow
+y _El Apóstol_ de Beranger, que así por la celebridad universal de los
+testos, como por la manera magistral con que están manejados, jueces muy
+competentes estiman como los trabajos mas notables que encierra este
+libro.
+
+Tal es la edicion que presentamos y que viene á agregar un volúmen mas á
+nuestra Biblioteca de Escritores Argentinos, de la cual forma parte
+integrante, habiendo por consiguiente adoptado el mismo formato y papel
+de los ya publicados, continuando nuestro propósito.
+
+C. C.
+
+
+
+
+CARTA-PREFACIO
+
+DE LA PRIMERA EDICION
+
+
+_Buenos Aires, Marzo 1º de 1854._
+
+Recuerdo que en uno de los mas bellos capítulos de sus Impresiones de
+Viage, me llamó «poeta por vocacion».
+
+Hoy, al tiempo de publicar mis poesías, se me ocurre retribuir á Vd.
+aquella fineza, colocando esta carta al frente de su primera edicion. En
+el mismo capítulo en que me hacía el agradable cumplimiento que he
+citado, decía Vd., hablando del sitio de Montevideo, de que yo era
+soldado en aquella época:--«En medio de este caos de intereses,
+respirando la atmósfera cargada de humo, y encerradas en un horizonte
+que á cada punto tiene aparejadas tormentas que de una hora á otra
+pueden descargar sobre sus cabezas, las musas argentinas, cualquiera que
+sea la ribera donde les sea permitido entregarse á sus sueños, lo
+divinizan todo, hasta la desesperacion y el desencanto. Me parece que
+una causa profunda hace al pueblo español por todas partes poeta:
+inteligencias caidas, como aquellos nobles de otro tiempo descendidos á
+la plebe, con organizaciones é instintos desenvueltos; mentes elevadas y
+ociosas que se remueven y agitan én su nada, revelando su elevada
+condicion por entre los harapos que las cubren. El español, inhábil para
+el comercio, que esplotan á sus ojos, naves, hombres y caudales de otras
+naciones, negado para la industria, la maquinaria y las artes;
+destituido de luces para hacer andar la ciencias, ó mantenerlas
+siquiera, rechazado por la vida moderna para que no está preparado, el
+español se encierra en sí mismo y hace versos; monólogo sublime á veces,
+_estéril siempre_, que le hace sentirse ser inteligente y capaz si
+pudiera, de accion y de vida, por las transformaciones que hace
+esperimentar á la naturaleza que engalana en su gabinete, como lo haria
+el norte-americano con el hacha de los campos, aquel poeta práctico que
+hace una pastoral de un desierto inculto, é inventa pueblos y maravillas
+de la civilizacion, cuando del bosque asoma su cabeza á la márgen del
+rio aun no ocupado. ¡Yo os disculpo, poetas argentinos! Vuestras
+endechas protestarán por mucho tiempo contra la suerte de vuestra
+patria. Haced versos y poblad el rio de seres fantásticos, ya que las
+naves no vienen á turbar el terso espejo de sus aguas. Y mientras otros
+fecundan la tierra, y cruzan á vuestros ojos con sus naves cargadas el
+_almo rio_, cantad vosotros como la cigarra; contad sílabas, mientras
+los recien venidos cuentan _patacones_; pintad las bellezas del rio que
+otros navegan; describid las florestas y campiñas, los sotos y
+bosquecillos de vuestra patria; mientras el teodolito y el grafómetro,
+prosáicos en demasía, describen á su modo y para otros fines, los
+accidentes del terreno.--¡Qué de riquezas de inteligencia, y cuánta
+fecundidad de imaginacion perdidas! ¡Cuántos progresos para la
+industria, y qué saltos daria la ciencia si esta fuerza de voluntad, si
+aquel trabajo de horas de contraccion intensa en que el espíritu del
+poeta está exaltado hasta hacerle chispear los ojos, clavado en su
+asiento, encendido su cerebro y agitándose todas sus fibras, se empleara
+en encontrar una aplicacion de las fuerzas físicas para producir un
+resultado útil!»
+
+La diatriva es un poco fuerte, y aunque algo merecida, hace tiempo que
+le guardo rencor por la parte que me toca como soldado raso en la
+falange de poetas del Rio de la Plata, que ha divinizado hasta la
+desesperacion y el desencanto. Monólogo estéril, mentes decaidas,
+hombres incapaces para la accion, inhábiles para el trabajo,
+derrochadores de la inteligencia, tales son los calificativos que
+prodiga á la poesía y á los poetas, deplorando que la fuerza creadora
+aplicada á ensanchar los límites del mundo inmaterial no se hubiese
+aplicado esclusivamente á hacer alguna nueva conquista sobre el mundo
+material. Para confusion de sus detractores y para honor de la poesía,
+ha tenido que valerse de su propio lenguaje al atacarla, como esos
+caudillos de la montonera, que al mismo tiempo que procuraban
+desacreditar la táctica europea, se servian para contrarrestarla de sus
+propias maniobras mal aprendidas y peor enseñadas.
+
+Ya veo, que si le diesen á organizar el mundo, desterraría como Platon,
+á los poetas de su república, sin embargo de que Vd., lo mismo que aquel
+grande hombre, tiene mas de poeta que de filósofo, y solo le falta para
+complementar su inteligencia privilegiada, iluminar la parte tenebrosa
+de su mente con la luz resplandeciente de la poesia.
+
+Tal es el objeto que me propongo en esta carta, y creo que lo
+conseguiré, haciendo resonar en el fondo de su conciencia aquella voz
+misteriosa que gritó á San Pablo, perseguidor de los
+cristianos:--«Saulo, ¿por qué me persigues?»
+
+Habiendo V. estudiado filosofía sin maestro, como yo, debe haber leido á
+Herder, Bouterweck, Richter, Jouffroi, Schlegel, Burke, Winckelman y
+tantos otros, y por consecuencia debe saber lo que es estética, palabra
+derivada del griego, que, si hemos de dar crédito á los que comprenden
+este idioma, significa _sensacion_, _sentido_, _facultad de sentir_; y
+por medio de la cual se designa la parte de aquella ciencia que esplica
+y analiza la teoría de lo bello, de lo agradable y lo sublime. Asunto es
+este que ha inspirado á Kant uno de sus libros mas serios y bien
+pensados, libro que obligó á los espíritus mas austeros á dar carta de
+ciudadanía en los dominios filosóficos á la ciencia de la estética, que
+ya Baumgarten habia bautizado con el nombre alambicado de «Filosofía de
+las Gracias y de las Musas».
+
+Sabiendo todo esto, debe saber tambien que la estética divide el imperio
+de las artes en dos; artes de espacio, y artes de tiempo, es decir,
+artes que se ven ó que se palpan, ó artes que se oyen ó se sienten. A
+las primeras corresponden la pintura, la escultura y la arquitectura; y
+á las segundas, la música y la poesía, division con la cual yo no estoy
+del todo conforme, por las razones que paso á esponer.
+
+Yo considero la poesía como un arte sintético, ó lo que es lo mismo, un
+arte que obra sobre la imaginacion y sobre los sentidos á la vez, por la
+doble combinacion de las formas materiales é inmateriales del espacio y
+del tiempo. Así ha observado Sismondi con mucha propiedad que «la poesía
+es una feliz combinacion de dos de las mas bellas artes: música por los
+sonidos y pintura por las imágenes.» Esto se comprueba con la profunda
+observacion hecha por todos los críticos de que, los mas grandes poetas
+son precisamente aquellos cuyas ideas poéticas son susceptibles de
+representarse por medio de la pintura, como se vé leyendo con atencion
+las obras del Dante ó de Milton; habiendo el primero inspirado á Miguel
+Angel los famosos frescos, cuyos dibujos ornados por la mano del Giotto,
+habrá podido ver en la biblioteca del Vaticano; y habiendo sido
+propuesto el segundo como modelo á los pintores por uno de los grandes
+prosadores de nuestra época, por Guizot. D'Ampere, un espíritu no menos
+sério, ni menos profundo ha dicho á este respecto: «La grande escultura
+griega, tal como se muestra en la Niobe de Florencia ó en las estátuas
+del Partenon, es la poesía homérica traducida en mármol. El Dante
+dibuja sus figuras á la manera enérjica, atrevida y grandiosa de Miguel
+Angel; y el fresco del _Juicio final_ es un canto del Dante.»
+
+No puede negarse que la línea, el colorido y la palabra tiene sus
+límites, y que á la pintura y á la escultura les está vedado lo que es
+permitido á la poesía, pero esto no destruye la regla general de que,
+para escitar la admiracion, la pintura necesita ser poética, así como la
+poesía necesita ser pintoresca. La razon de esto es muy clara: la idea
+que escapa á la pintura, es decir, la idea que no es pintoresca ó que no
+tiene cierto movimiento dramático, se presenta confusamente á la
+imaginacion.
+
+Toda esta disertacion metafísica--que vá á hacerme pasar la plaza de
+pedante--no tiene mas objeto que crearme un punto de apoyo para repetir
+lo que se ha dicho tantas veces, que «algo le falta al hombre que es
+insensible á los encantos de la música ó de la pintura» y que por
+consecuencia le falta todo al que no es susceptible de comprender todas
+las bellezas de la poesía, que condensa á la vez la imágen y la armonía.
+
+Y á propósito, ya que hablamos de música, ¿sabe V. quien fué el inventor
+de la lira? Segun dice Apoliodoro, (aun cuando los descubrimientos de
+Champollion parecen desmentirlo, pues solo se ha encontrado el arpa en
+los monumentos egipcios) su inventor fué Hermes Trimegisto, secretario
+de Osiris, quien habiendo encontrado en las riberas del Nilo una tortuga
+muerta, cuyos nérvios resecos por los rayos del sol se habian convertido
+en cuerdas sonoras, tomó de aquí la idea del instrumento que hoy
+simboliza la poesía y al son del cual bailaba el hierofanta egipcio,
+espresando simbólicamente las revoluciones de los astros y el órden
+aparente del universo. A esta escuela musical perteneció Moises, y ella
+dió orígen al arpa hebráica, á los salmos de David, á los cantares de
+Salomon y á las lamentaciones de Jeremías.--Algun tiempo despues,
+inventó Hiagnis la flauta frigia, que acompañó los primeros himnos que
+se cantaron en honor de Baco y de Pan. Estos dos instrumentos (poniendo,
+si se quiere, el arpa en vez de la lira) tomados de la naturaleza,
+compusieron la primera orquesta de los tiempos primitivos, y de la lira
+ó arpa egipcia y de la flauta frigia, ha nacido ese lenguaje universal
+que cuenta hoy mas de ochenta sonidos, y que segun me lo aseguró un dia
+el gran pianista Hertz, puede dar mas de cien sonidos distintos en el
+piano; mientras que los idiomas mas ricos de nuestros dias no pueden dar
+ni la mitad. ¿Cómo esplica Vd. este misterio? Es que la música, mas
+filosófica que los filósofos, y menos desdeñosa que los hombres de
+letras, ha recojido en su seno todas las modulaciones de todos los
+idiomas antiguos y modernos del norte y del mediodia, con las cuales se
+ha enriquecido, en la misma proporcion en que se ha empobrecido el
+idioma hablado, por el radicalismo exagerado de hombres que á título de
+espíritus sérios y positivos, pretenden desalojar á la armonía poética
+del último atrincheramiento en que se defiende aun con heroismo,
+rechazando los ataques violentos de los prosistas iconoclastas, cuyo
+bello ideal es un lenguaje sin símbolos y sin música, y para quienes la
+estructura del verso no es una forma tomada de la naturaleza misma, como
+la lira egipcia, (ó griega segun otros) sinó una combinacion feliz del
+capricho humano--«un ingenioso contrasentido», como decía Newton. Por
+eso el verso se le presenta á Vd. como la prision del pensamiento; por
+eso vé en él un obstáculo mas bien que un punto de apoyo; por eso, en
+fin, cree que una idea pierde en profundidad todo cuanto gana en
+sonoridad; y esto esplica, ya que no disculpa, su juicio desventajoso
+sobre la poesía.
+
+Si Vd. hubiese hecho un estudio detenido de las leyes de la
+versificacion, si se hubiera propuesto darse cuenta de la razon del
+yambo, del dáctilo, del troquéo y del espondéo, habría visto que todo su
+mecanismo reposa sobre la combinacion de las sílabas agudas y graves
+caracterizadas por los acentos; y que el movimiento del verso, su número
+y sus pausas, obedecen á reglas constantes que tienen su orígen en la
+naturaleza de los idiomas, y en la organizacion humana, siendo la rima y
+la cantidad de sílabas, lo mas secundario que hay en la estructura del
+verso. Así vemos que el francés, que es el único idioma moderno que no
+haya adoptado para su versificacion la prosodia poética inventada por
+los provenzales,--de que hablaremos mas adelante--es en manos de sus mas
+grandes poetas, un instrumento pobre é insonoro, por no contar con mas
+recursos métricos que con los que le presta el número de sílabas y la
+repeticion de la rima, lo que hace que los franceses hayan llegado hasta
+el grado de negar que exista una armonía poética fuera de estas dos
+condiciones materiales. Por eso la lengua francesa es la lengua mas
+prosáica del mundo, segun lo han reconocido sus grandes hablistas, y
+entre ellos Cárlos Nodier y Michelet; lo cual esplica porque la Francia
+no haya producido un gran poeta, digno de rivalizar con Homero, con
+Virgilio, con el Dante, con Byron, con Goethe, con Camoens ó con
+Calderon, y la razon porque no lo producirá jamás. Aquí tiene Vd.
+demostrado hasta la evidencia la importancia de la forma métrica, y la
+influencia que ella ha ejercido y ejerce en el desenvolvimiento del
+entendimiento humano.
+
+No estrañe que entre en estos detalles minuciosos sobre la cadencia
+poética en sus relaciones con la música y con la naturaleza humana,
+desde que ellos me sirven tan eficazmente al objeto que me he propuesto
+en esta carta. Ademas, como lo ha dicho Sismondi, «la estructura del
+verso, esta parte en cierto modo mecánica de la poesía, está ligada por
+acordes misteriosos y secretos, con nuestras sensaciones, con nuestras
+emociones, con todo aquello que habla á nuestro corazon y á nuestra
+imaginacion, y seria conocer muy mal el lenguaje divino de los poetas,
+considerarla solamente como una traba impuesta al pensamiento. Los
+versos no conmueven nuestras almas, no cautivan nuestras pasiones, sinó
+porque tienen algo de mas íntimo que la prosa, algo que se apodera de
+todo nuestro ser, encontrando mas directamente el camino del espíritu y
+de los sentidos, y trayéndonos impresiones mas completas que las que el
+lenguaje por sí solo y desprovisto de estos accesorios puede despertar.»
+Y mas adelante agrega: «La rima es una especie de llamamiento al
+recuerdo y á la esperanza, ella despierta una sensacion pasada y hace
+desear una nueva, realza la importancia de los sonidos, y dá en cierto
+modo una especie de colorido á las palabras.»
+
+Nada de estraño sería que los poetas elogiasen su lenguaje, pero cuando
+los mas eminentes prosistas proclaman su superioridad, preciso es
+reconocer que hay en él algo de verdaderamente sublime, y que por lo
+menos, no se le debe juzgar sin haberle estudiado antes.
+
+Si del lenguaje poético, considerado en sus relaciones con la música y
+con la organizacion humana, la mente se eleva hasta la contemplacion de
+la idea abstracta, y penetra en los dominios de la psicología, se verá
+que, siendo la poesía á la prosa, lo que el drama lírico es al drama
+recitado, ella no es otra cosa que el lenguaje á toda orquesta, la
+palabra que se acompaña con la música del ritmo y de la rima, que se
+impregna de ella, que la asimila á su ser, que funde en un todo compacto
+la idea y la armonía al fuego inestinguible de la inspiracion que arde
+en la cabeza del poeta. Así es como la poesía, á la manera de una onda
+sonora, penetra en lo mas hondo de la imaginacion y de la conciencia,
+apoderándose al mismo tiempo de los sentidos, despertando suavemente las
+emociones perezosas que dormitan, haciendo sentir al hombre la unidad de
+su ser, formando en el fondo del alma un acorde sublime, y dominando con
+su canto las emociones disonantes del corazon humano.
+
+Suprimid la poesía, y las relaciones del hombre con la naturaleza
+quedan interrumpidas, mientras que nuestras facultades, funcionando
+aisladamente como en sueños, jamás producirán ese acorde sublime que es
+el resultado de la imágen, del sonido, del movimiento y de la
+abstraccion; que son las cuatro grandes manifestaciones de la vida, los
+cuatro principios constitutivos de las bellas artes, los cuatro
+elementos de cuya combinacion se forman todos los productos
+intelectuales, y que la poesía es la única que condensa y reduce á una
+sola fórmula.
+
+La poesía es el puente misterioso que une al hombre físico con el hombre
+moral, y que pone en contacto todas sus facultades; por eso decia
+Schiller:--«Para filosofar, basta la mitad del hombre mientras que la
+otra mitad puede descansar: pero las musas lo absorben todo.» Para ser
+poeta, se necesita sentir y pensar á un mismo tiempo, y poner en
+ejercicio el poder de abstraccion á la vez que la imaginacion, porque lo
+que no conmueve y convence, no merece el nombre de poesía. Las ciencias
+y las artes no tienen alas para volar mas allá de las fronteras del
+mundo material, ni ojos para objetos que se hallen fuera del alcance del
+telescopio. La poesía ademas de tener alas y de tener ojos para recorrer
+el universo y contemplar en él cuanto hay de grande y de bello, puede
+lanzarse á los espacios infinitos de la creacion, penetrar en los
+dominios del mundo inmaterial, poner al hombre en relacion con Dios, y
+establecer entre el cielo y la tierra aquella cadena de oro, que segun
+los antiguos, ligaba á la criatura con su Criador.
+
+Esto es la poesía, esto es el arte divino, del cual ha dicho Vd. que
+solo tiene sacerdotes entre los hombres incapaces de accion, esto es lo
+que Vd. ha llamado «monólogo sublime á veces, estéril siempre».
+
+Una república prosáica, tal cual Vd. parece desearla, tendria mucha
+semejanza con aquella pálida mansion de los héroes de la antigüedad, que
+el Dante nos describe en su _Infierno_: imágen debilitada de la vida, en
+que las sombras vagan sin esperanzas de un bien mejor, llorando la
+pérdida de una felicidad que nunca conocieron. Sería un cuerpo sin alma;
+sería la bella estátua de Prometeo sin el fuego sagrado que la dió vida
+y movimiento. Desheredados de la poesía, ¿qué voz simpática responderia
+á las armonías secretas del corazon? ¿qué potencia sobrenatural nos
+elevaria á la contemplacion de lo infinito? ¿qué relámpago iluminaria
+con sus resplandores pasageros las profundidades de nuestro ser? ¿por
+qué medio se dirigirian los instintos, una vez quebrado el instrumento
+usual con que se forma y desarrolla el sentimiento y la inteligencia de
+lo bello? Preguntas son estas que pondrian en bárbaros aprietos al
+legislador en teoría de esa soñada república platónica.
+
+No sé por qué me parece encontrar cierta analogía entre su idea y las
+asociaciones de las abejas, de las hormigas y de los castores. Hé aquí
+tres repúblicas que realizan el bello ideal de los positivistas, y que
+llenan todas las condiciones pedidas por Vd.: repúblicas de matemáticos,
+de ingenieros, de químicos y de industriales, que pasan la vida cavando
+la tierra, edificando y destilando, «aplicando al trabajo todas las
+fuerzas físicas sin «malgastar sus fuerzas intelectuales en
+ornamentaciones inútiles, ni en monólogos sublimes, pero estériles»; y
+deshojando las flores para arrojar sus perfumes en el gran alambique de
+la fábrica comunista! Hé aquí su bello ideal: el hombre menos la idea
+del progreso, menos la aspiracion á lo infinito, menos la condicion de
+la perfectibilidad; porque, desengáñese, sin la poesía bajo alguna de
+sus formas, el progreso, la abstraccion y la perfectibilidad son
+imposibles. Así se vé que los castores, las hormigas y las abejas
+fabrican sus casas, hacen sus provisiones, trazan sus exágonos y
+destilan la miel lo mismo hoy que al principio del mundo, lo mismo
+mañana que hoy, sin dar un paso adelante. ¿Por qué? Porque les falta la
+poesía que satisface á la aspiracion de lo mejor, de lo ideal, que es el
+resorte poderoso de la perfectibilidad humana. Su aspiracion prosáica me
+trae á la memoria en este momento los versos de un poeta español del
+siglo pasado:
+
+ Dura resolucion desesperada
+ Labrarse un molde en qué vaciar la vida,
+ Sin que se altere de la estampa nada.
+
+Los espartanos pretendieron tambien estirpar la poesía del corazon, y
+lograron fabricar un molde artificial para dar una nueva forma á la
+naturaleza humana, ¿y qué consiguieron? destruir el libre albedrío,
+arrebatar á la inteligencia el atributo mas bello de la divinidad,
+despojar á la humanidad de sus amables virtudes, sin estirpar sin
+embargo esa poesía colectiva, á despecho del mismo pueblo que la
+rechazaba, que, como lo ha observado Tocqueville, es el signo
+característico de la poesía democrática. La república de Esparta no es,
+por otra parte, sino un engendro de la imaginacion poética de Licurgo,
+que concibió una asociacion en su cabeza, la formuló en un poema que
+llamó leyes, y fanatizado por su idea, como Saint-Simon y Fourrier en
+nuestros dias, dió su vida á trueque de ver realizada su teoría, hija
+mas bien de la fantasía que de la observacion de la naturaleza humana.
+
+Apesar de tantas precauciones, la música y la poesía tenian un culto
+secreto en el corazon de aquellos austeros ciudadanos, dispuestos á
+morir por sus santas leyes; y la prueba de esto es, que allí fué donde
+se añadió una cuerda mas á la lira, lo que le valió un destierro
+perpétuo al inventor, bajo el pretesto de que tales armonías convidaban
+al pueblo á la molicie.
+
+La lira se encargó de su venganza.
+
+Años despues, los de Esparta en guerra con los Mesenianos, pidieron
+auxilio á Atenas. Esta República les envió por contingente un poeta
+armado de una lira. El poeta se llamaba Tirteo. Sus himnos guerreros
+encendieron el entusiasmo en todos los corazones y templaron la fibra
+viril del pueblo abatido por la derrota, que voló con decision á la
+batalla. Rotos los escuadrones de Esparta, los dispersos oyeron á su
+espalda la voz robusta de Tirteo, que se acompañaba con la lira
+encordada por los Espartanos, y volviendo caras, conquistaron de nuevo
+el lauro de la victoria, probando á sus enemigos que la poesía lejos de
+convidar á la molicie sabe exaltar lo que hay de mas noble y de mas
+sublime en el corazon humano. Por esto, el mismo Licurgo se vió
+obligado á confesar que el triunfo de Lacedemonia se debia á Tirteo. Los
+Lacedemonios, salvados por la poesía, que en vano habian procurado
+proscribir, dieron á Tirteo el título de ciudadano, y promulgaron una
+ley para que en adelante sus poesías fuesen recitadas á los ejércitos de
+la república, reunidos en torno de la tienda de campaña de sus
+Generales.
+
+A Vd., á quien veo muy propenso á seguir el ejemplo del éforo espartano,
+puesto que, segun Vd., la poesía es hija de la impotencia y la pereza,
+bueno es predicarle con estos ejemplos elocuentes que echan por tierra
+todas sus teorías, que con la mayor seriedad llama cosas prácticas. Y ya
+que andamos viajando por la antigua Grecia no abandonaremos este pais
+encantador, cuyos laureles nos quitan el sueño, sin haber hecho otra
+escursion por su historia. En una carta que nada tiene de geográfica,
+son permitidos estos paseos caprichosos, en que la imaginacion gusta
+estraviarse por los senderos floridos que se abren ante sus pasos,
+aunque ignore á donde van á parar.
+
+La palabra poesía deriva del griego, y si hemos de dar crédito á los
+filólogos, significa _crear_, _componer_, _fabricar_, _hacer_,
+_construir_, en fin, es una verdadera palabra enciclopédica, que
+representa dignamente á la potencia creadora por escelencia, que á la
+manera del Creador sobre el barro, sopla sobre una idea invisible, le dá
+forma y vida, y la inmortaliza por los siglos de los siglos, sin el
+auxilio de la reproduccion.
+
+Marmontel pretende que allí donde esa palabra tuvo su orígen fué donde
+nació la poesía. La historia desmiente esta hipótesis: la poesía nació
+con el hombre, y el idioma rítmico fué el primero que vibró en su lábio
+balbuciente, como el gorjeo es el primer sonido que sale de la garganta
+de las aves. Si el hombre no fuese perfectible habria hablado
+eternamente en verso, como el pájaro que por no ser susceptible de
+aprender á hablar, se ha quedado con su lenguaje primitivo, sin poder
+alcanzar hasta la prosa, que es, como lo observa Michelet, la última
+forma en que se concreta el pensamiento humano. ¿Y quién nos dice que
+porque el pájaro no pronuncie palabras como el hombre no hay poesía en
+su canto? Qué otra cosa es la poesía sino la queja tierna ó dolorida, la
+vibración armónica de cada organizacion, las emociones ó las ideas
+íntimas que se convierten en sonidos al pasar por los lábios como el
+viento al pasar por las arpas eólicas? En este punto estoy de acuerdo
+con Calderon, que dice que el pájaro es poeta, susceptible de pensar y
+de sentir, y por lo tanto de hacerse comprender en el lenguaje que le es
+peculiar. Cito los versos en que así lo da á entender, porque son
+admirables y dignos de un gran poeta:
+
+ Y con acento suave
+ Se queja una simple ave,
+ Y en amorosa prision
+ Así aliviarse pretende;
+ Que al fin la queja se entiende
+ Si se ignora la cancion.
+
+Pero dejando aparte esta profunda cuestion fisio-ornitológica; de lo que
+no hay duda es, que el verso precedió á la prosa, y sus mas antiguos
+monumentos así lo atestiguan. Esto se prueba con la historia de los
+tiempos primitivos.
+
+El Ejipto, cuna de la civilizacion del mundo, donde estudiaron la música
+Moises y Pytágoras, tuvo en su orígen cantos para todos los trabajos,
+calculados para reglar el movimiento de los trabajadores por médio del
+ritmo, pues sus habitantes como grandes observadores de la naturaleza
+habian descubierto ya el fenómeno fisiológico que se ha esplicado en
+nuestros dias, de como la música y las canciones hacen sobrellevar por
+mas largo tiempo la fatiga con menos cansancio del hombre. Este pueblo,
+que tenia sin duda el órgano de la simetría, y que sujetaba al ritmo
+hasta los trabajos de campo, las ceremonias religiosas y las
+revoluciones de los astros, no puede haber hablado en sus primeros
+tiempos otro lenguaje que el métrico; y aunque ni los Árabes ni los
+Griegos hagan mencion de sus poetas, esto no prueba que su modo de
+hablar dejase de ser cadencioso, como el de todos los pueblos primitivos
+pues de esto á lo que propiamente se llama poesía hay una gran
+distancia.
+
+Los primeros civilizadores de la Grecia fueron músicos y poetas. Los
+sacerdotes, los sábios los médicos los filósofos y los matemáticos,
+fueron los primeros poetas griegos.
+
+Anfion, por el poder irresistible de las armonías de su lira, segun
+cuenta la fábula, puso en movimiento las piedras y levantó los muros de
+la ciudad de Tebas.
+
+Orfeo, que hizo parte de la espedicion de los Argonautas, cuyo viage es
+tan cierto como el de Colon, domesticó á las fieras con los blandos
+sonidos de su lira, segun cuenta la misma fábula. Aun cuando pueda
+ponerse en duda este milagro y el de Anfion, ahí están sus Himnos de
+Iniciacion para comprobar que antes de que hubiese prosa hubo un poeta.
+Ahí están para mayor abundamiento los mitos y las poesías Índicas,
+anteriores á las leyendas y á los himnos de Orfeo.
+
+Homero y Hesiodo, su contemporáneo, que ennoblecieron el dialecto
+jónico, reasumieron en sus poemas toda la civilizacion de un mundo,
+concretaron todo un ciclo histórico, y ensanchando los límites del
+corazon y de la intelijencia, pusieron al hombre en relacion con todos
+los objetos de la naturaleza de que estaba rodeado.
+
+Solo ochocientos años despues de Orfeo, y cuatrocientos años despues de
+Homero y Hesiodo, apareció por primera vez la prosa en Grecia, en el año
+600 (antes de J. C.) Segun algunos eruditos, el honor de esta invencion
+corresponde á un indio llamado Bidpai; segun otros, á un esclavo frigio
+llamado Lokman, que no falta quien diga que es el mismo Esopo. Plinio
+sostiene que la gloria de la prosa corresponde al filósofo Pherecydes, y
+á Cadmo de Mileto la de la historia. Otros piensan con Strabon que deba
+darse la prioridad á Cadmo. Ambas opiniones encontradas convienen empero
+en un punto, y es, que tanto la prosa de Cadmo como la de Pherecydes, su
+contemporáneo, eran todavia una imitacion del lenguaje poético,
+consistiendo toda su innovacion en romper la medida del verso.
+
+Pytágoras, la cabeza mas matemática que haya producido el mundo, sin
+escluir la de Pascal, continuó pensando en verso, y en verso continuó
+hablando á sus discípulos, que en sus _Versos Dorados_ nos han
+transmitido las lecciones de aquel gran maestro y de su inmortal
+escuela.
+
+Hasta la época de Platon no se acreditó la prosa entre los filósofos
+griegos.
+
+Los latinos no conocieron la prosa sino 307 años despues de la fundacion
+de Roma, en que con motivo de una arenga pronunciada ante el Senado por
+Apio Caecus, para exitarlo á que no hiciera alianza con Pyrro, se
+introdujo el uso de este lenguage en la vida civil.
+
+Los Arabes no escribieron en prosa hasta el siglo VI de nuestra era, es
+decir, bajo la dominacion de Mahoma; y en Irlanda no se hizo uso de ella
+hasta el siglo XII.
+
+Basta lo dicho para demostrar que la poesía precedió á la prosa, y que
+esta no es otra cosa en realidad, que el verso roto y descompuesto
+ajustado á otra cadencia mas grave y menos vibrante.
+
+Aquí tiene Vd. como al descomponer los versos y ensartarlos unos tras
+otros, no ha hecho otra cosa que plagiar á los primitivos prosadores,
+repitiendo sin sospecharlo, uno de los pasos mas gigantescos que haya
+dado el lenguage universal, cual es la transicion del verso á la prosa.
+
+Pero lo que en los antiguos era un progreso, en Vd. es un retroceso; y
+para demostrarle claramente esto que parecerá una paradoja, necesito
+entrar en algunos detalles técnicos sobre la versificacion.
+
+En las edades primitivas era mas fácil hacer verso que prosa, porque el
+lenguage métrico era para el hombre lo que el canto para el pájaro, en
+razon de que, fundándose los idiomas primitivos sobre sonidos
+imitativos, eran mas sonoros, mas armoniosos, mas ricos en su
+pronunciacion, y todas sus palabras, á la manera de esas tres notas
+musicales que de cualquier modo que se combinen producen una melodía, de
+cualquier modo que se mezclasen, siempre daban por resultado un verso.
+Eran tambien, si así puede decirse, mas pintorescos, pues como lo
+observa un crítico español, "los sonidos prolongados mas bien que
+articulados, de que están llenas las lenguas salvages, parecen mas
+propios para conmover la imaginacion pintando, que para hablar al
+entendimiento definiendo." En tales idiomas, todo el artificio del
+verso--si es que artificio habia--consistia en la medida de las partes y
+en los tiempos de la pronunciacion. La inspiracion era todo: el verbo no
+se habia encerrado todavia--segun la espresion de Nodier--en el tubo de
+una pluma. Como entre los antiguos la música y la poesía estaban
+identificadas, pues segun dice Strabon, "hablar y cantar era lo mismo en
+otro tiempo", el ritmo gobernaba á la melodía. Cada sílaba tenia un
+sonido y una duracion determinada, y la division de las sílabas en
+largas y breves, habia asimilado completamente el ritmo poético al ritmo
+musical. Así es que en Grecia, el descubrimiento de un nuevo metro daba
+por resultado inmediato la invencion de una nueva música, y las escuelas
+musicales que conocemos con los nombres de _dórica_, _lidia_, _frigia_,
+_jónica_, y _eólica_, no estaban fundadas sino en la diversidad de
+metros, siendo los sonidos radicales exactamente los mismos. Cada verso
+estaba dividido en cierto número de compases, á que damos todavia el
+nombre de pies, y cuya pronunciacion, alternada dentro de tiempos
+iguales, producía la cadencia que venia á herir el oido periódicamente,
+cualquiera que fuese la diversidad de los sonidos. El movimiento
+alternado de las sílabas largas y breves ó vice-versa, y la combinacion
+armoniosa de los pies ó compases, era lo que producía la diversidad de
+metros, la cual fué prodijiosa entre los Griegos y Romanos. Debido sin
+duda á ese sentimiento de la armonía que se desarrollaba con el hombre,
+y que dejaba libre la imaginacion para remontar su vuelo, es que las
+edades primitivas hayan producido poetas tan sublimes como Homero y como
+Job, poetas que no serán igualados jamás, á menos que la humanidad no
+vuelva á encontrar la rica prosodia de los primeros tiempos.
+
+Hoy sucede todo lo contrario. Es mas fácil hablar y pensar en prosa, que
+cantar en verso, habiéndose multiplicado las dificultades de la
+versificacion, así por la complicacion del nuevo sistema métrico cuanto
+por las abstracciones de que las lenguas modernas se han impregnado, al
+absorver tantas ideas nuevas y complexas como han surgido de la mente
+humana. La rica prosodia de los idiomas onomatopéyicos ha desaparecido
+en los idiomas modernos, y con ellos el ritmo y la cadencia de la
+versificacion primitiva, falta que ha sido necesario suplir con la
+invencion del actual sistema métrico, cuyos recursos armónicos consisten
+en períodos musicales, marcados por consonantes ó asonantes, acentos y
+apoyaturas, arte completamente desconocido de los antiguos, por que esto
+era totalmente inútil, desde que el ritmo suplía ventajosamente la
+rima. Los provenzales fueron los primeros que se apercibieron de la
+dificultad de distinguir las sílabas en largas y breves, como lo hacían
+los antiguos, y los que á imitacion de los Arabes (á lo que parece)
+sacando partido de una lengua enérgicamente acentuada, combinaron
+hábilmente las acentuaciones haciéndolas alternar con las sílabas no
+acentuadas, y añadiendo el ornamento de la rima produjeron en su
+conjunto un movimiento análogo al del verso antiguo, aunque por otra
+parte cada sílaba dejó de tener su valor musical, como sucedía
+anteriormente. Tal es la teoría de la cesura que divide el verso en dos
+partes de un movimiento uniforme ó acompasado, dando al oído un ligero
+descanso que rompa la monotonía, de lo que proviene que versos de un
+mismo número de sílabas difieran tan notablemente entre sí. La
+colocacion respectiva de los acentos y apoyaturas decide del movimiento
+del verso: así es que, hay varias clases de versos endecasílabos, cada
+uno de los cuales representa en realidad un metro distinto, fenómeno de
+que no se han apercibido todos los poetas españoles.
+
+Tales son las leyes de la versificacion moderna, á las cuales se han
+sometido las lenguas del mediodia de la Europa, á escepcion de la
+francesa, como lo observé antes. En esta última, el esfuerzo de la
+pronunciacion está repartido igualmente entre todas las sílabas, sin que
+el acento marque el sonido capital de cada palabra, de lo que proviene
+el martilleo monótono de sus versos, martilleo que Víctor Hugo ha
+pretendido corregir por el corte del alejandrino, asimilándolo en cierto
+modo á la prosa, que es lo mismo que los españoles--y entre ellos
+Moratin y Jovellanos--han hecho con el verso blanco. Hablando de esto,
+dice el autor de _La Literatura del Mediodia de la Europa_:--"En nuestra
+poesía moderna, las sílabas no son consideradas por lo que respecta á su
+duracion solamente, sino tambien en cuanto á sus acordes; y esas
+vocales, ya ligeras, ya sensibles ó sonoras, no pasan desapercibidas
+cuando la rima las hace esperar y determina su situacion. ¿Qué seria de
+la poesía provenzal si no buscásemos en ella mas que el pensamiento, tal
+cual puede reflejarlo una prosa lánguida? Habia en ella algo mas que el
+simple sentido de las palabras, cuando el trovador armonizaba su bello
+lenguage con los sones melodiosos de su arpa; cuando la inspiracion
+guerrera le suministraba rimas enérgicas, nerviosas y resonantes; cuando
+espresaba la embriaguez del amor por medio de sonidos tristes y
+voluptuosos. La prosodia, del mismo modo que la rima, se acordaba con
+las emociones de su alma, mucho mejor que el sentido de las palabras; la
+acentuacion repetida y precipitada, que golpeaba cada segunda sílaba en
+los versos yámbicos, parecia corresponder á las pulsaciones de su
+corazon, y al movimiento del alma. Así fué como por medio de esta
+sensibilidad esquisita de las impresiones musicales, y de esta
+organizacion delicadísima, inventaron los trovadores un arte de que
+ellos mismos no podian darse cuenta, y como, con el auxilio de una nueva
+armonía, lograron comunicar esa emocion del alma, que todos los poetas
+han buscado, y que no pueden encontrar sinó siguiendo las huellas de
+esos inventores de nuestra prosodia."
+
+La rima y el acento: hé aquí, pues, los dos pilares en que se columpia
+suavemente el verso, hé aquí las dos condiciones que lo caracterizan; hé
+aquí las dos líneas pronunciadas que lo separan del verso antiguo, y la
+causa de que sea tan difícil hablar y pensar en verso en nuestros dias.
+Esta dificultad es tal vez la causa de que el mundo, despues de la
+aparicion de la prosa, y despues de la extincion de los idiomas muertos,
+haya producido un número tan limitado de grandes poetas, todos los
+cuales han quedado siempre muy abajo del original, incluso Virgilio, que
+es un reflejo de la poesía primitiva. Pero estas nuevas dificultades
+impuestas al lenguage poético, si por una parte han disminuido el número
+de los que pueden hablar en verso, por otra parte han servido
+eficazmente á su adelanto, dándole ese resorte poderoso que hace que el
+pensamiento se escape con mas potencia á medida que mas se reconcentra.
+La rima, que Madama Staël, llama "el eco del pensamiento," ha
+contribuido no poco á templar la poesía, que de otro modo sería un
+lenguage lánguido y descolorido, y asi se observa estudiando las obras
+de los grandes poetas, que huyen con cuidado de emplear consonantes
+vulgares para espresar pensamientos sublimes, y que muchas veces la
+rebusca de un consonante original, imprime á la idea una novedad
+inesperada, abriendo á la imaginacion nuevos horizontes, que de otro
+modo la inteligencia no habria entrevisto.
+
+Los que crean ver en esos accesorios de la poesía, las ornamentaciones
+plásticas de un arte en decadencia, se equivocan sobremanera; desde
+que, como se vé, esos accesorios de la poesía son parte integrante de
+ella, como los nervios del cuerpo humano. La fuente de la poesía no se
+ha agotado aun, bien que los poetas de estos tiempos no vayan á beber la
+inspiracion en las ondas de Helicona, y la lira del clásico Apolo es un
+instrumento que está muy lejos de haber dado todas sus armonías. Como lo
+observa D'Ampere:--"todo en este mundo tiene su colocacion, y la poesía
+conservará eternamente la suya. Siempre habrá una necesidad de ideas,
+una aspiracion hácia un mundo superior, que cada dia será mas difícil
+satisfacer, y á la cual no podrán jamas bastar ni las altas
+abstracciones del pensamiento, ni los curiosos resultados de la ciencia,
+ni los descubrimientos de la historia. Despues de todo lo que se ha
+hecho, hay todavia muchos abismos que esplorar en la imaginacion y en el
+corazon del hombre. Hay que pintar todavia los nuevos sentimientos que
+desenvuelve el progreso de los siglos; y hasta las grandes ideas de la
+ciencia, las vistas elevadas de la filosofía, de la historia, tienen su
+poesía, y esta poesía, está por crearse. Existe para la humanidad un
+océano de entusiasmo que está muy lejos de agotarse." Renuncie pues, á
+su insensato empeño de romper ese instrumento, cuya escala no tiene
+término, cuyas notas son infinitas, y que todavia no ha recorrido la
+millonésima parte del diapason de las pasiones. Lejos de eso, si á mí me
+fuera dado, no solo procuraria retemplarlo, sino que daria mucho por
+poder rehacer los libros poéticos de las antiguas religiones, que Vd.
+sabe leemos hoy en prosa, por haberse perdido la prosodia de los
+idiomas primitivos, sin embargo de que el perfume de su exquisita
+poesía, trasciende al través de las edades.
+
+Pero observo que el sendero florido que seguíamos nos ha llevado á la
+frontera del antiguo Egipto. Volvamos hácia atrás en busca de nuestra
+querida Grecia, que todavía no he agotado el tema, y en ella hemos de
+volver á encontrar al Egipto. Hablábamos de Homero.
+
+Para Vd., la epopeya de Homero es un monólogo estéril y sublime. Pues
+bien, ese monólogo estéril y sublime es el resúmen de la cosmogonía y de
+la filosofía sacerdotal del Egipto, cuna de la civilizacion del mundo.
+Así dice el erudito don Agustin Duran, que «Hesiodo y Homero, creadores
+de la epopeya Griega, formaron sus poemas, redactando con sus fábulas
+todo el sistema político, filosófico y religioso que constituye el
+espíritu de los pueblos progresivos, bajo cuyos auspicios marcha aun la
+sociedad europea.» No es de estrañar que en vista de una obra tan vasta
+y tan sublime, muchos hayan dudado de la existencia de Homero--entre
+ellos Vico, en su _Scienza Nuova_--acreditando la hipótesis de que la
+Iliada y la Odisea se componen de una série de cantos populares, que
+transmitidos de siglo en siglo por la tradicion oral, adicionándose con
+nuevos cantos al pasar por cada generacion, llegaron á formar esos dos
+libros inmortales, cuyo verdadero autor es todo el pueblo griego. Cuando
+hablemos del Romancero español verá que la hipótesis no carece de
+fundamento racional, pero por ahora, sea que Homero haya existido ó no,
+para el fin que me propongo es lo mismo, puesto que con este ejemplo le
+demuestro hasta la última evidencia, que no solo el lenguaje poético
+sino la poesía mas sublime, fué la primera manifestacion de la
+inteligencia humana, el primer molde en que se vació el verbo hecho
+hombre para redimirnos del cautiverio de la ignorancia.
+
+Si esto no le bastase para convencerse de la verdad de mi tésis, oiga á
+los génios investigadores que han compulsado los monumentos escritos de
+la antigüedad, y le dirán que el Veda enigmático de los Bracmas, las
+tradiciones pérsicas de los Güebros, el Zend Avesta de Zoroastro, los
+libros de Osiris, el Koran, y el Edda de los Escandinavos, fueron
+escritos, «en un lenguaje métrico y sentencioso», así como el Génesis y
+los demás libros poéticos de la Biblia; y que los Frigios y los Licios,
+en la estremidad occidental del globo, lo mismo que los Túrdulos y
+Turdetanos en el mediodia de la Europa--segun lo dice Strabon y lo
+repite Humboldt--redactaron en verso sus leyes, á las cuales asignaban
+una antigüedad de seis mil años.
+
+¿Cómo, pues, habla con tan poco respeto de la poesía que hizo surgir la
+luz de la inteligencia, el mundo moral de las ideas, del caos sin forma
+ni color de las masas inertes de nuestro ser material?
+
+¡Arrodíllate, pecador, y pide la absolucion de tu blasfemia, á los piés
+de esa madre misericordiosa, que se llama poesía, y de cuyo seno mana la
+leche y la miel con que alimentas tu alma!
+
+Pero no, antes de vestir la cándida túnica de los neófitos, volvamos á
+la Grecia por la última vez, y estudiemos el mágico poder de la poesía
+en uno de sus mas grandes pueblos y de sus mas grandes hombres: Atenas
+y Solon.
+
+Los atenienses, despues de haber sido batidos por los de Megara--ciudad
+dórica--decretaron la pena de muerte contra todo el que hiciera una
+mocion para retornar á Salamina. Algunos años despues, un poeta hizo
+llorar al pueblo con el relato de las desgracias de Jonia, y el poeta
+fué multado por el tribunal, imitando en esto la crueldad de Esparta al
+desterrar al que encordó la lira.
+
+Solon, comprendiendo todo el partido que podia sacarse de la poesía para
+imprimir al pueblo un movimiento eléctrico y sublime, haciéndose el
+insensato, infringió el decreto sobre Salamina, entonando en la plaza
+pública un cántico guerrero, por medio del cual, el futuro legislador,
+cual otro Tirteo, logró encender el entusiasmo popular. El pueblo pidió
+á gritos el ataque de Salamina, y Solon haciéndose general en gefe, y
+cambiando la lira por la espada, tomó á Salamina á la cabeza de
+quinientos hombres.
+
+Al dejar para siempre las playas de la Grecia, yo le impongo por todo
+castigo, que coloque ese lauro militar sobre las sienes de la poesía,
+para que otra vez se mida un poco, antes de calificar de estéril á la
+que tantos hechos gloriosos, tantas acciones generosas, tantas ideas
+sublimes y tantos sentimientos nobles ha sabido producir.
+
+No es este y el de Tirteo, el único lauro guerrero que la poesía puede
+revindicar para sí.
+
+Dando un salto al través de los siglos, trasladémonos á la risueña
+Italia, que Vd. ha visitado con religioso respeto, segun nos cuenta en
+sus Viages.
+
+Si es que ha leido la historia del mediodia de la Europa, debe acordarse
+que el emperador Luis II, cautivo del duque de Benevento, debió su
+libertad á una cancion compuesta por sus soldados. Esta cancion, que es
+el monumento mas antiguo de la baja latinidad, reunió en torno de la
+bandera caida del monarca á sus antiguos soldados dispersos por toda la
+Italia, que marchando valientemente contra Adelghiso, duque de
+Benevento, lograron rescatar de su cautiverio al ilustre prisionero.
+
+Sin la poesía, la humanidad contaría esta accion generosa de menos en el
+catálogo de los grandes hechos que la honran y dignifican.
+
+¿Quién ignora la influencia que la poesía tuvo en la batalla de
+Hastings? La historia nos cuenta que próximos á chocarse los ejércitos
+de Haroldo y de Guillermo el Conquistador, un caballero normando, dando
+espuelas á su caballo, entonó entre los dos ejércitos el célebre canto
+carlovingiano, que conocemos desde aquella época con el título de
+«Cancion de Rolando», y que es la mas sublime epopeya de la edad media.
+El poeta, presentando el ejemplo de paladin de Roncesvalles, y evocando
+los gloriosos nombres de Carlo Magno, de Oliverio y de Turpin, logró
+inflamar el entusiasmo de los normandos, escitándolos á vencer ó morir,
+y por eso vencieron, repitiendo en coro la «Cancion de Rolando». Dán
+testimonio de esto el poeta Wacé, y los historiadores Guillermo de
+Malmesbury, Mateo de Paris, Ralph Hyden, Alberico y Mateo de
+Westminster.
+
+La influencia de la poesía no fué menos decisiva en la revolucion de los
+Paises Bajos. Es sabido que el alma de esa revolucion fué el famoso
+Marnix de Saint-Aldegonde, político, escritor, orador, teólogo,
+renombrado diplomático y uno de los célebres hombres de guerra de sus
+dias. Pues bien; cuando el duque de Alba ocupó los Paises Bajos en 1569,
+degolló 18,000 hombres y proscribió 100,000. El príncipe de Orange, á la
+cabeza de 24,000 hombres, no pudo triunfar del terror, y fué vencido sin
+combatir. Es entonces que Marnix escribe en el destierro el canto
+nacional, que se ha perpetuado hasta nuestros dias, con el título de
+_Wilhelmus Lied_ (Cancion de Guillermo). Con esas estrofas en los
+labios, se sublevó un pueblo en masa, se levantó el entusiasmo guerrero
+y religioso, se triunfó del terror, y se inauguró una nacion que
+combatió sin tregua cien años por su independencia, entonando el himno
+varonil, que, como dice Edgar Quinet, «es una meseniana bíblica, que dió
+su ritmo á la revolucion, y por el cual los escritores del siglo XVI
+llamaron á Marnix _nuevo Tirteo, alterum quasi Tirteum_». Este gran
+poeta, profeta de la nacion Neerlandesa, es el mismo de quien ha dicho
+el austero Bayle, que cada verso de sus canciones valía por un libro; el
+mismo que redactó la constitucion de las Provincias Unidas y tradujo en
+verso la Biblia, que es la fuente de la lengua holandesa, siendo otra
+rara coincidencia, que tambien sea un poeta el criador de un idioma,
+cuya raiz y genealogía es necesario buscar en la poesía.--Dan testimonio
+de todo esto las crónicas y memorias de la época.
+
+Pero ¿para qué ir tan lejos? No hemos sido testigos del poder mágico de
+la Marsellesa en nuestros días? ¡Cuántas victorias, cuántos valientes
+de menos contaría el pueblo francés, sin ese canto bélico que ha dado la
+vuelta al mundo!
+
+Hasta los tiranos y los conquistadores han reconocido el poder
+irresistible de la poesía, persiguiendo con mas encarnizamiento á los
+poetas que á los soldados en armas. Testigo de ello es Eduardo I,
+conquistador del pais de Gales, el cual hizo degollar á todos los Bardos
+de la comarca para consolidar su conquista, porque temia con razon que,
+mientras hubiese un arpa pulsada por ellos, mientras sus inspirados
+himnos resonasen en aquellas agrestes montañas, el recuerdo de la
+antigua libertad no moriría en sus habitantes, y que las armas serian
+impotentes para vencerla. Muertos los Bardos, la conquista se consolidó.
+Esta es la catástrofe que Thomas Grey ha cantado en versos inmortales.
+
+No quiero abusar de mi superioridad en este punto, y guardándome otras
+muchas citas históricas que mantengo de reserva en mi cartera, me
+contentaré con recordarle otro ejemplo del mismo género. ¿Quién sublevó
+el espíritu teutónico del nacionalismo germánico contra la intervencion
+napoleónica en Alemania? ¿Quién, sino la falange de poetas, á cuya
+cabeza se puso Koerner, el intrépido Tirteo del siglo XIX, que murió
+atravesado de una bala al frente de su Regimiento de Cazadores,
+entonando el himno marcial con que habia reclutado sus soldados? ¡Niegue
+ahora el poder de la poesía!
+
+Si prescindiendo de la parte rítmica de la poesía, y no contando para
+nada los progresos que ha hecho hacer á la civilizacion en el sentido de
+la filosofía y de la cosmogonía, pasamos igualmente por alto la
+influencia irresistible que ejerce sobre los móviles que impulsan al
+hombre al sacrificio generoso de la vida, y descendemos á considerar la
+poesía como instrumento de adelantos filológicos, vamos á ver que sin el
+auxilio de la poesía, los idiomas modernos serian los mas bárbaros del
+mundo!
+
+Ya le he demostrado que la prosa fué hija de la poesía. Ahora voy á
+demostrarle que la prosa ha hecho progresos alumbrada por la antorcha de
+la poesía, que ha sido para ella la columna de fuego que la ha conducido
+hasta la tierra de promision.
+
+Dejemos á un lado los idiomas de la antigüedad, y las lenguas
+teutónicas, y estudiemos tan solo los cuatro principales idiomas que
+fluyeron como cuatro raudales del seno del latin, en el momento en que
+de la descomposicion del mundo romano surgian los elementos de una nueva
+civilizacion.
+
+El italiano era un dialecto vulgar cuando el Dante se sirvió de él para
+escribir su _Divina Comedia_, que á la par de la mas grandiosa epopeya
+de los tiempos modernos, es la fuente del idioma mas puro, y mas
+armonioso de la raza latina. El Petrarca ornamentó, dió elasticidad y
+clasificó en cierto modo la lengua dignificada por el Dante, cambiando
+hasta cierto punto su esencia, como lo dice Sismondi, y legando á su
+patria un idioma digno de rivalizar con los de Grecia y Roma. Los poétas
+que le han sucedido, dieron la última mano á la obra iniciada por los
+padres de la poesía italiana.
+
+Queda establecido que el idioma italiano es hijo de la poesía, y esta
+creacion bastaría por sí sola para inmortalizar á su progenitor, y
+desmentir las imputaciones de esterilidad que se le hacen.
+
+¿Cuál es el orígen del francés moderno? Por supuesto que la fuente
+original es el latin, que por espacio de cinco siglos estuvo depositando
+en el fondo de las poblaciones, los materiales de los nuevos idiomas que
+debian reemplazarlo, y que hasta hoy son conocidos con el nombre de
+lenguaje romance, y del cual dice Sismondi que «circunstancias
+accidentales, mas bien que diversidad de razas, han dado orígen á la
+diferencia que se nota entre el portugués, el español, el provenzal, el
+francés y el italiano, cuyo fondo comun es el latin.» Las Galias,
+despues de haber perdido su idioma indígena (el celta) el cual ha
+llegado hasta nuestros dias refugiado en la antigua Armórica, se
+hallaron--en el espacio que media entre el V y X siglo--divididos por
+los idiomas _franko_, _theotesco_ ó tudesco y el latin, y en una
+multitud de gergas y dialectos, que al fin se reconcentran en dos
+grandes fracciones: el roman provenzal ó lengua de _oc_ (si), y el
+roman-wallon ó lengua de _Oil_ ó de _Oui_ (si).
+
+Estos dos idiomas se repartieron la Francia. Al Mediodia el provenzal,
+que pasó los Pirineos é invadió la Navarra, dando orígen al catalan; y
+al Norte el roman-wallon, que modificado por los Normandos, dió orígen
+al francés actual, y fué el mismo que Guillermo el Conquistador llevó á
+Inglaterra, y que bajo el reinado de Hugo Capeto se hizo la lengua
+nacional.
+
+El provenzal, que en el siglo X produjo millares de poetas, dando á luz
+una literatura original que en nada se parece á la griega ni á la
+latina, fué por el espacio de tres siglos la lengua de la poesía y del
+canto en Europa, así como hoy lo es el italiano. Hoy es una lengua
+muerta y solo se conoce por los cantos de sus trovadores.
+
+El roman-wallon, que tambien fué en su orígen un dialecto poético,
+aunque mas áspero y seco que el provenzal, produjo los _troveros_ ó
+_trouveres_, que no deben de confundirse con los _trovadores_ ó
+_trouvadours_, que son provenzales. Son los troveros los que primero
+compusieron los _fabliaux_, y los _lais_ de amor.
+
+A ellos tambien debe la Europa los romances caballerescos y las
+representaciones dramáticas; y gracias á la poesía, la lengua francesa,
+tan pobre como es, ha llegado á ser un idioma universal, el idioma de la
+prosa por excelencia, pasando de las manos de Corneille y de Racine á
+las de Pascal, que es el que tiene la gloria de haber fijado esta
+lengua, complementada por Voltaire, Montesquieu, Buffon y Rousseau.
+
+El portugués dejó de ser gerga, y es hoy considerado como idioma,
+gracias á las Lusiadas de Camoens, que inmortalizando á su patria con
+sus cantos, inmortalizó á la vez la lengua materna, fijándola en versos
+de bronce, para probar á las edades venideras que el lenguaje que la
+poesía adopta por suyo, por vulgar y pobre que sea, se sublima, se
+complementa y se hace eterno con su solo contacto.
+
+El español, que es el antiguo _romance_, y que se llamó así para
+distinguirlo del romano ó latino, vino al mundo bajo los auspicios de la
+poesía, y por medio de ella se generalizó, se perfeccionó, y se
+perpetuó de generacion en generacion, hasta llegar á ser la lengua de
+Cervantes y de Solis. El monumento mas antiguo del romance castellano,
+es el poema del Cid, que en este momento tengo ante mis ojos. Un poema
+fué, pues, el núcleo de la lengua castellana que hoy hablamos, y aunque
+no se conozcan las demas composiciones anteriores al siglo XII, en que
+este poema fué compuesto, debe suponerse que fueron en verso, pues solo
+por medio de la cadencia métrica podrían trasmitirse de generacion en
+generacion, sin corromperse, los libros fiados á la tradicion oral, no
+habiéndose inventado todavía el uso del papel, siendo el pergamino
+carísimo, y habiendo cesado de venir el papirus de Egipto con motivo de
+la invasion de los Arabes.
+
+Así, pues, la poesía desempeñó entonces el mismo oficio que hoy está
+encomendado á la imprenta. Ella fué la que se encargó de gravar en la
+mente las producciones del idioma vulgar, dando á la memoria puntos
+naturales de apoyo en el corte simétrico del verso y en la repeticion
+periódica de la rima, de tal modo que, cuando una generacion perdía un
+verso la siguiente lo echaba al momento de menos.
+
+Al poema del Cid siguió la traduccion del _Fuero Juzgo_, y el código de
+las Partidas, cuyo autor, el célebre D. Alonso el Sabio, fué como Solon,
+poeta al mismo tiempo que legislador. Sus cántigas y sus coplas de arte
+mayor, verdaderas joyas poéticas, contribuyeron inmensamente á pulir el
+tosco lenguaje de aquella época de barbárie.
+
+Despues vino el _Romancero_, esa magnífica epopeya caballeresca, escrita
+por millares de autores, en el curso de varios siglos, y cuya unidad de
+accion y de lenguaje ha venido á demostrar prácticamente que la Iliada
+de Homero pudo haber sido compuesta del mismo modo por la agregacion
+sucesiva de los cantos de diversos autores y edades. El _Romancero_ es
+el arca santa del idioma castellano, es su verdadera gramática y su
+verdadero diccionario. Sin los cantos del Romancero, es decir, sin la
+poesía, la España hablaria catalan, árabe, gallego ó teothesco, y el
+mundo no poseería este idioma abundante y sonoro, que segun Cárlos V,
+parece hecho para hablar con Dios. Los progresos sucesivos del
+castellano fueron obra esclusiva de sus poetas, que lo pulieron y
+ornaron, imprimiéndole esos giros elípticos, valientes y atrevidos que
+lo caracterizan, que llevan en sí el sello de la inspiracion poética.
+Puede decirse que Calderon y Lope de Vega han hecho mas por el idioma
+castellano que toda la Academia Española desde su fundacion.
+
+¿Qué me dice ahora del monólogo estéril y sublime de esta musa, que
+despues de obrar tantos prodijios, vuelca su urna y derrama de su seno
+cuatro idiomas inmortalizados por la poesía, y que han sido por espacio
+de cuatro siglos, los agentes poderosos de la civilizacion moderna?
+
+Mucho podria decirse sobre la influencia de la poesía en el desarrollo
+de las lenguas vivas de orígen teutónico, especialmente sobre el inglés,
+que debe á Shakespeare mucho de lo que vale; pero me limitaré á
+apuntarle, que el solo Milton introdujo en el lenguaje vulgar mas de
+seiscientas palabras nuevas; y que el aleman debe á sus poetas,
+especialmente á Lessing, á Goethe y á Schiller, la asombrosa
+flexibilidad que lo hace tan propio para espresar las ideas mas
+abstractas y vaporosas, dándoles forma y color por un proceder
+completamente poético.
+
+No estrañará, pues, que á despecho de la oposición de hombres como V.,
+la poesía haya conquistado una alta posicion, y que, en cada dia que se
+pasa, estienda y afirme mas su imperio sobre la imaginacion y sobre las
+conciencias, invadiendo audazmente los dominios psicológicos. En este
+sentido, la poesía ha hecho y hace mas por la mejora y por el
+conocimiento íntimo del hombre, que cuantos estudios filosóficos se han
+emprendido. «El hombre y sus enfermedades invisibles, lo que es y lo que
+debe ser», tal es la interminable espiral en que asciende la poesía
+moderna, marchando en torno de un eje sin encontrarse jamás sus
+estremos. Así se vé, que por lo que respecta al hombre íntimo, la poesía
+inicia, la filosofía esplica y la prosa vulgariza, y que por esta triple
+operacion llega á formar parte del fondo del gran tesoro del sentido
+comun, lo que al principio se presentó como una brillante paradoja. Y en
+esta carrera precipitada de las ideas, mientras que la filosofía se
+entretiene en esplicar, y la prosa en vulgarizar, la poesía sigue su
+marcha ascendente hácia la region de luz, marcando con una columna de
+oro el gran paso dado por la humanidad, y dejando muy atrás á sus
+auxiliares en la labor constante del progreso.
+
+Bajo este punto de vista, la poesía, puede considerarse hoy como un
+método de enseñanza superior, que coadyuva eficazmente al progreso moral
+en el sentido de la Inglaterra y de los Estados-Unidos, los pueblos mas
+progresistas del mundo, y los dos que con mas tenacidad y valentía han
+perseguido el ideal en el terreno del esperimento. Estas dos naciones
+trabajan hace mucho tiempo por mejorar la condicion social por medio de
+la mejora parcial de los individuos, á la inversa de los alemanes, que
+pretenden regenerar á la humanidad entera por medio de esos ensalmos
+universales, que se llaman sistemas filosóficos; y á la inversa tambien
+de los franceses, que hace sesenta años se agitan en el círculo vicioso
+de las revoluciones, buscando instituciones adecuadas al hombre, antes
+de haber formado los instintos del hombre, ó lo que es lo mismo, el
+hombre adecuado á las instituciones. La cuestion capital en Inglaterra y
+en los Estados-Unidos, es la que se relaciona con las almas y las
+conciencias. Así los vé V. contraer todas sus facultades á la
+propagacion de las sociedades morales que mejoran las costumbres, al
+desarrollo de la libertad de pensar, á la difusion de la instruccion
+primaria, que mejora la condicion del hombre, derramando con profusion
+por el universo todo la palabra poética del antiguo y nuevo Testamento.
+Por eso ha dicho un escritor norte-americano:--«Tenemos ya bastante
+ciencia popular; lo que falta á nuestros hijos son libros capaces de
+formar sus instintos.» Este es el rol que desempeñan en la mejora del
+género humano los libros de poesía, que como se ha dicho, son los que
+forman la conciencia de un mundo mejor. Si ellos nos faltan, ¿con qué
+los reemplazaremos?
+
+Dejando á un lado la poesía, y pasando á los poetas, tengo que decirle
+cosas que le parecerán un poco paradójicas, y que sin embargo no son
+menos positivas, ni menos prácticas, que las anteriores.
+
+Vdes., los hombres prácticos, sérios y positivos, tienen una manera muy
+singular de juzgar de la capacidad de los demas hombres, y la llamo
+singular, por no darle el nombre de absurda. Cuando un hombre sabe
+cuanto hay que saber en este mundo, ó al menos tanto cuanto puede
+aprender un hombre, y á mas la poesía, dicen Vds. _¡es un poeta!_ Y con
+esto queda condenado. De manera que para que un hombre sea completo, es
+necesario que ignore la poesía, es decir, que desconozca al hombre
+moral; que no tenga el sentimiento de lo bello; que carezca de las
+facultades perceptivas de la armonía; que no haya leido ni á Homero, ni
+á Horacio, ni á Schiller, ni á Shakespeare, ni á Lope de Vega, ni á
+Lamartine, ni á Dante; que no conozca la historia literaria de los
+pueblos antiguos ó modernos; que no le ande sobrando la imaginacion, y
+que sea incapaz de crear séres de la nada en el silencio de la
+inspiracion. Faltándole todos estos requisitos, es decir, siendo un ser
+incompleto, puede contar por seguro cualquiera que responda á tales
+condiciones negativas, que será proclamado como hombre positivo por el
+Areópago de los hombres sérios. Pero si sabe todo lo que ese hombre
+puede saber, mas la poesía, que supone otra multitud de conocimientos,
+puede contarse por seguro que será declarado sin apelacion, espíritu
+superficial. ¿Es sério este modo de juzgar?
+
+¿Sabe Vd. lo que Napoleon decía del poeta Corneille? Pues bien, decía
+que á haber vivido en su tiempo le habria nombrado su primer ministro.
+Napoleon, que fué un gran poeta á la manera de Alejandro, era digno de
+comprender cuánta ciencia política había en el creador de esos grandes
+caracteres de la antigüedad, en cuya boca ha puesto palabras que han
+inmortalizado á su autor, y que prueban que quien tan profundamente
+conocía á los hombres bien pudo atinar con el mejor modo de dirigirlos.
+
+¿Tiene Vd. conocimiento que haya existido en alguna época un hombre mas
+sábio que Homero, si hemos de juzgarle por sus obras? Astrónomo,
+geógrafo, erudito, filósofo, político, habla de la guerra con la
+precision de Xenofonte, describe los detalles culinarios como Careme en
+nuestros dias, conoce perfectamente la mineralogía, y habla por la boca
+de Nestor y de Ulises con mas buen sentido que nuestros titulados
+hombres de Estado. Debido á esto hace treinta siglos que preside á los
+destinos de la poesía, y que domina en todas las bellas artes. ¿Qué le
+falta á los ojos de los hombres sérios para ser un hombre completo? No
+ser poeta, es decir, no haber escrito el libro mas sublime que haya
+producido el ingenio humano, y por el cual el mundo quemaría diez
+bibliotecas como la de Alejandría. ¿Esto es sério?
+
+¿Qué dice Vd. de Shakespeare? ¿Quién ha penetrado mas hondamente que él
+en los arcanos del corazon humano? ¿Quién con mas sabiduría y mas
+profundidad que él ha sabido crear esos tipos inmortales, que
+personifican las pasiones de tal modo, que á no haber surgido de su
+mente, el hombre no se conocería á sí mismo? Shakespeare, puede decirse,
+que, no solo nada de lo que tenia relacion con el hombre le era
+indiferente, sino que sabia todo cuanto al hombre concernia. ¡Lástima
+que fuese poeta! dirá Vd., y que en vez de escribir dramas no haya
+empleado su fuerza de voluntad en buscar alguna aplicacion útil de las
+fuerzas físicas, en vez de estasiarse en un monólogo estéril y sublime!
+¿Esto es sério?
+
+Podría seguir bosquejando otra porcion de cuadros del mismo género, por
+medio de rápidos perfiles, pero la multiplicidad de ellos no probaria
+mas que los nombres de Homero, de Corneille y de Shakespeare, á quienes
+tendríamos que clasificar de hombres incompletos, si hubiésemos de
+juzgar con el criterio de los hombres positivos, que cuando les
+presentan un libro de poesía preguntan ¿y esto qué prueba? Esos tres
+génios prueban, por lo menos, el poder del hombre; y no es poco probar,
+pues sin ellos no sabríamos de lo que somos capaces. Las ciencias y las
+artes nos han revelado ó hecho presentir todo aquello que podemos
+percibir ó alcanzar por medio de los sentidos, menos los límites del
+entendimiento, que, como dice Leibnitz, es lo único que no entra por los
+sentidos. Lo primero está fuera del hombre, corresponde á una vida
+esterior que no es la suya. Lo segundo pertenece al hombre mismo, y,
+como lo dice Leroux, es la espresion de su propia vida, ó mas bien, su
+propia vida que se realiza, comunicándose á los demas, y esforzándose en
+eternizarse.
+
+Preveo de antemano la objeccion.
+
+Puede decírseme que por muy completo que sea un poeta, la preponderancia
+de la imaginacion produce en sus facultades un desequilibrio que lo hace
+poco apto para los negocios prácticos de la vida. Esta es una
+vulgaridad desmentida por los hechos. Para poner de manifiesto lo
+contrario, bastará decir que si algun dia hubiese de escribirse el
+código del buen sentido práctico, es á los libros de los poetas adonde
+irian á beberse sus principios. El ser poeta no impidió á Solon ser el
+primer legislador de la antigüedad. El poeta Esopo representa la moral
+del sentido comun. Tito, no por hacer versos dejó de ser un gran
+político y un gran guerrero. Salomon, apesar de ser un gran poeta, es el
+tipo de la sabiduría gobernando. Ciceron, que era poeta, hablando en
+prosa, ha escrito hermosos versos que han llegado hasta nosotros.
+Augusto, el político mas sagaz de la antigüedad, hacia versos, y en
+versos lloró la muerte de Virgilio, para salvar de la destruccion á la
+Eneida. César y Bruto, la víctima y el matador, tambien hicieron versos,
+que depositaron en bibliotecas públicas. Poetas tan débiles como
+Ciceron, pero mas felices que él, pocas personas supieron que los
+hacían. Machiavelo, que, á haber vivido en este siglo se reiría de
+Talleyrand y de Metternich, era poeta. Cervantes, el buen sentido
+hablando, era poeta, y Sancho Panza, el sentido comun personificado, es
+una creacion eminentemente poética. Un político célebre, reconocido por
+uno de los primeros oradores del mundo, el Lord Chattam, empezó por
+hacer versos, como puede verse en Villemain. D. Alonso el Sabio, el
+hombre mas práctico de su tiempo, fué tambien poeta. Poeta fué tambien
+el marques de Villena, eminente hombre de Estado de su época. El Dante
+bebió todas sus inspiraciones del conocimiento práctico que tenia de la
+vida y de los negocios públicos de su pais. L'Hopital, «representante de
+la conciencia humana,» como le llamó Sainte Beuve, hacia versos. Halley,
+el mas grande astrónomo de la Gran Bretaña, amó y cultivó la poesía, y
+en hermosos versos que brillan como astros al frente de los _Principios_
+de Newton, celebró las sublimes ideas de su predecesor, hermanando el
+cálculo con la inspiracion. Grocio, el severo publicista, es contado
+entre los poetas de su nacion, y legó á Milton el gérmen de su inmortal
+poema. Milton, que ha escrito panfletos políticos, fué un hábil Ministro
+de Relaciones Exteriores, antes de ser el autor del _Paraiso perdido_.
+El célebre Bolinbroke fué poeta, y de poetas se rodeó y aconsejó en la
+época en que la Inglaterra pesaba con todo su poder en la balanza de los
+destinos del mundo.
+
+Montesquieu, que tenia todas las calidades brillantes de poeta, y que se
+estasiaba en leer á Ovidio, Montesquieu, el que encontró las tablas
+perdidas de los derechos del hombre, tambien ha escrito poesías.
+Beaumarchais, el autor del Barbero de Sevilla, fué un hábil negociante y
+un diplomático sagaz. Pocos hombres han poseido en tan alto grado la
+ciencia del mundo y el conocimiento del corazon humano, como el poeta
+Molière, cuyas obras valen por doscientos tratados de moral. Voltaire,
+el representante del buen sentido de la humanidad, fué un poeta, y como
+tal será admirado en el futuro, cuando nadie lea sus obras en prosa.
+Federico II, á pesar de ser un mal versificador, rindió también culto á
+las musas, y sus composiciones poéticas, escritas en la víspera de sus
+grandes batallas, han sido recogidas por la historia y adoptadas por la
+literatura. Canning, el hábil Ministro que salvó la Inglaterra, fué un
+poeta. Beranger, otro representante del buen sentido universal, es uno
+de los primeros poetas del siglo. Madama Stael, una de las cabezas mas
+fuertes de nuestros dias, era una cabeza eminentemente poética. Rossi,
+el profundo economista, el político sesudo, uno de los primeros
+jurisconsultos del siglo, empezó su carrera literaria traduciendo en
+verso italiano los poemas de Byron, por lo que ha merecido los elogios
+del severo historiador Mignet. El mismo Lamartine, á quien por su
+calidad de poeta se le han negado las facultades del hombre político,
+tuvo (con todas sus deficiencias) la idea de la República cuando todos
+vacilaban; pacificó la Europa con un manifiesto, y en tres meses de
+gobierno hizo mas y se mostró mas hábil que el hábil Luis Felipe
+auxiliado por Thiers y por Guizot, en el espacio de diez y ocho años.
+Entre nosotros, Florencio Varela, el hombre de tacto político, el hombre
+de recto juicio y de tino práctico, era tambien poeta. De manera, que si
+los poetas pueden revindicar para sí la ciencia práctica y el buen
+sentido que por la vulgaridad se les niega, los hombres positivos que se
+enorgullecen de su ignorancia poética, deben convenir, en vista de estos
+ejemplos, que son incompetentes para juzgar aquello de que no entienden,
+ó no son capaces de sentir.
+
+Alejandro, Tácito, Sócrates, Platon, Herodoto, Napoleon, Tito-Livio,
+Colon, Bolívar, han sido poetas á su manera, y si no escribieron poemas,
+fué porque dieron otra direccion á las fuerzas poéticas de que podian
+disponer. El primero, las aplicó á las grandes conquistas civilizadoras;
+el segundo, á las pinturas dramáticas que lo han inmortalizado. Sócrates
+y Platon presintieron, por intuicion poética, las sublimes verdades del
+progreso moral. Herodoto es el verdadero rival de Homero, y Tito-Livio
+eclipsa muchas veces á Virgilio. Para comprender la idea poética que
+hizo á Colon descubrir el Nuevo Mundo, es necesario leer su _Diario de
+Viaje_, publicado por Navarrete, en el cual se ve al visionario, al
+espíritu entusiasta, mirando con los ojos del alma la tierra prometida
+de que se reian los espíritus positivos. Además, es bien sabido que
+Colon hizo realmente versos, habiéndose salvado algunos de los que le
+inspiró la musa cristiana en su _Libro de las Profecías_. Bolívar, que
+carecía del genio metódico de la guerra y de las calidades sólidas del
+político, derramó toda la poesía que rebosaba en su alma en bríndis,
+proclamas, discursos, boletines y acciones grandiosas dignas de la
+epopeya; procurando en esto marchar tras la huella de Napoleon, poeta en
+accion, cuyo genio militar se dilataba en presencia de las Pirámides ó
+evocando los recuerdos de la antigua Roma: y que se dormia bajo su
+tienda militar leyendo á Corneille ó á Ossian, como Alejandro leyendo á
+Homero, y derramando lágrimas de dolor á la idea de que no tendría un
+poeta semejante que cantase sus hazañas.
+
+¿Sabe Vd. cuál es el reproche que los ingleses hacen á Roberto Peel, el
+primer hombre de Estado de nuestros dias? Pues bien, le reprochan no
+haber sido poeta. No se sonría: lea la biografía de Peel, escrita por
+D'Israeli, el gefe del partido tory, y se convencerá de que hablo
+formalmente. Todos convienen en que este reproche es merecido. Roberto
+Peel era un gran organizador, pero carecía de esa facultad poética que
+se llama creadora, sea que ella se aplique á la composicion de un poema,
+ó á los negocios de la administracion ó de la política. Nada de lo que
+Peel ha hecho ha sido creado por él, y aun la misma reforma comercial
+que ha ilustrado su nombre, á la cual se opuso largo tiempo, fué, como
+se sabe, idea original de Cobden, caudillo audaz de la Liga de
+Manchester. Sus reformas sobre la Irlanda le fueron sugeridas por
+O'Connel, el gran poeta de los _meetings_ al aire libre, á cuya palabra
+poética debe su redencion un pueblo que lo aclama su libertador. Si Peel
+hubiese poseido la potencia creadora, es decir, si hubiese podido
+merecer el nombre de poeta que se le niega, habria sido el mas eminente
+hombre práctico de nuestros dias, habria equilibrado la gloria de
+Napoleon y completado el binomio de los grandes hombres en el siglo XIX,
+y hoy se diria: _Napoleon_ + _Peel_. No se dice por qué faltó al segundo
+término la potestad creadora, que es el patrimonio de los génios
+poéticos, sea que hagan ó no versos. Así, pues, en los negocios
+prácticos de la vida las calidades poéticas, lejos de ser un
+inconveniente, constituyen una ventaja real y positiva, siempre que la
+imaginacion no predomine de tal modo, que sofoque todas las demas
+facultades del entendimiento.
+
+Ahora estudiemos al poeta por el lado de la seriedad. Generalmente se le
+considera como un hombre frívolo, que pasa su vida contando _sílabas_
+en vez de contar _patacones_, y que malgasta todo su talento en
+_producir ficciones_, en vez de llevar á cabo realidades. Distingamos.
+Hay dos especies de poetas: unos que se llaman _objetivos_ y otros que
+llamaremos _sugestivos_. Los primeros son los que se asimilan todas las
+ideas poéticas de los demas identificándolas con las suyas propias, y
+que sin agotar su propia sustancia, las vuelven modificadas y digeridas
+como si esclusivamente les pertenecieran. Estas naturalezas artísticas
+pero frias, no se gastan jamás y producen siempre, y á ellas
+corresponden Voltaire y Goethe, que debieron á esta circunstancia el
+poder alcanzar una ancianidad serena. Los poetas por temperamento, para
+quienes la poesía es una vocacion, son como las lámparas: alumbran
+gastando en sus poemas el aceite de la vida, derramando en sus obras su
+propia sustancia y apagándose muy temprano, como Byron ó como Schiller.
+Considerada bajo este punto de vista, hay pocas ocupaciones mas serias
+que la del poeta, que en cada sílaba, en cada verso, en cada estrofa,
+gasta tal vez un minuto, una hora, un dia de su existencia, viviendo en
+un solo momento lo que otros en un año. Todo cuanto el poeta describe ó
+pinta lo ha visto, lo ha sentido, y existe desparramado en toda la
+creacion, aunque los ojos del vulgo no puedan percibir su armonioso
+conjunto. Los tipos inmortales creados por Rafael, no han existido ni
+existirán jamás; ¿son por esto una mentira? ¡Oh, no! ellos son la
+idealizacion de la realidad, ó como se ha definido el ideal, "la
+espresion mas alta de la verdad." Tal es la poesía; y el poeta, su
+inspirado intérprete, y cuando de pié sobre la trípode del genio
+fatídico repite las palabras misteriosas que susurran en su alma, se
+asemeja á la síbila de la antigüedad, que solo entonaba el canto
+profético en medio de dolorosas convulsiones.
+
+En vista de todo esto, podremos decir que tanto la prosa como la poesía,
+son dos manifestaciones de la palabra, son las dos formas de que se
+reviste el pensamiento, y que si la una es el fruto, la otra es la flor;
+que sin flor no puede haber fruto, y que por lo tanto, enredarse mas en
+esta cuestion seria lo mismo que disputar sobre si tiene mas importancia
+la base que la cúspide de la pirámide, ó cual fué primero: el huevo ó la
+gallina.
+
+Por lo que, pongo aquí el punto final á mi disertacion.
+
+He terminado, pues, y sin embargo, apenas he desflorado el vasto campo
+de mi tésis. Podrian escribirse sobre ella muchos volúmenes, gastando
+tantas plumas de diamante, cuantas yo he gastado de acero en esta carta.
+Dejo á otros esa agradable tarea. A mí me falta tiempo para ser
+literato, así como me ha faltado para ser poeta, si es que hubiese
+podido serlo.
+
+Hubo un tiempo en que fuí poeta por vocacion, como Vd. me ha llamado en
+sus _Viages_, y cuando me acuerdo de esto, me digo á mí mismo, penetrado
+de una profunda melancolía: _¡Y yo tambien viví en Arcadia!_
+
+Las poesías que va á leer, fueron escritas casi todas ellas á la edad de
+veinte años. Entonces soñaba con la inmortalidad, y los laureles de
+Homero me quitaban el sueño. Pronto comprendí que ni podia aspirar á
+vivir en la memoria de mas de una generacion como poeta, ni nuestra
+sociedad estaba bastante madura para producir un poeta laureado. Sin
+embargo, ese poco de poesía que Dios habia depositado en mi alma, lo he
+derramado á lo largo del camino de mi vida, consagrándolo unas veces á
+mi patria, otras á mis amigos, otras á las afecciones puras y serenas
+del hogar, porque el que cuenta por seguro que sus versos no llegarán á
+la posteridad, debe ser generoso con su pequeño tesoro.
+
+Tal es el orígen de las pocas composiciones que he escrito despues de
+los veinte años. Hoy, hace tanto tiempo que no hago versos, que creo que
+me he olvidado de pulsar la lira, hablando en estilo metafórico de mal
+gusto. Por eso amo las páginas que siguen, las cuales reflejan algunos
+de esos dolores intensos y de esos momentos solemnes de la última
+revolucion contra el tirano de nuestra patria, tiranía que, para honor
+de nuestro culto, no ha contado un solo poeta entre sus filas. La
+tiranía se levantó, imperó veinte años en nuestro pais haciendo rodar
+cabezas, y cayó al fin postrada por sus propios escesos, sin que un solo
+poeta le quemara un grano de incienso, lo que prueba que la poesía ha
+sido considerada entre nosotros como un verdadero sacerdocio, mientras
+que la prosa se prostituia torpemente. Por este solo rasgo serian
+acreedores nuestros poetas á la corona cívica, aun cuando no fuesen
+dignos de ceñir sus sienes con el lauro literario de los grandes génios.
+En la antigua Roma, el despotismo de Augusto tuvo por auxiliares la musa
+de Horacio, de Virgilio y de Ovidio; y la bárbara tiranía de Neron tuvo
+por aduladores á Séneca y á Lucano, notables poetas de la decadencia
+latina. Entre nosotros, la tiranía de Rosas apenas ha merecido algunas
+coplas vulgares, porque la poesía que tiene el sentimiento de lo bello,
+huye de la fealdad moral, á la par que se apasiona por la virtud y la
+justicia, que es un reflejo de la belleza ideal sobre la tierra. Por eso
+los poetas del Rio de la Plata han derramado en sus versos, su amor á la
+libertad y su ódio por la tiranía, guiados siempre por ese sentimiento
+de lo bello, que hace comprender cuánto hay de sublime y de hermoso en
+la libertad y en la justicia.
+
+Tengo otra razon mas para odiar á Rosas, y la publicacion de estas
+_Rimas_ es mi venganza. Odio á Rosas, no solo porque ha sido el verdugo
+de los Argentinos, sino porque á causa de él he tenido que vestir las
+armas, correr los campos, hacerme hombre político y lanzarme á la
+carrera tempestuosa de las revoluciones sin poder seguir mi vocacion
+literaria. Hoy mismo, en medio de las embriagantes agitaciones de la
+vida pública, no puedo menos de arrojar una mirada retrospectiva sobre
+los dias que han pasado, y contemplar con envidia la suerte de los que
+pueden gozar de horas serenas entregados en brazos de la musa
+meditabunda. Cuando esto me pasa, se me viene á la memoria un cuento que
+en otro tiempo me hizo reir, y que hoy me hace suspirar, tal es la
+profunda verdad que encierra. Oiga el cuento, por fin de carta. Un pobre
+pastor, hablando consigo mismo, se decia:--¡Ah! si yo fuera rey!....--Y
+bien, qué harias? preguntóle uno que le oia, sin él advertirlo.--¿Qué
+haria? dijo el pastor, ¡cuidaria mis ovejas á caballo! Digo lo mismo.
+Si fuese rey haria versos. Y sin embargo, es probable que en el resto de
+mi vida no haga una docena de versos:
+
+BARTOLOMÉ MITRE.
+
+
+
+
+
+LIBRO PRIMERO
+
+POESÍAS PATRIÓTICAS
+
+
+
+
+ I
+
+ Á LA
+
+ DERROTA DEL QUEBRACHO
+
+(CON MOTIVO DE LA MUERTE DE RUFINO VARELA)
+
+ Corramos al combate, á la venganza
+ Y el que niegue su pecho á la esperanza
+ Hunda en el polvo la cobarde frente.
+
+ QUINTANA.
+
+
+ Cuando tremolen patrios pabellones
+ Anunciando del pueblo la victoria,
+ Entone el vate bélicas canciones
+ Y cante los guerreros y la gloria;
+ Mas si la patria yace en agonía
+ Rompa el canto á la fúnebre elegía.
+
+ Cuando en liza ó al pié de la muralla
+ Derrotados se miren los valientes,
+ Cuando vea que el plomo y la metralla
+ Ha postrado patriotas eminentes,
+ Arda su pecho en fuego sacrosanto
+ Y entone de la guerra el noble canto.
+
+ Cuando un laurel los déspotas levanten
+ Y en medio de los brindis de la orgía
+ El triunfo impío en su insolencia canten,
+ Fulmine su tremenda profecía,
+ Y anuncie con su voz aterradora
+ De libertad la celestial aurora.
+
+ Sí, que del vate la mision sagrada
+ Es inflamar del bravo el ardimiento,
+ Dar nuevo temple á la fulmínea espada
+ Con el soplo encendido de su aliento,
+ Y al fúnebre clamor de la derrota,
+ Alzar del libre la bandera rota.
+
+ Para probar los pueblos de la tierra,
+ Para templar las almas de los bravos,
+ En medio del estruendo de la guerra
+ Dios suele coronar á los esclavos,
+ Mas luego con su mano poderosa
+ Los hunde de la noche en la honda fosa.
+
+ En la derrota el pueblo valeroso
+ Templa su brazo y su robusta lanza,
+ Para volver despues mas ardoroso
+ Y entre el polvo, la sangre y la matanza,
+ Y entre el humo que envuelve la pelea
+ Desafiar el cañon que centellea.
+
+ Cancha-Rayada viera con denuedo
+ A los héroes de Mayo caer vencidos,
+ Pero sin dar cabida al torpe miedo
+ Alzaron sus pendones abatidos,
+ Al cielo sus espadas elevaron
+ Y en sus hombros la patria sustentaron.
+
+ Imitemos nosotros su alto ejemplo:
+ El pendon de la patria enarbolando
+ Marchemos de la gloria al sacro templo
+ «O muerte ó libertad» todos clamando;
+ Y apoyando la planta en los escombros
+ La libertad alcemos en los hombros.
+
+ Aquel cobarde que del triunfo dude,
+ Quien al tirano eternizado crea,
+ El que á los gritos del honor no acude
+ Y do el pendon de libertad flamea,
+ Ese es un vil de corazon cobarde
+ Do el entusiasmo de la patria no arde.
+
+ ¿Y quién no abriga fuego sacrosanto
+ Y vuela con ardor á la batalla?
+ ¿A quién detiene ni el amor, ni el llanto,
+ Ni el silbo de la bala y la metralla?
+ ¿Quién por la patria perecer no jura
+ De Varela en la yerta sepultura?
+
+ Los atrevidos cantos de la guerra
+ Resuenen en la losa del soldado,
+ Y de flores cubramos esa tierra
+ Donde cayó sin vida, ensangrentado,
+ Y de la patria el estandarte santo
+ Sea de paz y proteccion su manto.
+
+ No débil llanto su cabeza inunde!
+ Que una corona del laurel sagrado
+ Su frente polvorosa orne y circunde,
+ Y empuñando su hierro ensangrentado,
+ La juventud que á combatir se apresta
+ Muestre la enseña de la patria enhiesta.
+
+ El funeral del martir generoso
+ Le corresponde al pueblo redimido,
+ Cuando libre del yugo vergonzoso
+ La pira encienda en el altar ungido,
+ Y cuando puedan respirar sus almas
+ Y sus manos alzar cívicas palmas.
+
+ Vamos á conquistarle noble tumba
+ En la tierra natal purificada,
+ Para que aquel que en esta lid sucumba
+ Pueda dormir en tierra libertada,
+ Y no sean sus huesos quebrantados
+ Por tiranos ni siervos pisoteados.
+
+ Duerme en tanto en el campo de batalla
+ Mientras su patria gime en servidumbre;
+ Mientras la fé del corazon desmaya
+ Y el hierro se carcome con la herrumbre;
+ Cuando el tirano al vernos en derrota
+ Con su lauro la espalda nos azota!
+
+ ¿Quién es el vil que ríe, canta y danza
+ Cuando el lamento de la patria suena,
+ A sus hijos llamando á la venganza?
+ Y si el cañon de la batalla truena,
+ Quién el torpe que el miedo no sacude
+ Y al grito ronco del honor no acude?
+
+ Juventud de mi patria, los laureles
+ Se conquistan peleando con bravura,
+ Y la lira, la pluma ó los cinceles
+ No eternizan jamás progenie impura:
+ Los genios á los fuertes divinizan
+ Y á los cobardes con su planta pisan.
+
+ Vuestros padres, titanes todos fueron,
+ Que desplegando al viento sus banderas
+ Contra un poder gigante combatieron,
+ Y encima de las altas cordilleras
+ Lanzaron sobre el leon de las Españas
+ Del pueblo irresistible las montañas.
+
+ Y vosotros, qué sois? flojos pigmeos
+ Sin brazos, sin espada, sin creencia,
+ Temblando ante el tirano como reos
+ Sofocando la voz de la conciencia...!
+ Y bebereis oprobio eternamente
+ Sin levantar la deslustrada frente!
+
+ Mas así no será, que de Varela
+ Todos van á clamar sobre la tumba,
+ Que es un cobarde el que á pelear no vuela,
+ Su canto de victoria ya retumba
+ Y en medio de las huéstes debeladas
+ Resuena el estridor de las espadas.
+
+ En esa triste y yerma sepultura
+ Entonad los cantares de la gloria,
+ Ensalzad el martirio y la bravura
+ Y volad en seguida á la victoria
+ A recoger laureles inmortales,
+ Cantando con denuedo: «Oid mortales!»
+
+ Imitad su constancia y bizarría
+ Y el alto ejemplo que su vida abona,
+ Que de la Patria en el hermoso dia
+ El pueblo os ceñirá sacra corona,
+ Y vuestra muerte con guerrera pompa
+ Publicará la fama con su trompa.
+
+ Empuñad una lanza vibradora,
+ Abandonad el ócio y la molicie,
+ Arrimad una mano protectora
+ Antes que nuestra patria se desquicie
+ Y arrastre en su caida soberana,
+ La libertad, la gloria americana.
+
+
+
+
+ II
+
+ RECUERDOS
+
+ DE BUENOS AIRES
+
+
+ ¡Oh patria! oh Buenos Aires! oh sueño de mi vida!
+ Como inmortal recuerdo reinas en mi memoria
+ Recorriendo los dias de dicha promisoria
+ Que en tu seno amoroso, Buenos Aires, pasé.
+ Recuerdo la ribera do á meditar yo iba
+ Y el árbol perfumado que sombra me prestaba,
+ Recuerdo los momentos en que se deslizaba
+ Mi vida por un lago sereno de placer.
+
+ ¡Oh patria, oh Buenos Aires! tú ocupas hoy la mente
+ De miles de proscriptos por tierras estrangeras,
+ De grandes ciudadanos á los que el ser tu dieras
+ Y vagan desterrados del suelo de su amor;
+ Y tu eres para ellos el sueño de su vida,
+ Eres la blanca estrella que guia al peregrino,
+ Y en noche tempestuosa le enseña su camino
+ Como astro de los mares que alumbra al viajador.
+
+ Pasaron ¡ay! pasaron las puras alegrias,
+ Y errante y solitario por playas estrangeras
+ Poeta peregrino, con quejas lastimeras,
+ Al pais de mis recuerdos dirijo esta cancion.
+ En vez de ornar con flores las cuerdas de mi lira,
+ Pensando en Buenos Aires las riego con mi llanto,
+ Y encuentro entre esas gotas amargas de quebranto
+ En los recuerdos nobles viril consolacion.
+
+ ¡Oh patria! Aunque de lodo te cubran la cabeza
+ Yo siempre con orgullo pronunciaré tu nombre,
+ Diré que con tus hechos ganaste un gran renombre
+ Que oscurecer no pueden mil siglos de baldon.
+ ¡Ah! vuélvante la espalda degenerados hijos:
+ Yo inclinaré mi frente ante tu altar caído,
+ Y besaré la orla del manto carcomido,
+ Llorando tus desdichas, cantando tu esplendor.
+
+ En vano en los albores de una existencia estéril
+ Abandoné tus playas; no te olvidé por eso,
+ Como al dejar la bella que nos brindó su beso
+ Dá mas placer al alma pensar en él despues.
+ Atravesando mares y recorriendo campos,
+ La pluma manejando con la ñudosa lanza,
+ Vivificado siempre por íntima esperanza
+ Jamás he sacudido tu polvo de mis piés.
+
+ Si leo algun escrito que nombra á Buenos Aires
+ Sus páginas exalan magnético perfume,
+ Y todas las palabras mi mente las asume
+ Como el rocío puro que cae sobre la flor;
+ Y entonces se presentan á mi memoria triste
+ Tus torres, tus jardines, tus calles animadas,
+ Tu cielo hermoso y puro, tus brisas perfumadas,
+ Tu rio, tu horizonte, tu hermoso bicolor.
+
+ ¿Dó están aquellas plazas llenas de movimiento,
+ Sus altas catedrales, sus grupos bulliciosos,
+ Sus verdes arboledas, sus alazanes briosos,
+ Que ofrecen á la vista contínua variedad?
+ ¿Qué es del perfume suave del polvo de la patria,
+ De aquel aroma puro de sus lozanas flores,
+ De sus flotantes nubes de vívidos colores,
+ De la dulzura grata de su agua de cristal?
+
+ Tus magas misteriosas contemplo entusiasmado
+ El rayo de la luna bañando su alba frente,
+ Con blancas vestiduras cruzar rápidamente,
+ Cual cruza por los aires celeste aparicion.
+ Mi mente acalorada poblando los espacios
+ Admira la aérea forma que tienen las porteñas,
+ Sus ojos que derraman miradas halagüeñas,
+ Sus lábios que destilan el bálsamo de amor.
+
+ Y veo en mis ensueños tus bailes voluptuosos,
+ Salones que perfuman las ninfas Argentinas,
+ Y grupos en que brillan sonrisas peregrinas--
+ Cual no las ha fijado de Fidias el cincel.--
+ Y siento entre los giros del valz, que corre, vuela,
+ La brisa que producen las alas del ambiente
+ Cargadas con efluvios que envuelven dulcemente
+ Mi corazon y mi alma, mi espíritu y mi ser.
+
+ ¡El valz! silfos alados sin duda lo inventaron
+ Al ver entretegida la madreselva airosa
+ En torno de la encina que altiva y vigorosa
+ Se viste con sus galas cuando sus brazos dá!
+ Así te me presentas ciudad fuerte y hermosa
+ Pendientes de tus brazos tus hijas hechiceras,
+ Como guirnaldas ténues que adornan las palmeras,
+ Y al recibir su apoyo le dan su emanacion.
+
+ No suenan en mi oido las dulces _vidalitas_
+ Que en medio de la noche modula el tucumano,
+ Ni los sentidos _Tristes_ que repite el riojano,
+ Ni el alegre _cielito_ que el porteño hace oir;
+ Cantares de mi patria, al abrir yo mis ojos
+ Susurrabais suaves á la par de mi cuna,
+ Y vuestro éco inefable en las noches de luna
+ Es música del alma que el alma sabe oir.
+
+ A veces, paseando de noche por las calles
+ De la dulce guitarra el éco me encantaba,
+ Cuando el amante tierno un _Triste_ modulaba
+ Al pié de los balcones del ángel de su amor.
+ Mientras, tal vez la niña oyendo las canciones
+ Que desde la ventana le enviaba su querido,
+ Entre cendales albos el plácido sonido
+ Llenaba su alma y mente de plácida ilusion.
+
+ No veo el rio hermoso, de mástiles cubierto
+ Como un espeso bosque de gigantescos pinos,
+ Ni aquel conjunto bello de buques Argentinos
+ Que ostentan sus pendones bañados por el sol;
+ No veo el alta torre del templo magestuoso
+ Cuyo círculo cubre la gloria con sus alas,
+ Al verle acribillado de las rugientes balas
+ Que el cañon Argentino lanzara á Whittelok.
+
+ No veo aquellos muros que consagró la gloria
+ Cuando asilado en ellos ejército estrangero,
+ El pueblo omnipotente con ademan severo
+ Hizo rendir la espada del bravo Berresford;
+ No veo el foro inmenso do fueron nuestros padres
+ A usar de los derechos que Dios les concedia,
+ Ni el balconage rústico donde el Cabildo un dia
+ La gran soberanía del pueblo proclamó.
+
+ No veo la tribuna do ardientes oradores,
+ El pan de la palabra caliente derramaban,
+ Y desde lo alto de ella terribles fulminaban,
+ Rayos á los tiranos con santa indignacion;
+ No veo el pueblo inmenso la catedral llenando,
+ Oyendo los sonidos del órgano, suaves,
+ Ni entre nubes de incienso cruzando por las naves
+ Leopardos, quinas, leones, mirar con emocion.
+
+ ¡Oh patria! como esclava suspiras en cadenas,
+ Cubiertas de cadalzos tus calles enlutadas,
+ Marchitos tus laureles, tus glorias mancilladas,
+ Ajada tu bandera de gloria y esplendor;
+ Tu seno profanado por déspota cobarde
+ Que duerme resguardado de míseros esclavos,
+ Que en su calvario triste remachan férreos clavos
+ Al pueblo generoso que en Mayo se elevó.
+
+ Pero ¡ay! de tí, apartado y errante por el mundo,
+ Hijo desheredado de tu cariño inmenso,
+ De la estranjera playa te quemo el puro incienso
+ Que á tí tan solo, oh madre! me es dado tributar.
+ No solo en llanto estéril he de inundar la tierra:
+ Mis vacilantes manos arrimaré á tus aras;
+ Si derrumbadas bajan.... entre reliquias caras
+ Feliz si entre su polvo, me puedo sepultar!
+
+
+
+
+ III
+
+ LA MUERTE
+
+ DE ZACARIAS ALVAREZ
+
+(EN LA BATALLA DEL SAUCE GRANDE)
+
+
+ Los gritos de los bravos,
+ El ¡ay! de los esclavos,
+ Y el trueno del cañon;
+ Del plomo los rugidos,
+ Del sable los crugidos,
+ Y el golpe del tambor.
+
+ Del potro las carreras,
+ Los vivas y los mueras,
+ Y el toque del clarin,
+ Cual trueno tramontano
+ Que asorda todo el llano
+ Retumba en el confin.
+
+ Y en medio á las legiones
+ Penachos y pendones
+ Se miran tremolar;
+ Y en la humareda envueltos,
+ Como cabellos sueltos
+ Del sol se ven flotar.
+
+ Los bravos se adelantan,
+ Y el polvo que levantan
+ Con ímpetu veloz,
+ Sus rostros ennegrece,
+ Y entre él desaparece
+ La enseña del honor.
+
+ El _Escuadron de Maza_
+ Sin casco ni coraza
+ Se avanza con valor,
+ Y su entusiasmo brilla
+ Como en verde cuchilla
+ Los reflejos del sol.
+
+ Y con marcial fiereza
+ Se mira á su cabeza
+ Zacarias marchar:
+ Alma grande y altiva
+ Que renunció la oliva
+ Del pacífico hogar.
+
+ Y voló á la batalla,
+ Y la acerada malla
+ Y el plomo despreció,
+ Y al frente de sus bravos
+ De Rosas los esclavos
+ Valiente acuchilló.
+
+ Potentes escuadrones
+ Al pié de los cañones,
+ Su lanza dispersó,
+ Y en medio á sus fusiles
+ Y bayonetas viles
+ Su caballo dejó.[1]
+
+ Al frente de su tropa
+ Zacarías galopa
+ Y hace el suelo crugir,
+ Y la potente lanza
+ Blandida con pujanza
+ Se mira relucir.
+
+ Magnífica tremola
+ La bella banderola
+ Del ínclito campeon,
+ Y en medio á la pelea
+ La moharra centellea
+ Como una exalacion.
+
+ Escúchase un redoble:
+ La infantería inmoble
+ Sus armas descargó.
+ Y al ver sus bayonetas
+ «Á la carga, cornetas!»
+ Zacarías gritó.
+
+ Y todos enristraron
+ Y en pos de él se arrojaron
+ Sus lanzas á estrellar.
+ ¿El plomo y la metralla,
+ El foso y la alta valla
+ Su furia detendrá?
+
+ Proteja Dios al fuerte
+ Que va á retar la muerte
+ Cargando con valor!
+ Y si caer le toca,
+ Caiga como una roca
+ Con ímpetu y fragor.
+
+ Y en la veloz carrera
+ Flameaba la bandera
+ Del ínclito Escuadron,
+ Y al ver la artillería
+ Su gefe le decía:
+ «Soldados, al cañon!»
+
+ Mas ¡ay! bala traidora
+ De pronto silvadora
+ Su pecho traspasó;
+ Y con ferrea pujanza
+ Apretando la lanza
+ Moribundo cayó.
+
+ Alzando la cabeza
+ Repite con firmeza:
+ «Avance el Escuadron!
+ «Este es mi adios postrero...
+ «Yo por la patria muero...
+ «Soldados, al cañon!»
+
+ Ningun soldado gime,
+ Pero dolor sublime
+ Las frentes inundó;
+ Mas él del hondo seno
+ Lanzaba voz de trueno:
+ «Soldados, al cañon!»
+
+ Y el Escuadron valiente
+ A la batalla ardiente
+ Con furia se lanzó,
+ Y en la garganta estrecha
+ Y encima de la mecha
+ Su gefe le miró.
+
+ Y su bandera viendo
+ Él esclamó muriendo:
+ «¡Oh de mi Patria sol!»
+ Y su cabeza noble
+ Como gigante roble
+ Al polvo descendió.
+
+ Murió como un valiente
+ De su Escuadron al frente
+ Cargando con valor,
+ En un túmulo inmenso
+ Y en medio del incienso
+ Del taco del cañon.
+
+ No cánticos pagados...
+ Sus voces sus soldados
+ Alzaron en loor;
+ No funerales fuegos...
+ Ardientes lanzafuegos
+ Brillaron en su honor.
+
+ No triste terciopelo,
+ Ni lágrimas de hielo,
+ Ni orgullo y vanidad;
+ Banderas le envolvieron,
+ Y ¡vivas! le siguieron
+ A la mansion de paz.
+
+
+
+
+ IV
+
+ AL SOL DEL 25 DE MAYO DE 1844
+
+(EN MONTEVIDEO SITIADO)
+
+
+ Cascadas del Niagára y Tequendama
+ Donde el agua de un mundo se derrama
+ Para apagar de América la sed!
+ Amazonas, Ontario, bello Plata,
+ Donde la vírgen pura se retrata
+ En la márgen bañándose los pies!
+
+ Pampas inmensas, selvas olorosas,
+ Del Andes cordilleras orgullosas
+ Que corona la ardiente cruz del Sud!
+ Perfumaos como nube de incensario,
+ Armonizaos cual himno del santuario
+ Para decir de Mayo al Sol: Salud!
+
+ Salve, página inmensa de la historia,
+ Divino resplandor de la memoria,
+ Fuente de perennal inspiracion!
+ En tus alas de fuego me sublimas,
+ Y al entusiasmo sacro en que me animas
+ Calientas mi cabeza y corazon.
+
+ Hoguera abrasadora del gran Mayo,
+ Do se incendió terrible como el rayo
+ El fuego de un pensar generador;
+ Que el corazon templó cual hierro fuerte,
+ Y dió existencia á la materia inerte,
+ Como el soplo divino del Creador.
+
+ Al vivífico rayo de tu lumbre
+ Se estremeció la inmensa muchedumbre
+ Y el polvo del esclavo sacudió;
+ Allí surgió la dignidad humana
+ En la nacion potente y soberana
+ Que el soplo democrático animó.
+
+ Allí, genios pujantes, inspirados,
+ Formularon derechos conculcados
+ En solo una palabra: ¡Libertad!
+ Y Dios vertió con generosa mano
+ Perfumes sobre el mundo Americano,
+ Y le dijo: «Naciones, levantad!»
+
+ La inspiracion del alta inteligencia,
+ El calor de la intrépida elocuencia
+ En el astro de Mayo concentró;
+ Y del ardiente labio de Moreno
+ Se desprendió de su palabra el trueno
+ Y el programa de Mayo formuló.
+
+ «Derribemos su trono al despotismo,
+ «Abramos ancha via al patriotismo,
+ «Alcemos los fanales de la Ley;
+ «Rompamos su barrera á la ignorancia,
+ «Alumbremos la mente de la infancia,
+ «Y ennoblezcamos á la humana grey!»
+
+ Esta palabra el entusiasmo inflama,
+ Prende en los corazones noble llama,
+ Que como chispa eléctrica cundió:
+ Y cual hierve entre escollos la marea,
+ Hirvió entre las cabezas una idea
+ Que dió vida á la gran revolucion.
+
+ Revolucion sin lanzas ni fusiles,
+ Un alto pensamiento fué su Aquiles,
+ Y la razon su escudo tutelar;
+ Revolucion fundada en la justicia,
+ Que tuvo los principios por milicia,
+ Y por columna ardiente la verdad.
+
+ Revolucion con cauda de cometa,
+ Que atravesó el espacio, cual saeta
+ Despedida del arco del Señor;
+ Parto de mil ideas generosas
+ Que volaron en chispas luminosas
+ Por todo el continente de Colon.
+
+ Solo una vez brillaron sus espadas:
+ Para romper cadenas execradas,
+ Y sostener las tablas de la Ley;
+ Para postrar esclavos y tiranos,
+ Para afirmar los vínculos de hermanos,
+ Y atarlos con cadenas de laurel.
+
+ Tuvo ejércitos, grandes generales,
+ Que pasearon gloriosas y triunfales
+ Sus banderas, del pueblo paladion;
+ Y de los Andes en la blanca cima,
+ En Chile hermoso y opulenta Lima
+ Postraron al ibérico leon.
+
+ Legisladores de alta inteligencia
+ Que encendieron la luz de la esperiencia
+ Para legar un pacto al porvenir,
+ De Independencia el acta formularon
+ Y entre rayos y truenos proclamaron
+ Decálogo del nuevo Sinaí.
+
+ Sol de Mayo, que entonces refulgente
+ Suspendido por Dios en el oriente
+ Alumbraste la gran Revolucion,
+ Al fecundar su universal semilla
+ Hoy te doblan humildes la rodilla
+ Los nietos de esa audaz generacion.
+
+ Mira el árbol sembrado por sus manos,
+ Que enarbola sus gajos soberanos
+ Sombreando el Sud, el Norte y Ecuador;
+ A cuyo pié la Libertad divina
+ Vagando por el mundo peregrina
+ La tienda americana levantó.
+
+ En vano las segures cortadoras
+ En su tronco se hundieron destructoras
+ Sin conseguir sus ramas marchitar;
+ Y aunque hollado por hondas cicatrices
+ Estiende poderoso sus raices
+ La América abarcando cual titan.
+
+ Contempla al Norte, en trece fajas bellas
+ Como flamea el pabellon de estrellas
+ Simbolizando libertad y union;
+ Y en la torre de su alto Capitolio
+ La democracia antigua en su gran solio
+ Con mas justicia y con mejor razon.
+
+ De allí voló de Mayo la simiente,
+ De allí de Libertad el soplo ardiente
+ Que la mente del pueblo calentó;
+ Como se esparcen jugos y colores
+ En el fecundo polen de las flores,
+ Que la brisa en sus alas derramó.
+
+ Contempla al pueblo libre que en el Istmo
+ Defendió con intrépido heroismo
+ El suelo que dos mundos ha de atar;
+ Al formarle parece que Dios quiso
+ Dar á su Americano paraíso
+ Vínculo de eternal fraternidad.
+
+ Al Sud, siete Repúblicas hermanas
+ Enarbolan banderas soberanas
+ En vez del estandarte colonial,
+ Y al soplo tempestuoso de la guerra
+ Fortalecen sus astas en la tierra
+ Como árbol que sacude el vendabal.
+
+ Las Repúblicas hijas de Bolívar
+ Beben en copa de oro miel y acíbar
+ Caminando á un hermoso porvenir,
+ Y Chile cual fanal del marinero
+ Nos muestra mas seguro derrotero
+ Porque debe la América seguir.
+
+ ¿Y qué es de la República que un dia
+ Hizo surgir de entre la noche fria
+ De esclavitud, un mundo colosal;
+ La que dando patrióticas lecciones
+ Fundó en el Continente tres Naciones
+ Sobre el polvo del trono colonial?
+
+ De aquella que con brazos vigorosos
+ Derribó los guerreros orgullosos
+ Del Brasil, de la Iberia y Albión;
+ La que abatió la cima de los Andes,
+ Y dió á la historia de los hombres grandes
+ Páginas inmortales de esplendor?
+
+ La que envuelta en el manto de la gloria
+ Sobre el carro triunfal de la victoria
+ Se coronó la frente de laurel;
+ Y en vez del negro trono de los reyes
+ Supo elevar el ara de las leyes
+ Y derramó sobre ella mirra y miel?
+
+ La que libre, feliz y soberana
+ Bebia la virtud republicana
+ En el soplo viril del huracan;
+ La que en alas del rápido pampero
+ Parecía decir al mundo entero:
+ «Adonde vá mi viento el brazo vá.»
+
+ La que Atenas del mundo Americano
+ Distribuyó con generosa mano
+ De ilustracion y de verdad el pan,
+ Y en la mente sin luz de la criatura
+ Encerraba la ardiente levadura
+ Que con la edad debia fermentar?
+
+ Ahí la teneis en lo alto de un calvario,
+ Envuelta por el fúnebre sudario
+ Que le arrojó la torpe esclavitud;
+ Reina con el cabello pisoteado,
+ Laurel al que la lluvia no ha regado
+ Y se marchita en flor de juventud.
+
+ Su sociedad sin leyes, desquiciada,
+ Y bajo férrea mano nivelada,
+ Tiembla ante la cuchilla del terror;
+ Los nombres de patriotas eminentes,
+ No gravados en bronces relucientes
+ Sino en tablas de ingrata proscripcion.
+
+ Los principios de Mayo conculcados,
+ Los derechos del hombre pisoteados,
+ Sin que pueda decir: «yo tengo un pan»;
+ Un pueblo destinado al sacrificio
+ Sobre el horrendo tajo del suplicio
+ Que sangre pura destilando está.
+
+ Al deshonor sus hijas entregadas,
+ Las madres en los templos azotadas
+ Coronadas del moño de irrision,
+ Arrastrando cual mulas torpe carro
+ Donde llevan un ídolo de barro
+ Que colocan al lado del Señor!!
+
+ La tribuna de Agüero y de Dorrego,
+ Cuya palabra descendió cual riego
+ En medio de la barra popular,
+ Hoy la ocupan estúpidos sectarios
+ Donde leen un papel sin comentarios
+ En defensa del crímen y maldad.
+
+ La bandera que guiaba al combatiente
+ Despojada del sol resplandeciente,
+ Y ennegrecido su divino azul;
+ Desterrado el honor de su milicia,
+ Derrumbado el altar de la justicia,
+ Sus poetas sin patria ni laud.
+
+ En todo impreso del demonio el sello:
+ El robo, la injusticia y el degüello
+ Sancionados en ley y religion;
+ Coágulo de los vicios mas inmundos
+ Que emponzoñara el aire de mil mundos
+ Si no se contuviese su espansion.
+
+ El genio que preside esta anarquía
+ Entre el vapor espeso de la orgía
+ Desparrama en su aliento corrupcion:
+ Aborto abominable del infierno,
+ Ó maldicion tremenda del Eterno
+ Porque el lazo rompimos de la union.
+
+ Salvage que en sus raptos de demencia
+ Volcó la hermosa antorcha de la ciencia
+ Para encender con ella su fogon,
+ Donde quemó del pueblo los derechos,
+ Y el bello libro de los grandes hechos...
+ Mas ¡ah! su cifra está en el corazon.
+
+ Entonces en demanda tuya, ¡oh Mayo!
+ Armamos nuestra diestra con tu rayo
+ Para acorrer la patria en su orfandad,
+ Dando al viento de nuevo los colores
+ Que engalanó en los nítidos albores
+ De nuestra patria el sol de libertad.
+
+ Pero la diestra que mi patria azota
+ La revolcó en el campo de la rota,
+ Y vió abatido su inmortal pendon;
+ Los cruzados de Mayo sucumbieron
+ Y á las playas de Oriente se acojieron
+ Cual la paloma que huye del halcon.
+
+ Hijo del pabellon del Argentino
+ Su bandera dió sombra al peregrino
+ Como el palmero al pobre viajador;
+ Pero el feroz tirano, en torvo ceño,
+ Los despertó de su ajitado sueño
+ En la tierra de lenta proscripcion.
+
+ Al mirar levantarse agigantado
+ Un pueblo por las leyes gobernado,
+ Vió su trono sangriento bambolear;
+ Ante la ley retrocedió el salvage
+ Y sus hordas hambrientas de pillage
+ Bajo rojo pendon hizo juntar.
+
+ Y dijo:--«Al otro lado de este rio
+ «Se levanta con fuerte poderío
+ «El odiado pendon de libertad;
+ «Corred allí, mis bravos federales,
+ «Y quemad esos libros infernales
+ «En que se habla de Patria y de Igualdad.
+
+ «A la carga! á degüello! mis sicarios,
+ «Que mueran los salvages unitarios
+ «Por mi mazhorca á filo de puñal;
+ «Despedazad sus cráneos con la bola
+ «Y arrastrad de los potros á la cola
+ «Sus cabezas en medio de un cardal!
+
+ «Que vista en pocos dias triste luto
+ «Y que me pague en llanto su tributo
+ «La que llaman República Oriental:
+ «Atádmela á la cincha con un lazo
+ «Que dando espuela y rienda á mi picazo
+ «La vereis por las pampas arrastrar.
+
+ «Predicad que á los pies de mi caballo
+ «He borrado los códigos que en Mayo
+ «Una turba de locos escribió,
+ «Y he formado en la palma de mi mano
+ «Un famoso sistema americano
+ «Para reinar sobre las leyes, yo!»
+
+ La mesnada de torpes asesinos
+ Que deshonran el nombre de Argentinos
+ Volaron cual hambriento gavilan,
+ Y al barbárico son de un clamoréo
+ Llegan ante la gran Montevideo,
+ Donde los libres en su puesto están.
+
+ Llegan, y se detienen asombrados
+ Ante los fuertes muros, levantados
+ Del pueblo por la mano colosal:
+ Y en el Cerrito de eternal memoria
+ Donde Rondó se coronó de gloria
+ El invasor levanta su real.
+
+ No ya cual otro tiempo, en las almenas
+ Van á trozar las bárbaras cadenas
+ De tres siglos de oprobio y opresion:
+ Renegando las glorias de esos dias
+ Vienen á traer satánicas orgías,
+ Vienen á traer degüello y proscripcion.
+
+ Por las orillas fértiles del Plata
+ La gavilla de Rosas se dilata
+ Amenazando hundir la Libertad:
+ Montevideo grande, fiel, sublime,
+ Bajo el enorme peso que la oprime
+ Alza tranquila el último fanal.
+
+ Oponiendo su espada á la venganza
+ Guarda el arca de la última esperanza
+ Como el pueblo elejido de Jehová;
+ Y en ella cual depósito sagrado
+ Se encierra el porvenir ilimitado
+ Que en los tiempos su luz proyectará.
+
+ En ella, como en surcos misteriosos
+ Fructifican los gérmenes hermosos
+ Que fecunda la sangre y el sudor,
+ Y dia y noche la ciudad invicta
+ Guardando con amor su arca bendita
+ Vela al pié del sagrado pabellon.
+
+ En vano viejos pueblos enervados
+ Escriben por el miedo dominados
+ «El oro! el oro es de la tierra Dios;»
+ Que ella dice con hechos elocuentes:
+ «En los pueblos viriles y valientes
+ «El Dios, es de la patria el santo amor.»
+
+ Funde cañones, arma ciudadanos,
+ Y al niño, á la muger y los ancianos
+ Les infunde su aliento varonil;
+ Amasa con su sangre su muralla
+ Bajo el fuego de la hórrida metralla
+ Y el mortífero plomo del fusil.
+
+ La pólvora y la sangre siempre humea,
+ De sol á sol su ejército aun pelea,
+ Y uno á uno sus hijos vé caer;
+ Pero ella mas heróica y mas constante
+ Los envuelve en su manto rutilante
+ Y les ciñe coronas de laurel.
+
+ Al que infame, cobarde y miserable
+ Deserta su defensa inimitable
+ Le estampa el sello ardiente del traidor,
+ Y teje siempre-viva y mustio lirio
+ Para ceñir coronas de martirio
+ Al que le dé su vida en oblacion.
+
+ Y sus hijas tambien, con patriotismo,
+ Bendan al que cayó con heroismo
+ Defendiendo su hogar y castidad;
+ Y comprendiendo su mision inmensa
+ Se entregan de la patria á la defensa
+ Ofreciendo sus hijos en su altar.
+
+ Oh, mil veces, mil veces venturosa
+ La juventud que en lucha tan hermosa
+ Puede toda su sangre derramar;
+ La que serena ante el embate rudo
+ De los tiranos, cae en el escudo
+ Del mártir de una causa universal.
+
+ Estos tus hijos son, los que á tus dogmas
+ Hoy tributan sus cánticos y aromas
+ Su brazo y su poder intelectual:
+ Que acaudillan de Mayo aquellos hombres
+ Cuyos gloriosos é inmortales nombres
+ Son nuestro patrimonio nacional.
+
+ Cada viejo de Mayo es flor divina
+ De la corona cívica Argentina
+ Y la corona cívica Oriental;
+ Y si el viento arrebata alguna hoja
+ Tu luz seca las gotas de congoja
+ De nuestra patria en la divina faz.
+
+ Detente, oh Sol, y mira ese caido:--
+ Fué un guerrero de nombre esclarecido
+ Que en holocausto tuyo se ofreció,
+ Y hasta lanzar sus postrimer aliento
+ Á tí te consagró su pensamiento,
+ Y al ver tu faz contento sucumbió.
+
+ Grande, entre los gigantes de aquel Mayo
+ Que robaron á Dios su ardiente rayo
+ Para decir al pueblo: _Fiat Lux_,
+ Hoy miró su postrer aniversario,
+ Sirviéndole de espléndido sudario
+ De la ciudad el estandarte azul.
+
+ Tuvo seis hijos, del amor el fruto,
+ Que presentó á la Patria por tributo
+ Cuando miró su estátua bambolear,
+ Y á la cabeza de su prole hermosa
+ Desenvainó su espada victoriosa
+ Para poner á raya la maldad.
+
+ Y en cien combates de eternal memoria,
+ Do la ciudad se coronó de gloria
+ Relampagueó su acero vencedor,
+ Y el entusiasmo puro en que en él ardía
+ Á sus valientes hijos infundía
+ Entre el silvo del plomo matador.
+
+ Hermosa cual su vida, fué su muerte:
+ Con el aliento varonil del fuerte
+ Peleando por la patria sucumbió.
+ En hombros de su ejército esforzado,
+ De balazos el pecho acribillado
+ El campo de batalla abandonó.
+
+ Estendido en el lecho de agonía
+ Reconcentró de su alma la energía
+ Para poderte contemplar ¡oh Sol!
+ Y á veces repetia el fuerte anciano:
+ «Pueda mirar el astro soberano
+ «Que el dia de la América alumbró!»
+
+ El cielo oyó su ruego. Esta mañana
+ Cuando tocaba á vuelo la campana
+ Y tronaba la salva del cañon,
+ Sintió fuego patriótico en el alma
+ Y cual hojas al tronco de la palma
+ Su valerosa prole le rodeó.
+
+ Sobre su calva é inspirada frente
+ Relucía la chispa refulgente
+ Que fijó con su dedo el Hacedor:
+ Abrió sus ojos á la luz süave,
+ Y arrojó una mirada dulce y grave
+ A sus retoños, que en amor regó.
+
+ Los estrechó con paternal terneza,
+ Y elevando exaltada su cabeza
+ En las nubes de Oriente la fijó:
+ Cayeron de rodillas ante el lecho
+ El corazon en lágrimas deshecho
+ Y así les dió postrera bendicion:
+
+ «Benditos seais, para salvar la Patria
+ «Y fecundar de Mayo la simiente,
+ «Para adornar con palma refulgente
+ «De nuestra patria el pabellon triunfal.
+
+ «Benditos seais, para morir por ella,
+ «Entre el ardor de la feral batalla,
+ «Para oponer incontrastable valla
+ «En la tribuna al despotismo audaz.
+
+ «Benditos seais, para rasgar el pecho
+ «Del torpe Rosas, con robusta mano,
+ «Y dar al pueblo en que nació Belgrano
+ «De libertad y gloria la señal.
+
+ «El mundo entero aplaudirá ese golpe,
+ «La humanidad consagrará loores,
+ «Y el cincel de los grandes escultores
+ «Os armará del salvador puñal.
+
+ «Himnos sin cuento os rendiran los vates,
+ «Párvulos tiernos, santas bendiciones,
+ «Casta doncella, puras emociones,
+ «Y admiracion la noble ancianidad.
+
+ «El pueblo grato os ceñirá de lauros,
+ «Enjugareis de una nacion el lloro,
+ «Que vuestro nombre escribirá con oro
+ «En las fajas del Lávaro triunfal.
+
+ «Grandes sereis por mil generaciones,
+ «Y vuestra gloria inundará este suelo,
+ «Y vuestro padre desde el alto cielo
+ «Os enviará su bendicion de paz.
+
+ «Benditos seais, para salvar la Patria
+ «Y dar al mundo ese inmortal ejemplo
+ «Volar de gloria al sacrosanto templo
+ «Y de Mayo las aras levantar.»
+
+ Dijo el anciano, y el gran sol de Mayo
+ Vertió sobre su frente un puro rayo
+ Que en misteriosa auréola la ciñó.
+ Le contempló con ojo entusiasmado
+ Diciendo: «¡Patria mia!».... y apagado
+ Quedó su inteligente resplandor!
+
+ Así de Libertad sucumbe el hijo:
+ Sobre la Patria el pensamiento fijo,
+ Abrazando las gradas de su altar;
+ Como Castelli y cual Beron de Astrada,
+ Como Lavalle de alma no domada,
+ Muere para vivir, vida inmortal.
+
+ Con mártires de grandes corazones
+ Se alzan y regeneran las naciones
+ Y su sangre es la ofrenda que les dan:
+ Mártir fué el Redentor, y de un madero
+ Do lo enclavó el impio, al mundo entero
+ Regeneró con su mision de paz.
+
+ Bebiendo el entusiasmo de sus hechos
+ Buscaremos del hombre los derechos
+ Á la radiante luz de la verdad;
+ En el templo de Mayo elevaremos
+ Hostia de paz y allí profesaremos
+ Su doctrina de amor y de hermandad.
+
+ Profética la mente ve otros dias
+ En que se oirán sublimes armonías
+ Bajo el domo que habremos de elevar
+ No habrá tiranos, ni sangrienta guerra,
+ Tierra de promisión será esta tierra,
+ Norma de la aflijida humanidad.
+
+ ¡Oh Mayo! de tu espíritu invisible
+ Penetrarás un mundo indivisible,
+ Como la luz la vasta la inmensidad:
+ Y al relucir tu sol del alto cielo
+ Se elevará sonoro desde el suelo
+ Un coro de alabanza universal.
+
+ CORO
+
+ «Gran lámpara del templo soberano,
+ «Vasta concretacion del ser humano,
+ «Condensacion de la inmortal verdad;
+ «Fuente perenne de fecunda idea
+ «Que en los espacios, nuevos mundos crea,
+ «Antorcha de la inmensa eternidad.
+
+ «Inagotable manantial de vida
+ «Que fecunda la savia bendecida
+ «Del árbol de la sacra libertad;
+ «Árbol que ostenta flores inmortales
+ «Teñidas de colores celestiales,
+ «Con que perfuma Dios la humanidad.
+
+ «Cosmopolita cifra que concreta
+ «Las utopias doradas del poeta
+ «Y el ideal del genio pensador;
+ «Efluvio poderoso de otros mundos,
+ «Que haces brotar los gérmenes fecundos
+ «En el limbo del surco de labor.
+
+ «Del gran dia celeste monumento,
+ «Donde arde su divino pensamiento
+ «Como el fuego sagrado en el altar:
+ «Tú alumbrarás del mundo las edades
+ «En medio de las negras tempestades
+ «Para impedir al mundo naufragar.
+
+ «Númen del libre, signo de victoria,
+ «Luz de los pueblos, astro de la gloria,
+ «Que das al genio noble inspiracion:
+ «Tú, la divina imágen que soñaron,
+ «Los hombres que tus luces invocaron,
+ «Realizas con tu sola emanacion.
+
+ «Tú guardas de los hombres el tesoro
+ «Y en tus altares, de las urnas de oro
+ «Derramas democrático raudal;
+ «Tú bañas con tu linfa á las naciones,
+ «Y viertes en sedientos corazones
+ «De la justicia universal maná.
+
+ «Bajo la ígnica cruz del cristianismo
+ «Que corona tu domo, el despotismo
+ «Yace herido del rayo popular,
+ «Y la divina imágen que soñaron
+ «Los hombres que tu basa levantaron
+ «Le oprime con su planta de titan.»
+
+
+
+
+ V
+
+ EL CORSARIO
+
+(PROSPECTO DE UN PERIÓDICO POLÍTICO EN 1840)
+
+ Es mi barco mi tesoro,
+ Es mi Dios la libertad.
+
+ _Espronceda._
+
+
+ Es una linda goleta
+ Ligera como la brisa,
+ Que en el Plata se desliza
+ Cual fantástica vision.
+ Ruge el viento enfurecido
+ En la blanquecina vela,
+ Mientras ligero revuela
+ Del corsario el pabellon.
+
+ Sentado un hombre en la popa
+ El ancho rio admirando
+ Meditabundo fumando,
+ Entre una nube se vé:
+ Es su frente ancha y altiva,
+ Es tostado su semblante,
+ Es su mirar penetrante
+ Y su brazo de temer.
+
+ Entre sus manos robustas
+ Una guitarra se mira,
+ Que blandamente suspira
+ Como querella de amor,
+ Y mientras ruge en los cables
+ El pampero embravecido,
+ De su guitarra al sonido
+ Entona aquesta cancion.
+
+
+ CANCION
+
+ "Es mi goleta el cisne de este rio
+ Que tiende el ala cuando brilla el sol:
+ Es en el puerto libre como el viento
+ Y en altos mares libre como yo.
+ A mi querida la llaman
+ La goleta «Libertad,»
+ Porque asila al hombre libre
+ Y hace fuego á la maldad.
+ Y de todos tiranos los pendones
+ Se abaten al rugir de sus cañones.
+
+ Ha navegado hasta la vieja Europa
+ Enarbolando el argentino sol,
+ Y en su crucero, al pabellon de Iberia
+ Con sus rayos ardientes eclipsó:
+ Y al divisarse sus velas
+ De Cádiz en la ciudad,
+ Decían los gaditanos:
+ «Allí viene la «Libertad!»
+ Y flotaba el pendon Americano
+ Desafiando las balas del tirano.
+
+ Cubierto el puente de caliente sangre
+ Izando al tope flámula de honor
+ Ha visto la bandera de un Imperio
+ Sepultarse entre el humo del cañon.
+ Y al pasar por su costado
+ Brown que el combate ordenaba
+ Con su bocina de mando
+ A los bravos saludaba.
+ En el _Juncal_, donde con pecho fuerte
+ Clamaban todos: «Libertad ó muerte!»
+
+ Ora corsario de los hombres libres
+ Se vé mi enseña por do quier flotar,
+ Y el marinero en medio de la noche
+ Suele decir: «Ahí vá la «_Libertad!_»
+ Soy el amigo del pueblo,
+ Ante nadie me arrodillo,
+ Ni á los esclavos halago,
+ Ni á los déspotas me humillo.
+ Vivo en el mar, desprecio los tiranos,
+ Nunca con ellos enlacé mis manos.
+
+ Cuando cruzando el Rio de la Plata
+ Veo flamear de Rosas el color,
+ De alerta el grito doy á mis marinos
+ Empuñando la barra del timon.
+ Y cuando al frente aparecen
+ Grito á mis valientes ¡fuego!
+ Por no tomar esas presas
+ A las llamas las entrego.
+ Que allí mi _Libertad_ tan solo impera:
+ Bajo sus fuegos rinden su bandera.
+
+ Mi divisa es:--«Valor é Independencia.»
+ Mi ley:--«Aborrecer al opresor.»
+ Mi religion:--«La libertad del mundo.»
+ Mi patria:--«El continente de Colon.»
+ Y sin tener mas tesoro
+ Que mi barco y mi puñal,
+ Primero daré la vida
+ Que rendir la _Libertad_.
+ Que ese pendon que brilla con la luna
+ Jamás se abate ante bandera alguna.»
+
+ El marinero que en la cofa estaba
+ Gritó al Corsario que tambien velaba,
+ «Un barco viene.»
+ El se levanta magestuoso y mudo,
+ Y de los vientos al silvido rudo
+ Todo previene.
+
+ Era francés el buque que venia,
+ Y allá en su mástil ondear se via
+ De Julio el pabellon.
+ Viva la Francia! gritan muchas veces;
+ Vivan los libres! gritan los franceses
+ De noble corazon.
+
+ Sigue el buque francés su derrotero
+ Impelido del soplo del Pampero
+ Por el piélago azul.
+ En tanto que el Corsario navegaba
+ Y al divisar sus velas esclamaba
+ «A los libres, salud.»
+
+ Un negro bergantin pasó á lo lejos,
+ Y de la mústia luna á los reflejos,
+ Dijo, al ver su pendon:
+ «Mirad, se llama de la mar señora
+ «Esa bandera que enlutada llora
+ «En el templo de Dios.
+
+ «Hoy de la Francia muéstrase celosa
+ «Porque cree que fuerte y poderosa
+ «Nos podrá sojuzgar.
+ «Islas quiere la Francia? Ya el Britano
+ «Ha robado en el mundo Americano
+ «Malvinas y Roatan.
+
+ «Quiere nuestras ciudades? los pedazos
+ «De la bandera inglesa, que á balazos
+ «Supimos conquistar,
+ «Y son de gloria nuestra herencia rica,
+ «Levantados en lo alto de una pica
+ «A la Europa dirán:
+
+ «Que en todo el continente Americano
+ «Ni el francés, ni el inglés, ni el castellano
+ «Su mano asentará.
+ «A ver! que alguno la conquista intente
+ «Y de todo un ejército insolente
+ «Los cráneos mostrará.»
+
+ Dijo el Corsario, y en su altiva frente
+ Relámpago de luz cruzó luciente
+ Como una exalacion.
+ Volvió á la popa, y se acostó en su asiento,
+ Y en medio de la música del viento
+ Tranquilo se durmió.
+
+ * * *
+
+ La aurora aparece con dulce sonrisa
+ Y llena de aromas la atmósfera está,
+ Hermosa goleta que impele la brisa
+ Surcando va el agua del gran Paraná.
+
+ En tanto el Corsario la costa admirando
+ Saluda aquel rio de gracia inmortal,
+ Y en alto levanta, su sien desnudando,
+ Tres fajas de blanco y azul celestial.
+
+ Y dice las islas y el bosque mirando:--
+ «Lavalle y sus bravos aquí me hallarán,
+ «Y el rio en mi barco, veloces pasando,
+ «Mi vida y mi barco por suyo tendrán!»
+
+ De pronto en el llano se ven mil guerreros,
+ Bandera Argentina se mira lucir,
+ Y al pié resplandecen los fuertes aceros
+ Que van sus valientes con gloria á esgrimir.
+
+ «Salud, hombres libres, la patria os espera,
+ «Guerreros antiguos y nuevos, salud.»
+ Gritóles, y todos al ver su bandera
+ Bajaron sus lanzas diciendo: «Salud.»
+
+
+
+
+ VI
+
+ ELEGÍA
+
+ AL GENERAL LAVALLE
+
+ Mejor se triunfa muriendo que matando.
+
+
+ INTRODUCCION
+
+ En la region andina que libertó Bolívar
+ Reposa la cabeza del mártir esforzado,
+ Que en sus membrudos hombros potente ha sustentado
+ La inmensa pesadumbre de gran revolucion.
+ Robusto como el pino que bate la tormenta
+ Sus ramas han crujido con ímpetu violento,
+ Y hoy yace por el suelo tendido y sin aliento...
+ Tendido y sin aliento, pero domado nó!
+
+ Donde un mortal sucumbe, un héroe se levanta,
+ Sus formas luminosas se animan lentamente....
+ Relámpagos y nubes coronan su alta frente
+ A par de los gigantes que doman la creacion:
+ Los Andes, atrevidas pirámides del mundo
+ Vestidas por la pompa severa del invierno;
+ Inmensos pedestales que levantó el Eterno
+ De pedestal le sirven y de eternal panteon.
+
+ Cual página mas grande para inscribir su nombre
+ Que esas gigantes moles que mundos equilibran,
+ En cuyas canas frentes los huracanes vibran
+ Como arpas misteriosas que pulsa el vendabal?
+ Atleta americano lanzóse de su cumbre
+ Por conquistar á hierro la libertad de un mundo,
+ Y de su altivo paso se vé surco profundo
+ Que el tiempo despeñado se para á contemplar.
+
+ Su vida fué un invierno, sañudo, interminable:
+ Envuelto por el hielo, luchando brazo á brazo,
+ Y el fuego de la patria guardando en su regazo
+ Para encender la antorcha de gloria y libertad.
+ Por eso para libro de sus heróicos hechos
+ Los Andes han abierto su inmensurable seno,
+ Como para la tumba del inmortal Moreno
+ Bastar pudo tan solo la inmensidad del mar.
+
+
+ EL CENTINELA
+
+ Trémula brilla en la celeste esfera
+ La blanca antorcha que sucede al dia,
+ Y de la noche la mortaja fria
+ Sus anchos pliegues tiende en derredor.
+ Soberbia en tanto entre la espesa bruma
+ Se vé la cumbre de los altos Andes,
+ Donde un gran pueblo con alientos grandes
+ La alta bandera de igualdad clavó.
+
+ Sordo fragor en sus entrañas ruge
+ Al despeñarse el agua del torrente,
+ Cual si arrastrase en rápida corriente
+ De un mundo el esqueleto colosal.
+ Y allá en su cima los eternos hielos
+ Brillan como el almete de un guerrero,
+ Cuando cubierto de fulmineo acero
+ Se vé atrevido su creston ondear.
+
+ Y en ancho mar de blanquecina nieve
+ Solo una forma humana se elevaba:
+ La de un fiel centinela que velaba
+ Apoyada la mano en su fusil.
+ Blancos cabellos su cabeza orlaban,
+ Hondos surcos cruzaban su semblante,
+ Y su mirada firme y penetrante
+ Revelaba un aliento varonil.
+
+ Era una sombra de las grandes huestes
+ Que de Mendoza al Ecuador partieron,
+ Y que del grande San Martin siguieron
+ Por entre abismos la pisada audaz;
+ Era un guardian de la ignorada tumba
+ De los caidos sin legar su nombre,
+ Que esperaba á los héroes de renombre
+ Para dar á otro mundo la señal.
+
+ Asi velaba en medio de dos mundos
+ Los vivos y los muertos custodiando,
+ Cuando un rumor los ámbitos llenando
+ La montaña en su base conmovió.
+ _¿Quién vive?_ preguntó, y tristes voces
+ «_Quien murió por la Patria_,» contestaron,
+ Y cuarenta adalides avanzaron
+ Alzando un desgarrado pabellon.
+
+ Negros los rostros y la frente roja,
+ La mano herida y como sierra el sable
+ Llevaba aquella hueste formidable,
+ Fugitiva del campo del honor.
+ Envueltos en banderas argentinas
+ Conducian los restos de un soldado,
+ Y brillaba en su cráneo descarnado
+ La aureola que al mártir coronó.
+
+ El centinela comprendió que á un héroe
+ Aquellos huesos frios sustentaron:
+ Sus lágrimas ardientes resbalaron
+ Y su fusil al hombro levantó.
+ ¿Quién es el héroe? preguntó, y un jóven
+ De veinte Mayos é inspirada frente,
+ Doblando la rodilla reverente
+ En discurso elocuente respondió:
+
+
+ DISCURSO
+
+ «Su nombre está escrito del pueblo en el seno,
+ De sus altas glorias el mundo está lleno,
+ Su frente circuye laurel inmortal;
+ Atleta de Mayo, venció los esclavos,
+ De un pueblo de siervos rompiendo los clavos
+ Bañó su cabeza con óleo de paz.
+
+ «Los Andes le vieron alzarse á su cumbre,
+ Y allí derramando magnética lumbre
+ De América el mundo con ella alumbró;
+ Le vieron soberbio venciendo á los Reyes,
+ Llevando el programa de glorias y leyes
+ Grabado en el sable que grillos trozó.
+
+ «Con lanza enristrada cruzó como rayo
+ Llevando la enseña del pueblo de Mayo
+ Del Plata á los Andes y ardiente Ecuador;
+ Y reales diademas, y tronos y cetros
+ Se hicieron pedazos, cual viejos espectros,
+ Crujiendo á las plantas del gran lidiador.»
+
+ * * *
+
+ El centinela alzó la noble frente
+ Que súbito relámpago cruzó;
+ Y atónito, el fusil resplandeciente
+ Ante los huesos frios presentó.
+
+ * * *
+
+ «Alzóse en su patria soberbio tirano,
+ De libres la senda mostrónos su mano
+ Y heróico el primero por ella cruzó.
+ Y justos principios alzando en su espada
+ Llevó el estandarte de santa cruzada
+ Que en rota y victoria seis veces se vió.
+
+ «Pero él en su espada, con nervio pujante
+ La patria y sus glorias sostuvo constante,
+ Y nunca cobarde su espalda dobló:
+ Miró su bandera de polvo cubierta,
+ Miró de la lucha la arena desierta,
+ Y entonces su frente soberbia rindió.
+
+ «Su grande destino la muerte ha cortado!
+ La causa camina, pero ¡ay! está helado
+ El soplo de fuego que vida le dió!
+ Así en otros tiempos en circo estendido
+ El fuerte guerrero yacia caido
+ Y el carro que hollaba seguir triunfador!»
+
+ * * *
+
+ El centinela atento le escuchaba
+ Y el corazon guerrero arder sintió,
+ Y aquel fusil que al frente presentaba
+ Rendido hasta sus plantas abatió.
+
+ * * *
+
+ «Envueltos sus restos por patria bandera
+ Encuentren al menos en tierra estrangera
+ La tumba que al mártir su patria negó.
+ Sus fieles soldados cavando su fosa
+ Cubrirán de tierra con mano piadosa
+ La frente laureada que el mundo admiró.
+
+ «Al pié de su tumba que calle la envidia!
+ Su espíritu noble preside á la lidia
+ Que aun arde en nosotros su llama inmortal.
+ Apóstol y mártir su pueblo le nombra,
+ Y grande y serena su pálida sombra
+ De dulce esperanza levanta el fanal.
+
+ «Un dia los hijos del pueblo argentino
+ Orlando sus sienes con lauro divino,
+ Darán á sus manes sagrada ovacion,
+ Y entonces nosotros los Andes cruzando
+ Vereis que volvemos en triunfo llevando
+ Los huesos proscriptos del grande campeon.»
+
+ * * *
+ El centinela contempló aquel muerto
+ Que un huracan del mundo arrebató,
+ Y arrodillado sobre el suelo yerto
+ Humilde ante su gloria se postró.
+
+ * * *
+
+
+ EPILOGO
+
+ Como una chispa de la luz divina
+ Se vé brillar en la region andina
+ La estrella matinal;
+ Y una mano invisible, misteriosa,
+ Levanta de la noche silenciosa
+ El fúnebre cendal.
+
+ Y descubre un cadáver coronado,
+ De lágrimas y espinas incrustado
+ Su lauro triunfador:
+ Y en su presencia el ángel del aurora
+ Levanta con su voz consoladora
+ El himno del dolor.
+
+
+ HIMNO
+
+ Lavalle, tu cabeza
+ De penas fué calvario,
+ Y vaso lacrimario
+ Tu grande corazon:
+ Y los cautivos pueblos
+ Vertieron en tu seno
+ El llanto de amor lleno
+ Que el pueblo derramó.
+
+ Luchando cuerpo á cuerpo
+ Caiste en noble guerra,
+ Sobre la misma tierra,
+ Que tu sudor regó.
+ Y el corazon del mártir
+ Que atesoraba el llanto
+ Un génio sacrosanto
+ Del cuerpo arrebató.
+
+ Alzóse hasta las cumbres
+ Del alto Chimborazo,
+ Y allí con fuerte brazo
+ Tu corazon clavó;
+ Y cual en noble túmulo
+ Brilla la urna de oro,
+ La urna de nuestro lloro
+ Allí vierte esplendor.
+
+ Torrente de dolores
+ Por Dios atesorado,
+ Cual dictamo sagrado
+ Que destiló el amor!
+ ¡Oh corazon que fuiste
+ El cáliz de amarguras,
+ A las espadas duras
+ Dá el templo del honor!
+
+ Acérquese allí el jóven
+ Y beba fortaleza,
+ Allí busquen firmeza
+ Los brazos sin vigor;
+ Allí vaya ese pueblo
+ Que dobla su garganta,
+ Y beba la ira santa
+ Que hiera al opresor.
+
+ Allí vaya la vírgen
+ A derramar sus flores,
+ Para jurar amores
+ Al que combata al vil;
+ Acérquese allí el niño
+ Y en su dolor templado
+ Levante el grito osado
+ De lucha varonil.
+
+ Y diga á los que duermen
+ En el polvo sangriento:
+ «Dad otra vez al viento
+ «De Mayo el pabellon;
+ «Y vencidos cien veces,
+ «Otras tantas deshechos,
+ »Oponed duros pechos
+ «A la dura opresion.»
+
+ Sí, que la voz del niño
+ Oráculo es del cielo
+ Para anunciar consuelo
+ A un pueblo en horfandad,
+ Y sus puras palabras
+ Al tiempo de verterlas
+ Se convierten en perlas
+ En la urna funeral.
+
+
+
+
+ VII
+
+ JOSÉ CAMPON
+
+(PÁGINA DE UN DIARIO MILITAR EN 1839)
+
+
+ I
+
+ Cuando las huestes de Rosas
+ Pisaron de Oriente el suelo,
+ Al toque de la corneta
+ Seis mil bravos acudieron:
+ A su cabeza se vió
+ Al héroe antiguo de Haedo,
+ Acaudillando los bravos
+ Que de la patria en el seno
+ Heróicos se levantaron
+ En sosten de sus derechos.
+ Todo Oriental que abrigaba
+ De la libertad el fuego,
+ Bajo el pendon de la gloria
+ Iba á desnudar su acero,
+ Lleno de noble energía,
+ Y de patriotismo lleno.
+
+
+ II
+
+ Campon tranquilo vivía
+ Bajo del paterno techo:
+ Ciñóse al punto su espada,
+ Montó un veloz parejero,
+ Y voló do le llamaban
+ De la corneta los ecos.
+ Ni le detuvo el peligro,
+ Ni el triste llanto materno,
+ Ni del amor las dulzuras,
+ Ni del dolor los lamentos:
+ Solo escuchó al patriotismo
+ Que atesoraba en su pecho.
+
+
+ III
+
+ A la orilla de un arroyo
+ Se vén veinte coraceros
+ Dispersados en guerrilla
+ Sobre caballos lijeros;
+ Se ven al frente asomar
+ Bajo los talas y seibos
+ Que baña Santa Lucía
+ Míl y quinientos guerreros;
+ Y el denodado Campon
+ Mandando los coraceros
+ Con firmeza les repite:
+ «Antes que rendirse... ¡fuégo!»
+ Lanzando grito salvaje
+ Viene la tropa de siervos,
+ Como una nube de polvo
+ O una bandada de cuervos.
+ Campon, cual muro de bronce
+ El choque espera sereno,
+ Y á sus valientes soldados
+ Manda hacer continuo fuego,
+ Y cuando balas no tuvo
+ Dijo la espada blandiendo:
+ «La carabina á la espalda
+ «Sable en mano, coraceros!»
+
+
+ IV
+
+ Santander con su Escuadron
+ Se lanza en el entrevero;
+ Cuadra, _¡A la carga! ¡á la carga!_
+ Repite con voz de trueno:
+ Sigue Blanco con sus bravos
+ Montados en moros negros.
+ Por su valor y su arrojo
+ Es conocido el primero,
+ Y se distingue el segundo
+ Por su semblante sereno:
+ La calva frente de Blanco
+ Es de su alma fiel espejo,
+ Pues se retratan en ella
+ La honradez y el ardimiento.
+ Trescientos hombres le siguen
+ Cargando al son de _degüello_,
+ En proteccion de los bravos
+ Que lidiando como héroes,
+ Mas que hombres de hueso y carne
+ Parecen hombres de hierro!
+ Ni les intimida el número,
+ Ni el morir les causa miedo;
+ Con sables hechos pedazos
+ Sus ojos despiden fuego,
+ Está abollado el morrion
+ Y sangre vierten sus miembros,
+ Ruge el plomo en sus cabezas
+ Y retiembla el pavimento;
+ Pero ellos imperturbables
+ En medio del entrevero,
+ Sueltan la rienda al caballo,
+ Descargan golpes tremendos;
+ Y ante su diestra valiente
+ Llenos de susto los siervos,
+ Bajan la mústia cabeza,
+ Abren un ancho sendero;
+ Y allí donde el clarin
+ Resuenan los tristes ecos
+ Llenos de sangre y de polvo
+ Júntanse los coraceros.
+
+ Blanco, que fué rechazado
+ En el encuentro primero,
+ Al frente del enemigo
+ Organiza los dispersos,
+ Hace tocar á la carga
+ Y otra vez los lleva al fuego.
+
+
+ V
+
+ Campon y Alberdi entretanto
+ De los esclavos en medio,
+ Abandonados se miran
+ Del hombre, no de su aliento.
+ De su alarido de guerra
+ Retumba el éco á lo lejos;
+ Al galopar sus corceles
+ Con fragor retumba el suelo;
+ Sobre sus negras corazas
+ Rechina el fúlgido acero,
+ Los sables cubren la luz
+ Sobre sus cráneos sangrientos.
+
+ Heróicamente lidiaron,
+ Cien heridas recibieron,
+ Y clamando--¡Libertad!
+ Al suelo cayeron muertos.
+ Y la divina corona
+ Que la Patria dá al guerrero,
+ Sobre sus frentes marchitas
+ Se vió caer desde el cielo.
+
+ Blanco á la carga conduce
+ A sus valientes de nuevo,
+ Pero al querer batallar
+ Todos se miran envueltos,
+ Y cual las hojas de otoño
+ Por la campaña dispersos.
+ En vano el buen coronel
+ Levanta su voz de trueno,
+ Abandonado y sin gente
+ Solo le ampara su acero.
+
+
+ VI
+
+ En la inmediata cuchilla
+ Un relámpago de fuego
+ Brilló, rugiendo con furia
+ Del cañon el ronco trueno.
+ Nuñez avanza atrevido
+ Con setecientos guerreros,
+ Blandiendo lanza potente,
+ Montando un tordillo negro.
+ Es imponente su marcha,
+ Y por su rostro moreno
+ El entusiasmo asomaba
+ Como en la noche un reflejo.
+ Al marchar de sus campeones,
+ Al relumbrar de sus hierros,
+ Y al tremolar su estandarte
+ Los enemigos huyeron.
+ Los libres en vez de rostros
+ Espaldas tan solo vieron.
+
+
+ VII
+
+ Cuando los viles esclavos
+ Riendas al caballo dieron,
+ De cadáveres y de armas
+ El campo quedó cubierto,
+ En expiacion de los libres
+ Que con honor sucumbieron.
+
+ Cuarenta bravos perdimos
+ En este glorioso encuentro,
+ Y al otro dia al pasar
+ Aquel campo de los muertos
+ Nuestros soldados decian:
+ «Tanta sangre vengaremos,
+ «Por cada gota de sangre
+ «Un arroyo verteremos.»
+
+
+ VIII
+
+ En los campos de Cagancha
+ En medio al humo y al fuego,
+ El escuadron de Campon
+ Admiró por su denuedo.
+ El ala izquierda ocupaba,
+ Y en el furibundo encuentro
+ El campo quedó sembrado
+ De hombres y caballos muertos.
+ Quedó en medio á la cuchilla
+ De sangre un ancho reguero:
+ ¿Quién lo hizo? el escuadron
+ Que por vengar sus guerreros,
+ Pasó legiones de esclavos
+ A los filos de su acero.
+
+
+
+
+ VIII
+
+ HIMNO
+
+ Á LOS MÁRTIRES DE LA LIBERTAD
+
+
+ INVOCACION
+
+ Llegad en torno mio,
+ Venid, sombras nocturnas,
+ Y alzad con poderío
+ Las cinerarias urnas,
+ Cubiertas con el lirio
+ Que consagró el martirio:
+ Alzad, sombras, alzad!
+
+ Bañadlas con el llanto
+ Del pueblo que suspira,
+ Y el ardoroso canto
+ Que se alce con mi lira,
+ Por todo el hemisferio
+ Libre del cautiverio.
+ Llevad, sombras, llevad!
+
+
+ CORO
+
+ De América las vírgenes
+ Con mano temblorosa,
+ La cabellera frígida,
+ Sangrienta y polvorosa
+ De las heróicas víctimas,
+ Con flores ceñirán.
+
+ Entre perfumes célicos
+ Y grata melodía
+ De cánticos suavísimos,
+ Hasta la tumba fria
+ Entre aureolas fúlgidas
+ Los héroes bajarán.
+
+ Sobre la huesa húmeda
+ Donde su lauro brilla,
+ Los pueblos redimidos
+ Doblando la rodilla,
+ Al trono del Altísimo
+ Plegarias alzarán.
+
+ El Bardo de la América
+ Invocará sus manes,
+ Y al son de la arpa armónica
+ Que pulsan los titanes,
+ Sobre su frente pálida
+ La inspiracion caerá.
+
+
+ POETA
+
+ La tumba del valiente
+ No pide débil llanto,
+ Sino del vate ardiente
+ El estridente canto,
+ Que imite en su armonía,
+ Vibrante vocería
+ Del campo del honor.
+
+ Qué importan á los bravos
+ La pompa de los templos
+ Que compran los esclavos!
+ Les bastan sus ejemplos,
+ Su inmarcesible gloria,
+ Su tumba, su victoria,
+ Sus lauros, su valor!
+
+ Cual rinde su alta frente
+ El sol al Océano,
+ Como el audaz torrente
+ Que baja al ancho llano,
+ Debe ser la caida
+ Del que rinde la vida
+ Del pueblo en el altar.
+
+ Cantemos á los muertos
+ En la feral pelea,
+ Que sus despojos yertos
+ De América presea,
+ Valen mas que la pompa
+ Que celebra la trompa
+ Del poeta servil.
+
+ Indómitos guerreros
+ Ante el altar caidos,
+ Blandiendo los aceros
+ De sangre reteñidos,
+ Venid, llegó la hora:
+ La América hoy valora
+ Vuestra mision viril.
+
+ Llegad, nubes de incienso
+ Bañando vuestras frentes,
+ Oireis el himno inmenso
+ Que pueblos reverentes
+ Cantan en el osario,
+ No al génio sanguinario,
+ Ni al Régulo opresor.
+
+ Generaciones nuevas
+ Ricas de independencia,
+ Tras dolorosas pruebas
+ Por fecundar tu herencia,
+ Se acercan á las aras
+ Que con tu sombra amparas
+ Del Plata al Ecuador.
+
+ Oh brazos tan robustos
+ Que á un mundo estremecieron,
+ Y en dias mas augustos
+ Sus aras contuvieron,
+ Poderosos se eleven
+ Y á la mansion me lleven
+ De sacra inspiracion!
+
+
+ CORO
+
+ Sus lívidos cadáveres
+ Veranse entre humo denso,
+ Del pueblo, del incienso,
+ Y entre la pompa nítida
+ Del templo de Israel.
+
+ Relucirán las lámparas
+ Ante el sombrío coro,
+ Y al órgano sonoro
+ Se mezclarán melódicas
+ Las arpas de Sion.
+
+ Resonará en la bóveda
+ El cántico suave,
+ Y en medio á el ancha nave
+ Se elevará en el túmulo
+ La gloria y libertad.
+
+ Y el inspirado vate,
+ Envuelto por el manto
+ Del entusiasmo santo,
+ Exclamará profético:
+ «Tu nombre vivirá.»
+
+
+ POETA
+
+ La libertad se encumbra
+ Sobre sangrienta pira,
+ Y con su antorcha alumbra
+ Las cuerdas de la lira,
+ Que el vate pulsa altivo
+ Al son del éco divo
+ Del férvido huracan.
+
+ Su luz, los nombres dora
+ De la urna funeraria,
+ Donde enlutada llora
+ La musa solitaria,
+ Los mártires valientes
+ Cuyas soberbias frentes
+ Humeando sangre estan.
+
+ Miradlos sobre el suelo
+ Que hollamos con la planta,
+ Mirad: en raudo velo
+ Su espíritu levanta
+ La célica bandera,
+ Que ondear hace altanera
+ La ráfaga veloz.
+
+ Cayeron cual jigantes
+ En medio de la gloria:
+ Sus páginas brillantes
+ Abrió la inmensa historia,
+ Y en letras de granito
+ Su triunfo ha sido inscrito
+ Con fúlgido esplendor.
+
+ Ese pendon miraron
+ Yaciendo moribundos,
+ Del suelo se aferraron
+ Con brazos tremebundos,
+ Cual si al morir peleando
+ La tierra asi abrazando
+ Quisieran defender.
+
+ Sublime abrazo inmenso
+ Rodeado por las balas,
+ En medio al humo denso;
+ Bajo las negras alas
+ De la terrible muerte
+ Y con la sien inerte
+ Ceñida de laurel!
+
+ Y al abrazar la tierra
+ Con ánimo esforzado,
+ Su alarido de guerra
+ Por el viento llevado
+ Resonó en los hogares,
+ Y en los undosos mares,
+ Cual voz de redencion.
+
+ Y hoy sus huesos dispersos,
+ En la estéril llanura,
+ Blanqueados por los cierzos,
+ Se estiman mas que el oro
+ Y forman el tesoro
+ Del mundo de Colon.
+
+ Si existe una creencia
+ Y un pabellon triunfante,
+ Si es libre la conciencia,
+ Si en libro de diamante
+ Se esculpen altos hechos,
+ Debémoslo á los pechos
+ Que el hierro atravesó.
+
+ A los varones fuertes
+ Que la espada blandieron,
+ Que arrostrando mil muertes
+ En el campo cayeron
+ Del noble sacrificio,
+ Bajo el marcial auspicio
+ Del alto galardon.
+
+ De todo un pueblo el luto,
+ De todo un mundo el llanto,
+ Es mísero tributo
+ Para su polvo santo,
+ En que renacen palmas,
+ Y en que resurgen almas
+ Al soplo del creador.
+
+ No necesitan urnas
+ Ni estátuas levantadas,
+ Porque las horas diurnas
+ De estrellas coronadas
+ Guardan el monumento,
+ Que cubre el firmamento
+ Del hemisferio austral.
+
+
+ CORO
+
+ De la tierra sangrienta
+ Se elevarán los muertos,
+ Y con rayos inciertos
+ La luna amarillenta,
+ El esqueleto pálido
+ Trémula alumbrará.
+
+ De luces coronada
+ La sombra de los fuertes,
+ En túmulos inertes
+ Relucirá animada,
+ Cual la vision fantástica
+ Del Cristo Salvador.
+
+ Las fúlgidas espadas,
+ Las bélicas banderas,
+ Trotones y cimeras,
+ Y lanzas destrozadas,
+ Cual súbito relámpago
+ Fulmíneas brillarán.
+
+ Se elevarán ardientes
+ Atléticas legiones
+ Al pié de sus pendones,
+ Cuando el Omnipotente
+ Les diga como á Lázaro:
+ «Del polvo levantad.»
+
+
+ POETA
+
+ Cuando la densa bruma
+ Los valles enlutaba,
+ Cuando la blanca espuma
+ Los mares circundaba,
+ Cual mágicos concentos
+ Nacian los acentos
+ Del arpa de Ossian.
+
+ Al eco melodioso
+ La bruma relucía,
+ Y en carro vaporoso
+ Celeste aparecía
+ Poblando la colina,
+ La sombra de Malvina,
+ De Morven y Fingal.
+
+ ¿Y el Bardo arrebatado
+ Que invoca realidades,
+ No ha de poder osado
+ Anticipar edades
+ Del tiempo en la penumbra,
+ Cuando su mente alumbra
+ Inspiracion mas fiel?
+
+ ¿La losa de la tumba
+ Levantará mi lira?--
+ Oid: el viento zumba,
+ El Hacedor me inspira,
+ Siento su soplo ardiente
+ Que en alas del ambiente
+ El polvo hace tremer.
+
+ ¡Campeones inmortales!
+ Alzad la noble frente,
+ Que adornan las señales
+ De la metralla ardiente,
+ Alzaos del frio lecho,
+ Con voces en el pecho,
+ Latiendo el corazon.
+
+ Rasgad con mano fuerte
+ La fúnebre mortaja
+ Con que os vistió la muerte,
+ Y oireis la sorda caja
+ Que toca ¡á bayoneta!
+ La voz de la corneta,
+ Y el trueno del cañon.
+
+ La luna brilla hermosa
+ Cual lámpara divina
+ Rielando misteriosa;
+ En la region Andina
+ Su genio se levanta,
+ Y en torno se quebranta
+ La tierra con fragor.
+
+ Los cascos resplandecen
+ Cual rápido meteoro,
+ Las plumas que se mecen
+ Entre celajes de oro
+ Anuncian mil campeones,
+ Y en medio á las lejiones
+ Se eleva un pabellon.
+
+ Mil ecos fragorosos
+ Producen los aceros,
+ Los potros ardorosos
+ Relinchan altaneros,
+ Y en masas apiñadas
+ De sombras laureadas
+ Se forma una legion.
+
+ Descance con mi plectro
+ Mi cítara de acero,
+ Desfile cada espectro
+ Con ademan severo,
+ Al son de los clarines
+ Que llenan los confines
+ Con son atronador!
+
+ ¡Silencio! los tambores
+ Ya la señal han dado,
+ Y rayo de fulgores
+ El campo ha iluminado.
+ ¡Gloria á los inmortales
+ Que pisan los umbrales
+ De un mundo superior!
+
+ Mirad, ya no es del alma
+ Fantasma vaporoso,
+ Vestidos con la palma
+ Del mártir generoso,
+ Despues de su caida
+ Renacen á la vida
+ De glorias perennal!
+
+
+ CORO
+
+ De América las lágrimas
+ Bañando los cabellos
+ De los gigantes mártires,
+ Cual nítidos destellos,
+ Una corona bélica
+ A sus virtudes cívicas
+ Y á su valor serán.
+
+ En las eternas páginas
+ Del libro de los hombres,
+ Como inmortal espíritu
+ Revivirán sus nombres,
+ Y las coronas pálidas
+ De las edades áridas
+ De gloria teñirán.
+
+ El santo tabernáculo
+ De la igualdad preciosa
+ Protegerán impávidos
+ Con su égida gloriosa,
+ Guardando el testo bíblico
+ Del inmortal decálogo
+ Que á un mundo redimió.
+
+ Aéreo coro de ángeles
+ Entonará mil cánticos
+ Como la brisa plácidos;
+ La libertad en tanto,
+ Como vision espléndida,
+ Tendiendo el ala rápida
+ Se elevará hasta Dios.
+
+
+ POETA
+
+ Del tiempo la corriente
+ Bramando se derrumba,
+ Como la voz rugiente
+ Del huracan retumba,
+ Y en rápida carrera
+ La humanidad lijera
+ Se hunde en la eternidad.
+
+ Despeñados los siglos
+ Cruzan los hemisferios,
+ Como inmensos vestiglos
+ Se abaten los imperios,
+ Y en medio á la ruina
+ Encúmbrase divina
+ La santa Libertad.
+
+ Como en el Andes brama
+ El huracan tremendo,
+ Cuando veloz derrama
+ El trueno ronco estruendo,
+ Y en tanto el polo cruje,
+ Resisten al empuje
+ Sus quicios de cristal;
+
+ Así del tiempo el vuelo
+ Que abate las barreras,
+ Estiende por el suelo
+ Sus ondas altaneras,
+ Chocando resonantes
+ El muro de diamantes
+ Del alma libertad.
+
+ Y ella con faz serena
+ Sus furias dominando,
+ Desde la escelsa almena
+ Los cielos contemplando,
+ Mira nacer la aurora
+ Que al mundo es precursora
+ De paz y de igualdad.
+
+ Y su sagrada enseña
+ Al viento desplegando,
+ A tiranos domeña
+ Pueblos emancipando,
+ Y concita á sus bravos
+ Rompan de los esclavos
+ La argolla y el cordel.
+
+ Y por eso los nombres
+ De redentores fuertes
+ Alientan á los hombres,
+ Y cuando caen inertes
+ Las almas se electrizan,
+ Y gratas divinizan
+ Su nombre y su laurel.
+
+ Vuestros restos divinos
+ Son nítidas lumbreras,
+ Que alumbran los caminos
+ De edades venideras,
+ Por donde ardientemente
+ La juventud valiente
+ Se lanza al porvenir,
+
+ Son cual la luz bendita
+ De la columna ardiente
+ Del pueblo Israelita;
+ La estrella reluciente
+ Cuyos reflejos vagos,
+ A los tres Reyes Magos
+ Condujo hasta el Señor.
+
+ Vendrán horas serenas
+ Que vuelen en pedazos
+ Las últimas cadenas
+ Que amarran nuestros brazos,
+ Alzando los escudos
+ Que con brazos membrudos
+ Vuestro aliento elevó.
+
+ En ellos sostendremos
+ Al génio Americano,
+ Y altivos hundiremos
+ A todo vil tirano
+ Que con su torpe planta
+ A la corona santa
+ Manche de libertad.
+
+ Y de Colon la sombra
+ El ámbito cruzando
+ Sobre celeste alfombra,
+ Se elevará clamando:
+ «La aurora de Dios brilla!
+ «Tiranos, de rodilla!
+ «Naciones, levantad.»
+
+
+
+
+ IX
+
+ INVOCACION
+
+ (EN EL ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE)
+
+
+ I
+
+ Pueblos, batid vuestro pendon glorioso
+ Del Atacama al Cabo tempestuoso
+ Donde se estrella el mar;
+ Que en este dia la nacion Chilena
+ Lo hizo flamear sobre la antigua almena
+ De independencia al grito popular.
+
+
+ II
+
+ Guerreros, por la sangre consagrados,
+ De inmarcesibles lauros coronados
+ En el campo de honor;
+ Despertad del cañon al estampido,
+ Que hoy rememora un pueblo agradecido
+ Que os debe de su gloria el esplendor.
+
+
+ III
+
+ Niños, alzad las inocentes palmas
+ Y ardan en entusiasmo vuestras almas
+ Honrando á la virtud,
+ Que niños cual vosotros vuestros padres
+ Descendieron del seno de sus madres
+ Para destruir la dura esclavitud.
+
+
+ IV
+
+ Vírgenes puras, como el sol hermosas,
+ Que os coronais con perfumadas rosas
+ La frente virginal;
+ Cubrid con ellas los sepulcros yertos
+ De los valientes por la patria muertos
+ Que duermen sobre almohada terrenal.
+
+
+ V
+
+ Sacerdotes del Dios crucificado,
+ Quemad sobre el altar inmaculado
+ Inciensos al Señor,
+ Y suba entre la nube de humo denso
+ La sublime oracion de un pueblo inmenso
+ Que ensalza de la patria al Redentor.
+
+
+ VI
+
+ Legisladores de alta inteligencia,
+ Que alumbrasteis del pueblo la conciencia
+ Clamando: _Fiat lux!_
+ Si los campeones dieron altos hechos,
+ Vosotros proclamasteis los derechos
+ De la igualdad, que predicó Jesus.
+
+
+ VII
+
+ Ancianos, cuya mano temblorosa
+ Nos indica la ruta misteriosa
+ Que debemos seguir;
+ Bendecid con amor á vuestros hijos,
+ Para que sigan con los ojos fijos
+ La estrella que los lleve al porvenir.
+
+
+ VIII
+
+ Jóvenes, de la patria la riqueza,
+ El porvenir está en vuestra cabeza,
+ Bella es vuestra mision:
+ Es coronar el noble monumento,
+ Que simboliza el grande pensamiento
+ Que inauguró la tierra de Colon.
+
+
+ IX
+
+ Sombras de las falanges militares
+ Que alzaron los escudos tutelares
+ Al pié del patrio altar;
+ Dejad caer el casco rutilante
+ Dejad caer el hierro fulminante
+ Y vuestra obra venid á contemplar.
+
+
+ X
+
+ Naves, alzad las flámulas hermosas
+ Envueltas por las nubes magestuosas
+ Del humo del cañon,
+ Conmemorando los gloriosos dias
+ En que Chile botó á las ondas frias
+ En leño audaz su invicto pabellon.
+
+
+ XI
+
+ Campos feraces do la mies ondea,
+ Selvas en donde el pájaro gorjea,
+ Rios que vais al mar:
+ Un himno alzad con voz estrepitosa,
+ Que os fecundó la sangre jenerosa
+ Que enrojeció las gradas de su altar.
+
+
+ XII
+
+ Andes, en cuya frente encanecida
+ La historia americana está esculpida
+ En cifra colosal;
+ Tú que levantas la cabeza al cielo,
+ Pídele á Dios la lluvia del consuelo
+ Y á la América baña en su raudal.
+
+
+
+
+ X
+
+ AL CONDOR DE CHILE[2]
+
+
+ Tú que en las nubes tienes alto nido,
+ Tiende tu vuelo, condor atrevido,
+ Que sustentas de Chile el paladion;
+ Sigue del sol la luminosa huella,
+ Y trae cual Prometeo una centella
+ Para incendiar con ella á la nacion.
+
+ Para incendiarla en alto patriotismo,
+ Para animar la antorcha del civismo
+ Para encender del pueblo la virtud;
+ Para templar los tibios corazones,
+ Para quemar los últimos girones
+ Del manto de la torpe esclavitud.
+
+ Estiende, estiende el ala vigorosa,
+ Cual la vela que en noche procelosa
+ Alza la nave en negra tempestad;
+ Vuela á traer la vívida centella
+ Que en ochocientos diez, fulgente y bella,
+ La antorcha reanimó de libertad.
+
+ Tú sabes ya el camino, ave altanera,
+ Fuiste de nuestros padres mensajera
+ Para pedir á Dios chispa inmortal
+ Y dar fuego de alarma los cañones,
+ Y derretir los ferreos eslabones
+ De la innoble cadena colonial.
+
+ Tú los viste lanzarse á la pelea,
+ Blandir la espada, sacudir la tea,
+ Vencer, y caer en la pujante accion
+ Mientras que tú, cruzando las esferas
+ Dabas aire de Chile á las banderas,
+ Y fuego del patriota al corazon.
+
+ Tú los viste en la noche tempestuosa
+ Guiados por tu pupila luminosa,
+ Cual por la estrella el navegante audaz,
+ Escalar de los Andes las montañas,
+ Esculpiendo en su cima las hazañas
+ Que realizaron con vigor tenaz.
+
+ Allí tambien reverberó tu lumbre
+ Cuando bajó rodando de la cumbre
+ Desmelenado el iracundo leon,
+ A par que retumbaba en la eminencia
+ El grito atronador de independencia
+ Que repetia el mundo de Colon.
+
+ Desde entonces tu llama se ha apagado,
+ El corazon del pueblo se ha enfriado,
+ Y ha muerto el fuego patrio en el altar,
+ Fuego necesitamos: danos fuego,
+ Que nuestros ojos abundante riego
+ De libertad al árbol dieron ya.
+
+ Haz por los hijos lo que en otros dias
+ Hiciste por sus padres, cuando hendias
+ Las esferas con ímpetu veloz,
+ Para traer la centella salvadora
+ Que de ese sol, que el universo adora,
+ Brotó, y en tus pupilas puso Dios.
+
+ Las alas tiende y sube hasta los cielos,
+ Cual si fueras á traer á tus hijuelos
+ El alimento que la vida dá;
+ Y mientras bajas desde el alta esfera
+ Nuestra voz de Setiembre á la bandera
+ Con himno popular saludará.
+
+ Y cuando venga la centella ardiente
+ Que del cobarde el corazon caliente
+ Y nos llene de aliento varonil;
+ Danos sombra propicia con tus alas,
+ Mientras que en el espíritu que exalas
+ Impregnamos la túnica viril.
+
+ Despues condúcenos á la victoria,
+ Traza con luz la senda de la gloria
+ Que nos lleve sin sangre á la igualdad;
+ Toma luego en tu pico oliva y palma
+ Y arrancando una chispa á nuestra alma
+ Vuélvesela á ese sol de libertad.
+
+
+
+
+ XI
+
+ LA ORACION DE SETIEMBRE
+
+
+ Doblemos la rodilla: ya luce en el oriente
+ El sol, que en otros dias con brillo refulgente
+ Inauguró del pueblo la estátua colosal.
+ Miradle en este templo que alzó la providencia:
+ Sobre el altar se eleva, fijando la creencia
+ Que llena nuestras almas de espíritu inmortal.
+
+ Chile es el templo inmenso: los Andes sus altares,
+ Sus flores el incienso, sus cedros los pilares,
+ Sus aves la armonía, su cielo el pabellon;
+ Valparaiso el pórtico que sobre el mar se inclina,
+ Y el sol que nos alumbra, la lámpara divina.
+ Do arde sagrado fuego de eterna religion.
+
+ Mirad cual lo saludan del muro los cañones,
+ Cual alzan los guerreros sus ínclitos pendones,
+ En que la estrella luce cual signo de hermandad;
+ Mirad como se riza del mar la blanca espuma,
+ Cual se disipa en torno la misteriosa bruma,
+ Y cual se tiñen de oro los Andes, ¡contemplad!
+
+ Oid como resuenan los _¡vivas!_ nacionales,
+ Cual desde el alta torre sus glorias inmortales
+ Publica la campana con lenguas de metal;
+ Oid como retumban los bélicos tambores,
+ Los cantos de la infancia, del pueblo los clamores,
+ Que llenan todo el templo cual coro universal.
+
+ Doblemos la rodilla, y en nuestros labios vibre,
+ Una oracion solemne digna de un pueblo libre,
+ Que en alas de los ángeles remonte hasta el Señor;
+ Doblemos la rodilla, y alzando el pensamiento,
+ En un amor unidos y un mismo sentimiento,
+ Roguemos al abrigo de un manto protector.
+
+ Roguemos por la suerte del mundo Americano,
+ Porque sus nobles hijos con palmas en la mano
+ En nombre de un principio se abracen con amor;
+ Roguemos porque caigan los réprobos caudillos,
+ Que en el altar sagrado dan filo á los cuchillos,
+ Para apagar, matando, de libertad el clamor.
+
+ Roguemos, porque nunca naufrague la creencia,
+ Para que tenga un culto la excelsa inteligencia
+ Que dice á la barbarie:--«¡De aquí no pasarás!»
+ Roguemos porque todos escriban en sus pechos
+ Con sangre de sus venas, sus leyes y derechos,
+ ¡Que nunca borrar pueda la tiranía audaz!
+
+ Pidamos para el campo las mieses abundosas,
+ El pan para los pobres, virtud á las hermosas,
+ Y para el pueblo todo, la luz de la razon;
+ Y ante la tumba fria do yacen nuestros padres,
+ Que de laurel eterno cubrieron nuestras madres,
+ Pidamos para todos de paz la bendicion!
+
+ Este es el ruego digno de un pueblo generoso,
+ El único que al sólio del Todo-Poderoso
+ En alas de los ángeles la brisa llevará;
+ Roguemos, que templados por el sublime ruego,
+ El alma encandecida del entusiasmo al fuego
+ A otras generaciones su ardor trasmitirán.
+
+ Doblemos la rodilla: ya luce en el Oriente
+ El sol que á nuestros padres encandenció la mente
+ Para vaciar en ella de Chile la nacion;
+ ¡Silencio! en nuestros lábios como en el arpa vibre
+ Una oracion solemne digna de un pueblo libre
+ Que pida para todos Amor y Redencion.
+
+
+
+
+ XII
+
+ Á LA AMÉRICA
+
+
+ Por las fieras hambrientas perseguido
+ Cruza indómito potro las llanuras,
+ Y amarrado con fuertes ligaduras
+ En sus hombros Mazzepa va tendido.
+
+ Por la carrera al fin desfallecido
+ El bruto cae sobre las breñas duras,
+ Y libre de sus recias ataduras
+ Mazzepa se levanta rey ungido.
+
+ Asi América gime entre cordeles
+ Al rudo potro colonial atada,
+ Seguida por la jauría de lebreles;
+ Y exánime, y sangrienta y lacerada
+ Corre, cae, se levanta y de laureles,
+ Resplandece su frente coronada.
+
+
+
+
+ XIII
+
+ Á LOS MÁRTIRES DE LA INDEPENDENCIA
+
+
+ Herido por un dardo en la pelea
+ Epaminondas cae sobre su escudo,
+ Abierto el pecho por el dardo agudo
+ Que mata el cuerpo, pero no la idea.
+
+ Y al ver triunfal que su pendon flamea
+ Afloja de la muerte el fiero nudo
+ Y dice á Tebas: «Madre, te saludo!
+ «Quedan mis hijas: Leuctra y Mantinea!»
+
+ Tambien dos hijas bellas nos dejaron
+ Los que el libre pendon dieron al viento,
+ Y á su sombra su espíritu entregaron;
+
+ Hijas son de su esfuerzo y su ardimiento:
+ La Independencia que ellos proclamaron,
+ La libertad que dió su pensamiento.
+
+
+
+
+ XIV
+
+ EL INVÁLIDO
+
+
+ No mirais aquel mendigo
+ De aquella iglesia á la puerta,
+ Cuya miseria despierta
+ Simpática compasion;
+ Y que á todos los que pasan
+ Tendiendo mano transida,
+ Pide con voz dolorida
+ _Una limosna por Dios!_
+
+ Es un mártir de la patria,
+ Un soldado valeroso
+ Del estandarte glorioso
+ Que el hemisferio cruzó;
+ Soldado que en otro tiempo
+ Hizo temblar al guerrero
+ Y que hoy pide al pasagero:
+ _Una limosna por Dios!_
+
+ Ved: en su manga derecha
+ Se perciben dos galones,
+ Y de Maipo los cordones
+ Que la patria le donó:
+ Cabo inválido, sin brazo,
+ Solo le resta en la tierra
+ Pedir despues de la guerra
+ _Una limosna por Dios!_
+
+ A la puerta de la iglesia
+ Rememora sus hazañas,
+ Y las gloriosas campañas
+ Que en otros siguió;
+ Y mostrando con orgullo
+ De su frente un ancha herida,
+ Pide con voz dolorida
+ _Una limosna por Dios!_
+
+ «Fuí soldado de los Andes,
+ «En Maipo Cabo me hicieron,
+ «Y las balas deshicieron
+ «Mi brazo en Ituzaingó:
+ «Entonces mi voz se oia
+ «En medio del fuego recio,
+ «Y hoy me arrojan con desprecio
+ «_Una limosna por Dios!_
+
+ «De frente! A la bayoneta!
+ «El coronel nos gritaba,
+ «Y sin miedo nos llevaba
+ «A la boca del cañon.
+ «Al brazo el arma llevaba,
+ «Metralla y bala llovia,
+ «Y entonces yo no pedia
+ «_Una limosna por Dios!_
+
+ «Cuantas veces en los Andes
+ «Al venir la madrugada,
+ «En medio de una nevada
+ «Mi bigote emblanqueció.
+ «Hoy la nieve de los años
+ «Mi cabello ha encanecido,
+ «Y estiendo la mano y pido
+ «_Una limosna por Dios!_
+
+ «Dónde están mis camaradas
+ «Del Cerrito y Ayacucho,
+ «Que mordian el cartucho
+ «Con indomable valor?
+ «Dónde están? tal vez ahora
+ «Duermen en la tumba helada,
+ «Ó piden con voz quebrada
+ «_Una limosna por Dios!_
+
+ «Como ellos yo moriré,
+ «Y en la tierra de mi fosa
+ «¿Qué alma verterá piadosa
+ «Una gota de dolor?
+ «Y cuando en algun camino
+ «Bajo los años sucumba
+ «¿Quién dará para mi tumba
+ «_Una limosna por Dios!_»
+
+ Cesa, cesa en tus lamentos
+ Cabo lleno de laureles,
+ Que hay olvidos mas crueles
+ Que los que llora tu voz:
+ La República Argentina
+ Bajo el yugo de un tirano
+ Pide al mundo americano
+ _Una limosna por Dios!_
+
+ 1838
+
+
+
+
+ XV
+
+ LA CAMPANA
+
+ Profético metal, los ciudadanos
+ Que de agüero y comento son exentos
+ A tu voz bailarán por estos llanos,
+ En tanto que tu voz y tus acentos
+ Oyen descoloridos los tiranos
+ Y te atienden los reyes macilentos.
+
+ QUEVEDO.
+
+ (Polimnia--Musa II.)
+
+
+ I
+
+ ¡Oh, Campana! de mi Patria
+ Eres símbolo de gloria:
+ O heraldo de la victoria,
+ O intérprete del dolor;
+ Eres corona de bronce
+ En los aires suspendida,
+ Que los fastos de la vida
+ Publicas con tu clamor.
+
+ Tú concretas nuestra historia:
+ Has dado la voz de alerta,
+ Golpeando de puerta en puerta
+ Con tu metálica voz;
+ Has anunciado las paces
+ Adornada con la oliva,
+ Y envuelta con palma altiva
+ La guerra cruenta y feroz.
+
+ Has sido la grave orquesta
+ De los cánticos triunfales,
+ Y en los tristes funerales,
+ Melancólico pregon;
+ Y colgado de tus cuerdas
+ Un pueblo de audacia lleno,
+ Ha hecho brotar de seno
+ La voz de revolucion.
+
+ Y tus ecos tempestuosos
+ Por el aire resonaron
+ Cuando en Mayo saludaron
+ El sol de la redencion,
+ Cuyo vivífico rayo
+ Como un martillo de oro
+ Te dió el acento sonoro
+ De la estátua de Memnon.
+
+ Has publicado cien veces
+ Por el mundo americano,
+ Las victorias de Belgrano,
+ De San Martin y Alvear;
+ Has proclamado á los pueblos
+ En medio de la matanza,
+ Y alentado su esperanza
+ Los triunfos al publicar.
+
+ En las contiendas civiles
+ Esclava de las facciones,
+ Te ha arrancado tristes sones
+ La espada del vencedor,
+ Y dominando el murmullo
+ Del pueblo desenfrenado,
+ Ante el mundo has protestado
+ Con dolorido clamor.
+
+ Y cuando por un tirano
+ El pueblo se vió oprimido,
+ Tú articulaste un gemido
+ Con tu lengua de metal,
+ Y otra vez sobre tu torre
+ Sonaras estrepitosa,
+ Cuando mires victoriosa
+ La bandera azul flotar.
+
+ Eres la voz del destino
+ Que presides á las horas,
+ Que con sus alas sonoras
+ Te golpean sin cesar,
+ Y tú, su vuelo marcando,
+ Generosa en demasía,
+ Devuelves una armonía
+ Por el golpe que te dan.
+
+
+ II
+
+ Al pueblo siempre anuncia la campana
+ Lo que ha sido, lo que es, lo que será:
+ Cuando á su trono se alza soberana
+ La virtud que combate á la maldad;
+ Y cuando los tiranos en su cuello
+ Han posado su planta ignominiosa
+ ¡Ay! entonces resuena dolorosa
+ Cual llorando perdida libertad.
+
+ ¡Ah! de mi patria saludó el bautismo
+ Cuando subiendo al rango de Nacion,
+ Sobre su frente el oleo del civismo
+ Dios derramó cual sacra bendicion.
+ Mas hoy llora, cual llora por los muertos,
+ Porque no tiene pueblo soberano,
+ Y es el despojo de feroz tirano
+ La que en sus puños desgarró un leon!
+
+ Pero ella ha de sonar en algun dia
+ En la torre de la alta Catedral,
+ Para mi Patria anuncio de alegría;
+ Para el tirano un eco funeral.
+ Y se alzarán los cánticos sagrados
+ Como cuando cayeron los leones,
+ Y cuando cien Británicos pendones
+ En su techumbre el pueblo hizo colgar.
+
+ Y entre incienso, plegarias y armonía,
+ Entre gritos de Patria y Libertad,
+ Descenderá la horrenda tiranía,
+ Se elevará radiante la Igualdad:
+ No existirán divisas de partidos,
+ Será el color azul, de los hermanos,
+ Que para combatir á los tiranos
+ Se abraza con amor la sociedad.
+
+ Envuelto en un pendon ensangrentado
+ En el pendon azul de la Nacion,
+ Conducirán el cuerpo de un soldado
+ Tendido en la cureña de un cañon,
+ Y al pié de la pirámide de Mayo
+ El cadáver del mártir colocando,
+ De laureles su frente coronando
+ Le votarán espléndida ovacion!
+
+ ¡Muera yo así en mi Patria redimida
+ Dejándola con gloria y libertad!
+ ¡Muera yo así cantando en mi caida
+ El himno de la Paz y la Igualdad!
+ ¡Pueda llegar hasta el hermoso dia,
+ En que suba mi Patria á su alto asiento,
+ Y ábranse con estruendo en el momento
+ Las puertas de la negra eternidad!
+
+ 1839
+
+
+
+
+ XVI
+
+ SATIRA Á SANDOVAL
+
+ AL TRAIDOR QUE ENTREGÓ Á ORIBE Á LAS ILUSTRES VÍCTIMAS AVELLANEDA Y
+ VILELA
+
+ Le traite se fait justice
+ Il se chasse de nos rangs
+ Ah! que son nom retentise
+ Maudit par nos veterans!
+
+ BARTHELEMI.
+
+
+ Prendiendo fuego á un templo portentoso
+ Erostrato su nombre eternizó;
+ Vendiendo Judas á Jesus piadoso
+ Su fama en el Madero se esculpió.
+
+ Entregando al verdugo dos cabezas
+ Te has hecho en nuestros fastos inmortal,
+ Que si no tienes que contar proezas,
+ Tienes una traicion ¡vil Sandoval!
+
+ ¡Vil Sandoval! tu nombre será eterno,
+ Como un remordimiento le has de oir,
+ Y hasta tocar el linde del infierno
+ La maldicion de Dios te ha de seguir.
+
+ Siete veces traidor, tú, miserable,
+ De la historia en el libro vivirás,
+ Como en jardín ameno y deleitable
+ Vive entre flores el reptil audaz.
+
+ Tú te has hecho justicia con tu crimen:
+ Mi noble patria batirá las manos,
+ Al ver que en tí sacuden sucio limen
+ Los libres que combaten á tiranos.
+
+ Signe por esa huella ensangrentada
+ Que el verdugo señala con su planta,
+ Y encontrarás al fin de la jornada
+ Un buen cordel que oprima tu garganta.
+
+ Y mientras tu amo el látigo sangriento
+ Hace sobre tu espalda resonar,
+ Yo empuñaré el azote del tormento
+ Para tu nombre infame flajelar.
+
+ Tu nombre dije! En qué gloriosas lides
+ Entre la voz del plomo resonó?
+ Entre qué renombrados adalides
+ Tu acero vencedor relampagueó?
+
+ Mas no en batallas se probó tu aliento:
+ En pulperías fueron tus campañas,
+ Armado con un naipe mas mugriento
+ Que el corazon que abrigan tus entrañas.
+
+ Pérfido el vaso de licor tendiendo
+ Y bajo el poncho armando la cuchilla,
+ Y á tus contrarios por la espalda hiriendo,
+ Seguido por vandálica gavilla;
+
+ Tendido entre las patas del caballo,
+ En vez de sangre revolcado en vino:
+ Tales son tus proezas, vil lacayo;
+ Tales tus hechos son, vil asesino.
+
+ Escoria de la fragua de los vicios,
+ Tahur, ladron, borracho y asesino!
+ Tu eterno compañero es el suplicio;
+ Traicionar á los libres, tu destino.
+
+ Ojos de gato, lengua de serpiente,
+ Garras de tigre, boca de lagarto!
+ Satan sin duda con un beso ardiente
+ Selló tu rostro en la hora de tu parto.
+
+ Y al contemplarte mísero gusano
+ En medio de una gloria colosal
+ Dijiste tú:--«Ya no pondré mi mano,
+ «Adonde alcance con su pié triunfal:»
+
+ Y envidiando el laurel de la derrota,
+ Y de los libres la postrera gloria,
+ Fuiste á vender cual miserable ilota,
+ Los hijos de la patria y la memoria.
+
+ Sí, que la inmensa gloria de los bravos
+ No era para tus hombros sin pujanza:
+ Debes cargar cadenas entre esclavos,
+ No de los libres la quebrada lanza.
+
+ Los libres solos su bandera alzando
+ Con doble esfuerzo treparán los Andes,
+ Y entre Argentinos el aliento dando
+ Los buenos solo llamaránse grandes.
+
+ Tú, Sandoval, tan ínclita guirnalda
+ Con tus manos inmundas no ajarás,
+ Porque ese hierro que marcó tu espalda
+ Te ha impreso ya su cicatriz tenaz.
+
+ No azul pendon te prestará su sombra
+ Sino la planta del señor feroz,
+ Que haciéndote servir como de alfombra
+ Te lanzará iracundo, torpe coz.
+
+ El lodo cubra tu cabeza infame,
+ Tu cuello dobla al récio bofeton,
+ De tu señor el pié sangriento lame,
+ Y de tu labio mane corrupcion!
+
+ Sicario vil entre sicarios seas,
+ Sucios insectos cubran tus heridas,
+ Arrastrado cual vívora te veas,
+ Y Dios te dé para sufrir, mil vidas!
+
+ Sangre bebas en vez de linfa pura,
+ Sangre tan solo bebas por do quier,
+ Y al entrar en el lecho, sangre impura
+ De la almohada veas tú correr!
+
+ El mas cobarde escúpate á la cara,
+ Tu nombre sea voz de deshonor,
+ Mientras mi musa con candente vara
+ Fija en tu frente el nombre de TRAIDOR!
+
+ La maldicion del mundo eternamente
+ En tu oido resuene noche y dia,
+ Y las furias con látigo crujiente
+ Te precipiten á la tumba fria!
+
+ Que por las furias siempre perseguido
+ Llegues á la mansion de Satanás,
+ Y al darte abrazo estrecho, estremecido,
+ Dedos ardientes sientas por detrás.
+
+ Y que te brinde copa reluciente,
+ Y al apurarla lleno de embriaguez,
+ En la lengua te pique una serpiente,
+ Que surja enfurecida de la hez.
+
+ Luego te traiga naipes caldeados,
+ Y te obligue con ellos á jugar,
+ Y sientas por tus dedos abrasados
+ Tu negra sangre á chorros destilar.
+
+ Y levantando un coro de clamores
+ Los demonios, al son de ronca trompa,
+ Te arrojen donde yacen los traidores,
+ Con infernal y con grotesca pompa!
+
+ 1841
+
+
+
+
+ XVII
+
+ GRITO DE ALARMA
+
+(DESPUES DE LA DERROTA DEL ARROYO GRANDE EN 1841)
+
+
+ Alzaos del polvo inerte
+ Vencidos, no domados,
+ Cerniendo la melena
+ Como soberbio leon;
+ Alzaos, y ante los bustos
+ De hermanos degollados,
+ Levante un pueblo libre
+ Su alejado pabellon.
+
+ Si conservais alientos
+ Y sangre en vuestras venas,
+ El aire que os circunda
+ De fuego llenaré,
+ Y la dorada copa
+ Que el entusiasmo inspira,
+ Al silvo de las balas
+ Tranquilo os brindaré.
+
+ Mas si temblais cobardes,
+ En vez de altivos cantos
+ Viriles maldiciones
+ Levantará mi voz;
+ Y en vez de alzar la copa
+ Del génio de la patria,
+ Os lanzaré mi lira
+ Con ímpetu feroz.
+
+ Oid, que del poeta
+ Las voces son augustas,
+ Ya entonen la agonía
+ O el cántico triunfal
+ A su eco se levantan
+ Los pueblos oprimidos,
+ Y en pechos maldecidos
+ Esconden el puñal.
+
+ A su eco se alza el pueblo
+ Rompiendo sus cadenas,
+ Con brazos vigorosos
+ Mas duros que el metal,
+ Y si en la dura lucha
+ Dan vuelta las espaldas,
+ Vuelven, si dá la lira
+ De alarma la señal.
+
+ Un dia fué en la Grecia
+ Que en medio á la derrota
+ Los cantos de Tirteo
+ Se oyeron resonar,
+ Y revolviendo al punto
+ Los escuadrones rotos,
+ El lauro de victoria
+ Supieron rescatar.
+
+ Será que ya en el mundo
+ No exista el entusiasmo,
+ Ni acorran á la patria
+ Los hombres de esta edad?
+ ¡Oh, no! los corazones
+ Sacudan ese pasmo,
+ Y asiendo de la espada
+ Gritemos: «¡Libertad!»
+
+ La libertad no ha muerto,
+ Y en la sangrienta arena
+ Donde se vé postrada
+ Su aliento no rindió:
+ De heridas traspasada,
+ Y en rojo humor teñida,
+ En sus convulsas manos
+ Nuestro laurel salvó.
+
+ Secad el triste lloro
+ Que baña las mejillas
+ Al sol de la esperanza
+ Que miro ya lucir,
+ Los pueblos no se salvan
+ Con infecundo llanto,
+ Sinó queriendo altivos
+ Ser libres ó morir.
+
+ Agrúpense los libres
+ Al pié de la bandera,
+ Que las legiones rotas
+ Aun hacen tremolar,
+ Y firmes, denodados,
+ Velando en la trinchera,
+ Como la sombra al cuerpo
+ La sigan sin cesar.
+
+ Al que á su puesto falte,
+ Al que la muerte tema,
+ Al que cobarde tiemble
+ ¡Oprobios veces mil!
+ Los cascos de los potros
+ Que doman los valientes
+ Pisen esas cabezas
+ Sin nervio varonil.
+
+ Verán á los bandidos
+ Sus puertas derribando,
+ Violadas en su lecho
+ Las prendas de su amor,
+ Y en medio á la algazara
+ De torpes asesinos
+ Los cráneos de sus hijos
+ Colmados de licor!
+
+ Honor á los valientes
+ Que vibren el acero
+ Confiando en nuestra causa
+ Con grande corazon;
+ Y firmes como roca
+ La espada levantando,
+ De esclavos y tiranos
+ Detengan la invasion!
+
+ Honor al que en las filas
+ Peleando como bueno,
+ Consagre á sus hermanos
+ La vida en oblacion!
+ La palma del martirio
+ Circundará su frente,
+ Que de los hombres libres
+ Tendrá la bendicion!
+
+ El fuego y el acero
+ Llevamos en las manos,
+ Lidiemos con denuedo,
+ Caigamos con valor,
+ Y antes que ver la patria
+ Revuelta por el fango,
+ En pálidas cenizas
+ Salvemos el honor.
+
+ Luchad como valientes,
+ Porque do quier que vayais,
+ Como á traidores viles
+ El mundo escupirá;
+ Luchad, que defendemos
+ El último baluarte,
+ Donde salvar podremos
+ La gloria y el hogar.
+
+ ¡Al arma! Al arma! Al arma!
+ Y el grito repetido
+ Haga vibrar las almas
+ Con súbita emocion,
+ Y en torno de la hoguera
+ Que brilla moribunda,
+ Encienda sus antorchas
+ Del pueblo la legion.
+
+ Arriba, ciudadanos,
+ Dando de ¡alarma! el grito
+ Alzad vuestra bandera,
+ Rodead el patrio altar,
+ Antes que el nuevo Atila
+ Pisando vuestras sienes
+ Os haga á latigazos
+ Del polvo levantar.
+
+ De frente, infantería!
+ La boca en el cartucho,
+ La cara al enemigo,
+ La mano en el fusil,
+ Soldados, adelante,
+ Rompamos esas filas:
+ Quien caiga será grande,
+ Quien huya será vil!
+
+ Valientes escuadrones
+ Que en ardorosos potros
+ Oís con lanza en ristre
+ Los ecos del clarin,
+ En cargas redobladas
+ Romped esas legiones,
+ Que alzan bandera roja
+ Del campo en el confin!
+
+ Tranquilos artilleros,
+ Al pié de la cureña,
+ Ardiente lanza-fuego
+ Tended sobre el cañon;
+ Y entre humo y entre sangre,
+ Y en nubes de metralla
+ Vomite cada bronce
+ Muertes y destruccion!
+
+ Prudentes timoneros
+ Que con membrudos brazos
+ Luchais contra las olas
+ Que agita el huracan,
+ Poned la proa al viento
+ Con ánimo esforzado,
+ Fijando el gobernalle
+ Con mano de tiran!
+
+ Alzad, de alarma al grito,
+ Vencidos, no domados,
+ Cerniendo la melena
+ Como soberbio leon;
+ Alzad y ante los bustos
+ De hermanos degollados,
+ Levante un pueblo libre
+ Su ajado pabellon.
+
+
+
+
+ XVIII
+
+ HIMNO
+
+ AL 25 DE MAYO
+
+(ARREGLADO Á MÚSICA)
+
+
+ CORO
+
+ Libertad, sube á tu trono
+ De la gloria en el broquel,
+ Agitando nobles palmas,
+ Coronada de laurel.
+
+ ESTROFA
+
+ Como la flor hermosa
+ De cáliz recojido,
+ Que se abre al estallido
+ Del rayo destructor,
+ La Patria, al ronco estruendo
+ Del rayo de la guerra,
+ En Mayo dió á la tierra
+ Su aroma y esplendor.
+
+ CORO
+
+ Libertad, sube á tu trono
+ De la gloria en el broquel,
+ Agitando nobles palmas,
+ Coronada de laurel.
+
+ ESTROFA
+
+ Esclava Buenos Aires
+ Gemía en desconsuelo,
+ Cuando brilló en el cielo
+ De libertad el sol,
+ Y entre flotantes nubes
+ El astro colocando,
+ Dijo, su sien orlando:
+ «¡Mirad mi pabellon!»
+
+ CORO
+
+ Libertad, sube á tu trono
+ De la gloria en el broquel,
+ Agitando nobles palmas,
+ Coronada de laurel.
+
+ ESTROFA
+
+ Dando de alarma el grito
+ Con eco poderoso,
+ El pueblo generoso
+ La espada desnudó;
+ Y destrozó cadenas,
+ Y derribó coronas,
+ Y en las opuestas zonas
+ Laureles conquistó.
+
+ CORO
+
+ Libertad, sube á tu trono
+ De la gloria en el broquel,
+ Agitando nobles palmas,
+ Coronada de laurel.
+
+ ESTROFA
+
+ Los héroes con su sangre
+ Sellaron la victoria,
+ Cayendo con su gloria
+ Bajo el sagrado altar,
+ Y el pueblo agradecido
+ Sus nombres rememora,
+ Que el sol de Mayo dora
+ En la urna tumular.
+
+ CORO
+
+ Libertad, sube á tu trono
+ De la gloria en el broquel,
+ Agitando nobles palmas,
+ Coronada de laurel.
+
+ ESTROFA
+
+ Alzando verdes palmas
+ Tejidas con el lirio,
+ La gloria y el martirio
+ Reciba su ovacion;
+ Y alzando patrios himnos
+ Que vuelen por los aires,
+ Levante Buenos Aires
+ Su invicto pabellon.
+
+ CORO
+
+ Libertad, sube á tu trono
+ De la gloria en el broquel,
+ Agitando nobles palmas,
+ Coronada de laurel.
+
+
+
+
+ LIBRO SEGUNDO
+
+ ARMONÍAS DE LA PAMPA
+
+
+
+
+ I
+
+ Á UN OMBÚ
+
+ EN MEDIO DE LA PAMPA
+
+
+ Cual rústico campanario
+ Que en la campaña desierta
+ Indica al hombre la puerta
+ Del melancólico osario
+ Que ampara su vecindad;
+ Ahí estás, ombú gigante
+ A la orilla del camino,
+ Anunciando al peregrino
+ Que bajo el tronco pujante
+ Duerme por siempre un mortal.
+
+ La tempestad te acaricia
+ Con sus alas tenebrosas,
+ Y en tus entrañas hojosas
+ Te da con grata delicia
+ Ardientes besos de amor;
+ Y con atléticos brazos
+ Junto á tu tronco la aferras,
+ Y entre tus ramas encierras
+ Con titánicos abrazos
+ Su estrepitoso clamor.
+
+ Y tú á su voz amorosa
+ Enamorado palpitas,
+ Tu cabellera lujosa
+ En el seno precipitas
+ De la recia tempestad;
+ Y te envuelve con su manto
+ Que el relámpago colora,
+ Tu frente que el rayo dora
+ Te la riega con el llanto
+ De la mústia soledad.
+
+ Y celosa de la tierra
+ Que te nutre con su seno,
+ Ruge como ronco trueno,
+ Tus raices desentierra
+ Con delirante furor.
+ Cuando te siente postrado
+ Entre tus ramas suspira,
+ Y cual armónica lira
+ Lanza tu tronco humillado
+ Ecos de tierno dolor.
+
+ Al lucir el alba pura,
+ En la Pampa ya no brillas,
+ Y tus hojas amarillas
+ Rodando por la llanura
+ Van á perderse en el mar.
+ Los cisnes de la rivera
+ Que visten plumas de nieve,
+ Meciéndose en la onda leve
+ Siguen tu traza lijera
+ Por las ondas de cristal!
+
+ Eres la verde guirnalda
+ De la cabaña pajiza,
+ Que vas marchando de prisa
+ Con el pasado á tu espalda
+ Y á tu frente el porvenir.
+ Donde huye la tribu errante
+ Y clava el hombre su planta,
+ Tu cabeza se levanta
+ Cual la de inmenso gigante
+ Que está diciendo: «hasta aquí.»
+
+ Tú señalas las barreras
+ Que dividen al desierto,
+ Y oyes el vago concierto
+ Que alzan las auras ligeras
+ De la Pampa en el umbral.
+ Eres lo último que muere
+ De la morada del hombre,
+ Y sin registrar un nombre
+ Estás diciendo al viajero
+ Que allí descansa un mortal.
+
+ Deten tu paso y escucha
+ El gemido del hermano,
+ El rugido del tirano,
+ El estridor de la lucha...
+ ¡De la lucha fraternal!
+ El alarido de guerra
+ A tus espaldas retumba,
+ La libertad se derrumba,
+ De horror palpita la tierra
+ Que en sangre teñida está.
+
+ ¡Ah! prosigue tu camino
+ Por la pampa solitaria:
+ La tiranía es precaria
+ Y con esplendor divino
+ Se alzará la Libertad.
+ Sí, prosigue tu carrera,
+ Por la llanura estendida,
+ Y alza en tu cima florida
+ Del porvenir la bandera
+ Y del hombre la Igualdad.
+
+ Mas ¿qué miras? La campaña
+ Que á lo lejos se dilata,
+ El arroyuelo de plata,
+ El cielo que nada empaña,
+ O el inmenso pajonal?
+ No, tú miras á lo lejos
+ Al trasponer aquel monte
+ En el lejano horizonte,
+ Como en mágicos espejos
+ Lo que es y lo que será.
+
+ Miras la pampa argentina
+ De ciudades matizada,
+ Y por mil naves surcada
+ La laguna cristalina
+ Que hoy cubre verde juncal;
+ Miras la pobre cabaña
+ Que en palacio se transforma,
+ Y que al tomar nueva forma
+ Una nueva luz la baña
+ Con resplandor sin igual.
+
+ Míras al indio tostado,
+ Que lanzando un alarido
+ Vá huyendo despavorido
+ Por el llano dilatado
+ En pavoroso tropel;
+ Y tras él, el tigre fiero
+ Que abandona su dominio
+ Hoy teatro del exterminio,
+ Que ocupa un pueblo altanero
+ Y que transforma en vergel.
+
+ No pases mas adelante
+ Que mas lejos, abatido,
+ Marchito y descolorido
+ Verás al ombú gigante
+ Hoy de la pradera rey:
+ Y en su lugar la corona
+ Verás alzarse del pino,
+ Que unido al hierro y al lino
+ Sirve al hombre en toda zona
+ Para dar al mundo ley.
+
+ Ese destino te espera
+ Arbol cuya vista asombra
+ Que al caminante das sombra,
+ Sin dar al rancho madera,
+ Ni al fuego una astilla dar;
+ Recorrerás el desierto
+ Cual mensajero de vida,
+ Y tu mision concluida
+ Caerás cual cadáver yerto
+ Bajo el pino secular.
+
+
+
+
+ II
+
+ Á SANTOS VEGA
+
+ PAYADOR ARGENTINO
+
+ Cantando me han de enterrar
+ Cantando me he de ir al cielo.
+
+ SANTOS VEGA.
+
+ Santos Vega, tus cantares
+ No te dieron fama y gloria,
+ Mas viven en la memoria
+ De la turba popular;
+ Y sin tinta ni papel
+ Que los salve del olvido
+ De padre á hijo han venido
+ Por la tradicion oral.
+
+ Bardo inculto de la pampa,
+ Como el pájaro canoro
+ Tu canto rudo y sonoro
+ Diste á la brisa fugaz;
+ Y tus cantos se repiten
+ En el bosque y en el llano,
+ Por el gaucho Americano,
+ Por el indio montaráz.
+
+ ¿Qué te importa si en el mundo
+ Tu fama no se pregona?
+ Tú ya tienes la corona
+ Del poeta popular.
+ Y es mas bello, que en el bronce,
+ En el mármol ó granito,
+ Haber sus obras escrito
+ En la memoria tenaz.
+
+ ¡Qué te importa! si has vivido
+ Cantando cual la cigarra,
+ Al son de humilde guitarra
+ Bajo el ombú colosal!
+ Si tus ojos se han nublado
+ Entre mil aclamaciones,
+ Si tus _cielos_ y canciones
+ En el pueblo vivirán!
+
+ Cantando de _pago_ en _pago_,
+ Y venciendo payadores,
+ Entre todos los cantores
+ Fuiste aclamado el mejor;
+ Pero al fin caiste vencido
+ En un duelo de armonías,
+ Despues de payar dos dias;
+ Y moriste de dolor.[3]
+
+ Como el antiguo guerrero
+ Caído sobre su escudo,
+ Sobre tu instrumento mudo
+ Entregaste tu alma á Dios;
+ Y es fama, que al mismo tiempo
+ Que tu vida se apagaba,
+ La bordona reventaba
+ Produciendo triste son.
+
+ No te hicieron tus paisanos
+ Un entierro magestuoso,
+ Ni sepulcro esplendoroso
+ Tu cadáver recibió;
+ Pero un _Pago_ te condujo
+ A la tumba silenciosa,
+ Y lloraron en tu fosa
+ Niños y hombres con dolor.
+
+ Y los gauchos al volverse
+ A llorar entre sus ranchos,
+ Espantaron los caranchos
+ Que llegaban á escarbar:
+ Y se apearon del caballo,
+ Y con ademan contrito,
+ Rezó cada uno el _bendito_
+ Y volvieron á montar.
+
+ De noche bajo de un árbol
+ Dicen que brilla una bela,
+ Y es tu ánima que vela,
+ Santos Vega el Payador!
+ ¡Ah! levanta de la tumba!
+ Muestra tu tostada frente,
+ Canta un cielo _derrepente_[4]
+ O una décima de amor!
+
+ Cuando á lo lejos divisan
+ Tu sepulcro triste y frio,
+ Oyen del vecino rio
+ Tu guitarra suspirar;
+ Y creen escuchar tu voz
+ En las verdes espadañas,
+ Que se mecen cual las cañas
+ Al soplo del vendabal.
+
+ Y hasta creen que las aves
+ Dicen al tomar su vuelo:
+ «Cantando me he de ir al cielo;
+ «Cantando me han de enterrar!»
+ Y te ven junto al fogon,
+ Sin que nada te arrebate,
+ Saboreando amargo mate
+ Veinte y cuatro horas payar.
+
+ Tu alma puebla los desiertos,
+ Y del Sud en la campaña
+ Al lado de una cabaña
+ Se eleva fúnebre cruz;
+ Esa cruz, bajo de un tala
+ Solitario, abandonado,
+ Es un símbolo adorado
+ En los campos del Tuyú.
+
+ Allí duerme Santos Vega:
+ De las hojas al arrullo
+ Imitar quiere el murmullo
+ De una fúnebre cancion.
+ No hay pendiente de sus gajos
+ Enlutada y mústia lira,
+ Donde la brisa suspira
+ Como un acento de amor.
+
+ Pero las ramas del tala
+ Son mil arpas sin modelo,
+ Que formó Dios en el cielo
+ Y arrojó á la soledad;
+ Si el pampero brama airado
+ Y estremece al firmamento,
+ Forma místico concento
+ El árbol y el vendaval.
+
+ Esa música espontánea
+ Que produce la natura,
+ Cual tus cantos, sin cultura,
+ Y ruda como tu voz,
+ Tal vez en noche callada,
+ De blanco cráneo en los huecos,
+ Produce los tristes ecos
+ Que oye el pueblo con pavor.
+
+ ¡Duerme! duerme Santos Vega,
+ Que mientras en el desierto
+ Se oiga ese vago concierto,
+ Tu nombre será inmortal;
+ Y lo ha de escuchar el gaucho
+ Tendido en su duro lecho,
+ Mientras en pajizo techo
+ Cante el gallo matinal.
+
+ Duerme mientras se despierte
+ Del alba con el lucero
+ El vigilante tropero
+ Que repita tu cantar,
+ Y que de bosque en laguna,
+ En el repunte ó la hierra,
+ Se alce por toda esta tierra
+ Como un coro popular.
+
+ Y mientras el gaucho errante
+ Al cruzar por la pradera,
+ Se detenga en su carrera
+ Y baje del alazan;
+ Y ponga el poncho en el suelo
+ A guisa de pobre alfombra,
+ Y rece bajo esa sombra,
+ ¡Santos Vega, duerme en paz!
+
+
+
+
+ III
+
+ EL PATO
+
+ CUADRO DE COSTUMBRES
+
+
+ Clara, bella y perfumada,
+ Era una tarde serena,
+ De esas tardes en que el cielo
+ Todas sus galas ostenta,
+ En que la brisa y la flor
+ Nos hablan con voz secreta,
+ En que las bellas suspiran,
+ En que medita el poeta,
+ En que el infame se esconde,
+ Y en que el pueblo se recrea.
+ Y matizando la alfombra
+ De una estendida pradera
+ Se vé una alegre cuadrilla
+ Con sus vestidos de fiesta,
+ Porque cien gauchos reunidos
+ Las pascuas de Dios celebran.
+ En las ancas del caballo
+ Cada cual lleva su bella,
+ El que ufano con su carga
+ Bate el suelo con sobérbia,
+ Mientras que el viento levanta
+ La nevada pañoleta,
+ Que acaricia las mejillas
+ Del ginete á quien estrecha
+ Tal vez por no resbalar...
+ Quizá de puro coqueta.
+ No llevan collares de oro,
+ Ni carabanas de perlas,
+ Ni relucientes sombreros,
+ Ni corbatines de seda:
+ Humildes son los vestidos
+ Que las mujeres ostentan;
+ Y bajo pieles curtidas
+ Y de ponchos de bayeta
+ Aquel rústico gauchage
+ Alma independiente alberga.
+ Como el tosco _ñandubay_
+ Bajo su áspera corteza
+ Roba á la vista del hombre
+ Del corazon la belleza.
+
+
+ II
+
+ Encima de una loma
+ Se ven á las muchachas
+ Haciendo con donaire
+ Pañuelos agitar;
+ Y en tanto en la llanura
+ En círculo formados,
+ Se ven de los ginetes
+ Los ponchos ondear.
+
+ Sus ojos resplandecen
+ Radiantes de alegria,
+ Que templa con sus sombras,
+ Del rostro la altivez,
+ Con juegos herculáneos
+ Festejaran el dia,
+ Que el pueblo hasta jugando
+ Respira robustez.
+
+ Diríanse campeones
+ Que esperan la pelea
+ Que anuncie con estruendo
+ Las lenguas del clarin:
+ La inercia los consume
+ Mas si el cañon humea
+ Con varonil corage
+ Buscan glorioso fin.
+
+ Tal vez unas carreras
+ Esperan á porfia
+ Para cubrir de palmas
+ Al potro mas veloz...
+ Mas no, todos desean
+ Robustecer el alma,
+ Por eso _¡El Pato! El Pato!_
+ Repiten á una voz.
+
+ ¡El Pato! juego fuerte
+ Del hombre de la pampa,
+ Que marca las costumbres
+ De un pueblo varonil.
+ Para crispar los nervios,
+ Para tender los músculos,
+ Como el convulso jóven,
+ En el dolor febril.
+
+ Las fiestas populares
+ De un pueblo de valientes
+ Semejan á las rudas
+ Caricias del leon,
+ Porque el pampero raudo
+ Batiendo en esas frentes
+ Parece que inocula
+ Vigor al corazon.
+
+ Ya todos se aprestaban
+ A comenzar la pugna,
+ Asiendo de las garras
+ Con fuerza de titan:
+ Los piés en los estribos
+ Apoyan con pujanza,
+ Y esperan afanosos
+ Del gefe la señal.
+
+ Las madres, las esposas
+ Contemplan aquel grupo
+ Pendientes del latido
+ Del brazo muscular;
+ Mas derrepente vése
+ Que las manijas sueltan,
+ Y se oye entre el corrillo
+ Sordo rumor vagar.
+
+ ¿Quién desarmó la fuerza
+ De los cincuenta brazos,
+ Que un pino gigantesco
+ Podrían sacudir?
+ Dos hombres que se acercan
+ Al medio de la liza,
+ Y muestran ser campeones
+ Que quieren combatir.
+
+
+ III
+
+ El uno es Diego Zamora
+ Apellidado el «valiente»,
+ Cuya daga vencedora
+ A sus contrarios devora
+ Y es el terror de la gente.
+
+ Su mirada es decidida
+ Y negra su cabellera;
+ Y una sonrisa atrevida
+ Del labio está suspendida
+ Revelando una alma fiera.
+
+ Lleva un _facon_ en la falda,
+ Lleva un _poncho_ balandran
+ Terciado por media espalda,
+ Y del campo la esmeralda
+ Huella en un potro alazan.
+
+ El otro es Pedro de Obando,
+ Compañero de fatigas
+ De Zamora, y peleando
+ Anda con él desafiando
+ Las partidas enemigas.
+
+ Estriba con bizarría,
+ Y la _espuela nazarena_
+ Suspira en dulce armonía,
+ Como grillos que á porfía
+ Lloran del preso la pena.
+
+ Guapos el Pago los llama,
+ Y el alcalde salteadores,
+ Pero pública la fama
+ Que no la avaricia inflama
+ Su pecho en vivos ardores.
+
+ Ligados por nudo fuerte
+ Los dos siguen un camino:
+ Hermanos de vida y muerte
+ Aceptan la misma suerte
+ Bajo el yugo del destino.
+
+
+ IV
+
+ Adelantóse Zamora
+ Y sugetando la rienda
+ Pidió parte en la contienda
+ Con altanera atencion.
+ Todos á una voz gritaron
+ «Que entre Zamora y Obando».
+ Y entonces el pato tomando
+ Zamora con él salió.
+
+ Picaron todos de espuelas
+ Galopando á rienda suelta
+ Queriendo tomar la vuelta
+ Del ginete vencedor;
+ Mas en vano corren, vuelan,
+ Gritan, pegan, forcejean,
+ Y resudan, y espolean,
+ Y le siguen con furor.
+
+ Hasta que al fin un ginete
+ Lo alcanza, y con mano fija
+ Asiendo de la manija
+ Hizo el caballo cejar,
+ Pero Zamora con furia
+ Lo lleva de una pechada,
+ Dejando en tierra estampada
+ De su triunfo la señal.
+
+ Pero tres nuevos atlétas
+ Dispútanle su presea,
+ Y él en tremenda pelea
+ La disputa á todos tres.
+ Forcejean, y tendidos
+ Furiosos luchan en vano
+ Por quebrantar una mano
+ Que hierro parece ser.
+
+ Crugen, se estiran los miembros,
+ Se hinchan de sangre las venas,
+ Y enronquecidos apenas
+ Pueden el aire lanzar;
+ Mas él firme en sus estribos
+ Como animado centauro,
+ Disputa á todos el lauro
+ En combate desigual.
+
+ Llegan tres mas, y Zamora
+ Con la presteza del rayo,
+ Dando riendas al caballo
+ Las manijas les quitó:
+ Dos de ellos fueron al suelo
+ En pos del tremendo empuje,
+ Y el que queda firme ruje
+ De vergüenza y de furor.
+
+
+ V
+
+ Y corriendo
+ Desbandados,
+ Y empapados
+ En sudor,
+ A Zamora
+ Todos siguen,
+ Y persiguen
+ Con furor.
+
+ Ya lo alcanzan
+ O despuntan,
+ Ya se juntan
+ En redor,
+ Cual las hojas
+ De una planta
+ Que levanta
+ El ventarron.
+
+ Cual relámpago
+ Flamígero,
+ El alígero
+ Alazan,
+ Los zanjones
+ Que encontraba
+ Los salvaba
+ Sin parar.
+
+ Y por último
+ Rendidos
+ Alaridos
+ Dan de paz,
+ Y las gorras
+ Que se quitan
+ Las agitan
+ En señal.
+
+
+ VI
+
+ Zamora entonces levantando en alto
+ El pato, cual si fuese una bandera,
+ Detiene del caballo la carrera
+ Y le hace el freno con furor tascar,
+ Y así parado en medio de la pampa
+ Con su ademan á todos desafia;
+ Mas viendo que ninguno se movia
+ Dirige á todos la señal de paz.
+
+ Torció las riendas del sobérbio bruto
+ Y á trote largo adelantóse al rato
+ Llevando al lado el disputado pato
+ Que á gruesas gotas de sudor ganó;
+ Y al acercarse ante el vencido corro
+ Se desciñó del rostro su barbijo,
+ Y estas palabras atrevidas dijo
+ Que la turba entre aplausos recibió.
+
+ «Si hay quien dispute que gané la palma
+ «Átese al punto á la cintura un lazo,
+ «Que yo tan solo con mi izquierdo brazo
+ «Ginete, y pingo, y pato arrastraré.»
+ Nadie admitió su formidable reto:
+ Tan solo Obando en ademan airado
+ Sacó del anca un lazo que arrollado
+ Una serpiente parecia ser.
+
+ Por la presilla lo fijó en su cuerpo
+ Y por la argolla se lo dió á su amigo
+ Quien se admiraba hallar un enemigo
+ En el hermano que le diera Dios;
+ Pero impulsado por feroz orgullo
+ Asió del lazo en la siniestra mano,
+ Y á gran galope atravesando el llano
+ Tirante el lazo entre los dos quedó.
+
+ Cual hosco toro que en lazada envuelto
+ Se niega altivo á obedecer la fuerza,
+ Y rebramando con furor se esfuerza,
+ Y aspa y pezuña quiere allí clavar,
+ Tal Pedro Obando con poder resiste
+ Al férreo brazo de que está pendiente,
+ Mientras el lazo entre los dos, crugiente,
+ Se vé como una lámpara oscilar.
+
+ Silencio horrible por do quiera reina:
+ Enmudeció el frenético alarido,
+ Y solo se oye el fúnebre crujido
+ Del lazo palpitante entre los dos;
+ Mas derrepente resonó un gemido
+ Dos espirales al formar el lazo,
+ Y cada cual llevando su pedazo
+ Envuelto en él al polvo descendió[5].
+
+
+
+
+ IV
+
+ EL CABALLO DEL GAUCHO
+
+ Mi caballo era mi vida,
+ Mi bien, mi único tesoro.
+
+ _Juan M. Gutierrez._
+
+
+ Mi caballo era ligero
+ Como la luz del lucero
+ Que corre al amanecer;
+ Cuando al galope partia
+ Al instante se veia
+ En los espacios perder.
+
+ Sus ojos eran estrellas,
+ Sus patas unas centellas,
+ Que daban chispas y luz:
+ Cuanto su ojo divisaba
+ En su carrera alcanzaba,
+ Fuese tigre ó avestruz.
+
+ Cuando tendia mi brazo
+ Para revolear el lazo
+ Sobre algun toro feroz,
+ Si el toro nos embestia,
+ Al fiero animal tendia
+ De una pechada veloz.
+
+ En la guardia de frontera
+ Paraba oreja agorera
+ Del indio al sordo tropel,
+ Y con relincho sonoro
+ Daba el alerta mi moro
+ Como centinela fiel.
+
+ En medio de la pelea,
+ Donde el coraje campea,
+ Se lanzaba con ardor;
+ Y su estridente bufido
+ Cual del clarin el sonido
+ Daba al ginete valor.
+
+ A mi lado ha envejecido,
+ Y hoy está cual yo rendido
+ Por la fatiga y la edad;
+ Pero es mi sombra en verano,
+ Y mi brújula en el llano,
+ Mi amigo en la soledad.
+
+ Ya no vamos de carrera
+ Por la estendida pradera,
+ Pues somos viejos los dos.
+ ¡Oh mi moro! quiera el cielo
+ Caigamos juntos al suelo
+ Al decir al mundo A dios!
+
+
+
+
+ V
+
+ LA REVOLUCION DEL SUD
+
+ I
+
+ Á BUENOS AIRES
+
+
+ «El cuello atado á la servil cadena
+ «Del tirano postrándose á los piés,
+ «Buenos Aires esclava y miserable
+ «Ya no es el pueblo de ochocientos diez.»
+
+ Oh Patria! así decian, y entre tanto
+ Tú oias esas voces con desden,
+ Esperando mostrar con grandes hechos
+ Que eras el pueblo de ochocientos diez.
+
+ La vista al suelo con dolor bajabas,
+ Pero en tu corazon habia fé,
+ Y ardiente por tus venas aun corria
+ La sangre pura de ochocientos diez.
+
+ Y derrepente, cual gigante inmenso
+ A quien dormido ataran al cordel,
+ Despertaste rompiendo tus cadenas
+ Como en el dia de ochocientos diez.
+
+ Quien alza el grito? preguntó el tirano,
+ Y trueno sordo retumbó á sus piés,
+ Y la corneta contestó en la Pampa:
+ «Yo soy el pueblo de ochocientos diez!»
+
+ Fuiste vencida, cara patria mia,
+ Tus legiones sufrieron un revés,
+ Pero nadie dirá que no caiste
+ Como los héroes de ochocientos diez.
+
+ No lo dirán... ¡cobardes!.. las espaldas
+ Muestre lanceadas argentino infiel;
+ Nobles heridas muestren en el pecho
+ Los descendientes de ochocientos diez.
+
+ En sus lanzas filosas levantaron
+ Los sicarios del déspota cruel,
+ Del inmortal Castelli la cabeza,
+ Del hijo noble de ochocientos diez.
+
+ De la sangre del mártir de la Patria
+ De cada gota un héroe ha de nacer,
+ Sangre fecunda, como fué fecunda
+ La de los muertos de ochocientos diez.
+
+ Tus nobles hijos al mirar su busto
+ Del polvo alzaron la humillada sien,
+ Y levantaron con robustos hombros
+ El ara santa de ochocientos diez.
+
+ «Venganza al pueblo!» prorrumpieron todos
+ «Palmas al mártir que murió con fé!
+ «Gloria al que caiga en medio del combate!
+ «Gloria á los hijos de ochocientos diez!»
+
+ Se vió agitar del mártir la cabeza,
+ Y su ojo frio se volvió á encender,
+ Y desatado el labio á la palabra,
+ Clamó: «Sois hijos de ochocientos diez!»
+
+
+
+
+ VI
+
+ EL ALZAMIENTO
+
+
+ En la llanura de la inmensa Pampa,
+ Do de América el génio, firme estampa
+ Su huella colosal;
+ Do el Pampero con alas de gigante
+ La nube azota y la ola que espumante
+ Alza la tempestad.
+
+ Levanta erguida el gaucho su cabeza,
+ Cual soberbio pendon que el viento besa
+ Desplegado á la luz,
+ Cuya negra melena al aire flota,
+ En la tostada frente á la que azota
+ El ábrego del sud.
+
+ El gaucho! noble tipo Americano,
+ Que desdeña doblar ante un tirano
+ Su indómita cerviz,
+ Que despreciando halagos femeniles
+ Conserva los alientos juveniles
+ De una raza viril.
+
+ Entregado en su estancia al pastoreo
+ No escucha el importuno clamoreo
+ Que eleva la ciudad,
+ Sino cuando la patria acongojada
+ Le demanda el apoyo de su espada
+ Para su ley guardar.
+
+ Así, cuando la horrenda tiranía
+ De Rosas se afirmó, en su agonía
+ La Patria le llamó:
+ Y al escuchar su voz, se alzó cual rayo
+ Del lado del hogar, montó á caballo
+ Y la lanza empuñó.
+
+ «A las armas, valientes! Al combate!
+ «A quien cobarde el corazon no late
+ «Al toque de reunion!
+ «A sus puestos, guerreros Argentinos!
+ «Venid cantando vuestros patrios himnos
+ «Al trueno del cañon!»
+
+ Así dijo Castelli, y mil valientes
+ Al toque del clarin, vuelan ardientes
+ La patria á libertar:
+ No es Castelli caudillo de alta hazaña:
+ Hombre del pueblo, vive en la cabaña
+ De la mansion rural;
+
+ Pero la hermosa causa que proclama
+ Millares de hombres á su lado llama,
+ Que no saben quien es.
+ Vuelan á las banderas de la gloria,
+ Y en su frente presagios de victoria
+ Creeríanse leer.
+
+ Castelli los convoca á la pelea
+ Al pié del pabellon que al aire ondea,
+ Y que en Mayo nació;
+ Y en su serena faz resplandecia
+ El entusiasmo santo en que él ardia
+ Cuando «Igualdad!» gritó.
+
+ De guerreros cubierta la llanura,
+ Y la bandera azul cual siempre pura
+ Se miró relucir;
+ Y á la sombra del símbolo divino
+ Pronunció juramento el argentino
+ De ser libre ó morir.
+
+ Castelli desnudó su fuerte espada,
+ Y á los cielos la vista levantada
+ Sereno meditó:
+ Cruzó su frente signo misterioso,
+ Y á los libertadores dijo ansioso
+ Con alta inspiracion:--
+
+ «Compatriotas! se acerca el fausto dia,
+ «De ventura, de paz y de alegria,
+ «De vivir ó morir:
+ «Despues que revolquemos en la tierra
+ «Al tirano feroz, no habrá mas guerra
+ «Y se podrá vivir.
+
+ «Soldados! un antiguo veterano
+ «Que esta bandera sustentó en su mano,
+ «Os convoca á la lid.
+ «Insensibles sereis á su llamado,
+ «Y al gemido doliente y prolongado
+ «De la Patria infeliz?
+
+ «Como serlo! Ya el bravo miliciano
+ «Monta á caballo, y con el sable en mano
+ «Se apresta á combatir!
+ «Ya el pueblo entero se alza como un hombre,
+ «Invocando de Patria el santo nombre
+ «Con éco varonil!
+
+ «A las armas valientes argentinos,
+ «Venid á decidir vuestros destinos
+ «Con grande corazon.
+ «Paisanos á las armas! derroquemos
+ «Al infame tirano á quien debemos
+ «Llanto y desolacion.
+
+ «De lo alto del pirámide sagrado
+ «_Libertad!_ por tres veces ha clamado
+ «El arcángel de Dios.
+ «En su cumbre despues de esta cruzada
+ «La bandera argentina laureada
+ «Pondremos con honor!»[6]
+
+ Viva la Patria! Viva!
+ Guerra al tirano! guerra!
+ Por todo el llano y sierra
+ Se siente retumbar.
+ Tres mil libertadores
+ Por la cruz de su espada
+ A la Patria adorada
+ Juraron libertar.
+
+ Castelli, Rico y Olmos
+ Al frente de sus bravos
+ A los torpes esclavos
+ Prometen humillar.
+ Y en alto los aceros
+ _Al combate!_ gritaron,
+ Y al combate volaron
+ Al son de himno triunfal.
+
+ En su entusiasmo de héroes,
+ En sus nobles facciones,
+ Conoceis los campeones
+ De Salta y de Maipú?
+ Son ellos, que atrevidos
+ Con grande fé en el alma
+ Adornarán con palma
+ El estandarte azul;
+ Ó morirán como héroes
+ Legando un alto ejemplo,
+ Que brillará en el templo
+ De la inmortalidad.
+ Honor para la Patria
+ Si rompen sus cadenas!
+ Honor si de sus venas
+ La sangre solo dan!
+
+
+
+
+ VII
+
+ CHASCOMUS
+
+
+ Mirad la extensa laguna
+ De Chascomús: magestuosa
+ Sobre la pampa reposa
+ Bajo esa bóveda azul.
+ Allí fué que en otros tiempos
+ Sobre el indio fugitivo,
+ Llegó el español altivo
+ Y alzó la gigante cruz.
+
+ Quién atronando su orilla
+ Con acento furibundo,
+ Turba el silencio profundo
+ Que reina en la soledad?
+ Por una parte, un gran pueblo
+ Que sus derechos reclama;
+ Por otra, turba que infama
+ Á Dios y la humanidad.
+
+ Hoy la víctima y verdugo
+ Se han mirado frente á frente,
+ Y van en batalla ardiente
+ A deslindar la cuestion.
+ ¡Oh señor, tú que los orbes
+ Sustentas entre tus manos,
+ Dispénsale á mis hermanos
+ Tu divina proteccion!
+
+ Toca el clarin á la carga
+ Y cargando á los esclavos
+ Se arroja el pueblo de bravos
+ Con alientos de titan.
+ _Viva la Patria! Victoria!
+ Muera el tirano!_ clamando,
+ Van las legiones segando
+ Á sable, lanza y puñal.
+
+ Mas ¡ay! sus nobles cabezas
+ Se doblan ensangrentadas,
+ Y se miran pisoteadas
+ Por la meznada feroz.
+ ¡Será, gran Dios, que tu diestra
+ Mi patria infeliz azota,
+ Y que su bandera rota
+ Sea alfombra al opresor!
+
+ Mas no, del fuerte Castelli
+ En medio de la pelea
+ El azul penacho ondea
+ De los sicarios terror.
+ Recorriendo va á galope
+ Las legiones desbandadas
+ Gritando: «Tenéis espadas;
+ «Venid, morid con honor.»
+
+ Sereno á su lado marcha
+ Crammer, valiente soldado,
+ Hijo de un pueblo esforzado,
+ Y de grande corazon.
+ Los cobardes no se ponen
+ Al alcance de la lanza,
+ Porque siembra la matanza
+ Como el rayo destructor.
+
+ Tambien cayó su cabeza,
+ Mas al descender marchita
+ Tembló la turba precita,
+ Y despavorida huyó:
+ Los esclavos van cobardes
+ Cruzando por los desiertos,
+ Y los libres quedan muertos
+ Sobre el campo del honor.
+
+ Gloria y honor y laureles
+ Al que muere batallando,
+ Y que sus ojos cerrando
+ Aun exclama: _Libertad!_
+ Gloria eterna á los que alzaron
+ La bandera de esperanza,
+ Y elevaron en su lanza
+ Los dogmas de la Igualdad.
+
+ Nada importa una derrota:
+ No hay que plegar su bandera!
+ El tigre del Plata muera!
+ O ser libres ó morir!
+ Argentinos, á caballo,
+ Y mil veces mas, vencidos,
+ Otras mil veces reunidos,
+ Volvamos á combatir.
+
+
+
+
+ VIII
+
+ CASTELLI
+
+
+ Por los llanos inmensos de la pampa
+ Vaga Castelli triste y silencioso,
+ Y en su semblante pálido y ansioso
+ Está grabado el sello del dolor:
+ Fiel adalid de un pueblo generoso
+ Cayó con él en medio del combate,
+ Mas la derrota que al cobarde abate
+ No ha destemplado el varonil valor.
+
+ Lleva la mano al puño de su espada,
+ Y en la patria cautiva, piensa el bravo:
+ No vé sino al tirano y al esclavo,
+ Al verdugo y la víctima infeliz.
+ A espectáculo tal, cae de rodillas
+ Con la vista clavada al firmamento,
+ Y prorumpiendo en dolorido acento:
+ «Oh Patria mia, mísera de tí!»
+
+ Oyese entonces en el vecino bosque
+ El fuego de las armas estridente,
+ Y apretando la espada fuertemente
+ Con ademan resuelto se erguió;
+ Y vió venir á él, husmeando sangre,
+ Los feroces lebreles del tirano,
+ Como á la hambrienta jauría que en el llano
+ A su víctima acosa con furor.
+
+ «Muere salvaje!» rugen los bandidos,
+ Y él les contesta:--«Moriré peleando;
+ «Si no triunfé en el campo batallando,
+ «Con mi muerte, de todos triunfaré.»
+ Y á Dios encomendando su alma fuerte
+ Traba con todos vigorosa lucha,
+ Y circundando, con tezon relucha,
+ Repitiendo:--«Peleando moriré.»
+
+ Al suelo cayó al fin apuñaleado,
+ Como gigante mole desprendida,
+ Grande como en su vida en su caida
+ Murió abrazando el Argentino altar,
+ Y los cobardes tigres carniceros
+ Cortaron su cabeza noble y santa,
+ Y profanaron con inmunda planta
+ El cadáver del héroe popular.
+
+ Y su busto sangriento y palpitante
+ Pusieron por escarnio en la picota;
+ Y su sangre que cae gota por gota
+ Marcando está las horas del dolor.
+ El pueblo le contempla con asombro
+ Y de su labio cárdeno y helado
+ Parece que esperase atribulado
+ El grito de _Esperanza y Redencion_.
+
+ Clavada está en un palo su cabeza
+ Cual pendon que concita á la venganza,
+ Como faro que alienta la esperanza
+ Para un tiempo de paz y libertad;
+ Que si hoy como trofeo al despotismo
+ Se mira torpemente escarnecida,
+ Un dia llegará en que bendecida
+ La circunde aureola celestial.
+
+ Héroe del Sud, tus pálidas cenizas
+ Por la pampa se encuentran dispersadas,
+ Pero de todo un pueblo veneradas
+ Tienen sepulcro en cada corazon;
+ En la inmortal memoria de tu pueblo
+ Que nunca el heroismo ha renegado,
+ Tu nombre como en bronce está grabado,
+ Tiene tu noble espíritu mansion.
+
+
+
+
+ IX
+
+ LOS EMIGRADOS
+
+
+ Los rotos escuadrones
+ Salvados del cuchillo,
+ Buscando otro caudillo
+ Volviéronse á reunir;
+ Y en el Tuyú cercados,
+ Con varonil fiereza
+ Juraron con firmeza
+ Libertad ó morir.
+
+ El vencedor sobérbio
+ Cubierto de humor rojo
+ En su brutal enojo
+ Esto llegó á decir:
+ «Rendireis vuestras armas
+ «Y sereis mis esclavos.»
+ Y responden los bravos:
+ Libertad ó morir!
+
+ Olmos y Rico dicen
+ A todos sus guerreros:
+ «Valientes compañeros,
+ «Ya vamos á partir;
+ «El fuego de la Patria
+ «En el alma llevemos
+ «Y por ella juremos
+ «Libertad ó morir.
+
+ «Para salvar las armas
+ «Dejamos este suelo;
+ «Buscando con anhelo
+ «Campo en que combatir:
+ «Y sea nuestro grito
+ «Al dejar esta playa,
+ «Y al entrar en batalla
+ «Libertad ó morir.»
+
+ «Busquemos otro campo!»
+ Mil voces contestaron.....
+ ¿Pensais que derramaron
+ Un llanto femenil?
+ En mísero abandono
+ Sus hogares dejaban,
+ Y tan solo esclamaban:
+ «Libertad ó morir!»
+
+ Antes que como infames
+ Doblegar la cabeza,
+ Supieron con firmeza
+ Sus cabezas erguir.
+ Y dejaron la Patria
+ Y á las naves subieron,
+ Y otra vez repitieron:
+ Libertad ó morir.
+
+ «Adios, Patria, decian
+ «Llenos de fé ardiente,
+ «Pronto el tambor batiente
+ «Nos llamará á la lid;
+ «Que si tus caras playas
+ «Hemos abandonado,
+ «Es porque hemos jurado
+ «Libertad ó morir.»
+
+
+
+
+ X
+
+ EPILOGO
+
+
+ Por las llanuras del Sud
+ Yacen do quier esparcidas
+ Las semillas bendecidas
+ Del árbol de libertad.
+ Con la sangre del martirio
+ Ha sido ese árbol regado:
+ Si sus ramas han cortado
+ El tronco intacto quedó.
+
+ Cuando en los campos del Sud
+ Clave su pendon la gloria,
+ Y el arcángel de victoria
+ Bata su palma inmortal,
+ Con potente lozanía
+ Brotarán esos raigones,
+ Y gigantes dimensiones
+ El árbol adquirirá.
+
+
+
+
+ LIBRO TERCERO
+
+ POESÍAS DIVERSAS
+
+
+
+
+ I
+
+ EL VALZ
+
+ Le valz bondit dans son sphérique empire.
+
+ _Alfred de Vigni._
+
+
+ Del valse los acordes
+ Cual aves voladoras,
+ Batiendo alas sonoras
+ El aire hacen vibrar;
+ Y á sus alegres notas
+ Los grupos se estremecen,
+ Como los vientos mecen
+ Las flores de un rosal.
+
+ Ya la armonia
+ Con freno de oro,
+ Gobierna el coro
+ Puesta de pié:
+ Su alada planta
+ Traza ligera
+ Mágica esfera
+ Que nadie ve.
+
+ Unamos
+ El brazo
+ Con lazo
+ Tenaz,
+ El pecho
+ Sintiendo
+ Latiendo
+ A compas.
+
+ Y en rápidos
+ Giros
+ Suspiros
+ De amor,
+ La brisa
+ Se lleve
+ Con leve
+ Rumor!
+
+ Ya cruzan las parejas
+ Y alegres se suceden,
+ Y todos se preceden
+ Girando sin cesar,
+ Como se balancean
+ Las matinales brumas,
+ Ó cándidas espumas
+ Del agitado mar.
+
+ Oh, valz, imágen
+ De la armonia!
+ Tú de alegria
+ Sabes llenar,
+ El alma triste
+ De los dolientes
+ Que en tus corrientes
+ Pueden flotar.
+
+ Tú eres la imágen de nuestra vida,
+ Cuando con giros precipitados
+ Por tus cadenas aprisionados
+ A tus cautivos miras correr.
+
+ Así del hombre giran las horas
+ Encadenadas por el destino,
+ Y en torno suyo cual torbellino
+ Pasan.... mas nunca se ven volver!
+
+ Cada giro presenta un aspecto
+ Como faro que brilla y se eclípsa:
+ Ya es un rostro con grata sonrisa,
+ Ya una frente que anubla el dolor.
+
+ Así el hombre mezclado á la danza
+ De las horas con paso ligero,
+ Mira el rostro radiante ó severo
+ Que entristece ó que llena de amor.
+
+ Mas veo que mi alma su vuelo levanta!
+ Reclina en mis hombros tu cándida sien,
+ Que el círculo breve que ocupe tu planta
+ Será mi universo, mi mágico Edén.
+
+ Yo quiero cautivo vivir en tus brazos,
+ Yo quiero á tu ritmo mi paso arreglar,
+ Y unido á tu vida con mágicos lazos
+ Mirando tu rostro por siempre valsar!
+
+
+
+
+ II
+
+ DESESPERACION
+
+(CANCION ARREGLADA Á MÚSICA)
+
+
+ Todos se alejan de mí
+ Como de un hombre maldito,
+ Que lleva en su frente escrito
+ Signo de reprobacion.
+ Corazon!
+ Triste estás y solitario,
+ Como vaso funerario
+ En túmulo de expiacion.
+
+ ¡Oh mundo! á la playa estéril
+ Me lanzaste de tu seno,
+ Cual deposita en el cieno
+ Su hirviente espuma la mar;
+ Y al trazar
+ Mi oscuro nombre en la arena
+ Tu planta allí me condena
+ A ver mi nombre borrar.
+
+ Peregrino en tus hogares
+ Viviendo en perpétua guerra
+ Llena de espinas la tierra
+ Bajo mi planta sentí...
+ Ay de mí!
+ A la fuente de la vida
+ Por el mundo bendecida
+ Solo llanto y sangre dí!
+
+ Una llama celestial
+ Ardió una vez en mi pecho,
+ Velando junto á mi lecho
+ Un ángel consolador...
+ Era amor
+ Que los dolores suaviza!
+ Mas se convirtió en ceniza
+ Aquel sueño encantador!
+
+ Pedí consuelo al saber,
+ Y sus ardientes misterios
+ Eran horribles cauterios
+ A mi atormentada sien;
+ Y al vaiven
+ De las olas de la duda
+ Mi inteligencia, desnuda
+ Quedó de esperanza y bien.
+
+ Con la sonrisa en el labio
+ Y con la miel en el alma
+ Un dia tuve de calma
+ Al presentir la amistad.
+ Falsedad!
+ Sus manos estaban frias,
+ Yertas quedaron las mias
+ Y volví á la soledad.
+
+ Culto á la patria rendí,
+ Y por conquistar un nombre
+ Que lustre diese á mi nombre
+ Combatí por su pendon.
+ Ilusion!
+ Alcancé lauro bastardo,
+ Y una corona de cardo
+ Fué todo mi galardon.
+
+ Azoten mi sien tus alas!
+ Que tus cordeles me amarren,
+ Que tus uñas me desgarren
+ Sombrío genio del mal!
+ Que un fanal
+ Alza otro genio divino,
+ Alumbrándome el camino
+ Que cruza el alma inmortal!
+
+
+
+
+ III
+
+ EN LA TUMBA DE UN POETA
+
+(FRAGMENTOS)
+
+
+ I
+
+ Poeta, que cual sombra fugitiva
+ Cruzaste por el valle mundanal,
+ Duerme, mientras un hombre á tu sepulcro
+ Llega á entonar un himno funeral.
+
+ ¡Leve te sea el polvo! mis acentos
+ No vengan tu reposo á perturbar.....
+ Que ensalzando tu genio y tus virtudes
+ Alta leccion al pueblo quiero dar.
+
+ Que aunque yaces helado en ese lecho,
+ Aun vive aquí tu espíritu inmortal,
+ Como un perfume que la vida impregna
+ Y pasa de una edad hasta otra edad.
+
+ Y la musa que vela en tu sepulcro
+ En medio de la negra tempestad,
+ Aun hace estremecer tu dulce lira
+ Agitando sus alas al pasar.
+
+
+ II
+
+ Como una flor purísima y hermosa
+ Nacida en estancado cenegal,
+ Así vivias tú, genio sublime,
+ En medio de este páramo glacial;
+ Y cual se eleva del pantano infecto
+ De su perfume grata suavidad,
+ Así tu acento se elevaba puro
+ A la mansion de la eternal bondad.
+
+ ¡Pobre poeta! Ni un hermano tierno
+ Llegó tu mano cándida á estrechar,
+ Mientras que en tu volcánica cabeza
+ Germinaba la idea fraternal,
+ Que debian los hombres agruparse
+ En torno de un pendon universal,
+ Y ayudándose todos como hermanos
+ Conquistar la anhelada libertad.
+ Hoy sobre el yerto polvo que te cubre
+ Nadie su llanto viene á derramar,
+ Porque proscripto por feroz tirano
+ Moriste lejos del pais natal...
+ Y al estrangero muerto en el destierro
+ Nadie llega su ofrenda á tributar.
+
+ Jamás escelso circundó tu frente
+ El lauro hermoso que la patria dá,
+ Y que en la sien augusta del poeta
+ Semeja una aureola celestial.
+ La corona de espinas del martirio
+ Ensangrentó tu macilenta faz,
+ Como á Jesus clavado en el madero
+ Porque dijo: «vivimos para amar».
+ Ignoto y melancólico pasaste
+ Para volar al cielo á descansar;
+ Porque el genio es un pobre jornalero
+ Que fecunda la tierra con afan,
+ Y la hace producir sabrosos frutos
+ Que no es dado á sus labios el gustar.
+
+ ¿Quién como tú sembró, noble poeta,
+ Esa semilla fértil y vivaz,
+ Que en los hermosos dias venideros
+ Ha de regenerar la humanidad?
+ Republicano de alma incontrastable
+ Cantaste á la divina libertad,
+ Con una voz tonante y poderosa
+ Que los tronos podia hacer temblar,
+ Y estremecer las masas populares
+ Cual las furiosas olas de la mar,
+ Y despertar el alta inteligencia
+ Que al cielo remontaba en vuelo audaz,
+ Mientras tranquilo el mundo contemplando,
+ Como estátua sobre alto pedestal,
+ Podias con los ojos del espíritu
+ Ver los hombres y dias de otra edad!
+
+ Y te arrojó la patria de su seno
+ Porque rendiste culto á la verdad!
+ No la patria, los monstruos que su cuello
+ Oprimieron con planta criminal.
+ Errante por el mundo con tu lira
+ Fuiste sus infortunios á cantar.
+ Ora en las ruinas de la antigua Roma
+ Do se asienta la inercia y liviandad,
+ Evocando la sombra de los Gracos
+ En las tumbas te vieron meditar:
+ Que impelida del soplo democrático
+ Midió el mundo con paso colosal,
+ Pero cayó sin fuerzas cuando airada
+ Su escudo le quitó la libertad,
+ Que deserta las glorias de los pueblos
+ Si la virtud su apoyo no le dá.
+
+ Saludaste las playas de la Grecia
+ Libre del torpe yugo musulman;
+ Que un pueblo si desplega su bandera
+ Guiado de omnipotente voluntad,
+ Ó muere cual Leonidas en Termópilas,
+ Ó triunfa cual la Grecia en nuestra edad.
+ En las montañas de la fresca Helvecia
+ En la voz del torrente y huracan,
+ Creiste sentir el silvo de la flecha
+ Con que á su patria, Tell, dió libertad;
+ Que la naturaleza habla á los hombres
+ Para los grandes hechos recordar.
+
+ Bajo el arco grandioso de la Estrella,
+ De estéril gloria monumento audaz,
+ Pensaste en los principios fecundantes
+ Que al mundo reveló la libertad,
+ Y en la palabra que batia en brecha
+ Cuatro tablas que alzó la vanidad.
+ Desde ellas el coloso de este siglo
+ La libertad del hombre quiso ahogar,
+ Pero tendiendo su ala abrasadora
+ De su labio brotó la tempestad,
+ Y lo estrelló en la roca solitaria
+ Que es á la vez su túmulo y altar.[7]
+
+ En el solar de nuestra madre patria
+ Te miraron su historia interrogar:
+ Do quier hallar la religion y gloria,
+ Sin encontrar jamas la libertad:
+ Flor que ostenta del iris los colores
+ Sin el perfume que la rosa dá.
+
+ Te vieron de Albion en los umbrales
+ Esa fábrica altiva contemplar,
+ Donde se quema incienso á la justicia
+ Y se ensancha la esfera intelectual...
+ Pero al llegar al interior del templo
+ Y doblar la rodilla ante el altar,
+ Viste el becerro de oro entronizado
+ Y minado en su base el pedestal,
+ Que no es cimiento sólido de un pueblo
+ La opulencia sin pública moral.
+
+ Pero al volver los ojos á tu patria
+ Era tu pecho de esperanza un mar,
+ Que al través de la niebla de los siglos
+ El porvenir quería iluminar,
+ Mirándola ceñida con la oliva
+ Brindar al mundo el néctar de la paz,
+ Derramando el bautismo de la ciencia
+ Y alzando las virtudes del hogar,
+ Ensalzando del hombre los derechos,
+ Y tributando culto á la verdad.
+
+ Las creaciones fecundas de los genios
+ De su frente mirabas irradiar,
+ Y veias en su zona luminosa
+ A la espada civil sobre el altar;
+ Mudo el cañon, que en los presentes dias
+ Al mas potente la justicia dá,
+ Y alumbrando este cuadro de ventura
+ Del cristianismo el fúlgido fanal.
+ Dulce era entonces el mirar la patria,
+ Que era tu canto de la fé raudal,
+ Y daba aliento al corazon cobarde
+ Para esperar los dias que vendrán!
+
+ Tú nunca renegaste la esperanza
+ Y á su manto te asiste con afan:
+ Ella fué tu constante lazarillo
+ En medio de la densa oscuridad,
+ Y siguiendo su huella luminosa
+ Decias:--«Yo te veo ¡oh libertad!
+ «Fija en el horizonte nebuloso
+ «Como el astro del polo en alta mar:
+ «Te veo por el orbe peregrina
+ «Vestida con el rústico sayal,
+ «Pero el báculo fiel de la esperanza
+ «Me indica que tú vas á descansar
+ «En las hermosas playas de mi patria,
+ «Mas hermosas el dia que entre palmas
+ «Te reciban con cántico triunfal.»
+ Si, poeta, algun dia nuestra patria
+ Los himnos de la union entonará
+ Y entonces en la plaza y la tribuna
+ De un gran pueblo la voz se escuchará,
+ Y sus nobles instintos dirigidos
+ Nos darán la comun felicidad;
+ Porque libre, pacífico y virtuoso
+ Residirá su fuerza en la moral.
+
+ Esperemos los dias venideros:
+ El rocío la flor fecundará,
+ El sol relucirá tras negra noche,
+ Y el cielo nos dará la libertad!
+
+ Un himno fué tu vida, que la muerte
+ Hizo en tus dulces labios espirar,
+ Como espira el sonido de una cuerda
+ Que la tension obliga á reventar.
+ Moriste, y en tu lecho de agonía
+ Perdió la patria un lauro divinal
+ Con que adornar su hermosa cabellera
+ En los benditos dias de la paz;
+ Perdió el pueblo la luz que lo guiaría
+ En medio de la negra tempestad,
+ Y lo llevase al linde del camino
+ Que el dedo del Señor marcando está.
+ Mas el mundo, poeta no veia
+ De tu génio la excelsa potestad:
+ Como luz encerrada en vaso opaco
+ Que llena el interior de claridad,
+ Sin que perciba el ojo indiferente
+ La misteriosa lumbre que allí está,
+ Así resplandecia tu alma pura
+ Bajo el opaco cráneo del mortal.
+ Y por eso tu estátua no erigieron,
+ De pié, sobre marmóreo pedestal,
+ Ni entonaron el himno funerario
+ Los poetas en coro universal...
+ Mas qué importan las pompas de la tierra
+ Que no mira en su necia vanidad,
+ Que mientras honra la corteza fria
+ El alma noble en el empíreo está!
+
+ En tu fosa los hombres colocaron
+ Pobre inscripcion en tabla sepulcral:--
+ «Aquí yacen los restos»... mas abajo:--
+ «Que murió de veinte años á la edad!»
+ ¡Veinte años! cuando el pié aun vacilante
+ Ponías de la vida en el umbral,
+ Cuando para tomar aliento nuevo
+ Te sentaste un momento á reposar...
+ Y reposaste en ese frio lecho
+ En que se acuesta el mísero mortal,
+ Con la cabeza de la fé en la almohada
+ Y en brazos de la inmensa eternidad.
+ Oh tú, que en esa mente generosa
+ Abrigaste una utopia celestial,
+ Antes que ver los infortunios nuestros
+ En tu lecho de tierra duerme en paz!
+
+
+ III
+
+ Era una chispa de la luz divina
+ Que en una noche descendió del cielo
+ Para alumbrar tu mente peregrina,
+ Y que al brillar la estrella matutina
+ Se oscureció en el suelo.
+
+ Era una nota del celeste coro
+ En los espacios del Señor perdida,
+ Que al encontrar tu corazon sonoro
+ Lo hizo vibrar, como á la urna de oro
+ Por el acero herida.
+
+ Era una gota de divina esencia
+ Por un ángel en tu alma derramada,
+ Emanacion de la alta providencia
+ Que impregnando tu rígida conciencia
+ Dejóla perfumada.
+
+ Se oscureció la luz pura y radiante,
+ Se apagó la suavísima armonía,
+ Se evaporó el perfume penetrante...
+ Todo se encierra tíbio y palpitante
+ Bajo esa tumba fria.
+
+
+ IV
+
+ Descansa de tu fatiga
+ En esa tierra enemiga,
+ Trovador;
+ Descansa, cual virgen pura
+ En sus sueños de ventura
+ Y de amor.
+
+ Descansa en esa almohada
+ Con la frente coronada
+ De laurel;
+ Y no te importe que el hombre
+ No haya gravado tu nombre
+ Con cincel.
+
+ Porque un dorado letrero
+ Se compra por el dinero
+ Con baldon;
+ Mas no se compra la gloria,
+ Ni en el templo de la historia
+ La mansion.
+
+ Tú has dejado tus canciones
+ Que á nuevas generaciones
+ Pasarán,
+ Y que ante el génio postrados
+ Nuestros hijos estasiados
+ Leerán.
+
+ Tus páginas inspiradas
+ Relucirán salpicadas
+ De dolor,
+ Sin que se estrellen tus ecos
+ En cráneos y pechos huecos
+ Sin amor.
+
+ Que si este mundo inclemente
+ Puso en tu pálida frente:
+ ¡Maldicion!
+ Al dejar el frio suelo
+ Estampara en ella el cielo
+ ¡Bendicion!
+
+ Poeta, mi lira gime,
+ Pero ni un canto sublime
+ Viene á mí,
+ Que solo, el genio divino,
+ Que arrastra cual torbellino,
+ Te dió á tí.
+
+ Cubre mi frente sombría
+ Capúz de melancolía,
+ Funeral,
+ Y trae hasta mí el viento
+ De la campana el acento
+ Sepulcral.
+
+ Pronto en el negro horizonte
+ De nubes inmenso monte
+ Se alazará:
+ El Señor que las concita
+ El relámpago vomita
+ ¡Hosaná!
+
+
+ V
+
+ Yo sobre la cruz pondré
+ Una purísima flor,
+ Y por tí derramaré
+ En una gota de fé
+ La esencia de mi dolor.
+
+ Del crepúsculo á la luz
+ En la tumba funeraria,
+ Al pié de cristiana cruz,
+ Levantaré la plegaria
+ Que hizo en el clavo Jesus.
+
+ Yo quisiera con mi lloro
+ Este sepulcro regar,
+ Poeta que tanto adoro,
+ Sin que de tu sueño de oro
+ Te pudiese despertar.
+
+ La muerte es sueño profundo
+ Descanso del viajador:
+ Cuando yace moribundo,
+ Durmiéndose en este mundo
+ Despierta en otro mejor.
+
+ En el albor de la vida
+ Es muy hermoso vivir,
+ Porque su senda florida
+ Nos dá la imágen querida
+ Del puerto á que hemos de ir.
+
+ Pero esas horas benditas
+ Pasan con velocidad,
+ Y envueltas en negras cuitas
+ Nos quedan rosas marchitas
+ Que arrastra la tempestad.
+
+ Y con su manto de hielo
+ La eternidad nos envuelve,
+ Y en ancho mar de consuelo
+ Se sacia el ardiente anhelo
+ Que la existencia revuelve.
+
+ La muerte es un don bendito,
+ Porque el Maestro celestial
+ Solo castigó el delito
+ De aquel Judio maldito
+ Con una vida eternal.
+
+
+ VI
+
+ Como antes de la victoria
+ Suele caer el guerrero,
+ Tú caiste, jornalero,
+ Sin concluir tu mision;
+ Y como aquel, que tranquilo
+ Sobre sus armas espira,
+ Caiste sobre tu lira
+ Con noble resignacion.
+
+ Pero tu nombre no ha muerto:
+ Él vivirá en la memoria,
+ Y será eterna la gloria
+ Del poeta popular;
+ Que en el corazon del pueblo
+ Cuando algun poeta gime,
+ Su canto noble y sublime
+ Siempre se oye resonar.
+
+ Y sus ecos se difunden,
+ Y se escuchan con encanto,
+ Llenando al pueblo de espanto
+ O haciéndole conmover:
+ Que el vate en su inspiracion
+ Nuestros sentidos sujeta,
+ Y con su brazo de atleta
+ Postra y alza nuestro ser.
+
+ Cual vorágine furiosa
+ Todo arrastra en su carrera,
+ Cual las pajas de la hera
+ Que arrebata el huracan;
+ Y del genio poseido,
+ Rie, llora, nos encanta,
+ Y atrevido nos levanta
+ En sus hombros de titan.
+
+ Tus cantos serán oidos
+ En el pueblo americano,
+ Como el nombre de Belgrano,
+ De Bolívar, San Martin,
+ Como se oyó en otros dias
+ La corneta atronadora,
+ Y la armonía sonora
+ De Chacabuco y Junin.
+
+
+ VII
+
+ Ayer el almendro cargado de flores
+ Estaba, mas vino furioso huracan,
+ Y hoy roto y marchito, sin flores, sin hojas,
+ Se ofrece á los rayos del gran luminar.
+
+ Ayer á mi patria miré que gozaba
+ Los bienes preciosos de paz é igualdad,
+ Y hoy veo que esclava, y en sangre revuelta
+ Se ofrece á los rayos del gran luminar.
+
+ Ayer un tirano con saña decia:--
+ «¡Yo soy el que mando, y esclavos serán!»
+ Y hoy roto en pedazos su trono sangriento
+ Se ofrece á los rayos del gran luminar.
+
+ Ayer un guerrero cubierto de gloria
+ Hollaba altanero su carro triunfal...
+ Mirad ese polvo... su humilde sepulcro,
+ Se ofrece á los rayos del gran luminar.
+
+ Ayer un poeta cantaba inspirado,
+ Mas vino la muerte con soplo letal,
+ Y hoy frio y vacío su cráneo potente
+ Se ofrece á los rayos del gran luminar.
+
+
+ VIII
+
+ En este lecho de silvestre grama
+ No te vendrá á turbar ningun mortal,
+ Ni el eco torpe que al tirano aclama,
+ Ni el rumor de la orgía mundanal.
+
+ Alguna vez al apagarse el dia
+ Oirás sonar mi fúnebre laud,
+ Y arrodillado ante tu fosa fria,
+ Decir al polvo del dolor ¡Salud!
+
+ ¡Nunca te turbe el grito del hermano
+ Que cae herido del furor tenaz,
+ Y al abatir sobre esta cruz mi mano
+ Puedas, poeta, dormitar en paz!
+
+
+
+
+ IV
+
+ PLEGARIA
+
+ PARA ADORMECER Á UNA SONÁMBULA
+
+
+ I
+
+ Espíritu invisible, que enajenas
+ Las potencias del alma, y con cadenas
+ Atas la voluntad:
+ Tú que gobiernas la imantada barra
+ Cuando el manto del cielo se desgarra:
+ Ven á ensayar aquí tu potestad.
+
+
+ II
+
+ Y tú, mujer, bañada en mi creencia,
+ Recibe en tu alma su impalpable esencia
+ Cual vaso de eleccion:
+ Sé tú de la verdad sacerdotiza,
+ Y ciñe como nueva pitonisa
+ La aurëola que dá la inspiracion.
+
+
+ III
+
+ Duerme, mas no por siempre inanimado.
+ El sueño por mis manos derramado,
+ Angel de castidad;
+ Como la flor que en noches del estío
+ Se adormece con gotas de rocío,
+ Y se despierta al ver la claridad.
+
+
+ IV
+
+ Reclínate en el ala misteriosa
+ Del imantado sueño, niña hermosa,
+ Para soñar de amor;
+ Que la mujer que sueña es como el ave,
+ Que oculta su cabeza en ala suave
+ Blanca como los velos del pudor.
+
+
+ V
+
+ Permite que á tus ojos ponga venda,
+ Y que en el fondo de tu mente encienda
+ La antorcha de la fé,
+ Para que pueda ver tu inteligencia
+ Los mundos que se ocultan á la ciencia,
+ Y lo que el hombre al despertar no ve.
+
+
+ VI
+
+ Tu cuerpo cercaré de espesas nieblas,
+ Para que tu alma brille en las tinieblas
+ Cual faro celestial;
+ Y se estiendan las alas de tu alma,
+ Para volar á la region de calma
+ Donde se olvida el mundo terrenal.
+
+
+ VII
+
+ Vuela á ese mundo do el error no existe,
+ Do la verdad magnética se viste
+ Con casta desnudez:
+ Y cuando el manto de la fé te cubra,
+ Dínos lo que tu vista allá descubra,
+ Y desde lo alto de ese mundo ves.
+
+
+ VIII
+
+
+ Duerme en un lecho de azuladas nubes
+ Para ir á despertar entre querubes
+ En la region de luz,
+ Cual ave peregrina que se ausenta
+ Donde la noche el negro trono asienta
+ Para buscar regiones sin capuz.
+
+
+ IX
+
+ Duerme de ignotas flores coronada
+ Entre el aura por Dios magnetizada
+ Cual ángel infantil,
+ Para entreabrir tu vista adormecida
+ Al soplo embalsamado de la vida,
+ Que refresque tu cuerpo juvenil.
+
+
+ X
+
+ Mas allá de ese sueño hay otra vida,
+ Que como flor á todos escondida
+ Te dá tu emanacion:
+ Nueva tierra de América ignorada,
+ Que en alas de la brisa perfumada
+ Anuncia su existencia á otro Colon.
+
+
+
+
+ V
+
+ UNA LÁGRIMA DE AMOR
+
+ CANCION ARREGLADA Á MÚSICA
+
+
+ «Cuando sus alas opacas
+ Cual la noche oscura y fria,
+ Apagando mi alegría
+ Tiende el sombrío dolor;
+ Yo me siento consolado
+ Al contemplar tu belleza,
+ Y disipa mi tristeza
+ Una lágrima de amor.
+
+ «Como una estrella brillando
+ En la bóveda del cielo
+ Llena el alma de consuelo
+ Y de amor el corazon,
+ Así en medio de la noche
+ Admiro tus bellos ojos,
+ Y disipa mis enojos
+ Una lágrima de amor.
+
+ «Esos ojos que derraman
+ Amores y poesía
+ Consuelan el alma mia,
+ Mitigan mi cruel dolor.
+ De esos astros de mi cielo
+ Sobre mi frente marchita
+ Caiga una gota bendita,
+ Una lágrima de amor.»
+
+ De su guitarra al compás
+ Esto un poeta cantaba,
+ Y bajo un balcon estaba
+ Del objeto de su amor:
+ Caer sintió sobre su frente
+ Una gota suave y pura,
+ Una gota de ternura,
+ Una lágrima de amor.
+
+
+
+
+ VI
+
+ Á LA MUERTE DE ADOLFO BERRO
+
+ POETA ORIENTAL
+
+ That live to weep, and sing their fall.
+
+ Grey, oda X.
+
+
+ Yertos están sus labios generosos
+ Sellados por la muerte y la quietud;
+ Mudos están sus ecos dolorosos.
+ Mudo tambien su armónico laud.
+
+ Mústios están los ojos que abatia
+ Al contemplar un libro amarillento,
+ Buscando en él como en la fuente fria
+ Saciar su sed el viajador sediento.
+
+ Marchita está su frente luminosa
+ Sellada por el genio del dolor,
+ Pero aun brilla la chispa misteriosa
+ Que estampó con su dedo el Hacedor.
+
+ Y en vano bramarán las tempestades
+ En alas del furioso vendabal,
+ Ha de arder al través de las edades
+ La llama de su genio celestial.
+
+ * * *
+
+ Llorad, llorad en torno de la fosa
+ Del bardo fiel que su mision llenó,
+ Y que las plantas de su Patria hermosa
+ Con versos aromáticos bañó.
+
+ Llore tambien el mísero mendigo,
+ Y el desvalido en miserable lecho,
+ Cayó sin vida el que con voz de amigo
+ Defendiera su pan y su derecho.
+
+ Llorad, llorad, poetas orientales,
+ Al que cantó las penas del Esclavo,
+ Al que en la Cruz, con versos celestiales
+ Cantó, pendiente del sangriento clavo;
+
+ Que como Job sobre la piedra dura
+ Inflamado de espíritu inmortal,
+ Brillaba su alma transparente y pura
+ Tendido sobre inmundo lodazal.
+
+ * * *
+
+ Pasagero en el valle de la vida
+ Clavó su tienda en medio del desierto,
+ Y en busca de una linfa apetecida
+ Cruzó animoso el arenal incierto.
+
+ Y al percibir en su cabeza ardiente
+ Del genio de la muerte helada brisa,
+ En su rostro de luz resplandeciente
+ Brilló inefable y plácida sonrisa.
+
+ Y era porque su mente se adormia
+ Sobre la almohada de la eterna fé,
+ Y era que el desterrado sonreia
+ Al estampar sobre su patria el pié.
+
+ Y al apagarse en su fulgor naciente
+ La purísima aurora de su edad,
+ Brilló sobre su tumba, refulgente,
+ La aurora de la inmensa eternidad.
+
+ * * *
+
+ Envuelto por el humo del combate
+ Su canto fué de paz y bendicion,
+ Y de la lucha entre el feral embate
+ Puro permaneció su corazon.
+
+ El genio le ciñó con sus espinas,
+ Su herencia fué una lágrima de hiel,
+ Pero de sus creaciones peregrinas,
+ Brotan torrentes de armonía y miel.
+
+ Descendió como un mártir á la arena
+ Atleta de la Paz y la Igualdad:
+ Destrozando del hombre la cadena
+ Dió consuelo á la triste humanidad.
+
+ Con la osadía del apóstol fuerte
+ De la verdad la antorcha reanimó,
+ Y al caer en el abismo de la muerte
+ Encendida á su borde la dejó.
+
+
+
+
+ VII
+
+ AL VIOLINISTA CAMILO SIVORI
+
+ IMPROVISADO DESPUES DE UN CONCIERTO
+
+
+ Muda el alma de asombro en tu presencia
+ Cuando vibraba el arco palpitante,
+ Con eco penetrante
+ Sintió la cuerda armónica llorar.
+
+ Una lágrima tibia brotó de ella
+ Que se mezcló á tus blandas armonías,
+ Y en dobles simpatías
+ Vibró al compas el arco y corazon.
+
+ Al eco misterioso de los bosques
+ Uniste al trino puro de las aves,
+ Y en melodías suaves
+ Brotó tu inspiracion como raudal.
+
+ El ángel de las santas armonías
+ Cubrió tu frente con sus alas de oro,
+ Y en tu violin sonoro
+ De Paganini el alma suspiró.
+
+ El pueblo que en silencio te escuchaba
+ Ante tu genio doblegó la frente,
+ Y escuchó reverente
+ De tu arco la inmortal revelacion;
+
+ Que si al pisar la corte de los Reyes
+ Una joya te dió de sus coronas,
+ De América en las zonas
+ Al pueblo soberano diste ley.
+
+
+
+
+ VIII
+
+¡ADIOS POR SIEMPRE!
+
+
+ I
+
+ Triste es cruzar el mundo peregrino
+ Para encontrar en medio del camino
+ Una flor que nos llene de embriaguez,
+ Y continuar su marcha fatigosa
+ Dejando atras aquella flor hermosa
+ Que ya no encontraremos otra vez.
+
+ Así al cruzar el valle de la vida
+ Te miré y admiré flor bendecida,
+ Caida de la corona de mi Dios,
+ Y seria feliz al contemplarte
+ Si no tuviese pronto que dejarte
+ Y decirte por siempre: ¡Adios! Adios!
+
+
+ II
+
+ Mas si el dejarte es triste y doloroso
+ Recordarte será muy deleitoso
+ Si una dulce memoria he de llevar;
+ Porque el recuerdo es la perenne esencia
+ Que perfuma del hombre la existencia
+ Y en el tiempo pasado hace gozar.
+
+ Y por eso en la copa de amargura
+ Que en este trance el seco labio apura,
+ Encuentro algunas gotas de dulzor,
+ É inclinando ante tí la frente mústia
+ Comprendo que aun en medio de la angustia
+ Hay consuelo en decirte: ¡Adios! Adios!
+
+
+ III
+
+ Como árbol que dió sombra en el desierto,
+ Cual la estrella guiadora en viage incierto,
+ Como las horas de la verde edad,
+ Como agua clara al viajador sediento,
+ Cual pan sabroso para el labio hambriento,
+ Así recordaré yo tu beldad.
+
+ Como la lumbre en noches del invierno,
+ Como el recuerdo de un afecto tierno,
+ Como el acento de la amada voz,
+ Así, tú serás grata á la memoria
+ Del que al darte una ofrenda transitoria
+ Te dice entristecido: ¡Adios! Adios!
+
+
+ IV
+
+ Las personas que viven siempre unidas
+ Suelen á veces contemplar caidas
+ Las hojas del amor y del placer;
+ Hojas que de la espléndida guirnalda,
+ Bajan de la belleza hasta la falda,
+ Y el viento del dolor viene á barrer.
+
+ Mas nunca lloran su ilusion perdida
+ Los que se van en medio de la vida
+ Para encontrarse en brazos de su Dios,
+ Porque siempre se miran en la mente
+ Como cuando esclamaron tristemente
+ Al dejarte por siempre: ¡Adios! Adios!
+
+
+ V
+
+ Solo puede dejarte mi cariño
+ Esta guirnalda que á tu frente ciño
+ Adornada con flores de amistad;
+ Flores del alma que brotaron bellas
+ Al calor de esos ojos que destellas
+ Iluminando el alma en su mirar.
+
+ ¡Adios! Adios! no quede ya perdido
+ Entre la negra noche del olvido,
+ Y que el recuerdo sea de los dos;
+ Y cristaliza en tu alma aquesta gota
+ Que tibia y pura de mis ojos brota
+ Al decirte por siempre: ¡Adios! Adios!
+
+
+
+
+ IX
+
+¡COMO TÚ!
+
+ ESCRITO Á ORILLAS DEL QUEGUAY
+
+
+ Es el Queguay[8] un rio trasparente
+ Cual urna de purísimo cristal,
+ Cuyo fondo se ve puro y tranquilo
+ Como el fondo de tu alma angelical.
+
+ Quieta es la superficie de sus aguas
+ Si el viento no la agita con furor,
+ Como tu frente es cándida y serena
+ Si no la agita el soplo del amor.
+
+ En el lecho pedroso do descansa
+ Se deslizan sus aguas con quietud,
+ Como tus horas corren no sentidas
+ Por el sendero fiel de la virtud.
+
+ Los sauces que coronan sus riveras
+ Hunden su verde copa en el Queguay,
+ Cual tu frente en mi seno cariñoso
+ Blando se inclina envuelto con un ¡ay!
+
+ Los ubajais[9] ocultan en sus ramas
+ Pájaros bellos, raros en matiz,
+ Como tu mente abriga mil ideas
+ Que hace brotar la inspiracion feliz.
+
+ Del Uruguay[10] dos gigantescos brazos
+ Oprimen su cintura en derredor,
+ Como tu talle esbelto y delicado
+ Circuye en torno el brazo del amor.
+
+ Esconde la rivera entre sus guijas
+ Las perlas con el nacar y el coral,[11]
+ Como atesora tu alma rica y bella
+ De angélicas virtudes un caudal.
+
+ La brisa de la noche entre sus hojas
+ Hace brotar suspiros de dolor,
+ Cual de tus labios ecos misteriosos
+ El delirante beso del amor.
+
+ La selva umbría que lo guarda en torno
+ Impide ver sus ondas de cristal,
+ Cual del pudor el velo misterioso
+ Sombrea tu semblante sin igual.
+
+ La blanca aurora rompe el denso velo
+ Que sobre sus espaldas se ve ondear,
+ Cual tú, graciosa, al despertar apartas
+ El pelo de oro que robó tu faz.
+
+ En sus ondas azules se reflejan
+ Del cielo la bonanza y tempestad,
+ Cual tus ojos azules reproducen
+ De otros ojos la sombra y claridad.
+
+ Sus linfas puras entre fango nacen
+ Mas cristalinas caminar se ven,
+ Cual tú nacida de la tierra impura,
+ Pura te miro caminar tambien.
+
+
+
+
+ X
+
+ DESPEDIDA
+
+
+ Adios, mujer nacida para inspirar amores,
+ Nacida como nacen en el jardin las flores,
+ Para esparcir en torno su misterioso olor;
+ ¡Adios! palabra amarga que sale de mi seno,
+ Y que mis labios quema como letal veneno,
+ Cuando en mis ojos brilla la gota del dolor.
+
+ Adios, mas no por siempre: un mundo hay mas hermoso,
+ Y cuando al seno vueles del Todo-Poderoso
+ Volverte á ver espero tan bella como aquí;
+ Pero si en el inmenso celeste paraiso
+ A tí no te encontrase, mi celestial hechizo,
+ Los celestiales goces tristes serán sin tí.
+
+ Adios, vuelvo á decirte, adios ángel divino,
+ A quien pusiera el cielo delante mi camino
+ Para calmar mis horas de doloroso afan;
+ Desde el momento mismo que pude contemplarte,
+ Mi corazon ardiente tan solo supo amarte,
+ Como en la vida se ama, solo una vez no mas.
+
+ Adios, sueño querido, que me halagó un instante
+ Cuando soñé demente que un corazon amante
+ Latia sobre el mio con férvido afanar,
+ Adios, visiones vagas que atormentais mi pecho
+ ¡Oh no volvais ya nunca á visitar mi lecho,
+ Que aunque soñar es dulce, muy triste es despertar!
+
+ Adios, adios por siempre, celestes fantasías
+ Que al corazon tranquilo, y en mas serenos días,
+ Brindaron halagüeñas, dichoso porvenir,
+ Pasad engañadoras visiones peregrinas:
+ En vez de frescas rosas tan solo piso espinas,
+ Y el sol de mi esperanza no veo ya lucir.
+
+ ¡Adios!... mas no es posible dar un adios eterno
+ A tu divina imágen y á tu recuerdo tierno,
+ Que mi inmortal memoria no olvidará jamas;
+ Delante de mis ojos siempre estarás presente,
+ Y en mi alma, y en mi pecho y en mi abrasada mente
+ Tu imágen deliciosa se gravará tenaz.
+
+ Yo sentiré en la brisa tu perfumado aliento,
+ Tu voz consoladora traerá á mi oido el viento,
+ Y te veré en las nubes cruzar como vision;
+ Yo sentiré tus pasos en medio á las tinieblas,
+ Y al ver cubrirse el aire de transparentes nieblas,
+ Tus blancas vestiduras veré yo en mi ilusion.
+
+ Oh, si el destino crudo de tí no me apartara,
+ Si de los patrios lares ¡ay Dios! no me arrojara,
+ Mi porvenir entero se cifraría en tí!
+ Porque al mirar tu rostro tan cándido y divino
+ Veo que mi destino se liga á tu destino;
+ Veo que para amarte tan solo yo nací.
+
+ Entonces tú serías la refulgente estrella,
+ Que iluminases pura la fatigosa huella
+ Que el hombre en este mundo tiene que atravesar;
+ Entonces tú serías el sol de mi existencia,
+ Entonces estasiado de amor en tu presencia
+ De amor entre tus brazos quisiera yo espirar.
+
+ Entonces por tus gracias celestes inspirado
+ La lira del poeta pulsára entusiasmado
+ Y á tí te dedicára mis cánticos de amor.
+ Oh, tú me inspirarias canciones inmortales,
+ Y al oirlas estasiados, del orbe los mortales,
+ Tu nombre repitieran con alta admiracion.
+
+ Entonces fuera grande, por tu esplendor guiado;
+ Con el laurel del genio me viera coronado
+ Para arrojar coronas de glorias á tus piés...
+ Qué digo de coronas de gloria en mi delirio?
+ Yo siento la corona del perennal martirio
+ Clavando sus espinas en mi marchita sien.
+
+ Adios, de nuevo os digo, sueños encantadores,
+ Dejad en mis oidos de susurrar amores,
+ Que aunque soñar es dulce, muy triste es despertar:
+ Posaos sobre la almohada de la mujer que adoro,
+ Llevadle algunas gotas de mi amoroso lloro,
+ Para que en medio al sueño me pueda recordar!
+
+
+
+
+ XI
+
+ TU ESTRELLA
+
+(CANCION ARREGLADA Á MÚSICA)
+
+
+ En medio de la noche
+ Al contemplar tu estrella,
+ En su fulgente huella
+ Mi alma te busca á tí;
+ Y pienso que al mirarla
+ Brillando placentera
+ En celeste esfera,
+ Te acordarás de mí.
+
+ Ausente de tu lado
+ Mirando ese astro bello
+ Creeré ver un destello
+ Emanacion de tí;
+ Y esclamaré con ansia:--
+ Tal vez la hermosa mia
+ En medio á la alegría
+ Se olvidará de mí!
+
+ Cuando de tí me aleje
+ Y á los combates vaya,
+ En medio á la batalla
+ Me acordaré de tí,
+ Y esperaré la noche
+ Para calmar mi anhelo,
+ Interrogando al cielo:--
+ ¿Se acordará de mí?
+
+ ¡Adios! nunca me olvides,
+ Y que tu estrella amiga
+ Siempre á tu mente diga
+ Que estoy pensando en tí:
+ Y si en el campo caigo
+ Por la metralla muerto,
+ Mira ese rayo incierto
+ Y acuérdate de mí.
+
+
+
+
+ XII
+
+ NADA DIRÉ
+
+
+ La belleza se ciñe la corona
+ Que entretege el amor y la amistad,
+ Arrancando una flor á cada zona,
+ Tomando un pensamiento á cada edad.
+
+ Y la contempla el mundo entusiasmado,
+ Coronada, de pié sobre el altar,
+ Sobre el altar de joyas incrustado,
+ Cubierto de jazmines y azahar.
+
+ Por eso guardo mi modesta ofrenda
+ Que es la silvestre y solitaria flor,
+ Que á tu corona, de las gracias prenda,
+ Dar no puede fragancia ni esplendor.
+
+ Yo que no tengo cortesano genio
+ Nada quiero decir ante tu altar,
+ Cuando otros mil las flores de su ingenio
+ Á tus plantas vendrán á derramar.
+
+ Nunca con alabanzas fementidas
+ Incensaré las luces de tu faz,
+ Solo palabras tiernas y sentidas
+ En vez de incienso mentidor tendrás.
+
+ No en la trípode de oro del poeta
+ Belleza celestial te cantaré,
+ Pero tendrás mi admiracion secreta,
+ Y poseerás del corazon la fé.
+
+ No te diré si es bella tu cabeza,
+ Ni si tienes de Fidias el perfil,
+ Ni si tu frente, cielo de pureza,
+ Está cubierto con estrellas mil.
+
+ No te diré si tu alma resplandece
+ Como diamante en urna de cristal,
+ Ni si tu seno blando se estremece
+ Como la niebla al soplo matinal.
+
+ No te diré si el labio que enamora
+ En sus palabras desparrama miel,
+ Ni si al caer, cual perlas del aurora,
+ Hacen brotar las flores del vergel.
+
+ No te diré si tus hermosos ojos
+ Son dos astros que Dios dejó caer,
+ Para alumbrar los púdicos sonrojos
+ Que tus mejillas suelen encender.
+
+ No te diré si tus cabellos rubios
+ Que circundan tu frente cual capuz,
+ Llamas son de magnéticos efluvios
+ Que de tu mente vuelan á la luz.
+
+ No te diré si tus airosos brazos
+ Los gajos son de madreselva en flor
+ Si se entreabren para dar abrazos
+ Y al pino añoso visten con amor.
+
+ Solo diré:--«Jamas á tu cabeza
+ Falte la eterna flor de la virtud,
+ Ni la sonrisa falte á tu belleza,
+ Ni al corazon le falte su quietud.»
+
+
+
+
+ XIII
+
+ EN EL ÁLBUM
+
+ DE LA HIJA PÓSTUMA DE UN COMPAÑERO DE ARMAS
+
+
+ En el libro inmortal de nuestra historia
+ Busco un nombre que guarda mi memoria
+ Y tu filial amor,
+ Y al encontrar la página enlutada
+ La veo al mismo tiempo señalada
+ Por una fresca y perfumada flor.
+
+
+
+
+ XIV
+
+ VERSOS
+
+(EN UNA CORONA DE LAUREL)
+
+
+ Si faltase una hoja á tu corona
+ Y colocarla fuese dado á mí,
+ Sea ese lauro que á tus sienes falta
+ La admiracion que te consagro á tí.
+
+
+
+
+ XV
+
+ UN RETRATO SIN NOMBRE
+
+
+ Quiero hacer tu retrato, mujer bella
+ Mirando de tu rostro la hermosura,
+ Que irradia en torno suyo la luz pura
+ Como desde los cielos una estrella...
+
+ Mas no tengo un pincel con que pintarte,
+ Que el cielo me ha negado el don precioso
+ Que al lienzo dá trasunto primoroso,
+ La inspiracion uniendo con el arte.
+
+ Y el mas hábil pintor nada podría
+ No teniendo del iris los colores,
+ Y los varios matices de las flores,
+ Que en tu persona brillan á porfía.
+
+ Cómo pintar tu rostro de azucena
+ Sin combinar los cándidos jazmines
+ Al brillo de la nieve en los confines
+ Alumbrada por luz blanca y serena?
+
+ ¿Cómo pintar tu rubia cabellera
+ Que en ondas de oro baja de tu frente,
+ Sin las hebras de luz del sol ardiente
+ Cuando espléndido brilla en alta esfera?
+
+ Sin el sereno azul del firmamento
+ ¿Cómo pintar de tu ojo la dulzura,
+ Y esa mirada cariñosa y pura
+ Que hace olvidar al hombre su tormento?
+
+ Sin las rojizas nubes de occidente
+ ¿Cómo dar vida á tus purpúreos labios,
+ Que hacen borrar del mundo las agravios
+ Cuando al hablar se entreabren dulcemente?
+
+ ¡Oh, jamas! del artista la paleta
+ Esas tintas tendrá para pintarte!
+ Y si alguno pudiera retratarte
+ Seria en su entusiasmo algun poeta!
+
+ Ven á mis manos, armoniosa lira:
+ Quiero cantar la gracia y la belleza,
+ Que el entusiasmo que arde en mi cabeza
+ Manda que cante á la beldad que inspira.
+
+ No encuentro nombre que darle
+ Y mi ardiente fantasía
+ No tiene la poesía
+ Que esa imágen tiene en sí.
+ Cantaré sus perfecciones
+ Mucho mas bellas al verlas,
+ Mas si quereis comprenderlas
+ A contemplarlas venid.
+
+ ¿La conoceis? es un ángel
+ Bajado del alto cielo,
+ Para verter el consuelo
+ Del hombre en el corazon:
+ Es una cosa sin nombre
+ Como una luz misteriosa,
+ Como vision vaporosa,
+ Como un acento de amor.
+
+ Es blanca como la luna,
+ Es pura como una estrella,
+ Es tan cándida y tan bella
+ Cual la primer luz del sol,
+ Como esa luz que se mezcla
+ A los tintes de la aurora,
+ Y el verde campo colora
+ Con espléndido arrebol.
+
+ Es una cosa sin nombre
+ Entrevista en un ensueño,
+ En que se mira el diseño
+ Y no se puede esplicar,
+ Ó cual los ecos sin nombre
+ Que en mágica melodía
+ De la noche en la armonía
+ El alma suele escuchar.
+
+ Es una cosa sin nombre
+ Cual las quejas del amante,
+ Cuando suspira anhelante
+ De la música al compas;
+ Como el perfume que exhala
+ El cáliz de una flor pura,
+ Que inspira amor y ventura,
+ Y alivia el dolor tenaz.
+
+ Como el sol en el ocaso
+ Cuando moribundo arde,
+ Cual la estrella de la tarde
+ En la calma celestial;
+ Como el canto de las aves
+ En la enramada florida,
+ Ó cual sílfide vestida
+ De vaporoso cendal.
+
+ Es una cosa sin nombre
+ Como esas blancas visiones,
+ Que en largas meditaciones
+ Pasan con vuelo fugaz;
+ Ó como el blando murmullo
+ Que se oye en la selva umbría,
+ Cuando de la noche fria
+ Sopla la brisa fugaz.
+
+ Sol, estrella, luna, flor,
+ Aurora, sílfide, brisa,
+ Que alumbra con su sonrisa
+ Y alumbra con su mirar,
+ Es original sin tipo
+ Que encierra en sí al universo,
+ Y que no es dado, ni al verso,
+ Ni al pincel el retratar!
+
+ La lira cae de mi cansada mano,
+ Y me siento vencido en tu presencia:
+ Perdóname si quise en mi demencia
+ Tu candorosa imágen retratar.
+ No es dado á los pinceles ni á la lira
+ Ofrecer de tus gracias una idea,
+ Y todo aquel que tus encantos vea
+ Admirarlos podrá, mas no copiar.
+
+ No vivirás en mármoles, ni en lienzos,
+ No robarán tus formas los cinceles,
+ Ni colores darás á los pinceles
+ Para causar al mundo admiracion,
+ Por eso yo, tu rostro contemplando,
+ Hice un bosquejo en vez de tu retrato,
+ Mas me consuela el pensamiento grato
+ Que tu retrato está en mi corazon.
+
+
+
+
+ XVI
+
+ NOCHES DE DICIEMBRE
+
+
+ En esas noches serenas
+ De Diciembre delicioso,
+ Cuando entregada al reposo
+ La tierra parece estar,
+ Y cuando la blanca luna
+ Cruza el ancho firmamento,
+ Absorto en mi pensamiento
+ Yo me complazco en vagar.
+
+ Miro brillar en el cielo
+ Las estrellas encendidas,
+ Letras de luz esparcidas
+ Por la mano del Creador,
+ Que en inefables palabras
+ Revelan nuestro destino,
+ Y señalan el camino
+ Del audaz navegador.
+
+ Miro la onda agitada,
+ Que corona leve espuma
+ Y entre misteriosa bruma
+ Melancólica gemir;
+ Y en la playa solitaria
+ Estenderse blandamente,
+ Y bajo otra ola rugiente
+ Desfallecida morir.
+
+ Miro del árbol sombrío
+ Como se ajita el ramaje,
+ Mientras el verde follaje
+ A compas se oye vibrar.
+ Como si un aéreo coro
+ En él tuviese su nido,
+ Para recrear el oido
+ Con misterioso cantar.
+
+ Miro cruzar por el aire
+ Mil fantasmas vagarosas,
+ Cual las sombras vaporosas
+ Que en sueños vemos pasar,
+ Y por la mente, alumbrada
+ Con el reflejo del alma,
+ Las miro en plácida calma
+ Lijeras atravesar.
+
+ Entonces mi alma estasiada
+ Se desprende de este suelo,
+ Y se remonta hasta el cielo
+ A contemplar la creacion;
+ Y desplegando sus alas
+ Como el águila altanera,
+ Vuela de esfera en esfera
+ En rápida sucesion.
+
+ Si por acaso una voz
+ Dulce, tierna y melodiosa,
+ Una cancion armoniosa
+ A lo lejos hace oir,
+ La música me figuro
+ De la danza de las horas,
+ Que con sus plantas sonoras
+ Hacen el aire crujir.
+
+ Si á la vez, la mansa brisa
+ Que á los jazmines halaga
+ Y entre su copa se embriaga,
+ Viene mi rostro á besar,
+ Creo que alguna sílfide
+ Que cruza por el ambiente
+ Toca mi pálida frente
+ Con sus alas al pasar.
+
+ Y si una mujer hermosa
+ De blanca tela vestida,
+ Ante mi vista abstraida
+ Pasa como aparicion,
+ En éxtasis arrobado
+ Bajo influjo de un hechizo,
+ Creo que del paraiso
+ La puerta abre una vision.
+
+ Pero el aire de la noche
+ Mis pensamientos enfria,
+ Y apaga cual lluvia fria
+ De la mente el resplandor:
+ Que así el vapor de la tierra
+ Se desprende en forma leve,
+ Y luego en forma de nieve
+ Debilita su calor.
+
+
+
+
+ XVII
+
+ DOS PENSAMIENTOS
+
+
+ Como una estrella fugaz
+ Que luce en la noche umbría,
+ Brilló un instante María
+ En el valle del dolor:
+ Era una vírgen, tan pura
+ Cual de la tarde la brisa,
+ Cuya mágica sonrisa
+ Reflejo era del amor.
+
+ Se marchitó como rosa
+ Que su perfume derrama,
+ Como fosfórica llama
+ Un solo instante vivió;
+ Porque faltaba á su alma
+ El aire puro del cielo,
+ Y tomando raudo vuelo
+ Otra atmósfera buscó.
+
+ Un dia que en un jardin
+ Ivamos juntando flores
+ (Emblemas de los amores
+ Que en la tierra puso Dios)
+ Un pensamiento la di,
+ Y ella me dió un pensamiento,
+ Y animada de contento
+ Formó un ramo de los dos.
+
+ Aquellos dos pensamientos
+ Su vida simbolizaban,
+ Ó quizá identificaban
+ Su vida, su alma y su ser,
+ Porque apenas en su pecho
+ Hallaron tibia guarida,
+ Pálida y desfallecida
+ Bajó la marchita sien.
+
+ Sobre el lecho de agonía
+ Cayó, como flor tronchada
+ Por el viento deshojada,
+ Y su frescura perdió;
+ Y cual se exhala el perfume
+ Del cáliz de lirio hermoso,
+ De su cuerpo primoroso
+ Su alma angélica voló.
+
+ Antes de cerrar sus ojos
+ Y dar el último aliento,
+ Con blando y lloroso acento
+ A su lado me llamó:
+ Su bello rostro cubría
+ La palidez de la muerte,
+ Y con mano casi inerte
+ Dos pensamientos me dió.
+
+ Y me dijo:--«Dulce amigo,
+ «Solo en el mundo te dejo:
+ «Del valle triste me alejo,
+ «Y no te veré ya mas,
+ «Y hasta que llegue el instante
+ «De oir de Dios los acentos,
+ «Guarda esos dos pensamientos,
+ «Y no me olvides jamas!»
+
+ Esos pensamientos mústios
+ Dados de muerte en el lecho,
+ Yo los conservo en mi pecho
+ Como sacro talisman,
+ Porque se hallan impregnados
+ Del espíritu invisible
+ Del alma pura y sensible,
+ Que calma mi triste afan.
+
+ Yo que profeso en el alma
+ La religion de la muerte,
+ Sobre su sepulcro inerte,
+ Llanto y flores derramé,
+ Y entre las fúnebres flores
+ Lágrimas puse á millares,
+ Y entre blancos azahares
+ Pensamientos coloqué.
+
+ Y al pié del mústio sepulcro
+ De la cándida María,
+ Mis ojos vieron un dia
+ Dos pensamientos brotar,
+ Y luego ví el huracan
+ Llegar con vuelo violento,
+ Deshojar un pensamiento...
+ Y uno tan solo dejar.
+
+
+
+
+ XVIII
+
+ EL VELO
+
+
+ La mies se corona de espigas doradas,
+ Y el cielo se esmalta con nubes de azul,
+ Las flores se envuelven con hojas variadas,
+ Y en gajos flexibles el verde abedul.
+
+ Se ciñe el guerrero con palma triunfante,
+ El rey con diadema circunda la sien,
+ La falsa coqueta prefiere un diamante,
+ Que á par de ella, muchas prefieren tambien.
+
+ Se ciñen los montes coronas de hielo,
+ De blancas espumas las olas del mar,
+ De fresco rocío las plantas del suelo,
+ De llamas rojizas la esfera solar.
+
+ Mas hay una bella que dulce y modesta
+ Ni flores, ni nubes, ni llamas buscó,
+ Y en vez de la joya que adorno le presta,
+ Con diáfano velo su frente ciñó.
+
+ * * *
+
+ Si fuese al combate, colgára en mi lanza
+ Con lauros de triunfo su leve crespon,
+ Y altivo, animado de doble esperanza
+ Seria de guerra mi sacro pendon.
+
+ Si fuese marino, colgára ese velo
+ Por vela á mi buque, por toldo á su iman,
+ Y en calma mirando los astros del cielo
+ Las iras burlára del negro huracan.
+
+ Si fuese poeta, mi armónica lira
+ Podria al amparo del ténue cendal,
+ Y al son de la brisa que mansa suspira
+ Le diera inspirado su acorde final.
+
+ Si fuese viajero deseara una palma
+ Que sombra tranquila me diese á su pié,
+ Como esa que el velo, con plácida calma,
+ Derrama en la frente que el ojo entrevé.
+
+ * * *
+
+ Feliz el que pueda del cándido velo
+ Alzar el estremo que cubre la sien,
+ Porque ese, olvidando las penas del suelo,
+ La luz habrá visto del mágico Eden.
+
+ Feliz el que pueda con él envolverse
+ Y dar estasiado su espíritu á Dios,
+ Y ver á la tierra de vista perderse,
+ Cual ave que asciende con ala veloz.
+
+ Feliz el que pueda colgar á su estremo
+ La escelsa corona de rosa y laurel,
+ Cual símbolo hermoso del genio supremo
+ Que indique á la reina de todo el verjel.
+
+ Feliz el que pueda mezclar sus despojos
+ Al polvo impalpable que el viento alzará,
+ Cuando esa belleza con llanto en los ojos
+ Desgarre ese velo que sombra le dá.
+
+ * * *
+
+ Mas esto es muy triste, tal vez distraido
+ Su frente he podido de nieblas cubrir,
+ Y al velo que lleva solo es permitido
+ Con nubes lijeras su frente circuir.
+
+ Él es como nube que cruza su frente,
+ Cual cruza los cielos la bruma fugaz,
+ Realzando en el fondo su rostro esplendente
+ Que adornan matices del iris de paz.
+
+ Yo soy como un ciego que canta á la puerta
+ Deseando al que me oye placeres y amor,
+ Deseando que nunca se mire cubierta
+ La gaza, con perlas que borde el dolor.
+
+ ¡Mas no soy tan ciego! pues miro en el cielo
+ Brillar las estrellas con tibio fulgor,
+ Y luego eclipsarse si entreabre su velo
+ Mostrando dos ojos que irradian amor.
+
+
+
+ XIX
+
+ LA AGONÍA DEL POETA
+
+ ¡Oh juicio divinal!
+ Cuando mas ardía el fuego
+ Echaste el agua.
+
+ MANRIQUE.
+
+
+ Genio, inspiracion divina,
+ Fuego devora mi mente,
+ Y siento en el alma ardiente
+ Una llama circular...
+ Mas ¡qué importa! si á la tumba
+ Pronto caerá el genio mio,
+ Como el torrente bravío
+ Que vá á morir en el mar!
+
+ Ya del carro de la vida
+ Los corceles fatigados
+ Caen al suelo postrados
+ Con anheloso estertor;
+ Y ya el genio de la muerte
+ Gira en torno á mi cabeza,
+ Cual ave que de su presa
+ Va volando en derredor.
+
+ Como el náufrago se abraza
+ De las astillas flotantes,
+ De las horas vacilantes
+ Me abrazo con ansiedad;
+ Pero en vano, que la urna
+ De mis años, agotada,
+ Sobre el abismo inclinada
+ Se vé, de la eternidad.
+
+ Qué importa morir, si solo,
+ He vivido en este mundo,
+ Donde corre un aire inmundo
+ Que no puedo respirar:
+ Si mis lágrimas cayeron
+ Confundidas en el cieno,
+ Sin bañar el tibio seno
+ Del amor á la amistad!
+
+ Qué importa morir, si nunca
+ Los hombres me han comprendido,
+ Si ninguno me ha tendido
+ Una mano fraternal:
+ Si cual la flor del desierto
+ Que en soledad se consume,
+ He dado al viento un perfume
+ Que nunca sintió el mortal!
+
+ Mis ecos se han confundido
+ Con la música lejana,
+ Que se alza cada mañana
+ Del seno de la creacion;
+ Y entre el canto de las aves,
+ Y el aroma de las flores,
+ Del valle de los dolores
+ Han subido á otra mansion.
+
+ Como las nubes de mirra
+ Que perfuman el sagrario,
+ Y brotan del incensario
+ De las brazas al calor,
+ Al fuego del entusiasmo
+ De mi cabeza han brotado
+ Los cantos, que he consagrado
+ A la Patria y al Señor.
+
+ Jamas prodigué alabanzas
+ A un miserable tirano,
+ Ni del pueblo soberano
+ Las banderas deserté:
+ Fija la vista en el cielo,
+ Nutrido de amor intenso,
+ A Dios y al Pueblo el incienso
+ Del corazon consagré.
+
+ La libertad fué la musa
+ De los cielos mensagera,
+ Que llenó mi alma severa
+ Con su espíritu inmortal;
+ Y en las negras tempestades
+ Seguí con paso valiente,
+ Su antorcha resplandeciente
+ Y su faro celestial.
+
+ Oh, Dios, inspírame un himno,
+ Ó una fúnebre elejia!
+ Que baje á la tumba fria
+ Cantando á la libertad!
+ Permite que adorne un lauro
+ Mi cadáver macilento,
+ Y que no muera mi acento
+ Cual voz en la soledad!
+
+ ¡Pero ya es tarde! la mano
+ Que marca la última hora,
+ Se levanta aterradora
+ Y vuelca el reló fatal;
+ Y las cuerdas de mi lira,
+ Como nervios doloridos
+ Producen tristes sonidos
+ Una á una al reventar.
+
+ En vano aplico el oido:
+ Enmudece la memoria,
+ Y á mis cánticos de gloria
+ No responde el porvenir;
+ Que al descender al abismo
+ La corteza de mi alma,
+ No se verá ni una palma
+ Sobre la frente lucir!
+
+ Oh musa, vuelve otra vez
+ A tu celeste morada,
+ Que el abismo de la nada
+ Pronto me va á devorar;
+ Pero antes, rompe las flechas
+ De mi carcax no vacio:
+ Mi brazo perdió su brio,
+ Y el arco se va á quebrar!
+
+
+
+
+ LIBRO CUARTO
+
+ POESÍAS FAMILIARES
+
+
+
+
+ I
+
+ Á MI HIJA DELFINA
+
+ No te hicieron los cielos tan hermosa
+ Sinó para ser madre y ser esposa.
+
+ OLMEDO.
+
+
+ Blanca flor que embalsamas mi existencia
+ De tus perfumes con la grata esencia;
+ Música cuya suave melodía
+ Estremece de amor el alma mía;
+ Rayo de luz que caes sobre mi frente
+ Disipando las sombras de la mente;
+ Lágrima de los ojos desprendida
+ Del serafin que guarda nuestra vida;
+ Linfa donde apagué mi sed ardiente.
+ Como el viagero en agua trasparente;
+ Pichon que bajo el ala adormecido
+ Desafias las lluvias en tu nido;
+ Hija mia, entre sueños virginales,
+ Envuelta por los brazos maternales,
+ Y en esa fuente del materno seno
+ Bebe un raudal que de virtudes lleno
+ En cada gota verterá en tu mente
+ De nobles pensamientos la simiente,
+ Que dormirán hasta que en torvo ceño
+ El tiempo venga á perturbar el sueño;
+ Y puros sentimientos, ángel mio,
+ Que jerminando cual la flor de estio,
+ Derramarán en tu alma ese perfume
+ Que la virtud de la niñez asume;
+ Y beberás un bálsamo del cielo
+ Para espresar dolores en el suelo,
+ Para exhalar mil gotas cristalinas
+ Como su aroma blancas clavelinas:
+ Porque el llanto es la flor que brota hermosa
+ En el alma sensible y candorosa,
+ Y el rostro donde nunca ha resbalado
+ Es arenal que el cielo no ha regado.
+ Asi cual de la espléndida natura
+ El llanto es la espresion de la criatura:
+ El cielo llora gotas de rocio
+ En las serenas noches del estio,
+ Y al ausentarse, lánguida la aurora
+ Entre luces y sombras tambien llora:
+ Pero todo desciende suavemente
+ De la misericordia á el ancha frente:
+ Fertiliza el rocío los eriales,
+ Y el aurora los lirios virginales,
+ Y caen las dulces lágrimas del niño
+ En un seno purísimo de armiño.
+ Y mas tarde entre manos cariñosas
+ Que se ahuecan sensibles y piadosas,
+ Cual urna sencillísima de cobre
+ Donde se guarda el óbolo del pobre.
+ Oh tú, que de tu vida en la mañana
+ Te meces en el valle tan lozana:
+ Que sea tu cabeza bendecida
+ Sobre la dura almohada de la vida;
+ Que recorras tu plácida alborada
+ Por angélicas voces arrullada;
+ Que el viento de la dicha infle tu vela
+ Mientras la luna del placer riela;
+ Y que si acaso un dia, negro velo
+ Míras estender sobre tu cielo,
+ Veas llegar á tu arca placentera
+ La paloma de dichas mensagera
+ Para anunciarte en tu hombro reclinada:
+ «La tempestad se vé ya apaciguada,
+ «La luz del sol de nuevo te ilumina
+ «Y las flores esmaltan la colina;
+ «Tersa se vé la frente de tu rio
+ «Y no hay en él ni un áspero bajío:
+ «Mucho vagaste niña por los mares:
+ «Al fin reposarás entre tus lares,
+ «En la ribera nítida y risueña
+ «Que allá en el horizonte se diseña,
+ «Do encallará tu barca suavemente
+ «Como del manso arroyo la corriente.»
+ Ora, hija mia, lejos de huracanes
+ Duerme agena de míseros afanes
+ Mientras tu madre tu cabeza pura
+ Bautiza con sus gotas de ternura,
+ Las que tu padre enjuga blandamente
+ Al deponer un ósculo en tu frente,
+ Dejando en esas lágrimas escrita
+ Una dulce palabra:--«¡Eres bendita!»
+
+ * * *
+
+ Iris de paz y ventura,
+ Sueño de toda mi vida,
+ Que naciste para mí
+ Como el sol tras noche fria!
+ ¡Ah! cuando tus bellos ojos
+ Entreabriste adormecida
+ Sentí que en esa mirada
+ Me llenabas de delicias;
+ Como el ciego que cobrando
+ Loco de gozo la vista
+ Quiere abrazar á la luz
+ Pensando que lo acaricia.
+ Si tú entendieras mis sueños,
+ Mis esperanzas perdidas,
+ En esos labios de rosa
+ Con besos te contaría
+ Que antes de venir al mundo
+ En mi mente eras nacida...
+ ¡Oh, si tú me comprendieras
+ Cuántas cosas te diria!
+ Entonces supieras tú
+ Que era muy triste mi vida,
+ Antes de ver á tu madre
+ Que la convirtió en delicias;
+ Entonces fué que la llama
+ Brotó de tibias cenizas,
+ Entonces fué que mi pecho
+ De nuevo se abrió á la dicha,
+ Y desde entonces serenos
+ Se deslizaron mis dias,
+ Entre esperanzas risueñas
+ Que el futuro embellecian,
+ Y gratas conversaciones
+ Llenas de amor y alegría
+ Que terminaban diciendo:
+ «¡Ah, no tener una hija!»
+
+ Oh, cuantas veces paseando.
+ En una tarde tranquila,
+ Al sentarnos cavilosos
+ Del ancho mar á la orilla
+ Con el baston, en la arena
+ Mil caractéres ponia:
+ Ya una palabra aislada
+ Signo de melancolía;
+ Ya una linea caprichosa
+ Cual la idea fugitiva:
+ Ya una letra mutilada
+ Cual del infeliz la vida.
+ Y sin pensar de repente,
+ Si estas lineas recorria
+ Encontraba escrito en ellas:
+ «¡Ay, no tener una hija!»
+
+ Muchas veces junto al fuego
+ En las noches invernizas
+ Cruzaban breves las horas
+ Mirando al fuego que ardia,
+ Siguiendo su oscilacion
+ Y viendo brotar sus chispas,
+ Que en sus fantásticos giros
+ Todo el hogar recorrian,
+ Hasta caer soñolientas
+ Entre pálidas cenizas;
+ Y entonces en los carbones
+ Que á trecho en trecho lucian,
+ Como dos ojos ardientes
+ Sobre frente encanecida,
+ Nos parecia leer:
+ «¡Oh, no tener una hija!»
+
+ Naciste tú, y has colmado
+ La copa de nuestra dicha:
+ Ya no en fantásticos sueños
+ Nuestra mente se fatiga:
+ Fijos delante tu rostro
+ Con nuestra vista en tu vista,
+ Bebemos miel deliciosa
+ En tu inefable sonrisa;
+ Y pensamos en tu suerte
+ Cuando vengan otros dias,
+ Cuando corazon y mente
+ Con doble peso te aflijan,
+ Haciendo inclinar tu frente
+ Como una rosa marchita;
+ Cuando á los piés de tu cama
+ Colocada de rodillas
+ Alabes á tu Criador
+ En tus plegarias de niña;
+ Cuando pidas á tus padres
+ Que amorosos te bendigan,
+ Dándote un beso en la frente
+ Para ir á dormir tranquila;
+ Cuando indagues cavilosa
+ En mi frente encanecida
+ Los hondos surcos que marquen
+ El tránsito de la vida;
+ Cuando recorran tus ojos
+ Estas paternales líneas,
+ Que si eres feliz leerás
+ Con angélica sonrisa,
+ Y si sufres, se verán
+ Por tu llanto humedecidas;
+ Cuando en un mar proceloso
+ Pueda servirte de guia,
+ Llevándote ángel hermoso
+ Hasta el puerto de la dicha,
+ Como te llevo en mis brazos
+ Hasta la cuna tranquila.
+
+ Abre esos ojos azules
+ Do la ternura se anida,
+ Oye mis tiernas palabras
+ Y luego duerme, hija mia.
+
+ * * *
+
+ ¿Vés de tu madre la húmeda pupila
+ Que fija en tí, cual mágica sibila
+ Parece que interroga el porvenir?
+ Si, le interroga, y pide que el destino
+ Matizando de flores tu camino
+ Embalsame de dichas tu vivir.
+
+ Hoy que yaces envuelta en la inocencia
+ Y no puede abarcar tu inteligencia
+ Lo que es la maternal contemplacion.
+ Entenderás la voz del sentimiento
+ Que inoculada en mi amoroso aliento
+ Descenderá á tu puro corazon.
+
+ No te señalaré de las estrellas
+ Ni el claro sol, las rutilantes huellas,
+ Para elevar tu mente al Hacedor:
+ No obligaré á que dobles la rodilla
+ Al que arrojó en el mundo la semilla
+ Del árbol que se eleva á su Criador.
+
+ No te diré si el vicio desbocado,
+ Cual torrente del monte desatado,
+ Quiere hacer las virtudes zozobrar;
+ Oh, no sabrás si alzada la cabeza
+ Enarbola bandera la impureza
+ De la familia en el derruido altar.
+
+ Nunca tu padre manchará tu frente,
+ Donde brilla la luz del inocente
+ Como en los rios nubes de zafir;
+ Por mostrarte la crápula del vicio,
+ Jamas te acercaré del precipicio
+ Que vértigo derrama en el vivir.
+
+ Me inclinaré sobre tu boca pura
+ Y te daré consejos de ternura
+ En el ignoto idioma del amor;
+ Y mis palabras bajarán á tu alma
+ Cual en noches de estío, en grata calma
+ Se inocula el rocío entre la flor.
+
+ Inefables consejos ignorados,
+ Sin traduccion, como ecos tribulados
+ Del aura de la noche en el jardin;
+ Nadie entiende sus quejas doloridas
+ Pero al nacer la aurora, entretegidas
+ Se ven brotar do quier rosas sin fin.
+
+ Nadie comprenderá ahora mi acento:
+ Mas llegará, hija mia, algun momento
+ Que se verán las rosas jerminar,
+ Y alzando ufanas sus cabezas rojas
+ El viento murmurando entre sus hojas
+ Se bañará en lo que hizo fecundar.
+
+ Algun dia serás lozana rosa
+ Cuando mi frente pálida y rugosa
+ Se incline en tu perfume á refrescar;
+ Cuando el labio marchito de dolores
+ Quiera gozar el aura de las flores
+ Sintiéndote, ángel bello, respirar.
+
+ Dios te colme de santas bendiciones
+ Apretando los duros eslabones
+ Que separan del vicio á la virtud,
+ Y tierna madre, enamorada esposa,
+ Mire brotar pimpollos de mi rosa
+ Para aliviar mi ingrata senectud.
+
+ El genio de la paz y la armonía
+ Cubriendo tu cabeza noche y dia
+ Te guarde del aliento del dolor;
+ Y el ángel puedas ser de tu familia
+ Que en las eternas noches de vigilia
+ Dés amparo á las prendas de tu amor.
+
+ Y de los niños fiados á tus manos
+ Salgan fuertes y buenos ciudadanos
+ Formados en el halda maternal,
+ Donde aprendan á odiar la tiranía
+ Y á combatir con ínclita porfía
+ Por los santos principios de igualdad.
+
+ ¡Oh, la mision de la mujer es santa!
+ Ella la flor de las virtudes planta
+ Del niño en el fecundo corazon,
+ Y cuando vé á la patria que agoniza
+ Desprende de su seno á el ancha liza
+ De patriotas audaz generacion.
+
+ Así en Mayo nacieron los campeones
+ Que rompieron los duros eslabones
+ Que nos forjó la torpe iniquidad,
+ Y con la leche encima de los labios,
+ Fuertes guerreros, gobernantes sabios
+ Contempló con asombro aquella edad.
+
+ Y hoy en la lucha santa que emprendimos
+ Niños sobre la arena descendimos
+ Para arrimar el hombro al patrio altar,
+ Y al darnos nuestra madre abrazo estrecho
+ Nos pone sollozando sobre el pecho
+ Los colores de Salta y Tucuman.
+
+ De la virtud modesta de los lares
+ Guarda el fuego sagrado en tus altares,
+ De la familia cándida vestal;
+ Que ese fuego que el casto hogar calienta
+ Es la luz que nos guia en la tormenta
+ De la vida, cual místico fanal.
+
+
+
+
+ II
+
+ Á UN AMIGO DE 24 HORAS
+
+
+ En los ardientes climas tropicales
+ Con el rocío de una sola noche,
+ La perfumada flor abre su broche
+ Y al sol y al aire entrega su beldad.
+ Así en mi corazon, de amor fecundo,
+ Ha brotado en un dia una flor pura,
+ Y esa flor de rarísima hermosura
+ Es por tí mi simpática amistad.
+
+
+
+
+ III
+
+ LAS TRES MARIAS
+
+ CONSOLANDO Á UN AMIGO QUE HABIA PERDIDO TRES HIJAS, LAS TRES CON EL
+ NOMBRE DE MARÍA
+
+
+ Por qué llorais, esposos, la prematura muerte
+ De las criaturas bellas, frutos de vuestro amor,
+ Cuando al morir cambiaron perecedera suerte
+ Por la que goza el ángel en torno del Señor.
+
+ Llorais porque sus rubias cabezas inclinaron
+ Sobre la fria almohada del lecho sepulcral,
+ Y cual mortales tristes al sueño se entregaron,
+ Y ángeles despertaron del coro celestial?
+
+ ¡Oh! no sabeis sin duda que la alta Providencia
+ Para su dicha eterna tal vez lo quiso así,
+ Para salvar del mundo su cándida inocencia
+ Que atropellar pudiera del vicio el frenesí.
+
+ Fueron tres flores bellas en un rosal brotadas
+ Que al ostentar ufanas su grato rosicler,
+ Cruzaron por el cielo nubes encapotadas
+ Y el viento tempestuoso las arrancó al nacer.
+
+ Fueron tres gotas de agua lloradas por la noche
+ En el virgíneo cáliz de la fragante flor,
+ Y que al brillar el dia, cuando entreabrió su broche,
+ Se evaporaron todas al matinal calor.
+
+ Fueron tres mariposas de alas tornasoladas,
+ Que al encontrar amargas las flores del jardin,
+ Al cielo se elevaron, buscando atribuladas
+ Las flores con que ciñe su frente el serafin.
+
+ Fueron tres chispas ténues de la divina hoguera
+ Que vuestros corazones de casto amor llenó,
+ Chispas que remontaron á la celeste esfera,
+ Y que en estrellas fijas el cielo convirtió.
+
+ Por qué llorais entonces, cuando en las noches bellas
+ Podeis hasta los cielos vuestra mirada alzar,
+ Y contemplar brillando las tres blancas estrellas
+ En que á _las tres Marías_ Dios quiso transformar.
+
+ Esas estrellas puras son vuestras tres Marías:
+ Flores de una mañana que no tuvo su ayer,
+ Mariposas que huyeron de las regiones frias,
+ Gotas de agua perdidas del cielo al descender.
+
+ Felices esos seres, que nunca conocieron
+ La punzadora espina que labra el corazon,
+ Y el inocente labio jamas humedecieron
+ En la dorada copa que mana corrupcion.
+
+ Felices esos seres, que nunca calentaron
+ Las engañosas manos de la amistad infiel,
+ Que nunca las miserias del mundo presenciaron
+ Ni el dictamo sagrado vieron trocarse en hiel.
+
+ Oh, no lloreis, esposos: mejor es su destino;
+ Su vida es mas tranquila y exenta de dolor;
+ Sentadas en las gradas del trono diamantino
+ En torno de sí vierten mas suave resplandor.
+
+ Tú, padre, que navegas en borrascosa vida,
+ Eleva á Dios tus manos porque á su lado esten,
+ Como al audaz marino que en nave combatida
+ Recuerda que sus hijos espuestos no se ven.
+
+ Tú, madre, que has sentido las santas alegrías
+ De ver brotar la vida del seno maternal,
+ Espera: aun no ha pasado la aurora de tus dias
+ Y ha de brillar un dia de gozo sin igual.
+
+ En las calladas noches alzad la vista al cielo,
+ Mirad á vuestras hijas resplandecer allí,
+ Y sentireis el alma bañada de un consuelo
+ Que para el alma enferma nunca se encuentra aquí.
+
+
+
+
+ IV
+
+ EN UN ÁLBUM
+
+
+ Que á cada hoja del álbum de tu vida
+ Que desdoble la mano del destino,
+ Al seguir los inviernos su camino
+ Las primaveras queden en tu sien;
+ Y así, que en cada año que transcurra
+ Añadas una flor á tu guirnalda,
+ Y que cruzando prados de esmeralda
+ Llegues hasta las puertas del Eden.
+
+
+
+
+ V
+
+ AL PRIMOGÉNITO DE UN AMIGO
+
+
+ Hoy que el placer corona tu cabeza,
+ Quiero estrechar tu mano con terneza
+ Y darte el parabien:
+ Porque en los dias de contento ó duda
+ La mano del amigo nos ayuda
+ A soportar nuestro placer tambien.
+
+ Hoy un hijo ha nacido en tu familia,
+ Como tras larga noche de vigilia
+ Se vé brillar el sol;
+ Y su sonrisa pura cual la aurora
+ Todo el hogar doméstico colora
+ Tiñendo los semblantes de arrebol.
+
+ Bendigo á Dios, que desde el alto cielo
+ Al ver tu corazon envuelto en duelo,
+ Un niño hizo nacer,
+ Para que despertando á la alegría
+ Sacase de mi lira una armonía
+ Con sus dedos de leche y rosicler.
+
+ Bendice á Dios tambien, triste en el mundo
+ Has sido presa del dolor profundo
+ Que roe el corazon,
+ Hasta que un ángel que bajó del cielo
+ Te dió en su labio plácido consuelo,
+ Y te abrigó en sus alas con uncion.
+
+ De su frente nacieron tres estrellas,
+ Como ella puras, cual su rostro bellas,
+ Que volaron á Dios
+ En alas de la brisa rumorosa,
+ Que repitió la queja dolorosa
+ Que brotó el alma rota de los dos.
+
+ Hoy en vez de una estrella fugitiva
+ Ves brillar una flor nitida y viva
+ De perfume inmortal,
+ Que no ha de marchitar el cierzo helado
+ Si del materno seno enamorado
+ Tiendes sobre ella el cándido cendal.
+
+ No conozco aun á tu hijo, mas soy padre,
+ Y al través de los ojos de su madre
+ Le miré con amor,
+ Como al través de un rayo luminoso
+ Desprendido de un cielo magestuoso
+ Suele verse á lo lejos una flor.
+
+ Mas conociendo tu alma generosa
+ Y el corazon sencillo de tu esposa,
+ Tu hijo conozco ya,
+ Porque la flor lozana y perfumada
+ Por la mano divina destilada
+ Siempre una esencia embriagadora dá.
+
+ Conociendo la flor, siento su esencia,
+ Que apesar, caro amigo, de la ausencia,
+ La brisa trae á mí,
+ La brisa del recuerdo y del cariño
+ Enviada por el hálito de un niño,
+ Que hoy me refresca y que te baña á tí.
+
+ Que nunca á tu vivir falte ese aliento,
+ Que siempre de tu esposa el blando acento
+ Mitigue tu dolor;
+ Que nunca falten flores á tu almohada,
+ Ni miel en tu colmena perfumada,
+ Ni en el hogar el hijo de tu amor.
+
+
+
+
+ VI
+
+¿POR QUÉ LLORAR?
+
+(EN UN ALBUM FÚNEBRE, RECORDANDO Á UNA MADRE SU HIJO MUERTO EN EDAD
+ TEMPRANA)
+
+
+ Por qué sobre el torrente de la vida,
+ Como una flor del árbol suspendida
+ Te inclinas á llorar?
+ Madre y esposa, veo en tus miradas,
+ Que buscas en sus olas agitadas
+ Al hijo que en su fondo viste ahogar.
+
+ * * *
+
+ Te diré donde está: bajo una losa
+ Su blando cuerpo trémulo reposa,
+ Tibio aun con tu calor.
+ ¡Blanca flor que cayó de tu guirnalda
+ Y que al bajar á la maternal falda
+ Llevó marchita el viento del dolor!
+
+ * * *
+
+ ¿Quiéres sentir su espíritu invisible?
+ En el hogar doméstico apacible,
+ Nido de la quietud,
+ Sentirás un perfume penetrante,
+ Ese es de tu hijo el corazon amante
+ Impregnado en tu amor y tu virtud.
+
+ * * *
+
+ Asi sucede en la colmena rota
+ Cuando el invierno asolador agota
+ La balsámica miel:
+ Siempre queda el perfume, y mas nutrida
+ Llega á encontrarla estacion florida
+ Rica con los productos del vergel.
+
+ * * *
+
+ Mira ese cielo. ¿Ves aquella estrella,
+ Que entre las otras fúlgida descuella
+ Del mar en el confin?
+ Ese es tu hijo tambien. ¡Chispa divina,
+ Que brotó de tu mente peregrina,
+ Y en sus alas llevóse un serafin!
+
+ * * *
+
+ ¿Por qué llorar? Feliz tú, que amorosa
+ Aun puedes suspirar sobre una losa,
+ Tibia con tu calor,
+ Y aun puedes aspirar el suave aroma
+ Del alma de tu hijo, que ora asoma
+ En el cielo cual astro de tu amor.
+
+
+
+
+ VII
+
+ Á LA NIÑA LEONOR
+
+
+ Ven á mis brazos, niña encantadora,
+ Y mírenme tus ojos con dulzura,
+ Que me retratan la mirada pura
+ De una hija, á quien recuerdo sin cesar.
+ Tú tambien eres mi hija en el cariño
+ Pues lo eres de una amiga cariñosa,
+ Y de tu padre el alma generosa
+ Unida está á la mia en amistad.
+
+ Ven á mis brazos, ven, para adormirte
+ Te arrullaré con versos de cariño,
+ Y en tu frente mas pura que el armiño
+ Un castísimo beso imprimiré;
+ Porque los niños son, Leonor querida,
+ Para el hombre una gota de consuelo,
+ Para que el poeta inspiracion del cielo
+ Que en la pureza y la virtud dan fé.
+
+ * * *
+
+ En el seno de tu madre
+ Tu frente oculta, ángel mio,
+ Cual la gota de rocío
+ En el cáliz de la flor,
+ Y mientras el mundo torpe
+ No empañe de tu cabeza
+ El sello de la pureza,
+ Duerme tranquila, Leonor.
+
+ Flor delicada y hermosa
+ En el jardin de la vida,
+ Hoy te miras protegida
+ Por el maternal amor.
+ ¡Ay! antes que por los cierzos
+ Te mire despedazada,
+ En esa blanda almohada
+ Duerme tranquila, Leonor.
+
+ En esa edad infantil
+ Exenta de sinsabores,
+ Es tu camino de flores,
+ Tu vida sueño de amor;
+ Pero antes de penetrar
+ A otro camino de abrojos,
+ Cerrando tus bellos ojos
+ Duerme tranquila, Leonor.
+
+ Paloma de la inocencia
+ Tan cándida como bella,
+ Tan pura como una estrella
+ De la mañana en su albor,
+ Si quieres vivir feliz
+ No dejes tu blando nido,
+ Mientras te canto al oido
+ Duerme tranquila, Leonor.
+
+ Pimpollo apenas abierto,
+ Algun dia serás rosa,
+ Que derramará pomposa
+ Su perfume embriagador...
+ Pero ¡ay! entonces tal vez
+ Te oprimirán las congojas!...
+ Antes que esparsas tus hojas
+ Duerme tranquila, Leonor.
+
+ Tal vez el mundo te brinde
+ La copa de los amores,
+ Y en ella en vez de dulzores
+ Bebas amargo dolor;
+ Tal vez serias dichosa,
+ Mas mi cariño te dice
+ Que hoy cual nunca eres felice...
+ Duerme tranquila, Leonor.
+
+ * * *
+
+ Triste es la vida, sí, bella criatura,
+ Pero tambien en ella hay gratas flores,
+ Que llenan con suavísimos olores
+ El sendero, que lleva á la virtud;
+ Hay tambien sus delicias inefables
+ En llenar los deberes de la esposa,
+ La mision de la madre cariñosa,
+ Y aliviar la cansada senectud.
+
+ Que la mujer es ángel de la tierra
+ Que Dios creó para hermosear el mundo,
+ Para que en medio del dolor profundo
+ Dé al corazon el bálsamo de paz.
+ Tú no comprendes hoy estas palabras
+ Mientras duermes tu sueño de inocencia,
+ Mas cuando brille en tí la inteligencia
+ Mis versos con amor estudiarás.
+
+
+
+
+ VIII
+
+ ELIZA EN LA TUMBA
+
+
+ A dónde fuiste, blanca flor, caida
+ Del árbol de esperanza de la vida
+ A ese abismo sin fin;
+ Cual de la palma al borde de un torrente
+ Hoja que arrastra rápida corriente,
+ Y la lleva á regiones sin confin?
+
+ Al borde de ese abismo te lloramos,
+ Y con vista anhelosa te buscamos
+ Sin poderte encontrar,
+ Como busca con ansia el marinero
+ Al que cayó del alto mastelero
+ Y se perdió en las ondas de la mar.
+
+ Y tus padres te llaman con ternura,
+ Y en esa piedra silenciosa y dura
+ Se estrella su dolor,
+ Como el llanto que el párpado humedece
+ Se retira, se oculta y desaparece
+ Al encontrar un mundo sin amor.
+
+ Ya de tu rostro no verán, Eliza,
+ Resplandecer la plácida sonrisa,
+ Como el rayo de luz
+ Cuando brilla la estrella vespertina,
+ Que halaga dulcemente y que ilumina
+ Cuando la noche tiende su capuz.
+
+ Tu lecho se halla solitario y frio,
+ Tu asiento acostumbrado está vacio
+ En el paterno hogar,
+ Como el nido de cándida paloma
+ Que al mirarse con alas, vuelo toma
+ Y al cielo sube para no tornar.
+
+ Por qué cambiaste la materna almohada
+ De amor y de inocencia perfumada
+ Por esa terrenal,
+ Cual virgen consagrada á los altares
+ Que deja la guirnalda de azahares
+ Para dormir en losa sepulcral?
+
+ Tú dejaste el mundo, virgen pura,
+ Porque al probar del mundo la amargura
+ Lloró tu corazon,
+ Y en su llanto se ahogó, como esas flores
+ Que al derramar suavísimos olores
+ Se ahogan con su propia emanacion.
+
+
+
+
+ IX
+
+ Á CATALINA
+
+
+ Dios abriendo sus manos desde el cielo
+ Distribuye sus dones generosos:
+ Al árbol dá los frutos deliciosos,
+ Y al valle ameno la fragante flor.
+ Y la mujer, cual ángel de la tierra,
+ Reina de la creacion que ha embellecido,
+ Lleva en sí como vaso bendecido
+ Los gérmenes fecundos del amor.
+
+ Tú, Catalina, eres el dulce fruto
+ De una mujer, que cual lozana planta,
+ En su corona fresca flor levanta,
+ Mientras el fruto de sus ramas dá;
+ Eres la prenda del cariño tierno
+ De un noble amigo, que con blando anhelo,
+ Guarda esa planta del rigor del cielo
+ Cuidándola con amoroso afan.
+
+ Por tí, por ellos hoy mi voz levanto
+ Para cantar la aurora de tu vida,
+ Cual ave que entre rosas escondida
+ Canta á la rosa que abre su boton;
+ Abre el oído, hermosa miniatura,
+ Para escuchar mis blandas armonías,
+ Antes que de la tierra las orgías,
+ El eco te conturbe el corazon.
+
+ Salve, blanca paloma de inocencia,
+ Que por primera vez tiendes el ala,
+ Y cuyo pico, que pureza exhala,
+ De la vida en el cáliz vá á beber;
+ Vuela, tiende tu cuello blandamente,
+ Para que no se agite la onda pura,
+ Que levantando la hez de la amargura
+ Te ofrecerá veneno en vez de miel.
+
+ Bebe una gota al borde de ese cáliz,
+ Una gota no mas, y en raudo vuelo,
+ Como si fueras á buscar tu cielo
+ Vuelve á asilarte al seno maternal,
+ Porque sinó de la pasion al soplo
+ Desbordará un torrente enfurecido,
+ Que arrastrará á las playas del olvido
+ Tu vida y tu inocencia angelical.
+
+ Vuela y vuelve á dormir tranquilamente
+ De la esperanza en la divina almohada,
+ Por el amor materno perfumada,
+ Vuela y vuelve paloma á reposar;
+ Y ojalá que al abrir tus ojos bellos,
+ Por la razon fulgente iluminados,
+ De lágrimas no se hallen empañados,
+ Ni puedan estas páginas borrar.
+
+
+
+
+ X
+
+ Á UN AMIGO
+
+ QUE ME ASISTÍA EN UNA ENFERMEDAD, SIENDO MI MÉDICO UN AMABLE FILÓSOFO
+
+
+ Mi médico, suaviza mis dolores
+ Hablándome de ciencia y poesía,
+ Como Platon el ático lo haría
+ Perteneciendo al gremio de doctores.
+
+ Tú en los remedios que haces, viertes flores
+ Que impregna la amistosa simpatía,
+ Y de tu mano brota noche y dia
+ Bálsamo aliviador de sinsabores.
+
+ Me hallo como el viagero que ha colgado
+ Su hamaca entre dos árboles floridos;
+ Que envuelto en un ambiente perfumado
+ Le acarician sus gajos estendidos;
+ Y que al fin se aletarga blandamente
+ Y hojas y flores caen sobre su frente.
+
+
+
+
+ XI
+
+ EN UN ÁLBUM
+
+
+ Es el álbum un libro misterioso
+ Donde todos deponen suaves flores:
+ Allí ofrece el amante sus amores,
+ Y el amigo su sincera oblacion;
+ Allí están los recuerdos del hermano,
+ Del padre, del amigo y del esposo,
+ Y el crugir de sus hojas, armonioso,
+ Es un eco del tierno corazon.
+
+ Es el álbum un ara consagrada
+ Al candor, la virtud y la belleza,
+ Donde ella, reclinando su cabeza,
+ Melancólica piensa en lo que fué:
+ Allí llega el poeta y el artista
+ Para quemar su incienso á la hermosura,
+ Para ofrecerla alguna rosa pura
+ Que ella en su seno secará tal vez.
+
+ Allí tambien se acerca el peregrino,
+ Para doblar humilde la rodilla
+ Ante la hermosa, en cuyas sienes brilla
+ La corona que adorna á la virtud;
+ Y cuya frente cándida y serena,
+ Como el disco argentado de la luna,
+ Que se refleja en plácidas lagunas,
+ Del corazon refleja la quietud.
+
+ Yo el peregrino soy que arrodillado
+ Ante el altar modesto de tus lares,
+ Culto rindo á los genios tutelares
+ De la mansion tranquila del placer;
+ Y al contemplarte á tí bajo su amparo
+ Admiro en tí la madre cariñosa,
+ Y las virtudes de la casta esposa,
+ Flores que brota el alma de mujer.
+
+ Yo soy el peregrino que cruzando
+ Del Andes la region encanecida,
+ Admiré entre las nieves escondida
+ Una flor de bellísimo color:
+ Aquella flor en medio del desierto
+ Me hizo olvidar de la aridez del suelo,
+ Y encontré en el camino algun consuelo
+ Recordando lo suave de su olor.
+
+ Tú eres la flor que he visto en este valle,
+ Y cuando de él me aleje mi destino
+ Recordaré en el áspero camino
+ Tus virtudes, tu gracia y candidez;
+ Y este recuerdo en tu álbum estampado
+ Es la huella fugaz del pasagero,
+ Que al pasar á la sombra del palmero
+ Su cifra misteriosa grava al pié.
+
+
+
+
+ XII
+
+ QUÉ PODRÉ DECIR
+
+(EN EL ÁLBUM SIN VERSOS DE UNA JÓVEN ESPOSA!)
+
+
+ Todos dicen, Señora:--«Álbum sin versos
+ Es arpa no encordada todavía,
+ Donde duerme tranquila la armonía
+ Esperando la suave vibracion;
+ Y que si el vate arroja una palabra
+ En el mar de sus hojas incoloras,
+ Se estremecen sus páginas sonoras
+ Cual árbol que sacude el aquilon.»
+
+ ¡Oh! no es cierto! sin duda quien tal dijo,
+ Jamas tu álbum purísimo ha tenido,
+ Porque entonces habria allí leido
+ Lo que en sus hojas blancas yo leí:
+ Lo que se lée en las ondas de los rios
+ Cuando la blanca luna los colora;
+ Lo que se lée en las nubes del aurora
+ Entre celajes de oro y de carmin.
+
+ ¿Qué podré yo decir, que ya no diga
+ Esta página blanca de azucena?
+ Aquí se vé lucir pura y serena
+ Tu frente que selló la castidad;
+ Aquí se leen tus albos pensamientos
+ Y la inefable candidez de tu alma,
+ Y una elocuente imágen de la calma
+ En la apacible vida del hogar.
+
+ Aquí toda tu vida está en compendio
+ Donde dice con cifra misteriosa:
+ Bella argentina, madre cariñosa,
+ Esposa tierna... ¿qué mas quieres, dí?
+ Yo te juro que todo cuanto he dicho
+ Diciendo está tu libro en su pureza,
+ Y en su nivea blancura hay mas belleza
+ Que la que el númen puede darte á tí.
+
+ Tampoco creas que el pensil mas bello
+ Pueda exalar mas inefable aroma,
+ Cuando el aurora en el oriente asoma
+ Y la tierra le ofrece su ovacion;
+ Que aquí, de las domésticas virtudes
+ Un misterioso olor llena el ambiente,
+ Que baña al peregrino blandamente
+ Si se acerca á tu umbral con emocion.
+
+ Todo lo dice un libro inmaculado
+ Para espresar una existencia pura,
+ Y esa misma elocuencia, la natura
+ Manifiesta en el agua y en la flor;
+ Pero si algo deseas, jóven bella,
+ Que en este álbum purísimo te diga,
+ Diré:--El cielo tu existir bendiga
+ Bajo el ala azulada del amor.
+
+ Puedas volver al seno de tu patria
+ En brazos del esposo que te adora,
+ Y esa prole que el alma te enamora
+ Le dé dias de gloria y esplendor.
+ Mi voto es tal, y el corazon me dice
+ Que si mi patria fuese tu familia,
+ Pasaria su noche de vigilia
+ Y brillaria de esperanza el sol.
+
+
+
+
+ XIII
+
+ Á UN AMIGO
+
+ DEVOLVIÉNDOLE UN LIBRO DEL QUE UNA MANO QUERIDA HABIA ARRANCADO
+ UNOS VERSOS DEL AUTOR, Y QUE FUERON REEMPLAZADOS POR LOS
+ SIGUIENTES:
+
+
+ Los tristes _ecos_ que á mi humilde _lira_
+ En otros dias arrancó el dolor,
+ Hoy lo destroza con su bella mano
+ El ángel puro que me dió su amor.
+
+ Así el guardian que vela sobre el hombre
+ Si vé en su frente el polvo sombrear,
+ Tendiendo el ala, cual la seda blanda,
+ Quiere la mancha de su sien borrar.
+
+ Aquellos versos fueron líneas truncas
+ Que en arenas movibles escribí,
+ Al borde del torrente de la vida,
+ Y que borradas por un soplo ví.
+
+ Mas, nada importa que mis pobres versos
+ En este libro vuestro ya no estén,
+ Cuando otros astros de esplendor eterno
+ Entre sus hojas relucir se ven;
+
+ Y si del cielo el estrellado manto
+ Ligera nube empaña su esplendor,
+ La faz hermosa de los astros luce
+ Si un viento leve limpia ese vapor.
+
+ Pero diréisme que un lunar es bello,
+ Y en blanco seno fúnebre crespon,
+ O en negros rizos un jazmin nevado
+ Que en su contraste forma la ilusion.
+
+ Pero no es bello el yuyo en los jardines,
+ Ni negra sangre en grato rosicler,
+ Ni las gotas de lodo salpicado
+ Sobre túnica blanca de mujer.
+
+ Al reemplazar mis versos con mis versos
+ Pienso que los dedico á la amistad,
+ Y si en el cambio poco se adelanta
+ En algo apreciareis la voluntad:
+
+ Fueron los unos quejas de mi alma
+ Que en horas solitarias exhalé,
+ Al ensayar las cuerdas de la lira,
+ Y entrar al mundo con incierto pié;
+
+ Y estos no tienen místicos perfumes
+ Del balsámico aliento del Señor,
+ Ni del artista los ligeros tintes,
+ Ni el trazo fuerte del pensar creador.
+
+ Son el aroma de las flores secas,
+ Ecos errantes de cancion fugaz,
+ Gotas amargas á la vez que dulces
+ Con que el destino humedeció mi faz.
+
+ No me pidais los versos arrancados
+ Que arrebató en su soplo el huracan,
+ Y que marchitos cual la flor de otoño,
+ Mústios y tristes por el suelo van.
+
+ Ya no se pueden levantar del suelo,
+ Pues son cual hojas de papel fugaz,
+ Que aun despues de quemadas tienen forma,
+ Y si se tocan son polvo y no mas.
+
+ Así se pasan los serenos dias
+ Y uno por uno bajan de la sien,
+ Y al levantarlos de la tierra fria,
+ Polvo y ceniza son ellos tambien.
+
+
+
+
+ XIV
+
+ UNA FLOR DEL ALMA
+
+(Á UNA AMIGA ANCIANA)
+
+
+ Yo te diera una flor de los jardines
+ Para adornar tu blanca cabellera
+ Si su vida no fuese tan ligera
+ Que nace, brilla y muere con un sol;
+ Y darte quiero cosa mas durable
+ Que no marchite el viento del olvido,
+ Y que apesar del tiempo transcurrido
+ Guarde siempre su aroma y su color.
+
+ Como hay una que llaman _flor del aire_,
+ Hay otra que se llama _flor del alma_,
+ Que á veces brota en apacible calma,
+ O al soplo de la recia tempestad:
+ Nacida en horas quietas y serenas
+ Hoy te ofresco una flor del alma mia,
+ Bañada en el raudal de simpatía
+ Que la vieja amistad hace brotar.
+
+ Toma esa flor humilde é inodora,
+ Y si quieres que viva eternamente
+ Báñala con el rayo de occidente
+ Que en tus sienes aun vierte resplandor;
+ Refrésquela el recuerdo de otros años,
+ Reanímela benévola sonrisa,
+ Y que de dos edades una brisa
+ Le preste su perfume y su frescor.
+
+ Mas antes de hacer esto, mira el caliz
+ De la flor que te ofresco, y escondida
+ Hallarás una lágrima vertida,
+ Que en la aurora cayó sobre el vergel:
+ Vierte otra gota en tu sereno ocaso,
+ Que dos gotas de llanto derramadas
+ Son amargas, si se hallan separadas,
+ Y juntas son dos lágrimas de miel.
+
+
+
+
+ XV
+
+ MI ESTRELLA
+
+ Tu eres la estrella que mis pasos guias
+ En el camino del desierto mundo,
+ Y de tu lumbre el esplendor divino
+ Siempre me alhaga.
+
+ ECHEVERRIA.
+
+
+ La corona de fuego
+ Del astro, rey del dia,
+ Entre la onda fria
+ Del mar, se sumerjió;
+ Y la apacible noche,
+ Su frente plateada
+ De estrellas coronada,
+ Serena levantó.
+
+ Alza tu vista al cielo
+ Y admira ese diamante,
+ Que brilla rutilante
+ Sobre tu blanca sien:
+ Amiga, esa es la estrella
+ Que unida á mi destino,
+ Siempre alumbró el camino
+ Que me condujo al bien.
+
+ Ella es la precursora
+ De las felicidades,
+ Que en mústias soledades
+ Me viene á consolar;
+ La que al venir yo al mundo
+ Lució en el firmamento,
+ Cual si el divino aliento
+ La hiciera allí brotar.
+
+ Cuando perdí la senda
+ Que á tí me conducia,
+ Yo ví nube sombría
+ Turbar su claridad;
+ Pero brilló risueña
+ Cuando te hallé amorosa,
+ Y en tu cabeza hermosa
+ Vertió su claridad.
+
+ Cuando al cruzar los mares
+ Se ha entristecido mi alma,
+ Me ha inoculado calma
+ Su rayo celestial;
+ Y si las tempestades
+ Mi nave han combatido,
+ Al punto se ha encendido
+ Cual místico fanal.
+
+ Lejano de mi patria,
+ Errante, desterrado,
+ Su luz me ha acompañado
+ Do quiera que yo fuí,
+ Como un reflejo ténue
+ Del Argentino suelo,
+ Que plácido consuelo,
+ Derrama desde allí.
+
+ Tu ser identifica
+ Con esa blanca estrella,
+ Porque de tu alma bella
+ Parece el resplandor;
+ Y así, la luz suave
+ Que irradia tu semblante,
+ Cual lámpara brillante
+ Presidirá al amor.
+
+ Su blanquecino rayo
+ Emanacion del cielo,
+ Como plateado velo
+ Te envuelve al derredor,
+ Y de tu frente en torno
+ Te forma una diadema,
+ Cual luminoso emblema
+ De un ángel del Señor.
+
+ Pidamos á los cielos
+ Que unidas nuestras almas
+ Entre cerúleas palmas
+ Se eleven hasta Dios;
+ Y que esa blanca estrella
+ Que es de otros mundos viso,
+ Sea en el paraiso
+ La tumba de los dos!
+
+
+
+
+ LIBRO QUINTO
+
+ IMITACIONES Y TRADUCCIONES
+
+
+
+
+ I
+
+ EL SALMO DE LA VIDA
+
+(_De Longfellow_)
+
+ LO QUE EL CORAZON DEL JÓVEN DICE AL SALMISTA
+
+
+ Oh! no me digas que la «vida es sueño»
+ Triste salmista en tu cantar amargo,
+ Porque el alma no vive en el letargo
+ Que es de la muerte pálido diseño.
+
+ La vida es real y su destino es sério,
+ Y no es su fin en el sepulcro hundirse;
+ Que «ser polvo y en polvo convertirse»
+ No es del alma el divino ministerio.
+
+ Ni es del hombre la senda ó el destino
+ El reposo, el dolor ni la alegria,
+ Sino la accion, para que cada dia
+ Avance una jornada en su camino.
+
+ Que la ciencia es muy larga, el tiempo estrecho,
+ Y el corazon mas varonil y fuerte,
+ Bate el fúnebre paso de la muerte
+ Cual velado tambor dentro del pecho.
+
+ En el vivac del mundo, alza tu escudo!
+ En el campo de accion, arma tu diestra!
+ Sé un héroe de la vida en la palestra,
+ Y no el rebaño que se arrea mudo!
+
+ Del porvenir los pasos son inciertos:
+ Vive y obra sin tregua en el presente,
+ Tu corazon en tí, Dios en tu mente!
+ Deja al pasado sepultar sus muertos!
+
+ Los héroes que en tu mente divinizas
+ Te muestran que la vida es noble y bella,
+ Y ellos te enseñan á estampar la huella
+ Del tiempo en las arenas movedizas.
+
+ Tal vez algun hermano fatigado
+ Náufrago de los mares de la vida,
+ Recobre aliento en su alma dolorida
+ Al encontrar tu paso señalado.
+
+ De pié, en accion, con varonil pujanza!
+ Y el corazon dispuesto á todo evento,
+ Sigamos de la vida el movimiento
+ Guiados por el Trabajo y la Esperanza.
+
+
+
+
+ II
+
+ EL CEMENTERIO DE CAMPAÑA
+
+(ELEGÍA DE THOMAS GREY)
+
+
+ Resuena el bronce al apagarse el dia,
+ Muge el rebaño en torno del vallado,
+ Y el labrador regresa á su alqueria
+ Dejándome de sombras circundado.
+
+ Ya se borra el paisage entre las nieblas:
+ Callada está la atmósfera tranquila:
+ El insecto murmura en las tinieblas,
+ Y se oye el éco de lejana esquila.
+
+ Allí en la torre que vistió la yedra
+ Su luz derrama la naciente luna,
+ Y el buho errante de una en otra piedra
+ Con su queja las ruinas importuna.
+
+ Aquí á la sombra de olmos y de abetos
+ En tumbas que la grama festonea,
+ Duermen en tierra, ya por siempre quietos,
+ Los rústicos abuelos de la aldea.
+
+ Ya no irá á despertarlos en su lecho
+ La brisa matinal embalsamada,
+ Ni oirán cantar en su pajizo techo
+ El gallo anunciador de la alborada.
+
+ Ya no recibirán junto á su hoguera
+ De la esposa solícitos cuidados,
+ Ni sus hijos despues de larga espera
+ En sus rodillas se verán sentados.
+
+ Ellos la mies ante su hoz rindieron,
+ Y el surco abrieron en la dura gleba,
+ Ellos al bosque secular vencieron
+ Y á par del buey se ataron á la esteva.
+
+ De la ambicion insana preservados
+ Su vida oscura fué, sus penas leves...
+ Mas no por esto sean despreciados
+ Del pobre los anales simples, breves!
+
+ Del orgullo la pompa deleznable,
+ La opulencia, el poder y la belleza,
+ A todo llega su hora inevitable:
+ De la gloria el camino va á la huesa.
+
+ Sobérbios de la tierra! nada importa
+ Que estas tumbas no ostenten un trofeo,
+ Ni que en templo que mármoles soporta
+ No se eleve en su honor un clamoreo.
+
+ ¿El sepulcro y el busto cincelado
+ Puede acaso dar vida al polvo inerte?
+ Resuena acaso el canto levantado
+ En los oidos sordos de la muerte?
+
+ Cabezas que animó fuego sagrado,
+ Manos dignas del cetro y de la lira,
+ Yacen talvez en túmulo ignorado
+ En este campo que ninguno admira.
+
+ No leyeron el libro portentoso
+ Que enriquece del tiempo la corriente:
+ La pobreza con soplo silencioso
+ Congeló de sus génios el torrente.
+
+ Así la mar en su insondable seno
+ Guarda la perla honor de una corona;
+ Así la flor lejos del prado ameno
+ Da su fragancia en solitaria zona.
+
+ Tal vez aquí hay un Hampden sin historia
+ Que afrontó de su campo á los tiranos,
+ O algun Milton sin cantos y sin gloria,
+ Ó un Cromwell puro, con incruentas manos.
+
+ No dominó su voz en el Senado,
+ Ni fué su lote ruinas y despojos,
+ Ni leyeron su fin predestinado
+ De una nacion en los inquietos ojos.
+
+ Pero si el crímen no marcó sus pasos,
+ Si al sólio entre matanzas no se alzaron,
+ Ellos al mundo con impíos brazos
+ De la piedad las puertas no cerraron.
+
+ No negaron su oido á la conciencia,
+ Ni el pudor sofocaron torpemente,
+ Ni tributaron culto á la opulencia
+ Con inciensos quemados en la mente.
+
+ Lejos de la contienda fratricida
+ Sus deseos jamas se descarriaron,
+ Y á lo largo del valle de la vida
+ Una quieta existencia atravesaron.
+
+ Sus huesos protegidos del insulto
+ Descansan bajo rudos monumentos,
+ Y un epitafio pide en verso inculto
+ Un suspiro al viagero, unos momentos.
+
+ Es su edad y su nombre aquí esculpido
+ Una elegía para el tosco aldeano,
+ Y un texto por el tiempo carcomido
+ Conforta al moralista comarcano.
+
+ ¿Por qué el despojo de este ser inquieto
+ No se resigna al misterioso olvido,
+ Y el mundo deja con pavor secreto
+ Mirando atras con ojo amortecido?
+
+ Es porque el alma en nuestro ser revive
+ Guardando el ojo una piadosa gota,
+ Que hasta en la tumba la natura vive
+ Y el fuego estinto de cenizas brota.
+
+ Oh tu! que cantas la honradez sin gloria
+ En estas líneas que inspiró la muerte,
+ Tal vez alguno guarde tu memoria,
+ Y quiera un dia averiguar tu suerte.
+
+ Feliz entonces si un pastor anciano
+ Pueda decir:--«La estrella matutina
+ «Le vió mil veces recorrer el llano,
+ «Sorprendiéndole el sol en la colina.
+
+ «Allí, á la sombra de la encina añosa
+ «Pasaba el abrasado mediodia,
+ «Y allí, sentado en su raiz nudosa
+ «El rumor del arroyo le embebia.
+
+ «Al cruzar por el bosque silencioso
+ «En sus ojos las lágrimas brillaban,
+ «Murmurando con tono lastimoso
+ «Voces que amor ó pena revelaban.
+
+ «Un dia no le ví sobre el collado,
+ «Ni sentado de su árbol á la sombra,
+ «Ni en el bosque, ni arroyo sosegado,
+ «Ni entre el brezal que la pradera alfombra.
+
+ «En fúnebre ataud al otro dia
+ «Le ví llevar al campo de los muertos:
+ «Llega, y leerás en esa losa fria
+ «El epitafio de sus huesos yertos:»
+
+
+ EPITAFIO
+
+ Yace envuelta en el polvo la cabeza
+ De un jóven que vivió desconocido:
+ Puso en su frente el sello la tristeza
+ Y el estudio su tinte indefinido.
+
+ En su alma la bondad tuvo un abrigo,
+ Dió á la miseria simpatía y lloro,
+ Colmó Dios su ambicion con un amigo,
+ Y así partió su amor y su tesoro.
+
+ Sus virtudes no pongas en balanza
+ En la mansion solemne del terror:
+ Yace en brazos de trémula esperanza,
+ A los piés de su Padre y su Señor!
+
+
+
+
+ III
+
+ EL APÓSTOL DE BERANGER
+
+(DEDICADO Á LAMENNAIS)
+
+
+ ¿Á dónde vas?--Voy á salvar al mundo
+ Propagando de Dios la ley de amor.
+ --Apóstol, tu labor será infecundo,
+ Ven al festin, y enjuga tu sudor.
+ --No, no: yo voy á emancipar el mundo
+ De Dios, siguiendo santa ley de amor.
+
+ ¿Á dónde vas?--Á predicar al hombre
+ La justicia, la paz, la caridad!
+ --No corras ¡ay! en pos de un vano nombre
+ Que jamas se convierte en realidad.
+ --No, no: yo voy á predicar al hombre
+ La justicia, la paz, la caridad!
+
+ ¿Á dónde vas?--Á las humanas almas
+ Voy á enseñar la senda de los cielos.
+ --Busca otro triunfo entre gloriosas palmas
+ Consagrando á la musa tus desvelos.
+ --No, no: yo voy á las humanas almas
+ A enseñar el camino de los cielos.
+
+ ¿Á dónde vas?--Á alzar en las campañas
+ Templos al Dios que cria la gramilla.
+ --Huye del precipicio en las montañas,
+ Teme de bandoleros la gavilla.
+ --No, no: yo voy á alzar en las campañas
+ Templos al que bendice la gramilla.
+
+ ¿Á dónde vas?--En medio á las ciudades
+ Voy á purificar los corazones.
+ --Deten, que si al impío no persuades
+ La rabia exaltarás de las pasiones.
+ --No, no: yo voy en medio á las ciudades
+ Á curar los viciados corazones.
+
+ ¿Á dónde vas?--Buscando al aflijido
+ Para decirle: Solo Dios es fuerte!
+ --¡Ah! teme al poderoso envanecido,
+ Y que el esclavo contra tí despierte!
+ --No, no: yo voy buscando al afligido
+ Para decirle: Solo Dios es fuerte!
+
+ ¿Á dónde vas?--Á recorrer la tierra
+ Confortando creyentes que flaquean.
+ --¡Qué! la edad, las fatigas y la guerra
+ No han domado tus sienes que blanquean?
+ --No, no: yo voy á recorrer la tierra,
+ Y á confortar creyentes que flaquean.
+
+ ¿Á dónde vas?--Á quebrantar los yugos
+ Con que oprimen al pueblo los tiranos.
+ --¡Tiembla! te entregarán á los verdugos,
+ Y el pueblo inerme batirá las manos.
+ --No, no: yo voy á quebrantar los yugos,
+ Con que oprimen al pueblo los tiranos.
+
+ ¿Á dónde vas?--Á confesar mi culto
+ En presencia del Juez y sus lictores.
+ --Se perderá tu voz en el tumulto
+ Que alzarán los serviles oradores.
+ --No, no: yo voy á predicar mi culto
+ En presencia del juez y sus lictores.
+
+ ¿Á dónde vas?--Voy á entregar mi cuello
+ Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.
+ --Dí una palabra y de tu gracia el sello
+ Pondrá la mano que las leyes guarda.
+ --No, no: yo voy á doblegar mi cuello
+ Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.
+
+ ¿Á dónde vas?--Entre ángeles divinos
+ Á descansar en brazos de mi Dios.
+ --Tú nos conviertes; sigue tu destino!
+ En tu sepulcro llorarán! ¡Á Dios!
+ --Sí! sí: yo voy entre ángeles divinos
+ Á descansar en brazos de mi Dios!
+
+
+
+
+ IV
+
+ LO QUE ES AMOR
+
+(IMITACION DE V. HUGO)
+
+
+ Al principio, el amor es un espejo,
+ Do la coqueta busca su reflejo
+ Llena de vanidad:
+ Mas tarde al corazon dá grata calma
+ É inoculando la virtud en el alma
+ La impregna en castidad:
+ Y luego es un abismo en que la mano
+ Un borde de que asirse busca en vano,
+ Y resbalan los piés:
+ Como sucede al niño, que inocente,
+ Se contempla y se baña en una fuente,
+ Y se ahoga despues!
+
+
+
+
+ V
+
+ VIVO EN ELLA
+
+(IMITACION DE BYRON)
+
+
+ Hay un hilo misterioso
+ Tan unido al de mi vida,
+ Como liana entretegida
+ De grueso tronco al redor;
+ Nunca el hacha del destino
+ Conseguirá separarlos,
+ Que á los dos ha de cortarlos
+ Ó conservar á los dos.
+
+ Hay un ser en cuyo rostro
+ Mis ojos se han detenido,
+ Y en su mirada han bebido
+ Felicidad y placer;
+ Este ser, durante el dia
+ Me encanta con su belleza,
+ Y cuando la noche empieza
+ Viene á encantarme tambien.
+
+ Hay una voz armoniosa
+ Cuyos mágicos acentos
+ Despiertan los sentimientos
+ Que guarda mi corazon;
+ Y no quisiera escuchar
+ De serafines un coro,
+ Si esa voz que tanto adoro
+ No se uniera con su voz.
+
+ Hay un rostro celestial,
+ Que si el rubor lo colora
+ El corazon enamora,
+ Y espresa el mas puro amor;
+ Pero en cada despedida
+ Palidece su semblante,
+ Y mas que su lábio amante
+ Me dice su turbacion.
+
+ Hay un seno todo mio
+ Donde reclino mi frente,
+ Cuando el dolor inclemente
+ Viene mi pecho á turbar;
+ Hay lábios que solo se abren
+ Á mis lábios con encanto,
+ Y ojos que vierten un llanto
+ Que al mio se vá á mezclar.
+
+ Hay dos puros corazones
+ Tan estrechamente unidos,
+ Que de los dos los latidos
+ Se responden á la par:
+ Unos mismos sentimientos
+ Á los dos á un tiempo agitan,
+ Y si á un tiempo no palpitan
+ Cesarán de palpitar.
+
+ Hay dos almas que se buscan
+ Y que en un amor se encienden,
+ Ellas tan bien se comprenden,
+ Que al llegarse á separar...
+ ¡Separarse! No es posible!
+ Que si lo estuvieron antes
+ Esas dos almas amantes
+ Hoy forman una no mas.
+
+
+
+
+ VI
+
+¡ADIOS!
+
+(IMITACION DE BYRON)
+
+
+ ¡Adios, adios! si el ruego del que adora
+ Llega al oido que mi voz implora,
+ Tu nombre subirá al trono de Dios,
+ Y en alas de los ángeles llevado
+ Mientras al cielo suba atribulado,
+ Murmuraré en la tierra ¡adios, adios!
+
+ Los ojos secos y sin voz los lábios
+ No recuerdo del mundo los agravios,
+ Que agravios nunca ha habido entre los dos;
+ Pero al tenderte cariñosa mano
+ Acuérdate que te he adorado en vano
+ Para decirte al fin ¡adios, adios!
+
+
+
+
+ VII
+
+ LA SANTA ALIANZA
+
+(IMITACION DE BERANGER)
+
+
+ La paz hermosa descendió á la tierra
+ Sembrando su camino de oro y flores
+ Apagando del genio de la guerra
+ Con su aliento los rayos destructores.
+ «¡Ah! dijo ella en el valor iguales
+ «Hijos todos del mundo americano,
+ «Pueblos, formad una Santa-Alianza
+ «Y presentaos la mano.
+
+ «¡Infelices! el odio va á mataros:
+ «Sufris penoso y agitado sueño:
+ «Abandonais el bien para amarraros
+ «En el carro triunfal de vuestro dueño.
+ «Inmenso es vuestro hogar, y en él hay sitio
+ «Para el rico y el pobre y el anciano.
+ «Pueblos, formad una Santa-Alianza
+ «Y presentaos la mano.
+
+ «Dais fuego del vecino á la techumbre
+ «Y el aquilon lo lleva á vuestro lado,
+ «Y al resplandor de la siniestra lumbre
+ «La reja cae del brazo mutilado.
+ «En el límite estrecho que os separa
+ «Nada está puro del licor humano.
+ «Pueblos, formad una Santa-Alianza
+ «Y presentaos la mano.
+
+ «En las ciudades do el incendio brama
+ «El cacique con látigo sangriento,
+ «Abusando del triunfo que le infama
+ «Marca y cuenta los hombres ciento á ciento.
+ «Débil rebaño que se inclina inerme
+ «Á un yugo ó deshonroso ó inhumano!
+ «Pueblos, formad una Santa-Alianza
+ «Y presentaos la mano.
+
+ «Enmudezca la trompa fratricida
+ «Y cure la piedad vuestros dolores,
+ «Sin prodigar vuestra preciosa vida
+ «Ni á torpes demagogos ni á opresores.
+ «De los meteoros conjurad la influencia:
+ «Disiparánse como el humo vano.
+ «Pueblos, formad una Santa-Alianza
+ «Y presentaos la mano.
+
+ «Si, libre en fin, América respire,
+ «Sobre el pasado caiga espeso velo,
+ «Y al son de dulce lira que suspire
+ «Quemad inciensos, fecundad el suelo;
+ «Y la riqueza guiando á la esperanza
+ «Recojerá los frutos del verano.
+ «Pueblos, formad una Santa-Alianza
+ «Y presentaos la mano.»
+
+ Así dijo la vírgen adorada
+ Y la tierra de amor se estremeció,
+ Y de brillantes flores esmaltada
+ Como en la primavera se miró.
+ ¡Ah! que se olvide el nombre de estrangero,
+ Que el estrangero sea nuestro hermano.
+ Pueblos, formemos una Santa-Alianza
+ Y enlacemos la mano.
+
+
+
+
+ VIII
+
+ EL PESCADOR DE PERLAS
+
+(IMITACION DEL FRANCÉS)
+
+
+ Cuando la reina, su soberbia frente
+ Quiere adornar con joya refulgente,
+ De precio sin igual,
+ Le dice al pescador:--«Baja á los mares,
+ Y róbale á sus genios tutelares
+ La perla de sus urnas de cristal.»
+
+ Y el pescador con ánimo sereno
+ Del mar se precipita al hondo seno...
+ ¡Al sepulcro talvez!
+ Y por las frias ondas arrastrado
+ Arranca su tesoro al mar airado,
+ Que lleva de su reina ante los piés.
+
+ Yo soy el pescador, amiga mia,
+ Tú eres la reina, que si acaso un dia
+ Pidieses á mi ardor
+ Una joya de adorno á tu belleza,
+ Como esclavo, en el mar de mi cabeza
+ Fuera á buscar la perla del amor.
+
+
+
+
+ IX
+
+ Á UNA MUJER
+
+(IMITACION DE VICTOR HUGO)
+
+
+ Si fuese rey, te diera mi corona,
+ Y mi imperio desde una á la otra zona,
+ Del mar undoso las flotantes quillas,
+ Mis vasallos postrados de rodillas,
+ Por obtener de tí, mujer amada,
+ Tan solo una mirada!
+
+ Si fuese Dios, te diera los espacios,
+ Y las nubes de grana y de topacios,
+ Esos astros que pueblan los confines,
+ Y el coro de celestes serafines,
+ El mar, la luz, del cielo el embeleso,
+ Tan solo por un beso!
+
+
+
+
+ X
+
+ Á COLON
+
+(IMITACION DE SCHILLER)
+
+
+ Voga, voga con ánimo valiente
+ Empuñando el timon con firme mano,
+ Y no te arredre ese murmullo vano
+ Del vulgo necio y del motin rugiente.
+
+ Marcha, marcha derecho al Occidente:
+ Allí de un nuevo mundo está el arcano,
+ Que adivinó tu genio soberano,
+ Y que ves con los ojos de la mente.
+
+ Fíate en Dios cuando los mares sondas,
+ Que si no existen mundos ignorados,
+ Han de surgir del seno de las ondas:
+ Naturaleza y genio son aliados,
+ Y todo cuanto el genio ha prometido
+ Naturaleza siempre lo ha cumplido.
+
+
+
+
+ XI
+
+ EL UTOPISTA RIVADAVIA
+
+(FRAGMENTOS TRADUCIDOS DE UN CANTO EN HONOR DE RIVADAVIA TITULADO: «LES
+ BREVIS MERINOS DANS LA RIO DE LE PLATA» POR CÁRLOS PELLEGRINI.)
+
+
+ I
+
+ En un tiempo la pobre campesina
+ Erraba por las pampas peregrina,
+ Y era su prole, bendicion del cielo,
+ Una calamidad, un desconsuelo,
+ Que las puertas del rico le cerraba,
+ Cuando sus puertas, trémula pisaba.
+ El avaro veia en la familia
+ Solo bocas hambrientas de vigilia,
+ Y guardaba su estancia y su riqueza
+ Con un gaucho y un perro en la maleza.
+
+
+ II
+
+ Oh tú, que con profética mirada
+ Trajiste á esta comarca desolada,
+ El hermoso rebaño, cuyo seno
+ De noble sangre y de riquezas lleno,
+ Vertió á raudales la simiente rica
+ Que nuestra innoble raza purifica!
+
+ Haley te precedió con valentía,
+ Pero víctima fué de su osadía.
+ Su rebaño no bien aclimatado,
+ Fué por ardiente fuego devorado:
+ Al resplandor de rojas llamaradas
+ Se alzan las vacas, y huyen espantadas,
+ Y el toro mujidor, despavorido,
+ Huye y deja al ternero desvalido.
+ Pero la oveja del incendio al brillo,
+ No abandona á su débil corderillo,
+ Y en el círculo ardiente y chispeante
+ Busca á sus compañeras anhelante!
+ Y la majada muere en la llanura,
+ Víctima de su union y su ternura!
+ ¡Ay! no se vé en el herial humeante
+ Sino el rebaño unido y espirante,
+ Y un pastor que entre ruinas se lamenta
+ Cuando los muertos de su campo cuenta!
+ Así arrastra su cruz en este mundo
+ El promotor de todo bien fecundo:
+ Que no alcanzamos nunca un adelanto
+ Que no reguemos con amargo llanto.
+
+
+ III
+
+ ¡Oh Rivadavia! tu alma generosa
+ Hoy preside esta fiesta deliciosa,
+ Y tu nombre querido, en dulce coro
+ Brota del corazon, húmedo en lloro!
+ Cuán hermosa es tu gloria! Es preferible
+ Al cruento lauro del adalid terrible!
+ Seres virtuosos honran tu memoria,
+ Y sus virtudes son tu eterna gloria:
+ El nuevo habitador de la llanura
+ El bienestar te debe y la ventura,
+ Y el sudor enjugando de su frente
+ Lleva al labio la copa alegremente,
+ Y la madre despues del esquileo
+ A sus hijos enseña el deletreo.
+
+ De tu existencia un mínimo segundo
+ Produjo un beneficio tan fecundo!
+ De tu carrera un punto imperceptible
+ Regeneró este pueblo perfectible!
+ ¡Oh, bien mereces ser llamado sabio,
+ Que en tu alabanza se desate el labio,
+ Que tu sepulcro en lágrimas bañemos,
+ Y que tu noble imágen perpetuemos!
+
+
+
+
+ XII
+
+ AMOR SECRETO
+
+(REMINICENCIAS)[12]
+
+
+ Si te dijese: «¡te amo!» ¿qué dirías
+ «Mujer hermosa de azulados ojos?»--
+ Quizá encendida contra mí en enojos
+ Con tu crudo rigor me matarías.
+
+ Si te dijese:--«En tí tan solo pienso,
+ «Ángel hermoso de cabellos de oro!»--
+ Al ver brotar de la pasion el lloro
+ ¿Rechazarías mi amoroso incienso?
+
+ Si dijese:--«Tu imágen solo veo;
+ «Vírgen pura, de rostro de azucena!»--
+ Con esa voz que el alma me enajena
+ Me dirías risueña:--«No lo creo.»
+
+ Si dijese: «Por tí tan solo vivo!
+ «Esbelta ninfa, la del talle airoso!»--
+ Tal vez volviendo tu semblante hermoso
+ Me contestáras con acento esquivo.
+
+ Si dijese:--«Feliz el que tú adores,
+ «Graciosa niña, de amorosa boca!»--
+ Abriendo el labio que al amor provoca
+ Me llenarias de ásperos rigores.
+
+ Y te amo mas que á las hermosas flores
+ Cuyo grato perfume nos embriaga,
+ Mas que á la brisa que la frente halaga
+ Del estío en los cálidos rigores.
+
+ Yo te amo, por tu gracia y gentileza,
+ Por tus ojos azules como el cielo,
+ Por tus cabellos que cual aureo velo,
+ Tiendes sobre tu angélica cabeza.
+
+ Mas, te amo en mi interior, sin esperanza,
+ Como á vírgen en ara colocada,
+ En donde la criatura arrodillada
+ De sus pecados el perdon alcanza.
+
+ Si es una ofensa amarte en el secreto,
+ Yo rogaré á tu bondad inmensa,
+ Que como Dios perdona toda ofensa
+ Perdones un amor puro y discreto.
+
+ Culpa es de Dios que te hizo tan hermosa
+ Si yo te adoro con pasion ardiente,
+ Culpa es de Dios si en mi abrasada mente
+ Vive solo tu imágen amorosa.
+
+ Culpa es de Dios de mi alma el estravío...
+ Mas dije mal, la culpa es de tus ojos,
+ En los cuales, brillando entre sonrojos,
+ Amor no busco por no hallar desvío.
+
+ Por eso te amo como á blanca estrella
+ Que resplandece en el inmenso cielo,
+ Y que sin alcanzarla desde el suelo,
+ La contemplase siempre pura y bella.
+
+
+
+
+ XIII
+
+¡ADIOS!
+
+(LA ÚLTIMA CANCION DE BERANGER)
+
+
+ ¡Voy á morir! Ya todo me lo anuncia:
+ Madre adorada, patria mia ¡Adios!
+ Ultimo nombre que mi voz pronuncia,
+ ¿Quién te adoró en el mundo mas que yo?
+ Yo te dí las primicias de mi lira
+ Y al entregar el alma á su Criador,
+ Tu nombre ¡oh patria! con mi acento espira!
+ Por tanto amor una lágrima ¡Adios!
+
+ Cuando los reyes en su triunfo impío
+ Tu cuerpo hollaban con su carro atroz,
+ Hijo constante en tu dolor sombrío,
+ Yo te brindaba el bálsamo de amor.
+ Mas grande que en el triunfo en tu caida
+ Tu sacrificio el cielo consagró:
+ Tu sangre ha sido el riego de la vida
+ Que fecundó la libertad ¡Adios!
+
+ En mi sepulcro encomendarte quiero
+ Las prendas que aquí deja el corazon:
+ Algo debes ¡oh patria! al jornalero
+ Que en tus mieses jamas se alimentó.
+ Para que á todos llegue mi plegaria
+ Cuando percibo ya la luz de Dios,
+ Aun sostengo mi piedra funeraria...
+ El brazo cae... la piedra cae... ¡Adios!
+
+
+FIN DE LAS RIMAS
+
+
+
+
+NOTAS
+
+NOTA 1ª--PÁGINA 13
+
+CANTO Á LA DERROTA DEL QUEBRACHO
+
+
+Esta composicion, escrita bajo la impresion que causó en Montevideo la
+noticia de aquel desastre, se publicó por la primera vez en una Corona
+Fúnebre dedicada á la memoria de Rufino Varela, á cuya formacion
+contribuyeron todos los poetas argentinos que han consagrado sus cantos
+á la libertad. Don Juan María Gutierrez, que escribió la interesante
+biografía que precede á esa coleccion, dijo con este motivo:
+
+ Sobre la tumba sangrienta
+ Que abrió el plomo del tirano,
+ Donde reposa un hermano
+ Que me dió la sociedad,
+
+ Derramaron ya las flores
+ De poética armonía,
+ Vates de la patria mia,
+ Bardos de la libertad.
+
+La composicion que hoy se publica difiere algun tanto de la primitiva,
+pues ha sido limada por su autor al tiempo de correjir las pruebas, que
+sin agregarle ninguna estrofa nueva ha suprimido de ella muchas que no
+correspondian á la entonacion general del canto, lo que le ha hecho
+conocer la verdad de aquella observacion de Alfieri en sus _Memorias_,
+cuando hablando de los tres años que empleó en correjir las pruebas de
+sus obras poéticas, dice que sin esta última correccion todo el trabajo
+de su vida habria sido perdido, «tan cierto es, añade, que el colorido y
+la lima forman una parte esencial de toda poesía.» El título tambien ha
+sido variado.
+
+
+2ª--PÁGINA 10
+
+ La pluma manejando con la ñudosa lanza
+ «N'hua mao sempre á espada, n'outra á penna.
+
+ CAMOENS--_Lusiadas._
+
+
+3ª--PÁGINA 12
+
+ No veo el alta torre del magestuoso templo,
+ Cuyo círculo cubre la gloria con sus alas,
+ Porque está acribillada de las rujientes balas
+ Que el cañon argentino lanzára á Wicteloke.
+
+Las torres de la iglesia de Santo Domingo, donde se refugió la columna
+del coronel Pack que fué hecha prisionera en la segunda invasion de los
+ingleses, y que conserva todavia las cicatrices de las balas de cañon
+disparadas desde la fortaleza.
+
+
+4ª--PÁGINA 12
+
+ No veo aquellos muros que consagró la historia,
+ Cuando asilado en ellos ejército estrangero
+ El pueblo omnipotente, con ademan severo,
+ Hizo rendir la espada del bravo Berresford.
+
+La Fortaleza de Buenos Aires, antigua morada de los Vireyes. En la
+primera invasion de los ingleses, Berresford, atacado por todas partes
+por el pueblo, tuvo que encerrarse dentro de sus muros con todo su
+ejército, resuelto á hacer resistencia, ó por lo menos con el objeto de
+obtener una capitulacion honrosa; pero al aspecto del pueblo armado que
+se disponia á marchar al asalto, arrió la bandera inglesa y se rindió á
+discrecion entregando su espada, terminando así la célebre jornada de la
+Reconquista, en que los argentinos se midieron por la primera vez con la
+primera potencia del mundo.
+
+
+5ª--PÁGINA 12
+
+ No veo el foro inmenso, do fueron nuestros padres
+ A usar de los derechos que Dios les concedia.
+
+La plaza de la Victoria, donde hoy se levanta la pirámide de Mayo, en
+conmemoracion de haberse reunido en ella el pueblo de Buenos Aires,
+dando así el primer paso en el sendero del sistema representativo é
+iniciando con ella la emancipacion total del continente americano.
+
+
+6ª--PÁGINA 12
+
+ Ni el balconaje rústico donde el cabildo un dia,
+ La alta soberanía del pueblo proclamó.
+
+La galeria desde donde anunció el Cabildo la instalacion de la primera
+Junta Revolucionaria, nombrada á peticion del pueblo el 25 de Mayo de
+1810.
+
+
+7ª--PÁGINA 12
+
+ Leopardos, quinas, leones mirar con emocion.
+
+Alusion á las banderas inglesas, brasileras y españolas conquistadas por
+la República Argentina en sus guerras con estas tres naciones; las
+cuales existen en los templos de Santo Domingo, La Merced y la Catedral
+y solo se desplegan en las grandes festividades cívicas.
+
+
+8ª--PÁGINA 12
+
+ ¡Oh, Patria! como esclava suspiras en cadenas.
+
+Esta composicion fué escrita en Mayo de 1838.
+
+
+9ª--PÁGINA 16
+
+ El escuadron de Maza
+ Sin casco ni coraza
+ Se avanza con valor.
+
+Tal era el nombre del escuadron que mandaba Zacarías Álvarez el dia de
+su muerte. Este nombre le habia sido dado por el general Lavalle en
+memoria del infortunado coronel don Ramon Maza, fusilado por Rosas en el
+momento en que preparaba una revolucion contra él, en Buenos Aires.
+
+
+10--PÁGINA 16
+
+ Y en medio á sus fusiles
+ Y bayonetas viles
+ Su caballo dejó.
+
+En el parte de la batalla de don Cristóbal se leen las siguientes
+palabras:--«El valiente coronel don Zacarías Álvarez dejó su caballo
+muerto sobre las bayonetas enemigas.» Cito de memoria.
+
+
+11--PÁGINA 21
+
+ Cascadas del Niágara y Tequendama.
+
+Considerando la Revolucion Americana como una cadena sucesiva de
+Revoluciones, que deben confundirse con un centro comun--de la libertad
+en la república--he creido deber vincular en este canto el presente y el
+porvenir de los dos grandes continentes, cuyas cataratas evoco. Su
+posicion geográfica parece estar indicando en el istmo de Panamá el lazo
+eterno que los debió ligar.
+
+
+12--PÁGINA 23
+
+ Parto de mil ideas generosas
+ Que volaron en chispas luminosas
+ Por todo el continente de Colon.
+
+La Revolucion del 25 de Mayo de 1810, no fué la primera de América, como
+algunos lo creen. Antes de ella, el 25 de Mayo de 1809, habia estallado
+en la Paz y Chuquisaca una Revolucion; pero habiendo sido sofocada, sus
+corifeos se hallaban presos en Buenos Aires, cuando en la plaza que hoy
+decora un sencillo monumento el pueblo se presentó como una entidad. A
+la revolucion de Mayo, ejecutada sin bayonetas ni violencias, presidió
+una solidez de ideas, que prestándole vigor desde sus primeros pasos, le
+dió lugar á establecer un inmenso sistema de propaganda, que antes de
+seis meses, por los esfuerzos directos de sus agentes y de sus armas,
+se estendió á Chile y el Perú. La revolucion de Mayo nunca fué sofocada:
+todas las demas lo fueron, y en medio de los mayores contrastes de la
+guerra de la Independencia no hubo una sola República, que no respirase
+libre de congoja, al mirar de pié á las Provincias Unidas del Rio de la
+Plata. La revolucion de Mayo no es, pues, la primera por su órden
+cronológico, sinó por su objeto, por su poder, por sus resultados y su
+influencia en los destinos de la América toda, en cuya balanza puso su
+inteligencia, su oro, su sangre y su espada, y hasta su porvenir.
+
+
+13--PÁGINA 24
+
+ Contempla al Norte en trece fajas bellas
+ Como flamea el pabellon de estrellas
+ Símbolo de las glorias de la Union.
+
+Al recordar á Mayo debíamos este tributo á la revolucion
+Norte-Americana, que fué el heraldo de la de Sud-América; y un recuerdo
+al primer pueblo del mundo que reconoció nuestra independencia, y que
+revindica en nuestros dias el honor de las instituciones republicanas.
+
+
+14--PÁGINA 24
+
+ Como se esparcen jugos y colores
+ En el pólen fecundo de las flores.
+
+Aunque el fenómeno de la fecundacion de las flores ha sido siempre un
+objeto comun de comparaciones poéticas, debo en conciencia hacer mencion
+de la de M. Delavigne en sus «_Trois jours de Christophe Colomb_» por
+referirse á la revolucion Norte-Americana.
+
+ Tell un jeune palmier, pour feconder ses soeurs
+ Fleurit et livre aux vents ses parfums voyageurs.
+
+
+15--PÁGINA 22
+
+ «Derribemos su trono al despotismo
+ «Abramos ancha via al patriotismo,
+ «Alzemos los fanales de la ley,
+ «Rompamos su barrera á la ignorancia
+ «Alumbremos la mente de la infancia
+ «Y ennoblezcamos el humano ser.»
+
+Moreno fué en efecto el apóstol político de la Revolucion de Mayo, y
+estas palabras que ponemos en su boca no son una suposicion gratuita,
+sino literalmente las que pronunció en la mañana del mismo dia 25 al
+saber que habia sido nombrado Secretario de la Junta:--«La variacion
+presente, dijo él, no debe limitarse á suplantar los funcionarios
+públicos é imitar su corrupcion é indolencia. Es necesario destruir los
+abusos de la administracion; desplegar una actividad que hasta ahora no
+se ha conocido, _promover el remedio de los males que aflijen al estado;
+excitar y dirigir el espíritu público, educar al pueblo, destruir los
+enemigos y dar nueva vida á las provincias. Es preciso emprender un
+nuevo camino_, en que lejos de hallarse alguna senda, sea necesario
+practicarla por entre los obstáculos, que el despotismo, la venalidad y
+las preocupaciones han amontonado despues de siglos ante la felicidad de
+este continente. (_Vida y Memorias del Dr. Moreno._»)--Sin embargo,
+Rosas y los que como él se empeñan en oscurecer las glorias de la
+patria, en las que ninguna parte han tenido, se han atrevido á negar
+impúdicamente la existencia del grande pensamiento que presidió á la
+revolucion de Mayo. Las palabras de Moreno desmienten esta calumnia, y
+ellas forman el verdadero y único programa del 25 de Mayo de 1810.
+
+
+16--PÁGINA 26
+
+ La que Atenas del mundo Americano, etc.
+
+Antes que yo la ha llamado así un escritor célebre por su amor á la
+libertad y ardientes simpatias por las Repúblicas de Sud-América: el
+Abate de Prad.
+
+
+17--PÁGINA 26
+
+ La tribuna de Agüero y de Dorrego.
+
+Al nombrar dos célebres oradores Argentinos no he querido en ningun modo
+establecer la supremacia suya sobre los demas. He tenido en vista al
+elegirlos, el tomar el nombre del orador mas popular que ha tenido cada
+uno de los partidos en la arena parlamentaria y manifestar en este
+amalgama, que la herencia que nosotros hemos recojido es la de la patria
+y no la de los partidos.
+
+
+18--PÁGINA 26
+
+ Hoy la ocupan estúpidos sectarios
+ Donde leen un papel sin comentarios
+ En defensa del crimen y maldad
+
+«La tiranía es un libro sin comentarios que tienen sus fanáticos.»
+(NORVINS--_Historia de Napoleon._)
+
+
+19--PÁGINA 27
+
+ Ó maldicion terrible del Eterno
+ Por qué el lazo rompimos de la union.
+
+No hay uno solo de los jóvenes poetas que hoy escriben, que no haya
+bebido alguna inspiracion en el Canto del Cisne que don Juan Cruz Varela
+dedicó á Mayo poco antes de morir. Por mi parte, al escribir estos
+versos he tenido muy presente la siguiente estrofa, que pertenece á ese
+canto:
+
+ ¡Oh Dios! no supimos vivir como hermanos!
+ De la cara patria, nuestras mismas manos
+ Osaron el pecho sagrado romper,
+ Y por castigarnos, al cielo le plugo
+ Hacer que marchemos uncidos al yugo
+ Que oscuro tirano nos quiso imponer.
+
+
+20--PÁGINA 30
+
+ En vano viejos pueblos enervados
+ Escriben por el miedo dominados
+ «¡El oro! ¡El oro! es de la tierra Dios.»
+ Que ella dice con hechos elocuentes:
+ «En los pueblos viriles y valientes
+ «El Dios es de la patria el santo amor.»
+
+La idea de estos versos me fué sugerida por un valiente apóstrofe de la
+composicion del Sr. D. Luis Dominguez en el Certámen de Mayo de 1844, y
+añadí posteriormente esta estrofa, porque no debia pasarse en silencio
+la inmensa gloria que cabe al pueblo Oriental de haber sostenido una
+guerra sin dinero. El conde Darú dice en su Historia de Venecia: «La
+máxima que el dinero es el nervio de la guerra, verdadera bajo algunos
+aspectos en administracion, no ha podido acreditarse sino en pueblos
+incapaces de esfuerzos generosos: cuando se aspira á la independencia, á
+la gloria y al poder, es necesario saberlo conquistar por sí mismo.»
+
+
+21--PÁGINA 30
+
+ Y sus hijas tambien con patriotismo,
+ Bendan al que cayó con heroismo.
+
+Las damas Orientalas y Argentinas fundaron á su costa un hospital de
+sangre, en que fueron asistidos personalmente por ellas, mas de dos mil
+heridos del sitio de Montevideo.
+
+
+22--PÁGINA 33
+
+ El mundo entero aplaudia ese golpe.
+
+No necesito confesar que he tenido muy presente la bellísima imprecacion
+del Sr. D. José Rivera Indarte, en su elocuente y erúdito discurso: «Es
+accion Santa Matar á Rosas»--Con este motivo transcribiré en este lugar
+mi opinion sobre la doctrina del tiranicidio, predicada por Rivera
+Indarte. Hé aquí lo que dije al escribir su biografía: «Sin aceptar el
+tiranicidio como doctrina absoluta, sin creer que un puñal pueda operar
+una revolucion social, y sin participar del entusiasmo poco reflexivo
+que ha colocado una corona sobre las sienes de Bruto matador de Julio
+César ¿quién es aquel que llamaria bárbaro y criminal al brazo levantado
+contra Rosas? ¿Quién aquel que reputaria inmoral la accion de acabar con
+una existencia manchada por el crímen, de paralizar una mano apta tan
+solo para el degüello, y de librar á la sociedad ultrajada de un verdugo
+que ha conculcado las leyes humanas y divinas?--No han faltado sin
+embargo enemigos de Rosas que hayan calificado de inmoral, la
+predicacion de acabar con la vida de Rosas, elevada al rango de teoría
+política y de medio lícito de guerra. Nosotros sin desconocer que como
+doctrina y como medio de guerra puede ser funesta y corruptora, aplicada
+á un hombre cuyo proceso ha sido formado por la conciencia universal, y
+considerando su desarrollo como la piedra destinada á dar filo al puñal
+tiranicida, no nos sentimos con fuerzas para reprobar una accion que
+aplaudiríamos si hubiera tenido lugar, como aplaudimos á Carlota Corday,
+la vengadora de la virtud, aunque su heróico sacrificio haya sido
+estéril para la libertad de su patria.»
+
+Todas estas notas, hasta el número 22 fueron escritas en 1844, y la
+publicacion en el mismo año, con la composicion á que le refieren en un
+libro que lleva por título _Cantos de Mayo_.
+
+
+23--PÁGINA 34
+
+ Mueren para vivir vida inmortal.
+
+«Cuyos nombres viven en el libro de la vida, inmortales en la memoria de
+los mortales. (_El Inca Garcilaso.--Comentarios del Perú._»)
+
+
+24--PÁGINA 37
+
+EL CORSARIO
+
+Como lo indica el epígrafe de esta composicion ella es una variacion
+sobre el conocido tema de la _Cancion del Pirata_ de Espronceda. La
+originalidad consiste en haber dado una forma dramática á la actualidad
+en que se publicó el periódico político con el título de _Corsario_, del
+cual esa poesía fué el prospecto. Las alusiones contra los ingleses en
+favor de la Francia, muestran que ella fué escrita en 1839, época en que
+la primera nacion era hostil á la causa de libertad, mientras que la
+segunda era nuestra aliada.
+
+
+25--PÁGINA 43
+
+ELEGÍA AL GENERAL LAVALLE
+
+Esta elegía, así como algunas otras que se registran en las páginas de
+las _Rimas_, debieron formar parte de una coleccion que con el título de
+_Elegías Argentinas_ pensé publicar en mis primeros años, y de los
+cuales he quemado la mayor parte. En ellas me proponía sacar la Elegía
+del carril en que se arrastraba, dándole la forma y el movimiento
+dramático, que es el que mas poderosamente hiere la imaginacion y
+conmueve el alma. Esto mismo es lo que ha hecho Delavigne en algunas de
+sus Mesenianas. Tal fué mi objetivo: dudo de haberlo alcanzado.
+
+De esta elegía se hizo en Montevideo una edicion suelta, en que figuraba
+el nombre de Melchor Pacheco y Obes, quien apesar de no haber tomado
+parte en su confeccion (como habia convenido con el autor) quiso sin
+embargo asociarse como Oriental á esta manifestacion de dolor y
+simpatía, cuando los poderes públicos de su patria negaban al general
+Lavalle hasta la justicia póstuma.
+
+Esta composicion se ofrece hoy correjida en su forma definitiva.
+
+
+26--PÁGINA 44
+
+ Cual página mas grande para escribir su nombre
+ Que esas gigantes moles que mundos equilibran.
+
+Olmedo dice en el _Canto á Junin_, hablando de los Andes:
+
+ «El mundo con su peso equilibrando.»
+
+
+27--PÁGINA 44
+
+ Como á la inmensa tumba del inmortal Moreno
+ Bastar pudo tan solo la inmensidad del mar.
+
+Don Mariano Moreno. Todos saben que habiendo muerto durante la
+navegacion su cadáver fué arrojado al mar.
+
+
+28--PÁGINA 47
+
+ Así en otros tiempos en circo estendido
+ El fuerte guerrero yacia caido
+ Y el carro que hollaba seguir triunfador.
+
+Sin poder determinar de dónde, recuerdo haber tomado el fondo de esta
+imágen de un escritor contemporáneo.--Creo que de Nodier.
+
+
+29--PÁGINA 50
+
+ Y sus puras palabras
+ Al tiempo de verterlas,
+ Se convierten en perlas
+ En la urna funeral.
+
+Es una creencia popular en el Oriente que las lágrimas de los niños se
+convierten en perlas al caer en el mar.
+
+
+80--PÁGINA 51
+
+JOSÉ CAMPON
+
+El 19 de Octubre de 1839, hallándose acampado el ejército de la
+República Oriental sobre el Arroyo del Sauce, frente al paso de Seferino
+(Santa Lucía Chico) una division enemiga de mil quinientos hombres trató
+de forzar el paso del Sauce. Veinte hombres que lo ocupaban lo
+sostuvieron valientemente, hasta que envueltos por el número tuvieron
+que abandonarlo. El oficial que los mandaba se llamaba don José Campon,
+capitan del primer escuadron de Tiradores de la Libertad que era la
+Escolta del Presidente General en Gefe. Habiendo recibido Campon por dos
+veces la órden de sostener el paso á todo trance, mandó decir al gefe de
+la avanzada, que lo era el coronel Santander, estas notables palabras:
+«Dígale usted al coronel que los enemigos son mas de mil, que si quiere
+que me haga matar con mi gente, que me haré matar.» No habia aun
+concluido de pronunciar estas palabras cuando el paso fué forzado y
+arrollada toda su fuerza. Santander cargó en proteccion de Campon y fué
+derrotado; en seguida el coronel Blanco, gefe de vanguardia cargó con el
+Escuadron núm. 7 de Milicias y el de tiradores de la libertad, los que
+despues de tres cargas fueron arrollados, dejando en el campo treinta y
+nueve muertos, entre ellos, al capitan Campon y al subteniente Alberdi.
+El coronel Nuñez se avanzó entonces con su division y al amago de la
+carga se retiraron los enemigos.
+
+Tal es el episodio sobre el cual está fundado este romance histórico,
+género poco cultivado por nuestros poetas, sin embargo de ser uno de los
+mas adecuados para popularizar los recuerdos de la historia primitiva, y
+para cantar los grandes hechos y los sangrientos combates de la lucha de
+la independencia y de la guerra civil.
+
+
+31--PÁGINA 80
+
+ Pidamos para el campo las mieses abundosas,
+ El pan para los pobres, virtud á las hermosas,
+ Y para el pueblo todo la luz de la razon.
+
+ * * *
+
+ «Dad á nuestros campos mieses abundosas,
+ «Aunque niegues su brillo á los metales;
+ «Dad naves á los puertos,
+ «Pueblos á los desiertos,
+ «A las armas victoria,
+ «Alas al génio y á las musas gloria.»
+
+ OLMEDO--Canto á Junín.
+
+
+32--PÁGINA 83
+
+ Corre, cae, se levanta y de laureles
+ Resplandece su frente coronada.
+
+ * * *
+
+ «Enfin le terme arrive.... il cour, il vole, il tombe,
+ «Et se relève roi!
+
+ VICTOR HUGO--Mazzepa.
+
+LA CAMPANA
+
+Cuando escribí esta composicion en 1837, época en que se publicó en el
+_Iniciador_ de Montevideo, no conocia aun el magnífico canto de
+Schiller que lleva el mismo título. Posteriormente lo he leido, y él me
+ha inspirado algunas adiciones que he colocado en su lugar al tiempo de
+darlo el último golpe de lima y la última poda, quedando definitivamente
+como se publica hoy.
+
+
+34--PÁGINA 92
+
+ Y colgado de tus cuerdas
+ Un pueblo de audacia lleno
+ Ha hecho brotar de tu seno
+ La voz de revolucion.
+
+«La rebelion suspendida á las cuerdas de la campana, la hace gemir en
+los aires, y convierte un instrumento de paz en instrumento de
+violencia.»
+
+ SCHILLER--La Campana.
+
+
+35--PÁGINA 92
+
+ Cuyo vivífico rayo
+ Como un martillo de oro,
+ Te dió el acento sonoro
+ De la estátua de Mennon.
+
+Es bien conocida la poética tradicion que cuenta que, el primer rayo del
+sol naciente, que heria la estátua de Mennon, la hacia producir un
+sonido armónico. Lamartine se ha servido alguna vez de esta comparacion,
+pero sin desenvolver la imágen.
+
+
+36--PÁGINA 94
+
+ Muera yo así en mi patria redimida,
+ Dejándola con gloria y libertad!
+
+Estos versos se publicaron en 1838.
+
+
+37--PÁGINA 98
+
+ Y que te brinde copa reluciente
+ Y al apurarla llena de embriaguez,
+ En la lengua te pique una serpiente
+ Que se alce enfurecida de la hez.
+
+Al hablar de las torturas del infierno, era imposible no traer á la
+memoria los admirables versos del Dante en el Canto XXV de su poema, en
+que describe el suplicio de los ladrones, pintando á las culebras,
+devorando á aquellos, cambiando de forma y transformándose recíproca y
+sucesivamente unos y otros, ya en culebras ya en hombres, oprimidos por
+los anillos de los reptiles.
+
+
+38--PÁGINA 98
+
+ Y levantando un coro de clamores
+ Los demonios al son de ronca trompa etc.
+
+ * * *
+
+ «Chiama gli abitatori dell'ombre eterne
+ «Il rauco suon della tartarea tromba.
+
+ (TASSO--_Gierusalene Liberata._)
+
+
+39--PÁGINA 98
+
+ Sangre bebas en vez de linfa pura
+ Sangre tan solo veas por do quier,
+ Y al entrar en el lecho, sangre impura
+ De la almohada veas tú correr!
+
+ * * *
+
+ «En tanto á sus verdugos
+ «Persiga en triste sueño,
+ «El Prado Madrileño,
+ «Espectro aterrador:
+ «Sangrienta el agua beban,
+ «Sangriento el cielo miren,
+ «Y en sangre al cabo espiren
+ «Por hierro vengador.»
+
+ NICASIO GALLEGOS
+
+
+40--PÁGINA 107
+
+ Los nombres rememora,
+ Que el sol de Mayo dora
+ En la urna tumular.
+
+ * * *
+
+ «La gloire, aube toujours nouvelle,
+ «Fait luire leur memoire et redore leurs noms.»
+
+ VÍCTOR HUGO.
+
+
+41--PÁGINA 117
+
+Á SANTOS VEGA
+
+Esta composicion pertenece á un género, que puede llamarse nuevo, no
+tanto por el asunto cuanto por el estilo. Las costumbres primitivas y
+originales de la Pampa han tenido entre nosotros muchos cantores, pero
+casi todos ellos se han limitado á copiarlas; en vez de poetizarlas,
+poniendo en juego sus pasiones modificadas por la vida del desierto, y
+sacando partido de sus tradiciones y aun de sus preocupaciones. Así es
+que, para hacer hablar á los gauchos, los poetas han empleado todos los
+modismos gauchos, han aceptado todos sus barbarismos, elevando al rango
+de poesía una jerga, muy enérgica, muy pintorezca y muy graciosa, para
+los que conocen las costumbres de nuestros campesinos, pero que por sí
+solo no constituye lo que propiamente puede llamarse poesía. La poesía,
+no es la copia servil, sino la interpretacion poética de la naturaleza
+moral y material, tanto en la pintura de un paisaje, como en el
+desarrollo lógico de una pasion ó de una situacion dada. Así como en
+pintura ó en estatuaria, la verdad artística no es la verdad material,
+puesto que no es el mejor retrato el que mas exactamente copia los
+defectos, así tambien la verdad poética es muy distinta de la realidad,
+es decir, que sin ser precisamente el trasunto de la vida de todos los
+dias, es sin embargo hasta cierto punto su idealizacion, que sin perder
+de vista el original, lo ilumina con los colores de la imaginacion,
+agrupa en torno suyo los elementos que no se encuentran reunidos en un
+solo individuo, y que no obstante existen dispersos, y que reunidos
+forman lo que se llama un tipo. Así es como he comprendido siempre la
+poesía, y así la han comprendido todos los grandes maestros, si
+estudiamos con atencion sus obras. La elegía á Santos Vega no es sinó la
+aplicacion ingénua de esta teoría: en ella he procurado elevarme un poco
+sobre la vida real, sin olvidar el colorido local y sin dejar de
+mantenerme á la altura de la inteligencia del pueblo. Por lo demas, ella
+se funda en la tradición popular que ha hecho de Santos Vega una especie
+de mito; que vive en la memoria de todos, envuelto en las nubes
+prestigiosas del misterio.
+
+
+42--PÁGINA 119
+
+ De noche bajo de un árbol
+ Aparece triste bela.
+
+Tal es el nombre que los gauchos dan á los fuegos fátuos que se levantan
+de los sepulcros, y que suponen ser el alma en pena de los muertos.
+
+
+42--PÁGINA 121
+
+ Y lo ha de escuchar el gaucho
+ Tendido en su duro lecho,
+ Mientras en pajizo techo
+ Cante el gallo matinal.
+
+Reminiscencia de un pensamiento de Thomas Grey, que aunque lejana, tuve
+presente al escribir estos versos.
+
+
+44--PÁGINA 123
+
+EL PATO
+
+Esta composicion pertenece tambien al género gaucho, tal como lo habia
+concebido en la época en que me ocupaba en escribir poesías. Es un
+cuadro de costumbres bajo una forma dramática, en el cual evitando la
+monotonía del género descriptivo, he procurado desenvolver una accion
+sencilla en torno del juego que forma el verdadero asunto. El juego del
+pato no existe ya en nuestras costumbres: es una reminiscencia lejana.
+Prohibido bajo penas severas, á consecuencia de las desgracias á que
+daba orígen, el pueblo lo ha ido dejando poco á poco, pero sin olvidarlo
+del todo. En su orígen este juego homérico, que tiene mucha semejanza
+con algunos de los que Ercilla describe en la Araucana, se efectuaba
+retobando un pato dentro de una fuerte piel, á la cual se adaptaban
+varias manijas de cuero tambien. De estas manijas se asían los ginetes
+para disputarse la presea del combate, que generalmente tenia por arena
+toda la Pampa, pues el que lograba arrebatar el pato procuraba ponerse
+en salvo, y la persecucion que con este motivo se hacia, era la parte
+mas interesante del juego. Posteriormente se ha dado el nombre de pato á
+todo ejercicio en que, dos ginetes asidos de las manos ó ligados por
+medio de un lazo atado á la cintura, procuran derribarse de sus
+respectivos caballos. Después de haber descripto el pato primitivo, creí
+que el cuadro no quedaría completo, sino presentaba al mismo tiempo una
+pintura del modo de jugarlo por medio del lazo, y tal es el objeto de la
+lucha que tiene lugar entre Obando y Zamora.
+
+
+45--PÁGINA 139
+
+ ¡Compatriotas! se acerca el fausto dia
+ De ventura, de paz y de alegría, etc.
+
+La proclama que se pone en boca de Castelli, es la traduccion casi
+literal de la que él dirigió á los pueblos, en el momento de levantar el
+estandarte de la Revolucion del Sud.
+
+
+46--PÁGINA 144
+
+ Sereno marcha á su lado
+ Crammer, valiente soldado,
+ Hijo de un pueblo esforzado
+ Y de grande corazon.
+
+Crammer, que era el segundo de Castelli, murió en la batalla de
+Chascomús. Nacido en Alemania, se habia distinguido en la guerra de la
+Independencia y en la batalla de Chacabuco, mandaba un batallon de
+infantería con el cual contribuyó al éxito de la victoria.
+
+
+47--PÁGINA 147
+
+ Por los llanos inmensos de la Pampa
+ Vaga Castelli triste y silencioso.
+
+Segun algunos, Castelli murió insensato, como el Rey Lear, sintiendo las
+angustias de un corazon magnánimo devastado por el infortunio. Esta
+situacion sublime, poetizada por Shakespeare, hubiera podido esplotarse
+en este poema, apagando en el héroe de la revolucion del sud la luz de
+la razon, poniendo en su boca palabras delirantes de patria y libertad,
+pero dejando intacto su corazon para sentir. Tal será sin duda la
+situacion que adopte el poeta futuro que cante ese hecho digno de la
+epopeya, aun cuando no fué coronado por la victoria. Por lo que á mí
+respecta, cantor de circunstancias, teniendo en vista producir un poema
+patriótico para conmover con él á mis contemporáneos, he preferido la
+situacion mas vulgar, y por consecuencia la menos poética, á trueque de
+llegar mas directamente al objeto que me proponia, que era exaltar el
+sentimiento grandioso del sacrificio deliberado.
+
+
+48--PÁGINA 148
+
+ Al suelo cayó al fin apuñaleado
+ Como gigante mole desprendida.
+
+En la _Parisina_ de Byron se encuentra un verso parecido, que el poeta
+español don Enrique Vedia y Goossens, ha traducido del modo siguiente:
+
+ Como gigante estátua derribada
+ De base levantada.
+
+
+49--PÁGINA 167
+
+ Como un perfume que la vida impregna
+ Y pasa de una edad hasta otra edad.
+
+Pensamiento de Fr. Calletano Rodriguez en la oracion fúnebre á Belgrano,
+hablando de la gloria.
+
+
+50--PÁGINA 168
+
+ Porque el genio es un pobre jornalero
+ Que fecunda la tierra con afan.
+
+«Milicia es la vida del hombre y sus dias son como los dias del
+jornalero sobre la tierra.» (_Antiguo Testamento. Libro de Job._)
+
+
+51--PÁGINA 170
+
+ Y en la palabra que batía en brecha
+ Cuatro tablas que alzó la vanidad.
+
+Alusion á las célebres palabras de Mirabeau en los Estados Generales.
+
+
+52--PÁGINA 170
+
+ Flor que ostenta del iris los colores
+ Sin el perfume que la rosa dá.
+
+ * * *
+
+ «Flor inodora,
+ «Que alhaga dulcemente los sentidos
+ «Y que insensible el corazon no adora.»
+
+ QUINTANA.
+
+
+53--PÁGINA 170
+
+ Y lo estrelló en la roca solitaria
+ Que es á la vez su túmulo y altar.
+
+La isla de Santa Elena. Estos versos fueron escritos en 1837, cuando aun
+no se habian trasladado á Francia las cenizas de Napoleon.
+
+
+54--PÁGINA 172
+
+ Como luz encerrada en un vaso opaco
+ Que llena el interior de claridad,
+ Sin que perciba el ojo indiferente
+ La misteriosa lumbre que allí está.
+
+Imágen tomada de la sagrada Escritura.
+
+
+55--PÁGINA 173
+
+ Con la cabeza de la fé en la almohada,
+ Y en brazos de la inmensa eternidad.
+
+Camilo Desmoulins dijo, con motivo de la abolicion de la religion
+cristiana en Francia que «era privar de la almohada la esperanza de una
+vida mejor á los que se dormian en brazos de la eternidad.»
+(THIERS--_Revolucion Francesa._)
+
+
+56--PÁGINA 176
+
+ La muerte es un don bendito.
+
+ * * *
+
+ «Oh! gli uomini non hanno
+ «Inventato la morte: ella saria
+ «Rabiosa, insoportabile; dal cielo
+ «Ella ne viene, e l'acompagna il cielo
+ «Con tal conforto, che né dar né torre
+ «Gli uomini ponno.»
+
+ MANZONI--_Carmagnola._
+
+
+57--PÁGINA 181
+
+PLEGARIA
+
+Una parte de esta composicion está fundada sobre pensamientos escritos
+en prosa por don Juan B. Alberdi, de los cuales los versos que se han
+leido son una traduccion poética. Como podrán observarlo los que hayan
+estudiado los fenómenos de lo que se llama del magnetismo animal, las
+ideas y las imágenes se hallan estrictamente ajustadas á la verdad
+científica, y á las teorías mas ó menos dudosas de sus tratadistas.
+
+
+58--PÁGINA 188
+
+ Llore tambien el mísero mendigo
+ Y el desvalido en miserable lecho,
+ Cayó sin vida el que con voz de amigo
+ Defendiera su pan y su derecho.
+
+Alusion á la composicion de Berro que lleva por título _El Mendigo_, y á
+la circunstancia de ocupar el empleo de defensor de pobres y menores al
+tiempo de morir.
+
+
+59--PÁGINA 188
+
+ Al que cantó las penas del Esclavo.
+
+El _Esclavo_ fué la primera composicion poética que Berro dió á luz, y
+por la cual conquistó en un solo dia el merecido nombre de poeta. Es
+tambien la mas bella de todas cuantas componen la coleccion que de sus
+obras formó don Andres Lamas, haciéndolas preceder de un interesante
+discurso preliminar. En ella se encuentran estos hermosos y sentidos
+versos:
+
+ Destruye con tu soplo
+ Que abate las naciones,
+ Las bárbaras prisiones
+ Del hombre de color!
+
+
+60--PÁGINA 201
+
+ Pero si en el inmenso celeste paraíso
+ Á tí no te encontrase mi celestial hechizo,
+ Mas bien entre las llamas quisiera estar que allí.
+
+Pensamiento de una cancion corsa.
+
+
+61--PÁGINA 217
+
+NOCHES DE DICIEMBRE
+
+Esta composicion fué inserta en la página 362 del tomo 3º de las «Obras
+completas de don Estéban Echeverría» como perteneciente á este autor. A
+este respecto dice su biógrafo el Sr. D. Juan María Gutierrez en el vol.
+IV. pág. LXVIII lo que sigue, apropósito de algunas líneas escritas por
+el autor en honor de la memoria de Echeverría:--«El General Mitre ha
+escrito estos recuerdos con el cariño del amigo y la gratitud del
+discípulo. Los primeros trabajos literarios se revisten de la influencia
+del maestro, y ha acertado á veces á imitarle tan de cerca en las
+composiciones lijeras, que aprovechamos esta ocasion para devolverle la
+propiedad de la poesía titulada--«Noches de Diciembre»--que por
+inadvertencia atribuimos á Echeverría. Se halla estendida y mejorada por
+su verdadero autor en la pág. 270 de las «Rimas de Bartolomé
+Mitre.--Buenos Aires, 1854.»
+
+
+62--PÁGINA 217
+
+ Miro en el cielo brillar
+ Las estrellas encendidas,
+ Letras de luz esparcidas
+ Por la mano del Creador.
+
+ * * *
+
+ «Letras de luz, misterios encendidos»
+
+ QUEVEDO.
+
+
+63--PÁGINA 222
+
+ Aquellos dos pensamientos
+ Su vida simbolizaban,
+ O quizá identificaban
+ Su vida, su alma y su ser.
+
+Hay en estos cuatro versos una reminiscencia de la _Pasionaria_ de
+Zorrilla, que podrán advertir desde luego los que hayan leido esa
+interesante leyenda.
+
+
+64--PÁGINA 229
+
+ Mas ¡qué importa! si la tumba
+ Pronto ahogará el genio mio,
+ Como el torrente bravío
+ Que va á morir en el mar.
+
+ * * *
+
+ «Nuestras vidas son los rios
+ «Que van á dar en la mar,
+ «Que es el morir:
+ «Allí van los señoríos,
+ «Derechos á se acabar
+ «Y consumir.»
+
+ JORGE MANRIQUE.
+
+
+65--PÁGINA 230
+
+ Como el náufrago se abraza
+ De las astillas flotantes,
+ De las horas vacilantes
+ Me abrazo con ansiedad.
+
+ * * *
+
+ «Les insensés en vain s'attacheront aux heures,
+ «Comme aux débris épars d'un vaisseau submergé.»
+
+ VÍCTOR HUGO.
+
+
+66--PÁGINA 232
+
+ Oh, musa, vuelve otra vez
+ A tu celeste morada.
+
+«Ó Muse, qui daigna me soutenir dans une carrière aussi longue que
+perilleuse, retourne maintenant aux celestes demeures.»
+
+CHATEAUBRIAND--_Martyrs._
+
+
+67--PÁGINA 232
+
+ Pero antes, rompe las flechas
+ De mi carcax no vacío:
+ Mi brazo no tiene brío
+ Y el arco se vá á quebrar.
+
+ * * *
+
+ «Mourir sans vider mon carquois!»
+
+ ANDRÉ CHENIER.
+
+
+68--PÁGINA 251
+
+ Al seguir los inviernos su camino
+ Las primaveras queden en tu sien.
+
+«Aquellos veinte años habian pasado, dejando tan solo las primaveras
+sobre su frente... (CHATEAUBRIAND--_Memorias de Ultra-Tumba._»)
+
+
+69--PÁGINA 257
+
+ Por qué sobre el torrente de la vida,
+ Como una flor del árbol suspendida
+ «Te inclinas á llorar?
+
+ * * *
+
+ «Sur le fleuve du temps mollement endormie,
+ «Laisse les flots suivre leur cours.»
+
+ VÍCTOR HUGO.
+
+
+70--PÁGINA 255
+
+ Que nunca falten flores á tu almohada,
+ Ni miel á tu colmena perfumada,
+ Ni en el hogar el hijo de tu amor.
+
+ * * *
+
+ «Seigneur! préservez moi, préservez ceux que j'aime,
+ «Frères, parents, amis, et mes ennemis même
+ «Dans le mal triomphants,
+ «De jamais voir, Seigneur! l'été sans fleurs nouvelles,
+ «La cage sans oiseaux, la ruche sans abeilles,
+ «La maison sans enfants.»
+
+ VÍCTOR HUGO.
+
+
+71--PÁGINA 287
+
+EL CEMENTERIO DE CAMPAÑA
+
+De esta elegía ha dicho Lord Byron, que su autor seria el primer poeta
+inglés, sino hubiese escrito otra cosa. Traducida á todos los idiomas
+vivos, su celebridad ha ido creciendo con el tiempo. En español conozco
+cinco traducciones, que no son sino pálidos reflejos del original ó
+amplificaciones del texto, adoleciendo todas ellas del defecto capital
+de ser por demas compendiosas ó arrostrarse demasiado sin ser
+completamente fieles. Habiendo hecho un estudio especial de esta
+composicion, me ensayé muy temprano en su traduccion por consejo del Dr.
+D. Florencio Varela. Hoy con mas meditacion he vuelto á rehacer mi
+trabajo, separándome tanto de mi antigua version, cuanto de las demas
+traducciones conocidas. Siguiendo el precepto de Chateaubriand, he
+querido hacer una version casi literal, ciñéndome al mismo número de
+versos del original, adoptando metro análogo por su gravedad,
+reproduciendo su movimiento, repitiendo sus sonidos por otros
+aproximados, dando á los pensamientos su concision, y al estilo la noble
+sencillez que lo caracteriza, procurando así acercarme en cuanto me ha
+sido posible á la fuente primitiva de que brotó esta sublime poesía.
+¡Feliz aquel que consiga inocularla en su lengua materna!
+
+
+72--PÁGINA 291
+
+ Yace en brazos de trémula esperanza
+ «Paventosse speme.»--PETRARCA
+
+
+78--PÁGINA 293
+
+EL APÓSTOL DE BERANGER
+
+_Dedicado á Lamennais_
+
+Las «Palabras de un Creyente» de Lamennais, ha sido el libro de cabecera
+de una generacion, que ha contribuido á darle su temple moral. Especie
+de Evangelio popular, que conteniendo todos los principios del decálogo
+democrático, encierra en sí el ideal de todos los tiempos unido á las
+aspiraciones generosas de la época moderna, sus páginas han sido por
+mucho tiempo el encanto del jóven, el alimento del libre pensador y el
+consuelo del aflijido, á la vez que han impregnado con el perfume de una
+poesía austera el corazon de los hombres capaces de apasionarse por todo
+lo que es bello y bueno.
+
+El libro ha hecho su tiempo, su forma ha envejecido, sus vejetaciones
+exhuberantes y parásitas se han marchitado, su filosofía que no es una
+novedad es del dominio del sentido comun de la humanidad, y la razon
+emancipada necesita hoy pasto mas fuerte y horizontes mas dilatados que
+los que puede ofrecer su lectura.
+
+La embriaguez sagrada, á que contribuia la efervescencia de la savia
+juvenil de los lectores, ha pasado. El díctamo consolador que destilaban
+sus páginas no tiene ya la misma virtud: sin embargo, el rastro luminoso
+de la idea que le dió vida, la vibracion de aquella palabra reveladora,
+no se ha borrado del todo de la mente y la perciben aun los sentidos.
+
+Es que Lamennais formó una escuela política y religiosa, cuyos
+discípulos le contemplan todavia como una especie de apóstol inspirado,
+que ha predicado al mundo la santa doctrina de la libertad, de la
+igualdad, de la fraternidad y de la perfectibilidad humana, deducida de
+la ley de amor que formaba el fondo de sus creencias.
+
+Poeta y filósofo, religioso y libre pensador, hombre de concepcion y
+capaz de accion y sacrificio, Lamennais tiene algo de San Pablo cuyo
+nombre llevaba, y muchos de los hombres de todas las edades y de todas
+las creencias unidas por el doble vínculo del sentimiento y de la idea,
+y mancomunados por el culto de las verdades eternas que forman el
+patrimonio del género humano.
+
+Esta noble y simpática figura era digna de inspirar á la musa popular
+del gran cancionero del siglo XIX, amigo y admirador de Lamennais, y que
+como él profesaba la religion de la libertad del pueblo y tributaba
+culto á la verdad.
+
+Beranger, sintetisando los principales rasgos de su carácter moral y de
+su apostolado intelectual, ha colocado sobre su cabeza inspirada la
+auréola fulgurante de la poesía, imitando el conocido capítulo del libro
+de Lamennais que tiene por epígrafe: «¿Á dónde vás, jóven soldado?--Voy
+á combatir por mi creencia.»
+
+Cuando las canciones póstumas de Beranger (entre las que se halla esta
+composicion) llegaron á mis manos, acababa de dar la batalla de Cepeda.
+
+Ocupábame entonces en redactar _El Informe_ sobre la Constitucion
+Nacional, y á la vez que adelantaba esta obra, dediqué algunas horas á
+traducir en verso varias de las canciones que mas me habian
+impresionado. Una de ellas _Apóstol_, que entonces se publicó anónimo en
+los diarios, por temor de desacreditar mi trabajo constitucional, y que
+hoy puedo firmar á la luz del dia cuando la doble tarea ha sido
+cumplida.
+
+Esta cancion leida en momentos solemnes en que muchas creencias
+flaqueaban, traducida en medio de estudios sérios que debian influir en
+los destinos de un pueblo, é interpretada con el auxilio de las
+«Palabras de un Creyente» que traían á la memoria las esperanzas de la
+primera edad, no dejó de contribuir en algo á robustecer mi fé en la
+doctrina de la verdad, y el triunfo definitivo de los buenos principios.
+Por eso la anoto con estas fugaces reminiscencias, como una prueba de
+que la verdadera poesía puede nutrir la mente, retemplar el alma é
+inocular aliento viril en medio de la lucha y del trabajo de todos los
+dias.
+
+
+74--PÁGINA 300
+
+ Hay dos puros corazones
+ Tan estrechamente unidos,
+ Que de los dos los latidos
+ Se responden á la par.
+
+Antes de esta imitacion de Byron, habia aparecido una traduccion de don
+Juan María Gutierrez, de la cual el autor tomó el siguiente giro
+poético:
+
+ Se hallan dos corazones
+ Tan fuertemente unidos,
+ Que unos y otros latidos
+ Se escuchan á la par.
+
+Aunque Byron conocía el idioma español, como lo prueba la traduccion del
+romance sobre la toma de Alhama, no parece que haya tomado la idea
+fundamental de su composicion de los siguientes versos de Calderon en el
+_Pintor de su Deshonra_, que transcribimos aquí como una feliz
+coincidencia entre dos grandes genios poéticos.
+
+ Las dos fuimos
+ Tan amigas, que pudieron
+ Juzgar nuestros corazones
+ Regidos de un movimiento,
+ Que habia en un cuerpo dos almas,
+ Ó estaba un alma en dos cuerpos.
+
+
+75--PÁGINA 318
+
+ Por eso te amo como á blanca estrella
+ Que resplandece en el inmenso cielo,
+ Y que sin alcanzarla desde el suelo
+ La contemplase siempre pura y bella.
+
+ * * *
+
+ «Qui souffre, vers de terre amoureux d'une étoile;
+ «Et qui se meurt en bas quand vous brillez en haut.»
+
+ VÍCTOR HUGO.
+
+
+76--PÁGINA 317
+
+AMOR SECRETO
+
+Recuerdo que cuando escribí esta composicion ahora muchos años, el plan
+me fué sugerido por la lectura de unas estrofas que desde entonces no he
+vuelto á leer, y que adoptando la ingeniosa idea de hacer una
+declaracion de amor, protestando que no se tenia tal intencion, procuré
+vestirla con imágenes y pensamientos originales. He olvidado el nombre
+del autor. Don Juan María Gutierrez ha hecho de aquella composicion una
+imitacion que bajo el título de _No lo diré_ se publicó en el
+_Iniciador_ de Montevideo. Al escribir la mia tuve presente algunas de
+sus mas bellas estrofas.
+
+
+
+
+INDICE
+
+
+ PÁG.
+
+ADVERTENCIA DEL EDITOR III
+
+PREFACIO DEL AUTOR VII
+
+
+LIBRO PRIMERO--POESÍAS PATRIÓTICAS
+
+I--A la derrota del Quebracho 3
+
+II--Recuerdos de Buenos Aires 9
+
+III--La muerte de Zacarías Álvarez 15
+
+IV--Al sol del 25 de Mayo de 1844 21
+
+V--El Corsario 37
+
+VI--Elegía al General Lavalle 43
+
+VII--José Campon 51
+
+VIII--Himno á los mártires de la libertad americana 57
+
+IX--Invocacion 71
+
+X--El Cóndor de Chile 75
+
+XI--La oracion de Setiembre 79
+
+XII--A la América 83
+
+XIII--A los mártires de la Independencia 85
+
+XIV--El Inválido 87
+
+XV--La Campana 91
+
+XVI--Sátira á Sandoval 95
+
+XVII--Grito de alarma en 1841 99
+
+XVIII--Himno 105
+
+
+LIBRO SEGUNDO--ARMONÍAS DE LA PAMPA
+
+I--A un Ombú en medio de la Pampa 111
+
+II--A Santos Vega, Payador Argentino 117
+
+III--El Pato. Cuadro de costumbres 123
+
+IV--El caballo del gaucho 133
+
+V--La Revolucion del Sud 135
+
+VI--El alzamiento 137
+
+VII--Chascomús 148
+
+VIII--Castelli 147
+
+IX--Los emigrados 151
+
+X--Epílogo 155
+
+
+LIBRO TERCERO--POESIAS DIVERSAS
+
+I--El Valz 159
+
+II--Desesperacion. Cancion 163
+
+III--En la tumba de un poeta (fragmento) 167
+
+IV--Plegaria para adormecer á una sonámbula 181
+
+V--Una lágrima de amor. Cancion 185
+
+VI--A la muerte de Adolfo Berro 187
+
+VII--Al violinista Camilo Sivori 191
+
+VIII--¡Adios por siempre! 193
+
+IX--¡Como tú! (A la orilla del Queguay) 197
+
+X--Despedida 201
+
+XI--Tu Estrella. Cancion 205
+
+XII--Nada diré 207
+
+XIII--En el Álbum de la hija de un compañero 209
+
+XIV--En una corona de laurel 211
+
+XV--Un retrato sin nombre 213
+
+XVI--Noches de Diciembre 217
+
+XVII--Dos Pensamientos 221
+
+XVIII--El Velo 225
+
+XIX--La agonía del poeta 229
+
+
+LIBRO CUARTO--POESÍAS FAMILIARES
+
+I--A mi hija Delfina 235
+
+II--A un amigo de 24 horas 245
+
+III--Las Tres Marías 247
+
+IV--En un álbum 251
+
+V--Al primogénito de un amigo 253
+
+VI--¿Por qué llorar? 257
+
+VII--A la niña Leonor 259
+
+VIII--A Eliza en la tumba 263
+
+IX--A Catalina 265
+
+X--A un amigo (y á un médico) 267
+
+XI--Lo que es el Álbum 269
+
+XII--¿Qué podré decir? 271
+
+XIII--A un amigo devolviendo un libro 273
+
+XIV--Una flor del alma 277
+
+XV--Mi Estrella 279
+
+
+LIBRO QUINTO--IMITACIONES Y TRADUCCIONES
+
+I--El Salmo de la vida 285
+
+II--El Cementerio de campaña 287
+
+III--El Apóstol de Beranger 293
+
+IV--Lo que es amor 297
+
+V--Vivo en ella 299
+
+VI--Adios 301
+
+VII--La Santa Alianza 303
+
+VIII--El pescador de perlas 307
+
+IX--A una mujer 309
+
+X--A Colon 311
+
+XI--El Utopista Rivadavia 313
+
+XII--Amor secreto 317
+
+XIII--Adios. La última cancion de Beranger 319
+
+NOTAS 323
+
+
+
+
+ERRATAS NOTABLES
+
+
+ PÁG. LÍNEAS DONDE DICE LÉASE
+ ---- ------ ---------- -----
+ 47 1ª espada espalda
+
+ 80 36 transmitiría transmitirá
+
+ 92 11 de seno de tu seno
+
+ 98 6 bebas veas
+
+ 99 8 alejado ajado
+
+ 118 35 en canto en el canto
+
+ » 37 era diablo era el diablo
+
+ 205 7 en celeste en la celeste
+
+ 226 10 podria pondría
+
+ 227 1 miras mirases
+
+ 257 11 maternal materna
+
+ 259 15 para que el para el
+
+
+
+NOTAS:
+
+[1] Histórico. Véase el parte de la batalla de D. Cristóbal.
+
+[2] Las armas de Chile están sustentadas por un condor y un huemul
+rampante, a la manera de las armas inglesas.
+
+[3] Histórico. Santos Vega murió de dolor por haber sido vencido por un
+jóven, en el canto que los gauchos llaman de contrapunto: cuando la
+inspiracion del improvisador faltó á su mente, su vida se apagó. La
+tradicion popular dice que aquel cantor desconocido era diablo, pues
+solo él podia haber vencido á Santos Vega.
+
+[4] Lo mismo que improvisado.
+
+[5] Para la mejor inteligencia de este cuadro véase la nota
+correspondiente al final de la obra.
+
+[6] Histórico. Véase la proclama de Castelli.
+
+[7] Esto se escribia en 1838.
+
+[8] Hermoso rio de la Banda Oriental, que corre sobre un lecho de piedra
+y cuyas aguas son de rara trasparencia.
+
+[9] Arbol gigantesco que crece á la márgen del rio y en el cual las aves
+del bosque hacen su nido.
+
+[10] Los magníficos bosques de este rio se estienden por ambas márgenes
+del Queguay, que derrama en él con sus aguas.
+
+[11] Toda la rivera está sembrada de piedras preciosas, especialmente de
+ágatas de mérito que pueden tomarse á puñados.
+
+[12] Véase la nota.
+
+
+
+
+
+
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+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
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+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
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+1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
+defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
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+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
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