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+The Project Gutenberg EBook of A vuela pluma, by Juan Valera
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: A vuela pluma
+ colección de artículos literarios y políticos
+
+Author: Juan Valera
+
+Release Date: April 16, 2011 [EBook #35882]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: UTF-8
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK A VUELA PLUMA ***
+
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+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
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+A VUELA PLUMA
+
+OBRAS DEL MISMO AUTOR
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+
+ Pepita Jiménez; un vol. en 8.º, Ptas. 3.
+ Doña Luz; un vol. en 8.º, 3.
+ El comendador Mendoza; un vol. en 8.º, 3.
+ Algo de todo; un vol. en 12.º, 2,50.
+ Las ilusiones del doctor Faustino; dos vols. en 12.º, 5.
+ Pasarse de listo; un vol. en 12.º, 2,50.
+ La buena fama; un vol. en 16.º con grabados, 2,50.
+ El hechicero. El bermejino prehistórico. Las salamandras azules;
+ un vol. en 16.º con grabados, 2,50.
+ Dafnis y Cloe (traducción del griego); un vol. en 12.º, 3.
+ Estudios críticos; tres vols. en 12.º, 9.
+ Disertaciones y juicios literarios; dos vols. en 12.º, 6.
+ Cuentos y diálogos; un vol. en 12.º, 2,50.
+ Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia;
+ tres volúmenes en 12.º, 9.
+ Tentativas dramáticas; un vol. en 12.º, 2,50.
+ Canciones, romances y poemas; un vol. en 12.º, 5.
+ Cuentos, diálogos y fantasías; un vol. en 12.º, 5.
+ Nuevos estudios críticos; un vol. en 12.º, 5.
+ Cartas americanas (primera serie); un vol. en 12.º, 1.
+ Nuevas cartas americanas (segunda serie); un vol. en 8.º, 3.
+ Pequeñeces... Currita Albornoz al P. Luis Coloma; un folleto en 8.º, 1.
+ Las mujeres y las Academias, cuestión social inocente;
+ un folleto en 8.º, 1.
+ Ventura de la Vega, biografía y estudio crítico;
+ un vol. en 8.º con el retrato del biografiado, 1.
+ Juanita la larga; un vol. en 8.º, 3,50.
+ Genio y figura...; un vol. en 8.º, 3.
+
+
+
+
+JUAN VALERA
+
+A VUELA PLUMA
+
+COLECCIÓN DE
+
+ARTÍCULOS LITERARIOS Y POLÍTICOS
+
+MADRID
+LIBRERÍA DE FERNANDO FÉ
+_Carrera, de San Jerónimo, 2_
+
+1897
+
+Es propiedad del autor.--Derechos reservados.
+
+
+
+
+PRÓLOGO
+
+
+Impreso ya este libro y reunidos en él no pocos artículos, se me ofrecen
+dificultades que conviene allanar antes de que el libro salga á luz
+pública. Ponerle título es la menor de todas y ya la considero allanada.
+_A vuela pluma_ es título tan significativo como propio. Ora excitado yo
+á dar mi parecer sobre flamantes producciones literarias, ora movido é
+inspirado por los tristes acontecimientos políticos de nuestros días, he
+escrito y esparcido, por revistas y periódicos diarios, lo que aquí va
+reunido. No porque soy escéptico, sino porque soy modesto, aunque me
+contradiga atribuyéndome tan buena cualidad, nada pretendí enseñar al
+escribirlos en cada uno de los siguientes artículos, ni nada pretendo
+ahora enseñar al reunirlos en un volumen. Y no porque yo crea que no
+haya verdades que enseñar, sino porque carezco de fe bastante en mi
+propio saber y en mi autoridad y competencia para empuñar la férula y
+revestirme de la toga y demás insignias del magisterio. No es, pues,
+para enseñanza de mis lectores, para lo que publico este libro.
+
+Si he de confesar la verdad tampoco han acudido mis amigos, admiradores
+y parciales, aconsejándome y casi impulsándome con la violencia de sus
+ruegos para que le publique, según ocurre con frecuencia á otros autores
+más que yo dichosos. Este libro, inútil para la enseñanza, para la cual
+candorosamente le desautorizo, se publica sin que nadie me lo pida ni se
+empeñe en ello, por mi espontánea y libérrima voluntad y por mi
+iniciativa. ¿Qué fin me llevo al publicarle? Alguna explicación acerca
+de esto me considero obligado á dar á los lectores.
+
+Todo autor, por frío y desamorado que sea, consagra á cuanto escribe,
+aunque lo estime en poco, un amor semejante al que tienen los padres á
+sus hijos, á quienes aman aunque sean feos y no bonitos, enfermizos y no
+robustos, tontos y no discretos. Y dado en mí, como se da, este amor,
+harto se comprende mi deseo de que no queden mis hijos espirituales
+anegados en un inmenso piélago de papeles donde se perderían sin duda y
+nadie volvería á acordarse de ellos. La unión da fuerza, y yo los reuno
+para ver si de esta suerte se sostienen y sobrenadan y llegan sin
+hundirse y sin ser arrebatados por la corriente del río del olvido al
+pequeño y seguro puerto del poco numeroso público, cuyas simpatías he
+logrado captarme.
+
+Si este público nada aprende leyéndome, bien puede ser que se entretenga
+apaciblemente con mi lectura y que divierta el espíritu de penosos y
+graves cuidados. Bien puede ser también que el favorable aspecto bajo el
+cual veo yo dichos y hechos, y que mi confianza en los destinos de la
+patria y en el mejor término y desenlace para los conflictos y apuros en
+que se encuentra hoy, agraden y consuelen á quien me lea, con lo cual me
+daré yo por bien pagado y justificaré razonablemente el haber reunido
+estas obrillas que los críticos severos y los que no me quieran bien
+calificarán por lo menos de insignificantes.
+
+Tienen con todo una muy importante significación, que no mengua sino
+crece, aunque se suponga trivial y vulgarísimo cuanto se dice en ellas.
+Yo soy, sin duda, quien lo dice; pero, por lo mismo que lo dicho es
+vulgar, quien lo piensa y lo siente es una no pequeña parte del público,
+de la cual vengo así á convertirme en órgano, representante y heraldo.
+
+Al presente, está muy en moda, en literatura, el reunir documentos
+humanos. Valga, pues, este libro, si no vale para nada más, como reunión
+de tales documentos. Yo expreso lo que en él se expresa; pero conmigo lo
+piensan y lo sienten muchos miles de semejantes y de compatriotas míos.
+Por donde mi libro deja de ser insignificante, se transforma en docente
+ó en documental y merece ser publicado y hasta leído. Creo, por último,
+que, si al escribirle he desechado toda preocupación interesada y le he
+escrito con buena fe, candorosa y sencilla, alguien me leerá con gusto,
+si no con provecho, y esto me basta.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+DISONANCIAS Y ARMONÍAS
+DE LA MORAL Y DE LA ESTÉTICA
+
+I
+
+
+_Al Sr. D. Salvador Riada._
+
+Mi querido amigo: Mucho siento tener que decir á usted que Monte-Cristo,
+que oye turbio y que, además, suele distraerse, hubo de engañarse, y tal
+vez engañó á usted, sin la menor malicia, cuando le aseguró que me había
+parecido muy bien el _Himno á la carne_. Ni bien ni mal podía parecerme
+una obra que yo aún no conocía. Acaso al hablarme Monte-Cristo, yo, que
+también me distraigo, dije algo, como acostumbro, en alabanza del
+talento poético de usted, que tan claro me parece, y él lo aplicó al
+_Himno_ de que me hablaba, y que yo no podía alabar por serme entonces
+desconocido.
+
+Ahora, que ya le conozco, creo de mi deber dar á usted con toda
+sinceridad y franqueza la opinión que me pide.
+
+Muchísimo hay que decir, y he de decirlo, aunque incurra en la nota de
+pesado.
+
+No obstante la pesadez y el desaliño con que irá escrita mi carta, yo
+consiento en que usted haga de ella lo que guste: ó guardarla para sí, ó
+rasgarla, ó dejar que el público la lea.
+
+Desde luego el título de _Himno_ me desagrada. Un himno es un himno, y
+catorce sonetos son catorce sonetos. Además, el ir dirigidos _á la
+carne_ presupone cierta trascendencia teológica ó filosófica que los
+sonetos apenas tienen.
+
+Los enemigos del alma son tres: mundo, demonio y carne. Y fuerza es
+confesar que todos los hombres, salvo raras y dichosas excepciones,
+estamos empecatadillos y entonamos himnos en loor de uno de estos tres
+enemigos, cuando no de los tres á un tiempo; pero debe notarse que, ó
+bien no caemos, por extraviados ó ilusos, en que hacemos semejante
+elogio, ó bien aparentamos no caer, envolviendo nuestro consciente
+propósito en delicada hipocresía. El elogiar con premeditación á tales
+enemigos implica un descaro que repugna á las creencias religiosas de la
+gran mayoría de los españoles, los cuales son, ó se supone que son
+católicos.
+
+Ya se entiende que, partidario yo del arte por el arte, he de prescindir
+y prescindo de toda religión positiva y de toda moral que en ella se
+funde, para juzgar una composición poética. De lo que es difícil
+prescindir es de la moral universal que coincide con la belleza
+artística, y de algunas conveniencias sociales, que son ineludible
+requisito para que esa belleza artística se produzca sin que lo estorbe
+la disonancia entre la obra del poeta y las costumbres, los usos, y
+hasta, si se quiere, las preocupaciones y los disimulos de la sociedad
+en que el poeta vive.
+
+Aún voy más allá en el _quidlibet audendi_. Supongo que el poeta se
+rebela contra esos usos, costumbres y creencias, porque los considera
+malos ó tontos. No por eso he de escandalizarme. Antes bien, aplaudiré
+al poeta como poeta, si impugna con primor y con brío lo que yo crea más
+santo, aunque yo, pongo por caso, como católico, considere que él, como
+impío, acabará, en castigo de sus bien rimadas blasfemias, por arder
+eternamente en lo más profundo del infierno.
+
+Así me sucede con el _Himno á Satanás_, de Carducci. Sin dejar de creer
+en todo lo que enseña la Doctrina cristiana, los hombres, en mi sentir,
+pueden haber inventado ó descubierto la pólvora, la imprenta, la
+brújula, el pararrayos, el telégrafo, el teléfono, la fotografía, la
+mecánica celeste y la terrestre, las estrellas más remotas, los
+microbios y el protoplasma: pero, si algún poeta entiende de buena fe
+que Dios se oponía á que inventásemos y descubriésemos todas esas cosas,
+que quizá hagan la vida menos aburrida y amarga, y que con auxilio del
+diablo las hemos inventado y descubierto, mejorando y sublimando nuestra
+condición, yo le aplaudo si compone un himno á diablo tan benéfico, á
+quien llama él Satanás porque se le antoja, y á quien seguiré llamando
+energía y luz interior que pone Dios en el alma, hecha á su imagen y
+semejanza.
+
+En análogo sentido comprendo yo que se componga un _Himno á la carne_,
+el cual me guste tanto ó más que el _Himno al demonio_ de Carducci. Si
+entendemos por carne la sustancia organizada y viviente de que se vale
+el Artífice supremo para revestir de forma sensible su idea, haciendo
+patente la hermosura, ya por operación de naturaleza, ya por
+intervención de la voluntad y del entendimiento humanos, que pulen,
+acicalan y asean lo que naturaleza preparó y dispuso cual primitivo
+bosquejo, declaro que el _Himno á la carne_ me parece muy bien,
+prescindiendo del título, porque ni las nubes nacaradas, ni la cándida
+luna, ni el sol, ni las flores, ni los verdes bosques, ni los lozanos
+verjeles, ni nada de cuanto he visto y veo por esos mundos, es más
+hermoso que una mujer aseada y hermosa. Y es ello tan indiscutible que,
+para expresar materialmente los más altos objetos, potencias y virtudes,
+les damos forma de mujer. Y así la fama, la patria, la religión, la
+ciencia, la filosofía, la justicia, la fe, la caridad y la esperanza, se
+representan como otras tantas guapísimas señoras.
+
+Pero su himno de usted (sigamos llamándole himno), no se mete en tales
+honduras. Mejor sería apellidarle himno á la Pepa, á la Juana ó á la
+Francisca, de cuya carne gusta usted. La generalización filosófica ó
+teológica sólo está en el epígrafe.
+
+Y lo peor que yo noto (admirando más la inspiración y la habilidad
+poéticas, que no faltan á usted aun errando el camino) es que usted
+analiza y resta en vez de sintetizar y añadir, al ir ponderando sus
+deleites amorosos. Pues qué, ¿no es más que la carne lo que enamora á
+usted en su innominada querida? Nunca ni el más materialista de los
+poetas gentiles, sustrajo tanto del amor los elementos no materiales,
+que le idealizan y hermosean, y le redujo al mero concepto de la
+lascivia, como si fuera amor de perros ó de gatos. Y como usted no hace
+la sustracción y el despojo por vehemencia afrodisiaca, sino por
+preocupación de escuela ultra-naturalista, los versos, ni siquiera
+resultan fervorosos de libertinaje, sino fríos, afectados y
+artificiosos, con refinamientos de sensualidad enfermiza, que apela á
+espejos y á otras diabólicas travesuras. Parece lascivia de viejo, y,
+por consiguiente, falsa, pues usted es mozo.
+
+Prescribe Horacio que no se hagan ciertas cosas delante del pueblo:
+
+ _Nec filias coram populo Medea trucidet:_
+
+y lo que Horacio prescribe para lo trágico debe aplicarse á lo erótico
+también. No conviene introducir al pueblo en la alcoba ni imitar al rey
+de Lidia con Giges. Contra esto peca usted, no pasando de ligero, sino
+deteniéndose en pormenores con exceso de morosa delectación. No cae
+usted en que ciertos actos tienen mucho de grotescos, si no van
+acompañados de misterioso recato. Y esto, no porque seamos cristianos,
+sino en la risueña religión gentílica, en que, según usted asegura,
+Citerea prevalece. Así es de advertir que los poetas más libertinos de
+la docta gentilidad nos dejaban á la puerta de la cámara nupcial, si
+trataban el asunto por lo serio. Sólo cuando querían hacer reir lo
+describían todo. El cisne venusino dice desvergonzadamente los estímulos
+de que se valía la vieja berrionda, mientras que de Glícera sólo nos
+dice que le aguarda en estancia perfumada; y él va á verla, invocando á
+Venus para que le acompañe y traiga consigo al Amor.
+
+ «Trae al muchacho ardiente,
+ y á las Gracias, la ropa desceñida,
+ y á Mercurio elocuente,
+ y de ninfas seguida
+ la Juventud sin tí no apetecida»;
+
+pero, en cuanto Horacio entra á ver á Glícera, con todo este cortejo,
+nos da con la puerta en los hocicos, y acaba la oda, sin que nos cante
+ni nos deje ver lo que pasa dentro. Ya nos lo presumimos.
+
+Lo antiestético del goce de amor, patentizado por el arte y descrito con
+circunstancias menudas, se ve hasta en los poemas más primitivos. Sube
+Juno á la cumbre del Gárgaro, adornada con el cinto de Venus, que la
+hace irresistible:
+
+ «... allí el deseo,
+ allí la dulce persuasión estaba,
+ que á los más cuerdos la prudencia roba.»
+
+Júpiter pierde la suya, requiebra á Juno y quiere al punto gozarla; pero
+antes, él y ella se envuelven en nubes doradas y densísimas, que ningún
+Dios ni el Sol omnividente traspasa, y que Homero cuida bien de no
+traspasar, respetando el pudor y el decoro de la dichosa é inmortal
+pareja.
+
+El tálamo de los dioses, el de los héroes, y aun el de cualquier hombre
+que se respeta, han de estar rodeados de impenetrable misterio. La
+prueba más evidente por donde Penélope reconoce á Ulises, es porque éste
+le describe su tálamo, que sólo él había visto entre los varones todos.
+
+El espíritu de usted es recto por naturaleza y está sano: pero yo
+advierto en el _Himno_ insanos extravíos y disparatadas disonancias. No
+extrañe usted que lo atribuya á la vaga lección de malos libros
+franceses, de los que están de moda, de cuyo pesimismo, naturalismo
+falso y caprichosa impiedad, se hace usted eco. Usted, de por sí, sería
+como Dios manda.
+
+Supone usted que la religión de Cristo condena la carne, y luego dice
+usted para sí: pues voy á glorificar la carne, rebelándome contra la
+religión de Cristo. Parte usted de un error, fundado en el doble sentido
+de la palabra _carne_. Sin presumir de teólogo, sino como hombre de
+mundo, lego y profano, aunque no olvidado del Padre Ripalda, que aprendí
+en la escuela, digo que no tiene usted razón. La carne, considerada como
+enemigo del alma, es la concupiscencia, es el vicio, es la lujuria, que
+toda religión, no sólo la de Cristo, condena. Pero la carne, el cuerpo
+humano, considerado como obra de Dios, ¿dónde está condenado? El Verbo
+se hizo carne, y con cuerpo humano subió al cielo. Todos, según nuestra
+fe, hemos de resucitar con carne, y los cuerpos de los bienaventurados
+han de ser muy hermosos y gloriosos. Lo primero que manda Dios al hombre
+y á la mujer es que crezcan, se multipliquen y llenen la tierra. ¿Cómo,
+pues, ha de suponerse que Dios condena el amor sexual cuando ordena que
+nos multipliquemos? El ascetismo, la vida penitente, la virginidad como
+la más perfecta condición, no son tampoco exclusivos ideales cristianos.
+En todas las demás religiones se da algo semejante. En la gentílica, por
+ejemplo, hubo coribantes y vestales.
+
+Lo que exigen la religión cristiana, y toda religión moral, y hasta sin
+religión y sin moral, la estética y el decoro, es el recato. En la
+naturaleza de las cosas está que sea cómica, y no seriamente bella, la
+exhibición ó la representación del abrazo amoroso, más ó menos apretado.
+Si el cínico Crates se une en público con Hiparca, á pesar de la
+licenciosa libertad de Atenas, los pilluelos de la calle le silban y
+escarnecen. Sólo en Otahiti, cuando llega allí el capitán Cook, se toma
+por lo serio el hacer en público tales actos como ceremonia religiosa.
+
+Fuera de estos casos rarísimos, lo general es que el sigilo y el secreto
+presidan á los amores. Júpiter, aunque era tan desaforado y tan
+propenso á ponerse el mundo por montera, satisfaciendo su regalado
+gusto, elige para unirse á la ninfa Maya, haciéndola madre del dios de
+la elocuencia, inventor de la lira, alma de la danza, una noche
+obscurísima y un antro nemoroso y esquivo; y aun todavía, para ocultar
+mejor su unión á los dioses y á los hombres, les infunde antes dulce
+sueño. Jano bifronte, no menos precavido y púdico, cuando se propone dar
+ser á los briosos primitivos pueblos de Italia, se une á la gigantesca
+ninfa Camesena, en la desierta cumbre del Apenino, y circunda el agreste
+y amplio tálamo de tenebrosas tempestades.
+
+En resolución, ya que sería cuento de nunca acabar el ir citando sucesos
+semejantes de hombres y dioses, yo vuelvo á prescindir de religión y de
+moral: no echo sermón, aunque ya estamos en Cuaresma; pero tratándose de
+arte, ¿cómo prescindir de lo artístico? No es artístico el describir
+prolijamente los placeres de la alcoba.
+
+Admirable es la belleza del cuerpo humano. En otros mundos, sujeta la
+materia á otras condiciones y con otra conformación los sentidos, ¿quién
+sabe cómo podrá ser la aparición sensible de la belleza? Esto es lo
+relativo. Pero la esencial y sustancial belleza que se nos revela en el
+Apolo de Belvedere y en la Venus de Milo, es la belleza absoluta. Todo
+entendimiento, capaz de comprenderla, aunque venga del más extraño y
+lejano mundo de cuantos pueblan el éter, lo reconocerá y lo proclamará
+como nosotros.
+
+Si imaginamos vivos, y no de mármol, sino de carne, á la Venus y al
+Apolo, hombres y mujeres los contemplarán con pasmo y se podrán enamorar
+de ellos; pero sería grosero no ver en tanta animada hermosura sino un
+instrumento de material deleite. Habría en ello algo de profanación
+sacrílega, no ya en virtud de la religión del espíritu, sino del respeto
+hasta religioso que la materia misma, tan bien organizada, debe
+infundir.
+
+Ya usted notará que, en realidad, yo no voy contra usted en lo que digo.
+Voy contra la escuela mal llamada naturalista, que le pervierte y
+extravía. Si usted no valiese ya mucho y si no prometiese más de lo que
+ya vale, no me mostraría yo severo.
+
+Demos por seguro que no hay bien, ventura, ni goce mayor que el de los
+amores; pero ¿todo bien, todo goce es para referido ó representado
+estéticamente por lo sublime? Esta es la cuestión. Este es el error del
+naturalismo; error que se ve más claro aún en las desventuras que en las
+venturas. Sobre la muerte de un amigo, sobre la ruina de la patria,
+sobre los suplicios y trabajos de un apóstol, está bien escribir
+elegías. Pero desventuras son, y no menores, que se le pudran las
+narices al Dr. Pangloss, que á otro le dé tiña y se le caiga el pelo,
+que á otro le sobrevenga una debilidad en las encías y escupa los
+dientes y que á otro le ocurra cada tres días una indigestión molesta y
+apestosa, y sin embargo, ¿son estos percances á propósito para componer
+versos elegíacos? Nosotros, en la vida real, nos compadeceremos en
+extremo del paciente, aunque sólo sea prójimo, y no amigo ó deudo; pero
+si hablamos en verso heroico de lo que acontece, haremos reir en vez de
+llorar.
+
+Es indudable que hay desventuras y venturas, triunfos y derrotas,
+dolores y placeres grandísimos que en la vida real se lamentan ó se
+celebran; pero sobre los cuales hay que pasar con rapidez en la
+representación artística, si no queremos hacer reir con ellos.
+
+Así, Ariosto, por ejemplo, no sería por su afición á lo moral y á lo
+decente, sino por estas reglas de estética, más ó menos reflexiva ó
+irreflexivamente percibidas, por lo que no cuenta con circunstancias
+íntimas lo que pasa entre Angélica y Medoro; pero cuando quiere dar en
+lo grotesco y provocar á risa, lo cuenta todo sin aprensión. Así, en el
+caso del viejo nigromántico ó mágico que adormece con sus malas artes á
+la hermosísima dama y la tiene á su talante. El chiste está en que el
+nigromántico, con toda su magia, si bien adormece á la dama, no atina á
+despertar en él ó á resucitar algo que hacía años dormía ó estaba
+muerto, y se lleva un chasco feroz, quedando en salvo la honestidad y
+entereza de la dama, con apacible risa y júbilo de los lectores. Si el
+Ariosto hubiera tratado el suceso trágicamente, lo hubiera errado.
+
+Yo no recuerdo haber leído escena tan viva como la del nigromántico,
+referida con épica dignidad y que produzca efecto, sino una en _El
+Bernardo_ de Valbuena; pero esto se explica, porque va todo acompañado
+de un poderoso elemento fantástico que lo dignifica, lo hace simbólico y
+hasta le da un valor moral. Hablo del tremendo lance de Ferragut con la
+hechicera Arleta. El héroe penetra en el maravilloso palacio tan
+estupendamente rico. La gallarda, joven y elegante princesa le recibe á
+solas y se entrega. Una sola lámpara de extraña luz ilumina la estancia,
+y sobre todos los objetos derrama encantados resplandores. Pero cuando
+la luz de la lámpara oscila, la portentosa beldad de la princesa se
+confunde; los perfiles, las sombras, los colores, todo se altera y se
+combina por tal arte, que Ferragut se asusta y cree tener un vestiglo
+entre sus brazos. Vuelve la luz á arder sin oscilación y la princesa
+recobra sus admirables atractivos. La luz, al fin, se apaga, y Ferragut
+se encuentra en inmunda caverna y entre los brazos de horrible y
+asquerosa vieja, cuya fealdad abominable ve á la luz de la luna, y cuyos
+secos brazos y cuyas manos, á modo de garras, le retienen sin dejarle
+escapar.
+
+Dirá usted acaso que en sus sonetos hay algo parecido á la moral de la
+fábula de la hechicera Arleta; que de ello dan prueba las cuatro últimas
+palabras del último soneto _¡Que tétrica es la vida!_ Pero yo, en honor
+de la verdad, no descubro dicho sentimiento en usted, y si le descubro,
+es expresado débilmente y como ahogado en los pormenores que preceden á
+las dichas cuatro palabras.
+
+No hay en el himno nada semejante á lo que hay en casi todos los poetas
+libertinos ó epicúreos de todos los tiempos; aquel sentimiento terrible
+que asalta el ánimo de ellos en medio de sus deleites; que hace exclamar
+á Lucrecio:
+
+ _...Medio de fonte leporum_
+ _Surgit amari aliquid quod in ipsis floribus angat;_
+
+que mueve á Catulo, entre los brazos de Lesbia, cubriéndola de besos, en
+noches consagradas al amor, á pensar en aquella perpetua noche que
+tenemos que dormir todos,
+
+ _Nox est perpetua una dormienda;_
+
+y que lleva á Musset á hallar en el fondo del vaso de los placeres el
+hastío que le mata, á Lamartine á suspirar por el amor ideal que no
+tiene nombre ni objeto en la tierra, y á Espronceda á pedir un bien, una
+gloria que él imagina, y que en el mundo no existe, y á desesperarse
+porque palpa la realidad, odia la vida, y sólo cree en la paz del
+sepulcro.
+
+No hay en el himno esta contraposición entre el placer ruin é incompleto
+de la tierra y la infinita aspiración del alma; pero hay algo más
+tétrico; algo que se deplora en todos los _naturalistas_, ya escriban en
+prosa, ya en verso: lo mismo en Zola que en Rollinat.
+
+La pintura minuciosa, vehemente y sobrado material de la pasión,
+convierte su fisiología en patología; hace pensar, no en robustez y
+energía, sino en desequilibrio de facultades, en el hospital ó en el
+manicomio.
+
+No ya el amor de un hombre y de una mujer, ambos de carne y hueso, sino
+el amor de un santo ó de una santa hacia Dios, resulta enfermedad; caso
+de neurosis, hiperestesia, ninfomanía ó satiriasis más ó menos
+alambicada.
+
+La cuestión queda discutida de sobra. No me hubiera detenido tanto si,
+por una parte, no estimase mucho el ingenio de usted y no sintiese sus
+extravíos, y si, por otra parte, no viese yo en estos extravíos el
+resultado de malas teorías estéticas, y de una escuela de moda que es
+menester combatir.
+
+Sólo añadiré ahora algunas explicaciones sobre la acusación implícita en
+la dedicatoria autógrafa que pone usted al ejemplar del _Himno á la
+carne_ que me ha destinado. No sin intención viene este ejemplar para el
+traductor de _Dafnis y Cloe_. ¿Quiere usted dar á entender que quien ha
+traducido aquella novela debe aplaudir el _Himno á la carne_?
+
+La consecuencia está mal sacada. Aun suponiendo que _Dafnis y Cloe_
+tenga cuantas faltas yo censuro, no se ha de inferir que por haber yo
+cometido esas faltas no las pueda y deba reconocer como tales. Malo es
+ser pecador, pero es pésimo jactarse del pecado y procurar que se tome
+como primor y acierto.
+
+La diferencia, sin embargo, es grandísima. _Dafnis y Cloe_ viven hace
+catorce ó quince siglos; son paganos, están en cierto campo ideal,
+pastoril y primitivo. No choca el que se desnuden, como cuando se
+desnudan un caballero y una dama de ahora, quitándose la levita,
+pantalones, corsé, etc. En fin; es otra cosa.
+
+El naturalismo de la novela es, además, enteramente contrario al de los
+sonetos de usted. Hay en el naturalismo de _Dafnis y Cloe_ una condición
+sobrenatural ó fantástica que cambia su condición. El dios Amor, el dios
+Pan y las Ninfas, por no interrumpida serie de milagros, conservan
+inocentes á los dos partorcillos, hacen que se amen, los dotan de
+hermosura más que humana, que no marchitan las inclemencias del cielo:
+ni los vientos, ni el sol, ni el calor, ni el frío.
+
+La descripción poetizada de las alternadas estaciones del año, de la
+rustiqueza selvática y de una imaginaria vida pastoril de color de rosa,
+y que no se da en el mundo real, prestan á todo el cuadro, y aun á las
+más vivas escenas, cierto velo ó esfumino aéreo que no las hace tan
+_shocking_. Y, por último, aunque se funde el amor de Dafnis y Cloe en
+la material hermosura de ambos, en su contemplación, y hasta en el deseo
+de lograr su posesión por completo, todavía, á par de este deseo, hay
+una amistad, un afecto entrañable, una terneza pura en ambos
+pastorcillos, que evitan el que sea su amor mera lascivia, y que le
+purifican y realzan.
+
+Recuerde usted que Dafnis aprende al cabo cuál es el verdadero fin de
+amor, y, á pesar de su pasión, se domina por temor de lastimar á Cloe, y
+no la hace suya hasta después de la boda.
+
+En suma, y para no cansar, yo no me defiendo de haber traducido el libro
+de Longo, aunque en Francia le tradujo un obispo. Quiero suponer, ó
+quiero afirmar y confesar que hice mal. Valgámonos de un símil. Sea como
+si yo expusiera al público esculturas lascivas; pero de esto á exponerme
+yo mismo como actor, me parece que dista mucho.
+
+Por último, se ha de notar que la novela de _Dafnis y Cloe_ no quiere
+ser seriamente sublime, sino que, por cierta malicia candorosa y cierta
+amañada inocencia, propende á difundir regocijo en quien lee, lo cual
+podrá ser censurable por el lado de la moral, pero no es antiestético,
+que es de lo que aquí tratamos.
+
+Si usted, en otro tono más ligero, risueño y jocoso, hubiera escrito
+catorce sonetos, catorce veces más verdes aún, como yo soy viejo
+pecador, y nada tengo de misionero, respecto á la moral y á la decencia
+me hubiera callado; pero en punto á estética, hubiera echado á usted mi
+absolución, y, si los sonetos alegraban las pajarillas, hubiera
+concedido á usted indulgencia plenaria y hasta hubiera aplaudido.
+
+
+II
+
+Mi querido amigo: La cariñosa carta de usted me mueve á escribirle de
+nuevo, y no poco.
+
+Si usted no hubiese escrito ya en verso y en prosa muchas cosas buenas,
+y si usted no diese esperanzas fundadísimas de escribir otras mil
+infinitamente mejores que los catorce sonetos, tendría usted razón en
+decir que yo le mataba. Pero si usted escribe bien, y si ha de escribir
+mejor, y si ha de ser, pues no creo que me engañe la simpatía, uno de
+nuestros más fecundos y amenos ingenios, ¿qué importa que yo hable mal
+de los catorce sonetos compuestos por usted en algunas horas de
+extravío?
+
+Yo, aunque sea repetirlo por tercera ó cuarta vez, no voy contra los
+catorce sonetos, sino contra la mala teoría estética que, nublando el
+claro entendimiento de usted, se los ha inspirado.
+
+Yo reparo, tal vez por demás, en el pro y en el contra de cuanto digo, y
+nada afirmo con aquella decisión que se impone. De aquí que me acusen de
+escéptico. Fácil me sería pasar por dogmático, si prescindiese yo de lo
+que me dicta la conciencia; pero, como no prescindo, soy ó paso por
+escéptico, á fuerza de ser concienzudo.
+
+Digo esto, porque al censurar los catorce sonetos de usted, me han
+asaltado en tropel no pocas dudas y dificultades que deseo exponer aquí,
+aunque no logre resolverlas y todas se queden en pie.
+
+Necesito, además, escribir esta segunda carta para disculparme de no
+rasgar la primera; porque, después de la longánima docilidad con que se
+somete usted á mi censura, tal vez acerba, y me la paga en alabanzas,
+parece ruindad en mí el que mi censura se haga pública, y el que, siendo
+yo, por lo común, indulgente y hasta lisonjero con los extraños é
+indiferentes, me extreme por la severidad con usted, á quien cuento
+entre mis mejores amigos.
+
+Válgame para explicación de mi conducta que la indulgencia debe recaer
+sobre el _non plus ultra_ de lo que produce cada uno. No hay que podar
+el quejigo, porque, á pesar de la poda, siempre dará bellotas ásperas y
+no dulces almendras. De mal árbol no se espere fruto sazonado y sabroso.
+Y así, siguiendo esta comparación de los frutos, y convirtiendo
+imaginariamente cada soneto de usted, pongo por caso, en un melocotón,
+yo entiendo que usted debe darlos mejores, y que aun los catorce, de que
+tratamos aquí, serían exquisitos, si el moscardón ó avechucho del
+_naturalismo_, que vaga por el aire, no hubiera clavado en ellos el
+aguijón y depositado allí venenosos huevecillos que se convierten en
+gusanos y podredumbre. Lo que hago, pues, es osear el avechucho para que
+no inficione otros nuevos frutos.
+
+Dada ya á usted la satisfacción que le debo, voy á decir algo acerca de
+las dudas y dificultades.
+
+Y es la primera duda la de si seré yo tan crudo censor de los sonetos
+porque la vejez me infunde aborrecimiento al Amor: pero la duda se
+disipa pronto, y creo que mi profundo respeto y mi ardiente devoción al
+Amor son los que me inspiran.
+
+Los catorce sonetos rebajan las obras de esta deidad á mera función
+fisiológica, y el brío de las descripciones no las eleva, sino que les
+presta ciertos visos de patología, que, á más de hacerlas bajas, las
+hace insanas.
+
+Es cierto que lo contrario debe de ser peligroso y seductor; pero
+consuela y no deprime. Trae Byron, en el _Don Juan_, una jocosa diatriba
+contra Platón, echándole la culpa de las pecaminosas relaciones de su
+héroe con doña Julia. Yo mismo, aunque disto mucho de ir tan lejos como
+Byron en la malicia anti-platónica, me pasmo y veo con más incredulidad
+que fe los anchos límites que pone, verbi gracia, el conde Baltasar
+Castiglione al platonismo puro.
+
+El beso en la boca, según él, es todo espiritual: es ayuntamiento de
+almas, en prueba de lo cual se alegan muy sutiles razones que no me
+convencen. Ni vale para ello la grave autoridad del mismo Platón, de
+quien nos cuenta el Conde que, divinamente enamorado y besando á su
+amiga, sintió una vez que el alma se le vino á los dientes para salirse
+del cuerpo.
+
+Á tales accidentes confieso que debemos dar explicación menos
+metafísica; mas no por eso debemos quitar del amor todo lo metafísico,
+trascendente y divino. El amor nuestro se iguala entonces al de los
+animales. Los refinamientos, las elegancias, los materiales primores de
+que le rodeamos, le quitan naturalidad y no le añaden belleza. Y la
+exageración y violencia del sentir, en vez de magnificarle y
+corroborarle, le ponen enfermo y le dan un aspecto diabólico, delirante
+y lúgubre. Se diría que las pasiones y operaciones de nuestro ser se
+resisten á ser atribuídas y sujetas á leyes físicas sólo, y así, al
+apartar del efecto toda causa ó influjo divino, se le atribuímos
+infernal ó endemoniado.
+
+No llega usted á este punto del satanismo, y más vale así. Se queda
+usted en menos de la mitad del camino, y por usted lo celebro.
+
+En cuanto á los catorce sonetos, serían estéticamente mejores si fuesen
+satánicos.
+
+Yo comprendo á Baudelaire, y en cierto modo le admiro, aunque me
+disgusta. En su inspiración depravada, sombría y terrible, hay algo de
+verdad, aunque exagerada por la farsa tenaz que él mismo se impuso para
+ser más original, para asustar al linaje humano y para contristar y
+meter en un puño el corazón de cada burgués honrado y sencillote, en
+cuyas manos cayesen sus _Flores del mal_. Pero usted no pretende hacer
+el bu, ni pasar por originalísimo, siendo raro y extravagante. De ello
+me alegro, aunque los catorce sonetos, por falta de una intención, si
+perversa, decidida, se queden en el limbo, y no suban al cielo, ni bajen
+al infierno.
+
+Dice Fóscolo que el Petrarca cubrió con un velo candidísimo al Amor, que
+andaba desnudo por Grecia y en Roma, y así le volvió al regazo de Venus
+Urania. Desde entonces, acaso desde antes, no se puede hablar seriamente
+del Amor, trayéndole á la tierra, prohibiéndole recordar su cielo, y
+arrancándole la vestidura. Cuando esto se hace, resulta el sacrilegio,
+que no se motiva ni funda bien, á no seguir el poeta las huellas de
+Baudelaire, y entregarse al diablo.
+
+Y ahora ocurre otra duda. ¿Cómo es que hay versos eróticos, harto libres
+y desenvueltos, que el moralista, aunque no sea muy rígido, sin
+apelación condena, que toda señora ó señorita bien criada no puede oir
+sin enojarse y ruborizarse, y que, sin embargo, nos gustan mucho á los
+profanos? Sírvanme de ejemplo no pocas canciones de Béranger. Yo presumo
+que esto consiste en el tono. El refrán lo dice: _C'est le ton qui fait
+la chanson_. La alegría, la ligereza, el aire improvisado é irreflexivo
+lo disculpa todo. Se diría que estos poetas, alegres y desenfadados,
+dejan tranquilo en su cielo al Amor primordial y unigénito, y, si toman
+de él varias prendas, es para adornar á los Amorcillos terrestres, hijos
+de las ninfas, con los cuales no disuenan las libertades y la carencia
+de misterios.
+
+De esta suerte, y no con tono heróico y pomposo, la Estética no repugna,
+aunque la Moral frunza las cejas, que el poeta, velando un poco, no
+parándose en pormenores, y dejando entender mucho por medio de rodeos y
+dobles sentidos, nos cuente ó nos cante algunas travesuras. Harto sé que
+la eutropelia del P. Boneta no permite tanto; pero yo confieso que lo
+permite la mía. Entiéndase, con todo, que para que estéticamente
+gustemos de versos así los mismos profanos, es menester que un dejo del
+verdadero amor, de ternura y de otros bellos sentimientos, difunda en el
+cuadro que el poeta nos trace algunos resplandores de la luz del cielo.
+Catulo amaba á Lesbia con el alma, _plus quam se atque suos amavit
+omnes_, y lo recuerda y lo confiesa hasta cuando ya Lesbia le es infiel;
+y lo mismo acontece á Béranger con Liseta, hasta cuando le dice, al
+verla con tantas galas, que ya no es Liseta y que no debe llevar aquel
+nombre. Á pesar de la regocijada liviandad de ambos poetas, no es la
+carne sólo lo que los enamora.
+
+Infiero yo de cuanto va dicho la necesidad, moral y estética, de que en
+toda poesía de amores intervengan cielo y tierra y concurran lo
+espiritual y corpóreo; esto último velado por el pudor, sobre todo
+cuando se quiere que sean grave el tono y elevado el estilo.
+
+Se cita mucho la definición que del orador da Quintiliano. Dice que ha
+de ser _vir bonus dicendi peritus_; pero se ignora ó no se recuerda que
+los griegos exigieron antes para el poeta, como requisito
+indispensable, la misma calidad de ser varón excelente. Acaso
+Quintiliano no hizo más que ampliar la exigencia de los griegos y
+comprender en ella á los oradores. Como quiera que sea, es lo cierto que
+la poesía, aun para los que seguimos la doctrina del arte por el arte,
+no es, en el más lato sentido, independiente de la moral. No se pone á
+su servicio ni la toma como fin, porque su fin está en ella: pero la
+poesía, siguiendo desembarazada y libre por su camino, si es de buena
+ley y de alto vuelo, al llegar á su término, tiene que parar en la moral
+más perfecta y pura que se concibe en la época en que el poeta vive, á
+no ser que éste, lleno de aliento profético, suba más alto y columbre y
+revele más bellos ideales. Esto significa la excelencia moral que los
+griegos requerían en el poeta, aunque careciese de aquella voluntad
+perpetua y constante que constituye la virtud práctica en todos los
+actos de la vida, ó aunque no fuese ni héroe ni santo.
+
+Infiero yo de lo expuesto que el amor entre hombre y mujer, cuando no es
+sólo material, no va contra la moral, sino que ésta le sanciona. La
+poesía ha hecho de él su principal asunto, así en cantos líricos como en
+narraciones, desde las edades más remotas hasta nuestros días.
+
+Es más: la poesía erótica es tan bella, entendida y realizada así, que,
+lejos de condenarla, la religión, por severa y espiritual que sea, ha
+solido valerse de sus frases vehementes y de sus acentos apasionados,
+para expresar los éxtasis y arrobos místicos, y los más sublimes
+misterios, aspiraciones y raptos del alma hacia lo infinito y lo eterno.
+Testimonio de esto da, en la antigua India, aquella égloga bellísima en
+que Yayadeva pinta los amores de la gentil pastora Radha y del Dios
+Crishna, que toma la figura del pastor Govinda para enamorarla: y no
+menos brillante testimonio da entre nosotros _El Cantar de los
+cantares_, donde los terrenales amores de Salomón y de la Sulamita
+vienen á sublimarse y á convertirse en los de Cristo con la Iglesia, y
+en los del alma con su Hacedor.
+
+Tenemos, pues, la poesía erótica, siempre que se guarde en ella el
+debido decoro y no se la prive del elemento espiritual, no sólo
+tolerada, no sólo permitida, sino hasta canonizada. No ya con
+significación mística como San Juan de la Cruz, sino dirigiéndose á
+mujeres, que fueron ó que se supone que fueron de carne, varones
+piadosos, como Fr. Luis de León y Fr. Diego González, han compuesto
+versos amorosos.
+
+Lo mejor es seguir tan buenos ejemplos. Sólo se oponen á que los sigamos
+la última moda de París, el afán de singularizarnos y el temor de ser
+como cualquiera otro, tomando la senda trillada y empleándonos en
+asuntos que se imaginan agotados ya, y sobre los cuales nada puede
+decirse si no repetimos lo que otros dijeron.
+
+Crea usted que este temor es vano. No busque usted la originalidad, y
+ella vendrá á buscarle. Sea usted natural y espontáneo, y pondrá usted
+en cuanto escriba el sello de su persona, y será sana y limpiamente
+original, sin darse á todos los diablos y sin caer en las demencias
+fúnebres que en Francia se usan.
+
+Inagotable fábrica y rico emporio de ideas es París. Necesario y bueno
+es tomar de allí lo que conviene; pero haya tino y juiciosa elección en
+lo que se tome.
+
+Cierta poesía no es ya erótica, sino crapulosa y nauseabunda. Entre las
+causas que concurren á dar ser á esta poesía, además de las ya
+mencionadas, entra una vanidad pueril de que el poeta no se da cuenta á
+veces. Figurémonos al poeta en París. Su prurito será acaso que, en el
+fondo de la provincia de donde ha venido, le tengan por un picaruelo,
+sibarita alambicado, que logra venturas superfinas, ni soñadas en su
+lugar. Además, todo francés hace sin querer _la reclame_. En París se
+confeccionan los mejores guisos y se hacen los más graciosos vestidos y
+sombreros para mujeres; es menester, por consiguiente, que también se
+crea y se divulgue que en París se entiende mejor el amor y se le
+condimenta con aliños más picantes y especierías más ricas y exóticas.
+Con este señuelo, tal vez, no pocos individuos acaudalados de naciones,
+que en Francia se tienen entre el vulgo por semi-bárbaras, vendrán á
+París, ya que no á estudiar en la Sorbona, á aprender pornografía en los
+colegios de la nueva Babilonia.
+
+No acuso yo á ningún autor francés de que lleve tal intención; pero la
+lectura de sus libros produce el mismo efecto que si la llevara. Nos
+fingimos por acá, y por muchas otras tierras, un París encantado, donde,
+si va uno con dinero, se pasea en los jardines de Armida, desembarca en
+la isla de los amores de Camoens, y penetra en el propio paraíso de
+Mahoma.
+
+Si el mal se detuviese en esto, yo me callaría; pero el mal no se
+detiene. Los poetas crapulosos, como Baudelaire y Rollinat, se hartan y
+se hastían de sus goces; sienten aspiraciones infinitas, hundidos ya en
+el fango, y después de haber renegado de Dios; y aquí te quiero
+escopeta. Cada uno de ellos parece un energúmeno. Sus versos son
+pesadillas de un ascetismo bastardo y sin esperanza. Obsesos por el
+demonio del remordimiento y por otros demonios más feos y tiznados,
+rompen en maldiciones y blasfemias inauditas. Ya nos aseguran que no hay
+crimen que no sean capaces de perpetrar, ya se encomiendan devotamente á
+Lucifer, ya aseguran que quieren imitar á Cristo, si bien suponiendo que
+lo que Cristo prescribe y recomienda con el ejemplo es que nos matemos.
+La muerte es la única redención posible. Además, ellos entienden que
+deben matarse en castigo de sus culpas.
+
+ _¡Va, que la mort soit ton refuge!_
+ _à l'exemple du Rédempteur,_
+ _ose à la fois être le juge,_
+ _la victime et l'éxécuteur._
+
+La situación es tremenda, y empezando por versos de amor materialista
+puro, como los catorce sonetos, se viene á caer en ella, más tarde ó
+más temprano, á no desviarse pronto del mal camino.
+
+Las visiones de Baudelaire y de Rollinat espeluznan y descomponen el
+estómago; dan horror y asco: es menester ser valientes y robustos para
+resistirlas sin vomitar ó sin caer desmayado. Los suplicios más feroces
+que ve Dante en su _Infierno_, las abominaciones y espantos de los más
+ascéticos libros cristianos, como _Gritos del infierno_, _Estragos de la
+lujuria_, y otros así, son niñerias y amenidades, si se comparan con lo
+que Baudelaire refiere cuando él mismo se ve ahorcado, podrido y
+hediondo, entre una nube de murciélagos y de grajos que le sacan los
+ojos á mordiscos y picotazos y se le comen por do más pecado habia, y
+con lo que cuenta Rollinat de aquel gato celoso, que yo sospecho que era
+un demonio familiar, el cual araña y destroza á su amiga en sitios tan
+sensibles y ocultos.
+
+Si tamañas desventuras se tomasen por lo serio, sería cosa de deshacerse
+en un mar de lágrimas, de morirse de pena y de terror entre convulsiones
+horribles, y de aborrecer toda vida, y más que ninguna la
+sardanapalesca, á que se entregaron estos vates ilustres, y cuyos
+funestos resultados estamos tocando.
+
+Por dicha, yo me consuelo y tranquilizo con sospechar que, tanto en el
+_sardanapaleo_ como en el lloriqueo, tanto en las culpas como en los
+castigos, hay abundancia de filfa y camelo. Ni se divierte uno tanto
+como dice, ni suele exclamar de corazón _¡qué tétrica es la vida!_
+después de haberse divertido. En ambos extremos hay ponderación
+jactanciosa: _pose y blague_. Lo peor es el pesimismo. Si se adopta para
+hacer efecto y darse charol, no tiene perdón de Dios. ¿Por qué en odas,
+en elegías, en coplas, en dramas, en novelas y aun en gruesos librotes
+de filosofía, hemos de angustiar á los mortales y quedarnos tan frescos?
+
+Todos, aunque seamos optimistas, tenemos ratos, y días y semanas de mal
+humor, de tristeza y de abatimiento. Así estaba yo, poco ha, cuando
+escribía á un amigo diplomático extranjero, á quien quiero mucho, una
+melancólica carta. Él me contestó, consolándome con discretísimos
+razonamientos, algunos de los cuales vienen tan á pelo aquí, que voy á
+citarlos en el propio idioma en que están escritos, abusando quizá de la
+confianza y rompiendo el sigilo de la correspondencia.
+
+«¿A quoi vous sert votre optimisme? (me dice). Notre maître le Docteur
+Pangloss restait ferme dans la doctrine après des accidents bien
+autrement facheux et malgré le cadeau dont l'avait gratifié Paquette et
+dont vous connaissez la généalogie. ¿L'optimisme ne servirait-il à rien?
+On serait tenté de le croire en voyant que les pessimistes sont en
+general de fort bons vivants, qui s'arrangent une existence très
+agréable et qui sont très peu pressés de sortir de cette création
+manquée. Leur chagrin est tout en rimes ou en livres de philosophie, qui
+n'ont pas d'influence sur leur conduite journalière. Schopenhauer
+n'avait pas l'air de s'ennuyer, si j'en crois ceux qui l'ont connu.
+Boudha lui même est mort d'indigestion, ce qui peut faire douter de son
+ascétisme et de son mépris des choses créées. ¿Si nous faisions comme
+eux et si nous prenions le monde comm'il est, réunissant ainsi les
+avantages des deux systèmes?»
+
+Estas palabras de mi docto amigo me sugieren una idea luminosa y
+salutífera. Seamos optimistas y pesimistas alternativamente. Las cosas,
+aunque no crea uno en el determinismo feroz que nos arrastra al vicio y
+hasta al crimen, y aunque no vea uno siempre desolación y dolor en torno
+suyo, no están por eso todo lo bien que sería de desear. Confesémoslo,
+pero no nos aflijamos demasiado ni menos aflijamos á los demás hombres
+con nuestros quejidos y aullos. Conviene, pues, para esto, que nuestro
+pesimismo, en vez de ser trágico, sea chistoso y cómico; como el
+pesimismo de Voltaire, que en el _Cándido_ hace que nos desternillemos
+de risa, ó, mejor aún, como el de Cervantes, más gracioso todavía en el
+_Quijote_, y lleno de dulzura y de cristiana resignación, sin chispa de
+hiél ni de impiedad ni de odio.
+
+Y si, en el día de hoy, sin salir de España, quiere usted hallar un
+modelo acabado de este pesimismo para reir, búsquele en los escritos, en
+prosa y verso, de Miguel de los Santos Álvarez, y singularmente en
+algunas octavas del poema _María_. El pesimismo se expresa en ellas con
+tanto chiste y gracejo, que regocija, en vez de desesperar, y hasta se
+le antoja á quien lee ó recita aquellas blasfemias, no ya que él debe
+perdonarlas _propter elegantiam sermonis_, sino que hasta la Soberana
+Potestad, á quien se dirigen, en vez de castigarlas, las celebra y las
+ríe, como ríe y celebra la madre cariñosa y benigna al niño pequeñuelo y
+mimado, si la insulta por que no le da, para que no le hagan daño, las
+chucherías y golosinas que le pide.
+
+En resolución, y para terminar, en las poesías amorosas mezcle usted
+algo del cielo con la tierra, á fin de no hallar _tétrica la vida_
+cuando está en lo más florido de sus años, y en lo demás procure usted
+no caer en el pesimismo, y si cae en él, témplele y endúlcele con la
+risa resignada y con la burla sin acíbar de Cervantes y del antiguo
+amigo de Espronceda. De esta suerte, ya que no los censores graves; los
+que no lo son ni tienen autoridad para serlo, en lo amoroso perdonarán á
+usted las verduras, y en lo pesimista las injurias contra la
+Providencia, cuyos designios y planes, que ignoramos y debemos acatar,
+tal vez brillan justificados después de tales ataques.
+
+Y con esto termino, augurando á usted rica cosecha de laureles si sigue
+mi consejo, y reiterándole que soy su afectísimo amigo.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+COLECCIÓN
+DE
+MANUSCRITOS Y OTRAS ANTIGÜEDADES DE EGIPTO
+PERTENECIENTES AL ARCHIDUQUE RANIERO
+
+
+No pocos escritores han dado ya noticia de esta rica y curiosa
+colección, pero nunca hasta ahora se había expuesto toda ella al
+público.
+
+A fin de que cualquiera logre enterarse algo de los objetos que la
+componen, de su mérito y de su rareza, acaba de publicarse, en esta
+ciudad de Viena, un precioso catálogo ilustrado.
+
+Como los objetos son muchos miles, no es posible que todos estén
+estudiados y descritos en el catálogo. Este, no obstante, es un tomo en
+cuarto mayor, de 292 páginas, letra muy metida, con veinte láminas y
+noventa imágenes y facsímiles intercalados en el texto, y contiene la
+descripción de más de mil cuatrocientos objetos.
+
+Lejos de ser todos de la misma época, es tan varia su antigüedad, que el
+origen de algunos se remonta catorce siglos antes de Cristo, mientras
+que los más modernos son del siglo XIV de la Era cristiana. Todo ello es
+visible y claro documento de la civilización, no interrumpida por
+espacio de 2700 años, en el país que riega y fecunda el Nilo.
+
+Como dicha civilización ha adoptado, en el transcurso de los siglos,
+diversas creencias religiosas, distintos usos, leyes y costumbres y
+diferentes idiomas en que manifestarse, los objetos, aunque hallados
+casi todos en el mismo lugar, varían en extremo. Sólo por la lengua ó
+escritura de los manuscritos pueden éstos clasificarse en hieráticos,
+demóticos, cópticos, griegos, latinos, arábigos y péhlvicos, ó sea en la
+lengua oficial de los persas en tiempo de los Sasanidas.
+
+Los últimos vienen á demostrar con evidencia que á principios del siglo
+VII de nuestra Era, el Egipto fué conquistado por Cosroes II, y que la
+dominación persa en aquel país se extendió hasta la Nubia.
+
+Por la materia en que los documentos de la colección están escritos,
+también hay notable diversidad. Lo que más abunda es el papiro, desde
+los tiempos de Ransés II, el Sesostris de las historias clásicas. Siguen
+los escritos en papiro, después de la conquista de Alejandro Magno, en
+el periodo helénico de los Ptolomeos, durante la dominación romana y en
+la época bizantina.
+
+Cuando los árabes se apoderaron del Egipto, la civilización no se
+eclipsó ni retrocedió, y el cultivo de la planta de que se saca el
+papiro y la fabricación del papiro tomaron mayor incremento,
+proporcionando al Egipto prosperidad y riqueza. Las más importantes
+fábricas estaban en Wasima y en Bura, cerca de Damieta, desde donde se
+enviaba esta mercancía á los más distantes y opuestos mercados: á Roma,
+á Constantinopla, á Bagdad, y á Córdoba.
+
+En la colección del archiduque Raniero hay papiros escritos en lengua
+arábiga, desde la conquista muslímica, en el siglo VII, hasta bien
+entrado el siglo X; los hay del tiempo de los primeros sucesores del
+Profeta, y de las dinastías de los Omiadas, Abasidas y Tulunidas.
+
+En el siglo X, ó tal vez antes, se había ya extendido por el Asia
+occidental y había penetrado hasta el Egipto mismo un poderoso rival del
+papiro que había pronto de vencerle y dar con él por tierra. Era este
+rival el papel de trapo. A lo que parece, el papel se conocía y usaba en
+China desde la edad más remota. Los árabes le importaron en Occidente.
+La época de este gran acontecimiento ha venido á fijarse, poco ha, con
+maravillosa exactitud. Se marca el día, el mes y el año en que fué. Fué
+el 7 de Julio del año 751 de la Era cristiana. Los anales arábigos y los
+chinos están contextes en esto. Kao-Hsien-fa, general de Corea, fué
+vencido por los árabes, que llevaban por auxiliares á los turcomanos,
+cerca de una ciudad llamada Kangli, en la orilla del río Tharâz. Los
+vencedores traspasaron las fronteras mismas del Celeste Imperio
+persiguiendo á los chinos, y les hicieron muchos prisioneros. Entre
+ellos había, por feliz casualidad, algunos que tenían por oficio hacer
+papel. Fueron éstos llevados á Samarkanda, donde pronto empezaron á
+ejercer su industria. Los productos de ella se difundieron, desde
+Samarkanda, por el Occidente de Asia, por Africa y por Europa. Si tardó
+casi dos siglos en vulgarizarse el papel y en vencer al papiro, fué
+porque los primeros fabricantes sólo de algodón sabían hacerle, y les
+faltaba, ó bien abundaba poco, la primera materia. Al cabo vino á
+inventarse el hacer el papel de trapos viejos, y pronto entonces se
+trasplantó esta industria á otros puntos. La segunda fábrica, de que
+hace mención la historia, se estableció en Bagdad el año de 795,
+reinando el califa Harun-al-Raschid. No tardó mucho, probablemente, en
+haber también fábricas de papel en Damasco, y desde allí el papel empezó
+á conocerse en Europa, tomando el nombre de _Charta Damascena_.
+
+En Egipto, los árabes emplearon ya el papel desde el siglo IX, y en la
+colección del archiduque Raniero se ven escritos en esta materia,
+empezando desde dicha época y continuando durante las dinastías de los
+Ichschidas, Fatimidas, Aijubidas y Mamelukos.
+
+Y lo más singular, y acaso una de las cosas que dan más precio á esta
+colección, es que, no sólo hay manuscritos en papel, sino que
+evidentemente hay también papeles, grabados ó impresos, que datan del
+siglo X. Los árabes no se limitaron á traer el papel desde la China, si
+no que, por lo visto, trajeron también el arte de la imprenta antes de
+que Gutenberg le inventase. Ya se entiende que esto excita la curiosidad
+y el asombro, pero en manera alguna disminuye la gloria de Gutenberg,
+como no quita á Colón la gloria de haber descubierto la América el
+descubrimiento muy anterior y harto infecundo de los islandeses.
+
+Como quiera que sea, en la colección del Archiduque hay no pocos papeles
+impresos, completamente como los imprimían los chinos, y que son de
+mediados del siglo X.
+
+El papel manuscrito es en la colección, según es natural, más antiguo
+que el impreso.
+
+El primero, por orden cronológico, entre los estudiados ya, es una
+carta, en cuya dirección escrita en el respaldo se lee la fecha
+correspondiente al año 873 de nuestra Era. Hay después un fragmento de
+contrato del año 909. La colección, además de papiros y papeles,
+contiene escritos en madera, en barro, en telas, en tablas de cera, en
+metal y en varias clases de pergaminos de vaca, de carnero, de becerro y
+de antílope, que eran los más estimados.
+
+El conocimiento del arte de escribir y de todos los recados y sustancias
+con y en que se escribe se puede adquirir visitando esta colección, que
+viene á ser una serie de monumentos de su historia. Y no es el menos
+notable un cesto, de paja y cáñamo entrelazados, donde hay tres paletas
+de madera muy dura, en que se frotaba la pastilla ó barra de tinta
+sólida, humedeciéndola, para que, desleída, sirviese. En cada paleta
+hay huecos en que se envainaban las cañas ó plumas, de las que se
+conservan tres. Cesto, _cálamos_ y paletas, que aún tienen tinta
+endurecida, son de mil doscientos años antes de Cristo, si hemos de dar
+fe á los inteligentes y al testimonio de un papiro con escritura
+hierática, que estaba unido á dichos objetos.
+
+Como se ve, todos ellos forman un tesoro de imponderable valor para el
+anticuario, y están ahora expuestos al público en cinco salones del
+Museo austriaco de artes é industria.
+
+Lo más importante lo descubrió y trajo á Viena el señor Teodoro Graf, de
+quien, en 1884, lo adquirió el Archiduque.
+
+El tesoro procede de diversos puntos, por ejemplo, de Al-Uschmunein, la
+antigua Hermópolis; pero el fondo principal se ha encontrado cerca de
+Medina-al-Fayun, no lejos del lago Moeris, entre las ruinas de la ciudad
+de Schet, llamada por los griegos Crocodilópolis ó Ciudad del Cocodrilo,
+porque allí era adorado el dios Sobk, cuya cabeza era como la de dicho
+animal. Schet se llamó más tarde Arsinoe, en honor de la segunda reina
+de este nombre, hija de Ptolomeo I.
+
+El libro, de que vamos extractando todas estas noticias, se titula _Guía
+de la Exposición_; está impreso en la imprenta Imperial y Real de la
+Corte y del Estado, y ha sido compuesto por tres principales autores. En
+lo egipcio ha trabajado el Sr. J. Krall; en lo greco-latino el Sr. K.
+Wessely, y en lo arábigo el Sr. J. Karabacek, de quien es también la
+Introducción de la obra.
+
+Como yo no acierto á escribir nunca con el conveniente disimulo ó
+hipocresía, que alguien llama pudor literario, y, sin poderlo remediar,
+impongo al público en mis secretos como si el público estuviese formado
+de amigos íntimos, no he de ocultar aquí los sentimientos y
+pensamientos, acaso abominables y vitandos, que acuden á mi alma ó en
+ella se despiertan, al visitar la referida Exposición ó al hojear el
+libro que la describe. ¿Hubiera perdido algo el linaje humano con que
+todos estos papiros y papeles se hubiesen perdido sin llegar hasta
+nosotros ó con que nunca el Sr. Graf los hubiese descubierto? Sin duda
+que suministran datos importantes y fehacientes, que aclaran no pocos
+puntos históricos, y esto es una gran cosa; pero proporciona tanta
+fatiga el estudiarlos, descifrarlos y traducirlos, que no sé si el
+resultado obtenido compensará nunca la fatiga. Si yo no fuese tan
+aficionado á saber, si mi afán de enterarme de todo no fuese tan vivo,
+me importaría poco que se descubriese, cada día, un cúmulo de
+manuscritos como el que posee y exhibe el Archiduque: pero yo quiero
+saberlo todo, y como el tiempo me falta, y la vista me va faltando
+también, y sé poquísimos idiomas, se apoderan de mi espíritu la
+inquietud, el mal humor, algo como miedo de acometer un trabajo nuevo y
+algo como envidia de aquellos para quien apenas es trabajo sino deleite
+el investigar tales escritos y poner en claro lo que dicen. Entonces me
+explico y casi aplaudo la supuesta ó verdadera conducta del califa Omar,
+del Licenciado Barrientes, del Cardenal Cisneros, del arzobispo
+Zumárraga, y de otros de quienes se cuenta que han quemado manuscritos.
+La gente los denigra y los saca á la vergüenza como insensatos
+fanáticos, pero yo tal vez los miro como heróicos dechados de caridad
+desagradecida. Por fortuna, pronto desecho esta extraviada manera de
+pensar y de sentir; y pues hay manuscritos, aspiro á saber lo que dicen
+y hasta á informar un poco de su contenido á los que sean más ignorantes
+ó menos estudiosos que yo, y algunos habrá.
+
+Hasta ahora sólo he hablado de lo material: del papiro, del papel, del
+pergamino, de la tinta y de las paletas en que se desleía la tinta, allá
+en tiempo de los Faraones anteriores á Moisés. Veamos ahora algo de lo
+que los manuscritos contienen.
+
+Lo primero que se piensa es que son una mina de donde cualquiera autor
+de novelas históricas pudiera tomar el legitimo _color local_, ó mejor
+dicho _temporal_, para los sucesos que relatase. Acaso no quede acto de
+la vida de un municipio y de las relaciones y tratos entre sus
+habitantes del que no se encuentre algún testimonio en la colección del
+Archiduque. Se diría que hay en esta colección cuanto se custodiaba en
+las escribanías de Arsinoe y en el archivo de su Ayuntamiento: contratos
+de matrimonio, partes de defunción, recibos de contribuciones, pagarés,
+escrituras de compra, venta y arrendamiento, etcétera, etc. Todo es
+peregrino por la lengua en que se expresa, y porque nos parece que pasa
+á nuestra vista y que hemos ido retrocediendo veinte ó treinta siglos
+contra la corriente de los sucesos que vuelven á mostrarse como
+presentes; pero, en lo esencial, aunque un poquito más negros y más
+feos, apenas hay casos que no sean idénticos á los de ahora: tributos
+enormes, gente que se resiste á pagar ó no puede, poco dinero, usura,
+miseria en el pueblo bajo, y en los empleos públicos filtraciones é
+irregularidades.
+
+Ejemplo notable de esto ofrece el manuscrito núm. 272, del siglo III de
+Cristo, donde hay actas del Ayuntamiento de Hermópolis Magna. La ciudad
+era espléndida; tenía por patrono á Mercurio Trimegisto, inventor de las
+letras y de las ciencias; y los templos de dicho Dios, de Apolo, de la
+Fortuna, de Serapis y de las Ninfas, eran de gran belleza. Sus colosales
+ruinas pasman aún al viajero.
+
+Aquel municipio era autónomo, y los encargados por elección de
+gobernarle se titulaban el Ilustrísimo Concejo. Los negocios de que
+habia que tratar se los repartían los concejales, y como los negocios
+eran muchos y varios, es también muy variado el contenido de las actas.
+Así, refieren éstas que dos regidores, Dioscórides y Sarapamón, se
+apoderaron de las llaves del pósito, y sustrajeron de allí y vendieron
+muchísimo trigo y cebada, toda la provisión de lentejas, y más de cien
+_artabos_ de vino de arroz. No contentos con esto, hicieron otras
+muchas defraudaciones. De aquí largos y acaloradísimos debates en las
+Casas Consistoriales, para ver cómo había de reponerse la pérdida, pues,
+á lo que se infiere, ni Sarapamón, ni Dioscórides tenían _talentos_, ni
+_minas_, ni dracmas, ni óbolos, ni _calcos_, ni _sólidos_ (que eran las
+monedas que entonces corrían), porque todo lo habían liquidado.
+
+Dejemos nosotros en paz á los señores Sarapamón y Dioscórides, ya que no
+es posible que devuelvan de lo sustraído ni una lenteja, y procedamos
+cronológicamente en este rápido recuento.
+
+Las conjeturas y los ensueños, no sólo deben de estar permitidos, sino
+que suelen ser muy divertidos. Imagine cada cual lo que se le antoje:
+ponga en la hundida Atlántida, en las regiones hiperbóreas, más allá de
+las Montañas Rifeas, y hasta en la Lemuria, si le parece bien, un foco
+primitivo de civilización; lo cierto, lo demostrado es que la
+civilización más antigua es la de Egipto. Hace cerca de seis mil años
+que el Egipto está civilizado. Monumentos hay, en aquella tierra
+portentosa, á los que se atribuyen más de cinco mil años de edad, cuya
+perfección y magnificencia no han sido después superadas. Cualquiera de
+ellos da muestra de que ya se conocía la escritura. La más antigua, la
+monumental y lapidaria, es la hieroglifica, que siguió empleándose hasta
+el reinado del emperador Decio.
+
+De la escritura hieroglífica había nacido la hierática, que se usó para
+escribir en los papiros y que no era más que la simplificación de los
+setecientos signos de que la escritura hieroglífica se componía.
+
+En el mismo cesto, donde estaba el recado de escribir de que hemos
+hablado, se halló el más bello y bien conservado escrito hierático de la
+colección archiducal. Se supone, pues, que es de la misma época, ó sea
+de 1200 años antes de Cristo.
+
+Contiene, en forma de carta dirigida por un señor Pibesa á un señor
+Amenofis, una descripción poética de la ciudad de Pi-Ransés, de la que
+no queda rastro y sobre cuya posición discuten los egiptólogos, aunque
+convienen todos en que era la residencia favorita de Ransés II; tal vez
+algo á modo de un Aranjuez ó un Escorial de entonces. Según la
+descripción, había allí hermosos palacios; toda comodidad, deleite y
+regalo; bien cultivadas huertas, donde se cosechaban granadas, manzanas
+é higos; sembrados fértiles, estanques llenos de peces, mucha miel y
+vino más dulce y más aromático todavía.
+
+Otro escrito hierático de la colección, adornado con viñetas y muy
+extenso, es el _Litro de los muertos_ de Taruma, sacerdotisa de Ptah.
+Una de las viñetas representa el juicio de los muertos, y otra la momia
+de la mencionada sacerdotisa, extendida en el lecho mortuorio, que tiene
+forma de esfinge, sobre todo lo cual se alza volando el alma, bajo la
+apariencia de un pájaro. Este _Libro de los muertos_ es, como otros que
+del mismo género se conservan, una serie de oraciones ó salmos, con que
+se proveía á los difuntos para que luchasen contra los tenebrosos
+poderes del Amente ó Infierno, los venciesen, y pudiesen volver á las
+regiones de la luz.
+
+Los escritos demóticos son pocos en la colección, al menos los
+descifrados hasta ahora. Aunque se llaman _demóticos_, ó sea populares,
+son, á lo que parece, harto difíciles de leer, á causa de las
+abreviaturas y enlaces y de lo cursivo de las letras. En tiempo de los
+Ptolomeos fué el mayor florecimiento de este género de literatura, cuyo
+más brillante fruto es la _Historia de Xamris y Neferchoptah_. En la
+colección del Archiduque hay, en escritura demótica, conjuros para
+evocar á Osiris, á Chu, dios del Oriente, y á Amón, dios del Mediodía.
+
+La magia y la teurgia eran ciencias muy cultivadas en Egipto, y con cuyo
+auxilio se atraía á la luna desde el cielo, se aprendía el lenguaje de
+los pájaros, se transformaban las varas en serpientes y se hacían otra
+multitud de milagros. Las fórmulas, por cuya virtud se hacían, estaban
+custodiadas en los colegios sacerdotales y en los Palacios de los
+Faraones. Los profanos ó no iniciados no podían valerse de estas
+fórmulas, ni poseerlas escritas, sin exponerse á muy severos castigos.
+Hasta el mismo Faraón, si tenía el antojo de hacer algún milagro
+valiéndose de las tales fórmulas, se exponía á que el cielo le castigase
+enviando á su reino las más espantosas plagas. Así, pues, los conjuros
+demóticos que en la colección se ven, deben de ser una divulgación
+sacrilega, plebeya é incompleta, de la alta y noble ciencia de los
+sacerdotes y príncipes.
+
+Posee también la colección extraordinaria cantidad de escritos cópticos
+(pasan de 4.000), en papiros, pergaminos y otras materias. A pesar de la
+influencia cristiana, tan poderosa en esta literatura, que consta
+principalmente de traducciones de textos griegos de la Biblia y de los
+Santos Padres, la afición á la magia persiste aún, y hay no pocos
+conjuros y fórmulas que servían de amuletos. Entre ellos se ven
+combinaciones de palabras, que forman lo que, para diversión y
+adivinanza, ha estado últimamente en moda con el nombre de _cuadrado de
+letras_. Así, por ejemplo:
+
+ s a t o r
+ a r e p o
+ t e n e t
+ o p e r a
+ r o t a s
+
+y este otro, hecho con palabras y letras griegas:
+
+ α λ φ α
+ λ ε ω ν
+ φ ω ν η
+ α ν η ρ
+
+En la lengua cóptica se contaban muchos dialectos y habían entrado
+palabras extrañas, ya del griego, ya del latín, ya del árabe. Se
+empleaba el alfabeto griego, con la adición de algunos signos para
+expresar sonidos que con las letras griegas no podían expresarse.
+
+Paciencia será menester para descifrar los cuatro mil manuscritos
+cópticos de que hemos hablado, y de los cuales sólo una vigésima parte
+explica el Catálogo. Hay cartas particulares y de negocios, cuentas,
+recibos, vidas de santos, la epístola del rey Abgar de Edesa á
+Jesucristo, y la contestación de éste, homilías, plegarias y evocaciones
+de varios linajes de seres sobrenaturales; del demonio Tamsari, del gran
+querubín Asaror, de los espíritus de los patriarcas Adán, Noé y
+Matusalén, y del ángel Chrufos.
+
+Posible es que de tamaño caos, después de estudiar mucho y devanarse los
+sesos, saquen los sabios alguna luz para la historia de las
+supersticiones, ritos, doctrinas, cultura y modos de vivir, en los
+tiempos más obscuros, sobre todo para la Europa latina, ó sea desde el
+siglo V al X.
+
+En la sala segunda están expuestos los manuscritos griegos, que son los
+más lujosos, elegantes y de mejor gusto artístico. Los hay con dibujos y
+letras de varios colores, y de plata y de oro. Todos son enrollados y no
+en la forma moderna del libro. También estos manuscritos son los más
+interesantes para la historia, porque, ya son ejemplo único ó casi único
+de algo, ó ya dilucidan puntos obscuros, que á la mayoría de la gente no
+les importan nada, pero que llenan de entusiasmo á los historiadores y
+arqueólogos y hacen que prorrumpan en el _eureka_ de Arquímedes.
+Brillante ejemplo del primer caso presta el pedazo de papiro señalado
+con el número 531, donde se lee un coro del _Orestes_ de Eurípides, con
+la música con que se cantaba, y también con la música instrumental del
+acompañamiento. Este papiro es casi contemporáneo del nacimiento de
+Jesucristo: debe de tener mil novecientos años de antigüedad.
+
+Yo no sé en qué consiste, ni me parece que el Sr. Wessely lo explica,
+pero lo cierto es, que, fuera de este coro con música y quizá de algún
+otro papiro, conteniendo amuletos, conjuros ó fragmentos literarios y
+sin fecha cierta, no hay entre todos los papiros griegos descritos uno
+solo anterior á la Era cristiana. Los más antiguos son de fines del
+primer siglo de dicha Era, esto es, cuando ya la dominación helénica y
+su cultura y sus letras prevalecían en Egipto hacía cuatrocientos años.
+
+Desde el de 83 hasta el de 735 ó dígase mucho después de la conquista de
+Egipto por los árabes, que tuvo lugar en 642, hay papiros griegos en la
+colección del Archiduque. La cultura helénica persistió después de dicha
+conquista. En todo, duró en Egipto más de mil años.
+
+Las noticias de la vida pública y privada que contienen estos papiros,
+son en extremo curiosas y pueden producir al que las recoja una
+abundante cosecha de datos para la historia y para las ciencias
+auxiliares de ella, como la cronología, la lingüística, la arqueología y
+la economía social. Así, v. gr.: un papiro de la colección es el único
+documento escrito del reinado de noventa días de los emperadores Pupieno
+y Balbino. En otro papiro se declaran los títulos de la reina de
+Palmira, Zenobia, y de su hijo, que reinó á par de ella, y que se
+llamaba y titulaba Aurelio Septimio Vabalato Atenodoro, _vir
+clarissimus, Rex, Imperator, dux Romanorum_. Otros papiros dan muestra
+de la decadencia literaria, de la corrupción que se fué introduciendo en
+el idioma, del mayor número de extravagancias, supersticiones y
+tristezas que conturbaron los espíritus, de la poderosa reorganización
+del imperio por Diocleciano y Constantino, del triunfo de la religión
+cristiana, y de la vergüenza de la universal bancarrota del Estado y del
+rebajamiento en la ley de la moneda.
+
+Todo esto lo ve sin duda pasar ante sus ojos, como si estuviera viviendo
+entonces, el que sabe leer los papiros y los lee. A veces conoce, no ya
+la vida de una sola persona, sino la historia de toda la familia y de
+sus bienes de fortuna durante algunas generaciones. En un contrato de
+compra y venta en el año de 268, vemos á la rica y joven viuda Priscila
+comprando una bonita esclava en la flor de su edad, y pagando por ella
+cinco mil dracmas. Como ya la muchacha había pertenecido á un oficial de
+caballería, llamado Aurelio Coluto, no es muy de creer que su inocencia
+inmaculada entrase por mucho en tan subido precio. La señora Priscila
+debía de ser caprichosa y vivir con lujo y aparato. Su hermosa casa
+estaba en la _Calle del Castillo del Occidente_, en la ciudad de
+Hermópolis. Pero no hay bien ni mal que dure cien años. La señora
+Priscila tenía un hijo llamado Aurelio Nicon Aniceto, que fué del
+Ayuntamiento, y que no sabemos cómo administraría la fortuna comunal,
+pero sí que administró tan mal la propia, que tuvo que empeñarse y hasta
+que hipotecar la casa de la _Calle del Castillo del Occidente_. Tomó
+prestados sobre esta hipoteca: primero, cuatro mil doscientos dracmas;
+al año siguiente, mil quinientos más; otro año después, mil doscientos,
+y todavía otros mil quinientos dracmas, un año más tarde. El resultado
+natural fué que tuvo que vender la casa, poco tiempo después, á la
+señora Aurelia Serapias, hija de Trimoros, de quien yo sospecho que era
+un usurero terrible. La señora Aurelia Serapias había de parecerse mucho
+á su padre, y sólo dió por la casa tres mil dracmas sobre lo que ya
+había prestado. Es casi seguro que la casa estaría apreciada, en número
+redondo, en dos talentos, ó sea doce mil dracmas; de suerte que, al dar
+los tres mil y cobrarse lo prestado, la señora Aurelia Serapias todavía
+tuvo un beneficio de seiscientos dracmas lo menos.
+
+Raros son los papiros que no contienen noticias lastimosas; pero, al
+fin, algunas hay alegres también. Pondré por caso la certificación,
+expedida por un juez de los juegos olímpicos, de que Horión ha alcanzado
+la victoria y ha sido coronado á son de trompetas. La certificación es
+del tiempo del emperador Galieno y se dirige al Ayuntamiento de
+Hermópolis para que honre, como debe, al referido Horión, natural de
+dicha ciudad. A los vencedores en los juegos se les concedían no pocos
+privilegios y distinciones, exención de ciertos tributos y hasta
+pensiones, á veces.
+
+La serie de documentos es larga, y sería prolijo, para un artículo,
+detenerse más en dar cuenta de ellos. Los que más abundan son los
+contratos entre particulares y los escritos relativos al cobro de las
+contribuciones, las cuales eran en dinero, en toda clase de cereales,
+viandas y frutos, y hasta en equipo para los militares. La corrupción de
+los que recaudaban, las vejaciones que imponían, el susto que les
+entraba cuando había visita de inspección, y la creciente pobreza y
+opresión del pueblo, todo se refleja en los papiros como en un espejo.
+La sociedad hubo de hacerse tan insufrible para la mayoría de los
+hombres, que se comprende la manía que se apoderó de muchos de huir de
+las ciudades y de retirarse á los yermos á hacer vida de anacoretas.
+
+El pueblo egipcio debía de estar cada día más humillado por sus
+sucesivos dominadores, de todos los cuales iban quedando descendientes
+con privilegios como hombres de raza superior, formando colonias
+militares y constituyendo, á modo de un ejército de reserva, para
+sostener el gobierno central, primero de los Ptolomeos, y después de los
+Césares. En los papiros se ven á cada instante las huellas de estas
+clases privilegiadas. Ellas acaso ayudarían á las legiones romanas para
+defender el Egipto, aunque en vano, primero contra los persas, y contra
+los árabes después.
+
+La dominación persa no hubo de durar más de dos ó tres años. Sin
+embargo, la colección del Archiduque Raniero encierra centenares de
+documentos que atestiguan esta dominación, la cual terminó sin duda en
+tiempo del emperador Heraclio.
+
+De los manuscritos péhlvis no da la guía de la Exposición traducción ni
+cuenta, disculpándose los autores con la dificultad que ofrece la
+inteligencia de este idioma, del cual, según se hablaba en tiempo de los
+Sasanidas, afirman que sólo quedan algunas monedas é inscripciones en
+piedra que puedan haber servido para prepararse á interpretar los recién
+descubiertos manuscritos, que hoy posee el Archiduque, y son, á lo que
+parece, los únicos en su género.
+
+Entiéndase que yo hablo como profano y que no acierto á decidir si el
+péhlvi en que están escritos los papiros de la colección archiducal es
+otra lengua distinta de aquella en que está escrita parte del
+Zendavesta, ó si hay algún libro sagrado escrito en un péhlvi menos
+antiguo, ya del tiempo de los Aquemenides, ya del tiempo de los
+Arsacidas, ya del de los Sasanidas mismos. En este último caso, dicho
+libro podría servir, como escrito en idéntico idioma, para traducir los
+manuscritos persas del Archiduque.
+
+La parte de los manuscritos latinos es muy pequeña en el Catálogo. El
+latín era en todo el Imperio romano el idioma de las leyes y de la
+milicia; pero, en Egipto, para la administración, el comercio y los
+contratos, se empleaba el griego. Así es que hay pocos manuscritos
+latinos y casi todos de asuntos militares.
+
+Es de lamentar que entre tanto manuscrito del largo, del milenario
+período greco-latino, apenas se haya descubierto nada que tenga valor
+estético, salvo el pedazo del coro de _Orestes_, con su música. Lo más
+notable, después de dicho coro, es un fragmento del prólogo de un drama
+de Epicarmo, titulado _Ulises explorador_, donde el astuto héroe se
+disfraza de mendigo y penetra en Troya para averiguar lo que allí pasa.
+Hay asimismo dos hojas de pergamino de un discurso de Esquines
+impugnando á Demóstenes. El discurso fué pronunciado 330 años antes de
+Cristo; y el pergamino de que hablamos es del siglo V de nuestra Era.
+Hay, por último, dos antífonas del siglo IV, y pedazos de las Escrituras
+Sagradas y de varios Evangelios no canónicos.
+
+La conquista de Egipto por los árabes, en 642, fué para el pueblo
+conquistado una felicidad, aunque efímera. Los árabes fueron recibidos
+por los coptos como simpáticos vengadores y libertadores. No eran como
+los bárbaros que habían acabado con la dominación romana en Europa, sino
+un pueblo de cierta cultura sencilla, primitiva y patriarcal, cultura
+que contaba siglos de duración y que en no pocos de sus rasgos tenía
+bondad y aun delicado refinamiento. Como los árabes venían además, en
+corto número, ni querían, ni podían, ni necesitaban oprimir demasiado,
+luego que pasaba el primer choque de la invasión y de la guerra. Amrú,
+en otro tiempo mercader de cueros y de especias, y luego general del
+califa Omar, invadió el Egipto y se apoderó de aquella región fértil y
+dilatada, con un pequeño ejército de tres mil á cuatro mil hombres bien
+disciplinados. Por una corta capitación anual podía cada habitante vivir
+tranquilo en su casa, con su familia, su religión y sus leyes. Amrú,
+lejos de quemar la Biblioteca de Alejandría, protegió las artes, la
+industria y el comercio, é hizo que el Egipto volviese á florecer.
+
+Los papiros que describe el Catálogo dan repetidos testimonios de esta
+benéfica suavidad de la conquista musulmana. Los aficionados á ensalzar
+el islamismo hallarán aquí nuevas pruebas de que, si bien los árabes no
+fueron un pueblo inventor, fueron conservadores de las ciencias,
+aficionados á ellas, y vehículo é intermedio de las invenciones, ideas y
+civilización de otros pueblos.
+
+Durante algunos siglos, tal vez se pudo imaginar que la luz del saber
+iba á extinguirse entre los pueblos cristianos y á resplandecer entre
+los muslimes, y que éstos llevaban la delantera en el camino del
+progreso: pero, en el seno tenebroso de la barbarie europea, en medio de
+las ruinas del Imperio de Occidente, de donde surgieron nuevos Estados,
+compuestos de una inerme y abyecta grey, oprimida por una casta
+superior, ignorante y belicosa, había gérmenes tan fecundos, que de
+ellos brotó esta civilización más alta, que dura aún, que ha llegado á
+maravilloso desenvolvimiento, y que es de esperar que ya nunca muera, á
+pesar de las extrañas enfermedades que suelen atacarla cuando más se
+ufana y se engríe con sus triunfos y su gloria. Las naciones muslímicas,
+entre tanto, han descendido muy por bajo del nivel que en su origen
+tenían y se han sumido en la barbarie. Como no nos incumbe aquí explicar
+las causas de todo esto, nos limitamos á decir que en los manuscritos
+del Archiduque hay abundancia de datos que pueden valer para explicarlo,
+y que, por consiguiente, dichos manuscritos no importan sólo á la
+historia de Egipto, sino á la historia de la civilización del linaje
+humano.
+
+Acaso se pruebe por ellos que no duró mucho la mejor condición del
+pueblo bajo el dominio musulmán. La población decrece en los sucesivos
+censos, aunque puede atribuirse á que no pocos coptós se hacen sectarios
+del Islam; la opresión y los malos tratos van aumentando contra los que
+no reniegan; y los tributos cunden y se agrandan poco á poco, hasta el
+punto de echar de menos los peores días del imperio bizantino.
+
+De todos modos, la cuestión es complicada y no debe decidirse de plano.
+La rica colección de documentos, que posee el Archiduque, es un arsenal
+que suministra armas para defender cualquiera tesis. Lo que desde luego
+puede afirmarse es que, en aquellos siglos, ninguna horda, tribu ó
+nación hacía ni hubiera hecho conquista tan benigna como las de los
+árabes. Los dieciocho preciosos documentos, de que el Catálogo da
+cuenta, contemporáneos de la conquista, y sólo posteriores los más en
+doce ó catorce años á la muerte de Mahoma, manifiestan la bondad y la
+moderación de los conquistadores. En cambio, otros documentos de época
+posterior se pueden aducir, como prueba de la dureza de la dominación
+muslímica, al menos contra los cristianos. A veces los sellaban en la
+mano con un hierro candente, y á los que no llevaban este sello los
+solían castigar con azotes, y hasta con la muerte. Bien es verdad que
+los coptos se rebelaron en varias ocasiones, y ya la rebelión sofocada,
+fueron reducidos muchos á la condición de esclavos, pudiendo acaso
+decirse en defensa de los muslimes que en los pueblos de la Cristiandad
+hubo hasta muy tarde la cruel costumbre de sellar á los esclavos de la
+misma suerte, no en la mano, sino en la cara.
+
+Al lado de esta y otras huellas de ferocidad, hay también documentos, de
+los que da cuenta el catálogo, en que conviene celebrar ciertas
+elegancias, primores y hasta ternuras que parecen propias de las más
+cultas edades. Citaré, por ejemplo, el fragmento de una carta de amor,
+escrita en el siglo IX, donde el amador ausente se considera tan herido
+en el corazón y en el alma, que va á morir de mal de ausencia. Es además
+muy interesante la postdata de esta carta sentimental, ya que por ella
+se ve que fue confiada á una paloma mensajera. En el siglo IX estaba,
+pues, establecido este modo de correo, y es probable que, no sólo el
+gobierno, sino los particulares, hubieran podido valerse de él. De
+trecho en trecho había estaciones ó palomares, á cada uno de los cuales
+llegaba con cada carta una paloma que á él pertenecía: los empleados
+allí confiaban la misma carta á otra paloma, que la llevaba hasta la
+próxima estación, y así sucesivamente llegaba la carta á su destino. De
+esta manera, sin duda, el califa recibía nuevas de cuanto iba ocurriendo
+en sus extensos dominios. Tal vez estas nuevas se ponían en conocimiento
+del público. Como prueba de que los particulares se valían del mismo
+medio de comunicación, puede aducirse, en los tiempos más antiguos, un
+papiro ó pergamino finísimo destinado al efecto, y más tarde, unas
+hojitas de papel, que se llamaba _de pájaro_, y que venía á tener seis
+centímetros de ancho y nueve de largo.
+
+En suma, la colección de manuscritos del Archiduque, en su parte
+arábiga, da á conocer ya mucho la vida, usos y costumbres de los
+muslimes en los siglos medios; aclara bastantes puntos oscuros, corrige
+no pocos errores históricos, y ofrece aún vasto y apenas explorado
+campo, primero al estudio de los arabistas, y después á las
+consideraciones, comentarios y consecuencias que pueden y deben sacar
+los historiadores y los filósofos.
+
+Yo me he limitado á dar de todo la más superficial noticia. Para
+terminar, recomiendo ahora á mis lectores, si alguno tengo que sea
+curioso y entendido en estos asuntos, que, ya que no pueda ver la
+Exposición, compre el catálogo y le lea. Con esto sabrá algo, pero no lo
+sabrá todo. El catálogo es una fuente ó, si se quiere, un río de
+conocimiento; pero los objetos no catalogados ni descritos aún son la
+mar. Me aseguran que pasan de cien mil. Todos los días anuncian los
+periódicos de aquí interpretaciones ó explicaciones de nuevos
+manuscritos. Anteayer mismo trajeron que se habían descifrado un himno
+demótico al Dios Soknopaios, compuesto por su propio sacerdote y escrito
+en un rollo de papiro de más de un metro de largo, y dos ó tres
+capítulos de la obra de Xenofonte, titulada _Helénica_, donde trata de
+los últimos casos de la guerra del Peloponeso.
+
+Sólo Dios sabe lo que se descubrirá todavía; y como será cuento de nunca
+acabar, no debe ser censurado que en cierto modo acabe yo este articulo
+sin que, en realidad, acabe ni haya motivo para que acabe.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+DE LOS AUTORES PORTUGUESES
+
+QUE ESCRIBIERON EN CASTELLANO[1]
+
+
+Durante no breve tiempo, la atención del público inteligente, y, sobre
+todo, de las pocas personas que leen en España, se fijó con tal ahinco y
+con tan candorosa admiración en el movimiento intelectual de Francia, y
+quizá de algún otro país de los que en el día se consideran al frente de
+la civilización de Europa, que descuidamos mucho el conocimiento de
+nuestros autores, y aun llegamos á mirarlos con desdén, más ó menos
+encubierto.
+
+[1] _Catálogo razonado, biográfico y bibliográfico, de los
+autores portugueses que escribieron tn castellano_, por D. Domingo
+García Pérez, Doctor en Medicina y Cirujía, antiguo Diputado de la
+nación portuguesa por la ciudad de Setubal.--Madrid, 1890.
+
+De aquí sin duda el escaso cultivo que hemos dado á nuestra historia
+literaria, de la cual no tenemos aún tratado de conveniente extensión y
+escrito por un español en nuestro propio idioma; Amador de los Ríos dejó
+en el punto más interesante su grande obra, y lo menos malo completo que
+tenemos hasta hoy, prescindiendo de la frialdad y pobre sentir de las
+bellezas, es el libro del anglo-americano Jorge Tiknor.
+
+Recientemente, acaso desde ñnes del primer tercio de este siglo, el amor
+propio nacional nos ha estimulado, y la afición á las letras patrias se
+ha despertado en España, al menos en el pequeño circulo de los que
+gustan de libros y no se emplean enteramente en las interminables
+discusiones políticas.
+
+Nuestros antiguos libros, ó circulaban en ediciones detestables, que
+arredraban á los tibios y no consentían que los leyesen, ó se habían
+hecho raros, cayendo los ejemplares que aún quedaban en poder de
+bibliófilos, que hacían de ellos misterioso tesoro, estimando á menudo
+con perversa crítica, cada libro, más por su rareza que por su valor
+literario.
+
+En esta situación, empezó á publicarse en 1847 ó 1848 la _Biblioteca de
+autores españoles_, de Rivadeneyra, la cual hizo un gran servicio,
+divulgando el saber de nuestra literatura y procurando que este saber
+pudiese ser algo más que somero, sin convertirse en ciencia oculta, de
+la que sólo entienden los iniciados.
+
+Desde entonces, así los que compusieron los prólogos, introducciones y
+notas á los varios autores que publicó Rivadeneyra, como otros eruditos
+que tal vez han venido después, y entre los que descuellan Menéndez y
+Pelayo, Adolfo de Castro, Laverde y Canalejas, han ido juzgando y
+estimando en lo que se debe nuestra amena literatura, poesía lírica y
+épica, novelas y teatro, y hasta nuestros historiadores, filósofos y
+demás hombres de ciencia.
+
+Aún queda bastante que hacer en este punto de la crítica, y es harto
+difícil ponerse en el medio razonable para no desdeñar demasiado ni
+encomiar tampoco sin medida lo que no lo merece. El segundo escollo es
+el más peligroso de los dos. Quien en él se coloca, en vez de ganarse
+las voluntades y de fomentar la afición á los antiguos libros españoles,
+infunde al vulgo, á la gente de mundo semi-ilustrada, miedo y hasta
+repugnancia, no falta de fundamento, porque si alguien lee un libro que
+el crítico le ponderó como un primor, lleno de ingenio y de gracia, oro
+de Tíbar de poesía, etc., y se aburre leyéndole y le halla tonto é
+inaguantable, creerá que con todos los demás libros que le pondere el
+crítico le sucederá lo mismo, y no leerá ninguno, y tendrá vehementes
+sospechas de que no es muy divertida la antigua literatura española.
+
+Harto sabemos todos que la moda, las ideas del tiempo en que se vive, el
+chiste de fecha reciente, es lo que el vulgo literario penetra bien y
+aquello en que se complace. De lo pasado suele penetrar poco, y no se
+divierte ni se interesa por ello; pero, en otros países, no son los
+hombres tan rebeldes á toda férula como en España; no tienen tanto el
+valor de sus opiniones, y reconocen las autoridades y las acatan y se
+someten. Aquí no. Un inglés irá á oir un drama de Shakespeare, y
+bostezará y se fastidiará de muerte, pero no se atreverá á decir que el
+drama es malo; antes bien, le declarará maravilloso y estupendo:
+mientras que todo español, y más aún toda española, si va al teatro y se
+fastidia ó se duerme con Tirso ó con Lope, dirá desenfadadamente que
+Lope y Tirso nada valen. La otra noche, por ejemplo, representaron aquí,
+en uno de nuestros mejores teatros, una comedia de Molière, traducida
+por Moratín, y el público, que era de lo más selecto de esta coronada
+villa, echó á rodar sin el menor escrúpulo la gloria del gran dramaturgo
+francés y de nuestro egregio poeta clásico, y salió casi unánime
+sentenciando que era estúpida la tal comedia.
+
+El critico y el historiador de nuestra literatura deben tener presente
+todo esto para no excitar con sus alabanzas á la lectura de libros que
+no merezcan ser leídos, pero tampoco deben escatimar el encomio á todo
+libro ó trabajo que sea digno de él, aunque la generalidad del público
+no sepa apreciarle.
+
+La lectura de libros antiguos, aun de puro pasatiempo, requiere cierto
+aparato de erudición y bastante fantasía, discreta é ilustrada, para
+trasladarse en espíritu á la edad en que cada autor escribió, y
+comprenderle y sentir con él como su contemporáneo, juzgándole después
+sin pasión y volviendo, al hacer el oficio de juez, á vivir en la edad
+en que ahora vivimos.
+
+Sólo así se podrá componer al cabo una historia completa de nuestra
+literatura ó de nuestra cultura en general, donde se tase su valor, ya
+absoluto, ya con relación á la cultura de Alemania, Italia, Francia é
+Inglaterra, que son los cuatro pueblos que con los de esta Península han
+estado alternativa ó simultáneamente á la cabeza de la civilización del
+mundo, desde que empezó la historia moderna hasta hoy.
+
+En España podemos jactarnos de la cantidad de lo que se ha escrito.
+Somos ricos en obras. No hay una sola lengua literaria, sino tres: la
+castellana, la portuguesa y la catalana. Y en cada una de estas tres
+lenguas, sobre todo en las dos primeras, ha habido un enjambre de
+fecundísimos autores. Pero como muchos catalanes y muchísimos
+portugueses han escrito en castellano, la literatura castellana, aunque
+sólo fuese por esto, sería la más rica de las tres.
+
+Aún nos queda mucho por hacer á fin de lograr una cosa con la que yo
+sueño: una literatura selecta española: una bibliotequita, por ejemplo,
+de cuarenta ó cincuenta volúmenes, chiquitos, elegantes y primorosos,
+donde se reuniese lo mejor de nuestra inmensa riqueza intelectual;
+bibliotequita que leyesen las damas sin fatiga y hasta con gusto, y que
+ellas pudiesen tener en sus habitaciones, al lado ó en lugar de los
+autores franceses que leen ahora cuando algo leen.
+
+Esta selección atinada no se ha hecho bien aún. Hay motivos, que sería
+prolijo exponer aquí y que la dificultan. De ello proviene que las
+letras en España son menos populares y divulgadas que en otros países; y
+que pasado el momento de la moda, si llega durante su vida á estar de
+moda un autor, todo cuanto se ha escrito se hunde en el más profundo
+olvido para el público, y sólo permanece para los eruditos, casi como si
+fuera una reconditez. De ello proviene también algo de muy lamentable ó
+de muy risible, según el humor con que se considere: un divorcio casi
+completo entre lo literario y lo ameno ó interesante, sobre todo en el
+teatro, que es por donde el vulgo, que apenas lee, penetra en el
+santuario de las letras. A menudo se oye decir á la salida de los
+teatros--la comedia no tiene sentido común, pero me ha interesado ó me
+ha divertido:--ó bien,--mucho me ha fastidiado el drama, pero confieso
+que tiene mérito literario y _¡qué buen verso!_--Lo cual da malísima
+idea de autores y de público, porque razonablemente no se concibe que lo
+absurdo divierta ó interese, ni menos aún que tenga _buen verso_ ni
+mérito literario lo fastidioso.
+
+De todo lo dicho se infiere que debemos propender á que salgan en España
+las letras amenas del apartamiento en que viven, con respecto á la
+generalidad del público, y lo que es más de sentir, con respecto á lo
+que ahora llaman _high life_, en cuyos centros rara vez se ve un libro
+en castellano.
+
+Alguna culpa tienen de esto los bibliófilos. No pocos de los libros que
+publican en ediciones elegantes, que jamás ó rara vez tuvieron en
+España los autores que todo el mundo debiera leer sin aburrirse, son
+libros que valen por su rareza, y no valen nada en cuanto dejan de ser
+raros; libros que suele no ver sino por el forro el curioso ó vanidoso
+que los compra, pudiendo afirmarse que de los trescientos ó
+cuatrocientos ejemplares de que consta la tirada, las dos terceras
+partes quedan con las hojas unidas sin que llegue á separarlas la
+plegadera.
+
+Mi espíritu muy inclinado á las contradicciones, si bien más aparentes
+que reales, me ha llevado á decir cuanto va dicho, sobrado extensamente
+si se mira al objeto que hoy me mueve á escribir, y me lleva en seguida
+á añadir algo que parece diametralmente opuesto. Y lo parece aunque no
+lo es, porque, á fin de llegar á la clasificación y selección deseada, á
+que tengamos bien determinadas nuestras obras maestras, y á que salgan,
+digámoslo así, de entre el ingente cúmulo de cuanto se ha escrito, para
+que el vulgo las admire, importa que ese ingente cúmulo se forme todo y
+venga á ser conocido, al menos por los que especialmente se dedican al
+estudio.
+
+En este sentido, sin salvedad ninguna y con toda el alma, es menester
+declarar que son altamente beneméritos de la patria y de la cultura
+castiza, Gallardo, Estébanez Calderón, Gayangos, Durán, Barrera y
+Leirado, Sancho Rayón, Zarco del Valle, Valmar, Cañete, los dos
+Fernández-Guerra y algunos otros.
+
+El autor del libro de que voy aquí á dar cuenta, ha venido á colocarse
+á no poca altura, en compañía de tan ilustres críticos y eruditos.
+
+Aunque D. Domingo García Pérez es portugués de nación, pasó su primera
+mocedad en Granada, y estudió en el colegio del Sacro-Monte, donde fué
+compañero de los Fernández-Guerra, y donde, sin duda, tuvo por maestros
+á D. Juan de Cueto y á D. Baltasar Lirola, quienes hubieron de
+inspirarle su buen gusto en literatura y su amor á la de Castilla y al
+idioma de Castilla. Dan prueba de ello el estilo fácil y castellano
+castizo con que su libro está escrito; la gran copia de noticias
+curiosas é interesantes que el libro contiene sobre la vida y las obras,
+de quinientos ó seiscientos autores, y la multitud de composiciones, muy
+raras ó inéditas, que en sus páginas encierra.
+
+Sin duda el Sr. García Pérez debe bastante, como él mismo confiesa, á
+trabajos anteriores de los críticos eruditos castellanos que mencionamos
+ya, y también á los trabajos de algunos egregios portugueses, como
+Barbosa, Inocencio de Silva y Costa Silva; pero es de admirar lo mucho
+enteramente nuevo con que ha sabido enriquecer su obra.
+
+Ésta sigue el orden alfabético por los apellidos de los autores, que nos
+atreveremos aquí á distinguir y á clasificar.
+
+Unos son celebérrimos en Portugal; son los principes de las letras de
+aquel pueblo. Lo que han escrito en portugués casi siempre vale ó
+importa más que lo que han escrito en castellano. En este número pueden
+ponerse Camoens, Gil Vicente, Bernardín Riveiro, Mousinho de Quevedo, el
+P. Vieira y dos condes y una condesa de Ericeira. Otros son tan ilustres
+y tan dignos de serlo en Portugal como en Castilla; así, por ejemplo, Sa
+de Miranda. Otros, aunque portugueses, alcanzan más gloria y nombradía
+por sus escritos en castellano, y se cuentan entre nuestros clásicos,
+como Jorge de Montemayor, Gregorio Silvestre y D. Francisco de Melo. Y
+otros que, si menos gloriosos, son en España muy conocidos por su
+laboriosidad fecunda, como Faría y Souza.
+
+Es muy grande el número de dramaturgos portugueses que, sobre todo, bajo
+el dominio de los tres Felipes, escribieron en castellano sus comedias.
+El más ilustre fué Matos Fragoso. Síguenle dos Pachecos, Cayetano Souza
+Brandao y otros varios, entre ellos algunas poetisas. De todos trae
+García Pérez noticias biográficas y bibliográficas en abundancia.
+
+Más interesante, y casi siempre más nuevo, suele ser lo que nos enseña
+el Sr. García Pérez sobre otros portugueses que también escribieron en
+castellano, y son célebres por su ciencia, por sus hazañas, por sus
+peregrinaciones ó por el brillante papel que representaron en la
+historia de la Península, y aun de todo el mundo, interviniendo en
+nuestros descubrimientos, colonizaciones, misiones y conquistas. Así el
+infante D. Pedro; García de Santisteban, compañero del Infante y
+narrador de sus viajes por las _siete partidas del mundo_; el gran
+Fernán Méndez Pinto, cuya veracidad se va limpiando de sospecha conforme
+se conocen mejor el Asia Central y el extremo Oriente; Pedro Texeira,
+que nos describió la Persia; el eminente geómetra y cosmógrafo Pedro
+Núñez; el astrónomo Silva Freire y bastantes misioneros y médicos,
+escritores y á menudo peregrinos, que nos han informado de la fauna, de
+la flora y de las lenguas, usos, religión y costumbres de tierras y
+naciones remotas.
+
+No pequeña parte del libro del Sr. García Pérez la ocupa otro linaje de
+escritores, que por su casta y creencias se pueden agrupar, y cuyos
+escritos y vidas eran hasta ahora muy poco ó nada conocidos, á no ser
+por sujetos de mucha erudición ó muy consagrados á un estudio especial.
+Hablo de la multitad de judíos portugueses, que huyendo de la
+Inquisición fueron casi todos á refugiarse á Amsterdam y en otras
+ciudades de Holanda y Francia, donde escribieron en castellano poesías,
+novela, filosofía, religión, política y otras ciencias. En esta cuenta,
+si bien alguno pueda tenerse por español, como Miguel de Barrios, que
+nació en Montilla, aunque de origen portugués, pone nuestro autor á
+Manasés ben Israel, á los Abarbanel y Abohab, á Baruch Nehemias, á David
+Neto, á Isaac Orovio de Castro, á Samuel Silva, á Moisés Pinto Delgado,
+á Abraham Pizarro, á Abraham Ferreira, á Antonio Henríquez Gómez, y á no
+pocos más, mostrando notable diligencia en los informes que da de las
+varias andanzas y de los escritos de cada uno de ellos.
+
+Algunos artículos del _Catálogo_ del Sr. García Pérez tienen
+extraordinaria extensión y retratan hábilmente la condición moral y la
+vida del personaje á que se refieren. Entre estos artículos merece
+mencionarse aquí el del famoso conde de Villamediana, poetizado por su
+trágica muerte y por los bellos romances históricos del duque de Rivas.
+La circunstancia de haber nacido el Conde en Lisboa, por haber ido allí
+sus padres cuando Felipe II se coronó rey de Portugal, hace que el Sr.
+García Pérez le incluya en su catálogo. De su vida y de sus escritos
+inéditos publicó, pocos años ha, un libro interesante el Sr. Cotarelo y
+Mori. El asesinato del Conde hace ganar á éste alguna simpatía; pero
+justo es declarar que, si la venganza fué criminal é infame, casi puede
+calificarse de merecida. Villamediana abusó de su ingenio, que le tuvo
+sin duda, aunque estragado por el mal gusto, la pedantería y la carencia
+de sentido moral, y abusó de su riqueza, de su posición, de sus bríos y
+de otras buenas prendas personales, para ser procaz y satírico,
+pendenciero, vicioso y con las mujeres violento y desenfrenado. Su lance
+con la marquesa del Valle, que fue su amiga, y á quien, por celos,
+arrancó las joyas que le había dado, desgarrándole el vestido,
+abofeteándola y magullándola hasta el punto de que aquella dama estuvo á
+la muerte, es acción tan brutal que no tiene perdón, fuesen las que
+fuesen las traiciones é infidelidades de la víctima. Y no contento
+Villamediana con el material ultraje, volvió á ofender á la dama
+hiriéndola en el alma y pisoteando su honra en un romance que hizo
+circular, y donde la acusa de que el caudal de él no bastó á saciar la
+codicia de ella, y donde, aludiendo al glorioso Hernán Cortés, de quien
+procedía el título de la Marquesa, dice á ésta jugando del vocablo:
+
+ _De la herencia de Cortés,_
+ _Que en herencia te cabia,_
+ _Heredas ser cortesana,_
+ _Repudias la cortesia._
+
+De otro singular personaje nos informa también muy detenidamente el Sr.
+García Pérez, prometiéndonos casi la publicación de un curioso
+manuscrito que de él posee. Es una relación circunstanciada de lo que
+vió, observó é hizo el autor, durante algunos meses del año de 1605, que
+estuvo pretendiendo en Valladolid, donde residía entonces la corte. Por
+lo que se puede presumir de las muestras que he visto de esta obra, hay
+en ella mucho chiste y gracejo, si bien combinado con el deplorable mal
+gusto, el enmarañado y pedantesco culteranismo, la impertinente
+erudición y el abuso de los retruécanos. Aunque el autor, que se llamaba
+Tomé Pinheiro da Veiga, natural de Coimbra, logró el empleo que
+pretendía, no parece que salió muy prendado de Valladolid, ni bastante
+agradecido, para no decir mil horrores de todo. Su relación, no
+obstante, debe ser animado retrato de la alta sociedad española de
+entonces. A ser el retrato fiel, dicha alta sociedad quedaría muy
+malparada. Triste es tener que confesar que la corrupción había de ser
+grande; pero algo ha de atribuirse también á la mordaz maledicencia de
+que se hacía gala, y á cierto odio contra Castilla, que siempre ha
+solido brotar con lastimosa lozanía en las almas de algunos habitantes
+de las diversas regiones de esta Península. Los españoles, ó para que la
+voz sea más comprensiva, sin anfibología, los _iberos_, solemos ser muy
+biliosos y con frecuencia murmuramos de los propios más que de los
+extraños. El Sr. García Pérez inserta en su libro unas quintillas
+tremendas de Pinheiro da Veiga, por donde ya se puede comprender el tono
+y carácter maleantes y desvergonzados de la prosa. Si damos crédito á
+las quintillas, no había en Valladolid, en 1605, señora que no fuese una
+perdida, ni galán que no fuese un tunante.
+
+En el _Catálogo_ hay para todos los gustos. Si Pinheiro da Veiga es todo
+sal y pimienta, ó, si se quiere, hiel y vinagre, otro autor y poeta,
+llamado Simón García del Brito, es todo almíbar en punto de caramelo.
+También estuvo éste en la corte de las Españas, pero sin duda fué menos
+afortunado. No logró empleo ni tuvo buena ventura, y hubo de volverse á
+su lugar lusitano. Retirado allí, escribió muy lindos versos
+sentimentales, llenos de _saudades_ de una dama, con quien tuvo en
+Madrid relaciones amorosas. Estos versos son naturales, sencillos, y se
+recomiendan por cierta delicada ternura y profundidad verdadera de
+afecto, poco comunes en los poetas peninsulares de aquella edad.
+
+En suma: el libro del Sr. García Pérez es digno por todos estilos del
+buen informe que la. Real Academia Española dió sobre él y en cuya
+virtud el Gobierno le ha hecho imprimir á sus expensas. Es un
+complemento necesario para la historia de nuestras letras y de nuestro
+idioma castellano.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+LOS JESUITAS DE PUERTAS ADENTRO Ó UN BARRIDO HACIA FUERA EN LA COMPAÑÍA
+DE JESÚS
+
+
+No hace muchos días que, con el título que antecede y sin nombre de
+autor, salió á luz un libro en extremo interesante por el asunto de que
+trata y de agradabilísima lectura por el ingenio, la gracia, la fecunda
+vena satírica y el estilo castizo y magistral con que está redactado.
+Sin que se adviertan mucho el esfuerzo y la afectación, el libro no
+parece escrito en el lenguaje vulgar y corriente de ahora, sino como un
+autor clásico de la edad de oro de nuestra literatura hubiera podido
+escribirle.
+
+Aunque no hubiesen llegado á mi noticia por diversos caminos claros
+indicios de quién es el autor del libro, creo que de seguro hubiera yo
+adivinado el nombre del autor; pero como él entró en el palenque y
+combate con la visera calada, yo no quiero ser ni seré quien le quite la
+visera y descubra su rostro y su nombre. Diré, sin embargo, que es, en
+mi sentir, persona apasionada, movida por quejas justas, y que deja
+notar en cuanto afirma cierto enojo harto motivado, que tal vez le
+impulsa á ir más allá de lo merecido en la reprobación y en la censura.
+
+Como yo en este punto, remedando al historiador romano, puedo decir de
+los jesuítas que no los conozco _nec beneficio, nec injuria_, trataré
+aquí del libro y daré sobre él y sobre la Compañía mi opinión imparcial,
+movido por el aliciente que tiene para mí la materia, y exponiéndome á
+no agradar á nadie, ni á los jesuítas, ni al autor incógnito.
+
+Como el primer fundamento de las acusaciones es la supuesta carencia de
+humildad cristiana que hay en los jesuítas, empezaré por hablar de la
+humildad y de la manera en que yo la entiendo.
+
+Bueno y santo es ser humilde, no rebajar á nadie para realzarse á si
+propio, y reconocer nuestra condición miserable y pecadora, sobre todo
+cuando pensamos en Dios y en sus perfecciones infinitas, y cuando,
+encendidas ya en amor de Dios nuestras almas, volvemos los ojos hacia
+las criaturas que son obra de Dios y á quienes por amor de Él amamos,
+procurando, en vez de rebajarlas, poner en ellas un reflejo, un
+destello, un trasunto de las mencionadas perfecciones divinas. Así, por
+virtud de este procedimiento mental, el buen cristiano ensalza y encomia
+á cuantos seres le rodean y se muestra lleno de candorosa indulgencia
+para con todos ellos, siendo sólo severo consigo mismo y reconociendo y
+confesando los propios defectos, pecados y vicios. Esto, á mi ver, es la
+humildad cristiana. Pero si miramos el caso de otra manera y con más
+hondo mirar, yo creo que el cristianismo, en vez de hacernos humildes y
+abyectos, según no pocos impíos le acusan, eleva los espíritus y los
+corazones y los enorgullece, magnifica y endiosa. ¿Qué razón ni motivo
+tiene el buen cristiano para humillarse después de exclamar con San
+Agustín: _gran cosa es el hombre, hecho á imagen y semejanza de Dios_? Y
+no sólo su alma sino su cuerpo tiene mucho de digno y no poco de sagrado
+cuando se considera como templo del espíritu, cuando se piensa que el
+mismo Verbo divino, no sólo se unió á un alma humana, por inefable y
+sublime misterio, sino también á un cuerpo de hombre de la condición y
+forma de nuestro cuerpo, deificando así hasta cierto punto nuestra doble
+naturaleza, y dándole para término de sus aspiraciones y para blanco de
+sus esperanzas la misma perfección de Dios. Es extraño, aunque se
+comprende y se admira, que sea, con pequeñísima diferencia, el fin que
+propuso el demonio del orgullo á nuestros primeros padres casi idéntico
+al consejo ó más bien al precepto principal que nos dio Cristo en el
+Sermón de la Montaña. Si coméis del fruto del árbol prohibido, seréis
+como dioses, dijo la serpiente. Y Cristo dijo: _Sed perfectos como es
+perfecto vuestro Padre que está en el cielo_.
+
+El error, pues, está en el camino que hay que seguir para llegar á la
+perfección, pero no en aspirar á ella. Y ciertamente quien aspira á ser
+perfecto como Dios, no se comprende que pueda ser humilde, á no ser en
+el primer sentido arriba expresado.
+
+Y si descendemos de las alturas teológicas y pensamos en esto de la
+humildad ó de la soberbia, mundanamente y en la práctica, yo no me
+explico tampoco cómo el muy humilde, á no ser exterior su humildad,
+confundiéndose con la buena crianza y con la afable dulzura, acierte á
+hacer cosa de provecho y á ser útil para algo. Lo primero es tener
+confianza en el propio valer y contar con que no han de fallecernos las
+fuerzas y el ánimo. El individuo ó la colectividad que acomete grandes
+empresas y que tiene elevados propósitos y miras, no puede menos de
+tener también el inevitable orgullo ó sea la creencia de que es capaz de
+dar cima á aquellas empresas y de realizar aquellos propósitos, claro
+está que contando siempre con el auxilio divino, lo cual será muy
+piadoso, pero, francamente y en realidad, no es humilde. La humildad
+existirá acaso con relación al Omnipotente, mas para todo lo que hay, y
+no es Dios, no entiendo yo qué humildad cabe en la firme esperanza de
+que Dios ha de ayudarnos á fin de que se logre y se cumpla lo que
+queremos.
+
+Partiendo de las anteriores consideraciones, entiendo yo que el autor de
+que hablo acusa con poca razón á los jesuítas de no ser humildes, sino
+orgullosos. Nada más natural, en mi sentir, que creer la mejor del mundo
+la sociedad ó compañía á que pertenecemos. Todavía, si el acaso, si
+circunstancias independientes de nuestra voluntad ó si una providencial
+disposición nos colocase entre ésta ó entre aquella gente, podría
+parecer soberbia de nuestra parte el considerar como la mejor del mundo
+á la gente entre la cual estuviésemos colocados. Y con todo, aun así,
+más suele aplaudirse que vituperarse este modo de sentir y de pensar. Yo
+no soy español, por ejemplo, porque lo he querido, sino porque el cielo
+ha dispuesto que lo sea, y, sin embargo, no pocas personas celebran y
+muchas disculpan el elevado concepto que tengo yo de los españoles. Y si
+esto es así en una sociedad en donde yo no entro voluntariamente, ¿cómo
+ha de poder censurarse el altísimo concepto que forme cualquiera de la
+sociedad ó compañía en cuyas filas se alista por voluntad propia? Nadie
+ama sino bajo el concepto de bueno; todos buscan y procuran lo mejor; y
+el hombre honrado que se asocia con otros hombres, no sólo es discupable
+que crea, sino que debe creer que la tal asociación es la mejor del
+mundo, y que los fines á que se ordena y endereza son por todo extremo
+excelentes.
+
+Justo es, pues, y sobre justo inevitable, que todo jesuíta, y más aún
+mientras mayores sean su candor y su buena fe, esté persuadido de que la
+Compañía de Jesús es la mejor del mundo, de que no hay virtud ni ciencia
+que en ella no resida y de que proceden de ella y procederán muchos
+bienes para el linaje humano.
+
+No creer lo antedicho y hacerse, sin embargo, jesuíta, presupondría
+falta de discreción ó razones y motivos egoístas y bajos en quien tal
+hiciese. Alistarse en las filas del jesuitismo sin creer en su superior
+condición, sólo se explicaría entonces por la gana de tener una posición
+ó una carrera, de buscarse un modo de vivir, de ingeniarse ó de
+industriarse en suma. Y aun así, aun en esta bajeza, la predilección
+precedería á la elección, y todavía, sin elevarse sobre tan bajos
+motivos, ó carecería de juicio el que se hiciese jesuíta, ó consideraría
+que el serlo era mejor profesión ó carrera que todas las otras que
+hubiera podido seguir.
+
+Por consiguiente no hay pecado, ni falta, ni defecto en la voluntad de
+los jesuítas cuando forman de la Compañía á que pertenecen un concepto
+sublime. Esto no se opone á que en dicho concepto haya error ó
+exageración del entendimiento.
+
+Apartando de mi espíritu toda prevención apasionada, no considerando el
+asunto ni como católico, ni como sectario de ninguna otra doctrina
+religiosa, aceptando por un momento la más completa indiferencia en
+punto á religión, hablando y decidiendo en virtud de un criterio
+librepensador y racionalista, yo, lejos de condenar la Compañía de
+Jesús, me siento irresistiblemente inclinado á glorificarla y á dar por
+seguro que honra en extremo á España que entre nosotros naciese su
+fundador, cuya obra pasmosa me parece que importó muchísimo en la
+historía del linaje humano, haciendo de Ignacio de Loyola, no sólo el
+digno rival de Lulero, sino el personaje que se le sobrepone y le
+eclipsa. Se diría que cuando la Reforma parecía que iba á extenderse
+como voraz incendio por todo el mundo civilizado, y ya que no á
+extinguir á empequeñecer la cristiandad católica, Dios suscitó para ésta
+un campeón poderoso, cuyas huestes combatieron sin descanso la herejía y
+la vencieron á menudo en Europa, mientras que al mismo tiempo extendían
+la fe católica por el resto del mundo, ganando para ella más almas en
+países remotos y en inexploradas regiones que las que en Europa había
+perdido por culpa de Lutero y de los otros heresiarcas del siglo XVI.
+
+En la Compañía hay que admirar el feliz consorcio del pensamiento y de
+la acción, de lo práctico y de lo especulativo. Fue un ejército
+conquistador, sin más armas que la palabra, que se extendió por el mundo
+con extraña rapidez, avasallándole y dominándole. Si contemplamos en
+espíritu al fundador glorioso en el momento de su muerte, nos parece á
+modo de un Alejandro incruento. Sus dominios se han dilatado ya sobre
+toda la redondez de la tierra. La Compañía tiene casas y colegios, gran
+poder é influjo en Castilla, en Portugal, en Alemania, en Francia y en
+las Indias Orientales y Occidentales. Bien puede sin vanidad ni soberbia
+exclamar el Padre Rivadeneyra que al mismo tiempo que Martín Lutero
+«quitaba la obediencia á la Iglesia Romana y hacía gente para combatirla
+con todas sus fuerzas, levantaba Dios á este santo capitán para que
+allegase soldados por todo el mundo y resistiese con obras y con
+palabras á la herética doctrina.»
+
+Y no hay sólo en el P. Ignacio el espíritu conservador, sino también el
+de reforma y el de progreso. «Todos sus pensamientos y cuidados, dice el
+ya citado biógrafo, tiraban al blanco de conservar en la parte sana ó de
+restaurar en la caída, por sí y por los suyos, la sinceridad y limpieza
+de nuestra fe.» Todavía hay otra idea elevadísima, si no desconocida y
+seguida en otros institutos religiosos, por ninguna observada y seguida
+con más firmeza y perseverancia que por la Compañía de Jesús: la idea y
+el propósito de divulgar las ciencias, las letras y toda cultura,
+haciendo de ellas y del progreso humano preciosos y dignos auxiliares de
+la religión.
+
+Con notable injusticia se acusa á la Compañía de que aniquila las
+voluntades y nivela y pone trabas á los entendimientos con los firmes y
+duros lazos de su obediencia ciega. No puede haber acusación menos
+razonable. Jamás se ha formado una sociedad con el intento de producir
+_genios_. El genio es una virtud ó un poder que tiene algo de
+sobrehumano, y que aparece individualmente en el espíritu de este ó
+aquel hombre cuando Dios ó la naturaleza así lo decretan. Y este genio,
+virtud ó poder, ni hay sociedad que le cree ni tampoco hay sociedad que
+le destruya. Es además harto arbitrario y vago el determinar ó medir la
+altura que ha de tener un hombre para ser genio y no ser medianía. No
+seré yo quien clasifique y coloque entre las medianías ó entre los
+genios á muchísimos Padres de la Compañía de Jesús; pero sí me atrevo á
+asegurar que, durante los tres siglos XVI, XVII y XVIII, hasta después
+de su extinción bajo el pontificado de Clemente XIV, figura en ella una
+brillantísima serie de varones admirables por la acción, como
+predicadores, viajeros, mártires heróicos y exploradores atrevidos de
+países incógnitos y bárbaros, y una lucidísima cohorte de hombres
+eminentes en ciencias y en letras, descollando entre ellos muchísimos
+españoles, por lo cual, estando España hoy tan decaída, no goza acaso el
+nombre de ellos de toda la fama y el alto aplauso que merecen.
+
+Para infundir en la mente de mis lectores un elevadísimo concepto y para
+entonar un himno en alabanza de la Compañía de Jesús, no he de ir yo á
+buscar frases y datos en libros escritos por jesuítas, ni en
+disertaciones é historias de católicos fervorosos y hasta fanáticos,
+sino que tomaré los datos y frases en un autor inglés, criado en el
+protestantismo y librepensador más tarde: en el famoso historiador y
+_ensayista_ lord Macaulay. Harto merece ser traducido todo lo que él
+dice de los jesuítas y de su fundador; pero, á fin de no ser prolijo, me
+limitaré á traducir algunos trozos. «Ignacio de Loyola en la gran
+reacción católica tuvo la misma parte que Lutero en el gran movimiento
+del protestantismo. Pobre, obscuro, sin protector, sin recomendaciones,
+entró en Roma, donde hoy dos regios templos, ricos en pinturas y en
+mármoles y jaspes, conmemoran sus grandes servicios á la Iglesia; donde
+su imagen está esculpida en plata maciza; donde sus huesos, en una urna
+cubierta de joyas, se ven colocados ante el altar de Dios. Su actividad
+y su celo vencieron todas las oposiciones, y bajo su mando el orden de
+los jesuítas empezó á existir y creció rápidamente hasta el colmo de sus
+gigantescos poderes. Con qué vehemencia, con qué política, con qué
+exacta disciplina, con qué valor indomable, con qué abnegación, con qué
+olvido de los más queridos lazos de amistad y parentesco, con qué
+intensa y firme devoción á un fin único, con qué poco escrupulosa
+laxitud y versatilidad en la elección de los medios riñeron los jesuítas
+la batalla de su Iglesia, está escrito en cada página de los anales de
+Europa, durante muchas generaciones. En el Orden de Jesús se concentró
+la quinta esencia del espíritu católico: la historia del Orden de Jesús
+es la historia de la gran reacción del catolicismo. Este Orden se
+apoderó de todos los medios y fuerzas con que se dirige y manda el
+espíritu del pueblo: del pulpito, de la prensa, del confesionario y de
+las academias. Donde predicaba el jesuíta, la iglesia era pequeña para
+el auditorio. Su nombre en la primera página aseguraba la circulación de
+un libro. A los pies del jesuíta la juventud de la nobleza y de la clase
+media era guiada desde la niñez á la edad viril y desde los primeros
+rudimentos hasta la filosofía. La literatura y la ciencia, que parecían
+haberse asociado con los infieles y con los herejes, volvieron á ser las
+aliadas de la ortodoxía. Dominante ya en el Sur de Europa, la grande
+Orden se extendió pronto, conquistando y para conquistar. A despecho de
+Océanos y desiertos, de hambre y peste, de espías y leyes penales, de
+calabozos y torturas y de los más espantosos suplicios, los jesuítas
+penetraban, bajo cualquier disfraz, en todos los países; como maestros,
+como médicos y como siervos; arguyendo, instruyendo, consolando,
+cautivando los corazones de la juventud, animando el valor de los
+tímidos, presentando el Crucifijo ante los ojos del moribundo. El orbe
+antiguo no fué bastante extenso para la extraña actividad de los
+jesuítas. Ellos invadieron todas las regiones que los grandes y
+recientes descubrimientos marítimos habían abierto al emprendedor genio
+de Europa. Los jesuítas aparecían en las profundidades de las minas del
+Perú, en los mercados de esclavos de Africa, en las costas de las islas
+de las Especias y en los observatorios de la China; y hacían prosélitos
+y conversiones en países adonde ni la avaricia ni la curiosidad habían
+tentado aún á sus compatricios para que penetrasen; y predicaban y
+disputaban en idiomas de los que ningún otro natural de nuestro
+Occidente entendía palabra.»
+
+Cuando la Reforma se levantó contra la Iglesia católica, el clero
+secular y regular, aun en la misma Roma, estaba corrompido y viciado y
+hasta lleno de descreimiento: «sólo el Orden de los jesuítas, añade
+nuestro historiador, pudo mostrar muchos hombres no inferiores en
+sinceridad, constancia, valor y austeridad de vida á los apóstoles de la
+Reforma». A los jesuítas, pues, á su poder persuasivo y al influjo de su
+palabra, se debió en gran parte la restauración y reverdecimiento en el
+seno de la Iglesia católica de aquel hondo sentir religioso y de aquella
+«extraña energía que eleva á los hombres sobre el amor del deleite y el
+miedo de la pena; que transforma el sacrificio en gloria y que trueca la
+muerte en principio de más alta y dichosa vida».
+
+Declara asimismo Macaulay que el prodigioso cambio, que el triunfo
+inesperado del catolicismo sobre el protestantismo se debió en gran
+parte á los jesuítas y á la profunda política con que Roma supo valerse
+de ellos. «Cincuenta años después de la separación de Lutero, el
+catolicismo apenas podía sostenerse en las costas del Mediterráneo: cien
+años después apenas podía el protestantismo mantenerse en las orillas
+del Báltico. Grandes talentos y grandes virtudes se desplegaron por
+ambas partes en esta tremenda lucha. La victoria se declaró al fin en
+favor de la Iglesia romana. Al expirar el siglo XVI, la vemos triunfante
+y dominante en Francia, en Bélgica, en Baviera, en Bohemia, en Austria,
+en Polonia y en Hungría. El protestantismo en los siglos que han venido
+después no ha podido reconquistar lo que perdió entonces.» Y añade
+Macaulay: «He insistido detenidamente sobre este punto, porque creo que
+de las muchas causas á las que debió la Iglesia de Roma su salvación y
+su triunfo al terminar el siglo XVI, la causa principal fué la profunda
+política con que dicha iglesia se aprovechó del _fanatismo_ de personas
+tales como San Ignacio y Santa Teresa.»
+
+Es muy de notar que esto que Macaulay, con su criterio protestante ó
+racionalista, _fanatismo_, podrá ser llamado así por el brio y la
+intensidad con que se sintió y se pensó, pero tanto el sentimiento como
+el pensamiento, analizados, examinados y juzgados hasta por un hombre
+descreído del siglo XIX, fueron, en el siglo XVI, permitánsenos las
+palabras, más razonables y más progresistas que cuanto Lulero, Calvino y
+los otros apóstoles de la reforma pensaron, sintieron y dijeron. No fué
+el misticismo español de entonces huraño, egoísta y meramente
+contemplativo, aspirando á elevarse y á unirse con Dios para aniquilarse
+allí confundiéndose en la esencia infinita y desvaneciéndose en un
+perpetuo _nirvana_. El amor de Dios y la aspiración á unirse con él,
+según mil veces lo explican nuestros místicos, fueron una preparación y
+habilitación de las almas para que obrasen luego, en la vida terrenal,
+inauditos prodigios de amor al prójimo, y para que diesen cima á casi
+sobrehumanas empresas. Las almas, según dichos místicos, cuando ardían
+en el fuego del amor divino y derretidas por la fuerza de este fuego se
+diría que se identificaban con Dios, eran como la espada que parece
+fuego en la fragua, de donde sale después con más fino temple y con
+superior aptitud para ejercer sus funciones. Lo místico y lo
+contemplativo en los jesuítas no fué el fin, sino el medio para
+apercibirse á la acción y cobrar fuerzas y virtud mayores con que
+alcanzar en ella la victoria. Y no fué la victoria en favor sólo del
+catolicismo, sino también para conservar ó restaurar el lazo ó principio
+unificante de la civilización europea, que los protestantes habían roto;
+para hacer que triunfase dicha civilización, amenazada por nueva
+barbarie, y para salvar la libertad y el valor y mérito de nuestras
+obras, casi negados por el fatalismo cruel y pesimista con que los
+protestantes denigraban y hacían odiosa á la divinidad y esclavizaban á
+la humana naturaleza, sacrificándola en aras de una _predestinación_ y
+de una _gracia_, caprichosas y ciegas.
+
+Nadie podrá acusar de jesuítico al célebre y malogrado historiador y
+polígrafo Oliveira Martins, y, sin embargo, en este punto que tocamos
+ahora, ensalza como nadie á los jesuítas, haciendo que la gloria de
+ellos y su triunfo en el Concilio de Trento aparezcan acaso como el
+mayor triunfo y como la más espléndida gloria de la civilización ibérica
+en el siglo XVI. «Los protestantes, dice Oliveira Martins, no excluyen
+las buenas obras; pero no es el mérito de ellas el que redime: es
+únicamente el mérito de Cristo, independiente del hombre. Esta doctrina,
+añade, es la condenación del hombre y de su actividad, de su voluntad,
+de la fuerza íntima que constituye su vida. Condenando al hombre, los
+protestantes condenan el mundo: transfiguran la realidad y conducen á
+los abismos de la esclavitud trascendente. En cambio, la doctrina de los
+jesuítas Salmerón y Lainez, vencedora en Trento, diviniza al mundo y al
+hombre, revelando y haciendo resplandecer la justicia de Dios en la fe
+del hombre y en sus buenas obras, cuyos méritos elevan á la gracia. El
+genio español, añade Oliveira Martins, fué, pues, por la boca elocuente
+de Lainez y de Salmerón, el defensor de la cultura humana, deteniendo á
+Europa en la pendiente de una predestinación fatalista.»
+
+Debo observar que yo no cito aquí á Oliveira Martins como quien cita á
+un padre de la Iglesia; que en asunto tan difícil como la conciliación
+de la gracia y del libre albedrío, no le doy autoridad alguna; y que no
+hago á los jesuítas pelagianos, ó semi-pelagianos, para ponderar lo que
+valían. Sólo afirmo que, sin incurrir en error contra la fe, porque ni
+el molinismo, ni menos su mitigación por el congruismo de Suárez, fueron
+nunca calificados de heréticos, los jesuítas defendieron y sostuvieron
+la libertad del hombre, sin salir fuera del circulo de la creencia
+católica, y en cuestión la más oscura y difícil de la teología, y aun de
+todo pensar filosófico, por donde será siempro para teólogos y filósofos
+manantial y semillero de disputas hasta la consumación de los siglos. No
+quiero seguir ponderando aquí y recapitulando todo lo que en alabanza de
+los jesuítas puede decirse y se ha dicho hasta la extinción de la Orden
+en el siglo pasado. Las acusaciones lanzadas contra ellos y la multitud
+de enemigos acérrimos que tuvieron, primero entre los protestantes,
+después entre los jansenistas, y, por último, entre los librepensadores,
+redundan en cierto modo en elogio de los jesuítas, ya que prueban el
+extraordinario poder y la importancia que tenían. El mérito de ellos, no
+obstante, tiene que ser reconocido hasta por sus mayores contrarios, si
+se precian de candorosos é imparciales. Así, por ejemplo, Mosheim dice:
+«El candor y la imparcialidad me obligan á confesar que los adversarios
+de los jesuítas, al mostrar la torpeza y negrura de varias de sus
+máximas y opiniones, han ido más allá de lo que debían, y han exagerado
+las cosas para abrir más extenso campo á su celo y á su elocuencia.
+Fácil me sería probarlo con ejemplos sacados de las doctrinas de la
+_probabilidad_ y de la _restricción mental_, imputadas como un crimen á
+los jesuítas; pero esto me apartaría demasiadodemi asunto. Observaré
+sólo que en la disputa se han atribuido á los jesuítas principios que
+sus enemigos sacan por inducción de la doctrina de ellos, sin que ellos
+los confiesen; que no siempre han interpretado sus términos y sus
+expresiones en el verdadero sentido, y que nos han presentado las
+consecuencias de su sistema de una manera parcial, que no está de
+acuerdo con la equidad exacta.»
+
+Esta confesión de Mosheim en favor de los jesuítas los honra mucho,
+porque es uno de sus más declarados enemigos, y porque sin nombrarlas
+censura de parcialidad y de más ó menos inconsciente falsía las
+encomiadas _Provinciales_ de Blas Pascal, obra que, según muchos
+afirman, ha hecho más daño á los jesuítas que la indignación de los
+soberanos y que todas las calamidades que han caído después sobre su
+Orden.
+
+No he de dilatarme yo más, defendiéndola aquí. No ataca ni condena su
+pasado el autor incógnito del libro de que doy cuenta. Sólo añadiré,
+para terminar, que nadie puede pretender, ni los más fervorosos
+jesuítas, que la Compañía estuvo exenta de faltas y que todos sus
+individuos, que se contaban por miles, fueron unos santos, sin pecado y
+sin vicio, hasta la extinción de la Compañía en 1773.
+
+Al caer entonces los jesuítas cayeron como los héroes de una noble
+tragedia, donde toda la simpatía y el aplauso fué para las víctimas, y
+la reprobación, en los más elevados espíritus, para los tiranos y
+opresores; para Pombal, para la Pompadour, para Tanucci y para el conde
+de Aranda. Las alabanzas de la Orden extinguida se renovaron ó surgieron
+entonces, derramándose sobre ella como sobre fúnebre monumento un
+diluvio de flores. Los más eminentes personajes de Europa, aun entre los
+no católicos, habían celebrado ó celebraron á los jesuítas: Enrique IV
+de Francia, Catalina II de Rusia, Rousseau, Diderot, Leibnitz, Lessing,
+Herder y mil otros.
+
+Voltaire dice de ellos: «Tienen escritores de un mérito raro, sabios,
+hombres elocuentes y _genios_.» D'Alembert: «Los jesuítas se han
+empleado con éxito en todos los géneros: elocuencia, historia,
+antigüedades, geometría y literatura profunda y agradable. Apenas hay
+disciplina en que no cuenten ellos hombres de primer orden.»
+
+Federico el Grande de Prusia, escribía á Voltaire: «Esta Orden ha dado á
+Francia hombres del _genio_ más elevado.»
+
+Después de suprimida la Compañía, los jesuítas, arrojados impíamente de
+todos los dominios españoles y refugiados en Italia, se esmeraron en dar
+clarísimo testimonio y brillantes muestras de su valer, redundando así
+cuanto hicieron en mayor vergüenza y descrédito de sus perseguidores y
+en alta honra de España, su patria.
+
+Jamás, desde la toma de Constantinopla por los turcos y la venida á
+Italia de los sabios griegos, había penetrado en aquella península
+hueste más lucida y docta de extranjeros fugitivos. La historia
+científica y literaria de los ex jesuítas españoles, que por toda Italia
+se difundieron, carece todavía de un historiador digno. De esperar es
+que lo sea con el tiempo el erudito y elegante escritor D. Marcelino
+Menéndez y Pelayo. Entre tanto, no faltan eruditos italianos que se
+ocupen con amor en este asunto. Recientemente la Real Academia de
+Ciencias de Turín ha publicado sobre él una hermosa memoria, debida al
+saber y talento del doctor Victorio Cian. Al dar cuenta de esta memoria
+el ya citado Menéndez y Pelayo, en el número de Enero último de la
+_Revista critica de historia y literatura_, amplifica y esclarece las
+noticias del Doctor Cian con no pocas más que demuestran la importancia
+y el valer de aquellos nuestros ilustres compatriotas. Los Padres
+Andrés, Arteaga, Eximeno y Masdeu son elogiados por el Dr. Cian según su
+mérito; pero en cambio, sólo hace rápida mención de Hervás y Panduro,
+creador de una nueva ciencia: la filología comparativa; del Padre Juan
+Bautista Gener, autor de los seis primeros tomos de una enciclopedia
+teológica, que implica la renovación de los estudios eclesiásticos; del
+Padre Tomás Serrano, elegante y sabio humanista; del gramático Garcés,
+cuyo libro del _Vigor y elegancia de la lengua castellana_ se lee aún
+con fruto; del Padre Aponte, egregio helenista, maestro del cardenal
+Mezzofanti; del insigne historiador de Méjico Clavijero; del naturalista
+chileno Molina; de Landival, cuya _Rusticatio Mexicana_ es uno de los
+más curiosos poemas de la latinidad moderna, hasta por lo original y
+exótico del asunto, y de Márquez, tan benemérito, por sus libros, de la
+arqueología romana y de la historia de la arquitectura.
+
+Aunque el Dr. Cian diga poco ó nada sobre los mencionados escritores,
+todavía basta con los que celebra para hacer que se forme elevadísimo
+concepto de los jesuítas españoles emigrados en Italia y de cuanto
+trabajaron y escribieron desde 1767 hasta 1814. Acrecientan la elevación
+de este concepto, las nobles palabras con que el Dr. Cian termina y
+resume su memoria: «Aquellos hombres--dice--arrojados de su patria,
+obligados á vivir entre las desconfianzas, las envidias, los rencores
+antiguos y recientes, en país extranjero, guardan celosamente el culto
+de la patria en su corazón, y al mismo tiempo se enlazan en afectuosa
+amistad con algunos de los nuestros y de los mejores, estudian y adoptan
+é ilustran la lengua y la literatura del país que les ha dado
+hospitalidad; pero cuando ven que algún italiano quiere lanzar la más
+leve sombra sobre el honor literario de España, se levantan con fiereza
+caballeresca, propia de su raza, y no temen defenderse, y pasar muchas
+veces de la defensa á la ofensa vigorosa y audaz... No podemos menos de
+sentir una admiración profunda por estos emigrados que en tan breve
+período de años respondieron tranquilos y altivos, con la mejor de las
+venganzas, á las injurias de la fortuna, á las persecuciones, á los
+odios de los hombres que pretendían extinguirlos; y se levantaron y se
+purificaron á los ojos de la historia, á nuestros propios ojos, á los
+ojos de aquellos mismos que creían y aspiraban á verlos aniquilados para
+siempre. Su producción múltiple, varia y á veces profunda y original, es
+un fenómeno singularísimo. En vano se buscaría en la historia de las
+literaturas europeas otro fenómeno semejante de _colonización
+literaria_; violenta, forzada en sus causas y en los medios con que fué
+realizada; espontánea, duradera y digna en sus complejas
+manifestaciones; útil y gloriosa para aquellos colonos, dotados de
+extraordinaria flexibilidad y gran virtud asimiladora; no ingloriosa
+para la madre patria que los desterraba; ventajosa y honorífica para la
+nueva patria latina que los acogía en su seno hospitalario.»
+
+Harto reconocerá el lector por lo expuesto hasta aquí que yo soy un
+admirador fervoroso y sincero de la antigua Compañía de Jesús; pero esto
+no se opone á que yo dé crédito é importancia á las tremendas
+acusaciones que lanza contra la Compañía el autor anónimo, cuyo libro me
+induce á escribir este articulo.
+
+No recuerdo quien dijo, tal vez fué Cervantes, que las segundas partes
+nunca fueron buenas; y yo confieso que me siento inclinado á aplicar el
+dicho á la Compañía de Jesús restaurada, desde 1814 hasta ahora.
+
+La primera revolución francesa, con tantos horrores y tanta sangre y
+dando por último resultado á un déspota que sin propósito fijo,
+civilizador y humano, mantiene durante años la confusión y la guerra en
+Europa; la propensión del pensamiento filosófico hacia el pesimismo y
+hacia el más grosero ateísmo y la aparición ó la mayor difusión y el más
+hondo arraigo de espantosas doctrinas que, no sólo tiran á subvertir el
+organismo social, sino á arrancar de cuajo los fundamentos en que el
+orden actual se sostiene, han apocado acaso, con la repugnancia y el
+terror que inspiran, el espíritu religioso de muchos individuos é
+instituciones, y entre éstas la de los jesuítas sin duda. Lo cierto es
+que ya no son como eran antes. A mi ver, ya no pueden decir: _sint ut
+sunt, aut non sint_. Ya son otros de lo que eran. Antes, al defender la
+fe católica, de que se hicieron y fueron maravillosos adalides, se
+pusieron en el camino del progreso, á la cabeza de la humanidad,
+levantando el lábaro y apareciendo casi, así por el amor de la religión
+como por el amor de la ciencia, semejantes á la columna de fuego que
+guió en el desierto á los israelitas durante la noche.
+
+Hoy, por el contrario, faltos de fe los jesuítas y engañados por el
+pesimismo, imaginan sin duda que la civilización ha descarrilado, que se
+ha extraviado, saliendo de la senda que debía seguir, y en vez de
+ponerse delante y servir de guía, se han puesto á la zaga y hacen todos
+los posibles esfuerzos porque ceje y retroceda hacia un punto absurdo y
+fantástico que jamás existió y con el que ellos sueñan. De aquí que todo
+progreso, toda elevada cultura, todo pensamiento sano de libertad y de
+mejoras, sea tildado por ellos de _liberalismo_ y aborrecido de muerte.
+Esto es peor que carecer de un ideal, es tener un ideal falso é
+inasequible por ser contrario á las ideas y á las esperanzas de la
+porción más activa, inteligente y hábil de la novísima sociedad humana.
+
+En esta situación, sin verdadero entusiasmo, porque reacción tan
+disparatada no puede inspirarle, no es extraño que los jesuítas modernos
+tengan todas las flaquezas y pequeñeces é incurran en cuantos vicios y
+pecados el autor anónimo les imputa en su iracunda y despiadada sátira.
+
+Todo lo que el autor anónimo nos declara que hay ahora de malo en la
+Compañía, pudo existir y existió probablemente en ella, hasta cierto
+punto, desde su origen. No era posible que entre millares de hombres,
+formando una asociación poderosísima, no se albergasen la ambición, la
+codicia, el apetito de deleites y regalos y otras mundanas pasiones;
+pero entonces era tan elevado el propósito, era tan generoso y fecundo
+el pensamiento capital que informaba á la Compañía, y era tan numerosa y
+refulgente la falange de sus héroes, de sus santos, de sus exploradores,
+de sus sabios y de sus mártires, que deslumbraba con su resplandor y no
+dejaba ver lo vicioso y lo malo que había en la Compañía y que es tan
+inherente y propio y tan difícil de extirpar por completo de nuestra
+decaída naturaleza.
+
+Es asimismo de recelar que el jesuitismo moderno, si bien fustiga con
+sobrada acritud los vicios del día, se haya dejado, sin sentirlo,
+inficionar por algunos de ellos, y en particular por los que afean más
+ahora á las clases medias y elevadas de la sociedad, con las que los
+jesuítas tratan y alternan frecuentemente. La afición, pues, al regalo,
+á la pompa, á ciertos refinamientos y elegancias y al dinero que lo
+proporciona todo, no deja de ser natural que se haya infiltrado en las
+almas de los decaídos sucesores de Francisco Javier, de Francisco de
+Borja, y de tantos y tantos gloriosos misioneros, confesores y mártires
+de la fe de Cristo.
+
+Cuantos hechos, anécdotas y casos refiere el autor incógnito para
+rebajar y humillar á los jesuítas del día, tienen traza de verdaderos y
+dejan harto mal parados á los Padres. Referidos con notable primor de
+estilo, desenfado y gracia, entretienen tanto ó más que una novela
+picaresca. Así los dos capítulos _Cuestión de cuartos_ y _Los dineros
+del sacristán_, nos pintan á los Padres sedientos de oro y valiéndose
+para adquirirle de mil medios poco decorosos; de la usura, del agio y de
+la adulación para con los ricos, á fin de conseguir de ellos donaciones
+y herencias: y nos los pintan al mismo tiempo manirrotos, despilfarrados
+y faltos de juicio, de buen gusto y de previsión, para gastar, ó más
+bien para derrochar estas poco bien adquiridas riquezas. En el capítulo
+_El Politiqueo_ aparecen los Padres como facciosos, excitadores á guerra
+civil y tan partidarios de D. Carlos, que cantaban el _Te Deum_ cuando
+ocurría algún suceso funesto para las armas de España, v. gr.: la muerte
+del caballeroso y heróico marqués del Duero.
+
+Para no fatigar á los que me lean no seguiré extractando aquí el inmenso
+cúmulo de acusaciones que lanza contra los jesuítas el autor anónimo.
+Recomendaré, sin embargo, la lectura del capítulo _El Mujerío_, porque
+tiene muchísimo chiste. Sobre todo en cuanto se refiere á las relaciones
+espirituales de los Padres con las duquesas, marquesas y condesitas, y
+en la descripción que hace de la devoción elegante, del misticismo
+cómodo y de la religiosidad _high life_ y á la moda.
+
+Todo esto, no obstante, por más que sea digno de reprobación y deba ser
+condenado en este, en aquel ó en el otro individuo, tal vez afecte menos
+á la Compañía en general de lo que el autor anónimo imagina y pretende.
+En una asociación tan numerosa y que alcanza extraordinario influjo y
+crédito, es difícil, es casi imposible evitar que algunos, que tal vez
+muchos de los que á la asociación pertenecen, no se prevalgan de ese
+influjo y de ese crédito para lograr provechos y ventajas materiales. Y
+por otra parte, el despilfarro de esos provechos, casi siempre en cosas
+deleitables para la colectividad ó que satisfacen y lisonjean su
+orgullo, prueba que no hay grande egoísmo en el individuo que los ha
+logrado, é inclina á creer que la codicia jesuítica más que viciosa es
+poco juiciosa.
+
+En mi sentir, pues, los capítulos de mayores culpas del libro del autor
+anónimo contra los jesuítas, son los dos que se titulan: _De ciencia y
+tantidad_, _la mitad de la mitad_.
+
+Ni en ciencia, ni en literatura ni en artes, llegan hoy los jesuítas de
+España á lo que fueron en lo pasado. Quedan además muy por bajo del
+nivel de los escritores seglares y de los escritores del clero y de los
+otros institutos religiosos. La fama al menos no hace resonar mucho sus
+nombres ni difunde su gloria.
+
+En este punto, sin embargo, y si hemos de dar crédito al autor anónimo y
+no tildar de exageración sus alabanzas, él las prodiga de tal suerte al
+P. Juan José Urraburu, que le coloca muy por encima de todos los
+filósofos, pensadores y escritores aficionados á la filosofía que ha
+habido en nuestra nación en el siglo presente. No he de negar yo que
+sean muy estimables las obras filosóficas de Balmes, del P. Zeferino
+González, de D. Manuel Orti y Lara, de Sanz del Rio y de la turba de sus
+prosélitos; pero de ninguno de ellos se podría afirmar sin exagerada
+benevolencia lo que el autor anónimo afirma de la obra filosófica del P.
+Juan José Urraburu, declarando que es notabilísima, que hace honor á
+España, y que debe contarse entre las mejores, si ya no es la mejor
+publicada en Europa, después de la restauración filosófica pregonada por
+León XIII. Es cierto que el autor anónimo limita luego la alabanza,
+considerando la obra del P. Urraburu como mera exposición de la sana
+filosofía escolástica. Pero aun así, la alabanza es muy grande, si la
+tal exposición es completa y si es la mejor que se ha hecho en Europa,
+comparando bien la antigua filosofía que expone, con todos los
+ulteriores sistemas, y sacándola ilesa de los ataques, y victoriosa y
+colocada por cima de todos.
+
+Fuera de los méritos de este P. Urraburu, del que confieso ingenuamente
+que ni había oído hablar, poco ó nada hay que el autor anónimo celebre y
+estime en algo, en el movimiento intelectual de los jesuítas. Y la
+verdad es que ninguno de sus escritos ha alcanzado en España la
+popularidad y el aplauso que las obras de otros escritores
+pertenecientes al clero. No tienen poetas como Mosén Jacinto Verdaguer;
+ni ardientes y fervorosos polemistas como D. Miguel Sánchez; ni
+entusiastas y candorosos moralizadores, de fecunda inspiración popular,
+como el excelente P. Claret, harto injustamente ridiculizado por la
+pasión política y por la ligereza de liberales y librepensadores.
+
+La revista _El Mensajero del Corazón de Jesús_, está, según el autor
+anónimo, muy por bajo de _La Ciudad de Dios_, de los Padres Agustinos. Y
+lo que más desgracia dicha revista ó _Mensajero_, siempre, según nuestro
+autor, son las novelas y cuentecitos que allí se insertan, «donde
+hierven tales osadías de ideas y tales arrojamientos de frases y de
+palabras, y donde se refieren lances y percances tan crudos y poco
+decentes y situaciones tan escandalosas, que muchos padres de familia,
+luego que recibían el tal _Mensajero_, le escondían con cuidado para que
+no le leyesen sus hijas».
+
+Son más de extrañar estas libertades si se atiende, según afirma el
+autor anónimo, á que los Padres jesuítas de España han censurado al
+Cardenal Wiseman por su _Fabiola_ y al inocentísimo Fernán Caballero por
+varias de sus novelas, y á que (¡apenas parece creíble!), en un gran
+colegio de la Compañía celebraron una muy devota procesión y quemaron
+muchos libros por impíos, liberales y poco decentes, entre ellos _El
+Quijote_.
+
+El autor anónimo niega también historiadores á la moderna Compañía de
+Jesús en España.
+
+En lo que toca á ciencias naturales, no tienen nada de que jactarse. No
+sólo, dice, «no pueden presentar una obra como la del Agustino P. Blanco
+sobre la flora de Filipinas, pero ni un observador de la naturaleza como
+el escolapio Padre Ainza».
+
+En mi sentir, hay un punto sobre el cual no vierte bastante luz el autor
+anónimo, ni nos habilita, fiándonos de lo que dice, para dar una
+sentencia adversa ó favorable. Es este punto la virtud ó capacidad
+docente de los Padres de la Compañía. Sobre ello, por lo tanto, no
+daremos nuestra opinión, pero sí diremos que la del público en general
+es muy favorable á los Padres, y lo prueban la multitud de colegios que
+tienen, su prosperidad, y el empeño con que muchas personas, hasta
+opuestas al jesuitismo, liberales y librepensadoras, envían á sus hijos
+á los colegios de los jesuítas para que allí se eduquen. Y no puede
+negarse que el buen éxito de los jesuítas en este ministerio de la
+enseñanza de la juventud produce y puede producir los mejores efectos,
+aunque no sea más que despertando la emulación y excitando el celo de
+otros establecimientos pedagógicos, ya, por ejemplo de los Institutos
+oficiales y laicos, ya de otras Ordenes religiosas ó clericales
+congregaciones. Los Padres Augustinos, sin duda, se esmerarán más en sus
+enseñanzas para competir con los Padres de la Compañía y vencerlos, si
+pueden. Y es probable, que, contemplando la prosperidad y crédito de los
+jesuítas como cuerpo docente, los canónigos del Sacro Monte se hayan
+animado y resuelto á ampliar los estudios de su colegio, convirtiéndole
+en Universidad católica, donde ya se enseña la jurisprudencia y donde se
+aspira y se quiere enseñar (como complemento y corona de las asignaturas
+de teología), griego, hebreo y árabe y otras lenguas orientales, así
+como muchas ciencias profanas y muchas teorías y descubrimientos
+novísimos, á fin de ponerlos en armonía con la Religión revelada y de
+que valgan para su sostén y concurran á su triunfo en vez de parecer,
+como parecen, un ariete en manos de los incrédulos.
+
+Concretándome ahora al examen del libro del autor anónimo, y expresando
+aquí sobre él mi parecer franco y sincero; diré, para concluir, aunque
+me acusen como han sido acusados con frecuencia los jesuítas de tener la
+manga muy ancha, que los pecados y vicios que saca á la vergüenza el
+autor anónimo, si bien sería de desear que no los hubiese, no me mueven
+tanto á condenar la Compañía, compuesta de seres humanos, entre los
+cuales no puede menos de haber bastantes pecadores, como la carencia del
+espíritu elevado, amplio, civilizador y progresivo que la inspiró en
+mejores días. Volver á informarse de este espíritu es, en mi sentir, lo
+que la Compañía necesita, y no las mejoras y modificaciones de sus
+institutos, que el autor anónimo propone, manifestando deseo de que la
+Iglesia las adopte y establezca.
+
+No va por un lado el espíritu del siglo y no va por el lado opuesto el
+espíritu de la verdadera Religión. Ambos caminan y deben caminar unidos
+á fin de que la mente y el corazón de los hombres se eleven á superiores
+esferas. Cristo no enseñó cuanto hay que saber, sino que dejó mucho, aun
+en las cosas más esenciales, para que los hombres lo averiguasen y lo
+enseñasen con el transcurso del tiempo. El adelanto, el desenvolvimiento
+de la metafísica y de toda doctrina social, política y hasta ética, no
+está reñido con la revelación, que no fué ni pudo ser de una vez, sino
+que, en cierto modo y altamente aceptada, es progresiva. Las mismas
+palabras del Redentor lo declaran: _Adhuc multa habeo vobis dicere, sed
+non potesti portare modo_. Lo que entonces no dijo Cristo, porque no
+hubieran acertado á entenderle; lo que, aun después de descender sobre
+los apóstoles las lenguas de fuego, cuando estaban congregados en el
+Cenáculo, no quiere ó no puede revelar San Pablo, constituye la ulterior
+revelación, y presta, digámoslo así, una flexibilidad sublime á nuestro
+dogma religioso, que le hace capaz de contener dentro de sí, sin
+romperse ni quebrantarse, toda civilización futura, por grande y
+maravillosa que sea.
+
+Yo entiendo, pues, que la mejor reforma que pudieran adoptar los
+jesuítas sería la de inspirarse en tan sublime y fundamental pensamiento
+que, sin salir fuera de las vías católicas y sin cobardes
+condescendencias y transacciones con incrédulos é infieles, hiciese
+posible la aspiración de Jaime Freeman Clarke al terminar su obra sobre
+las _Diez grandes Religiones_, y al proclamar la cristiana como la
+religión definitiva é imperecedera del humano linaje: que no se amengüe
+la libertad del espíritu; que no se acepte con ceguedad lo que
+contradiga al sentido común; que no se achique ó mutile la ciencia por
+miedo de que triunfe de la fe; que ningún placer inocente, que ninguna
+natural alegría de la vida y que nada de cuanto hay de hermoso en la
+literatura, en el arte, en la sociedad y en el hogar doméstico, sea
+sacrificado; sino que todos los hombres vengan á Jesús y hallen en Él el
+medio más poderoso de elevarse hasta su Eterno Padre y la revelación más
+cumplida de perdón, paz, esperanza y vida eterna, indispensable para el
+desarrollo perfecto y completísimo de nuestro ser humano.
+
+En los jesuítas hay en nuestro tiempo una limitación y una estrechez de
+miras harto contrarias á las susodichas aspiraciones. Se olvidan de que
+la letra mata y el espíritu vivifica, y se olvidan de que el espíritu de
+verdad hará resplandecer toda verdad ante los ojos de los que le
+siguen.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+SOBRE DOS TREMENDAS ACUSACIONES
+
+CONTRA ESPAÑA, DEL ANGLO-AMERICANO DRAPER
+
+ _Influencia del elemento indígena en la cultura de los moros del
+ reino de Granada_, por D. Francisco Javier Simonet. _¿Shall Cuba be
+ free?_ (Artículo de Clarence King, en la revista de Nueva York _The
+ Forum_.)
+
+
+El librito cuyo titulo va en el epígrafe contiene en pocas páginas
+bastantes datos y mucha doctrina; mas, no sólo por esto, sino por las
+ideas que sugiere y por los comentarios de que puede ser objeto, ha
+llamado mi atención y me ha movido á llamar también sobre él, si puedo,
+la atención del público.
+
+El Sr. Simonet, autor del librito, es un arabista de reconocido mérito,
+de grande ilustración y catedrático en Granada de la lengua del Yemen.
+Ha publicado ya varios libros en que muestra su mucho saber. Uno de
+ellos ha sido premiado por la Real Academia Española, y otro ha sido
+premiado por la Real Academia de la Historia.
+
+La obra de que nosotros vamos á hablar es menos fundamental y profunda:
+es una obra de divulgación. Y si bien trata de sucesos, pasados ya hace
+siglos, tiene, en nuestro sentir, un interés de actualidad.
+
+En las naciones extranjeras abundan los escritores desapasionados y
+juiciosos, de quienes no podemos quejarnos; pero no escasean tampoco los
+escritores violentos, ciegos de furor, fanáticos con el fanatismo que
+hoy se estila, y tan acérrimos enemigos de España, que no hay crimen,
+maldad é infamia que no atribuyan á nuestra nación, infiriendo de ahí
+que la postración y decadencia en que hoy estamos es un justo castigo de
+Dios, y, si no cree en Dios el que de esta suerte quiere requebrarnos,
+una ineludible consecuencia de las leyes fatales, impuestas no se sabe
+por quién, que dirigen y ordenan la marcha de la humanidad á través de
+los siglos.
+
+Con algunos autores tenemos cierta disculpa, ya que para ellos no hay
+responsabilidad ni libre albedrío. Todo ó casi todo depende del medio
+ambiente. Y si nosotros somos crueles, codiciosos, traicioneros, y sobre
+todo temerosos de Dios, que, según Buckle, es la peor de las cualidades,
+todo ello consiste en que en España no hay lluvias regulares sino
+feroces tormentas y prolongadas sequías, y además tal multitud de
+terremotos, que nos tienen siempre con el alma en un hilo y con el
+corazón en un puño y producen en nosotros la crueldad y la intolerancia
+religiosas.
+
+En prueba de que no exagero y de que no pueden ser más atroces las
+injurias que nos dirigen algunos escritores, cuyas obras se traducen al
+castellano, teniendo acaso nuestro público el mal gusto de estimarlas y
+la candidez de creer lo que dicen, citaré al célebre catedrático de la
+Universidad de Nueva York, Juan Guillermo Draper, el cual, en su
+_Historia del desenvolvimiento intelectual de Europa_, asegura que
+España, en justo castigo de sus espantosos crímenes, está hoy convertida
+en un horrible esqueleto entre las naciones vivas, y añade Draper: «si
+este justo castigo no hubiera caído sobre España, los hombres hubieran
+ciertamente dicho: «no hay retribución: no hay Dios.» Por donde se ve
+que es un bien y no un mal el que este pobre país esté muy perdido,
+porque mientras peor estemos, mayores y más luminosas serán las pruebas
+de la existencia de Dios y de su justicia. Largo es, muy largo, el
+capítulo de culpas que Draper nos echa á cuestas; pero las dos culpas
+más enormes, son las de haber destruido por completo, ó casi por
+completo, dos civilizaciones; la oriental y la occidental.
+
+La primera de estas dos acusaciones no es tan ridicula como la segunda,
+de que hablaremos después, mas no por eso es menos falsa.
+
+Indudablemente, los árabes, antes del Islam, poseían cierta extraña
+cultura, en algunos puntos patriarcal y propia de pueblos nómadas y
+pastores; en otros puntos, como por ejemplo en la poesía, hasta
+refinada. Cuando entusiasmados por las predicaciones de su profeta, se
+arrojaron á conquistar el mundo, no se puede decir que fuesen bárbaros.
+Tal vez por no serlo y por hallarse muchos países vejados, humillados y
+oprimidos por razas conquistadoras y por gobiernos despóticos, les fue
+fácil conquistarlos. Tal vez fueron recibidos como libertadores en
+algunos países, ó el pueblo al menos se sometió con docilidad á su yugo,
+no hallándole más pesado que el que antes sufría. Así se explica, por
+ejemplo, que cuatro ó cinco mil muslimes conquistasen el Egipto. Así se
+explica que no muchos más hiciesen la conquista de España. En poco
+tiempo se extendió el imperio musulmán desde la India y las fronteras de
+la China hasta el Mediodía de Francia, salvando los Pirineos. Los
+árabes, sin embargo, no eran muchos, y arrastraron en su expansión,
+valiéndose de ellas para triunfar, á hordas bárbaras ó semi-salvajes,
+como los habitantes del Norte de Africa, mauritanos, bereberes, ó como
+queramos llamarlos. En España se llamaron y se llaman moros. Sin duda
+por cada árabe de los que vinieron á la conquista de España, bien se
+puede suponer que hubo un centenar de moros. Y esto en el principio,
+mientras España estuvo sometida al califato de Oriente, y también, así
+durante la independencia de la España musulmana del mencionado califato,
+como desde la fundación del de Córdoba hasta su desmembración y ruina
+después de la muerte de Almanzor. La multitud de reyezuelos que
+surgieron de la ruina del califato, cuando no eran renegados españoles,
+eran moros y no árabes. Y, por último, en la época de las dos primeras
+grandes invasiones africanas, la de los almoravides y la de los
+almohades, que en España prevalecieron y duraron, el elemento arábigo
+entró por muy poco. Los invasores y dominadores de España fueron
+africanos bárbaros, que no pudieron traer ni trajeron ningún principio
+civilizador á nuestra Península. Aquí fue donde se domesticaron y
+civilizaron algo, sometiéndose sin sentirlo los vencedores á la superior
+inteligencia y saber de los vencidos y al influjo que de esto nace.
+
+Los árabes mismos no poseían, al extenderse por el mundo y al apoderarse
+de España, una civilización superior y propia. Tuvieron, sí, el mérito
+de no destruir la civilización de los países que ocuparon: de aceptar y
+de recibir en cada región algo de lo que allí se sabía, ya conservándolo
+para que no se olvidase ó se perdiese, ya siendo como vehículo para
+llevarlo de una región en otra. Esta buena cualidad, que no fue sólo
+tolerancia, sino curiosidad simpática y afición respetuosa al saber de
+los vencidos, valió de tal suerte que, durante algunos siglos, acaso
+hasta después de las últimas cruzadas, pudo creerse que el mundo
+musulmán era más culto que el mundo católico, y los espíritus
+superficiales pudieron esperar ó temer que el islamismo en Asia, en el
+norte de Africa y en España, arrebatase al cristianismo europeo la
+bandera del progreso y la antorcha de la cultura. Casi todo este brillo,
+sin embargo, y esta aparente superioridad en algunos momentos
+históricos, se debieron en todas partes, y más que en ninguna en España,
+á la civilización de los vencidos, á veces respetada, por lo cual
+merecen los vencedores elogio, á veces viva y retoñando y reverdeciendo
+siempre, sin que pudieran los vencedores arrancarla de cuajo, á pesar de
+los esfuerzos que hicieron, y al fin sometiéndose á ella.
+
+En suma, no es posible descubrir en toda la cultura hispano-muslímica
+cosa alguna de valer que haya surgido en Arabia ó en Africa, entre
+alarbes y moros, y que desde allí haya venido á España. A mi ver, cuanta
+alabanza se quiera dar á la cultura muslímica española, es alabanza que
+se da á los españoles mahometanos, y no á moros ni á árabes que viniesen
+de fuera trayéndonos ciencias, artes ó industrias que aquí no existiesen
+ó que aquí no tuviesen origen.
+
+Por lo demás, yo creo que en la prosperidad y en la grandeza de los
+estados ó reinos musulmanes que hubo en España, entran por mucho la
+ponderación y la jactancia de los historiadores. Entra también por algo
+la manía de no pocos críticos y pensadores modernos, de encarecer ó
+ensalzar demasiado cosas que, si bien son bellas ó buenas, no merecen
+tan ponderativos encarecimientos.
+
+Apenas hay gran pueblo, de los que más han figurado en la historia, que
+no haya dejado más hermoso y brillante rastro de sí que los árabes en
+sus monumentos.
+
+Se supone, y no he de negar que es suposición muy poética, que la
+cultura arábiga, no sé si en España sólo ó también en otros países,
+depende ó está ligada á una estrella que los griegos llamaron Canopo y
+los árabes Sohail. Esta estrella brilló, siglos ha, muy alto sobre el
+horizonte de España. En el día, á causa de la precisión de los
+equinoccios, apenas se levanta poco más de un grado sobre el horizonte
+de Cádiz. Cuando Sohail desaparezca de nuestro cielo, desaparecerán
+también y serán ruinas y escombros los monumentos del arte arábigo que
+en España quedan.
+
+Esperemos que este vaticinio astronómico no se cumpla, para lo cual
+importa que haya restauradores artistas como el Sr. Contreras, y que
+nuestros ministros de Fomento no escatimen los recursos, no ya para
+conservar lo que aún existe, sino para restaurar lo que se halla
+lastimosamente medio destruido. Así, por ejemplo, yo no me contento con
+que la Alhambra se conserve, sino que, si de mí dependiese, haría
+restaurar las dos torres de las Infantas y de la Cautiva, cada una de
+las cuales es, ó, mejor dicho, ha sido, y puede volver á ser, una
+primorosa filigrana: un palacio ó casa real de la Alhambra en miniatura.
+
+Acaso como arquitectos es como los árabes son, ó han sido, más
+originales. ¿Pero quién negará que su arquitectura tiene escasa majestad
+y solidez, y que se distingue y es digna de elogio, más que por nada,
+por las menudencias y prolijidades del ornato?
+
+El edificio más grandioso que de la época muslímica queda en España es
+la catedral de Córdoba; la antigua mezquita de Abderraman. Pero en aquel
+bosque de columnas que forman las diecinueve naves ó calles, ¿hay
+muchas columnas que sean arábicas? ¿No ve, hasta el más profano, que
+todas ó casi todas, son de templos cristianos ó gentílicos, de la época
+romana ó de la época visigótica, arruinados y despojados por los
+muslimes para edificar y hermosear su templo? Este templo, á decir
+verdad, no me entusiasma tanto como á otros, en cuyo entusiasmo me
+parece advertir no poco de extravagancia. Hasta figurándome la mezquita
+integra, en todo su esplendor, sin templo cristiano en su centro y tal
+como estaba en la época de los Abderramanes, sin la pared que la limita
+ahora hacia el patio de los Naranjos, y dejándose ver desde él toda la
+longitud de las diecinueve calles, alumbradas por lámparas de plata y
+oro, y hasta figurándome además en todo su esplendor y belleza los
+primorosos mosaicos, alicatados y dibujos de la capilla del Mihrab, yo
+hallo, y he de confesarlo aquí, aunque se pongan las manos en la cabeza
+los que me lean, que me parece más hermoso, más digno, más artístico el
+templo cristiano que se levanta ahora en medio de la mezquita y que
+tantas y tantas personas lamentan el que allí se haya levantado. Para mi
+gusto, no ya el templo en su totalidad, sino alguno de sus pormenores,
+como por ejemplo, la sillería del coro, vale más que el Mihrab con todos
+sus arabescos y que cuantos primores, labrados con prolijidad bárbara,
+contiene y contuvo la mezquita en su época más brillante.
+
+No discuto aquí si hubiera sido ó no mejor edificar en cualquiera otra
+parte el templo cristiano y dejar la mezquita integra y tal como estaba.
+Falta de sentido arqueológico y de buena critica de bellas artes puede
+afirmarse que hubo en esto; pero, ¿en el siglo XVI, hubiera habido en
+cualquiera otra nación de Europa un amor más fino á la arqueología, y un
+juicio más claro sobre el valer artístico é histórico de un monumento,
+que hubieran impedido, sobreponiéndose al sentimiento religioso, la
+construcción de un templo cristiano en el centro de la mezquita? Si por
+una parte, algo de la mezquita se destruía, ¿cómo negar por otra que hay
+no poco de poético y de sublime en la idea realizada de levantar en
+medio del más espléndido santuario del islamismo y del arte oriental
+otro magnífico santuario, según el gusto europeo, más adecuado al culto
+y glorificación del Dios trino y uno?
+
+No negaré yo la gracia y el encanto de algunas construcciones arábigas.
+
+Si los árabes produjeron algo original, fue en arquitectura, aunque tal
+vez tomasen mucho del arte bizantino y de la arquitectura de la India y
+de la Persia y de otras regiones que invadieron ó conquistaron.
+
+Aun así es de notar y de deplorar la vida efímera é inconsistente de los
+monumentos arábigos. La estrella Sohail no se había ocultado aún bajo el
+horizonte de España, y ya no había en Córdoba ni huellas de los palacios
+de los califas; Medina-Azahara se había desvanecido; los alcázares y
+jardines de Almotamid en Sevilla, de Almotacín en Almería, y de otros
+reyezuelos elegantes y sibaríticos, se diría que se los había tragado la
+tierra. De ellos no queda una columna en pie; ni huella, ni rastro.
+Todavía en Grecia, en Sicilia y en Italia, están erguidos y casi
+completos monumentos del arte helénico, anteriores de seis ó siete
+siglos á la Era cristiana; en Egipto, en la India y en la Persia y en
+otras tierras del centro de Asia, subsisten pasmosas obras que dan
+testimonio del poder arquitectónico de pueblos que fueron grandes hace
+miles de años, mientras que de los árabes, sobre todo en España y de la
+mejor época, apenas queda nada. El mismo alcázar de Sevilla, más que
+moro, es mudejar, y honra más el buen gusto del caprichoso y popular
+tirano D. Pedro de Castilla, que la elegancia del rey poeta Almotamid, ó
+la magnificencia de su tremendo padre, que adornaba sus jardines y las
+puertas de su alcázar con las cortadas cabezas de sus enemigos.
+
+Los encomiadores de los tiempos muslímicos en España ponderan más aún, y
+no menos superficialmente, el gran florecimiento y prosperidad á que la
+agricultura había llegado entonces. Para las irrigaciones, sobre todo,
+no tienen más que alabanzas. Hay quien imagina que España en tiempo de
+los moros era toda ella una florida, amena y fructífera huerta, que los
+cristianos luego hemos marchitado y destruido. Nada más falso que este
+aserto. Bastante digno de encomio hicieron los moros (ó, mejor dicho,
+los españoles musulmanes, pues no hay razón para que fuesen moros ó
+para que nosotros así los llamemos), á fin de cultivar, regar bien y
+hacer productiva la tierra, especialmente en Valencia, Alicante, Murcia
+y Granada; pero cuando se estudia bien este asunto, se ve que los
+cristianos hicieron más y mejor para el mismo fin después de la
+conquista, así en grandiosas y útiles obras hidráulicas, como en leyes y
+reglamentos para organizar sabiamente el regadío. D. Jaime I en Aragón y
+D. Alfonso el Sabio en Castilla, aunque no tuvieran más que este mérito,
+gozarían de inmortal popularidad y serían gloriosos y benditos. Pero hay
+más aún: los más colosales trabajos realizados para el riego, trabajos
+que pasman por su solidez y magnificencia, son de las épocas en que se
+supone á España sumergida en las tinieblas horrorosas de un brutal
+fanatismo; son del reinado de Felipe II, bajo cuya protección y por cuya
+excitación se construyeron los admirables diques y pantanos de Alicante,
+de Elche y de Almansa, ó son del tiempo de Carlos III, bajo cuya
+protección y por cuya excitación se hicieron los de Lorca.
+
+En artes y letras es mayor desatino sostener que los moros importaran
+nada en nuestro país, ni influyesen, salvo un poco en la arquitectura,
+en el desenvolvimiento intelectual de los españoles. De escultura y
+pintura no hay que hablar, pues, aunque, á veces, faltando á los
+preceptos de su religión, esculpiesen y pintasen algo, lo por ellos
+pintado y esculpido fué grosero y rudo. Así lo atestiguan las esculturas
+y las pinturas que en la Alhambra se conservan. Poesía dramática no
+tuvieron nunca. Algo de poesía épica ó narrativa puede decirse qué
+tuvieron, si bien no tuvieron nada que, ni remotamente, pudiera
+compararse, no digamos ya al antiquísimo poema del Cid, pero ni á las
+leyendas de santos de Gonzalo de Berceo. De aquí se infiere que nuestra
+gran literatura nacional trilingüe, castellana, catalana y portuguesa,
+nació ó retoñó en estos idiomas vernáculos, de su antigua raíz y tronco
+cristianos y latinos: raíz y tronco firmemente plantados en nuestro
+suelo. Y si algo de fuera, si algo extraño vino á ayudar ó á fomentar el
+reverdecimiento de esta literatura, vino de Francia y de Italia, y no de
+la morería. Por el contrario, yo creo que debe y puede sostenerse que la
+pompa oriental, las galas y primores, á veces excesivos, y cierta
+redundancia que en nuestra poesía y en nuestra elocuencia se notan
+frecuentemente, y aun se censuran, son ya sobras ó defectos que de muy
+antiguo tuvieron los españoles, y por los cuales fueron motejados en
+Roma Lucano, Séneca y otros prosistas, oradores y poetas de nuestra
+patria.
+
+En las poesías escritas en lengua arábiga por españoles y en España,
+aunque durante la dominación muslímica, no hallo difícil percibir, á
+través de la forma clásica tomada de la antigua poesía del Yemen y de la
+imitación de los verdaderos poetas árabes más famosos y celebrados,
+algo, y no poco, en el sentir y en el pensar, nacido en corazones y
+espíritus españoles, y que casi de seguro no hubiera nacido jamás en el
+alma de un moro de Africa ó de un beduino de Arabia. Este orientalismo
+es tan español y tan poco oriental, que á raíz de la última reconquista
+se manifiesta esplendorosamente en prosa y en verso en nuestra
+literatura española y nace del concepto fantástico, transfigurado y
+hermoso, que la mente de los vencedores crea y forma de las costumbres,
+usos, pasiones y cultura del pueblo á quien ha vencido. De aquí la
+novela caballeresca, la ficción graciosa de Ginés Pérez de Hita. Y de
+aquí la multitud de preciosos romances moriscos y el tinte
+imaginariamente oriental que engalana tantas de nuestras obras poéticas,
+desde los mismos romances moriscos que incluye en sus _Guerras Civiles_
+el mencionado Ginés Pérez de Hita, hasta los admirables romances de
+Góngora y de D. Nicolás Moratín, hasta el arabismo cordobés del duque de
+Rivas en _El moro expósito_, y hasta los esplendores y ensueños
+orientales del valenciano Arolas y del instintivo y popularmente
+iluminado poeta Zorrilla en su leyenda de _Alhamar_ y en otras
+composiciones y fragmentos. Casi todo esto contiene un arabismo ú
+orientalismo hechicero y de color de rosa, tan creado por nosotros, que
+bien se puede asegurar que no hay árabe ni moro que, aunque se le
+tradujera en su lengua, entendiese palabra de ello.
+
+¿Ni cómo habían de entender las quintas esencias y los refinamientos
+amorosos y místicos que gastan los poetas y algunos de sus héroes, y
+los discreteos, delicadezas y finuras de sus galanes y de sus damas?
+
+No voy á dilucidar aquí si algunas poesías compuestas en España, aunque
+en lengua arábiga y por muslimes españoles, pudieron ejercer influjo en
+la poesía castellana; si los cristianos conocían dichas poesías
+arábigas; si varios romances, como el de _la pérdida de Valencia_,
+fueron traducidos ó imitados del árabe; si el arcipreste de Hita, ya en
+el fondo, ya en la forma, imitó cantares moriscos; y si la elegía de
+Abul-Beka de Ronda, en su primera parte, fué uno de los modelos que tuvo
+presente Jorge Manrique cuando compuso sus admirables coplas. Lo que
+sostengo es, que, en todo caso, fué cortísimo el influjo é
+insignificante la imitación. Schack, por más esfuerzos que hace, tiene
+que convenir en que los cristianos españoles conocieron poco la poesía
+arábigo-hispana y la imitaron menos, y tiene que convenir también en que
+esa poesía arábigo-hispana, más ó menos conocida é imitada, apenas tenía
+ya de arábiga sino la lengua en que estaba escrita.
+
+Pasando ahora de las letras á la ciencia, empezaré por decir que no me
+incumbe estimar aquí y tasar en su valor la de los árabes; pero sí
+procuraré, aunque sea compendiosa y someramente, hacer tres importantes
+afirmaciones. Es la primera la de que España, cuando la conquista
+muslímica, tenía su ciencia propia, de la que dan testimonio clarísimo
+no pocos escritores y sabios, descollando entre todos San Isidoro de
+Sevilla, y que esta ciencia, á pesar de las persecuciones y tiranías de
+los conquistadores, continuó luciendo entre los muzárabes ó pueblo
+cristiano vencido, y dió altas muestras de sí en el abad Sansón, en San
+Eulogio y en Alvaro de Córdoba. Es la segunda que los árabes y los moros
+no eran sabios cuando vinieron á España, ni trajeron sabios consigo, de
+suerte que los sabios y la sabiduría que hubo más tarde entre ellos, no
+deben tenerse por arábigas sino por españolas. Tan español es Averroes
+como Séneca, como Luis Vives ó como Domingo de Soto. Y es la tercera
+que, lejos de destruir los cristianos españoles la ciencia mucha ó poca
+de los españoles muslimes, la protegieron, la fomentaron, se
+aprovecharon de ella y la difundieron por toda Europa. En este punto,
+más que en ningún otro, la acusación de Draper no puede menos de
+atribuirse á mala fe, á ligereza ó á supina ignorancia.
+
+Otro pueblo, además de los árabes y de los moros, hubo en España durante
+toda la Edad Media, el cual, por su larga permanencia entre nosotros
+(tal vez, en parte, desde antes de la venida de los romanos), no podía
+ser mirado en España como forastero, sino como indígena. Era este pueblo
+el israelita, que valió, importó é influyó más que los muslimes en la
+civilización del mundo, floreciendo y mostrando tal actividad en España
+por su saber, que bien podemos jactarnos de ello como de una gloria.
+Maimónides, Ibn Gebirol, los Ben Ezrra, Jehuda-Leví de Toledo y otros
+muchos filósofos, doctores y poetas nos pertenecen, como por ejemplo,
+Mendelshon ó Enrique Heine pertenecen á Alemania.
+
+Llamemos ahora, para acomodarnos á la manera vulgar de expresarse,
+ciencia arábigo-judaica á toda esta ciencia que floreció en España entre
+los españoles que siguieron la ley de Moisés ó la ley de Mahoma. ¿Qué
+fundamento hay para asegurar, como asegura Draper, que los cristianos
+españoles la destruyeron?
+
+Los rabinos ilustres, los filósofos y los doctores musulmanes, arrojados
+de Andalucía por el fanatismo de los almohades, tuvieron franca acogida
+y lograron protección generosa en las cortes de los reyes de Aragón y
+Castilla. Así, las célebres escuelas de Lucena y de Córdoba vinieron á
+trasladarse á Barcelona y á Toledo. Ansiosos de difundir por el mundo
+esta ciencia arábigo-judaica, ya en la primera mitad del siglo XII, el
+arzobispo toledano D. Raimundo y sus amigos y clientes hicieron
+traducir, tradujeron y dieron á conocer á Francia y á otras naciones
+cristianas las obras y doctrinas de Al-kendi, Alfarabi, Avicena,
+Avicebrón y otros autores. Sin duda, Domingo Gundisalvo y Juan de
+Sevilla fueron los iniciadores y divulgadores primeros de la filosofía y
+del saber semíticos en la Europa de la Edad Media.
+
+Ernesto Renán nos reconoce este mérito y nos concede por ello su nada
+sospechosa alabanza, diciendo: «La introducción de los textos árabes en
+los estudios occidentales divide la historia científica y filosófica de
+la Edad Media en dos épocas enteramente distintas, y el honor de esta
+tentativa, que había de tener tan decisivo influjo en la suerte de
+Europa, corresponde á Raimundo, arzobispo de Toledo y gran canciller de
+Castilla.»
+
+Claro está que muy fácilmente y con erudición de segunda mano, tomada de
+varios autores españoles, entre los cuales sobresalen Menéndez y Pelayo
+y Amador de los Ríos, pudiera yo extenderme aquí y convertir en libro
+este artículo para demostrar hasta la evidencia que todo el saber
+arábigo-judaico de España fue propio de los españoles, y que éstos, no
+sólo le crearon, sino que le divulgaron por toda Europa.
+
+El librito del Sr. Simonet, que da lugar á las consideraciones que hemos
+expuesto, las confirma con gran copia de erudición y con multitud de
+datos y de hechos, algunos de los cuales citaré en este escrito,
+tomándolos al azar ó prefiriéndolos por más curiosos. Muladíes ó
+españoles de puro origen, bien probado, ya por documentos históricos, ya
+por sus propios nombres de mal disimulada etimología latina ó
+peninsular, fueron: «Abdelmelic-ben-Hagib el Asolamí, Ali Ibn-Hazm, el
+célebre Ibn Thofail, el insigne botánico malagueño Ihn-Albaithar, el
+distinguido gramático Abdalah-Ben-Vivax, el poeta y naturalista Abú
+Otzman Ibn Loyon, los literatos y poetas Ibn Corral é Ibn Xalvator ó
+Salvador, y hasta el egriego filósofo Ibn Badja ó Pace (desfigurado el
+ablativo latino) á quien conocieron los filósofos escolásticos de la
+Edad Media con el nombre de Avenpace.» En conclusión (para terminar en
+este punto mi artículo, como termina el señor Simonet el libro de que
+trato), de los testimonios que hemos alegado se infiere que, ni al
+elemento arábigo, ni al berberisco, sino al indígena, se debe, en su
+mayor parte, el esplendor literario y artístico del califato cordobés y
+del antiguo reino nazarita. Y por si acaso nuestras razones parecieren
+poco fuertes, ó inspiradas tal vez por el sentimiento patrio,
+concluiremos apoyándolas en la autoridad de un crítico extranjero muy
+competente, del alemán Guillermo Lubke, que en su celebrado _Ensayo
+sobre la historia del arte_ se expresa así: «Si el arte árabe se
+desarrolló en España con más perfección que en los otros países
+_islamizados_, se debe sin duda á las relaciones íntimas de moros y
+cristianos, en las cuales, éstos comunicaron á aquéllos algo de lo
+noble, amable y caballeresco que resplandece en todos los ramos de su
+civilización, ciencias, arte y poesía.»
+
+Saltemos ahora de la llamada civilización oriental á la occidental, que,
+según Draper, también hemos destruido. Esta civilización, que Draper
+afirma que era superior á la civilización española del siglo XV, es la
+americana precolombina.
+
+Imposible parece que se diga de buena fe tamaño disparate. ¡Qué diantre
+de civilización había en América antes de su descubrimiento! Por casi
+todas partes era completo el salvajismo. Menos en el Perú, no creo que
+en región alguna hubiese animales domésticos. Había en varias tribus
+conocimientos elementales de agricultura, pero en las demás se vivía de
+la pesca y de la caza, ó los hombres se comían unos á otros. Los
+sacrificios humanos exigían millares de víctimas. El perpetuo estado de
+guerra y los vicios nefandos destruían la población é impedían su
+aumento. En Méjico, que era el imperio más civilizado, no habían
+descubierto aún que con un líquido combustible y con una torcida se
+podían alumbrar de noche, y la pasaban á oscuras por falta de candiles.
+Los jeroglíficos en embrión de aztecas, yucatecos y otros pueblos del
+centro de América (aun dando por supuesto que los más significativos y
+mejor pintados no son posteriores á la venida de la gente española y no
+son obra de indios industriados y medio civilizados ya por nosotros), á
+más de ser casi ininteligibles, dejan entrever una cultura harto
+inferior á la de los antiguos imperios del centro de Asia más de mil
+años antes de Cristo. Si algo hubo de más valor en la antigua
+civilización americana, había decaído y se había corrompido ó degradado
+antes de llegar los españoles. Poco ó nada tuvimos que destruir nosotros
+que no fuera perverso y abominable. En cambio llevamos á América nuestra
+propia cultura europea y cristiana, y llevamos el café, la caña de
+azúcar, el caballo, la vaca, el carnero, el trigo, las frutas exquisitas
+de Europa y de Asia, y otras mil cosas excelentes que por allí no había.
+
+Se nos acusa de haber procedido con crueldad y codicia y de haber
+sometido á duros trabajos y atormentado con atroces castigos á la
+población india, hasta el extremo de mermarla y aun de hacerla
+desaparecer en algunas regiones. No seré yo quien defienda á todos los
+aventureros españoles de entonces, admirables y gloriosos por su
+inteligencia y por sus bríos, pero que distan mucho de valer para
+modelos de santidad, y que tal vez, como vulgarmente se dice, eran lo
+peor de cada casa. Si hubieran sido aventureros ingleses, franceses ó
+alemanes los que á fines del siglo XV hubieran ido á América, ¿se
+hubieran conducido con más humanidad que los españoles? ¿Fueron más
+mansos y amorosos con los indios los alemanes á quienes el emperador
+Carlos V concedió que se estableciesen y se extendiesen por las que hoy
+son repúblicas de Venezuela y Colombia? ¿Se condujo más afable y
+dulcemente, no ya con los indios, sino con los mismos españoles
+establecidos en América, el enjambre de piratas, corsarios y
+filibusteros que en diferentes épocas fueron allí contra nosotros?
+
+Los hombres de guerra y de aventuras en todos tiempos, y más aún en el
+siglo XVI, no han pecado por lo cariñosos y suaves; y en dicha época
+había dos corrientes de sentimientos y de ideas que endurecían más sus
+entrañas: el fanatismo religioso de la Edad Media persistente aún, y el
+renacimiento pagano, que, al traernos las elegancias y los primores, las
+artes y las letras de la clásica antigüedad, nos trajo también no poco
+de su corrupción, de sus vicios, de sus pasiones sensuales y de su sed
+de deleites y bienes de fortuna. Muchos de estos defectos no podían
+menos de tenerlos los aventureros audaces que envió España á América;
+pero la misma España no los tenía. ¿Pueden ser más filantrópicas que lo
+que son las leyes de Indias? ¿Se mostraron nunca nuestros legisladores
+crueles ni faltos de caridad para con los pueblos salvajes ó
+semi-salvajes á quienes civilizamos y cristianizamos? ¿Ha habido nunca
+pueblo de más _católico_ corazón que el pueblo español? Y digo
+_católico_ en el más lato sentido de la palabra, envolviendo en ella el
+significado que tienen hoy las palabras _cosmopolitismo_ y
+_humanitarismo_. Fr. Bartolomé de las Casas no fué el único defensor de
+los indios; fué acaso el más vehemente y atrabiliario; pero antes y
+después de él hubo multitud de santos misioneros y de almas piadosas que
+defendieron y protegieron á los indios, y desde luego los consideraron
+iguales á ellos, y á veces superiores, cuando por su nacimiento, por la
+autoridad de que gozaban ó por el respeto que les tenían los de su
+casta, eran superiores en su tierra. No sería tan grande la tiranía y la
+opresión de España cuando, no sólo igualó al pueblo indio con el pueblo
+español, sino que dió cartas y títulos de nobleza á los indios que se
+distinguían ó eran ya nobles entre los suyos. Todavía, por ejemplo, es
+grande de España y duque, y goza de una pensión cuantiosa entre
+nosotros, el sucesor de Moctezuma.
+
+Y últimamente, con motivo del centenario del descubrimiento de América,
+la ilustre duquesa de Alba, ha sacado del archivo de su casa y ha
+publicado un tomo voluminoso, donde se contienen multitud de títulos de
+nobleza, escudos de armas y honrosos privilegios concedidos por los
+monarcas españoles á muchos señores indios á raíz de la conquista.
+
+En cuanto al pueblo, yo creo, y tengo por seguro, que se puede demostrar
+que en muchas de las tierras descubiertas y ocupadas por los españoles
+en América, los indios, en vez de perder, ganaron en ser conquistados.
+Aun durante la misma conquista, por mucha importancia que se dé á la
+superioridad de nuestra caballería, de las armas de fuego y de la
+pericia militar, no se comprende cómo unos pocos españoles pudieron
+vencer y sujetar con crueldades á grandes muchedumbres y á poderosos
+imperios. Esto se comprende mejor, entendido como debe entenderse:
+asegurando que los españoles triunfaron porque fueron allí como
+libertadores, y ganaron en muchas partes la voluntad y el auxilio de los
+indios mal contentos, los cuales lograron sacudir así la tiranía más
+espantosa. Es probable que en Otumba hubiese del lado de Hernán Cortés
+tantos indios como en el ejército contrario. Y no sin razón nos
+auxiliaron, porque salieron ganando en todo. «Antes, como dice Gomara,
+pechaban el tercio de lo que cogían y si no pagaban eran reducidos á la
+esclavitud ó sacrificados á los ídolos; servían como bestias de carga y
+no había año en que no muriesen sacrificados á millares por sus
+fanáticos sacerdotes». Después de la conquista, añade Gomara, «son
+señores de lo que tienen con tanta libertad que les daña. Pagan tan
+pocos tributos que viven holgando. Venden bien y mucho las obras y las
+manos. Nadie los fuerza á llevar cargas ni á trabajar. Viven bajo la
+jurisdicción de sus antiguos señores, y si éstos faltan, los indios se
+eligen señor nuevo y el rey de España confirma la elección. Así que,
+nadie piense que les quitasen los señoríos, las haciendas y la libertad,
+sino que Dios les hizo merced en ser de españoles, que los
+cristianizaron, y que los tratan y que los tienen ni más ni menos que
+digo. Diéronles bestias de carga para que no se carguen, y de lana para
+que se vistan; y de carne para que coman, ca que les faltaba.
+Mostráronles el uso del hierro y del candil, con que mejoran la vida.
+Hanles dado moneda para que sepan lo que compran y venden, lo que deben
+y lo que tienen. Hanles enseñado latín y ciencias, que vale más que
+cuanta plata y oro les tomaron. Porque con letras son verdaderamente
+hombres, y de la plata no se aprovechan mucho ni todos. Así que libraron
+bien en ser conquistados».
+
+Yo entiendo que la cándida y sencilla apología que acabo de citar, basta
+para prueba de cuán benéfico fué para los indios el triunfo de España
+sobre ellos. Dicha sencilla y cándida apología vale más que las
+declamaciones pomposas. Los hechos posteriores la confirman plenamente.
+Desde el Norte de Méjico hasta el extremo Sur de Chile y de la República
+Argentina, sería fácil demostrar que en el día de hoy hay más indios
+que hubo nunca y son más felices, mejores y más civilizados que jamás lo
+fueron; que bajo el dominio de España los indios que se distinguían ó lo
+merecían podían ser cuanto se podía ser entonces en España; generales,
+arzobispos, duques, marqueses, y presidentes de tribunales; y que ahora
+pueden ser, y son á veces, presidentes de las Repúblicas. En los Estados
+Unidos tal vez habrán sido más humanos con los indios. Pero yo no he
+visto indios muy en auge en los Estados Unidos, ni que alguno de ellos
+figure entre los personajes importantes, que por su riqueza, por su
+posición ó por su saber, influyen ni remotamente en el gobierno de la
+nación. Tal vez los indios de los Estados Unidos estén acorralados como
+en España solemos tener toros bravos en una dehesa ó jabalíes en un
+coto, mientras que los indios de las tierras que España y Portugal
+ocuparon, ya presiden las Repúblicas como jefes supremos, ya brillan
+como oradores en las asambleas legislativas, ya mandan ejércitos, ya
+recorren como diplomáticos las cortes de Europa, ya ganan fama y
+aplausos escribiendo en la lengua del pueblo que los conquistó elegantes
+é inspiradas poesías é interesantes libros en prosa, cuyo valer y mérito
+somos los primeros en reconocer nosotros los españoles, no
+escatimándoles la alabanza, sino complaciéndonos en darla, acaso y á
+veces más allá de lo justo.
+
+Las tremendas acusaciones de Draper contra España están puestas en su
+libro con mero intento teórico, á fin de que en su ramplona filosofía
+de la historia figuremos nosotros como un pueblo precito, y á fin de
+que, en el drama cuya acción es el desenvolvimiento de la inteligencia
+humana y el paso de la edad de la fe á la edad de la razón, haga España
+el papel más odioso. Pero en el día se renuevan y se exacerban estas
+acusaciones, no ya para filosofar, mas ó menos burdamente, sino para
+sacar muy duras consecuencias prácticas contra nosotros. En los Estados
+Unidos escriben hoy muchos para denigrarnos como Draper escribía, siendo
+lo más gracioso que todo lo que dicen contra nosotros es con el fin de
+ensalzar á los cubanos y de afirmar que deben ser independientes y
+libres. Acaso el más feroz de estos escritores anti-españoles sea un
+cierto Sr. Clarence King, que ha publicado en la revista _The Forum_ un
+articulo titulado _¿Ha de ser Cuba libre?_ Un amigo mío anglo-americano
+me envió hace un mes dicho artículo, excitándome á que le contestase y
+hasta brindándome con que insertaría mi contestación en una revista de
+su tierra.
+
+Las acusaciones del Sr. Clarence King, son menos razonables aún que las
+de Draper; pero como llevan el propósito de excitar en los Estados
+Unidos el odio y el desprecio contra España y de favorecer á los
+rebeldes de Cuba, auxiliándolos y declarándolos beligerantes, creo que
+algo conviene decir contestando al Sr. Clarence King, aunque la defensa
+que haga yo de España sea ligera, desenfadada y de broma, ya que el
+articulo del Sr. Clarence King no merece refutación más seria y
+detenida. Lo que diga yo sobre él será como remate y complemento de la
+impugnación que la salida de tono y los anatemas de Draper contra España
+me han inspirado.
+
+Empezando ahora por contestar á la acusación que nos dirige el Sr.
+Clarence King de haber exterminado la población india de Cuba, que llega
+á suponer se elevaba á un millón de almas, diré que parece imposible que
+con seriedad se insinúe, ya que no se afirme, semejante disparate. Si á
+nosotros, fundándose en él, se nos dice: ¿Qué habéis hecho de ese millón
+de almas? ¿Caín, que has hecho de tu hermano?, con la misma razón
+podemos suponer nosotros que, en la inmensa extensión de territorio
+ocupado hoy por la gran república, había lo menos cuarenta millones de
+indios, y preguntar luego con voz fatídica: ¡Caínes! ¿qué habéis hecho
+de ellos?
+
+De todos modos, á mí no parecería razonable dirigirme á los ingleses
+pidiéndoles cuenta de esos indios que han desaparecido. Se la pediría en
+todo caso á los que se han apoderado de sus bienes después de matarlos y
+viven hoy en el territorio que ellos tranquilamente poseían. Porque es
+absurdo é irracional, suponiendo que gente de casta española mató á un
+millón de indios para apoderarse de Cuba, simpatizar con los herederos y
+con los que se aprovechan aún de la matanza y del robo, y condenar por
+ese robo y por esa matanza á los españoles de por acá, que desde el
+descubrimiento y la conquista de América hasta hoy no han hecho más que
+predicar y legislar en favor de los indios.
+
+Es cosa de risa citar á Hatuei, que dijo que preferiría ir al infierno á
+ir al cielo con los españoles, para aplaudir á los descendientes de esos
+españoles porque se rebelan contra otros españoles, que no sacaron el
+menor provecho de la muerte de Hatuei ni le hicieron el menor agravio.
+Todo lo que dice el Sr. Clarence King acerca de esto vendría muy á
+propósito si hubiese aún en Cuba descendientes de Hatuei y de sus indios
+que apellidasen libertad y que pugnasen por arrojar de Cuba á los
+españoles intrusos, lo mismo á Weyler, que á Maceo ó que á Máximo Gómez.
+
+Otra no menos chistosa acusación del Sr. Clarence King contra nosotros
+se funda en la esclavitud de los negros; sosteniendo que, acostumbrados
+nosotros á mandar esclavos, no sabemos mandar hombres libres. No parece,
+al leer esto, sino que en los Estados Unidos no hubo esclavitud nunca.
+Dice también el articulista que España se vió _forzada_ á dar libertad á
+sus negros ¿Y quién le hizo tal fuerza? España dió la libertad de grado
+y con gusto. Y los propietarios de los negros no se opusieron con las
+armas á esta libertad, si bien en Cuba era el darla más difícil, más
+perjudicial económicamente y más peligroso que en los Estados Unidos,
+aunque no fuese más que porque en Cuba la población negra era tan
+numerosa como la blanca. No fué, pues, en España, fué en los Estados
+Unidos, ó al menos en mucha parte de ellos, donde se vieron _forzados_
+á dar dicha libertad; donde tuvieron que tragarla á regañadientes, y
+donde al que la dió, al libertador glorioso, no faltó quien en premio le
+matase de un tiro.
+
+Por lo demás, la compasión hacia los negros esclavos acaso se pudiese
+probar que ha sido más tardía que en nuestra raza en la raza
+anglo-sajona, que bastante tiempo ha sido _negrera_, y donde aún, en el
+presente siglo, se inventan teorías tan filantrópicas y consoladoras,
+como la de Malthus y la del _Struggle for life_.
+
+No en el día en que los españoles estamos harto abatidos, sino en los
+momentos ó en los siglos en que preponderábamos en el mundo, se le
+ocurrió á ningún español, que tuviera séquito y que valiera algo, el
+considerarse de una raza superior á las demás razas humanas, y el
+despreciarlas y humillarlas. Ni cuando el Gran Capitán se enseñoreó de
+Italia arrojando á los franceses; ni después de Lepanto, de San Quintín
+y de Pavía; ni cuando en Trento prevalecieron nuestros teólogos y
+reformando la iglesia oponían fuerte valladar al protestantismo y
+trataban de conservar la virtud que informaba y que unía la civilización
+europea; ni cuando desde principios del siglo XV, con tenacidad
+admirable y con fe constante, agrandábamos experimentalmente el concepto
+de las cosas creadas, circunnavegando el planeta, cruzando mares
+incógnitos y tenebrosos y descubriendo nuevos mundos y nuevos cielos,
+jamás hemos menospreciado á las otras naciones ni las hemos tratado con
+insolente orgullo, ni las hemos insultado como en el día se nos insulta.
+
+A la verdad, ni ahora ni nunca habrá un solo español que rebaje la
+gloria de Lincoln; todos ensalzaremos esa gloria, pero alguna, aunque
+sea menor, nos toca colectivamente, porque dimos de buena voluntad y no
+por fuerza libertad á los esclavos negros de Cuba; y alguna gloria
+también, anterior y á mi ver más clara y con algo de divino, nos toca
+por haber sido de nuestra raza santos varonescomo Alonso de Sandoval y
+Pedro Claver, que hicieron por los negros, en un siglo en que aún se
+ignoraba hasta el nombre de filantropía, movidos de caridad cristiana,
+obras maravillosas por amor de Dios y de los negros de Africa.
+
+Supone el Sr. Clarence King que en el carácter español (ya se entiende
+que en el de los españoles peninsulares, pues en el de los cubanos,
+sobre todo si son rebeldes, ha de haber habido una transformación
+dichosa), supone, digo, que en nuestro carácter persiste, en combinación
+diabólica, la crueldad pagana de Roma, reforzada y sublimada con feroz
+intensidad por la Inquisición. De aquí resulta que el más blando y
+humano de nosotros es un Calígula-Torquemada. Y que á fin de evitar que
+sigamos haciendo atrocidades contra los pobrecitos é inofensivos
+insurrectos, los Estados Unidos tienen el deber moral de reconocer la
+beligerancia de dichos señores que no talan, ni incendian, ni saquean,
+ni cometen atrocidad alguna.
+
+Lo de la Inquisición es una cantaleta que nos están dando los
+extranjeros desde hace mucho tiempo, y que nos tiene ya tan aburridos,
+que casi justifica que algunos españoles se pongan fuera de sí y en
+apariencia se vuelvan locos, aunque sean sujetos de mucha madurez y
+juicio. Así es que, sin duda por chiste y para lucir la agudeza de su
+ingenio, alguien defienda la Inquisición todavía, como por ejemplo, lo
+hace con mucha gracia el catedrático D. Juan Manuel Orti y Lara, el cual
+llega á exclamar: «¡Oh dichosas cadenas del Santo Oficio, que tan
+fuertemente sujetaban al monstruo de la herejía, que no le dejaban
+libertad alguna para impedir á los ingenios españoles el vuelo que
+tomaron desde las alturas de la fe por las regiones del saber y de la
+poesía!»
+
+Claro está que el monstruo de la herejía, que hoy anda suelto en España
+sin que la Inquisición le encadene, no impide al Sr. Orti y Lara que
+vuele por donde se le antoje y hasta que haga la apología de la
+Inquisición. Pero yo no quiero ni puedo hacerla, y convendré con el
+señor Clarence King en que la Inquisición era una infernal maquinaria
+muy á propósito para atormentar y matar á la gente. En lo que no
+convengo con el Sr. Clarence King, sacando una consecuencia opuesta á la
+suya y muy favorable á los españoles, es en que nosotros, poseedores de
+la maquinaria susodicha, hayamos atormentado y asesinado jurídicamente á
+más personas que las atormentadas y asesinadas jurídicamente en no pocas
+naciones extranjeras, donde tal vez y sin tal vez no hubo Inquisición
+nunca. Jamás la Inquisición de España se regaló ajusticiando víctimas
+tan ilustres como Servet, Vanini y Bruno. Jamás la Inquisición de España
+condenó, sino que aplaudió, defendió y ensalzó á Copérnico, á Galileo y
+á otros sabios, á quienes en tierra donde no había Inquisición
+condenaban. Y en lo tocante á la muchedumbre de gente menuda, quemada,
+ahorcada ó muerta por otros medios á manos del fanatismo religioso, nada
+tienen que envidiarnos los pueblos más cultos que en el día hay en
+Europa. Sólo de brujos y brujas, si hemos de creer á Michelet, en
+Tréveris quemaron siete mil; pocos menos en Tolosa de Francia; en
+Ginebra quinientos en tres meses; en Wurtzburgo, ochocientos de una sola
+hornada, y mil quinientos en Bamberg. Convengamos en que jamás hubo en
+España tan espléndidas y colosales chamusquinas. Y es lo más chistoso,
+si yo no recuerdo mal (porque no doy ahora para comprobarlo con una
+Historia de los Estados Unidos que contenga el periodo colonial), que en
+esos Estados se quemaron y se ajusticiaron también brujos y brujas con
+profusión pasmosa. Por donde yo me inclino á sospechar que en toda la
+América, dominada por España durante los sigos XVI y XVII, no hizo la
+Inquisición tantas víctimas, contando judíos, mahometanos, y herejes
+relapsos y hechiceros de todo linaje, como las víctimas que por sólo el
+delito de brujería fueron sacrificadas en los Estados Unidos cuando aún
+eran colonias.
+
+Otra de las razones que tiene el Sr. Clarence King para desear que Cuba
+no sea española, es que Cuba es un paraíso muy fecundo y que en otras
+manos más trabajadoras y hábiles produciría mucho más. Este argumento,
+no obstante, no vale nada en favor de los cubanos. Es probable, es casi
+seguro que si los dejásemos en libertad, Cuba no prosperaría más de lo
+que hoy prospera. Si prevaleciesen los negros, Cuba sería como Haití, y
+si prevaleciesen los blancos y mulatos, Cuba sería como es Santo
+Domingo. Los cubanos, que de buena fe y de corazón estén con los
+rebeldes, si quieren entrever y columbrar el porvenir que siga á su
+triunfo, bien pueden mirarse en el citado espejo. Harto lo comprenderá
+el señor Clarence King, coincidiendo con mi parecer; pero por cierta
+púdica delicadeza no deja ver el fondo de su pensamiento. El fondo de su
+pensamiento es que Cuba llegue á ser una estrella más en la bandera de
+su patria. Adiós entonces idioma, casta, sangre y linaje españoles en la
+Isla. En ella, al cabo de veinte ó treinta años ó de menos, no se
+hablaría más que inglés. Todo hombre de origen español desaparecería de
+la Isla más pronto que desaparecieron los indios cuando se apoderaron de
+la Isla los españoles.
+
+¿Pero qué mal, qué daño, qué terribles ofensas hemos hecho los españoles
+de la Península á los españoles de Cuba, para que á ser unos con
+nosotros prefieran algo á modo de suicidio colectivo?
+
+Nada prueba menos que el exceso de prueba. Figurémonos que el Sr.
+Clarence King tiene razón; que los españoles no sabemos gobernarnos;
+que nuestra administración es absurda y corrompida. Con esto no probará
+sino una cosa: que si los cubanos toman muy á pecho su desgobierno, no
+deben separarse de España, sino separarse de ellos mismos y ser otros de
+los que son, y convertirse, por ejemplo, en _yankees_. ¿En una nación
+tan democrática como es y ha sido siempre la nuestra, qué diferencia
+puede haber ni hubo nunca entre un español de Cuba ó un español, v. gr.,
+de Málaga, de Loja ó de Logroño? ¿Los que alternan, en España, en el
+poder, con turno más ó menos pacifico, los Narváez, los Cánovas y los
+Sagastas, ¿no pudieron ser cubanos? ¿Qué inferioridad hemos supuesto
+nunca, ni por ley ni por costumbre, que exista entre un español de por
+acá y un español de por allá? La igualdad más perfecta entre todos los
+españoles de la Península y de Ultramar ha sido proclamada siempre en
+leyes, pragmáticas, ordenanzas y decretos. Felipe II la proclamó
+solemnemente con palabras citadas por el mismo Sr. Clarence King. Si
+esta unidad legal existió bajo un poder absoluto, lo mismo era para los
+peninsulares que para los cubanos, y estos últimos no podían pretender
+entonces ser más libres que nosotros. Pero no bien hubo en España una
+Constitución liberal, en 1812, la Asamblea que formó esta Constitución
+declaró, adoptando la elevada idea de Felipe II, que la nación española
+es el conjunto de todos los españoles de ambos hemisferios. Las
+libertades de que desde entonces debieron gozar los peninsulares las
+debieron gozar también los cubanos. No fué culpa nuestra que Fernando
+VII, el Deseado, diese al traste con todas esas libertades, no bien
+volvió á España en 1814. Renacieron dichas libertades en 1820, en
+virtud, por desgracia, de un motín militar, que puede considerarse como
+el pronunciamiento inicial en la larga serie de pronunciamientos que
+después ha habido. Y menos culpa nuestra es aún que, en 1823, así los
+peninsulares como los cubanos, perdiésemos de nuevo las mencionadas
+libertades, por obra de los cien mil hijos de San Luis, sostenidos
+moralmente por la Santa Alianza, ó sea por Rusia, Prusia y Austria, con
+el beneplácito sin duda de la libre Inglaterra.
+
+De cuantas crueldades y tiranías y de cuantas muestras de grosero,
+torcido y falso celo religioso hizo y dió entonces un partido fanático
+por el afán de extinguir en España la civilización moderna y de
+retroceder á una edad de ignorancia y barbarie, que jamás existió y fué
+completamente soñada, más culpa que dicho partido fanático y servil
+tuvieron la Santa Alianza, los franceses que ejecutaron sus órdenes y
+casi toda Europa, abrumando con su peso al pueblo español y desatando
+las manos de Fernando VII para que, en premio de haber peleado por su
+trono, cargase á este pueblo de cadenas. Pero aun así, justo es confesar
+que los cubanos fueron los que menos padecieron, si es que algo
+padecieron, de este último absolutismo de los diez años.
+
+Una prueba más de que no son los españoles peninsulares tan culpables
+de este absolutismo de los diez años, sino de que nos le impusieron las
+más poderosas naciones de Europa, es que desde que en 1834 hubo en
+España un gobierno liberal, los gobiernos de esas naciones se negaron á
+reconocerle, le volvieron la espalda y favorecieron al pretendiente, rey
+de los fanáticos y serviles. El nuevo orden de cosas no fue reconocido
+en España, por Prusia y Austria hasta después de la revolución de 1848,
+y por Rusia hasta 1857.
+
+Y como yo no quiero condenar á nadie en más de lo justo, y menos á
+naciones tan ilustres como Rusia, Prusia y Austria, ni quiero tampoco
+injuriar al partido absolutista español, diré que alguna explicación y
+hasta disculpa tuvieron el odio y el terror de ellos á las modernas
+libertades, ya que tanto glorificaban, como el Sr. Clarence King, la
+primera Revolución francesa. Por pasmosos que hubiesen sido sus triunfos
+guerreros, no bastaban á atenuar las atrocidades de Dantón, Marat y
+Robespierre, y los espantos del _Terror_ y de la guillotina; y fue lo
+peor que todo ello tuviese por resultado un gran genio militar sin duda,
+pero á la vez un déspota, que humilló y ensangrentó la Europa entera,
+sin que el más hábil y sutil profesor de filosofía de la historia pueda
+descubrir, fuera de la ambición personal, del prurito de elevar á la
+familia y á los amigos, y del afán del predominio de un pueblo sobre los
+otros, propósitos y fines altos y providenciales, parecidos á los que
+más ó menos conscientemente tuvieron Alejandro y César.
+
+Será pensamiento mío, que tal vez escandalice á muchas personas, pero
+que ahora se me ocurre y no puedo menos de expresarle: la primera
+Revolución francesa, en vez de acelerar el advenimiento de la libertad
+verdadera y los progresos del linaje humano, vino á atajarlos,
+poniéndoles, como obstáculo que tienen que saltar en su curso, el miedo
+y la repugnancia que los desórdenes y crímenes de la Revolución
+inspiraron.
+
+Como quiera que ello sea, pues sería muy largo discutirlo aquí, vuelvo á
+la cuestión de Cuba. Hoy que tenemos libertad, los cubanos la tienen
+también como nosotros. Sus senadores y sus diputados toman asiento en
+nuestras Cortes. Allí defienden sus intereses, allí piden reformas, allí
+concurren á legislar con los demás representantes del pueblo, y aun son
+más considerados y atendidos. Nunca, pues, la rebelión ha sido menos
+justificada que en el día por motivos políticos.
+
+¿Lo será acaso por motivos económicos? Menos aún. Los cubanos no pagan
+tanta contribución como nosotros. Apenas pagan contribución territorial.
+Pagan en las aduanas. Y si algún empleado de los que van de la
+Península, se enriquece por allá, bien puede afirmarse que no es á costa
+sino con beneficio de ellos, favoreciendo el contrabando.
+
+En lo tocante á la solicitud con que el gobierno de la metrópoli procura
+el fomento de la producción agrícola, de la industria y del comercio de
+Cuba, se llega á un extremo casi increíble. En prueba de ello, baste
+citar el Tratado que los señores Foster y Albacete negociaron en
+Madrid, siendo Presidente de la República el Sr. Arthur, y que el Sr.
+Cleveland, no bien entró en la Casa Blanca, retiró sin consentir que se
+ratificase. Si el Tratado hubiese sido ratificado, los azúcares de Cuba
+hubieran ido á la gran República libres ó casi libres de derechos, y de
+la misma manera hubieran sido recibidas en Cuba las harinas, las carnes
+y muchos productos de la industria anglo-americana. Inútil es ponderar
+la prosperidad y el auge que esto hubiera traído á la perla de las
+Antillas. Para lograr este fin, hubiéramos sacrificado nosotros con buen
+ánimo la agricultura de Castilla, cuyas harinas no hubieran podido
+resistir la competencia, el comercio de Santander, bastante de la
+industria catalana y no cortos intereses de nuestra marina mercante.
+
+Alguna queja tengan acaso los cubanos de que, á fin de proteger la
+industria azucarera peninsular, se grave con demasiado derecho de
+introducción la azúcar de Cuba; pero el fundamento de esta queja es
+aparente cuando se considera el corto consumo que España puede hacer y
+hace de azúcar, en comparación de lo que totalmente produce la Isla, que
+por otra parte cuenta con más ricos, favorables y cercanos mercados.
+
+Dice el Sr. Clarence King, que por codicia, por la riqueza que de la
+Isla sacamos, y por lo que esperamos sacar, nos resistimos á que sea
+independiente y libre. A mi ver, nada hay más falso; y creo que de los
+dieciocho millones que hay de españoles, sólo no pensarán como yo mil ó
+dos mil á lo más. Todos sabemos que en los cuatrocientos años que hace
+ya que poseemos á Cuba, sólo durante quince ó veinte ha habido sobrantes
+en las Cajas de Ultramar. En los otros trescientos ochenta y tantos
+años, Cuba no nos ha valido sino gastos, sacrificios y desazones. ¿Pues
+entonces--dirá el Sr. Clarence King--por qué España no abandona á Cuba?
+La pregunta equivale á la que pudiera hacerse á una buena madre, cuya
+hija mimada no le trajese más que gastos, si se le aconsejara que la
+dejase en plena libertad para que ella se ingeniase y buscase quien con
+más lujo la mantuviera. Conservar á Cuba no es para nosotros cosa de
+provecho, sino punto de honra de que España no puede prescindir.
+
+La nación que ha descubierto, colonizado, cristianizado y civilizado á
+América, tiene más derecho que ninguna á ser y á llamarse americana, aun
+dentro de las doctrinas de Monroe, y tiene el deber sagrado é ineludible
+de sostener este derecho con razones y con armas, hasta donde sus
+fuerzas alcancen y mientras su sangre, su dinero y su crédito no se
+agoten.
+
+No se comprenden los argumentos que se puedan alegar en los Estados
+Unidos para proclamar la beligerancia de los insurrectos cubanos y para
+excitar acaso á otras potencias á que también la declaren. No hubiera
+habido menos motivo para pedir ó declarar hace años la beligerancia del
+Tempranillo, del Chato de Benamejí ó de los Botijas. No se conducen
+mejor Máximo Gómez y su cuadrilla ni atinan con más habilidad á
+escabullirse de sus perseguidores. Las diferencias que hay son
+favorables á aquellos antiguos bandidos de la Península, porque no eran
+incendiarios, y porque, cuando se acogían á indulto, cumplían como
+caballeros y no volvían á las andadas, engañando y burlando á los que
+los habían indultado.
+
+En la pasada guerra civil cubana, el conde de Valmaseda, ofendido de
+estas villanías con que era burlada y pagada la generosidad española,
+dió un bando, no he de negar que harto violento; pero esto no basta para
+justificar la nota dirigida por el Sr. Fish, secretario de Estado, al
+ministro de España en la gran república.
+
+Esta nota es una dura reprimenda hecha en nombre de la civilización
+cristiana y de la humanidad, por alguien que debió de creerse, sin el
+menor interés, representante y Encargado de Negocios de dicha
+civilización y aun del linaje humano, y con autoridad para dirigirse á
+nosotros como á un subordinado suyo. Fueran las que fueran las faltas
+cometidas por el conde de Valmaseda, el Sr. Fish cometió al dirigir la
+nota un atentado contra la soberanía, la autonomía y el decoro de
+España, cuyo ministro, si su gobierno no hubiera sido tan débil y le
+hubiera prestado apoyo, lo menos que hubiera debido hacer es devolver la
+nota sin contestación, dándola por no recibida, como alguna otra nota,
+menos insolente y soberbia, se devolvió en Madrid á un ministro
+anglo-americano.
+
+Ahora, por fortuna, si de algo han pecado el noble general Martínez
+Campos y los demás jefes y autoridades de España en Cuba, ha sido de
+lenidad, de espíritu de conciliación y de generosa confianza. Repito,
+pues, que no se comprenden los argumentos que pueden alegarse en los
+Estados Unidos para declarar la beligerancia de los insurrectos cubanos
+y para excitar á otras potencias á que la declaren.
+
+Ni el gobierno español ni sus agentes han cometido ni cometerán en Cuba
+crueldad alguna. Aunque los foragidos que están asolando el llamado, por
+el Sr. Clarence King, fecundo paraíso, no merecen que las potencias
+cultas de Europa los amparen ó los protejan, no contra nuestra saña,
+sino contra nuestra justicia, yo espero que ésta se temple y mitigue con
+la mayor misericordia; mas no por eso acierto á explicarme que á los
+cabecillas rebeldes, á los principales al menos y á los que no tienen
+siquiera la excusa de ser cubanos y de estar cegados por un mal
+entendido amor á la patria, se les perdone si llegan á caer en poder de
+nuestros soldados. Justo y necesario será algún saludable escarmiento.
+
+Difícil es, cuando no imposible, descubrir el motivo de queja que, en
+nación tan grande y generosa como los Estados Unidos, pueda haber contra
+España, bastante á mover á mucha parte de su ilustrada prensa periódica,
+al Sr. Clarence King y á una respetable comisión de senadores, á que
+pidan, valiéndose de mil injurias contra España, que el gobierno de la
+gran república declare beligerantes á los insurrectos, procure que
+otras potencias también los declaren, y garantice así la impunidad de
+todos ellos para el día en que depongan las armas, cansados de andar á
+salto de mata y de perpetrar toda clase de delitos. Por el contrario,
+España es quien puede quejarse por no pocos motivos: porque la acogida y
+el favor que reciben en aquel país los ingratos y rebeldes hijos de
+España excede sobremanera á la más franca hospitalidad, y porque bien
+puede recelarse que excitado por ellos el gobierno anglo-americano ha
+mostrado con frecuencia cierto prurito de vejarnos y lastimarnos.
+
+Hay una, en mi sentir, detestable costumbre, fundada en torcidos
+principios de Derecho internacional, que prevalece en todas las naciones
+cultas, y no lo negamos, también en España. Hablo de la exagerada
+obligación en que se creen los gobiernos de proteger á sus súbditos en
+país extraño y de pedir, hasta con amenazas, que reciban indemnización
+de perjuicios que se les causen ó pérdidas que tengan.
+
+Los gobiernos, movidos por la opinión pública, extraviada ó violenta,
+reclaman, tal vez sin mucha gana y por cumplir, pero reclaman, y suelen
+nacer de las reclamaciones, tirantez, enfriamiento de amistad y hasta
+conflictos. Y es lo más deplorable, que cuando la potencia que reclama
+es fuerte, humilla á la débil, en ocasiones la atrepella y casi siempre
+le saca el dinero. Y en cambio, cuando es más débil la potencia
+reclamante, en vez de salir airosa, es desdeñada en su reclamación, y
+su súbdito ofendido se queda burlado en vez de lograr ser indemnizado.
+
+Cuando por cualquiera circunstancia se equilibran las fuerzas de las
+potencias reclamante y reclamada, suelen originarse hasta guerras,
+aunque para declararlas se busque ó se invente otro fundamento. Así, por
+ejemplo, si bien se rastrea y aun se escarba hasta llegar á la raíz de
+algunas expediciones belicosas, se verá que nacen de reclamaciones poco
+atendidas de particulares. Probablemente, si Francia y España no
+hubieran reclamado algo en balde para súbditos suyos, tal vez nunca
+hubieran tenido la ocurrencia de favorecer en Méjico á un partido
+monárquico y un tanto aristocrático y de ir allí á levantar el trono,
+que pagó más tarde muy caro un príncipe egregio y bondadoso. Tampoco sin
+reclamaciones hubiera habido guerra del Pacifico, ni bombardeo de
+Valparaíso y del Callao.
+
+Cuando la nación de quien se reclama es débil, sin duda que no hay
+guerra, pero suele haber violencia y atropello. Así, pocos años ha (y
+prescindo de todo disimulo diplomático) Italia contra Colombia.
+
+Véase, pues, con cuánta imparcialidad reconozco que apenas hay potencia,
+incluso España, que no adolezca de esta manía de reclamar exageradamente
+en favor de sus súbditos, establecidos ó de paso, en país extranjero,
+aunque cristiano y civilizado como aquel de que son naturales. A mi ver,
+sería bueno y provechoso decidir en el primer gran Congreso diplomático
+que haya, que esa protección del súbdito en país extranjero no la
+ejerza ninguna potencia cristiana y culta, sino cuando dicho súbdito
+vaya á vivir á un país bárbaro ó resida en él, y que, si reside en un
+país culto y cristiano, como el país de que procede, se someta á las
+leyes, usos y costumbres del país de su nueva residencia, sufra las
+molestias y se exponga á los peligros que allí sufren ó á que allí se
+exponen los demás, y reclame contra cualquier agravio ó daño, no por la
+vía diplomática, sino por los medios y recursos que le preste la
+legislación del país adonde voluntariamente ha ido.
+
+Así se evitarían muchos males. Así se evitaría que, en ocasiones, en vez
+de ser una ventura que venga un extranjero, con capital ó con
+inteligencia ó con ambas cosas, á un país pobre y débil, sea una
+calamidad ó un ominoso preludio de vejámenes y sobresaltos, y así se
+evitaría que el extranjero que pasa de un país débil á un país fuerte
+sea desatendido y acuda en balde, en cualquier reclamación, á su
+legación, á su cónsul ó directamente á su gobierno.
+
+Hasta hoy no se ha pensado en esta reforma del Derecho internacional,
+que ligeramente dejo indicada. No clamo, pues, contra la costumbre
+protectora. No protesto del uso, sino del abuso. Y lo que más lamento es
+que en los Estados Unidos se haya sutilizado y alambicado tanto el uso ó
+el abuso, que no reclaman sólo en favor de legítimos, castizos y nativos
+anglo-americanos, sino en favor de cualquier cubano rebelde que se va á
+la gran república huyendo de la autoridad española por delitos políticos
+que su nueva patria adoptiva no considera como tales. Han procedido de
+aquí muchas reclamaciones, que hemos satisfecho con longanimidad
+lastimosa, por donde los rebeldes, al ver la protección triunfante que
+se les otorga y la condescendencia con que España la acepta y paga,
+desdeñan á España y reciben alicientes y estímulos para rebelarse contra
+ella.
+
+A despecho de tanta dificultad, entre las cuales, como se ve, cuentan
+por algo las que los Estados Unidos nos suscitan, todavía espera la
+mayoría de los españoles, y yo con ella, que Cuba, por ahora, _no ha de
+ser libre_, como el Sr. Clarence King ansía y propone. Esperemos que
+Cuba siga siendo libre, pero española, como la metrópoli desea, pero
+tenga por seguro el Sr. Clarence King que, si por desgracia y lo que
+Dios no permita, se agotasen nuestros recursos y tuviésemos que
+abandonar la gran Antilla, no hay español peninsular que sueñe por
+espíritu vengativo con que aquello se vuelva ó _yankee_ ó _merienda de
+negros_. Por cima del patriotismo y más allá del patriotismo, vive y
+alienta en nosotros el amor de casta ó de raza. Ojalá, primero, que Cuba
+siga siendo española; pero si Cuba deja de serlo, ojalá que sea pronto,
+para gloria y satisfacción de la antigua madre patria, una gran
+república cultísima y floreciente. Entonces, Máximo Gómez, por ejemplo,
+á quien ahora fusilaríamos ó ahorcaríamos sin escrúpulo y para cumplir
+con una penosa obligación, brillaría con aplauso nuestro, á la altura de
+los egregios libertadores; podría ponerse al nivel de Simón Bolívar y de
+Jorge Washington y tener estatuas y monumentos como los que ellos
+tienen. Lo malo es que bien se puede apostar uno contra mil á que ese
+estado de florecimiento y de grandeza no llegará para Cuba, ni en muchos
+siglos, si prematuramente y con marcada y notoria ingratitud, lograra
+separarse ahora de la metrópoli. Queden, pues, tranquilos los
+anglo-americanos y los hispano-americanos, y no recelen, que ni á Jorge
+Washington ni á Simón Bolívar le suscite el cielo ó el destino un rival
+de gloria.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+LOS ESTADOS UNIDOS CONTRA ESPAÑA
+
+
+Desde que empezó la funesta guerra de Cuba hasta el día de hoy, en medio
+de los enormes disgustos y cuidados que nos afligen, algo hay que
+celebrar, sirviéndonos de consuelo y dándonos esperanza de un éxito
+dichoso.
+
+Celebremos pues, en primer lugar, el acendrado y generoso patriotismo
+del pueblo español que, por una causa que no puede traernos provecho,
+pero en la que está interesada la honra nacional, sufre con resignación
+y hasta con gusto los grandes sacrificios de sangre y de dinero que se
+le han impuesto y que se le impondrán en lo futuro. Y celebremos además,
+prescindiendo de todo interés de partido, la enérgica y atinada
+actividad con que el general Azcárraga, ministro de la Guerra, ha
+logrado enviar á la grande Antilla, con extraordinaria rapidez, los
+hombres y los recursos que allí se requieren, para que la rebelión pueda
+ser sofocada.
+
+Poco propicia ha sido hasta ahora la fortuna á nuestros generales,
+cuando consideramos la magnitud de los medios que la nación y su
+Gobierno les suministran; pero España no debe ni puede censurarlos,
+antes conviene que los elogie y aun los bendiga porque no desesperan de
+la salud de la patria.
+
+De un general pueden exigirse valor, serenidad, autoridad y pericia en
+las cosas militares. Lo que no puede exigirse, no siendo lícito culpar á
+nadie de que le falte, es aquella inspiración maravillosa que el genio
+de la guerra infunde á veces en el alma de los grandes capitanes y por
+cuya virtud obtienen triunfos que todas las ciencias bélicas y las
+estrategias más profundas jamás explican. En Gonzalo de Córdoba y en
+Hernán Cortés, por ejemplo, hay un no sé qué de sobrenatural que nos
+pasma y con lo que sería delirio contar para todas las ocasiones.
+
+En la ocasión presente y desistiendo de exigir como obligación ó como
+deber las inspiraciones ó los milagros del genio, nuestros generales,
+antes Martínez Campos y ahora Weyler, merecen aprobación y aun aplauso.
+Los justifica, sobre todo, la destreza del enemigo para rehuir el
+combate, escapar á la persecución y escabullirse y esconderse. En la
+gran extensión de la isla, en sus bosques y ciénagas, en lo quebrado y
+áspero del terreno á veces y en lo insalubre y mortífero de aquel clima
+para los europeos, encuentran apoyo los insurrectos, y nuestros soldados
+obstáculos harto difíciles de superar. Si recordamos que en la primera
+mitad de este siglo hubo en Andalucía foragidos como el Tempranillo, el
+Chato de Benamejí, el Cojo de Encinas Reales, Navarro y Caparrota, y que
+teniendo cada cual una cuadrilla de diez ó doce hombres á lo más, en
+campo raso, donde, si á veces el terreno es quebrado, no hay selvas
+tupidas ni lugares pantanosos, todavía burlaron las persecuciones y se
+sustrajeron durante largos años á las batidas que dió el poder público
+para cazarlos, no debemos extrañar que, á pesar de nuestro valeroso y
+valiente ejército, recorran la isla Antonio Maceo, Máximo Gómez y otros
+malhechores, con disfraz de patriotas, y que talen, incendien y saqueen
+sin que se haya logrado aún capturarlos é imponerles el castigo que
+merecen.
+
+La disculpa del poco éxito alcanzado hasta ahora no puede tener
+fundamento más sólido ni más claro.
+
+En cambio son dignos de omnímodas alabanzas, singularmente en el general
+Martínez Campos, el noble patriotismo y la suprema abnegación con que
+fué á Cuba, exponiéndose en una lucha sin gloria á la mengua ó á la
+pérdida de su crédito, que ya no podía ser mayor. Y no menos alabanza
+piden la lenidad, la dulzura y el espíritu de conciliación con que el
+general Martínez Campos, durante todo el tiempo que ha mandado en la
+isla, ha tratado á los diferentes partidos políticos que en ella hay,
+sin excluir á los que llenos de imperdonable ingratitud hacia la
+metrópoli y ciegos por ambición ó por falso y torcido amor al suelo
+natal, anhelan y buscan la separación de Cuba y de España.
+
+A pesar de esta conducta circunspecta y humana del general Martínez
+Campos, en nada desmentida hasta el día por su sucesor el general
+Weyler, y á pesar de que los insurrectos no tienen residencia fija ni
+guarida permanente, sino que andan á salto de mata, más que como
+soldados como ladrones, ha ocurrido lo que á nadie sorprende, porque se
+preveía; pero lo que á toda persona honrada y juiciosa escandaliza y
+aturde. El Senado anglo-americano, después de larga discusión, en que
+muchos de sus más notables individuos se han desatado en groserísimas
+injurias contra España, ha estimulado y autorizado al presidente
+Cleveland para que, en el momento que considere más oportuno, declare la
+beligerancia de los insurrectos.
+
+Durísimo, feroz es el ultraje que el Senado anglo-americano ha hecho á
+España y que la Cámara de representantes de la misma República casi por
+unanimidad ha confirmado luego; pero aunque los periódicos más
+acreditados de la Península miran con calma la ofensa que hemos recibido
+y recomiendan al pueblo español prudencia y sufrimiento, todavía quiero
+yo, valga por lo que valga y hasta donde mi voz pueda ser oída,
+recomendar prudencia y sufrimientos mayores.
+
+Es innegable que en la resolución que se ha tomado y en los motivos que
+se han alegado para tomarla se nos ha hecho el insulto más sangriento
+que hacer se puede. Un sujeto cualquiera, medianamente celoso de su
+honra, ofendido así por otro sujeto, quedaría afrentado, humillado y
+escarnecido si no pidiese y buscase la venganza en un duelo á muerte.
+Pero ¿qué paridad hay entre lo que sucede y debe suceder cuando se trata
+de particulares y lo que sucede y debe suceder entre dos potencias
+soberanas?
+
+Los padrinos de los particulares desafiados, cumpliendo con las leyes
+del honor y del duelo, no consienten que nadie riña en él con ventaja,
+ni uno contra cuatro, ni con mejores ni más poderosas armas éste que el
+otro, sino que todo lo equilibran procurando la posible igualdad de
+fuerzas ó de destreza y de probabilidades del triunfo. Muy bueno y
+deseable sería que no hubiese riñas sino paz entre los hombres; pero ya
+que hay riñas, es laudable y extraordinario progreso el desafío bien
+ordenado entre particulares. Por el contrario, la guerra entre naciones,
+á pesar de cuanto han ganado los usos y costumbres, y á pesar de los
+decantados progresos del derecho de gentes, sigue siendo casi tan
+desordenada y salvaje como en los tiempos antiguos, por más que esto se
+vele ó disimule con refinamientos hipócritas. Una nación, aislada como
+lo está España, con menos de la cuarta parte de habitantes que tienen
+los Estados Unidos y con muchísimos menos recursos pecuniarios para
+comprar ó fabricar los costosísimos medios de destrucción que hoy se
+emplean, incurriría en un heroico delirio y cometería un acto de
+inaudita temeridad en provocar á dichos Estados, pidiéndoles, con
+sobrada energía, satisfacción de una injuria, que, en mi sentir, se
+puede por ahora disimular sin desdoro. Obvias son las razones que tengo
+para aconsejar este prudente disimulo, por parte de los poderes
+públicos, se entiende, y quedando á salvo la lengua y la pluma de cada
+ciudadano español, para devolver con creces agravio por agravio y para
+desahogarse hasta quedar satisfecho y pagado.
+
+Entiendo con esto que un desahogo particular, con el motivo de que vamos
+tratando, es disculpable, aunque á poco ó á nada conduzca: pero
+cualquiera manifestación colectiva en ofensa y en odio de la gran
+República Norteamericana sería hoy por todos estilos perjudicial y
+contraproducente, y nos quitaría mucha parte de la razón, de que debemos
+cargarnos. Veo, pues, con verdadero contento la circunspección y el
+juicio con que casi todos los periódicos de España aconsejan al pueblo
+que se abstenga de tales manifestaciones, y la prudente energía con que
+el Gobierno se apercibe á prevenirlas ó á reprimirlas.
+
+Pero yo aún voy más allá en excitar al Gobierno á la longanimidad y á la
+paciencia. Creo que el Gobierno no debe siquiera pedir por la vía
+diplomática satisfacción al gobierno de Washington por las groseras
+injurias y calumnias que han lanzado contra España varios senadores
+desde el Capitolio de Washington.
+
+Hay que tener en cuenta que en aquella gran República no suelen ser los
+_politicians_ las gentes más estimadas, mejor educadas y más sensatas:
+que por allí no se guardan en las discusiones públicas el mismo decoro y
+la misma cortesía que en los Parlamentos europeos, y que en el estilo y
+hasta en los modales se advierte cierta selvática rudeza, por influjo
+acaso del medio ambiente, por cierto atavismo, no transmitido por
+generación como el pecado original, sino por el aire que en aquellos
+círculos políticos se respira. Cuando en los escaños de un Cuerpo
+colegislador se masca tabaco, se colocan los pies más altos que la
+cabeza, y cada senador se entretiene con un cuchillito y un tarugo de
+madera en llenar el suelo de virutas, no es de extrañar que se digan y
+se aplaudan las mayores ferocidades, como si oradores y oyentes
+estuviesen tomados del vino.
+
+No prueba esto, ni mucho menos, que la mayoría de aquella gran nación
+piense y sienta como sus apasionados _politicians_; antes es de esperar
+que esa mayoría, si con quejas violentas no la solevantamos nosotros y
+no nos enajenamos su voluntad, proteste, al ver nuestra serenidad y
+nuestra cordura, contra los agravios que los senadores nos han inferido
+y dé con su protesta el conveniente vigor y el indispensable apoyo al
+presidente Sr. Cleveland, para que él proteste también sin que nosotros
+lo pidamos ó lo exijamos y para que no se prevalga de la insinuación y
+del permiso con que le excitan y facultan á reconocer la beligerancia.
+
+Claro está que el Gobierno español debe estar prevenido para todo
+evento, sin que ninguno por peligroso que sea, le sorprenda ó le
+asuste; pero, al mismo tiempo, nos atrevemos á recomendarle placidez y
+calma.
+
+Aun suponiendo al Sr. Cleveland amigo de España ó amigo al menos de la
+justicia, no comprendo qué nos propondríamos lograr si de oficio pidiera
+satisfacción nuestro Gobierno de las injurias que nos han dirigido los
+senadores. Inútilmente pondríamos al Sr. Cleveland en el mayor apuro, ya
+que él no tiene fuerza para castigar á los senadores que se han
+insolentado contra nosotros ni para moverlos á que se retracten y canten
+la palinodia. Lo más que el Presidente podría hacer, sacrificando acaso
+un poco de su popularidad é indisponiéndose con los senadores para estar
+fino y amable con nosotros, sería decir que deploraba que nos hubiesen
+injuriado. Tal función de desagravios es tan triste y tan incompleta que
+lo mejor es que no la haya. Lo mejor es que el Gobierno español no
+aspire á que el Sr. Cleveland declare que nos tiene algo á modo de
+lástima.
+
+En suma, á pesar de las ofensas que se nos han hecho hasta ahora en el
+Senado, y á pesar de que yo doy por seguro que no han sido menores las
+que se nos han hecho en el Congreso, yo creo que el Gobierno de la
+nación española no debe darse por entendido, ni considerarse herido de
+semejantes ofensas, ni formular contra ellas en documento oficial la
+queja más mínima. Esta queja sería una confesión de que nos han tocado y
+maltratado, sería poner á la nación española al nivel de sus
+detractores, sería confesar que los tiros de éstos han subido muy alto y
+han tenido fuerza para atravesar el escudo del soberano desprecio con
+que España debe desdeñarlos.
+
+España, prescindiendo de la resolución que en pos de los insultos puede
+venir, arrastrándonos fatalmente á una guerra sangrienta y ruinosa, y
+considerando sólo los insultos, conviene que los juzgue y condene con
+las palabras mismas del gran poeta inglés: _«Tales told by idiots, full
+of sound and fury, signifying nothing»._
+
+En los momentos difíciles en que se halla en el día la nación española,
+es antipatriótico todo espíritu de oposición contra el Gobierno. Debemos
+desear que acierte, y para su acierto debemos coadyuvar en la medida de
+nuestras fuerzas, sin poner el menor estorbo y sin apelar á la censura
+ni mostrar disgustos sino en casos extremos. A fin de no precipitar al
+Gobierno á un rompimiento prematuro con los Estados Unidos, lo primero
+que importa comprender es que no se debe ligeramente pensar que el honor
+de España está ofendido y comprometido por aquello y en aquello por lo
+que no puede estarlo. Válganos una comparación para aclarar este
+concepto. Si un solo hombre se viese acometido por cuatro ó por más
+locos furiosos, mejor armados y con mayores medios de defensa y de
+ofensa, y los cuatro le insultasen, y además quisiesen con amenazas
+intervenir en los negocios de él y hasta disponer y apoderarse de su
+hacienda, el hombre así atacado lo primero que haría sería prescindir
+de los insultos y procurar pidiendo auxilio y por todos los medios
+rechazar las injustas pretensiones y exigencias de sus poderosos
+agresores. En último resultado, si permaneciese solo y nadie acudiese en
+su ayuda, lo noble y lo heroico sería combatir él solo contra los cuatro
+hasta vencerlos ó morir; pero también sería delirio, y vanidad y
+pundonor mal entendido el combatir solo y desde luego sin intentar que
+alguien viniese en nombre de la equidad y de la justicia á poner á raya
+á su enemigo y á evitar la desigual é injusta contienda con que su
+enemigo le amenazaba si no cedía ó se humillaba á su capricho, á su
+soberbia y á su codicia acaso.
+
+Quiero significar con esto que, á mi ver, el Gobierno español, sin
+dirigir la menor queja al de Washington, en lenguaje tan templado y
+circunspecto como firme, en nota circular dirigida á las principales
+naciones de Europa, debe escribir una protesta contra la resolución
+tomada por el Senado y por el Congreso de los Estados Unidos,
+demostrando con razonamientos y autoridades y citas que los mencionados
+Cuerpos Colegisladores han infringido el derecho de gentes al declarar
+beligerantes á unos foragidos, han faltado á las buenas relaciones de
+amistad con España fomentando y favoreciendo el espíritu de rebelión de
+algunos cubanos, y han desconocido la autonomía y soberanía de España
+osando amenazarla con intervenir en sus interiores asuntos y excitándola
+á que se desprenda de gran parte de su territorio y de la población que
+hay en él, lo cual es todo suyo legítimamente desde hace cuatro siglos.
+
+Yo no puedo creer que Francia, Inglaterra, Alemania y otras grandes
+potencias de Europa dejen de darnos la razón: no se pongan de nuestro
+lado á fin de impedir que violentamente se nos veje y se nos quiera
+despojar de lo que poseemos, amenazándonos con una guerra injusta y
+harto poco gloriosa para el que con ella nos amenaza, confiado en la
+descomunal superioridad de sus fuerzas en hombres y en dinero.
+
+Durante siglos España ha demostrado su valor, y bien puede ahora, sin
+recelar que la acusen de pusilánime, llegar al último extremo de la
+prudencia y de la cordura y pedir apoyo y favor contra un enemigo
+reconocidamente más fuerte que ella y que trata de abusar de su fuerza.
+Asimismo es muy humano y muy conveniente á la civilización evitar hasta
+donde sea posible la efusión de sangre, los estragos, la paralización
+del comercio y las grandes pérdidas de riqueza que una guerra trae
+consigo. Nadie nos podría zaherir por esquivar esta guerra, dejando á
+salvo nuestra independiente soberanía y conservando, sin acudir á las
+armas y merced al apoyo de grandes potencias, la integridad de nuestro
+territorio.
+
+Enorme desventura sería si después de dar este paso nadie nos acudiese y
+permaneciésemos tan aislados como estamos ahora. Para entonces es para
+cuando conviene tener nuestra energía como contenida y represada y
+hacer brioso alarde de ella con viril serenidad, arrostrando todos los
+peligros, confiando en Dios y en nuestro derecho, y combatiendo solos
+contra los Estados Unidos, aunque fuesen mil veces más poderosos de lo
+que son, sin desesperar del triunfo, ó sin hacerle pagar muy caro al
+menos.
+
+Lo pasado ya no tiene remedio. De lo pasado no debiera hablarse si no
+encerrara una lección y un escarmiento para el porvenir.
+
+Menester es confesarlo. En el aislamiento de España hay de nuestra parte
+no pequeña culpa. Cuantos gobiernos y cuantos partidos han estado en
+España en el poder, desde hace muchos años, han propendido al
+aislamiento, movidos por una prudencia mal entendida y por un concepto
+equivocado y mezquino de la importancia y del valer de la nación cuyos
+destinos dirigían. Deberes hay que España no puede desatender y hay
+aspiraciones y propósitos que el alma de la nación no puede ahogar en su
+centro, aunque se esfuerce por ahogarlos. Son los deberes la
+conservación de las Antillas y de los archipiélagos que poseemos en el
+Pacífico. Nuestras aspiraciones, providencial ó fatalmente impuestas por
+nuestra misma historia, están en que nadie sin contar con nosotros
+domine en Marruecos; en estrechar cada vez más nuestras relaciones con
+los portugueses; y en conservar, ya que los lazos políticos están rotos,
+la unidad de civilización, de idioma y de casta entre esta península y
+las que fueron sus colonias y hoy son repúblicas independientes,
+procurando y anhelando, con poco menos ahinco é interés que nuestra
+prosperidad y auge los de las repúblicas hispano-americanas, hacia las
+cuáles nos inclina un orgullo paternal que no quisiéramos ver abatido y
+burlado.
+
+Con tales propósitos y miras, el retraimiento de España es imposible: el
+afán de sus gobernantes de no exponerla lanzándola en aventuras, la ha
+expuesto más dejándola sola. Hasta nuestro desmesurado proteccionismo ha
+contribuído á enajenarnos la voluntad ó á entibiar al menos el afecto
+que pudieran sentir por nosotros algunas potencias de primer orden. No
+nos ha valido para estímulo el ejemplo de otras naciones, que buscando
+alianzas y aventurando algo han alcanzado bienes que parecían
+inasequibles y como delirios de un ensueño. Así el Piamonte, vencido y
+ruinosamente multado, después de Novara, ha venido á lograr lo que en
+balde se pretendía desde hace siglos: la unidad de Italia, sólo
+momentáneamente lograda bajo el cetro del rey bárbaro Teodorico.
+Austria, para tener apoyo y alianza, se ha unido en estrecha amistad con
+los dos pueblos que más la han agraviado: con los italianos, que han
+conseguido arrebatarle el Milanesado y el Véneto, y con los prusianos,
+que la vencieron y la despojaron de la hegemonía en Alemania. Francia
+misma, desechando antiguas enemistades, busca con fina y constante
+solicitud la amistad de los rusos y los lisonjea y los encomia, poniendo
+de moda hasta las rarezas y excentricidades de sus escritores. Tal vez
+España sea la única nación que por el afán de no comprometerse ha
+esquivado toda amistad y se ha quedado sola. Si sigue así, si nadie
+acude á sostenerla, escarmentará al verse en tan cruel abandono.
+
+Por fortuna, aun sin contar con alianzas que no hemos buscado y con
+simpatías que no hemos procurado crear ni fomentar, todavía nos queda
+alguna esperanza de que las grandes potencias de Europa se pongan de
+nuestro lado, vuelvan por nosotros y hagan respetar nuestro derecho.
+Sería extraño que sufriese en silencio el presuntuoso descaro con que
+los diputados y senadores _yankees_ se constituyen en tribunal del
+humano linaje, en hierofantes de la filantropía y la cultura, reprobando
+y anatematizando la conducta de una nación soberana en su gobierno
+interior, sometiéndola á su fallo y tratando de imponerle castigos
+infamantes, de desmembrarla á su antojo y de despojarla de parte de sus
+bienes. Todavía es más odiosa y ridícula esta pretensión al notar que se
+apoya en la necia doctrina de Monroe. ¿Qué significa racionalmente que
+América ha de ser para los americanos? ¿Dónde están los americanos á
+quienes América en todo caso pertenece? Los que han dejado vivos los
+_yankees_ están acorralados como toros bravos en una dehesa ó como
+jabalíes en un coto. Fuera de esto, América es y seguirá siendo, durante
+muchos siglos, de los europeos. La religión, la ciencia, la cultura, los
+idiomas en que se habla y se escribe, todo es allí de Europa. Si ha
+habido allí algunos historiadores ilustres, algunos poetas inspirados,
+y tal cual mediano pensador, en inglés, en portugués ó en español han
+escrito; si algo han inventado, no ha sido lo bastante, ni para torcer
+el rumbo, ni para acelerar el paso y aumentar el vigor y la firmeza con
+que la humanidad sigue su marcha progresiva elevándose á superiores
+esferas. Todo cuanto los _yankees_ han pensado, inventado ó escrito,
+podrá ser un brillante apéndice; pero no es más que un apéndice de la
+civilización inglesa. Será una cola muy lucida, pero no es más que la
+cola. El núcleo, el foco, el centro luminoso, el primer móvil, cuanto
+ilumina y mueve aún á la humanidad en su camino, está en Europa y no ha
+pasado á América ni es de temer que pase. La antorcha del saber y de la
+inteligencia, la férula del magisterio, el timón de la nave, el cetro de
+la soberanía mental están en Europa desde hace tres mil años.
+
+Ni los persas, ni los cartagineses, ni los árabes, ni los tártaros, ni
+los turcos, lograron arrebatárnoslos en sus ingentes y tremendas
+expansiones. Es, pues, cosa de risa el prurito de los _yankees_, su mal
+disimulado deseo de arrebatárnoslos ahora. Y si no pretenden esto, si no
+aspiran sino á un nuevo divorcio entre ambos hemisferios ¿qué significa
+la doctrina de Monroe? Todavía en las Repúblicas hispano-americanas, si
+la suerte les hubiera sido más favorable y si no estuvieran tan
+abatidas, la doctrina de Monroe tendría explicación, tendría fundamento
+justificado. Allí hay un elemento indígena: allí hay americanos de
+verdad. Hasta de la mezcla de la sangre española con la sangre india,
+se podría suponer que ha nacido y que se desenvolverá una raza distinta
+y acaso superior á la europea. ¿Pero en los Estados Unidos hay algo más
+que el suelo que sea americano? ¿Qué significa pues la manoseada frase
+«para los americanos América?» ¿Con qué razón, con qué derecho, á no ser
+por la fuerza cuando la tengan, tratarán los _yankees_ de echar de
+América primero á España, y después á Inglaterra, á Francia, á Holanda y
+á Dinamarca, que son tan americanas como los _yankees_ y han merecido y
+merecen más aplauso y gratitud de América, porque la han colonizado,
+civilizado y cristianizado, implantando en ella todo el saber, toda la
+virtud y todos los gérmenes de poder y de grandeza de que los _yankees_
+andan ahora tan orgullosos?
+
+Al redactar este escrito me dejo llevar por un impulso involuntario,
+reconociendo lo poco que importa mi protesta y lo débil que es este
+alarde de patriotismo al lado de los que hacen y seguirán haciendo
+muchos generosos y nobles españoles, como, por ejemplo, los que residen
+en Méjico, y en la Península el sabio Obispo de Oviedo y el noble
+Marqués de Comillas. Avergonzado por ellos de mi insignificancia, he
+vacilado, durante algunos días, en dar á la estampa este escrito.
+
+Igualmente me han hecho vacilar el respeto y el afecto que profeso aún á
+la nación anglo-americana, á pesar de las injurias de que sus
+representantes nos han colmado, porque yo no quisiera por ningún
+estilo, al devolver á dichos representantes agravio por agravio, que
+alguien imaginase que yo trataba de ofender á su nación aunque por ser
+nosotros calumniados y engañada ella por vulgares prejuicios que han
+difundido y difunden rastreros escritores, estuviésemos empeñados en una
+lucha que no tiene razón de ser. Estos rastreros escritores se han
+complacido en pintarnos á los ojos del vulgo de sus compatricios como
+una nación de fanáticos y de malvados. Casi les hacen creer que tenemos
+Inquisición todavía y que hemos asesinado jurídicamente, cuando la
+tuvimos, centenares y centenares de hombres. Se han callado muy bien, ó
+por mala fe ó por ignorancia, que en cualquiera de las naciones más
+cultas y urbanas de Europa, y sin tener Inquisición, se han cometido más
+crueldades, se han elevado más cadalsos, se han encendido más hogueras,
+y ha hecho más víctimas que en España la superstición religiosa. En
+Inglaterra, metrópoli de los Estados Unidos, cuentan autores ingleses
+sobre treinta mil brujos y brujas ajusticiados; víctimas del fanatismo
+han perecido allí reyes y reinas, y mártires tan gloriosos como Tomás
+Moro.
+
+Lutero, Calvino y Knox sólo pedían libertad religiosa cuando estaban en
+minoría. En Escocia aún se quemaban brujas en el siglo pasado. Y en los
+mismos Estados Unidos, sólo en Salem (Massachusetts), se han cometido
+más atrocidades y asesinatos jurídicos, únicamente á causa de la
+brujería, que por causa ó pretexto de religión cometió el Santo Oficio
+en toda la América entonces española desde Texas y California hasta el
+estrecho de Magallanes.
+
+Yo no creo que los mulatos rebeldes y los negros cimarrones de Cuba
+despierten profundas simpatías en el alma de los legisladores _yankees_,
+ni que les den esperanza de que, declarados ya independientes, formen
+una República superior á la de Haïti, y contribuyan más que nosotros al
+progreso y al bienestar del linaje humano y al florecimiento y auge de
+la agricultura, de la industria y del comercio. Para mí, pues, es
+evidente que no por amor de ellos, sino por odio á nosotros, ambas
+Asambleas de la Unión los protegen. Y este odio, que deploro, es el que
+yo quisiera ver disipado. Tengo por innegable que en ningún corazón
+español, á pesar de los ultrajes recibidos, existe tal odio. Sin él, y
+sólo por necesidad, iremos á la pelea, si se nos acosa: si se nos pone,
+como vulgarmente se dice, entre la espada y la pared. Doloroso será
+entonces tener que pelear contra un pueblo, en quien no podemos menos de
+admirar excelentes prendas y elevados impulsos, enteramente contrarios á
+los que le exciten á esta injusta contienda.
+
+Lo que yo admiro más en los Estados Unidos, hasta por el candor juvenil
+y casi infantil del sentimiento, es su prurito de acometer portentosas y
+difíciles empresas y de ver si logran sobrepujar en todo á los europeos.
+Hay en Europa casas de siete pisos, pues los _yankees_ las construyen
+de catorce; hay en Europa monumentos altísimos, pues los _yankees_ los
+construyen cincuenta codos más altos; hay en Europa regios alcázares,
+cuya base se extiende sobre centenares de metros cuadrados, pues los
+_yankees_ harán que se extiendan sobre millares de metros cuadrados sus
+alcázares republicanos. Todo en América ha de ser más alto y más grande
+que en Europa. ¿No está, por consiguiente, en contradicción con este
+empeño de superioridad; con el _Excelsior_, tan hermosamente cantado por
+un poeta _yankee_ y tomado como lema y santo y seña de su nación, el
+querer intimidar con amenazas y fieros á una nación que se cree débil,
+para fomentar la rebelión de gente á quien no es posible que se estime y
+para atropellar legítimos derechos? El mismo Presidente Cleveland y todo
+el pueblo anglo-americano debieran protestar, sin que nadie abogase por
+nosotros, contra los arrebatos violentos y ciegos de que se han dejado
+llevar sus Cuerpos Colegisladores.
+
+Hubo en los Estados Unidos, y hay aún, porque supongo que vive, un
+cierto coronel Ingersoll que quiso, en su especialidad, como otros
+compatriotas suyos, ir más allá que todos los europeos. Era su
+especialidad un terrible aborrecimiento á Dios y un decidido empeño de
+expulsarle del universo, á fin que libre del despotismo divino fuese más
+dichoso el humano linaje. Para esta expulsión de Dios alegaba el coronel
+la crueldad con que Dios castiga en el infierno á los pecadores. Decía
+él que si su mujer, un tío suyo ó cualquiera de sus camaradas,
+estuviese sufriendo las penas eternas, y él estuviese en el cielo, le
+diría á Dios cuatro frescas y se iría también al infierno con su gente.
+Pero á esto se me ocurre objetar: ¿no sería mejor y más prudente en vez
+de pelearse con Dios, insultarle y llamarle tirano, creer que es bueno y
+hasta que todo eso de las penas eternas puede ser una calumnia que le
+han levantado á Dios en las Edades Tenebrosas, como el coronel Ingersoll
+las llama? Pues aplíquese el cuento al caso presente, y en vez de querer
+arrojarnos de Cuba y de insultarnos por lo crueles que somos,
+reconózcase y confiésese que no hay tal crueldad de nuestra parte, sino
+exagerada blandura con los mambises depredadores é incendiarios. Esto
+sería lo razonable y lo justo: que el coronel Ingersoll dejase á Dios en
+paz en el cielo y se contentase con poner las peras á cuarto á Moisés y
+con demostrar que no supo tanta química y tanta geología como él sabe, y
+que sus compatricios nos dejasen á nosotros en paz en Cuba, reconociendo
+que la hemos de cuidar mejor que los insurrectos si llegan á ser
+independientes, aunque no acertemos á hacer de Cuba el Paraíso que
+harían de ella los _yankees_, más sabios que nosotros en artes mecánicas
+y mejor iluminados y obsesos por los genios del comercio y de la
+industria.
+
+En suma, yo tengo cierta vaga esperanza, y pido fervorosamente al cielo
+que se realice, de que las grandes potencias de Europa, que forman
+tácita confederación para dirigir y ordenar la marcha civilizadora de
+nuestra especie, no contemplen con indiferencia la atroz iniquidad de
+que pretenden las Cámaras anglo-americanas hacernos blanco y objeto.
+Hasta confío aún en que la masa del pueblo de la Unión vuelva en sí,
+retroceda del camino por que quieren lanzarla, se llene de honrados
+escrúpulos, y vea y note cuanto hay de cobarde, de ruín y alevoso, en
+querer aprovecharse para humillarnos de nuestra verdadera ó aparente
+postración y de los disturbios que nos abruman. Yo no me atrevo á creer
+que ese pueblo, hoy en toda la lozanía, crecimiento y vigor de su
+mocedad, pretenda lucirse haciendo el feo papel de sacudir la coz del
+asno contra el león que juzga moribundo. Por todo esto, es tan posible
+como deseable que el conflicto que se ha promovido no acabe por
+estallar, con horroroso estrago, como bomba de dinamita, sino que se
+quiebre y se desvanezca en el aire como ténue bola de jabón y de agua.
+
+En vista de lo que queda expuesto, apenas es creíble que Inglaterra,
+Francia y las demás naciones de Europa que en América tienen colonias se
+crucen de brazos, y sólo por la culpa de que somos débiles, ó de que
+consideran que somos débiles, dejen sin chistar y sin mostrar el menor
+enojo que los Estados Unidos nos insulten, nos vejen y nos despojen.
+
+Pongámonos, sin embargo, en lo peor. Demos ya por seguro que nadie acude
+á nuestro lado y que sin freno que los contenga, los _yankees_ persisten
+en sus exigencias y en su furia. Aun así, yo afirmo que debemos
+pasarnos de modestos, de pacíficos y de prudentes. El límite de nuestro
+sufrimiento debe ser el último límite. El Gobierno español, con paternal
+cuidado y amoroso desvelo, debe evitar cuanto sea posible los crueles
+sacrificios de vidas y de haciendas á que una guerra desigual nos
+obligue; pero llegados ya al último límite, nos conviene entender que es
+consejo y no precepto evangélico aquello de que: si te piden la capa da
+también la túnica. No, no debemos dar ni túnica ni capa; no debemos
+entregar á la codicia ó á la soberbia de los _yankees_ ni un palmo de
+terreno en la isla de Cuba; ni debemos tampoco continuar pagándoles
+tributos como por virtud de injustas y arbitrarias reclamaciones de
+indemnización nos los han hecho pagar durante muchos años, humillándonos
+al pagarlos. Antes de sufrir tanto oprobio y tan honda caída,
+desvanecidas ya todas las esperanzas de paz honrosa, declaremos la
+guerra á los Estados Unidos, hagámosla con valor, y aunque nuestro
+triunfo definitivo parezca milagro, confiemos y creamos en que la era de
+los milagros no pasó todavía.
+
+¿Quién sabe si el sacudimiento terrible que tendrá que producir esta
+guerra no será una crisis saludable que nos levante de la postración en
+que estamos y nos coloque de nuevo entré las grandes naciones del mundo?
+Unidos todos en un esfuerzo común, olvidaremos nuestras divisiones de
+partidos, nuestras rencillas políticas y nuestros desventurados
+regionalismos. No seremos republicanos, ni carlistas; canovistas, ni
+sagastinos; pero seremos ministeriales todos; y no nos jactaremos de ser
+aragoneses, catalanes, castellanos ó vascos, porque todos seremos
+españoles.
+
+Nuestro ejército, lejos de lamentar la guerra, se alegrará de que,
+merced á la guerra, podrá luchar con alguien que dé la cara, que no sean
+foragidos que huyen y se esconden, y en cuyo vencimiento se puede
+alcanzar alguna gloria. Nuestros generales, por último, se alegrarán más
+aún, porque tendrán ocasión de mostrar lo que valen, en vez de jugar al
+escondite con enemigos que se ocultan y de sacrificar á sus soldados, no
+por exponerlos á las balas de esos enemigos y á sus celadas y sorpresas,
+sino por las inclemencias y las fiebres de un clima mortífero para
+ellos.
+
+Aunque soy optimista, aunque no pierdo nunca la esperanza, aunque creo
+que ahora tienen los españoles el mismo gran ser que tuvieron á fines
+del siglo XV y durante todo el siglo XVI, cuando fué el apogeo de su
+gloria, si bien no temo la guerra, tampoco la deseo. No tienen la culpa
+los ciudadanos de los Estados Unidos en general de la soberbia
+disparatada, de la ignorancia y de la codicia de sus representantes y de
+sus senadores. Y yo, sin poderlo remediar, no excluyo de mi amor por el
+linaje humano al pueblo de los Estados Unidos, donde hubo y hay hombres
+y cosas que me son simpáticos: elegantes é inspirados poetas como
+Longfellow, Russel-Lowell y Whitier; algunos pensadores, si poco
+originales, discretos é ingeniosos como Emerson, imitador de Tomás
+Carlysle; varios historiadores, aunque poco profundos, amenos y
+agradables de leer, salvo cuando tratan de sus propios asuntos, porque
+entonces suelen ser más pesados que el plomo; varios divertidos
+novelistas, y sobre todo, hombres de tan aguda inventiva que ya brillan
+como Edison, empleando la electricidad en no pocos útiles y pasmosos
+artificios, ya producen la máquina de coser, que siempre que la
+contemplo me deja embobado. Yo admiro además la belleza, el talento y la
+refinada cultura de las mujeres anglo-americanas, las cuales son la más
+preciosa y segura garantía de que si se llevase á su práctica huraña la
+doctrina de Monroe y se volviese á establecer el divorcio entre el
+antiguo y el nuevo mundo, no volverían los habitadores del último á
+andar vestidos de plumas y de pieles, á sacrificar seres humanos á los
+ídolos y á comerse unos á otros. Yo admiro el salto del Niágara, la
+riqueza y prosperidad de los Estados Unidos, la magnificencia y
+esplendor de sus grandes ciudades, como Nueva York, Boston y Filadelfia;
+la facilidad y comodidad con que por allí se viaja en ferrocarril, y lo
+amables y hospitalarios que son los _yankees_ con los extranjeros cuando
+el amor propio no los ciega y cuando no se les pone en la cabeza que los
+extranjeros les son muy inferiores, porque entonces suelen ser harto
+poco amorosos y son muy desprovistos de caridad. Díganlo si no los
+pobres chinos, harto duramente zurrados porque trabajan por muy corto
+salario. Para no cansar, lo que es yo, á pesar de los insultos que nos
+han inferido, celebraría en el alma que nos reconciliásemos, nos
+estimásemos en más, y acabásemos por querernos bien en vez de venir á
+las manos.
+
+Pero si esto no es decorosamente posible ¿qué le hemos de hacer? Pecho
+al agua y adelante. No hay mal que por bien no venga. Casi estoy por
+decir que de todos modos saldremos gananciosos. Si somos vencidos,
+perderemos pronto á Cuba sin aburrirnos y cansarnos durante tres ó
+cuatro años en perseguir á nuestros enemigos trashumantes, contra los
+cuales, en vez de enviar soldados, debiéramos enviar perros y hurones. Y
+si salimos vencedores, que todo es posible con el favor del cielo, donde
+aún conserva y cuida Santiago su caballo blanco y sus armas, entonces se
+corregirán muchísimo los _yankees_, porque se les bajará el orgullo que
+es su mayor falta; y yo, aunque estoy abrumado por las enfermedades y
+los años, me regocijaré al contemplar á los _yankees_ más apacibles y
+benignos, menos duros é insolentes con nosotros, renegando de su
+tontería de doctrina de Monroe, y alargándonos sin rencor y como Dios
+manda la mano de amigos.
+
+Entonces cantaría yo un magnífico _Te Deum_ allá en el fondo de mi alma,
+y exclamaría remedando al viejo Simeón: _Nunc dimittis servum tuum
+Domine, secundum verbum tuum in pace, quia viderunt oculi mei salutare
+tuum_.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+QUEJAS DE LOS REBELDES DE CUBA
+
+
+Don Rafael María Merchán es uno de los escritores de más saber y talento
+que hay en el día en la América española. No he de negarle yo esta
+alabanza, porque él sea tan descastado y tan acérrimo enemigo.
+
+Años há, me envió un libro suyo titulado _Estudios críticos_. Yo le
+celebré en mis _Cartas americanas_. Después creo que tuvimos cierta
+polémica y que el Sr. Merchán escribió un folleto contra varias de mis
+afirmaciones.
+
+Desde entonces hasta hoy, ni yo he hablado al público del Sr. Merchán,
+ni supongo que él ha hablado de mí; pero ni yo le he olvidado ni él me
+ha olvidado tampoco. Para probarlo me acaba de hacer la fineza, que le
+agradezco, de remitirme desde Bogotá, donde reside, la obra reciente, de
+250 páginas, titulada: _Cuba. Justificación de su guerra de
+independencia_.
+
+La obra es curiosísima y tan llena de interés en la actualidad, que bien
+merece se dé noticia de ella. Voy, pues, á hacerlo, si _El Liberal_,
+hospitalaria y bondadosamente, inserta mi escrito en sus páginas de tan
+popular y difundida lectura.
+
+Tan enfurecido está el Sr. Merchán contra España y tan deseoso de
+sacudir su yugo, que con tal de que sea libre Cuba, aplaude á los que
+incendian sus sembrados y plantíos y arrasan sus cortijadas indefensas,
+lamentando sólo que no hayan podido hasta ahora incendiar también sus
+ciudades y convertir toda la isla en espantoso yermo. Para hacer
+patentes la heroicidad, el primor y la conveniencia de tamaña
+destrucción, aduce el Sr. Merchán multitud de ejemplos históricos, desde
+Sagunto y Numancia hasta la fecha. Y para dar más vigor á su apología,
+cita una octava de la _Lamentación de Byron_, de Núñez de Arce, donde el
+poeta aconseja á los griegos que talen é incendien y lo conviertan todo
+en ruinas con tal de libertarse de los turcos. Hay, sin embargo, una
+distinción que hacer, y de no pequeña importancia. Los griegos iban
+contra los turcos, gente de muy distinta raza, civilización y creencias
+religiosas; y los griegos, cuya historia es gloriosísima y antigua, como
+del pueblo iniciador de la cultura humana, creador del arte, de las
+letras y de las ciencias de Europa, trataban de romper las cadenas con
+que los humillaba otro pueblo, rudo y bárbaro, venido del Norte del
+Asia, y de harto menos nobles historia y origen. ¿Qué tiene que ver
+esto con los españoles y los cubanos, ya que los últimos, si no son
+españoles ó negros, no son nada? En el porvenir podrán ser todo lo que
+anhelen y sueñen: por el invencible amor á mi raza deseo yo que sus
+sueños no sean absurdos, sino que se realicen; pero lo que es ahora, ó
+no son nada, ó son españoles, ó son negros. Hay además otra notable
+diferencia, que se apoya en el dicho vulgar de que cada uno hace de su
+capa un sayo. Heróicos, sublimes, son el desprendimiento y el sacrificio
+de los que destruyen su propia hacienda, como hicieron los numantinos;
+pero cuando alguien destruye ó quema lo que no le pertenece ó se queda
+con ello sin quemarlo ni destruirlo, no tiene traza de héroe, sino de
+bandido.
+
+Veamos ahora los argumentos de que se vale el Sr. Merchán y la multitud
+de crímenes que atribuye á los españoles peninsulares para justificar y
+aun glorificar á los rebeldes de Cuba y para calificar de
+indispensables, de nobilísimas y de santas sus fechorías.
+
+Hablaré primero de las acusaciones más generales y vagas que lanza
+contra nosotros el señor Merchán, y pasaré luego á las más concretas.
+
+Según él, todo español que va á América podrá conseguir cuanto desee,
+menos una cosa: tener hijos españoles. Si fuese verdadera la afirmación,
+que por dicha no lo es, toda la malquerencia, todo el odio y todo el
+desdén que supone el Sr. Merchán que los españoles peninsulares tenemos
+á los españoles criollos, estarían, hasta cierto punto, fundados. Don
+Marcelino Menéndez y Pelayo hubiera podido entonces decir sin rencor,
+hablando de América, en su obra titulada _Ciencia española, que la
+ingratitud y la deslealtad son fruta propia de aquella tierra_. El mismo
+Sr. Merchán da la prueba de tan aventurado aserto cuando asegura que no
+hay español que pueda engendrar en América un hijo que no reniegue de su
+casta y que no se rebele contra la nación á que pertenece. Por dicha el
+Sr. Merchán se equivoca, y también se equivocó el señor Menéndez y
+Pelayo, y yo lo reconozco, aunque disculpo la última equivocación,
+enmendada ya. El Sr. Menéndez incurrió en ella siendo muy joven é
+inexperto todavía.
+
+Por parte de los españoles peninsulares no hay odio, ni desdén, ni
+sombra de enojo contra los hispano-americanos. Ni uno solo de los casos
+que aduce el Sr. Merchán tienen el menor valor.
+
+Don Antonio de Trueba, al apellidar á Bolívar _El Libertador_, dice:
+Nombre que uso por cuenta ajena y no en manera alguna por la propia. Y
+yo afirmo que, sin desdén ni odio, el Sr. Trueba hizo muy bien en no
+llamar por su cuenta _Libertador_ á Bolívar. Los españoles peninsulares,
+sin menospreciarnos ni ofendernos, podremos llamar á Bolívar gran
+capitán, héroe, eminente político, ilustre y valeroso personaje; en
+suma, todo lo que se quiera menos _Libertador_, porque esto sería
+confesar y creer lo que no creemos; que nosotros somos unos tiranos
+inícuos de quienes conviene libertarse.
+
+La señora doña Soledad Acosta de Samper fué en España tan obsequiada y
+celebrada como ella se merece; pero, no contenta con esto, todavía se
+queja (en su _Viaje á España_) de que no pongamos por las nubes á
+Bolívar, y de que no nos entusiasmemos con él. Pues si Bolívar nos
+venció, ¿cómo quiere la señora doña Soledad que nos entusiasmemos? ¿No
+hay hasta crueldad en exigirnos semejante entusiasmo y abnegación tan
+dolorosa? Fuera de esta cruda mortificación de amor propio que el Sr.
+Merchán y la señora doña Soledad Acosta pretenden imponernos para probar
+que los amamos, yo aseguro que siempre hemos dado á los
+hispano-americanos las mayores pruebas de estimación y de cariño. Y esto
+desde los tiempos más antiguos hasta el día de hoy. Americano era
+Alarcón, y no hay español que no le cuente entre nuestros grandes y
+gloriosos poetas dramáticos; casi, y tal vez sin casi, al nivel de Lope,
+de Calderón y de Tirso. Americana era doña Gertrudis Gómez de
+Avellaneda, y figura en España como la primera de nuestras poetisas
+líricas desde que empezó á escribirse en lengua española hasta el día. Y
+la poetisa que la sigue, y que tendríamos por la primera, si la
+Avellaneda no hubiera nacido, es sor Juana Inés de la Cruz, también
+americana.
+
+No perjudicó ni estorbó su calidad de americanos ni á Gorostiza, ni á
+Ventura de la Vega, ni á Rafael María Baralt, ni á José Heriberto García
+de Quevedo, para ser entre nosotros altamente encomiados, aplaudidos y
+honrados con puestos y cargos importantes. Por eminentes hombres de
+Estado y popularisimos caudillos han pasado en España otros varones
+ilustres, nacidos también en América. Valga para ejemplo el marqués del
+Duero.
+
+Cuantos personajes se han distinguido en la América española por su
+saber, por su ingenio, ó por sus hazañas, desde que la América española
+se declaró independiente, han sido en España tan celebrados y queridos
+como en la República misma donde ellos nacieron. Así D. Andrés Bello, á
+quien admiramos como filólogo y como autor de Derecho internacional, y
+cuyos hermosos y elegantes versos nos sabemos de memoria; y así D.
+Rufino Cuervo, cuyo Diccionario calificamos de trabajo maravilloso. No
+nos duele, sino que nos encantamos y nos ufanamos en poder admirar con
+fundamento las poesías de ambos Caros, de Mármol, de Andrade, de
+Obligado, de Restrepo, de Oyuela, de Ruben Darío y de algunos otros.
+
+El buen gusto y la justicia no consienten que nuestra admiración se
+difunda mucho más. Y, francamente, nos parece hasta cómica la censura
+dirigida contra la _Antología de poetas hispano-americanos_ del Sr.
+Menéndez y Pelayo, porque no incluya en ella, desdeñándolos, á no sé
+cuántos poetas de primera magnitud. Imposible parece que el Sr. Menéndez
+y Pelayo, que es tan erudito, no tuviese la menor noticia de esos
+grandes poetas. Y si los conocía, es inverosímil que no insertase en su
+colección ninguna de sus obras, cuando ha insertado en ellas, con
+indulgencia pasmosa, tantísimo verso insignificante y menos que mediano.
+El empeño de agradar á nuestros hermanos de América y el afán de mostrar
+que sabe mucho, disculpan al Sr. Menéndez y Pelayo; pero, hablando con
+franqueza, su _Antología_ hubiera valido más, si en vez de constar de
+cuatro gruesos tomos hubiera constado sólo de dos, y aun de uno: su
+_Antología_ se asemeja á los libros proféticos que la Sibila de Cumas
+vendió á Tarquino el Antiguo. Primero eran nueve y Tarquino no los quiso
+comprar; luego la Sibila los redujo á seis, y Tarquino no los compró
+tampoco; y por último, la Sibila los redujo á tres y pidió por ellos
+tres veces más de lo que por los nueve había pedido. Tarquino los compró
+entonces. Y es de suponer que si la Sibila los hubiera reducido á uno
+solo, Tarquino hubiera dado por él más dinero. _Mutatis mutandis_ lo
+propio puede decirse de la _Antología_ del Sr. Menéndez y Pelayo.
+
+En lo expuesto hasta aquí, no creo yo que haya razón suficiente para que
+los rebeldes de Cuba nos hagan la guerra á sangre y fuego, poniéndonos
+en idéntica situación en que Dionisio, tirano de Siracusa, puso á un
+filósofo crítico que había en su corte. Como el filósofo no gustó de los
+versos del tirano, éste le trató muy mal; se apiadó luego de él y le
+sacó del calabozo en que le tenía encerrado; le leyó, por último, otros
+versos suyos, y entonces dijo el filósofo: que me vuelvan á encerrar en
+el calabozo. Aplíquese el cuento y conste que si la guerra civil
+cubana, cuya terminación fervorosamente deseamos, hubiese de terminar
+aplaudiendo nosotros muchos versos de por allí, un involuntario é
+indomable espíritu crítico nos forzaría á exclamar: que nos vuelvan al
+calabozo; que siga la guerra; _signa canant_, suenen las trompetas, como
+dijo Augusto á Fulvia cuando le amenazó con la guerra civil, si
+amorosamente no se le rendía.
+
+Basta ya por hoy. Otro día hablaré de otras razones menos disparatadas
+que alega el señor Merchán en favor de la guerra de Cuba.
+
+
+II
+
+Ciencia exacta es la estadística. Yo no lo niego. Lo único que me
+atreveré á decir es que siempre que de estadística se trata, acude á mi
+memoria este cuentecillo.
+
+De vuelta á su lugar cierto joven estudiante, muy atiborrado de doctrina
+y con el entendimiento más aguzado que punta de lezna, quiso lucirse
+mientras almorzaba con su padre y su madre. De un par de huevos pasados
+por agua, que había en un plato, escondió uno con ligereza. Luego
+preguntó á su padre.--¿Cuántos huevos hay en el plato?--El padre
+contestó:--Uno. El estudiante puso en el plato el otro, que tenia en la
+mano, diciendo:--¿Y ahora, cuántos hay?--El padre volvió á
+contestar:--Dos.--Pues entonces--replicó el estudiante--dos que hay
+ahora y uno que había, antes, suman tres. Luego son tres huevos los que
+hay en el plato. El padre se maravilló mucho del saber de su hijo, se
+quedó atortolado y no atinó á desenredarse del sofisma. El sentido de la
+vista le persuadía de que allí no había más que dos huevos; pero la
+dialéctica especulativa y profunda le inclinaba á afirmar que había
+tres. La madre decidió al fin la cuestión prácticamente. Puso un huevo
+en el plato de su marido para que se le comiera: tomó otro huevo para
+ella, y dijo á su sabio vastago:--El tercero, cómetele tú.
+
+Tercer huevo es casi siempre el _superávit_ de los presupuestos y no
+corta porción de las rentas y recursos de los particulares y de los
+Estados.
+
+Traigo esto al propósito de que recibamos con escepticismo prudente
+todos los datos estadísticos que el Sr. Merchán presenta para demostrar
+cuánto produce á España la isla de Cuba.
+
+Según muchos políticos y estadistas españoles, entre los cuales cita el
+Sr. Merchán á D. Francisco Silvela, en un discurso que pronunció en el
+Congreso el 12 de Febrero del año pasado, Cuba, desde hace tiempo, es
+una carga para España.
+
+Contra esto se encoleriza extraordinariamente el Sr. Merchán y siente
+herida su vanidad de cubano. Según él, Cuba nos produce tanto, que el
+día en que la perdamos, casi todos los españoles nos moriremos de hambre
+ó poco menos. Por interés y no por punto de honra, anhelamos, pues,
+conservar á Cuba. El Sr. Merchán no quiere comprender ó no comprende,
+que, hasta prescindiendo del interés y del punto de honra, la
+conservación de la grande Antilla nos importa mucho. Su pérdida no
+podría menos de dolernos, como duele á cualquiera que le saquen una
+muela picada, aunque la muela para nada le sirva. De aquí que tratemos
+de empastarla ó de orificarla, y procuremos resistir á los _sacamuelas_
+de los Estados Unidos, que desean su extracción y tienen ya preparado el
+gatillo.
+
+Pero vamos á la estadística del Sr. Merchán.
+
+Confiesa que, desde 1868, no vienen á España sobrantes de Ultramar. Los
+insurrectos de Yara, dice con júbilo, cerraron este vasto desagüe.
+Veamos ahora la enorme cantidad de millones que, según el Sr. Merchán,
+viene á España por otros conductos.
+
+Según él y según el Sr. Dolz, á quien cita, nuestros empleados en
+aquellas aduanas defraudan al Tesoro, y sin duda envían á España cada
+año la friolera de ocho millones de pesos fuertes. Sea, digo yo: pero,
+como no se puede creer que los mercaderes y contrabandistas de Cuba
+lleven la tontería hasta el extremo de concurrir en balde y de balde á
+este robo, dando á los empleados lo que debieran dar al Tesoro, fuerza
+es afirmar que, si dan á los empleados ocho millones se quedan ellos con
+doce, ó siquiera con otros ocho, para que el robo sea á medias. Yo me
+resisto á creer que el comercio de exportación y de importación dé en
+Cuba para tan desaforado latrocinio. Aceptemos, no obstante, que el
+resguardo y los vistas ciegos envían á España los ocho millones.
+
+En todo lo demás que pone el Sr. Merchán como rendimiento de Cuba á
+España, es evidente que el Sr. Merchán delira.
+
+Cuba, dice, exporta cada año para España seis millones de pesos fuertes
+en frutos, que pagan por derecho de importación tanto como valen. Supone
+luego que estos seis millones, que salen del bolsillo de los
+peninsulares que quieren regalarse con frutos ultramarinos, son también
+tributo ó dádiva que Cuba nos envía; y suma catorce millones.
+
+El estanco del tabaco rinde diecinueve, según manifestó recientemente el
+director de la Compañía Arrendataria, D. Eleuterio Delgado. Aunque no se
+comprende por qué, el Sr. Merchán se los aplica también á Cuba y ya
+tenemos que Cuba nos produce treinta y tres millones.
+
+España manda á Cuba cada año, en mercancías, por valor de veinticinco;
+pero como de allí vienen seis, la balanza de comercio sólo da en nuestro
+favor diecinueve. Y como si todas las mercancías que enviamos á Cuba no
+valiesen un pito y fuesen una basura grandísima, que nosotros hiciésemos
+tragar y pagar por fuerza á los infelices y tiranizados cubanos, el Sr.
+Merchán pone también estos diecinueve millones en la cuenta de lo que
+Cuba nos tributa, haciéndola subir á cincuenta y dos millones de pesos
+anuales. Tal es la renta clara y paladina que da Cuba á España. La renta
+misteriosa y oculta es inmensa, según el Sr. Merchán. Los empleados,
+los comerciantes peninsulares, todos cuantos van de España á Cuba no se
+cansan jamás de enviar dinero de Cuba á España.
+
+En su afán de ponderar lo que cuesta á Cuba el ser española, pone y suma
+el Sr. Merchán los sueldos principales del alto clero y de los
+funcionarios militares y civiles; pero no logra elevarse en esta suma
+por cima de doscientos mil duros. Y no se para tampoco á considerar que
+si Cuba llegase á ser República independiente, no había de suprimir al
+arzobispo, al obispo, á la clerecía, á los empleados todos, y hasta se
+había de quedar acéfala y sin presidente. Ya saldría á los cubanos
+bastante más caro que les sale ahora todo el aparato administrativo. Y
+esto sin meternos á vaticinar ni á recelar que en Cuba pudiera haber
+presidentes, como los ha habido en otros puntos de América, que han
+tenido para estrujar al pueblo y sacarle el jugo tanta pujanza como la
+prensa hidráulica más poderosa. Con todas las violencias tiránicas, con
+todas las ferocidades de cuantos virreyes, gobernadores y capitanes
+generales ha enviado España á América, desde el reinado de Felipe II
+hasta hoy, si pudiéramos ponerlas en un alambique y destilar la quinta
+esencia de ellas, créame el Sr. Merchán, no sacaríamos un espíritu
+equivalente al del tirano Rosas, pongo por caso.
+
+Es el Sr. Merchán, ó aparenta ser, contrario á la anexión de Cuba á los
+Estados Unidos. No puede, por consiguiente, alegar, en contra de lo que
+él llama _profecías siniestras_, el florecimiento y prosperidad de Cuba
+si llega á ser un Estado más de la Unión. El Sr. Merchán no aspira al
+suicidio colectivo como raza. Espera y pretende que Cuba continúe siendo
+_latina_, que es el epíteto que gustan de darse ahora muchos
+hispano-americanos, para no llamarse españoles. Todos han de ser
+_latinos_, aunque no hayan pasado del _quis, quæ, quod vel quid_.
+
+El odio á España del Sr. Merchán y de otros insurgentes es tan feroz y
+desapiadado, que más que la prosperidad y auge de Cuba, harto
+problemáticos si llega á ser independiente, los encanta y seduce la
+tremenda ruina en donde, según ellos, se hundirá España si perdemos
+aquella ísla. Como si fuera tan malo cuanto en la Península se produce,
+que nadie quisiese comprarlo sino por fuerza, entienden que, separada
+Cuba de España, no tendremos á quien vender. Los diecisiete y medio
+millones de españoles peninsulares, asegura el Sr. Merchán que estamos
+_amenazados de miseria y de muerte si perdemos la clientela forzada de
+1.200.000 blancos y 400.000 negros_ sus compatriotas.
+
+Por lo visto, entra también en el plan de los insurrectos el despojar á
+los españoles penínsulares de las propiedades territoriales que en Cuba
+tienen, y hasta el expulsarlos de allí. «Toda esta población--decía en
+1869 _La Voz de Cuba_, en artículo que el Sr. Merchán reproduce y
+celebra--vivirá errante y miserable en el mundo.»
+
+Para que tal cosa no suceda, para defender á esa población, á la que
+tenemos obligación de defender; para conservar la integridad de nuestro
+territorio, para que la nación española no sea de nuevo mutilada, y no
+porque Cuba nos produzca todos esos millones fantásticos, deseamos
+conservar á Cuba, y es de esperar que la conservemos. Los diecisiete
+millones y medio de españoles peninsulares, salvo muy pocos, no temen
+perder el mercado para su industria, y perder el fomento de su comercio
+y de su marina mercante, si llegasen á perder la perla de las Antillas.
+No nos faltaría entonces sitio y gente á donde enviar nuestros productos
+y nuestros barcos. La pérdida de Cuba nos traería, sin duda,
+perturbación, mas no por la utilidad que Cuba nos trae ó nos ha traído
+nunca. Si atendiésemos solo á esta utilidad, apenas habría español que
+no estuviese deseando que nos quedásemos sin Cuba.
+
+No tendría entonces que decir el Sr. Merchán, citando los arrogantes
+versos de Núñez de Arce, y dirigiéndose á Cuba:
+
+ «Y si ser grande y respetada quieres,
+ de tí no más la salvación esperes.»
+
+Consejo que Cuba, ó mejor dicho, los rebeldes en armas no siguen, porque
+solos ni se hubieran rebelado, ni persistirían en la rebelión, que los
+_yankees_ atizan, fomentan, patrocinan y pagan para echar de allí al
+cabo, no sólo á nosotros los españoles, sino también á todos los
+_latinos_, sin excluir al Sr. Merchán, que regresaría por corto tiempo á
+su patria y que tendría que volverse á Bogotá, porque en Cuba,
+_yankeeficada_, le mirarían como mueble incómodo é inútil y no le harían
+caso. No le valdría la adulación con que proclama la omnipotencia de los
+Estados Unidos.
+
+Si quisieran apoderarse de Cuba, dice, «¿quién se opondría? ¿Inglaterra?
+El Leopardo puede aceptar luchas con el Águila, pero no la provoca á
+ellas. ¿Francia? Mientras no arregle cuentas con Alemania, evitará
+contiendas con otras naciones fuertes y civilizadas. ¿Alemania, Rusia?
+No tienen intereses coloniales en América; y Rusia, de desenvainar la
+espada, lo haría á favor de su antigua amiga la Unión Americana. En
+cuanto á una coalición de las grandes potencias, los Estados Unidos no
+la temen. Recuérdese cómo desbarataron la Santa Alianza con un Mensaje
+de Monroe».
+
+¿Tendrá razón el Sr. Merchán y lo podrán todo los Estados Unidos? ¿Se
+atreverán á intervenir en Cuba y á intentar despojarnos de cuanto allí
+legítimamente poseemos, sin que por impotencia ó por imprevisor egoísmo
+se interponga en nuestro favor ninguna grande potencia europea? Entonces
+sí que no será á Cuba, sino á España, á quien tenga que decir el poeta,
+y esperemos en Dios que sea oído:
+
+ Y si ser grande y respetada quieres,
+ de tí no más la salvación esperes.
+
+
+III
+
+Algo arrepentido estoy de haber tomado por asunto de un escrito mío el
+libro del Sr. Merchán. Hay muchísimo que decir sobre él, y yo me canso,
+y, lo que es peor, temo cansar á mis lectores. Sin embargo, como ya
+emprendí la tarea, no quiero dejarla sin terminar, si bien procuraré ser
+muy conciso.
+
+Lo más grave de que el Sr. Merchán acusa á España, es de su corrupción
+administrativa en Cuba. Nada hay que decir contra los datos que aduce.
+Todos están tomados de discursos, informes, folletos y Memorias,
+suscriptos por los señores Romero Robledo, Moret, marqués de la Vega de
+Armijo, Balaguer, Doltz, general Pando, general Salamanca y bastantes
+otros hombres políticos peninsulares de la primera importancia.
+
+No quiero entrar en pormenores, porque son cansados y además harto feos.
+Convengo, pues, con el Sr. Merchán en que en Cuba la corrupción
+administrativa es deplorable: es un mal que requiere pronto y enérgico
+remedio. ¿Pero le hallará la rebelión, si triunfa y establece en Cuba
+una República independiente? Lo dudo, y no digo rotundamente lo niego,
+porque no me precio de profeta, porque mi optimismo no tiene limites y
+porque no he perdido la fe en lo sobrenatural y milagroso.
+
+Mal hemos administrado á Cuba en el siglo presente; pero lícito es
+presumir que los cubanos _libres_ la administrarían mil veces peor.
+Libres son y constituídas están en Repúblicas todas nuestras antiguas
+colonias en el continente americano. ¿Hay alguna de ellas que desde que
+conquistó su libertad hasta hoy haya sido mejor administrada que Cuba?
+Esto es lo primero que sería necesario demostrar.
+
+Yo reconozco desde luego que el desarrollo del comercio, de la industria
+y de la riqueza en general, mil ingeniosas invenciones y los más fáciles
+medios de comunicación entre las gentes han hecho progresar y han
+llevado como á remolque hasta á los pueblos más atrasados. Pero estas
+causas debieran influir más en los pueblos libres que en pueblos como el
+de Cuba, que gime aún bajo el abominable yugo de España. Cuba, no
+obstante, apenas tenia á principios de siglo más población que 400.000
+almas. Hoy pasa la población de Cuba de 1.600.000. La población, pues,
+está cuadruplicada, sin que á esto contribuyan, ni la abolida trata de
+negros, ni una gran corriente de emigración europea ó asiática. La
+riqueza y el bienestar han aumentado también, á pesar de las guerras
+civiles. No estarán, pues, tan oprimidos y miserables los cubanos,
+cuando así crecen y prosperan. ¿Crecen en la misma proporción en las
+Repúblicas hispano-americanas, las gentes, el bienestar y la riqueza?
+
+Ya he dicho que no he de negar yo la corrupción administrativa de Cuba,
+para cuya prueba aduce el Sr. Merchán tanto testigo; pero tenga por
+cierto que, si fuese tal como él la pondera, Cuba no hubiera prosperado.
+La extraordinaria fecundidad de su suelo no hubiera podido prevalecer
+contra la rapacidad que en los peninsulares supone el Sr. Merchán. Si de
+los cuatro siglos que hace que poseemos á Cuba hubiéramos sacado de ella
+y enviado á España durante cuarenta años siquiera, á diez años por
+siglo, la mitad no más de lo que anualmente robamos á Cuba, ó sean
+veinticinco millones de pesos fuertes y esto sin contar las remesas
+misteriosas é infinitas que hacen los peninsulares, tendríamos que, en
+poco tiempo, habrían ingresado de Cuba en España nada menos que mil
+millones de pesos fuertes. ¿En qué Pozo Airón, en qué sumidero, en qué
+insondable abismo ha venido á precipitarse y á hundirse este Misisipí,
+este Amazonas de oro? ¿Dónde están los palacios, las soberbias quintas,
+los hadados jardines, el lujo _sardanapálico_ y los sibaríticos deleites
+de los peninsulares que trajeron de Cuba todo ese dinero? ¿Dónde están
+los templos, los obeliscos y las pirámides que hemos levantado con el
+áureo vellocino de nuestra Colcos? Ambas Castillas están pobres y
+desoladas. Los palacios de los peninsulares enriquecidos en Cuba son más
+difíciles de hallar que los de Dulcinea. Y no hay monumento de algún
+valer que no se haya erigido con dinero nuestro y no cubano. Para que
+sea más evidente la prueba, los monumentos más nobles y grandiosos,
+hasta son anteriores al descubrimiento de América, y por consiguiente,
+de Cuba; los muros ciclópeos y las ingentes torres y arcos triunfales de
+Avila; las catedrales, como las de Burgos y Toledo, y los alcázares,
+como el de Segovia.
+
+América no ha enriquecido, ha empobrecido y despoblado á España. España,
+en su gloriosa expansión, no se dilató por el mundo para saquearle y
+para traer á la Península los despojos ópimos, sino para difundir por
+doquiera su cultura, su religión, su idioma y sus artes. Si en la misma
+Italia, maestra de ellas, cuando en Italia dominamos, levantamos
+templos, castillos y palacios, erigimos monumentos y fundamos obras
+piadosas, hospicios y colegios, como de ello dan testimonio Napóles,
+Palermo, Mesina, Bolonia y otras ciudades, sin excluir á la misma Roma,
+¿qué no haríamos y qué no hicimos en América, donde en resumidas cuentas
+no había nada, ó si había algo, respondía á un estado incompletísimo é
+inicial de cultura, como podría ser el del centro del Asia, tres ó
+cuatro siglos antes de que saliese Abraham de su patria, Ur de los
+caldeos?
+
+Desengáñese el Sr. Merchán; la nación española poco ó nada ha traido de
+Cuba que no haya pagado con creces; nada debe á Cuba. Cuba es quien se
+lo debe todo á España; salvo lo que da la Naturaleza en su estado
+primitivo y selvático. Por eso, aunque el Sr. Merchán se enoje, tiene
+España razón para llamar ingratos á sus rebeldes hijos de Cuba. ¿Qué
+habrá quitado España para enriquecerse á Maceo, á Máximo Gómez ó á
+Quintín Banderas?
+
+En cuanto á los fraudes y depredaciones de nuestros empleados, no poco
+hay también que objetar. Mucho crédito, por ejemplo, merece D. Eduardo
+Dolz; pero ¿acaso no puede equivocarse ó exagerar involuntariamente? En
+los últimos veinticinco años, afirma que nuestros empleados han
+defraudado, en las aduanas de Cuba, doscientos millones de pesos
+fuertes. Supongamos que es exacta la cantidad, y ya es mucho suponer.
+Todavía no es posible la suposición de que sean tan necios los
+mercaderes y contrabandistas cubanos que hayan tenido el capricho
+irracional de dar á los empleados los doscientos millones, en vez de
+darlos al Tesoro. Lo probable sería que, en este hurto hecho al Tesoro,
+saliesen ganando los comerciantes y contrabandistas ciento cuarenta
+millones y que los empleados se contentasen con sesenta y con enviarlos
+á España. Pero como estos sesenta millones no lucen ni parecen por aquí,
+yo me atrevo á presumir que son fantásticos. En España no abundan tanto
+los ricos que no nos sean todos conocidos y que no sepamos de dónde ha
+salido y cómo se ha formado el caudal de cada uno. Seguro estoy de que
+sigilosamente y al oído, para no delatar á nadie, sin suficientes
+pruebas, no nos declara, ni el más zahorí en estos asuntos, dónde están
+veinte millones siquiera, el tercio de los sesenta que de Cuba han de
+haber venido á la Península. Los doscientos millones, pues, ó no se le
+quitaron al Tesoro ó casi todos ellos se quedaron en Cuba.
+
+Pretende el Sr. Merchán, apoyado en las delaciones que aquí mismo hemos
+hecho, que todos estos empleados que van á Cuba á defraudar la Hacienda
+pública, tienen, entre los más altos personajes políticos, sendos
+padrinos á quienes pagan tributo. Poco aprovecha á dichos padrinos
+riqueza tan mal adquirida. Por eso me inclino yo á creer que los más
+criminales han de haber recibido muy poco; y que los medianamente
+criminales han de haber recibido algunos cajoncillos de cigarros puros,
+pinas en conserva y pasta de guayaba, con ó sin tropezones. Lo cierto es
+que yo he conocido y conozco gran multitud de nuestros personajes
+políticos. Los que son ricos sabemos perfectamente de dónde procede su
+riqueza. Y los pobres, que forman la mayoría, contándose entre ellos no
+pocos que han sido ministros de Ultramar, me atrevo á sostener que no
+han tomado un céntimo de peseta al hacerse el reparto de los doscientos
+millones de pesos fuertes. A algunos, cuyos nombres pudiera citar y á
+quienes traté y visité hasta que murieron, fue menester venderles los
+libros y las ropas para poder enterrarlos.
+
+En suma; por donde quiera que yo lo miro, no noto en España esa horrible
+corrupción que el Sr. Merchán nos achaca, y que en todo caso no sería
+igual, ni con mucho, á la que de otras grandes naciones, como Francia é
+Italia, nos dejan presumir escándalos recientes, y como la que de los
+propios Estados Unidos por mil indicios también se presume.
+
+Yo infiero de todo, empezando por conceder que en la administración de
+Cuba hay desórden y despilfarro, necesitados de enmienda, ó que la
+corrupción no es tan enorme como se dice, ó que son cubanos interesados
+y poco escrupulosos los que la fomentan, más en detrimento del Tesoro de
+la Metrópoli que en detrimento de la prosperidad de la isla.
+
+La rebelión, por consiguiente, no queda así justificada. Los saqueos y
+los incendios perpetrados por los rebeldes no remediarán nada, ni
+contribuirán á la prosperidad de Cuba. Y contribuirán aún mucho menos,
+si los Estados Unidos, según ya se prevé, nos exigen indemnización por
+esos saqueos y esos incendios, que sin el favor y aliento que dan á los
+rebeldes, no se perpetrarían, y si el Gobierno español tiene la
+debilidad de someterse y de pagar. Esperemos, aunque se resista y no
+pague, que no haya violencia ni guerra internacional. Y en todo caso,
+aunque esa guerra sobreviniese y aunque nos fuese adversa la fortuna,
+siempre sería preferible á la humillación y á la ignominia; y sobre
+todo, si la ignominia y la humillación resultasen inútiles y al cabo
+hubiese guerra, á no ser que resignadamente nos dejásemos despojar de
+todo.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+LAS ALIANZAS
+
+
+ _Sr. Director de El Liberal._
+
+Mi distinguido amigo: Al leer lo que dice _La Época_ sobre política
+internacional, siento ciertos escrúpulos de haber contribuído, con el
+folleto que publiqué pocos días ha, á promover la cuestión de alianzas,
+que muchos periódicos tratan ahora. Esto me induce á comentar lo que ya
+dije, á fin de que, sino tiene usted inconveniente, me favorezca
+publicando esta carta, aunque impugne luego su contenido.
+
+Lamentábame yo de que España, en la presente ocasión de apuros y
+peligros, estuviese aislada: pero mi lamento no implicaba oposición á
+determinado partido ú hombre político. No iba contra nadie: iba contra
+todos. Y por otra parte, como los aliados y los amigos no se buscan ni
+se ganan en el momento en que se necesitan, sino que se tienen á
+prevención y de antemano, también estuvo muy lejos de mi mente, y lo
+hubiera estado, aunque mi insignificancia no lo estorbase, el aconsejar
+al Gobierno actual que buscara depriesa y corriendo lo que antes de él,
+desde hace ya medio siglo, nadie había buscado.
+
+Limitada así la intención que tuve al hablar de alianzas, sigo
+sosteniendo, sin que _La Época_ me convenza de lo contrario, que las
+alianzas son buenas y que sin alianzas nada útil é importante se ha
+conseguido en el mundo, desde que Hiran y Salomón se aliaron, hasta el
+día de hoy. Cuando Salomón, que era sapientísimo, buscaba alianzas, no
+será el buscarlas tan gran disparate. Sin la que contrajo, ni él hubiera
+construído el admirable templo de Jerusalén, ni desde Aziongaber hubiera
+enviado á Ofir sus naves para que volviesen cargadas de marfil y
+sándalo, oro y perlas, perfumes, especias, papagayos y otros mil
+primores. Y prescindiendo de ejemplos vetustos, hay uno muy reciente que
+muestra cuán fecundas en bienes son las alianzas urdidas con arte. Si
+consideramos lo que ha ganado el Piamonte desde Novara hasta el día, nos
+asombramos como del milagro más pasmoso. El pequeño sacrificio de enviar
+cuarenta mil hombres á Crimea, y más tarde el sacrificio algo mayor de
+ayudar á Prusia y de sufrir por mar una derrota en Lysa y por tierra
+otra en Custozza, han valido al Piamonte, primero el Milanesado y
+después el Véneto; que nadie se oponga á que arroje de Sicilia, de
+Nápoles, de Toscana y de otros Estados á sus soberanos legítimos; que, á
+pesar del enojo de muchos millones de católicos, despoje al Papa de su
+poder temporal, y que constituya la unidad de Italia, que parecía sueño.
+Pedir más sería gollería; sería imitar á aquel monarca aprovechadísimo
+que pedía y alcanzaba tantas cosas por medio de su hijo, casado con el
+hada Parabanú, hermana del rey de los genios, que el rey de los genios
+se hartó al verle tan exigente y pedigüeño, y le aplastó descargando
+sobre él su tremenda clava. La habilidad, por grande que sea, tiene su
+limite, sobre todo cuando no hay en ella magia ó hechizo. Y magia sería,
+si por virtud de la triple alianza diese Italia también cima y dichoso
+remate á sus tal vez prematuras empresas en remotos países.
+
+La de Saavedra Fajardo, que cita _La Época_, y el texto latino de cierta
+fábula de Fedro, que todos sabemos, lo único que prueban es que
+cualquier obra de alguna transcendencia, como no se haga bien, lo mejor
+es que no se haga. Sin duda que hay peligro en aventurarse, pero quien
+no se aventura no pasa la mar.
+
+Nosotros, los españoles, desde hace años pecamos de desconfiados y
+formamos de nosotros mismos muy pobre concepto. Pensamos y decimos sin
+ironía ni broma algo parecido á lo que por chiste oí yo decir una vez al
+Sr. D. Antonio Cánovas con general regocijo de cuantos le escuchaban.
+Decía que él se había venido de Málaga huyendo porque allí todos le
+engañaban ó trataban de engañarle. España, con la mayor formalidad, está
+diciendo y haciendo lo mismo: huye del trato y familiaridad de todas las
+potencias de Europa por temor de que la engañen.
+
+Mientras más lo recapacito, mejor noto que la desconfianza que nos
+arrastra al retraimiento y al separatismo está en nosotros muy arraigada
+y conviene librarnos de ella. Por esta desconfianza echamos á los judíos
+y á los moriscos; por esta desconfianza se rompió nuestra unión con
+Portugal, y al romperla perdió Portugal lo mejor de su imperio en la
+India; por esta desconfianza estuvo á punto de separarse de nosotros
+Cataluña; en parte, por esta desconfianza se han emancipado
+prematuramente todas las colonias españolas del continente americano; y
+por esta desconfianza brotan hoy ominosos chispazos de regionalismo, ya
+en la misma Cataluña, ya en las provincias vascongadas, ya en Galicia.
+
+Claro está que los negros y mulatos de la clase más ruda y humilde que
+hay en Cuba entre los rebeldes, están allí por merodear; que los
+aventureros de países extraños están para ganar importancia y dinero en
+la contienda; y que algunos ambiciosos, nacidos en la propia tierra,
+están porque sueñan con ser ministros ó presidentes de la República
+futura; pero si hay cubanos de arraigo y buena fé que conspiren ó luchen
+contra España y anhelen la independencia de Cuba, esa desconfianza
+secular, ese vicio inveterado del separatismo, es quien los mueve. Y es
+tan pernicioso para ellos el movimiento, que si España no logra pararle,
+los llevará al suicidio colectivo, ó á gemir bajo el yugo de un
+presidente ó de un emperador negro ó á la desaparición en la isla, de su
+lengua y de su casta, cuando toda, si triunfan, sea _yankee_, dentro de
+poco.
+
+A fin de impedirlo, sacrifica hoy España sus hombres y su dinero. Y no
+es el interés quien la impulsa, sino una obligación sagrada. No podemos
+consentir en que retroceda á la barbarie lo que durante cuatro siglos
+hemos cuidado con amor y cultivado con esmero, ni podemos consentir en
+que desaparezcan de Cuba los hombres de nuestra lengua y casta, por
+ingratos y discolos que sean, para que se extiendan y dominen en ella
+los anglo-americanos.
+
+De esperar es que nos saquen airosos de este empeño la constancia
+patriótica de la nación y el valor de nuestros soldados. De esperar es
+que se evite el conflicto con los Estados Unidos, donde, aunque
+proclamen la beligerancia, tal vez no se atrevan á intervenir á mano
+armada en favor de los insurrectos. Y de esperar es, en último extremo,
+que si los Estados Unidos intervienen, contra razón y derecho, se
+interpongan las grandes potencias europeas y no permitan, ó una guerra
+injusta y terrible, ó el violento despojo de lo que nos pertenece,
+apoderándose la gran República de la llave del seno mexicano, por donde
+ha de abrir el camino que ponga en comunicación los dos grandes mares.
+Tales son las esperanzas que podemos tener. Con ellas debemos
+contentarnos, aunque no sean muy seguras. Ya no es tiempo de buscar
+alianzas. Solos estamos en el gran conflicto, y con nuestra propia
+energía tendremos que salir de él, si en los Estados Unidos no ceden,
+pues al cabo la mayoría de aquel pueblo no es como Shermann, Mórgan y
+Mills, ó si las grandes potencias europeas, movidas por el propio
+interés, no nos prestan apoyo.
+
+Pero si España hubiese contado con amistades y alianzas y no hubiese
+estado tan sola, no hubiera tenido que aguardar hasta el último extremo;
+hubiera inspirado más respeto en Washington, y no hubiera tenido que
+ceder á tantas humillantes é injustas reclamaciones y que pagar tanta
+indemnización con longanimidad lastimosa y que sufrir con paciencia
+tanto vejamen y tantos vituperios de senadores y diputados _yankees_.
+Estos, de seguro, jamás se hubieran atrevido á despotricarse tan
+ferozmente si España hubiese estado más enlazada y sostenida en el
+concierto de las naciones civilizadas de Europa.
+
+En mi sentir, pues, las alianzas no solo son convenientes, sino
+indispensables para España, que tiene aún, y no puede menos de tener,
+tanto que conservar y tanto á que aspirar, si no se arroja en el surco y
+se declara muerta y prescinde de su historia.
+
+_La Época_ citaba contra las alianzas á Saavedra Fajardo. Yo citaré en
+favor de ellas á otro político de más fuste y recámara: al propio
+Nicolás Machiavelli. Precisamente en el capítulo XXI, donde explica cómo
+se ha de gobernar un príncipe para conquistar reputación, y donde hace
+tan hermoso elogio de Fernando de Aragón, marido de Isabel la Católica,
+á quien declara _por fama y por gloria el primer rey entre los
+cristianos_, se decide en favor de las alianzas, diciendo que un
+príncipe no es estimado sino cuando es verdadero amigo ó verdadero
+enemigo; que el descubrirse es más útil que el quedarse neutral, y que
+el príncipe irresoluto, cuando, por huir compromisos y peligros, sigue
+el camino de la neutralidad, las más veces se hunde en vergonzosa ruina,
+teniendo que salir de la neutralidad por fuerza y no de grado.
+
+Como ya he dicho que las alianzas convienen y hasta son indispensables,
+quisiera decir también de qué suerte me parece que deben buscarse y
+celebrarse; pero como hoy me he extendido mucho, lo dejo para otro día,
+si no fatigo á los lectores de _El Liberal_ con nueva carta.
+
+
+II
+
+_Sr. Director de El Liberal._
+
+Mi distinguido amigo: En cuestión de alianzas tal vez sería lo mejor,
+después de afirmar que convienen, abstenerse de decir con quién y cómo.
+Los usos diplomáticos prescriben no hablar de tales conciertos hasta
+después de ya celebrados. Pero, á pesar de todo, me parece que no hay
+imprudencia ni falta de sigilo en que alguien, como yo, que está
+alejadísimo del poder público y de todo centro oficial, y que no
+compromete á nadie ni se compromete, diga sobre el asunto lo que se le
+antoje. Lo que yo pienso decir, además, no puede ofender á ninguna
+nación. Y no porque yo me valga de rodeos y perífrasis, sino porque
+quizás á causa de mi optimismo y de mi indulgencia afectuosa, apenas
+condeno á nadie y hallo disculpa para todo.
+
+Triste cosa es que, al llegar casi á su término el siglo XIX, llamado de
+las luces, la humanidad haya adelantado tan poco, moral y políticamente,
+que, en el mismo centro de su más alta civilización, todos los hombres
+capaces de empuñar las armas anden cargados con ellas, haciendo el
+ejercicio, reuniendo con grandes gastos los más eficaces medios de
+destrucción, aprendiendo á matar y perdiendo en maniobras, revistas y
+paradas el tiempo que pudieran emplear en divertirse ó en producir cosas
+útiles y agradables, y teniéndose de continuo unos á otros en jaque y
+alerta; pero esto no tiene remedio y no hay para qué censurarlo.
+
+Muy costosa es la paz armada, pero más costosa y terrible sería una
+nueva guerra europea. Dios quiera, pues, que no la haya, y que, pasando
+años, se harten las grandes potencias de consumir dinero y de convertir
+á todos sus ciudadanos en soldados, y se decidan á deponer las armas.
+
+Por ahora, y sabe Dios hasta cuándo, la amenaza de guerra es constante,
+y en vez de ser segura la paz en la tierra á los hombres de buena
+voluntad, estamos amenazados siempre de una estupenda y colosal
+conflagración belicosa, en que luchen por un lado Alemania, Austria é
+Italia, y por otro Francia, tal vez auxiliada por Rusia.
+
+Si por desgracia llegara este caso ¿qué le convendría hacer á España?
+Los alemanes no nos han hecho ni bien ni mal; de los italianos no
+tenemos agravios que vengar y los queremos bien, salvo algunas damas
+elegantes y devotas y cierto número de católicos muy fervorosos, que
+desean que se lleve el diablo aquella monarquía para que recobre el
+Padre Santo su poder temporal, y con Austria estuvimos unidos por lazos
+dinásticos en la mejor época de nuestra historia, hemos vuelto á estarlo
+en el día, y aun yo creo posible y conveniente que se aumenten estos
+lazos. Nada tendríamos que ganar con hacer la guerra á la Triple
+Alianza; pero como también sería duro pelear contra nuestros simpáticos
+vecinos los franceses, amables difundidores por el mundo de las letras
+amenas y de las artes elegantes y deleitosas, lo mejor y lo más cómodo
+sería permanecer neutrales, á pesar de lo que he citado de Machiavelli.
+Este gran político hablaba en muy distintas circunstancias, para muy
+otra edad del mundo, y siempre con la mira de libertar á Italia de los
+que él llamaba bárbaros, cuyo yugo le apestaba, sin que hubiese
+atrocidad, crimen ni peligrosa aventura á que para sacudir aquel
+hediondo yugo no excitase él á su _Príncipe_.
+
+Nosotros tenemos también que sacudir algo á modo de yugo, que no me
+atrevo á condenar ni por de bárbaros ni por hediondo; pero que sí
+calificaré de pesado y de vergonzoso, y que nos convertirá en
+Nación-Job, si hemos de seguir sufriéndole. Ya se entiende que este
+yugo es el que en Cuba nos imponen los _yankees_, porque sin el favor,
+amparo y aliento que dan á los que se rebelan, y sin la mengua de
+autoridad que nos causan, y sin el descrédito que vierten sobre
+nosotros, pidiéndonos cuenta de todo, como si fueran nuestros jueces, y
+sin la facilidad con que convierten en ciudadanos de su gran República á
+nuestros más acérrimos enemigos, renegados de su casta, obligándonos á
+darles dinero en vez de fusilarlos ó de enviarlos á presidio, es casi
+seguro que en Cuba no habría insurrección y es seguro que no sería ni
+con mucho tan importante y duradera como es hoy. Lo milagroso es que en
+vista de las ventajas que ofrece á los insurrectos la descarada
+protección de los Estados Unidos, no acudan á Cuba á combatirnos todos
+los aventureros sin patria y toda la gente perdida que hay en el mundo.
+
+No creo yo, sin embargo, que el mejor camino para libertarnos del yugo
+mencionado sería salir de la neutralidad en una posible guerra europea.
+La neutralidad nos conviene; pero, á fin de que sea respetada y no se
+encierre en egoísmo estéril, importaría concertarnos, para este fin
+solo, con alguna gran potencia que no estuviese comprometida ni en favor
+de Francia ni en favor de Alemania. Este nuevo grupo, de que pudiéramos
+formar parte, no sólo nos valdría para que nos respetasen durante la
+guerra, sino tal vez para contribuir á la conservación ó restauración de
+la paz, y no sólo nos valdría para que el vencedor no nos atase al
+carro de su triunfo, sino también para concurrir á moderar las
+exigencias del que hubiese obtenido la victoria, y á restablecer, en lo
+posible, el equilibrio de las fuerzas.
+
+Otro es el camino que para remediar el mal estado de nuestras relaciones
+con la gran República nos hubiese convenido ó nos conviene seguir: haber
+buscado á tiempo aliados y amigos ó buscarlos en lo venidero, si ahora,
+sola y abandonada como está España, logra conjurar la tormenta ó salir
+de ella salva.
+
+Lo que nos pasa con los Estados Unidos, á cuya independencia y formación
+contribuímos un poco, se parece á la más desventurada aventura de Simbad
+el Marino, que aupó sobre sus hombros al endiablado vejete para que
+cogiera los frutos en los hermosos árboles de su fértil isla, y el
+vejete endiablado no quería luego apearse, y seguía montado en Simbad,
+insultándole y procurando ahogarle para mostrar su agradecimiento.
+
+A fin de quitarnos de encima tan insufrible carga, ¿no hubiera sido
+conveniente, ó no lo sería en lo futuro, ganar la voluntad de las
+primeras potencias coloniales de Europa, celebrar tratos y concertarse
+de algún modo con ellas? Cualquiera promesa, cualquiera sacrificio que
+hiciésemos, sería mucho menor que los sacrificios que estamos haciendo
+hoy y que tendremos que hacer en adelante.
+
+A un concierto, á un Tratado de alianza, exclusivamente para asuntos
+coloniales ó de Ultramar, no creo yo que se negasen, si se negociaba
+bien, ni Francia, ni Inglaterra, ni Holanda. España ha sido la primera
+nación colonizadora del mundo; todavía, á pesar de su decadencia, es la
+tercera ó la cuarta, y no la desdeñarían como inútil peso, y de algo
+podría servir á sus más poderosos aliados, que también pueden hallarse
+en ocasiones de empeño y de peligro, y necesitar entonces ó al menos
+tener por provechoso el auxilio nuestro.
+
+Si no lo recuerdo mal, de algo valió España á los franceses no hace
+mucho tiempo, cuando, para vengar á nuestros misioneros mártires,
+ayudamos gratis y con las armas á crear una Francia amarilla en el
+extremo Oriente. ¿Quién duda de que aún podríamos servir y valer á
+franceses, ingleses y holandeses, en otras semejantes empresas ó en
+casos y lances de mayor importancia, sobre todo si ellos nos ayudaban á
+quitarnos de encima el ingrato estorbo de que hemos hablado y que tan
+sin piedad y tan sin conciencia nos abruma?
+
+Tendría esto además la ventaja de que los _politicians_ extraviados y
+los senadores _farwestinos_ y _cincinatescos_, al vernos en tan buena
+compañía, arrojasen de sus cerebros el feísimo y bellaco concepto que
+los _sabios_ y _catedráticos yankees_ les han hecho formar de España,
+considerándola, por su afición á las corridas de toros y al Santo
+Oficio, Nación Calígula-Torquemada, como la llama Clarence King, y, por
+haber destruido, según Draper, no sé cuántas civilizaciones, podrido
+esqueleto entre las naciones vivas y prueba terrible de la justicia de
+Dios, que no quiere dejar sin ejemplar castigo nuestras ferocidades y
+nuestros crímenes.
+
+En fin, tal vez lograríamos así que no apareciese España á los ojos de
+los _yankees_ como un tirano difunto, en el que se pueden cebar sin gran
+peligro, ó como un tirano cachazudo y sufrido, semejante á los tiranos
+de las tragedias de Alfieri, que están, durante los cinco actos, oyendo
+y aguantando las más desaforadas desvergüenzas, si bien acaban por
+perder los estribos y por hacer una barrabasada. Tal vez así se
+conseguiría también que no se le antojase en Washington á ningún senador
+remedar á Catón Censorino y, en vez de llevar higos en un pliegue de la
+toga y de exclamar _delenda est Carthago_, llevar en un faldón de la
+levita azúcar mascabada ó catite, y exclamar: _delenda est Hispania_.
+
+Y aquí pongo término á esta prolija carta, prometiendo no escribir la
+tercera, pues basta con lo dicho.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+TEATRO LIBRE
+
+
+ _Sr. Director de Los Lunes de El Imparcial._
+
+Muy señor mío y amigo: Me pide usted mi parecer sobre si conviene que
+haya un _Teatro libre_ é _independiente_, y sobre varios puntos que con
+esta primera cuestión se relacionan.
+
+Muchísimo tengo yo que decir, pero, como usted me excita á ser breve por
+el poco espacio de que se puede disponer en el periódico, sólo diré algo
+de lo mucho que se me ocurre, y procuraré decirlo en compendio.
+
+A mi ver, en España el teatro tiene toda la libertad y toda la
+independencia que necesita. Yo aplaudo que las tenga, pero no comprendo
+ni pido más.
+
+Los límites de la libertad mencionada son principalmente dos, que en
+manera alguna deseo yo que se traspasen. Uno de ellos es el que señalan
+la moral, la decencia y el decoro. Fija y traza el otro límite el gusto
+del público, contra el cual es inútil y peligrosa la lucha. El público
+paga y oye, aplaude ó silba, y en los espectáculos es juez inapelable, y
+árbitro soberano. En novelas, en poesía lírica, en libros de filosofía,
+de historia y de otros asuntos, puede un autor prescindir de la
+corrupción literaria de su tiempo, de la rudeza y del corto saber de sus
+contemporáneos y de sus tonterías y extravagancias, y componer su obra
+para un público eterno; para que la posteridad la aplauda, haciéndole
+justicia: para que gente más instruída y estéticamente mejor educada le
+comprenda y le admire, allá en los siglos que están por venir, ó bien
+para que en el día un cortísimo número de personas discretas, refinadas
+y doctas, se deleiten leyéndole y saboreando todos los primores de fondo
+y de forma que hay en su producción literaria, convirtiéndola para el
+vulgo profano en _el libro de los siete sellos_.
+
+El autor dramático, y en esto se parece al orador, no puede, ni debe ser
+así. Es menester que su espíritu esté en intima y constante comunicación
+con el espíritu de un público numeroso: que él y dicho público se
+comprendan y se compenetren. Sólo de esta suerte puede haber autores
+dramáticos. Los que de otra suerte escriban, podrán ser todo lo que
+quieran menos tales autores.
+
+Infiérese de lo expuesto que la libertad del teatro tiene por limite la
+voluntad y el entendimiento del vulgo. Ya más allá no sería libertad
+sino delirio. Yo no me explico que se funde un _Teatro libre_ para ir
+más allá. Si el público tiene un gusto exquisito y un entendimiento
+cultivado y un juicio seguro, no hay teatro en Madrid, ni en toda
+España, que no sea libre é independiente y que no tenga completa
+seguridad de ganar honra y provecho, dando las más atrevidas
+representaciones, y, siendo éstas buenas, más aplausos y más dinero
+ganará mientras más originales sean, y más inauditas y más fuera de los
+caminos trillados.
+
+Justo es advertir que el prurito de originalidad, el engreimiento necio
+del que cree pensar y decir cosas profundas, y la manía de reformarlo
+todo y de resolver en cuatro coplas los más obscuros problemas sociales,
+religiosos ó políticos pueden seducir á los autores dramáticos que tal
+vez no han estudiado ni meditado nada que los habilite para la
+resolución de semejantes problemas, y pueden llevarlos á componer un
+tejido de vulgaridades y zanguangadas, á crear caracteres falsos y á
+imaginar una acción absurda y sin interés, que sea como el hilo donde
+ensarten sus insulsos é inaguantables sermones. Después, si el público
+se aburre de oírlos y no los aguanta, el autor dirá tal vez que el
+público es atrasado é indocto. Y si el público los aguanta y los
+aplaude, por aquello de que
+
+ _Un sot trouve toujours un plus sot qui l'admire,_
+
+el mal será mayor; pero en ninguno de ambos casos veo yo que el teatro
+libre é independiente que trata de fundarse valga como remedio.
+
+Por otra parte, yo noto inmenso cúmulo de dificultades para la creación
+del _teatro libre_, en mi sentir inútil. Mas bien le comprendo como
+_teatro normal_ ó como _teatro modelo_ que como _teatro libre_. El
+_teatro libre_, en virtud de su misma libertad, buscará por todos los
+caminos modo de agradar y de entusiasmar al público y de obtener de él
+aplausos y entradas. Así son el Teatro Español, la Comedia, Lara, Apolo
+y la Zarzuela. Todos, á mi ver, son teatros libres. No se puede pedir
+mayor libertad sin incurrir en desatino.
+
+Luego lo que quiere fundarse no es un teatro libre, sino un teatro
+_normal_ ó _modelo_, donde se procure ilustrar al público, aguzar su
+facultad estética, abrir para él nuevos horizontes y moverle á que
+aplauda, ya antiguas obras maestras que hoy desdeña ú olvida, ya nuevas
+obras, vaciadas en moldes nunca empleados hasta el día.
+
+A fin de que este teatro, y permítaseme lo pomposo de la frase,
+cumpliese con su misión, sería indispensable que tuviese una junta
+directiva. Y como esta junta tendría su criterio y querría y debería
+imponerle, resultaría que el _teatro libre_ sería el menos libre de
+todos los teatros.
+
+Supongamos que ya existe, y supongamos también que yo soy un autor
+dramático que aspira á darse á conocer y ofrece una obra suya. Las
+empresas de la mayor parte de los teatros deben considerarse como
+meramente mercantiles. Si rechazan la obra que yo presento, no habrá en
+ello, literariamente, ni agravio, ni sentencia, ora sea injusta, ora
+justa, que me desaliente ó humille. Las empresas no fallan
+literariamente contra mi obra, sólo dicen, con acierto ó sin él, que no
+es aquello lo que pide el mercado y que no deben aceptarlo, porque no
+tendrá buena salida y será mal negocio. Pero si en el teatro, mal
+llamado libre, que trata de fundarse, la junta directiva desecha mi
+obra, al desecharla, aunque afirme que no es tal su intención,
+literariamente me condena, empezando por someterme á un tribunal
+literario y á preceptos y reglas en cuya virtud ese tribunal juzga y
+sentencia.
+
+Es, pues, evidente que el tal _teatro libre_ será el menos libre de
+todos; será un alto magisterio, un tribunal supremo, un directorio
+iniciador y propagador del buen gusto en lo tocante á poesía dramática;
+en fin, será todo lo que se quiera menos un teatro libre. Los teatros
+libres son los que ahora hay.
+
+Lo dicho hasta aquí contra el falso teatro libre no impide que desee yo,
+como el que más, que tengamos en Madrid un _teatro modelo_, con cuantas
+condiciones y requisitos sean convenientes para representar bien toda
+clase de dramas.
+
+Antes de explicar de qué suerte me alegraría yo de que se fundase este
+teatro, voy á hacer algunas declaraciones.
+
+Primeramente, yo no creo que la producción dramática española en el día
+sea inferior, ni por calidad ni por cantidad, á la de ninguna otra
+nación del mundo. Sólo Francia compite con nosotros, y en sentir de
+muchos, aunque no en el mío, nos vence.
+
+Es la segunda declaración que ningún género de trabajo literario está en
+España mejor retribuido que el del dramaturgo. Y por esto, y por
+entender yo que para que una literatura sea espontánea y natural,
+importa que sólo tenga al público por Mecenas, ni pido ni quiero
+protección y auxilio del Gobierno para los que escriben dramas.
+
+Es la tercera declaración que nuestros actores no me parecen tan malos
+como asegura la gente, llevada de la manía, hoy muy en moda, de rebajar
+y hasta de denigrar todo lo nuestro, como si fuésemos la nación más
+desventurada y más decaída de la tierra.
+
+Poseyendo, pues, como sin duda poseemos, autores y actores, lo que
+principalmente nos falta es una empresa que pague sin tacañería ni
+apuros á los artistas y hasta asegure su porvenir y la materialidad de
+un teatro muy elegante, lujoso y rico en decoraciones, trajes y
+maquinaria. Si un príncipe poderoso, si un banquero ó si varios
+capitalistas, ó si una compañía por acciones, fundase este teatro, yo
+doy por cierto que merecerían aplauso y gratitud de la patria y que no
+perderían su dinero, porque, si bien no hay mucho en España, la gente es
+espléndida, gusta de divertirse, y el teatro modelo, ó de lujo, ó como
+queramos llamarle, estaría lleno siempre.
+
+Como tengo aún muchísimo que decir sobre este asunto y usted recomienda
+la brevedad, y yo no atino con ella, he guardado esta carta, escrita
+desde hace días, sin atreverme á enviarsela á usted y casi desistiendo
+ya de enviársela. Ahora estoy de otro humor y se la envío, en la
+inteligencia de que la carta tendrá cola, ó mejor dicho, será como
+cereza en la que se enredan otras por el cabo y la siguen. A esta carta
+seguirán otras dos. Si á pesar de la inevitable condición que pongo no
+teme usted que yo peque de prolijo, inserte mi carta en su apreciable
+periódico y crea que se lo agradeceré.
+
+
+II
+
+Muy Sr. mío y amigo: Ya dije á V. que no quiero ni comprendo el teatro
+libre ó sea más libre que los teatros que hay ahora en España. Esto no
+se opone á que yo quiera y desee un teatro normal ó modelo. Y como dicho
+teatro ha de estar en algún punto y no le hemos de fundar en Ovejo, en
+Churriana ó en la Madroñera, lo natural y razonable será fundarle en
+Madrid, sin hacer caso de la ruin y disparatada envidia del
+regionalismo.
+
+Aquí se me ocurre algo que me atrevo á llamar antinomia y que no puede
+menos de motivar una digresión inevitable aunque prolija. Ojalá que no
+sea cansada. Mil y mil veces he sostenido que la literatura, sobre todo
+la amena, si ha de ser natural y espontánea y no artificiosa y criada en
+invernáculo, conviene que sólo tenga por Mecenas al público que la lea,
+la pague, la comprenda y la inspire. Nada de protección por parte de
+principes y de gobiernos para novelistas y poetas. Alfieri compuso un
+elocuente y hermoso libro sosteniendo esta tesis y yo le he aprobado y
+aplaudido. Pero aquí surge la antinomia. Trataré de explicarla.
+
+Yo creo á pie juntillas en el progreso indefinido. El término ideal de
+este progreso es, en mi concepto, individualista.
+
+El linaje humano, constituido en sociedad, puede adelantar tanto en el
+camino de la perfección que casi ó sin casi no necesite gobierno. En la
+meta de su carrera triunfante coloco yo, en mis sueños dorados, una
+pacífica y deliciosa anarquía. El interés de los particulares, la
+iniciativa y los bríos de asociaciones libres procurarán hacer y
+conservar caminos y canales, llevar las cartas, cuidar de telégrafos, de
+teléfonos y de cuanto más tarde se invente, y fundar y sostener escuelas
+donde cada cual enseñe lo que más verdadero, útil ó bonito le parezca.
+Y, como progresaremos tanto que los hombres, según determina la
+Constitución de 1812, serán todos justos y benéficos, los tribunales y
+los jueces estarán de sobra. El orden público será tan primoroso é
+inalterable que no será menester fuerza armada que le conserve. Y como
+las naciones no seguirán amenazándose y tratando de saquearse unas á
+otras, sobrevendrá la paz perpetua y se suprimirán el ejército y la
+marina nacional, tan costosos en el día. De aquí que el gobierno no
+servirá para nada, y los pueblos, por evolución y no por revolución,
+pacífica y no tumultuosamente, los obligarán á que se jubilen. Tal es
+el risueño porvenir que yo me finjo, pero no he de negar qué está muy
+remoto. Todo es relativo, según decia D. Hermógenes. Los sabios modernos
+dan millones de años de existencia á este mundo en que vivimos. La vida,
+el _protoplasma_, la _monera_, ó como queramos llamarlo, apareció
+también mucho tiempo ha. Y el hombre, valiéndose ya de la palabra, con
+organización social, y hasta fundando reinos, imperios y repúblicas,
+vive, si hemos de creer á sabios profundos, hace veintiséis mil años.
+Por aquel entonces, afirma Rodier, como si lo hubiera visto, que los
+arios se disputaron, se dispersaron y se dividieron en indios, iranios y
+otros pueblos, de quienes proceden las más nobles naciones de Europa.
+
+Aceptado lo dicho, resulta que la humanidad es ya muy vieja, y con todo,
+yo he leido en un libro de otro sabio más profundo aún, esta sentencia
+que me ha dejado turulato:
+
+_La humanidad, considerada en su vida colectiva, no ha nacido aún._
+
+El sabio echa después sus cuentas, se mete en muy ingeniosas honduras, y
+averigua, determina y declara la época en que la humanidad empezará á
+nacer. Será, sobre poco más ó menos, dentro de catorce mil y seiscientos
+años. Me parece que en período tan amplio bien puedo yo estirar y
+extender con holgura mis esperanzas hasta su completísimo logro en la
+anarquía de que he hablado. Suponiendo ahora que con el andar de los
+siglos subimos á tan gloriosa cumbre y alcanzamos tamaña ventura,
+todavia no me explico que, suprimidos los gobiernos según son y se
+conciben hoy, no haya y persistan órganos directores de esa humanidad
+colectiva que nace y de cada una de las diferentes naciones, que han de
+permanecer separadas y distintas, á fin de que la monotonía y la
+uniformidad no aburran á los hombres y no los impulse á ahorcarse.
+
+Imaginémonos llegados á la perfección en cuanto cabe en lo humano. No
+necesitaremos gobierno que ampare y reprima porque la paz y la seguridad
+serán completas, ni que nos haga ferrocarriles, carreteras y otros
+medios de comunicación más ingeniosos que en lo venidero se inventen,
+porque nosotros lo haremos, ni que procure nuestro bienestar material,
+porque le procuraremos nosotros, ni que nos enseñe en sus escuelas
+públicas, porque cada uno de nosotros enseñará y aprenderá lo que se le
+antoje.
+
+Y sin embargo, hasta dentro de esta soñada perfección, sería ineludible
+el órgano de que hemos hablado: un gobierno por otro estilo, pero al fin
+un gobierno. Compongámosle, pues, de un Gran Metafísico, como en la
+Ciudad del Sol de Campanella, el cual convendría que fuese un rey
+hereditario, separado secularmente del vulgo, para que tuviese majestad
+y careciese de una larga parentela ordinaria ó cursi, y asesorado este
+rey ó gran metafísico de un consejo ó asamblea de varones doctos
+elegidos por el pueblo.
+
+El ministerio ú oficio de este supremo directorio había de ser ordenar
+las manifestaciones del espíritu colectivo, sin el cual la nación se
+desmenuzaría y no sería nación, sino conjunto material, inarmónico y
+deforme de individuos que en lo tocante á la comunión de los espíritus
+quedarían aislados, y no con vida sino con muerte colectiva.
+
+Infiérese de todo que, hasta en un ideal inasequible ó sólo asequible
+dentro de ciento cuarenta y seis siglos, y ya por dicha desgobernados
+los hombres en cuanto importa á su interés material, no podrían menos de
+tener un directorio que diese unidad y que ordenase las apariciones,
+epifanías ó muestras constantes del Genio de la nación, que no muere ni
+puede morir sin que la nación muera. Por consiguiente, el órgano,
+vicario ó delegado de este Genio, exento ya de cuidados materiales, sin
+armas para defenderse y ofender, sólo se emplearía en las cosas del
+espíritu y éstas serían de dos clases esencialísimas.
+
+Claro está que yo, que soy tan fervoroso amante de la libertad y tan
+firme creyente en ella, no puedo suponer que entonces no la tuviese
+completa cada individuo para pensar y decir de Dios lo que mejor le
+pareciese y para adorarle y darle culto á su manera. Pero la religión es
+de dos modos. Por uno de ellos, más profundo y más íntimo, pero menos
+solemne, cada alma humana se pone en relación con su Hacedor y le busca,
+y tal vez le halla y hasta consigue unirse con él por inefable
+misterio. Por el otro modo, más solemne y excelso, y en mi sentir
+ineludible, porque sin él lo más grandioso y bello de la existencia
+desaparecería, la muchedumbre de los seres humanos concordes todos, y
+por bajo de ella cada nación separadamente, deben adorar á Dios y tener
+su culto, sus sacerdotes, sus templos y sus ceremonias y pompas
+religiosas.
+
+Aun supuesta la religión católica ó cosmopolita, será, valiéndonos del
+símil de un gran poeta, como la luz, que suscita diferentes colores en
+los diferentes objetos en que se posa. De aquí que la religión, aun
+siendo universal y única en su esencia, ha de tener en cada pueblo
+aspecto distinto en los accidentes y en la forma.
+
+Importa, pues, aunque lleguemos á la perfecta anarquía de mi sueño, que
+haya una religión del Estado en que aparezcan y den razón de sí la idea
+y el sentimiento colectivos del Genio nacional, y que haya una dirección
+para esto, dirección nacional que deberá ponerse y conservarse en
+perfecta concordancia con el centro directivo y superior religioso, en
+lo que tiene la religión de universal ó de católica.
+
+Y vea Vd. por donde, hasta realizada ya mi deliciosa anarquía, dejo yo
+en pie ó reconstituyo sobre más hondas bases y firmes cimientos uno á
+modo de ministerio de cultos, con Concordatos y todo, y hasta con un
+seminario ó Universidad católica central, donde se enseñe
+fundamentalmente la teología del Genio nacional, las creencias
+religiosas, metafísicas y morales del espíritu colectivo.
+
+La otra epifanía ó manifestación constante y gloriosa del Genio de la
+nación es el arte. Y del arte, el teatro es lo más sintético y acabado.
+En él concurren y presiden Apolo y todo el coro de las Musas. La Poesía
+se alza en el centro como reina, y en torno de ella, acatándola,
+sirviéndola y cuidando de su ornato y alto decoro, han de estar la
+Música, la Danza, la Pintura, la Arquitectura y la Indumentaria.
+
+Si es menester que la nación, como nación, rinda culto á la verdad, que
+en su más alto punto es la religiosa, también es menester que rinda
+culto, colectivo y unánime, á la belleza, la cual, allá en lo sumo, es
+atributo divino. Así, pues, aun en mi anarquía, es ineludible otro
+ministerio al lado del de cultos: el ministerio del teatro y de las
+otras pompas, espectáculos, procesiones y ceremonias nacionales
+profanas.
+
+Ahora bien; cuando sin gobierno material, sino ya sólo con una sombra de
+gobierno ó con gobierno-espíritu, requiere la misma esencia de nuestro
+ser colectivo humano que haya un teatro que el Estado sostenga, no veo
+yo contradicción, á pesar de todo mi individualismo, en que, en esta
+época atrasadísima en que vivimos, haya también un teatro que el Estado
+sostenga y que sea el teatro normal ó modelo. Es cierto que pudiera
+fundarle y sostenerle un príncipe rico ó una asociación de capitalistas,
+pero mejor y más digno es que lo sostenga el Estado.
+
+Ya veremos por qué y cómo.
+
+Perdóneme Vd. que sea tan difuso.
+
+
+III
+
+Muy señor mío y distinguido amigo: Ya anuncié á Vd. que tenia yo
+muchísimo que decir sobre la cuestión del llamado _Teatro libre_. No
+extrañe, pues, que le dirija esta tercera carta, procurando que sea la
+última, si bien acaso no lo consiga. No una serie de breves artículos,
+sino una obra en dos ó tres gruesos tomos pudiera escribirse sobre la
+cuestión mencionada.
+
+Cada cual tiene su modo de discurrir, y yo también tengo el mío. Suele
+éste consistir en presentar, de antemano, extremándolos, los argumentos
+más poderosos que contra mi tesis pueden dirigirse, y en decir luego,
+_si licet in parvis magnis exemplibus uti_, lo que dicen que dijo
+Galileo: _e pur sí muove_.
+
+De aquí, sin duda, que el ingenioso y agudo _Clarín_, lisonjeándome
+mucho con sus generosas alabanzas, haya impugnado, no mi tesis, sino los
+argumentos que previamente presenté yo en contra de ella, á fin de
+saltar luego por cima y desbaratarla. Fueron á modo de obstáculos que yo
+mismo puse para hacer más lucida la carrera y que tuviese saltos y todo.
+_Clarín_ ha removido ó allanado los obstáculos. Dios se lo pague. Así mi
+carrera será por lo llano: si menos lucida, más fácil.
+
+El teatro, repito, es hoy, libre en España, y no puede ni debe serlo
+más. Lo que importa, por consiguiente, es establecer un teatro _normal_
+ó _modelo_. _Clarín_ mismo se ha encargado de refutar no pocos de los
+argumentos que se ofrecen en contra. Estoy de acuerdo con él: mejor es
+someterse al fallo de una junta directiva compuesta de los más
+entendidos y reputados literatos, que no al capricho de un empresario,
+tal vez ignorante, y tal vez sujeto al influjo de envidiosos y
+aduladores que, hasta por no dar la cara, pueden dar, sin temor ni
+escrúpulo, muy malos consejos.
+
+Con el beneplácito y auxilio de _Clarín_, establezco el teatro _normal_
+ó _modelo_, y le establezco _en principio_, para lo cual nuestra
+voluntad basta y sobra, sin que tengamos necesidad de dinero, ó de lo
+que en cierto lenguaje picaresco se llama _caballo blanco_.
+
+A pesar de mi radical individualismo, he tratado de demostrar y creo
+haber demostrado que, hasta después de llegar á la deliciosa anarquía,
+término ideal de la perfección humana, conviene que persista algo á modo
+de gobierno, el cual dirija y ordene las manifestaciones ó _epifanías_
+del Genio colectivo: que persistan un ministerio del culto y otro del
+teatro y demás ceremonias, pompas y fiestas nacionales profanas. Así,
+sin contradicción con mi individualismo, afirmo yo que el teatro
+_normal_ ó _modelo_, debe hoy, con más razón que dentro de ciento
+cuarenta y seis siglos, cuando la humanidad colectiva nazca, ser
+sostenido por el Estado. Que le sostengan uno ó varios particulares
+ricos es menos plausible, menos posible y menos decoroso. Es menos
+plausible porque el particular ó los particulares se propondrán ganar
+dinero, como cada hijo de vecino, y entonces el teatro _normal_ ó
+_modelo_ no lo será en realidad, sino será un teatro, peor ó mejor,
+_libre_, aunque sujeto á una empresa particular como las demás que hay
+ahora. En el día no cabe esperar que salgan á relucir magnates,
+príncipes, ediles rumbosos, como los que hubo en lo antiguo, que se
+gastaban millones de sestercios, ya para divertir y entusiasmar á la
+plebe con espléndidos espectáculos, ya para erigir grandiosos monumentos
+y hermosear á su patria, como hicieron Heredes Atico y otros. ¡Buenos
+andan los ediles de ahora para descolgarse con semejantes bizarrías! Y
+si bien se mira, hasta los ediles de otros tiempos no solían ser
+desinteresados cuando se descolgaban con ellas, porque, ó se parecían á
+aquel señor Robres del epigrama, que hizo á los pobres antes de hacer el
+hospital, ó bien derrochaban el dinero para satisfacer la ambición,
+ganándose el favor de la muchedumbre y comprando sus votos.
+
+Es poco plausible y es casi imposible que un particular ó varios
+sostengan el teatro _normal_, porque debe ser sostenido con
+desprendimiento y sin que piense ganar dinero ni nada quien gaste su
+dinero sosteniéndole. Y es además menos decoroso que le sostengan
+particulares, porque el pueblo no ha menester, en el día, esta á modo
+de limosna. Decidamos en virtud de todo lo dicho, que sea el Estado
+quien le sostenga, esto es, la nación ó el pueblo mismo. La junta
+directiva y los actores, en vez de ser los asalariados de un particular,
+recibirán su salario de Estado, ó sea del pueblo, lo cual, á mi ver, es
+más digno y honroso.
+
+No recuerdo bien lo que dice _Clarín_ de que no quiere ó de que no pide
+lujo. Entendámonos. Si por lujo se entiende lo que yo entiendo, yo le
+quiero y le requiero. Y si ahora no le pido es porque sería pedir
+cotufas en el golfo, y porque con esta picara guerra de Cuba no está la
+Magdalena para tafetanes. Pero supongamos, y Dios nos oiga, que ya se
+acabó la guerra de Cuba y que volvemos á tener prosperidad y
+bienandanza. Esto supuesto, ya me tienen Vds. pidiendo el teatro
+_normal_ ó _modelo_, sostenido por el Estado, no para ganar, sino para
+perder anualmente, aunque el teatro esté todas las noches de bote en
+bote, un millón de pesetas que iguale los ingresos con los gastos.
+
+El emperador de Austria, caballero muy cabal, de gusto delicado, con
+cuantiosas rentas propias, edil á la antigua sin ambicionar ya nada, y
+si no Herodes hebreo, porque gusta de los niños y no los mata, nuevo
+Herodes Atico, porque hermosea á Viena con monumentos magníficos, dicen
+que se gasta en el teatro más de 500.000 florines al año, lo cual sube
+por cima del referido millón de pesetas.
+
+¿Por qué, no el monarca, que como particular dista bastante de ser tan
+rico, sino el Estado cuando salga de guerras y de apuros, no ha de
+imitar aquí al emperador munífico de que voy hablando?
+
+En pocas cosas podría emplearse el dinero con mayor beneficio del buen
+gusto, de la general ilustración y de la cultura.
+
+No es feo el teatro del Príncipe. Por esto, porque recuerda grandes
+triunfos literarios y artísticos, y por otras mil razones, debe
+conservarse, cuidarse y tenerle abierto siempre que se pueda, con buena
+compañía. ¿Pero en la nación que se jacta, sin pecar de vanidosa, de
+poseer la más rica, original y sublime literatura dramática, sin que se
+le adelanten Grecia, Inglaterra y Francia, á pesar de Esquilo,
+Eurípides, Sófocles y Menandro, y á pesar de Shakespeare, Corneille,
+Racine y Molière, es bastante monumento nacional de esta gloria, es
+digno templo de nuestra Melpómene y de nuestra Talia el antiguo y
+modesto Corral de la Pacheca, por muy corregido, repintado y revocado
+que le pongamos?
+
+Lo primero, por consiguiente, había de ser erigir para teatro _normal y
+modelo_ un edificio grande y hermoso donde se luciesen el arquitecto de
+más mérito y fama y nuestros más valientes escultores en las estatuas y
+relieves que adornasen y magnificasen la fachada, los peristilos, los
+anchos pórticos y las empinadas acroteras. Ya se entiende que este
+edificio había de estar aislado, no empotrado entre casas como los
+pobres teatros que ahora tenemos, salvo el teatro Real, tan
+abominablemente feo en lo exterior, que harto bien merece estar
+empotrado.
+
+En fin, yo quisiera en Madrid un nuevo teatro Español, que fuese al
+teatro alemán de Viena (Hofburgtheater) lo que, en proporción
+geométrica, es la literatura dramática española á la literatura
+dramática alemana.
+
+Construído ya el teatro, sería menester dotarle de toda la maquinaria,
+decoraciones, trajes y demás riquezas y esplendores que en el de Viena
+hay y se lucen.
+
+Luego debería formarse una buena compañía de actores, igual y armónica,
+digámoslo así; esto es, que no hubiese uno ó dos actores buenos y hasta
+excelentes, siendo los demás malos ó medianos; sino que todos ellos
+compusiesen un bien concertado conjunto, y que asimismo no repugnase
+ninguno representar un papel que le pareciese de poca importancia ó
+lucimiento, sino que se sometiese al director y á su severa disciplina.
+De esta suerte saldrían bien representados todos los dramas, y el bueno
+parecería mejor, y el no muy bueno parecería tolerable.
+
+Otra cosa de que importaría muchísimo que cuidase la junta directiva es
+de que el personal fuese muy guapo, en particular las mujeres. La
+educación estética de un pueblo no se forma ni se mejora, sino se
+corrompe y se vicia, manifestándole lo feo, lo inelegante, lo canijo, lo
+estropeado, lo ruin y lo plebeyo de la figura humana. Así como la
+naturaleza influye en el arte, ya que Fidias y Praxiteles no hubieran
+esculpido las maravillosas imágenes de Júpiter, Minerva y Venus, si no
+hubieran tenido modelos de gran valer, así el arte influye en la
+naturaleza, porque las mujeres y los hombres, que contemplan lo bello en
+las representaciones artísticas, se enriquecen la imaginación, é
+influyendo esto en todo el organismo vital, hace que nazcan chiquillas y
+chiquillos preciosos. Está probado que, desde el siglo de Pericles en
+adelante, las mujeres griegas, á fuerza de contemplar las obras maestras
+de la escultura y de la pintura, vinieron á ser mucho más hermosas que
+en los siglos anteriores: Y yo he leído también, en autores muy
+formales, que esas aéreas, aristocráticas y semi-divinas imágenes de
+mujer, que en los libros de Keepsake nos deleitan, no son copia de las
+Ladies y de las Misses más celebradas, sino son como norma ó pauta á la
+que esas Misses y esas Ladies se han ajustado, y son como molde en que,
+trascendiendo de lo espiritual á lo físico, las han fundido sus madres.
+
+El entendimiento elevado, la no común habilidad, y sobre todo el genio
+del artista, no equivalen, sino valen más que la hermosura. Esa
+portentosa luz interior del espíritu se difunde por todo el cuerpo y le
+ilumina y hermosea. Claro está, por consiguiente, que en los actores y
+actrices principales no tendrá la junta directiva que investigar y
+probar si hay ó no corporal belleza. La dicha investigación, la prueba y
+el cuidado se ordenan sólo para las figurantas, coristas y otra gente
+de segundo ó de tercer orden.
+
+Digo esto no en tono de broma, sino con la mayor gravedad. Lo demostraré
+con un ejemplo.
+
+En el Hofburgtheater de Viena, se representa el _Fausto_ (primera y
+segunda parte) con todas sus fantasmagorías y con todas sus magias:
+hasta con el _Prólogo en el cielo_. Allí, en medio de sonrosadas y
+luminosas nubes, se adelantan los tres arcángeles, Miguel, Rafael y
+Gabriel, y declaman, al compás de una música verdaderamente celestial,
+aquel elocuentísimo himno en alabanza del Criador y en alabanza del
+Universo, su obra, la cual sigue hoy tan perfecta como en el día en que
+fué creada. Los tres arcángeles son tres muchachas altas, esbeltas,
+airosas y tan ligera como elegantemente vestidas. Yo aseguro que parecen
+de verdad los tres arcángeles, con alas refulgentes, con áureos yelmos y
+con fulmíneas espadas. Pero si fueran tres hembras de formas
+exuberantes, paticortas y cabezudas, ¿cómo habían de parecer arcángeles?
+Desde el comienzo se pondría en ridículo el poema de Goethe, y se haría
+del empíreo la más ruin y bellaca caricatura. Es indispensable, pues,
+que sean guapas las actrices de tercer orden. Y aquí debo advertir que
+no basta para esto el cuidado de la junta directiva. Es menester también
+que los españoles desechen la propensión que tienen, _more turquesco_, á
+retirar del teatro á toda mujer guapa, aunque sea casándose con ella y
+muy santamente. Yo doy por seguro que rara vez, ó que nunca se le
+ocurre á un alemán, por enamorado que esté, incurrir en rapto y
+secuestro tan perjudiciales á la estética y á las artes todas, antes
+bien se engríe de que la muchedumbre contemple y admire desde lejos lo
+que él más de cerca y con mayor intimidad acaso contempla y admira.
+
+Es indudable, á mi ver, que si los citados tres arcángeles fuesen tres
+princesas ó reinas, más ó menos morganáticas, seguirían saliendo á las
+tablas con beneplácito y satisfacción de sus principes ó reyes.
+
+Me voy extendiendo demasiado. ¡Pero hay tanto de que hablar en estos
+asuntos teatrales!... En fin, yo pido disculpa, y termino esta carta
+pidiendo también permiso para escribir otra que será definitivamente la
+última.
+
+
+IV
+
+Muy señor mío y distinguido amigo: Me he engolfado tanto en el asunto
+del teatro que no sé cómo podré salir de él tan pronto como deseo.
+
+A semejanza de Platón, Tomás Moro y otros, que construyen una ciudad
+ideal, me he lanzado yo, en esfera mucho más chica, á forjar una á modo
+de utopía teatral dramática ó más bien escénica.
+
+Ya tenemos, cuando no en realidad, imaginariamente, edificio para el
+teatro; la mejor compañía posible hoy en España, y un abundante, lujoso
+y escogido material de trajes, muebles, armas y decoraciones.
+
+Para custodia de las cosas materiales, para llevar la cuenta de gastos y
+de ingresos, y para cuanto es meramente económico y administrativo,
+establezcamos una oficina dependiente del ministerio de Fomento.
+
+Pronta ya la máquina, démosle cuerda y que eche á andar en la dirección
+que conviene. Mas como para darle cuerda y dirigirla son menester una
+voluntad y una inteligencia, concedámoslas á la junta directiva que á
+este fin creemos.
+
+Harto conozco que voy á disgustar á muchos lectores, que en no pocos voy
+á suscitar contra mí el desdén ó el enojo. Diré, no obstante, mi leal
+parecer sobre la composición y constitución de la Junta. La compondrán
+dos académicos de la Real Academia Española, elegidos por sus
+compañeros; uno de la sección de música de la Academia de Bellas Artes;
+otro elegido por las secciones de artes del dibujo que hay en la misma
+Academia; otro elegido por la Academia de la Historia entre sus
+individuos de número; y, por último, el primer actor del teatro que ya
+hemos creado.
+
+Estos seis vocales, legalmente, no han de importar ni valer más unos que
+otros, aunque cada cual tenga su especial cuidado y oficio. Para
+presidir la Junta, no quiero decir de repente lo que pienso yo, á fin de
+que no den un brinco de espanto los que me lean.
+
+Considérese que en España hay, desde hace tiempo, un lamentable
+divorcio entre las artes y las letras castizas y propias de nuestro
+suelo y la gente que ha visto y corrido más mundo y que parece más culta
+y que es ó debiera ser más distinguida y elegante. El bello sexo, sobre
+todo, y más aún el de la _high-life_, nos es contrario.
+
+Grosero é injusto sería decir con Iriarte:
+
+ Las mujeres que ahora no despuntan,
+ como en siglos pasados, por discretas,
+ si en el teatro público se juntan,
+ aplauden cuando más al tramoyista,
+ oyen tal cual chuscada del sainete,
+ y sirve lo demás de sonsonete,
+ mientras que están haciendo una conquista.
+
+Nada; no digamos semejante blasfemia, pero reconozcamos que hay sobrado
+desprecio por lo nacional é inclinación decidida y admiración exagerada
+hacia lo extranjero. Se deploran la cancamurria y los hípidos de
+nuestros actores y, sin caer en la cuenta, parecen deliciosos el
+inaguantable martilleo de los actores franceses, su remilgada afectación
+y el continuo subrayar de palabras y frases á fin de que las agudezas
+sutiles penetren bien en las mentes obtusas del auditorio, lo cual hasta
+llega á ser ofensivo, ya que presupone tontería en el público y la
+necesidad de un embudo y de un cazo de bayeta para que trague lo más
+dificultoso y enmarañado.
+
+Y no es solo contra los actores, sino también contra los autores este
+desprecio. Ignoran los usos y costumbres de la buena sociedad; cuando la
+describen se equivocan del modo más deplorable. En fin, todo son
+_cursis_.
+
+Lo que llaman en Francia _alta comedia_ no es posible entre nosotros. En
+cambio las obras dramáticas de Sardou y de Dumas hijo, que tratan de
+pintar el mundo elegante de París, enamoran, pasman y hechizan á no
+pocas de nuestras damas. No advierten que aquellos discreteos y _tiquis
+miquis_ suelen estar confeccionados con una más honda y radical
+_cursería_. Con relación á la nuestra es como el aguardiente con
+relación al vino. _Francillon_ y _Le monde où l'on s'ennuie_, por
+ejemplo, son de una cursería pasada por alambique; obras de insufrible
+afectación, y como entre la moral y la estética hay lazos muy estrechos,
+obras también de moralidad extravagante y corrompida, por lo mismo que
+tratan de ser docentes y de corregir las costumbres.
+
+No poco podría yo decir sobre todo esto, pero no tengo espacio.
+Saltemos, pues, y volvamos á la Junta directiva. Yo aspiro á la perfecta
+conciliación de nuestra sociedad elegante y de nuestra literatura
+castiza. Conviene para ello que sea elegante el teatro cuando represente
+elegancias, y que no se extralimite, ni propagando doctrinas
+antisociales, ni con sátiras personales y rudas, ni con demasiadas
+verduras y escabrosidades. Así, pues, y repito que yo estoy fantaseando
+una utopía, si de mi dependiera, yo elegiría á una dama discreta é
+ilustrada para presidenta del _teatro normal ó modelo_. Estoy seguro de
+que ella velaría para que lo poco decente, lo indecoroso, lo falsamente
+sentimental y lo inelegante y afectado se desterrasen del teatro modelo,
+único que no sería libre, pues yo dejaría á los otros en la completa
+libertad de que gozan ahora, si bien con la esperanza de que por influjo
+del teatro modelo habían de corregirse y mejorarse.
+
+No se infiera de lo expuesto que yo propenda á que nuestro _teatro
+modelo_ sea, según dicen los franceses, con frase hecha, _honnête mais
+embêtant_. Nada menos que eso; yo gusto del regocijo y del desenfado,
+con tal de que no traspasen los límites del decoro.
+
+Por esto, por otras razones expuestas ya y por otras muchas que sería
+prolijo exponer aquí, vendría como de molde una dama discreta para
+presidenta de la Junta.
+
+De cada cinco funciones había de haber una cuyo producto líquido se
+consagrase á establecimientos de beneficencia. Buena falta hacen en
+España. Dos años y medio he pasado últimamente en Viena, y ni en calles,
+ni en paseos, ni en parte alguna, me ha pedido nadie limosna.
+
+Claro está que el teatro ideal que voy formando es todo lo contrario del
+teatro libre, y mucho menos es _teatro protesta_. Yo no niego la razón á
+_Clarín_; protestando contra el mal gusto, se consigue á veces que
+triunfe el bueno. Moratín le hizo triunfar protestando contra Comella;
+pero no es esto lo que ordinariamente sucede, y todo protestantismo es
+muy peligroso. El Estado no puede menos de ser conservador. Así como si
+tiene una religión es porque la cree verdadera, así debe tener también
+fe en su buen gusto, pero sin alentar á los que buscan en literatura
+peligrosas novedades. Queden para eso los teatros libres, si se atreven
+á tanto y les da por convertirse en _teatro protesta_.
+
+Lo que se llama genio es prenda muy rara, y el afán de hacer creer que
+le tienen deslumbra y extravía á no pocos incautos y presuntuosos, y los
+induce á producir disparatadas monstruosidades. Absurdo sería que
+creásemos el teatro modelo para apadrinarlas. Si cabe comparar lo
+sagrado con lo profano, sería esto tan ridiculo como si el Estado
+erigiese un magnifico templo y ensayase en él la religión de Brahma, de
+Buda, de Zoroastro ó de cualquier profeta flamante, á ver si el pueblo
+la prefería al catolicismo y se convertía.
+
+Si en la religión hay herejes, en las artes también los hay. Queden en
+libertad: no los persigamos, pero no los protejamos tampoco.
+
+Recuerdo haber visto en Bruselas una Exposición de pintura y escultura
+hecha por _artistas libres_, que protestaban furiosos, en nombre del
+progreso y del arte del porvenir, contra el arte oficial, ordinario y
+trillado. Aseguro que no soñaba yo con ver ni he visto jamás delirios
+más estupendos, pintados y esculpidos, ni más abominables creaciones. Y
+cuenta que, en medio de su extravío, no podía negarse original y
+distinguido talento á no pocos de aquellos _artistas libres_.
+
+Prescindo de la ilación y procedo á brincos y con aparente incoherencia
+para que esta carta sea la última, y no escribir una docena.
+
+La Junta directiva había de renovarse cada dos años.
+
+Los vocales tendrían sueldo ó dietas. No comprendo que nadie trabaje de
+balde, humillando ó haciendo competencia invencible al que necesita
+vivir de su trabajo. Al que no lo necesitase nadie le impediría gastar
+su sueldo en obras de misericordia ó regalar al teatro mismo, para
+adorno de sus galerías y salones de descanso, bustos y pinturas que
+representasen á nuestros mejores dramaturgos, actores y actrices.
+
+Las funciones del _teatro modelo_ habrían de dividirse por igual en tres
+clases: una sería de composiciones dramáticas de antiguos autores cuyas
+obras fuesen ya del dominio público; otra sería de composiciones de
+autores, vivos ó muertos, de cuyas obras conservasen la propiedad ellos,
+sus herederos ó sus editores; y otra, por último, de composiciones
+inéditas. Tendríamos, pues, que sólo el tercio de las representaciones
+de nuestro teatro sería para los estrenos. Así la Junta directiva podría
+mostrarse severa y aceptar sólo obras excelentes ó que ella juzgase
+tales. En los teatros libres se daría la protesta ó la apelación al
+juicio público, aceptando las obras desechadas, obras, por otra parte,
+que, al no ser aceptadas por nuestro teatro, no recibirían agravio, ya
+que nuestro teatro no podría ser bastante para muchos estrenos.
+
+En nuestro teatro no habría de hacerse jamás la en mi sentir absurda
+distinción del _género chico_ y del género no chico. Lo bueno no es
+chico nunca. Hay no pocos sainetes que valen más que multitud de dramas
+y de tragedias en cinco actos. Nada es más difícil, más envidiable y más
+precioso que hacer reir con burlas y chistes urbanos sin desvergüenza y
+sin chocarrería.
+
+Por esto quisiera yo que volviésemos á la antigua usanza, y que, á no
+ser un drama extremadamente largo, concluyese toda función con su
+correspondiente divertido sainete.
+
+En la indumentaria convendría tener el mayor esmero. No sólo los trajes,
+las armas, el peinado y demás adornos de las personas, sino también los
+edificios y los muebles habrían de ajustarse siempre con la posible
+exactitud á la época y al país en que se desenvolviese la acción
+dramática. Únicamente podrían quedar exceptuados de esta regla algunos
+dramas antiguos en que hay algo de fantástico y de ideal en el lugar y
+en el tiempo. Pase v. gr. que en _El desdén con el desden_ no salgan los
+actores vestidos con trajes de la Edad Media, de cuando había soberanos
+independientes en Provenza y en Cataluña, sino que salgan vestidos
+anacrónicamente con trajes del siglo XVI ó del siglo XVII.
+
+Mi indulgencia, no obstante, no llega hasta el extremo de aprobar lo que
+he visto en Alemania, donde el lacayo, gracioso y agudo, que aconseja el
+desdén para vencer el desdén de doña Diana, sale vestido como Fígaro en
+_El Barbero de Sevilla_, como un majo de Goya. Esto me parece tan
+extravagante como lo que he oído decir que acontecía hace un siglo entre
+nosotros, cuando, al ponerse en escena _El maestro de Alejandro_, salía
+Aristóteles vestido de abate, con casaca, chupa, espadín, zapato de
+hebilla y capita veneciana.
+
+No pocos de nuestros antiguos dramas son tan anacrónicos que apenas
+sería posible ponerlos en escena con trajes de la época en que pasa la
+acción. Si no recuerdo mal, en _La venganza de Tamar_, de Tirso, hay
+damas tapadas, lacayos, mercaderes, genoveses, calle Mayor y todo lo que
+había en Madrid en tiempo de Felipe III ó de Felipe IV. ¿Cómo, pues,
+poner en escena _La venganza de Tamar_ con los trajes que se usaban en
+vida del Rey Profeta? En cambio, yo juzgo conveniente representar _El
+mágico prodigioso_ con los trajes, edificios y muebles
+bizantino-orientales que se usaban en Antioquía en los primeros siglos
+de la era cristiana, y no, como he visto representar en Madrid este
+drama, con trajes del siglo XVI ó del siglo XVII.
+
+Aun en la representación de los sainetes y entremeses pondría yo no
+menor cuidado en la indumentaria. Un entremés de Cervantes se
+representaría con trajes del tiempo de Cervantes, y un sainete de D.
+Ramón de la Cruz con los trajes que los majos y las manolas gastaban
+cuando vivía y los retrataba tan á lo vivo aquel escritor ingenioso.
+
+Otro uso antiguo, desde hace años casi perdido, resucitaría yo en
+nuestro teatro: el indispensable intermedio de _baile nacional_ entre el
+drama y el sainete.
+
+El arte de la danza es importantísimo y serio. Los antiguos le
+estimaban como lazo de unión y como centro de todas las artes del
+espíritu, que llamaban música en su más lato sentido, y de todos los
+ejercicios corporales, que llamaban gimnástica. La danza además era
+ensalzada por su complexidad; porque en ella se combinan el sonido y la
+forma, el dibujo y la melodía, lo plástico y lo aéreo. El rey David no
+creía perder su dignidad por ir bailando delante del Arca. Los
+coribantes descendían bailando de la cumbre del Ida, las ménades con sus
+tirsos bailaban en el Citerón, y los profetas de Israel, en impetuoso
+coro, descendían bailando del Carmelo. No bailaban menos devota y
+desaforadamente los _salios_ de Roma. Danzas sagradas ó hieráticas ha
+habido en todas las épocas y civilizaciones. Todavía, al son de las
+castañuelas, bailan los seises en la catedral de Sevilla.
+
+No pretendo yo que canonicemos y santifiquemos la danza, pero es un
+dolor que nuestra danza nacional vaya perdiendo cada día más su carácter
+propio y castizo ó bien que se avillane, se corrompa y se haga más
+grotesca, chula y gitana. Ya se bastardea con lo que toma y remeda de
+las danzas francesas é italianas, ya se corrompe y se impurifica con
+esto que no sé por qué llaman flamenco. Yo recuerdo todavía con
+retrospectiva admiración á cierto bailador llamado Ruiz, y á su
+gallarda, bella, modosa y noble hija Conchita. ¡Qué majestad, qué
+decoro, qué distinción y qué gracia cuando ambos bailaban juntos el
+bolero! No es dable danza más aristocrática. Parecían príncipes ó
+grandes señores. Y aquello era al mismo tiempo español puro y neto. ¿Por
+qué pues, no hemos de regenerar nuestra danza, hoy pervertida?
+
+Interminable sería el seguir exponiendo aquí todo lo bueno que podría
+realizar nuestro teatro. Fúndese, si alguna vez hay dinero, paz y humor
+para fundarle, y ya entonces daré yo los consejos que dejo en el tintero
+ahora por no pecar de prolijo.
+
+Sólo diré para concluir que en el teatro, durante la representación,
+deben amortiguarse las luces y quedar el público en misteriosa penumbra,
+á fin de que la luz y la atención se fijen en la escena: que una vez el
+telón descorrido, deben cesar las conversaciones y deben abstenerse las
+damas y los caballeritos de flirteos ó coqueteos: y que terminada la
+representación, debe haber mucha luz para que las mujeres muestren su
+hermosura y sus galas. Por último, los entreactos, sin ser tan largos
+como ahora suelen ser, no deben ser tan cortos como en Alemania, donde
+no hay tiempo para ver y hablar á las damas bien vestidas y guapas, ni
+para discurrir sobre el drama que se está viendo, de todo lo cual
+resulta, á pesar del primor y lujo del espectáculo, algo de apresurado,
+y de poco ameno que contradice el título de diversiones públicas con que
+calificamos las del teatro.
+
+Y aquí pongo punto final, deseoso de no haber acabado también con la
+paciencia de los lectores.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+FINES DEL ARTE
+
+FUERA DEL ARTE
+
+
+Siempre fuí yo partidario del arte puro; de que no haya en él otro fin
+ni propósito que la creación de la belleza; dar pasatiempo, solaz y
+alegría al espíritu y elevarle á esferas superiores por la contemplación
+de lo ideal y de lo que se acerca á lo perfecto, cuando logra revestirse
+de forma material ó bien expresarse por medio de signos, como son los
+tonos y la palabra hablada ó escrita.
+
+De aquí que yo, en obras de amena literatura, y especialmente en dramas
+y novelas, guste poquísimo de la tesis, y menos aún de lo que llaman
+Zola y sus parciales _documentos humanos_. A mi ver, tales documentos
+deben coleccionarse en Tratados de estadística y en Memorias de
+hospitales, presidios, cárceles y manicomios. Y lo que es las tesis,
+cualquiera que tenga el antojo de demostrar alguna ó de inculcar y
+difundir doctrinas morales, sociales, políticas ó religiosas, lo mejor
+es que desista para ello de ser novelista ó dramaturgo, y componga
+Tratados científicos, disertaciones, homilías ó peroratas.
+
+No he de negar yo por esto que, en todas las edades del mundo y en todas
+las naciones cultas, la mayoría de los autores de obras de
+entretenimiento se han propuesto al escribirlas no sólo entretener, sino
+también enseñar. La novela y el drama han sido para ellos docentes. Así
+en la teoría como en la práctica han calificado de lecciones morales
+todo cuanto han escrito, y al escribir han puesto la mira y se han
+dirigido á un punto completamente fuera del arte.
+
+Este hecho, sin embargo, sólo probará una cosa: que el afán de enseñar
+fué lo que movió al autor á escribir; mas no que lo escrito valga por lo
+que enseña, importe por la verdad que contiene, sino por la gracia, el
+chiste y la hermosura que crea y luce.
+
+El más claro y luminoso ejemplo de lo que digo nos le ofrece Cervantes
+en el _Quijote_. Fué su propósito censurar los libros de caballería y
+hacerlos aborrecibles. Y, á la verdad, si se hubiera limitado á dar en
+el blanco, si sólo hubiese sido certero y si su ingenio no hubiera
+volado muy por cima del objeto á que por reflexión quería dirigirse,
+Cervantes sólo hubiera escrito un libro que ya no leería casi nadie y no
+el libro inmortal que leerán y releerán siempre todas las personas de
+buen gusto, ya en lengua castellana, si la saben, ya en cualquiera otra
+lengua en que se traduzca medianamente.
+
+Persisto, pues, en creer y en afirmar que el propósito de la novela y
+del drama, y lo más substancial que debe haber en ellos, no es la
+enseñanza, no es la demostración reflexiva.
+
+El poeta, no obstante (y llamo poeta á quien escribe novelas y dramas,
+aunque los escriba en prosa), pone ó debe poner en cuanto escribe toda
+su alma. Y como esta alma no ha de ser vulgar, adocenada ó vacia, sino
+que ha de estar rica de ideas, de doctrinas y de sentimientos elevados,
+y han de encerrarse en ella los obscuros enigmas que piden explicación y
+los temerosos y hondos problemas que se presentan á la humanidad para
+que los resuelva; todo esto, que está contenido en el alma del autor ó
+del poeta, aparecerá también y se reflejará en su obra, donde él pone
+toda su alma.
+
+De las consideraciones que acabo de exponer y que á menudo se ofrecen á
+mi mente, nace, y yo lo confieso con sinceridad, una contradicción
+evidentísima: la negación y la afirmación de lo mismo: lo que ahora
+llaman una antinomia.
+
+Afirmo, primero, que el arte ha de ser sólo por el arte, y afirmo en
+seguida que el arte, sobre todo cuando es la palabra el medio que emplea
+para producir la hermosura, contiene en sí y pone, en toda obra suya de
+algún valer, cuantos problemas y enigmas estimulan la actividad del
+entendimiento humano, moviéndole á negar ó afirmar y á pronunciarse en
+uno ó en otro sentido.
+
+Me consuela de mi contradicción y me mueve á creer que no debo ser
+censurado por escéptico, sino aplaudido por sincero, el notar que la
+contradicción mencionada no está sólo en mi, sino también en todos los
+espíritus.
+
+El arte debe ser por el arte. El poeta no debe proponerse la
+demostración de ninguna tesis: no debe enseñar, sino deleitar. Y, sin
+embargo, no hay novela ni drama de algún valer donde el poeta no quiera
+resolver problemas sociales, morales, políticos ó religiosos. Y no hay
+novela ni drama de algún valer, por lo mismo que es más numeroso y
+apasionado el público que los oye ó los lee, que no sea vehículo mil
+veces más eficaz que cualquiera otro libro para propagar doctrinas y
+para divulgar y difundir novedades, que ya extravían á la gente, ya
+vuelven á traerla al buen camino.
+
+El poeta se propone á veces demostrar algo: á veces sólo se propone
+divertir ó entusiasmar: pero, acaso cuando menos conciencia tiene y
+menos propósito lleva de ser docente, es cuando enseña más, ya que,
+poniendo el alma en su obra, pone también los enigmas y los problemas
+que en ella hay y los descifra ó los resuelve á su modo.
+
+A fin de explicar este influjo de las obras literarias, ejercido en
+ocasiones sin propósito y hasta contra la voluntad del autor, se ha
+inventado una palabra, para mi gusto nada bonita, pero muy gráfica. La
+novela y el drama que en alto grado son así, se llaman _tendenciosos_.
+
+¿Cómo negar, por ejemplo, que son _tendenciosas_ las novelas de Pereda,
+que lo son también las de Pérez Galdós, que es _tendencioso_ el _Juan
+José_ de Dicenta, y que _Los domadores_ de Selles son _tendenciosos_?
+
+Lo que yo no quiero desentrañar aquí es la tendencia de cada una de
+estas obras, y mucho menos cuál tendencia es buena y cuál es mala.
+
+La intención puede ser distinta y hasta opuesta á la tendencia. Dramas ó
+novelas hay (y no malos, sino buenos y escritos por autores de
+grandísimo talento), que pueden producir y que producen en el público un
+efecto enteramente contrario al que el autor se propone. El público
+suele ser caprichoso y suele interpretar las obras literarias, en lo
+tocante á la tendencia, de una manera imprevista para el autor y aun
+para los críticos más agudos. Una misma persona, según la edad que tiene
+y la instrucción que posee, al leer un cuento ó al ver un drama, puede y
+suele juzgarlo de muy distinta manera. Valgan en prueba de esto los
+_Viajes de Guliver_ de Jonatán Swift. Los leemos cuando niños y nos
+divierten como cuento amenísimo, lleno de pasmosas aventuras. Y si los
+volvemos á leer en la edad madura, notamos en ellos amarga sátira, negra
+melancolía y desconsolador pesimismo. ¿Qué es lo que fundamentalmente
+había en el alma y en la intención de Swift? No quiero entrar en tales
+honduras. Voy sencillamente á dar cuenta aquí de dos dramas,
+representados ahora con grande aplauso en los teatros de Alemania y
+fruto del ingenio de dos famosos autores: Gerardo Hauptmann y Adolfo
+Wilbrandt. No trataré de desentrañar la intención de ninguno de los dos,
+ni los haré responsables de nada. Compararé sus obras con flores
+hermosas de las que alguien, acaso, extraiga saludable bálsamo y de las
+que alguien también acaso extraiga mortífera y dolorosa ponzoña. Lo que
+no se puede negar, es que ambos dramas están inspirados por ideas y
+doctrinas muy en moda ahora. No acierto á decidir si el público
+candoroso, los jóvenes sin malicia y las señoritas inocentes, que
+asisten á la representación de estos dramas, se dejan ó no influir por
+las doctrinas perversas que los han inspirado, ó si sólo ven en ellos un
+brillante juego de la fantasía ó bien una leyenda en acción, llena de
+piedad y de creencias consoladoras.
+
+A mi ver, el fenómeno es tan curioso, que merece detención y estudio.
+_Hannele_ es el título del drama de Hauptmann. Cabe interpretarle como
+una leyenda llena de fe religiosa ó como la expresión del pesimismo más
+ateo y desesperado. Parte del público entiende lo primero, pero otra
+parte se inclina á ver en el drama lo segundo. Hannele es una niña
+enfermiza y nerviosa que apenas tiene quince años. Huérfana de madre,
+vive en poder de su padrastro, menestral rudo y feroz, borracho casi
+siempre, que maltrata de palabra y obra á la niña, le da mal de comer y
+la obliga á trabajar de continuo. Hannele llega al extremo de la
+desesperación, y en horroroso delirio se arroja á un estanque, buscando
+la muerte. El maestro de escuela, inteligente, bondadoso, joven y
+guapo, y que siente por la muchacha muy tierna simpatía, la saca del
+agua y la lleva casi exánime, tiritando con el frío de la calentura, á
+cierta casa de vecindad de gente pobre, donde ponen á la ñiña en un
+mezquino camistrajo y vienen el médico á visitarla y una Hermana de la
+Caridad á cuidar de ella. Toda la acción del drama es la agonía de la
+niña moribunda. Las visiones de su cerebro salen fuera de él, toman
+forma y cuerpo y se presentan al público en la escena, merced á la
+poderosa imaginación del dramaturgo y á la habilidad del tramoyista, de
+los pintores y de los sastres.
+
+El tirano padrastro aparece aún, en aquel sueño, para atormentar á
+Hannele. A la Hermana de la Caridad le brotan alas y se convierte en
+ángel de la guarda. El ángel negro de la muerte sobreviene luego para
+poner término á la existencia de aquella desventurada. Entonces todas
+sus más poéticas aspiraciones, todos sus afectos más puros y hasta sus
+naturales apetitos, nunca satisfechos, de goces materiales, de bienestar
+y de reposo, y todas sus esperanzas, se cumplen y se logran de un modo
+ilusorio, en el delirio que precede á la muerte. La madre de Hannele
+viene á consolarla, como si fuera una santa; el maestro de escuela, que
+había inspirado á Hannele un delicadísimo amor de adolescente, se
+convierte en Jesucristo, como para darle la mano de esposo; matizados y
+luminosos coros de ángeles cantan melodiosamente muy lindas canciones,
+ofreciendo á Hannele toda clase de regalos y de cosas exquisitas,
+suculentos manjares y hasta confites. La misma vanidad de la criatura,
+que empieza á ser mujer, es profusamente lisonjeada. El Príncipe le
+envía sus emisarios y servidores, y la calzan con preciosos zapatitos,
+como á la Cenicienta, y la coronan de flores y la adornan con ricas
+vestiduras de desposada, y la atavían por tal arte que parece hermosa y
+gallarda. La colocan luego en un resplandeciente lecho de cristal, que
+ya parece féretro, ya tálamo. Y por último, se abre una senda ó escala,
+inundada de luz y cubierta de flores, y el maestro de escuela,
+convertido en Jesucristo, toma de la mano á Hannele y se la lleva al
+cielo, caminando en triunfo con ella, bajo arcos de verdura que forman
+dos hileras de ángeles, cruzando los ramos de palmera que sostienen en
+sus blancas manos.
+
+Al cabo cesa la música, los resplandores se extinguen; la visión
+celestial se disipa. Vuelve á aparecer la inmunda casa de los pobres y
+el angosto lecho en que Hannele está postrada. Entra el médico en
+escena; mira á la muchacha y dice: ¡Está muerta! Así acaba el drama.
+
+Yo me preguntaba cuando le ví y me pregunto hoy: ¿Es culpa del autor ó
+es culpa de la perversa interpretación que yo doy á su obra?
+
+Sea lo que sea, la impresión que yo recibí fue muy triste. Yo entendí
+que el autor pinta la vida como abominable para la mayoría de los seres
+humanos, sin más esperanza de reposo que la muerte y sin más consuelo ni
+premio que la incoherente fantasmagoría, suscitada por la fiebre, y
+donde se barajan, en disparatada confusión, los cuentos y consejas
+vulgares, lo sobrenatural que sabemos por el catecismo, y los bienes y
+goces que forja la imaginación, cuando la vanidad, el instinto amoroso y
+hasta el hambre no satisfecha la estimulan.
+
+A mi ver, en el drama del Sr. Hauptmann no quedan, con mayor realidad
+objetiva que el cuento de la Cenicienta, todas las esperanzas
+ultramundanas y todas las más altas verdades religiosas.
+
+Otro día analizaré el otro drama que he citado, que se titula _El
+maestro de Palmira_, y que aún me parece más extraordinario.
+
+[Illustration]
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+EL MAESTRO DE PALMIRA
+
+
+Al escribir Tirso y Calderón _El condenado por desconfiado_ y _La
+devoción de la Cruz_, en todo lo sobrenatural que allí se representa,
+pusieron la realidad más evidente. Los altos designios de Dios figuran
+muy por cima de los ensueños que forjan ó pueden forjar los personajes
+de ambos dramas. Ningún ser sobrehumano aparece y ningún milagro se
+realiza como ilusión de la mente, entre las sombras de un delirio
+febril, sino á la luz meridiana, bajo cielo despejado y sin nubes. Así
+las ninfas y los genios se aparecían á los héroes griegos en las edades
+divinas. Así los ángeles, _in ipso fervore diei_, visitaban y hablaban á
+los antiguos patriarcas.
+
+Sin duda, la falta de fe y la corrupción del siglo presente provocan el
+desdén hacia nosotros de todos los espíritus puros de más limpia y noble
+naturaleza; sin duda que ahora, como al declinar el paganismo decía el
+poeta gentil, puede decir también el poeta cristiano:
+
+ _Quare nec tales dignantur visere cœtûs._
+ _Nec se contingi patiuntur lumine claro._
+
+Catulo, en su tiempo, en la vida real, hallaba á los hombres indignos
+del milagro; mas no por eso desterraba el milagro de la poesía: toda la
+narración que termina con los dos versos que cito, es una larga serie de
+milagros. En Hannele el Sr. Hauptmann, más cruel que Catulo, no se
+contenta con desterrar el milagro de la vida real, sino que le destierra
+también de la poesía, ó le trueca en pesadilla de agonizante.
+
+Si gran parte del público candoroso no cae en la cuenta de tamaña
+crueldad, y si el poeta mismo no tuvo la intención de ser tan cruel, son
+puntos que importa poco dilucidar, teniendo como tenemos el
+convencimiento de que la crueldad está en la obra. Y la crueldad pone
+grima. En mi sentir, valdría más perder por completo toda esperanza que
+fundarla en las visiones que acompañan á la enfermedad y que preceden á
+la muerte.
+
+Y aún es más extraño y más deplorable que, al negar en el día lo
+maravilloso que consuela y que eleva los corazones, no suele buscarse lo
+llano y lo sencillo, sino otro maravilloso, que quiere limitarse á ser
+natural, y que es desconsolador y mil veces más enmarañado que todas las
+teologías y que todas las mitologías. Negar la realidad objetiva de
+muchas cosas y convertirlas en productos de nuestro cerebro y de
+nuestros nervios sobreexcitados no deja de ser inexplicable maravilla.
+Es convertir nuestro cerebro en organillo que toca diversas sonatas,
+según el registro que se toca, y en linterna mágica, con movimiento y
+todo, como la que se ha inventado recientemente, con auxilio de la
+fotografía, que proyecta escenas, personajes y lances, con la diferencia
+de que los de la linterna fueron y ya no son, y los de nuestro cerebro
+acaso no fueron, ni son, ni serán nunca.
+
+Recuerdo á este propósito á cierto singularísimo personaje que conocí en
+mi mocedad, estando yo en la capital del Brasil. Era un mago ó sabio
+ambulante. Peregrinaba con una hermosa profetisa de Nueva York, que era
+su mujer ó cosa parecida, y que, magnetizada por el mago, decía mil
+cosas estupendas que él le sugería. Aunque él era español, y tenía
+apellido y nombre bastante vulgares, había adoptado los misteriosos
+nombre y apellido de Hadado Calpe. Su ciencia ó su arte principal se
+titulaba la _funi-fantasmagoría_, sobre la cual había escrito un libro
+muy grueso. Se fundaba esta ciencia ó arte en que el hombre es el
+verdadero microcosmo. En su masa encefálica reside la mónada
+representativa donde están en cifra toda la Naturaleza y cuanto hay ó
+puede haber más allá: lo existente y lo posible. Había inventado este
+mago varias pociones que excitaban y movían la tal mónada á desenvolver
+y á sacar á relucir ya esto, ya aquello de cuanto en ella había
+envuelto. Poseía el mago un copioso botiquín de estas pociones, y eran
+las más prodigiosas el elixir diabólico, con el cual se iba al aquelarre
+y al infierno, se oía la misa negra y se conversaba con los demonios y
+con los precitos; el elixir místico-celestial, con el cual se veía el
+cielo cristiano con todos sus purísimos deleites; y el elixir
+heróico-afrodisíaco, por cuya virtud se lograba el favor de las huríes y
+se gozaban los placeres del paraíso de Mahoma. Ninguno de los elixires,
+con todo, hacía el menor efecto, si de antemano no era poderosamente
+sobreexcitada la médula espinal, valiéndose para ello de la
+_funi-fantasmagórica_, nombre que él daba á una horca primorosa é
+ingeniosísima, de la que se escapaba á tiempo sin morir y donde el
+ahorcado realizaba por estilo fantástico los ideales todos.
+
+Hannele, en vez de ahorcarse, se remoja. Todo es equivalente, salvo que
+Hannele no toma antes ningún elixir; se remoja sin precaución y muere.
+
+Pero no divaguemos y digamos algo del maestro de Palmira, que, en punto
+á extravagancia, echa á Hannele la zancadilla.
+
+El drama de Adolfo Wilbrandt parece fundado en el budismo esotérico, que
+hoy priva y está en moda bajo el nombre de teosofía.
+
+Palmira, después que el emperador Aureliano venció á la gran Zenobia,
+decayó de su prosperidad y grandeza; pero tuvo un hijo, llamado Apeles,
+que ansió y consiguió restaurarla en su antiguo florecimiento. Apeles
+fué á la vez gran guerrero y gran artista. A la cabeza de sus
+compatricios y ayudando á las Legiones de Roma, venció á los persas, que
+habían acudido á apoderarse de su ciudad natal. Luego la hermoseó con
+templos y palacios espléndidos y con casi inexpugnables fortalezas. Tal
+fue el maestro de Palmira.
+
+Al volver victorioso de los persas y antes de entrar triunfante en la
+ciudad, tuvo en el desierto un raro coloquio con dos genios: el de la
+vida y el de la muerte: y logró la inmortalidad, ó al menos una
+prolongadísima duración de la existencia propia.
+
+En la misma mágica gruta donde Apeles consigue este don, y en el momento
+en que le consigue, aparece una virgen cristiana, la cual, impulsada por
+una voz intima, va á Palmira á predicar el Evangelio. Sedienta de
+martirio, le predica con generosa imprudencia, insulta á los dioses
+gentiles, irrita á la plebe, y la plebe la mata en medio de las calles,
+á pesar de que Apeles la defiende. Sucede esto en tiempo de Diocleciano,
+cuando la persecución contra el cristianismo era más dura.
+
+Cualquiera creería que la mencionada joven, virgen y mártir gloriosa de
+la fe de Cristo, se debería ir derecha al cielo; pero nada menos que
+eso. En el segundo acto (más de veinte años después) Zoe, llamándose
+Febe, aparece, como una de las _heteras_, _cocottes_ ó _suripantas_ más
+elegantes, seductoras y traviesas de Roma. Apeles, por quien no pasan
+días y que ha estado en Roma una buena temporada, se la trae de allí y
+la instala en su casa, á pesar de su virtuosísima y severa madre, que
+vive todavía. La casa de Apeles es un perpetuo holgorio; mucho festín,
+mucha francachela y mucho brindis. Todos sus amigos, enamorados de
+Febe, le echan piropos, y ella predica sobre placeres con éxito
+favorable y no con el mal con que predicó el cristianismo cuando era
+Zoe. Febe, no obstante, se aburre en aquella remota población y suspira
+por Roma. Sucede en esto que Apeles, que era muy orgulloso, se pelea con
+el gobernador, se queda pobre y se aflige al ver que su madre se va á
+morir de rabia por tener á Febe en casa. Corre, por último, la voz de
+que las autoridades consideran que la permanencia de Febe en la
+población causa escándalo y mal ejemplo y que se proponen expulsarla.
+Febe entonces dice para sí: pues me echaré yo antes de que me echen, y
+se larga con un señor Septimio, que es muy rico y que se la lleva á
+Roma.
+
+Háganse ustedes cargo del furor de Apeles. Cae el telón.
+
+Al empezar el tercer acto, han transcurrido unos cuarenta años. El alma
+de Zoe ó de Febe, alma comodín que se adapta á todos los palos como la
+espada y el basto en el tresillo, ha tenido ya tiempo de transmigrar y
+se halla infundida en el cuerpo de una grave matrona, severa y llena de
+virtudes, mujer legítima de Apeles. Pérsida es su nombre. Y Apeles y
+Pérsida tienen una hija casadera, llamada Trifena, la cual está
+enamorada y quiere casarse con un gallardo joven que sigue la religión
+pagana. Reina Constantino y el cristianismo está triunfante. Apeles es
+siempre gentil, pero Pérsida es fervorosa cristiana. Su hermano y los
+amigos de su hermano son sacerdotes celosísimos que entusiasman al
+pueblo y que llenan de remordimientos el alma de Pérsida, porque no
+logra convertir á su marido ni se decide á separarse de él. Todo este
+acto, que no estará, pero que parece compuesto en odio de la religión
+cristiana, no se puede negar que tiene interés vivísimo y admirable
+movimiento escénico.
+
+La señora Estela Hohenfels, elegantísima, simpática y eminente actriz,
+que representa el papel de Zoe, de Febe y de Pérsida, en el Teatro
+Imperial de Viena, da al drama de Wilbrandt gran realce y poderoso
+atractivo.
+
+Todo se complica de un modo tremendo. El presbítero, hermano de Pérsida,
+se ha apoderado de Trifena, no quiere que se case con un pagano y se
+empeña en que se consagre en los altares y en que viva entre las
+vírgenes del Señor. Trifena logra escapar y busca amparo entre los
+brazos de su padre. Amotinado el pueblo cristiano y guiado por el clero
+fanático, viene en busca de Trifena y quiere llevársela.
+
+Pérsida tiene espantosa lucha en el fondo de su alma, donde combaten por
+un lado el amor á su marido y por otro los más ardientes sentimientos
+religiosos. Vencen éstos por último, y Apeles se ve abandonado de
+Pérsida como lo fué de Febe. Ayudado, no obstante, por su yerno futuro,
+por el padre de su yerno, y más que nada por su casi inmortalidad y por
+su valor indomable, se abre camino por entre la muchedumbre furiosa, y
+salva á su hija, abandonando la patria y buscando refugio entre los
+persas. Así termina el tercer acto.
+
+Al empezar el cuarto, han pasado ya bastantes años. Juliano el apóstata
+está en el trono. Su mayor empeño es acabar con el cristianismo y
+restablecer el culto de los dioses. Antes quiere que reverdezcan con más
+vigor que nunca los laureles del imperio romano. Con poderoso ejército
+ha ido contra Ctesifon, ha pasado el Tigris y ha alcanzado una gran
+victoria sobre las huestes de Sapor, el Rey Sasanida.
+
+Entre tanto, Apeles, que apenas envejece, vive en el desierto, en un
+oasis, cerca de Palmira. Pérsida, Trifena y el marido de Trifena,
+murieron tiempo há. Sólo acompañan á Apeles su consuegro y el nieto que
+de Trifena ambos han tenido. Este nieto es ya un joven gallardo y
+brioso, que se parece mucho á Zoe, á Febe y á su abuela Pérsida, y que
+está representado lindamente por la señora Estela Hohenfels, la cual se
+luce de veras en este drama, representando en cada acto un papel
+distinto.
+
+Apeles empieza ya á caer en la cuenta, cavila sobre la metempsícosis de
+Pitágoras y de los indios, y sospecha que el alma de Zoe, de Febe y de
+Pérsida, era la misma y que ahora está encarnada en su nieto.
+
+Si he decir la verdad, esto me repugna más que nada. Pase porque el alma
+trasmigre de cuerpo en cuerpo y cambie de condición, de creencias y de
+carácter, según el cuerpo en que está y según el medio ambiente. Pero
+que el alma cambie de sexo lo tengo por abominable. Dante y Petrarca
+bramarían de cólera si topasen, en cualquiera vida ulterior, con Beatriz
+y con Laura, convertidas en caballeritos, aunque fueran sus nietos.
+
+Sea como sea, no nos detengamos en reflexiones y acabemos á escape.
+
+El nieto de Apeles, que es un furibundo pagano, entra en una conjuración
+para restablecer en Palmira la idolatría. Apeles sabe á tiempo su
+propósito, y como no puede disuadirle de que vaya á la ciudad, le
+acompaña.
+
+En mala hora para los gentiles llega la noticia de la retirada
+desastrosa del ejército romano y de la muerte del heróico emperador. Los
+cristianos cobran entonces mayores bríos. En las calles y plazas de
+Palmira se traba sangrienta y reñida batalla. Quedan en ella vencidos
+los gentiles y muere el nieto de Apeles.
+
+Este, que ha ido vagando por diversos climas y regiones sin poder morir,
+llevando en la frente el signo de la vida, como Caín y el judío errante,
+aparece de nuevo en Palmira, en el quinto y último acto. El genio de la
+muerte, Pausanias, el que hace cesar todos los cuidados y dolores, le
+había aparecido á Apeles en los momentos solemnes de los actos
+anteriores, para arrebatarle las prendas más queridas. Pausanias sale
+ahora de entre las ruinas. Apeles le pide la muerte, y Pausanias le dice
+que él no puede morir. Todo muere ó ha muerto, sin embargo, en torno
+suyo. Palmira está ya casi desierta. Los terremotos y las guerras han
+derribado sus templos y sus palacios. Los bárbaros invaden por todas
+partes el imperio y desbaratan ó arrollan las legiones de Roma. La
+antigua civilización se hunde con el imperio.
+
+Todavía hay en Palmira algunos gentiles que coronan de flores los
+sepulcros, y que, en aquel día, que es la fiesta de Adonis, cantan el
+himno de la muerte y de la resurrección, himno que Apeles ha cantado mil
+veces y que su nieto cantó poco antes de morir:
+
+«Así lo quiere el eterno Zeus: tú debes descender bajo la tierra
+florida, y besar á la sombría Perséfone ¡oh hermoso Adonis! Al volver la
+primavera, cuando corran murmurando las fuentes, tú, llorado ahora,
+resucitarás alegre y besarás á la áurea Afrodite, ¡oh hermoso Adonis!»
+
+La vida es un mal insufrible si no la interrumpe la muerte. Es menester
+volver á ella bajo nuevas formas y en nuevos tiempos. No basta una vida,
+por larga que sea, para alcanzar el complemento de nuestro ser. Es
+inevitable el frió beso de Perséfone para surgir alegre en otra verde
+primavera y recibir los besos de la áurea Afrodite. Tal es la enseñanza
+del drama.
+
+Su desenlace es patético.
+
+En Palmira hay una santa mujer llamada Zenobia, portento de caridad,
+consuelo y amparo de los afligidos y menesterosos. Apeles la ve. Y ella
+le reconoce y él reconoce en ella á Zoe, á Febe, á Pérsida y á su nieto.
+Zenobia hace entonces la mayor obra de caridad que jamás ha hecho.
+Apeles se postra de hinojos á sus plantas, y ella pone la mano en la
+frente y borra el signo fatídico que le retiene en la vida. El Genio de
+la muerte, Pausanias, el apaciguador ó libertador de los cuidados, acude
+entonces, se interpone entre Apeles y Zenobia, y Apeles muere.
+
+Así es, en resumen, uno de los más celebrados dramas del moderno teatro
+alemán.
+
+Yo diré, para concluir, que es divertido verle y leerle: que es más
+divertido aún admirar á la señora Estela Hohenfels en sus cinco papeles;
+pero que, en lo tocante á enseñanza, lo mejor es no sacar ninguna de
+este drama. Si creyésemos que se saca de él enseñanza, tendríamos que
+imitar á Platón y desterrar á los poetas de nuestra República. Por
+dicha, los poetas no valen por lo que dicen, sino por la elegancia,
+primor y entusiasmo con que lo dicen. Leopardi es ateo, y está
+desesperado de no tener Dios; Manzoni es un progresista católico;
+Carducci celebra á Satanás, aborrece á Cristo y cree que el mundo
+prospera porque el cristianismo acaba; Quintana es un volteriano que
+pone como hoja de peregil á Felipe II; el duque de Frías se deshace en
+elogios del rey prudente, y muchos de nuestros poetas mejores, aunque,
+como Espronceda, sean progresistas en prosa, se lamentan en verso de la
+_funesta manía de pensar_ y entienden que Dios los castiga porque han
+querido averiguar muchas cosas que son inaveriguables. En suma; cada
+poeta se va por su camino y sustenta opinión diversa y contraria á la
+de los otros. Lo que importa es que la sustenten bien y con brío.
+Entonces los aplaudimos á todos y cada uno de los que aplauden se queda
+con la opinión que tenia, si no es un tonto y si no hace como los que se
+mataban después de leer el _Werther_ de Goethe. Precisamente Goethe le
+escribió para no matarse y como desahogo.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+LAS RAREZAS DEL «FAUSTO»
+
+
+En cualquiera punto de este planeta en que vivimos, en la prolongación
+de los tiempos pasados, según lo que por la historia se sabe y también
+en los tiempos futuros, hasta donde nuestra previsión alcanza, todo ser
+humano tiene y tendrá no poco que sufrir, gran multitud de cosas en que
+ejercitar su paciencia, mil peligros que arrostrar empleando su valor, y
+no corto número de adversidades y disgustos para desplegar y lucir su
+santa resignación y su conformidad cristiana, compitiendo con Job y
+hasta venciéndole.
+
+Para consuelo ó alivio de tantas penas nuestro ingenio ha sido fecundo
+en sutiles y discretas invenciones. Y la mejor de todas es, á mi ver, la
+poesía narrativa ó dramática.
+
+Las contrariedades menudas y los males pequeños que nacen con frecuencia
+de la tontería de los hombres ó de las mujeres, representados luego por
+el poeta en una novela ó en un drama, pierden y deben perder casi toda
+su amargura; remediándola ó suavizandola con inocentes ó benignas burlas
+y ahogándola en risa.
+
+Y cuando los males son grandes y terribles, todavía es más discreta y
+bienhechora la invención que los remedia ó los consuela. El poeta, en la
+novela ó en el drama trágico, debe representar estos casos con
+verosimilitud y fidelidad tan extrañas y hábiles, que en vez de
+producirnos el mal rato, el ataque de nervios ó los sentimientos penosos
+que nos producirían dichos casos si fuesen reales, nos produzcan un
+exquisito y espiritual deleite que llaman estético.
+
+Tal era y tal debe ser, desde muy antiguo, el fin noble y redentor del
+arte.
+
+Aristóteles llamaba á esto la purificación de las pasiones, es á saber:
+que el terror y la compasión, que en la vida real son tan dolorosos y
+aflictivos, gracias al encanto divino de la poesía, se convierten en el
+drama y en el poema narrativo en placer delicado, porque el terror
+entonces no nos enerva ni nos humilla, y porque entonces son dulces las
+lágrimas.
+
+¿Cómo he de negar yo el maravilloso talento de muchos autores del día,
+extranjeros y nacionales? Lejos de negarle, le reconozco y le admiro;
+pero me quejo de ellos y los censuro y los encuentro más fotógrafos que
+poetas, porque faltan al precepto aristotélico, que es, en mi sentir, el
+fin del arte, y porque pintan las miserias y desventuras humanas con tan
+minuciosa exactitud y con tan científico, experimental y poco poético
+detenimiento, que se diría que sus libros, en vez de ser de pasatiempo y
+de recreo, vienen á reemplazar los silicios, las disciplinas y otros
+medios á propósito para mortificarse y hacer vida penitente.
+
+La diferencia está en que con los medios antiguos se ganaba el cielo, y
+con la lectura de estos libros ó con el espectáculo de estos dramas no
+se gana nada.
+
+Aunque á mi no me cabe en la cabeza que los dramas y novelas así
+escritos puedan y deban considerarse como _documentos humanos_, como
+materiales y ripios, con los cuales ha de construirse la ciencia social
+del porvenir, todavía concedo que el que crea en el valor de tales
+documentos los reuna y confeccione, atormentándonos con ellos. La letra
+con sangre entra. Pero lo que no concedo es que esté bien que los
+documentos sean falsos: que se ponga tragedia donde no hay motivo de
+tragedia: y que, habiendo tanto infortunio dialécticamente producido, se
+creen infortunios infundados y disparatados como una pesadilla.
+
+Cuanto queda expuesto se me ha ocurrido recientemente con ocasión de
+haber oído el _Fausto_, de Göethe, casi de seguida, primero en dos
+óperas, ambas de muy hermosa música, y después en los dos magníficos
+dramas, representados ambos con aparato y lujo portentosos, en el teatro
+imperial y palatino de la gran ciudad de Viena.
+
+Se cuenta que D. Ventura de la Vega, agobiado ya por las enfermedades y
+previendo su próxima muerte, llamó un día á sus hijos para confiarles,
+antes de morir, un misterioso secreto, cuya pesadumbre le abrumaba el
+alma. Después de recomendarles el sigilo, que ellos han roto, pecado de
+que creo debemos absolverlos, aquel padre cariñoso les confesó que el
+Dante le aburría.
+
+A mí no me aburre Göethe. Si me aburriese, no andaría con tapujos, ni lo
+confesaría sólo _in articulo mortis_ y en lo hondo de mi casa; pero
+aunque soy fervoroso admirador de aquel glorioso poeta, que era además
+gran sabio y sutil y razonable filósofo, y aunque le he elogiado
+pomposamente en varios escritos míos, me sucede ahora que, echando á un
+lado el prestigio mágico de su estilo, como quien descorre un velo que
+disimula los defectos y realza las bellezas, he descubierto en el Fausto
+rarezas tan chocantes, que temo que se me agrien ó se me pudran en lo
+interior del alma si no las digo y me desahogo.
+
+Poniendo, pues, á un lado y en salvo mi extraordinaria admiración por
+Göethe, voy á decir aquí algunas de estas rarezas.
+
+En primer lugar, me pasma y me enoja que el Dios de Göethe tenga el
+capricho, en su conversación con el diablo, de presentar á Fausto como
+un segundo Job, como un modelo de varón justo, aunque débil y sujeto á
+error como todo el que aspira.
+
+Verdaderamente, si en la segunda mitad del siglo XV, en que la humanidad
+dió cima á tan altas empresas, no hubo hombre mejor que Fausto, es
+menester confesar que la humanidad no vale un pito.
+
+Pero no es esto lo más singular; lo más singular es que Fausto, á quien
+el poeta nos presenta en las primeras escenas como un sabio de
+extraordinaria magnitud, resulta luego un tontiloco.
+
+Tengamos la manga ancha. Disculpemos á Fausto por su desesperación al
+verse viejo, pobre, desatendido, á pesar de su mucha sabiduría, habiendo
+gozado poquísimo y en resumidas cuentas sin saber nada á punto fijo
+después de haberse quemado las cejas estudiando día y noche sin
+divertirse, sin holgarse y sin echar una canita al aire. Disculpémosle
+también del conato de suicidio, y disculpémosle, por último, aunque se
+escandalicen mis lectores, de que haga un pacto con el diablo y le firme
+con la sangre de sus venas.
+
+Harto se entiende que el diablo, que no es estúpido y que debía estar ya
+escarmentado, celebra este pacto por si topa, como si dijéramos,
+sabiendo que se expone á quedar burlado y estafado, y á que Fausto por
+intercesión de algún santo ó santa que abogue por él, se largue al cielo
+y deje al diablo con un palmo de narices. Casos por el estilo habían
+ocurrido ya y debían estar consignados en los archivos y anales del
+infierno. Así, por ejemplo el del monje Teófilo, y el de Cipriano,
+mágico prodigioso de Antioquía.
+
+Para un sujeto travieso y listo, fundado en la tontería del diablo y
+envalentonado con tan curiosos precedentes, un pacto con el diablo ha
+de ser una ganga de la que debe sacar mil provechos y ventajas. Aquí
+entra, en mi sentir, la inexplicable tontería, el idiotismo perverso del
+Fausto de Göethe, sobre todo en lo más humano y menos simbólico, en la
+primera parte, en sus amores con Margarita.
+
+No digo yo un caballero particular cualquiera, que no haya estudiado
+libro alguno y que se caiga de tonto, sino el propio Pedro Urdemalas no
+lo hace peor que Fausto lo hizo.
+
+Remozado ya, elegante y guapo, apasionado y discreto, ¿qué necesidad
+tenía de joyas para enamorar á Margarita? ¿No deslustraba con esto el
+carácter de su querida, haciéndola aparecer tan comprada como enamorada?
+A no dudarlo, el regalo de las joyas afea y empequeñece el principio de
+aquellos amores.
+
+Se ve luego que Margarita, sin que nadie la vigile ni la acompañe, va
+sola donde quiere. En el jardín de Marta juega al escondite con su
+amigo, y sin duda en cualquiera otro sitio, todavía más cómodo, podía
+estar con él á solas todo el tiempo que quisiera hasta hartarse. ¿Qué
+lujo de perversidad, sin razón que la justifique, no hay, pues, en el
+empeño de Fausto y Margarita de estar juntos por la noche al lado de la
+madre de ella, en lo cual hasta hay mucho de repugnante y de asqueroso?
+
+Y crece de punto la perversidad, cuando Margarita, la candorosa y
+angelical Margarita, excitada por Fausto, y á fin de que su mamá no se
+despierte, la atiborra de bromuro de potasio, de opio, de láudano y de
+otros potingues narcóticos, hasta que acaba por matarla.
+
+A veces se diría que Fausto quiere á Margarita. A veces se diría que no
+la quiere y que es un ingrato y un galopín de siete suelas. Su
+insensatez incoherente no se presta á clara interpretación.
+
+Convertido en músico, su diablo lacayo va con Fausto á dar serenata á
+Margarita; y Fausto tiene la impiedad y la poquísima vergüenza de que su
+diablo lacayo insulte con indecentísimas coplas á la pobre muchacha por
+la falta que ha cometido en amarle y en consentir en ser suya. Ahora
+viene lo mejor. Margarita tiene un hermano, soldado, valiente y
+espadachín y muy celoso de su honra, aunque no era menester serlo mucho
+para enojarse contra el doctor Fausto, que estaba alborotando la calle y
+á todos los vecinos con aquella retahila de sucios improperios puestos
+en solfa.
+
+Nada más natural que la decisión que toma Valentín de pinchar al doctor
+Fausto como quien pincha á una rata.
+
+Yo convengo en que nadie gusta de que le pinchen así; pero hay medios de
+evitarlo, sobre todo, cuando se encuentra con el demonio, más ingeniosos
+y decentes que los que Fausto emplea. Él sabía poco ó nada de esgrima, y
+distaba mucho de pensar como San Buenaventura, que dice que cuando
+alguien nos acomete con una espada desnuda debemos dejarnos matar y no
+matarle, porque sería cruel, matando á nuestro adversario, enviarle al
+infierno, mientras que si él nos mata, y nosotros nos resignamos á
+morir, nos iremos derechitos al cielo; pero, sin imitar á San
+Buenaventura, bien pudo hacer Fausto que el diablo se llevara á Valentín
+en volandas ó valerse de otro medio cualquiera para no asesinar infame y
+traidoramente al hermano de su amiga.
+
+Después del asesinato de Valentín, Fausto se queda tan fresco, y para
+distraerse, se larga al aquelarre á bailar un fandango con varios brujas
+jóvenes,
+
+ _altas de pechos y ademán brioso._
+
+Margarita, entretanto, ha acudido con muchas comadres del barrio y otra
+gente desocupada, á ver morir á Valentín, que le echa un largo discurso,
+llamándola _metze, coram pópulo_, por si alguien no se había enterado.
+
+Después de tantas catástrofes, muerta la madre á fuerza de dormir,
+Valentín asesinado, y deshonrada ella públicamente por las cancioncillas
+del diablo-músico lacayo de su amigo y por el discurso moral de su
+hermano moribundo, poco tiene que perder y nada tiene que ocultar
+Margarita. No se comprende, pues, la determinación que toma de matar á
+su hijo, arrojándole al agua. Haría tan mala obra en un momento de
+enajenación mental; pero Fausto debió preverlo, y en vez de ir á retozar
+con las brujas, poner á Margarita en una buena casa, cuidarla y darle
+bien de comer, y separar al niño de su lado para que no hubiese aquel
+estropicio que después hubo.
+
+El diablo no le valió sino para hacer sandeces; ni siquiera se le
+ocurrió á Fausto que aquella bruja joven, con quien bailó en el
+aquelarre y la hermosura de cuyos pechos celebra en una copla muy
+galante, hubiera podido servir de nodriza para su hijo, ya que no
+quisiese él bajar al seno de las Madres para traer desde allí á la misma
+cabra Amaltea, nodriza de Júpiter.
+
+Pero nada; el imbécil de Fausto no celebró pacto con el demonio, sino
+para cometer delitos inútiles é incurrir en más simplezas que el propio
+D. Simplicio Bobadilla y Majaderano.
+
+Prescindo ahora de la segunda parte ó tragedia de Fausto. Todo allí es
+fantasmagoría: todo está lleno de enigmas filosóficos y de veladas
+enseñanzas.
+
+Fausto apenas es allí ser humano: es un símbolo, es como el héroe
+epónimo de la sociedad y de la edad modernas; lo cual no quita que en la
+primera parte, en lo que se asemeja más á la vida real, Fausto, sea, si
+no un malvado, un imbécil.
+
+Y sin embargo, ¿en qué consiste que Fausto y Margarita interesen y
+enamoren tanto á las almas sensibles y hasta á las niñas honradas, que
+de seguro no harían todas las atrocidades que hizo Margarita de
+envenenar á su madre y de matar á su hijo?
+
+Por hoy no sé en qué consiste esto. Otro día trataré de averiguarlo.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+LA MORAL EN EL ARTE
+
+
+Mi amigo D. Miguel Moya me pide que escriba sobre el asunto que el
+epígrafe declara. Yo deseo complacerle; pero lo considero harto difícil.
+El asunto es tan complicado que, para tratarle bien, sería menester
+escribir un par de volúmenes y no un artículo breve. Mucho aumentaría la
+extensión del escrito si me empeñase en decir, además de lo que á mí se
+me ocurre, lo que se ha ocurrido á los otros desde Platón y Aristóteles
+hasta Hegel, Gioberti, Pictet y demás autores novísimos. Los escondo,
+pues, á todos y hasta procuro olvidarlos, y voy á decir aquí, sin
+atender á nadie, y en cifra y resumen, lo primero que acuda á mi mente,
+ora sea creación suya, ora sea reminiscencia de lo que he leído.
+
+La Naturaleza, ó dígase cuanto hay de sensible y de inteligible, cuanto
+se ve, se columbra ó se imagina, cuanto cabe en el pensamiento humano,
+y este mismo pensamiento, todo atrae nuestra atención, nos solicita para
+que lo contemplemos, lo fijemos con orden y método en nuestra memoria, y
+hasta procuremos averiguar sus causas y el término, fin y propósito
+hacia donde se dirige y encamina. Tal parece ser el primer empleo del
+hombre. Llamémosle _teoría_. Su fruto ó resultado debe ser la verdad. Su
+exposición metódica es la _Ciencia_.
+
+Pero el hombre no es un ser meramente pasivo y contemplativo. No está en
+el mundo sólo para asistir al espectáculo, gozar de él y aplaudirle,
+sino que, á más de ser espectador, ha de ser actor. No le basta con
+formar conceptos, sino que necesita realizar acciones. De aquí que
+además de la _teoría_ haya la _práctica_. Y como nuestras acciones deben
+enderezarse á no perturbar el orden natural de las cosas, sino á
+conservarle y á mejorarle, resulta que el fin de la práctica ha de ser
+el bien, y el conjunto de reglas y leyes para que el bien se logre es la
+Moral en su más amplio sentido.
+
+Todavía tiene el hombre otro tercer empleo no menos digno y elevado. Ora
+consideremos el Universo, ó sea el conjunto de todas las cosas, como
+substancia eterna con poder inmanente para desenvolverse y manifestarse
+en apariencias distintas, ora como creación de una voluntad y de una
+inteligencia soberanas, el hombre, por un estímulo irresistible que hay
+en él, y por los bríos y por la virtud que producen ese estímulo, se
+siente movido á mejorar y adaptar las cosas ya existentes, sacando de
+ellas algo nuevo, ya para su propia utilidad, ya para su propio deleite.
+De aquí proviene lo que en su más amplio significado debemos llamar
+_Poesía_.
+
+Claro está que en este significado amplio, poesía es toda operación por
+la cual el hombre añade algo á lo natural para hacerlo más útil, más
+agradable ó más hermoso. Si la mente humana, si el espíritu no se
+incluyese como parte de la Naturaleza, bien podría decirse que toda obra
+del espíritu, transformando ó modificando las cosas naturales, era obra
+sobrenatural, ya que sobre la Naturaleza venía á ponerse.
+
+En la anterior concepción vastísima de la _poesía_, que á fin de que no
+choque demasiado á los que les coja muy de nuevas, declararé aquí que es
+de Aristóteles, entran todas las artes humanas, desde la del zapatero y
+la del cocinero, hasta las del escultor, el músico, el pintor y el vate
+más inspirado.
+
+Tenemos, pues, _teoría_, _práctica_ y _poesía_; y como derivación de las
+tres facultades, _ciencia_, _moral_ y _arte_. En estas tres esferas de
+actividad hay compenetración, cuando no nos elevamos á grande altura.
+Entonces casi se puede decir que lo útil es el fin y el punto de mira de
+las tres facultades que se prestan mutuo auxilio. La ciencia, por
+ejemplo, es útil y presta auxilio á todas las artes, y ya el
+conocimiento de los astros puede servir para la navegación ó la
+agricultura, ya el conocimiento de las propiedades químicas de los
+cuerpos, para preparar medicamentos, para guisar ó para curtir pieles.
+La moral, dentro de su más rastrero concepto, no traspasa tampoco los
+límites de lo útil, no aspira sino á lo conveniente; rara vez va más
+allá de aquello que la prudencia mundana requiere, según puede notarse
+en las antiguas fábulas y en los refranes. Y el arte, por último, se
+encierra también en lo útil ó en lo materialmente deleitable;
+empleándose en vestirnos, en calzarnos, en darnos habitaciones cómodas,
+y, en suma, en nuestro material bienestar y regalo.
+
+Por el contrario, no bien la ciencia, la moral y el arte alcanzan cierta
+elevación, dejan de prestarse auxilio, se hacen independientes, ponen y
+buscan su fin en ellos mismos, y adquieren, digámoslo así, una
+inutilidad sublime. Dejan de ser serviles y son liberales. La ciencia
+entonces busca, y tal vez halla, la verdad, meditando desinteresadamente
+y tratando de descubrir los más hondos arcanos, sin el menor propósito
+de que el descubrimiento valga luego para nada que no sea la
+satisfacción misma que de poseer la verdad se origina. De igual suerte
+la moral elevada, si no prescinde, echa á un lado y pone como en segundo
+término todas las ventajas que pueda ocasionar ó causar el ejercerla, y
+tiene por único, ó al menos por principal objeto, la satisfacción
+semidivina de obrar el bien con la más completa independencia de toda
+mira interesada, así en esta vida como en la otra, así para el individuo
+como para la colectividad de cuantos son los seres humanos. Y la poesía,
+por último, deja ya de atender á lo útil: no teje, ni guisa, ni edifica
+viviendas; ni trata siquiera de moralizar ni de enseñar verdades, sino
+que poniendo en ella misma su fin, aunque nada deseche y se valga de
+todo, tanto de lo creado cuanto de lo increado, tanto de lo real cuanto
+de lo ideal, como elementos y materia de lo que produce, no tira á
+producir sino la belleza y no anhela infundir en los ánimos más que el
+puro y desinteresado sentimiento que nace de verla y de admirarla. Esto
+es lo que se llama el arte por el arte.
+
+Ha de entenderse, con todo, que los tres separados caminos por donde va
+el espiritu humano no siguen en divergencia constante y separándose
+siempre hasta lo infinito, sino que al cabo convergen y vienen á
+coincidir en un centro ó foco único de perfección absoluta, donde la
+verdad, el bien y la belleza carecen de distinción substantiva, y son
+calidades, potencias y atributos de un solo sujeto. Por donde
+considerada la ciencia en lo sumo de su elevación, es igualmente buena y
+hermosa, y la moral es la misma verdad y la misma poesía, así como la
+poesía no puede menos de ser entonces el celestial y purísimo resplandor
+de la verdad y del bien absolutos. Mirada, pues, la poesía desde su
+punto más elevado, basta decir que es poesía para afirmar implícitamente
+que es verdadera y buena, así como toda alta moral y toda ciencia
+superior y profunda son poéticas en el mayor grado.
+
+Las contradicciones que en lo que afirmamos pueden notarse, provienen de
+un error de quien las nota y en realidad no existen, estribando sólo el
+error en algo de incompleto ó de deficiente, que importa tener en
+cuenta. Supongamos que tal cual sistema filosófico, ora las mónadas y la
+armonía preestablecida de Leibnitz, ora el idealismo de Schelling, ora
+el proceso de la idea de Hegel, nos parecen poco conformes á la verdad y
+hasta desatinos y blasfemias, mas no por eso dejaremos de ver en ellos
+maravillosa poesía, así porque contienen parte de la verdad en medio de
+sus extravíos, como porque es tan poética y tan hermosa la verdad, que
+vierte torrentes de poesía y de hermosura sobre quien por las vías más
+encumbradas la busca aunque no la halle.
+
+De idéntica manera toda poesía perfecta, hasta donde la perfección cabe
+en lo humano, es verdadera y moral, contiene verdad y bien, está en
+plena concordancia con la moral y con la ciencia. Y á mi ver, dicha
+concordancia aparecerá con tanta mayor claridad y brillantez, cuanto
+menor sea el propósito del poeta de sostener una tesis, de dar lecciones
+de moral ó de enseñar científicamente esto ó aquéllo.
+
+Lo que verdaderamente importa para que el poeta sea buen poeta, es que
+sea sincero y no se empeñe en engañarnos.
+
+Su engaño no prevalecerá ni valdrá de nada para las personas de buen
+gusto, las cuales no podrán aguantar su obra y la tildarán de falsa y
+embustera. Y por el contrario, siempre que el poeta es sincero y dice lo
+que siente, con sencillez y sin afectación, ó no es verdadero y
+legítimo poeta, ó tiene que ser bueno moralmente, resplandeciendo la
+bondad moral en su poesía.
+
+Antes de que definiese Quintiliano al orador _varón bueno, perito en
+decir_, ya habían declarado los autores griegos que no era posible ser
+buen poeta sin ser varón bueno antes. El héroe y el santo tienen
+perpetua y constante voluntad de bien. El poeta sólo es menester que la
+tenga cuando escribe. De aquí que moralmente el poeta es muy inferior al
+héroe y al santo, aunque por otras prendas de su espíritu valga más que
+ellos.
+
+Como quiera que sea, el primer precepto de toda arte poética debiera ser
+esta discreta frase de Maese Pedro: _Muchacho, no te encumbres, que toda
+afectación es mala._
+
+En mi sentir, tan perverso y tan insufrible es Baudelaire componiendo su
+letanía diabólica y otras lindezas de las _Flores del Mal_, como no
+pocos poetas, que andan por ahí presumiendo de religiosos y de
+moralistas, y que escriben, sin pizca de verdadero sentimiento, odas á
+Dios, á la virtud y á la vida monástica, ó narraciones y dramas de
+severa moralidad aparente, cuyos personajes no pueden menos de ser
+contrahechos, monstruosos, cursis, y como en la vida real no se estilan
+ni se estilaron nunca. En cambio, en todo poeta sincero, si es verdadero
+poeta, resplandece la bondad y se manifiesta en la belleza que ha
+creado. Y cuando se examina y analiza cuidadosamente, se nota que la
+belleza que admiramos está en la expresión y manifestación de la
+bondad, y no en los errores y en los extravíos que por otra parte puede
+poner el poeta en su obra y tener en sí, como los tiene todo ser humano.
+De aquí que admiremos á Leopardi, no por su ateísmo y desesperación
+pesimista, sino por su anhelo ferviente de bondad suprema, por su
+aspiración á lo divino, que él cree irrealizable. De aquí que admiremos
+en Carducci, hasta en la oda á Satanás, no el extravagante capricho de
+llamar Satanás al libre espíritu humano, sino el vehemente amor con que
+canta el poeta las conquistas de ese espíritu y sus triunfos y victorias
+sobre el mundo visible, para mejorar nuestra condición, ennoblecer
+nuestro destino y hacer más digna y más feliz la vida humana. Y de aquí,
+por último, que en Whittier y en Manzoni admiremos la profunda fe
+cristiana, la caridad viva y la consoladora esperanza con que ensalzan
+al ser divino, y su santa religión, que es el Lábaro, en pos del cual
+piensan que han de elevarse á las más radiantes esferas de
+bienaventuranza para los hombres, cumpliéndose así los inexcrutables
+designios del Altísimo y su divina voluntad, en la tierra y en el cielo.
+
+No hay, pues, ni puede haber discrepancia, á no ser superficial, entre
+la moral y la estética, entre el bien y la hermosura. Lo bueno y lo
+hermoso coinciden al llegar á cierta altura y se confunden en uno. Y
+como, á mi ver, la sinceridad es requisito indispensable en toda poesía
+que merezca tal nombre, esta misma poesía da testimonio fehaciente del
+valer moral del poeta. Pongamos por caso uno de los libros más sinceros
+y espontáneos que se han escrito: el _Quijote_. El alma hermosísima de
+Miguel de Cervantes se retrata en este libro como en claro y limpio
+espejo, probando, contra todos los documentos que pudieran hallarse,
+producirse é interpretarse en contra, que Miguel de Cervantes era un
+_varón bueno_.
+
+Para terminar, bajando de las elevaciones metafísicas, viniendo á lo
+llano y á lo pedestre y juzgando el asunto con el mero sentido común, yo
+me inclino á creer que es pedantería inocente la afirmación de que el
+teatro sea escuela de costumbres ó de que se enseñe moral en novelas,
+comedias, sainetes y otras obras de mero pasatiempo. Sin duda que estas
+obras deben ser morales. Con el pretexto de divertir, no estaría bien
+que un novelista ó un dramaturgo recomendase ó disculpase el robo, el
+asesinato y el adulterio. Pero esto no quiere decir que su obra ha de
+ser docente, sino que no debe ser perversa ni indecente. Harto bien se
+nota que los preceptos de moral aplicados al arte nada tienen de
+exclusivos: no implican la relación entre la moral y la estética. Son
+los mismos preceptos que se impone toda persona bien educada cuando va
+de visita, de tertulia ó de paseo. El novelista ó el dramaturgo no
+enseña más que el paseante ó el tertuliano. La buena educación y el
+decoro se les presuponen. Sólo hay una diferencia: que el que escribe
+suele en todos tiempos usar de mayor libertad de lenguaje que el que va
+de visita. De seguro que, no ahora, cuando en Inglaterra todo parece
+_shocking_, pero ni en tiempo de Shakespeare se lamentaría en la buena
+sociedad ninguna señorita como se lamenta Julieta diciendo:
+
+ _...I'll to my wedding-bed;_
+ _¡And death, not Romeo, take my maidenhead!_
+
+Mil veces más crudo aún es el modo brutal con que, en la tragedia de
+Otelo, Yago da á Brabancio la noticia de que se ha fugado Desdémona:
+
+ _--Your daughter and the Moor are now making_ _the beast with two
+ backs._
+
+Y aquí termino y no digo más, porque sería prolijo é interminable decir
+todo cuanto el asunto sugiere.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+EL REGIONALISMO FILOLÓGICO EN GALICIA
+
+
+Días ha que escribí y publiqué en la _Revista Critica de Historia y
+Literatura_ un extenso artículo sobre el libro del padre Blanco García,
+que trata de las literaturas regionales de España y de las literaturas
+hispano-americanas en el siglo XIX.
+
+En tono muy cortés, pero mostrándose enojado y quejoso, el Sr. M.
+Murguía, en el número del 15 del corriente de _La Voz de Galicia_,
+periódico de la Coruña, ha insertado contra mí un apasionado escrito en
+defensa de las letras gallegas, que supone que yo menosprecio.
+
+Me desagradan las polémicas y las rehuyo siempre que puedo. No voy,
+pues, á entablar polémica con el Sr. Murguía. Previamente estoy
+convencido de que ni yo lograré traerle á mi opinión ni él logrará
+llevarme á la suya. Disputando, sólo conseguiríamos fatigar al público
+con nuestra disputa. No puedo, sin embargo, resistir al deseo de
+aprovechar esta ocasión para explicar, si me bastan pocas palabras, lo
+que pienso sobre lenguas, dialectos, regionalismo, nacionalidades y
+varios otros puntos que forman el proceso de este negocio. La materia es
+tan vasta, que apenas podré tocarla sino de paso, ó mejor diré, al
+vuelo, posándome sólo en las cimas ó picos más salientes.
+
+Contra el precepto de Horacio, empezaré _ab ovo_.
+
+Todos somos unos. Todos somos hijos de Adán y hermanos por consiguiente.
+Pero ocurrió lo de la Torre de Babel y los hombres se dispersaron. Unos
+se largaron por un lado, otros se largaron por otro, y se formaron muy
+diversas tribus, razas ó castas. A España vinieron sucesivamente
+atlantes, iberos primitivos, proto-escitas, fenicios, celtas, griegos,
+cartagineses, romanos, godos, alanos, suevos, vándalos, judíos, árabes,
+sirios, persas, eslavos, berberiscos, normandos y hasta negros de más
+allá del Sahara. Sobre poco más ó menos, en los demás países ha sucedido
+lo mismo. Y es seguro que si estas mezclas de gentes, distintas y hasta
+contrarias, no hubieran llegado nunca á amalgamarse, adoptando las
+mismas leyes, sometiéndose al mismo gobierno, haciéndose solidarias de
+los triunfos y de los reveses, de las pérdidas y de las ganancias, y de
+las glorias y de las vergüenzas comunes, jamás hubiera llegado á haber
+lo que se llama una nación. Hubiera habido expresiones geográficas:
+Francia, Italia, Inglaterra y Alemania; pero no hubiera habido nación
+francesa, ni inglesa, ni alemana, ni italiana.
+
+Ha habido nacionalidad y la hay, porque en un momento dichoso ha llegado
+á lograrse y á cogerse el fruto de un trabajo y de un cultivo de siglos
+y entonces la nación se ha constituído. Harto sé yo que todo lo que nace
+muere. Que si los individuos no son inmortales, tampoco lo son las
+naciones; y que España, como cualquiera otra colectividad, puede
+descuartizarse, desmoronarse y persistir sólo como expresión geográfica.
+Esperemos que esto no ocurra en muchísimos siglos. Yo no soy profeta, y
+aunque lo fuese, en vez de remedar á Jeremías, remedaría á los profetas
+alegres, ó sería el primero de ellos, si antes no los hubo.
+
+No he de negar por esto que, si bien dentro de ciertos límites juiciosos
+me hechizan, me deleitan y hasta me arrancan aplausos las literaturas
+regionales, sobre todo cuando son cándidas, espontáneas y sencillas,
+todavía me asustan y me afligen cuando se convierten en tema y vienen á
+extralimitarse. Entonces me parecen síntomas de decadencia y ruina:
+entonces me parecen amenaza de disolución nacional, si bien confío
+siempre en la Providencia y espero que la amenaza no se cumpla, que lo
+ominoso ó fatídico salga fallido, que la enfermedad pase y que la nación
+persista sana, salva y una.
+
+Cuando un pueblo tiene ser propio y grande, cuando su historia es
+gloriosa, cuando ha influido profundamente en los destinos del género
+humano, así por el pensamiento como por la acción, este pueblo no muere,
+vive, tiene siete vidas como los gatos: nadie le arranca la vida ni á
+tres ni á trescientos tirones. Puede perder todas sus conquistas; los
+continentes y las islas, por donde en los días de su mayor auge y
+expansión logró dilatarse, pueden dejar de ser suyos; puede hundirse el
+Estado que le da unidad política; y hasta puede ser invadido y dominado
+por el extranjero el suelo natal, la cuna misma de ese pueblo; mas no
+por eso el pueblo muere. Vivirá acaso, durante siglos, vida latente y
+obscura, pero vuelve al fin á recobrar la vida luminosa y clara. El
+idioma propio es el talismán donde va escrito el conjuro para lograr
+esta á modo de resurrección. Grecia resucitó hablando en griego. Si el
+pueblo griego hubiera tenido seis ó siete idiomas diferentes, jamás
+hubiera resucitado. Es más; si hubiera tenido seis ó siete idiomas
+diferentes, no dialectos ó modos, sino idiomas con pretensiones de
+literarios y nacionales, no hubiera extendido su cultura desde la
+Bactriana hasta las Galias: por todo el litoral de Asia, Africa y Europa
+en el Mediterráneo, y por todas sus islas. Y si el dialecto toscano no
+se hubiese convertido en lengua italiana, venciendo y obscureciendo á
+los demás dialectos que en Italia se hablaban, y que se hablaban en
+Estados poderosísimos, ricos y conquistadores, como lo fué, por ejemplo,
+Venecia, Italia no hubiera realizado jamás el sueño de Maquiavelo y de
+sus más eminentes patriotas y hombres políticos: no hubiera vuelto á
+tener la unidad que sólo tuvo bajo el rey bárbaro Teodorico.
+
+Yo quiero suponer que en España, no sólo no hubo unidad de Estado, sino
+que ni unidad de nación hubo hasta fines del siglo XV. Supongo, además,
+ó doy por cierto, pues sobre esto no disputo, que antes no hubo
+verdaderamente españoles, sino portugueses, gallegos, castellanos,
+aragoneses y catalanes. También es evidente que hasta fines del siglo XV
+había en España tres lenguas literarias y nacionales. Eran estas tres
+lenguas la castellana, la catalana y la portuguesa ó gallega, ya que el
+mismo Sr. Murguía confiesa que el gallego y el portugués fueron lo mismo
+hasta entonces. Ni _Las Cantigas_ del Rey Sabio, ni cuantos versos hay
+en los Cancioneros del rey Don Dionis, de Resende, etc., podrían
+atribuirse por las palabras y las frases mismas á poetas de Portugal ó
+de Galicia. Por el habla, por lo que dejó escrito, tan gallego es el
+infante Don Pedro, como es portugués Macías el enamorado. Hay más aún:
+esa lengua galaico-portuguesa, tal vez no fué escrita sólo por
+portugueses y gallegos, sino también por trovadores de toda España, que
+la consideraban como lengua elegante y más propia que el castellano para
+la poesía lírica y de la corte.
+
+Quiso, no obstante, la suerte ó sea el orden providencial ó fatal que
+llevan los sucesos históricos, que el idioma de Castilla prevaleciese:
+que, aun antes de llegar á la unidad de que he hablado, presentase los
+títulos de su hegemonía y de su imperio, como son el _Poema del Cid_,
+los versos del arcipreste de Hita, _Las Partidas_, la _Crónica general_
+y _El Conde Lucanor_; y que, después de formada la unidad, corroborase
+su imperio con otros títulos soberanos: con el _Amadis_, con _La
+Celestina_, con Garcilaso y Herrera, con ambos Luises, con Cervantes,
+con historiadores como Mariana y con nuestro, fecundísimo y rico
+Romancero y con nuestro original y maravilloso teatro. Esta lengua no se
+limitó á presentar dichos títulos, sino que también se difundió por el
+mundo, llevada en triunfo bajo el amparo del estandarte de Castilla, por
+el inmenso continente recién descubierto, por las remotas islas del mar
+del Sur, y aun por las naciones de Europa, que reconocían entonces, ya
+que no nuestro imperio, nuestra preeminencia.
+
+No pretenderé yo, á pesar de lo expuesto, que debieron morir y no
+resucitar nunca la lengua catalana y la lengua portuguesa. Portugal
+persistió y persiste como nación. Su historia, muy parecida á la de
+España, no es menos grande. Su literatura, proporcionalmente, he de
+conceder que es original y rica como la nuestra, y que tiene su carácter
+propio y sello nacional que la distingue.
+
+De la lengua y de la literatura catalanas no se puede decir tanto ni con
+mucho; pero al cabo, bastante puede alegarse en pró de su resurrección ó
+renacimiento presente.
+
+Pero vamos... hablando con franqueza, aunque se enojen un poquito el Sr.
+Murguía y otros literatos gallegos: ¿hay paridad entre el dialecto de
+Galicia y la lengua nacional que hablan los portugueses y que hablan
+además en América diez ú once millones de hombres, en una extensión de
+territorio casi tan grande como Europa? Si hasta el siglo XV los
+gallegos hablaron y escribieron como los portugueses, lo natural sería,
+si no quieren hablar y escribir en castellano, que escriban ahora
+también en portugués. Esto sería volver con fidelidad á la lengua
+antigua, sin que esta vuelta ó atavismo impidiese que se siguiera
+cultivando el dialecto, como dialecto. Sin duda en Venecia, en Milán, en
+Nápoles y en Sicilia, se hablan y se escriben cuatro dialectos
+distintos, pero con cierta modestia, reconociendo todos cuantos así
+escriben sin excluir v. gr. al gran poeta lírico Meli y al chistosísimo,
+fecundo é ingenioso dramaturgo Altavilla, que escriben en un dialecto
+vulgar, y que no hay más que una lengua nacional y de toda Italia, que
+es la lengua toscana, que ya debe llamarse italiana, así como la
+castellana debe llamarse española.
+
+Pues qué, ¿no hay distintos dialectos en Alemania, en Inglaterra y en
+Francia? A nadie se le antoja por eso convertir en lengua nacional
+ninguno de estos dialectos.
+
+Acaso se me cite el imperio austriaco; pero Austria no es nación sino
+conjunto de naciones. A buen seguro que los alemanes, súbditos del
+emperador de Austria, dejen de hablar en alemán y dejen de tener esta
+lengua por nacional y propia de ellos. Claro está que los polacos,
+aunque ya no hay Polonia, siguen hablando en polaco; los húngaros, en
+húngaro; los tchecos, en tcheco; los croatas en croata, y los rumanos,
+en rumano; ¿pero qué tiene que ver esto con lo que en España sucede? En
+todo caso, podría comprenderse que así como los rumanos, súbditos del
+emperador de Austria, hablan y escriben la misma lengua del vecino reino
+independiente de Rumania, así los gallegos, ciudadanos españoles, se
+dedicasen, por amor y patriotismo _atávicos_, á escribir como lengua
+nacional y literaria la portuguesa. Pero ni aun así se comprende; porque
+los rumanos de Austria son un pueblo como anexionado y sometido y unido
+artificialmente á otros pueblos de muy distinto origen, mientras que los
+gallegos, como los asturianos, forman el núcleo, y el germen, y la raíz,
+de donde ha brotado esta gran nación. ¿Cómo reniegan ahora de ella, al
+menos en apariencia, y propenden, si no á irse literariamente con los
+portugueses, á separarse por el habla, vehículo y expresión del
+pensamiento, y á formar rancho aparte, permítaseme lo vulgar en virtud
+de lo gráfico de la expresión?
+
+No sé si he atinado á explicar en este lígero articulo lo que hubiera
+requerido larga serie de ellos para quedar bien explicado; pero, como
+quiera que sea, harto se entiende que yo no desdeño á los poetas y
+prosistas que hubo, hay y puede haber en dialecto gallego; que celebro
+el regionalismo filológico dentro de ciertos límites puramente
+provinciales; pero que deploro la exageración que puede ponernos en una
+lastimosa pendiente de desmoronamiento nacional ó de cierto separatismo.
+Ni se me diga que la tal propensión á que se hablen muchos idiomas
+proviene de un movimiento progresivo. Por lo común sucede lo contrario.
+Cuando las grandes naciones y cuando las grandes razas decaen ó se
+hunden, es cuando pierden el idioma común y salen hablando distintos
+idiomas. La Torre de Babel representa simbólicamente este lastimoso
+fenómeno.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+LA OBRA PÓSTUMA
+
+DE JUAN MONTALVO
+
+
+¿Quién es este Juan Montalvo?--dirán no pocos de los que vayan á
+leerme.--Pues bien, les contestaré: Juan Montalvo fué natural de una de
+las Repúblicas que en la América del Sur nacieron de nuestras colonias.
+Él mismo se llama semibárbaro, y es de los más cultos é ilustrados
+escritores que ha habido en nuestros días.
+
+No digo yo que nos esté bien adular á los hispano-americanos, suponiendo
+que sus poetas y sus prosistas valen más de lo que valen. ¿Pero será
+mejor mostrarnos con ellos severísimos críticos, empuñar la férula,
+esgrimir la disciplina ó la palmeta y censurarlos y castigarlos
+duramente? Hay cierta crítica menuda que hace mucha gracia al público
+envidioso, que es muy fácil de ejercer, y por cuya virtud, ó mejor diré,
+por cuyo vicio, puede probarse, al menos en apariencia, que Garcilaso y
+Fray Luis de León fueron unos plagiarios y además unos ignorantes, que
+no sabían sintáxis, ni prosodia, ni nada, y que tenían orejas de asno,
+como el rey Midas. En una palabra; con el método analítico que hoy se
+emplea, con cuatro chuscadas y con un poquito de mala fe, nada más llano
+que demostrar que el propio Homero era un mentecato.
+
+Por otra parte, yo no comprendo qué ventaja pueda traer una censura muy
+feroz de los autores, aunque sean malos. En ningún oficio, menester ó
+profesión, se ofende menos á Dios y al prójimo y se causan menos daños á
+la república que escribiendo versos flojos y llenos de ripios ó prosa
+desmazalada y tonta. Con las producciones del espíritu suele ocurrir lo
+contrario que con las producciones materiales. La cizaña puede ahogar el
+trigo y no habrá buena cosecha si el haza no se escarda y no se limpia
+de mala hierba con el almocafre, mientras que, por el contrario, casi es
+indispensable que el espíritu humano produzca millares de cosas pequeñas
+y deformes, para que brote de entre ellas una que sea hermosísima y
+grande, predestinada por su valer á vida inmortal y gloriosa. Un mal
+médico mata á sus enfermos, un mal arquitecto tal vez construya
+edificios que se hunden con estrago espantoso, un mal zapatero nos
+estropea los pies, un mal sastre nos afea con sus trajes ridículos, un
+mal cocinero nos envenena ó nos mata de hambre, un mal político causa la
+miseria y el descrédito de su nación, y un mal general expone sin plan y
+sin objeto la vida de sus soldados y aun llega á causar el
+empobrecimiento, el oprobio y la ruina del Estado á quien sirve. Pero un
+buen señor, si tiene la manía de componer malos versos ó de escribir en
+prosa cualquier tontería, ¿me quieren ustedes decir qué daño hace á
+nadie? Con no leer lo que ha escrito, él y nosotros quedamos despachados
+y en paz. No hay razón para ensalzar á los escritores hispano-americanos
+sin justo motivo, pero menos hay razón para denigrarlos.
+
+El Juan Montalvo, que me sugiere estas reflexiones, lo dice: los
+hispano-americanos son para los españoles carne de su carne y huesos de
+sus huesos. Todo cuanto contra ellos digamos, hasta cierto punto, nos
+cae encima.
+
+Harto estoy ya de oir decir que el porvenir del mundo es de la raza
+anglo-sajona, la cual en América da clara muestra de que entiende de
+todo, de que vale para todo y de que sabe gobernarse, mientras que la
+raza española, ibérica, latina ó como nos convenga llamarla, ofrece muy
+triste espectaculo, y da, por todo el Nuevo Mundo, y claro está también
+que por el antiguo, lastimoso testimonio de su incapacidad y
+desgobierno. Sube el _yankee_ á la cima de la montaña y el
+hispano-americano se queda al pie, rezagado y en situación miserable;
+pero no se cuenta, al decir esto, con no pocos factores, empezando por
+la fortuna, que no puede negarse que existe, entendiéndose por fortuna,
+la serie y el enlace de los casos, dispuestos y ordenados por ley
+providencial ó fatal, que ya se sustraen á la previsión humana, ó ya,
+aunque no se sustraigan, ni la más firme voluntad de los hombres, ni su
+más profundo saber, ni su más poderosa inteligencia desvían del camino
+que siguen, así como no evita el eclipse el astrónomo que le pronostica.
+Valga además, en defensa de nuestra raza, otra razón que nadie tildará
+de metafísica ni de alambicada. El _yankee_ ha subido á la altura,
+porque sin asomo de piedad, y para ir más ligero, ha dejado tras de sí
+todo lo que le estorbaba, mientras que el hispano-americano sube con
+dificultad, porque va cargado con el indio, á quien considera como á su
+hermano y como á su igual, uniendo con él sangre, vida y destino. La
+empresa, pues, del hispano-americano es mil veces más árdua; ha de
+tardar mucho más tiempo en llevarse á cabo; pero no es imposible que se
+logre. Y si algún día se lograse, ¿cómo negar que sería también mil
+veces más humana, más generosa y más digna de alabanza?
+
+Volvamos á Juan Montalvo y evitemos las digresiones.
+
+Poco sé de la vida de este escritor. Ecuatoriano de nacimiento, murió en
+París, creo que muy joven aún. Ignoro si era de pura sangre española ó
+si corría mezclada por sus venas la sangre del español con la del indio.
+Su saber era variado, hondo y extenso; su ingenio, original y agudísimo;
+su modo de sentir, universal ó cosmopolita; su espíritu se había
+alimentado con deleite y había digerido y convertido en substancia
+propia la flor del pensamiento de los antiguos griegos y latinos y de
+los modernos ingleses, franceses y españoles. Nadie, con todo, se
+jactará, fundadamente, de ser más español que él por el espíritu y por
+su primera manifestación sensible, la palabra.
+
+Tal vez sea, en nuestra época, un colombiano, Rufino Cuervo, quien sabe
+teórica y gramaticalmente más lengua española. Pero, sin duda, quien la
+maneja con más castiza abundancia de vocablos, frases y giros, y quien
+la escribe con más primor y limpieza, como quien borda rico dechado, es,
+á mi ver, este para nosotros extranjero y acaso semi-indio.
+
+Su adoración, su entusiasmo por la lengua y la literatura de Castilla,
+corren parejas con el conocimiento que de ellas tiene, cuya extensión no
+pondero, pero cuya intensidad es incomparable. Nadie con más fervor ni
+con más tino que Montalvo elogia, en mi sentir, la lengua castellana y
+las obras maestras que en esta lengua se han escrito.
+
+Montalvo tiene, como todos los americanos, latinos y no latinos, una
+calidad buena, si bien por su exageración peca á veces de sobrado
+cándida y aun llega á prestarse á la burla; la manía de imitar á los
+europeos, superándolos y eclipsándolos. Cuando esta cualidad va
+acompañada, como en Montalvo, de grandísimo respeto hacia los bien
+entendidos y mejor sentidos modelos, la cualidad es simpática y llega á
+producir obras de mérito. Lejos de poner solución de continuidad,
+conserva unida la civilización europea con la transplantada al Nuevo
+Mundo; y cuanto en el Nuevo Mundo se cria, sin dejar de ser propio de su
+suelo, parece como mugrón robusto ó como retoño que se nutre aún de la
+savia que viene de Europa, aunque en tierra virgen y más fértil
+reverdezca con mayor lozanía, extienda más sus ramas y haga brotar en
+ellas más flores y más frutos.
+
+En las obras principales y mejores de Montalvo se advierte la mencionada
+cualidad. Enamorado del modelo, le imita y anhela superarle, pero
+respetándole y amándole siempre.
+
+Así, en _Los Siete Tratados_ no habrá quien no note la imitación de
+Miguel de Montaigne y el amor que á Montalvo inspira; y así en _El
+espectador_, se advierte que Montalvo, prendado de Addison, propende á
+imitarle hasta en el nombre ó título de su obra. Pero en Montalvo había
+tanto ser propio y un sentir y un pensar tan profundamente arraigados en
+el alma, que todo ello sale con ímpetu y se pone en la imitación de tal
+suerte, que la imitación es muy distinta de lo imitado, ya que la
+informa otro espíritu nuevo y muy distinto. De este modo, sin que yo
+pretenda igualar las producciones al compararlas, fray Luis de León
+imita á Horacio en _La vida del campo_, y compone una oda que Horacio ni
+siquiera entendería, si sabiendo bien el español resucitase.
+
+Todo el anterior preámbulo y más aún necesitaría y emplearía yo, si no
+fuese monstruosidad convertir en preámbulo todo este artículo, que por
+fuerza ha de ser muy breve, para preparar á mis lectores y para impedir
+que se asusten, cuando, permítaseme lo vulgar de la frase, llegue el
+trueno gordo; la revelación del título y del asunto de la obra póstuma
+de Juan Montalvo: la aclaración de las palabras que me sirven de
+epígrafe.
+
+Juan Montalvo encabeza su obra postuma con una elocuentísima
+introducción. Nada mejor pensado, ni mejor escrito, ni más entusiasta á
+par que juicioso, ni más esmaltado de sentencias metafísicas, estéticas
+y morales, puede, en mi sentir, escribirse en elogio del príncipe de
+nuestros ingenios, Miguel de Cervantes Saavedra, á quien coloca Montalvo
+entre los mayores que ha habido en el mundo, y á cuyo _Quijote_ sólo
+pone por cima la _Biblia_ y la _Iliada_. Y ahora llega por fin el trueno
+gordo. El título de la obra póstuma es el siguiente: _Capítulos que se
+olvidaron á Cervantes. Ensayo de imitación de un libro inimitable_.
+
+Y en efecto, Juan Montalvo escribe y sus herederos ó sus admiradores y
+paisanos dan á la estampa, en Bezanson, en 1895, aunque el libro no ha
+llegado hasta ahora á nuestras manos, nada menos que sesenta capítulos
+añadidos al _Quijote_. Acaso el autor, en vida, no se hubiera atrevido á
+publicarlos. Acaso no pretendió nunca rivalizar con Cervantes. Acaso el
+extremo de su amor y de su admiración le hizo incurrir en esta á modo de
+locura. Nada menos parecido á Cervantes que Juan Montalvo; uno, todo
+espontaneidad, sencillez y alta inspiración, á menudo casi
+inconsciente; otro, todo reflexión, artificio y doctrina. El libro de
+Montalvo, no obstante, es la obra de un hombre de gran talento, del más
+atildado prosista que en estos últimos tiempos ha escrito en lengua
+castellana, y de un hombre, por último, de imaginación briosa y rica. Su
+libro merece ser examinado y juzgado, pero no caben en este articulo ni
+el examen ni el fallo. Quédense, pues, para otro día, si alguien muestra
+curiosidad por conocerlos.
+
+[Illustration]
+
+
+
+EL PAÍS DE LA CASTAÑETA
+
+
+Hará ya seis meses estuvo en Madrid un anglo-americano, llamado H. C.
+Chatfield-Taylor. Un amigo mío me le presentó y trajo á mi casa, donde
+tuve el gusto de conocerle. Me pareció sujeto amable, discreto é
+ilustrado, y muy entusiasta de nuestro país. Pronto volvió al suyo dicho
+señor, escribió un libro sobre España, le imprimió en Chicago,
+exornándole con bor nitas estampas, y tuvo la bondad de enviarme un
+ejemplar, que recibí hace pocos días. Confieso que el título del libro
+me desagradó bastante. El libro se titula _El país de la castañeta_ (The
+Land of the Castanet). Ya en el título hay una ofensa. Es como si un
+español escribiese un libro sobre los Estados Unidos, y sin acordarse de
+Washington, de Franklin, de Lincoln, de Grant, de Emerson, de Poe, de
+Edison, de Chaning, de Whittier y de otros muchos ilustres personajes;
+de sus nobles y hermosas mujeres, de sus grandes ciudades, de sus
+monumentos, de su riqueza, de su prosperidad, de las bellezas naturales
+de su territorio, de la anchura del Hudson y del Misisipí, y del salto
+del Niágara, recordase sólo la abundancia de cerdos que se crían y se
+matan en Chicago y titulase su libro _El país del cerdo_.
+
+A menudo el Sr. Taylor nos acusa en su libro de orgullosos. Yo no creo
+que lo somos ni que lo hemos sido nunca; mas no por eso nuestra humildad
+ha de llegar hasta el extremo de resignarnos á creer que el objeto que
+más nos caracteriza y distingue de las otras naciones del mundo es la
+castañeta.
+
+Hace muchos años, cuando el rey de Sajonia, que había sido partidario de
+D. Carlos, reconoció por reina á Isabel II, mandó á esta corte á un
+elegante y rico enviado extraordinario, llamado el barón Fabrice. Trajo
+este señor consigo á un hábil cocinero, que además era literato, y que
+al volver á su tierra compuso un libro de sus impresiones de viaje en
+España, y le tituló _Puchero_. Nadie entre nosotros podía ver la menor
+ofensa en este título. Para una persona cuyo principal oficio y arte es
+la cocina, el puchero no puede menos de ser la idea capital y como el
+centro en cuyos alrededores se agrupan las demás cosas. De la misma
+suerte, si el Sr. Taylor hubiera sido bailarín, la castañeta hubiera
+sido también, naturalmente, el núcleo de sus impresiones, la piedra
+angular de todo el caramillo de ideas que sobre España formase; pero
+como yo no creo que el señor Taylor sea bailarín de oficio, hallo raro
+que califique á España de _país de la castañeta_, por más que en España
+las castañetas ó castañuelas se toquen desde muy antiguo, según lo
+atestigua Marcial en sus versos en elogio de Teletusa, que las
+repiqueteaba de lo lindo al gusto de Cádiz; por más que un docto fraile
+inventase y escribiese una ciencia nueva titulada Crotalogía ó ciencia
+de las castañuelas, y por más que mi ingenioso y erudito amigo D.
+Francisco Asenjo Barbieri, que en paz descanse, escribiese también un
+curioso discurso sobre tan alegre instrumento.
+
+Hecho ya este inevitable reparo, no he de negar que el libro del Sr.
+Taylor es de muy amena lectura, contiene muchas noticias, y á veces
+encomia hasta con entusiasmo á no pocas personas y bastantes cosas de
+España. Da, por ejemplo, justos y atinados elogios á varios de los más
+notables de nuestros políticos y literatos, como Castelar, Moret,
+Echegaray, Emilia Pardo Bazán, Cánovas y Sagasta. Del conjunto del libro
+se infiere que el Sr. Taylor desea sernos favorable; pero á pesar suyo
+el prisma engañoso del protestante y del _yankee_, al través del cual
+nos mira, hace que á menudo, ya nos calumnie y nos injurie involuntaria
+y candorosamente, ya lance sobre nosotros ó contra nosotros profecías,
+agüeros y juicios, á mi ver, disparatados.
+
+Dice, por ejemplo, que nosotros, en nuestro orgullo, tenemos peor
+opinión de los _yankees_ que los _yankees_ de nosotros. Lo único que se
+ha hecho en España es contestar con algunas injurias, que yo encuentro
+de pésimo gusto, á las de un gusto mil y mil veces más depravado y
+ruín, que nos han dirigido y que nos dirigen de continuo senadores,
+diputados, escritores graves, ó que pretenden serlo, y periodistas de la
+Gran República. Si fuésemos á contestar á los _yankees_ con suma igual
+de injurias á las que les debemos, nos pareceríamos á dos enjambres de
+verduleras que se ponen como hoja de perejil, con el Atlántico de por
+medio. Y las injurias de los escritores de los Estados Unidos contra
+nosotros no son de ahora, con ocasión de la guerra de Cuba, sino que
+vienen de muy atrás. Sólo Guillermo Draper ha dicho más ferocidades
+contra España y ha mostrado más profundo aborrecimiento contra nosotros
+que el que podrían atesorar todos los españoles juntos, si se decidiesen
+á denigrar, á escarnecer y á insultar á los anglo americanos.
+
+El mismo Taylor, que pretende, que desea, que aspira de buena fe á hacer
+nuestra apología, ya desde el segundo renglón de su libro nos califica
+de indolentes y de crueles. La acusación de fanatismo y de superstición
+que el Sr. Taylor lanza á menudo contra nosotros casi no nos ofende, y,
+de puro poco razonable y fundada, nos parece chistosa. Si fuésemos á
+hacer la estadística de los ajusticiados, quemados y asesinados por
+motivos religiosos, de fijo que resultaría, á pesar de Torquemada y de
+todos los inquisidores, doble ó triple número que en nuestra cuenta en
+la cuenta de la sentimental y piadosísima raza anglo-sajona.
+
+En lo tocante á superstición, declaro que no me explico que nos acuse de
+ella ningún cristiano de distinta iglesia que la católica. Libre es todo
+hombre de aceptar y creer por completo lo dogmático de nuestra religión,
+ó sólo una parte, modificándola algo ó no modificándola; pero desde el
+momento en que se cree una parte, no hay razón ni motivo para llamar
+supersticioso al que lo cree todo. Cuando dijo Sancho que no bien él y
+su amo se remontaron al cielo, se apeó él de Clavileño y se puso á jugar
+con las _siete cabrillas_, Don Quijote tuvo sobrada razón en decirle que
+no se allanaría á creer en su jugueteo con las estrellas, si Sancho no
+creía tampoco en nada de lo que contó que en la cueva de Montesinos le
+había pasado. Para un impío racionalista, tan absurdos son los retozos
+de Sancho con las Pléyades, como la conversación y los lances del
+hidalgo manchego con Montesinos, Durandarte y Belerma. ¿Por qué, para un
+espíritu religioso, han de ser fanáticos el doctor eximio Suarez, el
+glorioso Ignacio de Loyola, Melchor Cano y Domingo de Soto, y han de ser
+unas criaturas muy juiciosas y razonables Wiclef, Knox, Lutero y
+Calvino? O todos igualmente locos y fanáticos, ó todos igualmente dignos
+de consideración y respeto.
+
+Otra terrible manía del Sr. Taylor es la que muestra contra las corridas
+de toros, á las que fué no obstante y se divirtió viéndolas. Lo que es
+yo, gusto tan poco de dichas corridas, que nunca voy á presenciarlas,
+como no he ido en los Estados Unidos á divertirme en ver á dos
+ciudadanos romperse á puñetazos el esternón y las quijadas para deleite
+de los cultos espectadores; mas no por eso diré que mientras entre los
+_yankees_ se estilen tales juegos, no será posible que se civilicen y
+seguirán siendo bárbaros y feroces. El Sr. Taylor declara en cambio que
+nosotros sólo porque toleramos las corridas de toros, somos _incapaces
+de civilización_ en su más alto sentido.
+
+Diré, por último, que el Sr. Taylor, que varias veces nos acusa de
+crueles, es cruelísimo con el pueblo español cuando le compara á un
+hidalgo empobrecido y casi hambriento, que lleno de vanidad y por seguir
+alternando con otros hidalgos ricos, es manirroto y despilfarrado, gasta
+más de lo que tiene y va derecho á la más espantosa ruina. Pues qué,
+¿entiende el Sr. Taylor que sea vanidad y despilfarro que procuremos
+conservar, aun á costa de los mayores sacrificios, una isla que nos
+pertenece, y donde nadie ó pocos se sublevarían si desde los Estados
+Unidos no los alentasen y no les enviasen armas y dinero? Cuba es
+nuestra propiedad legítima, y no es vanidad ni soberbia nuestro empeño
+en conservarla. Cuba es, además, como la prenda y el testimonio visible
+y monumental de que este pueblo de la _castañeta_ fué el que descubrió
+el Nuevo Mundo é implantó en él las artes y la civilización de Europa.
+
+Aunque nosotros no negamos que en comparación de los Estados Unidos
+somos muy pobres, todavía nos parece duro que á cada paso se nos eche
+en cara nuestra pobreza y la vanidad ridícula con que se supone que
+tratamos de disimularla. Las señoras, dice el Sr. Taylor, van á paseo en
+coche elegantemente vestidas de medio cuerpo arriba, y de medio cuerpo
+abajo muy andrajosas, cubriendo con una manta aquella miseria. Por
+lucirse, andar en coche y tener palco en el Real, se tratan muy mal en
+casa, la cual suele estar inconfortable y mal amueblada. En invierno se
+mueren de frío, y en todas las estaciones remedan al camaleón,
+alimentándose casi del aire.
+
+El Sr. Taylor deja entrever con insistencia su recelo de que en España
+se come poco y mal, de modo que nosotros para agasajar á los extranjeros
+no los convidamos nunca á comer, limitándonos á hacerles muchas
+cortesías. Nos cuenta, sin embargo, contradiciéndose, que el Sr. don
+Emilio Castelar le dió un almuerzo suculentísimo, en el que se sirvieron
+diecisiete platos, sin contar los postres, que serían, probablemente,
+cuarenta ó cincuenta, todo ello, para que no se atragantase, remojado
+con los mejores vinos españoles. Pues qué ¿quería más el Sr. Taylor?
+También se contradice al hablar de los clubs ó casinos. En algunos
+pasajes de su libro afirma que no somos un pueblo _clubable_, y califica
+de mezquinos y pobres nuestros clubs, y lamenta que se sostengan por el
+juego. Y en contra de lo dicho, afirma en otros pasajes, por ejemplo,
+que el Casino de Córdoba es grandioso, y ensalza el Ateneo de Madrid,
+que al fin es un casino donde no se juega, encomiando su rica y selecta
+biblioteca, su gran salón de sesiones y sus cátedras, donde personas
+sabias y elocuentes enseñan diversas ciencias y facultades.
+
+Sobre la _high-life_ de Madrid y sobre las damas de la suprema
+elegancia, el Sr. Taylor está algo satírico; pero en manera alguna
+singularmente ofensivo, ya que los vicios y faltas que halla en la
+_smart set_ madrileña le parecen menores que los de la _smart set_
+neoyorquina. Como yo en este punto tengo la manga mucho más ancha que el
+señor Taylor, absuelvo de casi todas sus culpas, sin imponerles la menor
+penitencia, tanto á las damas elegantes de Madrid, como á las de los
+Estados Unidos, que me parecieron guapísimas, discretas y divertidas,
+durante los dos años que pasé en aquella tierra. Mi indulgencia es
+fenomenal para con las señoras. Apenas hay rareza que yo no les perdone;
+hasta perdono á algunas de nuestras damas elegantes que, según observa
+el Sr. Taylor, aunque no sepan hablar inglés, pronuncien con acento
+inglés el castellano, apretando mucho los dientes, desde que pasaron una
+semana en Londres. Este acento inglés es ya más distinguido y más _chic_
+que la erre nasal ó gangosa que otras damas emplean á fin de parecer
+educadas en _París de Francia_.
+
+La clase media, sigue el Sr. Taylor, es ignorante, grosera y sucia.
+Supone enorme distancia, un abismo, entre nuestra nobleza y el pueblo.
+No sé cómo ha podido notar esto en el país más democrático del mundo,
+que es España. El señor Taylor acusa á cada paso de ignorantes á los
+españoles. No se comprende cómo el poco tiempo que ha estado aquí le ha
+bastado para examinarnos de todas las asignaturas y darnos calabazas.
+Los mahometanos y los judíos, esos sí que eran sabios; pero hicimos la
+barbaridad de expulsarlos.
+
+No cabe en este breve escrito contestar á las censuras del Sr. Taylor.
+Nos limitaremos á contraponerle las siguientes afirmaciones:
+
+Que durante toda la Edad Media la España cristiana fué el pueblo más
+tolerante de toda la cristiandad:
+
+Que cuando venían cruzados á ayudarnos en la Reconquista, era menester
+echarlos ó luchar contra ellos, para que no matasen ni robasen á todos
+los judíos y mahometanos, faltando á los pactos y á la fe jurada:
+
+Que la sabiduría muslímica y rabínica y sus filósofos y doctores, en vez
+de ser perseguidos por los monarcas cristianos de España, hallaron con
+frecuencia en sus cortes protección y refugio contra las fanáticas
+persecuciones, ya de algunos califas de Córdoba, ya de los almoravides y
+almohades, en la época de las tremendas invasiones africanas:
+
+Y en fin: que esa sabiduría se difundió y se dió á conocer en el resto
+de Europa por medio de los cristianos españoles, arzobispos, obispos y
+sacerdotes casi siempre, que tradujeron, comentaron y explicaron los
+textos arábigos y hebráicos.
+
+Pero salgamos de las honduras en que nos hemos metido, y terminemos
+este artículo, que va siendo ya sobrado largo, afirmando que el libro
+del Sr. Taylor es muy agradable de leer, á pesar de los defectillos que
+hemos notado, y que, si procuramos no ser vidriosos, reconoceremos que
+cuanto el Sr. Taylor dice contra nosotros, proviene de prejuicios
+difíciles de arrancar del alma de un extranjero, pero que en el fondo el
+señor Taylor ó nos encomia ó procura encomiarnos, y en casi todas las
+páginas de su libro muestra hacia nosotros muy sincera y fervorosa
+simpatía.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+SOBRE LA ANTOLOGIA
+
+DE POETAS LÍRICOS CASTELLANOS
+
+DE DON MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO
+
+
+Distraída la atención de la gente hacia los tristes acontecimientos
+políticos que van sucediéndose, poco ó nada interesan los trabajos
+literarios de nuestros días. De comedias, novelas y otros libros de
+entretenimiento, suele hablar la crítica en los periódicos. De libros
+eruditos, si tratan de cosas que pasaron mucho tiempo há, los periódicos
+no suelen decir nada ni tienen espacio ni vagar para ello. Y, sin
+embargo, además de que se aquieta y satisface la curiosidad con saber
+las cosas antiguas, el recordarlas ó el saberlas mejor, cuando nos las
+explica un varón docto y discreto, nos sugiere multitud de pensamientos
+y nos excita á proponer, ya que no á resolver, dudas, enigmas y
+problemas que tienen aplicación inmediata á las cosas de ahora.
+
+Digo esto á propósito del último libro del señor Menéndez y Pelayo (Tomo
+VI de la _Antología de poetas líricos castellanos_), donde el autor, en
+más de 400 páginas, nos presenta un cuadro completo de la cultura y de
+la grandeza de España en tiempo de los Reyes Católicos, á fines del
+siglo XV y principios del XVI.
+
+Hablando con desenfadada franqueza, yo creo inferiores á lo que hoy se
+escribe todas las producciones literarias de aquella edad, salvo tres,
+cuya resonancia y fama en las naciones extranjeras, y cuyo influjo en la
+cultura general no tiene traza de adquirir ni podemos presumir ni
+esperar que adquiera ninguna de nuestras producciones contemporáneas.
+Son estas tres obras que exceptúo _La Celestina_, las _Coplas_ de Jorge
+Manrique, y _El Amadis_, en su última forma definitiva.
+
+No seré yo de aquellos á quienes condena el Sr. Menéndez, porque
+desechan sin leerlos y como malos é insufribles todos los versos del
+_Cancionero general_ de Castillo y los que encierra el de Resende,
+escritos en castellano; pero no puedo persuadirme de que haya en dichos
+versos algo que se levante sobre el nivel de lo mediano, y que divierta
+é interese hoy, si bien debe leerse y estudiarse, ya que sobre
+costumbres, usos, pasiones, aventuras y casos de aquella época gloriosa,
+enseña no poco que no enseñan las crónicas ni las historias, y ya que es
+además muestra y dechado del lenguaje y estilo de Castilla en los
+momentos de su mayor expansión y florecimiento políticos.
+
+Tal vez logre el Sr. Menéndez, cuando hable de Juan del Encina, á quien
+califica del mayor poeta en aquel período y de D. Pedro Manuel de Urrea,
+que sobresale entre los aragoneses, infundirnos, al analizar y criticar
+sus obras, un concepto más elevado de nuestra inspiración poética de
+entonces. Yo dudo de que lo consiga, y no acierto á explicarme el poco
+valer de la poesía de entonces por falta ó culpa del instrumento; porque
+la lengua no estaba hecha ni el buen gusto formado. Cuando en aquella
+lengua se escribieron las _Coplas_ de Jorge Manrique, bien pudieron
+escribirse otras muchas de igual mérito. Y no atribuyo tampoco mi
+cortísimo entusiasmo por aquella antigua poesía española á que para
+entenderla y sentirla bien, importa trasladarse en espíritu á la edad en
+que se compuso. Si es difícil trasladarse en espíritu á principios del
+siglo XVI sin salir de España, más lo es volar á Grecia ó á Italia no
+pocos siglos antes, y no por eso dejo de atreverme á decir que
+comprendo, estimo y admiro á Píndaro, á Horacio, á Virgilio, á Dante y
+al Petrarca. El no admirar, por consiguiente, á los poetas de los
+Cancioneros, debe de consistir, y no hallo otra razón por más vueltas
+que le doy, en que distan mucho de ser admirables.
+
+En cambio, en la vida del más insignificante de ellos, en sus lances de
+amor y fortuna, hay más poesía, más chiste, más amenidad ó más
+sublimidad, que en todo el fárrago de sus canciones, glosas y
+villancicos.
+
+Resulta de esto que (y sigo hablando con franqueza) apenas hay criatura
+humana, á no ser muy sabia, que aguante de seguida seis páginas de
+lectura de los versos publicados hasta ahora en la _Antología_ del Sr.
+Menéndez, cuyos prólogos en cambio son encantadores y se leen con mayor
+interés y deleite que la más ingeniosa y apasionada novela. Por dicha,
+los prólogos son extensísimos, y son tan pocos los versos, que casi no
+parecen sino un pretexto para escribir los prólogos. Los retratos y
+biografías de Antón de Montoro, de los Manriques, de Alvarez Gato, de
+Pedro Guillén de Segovia, de Sánchez de Badajoz, de Diego de San Pedro y
+de otros trovadores, están hechos de mano maestra, y aún es más hermosa
+y tiene mayores atractivos la brillante pintura que hace el Sr. Menéndez
+de la renovación social, del desenvolvimiento político, de la
+organización y pujanza, de los bríos que casi de repente se muestran en
+Aragón y en Castilla unidos, y del salto milagroso, porque, á mi ver es
+inexplicable, con que una nación, presa de las discordias civiles, rota
+y desbaratada, y al parecer, pobre y débil, se alza de súbito á ser la
+envidia y la admiración de los demás pueblos de Europa, amenazándolos
+con su hegemonía y haciendo que el sueño de una monarquía universal, en
+no remoto porvenir, no fuese completo delirio.
+
+¿Cuál fué la causa de tamaña transformación y de tan improvisado
+crecimiento? No puede ser más lastimoso el cuadro que los doctores
+Villalobos y Francisco Ortiz, que Hernando del Pulgar y que otros
+escritores de aquella época hacen de la situación de Castilla. Era un
+caos horrible, de donde la sacaron á ser una gran nación la fuerte mano
+de la Reina Católica y el genio militar y político de su marido. El
+remedio que emplearon para curar el mal y trocarle en robustez sana y
+fecunda no fué menos horrible. En nuestra edad más piadosa y humana,
+apenas se concibe rigor tan cruel, y aún se pone en duda que fuese
+indispensable en aquella edad de hierro. Las fortalezas y castillos se
+derrumbaban y arrasaban por docenas; los malhechores, bandidos y tiranos
+soberbios, que habían infestado y devastado el país, eran ajusticiados á
+miles. Para apaciguar el reino--dice el doctor Villalobos--se hacían
+muchas carnicerías de hombres y se cortaban pies y manos y espaldas y
+cabezas.
+
+Encarecidísimas son las alabanzas que, ya al rey D. Fernando, ya á la
+reina doña Isabel, dan los más egregios escritores y pensadores de su
+tiempo. Machiavelli alaba al Rey Católico, príncipe nuevo que, de rey
+débil, ha llegado á ser el primer rey de los cristianos, que sujetó y
+domó á los barones y magnates, que creó una milicia invencible, que
+arrojó de su reino á los _marranos_, ejemplo raro y admirable; y que
+asaltó el Africa, hizo la empresa de Italia y venció á Francia, urdiendo
+siempre cosas grandes para tener suspensos y admirados á sus súbditos,
+sin darles ocasión ni reposo para que se rebelasen.
+
+El conde Baltasar Castiglione es más galante y dedica á la reina todas
+sus alabanzas. Según él, ni en su tiempo ni en siglos atrás hubo en el
+mundo rey ó príncipe que merezca ser comparado con doña Isabel la
+Católica. Su fama se extendía por todas partes, y los que con ella
+vivieron y vieron por sus mismos ojos sus maravillas afirman haber esta
+fama procedido totalmente de la virtud de ella y de sus grandes hechos.
+En sus días ningún bueno se quejó de ser poco remunerado, ni se jactó
+ningún malo de no ser demasiadamente castigado; de donde nació tenelle
+los pueblos un extremo acatamiento, mezcla de amor y miedo. Y
+prosiguiendo en la misma alabanza, casi con las mismas frases, aunque
+abreviando, se pone aquí como la alabanza mayor que los mismos grandes,
+á quienes la reina despojó y domó, le quedaron aficionados en todo
+extremo y la sirvieron rendidos, de suerte que todos los hombres
+señalados y famosos que hubo en España fueron como _hechos por ella_, y
+de ser hechos por ella se envanecían. Así el Gran Capitán, el cual se
+preciaba de esto más que de todas sus victorias y más que de sus
+excelentes hazañas, en paz y en guerra, por las cuales quedan por bajo
+de él en grandeza de ánimo, en saber y en toda virtud, los príncipes,
+héroes y monarcas de aquellos días.
+
+A pesar del valer innegable y extraordinario de los soberanos consortes,
+de su energía subida de punto, de las _terríficas y espantables
+anatomías_ que hicieron y de las sabias leyes que promulgaron, repito
+que no acierto á explicarme la aparición poderosa y preeminente de
+España entre las demás naciones, si el germen de su grandeza no hubiera
+estado latente, pero vivo y pronto á brotar, en las entrañas del pueblo
+todo. Mucho puede hacer un soberano, un hombre de genio, y, si no de
+genio de buena intención, al frente de un pueblo y dirigiendo sus
+destinos; mas para esto es menester que el pueblo se preste, le ayude y
+tenga conciencia de lo que puede y vale. Claro está que ni por el brío,
+ni por la virtud militar y política, debe ni remotamente compararse
+Carlos III con los Reyes Católicos, pero los iguala, y, prescindiendo
+del adelanto moral que han traído los siglos, les lleva no corta ventaja
+en buena intención, en dulce amor á los súbditos y en benigna blandura,
+á pesar de la tiránica expulsión de los jesuítas, y, sin embargo, todo
+lo que hizo Carlos III tuvo algo de inconsistente y de efímero,
+volviendo á caer España en su anterior abatimiento, del cual, salvo el
+glorioso paréntesis de la Guerra de la Independencia, no se ha levantado
+todavía.
+
+Infiero yo de todo lo dicho y de lo que callo, porque no cabe en un
+artículo breve, que la historia es tan divertida como poco docente ó
+dígase que enseña poco. Enseña cómo fueron las cosas, pero no por qué
+fueron. Después de leer mucha historia y de divertirme leyéndola me
+inclino yo á decir como los historiadores mahometanos: «Alabado sea el
+poderoso Alá que da el poderío á quien quiere y á quien quiere se le
+quita.» Esta es la manera, no sólo más piadosa, sino más cómoda y fácil
+de explicárselo todo. De otra manera nada se explica. ¿En qué consiste
+que estuviese España tan alta en tiempo de los Reyes Católicos y que
+esté tan baja ahora? ¿Valen menos los hombres del día? No lo sé; pero me
+inclino á creer que no. A nuestros hombres del tiempo de los Reyes
+Católicos y de sus sucesores inmediatos, lord Macaulay los ensalza hasta
+el punto de convertirlos en semidioses; Grecia y Roma no tuvieron
+varones más insignes. En cambio, nuestros hombres del día acaso inspiran
+desdén y lástima, no sólo á los lores, sino á los yankees. ¿No dependerá
+esto, más que del mérito diferente de unos y de otros, de los caprichos
+de la ciega fortuna? ¿Son más tontos ó menos valerosos los españoles del
+siglo XIX que los de los siglos XV y XVI? ¿Está la inferioridad en la
+poca fe religiosa del día? Conjeturo que no, al leer todas las
+irrespetuosas blasfemias de que se valían entonces para elogiar á las
+damas á quienes servían, ó para adular á los poderosos. Antón de
+Montoro, por ejemplo, dice á la reina Católica:
+
+ Alta reina soberana,
+ Si antes nasciérades vos
+ Que la hija de Santa Ana,
+ En vos el hijo de Dios
+ Recibiera carne humana.
+
+Ni menos consiste nuestra inferioridad de ahora en que seamos menos
+codiciosos, menos envidiosos y menos viciosos que nuestros padres. Los
+documentos de los siglos XV y XVI dan testimonio fehaciente de lo
+contrario. El desenfreno de las costumbres y la falta de pudor habían
+llegado á su colmo. Díganlo la _C... comedia_, _El pleito del manto_ y
+las obscenísimas comedias _Serafina y Tebaida_, todo lo cual circulaba
+libremente, sin que los padres de familia se escandalizasen y sin que la
+Inquisición hiciese alto en ello.
+
+Dice Tomás Campanella, en su libro _De monarchia hispanica_, que en los
+siglos bárbaros prevalecieron los pueblos rudos del Norte y tuvieron el
+imperio; pero que cuando llegaron á valer más la astucia y la maña que
+la fuerza, inventadas la imprenta y la artillería, _rerum summa rediit
+ad hispanos_, por ser hombres más listos, ingeniosos y astutos.
+Aceptando esta explicación, he cavilado yo á veces, para explicarme
+nuestra decadencia, que tal vez la industria y los esfuerzos del trabajo
+manual han vuelto á colocar algo á modo de fuerza material aunque
+refinada sobre el más alto valer de las espirituales energías. Acaso
+provenga de este para nosotros lisonjero supuesto, que Espada haya
+decaído tanto. Si así fuese, podríamos añadir una parte y una excelencia
+más al famoso libro del Padre Peñalosa, titulado _Cinco excelencias del
+español que destruyen á España_. No quiero, pues, en serio, atribuir á
+tal causa nuestra pasada excelsitud y nuestro hundimiento presente. Y
+tampoco quiero atribuirlo á lo que ahora llamaríamos medidas de
+gobierno, ya que las más celebradas y admiradas en lo antiguo, por los
+que entonces escribieron, nos repugnan hoy y á menudo nos parecen
+feroces y vitandas atrocidades. Ni lo atribuyo, por último, á material
+flaqueza ó falta de recursos, ya que, aun atendido el universal progreso
+de población, bienestar y productos de toda clase, no es tan pobre ni
+tan flaca la nación que, sin exhalar casi una queja, envía 150.000
+soldados á Cuba y piensa en enviar otros 50.000 dentro de poco.
+
+Vaya usted á ver, pues, en qué consiste nuestra decadencia. Averígüelo
+Vargas. ¿Por qué pudo celebrar el antiguo poeta y hoy no puede celebrar
+el moderno
+
+ A aquellos capitanes,
+ en la sublime rueda colocados
+ por quien los alemanes,
+ el fiero cuello atados,
+ y los franceses van domesticados?
+
+Hoy no acertamos á atar el fiero cuello á Máximo Gómez ni á domesticar
+al mulato cimarrón Maceo. ¿En qué estriba la diferencia? Lo ignoro. Pero
+de la ignorancia misma nace una esperanza consoladora. Hay en todo algo
+de misterioso que induce á no tener por absurdos los cambios más
+radicales. Los españoles son los mismos de siempre. Dios lo puede todo.
+Sus designios son inexcrutables. Y ya que nada de transcendental
+saquemos en claro del último libro del Sr. Menéndez, sino unas cuantas
+horas agradabilísimas leyéndole, pongamos nuestra confianza en Dios, y
+en la justicia, y en el valer de España, y exclamemos para terminar:
+
+ _Causa jubet melior superos sperare secundos._
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+MÉRITO Y FORTUNA
+
+
+Hace pocos días recibí carta de mi excelente amigo el doctor D. Juan
+Fastenrath. Entre otras cosas me dice que en Alemania van á celebrar el
+centenario de D. Manuel Bretón de los Herreros y que el gran duque de
+Sajonia Weimar hará que en el teatro de su corte se represente una
+comedia, tal vez _Muérete... y verás_, de aquel fecundo y ameno poeta,
+el 19 de Diciembre próximo, al cumplirse el siglo de su nacimiento.
+
+Lleno de patriótica satisfacción ví yo esta prueba del alto aprecio con
+que en algunos países de Europa miran á los ingenios españoles
+contemporáneos.
+
+Aguó, no obstante, y hasta acibaró mi contento, la injusta severidad con
+que un autor inglés de mucha fama, que por acaso estaba yo entonces
+leyendo, juzga y condena á la España del día. En su estudio sobre Santa
+Teresa dice el Sr. Froude: «Las revoluciones siguen á las revoluciones
+en la Península Ibérica, hunden al pueblo en la miseria y esterilizan
+el suelo; pero en estos últimos tiempos, no han producido un solo
+personaje como aquéllos cuyos nombres forman parte de la historia
+europea. Sólo han producido aventureros militares y oradores de
+_elocuencia transcendente_; pero ningún Cid, ningún Gran Capitán, ningún
+Alba, ningún Cortés, ningún Pizarro. El progresista de nuestra edad
+necesita subir mucho si ha de elevarse al nivel antiguo.»
+
+La verdad es que acerca de la España actual hay en el mundo muy
+desfavorables opiniones. Todavía somos estimados y ensalzados por
+nuestros artistas. Nuestros poetas líricos, tan buenos, en lo que va de
+siglo, como los de cualquiera otro país, son desconocidos en los países
+extranjeros. Algunas de nuestras novelas, aunque pocas, han sido
+traducidas en varias lenguas. Y algo de nuestro teatro moderno ha sido
+traducido y aplaudido también, sobre todo en Alemania y en Inglaterra.
+Acaso á _El drama nuevo_, de Tamayo, sea á lo que debemos el mayor
+triunfo. Ha pasado el Atlántico, y puesto en inglés, ha embelesado al
+público de los Estados Unidos.
+
+En mi sentir, no obstante, el movimiento presente del ingenio español se
+estima fuera de España en muchísimo menos de lo que vale. Sin duda
+consiste esto en que Francia, que para todos los pueblos civilizados
+hace el papel de divulgadora y que además se interpone entre nosotros y
+los demás pueblos, dista mucho de sernos favorable. Y no lo es porque en
+Francia nos quieran mal ni porque falten en Francia personas eruditas
+que conozcan tan bien ó mejor que nosotros nuestra historia, nuestra
+lengua y nuestra cultura, sino porque la generalidad de los franceses
+está tan engreída, y no sin razón, si cabe razón en el engreimiento, que
+casi no puede concebir que, desde los principios del siglo XVIII hasta
+ahora, se haya hecho en España más que remedarlos ó permanecer en la
+barbarie ó corrupción mental en que habíamos ó se supone que habíamos
+caído.
+
+En este error nos cabe gran parte de culpa. Nosotros mismos nos hemos
+empeñado en probar que murió el antiguo pensamiento español castizo, y
+que desde Luzán en adelante Francia nos ha inspirado y nos ha pulido.
+
+Nada más falso si discurrimos sobre ello con tino y reposo. El
+escepticismo del siglo pasado: su pobre filosofía sin metafísica; sus
+ideas y sentimientos, nobles aunque maleados por excesiva declamación,
+sobre filantropía, igualdad, libertad y progreso, todo esto fué el
+espíritu de una época en la historia de Europa, ó si se quiere, de todo
+el género humano; pero en Francia resonó con mayor estruendo y
+hermosura, primero en sus escritores, y en su revolución más tarde.
+¿Cómo había de sustraerse España al influjo de lo que aquellos
+escritores dijeron y de lo que la revolución hizo? Hasta podía
+considerarlo como el eco de su propio pensar y sentir, escrito primero,
+y luego actuado. Aun así, yo entiendo que el influjo de Francia fué
+menor en España que en las demás naciones. Y en lo tocante á las reglas
+del arte, á la forma, á lo meramente literario, apenas merece tenerse en
+cuenta. Así como Parini, Alfieri, Monti, Fóscolo y Pindemonte nada deben
+á la imitación francesa, los poetas de las escuelas de Sevilla y
+Salamanca, ambos Moratines en lo lírico y épico, Quintana, Gallego y el
+duque de Frías nada le deben tampoco. Hasta en la poesía dramática, aun
+cuando queríamos sujetarnos á las reglas venidas de Francia, éramos
+originales, castizos y, permítaseme la expresión, de pura sangre
+española. Tan original, tan inspirado y tan propio de su nación y de su
+época, es D. Ramón de la Cruz como Lope ó como Tirso.
+
+Froude puede decir lo que se le antoje, pero, en literatura al menos, no
+veo yo por qué los nombres del mencionado sainetero, los de los grandes
+poetas líricos que hemos citado, y los de bastantes otros más recientes
+que pudiéramos citar, han de excluirse de la historia de Europa y no han
+de poder figurar al lado de los nombres de Byron, Moore, Shelley y
+Burns.
+
+A menudo cavilo y hago examen de conciencia para ver si me ciega ó no el
+amor propio nacional y siempre resulta de mi examen que dicho amor
+propio no me ciega. La mayor parte de los españoles, y yo con ellos,
+pecamos en el día por todo lo contrario. Cada cual propende á figurarse,
+poniéndose él á un lado como excepción rara y punto menos que única, que
+por acá, intelectual y moralmente, todo está muy rebajado. La
+maledicencia, la más acerba censura, y la sátira más cruel se
+manifiestan en nuestras conversaciones y escritos y son lo que más
+agrada y se aplaude.
+
+Como yo soy y quiero seguir siendo optimista, contra viento y marea, ni
+siquiera censuro esta furia de descontento y de censura. Afirman los que
+han navegado mucho que nunca, en medio de las más espantosas
+tempestades, perdían la esperanza de salvación mientras oían á la gente
+de á bordo lanzar votos y reniegos, blasfemias y maldiciones; y que sólo
+empezaban á perder la esperanza cuando veían á la gente de á bordo,
+resignada y contrita, rezar y no jurar y decirse ternuras en vez de
+improperios.
+
+Por este lado, pues, y como prueba de que queremos luchar contra la
+borrasca y vencerla, estoy por decir que me parece bien y útil que nos
+denostemos y nos humillemos unos á otros hasta no poder más; pero hoy
+quiero yo discurrir serenamente, como si no hubiera tempestad, sino
+calma, sin resignación y sin furia, y ver si puedo fundar en algo un
+razonable _sursum corda_.
+
+Válganme para ello así lo que he aprendido por la lectura como lo que he
+visto en los muchos años que he peregrinado y vivido en extraños países.
+No es mi intento ofender á nadie, pero he de hablar con entera
+franqueza. La ironía con que elogia Froude la elocuencia transcendente
+de nuestros oradores es injusta á todas luces. De sobra hay en
+cualquiera otro país oradores tan huecos, tan palabreros, tan difusos y
+tan ampulosos como los que en España puedan ser más tildados de tener
+dichos defectos. Lo que no hay de sobra en parte alguna es la facilidad,
+el primor, la elegancia y el arrebato poderoso de no pocos de nuestros
+oradores. Y en cuanto á la capacidad política que da muestra de sí en la
+acción y no en la palabra, creo que debemos hacer un distingo.
+
+Claro está, y cómo negarlo, que España está pobre; que materialmente se
+halla más atrasada que Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Alemania,
+los Estados Unidos, y tal vez algunos otros países; que es menos
+poderosa que Rusia; que ha perdido inmensos territorios en el Nuevo
+Mundo; que ha sido trabajada desde hace casi cien años por incesantes
+discordias civiles, y que en los momentos solemnes en que vivimos ahora
+se halla abrumada de grandes calamidades y amenazada de otras acaso
+mayores. ¿Pero la causa de esto, digámoslo sin rodeos ni disimulos, es
+que los españoles del día son más inhábiles, menos enérgicos, menos
+probos y menos entusiastas que los de otras edades para nosotros más
+dichosas? Esto es lo que yo niego. Puedo ver y veo nuestra decadencia;
+puedo recelar y prever nuestra ruina; pero no creo llano y fácil
+explicar la causa. Fuera de España, en América y en Europa, hasta donde
+yo he podido experimentar, no he visto que la gente del pueblo sea menos
+torpe, ni menos floja, ni menos ruda que en España. Y en cuanto á los
+sujetos eminentes, directores y gobernadores de los Estados, ya me
+guardaré yo muy bien de decir lo que dijo cierto lord inglés cuando
+envió á viajar á su hijo: anda, hijo mío, y pásmate al ver qué casta de
+hombres gobiernan el mundo. Yo disto mucho de ser tan severo como el
+citado lord (Chesterfield, si la memoria no me engaña); pero no he
+tropezado en ninguna de las capitales y cortes que he recorrido, y he de
+declararlo aquí aunque sean odiosas las comparaciones, con ministros,
+jefes de partido, gobernadores y hombres de Estado, cuya grandeza haya
+transformado en mi imaginación á los de España en unos pobrecitos
+pigmeos. Confieso que no he conocido á Cavour ni á Bismarck, que son los
+que, en estos últimos sesenta años, han hecho más grandes cosas; pero he
+conocido á muy ilustres varones, dirigiendo la política de florecientes
+Imperios, Repúblicas y Monarquías, y, acaso por falta de sonda mental,
+no he sondeado el abismo que los separa de nuestros infortunados
+corifeos políticos, abismo en cuyas por mí inexplicadas honduras han de
+residir la agudeza, el tino y la sabiduría que hacen que todo les salga
+bien, mientras que todo por aquí nos sale mal por carecer de esas
+prendas.
+
+Me induce á sospechar cuanto dejo expuesto que no siempre la postración
+ó el encumbramiento de las naciones depende del valor del conjunto de
+sus ciudadanos y del mérito extraordinario de los hombres que las
+dirigen. Por mucho entran el valor y el mérito; pero hay otro factor
+importante, y es la fortuna. Bien sé que no hay fortuna para Dios: todo
+está previsto y ordenado por Él; mas para los hombres, ¿cómo negar que
+hay fortuna? ¿Quién prevé todos los casos adversos y prósperos? Y aunque
+se prevean, aunque se señale en un cuadro del porvenir el curso que han
+de llevar los sucesos, ¿depende por completo de la voluntad humana el
+variar ese curso? Imaginemos el político más maravillosamente previsor,
+y todavía podrá ser como el astrónomo que anuncia la aparición de un
+cometa y no le detiene, que anuncia un eclipse y no le evita; ó como el
+médico que pronostica los estragos de una tisis galopante y la próxima
+muerte del enfermo y no sabe curarle.
+
+Yo doy, pues, por seguro que así en el encumbramiento y prosperidad de
+los pueblos como en su decadencia y ruina, si entra por algo el mérito y
+el valer, entra por algo ó por mucho también lo que llama acaso la gente
+irreflexiva, lo que atribuye la gente piadosa á la voluntad del Altísimo
+ó lo que ciertos impíos y sutiles metafísicos sostienen que depende del
+orden inalterable en que los casos se suceden ó del encadenamiento y
+evolución de la idea en la historia humana.
+
+Como quiera que ello sea, hay venturas y desventuras, triunfos y
+reveses, hundimientos y exaltaciones que no provienen del mérito de los
+individuos ó de los pueblos, sino que están por cima de las voluntades y
+de los entendimientos humanos.
+
+Y afirmándolo así, yo me pregunto: ¿qué es lo que conviene más, entender
+que las causas de nuestros males no son sólo por nuestra culpa ó
+entender que estamos mal porque somos incapaces y porque no valemos lo
+que nuestros padres ó lo que nuestros abuelos valían? Lo que es yo,
+desde luego me inclino á que es más útil entender lo primero. En ninguno
+de los dos casos, yo, como optimista, veo el mal sin remedio. Una
+nación, lo mismo que un individuo, aunque esté decaída y degradada,
+puede corregirse, hacer penitencia, sufrir la dura disciplina del
+infortunio, regenerarse al cabo y volver á ser grande; pero esta
+transformación dichosa será muy lenta y tardía. Habrá que cambiar para
+ello el ser de todos los ciudadanos y el de la República; pero, si el
+mal proviene de las circunstancias, las circunstancias pueden cambiar
+porque Dios ó el destino quiere que cambien, y la transformación
+entonces será rápida é inesperada. Para mí, por ejemplo, es evidente que
+los españoles de los últimos años del reinado de Enrique IV de Castilla
+no eran peores, tal vez eran los mismos los que tenían disuelto y
+estragado todo el país, que los que en tiempos de los Reyes Católicos
+conquistaron el reino de Granada, descubrieron un Nuevo Mundo, arrojaron
+de Italia á los franceses y lograron dar á su patria el primado ó la
+hegemonía entre todas las naciones de Europa.
+
+Lo importante, pues, es que no perdamos la confianza y el aprecio de
+nosotros mismos. Bueno es renegar y rabiar y acusarnos unos á otros de
+incapaces, probando así que no estamos resignados ni echados en el
+surco; pero mejor es no creer que la incapacidad y el rebajamiento son
+generales y única causa de nuestra ruina. Si creyésemos esto estaría
+perdido todo; pero si creemos, como yo creo y quiero creer, que los
+españoles de ahora están forjados del mismo metal y tienen el mismo
+temple de que fueron forjados y que tuvieron el Cid, el Gran Capitán, el
+duque de Alba, Cortés y Pizarro, no hay nada perdido.
+
+Y como para mí es evidente que nuestros poetas, artistas, oradores y
+escritores del día no desmerecen de los que tuvimos en otras edades ni
+tampoco están por bajo del nivel de los que florecen hoy en las otras
+naciones del mundo; y como para mí también es evidente, diga lo que diga
+el Sr. Froude, que, á pesar de tantas revoluciones estériles, la tierra
+de España no está más seca ni desolada que en tiempo de los Reyes
+Católicos ó del emperador Carlos V; doy por seguro que ni los políticos
+ni los adalides dichosos han de faltarnos, y que si no perdemos la
+confianza y la esperanza, ha de pasar pronto la mala hora y ha de sernos
+al cabo propicia la fortuna, con tal de que no la neguemos echándonos
+toda la culpa, y con tal de que no se lo atribuyamos todo para
+disculparnos ó para cruzarnos de brazos.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+FE EN LA PATRIA
+
+
+Mi padre y multitud de parientes mios por todos los cuatro costados han
+servido desde muy antiguo en la Marina española. Renegaría yo de mi
+casta si denigrase á los marinos. Pero con todo eso declaro que me
+sublevan y enojan los que pretenden poner á los marinos y á los
+militares de tierra por cima de toda censura de los paisanos, fundándose
+en que ignoramos sus artes. Razón tuvo Apeles de desdeñar el juicio del
+menestral, diciéndole: _zapatero á tus zapatos_; pero el zapatero no
+podía en cambio recusar á Apeles como juez de su calzado, ya que Apeles,
+si no sabía hacerle, tenía que pagarle, gastarle y andar con él
+cómodamente. Quiero decir con esto que, en todo caso, el artista y el
+poeta podrían rebelarse contra la censura. Con no mirar sus cuadros ó
+con no oir ó leer sus versos se remedia todo el mal que causan. No
+sucede lo mismo con aquellas profesiones de las que depende la grandeza
+ó la ruina de los Estados, la vida de muchos hombres y la hacienda de
+todos, desde el gran capitalista, al que tiene que vivir de un salario
+mezquino.
+
+De aquí que la censura que cae sobre el militar y el marino sea lícita,
+natural é inevitable. Y como á veces estimula, hasta conviene, si no es
+muy disparatada, dura y descompuesta. Arquímedes sabía mucho y era muy
+ingenioso. Si le hubiesen dado palanca y punto de apoyo hubiera movido
+al mundo. Y sin embargo, si cuando inventaba mil artificios pasmosos
+para defender á Siracusa se hubieran burlado de él los periodistas de
+entonces, diciéndole mil cuchufletas y poniéndole en caricatura, aquel
+varón tan sabio se hubiera atolondrado, se hubiera hecho un lío y no
+hubiera dado pie con bola dudando él mismo del resultado de su ciencia;
+resultado que, por virtud de previas disposiciones y á pesar de temores
+y dudas, hubiera al fin naturalmente sobrevenido. Así, el fruto del
+árbol que se cultiva con esmero, cuando llega á su madurez y no le coge
+la tímida diestra del hortelano, cae en la tierra por virtud de su
+propio peso. Así también se puede explicar que el crucero _Princesa de
+Asturias_ se botase al agua no bien la ocasión fué propicia. Si no
+hubiese estado bien construído ó bien puesto sobre la grada ó sobre lo
+que conviene que se ponga, de fijo que no se hubiera lanzado al mar, tan
+gallarda y primorosamente.
+
+Las comparaciones para ser exactas y luminosas, han de entenderse bien.
+Racionalmente considerado el asunto, la flauta no sonó por casualidad.
+Si no hubiera estado hábilmente hecha no hubieran logrado hacerla sonar
+los resoplidos más poderosos.
+
+La verdad es que por lo que más pecamos ahora los españoles todos, es
+por el menosprecio de nosotros mismos, por una humildad que nos deprime,
+y por una exagerada admiración de lo extranjero. Nos parecemos al que
+oyó decir á un inglés que en cierto salón algo obscuro de la Alhambra
+convendría que hubiese una claraboya; y para imitar al inglés, pidió
+también una claraboya para el palacio de Carlos V, que nunca tuvo techo.
+O bien nos parecemos á aquel caballero de Nápoles que sostenía que si la
+Gruta _azul_ estuviese en Francia le habrían abierto grandísima entrada,
+sin pensar que con mayor abertura hubiera desaparecido todo el
+maravilloso encanto de la gruta, casi únicamente iluminada por los rayos
+del sol que surgen refractados del seno azul del mar diáfano.
+
+Mucho depende de la aptitud de los hombres; pero mucho depende también
+de la buena ó mala ventura. No atribuyamos todo lo próspero á la
+habilidad. En las victorias de Alejandro y de César la ventura hubo de
+entrar por algo. Suponer que entró por todo sería ruín envidia. De ella
+pudiéramos acusar á Felipe II, si dijo como se cuenta al saber la
+victoria de Lepanto, _mucho ha aventurado D. Juan_: pero la magnanimidad
+del mismo monarca se manifiesta cuando atribuye á los elementos
+desencadenados, y no al poder de sus enemigos ni á la torpeza de sus
+generales, la pérdida de la Armada invencible. Los cartagineses solían
+maltratar y hasta crucificar á sus generales cuando no vencían.
+Preferible es el aliento generoso del Senado de Roma que da gracias al
+Cónsul Varrón por que después de Cannas no desespera de la salud de la
+patria.
+
+Menester es tener confianza en nosotros mismos. Entonces vencerán en
+tierra los militares y en el mar harán maravillas nuestros marinos. De
+su arrojo siempre han dado y siguen dando pruebas, y no sería justo
+creer que por el entendimiento y la inspiración estén por bajo de los
+hombres de otros países. Creer esto equivaldría á creer que en nuestro
+país ha degenerado la especie humana, porque no ha de suponerse que
+tengan los uniformes la deplorable virtud de entorpecer y de incapacitar
+á quienes los visten.
+
+Tengamos confianza y el cielo nos será propicio. Sin los rezos de Moisés
+y sin los milagros que por su intercesión hizo Dios, Josué no hubiera
+vencido; la profetisa Débora no hubiera entonado su himno triunfal, si
+las inteligencias que mueven los astros no hubieran bajado á combatir en
+favor de su pueblo; en mil batallas han tomado parte los dioses del
+Olimpo para favorecer á los hijos de Grecia; y los Dióscuros abandonando
+el refulgente alcázar que tienen en el cielo, y donde hospedan al sol en
+los más hermosos días de cada año, han peleado en solemnes ocasiones por
+la grandeza de Roma. Todo ello entendido á la letra, podrá ser ilusión ó
+sueño vano; pero, como figura, expresa enérgicamente la virtud
+taumatúrgica de la fe que tienen los hombres en el genio superior y en
+los altos destinos del pueblo á que pertenecen: fe dominadora de los
+númenes, que los evoca, los atrae y se los gana para aliados y para
+amigos. Así nosotros, en mejores días, cuando tuvimos mayor fe en lo que
+valemos, trajimos del cielo á Santiago y, montado en un caballo blanco,
+le hicimos matar moros é indios, cosa harto ajena de su profesión y
+ejercicio durante su vida mortal.
+
+Si nos obstinamos y persistimos en nuestra humildad, en recelar que
+hemos degenerado y que no somos ya lo que fuimos, ni Santiago ni nadie
+acudirá á socorrernos y jamás conseguiremos la victoria. Desde que Tubal
+vino á España, desde que en España reinaron los Geriones hasta el día de
+hoy, no hemos tenido un general que haya reunido bajo su mando 200.000
+combatientes. Y todavía en nuestro siglo, á pesar de tanta prosperidad,
+industria y riqueza no ha habido nación alguna, por rica y grande que
+sea, que envíe por mar á regiones remotas ejército tan numeroso como el
+que hemos enviado á Cuba. Pero si nos empeñamos en creer punto menos que
+invencibles á los mulatos y negros insurrectos y en que se acabó ya la
+sustancia de que en España se forjaron en otras edades los ilustres
+guerreros, ni el Gran Capitán que resucitase y fuese por allí atinaría
+con una inspiración dichosa, ni haría algo de provecho, mientras que con
+fe tal vez bastaría un clérigo como el licenciado Pedro Lagasca, ya que
+no se puede suponer que ni Maceo ni Máximo Gómez valgan más que Gonzalo
+Pizarro.
+
+De estas incoherentes cavilaciones infiero yo que si nuestro triunfo se
+retardase demasiado, así en el mar del Sur como en el golfo de Méjico,
+culpa sería de nuestra falta de fe, que seguiría enajenándonos la
+protección del cielo: pero que si como es de esperar vencemos pronto,
+sin duda que al cielo, ó á la suerte para el que no crea en su influjo,
+deberemos el triunfo en primer lugar; pero también le deberemos al valor
+de nuestro ejército de mar y tierra y á la habilidad é inspiración de
+sus jefes. Y aunque esto último, aunque la habilidad y la inspiración se
+negasen, siempre quedarían como factores de la victoria, sobre el valor
+de soldados y marinos, el sufrimiento y la constancia de la nación, que
+al enviarlos sacrifica heróicamente y murmurando harto poco su sangre y
+su dinero.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+LA PAZ DESEADA
+
+
+Grandísimo mi deseo de complacer á mi amigo D. Miguel Moya, escribiendo
+algo sobre la Nochebuena y la guerra de Cuba para un número
+extraordinario de _El Liberal_; pero mientras más cavilo, menos cosas se
+me ocurren. Sólo acuden á mi memoria y pronuncian mis labios las
+hermosas palabras que en boca de los ángeles oyeron los pastores:
+_Gloria á Dios en las alturas y paz en la tierra á los hombres de buena
+voluntad_. Paz anhelamos todos, y ahora que la Nochebuena se aproxima,
+debemos repetir la exclamación angélica, pidiendo paz al cielo. Y no
+sólo porque con la guerra exponemos á las enfermedades y á la muerte á
+lo más lozano de la juventud española y nos exponemos nosotros á la
+miseria, sino también porque con la duración de la guerra, á par de la
+vida de muchos de nuestros hermanos, y á par del dinero y hasta de la
+esperanza de ganarle que vamos perdiendo, es de recelar que perdamos
+también la paciencia, el juicio y el corto ingenio que Dios haya tenido
+la bondad de darnos.
+
+Aun prescindiendo de todos los enormes males que la guerra trae consigo,
+sólo porque no se volviese á hablar de tan trillado, sobado y fastidioso
+asunto, debiéramos rezar para impetrar del Altísimo que la guerra
+terminase, aunque fuera por virtud de un milagro, como el de la botadura
+del _Princesa de Asturias_.
+
+En suma; yo no sé ya qué decir sobre la guerra, y lo que es sobre la
+Nochebuena, con decir _gloria á Dios en las alturas y paz en la tierra á
+los hombres de buena voluntad_, está dicho todo. Pero esto no es cuento,
+ni artículo, ni composición poética inédita, y por consiguiente, si no
+digo más, me quedaré con el disgusto de no complacer al Sr. D. Miguel
+Moya.
+
+Sólo veo un medio de salir de mi apuro: referir aquí con brevedad y
+tino, si soy capaz de tanto, la discusión que acaban de tener en mi casa
+dos señores que han venido á visitarme, y por dicha se han hallado
+juntos en ella. Es el uno, D. Valentín León y Bravo, capitán de
+caballería retirado, y el otro, el hábil diplomático D. Prudencio
+Medrano y Cordero, retirado también, ó dígase jubilado. Ambos desean la
+paz con el mismo fervor que yo; pero la buscan por muy diverso camino.
+Suponen cada uno de ellos que, si se hubiera seguido el que él traza, ya
+gozaríamos de la paz en esta Nochebuena, y así nosotros en la Península,
+como nuestro valiente ejército en Cuba, la celebraríamos
+regocijadamente, después de haber oído la Misa del Gallo, con
+suculentas cenas, en que consumiríamos multitud de pavos, que desde su
+patria de origen, y no menor, multitud de jamones, que desde Chicago y
+desde otros lugares de la Unión, donde abundan los cerdos, nos enviarían
+de presente Cullon, Morgan, Sherman y algunos senadores más.
+
+Baste de introducción y empiece el diálogo. El arrogante D. Valentín
+habló primero y dijo:
+
+--Vamos, hombre; confiese usted que no hemos debido sufrir tantas
+ofensas y amenazas de intervenir con las armas en nuestras discordias
+civiles; jactanciosa seguridad de acogotarnos en un dos por tres,
+derrotando nuestro ejército y echando á pique nuestra flota; y envío
+incesante de aplausos á los insurrectos, de insultos feroces á los
+leales, y de armas, municiones, dinero, víveres y toda clase de auxilios
+á los que devastan, incendian, saquean y destruyen la riqueza de Cuba,
+para pedirnos luego indemnización por los mismos estragos y ruinas, que
+sin el favor de los _yankees_ jamás se hubieran causado. Crea usted, que
+lo que hubiera convenido y lo que todo esto hubiera merecido, es que
+nosotros hubiéramos imitado á Agatocles.
+
+--¿Y quién fué ese caballero?--preguntó don Prudencio.
+
+--Pues Agatocles--contestó D. Valentín--fué un célebre tirano de
+Siracusa, con quien se condujeron los cartagineses sobre poco más ó
+menos, como los _yankees_ con nosotros. Pero Agatocles se hartó de
+sufrirlos, embarcó 5.000 soldados en unas cuantas naves, cruzó el mar
+con ellos burlando la vigilancia de la poderosa escuadra enemiga, y
+desembarcó en el territorio de la gran República: para verse obligado á
+vencer ó á morir, destruyó los barcos en que había venido, como hicieron
+más tarde el renegado cordobés Abu Hafaz en Creta, los catalanes en
+Galípoli y Hernán Cortés en México; entró á saco en muchas ciudades
+púnicas, y aun estuvo á punto de apoderarse de la capital. ¿Por qué no
+habíamos de haber nosotros declarado la guerra á los _yankees_, pasado
+en un periquete con más de 100.000 combatientes desde Cuba á la tierra
+de ellos y quizás llegado hasta el Capitolio de Washington, arrojando de
+allí á culatazos á los senadores y yendo luego, por la _avenida_ de
+Pensylvania, hasta donde está el Palacio del Tesoro todo lleno de dinero
+y apuntalado para que no se hunda, aliviarle de aquel peso, y plantarnos
+por último en la Casa Blanca, que está á tres pasos de allí, y hacer á
+Cleveland cautivo?
+
+--Todo eso--replicó D. Prudencio--me parecería muy bien si para dejarme
+frío no acudiese á mi mente esta frase proverbial: tú que no puedes,
+llévame á cuestas. No bastan doscientos mil soldados para acorralar y
+domar á los mulatos y negros cimarrones, y sueña usted con que basten
+cien mil para llegar al Capitolio de la Gran República. Créame usted: lo
+digo con gran dolor, pero es menester decirlo; _consumatun est_.
+Menester es que nos resignemos y nos achiquemos. Cuba no nos ha
+producido nunca una peseta. Cada una de las que ha podido traerse de
+allí algún empleado poco limpio, nos ha costado mil pesetas al conjunto
+de los demás peninsulares y nos cuesta además y nos costará muchas
+lágrimas. ¿Qué mejor venganza podemos tomar de los cubanos rebeldes que
+concederles la libertad por que combaten? Una vez Cuba libre, Cuba se
+volvería _merienda de negros_.
+
+--Pues para que no se vuelva _merienda de negros_ debemos seguir
+combatiendo en la Grande Antilla--dijo entonces D. Valentín.--Los
+cubanos, ni con mucho, son todos rebeldes, y tenemos el deber de
+defenderlos de los foragidos y de salvarlos de la rapacidad y de la
+insolencia tiránica de los aventureros que quieren apoderarse de la
+isla. Contra estos aventureros y aun contra todo el poder de los
+_yankees_ que los protegen debemos luchar, ya que es inevitable la
+lucha.
+
+--Confieso--dijo entonces D. Prudencio--que me hace bastante fuerza eso
+de que no debemos abandonar á los cubanos fieles y pacíficos. Por eso
+vacilo yo. Si no fuera por eso no vacilaría en afirmar que para que
+hubiésemos tenido paz en la Nochebuena, que se acerca á grandes pasos,
+hubiéramos debido, en vez de imitar las locuras del Sr. Agatocles, hacer
+lo que yo me sé.
+
+--¿Y qué es lo que usted se sabe? ¿Acaso plantear las reformas ya
+votadas, concederlas mayores aún y hasta llegar á la autonomía para que
+depusiesen las armas los insurrectos? ¿No vé usted que ellos achacarían
+á debilidad actos tan generosos, se ensoberbecerían más, pedirían
+independencia ó muerte, y antes que darse á nosotros se darían al
+diablo?
+
+--Pues dáos al diablo, les diría yo--contestó D. Prudencio.--Lo que es
+por mí ya serían independientes con una condición: con la condición de
+que cargasen con el pago de la deuda de Cuba. Aunque se elevase á
+cuatrocientos millones de pesos fuertes, todavía sería muchísimo menos
+de lo que Cuba nos ha costado en los cuatrocientos años que la hemos
+poseído, sin duda por nuestra desgracia, pero también por nuestra
+gloria, como monumento y espléndido recuerdo del hecho más brillante y
+transcendental de nuestra historia y aun de la historia de todo el
+linaje humano.
+
+--También digo yo--exclamó D. Valentín--lo mismo que decía usted hace
+poco cuando me oyó hablar de la imitación de Agatocles: _todo eso me
+parecería muy bien si para dejarme frío no acudiese á mi mente esta
+frase proverbial: tú que no puedes, llévame á cuestas_. ¿Cómo quiere
+usted que paguen nada los cubanos libres? Lo menos durante dos siglos,
+sobrevendría allí con la libertad la más estupenda anarquía. Aquello
+sería el Puerto de Arrebatacapas.
+
+La isla libre no valdría por lo pronto ni produciría un ochavo. Mal
+andamos nosotros de dinero, pero todavía los acreedores se fiarían más
+de nosotros. Yo doy por cierto que si Cuba se comprometiese á pagar, los
+acreedores no aceptarían la sustitución y exigirían que España les
+pagase.
+
+--Eso tiene remedio--dijo D. Prudencio.--Mal hemos hecho con no haber
+contraído alianza ninguna, con estar aislados y sin apoyo entre las
+grandes potencias europeas; pero esto no mitiga la acusación de egoísmo
+y hasta de imprevisora flaqueza que podemos lanzar contra ellas,
+viéndolas inertes y tranquilas sufrir que los Estados Unidos, sin razón
+y sin derecho, nos traten como nos tratan, fiados en su poder y en su
+riqueza é imaginándonos débiles, pobres y solos. Como quiera que sea,
+repito que el mal tiene remedio. Yo se le daría con mi grande habilidad
+diplomática, si no estuviese ya jubilado: conseguiría que los Estados
+Unidos, tan filantrópicos y tan fervorosos amantes de la libertad de
+Cuba, garantizasen el pago de su deuda, y aun la pagasen, mientras Cuba
+no pudiese pagarla. Hasta sería esto poderoso estímulo para que ellos
+procurasen y aun lograsen la prosperidad de Cuba, con la cual crecería
+la fama póstuma de Antonio Maceo hasta la altura de la de Jorge
+Washington y de la de Simón Bolívar. Todo depende del éxito final del
+nuevo Estado que se funda.
+
+Cuando se cansaron de hablar mis dos visitantes, me preguntaron mi
+parecer. Yo, con todas las perífrases cultas que me inspiró la cortesía,
+les dí á entender que los pareceres de ellos se me antojaban igualmente
+disparatados y que era menester buscar un término medio.
+
+--¿Y quién le busca?--dijeron ambos.
+
+--Todos--contesté yo--pero nadie le ha encontrado todavía. Esperemos que
+Dios, con su infinita bondad y misericordia, suscite pronto en Cuba un
+caudillo, sea quien sea, que logre estar no menos acertado como general
+en jefe, que Cirujeda como comandante, y todo terminará pronto y bien,
+sin imitar á Agatocles, y sin imitar tampoco al cura de Gavia. Cuando
+veamos aparecer este caudillo, no habrá viejo en toda España que no haga
+el papel de Simeón y que no le remede diciendo: _Nunc dimittis servum
+tuum Domine, secundum verbum tuum in pace, quia viderunt oculi mei
+salutare tuum_: pero ni los viejos podremos hacer el papel de Simeones
+en la próxima Nochebuena, ni los mozos podrán gozar de la paz deseada.
+Contentémonos con la esperanza de tener esta paz en la Nochebuena de
+1897.
+
+[Illustration]
+
+
+
+
+LA MEDIACIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS
+
+
+Voy á decir mi humilde parecer sobre el importante asunto de que _El
+Liberal_ trata hoy, y voy á decirle con sinceridad, con llaneza y hasta
+con cierto candor, que la generalidad de las gentes considerará poco
+diplomático: pero mi diplomacia pasó ya, y agua pasada no mueve molino.
+
+Cuba, en mi sentir, nada nos ha valido en los cuatrocientos años que
+hace desde que nos apoderamos de ella. Las riquezas que algunos
+españoles traen ó pueden traer desde allí á nuestra Península, no
+aumentan más nuestro caudal que las alhajas y juguetes que hallan en un
+balcón los niños aumentan el caudal del honrado padre de familia que los
+puso allí de antemano el día de Reyes para que sus niños los tomen, ó
+que las liebres y perdices, que caza alguien en un coto, aumentan el
+caudal del propietario del coto, que para llevar y sustentar allí dichas
+liebres y dichas perdices, ha gastado mil y mil veces más de lo que
+ellas valen.
+
+Económicamente, pues, nada nos vale nuestro dominio en Cuba.
+
+¿Es cuestión de honra conservarla? Frase es ésta llena de pompa y de
+peligro, que sería mejor no emplear.
+
+Claro está que nos convendría y nos agradaría que el Dios Término de
+España no hubiera retrocedido y no retrocediese nunca. Pero si las leyes
+providenciales ó fatales, por cuya virtud se ordenan los acontecimientos
+humanos, hacen que el Dios Término retroceda, no por eso España ha de
+creer menoscabada su honra. Antes pudiera salir del mal el bien, y
+acrecentarse la honra de España, si, por ejemplo, las dieciséis ó
+diecisiete Repúblicas que han nacido de su seno, llegasen á estar
+florecientes y poderosas.
+
+¿Es cuestión de integridad de nuestro territorio? También sobre esto hay
+mucho que decir y no poco que distinguir. Harto menguada estaría ya
+dicha integridad, si la hubieran constituído lo mejor del continente
+americano, la Sicilia, la Cerdeña, el Portugal con todas sus posesiones,
+y tantos otros Estados, provincias y países como nos han pertenecido y
+ya no nos pertenecen.
+
+Infiero yo de aquí que nuestro dominio en Cuba no es cuestión de
+utilidad, ni de honra, ni de integridad de la Patria.
+
+¿Pero significa esto que sea poco importante la conservación de Cuba?
+Tan lejos estoy de pensarlo, que creo dicha conservación
+importantísima. El que la conservemos es para nosotros cuestión de
+categoría, de elevación, de rango entre las naciones de Europa. Es
+también cuestión de decoro nobiliario. Cuba, dominada por España, parece
+como título, custodiado en nuestro poder, de que descubrimos y
+civilizamos el Nuevo Mundo.
+
+Por esto, todo buen español debe considerar como gran desventura la
+pérdida para nosotros de aquella hermosa isla. Por esto, con general
+aplauso y excitación de toda España, han ido á Cuba 200.000 soldados.
+Por esto la nación se desprende de sus bienes, gasta su dinero, se
+empeña, y arrostra con resignación valerosa la pobreza, á fin de
+mantener en Cuba á esos soldados, y por medio de ellos su indiscutible
+soberanía.
+
+Por desgracia, los que contra ella se rebelan, lejos de dar la cara,
+huyen y se esconden, prolongando así indefinidamente la guerra, los
+gastos y los sacrificios, y haciendo morir, mil veces más que en los
+combates, por las enfermedades, la flor de nuestra juventud generosa.
+
+Yo no discuto aquí si es ó no posible, á menos de un milagro, de una
+ventura casual ó de una inspiración dichosa, acorralar á los rebeldes,
+vencerlos y darles pronto el merecido castigo. Tal vez sea esto
+dificilísimo.
+
+Sabido es lo mucho que dura este linaje de guerras. Catorce años duró la
+de Viriato. Y sin buscar ejemplo tan ilustre, el rey absoluto de España
+tuvo que tratar de potencia á potencia con el Tempranillo, con los
+Botijas y con otros bandoleros, porque no pudo vencerlos con las armas.
+
+Como quiera que sea, la situación en Cuba del general en jefe es harto
+penosa. El pueblo que permanece allí fiel á la Madre Patria y el
+Ejército que le obedece, bien pueden proclamarle _mejor que Trajano_,
+pero no _más feliz que Augusto_. Bien pueden, para realzar su crédito y
+levantar su autoridad, reunirse en Junta y colmarle de vítores y
+aplausos; pero tan entusiasta patriotismo recordará involuntariamente el
+del Senado romano cuando, después de la batalla de Cannas, dió
+fervorosas gracias al cónsul Varrón porque no había desesperado de la
+salud de la patria.
+
+Yo no quiero desesperar, ni desespero tampoco. La paz, sin embargo, me
+parece en extremo deseable, y la acción diplomática conveniente, ya que
+á pesar del indiscutible valor y del pasmoso sufrimiento de nuestros
+soldados, no bastan las armas.
+
+¿Cómo _debe_ ser, ó cómo _puede_ ser esta acción diplomática, dado que
+la haya? Una cosa es el _debe_ y otra el _puede_. Aristóteles pone muy
+bien en claro la diferencia. Por ella, dice aquel sabio, es la poesía
+mil veces más filosófica que la historia. La historia expone lo que es y
+la poesía expone lo que debe ser. Hagamos poesía por un momento.
+Hablemos de lo que debiera ser y no es, por desgracia.
+
+La nación de los Estados Unidos, tal vez á pesar de su gobierno, que no
+puede evitarlo, mantiene la insurrección en Cuba. Sin el favor y
+auxilio que le dá, sin las armas, dinero, hombres y fuerza moral que le
+suministra, es evidente para todo el mundo que la insurrección estaría
+ya sofocada; que hubiera sido mil veces menos fuerte; que tal vez no
+hubiera ocurrido. El proceder, pues, contra nosotros de la nación
+anglo-americana (aunque disculpemos á su gobierno) es el más odioso
+abuso de fuerza que imaginarse puede. Una protesta enérgica contra él
+por parte de España sería sublime delirio. España está lejos de Cuba y
+la Unión está cerca, y España es cuatro veces menos populosa que la
+Unión y cien veces menos rica. Algo, no obstante, podría perder la gran
+República, si entre ella y España sobreviniese un conflicto bélico. La
+justicia está de nuestro lado, y
+
+ _l' antico valore_
+ _Negl' ispanici cor non é ancor morto._
+
+Vamos ahora á declarar aquí lo que _debiera_ ser, aunque no tengo la
+menor esperanza de que sea, para evitar el abominable abuso de fuerza de
+que hablo ó el conflicto que presupongo, si perdida nuestra paciencia,
+superior á la de Job, nuestro ánimo no desfallece.
+
+La acción diplomática debieran ejercerla las grandes potencias de
+Europa, y singularmente las que tienen posesiones en América, á fin de
+que el gobierno anglo-americano emplee medios suficientes para evitar
+que su pueblo fomente la insurrección en Cuba, faltando á la justicia, á
+la verdadera civilización y al Derecho de gentes. La insurrección
+terminaría en seguida si esto se lograse. Pero esto es poesía: es lo que
+debe ser, pero no lo que será. Las grandes potencias de Europa seguirán
+dejando á España en completo abandono.
+
+¿Qué recurso nos queda, sin acudir al más arrogante y peligroso de los
+extremos? Pues el recurso que nos queda es disimular los insultos
+agravios y aceptar los buenos oficios del gobierno de los Estados
+Unidos, si dicho gobierno los ofrece.
+
+Rara y muy poco airosa sería para nosotros esta mediación; pero es tan
+grande nuestro deseo de paz, que hasta cierto punto nos conviene pasar
+por todo.
+
+Explicaré ahora la limitación que vá contenida en la frase _hasta cierto
+punto_. Para mí, la limitación no puede ser más clara. Si el gobierno de
+los Estados Unidos mediase y lograse que depusiesen las armas los
+insurrectos y se pacificase la isla, esto había de ser sin exigirnos la
+menor promesa de reformas interiores, de cambios en la gobernación de la
+isla, de nada que modificase allí las relaciones entre gobernantes y
+gobernados, y de cuyo cumplimiento quedase implícitamente como garante
+el gobierno de los Estados Unidos. Esto equivaldría á despojarnos
+vergonzosamente de la soberanía de la isla ó á conservar en ella una
+soberanía desmedrada y dependiente de la gran República, á cuya
+fiscalización constante estaríamos sometidos, y á quien acudiría siempre
+en queja cualquier cubano díscolo que se creyese lastimado ó que
+supusiese que no se le cumplía lo prometido. Sin duda, se me dirá: ¿qué
+provecho, qué ventaja sacará el gobierno de los Estados Unidos, de
+mediar para que los rebeldes se rindan á discreción y sin que España les
+prometa nada? A tal pregunta respondería yo:
+
+Si alguien cree ó espera todavía en España, que podemos tener en Cuba un
+millón y seiscientos mil conciudadanos para que compren productos de la
+Península á mucho más elevado precio que pueden comprar productos
+semejantes importados de otros países, menester es, en mi opinión, que
+renieguen de tal creencia y que desistan de tal esperanza. Y no supone
+lo dicho la anulación del comercio entre Cuba y España. El del Brasil,
+por ejemplo, con el reino de Portugal, es ahora mil y mil veces más
+activo y fructífero para los portugueses que cuando el Brasil era
+colonia.
+
+Con facilidad se comprenderá ya lo que, sin desdoro nuestro y sin mengua
+de nuestra soberanía, pudiéramos dar á los Estados Unidos, si, por
+mediación de su gobierno, Cuba se pacificase. En virtud de un Tratado
+pudiéramos darles la más amplia libertad de comercio en aquella porción
+de nuestro territorio. El galardón sería espléndido y Cuba también
+aumentaría pasmosamente su riqueza, si pudiese comprar más baratos la
+harina y otros alimentos, é importar en la Gran República sus azúcares,
+su café y su tabaco, libres ó casi libres de derechos.
+
+En cuanto á las libertades políticas y administrativas, ya las concederá
+España generosamente, sin que nadie le imponga de antemano la obligación
+de concederlas.
+
+Sólo de esta suerte aceptaría yo la acción diplomática ó digase la
+mediación de los Estados Unidos.
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+
+Prólogo v
+
+Disonancias y armonías de la moral y de la
+estética 1
+
+Colección de manuscritos y otras antigüedades
+de Egipto pertenecientes al archiduque
+Raniero 31
+
+De los autores portugueses que escribieron
+castellano 57
+
+Los jesuítas de puertas adentro, ó un barrido
+hacia fuera en la Compañía de Jesús 71
+
+Sobre dos tremendas acusaciones contra España,
+del anglo-americano Draper 103
+
+Los Estados Unidos contra España 149
+
+Quejas de los rebeldes de Cuba 175
+
+Las alianzas 197
+
+Teatro libre 211
+
+Fines del arte fuera del arte 243
+
+El maestro de Palmira 253
+
+Las rarezas del _Fausto_ 265
+
+La moral en el arte 275
+
+El regionalismo filológico en Galicia 285
+
+La obra póstuma de Juan Montalvo 295
+
+El país de la castañeta 303
+
+Sobre la antología de poetas líricos castellanos,
+de D. Marcelino Menéndez y Pelayo 313
+
+Mérito y fortuna 323
+
+Fe en la patria 333
+
+La paz deseada 339
+
+La mediación de los Estados Unidos 347
+
+
+
+
+
+
+
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+works. See paragraph 1.E below.
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+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
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+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
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+
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+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
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+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.