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+Project Gutenberg's La araña negra, t. 3/9, by Vicente Blasco Ibáñez
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
+
+
+Title: La araña negra, t. 3/9
+
+Author: Vicente Blasco Ibáñez
+
+Release Date: May 30, 2014 [EBook #45831]
+
+Language: Spanish
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ARAÑA NEGRA, T. 3/9 ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
+produced from images available at The Internet Archive)
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+
+ En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del
+ original, incluyendo las variadas normas de acentuación presentes en
+ el texto. (la lista de los errores corregidos sigue el texto.)
+
+
+
+
+ VICENTE BLASCO IBAÑEZ
+
+ LA ARAÑA
+ NEGRA
+
+ NOVELA
+
+ TOMO TERCERO
+
+ [Illustration: colofón]
+
+ EDITORIAL COSMÓPOLIS
+
+ APARTADO 3.030
+ MADRID
+
+ Imprenta Zoila Ascasíbar. Martín
+ de los Heros, 65.--MADRID.
+
+
+
+
+ CUARTA PARTE
+
+ EL CAPITAN ALVAREZ
+
+
+
+
+I
+
+Un aspirante a héroe
+
+
+El 20 de septiembre de 1852 fué admitido en la Academia Militar de
+Toledo un muchachote de diez y seis años, de rostro franco y ademán
+altivo que, como detalle típico, tenía entre las dos cejas esa arruga
+vertical que delata un carácter tenaz e inquebrantable hasta llegar a la
+testarudez.
+
+Los alumnos de la Academia miraron al recién llegado con hostil
+curiosidad propia del caso, y los más antiguos comenzaron a pensar en
+las rudas pruebas por que había que hacer pasar al novato.
+
+Pronto les ahorró este trabajo el cadete Esteban Alvarez, que así se
+llamaba el muchacho, pues al enterarse de lo que proyectaban sus nuevos
+compañeros, púsose fosco, y, tirando del sable, dió una buena paliza a
+dos de los matoncillos que capitaneaban aquella hostil manifestación
+contra él.
+
+Este arranque no sólo le libró de los malos tratamientos que a guisa de
+iniciación le esperaban, sino que le dió un gran prestigio entre aquella
+turba juvenil que adoraba la fuerza y la energía con loco entusiasmo.
+
+El neófito no fué ya considerado como "apóstol" (nombre que recibían los
+novatos), sino que de un salto se colocó entre los más "guapos" del
+Colegio.
+
+El cadete Esteban Alvarez podía ser considerado como un buen muchacho.
+
+Su padre era un antiguo coronel que había comenzado su carrera en el
+Perú, batiéndose a las órdenes del general Valdés contra los
+americanos, que deseaban librarse del yugo de España.
+
+Había tenido por compañero en las guerras de América, cuando no era más
+que teniente, a un joven comandante llamado Baldomero Espartero, sin
+llegar nunca a descubrir en su amigo ningun rasgo que le anunciase el
+brillante porvenir que le estaba reservado.
+
+Cuando volvió a España, en 1825, el gobierno absolutista de Fernando
+VII, después de someterlo a denigrantes purificaciones, le envió de
+cuartel a Valencia, vigilado de cerca por la policía de los realistas.
+
+El militar no se quejó. Iguales muestras de agradecimiento recibían de
+la patria todos los héroes que volvían a ella después de haber estado
+luchando durante años enteros en lejanas tierras por conservarla sus
+posesiones. Aquellos militares, combatiendo a los americanos, se habían
+contaminado de sus ideas republicanas, y al gobierno absoluto le
+convenía tener bajo una estrecha vigilancia a tan peligrosos huéspedes.
+
+La guerra carlista y el renacimiento del partido liberal vino a sacar de
+su existencia aislada al capitán D. José Alvarez, quien peleó en el
+Norte con gran denuedo a las órdenes de su antiguo camarada Espartero,
+convertido ya en célebre general, encontrándose, al ajustarse el
+convenio de Vergara, con las charreteras de coronel.
+
+El antiguo héroe de América podía haber hecho una brillante carrera
+aprovechándose de la amistad de Espartero, que ocupaba la Regencia y
+estaba en el apogeo de su gloria; pero era hombre poco aficionado a
+adular a los poderosos, y el duque de la Victoria estaba demasiado
+preocupado por sus asuntos políticos para acordarse del coronel Alvarez
+y dignarse darle lo que éste no se atrevía a pedirle.
+
+Algunas veces el caudillo de Luchana, soldado hasta la medula de los
+huesos, cuando estaba en la intimidad con sus allegados y recordaba las
+hazañas de su vida pasada, así como sus mejores compañeros, nombraba al
+coronel Alvarez y decía con acento de convicción:
+
+--Es un hombre que vale, y como amigo no hay que pedirle más. En los
+Andes se batía como un león, y en el Norte ha hecho verdaderas
+heroicidades. No digo que tenga una gran inteligencia militar; pero es
+un soldado de buena madera, y pocos saben, como él, meter un regimiento
+en el punto de mayor compromiso. Ahora creo que vive en Valencia, desde
+que terminó la guerra. Se casó en Pamplona en una tregua de la campaña,
+y casi estoy por asegurar que ha tenido un hijo. ¡Lástima grande que
+viva arrinconado en una provincia! Le escribiré mañana así que tenga un
+rato libre, y haré por él lo que se merece.
+
+Esta promesa la hizo Espartero varias veces; pero agobiado por las
+apremiantes ocupaciones de su alto cargo, antes fué derribado de la
+Regencia por la coalición de moderados y progresistas que pudo escribir
+a su antiguo camarada y sacarlo de la oscuridad en que vivía.
+
+El coronel Alvarez se había establecido en Valencia con su esposa, una
+navarra varonil que a pesar de pertenecer a una de las principales
+familias de Pamplona, no había tenido miedo de seguirle en muchas de las
+expediciones militares, marchando a la cola del regimiento, unas veces
+montada en una mula y otras en el carro de los equipajes.
+
+Cuando al año de matrimonio tuvo un hijo, la enérgica señora se conformó
+con cierto pesar a no seguir al regimiento en sus atrevidas marchas;
+pero el coronel no pudo impedir que se estableciera en un pueblo situado
+en el centro del teatro de la guerra y que estaba contiguo, amenazado
+por los carlistas. La fiel esposa despreciaba todos los peligros con tal
+de vivir en un punto que frecuentemente visitaba, aunque de paso, la
+columna donde figuraba su marido.
+
+En aquel pueblecito de la sierra, cubierto por la nieve durante ocho
+meses del año y oyendo con gran frecuencia el estruendo de los combates
+que entre "cristianos" y carlistas se entablaban casi a la vista, fué
+creciendo el pequeño Esteban.
+
+El olor de la pólvora, los arreos militares y las costumbres reguladas
+por una severa ordenanza, fué lo primero que conoció el pequeñuelo al
+darse cuenta de su existencia.
+
+De su infancia pasada, en aquella reducida población, lo que más grabado
+quedó en su infantil memoria, hasta el punto de recordarlo muchos años
+después, fué las apariciones de su padre, que entraba en la población
+imponente y magnífico montado en su caballo y seguido de su regimiento
+que, cubierto de polvo y sudoroso, marchaba al compás de los redobles de
+tambor, y las aventuras de cierta noche oscura y tormentosa en que un
+batallón carlista entró por sorpresa en la población, y él, descalzo y
+semidesnudo en los brazos de su madre, fué conducido al fuerte mientras
+que oía con curioso terror los gritos y las descargas que estallaban
+allá abajo en las tortuosas calles.
+
+El pequeño Esteban, nacido entre el fragor de la guerra, educado en
+ella e hijo de un valiente oficial y de una mujer enérgica,
+necesariamente había de tener gran afición a la vida militar.
+
+En Valencia, viviendo en plena tranquilidad, el muchacho pensaba con
+cierta envidia en la vida de agitaciones y sobresaltos que había tenido
+en Navarra y como nacido entre los horrores de la guerra, creía que ésta
+era el estado normal de la sociedad y que la paz resultaba una
+monstruosidad digna de ser deshecha inmediatamente para que el mundo
+recobrase su equilibrio.
+
+Nada hicieron sus padres para desviar las bélicas aficiones del
+muchacho, y antes bien, las fomentaron.
+
+El coronel no creía que la profesión militar era gran cosa; antes bien,
+se sentía predispuesto en todas ocasiones a echar pestes contra ella;
+pero, ¡qué diablo!, su hijo había de ser algo en el mundo, y al escoger
+una profesión, más le enorgullecía que pensase en ser militar que en ser
+cura. En cuanto a la madre, experimentaba ese irreflexivo entusiasmo que
+sienten la mayoría de las mujeres por los colorines militares, y ya que
+el padre por su torpeza no había hecho gran carrera, soñaba en que algún
+día su hijo ceñiría la faja de general.
+
+El muchacho prometía ser un héroe, pues en punto a atrevido y a genio
+irascible, llevaba gran ventaja a todos los de su edad. Cada mes le
+arrojaban de la escuela por revolver a alumnos y pasantes, y rara era la
+semana que el coronel no tenía que intervenir en alguna travesura grave
+de aquel angelito, que tenía en el puño a todos los muchachos del
+barrio, y que contaba ya por docenas las víctimas de sus pedradas y sus
+palos.
+
+A los diez años era un grandullón que se confundía con los muchachos de
+quince, y apenas violentando la severa consigna dictada por su padre
+salía a la calle, los perros y los gatos de la vecindad huían
+despavoridos como un tropel de herejes al ver un sanguinario inquisidor.
+
+En punto a estudiar, no se distinguía tanto. Tenía muy buen ingenio y
+aprendía las cosas con pasmosa facilidad cuando él quería; pero era
+preciso confesar que quería muy pocas veces, pues a los diez años leía
+de un modo lastimoso y trazaba unos palotes inverosímiles.
+
+El coronel no se disgustaba y miraba a su hijo con la complacencia del
+artista que contempla en su obra el indeleble sello de su carácter.
+También había sido así y no perdió por ello gran cosa, pues para ser
+soldado, lo necesario es tener muy buenos puños y mucho coraje.
+
+--No hay que asustarse, Balbina--terminaba diciendo el coronel, siempre
+que trataba la cuestión--, el que el chico sea un bruto, no impedirá el
+día de mañana que llegue muy alto, si es que tiene corazón y le ayuda un
+poco la suerte. Por si no lo crees, ahí tienes a Espartero, que cuando
+vino al Perú lo acababan de suspender en los exámenes de ingreso para la
+escuela de Estado Mayor. Baldomero no sabe gran cosa, y, sin embargo,
+regente del reino ha sido y capitán general, y duque lo tienes hoy.
+
+Estos razonamientos eran más que suficientes para convencer a doña
+Balbina, y de aquí que el muchacho siguiese tan cerril y atrevido,
+olvidando las lecciones para ir a capitanear las pedradas en el río o a
+apalear gatos por toda la ciudad.
+
+Lo que los padres no querían tomarse la molestia de hacer, lo lograban
+las aficiones militares que sentía el muchacho.
+
+A los doce años Esteban comenzó a escaparse con menos frecuencia de su
+casa y cobró gran afición a encerrarse en un cuartucho donde su padre
+había amontonado unas cuantas docenas de volúmenes que la humedad por un
+lado y los ratones por otro habían comenzado a destruir.
+
+Aquellos libros los tenía el coronel por casualidad, pues no era hombre
+capaz de dedicar un céntimo a la lectura que, al fin (según sus propias
+palabras), sólo le había de enseñar cosas que no le importaban. Habíalos
+heredado de un comandante compañero suyo, a quien los soldados llamaban
+"el coplero", y que era muy respetado a causa de su afición al estudio y
+del gran bagaje de libros que constituía todo su ajuar. Una bala
+carlista dió fin a su vida e impidió que fuese terminado un drama
+romántico, del que sus compañeros del regimiento esperaban un triunfo
+que los honrase a todos.
+
+Aquellos libros constituían la más grata diversión del travieso Esteban,
+que pasaba horas hojeándolos sin fijarse gran cosa en el texto y en
+busca siempre de las defectuosas láminas en acero, que a él le parecían
+brillantes reproducciones del natural.
+
+¡Qué profunda impresión causaban en el joven aquellas láminas que ponían
+ante sus ojos los más célebres combates del mundo! Entusiasmábase
+Esteban con aquellos grupos de hombres siempre en actividad fiera y con
+las armas en alto, dispuestos a exterminarse los cuales representaban la
+guerra en las diversas épocas de la historia. Primero, griegos y persas,
+romanos y cartagineses, Scipión y Aníbal; después la Edad Media, con
+todo su arsenal de fantásticas armaduras y descomunales mandobles, el
+Cid con sus proezas legendarias y los reyes haciéndose la guerra por
+mero capricho; a continuación los regimientos sustituyendo las armas
+blancas por las de fuego y resolviendo los combates a cañonazos y por
+cargas de caballería, los tercios españoles, los generales de Felipe II,
+las compañías de Gustavo Adolfo y las locas aventuras de Carlos XII, y,
+últimamente, las guerras de la República Francesa, la Marsellesa coreada
+por el rugir de mil bocas de fuego y el griterío de las cargas a la
+bayoneta, bélica y gigantesca estrofa, que tenía por estribillo la
+aparición del dios de la naturaleza y la ambición, que se llamaba
+Bonaparte.
+
+Todo este mundo de luchas, de victorias y de derrotas, pasaba en forma
+de defectuosos, pero animados cuadros, ante los ojos del muchacho, que
+rugía de entusiasmo al contemplar cualquiera de aquellos caudillos con
+la espada desnuda y centelleante, arrojándose sobre las compactas masas
+de enemigos.
+
+La continua contemplación de tales episodios despertó en el ánimo del
+muchacho el deseo de conocer más detalladamente los hechos y los
+personajes que representaban aquellas láminas, y aunque la lectura le
+producía mareos y una atención demasiado sostenida le amenazaba con
+congestiones hijas de su sanguínea complexión, se determinó a abandonar
+las láminas por el texto, y aunque saltando páginas y leyendo a medias
+los párrafos, comenzó a entablar conocimiento con los héroes que
+figuraban en los dibujos, y, especialmente, con aquel Alejandro y aquel
+Napoleón, cuyos nombres surgían a cada instante ante sus ojos.
+
+¡Qué lectura tan hermosa! ¡Cómo seducía el belicoso ánimo del muchacho!
+¡Qué gran cosa era la guerra! Esteban, interesándose cada vez más por
+aquella lectura, iba conociendo lo que la guerra había sido en todos los
+tiempos y envidiaba el hermoso papel que habían desempeñado en todas
+épocas los grandes capitanes.
+
+Ahora más que nunca se sentía inclinado a la profesión militar, y
+cuando, interrumpiendo la lectura, quedaba pensativo, en vez de correr a
+la calle como en otros tiempos lo hacía al menor descuido de sus padres,
+entregábase ahora a risueñas ilusiones y se imaginaba llegar a ser en el
+porvenir un Alejandro conquistando reinos ignorados como la Persia y la
+India, un Washington salvando a su patria o un Bonaparte convirtiendo
+todas las naciones de Europa en provincias de su Imperio.
+
+Pero conforme Esteban se aficionaba a la lectura devorando los libros
+del difunto comandante, convencíase con dolor de que para ser un gran
+caudillo no era suficiente, según decía su padre, ser muy valiente y
+tener buenos puños, sino que era necesario adquirir gran caudal de
+ciencia y ser tan sabio como heroico.
+
+Aquello de que Alejandro, más que de las campañas persas, se cuidaba de
+proteger a su maestro, un tal Aristóteles, proporcionándole los medios
+para que catalogase y describiese todos los animales de la tierra, y de
+que el general Bonaparte cuando iba con rumbo a Egipto a bordo de "El
+Oriente" atendía con más interés a las discusiones de Monge Berthollet y
+otros sabios sobre ciencias exactas y metafísicas, que a las
+indicaciones de su Estado Mayor acerca de la próxima guerra, producía
+gran confusión en el muchacho, que hasta entonces no había creído que la
+ciencia tuviese la menor relación con las armas.
+
+Además, aquellos libros le hablaban de una porción de conocimientos
+científicos indispensables para ser un buen caudillo, y esto acabó de
+moverle a desechar sus antiguos instintos y dedicarse al estudio con una
+tenacidad verdaderamente heroica.
+
+Al principio, su carácter independiente, inquieto y revoltoso, se
+sublevó contra aquel régimen de recogimiento que contrastaba con la
+anterior vida; pero Esteban era inquebrantable en sus resoluciones y
+consiguió vencer a la pereza y la ignorancia.
+
+El coronel Alvarez estaba asombrado del cambio radical experimentado por
+su hijo, y hasta llegaba a temer, en vista de su afición al estudio, que
+se olvidase de sus inclinaciones militares v se decidiese por una
+carrera científica.
+
+Todo había cambiado en la vida de Esteban: hasta el carácter. En
+adelante, las largas horas pasadas ante los libros, le robaron sus
+aficiones al bullicio y al escándalo, y se hizo reflexivo y grave, hasta
+el punto de ruborizarse cuando recordaba sus hazañas de poco tiempo
+antes.
+
+El padre, tan ignorante y rudo como siempre, admirábase ante los
+conocimientos científicos que rápidamente adquiría su hijo y lo creía un
+pozo de ciencia, complaciéndose en hablar de él con admiración ante unos
+cuantos veteranos que eran sus amigos íntimos.
+
+El bueno del coronel no dudaba que su hijo llegaría a muy alto y hasta
+pensaba en que su amigo Espartero, de allí a algunos años, tendría un
+rival capaz de oscurecerle con el brillo de su gloria.
+
+A los dieciséis años, el coronel Alvarez envió a su hijo al colegio
+militar de Toledo, que, según él, era una empolladora de héroes que se
+quedaban a la mitad del camino. Su hijo sería de los que llegarían a la
+cumbre, sólo con que le ayudara un poco la fortuna.
+
+Cuando Esteban marchó a Toledo a formalizar sus estudios, era un
+verdadero aspirante a héroe. La sed de gloria turbaba su existencia y
+soñaba de continuo con ser un día un genio de la guerra, del que
+dependiese la suerte de su patria.
+
+Sus ideas habían sido transformadas por el estudio. Aquellas campañas de
+la República francesa, donde los soldados descalzos, harapientos y
+roídos por el hambre, vencían a la coalición de todos los tiranos le
+producían más admiración que las teatrales victorias de Napoleón con sus
+ejércitos disciplinados y disponiendo de grandes medios para hacer la
+guerra.
+
+El ser soldado de una causa tan grande como la libertad, le entusiasmaba
+más que el ser soldado por oficio o por placer, y por ello prefería
+Washington a Alejandro y Hoche a Bonaparte.
+
+La primera vez que oyó la Marsellesa, aquel himno tantas veces
+mencionado en las guerras de la República, se conmovió profundamente,
+hasta el punto de derramar lágrimas. Las sombras de Marceau y de Hoche,
+de Latour d'Auvergue, de Kléber y de Desaix desfilaron ante su
+imaginación envueltas en el brillante ropaje de las heroicas y rítmicas
+estrofas, y casi se sintió tentado de saludar con la misma veneración
+con que se descubre el recluta ante el general que le ha conducido a la
+victoria.
+
+No pasaron desapercibidos para su padre estos detalles, y los lamentó
+con todo su corazón.
+
+--Cuando en mi juventud--decía a su esposa--hacía yo la guerra en el
+Perú, también tuve algo de republicano, y por eso me vi tratado tan mal
+al volver a España. No son las ideas republicanas la mejor recomendación
+para hacer carrera en el ejército, pero más le quiero así que no
+carlista. Al fin, no desmiente la sangre.
+
+Con tal bagaje de ideas y ensueños, fué Esteban a hacer su aprendizaje
+militar, y ya vimos cómo al entrar en el colegio demostró que sus
+aficiones al estudio no habían amenguado la energía de su carácter ni
+enmohecido sus puños.
+
+
+
+
+II
+
+Alvarez y su asistente
+
+
+En 1856 recibió el alférez Alvarez su bautismo de sangre. Recién salido
+del colegio acababa de incorporarse a un regimiento de guarnición en
+Madrid, cuando a O'Donnell se le ocurrió dar fin al famoso bienio
+progresista nacido del alzamiento de Vicálvaro, llevando a cabo el golpe
+de Estado que equivalía a una repugnante traición contra su compañero
+Espartero.
+
+La Milicia Nacional, mandada por Sixto Cámara y otros revolucionarios,
+resistió valerosamente aquella violación de las leyes que O'Donnell
+llevara a cabo, pero una vez más venció la fuerza al derecho, y la
+legalidad cayó al suelo herida por la espada de un ambicioso.
+
+El alférez Alvarez se batió como un valiente en la plazuela de Santo
+Domingo. Al comenzar el combate, el joven tenía sus dudas y hacía
+depender su conducta de la actitud que tomase Espartero. Si el antiguo
+amigo de su padre se decidía en favor de la causa popular y echaba su
+espada en la balanza de la revolución, él iría a ponerse al lado de los
+bravos milicianos aun conociendo que comprometía su porvenir; pero el
+duque de la Victoria permaneció quieto, negándose a auxiliar a los que
+combatían en nombre de la Constitución violada, y el alférez, acallando
+los impulsos de su corazón que le empujaban hacia los insurrectos,
+permaneció fiel a la ordenanza y se batió tan bien como el primero, en
+defensa de una causa que odiaba.
+
+Una bala le produjo un ligero rasguño, y esto bastó para que el Gobierno
+de O'Donnell, interesado en crearse simpatías en el ejército y que
+derramaba los ascensos con prodigalidad, le diese el grado de teniente.
+
+Desde 1856, Alvarez arrastró esa vida sedentaria y monótona, propia de
+los soldados en tiempo de paz. Trasladado de una a otra guarnición, fué
+corriendo media España, y los ocios de esa vida insustancial y lánguida
+que se arrastra en las pequeñas guarniciones, los empleó dedicándose al
+estudio y poniendo a contribución cuantas bibliotecas encontraba.
+
+De este modo fué Alvarez adquiriendo una vasta ilustración, y pronto
+pudo pasar como muy versado no sólo en materias militares, sino
+literarias y científicas.
+
+En el regimiento le consideraban como un oráculo, y todos los oficiales
+reconocían la justicia con que sus compañeros de la Academia de Toledo,
+que muchas veces sustituían los apellidos por chuscos motes, le habían
+puesto el apodo de Séneca.
+
+Alvarez era un buen oficial que cumplía todos sus deberes con exactitud
+solemne, y esto, unido a su ilustración, le hacía ser apreciado por sus
+superiores y sus iguales, y le valía que en el cuarto de banderas
+reinase un profundo silencio siempre que él abría la boca para
+dictaminar sobre alguna cuestión.
+
+El coronel, antiguo soldado que apenas sabía leer, pero que tenía sus
+pretensiones de elocuencia, le hacía corregir sus arengas conmemorativas
+antes de insertarlas en la orden del día; en las conferencias de
+oficiales deslumbraba con sus disertaciones, y no había alférez que
+dejase de presentarle, solicitando una concienzuda corrección, los
+versos escritos en honor de alguna romántica novia.
+
+El teniente Alvarez era, en una palabra, el hombre importante del
+regimiento, el genio cuya gloria se encargaban de pregonar todos, desde
+el coronel al último corneta; pero tan inmensa popularidad no satisfacía
+al agraciado ni lograba impedir que a menudo se entregase a sus ensueños
+ambiciosos.
+
+Los galones de teniente le desesperaban, la paz le producía náuseas y
+casi se sentía próximo a llorar de rabia cada vez que pensaba que a
+fines del pasado siglo había en Francia generales de su misma edad que
+se hacían inmortales.
+
+Al enviar el Gobierno la expedición a Cochinchina, solicitó el teniente
+formar parte de ella con el deseo de adquirir gloria en tan lejanas
+tierras, pero su proposición fué desatendida, lo que le produjo hondo
+despecho.
+
+La fortuna, aquella deidad tan ensalzada por su padre, le volvía la
+espalda, y él, tan ansioso de gloria y tan dispuesto a realizar las
+mayores heroicidades, veíase obligado a vegetar en una guarnición,
+olvidado, casi embrutecido, y teniendo por único consuelo la mezquina
+popularidad que gozaba en su regimiento.
+
+Cuando más agitado estaba por sus decepciones, recibió la noticia del
+fallecimiento de su padre, a consecuencia de lesiones internas
+producidas por una bala que los cirujanos del Perú no supieron
+extraerle.
+
+Esta noticia aumentó aún más la tristeza del joven militar, que cuando
+soñaba en un porvenir glorioso, colocaba siempre en primer término a su
+padre, conmovido por la alegría, y lloraba como un niño al ver a su
+descendiente elevado a los primeros puestos del Estado.
+
+¡Oh, maldita imaginación! ¡Ilusiones engañosas! El nunca llegaría a ser
+nada, y gracias si al retirarse podía alcanzar, como su padre, el empleo
+de coronel. Además, aun cuando sus sueños se realizasen, Esteban no se
+consideraría feliz, pues le faltaría la inmensa satisfacción producida
+por la alegría de su padre.
+
+Doña Balbina, que vivía en Valencia únicamente por el cariño que a dicha
+ciudad tenía su esposo, al morir éste trasladóse a Burgos, donde su hijo
+estaba de guarnición, complaciéndose en hacer la misma existencia nómada
+que en su juventud, aunque sin el aliciente para ella de las aventuras y
+terribles incidentes de la guerra.
+
+Transcurrieron tres años de este modo viviendo Esteban con su madre y
+ejerciendo ésta tal superioridad sobre las esposas de todos los
+militares como su hijo en el regimiento.
+
+La viuda del coronel Alvarez hablaba con los oficiales viejos de las
+operaciones de la guerra civil con tanta autoridad como si dentro de
+ella estuviese el general Zarco del Valle, y con las "militaras"
+disertaba sobre las condiciones que debe reunir un buen asistente y la
+influencia que las mujeres pueden ejercer sobre los valientes llamados a
+dar su sangre por la patria.
+
+Cuando el Gobierno español declaró la guerra al Imperio de Marruecos, el
+regimiento al que pertenecía Esteban, y que se hallaba en aquel entonces
+de guarnición en Zaragoza, recibió la orden de salir inmediatamente para
+Valencia, donde debía embarcarse con rumbo a Africa, formando parte de
+la división de reserva que mandaba el valiente general Prim.
+
+Gran trabajo costó al teniente disuadir a su madre del empeño que
+mostraba en seguir al regimiento. La valerosa navarra sentíase halagada
+por la idea de asistir a una campaña en país tan extraño y contra
+enemigos a los que ella odiaba como buena católica; pero su hijo le
+expuso razones que le hicieron desistir y la obligaron a conformarse
+con la tristeza que le causaba no poder presenciar aquella guerra en la
+que iban a perder sus vidas muchos miles de moros dignos de la peor de
+las suertes por poner a Mahoma a más nivel que Jesucristo y no prestar
+acatamiento al Papa.
+
+Doña Balbina fuése a vivir con sus parientes de Pamplona, y Esteban,
+libre de toda carga, partió con su regimiento contento con la fortuna
+que le deparaba una verdadera guerra donde poder lucir su valor y
+conquistar algo de aquello que su ambiciosa imaginación soñaba.
+
+Apenas si en el viaje, ni durante la campaña, echó de menos a su madre
+en punto a cariñosos cuidados. Llevaba como asistente a un mocetón
+aragonés, despierto de entendimiento y servicial y fiel como un perro,
+que miraba al "señorito" con tanto respeto como a su padre y con igual
+cariño que si fuese un hermano.
+
+En todo el regimiento se hacían comentarios sobre la indestructible
+armonía que reinaba entre el oficial y el asistente y la facilidad con
+que éste cumplía sus menores indicaciones.
+
+Entre el teniente Alvarez y su asistente Perico, apenas si mediaban al
+día media docena de palabras, y, sin embargo, todo se hacía a gusto del
+primero, sin que tuviera el menor motivo de queja.
+
+En la más leve mirada adivinaba el soldado los deseos de su superior y
+se apresuraba a realizarlos sin romper el mutismo a que tan aficionado
+se mostraba su amo.
+
+Perico, aunque aragonés, era tan hiperbólico como un andaluz cuando en
+las reuniones con los demás asistentes del regimiento surgía en la
+conversación el nombre de su amo.
+
+Para él no admitía duda que todo el mundo estaba convencido de lo mucho
+que valía su señorito y que desde O'Donnell al último soldado se tenía
+como artículo de fe que el teniente Alvarez era el oficial más valiente
+y más sabio del ejército español.
+
+Cuando le oía hablar con otros oficiales quedábase en ademán estático y
+con la boca abierta asombrado ante aquellos nombres extraños que su amo
+mezclaba en la conversación, y algunas veces hubo de reñirle Esteban en
+Zaragoza porque se arrimaba irrespetuosamente a la puerta del cuarto de
+banderas tan sólo por escuchar cómo el teniente discutía con los
+compañeros, aprobando enérgicamente con movimientos de cabeza todo
+aquello que su amo decía y que él estaba muy lejos de entender.
+
+Tanta influencia ejercía el oficial sobre su asistente, que éste tenía
+ya adoptada una formal resolución sobre su porvenir. Nunca se separaría
+de aquel hombre al que estaba ligado por el respeto y el cariño.
+
+Se encontraba casi solo en el mundo, carecía de padres a cuyo sustento
+atender y no tenía más pariente que su tía Tomasa, una hermana de su
+padre, que muy joven fué a París a servir a unos señores y que ahora
+estaba en Madrid en casa de un conde como ama de gobierno y doméstica de
+cierta autoridad. Esta tía era un verdadero tesoro para Perico, que como
+único sobrino era el verdadero dueño de su afecto y recurría a ella con
+éxito en todos sus apuros.
+
+La tía le enviaba todos los meses algunos duros para sus vicios, y como
+Perico no los tenía, de aquí que emplease tales cantidades en beneficio
+de su señorito, el cual no podía explicarse al sentarse a la mesa cómo
+con tres pesetas que diariamente entregaba a su asistente, comía casi
+con tanto regalo como el coronel del regimiento.
+
+Aquel Perico era de oro, según la expresión de todos los oficiales, y lo
+más notable en él resultaba la fidelidad, pues desechó las proposiciones
+de varios compañeros de su amo que querían llevárselo a sus casas con el
+deseo de tener un sirviente tan atento y puntual.
+
+En la campaña de Marruecos el asistente demostró hasta dónde llegaba su
+cariño al señorito, pues en vez de permanecer a retaguardia como los
+demás soldados de su clase, no dejaba el fusil de la mano, y sin
+desatender por esto sus obligaciones marchaba al lado del teniente
+Alvarez más atento a defenderle que a hostilizar al enemigo.
+
+Por dos veces salvó la vida a su señor; pero éste le correspondió
+dignamente partiendo de un sablazo la cabeza de un marroquí que a
+quemarropa apuntaba a Perico con su espingarda.
+
+Ganoso Esteban de conquistar aquella gloria tantas veces soñada, le
+pareció poco notable figurar en un regimiento que entraba en fuego lo
+mismo que los otros, y se presentó a Prim solicitando por sí y su
+asistente el ingreso en una de aquellas compañías de guías o
+exploradores, fuerza escogida que ocupaba siempre los puntos de mayor
+peligro y que continuamente se tiroteaba con los moros, siendo objeto
+de sorpresas y sosteniendo combates cuerpo a cuerpo.
+
+En cien ocasiones viéronse amo y criado frente a frente con la muerte, y
+otras tantas se salvaron como si fuesen invulnerables. Las balas
+menudeaban; por tres veces la muerte se encargó de que fuese renovado el
+personal de la compañía, y a pesar de esto, ni el oficial ni su
+asistente, que eran los primeros en el ataque, sufrieron el más leve
+rasguño.
+
+La heroicidad del teniente Alvarez no tardó en ser conocida y comentada
+por todo el ejército, y tanta fué su popularidad, que O'Donnell, a pesar
+de que no miraba con buenos ojos a tal oficial, por saber su procedencia
+progresista y la gran afición que mostraba a las doctrinas democráticas,
+entonces nacientes, se decidió, por evitar murmuraciones, a premiar sus
+esfuerzos y lo ascendió a capitán, concediéndole, además, la cruz de San
+Fernando, en juicio contradictorio. También Perico alcanzó la cruz por
+haber luchado a brazo partido con dos morazos que querían hacerlo
+prisionero, demostrando que a la sombra de la Torre Nueva se desarrollan
+tan buenos puños como en las laderas del Atlas.
+
+Alvarez y su asistente fueron objeto de grandes demostraciones de
+simpatía, y si el teniente no pudo sacar de la campaña aquellas
+grandezas por él soñadas, al menos logró alcanzar una sólida reputación
+de soldado valeroso.
+
+Al terminar la campaña, el capitán Alvarez y su asistente, incorporados
+a otro regimiento, regresaron a España, siendo destinados de guarnición
+a Madrid.
+
+Las fatigas y los peligros experimentados en común y esa fraternidad que
+crea la guerra, habían estrechado los lazos de cariño que unían al
+oficial con su asistente.
+
+
+
+
+III
+
+La vi por vez primera...
+
+
+En el invierno de 1862, el sol, faltando a su perversa costumbre, se
+portaba como un completo caballero con los habitantes de la coronada
+villa.
+
+Los madrileños estaban en pleno mes de enero, y sin embargo,
+transcurrían semanas enteras sin que el aliento del coloso Guadarrama
+fuese frío y punzante, y el sol, desde las ocho de la mañana, esparcía
+en las calles un ambiente tibio que, a despecho de la estación, hacía
+recordar la primavera.
+
+La nieve era en aquel año cosa desconocida, y las lluvias invernales
+habían quedado reducidas a unos cuantos chaparrones que prestaban al
+Ayuntamiento el gran servicio de limpiar las calles, siempre sucias.
+
+Aquella benignidad de la Naturaleza tenía asombrados a los habitantes de
+la corte, y uno de los que se mostraban más agradecidos era el capitán
+Alvarez, que, como criado en la costa del Mediterráneo y en una de las
+ciudades más risueñas y de temperatura dulce, odiaba los días nebulosos
+y experimentaba una alegría casi infantil cuando la Naturaleza ostentaba
+todos sus esplendores a la luz del sol.
+
+En una de aquellas mañanas que parecían de primavera, el capitán, viendo
+el rayo de sol que se filtraba en su habitación por la ventana que el
+fiel Perico acababa de abrir, se levantó de muy buen humor, dispuesto a
+aprovecharse de la benignidad de la Naturaleza.
+
+Eran las siete, y hasta las diez no estaba obligado a presentarse en el
+cuartel. Le quedaban, pues, tres horas libres, que él pensó dedicar a un
+largo paseo, pues como oficial que gozaba fama de andariego aprovechaba
+todas las ocasiones para que, según él decía, no se le enmoheciesen las
+piernas.
+
+Cuando hubo devorado su apetito a toda prueba el modesto desayuno
+preparado por la patrona, y Perico acabó de pasar su escrupuloso cepillo
+sobre el pancho y el rojo pantalón, Alvarez encendió un puro y salió a
+la calle con todo el empaque de un hombre que se considera feliz, aunque
+momentáneamente, y que está agradecido a la Naturaleza.
+
+Bien hacía Perico en estar orgulloso del buen talante de su señor,
+porque no podía menos de reconocerse que el capitán Alvarez era un buen
+mozo, que llevaba como pocos el uniforme del ejército español.
+
+Pisaba con la fuerza de un hombre robusto, aunque algo enjuto;
+contoneábase con una marcialidad nada afectada y se atusaba la perilla
+graciosamente cada vez que se quedaba mirando a las muchas mujeres a
+quienes llamaba la atención.
+
+¡Oh, poder de la marcial gallardía! El vizconde del Pinar, por otro
+nombre el alférez Lindoro, mozuelo que usaba corsé bajo el uniforme y se
+apretaba la cintura como una damisela, mostraba gran admiración ante el
+capitán y confesaba que, teniendo su varonil presencia y la cruz de San
+Fernando en el pecho, era él muy capaz de conquistar a todas las mujeres
+de Madrid.
+
+--¡Y pensar--añadía el "dandy"--que tan mágico poder se pierde
+inútilmente!
+
+Inútilmente no se perdía, pues al capitán Alvarez no le faltaban ciertos
+trapicheos, y esto quien mejor lo sabía era Perico; pero lo cierto era
+que ninguna de aquellas pasiones nacidas al volver una esquina duraba
+más de una semana, y el apuesto militar no había tenido un verdadero
+amor.
+
+El capitán, expeliendo con fuerza el humo de su cigarro y con aspecto de
+un hombre feliz, bajó la calle de Alcalá, dirigiéndose al Retiro, su
+paseo favorito, pues las frondosas y vastas arboledas era lo único que
+le consolaba de aquella desesperante aridez de los alrededores de
+Madrid.
+
+Cuando entró en el gigantesco jardín, por la principal avenida, se hizo
+la ilusión de que entraba en un vergel, pues apenas si algunos paseantes
+recordaban con su presencia que era aquello un terreno público.
+
+Dos niñas jugaban al extremo de la avenida vigiladas por una vieja
+criada, y por el centro de aquélla caminaban lentamente dos señoras
+elegantemente vestidas.
+
+Alvarez fijó la vista en ellas y mientras caminaba las iba examinando
+sin interés alguno y con el aire distraído del hombre que mira por hacer
+algo.
+
+Las veía por la espalda, y sin embargo, por la figura y el modo de andar
+adivinaba en una de ellas, vestida con capota elegante y abrigo de
+terciopelo, a la niña a quien la pubertad despierta el germen de la
+hermosura, redondeando las formas, animando la carne con el fuego de la
+juventud y dando a sus pasos la gracia ingenua de la mujer seductora. La
+otra, de andar más lento y pesado y de cuerpo un tanto obeso, cubierto
+por vestido de negra seda y mantilla de blonda, demostraba ser una
+señora de mediana edad, acostumbrada a ese respeto que se goza en una
+alta posición social.
+
+El capitán, a fuerza de contemplar durante algunos minutos a las dos
+mujeres que marchaban delante de él, comenzó a interesarse y hasta
+sintió cierto deseo de acelerar su paso para ver la cara a la joven;
+pero cuando ya se disponía a realizar su deseo, las desconocidas
+torcieron a la derecha metiéndose por una estrecha calle de árboles.
+
+Cuando Alvarez llegó a la embocadura de ésta vió a las dos mujeres que
+se alejaban, y durante algunos instantes estuvo dudando si debía
+seguirlas. Pero no tardó el capitán en sentirse atraído por el deseo de
+dar un paseo a solas, como era su gusto, y desistió de ver la cara a la
+joven. ¿Para qué? Al fin, era una de tantas, y bastante había hecho el
+oso en sus tiempos de cadete para ir ahora en seguimiento de unas
+faldas.
+
+Alvarez siguió la avenida y llegó al estanque, apoyándose en la
+barandilla y entreteniéndose como un muchacho en silbarles a los cisnes,
+que, como navíos de nieve, surcaban el terso cristal de agua
+majestuosamente.
+
+El capitán sentíase embriagado por aquella naturaleza que ostentaba
+todas sus galas compatibles con el invierno. En el fondo del estanque
+reflejábase el azul del cielo, al que el exceso de luz daba un tinte
+blanquecino; los árboles brillaban heridos por el sol; los rasguños de
+sus cortezas parecían frescas heridas manando sangre, y los rayos de
+oro, filtrándose por entre el ramaje, colgaban de los ropajes de sombras
+que envolvían las estatuas deslumbradores harapos de luz.
+
+Las hojas secas caídas en el suelo era lo único que estaba allí
+atestiguando el invierno, pero movidas por el fresco vientecillo rodaban
+velozmente, y persiguiéndose buscaban un rincón obscuro donde
+esconderse, como comprendiendo que eran notas disonantes en aquella
+deslumbradora sinfonía de la Naturaleza.
+
+Los gorriones, eternos parásitos de aquel inmenso palacio de verdura,
+piaban alegremente conmovidos por la hermosura que aquel día tenía su
+habitación, y como si estuvieran convencidos de que en un día tan
+esplendoroso los hombres no podían ser malos, abandonaban los huecos de
+los altos troncos con noble confianza y se recorrían a saltos los
+enarenados paseos, contentos con poder resarcirse de las largas noches
+de lluvia o de nieve pasadas en aquellos árboles con la cabeza bajo las
+alas y sin otro abrigo que las temblonas plumas.
+
+Alvarez estaba en éxtasis y parecía embriagado por el perfume incitante
+de la Naturaleza, que mostrándose tan hermosa en pleno invierno, parecía
+una dama de edad madura sacando a luz senos de belleza escondidos para
+deshacer la mala impresión de su ajado rostro.
+
+El capitán experimentaba idénticas sensaciones que cuando se sentía
+impulsado a escribir aquellos versos que tanta fama le valían en el
+regimiento.
+
+La hermosura de la Naturaleza le producía dulces desvanecimientos, y en
+aquellos instantes no se acordaba ya de su uniforme ni de la gloria
+militar tan ambicionada. Era una cosa bien triste que en un mundo tan
+hermoso se exterminasen los hombres y vinieran a turbar la dulce
+tranquilidad de los campos con los estampidos del cañón.
+
+Alvarez, a pesar de sus bélicas aficiones tan arraigadas, reconocía que
+la paz era para los mortales el más supremo bien, y que constituía un
+sacrilegio contra la Naturaleza, madre común de todos los seres, el
+ensuciar con sangre humana, por culpa de viles pasiones, los terciopelos
+y los rasos, los barnices y el oro que, surgiendo de las entrañas de la
+tierra, derramábanse sobre ella formando una espléndida vegetación.
+
+Dominado por la abstracción que en él producían tales reflexiones, se
+sentó en un banco de piedra, y allí, contemplando con el mismo
+arrobamiento que un árabe soñador las tornasoladas vedijas de azulado
+humo que su cigarro arrojaba en el espacio, permaneció mucho tiempo
+rodeado por el silencio augusto de la arboleda, sólo interrumpido por el
+rumor de la cercana ciudad que se despertaba, o el ric-ric de alguna
+hoja seca dando volteretas al impuso de la invernal brisa.
+
+Más de media hora permaneció Alvarez en esta actitud, gozando la dulce
+monotonía de la Naturaleza. Un gorrión que saltó junto a él, sin duda
+atraído por los colores del uniforme y el brillo del sable, le sacó una
+vez de su atracción; después fué una niña que pasó corriendo, no sin
+sonreírle graciosamente con esa admiración que los pequeños sienten por
+los militares, y al fin, el chasquido de la arena al ser pisada, hizo
+despertar su dormida atención.
+
+Levantó la cabeza y vió a pocos pasos a las dos señoras que marchaban
+delante de él a la entrada del Retiro.
+
+Una, la más vieja, después de examinarle de pies a cabeza, con una
+mirada altiva y dura, volvió sus ojos a otra parte con marcada
+indiferencia, mientras la joven le contemplaba con inocente curiosidad
+que sólo duró cortos instantes.
+
+Alvarez pudo entonces examinar bien a su sabor a las dos señoras.
+
+La joven no parecía tener más de diez y siete años, a pesar de su
+gallarda estatura y de sus gallardos contornos, que delataban a la mujer
+ya formada. Bajo su capota blanca con lazos rojos, brillaban unos ojos
+negros y de intenso brillo, que se destacaban, sobre un rostro sonrosado
+y de delicada transparencia, propio de un temperamento sanguíneo y de
+una salud a prueba de todos esos delicados achaques propios de la
+juventud aristocrática. Vestía con gran elegancia, andaba con distinción
+natural y todo en ella delataba a la mujer que por su nacimiento vive
+alejada de las miserias de la vida y ha sido educada para agradar y
+distinguirse entre las de su sexo.
+
+La señora que la acompañaba no inspiraba igual sentimiento de tierna
+simpatía, a pesar de que su aspecto era correcto hasta la exageración.
+Viéndola, no podía menos de recordarse a las viejas señoras feudales de
+los dramas románticos, enorgullecidas con su nombre y haciendo esfuerzos
+en todas ocasiones para ostentarlo con la más suprema dignidad.
+
+Su vestido negro, su mantilla y el bolsón de terciopelo pendiente de las
+enguantadas manos, daban a su figura cierto ambiente de devoción
+elegante, y en su rostro mofletudo, rubicundo, con tonos violáceos y
+adornado con una nariz larga y pesada como las que son rasgo distintivo
+de los Borbones, leíase el orgullo de raza, el convencimiento de que la
+ley de castas es un hecho, y el desprecio a todos los seres de clase
+inferior, destinados a sufrir la deshonrosa vergüenza de no poseer
+pergaminos ni poder ostentar a continuación de su apellido un título
+retumbante.
+
+Pasaron las dos señoras erguidas y con aire indiferente ante el capitán,
+que las miraba con una insistencia algo incorrecta.
+
+Alvarez, mirándolas otra vez por la espalda, se decía que la joven era
+de lo más hermoso que había visto, y sin poder explicarse el por qué,
+volvió nuevamente a sentir el deseo de seguir a aquella mujer
+encantadora.
+
+¡Qué diablo! El era un muchacho todavía, y aunque fuese capitán, no
+estaba prohibido hacer lo mismo que en sus tiempos de cadete. Además,
+todo buen español tiene el deber de ir detrás de los primeros pies
+bonitos que encuentre al paso, y había que reconocer que los de aquella
+joven eran dignos de ser cantados por lord Byron.
+
+Se sentía atraído por aquel rostro que, deslumbrador, había pasado ante
+él envuelto en la blanca nube de la capota, y se propuso saber quién era
+aquella beldad y contemplarla de frente otra vez.
+
+El sonido que produjo el sable al chocar contra el banco de piedra, hizo
+que la joven ladease un poco la hermosa cabeza, viendo con el rabillo
+del ojo y con esa disimulada atención que nadie enseña a las niñas y que
+todas poseen, cómo el militar se ponía en pie, y estirando su poncho
+para evitar arrugas antiartísticas, seguía sus pasos, aunque procurando
+conservar una corta distancia.
+
+La vieja señora debió notar también aquella persecución iniciada por el
+militar, pues en vez de seguir a lo largo del estanque, torció
+repentinamente, entrando con la joven en un estrecho paseo.
+
+El militar, siguiéndolas, entró también en el paseo, arreglando su paso
+al lento de las dos mujeres.
+
+A Alvarez no dejaba de hacerle alguna gracia aquella persecución de una
+joven bonita, impropia de su carácter y sus costumbres. Aquella
+insignificante aventura era suficiente para que en el cuarto de banderas
+bromearan con él semanas enteras si es que, por su desgracia, le
+sorprendía algún compañero entregado a tal persecución. Realmente, era
+indigno del "capitán Séneca", a quien algunos tenían por un Napoleón del
+porvenir, pasar la mañana siguiendo los pasos de una muchacha bonita.
+
+Pronto el militar dejó de pensar en tales cosas, y olvidándose de cuanto
+pudieran decirle sus amigos, si es que alguno le veía, fijó toda su
+atención en la joven, convenciéndose de que ésta de vez en cuando le
+miraba con creciente curiosidad.
+
+Con ese arte, especial privilegio de la juventud, de mirar atrás sin
+aparentarlo y sin volver la cabeza más que de un modo imperceptible, la
+joven examinaba a su perseguidor con rápidas ojeadas, y no debía
+disgustarle su aspecto por cuanto volvía nuevamente a su ocular y
+disimulada observación.
+
+La señora que la acompañaba no debía experimentar igual impresión, por
+cuanto varias veces volvió la cabeza, con ademán altivo, enviando al
+capitán el feroz relampagueo de su irritada mirada.
+
+Pero no era Alvarez hombre capaz de intimidarse ante aquellas
+manifestaciones de enfado, pues mayores las había sufrido en sus tiempos
+de cadete, de parte de algunas mamás toledanas, cuando iba en
+seguimiento de cuantas señoritas encontraba en las calles de la imperial
+ciudad.
+
+La madura señora no estaba de humor para aguantar aquel espionaje, que
+iba tomando el carácter de iniciación amorosa. Alvarez la vió hablar con
+la joven con gesto avinagrado, como riñéndola por la curiosidad que
+demostraba y que daba al perseguidor mayores ánimos, y tras la rápida
+filípica, las dos apresuraron el paso saliendo inmediatamente del
+Retiro.
+
+En las calles de Madrid, Alvarez se hizo más audaz. Aprovechando la gran
+concurrencia de transeúntes llegó a acercarse tanto a las dos señoras,
+que casi les pisó la cola del vestido, y así pudo aspirar el fino
+perfume que exhalaba el cuerpo de aquella niña con todas las seducciones
+de la mujer.
+
+Estaban en la calle de Atocha y las dos mujeres apresuraban el paso. La
+joven, ya no miraba al capitán, cuya presencia sentía a sus espaldas;
+pero la señora mayor volvía continuamente la cabeza y le miraba cada vez
+con mayor expresión de odio, como si quisiera anonadarle con la majestad
+de sus furiosos ojos.
+
+Llegaron las dos al portal de una casa de reciente construcción que,
+aunque no desmesuradamente grande, merecía el nombre de palacio por la
+elegancia artística de su fachada; y entraron en él, siendo saludadas
+con gran respeto por el portero, hombre obeso, embutido en un gran
+casacón, con botones dorados.
+
+Aquella era, indudablemente, su casa.
+
+El capitán, deseoso de alcanzar la última mirada de la joven y ver una
+vez más su rostro, se colocó con bastante descaro sobre el umbral y vió
+cómo las dos señoras comenzaban a ascender por la gran escalera de
+mármol con balaustradas doradas que arrancaba del fondo del patio.
+
+No se había equivocado Alvarez al suponer que aún le miraría la joven,
+pues ésta, al llegar al gran rellano casi convertido en jardín, donde la
+escalera se bifurcaba en dos ramas, se detuvo algunos instantes y fijó
+sin turbación en el capitán sus ojazos tranquilos, en los que se
+adivinaba usa naciente simpatía.
+
+La otra señora, que subía más pausadamente, también se detuvo en el
+rellano, y al volver la cabeza y ver al militar plantado audazmente en
+el centro de la puerta, su rostro se coloreó con los tintes violáceos de
+la más sofocante indignación.
+
+Mientras su joven acompañante desaparecía en una rama de la escalera,
+ella quedó algunos instantes inmóvil, como enclavada en el mármol por el
+furor, y al fin, con voz de tono grave y temblorosa por la rabia, dejó
+rodar una palabra en la que resumía toda su cólera:
+
+--¡Mamarracho!
+
+--Muchas gracias, señora--contestó Alvarez sonriente y con entonación
+exageradamente galante, al mismo tiempo que hacía un saludo militar.
+
+Y sin preocuparse por las foscas miradas del gordo portero, permaneció
+sobre el umbral hasta que hubo desaparecido en lo alto de la escalera
+aquel vestido de seda, rígido, majestuoso y soberbio como la toga de la
+justicia.
+
+
+
+
+IV
+
+Quién es ella.
+
+
+El alférez Lindoro, conocido en el mundo con el nombre de vizconde del
+Pinar, estaba a mediodía con un humor de todos los diablos.
+
+Metido en el cuarto de banderas sufría un arresto de veinticuatro horas
+que le había impuesto el coronel por ciertas insignificantes faltas en
+el servicio, y desahogaba su mal humor echando pestes contra todo el
+mundo y maldiciendo la hora en que a su familia se le ocurrió dedicarlo
+al ejercicio de las armas y en que el Gobierno tuvo la idea de dar el
+mando de un regimiento a un ordinariote que no hacía caso de
+recomendaciones, que no respetaba al representante de una de las casas
+nobles más antiguas de España, y que quería que todas las cosas del
+Cuerpo marchasen con la regularidad de un reloj aunque para ello tuviera
+que arrestarse a sí mismo.
+
+La desesperación del alférez obedecía, principalmente, a la soledad en
+que estaba y que tendría que sufrir hasta las seis de la tarde, hora en
+que terminaba el arresto.
+
+El capitán de guardia era el único que le acompañaba, y éste era un
+pobre hombre taciturno, incapaz de ensartar seis palabras seguidas y que
+no tenía otro tema de conversación que las costumbres de Filipinas,
+donde había estado muchos años.
+
+Tendido en un sofá, con trágica desesperación, y entreteniéndose en
+contar las pulsaciones del tiempo que marcaba la péndola del reloj, el
+alférez pasaba las horas aguardando, como quien espera la más suprema
+felicidad, la llegada de algún oficial joven que, por la fuerza de la
+costumbre, fuera a pasar un rato en el cuarto de banderas.
+
+Justamente, en todo el regimiento Alvarez era el único que escuchaba las
+sandeces del alférez sin burlarse de ellas de un modo cruel; bien es
+verdad que el capitán se divertía oyendo los razonamientos de aquel ser
+superficial e insignificante, pero el vizconde era lo suficientemente
+obtuso para no enterarse de que su compañero le consideraba como un
+objeto de risa.
+
+Alvarez aceptó el cigarro que le tendía el vizconde, y se sentó a su
+lado.
+
+--Chico--dijo éste--. No puedes figurarte cuánto te agradezco tu visita.
+¿Vienes a acompañarme, verdad? Estoy aburridísimo y te aseguro que si me
+arrestan otra vez, pido mi baja en el ejército. ¿Deseas algo? ¿Has
+almorzado ya? ¿Quieres tomar café u otra cosilla? Nos lo traerán del
+café cercano; tengo cuenta abierta.
+
+Esteban tuvo que hacer grandes esfuerzos para impedir que el alférez,
+deseoso de retenerle, le pidiera todas las bebidas del próximo café, y
+cuando el vizconde se hubo tranquilizado después de pedir a un ordenanza
+que trajese una botella de ron y copas, Alvarez abordó el verdadero
+motivo que le había llevado allí.
+
+--Oye, Lindoro--dijo el capitán Alvarez--. ¿No conoces tú a toda la
+aristocracia de Madrid?
+
+--Sí, querido--contestó el alférez con fatua complacencia, pues su mejor
+gusto era ostentar las ventajas sociales que le daba su nacimiento--.
+Conozco todo el mundo elegante de la corte y no hay casa de algún
+ilustre que yo no visite. Ya ves que con mi nombre y mi fortuna bien
+puede uno gozar alguna consideración en la alta sociedad.
+
+--Tengo que solicitar tu ayuda para una noticia que me interesa
+adquirir.
+
+--Habla, que yo te contestaré, si es que puedo.
+
+--¿Tratas alguna familia que viva en la calle de Atocha?
+
+--Dos hay que yo conozco. ¿Sabes el número de la casa?
+
+--No he podido fijarme en él, pero te daré las señas. Es un edificio de
+reciente construcción que está a la derecha, subiendo por la parte de...
+
+--Basta; no sigas. Ya sé qué casa es. En ella vive el conde de Baselga,
+un señor millonario, algo retirado del gran mundo y que sólo asiste de
+tarde en tarde a las fiestas de palacio. Tiene una hija muy hermosa.
+
+--Eso--dijo Alvarez con satisfacción.
+
+--¿La conoces, acaso?
+
+--La he visto una vez nada más.
+
+--Y te gusta, ¿eh?... Chico, tienes buen gusto, pues la muchacha no
+puede ser más linda. Aquí, para entre nosotros, debo manifestarte que yo
+he tenido mis proyectos sobre ella. Me gustaba su hermosura y más aún
+los millones de su padre.
+
+--¿Y qué has alcanzado?--preguntó Alvarez con ansiedad mal disimulada.
+
+--Nada, chico. La muchacha es algo tonta y se rió de mí en un baile de
+Palacio, donde entre los rigodones le espeté mi declaración. Ya ves que
+esto supone cierto grado de imbecilidad: burlarse de un muchacho como
+yo, que, aunque no soy muy rico, tengo un título respetable como pocos y
+una figura no despreciable. Lo único que se me puede censurar es mi
+cortedad de vista, pero los lentes dan siempre cierto "chic" que hacen a
+un hombre interesante. ¿No es verdad, Esteban?
+
+El capitán contestó con una débil sonrisa.
+
+--Quisiera--continuó el alférez--que tú probases a rendir esa beldad que
+tiene el corazón no de mármol, como dicen los poetas, sino de alfarería.
+Tal vez seas más afortunado, y cree que harías un negocio redondo si
+lograbas casarte con ella, pues el viejo don Fernando, su padre, debe
+tener enterradas a montones las peluconas. Vaya, animate y a ver si
+consigues dejar pronto esta endiablada profesión militar para
+convertirte en millonario.
+
+Alvarez permaneció silencioso algunos instantes, y al fin preguntó a su
+amigo:
+
+--¿Quién es la señora que acompaña a la condesita? ¿Es su madre?
+
+--El conde es viudo. Ha sido casado dos veces y su segunda esposa murió
+hace ya bastantes años, dejando dos hijos: un niño enfermizo, al que veo
+pocas veces, y esa muchacha que tanto te gusta. La señora de que hablas
+debe ser una hija que tuvo el conde de su primer matrimonio, y de la que
+se cuentan ciertas historias. ¿Cuáles son sus señas?
+
+El capitán describió a su modo la figura rígidamente majestuosa y el
+rostro avinagrado de la señora que tan furibundas miradas le había
+lanzado aquella mañana, y el vizconde se apresuró a contestar:
+
+--Sí; eso es. Describes muy bien el gesto de pocos amigos que
+eternamente lleva en su rostro doña Fernanda, la baronesa de Carrillo.
+Es una solterona que aborrece al mundo, odia a la juventud y se dedica a
+la devoción, entregada en cuerpo y alma a los jesuítas, lo que le
+consuela de no haber encontrado en su juventud un hombre que quisiera
+hacerla su esposa. Cree que la tal señora es un basilisco, y que es muy
+peligroso hacerle el amor a su hermanastra, sólo porque ha de rozarse
+uno con ella. Es un manojo de espinas custodiando a una rosa. ¿Eh?, ¿qué
+tal te parece la frasecilla?
+
+--Muy bien--dijo Alvarez, sonriendo con toda la bondad que merecía aquel
+imbécil--, ¿y quién es la rosa?
+
+--¿Quién ha de ser? Enriqueta.
+
+--¡Ah! ¿Se llama Enriqueta la hija del conde de Baselga?
+
+--Sí, hijo mío. Enriqueta Baselga de Avellaneda, y será condesa si se
+muere su hermano, como es de esperar en vista de sus continuas
+dolencias, o si se hace cura, lo cual es aún más probable en vista de
+las aficiones que le ha inculcado la santurrona de su tía.
+
+El alférez Lindoro se entusiasmaba hablando de aquella familia, que era
+muy rara, sí, señor, una de las más raras de la corte. Según él, el
+padre era un hurón, siempre metido en su casa, refractario a toda
+diversión y sin otro placer que una excursión en verano a sus posesiones
+de Castilla, donde hacía la vida de un modesto agricultor. En cuanto a
+la baronesa de Carrillo, era la primera beata de la corte, el brazo de
+que se valían los jesuítas para mover la aristocracia devota en favor de
+lo que a ellos les convenía, y los dos muchachos, hijos del segundo
+matrimonio, el enfermizo Ricardito y la hermosa Enriqueta, no pasaban de
+ser dos monigotes sin voluntad, que maldito el papel que harían en el
+mundo.
+
+El vizconde se expresaba de este modo, y Alvarez escuchaba con gran
+atención todas sus palabras deseoso de conocer a fondo la familia de la
+que formaba parte aquel hermoso ser que tanto le interesaba.
+
+--El conde, créelo--continuaba el alférez--, es un hombre de historia, y
+nadie, al verle tan austero y de genio eternamente atrabiliario, creería
+que en su juventud fué uno de los más terribles calaveras de la corte de
+Fernando VII. Ha sido de la Guardia Real, después mandó en el Norte un
+regimiento de lanceros carlistas, estuvo emigrado en París y allí se
+casó por segunda vez con la hija de un afrancesado: una muchacha
+enfermiza que tenía los millones a puñados. Su primera esposa fué la
+baronesa de Carrillo, una locuela americana que conocía demasiado
+íntimamente al Fernando VII, y si alguien lo duda, ahí está, para
+atestiguarlo, la actual baronesa de Carrillo, que no es capaz de negar a
+su padre. ¿Te has fijado en aquella nariz? ¿No es verdad que da ganas de
+cantar aquello de "ese narizotas, cara de pastel" con que los rojos del
+tiempo de Riego daban serenata al padre de Isabel II?
+
+Alvarez sonrió ante la malicia del alférez, y repasando en su memoria el
+rostro de la baronesa, se convenció de que, efectivamente, algo había en
+él que recordaba la cara del rey chulo.
+
+--¡Si supieras cuánto se ha hablado en la alta sociedad acerca del conde
+de Baselga! Se le atribuyen cosas estupendas, y hasta hay quien dice que
+mató a su primera mujer. No sé lo que pueda haber en esto de cierto,
+pero seguramente no merecía grandes cariños aquella buena pieza que,
+engañando a su marido, se acostaba con don Fernando para echar al mundo
+un nuevo ejemplar de su persona. Si el conde mató a su esposa, hizo muy
+bien; y prueba de ello es que, a pesar de lo que se murmura en la alta
+sociedad, lo reciben con grandes muestras de consideración, y los padres
+jesuítas se hacen lenguas de su piedad y de sus sentimientos
+caballerescos.
+
+Alvarez sentía cada vez mayor curiosidad por saber la historia de la
+familia de Enriqueta.
+
+--¿Y con su segunda esposa--preguntó--, fué tan desgraciado el conde?
+
+--Todo lo contrario. Doña María Avellaneda era una mujer casi
+insignificante. Su modestia y su humildad formaban contraste con sus
+riquezas y su alta posición, pero era tan dulce y tan bondadosa, que
+Baselga se enamoró de ella como un loco. Recién casado vino a España
+acogiéndose a uno de los indultos que el Gobierno dió a los carlistas y
+estableció en su casa en la calle de Atocha, negándose a habitar la casa
+que en la calle del Arenal tenía su hija mayor, heredada de su madre, la
+baronesa de Carrillo. Como la fortuna de que disponían el conde y su
+esposa era grande, gastaron como unos príncipes, y durante sus primeros
+años de matrimonio asombraron con su lujo a todo Madrid. Las elegantes
+costumbres francesas que hoy seguimos en la alta sociedad, ellos fueron
+los primeros en generalizarlas, y la condesa, a pesar de su modestia y
+de que se preocupaba más de una visita a los pobres que de un baile,
+fué, durante mucho tiempo, la reina de la moda. Primero tuvieron una
+hija, esa muchacha que te ha vuelto los cascos la primera vez que la has
+visto.
+
+--Pero--interrumpió el capitán--, ¡si yo no he dicho que esté realmente
+enamorado de esa joven!
+
+--Bueno; pues lo estarás. Es una chica de la que se enamoran todos.
+Conste, pues, que estás prendado de ella... Como te iba diciendo,
+primero tuvieron a Enriqueta, y a los cuatro años de matrimonio a ese
+Ricardito que, a pesar de no abultar más que una mano de almirez, y de
+no servir para otra cosa que rezar de la mañana a la noche, costó la
+vida a la madre.
+
+--El conde sentiría mucho su segunda viudez.
+
+--Su dolor fué inmenso. Amaba de veras a su esposa, y, más que como
+marido, la lloró como un muchacho romántico a quien se le muere la
+novia. Estuvo más de un año sin salir a la calle, y hasta se susurró en
+Palacio que pensaba hacerse cura y entrar en la Compañía de Jesús.
+Afortunadamente, el amor a sus hijos pudo más que su pesar, y acabó por
+volver a hacer una vida normal, aunque mostrando gran repugnancia a
+asistir a aquellas fiestas en que tanto brillaban antes su esposa y él.
+
+--¿Y su hija, vive también en tal retraimiento?
+
+--Vive con menos rigidez y sale bastante de casa, gracias a su
+hermanastra, la baronesa, que, aunque beata, es bastante andariega, y
+se pasa el día en juntas de cofradías y patronatos píos o haciendo
+visitas a los más elocuentes predicadores de la Compañía. Si quieres
+verla a menudo, hazte beato y visita las sacristías. Además, también
+asiste a los bailes de Palacio o a los que se celebran en casa de algún
+individuo de la antigua nobleza. En cuanto a las reuniones en los
+palacios de los banqueros o de esa aristocracia dorada cuyos
+ascendientes se pierden en las telarañas de un mostrador, no esperes
+encontrar allí a la familia de Baselga. El conde es inflexible y no
+quiere transigir con nada de lo creado por la revolución. Ya que asiste
+a pocas diversiones quiere que éstas no supongan una abdicación de sus
+arraigados principios.
+
+Y el alférez seguía relatando con abundancia de detalles la vida de la
+familia de Baselga, sus costumbres y las relaciones que más fielmente
+sostenía.
+
+--El conde tiene muy pocos amigos. En vida de su mujer daba fiestas a
+una sociedad muy escogida, en esa casa de la calle de Atocha que tú
+conoces; pero desde que aquélla murió, los salones han quedado cerrados
+y, muy de tarde en tarde, recibe alguna visita por puro cumplimiento.
+Quien más influencia tiene en aquella casa es un célebre jesuíta, el
+padre Claudio, que también es gran amigo de la familia. Yo pensé valerme
+de él para que me facilitara el ser novio de Enriqueta, y estaba muy
+confiado, pues el tal jesuíta es un casamentero de primera fuerza; pero
+en vez de ayudarme, lo que hizo, apenas le expuse mi pretensión, fué
+encajarme un sermón muy dulce, pero que me dolió en el alma, diciéndome
+que yo era hombre capaz de derrochar en unos cuantos meses la fortuna
+más grande del mundo, y que por esto no se hallaba él dispuesto a
+recomendarme a ninguna joven que apreciase. Si piensas intentar la
+conquista de Enriqueta, empresa que es difícil, procederías muy
+cuerdamente haciéndote amigo del padre Claudio, que manda en el conde,
+en la baronesa y en todas cuantas personas encierra aquella casa.
+
+El capitán acogió con sonrisas estas indicaciones del vizconde.
+
+--¿Te ríes?, ¡eh! Pues no harás nada si dejas de seguir mis consejos.
+Soy hombre experimentado, aunque nadie lo quiere creer en el regimiento,
+y sé lo que debe hacerse en estos casos. Además, si quieres ver a
+Enriqueta, tal vez encuentres ocasión algunas tardes si vas a menudo al
+paseo de la Castellana. Algunas veces el conde de Baselga se acuerda de
+lo que fué, siente la nostalgia de sus buenos tiempos, cuando galopaba
+al frente de un escuadrón de la Guardia, y monta a caballo para
+acompañar a su hija, que es la muchacha que en Madrid mejor sabe manejar
+una yegua. En esto no desmiente su procedencia y demuestra que por sus
+venas corre la sangre de un hábil y valiente jefe de caballería. Yo en
+tu lugar alquilaría un caballo, aunque esto te lleve una parte
+importante de la paga, e iría todas las tardes a la Castellana. No sería
+difícil que de este modo consiguieses llamar la atención de Enriqueta,
+que admiraría más a un buen mozo, como tú lo eres, viéndolo sobre un
+brioso caballo.
+
+La conversación entre los dos militares comenzó a languidecer. El
+alférez, que tanta ansia sentía poco tiempo antes de desahogar el cúmulo
+de palabras almacenadas en su menguado cerebro, coronaba todos sus
+párrafos con una copita de ron, y al poco rato fué sumiéndose en una
+calma beatífica, de la que no le sacaba su compañero, el cual solamente
+contestaba con monosílabos y sonrisas.
+
+El vizconde acabó por extender sus piernas con estremecimientos
+voluptuosos, sobre el viejo sofá del cuarto de banderas, buscando la
+mejor posición para echar un sueñecito y que transcurrieran, aún más
+velozmente las horas que le quedaban de arresto.
+
+Alvarez sabía ya todo lo que deseaba, y, comprendiendo que su fatuo
+compañero no le diría más, se dispuso a salir.
+
+--¿Te vas, chico?--dijo el alférez con voz indolente.
+
+--Sí. Te hago el favor de dejarte solo. Que duermas bien y no sueñes con
+el coronel.
+
+--Gracias. Y en cuanto a enamorarse de esa muchacha, piénsalo bien. Es
+una barbaridad de la que llegarás a arrepentirte; pero, en fin, si te
+empeñas en quererla y la cosa no tiene remedio, acuérdate de mi consejo.
+Hazte amigo del padre Claudio, que con su apoyo, hasta un barrendero
+podrá aspirar a la mano de una infanta de España.
+
+
+
+
+V
+
+Se eclipsa el astro.
+
+
+Era una continua obsesión la que ejercía el recuerdo de Enriqueta en el
+capitán Alvarez.
+
+Aquellos ojos negros brillando bajo el encaje de una capota blanca, eran
+una imagen fantástica, una eterna aparición que turbaban la santa
+tranquilidad en que hasta entonces había vivido el capitán.
+
+No podía ver en la calle un sombrero femenil como el de Enriqueta, o un
+traje semejante, o una mujer que, mirada por la espalda, presentase un
+aspecto parecido, sin que al momento corriese en su seguimiento para
+sufrir después una dolorosa decepción que le ponía triste y malhumorado
+durante algunas horas.
+
+Un día, a la puerta de la iglesia de San José, encontró a la baronesa de
+Carrillo, con su traje negro y su majestuoso aspecto de beata elegante.
+Iba sola, pero a pesar de esto, Alvarez, por un irreflexivo instinto, la
+siguió como si fuese su hermanastra, y únicamente cuando la baronesa,
+después de un paseo de algunas horas por las calles de Madrid, entró en
+su casa, no sin antes lanzar a su perseguidor unas cuantas miradas de
+ultrajante orgullo, fué cuando comprendió el capitán que había hecho una
+barbaridad.
+
+Conforme avanzaba el tiempo y transcurrían los días sin ver a aquella
+joven que tanto le había impresionado en el Retiro, Alvarez sentíase más
+tenazmente dominado por aquella pasión, y dedicaba a ella toda su
+existencia.
+
+El que era citado en el regimiento como modelo de oficiales puntuales
+comenzaba a descuidar los actos del servicio y se mostraba distraído
+hasta el punto de que algunos compañeros lo sorprendieron en el cuarto
+de banderas rasgueando al dorso de los partes de los subalternos letras
+enrevesadas y fantásticas que, unidas, formaban un nombre: Enriqueta.
+
+Las noches que llovía, el capitán volvía a casa calado hasta los huesos,
+ni más ni menos que un paciente mozo de cuerda que espera en la esquina
+quien le dé trabajo, lo que obligaba a su fiel asistente Perico a hacer
+mil conjeturas, todas a cual más disparatada.
+
+Para el asistente no pasaba desapercibido que su amo sufría un trastorno
+que turbaba su vida, hasta entonces tan regular y monótona, y con el
+picaresco olfato adquirido en el roce con las gentes de su clase,
+adivinaba que en todo aquéllo "había faldas de por medio".
+
+Una circunstancia le afirmaba cada vez más en esta creencia, y era que
+algunas mañanas, al limpiar el cuarto de su señor, encontraba sobre la
+mesa pliegos de papel cubiertos de renglones desiguales que el
+asistente, con la torpeza propia del que en su niñez sólo llegó a
+adivinar en la escuela lo que podía ser la lectura, iba descifrando. De
+este modo supo Perico que su amo pasaba las noches haciendo versos y que
+éstos siempre iban dirigidos a una tal Enriqueta, nombre que el
+asistente no adivinaba a quién pudiera pertenecer por más que repasaba
+en su memoria todas las señoritas cursis, hijas de pupileras y
+modistillas con quienes el capitán había distraído el tedio de la vida
+de guarnición.
+
+Efectivamente, Alvarez combatía la tristeza que de él se apoderaba
+apenas se encerraba en su habitación, escribiendo versos a la hija de
+Baselga, a quien sólo una vez había visto, y cuando no desahogaba de
+este modo su fiebre amorosa, iba a situarse en la calle de Atocha, y
+transcurrían para él las horas paseando la acera de enfrente de la casa
+del conde, siempre acechando una ocasión para contemplar el rostro de
+Enriqueta.
+
+El carácter tenaz e impresionable de Alvarez se revelaba en aquella
+ocasión en toda su plenitud.
+
+Ni las lluvias, ni el frío, ni la insolente curiosidad de los vecinos,
+conseguían apartarle de aquella continua observación, de aquel
+implacable acecho llevado a cabo sin ningún plan ni propósito fijo.
+
+Todo lo que las curiosidades de los transeúntes y las furibundas miradas
+del grueso portero de la casa de Baselga lograron de la tenacidad del
+joven capitán, fué que éste se despojase de su uniforme para ser menos
+notado, y que, vestido de paisano, siguiese paseando la calle con todo
+el aspecto de un poeta bohemio a quien le sienta mal la ropa.
+
+No compensaba el éxito la tenacidad que en aquel asedio mostraba el
+capitán.
+
+Algunas veces logró contemplar en uno de los balcones del piso
+principal, por muy breves instantes, a la hermosa Enriqueta vestida en
+traje de casa; pero estas apariciones fueron poco frecuentes, y, en
+cambio, todas las tardes veía pasar, tras los cristales de alguna
+ventana, los coléricos ojos de la baronesa y su boca contraída por un
+gesto de rabia.
+
+Otro ser llamaba también la atención del enamorado capitán, y era un
+muchachuelo como de trece años, alto, flacucho, de constitución anémica,
+de rostro pálido mate, pero con ojos vivos y hermosos que recordaban los
+de Enriqueta.
+
+Era el hermanito; aquel ser débil y fanatizado que, según las
+revelaciones del alférez Lindoro, estaba destinado a servir a la
+Iglesia.
+
+Alvarez, plantándose audazmente frente al balcón, le miraba con aquella
+simpatía que le inspiraban todos los seres que rodeaban a la mujer
+amada; pero el muchacho fijaba en él los ojos con aire de extrañeza, y
+al fin se retiraba con el mismo aire de una niña que se ve contemplada
+con curiosa insolencia.
+
+Una tarde, a la misma hora en que Alvarez, puesto de uniforme y cubierto
+de polvo del campo de maniobras, en que había hecho ejercicio su
+regimiento, volvía con el propósito de pasar una sola vez por la calle
+de Atocha, animado por la vaga esperanza de ser más afortunado que otras
+veces y contemplar a Enriqueta, vió salir del portal de la casa de
+Baselga dos briosos caballos montados por una airosa amazona y un señor
+de marcial figura y pelo cano.
+
+Eran Enriqueta y su padre que se dirigían a la Castellana.
+
+El conde de Baselga estaba algo maltratado por la edad, pero no había
+perdido su antiguo aspecto. Su rostro, a fuerza de estar curtido, tenía
+un tinte cobrizo; sus patillas eran canas, y su abdomen demasiado
+prominente para un gallardo jinete; pero a pesar de esto, todavía
+resultaba una hermosa figura moviéndose al compás del paso de su
+cabalgadura.
+
+Junto a él, con el rostro grave y sin que entre ambos se cruzara la más
+leve palabra, iba la hermosa Enriqueta, a cuya figura daban aún más
+realce la negra amazona que marcaba todas las líneas de su busto
+escultural, y el gracioso sombrerillo del que colgaba el blanco velo que
+envolvía, como una nube, su rostro.
+
+Baselga marchaba al lado de su hija en actitud rígida e indiferente,
+pero de vez en cuando la examinaba con rápida mirada, y en su rostro
+marcábase una expresión momentánea de satisfacción.
+
+En aquel hombre notábanse dos orgullos satisfechos: el de padre y el de
+viejo soldado, y al par que admiraba la gracia de la hija, mostrábase
+contento por la pericia de aquella discípula que hacía honor a sus
+lecciones manejando el caballo de un modo magistral.
+
+Cuando los dos jinetes pasaron cerca del capitán, el conde le miró con
+esa instintiva y rápida atención que merecen los oficiales jóvenes a
+todo militar viejo, y Enriqueta, al conocerle, volvió rápidamente la
+cabeza, como si quisiera evitar la indiscreción de una mirada.
+
+De poder realizar sus deseos, el capitán hubiera seguido a los dos
+jinetes, que se alejaban; pero le era imposible encontrar inmediatamente
+otra cabalgadura, y en aquel momento se propuso cumplir los consejos del
+alférez Lindero, y juró que desde el día siguiente se presentaría a
+caballo todas las tardes en la Castellana, a pesar de que montaba muy
+mal.
+
+Cuando aquella noche su asistente Perico recibió la orden de tener
+preparado para el día siguiente, a las tres de la tarde, un buen
+caballo, el pobre muchacho abrió los ojos desmesuradamente en señal de
+extrañeza, y se afirmó en su creencia de que al señorito le sucedía algo
+gordo. Sabía él que el capitán no era un modelo de jinetes, y no podía
+explicarse su repentino deseo de exhibirse en las calles de Madrid
+montado en un rocín de alquiler.
+
+Pero Perico tenía la costumbre de obedecer las órdenes sin replicar,
+evitando a su amo preguntas superfluas, y en la tarde del día siguiente
+tuvo en la puerta de la calle el caballo que el capitán deseaba.
+
+Alvarez, aunque no fuera gran jinete, presentaba sobre el caballo una
+figura aceptable, y al pasar por la calle de Atocha consiguió que el
+portero de casa de Baselga le mirara con extrañeza, como si no
+comprendiera el motivo por el cual un oficial de infantería se convertía
+en plaza montada.
+
+La tarde entera pasó el capitán en la Castellana llevando su caballo
+unas veces al trote y otras al galope para distraer el tedio que de él
+comenzaba a apoderarse, y no vió entre la turba de paseantes un rostro
+amigo ni distinguió en los pelotones de elegantes jinetes a Enriqueta y
+su padre.
+
+Sin duda al conde de Baselga le había dado aquel día por no salir, o la
+baronesa se había empeñado en llevarse a Enriqueta a alguna junta de
+cofradía. Total: que la fatalidad se burlaba del capitán, el cual, por
+ver de cerca a la linda joven, se resignaba a galopar una tarde entera
+(diversión que le agradaba poco), por entre una turba de elegancias
+imbéciles que le miraban con extrañeza y parecían preguntarse con los
+ojos: ¿Quién es éste?
+
+No por esto se desalentó Alvarez; tenaz como siempre en sus propósitos,
+siguió alquilando un caballo todas las tardes, y con la, fatalista
+pasividad de un moro aguardó paseando por la Castellana la aparición de
+aquella mujer que parecía haber pasado tan sólo ante sus ojos para
+engendrar un indefinido deseo que fuese su tormento.
+
+Una semana después, en una tarde que nada tenía de hermosa, pues el
+cielo estaba cubierto de plomizos celajes y soplaba un viento frío con
+conatos de huracán, vió Alvarez a lo lejos venir hacia él, a todo el
+galope de sus briosos caballos, a Enriqueta y su padre.
+
+El capitán experimentó gran emoción, y tan turbado quedó, que por un
+movimiento instintivo detuvo su caballo.
+
+Plantando su cabalgadura en el centro del paseo, vió el capitán llegar a
+los dos hábiles jinetes, que pasaron por su lado con la violencia de una
+tromba.
+
+Estaba Alvarez en tan extraña actitud que forzosamente había de llamar
+la atención, y tanto el conde como su hija se fijaron en él,
+reconociéndolo inmediatamente.
+
+Para Baselga aquel joven capitán no era un desconocido ni resultaba ser
+casual aquel encuentro en el paseo, y buena prueba de ello fué que, al
+pasar cerca de Esteban y reconocerlo frunció el cano entrecejo,
+lanzándole una mirada fría y orgullosa. Sin duda su hija la baronesa le
+había dado cuenta de que un capitán, cuyas señas le detallaría, asediaba
+a Enriqueta ejerciendo una continua persecución amorosa que se
+estrellaba ante el retraimiento en que vivía la joven.
+
+Esta también se fijó en Alvarez, pero su presencia sólo le arrancó
+aquella mirada, mezcla de extrañeza e indiferencia, que era en ella
+peculiar.
+
+El capitán, repuesto inmediatamente de su impresión, lanzó su caballo en
+seguimiento de los dos jinetes, y así recorrió dos veces el paseo,
+llamando la atención de algunos transeúntes.
+
+Alvarez, ocupado en contemplar las espaldas de su amada y su hermoso
+talle lo más cerca posible, no pensaba en las conveniencias ni el
+disimulo que debe observarse en materia de amores y desconocía el efecto
+que causaban aquellas imprudencias.
+
+A Enriqueta no debía disgustarle del todo aquella adoración tan audaz y
+despreocupada, por cuanto varias veces volvió la cabeza y miró fijamente
+al capitán con aire entre ofendido y risueño; pero al conde, a quien no
+pasaban desapercibidas tales demostraciones, no le resultaban tan gratas
+las continuas audacias del militar, demostrándolo con rápidas ojeadas
+que lanzaba al insolente.
+
+Aún dieron otra vuelta por el paseo los dos elegantes jinetes, seguidos
+siempre por el amoroso apéndice. El conde esperaba que el militar se
+cansase de la persecución; pero en vista de su tenaz importunidad,
+comenzó a sentirse dominado por aquella cólera que tan terrible le
+hacía.
+
+Baselga apretaba nerviosamente su latiguillo y sentía tentaciones de
+revolver su caballo para ir a cruzarle la cara al insolente adorador.
+Con menos motivo había dado en su mocedad mayores escándalos; pero ahora
+se encontraba en una posición que exigía en él mayor prudencia, y
+reprimiendo su furor que ponía pálido su rostro e inyectados sus ojos,
+se decidió a abandonar al paseo.
+
+No quería que aquellos burgueses plebeyos que paseaban a pie por los
+andenes fijasen su atención en él y su hija en vista de la importunidad
+del capitán.
+
+El conde dijo rápidamente algunas palabras a su hija, e inmediatamente
+abandonaron la Castellana a todo galope, pasando como exhalaciones por
+entre los brillantes y blasonados carruajes, de cuyo interior les
+dirigían amistosos saludos.
+
+Alvarez, incorregible, y como si no comprendiese el enojo de Baselga,
+fué en seguimiento de éste y su hija, y no cesó en su estúpida
+persecución hasta que ambos jinetes desaparecieron en el portal de su
+casa de la calle de Atocha.
+
+Cuando el capitán, algunas horas después, se encontró solo en su
+habitación, se dió exacta cuenta de lo ridículo que había estado aquella
+tarde y del enojo que había provocado en Enriqueta y su padre.
+
+La más terrible desesperación se apoderó de él. Era un bruto, lo
+reconocía francamente, y ni a un aguador se le podía ocurrir hacer la
+corte de un modo tan extravagante, llamando la atención de los curiosos
+e irritando a la mujer amada. Enriqueta odiaría ahora a un hombre que
+parecía empeñado en ponerla en ridículo, y su padre, mejor que
+entregarle la mano de su hija, lo que haría el día en que se le
+presentase con tal pretensión (si es que llegaba), sería darle de
+bofetadas.
+
+La ofuscación sufrida durante el paseo se había desvanecido totalmente,
+y la realidad martirizaba ahora el ánimo de Alvarez.
+
+Aquella noche fué cruel, pues el peor tormento que podía experimentar el
+capitán era que una idea desagradable se fijase tenazmente en su
+memoria.
+
+Comió poco, riñó a su asistente, cosa que muy raras veces le ocurría, y
+durmió mal, viéndose atormentado en los instantes que lograba ser presa
+del sueño por terribles pesadillas, en que aparecían grotescamente
+mezclados el rocín de alquiler, las furiosas miradas de Baselga, los
+indiferentes ojos de Enriqueta y la facha ridícula de un maldito capitán
+que se parecía a él como dos gotas de agua y que hacía reír con
+ridiculeces grotescas a toda la humanidad.
+
+Aquella noche fué para Alvarez de las más terribles. Cuando se levantó
+de la cama, poco después de amanecer el día, pensó con envidia en las
+horribles noches pasadas en los campos marroquíes, en peligrosas
+escuchas, mandando un grupo de hombres rodeado de enemigos, a gran
+distancia del núcleo del ejército. Allí se corría el peligro de recibir
+a cada momento un balazo o sentir una gumía en la garganta; pero al
+menos se dormía bien siempre que lo permitían los moros, y no se soñaba
+en miradas de indignación ni en capitanes puestos en ridículo.
+
+Al entrar Alvarez pálido y ojeroso en el cuartel, le esperaba otro
+tormento. Allí se encontraba el alférez Lindero, que, como de costumbre,
+estaba al tanto de todo lo ocurrido el día anterior y conocía con todos
+sus detalles la ridícula persecución llevada a cabo por el capitán
+"Séneca". Un "dandy" de su mismo fuste le había contado por la noche en
+el Casino las ridiculeces de un militar que parecía hacerle el amor a
+Enriqueta Baselga, y el vizconde adivinó que aquel ente extraño no podía
+ser otro que su amigo Alvarez.
+
+¡Qué de estúpidas reconvenciones tuvo que sufrir éste, dichas con un
+acento paternal que movía a risa! ¡Cómo exageraba el vizconde, llevado
+de sus preocupaciones, la imprudencia del capitán!
+
+Este estuvo tentado de enviar a mala parte al lindo alférez; pero a
+pesar de esto, acabó por hacer caso e impresionarse con sus palabras,
+sintiendo aumentar el disgusto que le producía su conducta del día
+anterior.
+
+Tan avergonzado se mostró por esto, que se prometió internamente
+olvidarse de Enriqueta, y en muchos días no pasó por la calle de Atocha.
+
+Para que aquella seductora imagen que había turbado su tranquila
+existencia se borrase por completo de su memoria, Alvarez apeló a todos
+los medios, y durante algunos días hizo, en unión de los oficiales más
+alegres de su regimiento, una vida de calavera.
+
+Su asistente estuvo varias noches esperándole hasta el amanecer, y una
+mañana, al ver entrar a su señorito con el traje bastante desordenado,
+la faz algo congestionada y los ojos más brillantes que de costumbre,
+sospechó que el alcohol le había poseído durante algunas horas.
+
+El capitán hizo una vida de café y de diversiones menos honestas durante
+algunas semanas, y al principio se complacía notando que las fugaces y
+continuas impresiones que aquella existencia agitada le proporcionaba,
+conseguían borrar de su memoria los angustiosos recuerdos; pero el mismo
+tenaz empeño que ponía en olvidarse de Enriqueta, era causa, sin duda,
+de que la imagen de ésta se reprodujese en su imaginación apenas se
+entregaba a la tranquilidad.
+
+Alvarez se cansó al fin de luchar. Reconocía que era un chiquillo mimado
+y voluntarioso, como en la época que dormía sobre las faldas de su
+madre; la contrariedad y los obstáculos excitaban más sus deseos, pero
+él no tenía otro remedio que ser tal como le había formado su
+naturaleza; y, víctima de sus naturales impulsos, se reconocía impotente
+para sofocar aquella pasión que de él se había apoderado.
+
+Estaba verdaderamente enamorado de Enriqueta y no lucharía más, pues era
+inútil cuanto intentase por sustraerse a tal pasión.
+
+Alvarez se resolvió a volver a sus antiguas costumbres, y tres semanas
+después del día en que tan ridículamente se portó en la Castellana se
+dirigió a la calle de Atocha, experimentando al entrar en ella la misma
+zozobra del enamorado que va a hacer su primera declaración.
+
+Los balcones del palaciego de Baselga estaban herméticamente cerrados,
+pero el gran portal seguía abierto, ostentándose sobre el umbral el
+grueso cancerbero con su capote de botones resplandecientes, tan
+grandes como platitos de azúcar.
+
+Aquel can racional, que tan furibundas miradas lanzaba siempre a
+Alvarez, al verle esta vez sonrió con toda la expresión que podía dar de
+sí su boca de escarlata, desgarrándose de oreja a oreja.
+
+El capitán pasó muy lentamente frente a la casa, fijando su mirada en
+todos los balcones y ventanas, con la vaga esperanza de ver asomarse a
+la mujer amada. Pero en los dos pisos estaba todo cerrado, y únicamente
+en la planta baja el portero se encargaba de demostrar que la casa no
+estaba deshabitada.
+
+Alvarez se alejó pensativo, y de allí a poco volvió a pasar frente a la
+casa.
+
+El portero sonrió nuevamente con aire de socarronería, y el capitán, a
+quien aquella clausura de balcones y ventanas había puesto de muy mal
+humor, se plantó cerca del portal, y atusándose la perilla
+nerviosamente, miró con insolencia al doméstico.
+
+Este se puso grave. Era hombre de tranquilas costumbres y conocía que
+aquel militar no necesitaba de muchas excitaciones para entrar en el
+portal y agradecer su insolencia con unos cuantos trompis.
+
+Aquel majestuoso vientre cubierto de paño azul experimentó la necesidad
+de congraciarse con el capitán, y haciendo uso de la más amable de sus
+sonrisas, dijo con acento humilde:
+
+--Es inútil que el señor se incomode viniendo por aquí. Hace ocho días
+que el señor conde marchó con su familia a sus posesiones de Salamanca,
+y creo que no volverán hasta el próximo invierno.
+
+Y saludando ceremoniosamente, se metió en su portería con gran prisa.
+
+Quedó Alvarez tan turbado, que ni aún se le ocurrió hacer una pregunta
+al portero.
+
+Ahora sí que tendría que conformarse a no ver a Enriqueta.
+
+El brillante astro había sufrido un eclipse.
+
+
+
+
+VI
+
+El señorito dice misa.
+
+
+No tuvo tiempo Alvarez para pensar en la desaparición de Enriqueta, pues
+una desgracia vino a sacarle de su preocupación amorosa.
+
+Sus parientes de Pamplona le escribieron a los pocos días notificándole
+que su madre estaba enferma de gravedad, y cuando ya se disponía a pedir
+una licencia a su coronel para trasladarse a la capital navarra, recibió
+un telegrama que, con el cruel laconismo propio de tales casos, le
+noticiaba el fallecimiento de la enferma.
+
+El dolor que experimentó el capitán borró de su memoria todo recuerdo
+amoroso, y pasó mucho tiempo entregado a una cruel melancolía, pensando
+únicamente en aquellos padres tan rudos como bondadosos, que le creían
+un genio del porvenir, y que habían muerto viéndole todavía confundido
+entre el vulgo de los mortales.
+
+La repentina desgracia fué muy útil para Alvarez.
+
+El recuerdo de la madre borró el de la mujer amada, y aquel hombre, cuyo
+carácter sentía la necesidad de aferrar tenazmente a su memoria un
+recuerdo fijo y acariciarlo a todas horas, sólo se preocupó de la
+difunta, mostrándose en público como poseído de eterna tristeza.
+
+Perico, que creía un deber alegrarse cuando su amo estaba contento y
+reproducir de igual modo su tristeza, mostrábase en esta ocasión
+melancólico y desalentado cuando se reunía con otro asistente; pero hay
+que confesar que aun llamándose en su interiormente perverso y mal
+corazón, se alegraba del suceso, no porque tuviese ningún resentimiento
+con la madre del señorito, sino porque su muerte había venido a librarle
+del peligro que le ofrecía una mujer desconocida, a quien el capitán
+parecía amar con delirio.
+
+El único punto negro en el porvenir de Perico era la suposición de que
+algún día el capitán Alvarez llegase a casarse. El fiel asistente, en su
+cariño al señor, llegaba hasta a los sentimientos femeniles, y como si
+fuese una mujer temerosa de una infidelidad, experimentaba algo de celos
+y de rabia al pensar que algún día podía su amo casarse, rompiéndose
+con esto aquella unión respetuosa, pero fraternal, que entre los dos
+existía.
+
+Aquel muchacho experimentaba un gozo sin límites al ver que el capitán
+permanecía triste e impresionado por la muerte de su madre y no se
+acordaba de montar a caballo ni de borronear versos, siempre dedicados a
+aquella desconocida Enriqueta.
+
+Así transcurrieron algunos meses, y al hallarse en pleno verano, Alvarez
+comenzó a abandonar su triste vida, que le tenía reducido muchas horas
+en su habitación o le lanzaba a solitarios paseos.
+
+Su asistente comenzó a notar que salía de casa con más frecuencia, que
+en determinadas noches se retiraba tarde, y que a pesar de su afición al
+"oficio", que le hacía considerar el uniforme como su vestidura eterna,
+salía a menudo en traje de paisano.
+
+Esto lo consideraba Perico como muy extraño, sin poder explicarse la
+causa y aun aumentaban más sus sospechas las nuevas amistades que su amo
+parecía haber contraído.
+
+Señores de aspecto elegante venían a aquella humilde casa de huéspedes
+para visitar al capitán, y algunas veces permanecían encerrados con él
+algunas horas hablando muy quedo.
+
+Alvarez pasaba bastantes noches en claro, revisando papeles y
+escribiendo, y cuando Perico, aguijoneado por la curiosidad que en él
+hacía nacer la posibilidad de nuevos amoríos, examinó una mañana los
+documentos que tanto absorbían la atención de su amo, se encontró que
+eran el escalafón general de los jefes y oficiales del ejército, que el
+capitán revisaba con gran minuciosidad, colocando al lado de ciertos
+nombres señales convencionales que eran crucecitas rojas o azules.
+
+Aquello no era cosa de amores, y esta reflexión bastó para que el
+asistente volviera a su antigua e impasible indiferencia, cuidándose en
+adelante de mezclarse en los asuntos de su amo.
+
+A pesar de estos propósitos el muchacho no pudo evitar que le llamase
+profundamente la atención el aire misterioso que tenían algunas veces
+los nuevos amigos de su amo, así como las precauciones que tomaba éste
+al hacer sus salidas en ciertas noches, vistiéndose de un modo que,
+aunque no carecía de naturalidad, desfiguraba algo su persona.
+
+El capitán parecía muy preocupado, pero no con la tristeza de algún
+tiempo antes, sino poseído de agitación febril y como desesperado de no
+poder atender a múltiples y apremiantes ocupaciones.
+
+Algunos días no comía en casa, y después Perico, por conducto de otros
+asistentes, sabía que su señorito iba de francachela honesta con otros
+oficiales de distintos cuerpos de la guarnición, hablando a los postres
+con gran secreto, de cosas que sólo ellos conocían.
+
+El asistente no sentía ninguna alarma, pues a él, fuera de los amoríos
+serios, no le atemorizaba ninguno de los compromisos en que pudiera
+verse su señor.
+
+Sin embargo, una tarde llegó a interesarse seriamente en los asuntos de
+su amo por la forma misteriosa en que éstos fueron revelados. El capitán
+había salido una hora antes y el asistente rondaba la cocina, donde
+fregaba la maritornes gallega, cuyas exuberantes formas se complacía en
+pellizcar, al menor descuido, el tuno de Perico.
+
+Sonó la campanilla de la puerta de la escalera y el asistente fué a
+abrir, queriendo evitar este trabajo a su adorada gallega.
+
+Un hombre del pueblo, un obrero de blanca blusa y rostro curtido de
+rasgos duros, entró en el recibimiento preguntando con aire imperioso:
+
+--¿Está el capitán?
+
+--Salió hace una hora. ¿Qué quiere usted?
+
+--Yo... nada--dijo el obrero después de vacilar un buen rato.
+
+--Puede usted decirme lo que quiera sin miedo, porque yo soy su
+asistente desde hace algunos años.
+
+--Entonces--contestó el hombre después de reflexionar largo rato--, dile
+a tu señorito que esta noche dice misa.
+
+Perico se quedó estupefacto hasta el punto de dudar de lo que tan
+claramente había oído. Hubo un momento en que creyó que aquel hombre era
+un chusco de mal género, y hasta pensó en la conveniencia de darle un
+soberbio coscorrón; pero el aire grave y un tanto majestuoso del obrero,
+al decir tales palabras, le convenció de que se hallaba muy lejos de
+burlarse.
+
+Pero el asistente, por salir de su asombro, buscó instintivamente
+cualquier palabra, y sin darse cuenta de ello preguntó:
+
+--¿Y a qué hora ha de decir misa?
+
+Entonces fué al obrero a quien le tocó mostrar asombro:
+
+--¡A qué hora ha de ser! A la de siempre. Tú dale el recado tal como yo
+lo digo, que al buen entendedor...
+
+Y se fué.
+
+Cuando el capitán volvió a la hora de la comida, su asistente le relató
+todo lo ocurrido con el aire más natural del mundo, como si se tratara
+de cosas que él tuviera olvidadas de puro sabidas.
+
+Su amo le oyó impasible y sin pestañear, no causándole la menor
+impresión el que fuese invitado a decir misa el héroe que tanto se había
+lucido en Castillejos y en el campamento de Tetuán.
+
+--Es una seña convenida, no hay duda--se dijo Perico, a través de cuya
+corteza ruda comenzaba a filtrarse la sospecha de lo que aquel misterio
+significaba.
+
+Cuando su amo salió de casa a las nueve de la noche, el asistente pensó
+en seguirlo para averiguar la verdad que encerraban tantos secretos. Fué
+ésta una idea que rápidamente surgió en su pensamiento y el muchacho la
+puso inmediatamente en práctica sin pararse a reflexionarla.
+
+Al verse en la calle se avergonzó de su arranque y la conciencia pareció
+insultarle por aquella ligereza que afeaba su fidelidad y solicitud de
+algunos años.
+
+¡Espiar a su amo! ¡Quién podía aprobar tan repugnante absurdo! Además, a
+él no le importaban los negocios particulares del capitán, y faltaba
+villanamente a su deber queriendo inmiscuirse en ellos... Pero cuando
+tales reflexiones se hacía, su amo, que se alejaba con apresurado paso,
+iba ya a doblar la esquina de la calle, y él, por instintivo impulso le
+siguió, aunque lamentándose interiormente de ser capaz de semejante
+atentado.
+
+La curiosidad, naciendo repentinamente en él, le dominaba hasta el punto
+de convertirlo en un autómata.
+
+Siguiendo a su amo a bastante distancia, llegó Perico a la plaza de
+Santo Domingo, y entrando el capitán en una de las calles inmediatas
+desapareció en el sucio y mal alumbrado portal de una casa de modesta
+apariencia.
+
+Allí era, sin duda, donde se presenciaba un espectáculo tan raro como
+era que un capitán del ejército español dijese misa.
+
+El asistente quedó en acecho. Lo que había visto no desvanecía el
+misterio y deseaba atrapar algún detalle convincente que diese más luz
+al asunto.
+
+No fué larga su espera. Separados por cortos intervalos de tiempo,
+fueron entrando en el mezquino portal una docena de personas en las
+cuales reconoció Perico a algunos de los señores que con aire tan
+misterioso visitaban a su amo, y a un comandante de otro regimiento,
+que era gran amigo del capitán Alvarez.
+
+Transcurrieron algunos minutos sin que entrara ninguna otra persona, y
+se retiraba ya el asistente de la esquina desde donde espiaba, cuando
+dobló aquélla, tropezando rudamente con él un caballero de mediana
+estatura, moreno y nervioso, que llevaba demasiado encasquetado sobre el
+rostro su sombrero de copa y ceñía su levita con aire algo militar.
+
+El caballero, al tropezar con Perico, le miró rápidamente con brillantes
+ojos en que se notaba cierta expresión de desconfianza, pareció dudar un
+breve momento y después siguió adelante, afectando indiferencia y
+golpeando el suelo con el bastón, hasta que desapareció en el mismo
+portal que los otros.
+
+El asistente se quedó asombrado, pegado a la pared y sin ánimo ni aun
+para respirar. ¡Gran Dios! ¿Se habría equivocado? ¿Sería aquel hombre
+una visión? ¿No existiría entre él y el otro un extraño parecido? Pero
+no; la duda era inútil. Aquellos ojos de arrogante fiereza eran los
+mismos que brillaban bajo los pliegues de la bandera española en la
+jornada de los Castillejos; aquel rostro cetrino, enjuto y de rasgos
+duros y enérgicos, era el del general Prim.
+
+Además, para desvanecer cuantas dudas pudieran ocurrírsele al asistente,
+acudieron a su memoria la revisión del escalafón, las misteriosas
+visitas y, sobre todo, las ideas políticas de su amo, que él sabía
+perfectamente.
+
+Por fin conocía la verdad. El capitán conspiraba, y aquellas reuniones
+eran conciliábulos preparativos de una revolución.
+
+Ya sabía él quién pagaría aquellas misas. El Gobierno.
+
+
+
+
+VII
+
+El que se entrega a la Compañía es su esclavo para siempre.
+
+
+Cuando el conde de Baselga, poco tiempo después de la muerte de don
+Ricardo Avellaneda, se vió esposo de la hija de éste, abandonó París, y
+aprovechando una de las muchas amnistías concedidas por los Gobiernos
+del moderantismo a los emigrados carlistas, fué a establecerse en
+Madrid.
+
+Su esposa, la dulce María, que en su juventud tanto había soñado con
+España, la patria de sus padres, ansiaba vivir en aquel país, escenario
+obligado de todas las relaciones poéticas y románticas que tanto la
+habían entusiasmado en su adolescencia.
+
+En cuanto al conde de Baselga, no sentía menos interés por ir a vivir en
+la capital española. Experimentaba ese amor dominante y casi loco que
+sienten los emigrados por la patria a la cual no pueden volver, y a esta
+pasión se unía el deseo egoísta y soberbio de aparecer tras un largo
+eclipse en aquella ciudad, teatro de sus primeras aventuras, no pobre,
+envejecido y desilusionado, como la mayor parte de los que con él habían
+hecho la campaña carlista, sino opulento, feliz y satisfecho con la
+fortuna, hada malévola que en uno de sus caprichos le había hecho dueño
+de una respetable cantidad de millones, y de una mujer que, a pesar de
+su hermosura y de que podía ser su hija, le amaba con un amor tranquilo
+y desprovisto de violentas emociones, pero tenaz e inquebrantable.
+
+Los condes de Baselga fueron por mucho tiempo la pareja mimada de la
+alta sociedad, los árbitros de la moda, los que imponían la ley en
+materias de buen gusto y marchaban a la cabeza de ese tropel de gentes
+distinguidas cuya única ocupación consiste en sostener el legendario
+esplendor de generaciones que pasaron y encontrar el medio más elegante
+de arrojar su dinero por la ventana.
+
+Lo que hacía recaer con más insistencia la atención del mundo elegante
+sobre los condes de Baselga era el mutuo cariño que se profesaban, aquel
+amor tranquilo y sin límites que, por preocupaciones sociales, querían
+ocultar en público encubriéndolo bajo esa indiferencia galante que en la
+sociedad dorada es signo de buen tono, pero que, a pesar de esto,
+asomaba siempre a la superficie.
+
+Al poco tiempo de haber hecho ambos su aparición en el mundo elegante de
+Madrid con todo el esplendor que da una colosal fortuna y una felicidad
+que no permite preocuparse de economías, María vióse envuelta en una
+agradable atmósfera de adoración galante. Los Baselga de aquella época,
+oficialillos de Cuerpos distinguidos o elegantes, preocupados con el
+último figurín de París o Londres, sintiéronse subyugados por aquella
+nueva belleza tan distinta por su dulzura, su bondad y su elegante
+sencillez, de las hermosuras de la corte, encerrando bajo sus magníficos
+trajes y su capa de colorete todas las asquerosidades de un burdel y las
+desvergüenzas irritantes de una verdulera.
+
+Aquella belleza que surgía pura y sencilla de una existencia hasta
+entonces retirada y casi claustral, que entraba en el ambiente
+corrompido de la alta sociedad conservando su tenue aureola de una
+castidad soñadora y enamorada, excitó el apetito de todos aquellos
+tenorios, terribles derribadores de puertas abiertas, que realizaban las
+difíciles conquistas de las linajudas damas que, mucho antes de que
+ellos aventurasen la menor declaración, ya tenían el firme propósito de
+entregarse tras una fingida resistencia.
+
+La condesa María recibió a docenas las declaraciones de ardorosa pasión
+dichas en una forma que ella había conocido algunos años antes leyendo
+novelas francesas; no pudo bailar en ninguna de las grandiosas fiestas
+de la aristocracia madrileña sin que al momento le deslizasen en el oído
+vulgares frases de amor dichas con tono melodramático, y se vió obligada
+a no aventurar una simple sonrisa de cortesía, so pena de que fuese
+considerada por sus fatuos adoradores como una promesa de futura
+benevolencia.
+
+María se mostró fuerte, y ni por un solo instante logró turbarle aquella
+seductora atmósfera en que se veía envuelta.
+
+Aunque criada en un mundo aparte y desconociendo las costumbres de la
+sociedad en que ahora vivía, su buen sentido la hacía adivinar el fondo
+de brutalidad existente en aquella idolatría galante, y además, para
+permanecer invulnerable a tales seducciones, capaces de perturbar una
+cabeza ligera, contaba con el amor inmenso que profesaba a su esposo.
+
+María, al lado de esta pasión sólo sentía otra, y era el afán de brillar
+en la sociedad, de gozar los homenajes sin consecuencias, que en los
+salones se tributaban a una mujer hermosa, rica, y que además reúne la
+rara cualidad de ser honrada y no excitar a su paso chistes de mal
+género, ni sonrisas irónicas, mal ocultadas tras los abanicos de plumas
+de oro.
+
+Afable, sonriente, y siempre demostrando una dulzura que la hacía
+altamente simpática, la condesa de Baselga cruzaba el torbellino de
+aquella sociedad, cuya murmuración la respetaba instintivamente,
+olvidando su origen burgués; el bullir del vicio aristocrático, que
+salpicaba a todos, no lograba manchar a aquella joven ingenua e
+inexperta; pero esto era porque en público se mostraba como una estatua,
+fría, inabordable e insensible, guardando toda su ternura para la
+intimidad del hogar, donde se entregaba con el grato abandono de un ser
+feliz y satisfecho, al hombre que había sido su primero y único amor.
+
+Baselga no era menos feliz que su esposa. No se había engañado cuando,
+en las noches de insomnio pasadas en su modesta habitación parisién de
+la calle de los Santos Padres, se preguntaba si estaba realmente
+enamorado de la hija del señor Avellaneda. El conde, a pesar del goce de
+su amor y de la satisfacción de sus sentidos, puramente humanos, se
+sentía dominado por una pasión cada vez más creciente, y que era tan
+ideal y vaga, como la que experimenta un poeta por la mujer a quien
+dedica sus primeros versos. Aquello era amor; y cuando recordaba la
+brutal pasión sentida en otros tiempos ante los incitantes encantos de
+su primera esposa, consideraba su anterior matrimonio como la conjunción
+bestial de un libertino con una prostituta unidos por el vínculo de un
+placer espasmódico, delirante, irritante e insaciable, propio de dos
+fieras en celo.
+
+Al establecerse Baselga en Madrid, vióse obligado a avistarse con un
+antiguo amigo al que no profesaba ya simpatía alguna. Era éste el padre
+Claudio.
+
+Encargado el jesuíta de la administración de los bienes de Fernanda, la
+hija de la baronesa de Carrillo, durante la permanencia de Baselga en
+las filas carlistas y su emigración, el conde vióse precisado a tener
+una entrevista con él para una entrega de cuentas puramente nominales.
+
+Baselga, al llegar de París, se había instalado en un edificio nuevo de
+la calle de Atocha, que compró a buen precio, y quería vender el caserón
+de la calle del Arenal, que procuró no visitar, temiendo que la vista de
+sus habitaciones, y especialmente el gabinete de su primera esposa,
+evocara en su memoria horripilantes recuerdos.
+
+Fernanda acababa de salir del convento donde se había educado, y vivía
+al lado de su madrastra, que por su edad y su carácter consideraba como
+a una hermana a la hija de su esposo.
+
+Cuando Baselga recibió en su despacho la visita del padre Claudio,
+experimentó cierta sorpresa. Por aquel hombre no pasaban los años. Bien
+era verdad que su rostro no tenía la frescura natural de otros tiempos,
+y que su figura gallarda comenzaba a verse desfigurada por una naciente
+obesidad; pero a pesar de esto, el bello sacerdote era el mismo de
+siempre. Afeites de tocador femenil devolvían a su rostro la seductora
+ternura de otros tiempos; su boca, de artístico contorno, sonreía tan
+graciosamente como en otros tiempos; sus ojos seguían manejando con
+igual acierto aquella mirada dulce y afectuosa de hombre superior, que
+se encuentra siempre muy por encima de las miserias mundanales, y su
+ceñidor de seda apretaba con energía el abdomen rebelde, que
+grotescamente aspiraba a atentar contra la gallardía de su cuerpo.
+
+Era aquélla una revocación hecha con arte en la fachada que comenzaba a
+tener grietas, y, gracias a aquel exquisito y artístico cuidado de su
+persona, el padre Claudio permanecía inalterable y consecuente en su
+papel de sacerdote elegante que inflamaba muchos corazones femeniles, y
+que por su frialdad, mil veces puesta a prueba y siempre triunfante,
+daba pábulo a las asquerosas murmuraciones de las damas despechadas, y
+de las cuales no salían bien librados aquel bello Alcibíades con sotana
+y los novicios de la Compañía.
+
+La entrevista comenzó con cierta frialdad. El examen de las cuentas sólo
+duró algunos minutos, y cuando el conde, después de dar las gracias con
+ceremoniosa cortesía, comenzó a indicar lo grato que le sería quedarse
+solo, el jesuíta, con todo el aspecto de una persona herida en sus más
+caras afecciones que por dignidad quiere callar, pero que al fin,
+instintivamente da rienda suelta a sus sentimientos, comenzó a
+lamentarse de la conducta observada por el conde.
+
+Aquello era incalificable para el buen padre Claudio. El conde estaba en
+Madrid establecido hacía ya algunos meses, y no sólo se había cuidado de
+no comunicarle directamente su llegada, sino que ahora, que le llamaba a
+su casa, le recibía con la frialdad altanera que se observa con un
+humilde administrador y hasta le daba a entender sus deseos de que se
+retirase inmediatamente.
+
+--Vamos a ver--decía el jesuíta con conmovido acento--. ¿Qué he hecho yo
+para que se me trate de ese modo? ¿He faltado en alguna ocasión al
+cariño y a la amistad que mil veces le he jurado? ¿Es que he sido
+traidor a su afecto, o es que para merecer su amistad no he hecho
+suficiente con los servicios que le he prestado en circunstancias
+difíciles? Hable usted, por Dios, señor conde, pues yo soy hombre que no
+puede sufrir con resignación antipatías infundadas, y no quiero que me
+odie un amigo al que consideraba como un verdadero hermano. Crea usted
+que su frialdad me mata, y que antes quiero sufrir los más crueles
+tormentos que ver que me trata con despego y sin motivo alguno un hombre
+al que profeso un cariño fraternal.
+
+Y el padre Claudio, al hablar así, estaba realmente conmovedor. Contraía
+su linda boca con un gesto de amargura, adoptaba el humilde aspecto de
+un ser resignado, pero que protesta antes de sucumbir al dolor, y para
+dar más fuerza a sus afirmaciones, se golpeaba suavemente el pecho y
+miraba al cielo con ademán trágico.
+
+Baselga no se conmovió con estas demostraciones. ¡A él con tales maulas!
+Estaba muy equivocado el jesuíta si creía que era aún el muchacho
+crédulo y sencillo de otros tiempos, que se dejaba manejar como un
+imbécil. El había aprendido mucho; si, señor, los sucesos de su vida y,
+especialmente, los que precedieron a su segundo casamiento y que, por lo
+extraordinarios, eran dignos de figurar en una novela, le habían abierto
+los ojos y enseñado quién era la Compañía de Jesús: una vasta asociación
+de canallas que bien podían ponerlos donde hubiese, con la seguridad de
+que sabrían con habilidad llenarse los bolsillos como si no hiciesen
+nada; una banda de ladrones que se introducían bajo las más traidoras
+formas en el seno de las familias, y durante muchos años estaban
+preparando un golpe de mano contra la fortuna y la felicidad ajena, con
+una paciencia y una astucia que les envidiaría el más terrible bandido.
+
+El conde, al hablar de este modo, se enardecía, golpeaba la mesa con
+furiosos puñetazos y miraba al jesuíta de tal modo que parecía querer
+devorarlo con los ojos. La justa indignación producida por la diabólica
+intriga de París, estallaba ahora con fuerza, después de haber estado
+reprimida durante algunos meses.
+
+El jesuíta, no encontrando entre aquel torbellino de acaloradas palabras
+y agrias acusaciones un momento propicio para introducir en la indigna
+arenga algunas excusas, limitábase a mirar al techo con el ademán del
+que pone a alguien por testigo de su calumniada inocencia.
+
+Pero el conde se mostraba implacable. Lo había dicho y lo repetía; no
+quería conservar ninguna relación con la Compañía de Jesús, sociedad que
+contaba con seres tan infames como el señor García y el padre Fabián
+Renard, y como nadie era dueño absoluto de su voluntad, él podía escoger
+en adelante sus amigos y deseaba no volver a cruzar la palabra con el
+padre Claudio ni con ningún otro individuo de la Orden.
+
+Todo tiene su término, hasta la más tempestuosa indignación de un hombre
+enérgico y de carácter un tanto rudo; así es que llegó un instante en
+que el conde calló, y entonces el hermoso jesuíta inició la ardua tarea
+de sincerarse.
+
+El no comprendía cómo un hombre tan religioso y de sanas ideas, como lo
+era el conde de Baselga, decía aquellos improperios contra los
+representantes de Dios, que son los hijos de San Ignacio de Loyola.
+¿Acaso la corrupción liberal de Francia le había contaminado hasta el
+punto de convertirlo en uno de aquellos miserables pecadores que negaban
+autoridad al Papa y abominaban de la santa Compañía de Jesús? ¿Es que se
+había hecho masón?
+
+Y el dulce padre Claudio, al hablar de libertad y masonería, hacía
+gestos de sagrado horror y pronunciaba tales palabras con la timidez
+ruborosa de una dama remilgada que muy contra su voluntad tiene que
+hablar de cosas repugnantes.
+
+El conde se impacientó. El no era nada de aquello, ni le importaba
+tampoco al padre Claudio el saberlo, y si se mostraba tan indignado
+contra la Compañía, era porque ésta, valiéndose de intrigas miserables,
+había querido encerrar a su esposa en un convento de París y se había
+opuesto a sus amores, todo con el propósito de robar a María la fortuna
+que había heredado de su madre.
+
+Al llegar a este punto se trocaron los papeles, y el padre Claudio
+estuvo sublime mostrándose poseído de una santa indignación, que casi le
+hacía semejante a aquellos mártires del primitivo cristianismo, que se
+enfurecían ante las blasfemias de los gentiles.
+
+--¡Cómo!...--exclamó con gran calor--. ¿Sabe usted lo que dice? ¡La
+santa Compañía de Jesús mezclándose en asuntos pecuniarios y perturbando
+las familias con el afán de robar como usted dice! Eso es un absurdo,
+señor conde. Usted está perturbado por causas que yo ignoro, y hace
+recaer sobre una santa institución crímenes que nunca ha cometido ni
+cometerá. ¿Dónde ha leído usted que la Compañía se mezcle en asuntos
+como los que usted indica? ¿No sabe usted que nuestra Orden es pobre, y
+que nosotros apenas si con los donativos de nuestros buenos amigos
+podemos atender a sus múltiples necesidades y a las vastas y
+civilizadoras empresas que ha acometido, todo para la mayor gloria de
+Dios y el triunfo de la religión?
+
+Y el padre Claudio, como si la indignación le sofocase, exhalaba con
+furia interminables "¡ah!" y "¡oh!" y se llevaba las manos, con ademán
+trágico, a los ricitos que orlaban su frente.
+
+El bien reconocía que el conde tenía suficientes motivos para quejarse,
+pues no era un secreto para él lo que había ocurrido en París a la
+muerte del señor Avellaneda. Conocía todas las miserables intrigas del
+señor García y del vicario general de la Compañía en Francia, y las
+deploraba con toda su alma, mostrándose muy indignado por tan criminal
+conducta. ¿Pero era justo que se hiciese responsable a la Compañía de
+los crímenes de dos de sus individuos? ¿Hay en el mundo alguna
+institución, por santa que sea, que esté exenta del peligro de cobijar a
+miserables que urdan crímenes a su sombra?
+
+El jesuíta hablaba con cierta fogosidad; su calma habitual había
+desaparecido, y estaba hasta elocuente al anatematizar a los que
+deshonraban a la Compañía con sus planes ambiciosos inspirados en un
+egoísmo infame.
+
+--No, señor conde. La Compañía no es responsable de las faltas de esos
+dos desgraciados, y es una injusticia el querer arrojar sobre ella la
+menor sombra de culpabilidad. La prueba de la inocencia de nuestra Orden
+está en la actividad que ha demostrado para castigar a los culpables.
+
+Y al llegar a este punto, el padre Claudio rayó a grande altura oratoria
+reseñando el castigo sufrido por ambos miserables. Del señor García no
+había que hablar. Semejante a Judas, atormentado en su conciencia por el
+crimen frustrado, habíase arrojado al Sena, muriendo envuelto en el
+nauseabundo fango del gran río.
+
+Con el padre Fabián Renard el castigo había sido ejemplar. El general de
+la Orden lo había despojado de la Dirección de la Compañía en Francia, y
+ahora su susceptibilidad y su exagerado amor propio, sufrían un tormento
+tan terrible como era verse recluído en una de las casas más miserables
+de la Orden, desempeñando los oficios más denigrantes y penosos y
+sirviendo de criado a los más humildes novicios. De este modo castigaba
+la Compañía a los que la deshonraban intentando apoderarse de lo ajeno a
+nombre de una asociación religiosa cuyos individuos habían hecho voto de
+pobreza. ¿Había, pues, un motivo serio para injuriarla declarándola la
+guerra?
+
+El padre Claudio mentía como un miserable al decir esto, pero sus
+notables facultades de actor daban un colorido de veracidad a aquellas
+cínicas imposturas. El hermoso jesuíta conocía perfectamente la
+verdadera causa del suicidio del señor García, y mejor aún el motivo por
+qué había sido tan cruelmente castigado su compañero el padre Renard. No
+era la codicia de éste la causa de su castigo, sino la torpeza que había
+demostrado al querer apoderarse de los quince millones de francos de
+María Avellaneda. El general de la Compañía no podía perdonarle el
+escándalo que había producido poniendo en evidencia los pérfidos
+trabajos del jesuitismo y dando motivos para que la prensa republicana
+de Francia atacase a la Orden y el Gobierno la dirigiese terribles
+amenazas.
+
+Pero el padre Claudio sabía mentir, y ni por un momento perdió su
+serenidad de hombre veraz que relata un suceso que conoce perfectamente.
+
+A pesar de esto el conde no se mostraba convencido. Tenía motivos
+sobrados para no creer que la Compañía era ajena a aquellas miserables
+intrigas, y estaba convencido de que el padre Claudio también había
+tenido su parte en la conspiración contra la fortuna de su esposa.
+Porque si no, ¿de qué modo estaba en poder del padre Renard aquel
+documento comprometedor que el conde había firmado declarándose asesino
+de su primera esposa? ¿Cómo podía saber tan perfectamente el jefe del
+jesuitismo en Francia un suceso del que sólo tenían conocimiento él y el
+padre Claudio?
+
+Esto lo dijo Baselga a su antiguo amigo el jesuíta, convencido de que
+con tales palabras iba a anonadarlo; pero el padre Claudio, en vez de
+confundirse con aquella acusación dirigida a su amistad, mostró una
+ingenua extrañeza, exclamando:
+
+--¡Cómo es eso! ¿El padre Renard conocía ese documento de que habláis, y
+que yo me hubiese guardado mucho de recordar a usted? Parece imposible;
+y le aseguro que ni yo ni el general de la Orden sabíamos que nuestro
+indigno hermano se hubiese valido de tal medio. ¿Me cree usted capaz de
+haber ayudado al padre Renard en sus infames tramas, prestándole un
+documento que hace ya muchos años no obra en mi poder?
+
+Y el astuto jesuíta, mostrando siempre gran extrañeza, comenzó a hacer
+conjeturas acerca del medio de que se había valido su correligionario de
+Francia para adquirir tal documento. Lo primero fué asegurar a Baselga
+la imposibilidad de que la comprometedora declaración suscripta por él
+hubiese estado en manos del padre Fabián.
+
+Dicho papel sólo había estado algunos días en poder del padre Claudio,
+el cual, cumpliendo lo preceptuado en los estatutos secretos de la
+Orden, lo había enviado al gran archivo de Roma, de donde únicamente el
+general podía sacarlo. Era, pues, un absurdo creer que el padre Renard,
+al amenazar a Baselga, poseía tal papel, e indudablemente, si conocía su
+existencia y contenido, sería por la infidelidad de algún secretario del
+general, cuyas revelaciones le habrían servido para sus ambiciosos
+planes.
+
+El padre Claudio sabía que forjaba una novela pues aguzando su memoria
+podía aún recordar la fecha en que había remitido a su cofrade de París
+el tal documento junto con los informes secretos de la vida de Baselga,
+pero esto no le impedía mentir con gran serenidad y con un aspecto de
+beatífica honradez.
+
+Los argumentos que empleaba para sincerarse no podían ser más
+convincentes. ¿Qué interés tenía él para intervenir en los asuntos de la
+familia Avellaneda? ¿Podía él conocer desde Madrid la existencia de una
+familia española en lo más apartado del barrio parisién de San Sulpicio?
+¿No era un crimen que aquel infame Renard, no contento con deshonrar a
+la Compañía, lo comprometiese a él abusando de su nombre para hacerle
+odioso a un buen amigo?
+
+El hermoso jesuíta estaba sublime, poseído de aquella santa indignación.
+Sí; él lo juraba por Dios, que le veía desde el cielo, y que le
+castigaría si mentía; nunca había sostenido con el padre Fabián otras
+relaciones que las puramente indispensables, atendidos sus respectivos
+cargos, y la primera vez que había tenido noticia de la existencia de la
+familia Avellaneda y su fortuna, fué al saber el segundo casamiento de
+Baselga y el castigo que el general de la Compañía había hecho sufrir al
+vicario general de Francia.
+
+El sacerdote mentía, blasfemaba y era perjuro al hacer tales
+afirmaciones, pero esto resultaban muy ligeros sacrificios para un
+jesuíta empeñado en reconquistar la confianza de un hombre que podía
+servirle de mucho para ciertos planes todavía acariciados con fruición
+en la mente del padre Claudio.
+
+A pesar de las calurosas explicaciones de éste, Baselga no se mostraba
+convencido.
+
+Esas intrigas de París le habían hecho adivinar en toda su extensión lo
+que era la Orden, y desconfiaba de todo jesuíta, y especialmente del
+padre Claudio, cuya astucia y doblez le eran conocidas.
+
+Pero la conversación había entrado en terreno muy resbaladizo. El
+jesuíta, que poco antes mostraba escrúpulos en hablar de aquel maldito
+documento, trataba ahora de él con marcada predilección y sonreía con
+aquella sonrisa que era signo de mal agüero para todos los que le
+conocían bien.
+
+Sus ojos estaban animados de extraño fuego, y en ciertos instantes
+parecían los de un ave de rapiña contemplando a la víctima que tiene
+bajo sus garras.
+
+Aquello era un amenaza en toda regla, que el conde no tardó en
+comprender.
+
+El comprometedor documento, a juzgar por las palabras del jesuíta,
+estaba en los archivos de Roma; pero fuese esto verdad o no, lo cierto
+es que a cualquier hora podía tenerlo el padre Claudio en su poder y
+hacerlo valer contra él.
+
+Baselga comprendió los deseos del padre Claudio que, después de amenazar
+mudamente, manifestaba con humildad el inmenso pesar que le producían
+las sospechas del conde y su deseo de seguir siendo su mejor amigo.
+
+Había que conjurar el peligro, y Baselga se decidió a aparentar que
+creía en la inocencia del padre Claudio y de la Orden. Todas las razones
+del jesuíta las aceptó como verdaderas, y la amistad se restableció
+entre los dos hombres.
+
+El final de la conferencia fué muy afectuoso, y Baselga hasta se mostró
+arrepentido de haber puesto en duda la virtud de la Compañía, haciendo
+caso al padre Claudio, que anatematizaba a los infames como el padre
+Renard, que con sus delitos daban pretexto a la canalla de escritores
+liberales para atacar a la Orden.
+
+El hermoso jesuíta fué desde aquel día el verdadero dueño de la casa, y
+reinó dulcemente sobre la voluntad de Baselga, que se dejaba dominar por
+la fuerza únicamente, pues había va perdido su antigua fe.
+
+Ahora comprendía el conde la verdad de muchas acusaciones que se
+dirigían contra la Compañía. El que una vez caía en las garras del negro
+monstruo, era su esclavo para siempre.
+
+
+
+
+VIII
+
+Doña Fernanda.
+
+
+Quien menos supeditada estaba en la casa del conde de Baselga a la
+voluntad del padre Claudio era María Avellaneda.
+
+No sentía ésta ninguna preocupación directa contra el hermoso jesuíta,
+pero sus gracias hacían poca mella en su ánimo, y además, recordaba
+siempre que le veía a su antiguo preceptor el señor García, de triste
+memoria.
+
+No por esto trataba al jesuíta con despego. Bastábale conocer el gran
+ascendiente que éste tenía sobre su esposo para que le mostrase gran
+consideración; pero el padre Claudio comprendió pronto que sus
+relaciones con aquella mujer enfermiza y algo soñadora no pasarían de
+una respetuosa pero fría simpatía.
+
+La intimidad verdadera teníala el padre Claudio con Fernanda, la hija
+del conde de Baselga y Pepita Carrillo.
+
+Esta había crecido en el fondo de un convento, alejada de su padre y sin
+otro cariño que el afecto mercenario que las monjas dispensaban a todas
+sus educandas ricas o de noble familia.
+
+El padre Claudio era el único hombre que ella había tratado en el
+convento, y en él depositó todos sus afectos.
+
+Cuando, poseída del fuego de la pubertad, salió del convento para ir a
+habitar la casa de su padre, Fernanda adoraba al jesuíta, pues
+encontraba en él una doble personalidad que le encantaba. Como muchacha
+gazmoña y devota, conmovíase ante el sacerdote elocuente, benévolo y de
+pegajosa dulzura, y como hija de una pasión brutal y heredera de una
+complexión siempre hambrienta de carne viril, estremecíase de la cabeza
+a los pies en presencia de aquel hombre hermoso y elegante que unía
+todas las graciosas seducciones femeninas a un cuerpo membrudo y de
+artísticas líneas, semejante a la estatua de un atleta griego.
+
+Cuando Fernanda, acompañada de su madrastra, entró de lleno en la vida
+elegante, tan agitada, y seductora, se olvidó fácilmente de todas sus
+preocupaciones, hijas de la educación adquirida en el convento.
+
+El esplendor de aquella sociedad dorada, borró de su memoria todos los
+consejos de sus maestras; aquellas interminables arengas sobre la maldad
+del mundo y sus peligros.
+
+Fernanda comenzó como todas las jóvenes. En abierta competencia con sus
+amigas íntimas en punto a elegancia y distinción, sintió pronto los
+celos que produce una rivalidad declarada y aspiró a ser una deidad de
+la moda que reinase despóticamente en los salones.
+
+Por desgracia para Fernanda, su fealdad era notoria, y su carácter
+altanero, caprichoso, maligno e irascible, no era el más a propósito
+para atraerse adoradores.
+
+Llevaba en su rostro el feo sello de raza, aquella maldita nariz
+borbónica, enorme, picuda y como colgante que desfiguraba todas sus
+facciones, y aunque su cuerpo era gallardo y de hermosas líneas, estaba
+afeado por cierta rigidez majestuosa, impropia de una joven y que no
+conseguía corregir una fingida ligereza.
+
+Al poco tiempo de ser una de las figuras obligadas de toda fiesta
+palaciega o "soirée" de familia noble, Fernanda experimentaba la
+apremiante necesidad de tener un hombre enamorado más o menos
+ingenuamente y exhibirlo en los salones con igual complacencia que si se
+tratase de una joya o de un vestido de última moda.
+
+Casi todas sus amigas tenían un novio, un adorador reconocido por toda
+la alta sociedad, y ella no había de ser una excepción, viéndose privada
+de esto que al mismo tiempo era para Fernanda un adorno de buen gusto y
+una imprescindible necesidad.
+
+La baronesa de Carrillo era digna hija de sus padres. La insaciable
+lujuria del rey difunto y la caprichosa coquetería de Pepita Carrillo se
+hermanaban en Fernanda, que sentía hambre de hombre con una furia
+terrible.
+
+Deseosa de conocer de cerca el cuerpo viril, cuyo punzante perfume la
+enloquecía hasta causarle vértigos, Fernanda apelaba a todos los medios
+para lograr un hombre, máquina placentera con la que soñaba todas las
+noches en sus carnales y viciosos delirios. Más de dos años pasó
+buscando el ser que ansiaba, anhelando sentir en su organismo el deseado
+rocío de la vida, y todas sus esperanzas resultaron frustradas.
+
+La libertad elegante y despreocupada que reina en la alta sociedad,
+prestábale ocasiones favorables para ensimismarse en el ánimo de los
+hombres de un modo descocado, pero no logró nunca realizar sus deseos.
+
+Era fea; pertenecía a una elevada familia, lo que hacía peligrosa toda
+clase de relaciones que no tuviesen por epílogo un desenlace legal, y,
+además, apenas si tenía fortuna, pues la de su madre, la baronesa de
+Carrillo, apenas si pasaba de unos cuarenta mil duros, suma
+insignificante en la alta sociedad, y más si se consideraba como un
+premio de cargar con una mujer fea y poco simpática; y en cuanto a las
+riquezas del conde de Baselga, todos sabían que pertenecía a su segunda
+esposa.
+
+Fernanda era además víctima de una conspiración femenil. Sus amigas, sus
+antiguas compañeras de colegio, ofendidas por la altanería de aquella
+muchacha, que conocía su origen bastardo por ciertas murmuraciones
+sorprendidas y se mostraba muy orgullosa por ello, habían hecho públicos
+los infinitos defectos de su carácter, y de aquí que los hombres se
+guardasen de entablar relaciones demasiado íntimas con aquel mascarón de
+proa que tenía un genio de todos los demonios. Además, Fernanda tenía en
+sí causas que la hacían espantar, sin saberlo, a cuantos iniciaban el
+menor avance. Su carácter lo transparentaba su rostro, y hasta cuando
+sonreía, queriendo fingir la expresión más graciosa, benévola y atenta,
+su sonrisa se convertía en una mueca altanera y fría, propia de un
+poderoso que se digna atender a sus inferiores.
+
+En vano era, pues, que Fernanda recurriese hasta a los más extremos
+medios para cazar al hombre deseado. Conociendo que su rostro era feo,
+aunque no tanto como en la realidad, apeló a una exhibición incitante, y
+para mostrar su busto terso y de contornos esculturales, exageró su
+escote un poco más aún de lo que permitían las libres costumbres
+aristocráticas, y en la conversación fué despreocupada como una vieja
+cortesana, exagerando los apretones de manos expresivos y buscando
+ocasiones en el baile para rozarse de aquel modo escandaloso que
+inflamaba su sangre y exacerbaba su hambre de virilidad.
+
+Pero todo era en vano y parecía que conforme avanzaba en su conducta
+insinuante y despreocupada, los hombres se alejaban de ella temiendo una
+conquista que tan fácil se presentaba.
+
+Fernanda desesperábase, y cuando asistía a las fiestas de Palacio miraba
+con envidia y con odio a aquella joven soberana, de la que sabía era
+hermana y que como ella obedecía a los impulsos de instintos
+hereditarios e insaciables. Ella era feliz, ella podía apagar el eterno
+fuego que caldeaba su sangre, y Fernanda miraba con envidia la brillante
+servidumbre palaciega, los generales jóvenes, de figura caballeresca y
+marcial galantería, los oficiales lindos, rizados y perfumados, haciendo
+bailar la espada pendiente de una cintura oprimida por el corsé, y los
+mocetones de la Escuadra real, musculosos, incitantes, con su perfume
+brutal e hinchado su poderoso pecho bajo la maciza coraza de plata. Era
+aquello un completo serrallo con un sin fin de odaliscas machos,
+deslumbrantes con sus vistosos uniformes, sus galones, sus plumas y sus
+brillantes condecoraciones.
+
+La baronesita llegaba a convencerse de que no había Providencia ni Dios,
+ni nada justo en el mundo, al ver la hartura de su hermana ilegítima y
+la necesidad delirante en que ella vivía, e igual al pordiosero que,
+haraposo, hambriento y aterido, al ver pasar en una noche de invierno en
+el fondo de su caliente carruaje al satisfecho potentado, maldice la
+suerte injusta, Fernanda juraba contra el destino que en materias de
+amor daba a unas tanto y a otras tan poco.
+
+Llegó un instante en que la joven baronesa hubo de decidirse a cambiar
+de vida y pensar lo que debía hacer.
+
+Tenía ya veintiséis años; esa frescura de la juventud que alivia tanto
+el mal aspecto de las feas, comenzaba a marchitarse y llegaban a sus
+oídos las murmuraciones poco decentes que había excitado su conducta
+incitante y que amenazaban crearle una fama tan escandalosa como
+ridícula.
+
+Había que retirarse a tiempo para conservar respetabilidad; era preciso
+dar un adiós a aquella sociedad tan seductora, pero en la cual sólo
+había encontrado decepciones y desaires.
+
+Fernanda, repasando su memoria, hizo un examen de cuanto le había
+ocurrido en seis años de vida elegante. Había rodado por todos los
+salones de Madrid, exhibiéndose como carne en venta; había aguzado su
+ingenio para encontrar nuevos medios de excitar la pasión hombruna por
+medio de la vista, se había ofrecido como víctima voluntaria a cuantos
+encontraba al paso, sin reparar al fin en edades ni en prendas físicas,
+y a cambio de tantos afanes y tantas condescendencias sólo había
+conseguido algunos apretones de mano exageradamente expresivos de algún
+guasón que se gozaba de hacerla concebir absurdas esperanzas, conociendo
+su flaco; o palabras sobradamente libres, chistes indecentes arrojados a
+su oído en el torbellino del baile y capaces de ruborizar a la más
+degradada meretriz, pero que a ella le producían despecho, porque el
+hombre que los profería se quedaba siempre a la mitad del camino, no
+queriendo consumar la conquista iniciada.
+
+Había, pues, que retirarse con la amarga convicción de que entre aquella
+juventud de irreprochable frac y vistoso uniforme, tropel de cabezas de
+chorlito que danzaban como peonzas y al hablar recordaban los
+protagonistas de las fábulas de Esopo, no encontraría el hombre que
+tanto deseaba.
+
+No se alejaría de aquella sociedad cuyas seducciones le encantaban, pero
+en adelante desempeñaría un papel más airoso que el de solterona fogosa
+y despreciada.
+
+Se acordó del padre Claudio, aquel bello ideal con sotana, cuya voz la
+conmovía como música deliciosa, y que exhalaba perfumes que la producían
+escalofríos de placer. En él encontraría al hombre deseado, el encanto
+viril con el aditamento de gracias femeniles que despertaría en su
+memoria aquellos desvaríos de su época de colegiala con seres simpáticos
+del mismo sexo.
+
+Fernanda, decidida a dar término a su vida de mujer elegante, sólo
+buscaba una ocasión oportuna para retirarse. Tenía demasiado orgullo
+para huir de su antiguo campo de batalla con aire de derrotada, y su
+altanería conmovíase profundamente al pensar que su salida del gran
+mundo fuese saludada con una carcajada irónica por sus antiguas
+compañeras, que, más hermosas o afortunadas, estaban ya casadas con
+hombres envidiables, o satisfacían su orgullo haciendo alarde de las
+pasiones que habían sabido inspirar.
+
+Lo que ella deseaba era eclipsarse momentáneamente, caer en el pozo del
+olvido, para surgir inmediatamente con una forma distinta; algo
+semejante a la salida de los actores que desaparecen tras un bastidor y
+a los pocos minutos vuelven a salir por otro con diverso traje y
+aspecto.
+
+La ocasión que buscaba la baronesa no tardó en llegar. Su madrastra,
+aquella joven sencilla y dulce a la que ella trataba con despego e
+instintiva indiferencia, murió al dar a luz su segundo hijo.
+
+Fernanda no sintió gran cosa su muerte. Le inspiraba repugnancia aquella
+mujer tan sencilla y, naturalmente, casta; pero esto no impidió que en
+público mostrase el mayor desconsuelo y que aprovechase la ocasión para
+tocar retirada. Las brillantes reuniones que se verificaban en su casa
+quedaron suspendidas y Fernanda abandonó la vida elegante, en la cual
+sólo había encontrado derrotas, y efectuó la transformación imaginada
+haciéndose beata.
+
+Todo en su casa le arrastró a la devoción. El conde, impresionado por la
+muerte de su esposa, cayó primeramente en un estupor que le hacía
+semejante a un imbécil, y después se hizo religioso hasta la monomanía,
+llegando a pensar en abandonar su familia y hacerse sacerdote.
+
+El padre Claudio, con sus exhortaciones y sus ejemplos, parecía
+empujarle a perseverar en tales aficiones y le recomendaba la continua
+lectura de "La Imitación de Cristo", la desconsoladora obra de Kempis,
+que le hacía odiar la vida y mirar el anulamiento eterno como la más
+suprema felicidad.
+
+El antiguo calavera pasaba días enteros encerrado en su habitación, y
+cuando no permanecía inmóvil con el aspecto de un hombre que no piensa
+en nada, se entregaba a interminables rezos por el alma de su esposa. La
+imagen de la muerte no se apartaba un instante de su pensamiento, y él,
+que hasta entonces sólo había pensado en vivir, se estremecía
+imaginándose todas las miserables podredumbres de la tumba.
+
+Fernanda, animada por el ejemplo de su padre, se entregó por completo a
+la devoción.
+
+Los años pasados en aquella existencia frívola y elegante, que la
+arrastraba por los salones siempre en busca de un hombre, la habían
+hecho olvidar un tanto al padre Claudio, aquel sacerdote elegante y
+perfumado que, despojado de la sotana, realizaba el ideal que Fernanda
+se había forjado, agitada por la pasión. Al volver nuevamente a sus
+aficiones religiosas, su antigua amistad con el hermoso jesuíta se
+reanimó, y Fernanda volvió a ser la entusiasta admiradora del agradable
+sacerdote, lamentándose de haberle tratado antes con frialdad.
+
+Desde entonces la joven baronesa de Carrillo hizo la vida que le indicó
+su director espiritual, convirtiéndose al poco tiempo en la beata
+elegante más recomendada en toda la sociedad.
+
+Esta fama de virtud austera y de entusiasmo religioso no era para
+agradar a una mujer todavía joven; pero a pesar de esto, Fernanda se
+mostraba muy satisfecha de ella. Ya que no se habían cumplido sus deseos
+de ser una mujer de moda, amada por todos y capaz de imponer sus
+caprichos elegantes a la sociedad que la rodeaba, siempre era para ella
+una gran satisfacción dar la norma a las damas aristocráticas en
+materias de devoción, y ser por derecho propio la directora indiscutible
+en todas las obras pías que emprendían las damas nobiliarias, dechados
+de virtud que, como su reina y señora, se arrepentían de sus pecados y
+hacían penitencia tomando queridos feos y canallescos.
+
+El padre Claudio, con ojo certero, había adivinado las condiciones que
+poseía Fernanda y lo útil que podría ser a la Compañía.
+
+Fea, irritada contra la sociedad que creía había sido injusta con ella,
+ambiciosa por temperamento e intrigante por educación, Fernanda prometía
+ser un hábil instrumento en manos de la Orden jesuíta, y de ahí que el
+padre Claudio la prestara todo su apoyo, a más de que en su interior
+acariciaba la continuación de cierto plan, para el cual era muy preciso
+el auxilio que pudiera prestar la joven beata.
+
+Fernanda se abrió paso en la alta sociedad, recibió homenajes, envejeció
+voluntariamente afectando un aspecto austero, y, siendo joven, se unió
+al grupo de las señoras respetables. Fué considerada como un modelo de
+virtud y abnegación, y los mismos hombres que poco antes huían de ella
+cuando bailaba buscando un amante, iban ahora a cumplimentarle con
+respeto, pues esto daba cierto aire de distinción, y hasta en algunas
+ocasiones servía de mucho. A Fernanda la temían más aún que la
+respetaban, porque no era un secreto para nadie el poderoso brazo
+jesuítico que la movía en todos sus trabajos.
+
+Numerosas asociaciones creadas con el objeto aparente de hacer bien a
+las clases proletarias, pero en realidad, para que todas las mujeres de
+elevada estirpe estuvieran en masa compacta bajo la oculta dirección de
+la Compañía, fueron creadas en poco tiempo por aquella ambiciosa joven,
+poseída ahora de tanto afán de gloria como un joven poeta, y a la hija
+mayor del conde de Baselga se la vió mucho tiempo vestida de negro, con
+el limosnero al puño y fajos de papeles bajo el brazo, agitarse
+apresurada por cumplir las numerosas misiones que ella misma se había
+impuesto: presidir juntas de cofradía, fundar asociaciones nuevas,
+organizar fiestas benéficas y ser, en una palabra, la actividad
+directora de aquella gran máquina devota, cuyas ruedas se encargaban de
+engrasar la Compañía apenas notaba el menor entorpecimiento.
+
+No por esto en el organismo de Fernanda desaparecía aquella irresistible
+inclinación al hermoso padre Claudio. Conocía la baronesa la esquivez
+que mostraba el jesuíta, apenas una dama aristocrática atentaba contra
+su voto de castidad; pero el amor que profesaba a su ídolo no le
+permitía creer las murmuraciones que circulaban sobre sus ocultos y
+asquerosos vicios.
+
+Para Fernanda era el padre Claudio un ser eminentemente religioso, que
+se encontraba a todas horas muy por encima del común de los mortales, y
+que sólo podía amar a un alma que como la suya se fundiese en la
+inextinguible pasión de Dios.
+
+De aquí que Fernanda, para conquistar a aquel Apolo ensotanado, y
+buscando un resultado puramente carnal, se fingiera mística hasta la
+exageración, aburriendo a su lindo director espiritual unas veces con
+monjiles escrúpulos y otras con arrebatos teatrales, que pretendían
+demostrar un entusiasmo sin límites por la causa de la religión.
+
+Pero todas las artimañas de la fea devota para alcanzar el hombre
+ansiado salieron completamente fallidas, pues el padre Claudio
+mostrábase insensible, notándose en él cierto enojo y repugnancia,
+apenas la baronesa hacía la más leve insinuación algo subida de color.
+
+Aquel jesuíta era una apreciable persona, un hombre galante mientras se
+trataba de bromear cultamente y sin consecuencias; pero tenía una virtud
+a toda prueba apenas los temperamentos, inflamados por él, intentaban el
+menor avance.
+
+La frialdad del padre Claudio hizo renacer en la memoria de la baronesa
+todas las abominables murmuraciones de que aquél era objeto, las
+monstruosidades viciosas y las condescendencias de los novicios con su
+superior, y aunque el jesuíta tenía sobre su ánimo un poderío que
+difícilmente podía perderse, Fernanda se dió pronto cuenta de que ya no
+le inspiraba tanta veneración como antes.
+
+No por esto dejó de dedicarse con entusiasmo a sus tareas de propaganda
+religiosa y a la organización de sociedades que marchaban como pequeñas
+ruedas de la gran maquinaria jesuítica; era esto su pasión favorita
+después de su insaciable afición al hombre, pero a pesar de todos sus
+deseos de gloria y de su constante ambición por ser citada como modelo
+de damas católicas y fanáticas por la causa del jesuitismo, pronto
+comenzó a notar el padre Claudio que su penitente se mostraba más
+descuidada en sus tareas y desatendía los servicios que él le encargaba.
+
+Algo preocupaba, indudablemente, el ánimo de la baronesa, y pronto supo
+el padre Claudio en qué consistía tal preocupación.
+
+Su penitente estaba próxima a lograr sus deseos. Un hombre desgraciado,
+un pobre diablo, que ponía su gárrula pluma al servicio de la devoción,
+y a quien la baronesa había conocido en una junta de cofradía, la hacía
+el amor atraído, sin duda, por los miles de duros que poseía Fernanda, y
+que eran para el hambriento escritor una inmensa fortuna.
+
+El padre Claudio se puso serio. ¿Convenía a sus planes que la baronesa
+cayera por el amor bajo la dirección de un hombre extraño a la Compañía?
+Seguramente era esto un peligro y había que evitarlo inmediatamente, so
+pena de que sufriesen quebranto en el porvenir ciertos planes que el
+jesuíta acariciaba hacía ya algún tiempo, y de cuya realización dependía
+el hacer una carrera magnífica dentro de la Orden.
+
+El buen padre reflexionó. En su concepto, era un peligro continuo no dar
+a la baronesa lo que exigía su ardiente temperamento, que la arrastraba
+a la prostitución. Si no caía en brazos del escritor bohemio, que ahora
+la solicitaba requiriéndola de amores junto a la pila de agua bendita o
+en un rincón de la sacristía, se entregaría después al primero que la
+solicitase, fuese joven o viejo, con tal que contase con una prepotente
+virilidad.
+
+A la Compañía no le convenía que aquella mujer necesaria, que era su
+genuina representación en el seno de la familia Baselga, se dejase
+dominar por el amor hasta el punto de ser dirigida por un hombre
+extraño, y había, por tanto, que evitar el peligro, ahora que todavía
+era tiempo.
+
+El padre Claudio habló un día a su penitente de las inmensas ocupaciones
+que le producía la dirección de la Orden, y le propuso entregar a otro
+jesuíta la dirección de su conciencia.
+
+A Fernanda, después del fracaso que habían sufrido sus pretensiones
+amorosas sobre el padre Claudio, le era la persona de éste poco menos
+que indiferente, aunque seguía fingiendo la sumisión cariñosa de otros
+tiempos; así es que aceptó sin repugnancia la propuesta.
+
+El hermano jesuíta le habló entonces del padre Felipe González, joven
+sacerdote que no se distinguía en el púlpito, ni tenía buena mano para
+escribir una carta sencilla, ni, por motivos de salud, ocasión para
+dedicarse al estudio, pero que, en cambio, entendía como nadie en
+asuntos mujeriles y era célebre como director de conciencias femeninas.
+
+La presentación de aquel nuevo portento de la Compañía de Jesús, quedó
+acordada entre la baronesa y su director espiritual.
+
+
+
+
+IX
+
+El caballo padre.
+
+
+Pocos días después, Fernanda recibió la visita del padre Claudio y de su
+compañero, cuya presentación le había anunciado.
+
+Estaba la baronesa ocupada en reñir a las sirvientas por una travesura
+de Ricardito, su pequeño hermanastro, que por entonces cumplía tres
+años, y si detenía algunos momentos el chorro de palabras irritadas y
+vibrantes que salía de su boca, era para fijar sus airados ojos en el
+muchacho, que, temeroso, se había escondido en un rincón, y en su
+hermana Enriqueta, que era entonces una preciosa niña de siete años y
+estaba en aquel momento arrodillada y con los brazos en cruz, en castigo
+de cierta fechoría infantil.
+
+La fea baronesa disponía en aquella casa como señora absoluta desde la
+muerte de su madrastra.
+
+Baselga, todavía no repuesto de tan terrible golpe, e influído por la
+mística lectura, pasaba el día entero encerrado en su habitación o
+paseando por los solitarios alrededores de Madrid; los hijos de su
+segundo matrimonio, que eran todo su cariño, estaban momentáneamente
+olvidados, y la que se aprovechaba de todo aquello era Fernanda, a quien
+su padre dejaba hacer, por lo mismo que rehuía hablar con ella,
+odiándola, por conocer perfectamente su infame origen.
+
+La hija de Pepita Carrillo estaba en sus glorias con aquella desdeñosa
+indiferencia. Mandar para poder reñir desahogando su mal humor, era su
+pasión favorita, y por esto se consideraba feliz teniendo bajo la
+tiranía de su irritable carácter a unos cuantos criados y a sus pequeños
+hermanastros, que eran las víctimas de su genio atrabiliario y los que
+sufrían las consecuencias de sus decepciones amorosas.
+
+No por esto odiaba la baronesa a los dos niños. Enriqueta le era casi
+indiferente, a pesar de que cierto disgusto le causaba su graciosa
+hermosura y el gran parecido que tenía con su madre; pero a Ricardito lo
+quería entrañablemente, tal vez porque había sido la causa de la muerte
+de aquélla. Además, pertenecía al sexo masculino, y esto era una gran
+recomendación para alcanzar la simpatía de la baronesa.
+
+Al entrar los dos jesuítas en el salón, las criadas, que aguantaban
+impávidas el chaparrón de injurias de su señora, bajaron la cabeza con
+aire de arrepentidas, y salieron sin esperar la orden de aquélla. Los
+dos niños, contentos de que una visita viniera a librarlos de los
+tormentos impuestos por su hermanastra, aprovecharon la ocasión y
+salieron disparados, sin hacer caso de las llamadas del padre Claudio,
+que quería acariciarlos.
+
+La baronesa, con un movimiento instintivo y propio de su coquetería
+trasnochada, se arregló un poco el peinado, y, después, con aire regio,
+sentóse en un sillón cerca del sofá que ocupaban los dos sacerdotes.
+
+Fernanda tenía esa mirada rápida y sintética propia de las personas
+duchas en el curioseo, y de una sola ojeada se enteró de cómo era de
+pies a cabeza el director espiritual que le proporcionaba el padre
+Claudio.
+
+No parecía mala persona aquel padre Felipe. Era más joven que su
+superior, pues apenas si demostraba tener unos treinta y cinco años. A
+primera vista parecía feo con su corpachón fuerte y membrudo, rematado
+por una cabeza enorme, morena, con el rostro algo picado de viruelas y
+coronado por cabello negro, áspero y algo hirsuto. Dos detalles
+únicamente dulcificaban un tanto aquel rostro de gigante, que con sus
+rasgos grandiosos y sus huellas variolosas, recordaba la cabeza de
+Mirabeau. La boca, de labios frescos y sonrosados, que respiraba cierta
+voluptuosidad, enseñaba al entreabrirse una dentadura fuerte, igual y
+deslumbrante, digna de ser envidiada por una dama, y sus ojos, que
+tenían cierto reflejo dorado, miraban de un modo acariciador, causando
+el mismo efecto que el roce de un terciopelo. Fuera de esto, el jesuíta
+era un Hércules, y aquel cuello congestionado, jadeante y de perfil
+taurino, que escapaba por la abertura de su sotana, iba pregonando el
+inagotable caudal de brutalidades insaciables y de goces sin freno de
+que era capaz un cuerpo como aquél, en que existía un tremendo
+desequilibrio, ahogando completamente la materia la escasa parte
+espiritual que pudiera haber en él.
+
+A Fernanda le gustaba su futuro confesor conforme avanzaba en su examen.
+Se estremecía imaginándose lo que era interiormente el bravo padre
+Felipe; con la mirada ardiente le despojaba de la sotana y le veía en su
+imaginación desnudo como un luchador griego, mostrando la armoniosa
+trabazón de sus poderosos músculos hinchados por la fuerza vital y
+amenazando estallar la piel, y cuando, mareada por tales imágenes,
+fijaba sus ojos en los del jesuíta, sentía correr una dulce caricia por
+todo su cuerpo; algo semejante al estremecimiento del gato cuando siente
+una fina mano a lo largo de su espina dorsal.
+
+Era feo su confesor; pero entre todos los lindos bailarines de la alta
+sociedad no había encontrado un hombre que tan rápida y decisivamente la
+impresionase.
+
+La conversación fué vulgar. Limitóse a una sencilla presentación, a un
+cambio de ligeras confianzas, para que fueran después más fáciles las
+relaciones entre el nuevo director y la penitente, y a la media hora ya
+se levantaban los dos jesuítas, dando por terminada la visita.
+
+La inflamable doña Fernanda ya se mostraba arrepentida de haber sentido
+en otros tiempos una pasión tan fogosa por el padre Claudio.
+
+Comparábalo ahora con el otro jesuíta y encontraba al hermoso superior,
+sobradamente amadamado, a pesar de su hermosura. La ruda musculosidad
+del otro, su continente resuelto, que recordaba a Hércules en su hazaña
+de las cincuenta doncellas, y, sobre todo, aquel punzante olor a hombre
+que se escapaba de su sotana, la causaban gran impresión; era para ella
+como un aperitivo excitante y la hacía mirar con desprecio la figura
+interesante del padre Claudio, rizada y perfumada.
+
+Quedó el padre Felipe dueño de su penitente, que de buena gana lo
+hubiese retenido para comenzar "ipso facto" un examen general de culpas,
+y siguió a su superior, que se dirigía a la casa donde tenía establecido
+su despacho y archivo, que era la misma que en 1825, salvo ligeras
+modificaciones.
+
+Cuando los dos jesuítas entraron en el gran despacho, rodeado de
+estanterías atestadas de carpetas y legajos, estaba el repulsivo
+secretario del padre Claudio ocupado en clasificar papeles como en
+pasados tiempos. El tono macilento que la edad había dado al rostro del
+padre Antonio y las muchas canas que se destacaban en su roja y áspera
+cabeza, era lo único que daba a entender el tiempo que había
+transcurrido. Por lo demás, el despacho presentaba el mismo aspecto que
+en tiempos de la segunda reacción.
+
+El padre Antonio levantó ligeramente la cabeza, pero al ver que su
+superior no le miraba, volvió a enfrascarse en su tarea y a hacer todo
+lo posible para que los dos jesuítas no recordasen su presencia.
+
+El padre Claudio se sentó en su viejo sillón de cuero, y sin dignarse
+ofrecer asiento a su gigantesco subordinado, que le miraba con el
+respetuoso cariño del perro, le preguntó:
+
+--¿Sabe usted para qué le he traído aquí en vez de ir a la casa
+residencia?
+
+--No, reverendo padre.
+
+--Tengo que encargarle una misión de importancia y usted no está muy
+acostumbrado a que la Orden le dispense tal honor.
+
+El padre Felipe hizo un gesto con el que quería significar que él se
+tenía a sí propio por muy poca cosa, y su superior continuó:
+
+--¿Qué le parece a usted la baronesa de Carrillo?
+
+--¡Oh! Una señora muy apreciable.
+
+--¿Y cómo la encuentra usted como mujer?
+
+El padre Felipe vaciló en contestar no comprendiendo bien la pregunta,
+y, al fin, respondió con cierta precipitación:
+
+--Me parece muy amable; pero la encuentro algo fea.
+
+--Perfectamente. Tiene usted buen ojo y por algo le han puesto la fama
+de que goza. ¿Y por qué cree usted que la Orden le ha designado para
+director espiritual de la baronesa?
+
+El padre Felipe levantó los hombros para indicar su ignorancia y el
+superior continuó, siempre con gravedad:
+
+--En nuestra Orden cada uno sirve para una cosa. Así como tenemos
+grandes oradores y hombres de ciencia para deslumbrar a los imbéciles,
+poseemos hombres hábiles que dirigen las familias despóticamente y
+llevan su dinero a las arcas de nuestra Orden, y..., créame usted, éstos
+valen aún más que aquéllos. ¿Cuál es su habilidad, padre Felipe?
+
+El aludido quedó perplejo, y, al fin, dijo, sonriendo estúpidamente y
+con sencilla modestia:
+
+--Reverendo padre; yo no tengo ninguna; soy un inútil, lo confieso.
+
+--En nuestra Orden, querido hermano, no hay nada inútil. Vamos; le
+ayudaré a refrescar la memoria. ¿Por qué tuve yo que intervenir en un
+escándalo que surgió con la presencia de vuestra paternidad en cierto
+convento de monjas de Valladolid? ¿Por qué estuvo vuestra paternidad más
+de un mes en cama a consecuencia de cierta paliza que le administró en
+Sevilla un marido celoso?
+
+El gigantazo se ruborizó como un niño, balbuceando:
+
+--Perdone vuestra reverencia... La carne es flaca y a mí me domina el
+demonio de la voluptuosidad.
+
+--Sea por muchos años; pues de este modo sirve usted a la Orden y todos
+los medios son buenos cuando se trabaja para la mayor gloria de Dios.
+Quedamos, pues, en que tiene usted una habilidad, la de enloquecer a las
+señoras que la Compañía pone bajo su dirección.
+
+El padre Felipe, a pesar del temor casi supersticioso que sentía ante su
+superior, creyó propio del caso el reírse, y prorrumpió en una franca
+carcajada, guiñando los ojos con malicia.
+
+--¡Oh! Lo que es para eso me pinto solo...--dijo con acento de alegre
+convicción.
+
+Pero se calló inmediatamente viendo que el padre Claudio permanecía
+grave e inmóvil y que su secretario, inclinado sobre los papeles, seguía
+presentando el aspecto de un ser petrificado.
+
+--La Compañía--dijo el superior, después de un largo silencio--desea que
+usted no dé el menor disgusto a doña Fernanda, la baronesa de Carrillo.
+Es una buena señora, muy devota de nuestra Orden, y tenemos el deber de
+corresponder a su cariño. Cumpla usted, pues, con su obligación.
+
+--¡Mi obligación! ¿Acaso vuestra reverencia quiere?...
+
+--Quiero que se porte usted del mismo modo que en otras ocasiones, con
+la seguridad de que, tanto nosotros como su nueva penitente, sabremos
+agradecer sus esfuerzos.
+
+--Conforme, reverendo padre--dijo el atlético jesuíta, rascándose el
+cogote como si con esto quisiera dar a entender lo escabroso de aquel
+asunto.
+
+--La baronesa es fea; pero usted, padre Felipe, no es hombre capaz de
+pararse ante tan pequeño obstáculo. Conozco sus aficiones.
+
+--¡Oh! Lo que es por eso, no he de detenerme. Soy animal de buenas
+tragaderas y más si se trata de servir a la Orden.
+
+Esta ingenuidad, que su mismo autor acompañó con brutales carcajadas,
+sí que consiguió hacer sonreir al padre Claudio, y hasta el secretario
+levantó un poco la cabeza con el entrecejo contraído como para contener
+la risa. Aquel garañón ensotanado resultaba gracioso.
+
+El padre Claudio permaneció algunos minutos entregado a la reflexión, y,
+al fin, dijo a su subordinado con cierto entusiasmo:
+
+--Comprenda usted bien lo que la Compañía desea de su única habilidad y
+para qué quiere emplear ésta. Nuestro poder indestructible, que se
+extiende por todo el universo, tiene su principal base en el estudio que
+hacemos del carácter de cada persona que deseamos explotar y los medios
+que ponemos en práctica para halagar sus aficiones. Si se trata de un
+entusiasta por la ciencia, ponemos a su lado a un individuo de la Orden
+versado en toda clase de conocimientos; si de un escritor, le enviamos
+otro que le hable lo mismo de Horacio que de San Agustín y de Voltaire;
+si es una mujer histérica y fanatizada, le damos por director espiritual
+un monomaníaco que la relate con entusiasmo y convicción visiones
+celestes y milagros estupendos; y cuando tropezamos con una baronesa de
+Carrillo, arca de comprimido placer que está esperando la ansiada llave
+para desbordarse, nos valemos de un padre Felipe, ogro insaciable de
+carne femenil, incapaz de distinguir en su ciego apetito, y que lo mismo
+se almuerza una diosa que se cena una Maritornes. "El mundo, comedia
+es", como dijo un poeta; y aquí lo importante es que la Compañía tenga
+siempre preparados buenos actores, capaces de desempeñar con naturalidad
+y perfección los más difíciles papeles. Todos sirven igual a la Orden, y
+tanto mérito como cualquiera de nuestros hermanos que confiesan reinas y
+princesas, tiene usted, padre Felipe, apagando la hidrópica sed de amor
+que siente doña Fernanda. Cumpla usted su misión tan perfectamente como
+yo espero.
+
+El brutal jesuíta quedó como desvanecido por aquellos elogios que le
+disparaba su superior, y después de una larga pausa, preguntó:
+
+--¿De modo que mi misión se reduce, sencillamente, a conquistar a la
+baronesa?
+
+--A satisfacerla, pues su conquista, es cuestión de poca importancia.
+Conozco bien a doña Fernanda, y sé que ella le adelantará la mitad del
+camino.
+
+--La dejaré satisfecha--dijo el jesuitazo, con el mismo orgullo del
+campeón que está muy seguro de sus fuerzas.
+
+--No lo dudo. Hace tiempo que estudio a usted, y me convenzo de que es
+un bárbaro que únicamente sirve para tan inmundas empresas.
+
+El padre Felipe acogió estas palabras con tanta indignación como el
+artista que oyera desacreditar su arte. Profesaba gran respeto a su
+superior; pero esto no impidió que en su rostro se trasluciera cierta
+expresión de desprecio a aquel hombre que llamaba al amor inmundicia, y
+del cual se relataban "sotto voce", en las celdas de los buenos padres,
+algunas historietas poco limpias.
+
+El padre Claudio leyó en el pensamiento de su subordinado.
+
+--Adivino lo que usted piensa--dijo con tono de ira--, y le advierto que
+yo hago lo que me da la gana, sin que pueda pedirme cuentas nadie, a
+excepción del general que está en Roma. Podía castigarle por sus malos
+pensamientos, pero me compadezco de esa inocencia brutal que constituye
+su carácter. Retírese usted, pero antes oiga un consejo. Persevere en
+sus carnales aficiones a la mujer, ya que esto está en su temperamento y
+la Compañía así lo necesita; pero recuerde que su afición a las faldas
+ha de traerle muchos compromisos y tal vez su ruina. La mujer es la
+ruina del hombre, y el que a ella se aficiona pierde la mitad de su
+fuerza. Para servir a la Orden tan bien como yo la sirvo, es preciso
+prescindir del amor de ese ser hermoso, pero lenguaraz, caprichoso y
+débil, que sólo nos acarrea compromisos, y valerse de los hombres aun
+para dar satisfacción al apremiante llamamiento de la naturaleza.
+
+El padre Claudio, después de estas palabras, con las cuales pintaba su
+verdadero carácter, cosa bastante extraña en él, señaló la puerta a su
+subordinado con ademán imperioso, y el padre Felipe salió cabizbajo y
+humilde.
+
+Apenas quedaron solos el Vicario general de España y su secretario, éste
+levantó la cabeza y miró fijamente y sonriendo a su superior.
+
+El padre Antonio había adelantado mucho en su carrera. Su superior
+seguía protegiéndolo, y mostraba tal agradecimiento a éste, que, a pesar
+de ser ya padre profeso, de haber hecho todos los votos y de temer algún
+renombre en la Orden por sus trabajos, lo que le autorizaba a solicitar
+la dirección de la Compañía en una provincia, o el mando de una comisión
+en Ultramar, había pedido con las lágrimas en los ojos al bondadoso
+padre Claudio que le permitiese seguir a su lado desempeñando las
+funciones de secretario, pues no podía alejarse sin profunda pena de
+aquel a quien se lo debía todo.
+
+El padre Antonio mentía, como buen jesuíta, al fingir tanto cariño. El
+padre Claudio le era indiferente, y aun allá en el fondo de su voluntad
+le odiaba de un modo terrible. Lo que él buscaba era no alejarse de
+aquel centro directivo, donde iba empapándose de los misterios de la
+Orden y donde se preparaba a dar el gran salto. Aquel despacho era para
+él un espeso matorral tras el que estaba emboscado para caer
+repentinamente sobre su víctima, que era el padre Claudio. El jesuíta
+había soñado en ocupar un día la dirección de la Orden en España, y
+conspiraba sordamente contra su superior, que no esperaba tal
+infidelidad por parte de su perro de confianza.
+
+--¡Valiente bruto!--dijo el padre Antonio a su superior, con más
+confianza que en pasados tiempos--. De seguro que la baronesa quedará
+contenta del director espiritual que le regalamos.
+
+--Esto y aun más necesita--contestó el hermoso jesuíta, sonriendo
+escépticamente.
+
+--¿Y cómo están los asuntos de aquella casa, reverendo padre?
+
+--La baronesa manda como dueña absoluta, y de aquí que yo considere tan
+preciso ser dueño completo de su voluntad. Ella es afecta a nuestra
+Orden; pero esa inmunda pasión que la domina podría alejarla de
+nosotros, y de aquí la presentación del padre Felipe, que la subyugará
+uniéndola con nuevos lazos a nuestros intereses. Esa baronesa es una
+bestia en el celo. Mira si será fogosa su pasión, que estaba ya muy
+próxima a entenderse con un perdido escritor, del que nosotros nos
+valemos algunas veces, pero que no está por completo a nuestra devoción.
+Afortunadamente he sabido a tiempo el peligro, y lo acabo de evitar con
+el padre Felipe, que se hará el dueño absoluto de la baronesa.
+
+--No está mal la combinación; ese ogro hará cuanto quiera de doña
+Fernanda, y vuestra reverencia maneja a su placer al conde de Baselga.
+Aquella casa es nuestra por completo; ahora sólo falta que podamos
+manejar de igual modo a los dos niños, que son los verdaderos dueños de
+los quince millones.
+
+--Lo seremos, no lo dudes. Bastará con que sepamos apoderarnos de sus
+voluntades.
+
+--Trabajo difícil es ése. ¿No sería mejor anularlos ahora que son de
+poca edad? Un niño cae con más facilidad que un adulto, pues hay muchas
+enfermedades infantiles que fácilmente pueden contraerse sólo con que
+haya algo de intención y un poco de descuido en los encargados de
+cuidarlos. En caso de muerte los quince millones pasarían a manos del
+conde de Baselga, heredero de sus hijos, y a ése no nos sería difícil
+arrancárselos.
+
+--Eres muy inhábil. Mil veces te he dicho que esos procedimientos de
+fuerza son nocivos para nuestras empresas; y si no, contempla sus
+consecuencias en el fracaso que experimentó en París nuestro hermano el
+padre Renard. Acuérdate del refrán italiano "quien va despacio va muy
+lejos"; y como adquirir de un golpe quince millones de francos es
+empresa muy seria, debemos proceder con gran cautela y no menos astucia.
+No nos comprometamos tontamente, ni demos un paso en vago que podría
+costamos muy caro. Ya sabes que un rey decía a su ayuda de cámara:
+"Vísteme despacio, que voy de prisa"; eso mismo te repito yo en esta
+ocasión. No apresuremos los acontecimientos ni cometamos ningún acto de
+violencia; de lo contrario, en nada se diferenciaría un vulgar bandido
+de un jesuíta. Tiempo de sobra tenemos a nuestra disposición. Esos dos
+niños están en nuestro poder, y su educación corre a nuestro cargo. Si
+la esposa del conde no fué monja en París, su hija lo será aquí; y en
+cuanto al niño, ya se encargará la baronesa de aficionarlo a la
+Compañía, y tal vez llegue a ser de los nuestros. Una escritura en que
+ambos, al retirarse del mundo, hagan donación de sus bienes a la
+Compañía, será el digno epílogo de nuestro trabajo.
+
+--Está bien, reverendo padre--exclamó el secretario, fingiendo un
+entusiasmo adulador--. El plan es magnífico, y de seguro dará
+resultados. Comencemos nuestros trabajos y demos a entender en Roma que
+sabemos realizar lo que el padre Renard dejó embrollado.
+
+--Nuestros trabajos han empezado ya. La base es la baronesa, que se
+halla ya por completo a nuestras órdenes. El padre Felipe será dentro de
+unos días el dueño absoluto de su voluntad. La enloquecerá de placer,
+como a todas sus penitentes.
+
+--¡Oh, reverendo superior! La Compañía debe mantener bien a tan
+excelente caballo padre. No podrá quejarse la yeguada de devotas.
+
+
+
+
+X
+
+Los hijos del conde de Baselga.
+
+
+Enriqueta y Ricardo crecían bajo la autoridad implacable y ruda de doña
+Fernanda.
+
+Su padre era para aquellos dos niños una especie de ser misterioso al
+que sólo veían en determinadas horas y cuyo semblante, siempre
+excesivamente grave y en algunas ocasiones fosco, les hacía temblar.
+Cuando aquel hombre silencioso y ceñudo tomaba en brazos a los dos
+pequeños o los ponía sobre sus rodillas, ambos sentían impulsos de
+escapar, y las caricias eran para ellos verdaderos tormentos.
+
+A doña Fernanda la amaban más, a pesar de la rudeza con que los trataba.
+Su padre no les dirigía nunca una palabra dura ni intentaba el menor
+castigo; y en cambio, su hermanastra aprovechaba la más leve ocasión
+para maltratarlos; pero ésta, al menos, hablaba para insultar;
+mostrábase terriblemente expansiva y no imitaba a aquel hombre de cuya
+boca sólo salían monosílabos y que, después de contemplar fijamente a
+los dos niños, hacía esfuerzos para que no se le escapasen las lágrimas
+que acudían a sus ojos.
+
+El conde de Baselga estaba más enamorado que nunca de su esposa, y al
+contemplar sus hijos, especialmente Enriqueta, que era un acabado
+retrato de su madre, sentía revivir en su memoria el punzante recuerdo
+de la perdida felicidad y veía pasar ante sus ojos la imagen de María,
+muerta en lo más risueño de su vida.
+
+Cuando los dos niños estaban a solas con la baronesa temblaban; pensando
+en las violentas explosiones de su mal humor, pero no experimentaban el
+miedo extraño y supersticioso que sentían ante su padre.
+
+Doña Fernanda sentíase satisfecha al poder dar rienda suelta a sus
+enfados de solterona, castigando a aquellos niños fruto de un enlace que
+le había resultado siempre antipático. Ahora se vengaba de aquella
+superioridad, que, sin notarlo, había tenido siempre sobre ella su joven
+madrastra a causa de su carácter dulce y bondadoso.
+
+Para la baronesa, los niños debían ser seres automáticos, sin voluntad y
+con una vida regulada por el capricho del superior, y de aquí que pasase
+gran parte del día entretenida en la tarea de obligar a fuerza de
+amenazas y de cachetes a que sus dos hermanastros permaneciesen horas
+enteras quietecitos en sus sillas, con la inmovilidad fúnebre de una
+momia.
+
+Enriqueta era la principal víctima de sus iras. Como ya dijimos, la niña
+le era antipática, y si sentía alguna debilidad en su régimen de
+educación, guardábala para Ricardo, que era quien lograba hacerla
+sonreír.
+
+Doña Fernanda tenía sus planes. Era la verdadera madre de aquellos
+angelitos, como le decían sus devotas amigas de la alta sociedad
+elogiando su comportamiento con sus hermanastros, y tenía, por tanto, el
+deber de pensar en su porvenir y señalarles lo que habían de ser en este
+mundo.
+
+No se sabe si la idea nació espontáneamente en ella o le fué sugerida
+por su director espiritual el padre Felipe, santo varón, que era su
+hombre de confianza y sin el cual no podía pasar un solo instante; pero
+lo cierto es que la baronesa había decidido que la niña entrase en un
+convento y que Ricardo fuese de la Compañía de Jesús.
+
+Doña Fernanda tenía para ello razones poderosísimas, que exponía siempre
+que hablaba del asunto con sus amigas.
+
+--Sobrados militares hay en España y señoritas que no sirven para otra
+cosa que para perder su alma bailando escandalosamente en los salones.
+Mis hermanos se dedicarán a la religión y alcanzarán el cielo, que es lo
+que debe buscar todo mortal.
+
+Y la baronesa estaba decidida a sostener sus decisiones con todo el peso
+de su autoridad.
+
+Cuando los niños fueron creciendo, su educación fué descuidada en punto
+a conocimientos útiles; apenas si leían con corrección y sabían escribir
+su nombre; pero en cambio, la niña, so pena de recibir algunos azotes,
+había de rezar al día media docena de rosarios y cantar con voz nasal
+propia de monástico coro los gozos dedicados a unos cuantos santos,
+mientras su hermano, vestido con casullas de muselina, fingía decir misa
+en capillas de cartón alumbradas con candelillas que preparaba la
+baronesa con todo el cuidado propio de un buen sacristán.
+
+Aquellas diversiones, que resultaban forzosas para los dos niños,
+acababan por agradarles, a falta de otras más vivas y atractivas, y su
+hermanastra regocijábase con la devoción que mostraban los pequeños,
+presentándoselos como dos santitos al buen padre Felipe, que parecía
+cosido a sus faldas, según lo poco que de ella se separaba.
+
+En toda aquella casa tan grande y habitada por sirvientes de tantas
+clases, los niños sólo encontraban una sola persona que mereciese sus
+simpatías, por demostrarles verdadero cariño.
+
+Era ésta una antigua criada de su madre, la aragonesa Tomasa, que
+conforme había entrado en años se había hecho más ruda e indomable.
+
+En aquellos dos niños veía a su señorita, cuya muerte no cesaba de
+llorar; y su cariño francote y ruidoso, a fuerza de ser expansivo, era
+todo para los "muñecos", para aquellos dos chiquillos, y especialmente
+para Enriqueta cuyos ojos no podía mirar sin conmoverse, pues le
+recordaban los de aquella otra niña que veinte años antes paseaba por
+las calles de París o las alegres alamedas del Luxemburgo.
+
+Tomasa era en aquella casa la continua preocupación de la baronesa.
+
+Desempeñaba el cargo de ama de llaves, y, por tanto, la jefatura de toda
+la servidumbre; y en cada una de las órdenes que daba tropezaba
+inevitablemente con la dueña que la odiaba a muerte.
+
+En el pequeño palacio del conde de Baselga ardía una continua guerra
+civil.
+
+La vieja criada murmuraba a todas horas contra su nueva ama, haciéndole
+coro la servidumbre, que odiaba a la baronesa, y ésta tenía especial
+empeño en contrariar a Tomasa, encontrando defectuoso todo cuanto
+ordenaba y buscando ocasiones para humillarla.
+
+La altivez, el odio, y aun algo de envidia, luchaban con aquella
+tenacidad aragonesa, aumentada por un modo franco de decir las cosas que
+hería cruelmente la susceptibilidad de doña Fernanda.
+
+En aquella casa surgían los conflictos a diario entre las dos
+autoridades, y ambas mujeres, la señora y la doméstica, cansadas ya de
+tremendos choques en que les faltaba muy poco para agarrarse de los
+pelos, acabaron por evitarse encerrándose cada una en una altiva
+indiferencia con respecto a la otra.
+
+Doña Fernanda intentó librarse de aquella rival de su autoridad, y para
+ello habló a su padre un día en que le pareció de mejor humor que de
+costumbre.
+
+El conde la escuchó con frialdad, y cuando terminó su capítulo de cargos
+contra el ama de llaves, se limitó a decirle que Tomasa era para él como
+de la familia, que la conocía muy bien y que no pensaba separarse nunca
+de ella.
+
+La baronesa se indignó tanto con esta contestación, que llegó a formular
+la amenaza de marcharse de aquella casa si no salía de ella
+inmediatamente la terca aragonesa; pero su padre no se inmutó, y con la
+misma frialdad de antes la dijo que podía hacer lo que gustase. Para el
+conde no era un sacrificio separarse de aquella criatura orgullosa y
+dominante cuya presencia le recordaba la deshonra de su primer
+matrimonio.
+
+Doña Fernanda lloró, se indignó, contó sus penas al padre Felipe, al
+padre Claudio, a cuantos jesuítas conocía y a todas sus devotas amigas;
+hizo a su padre responsable de cuanto ocurriese, y acabó... quedándose
+en la casa lo mismo que antes.
+
+Le gustaba mucho tener una tropa de sirvientes a quien mandar y dos
+niños que llamaba sus hijos, a los cuales martirizaba con sus caprichos,
+y por esto se quedó, a más de que algo debieron de aconsejarla también
+sus amigos jesuítas.
+
+Las dos mujeres, temiéndose mutuamente, se respetaron más, y ya no
+surgieron entre ellas otras desavenencias que las ocasionadas por el
+cariño que Tomasa profesaba a los niños y el deseo de la baronesa de
+disponer de ellos en absoluto.
+
+Cada vez que doña Fernanda los castigaba, la vieja criada protestaba a
+su modo, lanzándola feroces miradas o murmurando amenazas que aquélla
+oía perfectamente; y cuando los dos pequeños, escapando de la pesada
+férula de su hermanastra, iban en busca de Tomasa, la baronesa había de
+sostener un altercado con aquella "mujer soez", como ella la llamaba, y
+que se metía a criticar la educación que daba a los niños.
+
+La conversación con Tomasa tenía para éstos un gran encanto, pues la
+vieja criada les hablaba de su madre, a la que Enriqueta apenas si
+recordaba, y de su abuelo, don Ricardo Avellaneda, que aparecía en sus
+tiernas imaginaciones como un buen señor bondadoso y dulce.
+
+Además, aquella mujer no los obligaba a una inmovilidad terrible para
+la niñez, siempre ansiosa de movimiento, sino que les incitaba a juegos
+agitados y ruidosos, a los que ellos se entregaban con asombro y
+torpeza, como el presidiario a quien obligan a andar libre después de
+estar encarcelado muchos años.
+
+Los alegres cuentos que les relataba la aragonesa, con burda chusquedad,
+gustaban más a los dos hermanos que las vidas de santos que les leía la
+baronesa, obligando su atención, a fuerza de cachetes; y tanto les
+gustaba estar al lado de Tomasa, que aguardaban con ansia los días en
+que doña Fernanda salía a sus juntas de cofradía o colectas piadosas,
+para correr inmediatamente al comedor o a la cocina, donde encontraban a
+su vieja amiga.
+
+Conforme crecieron, este placer fué desvaneciéndose y se vieron más
+ligados que nunca a la autoridad despótica de su hermanastra.
+
+Ricardo tenía ocho años cuando fué llevado al colegio de los padres
+jesuítas. El conde de Baselga pareció vacilar antes de dar su permiso
+para que se verificase tal traslación; pero los consejos del padre
+Claudio, las frías razones de su hija mayor y las exigencias de la moda,
+destruyeron todo conato de oposición, si es que existió tal intento en
+el ánimo del conde.
+
+Enriqueta, sin la compañía de aquel pequeño ser enfermizo y débil, cuyos
+nerviosillos arranques le producían gran alegría a ella, que rebosaba de
+salud y vida, encontró la casa de su padre tétrica y sombría, y a no ser
+por alguna que otra visita que hacía a Tomasa, aprovechando descuidos de
+la baronesa, se hubiese creído tan abandonada y sola como en un
+desierto.
+
+Doña Fernanda, no contenida ya por aquella fría simpatía que profesaba a
+su hermanastro, descargaba todo su mal humor sobre Enriqueta; pero esto
+sólo ocurría cuando la baronesa estaba enojada por una inesperada
+ausencia de su director espiritual, y afortunadamente para la niña, el
+padre Felipe pasaba por lo regular gran parte del día pegado a las
+faldas de su penitente.
+
+La educación de Enriqueta corría a cargo de su hermanastra, que en esta
+tarea era ayudada por su director espiritual. Pero hay que decir que la
+mística pareja tenía numerosas ocupaciones, pues sólo de tarde en tarde
+se ocupaba de la niña, tomando sus lecciones con aire distraído.
+
+El padre Felipe alcanzaba en aquella casa una preponderancia aún más
+grande que la del padre Claudio; y tan convencida estaba la servidumbre
+de que aquel jesuíta, siendo el dueño de la baronesa, era el verdadero
+amo, que muchas veces desatendía al conde de Baselga por mostrarse
+atenta y solícita con el bondadoso padre.
+
+El conde, dominado por aquella taciturna misantropía que constituía ya
+su carácter, no veía lo que ocurría en su casa, o fingía no verlo. Sin
+duda, la sotana de jesuíta era para él el uniforme de un terrible
+enemigo al que había que temer y respetar.
+
+La simplicidad del padre Felipe habíala reconocido desde el primer
+instante, y aun adivinaba algo de las verdaderas relaciones que existían
+entre aquél y su hija, pero callaba cuidadoso de provocar un escándalo,
+porque tras la grotesca figura del director espiritual veía la diabólica
+personalidad del padre Claudio, siempre amenazante y capaz de anonadarle
+a la más leve muestra de enemistad.
+
+Aquel hombre, en otro tiempo tan altivo y enérgico, que se hacía muchas
+veces intolerable por su levantisca independencia, era ahora un
+autómata, habiendo el temor roído poco a poco su firme voluntad. Sentía
+miedo ante el padre Claudio, personificación de aquella Compañía de
+Jesús, tan terriblemente poderosa.
+
+Además, en su cerebro estaban muy embrolladas las ideas y no tenía
+ninguna creencia determinada que le diera valor para emanciparse de la
+tiranía encubierta que sobre él pesaba.
+
+La desgracia le había hecho exageradamente religioso. Aquella rápida e
+inesperada muerte de la mujer amada, recordada a todas horas, le hacía
+ver la fragilidad de las cosas humanas, y la continua lectura de "La
+imitación de Cristo" exageraba su desprecio al mundo, engolfándolo cada
+vez más en la religión.
+
+Convertíase el conde, por instantes, en un monomaníaco religioso; era un
+asceta en plena sociedad y veía en todas partes la mano de aquel Dios
+poderoso, vengativo y repleto de todas las pasiones humanas, del cual
+eran legítimos representantes los jesuítas.
+
+A su buen juicio y a su propia experiencia no se les ocultaban los
+defectos y las ambiciones de la Compañía; pero la acomodaticia y absurda
+enseñanza religiosa de los jesuítas había trastornado su raciocinio, y
+pensando en que Dios saca muchas veces el bien del mal, y para la
+salvación eterna del hombre emplea los más difíciles y tortuosos
+medios, no sabía al fin qué pensar ciertamente y si considerar a los
+individuos de la Orden como dechados de bondad, que se sacrificaban
+dirigiendo la conciencia de los demás, o como diabólicos malvados,
+dignos de execración.
+
+La imagen de aquel Dios iracundo y vengador que columbraba en el fondo
+de todos los libros religiosos, escritos con estilo de pegajosa dulzura,
+le hacían transigir con su actual situación, pues pensaba que tanto la
+muerte de su segunda esposa como la degradante dependencia en que vivía,
+siempre amenazado por las terribles revelaciones del padre Claudio, eran
+castigos impuestos por Dios para que de este modo expiase el crimen que
+había cometido en un instante de arrebato, dando muerte a Pepita
+Carrillo.
+
+Pero en aquel cerebro, perturbado por los consejos del bello jesuíta y
+las costumbres y lecturas que éste le aconsejaba, no existía nada
+sólido, y de aquí que en ciertos instantes el oleaje de las ideas
+barriese unas para colocar otras en el mismo sitio.
+
+Su sentido común, aunque amortiguado, lanzaba en algunos momentos
+rápidos destellos, y examinando los recuerdos que guardaba su memoria,
+adquiría el convencimiento de su degradación y de que la Orden tenía
+sobre él ambiciosas miras.
+
+No; aquella Institución que tan villanamente había conspirado en París
+contra la fortuna de Avellaneda, no podía ser buena ni santa, a pesar de
+las explicaciones que daba el padre Claudio por librar a la Compañía de
+responsabilidad.
+
+Había instantes en que la duda desvanecía por completo su fe, creada
+artificialmente por los jesuítas, y veía claro lo que éstos eran.
+Entonces temblaba, imaginándose que no habían terminado sus desgracias y
+que el terrible vampiro todavía había de intentar una nueva agresión por
+absorber aquella fortuna respetable que ahora pertenecía a sus hijos.
+
+En uno de estos momentos de dudas fué cuando a doña Fernanda se le
+ocurrió proponer a su padre el ingreso de Enriqueta en un colegio
+dirigido por monjas, fundándose en razones tales, como que la educación
+de la niña estaba muy descuidada, que en casa lo revolvía todo con su
+genio rebelde, alentado por Tomasa, y que era lo más elegante y propio
+de una familia distinguida meter a los pequeños en un establecimiento de
+enseñanza que tenía la organización de un monasterio.
+
+La baronesa, antes de que su padre le contestara, añadió que había
+consultado su idea con el padre Claudio y que a éste le había parecido
+muy bien.
+
+La solterona sabía que para conseguir algo del conde no había como
+nombrar al hermoso y terrible jesuíta, pero en esta ocasión sus
+esperanzas resultaron fallidas.
+
+Baselga se mostró más animado que de costumbre, y hasta su tez cetrina
+se coloreó un poco. Su voz, siempre lenta y fosca, se hizo rápida y
+vibrante, y con el mismo imperio que mandaba en otro tiempo a sus
+soldados, se negó a que Enriqueta saliese de la casa.
+
+La baronesa quiso protestar, pero se detuvo ante el modo imponente con
+que su padre le dijo:
+
+--Cállese usted; tengo motivos sobrados para negarme a que me despojen
+de mi hija y sé de quién nace la idea de que Enriqueta vaya a un
+colegio, así como también el porqué de tal consejo. Basta ya con que se
+me haya quitado a mi hijo.
+
+El conde recordaba al hipócrita señor García y a María Avellaneda cuando
+fué llevada por éste a un convento de París.
+
+Sin duda, la misma mano seguía moviendo a su familia y le quería
+arrebatar a Enriqueta después de haberse llevado a Ricardo.
+
+Lo único que consolaba a Baselga es que éste sería un hombre y sabría
+librarse mejor que su hermana de las seducciones que pudieran ejercer
+sobre él por medio de una educación mística.
+
+
+
+
+XI
+
+Auxilio inesperado.
+
+
+Transcurrió todo el verano sin que la existencia del capitán Alvarez se
+viese turbada por ningún incidente notable.
+
+Hacía la vida de un oficial vulgar en tiempo de paz. Pasaba horas
+enteras en el café, murmuraba de sus superiores y de todo cuanto saltaba
+en la conversación, sin fijarse bien en lo que decía; en el cuarto de
+banderas lucía su ingenio de un modo gracioso, hasta el punto de hacer
+sonreír a los jefes más adustos, y seguía mereciendo el apodo de
+"Séneca" a los ojos del regimiento, que lo consideraba como una de sus
+glorias.
+
+Sólo alguna noche rompía sus habituales costumbres, y era para acudir a
+aquella casa misteriosa donde le había visto entrar su asistente. Allí
+veía algunas veces al general Prim, y otras, con conspiradores tan
+conocidos como el coronel Moriones, el periodista Carlos Rubio o el
+agitador Muñiz, se ocupaba en los trabajos preparatorios de una
+revolución.
+
+Haciendo esta vida le sorprendió el otoño. El tiempo que, según
+Voltaire, es el gran consolador, había desvanecido algo en el ánimo del
+capitán aquel recuerdo amoroso que tanto le dominaba algunos meses
+antes.
+
+La imagen de Enriqueta Baselga, sólo muy de tarde en tarde, vigorosa,
+con luz fantástica y los contornos casi borrados, surgía en su
+imaginación, y el capitán se preguntaba:
+
+--¿Qué hará ahora esa chica?
+
+Sus trabajos revolucionarios, con los que exponía su carrera y hasta su
+vida, le preocupaban demasiado para permitirle, como otras veces,
+entregarse a románticas ilusiones, y de aquí que su antiguo amor
+estuviese amortiguado, aunque no por esto se hubiese borrado por
+completo.
+
+Una mañana el capitán, cansado por algunas horas de ejercicio en el
+campo de maniobras, regresó a su casa en busca del almuerzo, y al entrar
+en su habitación vió sentada a la puerta de ésta a una mujer que
+conversaba amistosamente con la patrona.
+
+Alvarez, ante la mirada de respetuoso cariño que le dirigió aquella
+mujer, detúvose un instante, al mismo tiempo que su patrona sonreía por
+hacer algo.
+
+El capitán se fijó en ella. Tenía un aspecto vulgar y vestía
+modestamente, pero su mantilla y su traje, aunque algo ordinarios, eran
+flamantes, y demostraban cierta rumbosidad. Estaba ya la mujer rayando
+en la vejez, pero era alta y robusta; su cabello tenía el negro mate del
+plumaje del cuervo, y sus ojillos destacábanse vivos y maliciosos sobre
+las prominencias grasosas de su cara. En su apostura había algo de
+resuelto y varonil que la hacía simpática.
+
+Al ver que Alvarez la miraba, levantóse de la silla, sonriendo de un
+modo franco, y dijo sin demostrar cortedad:
+
+--Usted no me conoce, señorito, pero yo hace mucho tiempo que lo quiero.
+Vengo a buscar a su asistente Perico, y lo estoy esperando.
+
+--¡Ah!--exclamó Alvarez, por decir algo--. Perico no tardará en venir.
+
+--Usted debe de conocerme, porque algunas veces me habrá nombrado mi
+sobrino. Soy la señora Tomasa, la tía de Perico.
+
+Alvarez sonrió con espontánea amabilidad. Efectivamente, conocía de
+nombre a aquella buena mujer, a aquella aragonesa todo corazón, que se
+desvivía por su sobrino, cuidando de llenarle el bolsillo, y que algunas
+veces le había enviado regalos a él mismo, agradecida por lo bien que
+trataba a su asistente.
+
+Al capitán le resultaba muy simpática la tía de Perico, y además,
+encontraba en su apostura marcial y resuelta ciertas reminiscencias de
+su madre, aquella heroica navarra que pasó la luna de miel entre los
+peligros de la guerra carlista, sin llegar a saber con certeza lo que
+era el miedo.
+
+--Entre usted en mi cuarto. Ahí está usted mal. Dentro esperará a su
+sobrino.
+
+Cuando Tomasa tomó asiento en la habitación del capitán rompió a hablar
+inmediatamente, pues no era mujer que pudiera permanecer callada. Se
+enteró minuciosamente de si "el chico" cumplía sus obligaciones y de si
+daba algún pesar a su amo y ensalzó con pintorescas comparaciones el
+inmenso cariño que el asistente profesaba a su señorito.
+
+--Yo, francamente, don Esteban, algunas veces tengo celos al ver lo
+mucho que ese muchacho le quiere a usted. Crea que le tiene una ley de
+dos mil demonios, y que si algún día se casa no ha de querer tanto a su
+mujer. Cuando una habla con él está inaguantable, pues siempre sale con
+la misma solfa. Que si su amo por aquí, que si su señorito por allá, que
+si el capitán Alvarez es el más guapo del regimiento, que si es el que
+sabe más... Crea que si Perico fuese mujer haría usted un buen negocio
+casándose con él.
+
+Al capitán le hacía mucha gracia la charla francota de aquella
+aragonesa, y acogía sus palabras con sonrisas.
+
+--Yo le tengo mucha ley al pobrecito; ya puede usted considerar: él solo
+es mi única familia, y además, apenas si ha conocido a su madre. Yo soy,
+fuera de usted, la única persona que le quiere, y si al morir dejo un
+duro será para él. Además, el chico podrá ser muy bruto, pero es dócil
+y sencillote y se deja llevar por donde una quiere sin decir una mala
+palabra ni perder nunca su buen humor. Mi gusto sería que saliese del
+servicio, que yo ya me encargaría de buscarle un buen acomodo; pero él,
+"erre" que "erre", encaprichado con su señorito, y antes reventará de
+puro viejo que dejará de ser el asistente del capitán Alvarez... ¡Qué
+alegría va a tener el pobrete cuando me vea!
+
+--Ahora recuerdo que estaba usted fuera; se lo he oído a Perico varias
+veces. ¿Y no sabe él su llegada?
+
+--¡Qué ha de saber! Quería sorprenderlo, y por eso ha sido para él mi
+primera visita: llegamos anoche. Mi señor, con toda su familia, ha
+vivido algunos meses en una de sus posesiones.
+
+Calló Tomasa, y durante algunos instantes reinó el silencio.
+
+--Usted no cambia--dijo al fin la aragonesa, que era poco amiga de
+permanecer silenciosa--. Está ahora tan guapo como la última vez que le
+vi en la calle. A mí no me gusta alabar a nadie, pero crea que es de los
+militares más templados que se pasean por Madrid. De seguro que con
+usted no andarán con remilgos las mujeres. Debe usted de tener muchas
+novias.
+
+Y la tía de Perico acompañaba estas francoterías con ruidosas risotadas
+que hacían reír también a Alvarez, algo ruborizado.
+
+--Y luego, esos trajes tan majos, que caen tan bien a los buenos mozos.
+Mire usted, yo siempre he tenido ley a los soldados y los he mirado bien
+en mis tiempos, porque aunque ahora sea una un vejestorio capaz de meter
+miedo al más valiente, no por esto he dejado de tener mis veinte y
+llamar la atención como cualquier prójima.
+
+Al capitán le hacía mucha gracia aquel carácter ingenuo y chusco a
+fuerza de ser franco, y de aquí que fomentase su charla y le dirigiese
+en tono festivo algunos cumplidos de su repertorio soldadesco.
+
+--¡Bah! Me conozco y hace años que soy abuela; pero en mis tiempos he
+llamado la atención, y hasta sargentos bien portados se han parado para
+decirme: "¡Buenos ojos tienes!" Mire usted si a mí me ha gustado la
+gente de uniforme, que hasta en París, cuando estaba con mis antiguos
+amos, tuve un novio que era eso que allá dicen gendarme y que llamaba
+la atención por lo bien plantado y por sus bigotazos, que eran poco más
+o menos como los de usted. ¡Valiente perro era el tal "gabacho"! Con él
+me enseñé a mascullar un poco la jerga francesa, pero supe que el gran
+pillo era casado y con hijos y lo planté en la puerta. Eso sí; no he
+visto gente más lista de manos y de más malas intenciones que todos
+ustedes, con perdón sea dicho.
+
+Alvarez seguía muy entretenido por la charla de Tomasa y la dejaba
+hablar mientras se despojaba de una parte del uniforme para que después
+lo cepillase Perico.
+
+--Mi amo también fué militar en su juventud, y le aseguro que a buen
+mozo y bien portado, pocos le ganarían en su época.
+
+--¿En qué casa sirve usted?
+
+--Sirvo al conde de Baselga. Soy el ama de llaves y vi nacer a su
+esposa, así como he visto nacer a los hijos.
+
+Poco faltó para que Alvarez, que acababa de sentarse, diese un salto en
+su silla. ¡Cómo! ¡La tía de Perico era la criada de confianza en casa de
+Enriqueta y él no lo sabía hasta aquel momento! Aquello resultaba
+casual, pero no podía ser más cierto. Alvarez oía hablar continuamente a
+su asistente de su tía y del señor a quien servía, sin que nunca, en su
+indiferencia, le ocurriese preguntar su nombre.
+
+Ahora las palabras que acababa de decir la aragonesa le habían producido
+en su interior un nervioso sacudimiento, y como si una mano misteriosa
+hubiese abierto la atrancada puerta de los recuerdos, desparramábanse
+por su memoria todos los incidentes de su pasión amortiguada; el
+encuentro en el Retiro, los paseos por la calle de Atocha, los galopes
+ridículos por la Castellana y las furiosas miradas de la tía.
+
+Por un extraño fenómeno la imagen de Enriqueta, que antes se extendía
+ante su imaginación vagorosa e incierta, surgía ahora en su memoria
+vigorosa y viviente, como si un cuerpo real acabase de pasar frente a
+sus ojos envuelto en nimbos de luz.
+
+Por algunos instantes Alvarez estuvo tan turbado a causa del repentino
+descubrimiento, que no supo qué decir; pero al fin, con el deseo de
+saber algo cierto sobre la mujer amada, determinóse a excitar la charla
+de Tomasa.
+
+--He oído algunas veces hablar del conde. Vive retirado del gran mundo y
+tiene dos hijos, ¿no es cierto?
+
+--Sí; los señoritos Ricardo y Enriqueta, dos ángeles que me recuerdan a
+su madre, que santa gloria haya.
+
+--En Madrid se habla de su gran fortuna. Son ricos y tienen los dos un
+brillante porvenir.
+
+--Sí; ¡buen porvenir te dé Dios! Si El desde el cielo no arregla esto y
+hace que el demonio se lleve a la baronesa de Carrillo, esa hermanastra
+"arrastrá" que tanto martiriza a los dos, es posible que éstos no pasen
+de ser desgraciados.
+
+--¿Tal mal los trata la baronesa?
+
+--¡Calle usted! ¡Si aquello es para enrabiarse y echarlo todo a rodar!
+Figúrese usted que los dos pobrecitos son como todos los jóvenes,
+alegres, bulliciosos y amigos de ver mundo y de divertirse; pues a pesar
+de esto, la tal doña Fernanda, con sus consejos y los de los curas que
+continuamente la visitan, ha conseguido que los dos se conviertan en dos
+beatos y que hablen del mundo como si fuesen unos viejos cansados de él.
+Quien más lástima, me produce es el señorito Ricardo. ¡Ver un niño de
+doce años con deseos de hacerse fraile, cuando ya debía ir pensando en
+echarse una novia! Antes no era así, y le aseguro que en punto a alegre
+y amigo del bullicio le ganaba a su hermana; pero desde que lo metieron
+en el colegio de los padres jesuítas ha cambiado completamente, y como
+si ya fuese un cura se pasa las horas enteras entregado al rezo, y anda
+y mira del mismo modo que si llevase ya la sotana. Este verano lo ha
+pasado con nosotros en el campo, y hasta su mismo padre, el señor conde,
+se mostraba algo disgustado por las aficiones de su hijo. Y hay que
+tener en cuenta que mi señor, desde la muerte de la infeliz doña María,
+se ha hecho también un beato ceñudo y malhumorado, con el que no se
+puede hablar. En fin, aquella casa es un convento, y si no fuese por la
+ley que le tengo al conde y a los niños, hace tiempo que no estaría allí
+pues yo soy enemiga de las beaterías, tanto más cuanto que sé por
+experiencia lo que son los jesuítas.
+
+--¿Y la señorita Enriqueta también es aficionada a la devoción?
+
+--¡Oh! Esa no hay cuidado que por su propia voluntad abandone el mundo.
+Le gusta mucho la vida de señorita elegante, y cuando su padre, después
+de pensarlo mucho, se decide a ponerse sus condecoraciones y su uniforme
+de gentilhombre, y la lleva a un baile de Palacio, la pobrecita tiene
+para contar durante una semana. Su hermanastra quiere hacerla monja,
+pero a ella, aunque dice que sí por evitarse disgustos, se halla muy
+lejos de gustarle la vida de convento. ¡Buena monja te dé Dios! Ella sí
+quería ser monja, pero sería, como dicen en mi tierra, "monja de Santa
+Clara, de las que duermen con cuatro zapatos bajo la cama".
+
+Y Tomasa celebraba sus propias agudezas con ruidosas risotadas.
+
+El capitán estaba impaciente por hacer hablar a la aragonesa antes de
+que llegase su asistente, así es que continuó preguntando:
+
+--A mí me han dicho que es muy hermosa la señorita Enriqueta.
+
+--En eso no le han engañado, y crea usted que en Madrid hay muy pocas
+jóvenes que le puedan disputar la fama de hermosa. Es el vivo retrato de
+su madre, y aun me atrevería a decir que es más guapa que ésta, pues
+tiene en su porte mucho del señor conde, que aunque viejo, es todavía un
+real mozo.
+
+--Es extraño que con tales condiciones no haya sido requerida de amores
+por ningún hombre.
+
+--La pobrecita vive tan pegada a las faldas de su hermanastra, y de tal
+modo la vigila ésta, que no es fácil que pueda tener amoríos con nadie.
+Y a ella..., ¿por qué negarlo?, le gustan los hombres como a cualquier
+mujer, y no le haría ascos a un novio. En las fiestas a que la lleva su
+padre, siempre encuentra algún mocosuelo tísico de la aristocracia que
+le hace carantoñas, pero la niña es tan dócil y tiene tal miedo a su
+padre y a la baronesa, que responde ariscamente a todos los floreos que
+la dirigen, lo que no impide que después venga a contarme todo lo
+sucedido con ese aire satisfecho de las jovencitas cuando se ven
+atendidas y obsequiadas.
+
+--¿Es posible que ella no haya encontrado entre esos ridículos polluelos
+de la aristocracia un hombre que le guste?
+
+--Así es. El que la produjo alguna impresión fué un militarete que este
+invierno pasado la hizo el amor. ¡Diablo de hombre! ¡Qué tenaz y qué
+pesado era!
+
+El capitán Alvarez quedó frío al oír estas palabras y hasta pensó que
+Tomasa lo sabía todo y con aquel aire inocente se estaba burlando de él.
+A pesar de esto no tardó en reponerse, y con afectada indiferencia,
+exclamó:
+
+--¡Ah! ¿Conque era muy pesado el tal pretendiente? ¿Y le vió usted?
+
+--No llegué a conocerle, a pesar de que tenía ganas de ello; pero el tal
+galanteador produjo en la casa un zipizape de mil diablos. La baronesa,
+cada vez que veía al militar paseando por la acera de enfrente, poníase
+como una furia y reñía a la señorita, llegando algunas veces a querer
+golpearla, como si la pobre tuviese la culpa de ser tan hermosa que los
+hombres se enamoran de ella inmediatamente. El conde al principio tomó
+la cosa con indiferencia y hasta llegó a reírse al ver la rabia que
+producía en la baronesa la terquedad de aquel importuno; pero un día en
+que salió a caballo con su hija volvió a casa como loco y echándolo todo
+a rodar. También a él le enfurecía el militarete, que a lo que parece,
+les había seguido a caballo cometiendo mil imprudencias que llamaron la
+atención de los paseantes. El conde hablaba de dar unos cuantos
+latigazos a aquel cargante, diciendo que se había detenido por temor a
+un escándalo, y tan preocupado estaba por el suceso, que al día
+siguiente nos dió a toda la servidumbre las órdenes oportunas para hacer
+los preparativos de viaje. En una de sus posesiones hemos estado desde
+entonces, y vea usted cómo las imprudencias de un pretendiente pesado
+han obligado a toda la familia a permanecer mucho tiempo lejos de
+Madrid.
+
+--Y la señorita Enriqueta--dijo el capitán después de reflexionar un
+rato sobre los resultados que había producido su conducta--, ¿qué piensa
+ella de aquel adorado? ¿Nunca ha dado a conocer a usted su opinión?
+
+--Es tan callada la señorita, y tan tímida y retraída la ha hecho la
+educación que la da su hermanastra, que es muy difícil adivinar lo que
+piensa. Pero yo tengo buen ojo, y si he de decir lo que creo, aquel
+militar no le parecía mal. Ella no me ha hablado nunca de él como de los
+otros mozuelos que la hacían el amor en los salones; pero muchas veces
+la he visto pensativa, y como esto fué desde que el tal militar le rondó
+la calle, creo que en él y sólo en él pensaba cuando se mostraba tan
+distraída. Sólo un día habló de él, y fué en la capilla de la casa
+solariega del conde, donde hemos pasado tanto tiempo. Mirando un cuadro
+de San Miguel volvióse a mí y me dijo que tenía cierto parecido con el
+guapo militar que tan tenazmente la perseguía.
+
+--¿Parecido a San Miguel?--dijo Alvarez con extrañeza.
+
+--No sé si será así, aunque aquel santo era rubio y barbilampiño y el
+amoroso militar, según mis informes, llevaba bigote como usted. Pero
+esto me prueba más aún que la señorita siente interés por el tal sujeto,
+pues es una verdad aquello de "es propio de enamorados ver su amor en
+todas partes".
+
+Esto convenció al capitán, quien, dejándose llevar de un risueño
+optimismo, creyó ya que Enriqueta le amaba.
+
+Tan absoluta fué su confianza, que se sintió tentado de revelar toda la
+verdad a la tía de su asistente.
+
+Aquella mujer le servía de mucho para sus planes amorosos, pues contando
+con su cooperación podía llegar hasta la mujer amada.
+
+Además, el carácter franco y sencillo de Tomasa dábale confianza y
+comprendía que por el cariño que profesaba a Enriqueta y el odio que
+sentía contra la baronesa, era capaz de ponerse a sus órdenes, aunque
+esto le hiciera correr el peligro de ser despedida de una casa que
+consideraba ya como su propio hogar.
+
+Alvarez sintió impulsos de espontanearse y dar a entender a Tomasa que
+él era el militar en cuestión, pidiéndola su auxilio como intermediaria
+en sus amores.
+
+Iba a hablar el capitán, iba a decir: "¡Ese militar era yo!", cuando,
+con ademán respetuoso, entró el asistente en la habitación, y apenas lo
+vió su tía, se arrojó en sus brazos.
+
+Alvarez calló, dejando para más adelante la conquista de aquella
+intermediaria.
+
+
+
+
+XII
+
+Declaración de amor.
+
+
+No tardó mucho el capitán Alvarez en revelar a Tomasa lo que deseaba.
+
+La fiel aragonesa, pocos días después de su entrevista con el amo de su
+sobrino, se enteró de que era el mismo militar que había hecho el amor a
+Enriqueta y que había excitado las iras de la baronesa.
+
+Tomasa se alegró. Es verdad que algún disgusto le produjo al principio
+el pensar que protegiendo aquella pasión, podía disgustar a su señor, el
+conde; pero pudo más en ella el deseo de mortificar a la odiada baronesa
+y de favorecer al capitán, por el cual éste recibió la promesa de ser
+auxiliado por la vieja criada.
+
+Ésta era más práctica en amores de lo que prometía su rusticidad. Tenía
+el convencimiento de que su señorita recordaba algunas veces al hombre
+que había sido el primero en hacerla el amor de un modo tan franco, y se
+proponía avivar el fuego que pudiera arder aún en su corazón.
+
+Así que la aragonesa, conmovida por las súplicas del capitán, accedió a
+servirle de intermediaria, púsose inmediatamente en campaña comenzando a
+sondear el ánimo de su señorita.
+
+¡Con qué destreza supo ir despertando los recuerdos que en ella quedaban
+de aquel asedio amoroso!
+
+Hablóle de la casualidad que le había hecho conocer al militar que tanto
+amor la manifestaba, y aprovechó todas las ocasiones que tenía de
+hablarla a solas para hacerla saber lo que de ella decía el capitán, y
+lo mucho que crecía su amor.
+
+Enriqueta acogió aquellas revelaciones ruborosa y con temor,
+manifestando al principio un leve disgusto. La mortificaba aquella
+pasión que tanto había indignado a su padre, y temía que llegase a tener
+noticia de sus confidencias con Tomasa la terrible baronesa, que era muy
+capaz de golpearla en un rapto de furor. Pero tenían para ella tal
+encanto aquellas conversaciones con la vieja ama de llaves en el obscuro
+extremo de un corredor o entre dos cortinajes del salón, siempre en
+zozobra, con el oído atento para evitar una sorpresa, que, aunque
+algunas veces se mostraba arrepentida de su imprudencia al dar oído a
+aquellas sugestiones amorosas, volvía poco después en busca de Tomasa
+fingiendo escaso interés; pero en realidad anhelante por saber algo
+íntimo de aquel hombre que decía amarla tanto.
+
+El capitán, aunque procurando no llamar la atención, como en otras
+ocasiones, de la austera familia de Enriqueta, buscaba ocasiones para
+ver a ésta, recatándose con la timidez de un colegial que teme
+comprometer con su presencia a su amada.
+
+Enriqueta, que pocas veces, burlando la vigilancia de doña Fernanda,
+conseguía asomarse al balcón, siempre que pegaba su interesante rostro a
+las vidrieras de aquél veía pasar por la acera de enfrente al capitán
+Alvarez, afectando el aspecto frío de un transeúnte, pero mirando con el
+rabillo del ojo a los levantados visillos, entre los cuales distinguía
+las hermosas facciones de la joven.
+
+Habíase establecido entre los dos una comunicación misteriosa, propia de
+los héroes de las leyendas. A ciertas horas de la tarde, Enriqueta
+experimentaba una extraña conmoción que conmovía la red de sus nervios e
+inmediatamente se decía, con el convencimiento de quien habla de una
+cosa infalible:
+
+--¡Va a pasar!
+
+Y, efectivamente, apenas se colocaba tras los vidrios del balcón,
+Alvarez, con la mano en el puño de su espada, y contoneándose con toda
+la gallardía de un arcabucero de los tercios de Flandes, pasaba por
+frente de la casa mirando de soslayo y sonriendo de un modo gracioso.
+
+Aquello era amor. Y aunque Enriqueta no quería confesarlo, Tomasa se
+mostraba cada vez más convencida de la naciente pasión de su señorita y
+la asediaba con más ahinco para que calmase las ansias del capitán.
+
+El amor soñoliento y fantástico que muchos años antes en el barrio más
+tranquilo de París había profesado María Avellaneda al conde de Baselga
+volvía ahora a renacer en la hija, aunque no tan extremadamente
+romántico.
+
+La persona de Esteban Alvarez había impresionado a Enriqueta, que estaba
+en la plenitud de una adolescencia apasionada, excitada más aún por una
+educación monjil, y que sentía verdadera hambre de amor.
+
+En sus ensueños siempre figuraba el gallardo militar como el personaje
+que ocupaba el primer término del fantástico cuadro, y cuando, obligada
+por doña Fernanda, pasaba horas enteras leyendo en alta voz las
+lamentaciones de amor místico encerradas en devocionarios con tapas de
+tafilete y cantos dorados, su imaginación volaba hacia el hombre que tan
+profundamente la había impresionado, y cada vez que de su boca salían
+las palabras: "¡Oh, dulce Jesús mío!", "¡Oh, amadísimo Señor de mi alma
+y de mi cuerpo!", pensaba en Alvarez, pareciéndole el gallardo militar
+más digno de estas exclamaciones que aquel hombre macilento, desnudo y
+desgreñado que, clavado en un madero, figuraba en todas las láminas de
+sus libros.
+
+A las pocas semanas de cuchichear con Tomasa, siempre sobre el mismo
+tema, y de contemplar al capitán haciéndola el amor de un modo tan
+prudente al par que apasionado, Enriqueta se dió ya por vencida. Seguía
+temiendo la explosión colérica de su padre y el incesante tormento de
+que era capaz su hermanastra; pero el amor podía más, e
+inconscientemente, sin reparar en los peligros, se decidía a aceptar los
+consejos de la vieja ama de llaves, que la empujaba a acoger
+benévolamente el amor de Alvarez dándole algunas esperanzas, aunque
+fuesen débiles.
+
+Además, desde que el capitán volvía a hacerla la corte de aquel modo tan
+prudente, su familia de nada se había apercibido, y esto la hacía
+confiar en que sus futuros amores quedarían en igual misterio.
+
+Enriqueta estaba ya decidida, y bastó que en una entrevista con Tomasa
+se decidiera a decir que creía amar al capitán y que al día siguiente
+contestase desde su balcón a las miradas apasionadas de aquél con una
+graciosa sonrisa, para que inmediatamente Alvarez saliese de su actitud
+puramente expectativa y diese lo que él consideraba el gran paso.
+
+Tomasa, una tarde en que el conde estaba de paseo y la baronesa parecía
+muy ocupada en conferenciar, a puerta cerrada, con su director
+espiritual, llamó con gran sigilo a su querida señorita, y sonriendo
+maliciosamente como para quitar importancia al acto que realizaba, la
+entregó una carta sin querer decir quién la enviaba, aunque con
+picarescos guiños se esforzaba en dar a entender su procedencia.
+
+Enriqueta quedóse perpleja con la carta en la mano, sin saber qué hacer.
+Un resto de su antiguo miedo la hacía detenerse antes de aceptar aquello
+que indudablemente era una declaración de amor, e intentó devolver la
+carta a la aragonesa; pero tan persuasiva fué la charla de ésta, con tal
+colorido supo describir el inmenso dolor que experimentaría el
+apasionado capitán al verse despreciado de aquel modo, que se decidió a
+aceptarla.
+
+--Léala usted al menos, señorita--decía la vieja criada--.
+Indudablemente le dice a usted cosas hermosísimas..., cosas del otro
+mundo. Yo sé bien lo que son estos asuntos y lo que dicen tales cartas,
+y daría cualquier cosa por verme en el lugar de usted, no por ser joven
+y rica, sino por tener un amante tan guapo y tan apasionado. ¡Y cómo
+escribe! ¡Virgen santa! ¡Si tiene una mano para decir ternezas!... El
+otro día fuí a verle, y como si yo fuese usted misma, me leyó unos
+versos de los muchos que ha escrito sobre esa personita. Crea usted:
+aquello era tan tierno, tan bonito, que... ¡vamos!, la ponía a una carne
+de gallina. Ese don Esteban está chiflado por usted, y es tan sensible,
+que si mi señorita lo despreciase, el pobrecito sería capaz de pegarse
+un tiro.
+
+Enriqueta se sintió conmovida en su infantil sencillez al saber que un
+hombre era capaz de matarse por sus desdenes, y esta figura retórica de
+la aragonesa fué lo que la decidió a guardarse prontamente la carta.
+
+La caprichosa charla de su hermano Ricardito, que por algunas dolencias
+de su organismo enfermizo no había ido todavía a seguir sus cursos en el
+colegio de jesuítas, impidió a Enriqueta leer aquella carta que había
+escondido en su virginal seno y que con su contacto parecía abrasarle la
+fina epidermis. La esperanza de que a la noche conseguiría leerla no
+calmaba la impaciencia y la zozobra que de ella se habían apoderado.
+
+¿Cómo serían las cartas de amor? Pronto iba a saberlo, así que todos se
+retirasen a sus habitaciones y ella quedase sola en su gabinete.
+
+Aquella noche, en la soledad de su dormitorio, cuya puerta había
+cerrado, rodeada de infinitas preocupaciones y conmoviéndose asustada al
+menor ruido lejano que llegaba a sus oídos, se reveló el amor a un
+corazón joven con todo el perfume condensado y el estallido de
+brillantes colores de una rosa que rompe el apretado capullo.
+
+Leyó y releyó un sinnúmero de veces aquellas cuatro páginas, en las
+cuales las exclamaciones de una verdadera pasión surgían ingenuas y
+conmovedoras, sobre el papel, envueltas en conceptos románticos y algo
+rebuscados, y cuando la bujía que esparcía su luz sobre la mesilla de
+laca comenzó a agonizar, haciendo danzar un tropel de sombras sobre las
+blancas colgaduras del virginal lecho, Enriqueta lloraba sin poder
+explicarse el motivo, experimentando un dulce placer al derramar
+aquellas lágrimas.
+
+La luz que, mortecina, se agitaba ya al extremo del candelero, y que iba
+a hacer estallar la arandela, causaba hondo pesar a Enriqueta, pues la
+privaba de que prolongase el placer de aquella lectura. Nueva Josué,
+hubiese querido tener poder para sostener aquella luz y leer una vez más
+el papel que tenía en sus manos y que besaba apasionadamente sin darse
+cuenta de ello; pero la llama, después de revivir con fuerza algunos
+instantes, se apagó, y la hermosa joven tuvo que desnudarse a obscuras.
+
+La cama crujió dulcemente al recibir el peso de aquel cuerpo, que
+exhalaba un ambiente de fragante frescura, y en toda la noche no turbó
+la calma del aristocrático dormitorio otro ruido que los suspiros de
+Enriqueta, la cual durmió inquieta y nerviosa, despertándose con
+frecuencia, y como si temiese que el sueño la hiciese traición, y que
+con lucidez sonámbula la repitiese en alta voz el contenido de aquella
+carta, que ya casi sabía de memoria.
+
+Los primeros rayos de luz matinal que se filtraron por los extremos del
+pesado cortinaje de la ventana, hicieron que Enriqueta saltase de la
+cama.
+
+En sus horas de vigilia había pensado en la necesidad de contestar a
+aquella carta. El pobrecito se lo pedía, se lo rogaba con la mayor
+humildad, y ella no se sentía con fuerzas para permanecer muda ante
+aquella rendida solicitud.
+
+Colocando su mesilla junto a la ventana, escribió tan nerviosa y
+alarmadamente como leyó en la noche anterior. Cuatro renglones de
+trémula letra y femenil ortografía, fueron la contestación a la carta
+del capitán, y aquel mismo día se encargó Tomasa de llevar la respuesta
+a Alvarez, que, como todos los hombres en casos semejantes, se consideró
+el más dichoso de los mortales.
+
+Desde entonces se entablaron entre los dos jóvenes unas relaciones
+puramente platónicas, que se desahogaban por medio de miradas rápidas
+desde la acera al balcón, y cartas interminables que Tomasa entregaba
+diariamente y con rigurosa puntualidad a ambas partes.
+
+Enriqueta se creía feliz, experimentando emociones que hasta entonces la
+habían sido desconocidas.
+
+En un cofrecillo laqueado que perteneció a su madre, y que le servía
+para guardar algunos juguetes de su niñez, y ciertas chucherías propias
+de una joven aristocrática que sólo de tarde en tarde se presenta en el
+mundo elegante, y que son, por tanto, recuerdo de agradables y
+deslumbradoras fiestas, encerraba las cartas y las poesías que le
+enviaba su novio y que, por la frecuencia con que llegaban, amenazaban
+convertirse en colosal montón que se desbordara por toda la habitación.
+
+Encerrarse en ésta, abrir el cofrecillo e ir releyendo por centésima vez
+aquellas epístolas amatorias en que, con diversas palabras, se hacían
+siempre los mismos juramentos e idénticas promesas, y besar después con
+instintivo arrebato aquellos pliegos de papel manoseados por continuos
+exámenes, era el mayor placer de aquella adolescente cuya vida la
+llenaba el amor.
+
+
+
+
+XIII
+
+Ejercicios piadosos.
+
+
+Una mañana del mes de febrero, cuando en la casa del conde de Baselga
+todavía no se habían levantado de la cama los señores, Tomasa, apoyada
+en la chimenea del comedor, hablaba con una muchachuela que en su feo
+rostro tenía cierta expresión hipócrita y que era la doncella de doña
+Fernanda.
+
+Ésta profesaba gran cariño a su servidora íntima, por ser fea y gran
+amiga de murmuraciones. La primera condición la tenía en gran estima,
+pues por ley de contraste, al lado de aquella cabeza chata, deprimida y
+terrosa, adquiría cierto brillo de hermosura su rostro rubicundo y
+narigudo. En cuanto a lo de chismosa, nada gustaba tanto a la baronesa
+como hablar largo rato con su doncella, haciendo que ésta le contara
+todo lo que ocurría en la casa, así como cuanto sabía de las otras
+señoras devotas que figuraban con ella en las juntas de cofradía e
+instituciones benéficas.
+
+En esto último salía perdiendo doña Fernanda, pues su doncella, tan
+dominada estaba por el afán de murmurar, que apenas la dejaba libre su
+señora, corría en busca de Tomasa, complaciéndose en contarla todas las
+interioridades de su señora.
+
+Entre el ama de llaves y la doncella reinaba gran intimidad, y aunque
+ésta, en punto a charlar, no guardaba fidelidad a nadie, siempre se
+mostraba más pronta, por simpatías propias de su clase, a revelar los
+secretos de su ama a Tomasa que a contar lo que ésta decía, a la
+baronesa.
+
+Aquella mañana la chismosa, por complacer a Tomasa, a la que convenía
+tener favorable, pues de este modo su bondadosa autoridad consentía
+ciertas salidas nocturnas, se ocupaba en encender la chimenea del
+comedor, y en cuclillas ante el hogar colocaba cuidadosamente los leños,
+avivando con furiosos resoplidos la llama, que se obstinaban en rechazar
+los verdes y húmedos troncos.
+
+Tomasa oía con gran atención lo que aquella muchacha, tosiendo a cada
+instante por el humo que se le metía en la garganta, e hinchando sus
+enrojecidos carrillos, le decía casi a sus pies.
+
+La baronesa había pasado una noche pésima, privando a su doncella del
+sueño con continuos llamamientos. Había para reventar--según decía la
+doncella--estando al cuidado de aquella perra, que con todos sus aires
+de señora y de devota era... una de tantas. Ahora le daba por vomitar,
+por sentir vahídos, por decir a su querido director, el padre Felipe,
+que estaba muy malita; y la doncella, al decir esto, remedaba
+grotescamente los dengues de doña Fernanda, haciendo reír al ama de
+llaves.
+
+Bien empleado le estaba--al decir de la aragonesa--, y esto la enseñaría
+a no pasarse la tarde entera encerrada con aquel jesuíta que era un
+sinvergüenza capaz de conmoverse ante una escoba, con tal que llevase
+faldas.
+
+Tomasa no era cruel, pero se entusiasmaba pensando en el escándalo que
+iba a producir el estado de la baronesa así que éste se manifestase más
+claramente, y saboreaba ya de antemano la vergüenza que esto iba a
+producir a su enemiga.
+
+--Mira tú--decía a la doncella--que oponerse a que la señorita Enriqueta
+sea como todas las jóvenes y tenga un novio que la quiera bien, y ella,
+en cambio, procede como una perdida deshonrando esta casa tan respetable
+con las conferencias que, a puerta cerrada, tiene con el padre Felipe.
+Ahora pagará en junto todas sus perrerías, y no será flojo el escándalo
+que se armará cuando todo Madrid sepa que la señora baronesa de
+Carrillo, a quien los papeles públicos llaman todos los días dama
+virtuosísima y a la que ensalzan los jesuítas en sus sermones, está en
+estado interesante por obra y gracia del querido que le ha destinado la
+Compañía. No me gusta el mal de nadie, pero en esta ocasión, chiquilla,
+estoy más alegre que si me hubiera tocado el premio gordo de la lotería.
+A ver si de este modo esa tal aprende a tratar a los pobres con la
+cortesía que se merecen y no nos aturde más a todos los de esta casa con
+sus mandatos y sus palabrotas.
+
+--Anoche--dijo la fea doncella--me encargó que avisara al padre Claudio
+para que viniera a hablar con ella lo antes posible. Querrá
+indudablemente pedirle consejo para evitar que la gente se entere de lo
+que la ocurre.
+
+--Pues como no le abran la tripa y le saquen lo que tiene dentro--dijo
+Tomasa con brutal jocosidad--, no sé cómo podrá arreglárselas para que
+nadie en esta casa se entere del producto de las tales conferencias a
+puerta cerrada.
+
+--Anoche hablaba de lo conveniente que sería para su salud pasar una
+temporada en el campo. Tal vez piense irse a cualquier parte donde no la
+conozcan, y allí echar al mundo el cachorro del padre Felipe.
+
+Las dos sirvientas hablaron largamente sobre la baronesa y sus
+dolencias, salpicando su conversación de terribles sarcasmos, y al fin
+tuvieron que separarse al oír que repiqueteaba furiosamente la
+campanilla de la habitación de la baronesa.
+
+Aquella mañana doña Fernanda envió por dos veces a su doncella a la
+residencia del padre Claudio y aguardó con marcada impaciencia la
+llegada de éste.
+
+Eran ya las doce cuando el vicario de la Orden en España entró en la
+habitación de la baronesa, deshaciéndose en excusas por su tardanza.
+¡Eran tan apremiantes y continuos sus quehaceres! ¡Le llamaban tan a
+menudo a Palacio para consultas de la reina, cuando ésta no se creía
+suficientemente asesorada por sor Patrocinio, la monja de las llagas! La
+impía revolución se mostraba cada vez más imponente, el espíritu
+popular, hostil a los reyes y a la Iglesia, crecía por momentos y era
+preciso que la Compañía de Jesús empuñase sus misteriosas armas y
+pusiera en juego los ocultos resortes de su monstruosa organización
+secreta para, de este modo, librar el trono en peligro.
+
+No tenía tiempo para ocuparse de los asuntos de escasa importancia, de
+mezquinas cuestiones de familia, que quedaban al cuidado de sus
+subalternos; pero apreciaba tanto a la baronesa, que consideraba como
+hija suya; tan agradecida le estaba la Compañía, que él se apresuraba a
+acudir a su llamamiento.
+
+Doña Fernanda, muy lisonjeada por las palabras corteses de aquel hombre,
+cuyo poder inmenso le era conocido, contestaba con sonrisas de
+agradecimiento, ruborizada como una jovencita al oír los primeros
+piropos.
+
+La puerta del gabinete de la baronesa se cerró, con gran dolor para
+Tomasa y la doncella, que rondaban por las inmediaciones, deseosas de
+oír, aunque sólo fuera algunas palabras de aquella conferencia.
+
+Más de una hora duró ésta, y las dos mujeres, aplicando el oído a la
+cerraja de la puerta, sólo pudieron escuchar los sollozos de la
+baronesa y algunas palabras sueltas, tales como "deshonra", "escándalo"
+y otras de idéntico significado.
+
+Cuando las dos sirvientas escaparon despavoridas al notar que la
+conferencia terminaba y la puerta se abrió, el padre Claudio, que salía
+llevando en el rostro un gesto malhumorado, al notar que en la
+habitación inmediata estaban Tomasa y la doncella, afectando una
+completa indiferencia, recobró rápidamente su sonrisa amable y dijo en
+voz alta:
+
+--La salud de usted, señora baronesa, reclama muchos cuidados. No sea
+usted niña, y procure no extremarse en esa vida agitada que lleva en pro
+de la religión y la caridad. Sería de muy buen efecto que pasara algunos
+meses en el campo y para esto le recomiendo el punto que ya le he
+indicado. Dígaselo al conde, a quien ruego salude de mi parte. Yo no me
+puedo detener, pues me llaman mis ocupaciones.
+
+El padre Claudio pasó por delante de las dos criadas y, como de
+costumbre, las dió a besar su mano, sin adivinar que, a pesar de su
+exterior grave y compungido, se reían interiormente de la enfermedad de
+la baronesa y de las recomendaciones del jesuíta. Ellas sabían el porqué
+de aquel viaje al campo.
+
+Aquel mismo día doña Fernanda llamó a su padre, y el conde, a pesar de
+que sentía gran repugnancia de hablar con ella particularmente, y eran
+muy contadas las veces que había entrado en su habitación, acudió al
+llamamiento.
+
+Oyó en silencio la relación que le hizo su hija de sus extrañas
+dolencias e inmediatamente la dió permiso para que fuera a pasar unos
+cuantos meses en los alrededores de Bayona, que era el lugar que la
+había recomendado el padre Claudio.
+
+¡Valiente cosa le importaban a él los asuntos de aquella mujer a la que
+no podía ver sin que inmediatamente acudiesen a su memoria recuerdos que
+despertaban su odio! Conocía las costumbres de su hija y, mirándola
+fijamente, adivinaba la verdadera causa de aquellas dolencias.
+
+En su concepto, hacía bien en ir a Bayona. Allí existía un gran centro
+de jesuítas, y las recomendaciones del padre Claudio servirían para
+encubrir el remate de aquella enfermedad, que nadie podía explicar mejor
+que el atlético padre Felipe.
+
+Al día siguiente la baronesa hizo todos sus preparativos de viaje, y
+tres días después, sin otra compañía que la de su intrigante doncella,
+emprendió el viaje. Antes de partir, ya el padre Felipe se había hecho
+cargo de Ricardito, llevándolo nuevamente al colegio.
+
+Con el viaje de doña Fernanda, la casa de Baselga quedó, como decía el
+ama de llaves, convertida "en una balsa de aceite".
+
+La ausencia de la baronesa hacía imposibles todas aquellas escenas
+violentas, aquellos gritos descompasados y represiones continuas a que
+tan aficionada se mostraba doña Fernanda.
+
+Tomasa, disponiendo y mandando como autoridad superior, estaba en sus
+glorias, y Enriqueta se consideraba feliz al no tener que vivir con
+aquella zozobra a que le obligaba su hermana con su astuta vigilancia.
+El poder escribir cartas a Alvarez a cualquier hora del día sin tener
+que encerrarse en su habitación y temblar al menor ruido, era para la
+joven una dicha inmensa.
+
+--Ya verá usted, señorita--decía la aragonesa--, qué rica vida vamos a
+llevar ahora que no está aquí su hermana endemoniada. Desde que puedo
+pasearme por la casa sin temor de encontrarme con aquella cara de
+vinagre, al pasar una puerta me siento otra y hasta parece que me he
+quitado de encima una docena de años. El capitán ya sabe que la baronesa
+se fué ayer, y no puede figurarse cuán grande es su alegría, pensando
+que ahora podrá verla de cerca. Saldremos a paseo todos los días, pues
+hora es ya de que usted no pase la vida de monja profesa a que quiere
+acostumbrarla la baronesa. Don Esteban vendrá algunas veces con
+nosotros, pasearemos por donde nadie nos vea, y yo... me haré la ciega y
+la sorda, aunque el papel sea poco grato, para que ustedes puedan
+decirse cuanto gusten. Vamos... que algo tendrán ustedes que decirse
+después de amarse tanto tiempo sin haber hablado nunca.
+
+El conde de Baselga no era obstáculo para aquel plan que Tomasa se
+proponía realizar. Seguro de la fidelidad de su ama de llaves, a la que
+consideraba como de su familia, dejaba a Enriqueta por completo a su
+cuidado y continuaba su vida aislada pasando los días encerrado en su
+despacho, sin otro recreo de vez en cuando que un paseo por los
+desiertos alrededores de Madrid.
+
+Baselga se había transfigurado con aquel método de vida.
+
+La soledad en que le obligaba a vivir su misantropía, habíale
+aficionado al estudio, y en su despacho, que antes sólo tenia por
+adornos armas de todas clases, amontonábanse ahora los libros.
+
+Las lecturas literarias y filosóficas le repugnaban. El misterioso
+influjo que el padre Claudio ejercía sobre su conciencia había
+desarrollado sus sentimientos religiosos creando en él una
+susceptibilidad fanática que se irritaba a la más leve indicación contra
+aquel dogma en el que creía a ojos cerrados. Esto le obligaba a
+mostrarse tan preocupado en sus lecturas como en su vida y
+circunscribirse a determinados libros, pues la revolución rugía contra
+lo existente, y a despecho de las medidas y censuras del Gobierno, hasta
+en la más inocente obra literaria se deslizaban ataques sobre los
+ideales que tan entusiásticamente profesaba el conde de Baselga.
+
+Este, ante todo era militar. La guerra constituía la principal afición
+de su carácter, y de aquí que, al buscar un remedio al fastidio que le
+devoraba en su vida aislada y casi frailuna, se entregase en cuerpo y
+alma a la lectura de obras militares. Cuanto se había escrito, en España
+como en Francia, acerca del arte de la guerra, fué coleccionándolo el
+conde en su biblioteca.
+
+Aquel hombre, en su juventud tan insolente, despreciador de la ciencia,
+que después había hecho la guerra como soldado valiente, pero ignorante,
+que cree que la fuerza y el arrojo es todo cuanto necesita un guerrero
+para ser vencedor, mostrábase ahora avergonzado por su estupidez y se
+dedicaba al estudio con el ansia del que quiere recobrar el tiempo
+perdido.
+
+Baselga se sentía ahora agitado por el afán de gloria. Muchos de sus
+antiguos compañeros de la Guardia real eran ahora generales ilustres y
+estaban en todo el apogeo de su celebridad, y él, aficionado nuevamente
+a la milicia, miraba con envidia la posición de sus antiguos amigos. Los
+millones que poseía, sus títulos, todo cuanto era lo hubiera dado por
+poder mandar una división y haber asistido con ella a la guerra de
+Africa o a otra de aquellas campañas tan gloriosas como descabelladas
+que, para labrarse su propia gloria, llevaba a cabo su antiguo amigo don
+Leopoldo O'Donnell.
+
+El conde, a fuerza de hojear a los tratadistas militares y de leer obras
+de fortificación, acabó por concebir un plan que produjo sobre su
+cerebro una verdadera obsesión.
+
+Ya tenía el medio de hacerse célebre. En Baselga, a pesar de su exterior
+rudo, había algo de poeta: la imaginación era su principal facultad, y
+esto hacía que revistiesen cierto ambiente romancesco y místico todas
+las ideas que se fijaban tenazmente en su cerebro.
+
+Comenzó a madurar la idea de apoderarse, por sorpresa y mediante un buen
+golpe de mano, de Gibraltar, y se dedicó con ahinco a estudiar todo
+cuanto se había escrito sobre el famoso sitio que los españoles pusieron
+a la inexpugnable plaza inglesa en el siglo pasado.
+
+Aquella empresa excitaba los entusiasmos que Baselga podía sentir: el
+patriótico y el religioso. Como soldado español, estremecíase al pensar
+que la bandera de su patria llegaría a ostentarse desplegada en el mismo
+punto donde ahora ondeaba el pabellón inglés, y como católico y fanático
+sentíase dominado por una beatífica emoción, considerando que con la
+conquista de Gibraltar se privaba de la mejor de sus plazas a
+Inglaterra, una nación protestante, enemiga de los santos y que se reía
+del Papa, aquel vicedios que dirigía el mundo desde Roma.
+
+Al poco tiempo de habérsele ocurrido aquel plan se sentía tan dominado
+por él que le dedicaba toda su existencia.
+
+Pasaba el día y gran parte de la noche inclinado ante imperfectos planos
+de Gibraltar y consultando notas que se había procurado acerca de la
+guarnición de la plaza y los puntos donde estaba acuartelada. Cuando el
+cansancio le obligaba a dejar aquella tarea y podía reflexionar sobre
+los posibilidades de éxito de su empresa, sentíase muy animado y
+confiaba en un completo triunfo.
+
+El tenía marcada su línea de conducta. Primero combinaría en principio
+su plan, cuidándolo hasta en sus últimos detalles; después lo
+comprobaría sobre el terreno, haciendo un viaje a Gibraltar, en el que
+ya había estado en 1823 durante su campaña en las inmediaciones de
+Cádiz, y, finalmente, escogería un número proporcionado de hombres de
+valor y de serenidad para dar el audaz golpe de mano que se había
+imaginado. En Navarra, y entre sus antiguos voluntarios de la guerra
+carlista, pensaba hallar los compañeros para aquella loca aventura, en
+la que estaba dispuesto a gastar la colosal fortuna de sus hijos.
+
+El alcanzaría la inmensa gloria de devolver a España aquel rincón de la
+península arrancado por la traición inglesa, y si no lo lograba,
+perecería como un mártir patriótico, digno de eterno renombre.
+
+Y mientras Baselga, en la soledad de su despacho, se entregaba a
+interminables cavilaciones, interrumpidas de vez en cuando por risueñas
+esperanzas que se forjaban en su optimista imaginación, su hija y el
+capitán Alvarez sonreían embriagados por la dulce primavera del amor.
+
+
+
+
+XIV
+
+Primavera de amor.
+
+
+La primera vez que Enriqueta y Esteban Alvarez se vieron de cerca y
+pudieron hablarse fué algunos días después de emprender su viaje la
+baronesa de Carrillo.
+
+El invierno era frío y lluvioso, pero aquel día amaneció hermoso y
+sereno, y el ama de llaves de Baselga, a más de las diez, cuando su
+señor, después de almorzar se encerró en su gabinete para dedicarse a
+sus estudios, invitó a Enriqueta a dar un paseo.
+
+Era simplemente, como decía Tomasa, una agradable escapatoria al Retiro,
+que aquel día debía de estar hermoso, y por esto Enriqueta se vistió
+modestamente, aunque con esa seductora coquetería instintiva en las
+jóvenes hermosas y elegantes.
+
+El cochero recibió orden de enganchar, y media hora después, dentro de
+una elegante berlina, iban Tomasa y su señorita al hermoso parque que
+tiene Madrid.
+
+Enriqueta sentía una agitación que tenía mucho de placentera. Iba por
+primera vez a hablar con el hombre adorado y no podía evitar cierta
+zozobra, hija del temor de aquel paso decisivo. ¡Ay, si la baronesa
+llegaba algún día a saber aquello!
+
+Cuando entraron en el celebrado paseo, Enriqueta, con instintivo
+impulso, sacó la cabeza por la portezuela, y a lo lejos, bajo un grupo
+de árboles seculares, distinguió la viva mancha de color de un
+uniforme.
+
+Era el capitán Alvarez, que, avisado por Tomasa, esperaba también
+impaciente.
+
+Las dos mujeres apeáronse del carruaje, y dando orden al cochero para
+que esperase en aquel punto, internáronse en una umbrosa alameda sin
+mirar a Alvarez, el cual procuraba fingir una completa indiferencia
+mientras estuviera al alcance de las miradas del auriga y el lacayo. El
+ama de llaves le había recomendado mucho no cometer indiscreciones en
+presencia de aquellos criados aficionados al chismorreo de escalera
+abajo, cuyas revelaciones subían muchas veces a las habitaciones de sus
+tamos.
+
+Poco rato después, en una plazoleta distante, reuníase el capitán con
+las dos mujeres.
+
+Quien recuerde el feliz instante en que por primera vez habló a la mujer
+amada puede fácilmente imaginarse las impresiones que experimentaron
+Esteban y Enriqueta al verse juntos.
+
+El capitán, aunque en su exterior mostraba cierto petulante asombro, era
+para ocultar mejor la turbación que experimentaba. Aquel endiablado
+mozo, que tan bien sabía entenderse a sablazos con los marroquíes, y que
+en épocas de paz, llevado de su carácter batallador, conspiraba contra
+el Gobierno, era en el fondo tímido como una doncella, y sentía gran
+cortedad al dirigir por primera vez la palabra a Enriqueta.
+
+El no era ningún niño; había tenido sus novias en todos los puntos donde
+estuvo de guarnición, y en el regimiento lo consideraban como chico
+listo, que aunque serio, sabía sacar su parte a tiempo; pero había gran
+diferencia entre las modistillas y las señoritas cursis con que hasta
+entonces había tenido relaciones, y aquella joven elegante, millonaria y
+aristocrática, que contestaba a sus apasionadas cartas con lacónicos
+billetes, que aunque muy amorosos, parecían por su redacción despachos
+telegráficos.
+
+Alvarez temía aparecer ridículo en la conversación y deshacer de este
+modo el buen efecto que en Enriqueta había producido su adoración desde
+lejos.
+
+Por su parte, la joven experimentaba el mismo temor, y de aquí que ambos
+amantes caminasen delante de Tomasa exageradamente separados,
+balbuceando monosílabos, contentos con mirarse tiernamente, sonriendo
+ruborizados, y diciendo de vez en cuando frases estúpidas, sobre la
+belleza del día, la lluvia de la semana anterior y el frío que hace en
+invierno.
+
+Al fin la juventud y el amor desvanecieron aquellos temores; los jóvenes
+se avergonzaron de su conversación imbécil, y después de esperar cada
+uno de los amantes que el otro iniciase el amor en el diálogo, como
+riachuelos que hinchados por la tempestad rebosan sus ribazos y saltan
+sus presas destrozando todos los obstáculos, los dos comenzaron a hablar
+con encantadora verbosidad, al principio con cierto recelo y después con
+tanta confianza como si hubiesen estado juntos desde su infancia.
+
+Alvarez se reía ahora de su sospecha de resultar ridículo. Enriqueta le
+amaba y él, al hablar, decía cuanto le dictaba su cariño, acogiendo la
+joven con estremecimientos de placer aquellos juramentos de amor,
+extremadamente novelescos, que le dirigía el capitán.
+
+¡Qué mañana tan hermosa fué aquélla para el enamorado militar! En su
+pensamiento surgía el recuerdo de aquella otra en que vió en igual sitio
+a Enriqueta, y al contemplarse ahora al lado de la hermosa joven en
+íntima conversación con ella se consideraba feliz, y creía que la vida
+no es tan mala como muchos quieren suponer.
+
+Enriqueta llevaba un abrigo igual o parecido al que vestía aquella
+mañana del encuentro, y en su cabeza ostentaba la capota blanca con
+lazos de rosa, aquella capotita que danzaba en los ensueños de Alvarez.
+Aquello podía ser coquetería de la joven o casualidad; pero tal igualdad
+del traje contribuía a hacer más completa la felicidad del capitán.
+
+Pareció a éste que no había transcurrido el tiempo, porque se encontraba
+aún en aquella misma mañana y que el año que había pasado con sus
+desconsoladoras excitaciones de impotente deseo y sus ensueños
+interminables era un rápido centelleo de su imaginación visionaria.
+
+Tan penetrado estaba en esta ilusión que varias veces, con instintivo
+movimiento, volvió la cabeza al oír cómo crujía la arena del paseo bajo
+unas pisadas acompasadas. Era Tomasa, que marchaba lentamente y
+resignada, procurando que existiera alguna distancia entre ella y la
+pareja, para que los "muchachos" pudiesen hablarse con entera libertad.
+No era la baronesa, como se imaginaba Alvarez en su momentánea
+confusión, que le hacía creerse en la mañana misma que vió por primera
+vez a Enriqueta. Doña Fernanda se hallaba lejos del Retiro y más lejos
+aún de creer que su hermanastra paseaba al lado de "aquel militarucho
+insolente", oyendo con ruborosa complacencia sus razonamientos amorosos,
+que parecían salir de boca del galán de una comedia de capa y espada.
+
+¡Cuán dulces fueron las emociones que experimentaron los dos jóvenes en
+aquella primera entrevista! Cada una de sus confianzas costábanles un
+sinnúmero de vacilaciones, de las que luego se reían con inocente
+candor. Necesitó Alvarez mostrarse cómicamente grave para que Enriqueta
+accediese a tutearle, como ya acostumbraba a hacerlo en las cartas, y
+para excusarse la joven dijo, con una franqueza adorable, que le daba
+vergüenza hablar con tanta confianza a un señor que tenía más años que
+ella.
+
+Si Tomasa no está allí, Alvarez se la hubiera comido a besos.
+
+Era ya mediodía y todavía la pareja, como cometa amoroso cuya cola era
+el ama de llaves, iba a la ventura corriendo en caprichoso zigzag el
+gigantesco parque, con gran desesperación de Tomasa, que comenzaba a
+cansarse y a sentir cierto enojo por la falta de atención de los
+enamorados, que no querían sentarse en ningún banco. ¡Aquellos malditos
+novios no llegaban a cansarse!
+
+Esto y lo avanzado de la hora obligó a la franca aragonesa a intervenir
+en el amoroso diálogo.
+
+Vamos, ¿no había ya bastante? ¿No era ya hora de retirarse a casa antes
+que el conde, al dirigirse al comedor, se extrañara de la tardanza de su
+hija?
+
+--Ahora mismo nos iremos--contestaba Enriqueta, y volvía inmediatamente
+a mirar a su novio, reanudando la interrumpida conversación y siguiendo
+el paseo.
+
+Varías veces hizo Tomasa sus advertencias, obteniendo siempre idéntica
+contestación. No era empresa fácil separar aquella pareja embriagada por
+el amor y que, arrullándose con las caricias de su mirada, perdía
+completamente la voluntad.
+
+Aquel paseo se hubiera prolongado hasta la noche a no ser por la energía
+de la vieja doméstica, que con el rostro grave se plantó ante los dos
+amantes impidiéndoles el paso.
+
+--No son ustedes razonables--les dijo--. ¡Ah, la juventud, la juventud!
+Todo quieren comérselo en un día, aunque después se mueran de hambre.
+Piensen ustedes que, si no se separan inmediatamente, alguien podrá
+sospechar lo que ocurre, en vista de nuestra tardanza, y ya no volverán
+a repetirse estas entrevistas... En fin..., señorita Enriqueta, yo no
+estoy dispuesta a comprometerme tontamente, y si no nos vamos en seguida
+a casa, juro no volver a traerla más aquí.
+
+Los novios se decidieron a separarse, y a corta distancia del lugar
+donde esperaba el coche verificóse la despedida.
+
+Enriqueta, sonriendo con cierta pena en vista de la brevedad del placer,
+pues aquellas dos horas le habían parecido un minuto, tendió su
+enguantada manecita al capitán, quien la estrechó entre las suyas con
+energía cariñosa.
+
+El dulce calor que transpiraba la fina cabritilla envolviendo aquella
+mano delicada, causó gran efecto en Alvarez, que se estremeció de pies a
+cabeza. Fué aquello un latigazo de esa extraña voluptuosidad que pone en
+tensión los nervios y embriaga el cerebro sin conmover ni una sola fibra
+de la carne.
+
+Fuése alejando Enriqueta, y antes de desaparecer volvió la cabeza varias
+veces para enviar a su amado sonrisas de felicidad.
+
+Aquella fué la época feliz de Alvarez, que hasta entonces no había
+conocido realmente el amor.
+
+Ver a Enriqueta y hablarla era su mayor placer, y la felicidad llegó a
+hacerle exigente hasta el punto de mostrarse malhumorado el día en que
+por cualquier accidente no podían las dos mujeres salir de casa y
+dejaban de acudir al punto de cita.
+
+Llovía aquel año con frecuencia, y Alvarez, que antes se preocupaba muy
+poco de las variaciones del tiempo, dormíase ahora todas las noches
+pensando con inquietud en la problemática bonanza del día siguiente.
+
+La lluvia o el frío malograban los paseos amorosos por el Retiro, y si
+Enriqueta y su fiel Tomasa se decidían a salir era para ir a alguna
+iglesia donde los amantes sólo podían mirarse de lejos, hablándose con
+los ojos. Un delicioso rozamiento de dedos al ofrecer el agua bendita de
+la pila, era lo único que alcanzaba el capitán en aquellas mudas
+entrevistas en el fondo de alguna iglesia obscura y mal oliente,
+conmovida por el monótono rugido del canto llano y el murmullo del rezo
+de las beatas.
+
+Las entrevistas en el Retiro, aquellos paseos por avenidas alfombradas
+de hojas secas y orladas por grupos de árboles que con cierta salvaje
+grandeza cortaban el cielo con su pelado ramaje de esqueleto, gustaban
+más a los dos amantes, y especialmente a Enriqueta, que acudía al
+público parque apenas el día no se mostraba tormentoso.
+
+Aquella Arcadia amorosa, que tenía por fondo un imponente paisaje de
+invierno, se prolongó por espacio de unos dos meses, y en este tiempo
+los amantes llegaron al último límite de una intimidad tan casta como
+cariñosa.
+
+Horas enteras de conversación, en que las lenguas se mostraban tan
+activas como lánguidos los ojos, momentos de dulce abandono, sirvieron
+para que cada uno de ellos vaciase su memoria al oído del otro,
+relatando los sucesos de su vida pasada, sus deseos y sus aspiraciones.
+
+No había secretos ni calculadas reservas en aquella interminable charla
+amorosa, que tenía mucho de los caprichosos giros del gorjeo del ave;
+hablaba el corazón en todos los momentos, y a los pocos días cada uno
+conocía tan perfectamente la vida del otro, como la suya propia.
+
+Enriqueta experimentaba un gran consuelo al tener alguien, que no fuera
+el ama de llaves, a quien comunicar las penas que le ocasionaba su
+educación casi religiosa, que pugnaba con su carácter, y las exigencias
+imperiosas de la baronesa.
+
+Alvarez, oyendo a su novia, sintió crecer su odio contra aquella señora
+que tan antipática le era.
+
+La personalidad del conde no le inspiraba ningún sentimiento, pues el
+capitán la consideraba como misteriosa e indefinida.
+
+Siempre que Enriqueta hablaba de su padre lo hacía con tal brevedad y
+con tanta falta de pasión, que Alvarez no tardó en adivinar que la hija
+de Baselga sentía hacia éste la misma frialdad temerosa, nacida de la
+falta de confianza.
+
+Aquel buen señor, que hacía una vida aislada y silenciosa como la de un
+eremita, y que pasaba los días enteros encerrado en su despacho sin
+permitirse ninguna expansión ni mostrar su afecto a la familia,
+resultaba un ente misterioso, y Alvarez, en su imaginación de poeta,
+casi llegaba a representárselo como uno de los fantásticos y tétricos
+protagonistas de los cuentos de Hoffman.
+
+Conforme iba conquistando Alvarez la confianza de su amada y se enteraba
+de las particularidades de su familia sentíase invadido de una gran
+tristeza que ocultaba cuidadosamente.
+
+Aquella baronesa, orgullos e irascible, y el conde, grave, inabordable
+y misterioso, le causaban miedo, pues comprendía que él, pobre, humilde
+y sin otro patrimonio que su valor y su talento, nunca conseguiría
+entrar legalmente en la familia siendo esposo de Enriqueta, que era lo
+que anhelaba, más por amor que por ambición.
+
+Aquella era la única nube que empañaba el puro cielo de su primavera de
+amor.
+
+La época feliz de sus amores duraría el tiempo que la baronesa tardara
+en volver a Madrid.
+
+El día en que doña Fernanda regresara a casa de su padre, Enriqueta
+volvería a su vida semimonacal, y él tendría que contentarse con pasear
+la calle, sosteniendo unos amores románticos que acabarían a la puerta
+de un convento.
+
+Alvarez estaba triste. Los días en que más locuaz y adorable se mostraba
+Enriqueta eran los en que más sufría el capitán apenas quedaba solo y
+reflexionaba sobre el porvenir.
+
+
+
+
+XV
+
+El amigo de Baselga.
+
+
+El conde de Baselga tenía un amigo a quien no vacilaba en dar este
+nombre.
+
+Aquel misántropo, que huía del trato social no buscando más compañía que
+la de los libros, habíase sentido ablandado de repente en su genio
+arisco e impenetrable, concediendo poco a poco su confianza a un joven.
+
+Entre los pocos que invitaban en aquella casa por pura cortesía y que
+merecían no ser comprendidos en una recepción fría y ceremoniosa
+figuraba Joaquín Quirós, joven a quien ciertos periódicos nombraban
+siempre con el aditamento de "distinguido e ilustrado" y que tenía
+alguna reputación entre la alta sociedad de Madrid.
+
+Estaba ya cinco años empleado en el ministerio de Estado y figuraba con
+cierta autoridad al frente del tropel de vizcondes y marquesitos que,
+expertos en dirigir un cotillón, mascullando medianamente el francés y
+hablando horriblemente el castellano, estaban agregados al citado
+ministerio, donde se preparaban a representar a España, tiempo adelante,
+en lejanas Embajadas.
+
+Joaquinito Quirós, como le llamaban en las reuniones notables, a pesar
+de que estaba ya en sus treinta años, era hijo único del segundón de una
+gran casa, que había gastado hasta su último ochavo en Nápoles en
+ridículas ostentaciones de riqueza, para hacer ver al mundo que España
+elegía siempre sus embajadores entre la gente más opulenta y manirrota.
+Cuando no tuvo ya con qué pagar comidas a lo Lúculo y caprichos propios
+de Creso y hubo de ceñirse a vivir de su sueldo de embajador, creyó que
+España quedaría deshonrada si sobrevivía su arruinado representante, y
+un tiro rompió la caja de hueso que contenía aquel menguado cerebro.
+
+Cuando aquel loco se suicidó, su hijo tenía muy pocos años, y aunque
+estaba emparentado con la nobleza más distinguida, fué escasa la
+protección que recibió, y hubo de amoldarse a una vida mísera que
+compartió con su madre. El descendiente del que en Nápoles encomendaba a
+Sévres una vajilla de frágil porcelana que costaba una fortuna, y a los
+postres la arrojaba por el balcón, riéndose del asombro de los
+convidados, antes de ser hombre supo muchísimas veces lo que era hambre
+y algunas noches se durmió envuelto en una manta apolillada, pensando
+que la suprema felicidad en este mundo era tener una estufa en la
+alcoba.
+
+Mediante el auxilio mezquino de algunos parientes de su padre y
+valiéndose principalmente de su carácter flexible y adulador y de una
+rápida y certera intención para apreciar las debilidades de los hombres,
+el joven consiguió seguir la carrera de leyes con escasa brillantez,
+pero sin perder un curso, y cuando tuvo el título de abogado, se lanzó
+al mundo haciendo valer las condiciones ya citadas.
+
+Fué un chico amable, humilde e instruído, un muchacho juicioso, que
+jamás caería en las extravagancias de su padre, y las familias
+aristocráticas que de este modo hablaban de Joaquín Quirós, tuvieron
+empeño y hasta mostraron entre ellas cierta competencia por ayudar y
+proteger a aquel joven que con una sencillez conmovedora agradecía
+cuantos servicios le prestaban.
+
+Quirós, tan humilde y tan ingenuo, se reía en su interior de la
+imbecilidad de aquellas gentes, que le encumbraban por parecer
+caritativas, y lejos de enfadarse por aquellos favores que olían a
+limosna, sabía acertadamente adular a unos y excitar el orgullo de
+otros, siempre en provecho propio, creando una rivalidad entre todos los
+que a porfía le ayudaban a conquistar una posición.
+
+La miseria y los desaires sufridos en su juventud habían quedado muy
+impresos en su memoria, y al par que odiaba a todas aquellas gentes que
+le auxiliaban, lo mismo que si se tratara de un criado simpático, digno
+de mejor suerte, sentía un hambre insaciable de riquezas para resarcirse
+de los crueles tormentos de su anterior pobreza.
+
+Las recomendaciones de sus aristocráticos protectores, que hacían valer
+los "servicios" que a la patria había prestado el padre de Quirós,
+lograron que éste fuese admitido en el ministerio de Estado, donde no
+tardó en abrirse paso. Aquel diablo de Joaquinito, como decían las
+viejas señoras que le protegían, tenía un aspecto tan simpático y era
+tan amable que en todas partes donde entraba conseguía hacerse el amo a
+fuerza de cariño. Así era; pero lo que Quirós tenía principalmente en su
+favor era su facultad de adulador rastrero, pero hábil, que le hacía
+descubrir con rápido golpe de vista las debilidades de sus superiores, a
+los cuales sabía elogiar a tiempo, consiguiendo de ellos una sonrisa de
+benevolencia protectora.
+
+Además, el joven era trabajador y sabía mostrar tan oportunamente su
+mediana inteligencia, que ésta parecía muy superior a su verdadero
+mérito. Con estas condiciones había de sobra para abrirse paso en una
+oficina del Estado.
+
+A los pocos meses de estar en el ministerio, Joaquinito, siempre amable
+y humilde sin afectación, era el imprescindible. Los jefes más adustos y
+viejos, que miraban siempre con prevención a los jóvenes agregados,
+tenían para él sonrisas de cariño y hablaban con acento protector de su
+talento y laboriosidad, y en cuanto al tropel de futuros diplomáticos,
+que en los gemelos de su camisa ostentaban un fárrago inmenso de
+heráldica, le reconocían voluntariamente como jefe y maestro en todas
+las materias.
+
+Los futuros embajadores le consultaban, convencidos de su superioridad,
+cuando hacían algún trabajo por encargo de sus superiores, y aún se
+mostraban más atentos y sumisos a sus consejos en materias de distinción
+y elegancia, pues aquel muchacho, que había paseado cuando estudiante
+sus zapatos rotos y su traje deslucido y remendado por todo Madrid, era
+ahora el más autorizado intérprete de la moda francesa.
+
+El "pollo" Quirós, como le llamaban en el Casino, era el más acabado
+tipo del vividor elegante.
+
+Aquella sociedad aristocrática que le mimaba dispensándole algunas
+consideraciones, tal vez lo despreciaba en el fondo, considerándolo como
+un ser insignificante por su posición poco desahogada; aquellos
+marquesitos que le consultaban mirábanle en ciertas ocasiones con la
+superioridad que tiene el que sirve al Estado por gusto, sobre el que es
+empleado por comer; pero Quirós, a pesar de conocer el verdadero
+concepto que merecía a aquellas gentes, continuaba como siempre, y
+explotando la benevolencia de unos y otros, iba echando raíces que
+aseguraban los avances que hacía, siempre en busca de fortuna.
+
+Los cambios políticos, esos terribles cataclismos para el empleado, que
+barren furiosamente el personal de las oficinas para sustituirlo por
+otro tan inepto como el anterior, aunque más hambriento, no conseguían
+atemorizar a Quirós, que se consideraba muy fuerte y seguro en el puesto
+que ocupaba. Empleado por los moderados en el período álgido de la
+brutal dictadura de Narváez, y significado por sus exageradas muestras
+de adhesión al Gobierno, al subir al Poder la Unión Liberal esperaban
+todos sus compañeros que cayese sobre él la cesantía; pero ésto no llegó
+y en su lugar vino un ascenso.
+
+Tenía amigos protectores en todos los partidos; sus superiores le
+querían, los títulos más linajudos le daban su protección, y
+especialmente contaba con el apoyo del padre Claudio, a quien había
+conocido en el mundo elegante y el cual le apreciaba haciéndose lenguas
+de su talento. El jesuíta había adivinado en él un hermano malogrado que
+de llegar a vestir la sotana hubiera prestado grandes servicios a la
+Orden como confesor de princesas e intrigante palaciego.
+
+--Me río yo de los cambios políticos--decía el joven vividor con aire de
+hombre confiado--. Yo estoy a prueba de cesantías, y mientras tenga tan
+buenos amigos me da lo mismo que mande O'Donnell o Narváez.
+
+Quirós no contaba únicamente con sus cualidades de joven laborioso,
+amable y sencillo. Tenía otras que le hacían ser muy apreciado en la
+alta sociedad, especialmente por las señoras y los personajes serios.
+
+Ante todo era un espíritu profundamente religioso. Era, según la feliz
+expresión del padre Claudio, un muchacho como ya no los había en este
+siglo de escepticismo y de incredulidad.
+
+¡Con qué fervor hablaba Quirós en los bailes, entre un vals y un
+rigodón, de la santa religión católica, ante un grupo de viejas
+retocadas que rabiaban al tener que desempeñar el papel de beatas, ya
+que no podían hacer lo que en sus juveniles tiempos! Con tanto fuego y
+acento tan expresivo defendía a la religión aquel diplomático vividor,
+que hubo quien le comparó una vez al elocuente San Bernardo, ignorando,
+sin duda, que el fanático competidor de Pedro Abelardo no sostenía
+contiendas religiosas, después de haber disertado con brillantez en una
+mesa del Casino, acerca de la nueva forma de los fracs y de los botones
+que debían llevarse en la pechera.
+
+Donoso Cortés era el modelo de oratoria, el gran maestro para aquel
+intrigante aprovechado, y con acento declamatorio, mirando unas veces al
+cielo como víctima que pide misericordia, y tronando otras con acento
+apocalíptico, ensartaba lugares comunes para arrojarlos contra la
+sociedad descreída que odiaba a los sacerdotes y se mofaba del
+catolicismo, prediciendo un sinnúmero de catástrofes horripilantes si el
+mundo no se separaba de la senda de perdición a que le impulsaban las
+doctrinas republicanas y librepensadoras.
+
+¡Qué talento tenía aquel Joaquinito! Lo malo era que algunos de sus
+aristocráticos compañeros de oficina, oyéndole perorar de este modo ante
+unas cuantas viejas y antiguos calaveras convertidos ahora en beatos,
+aunque ponían una cara compungida, propia de un devoto indignado, se
+reían en su interior, recordando alegres cenas en un gabinete particular
+de Fornos, donde Quirós, dando besos y pellizcos a las convidadas que
+tenía más cerca, se esforzaba en demostrar que en el mundo todo es carne
+y dinero y que el hombre de talento debe excederse por alcanzar estos
+dos medios de felicidad, dejando para el populacho el consuelo de la
+religión, que él calificaba de farsa, entre las risotadas de aquellos
+marquesitos que pertenecían a familias muy cristianas y habían sido
+educados por los padres jesuítas.
+
+--¡Valiente farsante!--decían admirados al oírle declamar a favor de la
+religión aquellos hijos de familia que en sus casas se veían precisados
+a proceder tan hipócritamente, aunque con menos talento.
+
+Quirós no se contentaba con ser un predicador de salón, pues ansioso de
+ganar alguna notoriedad, escribía en el "Boletín de las Damas
+Católicas", un periódico que pasaba por órgano del padre Claudio y cuyos
+números figuraban en los tocadores de las señoras de la aristocracia,
+manchados muchas veces por el colorete y el agua de Colonia. En aquella
+publicación, que era como la trompeta de la elegancia devota, llamando
+sin cesar a que se prosternasen a los pies de los jesuítas todas las
+personas de gran fortuna, Quirós publicaba artículos trascendentales
+sobre la inmoralidad de los tiempos o acerca de la impiedad reinante,
+tratando con un desdén olímpico a un joven catedrático casi desconocido
+que se llamaba Castelar, y que en la Universidad Central daba rudos
+golpes al ultramontanismo fanático, explicando historia, y a un tal Pi y
+Margall que escribía libros sobre arte y ciencia canónica, que la
+autoridad se apresuraba a recoger con tanta presteza como si se tratase
+de combatir una invasión epidémica.
+
+¡Qué cosas se le ocurrían al "pollo" cuando trataba con tan soberano
+desprecio a aquellos escritorzuelos impíos, y con qué desparpajo se
+burlaba de ellos!
+
+Aquello era escribir, según la opinión del padre Felipe y todas sus
+antiguas penitentas, y no lo que hacían unos libelistas que el pueblo se
+empeñaba en aplaudir y que sólo sabían hablar mal de la Iglesia, fiel
+representante de Dios.
+
+Quirós, sin perder en la alta sociedad su carácter de hombre elegante,
+que buscaba un acomodo definitivo, por ejemplo, una esposa rica,
+consiguió fama de joven juicioso y de escritor notable, viniendo a
+coronar su reputación una novela titulada: "¡Pobre Eulalia!", engendro
+lacrimoso y dulzón que, encuadernadito en color de rosa, salió de la
+imprenta para ser hojeado por blancas y aristocráticas manos,
+descansando sobre el mármol de los tocadores o en el fondo de perfumados
+costureros acolchados de raso. Fué aquello un éxito espantoso, una
+apoteosis de amables sonrisas y de encantadoras felicitaciones de un
+púbilco femenino entusiasmado por la moral de aquella novela. ¡Cuánta
+pulcritud en el argumento! Aquella obra era un dechado de delicadeza y
+pregonaba el sorprendente talento del autor. Los personajes hablaban
+como serafines, se pasaban la vida suspirando; no conocían sino de oídas
+la maldad, que tanto abunda en el mundo, y se movían como las figurillas
+de un teatro mecánico a voluntad del escritor. La protagonista, joven
+cándida, inocente y angelical, envuelta siempre en blancas vestiduras y
+tan ideal y vaporosa a fuerza de ser llorona que llegaba a dudarse si
+sus diminutos pies tendrían a continuación carnales pantorrillas, pasaba
+las de Caín perseguida siempre por el traidor de la obra, un señor que,
+por añadidura, nunca iba a misa y hablaba mal de los curas; pero el
+lector, después de sufrir y llorar con las desdichas de Eulalia, quedaba
+consolado y alegre, pues en el epílogo moría el monstruo y triunfaba la
+inocencia, pues hay un Dios que premia la virtud y castiga la maldad,
+aunque en el mundo vemos lo contrario todos los días.
+
+Los mismos periódicos que hablaban con fruición de la caridad y de las
+costumbres virtuosas de la baronesa de Carrillo, se hicieron lenguas de
+la flamante producción de don Joaquín Quirós, "uno de los más decididos
+adalides de nuestra santa causa", y el joven consiguió un triunfo
+completo.
+
+A los veintinueve años Quirós se acordaba algunas veces de la miseria
+que había sufrido en su niñez y de las privaciones terribles que para
+educarle se imponía su difunta madre, y al verse en la actualidad
+considerado en unas partes como hombre distinguido, en otras como
+necesario, y en todas como digno de aspirar a más altos destinos,
+reconocía que la suerte no le había sido esquiva y que aún podía
+prometerse mayores felicidades en el porvenir.
+
+Como escritor religioso y joven distinguido figuraba en varias
+asociaciones devotas. Era aquél el tiempo de las cofradías, pues la
+sociedad elegante reflejaba las aficiones de la corte, donde imperaban
+como consejeros supremos Sor Patrocinio y el padre Claret. El general
+O'Donnell, para agradar a la reina y conservar el Poder, veíase obligado
+a ir en las procesiones de la cofradía de San Pascual, con el
+escapulario al cuello y el cirio en la mano, y cuando tal hacía el jefe
+del Gobierno, inútil es decir el deseo de imitación de aquella sociedad
+aristocrática que amoldaba todos sus gustos y diversiones a aquellas que
+privaban en Palacio.
+
+Ser miembro importante de una cofradía aristocrática, de una de las
+asociaciones creadas con aparente fin benéfico por la incesante
+propaganda jesuítica, equivalía en aquella época a tener abiertas las
+puertas de los principales centros oficiales, a ser considerado como un
+alto personaje revestido de cierta inmunidad, y por esto el aprovechado
+Quirós, que nunca se equivocaba al elegir el más rápido camino para
+hacer carrera, mostró gran empeño en tomar importante participación en
+aquella corriente religiosa y ofreció su servicio a cuantas fundaciones
+de tal género se iniciaron.
+
+La directora de aquel movimiento devoto, el centro de aquel torbellino
+de fingida fe, era la baronesa de Carrillo, y bajo su protección se puso
+el aprovechado Quirós, prestándose a desempeñar el cargo de secretario
+en cuantas corporaciones fundaba doña Fernanda.
+
+Las ocupaciones que este cargo llevaba anexas obligaban al joven a
+conferenciar frecuentemente con doña Fernanda, y de aquí que visitase
+casi diariamente la casa del conde de Baselga, donde llegó a ser casi
+tan considerado como el director espiritual de la baronesa.
+
+Los criados encontraban a don Joaquín un señorito muy simpático, que
+tenía sonrisas y palabras amables hasta para el mas ínfimo servidor;
+doña Fernanda aprovechaba todas las ocasiones para hacerse lenguas de su
+talento y su religiosidad, y Enriqueta era la única que lo miraba con
+cierta indiferencia, considerándolo sin duda como un ser superficial e
+insignificante, con ese buen golpe de vista que poseen muchas veces las
+niñas más inocentes.
+
+El conde de Baselga consideró, al principio, del mismo modo que su hija
+a aquel joven tan locuaz y adulador, pero poco a poco fué interesándose
+por él, y de una indiferencia despreciativa pasó a un afecto que poco a
+poco fué creciendo y dominándolo.
+
+Era que la astucia de Quirós había adivinado el punto flaco de aquel
+carácter taciturno y desconfiado, y comenzaba a explotar sus aficiones y
+creencias.
+
+El afecto de Baselga considerábalo de gran importancia para él, y de
+aquí que hiciese toda clase de esfuerzos para ser su amigo.
+
+Quirós comenzó por mostrarse carlista y hacer, cuantas veces se hablaba
+de política en presencia del conde, apasionadas profesiones de fe en
+favor de la buena causa. Cada uno de aquellos ditirambos que soltaba en
+honor de la rama legítima de los Borbones y del absolutismo, acompañados
+de maldiciones a Fernando VII, valíale fijas miradas del conde, que le
+escuchaba sin romper su obstinado silencio.
+
+El era carlista y no tenía inconveniente en decirlo en todas partes, así
+como en asegurar que si servía al legítimo gobierno de Isabel II era
+porque ésta, en su concepto, no tardaría en ser iluminada por Dios con
+la luz de la verdad, lo que haría que ésta entregase la corona a sus
+parientes, que era a quienes pertenecía. Además, él estaba empleado en
+el Ministerio de Estado porque así lo exigían sus correligionarios, pues
+desde su puesto podría servir mejor a los intereses del partido.
+
+Aquellas declaraciones, unidas a ciertas oportunas muestras de interés,
+lograron conmover al conde, que, faltando a sus hábitos de misantrópica
+reserva, comenzó a dispensarle cierta confianza.
+
+Baselga, después de muchos años de aislamiento social, experimentaba la
+apremiante necesidad de comunicar a alguien sus pensamientos y entablar
+una íntima relación.
+
+Renacía el hombre en él, con todos sus naturales necesidades, y sus
+aficiones al estudio, así como el aventurado plan que hervía en su
+cerebro, algo perturbado, le obligaban a buscar un verdadero amigo en
+quien depositar sus locas ilusiones.
+
+Quirós fué el primero que se acercó a él, y de aquí que le concediese
+toda su confianza.
+
+El joven diplomático conquistó de tal modo el afecto de Baselga, que
+éste no tardó en considerar como necesaria su amistad, haciéndole
+partícipe de todos sus secretos.
+
+Al principio el conde se limitó a relatarle sus estudios, complaciéndose
+en enseñarle, con la misma pasión del avaro al mostrar sus tesoros, la
+preciosa biblioteca militar que había logrado reunir; pero cuando el
+joven fué penetrando en su intimidad y se dedicó a visitar diariamente
+su gabinete de trabajo, le fué imposible a Baselga ocultar el plan
+grandioso a que dedicaba su existencia, y en un momento de abandono
+relató a Quirós su soñada conquista de Gibraltar.
+
+El joven tenía gran dominio sobre sí mismo y sabía ocultar hábilmente
+sus impresiones; pero a pesar de esto, cuando el conde, con una calma
+olímpica, le fué explicando su plan, le faltó muy poco para exclamar:
+
+--¡Este hombre está loco!
+
+Algún oculto propósito debía tener Quirós acerca del conde, por cuanto
+halagó tan locas ilusiones, incitándole a perseverar en el descabellado
+plan. Este era el medio más seguro para conquistar por completo su
+confianza.
+
+Quirós aceptó con entusiasmo las ideas del conde, y fingiendo con
+aquella habilidad de farsante que tan irresistible le hacía, un amor sin
+límites a la patria, juró que ayudaría a su viejo amigo en tan santa
+empresa.
+
+Desde entonces Baselga tuvo en el joven un auxiliar apreciable, al que
+dió bastante trabajo, pues por un capricho propio del que se encariña en
+una idea y quiere poseerla por completo, le hizo sacar copia de cuantos
+datos existían en el archivo de Estado acerca de la cesión de Gibraltar
+a los ingleses.
+
+De este modo tuvo el conde un amigo íntimo, y Joaquinito Quirós fué en
+casa de Baselga un personaje considerado por todos casi como miembro de
+la familia.
+
+
+
+
+XVI
+
+El padre Claudio en campaña.
+
+
+Cuando menos lo esperaban los habitantes del palacio de Baselga, que
+vivían en una paz octaviana desde la partida de doña Fernanda, llegó un
+telegrama anunciando la próxima llegada de ésta, y a la mañana siguiente
+la baronesa, seguida de su doncella y llevando al lado al padre Felipe,
+que había ido a esperarla a la estación, hizo su entrada triunfal en el
+edificio, solemnizando su llegada con destempladas riñas al portero y a
+la restante servidumbre por su torpeza al subir las maletas y los
+innumerables paquetes que formaban su equipaje.
+
+--Ya tenemos el diablo en casa--murmuró Tomasa, que perdió
+repentinamente su animación al ver el avinagrado gesto de la baronesa.
+
+Aquella inesperada aparición preocupaba al ama de llaves, que con cierto
+fundamento esperaba que el viaje de doña Fernanda duraría algunos meses
+más. Su mirada escudriñadora fijábase con insistencia en la persona de
+la baronesa buscando en ella las huellas de una dolencia. Tenía el
+rostro muy pálido y su rubicundez se habia extinguido; pero el vientre
+que Tomasa miraba con descaro no presentaba ninguna señal denunciadora.
+¡Y aquel viaje sólo había durado tres meses! ¿Se había engañado la
+doncella de doña Fernanda, y por su afán de inventar chismes habría
+atribuído a su señora aquel embarazo que ahora resultaba falso?
+
+No era el ama de llaves mujer capaz de esperar pacientemente la
+resolución de sus dudas, así es que al ver cómo la doncella llevaba su
+equipaje a su cuarto, fué tras ella y sin preámbulos le preguntó lo que
+deseaba saber.
+
+--Calle usted, señora Tomasa, que bastante hemos pasado. Los padres a
+quien fué recomendada la baronesa eran unos jesuítas franceses muy finos
+y alegres, que se interesaron por nosotros y tomaron a pechos el sacar a
+la señora de apuros. Yo escuché tras una puerta cómo un padre ya viejo y
+con aire de experimentado, le preguntaba un día qué prefería: tener un
+hijo a su tiempo y sin graves complicaciones, o buscar un aborto que
+suprimiese aquella criatura, viviente testimonio de su falta y que algún
+día la podía comprometer a los ojos de la sociedad. Ya sabe usted quién
+es esa mujer y su alma atravesada, que le permite no temblar ante los
+mayores peligros. Aceptó la última proposición, ganosa de salir del paso
+cuanto antes, aunque esto le costase la vida, y yo no sé qué diablos le
+darían aquellos padres tan listos, que a las pocas noches la baronesa
+púsose a morir, pero arrojó de su cuerpo el regalo del padre Felipe. El
+mes que yo he pasado cuidando a la señora, que estaba entre la vida y la
+muerte, no se le doy a pasar a nadie; pero, al fin, se ha puesto buena y
+algo me han valido mis penalidades, así como mi reserva.
+
+Y al decir esto, sonreía irónicamente la charlatana doncella.
+
+--Ahora--exclamó con acento cruel el ama de llaves--, otra vez a
+empezar, volviendo a las conferencias a puerta cerrada. Esa perra es
+insaciable y no escarmienta. ¿No la has visto llegar tan amartelada con
+el padrazo Felipe?
+
+--Le telegrafió ayer ordenándole que saliese a la estación, y ese cura
+alegre parece estar enamorado de la señora a juzgar por la sumisión con
+que la obedece.
+
+--¡Valiente hermosura la de tu señora para enamorar a nadie!
+
+Si la llegada de la baronesa había puesto de mal humor a Tomasa, no era
+menor la impresión que hizo experimentar a Enriqueta, que recibió a su
+hermanastra con la misma sonrisa forzada y violenta del esclavo que tras
+una larga ausencia vuelve a encontrar a un amo cruel.
+
+Ella sabía lo que representaba en su vida aquel inesperado regreso de
+doña Fernanda, ¡Adiós los días tranquilos pasados en la casa paterna en
+adorable libertad, sin temor de oír la agria voz de su hermanastra, ni
+de obedecer sus tiránicas órdenes! ¡Adiós los alegres paseos por el
+Retiro apoyada en el brazo de Alvarez, y las interminables
+conversaciones amorosas! La educación férrea y monótona de una joven a
+quien se intenta dedicar a Dios, aparecía otra vez a los ojos de
+Enriqueta destacándose en un negro porvenir.
+
+Desde el día en que llegó la baronesa volvió a restablecerse en aquella
+casa el antiguo sistema de vida. El padre Felipe hizo invariablemente su
+visita por la tarde; otros jesuítas, por pura cortesía, fueron una vez
+por semana a hacer tertulia a la baronesa, hablando de la maldad de los
+tiempos y de la necesidad de establecer el reinado de Dios; el padre
+Claudio apareció de tarde en tarde, siendo recibido con tantos honores
+como un soberano; Quirós continuó sus conferencias con Baselga acerca
+del famoso plan, y con la baronesa sobre administración de cofradías y
+fundación de otras nuevas, y Enriqueta fué otra vez la sierva de su
+hermanastra, la víctima propiciatoria de todos sus enfados, la
+"Cenicienta" de la casa, que pasaba como un ser insignificante, pronta
+siempre a temblar y a obedecer resignada todos los mandatos de aquello
+mujer que manejaba a su gusto su voluntad.
+
+--Esa muchacha--decía siempre doña Fernanda al hablar con sus amigos,
+con la misma complacencia que el artista al tratar de la obra que ha
+modelado--carece en absoluto de libertad, y sin mis consejos y sin mi
+dirección no sé qué sería de ella en el mundo. La pobrecita no sirve
+para vivir en sociedad, y el día más feliz de su vida será aquel en que
+haga sus votos en el convento. Dios la llama y ella es feliz al pensar
+que Cristo la quiere por esposa.
+
+En aquella tertulia de sotanas y levitas de corte clerical que todas las
+tardes se reunía en el salón de la baronesa, era artículo de fe que
+Enriqueta tenía una vocación sobrehumana a la vida religiosa, y la mayor
+parte de aquellos señores creían proporcionar a la joven un inmenso
+placer llamándola "la monjita", cuando por rara casualidad la
+encontraban en las habitaciones de su hermanastra.
+
+La vocación de la joven fué un asunto que requirió toda la atención de
+la baronesa poco tiempo después de su regreso a Madrid.
+
+Una mañana, cuando ella menos lo esperaba, se presentó el padre Claudio,
+que muy contra su voluntad engordaba de un modo vulgar, perdiendo en
+gallardía lo que ganaba en majestad.
+
+Cada una de aquellas visitas llenaba de satisfacción a la baronesa, que
+conocía mejor que muchos individuos de la Orden el inmenso poder que
+aquel clérigo tenía en sus manos, y que manejado ocultamente, minaba
+todas las clases de la sociedad.
+
+--¡Oh! ¡Cuánto honor para mí, reverendo padre!--contestó Fernanda,
+rubicunda por la satisfacción--. Hace tiempo que no venía vuestra
+reverencia y temía el rogarle que pasase algún rato por aquí por miedo a
+turbarle en sus importantes ocupaciones.
+
+El padre Claudio dió a besar su blanca y regordeta mano de obispo y
+contestó con amables sonrisas a todos los cumplidos que la baronesa le
+dirigía.
+
+Cierto que por él no pasaban los años, pues, aunque aquella pícara
+obesidad le sofocaba, sentíase más fuerte que nunca; y al decir esto
+lanzaba miradas relampagueantes y extendía impetuosamente sus brazos
+como si quisiera atemorizar a algún misterioso enemigo con el que venía
+luchando por espacio de muchos años.
+
+El padre Claudio estaba muy preocupado hacía algún tiempo por una idea
+que le obsesionaba. Aquel hombre que ocultamente desde el fondo de su
+despacho manejaba casi toda la nación, que intervenía en los asuntos
+palaciegos y que en varias ocasiones había logrado con sus manejos
+derribar unos ministerios y elevar otros, juzgábase postergado y la
+envidia y la ambición le hacían mirar como mezquina la posición que
+ocupaba dentro de la Orden.
+
+Aquel cargo de asistente o vicario de la poderosa Compañía en España
+desempeñábalo desde su juventud y no podía menos de irritarse al ver que
+no lograba continuar la carrera de grandezas que tan fácil le había sido
+en sus primeros años de jesuíta.
+
+A la edad en que muchos compañeros se contentaban con ser coadjutores,
+él dirigía los intereses de la Orden en España como dueño absoluto y sin
+tener que dar cuenta de su conducta a otro padre que al general que
+estaba en Roma. Algunos negocios afortunados, que dieron gran utilidad a
+la Compañía y que él llevó a cabo con una astucia y una sangre fría
+sorprendente, le habían valido una gran reputación en la Orden y el ser
+elevado a una dignidad que nunca habían desempeñado jesuítas de tan
+pocos años.
+
+Tan rápida elevación había amortiguado en el padre Claudio su ambición
+inextinguible y transcurrieron muchos años sin que se le ocurriera al
+satisfecho jesuíta quejarse de su suerte; pero cuando fué entrando en la
+vejez, cuando por su edad veía ya sobradamente justificado el cargo que
+ejercía, quiso ser más y escalar el último puesto que quedaba dentro de
+la Orden.
+
+Un vicario general de España únicamente podía aspirar a la dirección
+suprema de la Compañía en todo el mundo, y el padre Claudio quiso ser
+general de aquel negro ejército que tenía su núcleo en Roma y sus
+avanzadas en todas partes.
+
+Sabía el importante jesuíta que debía ocultar sus miradas ambiciosas
+cuidadosamente, pues el hombre que desde Roma los dirigía a todos era un
+Argos de cien ojos, que mediante su misterioso poder, desde las
+cercanías del Vaticano, adivinaba los pensamientos del último jesuíta
+establecido en el Japón o en las más apartadas islas de Oceanía. Una
+indiscreción podía perderle, pues así como el generalato de la Orden era
+vitalicio y nadie podía destituir al general, una vez elegido, las
+asistencias o direcciones de las naciones a las cuales el lenguaje
+jesuítico, con su tendencia de unificación universal, llamaba
+provincias, eran puramente de gracia, y el poder supremo de la Orden
+podía destituirlo a él del vicariato de España apenas notara el más leve
+indicio de ambición o de intriga.
+
+El general había tratado siempre con gran benevolencia al padre Claudio,
+haciendo justicia a sus facultades de dulce tirano y hábil intrigante,
+y, sobre todo, a aquella indiferencia en punto a procedimientos que
+hacía recordar a los Borgias cuando, en el entusiasmo del brindis
+orgiástico, deslizaban el veneno en la copa del vecino o, sonriendo como
+ángeles, daban de puñaladas. Nunca el general había demostrado intención
+de relevar al padre Claudio de su alto cargo, lo que no impedía que el
+vicario de España, cuando comenzó a sentir cómo se removía su dormida
+ambición, pensase en la conveniencia de hacer algo desde Madrid para que
+aquel viejo que estaba en Roma saliese del mundo de un modo más o menos
+trágico, dejando su puesto vacante a otro más joven, que podía ser él
+mismo.
+
+Pero el padre Claudio sólo optaba por los procedimientos violentos en
+caso apurado, pues prefería aquellos otros nacidos de su astucia y que
+él preparaba hasta en sus últimos detalles con el exquisito gusto de un
+gran artista del mal.
+
+El sabía algo de otros generales que habían sido envenenados por sus
+subordinados o expuestos al público envueltos en una sotana nueva para
+ocultar las puñaladas con que el cadáver tenía rasgado el pecho; pero
+todos estos medios le parecían propios de tiempos bárbaros; sentía una
+repugnancia de damisela al pensar en la sangre, y con aire de
+superioridad, sonreía considerando que era más fácil y seguro esperar
+pacientemente, teniéndolo todo preparado para lograr su deseo apenas el
+actual general, que tenía más de ochenta años, dejase de vivir.
+
+El fallecimiento del general era cosa segura en plazo no muy largo, y el
+gallardo jesuíta pensaba dar antes un golpe que le proporcionara inmenso
+renombre en la Orden y que le facilitara su elección en Roma.
+
+Un negocio afortunado que hiciera ingresar en las arcas de la Compañía
+muchos millones era el golpe que él necesitaba para preparar su elección
+de general, y por esto se acordó de la fortuna de los hijos de Baselga,
+que tanto había perseguido la avaricia jesuítica.
+
+Lo que el padre Fabián Renard no había podido lograr, él lo
+conquistaría, consolidando de este modo su fama de hombre astuto e
+invencible en punto a procurar buenos negocios a la Orden.
+
+Ya sabemos el sistema que el reverendo padre se proponía usar para ir
+despojando a los hijos de Baselga. Aquellos dos jóvenes, sobre los que
+tenía puestos sus ojos la Compañía, abrazarían el estado religioso y
+harían una donación de sus bienes a la Orden, que, correspondiendo a
+tal merced, los tendría toda la vida alejados del mundo y encerrados en
+un claustro donde podrían ganar el cielo.
+
+Agitado por tales ideas hizo el padre Claudio su visita a la baronesa.
+
+Era preciso acelerar el negocio y hacer que cuanto antes entrase
+Enriqueta en un convento.
+
+No era el gallardo jesuíta amigo de preámbulos ni de artificiosos rodeos
+cuando hablaba con amigas tan íntimas y subordinadas fieles como lo era
+la baronesa de Carrillo, así es que inmediatamente abordó la cuestión.
+
+Enriqueta tenía ya edad para entrar en un convento y aficionarse
+verdaderamente a las dulzuras de la vida monástica, preparándose a
+prestar sus votos. ¿Qué ganaba permaneciendo en aquella casa a la cual,
+aunque muy santa y muy cristiana, llegaban las murmuraciones del mundo?
+Enriqueta, permaneciendo como hasta aquel momento en continua relación
+con la servidumbre, corría el peligro de saber cosas que destruyeran su
+infantil inocencia; y tales aspavientos hacía el jesuíta al decir esto,
+de tal modo se horrorizaba aparentemente al pensar en la posibilidad de
+que alguna palabra indirecta se deslizase en sus virginales oídos, que
+no parecía sino que la casa de su padre era un lugar de perdición para
+la joven.
+
+Doña Fernanda, como era su costumbre, siempre que oía al poderoso padre
+Claudio, asentía a todo y se mostraba dispuesta a obedecer sus órdenes.
+
+--Ya lo sabe vuestra paternidad; yo soy su sierva espiritual, su humilde
+penitente, y estoy dispuesta a cumplir cuanto se sirva mandarme.
+Realmente esa niña no está muy bien aquí, pues aunque todas las personas
+que visitan la casa son buenas cristianas, el mundo se halla tan
+pervertido, que es fácil que se deslicen hasta aquí palabras y ejemplos
+que perturben a una joven prometida del Señor.
+
+Y la amiga del padre Felipe, que a fuerza de rozarse con los jesuítas se
+había asimilado mucho de su meliflua elocuencia, aprovechó la ocasión
+para disertar ante su superior sobre la corrupción de la sociedad por
+sus tendencias impías, asegurando que la virtud estaba desterrada,
+ocultándose únicamente en las personas piadosas; ella, por ejemplo.
+
+Los dos compadres en Cristo no tardaron en entenderse y quedaron
+perfectamente convenidos en lo que debían hacer.
+
+Enriqueta entraría cuanto antes en un convento que designaba el padre
+Claudio, pero primeramente había que lograr el permiso de su padre el
+conde de Baselga, cosa que no creía tan fácil el director espiritual ni
+su penitente.
+
+--Yo, reverendo padre, le anticipo con harto dolor mío que nada
+conseguiré. Mi padre me aborrece, esto bien lo sabe su paternidad, y yo
+sospecho el porqué, y, por tanto, no esta demanda, sino otra que le
+hiciera, me la negaría seguramente. Ya recordará vuestra reverencia que
+rotundamente me dijo que no el día que yo le indiqué la conveniencia de
+que Enriqueta fuese a educarse en el convento. Donde usted le ve, a
+pesar de sus alardes de religiosidad, yo creo que es todo un impío, y
+más ahora, que se ha dado de lleno a los libros.
+
+--¡Ah! ¡Los libros!... ¡Mala cosa es eso!
+
+Y el jesuíta decía esto con acento de distracción, al mismo tiempo que
+con la cabeza inclinada parecía reflexionar profundamente.
+
+--Será mejor, amiga mía--dijo después de un larga silencio--, que yo
+hable al conde. Efectivamente, él no hace gran caso de la hija de su
+primer matrimonio y de seguro que le producirán más efecto mis palabras.
+Sin embargo, tratándose de un hombre como él, este asunto no debe
+llevarse precipitadamente. Conozco su carácter y sé que es preciso
+explorar primeramente sus intenciones e ir poco a poco convenciéndole de
+la conveniencia de dedicar a Enriqueta a la vida monástica, sobre todo
+si la vocación de la niña es segura.
+
+--¡Oh! En cuanto a eso no hay cuidado. La vocación es segurísima.
+Enriqueta no hace nada más que lo que yo la mando.
+
+La baronesa hablaba de las aficiones religiosas de su hermanastra con
+completa seguridad, aunque nunca había logrado de ella una contestación
+categórica, ni se había tomado el trabajo de consultarla sobre aquel
+porvenir que la preparaba... ¿Para qué? Ella, la señora de aquella
+voluntad, tenía el poder de atemorizarla con una mirada o con un gesto,
+y creía ridículo detenerse a inquirir lo que pensaba aquel ser que había
+educado para una vida automática.
+
+Desde aquella conferencia y después de haber combinado su plan el
+jesuíta y la baronesa, Baselga comenzó a sufrir un asedio del que tardó
+en darse cuenta.
+
+Doña Fernanda, en la mesa o en las cortas entrevistas que ella buscaba,
+y de las que el conde procuraba zafarse cuanto antes, mostraba empeño en
+hablar del porvenir de Enriqueta en términos vagos para que su padre
+mostrara claramente sus propósitos, pero Baselga oía silencioso y
+distraído, no escapándosele nunca una palabra que demostrase su
+pensamiento.
+
+En cuanto al padre Claudio, visitaba la casa con tanta asiduidad como en
+pasados tiempos, honor que ensalzaba la baronesa en su reunión, y del
+que se hacían lenguas sus contertulios, que sabían las múltiples
+ocupaciones que pesaban sobre el vicario de la Orden en España.
+
+Todas las tardes iba el jesuíta a fumar algunos cigarrillos en el
+gabinete de estudio de Baselga, el cual, no considerando las cosas como
+su hija mayor, tomó al principio esta distinción por una solicitud
+fastidiosa que le distraía en sus ocupaciones.
+
+Para colmar su aburrimiento, el amigo Quirós, con el que hablaba todas
+las tardes de su gran plan de conquista, depositando en él todas sus
+esperanzas y risueños optimismos, desde que el padre Claudio se dedicó a
+hacerle cotidianas visitas, dejó de acudir con tanta regularidad
+pretextando ciertos asuntos que tenía que despachar con urgencia en el
+ministerio, y el conde hubo de resignarse a permanecer horas y más horas
+con aquel sacerdote que nunca tenía prisa en irse, y que, siempre
+sonriendo, le molía a preguntas.
+
+Pero era en todas ocasiones tan amable aquel padre Claudio, oía con
+tanta atención sus explicaciones sobre lo que estudiaba en los
+tratadistas militares, manifestaba tal entusiasmo por Malbourough,
+Montecucoli, Jomini y otros señores que a cada instante barajaba el
+conde en su conversación, que, al fin, éste comenzó a adquirir alguna
+confianza y recibir con más gusto las visitas del jesuíta.
+
+Al fin, era un buen compañero, y en ausencia de Quirós, el conde
+experimentaba gran placer teniendo un compañero con quien hablar de su
+manía favorita.
+
+Era un cura aquel oyente de aventuradas empresas militares; su
+ministerio, sus estudios y sus costumbres no le hacían muy adecuado para
+aquella clase de conferencias; pero... ¡qué diablo!, escuchaba con gran
+atención, y, además, Baselga adivinaba en el padre Claudio--como en
+otros tiempos--que había en su persona algo de caudillo, aunque de
+fuerzas menos ruidosas y francas que las del ejército, y en todos sus
+actos se traslucía la costumbre de mandar con ademanes imperiosos que no
+admiten réplica.
+
+La confianza entre el conde y el jesuíta fué estrechándose rápidamente.
+Aquella frialdad con que Baselga había tratado al padre Claudio a raíz
+de su llegada de Francia, fué desvaneciéndose, y aunque el conde no
+volvió a ser como en su juventud, el admirador sumiso e irreflexivo del
+astuto jesuíta, le dispensó cada vez mayores atenciones, y llegó en sus
+conversaciones apasionadas hasta olvidarse de quién era aquel hombre y
+de las amenazas viles que usó para conservarlo esclavo de la Compañía.
+
+El padre Claudio, en aquellas conferencias, con un disimulo que hacía
+honor a la astuta institución a que pertenecía, llevaba siempre la
+conversación a un mismo punto, que era invariablemente las desdichas de
+la patria, lo grande que ésta había sido en otros tiempos y la necesidad
+de volver por la integridad del territorio, reconquistando los puntos
+que los extranjeros nos habían arrebatado.
+
+Un hombre más experto y observador que Baselga hubiera adivinado en su
+interlocutor el deseo de excitar las confianzas sobre un asunto
+determinado que conocía con anterioridad; pero el conde estaba muy
+preocupado con sus planes y los acariciaba con sobrado entusiasmo para
+fijarse en tales detalles.
+
+Por fin, un día, en un rato de excitación patriótica, Baselga hizo
+traición a la reserva que se había prometido y relató al padre Claudio
+su plan sobre Gibraltar con todos sus detalles.
+
+El jesuíta sonreía casi imperceptiblemente. Al fin lograba aquella
+confianza solicitada de tan diversos modos.
+
+¡Cómo pintar el entusiasmo patriótico del padre Claudio! Primero quedóse
+perplejo, mostrando admiración y duda como si su inteligencia no
+alcanzase a comprender un plan tan colosal; después, su rostro se animó
+como a impulsos de excitación inmensa, y, por fin, abrazó al conde con
+nervioso impulso, diciendo, con acento entrecortado por la emoción, que
+Dios y la patria sabrían agradecer una empresa tan sublime.
+
+Baselga se enterneció ante aquel arranque de entusiasmo patriótico, y
+llevado de un risueño optimismo, se dijo interiormente que aquel
+jesuíta era una buena persona, que si cometía alguna mala acción era
+indudablemente por exigencias de la Orden.
+
+Desde que el conde hizo tales revelaciones no tuvo quien más atentamente
+se interesase por la realización de tal plan.
+
+Todas las tardes iba, según su costumbre, a visitar a Baselga y se
+enteraba minuciosamente de sus propósitos, mostrando una admiración sin
+límites cada vez que su amigo le hacía una nueva confianza.
+
+--¡Oh! Esto halaga--se decía el conde al quedar solo--. Esto da nuevas
+fuerzas para seguir adelante. ¡Si todos fuesen tan buenos españoles como
+el padre Claudio! Después dicen que los jesuítas no tienen patria ni se
+interesan por otra nación que Roma.
+
+Por su parte, el reverendo padre aumentaba el entusiasmo de su amigo,
+prometiendo hacer cuanto pudiese en favor del plan. El no sabía los
+servicios que podría prestar, pero tenía amigos en todas partes, y,
+¿quién sabe si en Gibraltar encontraría alguien que quisiera entrar en
+la patriótica aventura?
+
+Transcurrieron algunos días sin que los dos amigos hablasen de otros
+asuntos que la atrevida reconquista del Peñón. Quirós, siempre
+excusándose con sus trabajos en el ministerio, iba ya pocas veces al
+despacho de Baselga; pero éste se mostraba tan entusiasmado y satisfecho
+del padre Claudio, que consideraba ya al joven diplomático como lo que
+era realmente. Ya no veía en él un joven serio e ilustrado, sino un
+pollo insubstancial e intrigante, que a lo más le servía para sacar
+cuantas noticias deseara del ministerio de Estado.
+
+El jesuíta tenía por su parte un plan marcado que iba desarrollando
+lentamente, y cuando creyó poseer la confianza de Baselga, abordó una
+tarde resueltamente el asunto.
+
+--Supongamos, señor conde, que yo, como así lo espero, proporcione los
+elementos necesarios para la empresa, y encuentro gente dispuesta a dar
+el golpe sobre Gibraltar. ¿Quién se encargará de ponerse al frente de
+los que se apoderen de la plaza?
+
+Baselga mostró en su rostro la misma extrañeza que si oyera a alguien
+dudar de su valor.
+
+--¡Quién ha de ser! ¡Yo!--dijo con sencillez heroica.
+
+--¿Y ha pensado usted bien las consecuencias que pudiera traerle un
+fracaso? ¿Ha considerado que en la aventura puede perder la cabeza? Las
+autoridades inglesas son inexorables con el que quiere arrebatarles algo
+de lo que poseen, y lo menos que con usted harían, si fracasa el golpe,
+sería ahorcarlo.
+
+--Nada me importa eso--contestó el conde con frialdad--. He expuesto mi
+vida muchas veces, para que pueda sentir temor ante tales peligros. Yo
+iré al frente de los buenos españoles que intenten devolver Gibraltar a
+España, y si es que la suerte nos es adversa, ¿qué fin puedo ambicionar
+más glorioso que morir por mi patria, aunque sea de un modo infamante?
+
+--Muy bien, amigo mío. Sigue usted siendo un héroe y la edad no ha
+amortiguado sus bríos. Pero es preciso que antes de acometer tan santa
+empresa, que tal vez le conduzca al martirio, piense usted en asegurar
+el porvenir de sus hijos.
+
+--¡Mis hijos! Gracias a Dios no tengo que pensar en ellos. Son ricos y
+su porvenir está asegurado. Además, dentro de pocos años tendrán ya edad
+para casarse y constituir familia.
+
+--Pero entretanto, señor conde, reconozca usted que si por desgracia
+pierde la vida en esa empresa que vamos a realizar cuanto antes, la
+situación de esos dos jóvenes solos en el mundo, pues apenas si tienen
+familia, será apuradísima.
+
+--Tienen a mi hija Fernanda, que por su edad y su experiencia, puede
+servirles de madre.
+
+--No basta eso.
+
+--¿Pues qué quiere usted decir?
+
+--De Ricardo nada. Al fin pertenece a nuestro sexo y para un hombre no
+es tan ruda la lucha que ha de sostener en la sociedad para mantenerse a
+cierta altura. Pero piense usted en Enriqueta. ¿Qué sería de ella al
+quedar huérfana?
+
+--Sentiría mucho la muerte de su padre, mas no por esto quedaría
+desamparada. Tiene a mi hija Fernanda, y además, una joven rica como lo
+es ella, siempre encontraría entre mis parientes de la nobleza quien
+velara por ella. Esto sin contar que ya no es una niña, y que dentro de
+pocos años estará ya en estado para casarse con quien ella elija,
+siempre que sea un hombre perteneciente a su clase.
+
+--Veo, señor conde, que no quiere usted atender a lo yo le propongo y
+que se forja ilusiones para no contemplar la realidad. Yo hablo del
+presente y del peligro que a causa del heroísmo de su carácter, corre su
+hija de quedarse huérfana.
+
+--¿Y qué quiere usted proponerme?
+
+--Yo--dijo el padre Claudio preparándose a dar el golpe y revistiendo
+sus palabras de la mayor sencillez--pensaba poner a Enriqueta a salvo de
+todo infortunio y hacer que antes de que usted partiera para Gibraltar
+su hija quedase en un puesto de confianza donde se ocupasen de su
+educación, por cierto algo descuidada, pues la baronesa, ocupada en las
+empresas benéficas, a las que le arrastra su religiosidad, no puede
+pensar en la cultura de su hermana.
+
+--Concrete más su proposición, padre Claudio--dijo Baselga con fría
+entonación.
+
+--Pues bien; le propongo, haciéndome en esto intérprete de los deseos de
+la baronesa, que Enriqueta vaya a educarse en un convento de nuestra
+confianza.
+
+El conde no era ya el mismo de momentos antes. El entusiasmo y la
+confianza que mostraba al jesuíta hablándole de empresas militares había
+desaparecido, y ahora escuchaba al visitante con fría reserva,
+lanzándole de vez en cuando una mirada escudriñadora que pugnaba por
+atravesar aquella astuta máscara, adivinando lo que existía tras la
+dulce sonrisa jesuítica.
+
+Cuando el padre Claudio formuló su proposición, Baselga le miró
+fijamente y contestó con lentitud:
+
+--Mi hija no será monja mientras yo viva.
+
+--Ha comprendido usted mal--replicó con viveza el jesuíta--. Lo que yo
+propongo no es que Enriqueta se dedique a la vida monástica abandonando
+su familia; conozco bien el inmenso cariño que usted la profesa y sé que
+no es posible que consienta usted el separarse de ella para siempre. Lo
+que yo propongo es que Enriqueta ingrese en un convento donde se educan
+otras señoritas aristocráticas para permanecer allí segura mientras
+usted lleva a cabo esa obra sublime, tan meritoria a los ojos de la
+patria y a los de Dios.
+
+--Lo que usted me propone es que mi hija entre en un convento como
+simple educanda para convertirse después en monja profesa y no salir
+jamás de él.
+
+--¡Señor conde! Me ofende esa suposición.
+
+--Padre Claudio, ya sabe usted que nos conocemos y que hay entre los dos
+asuntos suficientemente graves para que no nos consideremos como unos
+extraños. Sé a dónde van a parar tales proposiciones, pues aunque no soy
+muy listo, adivino muchas veces lo que piensan las personas que me
+rodean.
+
+--¿Qué quiere usted suponer?
+
+--Aún no se ha borrado de mi memoria el recuerdo de esa mujer tan amada.
+
+Y al decir esto señalaba el conde a un hermoso retrato de María
+Avellaneda, única pintura que con sus tonos brillantes alegraba las
+sombrías paredes del despacho y los tintes obscuros de los estantes
+cargados de libros. El padre Claudio afectaba no comprender a Baselga.
+
+--Esa infeliz--continuó éste--también encontró en París quien mostró
+empeño en meterla en un convento. ¡Parece esto la fatalidad que pesa
+sobre la familia Avellaneda!
+
+Y a continuación añadió, sonriendo sarcásticamente:
+
+--Muchas veces es una desgracia tener millones.
+
+El padre Claudio se estremeció internamente. Aquel hombre, que él creía
+un monomaníaco sometido por completo a su voluntad, sabía adivinar los
+pensamientos de su interlocutor.
+
+--Señor conde: me ofenden esas palabras, que no sé si creer injuriosas
+para mí y para la Compañía, pero aunque así sean, las perdono.
+
+Reinó un largo silencio, que interrumpió al fin el jesuíta diciendo:
+
+--Siento mucho que mi proposición le haya producido alguna molestia.
+Crea que yo siempre procedo guiado por mi afán de dar almas al cielo y
+de que no se turbe la paz de las familias.
+
+--Gracias por el interés, padre Claudio; pero Enriqueta no necesita que
+se preocupe de su suerte otro que su padre.
+
+El jesuíta quedó en silencio breves instantes, reflexionando, sin duda,
+sobre lo que acababa de oír, y después dijo con severo acento:
+
+--Un padre cariñoso debe ante todo procurar la felicidad de su hija.
+
+El conde movió la cabeza en señal de asentimiento y añadió:
+
+--Eso no tiene duda.
+
+--Y la felicidad de los hijos consiste indudablemente en que los padres
+no violenten su voluntad ni se opongan a sus deseos, siempre que éstos
+tengan un noble y santo fin.
+
+--Todo eso lo sé hace ya mucho tiempo.
+
+--Lo sabrá usted, señor conde; pero permítame que le manifieste que
+usted se está oponiendo a una sagrada aspiración de su hija.
+
+--¿Una aspiración de mi hija?--preguntó con extrañeza Baselga.
+
+--Sí, señor conde. Enriqueta quiere ir al convento.
+
+--Es la primera noticia que tengo--respondió Baselga con desdeñosa
+frialdad.
+
+--No lo dude usted, y si quiere convencerse de ello, pregúntelo a la
+baronesa, que por haber educado a su hermana es la que conoce mejor su
+vocación. Enriqueta quiere ser monja.
+
+--Ya va saliendo lo que esperaba. Usted mismo viene a justificar mi
+negativa a que Enriqueta entrase en un convento para perfeccionar su
+educación. Lo que yo he dicho antes: primero, colegiala, y después,
+monja. No está mal urdido el plan.
+
+--Señor conde; hace usted mal en burlarse de ese modo y más aún en
+oponerse a que su hija siga las inspiraciones de Dios. Yo no digo que
+Enriqueta quiera efectivamente ser monja, pues a su edad la vocación es
+poco sólida; pero lo que sí aseguro es que quiere salir de aquí, pues se
+siente atraída por los místicos, encantos del claustro.
+
+--¿Está usted seguro? ¿Ha consultado directamente la vocación de mi
+hija?
+
+--Sé cómo piensa por las relaciones de la baronesa, que es "la única
+persona que se preocupa de Enriqueta".
+
+--Comprendo la intención con que acentúa usted tales palabras. Algo hay,
+en efecto, que me hace merecedor de tal censura. Mi dolor interno por la
+muerte de mi esposa, mi odio a la sociedad, y después mis aficiones, me
+han tenido alejado de mi hija, me han hecho ser mal padre, y he mirado
+con una indiferencia culpable todo lo que con ella se relacionaba; pero
+yo le aseguro a usted que esto no volverá a repetirse ni mereceré en
+adelante que se me tache de descuidado con mis hijos. Acabo de ver las
+consecuencias de mi indiferencia y sé el peligro que corre Enriqueta, de
+seguir más tiempo confiada a la dirección de su hermana. Quiero que en
+mi casa no mande otro que yo, y desde mañana voy a ocuparme de mi hija y
+así sabré la verdad.
+
+--¿La verdad?...--preguntó con extrañeza el padre Claudio.
+
+--Sí; la verdad. De seguro que cuando yo hable a mi hija no manifestará
+ésta tanta afición a la vida del claustro. Yo, padre Claudio, soy de los
+que creen que ninguna joven tiene gusto de que la entierren en vida,
+alejándola para siempre del mundo, y del mismo modo creo que si algunas
+infelices huyen de la sociedad y se encierran en esas casas es por
+contrariedades sufridas, que, aunque fáciles de reparar, son
+convenientemente exageradas por gentes sin corazón, que muestran empeño
+en robar a la nación futuras madres que podrían hacer la felicidad de
+otras tantas familias y dar a la patria hijos que la honrasen y la
+defendiesen.
+
+El jesuíta puso en juego todo su mímico arsenal de gestos trágicos para
+demostrar su escándalo y su indignación, y dijo con voz balbuciente:
+
+--¡Pero señor conde! ¿Qué dice usted? ¡Tratar de ese modo a las
+instituciones monásticas y a las esposas del Señor! Esas ideas son
+impropias de un buen católico como todos le creen a usted, y únicamente
+estarían en su sitio en labios de uno de esos terribles revolucionarios
+que hoy combaten al Trono y a la Iglesia. ¿Acaso usted no cree en la
+verdad de las vocaciones religiosas? ¿Duda usted de que hay criaturas
+privilegiadas a las cuales llama Dios para hacerlas sus místicas
+esposas?
+
+--No quiero discutir, padre Claudio. Soy católico y partidario de la
+Monarquía, y esto lo tengo bien probado; pero mis ideas las tengo muy
+arraigadas y ni usted ni toda la Compañía de Jesús en masa conseguirían
+que me retractase de esto que digo. Toda la vida he tenido por un
+absurdo que a una joven que apenas si conoce el mundo y que no se ha
+separado un momento de sus padres, se la encierre en un convento con el
+pretexto de querer librarse de los males de una sociedad que ni aun de
+nombre conoce. Comprendo que un hombre cansado de luchar con sus
+semejantes y fastidiado de las mentiras sociales, huya del trato con los
+humanos, y se refugie como eremita en un desierto por faltarle el valor
+para seguir luchando contra el mundo; pero encerrar en una tumba mística
+a una joven que conserva puras e intactas sus ilusiones y que empieza a
+vivir, es un crimen, entiéndalo usted bien, reverendo padre, es un
+asesinato moral del que Dios no puede menos que pedir estrecha cuenta.
+
+El conde hablaba con acento indignado y en sus ademanes nerviosos
+adivinábase que estaba sintiendo aquello que decía.
+
+El jesuíta conocía perfectamente el carácter de Baselga y sabía que en
+tales instantes discutir ideas en él tan arraigadas equivalía a
+comprometerse en una discusión acalorada e iracunda que fácilmente podía
+tener como final el arrojarse a la cabeza, como postreros argumentos,
+los libros del despacho y aun los muebles.
+
+--¿De manera--se limitó a decir el sacerdote--que se niega usted a
+acceder a los deseos de su hija?
+
+--Sí; me niego y me negaré siempre. Usted, como sacerdote, cumpla su
+obligación trabajando para arrebatar una mujer más a la sociedad y
+hacerla entrar en la vida mística; yo como padre cumplo mi deber
+oponiéndome a que mi hija sea infeliz alejándose para siempre, en la
+edad de la inexperiencia, de un mundo en que sufrirá muchas tristezas,
+pero no por esto dejará de encontrar mayores alegrías. Dios crió a la
+mujer para que el mundo no se extinguiera, y con ella estableció la base
+de la familia. Evitar que la mujer sea madre es ir contra Dios. ¡No
+olvide usted esto, padre Claudio!
+
+El jesuíta fué a contestar a estas últimas palabras, pero se detuvo, y
+como si una idea favorable acabase de surgir en su cerebro, púsose a
+reflexionar mientras Baselga le contemplaba con desdeñosa superioridad.
+
+El hombre que por tanto tiempo se había considerado como esclavo sumiso
+de aquel jesuíta que le mandaba con aire sonriente, aunque con despótica
+autoridad, enorgullecíase ahora al ver cómo su tirano quedaba vencido
+momentáneamente.
+
+Parecía que el padre Claudio iba a disparar su último tiro contra
+aquella voluntad rebelde, pues después de contraer su rostro con aquella
+sonrisa especial propia de los momentos difíciles y que hacía temblar a
+cuantos le conocían íntimamente dijo con voz melosa:
+
+--El señor conde, al hablar así, olvida una cosa de gran importancia.
+
+--No sé qué cosa pueda ser.
+
+--De seguro que el conde de Baselga no querrá romper sus relaciones con
+la Compañía de Jesús.
+
+--¡Yo!.., ¿Por qué?
+
+--El señor conde pertenece a ella, pues hace muchos años figura en su
+clase de hermanos seglares.
+
+--No pienso negarlo. Buena prueba de ello es que sobre el pecho llevo el
+escapulario que nos permite reconocernos a los hermanos aun en los más
+lejanos países.
+
+--Recuerde, pues, el hermano, ya que así le place llamarse--dijo el
+jesuíta con tono de autoridad--, que al entrar en nuestra Orden hizo
+voto de obediencia a sus superiores, y que yo, como su superior supremo
+en España, le ordeno me obedezca para mayor gloria de Dios y en nombre
+de nuestro padre general.
+
+Y el jesuíta, al decir esto, se erguía en su asiento y extendía la
+diestra con aire bizarro, adoptando una actitud lo más imponente que le
+permitían sus facultades de actor. Pero al conde le causó poca impresión
+aquel arranque de autoridad que el padre Claudio creía irresistible,
+pues encogiéndose de hombros se limitó a contestar con frialdad:
+
+--¡Bien! ¿Y qué?... ¿Para qué se me recuerda mi voto de obediencia?
+
+--Para que acate usted mis órdenes y no se oponga a la vocación de su
+hija.
+
+--¿Es que la Compañía, no contenta con disponer del individuo para mayor
+gloria de Dios, ha de intervenir también en asuntos puramente de su
+familia?
+
+--La Compañía interviene en todo, siempre que sea en bien de la
+religión, y puede, con perfecto derecho, como usted ya sabrá por haber
+leído nuestra Mónita secreta y los comentarios de nuestros más célebres
+escritores, aconsejar al hijo que niegue la obediencia a su padre y
+hasta que lo mate, siempre que éste le incite a desconocer y abandonar
+la fe católica.
+
+--Siempre me ha parecido eso un crimen; pero, aparte de ello, en el
+presente caso no tienen ninguna relación esas leyes; yo no incito a mi
+hija a que abandone su religión, pues lo que hago es oponerme a que me
+la roben. Que ame Enriqueta cuanto quiera a Dios, que sea un modelo de
+religiosidad y devoción, no me producirá ninguna molestia; lo que yo no
+quiero es que ella sea monja.
+
+--Pero ella quiere serlo, y en tal conflicto, la Compañía, siempre
+benéfica con el débil y con la virtud, debe colocarse al lado de la hija
+y frente al padre que quiere violentar una santa devoción.
+
+--La Compañía se colocará donde le dé la gana--contestó rudamente
+Baselga, que ya comenzaba a cansarse--; pero como yo soy el padre y no
+doy mi permiso, tendrá que considerarse vencida. Si Enriqueta quiere ser
+monja (lo que dudo mucho), que espere a ser mayor de edad, cuando no
+será ya indispensable mi consentimiento.
+
+--¿Quiere usted que llamemos a la niña y a doña Fernanda? Usted mismo le
+preguntaría sobre sus aficiones, y la contestación que ella dé será el
+mejor medio de que usted se convenza de la injusticia con que se opone a
+su vocación.
+
+--No es necesaria esa entrevista. Conozco muy bien, padre Claudio, el
+sistema que se emplea para obsesionar débiles inteligencias y los
+risueños colores con que se presenta la vida del claustro para seducir
+la viva imaginación de las jóvenes. Mire usted a esa infeliz--y el conde
+señaló el retrato de su esposa--. Ella, en un momento de alucinación,
+arrastrada por pérfidos consejos, abandonó la casa de su padre y entró
+en un convento de París sin dejar por eso de amarme y de desear ser mi
+esposa. También ella pasaba como joven de vocación para el claustro y,
+sin embargo, bastó que su padre le permitiese ser mi esposa para olvidar
+inmediatamente todas las dulzuras monásticas. Mi hija presiento que debe
+de hallarse en el mismo caso. Conozco a la baronesa de Carrillo, sé cuan
+terribles son sus manías religiosas, y de seguro que ha trabajado mucho
+para decidir a Enriqueta a que abrace una vida que le repugna. ¡Quién
+sabe si hasta la habrá maltratado! Yo hablaré a mi hija y de seguro que
+leeré en su interior adivinando lo que piensa.
+
+--Según eso, ¿se niega usted a cumplir su voto? ¿Desobedece usted a la
+Compañía?
+
+Y el padre Claudio, al decir esto, tomaba una actitud amenazadora que
+irritaba a Baselga, el cual no podía sufrir ninguna imposición.
+
+--Sí, ¡vive Cristo!--gritó el conde--; la desobedezco ahora y siempre
+que intente inmiscuirse en asuntos que le son ajenos. Las cosas de mi
+casa sólo a mí me competen, y desde ahora digo que lo pasarán muy mal
+los que intenten mezclarse en mis asuntos e inciten a mis hijos a que
+desobedezcan a su padre.
+
+Baselga estaba terrible al decir esto y agitaba en el espacio sus
+enormes manos de un modo poco tranquilizador; pero el jesuíta no por
+esto perdió la serenidad. No era valor lo que faltaba a aquel Borgia del
+jesuitismo; así es que, como si no advirtiera las embozadas amenazas del
+conde, siguió adelante en la agitada conversación.
+
+--Piense usted que al negarse a obedecer a la Compañía, rompe usted con
+ella toda clase de relaciones.
+
+--Lo siento; pero por esto no he de cambiar en mis propósitos.
+
+--Al abandonar de tal modo a la Compañía, ésta debe responderle del
+mismo modo, y, por lo tanto, retirará el manto protector que había
+tendido sobre usted.
+
+Baselga hizo un gesto como indicando que no comprendía qué protección
+era aquélla.
+
+--Usted, señor conde, tiene en su vida algo que ocultar y existen
+pruebas que pueden comprometerle seriamente. ¡Quién sabe lo que a usted
+podrá sucederle el día que nuestra Orden no esté a su lado para
+prestarle su protección! Recuerde cierto papel firmado por usted que, de
+hacerse público, le produciría grandes disgustos.
+
+El conde esperaba aquello desde que la conversación tomó un giro tan
+hostil, pero a pesar de que la amenaza no le sorprendía, no pudo menos
+de murmurar:
+
+--Ya entra otra vez en danza el maldito papelucho.
+
+Baselga tenía ya adoptada una resolución irrevocable. ¡Vive Dios! ¿Creía
+acaso aquel jesuíta que a un hombre como él se le tenía sujeto toda la
+vida y se le hacía danzar como un mono por la fuerza de un documento
+comprometedor suscripto en un instante de dolorosa ceguedad? ¡No y mil
+veces no! Ya estaba cansado de que el padre Claudio lo manejase como un
+recluta, y antes prefería la deshonra que seguir siendo esclavo de aquel
+tenebroso poder que comenzaba a serle odioso. Además, se trataba de la
+suerte, del porvenir de su Enriqueta, aquella hija hermosa y delicada
+cuyo rostro le recordaba el de la difunta María, y su deber era oponerse
+tenazmente a un plan que labraba su infelicidad.
+
+En la súbita resistencia del conde entraba también por mucho la
+esperanza de que aquella arma que el jesuíta pretendía esgrimir contra
+él resultase inservible. ¿Qué peligro podía correr si el padre Claudio
+entregaba secretamente a la justicia aquel documento en que se confesaba
+autor de la muerte de su primera esposa? Podía negar la autenticidad de
+su firma; podía solicitar el auxilio de la reina, que le consideraba
+mucho (tal vez por haber sido carlista), amenazándola, en caso de una
+negativa, con hacer más públicas de lo que eran las relaciones de su
+padre Fernando VII con Pepita Carrillo; y, finalmente, se consideraba
+con cierta impunidad pensando que, en caso de un proceso, el padre
+Claudio aparecería como cómplice por haber borrado del cadáver de la
+baronesa todas las señales de muerte violenta.
+
+Baselga, en un rápido vuelo de su imaginación, vió todas estas
+circunstancias favorables y se sintió tranquilizado. Aquel documento
+resultaba terrible cuando él era el amante de María Avellaneda y temía
+que ésta, al saber la trágica historia de su matrimonio, cambiase el
+cariño que le profesaba por repugnante aversión; pero ahora no eran
+iguales las circunstancias, y el conde se reía interiormente de aquel
+puñal mohoso, sin filo ni punta, con que pretendía amenazarle el padre
+Claudio.
+
+--¿No contesta usted?--preguntó éste, en vista del silencio de Baselga.
+
+--Nada tengo que decir. Usted me amenaza en nombre de la Compañía, y yo
+ahora y siempre me burlo de ella y de usted cuando se trata de asuntos
+que únicamente a mí me competan.
+
+--Pues allá veremos lo que sucede. Yo rogaré a Dios que no tenga usted
+motivos para arrepentirse de su temeraria resolución.
+
+--Ruegue usted cuanto quiera; dispuesto estoy a sufrir cuanto venga;
+pero no olvide usted algunas oraciones para los que me ayudaron a
+ocultar con astutas artes lo que yo había hecho en un momento de
+obcecación.
+
+El padre Claudio no pudo menos de reconocer que aquel golpe estaba bien
+dado, y que el conde de Baselga no era tan simple como él se imaginaba.
+
+Lo que él creía un cordero resultaba un león que, con sus zarpas
+poderosas, hacía retroceder al domador.
+
+La sorpresa que experimentó el jesuíta ante aquella transformación
+inesperada fué grande; mas no por esto se dió por vencido, y fué
+necesario que reflexionase largo rato para convencerse de que por el
+momento no disponía de ningún medio de persuasión para vencer la
+terquedad del conde.
+
+¿Había él por esto de abandonar su empresa y resignarse a que los
+millones de Avellaneda no fuesen a parar a las arcas de la Orden? Su
+porvenir iba en ello, y para realizar su suprema ilusión, que era el
+generalato de la Compañía, necesitaba poner todas sus facultadas en
+aquel negocio y salir triunfante de él como de otros más difíciles.
+
+Abismado en sus reflexiones permaneció el jesuíta mucho tiempo, mientras
+Baselga, satisfecho de su energía, y conmovido aún por la ira que le
+había producido aquella discusión, afectaba una fría severidad, fijando
+sus ojos en el libro que sobre la mesa tenía abierto.
+
+De vez en cuando el jesuíta parecía detenerse en sus reflexiones y
+lanzaba sobre Baselga rápidas miradas en las cuales notábase un odio
+inmenso contra aquel hombre fuerte que, escudado en su amor de padre,
+sabía resistir lo mismo las seducciones que las amenazas.
+
+A pesar del rencor que demostraban aquellas furibundas miradas, el
+reverencio padre, transcurridos algunos minutos de profundo silencio,
+tosió como si fuese a hablar, y después de pasarse las manos por la
+frente repetidas veces, como para ahuyentar molestas preocupaciones,
+dijo a Baselga con acento cariñoso:
+
+--La verdad, señor conde, es que, a pesar de nuestra edad, hemos
+procedido como dos niños, llegando hasta a insultarnos y amenazarnos en
+un asunto que no merece que tan antiguos amigos se enemisten.
+
+--Usted lo ha buscado, reverendo padre.
+
+--Admito el ser culpable del disgusto y le pido me perdone. Usted
+comprenderá que, en nuestro estado, son fáciles estas intemperancias.
+Nos encariñamos con la idea de servir a Dios y llevar almas al cielo,
+aun a riesgo de enemistarnos con las personas a quienes más queremos.
+Además, la suerte de la hija de un amigo tan íntimo como usted lo es me
+inspira un interés demasiado vivo, y de aquí que yo haya estado tan
+imprudente. Vaya, señor conde, olvidemos el disgusto y démonos la mano
+como verdaderas amigos.
+
+--No tengo inconveniente en ello.
+
+Y el conde avanzó su mano de no muy buena gana. Tenía motivos para
+conocer al jesuíta; su rencor no se desvanecía tan fácilmente como el
+del padre Claudio y temía que aquel súbito arrepentimiento fuese tan
+hábilmente fingido como la mayor parte de sus afectos.
+
+--Sería una falta imperdonable--continuó el jesuíta--que por cuestiones
+de apreciación sobre el porvenir de Enriqueta, se enfriase una amistad
+tan antigua como es la nuestra, y más hoy que trabajamos juntos en una
+causa santa velando por el honor de la patria. No olvidemos que nos
+hemos propuesto volver por la dignidad de España.
+
+El jesuíta excitó hábilmente el recuerdo de la reconquista de Gibraltar,
+empresa que, momentáneamente, había olvidado el conde.
+
+Apenas Baselga recordó aquella sublime aventura que le dominaba desde
+tanto tiempo antes, desvanecióse el disgusto que la acalorada polémica
+le había producido, y en sus ojos volvió a reflejarse aquel entusiasmo
+de iluminado que le rejuvenecía.
+
+El padre Claudio comprendía, indudablemente, que con su actitud de
+superior despótico, adoptada poco antes, había dado un paso en falso
+descubriendo prematuramente sus intenciones, y se proponía volver a
+conquistar la confianza de Baselga, mostrando un entusiasmo sin límites
+por su patriótico plan y prometiendo ayudarle con más éxito que nunca.
+
+Más de dos horas pasó el jesuíta hablando de Gibraltar y animando al
+conde a acometer la empresa, describiéndole la plaza y sus defensas con
+un optimismo que hacía sonreír a su oyente. A todos gusta verse
+halagados en sus ilusiones, aun cuando se reconozca la falsedad de la
+apreciación.
+
+Los ingleses, según el padre Claudio, tenían instintos de topo y sólo
+sabían minar, hasta el punto de que el Peñón era una esponja, y el día
+en que hiciesen fuego las baterias durante algunas horas..., crac, el
+monte se vendría abajo dejando sepultada a toda la guarnición. La cosa
+no era difícil, y para un hombre de tanto corazón como el conde de
+Baselga apoderarse de Gibraltar era una empresa sin importancia.
+
+Parecía que por la boca del padre Claudio hablaban los autores de los
+antiguos libros de caballerías, y que Baselga era uno de aquellos
+adalides de la Tabla Redonda, que de una lanzada desbarataban un
+ejército o de un papirotazo echaban al suelo los muros de las plazas más
+fuertes.
+
+El jesuíta no se contentaba con adular, pues guiñando un ojo y moviendo
+la cabeza con expresión de hombre poderoso, aseguraba al conde que no
+estaba solo en tal empresa. La Orden tenía amigos allí donde existen
+católicos, y en la guarnición de Gibraltar figuraban siempre muchos
+irlandeses, soldados fieles al Papa y obedientes a los representantes de
+Dios. El ya estaba en correspondencia con algunos oficiales irlandeses
+y... ¡quién sabe lo que saldría de aquellas relaciones!
+
+El padre Claudio daba a entender con sus gestos que había aún más de lo
+que decía, pero que se veía obligado a callar por no hallarse el asunto
+terminado.
+
+Aquello puso de buen humor al conde. Conocía el inmenso poder de la
+Compañía, y sabía que si ésta le ayudaba en su empresa conseguiría
+aquella adhesión de los soldados irlandeses, lo que haría que su triunfo
+fuese seguro.
+
+Cuando el jesuíta se despidió del conde, éste, aunque pensaba hablar a
+su hija de su supuesta vocación, no guardaba a aquél ningún rencor;
+tanto le habían conmovido las promesas del poderoso auxilio.
+
+Diéronse las manos con el mismo afecto de siempre, y hasta Baselga rogó
+al jesuíta que fuese a visitarle con la asiduidad acostumbrada, haciendo
+caso omiso de aquella "ligera nubecilla".
+
+Había ya cerrado la noche, y al poner el padre Claudio el pie en la
+calle volvióse con movimiento instintivo a mirar los balcones del
+pequeño palacio, y por sus ojos pasó aquel relampagueo fugaz que tan
+horrible le hacía.
+
+--¡Ya las pagarás todas juntas, miserable!--murmuró--. Veremos si por
+mucho tiempo te burlas de la Orden y te niegas a obedecerla,
+comprendiendo al fin que hoy ningún mal puede causarte el papel
+comprometedor.
+
+Y después de desahogarse con estas palabras, masculladas como si fuesen
+las de una oración, se embobó en su manteo, y dijo con la tranquilidad
+del que prepara un negocio:
+
+--Esta noche escribiremos a Gibraltar al hijo de James Clark, nuestro
+antiguo agente.
+
+
+
+
+XVII
+
+Un tesoro de amor descubierto.
+
+
+Al día siguiente doña Fernanda estaba furiosa, llegando su abultado
+rostro a un grado tal de rubicundez, que parecía próximo a estallar.
+
+El descubrimiento que acababa de hacer la ponía fuera de sí, y tanta era
+su indignación, que cuando, cansada de pasear con ademanes de fiera
+enjaulada por aquel salón de colorido conventual donde reunía su
+tertulia se sentaba en un sofá y estrujaba con nerviosas convulsiones
+aquel abultado paquete de cartas, parecía la clásica y viviente estatua
+de Medea agitada por una rabia loca.
+
+¡Quién iba a imaginarse aquel escandaloso hecho! ¡Quién podía pensar que
+una muchacha tan recatada y silenciosa como era su hermanastra tuviera
+tales secretos y se atreviera a sostener unos amores que deshonraban
+aquella santa casa!
+
+La baronesa no podía menos de celebrar su intuición, para la cual no
+pasaba inadvertido ningún detalle.
+
+Aquella mañana, al dirigirse al comedor doña Fernanda, había visto a
+Enriqueta al extremo del corredor leyendo atentamente un papel, que
+ocultó apresuradamente al ver que se acercaba su hermanastra.
+
+Esta sintió tentaciones de perseguirla en su huída para exigirle que le
+presentase aquel papel sospechoso; pero por un misterioso y repentino
+impulso prefirió dejarla escapar como si comprendiese que de otro modo
+malograba un precioso descubrimiento.
+
+La baronesa almorzó con bastante tranquilidad, fijando de vez en cuando
+su inquisitorial mirada en Enriqueta, que aquel día era también objeto
+por parte de su padre de una extraña solicitud. Era que Baselga buscaba
+un momento favorable para hablar a su hija sin que pudiera apercibirse
+de ello doña Fernanda.
+
+Esta tenía ya formado su plan, que quería ejecutar cuanto antes, y
+encargó a Tomasa que acompañase a misa a la señorita, pues a ella, por
+cierto malestar repentino, le era imposible cumplir esta obligación que
+diariamente se imponía.
+
+Fuese Enriqueta con el ama de llaves, metióse Baselga en su despacho, e
+inmediatamente la baronesa, con cierto aire misterioso, y asegurándose
+antes de que nadie la veía, se introdujo en la habitación de Enriqueta,
+dispuesta a registrarla con tanta escrupulosidad como un corchete del
+Santo Oficio.
+
+Allí había misterio y ella pensaba descubrirlo inmediatamente. Aquel
+papel que tan apresuradamente había ocultado Enriqueta era para la
+baronesa (sin que ella pudiera explicarse el porqué) la prueba
+concluyente de que en la habitación de la joven había otras cosas que
+ella tenía interés en conservar secretas.
+
+¿Habría amores de por medio?
+
+Doña Fernanda, al pensar en esto, sintió un escalofrío de indignación.
+No era posible que una joven tan recatada y destinada a ser monja
+cometiese la imperdonable falta de sostener amores ocultándose de su
+familia. Eso no podía hacerlo nunca una señorita que había recibido una
+educación tan escrupulosa.
+
+La baronesa, paseando su mirada por aquella habitación que presentaba
+aún el desorden propio de las horas anteriores a la diaria limpieza, se
+tranquilizaba y sentía que sus sospechas se amortiguaban.
+
+Nada había en aquel cuarto que revelase el amor y el femenil deseo de
+agradar. La blanca cama, con sus sábanas arrugadas y en desorden, que
+aún conservaban la huella de la durmiente, no exhalaban perfumes
+voluptuosos, sino el olor acre de salud, propio de un cuerpo sano,
+rebosante de vitalidad juvenil, y sobre el mármol del tocador, dos
+peines, una pastilla de jabón y un botecito de agua de Colonia, que
+apenas si contenía media docena de gotas del oloroso líquido,
+demostraban la pobreza que en su embellecimiento observaba Enriqueta.
+Aquella miseria ruda en punto a artes de hermosearse, aquella carencia
+completa de los mil y un objetos propios de una joven aristocrática, y
+que hacían parecerse la habitación a la de una infeliz obrera, eran,
+según la baronesa, el medio ambiente que convenía a una señorita que con
+el tiempo había de vestir de estameña y abandonar a media noche las
+duras tablas del lecho para ir a cantar al coro.
+
+La pobreza de la habitación la tranquilizaba e iba recobrando su
+confianza al no ver ninguna carta arrugada y mojada en lágrimas sobre el
+velador, ni tomos de poesías abiertos en los pasajes más sentimentales.
+Allí no había amor, sino devoción, mucha devoción, como lo probaban los
+devocionarios y los pliegos de oraciones que se apilaban sobre la
+mesilla de noche al lado del candelabro de cristal.
+
+Pero... ¿y el papel? ¿Y aquel papel misterioso que Enriqueta había
+ocultado presurosamente?
+
+Doña Fernanda, después de mirar bajo la cama, en los cajones del tocador
+y hasta dentro de la mesilla de noche, iba ya a retirarse cuando se
+fijó en una cajita antigua, brillantemente maqueada, que estaba sobre el
+velador.
+
+Tantas veces había visto la tal cajita, que por una distracción nacida
+de la costumbre no se fijaba en ella ni pensaba en registrar su interior
+como lo había hecho con los demás escondrijos del cuarto.
+
+El brillo del negro barniz atrajo su mirada, y entonces, la baronesa,
+con movimiento instintivo, la tomó en sus manos y la agitó, sonando
+dentro de ella el "frú-frú" de muchos papeles al rozarse.
+
+La baronesa abrió desmesuradamente sus ojos para manifestar su sorpresa.
+
+Allí estaba el misterio; aquellos papeles eran, indudablemente, los que
+ella buscaba.
+
+La caja estaba cerrada, pero su pequeña cerraja era un insignificante
+obstáculo para la baronesa, poco escrupulosa cuando se trataba de
+satisfacer su curiosidad.
+
+Con unas tijeras hizo saltar la dorada chapa de la cerraja, y, al
+abrirse la tapa violentamente, cayeron al suelo un gran número de
+cartas, esparciéndose sobre la alfombra.
+
+La baronesa no pudo reprimir un grito de júbilo. Su rostro tenía la
+misma expresión del inventor que, después de muchas fatigas, logra
+realizar un descubrimiento.
+
+--¡Ah! He aquí lo que buscaba.
+
+En una rápida ojeada abarcó todas aquellas cartas que estaban esparcidas
+a sus pies. Las había en papel de diversas clases; unas estaban
+amarillentas y manoseadas, como delatando una tenaz y apasionada
+lectura, y otras, que eran las menos, estaban blancas y tersas, como si
+hubiesen sido encerradas en la cajita momentos antes.
+
+Aquéllas eran, indudablemente, las últimas que habían llegado, y por
+esto doña Fernanda, que de un golpe quería enterarse del contenido de
+aquellas cartas escritas todas en la misma letra, recogió la que le
+parecía más moderna, y, acercándose a la ventana púsose a leer:
+
+"Cielo mío: Ayer te seguí cuando ibas a misa con tu tía. No sé si me
+verías. Iba yo a alguna distancia y recatándome, pues todo se perdería
+si me viera ese "zuavo pontificio" que no te deja a sol ni a sombra..."
+
+La baronesa se detuvo e hizo un gesto de extrañeza.
+
+¡Zuavo pontificio! ¿Quién sería el tal zuavo?... ¡Ah! Ya comprendía. Era
+un apodo que le ponía aquel infame incógnito.
+
+Doña Fernanda hizo un gesto horrible. ¡Ya le daría ella al insolente, a
+tenerlo entre las manos como a sus cartas!
+
+La devota siguió leyendo, y cuando terminó la carta, cogió otra, leyendo
+en cinco minutos más de una docena.
+
+Sentíase invadida por una terrible fiebre, y la indignación le hacía
+leer con una celeridad pasmosa, sin escoger entre las cartas antiguas y
+las modernas. Tan vehemente era su deseo de enterarse de los amores de
+Enriqueta y de saber quién era el hombre que con aquella pasión
+trastornaba todos sus planes.
+
+La baronesa, al leer cada una de aquellas hipérboles amorosas o los
+juramentos de eterna pasión, no podía menos de torcer la boca con un
+gesto de rabioso desdén, propio de una solterona desgraciada que nunca
+había merecido tales floreos.
+
+--¡Dios mío!--murmuraba con voz entrecortada--. ¡Qué tonterías tan
+horribles! Sólo una muchacha tan tonta como Enriqueta puede envanecerse
+con tales requiebros. ¿Qué es esto? ¿Versos también? Vamos, este señor
+Esteban Alvarez es una alhaja. Ahora resulta poeta. Pero, ¿quién será
+este hombre?
+
+Y la baronesa, siempre leyendo, hacía esfuerzos por adivinar quién era
+el adorador de su hermana, sin que las cartas le diesen ninguna luz que
+satisficiese su curiosidad.
+
+Por fin, al leer una de las cartas que, por estar más ajada que las
+otras, demostraba su antigüedad, no pudo reprimir una exclamación de
+sorpresa. Ya sabía quién era aquel incógnito adorador, ya había surgido
+de aquel fárrago amoroso que ella calificaba de variaciones sobre el
+mismo tema la personalidad del hombre que había osado poner sus ojos en
+su hermanastra.
+
+"Nunca olvidaré, vida mía--decía aquella carta--, el feliz instante que
+te vi por primera vez. Hoy, paseando por el Retiro, recorriendo aquellas
+alamedas por las que yo iba siguiendo las huellas de tus pasos,
+recordaba aquella hermosa mañana de invierno en que yo iba tras de ti
+arrastrado por una fuerza irresistible, hasta el punto de hacer caso
+omiso de las furibundas miradas de tu "simpática" y "amable"
+hermanastra. Por cierto que aún recuerdo el piropo que me lanzó el
+"zuavo pontificio" cuando os acompañé hasta la puerta de vuestra casa."
+
+No necesitó doña Fernanda leer más para saber quién era el adorador de
+Enriqueta; tenía la baronesa buena memoria, e inmediatamente recordó
+con todos sus incidentes la mañana aquella en que un militar insolente
+las siguió por todo el Retiro, llegando hasta la calle de Atocha.
+
+Estaba ya convencida de que el tal Esteban Alvarez era el capitán que
+tan insolente se había mostrado con ella, y esto aumentaba su
+indignación. Lo mismo se hubiera enfurecido al saber que Enriqueta
+mantenía relaciones amorosas con un duque millonario; pero al pensar que
+un capitán de modesto origen había logrado cautivar el corazón de su
+hermanastra, aumentaba su rabia.
+
+A su indignación de beata, que veía como mujer enamorada a la que
+pensaba dedicar al claustro, se unía el sagrado fervor de una mujer
+noble que se enorgullecía de su bastardía y de tener sangre real en sus
+venas, ante un amor desigual y deshonroso para una linajuda familia.
+
+Más de media hora permaneció doña Fernanda como clavada en el centro de
+la habitación y sin fuerzas para continuar aquella lectura que le
+producía escalofríos de furor, y por fin, como haciendo un supremo
+esfuerzo, se arrancó de aquel sitio y, llevando sobre ambas manos en
+arrugado paquete las cartas comprometedoras, se dirigió a su salón,
+esperando impaciente la llegada de Enriqueta, a la que deseaba
+confundir.
+
+La indignación contra aquella "mosquita muerta", como ella decía, era
+inmensa; pues al pesar que le producía el amoroso descubrimiento uníase
+el haber sido engañada durante tanto tiempo por aquella muchacha que
+ella creía poco menos que idiota. Al pensar que aquellos amores duraban
+ya cerca de un año sin que ella hubiese llegado a apercibirse de ello,
+experimentaba tanta indignación como si hubiese sido víctima de un
+terrible engaño.
+
+Además, en su odio había mucho de despecho; pues a la solterona
+despreciada que durante años enteros había rodado por los salones de la
+alta sociedad sin llamar la atención de los hombres le era forzosamente
+muy antipática una joven que, apenas salida de la pubertad, y a pesar de
+vivir en su casa como en clausura, encontraba un adorador y se
+comunicaba con él burlando la vigilancia de su familia.
+
+Cuando la baronesa oyó las voces de Enriqueta y Tomasa, que entraba en
+la antesala de vuelta de misa, la baronesa experimentó el
+estremecimiento de voluptuosidad sangrienta que agita a la fiera antes
+de caer sobre su víctima.
+
+Doña Fernanda sentía tal impaciencia, que no dejó que su hermanastra
+fuera a su cuarto para cambiar el vestido, y la llamó con acento
+imperioso.
+
+Al entrar Enriqueta en el salón, sus ojos parecieron atraídos por un
+magnetismo misterioso, pues se fijaron inmediatamente en las cartas
+acusadoras que la baronesa, a fuerza de estrujarlas en sus arranques de
+indignación, había convertido en una arrugada pelota.
+
+La joven quedóse plantada en el dintel de la puerta, con aspecto tímido
+e irresoluto, y así recibió la primera rociada de palabras furiosas que
+salió a borbotones por entre los labios de la baronesa, trémula de ira.
+
+--Pase usted adelante, desvergonzada, pase usted, que ya lo sabemos aquí
+todo. ¡Miren qué aire de inocencia el de la niña! Cualquiera, al verla,
+pensaría que en su vida ha roto un plato, y sin embargo, la señorita
+tiene un novio, sostiene relaciones criminales a espaldas de su familia,
+y está en correspondencia con un pillete insolente, escribiéndose
+porquerías, buenas únicamente para ruborizar a toda persona honrada. ¿Es
+esa la educación que yo te he dado? ¿Es así como debe portarse una
+señorita honrada y cristiana, a quien todos creen destinada a tan alta
+honra como es ser esposa del Señor? ¿Qué es esto, di? ¿Qué significan
+todas estas cartas que tengo en mis manos? Explícate; defiéndete tú
+misma.
+
+Buena estaba Enriqueta para defenderse. Apenas vió que la baronesa
+conocía su secreto, y que estaba en su poder el tesoro de amor que tan
+cuidadosamente guardaba en su cuarto, sintió algo semejante a si se
+hundiera el pavimiento y el techo cayera sobre su cabeza. Las piernas le
+flaquearon y tuvo que agarrarse del cortinaje de la puerta para no caer,
+al mismo tiempo que por sus ojos pasaba una densa nube.
+
+Todo el terror que la baronesa había infundido en aquel carácter tímido
+con su educación dura, tiránica y austera, despertaba ahora y la joven
+experimentaba un terror cercano al espasmo.
+
+En cambio, doña Fernanda, que sentía gran placer en prolongar aquella
+situación, se revestía de una calma glacial y decía con ironía:
+
+--¿No contestas? Yo esperaba que te justificases; que me hicieras ver la
+posibilidad de que una joven que quiere ser esposa del Señor pueda
+recibir cartitas al mismo tiempo de un "señor distinguidísimo" que
+tiene que vestir un uniforme para poder comer. También quisiera que me
+probases que el alma se salva y va una derechita al cielo leyendo todo
+el cúmulo de indecencias que contienen estos papelotes.
+
+Y al decir esto doña Fernanda, que no podía fingir por mucho tiempo
+aquella calma irónica, y que experimentaba la necesidad de desahogar su
+rabia, arrojó al rostro de la joven el puñado de arrugadas cartas.
+
+Enriqueta recibió en mitad de su cara aquel proyectil de papel que
+encerraba sus alegrías y que representaba muchas noches de lectura
+placentera, interrumpida por suspiros de felicidad y besos dados a cada
+renglón. Ante aquella brusca agresión de su hermanastra, la joven sintió
+acrecentarse su miedo, y, para conjurar el peligro, sólo supo decir, con
+voz entrecortada:
+
+--He sido muy culpable; perdón.
+
+Al oír estas palabras la baronesa ya no hizo uso de su fría ironía, sino
+que, dando salida a la explosión de su escandalosa violencia, lanzó
+sobre la joven un torrente de injurias.
+
+Aquello era deshonroso, y una señorita que sostenía tales relaciones
+perdía su dignidad y era motivo de afrenta para su familia. Además,
+estaba en pecado mortal una joven que era prometida del Señor y se
+atrevía a hablar de amor con un desconocido que sabe Dios quién sería.
+¿Cómo se había olvidado tan por completo de su devoción? ¿Cómo tenía la
+desvergüenza de asegurar a todos los piadosos amigos que visitaban
+aquella casa su deseo de entrar pronto en un convento?
+
+Enriqueta fué a contestar. Su carácter franco sublevábase ante tales
+mentiras, y sentía la necesidad de protestar diciendo la verdad, o lo
+que es lo mismo, que ella nunca había manifestado claramente su afición
+a entrar en un convento, siendo la baronesa, con su carácter absorbente
+y despótico, la que se había encargado de inventar aquella vocación;
+pero el terror trabó su lengua y se detuvo al ver la expresión
+amenazadora que contraía el rostro de doña Fernanda.
+
+La joven sólo sabía oponer sus lágrimas a las irritadas palabras de la
+baronesa, y con la cabeza caída sobre el pecho, llorando sin cesar,
+escuchaba aquella filípica que la llenaba de terror.
+
+Más de media hora habló doña Fernanda, siempre en el mismo tono,
+paseándose febrilmente en unas ocasiones, y en otras arrojándose con
+ademán trágico sobre el asiento más cercano. Todo el repertorio de
+frases hechas que la baronesa había adquirido hablando con sus
+contertulios salió en la irritada peroración, sembrando el terror en el
+ánimo de Enriqueta. Doña Fernanda habló del diablo, que a aquellas horas
+debía ya considerar como suya el alma de la joven, por ser traidora a
+Dios; describió con espeluznantes detalles las penas del infierno, y
+acabó extendiendo sus brazos al cielo como si en un último arranque de
+cariño pidiera, misericordia para su hermana, amenazada de tremendos
+peligros.
+
+Esto conmovía a Enriqueta, pues no en vano la había educado la baronesa
+a su gusto. Estremecíase de horror la joven al pensar en las penas del
+infierno, y temblaba pensando en la perdición de su alma, lo que la
+hacía redoblar su llanto.
+
+Por fin, la baronesa, que espiaba atentamente el efecto que sus palabras
+causaban en su hermana, creyó llegado el momento de cesar en sus
+declamaciones y hacer algo útil.
+
+La indignación que había sentido al descubrir las cartas, y que era
+producto de la decepción sufrida por sus planes, y el odio de solterona
+vieja, amortiguóse un tanto al ver el terror convulsivo y el llanto
+interminable que sus palabras producían en Enriqueta.
+
+Lo importante para la baronesa era cumplir las instrucciones del padre
+Claudio y hacer que la joven entrase en un convento.
+
+Doña Fernanda, reflexionando sobre el suceso, comenzaba a alegrarse del
+descubrimiento de las cartas, pues iba a servirle para domar por
+completo a la joven y hacer que declarase con franqueza aquella vocación
+religiosa que hasta entonces sólo había sostenido por obediencia.
+Convenía que la joven demostrase, al ser interrogada por su padre, una
+afición sin límites al claustro, y por esto doña Fernanda dispúsose a
+ser clemente, aunque exigiendo antes ciertas condiciones.
+
+--Eres muy culpable, no a los ojos de tu familia, sino ante los de Dios;
+por eso no sé si debo perdonarte. Sólo haciendo una gran penitencia
+podría el Señor perdonarte la gran ofensa que le has inferido con esos
+torpes amores. ¿Estás tú dispuesta a lavar tus culpas?
+
+--Sí, hermana mía--gimoteó Enriqueta, deseosa de no oír por más tiempo
+las irritadas acusaciones de doña Fernanda--. Conozco que he ofendido a
+Dios. Dime lo que he de hacer, que yo te obedeceré inmediatamente.
+
+--Piensa--añadió la baronesa, que deseaba extremar el arrepentimiento de
+su hermana--en el gran disgusto que ocasionaría a tu padre el conocer
+esos amoríos a que tan ciegamente te has entregado. ¡Qué afrenta para un
+conde de Baselga! Ver a su hija enamorada de un militar de humilde
+origen, de uno de esos a quienes los presentes tiempos revolucionarios
+han elevado y que en otra época hubieran sido nuestros lacayos. ¿Conoces
+ahora cuán criminal ha sido tu conducta?
+
+Enriqueta, al oír hablar de su padre, experimentaba cierto religioso
+temor, como si se tratase de un ser misterioso y extraño que se mostraba
+bondadoso y humilde, pero para ocultar mejor su poder y su cólera
+terrible e inmensa.
+
+La amenaza de que su padre podría llegar a conocer sus amoríos causó tal
+impresión a la joven, que con voz de ardiente súplica dijo a su hermana:
+
+--¡Oh, por Dios. Fernanda mía! ¡Que nada sepa papá; me mataría, de
+seguro!
+
+La baronesa mostrábase satisfecha al ver el terror de su víctima. Ya era
+llegada la hora de imponer condiciones a cambio del perdón y del
+silencio.
+
+--Vamos a ver: tus lágrimas, ¿son de miedo o de verdadera contrición?
+¿Estás realmente arrepentida?
+
+--Sí, hermana mía; perdóname, y que Dios me perdone igualmente.
+
+--Dios te perdonará, si es que tu arrepentimiento es sincero y haces
+todo cuanto yo te diga. Por de pronto, ayunarás un mes, y en todo ese
+tiempo sólo saldrás de tu cuarto cuando yo te lo mande. ¿Estás conforme?
+
+Enriqueta hizo con la cabeza una señal afirmativa.
+
+--Entrarás en un convento así que tengamos arreglados todos los
+preparativos, y entretanto, mientras llega este momento, no te acercarás
+a los balcones, ni saldrás nunca de casa más que en carruaje y
+acompañada por mí.
+
+La joven volvió a manifestar su conformidad, y la baronesa siguió
+exponiendo todas las condiciones.
+
+No hablaría más con aquella grosera aragonesa, medianera de torpes
+amores, a quien ella, la baronesa, ya arreglaría después las cuentas por
+ser cómplice y protectora del capitán Alvarez, según se desprendía de
+las tales cartas. Cuando hablase con su padre el conde, aunque éste
+intentase disuadirla de sus aficiones monásticas, ella se resistiría
+tenazmente diciendo que Dios la llamaba al claustro, y además, para
+fomentar su vocación y ponerse a cubierto de las pérfidas sugestiones de
+Satán, rezaría todos los días doce rosarios, y antes de dormir se
+arrodillaría en el desnudo suelo y besaría éste dos veces en señal de
+cristiana humildad.
+
+Doña Fernanda daba gran importancia a estos detalles de la penitencia, a
+juzgar por la solemnidad con que los exponía, y Enriqueta manifestaba su
+conformidad con todo, deseosa de terminar cuanto antes aquella terrible
+escena.
+
+--Además, te confesarás con el padre Claudio así que éste pueda
+dedicarte un momento, quitándolo a sus sagradas ocupaciones. Es un santo
+varón que te dará sanos consejos y a quien debes obedecer en todo si no
+quieres ir al infierno.
+
+--Te obedeceré, hermana mía.
+
+Faltaba algo grave que decir y que la baronesa guardaba para el último
+instante. Plantóse frente a su hermanastra, y con ademán imperativo le
+dijo:
+
+--Para que el perdón sea completo y se borre hasta el último vestigio de
+esa pasión que te contamina y nos deshonra a todos es preciso que
+inmediatamente escribas una carta a ese... "señor" Alvarez.
+
+--¿Una carta?--dijo con extrañeza la joven.
+
+--Sí; una carta que yo te dictaré y en la cual le dirás que todo ha sido
+un capricho de niña, que no le amas ni amarás nunca a ningún hombre, y
+que tu pensamiento está puesto en Dios.
+
+Enriqueta quedóse meditabunda. Hasta entonces, con el deseo de salir
+cuanto antes de tan apurada situación, había dicho "sí" instintivamente
+a todas las proposiciones; pero aquello de mostrar desprecio a Alvarez
+le repugnaba, y comenzaba a darse cuenta de que la baronesa exigía de
+ella demasiado.
+
+--¿Qué es eso? ¿No contestas?--preguntó doña Fernanda con irritada
+impaciencia.
+
+--Eso que me propones no es posible; sería mentir, y la mentira es un
+pecado horrible.
+
+--Según eso, ¿le amas?--dijo la baronesa abalanzando el cuerpo con
+nervioso impulso y colocando su congestionada faz junto al desolado
+rostro de Enriqueta.
+
+--¿Amarle...? No lo sé.
+
+La joven preguntábase si amaba al capitán Alvarez y no sabía contestarse
+a sí misma. Ciertamente que se reconocía culpable y que temía el castigo
+de Dios y los horrores del infierno, pues nunca en sus libros de
+devoción había leído que las santas que vivían en el cielo se hubiesen
+paseado en vida por las alamedas del Retiro llevando al lado un buen
+mozo a quien caía bien el uniforme; pero aquello de escribir a Alvarez
+despidiéndose de él para siempre, le parecía muy cruel, tanto más cuanto
+que se obligaba a decir una mentira; pues ella, a pesar de sus terrores
+religiosos, más deseos sentía de ser la mujer del capitán que esposa
+mística de Dios.
+
+Además, aquella difícil situación, que duraba cerca de una hora, había
+desvanecido en la joven el terror experimentado en el primer momento
+ante la indignación de su hermana. Por esto permaneció impasible ante
+las excitaciones de la baronesa.
+
+--De modo--dijo ésta, cada vez con acento más indignado--que te negarás
+a escribir esa carta...
+
+--Me niego, sí, me niego porque en ella tendría que decir una mentira, y
+eso es un horrible pecado. Yo no puedo decir que aborrezco a ese hombre.
+
+Enriqueta dijo estas palabras sin afectación, pero con una entereza que
+doña Fernanda nunca había supuesto en ella.
+
+Aquello contribuyó a ponerla fuera de sí.
+
+--Miren la mosquita muerta cómo va sacando ya las uñas. ¿Así te he
+enseñado yo a contestar, gran... pecadora? ¿Esa es la educación que yo
+te he dado? ¡Ah! No en balde has pasado muchas mañanas en el Retiro
+hablando con ese grandísimo canalla. El te ha pervertido.
+
+Enriqueta experimentaba la necesidad de defender a su amante. En el seno
+de su timidez despertábase una irritabilidad que la sorprendía a ella
+misma, y a pesar de todo el miedo que le inspiraba doña Fernanda,
+sentíase impulsada a justificar a Alvarez.
+
+Cada uno de los insultos que la baronesa dirigía a éste, causábanla el
+efecto de crueles latigazos aplicados a su amor propio, y al oír en toda
+su irritante crudeza el calificativo de canalla, irguió su graciosa
+figura con fiera altanería, demostrando con el instintivo arranque, que
+en su ser había algo de aquel Baselga subteniente de la Guardia,
+susceptible y acometedor como un paladín andante.
+
+--Oye, tú--dijo con insolencia mientras brillaban de furor sus ojos,
+empañados aún por las lágrimas--. El capitán Alvarez no es un canalla, y
+yo no puedo consentir que a un hombre honrado se le insulte de tal modo
+por el delito de amarme.
+
+La baronesa experimentó la misma impresión de sorpresa que sentiría un
+lobo al verse mordido por un cordero. La buena doña Fernanda dudaba que
+aquella joven que la miraba con ojos centelleantes fuese la misma
+muchacha que temblaba al notar en su hermana mayor el más leve gesto de
+cólera. Aquella rebelión inesperada excitó su carácter irritable, y
+agarrando a su hermanastra por las muñecas, puso su rubicundo rostro
+junto al de Enriqueta.
+
+--¿Conque le defiendes?--rugió con acento tembloroso por la rabia--.
+¿Conque te indignas por lo que digo de ese hombre? Pues bien, sufre
+cuanto quieras, que yo no por esto dejaré de decir que ese militarillo
+es un canalla, un hombre sin educación. No hay más que leer sus cartas.
+¡Qué respeto! ¡Qué finura!... ¡Mire usted qué gracioso! ¡Llamarme a mí
+zuavo pontificio!...
+
+En mala hora recordó doña Fernanda esta expresión de Alvarez. Al acudir
+a su memoria el apodo con que la designaban los amantes experimentó una
+indignación sin límites, un cruel deseo de vengarse, y como si la
+persona que tenía agarrada fuera el capitán, al cual deseaba castigar,
+apretó furiosa los brazos de Enriqueta. Esta dió un grito de dolor, y
+como si esto excitara aún más el furor de la doña Fernanda, soltó su
+presa, e iracunda y terrible, alzó sus dos manos en el espacio y las
+dejó caer sobre el hermoso rostro de la joven.
+
+La escena fué horrible y repugnante. Las bofetadas y los puñetazos
+llovían sobre Enriqueta, que algunas veces vaciló próxima a desplomarse
+por la violencia de los golpes.
+
+--¡Toma, perra!--vociferaba aquel energúmeno con faldas--. Toma otra
+para que aprendas a sacarme nombres bonitos. Ahí va ésa; traspásasela al
+granuja de tu amante, a ese que tan "gracioso" se muestra en sus cartas.
+
+Y doña Fernanda seguía lanzando, con voz entrecortada, ironías
+espeluznantes, al mismo tiempo que Enriqueta se defendía instintivamente
+cubriéndose el rostro con las manos, gimiendo de dolor y gritando en
+demanda de socorro.
+
+De repente, la baronesa, que estaba ebria de furor y golpeaba a su
+hermana con la cabeza baja sin fijarse en sus lamentos, vió que algo
+entraba en la habitación, con la violencia de una tromba, y en el mismo
+instante sintió en sus espaldas un tremendo golpe que por poco la
+derribó en el suelo.
+
+Era Tomasa, que al oír los gritos de Enriqueta, entró precipitadamente
+al salón. Viendo a la baronesa maltratar a su hermana, la enérgica ama
+de llaves enarboló una silla y la arrojó sobre doña Fernanda, dándole de
+lleno en la espalda.
+
+Aquello complicó aún más la situación.
+
+A la baronesa le saltaron las lágrimas por el dolor que le producía el
+golpe; pero sobreponiéndose a éste y lanzando furiosos rugidos, se
+arrojó sobre Tomasa sin soltar por esto a Enriqueta, en cuyos brazos
+había hecho presa.
+
+La escena fué vergonzosa. Tenía todo el carácter de una riña de
+plazuela, y por lo mismo resultaba extraña en aquel salón lujoso y de
+tonos lóbregos, que se conmovía con la violencia de la lucha.
+
+Las dos mujeres eran de irritable carácter y fiero empuje; y una lucha
+entre ellas tomaba un carácter de grotesca epopeya.
+
+El odio tradicional que doña Fernanda sentía contra el ama de llaves
+encontraba ocasión para desahogarse; y Tomasa, por su parte, no sentía
+mejores intenciones acerca de la baronesa. El resultado de aquella
+enemistad antigua se manifestaba por fin en forma de crueles bofetadas,
+soberanos puñetazos y mordiscos frustrados, todo ello con acompañamiento
+de frases soeces que se escapaban de las bocas jadeantes y un incesante
+tirar de las greñas que dejaba las testas de las combatientes tan
+horriblemente espeluznadas como la cabeza de Medusa.
+
+Enriqueta, arrastrada siempre por su hermana, había quedado sujeta entre
+el grupo que formaban las dos enemigas, y asombrada, lloriqueando y
+oprimida por aquel paquete de carne humana, iba de un lado a otro del
+salón, recibiendo de vez en cuando algún manotazo perdido.
+
+La pelea resultaba ruidosa. El belicoso grupo se empujaba de un extremo
+a otro de la habitación; las sillas rodaban por el suelo, y un vigoroso
+codazo de Tomasa hizo añicos con chillón estruendo todo el museo de
+pinturas fantásticas y estrambóticas con que un artista chino había
+embellecido el juego de porcelana que adornaba una consola.
+
+Aquella lucha ruidosa, que duraba ya algunos minutos, había puesto en
+conmoción toda la casa.
+
+Fuera de la habitación sonaban repiqueteantes campanillas y los pasos
+apresurados de gente que corría.
+
+Nada de esto llegaba a oídos de las dos mujeres, que, tercas en su odio,
+se hubieran hecho pedazos antes que desasirse.
+
+De repente se sintieron agarradas por dos manazas de hierro que, a pesar
+de su potencia, hubieron de forcejear algo para deshacer aquel estuche
+de carne que asfixiaba a Enriqueta.
+
+--¡Papá!--gritó ésta--. ¡Ya llegó papá! ¡Gracias a Dios!
+
+Las dos combatientes, desgreñadas, sudorosas y delirantes como furias,
+vieron ante ellas al conde de Baselga, con sus enormes manazas,
+nerviosamente contraídas, y el ceño fruncido.
+
+Aún no se había extinguido en ellas el furor; aún iban a reanudar aquel
+pugilato del que las había sacado las manos del conde, pero éste
+intervino con oratoria convincente.
+
+--A la primera que se mueva, de un sopapo la tiendo.
+
+Las dos luchadoras miraron a la puerta, y entonces el furor desapareció
+para ser reemplazado por la vergüenza.
+
+El escándalo era completo.
+
+Allí, estrechándose y avanzando la cabeza para ver mejor, estaba toda la
+servidumbre de la casa, desde la doncella de la baronesa al panzudo
+portero. El cochero y la cocinera hacían esfuerzos para no reírse, y
+procuraban imitar el gesto de estúpida extrañeza de sus compañeros.
+
+El conde, ante aquella curiosidad doméstica, sufrió como pocas veces en
+su vida.
+
+¡Cuánto iba a reírse aquella gente! Tenían ya tela cortada para
+murmuraciones que durarían más de un mes.
+
+ * * * * *
+
+Los errores corregidos por el transcriptor:
+
+bibilotecas=> bibliotecas {pg 12}
+
+su familia le ocurrió dedicarlo=> su familia se le ocurrió dedicarlo {pg
+24}
+
+naturalea=> naturaleza {pg 30}
+
+palaciejo=> palaciejo {pg 39}
+
+busco=> buscó {pg 43}
+
+extrordinarios=> extraordinarios {pg 50}
+
+jeusíta=> jesuíta {pg 54}
+
+un exhibición=> una exhibición {pg 58}
+
+condescencias=> condescendencias {pg 59}
+
+El padre Felipe hizo un gesto con el que quiría signifi-bien=> El padre
+Felipe vaciló en contestar no comprendiendo bien {pg 68}
+
+que me la gana=> que me da la gana {pg 71}
+
+probrecito=> pobrecito {pg 83}
+
+unas cuantos=> unos cuantos {pg 88}
+
+areglárselas=> arreglárselas {pg 97}
+
+los estanques cargados de libros=> los estantes cargados de libros {pg
+130}
+
+inmismuirse=> inmiscuirse {pg 135}
+
+rebexionando=> reflexionando {pg 148}
+
+
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's La araña negra, t. 3/9, by Vicente Blasco Ibáñez
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ARAÑA NEGRA, T. 3/9 ***
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+This and all associated files of various formats will be found in:
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+Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
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+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
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+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
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+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
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+redistribution.
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+(or any other work associated in any way with the phrase "Project
+Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
+Gutenberg-tm License (available with this file or online at
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+electronic works
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+electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
+and accept all the terms of this license and intellectual property
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+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
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+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
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+form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
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+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
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+
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+ and discontinue all use of and all access to other copies of
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+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
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+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
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+1.F.
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+receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
+written explanation to the person you received the work from. If you
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+your written explanation. The person or entity that provided you with
+the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
+refund. If you received the work electronically, the person or entity
+providing it to you may choose to give you a second opportunity to
+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
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+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
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+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
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+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
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+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
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+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
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+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
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+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
diff --git a/45831/45831-h/45831-h.htm b/45831/45831-h/45831-h.htm
index 92834a7..de87bab 100644
--- a/45831/45831-h/45831-h.htm
+++ b/45831/45831-h/45831-h.htm
@@ -3,7 +3,7 @@
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The Project Gutenberg eBook of La araña negra; vol. 3, por Vicente Blasco Ibañez.
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</head>
<body>
-
-
-<pre>
-
-Project Gutenberg's La araña negra, t. 3/9, by Vicente Blasco Ibáñez
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: La araña negra, t. 3/9
-
-Author: Vicente Blasco Ibáñez
-
-Release Date: May 30, 2014 [EBook #45831]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ARAÑA NEGRA, T. 3/9 ***
-
-
-
-
-Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
-produced from images available at The Internet Archive)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 45831 ***</div>
<hr class="full" />
@@ -6713,385 +6677,6 @@ style="padding:2%;border:3px dotted gray;">
<hr class="full" />
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of Project Gutenberg's La araña negra, t. 3/9, by Vicente Blasco Ibáñez
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ARAÑA NEGRA, T. 3/9 ***
-
-***** This file should be named 45831-h.htm or 45831-h.zip *****
-This and all associated files of various formats will be found in:
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-Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
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-produced from images available at The Internet Archive)
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-will be renamed.
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-one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
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-
-
-*** START: FULL LICENSE ***
-
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-</pre>
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+<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 45831 ***</div>
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--- /dev/null
+++ b/45831/old/45831-8.txt
@@ -0,0 +1,7081 @@
+Project Gutenberg's La araa negra, t. 3/9, by Vicente Blasco Ibez
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
+
+
+Title: La araa negra, t. 3/9
+
+Author: Vicente Blasco Ibez
+
+Release Date: May 30, 2014 [EBook #45831]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ARAA NEGRA, T. 3/9 ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
+produced from images available at The Internet Archive)
+
+
+
+
+
+
+
+ En esta edicin se han mantenido las convenciones ortogrficas del
+ original, incluyendo las variadas normas de acentuacin presentes en
+ el texto. (la lista de los errores corregidos sigue el texto.)
+
+
+
+
+ VICENTE BLASCO IBAEZ
+
+ LA ARAA
+ NEGRA
+
+ NOVELA
+
+ TOMO TERCERO
+
+ [Illustration: colofn]
+
+ EDITORIAL COSMPOLIS
+
+ APARTADO 3.030
+ MADRID
+
+ Imprenta Zoila Ascasbar. Martn
+ de los Heros, 65.--MADRID.
+
+
+
+
+ CUARTA PARTE
+
+ EL CAPITAN ALVAREZ
+
+
+
+
+I
+
+Un aspirante a hroe
+
+
+El 20 de septiembre de 1852 fu admitido en la Academia Militar de
+Toledo un muchachote de diez y seis aos, de rostro franco y ademn
+altivo que, como detalle tpico, tena entre las dos cejas esa arruga
+vertical que delata un carcter tenaz e inquebrantable hasta llegar a la
+testarudez.
+
+Los alumnos de la Academia miraron al recin llegado con hostil
+curiosidad propia del caso, y los ms antiguos comenzaron a pensar en
+las rudas pruebas por que haba que hacer pasar al novato.
+
+Pronto les ahorr este trabajo el cadete Esteban Alvarez, que as se
+llamaba el muchacho, pues al enterarse de lo que proyectaban sus nuevos
+compaeros, psose fosco, y, tirando del sable, di una buena paliza a
+dos de los matoncillos que capitaneaban aquella hostil manifestacin
+contra l.
+
+Este arranque no slo le libr de los malos tratamientos que a guisa de
+iniciacin le esperaban, sino que le di un gran prestigio entre aquella
+turba juvenil que adoraba la fuerza y la energa con loco entusiasmo.
+
+El nefito no fu ya considerado como "apstol" (nombre que reciban los
+novatos), sino que de un salto se coloc entre los ms "guapos" del
+Colegio.
+
+El cadete Esteban Alvarez poda ser considerado como un buen muchacho.
+
+Su padre era un antiguo coronel que haba comenzado su carrera en el
+Per, batindose a las rdenes del general Valds contra los
+americanos, que deseaban librarse del yugo de Espaa.
+
+Haba tenido por compaero en las guerras de Amrica, cuando no era ms
+que teniente, a un joven comandante llamado Baldomero Espartero, sin
+llegar nunca a descubrir en su amigo ningun rasgo que le anunciase el
+brillante porvenir que le estaba reservado.
+
+Cuando volvi a Espaa, en 1825, el gobierno absolutista de Fernando
+VII, despus de someterlo a denigrantes purificaciones, le envi de
+cuartel a Valencia, vigilado de cerca por la polica de los realistas.
+
+El militar no se quej. Iguales muestras de agradecimiento reciban de
+la patria todos los hroes que volvan a ella despus de haber estado
+luchando durante aos enteros en lejanas tierras por conservarla sus
+posesiones. Aquellos militares, combatiendo a los americanos, se haban
+contaminado de sus ideas republicanas, y al gobierno absoluto le
+convena tener bajo una estrecha vigilancia a tan peligrosos huspedes.
+
+La guerra carlista y el renacimiento del partido liberal vino a sacar de
+su existencia aislada al capitn D. Jos Alvarez, quien pele en el
+Norte con gran denuedo a las rdenes de su antiguo camarada Espartero,
+convertido ya en clebre general, encontrndose, al ajustarse el
+convenio de Vergara, con las charreteras de coronel.
+
+El antiguo hroe de Amrica poda haber hecho una brillante carrera
+aprovechndose de la amistad de Espartero, que ocupaba la Regencia y
+estaba en el apogeo de su gloria; pero era hombre poco aficionado a
+adular a los poderosos, y el duque de la Victoria estaba demasiado
+preocupado por sus asuntos polticos para acordarse del coronel Alvarez
+y dignarse darle lo que ste no se atreva a pedirle.
+
+Algunas veces el caudillo de Luchana, soldado hasta la medula de los
+huesos, cuando estaba en la intimidad con sus allegados y recordaba las
+hazaas de su vida pasada, as como sus mejores compaeros, nombraba al
+coronel Alvarez y deca con acento de conviccin:
+
+--Es un hombre que vale, y como amigo no hay que pedirle ms. En los
+Andes se bata como un len, y en el Norte ha hecho verdaderas
+heroicidades. No digo que tenga una gran inteligencia militar; pero es
+un soldado de buena madera, y pocos saben, como l, meter un regimiento
+en el punto de mayor compromiso. Ahora creo que vive en Valencia, desde
+que termin la guerra. Se cas en Pamplona en una tregua de la campaa,
+y casi estoy por asegurar que ha tenido un hijo. Lstima grande que
+viva arrinconado en una provincia! Le escribir maana as que tenga un
+rato libre, y har por l lo que se merece.
+
+Esta promesa la hizo Espartero varias veces; pero agobiado por las
+apremiantes ocupaciones de su alto cargo, antes fu derribado de la
+Regencia por la coalicin de moderados y progresistas que pudo escribir
+a su antiguo camarada y sacarlo de la oscuridad en que viva.
+
+El coronel Alvarez se haba establecido en Valencia con su esposa, una
+navarra varonil que a pesar de pertenecer a una de las principales
+familias de Pamplona, no haba tenido miedo de seguirle en muchas de las
+expediciones militares, marchando a la cola del regimiento, unas veces
+montada en una mula y otras en el carro de los equipajes.
+
+Cuando al ao de matrimonio tuvo un hijo, la enrgica seora se conform
+con cierto pesar a no seguir al regimiento en sus atrevidas marchas;
+pero el coronel no pudo impedir que se estableciera en un pueblo situado
+en el centro del teatro de la guerra y que estaba contiguo, amenazado
+por los carlistas. La fiel esposa despreciaba todos los peligros con tal
+de vivir en un punto que frecuentemente visitaba, aunque de paso, la
+columna donde figuraba su marido.
+
+En aquel pueblecito de la sierra, cubierto por la nieve durante ocho
+meses del ao y oyendo con gran frecuencia el estruendo de los combates
+que entre "cristianos" y carlistas se entablaban casi a la vista, fu
+creciendo el pequeo Esteban.
+
+El olor de la plvora, los arreos militares y las costumbres reguladas
+por una severa ordenanza, fu lo primero que conoci el pequeuelo al
+darse cuenta de su existencia.
+
+De su infancia pasada, en aquella reducida poblacin, lo que ms grabado
+qued en su infantil memoria, hasta el punto de recordarlo muchos aos
+despus, fu las apariciones de su padre, que entraba en la poblacin
+imponente y magnfico montado en su caballo y seguido de su regimiento
+que, cubierto de polvo y sudoroso, marchaba al comps de los redobles de
+tambor, y las aventuras de cierta noche oscura y tormentosa en que un
+batalln carlista entr por sorpresa en la poblacin, y l, descalzo y
+semidesnudo en los brazos de su madre, fu conducido al fuerte mientras
+que oa con curioso terror los gritos y las descargas que estallaban
+all abajo en las tortuosas calles.
+
+El pequeo Esteban, nacido entre el fragor de la guerra, educado en
+ella e hijo de un valiente oficial y de una mujer enrgica,
+necesariamente haba de tener gran aficin a la vida militar.
+
+En Valencia, viviendo en plena tranquilidad, el muchacho pensaba con
+cierta envidia en la vida de agitaciones y sobresaltos que haba tenido
+en Navarra y como nacido entre los horrores de la guerra, crea que sta
+era el estado normal de la sociedad y que la paz resultaba una
+monstruosidad digna de ser deshecha inmediatamente para que el mundo
+recobrase su equilibrio.
+
+Nada hicieron sus padres para desviar las blicas aficiones del
+muchacho, y antes bien, las fomentaron.
+
+El coronel no crea que la profesin militar era gran cosa; antes bien,
+se senta predispuesto en todas ocasiones a echar pestes contra ella;
+pero, qu diablo!, su hijo haba de ser algo en el mundo, y al escoger
+una profesin, ms le enorgulleca que pensase en ser militar que en ser
+cura. En cuanto a la madre, experimentaba ese irreflexivo entusiasmo que
+sienten la mayora de las mujeres por los colorines militares, y ya que
+el padre por su torpeza no haba hecho gran carrera, soaba en que algn
+da su hijo ceira la faja de general.
+
+El muchacho prometa ser un hroe, pues en punto a atrevido y a genio
+irascible, llevaba gran ventaja a todos los de su edad. Cada mes le
+arrojaban de la escuela por revolver a alumnos y pasantes, y rara era la
+semana que el coronel no tena que intervenir en alguna travesura grave
+de aquel angelito, que tena en el puo a todos los muchachos del
+barrio, y que contaba ya por docenas las vctimas de sus pedradas y sus
+palos.
+
+A los diez aos era un grandulln que se confunda con los muchachos de
+quince, y apenas violentando la severa consigna dictada por su padre
+sala a la calle, los perros y los gatos de la vecindad huan
+despavoridos como un tropel de herejes al ver un sanguinario inquisidor.
+
+En punto a estudiar, no se distingua tanto. Tena muy buen ingenio y
+aprenda las cosas con pasmosa facilidad cuando l quera; pero era
+preciso confesar que quera muy pocas veces, pues a los diez aos lea
+de un modo lastimoso y trazaba unos palotes inverosmiles.
+
+El coronel no se disgustaba y miraba a su hijo con la complacencia del
+artista que contempla en su obra el indeleble sello de su carcter.
+Tambin haba sido as y no perdi por ello gran cosa, pues para ser
+soldado, lo necesario es tener muy buenos puos y mucho coraje.
+
+--No hay que asustarse, Balbina--terminaba diciendo el coronel, siempre
+que trataba la cuestin--, el que el chico sea un bruto, no impedir el
+da de maana que llegue muy alto, si es que tiene corazn y le ayuda un
+poco la suerte. Por si no lo crees, ah tienes a Espartero, que cuando
+vino al Per lo acababan de suspender en los exmenes de ingreso para la
+escuela de Estado Mayor. Baldomero no sabe gran cosa, y, sin embargo,
+regente del reino ha sido y capitn general, y duque lo tienes hoy.
+
+Estos razonamientos eran ms que suficientes para convencer a doa
+Balbina, y de aqu que el muchacho siguiese tan cerril y atrevido,
+olvidando las lecciones para ir a capitanear las pedradas en el ro o a
+apalear gatos por toda la ciudad.
+
+Lo que los padres no queran tomarse la molestia de hacer, lo lograban
+las aficiones militares que senta el muchacho.
+
+A los doce aos Esteban comenz a escaparse con menos frecuencia de su
+casa y cobr gran aficin a encerrarse en un cuartucho donde su padre
+haba amontonado unas cuantas docenas de volmenes que la humedad por un
+lado y los ratones por otro haban comenzado a destruir.
+
+Aquellos libros los tena el coronel por casualidad, pues no era hombre
+capaz de dedicar un cntimo a la lectura que, al fin (segn sus propias
+palabras), slo le haba de ensear cosas que no le importaban. Habalos
+heredado de un comandante compaero suyo, a quien los soldados llamaban
+"el coplero", y que era muy respetado a causa de su aficin al estudio y
+del gran bagaje de libros que constitua todo su ajuar. Una bala
+carlista di fin a su vida e impidi que fuese terminado un drama
+romntico, del que sus compaeros del regimiento esperaban un triunfo
+que los honrase a todos.
+
+Aquellos libros constituan la ms grata diversin del travieso Esteban,
+que pasaba horas hojendolos sin fijarse gran cosa en el texto y en
+busca siempre de las defectuosas lminas en acero, que a l le parecan
+brillantes reproducciones del natural.
+
+Qu profunda impresin causaban en el joven aquellas lminas que ponan
+ante sus ojos los ms clebres combates del mundo! Entusiasmbase
+Esteban con aquellos grupos de hombres siempre en actividad fiera y con
+las armas en alto, dispuestos a exterminarse los cuales representaban la
+guerra en las diversas pocas de la historia. Primero, griegos y persas,
+romanos y cartagineses, Scipin y Anbal; despus la Edad Media, con
+todo su arsenal de fantsticas armaduras y descomunales mandobles, el
+Cid con sus proezas legendarias y los reyes hacindose la guerra por
+mero capricho; a continuacin los regimientos sustituyendo las armas
+blancas por las de fuego y resolviendo los combates a caonazos y por
+cargas de caballera, los tercios espaoles, los generales de Felipe II,
+las compaas de Gustavo Adolfo y las locas aventuras de Carlos XII, y,
+ltimamente, las guerras de la Repblica Francesa, la Marsellesa coreada
+por el rugir de mil bocas de fuego y el gritero de las cargas a la
+bayoneta, blica y gigantesca estrofa, que tena por estribillo la
+aparicin del dios de la naturaleza y la ambicin, que se llamaba
+Bonaparte.
+
+Todo este mundo de luchas, de victorias y de derrotas, pasaba en forma
+de defectuosos, pero animados cuadros, ante los ojos del muchacho, que
+ruga de entusiasmo al contemplar cualquiera de aquellos caudillos con
+la espada desnuda y centelleante, arrojndose sobre las compactas masas
+de enemigos.
+
+La continua contemplacin de tales episodios despert en el nimo del
+muchacho el deseo de conocer ms detalladamente los hechos y los
+personajes que representaban aquellas lminas, y aunque la lectura le
+produca mareos y una atencin demasiado sostenida le amenazaba con
+congestiones hijas de su sangunea complexin, se determin a abandonar
+las lminas por el texto, y aunque saltando pginas y leyendo a medias
+los prrafos, comenz a entablar conocimiento con los hroes que
+figuraban en los dibujos, y, especialmente, con aquel Alejandro y aquel
+Napolen, cuyos nombres surgan a cada instante ante sus ojos.
+
+Qu lectura tan hermosa! Cmo seduca el belicoso nimo del muchacho!
+Qu gran cosa era la guerra! Esteban, interesndose cada vez ms por
+aquella lectura, iba conociendo lo que la guerra haba sido en todos los
+tiempos y envidiaba el hermoso papel que haban desempeado en todas
+pocas los grandes capitanes.
+
+Ahora ms que nunca se senta inclinado a la profesin militar, y
+cuando, interrumpiendo la lectura, quedaba pensativo, en vez de correr a
+la calle como en otros tiempos lo haca al menor descuido de sus padres,
+entregbase ahora a risueas ilusiones y se imaginaba llegar a ser en el
+porvenir un Alejandro conquistando reinos ignorados como la Persia y la
+India, un Washington salvando a su patria o un Bonaparte convirtiendo
+todas las naciones de Europa en provincias de su Imperio.
+
+Pero conforme Esteban se aficionaba a la lectura devorando los libros
+del difunto comandante, convencase con dolor de que para ser un gran
+caudillo no era suficiente, segn deca su padre, ser muy valiente y
+tener buenos puos, sino que era necesario adquirir gran caudal de
+ciencia y ser tan sabio como heroico.
+
+Aquello de que Alejandro, ms que de las campaas persas, se cuidaba de
+proteger a su maestro, un tal Aristteles, proporcionndole los medios
+para que catalogase y describiese todos los animales de la tierra, y de
+que el general Bonaparte cuando iba con rumbo a Egipto a bordo de "El
+Oriente" atenda con ms inters a las discusiones de Monge Berthollet y
+otros sabios sobre ciencias exactas y metafsicas, que a las
+indicaciones de su Estado Mayor acerca de la prxima guerra, produca
+gran confusin en el muchacho, que hasta entonces no haba credo que la
+ciencia tuviese la menor relacin con las armas.
+
+Adems, aquellos libros le hablaban de una porcin de conocimientos
+cientficos indispensables para ser un buen caudillo, y esto acab de
+moverle a desechar sus antiguos instintos y dedicarse al estudio con una
+tenacidad verdaderamente heroica.
+
+Al principio, su carcter independiente, inquieto y revoltoso, se
+sublev contra aquel rgimen de recogimiento que contrastaba con la
+anterior vida; pero Esteban era inquebrantable en sus resoluciones y
+consigui vencer a la pereza y la ignorancia.
+
+El coronel Alvarez estaba asombrado del cambio radical experimentado por
+su hijo, y hasta llegaba a temer, en vista de su aficin al estudio, que
+se olvidase de sus inclinaciones militares v se decidiese por una
+carrera cientfica.
+
+Todo haba cambiado en la vida de Esteban: hasta el carcter. En
+adelante, las largas horas pasadas ante los libros, le robaron sus
+aficiones al bullicio y al escndalo, y se hizo reflexivo y grave, hasta
+el punto de ruborizarse cuando recordaba sus hazaas de poco tiempo
+antes.
+
+El padre, tan ignorante y rudo como siempre, admirbase ante los
+conocimientos cientficos que rpidamente adquira su hijo y lo crea un
+pozo de ciencia, complacindose en hablar de l con admiracin ante unos
+cuantos veteranos que eran sus amigos ntimos.
+
+El bueno del coronel no dudaba que su hijo llegara a muy alto y hasta
+pensaba en que su amigo Espartero, de all a algunos aos, tendra un
+rival capaz de oscurecerle con el brillo de su gloria.
+
+A los diecisis aos, el coronel Alvarez envi a su hijo al colegio
+militar de Toledo, que, segn l, era una empolladora de hroes que se
+quedaban a la mitad del camino. Su hijo sera de los que llegaran a la
+cumbre, slo con que le ayudara un poco la fortuna.
+
+Cuando Esteban march a Toledo a formalizar sus estudios, era un
+verdadero aspirante a hroe. La sed de gloria turbaba su existencia y
+soaba de continuo con ser un da un genio de la guerra, del que
+dependiese la suerte de su patria.
+
+Sus ideas haban sido transformadas por el estudio. Aquellas campaas de
+la Repblica francesa, donde los soldados descalzos, harapientos y
+rodos por el hambre, vencan a la coalicin de todos los tiranos le
+producan ms admiracin que las teatrales victorias de Napolen con sus
+ejrcitos disciplinados y disponiendo de grandes medios para hacer la
+guerra.
+
+El ser soldado de una causa tan grande como la libertad, le entusiasmaba
+ms que el ser soldado por oficio o por placer, y por ello prefera
+Washington a Alejandro y Hoche a Bonaparte.
+
+La primera vez que oy la Marsellesa, aquel himno tantas veces
+mencionado en las guerras de la Repblica, se conmovi profundamente,
+hasta el punto de derramar lgrimas. Las sombras de Marceau y de Hoche,
+de Latour d'Auvergue, de Klber y de Desaix desfilaron ante su
+imaginacin envueltas en el brillante ropaje de las heroicas y rtmicas
+estrofas, y casi se sinti tentado de saludar con la misma veneracin
+con que se descubre el recluta ante el general que le ha conducido a la
+victoria.
+
+No pasaron desapercibidos para su padre estos detalles, y los lament
+con todo su corazn.
+
+--Cuando en mi juventud--deca a su esposa--haca yo la guerra en el
+Per, tambin tuve algo de republicano, y por eso me vi tratado tan mal
+al volver a Espaa. No son las ideas republicanas la mejor recomendacin
+para hacer carrera en el ejrcito, pero ms le quiero as que no
+carlista. Al fin, no desmiente la sangre.
+
+Con tal bagaje de ideas y ensueos, fu Esteban a hacer su aprendizaje
+militar, y ya vimos cmo al entrar en el colegio demostr que sus
+aficiones al estudio no haban amenguado la energa de su carcter ni
+enmohecido sus puos.
+
+
+
+
+II
+
+Alvarez y su asistente
+
+
+En 1856 recibi el alfrez Alvarez su bautismo de sangre. Recin salido
+del colegio acababa de incorporarse a un regimiento de guarnicin en
+Madrid, cuando a O'Donnell se le ocurri dar fin al famoso bienio
+progresista nacido del alzamiento de Viclvaro, llevando a cabo el golpe
+de Estado que equivala a una repugnante traicin contra su compaero
+Espartero.
+
+La Milicia Nacional, mandada por Sixto Cmara y otros revolucionarios,
+resisti valerosamente aquella violacin de las leyes que O'Donnell
+llevara a cabo, pero una vez ms venci la fuerza al derecho, y la
+legalidad cay al suelo herida por la espada de un ambicioso.
+
+El alfrez Alvarez se bati como un valiente en la plazuela de Santo
+Domingo. Al comenzar el combate, el joven tena sus dudas y haca
+depender su conducta de la actitud que tomase Espartero. Si el antiguo
+amigo de su padre se decida en favor de la causa popular y echaba su
+espada en la balanza de la revolucin, l ira a ponerse al lado de los
+bravos milicianos aun conociendo que comprometa su porvenir; pero el
+duque de la Victoria permaneci quieto, negndose a auxiliar a los que
+combatan en nombre de la Constitucin violada, y el alfrez, acallando
+los impulsos de su corazn que le empujaban hacia los insurrectos,
+permaneci fiel a la ordenanza y se bati tan bien como el primero, en
+defensa de una causa que odiaba.
+
+Una bala le produjo un ligero rasguo, y esto bast para que el Gobierno
+de O'Donnell, interesado en crearse simpatas en el ejrcito y que
+derramaba los ascensos con prodigalidad, le diese el grado de teniente.
+
+Desde 1856, Alvarez arrastr esa vida sedentaria y montona, propia de
+los soldados en tiempo de paz. Trasladado de una a otra guarnicin, fu
+corriendo media Espaa, y los ocios de esa vida insustancial y lnguida
+que se arrastra en las pequeas guarniciones, los emple dedicndose al
+estudio y poniendo a contribucin cuantas bibliotecas encontraba.
+
+De este modo fu Alvarez adquiriendo una vasta ilustracin, y pronto
+pudo pasar como muy versado no slo en materias militares, sino
+literarias y cientficas.
+
+En el regimiento le consideraban como un orculo, y todos los oficiales
+reconocan la justicia con que sus compaeros de la Academia de Toledo,
+que muchas veces sustituan los apellidos por chuscos motes, le haban
+puesto el apodo de Sneca.
+
+Alvarez era un buen oficial que cumpla todos sus deberes con exactitud
+solemne, y esto, unido a su ilustracin, le haca ser apreciado por sus
+superiores y sus iguales, y le vala que en el cuarto de banderas
+reinase un profundo silencio siempre que l abra la boca para
+dictaminar sobre alguna cuestin.
+
+El coronel, antiguo soldado que apenas saba leer, pero que tena sus
+pretensiones de elocuencia, le haca corregir sus arengas conmemorativas
+antes de insertarlas en la orden del da; en las conferencias de
+oficiales deslumbraba con sus disertaciones, y no haba alfrez que
+dejase de presentarle, solicitando una concienzuda correccin, los
+versos escritos en honor de alguna romntica novia.
+
+El teniente Alvarez era, en una palabra, el hombre importante del
+regimiento, el genio cuya gloria se encargaban de pregonar todos, desde
+el coronel al ltimo corneta; pero tan inmensa popularidad no satisfaca
+al agraciado ni lograba impedir que a menudo se entregase a sus ensueos
+ambiciosos.
+
+Los galones de teniente le desesperaban, la paz le produca nuseas y
+casi se senta prximo a llorar de rabia cada vez que pensaba que a
+fines del pasado siglo haba en Francia generales de su misma edad que
+se hacan inmortales.
+
+Al enviar el Gobierno la expedicin a Cochinchina, solicit el teniente
+formar parte de ella con el deseo de adquirir gloria en tan lejanas
+tierras, pero su proposicin fu desatendida, lo que le produjo hondo
+despecho.
+
+La fortuna, aquella deidad tan ensalzada por su padre, le volva la
+espalda, y l, tan ansioso de gloria y tan dispuesto a realizar las
+mayores heroicidades, vease obligado a vegetar en una guarnicin,
+olvidado, casi embrutecido, y teniendo por nico consuelo la mezquina
+popularidad que gozaba en su regimiento.
+
+Cuando ms agitado estaba por sus decepciones, recibi la noticia del
+fallecimiento de su padre, a consecuencia de lesiones internas
+producidas por una bala que los cirujanos del Per no supieron
+extraerle.
+
+Esta noticia aument an ms la tristeza del joven militar, que cuando
+soaba en un porvenir glorioso, colocaba siempre en primer trmino a su
+padre, conmovido por la alegra, y lloraba como un nio al ver a su
+descendiente elevado a los primeros puestos del Estado.
+
+Oh, maldita imaginacin! Ilusiones engaosas! El nunca llegara a ser
+nada, y gracias si al retirarse poda alcanzar, como su padre, el empleo
+de coronel. Adems, aun cuando sus sueos se realizasen, Esteban no se
+considerara feliz, pues le faltara la inmensa satisfaccin producida
+por la alegra de su padre.
+
+Doa Balbina, que viva en Valencia nicamente por el cario que a dicha
+ciudad tena su esposo, al morir ste trasladse a Burgos, donde su hijo
+estaba de guarnicin, complacindose en hacer la misma existencia nmada
+que en su juventud, aunque sin el aliciente para ella de las aventuras y
+terribles incidentes de la guerra.
+
+Transcurrieron tres aos de este modo viviendo Esteban con su madre y
+ejerciendo sta tal superioridad sobre las esposas de todos los
+militares como su hijo en el regimiento.
+
+La viuda del coronel Alvarez hablaba con los oficiales viejos de las
+operaciones de la guerra civil con tanta autoridad como si dentro de
+ella estuviese el general Zarco del Valle, y con las "militaras"
+disertaba sobre las condiciones que debe reunir un buen asistente y la
+influencia que las mujeres pueden ejercer sobre los valientes llamados a
+dar su sangre por la patria.
+
+Cuando el Gobierno espaol declar la guerra al Imperio de Marruecos, el
+regimiento al que perteneca Esteban, y que se hallaba en aquel entonces
+de guarnicin en Zaragoza, recibi la orden de salir inmediatamente para
+Valencia, donde deba embarcarse con rumbo a Africa, formando parte de
+la divisin de reserva que mandaba el valiente general Prim.
+
+Gran trabajo cost al teniente disuadir a su madre del empeo que
+mostraba en seguir al regimiento. La valerosa navarra sentase halagada
+por la idea de asistir a una campaa en pas tan extrao y contra
+enemigos a los que ella odiaba como buena catlica; pero su hijo le
+expuso razones que le hicieron desistir y la obligaron a conformarse
+con la tristeza que le causaba no poder presenciar aquella guerra en la
+que iban a perder sus vidas muchos miles de moros dignos de la peor de
+las suertes por poner a Mahoma a ms nivel que Jesucristo y no prestar
+acatamiento al Papa.
+
+Doa Balbina fuse a vivir con sus parientes de Pamplona, y Esteban,
+libre de toda carga, parti con su regimiento contento con la fortuna
+que le deparaba una verdadera guerra donde poder lucir su valor y
+conquistar algo de aquello que su ambiciosa imaginacin soaba.
+
+Apenas si en el viaje, ni durante la campaa, ech de menos a su madre
+en punto a cariosos cuidados. Llevaba como asistente a un mocetn
+aragons, despierto de entendimiento y servicial y fiel como un perro,
+que miraba al "seorito" con tanto respeto como a su padre y con igual
+cario que si fuese un hermano.
+
+En todo el regimiento se hacan comentarios sobre la indestructible
+armona que reinaba entre el oficial y el asistente y la facilidad con
+que ste cumpla sus menores indicaciones.
+
+Entre el teniente Alvarez y su asistente Perico, apenas si mediaban al
+da media docena de palabras, y, sin embargo, todo se haca a gusto del
+primero, sin que tuviera el menor motivo de queja.
+
+En la ms leve mirada adivinaba el soldado los deseos de su superior y
+se apresuraba a realizarlos sin romper el mutismo a que tan aficionado
+se mostraba su amo.
+
+Perico, aunque aragons, era tan hiperblico como un andaluz cuando en
+las reuniones con los dems asistentes del regimiento surga en la
+conversacin el nombre de su amo.
+
+Para l no admita duda que todo el mundo estaba convencido de lo mucho
+que vala su seorito y que desde O'Donnell al ltimo soldado se tena
+como artculo de fe que el teniente Alvarez era el oficial ms valiente
+y ms sabio del ejrcito espaol.
+
+Cuando le oa hablar con otros oficiales quedbase en ademn esttico y
+con la boca abierta asombrado ante aquellos nombres extraos que su amo
+mezclaba en la conversacin, y algunas veces hubo de reirle Esteban en
+Zaragoza porque se arrimaba irrespetuosamente a la puerta del cuarto de
+banderas tan slo por escuchar cmo el teniente discuta con los
+compaeros, aprobando enrgicamente con movimientos de cabeza todo
+aquello que su amo deca y que l estaba muy lejos de entender.
+
+Tanta influencia ejerca el oficial sobre su asistente, que ste tena
+ya adoptada una formal resolucin sobre su porvenir. Nunca se separara
+de aquel hombre al que estaba ligado por el respeto y el cario.
+
+Se encontraba casi solo en el mundo, careca de padres a cuyo sustento
+atender y no tena ms pariente que su ta Tomasa, una hermana de su
+padre, que muy joven fu a Pars a servir a unos seores y que ahora
+estaba en Madrid en casa de un conde como ama de gobierno y domstica de
+cierta autoridad. Esta ta era un verdadero tesoro para Perico, que como
+nico sobrino era el verdadero dueo de su afecto y recurra a ella con
+xito en todos sus apuros.
+
+La ta le enviaba todos los meses algunos duros para sus vicios, y como
+Perico no los tena, de aqu que emplease tales cantidades en beneficio
+de su seorito, el cual no poda explicarse al sentarse a la mesa cmo
+con tres pesetas que diariamente entregaba a su asistente, coma casi
+con tanto regalo como el coronel del regimiento.
+
+Aquel Perico era de oro, segn la expresin de todos los oficiales, y lo
+ms notable en l resultaba la fidelidad, pues desech las proposiciones
+de varios compaeros de su amo que queran llevrselo a sus casas con el
+deseo de tener un sirviente tan atento y puntual.
+
+En la campaa de Marruecos el asistente demostr hasta dnde llegaba su
+cario al seorito, pues en vez de permanecer a retaguardia como los
+dems soldados de su clase, no dejaba el fusil de la mano, y sin
+desatender por esto sus obligaciones marchaba al lado del teniente
+Alvarez ms atento a defenderle que a hostilizar al enemigo.
+
+Por dos veces salv la vida a su seor; pero ste le correspondi
+dignamente partiendo de un sablazo la cabeza de un marroqu que a
+quemarropa apuntaba a Perico con su espingarda.
+
+Ganoso Esteban de conquistar aquella gloria tantas veces soada, le
+pareci poco notable figurar en un regimiento que entraba en fuego lo
+mismo que los otros, y se present a Prim solicitando por s y su
+asistente el ingreso en una de aquellas compaas de guas o
+exploradores, fuerza escogida que ocupaba siempre los puntos de mayor
+peligro y que continuamente se tiroteaba con los moros, siendo objeto
+de sorpresas y sosteniendo combates cuerpo a cuerpo.
+
+En cien ocasiones vironse amo y criado frente a frente con la muerte, y
+otras tantas se salvaron como si fuesen invulnerables. Las balas
+menudeaban; por tres veces la muerte se encarg de que fuese renovado el
+personal de la compaa, y a pesar de esto, ni el oficial ni su
+asistente, que eran los primeros en el ataque, sufrieron el ms leve
+rasguo.
+
+La heroicidad del teniente Alvarez no tard en ser conocida y comentada
+por todo el ejrcito, y tanta fu su popularidad, que O'Donnell, a pesar
+de que no miraba con buenos ojos a tal oficial, por saber su procedencia
+progresista y la gran aficin que mostraba a las doctrinas democrticas,
+entonces nacientes, se decidi, por evitar murmuraciones, a premiar sus
+esfuerzos y lo ascendi a capitn, concedindole, adems, la cruz de San
+Fernando, en juicio contradictorio. Tambin Perico alcanz la cruz por
+haber luchado a brazo partido con dos morazos que queran hacerlo
+prisionero, demostrando que a la sombra de la Torre Nueva se desarrollan
+tan buenos puos como en las laderas del Atlas.
+
+Alvarez y su asistente fueron objeto de grandes demostraciones de
+simpata, y si el teniente no pudo sacar de la campaa aquellas
+grandezas por l soadas, al menos logr alcanzar una slida reputacin
+de soldado valeroso.
+
+Al terminar la campaa, el capitn Alvarez y su asistente, incorporados
+a otro regimiento, regresaron a Espaa, siendo destinados de guarnicin
+a Madrid.
+
+Las fatigas y los peligros experimentados en comn y esa fraternidad que
+crea la guerra, haban estrechado los lazos de cario que unan al
+oficial con su asistente.
+
+
+
+
+III
+
+La vi por vez primera...
+
+
+En el invierno de 1862, el sol, faltando a su perversa costumbre, se
+portaba como un completo caballero con los habitantes de la coronada
+villa.
+
+Los madrileos estaban en pleno mes de enero, y sin embargo,
+transcurran semanas enteras sin que el aliento del coloso Guadarrama
+fuese fro y punzante, y el sol, desde las ocho de la maana, esparca
+en las calles un ambiente tibio que, a despecho de la estacin, haca
+recordar la primavera.
+
+La nieve era en aquel ao cosa desconocida, y las lluvias invernales
+haban quedado reducidas a unos cuantos chaparrones que prestaban al
+Ayuntamiento el gran servicio de limpiar las calles, siempre sucias.
+
+Aquella benignidad de la Naturaleza tena asombrados a los habitantes de
+la corte, y uno de los que se mostraban ms agradecidos era el capitn
+Alvarez, que, como criado en la costa del Mediterrneo y en una de las
+ciudades ms risueas y de temperatura dulce, odiaba los das nebulosos
+y experimentaba una alegra casi infantil cuando la Naturaleza ostentaba
+todos sus esplendores a la luz del sol.
+
+En una de aquellas maanas que parecan de primavera, el capitn, viendo
+el rayo de sol que se filtraba en su habitacin por la ventana que el
+fiel Perico acababa de abrir, se levant de muy buen humor, dispuesto a
+aprovecharse de la benignidad de la Naturaleza.
+
+Eran las siete, y hasta las diez no estaba obligado a presentarse en el
+cuartel. Le quedaban, pues, tres horas libres, que l pens dedicar a un
+largo paseo, pues como oficial que gozaba fama de andariego aprovechaba
+todas las ocasiones para que, segn l deca, no se le enmoheciesen las
+piernas.
+
+Cuando hubo devorado su apetito a toda prueba el modesto desayuno
+preparado por la patrona, y Perico acab de pasar su escrupuloso cepillo
+sobre el pancho y el rojo pantaln, Alvarez encendi un puro y sali a
+la calle con todo el empaque de un hombre que se considera feliz, aunque
+momentneamente, y que est agradecido a la Naturaleza.
+
+Bien haca Perico en estar orgulloso del buen talante de su seor,
+porque no poda menos de reconocerse que el capitn Alvarez era un buen
+mozo, que llevaba como pocos el uniforme del ejrcito espaol.
+
+Pisaba con la fuerza de un hombre robusto, aunque algo enjuto;
+contonebase con una marcialidad nada afectada y se atusaba la perilla
+graciosamente cada vez que se quedaba mirando a las muchas mujeres a
+quienes llamaba la atencin.
+
+Oh, poder de la marcial gallarda! El vizconde del Pinar, por otro
+nombre el alfrez Lindoro, mozuelo que usaba cors bajo el uniforme y se
+apretaba la cintura como una damisela, mostraba gran admiracin ante el
+capitn y confesaba que, teniendo su varonil presencia y la cruz de San
+Fernando en el pecho, era l muy capaz de conquistar a todas las mujeres
+de Madrid.
+
+--Y pensar--aada el "dandy"--que tan mgico poder se pierde
+intilmente!
+
+Intilmente no se perda, pues al capitn Alvarez no le faltaban ciertos
+trapicheos, y esto quien mejor lo saba era Perico; pero lo cierto era
+que ninguna de aquellas pasiones nacidas al volver una esquina duraba
+ms de una semana, y el apuesto militar no haba tenido un verdadero
+amor.
+
+El capitn, expeliendo con fuerza el humo de su cigarro y con aspecto de
+un hombre feliz, baj la calle de Alcal, dirigindose al Retiro, su
+paseo favorito, pues las frondosas y vastas arboledas era lo nico que
+le consolaba de aquella desesperante aridez de los alrededores de
+Madrid.
+
+Cuando entr en el gigantesco jardn, por la principal avenida, se hizo
+la ilusin de que entraba en un vergel, pues apenas si algunos paseantes
+recordaban con su presencia que era aquello un terreno pblico.
+
+Dos nias jugaban al extremo de la avenida vigiladas por una vieja
+criada, y por el centro de aqulla caminaban lentamente dos seoras
+elegantemente vestidas.
+
+Alvarez fij la vista en ellas y mientras caminaba las iba examinando
+sin inters alguno y con el aire distrado del hombre que mira por hacer
+algo.
+
+Las vea por la espalda, y sin embargo, por la figura y el modo de andar
+adivinaba en una de ellas, vestida con capota elegante y abrigo de
+terciopelo, a la nia a quien la pubertad despierta el germen de la
+hermosura, redondeando las formas, animando la carne con el fuego de la
+juventud y dando a sus pasos la gracia ingenua de la mujer seductora. La
+otra, de andar ms lento y pesado y de cuerpo un tanto obeso, cubierto
+por vestido de negra seda y mantilla de blonda, demostraba ser una
+seora de mediana edad, acostumbrada a ese respeto que se goza en una
+alta posicin social.
+
+El capitn, a fuerza de contemplar durante algunos minutos a las dos
+mujeres que marchaban delante de l, comenz a interesarse y hasta
+sinti cierto deseo de acelerar su paso para ver la cara a la joven;
+pero cuando ya se dispona a realizar su deseo, las desconocidas
+torcieron a la derecha metindose por una estrecha calle de rboles.
+
+Cuando Alvarez lleg a la embocadura de sta vi a las dos mujeres que
+se alejaban, y durante algunos instantes estuvo dudando si deba
+seguirlas. Pero no tard el capitn en sentirse atrado por el deseo de
+dar un paseo a solas, como era su gusto, y desisti de ver la cara a la
+joven. Para qu? Al fin, era una de tantas, y bastante haba hecho el
+oso en sus tiempos de cadete para ir ahora en seguimiento de unas
+faldas.
+
+Alvarez sigui la avenida y lleg al estanque, apoyndose en la
+barandilla y entretenindose como un muchacho en silbarles a los cisnes,
+que, como navos de nieve, surcaban el terso cristal de agua
+majestuosamente.
+
+El capitn sentase embriagado por aquella naturaleza que ostentaba
+todas sus galas compatibles con el invierno. En el fondo del estanque
+reflejbase el azul del cielo, al que el exceso de luz daba un tinte
+blanquecino; los rboles brillaban heridos por el sol; los rasguos de
+sus cortezas parecan frescas heridas manando sangre, y los rayos de
+oro, filtrndose por entre el ramaje, colgaban de los ropajes de sombras
+que envolvan las estatuas deslumbradores harapos de luz.
+
+Las hojas secas cadas en el suelo era lo nico que estaba all
+atestiguando el invierno, pero movidas por el fresco vientecillo rodaban
+velozmente, y persiguindose buscaban un rincn obscuro donde
+esconderse, como comprendiendo que eran notas disonantes en aquella
+deslumbradora sinfona de la Naturaleza.
+
+Los gorriones, eternos parsitos de aquel inmenso palacio de verdura,
+piaban alegremente conmovidos por la hermosura que aquel da tena su
+habitacin, y como si estuvieran convencidos de que en un da tan
+esplendoroso los hombres no podan ser malos, abandonaban los huecos de
+los altos troncos con noble confianza y se recorran a saltos los
+enarenados paseos, contentos con poder resarcirse de las largas noches
+de lluvia o de nieve pasadas en aquellos rboles con la cabeza bajo las
+alas y sin otro abrigo que las temblonas plumas.
+
+Alvarez estaba en xtasis y pareca embriagado por el perfume incitante
+de la Naturaleza, que mostrndose tan hermosa en pleno invierno, pareca
+una dama de edad madura sacando a luz senos de belleza escondidos para
+deshacer la mala impresin de su ajado rostro.
+
+El capitn experimentaba idnticas sensaciones que cuando se senta
+impulsado a escribir aquellos versos que tanta fama le valan en el
+regimiento.
+
+La hermosura de la Naturaleza le produca dulces desvanecimientos, y en
+aquellos instantes no se acordaba ya de su uniforme ni de la gloria
+militar tan ambicionada. Era una cosa bien triste que en un mundo tan
+hermoso se exterminasen los hombres y vinieran a turbar la dulce
+tranquilidad de los campos con los estampidos del can.
+
+Alvarez, a pesar de sus blicas aficiones tan arraigadas, reconoca que
+la paz era para los mortales el ms supremo bien, y que constitua un
+sacrilegio contra la Naturaleza, madre comn de todos los seres, el
+ensuciar con sangre humana, por culpa de viles pasiones, los terciopelos
+y los rasos, los barnices y el oro que, surgiendo de las entraas de la
+tierra, derrambanse sobre ella formando una esplndida vegetacin.
+
+Dominado por la abstraccin que en l producan tales reflexiones, se
+sent en un banco de piedra, y all, contemplando con el mismo
+arrobamiento que un rabe soador las tornasoladas vedijas de azulado
+humo que su cigarro arrojaba en el espacio, permaneci mucho tiempo
+rodeado por el silencio augusto de la arboleda, slo interrumpido por el
+rumor de la cercana ciudad que se despertaba, o el ric-ric de alguna
+hoja seca dando volteretas al impuso de la invernal brisa.
+
+Ms de media hora permaneci Alvarez en esta actitud, gozando la dulce
+monotona de la Naturaleza. Un gorrin que salt junto a l, sin duda
+atrado por los colores del uniforme y el brillo del sable, le sac una
+vez de su atraccin; despus fu una nia que pas corriendo, no sin
+sonrerle graciosamente con esa admiracin que los pequeos sienten por
+los militares, y al fin, el chasquido de la arena al ser pisada, hizo
+despertar su dormida atencin.
+
+Levant la cabeza y vi a pocos pasos a las dos seoras que marchaban
+delante de l a la entrada del Retiro.
+
+Una, la ms vieja, despus de examinarle de pies a cabeza, con una
+mirada altiva y dura, volvi sus ojos a otra parte con marcada
+indiferencia, mientras la joven le contemplaba con inocente curiosidad
+que slo dur cortos instantes.
+
+Alvarez pudo entonces examinar bien a su sabor a las dos seoras.
+
+La joven no pareca tener ms de diez y siete aos, a pesar de su
+gallarda estatura y de sus gallardos contornos, que delataban a la mujer
+ya formada. Bajo su capota blanca con lazos rojos, brillaban unos ojos
+negros y de intenso brillo, que se destacaban, sobre un rostro sonrosado
+y de delicada transparencia, propio de un temperamento sanguneo y de
+una salud a prueba de todos esos delicados achaques propios de la
+juventud aristocrtica. Vesta con gran elegancia, andaba con distincin
+natural y todo en ella delataba a la mujer que por su nacimiento vive
+alejada de las miserias de la vida y ha sido educada para agradar y
+distinguirse entre las de su sexo.
+
+La seora que la acompaaba no inspiraba igual sentimiento de tierna
+simpata, a pesar de que su aspecto era correcto hasta la exageracin.
+Vindola, no poda menos de recordarse a las viejas seoras feudales de
+los dramas romnticos, enorgullecidas con su nombre y haciendo esfuerzos
+en todas ocasiones para ostentarlo con la ms suprema dignidad.
+
+Su vestido negro, su mantilla y el bolsn de terciopelo pendiente de las
+enguantadas manos, daban a su figura cierto ambiente de devocin
+elegante, y en su rostro mofletudo, rubicundo, con tonos violceos y
+adornado con una nariz larga y pesada como las que son rasgo distintivo
+de los Borbones, lease el orgullo de raza, el convencimiento de que la
+ley de castas es un hecho, y el desprecio a todos los seres de clase
+inferior, destinados a sufrir la deshonrosa vergenza de no poseer
+pergaminos ni poder ostentar a continuacin de su apellido un ttulo
+retumbante.
+
+Pasaron las dos seoras erguidas y con aire indiferente ante el capitn,
+que las miraba con una insistencia algo incorrecta.
+
+Alvarez, mirndolas otra vez por la espalda, se deca que la joven era
+de lo ms hermoso que haba visto, y sin poder explicarse el por qu,
+volvi nuevamente a sentir el deseo de seguir a aquella mujer
+encantadora.
+
+Qu diablo! El era un muchacho todava, y aunque fuese capitn, no
+estaba prohibido hacer lo mismo que en sus tiempos de cadete. Adems,
+todo buen espaol tiene el deber de ir detrs de los primeros pies
+bonitos que encuentre al paso, y haba que reconocer que los de aquella
+joven eran dignos de ser cantados por lord Byron.
+
+Se senta atrado por aquel rostro que, deslumbrador, haba pasado ante
+l envuelto en la blanca nube de la capota, y se propuso saber quin era
+aquella beldad y contemplarla de frente otra vez.
+
+El sonido que produjo el sable al chocar contra el banco de piedra, hizo
+que la joven ladease un poco la hermosa cabeza, viendo con el rabillo
+del ojo y con esa disimulada atencin que nadie ensea a las nias y que
+todas poseen, cmo el militar se pona en pie, y estirando su poncho
+para evitar arrugas antiartsticas, segua sus pasos, aunque procurando
+conservar una corta distancia.
+
+La vieja seora debi notar tambin aquella persecucin iniciada por el
+militar, pues en vez de seguir a lo largo del estanque, torci
+repentinamente, entrando con la joven en un estrecho paseo.
+
+El militar, siguindolas, entr tambin en el paseo, arreglando su paso
+al lento de las dos mujeres.
+
+A Alvarez no dejaba de hacerle alguna gracia aquella persecucin de una
+joven bonita, impropia de su carcter y sus costumbres. Aquella
+insignificante aventura era suficiente para que en el cuarto de banderas
+bromearan con l semanas enteras si es que, por su desgracia, le
+sorprenda algn compaero entregado a tal persecucin. Realmente, era
+indigno del "capitn Sneca", a quien algunos tenan por un Napolen del
+porvenir, pasar la maana siguiendo los pasos de una muchacha bonita.
+
+Pronto el militar dej de pensar en tales cosas, y olvidndose de cuanto
+pudieran decirle sus amigos, si es que alguno le vea, fij toda su
+atencin en la joven, convencindose de que sta de vez en cuando le
+miraba con creciente curiosidad.
+
+Con ese arte, especial privilegio de la juventud, de mirar atrs sin
+aparentarlo y sin volver la cabeza ms que de un modo imperceptible, la
+joven examinaba a su perseguidor con rpidas ojeadas, y no deba
+disgustarle su aspecto por cuanto volva nuevamente a su ocular y
+disimulada observacin.
+
+La seora que la acompaaba no deba experimentar igual impresin, por
+cuanto varias veces volvi la cabeza, con ademn altivo, enviando al
+capitn el feroz relampagueo de su irritada mirada.
+
+Pero no era Alvarez hombre capaz de intimidarse ante aquellas
+manifestaciones de enfado, pues mayores las haba sufrido en sus tiempos
+de cadete, de parte de algunas mams toledanas, cuando iba en
+seguimiento de cuantas seoritas encontraba en las calles de la imperial
+ciudad.
+
+La madura seora no estaba de humor para aguantar aquel espionaje, que
+iba tomando el carcter de iniciacin amorosa. Alvarez la vi hablar con
+la joven con gesto avinagrado, como rindola por la curiosidad que
+demostraba y que daba al perseguidor mayores nimos, y tras la rpida
+filpica, las dos apresuraron el paso saliendo inmediatamente del
+Retiro.
+
+En las calles de Madrid, Alvarez se hizo ms audaz. Aprovechando la gran
+concurrencia de transentes lleg a acercarse tanto a las dos seoras,
+que casi les pis la cola del vestido, y as pudo aspirar el fino
+perfume que exhalaba el cuerpo de aquella nia con todas las seducciones
+de la mujer.
+
+Estaban en la calle de Atocha y las dos mujeres apresuraban el paso. La
+joven, ya no miraba al capitn, cuya presencia senta a sus espaldas;
+pero la seora mayor volva continuamente la cabeza y le miraba cada vez
+con mayor expresin de odio, como si quisiera anonadarle con la majestad
+de sus furiosos ojos.
+
+Llegaron las dos al portal de una casa de reciente construccin que,
+aunque no desmesuradamente grande, mereca el nombre de palacio por la
+elegancia artstica de su fachada; y entraron en l, siendo saludadas
+con gran respeto por el portero, hombre obeso, embutido en un gran
+casacn, con botones dorados.
+
+Aquella era, indudablemente, su casa.
+
+El capitn, deseoso de alcanzar la ltima mirada de la joven y ver una
+vez ms su rostro, se coloc con bastante descaro sobre el umbral y vi
+cmo las dos seoras comenzaban a ascender por la gran escalera de
+mrmol con balaustradas doradas que arrancaba del fondo del patio.
+
+No se haba equivocado Alvarez al suponer que an le mirara la joven,
+pues sta, al llegar al gran rellano casi convertido en jardn, donde la
+escalera se bifurcaba en dos ramas, se detuvo algunos instantes y fij
+sin turbacin en el capitn sus ojazos tranquilos, en los que se
+adivinaba usa naciente simpata.
+
+La otra seora, que suba ms pausadamente, tambin se detuvo en el
+rellano, y al volver la cabeza y ver al militar plantado audazmente en
+el centro de la puerta, su rostro se colore con los tintes violceos de
+la ms sofocante indignacin.
+
+Mientras su joven acompaante desapareca en una rama de la escalera,
+ella qued algunos instantes inmvil, como enclavada en el mrmol por el
+furor, y al fin, con voz de tono grave y temblorosa por la rabia, dej
+rodar una palabra en la que resuma toda su clera:
+
+--Mamarracho!
+
+--Muchas gracias, seora--contest Alvarez sonriente y con entonacin
+exageradamente galante, al mismo tiempo que haca un saludo militar.
+
+Y sin preocuparse por las foscas miradas del gordo portero, permaneci
+sobre el umbral hasta que hubo desaparecido en lo alto de la escalera
+aquel vestido de seda, rgido, majestuoso y soberbio como la toga de la
+justicia.
+
+
+
+
+IV
+
+Quin es ella.
+
+
+El alfrez Lindoro, conocido en el mundo con el nombre de vizconde del
+Pinar, estaba a medioda con un humor de todos los diablos.
+
+Metido en el cuarto de banderas sufra un arresto de veinticuatro horas
+que le haba impuesto el coronel por ciertas insignificantes faltas en
+el servicio, y desahogaba su mal humor echando pestes contra todo el
+mundo y maldiciendo la hora en que a su familia se le ocurri dedicarlo
+al ejercicio de las armas y en que el Gobierno tuvo la idea de dar el
+mando de un regimiento a un ordinariote que no haca caso de
+recomendaciones, que no respetaba al representante de una de las casas
+nobles ms antiguas de Espaa, y que quera que todas las cosas del
+Cuerpo marchasen con la regularidad de un reloj aunque para ello tuviera
+que arrestarse a s mismo.
+
+La desesperacin del alfrez obedeca, principalmente, a la soledad en
+que estaba y que tendra que sufrir hasta las seis de la tarde, hora en
+que terminaba el arresto.
+
+El capitn de guardia era el nico que le acompaaba, y ste era un
+pobre hombre taciturno, incapaz de ensartar seis palabras seguidas y que
+no tena otro tema de conversacin que las costumbres de Filipinas,
+donde haba estado muchos aos.
+
+Tendido en un sof, con trgica desesperacin, y entretenindose en
+contar las pulsaciones del tiempo que marcaba la pndola del reloj, el
+alfrez pasaba las horas aguardando, como quien espera la ms suprema
+felicidad, la llegada de algn oficial joven que, por la fuerza de la
+costumbre, fuera a pasar un rato en el cuarto de banderas.
+
+Justamente, en todo el regimiento Alvarez era el nico que escuchaba las
+sandeces del alfrez sin burlarse de ellas de un modo cruel; bien es
+verdad que el capitn se diverta oyendo los razonamientos de aquel ser
+superficial e insignificante, pero el vizconde era lo suficientemente
+obtuso para no enterarse de que su compaero le consideraba como un
+objeto de risa.
+
+Alvarez acept el cigarro que le tenda el vizconde, y se sent a su
+lado.
+
+--Chico--dijo ste--. No puedes figurarte cunto te agradezco tu visita.
+Vienes a acompaarme, verdad? Estoy aburridsimo y te aseguro que si me
+arrestan otra vez, pido mi baja en el ejrcito. Deseas algo? Has
+almorzado ya? Quieres tomar caf u otra cosilla? Nos lo traern del
+caf cercano; tengo cuenta abierta.
+
+Esteban tuvo que hacer grandes esfuerzos para impedir que el alfrez,
+deseoso de retenerle, le pidiera todas las bebidas del prximo caf, y
+cuando el vizconde se hubo tranquilizado despus de pedir a un ordenanza
+que trajese una botella de ron y copas, Alvarez abord el verdadero
+motivo que le haba llevado all.
+
+--Oye, Lindoro--dijo el capitn Alvarez--. No conoces t a toda la
+aristocracia de Madrid?
+
+--S, querido--contest el alfrez con fatua complacencia, pues su mejor
+gusto era ostentar las ventajas sociales que le daba su nacimiento--.
+Conozco todo el mundo elegante de la corte y no hay casa de algn
+ilustre que yo no visite. Ya ves que con mi nombre y mi fortuna bien
+puede uno gozar alguna consideracin en la alta sociedad.
+
+--Tengo que solicitar tu ayuda para una noticia que me interesa
+adquirir.
+
+--Habla, que yo te contestar, si es que puedo.
+
+--Tratas alguna familia que viva en la calle de Atocha?
+
+--Dos hay que yo conozco. Sabes el nmero de la casa?
+
+--No he podido fijarme en l, pero te dar las seas. Es un edificio de
+reciente construccin que est a la derecha, subiendo por la parte de...
+
+--Basta; no sigas. Ya s qu casa es. En ella vive el conde de Baselga,
+un seor millonario, algo retirado del gran mundo y que slo asiste de
+tarde en tarde a las fiestas de palacio. Tiene una hija muy hermosa.
+
+--Eso--dijo Alvarez con satisfaccin.
+
+--La conoces, acaso?
+
+--La he visto una vez nada ms.
+
+--Y te gusta, eh?... Chico, tienes buen gusto, pues la muchacha no
+puede ser ms linda. Aqu, para entre nosotros, debo manifestarte que yo
+he tenido mis proyectos sobre ella. Me gustaba su hermosura y ms an
+los millones de su padre.
+
+--Y qu has alcanzado?--pregunt Alvarez con ansiedad mal disimulada.
+
+--Nada, chico. La muchacha es algo tonta y se ri de m en un baile de
+Palacio, donde entre los rigodones le espet mi declaracin. Ya ves que
+esto supone cierto grado de imbecilidad: burlarse de un muchacho como
+yo, que, aunque no soy muy rico, tengo un ttulo respetable como pocos y
+una figura no despreciable. Lo nico que se me puede censurar es mi
+cortedad de vista, pero los lentes dan siempre cierto "chic" que hacen a
+un hombre interesante. No es verdad, Esteban?
+
+El capitn contest con una dbil sonrisa.
+
+--Quisiera--continu el alfrez--que t probases a rendir esa beldad que
+tiene el corazn no de mrmol, como dicen los poetas, sino de alfarera.
+Tal vez seas ms afortunado, y cree que haras un negocio redondo si
+lograbas casarte con ella, pues el viejo don Fernando, su padre, debe
+tener enterradas a montones las peluconas. Vaya, animate y a ver si
+consigues dejar pronto esta endiablada profesin militar para
+convertirte en millonario.
+
+Alvarez permaneci silencioso algunos instantes, y al fin pregunt a su
+amigo:
+
+--Quin es la seora que acompaa a la condesita? Es su madre?
+
+--El conde es viudo. Ha sido casado dos veces y su segunda esposa muri
+hace ya bastantes aos, dejando dos hijos: un nio enfermizo, al que veo
+pocas veces, y esa muchacha que tanto te gusta. La seora de que hablas
+debe ser una hija que tuvo el conde de su primer matrimonio, y de la que
+se cuentan ciertas historias. Cules son sus seas?
+
+El capitn describi a su modo la figura rgidamente majestuosa y el
+rostro avinagrado de la seora que tan furibundas miradas le haba
+lanzado aquella maana, y el vizconde se apresur a contestar:
+
+--S; eso es. Describes muy bien el gesto de pocos amigos que
+eternamente lleva en su rostro doa Fernanda, la baronesa de Carrillo.
+Es una solterona que aborrece al mundo, odia a la juventud y se dedica a
+la devocin, entregada en cuerpo y alma a los jesutas, lo que le
+consuela de no haber encontrado en su juventud un hombre que quisiera
+hacerla su esposa. Cree que la tal seora es un basilisco, y que es muy
+peligroso hacerle el amor a su hermanastra, slo porque ha de rozarse
+uno con ella. Es un manojo de espinas custodiando a una rosa. Eh?, qu
+tal te parece la frasecilla?
+
+--Muy bien--dijo Alvarez, sonriendo con toda la bondad que mereca aquel
+imbcil--, y quin es la rosa?
+
+--Quin ha de ser? Enriqueta.
+
+--Ah! Se llama Enriqueta la hija del conde de Baselga?
+
+--S, hijo mo. Enriqueta Baselga de Avellaneda, y ser condesa si se
+muere su hermano, como es de esperar en vista de sus continuas
+dolencias, o si se hace cura, lo cual es an ms probable en vista de
+las aficiones que le ha inculcado la santurrona de su ta.
+
+El alfrez Lindoro se entusiasmaba hablando de aquella familia, que era
+muy rara, s, seor, una de las ms raras de la corte. Segn l, el
+padre era un hurn, siempre metido en su casa, refractario a toda
+diversin y sin otro placer que una excursin en verano a sus posesiones
+de Castilla, donde haca la vida de un modesto agricultor. En cuanto a
+la baronesa de Carrillo, era la primera beata de la corte, el brazo de
+que se valan los jesutas para mover la aristocracia devota en favor de
+lo que a ellos les convena, y los dos muchachos, hijos del segundo
+matrimonio, el enfermizo Ricardito y la hermosa Enriqueta, no pasaban de
+ser dos monigotes sin voluntad, que maldito el papel que haran en el
+mundo.
+
+El vizconde se expresaba de este modo, y Alvarez escuchaba con gran
+atencin todas sus palabras deseoso de conocer a fondo la familia de la
+que formaba parte aquel hermoso ser que tanto le interesaba.
+
+--El conde, crelo--continuaba el alfrez--, es un hombre de historia, y
+nadie, al verle tan austero y de genio eternamente atrabiliario, creera
+que en su juventud fu uno de los ms terribles calaveras de la corte de
+Fernando VII. Ha sido de la Guardia Real, despus mand en el Norte un
+regimiento de lanceros carlistas, estuvo emigrado en Pars y all se
+cas por segunda vez con la hija de un afrancesado: una muchacha
+enfermiza que tena los millones a puados. Su primera esposa fu la
+baronesa de Carrillo, una locuela americana que conoca demasiado
+ntimamente al Fernando VII, y si alguien lo duda, ah est, para
+atestiguarlo, la actual baronesa de Carrillo, que no es capaz de negar a
+su padre. Te has fijado en aquella nariz? No es verdad que da ganas de
+cantar aquello de "ese narizotas, cara de pastel" con que los rojos del
+tiempo de Riego daban serenata al padre de Isabel II?
+
+Alvarez sonri ante la malicia del alfrez, y repasando en su memoria el
+rostro de la baronesa, se convenci de que, efectivamente, algo haba en
+l que recordaba la cara del rey chulo.
+
+--Si supieras cunto se ha hablado en la alta sociedad acerca del conde
+de Baselga! Se le atribuyen cosas estupendas, y hasta hay quien dice que
+mat a su primera mujer. No s lo que pueda haber en esto de cierto,
+pero seguramente no mereca grandes carios aquella buena pieza que,
+engaando a su marido, se acostaba con don Fernando para echar al mundo
+un nuevo ejemplar de su persona. Si el conde mat a su esposa, hizo muy
+bien; y prueba de ello es que, a pesar de lo que se murmura en la alta
+sociedad, lo reciben con grandes muestras de consideracin, y los padres
+jesutas se hacen lenguas de su piedad y de sus sentimientos
+caballerescos.
+
+Alvarez senta cada vez mayor curiosidad por saber la historia de la
+familia de Enriqueta.
+
+--Y con su segunda esposa--pregunt--, fu tan desgraciado el conde?
+
+--Todo lo contrario. Doa Mara Avellaneda era una mujer casi
+insignificante. Su modestia y su humildad formaban contraste con sus
+riquezas y su alta posicin, pero era tan dulce y tan bondadosa, que
+Baselga se enamor de ella como un loco. Recin casado vino a Espaa
+acogindose a uno de los indultos que el Gobierno di a los carlistas y
+estableci en su casa en la calle de Atocha, negndose a habitar la casa
+que en la calle del Arenal tena su hija mayor, heredada de su madre, la
+baronesa de Carrillo. Como la fortuna de que disponan el conde y su
+esposa era grande, gastaron como unos prncipes, y durante sus primeros
+aos de matrimonio asombraron con su lujo a todo Madrid. Las elegantes
+costumbres francesas que hoy seguimos en la alta sociedad, ellos fueron
+los primeros en generalizarlas, y la condesa, a pesar de su modestia y
+de que se preocupaba ms de una visita a los pobres que de un baile,
+fu, durante mucho tiempo, la reina de la moda. Primero tuvieron una
+hija, esa muchacha que te ha vuelto los cascos la primera vez que la has
+visto.
+
+--Pero--interrumpi el capitn--, si yo no he dicho que est realmente
+enamorado de esa joven!
+
+--Bueno; pues lo estars. Es una chica de la que se enamoran todos.
+Conste, pues, que ests prendado de ella... Como te iba diciendo,
+primero tuvieron a Enriqueta, y a los cuatro aos de matrimonio a ese
+Ricardito que, a pesar de no abultar ms que una mano de almirez, y de
+no servir para otra cosa que rezar de la maana a la noche, cost la
+vida a la madre.
+
+--El conde sentira mucho su segunda viudez.
+
+--Su dolor fu inmenso. Amaba de veras a su esposa, y, ms que como
+marido, la llor como un muchacho romntico a quien se le muere la
+novia. Estuvo ms de un ao sin salir a la calle, y hasta se susurr en
+Palacio que pensaba hacerse cura y entrar en la Compaa de Jess.
+Afortunadamente, el amor a sus hijos pudo ms que su pesar, y acab por
+volver a hacer una vida normal, aunque mostrando gran repugnancia a
+asistir a aquellas fiestas en que tanto brillaban antes su esposa y l.
+
+--Y su hija, vive tambin en tal retraimiento?
+
+--Vive con menos rigidez y sale bastante de casa, gracias a su
+hermanastra, la baronesa, que, aunque beata, es bastante andariega, y
+se pasa el da en juntas de cofradas y patronatos pos o haciendo
+visitas a los ms elocuentes predicadores de la Compaa. Si quieres
+verla a menudo, hazte beato y visita las sacristas. Adems, tambin
+asiste a los bailes de Palacio o a los que se celebran en casa de algn
+individuo de la antigua nobleza. En cuanto a las reuniones en los
+palacios de los banqueros o de esa aristocracia dorada cuyos
+ascendientes se pierden en las telaraas de un mostrador, no esperes
+encontrar all a la familia de Baselga. El conde es inflexible y no
+quiere transigir con nada de lo creado por la revolucin. Ya que asiste
+a pocas diversiones quiere que stas no supongan una abdicacin de sus
+arraigados principios.
+
+Y el alfrez segua relatando con abundancia de detalles la vida de la
+familia de Baselga, sus costumbres y las relaciones que ms fielmente
+sostena.
+
+--El conde tiene muy pocos amigos. En vida de su mujer daba fiestas a
+una sociedad muy escogida, en esa casa de la calle de Atocha que t
+conoces; pero desde que aqulla muri, los salones han quedado cerrados
+y, muy de tarde en tarde, recibe alguna visita por puro cumplimiento.
+Quien ms influencia tiene en aquella casa es un clebre jesuta, el
+padre Claudio, que tambin es gran amigo de la familia. Yo pens valerme
+de l para que me facilitara el ser novio de Enriqueta, y estaba muy
+confiado, pues el tal jesuta es un casamentero de primera fuerza; pero
+en vez de ayudarme, lo que hizo, apenas le expuse mi pretensin, fu
+encajarme un sermn muy dulce, pero que me doli en el alma, dicindome
+que yo era hombre capaz de derrochar en unos cuantos meses la fortuna
+ms grande del mundo, y que por esto no se hallaba l dispuesto a
+recomendarme a ninguna joven que apreciase. Si piensas intentar la
+conquista de Enriqueta, empresa que es difcil, procederas muy
+cuerdamente hacindote amigo del padre Claudio, que manda en el conde,
+en la baronesa y en todas cuantas personas encierra aquella casa.
+
+El capitn acogi con sonrisas estas indicaciones del vizconde.
+
+--Te res?, eh! Pues no hars nada si dejas de seguir mis consejos.
+Soy hombre experimentado, aunque nadie lo quiere creer en el regimiento,
+y s lo que debe hacerse en estos casos. Adems, si quieres ver a
+Enriqueta, tal vez encuentres ocasin algunas tardes si vas a menudo al
+paseo de la Castellana. Algunas veces el conde de Baselga se acuerda de
+lo que fu, siente la nostalgia de sus buenos tiempos, cuando galopaba
+al frente de un escuadrn de la Guardia, y monta a caballo para
+acompaar a su hija, que es la muchacha que en Madrid mejor sabe manejar
+una yegua. En esto no desmiente su procedencia y demuestra que por sus
+venas corre la sangre de un hbil y valiente jefe de caballera. Yo en
+tu lugar alquilara un caballo, aunque esto te lleve una parte
+importante de la paga, e ira todas las tardes a la Castellana. No sera
+difcil que de este modo consiguieses llamar la atencin de Enriqueta,
+que admirara ms a un buen mozo, como t lo eres, vindolo sobre un
+brioso caballo.
+
+La conversacin entre los dos militares comenz a languidecer. El
+alfrez, que tanta ansia senta poco tiempo antes de desahogar el cmulo
+de palabras almacenadas en su menguado cerebro, coronaba todos sus
+prrafos con una copita de ron, y al poco rato fu sumindose en una
+calma beatfica, de la que no le sacaba su compaero, el cual solamente
+contestaba con monoslabos y sonrisas.
+
+El vizconde acab por extender sus piernas con estremecimientos
+voluptuosos, sobre el viejo sof del cuarto de banderas, buscando la
+mejor posicin para echar un sueecito y que transcurrieran, an ms
+velozmente las horas que le quedaban de arresto.
+
+Alvarez saba ya todo lo que deseaba, y, comprendiendo que su fatuo
+compaero no le dira ms, se dispuso a salir.
+
+--Te vas, chico?--dijo el alfrez con voz indolente.
+
+--S. Te hago el favor de dejarte solo. Que duermas bien y no suees con
+el coronel.
+
+--Gracias. Y en cuanto a enamorarse de esa muchacha, pinsalo bien. Es
+una barbaridad de la que llegars a arrepentirte; pero, en fin, si te
+empeas en quererla y la cosa no tiene remedio, acurdate de mi consejo.
+Hazte amigo del padre Claudio, que con su apoyo, hasta un barrendero
+podr aspirar a la mano de una infanta de Espaa.
+
+
+
+
+V
+
+Se eclipsa el astro.
+
+
+Era una continua obsesin la que ejerca el recuerdo de Enriqueta en el
+capitn Alvarez.
+
+Aquellos ojos negros brillando bajo el encaje de una capota blanca, eran
+una imagen fantstica, una eterna aparicin que turbaban la santa
+tranquilidad en que hasta entonces haba vivido el capitn.
+
+No poda ver en la calle un sombrero femenil como el de Enriqueta, o un
+traje semejante, o una mujer que, mirada por la espalda, presentase un
+aspecto parecido, sin que al momento corriese en su seguimiento para
+sufrir despus una dolorosa decepcin que le pona triste y malhumorado
+durante algunas horas.
+
+Un da, a la puerta de la iglesia de San Jos, encontr a la baronesa de
+Carrillo, con su traje negro y su majestuoso aspecto de beata elegante.
+Iba sola, pero a pesar de esto, Alvarez, por un irreflexivo instinto, la
+sigui como si fuese su hermanastra, y nicamente cuando la baronesa,
+despus de un paseo de algunas horas por las calles de Madrid, entr en
+su casa, no sin antes lanzar a su perseguidor unas cuantas miradas de
+ultrajante orgullo, fu cuando comprendi el capitn que haba hecho una
+barbaridad.
+
+Conforme avanzaba el tiempo y transcurran los das sin ver a aquella
+joven que tanto le haba impresionado en el Retiro, Alvarez sentase ms
+tenazmente dominado por aquella pasin, y dedicaba a ella toda su
+existencia.
+
+El que era citado en el regimiento como modelo de oficiales puntuales
+comenzaba a descuidar los actos del servicio y se mostraba distrado
+hasta el punto de que algunos compaeros lo sorprendieron en el cuarto
+de banderas rasgueando al dorso de los partes de los subalternos letras
+enrevesadas y fantsticas que, unidas, formaban un nombre: Enriqueta.
+
+Las noches que llova, el capitn volva a casa calado hasta los huesos,
+ni ms ni menos que un paciente mozo de cuerda que espera en la esquina
+quien le d trabajo, lo que obligaba a su fiel asistente Perico a hacer
+mil conjeturas, todas a cual ms disparatada.
+
+Para el asistente no pasaba desapercibido que su amo sufra un trastorno
+que turbaba su vida, hasta entonces tan regular y montona, y con el
+picaresco olfato adquirido en el roce con las gentes de su clase,
+adivinaba que en todo aqullo "haba faldas de por medio".
+
+Una circunstancia le afirmaba cada vez ms en esta creencia, y era que
+algunas maanas, al limpiar el cuarto de su seor, encontraba sobre la
+mesa pliegos de papel cubiertos de renglones desiguales que el
+asistente, con la torpeza propia del que en su niez slo lleg a
+adivinar en la escuela lo que poda ser la lectura, iba descifrando. De
+este modo supo Perico que su amo pasaba las noches haciendo versos y que
+stos siempre iban dirigidos a una tal Enriqueta, nombre que el
+asistente no adivinaba a quin pudiera pertenecer por ms que repasaba
+en su memoria todas las seoritas cursis, hijas de pupileras y
+modistillas con quienes el capitn haba distrado el tedio de la vida
+de guarnicin.
+
+Efectivamente, Alvarez combata la tristeza que de l se apoderaba
+apenas se encerraba en su habitacin, escribiendo versos a la hija de
+Baselga, a quien slo una vez haba visto, y cuando no desahogaba de
+este modo su fiebre amorosa, iba a situarse en la calle de Atocha, y
+transcurran para l las horas paseando la acera de enfrente de la casa
+del conde, siempre acechando una ocasin para contemplar el rostro de
+Enriqueta.
+
+El carcter tenaz e impresionable de Alvarez se revelaba en aquella
+ocasin en toda su plenitud.
+
+Ni las lluvias, ni el fro, ni la insolente curiosidad de los vecinos,
+conseguan apartarle de aquella continua observacin, de aquel
+implacable acecho llevado a cabo sin ningn plan ni propsito fijo.
+
+Todo lo que las curiosidades de los transentes y las furibundas miradas
+del grueso portero de la casa de Baselga lograron de la tenacidad del
+joven capitn, fu que ste se despojase de su uniforme para ser menos
+notado, y que, vestido de paisano, siguiese paseando la calle con todo
+el aspecto de un poeta bohemio a quien le sienta mal la ropa.
+
+No compensaba el xito la tenacidad que en aquel asedio mostraba el
+capitn.
+
+Algunas veces logr contemplar en uno de los balcones del piso
+principal, por muy breves instantes, a la hermosa Enriqueta vestida en
+traje de casa; pero estas apariciones fueron poco frecuentes, y, en
+cambio, todas las tardes vea pasar, tras los cristales de alguna
+ventana, los colricos ojos de la baronesa y su boca contrada por un
+gesto de rabia.
+
+Otro ser llamaba tambin la atencin del enamorado capitn, y era un
+muchachuelo como de trece aos, alto, flacucho, de constitucin anmica,
+de rostro plido mate, pero con ojos vivos y hermosos que recordaban los
+de Enriqueta.
+
+Era el hermanito; aquel ser dbil y fanatizado que, segn las
+revelaciones del alfrez Lindoro, estaba destinado a servir a la
+Iglesia.
+
+Alvarez, plantndose audazmente frente al balcn, le miraba con aquella
+simpata que le inspiraban todos los seres que rodeaban a la mujer
+amada; pero el muchacho fijaba en l los ojos con aire de extraeza, y
+al fin se retiraba con el mismo aire de una nia que se ve contemplada
+con curiosa insolencia.
+
+Una tarde, a la misma hora en que Alvarez, puesto de uniforme y cubierto
+de polvo del campo de maniobras, en que haba hecho ejercicio su
+regimiento, volva con el propsito de pasar una sola vez por la calle
+de Atocha, animado por la vaga esperanza de ser ms afortunado que otras
+veces y contemplar a Enriqueta, vi salir del portal de la casa de
+Baselga dos briosos caballos montados por una airosa amazona y un seor
+de marcial figura y pelo cano.
+
+Eran Enriqueta y su padre que se dirigan a la Castellana.
+
+El conde de Baselga estaba algo maltratado por la edad, pero no haba
+perdido su antiguo aspecto. Su rostro, a fuerza de estar curtido, tena
+un tinte cobrizo; sus patillas eran canas, y su abdomen demasiado
+prominente para un gallardo jinete; pero a pesar de esto, todava
+resultaba una hermosa figura movindose al comps del paso de su
+cabalgadura.
+
+Junto a l, con el rostro grave y sin que entre ambos se cruzara la ms
+leve palabra, iba la hermosa Enriqueta, a cuya figura daban an ms
+realce la negra amazona que marcaba todas las lneas de su busto
+escultural, y el gracioso sombrerillo del que colgaba el blanco velo que
+envolva, como una nube, su rostro.
+
+Baselga marchaba al lado de su hija en actitud rgida e indiferente,
+pero de vez en cuando la examinaba con rpida mirada, y en su rostro
+marcbase una expresin momentnea de satisfaccin.
+
+En aquel hombre notbanse dos orgullos satisfechos: el de padre y el de
+viejo soldado, y al par que admiraba la gracia de la hija, mostrbase
+contento por la pericia de aquella discpula que haca honor a sus
+lecciones manejando el caballo de un modo magistral.
+
+Cuando los dos jinetes pasaron cerca del capitn, el conde le mir con
+esa instintiva y rpida atencin que merecen los oficiales jvenes a
+todo militar viejo, y Enriqueta, al conocerle, volvi rpidamente la
+cabeza, como si quisiera evitar la indiscrecin de una mirada.
+
+De poder realizar sus deseos, el capitn hubiera seguido a los dos
+jinetes, que se alejaban; pero le era imposible encontrar inmediatamente
+otra cabalgadura, y en aquel momento se propuso cumplir los consejos del
+alfrez Lindero, y jur que desde el da siguiente se presentara a
+caballo todas las tardes en la Castellana, a pesar de que montaba muy
+mal.
+
+Cuando aquella noche su asistente Perico recibi la orden de tener
+preparado para el da siguiente, a las tres de la tarde, un buen
+caballo, el pobre muchacho abri los ojos desmesuradamente en seal de
+extraeza, y se afirm en su creencia de que al seorito le suceda algo
+gordo. Saba l que el capitn no era un modelo de jinetes, y no poda
+explicarse su repentino deseo de exhibirse en las calles de Madrid
+montado en un rocn de alquiler.
+
+Pero Perico tena la costumbre de obedecer las rdenes sin replicar,
+evitando a su amo preguntas superfluas, y en la tarde del da siguiente
+tuvo en la puerta de la calle el caballo que el capitn deseaba.
+
+Alvarez, aunque no fuera gran jinete, presentaba sobre el caballo una
+figura aceptable, y al pasar por la calle de Atocha consigui que el
+portero de casa de Baselga le mirara con extraeza, como si no
+comprendiera el motivo por el cual un oficial de infantera se converta
+en plaza montada.
+
+La tarde entera pas el capitn en la Castellana llevando su caballo
+unas veces al trote y otras al galope para distraer el tedio que de l
+comenzaba a apoderarse, y no vi entre la turba de paseantes un rostro
+amigo ni distingui en los pelotones de elegantes jinetes a Enriqueta y
+su padre.
+
+Sin duda al conde de Baselga le haba dado aquel da por no salir, o la
+baronesa se haba empeado en llevarse a Enriqueta a alguna junta de
+cofrada. Total: que la fatalidad se burlaba del capitn, el cual, por
+ver de cerca a la linda joven, se resignaba a galopar una tarde entera
+(diversin que le agradaba poco), por entre una turba de elegancias
+imbciles que le miraban con extraeza y parecan preguntarse con los
+ojos: Quin es ste?
+
+No por esto se desalent Alvarez; tenaz como siempre en sus propsitos,
+sigui alquilando un caballo todas las tardes, y con la, fatalista
+pasividad de un moro aguard paseando por la Castellana la aparicin de
+aquella mujer que pareca haber pasado tan slo ante sus ojos para
+engendrar un indefinido deseo que fuese su tormento.
+
+Una semana despus, en una tarde que nada tena de hermosa, pues el
+cielo estaba cubierto de plomizos celajes y soplaba un viento fro con
+conatos de huracn, vi Alvarez a lo lejos venir hacia l, a todo el
+galope de sus briosos caballos, a Enriqueta y su padre.
+
+El capitn experiment gran emocin, y tan turbado qued, que por un
+movimiento instintivo detuvo su caballo.
+
+Plantando su cabalgadura en el centro del paseo, vi el capitn llegar a
+los dos hbiles jinetes, que pasaron por su lado con la violencia de una
+tromba.
+
+Estaba Alvarez en tan extraa actitud que forzosamente haba de llamar
+la atencin, y tanto el conde como su hija se fijaron en l,
+reconocindolo inmediatamente.
+
+Para Baselga aquel joven capitn no era un desconocido ni resultaba ser
+casual aquel encuentro en el paseo, y buena prueba de ello fu que, al
+pasar cerca de Esteban y reconocerlo frunci el cano entrecejo,
+lanzndole una mirada fra y orgullosa. Sin duda su hija la baronesa le
+haba dado cuenta de que un capitn, cuyas seas le detallara, asediaba
+a Enriqueta ejerciendo una continua persecucin amorosa que se
+estrellaba ante el retraimiento en que viva la joven.
+
+Esta tambin se fij en Alvarez, pero su presencia slo le arranc
+aquella mirada, mezcla de extraeza e indiferencia, que era en ella
+peculiar.
+
+El capitn, repuesto inmediatamente de su impresin, lanz su caballo en
+seguimiento de los dos jinetes, y as recorri dos veces el paseo,
+llamando la atencin de algunos transentes.
+
+Alvarez, ocupado en contemplar las espaldas de su amada y su hermoso
+talle lo ms cerca posible, no pensaba en las conveniencias ni el
+disimulo que debe observarse en materia de amores y desconoca el efecto
+que causaban aquellas imprudencias.
+
+A Enriqueta no deba disgustarle del todo aquella adoracin tan audaz y
+despreocupada, por cuanto varias veces volvi la cabeza y mir fijamente
+al capitn con aire entre ofendido y risueo; pero al conde, a quien no
+pasaban desapercibidas tales demostraciones, no le resultaban tan gratas
+las continuas audacias del militar, demostrndolo con rpidas ojeadas
+que lanzaba al insolente.
+
+An dieron otra vuelta por el paseo los dos elegantes jinetes, seguidos
+siempre por el amoroso apndice. El conde esperaba que el militar se
+cansase de la persecucin; pero en vista de su tenaz importunidad,
+comenz a sentirse dominado por aquella clera que tan terrible le
+haca.
+
+Baselga apretaba nerviosamente su latiguillo y senta tentaciones de
+revolver su caballo para ir a cruzarle la cara al insolente adorador.
+Con menos motivo haba dado en su mocedad mayores escndalos; pero ahora
+se encontraba en una posicin que exiga en l mayor prudencia, y
+reprimiendo su furor que pona plido su rostro e inyectados sus ojos,
+se decidi a abandonar al paseo.
+
+No quera que aquellos burgueses plebeyos que paseaban a pie por los
+andenes fijasen su atencin en l y su hija en vista de la importunidad
+del capitn.
+
+El conde dijo rpidamente algunas palabras a su hija, e inmediatamente
+abandonaron la Castellana a todo galope, pasando como exhalaciones por
+entre los brillantes y blasonados carruajes, de cuyo interior les
+dirigan amistosos saludos.
+
+Alvarez, incorregible, y como si no comprendiese el enojo de Baselga,
+fu en seguimiento de ste y su hija, y no ces en su estpida
+persecucin hasta que ambos jinetes desaparecieron en el portal de su
+casa de la calle de Atocha.
+
+Cuando el capitn, algunas horas despus, se encontr solo en su
+habitacin, se di exacta cuenta de lo ridculo que haba estado aquella
+tarde y del enojo que haba provocado en Enriqueta y su padre.
+
+La ms terrible desesperacin se apoder de l. Era un bruto, lo
+reconoca francamente, y ni a un aguador se le poda ocurrir hacer la
+corte de un modo tan extravagante, llamando la atencin de los curiosos
+e irritando a la mujer amada. Enriqueta odiara ahora a un hombre que
+pareca empeado en ponerla en ridculo, y su padre, mejor que
+entregarle la mano de su hija, lo que hara el da en que se le
+presentase con tal pretensin (si es que llegaba), sera darle de
+bofetadas.
+
+La ofuscacin sufrida durante el paseo se haba desvanecido totalmente,
+y la realidad martirizaba ahora el nimo de Alvarez.
+
+Aquella noche fu cruel, pues el peor tormento que poda experimentar el
+capitn era que una idea desagradable se fijase tenazmente en su
+memoria.
+
+Comi poco, ri a su asistente, cosa que muy raras veces le ocurra, y
+durmi mal, vindose atormentado en los instantes que lograba ser presa
+del sueo por terribles pesadillas, en que aparecan grotescamente
+mezclados el rocn de alquiler, las furiosas miradas de Baselga, los
+indiferentes ojos de Enriqueta y la facha ridcula de un maldito capitn
+que se pareca a l como dos gotas de agua y que haca rer con
+ridiculeces grotescas a toda la humanidad.
+
+Aquella noche fu para Alvarez de las ms terribles. Cuando se levant
+de la cama, poco despus de amanecer el da, pens con envidia en las
+horribles noches pasadas en los campos marroques, en peligrosas
+escuchas, mandando un grupo de hombres rodeado de enemigos, a gran
+distancia del ncleo del ejrcito. All se corra el peligro de recibir
+a cada momento un balazo o sentir una guma en la garganta; pero al
+menos se dorma bien siempre que lo permitan los moros, y no se soaba
+en miradas de indignacin ni en capitanes puestos en ridculo.
+
+Al entrar Alvarez plido y ojeroso en el cuartel, le esperaba otro
+tormento. All se encontraba el alfrez Lindero, que, como de costumbre,
+estaba al tanto de todo lo ocurrido el da anterior y conoca con todos
+sus detalles la ridcula persecucin llevada a cabo por el capitn
+"Sneca". Un "dandy" de su mismo fuste le haba contado por la noche en
+el Casino las ridiculeces de un militar que pareca hacerle el amor a
+Enriqueta Baselga, y el vizconde adivin que aquel ente extrao no poda
+ser otro que su amigo Alvarez.
+
+Qu de estpidas reconvenciones tuvo que sufrir ste, dichas con un
+acento paternal que mova a risa! Cmo exageraba el vizconde, llevado
+de sus preocupaciones, la imprudencia del capitn!
+
+Este estuvo tentado de enviar a mala parte al lindo alfrez; pero a
+pesar de esto, acab por hacer caso e impresionarse con sus palabras,
+sintiendo aumentar el disgusto que le produca su conducta del da
+anterior.
+
+Tan avergonzado se mostr por esto, que se prometi internamente
+olvidarse de Enriqueta, y en muchos das no pas por la calle de Atocha.
+
+Para que aquella seductora imagen que haba turbado su tranquila
+existencia se borrase por completo de su memoria, Alvarez apel a todos
+los medios, y durante algunos das hizo, en unin de los oficiales ms
+alegres de su regimiento, una vida de calavera.
+
+Su asistente estuvo varias noches esperndole hasta el amanecer, y una
+maana, al ver entrar a su seorito con el traje bastante desordenado,
+la faz algo congestionada y los ojos ms brillantes que de costumbre,
+sospech que el alcohol le haba posedo durante algunas horas.
+
+El capitn hizo una vida de caf y de diversiones menos honestas durante
+algunas semanas, y al principio se complaca notando que las fugaces y
+continuas impresiones que aquella existencia agitada le proporcionaba,
+conseguan borrar de su memoria los angustiosos recuerdos; pero el mismo
+tenaz empeo que pona en olvidarse de Enriqueta, era causa, sin duda,
+de que la imagen de sta se reprodujese en su imaginacin apenas se
+entregaba a la tranquilidad.
+
+Alvarez se cans al fin de luchar. Reconoca que era un chiquillo mimado
+y voluntarioso, como en la poca que dorma sobre las faldas de su
+madre; la contrariedad y los obstculos excitaban ms sus deseos, pero
+l no tena otro remedio que ser tal como le haba formado su
+naturaleza; y, vctima de sus naturales impulsos, se reconoca impotente
+para sofocar aquella pasin que de l se haba apoderado.
+
+Estaba verdaderamente enamorado de Enriqueta y no luchara ms, pues era
+intil cuanto intentase por sustraerse a tal pasin.
+
+Alvarez se resolvi a volver a sus antiguas costumbres, y tres semanas
+despus del da en que tan ridculamente se port en la Castellana se
+dirigi a la calle de Atocha, experimentando al entrar en ella la misma
+zozobra del enamorado que va a hacer su primera declaracin.
+
+Los balcones del palaciego de Baselga estaban hermticamente cerrados,
+pero el gran portal segua abierto, ostentndose sobre el umbral el
+grueso cancerbero con su capote de botones resplandecientes, tan
+grandes como platitos de azcar.
+
+Aquel can racional, que tan furibundas miradas lanzaba siempre a
+Alvarez, al verle esta vez sonri con toda la expresin que poda dar de
+s su boca de escarlata, desgarrndose de oreja a oreja.
+
+El capitn pas muy lentamente frente a la casa, fijando su mirada en
+todos los balcones y ventanas, con la vaga esperanza de ver asomarse a
+la mujer amada. Pero en los dos pisos estaba todo cerrado, y nicamente
+en la planta baja el portero se encargaba de demostrar que la casa no
+estaba deshabitada.
+
+Alvarez se alej pensativo, y de all a poco volvi a pasar frente a la
+casa.
+
+El portero sonri nuevamente con aire de socarronera, y el capitn, a
+quien aquella clausura de balcones y ventanas haba puesto de muy mal
+humor, se plant cerca del portal, y atusndose la perilla
+nerviosamente, mir con insolencia al domstico.
+
+Este se puso grave. Era hombre de tranquilas costumbres y conoca que
+aquel militar no necesitaba de muchas excitaciones para entrar en el
+portal y agradecer su insolencia con unos cuantos trompis.
+
+Aquel majestuoso vientre cubierto de pao azul experiment la necesidad
+de congraciarse con el capitn, y haciendo uso de la ms amable de sus
+sonrisas, dijo con acento humilde:
+
+--Es intil que el seor se incomode viniendo por aqu. Hace ocho das
+que el seor conde march con su familia a sus posesiones de Salamanca,
+y creo que no volvern hasta el prximo invierno.
+
+Y saludando ceremoniosamente, se meti en su portera con gran prisa.
+
+Qued Alvarez tan turbado, que ni an se le ocurri hacer una pregunta
+al portero.
+
+Ahora s que tendra que conformarse a no ver a Enriqueta.
+
+El brillante astro haba sufrido un eclipse.
+
+
+
+
+VI
+
+El seorito dice misa.
+
+
+No tuvo tiempo Alvarez para pensar en la desaparicin de Enriqueta, pues
+una desgracia vino a sacarle de su preocupacin amorosa.
+
+Sus parientes de Pamplona le escribieron a los pocos das notificndole
+que su madre estaba enferma de gravedad, y cuando ya se dispona a pedir
+una licencia a su coronel para trasladarse a la capital navarra, recibi
+un telegrama que, con el cruel laconismo propio de tales casos, le
+noticiaba el fallecimiento de la enferma.
+
+El dolor que experiment el capitn borr de su memoria todo recuerdo
+amoroso, y pas mucho tiempo entregado a una cruel melancola, pensando
+nicamente en aquellos padres tan rudos como bondadosos, que le crean
+un genio del porvenir, y que haban muerto vindole todava confundido
+entre el vulgo de los mortales.
+
+La repentina desgracia fu muy til para Alvarez.
+
+El recuerdo de la madre borr el de la mujer amada, y aquel hombre, cuyo
+carcter senta la necesidad de aferrar tenazmente a su memoria un
+recuerdo fijo y acariciarlo a todas horas, slo se preocup de la
+difunta, mostrndose en pblico como posedo de eterna tristeza.
+
+Perico, que crea un deber alegrarse cuando su amo estaba contento y
+reproducir de igual modo su tristeza, mostrbase en esta ocasin
+melanclico y desalentado cuando se reuna con otro asistente; pero hay
+que confesar que aun llamndose en su interiormente perverso y mal
+corazn, se alegraba del suceso, no porque tuviese ningn resentimiento
+con la madre del seorito, sino porque su muerte haba venido a librarle
+del peligro que le ofreca una mujer desconocida, a quien el capitn
+pareca amar con delirio.
+
+El nico punto negro en el porvenir de Perico era la suposicin de que
+algn da el capitn Alvarez llegase a casarse. El fiel asistente, en su
+cario al seor, llegaba hasta a los sentimientos femeniles, y como si
+fuese una mujer temerosa de una infidelidad, experimentaba algo de celos
+y de rabia al pensar que algn da poda su amo casarse, rompindose
+con esto aquella unin respetuosa, pero fraternal, que entre los dos
+exista.
+
+Aquel muchacho experimentaba un gozo sin lmites al ver que el capitn
+permaneca triste e impresionado por la muerte de su madre y no se
+acordaba de montar a caballo ni de borronear versos, siempre dedicados a
+aquella desconocida Enriqueta.
+
+As transcurrieron algunos meses, y al hallarse en pleno verano, Alvarez
+comenz a abandonar su triste vida, que le tena reducido muchas horas
+en su habitacin o le lanzaba a solitarios paseos.
+
+Su asistente comenz a notar que sala de casa con ms frecuencia, que
+en determinadas noches se retiraba tarde, y que a pesar de su aficin al
+"oficio", que le haca considerar el uniforme como su vestidura eterna,
+sala a menudo en traje de paisano.
+
+Esto lo consideraba Perico como muy extrao, sin poder explicarse la
+causa y aun aumentaban ms sus sospechas las nuevas amistades que su amo
+pareca haber contrado.
+
+Seores de aspecto elegante venan a aquella humilde casa de huspedes
+para visitar al capitn, y algunas veces permanecan encerrados con l
+algunas horas hablando muy quedo.
+
+Alvarez pasaba bastantes noches en claro, revisando papeles y
+escribiendo, y cuando Perico, aguijoneado por la curiosidad que en l
+haca nacer la posibilidad de nuevos amoros, examin una maana los
+documentos que tanto absorban la atencin de su amo, se encontr que
+eran el escalafn general de los jefes y oficiales del ejrcito, que el
+capitn revisaba con gran minuciosidad, colocando al lado de ciertos
+nombres seales convencionales que eran crucecitas rojas o azules.
+
+Aquello no era cosa de amores, y esta reflexin bast para que el
+asistente volviera a su antigua e impasible indiferencia, cuidndose en
+adelante de mezclarse en los asuntos de su amo.
+
+A pesar de estos propsitos el muchacho no pudo evitar que le llamase
+profundamente la atencin el aire misterioso que tenan algunas veces
+los nuevos amigos de su amo, as como las precauciones que tomaba ste
+al hacer sus salidas en ciertas noches, vistindose de un modo que,
+aunque no careca de naturalidad, desfiguraba algo su persona.
+
+El capitn pareca muy preocupado, pero no con la tristeza de algn
+tiempo antes, sino posedo de agitacin febril y como desesperado de no
+poder atender a mltiples y apremiantes ocupaciones.
+
+Algunos das no coma en casa, y despus Perico, por conducto de otros
+asistentes, saba que su seorito iba de francachela honesta con otros
+oficiales de distintos cuerpos de la guarnicin, hablando a los postres
+con gran secreto, de cosas que slo ellos conocan.
+
+El asistente no senta ninguna alarma, pues a l, fuera de los amoros
+serios, no le atemorizaba ninguno de los compromisos en que pudiera
+verse su seor.
+
+Sin embargo, una tarde lleg a interesarse seriamente en los asuntos de
+su amo por la forma misteriosa en que stos fueron revelados. El capitn
+haba salido una hora antes y el asistente rondaba la cocina, donde
+fregaba la maritornes gallega, cuyas exuberantes formas se complaca en
+pellizcar, al menor descuido, el tuno de Perico.
+
+Son la campanilla de la puerta de la escalera y el asistente fu a
+abrir, queriendo evitar este trabajo a su adorada gallega.
+
+Un hombre del pueblo, un obrero de blanca blusa y rostro curtido de
+rasgos duros, entr en el recibimiento preguntando con aire imperioso:
+
+--Est el capitn?
+
+--Sali hace una hora. Qu quiere usted?
+
+--Yo... nada--dijo el obrero despus de vacilar un buen rato.
+
+--Puede usted decirme lo que quiera sin miedo, porque yo soy su
+asistente desde hace algunos aos.
+
+--Entonces--contest el hombre despus de reflexionar largo rato--, dile
+a tu seorito que esta noche dice misa.
+
+Perico se qued estupefacto hasta el punto de dudar de lo que tan
+claramente haba odo. Hubo un momento en que crey que aquel hombre era
+un chusco de mal gnero, y hasta pens en la conveniencia de darle un
+soberbio coscorrn; pero el aire grave y un tanto majestuoso del obrero,
+al decir tales palabras, le convenci de que se hallaba muy lejos de
+burlarse.
+
+Pero el asistente, por salir de su asombro, busc instintivamente
+cualquier palabra, y sin darse cuenta de ello pregunt:
+
+--Y a qu hora ha de decir misa?
+
+Entonces fu al obrero a quien le toc mostrar asombro:
+
+--A qu hora ha de ser! A la de siempre. T dale el recado tal como yo
+lo digo, que al buen entendedor...
+
+Y se fu.
+
+Cuando el capitn volvi a la hora de la comida, su asistente le relat
+todo lo ocurrido con el aire ms natural del mundo, como si se tratara
+de cosas que l tuviera olvidadas de puro sabidas.
+
+Su amo le oy impasible y sin pestaear, no causndole la menor
+impresin el que fuese invitado a decir misa el hroe que tanto se haba
+lucido en Castillejos y en el campamento de Tetun.
+
+--Es una sea convenida, no hay duda--se dijo Perico, a travs de cuya
+corteza ruda comenzaba a filtrarse la sospecha de lo que aquel misterio
+significaba.
+
+Cuando su amo sali de casa a las nueve de la noche, el asistente pens
+en seguirlo para averiguar la verdad que encerraban tantos secretos. Fu
+sta una idea que rpidamente surgi en su pensamiento y el muchacho la
+puso inmediatamente en prctica sin pararse a reflexionarla.
+
+Al verse en la calle se avergonz de su arranque y la conciencia pareci
+insultarle por aquella ligereza que afeaba su fidelidad y solicitud de
+algunos aos.
+
+Espiar a su amo! Quin poda aprobar tan repugnante absurdo! Adems, a
+l no le importaban los negocios particulares del capitn, y faltaba
+villanamente a su deber queriendo inmiscuirse en ellos... Pero cuando
+tales reflexiones se haca, su amo, que se alejaba con apresurado paso,
+iba ya a doblar la esquina de la calle, y l, por instintivo impulso le
+sigui, aunque lamentndose interiormente de ser capaz de semejante
+atentado.
+
+La curiosidad, naciendo repentinamente en l, le dominaba hasta el punto
+de convertirlo en un autmata.
+
+Siguiendo a su amo a bastante distancia, lleg Perico a la plaza de
+Santo Domingo, y entrando el capitn en una de las calles inmediatas
+desapareci en el sucio y mal alumbrado portal de una casa de modesta
+apariencia.
+
+All era, sin duda, donde se presenciaba un espectculo tan raro como
+era que un capitn del ejrcito espaol dijese misa.
+
+El asistente qued en acecho. Lo que haba visto no desvaneca el
+misterio y deseaba atrapar algn detalle convincente que diese ms luz
+al asunto.
+
+No fu larga su espera. Separados por cortos intervalos de tiempo,
+fueron entrando en el mezquino portal una docena de personas en las
+cuales reconoci Perico a algunos de los seores que con aire tan
+misterioso visitaban a su amo, y a un comandante de otro regimiento,
+que era gran amigo del capitn Alvarez.
+
+Transcurrieron algunos minutos sin que entrara ninguna otra persona, y
+se retiraba ya el asistente de la esquina desde donde espiaba, cuando
+dobl aqulla, tropezando rudamente con l un caballero de mediana
+estatura, moreno y nervioso, que llevaba demasiado encasquetado sobre el
+rostro su sombrero de copa y cea su levita con aire algo militar.
+
+El caballero, al tropezar con Perico, le mir rpidamente con brillantes
+ojos en que se notaba cierta expresin de desconfianza, pareci dudar un
+breve momento y despus sigui adelante, afectando indiferencia y
+golpeando el suelo con el bastn, hasta que desapareci en el mismo
+portal que los otros.
+
+El asistente se qued asombrado, pegado a la pared y sin nimo ni aun
+para respirar. Gran Dios! Se habra equivocado? Sera aquel hombre
+una visin? No existira entre l y el otro un extrao parecido? Pero
+no; la duda era intil. Aquellos ojos de arrogante fiereza eran los
+mismos que brillaban bajo los pliegues de la bandera espaola en la
+jornada de los Castillejos; aquel rostro cetrino, enjuto y de rasgos
+duros y enrgicos, era el del general Prim.
+
+Adems, para desvanecer cuantas dudas pudieran ocurrrsele al asistente,
+acudieron a su memoria la revisin del escalafn, las misteriosas
+visitas y, sobre todo, las ideas polticas de su amo, que l saba
+perfectamente.
+
+Por fin conoca la verdad. El capitn conspiraba, y aquellas reuniones
+eran concilibulos preparativos de una revolucin.
+
+Ya saba l quin pagara aquellas misas. El Gobierno.
+
+
+
+
+VII
+
+El que se entrega a la Compaa es su esclavo para siempre.
+
+
+Cuando el conde de Baselga, poco tiempo despus de la muerte de don
+Ricardo Avellaneda, se vi esposo de la hija de ste, abandon Pars, y
+aprovechando una de las muchas amnistas concedidas por los Gobiernos
+del moderantismo a los emigrados carlistas, fu a establecerse en
+Madrid.
+
+Su esposa, la dulce Mara, que en su juventud tanto haba soado con
+Espaa, la patria de sus padres, ansiaba vivir en aquel pas, escenario
+obligado de todas las relaciones poticas y romnticas que tanto la
+haban entusiasmado en su adolescencia.
+
+En cuanto al conde de Baselga, no senta menos inters por ir a vivir en
+la capital espaola. Experimentaba ese amor dominante y casi loco que
+sienten los emigrados por la patria a la cual no pueden volver, y a esta
+pasin se una el deseo egosta y soberbio de aparecer tras un largo
+eclipse en aquella ciudad, teatro de sus primeras aventuras, no pobre,
+envejecido y desilusionado, como la mayor parte de los que con l haban
+hecho la campaa carlista, sino opulento, feliz y satisfecho con la
+fortuna, hada malvola que en uno de sus caprichos le haba hecho dueo
+de una respetable cantidad de millones, y de una mujer que, a pesar de
+su hermosura y de que poda ser su hija, le amaba con un amor tranquilo
+y desprovisto de violentas emociones, pero tenaz e inquebrantable.
+
+Los condes de Baselga fueron por mucho tiempo la pareja mimada de la
+alta sociedad, los rbitros de la moda, los que imponan la ley en
+materias de buen gusto y marchaban a la cabeza de ese tropel de gentes
+distinguidas cuya nica ocupacin consiste en sostener el legendario
+esplendor de generaciones que pasaron y encontrar el medio ms elegante
+de arrojar su dinero por la ventana.
+
+Lo que haca recaer con ms insistencia la atencin del mundo elegante
+sobre los condes de Baselga era el mutuo cario que se profesaban, aquel
+amor tranquilo y sin lmites que, por preocupaciones sociales, queran
+ocultar en pblico encubrindolo bajo esa indiferencia galante que en la
+sociedad dorada es signo de buen tono, pero que, a pesar de esto,
+asomaba siempre a la superficie.
+
+Al poco tiempo de haber hecho ambos su aparicin en el mundo elegante de
+Madrid con todo el esplendor que da una colosal fortuna y una felicidad
+que no permite preocuparse de economas, Mara vise envuelta en una
+agradable atmsfera de adoracin galante. Los Baselga de aquella poca,
+oficialillos de Cuerpos distinguidos o elegantes, preocupados con el
+ltimo figurn de Pars o Londres, sintironse subyugados por aquella
+nueva belleza tan distinta por su dulzura, su bondad y su elegante
+sencillez, de las hermosuras de la corte, encerrando bajo sus magnficos
+trajes y su capa de colorete todas las asquerosidades de un burdel y las
+desvergenzas irritantes de una verdulera.
+
+Aquella belleza que surga pura y sencilla de una existencia hasta
+entonces retirada y casi claustral, que entraba en el ambiente
+corrompido de la alta sociedad conservando su tenue aureola de una
+castidad soadora y enamorada, excit el apetito de todos aquellos
+tenorios, terribles derribadores de puertas abiertas, que realizaban las
+difciles conquistas de las linajudas damas que, mucho antes de que
+ellos aventurasen la menor declaracin, ya tenan el firme propsito de
+entregarse tras una fingida resistencia.
+
+La condesa Mara recibi a docenas las declaraciones de ardorosa pasin
+dichas en una forma que ella haba conocido algunos aos antes leyendo
+novelas francesas; no pudo bailar en ninguna de las grandiosas fiestas
+de la aristocracia madrilea sin que al momento le deslizasen en el odo
+vulgares frases de amor dichas con tono melodramtico, y se vi obligada
+a no aventurar una simple sonrisa de cortesa, so pena de que fuese
+considerada por sus fatuos adoradores como una promesa de futura
+benevolencia.
+
+Mara se mostr fuerte, y ni por un solo instante logr turbarle aquella
+seductora atmsfera en que se vea envuelta.
+
+Aunque criada en un mundo aparte y desconociendo las costumbres de la
+sociedad en que ahora viva, su buen sentido la haca adivinar el fondo
+de brutalidad existente en aquella idolatra galante, y adems, para
+permanecer invulnerable a tales seducciones, capaces de perturbar una
+cabeza ligera, contaba con el amor inmenso que profesaba a su esposo.
+
+Mara, al lado de esta pasin slo senta otra, y era el afn de brillar
+en la sociedad, de gozar los homenajes sin consecuencias, que en los
+salones se tributaban a una mujer hermosa, rica, y que adems rene la
+rara cualidad de ser honrada y no excitar a su paso chistes de mal
+gnero, ni sonrisas irnicas, mal ocultadas tras los abanicos de plumas
+de oro.
+
+Afable, sonriente, y siempre demostrando una dulzura que la haca
+altamente simptica, la condesa de Baselga cruzaba el torbellino de
+aquella sociedad, cuya murmuracin la respetaba instintivamente,
+olvidando su origen burgus; el bullir del vicio aristocrtico, que
+salpicaba a todos, no lograba manchar a aquella joven ingenua e
+inexperta; pero esto era porque en pblico se mostraba como una estatua,
+fra, inabordable e insensible, guardando toda su ternura para la
+intimidad del hogar, donde se entregaba con el grato abandono de un ser
+feliz y satisfecho, al hombre que haba sido su primero y nico amor.
+
+Baselga no era menos feliz que su esposa. No se haba engaado cuando,
+en las noches de insomnio pasadas en su modesta habitacin parisin de
+la calle de los Santos Padres, se preguntaba si estaba realmente
+enamorado de la hija del seor Avellaneda. El conde, a pesar del goce de
+su amor y de la satisfaccin de sus sentidos, puramente humanos, se
+senta dominado por una pasin cada vez ms creciente, y que era tan
+ideal y vaga, como la que experimenta un poeta por la mujer a quien
+dedica sus primeros versos. Aquello era amor; y cuando recordaba la
+brutal pasin sentida en otros tiempos ante los incitantes encantos de
+su primera esposa, consideraba su anterior matrimonio como la conjuncin
+bestial de un libertino con una prostituta unidos por el vnculo de un
+placer espasmdico, delirante, irritante e insaciable, propio de dos
+fieras en celo.
+
+Al establecerse Baselga en Madrid, vise obligado a avistarse con un
+antiguo amigo al que no profesaba ya simpata alguna. Era ste el padre
+Claudio.
+
+Encargado el jesuta de la administracin de los bienes de Fernanda, la
+hija de la baronesa de Carrillo, durante la permanencia de Baselga en
+las filas carlistas y su emigracin, el conde vise precisado a tener
+una entrevista con l para una entrega de cuentas puramente nominales.
+
+Baselga, al llegar de Pars, se haba instalado en un edificio nuevo de
+la calle de Atocha, que compr a buen precio, y quera vender el casern
+de la calle del Arenal, que procur no visitar, temiendo que la vista de
+sus habitaciones, y especialmente el gabinete de su primera esposa,
+evocara en su memoria horripilantes recuerdos.
+
+Fernanda acababa de salir del convento donde se haba educado, y viva
+al lado de su madrastra, que por su edad y su carcter consideraba como
+a una hermana a la hija de su esposo.
+
+Cuando Baselga recibi en su despacho la visita del padre Claudio,
+experiment cierta sorpresa. Por aquel hombre no pasaban los aos. Bien
+era verdad que su rostro no tena la frescura natural de otros tiempos,
+y que su figura gallarda comenzaba a verse desfigurada por una naciente
+obesidad; pero a pesar de esto, el bello sacerdote era el mismo de
+siempre. Afeites de tocador femenil devolvan a su rostro la seductora
+ternura de otros tiempos; su boca, de artstico contorno, sonrea tan
+graciosamente como en otros tiempos; sus ojos seguan manejando con
+igual acierto aquella mirada dulce y afectuosa de hombre superior, que
+se encuentra siempre muy por encima de las miserias mundanales, y su
+ceidor de seda apretaba con energa el abdomen rebelde, que
+grotescamente aspiraba a atentar contra la gallarda de su cuerpo.
+
+Era aqulla una revocacin hecha con arte en la fachada que comenzaba a
+tener grietas, y, gracias a aquel exquisito y artstico cuidado de su
+persona, el padre Claudio permaneca inalterable y consecuente en su
+papel de sacerdote elegante que inflamaba muchos corazones femeniles, y
+que por su frialdad, mil veces puesta a prueba y siempre triunfante,
+daba pbulo a las asquerosas murmuraciones de las damas despechadas, y
+de las cuales no salan bien librados aquel bello Alcibades con sotana
+y los novicios de la Compaa.
+
+La entrevista comenz con cierta frialdad. El examen de las cuentas slo
+dur algunos minutos, y cuando el conde, despus de dar las gracias con
+ceremoniosa cortesa, comenz a indicar lo grato que le sera quedarse
+solo, el jesuta, con todo el aspecto de una persona herida en sus ms
+caras afecciones que por dignidad quiere callar, pero que al fin,
+instintivamente da rienda suelta a sus sentimientos, comenz a
+lamentarse de la conducta observada por el conde.
+
+Aquello era incalificable para el buen padre Claudio. El conde estaba en
+Madrid establecido haca ya algunos meses, y no slo se haba cuidado de
+no comunicarle directamente su llegada, sino que ahora, que le llamaba a
+su casa, le reciba con la frialdad altanera que se observa con un
+humilde administrador y hasta le daba a entender sus deseos de que se
+retirase inmediatamente.
+
+--Vamos a ver--deca el jesuta con conmovido acento--. Qu he hecho yo
+para que se me trate de ese modo? He faltado en alguna ocasin al
+cario y a la amistad que mil veces le he jurado? Es que he sido
+traidor a su afecto, o es que para merecer su amistad no he hecho
+suficiente con los servicios que le he prestado en circunstancias
+difciles? Hable usted, por Dios, seor conde, pues yo soy hombre que no
+puede sufrir con resignacin antipatas infundadas, y no quiero que me
+odie un amigo al que consideraba como un verdadero hermano. Crea usted
+que su frialdad me mata, y que antes quiero sufrir los ms crueles
+tormentos que ver que me trata con despego y sin motivo alguno un hombre
+al que profeso un cario fraternal.
+
+Y el padre Claudio, al hablar as, estaba realmente conmovedor. Contraa
+su linda boca con un gesto de amargura, adoptaba el humilde aspecto de
+un ser resignado, pero que protesta antes de sucumbir al dolor, y para
+dar ms fuerza a sus afirmaciones, se golpeaba suavemente el pecho y
+miraba al cielo con ademn trgico.
+
+Baselga no se conmovi con estas demostraciones. A l con tales maulas!
+Estaba muy equivocado el jesuta si crea que era an el muchacho
+crdulo y sencillo de otros tiempos, que se dejaba manejar como un
+imbcil. El haba aprendido mucho; si, seor, los sucesos de su vida y,
+especialmente, los que precedieron a su segundo casamiento y que, por lo
+extraordinarios, eran dignos de figurar en una novela, le haban abierto
+los ojos y enseado quin era la Compaa de Jess: una vasta asociacin
+de canallas que bien podan ponerlos donde hubiese, con la seguridad de
+que sabran con habilidad llenarse los bolsillos como si no hiciesen
+nada; una banda de ladrones que se introducan bajo las ms traidoras
+formas en el seno de las familias, y durante muchos aos estaban
+preparando un golpe de mano contra la fortuna y la felicidad ajena, con
+una paciencia y una astucia que les envidiara el ms terrible bandido.
+
+El conde, al hablar de este modo, se enardeca, golpeaba la mesa con
+furiosos puetazos y miraba al jesuta de tal modo que pareca querer
+devorarlo con los ojos. La justa indignacin producida por la diablica
+intriga de Pars, estallaba ahora con fuerza, despus de haber estado
+reprimida durante algunos meses.
+
+El jesuta, no encontrando entre aquel torbellino de acaloradas palabras
+y agrias acusaciones un momento propicio para introducir en la indigna
+arenga algunas excusas, limitbase a mirar al techo con el ademn del
+que pone a alguien por testigo de su calumniada inocencia.
+
+Pero el conde se mostraba implacable. Lo haba dicho y lo repeta; no
+quera conservar ninguna relacin con la Compaa de Jess, sociedad que
+contaba con seres tan infames como el seor Garca y el padre Fabin
+Renard, y como nadie era dueo absoluto de su voluntad, l poda escoger
+en adelante sus amigos y deseaba no volver a cruzar la palabra con el
+padre Claudio ni con ningn otro individuo de la Orden.
+
+Todo tiene su trmino, hasta la ms tempestuosa indignacin de un hombre
+enrgico y de carcter un tanto rudo; as es que lleg un instante en
+que el conde call, y entonces el hermoso jesuta inici la ardua tarea
+de sincerarse.
+
+El no comprenda cmo un hombre tan religioso y de sanas ideas, como lo
+era el conde de Baselga, deca aquellos improperios contra los
+representantes de Dios, que son los hijos de San Ignacio de Loyola.
+Acaso la corrupcin liberal de Francia le haba contaminado hasta el
+punto de convertirlo en uno de aquellos miserables pecadores que negaban
+autoridad al Papa y abominaban de la santa Compaa de Jess? Es que se
+haba hecho masn?
+
+Y el dulce padre Claudio, al hablar de libertad y masonera, haca
+gestos de sagrado horror y pronunciaba tales palabras con la timidez
+ruborosa de una dama remilgada que muy contra su voluntad tiene que
+hablar de cosas repugnantes.
+
+El conde se impacient. El no era nada de aquello, ni le importaba
+tampoco al padre Claudio el saberlo, y si se mostraba tan indignado
+contra la Compaa, era porque sta, valindose de intrigas miserables,
+haba querido encerrar a su esposa en un convento de Pars y se haba
+opuesto a sus amores, todo con el propsito de robar a Mara la fortuna
+que haba heredado de su madre.
+
+Al llegar a este punto se trocaron los papeles, y el padre Claudio
+estuvo sublime mostrndose posedo de una santa indignacin, que casi le
+haca semejante a aquellos mrtires del primitivo cristianismo, que se
+enfurecan ante las blasfemias de los gentiles.
+
+--Cmo!...--exclam con gran calor--. Sabe usted lo que dice? La
+santa Compaa de Jess mezclndose en asuntos pecuniarios y perturbando
+las familias con el afn de robar como usted dice! Eso es un absurdo,
+seor conde. Usted est perturbado por causas que yo ignoro, y hace
+recaer sobre una santa institucin crmenes que nunca ha cometido ni
+cometer. Dnde ha ledo usted que la Compaa se mezcle en asuntos
+como los que usted indica? No sabe usted que nuestra Orden es pobre, y
+que nosotros apenas si con los donativos de nuestros buenos amigos
+podemos atender a sus mltiples necesidades y a las vastas y
+civilizadoras empresas que ha acometido, todo para la mayor gloria de
+Dios y el triunfo de la religin?
+
+Y el padre Claudio, como si la indignacin le sofocase, exhalaba con
+furia interminables "ah!" y "oh!" y se llevaba las manos, con ademn
+trgico, a los ricitos que orlaban su frente.
+
+El bien reconoca que el conde tena suficientes motivos para quejarse,
+pues no era un secreto para l lo que haba ocurrido en Pars a la
+muerte del seor Avellaneda. Conoca todas las miserables intrigas del
+seor Garca y del vicario general de la Compaa en Francia, y las
+deploraba con toda su alma, mostrndose muy indignado por tan criminal
+conducta. Pero era justo que se hiciese responsable a la Compaa de
+los crmenes de dos de sus individuos? Hay en el mundo alguna
+institucin, por santa que sea, que est exenta del peligro de cobijar a
+miserables que urdan crmenes a su sombra?
+
+El jesuta hablaba con cierta fogosidad; su calma habitual haba
+desaparecido, y estaba hasta elocuente al anatematizar a los que
+deshonraban a la Compaa con sus planes ambiciosos inspirados en un
+egosmo infame.
+
+--No, seor conde. La Compaa no es responsable de las faltas de esos
+dos desgraciados, y es una injusticia el querer arrojar sobre ella la
+menor sombra de culpabilidad. La prueba de la inocencia de nuestra Orden
+est en la actividad que ha demostrado para castigar a los culpables.
+
+Y al llegar a este punto, el padre Claudio ray a grande altura oratoria
+reseando el castigo sufrido por ambos miserables. Del seor Garca no
+haba que hablar. Semejante a Judas, atormentado en su conciencia por el
+crimen frustrado, habase arrojado al Sena, muriendo envuelto en el
+nauseabundo fango del gran ro.
+
+Con el padre Fabin Renard el castigo haba sido ejemplar. El general de
+la Orden lo haba despojado de la Direccin de la Compaa en Francia, y
+ahora su susceptibilidad y su exagerado amor propio, sufran un tormento
+tan terrible como era verse recludo en una de las casas ms miserables
+de la Orden, desempeando los oficios ms denigrantes y penosos y
+sirviendo de criado a los ms humildes novicios. De este modo castigaba
+la Compaa a los que la deshonraban intentando apoderarse de lo ajeno a
+nombre de una asociacin religiosa cuyos individuos haban hecho voto de
+pobreza. Haba, pues, un motivo serio para injuriarla declarndola la
+guerra?
+
+El padre Claudio menta como un miserable al decir esto, pero sus
+notables facultades de actor daban un colorido de veracidad a aquellas
+cnicas imposturas. El hermoso jesuta conoca perfectamente la
+verdadera causa del suicidio del seor Garca, y mejor an el motivo por
+qu haba sido tan cruelmente castigado su compaero el padre Renard. No
+era la codicia de ste la causa de su castigo, sino la torpeza que haba
+demostrado al querer apoderarse de los quince millones de francos de
+Mara Avellaneda. El general de la Compaa no poda perdonarle el
+escndalo que haba producido poniendo en evidencia los prfidos
+trabajos del jesuitismo y dando motivos para que la prensa republicana
+de Francia atacase a la Orden y el Gobierno la dirigiese terribles
+amenazas.
+
+Pero el padre Claudio saba mentir, y ni por un momento perdi su
+serenidad de hombre veraz que relata un suceso que conoce perfectamente.
+
+A pesar de esto el conde no se mostraba convencido. Tena motivos
+sobrados para no creer que la Compaa era ajena a aquellas miserables
+intrigas, y estaba convencido de que el padre Claudio tambin haba
+tenido su parte en la conspiracin contra la fortuna de su esposa.
+Porque si no, de qu modo estaba en poder del padre Renard aquel
+documento comprometedor que el conde haba firmado declarndose asesino
+de su primera esposa? Cmo poda saber tan perfectamente el jefe del
+jesuitismo en Francia un suceso del que slo tenan conocimiento l y el
+padre Claudio?
+
+Esto lo dijo Baselga a su antiguo amigo el jesuta, convencido de que
+con tales palabras iba a anonadarlo; pero el padre Claudio, en vez de
+confundirse con aquella acusacin dirigida a su amistad, mostr una
+ingenua extraeza, exclamando:
+
+--Cmo es eso! El padre Renard conoca ese documento de que hablis, y
+que yo me hubiese guardado mucho de recordar a usted? Parece imposible;
+y le aseguro que ni yo ni el general de la Orden sabamos que nuestro
+indigno hermano se hubiese valido de tal medio. Me cree usted capaz de
+haber ayudado al padre Renard en sus infames tramas, prestndole un
+documento que hace ya muchos aos no obra en mi poder?
+
+Y el astuto jesuta, mostrando siempre gran extraeza, comenz a hacer
+conjeturas acerca del medio de que se haba valido su correligionario de
+Francia para adquirir tal documento. Lo primero fu asegurar a Baselga
+la imposibilidad de que la comprometedora declaracin suscripta por l
+hubiese estado en manos del padre Fabin.
+
+Dicho papel slo haba estado algunos das en poder del padre Claudio,
+el cual, cumpliendo lo preceptuado en los estatutos secretos de la
+Orden, lo haba enviado al gran archivo de Roma, de donde nicamente el
+general poda sacarlo. Era, pues, un absurdo creer que el padre Renard,
+al amenazar a Baselga, posea tal papel, e indudablemente, si conoca su
+existencia y contenido, sera por la infidelidad de algn secretario del
+general, cuyas revelaciones le habran servido para sus ambiciosos
+planes.
+
+El padre Claudio saba que forjaba una novela pues aguzando su memoria
+poda an recordar la fecha en que haba remitido a su cofrade de Pars
+el tal documento junto con los informes secretos de la vida de Baselga,
+pero esto no le impeda mentir con gran serenidad y con un aspecto de
+beatfica honradez.
+
+Los argumentos que empleaba para sincerarse no podan ser ms
+convincentes. Qu inters tena l para intervenir en los asuntos de la
+familia Avellaneda? Poda l conocer desde Madrid la existencia de una
+familia espaola en lo ms apartado del barrio parisin de San Sulpicio?
+No era un crimen que aquel infame Renard, no contento con deshonrar a
+la Compaa, lo comprometiese a l abusando de su nombre para hacerle
+odioso a un buen amigo?
+
+El hermoso jesuta estaba sublime, posedo de aquella santa indignacin.
+S; l lo juraba por Dios, que le vea desde el cielo, y que le
+castigara si menta; nunca haba sostenido con el padre Fabin otras
+relaciones que las puramente indispensables, atendidos sus respectivos
+cargos, y la primera vez que haba tenido noticia de la existencia de la
+familia Avellaneda y su fortuna, fu al saber el segundo casamiento de
+Baselga y el castigo que el general de la Compaa haba hecho sufrir al
+vicario general de Francia.
+
+El sacerdote menta, blasfemaba y era perjuro al hacer tales
+afirmaciones, pero esto resultaban muy ligeros sacrificios para un
+jesuta empeado en reconquistar la confianza de un hombre que poda
+servirle de mucho para ciertos planes todava acariciados con fruicin
+en la mente del padre Claudio.
+
+A pesar de las calurosas explicaciones de ste, Baselga no se mostraba
+convencido.
+
+Esas intrigas de Pars le haban hecho adivinar en toda su extensin lo
+que era la Orden, y desconfiaba de todo jesuta, y especialmente del
+padre Claudio, cuya astucia y doblez le eran conocidas.
+
+Pero la conversacin haba entrado en terreno muy resbaladizo. El
+jesuta, que poco antes mostraba escrpulos en hablar de aquel maldito
+documento, trataba ahora de l con marcada predileccin y sonrea con
+aquella sonrisa que era signo de mal agero para todos los que le
+conocan bien.
+
+Sus ojos estaban animados de extrao fuego, y en ciertos instantes
+parecan los de un ave de rapia contemplando a la vctima que tiene
+bajo sus garras.
+
+Aquello era un amenaza en toda regla, que el conde no tard en
+comprender.
+
+El comprometedor documento, a juzgar por las palabras del jesuta,
+estaba en los archivos de Roma; pero fuese esto verdad o no, lo cierto
+es que a cualquier hora poda tenerlo el padre Claudio en su poder y
+hacerlo valer contra l.
+
+Baselga comprendi los deseos del padre Claudio que, despus de amenazar
+mudamente, manifestaba con humildad el inmenso pesar que le producan
+las sospechas del conde y su deseo de seguir siendo su mejor amigo.
+
+Haba que conjurar el peligro, y Baselga se decidi a aparentar que
+crea en la inocencia del padre Claudio y de la Orden. Todas las razones
+del jesuta las acept como verdaderas, y la amistad se restableci
+entre los dos hombres.
+
+El final de la conferencia fu muy afectuoso, y Baselga hasta se mostr
+arrepentido de haber puesto en duda la virtud de la Compaa, haciendo
+caso al padre Claudio, que anatematizaba a los infames como el padre
+Renard, que con sus delitos daban pretexto a la canalla de escritores
+liberales para atacar a la Orden.
+
+El hermoso jesuta fu desde aquel da el verdadero dueo de la casa, y
+rein dulcemente sobre la voluntad de Baselga, que se dejaba dominar por
+la fuerza nicamente, pues haba va perdido su antigua fe.
+
+Ahora comprenda el conde la verdad de muchas acusaciones que se
+dirigan contra la Compaa. El que una vez caa en las garras del negro
+monstruo, era su esclavo para siempre.
+
+
+
+
+VIII
+
+Doa Fernanda.
+
+
+Quien menos supeditada estaba en la casa del conde de Baselga a la
+voluntad del padre Claudio era Mara Avellaneda.
+
+No senta sta ninguna preocupacin directa contra el hermoso jesuta,
+pero sus gracias hacan poca mella en su nimo, y adems, recordaba
+siempre que le vea a su antiguo preceptor el seor Garca, de triste
+memoria.
+
+No por esto trataba al jesuta con despego. Bastbale conocer el gran
+ascendiente que ste tena sobre su esposo para que le mostrase gran
+consideracin; pero el padre Claudio comprendi pronto que sus
+relaciones con aquella mujer enfermiza y algo soadora no pasaran de
+una respetuosa pero fra simpata.
+
+La intimidad verdadera tenala el padre Claudio con Fernanda, la hija
+del conde de Baselga y Pepita Carrillo.
+
+Esta haba crecido en el fondo de un convento, alejada de su padre y sin
+otro cario que el afecto mercenario que las monjas dispensaban a todas
+sus educandas ricas o de noble familia.
+
+El padre Claudio era el nico hombre que ella haba tratado en el
+convento, y en l deposit todos sus afectos.
+
+Cuando, poseda del fuego de la pubertad, sali del convento para ir a
+habitar la casa de su padre, Fernanda adoraba al jesuta, pues
+encontraba en l una doble personalidad que le encantaba. Como muchacha
+gazmoa y devota, conmovase ante el sacerdote elocuente, benvolo y de
+pegajosa dulzura, y como hija de una pasin brutal y heredera de una
+complexin siempre hambrienta de carne viril, estremecase de la cabeza
+a los pies en presencia de aquel hombre hermoso y elegante que una
+todas las graciosas seducciones femeninas a un cuerpo membrudo y de
+artsticas lneas, semejante a la estatua de un atleta griego.
+
+Cuando Fernanda, acompaada de su madrastra, entr de lleno en la vida
+elegante, tan agitada, y seductora, se olvid fcilmente de todas sus
+preocupaciones, hijas de la educacin adquirida en el convento.
+
+El esplendor de aquella sociedad dorada, borr de su memoria todos los
+consejos de sus maestras; aquellas interminables arengas sobre la maldad
+del mundo y sus peligros.
+
+Fernanda comenz como todas las jvenes. En abierta competencia con sus
+amigas ntimas en punto a elegancia y distincin, sinti pronto los
+celos que produce una rivalidad declarada y aspir a ser una deidad de
+la moda que reinase despticamente en los salones.
+
+Por desgracia para Fernanda, su fealdad era notoria, y su carcter
+altanero, caprichoso, maligno e irascible, no era el ms a propsito
+para atraerse adoradores.
+
+Llevaba en su rostro el feo sello de raza, aquella maldita nariz
+borbnica, enorme, picuda y como colgante que desfiguraba todas sus
+facciones, y aunque su cuerpo era gallardo y de hermosas lneas, estaba
+afeado por cierta rigidez majestuosa, impropia de una joven y que no
+consegua corregir una fingida ligereza.
+
+Al poco tiempo de ser una de las figuras obligadas de toda fiesta
+palaciega o "soire" de familia noble, Fernanda experimentaba la
+apremiante necesidad de tener un hombre enamorado ms o menos
+ingenuamente y exhibirlo en los salones con igual complacencia que si se
+tratase de una joya o de un vestido de ltima moda.
+
+Casi todas sus amigas tenan un novio, un adorador reconocido por toda
+la alta sociedad, y ella no haba de ser una excepcin, vindose privada
+de esto que al mismo tiempo era para Fernanda un adorno de buen gusto y
+una imprescindible necesidad.
+
+La baronesa de Carrillo era digna hija de sus padres. La insaciable
+lujuria del rey difunto y la caprichosa coquetera de Pepita Carrillo se
+hermanaban en Fernanda, que senta hambre de hombre con una furia
+terrible.
+
+Deseosa de conocer de cerca el cuerpo viril, cuyo punzante perfume la
+enloqueca hasta causarle vrtigos, Fernanda apelaba a todos los medios
+para lograr un hombre, mquina placentera con la que soaba todas las
+noches en sus carnales y viciosos delirios. Ms de dos aos pas
+buscando el ser que ansiaba, anhelando sentir en su organismo el deseado
+roco de la vida, y todas sus esperanzas resultaron frustradas.
+
+La libertad elegante y despreocupada que reina en la alta sociedad,
+prestbale ocasiones favorables para ensimismarse en el nimo de los
+hombres de un modo descocado, pero no logr nunca realizar sus deseos.
+
+Era fea; perteneca a una elevada familia, lo que haca peligrosa toda
+clase de relaciones que no tuviesen por eplogo un desenlace legal, y,
+adems, apenas si tena fortuna, pues la de su madre, la baronesa de
+Carrillo, apenas si pasaba de unos cuarenta mil duros, suma
+insignificante en la alta sociedad, y ms si se consideraba como un
+premio de cargar con una mujer fea y poco simptica; y en cuanto a las
+riquezas del conde de Baselga, todos saban que perteneca a su segunda
+esposa.
+
+Fernanda era adems vctima de una conspiracin femenil. Sus amigas, sus
+antiguas compaeras de colegio, ofendidas por la altanera de aquella
+muchacha, que conoca su origen bastardo por ciertas murmuraciones
+sorprendidas y se mostraba muy orgullosa por ello, haban hecho pblicos
+los infinitos defectos de su carcter, y de aqu que los hombres se
+guardasen de entablar relaciones demasiado ntimas con aquel mascarn de
+proa que tena un genio de todos los demonios. Adems, Fernanda tena en
+s causas que la hacan espantar, sin saberlo, a cuantos iniciaban el
+menor avance. Su carcter lo transparentaba su rostro, y hasta cuando
+sonrea, queriendo fingir la expresin ms graciosa, benvola y atenta,
+su sonrisa se converta en una mueca altanera y fra, propia de un
+poderoso que se digna atender a sus inferiores.
+
+En vano era, pues, que Fernanda recurriese hasta a los ms extremos
+medios para cazar al hombre deseado. Conociendo que su rostro era feo,
+aunque no tanto como en la realidad, apel a una exhibicin incitante, y
+para mostrar su busto terso y de contornos esculturales, exager su
+escote un poco ms an de lo que permitan las libres costumbres
+aristocrticas, y en la conversacin fu despreocupada como una vieja
+cortesana, exagerando los apretones de manos expresivos y buscando
+ocasiones en el baile para rozarse de aquel modo escandaloso que
+inflamaba su sangre y exacerbaba su hambre de virilidad.
+
+Pero todo era en vano y pareca que conforme avanzaba en su conducta
+insinuante y despreocupada, los hombres se alejaban de ella temiendo una
+conquista que tan fcil se presentaba.
+
+Fernanda desesperbase, y cuando asista a las fiestas de Palacio miraba
+con envidia y con odio a aquella joven soberana, de la que saba era
+hermana y que como ella obedeca a los impulsos de instintos
+hereditarios e insaciables. Ella era feliz, ella poda apagar el eterno
+fuego que caldeaba su sangre, y Fernanda miraba con envidia la brillante
+servidumbre palaciega, los generales jvenes, de figura caballeresca y
+marcial galantera, los oficiales lindos, rizados y perfumados, haciendo
+bailar la espada pendiente de una cintura oprimida por el cors, y los
+mocetones de la Escuadra real, musculosos, incitantes, con su perfume
+brutal e hinchado su poderoso pecho bajo la maciza coraza de plata. Era
+aquello un completo serrallo con un sin fin de odaliscas machos,
+deslumbrantes con sus vistosos uniformes, sus galones, sus plumas y sus
+brillantes condecoraciones.
+
+La baronesita llegaba a convencerse de que no haba Providencia ni Dios,
+ni nada justo en el mundo, al ver la hartura de su hermana ilegtima y
+la necesidad delirante en que ella viva, e igual al pordiosero que,
+haraposo, hambriento y aterido, al ver pasar en una noche de invierno en
+el fondo de su caliente carruaje al satisfecho potentado, maldice la
+suerte injusta, Fernanda juraba contra el destino que en materias de
+amor daba a unas tanto y a otras tan poco.
+
+Lleg un instante en que la joven baronesa hubo de decidirse a cambiar
+de vida y pensar lo que deba hacer.
+
+Tena ya veintisis aos; esa frescura de la juventud que alivia tanto
+el mal aspecto de las feas, comenzaba a marchitarse y llegaban a sus
+odos las murmuraciones poco decentes que haba excitado su conducta
+incitante y que amenazaban crearle una fama tan escandalosa como
+ridcula.
+
+Haba que retirarse a tiempo para conservar respetabilidad; era preciso
+dar un adis a aquella sociedad tan seductora, pero en la cual slo
+haba encontrado decepciones y desaires.
+
+Fernanda, repasando su memoria, hizo un examen de cuanto le haba
+ocurrido en seis aos de vida elegante. Haba rodado por todos los
+salones de Madrid, exhibindose como carne en venta; haba aguzado su
+ingenio para encontrar nuevos medios de excitar la pasin hombruna por
+medio de la vista, se haba ofrecido como vctima voluntaria a cuantos
+encontraba al paso, sin reparar al fin en edades ni en prendas fsicas,
+y a cambio de tantos afanes y tantas condescendencias slo haba
+conseguido algunos apretones de mano exageradamente expresivos de algn
+guasn que se gozaba de hacerla concebir absurdas esperanzas, conociendo
+su flaco; o palabras sobradamente libres, chistes indecentes arrojados a
+su odo en el torbellino del baile y capaces de ruborizar a la ms
+degradada meretriz, pero que a ella le producan despecho, porque el
+hombre que los profera se quedaba siempre a la mitad del camino, no
+queriendo consumar la conquista iniciada.
+
+Haba, pues, que retirarse con la amarga conviccin de que entre aquella
+juventud de irreprochable frac y vistoso uniforme, tropel de cabezas de
+chorlito que danzaban como peonzas y al hablar recordaban los
+protagonistas de las fbulas de Esopo, no encontrara el hombre que
+tanto deseaba.
+
+No se alejara de aquella sociedad cuyas seducciones le encantaban, pero
+en adelante desempeara un papel ms airoso que el de solterona fogosa
+y despreciada.
+
+Se acord del padre Claudio, aquel bello ideal con sotana, cuya voz la
+conmova como msica deliciosa, y que exhalaba perfumes que la producan
+escalofros de placer. En l encontrara al hombre deseado, el encanto
+viril con el aditamento de gracias femeniles que despertara en su
+memoria aquellos desvaros de su poca de colegiala con seres simpticos
+del mismo sexo.
+
+Fernanda, decidida a dar trmino a su vida de mujer elegante, slo
+buscaba una ocasin oportuna para retirarse. Tena demasiado orgullo
+para huir de su antiguo campo de batalla con aire de derrotada, y su
+altanera conmovase profundamente al pensar que su salida del gran
+mundo fuese saludada con una carcajada irnica por sus antiguas
+compaeras, que, ms hermosas o afortunadas, estaban ya casadas con
+hombres envidiables, o satisfacan su orgullo haciendo alarde de las
+pasiones que haban sabido inspirar.
+
+Lo que ella deseaba era eclipsarse momentneamente, caer en el pozo del
+olvido, para surgir inmediatamente con una forma distinta; algo
+semejante a la salida de los actores que desaparecen tras un bastidor y
+a los pocos minutos vuelven a salir por otro con diverso traje y
+aspecto.
+
+La ocasin que buscaba la baronesa no tard en llegar. Su madrastra,
+aquella joven sencilla y dulce a la que ella trataba con despego e
+instintiva indiferencia, muri al dar a luz su segundo hijo.
+
+Fernanda no sinti gran cosa su muerte. Le inspiraba repugnancia aquella
+mujer tan sencilla y, naturalmente, casta; pero esto no impidi que en
+pblico mostrase el mayor desconsuelo y que aprovechase la ocasin para
+tocar retirada. Las brillantes reuniones que se verificaban en su casa
+quedaron suspendidas y Fernanda abandon la vida elegante, en la cual
+slo haba encontrado derrotas, y efectu la transformacin imaginada
+hacindose beata.
+
+Todo en su casa le arrastr a la devocin. El conde, impresionado por la
+muerte de su esposa, cay primeramente en un estupor que le haca
+semejante a un imbcil, y despus se hizo religioso hasta la monomana,
+llegando a pensar en abandonar su familia y hacerse sacerdote.
+
+El padre Claudio, con sus exhortaciones y sus ejemplos, pareca
+empujarle a perseverar en tales aficiones y le recomendaba la continua
+lectura de "La Imitacin de Cristo", la desconsoladora obra de Kempis,
+que le haca odiar la vida y mirar el anulamiento eterno como la ms
+suprema felicidad.
+
+El antiguo calavera pasaba das enteros encerrado en su habitacin, y
+cuando no permaneca inmvil con el aspecto de un hombre que no piensa
+en nada, se entregaba a interminables rezos por el alma de su esposa. La
+imagen de la muerte no se apartaba un instante de su pensamiento, y l,
+que hasta entonces slo haba pensado en vivir, se estremeca
+imaginndose todas las miserables podredumbres de la tumba.
+
+Fernanda, animada por el ejemplo de su padre, se entreg por completo a
+la devocin.
+
+Los aos pasados en aquella existencia frvola y elegante, que la
+arrastraba por los salones siempre en busca de un hombre, la haban
+hecho olvidar un tanto al padre Claudio, aquel sacerdote elegante y
+perfumado que, despojado de la sotana, realizaba el ideal que Fernanda
+se haba forjado, agitada por la pasin. Al volver nuevamente a sus
+aficiones religiosas, su antigua amistad con el hermoso jesuta se
+reanim, y Fernanda volvi a ser la entusiasta admiradora del agradable
+sacerdote, lamentndose de haberle tratado antes con frialdad.
+
+Desde entonces la joven baronesa de Carrillo hizo la vida que le indic
+su director espiritual, convirtindose al poco tiempo en la beata
+elegante ms recomendada en toda la sociedad.
+
+Esta fama de virtud austera y de entusiasmo religioso no era para
+agradar a una mujer todava joven; pero a pesar de esto, Fernanda se
+mostraba muy satisfecha de ella. Ya que no se haban cumplido sus deseos
+de ser una mujer de moda, amada por todos y capaz de imponer sus
+caprichos elegantes a la sociedad que la rodeaba, siempre era para ella
+una gran satisfaccin dar la norma a las damas aristocrticas en
+materias de devocin, y ser por derecho propio la directora indiscutible
+en todas las obras pas que emprendan las damas nobiliarias, dechados
+de virtud que, como su reina y seora, se arrepentan de sus pecados y
+hacan penitencia tomando queridos feos y canallescos.
+
+El padre Claudio, con ojo certero, haba adivinado las condiciones que
+posea Fernanda y lo til que podra ser a la Compaa.
+
+Fea, irritada contra la sociedad que crea haba sido injusta con ella,
+ambiciosa por temperamento e intrigante por educacin, Fernanda prometa
+ser un hbil instrumento en manos de la Orden jesuta, y de ah que el
+padre Claudio la prestara todo su apoyo, a ms de que en su interior
+acariciaba la continuacin de cierto plan, para el cual era muy preciso
+el auxilio que pudiera prestar la joven beata.
+
+Fernanda se abri paso en la alta sociedad, recibi homenajes, envejeci
+voluntariamente afectando un aspecto austero, y, siendo joven, se uni
+al grupo de las seoras respetables. Fu considerada como un modelo de
+virtud y abnegacin, y los mismos hombres que poco antes huan de ella
+cuando bailaba buscando un amante, iban ahora a cumplimentarle con
+respeto, pues esto daba cierto aire de distincin, y hasta en algunas
+ocasiones serva de mucho. A Fernanda la teman ms an que la
+respetaban, porque no era un secreto para nadie el poderoso brazo
+jesutico que la mova en todos sus trabajos.
+
+Numerosas asociaciones creadas con el objeto aparente de hacer bien a
+las clases proletarias, pero en realidad, para que todas las mujeres de
+elevada estirpe estuvieran en masa compacta bajo la oculta direccin de
+la Compaa, fueron creadas en poco tiempo por aquella ambiciosa joven,
+poseda ahora de tanto afn de gloria como un joven poeta, y a la hija
+mayor del conde de Baselga se la vi mucho tiempo vestida de negro, con
+el limosnero al puo y fajos de papeles bajo el brazo, agitarse
+apresurada por cumplir las numerosas misiones que ella misma se haba
+impuesto: presidir juntas de cofrada, fundar asociaciones nuevas,
+organizar fiestas benficas y ser, en una palabra, la actividad
+directora de aquella gran mquina devota, cuyas ruedas se encargaban de
+engrasar la Compaa apenas notaba el menor entorpecimiento.
+
+No por esto en el organismo de Fernanda desapareca aquella irresistible
+inclinacin al hermoso padre Claudio. Conoca la baronesa la esquivez
+que mostraba el jesuta, apenas una dama aristocrtica atentaba contra
+su voto de castidad; pero el amor que profesaba a su dolo no le
+permita creer las murmuraciones que circulaban sobre sus ocultos y
+asquerosos vicios.
+
+Para Fernanda era el padre Claudio un ser eminentemente religioso, que
+se encontraba a todas horas muy por encima del comn de los mortales, y
+que slo poda amar a un alma que como la suya se fundiese en la
+inextinguible pasin de Dios.
+
+De aqu que Fernanda, para conquistar a aquel Apolo ensotanado, y
+buscando un resultado puramente carnal, se fingiera mstica hasta la
+exageracin, aburriendo a su lindo director espiritual unas veces con
+monjiles escrpulos y otras con arrebatos teatrales, que pretendan
+demostrar un entusiasmo sin lmites por la causa de la religin.
+
+Pero todas las artimaas de la fea devota para alcanzar el hombre
+ansiado salieron completamente fallidas, pues el padre Claudio
+mostrbase insensible, notndose en l cierto enojo y repugnancia,
+apenas la baronesa haca la ms leve insinuacin algo subida de color.
+
+Aquel jesuta era una apreciable persona, un hombre galante mientras se
+trataba de bromear cultamente y sin consecuencias; pero tena una virtud
+a toda prueba apenas los temperamentos, inflamados por l, intentaban el
+menor avance.
+
+La frialdad del padre Claudio hizo renacer en la memoria de la baronesa
+todas las abominables murmuraciones de que aqul era objeto, las
+monstruosidades viciosas y las condescendencias de los novicios con su
+superior, y aunque el jesuta tena sobre su nimo un podero que
+difcilmente poda perderse, Fernanda se di pronto cuenta de que ya no
+le inspiraba tanta veneracin como antes.
+
+No por esto dej de dedicarse con entusiasmo a sus tareas de propaganda
+religiosa y a la organizacin de sociedades que marchaban como pequeas
+ruedas de la gran maquinaria jesutica; era esto su pasin favorita
+despus de su insaciable aficin al hombre, pero a pesar de todos sus
+deseos de gloria y de su constante ambicin por ser citada como modelo
+de damas catlicas y fanticas por la causa del jesuitismo, pronto
+comenz a notar el padre Claudio que su penitente se mostraba ms
+descuidada en sus tareas y desatenda los servicios que l le encargaba.
+
+Algo preocupaba, indudablemente, el nimo de la baronesa, y pronto supo
+el padre Claudio en qu consista tal preocupacin.
+
+Su penitente estaba prxima a lograr sus deseos. Un hombre desgraciado,
+un pobre diablo, que pona su grrula pluma al servicio de la devocin,
+y a quien la baronesa haba conocido en una junta de cofrada, la haca
+el amor atrado, sin duda, por los miles de duros que posea Fernanda, y
+que eran para el hambriento escritor una inmensa fortuna.
+
+El padre Claudio se puso serio. Convena a sus planes que la baronesa
+cayera por el amor bajo la direccin de un hombre extrao a la Compaa?
+Seguramente era esto un peligro y haba que evitarlo inmediatamente, so
+pena de que sufriesen quebranto en el porvenir ciertos planes que el
+jesuta acariciaba haca ya algn tiempo, y de cuya realizacin dependa
+el hacer una carrera magnfica dentro de la Orden.
+
+El buen padre reflexion. En su concepto, era un peligro continuo no dar
+a la baronesa lo que exiga su ardiente temperamento, que la arrastraba
+a la prostitucin. Si no caa en brazos del escritor bohemio, que ahora
+la solicitaba requirindola de amores junto a la pila de agua bendita o
+en un rincn de la sacrista, se entregara despus al primero que la
+solicitase, fuese joven o viejo, con tal que contase con una prepotente
+virilidad.
+
+A la Compaa no le convena que aquella mujer necesaria, que era su
+genuina representacin en el seno de la familia Baselga, se dejase
+dominar por el amor hasta el punto de ser dirigida por un hombre
+extrao, y haba, por tanto, que evitar el peligro, ahora que todava
+era tiempo.
+
+El padre Claudio habl un da a su penitente de las inmensas ocupaciones
+que le produca la direccin de la Orden, y le propuso entregar a otro
+jesuta la direccin de su conciencia.
+
+A Fernanda, despus del fracaso que haban sufrido sus pretensiones
+amorosas sobre el padre Claudio, le era la persona de ste poco menos
+que indiferente, aunque segua fingiendo la sumisin cariosa de otros
+tiempos; as es que acept sin repugnancia la propuesta.
+
+El hermano jesuta le habl entonces del padre Felipe Gonzlez, joven
+sacerdote que no se distingua en el plpito, ni tena buena mano para
+escribir una carta sencilla, ni, por motivos de salud, ocasin para
+dedicarse al estudio, pero que, en cambio, entenda como nadie en
+asuntos mujeriles y era clebre como director de conciencias femeninas.
+
+La presentacin de aquel nuevo portento de la Compaa de Jess, qued
+acordada entre la baronesa y su director espiritual.
+
+
+
+
+IX
+
+El caballo padre.
+
+
+Pocos das despus, Fernanda recibi la visita del padre Claudio y de su
+compaero, cuya presentacin le haba anunciado.
+
+Estaba la baronesa ocupada en reir a las sirvientas por una travesura
+de Ricardito, su pequeo hermanastro, que por entonces cumpla tres
+aos, y si detena algunos momentos el chorro de palabras irritadas y
+vibrantes que sala de su boca, era para fijar sus airados ojos en el
+muchacho, que, temeroso, se haba escondido en un rincn, y en su
+hermana Enriqueta, que era entonces una preciosa nia de siete aos y
+estaba en aquel momento arrodillada y con los brazos en cruz, en castigo
+de cierta fechora infantil.
+
+La fea baronesa dispona en aquella casa como seora absoluta desde la
+muerte de su madrastra.
+
+Baselga, todava no repuesto de tan terrible golpe, e infludo por la
+mstica lectura, pasaba el da entero encerrado en su habitacin o
+paseando por los solitarios alrededores de Madrid; los hijos de su
+segundo matrimonio, que eran todo su cario, estaban momentneamente
+olvidados, y la que se aprovechaba de todo aquello era Fernanda, a quien
+su padre dejaba hacer, por lo mismo que rehua hablar con ella,
+odindola, por conocer perfectamente su infame origen.
+
+La hija de Pepita Carrillo estaba en sus glorias con aquella desdeosa
+indiferencia. Mandar para poder reir desahogando su mal humor, era su
+pasin favorita, y por esto se consideraba feliz teniendo bajo la
+tirana de su irritable carcter a unos cuantos criados y a sus pequeos
+hermanastros, que eran las vctimas de su genio atrabiliario y los que
+sufran las consecuencias de sus decepciones amorosas.
+
+No por esto odiaba la baronesa a los dos nios. Enriqueta le era casi
+indiferente, a pesar de que cierto disgusto le causaba su graciosa
+hermosura y el gran parecido que tena con su madre; pero a Ricardito lo
+quera entraablemente, tal vez porque haba sido la causa de la muerte
+de aqulla. Adems, perteneca al sexo masculino, y esto era una gran
+recomendacin para alcanzar la simpata de la baronesa.
+
+Al entrar los dos jesutas en el saln, las criadas, que aguantaban
+impvidas el chaparrn de injurias de su seora, bajaron la cabeza con
+aire de arrepentidas, y salieron sin esperar la orden de aqulla. Los
+dos nios, contentos de que una visita viniera a librarlos de los
+tormentos impuestos por su hermanastra, aprovecharon la ocasin y
+salieron disparados, sin hacer caso de las llamadas del padre Claudio,
+que quera acariciarlos.
+
+La baronesa, con un movimiento instintivo y propio de su coquetera
+trasnochada, se arregl un poco el peinado, y, despus, con aire regio,
+sentse en un silln cerca del sof que ocupaban los dos sacerdotes.
+
+Fernanda tena esa mirada rpida y sinttica propia de las personas
+duchas en el curioseo, y de una sola ojeada se enter de cmo era de
+pies a cabeza el director espiritual que le proporcionaba el padre
+Claudio.
+
+No pareca mala persona aquel padre Felipe. Era ms joven que su
+superior, pues apenas si demostraba tener unos treinta y cinco aos. A
+primera vista pareca feo con su corpachn fuerte y membrudo, rematado
+por una cabeza enorme, morena, con el rostro algo picado de viruelas y
+coronado por cabello negro, spero y algo hirsuto. Dos detalles
+nicamente dulcificaban un tanto aquel rostro de gigante, que con sus
+rasgos grandiosos y sus huellas variolosas, recordaba la cabeza de
+Mirabeau. La boca, de labios frescos y sonrosados, que respiraba cierta
+voluptuosidad, enseaba al entreabrirse una dentadura fuerte, igual y
+deslumbrante, digna de ser envidiada por una dama, y sus ojos, que
+tenan cierto reflejo dorado, miraban de un modo acariciador, causando
+el mismo efecto que el roce de un terciopelo. Fuera de esto, el jesuta
+era un Hrcules, y aquel cuello congestionado, jadeante y de perfil
+taurino, que escapaba por la abertura de su sotana, iba pregonando el
+inagotable caudal de brutalidades insaciables y de goces sin freno de
+que era capaz un cuerpo como aqul, en que exista un tremendo
+desequilibrio, ahogando completamente la materia la escasa parte
+espiritual que pudiera haber en l.
+
+A Fernanda le gustaba su futuro confesor conforme avanzaba en su examen.
+Se estremeca imaginndose lo que era interiormente el bravo padre
+Felipe; con la mirada ardiente le despojaba de la sotana y le vea en su
+imaginacin desnudo como un luchador griego, mostrando la armoniosa
+trabazn de sus poderosos msculos hinchados por la fuerza vital y
+amenazando estallar la piel, y cuando, mareada por tales imgenes,
+fijaba sus ojos en los del jesuta, senta correr una dulce caricia por
+todo su cuerpo; algo semejante al estremecimiento del gato cuando siente
+una fina mano a lo largo de su espina dorsal.
+
+Era feo su confesor; pero entre todos los lindos bailarines de la alta
+sociedad no haba encontrado un hombre que tan rpida y decisivamente la
+impresionase.
+
+La conversacin fu vulgar. Limitse a una sencilla presentacin, a un
+cambio de ligeras confianzas, para que fueran despus ms fciles las
+relaciones entre el nuevo director y la penitente, y a la media hora ya
+se levantaban los dos jesutas, dando por terminada la visita.
+
+La inflamable doa Fernanda ya se mostraba arrepentida de haber sentido
+en otros tiempos una pasin tan fogosa por el padre Claudio.
+
+Comparbalo ahora con el otro jesuta y encontraba al hermoso superior,
+sobradamente amadamado, a pesar de su hermosura. La ruda musculosidad
+del otro, su continente resuelto, que recordaba a Hrcules en su hazaa
+de las cincuenta doncellas, y, sobre todo, aquel punzante olor a hombre
+que se escapaba de su sotana, la causaban gran impresin; era para ella
+como un aperitivo excitante y la haca mirar con desprecio la figura
+interesante del padre Claudio, rizada y perfumada.
+
+Qued el padre Felipe dueo de su penitente, que de buena gana lo
+hubiese retenido para comenzar "ipso facto" un examen general de culpas,
+y sigui a su superior, que se diriga a la casa donde tena establecido
+su despacho y archivo, que era la misma que en 1825, salvo ligeras
+modificaciones.
+
+Cuando los dos jesutas entraron en el gran despacho, rodeado de
+estanteras atestadas de carpetas y legajos, estaba el repulsivo
+secretario del padre Claudio ocupado en clasificar papeles como en
+pasados tiempos. El tono macilento que la edad haba dado al rostro del
+padre Antonio y las muchas canas que se destacaban en su roja y spera
+cabeza, era lo nico que daba a entender el tiempo que haba
+transcurrido. Por lo dems, el despacho presentaba el mismo aspecto que
+en tiempos de la segunda reaccin.
+
+El padre Antonio levant ligeramente la cabeza, pero al ver que su
+superior no le miraba, volvi a enfrascarse en su tarea y a hacer todo
+lo posible para que los dos jesutas no recordasen su presencia.
+
+El padre Claudio se sent en su viejo silln de cuero, y sin dignarse
+ofrecer asiento a su gigantesco subordinado, que le miraba con el
+respetuoso cario del perro, le pregunt:
+
+--Sabe usted para qu le he trado aqu en vez de ir a la casa
+residencia?
+
+--No, reverendo padre.
+
+--Tengo que encargarle una misin de importancia y usted no est muy
+acostumbrado a que la Orden le dispense tal honor.
+
+El padre Felipe hizo un gesto con el que quera significar que l se
+tena a s propio por muy poca cosa, y su superior continu:
+
+--Qu le parece a usted la baronesa de Carrillo?
+
+--Oh! Una seora muy apreciable.
+
+--Y cmo la encuentra usted como mujer?
+
+El padre Felipe vacil en contestar no comprendiendo bien la pregunta,
+y, al fin, respondi con cierta precipitacin:
+
+--Me parece muy amable; pero la encuentro algo fea.
+
+--Perfectamente. Tiene usted buen ojo y por algo le han puesto la fama
+de que goza. Y por qu cree usted que la Orden le ha designado para
+director espiritual de la baronesa?
+
+El padre Felipe levant los hombros para indicar su ignorancia y el
+superior continu, siempre con gravedad:
+
+--En nuestra Orden cada uno sirve para una cosa. As como tenemos
+grandes oradores y hombres de ciencia para deslumbrar a los imbciles,
+poseemos hombres hbiles que dirigen las familias despticamente y
+llevan su dinero a las arcas de nuestra Orden, y..., crame usted, stos
+valen an ms que aqullos. Cul es su habilidad, padre Felipe?
+
+El aludido qued perplejo, y, al fin, dijo, sonriendo estpidamente y
+con sencilla modestia:
+
+--Reverendo padre; yo no tengo ninguna; soy un intil, lo confieso.
+
+--En nuestra Orden, querido hermano, no hay nada intil. Vamos; le
+ayudar a refrescar la memoria. Por qu tuve yo que intervenir en un
+escndalo que surgi con la presencia de vuestra paternidad en cierto
+convento de monjas de Valladolid? Por qu estuvo vuestra paternidad ms
+de un mes en cama a consecuencia de cierta paliza que le administr en
+Sevilla un marido celoso?
+
+El gigantazo se ruboriz como un nio, balbuceando:
+
+--Perdone vuestra reverencia... La carne es flaca y a m me domina el
+demonio de la voluptuosidad.
+
+--Sea por muchos aos; pues de este modo sirve usted a la Orden y todos
+los medios son buenos cuando se trabaja para la mayor gloria de Dios.
+Quedamos, pues, en que tiene usted una habilidad, la de enloquecer a las
+seoras que la Compaa pone bajo su direccin.
+
+El padre Felipe, a pesar del temor casi supersticioso que senta ante su
+superior, crey propio del caso el rerse, y prorrumpi en una franca
+carcajada, guiando los ojos con malicia.
+
+--Oh! Lo que es para eso me pinto solo...--dijo con acento de alegre
+conviccin.
+
+Pero se call inmediatamente viendo que el padre Claudio permaneca
+grave e inmvil y que su secretario, inclinado sobre los papeles, segua
+presentando el aspecto de un ser petrificado.
+
+--La Compaa--dijo el superior, despus de un largo silencio--desea que
+usted no d el menor disgusto a doa Fernanda, la baronesa de Carrillo.
+Es una buena seora, muy devota de nuestra Orden, y tenemos el deber de
+corresponder a su cario. Cumpla usted, pues, con su obligacin.
+
+--Mi obligacin! Acaso vuestra reverencia quiere?...
+
+--Quiero que se porte usted del mismo modo que en otras ocasiones, con
+la seguridad de que, tanto nosotros como su nueva penitente, sabremos
+agradecer sus esfuerzos.
+
+--Conforme, reverendo padre--dijo el atltico jesuta, rascndose el
+cogote como si con esto quisiera dar a entender lo escabroso de aquel
+asunto.
+
+--La baronesa es fea; pero usted, padre Felipe, no es hombre capaz de
+pararse ante tan pequeo obstculo. Conozco sus aficiones.
+
+--Oh! Lo que es por eso, no he de detenerme. Soy animal de buenas
+tragaderas y ms si se trata de servir a la Orden.
+
+Esta ingenuidad, que su mismo autor acompa con brutales carcajadas,
+s que consigui hacer sonreir al padre Claudio, y hasta el secretario
+levant un poco la cabeza con el entrecejo contrado como para contener
+la risa. Aquel garan ensotanado resultaba gracioso.
+
+El padre Claudio permaneci algunos minutos entregado a la reflexin, y,
+al fin, dijo a su subordinado con cierto entusiasmo:
+
+--Comprenda usted bien lo que la Compaa desea de su nica habilidad y
+para qu quiere emplear sta. Nuestro poder indestructible, que se
+extiende por todo el universo, tiene su principal base en el estudio que
+hacemos del carcter de cada persona que deseamos explotar y los medios
+que ponemos en prctica para halagar sus aficiones. Si se trata de un
+entusiasta por la ciencia, ponemos a su lado a un individuo de la Orden
+versado en toda clase de conocimientos; si de un escritor, le enviamos
+otro que le hable lo mismo de Horacio que de San Agustn y de Voltaire;
+si es una mujer histrica y fanatizada, le damos por director espiritual
+un monomanaco que la relate con entusiasmo y conviccin visiones
+celestes y milagros estupendos; y cuando tropezamos con una baronesa de
+Carrillo, arca de comprimido placer que est esperando la ansiada llave
+para desbordarse, nos valemos de un padre Felipe, ogro insaciable de
+carne femenil, incapaz de distinguir en su ciego apetito, y que lo mismo
+se almuerza una diosa que se cena una Maritornes. "El mundo, comedia
+es", como dijo un poeta; y aqu lo importante es que la Compaa tenga
+siempre preparados buenos actores, capaces de desempear con naturalidad
+y perfeccin los ms difciles papeles. Todos sirven igual a la Orden, y
+tanto mrito como cualquiera de nuestros hermanos que confiesan reinas y
+princesas, tiene usted, padre Felipe, apagando la hidrpica sed de amor
+que siente doa Fernanda. Cumpla usted su misin tan perfectamente como
+yo espero.
+
+El brutal jesuta qued como desvanecido por aquellos elogios que le
+disparaba su superior, y despus de una larga pausa, pregunt:
+
+--De modo que mi misin se reduce, sencillamente, a conquistar a la
+baronesa?
+
+--A satisfacerla, pues su conquista, es cuestin de poca importancia.
+Conozco bien a doa Fernanda, y s que ella le adelantar la mitad del
+camino.
+
+--La dejar satisfecha--dijo el jesuitazo, con el mismo orgullo del
+campen que est muy seguro de sus fuerzas.
+
+--No lo dudo. Hace tiempo que estudio a usted, y me convenzo de que es
+un brbaro que nicamente sirve para tan inmundas empresas.
+
+El padre Felipe acogi estas palabras con tanta indignacin como el
+artista que oyera desacreditar su arte. Profesaba gran respeto a su
+superior; pero esto no impidi que en su rostro se trasluciera cierta
+expresin de desprecio a aquel hombre que llamaba al amor inmundicia, y
+del cual se relataban "sotto voce", en las celdas de los buenos padres,
+algunas historietas poco limpias.
+
+El padre Claudio ley en el pensamiento de su subordinado.
+
+--Adivino lo que usted piensa--dijo con tono de ira--, y le advierto que
+yo hago lo que me da la gana, sin que pueda pedirme cuentas nadie, a
+excepcin del general que est en Roma. Poda castigarle por sus malos
+pensamientos, pero me compadezco de esa inocencia brutal que constituye
+su carcter. Retrese usted, pero antes oiga un consejo. Persevere en
+sus carnales aficiones a la mujer, ya que esto est en su temperamento y
+la Compaa as lo necesita; pero recuerde que su aficin a las faldas
+ha de traerle muchos compromisos y tal vez su ruina. La mujer es la
+ruina del hombre, y el que a ella se aficiona pierde la mitad de su
+fuerza. Para servir a la Orden tan bien como yo la sirvo, es preciso
+prescindir del amor de ese ser hermoso, pero lenguaraz, caprichoso y
+dbil, que slo nos acarrea compromisos, y valerse de los hombres aun
+para dar satisfaccin al apremiante llamamiento de la naturaleza.
+
+El padre Claudio, despus de estas palabras, con las cuales pintaba su
+verdadero carcter, cosa bastante extraa en l, seal la puerta a su
+subordinado con ademn imperioso, y el padre Felipe sali cabizbajo y
+humilde.
+
+Apenas quedaron solos el Vicario general de Espaa y su secretario, ste
+levant la cabeza y mir fijamente y sonriendo a su superior.
+
+El padre Antonio haba adelantado mucho en su carrera. Su superior
+segua protegindolo, y mostraba tal agradecimiento a ste, que, a pesar
+de ser ya padre profeso, de haber hecho todos los votos y de temer algn
+renombre en la Orden por sus trabajos, lo que le autorizaba a solicitar
+la direccin de la Compaa en una provincia, o el mando de una comisin
+en Ultramar, haba pedido con las lgrimas en los ojos al bondadoso
+padre Claudio que le permitiese seguir a su lado desempeando las
+funciones de secretario, pues no poda alejarse sin profunda pena de
+aquel a quien se lo deba todo.
+
+El padre Antonio menta, como buen jesuta, al fingir tanto cario. El
+padre Claudio le era indiferente, y aun all en el fondo de su voluntad
+le odiaba de un modo terrible. Lo que l buscaba era no alejarse de
+aquel centro directivo, donde iba empapndose de los misterios de la
+Orden y donde se preparaba a dar el gran salto. Aquel despacho era para
+l un espeso matorral tras el que estaba emboscado para caer
+repentinamente sobre su vctima, que era el padre Claudio. El jesuta
+haba soado en ocupar un da la direccin de la Orden en Espaa, y
+conspiraba sordamente contra su superior, que no esperaba tal
+infidelidad por parte de su perro de confianza.
+
+--Valiente bruto!--dijo el padre Antonio a su superior, con ms
+confianza que en pasados tiempos--. De seguro que la baronesa quedar
+contenta del director espiritual que le regalamos.
+
+--Esto y aun ms necesita--contest el hermoso jesuta, sonriendo
+escpticamente.
+
+--Y cmo estn los asuntos de aquella casa, reverendo padre?
+
+--La baronesa manda como duea absoluta, y de aqu que yo considere tan
+preciso ser dueo completo de su voluntad. Ella es afecta a nuestra
+Orden; pero esa inmunda pasin que la domina podra alejarla de
+nosotros, y de aqu la presentacin del padre Felipe, que la subyugar
+unindola con nuevos lazos a nuestros intereses. Esa baronesa es una
+bestia en el celo. Mira si ser fogosa su pasin, que estaba ya muy
+prxima a entenderse con un perdido escritor, del que nosotros nos
+valemos algunas veces, pero que no est por completo a nuestra devocin.
+Afortunadamente he sabido a tiempo el peligro, y lo acabo de evitar con
+el padre Felipe, que se har el dueo absoluto de la baronesa.
+
+--No est mal la combinacin; ese ogro har cuanto quiera de doa
+Fernanda, y vuestra reverencia maneja a su placer al conde de Baselga.
+Aquella casa es nuestra por completo; ahora slo falta que podamos
+manejar de igual modo a los dos nios, que son los verdaderos dueos de
+los quince millones.
+
+--Lo seremos, no lo dudes. Bastar con que sepamos apoderarnos de sus
+voluntades.
+
+--Trabajo difcil es se. No sera mejor anularlos ahora que son de
+poca edad? Un nio cae con ms facilidad que un adulto, pues hay muchas
+enfermedades infantiles que fcilmente pueden contraerse slo con que
+haya algo de intencin y un poco de descuido en los encargados de
+cuidarlos. En caso de muerte los quince millones pasaran a manos del
+conde de Baselga, heredero de sus hijos, y a se no nos sera difcil
+arrancrselos.
+
+--Eres muy inhbil. Mil veces te he dicho que esos procedimientos de
+fuerza son nocivos para nuestras empresas; y si no, contempla sus
+consecuencias en el fracaso que experiment en Pars nuestro hermano el
+padre Renard. Acurdate del refrn italiano "quien va despacio va muy
+lejos"; y como adquirir de un golpe quince millones de francos es
+empresa muy seria, debemos proceder con gran cautela y no menos astucia.
+No nos comprometamos tontamente, ni demos un paso en vago que podra
+costamos muy caro. Ya sabes que un rey deca a su ayuda de cmara:
+"Vsteme despacio, que voy de prisa"; eso mismo te repito yo en esta
+ocasin. No apresuremos los acontecimientos ni cometamos ningn acto de
+violencia; de lo contrario, en nada se diferenciara un vulgar bandido
+de un jesuta. Tiempo de sobra tenemos a nuestra disposicin. Esos dos
+nios estn en nuestro poder, y su educacin corre a nuestro cargo. Si
+la esposa del conde no fu monja en Pars, su hija lo ser aqu; y en
+cuanto al nio, ya se encargar la baronesa de aficionarlo a la
+Compaa, y tal vez llegue a ser de los nuestros. Una escritura en que
+ambos, al retirarse del mundo, hagan donacin de sus bienes a la
+Compaa, ser el digno eplogo de nuestro trabajo.
+
+--Est bien, reverendo padre--exclam el secretario, fingiendo un
+entusiasmo adulador--. El plan es magnfico, y de seguro dar
+resultados. Comencemos nuestros trabajos y demos a entender en Roma que
+sabemos realizar lo que el padre Renard dej embrollado.
+
+--Nuestros trabajos han empezado ya. La base es la baronesa, que se
+halla ya por completo a nuestras rdenes. El padre Felipe ser dentro de
+unos das el dueo absoluto de su voluntad. La enloquecer de placer,
+como a todas sus penitentes.
+
+--Oh, reverendo superior! La Compaa debe mantener bien a tan
+excelente caballo padre. No podr quejarse la yeguada de devotas.
+
+
+
+
+X
+
+Los hijos del conde de Baselga.
+
+
+Enriqueta y Ricardo crecan bajo la autoridad implacable y ruda de doa
+Fernanda.
+
+Su padre era para aquellos dos nios una especie de ser misterioso al
+que slo vean en determinadas horas y cuyo semblante, siempre
+excesivamente grave y en algunas ocasiones fosco, les haca temblar.
+Cuando aquel hombre silencioso y ceudo tomaba en brazos a los dos
+pequeos o los pona sobre sus rodillas, ambos sentan impulsos de
+escapar, y las caricias eran para ellos verdaderos tormentos.
+
+A doa Fernanda la amaban ms, a pesar de la rudeza con que los trataba.
+Su padre no les diriga nunca una palabra dura ni intentaba el menor
+castigo; y en cambio, su hermanastra aprovechaba la ms leve ocasin
+para maltratarlos; pero sta, al menos, hablaba para insultar;
+mostrbase terriblemente expansiva y no imitaba a aquel hombre de cuya
+boca slo salan monoslabos y que, despus de contemplar fijamente a
+los dos nios, haca esfuerzos para que no se le escapasen las lgrimas
+que acudan a sus ojos.
+
+El conde de Baselga estaba ms enamorado que nunca de su esposa, y al
+contemplar sus hijos, especialmente Enriqueta, que era un acabado
+retrato de su madre, senta revivir en su memoria el punzante recuerdo
+de la perdida felicidad y vea pasar ante sus ojos la imagen de Mara,
+muerta en lo ms risueo de su vida.
+
+Cuando los dos nios estaban a solas con la baronesa temblaban; pensando
+en las violentas explosiones de su mal humor, pero no experimentaban el
+miedo extrao y supersticioso que sentan ante su padre.
+
+Doa Fernanda sentase satisfecha al poder dar rienda suelta a sus
+enfados de solterona, castigando a aquellos nios fruto de un enlace que
+le haba resultado siempre antiptico. Ahora se vengaba de aquella
+superioridad, que, sin notarlo, haba tenido siempre sobre ella su joven
+madrastra a causa de su carcter dulce y bondadoso.
+
+Para la baronesa, los nios deban ser seres automticos, sin voluntad y
+con una vida regulada por el capricho del superior, y de aqu que pasase
+gran parte del da entretenida en la tarea de obligar a fuerza de
+amenazas y de cachetes a que sus dos hermanastros permaneciesen horas
+enteras quietecitos en sus sillas, con la inmovilidad fnebre de una
+momia.
+
+Enriqueta era la principal vctima de sus iras. Como ya dijimos, la nia
+le era antiptica, y si senta alguna debilidad en su rgimen de
+educacin, guardbala para Ricardo, que era quien lograba hacerla
+sonrer.
+
+Doa Fernanda tena sus planes. Era la verdadera madre de aquellos
+angelitos, como le decan sus devotas amigas de la alta sociedad
+elogiando su comportamiento con sus hermanastros, y tena, por tanto, el
+deber de pensar en su porvenir y sealarles lo que haban de ser en este
+mundo.
+
+No se sabe si la idea naci espontneamente en ella o le fu sugerida
+por su director espiritual el padre Felipe, santo varn, que era su
+hombre de confianza y sin el cual no poda pasar un solo instante; pero
+lo cierto es que la baronesa haba decidido que la nia entrase en un
+convento y que Ricardo fuese de la Compaa de Jess.
+
+Doa Fernanda tena para ello razones poderossimas, que expona siempre
+que hablaba del asunto con sus amigas.
+
+--Sobrados militares hay en Espaa y seoritas que no sirven para otra
+cosa que para perder su alma bailando escandalosamente en los salones.
+Mis hermanos se dedicarn a la religin y alcanzarn el cielo, que es lo
+que debe buscar todo mortal.
+
+Y la baronesa estaba decidida a sostener sus decisiones con todo el peso
+de su autoridad.
+
+Cuando los nios fueron creciendo, su educacin fu descuidada en punto
+a conocimientos tiles; apenas si lean con correccin y saban escribir
+su nombre; pero en cambio, la nia, so pena de recibir algunos azotes,
+haba de rezar al da media docena de rosarios y cantar con voz nasal
+propia de monstico coro los gozos dedicados a unos cuantos santos,
+mientras su hermano, vestido con casullas de muselina, finga decir misa
+en capillas de cartn alumbradas con candelillas que preparaba la
+baronesa con todo el cuidado propio de un buen sacristn.
+
+Aquellas diversiones, que resultaban forzosas para los dos nios,
+acababan por agradarles, a falta de otras ms vivas y atractivas, y su
+hermanastra regocijbase con la devocin que mostraban los pequeos,
+presentndoselos como dos santitos al buen padre Felipe, que pareca
+cosido a sus faldas, segn lo poco que de ella se separaba.
+
+En toda aquella casa tan grande y habitada por sirvientes de tantas
+clases, los nios slo encontraban una sola persona que mereciese sus
+simpatas, por demostrarles verdadero cario.
+
+Era sta una antigua criada de su madre, la aragonesa Tomasa, que
+conforme haba entrado en aos se haba hecho ms ruda e indomable.
+
+En aquellos dos nios vea a su seorita, cuya muerte no cesaba de
+llorar; y su cario francote y ruidoso, a fuerza de ser expansivo, era
+todo para los "muecos", para aquellos dos chiquillos, y especialmente
+para Enriqueta cuyos ojos no poda mirar sin conmoverse, pues le
+recordaban los de aquella otra nia que veinte aos antes paseaba por
+las calles de Pars o las alegres alamedas del Luxemburgo.
+
+Tomasa era en aquella casa la continua preocupacin de la baronesa.
+
+Desempeaba el cargo de ama de llaves, y, por tanto, la jefatura de toda
+la servidumbre; y en cada una de las rdenes que daba tropezaba
+inevitablemente con la duea que la odiaba a muerte.
+
+En el pequeo palacio del conde de Baselga arda una continua guerra
+civil.
+
+La vieja criada murmuraba a todas horas contra su nueva ama, hacindole
+coro la servidumbre, que odiaba a la baronesa, y sta tena especial
+empeo en contrariar a Tomasa, encontrando defectuoso todo cuanto
+ordenaba y buscando ocasiones para humillarla.
+
+La altivez, el odio, y aun algo de envidia, luchaban con aquella
+tenacidad aragonesa, aumentada por un modo franco de decir las cosas que
+hera cruelmente la susceptibilidad de doa Fernanda.
+
+En aquella casa surgan los conflictos a diario entre las dos
+autoridades, y ambas mujeres, la seora y la domstica, cansadas ya de
+tremendos choques en que les faltaba muy poco para agarrarse de los
+pelos, acabaron por evitarse encerrndose cada una en una altiva
+indiferencia con respecto a la otra.
+
+Doa Fernanda intent librarse de aquella rival de su autoridad, y para
+ello habl a su padre un da en que le pareci de mejor humor que de
+costumbre.
+
+El conde la escuch con frialdad, y cuando termin su captulo de cargos
+contra el ama de llaves, se limit a decirle que Tomasa era para l como
+de la familia, que la conoca muy bien y que no pensaba separarse nunca
+de ella.
+
+La baronesa se indign tanto con esta contestacin, que lleg a formular
+la amenaza de marcharse de aquella casa si no sala de ella
+inmediatamente la terca aragonesa; pero su padre no se inmut, y con la
+misma frialdad de antes la dijo que poda hacer lo que gustase. Para el
+conde no era un sacrificio separarse de aquella criatura orgullosa y
+dominante cuya presencia le recordaba la deshonra de su primer
+matrimonio.
+
+Doa Fernanda llor, se indign, cont sus penas al padre Felipe, al
+padre Claudio, a cuantos jesutas conoca y a todas sus devotas amigas;
+hizo a su padre responsable de cuanto ocurriese, y acab... quedndose
+en la casa lo mismo que antes.
+
+Le gustaba mucho tener una tropa de sirvientes a quien mandar y dos
+nios que llamaba sus hijos, a los cuales martirizaba con sus caprichos,
+y por esto se qued, a ms de que algo debieron de aconsejarla tambin
+sus amigos jesutas.
+
+Las dos mujeres, temindose mutuamente, se respetaron ms, y ya no
+surgieron entre ellas otras desavenencias que las ocasionadas por el
+cario que Tomasa profesaba a los nios y el deseo de la baronesa de
+disponer de ellos en absoluto.
+
+Cada vez que doa Fernanda los castigaba, la vieja criada protestaba a
+su modo, lanzndola feroces miradas o murmurando amenazas que aqulla
+oa perfectamente; y cuando los dos pequeos, escapando de la pesada
+frula de su hermanastra, iban en busca de Tomasa, la baronesa haba de
+sostener un altercado con aquella "mujer soez", como ella la llamaba, y
+que se meta a criticar la educacin que daba a los nios.
+
+La conversacin con Tomasa tena para stos un gran encanto, pues la
+vieja criada les hablaba de su madre, a la que Enriqueta apenas si
+recordaba, y de su abuelo, don Ricardo Avellaneda, que apareca en sus
+tiernas imaginaciones como un buen seor bondadoso y dulce.
+
+Adems, aquella mujer no los obligaba a una inmovilidad terrible para
+la niez, siempre ansiosa de movimiento, sino que les incitaba a juegos
+agitados y ruidosos, a los que ellos se entregaban con asombro y
+torpeza, como el presidiario a quien obligan a andar libre despus de
+estar encarcelado muchos aos.
+
+Los alegres cuentos que les relataba la aragonesa, con burda chusquedad,
+gustaban ms a los dos hermanos que las vidas de santos que les lea la
+baronesa, obligando su atencin, a fuerza de cachetes; y tanto les
+gustaba estar al lado de Tomasa, que aguardaban con ansia los das en
+que doa Fernanda sala a sus juntas de cofrada o colectas piadosas,
+para correr inmediatamente al comedor o a la cocina, donde encontraban a
+su vieja amiga.
+
+Conforme crecieron, este placer fu desvanecindose y se vieron ms
+ligados que nunca a la autoridad desptica de su hermanastra.
+
+Ricardo tena ocho aos cuando fu llevado al colegio de los padres
+jesutas. El conde de Baselga pareci vacilar antes de dar su permiso
+para que se verificase tal traslacin; pero los consejos del padre
+Claudio, las fras razones de su hija mayor y las exigencias de la moda,
+destruyeron todo conato de oposicin, si es que existi tal intento en
+el nimo del conde.
+
+Enriqueta, sin la compaa de aquel pequeo ser enfermizo y dbil, cuyos
+nerviosillos arranques le producan gran alegra a ella, que rebosaba de
+salud y vida, encontr la casa de su padre ttrica y sombra, y a no ser
+por alguna que otra visita que haca a Tomasa, aprovechando descuidos de
+la baronesa, se hubiese credo tan abandonada y sola como en un
+desierto.
+
+Doa Fernanda, no contenida ya por aquella fra simpata que profesaba a
+su hermanastro, descargaba todo su mal humor sobre Enriqueta; pero esto
+slo ocurra cuando la baronesa estaba enojada por una inesperada
+ausencia de su director espiritual, y afortunadamente para la nia, el
+padre Felipe pasaba por lo regular gran parte del da pegado a las
+faldas de su penitente.
+
+La educacin de Enriqueta corra a cargo de su hermanastra, que en esta
+tarea era ayudada por su director espiritual. Pero hay que decir que la
+mstica pareja tena numerosas ocupaciones, pues slo de tarde en tarde
+se ocupaba de la nia, tomando sus lecciones con aire distrado.
+
+El padre Felipe alcanzaba en aquella casa una preponderancia an ms
+grande que la del padre Claudio; y tan convencida estaba la servidumbre
+de que aquel jesuta, siendo el dueo de la baronesa, era el verdadero
+amo, que muchas veces desatenda al conde de Baselga por mostrarse
+atenta y solcita con el bondadoso padre.
+
+El conde, dominado por aquella taciturna misantropa que constitua ya
+su carcter, no vea lo que ocurra en su casa, o finga no verlo. Sin
+duda, la sotana de jesuta era para l el uniforme de un terrible
+enemigo al que haba que temer y respetar.
+
+La simplicidad del padre Felipe habala reconocido desde el primer
+instante, y aun adivinaba algo de las verdaderas relaciones que existan
+entre aqul y su hija, pero callaba cuidadoso de provocar un escndalo,
+porque tras la grotesca figura del director espiritual vea la diablica
+personalidad del padre Claudio, siempre amenazante y capaz de anonadarle
+a la ms leve muestra de enemistad.
+
+Aquel hombre, en otro tiempo tan altivo y enrgico, que se haca muchas
+veces intolerable por su levantisca independencia, era ahora un
+autmata, habiendo el temor rodo poco a poco su firme voluntad. Senta
+miedo ante el padre Claudio, personificacin de aquella Compaa de
+Jess, tan terriblemente poderosa.
+
+Adems, en su cerebro estaban muy embrolladas las ideas y no tena
+ninguna creencia determinada que le diera valor para emanciparse de la
+tirana encubierta que sobre l pesaba.
+
+La desgracia le haba hecho exageradamente religioso. Aquella rpida e
+inesperada muerte de la mujer amada, recordada a todas horas, le haca
+ver la fragilidad de las cosas humanas, y la continua lectura de "La
+imitacin de Cristo" exageraba su desprecio al mundo, engolfndolo cada
+vez ms en la religin.
+
+Convertase el conde, por instantes, en un monomanaco religioso; era un
+asceta en plena sociedad y vea en todas partes la mano de aquel Dios
+poderoso, vengativo y repleto de todas las pasiones humanas, del cual
+eran legtimos representantes los jesutas.
+
+A su buen juicio y a su propia experiencia no se les ocultaban los
+defectos y las ambiciones de la Compaa; pero la acomodaticia y absurda
+enseanza religiosa de los jesutas haba trastornado su raciocinio, y
+pensando en que Dios saca muchas veces el bien del mal, y para la
+salvacin eterna del hombre emplea los ms difciles y tortuosos
+medios, no saba al fin qu pensar ciertamente y si considerar a los
+individuos de la Orden como dechados de bondad, que se sacrificaban
+dirigiendo la conciencia de los dems, o como diablicos malvados,
+dignos de execracin.
+
+La imagen de aquel Dios iracundo y vengador que columbraba en el fondo
+de todos los libros religiosos, escritos con estilo de pegajosa dulzura,
+le hacan transigir con su actual situacin, pues pensaba que tanto la
+muerte de su segunda esposa como la degradante dependencia en que viva,
+siempre amenazado por las terribles revelaciones del padre Claudio, eran
+castigos impuestos por Dios para que de este modo expiase el crimen que
+haba cometido en un instante de arrebato, dando muerte a Pepita
+Carrillo.
+
+Pero en aquel cerebro, perturbado por los consejos del bello jesuta y
+las costumbres y lecturas que ste le aconsejaba, no exista nada
+slido, y de aqu que en ciertos instantes el oleaje de las ideas
+barriese unas para colocar otras en el mismo sitio.
+
+Su sentido comn, aunque amortiguado, lanzaba en algunos momentos
+rpidos destellos, y examinando los recuerdos que guardaba su memoria,
+adquira el convencimiento de su degradacin y de que la Orden tena
+sobre l ambiciosas miras.
+
+No; aquella Institucin que tan villanamente haba conspirado en Pars
+contra la fortuna de Avellaneda, no poda ser buena ni santa, a pesar de
+las explicaciones que daba el padre Claudio por librar a la Compaa de
+responsabilidad.
+
+Haba instantes en que la duda desvaneca por completo su fe, creada
+artificialmente por los jesutas, y vea claro lo que stos eran.
+Entonces temblaba, imaginndose que no haban terminado sus desgracias y
+que el terrible vampiro todava haba de intentar una nueva agresin por
+absorber aquella fortuna respetable que ahora perteneca a sus hijos.
+
+En uno de estos momentos de dudas fu cuando a doa Fernanda se le
+ocurri proponer a su padre el ingreso de Enriqueta en un colegio
+dirigido por monjas, fundndose en razones tales, como que la educacin
+de la nia estaba muy descuidada, que en casa lo revolva todo con su
+genio rebelde, alentado por Tomasa, y que era lo ms elegante y propio
+de una familia distinguida meter a los pequeos en un establecimiento de
+enseanza que tena la organizacin de un monasterio.
+
+La baronesa, antes de que su padre le contestara, aadi que haba
+consultado su idea con el padre Claudio y que a ste le haba parecido
+muy bien.
+
+La solterona saba que para conseguir algo del conde no haba como
+nombrar al hermoso y terrible jesuta, pero en esta ocasin sus
+esperanzas resultaron fallidas.
+
+Baselga se mostr ms animado que de costumbre, y hasta su tez cetrina
+se colore un poco. Su voz, siempre lenta y fosca, se hizo rpida y
+vibrante, y con el mismo imperio que mandaba en otro tiempo a sus
+soldados, se neg a que Enriqueta saliese de la casa.
+
+La baronesa quiso protestar, pero se detuvo ante el modo imponente con
+que su padre le dijo:
+
+--Cllese usted; tengo motivos sobrados para negarme a que me despojen
+de mi hija y s de quin nace la idea de que Enriqueta vaya a un
+colegio, as como tambin el porqu de tal consejo. Basta ya con que se
+me haya quitado a mi hijo.
+
+El conde recordaba al hipcrita seor Garca y a Mara Avellaneda cuando
+fu llevada por ste a un convento de Pars.
+
+Sin duda, la misma mano segua moviendo a su familia y le quera
+arrebatar a Enriqueta despus de haberse llevado a Ricardo.
+
+Lo nico que consolaba a Baselga es que ste sera un hombre y sabra
+librarse mejor que su hermana de las seducciones que pudieran ejercer
+sobre l por medio de una educacin mstica.
+
+
+
+
+XI
+
+Auxilio inesperado.
+
+
+Transcurri todo el verano sin que la existencia del capitn Alvarez se
+viese turbada por ningn incidente notable.
+
+Haca la vida de un oficial vulgar en tiempo de paz. Pasaba horas
+enteras en el caf, murmuraba de sus superiores y de todo cuanto saltaba
+en la conversacin, sin fijarse bien en lo que deca; en el cuarto de
+banderas luca su ingenio de un modo gracioso, hasta el punto de hacer
+sonrer a los jefes ms adustos, y segua mereciendo el apodo de
+"Sneca" a los ojos del regimiento, que lo consideraba como una de sus
+glorias.
+
+Slo alguna noche rompa sus habituales costumbres, y era para acudir a
+aquella casa misteriosa donde le haba visto entrar su asistente. All
+vea algunas veces al general Prim, y otras, con conspiradores tan
+conocidos como el coronel Moriones, el periodista Carlos Rubio o el
+agitador Muiz, se ocupaba en los trabajos preparatorios de una
+revolucin.
+
+Haciendo esta vida le sorprendi el otoo. El tiempo que, segn
+Voltaire, es el gran consolador, haba desvanecido algo en el nimo del
+capitn aquel recuerdo amoroso que tanto le dominaba algunos meses
+antes.
+
+La imagen de Enriqueta Baselga, slo muy de tarde en tarde, vigorosa,
+con luz fantstica y los contornos casi borrados, surga en su
+imaginacin, y el capitn se preguntaba:
+
+--Qu har ahora esa chica?
+
+Sus trabajos revolucionarios, con los que expona su carrera y hasta su
+vida, le preocupaban demasiado para permitirle, como otras veces,
+entregarse a romnticas ilusiones, y de aqu que su antiguo amor
+estuviese amortiguado, aunque no por esto se hubiese borrado por
+completo.
+
+Una maana el capitn, cansado por algunas horas de ejercicio en el
+campo de maniobras, regres a su casa en busca del almuerzo, y al entrar
+en su habitacin vi sentada a la puerta de sta a una mujer que
+conversaba amistosamente con la patrona.
+
+Alvarez, ante la mirada de respetuoso cario que le dirigi aquella
+mujer, detvose un instante, al mismo tiempo que su patrona sonrea por
+hacer algo.
+
+El capitn se fij en ella. Tena un aspecto vulgar y vesta
+modestamente, pero su mantilla y su traje, aunque algo ordinarios, eran
+flamantes, y demostraban cierta rumbosidad. Estaba ya la mujer rayando
+en la vejez, pero era alta y robusta; su cabello tena el negro mate del
+plumaje del cuervo, y sus ojillos destacbanse vivos y maliciosos sobre
+las prominencias grasosas de su cara. En su apostura haba algo de
+resuelto y varonil que la haca simptica.
+
+Al ver que Alvarez la miraba, levantse de la silla, sonriendo de un
+modo franco, y dijo sin demostrar cortedad:
+
+--Usted no me conoce, seorito, pero yo hace mucho tiempo que lo quiero.
+Vengo a buscar a su asistente Perico, y lo estoy esperando.
+
+--Ah!--exclam Alvarez, por decir algo--. Perico no tardar en venir.
+
+--Usted debe de conocerme, porque algunas veces me habr nombrado mi
+sobrino. Soy la seora Tomasa, la ta de Perico.
+
+Alvarez sonri con espontnea amabilidad. Efectivamente, conoca de
+nombre a aquella buena mujer, a aquella aragonesa todo corazn, que se
+desviva por su sobrino, cuidando de llenarle el bolsillo, y que algunas
+veces le haba enviado regalos a l mismo, agradecida por lo bien que
+trataba a su asistente.
+
+Al capitn le resultaba muy simptica la ta de Perico, y adems,
+encontraba en su apostura marcial y resuelta ciertas reminiscencias de
+su madre, aquella heroica navarra que pas la luna de miel entre los
+peligros de la guerra carlista, sin llegar a saber con certeza lo que
+era el miedo.
+
+--Entre usted en mi cuarto. Ah est usted mal. Dentro esperar a su
+sobrino.
+
+Cuando Tomasa tom asiento en la habitacin del capitn rompi a hablar
+inmediatamente, pues no era mujer que pudiera permanecer callada. Se
+enter minuciosamente de si "el chico" cumpla sus obligaciones y de si
+daba algn pesar a su amo y ensalz con pintorescas comparaciones el
+inmenso cario que el asistente profesaba a su seorito.
+
+--Yo, francamente, don Esteban, algunas veces tengo celos al ver lo
+mucho que ese muchacho le quiere a usted. Crea que le tiene una ley de
+dos mil demonios, y que si algn da se casa no ha de querer tanto a su
+mujer. Cuando una habla con l est inaguantable, pues siempre sale con
+la misma solfa. Que si su amo por aqu, que si su seorito por all, que
+si el capitn Alvarez es el ms guapo del regimiento, que si es el que
+sabe ms... Crea que si Perico fuese mujer hara usted un buen negocio
+casndose con l.
+
+Al capitn le haca mucha gracia la charla francota de aquella
+aragonesa, y acoga sus palabras con sonrisas.
+
+--Yo le tengo mucha ley al pobrecito; ya puede usted considerar: l solo
+es mi nica familia, y adems, apenas si ha conocido a su madre. Yo soy,
+fuera de usted, la nica persona que le quiere, y si al morir dejo un
+duro ser para l. Adems, el chico podr ser muy bruto, pero es dcil
+y sencillote y se deja llevar por donde una quiere sin decir una mala
+palabra ni perder nunca su buen humor. Mi gusto sera que saliese del
+servicio, que yo ya me encargara de buscarle un buen acomodo; pero l,
+"erre" que "erre", encaprichado con su seorito, y antes reventar de
+puro viejo que dejar de ser el asistente del capitn Alvarez... Qu
+alegra va a tener el pobrete cuando me vea!
+
+--Ahora recuerdo que estaba usted fuera; se lo he odo a Perico varias
+veces. Y no sabe l su llegada?
+
+--Qu ha de saber! Quera sorprenderlo, y por eso ha sido para l mi
+primera visita: llegamos anoche. Mi seor, con toda su familia, ha
+vivido algunos meses en una de sus posesiones.
+
+Call Tomasa, y durante algunos instantes rein el silencio.
+
+--Usted no cambia--dijo al fin la aragonesa, que era poco amiga de
+permanecer silenciosa--. Est ahora tan guapo como la ltima vez que le
+vi en la calle. A m no me gusta alabar a nadie, pero crea que es de los
+militares ms templados que se pasean por Madrid. De seguro que con
+usted no andarn con remilgos las mujeres. Debe usted de tener muchas
+novias.
+
+Y la ta de Perico acompaaba estas francoteras con ruidosas risotadas
+que hacan rer tambin a Alvarez, algo ruborizado.
+
+--Y luego, esos trajes tan majos, que caen tan bien a los buenos mozos.
+Mire usted, yo siempre he tenido ley a los soldados y los he mirado bien
+en mis tiempos, porque aunque ahora sea una un vejestorio capaz de meter
+miedo al ms valiente, no por esto he dejado de tener mis veinte y
+llamar la atencin como cualquier prjima.
+
+Al capitn le haca mucha gracia aquel carcter ingenuo y chusco a
+fuerza de ser franco, y de aqu que fomentase su charla y le dirigiese
+en tono festivo algunos cumplidos de su repertorio soldadesco.
+
+--Bah! Me conozco y hace aos que soy abuela; pero en mis tiempos he
+llamado la atencin, y hasta sargentos bien portados se han parado para
+decirme: "Buenos ojos tienes!" Mire usted si a m me ha gustado la
+gente de uniforme, que hasta en Pars, cuando estaba con mis antiguos
+amos, tuve un novio que era eso que all dicen gendarme y que llamaba
+la atencin por lo bien plantado y por sus bigotazos, que eran poco ms
+o menos como los de usted. Valiente perro era el tal "gabacho"! Con l
+me ense a mascullar un poco la jerga francesa, pero supe que el gran
+pillo era casado y con hijos y lo plant en la puerta. Eso s; no he
+visto gente ms lista de manos y de ms malas intenciones que todos
+ustedes, con perdn sea dicho.
+
+Alvarez segua muy entretenido por la charla de Tomasa y la dejaba
+hablar mientras se despojaba de una parte del uniforme para que despus
+lo cepillase Perico.
+
+--Mi amo tambin fu militar en su juventud, y le aseguro que a buen
+mozo y bien portado, pocos le ganaran en su poca.
+
+--En qu casa sirve usted?
+
+--Sirvo al conde de Baselga. Soy el ama de llaves y vi nacer a su
+esposa, as como he visto nacer a los hijos.
+
+Poco falt para que Alvarez, que acababa de sentarse, diese un salto en
+su silla. Cmo! La ta de Perico era la criada de confianza en casa de
+Enriqueta y l no lo saba hasta aquel momento! Aquello resultaba
+casual, pero no poda ser ms cierto. Alvarez oa hablar continuamente a
+su asistente de su ta y del seor a quien serva, sin que nunca, en su
+indiferencia, le ocurriese preguntar su nombre.
+
+Ahora las palabras que acababa de decir la aragonesa le haban producido
+en su interior un nervioso sacudimiento, y como si una mano misteriosa
+hubiese abierto la atrancada puerta de los recuerdos, desparrambanse
+por su memoria todos los incidentes de su pasin amortiguada; el
+encuentro en el Retiro, los paseos por la calle de Atocha, los galopes
+ridculos por la Castellana y las furiosas miradas de la ta.
+
+Por un extrao fenmeno la imagen de Enriqueta, que antes se extenda
+ante su imaginacin vagorosa e incierta, surga ahora en su memoria
+vigorosa y viviente, como si un cuerpo real acabase de pasar frente a
+sus ojos envuelto en nimbos de luz.
+
+Por algunos instantes Alvarez estuvo tan turbado a causa del repentino
+descubrimiento, que no supo qu decir; pero al fin, con el deseo de
+saber algo cierto sobre la mujer amada, determinse a excitar la charla
+de Tomasa.
+
+--He odo algunas veces hablar del conde. Vive retirado del gran mundo y
+tiene dos hijos, no es cierto?
+
+--S; los seoritos Ricardo y Enriqueta, dos ngeles que me recuerdan a
+su madre, que santa gloria haya.
+
+--En Madrid se habla de su gran fortuna. Son ricos y tienen los dos un
+brillante porvenir.
+
+--S; buen porvenir te d Dios! Si El desde el cielo no arregla esto y
+hace que el demonio se lleve a la baronesa de Carrillo, esa hermanastra
+"arrastr" que tanto martiriza a los dos, es posible que stos no pasen
+de ser desgraciados.
+
+--Tal mal los trata la baronesa?
+
+--Calle usted! Si aquello es para enrabiarse y echarlo todo a rodar!
+Figrese usted que los dos pobrecitos son como todos los jvenes,
+alegres, bulliciosos y amigos de ver mundo y de divertirse; pues a pesar
+de esto, la tal doa Fernanda, con sus consejos y los de los curas que
+continuamente la visitan, ha conseguido que los dos se conviertan en dos
+beatos y que hablen del mundo como si fuesen unos viejos cansados de l.
+Quien ms lstima, me produce es el seorito Ricardo. Ver un nio de
+doce aos con deseos de hacerse fraile, cuando ya deba ir pensando en
+echarse una novia! Antes no era as, y le aseguro que en punto a alegre
+y amigo del bullicio le ganaba a su hermana; pero desde que lo metieron
+en el colegio de los padres jesutas ha cambiado completamente, y como
+si ya fuese un cura se pasa las horas enteras entregado al rezo, y anda
+y mira del mismo modo que si llevase ya la sotana. Este verano lo ha
+pasado con nosotros en el campo, y hasta su mismo padre, el seor conde,
+se mostraba algo disgustado por las aficiones de su hijo. Y hay que
+tener en cuenta que mi seor, desde la muerte de la infeliz doa Mara,
+se ha hecho tambin un beato ceudo y malhumorado, con el que no se
+puede hablar. En fin, aquella casa es un convento, y si no fuese por la
+ley que le tengo al conde y a los nios, hace tiempo que no estara all
+pues yo soy enemiga de las beateras, tanto ms cuanto que s por
+experiencia lo que son los jesutas.
+
+--Y la seorita Enriqueta tambin es aficionada a la devocin?
+
+--Oh! Esa no hay cuidado que por su propia voluntad abandone el mundo.
+Le gusta mucho la vida de seorita elegante, y cuando su padre, despus
+de pensarlo mucho, se decide a ponerse sus condecoraciones y su uniforme
+de gentilhombre, y la lleva a un baile de Palacio, la pobrecita tiene
+para contar durante una semana. Su hermanastra quiere hacerla monja,
+pero a ella, aunque dice que s por evitarse disgustos, se halla muy
+lejos de gustarle la vida de convento. Buena monja te d Dios! Ella s
+quera ser monja, pero sera, como dicen en mi tierra, "monja de Santa
+Clara, de las que duermen con cuatro zapatos bajo la cama".
+
+Y Tomasa celebraba sus propias agudezas con ruidosas risotadas.
+
+El capitn estaba impaciente por hacer hablar a la aragonesa antes de
+que llegase su asistente, as es que continu preguntando:
+
+--A m me han dicho que es muy hermosa la seorita Enriqueta.
+
+--En eso no le han engaado, y crea usted que en Madrid hay muy pocas
+jvenes que le puedan disputar la fama de hermosa. Es el vivo retrato de
+su madre, y aun me atrevera a decir que es ms guapa que sta, pues
+tiene en su porte mucho del seor conde, que aunque viejo, es todava un
+real mozo.
+
+--Es extrao que con tales condiciones no haya sido requerida de amores
+por ningn hombre.
+
+--La pobrecita vive tan pegada a las faldas de su hermanastra, y de tal
+modo la vigila sta, que no es fcil que pueda tener amoros con nadie.
+Y a ella..., por qu negarlo?, le gustan los hombres como a cualquier
+mujer, y no le hara ascos a un novio. En las fiestas a que la lleva su
+padre, siempre encuentra algn mocosuelo tsico de la aristocracia que
+le hace carantoas, pero la nia es tan dcil y tiene tal miedo a su
+padre y a la baronesa, que responde ariscamente a todos los floreos que
+la dirigen, lo que no impide que despus venga a contarme todo lo
+sucedido con ese aire satisfecho de las jovencitas cuando se ven
+atendidas y obsequiadas.
+
+--Es posible que ella no haya encontrado entre esos ridculos polluelos
+de la aristocracia un hombre que le guste?
+
+--As es. El que la produjo alguna impresin fu un militarete que este
+invierno pasado la hizo el amor. Diablo de hombre! Qu tenaz y qu
+pesado era!
+
+El capitn Alvarez qued fro al or estas palabras y hasta pens que
+Tomasa lo saba todo y con aquel aire inocente se estaba burlando de l.
+A pesar de esto no tard en reponerse, y con afectada indiferencia,
+exclam:
+
+--Ah! Conque era muy pesado el tal pretendiente? Y le vi usted?
+
+--No llegu a conocerle, a pesar de que tena ganas de ello; pero el tal
+galanteador produjo en la casa un zipizape de mil diablos. La baronesa,
+cada vez que vea al militar paseando por la acera de enfrente, ponase
+como una furia y rea a la seorita, llegando algunas veces a querer
+golpearla, como si la pobre tuviese la culpa de ser tan hermosa que los
+hombres se enamoran de ella inmediatamente. El conde al principio tom
+la cosa con indiferencia y hasta lleg a rerse al ver la rabia que
+produca en la baronesa la terquedad de aquel importuno; pero un da en
+que sali a caballo con su hija volvi a casa como loco y echndolo todo
+a rodar. Tambin a l le enfureca el militarete, que a lo que parece,
+les haba seguido a caballo cometiendo mil imprudencias que llamaron la
+atencin de los paseantes. El conde hablaba de dar unos cuantos
+latigazos a aquel cargante, diciendo que se haba detenido por temor a
+un escndalo, y tan preocupado estaba por el suceso, que al da
+siguiente nos di a toda la servidumbre las rdenes oportunas para hacer
+los preparativos de viaje. En una de sus posesiones hemos estado desde
+entonces, y vea usted cmo las imprudencias de un pretendiente pesado
+han obligado a toda la familia a permanecer mucho tiempo lejos de
+Madrid.
+
+--Y la seorita Enriqueta--dijo el capitn despus de reflexionar un
+rato sobre los resultados que haba producido su conducta--, qu piensa
+ella de aquel adorado? Nunca ha dado a conocer a usted su opinin?
+
+--Es tan callada la seorita, y tan tmida y retrada la ha hecho la
+educacin que la da su hermanastra, que es muy difcil adivinar lo que
+piensa. Pero yo tengo buen ojo, y si he de decir lo que creo, aquel
+militar no le pareca mal. Ella no me ha hablado nunca de l como de los
+otros mozuelos que la hacan el amor en los salones; pero muchas veces
+la he visto pensativa, y como esto fu desde que el tal militar le rond
+la calle, creo que en l y slo en l pensaba cuando se mostraba tan
+distrada. Slo un da habl de l, y fu en la capilla de la casa
+solariega del conde, donde hemos pasado tanto tiempo. Mirando un cuadro
+de San Miguel volvise a m y me dijo que tena cierto parecido con el
+guapo militar que tan tenazmente la persegua.
+
+--Parecido a San Miguel?--dijo Alvarez con extraeza.
+
+--No s si ser as, aunque aquel santo era rubio y barbilampio y el
+amoroso militar, segn mis informes, llevaba bigote como usted. Pero
+esto me prueba ms an que la seorita siente inters por el tal sujeto,
+pues es una verdad aquello de "es propio de enamorados ver su amor en
+todas partes".
+
+Esto convenci al capitn, quien, dejndose llevar de un risueo
+optimismo, crey ya que Enriqueta le amaba.
+
+Tan absoluta fu su confianza, que se sinti tentado de revelar toda la
+verdad a la ta de su asistente.
+
+Aquella mujer le serva de mucho para sus planes amorosos, pues contando
+con su cooperacin poda llegar hasta la mujer amada.
+
+Adems, el carcter franco y sencillo de Tomasa dbale confianza y
+comprenda que por el cario que profesaba a Enriqueta y el odio que
+senta contra la baronesa, era capaz de ponerse a sus rdenes, aunque
+esto le hiciera correr el peligro de ser despedida de una casa que
+consideraba ya como su propio hogar.
+
+Alvarez sinti impulsos de espontanearse y dar a entender a Tomasa que
+l era el militar en cuestin, pidindola su auxilio como intermediaria
+en sus amores.
+
+Iba a hablar el capitn, iba a decir: "Ese militar era yo!", cuando,
+con ademn respetuoso, entr el asistente en la habitacin, y apenas lo
+vi su ta, se arroj en sus brazos.
+
+Alvarez call, dejando para ms adelante la conquista de aquella
+intermediaria.
+
+
+
+
+XII
+
+Declaracin de amor.
+
+
+No tard mucho el capitn Alvarez en revelar a Tomasa lo que deseaba.
+
+La fiel aragonesa, pocos das despus de su entrevista con el amo de su
+sobrino, se enter de que era el mismo militar que haba hecho el amor a
+Enriqueta y que haba excitado las iras de la baronesa.
+
+Tomasa se alegr. Es verdad que algn disgusto le produjo al principio
+el pensar que protegiendo aquella pasin, poda disgustar a su seor, el
+conde; pero pudo ms en ella el deseo de mortificar a la odiada baronesa
+y de favorecer al capitn, por el cual ste recibi la promesa de ser
+auxiliado por la vieja criada.
+
+sta era ms prctica en amores de lo que prometa su rusticidad. Tena
+el convencimiento de que su seorita recordaba algunas veces al hombre
+que haba sido el primero en hacerla el amor de un modo tan franco, y se
+propona avivar el fuego que pudiera arder an en su corazn.
+
+As que la aragonesa, conmovida por las splicas del capitn, accedi a
+servirle de intermediaria, psose inmediatamente en campaa comenzando a
+sondear el nimo de su seorita.
+
+Con qu destreza supo ir despertando los recuerdos que en ella quedaban
+de aquel asedio amoroso!
+
+Hablle de la casualidad que le haba hecho conocer al militar que tanto
+amor la manifestaba, y aprovech todas las ocasiones que tena de
+hablarla a solas para hacerla saber lo que de ella deca el capitn, y
+lo mucho que creca su amor.
+
+Enriqueta acogi aquellas revelaciones ruborosa y con temor,
+manifestando al principio un leve disgusto. La mortificaba aquella
+pasin que tanto haba indignado a su padre, y tema que llegase a tener
+noticia de sus confidencias con Tomasa la terrible baronesa, que era muy
+capaz de golpearla en un rapto de furor. Pero tenan para ella tal
+encanto aquellas conversaciones con la vieja ama de llaves en el obscuro
+extremo de un corredor o entre dos cortinajes del saln, siempre en
+zozobra, con el odo atento para evitar una sorpresa, que, aunque
+algunas veces se mostraba arrepentida de su imprudencia al dar odo a
+aquellas sugestiones amorosas, volva poco despus en busca de Tomasa
+fingiendo escaso inters; pero en realidad anhelante por saber algo
+ntimo de aquel hombre que deca amarla tanto.
+
+El capitn, aunque procurando no llamar la atencin, como en otras
+ocasiones, de la austera familia de Enriqueta, buscaba ocasiones para
+ver a sta, recatndose con la timidez de un colegial que teme
+comprometer con su presencia a su amada.
+
+Enriqueta, que pocas veces, burlando la vigilancia de doa Fernanda,
+consegua asomarse al balcn, siempre que pegaba su interesante rostro a
+las vidrieras de aqul vea pasar por la acera de enfrente al capitn
+Alvarez, afectando el aspecto fro de un transente, pero mirando con el
+rabillo del ojo a los levantados visillos, entre los cuales distingua
+las hermosas facciones de la joven.
+
+Habase establecido entre los dos una comunicacin misteriosa, propia de
+los hroes de las leyendas. A ciertas horas de la tarde, Enriqueta
+experimentaba una extraa conmocin que conmova la red de sus nervios e
+inmediatamente se deca, con el convencimiento de quien habla de una
+cosa infalible:
+
+--Va a pasar!
+
+Y, efectivamente, apenas se colocaba tras los vidrios del balcn,
+Alvarez, con la mano en el puo de su espada, y contonendose con toda
+la gallarda de un arcabucero de los tercios de Flandes, pasaba por
+frente de la casa mirando de soslayo y sonriendo de un modo gracioso.
+
+Aquello era amor. Y aunque Enriqueta no quera confesarlo, Tomasa se
+mostraba cada vez ms convencida de la naciente pasin de su seorita y
+la asediaba con ms ahinco para que calmase las ansias del capitn.
+
+El amor sooliento y fantstico que muchos aos antes en el barrio ms
+tranquilo de Pars haba profesado Mara Avellaneda al conde de Baselga
+volva ahora a renacer en la hija, aunque no tan extremadamente
+romntico.
+
+La persona de Esteban Alvarez haba impresionado a Enriqueta, que estaba
+en la plenitud de una adolescencia apasionada, excitada ms an por una
+educacin monjil, y que senta verdadera hambre de amor.
+
+En sus ensueos siempre figuraba el gallardo militar como el personaje
+que ocupaba el primer trmino del fantstico cuadro, y cuando, obligada
+por doa Fernanda, pasaba horas enteras leyendo en alta voz las
+lamentaciones de amor mstico encerradas en devocionarios con tapas de
+tafilete y cantos dorados, su imaginacin volaba hacia el hombre que tan
+profundamente la haba impresionado, y cada vez que de su boca salan
+las palabras: "Oh, dulce Jess mo!", "Oh, amadsimo Seor de mi alma
+y de mi cuerpo!", pensaba en Alvarez, parecindole el gallardo militar
+ms digno de estas exclamaciones que aquel hombre macilento, desnudo y
+desgreado que, clavado en un madero, figuraba en todas las lminas de
+sus libros.
+
+A las pocas semanas de cuchichear con Tomasa, siempre sobre el mismo
+tema, y de contemplar al capitn hacindola el amor de un modo tan
+prudente al par que apasionado, Enriqueta se di ya por vencida. Segua
+temiendo la explosin colrica de su padre y el incesante tormento de
+que era capaz su hermanastra; pero el amor poda ms, e
+inconscientemente, sin reparar en los peligros, se decida a aceptar los
+consejos de la vieja ama de llaves, que la empujaba a acoger
+benvolamente el amor de Alvarez dndole algunas esperanzas, aunque
+fuesen dbiles.
+
+Adems, desde que el capitn volva a hacerla la corte de aquel modo tan
+prudente, su familia de nada se haba apercibido, y esto la haca
+confiar en que sus futuros amores quedaran en igual misterio.
+
+Enriqueta estaba ya decidida, y bast que en una entrevista con Tomasa
+se decidiera a decir que crea amar al capitn y que al da siguiente
+contestase desde su balcn a las miradas apasionadas de aqul con una
+graciosa sonrisa, para que inmediatamente Alvarez saliese de su actitud
+puramente expectativa y diese lo que l consideraba el gran paso.
+
+Tomasa, una tarde en que el conde estaba de paseo y la baronesa pareca
+muy ocupada en conferenciar, a puerta cerrada, con su director
+espiritual, llam con gran sigilo a su querida seorita, y sonriendo
+maliciosamente como para quitar importancia al acto que realizaba, la
+entreg una carta sin querer decir quin la enviaba, aunque con
+picarescos guios se esforzaba en dar a entender su procedencia.
+
+Enriqueta quedse perpleja con la carta en la mano, sin saber qu hacer.
+Un resto de su antiguo miedo la haca detenerse antes de aceptar aquello
+que indudablemente era una declaracin de amor, e intent devolver la
+carta a la aragonesa; pero tan persuasiva fu la charla de sta, con tal
+colorido supo describir el inmenso dolor que experimentara el
+apasionado capitn al verse despreciado de aquel modo, que se decidi a
+aceptarla.
+
+--Lala usted al menos, seorita--deca la vieja criada--.
+Indudablemente le dice a usted cosas hermossimas..., cosas del otro
+mundo. Yo s bien lo que son estos asuntos y lo que dicen tales cartas,
+y dara cualquier cosa por verme en el lugar de usted, no por ser joven
+y rica, sino por tener un amante tan guapo y tan apasionado. Y cmo
+escribe! Virgen santa! Si tiene una mano para decir ternezas!... El
+otro da fu a verle, y como si yo fuese usted misma, me ley unos
+versos de los muchos que ha escrito sobre esa personita. Crea usted:
+aquello era tan tierno, tan bonito, que... vamos!, la pona a una carne
+de gallina. Ese don Esteban est chiflado por usted, y es tan sensible,
+que si mi seorita lo despreciase, el pobrecito sera capaz de pegarse
+un tiro.
+
+Enriqueta se sinti conmovida en su infantil sencillez al saber que un
+hombre era capaz de matarse por sus desdenes, y esta figura retrica de
+la aragonesa fu lo que la decidi a guardarse prontamente la carta.
+
+La caprichosa charla de su hermano Ricardito, que por algunas dolencias
+de su organismo enfermizo no haba ido todava a seguir sus cursos en el
+colegio de jesutas, impidi a Enriqueta leer aquella carta que haba
+escondido en su virginal seno y que con su contacto pareca abrasarle la
+fina epidermis. La esperanza de que a la noche conseguira leerla no
+calmaba la impaciencia y la zozobra que de ella se haban apoderado.
+
+Cmo seran las cartas de amor? Pronto iba a saberlo, as que todos se
+retirasen a sus habitaciones y ella quedase sola en su gabinete.
+
+Aquella noche, en la soledad de su dormitorio, cuya puerta haba
+cerrado, rodeada de infinitas preocupaciones y conmovindose asustada al
+menor ruido lejano que llegaba a sus odos, se revel el amor a un
+corazn joven con todo el perfume condensado y el estallido de
+brillantes colores de una rosa que rompe el apretado capullo.
+
+Ley y reley un sinnmero de veces aquellas cuatro pginas, en las
+cuales las exclamaciones de una verdadera pasin surgan ingenuas y
+conmovedoras, sobre el papel, envueltas en conceptos romnticos y algo
+rebuscados, y cuando la buja que esparca su luz sobre la mesilla de
+laca comenz a agonizar, haciendo danzar un tropel de sombras sobre las
+blancas colgaduras del virginal lecho, Enriqueta lloraba sin poder
+explicarse el motivo, experimentando un dulce placer al derramar
+aquellas lgrimas.
+
+La luz que, mortecina, se agitaba ya al extremo del candelero, y que iba
+a hacer estallar la arandela, causaba hondo pesar a Enriqueta, pues la
+privaba de que prolongase el placer de aquella lectura. Nueva Josu,
+hubiese querido tener poder para sostener aquella luz y leer una vez ms
+el papel que tena en sus manos y que besaba apasionadamente sin darse
+cuenta de ello; pero la llama, despus de revivir con fuerza algunos
+instantes, se apag, y la hermosa joven tuvo que desnudarse a obscuras.
+
+La cama cruji dulcemente al recibir el peso de aquel cuerpo, que
+exhalaba un ambiente de fragante frescura, y en toda la noche no turb
+la calma del aristocrtico dormitorio otro ruido que los suspiros de
+Enriqueta, la cual durmi inquieta y nerviosa, despertndose con
+frecuencia, y como si temiese que el sueo la hiciese traicin, y que
+con lucidez sonmbula la repitiese en alta voz el contenido de aquella
+carta, que ya casi saba de memoria.
+
+Los primeros rayos de luz matinal que se filtraron por los extremos del
+pesado cortinaje de la ventana, hicieron que Enriqueta saltase de la
+cama.
+
+En sus horas de vigilia haba pensado en la necesidad de contestar a
+aquella carta. El pobrecito se lo peda, se lo rogaba con la mayor
+humildad, y ella no se senta con fuerzas para permanecer muda ante
+aquella rendida solicitud.
+
+Colocando su mesilla junto a la ventana, escribi tan nerviosa y
+alarmadamente como ley en la noche anterior. Cuatro renglones de
+trmula letra y femenil ortografa, fueron la contestacin a la carta
+del capitn, y aquel mismo da se encarg Tomasa de llevar la respuesta
+a Alvarez, que, como todos los hombres en casos semejantes, se consider
+el ms dichoso de los mortales.
+
+Desde entonces se entablaron entre los dos jvenes unas relaciones
+puramente platnicas, que se desahogaban por medio de miradas rpidas
+desde la acera al balcn, y cartas interminables que Tomasa entregaba
+diariamente y con rigurosa puntualidad a ambas partes.
+
+Enriqueta se crea feliz, experimentando emociones que hasta entonces la
+haban sido desconocidas.
+
+En un cofrecillo laqueado que perteneci a su madre, y que le serva
+para guardar algunos juguetes de su niez, y ciertas chucheras propias
+de una joven aristocrtica que slo de tarde en tarde se presenta en el
+mundo elegante, y que son, por tanto, recuerdo de agradables y
+deslumbradoras fiestas, encerraba las cartas y las poesas que le
+enviaba su novio y que, por la frecuencia con que llegaban, amenazaban
+convertirse en colosal montn que se desbordara por toda la habitacin.
+
+Encerrarse en sta, abrir el cofrecillo e ir releyendo por centsima vez
+aquellas epstolas amatorias en que, con diversas palabras, se hacan
+siempre los mismos juramentos e idnticas promesas, y besar despus con
+instintivo arrebato aquellos pliegos de papel manoseados por continuos
+exmenes, era el mayor placer de aquella adolescente cuya vida la
+llenaba el amor.
+
+
+
+
+XIII
+
+Ejercicios piadosos.
+
+
+Una maana del mes de febrero, cuando en la casa del conde de Baselga
+todava no se haban levantado de la cama los seores, Tomasa, apoyada
+en la chimenea del comedor, hablaba con una muchachuela que en su feo
+rostro tena cierta expresin hipcrita y que era la doncella de doa
+Fernanda.
+
+sta profesaba gran cario a su servidora ntima, por ser fea y gran
+amiga de murmuraciones. La primera condicin la tena en gran estima,
+pues por ley de contraste, al lado de aquella cabeza chata, deprimida y
+terrosa, adquira cierto brillo de hermosura su rostro rubicundo y
+narigudo. En cuanto a lo de chismosa, nada gustaba tanto a la baronesa
+como hablar largo rato con su doncella, haciendo que sta le contara
+todo lo que ocurra en la casa, as como cuanto saba de las otras
+seoras devotas que figuraban con ella en las juntas de cofrada e
+instituciones benficas.
+
+En esto ltimo sala perdiendo doa Fernanda, pues su doncella, tan
+dominada estaba por el afn de murmurar, que apenas la dejaba libre su
+seora, corra en busca de Tomasa, complacindose en contarla todas las
+interioridades de su seora.
+
+Entre el ama de llaves y la doncella reinaba gran intimidad, y aunque
+sta, en punto a charlar, no guardaba fidelidad a nadie, siempre se
+mostraba ms pronta, por simpatas propias de su clase, a revelar los
+secretos de su ama a Tomasa que a contar lo que sta deca, a la
+baronesa.
+
+Aquella maana la chismosa, por complacer a Tomasa, a la que convena
+tener favorable, pues de este modo su bondadosa autoridad consenta
+ciertas salidas nocturnas, se ocupaba en encender la chimenea del
+comedor, y en cuclillas ante el hogar colocaba cuidadosamente los leos,
+avivando con furiosos resoplidos la llama, que se obstinaban en rechazar
+los verdes y hmedos troncos.
+
+Tomasa oa con gran atencin lo que aquella muchacha, tosiendo a cada
+instante por el humo que se le meta en la garganta, e hinchando sus
+enrojecidos carrillos, le deca casi a sus pies.
+
+La baronesa haba pasado una noche psima, privando a su doncella del
+sueo con continuos llamamientos. Haba para reventar--segn deca la
+doncella--estando al cuidado de aquella perra, que con todos sus aires
+de seora y de devota era... una de tantas. Ahora le daba por vomitar,
+por sentir vahdos, por decir a su querido director, el padre Felipe,
+que estaba muy malita; y la doncella, al decir esto, remedaba
+grotescamente los dengues de doa Fernanda, haciendo rer al ama de
+llaves.
+
+Bien empleado le estaba--al decir de la aragonesa--, y esto la enseara
+a no pasarse la tarde entera encerrada con aquel jesuta que era un
+sinvergenza capaz de conmoverse ante una escoba, con tal que llevase
+faldas.
+
+Tomasa no era cruel, pero se entusiasmaba pensando en el escndalo que
+iba a producir el estado de la baronesa as que ste se manifestase ms
+claramente, y saboreaba ya de antemano la vergenza que esto iba a
+producir a su enemiga.
+
+--Mira t--deca a la doncella--que oponerse a que la seorita Enriqueta
+sea como todas las jvenes y tenga un novio que la quiera bien, y ella,
+en cambio, procede como una perdida deshonrando esta casa tan respetable
+con las conferencias que, a puerta cerrada, tiene con el padre Felipe.
+Ahora pagar en junto todas sus perreras, y no ser flojo el escndalo
+que se armar cuando todo Madrid sepa que la seora baronesa de
+Carrillo, a quien los papeles pblicos llaman todos los das dama
+virtuossima y a la que ensalzan los jesutas en sus sermones, est en
+estado interesante por obra y gracia del querido que le ha destinado la
+Compaa. No me gusta el mal de nadie, pero en esta ocasin, chiquilla,
+estoy ms alegre que si me hubiera tocado el premio gordo de la lotera.
+A ver si de este modo esa tal aprende a tratar a los pobres con la
+cortesa que se merecen y no nos aturde ms a todos los de esta casa con
+sus mandatos y sus palabrotas.
+
+--Anoche--dijo la fea doncella--me encarg que avisara al padre Claudio
+para que viniera a hablar con ella lo antes posible. Querr
+indudablemente pedirle consejo para evitar que la gente se entere de lo
+que la ocurre.
+
+--Pues como no le abran la tripa y le saquen lo que tiene dentro--dijo
+Tomasa con brutal jocosidad--, no s cmo podr arreglrselas para que
+nadie en esta casa se entere del producto de las tales conferencias a
+puerta cerrada.
+
+--Anoche hablaba de lo conveniente que sera para su salud pasar una
+temporada en el campo. Tal vez piense irse a cualquier parte donde no la
+conozcan, y all echar al mundo el cachorro del padre Felipe.
+
+Las dos sirvientas hablaron largamente sobre la baronesa y sus
+dolencias, salpicando su conversacin de terribles sarcasmos, y al fin
+tuvieron que separarse al or que repiqueteaba furiosamente la
+campanilla de la habitacin de la baronesa.
+
+Aquella maana doa Fernanda envi por dos veces a su doncella a la
+residencia del padre Claudio y aguard con marcada impaciencia la
+llegada de ste.
+
+Eran ya las doce cuando el vicario de la Orden en Espaa entr en la
+habitacin de la baronesa, deshacindose en excusas por su tardanza.
+Eran tan apremiantes y continuos sus quehaceres! Le llamaban tan a
+menudo a Palacio para consultas de la reina, cuando sta no se crea
+suficientemente asesorada por sor Patrocinio, la monja de las llagas! La
+impa revolucin se mostraba cada vez ms imponente, el espritu
+popular, hostil a los reyes y a la Iglesia, creca por momentos y era
+preciso que la Compaa de Jess empuase sus misteriosas armas y
+pusiera en juego los ocultos resortes de su monstruosa organizacin
+secreta para, de este modo, librar el trono en peligro.
+
+No tena tiempo para ocuparse de los asuntos de escasa importancia, de
+mezquinas cuestiones de familia, que quedaban al cuidado de sus
+subalternos; pero apreciaba tanto a la baronesa, que consideraba como
+hija suya; tan agradecida le estaba la Compaa, que l se apresuraba a
+acudir a su llamamiento.
+
+Doa Fernanda, muy lisonjeada por las palabras corteses de aquel hombre,
+cuyo poder inmenso le era conocido, contestaba con sonrisas de
+agradecimiento, ruborizada como una jovencita al or los primeros
+piropos.
+
+La puerta del gabinete de la baronesa se cerr, con gran dolor para
+Tomasa y la doncella, que rondaban por las inmediaciones, deseosas de
+or, aunque slo fuera algunas palabras de aquella conferencia.
+
+Ms de una hora dur sta, y las dos mujeres, aplicando el odo a la
+cerraja de la puerta, slo pudieron escuchar los sollozos de la
+baronesa y algunas palabras sueltas, tales como "deshonra", "escndalo"
+y otras de idntico significado.
+
+Cuando las dos sirvientas escaparon despavoridas al notar que la
+conferencia terminaba y la puerta se abri, el padre Claudio, que sala
+llevando en el rostro un gesto malhumorado, al notar que en la
+habitacin inmediata estaban Tomasa y la doncella, afectando una
+completa indiferencia, recobr rpidamente su sonrisa amable y dijo en
+voz alta:
+
+--La salud de usted, seora baronesa, reclama muchos cuidados. No sea
+usted nia, y procure no extremarse en esa vida agitada que lleva en pro
+de la religin y la caridad. Sera de muy buen efecto que pasara algunos
+meses en el campo y para esto le recomiendo el punto que ya le he
+indicado. Dgaselo al conde, a quien ruego salude de mi parte. Yo no me
+puedo detener, pues me llaman mis ocupaciones.
+
+El padre Claudio pas por delante de las dos criadas y, como de
+costumbre, las di a besar su mano, sin adivinar que, a pesar de su
+exterior grave y compungido, se rean interiormente de la enfermedad de
+la baronesa y de las recomendaciones del jesuta. Ellas saban el porqu
+de aquel viaje al campo.
+
+Aquel mismo da doa Fernanda llam a su padre, y el conde, a pesar de
+que senta gran repugnancia de hablar con ella particularmente, y eran
+muy contadas las veces que haba entrado en su habitacin, acudi al
+llamamiento.
+
+Oy en silencio la relacin que le hizo su hija de sus extraas
+dolencias e inmediatamente la di permiso para que fuera a pasar unos
+cuantos meses en los alrededores de Bayona, que era el lugar que la
+haba recomendado el padre Claudio.
+
+Valiente cosa le importaban a l los asuntos de aquella mujer a la que
+no poda ver sin que inmediatamente acudiesen a su memoria recuerdos que
+despertaban su odio! Conoca las costumbres de su hija y, mirndola
+fijamente, adivinaba la verdadera causa de aquellas dolencias.
+
+En su concepto, haca bien en ir a Bayona. All exista un gran centro
+de jesutas, y las recomendaciones del padre Claudio serviran para
+encubrir el remate de aquella enfermedad, que nadie poda explicar mejor
+que el atltico padre Felipe.
+
+Al da siguiente la baronesa hizo todos sus preparativos de viaje, y
+tres das despus, sin otra compaa que la de su intrigante doncella,
+emprendi el viaje. Antes de partir, ya el padre Felipe se haba hecho
+cargo de Ricardito, llevndolo nuevamente al colegio.
+
+Con el viaje de doa Fernanda, la casa de Baselga qued, como deca el
+ama de llaves, convertida "en una balsa de aceite".
+
+La ausencia de la baronesa haca imposibles todas aquellas escenas
+violentas, aquellos gritos descompasados y represiones continuas a que
+tan aficionada se mostraba doa Fernanda.
+
+Tomasa, disponiendo y mandando como autoridad superior, estaba en sus
+glorias, y Enriqueta se consideraba feliz al no tener que vivir con
+aquella zozobra a que le obligaba su hermana con su astuta vigilancia.
+El poder escribir cartas a Alvarez a cualquier hora del da sin tener
+que encerrarse en su habitacin y temblar al menor ruido, era para la
+joven una dicha inmensa.
+
+--Ya ver usted, seorita--deca la aragonesa--, qu rica vida vamos a
+llevar ahora que no est aqu su hermana endemoniada. Desde que puedo
+pasearme por la casa sin temor de encontrarme con aquella cara de
+vinagre, al pasar una puerta me siento otra y hasta parece que me he
+quitado de encima una docena de aos. El capitn ya sabe que la baronesa
+se fu ayer, y no puede figurarse cun grande es su alegra, pensando
+que ahora podr verla de cerca. Saldremos a paseo todos los das, pues
+hora es ya de que usted no pase la vida de monja profesa a que quiere
+acostumbrarla la baronesa. Don Esteban vendr algunas veces con
+nosotros, pasearemos por donde nadie nos vea, y yo... me har la ciega y
+la sorda, aunque el papel sea poco grato, para que ustedes puedan
+decirse cuanto gusten. Vamos... que algo tendrn ustedes que decirse
+despus de amarse tanto tiempo sin haber hablado nunca.
+
+El conde de Baselga no era obstculo para aquel plan que Tomasa se
+propona realizar. Seguro de la fidelidad de su ama de llaves, a la que
+consideraba como de su familia, dejaba a Enriqueta por completo a su
+cuidado y continuaba su vida aislada pasando los das encerrado en su
+despacho, sin otro recreo de vez en cuando que un paseo por los
+desiertos alrededores de Madrid.
+
+Baselga se haba transfigurado con aquel mtodo de vida.
+
+La soledad en que le obligaba a vivir su misantropa, habale
+aficionado al estudio, y en su despacho, que antes slo tenia por
+adornos armas de todas clases, amontonbanse ahora los libros.
+
+Las lecturas literarias y filosficas le repugnaban. El misterioso
+influjo que el padre Claudio ejerca sobre su conciencia haba
+desarrollado sus sentimientos religiosos creando en l una
+susceptibilidad fantica que se irritaba a la ms leve indicacin contra
+aquel dogma en el que crea a ojos cerrados. Esto le obligaba a
+mostrarse tan preocupado en sus lecturas como en su vida y
+circunscribirse a determinados libros, pues la revolucin ruga contra
+lo existente, y a despecho de las medidas y censuras del Gobierno, hasta
+en la ms inocente obra literaria se deslizaban ataques sobre los
+ideales que tan entusisticamente profesaba el conde de Baselga.
+
+Este, ante todo era militar. La guerra constitua la principal aficin
+de su carcter, y de aqu que, al buscar un remedio al fastidio que le
+devoraba en su vida aislada y casi frailuna, se entregase en cuerpo y
+alma a la lectura de obras militares. Cuanto se haba escrito, en Espaa
+como en Francia, acerca del arte de la guerra, fu coleccionndolo el
+conde en su biblioteca.
+
+Aquel hombre, en su juventud tan insolente, despreciador de la ciencia,
+que despus haba hecho la guerra como soldado valiente, pero ignorante,
+que cree que la fuerza y el arrojo es todo cuanto necesita un guerrero
+para ser vencedor, mostrbase ahora avergonzado por su estupidez y se
+dedicaba al estudio con el ansia del que quiere recobrar el tiempo
+perdido.
+
+Baselga se senta ahora agitado por el afn de gloria. Muchos de sus
+antiguos compaeros de la Guardia real eran ahora generales ilustres y
+estaban en todo el apogeo de su celebridad, y l, aficionado nuevamente
+a la milicia, miraba con envidia la posicin de sus antiguos amigos. Los
+millones que posea, sus ttulos, todo cuanto era lo hubiera dado por
+poder mandar una divisin y haber asistido con ella a la guerra de
+Africa o a otra de aquellas campaas tan gloriosas como descabelladas
+que, para labrarse su propia gloria, llevaba a cabo su antiguo amigo don
+Leopoldo O'Donnell.
+
+El conde, a fuerza de hojear a los tratadistas militares y de leer obras
+de fortificacin, acab por concebir un plan que produjo sobre su
+cerebro una verdadera obsesin.
+
+Ya tena el medio de hacerse clebre. En Baselga, a pesar de su exterior
+rudo, haba algo de poeta: la imaginacin era su principal facultad, y
+esto haca que revistiesen cierto ambiente romancesco y mstico todas
+las ideas que se fijaban tenazmente en su cerebro.
+
+Comenz a madurar la idea de apoderarse, por sorpresa y mediante un buen
+golpe de mano, de Gibraltar, y se dedic con ahinco a estudiar todo
+cuanto se haba escrito sobre el famoso sitio que los espaoles pusieron
+a la inexpugnable plaza inglesa en el siglo pasado.
+
+Aquella empresa excitaba los entusiasmos que Baselga poda sentir: el
+patritico y el religioso. Como soldado espaol, estremecase al pensar
+que la bandera de su patria llegara a ostentarse desplegada en el mismo
+punto donde ahora ondeaba el pabelln ingls, y como catlico y fantico
+sentase dominado por una beatfica emocin, considerando que con la
+conquista de Gibraltar se privaba de la mejor de sus plazas a
+Inglaterra, una nacin protestante, enemiga de los santos y que se rea
+del Papa, aquel vicedios que diriga el mundo desde Roma.
+
+Al poco tiempo de habrsele ocurrido aquel plan se senta tan dominado
+por l que le dedicaba toda su existencia.
+
+Pasaba el da y gran parte de la noche inclinado ante imperfectos planos
+de Gibraltar y consultando notas que se haba procurado acerca de la
+guarnicin de la plaza y los puntos donde estaba acuartelada. Cuando el
+cansancio le obligaba a dejar aquella tarea y poda reflexionar sobre
+los posibilidades de xito de su empresa, sentase muy animado y
+confiaba en un completo triunfo.
+
+El tena marcada su lnea de conducta. Primero combinara en principio
+su plan, cuidndolo hasta en sus ltimos detalles; despus lo
+comprobara sobre el terreno, haciendo un viaje a Gibraltar, en el que
+ya haba estado en 1823 durante su campaa en las inmediaciones de
+Cdiz, y, finalmente, escogera un nmero proporcionado de hombres de
+valor y de serenidad para dar el audaz golpe de mano que se haba
+imaginado. En Navarra, y entre sus antiguos voluntarios de la guerra
+carlista, pensaba hallar los compaeros para aquella loca aventura, en
+la que estaba dispuesto a gastar la colosal fortuna de sus hijos.
+
+El alcanzara la inmensa gloria de devolver a Espaa aquel rincn de la
+pennsula arrancado por la traicin inglesa, y si no lo lograba,
+perecera como un mrtir patritico, digno de eterno renombre.
+
+Y mientras Baselga, en la soledad de su despacho, se entregaba a
+interminables cavilaciones, interrumpidas de vez en cuando por risueas
+esperanzas que se forjaban en su optimista imaginacin, su hija y el
+capitn Alvarez sonrean embriagados por la dulce primavera del amor.
+
+
+
+
+XIV
+
+Primavera de amor.
+
+
+La primera vez que Enriqueta y Esteban Alvarez se vieron de cerca y
+pudieron hablarse fu algunos das despus de emprender su viaje la
+baronesa de Carrillo.
+
+El invierno era fro y lluvioso, pero aquel da amaneci hermoso y
+sereno, y el ama de llaves de Baselga, a ms de las diez, cuando su
+seor, despus de almorzar se encerr en su gabinete para dedicarse a
+sus estudios, invit a Enriqueta a dar un paseo.
+
+Era simplemente, como deca Tomasa, una agradable escapatoria al Retiro,
+que aquel da deba de estar hermoso, y por esto Enriqueta se visti
+modestamente, aunque con esa seductora coquetera instintiva en las
+jvenes hermosas y elegantes.
+
+El cochero recibi orden de enganchar, y media hora despus, dentro de
+una elegante berlina, iban Tomasa y su seorita al hermoso parque que
+tiene Madrid.
+
+Enriqueta senta una agitacin que tena mucho de placentera. Iba por
+primera vez a hablar con el hombre adorado y no poda evitar cierta
+zozobra, hija del temor de aquel paso decisivo. Ay, si la baronesa
+llegaba algn da a saber aquello!
+
+Cuando entraron en el celebrado paseo, Enriqueta, con instintivo
+impulso, sac la cabeza por la portezuela, y a lo lejos, bajo un grupo
+de rboles seculares, distingui la viva mancha de color de un
+uniforme.
+
+Era el capitn Alvarez, que, avisado por Tomasa, esperaba tambin
+impaciente.
+
+Las dos mujeres aperonse del carruaje, y dando orden al cochero para
+que esperase en aquel punto, internronse en una umbrosa alameda sin
+mirar a Alvarez, el cual procuraba fingir una completa indiferencia
+mientras estuviera al alcance de las miradas del auriga y el lacayo. El
+ama de llaves le haba recomendado mucho no cometer indiscreciones en
+presencia de aquellos criados aficionados al chismorreo de escalera
+abajo, cuyas revelaciones suban muchas veces a las habitaciones de sus
+tamos.
+
+Poco rato despus, en una plazoleta distante, reunase el capitn con
+las dos mujeres.
+
+Quien recuerde el feliz instante en que por primera vez habl a la mujer
+amada puede fcilmente imaginarse las impresiones que experimentaron
+Esteban y Enriqueta al verse juntos.
+
+El capitn, aunque en su exterior mostraba cierto petulante asombro, era
+para ocultar mejor la turbacin que experimentaba. Aquel endiablado
+mozo, que tan bien saba entenderse a sablazos con los marroques, y que
+en pocas de paz, llevado de su carcter batallador, conspiraba contra
+el Gobierno, era en el fondo tmido como una doncella, y senta gran
+cortedad al dirigir por primera vez la palabra a Enriqueta.
+
+El no era ningn nio; haba tenido sus novias en todos los puntos donde
+estuvo de guarnicin, y en el regimiento lo consideraban como chico
+listo, que aunque serio, saba sacar su parte a tiempo; pero haba gran
+diferencia entre las modistillas y las seoritas cursis con que hasta
+entonces haba tenido relaciones, y aquella joven elegante, millonaria y
+aristocrtica, que contestaba a sus apasionadas cartas con lacnicos
+billetes, que aunque muy amorosos, parecan por su redaccin despachos
+telegrficos.
+
+Alvarez tema aparecer ridculo en la conversacin y deshacer de este
+modo el buen efecto que en Enriqueta haba producido su adoracin desde
+lejos.
+
+Por su parte, la joven experimentaba el mismo temor, y de aqu que ambos
+amantes caminasen delante de Tomasa exageradamente separados,
+balbuceando monoslabos, contentos con mirarse tiernamente, sonriendo
+ruborizados, y diciendo de vez en cuando frases estpidas, sobre la
+belleza del da, la lluvia de la semana anterior y el fro que hace en
+invierno.
+
+Al fin la juventud y el amor desvanecieron aquellos temores; los jvenes
+se avergonzaron de su conversacin imbcil, y despus de esperar cada
+uno de los amantes que el otro iniciase el amor en el dilogo, como
+riachuelos que hinchados por la tempestad rebosan sus ribazos y saltan
+sus presas destrozando todos los obstculos, los dos comenzaron a hablar
+con encantadora verbosidad, al principio con cierto recelo y despus con
+tanta confianza como si hubiesen estado juntos desde su infancia.
+
+Alvarez se rea ahora de su sospecha de resultar ridculo. Enriqueta le
+amaba y l, al hablar, deca cuanto le dictaba su cario, acogiendo la
+joven con estremecimientos de placer aquellos juramentos de amor,
+extremadamente novelescos, que le diriga el capitn.
+
+Qu maana tan hermosa fu aqulla para el enamorado militar! En su
+pensamiento surga el recuerdo de aquella otra en que vi en igual sitio
+a Enriqueta, y al contemplarse ahora al lado de la hermosa joven en
+ntima conversacin con ella se consideraba feliz, y crea que la vida
+no es tan mala como muchos quieren suponer.
+
+Enriqueta llevaba un abrigo igual o parecido al que vesta aquella
+maana del encuentro, y en su cabeza ostentaba la capota blanca con
+lazos de rosa, aquella capotita que danzaba en los ensueos de Alvarez.
+Aquello poda ser coquetera de la joven o casualidad; pero tal igualdad
+del traje contribua a hacer ms completa la felicidad del capitn.
+
+Pareci a ste que no haba transcurrido el tiempo, porque se encontraba
+an en aquella misma maana y que el ao que haba pasado con sus
+desconsoladoras excitaciones de impotente deseo y sus ensueos
+interminables era un rpido centelleo de su imaginacin visionaria.
+
+Tan penetrado estaba en esta ilusin que varias veces, con instintivo
+movimiento, volvi la cabeza al or cmo cruja la arena del paseo bajo
+unas pisadas acompasadas. Era Tomasa, que marchaba lentamente y
+resignada, procurando que existiera alguna distancia entre ella y la
+pareja, para que los "muchachos" pudiesen hablarse con entera libertad.
+No era la baronesa, como se imaginaba Alvarez en su momentnea
+confusin, que le haca creerse en la maana misma que vi por primera
+vez a Enriqueta. Doa Fernanda se hallaba lejos del Retiro y ms lejos
+an de creer que su hermanastra paseaba al lado de "aquel militarucho
+insolente", oyendo con ruborosa complacencia sus razonamientos amorosos,
+que parecan salir de boca del galn de una comedia de capa y espada.
+
+Cun dulces fueron las emociones que experimentaron los dos jvenes en
+aquella primera entrevista! Cada una de sus confianzas costbanles un
+sinnmero de vacilaciones, de las que luego se rean con inocente
+candor. Necesit Alvarez mostrarse cmicamente grave para que Enriqueta
+accediese a tutearle, como ya acostumbraba a hacerlo en las cartas, y
+para excusarse la joven dijo, con una franqueza adorable, que le daba
+vergenza hablar con tanta confianza a un seor que tena ms aos que
+ella.
+
+Si Tomasa no est all, Alvarez se la hubiera comido a besos.
+
+Era ya medioda y todava la pareja, como cometa amoroso cuya cola era
+el ama de llaves, iba a la ventura corriendo en caprichoso zigzag el
+gigantesco parque, con gran desesperacin de Tomasa, que comenzaba a
+cansarse y a sentir cierto enojo por la falta de atencin de los
+enamorados, que no queran sentarse en ningn banco. Aquellos malditos
+novios no llegaban a cansarse!
+
+Esto y lo avanzado de la hora oblig a la franca aragonesa a intervenir
+en el amoroso dilogo.
+
+Vamos, no haba ya bastante? No era ya hora de retirarse a casa antes
+que el conde, al dirigirse al comedor, se extraara de la tardanza de su
+hija?
+
+--Ahora mismo nos iremos--contestaba Enriqueta, y volva inmediatamente
+a mirar a su novio, reanudando la interrumpida conversacin y siguiendo
+el paseo.
+
+Varas veces hizo Tomasa sus advertencias, obteniendo siempre idntica
+contestacin. No era empresa fcil separar aquella pareja embriagada por
+el amor y que, arrullndose con las caricias de su mirada, perda
+completamente la voluntad.
+
+Aquel paseo se hubiera prolongado hasta la noche a no ser por la energa
+de la vieja domstica, que con el rostro grave se plant ante los dos
+amantes impidindoles el paso.
+
+--No son ustedes razonables--les dijo--. Ah, la juventud, la juventud!
+Todo quieren comrselo en un da, aunque despus se mueran de hambre.
+Piensen ustedes que, si no se separan inmediatamente, alguien podr
+sospechar lo que ocurre, en vista de nuestra tardanza, y ya no volvern
+a repetirse estas entrevistas... En fin..., seorita Enriqueta, yo no
+estoy dispuesta a comprometerme tontamente, y si no nos vamos en seguida
+a casa, juro no volver a traerla ms aqu.
+
+Los novios se decidieron a separarse, y a corta distancia del lugar
+donde esperaba el coche verificse la despedida.
+
+Enriqueta, sonriendo con cierta pena en vista de la brevedad del placer,
+pues aquellas dos horas le haban parecido un minuto, tendi su
+enguantada manecita al capitn, quien la estrech entre las suyas con
+energa cariosa.
+
+El dulce calor que transpiraba la fina cabritilla envolviendo aquella
+mano delicada, caus gran efecto en Alvarez, que se estremeci de pies a
+cabeza. Fu aquello un latigazo de esa extraa voluptuosidad que pone en
+tensin los nervios y embriaga el cerebro sin conmover ni una sola fibra
+de la carne.
+
+Fuse alejando Enriqueta, y antes de desaparecer volvi la cabeza varias
+veces para enviar a su amado sonrisas de felicidad.
+
+Aquella fu la poca feliz de Alvarez, que hasta entonces no haba
+conocido realmente el amor.
+
+Ver a Enriqueta y hablarla era su mayor placer, y la felicidad lleg a
+hacerle exigente hasta el punto de mostrarse malhumorado el da en que
+por cualquier accidente no podan las dos mujeres salir de casa y
+dejaban de acudir al punto de cita.
+
+Llova aquel ao con frecuencia, y Alvarez, que antes se preocupaba muy
+poco de las variaciones del tiempo, dormase ahora todas las noches
+pensando con inquietud en la problemtica bonanza del da siguiente.
+
+La lluvia o el fro malograban los paseos amorosos por el Retiro, y si
+Enriqueta y su fiel Tomasa se decidan a salir era para ir a alguna
+iglesia donde los amantes slo podan mirarse de lejos, hablndose con
+los ojos. Un delicioso rozamiento de dedos al ofrecer el agua bendita de
+la pila, era lo nico que alcanzaba el capitn en aquellas mudas
+entrevistas en el fondo de alguna iglesia obscura y mal oliente,
+conmovida por el montono rugido del canto llano y el murmullo del rezo
+de las beatas.
+
+Las entrevistas en el Retiro, aquellos paseos por avenidas alfombradas
+de hojas secas y orladas por grupos de rboles que con cierta salvaje
+grandeza cortaban el cielo con su pelado ramaje de esqueleto, gustaban
+ms a los dos amantes, y especialmente a Enriqueta, que acuda al
+pblico parque apenas el da no se mostraba tormentoso.
+
+Aquella Arcadia amorosa, que tena por fondo un imponente paisaje de
+invierno, se prolong por espacio de unos dos meses, y en este tiempo
+los amantes llegaron al ltimo lmite de una intimidad tan casta como
+cariosa.
+
+Horas enteras de conversacin, en que las lenguas se mostraban tan
+activas como lnguidos los ojos, momentos de dulce abandono, sirvieron
+para que cada uno de ellos vaciase su memoria al odo del otro,
+relatando los sucesos de su vida pasada, sus deseos y sus aspiraciones.
+
+No haba secretos ni calculadas reservas en aquella interminable charla
+amorosa, que tena mucho de los caprichosos giros del gorjeo del ave;
+hablaba el corazn en todos los momentos, y a los pocos das cada uno
+conoca tan perfectamente la vida del otro, como la suya propia.
+
+Enriqueta experimentaba un gran consuelo al tener alguien, que no fuera
+el ama de llaves, a quien comunicar las penas que le ocasionaba su
+educacin casi religiosa, que pugnaba con su carcter, y las exigencias
+imperiosas de la baronesa.
+
+Alvarez, oyendo a su novia, sinti crecer su odio contra aquella seora
+que tan antiptica le era.
+
+La personalidad del conde no le inspiraba ningn sentimiento, pues el
+capitn la consideraba como misteriosa e indefinida.
+
+Siempre que Enriqueta hablaba de su padre lo haca con tal brevedad y
+con tanta falta de pasin, que Alvarez no tard en adivinar que la hija
+de Baselga senta hacia ste la misma frialdad temerosa, nacida de la
+falta de confianza.
+
+Aquel buen seor, que haca una vida aislada y silenciosa como la de un
+eremita, y que pasaba los das enteros encerrado en su despacho sin
+permitirse ninguna expansin ni mostrar su afecto a la familia,
+resultaba un ente misterioso, y Alvarez, en su imaginacin de poeta,
+casi llegaba a representrselo como uno de los fantsticos y ttricos
+protagonistas de los cuentos de Hoffman.
+
+Conforme iba conquistando Alvarez la confianza de su amada y se enteraba
+de las particularidades de su familia sentase invadido de una gran
+tristeza que ocultaba cuidadosamente.
+
+Aquella baronesa, orgullos e irascible, y el conde, grave, inabordable
+y misterioso, le causaban miedo, pues comprenda que l, pobre, humilde
+y sin otro patrimonio que su valor y su talento, nunca conseguira
+entrar legalmente en la familia siendo esposo de Enriqueta, que era lo
+que anhelaba, ms por amor que por ambicin.
+
+Aquella era la nica nube que empaaba el puro cielo de su primavera de
+amor.
+
+La poca feliz de sus amores durara el tiempo que la baronesa tardara
+en volver a Madrid.
+
+El da en que doa Fernanda regresara a casa de su padre, Enriqueta
+volvera a su vida semimonacal, y l tendra que contentarse con pasear
+la calle, sosteniendo unos amores romnticos que acabaran a la puerta
+de un convento.
+
+Alvarez estaba triste. Los das en que ms locuaz y adorable se mostraba
+Enriqueta eran los en que ms sufra el capitn apenas quedaba solo y
+reflexionaba sobre el porvenir.
+
+
+
+
+XV
+
+El amigo de Baselga.
+
+
+El conde de Baselga tena un amigo a quien no vacilaba en dar este
+nombre.
+
+Aquel misntropo, que hua del trato social no buscando ms compaa que
+la de los libros, habase sentido ablandado de repente en su genio
+arisco e impenetrable, concediendo poco a poco su confianza a un joven.
+
+Entre los pocos que invitaban en aquella casa por pura cortesa y que
+merecan no ser comprendidos en una recepcin fra y ceremoniosa
+figuraba Joaqun Quirs, joven a quien ciertos peridicos nombraban
+siempre con el aditamento de "distinguido e ilustrado" y que tena
+alguna reputacin entre la alta sociedad de Madrid.
+
+Estaba ya cinco aos empleado en el ministerio de Estado y figuraba con
+cierta autoridad al frente del tropel de vizcondes y marquesitos que,
+expertos en dirigir un cotilln, mascullando medianamente el francs y
+hablando horriblemente el castellano, estaban agregados al citado
+ministerio, donde se preparaban a representar a Espaa, tiempo adelante,
+en lejanas Embajadas.
+
+Joaquinito Quirs, como le llamaban en las reuniones notables, a pesar
+de que estaba ya en sus treinta aos, era hijo nico del segundn de una
+gran casa, que haba gastado hasta su ltimo ochavo en Npoles en
+ridculas ostentaciones de riqueza, para hacer ver al mundo que Espaa
+elega siempre sus embajadores entre la gente ms opulenta y manirrota.
+Cuando no tuvo ya con qu pagar comidas a lo Lculo y caprichos propios
+de Creso y hubo de ceirse a vivir de su sueldo de embajador, crey que
+Espaa quedara deshonrada si sobreviva su arruinado representante, y
+un tiro rompi la caja de hueso que contena aquel menguado cerebro.
+
+Cuando aquel loco se suicid, su hijo tena muy pocos aos, y aunque
+estaba emparentado con la nobleza ms distinguida, fu escasa la
+proteccin que recibi, y hubo de amoldarse a una vida msera que
+comparti con su madre. El descendiente del que en Npoles encomendaba a
+Svres una vajilla de frgil porcelana que costaba una fortuna, y a los
+postres la arrojaba por el balcn, rindose del asombro de los
+convidados, antes de ser hombre supo muchsimas veces lo que era hambre
+y algunas noches se durmi envuelto en una manta apolillada, pensando
+que la suprema felicidad en este mundo era tener una estufa en la
+alcoba.
+
+Mediante el auxilio mezquino de algunos parientes de su padre y
+valindose principalmente de su carcter flexible y adulador y de una
+rpida y certera intencin para apreciar las debilidades de los hombres,
+el joven consigui seguir la carrera de leyes con escasa brillantez,
+pero sin perder un curso, y cuando tuvo el ttulo de abogado, se lanz
+al mundo haciendo valer las condiciones ya citadas.
+
+Fu un chico amable, humilde e instrudo, un muchacho juicioso, que
+jams caera en las extravagancias de su padre, y las familias
+aristocrticas que de este modo hablaban de Joaqun Quirs, tuvieron
+empeo y hasta mostraron entre ellas cierta competencia por ayudar y
+proteger a aquel joven que con una sencillez conmovedora agradeca
+cuantos servicios le prestaban.
+
+Quirs, tan humilde y tan ingenuo, se rea en su interior de la
+imbecilidad de aquellas gentes, que le encumbraban por parecer
+caritativas, y lejos de enfadarse por aquellos favores que olan a
+limosna, saba acertadamente adular a unos y excitar el orgullo de
+otros, siempre en provecho propio, creando una rivalidad entre todos los
+que a porfa le ayudaban a conquistar una posicin.
+
+La miseria y los desaires sufridos en su juventud haban quedado muy
+impresos en su memoria, y al par que odiaba a todas aquellas gentes que
+le auxiliaban, lo mismo que si se tratara de un criado simptico, digno
+de mejor suerte, senta un hambre insaciable de riquezas para resarcirse
+de los crueles tormentos de su anterior pobreza.
+
+Las recomendaciones de sus aristocrticos protectores, que hacan valer
+los "servicios" que a la patria haba prestado el padre de Quirs,
+lograron que ste fuese admitido en el ministerio de Estado, donde no
+tard en abrirse paso. Aquel diablo de Joaquinito, como decan las
+viejas seoras que le protegan, tena un aspecto tan simptico y era
+tan amable que en todas partes donde entraba consegua hacerse el amo a
+fuerza de cario. As era; pero lo que Quirs tena principalmente en su
+favor era su facultad de adulador rastrero, pero hbil, que le haca
+descubrir con rpido golpe de vista las debilidades de sus superiores, a
+los cuales saba elogiar a tiempo, consiguiendo de ellos una sonrisa de
+benevolencia protectora.
+
+Adems, el joven era trabajador y saba mostrar tan oportunamente su
+mediana inteligencia, que sta pareca muy superior a su verdadero
+mrito. Con estas condiciones haba de sobra para abrirse paso en una
+oficina del Estado.
+
+A los pocos meses de estar en el ministerio, Joaquinito, siempre amable
+y humilde sin afectacin, era el imprescindible. Los jefes ms adustos y
+viejos, que miraban siempre con prevencin a los jvenes agregados,
+tenan para l sonrisas de cario y hablaban con acento protector de su
+talento y laboriosidad, y en cuanto al tropel de futuros diplomticos,
+que en los gemelos de su camisa ostentaban un frrago inmenso de
+herldica, le reconocan voluntariamente como jefe y maestro en todas
+las materias.
+
+Los futuros embajadores le consultaban, convencidos de su superioridad,
+cuando hacan algn trabajo por encargo de sus superiores, y an se
+mostraban ms atentos y sumisos a sus consejos en materias de distincin
+y elegancia, pues aquel muchacho, que haba paseado cuando estudiante
+sus zapatos rotos y su traje deslucido y remendado por todo Madrid, era
+ahora el ms autorizado intrprete de la moda francesa.
+
+El "pollo" Quirs, como le llamaban en el Casino, era el ms acabado
+tipo del vividor elegante.
+
+Aquella sociedad aristocrtica que le mimaba dispensndole algunas
+consideraciones, tal vez lo despreciaba en el fondo, considerndolo como
+un ser insignificante por su posicin poco desahogada; aquellos
+marquesitos que le consultaban mirbanle en ciertas ocasiones con la
+superioridad que tiene el que sirve al Estado por gusto, sobre el que es
+empleado por comer; pero Quirs, a pesar de conocer el verdadero
+concepto que mereca a aquellas gentes, continuaba como siempre, y
+explotando la benevolencia de unos y otros, iba echando races que
+aseguraban los avances que haca, siempre en busca de fortuna.
+
+Los cambios polticos, esos terribles cataclismos para el empleado, que
+barren furiosamente el personal de las oficinas para sustituirlo por
+otro tan inepto como el anterior, aunque ms hambriento, no conseguan
+atemorizar a Quirs, que se consideraba muy fuerte y seguro en el puesto
+que ocupaba. Empleado por los moderados en el perodo lgido de la
+brutal dictadura de Narvez, y significado por sus exageradas muestras
+de adhesin al Gobierno, al subir al Poder la Unin Liberal esperaban
+todos sus compaeros que cayese sobre l la cesanta; pero sto no lleg
+y en su lugar vino un ascenso.
+
+Tena amigos protectores en todos los partidos; sus superiores le
+queran, los ttulos ms linajudos le daban su proteccin, y
+especialmente contaba con el apoyo del padre Claudio, a quien haba
+conocido en el mundo elegante y el cual le apreciaba hacindose lenguas
+de su talento. El jesuta haba adivinado en l un hermano malogrado que
+de llegar a vestir la sotana hubiera prestado grandes servicios a la
+Orden como confesor de princesas e intrigante palaciego.
+
+--Me ro yo de los cambios polticos--deca el joven vividor con aire de
+hombre confiado--. Yo estoy a prueba de cesantas, y mientras tenga tan
+buenos amigos me da lo mismo que mande O'Donnell o Narvez.
+
+Quirs no contaba nicamente con sus cualidades de joven laborioso,
+amable y sencillo. Tena otras que le hacan ser muy apreciado en la
+alta sociedad, especialmente por las seoras y los personajes serios.
+
+Ante todo era un espritu profundamente religioso. Era, segn la feliz
+expresin del padre Claudio, un muchacho como ya no los haba en este
+siglo de escepticismo y de incredulidad.
+
+Con qu fervor hablaba Quirs en los bailes, entre un vals y un
+rigodn, de la santa religin catlica, ante un grupo de viejas
+retocadas que rabiaban al tener que desempear el papel de beatas, ya
+que no podan hacer lo que en sus juveniles tiempos! Con tanto fuego y
+acento tan expresivo defenda a la religin aquel diplomtico vividor,
+que hubo quien le compar una vez al elocuente San Bernardo, ignorando,
+sin duda, que el fantico competidor de Pedro Abelardo no sostena
+contiendas religiosas, despus de haber disertado con brillantez en una
+mesa del Casino, acerca de la nueva forma de los fracs y de los botones
+que deban llevarse en la pechera.
+
+Donoso Corts era el modelo de oratoria, el gran maestro para aquel
+intrigante aprovechado, y con acento declamatorio, mirando unas veces al
+cielo como vctima que pide misericordia, y tronando otras con acento
+apocalptico, ensartaba lugares comunes para arrojarlos contra la
+sociedad descreda que odiaba a los sacerdotes y se mofaba del
+catolicismo, prediciendo un sinnmero de catstrofes horripilantes si el
+mundo no se separaba de la senda de perdicin a que le impulsaban las
+doctrinas republicanas y librepensadoras.
+
+Qu talento tena aquel Joaquinito! Lo malo era que algunos de sus
+aristocrticos compaeros de oficina, oyndole perorar de este modo ante
+unas cuantas viejas y antiguos calaveras convertidos ahora en beatos,
+aunque ponan una cara compungida, propia de un devoto indignado, se
+rean en su interior, recordando alegres cenas en un gabinete particular
+de Fornos, donde Quirs, dando besos y pellizcos a las convidadas que
+tena ms cerca, se esforzaba en demostrar que en el mundo todo es carne
+y dinero y que el hombre de talento debe excederse por alcanzar estos
+dos medios de felicidad, dejando para el populacho el consuelo de la
+religin, que l calificaba de farsa, entre las risotadas de aquellos
+marquesitos que pertenecan a familias muy cristianas y haban sido
+educados por los padres jesutas.
+
+--Valiente farsante!--decan admirados al orle declamar a favor de la
+religin aquellos hijos de familia que en sus casas se vean precisados
+a proceder tan hipcritamente, aunque con menos talento.
+
+Quirs no se contentaba con ser un predicador de saln, pues ansioso de
+ganar alguna notoriedad, escriba en el "Boletn de las Damas
+Catlicas", un peridico que pasaba por rgano del padre Claudio y cuyos
+nmeros figuraban en los tocadores de las seoras de la aristocracia,
+manchados muchas veces por el colorete y el agua de Colonia. En aquella
+publicacin, que era como la trompeta de la elegancia devota, llamando
+sin cesar a que se prosternasen a los pies de los jesutas todas las
+personas de gran fortuna, Quirs publicaba artculos trascendentales
+sobre la inmoralidad de los tiempos o acerca de la impiedad reinante,
+tratando con un desdn olmpico a un joven catedrtico casi desconocido
+que se llamaba Castelar, y que en la Universidad Central daba rudos
+golpes al ultramontanismo fantico, explicando historia, y a un tal Pi y
+Margall que escriba libros sobre arte y ciencia cannica, que la
+autoridad se apresuraba a recoger con tanta presteza como si se tratase
+de combatir una invasin epidmica.
+
+Qu cosas se le ocurran al "pollo" cuando trataba con tan soberano
+desprecio a aquellos escritorzuelos impos, y con qu desparpajo se
+burlaba de ellos!
+
+Aquello era escribir, segn la opinin del padre Felipe y todas sus
+antiguas penitentas, y no lo que hacan unos libelistas que el pueblo se
+empeaba en aplaudir y que slo saban hablar mal de la Iglesia, fiel
+representante de Dios.
+
+Quirs, sin perder en la alta sociedad su carcter de hombre elegante,
+que buscaba un acomodo definitivo, por ejemplo, una esposa rica,
+consigui fama de joven juicioso y de escritor notable, viniendo a
+coronar su reputacin una novela titulada: "Pobre Eulalia!", engendro
+lacrimoso y dulzn que, encuadernadito en color de rosa, sali de la
+imprenta para ser hojeado por blancas y aristocrticas manos,
+descansando sobre el mrmol de los tocadores o en el fondo de perfumados
+costureros acolchados de raso. Fu aquello un xito espantoso, una
+apoteosis de amables sonrisas y de encantadoras felicitaciones de un
+pbilco femenino entusiasmado por la moral de aquella novela. Cunta
+pulcritud en el argumento! Aquella obra era un dechado de delicadeza y
+pregonaba el sorprendente talento del autor. Los personajes hablaban
+como serafines, se pasaban la vida suspirando; no conocan sino de odas
+la maldad, que tanto abunda en el mundo, y se movan como las figurillas
+de un teatro mecnico a voluntad del escritor. La protagonista, joven
+cndida, inocente y angelical, envuelta siempre en blancas vestiduras y
+tan ideal y vaporosa a fuerza de ser llorona que llegaba a dudarse si
+sus diminutos pies tendran a continuacin carnales pantorrillas, pasaba
+las de Can perseguida siempre por el traidor de la obra, un seor que,
+por aadidura, nunca iba a misa y hablaba mal de los curas; pero el
+lector, despus de sufrir y llorar con las desdichas de Eulalia, quedaba
+consolado y alegre, pues en el eplogo mora el monstruo y triunfaba la
+inocencia, pues hay un Dios que premia la virtud y castiga la maldad,
+aunque en el mundo vemos lo contrario todos los das.
+
+Los mismos peridicos que hablaban con fruicin de la caridad y de las
+costumbres virtuosas de la baronesa de Carrillo, se hicieron lenguas de
+la flamante produccin de don Joaqun Quirs, "uno de los ms decididos
+adalides de nuestra santa causa", y el joven consigui un triunfo
+completo.
+
+A los veintinueve aos Quirs se acordaba algunas veces de la miseria
+que haba sufrido en su niez y de las privaciones terribles que para
+educarle se impona su difunta madre, y al verse en la actualidad
+considerado en unas partes como hombre distinguido, en otras como
+necesario, y en todas como digno de aspirar a ms altos destinos,
+reconoca que la suerte no le haba sido esquiva y que an poda
+prometerse mayores felicidades en el porvenir.
+
+Como escritor religioso y joven distinguido figuraba en varias
+asociaciones devotas. Era aqul el tiempo de las cofradas, pues la
+sociedad elegante reflejaba las aficiones de la corte, donde imperaban
+como consejeros supremos Sor Patrocinio y el padre Claret. El general
+O'Donnell, para agradar a la reina y conservar el Poder, vease obligado
+a ir en las procesiones de la cofrada de San Pascual, con el
+escapulario al cuello y el cirio en la mano, y cuando tal haca el jefe
+del Gobierno, intil es decir el deseo de imitacin de aquella sociedad
+aristocrtica que amoldaba todos sus gustos y diversiones a aquellas que
+privaban en Palacio.
+
+Ser miembro importante de una cofrada aristocrtica, de una de las
+asociaciones creadas con aparente fin benfico por la incesante
+propaganda jesutica, equivala en aquella poca a tener abiertas las
+puertas de los principales centros oficiales, a ser considerado como un
+alto personaje revestido de cierta inmunidad, y por esto el aprovechado
+Quirs, que nunca se equivocaba al elegir el ms rpido camino para
+hacer carrera, mostr gran empeo en tomar importante participacin en
+aquella corriente religiosa y ofreci su servicio a cuantas fundaciones
+de tal gnero se iniciaron.
+
+La directora de aquel movimiento devoto, el centro de aquel torbellino
+de fingida fe, era la baronesa de Carrillo, y bajo su proteccin se puso
+el aprovechado Quirs, prestndose a desempear el cargo de secretario
+en cuantas corporaciones fundaba doa Fernanda.
+
+Las ocupaciones que este cargo llevaba anexas obligaban al joven a
+conferenciar frecuentemente con doa Fernanda, y de aqu que visitase
+casi diariamente la casa del conde de Baselga, donde lleg a ser casi
+tan considerado como el director espiritual de la baronesa.
+
+Los criados encontraban a don Joaqun un seorito muy simptico, que
+tena sonrisas y palabras amables hasta para el mas nfimo servidor;
+doa Fernanda aprovechaba todas las ocasiones para hacerse lenguas de su
+talento y su religiosidad, y Enriqueta era la nica que lo miraba con
+cierta indiferencia, considerndolo sin duda como un ser superficial e
+insignificante, con ese buen golpe de vista que poseen muchas veces las
+nias ms inocentes.
+
+El conde de Baselga consider, al principio, del mismo modo que su hija
+a aquel joven tan locuaz y adulador, pero poco a poco fu interesndose
+por l, y de una indiferencia despreciativa pas a un afecto que poco a
+poco fu creciendo y dominndolo.
+
+Era que la astucia de Quirs haba adivinado el punto flaco de aquel
+carcter taciturno y desconfiado, y comenzaba a explotar sus aficiones y
+creencias.
+
+El afecto de Baselga considerbalo de gran importancia para l, y de
+aqu que hiciese toda clase de esfuerzos para ser su amigo.
+
+Quirs comenz por mostrarse carlista y hacer, cuantas veces se hablaba
+de poltica en presencia del conde, apasionadas profesiones de fe en
+favor de la buena causa. Cada uno de aquellos ditirambos que soltaba en
+honor de la rama legtima de los Borbones y del absolutismo, acompaados
+de maldiciones a Fernando VII, valale fijas miradas del conde, que le
+escuchaba sin romper su obstinado silencio.
+
+El era carlista y no tena inconveniente en decirlo en todas partes, as
+como en asegurar que si serva al legtimo gobierno de Isabel II era
+porque sta, en su concepto, no tardara en ser iluminada por Dios con
+la luz de la verdad, lo que hara que sta entregase la corona a sus
+parientes, que era a quienes perteneca. Adems, l estaba empleado en
+el Ministerio de Estado porque as lo exigan sus correligionarios, pues
+desde su puesto podra servir mejor a los intereses del partido.
+
+Aquellas declaraciones, unidas a ciertas oportunas muestras de inters,
+lograron conmover al conde, que, faltando a sus hbitos de misantrpica
+reserva, comenz a dispensarle cierta confianza.
+
+Baselga, despus de muchos aos de aislamiento social, experimentaba la
+apremiante necesidad de comunicar a alguien sus pensamientos y entablar
+una ntima relacin.
+
+Renaca el hombre en l, con todos sus naturales necesidades, y sus
+aficiones al estudio, as como el aventurado plan que herva en su
+cerebro, algo perturbado, le obligaban a buscar un verdadero amigo en
+quien depositar sus locas ilusiones.
+
+Quirs fu el primero que se acerc a l, y de aqu que le concediese
+toda su confianza.
+
+El joven diplomtico conquist de tal modo el afecto de Baselga, que
+ste no tard en considerar como necesaria su amistad, hacindole
+partcipe de todos sus secretos.
+
+Al principio el conde se limit a relatarle sus estudios, complacindose
+en ensearle, con la misma pasin del avaro al mostrar sus tesoros, la
+preciosa biblioteca militar que haba logrado reunir; pero cuando el
+joven fu penetrando en su intimidad y se dedic a visitar diariamente
+su gabinete de trabajo, le fu imposible a Baselga ocultar el plan
+grandioso a que dedicaba su existencia, y en un momento de abandono
+relat a Quirs su soada conquista de Gibraltar.
+
+El joven tena gran dominio sobre s mismo y saba ocultar hbilmente
+sus impresiones; pero a pesar de esto, cuando el conde, con una calma
+olmpica, le fu explicando su plan, le falt muy poco para exclamar:
+
+--Este hombre est loco!
+
+Algn oculto propsito deba tener Quirs acerca del conde, por cuanto
+halag tan locas ilusiones, incitndole a perseverar en el descabellado
+plan. Este era el medio ms seguro para conquistar por completo su
+confianza.
+
+Quirs acept con entusiasmo las ideas del conde, y fingiendo con
+aquella habilidad de farsante que tan irresistible le haca, un amor sin
+lmites a la patria, jur que ayudara a su viejo amigo en tan santa
+empresa.
+
+Desde entonces Baselga tuvo en el joven un auxiliar apreciable, al que
+di bastante trabajo, pues por un capricho propio del que se encaria en
+una idea y quiere poseerla por completo, le hizo sacar copia de cuantos
+datos existan en el archivo de Estado acerca de la cesin de Gibraltar
+a los ingleses.
+
+De este modo tuvo el conde un amigo ntimo, y Joaquinito Quirs fu en
+casa de Baselga un personaje considerado por todos casi como miembro de
+la familia.
+
+
+
+
+XVI
+
+El padre Claudio en campaa.
+
+
+Cuando menos lo esperaban los habitantes del palacio de Baselga, que
+vivan en una paz octaviana desde la partida de doa Fernanda, lleg un
+telegrama anunciando la prxima llegada de sta, y a la maana siguiente
+la baronesa, seguida de su doncella y llevando al lado al padre Felipe,
+que haba ido a esperarla a la estacin, hizo su entrada triunfal en el
+edificio, solemnizando su llegada con destempladas rias al portero y a
+la restante servidumbre por su torpeza al subir las maletas y los
+innumerables paquetes que formaban su equipaje.
+
+--Ya tenemos el diablo en casa--murmur Tomasa, que perdi
+repentinamente su animacin al ver el avinagrado gesto de la baronesa.
+
+Aquella inesperada aparicin preocupaba al ama de llaves, que con cierto
+fundamento esperaba que el viaje de doa Fernanda durara algunos meses
+ms. Su mirada escudriadora fijbase con insistencia en la persona de
+la baronesa buscando en ella las huellas de una dolencia. Tena el
+rostro muy plido y su rubicundez se habia extinguido; pero el vientre
+que Tomasa miraba con descaro no presentaba ninguna seal denunciadora.
+Y aquel viaje slo haba durado tres meses! Se haba engaado la
+doncella de doa Fernanda, y por su afn de inventar chismes habra
+atribudo a su seora aquel embarazo que ahora resultaba falso?
+
+No era el ama de llaves mujer capaz de esperar pacientemente la
+resolucin de sus dudas, as es que al ver cmo la doncella llevaba su
+equipaje a su cuarto, fu tras ella y sin prembulos le pregunt lo que
+deseaba saber.
+
+--Calle usted, seora Tomasa, que bastante hemos pasado. Los padres a
+quien fu recomendada la baronesa eran unos jesutas franceses muy finos
+y alegres, que se interesaron por nosotros y tomaron a pechos el sacar a
+la seora de apuros. Yo escuch tras una puerta cmo un padre ya viejo y
+con aire de experimentado, le preguntaba un da qu prefera: tener un
+hijo a su tiempo y sin graves complicaciones, o buscar un aborto que
+suprimiese aquella criatura, viviente testimonio de su falta y que algn
+da la poda comprometer a los ojos de la sociedad. Ya sabe usted quin
+es esa mujer y su alma atravesada, que le permite no temblar ante los
+mayores peligros. Acept la ltima proposicin, ganosa de salir del paso
+cuanto antes, aunque esto le costase la vida, y yo no s qu diablos le
+daran aquellos padres tan listos, que a las pocas noches la baronesa
+psose a morir, pero arroj de su cuerpo el regalo del padre Felipe. El
+mes que yo he pasado cuidando a la seora, que estaba entre la vida y la
+muerte, no se le doy a pasar a nadie; pero, al fin, se ha puesto buena y
+algo me han valido mis penalidades, as como mi reserva.
+
+Y al decir esto, sonrea irnicamente la charlatana doncella.
+
+--Ahora--exclam con acento cruel el ama de llaves--, otra vez a
+empezar, volviendo a las conferencias a puerta cerrada. Esa perra es
+insaciable y no escarmienta. No la has visto llegar tan amartelada con
+el padrazo Felipe?
+
+--Le telegrafi ayer ordenndole que saliese a la estacin, y ese cura
+alegre parece estar enamorado de la seora a juzgar por la sumisin con
+que la obedece.
+
+--Valiente hermosura la de tu seora para enamorar a nadie!
+
+Si la llegada de la baronesa haba puesto de mal humor a Tomasa, no era
+menor la impresin que hizo experimentar a Enriqueta, que recibi a su
+hermanastra con la misma sonrisa forzada y violenta del esclavo que tras
+una larga ausencia vuelve a encontrar a un amo cruel.
+
+Ella saba lo que representaba en su vida aquel inesperado regreso de
+doa Fernanda, Adis los das tranquilos pasados en la casa paterna en
+adorable libertad, sin temor de or la agria voz de su hermanastra, ni
+de obedecer sus tirnicas rdenes! Adis los alegres paseos por el
+Retiro apoyada en el brazo de Alvarez, y las interminables
+conversaciones amorosas! La educacin frrea y montona de una joven a
+quien se intenta dedicar a Dios, apareca otra vez a los ojos de
+Enriqueta destacndose en un negro porvenir.
+
+Desde el da en que lleg la baronesa volvi a restablecerse en aquella
+casa el antiguo sistema de vida. El padre Felipe hizo invariablemente su
+visita por la tarde; otros jesutas, por pura cortesa, fueron una vez
+por semana a hacer tertulia a la baronesa, hablando de la maldad de los
+tiempos y de la necesidad de establecer el reinado de Dios; el padre
+Claudio apareci de tarde en tarde, siendo recibido con tantos honores
+como un soberano; Quirs continu sus conferencias con Baselga acerca
+del famoso plan, y con la baronesa sobre administracin de cofradas y
+fundacin de otras nuevas, y Enriqueta fu otra vez la sierva de su
+hermanastra, la vctima propiciatoria de todos sus enfados, la
+"Cenicienta" de la casa, que pasaba como un ser insignificante, pronta
+siempre a temblar y a obedecer resignada todos los mandatos de aquello
+mujer que manejaba a su gusto su voluntad.
+
+--Esa muchacha--deca siempre doa Fernanda al hablar con sus amigos,
+con la misma complacencia que el artista al tratar de la obra que ha
+modelado--carece en absoluto de libertad, y sin mis consejos y sin mi
+direccin no s qu sera de ella en el mundo. La pobrecita no sirve
+para vivir en sociedad, y el da ms feliz de su vida ser aquel en que
+haga sus votos en el convento. Dios la llama y ella es feliz al pensar
+que Cristo la quiere por esposa.
+
+En aquella tertulia de sotanas y levitas de corte clerical que todas las
+tardes se reuna en el saln de la baronesa, era artculo de fe que
+Enriqueta tena una vocacin sobrehumana a la vida religiosa, y la mayor
+parte de aquellos seores crean proporcionar a la joven un inmenso
+placer llamndola "la monjita", cuando por rara casualidad la
+encontraban en las habitaciones de su hermanastra.
+
+La vocacin de la joven fu un asunto que requiri toda la atencin de
+la baronesa poco tiempo despus de su regreso a Madrid.
+
+Una maana, cuando ella menos lo esperaba, se present el padre Claudio,
+que muy contra su voluntad engordaba de un modo vulgar, perdiendo en
+gallarda lo que ganaba en majestad.
+
+Cada una de aquellas visitas llenaba de satisfaccin a la baronesa, que
+conoca mejor que muchos individuos de la Orden el inmenso poder que
+aquel clrigo tena en sus manos, y que manejado ocultamente, minaba
+todas las clases de la sociedad.
+
+--Oh! Cunto honor para m, reverendo padre!--contest Fernanda,
+rubicunda por la satisfaccin--. Hace tiempo que no vena vuestra
+reverencia y tema el rogarle que pasase algn rato por aqu por miedo a
+turbarle en sus importantes ocupaciones.
+
+El padre Claudio di a besar su blanca y regordeta mano de obispo y
+contest con amables sonrisas a todos los cumplidos que la baronesa le
+diriga.
+
+Cierto que por l no pasaban los aos, pues, aunque aquella pcara
+obesidad le sofocaba, sentase ms fuerte que nunca; y al decir esto
+lanzaba miradas relampagueantes y extenda impetuosamente sus brazos
+como si quisiera atemorizar a algn misterioso enemigo con el que vena
+luchando por espacio de muchos aos.
+
+El padre Claudio estaba muy preocupado haca algn tiempo por una idea
+que le obsesionaba. Aquel hombre que ocultamente desde el fondo de su
+despacho manejaba casi toda la nacin, que intervena en los asuntos
+palaciegos y que en varias ocasiones haba logrado con sus manejos
+derribar unos ministerios y elevar otros, juzgbase postergado y la
+envidia y la ambicin le hacan mirar como mezquina la posicin que
+ocupaba dentro de la Orden.
+
+Aquel cargo de asistente o vicario de la poderosa Compaa en Espaa
+desempebalo desde su juventud y no poda menos de irritarse al ver que
+no lograba continuar la carrera de grandezas que tan fcil le haba sido
+en sus primeros aos de jesuta.
+
+A la edad en que muchos compaeros se contentaban con ser coadjutores,
+l diriga los intereses de la Orden en Espaa como dueo absoluto y sin
+tener que dar cuenta de su conducta a otro padre que al general que
+estaba en Roma. Algunos negocios afortunados, que dieron gran utilidad a
+la Compaa y que l llev a cabo con una astucia y una sangre fra
+sorprendente, le haban valido una gran reputacin en la Orden y el ser
+elevado a una dignidad que nunca haban desempeado jesutas de tan
+pocos aos.
+
+Tan rpida elevacin haba amortiguado en el padre Claudio su ambicin
+inextinguible y transcurrieron muchos aos sin que se le ocurriera al
+satisfecho jesuta quejarse de su suerte; pero cuando fu entrando en la
+vejez, cuando por su edad vea ya sobradamente justificado el cargo que
+ejerca, quiso ser ms y escalar el ltimo puesto que quedaba dentro de
+la Orden.
+
+Un vicario general de Espaa nicamente poda aspirar a la direccin
+suprema de la Compaa en todo el mundo, y el padre Claudio quiso ser
+general de aquel negro ejrcito que tena su ncleo en Roma y sus
+avanzadas en todas partes.
+
+Saba el importante jesuta que deba ocultar sus miradas ambiciosas
+cuidadosamente, pues el hombre que desde Roma los diriga a todos era un
+Argos de cien ojos, que mediante su misterioso poder, desde las
+cercanas del Vaticano, adivinaba los pensamientos del ltimo jesuta
+establecido en el Japn o en las ms apartadas islas de Oceana. Una
+indiscrecin poda perderle, pues as como el generalato de la Orden era
+vitalicio y nadie poda destituir al general, una vez elegido, las
+asistencias o direcciones de las naciones a las cuales el lenguaje
+jesutico, con su tendencia de unificacin universal, llamaba
+provincias, eran puramente de gracia, y el poder supremo de la Orden
+poda destituirlo a l del vicariato de Espaa apenas notara el ms leve
+indicio de ambicin o de intriga.
+
+El general haba tratado siempre con gran benevolencia al padre Claudio,
+haciendo justicia a sus facultades de dulce tirano y hbil intrigante,
+y, sobre todo, a aquella indiferencia en punto a procedimientos que
+haca recordar a los Borgias cuando, en el entusiasmo del brindis
+orgistico, deslizaban el veneno en la copa del vecino o, sonriendo como
+ngeles, daban de pualadas. Nunca el general haba demostrado intencin
+de relevar al padre Claudio de su alto cargo, lo que no impeda que el
+vicario de Espaa, cuando comenz a sentir cmo se remova su dormida
+ambicin, pensase en la conveniencia de hacer algo desde Madrid para que
+aquel viejo que estaba en Roma saliese del mundo de un modo ms o menos
+trgico, dejando su puesto vacante a otro ms joven, que poda ser l
+mismo.
+
+Pero el padre Claudio slo optaba por los procedimientos violentos en
+caso apurado, pues prefera aquellos otros nacidos de su astucia y que
+l preparaba hasta en sus ltimos detalles con el exquisito gusto de un
+gran artista del mal.
+
+El saba algo de otros generales que haban sido envenenados por sus
+subordinados o expuestos al pblico envueltos en una sotana nueva para
+ocultar las pualadas con que el cadver tena rasgado el pecho; pero
+todos estos medios le parecan propios de tiempos brbaros; senta una
+repugnancia de damisela al pensar en la sangre, y con aire de
+superioridad, sonrea considerando que era ms fcil y seguro esperar
+pacientemente, tenindolo todo preparado para lograr su deseo apenas el
+actual general, que tena ms de ochenta aos, dejase de vivir.
+
+El fallecimiento del general era cosa segura en plazo no muy largo, y el
+gallardo jesuta pensaba dar antes un golpe que le proporcionara inmenso
+renombre en la Orden y que le facilitara su eleccin en Roma.
+
+Un negocio afortunado que hiciera ingresar en las arcas de la Compaa
+muchos millones era el golpe que l necesitaba para preparar su eleccin
+de general, y por esto se acord de la fortuna de los hijos de Baselga,
+que tanto haba perseguido la avaricia jesutica.
+
+Lo que el padre Fabin Renard no haba podido lograr, l lo
+conquistara, consolidando de este modo su fama de hombre astuto e
+invencible en punto a procurar buenos negocios a la Orden.
+
+Ya sabemos el sistema que el reverendo padre se propona usar para ir
+despojando a los hijos de Baselga. Aquellos dos jvenes, sobre los que
+tena puestos sus ojos la Compaa, abrazaran el estado religioso y
+haran una donacin de sus bienes a la Orden, que, correspondiendo a
+tal merced, los tendra toda la vida alejados del mundo y encerrados en
+un claustro donde podran ganar el cielo.
+
+Agitado por tales ideas hizo el padre Claudio su visita a la baronesa.
+
+Era preciso acelerar el negocio y hacer que cuanto antes entrase
+Enriqueta en un convento.
+
+No era el gallardo jesuta amigo de prembulos ni de artificiosos rodeos
+cuando hablaba con amigas tan ntimas y subordinadas fieles como lo era
+la baronesa de Carrillo, as es que inmediatamente abord la cuestin.
+
+Enriqueta tena ya edad para entrar en un convento y aficionarse
+verdaderamente a las dulzuras de la vida monstica, preparndose a
+prestar sus votos. Qu ganaba permaneciendo en aquella casa a la cual,
+aunque muy santa y muy cristiana, llegaban las murmuraciones del mundo?
+Enriqueta, permaneciendo como hasta aquel momento en continua relacin
+con la servidumbre, corra el peligro de saber cosas que destruyeran su
+infantil inocencia; y tales aspavientos haca el jesuta al decir esto,
+de tal modo se horrorizaba aparentemente al pensar en la posibilidad de
+que alguna palabra indirecta se deslizase en sus virginales odos, que
+no pareca sino que la casa de su padre era un lugar de perdicin para
+la joven.
+
+Doa Fernanda, como era su costumbre, siempre que oa al poderoso padre
+Claudio, asenta a todo y se mostraba dispuesta a obedecer sus rdenes.
+
+--Ya lo sabe vuestra paternidad; yo soy su sierva espiritual, su humilde
+penitente, y estoy dispuesta a cumplir cuanto se sirva mandarme.
+Realmente esa nia no est muy bien aqu, pues aunque todas las personas
+que visitan la casa son buenas cristianas, el mundo se halla tan
+pervertido, que es fcil que se deslicen hasta aqu palabras y ejemplos
+que perturben a una joven prometida del Seor.
+
+Y la amiga del padre Felipe, que a fuerza de rozarse con los jesutas se
+haba asimilado mucho de su meliflua elocuencia, aprovech la ocasin
+para disertar ante su superior sobre la corrupcin de la sociedad por
+sus tendencias impas, asegurando que la virtud estaba desterrada,
+ocultndose nicamente en las personas piadosas; ella, por ejemplo.
+
+Los dos compadres en Cristo no tardaron en entenderse y quedaron
+perfectamente convenidos en lo que deban hacer.
+
+Enriqueta entrara cuanto antes en un convento que designaba el padre
+Claudio, pero primeramente haba que lograr el permiso de su padre el
+conde de Baselga, cosa que no crea tan fcil el director espiritual ni
+su penitente.
+
+--Yo, reverendo padre, le anticipo con harto dolor mo que nada
+conseguir. Mi padre me aborrece, esto bien lo sabe su paternidad, y yo
+sospecho el porqu, y, por tanto, no esta demanda, sino otra que le
+hiciera, me la negara seguramente. Ya recordar vuestra reverencia que
+rotundamente me dijo que no el da que yo le indiqu la conveniencia de
+que Enriqueta fuese a educarse en el convento. Donde usted le ve, a
+pesar de sus alardes de religiosidad, yo creo que es todo un impo, y
+ms ahora, que se ha dado de lleno a los libros.
+
+--Ah! Los libros!... Mala cosa es eso!
+
+Y el jesuta deca esto con acento de distraccin, al mismo tiempo que
+con la cabeza inclinada pareca reflexionar profundamente.
+
+--Ser mejor, amiga ma--dijo despus de un larga silencio--, que yo
+hable al conde. Efectivamente, l no hace gran caso de la hija de su
+primer matrimonio y de seguro que le producirn ms efecto mis palabras.
+Sin embargo, tratndose de un hombre como l, este asunto no debe
+llevarse precipitadamente. Conozco su carcter y s que es preciso
+explorar primeramente sus intenciones e ir poco a poco convencindole de
+la conveniencia de dedicar a Enriqueta a la vida monstica, sobre todo
+si la vocacin de la nia es segura.
+
+--Oh! En cuanto a eso no hay cuidado. La vocacin es segursima.
+Enriqueta no hace nada ms que lo que yo la mando.
+
+La baronesa hablaba de las aficiones religiosas de su hermanastra con
+completa seguridad, aunque nunca haba logrado de ella una contestacin
+categrica, ni se haba tomado el trabajo de consultarla sobre aquel
+porvenir que la preparaba... Para qu? Ella, la seora de aquella
+voluntad, tena el poder de atemorizarla con una mirada o con un gesto,
+y crea ridculo detenerse a inquirir lo que pensaba aquel ser que haba
+educado para una vida automtica.
+
+Desde aquella conferencia y despus de haber combinado su plan el
+jesuta y la baronesa, Baselga comenz a sufrir un asedio del que tard
+en darse cuenta.
+
+Doa Fernanda, en la mesa o en las cortas entrevistas que ella buscaba,
+y de las que el conde procuraba zafarse cuanto antes, mostraba empeo en
+hablar del porvenir de Enriqueta en trminos vagos para que su padre
+mostrara claramente sus propsitos, pero Baselga oa silencioso y
+distrado, no escapndosele nunca una palabra que demostrase su
+pensamiento.
+
+En cuanto al padre Claudio, visitaba la casa con tanta asiduidad como en
+pasados tiempos, honor que ensalzaba la baronesa en su reunin, y del
+que se hacan lenguas sus contertulios, que saban las mltiples
+ocupaciones que pesaban sobre el vicario de la Orden en Espaa.
+
+Todas las tardes iba el jesuta a fumar algunos cigarrillos en el
+gabinete de estudio de Baselga, el cual, no considerando las cosas como
+su hija mayor, tom al principio esta distincin por una solicitud
+fastidiosa que le distraa en sus ocupaciones.
+
+Para colmar su aburrimiento, el amigo Quirs, con el que hablaba todas
+las tardes de su gran plan de conquista, depositando en l todas sus
+esperanzas y risueos optimismos, desde que el padre Claudio se dedic a
+hacerle cotidianas visitas, dej de acudir con tanta regularidad
+pretextando ciertos asuntos que tena que despachar con urgencia en el
+ministerio, y el conde hubo de resignarse a permanecer horas y ms horas
+con aquel sacerdote que nunca tena prisa en irse, y que, siempre
+sonriendo, le mola a preguntas.
+
+Pero era en todas ocasiones tan amable aquel padre Claudio, oa con
+tanta atencin sus explicaciones sobre lo que estudiaba en los
+tratadistas militares, manifestaba tal entusiasmo por Malbourough,
+Montecucoli, Jomini y otros seores que a cada instante barajaba el
+conde en su conversacin, que, al fin, ste comenz a adquirir alguna
+confianza y recibir con ms gusto las visitas del jesuta.
+
+Al fin, era un buen compaero, y en ausencia de Quirs, el conde
+experimentaba gran placer teniendo un compaero con quien hablar de su
+mana favorita.
+
+Era un cura aquel oyente de aventuradas empresas militares; su
+ministerio, sus estudios y sus costumbres no le hacan muy adecuado para
+aquella clase de conferencias; pero... qu diablo!, escuchaba con gran
+atencin, y, adems, Baselga adivinaba en el padre Claudio--como en
+otros tiempos--que haba en su persona algo de caudillo, aunque de
+fuerzas menos ruidosas y francas que las del ejrcito, y en todos sus
+actos se trasluca la costumbre de mandar con ademanes imperiosos que no
+admiten rplica.
+
+La confianza entre el conde y el jesuta fu estrechndose rpidamente.
+Aquella frialdad con que Baselga haba tratado al padre Claudio a raz
+de su llegada de Francia, fu desvanecindose, y aunque el conde no
+volvi a ser como en su juventud, el admirador sumiso e irreflexivo del
+astuto jesuta, le dispens cada vez mayores atenciones, y lleg en sus
+conversaciones apasionadas hasta olvidarse de quin era aquel hombre y
+de las amenazas viles que us para conservarlo esclavo de la Compaa.
+
+El padre Claudio, en aquellas conferencias, con un disimulo que haca
+honor a la astuta institucin a que perteneca, llevaba siempre la
+conversacin a un mismo punto, que era invariablemente las desdichas de
+la patria, lo grande que sta haba sido en otros tiempos y la necesidad
+de volver por la integridad del territorio, reconquistando los puntos
+que los extranjeros nos haban arrebatado.
+
+Un hombre ms experto y observador que Baselga hubiera adivinado en su
+interlocutor el deseo de excitar las confianzas sobre un asunto
+determinado que conoca con anterioridad; pero el conde estaba muy
+preocupado con sus planes y los acariciaba con sobrado entusiasmo para
+fijarse en tales detalles.
+
+Por fin, un da, en un rato de excitacin patritica, Baselga hizo
+traicin a la reserva que se haba prometido y relat al padre Claudio
+su plan sobre Gibraltar con todos sus detalles.
+
+El jesuta sonrea casi imperceptiblemente. Al fin lograba aquella
+confianza solicitada de tan diversos modos.
+
+Cmo pintar el entusiasmo patritico del padre Claudio! Primero quedse
+perplejo, mostrando admiracin y duda como si su inteligencia no
+alcanzase a comprender un plan tan colosal; despus, su rostro se anim
+como a impulsos de excitacin inmensa, y, por fin, abraz al conde con
+nervioso impulso, diciendo, con acento entrecortado por la emocin, que
+Dios y la patria sabran agradecer una empresa tan sublime.
+
+Baselga se enterneci ante aquel arranque de entusiasmo patritico, y
+llevado de un risueo optimismo, se dijo interiormente que aquel
+jesuta era una buena persona, que si cometa alguna mala accin era
+indudablemente por exigencias de la Orden.
+
+Desde que el conde hizo tales revelaciones no tuvo quien ms atentamente
+se interesase por la realizacin de tal plan.
+
+Todas las tardes iba, segn su costumbre, a visitar a Baselga y se
+enteraba minuciosamente de sus propsitos, mostrando una admiracin sin
+lmites cada vez que su amigo le haca una nueva confianza.
+
+--Oh! Esto halaga--se deca el conde al quedar solo--. Esto da nuevas
+fuerzas para seguir adelante. Si todos fuesen tan buenos espaoles como
+el padre Claudio! Despus dicen que los jesutas no tienen patria ni se
+interesan por otra nacin que Roma.
+
+Por su parte, el reverendo padre aumentaba el entusiasmo de su amigo,
+prometiendo hacer cuanto pudiese en favor del plan. El no saba los
+servicios que podra prestar, pero tena amigos en todas partes, y,
+quin sabe si en Gibraltar encontrara alguien que quisiera entrar en
+la patritica aventura?
+
+Transcurrieron algunos das sin que los dos amigos hablasen de otros
+asuntos que la atrevida reconquista del Pen. Quirs, siempre
+excusndose con sus trabajos en el ministerio, iba ya pocas veces al
+despacho de Baselga; pero ste se mostraba tan entusiasmado y satisfecho
+del padre Claudio, que consideraba ya al joven diplomtico como lo que
+era realmente. Ya no vea en l un joven serio e ilustrado, sino un
+pollo insubstancial e intrigante, que a lo ms le serva para sacar
+cuantas noticias deseara del ministerio de Estado.
+
+El jesuta tena por su parte un plan marcado que iba desarrollando
+lentamente, y cuando crey poseer la confianza de Baselga, abord una
+tarde resueltamente el asunto.
+
+--Supongamos, seor conde, que yo, como as lo espero, proporcione los
+elementos necesarios para la empresa, y encuentro gente dispuesta a dar
+el golpe sobre Gibraltar. Quin se encargar de ponerse al frente de
+los que se apoderen de la plaza?
+
+Baselga mostr en su rostro la misma extraeza que si oyera a alguien
+dudar de su valor.
+
+--Quin ha de ser! Yo!--dijo con sencillez heroica.
+
+--Y ha pensado usted bien las consecuencias que pudiera traerle un
+fracaso? Ha considerado que en la aventura puede perder la cabeza? Las
+autoridades inglesas son inexorables con el que quiere arrebatarles algo
+de lo que poseen, y lo menos que con usted haran, si fracasa el golpe,
+sera ahorcarlo.
+
+--Nada me importa eso--contest el conde con frialdad--. He expuesto mi
+vida muchas veces, para que pueda sentir temor ante tales peligros. Yo
+ir al frente de los buenos espaoles que intenten devolver Gibraltar a
+Espaa, y si es que la suerte nos es adversa, qu fin puedo ambicionar
+ms glorioso que morir por mi patria, aunque sea de un modo infamante?
+
+--Muy bien, amigo mo. Sigue usted siendo un hroe y la edad no ha
+amortiguado sus bros. Pero es preciso que antes de acometer tan santa
+empresa, que tal vez le conduzca al martirio, piense usted en asegurar
+el porvenir de sus hijos.
+
+--Mis hijos! Gracias a Dios no tengo que pensar en ellos. Son ricos y
+su porvenir est asegurado. Adems, dentro de pocos aos tendrn ya edad
+para casarse y constituir familia.
+
+--Pero entretanto, seor conde, reconozca usted que si por desgracia
+pierde la vida en esa empresa que vamos a realizar cuanto antes, la
+situacin de esos dos jvenes solos en el mundo, pues apenas si tienen
+familia, ser apuradsima.
+
+--Tienen a mi hija Fernanda, que por su edad y su experiencia, puede
+servirles de madre.
+
+--No basta eso.
+
+--Pues qu quiere usted decir?
+
+--De Ricardo nada. Al fin pertenece a nuestro sexo y para un hombre no
+es tan ruda la lucha que ha de sostener en la sociedad para mantenerse a
+cierta altura. Pero piense usted en Enriqueta. Qu sera de ella al
+quedar hurfana?
+
+--Sentira mucho la muerte de su padre, mas no por esto quedara
+desamparada. Tiene a mi hija Fernanda, y adems, una joven rica como lo
+es ella, siempre encontrara entre mis parientes de la nobleza quien
+velara por ella. Esto sin contar que ya no es una nia, y que dentro de
+pocos aos estar ya en estado para casarse con quien ella elija,
+siempre que sea un hombre perteneciente a su clase.
+
+--Veo, seor conde, que no quiere usted atender a lo yo le propongo y
+que se forja ilusiones para no contemplar la realidad. Yo hablo del
+presente y del peligro que a causa del herosmo de su carcter, corre su
+hija de quedarse hurfana.
+
+--Y qu quiere usted proponerme?
+
+--Yo--dijo el padre Claudio preparndose a dar el golpe y revistiendo
+sus palabras de la mayor sencillez--pensaba poner a Enriqueta a salvo de
+todo infortunio y hacer que antes de que usted partiera para Gibraltar
+su hija quedase en un puesto de confianza donde se ocupasen de su
+educacin, por cierto algo descuidada, pues la baronesa, ocupada en las
+empresas benficas, a las que le arrastra su religiosidad, no puede
+pensar en la cultura de su hermana.
+
+--Concrete ms su proposicin, padre Claudio--dijo Baselga con fra
+entonacin.
+
+--Pues bien; le propongo, hacindome en esto intrprete de los deseos de
+la baronesa, que Enriqueta vaya a educarse en un convento de nuestra
+confianza.
+
+El conde no era ya el mismo de momentos antes. El entusiasmo y la
+confianza que mostraba al jesuta hablndole de empresas militares haba
+desaparecido, y ahora escuchaba al visitante con fra reserva,
+lanzndole de vez en cuando una mirada escudriadora que pugnaba por
+atravesar aquella astuta mscara, adivinando lo que exista tras la
+dulce sonrisa jesutica.
+
+Cuando el padre Claudio formul su proposicin, Baselga le mir
+fijamente y contest con lentitud:
+
+--Mi hija no ser monja mientras yo viva.
+
+--Ha comprendido usted mal--replic con viveza el jesuta--. Lo que yo
+propongo no es que Enriqueta se dedique a la vida monstica abandonando
+su familia; conozco bien el inmenso cario que usted la profesa y s que
+no es posible que consienta usted el separarse de ella para siempre. Lo
+que yo propongo es que Enriqueta ingrese en un convento donde se educan
+otras seoritas aristocrticas para permanecer all segura mientras
+usted lleva a cabo esa obra sublime, tan meritoria a los ojos de la
+patria y a los de Dios.
+
+--Lo que usted me propone es que mi hija entre en un convento como
+simple educanda para convertirse despus en monja profesa y no salir
+jams de l.
+
+--Seor conde! Me ofende esa suposicin.
+
+--Padre Claudio, ya sabe usted que nos conocemos y que hay entre los dos
+asuntos suficientemente graves para que no nos consideremos como unos
+extraos. S a dnde van a parar tales proposiciones, pues aunque no soy
+muy listo, adivino muchas veces lo que piensan las personas que me
+rodean.
+
+--Qu quiere usted suponer?
+
+--An no se ha borrado de mi memoria el recuerdo de esa mujer tan amada.
+
+Y al decir esto sealaba el conde a un hermoso retrato de Mara
+Avellaneda, nica pintura que con sus tonos brillantes alegraba las
+sombras paredes del despacho y los tintes obscuros de los estantes
+cargados de libros. El padre Claudio afectaba no comprender a Baselga.
+
+--Esa infeliz--continu ste--tambin encontr en Pars quien mostr
+empeo en meterla en un convento. Parece esto la fatalidad que pesa
+sobre la familia Avellaneda!
+
+Y a continuacin aadi, sonriendo sarcsticamente:
+
+--Muchas veces es una desgracia tener millones.
+
+El padre Claudio se estremeci internamente. Aquel hombre, que l crea
+un monomanaco sometido por completo a su voluntad, saba adivinar los
+pensamientos de su interlocutor.
+
+--Seor conde: me ofenden esas palabras, que no s si creer injuriosas
+para m y para la Compaa, pero aunque as sean, las perdono.
+
+Rein un largo silencio, que interrumpi al fin el jesuta diciendo:
+
+--Siento mucho que mi proposicin le haya producido alguna molestia.
+Crea que yo siempre procedo guiado por mi afn de dar almas al cielo y
+de que no se turbe la paz de las familias.
+
+--Gracias por el inters, padre Claudio; pero Enriqueta no necesita que
+se preocupe de su suerte otro que su padre.
+
+El jesuta qued en silencio breves instantes, reflexionando, sin duda,
+sobre lo que acababa de or, y despus dijo con severo acento:
+
+--Un padre carioso debe ante todo procurar la felicidad de su hija.
+
+El conde movi la cabeza en seal de asentimiento y aadi:
+
+--Eso no tiene duda.
+
+--Y la felicidad de los hijos consiste indudablemente en que los padres
+no violenten su voluntad ni se opongan a sus deseos, siempre que stos
+tengan un noble y santo fin.
+
+--Todo eso lo s hace ya mucho tiempo.
+
+--Lo sabr usted, seor conde; pero permtame que le manifieste que
+usted se est oponiendo a una sagrada aspiracin de su hija.
+
+--Una aspiracin de mi hija?--pregunt con extraeza Baselga.
+
+--S, seor conde. Enriqueta quiere ir al convento.
+
+--Es la primera noticia que tengo--respondi Baselga con desdeosa
+frialdad.
+
+--No lo dude usted, y si quiere convencerse de ello, pregntelo a la
+baronesa, que por haber educado a su hermana es la que conoce mejor su
+vocacin. Enriqueta quiere ser monja.
+
+--Ya va saliendo lo que esperaba. Usted mismo viene a justificar mi
+negativa a que Enriqueta entrase en un convento para perfeccionar su
+educacin. Lo que yo he dicho antes: primero, colegiala, y despus,
+monja. No est mal urdido el plan.
+
+--Seor conde; hace usted mal en burlarse de ese modo y ms an en
+oponerse a que su hija siga las inspiraciones de Dios. Yo no digo que
+Enriqueta quiera efectivamente ser monja, pues a su edad la vocacin es
+poco slida; pero lo que s aseguro es que quiere salir de aqu, pues se
+siente atrada por los msticos, encantos del claustro.
+
+--Est usted seguro? Ha consultado directamente la vocacin de mi
+hija?
+
+--S cmo piensa por las relaciones de la baronesa, que es "la nica
+persona que se preocupa de Enriqueta".
+
+--Comprendo la intencin con que acenta usted tales palabras. Algo hay,
+en efecto, que me hace merecedor de tal censura. Mi dolor interno por la
+muerte de mi esposa, mi odio a la sociedad, y despus mis aficiones, me
+han tenido alejado de mi hija, me han hecho ser mal padre, y he mirado
+con una indiferencia culpable todo lo que con ella se relacionaba; pero
+yo le aseguro a usted que esto no volver a repetirse ni merecer en
+adelante que se me tache de descuidado con mis hijos. Acabo de ver las
+consecuencias de mi indiferencia y s el peligro que corre Enriqueta, de
+seguir ms tiempo confiada a la direccin de su hermana. Quiero que en
+mi casa no mande otro que yo, y desde maana voy a ocuparme de mi hija y
+as sabr la verdad.
+
+--La verdad?...--pregunt con extraeza el padre Claudio.
+
+--S; la verdad. De seguro que cuando yo hable a mi hija no manifestar
+sta tanta aficin a la vida del claustro. Yo, padre Claudio, soy de los
+que creen que ninguna joven tiene gusto de que la entierren en vida,
+alejndola para siempre del mundo, y del mismo modo creo que si algunas
+infelices huyen de la sociedad y se encierran en esas casas es por
+contrariedades sufridas, que, aunque fciles de reparar, son
+convenientemente exageradas por gentes sin corazn, que muestran empeo
+en robar a la nacin futuras madres que podran hacer la felicidad de
+otras tantas familias y dar a la patria hijos que la honrasen y la
+defendiesen.
+
+El jesuta puso en juego todo su mmico arsenal de gestos trgicos para
+demostrar su escndalo y su indignacin, y dijo con voz balbuciente:
+
+--Pero seor conde! Qu dice usted? Tratar de ese modo a las
+instituciones monsticas y a las esposas del Seor! Esas ideas son
+impropias de un buen catlico como todos le creen a usted, y nicamente
+estaran en su sitio en labios de uno de esos terribles revolucionarios
+que hoy combaten al Trono y a la Iglesia. Acaso usted no cree en la
+verdad de las vocaciones religiosas? Duda usted de que hay criaturas
+privilegiadas a las cuales llama Dios para hacerlas sus msticas
+esposas?
+
+--No quiero discutir, padre Claudio. Soy catlico y partidario de la
+Monarqua, y esto lo tengo bien probado; pero mis ideas las tengo muy
+arraigadas y ni usted ni toda la Compaa de Jess en masa conseguiran
+que me retractase de esto que digo. Toda la vida he tenido por un
+absurdo que a una joven que apenas si conoce el mundo y que no se ha
+separado un momento de sus padres, se la encierre en un convento con el
+pretexto de querer librarse de los males de una sociedad que ni aun de
+nombre conoce. Comprendo que un hombre cansado de luchar con sus
+semejantes y fastidiado de las mentiras sociales, huya del trato con los
+humanos, y se refugie como eremita en un desierto por faltarle el valor
+para seguir luchando contra el mundo; pero encerrar en una tumba mstica
+a una joven que conserva puras e intactas sus ilusiones y que empieza a
+vivir, es un crimen, entindalo usted bien, reverendo padre, es un
+asesinato moral del que Dios no puede menos que pedir estrecha cuenta.
+
+El conde hablaba con acento indignado y en sus ademanes nerviosos
+adivinbase que estaba sintiendo aquello que deca.
+
+El jesuta conoca perfectamente el carcter de Baselga y saba que en
+tales instantes discutir ideas en l tan arraigadas equivala a
+comprometerse en una discusin acalorada e iracunda que fcilmente poda
+tener como final el arrojarse a la cabeza, como postreros argumentos,
+los libros del despacho y aun los muebles.
+
+--De manera--se limit a decir el sacerdote--que se niega usted a
+acceder a los deseos de su hija?
+
+--S; me niego y me negar siempre. Usted, como sacerdote, cumpla su
+obligacin trabajando para arrebatar una mujer ms a la sociedad y
+hacerla entrar en la vida mstica; yo como padre cumplo mi deber
+oponindome a que mi hija sea infeliz alejndose para siempre, en la
+edad de la inexperiencia, de un mundo en que sufrir muchas tristezas,
+pero no por esto dejar de encontrar mayores alegras. Dios cri a la
+mujer para que el mundo no se extinguiera, y con ella estableci la base
+de la familia. Evitar que la mujer sea madre es ir contra Dios. No
+olvide usted esto, padre Claudio!
+
+El jesuta fu a contestar a estas ltimas palabras, pero se detuvo, y
+como si una idea favorable acabase de surgir en su cerebro, psose a
+reflexionar mientras Baselga le contemplaba con desdeosa superioridad.
+
+El hombre que por tanto tiempo se haba considerado como esclavo sumiso
+de aquel jesuta que le mandaba con aire sonriente, aunque con desptica
+autoridad, enorgullecase ahora al ver cmo su tirano quedaba vencido
+momentneamente.
+
+Pareca que el padre Claudio iba a disparar su ltimo tiro contra
+aquella voluntad rebelde, pues despus de contraer su rostro con aquella
+sonrisa especial propia de los momentos difciles y que haca temblar a
+cuantos le conocan ntimamente dijo con voz melosa:
+
+--El seor conde, al hablar as, olvida una cosa de gran importancia.
+
+--No s qu cosa pueda ser.
+
+--De seguro que el conde de Baselga no querr romper sus relaciones con
+la Compaa de Jess.
+
+--Yo!.., Por qu?
+
+--El seor conde pertenece a ella, pues hace muchos aos figura en su
+clase de hermanos seglares.
+
+--No pienso negarlo. Buena prueba de ello es que sobre el pecho llevo el
+escapulario que nos permite reconocernos a los hermanos aun en los ms
+lejanos pases.
+
+--Recuerde, pues, el hermano, ya que as le place llamarse--dijo el
+jesuta con tono de autoridad--, que al entrar en nuestra Orden hizo
+voto de obediencia a sus superiores, y que yo, como su superior supremo
+en Espaa, le ordeno me obedezca para mayor gloria de Dios y en nombre
+de nuestro padre general.
+
+Y el jesuta, al decir esto, se ergua en su asiento y extenda la
+diestra con aire bizarro, adoptando una actitud lo ms imponente que le
+permitan sus facultades de actor. Pero al conde le caus poca impresin
+aquel arranque de autoridad que el padre Claudio crea irresistible,
+pues encogindose de hombros se limit a contestar con frialdad:
+
+--Bien! Y qu?... Para qu se me recuerda mi voto de obediencia?
+
+--Para que acate usted mis rdenes y no se oponga a la vocacin de su
+hija.
+
+--Es que la Compaa, no contenta con disponer del individuo para mayor
+gloria de Dios, ha de intervenir tambin en asuntos puramente de su
+familia?
+
+--La Compaa interviene en todo, siempre que sea en bien de la
+religin, y puede, con perfecto derecho, como usted ya sabr por haber
+ledo nuestra Mnita secreta y los comentarios de nuestros ms clebres
+escritores, aconsejar al hijo que niegue la obediencia a su padre y
+hasta que lo mate, siempre que ste le incite a desconocer y abandonar
+la fe catlica.
+
+--Siempre me ha parecido eso un crimen; pero, aparte de ello, en el
+presente caso no tienen ninguna relacin esas leyes; yo no incito a mi
+hija a que abandone su religin, pues lo que hago es oponerme a que me
+la roben. Que ame Enriqueta cuanto quiera a Dios, que sea un modelo de
+religiosidad y devocin, no me producir ninguna molestia; lo que yo no
+quiero es que ella sea monja.
+
+--Pero ella quiere serlo, y en tal conflicto, la Compaa, siempre
+benfica con el dbil y con la virtud, debe colocarse al lado de la hija
+y frente al padre que quiere violentar una santa devocin.
+
+--La Compaa se colocar donde le d la gana--contest rudamente
+Baselga, que ya comenzaba a cansarse--; pero como yo soy el padre y no
+doy mi permiso, tendr que considerarse vencida. Si Enriqueta quiere ser
+monja (lo que dudo mucho), que espere a ser mayor de edad, cuando no
+ser ya indispensable mi consentimiento.
+
+--Quiere usted que llamemos a la nia y a doa Fernanda? Usted mismo le
+preguntara sobre sus aficiones, y la contestacin que ella d ser el
+mejor medio de que usted se convenza de la injusticia con que se opone a
+su vocacin.
+
+--No es necesaria esa entrevista. Conozco muy bien, padre Claudio, el
+sistema que se emplea para obsesionar dbiles inteligencias y los
+risueos colores con que se presenta la vida del claustro para seducir
+la viva imaginacin de las jvenes. Mire usted a esa infeliz--y el conde
+seal el retrato de su esposa--. Ella, en un momento de alucinacin,
+arrastrada por prfidos consejos, abandon la casa de su padre y entr
+en un convento de Pars sin dejar por eso de amarme y de desear ser mi
+esposa. Tambin ella pasaba como joven de vocacin para el claustro y,
+sin embargo, bast que su padre le permitiese ser mi esposa para olvidar
+inmediatamente todas las dulzuras monsticas. Mi hija presiento que debe
+de hallarse en el mismo caso. Conozco a la baronesa de Carrillo, s cuan
+terribles son sus manas religiosas, y de seguro que ha trabajado mucho
+para decidir a Enriqueta a que abrace una vida que le repugna. Quin
+sabe si hasta la habr maltratado! Yo hablar a mi hija y de seguro que
+leer en su interior adivinando lo que piensa.
+
+--Segn eso, se niega usted a cumplir su voto? Desobedece usted a la
+Compaa?
+
+Y el padre Claudio, al decir esto, tomaba una actitud amenazadora que
+irritaba a Baselga, el cual no poda sufrir ninguna imposicin.
+
+--S, vive Cristo!--grit el conde--; la desobedezco ahora y siempre
+que intente inmiscuirse en asuntos que le son ajenos. Las cosas de mi
+casa slo a m me competen, y desde ahora digo que lo pasarn muy mal
+los que intenten mezclarse en mis asuntos e inciten a mis hijos a que
+desobedezcan a su padre.
+
+Baselga estaba terrible al decir esto y agitaba en el espacio sus
+enormes manos de un modo poco tranquilizador; pero el jesuta no por
+esto perdi la serenidad. No era valor lo que faltaba a aquel Borgia del
+jesuitismo; as es que, como si no advirtiera las embozadas amenazas del
+conde, sigui adelante en la agitada conversacin.
+
+--Piense usted que al negarse a obedecer a la Compaa, rompe usted con
+ella toda clase de relaciones.
+
+--Lo siento; pero por esto no he de cambiar en mis propsitos.
+
+--Al abandonar de tal modo a la Compaa, sta debe responderle del
+mismo modo, y, por lo tanto, retirar el manto protector que haba
+tendido sobre usted.
+
+Baselga hizo un gesto como indicando que no comprenda qu proteccin
+era aqulla.
+
+--Usted, seor conde, tiene en su vida algo que ocultar y existen
+pruebas que pueden comprometerle seriamente. Quin sabe lo que a usted
+podr sucederle el da que nuestra Orden no est a su lado para
+prestarle su proteccin! Recuerde cierto papel firmado por usted que, de
+hacerse pblico, le producira grandes disgustos.
+
+El conde esperaba aquello desde que la conversacin tom un giro tan
+hostil, pero a pesar de que la amenaza no le sorprenda, no pudo menos
+de murmurar:
+
+--Ya entra otra vez en danza el maldito papelucho.
+
+Baselga tena ya adoptada una resolucin irrevocable. Vive Dios! Crea
+acaso aquel jesuta que a un hombre como l se le tena sujeto toda la
+vida y se le haca danzar como un mono por la fuerza de un documento
+comprometedor suscripto en un instante de dolorosa ceguedad? No y mil
+veces no! Ya estaba cansado de que el padre Claudio lo manejase como un
+recluta, y antes prefera la deshonra que seguir siendo esclavo de aquel
+tenebroso poder que comenzaba a serle odioso. Adems, se trataba de la
+suerte, del porvenir de su Enriqueta, aquella hija hermosa y delicada
+cuyo rostro le recordaba el de la difunta Mara, y su deber era oponerse
+tenazmente a un plan que labraba su infelicidad.
+
+En la sbita resistencia del conde entraba tambin por mucho la
+esperanza de que aquella arma que el jesuta pretenda esgrimir contra
+l resultase inservible. Qu peligro poda correr si el padre Claudio
+entregaba secretamente a la justicia aquel documento en que se confesaba
+autor de la muerte de su primera esposa? Poda negar la autenticidad de
+su firma; poda solicitar el auxilio de la reina, que le consideraba
+mucho (tal vez por haber sido carlista), amenazndola, en caso de una
+negativa, con hacer ms pblicas de lo que eran las relaciones de su
+padre Fernando VII con Pepita Carrillo; y, finalmente, se consideraba
+con cierta impunidad pensando que, en caso de un proceso, el padre
+Claudio aparecera como cmplice por haber borrado del cadver de la
+baronesa todas las seales de muerte violenta.
+
+Baselga, en un rpido vuelo de su imaginacin, vi todas estas
+circunstancias favorables y se sinti tranquilizado. Aquel documento
+resultaba terrible cuando l era el amante de Mara Avellaneda y tema
+que sta, al saber la trgica historia de su matrimonio, cambiase el
+cario que le profesaba por repugnante aversin; pero ahora no eran
+iguales las circunstancias, y el conde se rea interiormente de aquel
+pual mohoso, sin filo ni punta, con que pretenda amenazarle el padre
+Claudio.
+
+--No contesta usted?--pregunt ste, en vista del silencio de Baselga.
+
+--Nada tengo que decir. Usted me amenaza en nombre de la Compaa, y yo
+ahora y siempre me burlo de ella y de usted cuando se trata de asuntos
+que nicamente a m me competan.
+
+--Pues all veremos lo que sucede. Yo rogar a Dios que no tenga usted
+motivos para arrepentirse de su temeraria resolucin.
+
+--Ruegue usted cuanto quiera; dispuesto estoy a sufrir cuanto venga;
+pero no olvide usted algunas oraciones para los que me ayudaron a
+ocultar con astutas artes lo que yo haba hecho en un momento de
+obcecacin.
+
+El padre Claudio no pudo menos de reconocer que aquel golpe estaba bien
+dado, y que el conde de Baselga no era tan simple como l se imaginaba.
+
+Lo que l crea un cordero resultaba un len que, con sus zarpas
+poderosas, haca retroceder al domador.
+
+La sorpresa que experiment el jesuta ante aquella transformacin
+inesperada fu grande; mas no por esto se di por vencido, y fu
+necesario que reflexionase largo rato para convencerse de que por el
+momento no dispona de ningn medio de persuasin para vencer la
+terquedad del conde.
+
+Haba l por esto de abandonar su empresa y resignarse a que los
+millones de Avellaneda no fuesen a parar a las arcas de la Orden? Su
+porvenir iba en ello, y para realizar su suprema ilusin, que era el
+generalato de la Compaa, necesitaba poner todas sus facultadas en
+aquel negocio y salir triunfante de l como de otros ms difciles.
+
+Abismado en sus reflexiones permaneci el jesuta mucho tiempo, mientras
+Baselga, satisfecho de su energa, y conmovido an por la ira que le
+haba producido aquella discusin, afectaba una fra severidad, fijando
+sus ojos en el libro que sobre la mesa tena abierto.
+
+De vez en cuando el jesuta pareca detenerse en sus reflexiones y
+lanzaba sobre Baselga rpidas miradas en las cuales notbase un odio
+inmenso contra aquel hombre fuerte que, escudado en su amor de padre,
+saba resistir lo mismo las seducciones que las amenazas.
+
+A pesar del rencor que demostraban aquellas furibundas miradas, el
+reverencio padre, transcurridos algunos minutos de profundo silencio,
+tosi como si fuese a hablar, y despus de pasarse las manos por la
+frente repetidas veces, como para ahuyentar molestas preocupaciones,
+dijo a Baselga con acento carioso:
+
+--La verdad, seor conde, es que, a pesar de nuestra edad, hemos
+procedido como dos nios, llegando hasta a insultarnos y amenazarnos en
+un asunto que no merece que tan antiguos amigos se enemisten.
+
+--Usted lo ha buscado, reverendo padre.
+
+--Admito el ser culpable del disgusto y le pido me perdone. Usted
+comprender que, en nuestro estado, son fciles estas intemperancias.
+Nos encariamos con la idea de servir a Dios y llevar almas al cielo,
+aun a riesgo de enemistarnos con las personas a quienes ms queremos.
+Adems, la suerte de la hija de un amigo tan ntimo como usted lo es me
+inspira un inters demasiado vivo, y de aqu que yo haya estado tan
+imprudente. Vaya, seor conde, olvidemos el disgusto y dmonos la mano
+como verdaderas amigos.
+
+--No tengo inconveniente en ello.
+
+Y el conde avanz su mano de no muy buena gana. Tena motivos para
+conocer al jesuta; su rencor no se desvaneca tan fcilmente como el
+del padre Claudio y tema que aquel sbito arrepentimiento fuese tan
+hbilmente fingido como la mayor parte de sus afectos.
+
+--Sera una falta imperdonable--continu el jesuta--que por cuestiones
+de apreciacin sobre el porvenir de Enriqueta, se enfriase una amistad
+tan antigua como es la nuestra, y ms hoy que trabajamos juntos en una
+causa santa velando por el honor de la patria. No olvidemos que nos
+hemos propuesto volver por la dignidad de Espaa.
+
+El jesuta excit hbilmente el recuerdo de la reconquista de Gibraltar,
+empresa que, momentneamente, haba olvidado el conde.
+
+Apenas Baselga record aquella sublime aventura que le dominaba desde
+tanto tiempo antes, desvanecise el disgusto que la acalorada polmica
+le haba producido, y en sus ojos volvi a reflejarse aquel entusiasmo
+de iluminado que le rejuveneca.
+
+El padre Claudio comprenda, indudablemente, que con su actitud de
+superior desptico, adoptada poco antes, haba dado un paso en falso
+descubriendo prematuramente sus intenciones, y se propona volver a
+conquistar la confianza de Baselga, mostrando un entusiasmo sin lmites
+por su patritico plan y prometiendo ayudarle con ms xito que nunca.
+
+Ms de dos horas pas el jesuta hablando de Gibraltar y animando al
+conde a acometer la empresa, describindole la plaza y sus defensas con
+un optimismo que haca sonrer a su oyente. A todos gusta verse
+halagados en sus ilusiones, aun cuando se reconozca la falsedad de la
+apreciacin.
+
+Los ingleses, segn el padre Claudio, tenan instintos de topo y slo
+saban minar, hasta el punto de que el Pen era una esponja, y el da
+en que hiciesen fuego las baterias durante algunas horas..., crac, el
+monte se vendra abajo dejando sepultada a toda la guarnicin. La cosa
+no era difcil, y para un hombre de tanto corazn como el conde de
+Baselga apoderarse de Gibraltar era una empresa sin importancia.
+
+Pareca que por la boca del padre Claudio hablaban los autores de los
+antiguos libros de caballeras, y que Baselga era uno de aquellos
+adalides de la Tabla Redonda, que de una lanzada desbarataban un
+ejrcito o de un papirotazo echaban al suelo los muros de las plazas ms
+fuertes.
+
+El jesuta no se contentaba con adular, pues guiando un ojo y moviendo
+la cabeza con expresin de hombre poderoso, aseguraba al conde que no
+estaba solo en tal empresa. La Orden tena amigos all donde existen
+catlicos, y en la guarnicin de Gibraltar figuraban siempre muchos
+irlandeses, soldados fieles al Papa y obedientes a los representantes de
+Dios. El ya estaba en correspondencia con algunos oficiales irlandeses
+y... quin sabe lo que saldra de aquellas relaciones!
+
+El padre Claudio daba a entender con sus gestos que haba an ms de lo
+que deca, pero que se vea obligado a callar por no hallarse el asunto
+terminado.
+
+Aquello puso de buen humor al conde. Conoca el inmenso poder de la
+Compaa, y saba que si sta le ayudaba en su empresa conseguira
+aquella adhesin de los soldados irlandeses, lo que hara que su triunfo
+fuese seguro.
+
+Cuando el jesuta se despidi del conde, ste, aunque pensaba hablar a
+su hija de su supuesta vocacin, no guardaba a aqul ningn rencor;
+tanto le haban conmovido las promesas del poderoso auxilio.
+
+Dironse las manos con el mismo afecto de siempre, y hasta Baselga rog
+al jesuta que fuese a visitarle con la asiduidad acostumbrada, haciendo
+caso omiso de aquella "ligera nubecilla".
+
+Haba ya cerrado la noche, y al poner el padre Claudio el pie en la
+calle volvise con movimiento instintivo a mirar los balcones del
+pequeo palacio, y por sus ojos pas aquel relampagueo fugaz que tan
+horrible le haca.
+
+--Ya las pagars todas juntas, miserable!--murmur--. Veremos si por
+mucho tiempo te burlas de la Orden y te niegas a obedecerla,
+comprendiendo al fin que hoy ningn mal puede causarte el papel
+comprometedor.
+
+Y despus de desahogarse con estas palabras, masculladas como si fuesen
+las de una oracin, se embob en su manteo, y dijo con la tranquilidad
+del que prepara un negocio:
+
+--Esta noche escribiremos a Gibraltar al hijo de James Clark, nuestro
+antiguo agente.
+
+
+
+
+XVII
+
+Un tesoro de amor descubierto.
+
+
+Al da siguiente doa Fernanda estaba furiosa, llegando su abultado
+rostro a un grado tal de rubicundez, que pareca prximo a estallar.
+
+El descubrimiento que acababa de hacer la pona fuera de s, y tanta era
+su indignacin, que cuando, cansada de pasear con ademanes de fiera
+enjaulada por aquel saln de colorido conventual donde reuna su
+tertulia se sentaba en un sof y estrujaba con nerviosas convulsiones
+aquel abultado paquete de cartas, pareca la clsica y viviente estatua
+de Medea agitada por una rabia loca.
+
+Quin iba a imaginarse aquel escandaloso hecho! Quin poda pensar que
+una muchacha tan recatada y silenciosa como era su hermanastra tuviera
+tales secretos y se atreviera a sostener unos amores que deshonraban
+aquella santa casa!
+
+La baronesa no poda menos de celebrar su intuicin, para la cual no
+pasaba inadvertido ningn detalle.
+
+Aquella maana, al dirigirse al comedor doa Fernanda, haba visto a
+Enriqueta al extremo del corredor leyendo atentamente un papel, que
+ocult apresuradamente al ver que se acercaba su hermanastra.
+
+Esta sinti tentaciones de perseguirla en su huda para exigirle que le
+presentase aquel papel sospechoso; pero por un misterioso y repentino
+impulso prefiri dejarla escapar como si comprendiese que de otro modo
+malograba un precioso descubrimiento.
+
+La baronesa almorz con bastante tranquilidad, fijando de vez en cuando
+su inquisitorial mirada en Enriqueta, que aquel da era tambin objeto
+por parte de su padre de una extraa solicitud. Era que Baselga buscaba
+un momento favorable para hablar a su hija sin que pudiera apercibirse
+de ello doa Fernanda.
+
+Esta tena ya formado su plan, que quera ejecutar cuanto antes, y
+encarg a Tomasa que acompaase a misa a la seorita, pues a ella, por
+cierto malestar repentino, le era imposible cumplir esta obligacin que
+diariamente se impona.
+
+Fuese Enriqueta con el ama de llaves, metise Baselga en su despacho, e
+inmediatamente la baronesa, con cierto aire misterioso, y asegurndose
+antes de que nadie la vea, se introdujo en la habitacin de Enriqueta,
+dispuesta a registrarla con tanta escrupulosidad como un corchete del
+Santo Oficio.
+
+All haba misterio y ella pensaba descubrirlo inmediatamente. Aquel
+papel que tan apresuradamente haba ocultado Enriqueta era para la
+baronesa (sin que ella pudiera explicarse el porqu) la prueba
+concluyente de que en la habitacin de la joven haba otras cosas que
+ella tena inters en conservar secretas.
+
+Habra amores de por medio?
+
+Doa Fernanda, al pensar en esto, sinti un escalofro de indignacin.
+No era posible que una joven tan recatada y destinada a ser monja
+cometiese la imperdonable falta de sostener amores ocultndose de su
+familia. Eso no poda hacerlo nunca una seorita que haba recibido una
+educacin tan escrupulosa.
+
+La baronesa, paseando su mirada por aquella habitacin que presentaba
+an el desorden propio de las horas anteriores a la diaria limpieza, se
+tranquilizaba y senta que sus sospechas se amortiguaban.
+
+Nada haba en aquel cuarto que revelase el amor y el femenil deseo de
+agradar. La blanca cama, con sus sbanas arrugadas y en desorden, que
+an conservaban la huella de la durmiente, no exhalaban perfumes
+voluptuosos, sino el olor acre de salud, propio de un cuerpo sano,
+rebosante de vitalidad juvenil, y sobre el mrmol del tocador, dos
+peines, una pastilla de jabn y un botecito de agua de Colonia, que
+apenas si contena media docena de gotas del oloroso lquido,
+demostraban la pobreza que en su embellecimiento observaba Enriqueta.
+Aquella miseria ruda en punto a artes de hermosearse, aquella carencia
+completa de los mil y un objetos propios de una joven aristocrtica, y
+que hacan parecerse la habitacin a la de una infeliz obrera, eran,
+segn la baronesa, el medio ambiente que convena a una seorita que con
+el tiempo haba de vestir de estamea y abandonar a media noche las
+duras tablas del lecho para ir a cantar al coro.
+
+La pobreza de la habitacin la tranquilizaba e iba recobrando su
+confianza al no ver ninguna carta arrugada y mojada en lgrimas sobre el
+velador, ni tomos de poesas abiertos en los pasajes ms sentimentales.
+All no haba amor, sino devocin, mucha devocin, como lo probaban los
+devocionarios y los pliegos de oraciones que se apilaban sobre la
+mesilla de noche al lado del candelabro de cristal.
+
+Pero... y el papel? Y aquel papel misterioso que Enriqueta haba
+ocultado presurosamente?
+
+Doa Fernanda, despus de mirar bajo la cama, en los cajones del tocador
+y hasta dentro de la mesilla de noche, iba ya a retirarse cuando se
+fij en una cajita antigua, brillantemente maqueada, que estaba sobre el
+velador.
+
+Tantas veces haba visto la tal cajita, que por una distraccin nacida
+de la costumbre no se fijaba en ella ni pensaba en registrar su interior
+como lo haba hecho con los dems escondrijos del cuarto.
+
+El brillo del negro barniz atrajo su mirada, y entonces, la baronesa,
+con movimiento instintivo, la tom en sus manos y la agit, sonando
+dentro de ella el "fr-fr" de muchos papeles al rozarse.
+
+La baronesa abri desmesuradamente sus ojos para manifestar su sorpresa.
+
+All estaba el misterio; aquellos papeles eran, indudablemente, los que
+ella buscaba.
+
+La caja estaba cerrada, pero su pequea cerraja era un insignificante
+obstculo para la baronesa, poco escrupulosa cuando se trataba de
+satisfacer su curiosidad.
+
+Con unas tijeras hizo saltar la dorada chapa de la cerraja, y, al
+abrirse la tapa violentamente, cayeron al suelo un gran nmero de
+cartas, esparcindose sobre la alfombra.
+
+La baronesa no pudo reprimir un grito de jbilo. Su rostro tena la
+misma expresin del inventor que, despus de muchas fatigas, logra
+realizar un descubrimiento.
+
+--Ah! He aqu lo que buscaba.
+
+En una rpida ojeada abarc todas aquellas cartas que estaban esparcidas
+a sus pies. Las haba en papel de diversas clases; unas estaban
+amarillentas y manoseadas, como delatando una tenaz y apasionada
+lectura, y otras, que eran las menos, estaban blancas y tersas, como si
+hubiesen sido encerradas en la cajita momentos antes.
+
+Aqullas eran, indudablemente, las ltimas que haban llegado, y por
+esto doa Fernanda, que de un golpe quera enterarse del contenido de
+aquellas cartas escritas todas en la misma letra, recogi la que le
+pareca ms moderna, y, acercndose a la ventana psose a leer:
+
+"Cielo mo: Ayer te segu cuando ibas a misa con tu ta. No s si me
+veras. Iba yo a alguna distancia y recatndome, pues todo se perdera
+si me viera ese "zuavo pontificio" que no te deja a sol ni a sombra..."
+
+La baronesa se detuvo e hizo un gesto de extraeza.
+
+Zuavo pontificio! Quin sera el tal zuavo?... Ah! Ya comprenda. Era
+un apodo que le pona aquel infame incgnito.
+
+Doa Fernanda hizo un gesto horrible. Ya le dara ella al insolente, a
+tenerlo entre las manos como a sus cartas!
+
+La devota sigui leyendo, y cuando termin la carta, cogi otra, leyendo
+en cinco minutos ms de una docena.
+
+Sentase invadida por una terrible fiebre, y la indignacin le haca
+leer con una celeridad pasmosa, sin escoger entre las cartas antiguas y
+las modernas. Tan vehemente era su deseo de enterarse de los amores de
+Enriqueta y de saber quin era el hombre que con aquella pasin
+trastornaba todos sus planes.
+
+La baronesa, al leer cada una de aquellas hiprboles amorosas o los
+juramentos de eterna pasin, no poda menos de torcer la boca con un
+gesto de rabioso desdn, propio de una solterona desgraciada que nunca
+haba merecido tales floreos.
+
+--Dios mo!--murmuraba con voz entrecortada--. Qu tonteras tan
+horribles! Slo una muchacha tan tonta como Enriqueta puede envanecerse
+con tales requiebros. Qu es esto? Versos tambin? Vamos, este seor
+Esteban Alvarez es una alhaja. Ahora resulta poeta. Pero, quin ser
+este hombre?
+
+Y la baronesa, siempre leyendo, haca esfuerzos por adivinar quin era
+el adorador de su hermana, sin que las cartas le diesen ninguna luz que
+satisficiese su curiosidad.
+
+Por fin, al leer una de las cartas que, por estar ms ajada que las
+otras, demostraba su antigedad, no pudo reprimir una exclamacin de
+sorpresa. Ya saba quin era aquel incgnito adorador, ya haba surgido
+de aquel frrago amoroso que ella calificaba de variaciones sobre el
+mismo tema la personalidad del hombre que haba osado poner sus ojos en
+su hermanastra.
+
+"Nunca olvidar, vida ma--deca aquella carta--, el feliz instante que
+te vi por primera vez. Hoy, paseando por el Retiro, recorriendo aquellas
+alamedas por las que yo iba siguiendo las huellas de tus pasos,
+recordaba aquella hermosa maana de invierno en que yo iba tras de ti
+arrastrado por una fuerza irresistible, hasta el punto de hacer caso
+omiso de las furibundas miradas de tu "simptica" y "amable"
+hermanastra. Por cierto que an recuerdo el piropo que me lanz el
+"zuavo pontificio" cuando os acompa hasta la puerta de vuestra casa."
+
+No necesit doa Fernanda leer ms para saber quin era el adorador de
+Enriqueta; tena la baronesa buena memoria, e inmediatamente record
+con todos sus incidentes la maana aquella en que un militar insolente
+las sigui por todo el Retiro, llegando hasta la calle de Atocha.
+
+Estaba ya convencida de que el tal Esteban Alvarez era el capitn que
+tan insolente se haba mostrado con ella, y esto aumentaba su
+indignacin. Lo mismo se hubiera enfurecido al saber que Enriqueta
+mantena relaciones amorosas con un duque millonario; pero al pensar que
+un capitn de modesto origen haba logrado cautivar el corazn de su
+hermanastra, aumentaba su rabia.
+
+A su indignacin de beata, que vea como mujer enamorada a la que
+pensaba dedicar al claustro, se una el sagrado fervor de una mujer
+noble que se enorgulleca de su bastarda y de tener sangre real en sus
+venas, ante un amor desigual y deshonroso para una linajuda familia.
+
+Ms de media hora permaneci doa Fernanda como clavada en el centro de
+la habitacin y sin fuerzas para continuar aquella lectura que le
+produca escalofros de furor, y por fin, como haciendo un supremo
+esfuerzo, se arranc de aquel sitio y, llevando sobre ambas manos en
+arrugado paquete las cartas comprometedoras, se dirigi a su saln,
+esperando impaciente la llegada de Enriqueta, a la que deseaba
+confundir.
+
+La indignacin contra aquella "mosquita muerta", como ella deca, era
+inmensa; pues al pesar que le produca el amoroso descubrimiento unase
+el haber sido engaada durante tanto tiempo por aquella muchacha que
+ella crea poco menos que idiota. Al pensar que aquellos amores duraban
+ya cerca de un ao sin que ella hubiese llegado a apercibirse de ello,
+experimentaba tanta indignacin como si hubiese sido vctima de un
+terrible engao.
+
+Adems, en su odio haba mucho de despecho; pues a la solterona
+despreciada que durante aos enteros haba rodado por los salones de la
+alta sociedad sin llamar la atencin de los hombres le era forzosamente
+muy antiptica una joven que, apenas salida de la pubertad, y a pesar de
+vivir en su casa como en clausura, encontraba un adorador y se
+comunicaba con l burlando la vigilancia de su familia.
+
+Cuando la baronesa oy las voces de Enriqueta y Tomasa, que entraba en
+la antesala de vuelta de misa, la baronesa experiment el
+estremecimiento de voluptuosidad sangrienta que agita a la fiera antes
+de caer sobre su vctima.
+
+Doa Fernanda senta tal impaciencia, que no dej que su hermanastra
+fuera a su cuarto para cambiar el vestido, y la llam con acento
+imperioso.
+
+Al entrar Enriqueta en el saln, sus ojos parecieron atrados por un
+magnetismo misterioso, pues se fijaron inmediatamente en las cartas
+acusadoras que la baronesa, a fuerza de estrujarlas en sus arranques de
+indignacin, haba convertido en una arrugada pelota.
+
+La joven quedse plantada en el dintel de la puerta, con aspecto tmido
+e irresoluto, y as recibi la primera rociada de palabras furiosas que
+sali a borbotones por entre los labios de la baronesa, trmula de ira.
+
+--Pase usted adelante, desvergonzada, pase usted, que ya lo sabemos aqu
+todo. Miren qu aire de inocencia el de la nia! Cualquiera, al verla,
+pensara que en su vida ha roto un plato, y sin embargo, la seorita
+tiene un novio, sostiene relaciones criminales a espaldas de su familia,
+y est en correspondencia con un pillete insolente, escribindose
+porqueras, buenas nicamente para ruborizar a toda persona honrada. Es
+esa la educacin que yo te he dado? Es as como debe portarse una
+seorita honrada y cristiana, a quien todos creen destinada a tan alta
+honra como es ser esposa del Seor? Qu es esto, di? Qu significan
+todas estas cartas que tengo en mis manos? Explcate; defindete t
+misma.
+
+Buena estaba Enriqueta para defenderse. Apenas vi que la baronesa
+conoca su secreto, y que estaba en su poder el tesoro de amor que tan
+cuidadosamente guardaba en su cuarto, sinti algo semejante a si se
+hundiera el pavimiento y el techo cayera sobre su cabeza. Las piernas le
+flaquearon y tuvo que agarrarse del cortinaje de la puerta para no caer,
+al mismo tiempo que por sus ojos pasaba una densa nube.
+
+Todo el terror que la baronesa haba infundido en aquel carcter tmido
+con su educacin dura, tirnica y austera, despertaba ahora y la joven
+experimentaba un terror cercano al espasmo.
+
+En cambio, doa Fernanda, que senta gran placer en prolongar aquella
+situacin, se revesta de una calma glacial y deca con irona:
+
+--No contestas? Yo esperaba que te justificases; que me hicieras ver la
+posibilidad de que una joven que quiere ser esposa del Seor pueda
+recibir cartitas al mismo tiempo de un "seor distinguidsimo" que
+tiene que vestir un uniforme para poder comer. Tambin quisiera que me
+probases que el alma se salva y va una derechita al cielo leyendo todo
+el cmulo de indecencias que contienen estos papelotes.
+
+Y al decir esto doa Fernanda, que no poda fingir por mucho tiempo
+aquella calma irnica, y que experimentaba la necesidad de desahogar su
+rabia, arroj al rostro de la joven el puado de arrugadas cartas.
+
+Enriqueta recibi en mitad de su cara aquel proyectil de papel que
+encerraba sus alegras y que representaba muchas noches de lectura
+placentera, interrumpida por suspiros de felicidad y besos dados a cada
+rengln. Ante aquella brusca agresin de su hermanastra, la joven sinti
+acrecentarse su miedo, y, para conjurar el peligro, slo supo decir, con
+voz entrecortada:
+
+--He sido muy culpable; perdn.
+
+Al or estas palabras la baronesa ya no hizo uso de su fra irona, sino
+que, dando salida a la explosin de su escandalosa violencia, lanz
+sobre la joven un torrente de injurias.
+
+Aquello era deshonroso, y una seorita que sostena tales relaciones
+perda su dignidad y era motivo de afrenta para su familia. Adems,
+estaba en pecado mortal una joven que era prometida del Seor y se
+atreva a hablar de amor con un desconocido que sabe Dios quin sera.
+Cmo se haba olvidado tan por completo de su devocin? Cmo tena la
+desvergenza de asegurar a todos los piadosos amigos que visitaban
+aquella casa su deseo de entrar pronto en un convento?
+
+Enriqueta fu a contestar. Su carcter franco sublevbase ante tales
+mentiras, y senta la necesidad de protestar diciendo la verdad, o lo
+que es lo mismo, que ella nunca haba manifestado claramente su aficin
+a entrar en un convento, siendo la baronesa, con su carcter absorbente
+y desptico, la que se haba encargado de inventar aquella vocacin;
+pero el terror trab su lengua y se detuvo al ver la expresin
+amenazadora que contraa el rostro de doa Fernanda.
+
+La joven slo saba oponer sus lgrimas a las irritadas palabras de la
+baronesa, y con la cabeza cada sobre el pecho, llorando sin cesar,
+escuchaba aquella filpica que la llenaba de terror.
+
+Ms de media hora habl doa Fernanda, siempre en el mismo tono,
+pasendose febrilmente en unas ocasiones, y en otras arrojndose con
+ademn trgico sobre el asiento ms cercano. Todo el repertorio de
+frases hechas que la baronesa haba adquirido hablando con sus
+contertulios sali en la irritada peroracin, sembrando el terror en el
+nimo de Enriqueta. Doa Fernanda habl del diablo, que a aquellas horas
+deba ya considerar como suya el alma de la joven, por ser traidora a
+Dios; describi con espeluznantes detalles las penas del infierno, y
+acab extendiendo sus brazos al cielo como si en un ltimo arranque de
+cario pidiera, misericordia para su hermana, amenazada de tremendos
+peligros.
+
+Esto conmova a Enriqueta, pues no en vano la haba educado la baronesa
+a su gusto. Estremecase de horror la joven al pensar en las penas del
+infierno, y temblaba pensando en la perdicin de su alma, lo que la
+haca redoblar su llanto.
+
+Por fin, la baronesa, que espiaba atentamente el efecto que sus palabras
+causaban en su hermana, crey llegado el momento de cesar en sus
+declamaciones y hacer algo til.
+
+La indignacin que haba sentido al descubrir las cartas, y que era
+producto de la decepcin sufrida por sus planes, y el odio de solterona
+vieja, amortiguse un tanto al ver el terror convulsivo y el llanto
+interminable que sus palabras producan en Enriqueta.
+
+Lo importante para la baronesa era cumplir las instrucciones del padre
+Claudio y hacer que la joven entrase en un convento.
+
+Doa Fernanda, reflexionando sobre el suceso, comenzaba a alegrarse del
+descubrimiento de las cartas, pues iba a servirle para domar por
+completo a la joven y hacer que declarase con franqueza aquella vocacin
+religiosa que hasta entonces slo haba sostenido por obediencia.
+Convena que la joven demostrase, al ser interrogada por su padre, una
+aficin sin lmites al claustro, y por esto doa Fernanda dispsose a
+ser clemente, aunque exigiendo antes ciertas condiciones.
+
+--Eres muy culpable, no a los ojos de tu familia, sino ante los de Dios;
+por eso no s si debo perdonarte. Slo haciendo una gran penitencia
+podra el Seor perdonarte la gran ofensa que le has inferido con esos
+torpes amores. Ests t dispuesta a lavar tus culpas?
+
+--S, hermana ma--gimote Enriqueta, deseosa de no or por ms tiempo
+las irritadas acusaciones de doa Fernanda--. Conozco que he ofendido a
+Dios. Dime lo que he de hacer, que yo te obedecer inmediatamente.
+
+--Piensa--aadi la baronesa, que deseaba extremar el arrepentimiento de
+su hermana--en el gran disgusto que ocasionara a tu padre el conocer
+esos amoros a que tan ciegamente te has entregado. Qu afrenta para un
+conde de Baselga! Ver a su hija enamorada de un militar de humilde
+origen, de uno de esos a quienes los presentes tiempos revolucionarios
+han elevado y que en otra poca hubieran sido nuestros lacayos. Conoces
+ahora cun criminal ha sido tu conducta?
+
+Enriqueta, al or hablar de su padre, experimentaba cierto religioso
+temor, como si se tratase de un ser misterioso y extrao que se mostraba
+bondadoso y humilde, pero para ocultar mejor su poder y su clera
+terrible e inmensa.
+
+La amenaza de que su padre podra llegar a conocer sus amoros caus tal
+impresin a la joven, que con voz de ardiente splica dijo a su hermana:
+
+--Oh, por Dios. Fernanda ma! Que nada sepa pap; me matara, de
+seguro!
+
+La baronesa mostrbase satisfecha al ver el terror de su vctima. Ya era
+llegada la hora de imponer condiciones a cambio del perdn y del
+silencio.
+
+--Vamos a ver: tus lgrimas, son de miedo o de verdadera contricin?
+Ests realmente arrepentida?
+
+--S, hermana ma; perdname, y que Dios me perdone igualmente.
+
+--Dios te perdonar, si es que tu arrepentimiento es sincero y haces
+todo cuanto yo te diga. Por de pronto, ayunars un mes, y en todo ese
+tiempo slo saldrs de tu cuarto cuando yo te lo mande. Ests conforme?
+
+Enriqueta hizo con la cabeza una seal afirmativa.
+
+--Entrars en un convento as que tengamos arreglados todos los
+preparativos, y entretanto, mientras llega este momento, no te acercars
+a los balcones, ni saldrs nunca de casa ms que en carruaje y
+acompaada por m.
+
+La joven volvi a manifestar su conformidad, y la baronesa sigui
+exponiendo todas las condiciones.
+
+No hablara ms con aquella grosera aragonesa, medianera de torpes
+amores, a quien ella, la baronesa, ya arreglara despus las cuentas por
+ser cmplice y protectora del capitn Alvarez, segn se desprenda de
+las tales cartas. Cuando hablase con su padre el conde, aunque ste
+intentase disuadirla de sus aficiones monsticas, ella se resistira
+tenazmente diciendo que Dios la llamaba al claustro, y adems, para
+fomentar su vocacin y ponerse a cubierto de las prfidas sugestiones de
+Satn, rezara todos los das doce rosarios, y antes de dormir se
+arrodillara en el desnudo suelo y besara ste dos veces en seal de
+cristiana humildad.
+
+Doa Fernanda daba gran importancia a estos detalles de la penitencia, a
+juzgar por la solemnidad con que los expona, y Enriqueta manifestaba su
+conformidad con todo, deseosa de terminar cuanto antes aquella terrible
+escena.
+
+--Adems, te confesars con el padre Claudio as que ste pueda
+dedicarte un momento, quitndolo a sus sagradas ocupaciones. Es un santo
+varn que te dar sanos consejos y a quien debes obedecer en todo si no
+quieres ir al infierno.
+
+--Te obedecer, hermana ma.
+
+Faltaba algo grave que decir y que la baronesa guardaba para el ltimo
+instante. Plantse frente a su hermanastra, y con ademn imperativo le
+dijo:
+
+--Para que el perdn sea completo y se borre hasta el ltimo vestigio de
+esa pasin que te contamina y nos deshonra a todos es preciso que
+inmediatamente escribas una carta a ese... "seor" Alvarez.
+
+--Una carta?--dijo con extraeza la joven.
+
+--S; una carta que yo te dictar y en la cual le dirs que todo ha sido
+un capricho de nia, que no le amas ni amars nunca a ningn hombre, y
+que tu pensamiento est puesto en Dios.
+
+Enriqueta quedse meditabunda. Hasta entonces, con el deseo de salir
+cuanto antes de tan apurada situacin, haba dicho "s" instintivamente
+a todas las proposiciones; pero aquello de mostrar desprecio a Alvarez
+le repugnaba, y comenzaba a darse cuenta de que la baronesa exiga de
+ella demasiado.
+
+--Qu es eso? No contestas?--pregunt doa Fernanda con irritada
+impaciencia.
+
+--Eso que me propones no es posible; sera mentir, y la mentira es un
+pecado horrible.
+
+--Segn eso, le amas?--dijo la baronesa abalanzando el cuerpo con
+nervioso impulso y colocando su congestionada faz junto al desolado
+rostro de Enriqueta.
+
+--Amarle...? No lo s.
+
+La joven preguntbase si amaba al capitn Alvarez y no saba contestarse
+a s misma. Ciertamente que se reconoca culpable y que tema el castigo
+de Dios y los horrores del infierno, pues nunca en sus libros de
+devocin haba ledo que las santas que vivan en el cielo se hubiesen
+paseado en vida por las alamedas del Retiro llevando al lado un buen
+mozo a quien caa bien el uniforme; pero aquello de escribir a Alvarez
+despidindose de l para siempre, le pareca muy cruel, tanto ms cuanto
+que se obligaba a decir una mentira; pues ella, a pesar de sus terrores
+religiosos, ms deseos senta de ser la mujer del capitn que esposa
+mstica de Dios.
+
+Adems, aquella difcil situacin, que duraba cerca de una hora, haba
+desvanecido en la joven el terror experimentado en el primer momento
+ante la indignacin de su hermana. Por esto permaneci impasible ante
+las excitaciones de la baronesa.
+
+--De modo--dijo sta, cada vez con acento ms indignado--que te negars
+a escribir esa carta...
+
+--Me niego, s, me niego porque en ella tendra que decir una mentira, y
+eso es un horrible pecado. Yo no puedo decir que aborrezco a ese hombre.
+
+Enriqueta dijo estas palabras sin afectacin, pero con una entereza que
+doa Fernanda nunca haba supuesto en ella.
+
+Aquello contribuy a ponerla fuera de s.
+
+--Miren la mosquita muerta cmo va sacando ya las uas. As te he
+enseado yo a contestar, gran... pecadora? Esa es la educacin que yo
+te he dado? Ah! No en balde has pasado muchas maanas en el Retiro
+hablando con ese grandsimo canalla. El te ha pervertido.
+
+Enriqueta experimentaba la necesidad de defender a su amante. En el seno
+de su timidez despertbase una irritabilidad que la sorprenda a ella
+misma, y a pesar de todo el miedo que le inspiraba doa Fernanda,
+sentase impulsada a justificar a Alvarez.
+
+Cada uno de los insultos que la baronesa diriga a ste, causbanla el
+efecto de crueles latigazos aplicados a su amor propio, y al or en toda
+su irritante crudeza el calificativo de canalla, irgui su graciosa
+figura con fiera altanera, demostrando con el instintivo arranque, que
+en su ser haba algo de aquel Baselga subteniente de la Guardia,
+susceptible y acometedor como un paladn andante.
+
+--Oye, t--dijo con insolencia mientras brillaban de furor sus ojos,
+empaados an por las lgrimas--. El capitn Alvarez no es un canalla, y
+yo no puedo consentir que a un hombre honrado se le insulte de tal modo
+por el delito de amarme.
+
+La baronesa experiment la misma impresin de sorpresa que sentira un
+lobo al verse mordido por un cordero. La buena doa Fernanda dudaba que
+aquella joven que la miraba con ojos centelleantes fuese la misma
+muchacha que temblaba al notar en su hermana mayor el ms leve gesto de
+clera. Aquella rebelin inesperada excit su carcter irritable, y
+agarrando a su hermanastra por las muecas, puso su rubicundo rostro
+junto al de Enriqueta.
+
+--Conque le defiendes?--rugi con acento tembloroso por la rabia--.
+Conque te indignas por lo que digo de ese hombre? Pues bien, sufre
+cuanto quieras, que yo no por esto dejar de decir que ese militarillo
+es un canalla, un hombre sin educacin. No hay ms que leer sus cartas.
+Qu respeto! Qu finura!... Mire usted qu gracioso! Llamarme a m
+zuavo pontificio!...
+
+En mala hora record doa Fernanda esta expresin de Alvarez. Al acudir
+a su memoria el apodo con que la designaban los amantes experiment una
+indignacin sin lmites, un cruel deseo de vengarse, y como si la
+persona que tena agarrada fuera el capitn, al cual deseaba castigar,
+apret furiosa los brazos de Enriqueta. Esta di un grito de dolor, y
+como si esto excitara an ms el furor de la doa Fernanda, solt su
+presa, e iracunda y terrible, alz sus dos manos en el espacio y las
+dej caer sobre el hermoso rostro de la joven.
+
+La escena fu horrible y repugnante. Las bofetadas y los puetazos
+llovan sobre Enriqueta, que algunas veces vacil prxima a desplomarse
+por la violencia de los golpes.
+
+--Toma, perra!--vociferaba aquel energmeno con faldas--. Toma otra
+para que aprendas a sacarme nombres bonitos. Ah va sa; traspsasela al
+granuja de tu amante, a ese que tan "gracioso" se muestra en sus cartas.
+
+Y doa Fernanda segua lanzando, con voz entrecortada, ironas
+espeluznantes, al mismo tiempo que Enriqueta se defenda instintivamente
+cubrindose el rostro con las manos, gimiendo de dolor y gritando en
+demanda de socorro.
+
+De repente, la baronesa, que estaba ebria de furor y golpeaba a su
+hermana con la cabeza baja sin fijarse en sus lamentos, vi que algo
+entraba en la habitacin, con la violencia de una tromba, y en el mismo
+instante sinti en sus espaldas un tremendo golpe que por poco la
+derrib en el suelo.
+
+Era Tomasa, que al or los gritos de Enriqueta, entr precipitadamente
+al saln. Viendo a la baronesa maltratar a su hermana, la enrgica ama
+de llaves enarbol una silla y la arroj sobre doa Fernanda, dndole de
+lleno en la espalda.
+
+Aquello complic an ms la situacin.
+
+A la baronesa le saltaron las lgrimas por el dolor que le produca el
+golpe; pero sobreponindose a ste y lanzando furiosos rugidos, se
+arroj sobre Tomasa sin soltar por esto a Enriqueta, en cuyos brazos
+haba hecho presa.
+
+La escena fu vergonzosa. Tena todo el carcter de una ria de
+plazuela, y por lo mismo resultaba extraa en aquel saln lujoso y de
+tonos lbregos, que se conmova con la violencia de la lucha.
+
+Las dos mujeres eran de irritable carcter y fiero empuje; y una lucha
+entre ellas tomaba un carcter de grotesca epopeya.
+
+El odio tradicional que doa Fernanda senta contra el ama de llaves
+encontraba ocasin para desahogarse; y Tomasa, por su parte, no senta
+mejores intenciones acerca de la baronesa. El resultado de aquella
+enemistad antigua se manifestaba por fin en forma de crueles bofetadas,
+soberanos puetazos y mordiscos frustrados, todo ello con acompaamiento
+de frases soeces que se escapaban de las bocas jadeantes y un incesante
+tirar de las greas que dejaba las testas de las combatientes tan
+horriblemente espeluznadas como la cabeza de Medusa.
+
+Enriqueta, arrastrada siempre por su hermana, haba quedado sujeta entre
+el grupo que formaban las dos enemigas, y asombrada, lloriqueando y
+oprimida por aquel paquete de carne humana, iba de un lado a otro del
+saln, recibiendo de vez en cuando algn manotazo perdido.
+
+La pelea resultaba ruidosa. El belicoso grupo se empujaba de un extremo
+a otro de la habitacin; las sillas rodaban por el suelo, y un vigoroso
+codazo de Tomasa hizo aicos con chilln estruendo todo el museo de
+pinturas fantsticas y estrambticas con que un artista chino haba
+embellecido el juego de porcelana que adornaba una consola.
+
+Aquella lucha ruidosa, que duraba ya algunos minutos, haba puesto en
+conmocin toda la casa.
+
+Fuera de la habitacin sonaban repiqueteantes campanillas y los pasos
+apresurados de gente que corra.
+
+Nada de esto llegaba a odos de las dos mujeres, que, tercas en su odio,
+se hubieran hecho pedazos antes que desasirse.
+
+De repente se sintieron agarradas por dos manazas de hierro que, a pesar
+de su potencia, hubieron de forcejear algo para deshacer aquel estuche
+de carne que asfixiaba a Enriqueta.
+
+--Pap!--grit sta--. Ya lleg pap! Gracias a Dios!
+
+Las dos combatientes, desgreadas, sudorosas y delirantes como furias,
+vieron ante ellas al conde de Baselga, con sus enormes manazas,
+nerviosamente contradas, y el ceo fruncido.
+
+An no se haba extinguido en ellas el furor; an iban a reanudar aquel
+pugilato del que las haba sacado las manos del conde, pero ste
+intervino con oratoria convincente.
+
+--A la primera que se mueva, de un sopapo la tiendo.
+
+Las dos luchadoras miraron a la puerta, y entonces el furor desapareci
+para ser reemplazado por la vergenza.
+
+El escndalo era completo.
+
+All, estrechndose y avanzando la cabeza para ver mejor, estaba toda la
+servidumbre de la casa, desde la doncella de la baronesa al panzudo
+portero. El cochero y la cocinera hacan esfuerzos para no rerse, y
+procuraban imitar el gesto de estpida extraeza de sus compaeros.
+
+El conde, ante aquella curiosidad domstica, sufri como pocas veces en
+su vida.
+
+Cunto iba a rerse aquella gente! Tenan ya tela cortada para
+murmuraciones que duraran ms de un mes.
+
+ * * * * *
+
+Los errores corregidos por el transcriptor:
+
+bibilotecas=> bibliotecas {pg 12}
+
+su familia le ocurri dedicarlo=> su familia se le ocurri dedicarlo {pg
+24}
+
+naturalea=> naturaleza {pg 30}
+
+palaciejo=> palaciejo {pg 39}
+
+busco=> busc {pg 43}
+
+extrordinarios=> extraordinarios {pg 50}
+
+jeusta=> jesuta {pg 54}
+
+un exhibicin=> una exhibicin {pg 58}
+
+condescencias=> condescendencias {pg 59}
+
+El padre Felipe hizo un gesto con el que quira signifi-bien=> El padre
+Felipe vacil en contestar no comprendiendo bien {pg 68}
+
+que me la gana=> que me da la gana {pg 71}
+
+probrecito=> pobrecito {pg 83}
+
+unas cuantos=> unos cuantos {pg 88}
+
+areglrselas=> arreglrselas {pg 97}
+
+los estanques cargados de libros=> los estantes cargados de libros {pg
+130}
+
+inmismuirse=> inmiscuirse {pg 135}
+
+rebexionando=> reflexionando {pg 148}
+
+
+
+
+
+
+
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+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
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+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
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+
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+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
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+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
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+ gbnewby@pglaf.org
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+Literary Archive Foundation
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+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
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+status with the IRS.
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+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
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+
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+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
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+
+
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+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
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--- /dev/null
+++ b/45831/old/45831-8.zip
Binary files differ
diff --git a/45831/old/45831-h.zip b/45831/old/45831-h.zip
new file mode 100644
index 0000000..ab59905
--- /dev/null
+++ b/45831/old/45831-h.zip
Binary files differ
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@@ -0,0 +1,7097 @@
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+ The Project Gutenberg eBook of La araña negra; vol. 3, por Vicente Blasco Ibañez.
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+Project Gutenberg's La araña negra, t. 3/9, by Vicente Blasco Ibáñez
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
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+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ARAÑA NEGRA, T. 3/9 ***
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+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
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+<hr class="full" />
+
+<p class="figcenter">
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+</p>
+
+<table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" summary=""
+style="border: 2px black solid;;margin:auto auto;max-width:50%;
+padding:1%;">
+<tr><td><p>
+En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del
+original, incluyendo las variadas normas de acentuación presentes en el
+texto. (<a href="#transcp">la lista de los errores corregidos</a> sigue el texto.)</p>
+
+<p class="c">
+<a href="#CUARTA_PARTE"><b>CUARTA PARTE: </b></a>
+<a href="#I"><b>I, </b></a>
+<a href="#II"><b>II, </b></a>
+<a href="#III"><b>III, </b></a>
+<a href="#IV"><b>IV, </b></a>
+<a href="#V"><b>V, </b></a>
+<a href="#VI"><b>VI, </b></a>
+<a href="#VII"><b>VII, </b></a>
+<a href="#VIII"><b>VIII, </b></a>
+<a href="#IX"><b>IX, </b></a>
+<a href="#X"><b>X, </b></a>
+<a href="#XI"><b>XI, </b></a>
+<a href="#XII"><b>XII, </b></a>
+<a href="#XIII"><b>XIII, </b></a>
+<a href="#XIV"><b>XIV, </b></a>
+<a href="#XV"><b>XV, </b></a>
+<a href="#XVI"><b>XVI, </b></a>
+<a href="#XVII"><b>XVII, </b></a>
+</p>
+</td></tr>
+</table>
+
+<p>&nbsp;</p>
+
+<div class="bbox">
+
+<p class="c">VICENTE BLASCO IBAÑEZ<br />
+&mdash;&mdash;&mdash;</p>
+
+<p><a name="page_001" id="page_001"></a></p>
+
+<h1>LA ARAÑA NEGRA</h1>
+
+<p class="c">NOVELA<br /><br />
+TOMO TERCERO</p>
+
+<p class="figcenter">
+<img src="images/colofon.png" width="30" height="31" alt="colofón" title="" />
+</p>
+
+<hr />
+
+<p class="c">EDITORIAL COSMÓPOLIS<br />
+APARTADO 3.030 MADRID<br />
+<a name="page_002" id="page_002"></a>
+Imprenta Zoila Ascasíbar. Martín de los Heros, 65.&mdash;MADRID.</p>
+</div>
+
+<p><a name="page_003" id="page_003"></a></p>
+
+<h2><a name="CUARTA_PARTE" id="CUARTA_PARTE"></a>CUARTA PARTE<br /><br />
+EL CAPITAN ALVAREZ</h2>
+
+<h3><a name="I" id="I"></a>I</h3>
+
+<p class="r">Un aspirante a héroe</p>
+
+<p>El 20 de septiembre de 1852 fué admitido en la Academia Militar de
+Toledo un muchachote de diez y seis años, de rostro franco y ademán
+altivo que, como detalle típico, tenía entre las dos cejas esa arruga
+vertical que delata un carácter tenaz e inquebrantable hasta llegar a la
+testarudez.</p>
+
+<p>Los alumnos de la Academia miraron al recién llegado con hostil
+curiosidad propia del caso, y los más antiguos comenzaron a pensar en
+las rudas pruebas por que había que hacer pasar al novato.</p>
+
+<p>Pronto les ahorró este trabajo el cadete Esteban Alvarez, que así se
+llamaba el muchacho, pues al enterarse de lo que proyectaban sus nuevos
+compañeros, púsose fosco, y, tirando del sable, dió una buena paliza a
+dos de los matoncillos que capitaneaban aquella hostil manifestación
+contra él.</p>
+
+<p>Este arranque no sólo le libró de los malos tratamientos que a guisa de
+iniciación le esperaban, sino que le dió un gran prestigio entre aquella
+turba juvenil que adoraba la fuerza y la energía con loco entusiasmo.</p>
+
+<p>El neófito no fué ya considerado como “apóstol” (nombre que recibían los
+novatos), sino que de un salto se colocó entre los más “guapos” del
+Colegio.</p>
+
+<p>El cadete Esteban Alvarez podía ser considerado como un buen muchacho.</p>
+
+<p>Su padre era un antiguo coronel que había comenzado su carrera en el
+Perú, batiéndose a las órdenes del general<a name="page_004" id="page_004"></a> Valdés contra los
+americanos, que deseaban librarse del yugo de España.</p>
+
+<p>Había tenido por compañero en las guerras de América, cuando no era más
+que teniente, a un joven comandante llamado Baldomero Espartero, sin
+llegar nunca a descubrir en su amigo ningun rasgo que le anunciase el
+brillante porvenir que le estaba reservado.</p>
+
+<p>Cuando volvió a España, en 1825, el gobierno absolutista de Fernando
+VII, después de someterlo a denigrantes purificaciones, le envió de
+cuartel a Valencia, vigilado de cerca por la policía de los realistas.</p>
+
+<p>El militar no se quejó. Iguales muestras de agradecimiento recibían de
+la patria todos los héroes que volvían a ella después de haber estado
+luchando durante años enteros en lejanas tierras por conservarla sus
+posesiones. Aquellos militares, combatiendo a los americanos, se habían
+contaminado de sus ideas republicanas, y al gobierno absoluto le
+convenía tener bajo una estrecha vigilancia a tan peligrosos huéspedes.</p>
+
+<p>La guerra carlista y el renacimiento del partido liberal vino a sacar de
+su existencia aislada al capitán D. José Alvarez, quien peleó en el
+Norte con gran denuedo a las órdenes de su antiguo camarada Espartero,
+convertido ya en célebre general, encontrándose, al ajustarse el
+convenio de Vergara, con las charreteras de coronel.</p>
+
+<p>El antiguo héroe de América podía haber hecho una brillante carrera
+aprovechándose de la amistad de Espartero, que ocupaba la Regencia y
+estaba en el apogeo de su gloria; pero era hombre poco aficionado a
+adular a los poderosos, y el duque de la Victoria estaba demasiado
+preocupado por sus asuntos políticos para acordarse del coronel Alvarez
+y dignarse darle lo que éste no se atrevía a pedirle.</p>
+
+<p>Algunas veces el caudillo de Luchana, soldado hasta la medula de los
+huesos, cuando estaba en la intimidad con sus allegados y recordaba las
+hazañas de su vida pasada, así como sus mejores compañeros, nombraba al
+coronel Alvarez y decía con acento de convicción:</p>
+
+<p>&mdash;Es un hombre que vale, y como amigo no hay que pedirle más. En los
+Andes se batía como un león, y en el Norte ha hecho verdaderas
+heroicidades. No digo que tenga una gran inteligencia militar; pero es
+un soldado de buena madera, y pocos saben, como él, meter un regimiento
+en el punto de mayor compromiso. Ahora creo que vive en Valencia, desde
+que terminó la guerra. Se casó en Pamplona en<a name="page_005" id="page_005"></a> una tregua de la campaña,
+y casi estoy por asegurar que ha tenido un hijo. ¡Lástima grande que
+viva arrinconado en una provincia! Le escribiré mañana así que tenga un
+rato libre, y haré por él lo que se merece.</p>
+
+<p>Esta promesa la hizo Espartero varias veces; pero agobiado por las
+apremiantes ocupaciones de su alto cargo, antes fué derribado de la
+Regencia por la coalición de moderados y progresistas que pudo escribir
+a su antiguo camarada y sacarlo de la oscuridad en que vivía.</p>
+
+<p>El coronel Alvarez se había establecido en Valencia con su esposa, una
+navarra varonil que a pesar de pertenecer a una de las principales
+familias de Pamplona, no había tenido miedo de seguirle en muchas de las
+expediciones militares, marchando a la cola del regimiento, unas veces
+montada en una mula y otras en el carro de los equipajes.</p>
+
+<p>Cuando al año de matrimonio tuvo un hijo, la enérgica señora se conformó
+con cierto pesar a no seguir al regimiento en sus atrevidas marchas;
+pero el coronel no pudo impedir que se estableciera en un pueblo situado
+en el centro del teatro de la guerra y que estaba contiguo, amenazado
+por los carlistas. La fiel esposa despreciaba todos los peligros con tal
+de vivir en un punto que frecuentemente visitaba, aunque de paso, la
+columna donde figuraba su marido.</p>
+
+<p>En aquel pueblecito de la sierra, cubierto por la nieve durante ocho
+meses del año y oyendo con gran frecuencia el estruendo de los combates
+que entre “cristianos” y carlistas se entablaban casi a la vista, fué
+creciendo el pequeño Esteban.</p>
+
+<p>El olor de la pólvora, los arreos militares y las costumbres reguladas
+por una severa ordenanza, fué lo primero que conoció el pequeñuelo al
+darse cuenta de su existencia.</p>
+
+<p>De su infancia pasada, en aquella reducida población, lo que más grabado
+quedó en su infantil memoria, hasta el punto de recordarlo muchos años
+después, fué las apariciones de su padre, que entraba en la población
+imponente y magnífico montado en su caballo y seguido de su regimiento
+que, cubierto de polvo y sudoroso, marchaba al compás de los redobles de
+tambor, y las aventuras de cierta noche oscura y tormentosa en que un
+batallón carlista entró por sorpresa en la población, y él, descalzo y
+semidesnudo en los brazos de su madre, fué conducido al fuerte mientras
+que oía con curioso terror los gritos y las descargas que estallaban
+allá abajo en las tortuosas calles.</p>
+
+<p>El pequeño Esteban, nacido entre el fragor de la guerra,<a name="page_006" id="page_006"></a> educado en
+ella e hijo de un valiente oficial y de una mujer enérgica,
+necesariamente había de tener gran afición a la vida militar.</p>
+
+<p>En Valencia, viviendo en plena tranquilidad, el muchacho pensaba con
+cierta envidia en la vida de agitaciones y sobresaltos que había tenido
+en Navarra y como nacido entre los horrores de la guerra, creía que ésta
+era el estado normal de la sociedad y que la paz resultaba una
+monstruosidad digna de ser deshecha inmediatamente para que el mundo
+recobrase su equilibrio.</p>
+
+<p>Nada hicieron sus padres para desviar las bélicas aficiones del
+muchacho, y antes bien, las fomentaron.</p>
+
+<p>El coronel no creía que la profesión militar era gran cosa; antes bien,
+se sentía predispuesto en todas ocasiones a echar pestes contra ella;
+pero, ¡qué diablo!, su hijo había de ser algo en el mundo, y al escoger
+una profesión, más le enorgullecía que pensase en ser militar que en ser
+cura. En cuanto a la madre, experimentaba ese irreflexivo entusiasmo que
+sienten la mayoría de las mujeres por los colorines militares, y ya que
+el padre por su torpeza no había hecho gran carrera, soñaba en que algún
+día su hijo ceñiría la faja de general.</p>
+
+<p>El muchacho prometía ser un héroe, pues en punto a atrevido y a genio
+irascible, llevaba gran ventaja a todos los de su edad. Cada mes le
+arrojaban de la escuela por revolver a alumnos y pasantes, y rara era la
+semana que el coronel no tenía que intervenir en alguna travesura grave
+de aquel angelito, que tenía en el puño a todos los muchachos del
+barrio, y que contaba ya por docenas las víctimas de sus pedradas y sus
+palos.</p>
+
+<p>A los diez años era un grandullón que se confundía con los muchachos de
+quince, y apenas violentando la severa consigna dictada por su padre
+salía a la calle, los perros y los gatos de la vecindad huían
+despavoridos como un tropel de herejes al ver un sanguinario inquisidor.</p>
+
+<p>En punto a estudiar, no se distinguía tanto. Tenía muy buen ingenio y
+aprendía las cosas con pasmosa facilidad cuando él quería; pero era
+preciso confesar que quería muy pocas veces, pues a los diez años leía
+de un modo lastimoso y trazaba unos palotes inverosímiles.</p>
+
+<p>El coronel no se disgustaba y miraba a su hijo con la complacencia del
+artista que contempla en su obra el indeleble sello de su carácter.
+También había sido así y no perdió por ello gran cosa, pues para ser
+soldado, lo necesario es tener muy buenos puños y mucho coraje.<a name="page_007" id="page_007"></a></p>
+
+<p>&mdash;No hay que asustarse, Balbina&mdash;terminaba diciendo el coronel, siempre
+que trataba la cuestión&mdash;, el que el chico sea un bruto, no impedirá el
+día de mañana que llegue muy alto, si es que tiene corazón y le ayuda un
+poco la suerte. Por si no lo crees, ahí tienes a Espartero, que cuando
+vino al Perú lo acababan de suspender en los exámenes de ingreso para la
+escuela de Estado Mayor. Baldomero no sabe gran cosa, y, sin embargo,
+regente del reino ha sido y capitán general, y duque lo tienes hoy.</p>
+
+<p>Estos razonamientos eran más que suficientes para convencer a doña
+Balbina, y de aquí que el muchacho siguiese tan cerril y atrevido,
+olvidando las lecciones para ir a capitanear las pedradas en el río o a
+apalear gatos por toda la ciudad.</p>
+
+<p>Lo que los padres no querían tomarse la molestia de hacer, lo lograban
+las aficiones militares que sentía el muchacho.</p>
+
+<p>A los doce años Esteban comenzó a escaparse con menos frecuencia de su
+casa y cobró gran afición a encerrarse en un cuartucho donde su padre
+había amontonado unas cuantas docenas de volúmenes que la humedad por un
+lado y los ratones por otro habían comenzado a destruir.</p>
+
+<p>Aquellos libros los tenía el coronel por casualidad, pues no era hombre
+capaz de dedicar un céntimo a la lectura que, al fin (según sus propias
+palabras), sólo le había de enseñar cosas que no le importaban. Habíalos
+heredado de un comandante compañero suyo, a quien los soldados llamaban
+"el coplero", y que era muy respetado a causa de su afición al estudio y
+del gran bagaje de libros que constituía todo su ajuar. Una bala
+carlista dió fin a su vida e impidió que fuese terminado un drama
+romántico, del que sus compañeros del regimiento esperaban un triunfo
+que los honrase a todos.</p>
+
+<p>Aquellos libros constituían la más grata diversión del travieso Esteban,
+que pasaba horas hojeándolos sin fijarse gran cosa en el texto y en
+busca siempre de las defectuosas láminas en acero, que a él le parecían
+brillantes reproducciones del natural.</p>
+
+<p>¡Qué profunda impresión causaban en el joven aquellas láminas que ponían
+ante sus ojos los más célebres combates del mundo! Entusiasmábase
+Esteban con aquellos grupos de hombres siempre en actividad fiera y con
+las armas en alto, dispuestos a exterminarse los cuales representaban la
+guerra en las diversas épocas de la historia. Primero, griegos y persas,
+romanos y cartagineses, Scipión y Aníbal; después la Edad Media, con
+todo su arsenal de fantásticas armaduras<a name="page_008" id="page_008"></a> y descomunales mandobles, el
+Cid con sus proezas legendarias y los reyes haciéndose la guerra por
+mero capricho; a continuación los regimientos sustituyendo las armas
+blancas por las de fuego y resolviendo los combates a cañonazos y por
+cargas de caballería, los tercios españoles, los generales de Felipe II,
+las compañías de Gustavo Adolfo y las locas aventuras de Carlos XII, y,
+últimamente, las guerras de la República Francesa, la Marsellesa coreada
+por el rugir de mil bocas de fuego y el griterío de las cargas a la
+bayoneta, bélica y gigantesca estrofa, que tenía por estribillo la
+aparición del dios de la naturaleza y la ambición, que se llamaba
+Bonaparte.</p>
+
+<p>Todo este mundo de luchas, de victorias y de derrotas, pasaba en forma
+de defectuosos, pero animados cuadros, ante los ojos del muchacho, que
+rugía de entusiasmo al contemplar cualquiera de aquellos caudillos con
+la espada desnuda y centelleante, arrojándose sobre las compactas masas
+de enemigos.</p>
+
+<p>La continua contemplación de tales episodios despertó en el ánimo del
+muchacho el deseo de conocer más detalladamente los hechos y los
+personajes que representaban aquellas láminas, y aunque la lectura le
+producía mareos y una atención demasiado sostenida le amenazaba con
+congestiones hijas de su sanguínea complexión, se determinó a abandonar
+las láminas por el texto, y aunque saltando páginas y leyendo a medias
+los párrafos, comenzó a entablar conocimiento con los héroes que
+figuraban en los dibujos, y, especialmente, con aquel Alejandro y aquel
+Napoleón, cuyos nombres surgían a cada instante ante sus ojos.</p>
+
+<p>¡Qué lectura tan hermosa! ¡Cómo seducía el belicoso ánimo del muchacho!
+¡Qué gran cosa era la guerra! Esteban, interesándose cada vez más por
+aquella lectura, iba conociendo lo que la guerra había sido en todos los
+tiempos y envidiaba el hermoso papel que habían desempeñado en todas
+épocas los grandes capitanes.</p>
+
+<p>Ahora más que nunca se sentía inclinado a la profesión militar, y
+cuando, interrumpiendo la lectura, quedaba pensativo, en vez de correr a
+la calle como en otros tiempos lo hacía al menor descuido de sus padres,
+entregábase ahora a risueñas ilusiones y se imaginaba llegar a ser en el
+porvenir un Alejandro conquistando reinos ignorados como la Persia y la
+India, un Washington salvando a su patria o un Bonaparte convirtiendo
+todas las naciones de Europa en provincias de su Imperio.<a name="page_009" id="page_009"></a></p>
+
+<p>Pero conforme Esteban se aficionaba a la lectura devorando los libros
+del difunto comandante, convencíase con dolor de que para ser un gran
+caudillo no era suficiente, según decía su padre, ser muy valiente y
+tener buenos puños, sino que era necesario adquirir gran caudal de
+ciencia y ser tan sabio como heroico.</p>
+
+<p>Aquello de que Alejandro, más que de las campañas persas, se cuidaba de
+proteger a su maestro, un tal Aristóteles, proporcionándole los medios
+para que catalogase y describiese todos los animales de la tierra, y de
+que el general Bonaparte cuando iba con rumbo a Egipto a bordo de "El
+Oriente" atendía con más interés a las discusiones de Monge Berthollet y
+otros sabios sobre ciencias exactas y metafísicas, que a las
+indicaciones de su Estado Mayor acerca de la próxima guerra, producía
+gran confusión en el muchacho, que hasta entonces no había creído que la
+ciencia tuviese la menor relación con las armas.</p>
+
+<p>Además, aquellos libros le hablaban de una porción de conocimientos
+científicos indispensables para ser un buen caudillo, y esto acabó de
+moverle a desechar sus antiguos instintos y dedicarse al estudio con una
+tenacidad verdaderamente heroica.</p>
+
+<p>Al principio, su carácter independiente, inquieto y revoltoso, se
+sublevó contra aquel régimen de recogimiento que contrastaba con la
+anterior vida; pero Esteban era inquebrantable en sus resoluciones y
+consiguió vencer a la pereza y la ignorancia.</p>
+
+<p>El coronel Alvarez estaba asombrado del cambio radical experimentado por
+su hijo, y hasta llegaba a temer, en vista de su afición al estudio, que
+se olvidase de sus inclinaciones militares v se decidiese por una
+carrera científica.</p>
+
+<p>Todo había cambiado en la vida de Esteban: hasta el carácter. En
+adelante, las largas horas pasadas ante los libros, le robaron sus
+aficiones al bullicio y al escándalo, y se hizo reflexivo y grave, hasta
+el punto de ruborizarse cuando recordaba sus hazañas de poco tiempo
+antes.</p>
+
+<p>El padre, tan ignorante y rudo como siempre, admirábase ante los
+conocimientos científicos que rápidamente adquiría su hijo y lo creía un
+pozo de ciencia, complaciéndose en hablar de él con admiración ante unos
+cuantos veteranos que eran sus amigos íntimos.</p>
+
+<p>El bueno del coronel no dudaba que su hijo llegaría a muy alto y hasta
+pensaba en que su amigo Espartero, de<a name="page_010" id="page_010"></a> allí a algunos años, tendría un
+rival capaz de oscurecerle con el brillo de su gloria.</p>
+
+<p>A los dieciséis años, el coronel Alvarez envió a su hijo al colegio
+militar de Toledo, que, según él, era una empolladora de héroes que se
+quedaban a la mitad del camino. Su hijo sería de los que llegarían a la
+cumbre, sólo con que le ayudara un poco la fortuna.</p>
+
+<p>Cuando Esteban marchó a Toledo a formalizar sus estudios, era un
+verdadero aspirante a héroe. La sed de gloria turbaba su existencia y
+soñaba de continuo con ser un día un genio de la guerra, del que
+dependiese la suerte de su patria.</p>
+
+<p>Sus ideas habían sido transformadas por el estudio. Aquellas campañas de
+la República francesa, donde los soldados descalzos, harapientos y
+roídos por el hambre, vencían a la coalición de todos los tiranos le
+producían más admiración que las teatrales victorias de Napoleón con sus
+ejércitos disciplinados y disponiendo de grandes medios para hacer la
+guerra.</p>
+
+<p>El ser soldado de una causa tan grande como la libertad, le entusiasmaba
+más que el ser soldado por oficio o por placer, y por ello prefería
+Washington a Alejandro y Hoche a Bonaparte.</p>
+
+<p>La primera vez que oyó la Marsellesa, aquel himno tantas veces
+mencionado en las guerras de la República, se conmovió profundamente,
+hasta el punto de derramar lágrimas. Las sombras de Marceau y de Hoche,
+de Latour d’Auvergue, de Kléber y de Desaix desfilaron ante su
+imaginación envueltas en el brillante ropaje de las heroicas y rítmicas
+estrofas, y casi se sintió tentado de saludar con la misma veneración
+con que se descubre el recluta ante el general que le ha conducido a la
+victoria.</p>
+
+<p>No pasaron desapercibidos para su padre estos detalles, y los lamentó
+con todo su corazón.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando en mi juventud&mdash;decía a su esposa&mdash;hacía yo la guerra en el
+Perú, también tuve algo de republicano, y por eso me vi tratado tan mal
+al volver a España. No son las ideas republicanas la mejor recomendación
+para hacer carrera en el ejército, pero más le quiero así que no
+carlista. Al fin, no desmiente la sangre.</p>
+
+<p>Con tal bagaje de ideas y ensueños, fué Esteban a hacer su aprendizaje
+militar, y ya vimos cómo al entrar en el colegio demostró que sus
+aficiones al estudio no habían amenguado la energía de su carácter ni
+enmohecido sus puños.<a name="page_011" id="page_011"></a></p>
+
+<h3><a name="II" id="II"></a>II</h3>
+
+<p class="r">Alvarez y su asistente</p>
+
+<p>En 1856 recibió el alférez Alvarez su bautismo de sangre. Recién salido
+del colegio acababa de incorporarse a un regimiento de guarnición en
+Madrid, cuando a O’Donnell se le ocurrió dar fin al famoso bienio
+progresista nacido del alzamiento de Vicálvaro, llevando a cabo el golpe
+de Estado que equivalía a una repugnante traición contra su compañero
+Espartero.</p>
+
+<p>La Milicia Nacional, mandada por Sixto Cámara y otros revolucionarios,
+resistió valerosamente aquella violación de las leyes que O’Donnell
+llevara a cabo, pero una vez más venció la fuerza al derecho, y la
+legalidad cayó al suelo herida por la espada de un ambicioso.</p>
+
+<p>El alférez Alvarez se batió como un valiente en la plazuela de Santo
+Domingo. Al comenzar el combate, el joven tenía sus dudas y hacía
+depender su conducta de la actitud que tomase Espartero. Si el antiguo
+amigo de su padre se decidía en favor de la causa popular y echaba su
+espada en la balanza de la revolución, él iría a ponerse al lado de los
+bravos milicianos aun conociendo que comprometía su porvenir; pero el
+duque de la Victoria permaneció quieto, negándose a auxiliar a los que
+combatían en nombre de la Constitución violada, y el alférez, acallando
+los impulsos de su corazón que le empujaban hacia los insurrectos,
+permaneció fiel a la ordenanza y se batió tan bien como el primero, en
+defensa de una causa que odiaba.</p>
+
+<p>Una bala le produjo un ligero rasguño, y esto bastó para que el Gobierno
+de O’Donnell, interesado en crearse simpatías en el ejército y que
+derramaba los ascensos con prodigalidad, le diese el grado de teniente.</p>
+
+<p>Desde 1856, Alvarez arrastró esa vida sedentaria y monótona, propia de
+los soldados en tiempo de paz. Trasladado de una a otra guarnición, fué
+corriendo media España, y los ocios de esa vida insustancial y lánguida
+que se arrastra en las pequeñas guarniciones, los empleó dedicándose al
+estudio<a name="page_012" id="page_012"></a> y poniendo a contribución cuantas bibliotecas encontraba.</p>
+
+<p>De este modo fué Alvarez adquiriendo una vasta ilustración, y pronto
+pudo pasar como muy versado no sólo en materias militares, sino
+literarias y científicas.</p>
+
+<p>En el regimiento le consideraban como un oráculo, y todos los oficiales
+reconocían la justicia con que sus compañeros de la Academia de Toledo,
+que muchas veces sustituían los apellidos por chuscos motes, le habían
+puesto el apodo de Séneca.</p>
+
+<p>Alvarez era un buen oficial que cumplía todos sus deberes con exactitud
+solemne, y esto, unido a su ilustración, le hacía ser apreciado por sus
+superiores y sus iguales, y le valía que en el cuarto de banderas
+reinase un profundo silencio siempre que él abría la boca para
+dictaminar sobre alguna cuestión.</p>
+
+<p>El coronel, antiguo soldado que apenas sabía leer, pero que tenía sus
+pretensiones de elocuencia, le hacía corregir sus arengas conmemorativas
+antes de insertarlas en la orden del día; en las conferencias de
+oficiales deslumbraba con sus disertaciones, y no había alférez que
+dejase de presentarle, solicitando una concienzuda corrección, los
+versos escritos en honor de alguna romántica novia.</p>
+
+<p>El teniente Alvarez era, en una palabra, el hombre importante del
+regimiento, el genio cuya gloria se encargaban de pregonar todos, desde
+el coronel al último corneta; pero tan inmensa popularidad no satisfacía
+al agraciado ni lograba impedir que a menudo se entregase a sus ensueños
+ambiciosos.</p>
+
+<p>Los galones de teniente le desesperaban, la paz le producía náuseas y
+casi se sentía próximo a llorar de rabia cada vez que pensaba que a
+fines del pasado siglo había en Francia generales de su misma edad que
+se hacían inmortales.</p>
+
+<p>Al enviar el Gobierno la expedición a Cochinchina, solicitó el teniente
+formar parte de ella con el deseo de adquirir gloria en tan lejanas
+tierras, pero su proposición fué desatendida, lo que le produjo hondo
+despecho.</p>
+
+<p>La fortuna, aquella deidad tan ensalzada por su padre, le volvía la
+espalda, y él, tan ansioso de gloria y tan dispuesto a realizar las
+mayores heroicidades, veíase obligado a vegetar en una guarnición,
+olvidado, casi embrutecido, y teniendo por único consuelo la mezquina
+popularidad que gozaba en su regimiento.</p>
+
+<p><a name="page_013" id="page_013"></a>Cuando más agitado estaba por sus decepciones, recibió la noticia del
+fallecimiento de su padre, a consecuencia de lesiones internas
+producidas por una bala que los cirujanos del Perú no supieron
+extraerle.</p>
+
+<p>Esta noticia aumentó aún más la tristeza del joven militar, que cuando
+soñaba en un porvenir glorioso, colocaba siempre en primer término a su
+padre, conmovido por la alegría, y lloraba como un niño al ver a su
+descendiente elevado a los primeros puestos del Estado.</p>
+
+<p>¡Oh, maldita imaginación! ¡Ilusiones engañosas! El nunca llegaría a ser
+nada, y gracias si al retirarse podía alcanzar, como su padre, el empleo
+de coronel. Además, aun cuando sus sueños se realizasen, Esteban no se
+consideraría feliz, pues le faltaría la inmensa satisfacción producida
+por la alegría de su padre.</p>
+
+<p>Doña Balbina, que vivía en Valencia únicamente por el cariño que a dicha
+ciudad tenía su esposo, al morir éste trasladóse a Burgos, donde su hijo
+estaba de guarnición, complaciéndose en hacer la misma existencia nómada
+que en su juventud, aunque sin el aliciente para ella de las aventuras y
+terribles incidentes de la guerra.</p>
+
+<p>Transcurrieron tres años de este modo viviendo Esteban con su madre y
+ejerciendo ésta tal superioridad sobre las esposas de todos los
+militares como su hijo en el regimiento.</p>
+
+<p>La viuda del coronel Alvarez hablaba con los oficiales viejos de las
+operaciones de la guerra civil con tanta autoridad como si dentro de
+ella estuviese el general Zarco del Valle, y con las “militaras”
+disertaba sobre las condiciones que debe reunir un buen asistente y la
+influencia que las mujeres pueden ejercer sobre los valientes llamados a
+dar su sangre por la patria.</p>
+
+<p>Cuando el Gobierno español declaró la guerra al Imperio de Marruecos, el
+regimiento al que pertenecía Esteban, y que se hallaba en aquel entonces
+de guarnición en Zaragoza, recibió la orden de salir inmediatamente para
+Valencia, donde debía embarcarse con rumbo a Africa, formando parte de
+la división de reserva que mandaba el valiente general Prim.</p>
+
+<p>Gran trabajo costó al teniente disuadir a su madre del empeño que
+mostraba en seguir al regimiento. La valerosa navarra sentíase halagada
+por la idea de asistir a una campaña en país tan extraño y contra
+enemigos a los que ella odiaba como buena católica; pero su hijo le
+expuso razones que le hicieron desistir y la obligaron a conformarse<a name="page_014" id="page_014"></a>
+con la tristeza que le causaba no poder presenciar aquella guerra en la
+que iban a perder sus vidas muchos miles de moros dignos de la peor de
+las suertes por poner a Mahoma a más nivel que Jesucristo y no prestar
+acatamiento al Papa.</p>
+
+<p>Doña Balbina fuése a vivir con sus parientes de Pamplona, y Esteban,
+libre de toda carga, partió con su regimiento contento con la fortuna
+que le deparaba una verdadera guerra donde poder lucir su valor y
+conquistar algo de aquello que su ambiciosa imaginación soñaba.</p>
+
+<p>Apenas si en el viaje, ni durante la campaña, echó de menos a su madre
+en punto a cariñosos cuidados. Llevaba como asistente a un mocetón
+aragonés, despierto de entendimiento y servicial y fiel como un perro,
+que miraba al “señorito” con tanto respeto como a su padre y con igual
+cariño que si fuese un hermano.</p>
+
+<p>En todo el regimiento se hacían comentarios sobre la indestructible
+armonía que reinaba entre el oficial y el asistente y la facilidad con
+que éste cumplía sus menores indicaciones.</p>
+
+<p>Entre el teniente Alvarez y su asistente Perico, apenas si mediaban al
+día media docena de palabras, y, sin embargo, todo se hacía a gusto del
+primero, sin que tuviera el menor motivo de queja.</p>
+
+<p>En la más leve mirada adivinaba el soldado los deseos de su superior y
+se apresuraba a realizarlos sin romper el mutismo a que tan aficionado
+se mostraba su amo.</p>
+
+<p>Perico, aunque aragonés, era tan hiperbólico como un andaluz cuando en
+las reuniones con los demás asistentes del regimiento surgía en la
+conversación el nombre de su amo.</p>
+
+<p>Para él no admitía duda que todo el mundo estaba convencido de lo mucho
+que valía su señorito y que desde O’Donnell al último soldado se tenía
+como artículo de fe que el teniente Alvarez era el oficial más valiente
+y más sabio del ejército español.</p>
+
+<p>Cuando le oía hablar con otros oficiales quedábase en ademán estático y
+con la boca abierta asombrado ante aquellos nombres extraños que su amo
+mezclaba en la conversación, y algunas veces hubo de reñirle Esteban en
+Zaragoza porque se arrimaba irrespetuosamente a la puerta del cuarto de
+banderas tan sólo por escuchar cómo el teniente discutía con los
+compañeros, aprobando enérgicamente con<a name="page_015" id="page_015"></a> movimientos de cabeza todo
+aquello que su amo decía y que él estaba muy lejos de entender.</p>
+
+<p>Tanta influencia ejercía el oficial sobre su asistente, que éste tenía
+ya adoptada una formal resolución sobre su porvenir. Nunca se separaría
+de aquel hombre al que estaba ligado por el respeto y el cariño.</p>
+
+<p>Se encontraba casi solo en el mundo, carecía de padres a cuyo sustento
+atender y no tenía más pariente que su tía Tomasa, una hermana de su
+padre, que muy joven fué a París a servir a unos señores y que ahora
+estaba en Madrid en casa de un conde como ama de gobierno y doméstica de
+cierta autoridad. Esta tía era un verdadero tesoro para Perico, que como
+único sobrino era el verdadero dueño de su afecto y recurría a ella con
+éxito en todos sus apuros.</p>
+
+<p>La tía le enviaba todos los meses algunos duros para sus vicios, y como
+Perico no los tenía, de aquí que emplease tales cantidades en beneficio
+de su señorito, el cual no podía explicarse al sentarse a la mesa cómo
+con tres pesetas que diariamente entregaba a su asistente, comía casi
+con tanto regalo como el coronel del regimiento.</p>
+
+<p>Aquel Perico era de oro, según la expresión de todos los oficiales, y lo
+más notable en él resultaba la fidelidad, pues desechó las proposiciones
+de varios compañeros de su amo que querían llevárselo a sus casas con el
+deseo de tener un sirviente tan atento y puntual.</p>
+
+<p>En la campaña de Marruecos el asistente demostró hasta dónde llegaba su
+cariño al señorito, pues en vez de permanecer a retaguardia como los
+demás soldados de su clase, no dejaba el fusil de la mano, y sin
+desatender por esto sus obligaciones marchaba al lado del teniente
+Alvarez más atento a defenderle que a hostilizar al enemigo.</p>
+
+<p>Por dos veces salvó la vida a su señor; pero éste le correspondió
+dignamente partiendo de un sablazo la cabeza de un marroquí que a
+quemarropa apuntaba a Perico con su espingarda.</p>
+
+<p>Ganoso Esteban de conquistar aquella gloria tantas veces soñada, le
+pareció poco notable figurar en un regimiento que entraba en fuego lo
+mismo que los otros, y se presentó a Prim solicitando por sí y su
+asistente el ingreso en una de aquellas compañías de guías o
+exploradores, fuerza escogida que ocupaba siempre los puntos de mayor
+peligro y<a name="page_016" id="page_016"></a> que continuamente se tiroteaba con los moros, siendo objeto
+de sorpresas y sosteniendo combates cuerpo a cuerpo.</p>
+
+<p>En cien ocasiones viéronse amo y criado frente a frente con la muerte, y
+otras tantas se salvaron como si fuesen invulnerables. Las balas
+menudeaban; por tres veces la muerte se encargó de que fuese renovado el
+personal de la compañía, y a pesar de esto, ni el oficial ni su
+asistente, que eran los primeros en el ataque, sufrieron el más leve
+rasguño.</p>
+
+<p>La heroicidad del teniente Alvarez no tardó en ser conocida y comentada
+por todo el ejército, y tanta fué su popularidad, que O’Donnell, a pesar
+de que no miraba con buenos ojos a tal oficial, por saber su procedencia
+progresista y la gran afición que mostraba a las doctrinas democráticas,
+entonces nacientes, se decidió, por evitar murmuraciones, a premiar sus
+esfuerzos y lo ascendió a capitán, concediéndole, además, la cruz de San
+Fernando, en juicio contradictorio. También Perico alcanzó la cruz por
+haber luchado a brazo partido con dos morazos que querían hacerlo
+prisionero, demostrando que a la sombra de la Torre Nueva se desarrollan
+tan buenos puños como en las laderas del Atlas.</p>
+
+<p>Alvarez y su asistente fueron objeto de grandes demostraciones de
+simpatía, y si el teniente no pudo sacar de la campaña aquellas
+grandezas por él soñadas, al menos logró alcanzar una sólida reputación
+de soldado valeroso.</p>
+
+<p>Al terminar la campaña, el capitán Alvarez y su asistente, incorporados
+a otro regimiento, regresaron a España, siendo destinados de guarnición
+a Madrid.</p>
+
+<p>Las fatigas y los peligros experimentados en común y esa fraternidad que
+crea la guerra, habían estrechado los lazos de cariño que unían al
+oficial con su asistente.</p>
+
+<h3><a name="III" id="III"></a>III</h3>
+
+<p class="r">La vi por vez primera...</p>
+
+<p>En el invierno de 1862, el sol, faltando a su perversa costumbre, se
+portaba como un completo caballero con los habitantes de la coronada
+villa.</p>
+
+<p>Los madrileños estaban en pleno mes de enero, y sin<a name="page_017" id="page_017"></a> embargo,
+transcurrían semanas enteras sin que el aliento del coloso Guadarrama
+fuese frío y punzante, y el sol, desde las ocho de la mañana, esparcía
+en las calles un ambiente tibio que, a despecho de la estación, hacía
+recordar la primavera.</p>
+
+<p>La nieve era en aquel año cosa desconocida, y las lluvias invernales
+habían quedado reducidas a unos cuantos chaparrones que prestaban al
+Ayuntamiento el gran servicio de limpiar las calles, siempre sucias.</p>
+
+<p>Aquella benignidad de la Naturaleza tenía asombrados a los habitantes de
+la corte, y uno de los que se mostraban más agradecidos era el capitán
+Alvarez, que, como criado en la costa del Mediterráneo y en una de las
+ciudades más risueñas y de temperatura dulce, odiaba los días nebulosos
+y experimentaba una alegría casi infantil cuando la Naturaleza ostentaba
+todos sus esplendores a la luz del sol.</p>
+
+<p>En una de aquellas mañanas que parecían de primavera, el capitán, viendo
+el rayo de sol que se filtraba en su habitación por la ventana que el
+fiel Perico acababa de abrir, se levantó de muy buen humor, dispuesto a
+aprovecharse de la benignidad de la Naturaleza.</p>
+
+<p>Eran las siete, y hasta las diez no estaba obligado a presentarse en el
+cuartel. Le quedaban, pues, tres horas libres, que él pensó dedicar a un
+largo paseo, pues como oficial que gozaba fama de andariego aprovechaba
+todas las ocasiones para que, según él decía, no se le enmoheciesen las
+piernas.</p>
+
+<p>Cuando hubo devorado su apetito a toda prueba el modesto desayuno
+preparado por la patrona, y Perico acabó de pasar su escrupuloso cepillo
+sobre el pancho y el rojo pantalón, Alvarez encendió un puro y salió a
+la calle con todo el empaque de un hombre que se considera feliz, aunque
+momentáneamente, y que está agradecido a la Naturaleza.</p>
+
+<p>Bien hacía Perico en estar orgulloso del buen talante de su señor,
+porque no podía menos de reconocerse que el capitán Alvarez era un buen
+mozo, que llevaba como pocos el uniforme del ejército español.</p>
+
+<p>Pisaba con la fuerza de un hombre robusto, aunque algo enjuto;
+contoneábase con una marcialidad nada afectada y se atusaba la perilla
+graciosamente cada vez que se quedaba mirando a las muchas mujeres a
+quienes llamaba la atención.</p>
+
+<p><a name="page_018" id="page_018"></a>¡Oh, poder de la marcial gallardía! El vizconde del Pinar, por otro
+nombre el alférez Lindoro, mozuelo que usaba corsé bajo el uniforme y se
+apretaba la cintura como una damisela, mostraba gran admiración ante el
+capitán y confesaba que, teniendo su varonil presencia y la cruz de San
+Fernando en el pecho, era él muy capaz de conquistar a todas las mujeres
+de Madrid.</p>
+
+<p>&mdash;¡Y pensar&mdash;añadía el “dandy”&mdash;que tan mágico poder se pierde
+inútilmente!</p>
+
+<p>Inútilmente no se perdía, pues al capitán Alvarez no le faltaban ciertos
+trapicheos, y esto quien mejor lo sabía era Perico; pero lo cierto era
+que ninguna de aquellas pasiones nacidas al volver una esquina duraba
+más de una semana, y el apuesto militar no había tenido un verdadero
+amor.</p>
+
+<p>El capitán, expeliendo con fuerza el humo de su cigarro y con aspecto de
+un hombre feliz, bajó la calle de Alcalá, dirigiéndose al Retiro, su
+paseo favorito, pues las frondosas y vastas arboledas era lo único que
+le consolaba de aquella desesperante aridez de los alrededores de
+Madrid.</p>
+
+<p>Cuando entró en el gigantesco jardín, por la principal avenida, se hizo
+la ilusión de que entraba en un vergel, pues apenas si algunos paseantes
+recordaban con su presencia que era aquello un terreno público.</p>
+
+<p>Dos niñas jugaban al extremo de la avenida vigiladas por una vieja
+criada, y por el centro de aquélla caminaban lentamente dos señoras
+elegantemente vestidas.</p>
+
+<p>Alvarez fijó la vista en ellas y mientras caminaba las iba examinando
+sin interés alguno y con el aire distraído del hombre que mira por hacer
+algo.</p>
+
+<p>Las veía por la espalda, y sin embargo, por la figura y el modo de andar
+adivinaba en una de ellas, vestida con capota elegante y abrigo de
+terciopelo, a la niña a quien la pubertad despierta el germen de la
+hermosura, redondeando las formas, animando la carne con el fuego de la
+juventud y dando a sus pasos la gracia ingenua de la mujer seductora. La
+otra, de andar más lento y pesado y de cuerpo un tanto obeso, cubierto
+por vestido de negra seda y mantilla de blonda, demostraba ser una
+señora de mediana edad, acostumbrada a ese respeto que se goza en una
+alta posición social.</p>
+
+<p>El capitán, a fuerza de contemplar durante algunos minutos a las dos
+mujeres que marchaban delante de él, comenzó a interesarse y hasta
+sintió cierto deseo de acelerar su paso para ver la cara a la joven;
+pero cuando ya se<a name="page_019" id="page_019"></a> disponía a realizar su deseo, las desconocidas
+torcieron a la derecha metiéndose por una estrecha calle de árboles.</p>
+
+<p>Cuando Alvarez llegó a la embocadura de ésta vió a las dos mujeres que
+se alejaban, y durante algunos instantes estuvo dudando si debía
+seguirlas. Pero no tardó el capitán en sentirse atraído por el deseo de
+dar un paseo a solas, como era su gusto, y desistió de ver la cara a la
+joven. ¿Para qué? Al fin, era una de tantas, y bastante había hecho el
+oso en sus tiempos de cadete para ir ahora en seguimiento de unas
+faldas.</p>
+
+<p>Alvarez siguió la avenida y llegó al estanque, apoyándose en la
+barandilla y entreteniéndose como un muchacho en silbarles a los cisnes,
+que, como navíos de nieve, surcaban el terso cristal de agua
+majestuosamente.</p>
+
+<p>El capitán sentíase embriagado por aquella naturaleza que ostentaba
+todas sus galas compatibles con el invierno. En el fondo del estanque
+reflejábase el azul del cielo, al que el exceso de luz daba un tinte
+blanquecino; los árboles brillaban heridos por el sol; los rasguños de
+sus cortezas parecían frescas heridas manando sangre, y los rayos de
+oro, filtrándose por entre el ramaje, colgaban de los ropajes de sombras
+que envolvían las estatuas deslumbradores harapos de luz.</p>
+
+<p>Las hojas secas caídas en el suelo era lo único que estaba allí
+atestiguando el invierno, pero movidas por el fresco vientecillo rodaban
+velozmente, y persiguiéndose buscaban un rincón obscuro donde
+esconderse, como comprendiendo que eran notas disonantes en aquella
+deslumbradora sinfonía de la Naturaleza.</p>
+
+<p>Los gorriones, eternos parásitos de aquel inmenso palacio de verdura,
+piaban alegremente conmovidos por la hermosura que aquel día tenía su
+habitación, y como si estuvieran convencidos de que en un día tan
+esplendoroso los hombres no podían ser malos, abandonaban los huecos de
+los altos troncos con noble confianza y se recorrían a saltos los
+enarenados paseos, contentos con poder resarcirse de las largas noches
+de lluvia o de nieve pasadas en aquellos árboles con la cabeza bajo las
+alas y sin otro abrigo que las temblonas plumas.</p>
+
+<p>Alvarez estaba en éxtasis y parecía embriagado por el perfume incitante
+de la Naturaleza, que mostrándose tan hermosa en pleno invierno, parecía
+una dama de edad madura<a name="page_020" id="page_020"></a> sacando a luz senos de belleza escondidos para
+deshacer la mala impresión de su ajado rostro.</p>
+
+<p>El capitán experimentaba idénticas sensaciones que cuando se sentía
+impulsado a escribir aquellos versos que tanta fama le valían en el
+regimiento.</p>
+
+<p>La hermosura de la Naturaleza le producía dulces desvanecimientos, y en
+aquellos instantes no se acordaba ya de su uniforme ni de la gloria
+militar tan ambicionada. Era una cosa bien triste que en un mundo tan
+hermoso se exterminasen los hombres y vinieran a turbar la dulce
+tranquilidad de los campos con los estampidos del cañón.</p>
+
+<p>Alvarez, a pesar de sus bélicas aficiones tan arraigadas, reconocía que
+la paz era para los mortales el más supremo bien, y que constituía un
+sacrilegio contra la Naturaleza, madre común de todos los seres, el
+ensuciar con sangre humana, por culpa de viles pasiones, los terciopelos
+y los rasos, los barnices y el oro que, surgiendo de las entrañas de la
+tierra, derramábanse sobre ella formando una espléndida vegetación.</p>
+
+<p>Dominado por la abstracción que en él producían tales reflexiones, se
+sentó en un banco de piedra, y allí, contemplando con el mismo
+arrobamiento que un árabe soñador las tornasoladas vedijas de azulado
+humo que su cigarro arrojaba en el espacio, permaneció mucho tiempo
+rodeado por el silencio augusto de la arboleda, sólo interrumpido por el
+rumor de la cercana ciudad que se despertaba, o el ric-ric de alguna
+hoja seca dando volteretas al impuso de la invernal brisa.</p>
+
+<p>Más de media hora permaneció Alvarez en esta actitud, gozando la dulce
+monotonía de la Naturaleza. Un gorrión que saltó junto a él, sin duda
+atraído por los colores del uniforme y el brillo del sable, le sacó una
+vez de su atracción; después fué una niña que pasó corriendo, no sin
+sonreírle graciosamente con esa admiración que los pequeños sienten por
+los militares, y al fin, el chasquido de la arena al ser pisada, hizo
+despertar su dormida atención.</p>
+
+<p>Levantó la cabeza y vió a pocos pasos a las dos señoras que marchaban
+delante de él a la entrada del Retiro.</p>
+
+<p>Una, la más vieja, después de examinarle de pies a cabeza, con una
+mirada altiva y dura, volvió sus ojos a otra parte con marcada
+indiferencia, mientras la joven le contemplaba con inocente curiosidad
+que sólo duró cortos instantes.<a name="page_021" id="page_021"></a></p>
+
+<p>Alvarez pudo entonces examinar bien a su sabor a las dos señoras.</p>
+
+<p>La joven no parecía tener más de diez y siete años, a pesar de su
+gallarda estatura y de sus gallardos contornos, que delataban a la mujer
+ya formada. Bajo su capota blanca con lazos rojos, brillaban unos ojos
+negros y de intenso brillo, que se destacaban, sobre un rostro sonrosado
+y de delicada transparencia, propio de un temperamento sanguíneo y de
+una salud a prueba de todos esos delicados achaques propios de la
+juventud aristocrática. Vestía con gran elegancia, andaba con distinción
+natural y todo en ella delataba a la mujer que por su nacimiento vive
+alejada de las miserias de la vida y ha sido educada para agradar y
+distinguirse entre las de su sexo.</p>
+
+<p>La señora que la acompañaba no inspiraba igual sentimiento de tierna
+simpatía, a pesar de que su aspecto era correcto hasta la exageración.
+Viéndola, no podía menos de recordarse a las viejas señoras feudales de
+los dramas románticos, enorgullecidas con su nombre y haciendo esfuerzos
+en todas ocasiones para ostentarlo con la más suprema dignidad.</p>
+
+<p>Su vestido negro, su mantilla y el bolsón de terciopelo pendiente de las
+enguantadas manos, daban a su figura cierto ambiente de devoción
+elegante, y en su rostro mofletudo, rubicundo, con tonos violáceos y
+adornado con una nariz larga y pesada como las que son rasgo distintivo
+de los Borbones, leíase el orgullo de raza, el convencimiento de que la
+ley de castas es un hecho, y el desprecio a todos los seres de clase
+inferior, destinados a sufrir la deshonrosa vergüenza de no poseer
+pergaminos ni poder ostentar a continuación de su apellido un título
+retumbante.</p>
+
+<p>Pasaron las dos señoras erguidas y con aire indiferente ante el capitán,
+que las miraba con una insistencia algo incorrecta.</p>
+
+<p>Alvarez, mirándolas otra vez por la espalda, se decía que la joven era
+de lo más hermoso que había visto, y sin poder explicarse el por qué,
+volvió nuevamente a sentir el deseo de seguir a aquella mujer
+encantadora.</p>
+
+<p>¡Qué diablo! El era un muchacho todavía, y aunque fuese capitán, no
+estaba prohibido hacer lo mismo que en sus tiempos de cadete. Además,
+todo buen español tiene el deber de ir detrás de los primeros pies
+bonitos que encuentre<a name="page_022" id="page_022"></a> al paso, y había que reconocer que los de aquella
+joven eran dignos de ser cantados por lord Byron.</p>
+
+<p>Se sentía atraído por aquel rostro que, deslumbrador, había pasado ante
+él envuelto en la blanca nube de la capota, y se propuso saber quién era
+aquella beldad y contemplarla de frente otra vez.</p>
+
+<p>El sonido que produjo el sable al chocar contra el banco de piedra, hizo
+que la joven ladease un poco la hermosa cabeza, viendo con el rabillo
+del ojo y con esa disimulada atención que nadie enseña a las niñas y que
+todas poseen, cómo el militar se ponía en pie, y estirando su poncho
+para evitar arrugas antiartísticas, seguía sus pasos, aunque procurando
+conservar una corta distancia.</p>
+
+<p>La vieja señora debió notar también aquella persecución iniciada por el
+militar, pues en vez de seguir a lo largo del estanque, torció
+repentinamente, entrando con la joven en un estrecho paseo.</p>
+
+<p>El militar, siguiéndolas, entró también en el paseo, arreglando su paso
+al lento de las dos mujeres.</p>
+
+<p>A Alvarez no dejaba de hacerle alguna gracia aquella persecución de una
+joven bonita, impropia de su carácter y sus costumbres. Aquella
+insignificante aventura era suficiente para que en el cuarto de banderas
+bromearan con él semanas enteras si es que, por su desgracia, le
+sorprendía algún compañero entregado a tal persecución. Realmente, era
+indigno del "capitán Séneca", a quien algunos tenían por un Napoleón del
+porvenir, pasar la mañana siguiendo los pasos de una muchacha bonita.</p>
+
+<p>Pronto el militar dejó de pensar en tales cosas, y olvidándose de cuanto
+pudieran decirle sus amigos, si es que alguno le veía, fijó toda su
+atención en la joven, convenciéndose de que ésta de vez en cuando le
+miraba con creciente curiosidad.</p>
+
+<p>Con ese arte, especial privilegio de la juventud, de mirar atrás sin
+aparentarlo y sin volver la cabeza más que de un modo imperceptible, la
+joven examinaba a su perseguidor con rápidas ojeadas, y no debía
+disgustarle su aspecto por cuanto volvía nuevamente a su ocular y
+disimulada observación.</p>
+
+<p>La señora que la acompañaba no debía experimentar igual impresión, por
+cuanto varias veces volvió la cabeza, con ademán altivo, enviando al
+capitán el feroz relampagueo de su irritada mirada.<a name="page_023" id="page_023"></a></p>
+
+<p>Pero no era Alvarez hombre capaz de intimidarse ante aquellas
+manifestaciones de enfado, pues mayores las había sufrido en sus tiempos
+de cadete, de parte de algunas mamás toledanas, cuando iba en
+seguimiento de cuantas señoritas encontraba en las calles de la imperial
+ciudad.</p>
+
+<p>La madura señora no estaba de humor para aguantar aquel espionaje, que
+iba tomando el carácter de iniciación amorosa. Alvarez la vió hablar con
+la joven con gesto avinagrado, como riñéndola por la curiosidad que
+demostraba y que daba al perseguidor mayores ánimos, y tras la rápida
+filípica, las dos apresuraron el paso saliendo inmediatamente del
+Retiro.</p>
+
+<p>En las calles de Madrid, Alvarez se hizo más audaz. Aprovechando la gran
+concurrencia de transeúntes llegó a acercarse tanto a las dos señoras,
+que casi les pisó la cola del vestido, y así pudo aspirar el fino
+perfume que exhalaba el cuerpo de aquella niña con todas las seducciones
+de la mujer.</p>
+
+<p>Estaban en la calle de Atocha y las dos mujeres apresuraban el paso. La
+joven, ya no miraba al capitán, cuya presencia sentía a sus espaldas;
+pero la señora mayor volvía continuamente la cabeza y le miraba cada vez
+con mayor expresión de odio, como si quisiera anonadarle con la majestad
+de sus furiosos ojos.</p>
+
+<p>Llegaron las dos al portal de una casa de reciente construcción que,
+aunque no desmesuradamente grande, merecía el nombre de palacio por la
+elegancia artística de su fachada; y entraron en él, siendo saludadas
+con gran respeto por el portero, hombre obeso, embutido en un gran
+casacón, con botones dorados.</p>
+
+<p>Aquella era, indudablemente, su casa.</p>
+
+<p>El capitán, deseoso de alcanzar la última mirada de la joven y ver una
+vez más su rostro, se colocó con bastante descaro sobre el umbral y vió
+cómo las dos señoras comenzaban a ascender por la gran escalera de
+mármol con balaustradas doradas que arrancaba del fondo del patio.</p>
+
+<p>No se había equivocado Alvarez al suponer que aún le miraría la joven,
+pues ésta, al llegar al gran rellano casi convertido en jardín, donde la
+escalera se bifurcaba en dos ramas, se detuvo algunos instantes y fijó
+sin turbación en el capitán sus ojazos tranquilos, en los que se
+adivinaba usa naciente simpatía.</p>
+
+<p>La otra señora, que subía más pausadamente, también<a name="page_024" id="page_024"></a> se detuvo en el
+rellano, y al volver la cabeza y ver al militar plantado audazmente en
+el centro de la puerta, su rostro se coloreó con los tintes violáceos de
+la más sofocante indignación.</p>
+
+<p>Mientras su joven acompañante desaparecía en una rama de la escalera,
+ella quedó algunos instantes inmóvil, como enclavada en el mármol por el
+furor, y al fin, con voz de tono grave y temblorosa por la rabia, dejó
+rodar una palabra en la que resumía toda su cólera:</p>
+
+<p>&mdash;¡Mamarracho!</p>
+
+<p>&mdash;Muchas gracias, señora&mdash;contestó Alvarez sonriente y con entonación
+exageradamente galante, al mismo tiempo que hacía un saludo militar.</p>
+
+<p>Y sin preocuparse por las foscas miradas del gordo portero, permaneció
+sobre el umbral hasta que hubo desaparecido en lo alto de la escalera
+aquel vestido de seda, rígido, majestuoso y soberbio como la toga de la
+justicia.</p>
+
+<h3><a name="IV" id="IV"></a>IV</h3>
+
+<p class="r">Quién es ella.</p>
+
+<p>El alférez Lindoro, conocido en el mundo con el nombre de vizconde del
+Pinar, estaba a mediodía con un humor de todos los diablos.</p>
+
+<p>Metido en el cuarto de banderas sufría un arresto de veinticuatro horas
+que le había impuesto el coronel por ciertas insignificantes faltas en
+el servicio, y desahogaba su mal humor echando pestes contra todo el
+mundo y maldiciendo la hora en que a su familia se le ocurrió dedicarlo
+al ejercicio de las armas y en que el Gobierno tuvo la idea de dar el
+mando de un regimiento a un ordinariote que no hacía caso de
+recomendaciones, que no respetaba al representante de una de las casas
+nobles más antiguas de España, y que quería que todas las cosas del
+Cuerpo marchasen con la regularidad de un reloj aunque para ello tuviera
+que arrestarse a sí mismo.</p>
+
+<p>La desesperación del alférez obedecía, principalmente, a<a name="page_025" id="page_025"></a> la soledad en
+que estaba y que tendría que sufrir hasta las seis de la tarde, hora en
+que terminaba el arresto.</p>
+
+<p>El capitán de guardia era el único que le acompañaba, y éste era un
+pobre hombre taciturno, incapaz de ensartar seis palabras seguidas y que
+no tenía otro tema de conversación que las costumbres de Filipinas,
+donde había estado muchos años.</p>
+
+<p>Tendido en un sofá, con trágica desesperación, y entreteniéndose en
+contar las pulsaciones del tiempo que marcaba la péndola del reloj, el
+alférez pasaba las horas aguardando, como quien espera la más suprema
+felicidad, la llegada de algún oficial joven que, por la fuerza de la
+costumbre, fuera a pasar un rato en el cuarto de banderas.</p>
+
+<p>Justamente, en todo el regimiento Alvarez era el único que escuchaba las
+sandeces del alférez sin burlarse de ellas de un modo cruel; bien es
+verdad que el capitán se divertía oyendo los razonamientos de aquel ser
+superficial e insignificante, pero el vizconde era lo suficientemente
+obtuso para no enterarse de que su compañero le consideraba como un
+objeto de risa.</p>
+
+<p>Alvarez aceptó el cigarro que le tendía el vizconde, y se sentó a su
+lado.</p>
+
+<p>&mdash;Chico&mdash;dijo éste&mdash;. No puedes figurarte cuánto te agradezco tu visita.
+¿Vienes a acompañarme, verdad? Estoy aburridísimo y te aseguro que si me
+arrestan otra vez, pido mi baja en el ejército. ¿Deseas algo? ¿Has
+almorzado ya? ¿Quieres tomar café u otra cosilla? Nos lo traerán del
+café cercano; tengo cuenta abierta.</p>
+
+<p>Esteban tuvo que hacer grandes esfuerzos para impedir que el alférez,
+deseoso de retenerle, le pidiera todas las bebidas del próximo café, y
+cuando el vizconde se hubo tranquilizado después de pedir a un ordenanza
+que trajese una botella de ron y copas, Alvarez abordó el verdadero
+motivo que le había llevado allí.</p>
+
+<p>&mdash;Oye, Lindoro&mdash;dijo el capitán Alvarez&mdash;. ¿No conoces tú a toda la
+aristocracia de Madrid?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, querido&mdash;contestó el alférez con fatua complacencia, pues su mejor
+gusto era ostentar las ventajas sociales que le daba su nacimiento&mdash;.
+Conozco todo el mundo elegante de la corte y no hay casa de algún
+ilustre que yo no visite. Ya ves que con mi nombre y mi fortuna bien
+puede uno gozar alguna consideración en la alta sociedad.<a name="page_026" id="page_026"></a></p>
+
+<p>&mdash;Tengo que solicitar tu ayuda para una noticia que me interesa
+adquirir.</p>
+
+<p>&mdash;Habla, que yo te contestaré, si es que puedo.</p>
+
+<p>&mdash;¿Tratas alguna familia que viva en la calle de Atocha?</p>
+
+<p>&mdash;Dos hay que yo conozco. ¿Sabes el número de la casa?</p>
+
+<p>&mdash;No he podido fijarme en él, pero te daré las señas. Es un edificio de
+reciente construcción que está a la derecha, subiendo por la parte de...</p>
+
+<p>&mdash;Basta; no sigas. Ya sé qué casa es. En ella vive el conde de Baselga,
+un señor millonario, algo retirado del gran mundo y que sólo asiste de
+tarde en tarde a las fiestas de palacio. Tiene una hija muy hermosa.</p>
+
+<p>&mdash;Eso&mdash;dijo Alvarez con satisfacción.</p>
+
+<p>&mdash;¿La conoces, acaso?</p>
+
+<p>&mdash;La he visto una vez nada más.</p>
+
+<p>&mdash;Y te gusta, ¿eh?... Chico, tienes buen gusto, pues la muchacha no
+puede ser más linda. Aquí, para entre nosotros, debo manifestarte que yo
+he tenido mis proyectos sobre ella. Me gustaba su hermosura y más aún
+los millones de su padre.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y qué has alcanzado?&mdash;preguntó Alvarez con ansiedad mal disimulada.</p>
+
+<p>&mdash;Nada, chico. La muchacha es algo tonta y se rió de mí en un baile de
+Palacio, donde entre los rigodones le espeté mi declaración. Ya ves que
+esto supone cierto grado de imbecilidad: burlarse de un muchacho como
+yo, que, aunque no soy muy rico, tengo un título respetable como pocos y
+una figura no despreciable. Lo único que se me puede censurar es mi
+cortedad de vista, pero los lentes dan siempre cierto “chic” que hacen a
+un hombre interesante. ¿No es verdad, Esteban?</p>
+
+<p>El capitán contestó con una débil sonrisa.</p>
+
+<p>&mdash;Quisiera&mdash;continuó el alférez&mdash;que tú probases a rendir esa beldad que
+tiene el corazón no de mármol, como dicen los poetas, sino de alfarería.
+Tal vez seas más afortunado, y cree que harías un negocio redondo si
+lograbas casarte con ella, pues el viejo don Fernando, su padre, debe
+tener enterradas a montones las peluconas. Vaya, animate y a ver si
+consigues dejar pronto esta endiablada profesión militar para
+convertirte en millonario.</p>
+
+<p>Alvarez permaneció silencioso algunos instantes, y al fin preguntó a su
+amigo:<a name="page_027" id="page_027"></a></p>
+
+<p>&mdash;¿Quién es la señora que acompaña a la condesita? ¿Es su madre?</p>
+
+<p>&mdash;El conde es viudo. Ha sido casado dos veces y su segunda esposa murió
+hace ya bastantes años, dejando dos hijos: un niño enfermizo, al que veo
+pocas veces, y esa muchacha que tanto te gusta. La señora de que hablas
+debe ser una hija que tuvo el conde de su primer matrimonio, y de la que
+se cuentan ciertas historias. ¿Cuáles son sus señas?</p>
+
+<p>El capitán describió a su modo la figura rígidamente majestuosa y el
+rostro avinagrado de la señora que tan furibundas miradas le había
+lanzado aquella mañana, y el vizconde se apresuró a contestar:</p>
+
+<p>&mdash;Sí; eso es. Describes muy bien el gesto de pocos amigos que
+eternamente lleva en su rostro doña Fernanda, la baronesa de Carrillo.
+Es una solterona que aborrece al mundo, odia a la juventud y se dedica a
+la devoción, entregada en cuerpo y alma a los jesuítas, lo que le
+consuela de no haber encontrado en su juventud un hombre que quisiera
+hacerla su esposa. Cree que la tal señora es un basilisco, y que es muy
+peligroso hacerle el amor a su hermanastra, sólo porque ha de rozarse
+uno con ella. Es un manojo de espinas custodiando a una rosa. ¿Eh?, ¿qué
+tal te parece la frasecilla?</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien&mdash;dijo Alvarez, sonriendo con toda la bondad que merecía aquel
+imbécil&mdash;, ¿y quién es la rosa?</p>
+
+<p>&mdash;¿Quién ha de ser? Enriqueta.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ¿Se llama Enriqueta la hija del conde de Baselga?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, hijo mío. Enriqueta Baselga de Avellaneda, y será condesa si se
+muere su hermano, como es de esperar en vista de sus continuas
+dolencias, o si se hace cura, lo cual es aún más probable en vista de
+las aficiones que le ha inculcado la santurrona de su tía.</p>
+
+<p>El alférez Lindoro se entusiasmaba hablando de aquella familia, que era
+muy rara, sí, señor, una de las más raras de la corte. Según él, el
+padre era un hurón, siempre metido en su casa, refractario a toda
+diversión y sin otro placer que una excursión en verano a sus posesiones
+de Castilla, donde hacía la vida de un modesto agricultor. En cuanto a
+la baronesa de Carrillo, era la primera beata de la corte, el brazo de
+que se valían los jesuítas para mover la aristocracia devota en favor de
+lo que a ellos les convenía, y los<a name="page_028" id="page_028"></a> dos muchachos, hijos del segundo
+matrimonio, el enfermizo Ricardito y la hermosa Enriqueta, no pasaban de
+ser dos monigotes sin voluntad, que maldito el papel que harían en el
+mundo.</p>
+
+<p>El vizconde se expresaba de este modo, y Alvarez escuchaba con gran
+atención todas sus palabras deseoso de conocer a fondo la familia de la
+que formaba parte aquel hermoso ser que tanto le interesaba.</p>
+
+<p>&mdash;El conde, créelo&mdash;continuaba el alférez&mdash;, es un hombre de historia, y
+nadie, al verle tan austero y de genio eternamente atrabiliario, creería
+que en su juventud fué uno de los más terribles calaveras de la corte de
+Fernando VII. Ha sido de la Guardia Real, después mandó en el Norte un
+regimiento de lanceros carlistas, estuvo emigrado en París y allí se
+casó por segunda vez con la hija de un afrancesado: una muchacha
+enfermiza que tenía los millones a puñados. Su primera esposa fué la
+baronesa de Carrillo, una locuela americana que conocía demasiado
+íntimamente al Fernando VII, y si alguien lo duda, ahí está, para
+atestiguarlo, la actual baronesa de Carrillo, que no es capaz de negar a
+su padre. ¿Te has fijado en aquella nariz? ¿No es verdad que da ganas de
+cantar aquello de "ese narizotas, cara de pastel" con que los rojos del
+tiempo de Riego daban serenata al padre de Isabel II?</p>
+
+<p>Alvarez sonrió ante la malicia del alférez, y repasando en su memoria el
+rostro de la baronesa, se convenció de que, efectivamente, algo había en
+él que recordaba la cara del rey chulo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Si supieras cuánto se ha hablado en la alta sociedad acerca del conde
+de Baselga! Se le atribuyen cosas estupendas, y hasta hay quien dice que
+mató a su primera mujer. No sé lo que pueda haber en esto de cierto,
+pero seguramente no merecía grandes cariños aquella buena pieza que,
+engañando a su marido, se acostaba con don Fernando para echar al mundo
+un nuevo ejemplar de su persona. Si el conde mató a su esposa, hizo muy
+bien; y prueba de ello es que, a pesar de lo que se murmura en la alta
+sociedad, lo reciben con grandes muestras de consideración, y los padres
+jesuítas se hacen lenguas de su piedad y de sus sentimientos
+caballerescos.</p>
+
+<p>Alvarez sentía cada vez mayor curiosidad por saber la historia de la
+familia de Enriqueta.<a name="page_029" id="page_029"></a></p>
+
+<p>&mdash;¿Y con su segunda esposa&mdash;preguntó&mdash;, fué tan desgraciado el conde?</p>
+
+<p>&mdash;Todo lo contrario. Doña María Avellaneda era una mujer casi
+insignificante. Su modestia y su humildad formaban contraste con sus
+riquezas y su alta posición, pero era tan dulce y tan bondadosa, que
+Baselga se enamoró de ella como un loco. Recién casado vino a España
+acogiéndose a uno de los indultos que el Gobierno dió a los carlistas y
+estableció en su casa en la calle de Atocha, negándose a habitar la casa
+que en la calle del Arenal tenía su hija mayor, heredada de su madre, la
+baronesa de Carrillo. Como la fortuna de que disponían el conde y su
+esposa era grande, gastaron como unos príncipes, y durante sus primeros
+años de matrimonio asombraron con su lujo a todo Madrid. Las elegantes
+costumbres francesas que hoy seguimos en la alta sociedad, ellos fueron
+los primeros en generalizarlas, y la condesa, a pesar de su modestia y
+de que se preocupaba más de una visita a los pobres que de un baile,
+fué, durante mucho tiempo, la reina de la moda. Primero tuvieron una
+hija, esa muchacha que te ha vuelto los cascos la primera vez que la has
+visto.</p>
+
+<p>&mdash;Pero&mdash;interrumpió el capitán&mdash;, ¡si yo no he dicho que esté realmente
+enamorado de esa joven!</p>
+
+<p>&mdash;Bueno; pues lo estarás. Es una chica de la que se enamoran todos.
+Conste, pues, que estás prendado de ella... Como te iba diciendo,
+primero tuvieron a Enriqueta, y a los cuatro años de matrimonio a ese
+Ricardito que, a pesar de no abultar más que una mano de almirez, y de
+no servir para otra cosa que rezar de la mañana a la noche, costó la
+vida a la madre.</p>
+
+<p>&mdash;El conde sentiría mucho su segunda viudez.</p>
+
+<p>&mdash;Su dolor fué inmenso. Amaba de veras a su esposa, y, más que como
+marido, la lloró como un muchacho romántico a quien se le muere la
+novia. Estuvo más de un año sin salir a la calle, y hasta se susurró en
+Palacio que pensaba hacerse cura y entrar en la Compañía de Jesús.
+Afortunadamente, el amor a sus hijos pudo más que su pesar, y acabó por
+volver a hacer una vida normal, aunque mostrando gran repugnancia a
+asistir a aquellas fiestas en que tanto brillaban antes su esposa y él.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y su hija, vive también en tal retraimiento?</p>
+
+<p>&mdash;Vive con menos rigidez y sale bastante de casa, gracias a su
+hermanastra, la baronesa, que, aunque beata, es<a name="page_030" id="page_030"></a> bastante andariega, y
+se pasa el día en juntas de cofradías y patronatos píos o haciendo
+visitas a los más elocuentes predicadores de la Compañía. Si quieres
+verla a menudo, hazte beato y visita las sacristías. Además, también
+asiste a los bailes de Palacio o a los que se celebran en casa de algún
+individuo de la antigua nobleza. En cuanto a las reuniones en los
+palacios de los banqueros o de esa aristocracia dorada cuyos
+ascendientes se pierden en las telarañas de un mostrador, no esperes
+encontrar allí a la familia de Baselga. El conde es inflexible y no
+quiere transigir con nada de lo creado por la revolución. Ya que asiste
+a pocas diversiones quiere que éstas no supongan una abdicación de sus
+arraigados principios.</p>
+
+<p>Y el alférez seguía relatando con abundancia de detalles la vida de la
+familia de Baselga, sus costumbres y las relaciones que más fielmente
+sostenía.</p>
+
+<p>&mdash;El conde tiene muy pocos amigos. En vida de su mujer daba fiestas a
+una sociedad muy escogida, en esa casa de la calle de Atocha que tú
+conoces; pero desde que aquélla murió, los salones han quedado cerrados
+y, muy de tarde en tarde, recibe alguna visita por puro cumplimiento.
+Quien más influencia tiene en aquella casa es un célebre jesuíta, el
+padre Claudio, que también es gran amigo de la familia. Yo pensé valerme
+de él para que me facilitara el ser novio de Enriqueta, y estaba muy
+confiado, pues el tal jesuíta es un casamentero de primera fuerza; pero
+en vez de ayudarme, lo que hizo, apenas le expuse mi pretensión, fué
+encajarme un sermón muy dulce, pero que me dolió en el alma, diciéndome
+que yo era hombre capaz de derrochar en unos cuantos meses la fortuna
+más grande del mundo, y que por esto no se hallaba él dispuesto a
+recomendarme a ninguna joven que apreciase. Si piensas intentar la
+conquista de Enriqueta, empresa que es difícil, procederías muy
+cuerdamente haciéndote amigo del padre Claudio, que manda en el conde,
+en la baronesa y en todas cuantas personas encierra aquella casa.</p>
+
+<p>El capitán acogió con sonrisas estas indicaciones del vizconde.</p>
+
+<p>&mdash;¿Te ríes?, ¡eh! Pues no harás nada si dejas de seguir mis consejos.
+Soy hombre experimentado, aunque nadie lo quiere creer en el regimiento,
+y sé lo que debe hacerse en estos casos. Además, si quieres ver a
+Enriqueta, tal vez encuentres ocasión algunas tardes si vas a menudo al
+paseo<a name="page_031" id="page_031"></a> de la Castellana. Algunas veces el conde de Baselga se acuerda de
+lo que fué, siente la nostalgia de sus buenos tiempos, cuando galopaba
+al frente de un escuadrón de la Guardia, y monta a caballo para
+acompañar a su hija, que es la muchacha que en Madrid mejor sabe manejar
+una yegua. En esto no desmiente su procedencia y demuestra que por sus
+venas corre la sangre de un hábil y valiente jefe de caballería. Yo en
+tu lugar alquilaría un caballo, aunque esto te lleve una parte
+importante de la paga, e iría todas las tardes a la Castellana. No sería
+difícil que de este modo consiguieses llamar la atención de Enriqueta,
+que admiraría más a un buen mozo, como tú lo eres, viéndolo sobre un
+brioso caballo.</p>
+
+<p>La conversación entre los dos militares comenzó a languidecer. El
+alférez, que tanta ansia sentía poco tiempo antes de desahogar el cúmulo
+de palabras almacenadas en su menguado cerebro, coronaba todos sus
+párrafos con una copita de ron, y al poco rato fué sumiéndose en una
+calma beatífica, de la que no le sacaba su compañero, el cual solamente
+contestaba con monosílabos y sonrisas.</p>
+
+<p>El vizconde acabó por extender sus piernas con estremecimientos
+voluptuosos, sobre el viejo sofá del cuarto de banderas, buscando la
+mejor posición para echar un sueñecito y que transcurrieran, aún más
+velozmente las horas que le quedaban de arresto.</p>
+
+<p>Alvarez sabía ya todo lo que deseaba, y, comprendiendo que su fatuo
+compañero no le diría más, se dispuso a salir.</p>
+
+<p>&mdash;¿Te vas, chico?&mdash;dijo el alférez con voz indolente.</p>
+
+<p>&mdash;Sí. Te hago el favor de dejarte solo. Que duermas bien y no sueñes con
+el coronel.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias. Y en cuanto a enamorarse de esa muchacha, piénsalo bien. Es
+una barbaridad de la que llegarás a arrepentirte; pero, en fin, si te
+empeñas en quererla y la cosa no tiene remedio, acuérdate de mi consejo.
+Hazte amigo del padre Claudio, que con su apoyo, hasta un barrendero
+podrá aspirar a la mano de una infanta de España.<a name="page_032" id="page_032"></a></p>
+
+<h3><a name="V" id="V"></a>V</h3>
+
+<p class="r">Se eclipsa el astro.</p>
+
+<p>Era una continua obsesión la que ejercía el recuerdo de Enriqueta en el
+capitán Alvarez.</p>
+
+<p>Aquellos ojos negros brillando bajo el encaje de una capota blanca, eran
+una imagen fantástica, una eterna aparición que turbaban la santa
+tranquilidad en que hasta entonces había vivido el capitán.</p>
+
+<p>No podía ver en la calle un sombrero femenil como el de Enriqueta, o un
+traje semejante, o una mujer que, mirada por la espalda, presentase un
+aspecto parecido, sin que al momento corriese en su seguimiento para
+sufrir después una dolorosa decepción que le ponía triste y malhumorado
+durante algunas horas.</p>
+
+<p>Un día, a la puerta de la iglesia de San José, encontró a la baronesa de
+Carrillo, con su traje negro y su majestuoso aspecto de beata elegante.
+Iba sola, pero a pesar de esto, Alvarez, por un irreflexivo instinto, la
+siguió como si fuese su hermanastra, y únicamente cuando la baronesa,
+después de un paseo de algunas horas por las calles de Madrid, entró en
+su casa, no sin antes lanzar a su perseguidor unas cuantas miradas de
+ultrajante orgullo, fué cuando comprendió el capitán que había hecho una
+barbaridad.</p>
+
+<p>Conforme avanzaba el tiempo y transcurrían los días sin ver a aquella
+joven que tanto le había impresionado en el Retiro, Alvarez sentíase más
+tenazmente dominado por aquella pasión, y dedicaba a ella toda su
+existencia.</p>
+
+<p>El que era citado en el regimiento como modelo de oficiales puntuales
+comenzaba a descuidar los actos del servicio y se mostraba distraído
+hasta el punto de que algunos compañeros lo sorprendieron en el cuarto
+de banderas rasgueando al dorso de los partes de los subalternos letras
+enrevesadas y fantásticas que, unidas, formaban un nombre: Enriqueta.</p>
+
+<p>Las noches que llovía, el capitán volvía a casa calado hasta los huesos,
+ni más ni menos que un paciente mozo<a name="page_033" id="page_033"></a> de cuerda que espera en la esquina
+quien le dé trabajo, lo que obligaba a su fiel asistente Perico a hacer
+mil conjeturas, todas a cual más disparatada.</p>
+
+<p>Para el asistente no pasaba desapercibido que su amo sufría un trastorno
+que turbaba su vida, hasta entonces tan regular y monótona, y con el
+picaresco olfato adquirido en el roce con las gentes de su clase,
+adivinaba que en todo aquéllo "había faldas de por medio".</p>
+
+<p>Una circunstancia le afirmaba cada vez más en esta creencia, y era que
+algunas mañanas, al limpiar el cuarto de su señor, encontraba sobre la
+mesa pliegos de papel cubiertos de renglones desiguales que el
+asistente, con la torpeza propia del que en su niñez sólo llegó a
+adivinar en la escuela lo que podía ser la lectura, iba descifrando. De
+este modo supo Perico que su amo pasaba las noches haciendo versos y que
+éstos siempre iban dirigidos a una tal Enriqueta, nombre que el
+asistente no adivinaba a quién pudiera pertenecer por más que repasaba
+en su memoria todas las señoritas cursis, hijas de pupileras y
+modistillas con quienes el capitán había distraído el tedio de la vida
+de guarnición.</p>
+
+<p>Efectivamente, Alvarez combatía la tristeza que de él se apoderaba
+apenas se encerraba en su habitación, escribiendo versos a la hija de
+Baselga, a quien sólo una vez había visto, y cuando no desahogaba de
+este modo su fiebre amorosa, iba a situarse en la calle de Atocha, y
+transcurrían para él las horas paseando la acera de enfrente de la casa
+del conde, siempre acechando una ocasión para contemplar el rostro de
+Enriqueta.</p>
+
+<p>El carácter tenaz e impresionable de Alvarez se revelaba en aquella
+ocasión en toda su plenitud.</p>
+
+<p>Ni las lluvias, ni el frío, ni la insolente curiosidad de los vecinos,
+conseguían apartarle de aquella continua observación, de aquel
+implacable acecho llevado a cabo sin ningún plan ni propósito fijo.</p>
+
+<p>Todo lo que las curiosidades de los transeúntes y las furibundas miradas
+del grueso portero de la casa de Baselga lograron de la tenacidad del
+joven capitán, fué que éste se despojase de su uniforme para ser menos
+notado, y que, vestido de paisano, siguiese paseando la calle con todo
+el aspecto de un poeta bohemio a quien le sienta mal la ropa.</p>
+
+<p>No compensaba el éxito la tenacidad que en aquel asedio mostraba el
+capitán.<a name="page_034" id="page_034"></a></p>
+
+<p>Algunas veces logró contemplar en uno de los balcones del piso
+principal, por muy breves instantes, a la hermosa Enriqueta vestida en
+traje de casa; pero estas apariciones fueron poco frecuentes, y, en
+cambio, todas las tardes veía pasar, tras los cristales de alguna
+ventana, los coléricos ojos de la baronesa y su boca contraída por un
+gesto de rabia.</p>
+
+<p>Otro ser llamaba también la atención del enamorado capitán, y era un
+muchachuelo como de trece años, alto, flacucho, de constitución anémica,
+de rostro pálido mate, pero con ojos vivos y hermosos que recordaban los
+de Enriqueta.</p>
+
+<p>Era el hermanito; aquel ser débil y fanatizado que, según las
+revelaciones del alférez Lindoro, estaba destinado a servir a la
+Iglesia.</p>
+
+<p>Alvarez, plantándose audazmente frente al balcón, le miraba con aquella
+simpatía que le inspiraban todos los seres que rodeaban a la mujer
+amada; pero el muchacho fijaba en él los ojos con aire de extrañeza, y
+al fin se retiraba con el mismo aire de una niña que se ve contemplada
+con curiosa insolencia.</p>
+
+<p>Una tarde, a la misma hora en que Alvarez, puesto de uniforme y cubierto
+de polvo del campo de maniobras, en que había hecho ejercicio su
+regimiento, volvía con el propósito de pasar una sola vez por la calle
+de Atocha, animado por la vaga esperanza de ser más afortunado que otras
+veces y contemplar a Enriqueta, vió salir del portal de la casa de
+Baselga dos briosos caballos montados por una airosa amazona y un señor
+de marcial figura y pelo cano.</p>
+
+<p>Eran Enriqueta y su padre que se dirigían a la Castellana.</p>
+
+<p>El conde de Baselga estaba algo maltratado por la edad, pero no había
+perdido su antiguo aspecto. Su rostro, a fuerza de estar curtido, tenía
+un tinte cobrizo; sus patillas eran canas, y su abdomen demasiado
+prominente para un gallardo jinete; pero a pesar de esto, todavía
+resultaba una hermosa figura moviéndose al compás del paso de su
+cabalgadura.</p>
+
+<p>Junto a él, con el rostro grave y sin que entre ambos se cruzara la más
+leve palabra, iba la hermosa Enriqueta, a cuya figura daban aún más
+realce la negra amazona que marcaba todas las líneas de su busto
+escultural, y el gracioso sombrerillo del que colgaba el blanco velo que
+envolvía, como una nube, su rostro.</p>
+
+<p>Baselga marchaba al lado de su hija en actitud rígida e<a name="page_035" id="page_035"></a> indiferente,
+pero de vez en cuando la examinaba con rápida mirada, y en su rostro
+marcábase una expresión momentánea de satisfacción.</p>
+
+<p>En aquel hombre notábanse dos orgullos satisfechos: el de padre y el de
+viejo soldado, y al par que admiraba la gracia de la hija, mostrábase
+contento por la pericia de aquella discípula que hacía honor a sus
+lecciones manejando el caballo de un modo magistral.</p>
+
+<p>Cuando los dos jinetes pasaron cerca del capitán, el conde le miró con
+esa instintiva y rápida atención que merecen los oficiales jóvenes a
+todo militar viejo, y Enriqueta, al conocerle, volvió rápidamente la
+cabeza, como si quisiera evitar la indiscreción de una mirada.</p>
+
+<p>De poder realizar sus deseos, el capitán hubiera seguido a los dos
+jinetes, que se alejaban; pero le era imposible encontrar inmediatamente
+otra cabalgadura, y en aquel momento se propuso cumplir los consejos del
+alférez Lindero, y juró que desde el día siguiente se presentaría a
+caballo todas las tardes en la Castellana, a pesar de que montaba muy
+mal.</p>
+
+<p>Cuando aquella noche su asistente Perico recibió la orden de tener
+preparado para el día siguiente, a las tres de la tarde, un buen
+caballo, el pobre muchacho abrió los ojos desmesuradamente en señal de
+extrañeza, y se afirmó en su creencia de que al señorito le sucedía algo
+gordo. Sabía él que el capitán no era un modelo de jinetes, y no podía
+explicarse su repentino deseo de exhibirse en las calles de Madrid
+montado en un rocín de alquiler.</p>
+
+<p>Pero Perico tenía la costumbre de obedecer las órdenes sin replicar,
+evitando a su amo preguntas superfluas, y en la tarde del día siguiente
+tuvo en la puerta de la calle el caballo que el capitán deseaba.</p>
+
+<p>Alvarez, aunque no fuera gran jinete, presentaba sobre el caballo una
+figura aceptable, y al pasar por la calle de Atocha consiguió que el
+portero de casa de Baselga le mirara con extrañeza, como si no
+comprendiera el motivo por el cual un oficial de infantería se convertía
+en plaza montada.</p>
+
+<p>La tarde entera pasó el capitán en la Castellana llevando su caballo
+unas veces al trote y otras al galope para distraer el tedio que de él
+comenzaba a apoderarse, y no vió entre la turba de paseantes un rostro
+amigo ni distinguió en los pelotones de elegantes jinetes a Enriqueta y
+su padre.<a name="page_036" id="page_036"></a></p>
+
+<p>Sin duda al conde de Baselga le había dado aquel día por no salir, o la
+baronesa se había empeñado en llevarse a Enriqueta a alguna junta de
+cofradía. Total: que la fatalidad se burlaba del capitán, el cual, por
+ver de cerca a la linda joven, se resignaba a galopar una tarde entera
+(diversión que le agradaba poco), por entre una turba de elegancias
+imbéciles que le miraban con extrañeza y parecían preguntarse con los
+ojos: ¿Quién es éste?</p>
+
+<p>No por esto se desalentó Alvarez; tenaz como siempre en sus propósitos,
+siguió alquilando un caballo todas las tardes, y con la, fatalista
+pasividad de un moro aguardó paseando por la Castellana la aparición de
+aquella mujer que parecía haber pasado tan sólo ante sus ojos para
+engendrar un indefinido deseo que fuese su tormento.</p>
+
+<p>Una semana después, en una tarde que nada tenía de hermosa, pues el
+cielo estaba cubierto de plomizos celajes y soplaba un viento frío con
+conatos de huracán, vió Alvarez a lo lejos venir hacia él, a todo el
+galope de sus briosos caballos, a Enriqueta y su padre.</p>
+
+<p>El capitán experimentó gran emoción, y tan turbado quedó, que por un
+movimiento instintivo detuvo su caballo.</p>
+
+<p>Plantando su cabalgadura en el centro del paseo, vió el capitán llegar a
+los dos hábiles jinetes, que pasaron por su lado con la violencia de una
+tromba.</p>
+
+<p>Estaba Alvarez en tan extraña actitud que forzosamente había de llamar
+la atención, y tanto el conde como su hija se fijaron en él,
+reconociéndolo inmediatamente.</p>
+
+<p>Para Baselga aquel joven capitán no era un desconocido ni resultaba ser
+casual aquel encuentro en el paseo, y buena prueba de ello fué que, al
+pasar cerca de Esteban y reconocerlo frunció el cano entrecejo,
+lanzándole una mirada fría y orgullosa. Sin duda su hija la baronesa le
+había dado cuenta de que un capitán, cuyas señas le detallaría, asediaba
+a Enriqueta ejerciendo una continua persecución amorosa que se
+estrellaba ante el retraimiento en que vivía la joven.</p>
+
+<p>Esta también se fijó en Alvarez, pero su presencia sólo le arrancó
+aquella mirada, mezcla de extrañeza e indiferencia, que era en ella
+peculiar.</p>
+
+<p>El capitán, repuesto inmediatamente de su impresión, lanzó su caballo en
+seguimiento de los dos jinetes, y así recorrió dos veces el paseo,
+llamando la atención de algunos transeúntes.<a name="page_037" id="page_037"></a></p>
+
+<p>Alvarez, ocupado en contemplar las espaldas de su amada y su hermoso
+talle lo más cerca posible, no pensaba en las conveniencias ni el
+disimulo que debe observarse en materia de amores y desconocía el efecto
+que causaban aquellas imprudencias.</p>
+
+<p>A Enriqueta no debía disgustarle del todo aquella adoración tan audaz y
+despreocupada, por cuanto varias veces volvió la cabeza y miró fijamente
+al capitán con aire entre ofendido y risueño; pero al conde, a quien no
+pasaban desapercibidas tales demostraciones, no le resultaban tan gratas
+las continuas audacias del militar, demostrándolo con rápidas ojeadas
+que lanzaba al insolente.</p>
+
+<p>Aún dieron otra vuelta por el paseo los dos elegantes jinetes, seguidos
+siempre por el amoroso apéndice. El conde esperaba que el militar se
+cansase de la persecución; pero en vista de su tenaz importunidad,
+comenzó a sentirse dominado por aquella cólera que tan terrible le
+hacía.</p>
+
+<p>Baselga apretaba nerviosamente su latiguillo y sentía tentaciones de
+revolver su caballo para ir a cruzarle la cara al insolente adorador.
+Con menos motivo había dado en su mocedad mayores escándalos; pero ahora
+se encontraba en una posición que exigía en él mayor prudencia, y
+reprimiendo su furor que ponía pálido su rostro e inyectados sus ojos,
+se decidió a abandonar al paseo.</p>
+
+<p>No quería que aquellos burgueses plebeyos que paseaban a pie por los
+andenes fijasen su atención en él y su hija en vista de la importunidad
+del capitán.</p>
+
+<p>El conde dijo rápidamente algunas palabras a su hija, e inmediatamente
+abandonaron la Castellana a todo galope, pasando como exhalaciones por
+entre los brillantes y blasonados carruajes, de cuyo interior les
+dirigían amistosos saludos.</p>
+
+<p>Alvarez, incorregible, y como si no comprendiese el enojo de Baselga,
+fué en seguimiento de éste y su hija, y no cesó en su estúpida
+persecución hasta que ambos jinetes desaparecieron en el portal de su
+casa de la calle de Atocha.</p>
+
+<p>Cuando el capitán, algunas horas después, se encontró solo en su
+habitación, se dió exacta cuenta de lo ridículo que había estado aquella
+tarde y del enojo que había provocado en Enriqueta y su padre.</p>
+
+<p>La más terrible desesperación se apoderó de él. Era un bruto, lo
+reconocía francamente, y ni a un aguador se le podía ocurrir hacer la
+corte de un modo tan extravagante,<a name="page_038" id="page_038"></a> llamando la atención de los curiosos
+e irritando a la mujer amada. Enriqueta odiaría ahora a un hombre que
+parecía empeñado en ponerla en ridículo, y su padre, mejor que
+entregarle la mano de su hija, lo que haría el día en que se le
+presentase con tal pretensión (si es que llegaba), sería darle de
+bofetadas.</p>
+
+<p>La ofuscación sufrida durante el paseo se había desvanecido totalmente,
+y la realidad martirizaba ahora el ánimo de Alvarez.</p>
+
+<p>Aquella noche fué cruel, pues el peor tormento que podía experimentar el
+capitán era que una idea desagradable se fijase tenazmente en su
+memoria.</p>
+
+<p>Comió poco, riñó a su asistente, cosa que muy raras veces le ocurría, y
+durmió mal, viéndose atormentado en los instantes que lograba ser presa
+del sueño por terribles pesadillas, en que aparecían grotescamente
+mezclados el rocín de alquiler, las furiosas miradas de Baselga, los
+indiferentes ojos de Enriqueta y la facha ridícula de un maldito capitán
+que se parecía a él como dos gotas de agua y que hacía reír con
+ridiculeces grotescas a toda la humanidad.</p>
+
+<p>Aquella noche fué para Alvarez de las más terribles. Cuando se levantó
+de la cama, poco después de amanecer el día, pensó con envidia en las
+horribles noches pasadas en los campos marroquíes, en peligrosas
+escuchas, mandando un grupo de hombres rodeado de enemigos, a gran
+distancia del núcleo del ejército. Allí se corría el peligro de recibir
+a cada momento un balazo o sentir una gumía en la garganta; pero al
+menos se dormía bien siempre que lo permitían los moros, y no se soñaba
+en miradas de indignación ni en capitanes puestos en ridículo.</p>
+
+<p>Al entrar Alvarez pálido y ojeroso en el cuartel, le esperaba otro
+tormento. Allí se encontraba el alférez Lindero, que, como de costumbre,
+estaba al tanto de todo lo ocurrido el día anterior y conocía con todos
+sus detalles la ridícula persecución llevada a cabo por el capitán
+“Séneca”. Un “dandy” de su mismo fuste le había contado por la noche en
+el Casino las ridiculeces de un militar que parecía hacerle el amor a
+Enriqueta Baselga, y el vizconde adivinó que aquel ente extraño no podía
+ser otro que su amigo Alvarez.</p>
+
+<p>¡Qué de estúpidas reconvenciones tuvo que sufrir éste, dichas con un
+acento paternal que movía a risa! ¡Cómo exageraba el vizconde, llevado
+de sus preocupaciones, la imprudencia del capitán!<a name="page_039" id="page_039"></a></p>
+
+<p>Este estuvo tentado de enviar a mala parte al lindo alférez; pero a
+pesar de esto, acabó por hacer caso e impresionarse con sus palabras,
+sintiendo aumentar el disgusto que le producía su conducta del día
+anterior.</p>
+
+<p>Tan avergonzado se mostró por esto, que se prometió internamente
+olvidarse de Enriqueta, y en muchos días no pasó por la calle de Atocha.</p>
+
+<p>Para que aquella seductora imagen que había turbado su tranquila
+existencia se borrase por completo de su memoria, Alvarez apeló a todos
+los medios, y durante algunos días hizo, en unión de los oficiales más
+alegres de su regimiento, una vida de calavera.</p>
+
+<p>Su asistente estuvo varias noches esperándole hasta el amanecer, y una
+mañana, al ver entrar a su señorito con el traje bastante desordenado,
+la faz algo congestionada y los ojos más brillantes que de costumbre,
+sospechó que el alcohol le había poseído durante algunas horas.</p>
+
+<p>El capitán hizo una vida de café y de diversiones menos honestas durante
+algunas semanas, y al principio se complacía notando que las fugaces y
+continuas impresiones que aquella existencia agitada le proporcionaba,
+conseguían borrar de su memoria los angustiosos recuerdos; pero el mismo
+tenaz empeño que ponía en olvidarse de Enriqueta, era causa, sin duda,
+de que la imagen de ésta se reprodujese en su imaginación apenas se
+entregaba a la tranquilidad.</p>
+
+<p>Alvarez se cansó al fin de luchar. Reconocía que era un chiquillo mimado
+y voluntarioso, como en la época que dormía sobre las faldas de su
+madre; la contrariedad y los obstáculos excitaban más sus deseos, pero
+él no tenía otro remedio que ser tal como le había formado su
+naturaleza; y, víctima de sus naturales impulsos, se reconocía impotente
+para sofocar aquella pasión que de él se había apoderado.</p>
+
+<p>Estaba verdaderamente enamorado de Enriqueta y no lucharía más, pues era
+inútil cuanto intentase por sustraerse a tal pasión.</p>
+
+<p>Alvarez se resolvió a volver a sus antiguas costumbres, y tres semanas
+después del día en que tan ridículamente se portó en la Castellana se
+dirigió a la calle de Atocha, experimentando al entrar en ella la misma
+zozobra del enamorado que va a hacer su primera declaración.</p>
+
+<p>Los balcones del palaciego de Baselga estaban herméticamente cerrados,
+pero el gran portal seguía abierto, ostentándose sobre el umbral el
+grueso cancerbero con su capote<a name="page_040" id="page_040"></a> de botones resplandecientes, tan
+grandes como platitos de azúcar.</p>
+
+<p>Aquel can racional, que tan furibundas miradas lanzaba siempre a
+Alvarez, al verle esta vez sonrió con toda la expresión que podía dar de
+sí su boca de escarlata, desgarrándose de oreja a oreja.</p>
+
+<p>El capitán pasó muy lentamente frente a la casa, fijando su mirada en
+todos los balcones y ventanas, con la vaga esperanza de ver asomarse a
+la mujer amada. Pero en los dos pisos estaba todo cerrado, y únicamente
+en la planta baja el portero se encargaba de demostrar que la casa no
+estaba deshabitada.</p>
+
+<p>Alvarez se alejó pensativo, y de allí a poco volvió a pasar frente a la
+casa.</p>
+
+<p>El portero sonrió nuevamente con aire de socarronería, y el capitán, a
+quien aquella clausura de balcones y ventanas había puesto de muy mal
+humor, se plantó cerca del portal, y atusándose la perilla
+nerviosamente, miró con insolencia al doméstico.</p>
+
+<p>Este se puso grave. Era hombre de tranquilas costumbres y conocía que
+aquel militar no necesitaba de muchas excitaciones para entrar en el
+portal y agradecer su insolencia con unos cuantos trompis.</p>
+
+<p>Aquel majestuoso vientre cubierto de paño azul experimentó la necesidad
+de congraciarse con el capitán, y haciendo uso de la más amable de sus
+sonrisas, dijo con acento humilde:</p>
+
+<p>&mdash;Es inútil que el señor se incomode viniendo por aquí. Hace ocho días
+que el señor conde marchó con su familia a sus posesiones de Salamanca,
+y creo que no volverán hasta el próximo invierno.</p>
+
+<p>Y saludando ceremoniosamente, se metió en su portería con gran prisa.</p>
+
+<p>Quedó Alvarez tan turbado, que ni aún se le ocurrió hacer una pregunta
+al portero.</p>
+
+<p>Ahora sí que tendría que conformarse a no ver a Enriqueta.</p>
+
+<p>El brillante astro había sufrido un eclipse.<a name="page_041" id="page_041"></a></p>
+
+<h3><a name="VI" id="VI"></a>VI</h3>
+
+<p class="r">El señorito dice misa.</p>
+
+<p>No tuvo tiempo Alvarez para pensar en la desaparición de Enriqueta, pues
+una desgracia vino a sacarle de su preocupación amorosa.</p>
+
+<p>Sus parientes de Pamplona le escribieron a los pocos días notificándole
+que su madre estaba enferma de gravedad, y cuando ya se disponía a pedir
+una licencia a su coronel para trasladarse a la capital navarra, recibió
+un telegrama que, con el cruel laconismo propio de tales casos, le
+noticiaba el fallecimiento de la enferma.</p>
+
+<p>El dolor que experimentó el capitán borró de su memoria todo recuerdo
+amoroso, y pasó mucho tiempo entregado a una cruel melancolía, pensando
+únicamente en aquellos padres tan rudos como bondadosos, que le creían
+un genio del porvenir, y que habían muerto viéndole todavía confundido
+entre el vulgo de los mortales.</p>
+
+<p>La repentina desgracia fué muy útil para Alvarez.</p>
+
+<p>El recuerdo de la madre borró el de la mujer amada, y aquel hombre, cuyo
+carácter sentía la necesidad de aferrar tenazmente a su memoria un
+recuerdo fijo y acariciarlo a todas horas, sólo se preocupó de la
+difunta, mostrándose en público como poseído de eterna tristeza.</p>
+
+<p>Perico, que creía un deber alegrarse cuando su amo estaba contento y
+reproducir de igual modo su tristeza, mostrábase en esta ocasión
+melancólico y desalentado cuando se reunía con otro asistente; pero hay
+que confesar que aun llamándose en su interiormente perverso y mal
+corazón, se alegraba del suceso, no porque tuviese ningún resentimiento
+con la madre del señorito, sino porque su muerte había venido a librarle
+del peligro que le ofrecía una mujer desconocida, a quien el capitán
+parecía amar con delirio.</p>
+
+<p>El único punto negro en el porvenir de Perico era la suposición de que
+algún día el capitán Alvarez llegase a casarse. El fiel asistente, en su
+cariño al señor, llegaba hasta a los sentimientos femeniles, y como si
+fuese una mujer temerosa de una infidelidad, experimentaba algo de celos
+y de rabia<a name="page_042" id="page_042"></a> al pensar que algún día podía su amo casarse, rompiéndose
+con esto aquella unión respetuosa, pero fraternal, que entre los dos
+existía.</p>
+
+<p>Aquel muchacho experimentaba un gozo sin límites al ver que el capitán
+permanecía triste e impresionado por la muerte de su madre y no se
+acordaba de montar a caballo ni de borronear versos, siempre dedicados a
+aquella desconocida Enriqueta.</p>
+
+<p>Así transcurrieron algunos meses, y al hallarse en pleno verano, Alvarez
+comenzó a abandonar su triste vida, que le tenía reducido muchas horas
+en su habitación o le lanzaba a solitarios paseos.</p>
+
+<p>Su asistente comenzó a notar que salía de casa con más frecuencia, que
+en determinadas noches se retiraba tarde, y que a pesar de su afición al
+“oficio”, que le hacía considerar el uniforme como su vestidura eterna,
+salía a menudo en traje de paisano.</p>
+
+<p>Esto lo consideraba Perico como muy extraño, sin poder explicarse la
+causa y aun aumentaban más sus sospechas las nuevas amistades que su amo
+parecía haber contraído.</p>
+
+<p>Señores de aspecto elegante venían a aquella humilde casa de huéspedes
+para visitar al capitán, y algunas veces permanecían encerrados con él
+algunas horas hablando muy quedo.</p>
+
+<p>Alvarez pasaba bastantes noches en claro, revisando papeles y
+escribiendo, y cuando Perico, aguijoneado por la curiosidad que en él
+hacía nacer la posibilidad de nuevos amoríos, examinó una mañana los
+documentos que tanto absorbían la atención de su amo, se encontró que
+eran el escalafón general de los jefes y oficiales del ejército, que el
+capitán revisaba con gran minuciosidad, colocando al lado de ciertos
+nombres señales convencionales que eran crucecitas rojas o azules.</p>
+
+<p>Aquello no era cosa de amores, y esta reflexión bastó para que el
+asistente volviera a su antigua e impasible indiferencia, cuidándose en
+adelante de mezclarse en los asuntos de su amo.</p>
+
+<p>A pesar de estos propósitos el muchacho no pudo evitar que le llamase
+profundamente la atención el aire misterioso que tenían algunas veces
+los nuevos amigos de su amo, así como las precauciones que tomaba éste
+al hacer sus salidas en ciertas noches, vistiéndose de un modo que,
+aunque no carecía de naturalidad, desfiguraba algo su persona.</p>
+
+<p>El capitán parecía muy preocupado, pero no con la tristeza de algún
+tiempo antes, sino poseído de agitación febril<a name="page_043" id="page_043"></a> y como desesperado de no
+poder atender a múltiples y apremiantes ocupaciones.</p>
+
+<p>Algunos días no comía en casa, y después Perico, por conducto de otros
+asistentes, sabía que su señorito iba de francachela honesta con otros
+oficiales de distintos cuerpos de la guarnición, hablando a los postres
+con gran secreto, de cosas que sólo ellos conocían.</p>
+
+<p>El asistente no sentía ninguna alarma, pues a él, fuera de los amoríos
+serios, no le atemorizaba ninguno de los compromisos en que pudiera
+verse su señor.</p>
+
+<p>Sin embargo, una tarde llegó a interesarse seriamente en los asuntos de
+su amo por la forma misteriosa en que éstos fueron revelados. El capitán
+había salido una hora antes y el asistente rondaba la cocina, donde
+fregaba la maritornes gallega, cuyas exuberantes formas se complacía en
+pellizcar, al menor descuido, el tuno de Perico.</p>
+
+<p>Sonó la campanilla de la puerta de la escalera y el asistente fué a
+abrir, queriendo evitar este trabajo a su adorada gallega.</p>
+
+<p>Un hombre del pueblo, un obrero de blanca blusa y rostro curtido de
+rasgos duros, entró en el recibimiento preguntando con aire imperioso:</p>
+
+<p>&mdash;¿Está el capitán?</p>
+
+<p>&mdash;Salió hace una hora. ¿Qué quiere usted?</p>
+
+<p>&mdash;Yo... nada&mdash;dijo el obrero después de vacilar un buen rato.</p>
+
+<p>&mdash;Puede usted decirme lo que quiera sin miedo, porque yo soy su
+asistente desde hace algunos años.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces&mdash;contestó el hombre después de reflexionar largo rato&mdash;, dile
+a tu señorito que esta noche dice misa.</p>
+
+<p>Perico se quedó estupefacto hasta el punto de dudar de lo que tan
+claramente había oído. Hubo un momento en que creyó que aquel hombre era
+un chusco de mal género, y hasta pensó en la conveniencia de darle un
+soberbio coscorrón; pero el aire grave y un tanto majestuoso del obrero,
+al decir tales palabras, le convenció de que se hallaba muy lejos de
+burlarse.</p>
+
+<p>Pero el asistente, por salir de su asombro, buscó instintivamente
+cualquier palabra, y sin darse cuenta de ello preguntó:</p>
+
+<p>&mdash;¿Y a qué hora ha de decir misa?</p>
+
+<p>Entonces fué al obrero a quien le tocó mostrar asombro:</p>
+
+<p>&mdash;¡A qué hora ha de ser! A la de siempre. Tú dale el recado tal como yo
+lo digo, que al buen entendedor...<a name="page_044" id="page_044"></a></p>
+
+<p>Y se fué.</p>
+
+<p>Cuando el capitán volvió a la hora de la comida, su asistente le relató
+todo lo ocurrido con el aire más natural del mundo, como si se tratara
+de cosas que él tuviera olvidadas de puro sabidas.</p>
+
+<p>Su amo le oyó impasible y sin pestañear, no causándole la menor
+impresión el que fuese invitado a decir misa el héroe que tanto se había
+lucido en Castillejos y en el campamento de Tetuán.</p>
+
+<p>&mdash;Es una seña convenida, no hay duda&mdash;se dijo Perico, a través de cuya
+corteza ruda comenzaba a filtrarse la sospecha de lo que aquel misterio
+significaba.</p>
+
+<p>Cuando su amo salió de casa a las nueve de la noche, el asistente pensó
+en seguirlo para averiguar la verdad que encerraban tantos secretos. Fué
+ésta una idea que rápidamente surgió en su pensamiento y el muchacho la
+puso inmediatamente en práctica sin pararse a reflexionarla.</p>
+
+<p>Al verse en la calle se avergonzó de su arranque y la conciencia pareció
+insultarle por aquella ligereza que afeaba su fidelidad y solicitud de
+algunos años.</p>
+
+<p>¡Espiar a su amo! ¡Quién podía aprobar tan repugnante absurdo! Además, a
+él no le importaban los negocios particulares del capitán, y faltaba
+villanamente a su deber queriendo inmiscuirse en ellos... Pero cuando
+tales reflexiones se hacía, su amo, que se alejaba con apresurado paso,
+iba ya a doblar la esquina de la calle, y él, por instintivo impulso le
+siguió, aunque lamentándose interiormente de ser capaz de semejante
+atentado.</p>
+
+<p>La curiosidad, naciendo repentinamente en él, le dominaba hasta el punto
+de convertirlo en un autómata.</p>
+
+<p>Siguiendo a su amo a bastante distancia, llegó Perico a la plaza de
+Santo Domingo, y entrando el capitán en una de las calles inmediatas
+desapareció en el sucio y mal alumbrado portal de una casa de modesta
+apariencia.</p>
+
+<p>Allí era, sin duda, donde se presenciaba un espectáculo tan raro como
+era que un capitán del ejército español dijese misa.</p>
+
+<p>El asistente quedó en acecho. Lo que había visto no desvanecía el
+misterio y deseaba atrapar algún detalle convincente que diese más luz
+al asunto.</p>
+
+<p>No fué larga su espera. Separados por cortos intervalos de tiempo,
+fueron entrando en el mezquino portal una docena de personas en las
+cuales reconoció Perico a algunos de los señores que con aire tan
+misterioso visitaban a su amo, y a<a name="page_045" id="page_045"></a> un comandante de otro regimiento,
+que era gran amigo del capitán Alvarez.</p>
+
+<p>Transcurrieron algunos minutos sin que entrara ninguna otra persona, y
+se retiraba ya el asistente de la esquina desde donde espiaba, cuando
+dobló aquélla, tropezando rudamente con él un caballero de mediana
+estatura, moreno y nervioso, que llevaba demasiado encasquetado sobre el
+rostro su sombrero de copa y ceñía su levita con aire algo militar.</p>
+
+<p>El caballero, al tropezar con Perico, le miró rápidamente con brillantes
+ojos en que se notaba cierta expresión de desconfianza, pareció dudar un
+breve momento y después siguió adelante, afectando indiferencia y
+golpeando el suelo con el bastón, hasta que desapareció en el mismo
+portal que los otros.</p>
+
+<p>El asistente se quedó asombrado, pegado a la pared y sin ánimo ni aun
+para respirar. ¡Gran Dios! ¿Se habría equivocado? ¿Sería aquel hombre
+una visión? ¿No existiría entre él y el otro un extraño parecido? Pero
+no; la duda era inútil. Aquellos ojos de arrogante fiereza eran los
+mismos que brillaban bajo los pliegues de la bandera española en la
+jornada de los Castillejos; aquel rostro cetrino, enjuto y de rasgos
+duros y enérgicos, era el del general Prim.</p>
+
+<p>Además, para desvanecer cuantas dudas pudieran ocurrírsele al asistente,
+acudieron a su memoria la revisión del escalafón, las misteriosas
+visitas y, sobre todo, las ideas políticas de su amo, que él sabía
+perfectamente.</p>
+
+<p>Por fin conocía la verdad. El capitán conspiraba, y aquellas reuniones
+eran conciliábulos preparativos de una revolución.</p>
+
+<p>Ya sabía él quién pagaría aquellas misas. El Gobierno.</p>
+
+<h3><a name="VII" id="VII"></a>VII</h3>
+
+<p class="r">El que se entrega a la Compañía es su esclavo para siempre.</p>
+
+<p>Cuando el conde de Baselga, poco tiempo después de la muerte de don
+Ricardo Avellaneda, se vió esposo de la hija de éste, abandonó París, y
+aprovechando una de las muchas<a name="page_046" id="page_046"></a> amnistías concedidas por los Gobiernos
+del moderantismo a los emigrados carlistas, fué a establecerse en
+Madrid.</p>
+
+<p>Su esposa, la dulce María, que en su juventud tanto había soñado con
+España, la patria de sus padres, ansiaba vivir en aquel país, escenario
+obligado de todas las relaciones poéticas y románticas que tanto la
+habían entusiasmado en su adolescencia.</p>
+
+<p>En cuanto al conde de Baselga, no sentía menos interés por ir a vivir en
+la capital española. Experimentaba ese amor dominante y casi loco que
+sienten los emigrados por la patria a la cual no pueden volver, y a esta
+pasión se unía el deseo egoísta y soberbio de aparecer tras un largo
+eclipse en aquella ciudad, teatro de sus primeras aventuras, no pobre,
+envejecido y desilusionado, como la mayor parte de los que con él habían
+hecho la campaña carlista, sino opulento, feliz y satisfecho con la
+fortuna, hada malévola que en uno de sus caprichos le había hecho dueño
+de una respetable cantidad de millones, y de una mujer que, a pesar de
+su hermosura y de que podía ser su hija, le amaba con un amor tranquilo
+y desprovisto de violentas emociones, pero tenaz e inquebrantable.</p>
+
+<p>Los condes de Baselga fueron por mucho tiempo la pareja mimada de la
+alta sociedad, los árbitros de la moda, los que imponían la ley en
+materias de buen gusto y marchaban a la cabeza de ese tropel de gentes
+distinguidas cuya única ocupación consiste en sostener el legendario
+esplendor de generaciones que pasaron y encontrar el medio más elegante
+de arrojar su dinero por la ventana.</p>
+
+<p>Lo que hacía recaer con más insistencia la atención del mundo elegante
+sobre los condes de Baselga era el mutuo cariño que se profesaban, aquel
+amor tranquilo y sin límites que, por preocupaciones sociales, querían
+ocultar en público encubriéndolo bajo esa indiferencia galante que en la
+sociedad dorada es signo de buen tono, pero que, a pesar de esto,
+asomaba siempre a la superficie.</p>
+
+<p>Al poco tiempo de haber hecho ambos su aparición en el mundo elegante de
+Madrid con todo el esplendor que da una colosal fortuna y una felicidad
+que no permite preocuparse de economías, María vióse envuelta en una
+agradable atmósfera de adoración galante. Los Baselga de aquella época,
+oficialillos de Cuerpos distinguidos o elegantes, preocupados con el
+último figurín de París o Londres, sintiéronse subyugados por aquella
+nueva belleza tan distinta por su dulzura,<a name="page_047" id="page_047"></a> su bondad y su elegante
+sencillez, de las hermosuras de la corte, encerrando bajo sus magníficos
+trajes y su capa de colorete todas las asquerosidades de un burdel y las
+desvergüenzas irritantes de una verdulera.</p>
+
+<p>Aquella belleza que surgía pura y sencilla de una existencia hasta
+entonces retirada y casi claustral, que entraba en el ambiente
+corrompido de la alta sociedad conservando su tenue aureola de una
+castidad soñadora y enamorada, excitó el apetito de todos aquellos
+tenorios, terribles derribadores de puertas abiertas, que realizaban las
+difíciles conquistas de las linajudas damas que, mucho antes de que
+ellos aventurasen la menor declaración, ya tenían el firme propósito de
+entregarse tras una fingida resistencia.</p>
+
+<p>La condesa María recibió a docenas las declaraciones de ardorosa pasión
+dichas en una forma que ella había conocido algunos años antes leyendo
+novelas francesas; no pudo bailar en ninguna de las grandiosas fiestas
+de la aristocracia madrileña sin que al momento le deslizasen en el oído
+vulgares frases de amor dichas con tono melodramático, y se vió obligada
+a no aventurar una simple sonrisa de cortesía, so pena de que fuese
+considerada por sus fatuos adoradores como una promesa de futura
+benevolencia.</p>
+
+<p>María se mostró fuerte, y ni por un solo instante logró turbarle aquella
+seductora atmósfera en que se veía envuelta.</p>
+
+<p>Aunque criada en un mundo aparte y desconociendo las costumbres de la
+sociedad en que ahora vivía, su buen sentido la hacía adivinar el fondo
+de brutalidad existente en aquella idolatría galante, y además, para
+permanecer invulnerable a tales seducciones, capaces de perturbar una
+cabeza ligera, contaba con el amor inmenso que profesaba a su esposo.</p>
+
+<p>María, al lado de esta pasión sólo sentía otra, y era el afán de brillar
+en la sociedad, de gozar los homenajes sin consecuencias, que en los
+salones se tributaban a una mujer hermosa, rica, y que además reúne la
+rara cualidad de ser honrada y no excitar a su paso chistes de mal
+género, ni sonrisas irónicas, mal ocultadas tras los abanicos de plumas
+de oro.</p>
+
+<p>Afable, sonriente, y siempre demostrando una dulzura que la hacía
+altamente simpática, la condesa de Baselga cruzaba el torbellino de
+aquella sociedad, cuya murmuración la respetaba instintivamente,
+olvidando su origen burgués; el bullir del vicio aristocrático, que
+salpicaba a todos, no lograba<a name="page_048" id="page_048"></a> manchar a aquella joven ingenua e
+inexperta; pero esto era porque en público se mostraba como una estatua,
+fría, inabordable e insensible, guardando toda su ternura para la
+intimidad del hogar, donde se entregaba con el grato abandono de un ser
+feliz y satisfecho, al hombre que había sido su primero y único amor.</p>
+
+<p>Baselga no era menos feliz que su esposa. No se había engañado cuando,
+en las noches de insomnio pasadas en su modesta habitación parisién de
+la calle de los Santos Padres, se preguntaba si estaba realmente
+enamorado de la hija del señor Avellaneda. El conde, a pesar del goce de
+su amor y de la satisfacción de sus sentidos, puramente humanos, se
+sentía dominado por una pasión cada vez más creciente, y que era tan
+ideal y vaga, como la que experimenta un poeta por la mujer a quien
+dedica sus primeros versos. Aquello era amor; y cuando recordaba la
+brutal pasión sentida en otros tiempos ante los incitantes encantos de
+su primera esposa, consideraba su anterior matrimonio como la conjunción
+bestial de un libertino con una prostituta unidos por el vínculo de un
+placer espasmódico, delirante, irritante e insaciable, propio de dos
+fieras en celo.</p>
+
+<p>Al establecerse Baselga en Madrid, vióse obligado a avistarse con un
+antiguo amigo al que no profesaba ya simpatía alguna. Era éste el padre
+Claudio.</p>
+
+<p>Encargado el jesuíta de la administración de los bienes de Fernanda, la
+hija de la baronesa de Carrillo, durante la permanencia de Baselga en
+las filas carlistas y su emigración, el conde vióse precisado a tener
+una entrevista con él para una entrega de cuentas puramente nominales.</p>
+
+<p>Baselga, al llegar de París, se había instalado en un edificio nuevo de
+la calle de Atocha, que compró a buen precio, y quería vender el caserón
+de la calle del Arenal, que procuró no visitar, temiendo que la vista de
+sus habitaciones, y especialmente el gabinete de su primera esposa,
+evocara en su memoria horripilantes recuerdos.</p>
+
+<p>Fernanda acababa de salir del convento donde se había educado, y vivía
+al lado de su madrastra, que por su edad y su carácter consideraba como
+a una hermana a la hija de su esposo.</p>
+
+<p>Cuando Baselga recibió en su despacho la visita del padre Claudio,
+experimentó cierta sorpresa. Por aquel hombre no pasaban los años. Bien
+era verdad que su rostro no tenía la frescura natural de otros tiempos,
+y que su figura gallarda<a name="page_049" id="page_049"></a> comenzaba a verse desfigurada por una naciente
+obesidad; pero a pesar de esto, el bello sacerdote era el mismo de
+siempre. Afeites de tocador femenil devolvían a su rostro la seductora
+ternura de otros tiempos; su boca, de artístico contorno, sonreía tan
+graciosamente como en otros tiempos; sus ojos seguían manejando con
+igual acierto aquella mirada dulce y afectuosa de hombre superior, que
+se encuentra siempre muy por encima de las miserias mundanales, y su
+ceñidor de seda apretaba con energía el abdomen rebelde, que
+grotescamente aspiraba a atentar contra la gallardía de su cuerpo.</p>
+
+<p>Era aquélla una revocación hecha con arte en la fachada que comenzaba a
+tener grietas, y, gracias a aquel exquisito y artístico cuidado de su
+persona, el padre Claudio permanecía inalterable y consecuente en su
+papel de sacerdote elegante que inflamaba muchos corazones femeniles, y
+que por su frialdad, mil veces puesta a prueba y siempre triunfante,
+daba pábulo a las asquerosas murmuraciones de las damas despechadas, y
+de las cuales no salían bien librados aquel bello Alcibíades con sotana
+y los novicios de la Compañía.</p>
+
+<p>La entrevista comenzó con cierta frialdad. El examen de las cuentas sólo
+duró algunos minutos, y cuando el conde, después de dar las gracias con
+ceremoniosa cortesía, comenzó a indicar lo grato que le sería quedarse
+solo, el jesuíta, con todo el aspecto de una persona herida en sus más
+caras afecciones que por dignidad quiere callar, pero que al fin,
+instintivamente da rienda suelta a sus sentimientos, comenzó a
+lamentarse de la conducta observada por el conde.</p>
+
+<p>Aquello era incalificable para el buen padre Claudio. El conde estaba en
+Madrid establecido hacía ya algunos meses, y no sólo se había cuidado de
+no comunicarle directamente su llegada, sino que ahora, que le llamaba a
+su casa, le recibía con la frialdad altanera que se observa con un
+humilde administrador y hasta le daba a entender sus deseos de que se
+retirase inmediatamente.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos a ver&mdash;decía el jesuíta con conmovido acento&mdash;. ¿Qué he hecho yo
+para que se me trate de ese modo? ¿He faltado en alguna ocasión al
+cariño y a la amistad que mil veces le he jurado? ¿Es que he sido
+traidor a su afecto, o es que para merecer su amistad no he hecho
+suficiente con los servicios que le he prestado en circunstancias
+difíciles? Hable usted, por Dios, señor conde, pues yo soy hombre que no
+puede sufrir con resignación antipatías infundadas, y no<a name="page_050" id="page_050"></a> quiero que me
+odie un amigo al que consideraba como un verdadero hermano. Crea usted
+que su frialdad me mata, y que antes quiero sufrir los más crueles
+tormentos que ver que me trata con despego y sin motivo alguno un hombre
+al que profeso un cariño fraternal.</p>
+
+<p>Y el padre Claudio, al hablar así, estaba realmente conmovedor. Contraía
+su linda boca con un gesto de amargura, adoptaba el humilde aspecto de
+un ser resignado, pero que protesta antes de sucumbir al dolor, y para
+dar más fuerza a sus afirmaciones, se golpeaba suavemente el pecho y
+miraba al cielo con ademán trágico.</p>
+
+<p>Baselga no se conmovió con estas demostraciones. ¡A él con tales maulas!
+Estaba muy equivocado el jesuíta si creía que era aún el muchacho
+crédulo y sencillo de otros tiempos, que se dejaba manejar como un
+imbécil. El había aprendido mucho; si, señor, los sucesos de su vida y,
+especialmente, los que precedieron a su segundo casamiento y que, por lo
+extraordinarios, eran dignos de figurar en una novela, le habían abierto
+los ojos y enseñado quién era la Compañía de Jesús: una vasta asociación
+de canallas que bien podían ponerlos donde hubiese, con la seguridad de
+que sabrían con habilidad llenarse los bolsillos como si no hiciesen
+nada; una banda de ladrones que se introducían bajo las más traidoras
+formas en el seno de las familias, y durante muchos años estaban
+preparando un golpe de mano contra la fortuna y la felicidad ajena, con
+una paciencia y una astucia que les envidiaría el más terrible bandido.</p>
+
+<p>El conde, al hablar de este modo, se enardecía, golpeaba la mesa con
+furiosos puñetazos y miraba al jesuíta de tal modo que parecía querer
+devorarlo con los ojos. La justa indignación producida por la diabólica
+intriga de París, estallaba ahora con fuerza, después de haber estado
+reprimida durante algunos meses.</p>
+
+<p>El jesuíta, no encontrando entre aquel torbellino de acaloradas palabras
+y agrias acusaciones un momento propicio para introducir en la indigna
+arenga algunas excusas, limitábase a mirar al techo con el ademán del
+que pone a alguien por testigo de su calumniada inocencia.</p>
+
+<p>Pero el conde se mostraba implacable. Lo había dicho y lo repetía; no
+quería conservar ninguna relación con la Compañía de Jesús, sociedad que
+contaba con seres tan infames como el señor García y el padre Fabián
+Renard, y como nadie era dueño absoluto de su voluntad, él podía escoger
+en<a name="page_051" id="page_051"></a> adelante sus amigos y deseaba no volver a cruzar la palabra con el
+padre Claudio ni con ningún otro individuo de la Orden.</p>
+
+<p>Todo tiene su término, hasta la más tempestuosa indignación de un hombre
+enérgico y de carácter un tanto rudo; así es que llegó un instante en
+que el conde calló, y entonces el hermoso jesuíta inició la ardua tarea
+de sincerarse.</p>
+
+<p>El no comprendía cómo un hombre tan religioso y de sanas ideas, como lo
+era el conde de Baselga, decía aquellos improperios contra los
+representantes de Dios, que son los hijos de San Ignacio de Loyola.
+¿Acaso la corrupción liberal de Francia le había contaminado hasta el
+punto de convertirlo en uno de aquellos miserables pecadores que negaban
+autoridad al Papa y abominaban de la santa Compañía de Jesús? ¿Es que se
+había hecho masón?</p>
+
+<p>Y el dulce padre Claudio, al hablar de libertad y masonería, hacía
+gestos de sagrado horror y pronunciaba tales palabras con la timidez
+ruborosa de una dama remilgada que muy contra su voluntad tiene que
+hablar de cosas repugnantes.</p>
+
+<p>El conde se impacientó. El no era nada de aquello, ni le importaba
+tampoco al padre Claudio el saberlo, y si se mostraba tan indignado
+contra la Compañía, era porque ésta, valiéndose de intrigas miserables,
+había querido encerrar a su esposa en un convento de París y se había
+opuesto a sus amores, todo con el propósito de robar a María la fortuna
+que había heredado de su madre.</p>
+
+<p>Al llegar a este punto se trocaron los papeles, y el padre Claudio
+estuvo sublime mostrándose poseído de una santa indignación, que casi le
+hacía semejante a aquellos mártires del primitivo cristianismo, que se
+enfurecían ante las blasfemias de los gentiles.</p>
+
+<p>&mdash;¡Cómo!...&mdash;exclamó con gran calor&mdash;. ¿Sabe usted lo que dice? ¡La
+santa Compañía de Jesús mezclándose en asuntos pecuniarios y perturbando
+las familias con el afán de robar como usted dice! Eso es un absurdo,
+señor conde. Usted está perturbado por causas que yo ignoro, y hace
+recaer sobre una santa institución crímenes que nunca ha cometido ni
+cometerá. ¿Dónde ha leído usted que la Compañía se mezcle en asuntos
+como los que usted indica? ¿No sabe usted que nuestra Orden es pobre, y
+que nosotros apenas si con los donativos de nuestros buenos amigos
+podemos atender a sus múltiples necesidades y a las vastas y
+civilizadoras<a name="page_052" id="page_052"></a> empresas que ha acometido, todo para la mayor gloria de
+Dios y el triunfo de la religión?</p>
+
+<p>Y el padre Claudio, como si la indignación le sofocase, exhalaba con
+furia interminables "¡ah!" y "¡oh!" y se llevaba las manos, con ademán
+trágico, a los ricitos que orlaban su frente.</p>
+
+<p>El bien reconocía que el conde tenía suficientes motivos para quejarse,
+pues no era un secreto para él lo que había ocurrido en París a la
+muerte del señor Avellaneda. Conocía todas las miserables intrigas del
+señor García y del vicario general de la Compañía en Francia, y las
+deploraba con toda su alma, mostrándose muy indignado por tan criminal
+conducta. ¿Pero era justo que se hiciese responsable a la Compañía de
+los crímenes de dos de sus individuos? ¿Hay en el mundo alguna
+institución, por santa que sea, que esté exenta del peligro de cobijar a
+miserables que urdan crímenes a su sombra?</p>
+
+<p>El jesuíta hablaba con cierta fogosidad; su calma habitual había
+desaparecido, y estaba hasta elocuente al anatematizar a los que
+deshonraban a la Compañía con sus planes ambiciosos inspirados en un
+egoísmo infame.</p>
+
+<p>&mdash;No, señor conde. La Compañía no es responsable de las faltas de esos
+dos desgraciados, y es una injusticia el querer arrojar sobre ella la
+menor sombra de culpabilidad. La prueba de la inocencia de nuestra Orden
+está en la actividad que ha demostrado para castigar a los culpables.</p>
+
+<p>Y al llegar a este punto, el padre Claudio rayó a grande altura oratoria
+reseñando el castigo sufrido por ambos miserables. Del señor García no
+había que hablar. Semejante a Judas, atormentado en su conciencia por el
+crimen frustrado, habíase arrojado al Sena, muriendo envuelto en el
+nauseabundo fango del gran río.</p>
+
+<p>Con el padre Fabián Renard el castigo había sido ejemplar. El general de
+la Orden lo había despojado de la Dirección de la Compañía en Francia, y
+ahora su susceptibilidad y su exagerado amor propio, sufrían un tormento
+tan terrible como era verse recluído en una de las casas más miserables
+de la Orden, desempeñando los oficios más denigrantes y penosos y
+sirviendo de criado a los más humildes novicios. De este modo castigaba
+la Compañía a los que la deshonraban intentando apoderarse de lo ajeno a
+nombre de una asociación religiosa cuyos individuos habían hecho voto de
+pobreza. ¿Había, pues, un motivo serio para injuriarla declarándola la
+guerra?<a name="page_053" id="page_053"></a></p>
+
+<p>El padre Claudio mentía como un miserable al decir esto, pero sus
+notables facultades de actor daban un colorido de veracidad a aquellas
+cínicas imposturas. El hermoso jesuíta conocía perfectamente la
+verdadera causa del suicidio del señor García, y mejor aún el motivo por
+qué había sido tan cruelmente castigado su compañero el padre Renard. No
+era la codicia de éste la causa de su castigo, sino la torpeza que había
+demostrado al querer apoderarse de los quince millones de francos de
+María Avellaneda. El general de la Compañía no podía perdonarle el
+escándalo que había producido poniendo en evidencia los pérfidos
+trabajos del jesuitismo y dando motivos para que la prensa republicana
+de Francia atacase a la Orden y el Gobierno la dirigiese terribles
+amenazas.</p>
+
+<p>Pero el padre Claudio sabía mentir, y ni por un momento perdió su
+serenidad de hombre veraz que relata un suceso que conoce perfectamente.</p>
+
+<p>A pesar de esto el conde no se mostraba convencido. Tenía motivos
+sobrados para no creer que la Compañía era ajena a aquellas miserables
+intrigas, y estaba convencido de que el padre Claudio también había
+tenido su parte en la conspiración contra la fortuna de su esposa.
+Porque si no, ¿de qué modo estaba en poder del padre Renard aquel
+documento comprometedor que el conde había firmado declarándose asesino
+de su primera esposa? ¿Cómo podía saber tan perfectamente el jefe del
+jesuitismo en Francia un suceso del que sólo tenían conocimiento él y el
+padre Claudio?</p>
+
+<p>Esto lo dijo Baselga a su antiguo amigo el jesuíta, convencido de que
+con tales palabras iba a anonadarlo; pero el padre Claudio, en vez de
+confundirse con aquella acusación dirigida a su amistad, mostró una
+ingenua extrañeza, exclamando:</p>
+
+<p>&mdash;¡Cómo es eso! ¿El padre Renard conocía ese documento de que habláis, y
+que yo me hubiese guardado mucho de recordar a usted? Parece imposible;
+y le aseguro que ni yo ni el general de la Orden sabíamos que nuestro
+indigno hermano se hubiese valido de tal medio. ¿Me cree usted capaz de
+haber ayudado al padre Renard en sus infames tramas, prestándole un
+documento que hace ya muchos años no obra en mi poder?</p>
+
+<p>Y el astuto jesuíta, mostrando siempre gran extrañeza, comenzó a hacer
+conjeturas acerca del medio de que se había valido su correligionario de
+Francia para adquirir tal documento. Lo primero fué asegurar a Baselga
+la imposibilidad<a name="page_054" id="page_054"></a> de que la comprometedora declaración suscripta por él
+hubiese estado en manos del padre Fabián.</p>
+
+<p>Dicho papel sólo había estado algunos días en poder del padre Claudio,
+el cual, cumpliendo lo preceptuado en los estatutos secretos de la
+Orden, lo había enviado al gran archivo de Roma, de donde únicamente el
+general podía sacarlo. Era, pues, un absurdo creer que el padre Renard,
+al amenazar a Baselga, poseía tal papel, e indudablemente, si conocía su
+existencia y contenido, sería por la infidelidad de algún secretario del
+general, cuyas revelaciones le habrían servido para sus ambiciosos
+planes.</p>
+
+<p>El padre Claudio sabía que forjaba una novela pues aguzando su memoria
+podía aún recordar la fecha en que había remitido a su cofrade de París
+el tal documento junto con los informes secretos de la vida de Baselga,
+pero esto no le impedía mentir con gran serenidad y con un aspecto de
+beatífica honradez.</p>
+
+<p>Los argumentos que empleaba para sincerarse no podían ser más
+convincentes. ¿Qué interés tenía él para intervenir en los asuntos de la
+familia Avellaneda? ¿Podía él conocer desde Madrid la existencia de una
+familia española en lo más apartado del barrio parisién de San Sulpicio?
+¿No era un crimen que aquel infame Renard, no contento con deshonrar a
+la Compañía, lo comprometiese a él abusando de su nombre para hacerle
+odioso a un buen amigo?</p>
+
+<p>El hermoso jesuíta estaba sublime, poseído de aquella santa indignación.
+Sí; él lo juraba por Dios, que le veía desde el cielo, y que le
+castigaría si mentía; nunca había sostenido con el padre Fabián otras
+relaciones que las puramente indispensables, atendidos sus respectivos
+cargos, y la primera vez que había tenido noticia de la existencia de la
+familia Avellaneda y su fortuna, fué al saber el segundo casamiento de
+Baselga y el castigo que el general de la Compañía había hecho sufrir al
+vicario general de Francia.</p>
+
+<p>El sacerdote mentía, blasfemaba y era perjuro al hacer tales
+afirmaciones, pero esto resultaban muy ligeros sacrificios para un
+jesuíta empeñado en reconquistar la confianza de un hombre que podía
+servirle de mucho para ciertos planes todavía acariciados con fruición
+en la mente del padre Claudio.</p>
+
+<p>A pesar de las calurosas explicaciones de éste, Baselga no se mostraba
+convencido.</p>
+
+<p>Esas intrigas de París le habían hecho adivinar en toda su extensión lo
+que era la Orden, y desconfiaba de todo jesuíta,<a name="page_055" id="page_055"></a> y especialmente del
+padre Claudio, cuya astucia y doblez le eran conocidas.</p>
+
+<p>Pero la conversación había entrado en terreno muy resbaladizo. El
+jesuíta, que poco antes mostraba escrúpulos en hablar de aquel maldito
+documento, trataba ahora de él con marcada predilección y sonreía con
+aquella sonrisa que era signo de mal agüero para todos los que le
+conocían bien.</p>
+
+<p>Sus ojos estaban animados de extraño fuego, y en ciertos instantes
+parecían los de un ave de rapiña contemplando a la víctima que tiene
+bajo sus garras.</p>
+
+<p>Aquello era un amenaza en toda regla, que el conde no tardó en
+comprender.</p>
+
+<p>El comprometedor documento, a juzgar por las palabras del jesuíta,
+estaba en los archivos de Roma; pero fuese esto verdad o no, lo cierto
+es que a cualquier hora podía tenerlo el padre Claudio en su poder y
+hacerlo valer contra él.</p>
+
+<p>Baselga comprendió los deseos del padre Claudio que, después de amenazar
+mudamente, manifestaba con humildad el inmenso pesar que le producían
+las sospechas del conde y su deseo de seguir siendo su mejor amigo.</p>
+
+<p>Había que conjurar el peligro, y Baselga se decidió a aparentar que
+creía en la inocencia del padre Claudio y de la Orden. Todas las razones
+del jesuíta las aceptó como verdaderas, y la amistad se restableció
+entre los dos hombres.</p>
+
+<p>El final de la conferencia fué muy afectuoso, y Baselga hasta se mostró
+arrepentido de haber puesto en duda la virtud de la Compañía, haciendo
+caso al padre Claudio, que anatematizaba a los infames como el padre
+Renard, que con sus delitos daban pretexto a la canalla de escritores
+liberales para atacar a la Orden.</p>
+
+<p>El hermoso jesuíta fué desde aquel día el verdadero dueño de la casa, y
+reinó dulcemente sobre la voluntad de Baselga, que se dejaba dominar por
+la fuerza únicamente, pues había va perdido su antigua fe.</p>
+
+<p>Ahora comprendía el conde la verdad de muchas acusaciones que se
+dirigían contra la Compañía. El que una vez caía en las garras del negro
+monstruo, era su esclavo para siempre.<a name="page_056" id="page_056"></a></p>
+
+<h3><a name="VIII" id="VIII"></a>VIII</h3>
+
+<p class="r">Doña Fernanda.</p>
+
+<p>Quien menos supeditada estaba en la casa del conde de Baselga a la
+voluntad del padre Claudio era María Avellaneda.</p>
+
+<p>No sentía ésta ninguna preocupación directa contra el hermoso jesuíta,
+pero sus gracias hacían poca mella en su ánimo, y además, recordaba
+siempre que le veía a su antiguo preceptor el señor García, de triste
+memoria.</p>
+
+<p>No por esto trataba al jesuíta con despego. Bastábale conocer el gran
+ascendiente que éste tenía sobre su esposo para que le mostrase gran
+consideración; pero el padre Claudio comprendió pronto que sus
+relaciones con aquella mujer enfermiza y algo soñadora no pasarían de
+una respetuosa pero fría simpatía.</p>
+
+<p>La intimidad verdadera teníala el padre Claudio con Fernanda, la hija
+del conde de Baselga y Pepita Carrillo.</p>
+
+<p>Esta había crecido en el fondo de un convento, alejada de su padre y sin
+otro cariño que el afecto mercenario que las monjas dispensaban a todas
+sus educandas ricas o de noble familia.</p>
+
+<p>El padre Claudio era el único hombre que ella había tratado en el
+convento, y en él depositó todos sus afectos.</p>
+
+<p>Cuando, poseída del fuego de la pubertad, salió del convento para ir a
+habitar la casa de su padre, Fernanda adoraba al jesuíta, pues
+encontraba en él una doble personalidad que le encantaba. Como muchacha
+gazmoña y devota, conmovíase ante el sacerdote elocuente, benévolo y de
+pegajosa dulzura, y como hija de una pasión brutal y heredera de una
+complexión siempre hambrienta de carne viril, estremecíase de la cabeza
+a los pies en presencia de aquel hombre hermoso y elegante que unía
+todas las graciosas seducciones femeninas a un cuerpo membrudo y de
+artísticas líneas, semejante a la estatua de un atleta griego.</p>
+
+<p>Cuando Fernanda, acompañada de su madrastra, entró de lleno en la vida
+elegante, tan agitada, y seductora, se olvidó<a name="page_057" id="page_057"></a> fácilmente de todas sus
+preocupaciones, hijas de la educación adquirida en el convento.</p>
+
+<p>El esplendor de aquella sociedad dorada, borró de su memoria todos los
+consejos de sus maestras; aquellas interminables arengas sobre la maldad
+del mundo y sus peligros.</p>
+
+<p>Fernanda comenzó como todas las jóvenes. En abierta competencia con sus
+amigas íntimas en punto a elegancia y distinción, sintió pronto los
+celos que produce una rivalidad declarada y aspiró a ser una deidad de
+la moda que reinase despóticamente en los salones.</p>
+
+<p>Por desgracia para Fernanda, su fealdad era notoria, y su carácter
+altanero, caprichoso, maligno e irascible, no era el más a propósito
+para atraerse adoradores.</p>
+
+<p>Llevaba en su rostro el feo sello de raza, aquella maldita nariz
+borbónica, enorme, picuda y como colgante que desfiguraba todas sus
+facciones, y aunque su cuerpo era gallardo y de hermosas líneas, estaba
+afeado por cierta rigidez majestuosa, impropia de una joven y que no
+conseguía corregir una fingida ligereza.</p>
+
+<p>Al poco tiempo de ser una de las figuras obligadas de toda fiesta
+palaciega o “soirée” de familia noble, Fernanda experimentaba la
+apremiante necesidad de tener un hombre enamorado más o menos
+ingenuamente y exhibirlo en los salones con igual complacencia que si se
+tratase de una joya o de un vestido de última moda.</p>
+
+<p>Casi todas sus amigas tenían un novio, un adorador reconocido por toda
+la alta sociedad, y ella no había de ser una excepción, viéndose privada
+de esto que al mismo tiempo era para Fernanda un adorno de buen gusto y
+una imprescindible necesidad.</p>
+
+<p>La baronesa de Carrillo era digna hija de sus padres. La insaciable
+lujuria del rey difunto y la caprichosa coquetería de Pepita Carrillo se
+hermanaban en Fernanda, que sentía hambre de hombre con una furia
+terrible.</p>
+
+<p>Deseosa de conocer de cerca el cuerpo viril, cuyo punzante perfume la
+enloquecía hasta causarle vértigos, Fernanda apelaba a todos los medios
+para lograr un hombre, máquina placentera con la que soñaba todas las
+noches en sus carnales y viciosos delirios. Más de dos años pasó
+buscando el ser que ansiaba, anhelando sentir en su organismo el deseado
+rocío de la vida, y todas sus esperanzas resultaron frustradas.</p>
+
+<p>La libertad elegante y despreocupada que reina en la alta sociedad,
+prestábale ocasiones favorables para ensimismarse<a name="page_058" id="page_058"></a> en el ánimo de los
+hombres de un modo descocado, pero no logró nunca realizar sus deseos.</p>
+
+<p>Era fea; pertenecía a una elevada familia, lo que hacía peligrosa toda
+clase de relaciones que no tuviesen por epílogo un desenlace legal, y,
+además, apenas si tenía fortuna, pues la de su madre, la baronesa de
+Carrillo, apenas si pasaba de unos cuarenta mil duros, suma
+insignificante en la alta sociedad, y más si se consideraba como un
+premio de cargar con una mujer fea y poco simpática; y en cuanto a las
+riquezas del conde de Baselga, todos sabían que pertenecía a su segunda
+esposa.</p>
+
+<p>Fernanda era además víctima de una conspiración femenil. Sus amigas, sus
+antiguas compañeras de colegio, ofendidas por la altanería de aquella
+muchacha, que conocía su origen bastardo por ciertas murmuraciones
+sorprendidas y se mostraba muy orgullosa por ello, habían hecho públicos
+los infinitos defectos de su carácter, y de aquí que los hombres se
+guardasen de entablar relaciones demasiado íntimas con aquel mascarón de
+proa que tenía un genio de todos los demonios. Además, Fernanda tenía en
+sí causas que la hacían espantar, sin saberlo, a cuantos iniciaban el
+menor avance. Su carácter lo transparentaba su rostro, y hasta cuando
+sonreía, queriendo fingir la expresión más graciosa, benévola y atenta,
+su sonrisa se convertía en una mueca altanera y fría, propia de un
+poderoso que se digna atender a sus inferiores.</p>
+
+<p>En vano era, pues, que Fernanda recurriese hasta a los más extremos
+medios para cazar al hombre deseado. Conociendo que su rostro era feo,
+aunque no tanto como en la realidad, apeló a una exhibición incitante, y
+para mostrar su busto terso y de contornos esculturales, exageró su
+escote un poco más aún de lo que permitían las libres costumbres
+aristocráticas, y en la conversación fué despreocupada como una vieja
+cortesana, exagerando los apretones de manos expresivos y buscando
+ocasiones en el baile para rozarse de aquel modo escandaloso que
+inflamaba su sangre y exacerbaba su hambre de virilidad.</p>
+
+<p>Pero todo era en vano y parecía que conforme avanzaba en su conducta
+insinuante y despreocupada, los hombres se alejaban de ella temiendo una
+conquista que tan fácil se presentaba.</p>
+
+<p>Fernanda desesperábase, y cuando asistía a las fiestas de Palacio miraba
+con envidia y con odio a aquella joven soberana, de la que sabía era
+hermana y que como ella obedecía<a name="page_059" id="page_059"></a> a los impulsos de instintos
+hereditarios e insaciables. Ella era feliz, ella podía apagar el eterno
+fuego que caldeaba su sangre, y Fernanda miraba con envidia la brillante
+servidumbre palaciega, los generales jóvenes, de figura caballeresca y
+marcial galantería, los oficiales lindos, rizados y perfumados, haciendo
+bailar la espada pendiente de una cintura oprimida por el corsé, y los
+mocetones de la Escuadra real, musculosos, incitantes, con su perfume
+brutal e hinchado su poderoso pecho bajo la maciza coraza de plata. Era
+aquello un completo serrallo con un sin fin de odaliscas machos,
+deslumbrantes con sus vistosos uniformes, sus galones, sus plumas y sus
+brillantes condecoraciones.</p>
+
+<p>La baronesita llegaba a convencerse de que no había Providencia ni Dios,
+ni nada justo en el mundo, al ver la hartura de su hermana ilegítima y
+la necesidad delirante en que ella vivía, e igual al pordiosero que,
+haraposo, hambriento y aterido, al ver pasar en una noche de invierno en
+el fondo de su caliente carruaje al satisfecho potentado, maldice la
+suerte injusta, Fernanda juraba contra el destino que en materias de
+amor daba a unas tanto y a otras tan poco.</p>
+
+<p>Llegó un instante en que la joven baronesa hubo de decidirse a cambiar
+de vida y pensar lo que debía hacer.</p>
+
+<p>Tenía ya veintiséis años; esa frescura de la juventud que alivia tanto
+el mal aspecto de las feas, comenzaba a marchitarse y llegaban a sus
+oídos las murmuraciones poco decentes que había excitado su conducta
+incitante y que amenazaban crearle una fama tan escandalosa como
+ridícula.</p>
+
+<p>Había que retirarse a tiempo para conservar respetabilidad; era preciso
+dar un adiós a aquella sociedad tan seductora, pero en la cual sólo
+había encontrado decepciones y desaires.</p>
+
+<p>Fernanda, repasando su memoria, hizo un examen de cuanto le había
+ocurrido en seis años de vida elegante. Había rodado por todos los
+salones de Madrid, exhibiéndose como carne en venta; había aguzado su
+ingenio para encontrar nuevos medios de excitar la pasión hombruna por
+medio de la vista, se había ofrecido como víctima voluntaria a cuantos
+encontraba al paso, sin reparar al fin en edades ni en prendas físicas,
+y a cambio de tantos afanes y tantas condescendencias sólo había
+conseguido algunos apretones de mano exageradamente expresivos de algún
+guasón que se gozaba de hacerla concebir absurdas esperanzas, conociendo
+su flaco; o palabras sobradamente libres, chistes indecentes arrojados a
+su oído en el torbellino del baile y capaces de<a name="page_060" id="page_060"></a> ruborizar a la más
+degradada meretriz, pero que a ella le producían despecho, porque el
+hombre que los profería se quedaba siempre a la mitad del camino, no
+queriendo consumar la conquista iniciada.</p>
+
+<p>Había, pues, que retirarse con la amarga convicción de que entre aquella
+juventud de irreprochable frac y vistoso uniforme, tropel de cabezas de
+chorlito que danzaban como peonzas y al hablar recordaban los
+protagonistas de las fábulas de Esopo, no encontraría el hombre que
+tanto deseaba.</p>
+
+<p>No se alejaría de aquella sociedad cuyas seducciones le encantaban, pero
+en adelante desempeñaría un papel más airoso que el de solterona fogosa
+y despreciada.</p>
+
+<p>Se acordó del padre Claudio, aquel bello ideal con sotana, cuya voz la
+conmovía como música deliciosa, y que exhalaba perfumes que la producían
+escalofríos de placer. En él encontraría al hombre deseado, el encanto
+viril con el aditamento de gracias femeniles que despertaría en su
+memoria aquellos desvaríos de su época de colegiala con seres simpáticos
+del mismo sexo.</p>
+
+<p>Fernanda, decidida a dar término a su vida de mujer elegante, sólo
+buscaba una ocasión oportuna para retirarse. Tenía demasiado orgullo
+para huir de su antiguo campo de batalla con aire de derrotada, y su
+altanería conmovíase profundamente al pensar que su salida del gran
+mundo fuese saludada con una carcajada irónica por sus antiguas
+compañeras, que, más hermosas o afortunadas, estaban ya casadas con
+hombres envidiables, o satisfacían su orgullo haciendo alarde de las
+pasiones que habían sabido inspirar.</p>
+
+<p>Lo que ella deseaba era eclipsarse momentáneamente, caer en el pozo del
+olvido, para surgir inmediatamente con una forma distinta; algo
+semejante a la salida de los actores que desaparecen tras un bastidor y
+a los pocos minutos vuelven a salir por otro con diverso traje y
+aspecto.</p>
+
+<p>La ocasión que buscaba la baronesa no tardó en llegar. Su madrastra,
+aquella joven sencilla y dulce a la que ella trataba con despego e
+instintiva indiferencia, murió al dar a luz su segundo hijo.</p>
+
+<p>Fernanda no sintió gran cosa su muerte. Le inspiraba repugnancia aquella
+mujer tan sencilla y, naturalmente, casta; pero esto no impidió que en
+público mostrase el mayor desconsuelo y que aprovechase la ocasión para
+tocar retirada. Las brillantes reuniones que se verificaban en su casa
+quedaron suspendidas y Fernanda abandonó la vida elegante,<a name="page_061" id="page_061"></a> en la cual
+sólo había encontrado derrotas, y efectuó la transformación imaginada
+haciéndose beata.</p>
+
+<p>Todo en su casa le arrastró a la devoción. El conde, impresionado por la
+muerte de su esposa, cayó primeramente en un estupor que le hacía
+semejante a un imbécil, y después se hizo religioso hasta la monomanía,
+llegando a pensar en abandonar su familia y hacerse sacerdote.</p>
+
+<p>El padre Claudio, con sus exhortaciones y sus ejemplos, parecía
+empujarle a perseverar en tales aficiones y le recomendaba la continua
+lectura de "La Imitación de Cristo", la desconsoladora obra de Kempis,
+que le hacía odiar la vida y mirar el anulamiento eterno como la más
+suprema felicidad.</p>
+
+<p>El antiguo calavera pasaba días enteros encerrado en su habitación, y
+cuando no permanecía inmóvil con el aspecto de un hombre que no piensa
+en nada, se entregaba a interminables rezos por el alma de su esposa. La
+imagen de la muerte no se apartaba un instante de su pensamiento, y él,
+que hasta entonces sólo había pensado en vivir, se estremecía
+imaginándose todas las miserables podredumbres de la tumba.</p>
+
+<p>Fernanda, animada por el ejemplo de su padre, se entregó por completo a
+la devoción.</p>
+
+<p>Los años pasados en aquella existencia frívola y elegante, que la
+arrastraba por los salones siempre en busca de un hombre, la habían
+hecho olvidar un tanto al padre Claudio, aquel sacerdote elegante y
+perfumado que, despojado de la sotana, realizaba el ideal que Fernanda
+se había forjado, agitada por la pasión. Al volver nuevamente a sus
+aficiones religiosas, su antigua amistad con el hermoso jesuíta se
+reanimó, y Fernanda volvió a ser la entusiasta admiradora del agradable
+sacerdote, lamentándose de haberle tratado antes con frialdad.</p>
+
+<p>Desde entonces la joven baronesa de Carrillo hizo la vida que le indicó
+su director espiritual, convirtiéndose al poco tiempo en la beata
+elegante más recomendada en toda la sociedad.</p>
+
+<p>Esta fama de virtud austera y de entusiasmo religioso no era para
+agradar a una mujer todavía joven; pero a pesar de esto, Fernanda se
+mostraba muy satisfecha de ella. Ya que no se habían cumplido sus deseos
+de ser una mujer de moda, amada por todos y capaz de imponer sus
+caprichos elegantes a la sociedad que la rodeaba, siempre era para ella<a name="page_062" id="page_062"></a>
+una gran satisfacción dar la norma a las damas aristocráticas en
+materias de devoción, y ser por derecho propio la directora indiscutible
+en todas las obras pías que emprendían las damas nobiliarias, dechados
+de virtud que, como su reina y señora, se arrepentían de sus pecados y
+hacían penitencia tomando queridos feos y canallescos.</p>
+
+<p>El padre Claudio, con ojo certero, había adivinado las condiciones que
+poseía Fernanda y lo útil que podría ser a la Compañía.</p>
+
+<p>Fea, irritada contra la sociedad que creía había sido injusta con ella,
+ambiciosa por temperamento e intrigante por educación, Fernanda prometía
+ser un hábil instrumento en manos de la Orden jesuíta, y de ahí que el
+padre Claudio la prestara todo su apoyo, a más de que en su interior
+acariciaba la continuación de cierto plan, para el cual era muy preciso
+el auxilio que pudiera prestar la joven beata.</p>
+
+<p>Fernanda se abrió paso en la alta sociedad, recibió homenajes, envejeció
+voluntariamente afectando un aspecto austero, y, siendo joven, se unió
+al grupo de las señoras respetables. Fué considerada como un modelo de
+virtud y abnegación, y los mismos hombres que poco antes huían de ella
+cuando bailaba buscando un amante, iban ahora a cumplimentarle con
+respeto, pues esto daba cierto aire de distinción, y hasta en algunas
+ocasiones servía de mucho. A Fernanda la temían más aún que la
+respetaban, porque no era un secreto para nadie el poderoso brazo
+jesuítico que la movía en todos sus trabajos.</p>
+
+<p>Numerosas asociaciones creadas con el objeto aparente de hacer bien a
+las clases proletarias, pero en realidad, para que todas las mujeres de
+elevada estirpe estuvieran en masa compacta bajo la oculta dirección de
+la Compañía, fueron creadas en poco tiempo por aquella ambiciosa joven,
+poseída ahora de tanto afán de gloria como un joven poeta, y a la hija
+mayor del conde de Baselga se la vió mucho tiempo vestida de negro, con
+el limosnero al puño y fajos de papeles bajo el brazo, agitarse
+apresurada por cumplir las numerosas misiones que ella misma se había
+impuesto: presidir juntas de cofradía, fundar asociaciones nuevas,
+organizar fiestas benéficas y ser, en una palabra, la actividad
+directora de aquella gran máquina devota, cuyas ruedas se encargaban de
+engrasar la Compañía apenas notaba el menor entorpecimiento.</p>
+
+<p>No por esto en el organismo de Fernanda desaparecía aquella irresistible
+inclinación al hermoso padre Claudio. Conocía<a name="page_063" id="page_063"></a> la baronesa la esquivez
+que mostraba el jesuíta, apenas una dama aristocrática atentaba contra
+su voto de castidad; pero el amor que profesaba a su ídolo no le
+permitía creer las murmuraciones que circulaban sobre sus ocultos y
+asquerosos vicios.</p>
+
+<p>Para Fernanda era el padre Claudio un ser eminentemente religioso, que
+se encontraba a todas horas muy por encima del común de los mortales, y
+que sólo podía amar a un alma que como la suya se fundiese en la
+inextinguible pasión de Dios.</p>
+
+<p>De aquí que Fernanda, para conquistar a aquel Apolo ensotanado, y
+buscando un resultado puramente carnal, se fingiera mística hasta la
+exageración, aburriendo a su lindo director espiritual unas veces con
+monjiles escrúpulos y otras con arrebatos teatrales, que pretendían
+demostrar un entusiasmo sin límites por la causa de la religión.</p>
+
+<p>Pero todas las artimañas de la fea devota para alcanzar el hombre
+ansiado salieron completamente fallidas, pues el padre Claudio
+mostrábase insensible, notándose en él cierto enojo y repugnancia,
+apenas la baronesa hacía la más leve insinuación algo subida de color.</p>
+
+<p>Aquel jesuíta era una apreciable persona, un hombre galante mientras se
+trataba de bromear cultamente y sin consecuencias; pero tenía una virtud
+a toda prueba apenas los temperamentos, inflamados por él, intentaban el
+menor avance.</p>
+
+<p>La frialdad del padre Claudio hizo renacer en la memoria de la baronesa
+todas las abominables murmuraciones de que aquél era objeto, las
+monstruosidades viciosas y las condescendencias de los novicios con su
+superior, y aunque el jesuíta tenía sobre su ánimo un poderío que
+difícilmente podía perderse, Fernanda se dió pronto cuenta de que ya no
+le inspiraba tanta veneración como antes.</p>
+
+<p>No por esto dejó de dedicarse con entusiasmo a sus tareas de propaganda
+religiosa y a la organización de sociedades que marchaban como pequeñas
+ruedas de la gran maquinaria jesuítica; era esto su pasión favorita
+después de su insaciable afición al hombre, pero a pesar de todos sus
+deseos de gloria y de su constante ambición por ser citada como modelo
+de damas católicas y fanáticas por la causa del jesuitismo, pronto
+comenzó a notar el padre Claudio que su penitente se mostraba más
+descuidada en sus tareas y desatendía los servicios que él le encargaba.</p>
+
+<p><a name="page_064" id="page_064"></a>Algo preocupaba, indudablemente, el ánimo de la baronesa, y pronto supo
+el padre Claudio en qué consistía tal preocupación.</p>
+
+<p>Su penitente estaba próxima a lograr sus deseos. Un hombre desgraciado,
+un pobre diablo, que ponía su gárrula pluma al servicio de la devoción,
+y a quien la baronesa había conocido en una junta de cofradía, la hacía
+el amor atraído, sin duda, por los miles de duros que poseía Fernanda, y
+que eran para el hambriento escritor una inmensa fortuna.</p>
+
+<p>El padre Claudio se puso serio. ¿Convenía a sus planes que la baronesa
+cayera por el amor bajo la dirección de un hombre extraño a la Compañía?
+Seguramente era esto un peligro y había que evitarlo inmediatamente, so
+pena de que sufriesen quebranto en el porvenir ciertos planes que el
+jesuíta acariciaba hacía ya algún tiempo, y de cuya realización dependía
+el hacer una carrera magnífica dentro de la Orden.</p>
+
+<p>El buen padre reflexionó. En su concepto, era un peligro continuo no dar
+a la baronesa lo que exigía su ardiente temperamento, que la arrastraba
+a la prostitución. Si no caía en brazos del escritor bohemio, que ahora
+la solicitaba requiriéndola de amores junto a la pila de agua bendita o
+en un rincón de la sacristía, se entregaría después al primero que la
+solicitase, fuese joven o viejo, con tal que contase con una prepotente
+virilidad.</p>
+
+<p>A la Compañía no le convenía que aquella mujer necesaria, que era su
+genuina representación en el seno de la familia Baselga, se dejase
+dominar por el amor hasta el punto de ser dirigida por un hombre
+extraño, y había, por tanto, que evitar el peligro, ahora que todavía
+era tiempo.</p>
+
+<p>El padre Claudio habló un día a su penitente de las inmensas ocupaciones
+que le producía la dirección de la Orden, y le propuso entregar a otro
+jesuíta la dirección de su conciencia.</p>
+
+<p>A Fernanda, después del fracaso que habían sufrido sus pretensiones
+amorosas sobre el padre Claudio, le era la persona de éste poco menos
+que indiferente, aunque seguía fingiendo la sumisión cariñosa de otros
+tiempos; así es que aceptó sin repugnancia la propuesta.</p>
+
+<p>El hermano jesuíta le habló entonces del padre Felipe González, joven
+sacerdote que no se distinguía en el púlpito, ni tenía buena mano para
+escribir una carta sencilla, ni, por motivos de salud, ocasión para
+dedicarse al estudio, pero que, en cambio, entendía como nadie en
+asuntos mujeriles<a name="page_065" id="page_065"></a> y era célebre como director de conciencias femeninas.</p>
+
+<p>La presentación de aquel nuevo portento de la Compañía de Jesús, quedó
+acordada entre la baronesa y su director espiritual.</p>
+
+<h3><a name="IX" id="IX"></a>IX</h3>
+
+<p class="r">El caballo padre.</p>
+
+<p>Pocos días después, Fernanda recibió la visita del padre Claudio y de su
+compañero, cuya presentación le había anunciado.</p>
+
+<p>Estaba la baronesa ocupada en reñir a las sirvientas por una travesura
+de Ricardito, su pequeño hermanastro, que por entonces cumplía tres
+años, y si detenía algunos momentos el chorro de palabras irritadas y
+vibrantes que salía de su boca, era para fijar sus airados ojos en el
+muchacho, que, temeroso, se había escondido en un rincón, y en su
+hermana Enriqueta, que era entonces una preciosa niña de siete años y
+estaba en aquel momento arrodillada y con los brazos en cruz, en castigo
+de cierta fechoría infantil.</p>
+
+<p>La fea baronesa disponía en aquella casa como señora absoluta desde la
+muerte de su madrastra.</p>
+
+<p>Baselga, todavía no repuesto de tan terrible golpe, e influído por la
+mística lectura, pasaba el día entero encerrado en su habitación o
+paseando por los solitarios alrededores de Madrid; los hijos de su
+segundo matrimonio, que eran todo su cariño, estaban momentáneamente
+olvidados, y la que se aprovechaba de todo aquello era Fernanda, a quien
+su padre dejaba hacer, por lo mismo que rehuía hablar con ella,
+odiándola, por conocer perfectamente su infame origen.</p>
+
+<p>La hija de Pepita Carrillo estaba en sus glorias con aquella desdeñosa
+indiferencia. Mandar para poder reñir desahogando su mal humor, era su
+pasión favorita, y por esto se consideraba feliz teniendo bajo la
+tiranía de su irritable carácter a unos cuantos criados y a sus pequeños
+hermanastros, que eran las víctimas de su genio atrabiliario y los que
+sufrían las consecuencias de sus decepciones amorosas.<a name="page_066" id="page_066"></a></p>
+
+<p>No por esto odiaba la baronesa a los dos niños. Enriqueta le era casi
+indiferente, a pesar de que cierto disgusto le causaba su graciosa
+hermosura y el gran parecido que tenía con su madre; pero a Ricardito lo
+quería entrañablemente, tal vez porque había sido la causa de la muerte
+de aquélla. Además, pertenecía al sexo masculino, y esto era una gran
+recomendación para alcanzar la simpatía de la baronesa.</p>
+
+<p>Al entrar los dos jesuítas en el salón, las criadas, que aguantaban
+impávidas el chaparrón de injurias de su señora, bajaron la cabeza con
+aire de arrepentidas, y salieron sin esperar la orden de aquélla. Los
+dos niños, contentos de que una visita viniera a librarlos de los
+tormentos impuestos por su hermanastra, aprovecharon la ocasión y
+salieron disparados, sin hacer caso de las llamadas del padre Claudio,
+que quería acariciarlos.</p>
+
+<p>La baronesa, con un movimiento instintivo y propio de su coquetería
+trasnochada, se arregló un poco el peinado, y, después, con aire regio,
+sentóse en un sillón cerca del sofá que ocupaban los dos sacerdotes.</p>
+
+<p>Fernanda tenía esa mirada rápida y sintética propia de las personas
+duchas en el curioseo, y de una sola ojeada se enteró de cómo era de
+pies a cabeza el director espiritual que le proporcionaba el padre
+Claudio.</p>
+
+<p>No parecía mala persona aquel padre Felipe. Era más joven que su
+superior, pues apenas si demostraba tener unos treinta y cinco años. A
+primera vista parecía feo con su corpachón fuerte y membrudo, rematado
+por una cabeza enorme, morena, con el rostro algo picado de viruelas y
+coronado por cabello negro, áspero y algo hirsuto. Dos detalles
+únicamente dulcificaban un tanto aquel rostro de gigante, que con sus
+rasgos grandiosos y sus huellas variolosas, recordaba la cabeza de
+Mirabeau. La boca, de labios frescos y sonrosados, que respiraba cierta
+voluptuosidad, enseñaba al entreabrirse una dentadura fuerte, igual y
+deslumbrante, digna de ser envidiada por una dama, y sus ojos, que
+tenían cierto reflejo dorado, miraban de un modo acariciador, causando
+el mismo efecto que el roce de un terciopelo. Fuera de esto, el jesuíta
+era un Hércules, y aquel cuello congestionado, jadeante y de perfil
+taurino, que escapaba por la abertura de su sotana, iba pregonando el
+inagotable caudal de brutalidades insaciables y de goces sin freno de
+que era capaz un cuerpo como aquél, en que existía un tremendo<a name="page_067" id="page_067"></a>
+desequilibrio, ahogando completamente la materia la escasa parte
+espiritual que pudiera haber en él.</p>
+
+<p>A Fernanda le gustaba su futuro confesor conforme avanzaba en su examen.
+Se estremecía imaginándose lo que era interiormente el bravo padre
+Felipe; con la mirada ardiente le despojaba de la sotana y le veía en su
+imaginación desnudo como un luchador griego, mostrando la armoniosa
+trabazón de sus poderosos músculos hinchados por la fuerza vital y
+amenazando estallar la piel, y cuando, mareada por tales imágenes,
+fijaba sus ojos en los del jesuíta, sentía correr una dulce caricia por
+todo su cuerpo; algo semejante al estremecimiento del gato cuando siente
+una fina mano a lo largo de su espina dorsal.</p>
+
+<p>Era feo su confesor; pero entre todos los lindos bailarines de la alta
+sociedad no había encontrado un hombre que tan rápida y decisivamente la
+impresionase.</p>
+
+<p>La conversación fué vulgar. Limitóse a una sencilla presentación, a un
+cambio de ligeras confianzas, para que fueran después más fáciles las
+relaciones entre el nuevo director y la penitente, y a la media hora ya
+se levantaban los dos jesuítas, dando por terminada la visita.</p>
+
+<p>La inflamable doña Fernanda ya se mostraba arrepentida de haber sentido
+en otros tiempos una pasión tan fogosa por el padre Claudio.</p>
+
+<p>Comparábalo ahora con el otro jesuíta y encontraba al hermoso superior,
+sobradamente amadamado, a pesar de su hermosura. La ruda musculosidad
+del otro, su continente resuelto, que recordaba a Hércules en su hazaña
+de las cincuenta doncellas, y, sobre todo, aquel punzante olor a hombre
+que se escapaba de su sotana, la causaban gran impresión; era para ella
+como un aperitivo excitante y la hacía mirar con desprecio la figura
+interesante del padre Claudio, rizada y perfumada.</p>
+
+<p>Quedó el padre Felipe dueño de su penitente, que de buena gana lo
+hubiese retenido para comenzar "ipso facto" un examen general de culpas,
+y siguió a su superior, que se dirigía a la casa donde tenía establecido
+su despacho y archivo, que era la misma que en 1825, salvo ligeras
+modificaciones.</p>
+
+<p>Cuando los dos jesuítas entraron en el gran despacho, rodeado de
+estanterías atestadas de carpetas y legajos, estaba el repulsivo
+secretario del padre Claudio ocupado en clasificar papeles como en
+pasados tiempos. El tono macilento que la edad había dado al rostro del
+padre Antonio y las<a name="page_068" id="page_068"></a> muchas canas que se destacaban en su roja y áspera
+cabeza, era lo único que daba a entender el tiempo que había
+transcurrido. Por lo demás, el despacho presentaba el mismo aspecto que
+en tiempos de la segunda reacción.</p>
+
+<p>El padre Antonio levantó ligeramente la cabeza, pero al ver que su
+superior no le miraba, volvió a enfrascarse en su tarea y a hacer todo
+lo posible para que los dos jesuítas no recordasen su presencia.</p>
+
+<p>El padre Claudio se sentó en su viejo sillón de cuero, y sin dignarse
+ofrecer asiento a su gigantesco subordinado, que le miraba con el
+respetuoso cariño del perro, le preguntó:</p>
+
+<p>&mdash;¿Sabe usted para qué le he traído aquí en vez de ir a la casa
+residencia?</p>
+
+<p>&mdash;No, reverendo padre.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo que encargarle una misión de importancia y usted no está muy
+acostumbrado a que la Orden le dispense tal honor.</p>
+
+<p>El padre Felipe hizo un gesto con el que quería significar que él se
+tenía a sí propio por muy poca cosa, y su superior continuó:</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué le parece a usted la baronesa de Carrillo?</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! Una señora muy apreciable.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y cómo la encuentra usted como mujer?</p>
+
+<p>El padre Felipe vaciló en contestar no comprendiendo bien la pregunta,
+y, al fin, respondió con cierta precipitación:</p>
+
+<p>&mdash;Me parece muy amable; pero la encuentro algo fea.</p>
+
+<p>&mdash;Perfectamente. Tiene usted buen ojo y por algo le han puesto la fama
+de que goza. ¿Y por qué cree usted que la Orden le ha designado para
+director espiritual de la baronesa?</p>
+
+<p>El padre Felipe levantó los hombros para indicar su ignorancia y el
+superior continuó, siempre con gravedad:</p>
+
+<p>&mdash;En nuestra Orden cada uno sirve para una cosa. Así como tenemos
+grandes oradores y hombres de ciencia para deslumbrar a los imbéciles,
+poseemos hombres hábiles que dirigen las familias despóticamente y
+llevan su dinero a las arcas de nuestra Orden, y..., créame usted, éstos
+valen aún más que aquéllos. ¿Cuál es su habilidad, padre Felipe?</p>
+
+<p>El aludido quedó perplejo, y, al fin, dijo, sonriendo estúpidamente y
+con sencilla modestia:</p>
+
+<p>&mdash;Reverendo padre; yo no tengo ninguna; soy un inútil, lo confieso.<a name="page_069" id="page_069"></a></p>
+
+<p>&mdash;En nuestra Orden, querido hermano, no hay nada inútil. Vamos; le
+ayudaré a refrescar la memoria. ¿Por qué tuve yo que intervenir en un
+escándalo que surgió con la presencia de vuestra paternidad en cierto
+convento de monjas de Valladolid? ¿Por qué estuvo vuestra paternidad más
+de un mes en cama a consecuencia de cierta paliza que le administró en
+Sevilla un marido celoso?</p>
+
+<p>El gigantazo se ruborizó como un niño, balbuceando:</p>
+
+<p>&mdash;Perdone vuestra reverencia... La carne es flaca y a mí me domina el
+demonio de la voluptuosidad.</p>
+
+<p>&mdash;Sea por muchos años; pues de este modo sirve usted a la Orden y todos
+los medios son buenos cuando se trabaja para la mayor gloria de Dios.
+Quedamos, pues, en que tiene usted una habilidad, la de enloquecer a las
+señoras que la Compañía pone bajo su dirección.</p>
+
+<p>El padre Felipe, a pesar del temor casi supersticioso que sentía ante su
+superior, creyó propio del caso el reírse, y prorrumpió en una franca
+carcajada, guiñando los ojos con malicia.</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! Lo que es para eso me pinto solo...&mdash;dijo con acento de alegre
+convicción.</p>
+
+<p>Pero se calló inmediatamente viendo que el padre Claudio permanecía
+grave e inmóvil y que su secretario, inclinado sobre los papeles, seguía
+presentando el aspecto de un ser petrificado.</p>
+
+<p>&mdash;La Compañía&mdash;dijo el superior, después de un largo silencio&mdash;desea que
+usted no dé el menor disgusto a doña Fernanda, la baronesa de Carrillo.
+Es una buena señora, muy devota de nuestra Orden, y tenemos el deber de
+corresponder a su cariño. Cumpla usted, pues, con su obligación.</p>
+
+<p>&mdash;¡Mi obligación! ¿Acaso vuestra reverencia quiere?...</p>
+
+<p>&mdash;Quiero que se porte usted del mismo modo que en otras ocasiones, con
+la seguridad de que, tanto nosotros como su nueva penitente, sabremos
+agradecer sus esfuerzos.</p>
+
+<p>&mdash;Conforme, reverendo padre&mdash;dijo el atlético jesuíta, rascándose el
+cogote como si con esto quisiera dar a entender lo escabroso de aquel
+asunto.</p>
+
+<p>&mdash;La baronesa es fea; pero usted, padre Felipe, no es hombre capaz de
+pararse ante tan pequeño obstáculo. Conozco sus aficiones.</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! Lo que es por eso, no he de detenerme. Soy animal de buenas
+tragaderas y más si se trata de servir a la Orden.</p>
+
+<p>Esta ingenuidad, que su mismo autor acompañó con brutales<a name="page_070" id="page_070"></a> carcajadas,
+sí que consiguió hacer sonreir al padre Claudio, y hasta el secretario
+levantó un poco la cabeza con el entrecejo contraído como para contener
+la risa. Aquel garañón ensotanado resultaba gracioso.</p>
+
+<p>El padre Claudio permaneció algunos minutos entregado a la reflexión, y,
+al fin, dijo a su subordinado con cierto entusiasmo:</p>
+
+<p>&mdash;Comprenda usted bien lo que la Compañía desea de su única habilidad y
+para qué quiere emplear ésta. Nuestro poder indestructible, que se
+extiende por todo el universo, tiene su principal base en el estudio que
+hacemos del carácter de cada persona que deseamos explotar y los medios
+que ponemos en práctica para halagar sus aficiones. Si se trata de un
+entusiasta por la ciencia, ponemos a su lado a un individuo de la Orden
+versado en toda clase de conocimientos; si de un escritor, le enviamos
+otro que le hable lo mismo de Horacio que de San Agustín y de Voltaire;
+si es una mujer histérica y fanatizada, le damos por director espiritual
+un monomaníaco que la relate con entusiasmo y convicción visiones
+celestes y milagros estupendos; y cuando tropezamos con una baronesa de
+Carrillo, arca de comprimido placer que está esperando la ansiada llave
+para desbordarse, nos valemos de un padre Felipe, ogro insaciable de
+carne femenil, incapaz de distinguir en su ciego apetito, y que lo mismo
+se almuerza una diosa que se cena una Maritornes. "El mundo, comedia
+es", como dijo un poeta; y aquí lo importante es que la Compañía tenga
+siempre preparados buenos actores, capaces de desempeñar con naturalidad
+y perfección los más difíciles papeles. Todos sirven igual a la Orden, y
+tanto mérito como cualquiera de nuestros hermanos que confiesan reinas y
+princesas, tiene usted, padre Felipe, apagando la hidrópica sed de amor
+que siente doña Fernanda. Cumpla usted su misión tan perfectamente como
+yo espero.</p>
+
+<p>El brutal jesuíta quedó como desvanecido por aquellos elogios que le
+disparaba su superior, y después de una larga pausa, preguntó:</p>
+
+<p>&mdash;¿De modo que mi misión se reduce, sencillamente, a conquistar a la
+baronesa?</p>
+
+<p>&mdash;A satisfacerla, pues su conquista, es cuestión de poca importancia.
+Conozco bien a doña Fernanda, y sé que ella le adelantará la mitad del
+camino.</p>
+
+<p>&mdash;La dejaré satisfecha&mdash;dijo el jesuitazo, con el mismo orgullo del
+campeón que está muy seguro de sus fuerzas.<a name="page_071" id="page_071"></a></p>
+
+<p>&mdash;No lo dudo. Hace tiempo que estudio a usted, y me convenzo de que es
+un bárbaro que únicamente sirve para tan inmundas empresas.</p>
+
+<p>El padre Felipe acogió estas palabras con tanta indignación como el
+artista que oyera desacreditar su arte. Profesaba gran respeto a su
+superior; pero esto no impidió que en su rostro se trasluciera cierta
+expresión de desprecio a aquel hombre que llamaba al amor inmundicia, y
+del cual se relataban "sotto voce", en las celdas de los buenos padres,
+algunas historietas poco limpias.</p>
+
+<p>El padre Claudio leyó en el pensamiento de su subordinado.</p>
+
+<p>&mdash;Adivino lo que usted piensa&mdash;dijo con tono de ira&mdash;, y le advierto que
+yo hago lo que me da la gana, sin que pueda pedirme cuentas nadie, a
+excepción del general que está en Roma. Podía castigarle por sus malos
+pensamientos, pero me compadezco de esa inocencia brutal que constituye
+su carácter. Retírese usted, pero antes oiga un consejo. Persevere en
+sus carnales aficiones a la mujer, ya que esto está en su temperamento y
+la Compañía así lo necesita; pero recuerde que su afición a las faldas
+ha de traerle muchos compromisos y tal vez su ruina. La mujer es la
+ruina del hombre, y el que a ella se aficiona pierde la mitad de su
+fuerza. Para servir a la Orden tan bien como yo la sirvo, es preciso
+prescindir del amor de ese ser hermoso, pero lenguaraz, caprichoso y
+débil, que sólo nos acarrea compromisos, y valerse de los hombres aun
+para dar satisfacción al apremiante llamamiento de la naturaleza.</p>
+
+<p>El padre Claudio, después de estas palabras, con las cuales pintaba su
+verdadero carácter, cosa bastante extraña en él, señaló la puerta a su
+subordinado con ademán imperioso, y el padre Felipe salió cabizbajo y
+humilde.</p>
+
+<p>Apenas quedaron solos el Vicario general de España y su secretario, éste
+levantó la cabeza y miró fijamente y sonriendo a su superior.</p>
+
+<p>El padre Antonio había adelantado mucho en su carrera. Su superior
+seguía protegiéndolo, y mostraba tal agradecimiento a éste, que, a pesar
+de ser ya padre profeso, de haber hecho todos los votos y de temer algún
+renombre en la Orden por sus trabajos, lo que le autorizaba a solicitar
+la dirección de la Compañía en una provincia, o el mando de una comisión
+en Ultramar, había pedido con las lágrimas en los ojos al bondadoso
+padre Claudio que le permitiese seguir a<a name="page_072" id="page_072"></a> su lado desempeñando las
+funciones de secretario, pues no podía alejarse sin profunda pena de
+aquel a quien se lo debía todo.</p>
+
+<p>El padre Antonio mentía, como buen jesuíta, al fingir tanto cariño. El
+padre Claudio le era indiferente, y aun allá en el fondo de su voluntad
+le odiaba de un modo terrible. Lo que él buscaba era no alejarse de
+aquel centro directivo, donde iba empapándose de los misterios de la
+Orden y donde se preparaba a dar el gran salto. Aquel despacho era para
+él un espeso matorral tras el que estaba emboscado para caer
+repentinamente sobre su víctima, que era el padre Claudio. El jesuíta
+había soñado en ocupar un día la dirección de la Orden en España, y
+conspiraba sordamente contra su superior, que no esperaba tal
+infidelidad por parte de su perro de confianza.</p>
+
+<p>&mdash;¡Valiente bruto!&mdash;dijo el padre Antonio a su superior, con más
+confianza que en pasados tiempos&mdash;. De seguro que la baronesa quedará
+contenta del director espiritual que le regalamos.</p>
+
+<p>&mdash;Esto y aun más necesita&mdash;contestó el hermoso jesuíta, sonriendo
+escépticamente.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y cómo están los asuntos de aquella casa, reverendo padre?</p>
+
+<p>&mdash;La baronesa manda como dueña absoluta, y de aquí que yo considere tan
+preciso ser dueño completo de su voluntad. Ella es afecta a nuestra
+Orden; pero esa inmunda pasión que la domina podría alejarla de
+nosotros, y de aquí la presentación del padre Felipe, que la subyugará
+uniéndola con nuevos lazos a nuestros intereses. Esa baronesa es una
+bestia en el celo. Mira si será fogosa su pasión, que estaba ya muy
+próxima a entenderse con un perdido escritor, del que nosotros nos
+valemos algunas veces, pero que no está por completo a nuestra devoción.
+Afortunadamente he sabido a tiempo el peligro, y lo acabo de evitar con
+el padre Felipe, que se hará el dueño absoluto de la baronesa.</p>
+
+<p>&mdash;No está mal la combinación; ese ogro hará cuanto quiera de doña
+Fernanda, y vuestra reverencia maneja a su placer al conde de Baselga.
+Aquella casa es nuestra por completo; ahora sólo falta que podamos
+manejar de igual modo a los dos niños, que son los verdaderos dueños de
+los quince millones.</p>
+
+<p>&mdash;Lo seremos, no lo dudes. Bastará con que sepamos apoderarnos de sus
+voluntades.<a name="page_073" id="page_073"></a></p>
+
+<p>&mdash;Trabajo difícil es ése. ¿No sería mejor anularlos ahora que son de
+poca edad? Un niño cae con más facilidad que un adulto, pues hay muchas
+enfermedades infantiles que fácilmente pueden contraerse sólo con que
+haya algo de intención y un poco de descuido en los encargados de
+cuidarlos. En caso de muerte los quince millones pasarían a manos del
+conde de Baselga, heredero de sus hijos, y a ése no nos sería difícil
+arrancárselos.</p>
+
+<p>&mdash;Eres muy inhábil. Mil veces te he dicho que esos procedimientos de
+fuerza son nocivos para nuestras empresas; y si no, contempla sus
+consecuencias en el fracaso que experimentó en París nuestro hermano el
+padre Renard. Acuérdate del refrán italiano "quien va despacio va muy
+lejos"; y como adquirir de un golpe quince millones de francos es
+empresa muy seria, debemos proceder con gran cautela y no menos astucia.
+No nos comprometamos tontamente, ni demos un paso en vago que podría
+costamos muy caro. Ya sabes que un rey decía a su ayuda de cámara:
+"Vísteme despacio, que voy de prisa"; eso mismo te repito yo en esta
+ocasión. No apresuremos los acontecimientos ni cometamos ningún acto de
+violencia; de lo contrario, en nada se diferenciaría un vulgar bandido
+de un jesuíta. Tiempo de sobra tenemos a nuestra disposición. Esos dos
+niños están en nuestro poder, y su educación corre a nuestro cargo. Si
+la esposa del conde no fué monja en París, su hija lo será aquí; y en
+cuanto al niño, ya se encargará la baronesa de aficionarlo a la
+Compañía, y tal vez llegue a ser de los nuestros. Una escritura en que
+ambos, al retirarse del mundo, hagan donación de sus bienes a la
+Compañía, será el digno epílogo de nuestro trabajo.</p>
+
+<p>&mdash;Está bien, reverendo padre&mdash;exclamó el secretario, fingiendo un
+entusiasmo adulador&mdash;. El plan es magnífico, y de seguro dará
+resultados. Comencemos nuestros trabajos y demos a entender en Roma que
+sabemos realizar lo que el padre Renard dejó embrollado.</p>
+
+<p>&mdash;Nuestros trabajos han empezado ya. La base es la baronesa, que se
+halla ya por completo a nuestras órdenes. El padre Felipe será dentro de
+unos días el dueño absoluto de su voluntad. La enloquecerá de placer,
+como a todas sus penitentes.</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh, reverendo superior! La Compañía debe mantener bien a tan
+excelente caballo padre. No podrá quejarse la yeguada de devotas.<a name="page_074" id="page_074"></a></p>
+
+<h3><a name="X" id="X"></a>X</h3>
+
+<p class="r">Los hijos del conde de Baselga.</p>
+
+<p>Enriqueta y Ricardo crecían bajo la autoridad implacable y ruda de doña
+Fernanda.</p>
+
+<p>Su padre era para aquellos dos niños una especie de ser misterioso al
+que sólo veían en determinadas horas y cuyo semblante, siempre
+excesivamente grave y en algunas ocasiones fosco, les hacía temblar.
+Cuando aquel hombre silencioso y ceñudo tomaba en brazos a los dos
+pequeños o los ponía sobre sus rodillas, ambos sentían impulsos de
+escapar, y las caricias eran para ellos verdaderos tormentos.</p>
+
+<p>A doña Fernanda la amaban más, a pesar de la rudeza con que los trataba.
+Su padre no les dirigía nunca una palabra dura ni intentaba el menor
+castigo; y en cambio, su hermanastra aprovechaba la más leve ocasión
+para maltratarlos; pero ésta, al menos, hablaba para insultar;
+mostrábase terriblemente expansiva y no imitaba a aquel hombre de cuya
+boca sólo salían monosílabos y que, después de contemplar fijamente a
+los dos niños, hacía esfuerzos para que no se le escapasen las lágrimas
+que acudían a sus ojos.</p>
+
+<p>El conde de Baselga estaba más enamorado que nunca de su esposa, y al
+contemplar sus hijos, especialmente Enriqueta, que era un acabado
+retrato de su madre, sentía revivir en su memoria el punzante recuerdo
+de la perdida felicidad y veía pasar ante sus ojos la imagen de María,
+muerta en lo más risueño de su vida.</p>
+
+<p>Cuando los dos niños estaban a solas con la baronesa temblaban; pensando
+en las violentas explosiones de su mal humor, pero no experimentaban el
+miedo extraño y supersticioso que sentían ante su padre.</p>
+
+<p>Doña Fernanda sentíase satisfecha al poder dar rienda suelta a sus
+enfados de solterona, castigando a aquellos niños fruto de un enlace que
+le había resultado siempre antipático. Ahora se vengaba de aquella
+superioridad, que, sin notarlo, había tenido siempre sobre ella su joven
+madrastra a causa de su carácter dulce y bondadoso.<a name="page_075" id="page_075"></a></p>
+
+<p>Para la baronesa, los niños debían ser seres automáticos, sin voluntad y
+con una vida regulada por el capricho del superior, y de aquí que pasase
+gran parte del día entretenida en la tarea de obligar a fuerza de
+amenazas y de cachetes a que sus dos hermanastros permaneciesen horas
+enteras quietecitos en sus sillas, con la inmovilidad fúnebre de una
+momia.</p>
+
+<p>Enriqueta era la principal víctima de sus iras. Como ya dijimos, la niña
+le era antipática, y si sentía alguna debilidad en su régimen de
+educación, guardábala para Ricardo, que era quien lograba hacerla
+sonreír.</p>
+
+<p>Doña Fernanda tenía sus planes. Era la verdadera madre de aquellos
+angelitos, como le decían sus devotas amigas de la alta sociedad
+elogiando su comportamiento con sus hermanastros, y tenía, por tanto, el
+deber de pensar en su porvenir y señalarles lo que habían de ser en este
+mundo.</p>
+
+<p>No se sabe si la idea nació espontáneamente en ella o le fué sugerida
+por su director espiritual el padre Felipe, santo varón, que era su
+hombre de confianza y sin el cual no podía pasar un solo instante; pero
+lo cierto es que la baronesa había decidido que la niña entrase en un
+convento y que Ricardo fuese de la Compañía de Jesús.</p>
+
+<p>Doña Fernanda tenía para ello razones poderosísimas, que exponía siempre
+que hablaba del asunto con sus amigas.</p>
+
+<p>&mdash;Sobrados militares hay en España y señoritas que no sirven para otra
+cosa que para perder su alma bailando escandalosamente en los salones.
+Mis hermanos se dedicarán a la religión y alcanzarán el cielo, que es lo
+que debe buscar todo mortal.</p>
+
+<p>Y la baronesa estaba decidida a sostener sus decisiones con todo el peso
+de su autoridad.</p>
+
+<p>Cuando los niños fueron creciendo, su educación fué descuidada en punto
+a conocimientos útiles; apenas si leían con corrección y sabían escribir
+su nombre; pero en cambio, la niña, so pena de recibir algunos azotes,
+había de rezar al día media docena de rosarios y cantar con voz nasal
+propia de monástico coro los gozos dedicados a unos cuantos santos,
+mientras su hermano, vestido con casullas de muselina, fingía decir misa
+en capillas de cartón alumbradas con candelillas que preparaba la
+baronesa con todo el cuidado propio de un buen sacristán.</p>
+
+<p>Aquellas diversiones, que resultaban forzosas para los dos niños,
+acababan por agradarles, a falta de otras más vivas<a name="page_076" id="page_076"></a> y atractivas, y su
+hermanastra regocijábase con la devoción que mostraban los pequeños,
+presentándoselos como dos santitos al buen padre Felipe, que parecía
+cosido a sus faldas, según lo poco que de ella se separaba.</p>
+
+<p>En toda aquella casa tan grande y habitada por sirvientes de tantas
+clases, los niños sólo encontraban una sola persona que mereciese sus
+simpatías, por demostrarles verdadero cariño.</p>
+
+<p>Era ésta una antigua criada de su madre, la aragonesa Tomasa, que
+conforme había entrado en años se había hecho más ruda e indomable.</p>
+
+<p>En aquellos dos niños veía a su señorita, cuya muerte no cesaba de
+llorar; y su cariño francote y ruidoso, a fuerza de ser expansivo, era
+todo para los “muñecos”, para aquellos dos chiquillos, y especialmente
+para Enriqueta cuyos ojos no podía mirar sin conmoverse, pues le
+recordaban los de aquella otra niña que veinte años antes paseaba por
+las calles de París o las alegres alamedas del Luxemburgo.</p>
+
+<p>Tomasa era en aquella casa la continua preocupación de la baronesa.</p>
+
+<p>Desempeñaba el cargo de ama de llaves, y, por tanto, la jefatura de toda
+la servidumbre; y en cada una de las órdenes que daba tropezaba
+inevitablemente con la dueña que la odiaba a muerte.</p>
+
+<p>En el pequeño palacio del conde de Baselga ardía una continua guerra
+civil.</p>
+
+<p>La vieja criada murmuraba a todas horas contra su nueva ama, haciéndole
+coro la servidumbre, que odiaba a la baronesa, y ésta tenía especial
+empeño en contrariar a Tomasa, encontrando defectuoso todo cuanto
+ordenaba y buscando ocasiones para humillarla.</p>
+
+<p>La altivez, el odio, y aun algo de envidia, luchaban con aquella
+tenacidad aragonesa, aumentada por un modo franco de decir las cosas que
+hería cruelmente la susceptibilidad de doña Fernanda.</p>
+
+<p>En aquella casa surgían los conflictos a diario entre las dos
+autoridades, y ambas mujeres, la señora y la doméstica, cansadas ya de
+tremendos choques en que les faltaba muy poco para agarrarse de los
+pelos, acabaron por evitarse encerrándose cada una en una altiva
+indiferencia con respecto a la otra.</p>
+
+<p>Doña Fernanda intentó librarse de aquella rival de su<a name="page_077" id="page_077"></a> autoridad, y para
+ello habló a su padre un día en que le pareció de mejor humor que de
+costumbre.</p>
+
+<p>El conde la escuchó con frialdad, y cuando terminó su capítulo de cargos
+contra el ama de llaves, se limitó a decirle que Tomasa era para él como
+de la familia, que la conocía muy bien y que no pensaba separarse nunca
+de ella.</p>
+
+<p>La baronesa se indignó tanto con esta contestación, que llegó a formular
+la amenaza de marcharse de aquella casa si no salía de ella
+inmediatamente la terca aragonesa; pero su padre no se inmutó, y con la
+misma frialdad de antes la dijo que podía hacer lo que gustase. Para el
+conde no era un sacrificio separarse de aquella criatura orgullosa y
+dominante cuya presencia le recordaba la deshonra de su primer
+matrimonio.</p>
+
+<p>Doña Fernanda lloró, se indignó, contó sus penas al padre Felipe, al
+padre Claudio, a cuantos jesuítas conocía y a todas sus devotas amigas;
+hizo a su padre responsable de cuanto ocurriese, y acabó... quedándose
+en la casa lo mismo que antes.</p>
+
+<p>Le gustaba mucho tener una tropa de sirvientes a quien mandar y dos
+niños que llamaba sus hijos, a los cuales martirizaba con sus caprichos,
+y por esto se quedó, a más de que algo debieron de aconsejarla también
+sus amigos jesuítas.</p>
+
+<p>Las dos mujeres, temiéndose mutuamente, se respetaron más, y ya no
+surgieron entre ellas otras desavenencias que las ocasionadas por el
+cariño que Tomasa profesaba a los niños y el deseo de la baronesa de
+disponer de ellos en absoluto.</p>
+
+<p>Cada vez que doña Fernanda los castigaba, la vieja criada protestaba a
+su modo, lanzándola feroces miradas o murmurando amenazas que aquélla
+oía perfectamente; y cuando los dos pequeños, escapando de la pesada
+férula de su hermanastra, iban en busca de Tomasa, la baronesa había de
+sostener un altercado con aquella "mujer soez", como ella la llamaba, y
+que se metía a criticar la educación que daba a los niños.</p>
+
+<p>La conversación con Tomasa tenía para éstos un gran encanto, pues la
+vieja criada les hablaba de su madre, a la que Enriqueta apenas si
+recordaba, y de su abuelo, don Ricardo Avellaneda, que aparecía en sus
+tiernas imaginaciones como un buen señor bondadoso y dulce.</p>
+
+<p>Además, aquella mujer no los obligaba a una inmovilidad<a name="page_078" id="page_078"></a> terrible para
+la niñez, siempre ansiosa de movimiento, sino que les incitaba a juegos
+agitados y ruidosos, a los que ellos se entregaban con asombro y
+torpeza, como el presidiario a quien obligan a andar libre después de
+estar encarcelado muchos años.</p>
+
+<p>Los alegres cuentos que les relataba la aragonesa, con burda chusquedad,
+gustaban más a los dos hermanos que las vidas de santos que les leía la
+baronesa, obligando su atención, a fuerza de cachetes; y tanto les
+gustaba estar al lado de Tomasa, que aguardaban con ansia los días en
+que doña Fernanda salía a sus juntas de cofradía o colectas piadosas,
+para correr inmediatamente al comedor o a la cocina, donde encontraban a
+su vieja amiga.</p>
+
+<p>Conforme crecieron, este placer fué desvaneciéndose y se vieron más
+ligados que nunca a la autoridad despótica de su hermanastra.</p>
+
+<p>Ricardo tenía ocho años cuando fué llevado al colegio de los padres
+jesuítas. El conde de Baselga pareció vacilar antes de dar su permiso
+para que se verificase tal traslación; pero los consejos del padre
+Claudio, las frías razones de su hija mayor y las exigencias de la moda,
+destruyeron todo conato de oposición, si es que existió tal intento en
+el ánimo del conde.</p>
+
+<p>Enriqueta, sin la compañía de aquel pequeño ser enfermizo y débil, cuyos
+nerviosillos arranques le producían gran alegría a ella, que rebosaba de
+salud y vida, encontró la casa de su padre tétrica y sombría, y a no ser
+por alguna que otra visita que hacía a Tomasa, aprovechando descuidos de
+la baronesa, se hubiese creído tan abandonada y sola como en un
+desierto.</p>
+
+<p>Doña Fernanda, no contenida ya por aquella fría simpatía que profesaba a
+su hermanastro, descargaba todo su mal humor sobre Enriqueta; pero esto
+sólo ocurría cuando la baronesa estaba enojada por una inesperada
+ausencia de su director espiritual, y afortunadamente para la niña, el
+padre Felipe pasaba por lo regular gran parte del día pegado a las
+faldas de su penitente.</p>
+
+<p>La educación de Enriqueta corría a cargo de su hermanastra, que en esta
+tarea era ayudada por su director espiritual. Pero hay que decir que la
+mística pareja tenía numerosas ocupaciones, pues sólo de tarde en tarde
+se ocupaba de la niña, tomando sus lecciones con aire distraído.</p>
+
+<p>El padre Felipe alcanzaba en aquella casa una preponderancia<a name="page_079" id="page_079"></a> aún más
+grande que la del padre Claudio; y tan convencida estaba la servidumbre
+de que aquel jesuíta, siendo el dueño de la baronesa, era el verdadero
+amo, que muchas veces desatendía al conde de Baselga por mostrarse
+atenta y solícita con el bondadoso padre.</p>
+
+<p>El conde, dominado por aquella taciturna misantropía que constituía ya
+su carácter, no veía lo que ocurría en su casa, o fingía no verlo. Sin
+duda, la sotana de jesuíta era para él el uniforme de un terrible
+enemigo al que había que temer y respetar.</p>
+
+<p>La simplicidad del padre Felipe habíala reconocido desde el primer
+instante, y aun adivinaba algo de las verdaderas relaciones que existían
+entre aquél y su hija, pero callaba cuidadoso de provocar un escándalo,
+porque tras la grotesca figura del director espiritual veía la diabólica
+personalidad del padre Claudio, siempre amenazante y capaz de anonadarle
+a la más leve muestra de enemistad.</p>
+
+<p>Aquel hombre, en otro tiempo tan altivo y enérgico, que se hacía muchas
+veces intolerable por su levantisca independencia, era ahora un
+autómata, habiendo el temor roído poco a poco su firme voluntad. Sentía
+miedo ante el padre Claudio, personificación de aquella Compañía de
+Jesús, tan terriblemente poderosa.</p>
+
+<p>Además, en su cerebro estaban muy embrolladas las ideas y no tenía
+ninguna creencia determinada que le diera valor para emanciparse de la
+tiranía encubierta que sobre él pesaba.</p>
+
+<p>La desgracia le había hecho exageradamente religioso. Aquella rápida e
+inesperada muerte de la mujer amada, recordada a todas horas, le hacía
+ver la fragilidad de las cosas humanas, y la continua lectura de "La
+imitación de Cristo" exageraba su desprecio al mundo, engolfándolo cada
+vez más en la religión.</p>
+
+<p>Convertíase el conde, por instantes, en un monomaníaco religioso; era un
+asceta en plena sociedad y veía en todas partes la mano de aquel Dios
+poderoso, vengativo y repleto de todas las pasiones humanas, del cual
+eran legítimos representantes los jesuítas.</p>
+
+<p>A su buen juicio y a su propia experiencia no se les ocultaban los
+defectos y las ambiciones de la Compañía; pero la acomodaticia y absurda
+enseñanza religiosa de los jesuítas había trastornado su raciocinio, y
+pensando en que Dios saca muchas veces el bien del mal, y para la
+salvación eterna<a name="page_080" id="page_080"></a> del hombre emplea los más difíciles y tortuosos
+medios, no sabía al fin qué pensar ciertamente y si considerar a los
+individuos de la Orden como dechados de bondad, que se sacrificaban
+dirigiendo la conciencia de los demás, o como diabólicos malvados,
+dignos de execración.</p>
+
+<p>La imagen de aquel Dios iracundo y vengador que columbraba en el fondo
+de todos los libros religiosos, escritos con estilo de pegajosa dulzura,
+le hacían transigir con su actual situación, pues pensaba que tanto la
+muerte de su segunda esposa como la degradante dependencia en que vivía,
+siempre amenazado por las terribles revelaciones del padre Claudio, eran
+castigos impuestos por Dios para que de este modo expiase el crimen que
+había cometido en un instante de arrebato, dando muerte a Pepita
+Carrillo.</p>
+
+<p>Pero en aquel cerebro, perturbado por los consejos del bello jesuíta y
+las costumbres y lecturas que éste le aconsejaba, no existía nada
+sólido, y de aquí que en ciertos instantes el oleaje de las ideas
+barriese unas para colocar otras en el mismo sitio.</p>
+
+<p>Su sentido común, aunque amortiguado, lanzaba en algunos momentos
+rápidos destellos, y examinando los recuerdos que guardaba su memoria,
+adquiría el convencimiento de su degradación y de que la Orden tenía
+sobre él ambiciosas miras.</p>
+
+<p>No; aquella Institución que tan villanamente había conspirado en París
+contra la fortuna de Avellaneda, no podía ser buena ni santa, a pesar de
+las explicaciones que daba el padre Claudio por librar a la Compañía de
+responsabilidad.</p>
+
+<p>Había instantes en que la duda desvanecía por completo su fe, creada
+artificialmente por los jesuítas, y veía claro lo que éstos eran.
+Entonces temblaba, imaginándose que no habían terminado sus desgracias y
+que el terrible vampiro todavía había de intentar una nueva agresión por
+absorber aquella fortuna respetable que ahora pertenecía a sus hijos.</p>
+
+<p>En uno de estos momentos de dudas fué cuando a doña Fernanda se le
+ocurrió proponer a su padre el ingreso de Enriqueta en un colegio
+dirigido por monjas, fundándose en razones tales, como que la educación
+de la niña estaba muy descuidada, que en casa lo revolvía todo con su
+genio rebelde, alentado por Tomasa, y que era lo más elegante y propio
+de una familia distinguida meter a los pequeños en un establecimiento de
+enseñanza que tenía la organización de un monasterio.<a name="page_081" id="page_081"></a></p>
+
+<p>La baronesa, antes de que su padre le contestara, añadió que había
+consultado su idea con el padre Claudio y que a éste le había parecido
+muy bien.</p>
+
+<p>La solterona sabía que para conseguir algo del conde no había como
+nombrar al hermoso y terrible jesuíta, pero en esta ocasión sus
+esperanzas resultaron fallidas.</p>
+
+<p>Baselga se mostró más animado que de costumbre, y hasta su tez cetrina
+se coloreó un poco. Su voz, siempre lenta y fosca, se hizo rápida y
+vibrante, y con el mismo imperio que mandaba en otro tiempo a sus
+soldados, se negó a que Enriqueta saliese de la casa.</p>
+
+<p>La baronesa quiso protestar, pero se detuvo ante el modo imponente con
+que su padre le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Cállese usted; tengo motivos sobrados para negarme a que me despojen
+de mi hija y sé de quién nace la idea de que Enriqueta vaya a un
+colegio, así como también el porqué de tal consejo. Basta ya con que se
+me haya quitado a mi hijo.</p>
+
+<p>El conde recordaba al hipócrita señor García y a María Avellaneda cuando
+fué llevada por éste a un convento de París.</p>
+
+<p>Sin duda, la misma mano seguía moviendo a su familia y le quería
+arrebatar a Enriqueta después de haberse llevado a Ricardo.</p>
+
+<p>Lo único que consolaba a Baselga es que éste sería un hombre y sabría
+librarse mejor que su hermana de las seducciones que pudieran ejercer
+sobre él por medio de una educación mística.</p>
+
+<h3><a name="XI" id="XI"></a>XI</h3>
+
+<p class="r">Auxilio inesperado.</p>
+
+<p>Transcurrió todo el verano sin que la existencia del capitán Alvarez se
+viese turbada por ningún incidente notable.</p>
+
+<p>Hacía la vida de un oficial vulgar en tiempo de paz. Pasaba horas
+enteras en el café, murmuraba de sus superiores y de todo cuanto saltaba
+en la conversación, sin fijarse bien<a name="page_082" id="page_082"></a> en lo que decía; en el cuarto de
+banderas lucía su ingenio de un modo gracioso, hasta el punto de hacer
+sonreír a los jefes más adustos, y seguía mereciendo el apodo de
+“Séneca” a los ojos del regimiento, que lo consideraba como una de sus
+glorias.</p>
+
+<p>Sólo alguna noche rompía sus habituales costumbres, y era para acudir a
+aquella casa misteriosa donde le había visto entrar su asistente. Allí
+veía algunas veces al general Prim, y otras, con conspiradores tan
+conocidos como el coronel Moriones, el periodista Carlos Rubio o el
+agitador Muñiz, se ocupaba en los trabajos preparatorios de una
+revolución.</p>
+
+<p>Haciendo esta vida le sorprendió el otoño. El tiempo que, según
+Voltaire, es el gran consolador, había desvanecido algo en el ánimo del
+capitán aquel recuerdo amoroso que tanto le dominaba algunos meses
+antes.</p>
+
+<p>La imagen de Enriqueta Baselga, sólo muy de tarde en tarde, vigorosa,
+con luz fantástica y los contornos casi borrados, surgía en su
+imaginación, y el capitán se preguntaba:</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué hará ahora esa chica?</p>
+
+<p>Sus trabajos revolucionarios, con los que exponía su carrera y hasta su
+vida, le preocupaban demasiado para permitirle, como otras veces,
+entregarse a románticas ilusiones, y de aquí que su antiguo amor
+estuviese amortiguado, aunque no por esto se hubiese borrado por
+completo.</p>
+
+<p>Una mañana el capitán, cansado por algunas horas de ejercicio en el
+campo de maniobras, regresó a su casa en busca del almuerzo, y al entrar
+en su habitación vió sentada a la puerta de ésta a una mujer que
+conversaba amistosamente con la patrona.</p>
+
+<p>Alvarez, ante la mirada de respetuoso cariño que le dirigió aquella
+mujer, detúvose un instante, al mismo tiempo que su patrona sonreía por
+hacer algo.</p>
+
+<p>El capitán se fijó en ella. Tenía un aspecto vulgar y vestía
+modestamente, pero su mantilla y su traje, aunque algo ordinarios, eran
+flamantes, y demostraban cierta rumbosidad. Estaba ya la mujer rayando
+en la vejez, pero era alta y robusta; su cabello tenía el negro mate del
+plumaje del cuervo, y sus ojillos destacábanse vivos y maliciosos sobre
+las prominencias grasosas de su cara. En su apostura había algo de
+resuelto y varonil que la hacía simpática.</p>
+
+<p>Al ver que Alvarez la miraba, levantóse de la silla, sonriendo de un
+modo franco, y dijo sin demostrar cortedad:<a name="page_083" id="page_083"></a></p>
+
+<p>&mdash;Usted no me conoce, señorito, pero yo hace mucho tiempo que lo quiero.
+Vengo a buscar a su asistente Perico, y lo estoy esperando.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah!&mdash;exclamó Alvarez, por decir algo&mdash;. Perico no tardará en venir.</p>
+
+<p>&mdash;Usted debe de conocerme, porque algunas veces me habrá nombrado mi
+sobrino. Soy la señora Tomasa, la tía de Perico.</p>
+
+<p>Alvarez sonrió con espontánea amabilidad. Efectivamente, conocía de
+nombre a aquella buena mujer, a aquella aragonesa todo corazón, que se
+desvivía por su sobrino, cuidando de llenarle el bolsillo, y que algunas
+veces le había enviado regalos a él mismo, agradecida por lo bien que
+trataba a su asistente.</p>
+
+<p>Al capitán le resultaba muy simpática la tía de Perico, y además,
+encontraba en su apostura marcial y resuelta ciertas reminiscencias de
+su madre, aquella heroica navarra que pasó la luna de miel entre los
+peligros de la guerra carlista, sin llegar a saber con certeza lo que
+era el miedo.</p>
+
+<p>&mdash;Entre usted en mi cuarto. Ahí está usted mal. Dentro esperará a su
+sobrino.</p>
+
+<p>Cuando Tomasa tomó asiento en la habitación del capitán rompió a hablar
+inmediatamente, pues no era mujer que pudiera permanecer callada. Se
+enteró minuciosamente de si "el chico" cumplía sus obligaciones y de si
+daba algún pesar a su amo y ensalzó con pintorescas comparaciones el
+inmenso cariño que el asistente profesaba a su señorito.</p>
+
+<p>&mdash;Yo, francamente, don Esteban, algunas veces tengo celos al ver lo
+mucho que ese muchacho le quiere a usted. Crea que le tiene una ley de
+dos mil demonios, y que si algún día se casa no ha de querer tanto a su
+mujer. Cuando una habla con él está inaguantable, pues siempre sale con
+la misma solfa. Que si su amo por aquí, que si su señorito por allá, que
+si el capitán Alvarez es el más guapo del regimiento, que si es el que
+sabe más... Crea que si Perico fuese mujer haría usted un buen negocio
+casándose con él.</p>
+
+<p>Al capitán le hacía mucha gracia la charla francota de aquella
+aragonesa, y acogía sus palabras con sonrisas.</p>
+
+<p>&mdash;Yo le tengo mucha ley al pobrecito; ya puede usted considerar: él solo
+es mi única familia, y además, apenas si ha conocido a su madre. Yo soy,
+fuera de usted, la única persona que le quiere, y si al morir dejo un
+duro será para<a name="page_084" id="page_084"></a> él. Además, el chico podrá ser muy bruto, pero es dócil
+y sencillote y se deja llevar por donde una quiere sin decir una mala
+palabra ni perder nunca su buen humor. Mi gusto sería que saliese del
+servicio, que yo ya me encargaría de buscarle un buen acomodo; pero él,
+“erre” que “erre”, encaprichado con su señorito, y antes reventará de
+puro viejo que dejará de ser el asistente del capitán Alvarez... ¡Qué
+alegría va a tener el pobrete cuando me vea!</p>
+
+<p>&mdash;Ahora recuerdo que estaba usted fuera; se lo he oído a Perico varias
+veces. ¿Y no sabe él su llegada?</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué ha de saber! Quería sorprenderlo, y por eso ha sido para él mi
+primera visita: llegamos anoche. Mi señor, con toda su familia, ha
+vivido algunos meses en una de sus posesiones.</p>
+
+<p>Calló Tomasa, y durante algunos instantes reinó el silencio.</p>
+
+<p>&mdash;Usted no cambia&mdash;dijo al fin la aragonesa, que era poco amiga de
+permanecer silenciosa&mdash;. Está ahora tan guapo como la última vez que le
+vi en la calle. A mí no me gusta alabar a nadie, pero crea que es de los
+militares más templados que se pasean por Madrid. De seguro que con
+usted no andarán con remilgos las mujeres. Debe usted de tener muchas
+novias.</p>
+
+<p>Y la tía de Perico acompañaba estas francoterías con ruidosas risotadas
+que hacían reír también a Alvarez, algo ruborizado.</p>
+
+<p>&mdash;Y luego, esos trajes tan majos, que caen tan bien a los buenos mozos.
+Mire usted, yo siempre he tenido ley a los soldados y los he mirado bien
+en mis tiempos, porque aunque ahora sea una un vejestorio capaz de meter
+miedo al más valiente, no por esto he dejado de tener mis veinte y
+llamar la atención como cualquier prójima.</p>
+
+<p>Al capitán le hacía mucha gracia aquel carácter ingenuo y chusco a
+fuerza de ser franco, y de aquí que fomentase su charla y le dirigiese
+en tono festivo algunos cumplidos de su repertorio soldadesco.</p>
+
+<p>&mdash;¡Bah! Me conozco y hace años que soy abuela; pero en mis tiempos he
+llamado la atención, y hasta sargentos bien portados se han parado para
+decirme: "¡Buenos ojos tienes!" Mire usted si a mí me ha gustado la
+gente de uniforme, que hasta en París, cuando estaba con mis antiguos
+amos, tuve un novio que era eso que allá dicen gendarme y<a name="page_085" id="page_085"></a> que llamaba
+la atención por lo bien plantado y por sus bigotazos, que eran poco más
+o menos como los de usted. ¡Valiente perro era el tal “gabacho”! Con él
+me enseñé a mascullar un poco la jerga francesa, pero supe que el gran
+pillo era casado y con hijos y lo planté en la puerta. Eso sí; no he
+visto gente más lista de manos y de más malas intenciones que todos
+ustedes, con perdón sea dicho.</p>
+
+<p>Alvarez seguía muy entretenido por la charla de Tomasa y la dejaba
+hablar mientras se despojaba de una parte del uniforme para que después
+lo cepillase Perico.</p>
+
+<p>&mdash;Mi amo también fué militar en su juventud, y le aseguro que a buen
+mozo y bien portado, pocos le ganarían en su época.</p>
+
+<p>&mdash;¿En qué casa sirve usted?</p>
+
+<p>&mdash;Sirvo al conde de Baselga. Soy el ama de llaves y vi nacer a su
+esposa, así como he visto nacer a los hijos.</p>
+
+<p>Poco faltó para que Alvarez, que acababa de sentarse, diese un salto en
+su silla. ¡Cómo! ¡La tía de Perico era la criada de confianza en casa de
+Enriqueta y él no lo sabía hasta aquel momento! Aquello resultaba
+casual, pero no podía ser más cierto. Alvarez oía hablar continuamente a
+su asistente de su tía y del señor a quien servía, sin que nunca, en su
+indiferencia, le ocurriese preguntar su nombre.</p>
+
+<p>Ahora las palabras que acababa de decir la aragonesa le habían producido
+en su interior un nervioso sacudimiento, y como si una mano misteriosa
+hubiese abierto la atrancada puerta de los recuerdos, desparramábanse
+por su memoria todos los incidentes de su pasión amortiguada; el
+encuentro en el Retiro, los paseos por la calle de Atocha, los galopes
+ridículos por la Castellana y las furiosas miradas de la tía.</p>
+
+<p>Por un extraño fenómeno la imagen de Enriqueta, que antes se extendía
+ante su imaginación vagorosa e incierta, surgía ahora en su memoria
+vigorosa y viviente, como si un cuerpo real acabase de pasar frente a
+sus ojos envuelto en nimbos de luz.</p>
+
+<p>Por algunos instantes Alvarez estuvo tan turbado a causa del repentino
+descubrimiento, que no supo qué decir; pero al fin, con el deseo de
+saber algo cierto sobre la mujer amada, determinóse a excitar la charla
+de Tomasa.</p>
+
+<p>&mdash;He oído algunas veces hablar del conde. Vive retirado del gran mundo y
+tiene dos hijos, ¿no es cierto?<a name="page_086" id="page_086"></a></p>
+
+<p>&mdash;Sí; los señoritos Ricardo y Enriqueta, dos ángeles que me recuerdan a
+su madre, que santa gloria haya.</p>
+
+<p>&mdash;En Madrid se habla de su gran fortuna. Son ricos y tienen los dos un
+brillante porvenir.</p>
+
+<p>&mdash;Sí; ¡buen porvenir te dé Dios! Si El desde el cielo no arregla esto y
+hace que el demonio se lleve a la baronesa de Carrillo, esa hermanastra
+“arrastrá” que tanto martiriza a los dos, es posible que éstos no pasen
+de ser desgraciados.</p>
+
+<p>&mdash;¿Tal mal los trata la baronesa?</p>
+
+<p>&mdash;¡Calle usted! ¡Si aquello es para enrabiarse y echarlo todo a rodar!
+Figúrese usted que los dos pobrecitos son como todos los jóvenes,
+alegres, bulliciosos y amigos de ver mundo y de divertirse; pues a pesar
+de esto, la tal doña Fernanda, con sus consejos y los de los curas que
+continuamente la visitan, ha conseguido que los dos se conviertan en dos
+beatos y que hablen del mundo como si fuesen unos viejos cansados de él.
+Quien más lástima, me produce es el señorito Ricardo. ¡Ver un niño de
+doce años con deseos de hacerse fraile, cuando ya debía ir pensando en
+echarse una novia! Antes no era así, y le aseguro que en punto a alegre
+y amigo del bullicio le ganaba a su hermana; pero desde que lo metieron
+en el colegio de los padres jesuítas ha cambiado completamente, y como
+si ya fuese un cura se pasa las horas enteras entregado al rezo, y anda
+y mira del mismo modo que si llevase ya la sotana. Este verano lo ha
+pasado con nosotros en el campo, y hasta su mismo padre, el señor conde,
+se mostraba algo disgustado por las aficiones de su hijo. Y hay que
+tener en cuenta que mi señor, desde la muerte de la infeliz doña María,
+se ha hecho también un beato ceñudo y malhumorado, con el que no se
+puede hablar. En fin, aquella casa es un convento, y si no fuese por la
+ley que le tengo al conde y a los niños, hace tiempo que no estaría allí
+pues yo soy enemiga de las beaterías, tanto más cuanto que sé por
+experiencia lo que son los jesuítas.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y la señorita Enriqueta también es aficionada a la devoción?</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! Esa no hay cuidado que por su propia voluntad abandone el mundo.
+Le gusta mucho la vida de señorita elegante, y cuando su padre, después
+de pensarlo mucho, se decide a ponerse sus condecoraciones y su uniforme
+de gentilhombre, y la lleva a un baile de Palacio, la pobrecita tiene
+para contar durante una semana. Su hermanastra quiere hacerla<a name="page_087" id="page_087"></a> monja,
+pero a ella, aunque dice que sí por evitarse disgustos, se halla muy
+lejos de gustarle la vida de convento. ¡Buena monja te dé Dios! Ella sí
+quería ser monja, pero sería, como dicen en mi tierra, "monja de Santa
+Clara, de las que duermen con cuatro zapatos bajo la cama".</p>
+
+<p>Y Tomasa celebraba sus propias agudezas con ruidosas risotadas.</p>
+
+<p>El capitán estaba impaciente por hacer hablar a la aragonesa antes de
+que llegase su asistente, así es que continuó preguntando:</p>
+
+<p>&mdash;A mí me han dicho que es muy hermosa la señorita Enriqueta.</p>
+
+<p>&mdash;En eso no le han engañado, y crea usted que en Madrid hay muy pocas
+jóvenes que le puedan disputar la fama de hermosa. Es el vivo retrato de
+su madre, y aun me atrevería a decir que es más guapa que ésta, pues
+tiene en su porte mucho del señor conde, que aunque viejo, es todavía un
+real mozo.</p>
+
+<p>&mdash;Es extraño que con tales condiciones no haya sido requerida de amores
+por ningún hombre.</p>
+
+<p>&mdash;La pobrecita vive tan pegada a las faldas de su hermanastra, y de tal
+modo la vigila ésta, que no es fácil que pueda tener amoríos con nadie.
+Y a ella..., ¿por qué negarlo?, le gustan los hombres como a cualquier
+mujer, y no le haría ascos a un novio. En las fiestas a que la lleva su
+padre, siempre encuentra algún mocosuelo tísico de la aristocracia que
+le hace carantoñas, pero la niña es tan dócil y tiene tal miedo a su
+padre y a la baronesa, que responde ariscamente a todos los floreos que
+la dirigen, lo que no impide que después venga a contarme todo lo
+sucedido con ese aire satisfecho de las jovencitas cuando se ven
+atendidas y obsequiadas.</p>
+
+<p>&mdash;¿Es posible que ella no haya encontrado entre esos ridículos polluelos
+de la aristocracia un hombre que le guste?</p>
+
+<p>&mdash;Así es. El que la produjo alguna impresión fué un militarete que este
+invierno pasado la hizo el amor. ¡Diablo de hombre! ¡Qué tenaz y qué
+pesado era!</p>
+
+<p>El capitán Alvarez quedó frío al oír estas palabras y hasta pensó que
+Tomasa lo sabía todo y con aquel aire inocente se estaba burlando de él.
+A pesar de esto no tardó en reponerse, y con afectada indiferencia,
+exclamó:<a name="page_088" id="page_088"></a></p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ¿Conque era muy pesado el tal pretendiente? ¿Y le vió usted?</p>
+
+<p>&mdash;No llegué a conocerle, a pesar de que tenía ganas de ello; pero el tal
+galanteador produjo en la casa un zipizape de mil diablos. La baronesa,
+cada vez que veía al militar paseando por la acera de enfrente, poníase
+como una furia y reñía a la señorita, llegando algunas veces a querer
+golpearla, como si la pobre tuviese la culpa de ser tan hermosa que los
+hombres se enamoran de ella inmediatamente. El conde al principio tomó
+la cosa con indiferencia y hasta llegó a reírse al ver la rabia que
+producía en la baronesa la terquedad de aquel importuno; pero un día en
+que salió a caballo con su hija volvió a casa como loco y echándolo todo
+a rodar. También a él le enfurecía el militarete, que a lo que parece,
+les había seguido a caballo cometiendo mil imprudencias que llamaron la
+atención de los paseantes. El conde hablaba de dar unos cuantos
+latigazos a aquel cargante, diciendo que se había detenido por temor a
+un escándalo, y tan preocupado estaba por el suceso, que al día
+siguiente nos dió a toda la servidumbre las órdenes oportunas para hacer
+los preparativos de viaje. En una de sus posesiones hemos estado desde
+entonces, y vea usted cómo las imprudencias de un pretendiente pesado
+han obligado a toda la familia a permanecer mucho tiempo lejos de
+Madrid.</p>
+
+<p>&mdash;Y la señorita Enriqueta&mdash;dijo el capitán después de reflexionar un
+rato sobre los resultados que había producido su conducta&mdash;, ¿qué piensa
+ella de aquel adorado? ¿Nunca ha dado a conocer a usted su opinión?</p>
+
+<p>&mdash;Es tan callada la señorita, y tan tímida y retraída la ha hecho la
+educación que la da su hermanastra, que es muy difícil adivinar lo que
+piensa. Pero yo tengo buen ojo, y si he de decir lo que creo, aquel
+militar no le parecía mal. Ella no me ha hablado nunca de él como de los
+otros mozuelos que la hacían el amor en los salones; pero muchas veces
+la he visto pensativa, y como esto fué desde que el tal militar le rondó
+la calle, creo que en él y sólo en él pensaba cuando se mostraba tan
+distraída. Sólo un día habló de él, y fué en la capilla de la casa
+solariega del conde, donde hemos pasado tanto tiempo. Mirando un cuadro
+de San Miguel volvióse a mí y me dijo que tenía cierto parecido con el
+guapo militar que tan tenazmente la perseguía.</p>
+
+<p>&mdash;¿Parecido a San Miguel?&mdash;dijo Alvarez con extrañeza.</p>
+
+<p>&mdash;No sé si será así, aunque aquel santo era rubio y barbilampiño<a name="page_089" id="page_089"></a> y el
+amoroso militar, según mis informes, llevaba bigote como usted. Pero
+esto me prueba más aún que la señorita siente interés por el tal sujeto,
+pues es una verdad aquello de "es propio de enamorados ver su amor en
+todas partes".</p>
+
+<p>Esto convenció al capitán, quien, dejándose llevar de un risueño
+optimismo, creyó ya que Enriqueta le amaba.</p>
+
+<p>Tan absoluta fué su confianza, que se sintió tentado de revelar toda la
+verdad a la tía de su asistente.</p>
+
+<p>Aquella mujer le servía de mucho para sus planes amorosos, pues contando
+con su cooperación podía llegar hasta la mujer amada.</p>
+
+<p>Además, el carácter franco y sencillo de Tomasa dábale confianza y
+comprendía que por el cariño que profesaba a Enriqueta y el odio que
+sentía contra la baronesa, era capaz de ponerse a sus órdenes, aunque
+esto le hiciera correr el peligro de ser despedida de una casa que
+consideraba ya como su propio hogar.</p>
+
+<p>Alvarez sintió impulsos de espontanearse y dar a entender a Tomasa que
+él era el militar en cuestión, pidiéndola su auxilio como intermediaria
+en sus amores.</p>
+
+<p>Iba a hablar el capitán, iba a decir: "¡Ese militar era yo!", cuando,
+con ademán respetuoso, entró el asistente en la habitación, y apenas lo
+vió su tía, se arrojó en sus brazos.</p>
+
+<p>Alvarez calló, dejando para más adelante la conquista de aquella
+intermediaria.</p>
+
+<h3><a name="XII" id="XII"></a>XII</h3>
+
+<p class="r">Declaración de amor.</p>
+
+<p>No tardó mucho el capitán Alvarez en revelar a Tomasa lo que deseaba.</p>
+
+<p>La fiel aragonesa, pocos días después de su entrevista con el amo de su
+sobrino, se enteró de que era el mismo militar que había hecho el amor a
+Enriqueta y que había excitado las iras de la baronesa.</p>
+
+<p>Tomasa se alegró. Es verdad que algún disgusto le produjo al principio
+el pensar que protegiendo aquella pasión, podía disgustar a su señor, el
+conde; pero pudo más en ella el deseo de mortificar a la odiada baronesa
+y de favorecer<a name="page_090" id="page_090"></a> al capitán, por el cual éste recibió la promesa de ser
+auxiliado por la vieja criada.</p>
+
+<p>Ésta era más práctica en amores de lo que prometía su rusticidad. Tenía
+el convencimiento de que su señorita recordaba algunas veces al hombre
+que había sido el primero en hacerla el amor de un modo tan franco, y se
+proponía avivar el fuego que pudiera arder aún en su corazón.</p>
+
+<p>Así que la aragonesa, conmovida por las súplicas del capitán, accedió a
+servirle de intermediaria, púsose inmediatamente en campaña comenzando a
+sondear el ánimo de su señorita.</p>
+
+<p>¡Con qué destreza supo ir despertando los recuerdos que en ella quedaban
+de aquel asedio amoroso!</p>
+
+<p>Hablóle de la casualidad que le había hecho conocer al militar que tanto
+amor la manifestaba, y aprovechó todas las ocasiones que tenía de
+hablarla a solas para hacerla saber lo que de ella decía el capitán, y
+lo mucho que crecía su amor.</p>
+
+<p>Enriqueta acogió aquellas revelaciones ruborosa y con temor,
+manifestando al principio un leve disgusto. La mortificaba aquella
+pasión que tanto había indignado a su padre, y temía que llegase a tener
+noticia de sus confidencias con Tomasa la terrible baronesa, que era muy
+capaz de golpearla en un rapto de furor. Pero tenían para ella tal
+encanto aquellas conversaciones con la vieja ama de llaves en el obscuro
+extremo de un corredor o entre dos cortinajes del salón, siempre en
+zozobra, con el oído atento para evitar una sorpresa, que, aunque
+algunas veces se mostraba arrepentida de su imprudencia al dar oído a
+aquellas sugestiones amorosas, volvía poco después en busca de Tomasa
+fingiendo escaso interés; pero en realidad anhelante por saber algo
+íntimo de aquel hombre que decía amarla tanto.</p>
+
+<p>El capitán, aunque procurando no llamar la atención, como en otras
+ocasiones, de la austera familia de Enriqueta, buscaba ocasiones para
+ver a ésta, recatándose con la timidez de un colegial que teme
+comprometer con su presencia a su amada.</p>
+
+<p>Enriqueta, que pocas veces, burlando la vigilancia de doña Fernanda,
+conseguía asomarse al balcón, siempre que pegaba su interesante rostro a
+las vidrieras de aquél veía pasar por la acera de enfrente al capitán
+Alvarez, afectando el aspecto frío de un transeúnte, pero mirando con el
+rabillo<a name="page_091" id="page_091"></a> del ojo a los levantados visillos, entre los cuales distinguía
+las hermosas facciones de la joven.</p>
+
+<p>Habíase establecido entre los dos una comunicación misteriosa, propia de
+los héroes de las leyendas. A ciertas horas de la tarde, Enriqueta
+experimentaba una extraña conmoción que conmovía la red de sus nervios e
+inmediatamente se decía, con el convencimiento de quien habla de una
+cosa infalible:</p>
+
+<p>&mdash;¡Va a pasar!</p>
+
+<p>Y, efectivamente, apenas se colocaba tras los vidrios del balcón,
+Alvarez, con la mano en el puño de su espada, y contoneándose con toda
+la gallardía de un arcabucero de los tercios de Flandes, pasaba por
+frente de la casa mirando de soslayo y sonriendo de un modo gracioso.</p>
+
+<p>Aquello era amor. Y aunque Enriqueta no quería confesarlo, Tomasa se
+mostraba cada vez más convencida de la naciente pasión de su señorita y
+la asediaba con más ahinco para que calmase las ansias del capitán.</p>
+
+<p>El amor soñoliento y fantástico que muchos años antes en el barrio más
+tranquilo de París había profesado María Avellaneda al conde de Baselga
+volvía ahora a renacer en la hija, aunque no tan extremadamente
+romántico.</p>
+
+<p>La persona de Esteban Alvarez había impresionado a Enriqueta, que estaba
+en la plenitud de una adolescencia apasionada, excitada más aún por una
+educación monjil, y que sentía verdadera hambre de amor.</p>
+
+<p>En sus ensueños siempre figuraba el gallardo militar como el personaje
+que ocupaba el primer término del fantástico cuadro, y cuando, obligada
+por doña Fernanda, pasaba horas enteras leyendo en alta voz las
+lamentaciones de amor místico encerradas en devocionarios con tapas de
+tafilete y cantos dorados, su imaginación volaba hacia el hombre que tan
+profundamente la había impresionado, y cada vez que de su boca salían
+las palabras: "¡Oh, dulce Jesús mío!", "¡Oh, amadísimo Señor de mi alma
+y de mi cuerpo!", pensaba en Alvarez, pareciéndole el gallardo militar
+más digno de estas exclamaciones que aquel hombre macilento, desnudo y
+desgreñado que, clavado en un madero, figuraba en todas las láminas de
+sus libros.</p>
+
+<p>A las pocas semanas de cuchichear con Tomasa, siempre sobre el mismo
+tema, y de contemplar al capitán haciéndola el amor de un modo tan
+prudente al par que apasionado, Enriqueta se dió ya por vencida. Seguía
+temiendo la explosión<a name="page_092" id="page_092"></a> colérica de su padre y el incesante tormento de
+que era capaz su hermanastra; pero el amor podía más, e
+inconscientemente, sin reparar en los peligros, se decidía a aceptar los
+consejos de la vieja ama de llaves, que la empujaba a acoger
+benévolamente el amor de Alvarez dándole algunas esperanzas, aunque
+fuesen débiles.</p>
+
+<p>Además, desde que el capitán volvía a hacerla la corte de aquel modo tan
+prudente, su familia de nada se había apercibido, y esto la hacía
+confiar en que sus futuros amores quedarían en igual misterio.</p>
+
+<p>Enriqueta estaba ya decidida, y bastó que en una entrevista con Tomasa
+se decidiera a decir que creía amar al capitán y que al día siguiente
+contestase desde su balcón a las miradas apasionadas de aquél con una
+graciosa sonrisa, para que inmediatamente Alvarez saliese de su actitud
+puramente expectativa y diese lo que él consideraba el gran paso.</p>
+
+<p>Tomasa, una tarde en que el conde estaba de paseo y la baronesa parecía
+muy ocupada en conferenciar, a puerta cerrada, con su director
+espiritual, llamó con gran sigilo a su querida señorita, y sonriendo
+maliciosamente como para quitar importancia al acto que realizaba, la
+entregó una carta sin querer decir quién la enviaba, aunque con
+picarescos guiños se esforzaba en dar a entender su procedencia.</p>
+
+<p>Enriqueta quedóse perpleja con la carta en la mano, sin saber qué hacer.
+Un resto de su antiguo miedo la hacía detenerse antes de aceptar aquello
+que indudablemente era una declaración de amor, e intentó devolver la
+carta a la aragonesa; pero tan persuasiva fué la charla de ésta, con tal
+colorido supo describir el inmenso dolor que experimentaría el
+apasionado capitán al verse despreciado de aquel modo, que se decidió a
+aceptarla.</p>
+
+<p>&mdash;Léala usted al menos, señorita&mdash;decía la vieja criada&mdash;.
+Indudablemente le dice a usted cosas hermosísimas..., cosas del otro
+mundo. Yo sé bien lo que son estos asuntos y lo que dicen tales cartas,
+y daría cualquier cosa por verme en el lugar de usted, no por ser joven
+y rica, sino por tener un amante tan guapo y tan apasionado. ¡Y cómo
+escribe! ¡Virgen santa! ¡Si tiene una mano para decir ternezas!... El
+otro día fuí a verle, y como si yo fuese usted misma, me leyó unos
+versos de los muchos que ha escrito sobre esa personita. Crea usted:
+aquello era tan tierno, tan bonito, que... ¡vamos!, la ponía a una carne
+de gallina. Ese don Esteban está chiflado por usted, y es tan sensible,
+que<a name="page_093" id="page_093"></a> si mi señorita lo despreciase, el pobrecito sería capaz de pegarse
+un tiro.</p>
+
+<p>Enriqueta se sintió conmovida en su infantil sencillez al saber que un
+hombre era capaz de matarse por sus desdenes, y esta figura retórica de
+la aragonesa fué lo que la decidió a guardarse prontamente la carta.</p>
+
+<p>La caprichosa charla de su hermano Ricardito, que por algunas dolencias
+de su organismo enfermizo no había ido todavía a seguir sus cursos en el
+colegio de jesuítas, impidió a Enriqueta leer aquella carta que había
+escondido en su virginal seno y que con su contacto parecía abrasarle la
+fina epidermis. La esperanza de que a la noche conseguiría leerla no
+calmaba la impaciencia y la zozobra que de ella se habían apoderado.</p>
+
+<p>¿Cómo serían las cartas de amor? Pronto iba a saberlo, así que todos se
+retirasen a sus habitaciones y ella quedase sola en su gabinete.</p>
+
+<p>Aquella noche, en la soledad de su dormitorio, cuya puerta había
+cerrado, rodeada de infinitas preocupaciones y conmoviéndose asustada al
+menor ruido lejano que llegaba a sus oídos, se reveló el amor a un
+corazón joven con todo el perfume condensado y el estallido de
+brillantes colores de una rosa que rompe el apretado capullo.</p>
+
+<p>Leyó y releyó un sinnúmero de veces aquellas cuatro páginas, en las
+cuales las exclamaciones de una verdadera pasión surgían ingenuas y
+conmovedoras, sobre el papel, envueltas en conceptos románticos y algo
+rebuscados, y cuando la bujía que esparcía su luz sobre la mesilla de
+laca comenzó a agonizar, haciendo danzar un tropel de sombras sobre las
+blancas colgaduras del virginal lecho, Enriqueta lloraba sin poder
+explicarse el motivo, experimentando un dulce placer al derramar
+aquellas lágrimas.</p>
+
+<p>La luz que, mortecina, se agitaba ya al extremo del candelero, y que iba
+a hacer estallar la arandela, causaba hondo pesar a Enriqueta, pues la
+privaba de que prolongase el placer de aquella lectura. Nueva Josué,
+hubiese querido tener poder para sostener aquella luz y leer una vez más
+el papel que tenía en sus manos y que besaba apasionadamente sin darse
+cuenta de ello; pero la llama, después de revivir con fuerza algunos
+instantes, se apagó, y la hermosa joven tuvo que desnudarse a obscuras.</p>
+
+<p>La cama crujió dulcemente al recibir el peso de aquel cuerpo, que
+exhalaba un ambiente de fragante frescura, y<a name="page_094" id="page_094"></a> en toda la noche no turbó
+la calma del aristocrático dormitorio otro ruido que los suspiros de
+Enriqueta, la cual durmió inquieta y nerviosa, despertándose con
+frecuencia, y como si temiese que el sueño la hiciese traición, y que
+con lucidez sonámbula la repitiese en alta voz el contenido de aquella
+carta, que ya casi sabía de memoria.</p>
+
+<p>Los primeros rayos de luz matinal que se filtraron por los extremos del
+pesado cortinaje de la ventana, hicieron que Enriqueta saltase de la
+cama.</p>
+
+<p>En sus horas de vigilia había pensado en la necesidad de contestar a
+aquella carta. El pobrecito se lo pedía, se lo rogaba con la mayor
+humildad, y ella no se sentía con fuerzas para permanecer muda ante
+aquella rendida solicitud.</p>
+
+<p>Colocando su mesilla junto a la ventana, escribió tan nerviosa y
+alarmadamente como leyó en la noche anterior. Cuatro renglones de
+trémula letra y femenil ortografía, fueron la contestación a la carta
+del capitán, y aquel mismo día se encargó Tomasa de llevar la respuesta
+a Alvarez, que, como todos los hombres en casos semejantes, se consideró
+el más dichoso de los mortales.</p>
+
+<p>Desde entonces se entablaron entre los dos jóvenes unas relaciones
+puramente platónicas, que se desahogaban por medio de miradas rápidas
+desde la acera al balcón, y cartas interminables que Tomasa entregaba
+diariamente y con rigurosa puntualidad a ambas partes.</p>
+
+<p>Enriqueta se creía feliz, experimentando emociones que hasta entonces la
+habían sido desconocidas.</p>
+
+<p>En un cofrecillo laqueado que perteneció a su madre, y que le servía
+para guardar algunos juguetes de su niñez, y ciertas chucherías propias
+de una joven aristocrática que sólo de tarde en tarde se presenta en el
+mundo elegante, y que son, por tanto, recuerdo de agradables y
+deslumbradoras fiestas, encerraba las cartas y las poesías que le
+enviaba su novio y que, por la frecuencia con que llegaban, amenazaban
+convertirse en colosal montón que se desbordara por toda la habitación.</p>
+
+<p>Encerrarse en ésta, abrir el cofrecillo e ir releyendo por centésima vez
+aquellas epístolas amatorias en que, con diversas palabras, se hacían
+siempre los mismos juramentos e idénticas promesas, y besar después con
+instintivo arrebato aquellos pliegos de papel manoseados por continuos
+exámenes, era el mayor placer de aquella adolescente cuya vida la
+llenaba el amor.<a name="page_095" id="page_095"></a></p>
+
+<h3><a name="XIII" id="XIII"></a>XIII</h3>
+
+<p class="r">Ejercicios piadosos.</p>
+
+<p>Una mañana del mes de febrero, cuando en la casa del conde de Baselga
+todavía no se habían levantado de la cama los señores, Tomasa, apoyada
+en la chimenea del comedor, hablaba con una muchachuela que en su feo
+rostro tenía cierta expresión hipócrita y que era la doncella de doña
+Fernanda.</p>
+
+<p>Ésta profesaba gran cariño a su servidora íntima, por ser fea y gran
+amiga de murmuraciones. La primera condición la tenía en gran estima,
+pues por ley de contraste, al lado de aquella cabeza chata, deprimida y
+terrosa, adquiría cierto brillo de hermosura su rostro rubicundo y
+narigudo. En cuanto a lo de chismosa, nada gustaba tanto a la baronesa
+como hablar largo rato con su doncella, haciendo que ésta le contara
+todo lo que ocurría en la casa, así como cuanto sabía de las otras
+señoras devotas que figuraban con ella en las juntas de cofradía e
+instituciones benéficas.</p>
+
+<p>En esto último salía perdiendo doña Fernanda, pues su doncella, tan
+dominada estaba por el afán de murmurar, que apenas la dejaba libre su
+señora, corría en busca de Tomasa, complaciéndose en contarla todas las
+interioridades de su señora.</p>
+
+<p>Entre el ama de llaves y la doncella reinaba gran intimidad, y aunque
+ésta, en punto a charlar, no guardaba fidelidad a nadie, siempre se
+mostraba más pronta, por simpatías propias de su clase, a revelar los
+secretos de su ama a Tomasa que a contar lo que ésta decía, a la
+baronesa.</p>
+
+<p>Aquella mañana la chismosa, por complacer a Tomasa, a la que convenía
+tener favorable, pues de este modo su bondadosa autoridad consentía
+ciertas salidas nocturnas, se ocupaba en encender la chimenea del
+comedor, y en cuclillas ante el hogar colocaba cuidadosamente los leños,
+avivando con furiosos resoplidos la llama, que se obstinaban en rechazar
+los verdes y húmedos troncos.</p>
+
+<p>Tomasa oía con gran atención lo que aquella muchacha,<a name="page_096" id="page_096"></a> tosiendo a cada
+instante por el humo que se le metía en la garganta, e hinchando sus
+enrojecidos carrillos, le decía casi a sus pies.</p>
+
+<p>La baronesa había pasado una noche pésima, privando a su doncella del
+sueño con continuos llamamientos. Había para reventar&mdash;según decía la
+doncella&mdash;estando al cuidado de aquella perra, que con todos sus aires
+de señora y de devota era... una de tantas. Ahora le daba por vomitar,
+por sentir vahídos, por decir a su querido director, el padre Felipe,
+que estaba muy malita; y la doncella, al decir esto, remedaba
+grotescamente los dengues de doña Fernanda, haciendo reír al ama de
+llaves.</p>
+
+<p>Bien empleado le estaba&mdash;al decir de la aragonesa&mdash;, y esto la enseñaría
+a no pasarse la tarde entera encerrada con aquel jesuíta que era un
+sinvergüenza capaz de conmoverse ante una escoba, con tal que llevase
+faldas.</p>
+
+<p>Tomasa no era cruel, pero se entusiasmaba pensando en el escándalo que
+iba a producir el estado de la baronesa así que éste se manifestase más
+claramente, y saboreaba ya de antemano la vergüenza que esto iba a
+producir a su enemiga.</p>
+
+<p>&mdash;Mira tú&mdash;decía a la doncella&mdash;que oponerse a que la señorita Enriqueta
+sea como todas las jóvenes y tenga un novio que la quiera bien, y ella,
+en cambio, procede como una perdida deshonrando esta casa tan respetable
+con las conferencias que, a puerta cerrada, tiene con el padre Felipe.
+Ahora pagará en junto todas sus perrerías, y no será flojo el escándalo
+que se armará cuando todo Madrid sepa que la señora baronesa de
+Carrillo, a quien los papeles públicos llaman todos los días dama
+virtuosísima y a la que ensalzan los jesuítas en sus sermones, está en
+estado interesante por obra y gracia del querido que le ha destinado la
+Compañía. No me gusta el mal de nadie, pero en esta ocasión, chiquilla,
+estoy más alegre que si me hubiera tocado el premio gordo de la lotería.
+A ver si de este modo esa tal aprende a tratar a los pobres con la
+cortesía que se merecen y no nos aturde más a todos los de esta casa con
+sus mandatos y sus palabrotas.</p>
+
+<p>&mdash;Anoche&mdash;dijo la fea doncella&mdash;me encargó que avisara al padre Claudio
+para que viniera a hablar con ella lo antes posible. Querrá
+indudablemente pedirle consejo para evitar que la gente se entere de lo
+que la ocurre.</p>
+
+<p>&mdash;Pues como no le abran la tripa y le saquen lo que tiene dentro&mdash;dijo
+Tomasa con brutal jocosidad&mdash;, no sé<a name="page_097" id="page_097"></a> cómo podrá arreglárselas para que
+nadie en esta casa se entere del producto de las tales conferencias a
+puerta cerrada.</p>
+
+<p>&mdash;Anoche hablaba de lo conveniente que sería para su salud pasar una
+temporada en el campo. Tal vez piense irse a cualquier parte donde no la
+conozcan, y allí echar al mundo el cachorro del padre Felipe.</p>
+
+<p>Las dos sirvientas hablaron largamente sobre la baronesa y sus
+dolencias, salpicando su conversación de terribles sarcasmos, y al fin
+tuvieron que separarse al oír que repiqueteaba furiosamente la
+campanilla de la habitación de la baronesa.</p>
+
+<p>Aquella mañana doña Fernanda envió por dos veces a su doncella a la
+residencia del padre Claudio y aguardó con marcada impaciencia la
+llegada de éste.</p>
+
+<p>Eran ya las doce cuando el vicario de la Orden en España entró en la
+habitación de la baronesa, deshaciéndose en excusas por su tardanza.
+¡Eran tan apremiantes y continuos sus quehaceres! ¡Le llamaban tan a
+menudo a Palacio para consultas de la reina, cuando ésta no se creía
+suficientemente asesorada por sor Patrocinio, la monja de las llagas! La
+impía revolución se mostraba cada vez más imponente, el espíritu
+popular, hostil a los reyes y a la Iglesia, crecía por momentos y era
+preciso que la Compañía de Jesús empuñase sus misteriosas armas y
+pusiera en juego los ocultos resortes de su monstruosa organización
+secreta para, de este modo, librar el trono en peligro.</p>
+
+<p>No tenía tiempo para ocuparse de los asuntos de escasa importancia, de
+mezquinas cuestiones de familia, que quedaban al cuidado de sus
+subalternos; pero apreciaba tanto a la baronesa, que consideraba como
+hija suya; tan agradecida le estaba la Compañía, que él se apresuraba a
+acudir a su llamamiento.</p>
+
+<p>Doña Fernanda, muy lisonjeada por las palabras corteses de aquel hombre,
+cuyo poder inmenso le era conocido, contestaba con sonrisas de
+agradecimiento, ruborizada como una jovencita al oír los primeros
+piropos.</p>
+
+<p>La puerta del gabinete de la baronesa se cerró, con gran dolor para
+Tomasa y la doncella, que rondaban por las inmediaciones, deseosas de
+oír, aunque sólo fuera algunas palabras de aquella conferencia.</p>
+
+<p>Más de una hora duró ésta, y las dos mujeres, aplicando el oído a la
+cerraja de la puerta, sólo pudieron escuchar los<a name="page_098" id="page_098"></a> sollozos de la
+baronesa y algunas palabras sueltas, tales como “deshonra”, “escándalo”
+y otras de idéntico significado.</p>
+
+<p>Cuando las dos sirvientas escaparon despavoridas al notar que la
+conferencia terminaba y la puerta se abrió, el padre Claudio, que salía
+llevando en el rostro un gesto malhumorado, al notar que en la
+habitación inmediata estaban Tomasa y la doncella, afectando una
+completa indiferencia, recobró rápidamente su sonrisa amable y dijo en
+voz alta:</p>
+
+<p>&mdash;La salud de usted, señora baronesa, reclama muchos cuidados. No sea
+usted niña, y procure no extremarse en esa vida agitada que lleva en pro
+de la religión y la caridad. Sería de muy buen efecto que pasara algunos
+meses en el campo y para esto le recomiendo el punto que ya le he
+indicado. Dígaselo al conde, a quien ruego salude de mi parte. Yo no me
+puedo detener, pues me llaman mis ocupaciones.</p>
+
+<p>El padre Claudio pasó por delante de las dos criadas y, como de
+costumbre, las dió a besar su mano, sin adivinar que, a pesar de su
+exterior grave y compungido, se reían interiormente de la enfermedad de
+la baronesa y de las recomendaciones del jesuíta. Ellas sabían el porqué
+de aquel viaje al campo.</p>
+
+<p>Aquel mismo día doña Fernanda llamó a su padre, y el conde, a pesar de
+que sentía gran repugnancia de hablar con ella particularmente, y eran
+muy contadas las veces que había entrado en su habitación, acudió al
+llamamiento.</p>
+
+<p>Oyó en silencio la relación que le hizo su hija de sus extrañas
+dolencias e inmediatamente la dió permiso para que fuera a pasar unos
+cuantos meses en los alrededores de Bayona, que era el lugar que la
+había recomendado el padre Claudio.</p>
+
+<p>¡Valiente cosa le importaban a él los asuntos de aquella mujer a la que
+no podía ver sin que inmediatamente acudiesen a su memoria recuerdos que
+despertaban su odio! Conocía las costumbres de su hija y, mirándola
+fijamente, adivinaba la verdadera causa de aquellas dolencias.</p>
+
+<p>En su concepto, hacía bien en ir a Bayona. Allí existía un gran centro
+de jesuítas, y las recomendaciones del padre Claudio servirían para
+encubrir el remate de aquella enfermedad, que nadie podía explicar mejor
+que el atlético padre Felipe.</p>
+
+<p>Al día siguiente la baronesa hizo todos sus preparativos<a name="page_099" id="page_099"></a> de viaje, y
+tres días después, sin otra compañía que la de su intrigante doncella,
+emprendió el viaje. Antes de partir, ya el padre Felipe se había hecho
+cargo de Ricardito, llevándolo nuevamente al colegio.</p>
+
+<p>Con el viaje de doña Fernanda, la casa de Baselga quedó, como decía el
+ama de llaves, convertida "en una balsa de aceite".</p>
+
+<p>La ausencia de la baronesa hacía imposibles todas aquellas escenas
+violentas, aquellos gritos descompasados y represiones continuas a que
+tan aficionada se mostraba doña Fernanda.</p>
+
+<p>Tomasa, disponiendo y mandando como autoridad superior, estaba en sus
+glorias, y Enriqueta se consideraba feliz al no tener que vivir con
+aquella zozobra a que le obligaba su hermana con su astuta vigilancia.
+El poder escribir cartas a Alvarez a cualquier hora del día sin tener
+que encerrarse en su habitación y temblar al menor ruido, era para la
+joven una dicha inmensa.</p>
+
+<p>&mdash;Ya verá usted, señorita&mdash;decía la aragonesa&mdash;, qué rica vida vamos a
+llevar ahora que no está aquí su hermana endemoniada. Desde que puedo
+pasearme por la casa sin temor de encontrarme con aquella cara de
+vinagre, al pasar una puerta me siento otra y hasta parece que me he
+quitado de encima una docena de años. El capitán ya sabe que la baronesa
+se fué ayer, y no puede figurarse cuán grande es su alegría, pensando
+que ahora podrá verla de cerca. Saldremos a paseo todos los días, pues
+hora es ya de que usted no pase la vida de monja profesa a que quiere
+acostumbrarla la baronesa. Don Esteban vendrá algunas veces con
+nosotros, pasearemos por donde nadie nos vea, y yo... me haré la ciega y
+la sorda, aunque el papel sea poco grato, para que ustedes puedan
+decirse cuanto gusten. Vamos... que algo tendrán ustedes que decirse
+después de amarse tanto tiempo sin haber hablado nunca.</p>
+
+<p>El conde de Baselga no era obstáculo para aquel plan que Tomasa se
+proponía realizar. Seguro de la fidelidad de su ama de llaves, a la que
+consideraba como de su familia, dejaba a Enriqueta por completo a su
+cuidado y continuaba su vida aislada pasando los días encerrado en su
+despacho, sin otro recreo de vez en cuando que un paseo por los
+desiertos alrededores de Madrid.</p>
+
+<p>Baselga se había transfigurado con aquel método de vida.</p>
+
+<p>La soledad en que le obligaba a vivir su misantropía,<a name="page_100" id="page_100"></a> habíale
+aficionado al estudio, y en su despacho, que antes sólo tenia por
+adornos armas de todas clases, amontonábanse ahora los libros.</p>
+
+<p>Las lecturas literarias y filosóficas le repugnaban. El misterioso
+influjo que el padre Claudio ejercía sobre su conciencia había
+desarrollado sus sentimientos religiosos creando en él una
+susceptibilidad fanática que se irritaba a la más leve indicación contra
+aquel dogma en el que creía a ojos cerrados. Esto le obligaba a
+mostrarse tan preocupado en sus lecturas como en su vida y
+circunscribirse a determinados libros, pues la revolución rugía contra
+lo existente, y a despecho de las medidas y censuras del Gobierno, hasta
+en la más inocente obra literaria se deslizaban ataques sobre los
+ideales que tan entusiásticamente profesaba el conde de Baselga.</p>
+
+<p>Este, ante todo era militar. La guerra constituía la principal afición
+de su carácter, y de aquí que, al buscar un remedio al fastidio que le
+devoraba en su vida aislada y casi frailuna, se entregase en cuerpo y
+alma a la lectura de obras militares. Cuanto se había escrito, en España
+como en Francia, acerca del arte de la guerra, fué coleccionándolo el
+conde en su biblioteca.</p>
+
+<p>Aquel hombre, en su juventud tan insolente, despreciador de la ciencia,
+que después había hecho la guerra como soldado valiente, pero ignorante,
+que cree que la fuerza y el arrojo es todo cuanto necesita un guerrero
+para ser vencedor, mostrábase ahora avergonzado por su estupidez y se
+dedicaba al estudio con el ansia del que quiere recobrar el tiempo
+perdido.</p>
+
+<p>Baselga se sentía ahora agitado por el afán de gloria. Muchos de sus
+antiguos compañeros de la Guardia real eran ahora generales ilustres y
+estaban en todo el apogeo de su celebridad, y él, aficionado nuevamente
+a la milicia, miraba con envidia la posición de sus antiguos amigos. Los
+millones que poseía, sus títulos, todo cuanto era lo hubiera dado por
+poder mandar una división y haber asistido con ella a la guerra de
+Africa o a otra de aquellas campañas tan gloriosas como descabelladas
+que, para labrarse su propia gloria, llevaba a cabo su antiguo amigo don
+Leopoldo O’Donnell.</p>
+
+<p>El conde, a fuerza de hojear a los tratadistas militares y de leer obras
+de fortificación, acabó por concebir un plan que produjo sobre su
+cerebro una verdadera obsesión.<a name="page_101" id="page_101"></a></p>
+
+<p>Ya tenía el medio de hacerse célebre. En Baselga, a pesar de su exterior
+rudo, había algo de poeta: la imaginación era su principal facultad, y
+esto hacía que revistiesen cierto ambiente romancesco y místico todas
+las ideas que se fijaban tenazmente en su cerebro.</p>
+
+<p>Comenzó a madurar la idea de apoderarse, por sorpresa y mediante un buen
+golpe de mano, de Gibraltar, y se dedicó con ahinco a estudiar todo
+cuanto se había escrito sobre el famoso sitio que los españoles pusieron
+a la inexpugnable plaza inglesa en el siglo pasado.</p>
+
+<p>Aquella empresa excitaba los entusiasmos que Baselga podía sentir: el
+patriótico y el religioso. Como soldado español, estremecíase al pensar
+que la bandera de su patria llegaría a ostentarse desplegada en el mismo
+punto donde ahora ondeaba el pabellón inglés, y como católico y fanático
+sentíase dominado por una beatífica emoción, considerando que con la
+conquista de Gibraltar se privaba de la mejor de sus plazas a
+Inglaterra, una nación protestante, enemiga de los santos y que se reía
+del Papa, aquel vicedios que dirigía el mundo desde Roma.</p>
+
+<p>Al poco tiempo de habérsele ocurrido aquel plan se sentía tan dominado
+por él que le dedicaba toda su existencia.</p>
+
+<p>Pasaba el día y gran parte de la noche inclinado ante imperfectos planos
+de Gibraltar y consultando notas que se había procurado acerca de la
+guarnición de la plaza y los puntos donde estaba acuartelada. Cuando el
+cansancio le obligaba a dejar aquella tarea y podía reflexionar sobre
+los posibilidades de éxito de su empresa, sentíase muy animado y
+confiaba en un completo triunfo.</p>
+
+<p>El tenía marcada su línea de conducta. Primero combinaría en principio
+su plan, cuidándolo hasta en sus últimos detalles; después lo
+comprobaría sobre el terreno, haciendo un viaje a Gibraltar, en el que
+ya había estado en 1823 durante su campaña en las inmediaciones de
+Cádiz, y, finalmente, escogería un número proporcionado de hombres de
+valor y de serenidad para dar el audaz golpe de mano que se había
+imaginado. En Navarra, y entre sus antiguos voluntarios de la guerra
+carlista, pensaba hallar los compañeros para aquella loca aventura, en
+la que estaba dispuesto a gastar la colosal fortuna de sus hijos.</p>
+
+<p>El alcanzaría la inmensa gloria de devolver a España aquel rincón de la
+península arrancado por la traición inglesa,<a name="page_102" id="page_102"></a> y si no lo lograba,
+perecería como un mártir patriótico, digno de eterno renombre.</p>
+
+<p>Y mientras Baselga, en la soledad de su despacho, se entregaba a
+interminables cavilaciones, interrumpidas de vez en cuando por risueñas
+esperanzas que se forjaban en su optimista imaginación, su hija y el
+capitán Alvarez sonreían embriagados por la dulce primavera del amor.</p>
+
+<h3><a name="XIV" id="XIV"></a>XIV</h3>
+
+<p class="r">Primavera de amor.</p>
+
+<p>La primera vez que Enriqueta y Esteban Alvarez se vieron de cerca y
+pudieron hablarse fué algunos días después de emprender su viaje la
+baronesa de Carrillo.</p>
+
+<p>El invierno era frío y lluvioso, pero aquel día amaneció hermoso y
+sereno, y el ama de llaves de Baselga, a más de las diez, cuando su
+señor, después de almorzar se encerró en su gabinete para dedicarse a
+sus estudios, invitó a Enriqueta a dar un paseo.</p>
+
+<p>Era simplemente, como decía Tomasa, una agradable escapatoria al Retiro,
+que aquel día debía de estar hermoso, y por esto Enriqueta se vistió
+modestamente, aunque con esa seductora coquetería instintiva en las
+jóvenes hermosas y elegantes.</p>
+
+<p>El cochero recibió orden de enganchar, y media hora después, dentro de
+una elegante berlina, iban Tomasa y su señorita al hermoso parque que
+tiene Madrid.</p>
+
+<p>Enriqueta sentía una agitación que tenía mucho de placentera. Iba por
+primera vez a hablar con el hombre adorado y no podía evitar cierta
+zozobra, hija del temor de aquel paso decisivo. ¡Ay, si la baronesa
+llegaba algún día a saber aquello!</p>
+
+<p>Cuando entraron en el celebrado paseo, Enriqueta, con instintivo
+impulso, sacó la cabeza por la portezuela, y a lo lejos, bajo un grupo
+de árboles seculares, distinguió la viva mancha de color de un
+uniforme.<a name="page_103" id="page_103"></a></p>
+
+<p>Era el capitán Alvarez, que, avisado por Tomasa, esperaba también
+impaciente.</p>
+
+<p>Las dos mujeres apeáronse del carruaje, y dando orden al cochero para
+que esperase en aquel punto, internáronse en una umbrosa alameda sin
+mirar a Alvarez, el cual procuraba fingir una completa indiferencia
+mientras estuviera al alcance de las miradas del auriga y el lacayo. El
+ama de llaves le había recomendado mucho no cometer indiscreciones en
+presencia de aquellos criados aficionados al chismorreo de escalera
+abajo, cuyas revelaciones subían muchas veces a las habitaciones de sus
+tamos.</p>
+
+<p>Poco rato después, en una plazoleta distante, reuníase el capitán con
+las dos mujeres.</p>
+
+<p>Quien recuerde el feliz instante en que por primera vez habló a la mujer
+amada puede fácilmente imaginarse las impresiones que experimentaron
+Esteban y Enriqueta al verse juntos.</p>
+
+<p>El capitán, aunque en su exterior mostraba cierto petulante asombro, era
+para ocultar mejor la turbación que experimentaba. Aquel endiablado
+mozo, que tan bien sabía entenderse a sablazos con los marroquíes, y que
+en épocas de paz, llevado de su carácter batallador, conspiraba contra
+el Gobierno, era en el fondo tímido como una doncella, y sentía gran
+cortedad al dirigir por primera vez la palabra a Enriqueta.</p>
+
+<p>El no era ningún niño; había tenido sus novias en todos los puntos donde
+estuvo de guarnición, y en el regimiento lo consideraban como chico
+listo, que aunque serio, sabía sacar su parte a tiempo; pero había gran
+diferencia entre las modistillas y las señoritas cursis con que hasta
+entonces había tenido relaciones, y aquella joven elegante, millonaria y
+aristocrática, que contestaba a sus apasionadas cartas con lacónicos
+billetes, que aunque muy amorosos, parecían por su redacción despachos
+telegráficos.</p>
+
+<p>Alvarez temía aparecer ridículo en la conversación y deshacer de este
+modo el buen efecto que en Enriqueta había producido su adoración desde
+lejos.</p>
+
+<p>Por su parte, la joven experimentaba el mismo temor, y de aquí que ambos
+amantes caminasen delante de Tomasa exageradamente separados,
+balbuceando monosílabos, contentos con mirarse tiernamente, sonriendo
+ruborizados, y diciendo de vez en cuando frases estúpidas, sobre la
+belleza<a name="page_104" id="page_104"></a> del día, la lluvia de la semana anterior y el frío que hace en
+invierno.</p>
+
+<p>Al fin la juventud y el amor desvanecieron aquellos temores; los jóvenes
+se avergonzaron de su conversación imbécil, y después de esperar cada
+uno de los amantes que el otro iniciase el amor en el diálogo, como
+riachuelos que hinchados por la tempestad rebosan sus ribazos y saltan
+sus presas destrozando todos los obstáculos, los dos comenzaron a hablar
+con encantadora verbosidad, al principio con cierto recelo y después con
+tanta confianza como si hubiesen estado juntos desde su infancia.</p>
+
+<p>Alvarez se reía ahora de su sospecha de resultar ridículo. Enriqueta le
+amaba y él, al hablar, decía cuanto le dictaba su cariño, acogiendo la
+joven con estremecimientos de placer aquellos juramentos de amor,
+extremadamente novelescos, que le dirigía el capitán.</p>
+
+<p>¡Qué mañana tan hermosa fué aquélla para el enamorado militar! En su
+pensamiento surgía el recuerdo de aquella otra en que vió en igual sitio
+a Enriqueta, y al contemplarse ahora al lado de la hermosa joven en
+íntima conversación con ella se consideraba feliz, y creía que la vida
+no es tan mala como muchos quieren suponer.</p>
+
+<p>Enriqueta llevaba un abrigo igual o parecido al que vestía aquella
+mañana del encuentro, y en su cabeza ostentaba la capota blanca con
+lazos de rosa, aquella capotita que danzaba en los ensueños de Alvarez.
+Aquello podía ser coquetería de la joven o casualidad; pero tal igualdad
+del traje contribuía a hacer más completa la felicidad del capitán.</p>
+
+<p>Pareció a éste que no había transcurrido el tiempo, porque se encontraba
+aún en aquella misma mañana y que el año que había pasado con sus
+desconsoladoras excitaciones de impotente deseo y sus ensueños
+interminables era un rápido centelleo de su imaginación visionaria.</p>
+
+<p>Tan penetrado estaba en esta ilusión que varias veces, con instintivo
+movimiento, volvió la cabeza al oír cómo crujía la arena del paseo bajo
+unas pisadas acompasadas. Era Tomasa, que marchaba lentamente y
+resignada, procurando que existiera alguna distancia entre ella y la
+pareja, para que los “muchachos” pudiesen hablarse con entera libertad.
+No era la baronesa, como se imaginaba Alvarez en su momentánea
+confusión, que le hacía creerse en la mañana misma que vió por primera
+vez a Enriqueta. Doña Fernanda se hallaba lejos del Retiro y más lejos
+aún de creer que su<a name="page_105" id="page_105"></a> hermanastra paseaba al lado de "aquel militarucho
+insolente", oyendo con ruborosa complacencia sus razonamientos amorosos,
+que parecían salir de boca del galán de una comedia de capa y espada.</p>
+
+<p>¡Cuán dulces fueron las emociones que experimentaron los dos jóvenes en
+aquella primera entrevista! Cada una de sus confianzas costábanles un
+sinnúmero de vacilaciones, de las que luego se reían con inocente
+candor. Necesitó Alvarez mostrarse cómicamente grave para que Enriqueta
+accediese a tutearle, como ya acostumbraba a hacerlo en las cartas, y
+para excusarse la joven dijo, con una franqueza adorable, que le daba
+vergüenza hablar con tanta confianza a un señor que tenía más años que
+ella.</p>
+
+<p>Si Tomasa no está allí, Alvarez se la hubiera comido a besos.</p>
+
+<p>Era ya mediodía y todavía la pareja, como cometa amoroso cuya cola era
+el ama de llaves, iba a la ventura corriendo en caprichoso zigzag el
+gigantesco parque, con gran desesperación de Tomasa, que comenzaba a
+cansarse y a sentir cierto enojo por la falta de atención de los
+enamorados, que no querían sentarse en ningún banco. ¡Aquellos malditos
+novios no llegaban a cansarse!</p>
+
+<p>Esto y lo avanzado de la hora obligó a la franca aragonesa a intervenir
+en el amoroso diálogo.</p>
+
+<p>Vamos, ¿no había ya bastante? ¿No era ya hora de retirarse a casa antes
+que el conde, al dirigirse al comedor, se extrañara de la tardanza de su
+hija?</p>
+
+<p>&mdash;Ahora mismo nos iremos&mdash;contestaba Enriqueta, y volvía inmediatamente
+a mirar a su novio, reanudando la interrumpida conversación y siguiendo
+el paseo.</p>
+
+<p>Varías veces hizo Tomasa sus advertencias, obteniendo siempre idéntica
+contestación. No era empresa fácil separar aquella pareja embriagada por
+el amor y que, arrullándose con las caricias de su mirada, perdía
+completamente la voluntad.</p>
+
+<p>Aquel paseo se hubiera prolongado hasta la noche a no ser por la energía
+de la vieja doméstica, que con el rostro grave se plantó ante los dos
+amantes impidiéndoles el paso.</p>
+
+<p>&mdash;No son ustedes razonables&mdash;les dijo&mdash;. ¡Ah, la juventud, la juventud!
+Todo quieren comérselo en un día, aunque después se mueran de hambre.
+Piensen ustedes que, si no se separan inmediatamente, alguien podrá
+sospechar lo<a name="page_106" id="page_106"></a> que ocurre, en vista de nuestra tardanza, y ya no volverán
+a repetirse estas entrevistas... En fin..., señorita Enriqueta, yo no
+estoy dispuesta a comprometerme tontamente, y si no nos vamos en seguida
+a casa, juro no volver a traerla más aquí.</p>
+
+<p>Los novios se decidieron a separarse, y a corta distancia del lugar
+donde esperaba el coche verificóse la despedida.</p>
+
+<p>Enriqueta, sonriendo con cierta pena en vista de la brevedad del placer,
+pues aquellas dos horas le habían parecido un minuto, tendió su
+enguantada manecita al capitán, quien la estrechó entre las suyas con
+energía cariñosa.</p>
+
+<p>El dulce calor que transpiraba la fina cabritilla envolviendo aquella
+mano delicada, causó gran efecto en Alvarez, que se estremeció de pies a
+cabeza. Fué aquello un latigazo de esa extraña voluptuosidad que pone en
+tensión los nervios y embriaga el cerebro sin conmover ni una sola fibra
+de la carne.</p>
+
+<p>Fuése alejando Enriqueta, y antes de desaparecer volvió la cabeza varias
+veces para enviar a su amado sonrisas de felicidad.</p>
+
+<p>Aquella fué la época feliz de Alvarez, que hasta entonces no había
+conocido realmente el amor.</p>
+
+<p>Ver a Enriqueta y hablarla era su mayor placer, y la felicidad llegó a
+hacerle exigente hasta el punto de mostrarse malhumorado el día en que
+por cualquier accidente no podían las dos mujeres salir de casa y
+dejaban de acudir al punto de cita.</p>
+
+<p>Llovía aquel año con frecuencia, y Alvarez, que antes se preocupaba muy
+poco de las variaciones del tiempo, dormíase ahora todas las noches
+pensando con inquietud en la problemática bonanza del día siguiente.</p>
+
+<p>La lluvia o el frío malograban los paseos amorosos por el Retiro, y si
+Enriqueta y su fiel Tomasa se decidían a salir era para ir a alguna
+iglesia donde los amantes sólo podían mirarse de lejos, hablándose con
+los ojos. Un delicioso rozamiento de dedos al ofrecer el agua bendita de
+la pila, era lo único que alcanzaba el capitán en aquellas mudas
+entrevistas en el fondo de alguna iglesia obscura y mal oliente,
+conmovida por el monótono rugido del canto llano y el murmullo del rezo
+de las beatas.</p>
+
+<p>Las entrevistas en el Retiro, aquellos paseos por avenidas alfombradas
+de hojas secas y orladas por grupos de árboles que con cierta salvaje
+grandeza cortaban el cielo con<a name="page_107" id="page_107"></a> su pelado ramaje de esqueleto, gustaban
+más a los dos amantes, y especialmente a Enriqueta, que acudía al
+público parque apenas el día no se mostraba tormentoso.</p>
+
+<p>Aquella Arcadia amorosa, que tenía por fondo un imponente paisaje de
+invierno, se prolongó por espacio de unos dos meses, y en este tiempo
+los amantes llegaron al último límite de una intimidad tan casta como
+cariñosa.</p>
+
+<p>Horas enteras de conversación, en que las lenguas se mostraban tan
+activas como lánguidos los ojos, momentos de dulce abandono, sirvieron
+para que cada uno de ellos vaciase su memoria al oído del otro,
+relatando los sucesos de su vida pasada, sus deseos y sus aspiraciones.</p>
+
+<p>No había secretos ni calculadas reservas en aquella interminable charla
+amorosa, que tenía mucho de los caprichosos giros del gorjeo del ave;
+hablaba el corazón en todos los momentos, y a los pocos días cada uno
+conocía tan perfectamente la vida del otro, como la suya propia.</p>
+
+<p>Enriqueta experimentaba un gran consuelo al tener alguien, que no fuera
+el ama de llaves, a quien comunicar las penas que le ocasionaba su
+educación casi religiosa, que pugnaba con su carácter, y las exigencias
+imperiosas de la baronesa.</p>
+
+<p>Alvarez, oyendo a su novia, sintió crecer su odio contra aquella señora
+que tan antipática le era.</p>
+
+<p>La personalidad del conde no le inspiraba ningún sentimiento, pues el
+capitán la consideraba como misteriosa e indefinida.</p>
+
+<p>Siempre que Enriqueta hablaba de su padre lo hacía con tal brevedad y
+con tanta falta de pasión, que Alvarez no tardó en adivinar que la hija
+de Baselga sentía hacia éste la misma frialdad temerosa, nacida de la
+falta de confianza.</p>
+
+<p>Aquel buen señor, que hacía una vida aislada y silenciosa como la de un
+eremita, y que pasaba los días enteros encerrado en su despacho sin
+permitirse ninguna expansión ni mostrar su afecto a la familia,
+resultaba un ente misterioso, y Alvarez, en su imaginación de poeta,
+casi llegaba a representárselo como uno de los fantásticos y tétricos
+protagonistas de los cuentos de Hoffman.</p>
+
+<p>Conforme iba conquistando Alvarez la confianza de su amada y se enteraba
+de las particularidades de su familia sentíase invadido de una gran
+tristeza que ocultaba cuidadosamente.</p>
+
+<p>Aquella baronesa, orgullos e irascible, y el conde, grave,<a name="page_108" id="page_108"></a> inabordable
+y misterioso, le causaban miedo, pues comprendía que él, pobre, humilde
+y sin otro patrimonio que su valor y su talento, nunca conseguiría
+entrar legalmente en la familia siendo esposo de Enriqueta, que era lo
+que anhelaba, más por amor que por ambición.</p>
+
+<p>Aquella era la única nube que empañaba el puro cielo de su primavera de
+amor.</p>
+
+<p>La época feliz de sus amores duraría el tiempo que la baronesa tardara
+en volver a Madrid.</p>
+
+<p>El día en que doña Fernanda regresara a casa de su padre, Enriqueta
+volvería a su vida semimonacal, y él tendría que contentarse con pasear
+la calle, sosteniendo unos amores románticos que acabarían a la puerta
+de un convento.</p>
+
+<p>Alvarez estaba triste. Los días en que más locuaz y adorable se mostraba
+Enriqueta eran los en que más sufría el capitán apenas quedaba solo y
+reflexionaba sobre el porvenir.</p>
+
+<h3><a name="XV" id="XV"></a>XV</h3>
+
+<p class="r">El amigo de Baselga.</p>
+
+<p>El conde de Baselga tenía un amigo a quien no vacilaba en dar este
+nombre.</p>
+
+<p>Aquel misántropo, que huía del trato social no buscando más compañía que
+la de los libros, habíase sentido ablandado de repente en su genio
+arisco e impenetrable, concediendo poco a poco su confianza a un joven.</p>
+
+<p>Entre los pocos que invitaban en aquella casa por pura cortesía y que
+merecían no ser comprendidos en una recepción fría y ceremoniosa
+figuraba Joaquín Quirós, joven a quien ciertos periódicos nombraban
+siempre con el aditamento de "distinguido e ilustrado" y que tenía
+alguna reputación entre la alta sociedad de Madrid.</p>
+
+<p>Estaba ya cinco años empleado en el ministerio de Estado y figuraba con
+cierta autoridad al frente del tropel de vizcondes y marquesitos que,
+expertos en dirigir un cotillón, mascullando medianamente el francés y
+hablando horriblemente<a name="page_109" id="page_109"></a> el castellano, estaban agregados al citado
+ministerio, donde se preparaban a representar a España, tiempo adelante,
+en lejanas Embajadas.</p>
+
+<p>Joaquinito Quirós, como le llamaban en las reuniones notables, a pesar
+de que estaba ya en sus treinta años, era hijo único del segundón de una
+gran casa, que había gastado hasta su último ochavo en Nápoles en
+ridículas ostentaciones de riqueza, para hacer ver al mundo que España
+elegía siempre sus embajadores entre la gente más opulenta y manirrota.
+Cuando no tuvo ya con qué pagar comidas a lo Lúculo y caprichos propios
+de Creso y hubo de ceñirse a vivir de su sueldo de embajador, creyó que
+España quedaría deshonrada si sobrevivía su arruinado representante, y
+un tiro rompió la caja de hueso que contenía aquel menguado cerebro.</p>
+
+<p>Cuando aquel loco se suicidó, su hijo tenía muy pocos años, y aunque
+estaba emparentado con la nobleza más distinguida, fué escasa la
+protección que recibió, y hubo de amoldarse a una vida mísera que
+compartió con su madre. El descendiente del que en Nápoles encomendaba a
+Sévres una vajilla de frágil porcelana que costaba una fortuna, y a los
+postres la arrojaba por el balcón, riéndose del asombro de los
+convidados, antes de ser hombre supo muchísimas veces lo que era hambre
+y algunas noches se durmió envuelto en una manta apolillada, pensando
+que la suprema felicidad en este mundo era tener una estufa en la
+alcoba.</p>
+
+<p>Mediante el auxilio mezquino de algunos parientes de su padre y
+valiéndose principalmente de su carácter flexible y adulador y de una
+rápida y certera intención para apreciar las debilidades de los hombres,
+el joven consiguió seguir la carrera de leyes con escasa brillantez,
+pero sin perder un curso, y cuando tuvo el título de abogado, se lanzó
+al mundo haciendo valer las condiciones ya citadas.</p>
+
+<p>Fué un chico amable, humilde e instruído, un muchacho juicioso, que
+jamás caería en las extravagancias de su padre, y las familias
+aristocráticas que de este modo hablaban de Joaquín Quirós, tuvieron
+empeño y hasta mostraron entre ellas cierta competencia por ayudar y
+proteger a aquel joven que con una sencillez conmovedora agradecía
+cuantos servicios le prestaban.</p>
+
+<p>Quirós, tan humilde y tan ingenuo, se reía en su interior de la
+imbecilidad de aquellas gentes, que le encumbraban<a name="page_110" id="page_110"></a> por parecer
+caritativas, y lejos de enfadarse por aquellos favores que olían a
+limosna, sabía acertadamente adular a unos y excitar el orgullo de
+otros, siempre en provecho propio, creando una rivalidad entre todos los
+que a porfía le ayudaban a conquistar una posición.</p>
+
+<p>La miseria y los desaires sufridos en su juventud habían quedado muy
+impresos en su memoria, y al par que odiaba a todas aquellas gentes que
+le auxiliaban, lo mismo que si se tratara de un criado simpático, digno
+de mejor suerte, sentía un hambre insaciable de riquezas para resarcirse
+de los crueles tormentos de su anterior pobreza.</p>
+
+<p>Las recomendaciones de sus aristocráticos protectores, que hacían valer
+los “servicios” que a la patria había prestado el padre de Quirós,
+lograron que éste fuese admitido en el ministerio de Estado, donde no
+tardó en abrirse paso. Aquel diablo de Joaquinito, como decían las
+viejas señoras que le protegían, tenía un aspecto tan simpático y era
+tan amable que en todas partes donde entraba conseguía hacerse el amo a
+fuerza de cariño. Así era; pero lo que Quirós tenía principalmente en su
+favor era su facultad de adulador rastrero, pero hábil, que le hacía
+descubrir con rápido golpe de vista las debilidades de sus superiores, a
+los cuales sabía elogiar a tiempo, consiguiendo de ellos una sonrisa de
+benevolencia protectora.</p>
+
+<p>Además, el joven era trabajador y sabía mostrar tan oportunamente su
+mediana inteligencia, que ésta parecía muy superior a su verdadero
+mérito. Con estas condiciones había de sobra para abrirse paso en una
+oficina del Estado.</p>
+
+<p>A los pocos meses de estar en el ministerio, Joaquinito, siempre amable
+y humilde sin afectación, era el imprescindible. Los jefes más adustos y
+viejos, que miraban siempre con prevención a los jóvenes agregados,
+tenían para él sonrisas de cariño y hablaban con acento protector de su
+talento y laboriosidad, y en cuanto al tropel de futuros diplomáticos,
+que en los gemelos de su camisa ostentaban un fárrago inmenso de
+heráldica, le reconocían voluntariamente como jefe y maestro en todas
+las materias.</p>
+
+<p>Los futuros embajadores le consultaban, convencidos de su superioridad,
+cuando hacían algún trabajo por encargo de sus superiores, y aún se
+mostraban más atentos y sumisos a sus consejos en materias de distinción
+y elegancia, pues aquel muchacho, que había paseado cuando estudiante<a name="page_111" id="page_111"></a>
+sus zapatos rotos y su traje deslucido y remendado por todo Madrid, era
+ahora el más autorizado intérprete de la moda francesa.</p>
+
+<p>El "pollo" Quirós, como le llamaban en el Casino, era el más acabado
+tipo del vividor elegante.</p>
+
+<p>Aquella sociedad aristocrática que le mimaba dispensándole algunas
+consideraciones, tal vez lo despreciaba en el fondo, considerándolo como
+un ser insignificante por su posición poco desahogada; aquellos
+marquesitos que le consultaban mirábanle en ciertas ocasiones con la
+superioridad que tiene el que sirve al Estado por gusto, sobre el que es
+empleado por comer; pero Quirós, a pesar de conocer el verdadero
+concepto que merecía a aquellas gentes, continuaba como siempre, y
+explotando la benevolencia de unos y otros, iba echando raíces que
+aseguraban los avances que hacía, siempre en busca de fortuna.</p>
+
+<p>Los cambios políticos, esos terribles cataclismos para el empleado, que
+barren furiosamente el personal de las oficinas para sustituirlo por
+otro tan inepto como el anterior, aunque más hambriento, no conseguían
+atemorizar a Quirós, que se consideraba muy fuerte y seguro en el puesto
+que ocupaba. Empleado por los moderados en el período álgido de la
+brutal dictadura de Narváez, y significado por sus exageradas muestras
+de adhesión al Gobierno, al subir al Poder la Unión Liberal esperaban
+todos sus compañeros que cayese sobre él la cesantía; pero ésto no llegó
+y en su lugar vino un ascenso.</p>
+
+<p>Tenía amigos protectores en todos los partidos; sus superiores le
+querían, los títulos más linajudos le daban su protección, y
+especialmente contaba con el apoyo del padre Claudio, a quien había
+conocido en el mundo elegante y el cual le apreciaba haciéndose lenguas
+de su talento. El jesuíta había adivinado en él un hermano malogrado que
+de llegar a vestir la sotana hubiera prestado grandes servicios a la
+Orden como confesor de princesas e intrigante palaciego.</p>
+
+<p>&mdash;Me río yo de los cambios políticos&mdash;decía el joven vividor con aire de
+hombre confiado&mdash;. Yo estoy a prueba de cesantías, y mientras tenga tan
+buenos amigos me da lo mismo que mande O’Donnell o Narváez.</p>
+
+<p>Quirós no contaba únicamente con sus cualidades de joven laborioso,
+amable y sencillo. Tenía otras que le hacían<a name="page_112" id="page_112"></a> ser muy apreciado en la
+alta sociedad, especialmente por las señoras y los personajes serios.</p>
+
+<p>Ante todo era un espíritu profundamente religioso. Era, según la feliz
+expresión del padre Claudio, un muchacho como ya no los había en este
+siglo de escepticismo y de incredulidad.</p>
+
+<p>¡Con qué fervor hablaba Quirós en los bailes, entre un vals y un
+rigodón, de la santa religión católica, ante un grupo de viejas
+retocadas que rabiaban al tener que desempeñar el papel de beatas, ya
+que no podían hacer lo que en sus juveniles tiempos! Con tanto fuego y
+acento tan expresivo defendía a la religión aquel diplomático vividor,
+que hubo quien le comparó una vez al elocuente San Bernardo, ignorando,
+sin duda, que el fanático competidor de Pedro Abelardo no sostenía
+contiendas religiosas, después de haber disertado con brillantez en una
+mesa del Casino, acerca de la nueva forma de los fracs y de los botones
+que debían llevarse en la pechera.</p>
+
+<p>Donoso Cortés era el modelo de oratoria, el gran maestro para aquel
+intrigante aprovechado, y con acento declamatorio, mirando unas veces al
+cielo como víctima que pide misericordia, y tronando otras con acento
+apocalíptico, ensartaba lugares comunes para arrojarlos contra la
+sociedad descreída que odiaba a los sacerdotes y se mofaba del
+catolicismo, prediciendo un sinnúmero de catástrofes horripilantes si el
+mundo no se separaba de la senda de perdición a que le impulsaban las
+doctrinas republicanas y librepensadoras.</p>
+
+<p>¡Qué talento tenía aquel Joaquinito! Lo malo era que algunos de sus
+aristocráticos compañeros de oficina, oyéndole perorar de este modo ante
+unas cuantas viejas y antiguos calaveras convertidos ahora en beatos,
+aunque ponían una cara compungida, propia de un devoto indignado, se
+reían en su interior, recordando alegres cenas en un gabinete particular
+de Fornos, donde Quirós, dando besos y pellizcos a las convidadas que
+tenía más cerca, se esforzaba en demostrar que en el mundo todo es carne
+y dinero y que el hombre de talento debe excederse por alcanzar estos
+dos medios de felicidad, dejando para el populacho el consuelo de la
+religión, que él calificaba de farsa, entre las risotadas de aquellos
+marquesitos que pertenecían a familias muy cristianas y habían sido
+educados por los padres jesuítas.<a name="page_113" id="page_113"></a></p>
+
+<p>&mdash;¡Valiente farsante!&mdash;decían admirados al oírle declamar a favor de la
+religión aquellos hijos de familia que en sus casas se veían precisados
+a proceder tan hipócritamente, aunque con menos talento.</p>
+
+<p>Quirós no se contentaba con ser un predicador de salón, pues ansioso de
+ganar alguna notoriedad, escribía en el "Boletín de las Damas
+Católicas", un periódico que pasaba por órgano del padre Claudio y cuyos
+números figuraban en los tocadores de las señoras de la aristocracia,
+manchados muchas veces por el colorete y el agua de Colonia. En aquella
+publicación, que era como la trompeta de la elegancia devota, llamando
+sin cesar a que se prosternasen a los pies de los jesuítas todas las
+personas de gran fortuna, Quirós publicaba artículos trascendentales
+sobre la inmoralidad de los tiempos o acerca de la impiedad reinante,
+tratando con un desdén olímpico a un joven catedrático casi desconocido
+que se llamaba Castelar, y que en la Universidad Central daba rudos
+golpes al ultramontanismo fanático, explicando historia, y a un tal Pi y
+Margall que escribía libros sobre arte y ciencia canónica, que la
+autoridad se apresuraba a recoger con tanta presteza como si se tratase
+de combatir una invasión epidémica.</p>
+
+<p>¡Qué cosas se le ocurrían al "pollo" cuando trataba con tan soberano
+desprecio a aquellos escritorzuelos impíos, y con qué desparpajo se
+burlaba de ellos!</p>
+
+<p>Aquello era escribir, según la opinión del padre Felipe y todas sus
+antiguas penitentas, y no lo que hacían unos libelistas que el pueblo se
+empeñaba en aplaudir y que sólo sabían hablar mal de la Iglesia, fiel
+representante de Dios.</p>
+
+<p>Quirós, sin perder en la alta sociedad su carácter de hombre elegante,
+que buscaba un acomodo definitivo, por ejemplo, una esposa rica,
+consiguió fama de joven juicioso y de escritor notable, viniendo a
+coronar su reputación una novela titulada: "¡Pobre Eulalia!", engendro
+lacrimoso y dulzón que, encuadernadito en color de rosa, salió de la
+imprenta para ser hojeado por blancas y aristocráticas manos,
+descansando sobre el mármol de los tocadores o en el fondo de perfumados
+costureros acolchados de raso. Fué aquello un éxito espantoso, una
+apoteosis de amables sonrisas y de encantadoras felicitaciones de un
+púbilco femenino entusiasmado por la moral de aquella novela. ¡Cuánta
+pulcritud en el argumento! Aquella obra era un dechado de delicadeza y
+pregonaba el sorprendente talento<a name="page_114" id="page_114"></a> del autor. Los personajes hablaban
+como serafines, se pasaban la vida suspirando; no conocían sino de oídas
+la maldad, que tanto abunda en el mundo, y se movían como las figurillas
+de un teatro mecánico a voluntad del escritor. La protagonista, joven
+cándida, inocente y angelical, envuelta siempre en blancas vestiduras y
+tan ideal y vaporosa a fuerza de ser llorona que llegaba a dudarse si
+sus diminutos pies tendrían a continuación carnales pantorrillas, pasaba
+las de Caín perseguida siempre por el traidor de la obra, un señor que,
+por añadidura, nunca iba a misa y hablaba mal de los curas; pero el
+lector, después de sufrir y llorar con las desdichas de Eulalia, quedaba
+consolado y alegre, pues en el epílogo moría el monstruo y triunfaba la
+inocencia, pues hay un Dios que premia la virtud y castiga la maldad,
+aunque en el mundo vemos lo contrario todos los días.</p>
+
+<p>Los mismos periódicos que hablaban con fruición de la caridad y de las
+costumbres virtuosas de la baronesa de Carrillo, se hicieron lenguas de
+la flamante producción de don Joaquín Quirós, "uno de los más decididos
+adalides de nuestra santa causa", y el joven consiguió un triunfo
+completo.</p>
+
+<p>A los veintinueve años Quirós se acordaba algunas veces de la miseria
+que había sufrido en su niñez y de las privaciones terribles que para
+educarle se imponía su difunta madre, y al verse en la actualidad
+considerado en unas partes como hombre distinguido, en otras como
+necesario, y en todas como digno de aspirar a más altos destinos,
+reconocía que la suerte no le había sido esquiva y que aún podía
+prometerse mayores felicidades en el porvenir.</p>
+
+<p>Como escritor religioso y joven distinguido figuraba en varias
+asociaciones devotas. Era aquél el tiempo de las cofradías, pues la
+sociedad elegante reflejaba las aficiones de la corte, donde imperaban
+como consejeros supremos Sor Patrocinio y el padre Claret. El general
+O’Donnell, para agradar a la reina y conservar el Poder, veíase obligado
+a ir en las procesiones de la cofradía de San Pascual, con el
+escapulario al cuello y el cirio en la mano, y cuando tal hacía el jefe
+del Gobierno, inútil es decir el deseo de imitación de aquella sociedad
+aristocrática que amoldaba todos sus gustos y diversiones a aquellas que
+privaban en Palacio.<a name="page_115" id="page_115"></a></p>
+
+<p>Ser miembro importante de una cofradía aristocrática, de una de las
+asociaciones creadas con aparente fin benéfico por la incesante
+propaganda jesuítica, equivalía en aquella época a tener abiertas las
+puertas de los principales centros oficiales, a ser considerado como un
+alto personaje revestido de cierta inmunidad, y por esto el aprovechado
+Quirós, que nunca se equivocaba al elegir el más rápido camino para
+hacer carrera, mostró gran empeño en tomar importante participación en
+aquella corriente religiosa y ofreció su servicio a cuantas fundaciones
+de tal género se iniciaron.</p>
+
+<p>La directora de aquel movimiento devoto, el centro de aquel torbellino
+de fingida fe, era la baronesa de Carrillo, y bajo su protección se puso
+el aprovechado Quirós, prestándose a desempeñar el cargo de secretario
+en cuantas corporaciones fundaba doña Fernanda.</p>
+
+<p>Las ocupaciones que este cargo llevaba anexas obligaban al joven a
+conferenciar frecuentemente con doña Fernanda, y de aquí que visitase
+casi diariamente la casa del conde de Baselga, donde llegó a ser casi
+tan considerado como el director espiritual de la baronesa.</p>
+
+<p>Los criados encontraban a don Joaquín un señorito muy simpático, que
+tenía sonrisas y palabras amables hasta para el mas ínfimo servidor;
+doña Fernanda aprovechaba todas las ocasiones para hacerse lenguas de su
+talento y su religiosidad, y Enriqueta era la única que lo miraba con
+cierta indiferencia, considerándolo sin duda como un ser superficial e
+insignificante, con ese buen golpe de vista que poseen muchas veces las
+niñas más inocentes.</p>
+
+<p>El conde de Baselga consideró, al principio, del mismo modo que su hija
+a aquel joven tan locuaz y adulador, pero poco a poco fué interesándose
+por él, y de una indiferencia despreciativa pasó a un afecto que poco a
+poco fué creciendo y dominándolo.</p>
+
+<p>Era que la astucia de Quirós había adivinado el punto flaco de aquel
+carácter taciturno y desconfiado, y comenzaba a explotar sus aficiones y
+creencias.</p>
+
+<p>El afecto de Baselga considerábalo de gran importancia para él, y de
+aquí que hiciese toda clase de esfuerzos para ser su amigo.</p>
+
+<p>Quirós comenzó por mostrarse carlista y hacer, cuantas veces se hablaba
+de política en presencia del conde, apasionadas profesiones de fe en
+favor de la buena causa.<a name="page_116" id="page_116"></a> Cada uno de aquellos ditirambos que soltaba en
+honor de la rama legítima de los Borbones y del absolutismo, acompañados
+de maldiciones a Fernando VII, valíale fijas miradas del conde, que le
+escuchaba sin romper su obstinado silencio.</p>
+
+<p>El era carlista y no tenía inconveniente en decirlo en todas partes, así
+como en asegurar que si servía al legítimo gobierno de Isabel II era
+porque ésta, en su concepto, no tardaría en ser iluminada por Dios con
+la luz de la verdad, lo que haría que ésta entregase la corona a sus
+parientes, que era a quienes pertenecía. Además, él estaba empleado en
+el Ministerio de Estado porque así lo exigían sus correligionarios, pues
+desde su puesto podría servir mejor a los intereses del partido.</p>
+
+<p>Aquellas declaraciones, unidas a ciertas oportunas muestras de interés,
+lograron conmover al conde, que, faltando a sus hábitos de misantrópica
+reserva, comenzó a dispensarle cierta confianza.</p>
+
+<p>Baselga, después de muchos años de aislamiento social, experimentaba la
+apremiante necesidad de comunicar a alguien sus pensamientos y entablar
+una íntima relación.</p>
+
+<p>Renacía el hombre en él, con todos sus naturales necesidades, y sus
+aficiones al estudio, así como el aventurado plan que hervía en su
+cerebro, algo perturbado, le obligaban a buscar un verdadero amigo en
+quien depositar sus locas ilusiones.</p>
+
+<p>Quirós fué el primero que se acercó a él, y de aquí que le concediese
+toda su confianza.</p>
+
+<p>El joven diplomático conquistó de tal modo el afecto de Baselga, que
+éste no tardó en considerar como necesaria su amistad, haciéndole
+partícipe de todos sus secretos.</p>
+
+<p>Al principio el conde se limitó a relatarle sus estudios, complaciéndose
+en enseñarle, con la misma pasión del avaro al mostrar sus tesoros, la
+preciosa biblioteca militar que había logrado reunir; pero cuando el
+joven fué penetrando en su intimidad y se dedicó a visitar diariamente
+su gabinete de trabajo, le fué imposible a Baselga ocultar el plan
+grandioso a que dedicaba su existencia, y en un momento de abandono
+relató a Quirós su soñada conquista de Gibraltar.</p>
+
+<p>El joven tenía gran dominio sobre sí mismo y sabía ocultar hábilmente
+sus impresiones; pero a pesar de esto,<a name="page_117" id="page_117"></a> cuando el conde, con una calma
+olímpica, le fué explicando su plan, le faltó muy poco para exclamar:</p>
+
+<p>&mdash;¡Este hombre está loco!</p>
+
+<p>Algún oculto propósito debía tener Quirós acerca del conde, por cuanto
+halagó tan locas ilusiones, incitándole a perseverar en el descabellado
+plan. Este era el medio más seguro para conquistar por completo su
+confianza.</p>
+
+<p>Quirós aceptó con entusiasmo las ideas del conde, y fingiendo con
+aquella habilidad de farsante que tan irresistible le hacía, un amor sin
+límites a la patria, juró que ayudaría a su viejo amigo en tan santa
+empresa.</p>
+
+<p>Desde entonces Baselga tuvo en el joven un auxiliar apreciable, al que
+dió bastante trabajo, pues por un capricho propio del que se encariña en
+una idea y quiere poseerla por completo, le hizo sacar copia de cuantos
+datos existían en el archivo de Estado acerca de la cesión de Gibraltar
+a los ingleses.</p>
+
+<p>De este modo tuvo el conde un amigo íntimo, y Joaquinito Quirós fué en
+casa de Baselga un personaje considerado por todos casi como miembro de
+la familia.</p>
+
+<h3><a name="XVI" id="XVI"></a>XVI</h3>
+
+<p class="r">El padre Claudio en campaña.</p>
+
+<p>Cuando menos lo esperaban los habitantes del palacio de Baselga, que
+vivían en una paz octaviana desde la partida de doña Fernanda, llegó un
+telegrama anunciando la próxima llegada de ésta, y a la mañana siguiente
+la baronesa, seguida de su doncella y llevando al lado al padre Felipe,
+que había ido a esperarla a la estación, hizo su entrada triunfal en el
+edificio, solemnizando su llegada con destempladas riñas al portero y a
+la restante servidumbre por su torpeza al subir las maletas y los
+innumerables paquetes que formaban su equipaje.</p>
+
+<p>&mdash;Ya tenemos el diablo en casa&mdash;murmuró Tomasa, que perdió
+repentinamente su animación al ver el avinagrado gesto de la baronesa.<a name="page_118" id="page_118"></a></p>
+
+<p>Aquella inesperada aparición preocupaba al ama de llaves, que con cierto
+fundamento esperaba que el viaje de doña Fernanda duraría algunos meses
+más. Su mirada escudriñadora fijábase con insistencia en la persona de
+la baronesa buscando en ella las huellas de una dolencia. Tenía el
+rostro muy pálido y su rubicundez se habia extinguido; pero el vientre
+que Tomasa miraba con descaro no presentaba ninguna señal denunciadora.
+¡Y aquel viaje sólo había durado tres meses! ¿Se había engañado la
+doncella de doña Fernanda, y por su afán de inventar chismes habría
+atribuído a su señora aquel embarazo que ahora resultaba falso?</p>
+
+<p>No era el ama de llaves mujer capaz de esperar pacientemente la
+resolución de sus dudas, así es que al ver cómo la doncella llevaba su
+equipaje a su cuarto, fué tras ella y sin preámbulos le preguntó lo que
+deseaba saber.</p>
+
+<p>&mdash;Calle usted, señora Tomasa, que bastante hemos pasado. Los padres a
+quien fué recomendada la baronesa eran unos jesuítas franceses muy finos
+y alegres, que se interesaron por nosotros y tomaron a pechos el sacar a
+la señora de apuros. Yo escuché tras una puerta cómo un padre ya viejo y
+con aire de experimentado, le preguntaba un día qué prefería: tener un
+hijo a su tiempo y sin graves complicaciones, o buscar un aborto que
+suprimiese aquella criatura, viviente testimonio de su falta y que algún
+día la podía comprometer a los ojos de la sociedad. Ya sabe usted quién
+es esa mujer y su alma atravesada, que le permite no temblar ante los
+mayores peligros. Aceptó la última proposición, ganosa de salir del paso
+cuanto antes, aunque esto le costase la vida, y yo no sé qué diablos le
+darían aquellos padres tan listos, que a las pocas noches la baronesa
+púsose a morir, pero arrojó de su cuerpo el regalo del padre Felipe. El
+mes que yo he pasado cuidando a la señora, que estaba entre la vida y la
+muerte, no se le doy a pasar a nadie; pero, al fin, se ha puesto buena y
+algo me han valido mis penalidades, así como mi reserva.</p>
+
+<p>Y al decir esto, sonreía irónicamente la charlatana doncella.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora&mdash;exclamó con acento cruel el ama de llaves&mdash;, otra vez a
+empezar, volviendo a las conferencias a puerta cerrada. Esa perra es
+insaciable y no escarmienta. ¿No la has visto llegar tan amartelada con
+el padrazo Felipe?</p>
+
+<p>&mdash;Le telegrafió ayer ordenándole que saliese a la estación,<a name="page_119" id="page_119"></a> y ese cura
+alegre parece estar enamorado de la señora a juzgar por la sumisión con
+que la obedece.</p>
+
+<p>&mdash;¡Valiente hermosura la de tu señora para enamorar a nadie!</p>
+
+<p>Si la llegada de la baronesa había puesto de mal humor a Tomasa, no era
+menor la impresión que hizo experimentar a Enriqueta, que recibió a su
+hermanastra con la misma sonrisa forzada y violenta del esclavo que tras
+una larga ausencia vuelve a encontrar a un amo cruel.</p>
+
+<p>Ella sabía lo que representaba en su vida aquel inesperado regreso de
+doña Fernanda, ¡Adiós los días tranquilos pasados en la casa paterna en
+adorable libertad, sin temor de oír la agria voz de su hermanastra, ni
+de obedecer sus tiránicas órdenes! ¡Adiós los alegres paseos por el
+Retiro apoyada en el brazo de Alvarez, y las interminables
+conversaciones amorosas! La educación férrea y monótona de una joven a
+quien se intenta dedicar a Dios, aparecía otra vez a los ojos de
+Enriqueta destacándose en un negro porvenir.</p>
+
+<p>Desde el día en que llegó la baronesa volvió a restablecerse en aquella
+casa el antiguo sistema de vida. El padre Felipe hizo invariablemente su
+visita por la tarde; otros jesuítas, por pura cortesía, fueron una vez
+por semana a hacer tertulia a la baronesa, hablando de la maldad de los
+tiempos y de la necesidad de establecer el reinado de Dios; el padre
+Claudio apareció de tarde en tarde, siendo recibido con tantos honores
+como un soberano; Quirós continuó sus conferencias con Baselga acerca
+del famoso plan, y con la baronesa sobre administración de cofradías y
+fundación de otras nuevas, y Enriqueta fué otra vez la sierva de su
+hermanastra, la víctima propiciatoria de todos sus enfados, la
+“Cenicienta” de la casa, que pasaba como un ser insignificante, pronta
+siempre a temblar y a obedecer resignada todos los mandatos de aquello
+mujer que manejaba a su gusto su voluntad.</p>
+
+<p>&mdash;Esa muchacha&mdash;decía siempre doña Fernanda al hablar con sus amigos,
+con la misma complacencia que el artista al tratar de la obra que ha
+modelado&mdash;carece en absoluto de libertad, y sin mis consejos y sin mi
+dirección no sé qué sería de ella en el mundo. La pobrecita no sirve
+para vivir en sociedad, y el día más feliz de su vida será aquel en que
+haga sus votos en el convento. Dios la<a name="page_120" id="page_120"></a> llama y ella es feliz al pensar
+que Cristo la quiere por esposa.</p>
+
+<p>En aquella tertulia de sotanas y levitas de corte clerical que todas las
+tardes se reunía en el salón de la baronesa, era artículo de fe que
+Enriqueta tenía una vocación sobrehumana a la vida religiosa, y la mayor
+parte de aquellos señores creían proporcionar a la joven un inmenso
+placer llamándola "la monjita", cuando por rara casualidad la
+encontraban en las habitaciones de su hermanastra.</p>
+
+<p>La vocación de la joven fué un asunto que requirió toda la atención de
+la baronesa poco tiempo después de su regreso a Madrid.</p>
+
+<p>Una mañana, cuando ella menos lo esperaba, se presentó el padre Claudio,
+que muy contra su voluntad engordaba de un modo vulgar, perdiendo en
+gallardía lo que ganaba en majestad.</p>
+
+<p>Cada una de aquellas visitas llenaba de satisfacción a la baronesa, que
+conocía mejor que muchos individuos de la Orden el inmenso poder que
+aquel clérigo tenía en sus manos, y que manejado ocultamente, minaba
+todas las clases de la sociedad.</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! ¡Cuánto honor para mí, reverendo padre!&mdash;contestó Fernanda,
+rubicunda por la satisfacción&mdash;. Hace tiempo que no venía vuestra
+reverencia y temía el rogarle que pasase algún rato por aquí por miedo a
+turbarle en sus importantes ocupaciones.</p>
+
+<p>El padre Claudio dió a besar su blanca y regordeta mano de obispo y
+contestó con amables sonrisas a todos los cumplidos que la baronesa le
+dirigía.</p>
+
+<p>Cierto que por él no pasaban los años, pues, aunque aquella pícara
+obesidad le sofocaba, sentíase más fuerte que nunca; y al decir esto
+lanzaba miradas relampagueantes y extendía impetuosamente sus brazos
+como si quisiera atemorizar a algún misterioso enemigo con el que venía
+luchando por espacio de muchos años.</p>
+
+<p>El padre Claudio estaba muy preocupado hacía algún tiempo por una idea
+que le obsesionaba. Aquel hombre que ocultamente desde el fondo de su
+despacho manejaba casi toda la nación, que intervenía en los asuntos
+palaciegos y que en varias ocasiones había logrado con sus manejos
+derribar unos ministerios y elevar otros, juzgábase postergado y la
+envidia y la ambición le hacían mirar como mezquina la posición que
+ocupaba dentro de la Orden.<a name="page_121" id="page_121"></a></p>
+
+<p>Aquel cargo de asistente o vicario de la poderosa Compañía en España
+desempeñábalo desde su juventud y no podía menos de irritarse al ver que
+no lograba continuar la carrera de grandezas que tan fácil le había sido
+en sus primeros años de jesuíta.</p>
+
+<p>A la edad en que muchos compañeros se contentaban con ser coadjutores,
+él dirigía los intereses de la Orden en España como dueño absoluto y sin
+tener que dar cuenta de su conducta a otro padre que al general que
+estaba en Roma. Algunos negocios afortunados, que dieron gran utilidad a
+la Compañía y que él llevó a cabo con una astucia y una sangre fría
+sorprendente, le habían valido una gran reputación en la Orden y el ser
+elevado a una dignidad que nunca habían desempeñado jesuítas de tan
+pocos años.</p>
+
+<p>Tan rápida elevación había amortiguado en el padre Claudio su ambición
+inextinguible y transcurrieron muchos años sin que se le ocurriera al
+satisfecho jesuíta quejarse de su suerte; pero cuando fué entrando en la
+vejez, cuando por su edad veía ya sobradamente justificado el cargo que
+ejercía, quiso ser más y escalar el último puesto que quedaba dentro de
+la Orden.</p>
+
+<p>Un vicario general de España únicamente podía aspirar a la dirección
+suprema de la Compañía en todo el mundo, y el padre Claudio quiso ser
+general de aquel negro ejército que tenía su núcleo en Roma y sus
+avanzadas en todas partes.</p>
+
+<p>Sabía el importante jesuíta que debía ocultar sus miradas ambiciosas
+cuidadosamente, pues el hombre que desde Roma los dirigía a todos era un
+Argos de cien ojos, que mediante su misterioso poder, desde las
+cercanías del Vaticano, adivinaba los pensamientos del último jesuíta
+establecido en el Japón o en las más apartadas islas de Oceanía. Una
+indiscreción podía perderle, pues así como el generalato de la Orden era
+vitalicio y nadie podía destituir al general, una vez elegido, las
+asistencias o direcciones de las naciones a las cuales el lenguaje
+jesuítico, con su tendencia de unificación universal, llamaba
+provincias, eran puramente de gracia, y el poder supremo de la Orden
+podía destituirlo a él del vicariato de España apenas notara el más leve
+indicio de ambición o de intriga.</p>
+
+<p>El general había tratado siempre con gran benevolencia al padre Claudio,
+haciendo justicia a sus facultades de dulce tirano y hábil intrigante,
+y, sobre todo, a aquella indiferencia<a name="page_122" id="page_122"></a> en punto a procedimientos que
+hacía recordar a los Borgias cuando, en el entusiasmo del brindis
+orgiástico, deslizaban el veneno en la copa del vecino o, sonriendo como
+ángeles, daban de puñaladas. Nunca el general había demostrado intención
+de relevar al padre Claudio de su alto cargo, lo que no impedía que el
+vicario de España, cuando comenzó a sentir cómo se removía su dormida
+ambición, pensase en la conveniencia de hacer algo desde Madrid para que
+aquel viejo que estaba en Roma saliese del mundo de un modo más o menos
+trágico, dejando su puesto vacante a otro más joven, que podía ser él
+mismo.</p>
+
+<p>Pero el padre Claudio sólo optaba por los procedimientos violentos en
+caso apurado, pues prefería aquellos otros nacidos de su astucia y que
+él preparaba hasta en sus últimos detalles con el exquisito gusto de un
+gran artista del mal.</p>
+
+<p>El sabía algo de otros generales que habían sido envenenados por sus
+subordinados o expuestos al público envueltos en una sotana nueva para
+ocultar las puñaladas con que el cadáver tenía rasgado el pecho; pero
+todos estos medios le parecían propios de tiempos bárbaros; sentía una
+repugnancia de damisela al pensar en la sangre, y con aire de
+superioridad, sonreía considerando que era más fácil y seguro esperar
+pacientemente, teniéndolo todo preparado para lograr su deseo apenas el
+actual general, que tenía más de ochenta años, dejase de vivir.</p>
+
+<p>El fallecimiento del general era cosa segura en plazo no muy largo, y el
+gallardo jesuíta pensaba dar antes un golpe que le proporcionara inmenso
+renombre en la Orden y que le facilitara su elección en Roma.</p>
+
+<p>Un negocio afortunado que hiciera ingresar en las arcas de la Compañía
+muchos millones era el golpe que él necesitaba para preparar su elección
+de general, y por esto se acordó de la fortuna de los hijos de Baselga,
+que tanto había perseguido la avaricia jesuítica.</p>
+
+<p>Lo que el padre Fabián Renard no había podido lograr, él lo
+conquistaría, consolidando de este modo su fama de hombre astuto e
+invencible en punto a procurar buenos negocios a la Orden.</p>
+
+<p>Ya sabemos el sistema que el reverendo padre se proponía usar para ir
+despojando a los hijos de Baselga. Aquellos dos jóvenes, sobre los que
+tenía puestos sus ojos la Compañía, abrazarían el estado religioso y
+harían una donación<a name="page_123" id="page_123"></a> de sus bienes a la Orden, que, correspondiendo a
+tal merced, los tendría toda la vida alejados del mundo y encerrados en
+un claustro donde podrían ganar el cielo.</p>
+
+<p>Agitado por tales ideas hizo el padre Claudio su visita a la baronesa.</p>
+
+<p>Era preciso acelerar el negocio y hacer que cuanto antes entrase
+Enriqueta en un convento.</p>
+
+<p>No era el gallardo jesuíta amigo de preámbulos ni de artificiosos rodeos
+cuando hablaba con amigas tan íntimas y subordinadas fieles como lo era
+la baronesa de Carrillo, así es que inmediatamente abordó la cuestión.</p>
+
+<p>Enriqueta tenía ya edad para entrar en un convento y aficionarse
+verdaderamente a las dulzuras de la vida monástica, preparándose a
+prestar sus votos. ¿Qué ganaba permaneciendo en aquella casa a la cual,
+aunque muy santa y muy cristiana, llegaban las murmuraciones del mundo?
+Enriqueta, permaneciendo como hasta aquel momento en continua relación
+con la servidumbre, corría el peligro de saber cosas que destruyeran su
+infantil inocencia; y tales aspavientos hacía el jesuíta al decir esto,
+de tal modo se horrorizaba aparentemente al pensar en la posibilidad de
+que alguna palabra indirecta se deslizase en sus virginales oídos, que
+no parecía sino que la casa de su padre era un lugar de perdición para
+la joven.</p>
+
+<p>Doña Fernanda, como era su costumbre, siempre que oía al poderoso padre
+Claudio, asentía a todo y se mostraba dispuesta a obedecer sus órdenes.</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo sabe vuestra paternidad; yo soy su sierva espiritual, su humilde
+penitente, y estoy dispuesta a cumplir cuanto se sirva mandarme.
+Realmente esa niña no está muy bien aquí, pues aunque todas las personas
+que visitan la casa son buenas cristianas, el mundo se halla tan
+pervertido, que es fácil que se deslicen hasta aquí palabras y ejemplos
+que perturben a una joven prometida del Señor.</p>
+
+<p>Y la amiga del padre Felipe, que a fuerza de rozarse con los jesuítas se
+había asimilado mucho de su meliflua elocuencia, aprovechó la ocasión
+para disertar ante su superior sobre la corrupción de la sociedad por
+sus tendencias impías, asegurando que la virtud estaba desterrada,
+ocultándose únicamente en las personas piadosas; ella, por ejemplo.</p>
+
+<p>Los dos compadres en Cristo no tardaron en entenderse<a name="page_124" id="page_124"></a> y quedaron
+perfectamente convenidos en lo que debían hacer.</p>
+
+<p>Enriqueta entraría cuanto antes en un convento que designaba el padre
+Claudio, pero primeramente había que lograr el permiso de su padre el
+conde de Baselga, cosa que no creía tan fácil el director espiritual ni
+su penitente.</p>
+
+<p>&mdash;Yo, reverendo padre, le anticipo con harto dolor mío que nada
+conseguiré. Mi padre me aborrece, esto bien lo sabe su paternidad, y yo
+sospecho el porqué, y, por tanto, no esta demanda, sino otra que le
+hiciera, me la negaría seguramente. Ya recordará vuestra reverencia que
+rotundamente me dijo que no el día que yo le indiqué la conveniencia de
+que Enriqueta fuese a educarse en el convento. Donde usted le ve, a
+pesar de sus alardes de religiosidad, yo creo que es todo un impío, y
+más ahora, que se ha dado de lleno a los libros.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ¡Los libros!... ¡Mala cosa es eso!</p>
+
+<p>Y el jesuíta decía esto con acento de distracción, al mismo tiempo que
+con la cabeza inclinada parecía reflexionar profundamente.</p>
+
+<p>&mdash;Será mejor, amiga mía&mdash;dijo después de un larga silencio&mdash;, que yo
+hable al conde. Efectivamente, él no hace gran caso de la hija de su
+primer matrimonio y de seguro que le producirán más efecto mis palabras.
+Sin embargo, tratándose de un hombre como él, este asunto no debe
+llevarse precipitadamente. Conozco su carácter y sé que es preciso
+explorar primeramente sus intenciones e ir poco a poco convenciéndole de
+la conveniencia de dedicar a Enriqueta a la vida monástica, sobre todo
+si la vocación de la niña es segura.</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! En cuanto a eso no hay cuidado. La vocación es segurísima.
+Enriqueta no hace nada más que lo que yo la mando.</p>
+
+<p>La baronesa hablaba de las aficiones religiosas de su hermanastra con
+completa seguridad, aunque nunca había logrado de ella una contestación
+categórica, ni se había tomado el trabajo de consultarla sobre aquel
+porvenir que la preparaba... ¿Para qué? Ella, la señora de aquella
+voluntad, tenía el poder de atemorizarla con una mirada o con un gesto,
+y creía ridículo detenerse a inquirir lo que pensaba aquel ser que había
+educado para una vida automática.</p>
+
+<p><a name="page_125" id="page_125"></a>Desde aquella conferencia y después de haber combinado su plan el
+jesuíta y la baronesa, Baselga comenzó a sufrir un asedio del que tardó
+en darse cuenta.</p>
+
+<p>Doña Fernanda, en la mesa o en las cortas entrevistas que ella buscaba,
+y de las que el conde procuraba zafarse cuanto antes, mostraba empeño en
+hablar del porvenir de Enriqueta en términos vagos para que su padre
+mostrara claramente sus propósitos, pero Baselga oía silencioso y
+distraído, no escapándosele nunca una palabra que demostrase su
+pensamiento.</p>
+
+<p>En cuanto al padre Claudio, visitaba la casa con tanta asiduidad como en
+pasados tiempos, honor que ensalzaba la baronesa en su reunión, y del
+que se hacían lenguas sus contertulios, que sabían las múltiples
+ocupaciones que pesaban sobre el vicario de la Orden en España.</p>
+
+<p>Todas las tardes iba el jesuíta a fumar algunos cigarrillos en el
+gabinete de estudio de Baselga, el cual, no considerando las cosas como
+su hija mayor, tomó al principio esta distinción por una solicitud
+fastidiosa que le distraía en sus ocupaciones.</p>
+
+<p>Para colmar su aburrimiento, el amigo Quirós, con el que hablaba todas
+las tardes de su gran plan de conquista, depositando en él todas sus
+esperanzas y risueños optimismos, desde que el padre Claudio se dedicó a
+hacerle cotidianas visitas, dejó de acudir con tanta regularidad
+pretextando ciertos asuntos que tenía que despachar con urgencia en el
+ministerio, y el conde hubo de resignarse a permanecer horas y más horas
+con aquel sacerdote que nunca tenía prisa en irse, y que, siempre
+sonriendo, le molía a preguntas.</p>
+
+<p>Pero era en todas ocasiones tan amable aquel padre Claudio, oía con
+tanta atención sus explicaciones sobre lo que estudiaba en los
+tratadistas militares, manifestaba tal entusiasmo por Malbourough,
+Montecucoli, Jomini y otros señores que a cada instante barajaba el
+conde en su conversación, que, al fin, éste comenzó a adquirir alguna
+confianza y recibir con más gusto las visitas del jesuíta.</p>
+
+<p>Al fin, era un buen compañero, y en ausencia de Quirós, el conde
+experimentaba gran placer teniendo un compañero con quien hablar de su
+manía favorita.</p>
+
+<p>Era un cura aquel oyente de aventuradas empresas militares; su
+ministerio, sus estudios y sus costumbres no le hacían muy adecuado para
+aquella clase de conferencias; pero... ¡qué diablo!, escuchaba con gran
+atención, y, además,<a name="page_126" id="page_126"></a> Baselga adivinaba en el padre Claudio&mdash;como en
+otros tiempos&mdash;que había en su persona algo de caudillo, aunque de
+fuerzas menos ruidosas y francas que las del ejército, y en todos sus
+actos se traslucía la costumbre de mandar con ademanes imperiosos que no
+admiten réplica.</p>
+
+<p>La confianza entre el conde y el jesuíta fué estrechándose rápidamente.
+Aquella frialdad con que Baselga había tratado al padre Claudio a raíz
+de su llegada de Francia, fué desvaneciéndose, y aunque el conde no
+volvió a ser como en su juventud, el admirador sumiso e irreflexivo del
+astuto jesuíta, le dispensó cada vez mayores atenciones, y llegó en sus
+conversaciones apasionadas hasta olvidarse de quién era aquel hombre y
+de las amenazas viles que usó para conservarlo esclavo de la Compañía.</p>
+
+<p>El padre Claudio, en aquellas conferencias, con un disimulo que hacía
+honor a la astuta institución a que pertenecía, llevaba siempre la
+conversación a un mismo punto, que era invariablemente las desdichas de
+la patria, lo grande que ésta había sido en otros tiempos y la necesidad
+de volver por la integridad del territorio, reconquistando los puntos
+que los extranjeros nos habían arrebatado.</p>
+
+<p>Un hombre más experto y observador que Baselga hubiera adivinado en su
+interlocutor el deseo de excitar las confianzas sobre un asunto
+determinado que conocía con anterioridad; pero el conde estaba muy
+preocupado con sus planes y los acariciaba con sobrado entusiasmo para
+fijarse en tales detalles.</p>
+
+<p>Por fin, un día, en un rato de excitación patriótica, Baselga hizo
+traición a la reserva que se había prometido y relató al padre Claudio
+su plan sobre Gibraltar con todos sus detalles.</p>
+
+<p>El jesuíta sonreía casi imperceptiblemente. Al fin lograba aquella
+confianza solicitada de tan diversos modos.</p>
+
+<p>¡Cómo pintar el entusiasmo patriótico del padre Claudio! Primero quedóse
+perplejo, mostrando admiración y duda como si su inteligencia no
+alcanzase a comprender un plan tan colosal; después, su rostro se animó
+como a impulsos de excitación inmensa, y, por fin, abrazó al conde con
+nervioso impulso, diciendo, con acento entrecortado por la emoción, que
+Dios y la patria sabrían agradecer una empresa tan sublime.</p>
+
+<p>Baselga se enterneció ante aquel arranque de entusiasmo patriótico, y
+llevado de un risueño optimismo, se dijo<a name="page_127" id="page_127"></a> interiormente que aquel
+jesuíta era una buena persona, que si cometía alguna mala acción era
+indudablemente por exigencias de la Orden.</p>
+
+<p>Desde que el conde hizo tales revelaciones no tuvo quien más atentamente
+se interesase por la realización de tal plan.</p>
+
+<p>Todas las tardes iba, según su costumbre, a visitar a Baselga y se
+enteraba minuciosamente de sus propósitos, mostrando una admiración sin
+límites cada vez que su amigo le hacía una nueva confianza.</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! Esto halaga&mdash;se decía el conde al quedar solo&mdash;. Esto da nuevas
+fuerzas para seguir adelante. ¡Si todos fuesen tan buenos españoles como
+el padre Claudio! Después dicen que los jesuítas no tienen patria ni se
+interesan por otra nación que Roma.</p>
+
+<p>Por su parte, el reverendo padre aumentaba el entusiasmo de su amigo,
+prometiendo hacer cuanto pudiese en favor del plan. El no sabía los
+servicios que podría prestar, pero tenía amigos en todas partes, y,
+¿quién sabe si en Gibraltar encontraría alguien que quisiera entrar en
+la patriótica aventura?</p>
+
+<p>Transcurrieron algunos días sin que los dos amigos hablasen de otros
+asuntos que la atrevida reconquista del Peñón. Quirós, siempre
+excusándose con sus trabajos en el ministerio, iba ya pocas veces al
+despacho de Baselga; pero éste se mostraba tan entusiasmado y satisfecho
+del padre Claudio, que consideraba ya al joven diplomático como lo que
+era realmente. Ya no veía en él un joven serio e ilustrado, sino un
+pollo insubstancial e intrigante, que a lo más le servía para sacar
+cuantas noticias deseara del ministerio de Estado.</p>
+
+<p>El jesuíta tenía por su parte un plan marcado que iba desarrollando
+lentamente, y cuando creyó poseer la confianza de Baselga, abordó una
+tarde resueltamente el asunto.</p>
+
+<p>&mdash;Supongamos, señor conde, que yo, como así lo espero, proporcione los
+elementos necesarios para la empresa, y encuentro gente dispuesta a dar
+el golpe sobre Gibraltar. ¿Quién se encargará de ponerse al frente de
+los que se apoderen de la plaza?</p>
+
+<p>Baselga mostró en su rostro la misma extrañeza que si oyera a alguien
+dudar de su valor.</p>
+
+<p>&mdash;¡Quién ha de ser! ¡Yo!&mdash;dijo con sencillez heroica.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y ha pensado usted bien las consecuencias que pudiera traerle un
+fracaso? ¿Ha considerado que en la aventura<a name="page_128" id="page_128"></a> puede perder la cabeza? Las
+autoridades inglesas son inexorables con el que quiere arrebatarles algo
+de lo que poseen, y lo menos que con usted harían, si fracasa el golpe,
+sería ahorcarlo.</p>
+
+<p>&mdash;Nada me importa eso&mdash;contestó el conde con frialdad&mdash;. He expuesto mi
+vida muchas veces, para que pueda sentir temor ante tales peligros. Yo
+iré al frente de los buenos españoles que intenten devolver Gibraltar a
+España, y si es que la suerte nos es adversa, ¿qué fin puedo ambicionar
+más glorioso que morir por mi patria, aunque sea de un modo infamante?</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien, amigo mío. Sigue usted siendo un héroe y la edad no ha
+amortiguado sus bríos. Pero es preciso que antes de acometer tan santa
+empresa, que tal vez le conduzca al martirio, piense usted en asegurar
+el porvenir de sus hijos.</p>
+
+<p>&mdash;¡Mis hijos! Gracias a Dios no tengo que pensar en ellos. Son ricos y
+su porvenir está asegurado. Además, dentro de pocos años tendrán ya edad
+para casarse y constituir familia.</p>
+
+<p>&mdash;Pero entretanto, señor conde, reconozca usted que si por desgracia
+pierde la vida en esa empresa que vamos a realizar cuanto antes, la
+situación de esos dos jóvenes solos en el mundo, pues apenas si tienen
+familia, será apuradísima.</p>
+
+<p>&mdash;Tienen a mi hija Fernanda, que por su edad y su experiencia, puede
+servirles de madre.</p>
+
+<p>&mdash;No basta eso.</p>
+
+<p>&mdash;¿Pues qué quiere usted decir?</p>
+
+<p>&mdash;De Ricardo nada. Al fin pertenece a nuestro sexo y para un hombre no
+es tan ruda la lucha que ha de sostener en la sociedad para mantenerse a
+cierta altura. Pero piense usted en Enriqueta. ¿Qué sería de ella al
+quedar huérfana?</p>
+
+<p>&mdash;Sentiría mucho la muerte de su padre, mas no por esto quedaría
+desamparada. Tiene a mi hija Fernanda, y además, una joven rica como lo
+es ella, siempre encontraría entre mis parientes de la nobleza quien
+velara por ella. Esto sin contar que ya no es una niña, y que dentro de
+pocos años estará ya en estado para casarse con quien ella elija,
+siempre que sea un hombre perteneciente a su clase.</p>
+
+<p>&mdash;Veo, señor conde, que no quiere usted atender a lo yo le propongo y
+que se forja ilusiones para no contemplar<a name="page_129" id="page_129"></a> la realidad. Yo hablo del
+presente y del peligro que a causa del heroísmo de su carácter, corre su
+hija de quedarse huérfana.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y qué quiere usted proponerme?</p>
+
+<p>&mdash;Yo&mdash;dijo el padre Claudio preparándose a dar el golpe y revistiendo
+sus palabras de la mayor sencillez&mdash;pensaba poner a Enriqueta a salvo de
+todo infortunio y hacer que antes de que usted partiera para Gibraltar
+su hija quedase en un puesto de confianza donde se ocupasen de su
+educación, por cierto algo descuidada, pues la baronesa, ocupada en las
+empresas benéficas, a las que le arrastra su religiosidad, no puede
+pensar en la cultura de su hermana.</p>
+
+<p>&mdash;Concrete más su proposición, padre Claudio&mdash;dijo Baselga con fría
+entonación.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien; le propongo, haciéndome en esto intérprete de los deseos de
+la baronesa, que Enriqueta vaya a educarse en un convento de nuestra
+confianza.</p>
+
+<p>El conde no era ya el mismo de momentos antes. El entusiasmo y la
+confianza que mostraba al jesuíta hablándole de empresas militares había
+desaparecido, y ahora escuchaba al visitante con fría reserva,
+lanzándole de vez en cuando una mirada escudriñadora que pugnaba por
+atravesar aquella astuta máscara, adivinando lo que existía tras la
+dulce sonrisa jesuítica.</p>
+
+<p>Cuando el padre Claudio formuló su proposición, Baselga le miró
+fijamente y contestó con lentitud:</p>
+
+<p>&mdash;Mi hija no será monja mientras yo viva.</p>
+
+<p>&mdash;Ha comprendido usted mal&mdash;replicó con viveza el jesuíta&mdash;. Lo que yo
+propongo no es que Enriqueta se dedique a la vida monástica abandonando
+su familia; conozco bien el inmenso cariño que usted la profesa y sé que
+no es posible que consienta usted el separarse de ella para siempre. Lo
+que yo propongo es que Enriqueta ingrese en un convento donde se educan
+otras señoritas aristocráticas para permanecer allí segura mientras
+usted lleva a cabo esa obra sublime, tan meritoria a los ojos de la
+patria y a los de Dios.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que usted me propone es que mi hija entre en un convento como
+simple educanda para convertirse después en monja profesa y no salir
+jamás de él.</p>
+
+<p>&mdash;¡Señor conde! Me ofende esa suposición.</p>
+
+<p>&mdash;Padre Claudio, ya sabe usted que nos conocemos y que hay entre los dos
+asuntos suficientemente graves para<a name="page_130" id="page_130"></a> que no nos consideremos como unos
+extraños. Sé a dónde van a parar tales proposiciones, pues aunque no soy
+muy listo, adivino muchas veces lo que piensan las personas que me
+rodean.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué quiere usted suponer?</p>
+
+<p>&mdash;Aún no se ha borrado de mi memoria el recuerdo de esa mujer tan amada.</p>
+
+<p>Y al decir esto señalaba el conde a un hermoso retrato de María
+Avellaneda, única pintura que con sus tonos brillantes alegraba las
+sombrías paredes del despacho y los tintes obscuros de los estantes
+cargados de libros. El padre Claudio afectaba no comprender a Baselga.</p>
+
+<p>&mdash;Esa infeliz&mdash;continuó éste&mdash;también encontró en París quien mostró
+empeño en meterla en un convento. ¡Parece esto la fatalidad que pesa
+sobre la familia Avellaneda!</p>
+
+<p>Y a continuación añadió, sonriendo sarcásticamente:</p>
+
+<p>&mdash;Muchas veces es una desgracia tener millones.</p>
+
+<p>El padre Claudio se estremeció internamente. Aquel hombre, que él creía
+un monomaníaco sometido por completo a su voluntad, sabía adivinar los
+pensamientos de su interlocutor.</p>
+
+<p>&mdash;Señor conde: me ofenden esas palabras, que no sé si creer injuriosas
+para mí y para la Compañía, pero aunque así sean, las perdono.</p>
+
+<p>Reinó un largo silencio, que interrumpió al fin el jesuíta diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Siento mucho que mi proposición le haya producido alguna molestia.
+Crea que yo siempre procedo guiado por mi afán de dar almas al cielo y
+de que no se turbe la paz de las familias.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias por el interés, padre Claudio; pero Enriqueta no necesita que
+se preocupe de su suerte otro que su padre.</p>
+
+<p>El jesuíta quedó en silencio breves instantes, reflexionando, sin duda,
+sobre lo que acababa de oír, y después dijo con severo acento:</p>
+
+<p>&mdash;Un padre cariñoso debe ante todo procurar la felicidad de su hija.</p>
+
+<p>El conde movió la cabeza en señal de asentimiento y añadió:</p>
+
+<p>&mdash;Eso no tiene duda.</p>
+
+<p>&mdash;Y la felicidad de los hijos consiste indudablemente en que los padres
+no violenten su voluntad ni se opongan a<a name="page_131" id="page_131"></a> sus deseos, siempre que éstos
+tengan un noble y santo fin.</p>
+
+<p>&mdash;Todo eso lo sé hace ya mucho tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Lo sabrá usted, señor conde; pero permítame que le manifieste que
+usted se está oponiendo a una sagrada aspiración de su hija.</p>
+
+<p>&mdash;¿Una aspiración de mi hija?&mdash;preguntó con extrañeza Baselga.</p>
+
+<p>&mdash;Sí, señor conde. Enriqueta quiere ir al convento.</p>
+
+<p>&mdash;Es la primera noticia que tengo&mdash;respondió Baselga con desdeñosa
+frialdad.</p>
+
+<p>&mdash;No lo dude usted, y si quiere convencerse de ello, pregúntelo a la
+baronesa, que por haber educado a su hermana es la que conoce mejor su
+vocación. Enriqueta quiere ser monja.</p>
+
+<p>&mdash;Ya va saliendo lo que esperaba. Usted mismo viene a justificar mi
+negativa a que Enriqueta entrase en un convento para perfeccionar su
+educación. Lo que yo he dicho antes: primero, colegiala, y después,
+monja. No está mal urdido el plan.</p>
+
+<p>&mdash;Señor conde; hace usted mal en burlarse de ese modo y más aún en
+oponerse a que su hija siga las inspiraciones de Dios. Yo no digo que
+Enriqueta quiera efectivamente ser monja, pues a su edad la vocación es
+poco sólida; pero lo que sí aseguro es que quiere salir de aquí, pues se
+siente atraída por los místicos, encantos del claustro.</p>
+
+<p>&mdash;¿Está usted seguro? ¿Ha consultado directamente la vocación de mi
+hija?</p>
+
+<p>&mdash;Sé cómo piensa por las relaciones de la baronesa, que es "la única
+persona que se preocupa de Enriqueta".</p>
+
+<p>&mdash;Comprendo la intención con que acentúa usted tales palabras. Algo hay,
+en efecto, que me hace merecedor de tal censura. Mi dolor interno por la
+muerte de mi esposa, mi odio a la sociedad, y después mis aficiones, me
+han tenido alejado de mi hija, me han hecho ser mal padre, y he mirado
+con una indiferencia culpable todo lo que con ella se relacionaba; pero
+yo le aseguro a usted que esto no volverá a repetirse ni mereceré en
+adelante que se me tache de descuidado con mis hijos. Acabo de ver las
+consecuencias de mi indiferencia y sé el peligro que corre Enriqueta, de
+seguir más tiempo confiada a la dirección de su hermana. Quiero que en
+mi casa no mande otro que yo, y desde mañana voy a ocuparme de mi hija y
+así sabré la verdad.<a name="page_132" id="page_132"></a></p>
+
+<p>&mdash;¿La verdad?...&mdash;preguntó con extrañeza el padre Claudio.</p>
+
+<p>&mdash;Sí; la verdad. De seguro que cuando yo hable a mi hija no manifestará
+ésta tanta afición a la vida del claustro. Yo, padre Claudio, soy de los
+que creen que ninguna joven tiene gusto de que la entierren en vida,
+alejándola para siempre del mundo, y del mismo modo creo que si algunas
+infelices huyen de la sociedad y se encierran en esas casas es por
+contrariedades sufridas, que, aunque fáciles de reparar, son
+convenientemente exageradas por gentes sin corazón, que muestran empeño
+en robar a la nación futuras madres que podrían hacer la felicidad de
+otras tantas familias y dar a la patria hijos que la honrasen y la
+defendiesen.</p>
+
+<p>El jesuíta puso en juego todo su mímico arsenal de gestos trágicos para
+demostrar su escándalo y su indignación, y dijo con voz balbuciente:</p>
+
+<p>&mdash;¡Pero señor conde! ¿Qué dice usted? ¡Tratar de ese modo a las
+instituciones monásticas y a las esposas del Señor! Esas ideas son
+impropias de un buen católico como todos le creen a usted, y únicamente
+estarían en su sitio en labios de uno de esos terribles revolucionarios
+que hoy combaten al Trono y a la Iglesia. ¿Acaso usted no cree en la
+verdad de las vocaciones religiosas? ¿Duda usted de que hay criaturas
+privilegiadas a las cuales llama Dios para hacerlas sus místicas
+esposas?</p>
+
+<p>&mdash;No quiero discutir, padre Claudio. Soy católico y partidario de la
+Monarquía, y esto lo tengo bien probado; pero mis ideas las tengo muy
+arraigadas y ni usted ni toda la Compañía de Jesús en masa conseguirían
+que me retractase de esto que digo. Toda la vida he tenido por un
+absurdo que a una joven que apenas si conoce el mundo y que no se ha
+separado un momento de sus padres, se la encierre en un convento con el
+pretexto de querer librarse de los males de una sociedad que ni aun de
+nombre conoce. Comprendo que un hombre cansado de luchar con sus
+semejantes y fastidiado de las mentiras sociales, huya del trato con los
+humanos, y se refugie como eremita en un desierto por faltarle el valor
+para seguir luchando contra el mundo; pero encerrar en una tumba mística
+a una joven que conserva puras e intactas sus ilusiones y que empieza a
+vivir, es un crimen, entiéndalo usted bien, reverendo padre, es un<a name="page_133" id="page_133"></a>
+asesinato moral del que Dios no puede menos que pedir estrecha cuenta.</p>
+
+<p>El conde hablaba con acento indignado y en sus ademanes nerviosos
+adivinábase que estaba sintiendo aquello que decía.</p>
+
+<p>El jesuíta conocía perfectamente el carácter de Baselga y sabía que en
+tales instantes discutir ideas en él tan arraigadas equivalía a
+comprometerse en una discusión acalorada e iracunda que fácilmente podía
+tener como final el arrojarse a la cabeza, como postreros argumentos,
+los libros del despacho y aun los muebles.</p>
+
+<p>&mdash;¿De manera&mdash;se limitó a decir el sacerdote&mdash;que se niega usted a
+acceder a los deseos de su hija?</p>
+
+<p>&mdash;Sí; me niego y me negaré siempre. Usted, como sacerdote, cumpla su
+obligación trabajando para arrebatar una mujer más a la sociedad y
+hacerla entrar en la vida mística; yo como padre cumplo mi deber
+oponiéndome a que mi hija sea infeliz alejándose para siempre, en la
+edad de la inexperiencia, de un mundo en que sufrirá muchas tristezas,
+pero no por esto dejará de encontrar mayores alegrías. Dios crió a la
+mujer para que el mundo no se extinguiera, y con ella estableció la base
+de la familia. Evitar que la mujer sea madre es ir contra Dios. ¡No
+olvide usted esto, padre Claudio!</p>
+
+<p>El jesuíta fué a contestar a estas últimas palabras, pero se detuvo, y
+como si una idea favorable acabase de surgir en su cerebro, púsose a
+reflexionar mientras Baselga le contemplaba con desdeñosa superioridad.</p>
+
+<p>El hombre que por tanto tiempo se había considerado como esclavo sumiso
+de aquel jesuíta que le mandaba con aire sonriente, aunque con despótica
+autoridad, enorgullecíase ahora al ver cómo su tirano quedaba vencido
+momentáneamente.</p>
+
+<p>Parecía que el padre Claudio iba a disparar su último tiro contra
+aquella voluntad rebelde, pues después de contraer su rostro con aquella
+sonrisa especial propia de los momentos difíciles y que hacía temblar a
+cuantos le conocían íntimamente dijo con voz melosa:</p>
+
+<p>&mdash;El señor conde, al hablar así, olvida una cosa de gran importancia.</p>
+
+<p>&mdash;No sé qué cosa pueda ser.</p>
+
+<p>&mdash;De seguro que el conde de Baselga no querrá romper sus relaciones con
+la Compañía de Jesús.<a name="page_134" id="page_134"></a></p>
+
+<p>&mdash;¡Yo!.., ¿Por qué?</p>
+
+<p>&mdash;El señor conde pertenece a ella, pues hace muchos años figura en su
+clase de hermanos seglares.</p>
+
+<p>&mdash;No pienso negarlo. Buena prueba de ello es que sobre el pecho llevo el
+escapulario que nos permite reconocernos a los hermanos aun en los más
+lejanos países.</p>
+
+<p>&mdash;Recuerde, pues, el hermano, ya que así le place llamarse&mdash;dijo el
+jesuíta con tono de autoridad&mdash;, que al entrar en nuestra Orden hizo
+voto de obediencia a sus superiores, y que yo, como su superior supremo
+en España, le ordeno me obedezca para mayor gloria de Dios y en nombre
+de nuestro padre general.</p>
+
+<p>Y el jesuíta, al decir esto, se erguía en su asiento y extendía la
+diestra con aire bizarro, adoptando una actitud lo más imponente que le
+permitían sus facultades de actor. Pero al conde le causó poca impresión
+aquel arranque de autoridad que el padre Claudio creía irresistible,
+pues encogiéndose de hombros se limitó a contestar con frialdad:</p>
+
+<p>&mdash;¡Bien! ¿Y qué?... ¿Para qué se me recuerda mi voto de obediencia?</p>
+
+<p>&mdash;Para que acate usted mis órdenes y no se oponga a la vocación de su
+hija.</p>
+
+<p>&mdash;¿Es que la Compañía, no contenta con disponer del individuo para mayor
+gloria de Dios, ha de intervenir también en asuntos puramente de su
+familia?</p>
+
+<p>&mdash;La Compañía interviene en todo, siempre que sea en bien de la
+religión, y puede, con perfecto derecho, como usted ya sabrá por haber
+leído nuestra Mónita secreta y los comentarios de nuestros más célebres
+escritores, aconsejar al hijo que niegue la obediencia a su padre y
+hasta que lo mate, siempre que éste le incite a desconocer y abandonar
+la fe católica.</p>
+
+<p>&mdash;Siempre me ha parecido eso un crimen; pero, aparte de ello, en el
+presente caso no tienen ninguna relación esas leyes; yo no incito a mi
+hija a que abandone su religión, pues lo que hago es oponerme a que me
+la roben. Que ame Enriqueta cuanto quiera a Dios, que sea un modelo de
+religiosidad y devoción, no me producirá ninguna molestia; lo que yo no
+quiero es que ella sea monja.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ella quiere serlo, y en tal conflicto, la Compañía, siempre
+benéfica con el débil y con la virtud, debe colocarse al lado de la hija
+y frente al padre que quiere violentar una santa devoción.<a name="page_135" id="page_135"></a></p>
+
+<p>&mdash;La Compañía se colocará donde le dé la gana&mdash;contestó rudamente
+Baselga, que ya comenzaba a cansarse&mdash;; pero como yo soy el padre y no
+doy mi permiso, tendrá que considerarse vencida. Si Enriqueta quiere ser
+monja (lo que dudo mucho), que espere a ser mayor de edad, cuando no
+será ya indispensable mi consentimiento.</p>
+
+<p>&mdash;¿Quiere usted que llamemos a la niña y a doña Fernanda? Usted mismo le
+preguntaría sobre sus aficiones, y la contestación que ella dé será el
+mejor medio de que usted se convenza de la injusticia con que se opone a
+su vocación.</p>
+
+<p>&mdash;No es necesaria esa entrevista. Conozco muy bien, padre Claudio, el
+sistema que se emplea para obsesionar débiles inteligencias y los
+risueños colores con que se presenta la vida del claustro para seducir
+la viva imaginación de las jóvenes. Mire usted a esa infeliz&mdash;y el conde
+señaló el retrato de su esposa&mdash;. Ella, en un momento de alucinación,
+arrastrada por pérfidos consejos, abandonó la casa de su padre y entró
+en un convento de París sin dejar por eso de amarme y de desear ser mi
+esposa. También ella pasaba como joven de vocación para el claustro y,
+sin embargo, bastó que su padre le permitiese ser mi esposa para olvidar
+inmediatamente todas las dulzuras monásticas. Mi hija presiento que debe
+de hallarse en el mismo caso. Conozco a la baronesa de Carrillo, sé cuan
+terribles son sus manías religiosas, y de seguro que ha trabajado mucho
+para decidir a Enriqueta a que abrace una vida que le repugna. ¡Quién
+sabe si hasta la habrá maltratado! Yo hablaré a mi hija y de seguro que
+leeré en su interior adivinando lo que piensa.</p>
+
+<p>&mdash;Según eso, ¿se niega usted a cumplir su voto? ¿Desobedece usted a la
+Compañía?</p>
+
+<p>Y el padre Claudio, al decir esto, tomaba una actitud amenazadora que
+irritaba a Baselga, el cual no podía sufrir ninguna imposición.</p>
+
+<p>&mdash;Sí, ¡vive Cristo!&mdash;gritó el conde&mdash;; la desobedezco ahora y siempre
+que intente inmiscuirse en asuntos que le son ajenos. Las cosas de mi
+casa sólo a mí me competen, y desde ahora digo que lo pasarán muy mal
+los que intenten mezclarse en mis asuntos e inciten a mis hijos a que
+desobedezcan a su padre.</p>
+
+<p>Baselga estaba terrible al decir esto y agitaba en el espacio sus
+enormes manos de un modo poco tranquilizador;<a name="page_136" id="page_136"></a> pero el jesuíta no por
+esto perdió la serenidad. No era valor lo que faltaba a aquel Borgia del
+jesuitismo; así es que, como si no advirtiera las embozadas amenazas del
+conde, siguió adelante en la agitada conversación.</p>
+
+<p>&mdash;Piense usted que al negarse a obedecer a la Compañía, rompe usted con
+ella toda clase de relaciones.</p>
+
+<p>&mdash;Lo siento; pero por esto no he de cambiar en mis propósitos.</p>
+
+<p>&mdash;Al abandonar de tal modo a la Compañía, ésta debe responderle del
+mismo modo, y, por lo tanto, retirará el manto protector que había
+tendido sobre usted.</p>
+
+<p>Baselga hizo un gesto como indicando que no comprendía qué protección
+era aquélla.</p>
+
+<p>&mdash;Usted, señor conde, tiene en su vida algo que ocultar y existen
+pruebas que pueden comprometerle seriamente. ¡Quién sabe lo que a usted
+podrá sucederle el día que nuestra Orden no esté a su lado para
+prestarle su protección! Recuerde cierto papel firmado por usted que, de
+hacerse público, le produciría grandes disgustos.</p>
+
+<p>El conde esperaba aquello desde que la conversación tomó un giro tan
+hostil, pero a pesar de que la amenaza no le sorprendía, no pudo menos
+de murmurar:</p>
+
+<p>&mdash;Ya entra otra vez en danza el maldito papelucho.</p>
+
+<p>Baselga tenía ya adoptada una resolución irrevocable. ¡Vive Dios! ¿Creía
+acaso aquel jesuíta que a un hombre como él se le tenía sujeto toda la
+vida y se le hacía danzar como un mono por la fuerza de un documento
+comprometedor suscripto en un instante de dolorosa ceguedad? ¡No y mil
+veces no! Ya estaba cansado de que el padre Claudio lo manejase como un
+recluta, y antes prefería la deshonra que seguir siendo esclavo de aquel
+tenebroso poder que comenzaba a serle odioso. Además, se trataba de la
+suerte, del porvenir de su Enriqueta, aquella hija hermosa y delicada
+cuyo rostro le recordaba el de la difunta María, y su deber era oponerse
+tenazmente a un plan que labraba su infelicidad.</p>
+
+<p>En la súbita resistencia del conde entraba también por mucho la
+esperanza de que aquella arma que el jesuíta pretendía esgrimir contra
+él resultase inservible. ¿Qué peligro podía correr si el padre Claudio
+entregaba secretamente a la justicia aquel documento en que se confesaba
+autor de la muerte de su primera esposa? Podía negar la autenticidad de
+su firma; podía solicitar el auxilio de la reina, que<a name="page_137" id="page_137"></a> le consideraba
+mucho (tal vez por haber sido carlista), amenazándola, en caso de una
+negativa, con hacer más públicas de lo que eran las relaciones de su
+padre Fernando VII con Pepita Carrillo; y, finalmente, se consideraba
+con cierta impunidad pensando que, en caso de un proceso, el padre
+Claudio aparecería como cómplice por haber borrado del cadáver de la
+baronesa todas las señales de muerte violenta.</p>
+
+<p>Baselga, en un rápido vuelo de su imaginación, vió todas estas
+circunstancias favorables y se sintió tranquilizado. Aquel documento
+resultaba terrible cuando él era el amante de María Avellaneda y temía
+que ésta, al saber la trágica historia de su matrimonio, cambiase el
+cariño que le profesaba por repugnante aversión; pero ahora no eran
+iguales las circunstancias, y el conde se reía interiormente de aquel
+puñal mohoso, sin filo ni punta, con que pretendía amenazarle el padre
+Claudio.</p>
+
+<p>&mdash;¿No contesta usted?&mdash;preguntó éste, en vista del silencio de Baselga.</p>
+
+<p>&mdash;Nada tengo que decir. Usted me amenaza en nombre de la Compañía, y yo
+ahora y siempre me burlo de ella y de usted cuando se trata de asuntos
+que únicamente a mí me competan.</p>
+
+<p>&mdash;Pues allá veremos lo que sucede. Yo rogaré a Dios que no tenga usted
+motivos para arrepentirse de su temeraria resolución.</p>
+
+<p>&mdash;Ruegue usted cuanto quiera; dispuesto estoy a sufrir cuanto venga;
+pero no olvide usted algunas oraciones para los que me ayudaron a
+ocultar con astutas artes lo que yo había hecho en un momento de
+obcecación.</p>
+
+<p>El padre Claudio no pudo menos de reconocer que aquel golpe estaba bien
+dado, y que el conde de Baselga no era tan simple como él se imaginaba.</p>
+
+<p>Lo que él creía un cordero resultaba un león que, con sus zarpas
+poderosas, hacía retroceder al domador.</p>
+
+<p>La sorpresa que experimentó el jesuíta ante aquella transformación
+inesperada fué grande; mas no por esto se dió por vencido, y fué
+necesario que reflexionase largo rato para convencerse de que por el
+momento no disponía de ningún medio de persuasión para vencer la
+terquedad del conde.</p>
+
+<p>¿Había él por esto de abandonar su empresa y resignarse a que los
+millones de Avellaneda no fuesen a parar a las arcas de la Orden? Su
+porvenir iba en ello, y para realizar su suprema ilusión, que era el
+generalato de la Compañía,<a name="page_138" id="page_138"></a> necesitaba poner todas sus facultadas en
+aquel negocio y salir triunfante de él como de otros más difíciles.</p>
+
+<p>Abismado en sus reflexiones permaneció el jesuíta mucho tiempo, mientras
+Baselga, satisfecho de su energía, y conmovido aún por la ira que le
+había producido aquella discusión, afectaba una fría severidad, fijando
+sus ojos en el libro que sobre la mesa tenía abierto.</p>
+
+<p>De vez en cuando el jesuíta parecía detenerse en sus reflexiones y
+lanzaba sobre Baselga rápidas miradas en las cuales notábase un odio
+inmenso contra aquel hombre fuerte que, escudado en su amor de padre,
+sabía resistir lo mismo las seducciones que las amenazas.</p>
+
+<p>A pesar del rencor que demostraban aquellas furibundas miradas, el
+reverencio padre, transcurridos algunos minutos de profundo silencio,
+tosió como si fuese a hablar, y después de pasarse las manos por la
+frente repetidas veces, como para ahuyentar molestas preocupaciones,
+dijo a Baselga con acento cariñoso:</p>
+
+<p>&mdash;La verdad, señor conde, es que, a pesar de nuestra edad, hemos
+procedido como dos niños, llegando hasta a insultarnos y amenazarnos en
+un asunto que no merece que tan antiguos amigos se enemisten.</p>
+
+<p>&mdash;Usted lo ha buscado, reverendo padre.</p>
+
+<p>&mdash;Admito el ser culpable del disgusto y le pido me perdone. Usted
+comprenderá que, en nuestro estado, son fáciles estas intemperancias.
+Nos encariñamos con la idea de servir a Dios y llevar almas al cielo,
+aun a riesgo de enemistarnos con las personas a quienes más queremos.
+Además, la suerte de la hija de un amigo tan íntimo como usted lo es me
+inspira un interés demasiado vivo, y de aquí que yo haya estado tan
+imprudente. Vaya, señor conde, olvidemos el disgusto y démonos la mano
+como verdaderas amigos.</p>
+
+<p>&mdash;No tengo inconveniente en ello.</p>
+
+<p>Y el conde avanzó su mano de no muy buena gana. Tenía motivos para
+conocer al jesuíta; su rencor no se desvanecía tan fácilmente como el
+del padre Claudio y temía que aquel súbito arrepentimiento fuese tan
+hábilmente fingido como la mayor parte de sus afectos.</p>
+
+<p>&mdash;Sería una falta imperdonable&mdash;continuó el jesuíta&mdash;que por cuestiones
+de apreciación sobre el porvenir de Enriqueta, se enfriase una amistad
+tan antigua como es la nuestra, y más hoy que trabajamos juntos en una
+causa santa<a name="page_139" id="page_139"></a> velando por el honor de la patria. No olvidemos que nos
+hemos propuesto volver por la dignidad de España.</p>
+
+<p>El jesuíta excitó hábilmente el recuerdo de la reconquista de Gibraltar,
+empresa que, momentáneamente, había olvidado el conde.</p>
+
+<p>Apenas Baselga recordó aquella sublime aventura que le dominaba desde
+tanto tiempo antes, desvanecióse el disgusto que la acalorada polémica
+le había producido, y en sus ojos volvió a reflejarse aquel entusiasmo
+de iluminado que le rejuvenecía.</p>
+
+<p>El padre Claudio comprendía, indudablemente, que con su actitud de
+superior despótico, adoptada poco antes, había dado un paso en falso
+descubriendo prematuramente sus intenciones, y se proponía volver a
+conquistar la confianza de Baselga, mostrando un entusiasmo sin límites
+por su patriótico plan y prometiendo ayudarle con más éxito que nunca.</p>
+
+<p>Más de dos horas pasó el jesuíta hablando de Gibraltar y animando al
+conde a acometer la empresa, describiéndole la plaza y sus defensas con
+un optimismo que hacía sonreír a su oyente. A todos gusta verse
+halagados en sus ilusiones, aun cuando se reconozca la falsedad de la
+apreciación.</p>
+
+<p>Los ingleses, según el padre Claudio, tenían instintos de topo y sólo
+sabían minar, hasta el punto de que el Peñón era una esponja, y el día
+en que hiciesen fuego las baterias durante algunas horas..., crac, el
+monte se vendría abajo dejando sepultada a toda la guarnición. La cosa
+no era difícil, y para un hombre de tanto corazón como el conde de
+Baselga apoderarse de Gibraltar era una empresa sin importancia.</p>
+
+<p>Parecía que por la boca del padre Claudio hablaban los autores de los
+antiguos libros de caballerías, y que Baselga era uno de aquellos
+adalides de la Tabla Redonda, que de una lanzada desbarataban un
+ejército o de un papirotazo echaban al suelo los muros de las plazas más
+fuertes.</p>
+
+<p>El jesuíta no se contentaba con adular, pues guiñando un ojo y moviendo
+la cabeza con expresión de hombre poderoso, aseguraba al conde que no
+estaba solo en tal empresa. La Orden tenía amigos allí donde existen
+católicos, y en la guarnición de Gibraltar figuraban siempre muchos
+irlandeses, soldados fieles al Papa y obedientes a los representantes de
+Dios. El ya estaba en correspondencia con algunos<a name="page_140" id="page_140"></a> oficiales irlandeses
+y... ¡quién sabe lo que saldría de aquellas relaciones!</p>
+
+<p>El padre Claudio daba a entender con sus gestos que había aún más de lo
+que decía, pero que se veía obligado a callar por no hallarse el asunto
+terminado.</p>
+
+<p>Aquello puso de buen humor al conde. Conocía el inmenso poder de la
+Compañía, y sabía que si ésta le ayudaba en su empresa conseguiría
+aquella adhesión de los soldados irlandeses, lo que haría que su triunfo
+fuese seguro.</p>
+
+<p>Cuando el jesuíta se despidió del conde, éste, aunque pensaba hablar a
+su hija de su supuesta vocación, no guardaba a aquél ningún rencor;
+tanto le habían conmovido las promesas del poderoso auxilio.</p>
+
+<p>Diéronse las manos con el mismo afecto de siempre, y hasta Baselga rogó
+al jesuíta que fuese a visitarle con la asiduidad acostumbrada, haciendo
+caso omiso de aquella "ligera nubecilla".</p>
+
+<p>Había ya cerrado la noche, y al poner el padre Claudio el pie en la
+calle volvióse con movimiento instintivo a mirar los balcones del
+pequeño palacio, y por sus ojos pasó aquel relampagueo fugaz que tan
+horrible le hacía.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ya las pagarás todas juntas, miserable!&mdash;murmuró&mdash;. Veremos si por
+mucho tiempo te burlas de la Orden y te niegas a obedecerla,
+comprendiendo al fin que hoy ningún mal puede causarte el papel
+comprometedor.</p>
+
+<p>Y después de desahogarse con estas palabras, masculladas como si fuesen
+las de una oración, se embobó en su manteo, y dijo con la tranquilidad
+del que prepara un negocio:</p>
+
+<p>&mdash;Esta noche escribiremos a Gibraltar al hijo de James Clark, nuestro
+antiguo agente.</p>
+
+<h3><a name="XVII" id="XVII"></a>XVII</h3>
+
+<p class="r">Un tesoro de amor descubierto.</p>
+
+<p>Al día siguiente doña Fernanda estaba furiosa, llegando su abultado
+rostro a un grado tal de rubicundez, que parecía próximo a estallar.<a name="page_141" id="page_141"></a></p>
+
+<p>El descubrimiento que acababa de hacer la ponía fuera de sí, y tanta era
+su indignación, que cuando, cansada de pasear con ademanes de fiera
+enjaulada por aquel salón de colorido conventual donde reunía su
+tertulia se sentaba en un sofá y estrujaba con nerviosas convulsiones
+aquel abultado paquete de cartas, parecía la clásica y viviente estatua
+de Medea agitada por una rabia loca.</p>
+
+<p>¡Quién iba a imaginarse aquel escandaloso hecho! ¡Quién podía pensar que
+una muchacha tan recatada y silenciosa como era su hermanastra tuviera
+tales secretos y se atreviera a sostener unos amores que deshonraban
+aquella santa casa!</p>
+
+<p>La baronesa no podía menos de celebrar su intuición, para la cual no
+pasaba inadvertido ningún detalle.</p>
+
+<p>Aquella mañana, al dirigirse al comedor doña Fernanda, había visto a
+Enriqueta al extremo del corredor leyendo atentamente un papel, que
+ocultó apresuradamente al ver que se acercaba su hermanastra.</p>
+
+<p>Esta sintió tentaciones de perseguirla en su huída para exigirle que le
+presentase aquel papel sospechoso; pero por un misterioso y repentino
+impulso prefirió dejarla escapar como si comprendiese que de otro modo
+malograba un precioso descubrimiento.</p>
+
+<p>La baronesa almorzó con bastante tranquilidad, fijando de vez en cuando
+su inquisitorial mirada en Enriqueta, que aquel día era también objeto
+por parte de su padre de una extraña solicitud. Era que Baselga buscaba
+un momento favorable para hablar a su hija sin que pudiera apercibirse
+de ello doña Fernanda.</p>
+
+<p>Esta tenía ya formado su plan, que quería ejecutar cuanto antes, y
+encargó a Tomasa que acompañase a misa a la señorita, pues a ella, por
+cierto malestar repentino, le era imposible cumplir esta obligación que
+diariamente se imponía.</p>
+
+<p>Fuese Enriqueta con el ama de llaves, metióse Baselga en su despacho, e
+inmediatamente la baronesa, con cierto aire misterioso, y asegurándose
+antes de que nadie la veía, se introdujo en la habitación de Enriqueta,
+dispuesta a registrarla con tanta escrupulosidad como un corchete del
+Santo Oficio.</p>
+
+<p>Allí había misterio y ella pensaba descubrirlo inmediatamente. Aquel
+papel que tan apresuradamente había ocultado Enriqueta era para la
+baronesa (sin que ella pudiera explicarse<a name="page_142" id="page_142"></a> el porqué) la prueba
+concluyente de que en la habitación de la joven había otras cosas que
+ella tenía interés en conservar secretas.</p>
+
+<p>¿Habría amores de por medio?</p>
+
+<p>Doña Fernanda, al pensar en esto, sintió un escalofrío de indignación.
+No era posible que una joven tan recatada y destinada a ser monja
+cometiese la imperdonable falta de sostener amores ocultándose de su
+familia. Eso no podía hacerlo nunca una señorita que había recibido una
+educación tan escrupulosa.</p>
+
+<p>La baronesa, paseando su mirada por aquella habitación que presentaba
+aún el desorden propio de las horas anteriores a la diaria limpieza, se
+tranquilizaba y sentía que sus sospechas se amortiguaban.</p>
+
+<p>Nada había en aquel cuarto que revelase el amor y el femenil deseo de
+agradar. La blanca cama, con sus sábanas arrugadas y en desorden, que
+aún conservaban la huella de la durmiente, no exhalaban perfumes
+voluptuosos, sino el olor acre de salud, propio de un cuerpo sano,
+rebosante de vitalidad juvenil, y sobre el mármol del tocador, dos
+peines, una pastilla de jabón y un botecito de agua de Colonia, que
+apenas si contenía media docena de gotas del oloroso líquido,
+demostraban la pobreza que en su embellecimiento observaba Enriqueta.
+Aquella miseria ruda en punto a artes de hermosearse, aquella carencia
+completa de los mil y un objetos propios de una joven aristocrática, y
+que hacían parecerse la habitación a la de una infeliz obrera, eran,
+según la baronesa, el medio ambiente que convenía a una señorita que con
+el tiempo había de vestir de estameña y abandonar a media noche las
+duras tablas del lecho para ir a cantar al coro.</p>
+
+<p>La pobreza de la habitación la tranquilizaba e iba recobrando su
+confianza al no ver ninguna carta arrugada y mojada en lágrimas sobre el
+velador, ni tomos de poesías abiertos en los pasajes más sentimentales.
+Allí no había amor, sino devoción, mucha devoción, como lo probaban los
+devocionarios y los pliegos de oraciones que se apilaban sobre la
+mesilla de noche al lado del candelabro de cristal.</p>
+
+<p>Pero... ¿y el papel? ¿Y aquel papel misterioso que Enriqueta había
+ocultado presurosamente?</p>
+
+<p>Doña Fernanda, después de mirar bajo la cama, en los cajones del tocador
+y hasta dentro de la mesilla de noche,<a name="page_143" id="page_143"></a> iba ya a retirarse cuando se
+fijó en una cajita antigua, brillantemente maqueada, que estaba sobre el
+velador.</p>
+
+<p>Tantas veces había visto la tal cajita, que por una distracción nacida
+de la costumbre no se fijaba en ella ni pensaba en registrar su interior
+como lo había hecho con los demás escondrijos del cuarto.</p>
+
+<p>El brillo del negro barniz atrajo su mirada, y entonces, la baronesa,
+con movimiento instintivo, la tomó en sus manos y la agitó, sonando
+dentro de ella el "frú-frú" de muchos papeles al rozarse.</p>
+
+<p>La baronesa abrió desmesuradamente sus ojos para manifestar su sorpresa.</p>
+
+<p>Allí estaba el misterio; aquellos papeles eran, indudablemente, los que
+ella buscaba.</p>
+
+<p>La caja estaba cerrada, pero su pequeña cerraja era un insignificante
+obstáculo para la baronesa, poco escrupulosa cuando se trataba de
+satisfacer su curiosidad.</p>
+
+<p>Con unas tijeras hizo saltar la dorada chapa de la cerraja, y, al
+abrirse la tapa violentamente, cayeron al suelo un gran número de
+cartas, esparciéndose sobre la alfombra.</p>
+
+<p>La baronesa no pudo reprimir un grito de júbilo. Su rostro tenía la
+misma expresión del inventor que, después de muchas fatigas, logra
+realizar un descubrimiento.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! He aquí lo que buscaba.</p>
+
+<p>En una rápida ojeada abarcó todas aquellas cartas que estaban esparcidas
+a sus pies. Las había en papel de diversas clases; unas estaban
+amarillentas y manoseadas, como delatando una tenaz y apasionada
+lectura, y otras, que eran las menos, estaban blancas y tersas, como si
+hubiesen sido encerradas en la cajita momentos antes.</p>
+
+<p>Aquéllas eran, indudablemente, las últimas que habían llegado, y por
+esto doña Fernanda, que de un golpe quería enterarse del contenido de
+aquellas cartas escritas todas en la misma letra, recogió la que le
+parecía más moderna, y, acercándose a la ventana púsose a leer:</p>
+
+<p>"Cielo mío: Ayer te seguí cuando ibas a misa con tu tía. No sé si me
+verías. Iba yo a alguna distancia y recatándome, pues todo se perdería
+si me viera ese "zuavo pontificio" que no te deja a sol ni a sombra..."</p>
+
+<p>La baronesa se detuvo e hizo un gesto de extrañeza.</p>
+
+<p>¡Zuavo pontificio! ¿Quién sería el tal zuavo?... ¡Ah! Ya comprendía. Era
+un apodo que le ponía aquel infame incógnito.<a name="page_144" id="page_144"></a></p>
+
+<p>Doña Fernanda hizo un gesto horrible. ¡Ya le daría ella al insolente, a
+tenerlo entre las manos como a sus cartas!</p>
+
+<p>La devota siguió leyendo, y cuando terminó la carta, cogió otra, leyendo
+en cinco minutos más de una docena.</p>
+
+<p>Sentíase invadida por una terrible fiebre, y la indignación le hacía
+leer con una celeridad pasmosa, sin escoger entre las cartas antiguas y
+las modernas. Tan vehemente era su deseo de enterarse de los amores de
+Enriqueta y de saber quién era el hombre que con aquella pasión
+trastornaba todos sus planes.</p>
+
+<p>La baronesa, al leer cada una de aquellas hipérboles amorosas o los
+juramentos de eterna pasión, no podía menos de torcer la boca con un
+gesto de rabioso desdén, propio de una solterona desgraciada que nunca
+había merecido tales floreos.</p>
+
+<p>&mdash;¡Dios mío!&mdash;murmuraba con voz entrecortada&mdash;. ¡Qué tonterías tan
+horribles! Sólo una muchacha tan tonta como Enriqueta puede envanecerse
+con tales requiebros. ¿Qué es esto? ¿Versos también? Vamos, este señor
+Esteban Alvarez es una alhaja. Ahora resulta poeta. Pero, ¿quién será
+este hombre?</p>
+
+<p>Y la baronesa, siempre leyendo, hacía esfuerzos por adivinar quién era
+el adorador de su hermana, sin que las cartas le diesen ninguna luz que
+satisficiese su curiosidad.</p>
+
+<p>Por fin, al leer una de las cartas que, por estar más ajada que las
+otras, demostraba su antigüedad, no pudo reprimir una exclamación de
+sorpresa. Ya sabía quién era aquel incógnito adorador, ya había surgido
+de aquel fárrago amoroso que ella calificaba de variaciones sobre el
+mismo tema la personalidad del hombre que había osado poner sus ojos en
+su hermanastra.</p>
+
+<p>"Nunca olvidaré, vida mía&mdash;decía aquella carta&mdash;, el feliz instante que
+te vi por primera vez. Hoy, paseando por el Retiro, recorriendo aquellas
+alamedas por las que yo iba siguiendo las huellas de tus pasos,
+recordaba aquella hermosa mañana de invierno en que yo iba tras de ti
+arrastrado por una fuerza irresistible, hasta el punto de hacer caso
+omiso de las furibundas miradas de tu “simpática” y “amable”
+hermanastra. Por cierto que aún recuerdo el piropo que me lanzó el
+"zuavo pontificio" cuando os acompañé hasta la puerta de vuestra casa."</p>
+
+<p>No necesitó doña Fernanda leer más para saber quién era el adorador de
+Enriqueta; tenía la baronesa buena memoria,<a name="page_145" id="page_145"></a> e inmediatamente recordó
+con todos sus incidentes la mañana aquella en que un militar insolente
+las siguió por todo el Retiro, llegando hasta la calle de Atocha.</p>
+
+<p>Estaba ya convencida de que el tal Esteban Alvarez era el capitán que
+tan insolente se había mostrado con ella, y esto aumentaba su
+indignación. Lo mismo se hubiera enfurecido al saber que Enriqueta
+mantenía relaciones amorosas con un duque millonario; pero al pensar que
+un capitán de modesto origen había logrado cautivar el corazón de su
+hermanastra, aumentaba su rabia.</p>
+
+<p>A su indignación de beata, que veía como mujer enamorada a la que
+pensaba dedicar al claustro, se unía el sagrado fervor de una mujer
+noble que se enorgullecía de su bastardía y de tener sangre real en sus
+venas, ante un amor desigual y deshonroso para una linajuda familia.</p>
+
+<p>Más de media hora permaneció doña Fernanda como clavada en el centro de
+la habitación y sin fuerzas para continuar aquella lectura que le
+producía escalofríos de furor, y por fin, como haciendo un supremo
+esfuerzo, se arrancó de aquel sitio y, llevando sobre ambas manos en
+arrugado paquete las cartas comprometedoras, se dirigió a su salón,
+esperando impaciente la llegada de Enriqueta, a la que deseaba
+confundir.</p>
+
+<p>La indignación contra aquella "mosquita muerta", como ella decía, era
+inmensa; pues al pesar que le producía el amoroso descubrimiento uníase
+el haber sido engañada durante tanto tiempo por aquella muchacha que
+ella creía poco menos que idiota. Al pensar que aquellos amores duraban
+ya cerca de un año sin que ella hubiese llegado a apercibirse de ello,
+experimentaba tanta indignación como si hubiese sido víctima de un
+terrible engaño.</p>
+
+<p>Además, en su odio había mucho de despecho; pues a la solterona
+despreciada que durante años enteros había rodado por los salones de la
+alta sociedad sin llamar la atención de los hombres le era forzosamente
+muy antipática una joven que, apenas salida de la pubertad, y a pesar de
+vivir en su casa como en clausura, encontraba un adorador y se
+comunicaba con él burlando la vigilancia de su familia.</p>
+
+<p>Cuando la baronesa oyó las voces de Enriqueta y Tomasa, que entraba en
+la antesala de vuelta de misa, la baronesa experimentó el
+estremecimiento de voluptuosidad sangrienta que agita a la fiera antes
+de caer sobre su víctima.<a name="page_146" id="page_146"></a></p>
+
+<p>Doña Fernanda sentía tal impaciencia, que no dejó que su hermanastra
+fuera a su cuarto para cambiar el vestido, y la llamó con acento
+imperioso.</p>
+
+<p>Al entrar Enriqueta en el salón, sus ojos parecieron atraídos por un
+magnetismo misterioso, pues se fijaron inmediatamente en las cartas
+acusadoras que la baronesa, a fuerza de estrujarlas en sus arranques de
+indignación, había convertido en una arrugada pelota.</p>
+
+<p>La joven quedóse plantada en el dintel de la puerta, con aspecto tímido
+e irresoluto, y así recibió la primera rociada de palabras furiosas que
+salió a borbotones por entre los labios de la baronesa, trémula de ira.</p>
+
+<p>&mdash;Pase usted adelante, desvergonzada, pase usted, que ya lo sabemos aquí
+todo. ¡Miren qué aire de inocencia el de la niña! Cualquiera, al verla,
+pensaría que en su vida ha roto un plato, y sin embargo, la señorita
+tiene un novio, sostiene relaciones criminales a espaldas de su familia,
+y está en correspondencia con un pillete insolente, escribiéndose
+porquerías, buenas únicamente para ruborizar a toda persona honrada. ¿Es
+esa la educación que yo te he dado? ¿Es así como debe portarse una
+señorita honrada y cristiana, a quien todos creen destinada a tan alta
+honra como es ser esposa del Señor? ¿Qué es esto, di? ¿Qué significan
+todas estas cartas que tengo en mis manos? Explícate; defiéndete tú
+misma.</p>
+
+<p>Buena estaba Enriqueta para defenderse. Apenas vió que la baronesa
+conocía su secreto, y que estaba en su poder el tesoro de amor que tan
+cuidadosamente guardaba en su cuarto, sintió algo semejante a si se
+hundiera el pavimiento y el techo cayera sobre su cabeza. Las piernas le
+flaquearon y tuvo que agarrarse del cortinaje de la puerta para no caer,
+al mismo tiempo que por sus ojos pasaba una densa nube.</p>
+
+<p>Todo el terror que la baronesa había infundido en aquel carácter tímido
+con su educación dura, tiránica y austera, despertaba ahora y la joven
+experimentaba un terror cercano al espasmo.</p>
+
+<p>En cambio, doña Fernanda, que sentía gran placer en prolongar aquella
+situación, se revestía de una calma glacial y decía con ironía:</p>
+
+<p>&mdash;¿No contestas? Yo esperaba que te justificases; que me hicieras ver la
+posibilidad de que una joven que quiere ser esposa del Señor pueda
+recibir cartitas al mismo tiempo<a name="page_147" id="page_147"></a> de un "señor distinguidísimo" que
+tiene que vestir un uniforme para poder comer. También quisiera que me
+probases que el alma se salva y va una derechita al cielo leyendo todo
+el cúmulo de indecencias que contienen estos papelotes.</p>
+
+<p>Y al decir esto doña Fernanda, que no podía fingir por mucho tiempo
+aquella calma irónica, y que experimentaba la necesidad de desahogar su
+rabia, arrojó al rostro de la joven el puñado de arrugadas cartas.</p>
+
+<p>Enriqueta recibió en mitad de su cara aquel proyectil de papel que
+encerraba sus alegrías y que representaba muchas noches de lectura
+placentera, interrumpida por suspiros de felicidad y besos dados a cada
+renglón. Ante aquella brusca agresión de su hermanastra, la joven sintió
+acrecentarse su miedo, y, para conjurar el peligro, sólo supo decir, con
+voz entrecortada:</p>
+
+<p>&mdash;He sido muy culpable; perdón.</p>
+
+<p>Al oír estas palabras la baronesa ya no hizo uso de su fría ironía, sino
+que, dando salida a la explosión de su escandalosa violencia, lanzó
+sobre la joven un torrente de injurias.</p>
+
+<p>Aquello era deshonroso, y una señorita que sostenía tales relaciones
+perdía su dignidad y era motivo de afrenta para su familia. Además,
+estaba en pecado mortal una joven que era prometida del Señor y se
+atrevía a hablar de amor con un desconocido que sabe Dios quién sería.
+¿Cómo se había olvidado tan por completo de su devoción? ¿Cómo tenía la
+desvergüenza de asegurar a todos los piadosos amigos que visitaban
+aquella casa su deseo de entrar pronto en un convento?</p>
+
+<p>Enriqueta fué a contestar. Su carácter franco sublevábase ante tales
+mentiras, y sentía la necesidad de protestar diciendo la verdad, o lo
+que es lo mismo, que ella nunca había manifestado claramente su afición
+a entrar en un convento, siendo la baronesa, con su carácter absorbente
+y despótico, la que se había encargado de inventar aquella vocación;
+pero el terror trabó su lengua y se detuvo al ver la expresión
+amenazadora que contraía el rostro de doña Fernanda.</p>
+
+<p>La joven sólo sabía oponer sus lágrimas a las irritadas palabras de la
+baronesa, y con la cabeza caída sobre el pecho, llorando sin cesar,
+escuchaba aquella filípica que la llenaba de terror.<a name="page_148" id="page_148"></a></p>
+
+<p>Más de media hora habló doña Fernanda, siempre en el mismo tono,
+paseándose febrilmente en unas ocasiones, y en otras arrojándose con
+ademán trágico sobre el asiento más cercano. Todo el repertorio de
+frases hechas que la baronesa había adquirido hablando con sus
+contertulios salió en la irritada peroración, sembrando el terror en el
+ánimo de Enriqueta. Doña Fernanda habló del diablo, que a aquellas horas
+debía ya considerar como suya el alma de la joven, por ser traidora a
+Dios; describió con espeluznantes detalles las penas del infierno, y
+acabó extendiendo sus brazos al cielo como si en un último arranque de
+cariño pidiera, misericordia para su hermana, amenazada de tremendos
+peligros.</p>
+
+<p>Esto conmovía a Enriqueta, pues no en vano la había educado la baronesa
+a su gusto. Estremecíase de horror la joven al pensar en las penas del
+infierno, y temblaba pensando en la perdición de su alma, lo que la
+hacía redoblar su llanto.</p>
+
+<p>Por fin, la baronesa, que espiaba atentamente el efecto que sus palabras
+causaban en su hermana, creyó llegado el momento de cesar en sus
+declamaciones y hacer algo útil.</p>
+
+<p>La indignación que había sentido al descubrir las cartas, y que era
+producto de la decepción sufrida por sus planes, y el odio de solterona
+vieja, amortiguóse un tanto al ver el terror convulsivo y el llanto
+interminable que sus palabras producían en Enriqueta.</p>
+
+<p>Lo importante para la baronesa era cumplir las instrucciones del padre
+Claudio y hacer que la joven entrase en un convento.</p>
+
+<p>Doña Fernanda, reflexionando sobre el suceso, comenzaba a alegrarse del
+descubrimiento de las cartas, pues iba a servirle para domar por
+completo a la joven y hacer que declarase con franqueza aquella vocación
+religiosa que hasta entonces sólo había sostenido por obediencia.
+Convenía que la joven demostrase, al ser interrogada por su padre, una
+afición sin límites al claustro, y por esto doña Fernanda dispúsose a
+ser clemente, aunque exigiendo antes ciertas condiciones.</p>
+
+<p>&mdash;Eres muy culpable, no a los ojos de tu familia, sino ante los de Dios;
+por eso no sé si debo perdonarte. Sólo haciendo una gran penitencia
+podría el Señor perdonarte la gran ofensa que le has inferido con esos
+torpes amores. ¿Estás tú dispuesta a lavar tus culpas?<a name="page_149" id="page_149"></a></p>
+
+<p>&mdash;Sí, hermana mía&mdash;gimoteó Enriqueta, deseosa de no oír por más tiempo
+las irritadas acusaciones de doña Fernanda&mdash;. Conozco que he ofendido a
+Dios. Dime lo que he de hacer, que yo te obedeceré inmediatamente.</p>
+
+<p>&mdash;Piensa&mdash;añadió la baronesa, que deseaba extremar el arrepentimiento de
+su hermana&mdash;en el gran disgusto que ocasionaría a tu padre el conocer
+esos amoríos a que tan ciegamente te has entregado. ¡Qué afrenta para un
+conde de Baselga! Ver a su hija enamorada de un militar de humilde
+origen, de uno de esos a quienes los presentes tiempos revolucionarios
+han elevado y que en otra época hubieran sido nuestros lacayos. ¿Conoces
+ahora cuán criminal ha sido tu conducta?</p>
+
+<p>Enriqueta, al oír hablar de su padre, experimentaba cierto religioso
+temor, como si se tratase de un ser misterioso y extraño que se mostraba
+bondadoso y humilde, pero para ocultar mejor su poder y su cólera
+terrible e inmensa.</p>
+
+<p>La amenaza de que su padre podría llegar a conocer sus amoríos causó tal
+impresión a la joven, que con voz de ardiente súplica dijo a su hermana:</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh, por Dios. Fernanda mía! ¡Que nada sepa papá; me mataría, de
+seguro!</p>
+
+<p>La baronesa mostrábase satisfecha al ver el terror de su víctima. Ya era
+llegada la hora de imponer condiciones a cambio del perdón y del
+silencio.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos a ver: tus lágrimas, ¿son de miedo o de verdadera contrición?
+¿Estás realmente arrepentida?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, hermana mía; perdóname, y que Dios me perdone igualmente.</p>
+
+<p>&mdash;Dios te perdonará, si es que tu arrepentimiento es sincero y haces
+todo cuanto yo te diga. Por de pronto, ayunarás un mes, y en todo ese
+tiempo sólo saldrás de tu cuarto cuando yo te lo mande. ¿Estás conforme?</p>
+
+<p>Enriqueta hizo con la cabeza una señal afirmativa.</p>
+
+<p>&mdash;Entrarás en un convento así que tengamos arreglados todos los
+preparativos, y entretanto, mientras llega este momento, no te acercarás
+a los balcones, ni saldrás nunca de casa más que en carruaje y
+acompañada por mí.</p>
+
+<p>La joven volvió a manifestar su conformidad, y la baronesa siguió
+exponiendo todas las condiciones.</p>
+
+<p>No hablaría más con aquella grosera aragonesa, medianera de torpes
+amores, a quien ella, la baronesa, ya arreglaría después las cuentas por
+ser cómplice y protectora<a name="page_150" id="page_150"></a> del capitán Alvarez, según se desprendía de
+las tales cartas. Cuando hablase con su padre el conde, aunque éste
+intentase disuadirla de sus aficiones monásticas, ella se resistiría
+tenazmente diciendo que Dios la llamaba al claustro, y además, para
+fomentar su vocación y ponerse a cubierto de las pérfidas sugestiones de
+Satán, rezaría todos los días doce rosarios, y antes de dormir se
+arrodillaría en el desnudo suelo y besaría éste dos veces en señal de
+cristiana humildad.</p>
+
+<p>Doña Fernanda daba gran importancia a estos detalles de la penitencia, a
+juzgar por la solemnidad con que los exponía, y Enriqueta manifestaba su
+conformidad con todo, deseosa de terminar cuanto antes aquella terrible
+escena.</p>
+
+<p>&mdash;Además, te confesarás con el padre Claudio así que éste pueda
+dedicarte un momento, quitándolo a sus sagradas ocupaciones. Es un santo
+varón que te dará sanos consejos y a quien debes obedecer en todo si no
+quieres ir al infierno.</p>
+
+<p>&mdash;Te obedeceré, hermana mía.</p>
+
+<p>Faltaba algo grave que decir y que la baronesa guardaba para el último
+instante. Plantóse frente a su hermanastra, y con ademán imperativo le
+dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Para que el perdón sea completo y se borre hasta el último vestigio de
+esa pasión que te contamina y nos deshonra a todos es preciso que
+inmediatamente escribas una carta a ese... “señor” Alvarez.</p>
+
+<p>&mdash;¿Una carta?&mdash;dijo con extrañeza la joven.</p>
+
+<p>&mdash;Sí; una carta que yo te dictaré y en la cual le dirás que todo ha sido
+un capricho de niña, que no le amas ni amarás nunca a ningún hombre, y
+que tu pensamiento está puesto en Dios.</p>
+
+<p>Enriqueta quedóse meditabunda. Hasta entonces, con el deseo de salir
+cuanto antes de tan apurada situación, había dicho “sí” instintivamente
+a todas las proposiciones; pero aquello de mostrar desprecio a Alvarez
+le repugnaba, y comenzaba a darse cuenta de que la baronesa exigía de
+ella demasiado.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué es eso? ¿No contestas?&mdash;preguntó doña Fernanda con irritada
+impaciencia.</p>
+
+<p>&mdash;Eso que me propones no es posible; sería mentir, y la mentira es un
+pecado horrible.</p>
+
+<p>&mdash;Según eso, ¿le amas?&mdash;dijo la baronesa abalanzando el<a name="page_151" id="page_151"></a> cuerpo con
+nervioso impulso y colocando su congestionada faz junto al desolado
+rostro de Enriqueta.</p>
+
+<p>&mdash;¿Amarle...? No lo sé.</p>
+
+<p>La joven preguntábase si amaba al capitán Alvarez y no sabía contestarse
+a sí misma. Ciertamente que se reconocía culpable y que temía el castigo
+de Dios y los horrores del infierno, pues nunca en sus libros de
+devoción había leído que las santas que vivían en el cielo se hubiesen
+paseado en vida por las alamedas del Retiro llevando al lado un buen
+mozo a quien caía bien el uniforme; pero aquello de escribir a Alvarez
+despidiéndose de él para siempre, le parecía muy cruel, tanto más cuanto
+que se obligaba a decir una mentira; pues ella, a pesar de sus terrores
+religiosos, más deseos sentía de ser la mujer del capitán que esposa
+mística de Dios.</p>
+
+<p>Además, aquella difícil situación, que duraba cerca de una hora, había
+desvanecido en la joven el terror experimentado en el primer momento
+ante la indignación de su hermana. Por esto permaneció impasible ante
+las excitaciones de la baronesa.</p>
+
+<p>&mdash;De modo&mdash;dijo ésta, cada vez con acento más indignado&mdash;que te negarás
+a escribir esa carta...</p>
+
+<p>&mdash;Me niego, sí, me niego porque en ella tendría que decir una mentira, y
+eso es un horrible pecado. Yo no puedo decir que aborrezco a ese hombre.</p>
+
+<p>Enriqueta dijo estas palabras sin afectación, pero con una entereza que
+doña Fernanda nunca había supuesto en ella.</p>
+
+<p>Aquello contribuyó a ponerla fuera de sí.</p>
+
+<p>&mdash;Miren la mosquita muerta cómo va sacando ya las uñas. ¿Así te he
+enseñado yo a contestar, gran... pecadora? ¿Esa es la educación que yo
+te he dado? ¡Ah! No en balde has pasado muchas mañanas en el Retiro
+hablando con ese grandísimo canalla. El te ha pervertido.</p>
+
+<p>Enriqueta experimentaba la necesidad de defender a su amante. En el seno
+de su timidez despertábase una irritabilidad que la sorprendía a ella
+misma, y a pesar de todo el miedo que le inspiraba doña Fernanda,
+sentíase impulsada a justificar a Alvarez.</p>
+
+<p>Cada uno de los insultos que la baronesa dirigía a éste, causábanla el
+efecto de crueles latigazos aplicados a su amor propio, y al oír en toda
+su irritante crudeza el calificativo de canalla, irguió su graciosa
+figura con fiera altanería, demostrando con el instintivo arranque, que
+en su ser había<a name="page_152" id="page_152"></a> algo de aquel Baselga subteniente de la Guardia,
+susceptible y acometedor como un paladín andante.</p>
+
+<p>&mdash;Oye, tú&mdash;dijo con insolencia mientras brillaban de furor sus ojos,
+empañados aún por las lágrimas&mdash;. El capitán Alvarez no es un canalla, y
+yo no puedo consentir que a un hombre honrado se le insulte de tal modo
+por el delito de amarme.</p>
+
+<p>La baronesa experimentó la misma impresión de sorpresa que sentiría un
+lobo al verse mordido por un cordero. La buena doña Fernanda dudaba que
+aquella joven que la miraba con ojos centelleantes fuese la misma
+muchacha que temblaba al notar en su hermana mayor el más leve gesto de
+cólera. Aquella rebelión inesperada excitó su carácter irritable, y
+agarrando a su hermanastra por las muñecas, puso su rubicundo rostro
+junto al de Enriqueta.</p>
+
+<p>&mdash;¿Conque le defiendes?&mdash;rugió con acento tembloroso por la rabia&mdash;.
+¿Conque te indignas por lo que digo de ese hombre? Pues bien, sufre
+cuanto quieras, que yo no por esto dejaré de decir que ese militarillo
+es un canalla, un hombre sin educación. No hay más que leer sus cartas.
+¡Qué respeto! ¡Qué finura!... ¡Mire usted qué gracioso! ¡Llamarme a mí
+zuavo pontificio!...</p>
+
+<p>En mala hora recordó doña Fernanda esta expresión de Alvarez. Al acudir
+a su memoria el apodo con que la designaban los amantes experimentó una
+indignación sin límites, un cruel deseo de vengarse, y como si la
+persona que tenía agarrada fuera el capitán, al cual deseaba castigar,
+apretó furiosa los brazos de Enriqueta. Esta dió un grito de dolor, y
+como si esto excitara aún más el furor de la doña Fernanda, soltó su
+presa, e iracunda y terrible, alzó sus dos manos en el espacio y las
+dejó caer sobre el hermoso rostro de la joven.</p>
+
+<p>La escena fué horrible y repugnante. Las bofetadas y los puñetazos
+llovían sobre Enriqueta, que algunas veces vaciló próxima a desplomarse
+por la violencia de los golpes.</p>
+
+<p>&mdash;¡Toma, perra!&mdash;vociferaba aquel energúmeno con faldas&mdash;. Toma otra
+para que aprendas a sacarme nombres bonitos. Ahí va ésa; traspásasela al
+granuja de tu amante, a ese que tan “gracioso” se muestra en sus cartas.</p>
+
+<p>Y doña Fernanda seguía lanzando, con voz entrecortada, ironías
+espeluznantes, al mismo tiempo que Enriqueta se defendía instintivamente
+cubriéndose el rostro con las<a name="page_153" id="page_153"></a> manos, gimiendo de dolor y gritando en
+demanda de socorro.</p>
+
+<p>De repente, la baronesa, que estaba ebria de furor y golpeaba a su
+hermana con la cabeza baja sin fijarse en sus lamentos, vió que algo
+entraba en la habitación, con la violencia de una tromba, y en el mismo
+instante sintió en sus espaldas un tremendo golpe que por poco la
+derribó en el suelo.</p>
+
+<p>Era Tomasa, que al oír los gritos de Enriqueta, entró precipitadamente
+al salón. Viendo a la baronesa maltratar a su hermana, la enérgica ama
+de llaves enarboló una silla y la arrojó sobre doña Fernanda, dándole de
+lleno en la espalda.</p>
+
+<p>Aquello complicó aún más la situación.</p>
+
+<p>A la baronesa le saltaron las lágrimas por el dolor que le producía el
+golpe; pero sobreponiéndose a éste y lanzando furiosos rugidos, se
+arrojó sobre Tomasa sin soltar por esto a Enriqueta, en cuyos brazos
+había hecho presa.</p>
+
+<p>La escena fué vergonzosa. Tenía todo el carácter de una riña de
+plazuela, y por lo mismo resultaba extraña en aquel salón lujoso y de
+tonos lóbregos, que se conmovía con la violencia de la lucha.</p>
+
+<p>Las dos mujeres eran de irritable carácter y fiero empuje; y una lucha
+entre ellas tomaba un carácter de grotesca epopeya.</p>
+
+<p>El odio tradicional que doña Fernanda sentía contra el ama de llaves
+encontraba ocasión para desahogarse; y Tomasa, por su parte, no sentía
+mejores intenciones acerca de la baronesa. El resultado de aquella
+enemistad antigua se manifestaba por fin en forma de crueles bofetadas,
+soberanos puñetazos y mordiscos frustrados, todo ello con acompañamiento
+de frases soeces que se escapaban de las bocas jadeantes y un incesante
+tirar de las greñas que dejaba las testas de las combatientes tan
+horriblemente espeluznadas como la cabeza de Medusa.</p>
+
+<p>Enriqueta, arrastrada siempre por su hermana, había quedado sujeta entre
+el grupo que formaban las dos enemigas, y asombrada, lloriqueando y
+oprimida por aquel paquete de carne humana, iba de un lado a otro del
+salón, recibiendo de vez en cuando algún manotazo perdido.</p>
+
+<p>La pelea resultaba ruidosa. El belicoso grupo se empujaba de un extremo
+a otro de la habitación; las sillas rodaban por el suelo, y un vigoroso
+codazo de Tomasa hizo<a name="page_154" id="page_154"></a> añicos con chillón estruendo todo el museo de
+pinturas fantásticas y estrambóticas con que un artista chino había
+embellecido el juego de porcelana que adornaba una consola.</p>
+
+<p>Aquella lucha ruidosa, que duraba ya algunos minutos, había puesto en
+conmoción toda la casa.</p>
+
+<p>Fuera de la habitación sonaban repiqueteantes campanillas y los pasos
+apresurados de gente que corría.</p>
+
+<p>Nada de esto llegaba a oídos de las dos mujeres, que, tercas en su odio,
+se hubieran hecho pedazos antes que desasirse.</p>
+
+<p>De repente se sintieron agarradas por dos manazas de hierro que, a pesar
+de su potencia, hubieron de forcejear algo para deshacer aquel estuche
+de carne que asfixiaba a Enriqueta.</p>
+
+<p>&mdash;¡Papá!&mdash;gritó ésta&mdash;. ¡Ya llegó papá! ¡Gracias a Dios!</p>
+
+<p>Las dos combatientes, desgreñadas, sudorosas y delirantes como furias,
+vieron ante ellas al conde de Baselga, con sus enormes manazas,
+nerviosamente contraídas, y el ceño fruncido.</p>
+
+<p>Aún no se había extinguido en ellas el furor; aún iban a reanudar aquel
+pugilato del que las había sacado las manos del conde, pero éste
+intervino con oratoria convincente.</p>
+
+<p>&mdash;A la primera que se mueva, de un sopapo la tiendo.</p>
+
+<p>Las dos luchadoras miraron a la puerta, y entonces el furor desapareció
+para ser reemplazado por la vergüenza.</p>
+
+<p>El escándalo era completo.</p>
+
+<p>Allí, estrechándose y avanzando la cabeza para ver mejor, estaba toda la
+servidumbre de la casa, desde la doncella de la baronesa al panzudo
+portero. El cochero y la cocinera hacían esfuerzos para no reírse, y
+procuraban imitar el gesto de estúpida extrañeza de sus compañeros.</p>
+
+<p>El conde, ante aquella curiosidad doméstica, sufrió como pocas veces en
+su vida.</p>
+
+<p>¡Cuánto iba a reírse aquella gente! Tenían ya tela cortada para
+murmuraciones que durarían más de un mes.</p>
+
+<p><a name="transcrib" id="transcrib"></a></p>
+
+<table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" summary=""
+style="padding:2%;border:3px dotted gray;">
+<tr><td align="center"><a name="transcp" id="transcp"></a>Los errores corregidos por el transcriptor:</td></tr>
+<tr><td align="center">bibilotecas=> bibliotecas {pg 12}</td></tr>
+<tr><td align="center">su familia le ocurrió dedicarlo=> su familia se le ocurrió dedicarlo {pg 24}</td></tr>
+<tr><td align="center">naturalea=> naturaleza {pg 30}</td></tr>
+<tr><td align="center">palaciejo=> palaciejo {pg 39}</td></tr>
+<tr><td align="center">busco=> buscó {pg 43}</td></tr>
+<tr><td align="center">extrordinarios=> extraordinarios {pg 50}</td></tr>
+<tr><td align="center">jeusíta=> jesuíta {pg 54}</td></tr>
+<tr><td align="center">un exhibición=> una exhibición {pg 58}</td></tr>
+<tr><td align="center">condescencias=> condescendencias {pg 59}</td></tr>
+<tr><td align="center">El padre Felipe hizo un gesto con el que quiría signifi-bien=> El padre Felipe vaciló en contestar no comprendiendo bien {pg 68}</td></tr>
+<tr><td align="center">que me la gana=> que me da la gana {pg 71}</td></tr>
+<tr><td align="center">probrecito=> pobrecito {pg 83}</td></tr>
+<tr><td align="center">unas cuantos=> unos cuantos {pg 88}</td></tr>
+<tr><td align="center">areglárselas=> arreglárselas {pg 97}</td></tr>
+<tr><td align="center">los estanques cargados de libros=> los estantes cargados de libros {pg 130}</td></tr>
+<tr><td align="center">inmismuirse=> inmiscuirse {pg 135}</td></tr>
+<tr><td align="center">rebexionando=> reflexionando {pg 148}</td></tr>
+</table>
+
+<hr class="full" />
+
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+
+<pre>
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+End of Project Gutenberg's La araña negra, t. 3/9, by Vicente Blasco Ibáñez
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+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA ARAÑA NEGRA, T. 3/9 ***
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+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
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+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
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+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
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