summaryrefslogtreecommitdiff
diff options
context:
space:
mode:
-rw-r--r--.gitattributes4
-rw-r--r--LICENSE.txt11
-rw-r--r--README.md2
-rw-r--r--old/62952-0.txt2174
-rw-r--r--old/62952-0.zipbin38773 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/62952-h.zipbin766721 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/62952-h/62952-h.htm3085
-rw-r--r--old/62952-h/images/cover.jpgbin177153 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/62952-h/images/ilo-titlep.jpgbin100906 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/62952-h/images/pag101.jpgbin97197 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/62952-h/images/pag19.jpgbin61786 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/62952-h/images/pag46.jpgbin96693 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/62952-h/images/pag63.jpgbin96117 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/62952-h/images/pag79.jpgbin94907 -> 0 bytes
14 files changed, 17 insertions, 5259 deletions
diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes
new file mode 100644
index 0000000..d7b82bc
--- /dev/null
+++ b/.gitattributes
@@ -0,0 +1,4 @@
+*.txt text eol=lf
+*.htm text eol=lf
+*.html text eol=lf
+*.md text eol=lf
diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt
new file mode 100644
index 0000000..6312041
--- /dev/null
+++ b/LICENSE.txt
@@ -0,0 +1,11 @@
+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
+metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be
+in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES.
+
+Procedures for determining public domain status are described in
+the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org.
+
+No investigation has been made concerning possible copyrights in
+jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize
+this eBook outside of the United States should confirm copyright
+status under the laws that apply to them.
diff --git a/README.md b/README.md
new file mode 100644
index 0000000..d3a4be2
--- /dev/null
+++ b/README.md
@@ -0,0 +1,2 @@
+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
+eBook #62952 (https://www.gutenberg.org/ebooks/62952)
diff --git a/old/62952-0.txt b/old/62952-0.txt
deleted file mode 100644
index c630781..0000000
--- a/old/62952-0.txt
+++ /dev/null
@@ -1,2174 +0,0 @@
-The Project Gutenberg EBook of El casamiento de Laucha, by Roberto Payró
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
-to check the laws of the country where you are located before using this ebook.
-
-Title: El casamiento de Laucha
-
-Author: Roberto Payró
-
-Release Date: August 17, 2020 [EBook #62952]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CASAMIENTO DE LAUCHA ***
-
-
-
-
-Produced by Andrés V. Galia, MWS, Sanly Bowitts and the
-Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive)
-
-
-
-
-
-
-
- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-Las palabras en itálicas están indicadas con _guiones bajos_.
-
-Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando la
-presente edición de esta obra fue publicada, en 1906, eran diferentes a
-las existentes cuando se realizó la transcripción. Palabras como vió,
-fué, dió, lo mismo que la preposición "á", y las conjunciones "é", "ó",
-"ú", por ejemplo, en esa época llevaban acento ortográfico. Eso ha sido
-respetado.
-
-El lenguaje utilizado es peculiar al modo de hablar de los argentinos.
-Es oportuno agregar que el autor, además, hace hablar a algunos de los
-personajes en un lenguaje con expresiones y manerismos que son típicos del
-interior de la Argentina.
-
-Por lo demás, el criterio utilizado para llevar a cabo esta
-transcripción ha sido el de respetar las reglas de la Real Academia
-Española vigentes en ese entonces. El lector interesado puede consultar
-el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia Española.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
-
-La cubierta del libro en la versión HTML fue modificada por el
-Transcriptor y ha sido puesta en el dominio público.
-
-El Índice de capítulos presentado al principio de la obra ha sido
-construido por el Transcriptor.
-
- * * * * *
-
-
-
-
- ROBERTO PAYRÓ
-
- EL CASAMIENTO DE LAUCHA
-
-
- [Ilustración]
-
- BUENOS AIRES
-
- COMPAÑÍA SUD-AMERICANA DE BILLETES DE BANCO
-
- Calle Chile, 263 y Cangallo, 557-59
-
- 1906
-
-
-
-
- ÍNDICE
- Pág.
-
- Introducción 5
-
- I 7
-
- II 11
-
- III 17
-
- IV 25
-
- V 35
-
- VI 43
-
- VII 55
-
- VIII 67
-
- IX 77
-
- X 95
-
-
-
-
- INTRODUCCIÓN
-
-
-El nombre de Laucha,--apodo y no apellido--le sentaba á las mil
-maravillas.
-
-Era pequeñito, delgado, receloso, móvil; la boca parecía un hociquillo
-orlado de poco y rígido bigote; los ojos negros, como cuentas de
-azabache, algo saltones, sin blanco casi, añadían á la semejanza,
-completada por la cara angostita, la frente fugitiva y estrecha, el
-cabello descolorido, arratonado...
-
-Laucha era, por otra parte, su único nombre posible. Laucha le llamaron
-cuando niño en la provincia del interior donde naciera; Laucha
-comenzaron á apodarle después, allí donde lo llevó la suerte de su
-vida, desde temprano aventurera; por Laucha se le conoció en Buenos
-Aires, llegado apenas, sin que á nadie se pudiese atribuir la invención
-del sobrenombre, y Laucha le han dicho grandes y pequeños durante un
-período de treinta y un años, desde que cumplió los cinco, hasta que
-murió á los treinta y seis...
-
-De sus mismos labios oí la narración de la aventura culminante de su
-vida, y, en estas páginas me he esforzado por reproducirla tal como se
-la escuché. Desgraciadamente Laucha ya no está aquí para corregirme,
-si incurro en error; pero puedo afirmar que no me aparto de la verdad
-muchos centímetros.
-
- * * * * *
-
-
-
-
- I
-
-
-Pues, señor, después de andar unos años por Tucumán, Salta, Jujuy y
-Santiago, ganándome la vida perra como Dios me daba á entender, unas
-veces de bolichero, otras de mercachifle, de repente de peón, de
-repente de maestro de escuela, aquí en un pueblo, allí en una ciudad,
-allá en una estancia, más allá en un ingenio, siempre pobre, siempre
-rotoso, algunos días con hambre, todos los días sin plata,--comencé por
-fin á temar con que puede ser que me fuera mejor en Buenos Aires, en
-donde nunca me podría ir peor, porque esas provincias nunca son buenas
-para hombres así, como yo, sin un peso, ni mucha letra menuda, ni mucha
-fuerza... ni muchas ganas de trabajar tampoco... Y tanto temí, que al
-fin resolví largarme y principié á hacer economías de á centavo--¡yo
-que nunca había juntado plata!--hasta que reuní todo lo que necesitaba
-para el viaje... lo preciso y nada más.
-
-No he de contar los milagros y otras vivezas que tuve que hacer para
-juntar la platita: ya se lo imaginarán, y de no, poco importa. El caso
-es que un día me acomodé en el tren,--claro que en segunda, ¡porque
-no había boleto de perro!--llegué hasta Córdoba, subí al Central
-Argentino, y en el Rosario me embarqué para Campana en el vapor de la
-carrera, porque la cosa salía más barata... Campana era entonces el
-puerto de salida y de llegada de los vapores del Paraná, y ahí mismo se
-tomaba el tren para Buenos Aires.
-
-Desembarqué con mi equipaje, que era un poncho grueso de lana, criollo,
-de los tejidos á lleno de colorines, y que le había ganado á la taba á
-un peón catamarqueño en Tucumán: se lo había hecho la mujer qué sé yo
-en qué punta de años...
-
-¡Ah! ya había volado hasta el último cobre en las comidas y copetines
-del viaje, así es que me encontré en Campana con que para seguir á
-Buenos Aires tenía que empeñar ó vender alguna prenda... y á no ser el
-poncho... Creerán que esto no tiene nada que ver con mi casamiento;
-pero esperen un poco... La miseria, como buena vieja brava, hace con el
-hombre lo que se le antoja... Á mí me hizo llegar hasta el casorio, ya
-verán...
-
-
-
-
- II
-
-
-Bueno, pues, anduve de tienda en tienda queriendo vender el poncho
-y sacar boleto con la platita, pero sin suerte porque no encontraba
-ningún aficionado.
-
---Esos ponchos no se usan por acá,--me decía uno.
-
---Ya tengo demasiados ponchos--me decía otro.
-
---No compro ropa usada,--me gritó furioso un tendero gallego que no
-tenía más que clavos del tiempo de ñaupa.
-
-Por fin un bolichero me dió por él cuatro nacionales,--y digo
-nacionales porque ya habían cambiado la moneda corriente, tan linda y
-tan rendidora.
-
-El boleto de segunda de Campana á Buenos Aires valía entonces alrededor
-de peso y medio ó dos pesos, y no como ahora que cobran cerca de cinco.
-Así es que yo estaba bien, al fin y al cabo, gracias al ponchito
-catamarqueño... Pero mi maldita suerte, que no me va á dejar en la
-pucha vida, quiso que mientras andaba entretenido en el cambalache del
-poncho, el tren se mandara mudar sin esperarme... ya ven, no tenía
-reloj, y aunque tuviera no me iba á ir sin boleto y sin plata.
-
-Lo peor es que para ese tiempo no había más que un tren al día, y me
-tuve que quedar en Campana, y comer y dormir en un bodegón y posada en
-que sabían parar los reseros que llevaban hacienda para el saladero,
-que después se hizo frigorífico. La historia me costó peso y medio,
-así es que me quedé tecleando. ¡Miren qué polaina!
-
-Á la noche anduve ronciando la mesa de los reseros, que despuntaban el
-vicio al mus. Los ojos se me iban, pero jugaban muy fuerte--cinco pesos
-la caja... ¡Figúrense! yo no iba á pedir media caja, está claro... Me
-quedé con las ganas y me fuí á dormir.
-
-Al otro día me clavé en la estación media hora antes que el tren... y
-no lo perdí esa vez. Pero ¡vean si no me sobra razón para hablar de mi
-suerte perra! Bajé en una estación para tomar una copa, y cuando acordé
-el tren iba pita que te pita, ¡á cinco cuadras!
-
-No, no se me rían: no estaba ni alegrón siquiera, aunque otro pasajero
-llevaba un frasco de ginebra marca Llave (que no es como la de ahora)
-y de vez en cuando me convidara á pegarle un beso... ¡Bueno, bueno!
-sea como sea, el caso es que me quedé en la estación Benavídez, que no
-tenía, ¡qué iba á tener! ni sombra de los pobladores que tiene hoy.
-Volví bastante tristón á la pulpería de frente al tren, donde había
-estado antes, y que era un boliche con cuatro botellas locas, un queso
-viejo del país, un pedazo de dulce de membrillo amohosado, y media
-docena de salchichones entre una pila de cajas de sardinas...
-
-Me puse á conversar con el pulpero, y al rato éramos amigotes. Lo
-convidé con una copa--porque todavía me quedaban unos centavos,--y
-cuando le hablé de lo pobre y apurado que estaba, me dijo que por las
-chacras de ahí cerca andaban necesitando peones para el maíz y que era
-fácil que me conchabaran si no era muy mulita y no me rendía de estarme
-al sol el día en peso. Yo, la verdad, no he nacido sino para trabajos
-de escritorio, de ésos de no hacer nada, sentadito á la sombra,--pero
-la necesidad tiene cara de hereje, y ese mismo día me conchabé con un
-chacarero que, del partido de las Conchas, donde está la estación
-Benavídez, me llevó para el Pilar, á recoger maíz.
-
-¡Qué quieren! Á los dos días ya no podía más, charqueado por el sol, y
-trasijado por el trabajo bruto. Le cobré los dos jornales al chacarero,
-que me raboneó unos cuantos centavos como buen gringo, me largué á
-Belén, que estaba cerquita, á buscar otro acomodo más conveniente, y
-ahí fué donde empezó el baile... ó donde siguió, porque ya hacía rato
-que había principiado...
-
-No hice huesos viejos en Belén. Antes de la semana ya me había ido sin
-rumbo, y seguí de pueblo en pueblo y de chacra en estancia, alejándome
-cada vez más de Buenos Aires, como si en mi perra vida hubiera pensado
-ver á los porteños. Válgale á la suerte que juega con el hombre como el
-viento con la paja voladora.
-
-
-
-
- III
-
-
-Una mañanita que estaba en una esquina, muy lejos para el suroeste,
-matando el bicho con una copa de caña paraguaya, me puse á conversarle
-al patrón, porque yo era el único marchante y él se aburría como yo,
-del otro lado de la reja, medio echado de barriga sobre el mostrador
-y con la cara muerta de sueño entre las manos. Yo andaba otra vez sin
-trabajo y con poquitos cobres en el bolsillo... Es que no me puedo
-conformar con que me manden, ni con echar los bofes como una mula...
-
---¿Para dónde va ese camino?--le pregunté entre otras cosas al pulpero,
-mostrándole con la zurda--en la otra tenía el vaso,--una huella que
-agarraba para el sur.
-
---Á Pago Chico. Esa huella sigue derechito como unas seis leguas, y va
-á dar á la misma estación del ferrocarril del Pago...
-
-Yo había oído las mentas de ese partido, y me entraron ganas de ir,
-por puro gusto: al fin y al cabo, lo mismo era trabajar allí que en
-cualquier otra parte, y el mismo gusto tiene una copa de ginebra
-legítima. Pero como no tenía caballo ni de dónde sacarlo, y seis leguas
-á pie son mucha música, le pregunté al pulpero si no caería alguna
-carreta ó algún carro que me llevara.
-
---No, amigo, me contestó:--esas huellas son de las tropas que pasaban
-antes con lana para Buenos Aires, pero desde hace un año ya no andan,
-porque todo se lo lleva el tren.
-
---¡Caramba, amigo, qué lástima!
-
- [Ilustración: --¿Para dónde va ese camino?--le pregunté.]
-
---¡Mire qué casualidad!--siguió el pulpero al ratito.--¡No me acordaba,
-hombre! Tiene suerte, porque hoy mismo, y cuando más mañana, va á venir
-la jardinera del almacén del pueblo que trae surtido para todas las
-esquinas del camino al Pago, y para mi casa también.
-
---¿Y de ahí?
-
---El repartidor lo llevará, si se le hace amigo.
-
---¡Oh!, ¿y cómo no? Lo voy á esperar no más, porque de veras que tengo
-muchas ganas de conocer Pago Chico. Es un pueblo grande, ¿no?
-
---Bastante.
-
---¿Y tiene escritorios y tiendas?
-
---¡Ya lo creo!
-
---¡Magnífico!
-
-Y me quedé tomando una que otra copita con el pulpero que era un buen
-gallego acriollado, hasta que á eso de la diez de la mañana, apareció
-sobre un albardón una manchita negra que iba agrandándose despacio
-entre el verde del campo.
-
---¿Ve eso?--me preguntó el pulpero.--¿Y sabe lo que es?
-
---¡Sí, la jardinera! La cuestión será que me quiera llevar el
-almacenero...
-
---Por eso pierda cuidado, porque es un muchacho bueno y servicial, y á
-más, si usted sabe ganarle el lado de las casas, hará lo que quiera con
-él...
-
-Con esta seguridad, y aunque me quedara tecleando la platita, le compré
-provisiones para el viaje, salchichón, queso, galleta, cigarros,
-fósforos, y... nada más... Aunque también me parece que le pedí dos
-cuartas de vino carlón...
-
-Llegó el repartidor del almacén, y después de unas cuantas copas y un
-poco de jarana, no tuvo inconveniente en llevarme, como me había dicho
-el pulpero.
-
-El hombre era conversador, yo nunca he sido manco, así es que la charla
-empezó en cuanto salimos de la pulpería... eso sin contar el aperital
-de adentro.
-
-Volvía de vacío, los caballos eran buenos, obscurecía tarde, y de
-consiguiente podíamos llegar ese mismo día á Pago Chico.
-
-Le conté mi vida; él me contó la suya desde que vino de España: siempre
-detrás del mostrador, sin salir ni los días de su santo, hasta que lo
-hicieron repartidor, y andaba como bola sin manija, trotando en la
-jardinera y tardándose dos y tres días para volver al Pago. Cuando le
-hablé que buscaba conchabo, me dijo:
-
---Si usted quiere trabajar sin deslomarse, ya sé lo que le conviene. Lo
-dejaré á una legua de Pago Chico, en la pulpería de doña Carolina, que
-allí encontrará en qué pichulear algo.
-
---¡Magnífico, amigo! Yo para todo estoy pronto, en tratándose de
-trabajar, y más cuando ya casi no me queda ni un centavo, como ahora...
-
---Entonces, doña Carolina anda buscando un dependiente que le
-convenga... Pero es muy delicada, y una punta han tenido que volverse
-sin que los tomase... Por eso ahora ya nadie va. En fin: de todos
-modos, usted encontrará trabajo, porque ahí cerquita está el campo de
-los Torres, y siempre necesitan peones.
-
-Almorzamos, sin dejar el trote y galope; yo pesqué un rato
-despertándome con los barquinazos; volvimos á charlar, á fumar, á tomar
-unos traguitos; por fin, á la tardecita llegamos al destino de que
-hablaba el hombre, y nos apeamos.
-
-
-
-
- IV
-
-
-La casa era bastante grandecita, con negocio de almacén, tienda, y un
-poco de ferretería. Tenía también un despacho de bebidas, con gran
-reja de fierro adelante del mostradorcito, y sin mesas, ni bancos, ni
-menos sillas, para que el paisanaje y el gringaje, no teniendo en qué
-sentarse, se largara en cuantito tomaba la tarde ó la mañana.
-
-Entramos á la ramada, y del otro lado de la reja se nos apareció
-una mujer de más de treinta años,--después supe que tenía treinta y
-cuatro,--bastante buena moza todavía, alta, muy blanca, de pelo negro y
-ojos obscuros. Cuando nos contestó las buenas tardes, conocí que era
-italiana.
-
---Doña Carolina,--le dijo el repartidor--aquí le traigo un forastero
-que anda medio en desgracia, y como el hombre busca trabajo, yo le he
-dicho que aquí puede ser que encuentre. ¿Qué le parece?
-
---Sí,--contestó la mujer, mirándome con atención;--si se queda por acá,
-luego ó mañana no más, han de venir del establecimiento de Torres... Lo
-pueden conchabar...
-
---Y usted, doña Carolina, ¿por qué no lo toma de dependiente? Es mozo
-vivo y capaz de ayudarla.
-
---¡Oh, yo!--dijo la gringa suspirando,--ya no pienso en eso. Se me ha
-ido la idea.
-
---No importa,--le dije,--me quedaré á esperar á los de Torres. Y,
-de mientras, sírvanos dos vasos de vino que sea bueno, que estoy
-galgueando de sed, y este compañero no le digo nada.
-
-Tomamos el vino, que era bastante rico, y el repartidor se despidió
-porque tenía apuro de llegar al pueblo. Yo me quedé á la espera,
-mirando la casa, para matar el tiempo. El almacén estaba regularcito
-de surtido, con muchas bebidas, latas de conservas en un estante,
-salchichones y tocino colgados del techo, queso y dulce de membrillo
-en una vidriera, junto con masas de facturería, caramelos largos, pan
-viejo y galleta.
-
-Había también cosas de ferretería, frenos, facones, cuchillos, tijeras
-de esquilar, hachas, lebrillos y cacerolas y una punta de chirimbolos
-más, pero del otro lado de la reja, lo mismo que las cosas de tienda,
-bramante, zaraza, coleta, ponchos, camisetas, pañoletas, calzoncillos,
-chiripás, hilo, canutillo, pañuelos de seda celestes y colorados, y qué
-sé yo qué cosas más.
-
-La casa era un galpón grande con techo de fierro, y al fondo tenía un
-cuartito que me pareció el dormitorio de doña Carolina. Afuera, á unas
-diez varas y como cuadrando la especie de patio de tierra pisoteada,
-que quedaba entre la ramada y el palenque, había otro galpón más chico,
-pelado, sin otra cosa que un fogón en el medio, hecho con una llanta
-de carro, y lleno de ceniza: no había cama, ni en qué sentarse, pero
-era la _comodidad_ de los forasteros que se quedaban á dormir en el
-negocio. Eso no es nada para cualquier hombre de campo, que arma cama
-con el recado; pero yo, sin más que lo puesto, ni una pilcha para
-abrigo, lo iba á pasar muy mal si no llegaban á tiempo los de Torres...
-
-Me llamó muchísimo la atención no ver á nadie más que á doña Carolina,
-ni en las casas, ni en el galpón, ni por ahí cerca. Los animales que
-andaban en un pastizal medio alambrado, eran cinco ó seis guachitos y
-un overo rosado que, por la pinta, debía ser viejón y manso y de la
-silla de doña Carolina.
-
-Afuera de la ramada había colgado un cuarto de carne, y una nube de
-moscas revoloteaban al rededor, mientras que otras, paradas, estaban
-acresándolo. Pero de balde miré á todos lados á ver si había gente: no
-vi á nadie.
-
---¿Cómo puede vivir esta pobre mujer, en tanta soledad?--pensé.--Los
-perros no bastan para cuidarla, porque cualquier malevo los achura, y
-después á ella, y le roba hasta la última hilacha... ¡Se necesita ser
-guapa!... Sólo que la gente haya ido al pueblo...
-
-Ya me empezaba á interesar la gringa, así es que me volví á las casas y
-le pregunté:
-
---Perdone, misia Carolina; pero ¿usted está sola aquí, en esta casa?
-
---Sí,--me contestó--no somos más que yo, y un viejito que está ahí, en
-el bajo del arroyo, cuidando los chanchos. Es el que me ayuda un poco.
-
---¡Caramba, señora! ¿Y no tiene miedo de vivir tan retirada del
-pueblo, en esta soledad? Porque el viejo poco ha de servir para
-compañía...
-
---¡Así es, el pobre ya está muy viejo!... Y aunque yo tengo una
-escopeta, y soy capaz de usarla, á veces me da miedo... Por eso pensaba
-tomar alguno para que me acompañara y me ayudara á despachar... ¡pero,
-qué quiere!...
-
-Al decir esto, me miró muy seria, muy atenta, y después se quedó
-callada.
-
---¿Y por qué no lo ha hecho?--le pregunté por fin.
-
---¡Eh! ¡por qué! por qué... Porque los que querían conchabarse no me
-convenían... y como no puedo pagar más que quince pesos al mes... Por
-ese sueldo hoy no se acomodan nada más que los que no sirven, aunque se
-les dé la casa y la comida...
-
-Yo, entonces, medio serio, medio riéndome, le dije:
-
---¿Y yo también soy de los que no sirven?
-
---¡Oh!, ¡usted no!--me contestó mirándome á los ojos.
-
---¿Y entonces? ¿no le dijo mi amigo el repartidor?...
-
---Sí, son cosas que se dicen, y después...
-
---Pues mire, señora, lo que es yo, trabajaría con usted, no digo por
-esa plata... hasta por mucho menos... Estoy cansado de andar rodando...
-Lo que tiene, que no traigo recomendaciones... ni tengo en el Pago más
-conocido que el repartidor...
-
-Doña Carolina me volvió á mirar un rato, sin abrir la boca, como para
-verme las intenciones en la cara. Yo no soy un buen mozo, ya lo sé,
-pero tengo algo, algo que me hace simpático, sobre todo á las mujeres.
-¿Se ríen? ¡Oh!... pues si yo les contara... El caso es que á doña
-Carolina le debí parecer buen muchacho, porque en seguida me dijo:
-
---¡Si fuera sólo por eso de las recomendaciones, no importaría, porque
-usted no tiene laya de ser mala persona, al contrario!... Pero, ¡qué ha
-de querer una colocación así, cuando hasta de peón puede ganar dos ó
-tres pesos diarios, cuando menos!
-
-Le conté entonces que yo era más pueblero que hombre de campo, y que
-no me gustaba trabajar al viento y al sol, como tenía que hacerlo para
-no morirme de hambre desde que principié á andar en la mala y perdí
-lo poco mío que tenía. Le dije que me quitaron un empleíto en Buenos
-Aires, por intrigas de un compañero traidor que me quería sustituir;
-que después anduve por las provincias del interior, corriendo tierras
-y buscando la suerte, pero que todo me salió mal hasta que tuve que
-volverme con una mano atrás y otra adelante. En fin, le hice un cuento
-de los que no se empardan; y ella me escuchaba con mucho interés y
-atención: hasta me parece que lagrimeó un poco...
-
-En esto, entraron unos carreros á tomar la copa y yo me salí para el
-patio.
-
-Los carreros andaban apurados y se fueron en seguida. Doña Carolina me
-chistó:
-
---Bueno--me dijo,--si quiere, quédese aquí unos días para probar...
-
---¡Qué probar ni qué probar! ¡Si me quedo aquí, será para toda la
-vida!--dije entusiasmado.
-
---¡Quién sabe!... En fin, le pagaré por ahora los quince pesos, y
-después... si los negocios andan bien, veremos... Le daré un poco de
-ropa, tiene la comida asegurada, y puede dormir en el galpón, que yo le
-prestaré unas jergas para blandura y un ponchito para que se tape.
-
-Ahí no más cepillé un gato de puro contento.
-
-
-
-
- V
-
-
-Cuando volví á salir al patio ya era casi noche, y me encontré al viejo
-de los chanchos que había vuelto al entrarse el sol. Estaba pitando un
-cigarro negro, sentado en una cabeza de vaca, á la puerta del galpón,
-por la que se veían las llamaradas de una fogata de leña y un humazo
-terrible que no dejaba divisar las paredes.
-
---¿Tomando el fresco, paisano?--le pregunté, para entrar en
-conversación.
-
---Ansina mesmo es, don--me contestó;--demientras se calienta l'agua y
-medio si asa el churrasco. ¿Quiere dentrar y prenderle á un verde?
-
---Con mucho gusto, amigo don...
-
---Cipriano, p'a servirlo,--añadió el viejo, que se sacó el pucho negro
-de la boca, mirándolo y remirándolo, como con pena de que se acabara
-tan pronto.
-
-Entramos en el galpón. Al lado del fuego, que ardía con grandes llamas
-y chisporroteo de leña verde, echando un humo espeso y agrio que hacía
-lagrimear, hervía una inmensa pava, negra de ollín; al lado estaba la
-enorme yerbera cuadrada, de palo, mediada de yerba parnanguá, entre
-la que se asentaba el mate, una galleta muy bien retobada con vejiga.
-Al calor de la llama, se iba asando un pedazo de carne de la que vi
-colgada, y ahí no más, cerquita, el porrón de la salmuera. El viejo era
-amigo de su comodidad. Entró la cabeza de vaca, yo me senté en otra, y
-comenzamos á matear y á menearle taba.
-
---¿Y p'ande va, amigo?--me preguntó don Cipriano, brindándome un
-amargo.--Porque usted no es del Pago, ¿no?
-
---No; no soy del Pago, pero voy á ser--le dije.
-
---¡Ajá, está bueno! ¿Y ande piensa trabajar?... si me permite la
-pregunta.
-
---Aquí mismo. Me quedo á ayudar á la patrona.
-
---¡Bien haiga! Falta le hacía á la pobrecita, dende que murió el finao,
-aura hará un año p'a la yerra... La mujer no ha di andar sola, dispués
-de haber tirao en yunta... Solita, se hace mañera, y no sirve ni p'a
-noria.
-
-Al principio no entendí bien lo que me quería decir el viejo, pero la
-agachada era demasiado clara, para que al fin no cayese en cuenta.
-Refregándome los ojos que me ardían con el humo, le dije con retintín:
-
---¡Sola!... tan sola no vivía, desde que estaba con usted.
-
---Se mi hace que l'incomoda la humadera, amigo, y que no ve lo maceta
-que mi han puesto los años... ¡Y cómo será cuando tuavía no gastábamos
-más leña que la de oveja, ni pitábamos más que naco ó cuerda, y yo era
-viejón y duro de coyunturas!... No friegue pues, mocito.
-
-Yo me eché á reir. El viejo, después de estarse callado un rato, siguió
-con los cuentos de la patrona.
-
---Dende que murió el finau, que Dios tenga en gloria, doña Carolina
-anda como pan que no se vende. ¡Á esa moza--porqu'es moza tuavía,--le
-falta algo, está claro! Y la verdá que anqu'es trabajadora y se
-levanta al alba, la esquina suele ser de mucho trajín p'a ella sola,
-pobrecita...
-
-Chupó tranquilamente el mate, y después siguió:
-
---Y es buenaza la patroncita... Cuando vivía el finau, todo era mimos y
-comiditas...
-
-Aura, rejunta cuanto guacho encuentra y los trata como á hijos... Á
-mí, á su lau no me falta nada, y eso que soy un viejo deslomao que no
-vale ni una sé di agua... Y hace mucha caridá, y no hay rancho de pobre
-por ahí cerca, en que no la quieran como al pan bendito...
-
--—Me alegro de tener una patrona así,--le dije—-de ese modo me voy á
-quedar aquí toda la vida.
-
-Me miró con una risita fregona, y después de un rato agregó, mientras
-encendía un candil de sebo de carnero:
-
---¡Mire!... usté, lo que debe hacer, mocito, es endilgarselé derecho
-no más, y ronciarla de lo lindo, pero sin faltarle, eso sí... Usté
-no me parece lerdo, más que para lo que sea cosa'e sudar, y ella, la
-pobre, necesita compañía... Oigalé á este viejo que no ha visto al
-ñudo tanta madrugada, y siga su mal consejo, que le ha d'ir bien... Y
-aura, vamos á tender el asador y á echarle la salmuera p'a qui acabe de
-asarse al rescoldito... ¡Ya verá qué charrusco! También ya no sirvo
-p'a otra cosa.
-
-Saqué el cuchillo y busqué donde afilarlo, pensando en lo que me
-había dicho el viejo ño Cipriano, que no dejó de interesarme mucho.
-La verdad que allí podían acabar mis penurias, sin hacer mal á nadie,
-y principiar una vida tranquila y honrada, con una buena mujer, unos
-pesos siempre listos en el bolsillo, trabajo descansado y divertido,
-una copita cuando se me antojara, comida abundante, cama blanda...
-
---Á naides ha querido conchabar de todos los que han venido á
-ofrecerse,--dijo ño Cipriano.--Y si lo ha tomau á usté, es porque ya
-tiene más de la mitá del camino andau. ¡Arriejesé sin miedo, mozo!
-
-Le iba á contestar, cuando oí que doña Carolina me llamaba desde la
-ramada:
-
---¡Eh! ¡joven, eh! Venga aquí, haga el favor.
-
-Todavía no le había dicho mi nombre.
-
-Salí y fuí á la ramada.
-
---¡No!,--gritó doña Carolina.--Entre nomás por el patio, que los dos
-vamos á comer aquí adentro, en esta mesa.
-
-Había puesto un mantel limpito, dos cubiertos, una pila de platos,
-pan con grasa, queso fresco, una caja de sardinas abierta, y un gran
-platazo de nueces y pasas.
-
---Aquí se come á lo pobre, y usté dispensará porque no hay cómo hacer
-muchas cosas.
-
---¡No diga, señora!--le contesté.--Si viera los gofios que he comido
-todo este tiempo, y el maíz cocido de las provincias del norte, no
-pensaría eso. Muchos días me lo he pasado con una galleta y un traguito
-de aguardiente, y otros, sin galleta...
-
---¡Pobre mozo!--dijo doña Carolina, que se había puesto tristona,
-y medio lagrimeaba, como yo en el galpón con el humo--Pero ahora,
-siempre tendrá lo más preciso, porque aquí, gracias á Dios, nunca falta
-que comer...
-
-Y aquella noche, al menos, era verdad, porque comimos sopa de fideos,
-las sardinas, una ensalada de carne, asado, el queso, las pasas y
-nueces, y qué sé yo, hasta que tuve que decir que no quería más, al
-servirme la segunda botella del vino que habíamos probado con el
-repartidor...
-
-¿Á qué contarles la conversación, mientras cenamos, ni lo alegre que me
-acosté, ni lo bien que dormí esa noche en un montón de bajeras y cueros
-de carnero bien lavados y blandísimos?... ¡¡y hasta con sábanas!!
-
-
-
-
- VI
-
-
-Me levanté al alba, agarré una escoba y me puse á barrer la ramada y
-el corredor de la casa, porque misia Carolina todavía estaba durmiendo
-encerrada adentro.
-
-De repente se me apareció, me quitó la escoba de las manos, como si
-estuviese muy enojada, y me dijo:
-
---¡No quiero que haga eso! Más bien entre al negocio; arrégleme las
-bebidas y después... ¿Sabe escribir?
-
---¡Cómo no, señora! y tengo bastante linda letra.
-
---Bueno, me alegro. Entonces, me va á poner en limpio la libreta de
-cuentas.
-
---¡Perfectamente, señora: yo haré todo lo que me mande! Pero tampoco me
-incomoda lo de barrer, así es que si usted quiere, puedo hacer las tres
-cosas, porque las mañanas son muy largas todavía.
-
---¡No, no! Vaya al negocio nomás; yo le iré á ayudar en seguida.
-
-¿Eh? ¿qué tal? ¿qué me dicen? Me parece que los primeros golpes estaban
-bien dados, ¿eh?
-
-Entré al almacén, tomé mi mañana, más abundante y mejor que de
-costumbre, y me puse á arreglar las botellas, que en su mayor parte
-eran falsificadas en la licorería de Pago Chico y unas misturas
-asquerosas. Al ver esto, se me ocurrió una invención que debía dar muy
-buenos resultados. Cuando acabé con las botellas busqué una libreta
-nueva, y principié á copiar la vieja toda ajada y mugrienta de tanto
-manoseo, llena de garabatos y rayas y borrones. Escribí que era un
-primor, y ya estaba acabando cuando entró misia Carolina, que se quedó
-embobada al ver mi trabajo y me miró con admiración, casi con susto
-de que me le fuera á ir. Para admirarla todavía más, le dije sobre el
-pucho:
-
---¿Sabe, señora, lo que se me ha ocurrido? Que, como yo sé fabricar
-coñac, hacer dos cuarterolas de vino de una sola, falsificar el biter,
-el ajenjo, el anís, y todo lo demás, lo mismo que misturar la yerba
-buena con la mala sin que se conozca--podemos hacer aquí todas esas
-cosas. Usté ganaría muchísimo más que ahora, que está regalando la
-platita al licorero falsificador de Pago Chico.
-
-Misia Carolina abrió tamaños ojos, se rió un poquito, pero no consintió
-en seguida.
-
---¡Eso es tan difícil! ¡se necesitan tantas cosas!
-
---No crea, señora, con poco se hace.
-
---No importa, por ahora no; después veremos. ¡Hay tiempo!
-
-Pero yo ya le había ganado la voluntad y medio se me recostó en el
-hombro, para volver á ver la primorosa libreta.
-
-Tan bien iban las cosas, que esa mañana el almuerzo fué mejor todavía
-que la cena de la noche antes, porque, además de puchero, hubo gallina
-con arroz, tortilla, mazamorra con leche y dulce de membrillo. La
-patrona echaba el resto ó poco menos.
-
-Entonces principié la vida gorda, las grandes charlas y beberaje con
-los marchantes, las jugadas al mus, al truco y á la taba, las payadas
-y guitarreos, los viajes de todo un día, hasta el Pago, en el overo
-maceta.
-
---Diviertasé, divirtasé nomás,--decía misia Carolina,--que para eso es
-joven; y mientras no me falte al trabajo...
-
-La verdad es que la gringa no hablaba del todo así, como he dicho yo.
-Se conocía que era italiana, y decía _coven_, _trabaco_... Pero eso
-no le hace. Al fin yo me divertía y gozaba sin tener que pensar en
-nada. ¿Qué importa la habla entonces? Yo también suelo ser fino cuando
-quiero--¡oh! ¿y de no?--pero me gusta que todos me entiendan...
-
- [Ilustración: Pero yo ya le había ganado la voluntad y medio se me
- recostó en el hombro.]
-
-Bueno, pues: como las cosas iban tan bien, me le animé á la gringa.
-Ya hacía tiempo que la andaba pastoreando para eso, pero no hallaba
-cómo principiar la declaración y me daba miedo de pegar una rodada...
-En fin, aquella tardecita me dije: "Amigo Laucha," (Yo también me he
-acostumbrado á lo de Laucha). "Amigo Laucha, lo que es de esta hecha,
-que no se te escape". Y así fué nomás...
-
-Cuando ya estábamos acabando de comer, le busqué la vuelta y le dije:
-
---¿Conque desde que enviudó, misia Carolina, ha estado solita... solita
-y su alma?
-
-Le hablé con la voz tembleque y mirándola medio al soslayo.
-
---¡Hace más de un año!--y suspiró la gringa.
-
-Yo aproveché la bolada:
-
---¡Qué lástima, tan joven!--y en seguida le soplé, más despacito:--¡Y
-tan hermosa!
-
-Á la verdad, doña Carolina no tenía entonces nada de fea, y era grande
-y gorda, como á mí me gustan, puede ser por lo que soy así flacón y
-bajito.
-
---¡Qué quiere! ¡así son las cosas de la vida!--dijo suspirando otra
-vez, y como si no hubiese oído el piropo.--Y sola y mi alma me he de
-morir, porque ¿quién me va á querer á mí, vieja y fea como soy?...
-
-La gringa había esperado para retrucarme el cumplimiento, pero con toda
-baquía me dejaba un juego lindazo para mis intenciones... y las de ella.
-
---¡Señora!--le contesté, sobre el pucho y muy estirado,--usted
-está en una posición mejor que la mía, que si no, y perdone el
-atrevimiento,--yo me comprometería á hacerla feliz,--y que se olvidara
-del finadito. Y ¿sabe por qué?... porque á gatas la vi, me fué muy
-simpática, y hoy ya la quiero de alma...
-
-Doña Carolina se agachó al plato, como para seguir comiendo--pero no
-comió,--y al rato me dijo despacio, como con miedo de que le hiciera
-caso á lo que me decía:
-
---No hablemos más de esas cosas.
-
-Yo me quedé callado, porque no había para qué estirar mucho la prima,
-y era mejor pasar por corto de genio... Ella fué la que habló primero,
-mientras estaba sirviendo el postre:
-
---Cuentemé algo de lo suyo,... de su vida--me dijo.--Ya sabe que me
-gusta mucho oirlo hablar.
-
---¡Mi vida ha sido tan triste hasta ahora, misia Carolina!... Puras
-penas no más... He sufrido mucho y no quisiera molestarla con mis
-recuerdos...
-
---Bueno,--contestó, medio afligida.--No quiero que se vuelva
-á entristecer.--Y entusiasmándose, siguió:--Ya no ha de pasar
-más penurias, porque no va á estar toda la vida conmigo como un
-dependiente... Usté es trabajador, aunque le gusta divertirse á
-veces... Lo voy á hacer entrar como socio: ya sabe que en este boliche
-se gana platita. ¡Ya ve que todas las noches saco treinta ó treinta
-y cinco pesos del cajón, y hay, también, que contar los fiados y las
-libretas!... Pero, si usté mismo hace las bebidas, que son lo más caro,
-tenemos que ganar mucho más.
-
---¡Así es, señora!--le dije con los ojos como patacón.
-
---Digamé entonces lo que necesita,--siguió ella,--y yo le daré la
-plata, para que se vaya á Chivilcoy, ó al mismo Buenos Aires, si es
-mejor, y se traiga todo...
-
---¡Mire, doña Carolina, me hace llorar de buena que es! ¡y créame, que
-no favorece á un desagradecido!
-
-É hice la farsa de limpiarme los ojos con un pañuelo de seda
-celeste,--¡ah criollo!--que ella me había regalado en los primeros días
-y que tenía limpito y muy planchado. Después seguí:
-
---¡Bueno, señora! me iré mañana mismo, si le parece, y con doscientos
-pesos haré el viaje y compraré las cosas y las misturas que me hacen
-falta. Y en un año, no habrá que comprarle al indino del licorero más
-que la soda y la cerveza...
-
---¡Está bueno! mañana mismo irá.
-
-Pensé acercármele al ver que le brillaban los ojos, pero en seguida me
-pareció que quién sabe si no corcoveaba...
-
-Yo al fin, soy un poco corto de genio... ¡aunque no tanto!...
-
-
-
-
- VII
-
-
-Esa noche quedó arreglado y convenido todo lo de la fabricación, y en
-buen camino las otras cosas, que por lo visto no le habían disgustado
-mucho á la gringa. ¡Ah! ¡me olvidaba! también me dijo:
-
---Usté no tiene capital, y aquí en el boliche hay un capitalito de unos
-pocos miles de pesos. Pero haremos cuenta que la mitá es de usté, para
-no andar con embrollos.
-
-Yo me largué contentísimo al galpón, donde tenía mi cama, pero aunque
-era blandita, casi me pasé toda la noche revolviéndome, sin poder pegar
-los ojos.
-
-Pues en cuantito principió á clarear, ya estaba con los huesos de punta
-y con todo aprontado para el viaje...
-
-Tomé unos cimarrones con ño Cipriano, que dormía en la otra punta
-del galpón sobre unas pilchas viejas, y con quien nos habíamos hecho
-amigazos. Cuando le conté lo de la sociedad y el viaje, bailando de
-gusto, me dijo muy serio:
-
---Tenga mucho cuidau, paisano, con lo qui hac'en la ciudá; no vay'á
-dejar qu'el asau si arda antes de qu'esté en su punto. Usté va lejos,
-pero más lejos van las mujeres... De puro desconfiadas y ladinas,
-cuand'uno va, ya están de güelta. ¡No se me descuide, y se me quede di
-á pie cuando ya está estribando!
-
-Me hice el desentendido y me reí, brindándole el mate que cebábamos una
-vez cada uno, á lo resero. Después me levanté para irme.
-
---Bueno, hasta la vuelta, amigo don Cipriano.
-
---Que le vaya bien y hasta la güelta mozo: no se tarde, que el güay
-lerdo... ya sabe...
-
-Me fuí á despedir de la gringa que me dió tres ó cuatro sacudones de
-manos, con los ojos aguachentos, monté el sotreta overo que ya había
-ensillado, y con su galope de ratón seguí hasta un almacén de al lado
-de la estación de Pago Chico. Ahí dejé el mancarrón, muy recomendado, y
-me entretuve tomando unas cañitas, porque todavía faltaba rato para el
-tren...
-
-En Buenos Aires compré etiquetas con todos los nombres y todas las
-marcas de las bebidas, corchos, lacre, cápsulas de lata, esencias de
-todo, y unas damajuanas de aguardiente muy fuerte, que es lo principal
-para los licores. No me olvidé tampoco de los polvitos de anilina
-para dar color, ni de una punta de yerbas y palos de droguería que
-necesitaba. Compré también por si acaso un «Manual del Licorista» y sin
-perder tiempo, acordándome del buen consejo de ño Cipriano, me volví á
-Pago Chico, y enderecé en seguida para la esquina «La Polvadera», como
-le sabían decir á la casa de negocio.
-
-No se me da la gana decirles, cómo me recibió doña Carolina, pero les
-aseguro que no fué mal... ¡No! ¡lo que es eso no! hasta ahí no llegaba
-la broma todavía...
-
-Bueno, pues, al otro día mismo, ya me puse á hacer mis menjunjes, y de
-ahí salió anís, coñac, ginebra, guindado, hasta vermouth; rebajé todo
-el vino que había (dejando unas damajuanas aparte para nuestro uso)
-le eché mucho aguardiente, un poco de anilina, y de cada cuarterola
-alcancé á hacer más de dos, como se lo había prometido á mi gringa.
-Y todavía me acuerdo que, entusiasmado con el trabajo, hasta inventé
-licores, ó más bien dicho, el color, y así hice caña de duraznos azul,
-ginebra amarilla como de oro, biter de naranjas, verde y colorado, y un
-licorcito muy dulce de vainilla, color violeta claro, que los reseros
-sabían llevarle á la novia de regalo, por lo rico, y sobre todo por lo
-lindo que era.
-
-La cosa resultó magnífica, y á los marchantes les gustaban más algunas
-bebidas hechas por mí, que las legítimas--puede ser que porque eran más
-fuertes.--Y decían al pedirlas:
-
---¡Eh, mozo! una caña... de la que toma el patrón, ¡eh!
-
-Carolina estaba muerta de contenta y un día me dijo:
-
---Usté tiene unas manos de ángel (decía _anquel_) y estamos ganando
-mucha plata. Y... ¿quiere que le diga? Lo que yo necesitaba era un
-joven (_coven_) como usté... Y ahora que lo conozco bien... ya le puedo
-prometer que... que vamos á ser felices en todo sentido...
-
-Yo no había vuelto á hablarle del asunto serio, pero en todo aquel
-tiempo, la miraba con ojos de carnero degollado, ronciándola y
-pensando: «¡Ya has de caer! ¡ya has de caer, mi vida!» seguro de que no
-se me iba á escapar. Y todavía haciéndome el sonso, le salí con esta
-agachada:
-
---¿Qué quiere decirme, señora, con _felices en todo sentido_?
-
-La gringa se desentendió, contestándome colorada:
-
---Conversaremos esta noche, después de cerrar el negocio... Entonces le
-diré la contestación...
-
-Yo hubiera bailado en una pata, de puro contento.
-
-Y efectivamente... Cuando acabamos de comer, cerré la puerta de la
-ramada--que se cerraba por afuera,--entré al negocio por la del patio,
-y me encontré á Carolina que me estaba esperando.
-
---Ahora puede decirme--principié despacito, para quitarle los últimos
-recelos.
-
-Pero ya no había necesidad de tantas historias.
-
---Bueno, conversemos,--dijo muy seria.--Pero antes digamé la verdad...
-¿Usted se casaría conmigo?...
-
-Le iba á contestar, pero no me dejó.
-
---Soy un poco vieja y fea--siguió con una especie de coqueteo que hoy
-me da risa--pero lo quiero mucho, y como le dije hoy, podemos ser
-felices en todo sentido... La cosa es, que hay que casarse, si no,
-_¡niente!_
-
-Yo nunca había pensado en semejante cosa, pero comprendí que la gringa
-no iba á aflojar ni por un queso, y conseguí ponerle buena cara.
-
---¡Oh, misia Carolina! Nunca creí otra cosa, y casarme con usted será
-mi felicidá--le dije.
-
-Se rió muy contenta, y me dió la mano que me apretó mucho, con los
-ojos medio llorosos.
-
---¡Bueno, bueno!--siguió.--Entonces yo le daré lo que quiera, y si no
-tiene inconveniente, mañana mismo se va á Pago Chico, á comprar todo lo
-que haga falta para casarnos en cuanto pasen las amonestaciones...
-
-Y como para ensartarme más de lo que estaba, me dijo que el negocio
-no era más que una parte de su fortunita, porque tenía un campito ahí
-cerca, arrendado á unos vascos, unos pesitos puestos en Buenos Aires,
-en el Banco de Italia, y algunas cositas más que yo vería después.
-
---¡Aunque no tuviera en qué caerse muerta, misia Carolina!--le
-dije contentísimo.--¡Sería lo mismo para mí, y me casaría con usté
-inmediatamente!... ¡Sí! Mañana mismo me voy al Pago, á hacer las
-compras, á ver al cura, á buscar los padrinos y mandarme hacer una
-ropita decente, porque no me he de casar como un zaparrastroso.
-
- [Ilustración: Se rió muy contenta y me dió la mano.]
-
-Y agarrándola por la cintura, como para bailar, le grité:
-
---¡Ya verás, m'hijita, qué felices vamos á ser!...
-
-Pero aunque el negocio me conviniera mucho, yo no dejaba de tener
-un poco de vergüenza, por las relaciones y la familia, que no iban
-á dejar de saber mi casamiento, porque al fin y al cabo yo no soy
-un cualquiera, aunque anduviese más pobre que las ratas... ¡Y se me
-ocurrió una idea macanuda!
-
---Mirá, hijita--le dije sobre el pucho:--como vos sos viuda y yo soy
-un poquito más joven, como no tengo un real ni para remedio, afuera
-de lo que vos me das,--será mejor que tratemos de no dar que hablar
-á las lenguas largas: ya sabés lo mala y enredadora que es la gente,
-sobre todo en Pago Chico. Casémonos, pero sin fiesta, que para fiesta
-bastante somos los dos...
-
---¿Y de ahí?--me preguntó medio alarmada.
-
---¡Mirá! Arreglamos con el cura Papagna la dispensa de las
-amonestaciones; viene aquí mismo, nos casa, con algún vecino, ó el
-mismo ño Cipriano, y una amiga de confianza, de padrinos, y después,
-cuando todo el mundo sepa y se haya acostumbrado, si se nos antoja,
-podemos dar cuanta farra se nos dé la gana, sin que nadie se ría de
-nosotros, ni ande con habladurías, ni levantadas...
-
---¡Hacé lo que querás!--me dijo por fin la gringa, que estaba más
-contenta que cuzco recién desatado.--Con tal de que nos case el cura,
-y nos eche la bendición adelante de los padrinos, á mí no me importa
-nada. ¡Hacé lo que querás!...
-
-
-
-
- VIII
-
-
-¡Pues, señor! Echo en saco roto una punta de menudencias para contarles
-lo del cura, que es realmente divertido, como que á mí mismo me dejó
-pasmado, y medio sonso, aunque haya visto tantas cosas raras en la vida.
-
-Este cura, que era un napolitano cerrado de lo que no hay, hacía poco
-que estaba en el Pago, pero por las mentas ya se había puesto riquísimo
-y pensaba irse pronto á su tierra. ¡Rico! Díganme, háganme el favor,
-cómo puede ponerse rico un cura, en un pueblo de campo, aunque le
-lluevan las limosnas y le goteen las velas para los santos, y haga como
-el sacristán de Nuestra Señora de la Estrella: «la mitá p'a mí, la mitá
-p'a ella». Yo no creía, ni muchos creían tampoco, que el cura Papagna
-estuviese regularón siquiera; pero es que era un verdadero pillo, un
-gran canalla, un fraile como no he visto otro en todas mis recorridas
-por esta tierra, en que he hallado unos muy buenos, otros regular no
-más, y otros muy malos... ¡No, lo que es como aquél!...
-
-El cura Papagna era bajito, gordinflón, muy narigueta, bastante canoso,
-con unas manos peludas y como patas de carancho, ¡pero más gruesas,
-natural! Andaba siempre con la sotana perdida de lamparones, y la barba
-sin afeitar de muchos días, así es que parecía--y era--¡un sucio! Yo
-no sé si han notado que hay gente que se diría que no se afeita nunca;
-pero entonces ¿cómo es que siempre tienen cortos los pelitos de la
-barba?...
-
-Bueno, pues, cuando salía al campo, á casar y á bautizar, iba en un
-bayo tan peludo y tan sucio como él. Por el pueblo poco se le veía,
-sino en la misma iglesia y á la hora de la misa, ó cuando había
-rosario, novenas, ó qué sé yo. Según decían los comerciantes del Pago,
-nunca gastaba un cobre, y hasta vendía las gallinitas y pollitos que le
-llevaban de regalo las beatas. Siempre andaba llorando miseria aunque
-el cuerpo le destilara grasa por todos lados. ¡Corrían unos cuentos de
-él!... Muchos vecinos se habían quejado varias veces al arzobispo, no
-me acuerdo bien por qué, pero el arzobispo se hizo la chancha renga, y
-el cura Papagna siguió tan suelto de cuerpo en la parroquia, casando,
-bautizando, diciendo misa y predicando... ¡Vieran los sermones!...
-Era cosa de perecer de risa. No se oían más que las mentas de las
-barbaridades y bolazos que largaba medio en napolitano, porque ni
-el italiano sabía bien. Cuando fuí á hablar con él, estaba en la
-sacristía, sentado cerca de una mesa mugrienta, con las manos cruzadas
-sobre la barriga, redonda como un tremendo queso de bola.
-
---¿Qué vulite?--me preguntó.
-
---Yo, señor cura... venía... venía porque me voy á casar...
-
---¡Va bene! ¡va bene! Songo diechi nachonale... ¿É un qui se ne
-casa?... Bisoña pagá andichipate pei publicazione... amonestazione...
-¿Á mushash é de cá?... ¡Eh!... ¡vedite!... ¡diechi nachonale é poca
-roba!
-
---¡Espere un poco, señor cura!... Es que yo quisiera la ¿cómo se dice?
-¡ah! ¡sí! la despensa de las amonestaciones...
-
---¡Allora so tranta!
-
---Y que nos casara en casa de la novia...
-
---Allora so sesanta... Un pozo fá de meno.
-
---¡Oh! por eso no importa, señor cura: se le pagarán los sesenta
-pesos... Pero, ¿y cuándo nos podrá casar?
-
---Cuanne vulite... ¿E qui é á compromesa?
-
---¿La qué, dice?
-
---La mushás...
-
---¡Ah! ¡Sí! Doña Carolina, la viuda, ¿sabe? la de la pulpería de la
-Polvadera...
-
---Va bene, va bene.
-
-Y el cura se quedó un rato callado, como pensando. Después, medio
-riéndose, se levantó de la silla, se me acercó, y agarrándome la solapa
-de la chapona, me dijo despacito, como para que nadie lo pudiese oir...
-
-¡Ah! Como me parece que alguno de ustedes no entiende el nápoli, lo voy
-á hacer hablar en castilla.
-
---¿Pero usté quiere casarse de veras?... ¿en el libro de la
-parroquia?--me dijo.
-
-Al principio no le entendí lo que quería decirme y lo miré azorado.
-
---¿Por qué me dice eso?--le pregunté por fin.
-
---¿Eh?--me contestó el muy sinvergüenza.--Porque hay algunos que
-quieren casarse, sí, pero que no les pongan el casamiento en el
-libro... Entonces, yo les hago un certificado en un papel suelto, y se
-lo doy para que lo guarden. Entonces... ¿pero no va á decir nada, eh?
-
---¡Qué esperanzas, padre!
-
---¿De veras?
-
---¡Mire: por éstas!
-
---Entonces, si la mujer es buena, ellos lo guardan; pero si no es
-buena, lo rompen y se mandan mudar si quieren, y la mujer no puede
-hacer nada, ¡eh!... Yo tengo permiso para casar así, pero nadie tiene
-que saberlo, porque es un secreto de la iglesia... y también es mucho
-más caro que el otro casamiento...
-
-¡Qué iba á tener permiso el cura picarón! Era una historia que había
-inventado para _far l'América_, y llenar pronto el bolsillo aunque
-se fuera al infierno derechito,--tantas ganas tenía de volverse á su
-tierra á comer pulenta y macarrones.
-
-Pero, después de un rato... la verdá... pensé que no sería malo casarse
-así, como él decía, aunque nunca, ni menos entonces, se me había pasado
-por la cabeza engañar á la gringa, tan buena y tan cariñosa... El
-diablo del cura me tentó, yo no tenía la culpa, al fin y al cabo, y
-como lo que era por plata no había que echarse atrás, porque Carolina
-tenía bastante, pisé el palito, me pareció que ésa era una gran
-seguridad para mí, y le dije al cura:
-
---¿Y cuánto sería el gasto de ese modo, padre Papagna?
-
---Trechento pesi.
-
---¿No puede algo menos?--le pregunté, porque para rebajar siempre hay
-tiempo.
-
---¡Ni un chentavo!... Y además, usté me va jurar, por el santo Dios y
-la santísima Virgen, ¡que no le va á decir nada á nadie, de mientras yo
-esté en _cuest'América_!...
-
---¡Qué quiere, padre! No puedo darle tanto... Y ni le pago, ni
-juro,--añadí, para obligarlo á rebajar.
-
-Él medio se me asustó, y palmeándome el hombro, comenzó á ver si me
-amansaba. Pero no aflojé, ni él tampoco, y así estuvimos un rato largo
-regateando. ¡Miren qué negocio para regatear! ¡Hoy mismo me estoy
-haciendo cruces!... En fin, cuando me dejó la cosa en ciento cincuenta
-pesos, le dije:
-
---Bueno, le pagaré y juraré,--pegándole una palmadita en la panza,
-porque ya le había perdido el respeto. ¡Y de no!
-
-Saqué el rollo que me había dado Carolina y me puse á contar. ¡Le
-vieran los ojos al fraile! ¡Parecía que se quería tragar la plata!
-
-Cuando le di los ciento cincuenta, los agarró con sus uñas de carancho,
-de medio luto por la mugre, los contó él también, y los volvió á
-contar. Se alzó la sotana y se los metió bien al fondo del bolsillo del
-pantalón que tenía abajo, como para que no se le escapasen.
-
-¡Y qué agarrado! Mientras estaba guardándolos, temblaba todo, como si
-fuera perlático. ¡Nunca he visto cosa igual!... Después se sosegó un
-poco y me dijo:
-
---Bueno, ahora vamos á jurar.
-
-Me llevó á la iglesia por la puerta de la sacristía, me hizo hincar
-enfrente del altar mayor, y con mucha seriedad, principió:
-
---¿Jura por Dios y por el Santísimo Sacramento y por la Santa Virgen,
-no decir nunca á nadie cómo lo he casado, mientras yo esté en Pago
-Chico y en América?
-
---¡Sí, juro!--contesté fuerte.
-
---¡Ponga la mano sobre este libro, que es el Evangelio, y de esta
-cruz, y jure otra vez!... ¡Y si falta al juramento, los diablos lo
-perseguirán en esta vida, y lo harán arder en la otra!...
-
-Puse la mano como él decía, y volví á jurar.
-
---¡Bueno! ahora levántese, dígame cuándo quiere casarse, y se puede ir
-no más.
-
---Hoy es jueves. El lunes á la noche, ¿no le parece?
-
---¡Benissimo! á la nove, ¿no?
-
---Muy bien;... y ¿no tenemos que confesarnos?
-
---¡Eh! ¡qué confesarnos, ni confesarnos!... ¡para esta clase de
-casamiento no se prechisa!...
-
-
-
-
- IX
-
-
-Figúrense lo contento que me iría á comprar los muebles, aunque
-hubiesen mermado tanto los pesitos que me dió la gringa Carolina. Los
-gasté todos y todavía quedé debiendo á nombre de la gringa, para pagar
-á los dos ó tres meses; el mueblero no tuvo inconveniente en fiarme,
-porque ya se sabía en el Pago que yo era socio de la pulpería y algunos
-me la achacaban de querida á la gringa. ¡La gente es tan mala!...
-
-¡Bueno, pues! nos casamos el lunes que habíamos dicho con el cura, y
-salieron de padrinos el viejo ño Cipriano, y una parda medio adivina
-que vivía en un ranchito cerca del negocio, y siempre andaba descalza y
-de pañuelo colorado en la cabeza.
-
-Carolina se había encajado un gran traje de seda negra, con pollera de
-volados y bata de cadera, y se había puesto una manteleta en la cabeza,
-que le pasaba por detrás de las orejas y se ataba debajo de la barba,
-unas caravanas larguísimas de oro que le zangoloteaban á los lados de
-la cara redonda y colorada, y un tremendo medallón con el retrato del
-finadito, de medio cuerpo. Después se puso el mío...
-
-El cura, que fué en su bayo peludo, sin sacristán ni nada, nos echó sus
-jerigonzas, en dos minutos, hizo firmar la partida de casamiento, la
-firmó él también, salió al patio conmigo, me dió el papel sin que nadie
-lo viera, montó el sotreta, y se largó al trotecito para el pueblo,
-gritando:
-
---¡Eh! ¡Que siano feliche!...
-
- [Ilustración: --¡Eh! ¡Que siano feliche!]
-
-No se quedó á comer como lo había invitado Carolina--y eso que era un
-gran tragaldabas,--seguramente porque en el Pago no se fuera á maliciar
-la cosa del casorio falluto.
-
-Pero se llevó un pollo asado, una botella de Chianti y otras cositas
-más...
-
-Carolina, que se pintaba sola para esas cosas, había hecho una
-cenita de regular arriba,--y los cuatro,--yo, ella, ño Cipriano y
-la parda,--nos sentamos á comer y á chupar en grande. ¡No, si era
-chacota!... El viejo se le prendió al vino como guacho hambriento
-á leche recién ordeñada. La parda, de consiguiente. Carolina se
-puso medio alegrona, y yo... ¡no les digo nada!... Á los postres ño
-Cipriano, para rematar la fiesta se le prendió á la caña de durazno y
-soltando refranes y dando consejos, se mamó tan fiero, ¡que tuvimos que
-llevarlo al galpón entre los tres!...
-
---¡Cosas de la vida! ¡Cosas de la vida!--decía la parda,
-trastabillando, lagrimeando y babosa con la tranca.
-
-Al rato se enloqueció del todo, y como ni podía estarse parada, se tuvo
-que quedar aquella noche. Al otro día le dijo á Carolina que había
-soñado que un ángel bajaba del cielo para venir á bendecirla á ella y á
-mí, y que ésa era seña segura de que íbamos á ser lo más felices. Que
-también soñó que le regalaban unas gallinitas, y un corte de vestido...
-¡Miren la parda ladina!...
-
-La gringa de puro contenta, porque yo no le había mezquinado aquella
-noche,--y si no ¡jueguenlé risa no más! ¡después de andar galgueando
-tanto tiempo!--le regaló efectivamente las gallinas y el generito y
-hasta me parece que un par de pesos de yapa, con lo que la parda se fué
-contentísima, blanqueándole los dientes y relampagueándole los ojos.
-
-Yo la atajé cerca del palenque, para pedirle que no fuera á decir nada
-del casamiento, que tenía que ser cosa muy secreta.
-
---¿Y á quién l'he d'ecir?--me contestó,--si pronto vo á dirme del
-pago!...
-
-Y era verdad, porque á los dos meses se fué.
-
-Pero ¡miren lo que son las cosas! Habíamos empezado tan bien cuando
-¡zás-trás! ¡no faltó quien viniera á descomponer el baile! En esta vida
-no hay fiesta completa.
-
-Ño Cipriano, que dejamos tumbado en el galpón, no aparecía aunque el
-sol ya estuviese alto. Al principio no nos fijamos, pero Carolina me
-preguntó de repente:
-
---¿Che, lo has visto al viejo?
-
---No, ¿y vos?--le contesté.
-
---Yo tampoco.
-
---Se habrá ido p'al arroyo con los chanchos.
-
---¿Que no ves los chanchos encerrados en el chiquero? ¡quién sabe si
-no le ha pasado algo!...
-
---Estará durmiendo la mona; pero, no le hace, vamos á ver.
-
-Fuimos al galpón ¡y qué les cuento! nos encontramos al viejo ño
-Cipriano tendido panza arriba, todo como acalambrado, con la cara
-color violeta, y frío, helado. Carolina, asustada, comenzó á darle
-_fletaciones_, pero ¡qué caray! al divino botón: el pobre viejo con la
-mamúa, había cantado para el carnero. La gringa se me puso á llorar
-como una Magdalena.
-
---Pero ¿qué te da, hijita, para llorar de ese modo?--le pregunté.
-
---Es que... ¡es que ño Cipriano era tan bueno! Y además...
-
---¿Además, qué?
-
---¡Que me parece que tenemos que ser muy desgraciados! ¡Miren qué
-casamiento, con un difunto en la casa, desde el primer día!...
-
---¡Bah! ¡no seas pava!--le dije, enojado.--¡Ño Cipriano estaba muy
-viejo, y cualquier día tenía que estirar la pata!... ¡Eso no quiere
-decir nada; ya sabés... muertos no hablan!... ¡Y, fuera de eso,
-acordate de lo del ángel y no llorés, sonsa!
-
-Medio se calmó con lo que le dije, pero ya quedó sentida para siempre,
-y asustadiza y tristona. ¡Así son las mujeres, compañeros: llenas de
-agüerías!
-
-Yo tuve que costearme al pueblo, á avisar á la autoridad. Á la tarde se
-presentaron el comisario Barraba, el doctor Carbonero, que era médico
-de policía, y dos milicos. Después de mucho registrar y molernos á
-preguntas, de cómo había sido, y cómo no, se llevaron á ño Cipriano
-en un carrito, para abrirlo y ver de qué espichó, y me quedé solo con
-Carolina, todavía más triste y asustada.
-
---¡Lo van á achurar al pobre!... ¡Qué desgracia!... ¡_Maledetta sorte!_
-
-Y volvió á llorar á sollozos.
-
---¡Miren, la mujer tan grande y tan pazguata!... Déjese de llanto misia
-Carolina, que eso es de criaturas,--le dije en broma.--¡Para lo que va
-á sufrir ño Cipriano con que le anden adentro á estas horas! ¡Vaya!
-vamos á tratar de divertirnos un poco. Los muertos no quieren andar
-estorbando á los vivos, sino que los dejen quietos. Récele si gusta,
-pero ahora vamos á ver si comemos, ¡y bien!
-
-¿No les parece natural? ¡Natural!
-
-Carolina se sosegó un poco, fué á cocinar, comimos después de cerrar
-la pulpería, yo traté de alegrarla con una punta de dichos y hasta
-milongas, y tempranito no más nos acostamos... Desde el otro día,
-principió la vidorria y la farra, después de enterrar á ño Cipriano que
-resultó bien muerto y sin culpa de nadie.
-
-Los amigos--y ya tenía una punta--caían como moscas á La Polvadera y
-yo los obsequiaba lo mejor que podía.
-
-Carolina se pasaba la vida con las ollas y acomodando la casa.
-Nosotros, para matar el tiempo, y menudeándole á las copas, armábamos
-jugarretas de truco y taba; después hicimos riñas de gallos, y hasta
-dimos bailongos en el patio, entre el palenque y la ramada.
-
-En la taba y las riñas, el comisario--que me había dado permiso,
-aunque el juego estuviera prohibido en toda la provincia,--no se
-llevaba más que la mitad de la coima, así es que todo me hubiera salido
-perfectamente, si no me da la loca por jugar fuerte á mí también.
-
-Como siempre perdía, Carolina principió á rezongar.
-
---¡Ya decía yo, cuando encontramos al pobre ño Cipriano, que eso había
-de traer desgracia! ¡Ya todo empieza á andar mal! ¡Oh, Madona, Madona
-mía!
-
-Y estos lloriqueos y rezongos fueron empeorando, empeorando. La gringa
-echó un genio de la gran perra. Se me quería imponer y teníamos un
-sin fin de peloteras, pero ¡qué había de poder conmigo, ni qué se
-iba á poner mis pantalones, que tengo tan bien puestos!... ¡Á cada
-zafarrancho, yo, de gusto, lo hacía peor, cataba una mona, y el vino de
-reserva era el que pagaba el pato!
-
-Por consejo de un amigote, y aunque rabiara la gringa, hice arreglar
-bien el camino real, en el retazo que estaba frente á La Polvadera,
-que quedó parejito como un billar. Y ahí no más armé carreras los
-domingos, también con permiso del comisario Barraba, que sabía á veces
-presentarse á cobrar la coima en persona, para que no hubiese barullo,
-ni peleas--decía.
-
-¡Vieran qué lindas farras! Los paisanos caían que era un gusto, y el
-beberaje y el fandango duraban desde la mañana hasta ya anochecido,
-el cajón se nos llenaba de cobres, y yo tenía negocio y diversión á un
-tiempo.
-
-Pero compré un potrillo zaino, parejero, y ésa fué mi perdición...
-
-Una suerte perra me perseguía sin darme alce. Agarraba una taba y ¡zas!
-culo sin fallar una vez. Al mus siempre había quien se desemporotara
-primero y ¡á pagar! Al truco ¡parecía cosa del diablo! los compañeros
-me embromaban con que era capaz de perder el envido con treinta y tres
-de mano. Si cantaba flor, me echaban el contraflor el resto, y si caía
-el bicho de parra, ya podía estar seguro de que el contrario empacaba
-el de amansar locos para darme en el mate. Mis gallos, cuando no me
-resultaban juidos, tenían que clavar el pico á las primeras de cambio.
-«¡Pucha que había sido mulita, amigo!»--me sabían decir los camaradas.
-Era una maldición, y yo, como es natural, me calentaba más cada vez y
-buscaba el desquite como un toro furioso.
-
-Y como de uvita á uvita se acaba un parral, los pesos volaban que
-era un contento. Pero tenía una gran esperanza, que era el potrillo
-zaino, lindo animal, fino de patas, de pescuezo largo y cabeza chica,
-delgado, sin ni esto de barriga, voluntario como él solo, y más manso
-que el overo rosado de Laguna. Yo mismo le daba de comer, lo bañaba, lo
-rasqueteaba, y todas las mañanitas salía á varearlo donde no me vieran.
-Y en unas cuantas largadas que hicimos de balde y en secreto con unos
-amigos, el pingo resultó de mi flor. ¡Qué parejero! ¡Con él no me
-habían de ganar ni por chiripa!
-
-Carolina á todo esto, viendo que la platita se le iba como el agua de
-una tina sin arcos, comenzó á armarme camorra peor que nunca.
-
---¡Así no podemos seguir! ¡Estás tirando todo lo que he ganado con mi
-_trabaco_, canalla!--me decía medio rabiando, medio llorando.
-
-Cuando me hacía enojar mucho, yo gritaba también y más fuerte que ella.
-
---¡Dejáme en paz! ¡sos una gringa de porra! ¡No me incomodés que te
-puede costar muy caro! ¡Calláte la boca, y más que ligero! ¿eh? ¿me has
-entendido?... ¡Si no te callás, te va á pesar!
-
-¡Era que entonces me acordaba de lo del casamiento y del papel que me
-había dado el cura, pero sin intención de largarla, pobrecita!...
-
-Quiso esconder la plata, pero, ¡por donde no la iba á encontrar yo,
-cuando me entraban ganas de echar una talladita al monte ó hacer un
-truco de cuatro! Y Carolina, al ver que se la había pispado, gritaba y
-maldecía primero, y después se metía á llorar en un rincón.
-
---¡No es por la plata! ¡no es por la plata! ¡Es que veo que no me
-querés y que no pensás en mañana!
-
---Dejá, hijita--le contestaba yo entonces, amansado por sus
-lloriqueos.--¡Ya verás cómo nos desquitamos! ¡No te aflijás, sonsa! ¡si
-hemos de ser muy felices!
-
---¡Ah, Madona, Madona mía!--suspiraba la gringa.
-
-...En cuanto creí que el zaino estaba en punto de caramelo, me apronté
-á dar el gran golpe. Lo había tenido tapado, como ya les dije, y no lo
-conocían más que dos ó tres amigos, que pensaban jugar fuerte á sus
-patas, y que no me iban á descubrir ni por un queso.
-
-Un domingo por la madrugada agarré y lo tusé desparejo, lo entrepelé,
-le llené la cola de barro y abrojos, y lo puse, en fin, que parecía
-el último matungo de una chacra de gallegos. Después le puse un apero
-viejo, y encargué á un peón de lo de Torres, que tenía comprado, que
-á la hora de las carreras cayese montándolo, á la pulpería. El peón se
-llevó el parejero.
-
---Hoy voy á correr con el zaino,--le dije á Carolina.
-
---Dejáte de esas cosas--me contestó.--¡Qué carreras, ni carreras! El
-juego es la perdición del cristiano.
-
---¡Esta vez estoy seguro de ganar! Al zaino lo he puesto desconocido,
-lo van á tomar por un sotreta, ¡y ya verás la ponchada de pesos que nos
-ganamos!
-
---Prometéme, al menos,--dijo la gringa, aprovechándose al verme
-blandito;--prometéme, al menos, que si de esta hecha perdés, no vas á
-volver á jugar.
-
---¡Mirá, por éstas!--le contesté besando la cruz de los dedos...
-
-
-
-
- X
-
-
-¡Qué quieren que les diga! Principió á caer gente y La Polvadera se
-llenó como la misma plaza de Pago Chico, para un veinticinco de mayo.
-Se largaron varias carreras. Corrió el coperío, que no dábamos abasto
-para despachar. El paisanaje se calentaba ya de lo lindo, cuando llegó
-el peón con mi zaino.
-
-Había un tal Contreras, que le tenía mucha fe á su crédito, un
-tordillo, ligerón, es cierto, pero no gran cosa. Mi parejero no tenía
-ni para empezar.
-
-Contreras era diablón, mal intencionado, peleador de alma atravesada,
-y jugaba platales que se agenciaba no sé cómo: dicen que se los daba el
-pillo del escribano Ferreiro, para que le guardara las espaldas, y para
-que asustara á sus contrarios políticos... ¡con nada! palizas y hasta
-puñaladas y tajos si á mal no venía.
-
---¡Lindo su tordillo!--le dije, eligiéndolo de ahijado, porque era
-hombre de meterle un cien y es lo que me convenía.--¡Lástima que se
-haya puesto tan gordo!
-
---¿Gordo? ¡No embrome! Está en carnes, compadre, y es capaz de tragarse
-al más pintau. Y eso, que venimos de lejos...
-
-¡Mentira! Hacía una semana que lo tenía descansadito en el Pago,
-preparándolo.
-
---¡Bah!--le volví á decir para calentarlo más.--En cuanto principian á
-echar panza...
-
-Me miró riéndose para que no le conocieran la rabia.
-
---¡No cargue, que no hay quien lave, paisano! Si quiere verle
-la panza, tiene que ponerse antiojos. Y, barrigón ó no,--siguió
-gritando:--¿á ver quién es el mozo guapo que quiere perder cien pesos?
-
-Muchos se acercaron y nos rodearon.
-
---En ese estau del caballo,--le contesté sobre el pucho, medio
-riéndome,--yo le corro con cualquier maceta.
-
---¡Oiganlé! ¿Y con cuál?
-
---Con este zaino abrojudo, sin ir más lejos. ¿Me lo empriesta, paisano?
-
---¡Cómo no!--contestó el peón que lo había llevado.--¡Corra no más!
-
-Contreras miró con atención el caballo, lo palmeó, lo hizo andar un
-poquito.
-
---Este mancarrón no es lo que parece,--me dijo.--¡Á mí con l'uña!
-Pero... porque no se diga... le corro, ¡bah!
-
---¿Por los cien pesos?
-
---¡Y entonces!
-
---¡Depositemos!
-
---¿Depositemos? ¡Avise, compadre!--rezongó, revolviéndome los ojos.
-
-Yo, sabiendo que aquello quería decir pelea, me callé la boca,
-desensillé el zaino, le puse bocado y una jerguita, me saqué el saco y
-el chaleco, me hice una vincha con un pañuelo colorado, y ¡ya estuvo!
-
-El paisanaje, caliente, jugaba á raja cincha. Muchos ofrecían doble á
-sencillo contra mi zaino. Yo agarré una punta de paradas, los amigos
-que sabían la cosa, de consiguiente.
-
-El tiro era de dos cuadras. Después de unas cuantas partidas, largamos,
-y mi potrillo principió á sacar su ventajita, primero la cabeza,
-después un pescuezo, después medio cuerpo, ¡sin castigar!... ¡Contreras
-venía á dos rebenques, lonja y lonja!... Claro que el tordillo se le
-iba á aplastar, pero estaba ciego de rabia con la fumada... Yo vi mía
-la carrera, y por no dar á conocer todo el juego del animalito, lo
-llevaba sobre la rienda... Asimismo saqué un cuerpo de ventaja, cuando
-¡malhaya! medio matando su tordillo, Contreras me alcanza, le mete
-pierna al zaino, que rueda largándome por las orejas y pasa como un
-refusilo sin parar hasta la raya. ¡Hijuna!...
-
-Por suerte yo caí parado, pero, ¡vieran el avispero que se armó! El
-paisanaje gritaba, se insultaba, hasta zangoloteaba al juez de la
-carrera... Salieron á relucir cuchillos, y si no se mete el comisario
-Barraba, la cosa hubiera acabado mal.
-
-Contreras volvía al tranquito, golpeándose la boca, muy contento... ¡Me
-dió una rabia!...
-
-En cuanto me alcanzó--yo iba á juntarme con los otros frente á la
-pulpería, cabrestiando al zaino rengo,--no pude más y le grité:
-
---¡Canalla! ¡Tramposo, sinvergüenza! Me has metido pierna, ¡hijuna
-gran!...
-
-Ahí no más se tiró del caballo pelando el fiyingo. Yo me eché atrás
-para desenvainar también.
-
-Á mí no me gustan mucho esas cosas, ¿á que decir? Soy bajito, bastante
-delgadón, no tengo gran fuerza, y á más, no entiendo mucho de cuchillo.
-Pero el hombre me apuraba, los paisanos habían corrido á ver, y había
-que hacer la pata ancha...
-
-Me tiró dos puñaladas que conseguí atajarme, mal que mal. ¡Pero las
-papas quemaban, compañeros!...
-
---Á la larga no hay cotejo,--me gritaba Contreras, bailándome alrededor
-y con unas risitas calentadoras, como chungueándome.
-
-Yo ya me encomendaba á la Virgen viendo la cosa mal parada, y el
-bárbaro aquél de seguro me achura, si no llega Carolina, corriendo y
-chillando, hecha una loca, y no sé cómo, con la desesperación, ¡seguro!
-le arranca el cuchillo de la mano.
-
---¡Y ustedes lo _decan_, y ustedes lo _decan_!--les gritaba á los
-mirones.
-
- [Ilustración: Me tiró dos puñaladas que conseguí atajarme.]
-
-Los gauchos nos rodearon, desapartándonos y recién entonces se
-acercó el comisario Barraba. Yo había hecho la chambonada de no decirle
-la cosa del zaino, y él le jugó al tordillo... ¡Se necesita andar en la
-mala!...
-
-Contreras, y la mayor parte de los paisanos alegaban que el tordillo
-había ganado en buena ley, y que la rodada fué porque el zaino
-mancarrón, flojo de patas, no era para correr... El juez de la carrera
-se desgañitaba al cuete; no le llevaban el apunte, ni á mí, ni á mis
-amigos tampoco.
-
---¡Qué resuelva el señor Comisario!--gritaron algunos, de repente.
-
---¡Sí, eso es!... ¡eso es!--rebuznaron todos los que habían jugado al
-tordillo.
-
-El gran pillo de Barraba dió la sentencia:
-
---La carrera es legal. ¡Ha ganau Contreras!
-
-Contra la fuerza no hay resistencia.
-
---Pero, señor comisario...--principié.
-
---¡Calláte y pelá! Tenés que pagar á todo el mundo.
-
-Y tuve que pagar no más, calladito la boca, y ahí se me fueron los
-últimos pesos guardaditos... ¡y hasta los del cajón del mostrador!...
-
-Carolina me miraba con los ojos saltones y de veras que la cosa no era
-para menos.
-
---¡Mi alma! ¡te debo la vida!--le dije.
-
---¡Sí, sí!--contestó medio llorando.--¡Pero no _cugués_, _no cugués_
-más, por Dios!
-
---¡Sí, perdé cuidau!
-
-Y me puse á despachar copas y á chupar yo también, para olvidarme de
-tanta pena, y ¡qué quieren! el ginebrón me hizo voracear y empecé á las
-convidadas. ¡Miren qué momento para darme corte!
-
---¡Eh, paisanos, tomen lo que gusten!
-
-Y al ratito, no más, dale, otra vuelta y otra...
-
---¿Qué gustan servirse, caballeros?
-
-Carolina se había puesto furiosa.
-
---¡Ma!... ¡Ma!...--me decía atorada de rabia.
-
---La patrona está llamando á la mama, decía un paisano.
-
---¡Ó á la ma... múa del patrón!--retrucó otro.
-
-¡Después, nunca me pude acordar!--Creo que hubo payada y baile, y que
-repartí cuanto había de comer y de chupar en la casa.
-
-Lo cierto es que la pulpería quedó tecleando. Pero también, ¡qué
-farra!...
-
-Á la otra mañana, me encontré tirado en un zanjón que había junto al
-palenque. Se me está haciendo que allí dormí, pero no sé cómo fuí á
-parar á semejante cama. ¡Cuando uno agarra uno de esos de P. P. y W.!...
-
-La gringa estaba encerrada en su cuarto, no me quería abrir ni á cañón,
-y según me dijo después, se había pasado la noche llorando desesperada.
-Cuando conseguí que me abriera, tanto lloró y suplicó que me ablandé,
-y le prometí que aquélla era la _última vez_, y le dije que me iba
-á poner á trabajar de veras, como un burro si era necesario, para
-desquitarnos de todo lo que habíamos perdido, sin volver á pensar en
-jugar, ni en gallos, ni en carreras.
-
---¿Te crés que m'he olvidar que te debo la vida?--le dije--porque si no
-sos vos, ¡Contreras me achuraba!...
-
-Pero el hombre propone y Dios dispone...
-
-¡Bueno! ¿y qué hay con eso? Me parece que no hay que asustarse por
-tan poco... Yo no soy el primero que haya olvidado sus juramentos
-por seguir sus gustos. Ni el último, tampoco... Así es el hombre,
-caballeros, y hasta el más pintado, si no es un hipócrita, confesará
-que ha sabido olvidarse muchas veces de sus buenas intenciones,--de las
-que no había desembuchado por lo menos--para dar satisfacción á lo que
-le tiraba más.
-
-Esto es sin vuelta. Lo que hay, es que algunos saben pararse á tiempo,
-ó tienen maña ó baquía para hacer lo que les da la gana á lo mosca
-muerta, sin que nadie diga nada. ¡No, y de no!
-
-Unos juegan y se maman en los clubs, sin dar que hablar, y pelean en
-los duelos, á vista y paciencia de los policianos, y hacen lo mismo que
-hice yo, y peor, que, como ellos lo hacen, no parece tan malo y nadie
-les saca el cuero...
-
-En fin, ¡qué tanto servir á usted p'a decir cómo le va!--El caso es,
-que el droguis y la jugarreta, me volvieron á agarrar de lo lindo,
-y como, de sonso, sabía jugar bastante en trinquis, ¡todo el mundo
-me aprovechaba como á una criatura! Así se fué, detrás de la platita
-guardada, el campito de Carolina. ¡Pero qué agarrada la de ese día,
-santo Dios! La gringa,--¿querrán creer?--hasta me arañó la cara, que
-anduve una punta de días medio cebruno...
-
---¡Mirá, gringa!--le grité--¡No sabés lo que hacés! ¡El día menos
-pensado, ya verás!...
-
-Le iba á soltar lo de que no estábamos casados, pero caí en cuenta de
-que con la rabia era capaz de no firmar la escritura y hasta de echarme
-de la pulpería... y ¡como un poste!
-
---¡Si yo hubiera sabido!--gritaba la gringa.--¡Si yo hubiera sabido!
-_¡porca la...!_
-
-Y se agarraba los pelos. Pero firmó...
-
-¿Á qué decirles que los pesos del Banco de Italia ya se habían ido por
-un camino? Quedaba la pulpería... pero casi tan pelada como la misma
-palma de la mano... ni un frasco, ni una pilcha. Yo me preguntaba
-muchas veces cómo se lo había llevado todo pateta, sin atinar con tanto
-bochinche, hasta que caí en la cuenta de que la Carolina, con sus
-lloriqueos y rabietas al botón, descuidaba el negocio y lo dejaba ir
-barranca abajo...
-
-Entonces quise remediar yo solo las cosas, compré mucho al fiado, y
-principié á medio querer arreglar el boliche... Pero, la verdad: el
-ginebrón y las barajas, con la yapa de la taba y los gallos, hicieron
-que de repente comenzaran á llover demandas y más demandas, toda una
-papelería. El aguacil no hacía más que viajar del Pago á la Polvadera,
-como conchabado... Y no teníamos adónde buscar madre que nos envolviera
-¡ni el zaino, que de la rodada quedó manco del encuentro!... Entonces
-me acordé de lo que sabía decir el viejo ño Cipriano:
-
---¿Ande irá el güay?, ¡que nu are!
-
-La desgracia me había perseguido siempre, ¿por qué me había de dejar
-entonces?
-
-Carolina comprendió que estábamos más fregados que unos atorrantes,
-que nos iban á vender la pulpería para cobrarse, que no nos quedaba ni
-un cobre, y un día me armó una zafacoca. ¡Cristo santo! ¡ni me quiero
-acordar!... Cebada con lo de los arañones, hasta agarró un palo, y
-principió á darme de garrotazos... ¡Como que éstas son cruces! ¡Una
-paliza!... ¡Á mí!...
-
-¡Yo, qué quieren! pelé el cuchillo, naturalmente sin intención de
-lastimarla; y sólo cuando me vió con él en la mano, se me separó, pero
-saltándosele los ojos, y echando espuma por la boca. ¡Nunca la había
-visto tan rabiosa!... ¡Parecía una tigra!...
-
---¡Canalla! ¡Bandido! ¡Ladrón!... ¿De ese modo te acordás que me debés
-la vida? Devolvéme mi plata, ¡_birbante_, _canaglia_!
-
-Y yo, ¿cómo iba á dejar que siguiera diciéndome esas cosas, y hasta
-zurrándome como á una criatura?
-
---¡Mirá, Carolina!--le dije sin soltar el cuchillo.--Yo ahora mismo me
-mando mudar y para siempre, ¿entendés? ¡Ya no te puedo aguantar más!
-
-Se le cambió la cara, pero todavía siguió gritando é insultándome.
-
---¡Qué! ¿Te pensás ir?, ¡Madona, después de haberme dejado desnuda y
-en la calle, canalla, sinvergüenza, ladrón! ¡Ah, no, _per Dio_! sos mi
-marido, y tenés que quedarte aquí, á _trabacar_ como yo, _porca la_...
-
-Yo me reía á carcajadas.
-
---¿Y quién te ha dicho que soy tu marido?--le dije--¡Pues no hay tal!
-No sos más que mi querida.
-
---¡Mentís, canalla!
-
---¿Que es mentira? ¡Sí! andá preguntaseló al cura y verás...
-
---El cura Papagna...
-
---¡Qué! tu nápolis se ha ido hace un mes á _mangiar macaroni_ en tu
-tierra... Andá, preguntaseló al nuevo, si hay apunte de tu casamiento
-en la iglesia...
-
-Me miraba con tamaña boca abierta, sin querer creer lo que le decía...
-De repente, le pareció que debía ser cierto... Asustada, desesperada,
-loca, salió corriendo. Vi que se largaba á pie camino del Pago, en
-cabeza, con la ropa de entre casa... Seguro que iría á averiguar...
-
-Yo saqué los pocos pesos que por casualidad había en el cajón, ensillé
-el maceta, ¡y si te he visto no me acuerdo! Agarré para otro lado,
-después de hacer pedazos el papel de Papagna, muy tranquilo y segurito
-de que no me iban á perseguir... ¡Qué! ¿y se afligen por tan poco?...
-Pero fíjense, y verán que era muchísimo mejor para mí... y también para
-Carolina...
-
-¿Que si tengo noticias? Sí. Ayer supe que estaba perfectamente; de
-enfermera en el hospital del Pago.
-
-
- Buenos Aires, 1905.
-
-
-
-
-
-End of Project Gutenberg's El casamiento de Laucha, by Roberto Payró
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CASAMIENTO DE LAUCHA ***
-
-***** This file should be named 62952-0.txt or 62952-0.zip *****
-This and all associated files of various formats will be found in:
- http://www.gutenberg.org/6/2/9/5/62952/
-
-Produced by Andrés V. Galia, MWS, Sanly Bowitts and the
-Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive)
-
-Updated editions will replace the previous one--the old editions will
-be renamed.
-
-Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright
-law means that no one owns a United States copyright in these works,
-so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United
-States without permission and without paying copyright
-royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part
-of this license, apply to copying and distributing Project
-Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm
-concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark,
-and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive
-specific permission. If you do not charge anything for copies of this
-eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook
-for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports,
-performances and research. They may be modified and printed and given
-away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks
-not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the
-trademark license, especially commercial redistribution.
-
-START: FULL LICENSE
-
-THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
-
-To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
-distribution of electronic works, by using or distributing this work
-(or any other work associated in any way with the phrase "Project
-Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full
-Project Gutenberg-tm License available with this file or online at
-www.gutenberg.org/license.
-
-Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project
-Gutenberg-tm electronic works
-
-1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
-electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
-and accept all the terms of this license and intellectual property
-(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
-the terms of this agreement, you must cease using and return or
-destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your
-possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a
-Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound
-by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the
-person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph
-1.E.8.
-
-1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
-used on or associated in any way with an electronic work by people who
-agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
-things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this
-agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm
-electronic works. See paragraph 1.E below.
-
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the
-Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection
-of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual
-works in the collection are in the public domain in the United
-States. If an individual work is unprotected by copyright law in the
-United States and you are located in the United States, we do not
-claim a right to prevent you from copying, distributing, performing,
-displaying or creating derivative works based on the work as long as
-all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope
-that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting
-free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm
-works in compliance with the terms of this agreement for keeping the
-Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily
-comply with the terms of this agreement by keeping this work in the
-same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when
-you share it without charge with others.
-
-1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
-what you can do with this work. Copyright laws in most countries are
-in a constant state of change. If you are outside the United States,
-check the laws of your country in addition to the terms of this
-agreement before downloading, copying, displaying, performing,
-distributing or creating derivative works based on this work or any
-other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no
-representations concerning the copyright status of any work in any
-country outside the United States.
-
-1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
-
-1.E.1. The following sentence, with active links to, or other
-immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear
-prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work
-on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the
-phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed,
-performed, viewed, copied or distributed:
-
- This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
- most other parts of the world at no cost and with almost no
- restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it
- under the terms of the Project Gutenberg License included with this
- eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the
- United States, you'll have to check the laws of the country where you
- are located before using this ebook.
-
-1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is
-derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not
-contain a notice indicating that it is posted with permission of the
-copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in
-the United States without paying any fees or charges. If you are
-redistributing or providing access to a work with the phrase "Project
-Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply
-either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or
-obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm
-trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
-with the permission of the copyright holder, your use and distribution
-must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any
-additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms
-will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works
-posted with the permission of the copyright holder found at the
-beginning of this work.
-
-1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
-License terms from this work, or any files containing a part of this
-work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
-
-1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
-electronic work, or any part of this electronic work, without
-prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
-active links or immediate access to the full terms of the Project
-Gutenberg-tm License.
-
-1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
-compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including
-any word processing or hypertext form. However, if you provide access
-to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format
-other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official
-version posted on the official Project Gutenberg-tm web site
-(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense
-to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means
-of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain
-Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the
-full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1.
-
-1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
-performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
-unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
-access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works
-provided that
-
-* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed
- to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has
- agreed to donate royalties under this paragraph to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid
- within 60 days following each date on which you prepare (or are
- legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty
- payments should be clearly marked as such and sent to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in
- Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg
- Literary Archive Foundation."
-
-* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
- you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
- does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
- License. You must require such a user to return or destroy all
- copies of the works possessed in a physical medium and discontinue
- all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm
- works.
-
-* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of
- any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
- electronic work is discovered and reported to you within 90 days of
- receipt of the work.
-
-* You comply with all other terms of this agreement for free
- distribution of Project Gutenberg-tm works.
-
-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project
-Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than
-are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing
-from both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and The
-Project Gutenberg Trademark LLC, the owner of the Project Gutenberg-tm
-trademark. Contact the Foundation as set forth in Section 3 below.
-
-1.F.
-
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-works not protected by U.S. copyright law in creating the Project
-Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm
-electronic works, and the medium on which they may be stored, may
-contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate
-or corrupt data, transcription errors, a copyright or other
-intellectual property infringement, a defective or damaged disk or
-other medium, a computer virus, or computer codes that damage or
-cannot be read by your equipment.
-
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
-of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium
-with your written explanation. The person or entity that provided you
-with the defective work may elect to provide a replacement copy in
-lieu of a refund. If you received the work electronically, the person
-or entity providing it to you may choose to give you a second
-opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If
-the second copy is also defective, you may demand a refund in writing
-without further opportunities to fix the problem.
-
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO
-OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT
-LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of
-damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement
-violates the law of the state applicable to this agreement, the
-agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or
-limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or
-unenforceability of any provision of this agreement shall not void the
-remaining provisions.
-
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in
-accordance with this agreement, and any volunteers associated with the
-production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm
-electronic works, harmless from all liability, costs and expenses,
-including legal fees, that arise directly or indirectly from any of
-the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this
-or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or
-additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any
-Defect you cause.
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
-www.gutenberg.org
-
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the
-mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its
-volunteers and employees are scattered throughout numerous
-locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt
-Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to
-date contact information can be found at the Foundation's web site and
-official page at www.gutenberg.org/contact
-
-For additional contact information:
-
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-
diff --git a/old/62952-0.zip b/old/62952-0.zip
deleted file mode 100644
index 03b5708..0000000
--- a/old/62952-0.zip
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/62952-h.zip b/old/62952-h.zip
deleted file mode 100644
index 6e1a838..0000000
--- a/old/62952-h.zip
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/62952-h/62952-h.htm b/old/62952-h/62952-h.htm
deleted file mode 100644
index b652c86..0000000
--- a/old/62952-h/62952-h.htm
+++ /dev/null
@@ -1,3085 +0,0 @@
-<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN"
- "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd">
-<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es">
- <head>
- <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=iso-8859-1" />
- <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" />
- <title>
- The Project Gutenberg eBook of El casamiento de Laucha, by Roberto Payr.
- </title>
- <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" />
- <style type="text/css">
-
-body {
- margin-left: 10%;
- margin-right: 10%;
-}
-
- h2 {
- text-align: center; /* all headings centered */
- clear: both;
- margin-top: 4em;
- margin-bottom: 2em;
- font-weight: normal;
-}
-
- h1 { text-align: center; font-weight: normal; font-size: 1em; }
-p {
- margin-top: .51em;
- text-align: justify;
- margin-bottom: .49em;
-}
-
-.p2 {margin-top: 2em;}
-.p4 {margin-top: 4em;}
-
-.big1 {font-size: 110%; }
-
-.big2 {font-size: 130%; }
-
-hr.tb {width: 35%; margin-right: 32.5%; margin-left: 32.5%; margin-top: 2em; margin-bottom: 2em; }
-
-div.chapter {page-break-before: always; }
-
-.pagenum { /* uncomment the next line for invisible page numbers */
- visibility: hidden;
- position: absolute;
- left: 92%;
- font-size: smaller;
- text-align: right;
-} /* page numbers */
-
-hr.r5 {width: 5%; margin-right: 47.5%; margin-left: 47.5%; margin-top: 2em; }
-
-
-table.toc1 {width: 50%; margin-right: 25%; margin-left: 25%; }
-
-.center {text-align: center;}
-
-.right {text-align: right;}
-
-.smcap {font-variant: small-caps;}
-
-
-.caption {font-weight: bold; text-align: center; font-size: 0.9em; margin-bottom: 1.5em; }
-
-/* Images */
-.figcenter {
- margin: auto;
- text-align: center;
-}
-
-
-/* Transcriber's notes */
-.tnote {border: dashed 1px; margin-left: 10%;
- margin-right: 10%;padding-bottom: .5em; padding-top: .5em;
- padding-left: .5em; padding-right: .5em; margin-top: 2em; }
- </style>
-
- </head>
-<body>
-
-
-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of El casamiento de Laucha, by Roberto Payr
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
-to check the laws of the country where you are located before using this ebook.
-
-Title: El casamiento de Laucha
-
-Author: Roberto Payr
-
-Release Date: August 17, 2020 [EBook #62952]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CASAMIENTO DE LAUCHA ***
-
-
-
-
-Produced by Andrs V. Galia, MWS, Sanly Bowitts and the
-Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
-
-
-<div class="figcenter" style="width: 793px;">
-<img src="images/cover.jpg" width="793" height="1200" alt="" title="cubierta" />
-</div>
-
-<div class="tnote">
- <p class="p2 center big1">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p>
-
-<p>Ciertas reglas de acentuacin ortogrfica del castellano cuando la
-presente edicin de esta obra fue publicada, en 1906, eran diferentes a
-las existentes cuando se realiz la transcripcin. Palabras como vi,
-fu, di, lo mismo que la preposicin "", y las conjunciones "", "",
-"", por ejemplo, en esa poca llevaban acento ortogrfico. Eso ha sido
-respetado.</p>
-
-<p>El lenguaje utilizado es peculiar al modo de hablar de los argentinos.
-Es oportuno agregar que el autor, adems, hace hablar a algunos de los
-personajes en un lenguaje con expresiones y manerismos que son tpicos del
-interior de la Argentina.</p>
-
-<p>Por lo dems, el criterio utilizado para llevar a cabo esta
-transcripcin ha sido el de respetar las reglas de la Real Academia
-Espaola vigentes en ese entonces. El lector interesado puede consultar
-el Mapa de Diccionarios Acadmicos de la Real Academia Espaola.</p>
-
-<p>Errores evidentes de impresin y de puntuacin han sido corregidos.</p>
-
-<p>La cubierta del libro en la versin HTML fue modificada por el
-Transcriptor y ha sido puesta en el dominio pblico.</p>
-
-<p>El ndice de captulos presentado al principio de la obra ha sido
-construido por el Transcriptor.</p>
-</div>
-
-<hr class="tb" />
-
-<div class="chapter">
-
-
-
-<div class="figcenter" style="width: 388px;">
-<img src="images/ilo-titlep.jpg" width="388" height="600" alt="" />
-</div>
-<p class="center">ROBERTO PAYR</p>
-<h1>EL CASAMIENTO DE LAUCHA</h1>
-<p class="center">BUENOS AIRES<br />
-COMPAA SUD-AMERICANA DE BILLETES DE BANCO<br />
-Calle Chile, 263 y Cangallo, 557-59<br />
-1906<br /></p>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="center p4 big2">NDICE</p>
-</div>
-
-<div class="center">
-<table class="toc1" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="">
-
-<tr>
-<td align="left">&nbsp;</td>
-<td align="right">Pg.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left">Introduccin</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_5">5</a></td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 3em; ">I</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_7">7</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 2.7em; ">II</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_11">11</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 2.5em; ">III</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_17">17</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 2.5em; ">IV</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_25">25</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 2.7em; ">V</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_35">35</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 2.4em; ">VI</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_43">43</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 2.2em; ">VII</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_55">55</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 1.9em; ">VIII</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_67">67</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 2.4em; ">IX</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_77">77</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-
-<td align="left" style="padding-left: 2.7em; ">X</td>
-<td align="right" style="padding-right: 1em; "><a href="#Page_95">95</a> </td>
-</tr>
-</table></div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">[Pg 5]</a></span></p>
-</div>
-
-<h2>INTRODUCCIN</h2>
-
-
-<p>El nombre de Laucha,&mdash;apodo y no apellido&mdash;le
-sentaba las mil maravillas.</p>
-
-<p>Era pequeito, delgado, receloso, mvil; la
-boca pareca un hociquillo orlado de poco
-y rgido bigote; los ojos negros, como cuentas
-de azabache, algo saltones, sin blanco
-casi, aadan la semejanza, completada por
-la cara angostita, la frente fugitiva y estrecha,
-el cabello descolorido, arratonado...</p>
-
-<p>Laucha era, por otra parte, su nico nombre
-posible. Laucha le llamaron cuando nio
-en la provincia del interior donde naciera;
-Laucha comenzaron apodarle despus, all<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">[Pg 6]</a></span>
-donde lo llev la suerte de su vida, desde
-temprano aventurera; por Laucha se le conoci
-en Buenos Aires, llegado apenas, sin que
- nadie se pudiese atribuir la invencin del
-sobrenombre, y Laucha le han dicho grandes
-y pequeos durante un perodo de treinta y
-un aos, desde que cumpli los cinco, hasta
-que muri los treinta y seis...</p>
-
-<p>De sus mismos labios o la narracin de la
-aventura culminante de su vida, y, en estas
-pginas me he esforzado por reproducirla
-tal como se la escuch. Desgraciadamente
-Laucha ya no est aqu para corregirme, si
-incurro en error; pero puedo afirmar que no
-me aparto de la verdad muchos centmetros.</p>
-
-<hr class="r5" />
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[Pg 7]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-
-<h2>I</h2>
-
-
-<p>Pues, seor, despus de andar unos aos
-por Tucumn, Salta, Jujuy y Santiago, ganndome
-la vida perra como Dios me daba
- entender, unas veces de bolichero, otras
-de mercachifle, de repente de pen, de repente
-de maestro de escuela, aqu en un pueblo,
-all en una ciudad, all en una estancia,
-ms all en un ingenio, siempre pobre,
-siempre rotoso, algunos das con hambre,
-todos los das sin plata,&mdash;comenc por fin
-temar con que puede ser que me fuera mejor
-en Buenos Aires, en donde nunca me podra<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[Pg 8]</a></span>
-ir peor, porque esas provincias nunca son
-buenas para hombres as, como yo, sin un
-peso, ni mucha letra menuda, ni mucha fuerza...
-ni muchas ganas de trabajar tampoco...
-Y tanto tem, que al fin resolv largarme y
-principi hacer economas de centavo&mdash;yo
-que nunca haba juntado plata!&mdash;hasta
-que reun todo lo que necesitaba para el viaje...
-lo preciso y nada ms.</p>
-
-<p>No he de contar los milagros y otras vivezas
-que tuve que hacer para juntar la platita:
-ya se lo imaginarn, y de no, poco importa.
-El caso es que un da me acomod en el
-tren,&mdash;claro que en segunda, porque no haba
-boleto de perro!&mdash;llegu hasta Crdoba,
-sub al Central Argentino, y en el Rosario
-me embarqu para Campana en el vapor de
-la carrera, porque la cosa sala ms barata...
-Campana era entonces el puerto de salida y
-de llegada de los vapores del Paran, y ah
-mismo se tomaba el tren para Buenos Aires.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[Pg 9]</a></span></p>
-
-<p>Desembarqu con mi equipaje, que era un
-poncho grueso de lana, criollo, de los tejidos
- lleno de colorines, y que le haba
-ganado la taba un pen catamarqueo
-en Tucumn: se lo haba hecho la mujer qu
-s yo en qu punta de aos...</p>
-
-<p>Ah! ya haba volado hasta el ltimo cobre
-en las comidas y copetines del viaje, as es
-que me encontr en Campana con que para
-seguir Buenos Aires tena que empear
-vender alguna prenda... y no ser el poncho...
-Creern que esto no tiene nada que ver con
-mi casamiento; pero esperen un poco... La
-miseria, como buena vieja brava, hace con el
-hombre lo que se le antoja... m me hizo
-llegar hasta el casorio, ya vern...</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[Pg 10]</a><br /><a name="Page_11" id="Page_11">[Pg 11]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>II</h2>
-
-
-<p>Bueno, pues, anduve de tienda en tienda
-queriendo vender el poncho y sacar boleto
-con la platita, pero sin suerte porque no encontraba
-ningn aficionado.</p>
-
-<p>&mdash;Esos ponchos no se usan por ac,&mdash;me
-deca uno.</p>
-
-<p>&mdash;Ya tengo demasiados ponchos&mdash;me deca
-otro.</p>
-
-<p>&mdash;No compro ropa usada,&mdash;me grit furioso
-un tendero gallego que no tena ms
-que clavos del tiempo de aupa.</p>
-
-<p>Por fin un bolichero me di por l cuatro<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[Pg 12]</a></span>
-nacionales,&mdash;y digo nacionales porque ya
-haban cambiado la moneda corriente, tan
-linda y tan rendidora.</p>
-
-<p>El boleto de segunda de Campana Buenos
-Aires vala entonces alrededor de peso y
-medio dos pesos, y no como ahora que
-cobran cerca de cinco. As es que yo estaba
-bien, al fin y al cabo, gracias al ponchito catamarqueo...
-Pero mi maldita suerte, que no
-me va dejar en la pucha vida, quiso que
-mientras andaba entretenido en el cambalache
-del poncho, el tren se mandara mudar
-sin esperarme... ya ven, no tena reloj, y aunque
-tuviera no me iba ir sin boleto y sin
-plata.</p>
-
-<p>Lo peor es que para ese tiempo no haba
-ms que un tren al da, y me tuve que quedar
-en Campana, y comer y dormir en un bodegn
-y posada en que saban parar los reseros
-que llevaban hacienda para el saladero, que
-despus se hizo frigorfico. La historia me<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[Pg 13]</a></span>
-cost peso y medio, as es que me qued tecleando.
-Miren qu polaina!</p>
-
-<p> la noche anduve ronciando la mesa de
-los reseros, que despuntaban el vicio al mus.
-Los ojos se me iban, pero jugaban muy fuerte&mdash;cinco
-pesos la caja... Figrense! yo no
-iba pedir media caja, est claro... Me qued
-con las ganas y me fu dormir.</p>
-
-<p>Al otro da me clav en la estacin media
-hora antes que el tren... y no lo perd esa vez.
-Pero vean si no me sobra razn para hablar
-de mi suerte perra! Baj en una estacin
-para tomar una copa, y cuando acord el tren
-iba pita que te pita, cinco cuadras!</p>
-
-<p>No, no se me ran: no estaba ni alegrn
-siquiera, aunque otro pasajero llevaba un frasco
-de ginebra marca Llave (que no es como la
-de ahora) y de vez en cuando me convidara
-pegarle un beso... Bueno, bueno! sea como
-sea, el caso es que me qued en la estacin
-Benavdez, que no tena, qu iba tener! ni<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[Pg 14]</a></span>
-sombra de los pobladores que tiene hoy.
-Volv bastante tristn la pulpera de frente
-al tren, donde haba estado antes, y que era
-un boliche con cuatro botellas locas, un queso
-viejo del pas, un pedazo de dulce de
-membrillo amohosado, y media docena de
-salchichones entre una pila de cajas de sardinas...</p>
-
-<p>Me puse conversar con el pulpero, y al
-rato ramos amigotes. Lo convid con una
-copa&mdash;porque todava me quedaban unos
-centavos,&mdash;y cuando le habl de lo pobre y
-apurado que estaba, me dijo que por las chacras
-de ah cerca andaban necesitando peones
-para el maz y que era fcil que me conchabaran
-si no era muy mulita y no me renda de
-estarme al sol el da en peso. Yo, la verdad,
-no he nacido sino para trabajos de escritorio,
-de sos de no hacer nada, sentadito la sombra,&mdash;pero
-la necesidad tiene cara de hereje,
-y ese mismo da me conchab con un chaca<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[Pg 15]</a></span>rero
-que, del partido de las Conchas, donde
-est la estacin Benavdez, me llev para el
-Pilar, recoger maz.</p>
-
-<p>Qu quieren! los dos das ya no poda
-ms, charqueado por el sol, y trasijado por el
-trabajo bruto. Le cobr los dos jornales al chacarero,
-que me rabone unos cuantos centavos
-como buen gringo, me largu Beln,
-que estaba cerquita, buscar otro acomodo
-ms conveniente, y ah fu donde empez el
-baile... donde sigui, porque ya haca rato
-que haba principiado...</p>
-
-<p>No hice huesos viejos en Beln. Antes de
-la semana ya me haba ido sin rumbo, y segu
-de pueblo en pueblo y de chacra en
-estancia, alejndome cada vez ms de Buenos
-Aires, como si en mi perra vida hubiera
-pensado ver los porteos. Vlgale la
-suerte que juega con el hombre como el viento
-con la paja voladora.</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[Pg 16]</a><br /><a name="Page_17" id="Page_17">[Pg 17]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>III</h2>
-
-
-<p>Una maanita que estaba en una esquina,
-muy lejos para el suroeste, matando el bicho
-con una copa de caa paraguaya, me puse
-conversarle al patrn, porque yo era el nico
-marchante y l se aburra como yo, del otro
-lado de la reja, medio echado de barriga sobre
-el mostrador y con la cara muerta de
-sueo entre las manos. Yo andaba otra vez
-sin trabajo y con poquitos cobres en el bolsillo...
-Es que no me puedo conformar con
-que me manden, ni con echar los bofes como
-una mula...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[Pg 18]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Para dnde va ese camino?&mdash;le pregunt
-entre otras cosas al pulpero, mostrndole
-con la zurda&mdash;en la otra tena el vaso,&mdash;una
-huella que agarraba para el sur.</p>
-
-<p>&mdash; Pago Chico. Esa huella sigue derechito
-como unas seis leguas, y va dar la
-misma estacin del ferrocarril del Pago...</p>
-
-<p>Yo haba odo las mentas de ese partido,
-y me entraron ganas de ir, por puro gusto: al
-fin y al cabo, lo mismo era trabajar all que
-en cualquier otra parte, y el mismo gusto tiene
-una copa de ginebra legtima. Pero como
-no tena caballo ni de dnde sacarlo, y seis
-leguas pie son mucha msica, le pregunt
-al pulpero si no caera alguna carreta algn
-carro que me llevara.</p>
-
-<p>&mdash;No, amigo, me contest:&mdash;esas huellas
-son de las tropas que pasaban antes con lana
-para Buenos Aires, pero desde hace un ao
-ya no andan, porque todo se lo lleva el tren.</p>
-
-<p>&mdash;Caramba, amigo, qu lstima!</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[Pg 19]</a></span></p>
-</div>
-
-<div class="figcenter" style="width: 432px;">
-<img src="images/pag19.jpg" width="432" height="654" alt="p19ilo" />
-</div>
-<p class="caption">&mdash;Para dnde va ese camino?&mdash;le pregunt.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[Pg 20]</a><br /><a name="Page_21" id="Page_21">[Pg 21]</a></span></p>
-</div>
-
-<p>&mdash;Mire qu casualidad!&mdash;sigui el pulpero
-al ratito.&mdash;No me acordaba, hombre! Tiene
-suerte, porque hoy mismo, y cuando ms maana,
-va venir la jardinera del almacn del
-pueblo que trae surtido para todas las esquinas
-del camino al Pago, y para mi casa tambin.</p>
-
-<p>&mdash;Y de ah?</p>
-
-<p>&mdash;El repartidor lo llevar, si se le hace
-amigo.</p>
-
-<p>&mdash;Oh!, y cmo no? Lo voy esperar no ms,
-porque de veras que tengo muchas ganas de
-conocer Pago Chico. Es un pueblo grande,
-no?</p>
-
-<p>&mdash;Bastante.</p>
-
-<p>&mdash;Y tiene escritorios y tiendas?</p>
-
-<p>&mdash;Ya lo creo!</p>
-
-<p>&mdash;Magnfico!</p>
-
-<p>Y me qued tomando una que otra copita
-con el pulpero que era un buen gallego acriollado,
-hasta que eso de la diez de la maa<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[Pg 22]</a></span>na,
-apareci sobre un albardn una manchita
-negra que iba agrandndose despacio entre el
-verde del campo.</p>
-
-<p>&mdash;Ve eso?&mdash;me pregunt el pulpero.&mdash;Y
-sabe lo que es?</p>
-
-<p>&mdash;S, la jardinera! La cuestin ser que me
-quiera llevar el almacenero...</p>
-
-<p>&mdash;Por eso pierda cuidado, porque es un
-muchacho bueno y servicial, y ms, si usted
-sabe ganarle el lado de las casas, har lo que
-quiera con l...</p>
-
-<p>Con esta seguridad, y aunque me quedara
-tecleando la platita, le compr provisiones
-para el viaje, salchichn, queso, galleta, cigarros,
-fsforos, y... nada ms... Aunque tambin
-me parece que le ped dos cuartas de
-vino carln...</p>
-
-<p>Lleg el repartidor del almacn, y despus
-de unas cuantas copas y un poco de jarana,
-no tuvo inconveniente en llevarme, como me
-haba dicho el pulpero.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[Pg 23]</a></span></p>
-
-<p>El hombre era conversador, yo nunca he
-sido manco, as es que la charla empez en
-cuanto salimos de la pulpera... eso sin contar
-el aperital de adentro.</p>
-
-<p>Volva de vaco, los caballos eran buenos,
-obscureca tarde, y de consiguiente podamos
-llegar ese mismo da Pago Chico.</p>
-
-<p>Le cont mi vida; l me cont la suya desde
-que vino de Espaa: siempre detrs del mostrador,
-sin salir ni los das de su santo, hasta
-que lo hicieron repartidor, y andaba como
-bola sin manija, trotando en la jardinera y tardndose
-dos y tres das para volver al Pago.
-Cuando le habl que buscaba conchabo, me
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Si usted quiere trabajar sin deslomarse,
-ya s lo que le conviene. Lo dejar una legua
-de Pago Chico, en la pulpera de doa
-Carolina, que all encontrar en qu pichulear
-algo.</p>
-
-<p>&mdash;Magnfico, amigo! Yo para todo estoy<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[Pg 24]</a></span>
-pronto, en tratndose de trabajar, y ms cuando
-ya casi no me queda ni un centavo, como
-ahora...</p>
-
-<p>&mdash;Entonces, doa Carolina anda buscando
-un dependiente que le convenga... Pero es
-muy delicada, y una punta han tenido que
-volverse sin que los tomase... Por eso ahora
-ya nadie va. En fin: de todos modos, usted
-encontrar trabajo, porque ah cerquita est
-el campo de los Torres, y siempre necesitan
-peones.</p>
-
-<p>Almorzamos, sin dejar el trote y galope; yo
-pesqu un rato despertndome con los barquinazos;
-volvimos charlar, fumar, tomar
-unos traguitos; por fin, la tardecita llegamos
-al destino de que hablaba el hombre,
-y nos apeamos.</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[Pg 25]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>IV</h2>
-
-
-<p>La casa era bastante grandecita, con negocio
-de almacn, tienda, y un poco de ferretera.
-Tena tambin un despacho de bebidas,
-con gran reja de fierro adelante del mostradorcito,
-y sin mesas, ni bancos, ni menos sillas,
-para que el paisanaje y el gringaje, no
-teniendo en qu sentarse, se largara en cuantito
-tomaba la tarde la maana.</p>
-
-<p>Entramos la ramada, y del otro lado de
-la reja se nos apareci una mujer de ms de
-treinta aos,&mdash;despus supe que tena treinta y
-cuatro,&mdash;bastante buena moza todava, alta,
-muy blanca, de pelo negro y ojos obscuros.
-<span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[Pg 26]</a></span>
-Cuando nos contest las buenas tardes, conoc
-que era italiana.</p>
-
-<p>&mdash;Doa Carolina,&mdash;le dijo el repartidor&mdash;aqu
-le traigo un forastero que anda medio
-en desgracia, y como el hombre busca trabajo,
-yo le he dicho que aqu puede ser que encuentre.
-Qu le parece?</p>
-
-<p>&mdash;S,&mdash;contest la mujer, mirndome con
-atencin;&mdash;si se queda por ac, luego maana
-no ms, han de venir del establecimiento
-de Torres... Lo pueden conchabar...</p>
-
-<p>&mdash;Y usted, doa Carolina, por qu no lo
-toma de dependiente? Es mozo vivo y capaz
-de ayudarla.</p>
-
-<p>&mdash;Oh, yo!&mdash;dijo la gringa suspirando,&mdash;ya
-no pienso en eso. Se me ha ido la idea.</p>
-
-<p>&mdash;No importa,&mdash;le dije,&mdash;me quedar esperar
- los de Torres. Y, de mientras, srvanos
-dos vasos de vino que sea bueno, que
-estoy galgueando de sed, y este compaero
-no le digo nada.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[Pg 27]</a></span></p>
-
-<p>Tomamos el vino, que era bastante rico, y
-el repartidor se despidi porque tena apuro
-de llegar al pueblo. Yo me qued la espera,
-mirando la casa, para matar el tiempo. El
-almacn estaba regularcito de surtido, con
-muchas bebidas, latas de conservas en un
-estante, salchichones y tocino colgados del
-techo, queso y dulce de membrillo en una
-vidriera, junto con masas de facturera, caramelos
-largos, pan viejo y galleta.</p>
-
-<p>Haba tambin cosas de ferretera, frenos,
-facones, cuchillos, tijeras de esquilar, hachas,
-lebrillos y cacerolas y una punta de
-chirimbolos ms, pero del otro lado de la reja,
-lo mismo que las cosas de tienda, bramante,
-zaraza, coleta, ponchos, camisetas,
-paoletas, calzoncillos, chirips, hilo, canutillo,
-pauelos de seda celestes y colorados, y
-qu s yo qu cosas ms.</p>
-
-<p>La casa era un galpn grande con techo
-de fierro, y al fondo tena un cuartito que me<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[Pg 28]</a></span>
-pareci el dormitorio de doa Carolina. Afuera,
- unas diez varas y como cuadrando la
-especie de patio de tierra pisoteada, que
-quedaba entre la ramada y el palenque, haba
-otro galpn ms chico, pelado, sin otra
-cosa que un fogn en el medio, hecho con
-una llanta de carro, y lleno de ceniza: no haba
-cama, ni en qu sentarse, pero era la <em>comodidad</em>
-de los forasteros que se quedaban
- dormir en el negocio. Eso no es nada para
-cualquier hombre de campo, que arma cama
-con el recado; pero yo, sin ms que lo puesto,
-ni una pilcha para abrigo, lo iba pasar muy
-mal si no llegaban tiempo los de Torres...</p>
-
-<p>Me llam muchsimo la atencin no ver
-nadie ms que doa Carolina, ni en las
-casas, ni en el galpn, ni por ah cerca. Los
-animales que andaban en un pastizal medio
-alambrado, eran cinco seis guachitos y un
-overo rosado que, por la pinta, deba ser
-viejn y manso y de la silla de doa Carolina.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[Pg 29]</a></span></p>
-
-<p>Afuera de la ramada haba colgado un
-cuarto de carne, y una nube de moscas revoloteaban
-al rededor, mientras que otras, paradas,
-estaban acresndolo. Pero de balde
-mir todos lados ver si haba gente: no vi
- nadie.</p>
-
-<p>&mdash;Cmo puede vivir esta pobre mujer, en
-tanta soledad?&mdash;pens.&mdash;Los perros no bastan
-para cuidarla, porque cualquier malevo
-los achura, y despus ella, y le roba hasta
-la ltima hilacha... Se necesita ser guapa!...
-Slo que la gente haya ido al pueblo...</p>
-
-<p>Ya me empezaba interesar la gringa, as
-es que me volv las casas y le pregunt:</p>
-
-<p>&mdash;Perdone, misia Carolina; pero usted est
-sola aqu, en esta casa?</p>
-
-<p>&mdash;S,&mdash;me contest&mdash;no somos ms que
-yo, y un viejito que est ah, en el bajo del
-arroyo, cuidando los chanchos. Es el que me
-ayuda un poco.</p>
-
-<p>&mdash;Caramba, seora! Y no tiene miedo de<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[Pg 30]</a></span>
-vivir tan retirada del pueblo, en esta soledad?
-Porque el viejo poco ha de servir para compaa...</p>
-
-<p>&mdash;As es, el pobre ya est muy viejo!... Y
-aunque yo tengo una escopeta, y soy capaz
-de usarla, veces me da miedo... Por eso
-pensaba tomar alguno para que me acompaara
-y me ayudara despachar... pero, qu
-quiere!...</p>
-
-<p>Al decir esto, me mir muy seria, muy
-atenta, y despus se qued callada.</p>
-
-<p>&mdash;Y por qu no lo ha hecho?&mdash;le pregunt
-por fin.</p>
-
-<p>&mdash;Eh! por qu! por qu... Porque los que
-queran conchabarse no me convenan... y
-como no puedo pagar ms que quince pesos
-al mes... Por ese sueldo hoy no se acomodan
-nada ms que los que no sirven, aunque se
-les d la casa y la comida...</p>
-
-<p>Yo, entonces, medio serio, medio rindome,
-le dije:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[Pg 31]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Y yo tambin soy de los que no sirven?</p>
-
-<p>&mdash;Oh!, usted no!&mdash;me contest mirndome
- los ojos.</p>
-
-<p>&mdash;Y entonces? no le dijo mi amigo el repartidor?...</p>
-
-<p>&mdash;S, son cosas que se dicen, y despus...</p>
-
-<p>&mdash;Pues mire, seora, lo que es yo, trabajara
-con usted, no digo por esa plata... hasta
-por mucho menos... Estoy cansado de andar
-rodando... Lo que tiene, que no traigo recomendaciones...
-ni tengo en el Pago ms conocido
-que el repartidor...</p>
-
-<p>Doa Carolina me volvi mirar un rato,
-sin abrir la boca, como para verme las intenciones
-en la cara. Yo no soy un buen mozo,
-ya lo s, pero tengo algo, algo que me hace
-simptico, sobre todo las mujeres. Se ren?
-Oh!... pues si yo les contara... El caso es que
- doa Carolina le deb parecer buen muchacho,
-porque en seguida me dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Si fuera slo por eso de las recomenda<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[Pg 32]</a></span>ciones,
-no importara, porque usted no tiene
-laya de ser mala persona, al contrario!... Pero,
-qu ha de querer una colocacin as, cuando
-hasta de pen puede ganar dos tres
-pesos diarios, cuando menos!</p>
-
-<p>Le cont entonces que yo era ms pueblero
-que hombre de campo, y que no me gustaba
-trabajar al viento y al sol, como tena
-que hacerlo para no morirme de hambre
-desde que principi andar en la mala y
-perd lo poco mo que tena. Le dije que me
-quitaron un empleto en Buenos Aires, por
-intrigas de un compaero traidor que me
-quera sustituir; que despus anduve por las
-provincias del interior, corriendo tierras y
-buscando la suerte, pero que todo me sali
-mal hasta que tuve que volverme con una
-mano atrs y otra adelante. En fin, le hice
-un cuento de los que no se empardan; y ella
-me escuchaba con mucho inters y atencin:
-hasta me parece que lagrime un poco...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[Pg 33]</a></span></p>
-
-<p>En esto, entraron unos carreros tomar la
-copa y yo me sal para el patio.</p>
-
-<p>Los carreros andaban apurados y se fueron
-en seguida. Doa Carolina me chist:</p>
-
-<p>&mdash;Bueno&mdash;me dijo,&mdash;si quiere, qudese
-aqu unos das para probar...</p>
-
-<p>&mdash;Qu probar ni qu probar! Si me quedo
-aqu, ser para toda la vida!&mdash;dije entusiasmado.</p>
-
-<p>&mdash;Quin sabe!... En fin, le pagar por
-ahora los quince pesos, y despus... si los
-negocios andan bien, veremos... Le dar un
-poco de ropa, tiene la comida asegurada, y
-puede dormir en el galpn, que yo le prestar
-unas jergas para blandura y un ponchito
-para que se tape.</p>
-
-<p>Ah no ms cepill un gato de puro contento.</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[Pg 34]</a><br /><a name="Page_35" id="Page_35">[Pg 35]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>V</h2>
-
-
-<p>Cuando volv salir al patio ya era casi
-noche, y me encontr al viejo de los chanchos
-que haba vuelto al entrarse el sol. Estaba
-pitando un cigarro negro, sentado en
-una cabeza de vaca, la puerta del galpn,
-por la que se vean las llamaradas de una fogata
-de lea y un humazo terrible que no
-dejaba divisar las paredes.</p>
-
-<p>&mdash;Tomando el fresco, paisano?&mdash;le pregunt,
-para entrar en conversacin.</p>
-
-<p>&mdash;Ansina mesmo es, don&mdash;me contest;&mdash;demientras
-se calienta l'agua y medio si asa<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[Pg 36]</a></span>
-el churrasco. Quiere dentrar y prenderle
-un verde?</p>
-
-<p>&mdash;Con mucho gusto, amigo don...</p>
-
-<p>&mdash;Cipriano, p'a servirlo,&mdash;aadi el viejo,
-que se sac el pucho negro de la boca, mirndolo
-y remirndolo, como con pena de
-que se acabara tan pronto.</p>
-
-<p>Entramos en el galpn. Al lado del fuego,
-que arda con grandes llamas y chisporroteo
-de lea verde, echando un humo espeso y
-agrio que haca lagrimear, herva una inmensa
-pava, negra de olln; al lado estaba la
-enorme yerbera cuadrada, de palo, mediada
-de yerba parnangu, entre la que se asentaba
-el mate, una galleta muy bien retobada
-con vejiga. Al calor de la llama, se iba asando
-un pedazo de carne de la que vi colgada,
-y ah no ms, cerquita, el porrn de la salmuera.
-El viejo era amigo de su comodidad.
-Entr la cabeza de vaca, yo me sent en otra,
-y comenzamos matear y menearle taba.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[Pg 37]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Y p'ande va, amigo?&mdash;me pregunt
-don Cipriano, brindndome un amargo.&mdash;Porque
-usted no es del Pago, no?</p>
-
-<p>&mdash;No; no soy del Pago, pero voy ser&mdash;le
-dije.</p>
-
-<p>&mdash;Aj, est bueno! Y ande piensa trabajar?...
-si me permite la pregunta.</p>
-
-<p>&mdash;Aqu mismo. Me quedo ayudar la
-patrona.</p>
-
-<p>&mdash;Bien haiga! Falta le haca la pobrecita,
-dende que muri el finao, aura har un ao
-p'a la yerra... La mujer no ha di andar sola,
-dispus de haber tirao en yunta... Solita, se
-hace maera, y no sirve ni p'a noria.</p>
-
-<p>Al principio no entend bien lo que me
-quera decir el viejo, pero la agachada era
-demasiado clara, para que al fin no cayese
-en cuenta. Refregndome los ojos que me
-ardan con el humo, le dije con retintn:</p>
-
-<p>&mdash;Sola!... tan sola no viva, desde que estaba
-con usted.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[Pg 38]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Se mi hace que l'incomoda la humadera,
-amigo, y que no ve lo maceta que mi
-han puesto los aos... Y cmo ser cuando
-tuava no gastbamos ms lea que la de
-oveja, ni pitbamos ms que naco cuerda,
-y yo era viejn y duro de coyunturas!... No
-friegue pues, mocito.</p>
-
-<p>Yo me ech reir. El viejo, despus de
-estarse callado un rato, sigui con los cuentos
-de la patrona.</p>
-
-<p>&mdash;Dende que muri el finau, que Dios
-tenga en gloria, doa Carolina anda como
-pan que no se vende. esa moza&mdash;porqu'es
-moza tuava,&mdash;le falta algo, est claro! Y la
-verd que anqu'es trabajadora y se levanta
-al alba, la esquina suele ser de mucho trajn
-p'a ella sola, pobrecita...</p>
-
-<p>Chup tranquilamente el mate, y despus
-sigui:</p>
-
-<p>&mdash;Y es buenaza la patroncita... Cuando viva
-el finau, todo era mimos y comiditas...
-<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[Pg 39]</a></span>
-Aura, rejunta cuanto guacho encuentra y los trata como
- hijos... m, su lau no me falta nada, y eso que soy un viejo
-deslomao que no vale ni una s di agua... Y hace mucha carid, y no
-hay rancho de pobre por ah cerca, en que no la quieran como al pan
-bendito...</p>
-
-<p>&mdash;Me alegro de tener una patrona as,&mdash;le dije&mdash;de ese modo me voy
-quedar aqu toda la vida.</p>
-
-<p>Me mir con una risita fregona, y despus de un rato agreg, mientras
-encenda un candil de sebo de carnero:</p>
-
-<p>&mdash;Mire!... ust, lo que debe hacer, mocito, es endilgarsel derecho
-no ms, y ronciarla de lo lindo, pero sin faltarle, eso s... Ust
-no me parece lerdo, ms que para lo que sea cosa'e sudar, y ella, la
-pobre, necesita compaa... Oigal este viejo que no ha visto al
-udo tanta madrugada, y siga su mal consejo, que le ha d'ir bien... Y
-aura, vamos tender
-<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[Pg 40]</a></span>
-el asador y echarle la salmuera p'a qui
-acabe de asarse al rescoldito... Ya ver qu
-charrusco! Tambin ya no sirvo p'a otra
-cosa.</p>
-
-<p>Saqu el cuchillo y busqu donde afilarlo,
-pensando en lo que me haba dicho el viejo
-o Cipriano, que no dej de interesarme mucho.
-La verdad que all podan acabar mis
-penurias, sin hacer mal nadie, y principiar
-una vida tranquila y honrada, con una buena
-mujer, unos pesos siempre listos en el bolsillo,
-trabajo descansado y divertido, una copita
-cuando se me antojara, comida abundante,
-cama blanda...</p>
-
-<p>&mdash; naides ha querido conchabar de todos
-los que han venido ofrecerse,&mdash;dijo o Cipriano.&mdash;Y
-si lo ha tomau ust, es porque
-ya tiene ms de la mit del camino andau.
-Arriejes sin miedo, mozo!</p>
-
-<p>Le iba contestar, cuando o que doa
-Carolina me llamaba desde la ramada:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[Pg 41]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Eh! joven, eh! Venga aqu, haga el favor.</p>
-
-<p>Todava no le haba dicho mi nombre.</p>
-
-<p>Sal y fu la ramada.</p>
-
-<p>&mdash;No!,&mdash;grit doa Carolina.&mdash;Entre noms
-por el patio, que los dos vamos comer
-aqu adentro, en esta mesa.</p>
-
-<p>Haba puesto un mantel limpito, dos cubiertos,
-una pila de platos, pan con grasa,
-queso fresco, una caja de sardinas abierta,
-y un gran platazo de nueces y pasas.</p>
-
-<p>&mdash;Aqu se come lo pobre, y ust dispensar
-porque no hay cmo hacer muchas cosas.</p>
-
-<p>&mdash;No diga, seora!&mdash;le contest.&mdash;Si viera
-los gofios que he comido todo este tiempo,
-y el maz cocido de las provincias del norte,
-no pensara eso. Muchos das me lo he pasado
-con una galleta y un traguito de aguardiente,
-y otros, sin galleta...</p>
-
-<p>&mdash;Pobre mozo!&mdash;dijo doa Carolina, que
-se haba puesto tristona, y medio lagrimeaba,<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[Pg 42]</a></span>
-como yo en el galpn con el humo&mdash;Pero
-ahora, siempre tendr lo ms preciso, porque
-aqu, gracias Dios, nunca falta que comer...</p>
-
-<p>Y aquella noche, al menos, era verdad,
-porque comimos sopa de fideos, las sardinas,
-una ensalada de carne, asado, el queso, las
-pasas y nueces, y qu s yo, hasta que tuve
-que decir que no quera ms, al servirme la
-segunda botella del vino que habamos probado
-con el repartidor...</p>
-
-<p> qu contarles la conversacin, mientras
-cenamos, ni lo alegre que me acost, ni lo
-bien que dorm esa noche en un montn de
-bajeras y cueros de carnero bien lavados y
-blandsimos?... y hasta con sbanas!!</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[Pg 43]</a></span></p>
-
-</div>
-
-<h2>VI</h2>
-
-
-<p>Me levant al alba, agarr una escoba y
-me puse barrer la ramada y el corredor de
-la casa, porque misia Carolina todava estaba
-durmiendo encerrada adentro.</p>
-
-<p>De repente se me apareci, me quit la
-escoba de las manos, como si estuviese muy
-enojada, y me dijo:</p>
-
-<p>&mdash;No quiero que haga eso! Ms bien entre
-al negocio; arrgleme las bebidas y despus...
-Sabe escribir?</p>
-
-<p>&mdash;Cmo no, seora! y tengo bastante linda
-letra.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[Pg 44]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Bueno, me alegro. Entonces, me va
-poner en limpio la libreta de cuentas.</p>
-
-<p>&mdash;Perfectamente, seora: yo har todo lo
-que me mande! Pero tampoco me incomoda
-lo de barrer, as es que si usted quiere, puedo
-hacer las tres cosas, porque las maanas
-son muy largas todava.</p>
-
-<p>&mdash;No, no! Vaya al negocio noms; yo le
-ir ayudar en seguida.</p>
-
-<p>Eh? qu tal? qu me dicen? Me parece
-que los primeros golpes estaban bien dados,
-eh?</p>
-
-<p>Entr al almacn, tom mi maana, ms
-abundante y mejor que de costumbre, y me
-puse arreglar las botellas, que en su mayor
-parte eran falsificadas en la licorera de Pago
-Chico y unas misturas asquerosas. Al ver
-esto, se me ocurri una invencin que deba
-dar muy buenos resultados. Cuando acab
-con las botellas busqu una libreta nueva, y
-principi copiar la vieja toda ajada y mu<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[Pg 45]</a></span>grienta
-de tanto manoseo, llena de garabatos
-y rayas y borrones. Escrib que era un primor,
-y ya estaba acabando cuando entr
-misia Carolina, que se qued embobada al
-ver mi trabajo y me mir con admiracin,
-casi con susto de que me le fuera ir. Para
-admirarla todava ms, le dije sobre el pucho:</p>
-
-<p>&mdash;Sabe, seora, lo que se me ha ocurrido?
-Que, como yo s fabricar coac, hacer dos
-cuarterolas de vino de una sola, falsificar el
-biter, el ajenjo, el ans, y todo lo dems, lo
-mismo que misturar la yerba buena con la
-mala sin que se conozca&mdash;podemos hacer
-aqu todas esas cosas. Ust ganara muchsimo
-ms que ahora, que est regalando la
-platita al licorero falsificador de Pago Chico.</p>
-
-<p>Misia Carolina abri tamaos ojos, se ri
-un poquito, pero no consinti en seguida.</p>
-
-<p>&mdash;Eso es tan difcil! se necesitan tantas
-cosas!</p>
-
-<p>&mdash;No crea, seora, con poco se hace.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[Pg 46]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;No importa, por ahora no; despus veremos.
-Hay tiempo!</p>
-
-<p>Pero yo ya le haba ganado la voluntad y
-medio se me recost en el hombro, para volver
- ver la primorosa libreta.</p>
-
-<p>Tan bien iban las cosas, que esa maana
-el almuerzo fu mejor todava que la cena
-de la noche antes, porque, adems de puchero,
-hubo gallina con arroz, tortilla, mazamorra
-con leche y dulce de membrillo. La
-patrona echaba el resto poco menos.</p>
-
-<p>Entonces principi la vida gorda, las grandes
-charlas y beberaje con los marchantes,
-las jugadas al mus, al truco y la taba, las
-payadas y guitarreos, los viajes de todo un
-da, hasta el Pago, en el overo maceta.</p>
-
-<p>&mdash;Diviertas, divirtas noms,&mdash;deca misia
-Carolina,&mdash;que para eso es joven; y
-mientras no me falte al trabajo...</p>
-
-<p>La verdad es que la gringa no hablaba del
-todo as, como he dicho yo. Se conoca que
-era italiana, y deca <em>coven</em>, <em>trabaco</em>... Pero eso
-<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[Pg 47]</a></span>
-
-no le hace. Al fin yo me diverta y gozaba
-sin tener que pensar en nada. Qu importa
-la habla entonces? Yo tambin suelo ser fino
-cuando quiero&mdash;oh! y de no?&mdash;pero me
-gusta que todos me entiendan...</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[Pg 49]</a></span></p>
-</div>
-
-<div class="figcenter" style="width: 395px;">
-<img src="images/pag46.jpg" width="395" height="630" alt="p47ilo" />
-</div>
-<p class="caption">Pero yo ya le haba ganado la voluntad y medio
-se me recost en el hombro.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[Pg 48]</a></span></p>
-</div>
-
-<p>Bueno, pues: como las cosas iban tan bien,
-me le anim la gringa. Ya haca tiempo
-que la andaba pastoreando para eso, pero no
-hallaba cmo principiar la declaracin y me
-daba miedo de pegar una rodada... En fin,
-aquella tardecita me dije: "Amigo Laucha,"
-(Yo tambin me he acostumbrado lo de
-Laucha). "Amigo Laucha, lo que es de esta
-hecha, que no se te escape". Y as fu noms...</p>
-
-
-<p>Cuando ya estbamos acabando de comer,
-le busqu la vuelta y le dije:</p>
-
-<p>&mdash;Conque desde que enviud, misia Carolina,
-ha estado solita... solita y su alma?</p>
-
-<p>Le habl con la voz tembleque y mirndola
-medio al soslayo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[Pg 50]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Hace ms de un ao!&mdash;y suspir la
-gringa.</p>
-
-<p>Yo aprovech la bolada:</p>
-
-<p>&mdash;Qu lstima, tan joven!&mdash;y en seguida
-le sopl, ms despacito:&mdash;Y tan hermosa!</p>
-
-<p> la verdad, doa Carolina no tena entonces
-nada de fea, y era grande y gorda,
-como m me gustan, puede ser por lo que
-soy as flacn y bajito.</p>
-
-<p>&mdash;Qu quiere! as son las cosas de la vida!&mdash;dijo
-suspirando otra vez, y como si no
-hubiese odo el piropo.&mdash;Y sola y mi alma me
-he de morir, porque quin me va querer
- m, vieja y fea como soy?...</p>
-
-<p>La gringa haba esperado para retrucarme
-el cumplimiento, pero con toda baqua me
-dejaba un juego lindazo para mis intenciones...
-y las de ella.</p>
-
-<p>&mdash;Seora!&mdash;le contest, sobre el pucho y
-muy estirado,&mdash;usted est en una posicin
-mejor que la ma, que si no, y perdone el<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[Pg 51]</a></span>
-atrevimiento,&mdash;yo me comprometera hacerla
-feliz,&mdash;y que se olvidara del finadito. Y
-sabe por qu?... porque gatas la vi, me fu
-muy simptica, y hoy ya la quiero de alma...</p>
-
-<p>Doa Carolina se agach al plato, como
-para seguir comiendo&mdash;pero no comi,&mdash;y al
-rato me dijo despacio, como con miedo de
-que le hiciera caso lo que me deca:</p>
-
-<p>&mdash;No hablemos ms de esas cosas.</p>
-
-<p>Yo me qued callado, porque no haba
-para qu estirar mucho la prima, y era mejor
-pasar por corto de genio... Ella fu la que
-habl primero, mientras estaba sirviendo el
-postre:</p>
-
-<p>&mdash;Cuentem algo de lo suyo,... de su vida&mdash;me dijo.&mdash;Ya
-sabe que me gusta mucho
-oirlo hablar.</p>
-
-<p>&mdash;Mi vida ha sido tan triste hasta ahora,
-misia Carolina!... Puras penas no ms... He
-sufrido mucho y no quisiera molestarla con
-mis recuerdos...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[Pg 52]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Bueno,&mdash;contest, medio afligida.&mdash;No
-quiero que se vuelva entristecer.&mdash;Y
-entusiasmndose, sigui:&mdash;Ya no ha de pasar ms
-penurias, porque no va estar toda la vida
-conmigo como un dependiente... Ust es trabajador,
-aunque le gusta divertirse veces...
-Lo voy hacer entrar como socio: ya sabe
-que en este boliche se gana platita. Ya ve que
-todas las noches saco treinta treinta y cinco
-pesos del cajn, y hay, tambin, que contar
-los fiados y las libretas!... Pero, si ust mismo
-hace las bebidas, que son lo ms caro, tenemos
-que ganar mucho ms.</p>
-
-<p>&mdash;As es, seora!&mdash;le dije con los ojos
-como patacn.</p>
-
-<p>&mdash;Digam entonces lo que necesita,&mdash;sigui
-ella,&mdash;y yo le dar la plata, para que se
-vaya Chivilcoy, al mismo Buenos Aires,
-si es mejor, y se traiga todo...</p>
-
-<p>&mdash;Mire, doa Carolina, me hace llorar de
-buena que es! y crame, que no favorece
-un desagradecido!</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[Pg 53]</a></span></p>
-
-<p> hice la farsa de limpiarme los ojos con
-un pauelo de seda celeste,&mdash;ah criollo!&mdash;que
-ella me haba regalado en los primeros
-das y que tena limpito y muy planchado.
-Despus segu:</p>
-
-<p>&mdash;Bueno, seora! me ir maana mismo, si
-le parece, y con doscientos pesos har el viaje
-y comprar las cosas y las misturas que me
-hacen falta. Y en un ao, no habr que
-comprarle al indino del licorero ms que la
-soda y la cerveza...</p>
-
-<p>&mdash;Est bueno! maana mismo ir.</p>
-
-<p>Pens acercrmele al ver que le brillaban
-los ojos, pero en seguida me pareci que
-quin sabe si no corcoveaba...</p>
-
-<p>Yo al fin, soy un poco corto de genio...
-aunque no tanto!...</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[Pg 54]</a><br /><a name="Page_55" id="Page_55">[Pg 55]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>VII</h2>
-
-
-<p>Esa noche qued arreglado y convenido
-todo lo de la fabricacin, y en buen camino
-las otras cosas, que por lo visto no le haban
-disgustado mucho la gringa. Ah! me olvidaba!
-tambin me dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ust no tiene capital, y aqu en el boliche
-hay un capitalito de unos pocos miles
-de pesos. Pero haremos cuenta que la mit
-es de ust, para no andar con embrollos.</p>
-
-<p>Yo me largu contentsimo al galpn, donde
-tena mi cama, pero aunque era blandita,
-casi me pas toda la noche revolvindome,
-sin poder pegar los ojos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[Pg 56]</a></span></p>
-
-<p>Pues en cuantito principi clarear, ya estaba
-con los huesos de punta y con todo
-aprontado para el viaje...</p>
-
-<p>Tom unos cimarrones con o Cipriano,
-que dorma en la otra punta del galpn sobre
-unas pilchas viejas, y con quien nos habamos
-hecho amigazos. Cuando le cont lo de
-la sociedad y el viaje, bailando de gusto, me
-dijo muy serio:</p>
-
-<p>&mdash;Tenga mucho cuidau, paisano, con lo qui
-hac'en la ciud; no vay' dejar qu'el asau si
-arda antes de qu'est en su punto. Ust va
-lejos, pero ms lejos van las mujeres... De
-puro desconfiadas y ladinas, cuand'uno va,
-ya estn de gelta. No se me descuide, y
-se me quede di pie cuando ya est estribando!</p>
-
-<p>Me hice el desentendido y me re, brindndole
-el mate que cebbamos una vez cada
-uno, lo resero. Despus me levant para
-irme.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[Pg 57]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Bueno, hasta la vuelta, amigo don Cipriano.</p>
-
-<p>&mdash;Que le vaya bien y hasta la gelta mozo:
-no se tarde, que el gay lerdo... ya sabe...</p>
-
-<p>Me fu despedir de la gringa que me di
-tres cuatro sacudones de manos, con los
-ojos aguachentos, mont el sotreta overo
-que ya haba ensillado, y con su galope de
-ratn segu hasta un almacn de al lado de
-la estacin de Pago Chico. Ah dej el mancarrn,
-muy recomendado, y me entretuve
-tomando unas caitas, porque todava faltaba
-rato para el tren...</p>
-
-<p>En Buenos Aires compr etiquetas con todos
-los nombres y todas las marcas de las bebidas,
-corchos, lacre, cpsulas de lata, esencias
-de todo, y unas damajuanas de aguardiente
-muy fuerte, que es lo principal para los
-licores. No me olvid tampoco de los polvitos
-de anilina para dar color, ni de una pun<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[Pg 58]</a></span>ta
-de yerbas y palos de droguera que necesitaba.
-Compr tambin por si acaso un Manual
-del Licorista y sin perder tiempo, acordndome
-del buen consejo de o Cipriano,
-me volv Pago Chico, y enderec en seguida
-para la esquina La Polvadera, como le
-saban decir la casa de negocio.</p>
-
-<p>No se me da la gana decirles, cmo me recibi
-doa Carolina, pero les aseguro que no
-fu mal... No! lo que es eso no! hasta ah
-no llegaba la broma todava...</p>
-
-<p>Bueno, pues, al otro da mismo, ya me puse
- hacer mis menjunjes, y de ah sali ans,
-coac, ginebra, guindado, hasta vermouth; rebaj
-todo el vino que haba (dejando unas
-damajuanas aparte para nuestro uso) le ech
-mucho aguardiente, un poco de anilina, y de
-cada cuarterola alcanc hacer ms de dos,
-como se lo haba prometido mi gringa. Y
-todava me acuerdo que, entusiasmado con
-el trabajo, hasta invent licores, ms bien di<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[Pg 59]</a></span>cho,
-el color, y as hice caa de duraznos
-azul, ginebra amarilla como de oro, biter de
-naranjas, verde y colorado, y un licorcito muy
-dulce de vainilla, color violeta claro, que los
-reseros saban llevarle la novia de regalo,
-por lo rico, y sobre todo por lo lindo que era.</p>
-
-<p>La cosa result magnfica, y los marchantes
-les gustaban ms algunas bebidas hechas
-por m, que las legtimas&mdash;puede ser que
-porque eran ms fuertes.&mdash;Y decan al pedirlas:</p>
-
-<p>&mdash;Eh, mozo! una caa... de la que toma
-el patrn, eh!</p>
-
-<p>Carolina estaba muerta de contenta y un
-da me dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ust tiene unas manos de ngel (deca
-<em>anquel</em>) y estamos ganando mucha plata. Y...
-quiere que le diga? Lo que yo necesitaba era
-un joven (<em>coven</em>) como ust... Y ahora que lo
-conozco bien... ya le puedo prometer que...
-que vamos ser felices en todo sentido...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[Pg 60]</a></span></p>
-
-<p>Yo no haba vuelto hablarle del asunto
-serio, pero en todo aquel tiempo, la miraba
-con ojos de carnero degollado, roncindola y
-pensando: Ya has de caer! ya has de
-caer, mi vida! seguro de que no se me iba
- escapar. Y todava hacindome el sonso, le
-sal con esta agachada:</p>
-
-<p>&mdash;Qu quiere decirme, seora, con <em>felices
-en todo sentido</em>?</p>
-
-<p>La gringa se desentendi, contestndome
-colorada:</p>
-
-<p>&mdash;Conversaremos esta noche, despus de
-cerrar el negocio... Entonces le dir la contestacin...</p>
-
-<p>Yo hubiera bailado en una pata, de puro
-contento.</p>
-
-<p>Y efectivamente... Cuando acabamos de
-comer, cerr la puerta de la ramada&mdash;que se
-cerraba por afuera,&mdash;entr al negocio por la
-del patio, y me encontr Carolina que me
-estaba esperando.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[Pg 61]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Ahora puede decirme&mdash;principi despacito,
-para quitarle los ltimos recelos.</p>
-
-<p>Pero ya no haba necesidad de tantas
-historias.</p>
-
-<p>&mdash;Bueno, conversemos,&mdash;dijo muy seria.&mdash;Pero
-antes digam la verdad... Usted se
-casara conmigo?...</p>
-
-<p>Le iba contestar, pero no me dej.</p>
-
-<p>&mdash;Soy un poco vieja y fea&mdash;sigui con una
-especie de coqueteo que hoy me da risa&mdash;pero
-lo quiero mucho, y como le dije hoy,
-podemos ser felices en todo sentido... La cosa
-es, que hay que casarse, si no, <em>niente!</em></p>
-
-<p>Yo nunca haba pensado en semejante
-cosa, pero comprend que la gringa no iba
-aflojar ni por un queso, y consegu ponerle
-buena cara.</p>
-
-<p>&mdash;Oh, misia Carolina! Nunca cre otra cosa,
-y casarme con usted ser mi felicid&mdash;le
-dije.</p>
-
-<p>Se ri muy contenta, y me di la mano<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[Pg 62]</a></span>
-que me apret mucho, con los ojos medio
-llorosos.</p>
-
-<p>&mdash;Bueno, bueno!&mdash;sigui.&mdash;Entonces
-yo le dar lo que quiera, y si no tiene inconveniente,
-maana mismo se va Pago Chico,
- comprar todo lo que haga falta para casarnos
-en cuanto pasen las amonestaciones...</p>
-
-<p>Y como para ensartarme ms de lo que
-estaba, me dijo que el negocio no era ms
-que una parte de su fortunita, porque tena
-un campito ah cerca, arrendado unos vascos,
-unos pesitos puestos en Buenos Aires,
-en el Banco de Italia, y algunas cositas ms
-que yo vera despus.</p>
-
-<p>&mdash;Aunque no tuviera en qu caerse muerta,
-misia Carolina!&mdash;le dije contentsimo.&mdash;Sera
-lo mismo para m, y me casara con
-ust inmediatamente!... S! Maana mismo
-me voy al Pago, hacer las compras, ver al
-cura, buscar los padrinos y mandarme hacer
-una ropita decente, porque no me he de
-casar como un zaparrastroso.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[Pg 63]</a></span></p>
-</div>
-
-<div class="figcenter" style="width: 420px;">
-<img src="images/pag63.jpg" width="420" height="630" alt="p63ilo" />
-</div>
-
-<p class="caption">Se ri muy contenta y me di la mano.</p>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[Pg 64]</a></span></p>
-</div>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[Pg 65]</a></span></p>
-<p>Y agarrndola por la cintura, como para
-bailar, le grit:</p>
-
-
-<p>&mdash;Ya vers, m'hijita, qu felices vamos
-ser!...</p>
-
-<p>Pero aunque el negocio me conviniera
-mucho, yo no dejaba de tener un poco
-de vergenza, por las relaciones y la familia,
-que no iban dejar de saber mi casamiento,
-porque al fin y al cabo yo no soy
-un cualquiera, aunque anduviese ms pobre
-que las ratas... Y se me ocurri una idea
-macanuda!</p>
-
-<p>&mdash;Mir, hijita&mdash;le dije sobre el pucho:&mdash;como
-vos sos viuda y yo soy un poquito ms
-joven, como no tengo un real ni para remedio,
-afuera de lo que vos me das,&mdash;ser mejor
-que tratemos de no dar que hablar las
-lenguas largas: ya sabs lo mala y enredadora
-que es la gente, sobre todo en Pago<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[Pg 66]</a></span>
-Chico. Casmonos, pero sin fiesta, que para
-fiesta bastante somos los dos...</p>
-
-<p>&mdash;Y de ah?&mdash;me pregunt medio alarmada.</p>
-
-<p>&mdash;Mir! Arreglamos con el cura Papagna
-la dispensa de las amonestaciones; viene
-aqu mismo, nos casa, con algn vecino, el
-mismo o Cipriano, y una amiga de confianza,
-de padrinos, y despus, cuando todo el
-mundo sepa y se haya acostumbrado, si se
-nos antoja, podemos dar cuanta farra se nos
-d la gana, sin que nadie se ra de nosotros,
-ni ande con habladuras, ni levantadas...</p>
-
-<p>&mdash;Hac lo que quers!&mdash;me dijo por fin
-la gringa, que estaba ms contenta que cuzco
-recin desatado.&mdash;Con tal de que nos case el
-cura, y nos eche la bendicin adelante de los
-padrinos, m no me importa nada. Hac lo
-que quers!...</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[Pg 67]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>VIII</h2>
-
-
-<p>Pues, seor! Echo en saco roto una punta
-de menudencias para contarles lo del cura,
-que es realmente divertido, como que m
-mismo me dej pasmado, y medio sonso,
-aunque haya visto tantas cosas raras en la
-vida.</p>
-
-<p>Este cura, que era un napolitano cerrado
-de lo que no hay, haca poco que estaba en
-el Pago, pero por las mentas ya se haba
-puesto riqusimo y pensaba irse pronto su
-tierra. Rico! Dganme, hganme el favor,
-cmo puede ponerse rico un cura, en un<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[Pg 68]</a></span>
-pueblo de campo, aunque le lluevan las limosnas
-y le goteen las velas para los santos, y
-haga como el sacristn de Nuestra Seora de
-la Estrella: la mit p'a m, la mit p'a ella.
-Yo no crea, ni muchos crean tampoco, que
-el cura Papagna estuviese regularn siquiera;
-pero es que era un verdadero pillo, un gran
-canalla, un fraile como no he visto otro en
-todas mis recorridas por esta tierra, en que
-he hallado unos muy buenos, otros regular
-no ms, y otros muy malos... No, lo que es
-como aqul!...</p>
-
-<p>El cura Papagna era bajito, gordinfln,
-muy narigueta, bastante canoso, con unas
-manos peludas y como patas de carancho,
-pero ms gruesas, natural! Andaba siempre
-con la sotana perdida de lamparones, y la
-barba sin afeitar de muchos das, as es que
-pareca&mdash;y era&mdash;un sucio! Yo no s si han
-notado que hay gente que se dira que no
-se afeita nunca; pero entonces cmo es<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[Pg 69]</a></span>
-que siempre tienen cortos los pelitos de la
-barba?...</p>
-
-<p>Bueno, pues, cuando sala al campo, casar
-y bautizar, iba en un bayo tan peludo y
-tan sucio como l. Por el pueblo poco se le
-vea, sino en la misma iglesia y la hora de la
-misa, cuando haba rosario, novenas, qu
-s yo. Segn decan los comerciantes del
-Pago, nunca gastaba un cobre, y hasta venda
-las gallinitas y pollitos que le llevaban de
-regalo las beatas. Siempre andaba llorando
-miseria aunque el cuerpo le destilara grasa
-por todos lados. Corran unos cuentos de
-l!... Muchos vecinos se haban quejado varias
-veces al arzobispo, no me acuerdo bien
-por qu, pero el arzobispo se hizo la chancha
-renga, y el cura Papagna sigui tan suelto de
-cuerpo en la parroquia, casando, bautizando,
-diciendo misa y predicando... Vieran los sermones!...
-Era cosa de perecer de risa. No se
-oan ms que las mentas de las barbaridades<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[Pg 70]</a></span>
-y bolazos que largaba medio en napolitano,
-porque ni el italiano saba bien. Cuando fu
- hablar con l, estaba en la sacrista, sentado
-cerca de una mesa mugrienta, con las manos
-cruzadas sobre la barriga, redonda como un
-tremendo queso de bola.</p>
-
-<p>&mdash;Qu vulite?&mdash;me pregunt.</p>
-
-<p>&mdash;Yo, seor cura... vena... vena porque
-me voy casar...</p>
-
-<p>&mdash;Va bene! va bene! Songo diechi nachonale...
- un qui se ne casa?... Bisoa pag
-andichipate pei publicazione... amonestazione...
- mushash de c?... Eh!... vedite!...
-diechi nachonale poca roba!</p>
-
-<p>&mdash;Espere un poco, seor cura!... Es que
-yo quisiera la cmo se dice? ah! s! la despensa
-de las amonestaciones...</p>
-
-<p>&mdash;Allora so tranta!</p>
-
-<p>&mdash;Y que nos casara en casa de la novia...</p>
-
-<p>&mdash;Allora so sesanta... Un pozo f de meno.</p>
-
-<p>&mdash;Oh! por eso no importa, seor cura: se<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[Pg 71]</a></span>
-le pagarn los sesenta pesos... Pero, y cundo
-nos podr casar?</p>
-
-<p>&mdash;Cuanne vulite... E qui compromesa?</p>
-
-<p>&mdash;La qu, dice?</p>
-
-<p>&mdash;La mushs...</p>
-
-<p>&mdash;Ah! S! Doa Carolina, la viuda, sabe?
-la de la pulpera de la Polvadera...</p>
-
-<p>&mdash;Va bene, va bene.</p>
-
-<p>Y el cura se qued un rato callado, como
-pensando. Despus, medio rindose, se levant
-de la silla, se me acerc, y agarrndome
-la solapa de la chapona, me dijo despacito,
-como para que nadie lo pudiese oir...</p>
-
-<p>Ah! Como me parece que alguno de ustedes
-no entiende el npoli, lo voy hacer hablar
-en castilla.</p>
-
-<p>&mdash;Pero ust quiere casarse de veras?...
-en el libro de la parroquia?&mdash;me dijo.</p>
-
-<p>Al principio no le entend lo que quera
-decirme y lo mir azorado.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[Pg 72]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Por qu me dice eso?&mdash;le pregunt
-por fin.</p>
-
-<p>&mdash;Eh?&mdash;me contest el muy sinvergenza.&mdash;Porque
-hay algunos que quieren casarse,
-s, pero que no les pongan el casamiento en
-el libro... Entonces, yo les hago un certificado
-en un papel suelto, y se lo doy para que
-lo guarden. Entonces... pero no va decir
-nada, eh?</p>
-
-<p>&mdash;Qu esperanzas, padre!</p>
-
-<p>&mdash;De veras?</p>
-
-<p>&mdash;Mire: por stas!</p>
-
-<p>&mdash;Entonces, si la mujer es buena, ellos lo
-guardan; pero si no es buena, lo rompen y se
-mandan mudar si quieren, y la mujer no puede
-hacer nada, eh!... Yo tengo permiso para
-casar as, pero nadie tiene que saberlo, porque
-es un secreto de la iglesia... y tambin es mucho
-ms caro que el otro casamiento...</p>
-
-<p>Qu iba tener permiso el cura picarn!
-Era una historia que haba inventado para <em>far<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[Pg 73]</a></span>
-l'Amrica</em>, y llenar pronto el bolsillo aunque
-se fuera al infierno derechito,&mdash;tantas ganas
-tena de volverse su tierra comer pulenta
-y macarrones.</p>
-
-<p>Pero, despus de un rato... la verd... pens
-que no sera malo casarse as, como l deca,
-aunque nunca, ni menos entonces, se me
-haba pasado por la cabeza engaar la gringa,
-tan buena y tan cariosa... El diablo del
-cura me tent, yo no tena la culpa, al fin y al
-cabo, y como lo que era por plata no haba
-que echarse atrs, porque Carolina tena bastante,
-pis el palito, me pareci que sa era
-una gran seguridad para m, y le dije al cura:</p>
-
-<p>&mdash;Y cunto sera el gasto de ese modo,
-padre Papagna?</p>
-
-<p>&mdash;Trechento pesi.</p>
-
-<p>&mdash;No puede algo menos?&mdash;le pregunt,
-porque para rebajar siempre hay tiempo.</p>
-
-<p>&mdash;Ni un chentavo!... Y adems, ust me va
-jurar, por el santo Dios y la santsima Virgen,
-<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[Pg 74]</a></span>
-que no le va decir nada nadie, de mientras
-yo est en <em>cuest'Amrica</em>!...</p>
-
-<p>&mdash;Qu quiere, padre! No puedo darle
-tanto... Y ni le pago, ni juro,&mdash;aad, para
-obligarlo rebajar.</p>
-
-<p>l medio se me asust, y palmendome el
-hombro, comenz ver si me amansaba. Pero
-no afloj, ni l tampoco, y as estuvimos
-un rato largo regateando. Miren qu negocio
-para regatear! Hoy mismo me estoy haciendo
-cruces!... En fin, cuando me dej la cosa
-en ciento cincuenta pesos, le dije:</p>
-
-<p>&mdash;Bueno, le pagar y jurar,&mdash;pegndole
-una palmadita en la panza, porque ya le haba
-perdido el respeto. Y de no!</p>
-
-<p>Saqu el rollo que me haba dado Carolina
-y me puse contar. Le vieran los ojos al
-fraile! Pareca que se quera tragar la plata!</p>
-
-<p>Cuando le di los ciento cincuenta, los agarr
-con sus uas de carancho, de medio luto
-<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[Pg 75]</a></span>
-por la mugre, los cont l tambin, y los volvi
- contar. Se alz la sotana y se los meti
-bien al fondo del bolsillo del pantaln que tena
-abajo, como para que no se le escapasen.</p>
-
-<p>Y qu agarrado! Mientras estaba guardndolos,
-temblaba todo, como si fuera perltico.
-Nunca he visto cosa igual!... Despus
-se soseg un poco y me dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Bueno, ahora vamos jurar.</p>
-
-<p>Me llev la iglesia por la puerta de la sacrista,
-me hizo hincar enfrente del altar mayor,
-y con mucha seriedad, principi:</p>
-
-<p>&mdash;Jura por Dios y por el Santsimo Sacramento
-y por la Santa Virgen, no decir nunca
- nadie cmo lo he casado, mientras yo
-est en Pago Chico y en Amrica?</p>
-
-<p>&mdash;S, juro!&mdash;contest fuerte.</p>
-
-<p>&mdash;Ponga la mano sobre este libro, que
-es el Evangelio, y de esta cruz, y jure otra
-vez!... Y si falta al juramento, los diablos lo
-perseguirn en esta vida, y lo harn arder en
-la otra!...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[Pg 76]</a></span></p>
-
-<p>Puse la mano como l deca, y volv jurar.</p>
-
-<p>&mdash;Bueno! ahora levntese, dgame cundo
-quiere casarse, y se puede ir no ms.</p>
-
-<p>&mdash;Hoy es jueves. El lunes la noche, no
-le parece?</p>
-
-<p>&mdash;Benissimo! la nove, no?</p>
-
-<p>&mdash;Muy bien;... y no tenemos que confesarnos?</p>
-
-<p>&mdash;Eh! qu confesarnos, ni confesarnos!...
-para esta clase de casamiento no se prechisa!...</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[Pg 77]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>IX</h2>
-
-
-<p>Figrense lo contento que me ira comprar
-los muebles, aunque hubiesen mermado
-tanto los pesitos que me di la gringa Carolina.
-Los gast todos y todava qued debiendo
- nombre de la gringa, para pagar los
-dos tres meses; el mueblero no tuvo inconveniente
-en fiarme, porque ya se saba en el
-Pago que yo era socio de la pulpera y algunos
-me la achacaban de querida la gringa.
-La gente es tan mala!...</p>
-
-<p>Bueno, pues! nos casamos el lunes que
-habamos dicho con el cura, y salieron de<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[Pg 78]</a></span>
-padrinos el viejo o Cipriano, y una parda
-medio adivina que viva en un ranchito cerca
-del negocio, y siempre andaba descalza y de
-pauelo colorado en la cabeza.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[Pg 79]</a></span></p>
-
-<p>Carolina se haba encajado un gran traje
-de seda negra, con pollera de volados y bata
-de cadera, y se haba puesto una manteleta
-en la cabeza, que le pasaba por detrs de las
-orejas y se ataba debajo de la barba, unas
-caravanas largusimas de oro que le zangoloteaban
- los lados de la cara redonda y colorada,
-y un tremendo medalln con el retrato
-del finadito, de medio cuerpo. Despus se
-puso el mo...</p>
-
-
-<p>El cura, que fu en su bayo peludo, sin
-sacristn ni nada, nos ech sus jerigonzas,
-en dos minutos, hizo firmar la partida de casamiento,
-la firm l tambin, sali al patio
-<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[Pg 80]</a></span>
-conmigo, me di el papel sin que nadie lo
-viera, mont el sotreta, y se larg al trotecito
-para el pueblo, gritando:</p>
-
-
-<p>&mdash;Eh! Que siano feliche!...</p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[Pg 81]</a></span></p>
-
-</div>
-
-<div class="figcenter" style="width: 419px;">
-<img src="images/pag79.jpg" width="419" height="630" alt="p79ilo" />
-</div>
-<p class="caption">&mdash;Eh! Que siano feliche!</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p>No se qued comer como lo haba invitado
-Carolina&mdash;y eso que era un gran tragaldabas,&mdash;seguramente
-porque en el Pago no
-se fuera maliciar la cosa del casorio falluto.</p>
-</div>
-
-
-<p>Pero se llev un pollo asado, una botella
-de Chianti y otras cositas ms...</p>
-
-<p>Carolina, que se pintaba sola para esas
-cosas, haba hecho una cenita de regular
-arriba,&mdash;y los cuatro,&mdash;yo, ella, o Cipriano
-y la parda,&mdash;nos sentamos comer y chupar
-en grande. No, si era chacota!... El
-viejo se le prendi al vino como guacho hambriento
- leche recin ordeada. La parda, de
-consiguiente. Carolina se puso medio alegrona,
-y yo... no les digo nada!... los postres
-o Cipriano, para rematar la fiesta se le
-prendi la caa de durazno y soltando refranes
-y dando consejos, se mam tan fiero,
-que tuvimos que llevarlo al galpn entre
-los tres!...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[Pg 82]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Cosas de la vida! Cosas de la vida!&mdash;deca
-la parda, trastabillando, lagrimeando y
-babosa con la tranca.</p>
-
-<p>Al rato se enloqueci del todo, y como ni
-poda estarse parada, se tuvo que quedar
-aquella noche. Al otro da le dijo Carolina
-que haba soado que un ngel bajaba del
-cielo para venir bendecirla ella y m, y que
-sa era sea segura de que bamos ser lo
-ms felices. Que tambin so que le regalaban
-unas gallinitas, y un corte de vestido... Miren
-la parda ladina!...</p>
-
-<p>La gringa de puro contenta, porque yo no
-le haba mezquinado aquella noche,&mdash;y si no
-jueguenl risa no ms! despus de andar
-galgueando tanto tiempo!&mdash;le regal efectivamente
-las gallinas y el generito y hasta me
-parece que un par de pesos de yapa, con lo
-que la parda se fu contentsima, blanquendole
-los dientes y relampaguendole los ojos.</p>
-
-<p>Yo la ataj cerca del palenque, para pedir<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[Pg 83]</a></span>le
-que no fuera decir nada del casamiento,
-que tena que ser cosa muy secreta.</p>
-
-<p>&mdash;Y quin l'he d'ecir?&mdash;me contest,&mdash;si
-pronto vo dirme del pago!...</p>
-
-<p>Y era verdad, porque los dos meses
-se fu.</p>
-
-<p>Pero miren lo que son las cosas! Habamos
-empezado tan bien cuando zs-trs!
-no falt quien viniera descomponer el
-baile! En esta vida no hay fiesta completa.</p>
-
-<p>o Cipriano, que dejamos tumbado en el
-galpn, no apareca aunque el sol ya estuviese
-alto. Al principio no nos fijamos, pero
-Carolina me pregunt de repente:</p>
-
-<p>&mdash;Che, lo has visto al viejo?</p>
-
-<p>&mdash;No, y vos?&mdash;le contest.</p>
-
-<p>&mdash;Yo tampoco.</p>
-
-<p>&mdash;Se habr ido p'al arroyo con los chanchos.</p>
-
-<p>&mdash;Que no ves los chanchos encerrados en<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[Pg 84]</a></span>
-el chiquero? quin sabe si no le ha pasado
-algo!...</p>
-
-<p>&mdash;Estar durmiendo la mona; pero, no le
-hace, vamos ver.</p>
-
-<p>Fuimos al galpn y qu les cuento! nos
-encontramos al viejo o Cipriano tendido
-panza arriba, todo como acalambrado, con
-la cara color violeta, y fro, helado. Carolina,
-asustada, comenz darle <em>fletaciones</em>, pero
-qu caray! al divino botn: el pobre viejo
-con la mama, haba cantado para el carnero.
-La gringa se me puso llorar como una
-Magdalena.</p>
-
-<p>&mdash;Pero qu te da, hijita, para llorar de
-ese modo?&mdash;le pregunt.</p>
-
-<p>&mdash;Es que... es que o Cipriano era tan
-bueno! Y adems...</p>
-
-<p>&mdash;Adems, qu?</p>
-
-<p>&mdash;Que me parece que tenemos que ser muy
-desgraciados! Miren qu casamiento, con
-un difunto en la casa, desde el primer da!...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[Pg 85]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Bah! no seas pava!&mdash;le dije, enojado.&mdash;o
-Cipriano estaba muy viejo, y cualquier
-da tena que estirar la pata!... Eso no quiere
-decir nada; ya sabs... muertos no hablan!...
-Y, fuera de eso, acordate de lo del ngel y
-no llors, sonsa!</p>
-
-<p>Medio se calm con lo que le dije, pero ya
-qued sentida para siempre, y asustadiza y
-tristona. As son las mujeres, compaeros:
-llenas de ageras!</p>
-
-<p>Yo tuve que costearme al pueblo, avisar
-la autoridad. la tarde se presentaron el comisario
-Barraba, el doctor Carbonero, que
-era mdico de polica, y dos milicos. Despus
-de mucho registrar y molernos preguntas,
-de cmo haba sido, y cmo no, se
-llevaron o Cipriano en un carrito, para
-abrirlo y ver de qu espich, y me qued solo
-con Carolina, todava ms triste y asustada.</p>
-
-<p>&mdash;Lo van achurar al pobre!... Qu desgracia!...
-<em>Maledetta sorte!</em></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[Pg 86]</a></span></p>
-
-<p>Y volvi llorar sollozos.</p>
-
-<p>&mdash;Miren, la mujer tan grande y tan pazguata!...
-Djese de llanto misia Carolina, que
-eso es de criaturas,&mdash;le dije en broma.&mdash;Para
-lo que va sufrir o Cipriano con que le
-anden adentro estas horas! Vaya! vamos
-tratar de divertirnos un poco. Los muertos
-no quieren andar estorbando los vivos,
-sino que los dejen quietos. Rcele si gusta,
-pero ahora vamos ver si comemos, y
-bien!</p>
-
-<p>No les parece natural? Natural!</p>
-
-<p>Carolina se soseg un poco, fu cocinar,
-comimos despus de cerrar la pulpera, yo
-trat de alegrarla con una punta de dichos y
-hasta milongas, y tempranito no ms nos
-acostamos... Desde el otro da, principi la
-vidorria y la farra, despus de enterrar o
-Cipriano que result bien muerto y sin culpa
-de nadie.</p>
-
-<p>Los amigos&mdash;y ya tena una punta&mdash;caan<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[Pg 87]</a></span>
-como moscas La Polvadera y yo los obsequiaba
-lo mejor que poda.</p>
-
-<p>Carolina se pasaba la vida con las ollas y
-acomodando la casa. Nosotros, para matar
-el tiempo, y menudendole las copas, armbamos
-jugarretas de truco y taba; despus
-hicimos rias de gallos, y hasta dimos
-bailongos en el patio, entre el palenque y la
-ramada.</p>
-
-<p>En la taba y las rias, el comisario&mdash;que me
-haba dado permiso, aunque el juego estuviera
-prohibido en toda la provincia,&mdash;no se
-llevaba ms que la mitad de la coima, as es
-que todo me hubiera salido perfectamente, si
-no me da la loca por jugar fuerte m tambin.</p>
-
-<p>Como siempre perda, Carolina principi
-rezongar.</p>
-
-<p>&mdash;Ya deca yo, cuando encontramos al
-pobre o Cipriano, que eso haba de traer
-desgracia! Ya todo empieza andar mal!
-Oh, Madona, Madona ma!</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[Pg 88]</a></span></p>
-
-<p>Y estos lloriqueos y rezongos fueron empeorando,
-empeorando. La gringa ech un
-genio de la gran perra. Se me quera imponer
-y tenamos un sin fin de peloteras, pero
-qu haba de poder conmigo, ni qu se iba
- poner mis pantalones, que tengo tan bien
-puestos!... cada zafarrancho, yo, de gusto,
-lo haca peor, cataba una mona, y el vino de
-reserva era el que pagaba el pato!</p>
-
-<p>Por consejo de un amigote, y aunque rabiara
-la gringa, hice arreglar bien el camino
-real, en el retazo que estaba frente La Polvadera,
-que qued parejito como un billar. Y
-ah no ms arm carreras los domingos, tambin
-con permiso del comisario Barraba, que
-saba veces presentarse cobrar la coima
-en persona, para que no hubiese barullo, ni
-peleas&mdash;deca.</p>
-
-<p>Vieran qu lindas farras! Los paisanos
-caan que era un gusto, y el beberaje y el
-fandango duraban desde la maana hasta<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[Pg 89]</a></span>
-ya anochecido, el cajn se nos llenaba de
-cobres, y yo tena negocio y diversin un
-tiempo.</p>
-
-<p>Pero compr un potrillo zaino, parejero, y
-sa fu mi perdicin...</p>
-
-<p>Una suerte perra me persegua sin darme
-alce. Agarraba una taba y zas! culo sin fallar
-una vez. Al mus siempre haba quien se desemporotara
-primero y pagar! Al truco
-pareca cosa del diablo! los compaeros me
-embromaban con que era capaz de perder
-el envido con treinta y tres de mano. Si cantaba
-flor, me echaban el contraflor el resto,
-y si caa el bicho de parra, ya poda estar seguro
-de que el contrario empacaba el de
-amansar locos para darme en el mate. Mis
-gallos, cuando no me resultaban juidos, tenan
-que clavar el pico las primeras de cambio.
-Pucha que haba sido mulita, amigo!&mdash;me
-saban decir los camaradas. Era una maldicin,
-y yo, como es natural, me calentaba<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[Pg 90]</a></span>
-ms cada vez y buscaba el desquite como un
-toro furioso.</p>
-
-<p>Y como de uvita uvita se acaba un parral,
-los pesos volaban que era un contento.
-Pero tena una gran esperanza, que era el potrillo
-zaino, lindo animal, fino de patas, de
-pescuezo largo y cabeza chica, delgado, sin
-ni esto de barriga, voluntario como l solo, y
-ms manso que el overo rosado de Laguna.
-Yo mismo le daba de comer, lo baaba, lo
-rasqueteaba, y todas las maanitas sala varearlo
-donde no me vieran. Y en unas cuantas
-largadas que hicimos de balde y en secreto
-con unos amigos, el pingo result de
-mi flor. Qu parejero! Con l no me haban
-de ganar ni por chiripa!</p>
-
-<p>Carolina todo esto, viendo que la platita
-se le iba como el agua de una tina sin arcos,
-comenz armarme camorra peor que nunca.</p>
-
-<p>&mdash;As no podemos seguir! Ests tirando
-todo lo que he ganado con mi <em>trabaco</em>, ca<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[Pg 91]</a></span>nalla!&mdash;me
-deca medio rabiando, medio llorando.</p>
-
-<p>Cuando me haca enojar mucho, yo gritaba
-tambin y ms fuerte que ella.</p>
-
-<p>&mdash;Dejme en paz! sos una gringa de porra!
-No me incomods que te puede costar
-muy caro! Callte la boca, y ms que ligero!
-eh? me has entendido?... Si no te calls, te
-va pesar!</p>
-
-<p>Era que entonces me acordaba de lo del
-casamiento y del papel que me haba dado
-el cura, pero sin intencin de largarla, pobrecita!...</p>
-
-<p>Quiso esconder la plata, pero, por donde
-no la iba encontrar yo, cuando me entraban
-ganas de echar una talladita al monte
- hacer un truco de cuatro! Y Carolina, al
-ver que se la haba pispado, gritaba y maldeca
-primero, y despus se meta llorar en un
-rincn.</p>
-
-<p>&mdash;No es por la plata! no es por la plata!<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[Pg 92]</a></span>
-Es que veo que no me quers y que no penss
-en maana!</p>
-
-<p>&mdash;Dej, hijita&mdash;le contestaba yo entonces,
-amansado por sus lloriqueos.&mdash;Ya vers cmo
-nos desquitamos! No te aflijs, sonsa! si
-hemos de ser muy felices!</p>
-
-<p>&mdash;Ah, Madona, Madona ma!&mdash;suspiraba
-la gringa.</p>
-
-<p>... En cuanto cre que el zaino estaba en
-punto de caramelo, me apront dar el gran
-golpe. Lo haba tenido tapado, como ya les
-dije, y no lo conocan ms que dos tres
-amigos, que pensaban jugar fuerte sus patas,
-y que no me iban descubrir ni por un
-queso.</p>
-
-<p>Un domingo por la madrugada agarr y lo
-tus desparejo, lo entrepel, le llen la cola
-de barro y abrojos, y lo puse, en fin, que pareca
-el ltimo matungo de una chacra de gallegos.
-Despus le puse un apero viejo, y
-encargu un pen de lo de Torres, que te<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[Pg 93]</a></span>na
-comprado, que la hora de las carreras
-cayese montndolo, la pulpera. El pen se
-llev el parejero.</p>
-
-<p>&mdash;Hoy voy correr con el zaino,&mdash;le dije
-Carolina.</p>
-
-<p>&mdash;Dejte de esas cosas&mdash;me contest.&mdash;Qu
-carreras, ni carreras! El juego es la
-perdicin del cristiano.</p>
-
-<p>&mdash;Esta vez estoy seguro de ganar! Al zaino
-lo he puesto desconocido, lo van tomar por
-un sotreta, y ya vers la ponchada de pesos
-que nos ganamos!</p>
-
-<p>&mdash;Prometme, al menos,&mdash;dijo la gringa,
-aprovechndose al verme blandito;&mdash;prometme,
-al menos, que si de esta hecha perds,
-no vas volver jugar.</p>
-
-<p>&mdash;Mir, por stas!&mdash;le contest besando la
-cruz de los dedos...</p>
-
-
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[Pg 94]</a></span></p>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[Pg 95]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>X</h2>
-
-
-<p>Qu quieren que les diga! Principi caer
-gente y La Polvadera se llen como la misma
-plaza de Pago Chico, para un veinticinco de
-mayo. Se largaron varias carreras. Corri el
-copero, que no dbamos abasto para despachar.
-El paisanaje se calentaba ya de lo
-lindo, cuando lleg el pen con mi zaino.</p>
-
-<p>Haba un tal Contreras, que le tena mucha
-fe su crdito, un tordillo, ligern, es cierto,
-pero no gran cosa. Mi parejero no tena ni
-para empezar.</p>
-
-<p>Contreras era diabln, mal intencionado,<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[Pg 96]</a></span>
-peleador de alma atravesada, y jugaba platales
-que se agenciaba no s cmo: dicen
-que se los daba el pillo del escribano Ferreiro,
-para que le guardara las espaldas, y
-para que asustara sus contrarios polticos...
-con nada! palizas y hasta pualadas y tajos
-si mal no vena.</p>
-
-<p>&mdash;Lindo su tordillo!&mdash;le dije, eligindolo
-de ahijado, porque era hombre de meterle
-un cien y es lo que me convena.&mdash;Lstima
-que se haya puesto tan gordo!</p>
-
-<p>&mdash;Gordo? No embrome! Est en carnes,
-compadre, y es capaz de tragarse al ms
-pintau. Y eso, que venimos de lejos...</p>
-
-<p>Mentira! Haca una semana que lo tena
-descansadito en el Pago, preparndolo.</p>
-
-<p>&mdash;Bah!&mdash;le volv decir para calentarlo
-ms.&mdash;En cuanto principian echar panza...</p>
-
-<p>Me mir rindose para que no le conocieran
-la rabia.</p>
-
-<p>&mdash;No cargue, que no hay quien lave, pai<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[Pg 97]</a></span>sano!
-Si quiere verle la panza, tiene que ponerse
-antiojos. Y, barrign no,&mdash;sigui
-gritando:&mdash; ver quin es el mozo guapo que
-quiere perder cien pesos?</p>
-
-<p>Muchos se acercaron y nos rodearon.</p>
-
-<p>&mdash;En ese estau del caballo,&mdash;le contest
-sobre el pucho, medio rindome,&mdash;yo le corro
-con cualquier maceta.</p>
-
-<p>&mdash;Oiganl! Y con cul?</p>
-
-<p>&mdash;Con este zaino abrojudo, sin ir ms lejos.
-Me lo empriesta, paisano?</p>
-
-<p>&mdash;Cmo no!&mdash;contest el pen que lo haba
-llevado.&mdash;Corra no ms!</p>
-
-<p>Contreras mir con atencin el caballo, lo
-palme, lo hizo andar un poquito.</p>
-
-<p>&mdash;Este mancarrn no es lo que parece,&mdash;me
-dijo.&mdash; m con l'ua! Pero... porque no
-se diga... le corro, bah!</p>
-
-<p>&mdash;Por los cien pesos?</p>
-
-<p>&mdash;Y entonces!</p>
-
-<p>&mdash;Depositemos!</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[Pg 98]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;Depositemos? Avise, compadre!&mdash;rezong,
-revolvindome los ojos.</p>
-
-<p>Yo, sabiendo que aquello quera decir pelea,
-me call la boca, desensill el zaino, le
-puse bocado y una jerguita, me saqu el saco
-y el chaleco, me hice una vincha con un pauelo
-colorado, y ya estuvo!</p>
-
-<p>El paisanaje, caliente, jugaba raja cincha.
-Muchos ofrecan doble sencillo contra mi
-zaino. Yo agarr una punta de paradas, los
-amigos que saban la cosa, de consiguiente.</p>
-
-<p>El tiro era de dos cuadras. Despus de unas
-cuantas partidas, largamos, y mi potrillo principi
- sacar su ventajita, primero la cabeza,
-despus un pescuezo, despus medio cuerpo,
-sin castigar!... Contreras vena dos rebenques,
-lonja y lonja!... Claro que el tordillo se
-le iba aplastar, pero estaba ciego de rabia
-con la fumada... Yo vi ma la carrera, y por
-no dar conocer todo el juego del animalito,
-lo llevaba sobre la rienda... Asimismo<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[Pg 99]</a></span>
-saqu un cuerpo de ventaja, cuando malhaya!
-medio matando su tordillo, Contreras me
-alcanza, le mete pierna al zaino, que rueda
-largndome por las orejas y pasa como un
-refusilo sin parar hasta la raya. Hijuna!...</p>
-
-<p>Por suerte yo ca parado, pero, vieran el
-avispero que se arm! El paisanaje gritaba,
-se insultaba, hasta zangoloteaba al juez de la
-carrera... Salieron relucir cuchillos, y si no
-se mete el comisario Barraba, la cosa hubiera
-acabado mal.</p>
-
-<p>Contreras volva al tranquito, golpendose
-la boca, muy contento... Me di una rabia!...</p>
-
-<p>En cuanto me alcanz&mdash;yo iba juntarme
-con los otros frente la pulpera, cabrestiando
-al zaino rengo,&mdash;no pude ms y le grit:</p>
-
-<p>&mdash;Canalla! Tramposo, sinvergenza! Me
-has metido pierna, hijuna gran!...</p>
-
-<p>Ah no ms se tir del caballo pelando el
-fiyingo. Yo me ech atrs para desenvainar
-tambin.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[Pg 100]</a></span></p>
-
-<p> m no me gustan mucho esas cosas,
-que decir? Soy bajito, bastante delgadn, no
-tengo gran fuerza, y ms, no entiendo
-mucho de cuchillo. Pero el hombre me apuraba,
-los paisanos haban corrido ver, y
-haba que hacer la pata ancha...</p>
-
-<p>Me tir dos pualadas que consegu atajarme,
-mal que mal. Pero las papas quemaban,
-compaeros!...</p>
-
-<p>&mdash; la larga no hay cotejo,&mdash;me gritaba
-Contreras, bailndome alrededor y con unas
-risitas calentadoras, como chunguendome.</p>
-
-<p>Yo ya me encomendaba la Virgen viendo
-la cosa mal parada, y el brbaro aqul de seguro
-me achura, si no llega Carolina, corriendo
-y chillando, hecha una loca, y no s cmo,
-con la desesperacin, seguro! le arranca el
-cuchillo de la mano.</p>
-
-<p>&mdash;Y ustedes lo <em>decan</em>, y ustedes lo <em>decan</em>!&mdash;les
-gritaba los mirones.</p>
-
-<div class="chapter">
-<div class="figcenter" style="width: 423px;">
-<img src="images/pag101.jpg" width="423" height="630" alt="p101ilo" />
-</div>
-<p class="caption">Me tir dos pualadas que consegu atajarme.</p>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[Pg 101]</a><br /><a name="Page_102" id="Page_102">[Pg 102]</a><br />
-<a name="Page_103" id="Page_103">[Pg 103]</a></span></p>
-</div>
-
-<p>Los gauchos nos rodearon, desapartndonos
-y recin entonces se acerc el comisario
-Barraba. Yo haba hecho la chambonada de
-no decirle la cosa del zaino, y l le jug al
-tordillo... Se necesita andar en la mala!...</p>
-
-
-
-<p>Contreras, y la mayor parte de los paisanos
-alegaban que el tordillo haba ganado en
-buena ley, y que la rodada fu porque el
-zaino mancarrn, flojo de patas, no era para
-correr... El juez de la carrera se desgaitaba
-al cuete; no le llevaban el apunte, ni m, ni
- mis amigos tampoco.</p>
-
-<p>&mdash;Qu resuelva el seor Comisario!&mdash;gritaron
-algunos, de repente.</p>
-
-<p>&mdash;S, eso es!... eso es!&mdash;rebuznaron todos
-los que haban jugado al tordillo.</p>
-
-<p>El gran pillo de Barraba di la sentencia:</p>
-
-<p>&mdash;La carrera es legal. Ha ganau Contreras!</p>
-
-<p>Contra la fuerza no hay resistencia.</p>
-
-<p>&mdash;Pero, seor comisario...&mdash;principi.</p>
-
-<p>&mdash;Callte y pel! Tens que pagar todo
-el mundo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[Pg 104]</a></span></p>
-
-<p>Y tuve que pagar no ms, calladito la boca,
-y ah se me fueron los ltimos pesos guardaditos...
-y hasta los del cajn del mostrador!...</p>
-
-<p>Carolina me miraba con los ojos saltones y
-de veras que la cosa no era para menos.</p>
-
-<p>&mdash;Mi alma! te debo la vida!&mdash;le dije.</p>
-
-<p>&mdash;S, s!&mdash;contest medio llorando.&mdash;Pero
-no <em>cugus</em>, <em>no cugus</em> ms, por Dios!</p>
-
-<p>&mdash;S, perd cuidau!</p>
-
-<p>Y me puse despachar copas y chupar
-yo tambin, para olvidarme de tanta pena, y
-qu quieren! el ginebrn me hizo voracear y
-empec las convidadas. Miren qu momento
-para darme corte!</p>
-
-<p>&mdash;Eh, paisanos, tomen lo que gusten!</p>
-
-<p>Y al ratito, no ms, dale, otra vuelta y
-otra...</p>
-
-<p>&mdash;Qu gustan servirse, caballeros?</p>
-
-<p>Carolina se haba puesto furiosa.</p>
-
-<p>&mdash;Ma!... Ma!...&mdash;me deca atorada de
-rabia.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[Pg 105]</a></span></p>
-
-<p>&mdash;La patrona est llamando la mama,
-deca un paisano.</p>
-
-<p>&mdash; la ma... ma del patrn!&mdash;retruc
-otro.</p>
-
-<p>Despus, nunca me pude acordar!&mdash;Creo
-que hubo payada y baile, y que repart
-cuanto haba de comer y de chupar en la
-casa.</p>
-
-<p>Lo cierto es que la pulpera qued tecleando.
-Pero tambin, qu farra!...</p>
-
-<p> la otra maana, me encontr tirado en
-un zanjn que haba junto al palenque. Se me
-est haciendo que all dorm, pero no s cmo
-fu parar semejante cama. Cuando
-uno agarra uno de esos de P. P. y W.!...</p>
-
-<p>La gringa estaba encerrada en su cuarto,
-no me quera abrir ni can, y segn me
-dijo despus, se haba pasado la noche llorando
-desesperada. Cuando consegu que
-me abriera, tanto llor y suplic que me
-abland, y le promet que aqulla era la <em>ltima vez</em>,
-y le dije que me iba poner trabajar
-de veras, como un burro si era necesario,
-para desquitarnos de todo lo que habamos
-perdido, sin volver pensar en jugar, ni en
-gallos, ni en carreras.</p>
-
-<p>&mdash;Te crs que m'he olvidar que te debo la
-vida?&mdash;le dije&mdash;porque si no sos vos, Contreras
-me achuraba!...</p>
-
-<p>Pero el hombre propone y Dios dispone...</p>
-
-<p>Bueno! y qu hay con eso? Me parece
-que no hay que asustarse por tan poco... Yo
-no soy el primero que haya olvidado sus juramentos
-por seguir sus gustos. Ni el ltimo,
-tampoco... As es el hombre, caballeros, y
-hasta el ms pintado, si no es un hipcrita,
-confesar que ha sabido olvidarse muchas
-veces de sus buenas intenciones,&mdash;de las que
-no haba desembuchado por lo menos&mdash;para
-dar satisfaccin lo que le tiraba ms.</p>
-
-<p>Esto es sin vuelta. Lo que hay, es que algunos
-saben pararse tiempo, tienen ma<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[Pg 107]</a></span>a
- baqua para hacer lo que les da la gana
- lo mosca muerta, sin que nadie diga nada.
-No, y de no!</p>
-
-<p>Unos juegan y se maman en los clubs, sin
-dar que hablar, y pelean en los duelos, vista
-y paciencia de los policianos, y hacen lo
-mismo que hice yo, y peor, que, como ellos
-lo hacen, no parece tan malo y nadie les
-saca el cuero...</p>
-
-<p>En fin, qu tanto servir usted p'a decir
-cmo le va!&mdash;El caso es, que el droguis y la
-jugarreta, me volvieron agarrar de lo lindo, y
-como, de sonso, saba jugar bastante en trinquis,
-todo el mundo me aprovechaba como
- una criatura! As se fu, detrs de la platita
-guardada, el campito de Carolina. Pero qu
-agarrada la de ese da, santo Dios! La gringa,&mdash;querrn
-creer?&mdash;hasta me ara la cara, que
-anduve una punta de das medio cebruno...</p>
-
-<p>&mdash;Mir, gringa!&mdash;le grit&mdash;No sabs lo
-que hacs! El da menos pensado, ya vers!...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[Pg 108]</a></span></p>
-
-<p>Le iba soltar lo de que no estbamos
-casados, pero ca en cuenta de que con la
-rabia era capaz de no firmar la escritura y
-hasta de echarme de la pulpera... y como
-un poste!</p>
-
-<p>&mdash;Si yo hubiera sabido!&mdash;gritaba la gringa.&mdash;Si
-yo hubiera sabido! <em>porca la...!</em></p>
-
-<p>Y se agarraba los pelos. Pero firm...</p>
-
-<p> qu decirles que los pesos del Banco
-de Italia ya se haban ido por un camino?
-Quedaba la pulpera... pero casi tan pelada
-como la misma palma de la mano... ni un
-frasco, ni una pilcha. Yo me preguntaba
-muchas veces cmo se lo haba llevado
-todo pateta, sin atinar con tanto bochinche,
-hasta que ca en la cuenta de que la Carolina,
-con sus lloriqueos y rabietas al botn,
-descuidaba el negocio y lo dejaba ir barranca
-abajo...</p>
-
-<p>Entonces quise remediar yo solo las cosas,
-compr mucho al fiado, y principi medio<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[Pg 109]</a></span>
-querer arreglar el boliche... Pero, la verdad:
-el ginebrn y las barajas, con la yapa de la
-taba y los gallos, hicieron que de repente
-comenzaran llover demandas y ms demandas,
-toda una papelera. El aguacil no
-haca ms que viajar del Pago la Polvadera,
-como conchabado... Y no tenamos adnde
-buscar madre que nos envolviera ni el zaino,
-que de la rodada qued manco del encuentro!...
-Entonces me acord de lo que
-saba decir el viejo o Cipriano:</p>
-
-<p>&mdash;Ande ir el gay?, que nu are!</p>
-
-<p>La desgracia me haba perseguido siempre,
-por qu me haba de dejar entonces?</p>
-
-<p>Carolina comprendi que estbamos ms
-fregados que unos atorrantes, que nos iban
-vender la pulpera para cobrarse, que no nos
-quedaba ni un cobre, y un da me arm una
-zafacoca. Cristo santo! ni me quiero acordar!...
-Cebada con lo de los araones, hasta
-agarr un palo, y principi darme de garro<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[Pg 110]</a></span>tazos...
-Como que stas son cruces! Una
-paliza!... m!...</p>
-
-<p>Yo, qu quieren! pel el cuchillo, naturalmente
-sin intencin de lastimarla; y slo cuando
-me vi con l en la mano, se me separ,
-pero saltndosele los ojos, y echando espuma
-por la boca. Nunca la haba visto tan rabiosa!...
-Pareca una tigra!...</p>
-
-<p>&mdash;Canalla! Bandido! Ladrn!... De ese
-modo te acords que me debs la vida?
-Devolvme mi plata, <em>birbante</em>, <em>canaglia</em>!</p>
-
-<p>Y yo, cmo iba dejar que siguiera dicindome
-esas cosas, y hasta zurrndome
-como una criatura?</p>
-
-<p>&mdash;Mir, Carolina!&mdash;le dije sin soltar el cuchillo.&mdash;Yo
-ahora mismo me mando mudar
-y para siempre, entends? Ya no te puedo
-aguantar ms!</p>
-
-<p>Se le cambi la cara, pero todava sigui
-gritando insultndome.</p>
-
-<p>&mdash;Qu! Te penss ir?, Madona, despus<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[Pg 111]</a></span>
-de haberme dejado desnuda y en la calle,
-canalla, sinvergenza, ladrn! Ah, no, <em>per
-Dio</em>! sos mi marido, y tens que quedarte
-aqu, <em>trabacar</em> como yo, <em>porca la</em>...</p>
-
-<p>Yo me rea carcajadas.</p>
-
-<p>&mdash;Y quin te ha dicho que soy tu marido?&mdash;le
-dije&mdash;Pues no hay tal! No sos ms que
-mi querida.</p>
-
-<p>&mdash;Ments, canalla!</p>
-
-<p>&mdash;Que es mentira? S! and preguntasel
-al cura y vers...</p>
-
-<p>&mdash;El cura Papagna...</p>
-
-<p>&mdash;Qu! tu npolis se ha ido hace un mes
- <em>mangiar macaroni</em> en tu tierra... And, preguntasel
-al nuevo, si hay apunte de tu casamiento
-en la iglesia...</p>
-
-<p>Me miraba con tamaa boca abierta, sin
-querer creer lo que le deca... De repente,
-le pareci que deba ser cierto... Asustada,
-desesperada, loca, sali corriendo. Vi que se
-largaba pie camino del Pago, en cabeza,<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[Pg 112]</a></span>
-con la ropa de entre casa... Seguro que ira
-averiguar...</p>
-
-<p>Yo saqu los pocos pesos que por casualidad
-haba en el cajn, ensill el maceta, y
-si te he visto no me acuerdo! Agarr para
-otro lado, despus de hacer pedazos el papel
-de Papagna, muy tranquilo y segurito de que
-no me iban perseguir... Qu! y se afligen
-por tan poco?... Pero fjense, y vern que era
-muchsimo mejor para m... y tambin para
-Carolina...</p>
-
-<p>Que si tengo noticias? S. Ayer supe que
-estaba perfectamente; de enfermera en el
-hospital del Pago.</p>
-
-
-<blockquote>
-
-<p>Buenos Aires, 1905.</p></blockquote>
-
-
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of Project Gutenberg's El casamiento de Laucha, by Roberto Payr
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CASAMIENTO DE LAUCHA ***
-
-***** This file should be named 62952-h.htm or 62952-h.zip *****
-This and all associated files of various formats will be found in:
- http://www.gutenberg.org/6/2/9/5/62952/
-
-Produced by Andrs V. Galia, MWS, Sanly Bowitts and the
-Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive)
-
-Updated editions will replace the previous one--the old editions will
-be renamed.
-
-Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright
-law means that no one owns a United States copyright in these works,
-so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United
-States without permission and without paying copyright
-royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part
-of this license, apply to copying and distributing Project
-Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm
-concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark,
-and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive
-specific permission. If you do not charge anything for copies of this
-eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook
-for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports,
-performances and research. They may be modified and printed and given
-away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks
-not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the
-trademark license, especially commercial redistribution.
-
-START: FULL LICENSE
-
-THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
-
-To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
-distribution of electronic works, by using or distributing this work
-(or any other work associated in any way with the phrase "Project
-Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full
-Project Gutenberg-tm License available with this file or online at
-www.gutenberg.org/license.
-
-Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project
-Gutenberg-tm electronic works
-
-1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
-electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
-and accept all the terms of this license and intellectual property
-(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
-the terms of this agreement, you must cease using and return or
-destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your
-possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a
-Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound
-by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the
-person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph
-1.E.8.
-
-1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
-used on or associated in any way with an electronic work by people who
-agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
-things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this
-agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm
-electronic works. See paragraph 1.E below.
-
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the
-Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection
-of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual
-works in the collection are in the public domain in the United
-States. If an individual work is unprotected by copyright law in the
-United States and you are located in the United States, we do not
-claim a right to prevent you from copying, distributing, performing,
-displaying or creating derivative works based on the work as long as
-all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope
-that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting
-free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm
-works in compliance with the terms of this agreement for keeping the
-Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily
-comply with the terms of this agreement by keeping this work in the
-same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when
-you share it without charge with others.
-
-1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
-what you can do with this work. Copyright laws in most countries are
-in a constant state of change. If you are outside the United States,
-check the laws of your country in addition to the terms of this
-agreement before downloading, copying, displaying, performing,
-distributing or creating derivative works based on this work or any
-other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no
-representations concerning the copyright status of any work in any
-country outside the United States.
-
-1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
-
-1.E.1. The following sentence, with active links to, or other
-immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear
-prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work
-on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the
-phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed,
-performed, viewed, copied or distributed:
-
- This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
- most other parts of the world at no cost and with almost no
- restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it
- under the terms of the Project Gutenberg License included with this
- eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the
- United States, you'll have to check the laws of the country where you
- are located before using this ebook.
-
-1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is
-derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not
-contain a notice indicating that it is posted with permission of the
-copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in
-the United States without paying any fees or charges. If you are
-redistributing or providing access to a work with the phrase "Project
-Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply
-either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or
-obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm
-trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
-with the permission of the copyright holder, your use and distribution
-must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any
-additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms
-will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works
-posted with the permission of the copyright holder found at the
-beginning of this work.
-
-1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
-License terms from this work, or any files containing a part of this
-work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
-
-1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
-electronic work, or any part of this electronic work, without
-prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
-active links or immediate access to the full terms of the Project
-Gutenberg-tm License.
-
-1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
-compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including
-any word processing or hypertext form. However, if you provide access
-to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format
-other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official
-version posted on the official Project Gutenberg-tm web site
-(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense
-to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means
-of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain
-Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the
-full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1.
-
-1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
-performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
-unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
-access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works
-provided that
-
-* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed
- to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has
- agreed to donate royalties under this paragraph to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid
- within 60 days following each date on which you prepare (or are
- legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty
- payments should be clearly marked as such and sent to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in
- Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg
- Literary Archive Foundation."
-
-* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
- you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
- does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
- License. You must require such a user to return or destroy all
- copies of the works possessed in a physical medium and discontinue
- all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm
- works.
-
-* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of
- any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
- electronic work is discovered and reported to you within 90 days of
- receipt of the work.
-
-* You comply with all other terms of this agreement for free
- distribution of Project Gutenberg-tm works.
-
-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project
-Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than
-are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing
-from both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and The
-Project Gutenberg Trademark LLC, the owner of the Project Gutenberg-tm
-trademark. Contact the Foundation as set forth in Section 3 below.
-
-1.F.
-
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-works not protected by U.S. copyright law in creating the Project
-Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm
-electronic works, and the medium on which they may be stored, may
-contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate
-or corrupt data, transcription errors, a copyright or other
-intellectual property infringement, a defective or damaged disk or
-other medium, a computer virus, or computer codes that damage or
-cannot be read by your equipment.
-
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
-of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium
-with your written explanation. The person or entity that provided you
-with the defective work may elect to provide a replacement copy in
-lieu of a refund. If you received the work electronically, the person
-or entity providing it to you may choose to give you a second
-opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If
-the second copy is also defective, you may demand a refund in writing
-without further opportunities to fix the problem.
-
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO
-OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT
-LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of
-damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement
-violates the law of the state applicable to this agreement, the
-agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or
-limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or
-unenforceability of any provision of this agreement shall not void the
-remaining provisions.
-
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in
-accordance with this agreement, and any volunteers associated with the
-production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm
-electronic works, harmless from all liability, costs and expenses,
-including legal fees, that arise directly or indirectly from any of
-the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this
-or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or
-additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any
-Defect you cause.
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
-www.gutenberg.org
-
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the
-mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its
-volunteers and employees are scattered throughout numerous
-locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt
-Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to
-date contact information can be found at the Foundation's web site and
-official page at www.gutenberg.org/contact
-
-For additional contact information:
-
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-
-
-
-</pre>
-
-</body>
-</html>
diff --git a/old/62952-h/images/cover.jpg b/old/62952-h/images/cover.jpg
deleted file mode 100644
index acb6363..0000000
--- a/old/62952-h/images/cover.jpg
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/62952-h/images/ilo-titlep.jpg b/old/62952-h/images/ilo-titlep.jpg
deleted file mode 100644
index 923f5b8..0000000
--- a/old/62952-h/images/ilo-titlep.jpg
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/62952-h/images/pag101.jpg b/old/62952-h/images/pag101.jpg
deleted file mode 100644
index fe3121d..0000000
--- a/old/62952-h/images/pag101.jpg
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/62952-h/images/pag19.jpg b/old/62952-h/images/pag19.jpg
deleted file mode 100644
index 433f4b6..0000000
--- a/old/62952-h/images/pag19.jpg
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/62952-h/images/pag46.jpg b/old/62952-h/images/pag46.jpg
deleted file mode 100644
index cf3ef7c..0000000
--- a/old/62952-h/images/pag46.jpg
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/62952-h/images/pag63.jpg b/old/62952-h/images/pag63.jpg
deleted file mode 100644
index 9550074..0000000
--- a/old/62952-h/images/pag63.jpg
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/62952-h/images/pag79.jpg b/old/62952-h/images/pag79.jpg
deleted file mode 100644
index 88445ad..0000000
--- a/old/62952-h/images/pag79.jpg
+++ /dev/null
Binary files differ