summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/old/63019-0.txt
diff options
context:
space:
mode:
Diffstat (limited to 'old/63019-0.txt')
-rw-r--r--old/63019-0.txt13944
1 files changed, 0 insertions, 13944 deletions
diff --git a/old/63019-0.txt b/old/63019-0.txt
deleted file mode 100644
index f999a51..0000000
--- a/old/63019-0.txt
+++ /dev/null
@@ -1,13944 +0,0 @@
-The Project Gutenberg EBook of Sainetes, by Carlos Arniches y Barrera
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: Sainetes
-
-Author: Carlos Arniches y Barrera
-
-Release Date: August 23, 2020 [EBook #63019]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK SAINETES ***
-
-
-
-
-Produced by Josep Cols Canals, Ramón Pajares Box and the
-Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive/Canadian Libraries)
-
-
-
-
-
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre
- =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * Se ha respetado la ortografía del original impreso, pero se han
- puesto tildes a las mayúsculas.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
- * En la p. 91, se pone título a la Escena XV de «La pena negra», que
- no aparece impreso por error.
-
- * En «El chico de las Peñuelas», se renumeran correctamente las
- escenas del Cuadro primero.
-
-
-
-
- BIBLIOTECA CALLEJA
- SEGUNDA SERIE
-
-
- CARLOS ARNICHES
-
- SAINETES
-
-
-
-
- CARLOS ARNICHES
-
- SAINETES
-
-
- [Ilustración]
-
-
- MCMXVIII
-
- CASA EDITORIAL CALLEJA
- FUNDADA EN 1876
-
- MADRID
-
-
-
-
- PROPIEDAD
-
- DERECHOS RESERVADOS
-
-
- Imp. Martín de los Heros, 65.
-
-
-
-
-A RAMÓN PÉREZ DE AYALA
-
-
- _Pongo, lleno de vanidad, el nombre de usted en la primera página
- de este libro, porque usted es mi mayor éxito._
-
- CARLOS ARNICHES
-
-Madrid, Julio 1918.
-
-
-
-
-EL SANTO DE LA ISIDRA
-
-
-
-
-PERSONAJES
-
-
- ISIDRA
- LA SEÑÁ IGNACIA
- CIRILA
- BALTASARA
- LA SEÑÁ JUSTA
- UNA VECINA
- UNA INVITADA
- UNA NIÑA
- VENANCIO
- SEÑOR EULOGIO
- SEÑOR MATÍAS
- EPIFANIO
- SECUNDINO
- EL ROSCA
- PACO EL CURIAL
- JUAN EL MIGAS
- PÉREZ
- TORRIJA
- UN VENDEDOR DE FLORES
- CONVIDADO 1.º
- ÍDEM 2.º
- ÍDEM 3.º
- UN PALETO
- UN ROMERO
- UN MOZO DE MERENDERO
-
-_Invitados vendedores, romeros, etc.—Coro general._
-
-
-
-
-ACTO ÚNICO
-
-
-CUADRO PRIMERO
-
- Una plazuela de los barrios bajos. Al foro, dos casas separadas por
- un callejón que da a la calle de Toledo, y en cuyo fondo se ve la
- Plaza de la Cebada. La casa de la izquierda tiene en su planta baja
- una tienda de ultramarinos con puertas practicables. La puerta de
- esta casa, practicable también, da al callejón. A la derecha, otra
- casa, y debajo una taberna con un rótulo que dice: NÚM. 8 VINOS Y
- LICORES NÚM. 8. La puerta de la taberna que da frente al público
- y la que da al callejón, practicables. En los laterales derecha
- una casa de modesta construcción, y en el ángulo que forma esta
- casa con la taberna, el chiscón de un zapatero de viejo. En los
- laterales izquierda, otra casa, en cuya planta baja hay establecida
- una tienda de sillas, de las cuales vense algunas colgadas en
- la puerta. La muestra de la tienda dice: LA MECEDORA, SE PONEN
- ASIENTOS, SE FORRAN SILLERÍAS. El balcón de la casa de la derecha,
- que es practicable, lleno de tiestos con flores.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-SEÑOR EULOGIO, CIRILA, SECUNDINO _y un vendedor de flores. Al
-levantarse el telón, aparece el señor Eulogio sentado ante una mesita
-baja llena de herramientas de zapatería, trabajando. El florero, con
-un borrico cargado de tiestos, pregona su mercancía. Cirila, con un
-cántaro apoyado en la cintura, habla en la esquina de la izquierda con
-Secundino._
-
-VENDEDOR.—¡Buenos tiestos de claveles dobles!...
-
-EULOGIO (_Machacando suela y cantando._)—
-
- Estoy por decir, señores,
- que si me tiran a un río
- salgo llenito de flores.
-
-(_Se pone a hacer engrudo._)
-
-CIRILA (_Empujando a Secundino que la quiere abrazar._)—¡Vamos, quita,
-quita! ¡Al principio tóos seis iguales!... ¡Muchas palabras... y
-luego!...
-
-SECUNDINO.—Vamos, no me digas eso, porque tú no me conoces a mí cuando
-yo me ofusco con una morena como tú. Ven y verás...
-
-CIRILA.—Sí, pa que me dejes al segundo chotis, cuando está una más
-ilusioná, y te vayas con otra...
-
-SECUNDINO.—¿Dejarte yo a ti... que eres más rica que una mermelada...?
-¡Vamos, que te calles, cacho e gloria! (_Intenta abrazarla._)
-
-CIRILA (_Rechazándole._)—¡Vamos, hombre!...
-
-EULOGIO (_Que los ha estado mirando, mientras hace el
-engrudo._)—¡Eh!... ¡Chist, chist, chist!...
-
-CIRILA.—¿Qué hay?
-
-EULOGIO.—Na... que... ¿si queréis que me vaya a hacer el engrudo ahí
-dentro?
-
-CIRILA.—¿Es envidia u caridaz?
-
-EULOGIO.—¡Es... bacalao de Escocia!... ¡Miá tú esta!
-
-SECUNDINO (_A Cirila._)—Conque, ¿vienes u qué?
-
-CIRILA.—Güeno; tú, a las tres, u tres y media, vas al puente de Toledo,
-y, según se entra, a la derecha, te arrimas a la primera bola que
-haiga, y me aguardas.
-
-SECUNDINO.—A las tres y media, me tiés arrimao a la bola... ¡Prenda!
-¡Serrana! ¡Me tiés más loco, que!...
-
-CIRILA.—¡Anda, anda, zaragata! (_Le empuja y vase hacia la casa primera
-derecha. Secundino coge el cesto y una zafra pequeña de aceite, que
-tiene en el suelo, a su lado, y se dirige hacia la tienda._)
-
-EULOGIO (_Al pasar Cirila delante de él._)—¡Ay, Cirila, Cirila,
-Cirila!... ¡Qué mal te veo! (_Lo dice como cantando._)
-
-CIRILA.—¿Sí?... ¡Caramba!... ¡Pues míreme usté con lentes! ¡El demonio
-del tío visión!... (_Entra en la casa._)
-
-EULOGIO (_Silba y machaca, y de pronto se agacha como para mirar
-las piernas a Cirila que sube._)—¡Negras!... (_Sigue silbando y
-trabajando._)
-
-
-ESCENA II
-
-EULOGIO _y_ SECUNDINO
-
-SECUNDINO (_Que habrá quedado a la puerta de la tienda observando se
-acerca al señor Eulogio._)—¿Qué?... ¿Qué miraba usted?...
-
-EULOGIO.—¡Yo!... ¡Nada!... ¿Conque... entre tres u tres y media?... ¡No
-estás mal tunarra!
-
-SECUNDINO.—¡Es que como hoy es San Isidro y la tengo ofrecido un pito,
-la voy a llevar a la Pradera! Na, que le ha pasao lo que todas... me
-ven y se alelan.
-
-EULOGIO.—¿Y cuántas novias tiés ahora?
-
-SECUNDINO.—¡Pocas!... Tengo la Consuelo y la Socorro, fijas; la Justa
-de suplenta, y ésta de meritoria.
-
-EULOGIO.—¡Anda, diez; qué Secundino éste! Pus ten cuidiao con la
-Cirila, porque ésta tié mucho coquetismo con el sexo feo, y no lo digo
-por ti, y si se entera el asistente del siete, te va a llenar los
-bolsillos de golpes.
-
-SECUNDINO.—Pero, ¿dónde se va a poner el asistente conmigo?...
-
-EULOGIO.—¡La verdad es que tú tiés suerte! (_Se levanta._) ¿Y cómo te
-diriges a ellas?... ¿_Oral_ u por escrito?
-
-SECUNDINO.—¡Pues misté! en lo primero que conocen que las amo, es en el
-peso, porque se lo empiezo a correr; y cuando las tengo atortolás las
-dirijo una carta con letra gótica, con unos perfiles, que me salen unas
-mayúsculas, que le digo a usté que hacen cosquillas.
-
-EULOGIO.—¡Lo creo!
-
-SECUNDINO.—El otro día le escribí a la Justa, y pa ponerla inolvidable
-la hice una hache super...
-
-EULOGIO.—¿Y dónde le pusiste la hache?
-
-SECUNDINO.—¡Detrás del _ino_!... Y al final la decía: “No te olvido,
-ni te olvidaré, y una acción como esa, no esperes que yo la cometa...”
-¡Tenía usté que haber visto el rabo que puse en la cometa!
-
-EULOGIO.—¿Pa que no voltease?...
-
-SECUNDINO.—¡Quiá, hombre; pa acabar la carilla!... ¡Un rabo gótico! ¡Y
-es que aquí, señor Eulogio, hay vista y entrevista, u sea estinto y
-celebro!
-
-EULOGIO.—¡Celebro! ¡Celebro verte güeno, anda! (_Dándole un cogotazo._)
-¡Déjame trabajar!... ¡Y ya lo sabes!... ¡Ojo con el asistentito ese!...
-
-SECUNDINO.—¿A mí ese?... ¡Lentejas!... (_Vase a la tienda._)
-
-EULOGIO.—¡Sí que descendemos del mono, sí! ¡No hay más que ver a
-Secundino! (_Se sienta y sigue trabajando._)
-
-
-ESCENA III
-
-EULOGIO, _una vecina, luego_ PÉREZ
-
-EULOGIO (_Cantando._)—“Con una falda de percal planchá...”
-
-VECINA (_Del foro con una cesta llena de verduras._)—¡Adiós, señó
-Ulogio!
-
-EULOGIO.—¡Hola! ¿De dónde vienes sin verduras?
-
-VECINA.—¿No lo ve usté?... ¡De la compra!... (_Entra en la casa primera
-derecha._)
-
-EULOGIO.—¡Y luego se quejan del flato! (_Mira a la escalera
-agachándose._) ¡A listas!... “Y unos zapatos bajos de charol... Con el
-mantón de...” (_Esto último cantando._)
-
-PÉREZ. (_Del portal de la casa número siete._)—¡Güenos días!
-
-EULOGIO.—¡Hola, Pérez! ¿Qué hay?...
-
-PÉREZ.—Oiga osté, señó Ulogio: ¿ha visto osté si ha bajao por casualidá
-la Sirila?
-
-EULOGIO.—¿Que si ha bajao?... ¡Ha bajao!... ¡Y pa que lo sepas, ha
-estao hablando con Secundino media hora!
-
-PÉREZ.—¿Con er Secundino?... ¿Ella con ese garabato urtramarino?...
-¡Na, que ese chico se ha propuesto quitarme a mí de fumar! Pero,
-¡mardita sea mi suerte, si no ve osté con dentadura postiza a esa
-garrapata colonial er día que a mí me se acabe el ochavo de pasiensia
-que me carateriza!
-
-EULOGIO.—¡Y te advierto que esta tarde van a la Pradera!
-
-PÉREZ.—¿A la Pradera?... ¿Ellos a la Pradera?... ¡Mardita sea mi
-suerte!... ¡Pues allí es la ocurrensia!...
-
-EULOGIO.—¡No te acalores, Pérez!...
-
-PÉREZ.—¿Que no m’acalore?... ¡Si ve usté ar Secundino ese, hágame el
-orsequio de decirle que como yo le vea en la Pradera esta tarde, si
-calentura trujiere, gorverá con calentura, como dice el rétulo que hay
-encima der chorro! (_Vase hacia la casa._)
-
-EULOGIO.—¡Adiós, Napolión!
-
-PÉREZ (_Desde la puerta._)—¡Por estas, que son cruses!... (_Entra._)
-
-EULOGIO.—¡Qué exageraos son los de a caballo!
-
-
-ESCENA IV
-
-EULOGIO, _el_ SEÑOR MATÍAS, JUAN _el Migas_, PACO _el Curial_, EPIFANIO
-_y el_ ROSCA. _Se oye en la taberna un gran estrépito de banquetazos,
-palos, voces y gritos de pelea._
-
-EULOGIO (_Levantándose asustado._)—¡Anda, diez!... ¡Ya se ha armao aquí
-dentro! ¡Bronca en el ocho!
-
-=Música=
-
- MATÍAS (_Dentro._)
-
- ¡Toma, granuja!
- ¡Toma, ladrón!
-
- EPIFANIO (_Ídem._)
-
- ¡Déjame, Rosca!
-
- ROSCA (_Ídem._)
-
- No quiero yo.
-
-(_Salen a la calle el señor Matías; y sujetándole Paco “el Curial” y
-Juan “el Migas”._)
-
- MATÍAS
-
- Sal aquí, cobarde,
- sal aquí y verás
- como te acogoto
- y no chillas más.
-
- EULOGIO (_Sentado en su silla._)
-
- Se armó la bronca,
- ¡vaya por Dios!
- Pero no hay miedo
- con estos dos.
-
- EPIFANIO (_Saliendo, y con mucha calma._)
-
- Ya estoy en la calle,
- ¿qué quiere usté?
-
- MATÍAS
-
- Darte un par de tortas.
-
- EPIFANIO
-
- Gracias.
-
- MATÍAS
-
- ¡No hay de qué!
-
- EPIFANIO
-
- Es usté un anciano,
- respeto sus canas,
- y aunque me provoque
- yo no tengo ganas,
- porque ya usté sabe
- que si le hago así, (_Ademán de pegar._)
- da usté con sus huesos
- en Valladolid.
-
- MATÍAS
-
- Dejaime en seguida,
- le como el redaño.
-
- EULOGIO (_Que se ha levantado de su asiento, aparte al señor
- Matías._)
-
- No coma usté cerdo,
- que le va a hacer daño.
-
- EPIFANIO
-
- ¡Basta de bromas,
- soltarle ya!
-
- ROSCA
-
- Déjale, chico.
-
- EPIFANIO
-
- ¡Maldita siá!
-
- MATÍAS
-
- A mí los hombres guapos
- de tu fachenda
- me sirven de entremeses
- pa la merienda,
- porque en cuanto yo quiero
- largar sopapos,
- se acaban en seguida
- los hombres guapos...
-
- EPIFANIO
-
- ¡Que no es verdad!
-
- JUAN _y_ PACO
-
- ¡Calma, señor Matías!
-
- MATÍAS
-
- ¡Maldita siá!
-
- EPIFANIO
-
- Yo, cuando quiero sangre
- me comprometo
- con hombres que merezgan
- algún respeto;
- y no con un pelele
- _sesagenario_
- que es la última palabra
- del _Dicionario_.
-
- MATÍAS
-
- ¡Que me lo como,
- dejaime ya!...
-
- EPIFANIO
-
- ¡Suéltame, Rosca!
- ¡Maldita siá!
-
- EULOGIO (_Riéndose._)
-
- ¡La sangre al río
- no llegará!
-
- MATÍAS
-
- ¡Ah!
-
- EPIFANIO
-
- ¡Ah!
-
- LOS DOS
-
- ¡Ah!
-
- EULOGIO
-
- ¡Ja, ja, ja, ja!
-
-(_Quedan, Matías en una actitud furiosa, sujeto por Juan y Paco, y
-Epifanio, en una actitud semejante, sujeto por el Rosca._)
-
-=Hablado=
-
-EULOGIO (_Adelanta mirando al señor Matías y señalándole con el dedo.
-Llega cerca de él y le echa una bendición._)—“¡Dominus vobiscum!”
-
-MATÍAS (_Con coraje._)—¿Y qué es eso?
-
-ROSCA.—¡Que está usté indultao! (_Con desprecio._)
-
-MATÍAS.—¡Randa! ¡Golfo! ¡So gallina!
-
-EPIFANIO.—Y que no se le olvide a usté el encarguito; ¡su hija de usted
-es para un servidor!
-
-MATÍAS.—¿Mi hija pa ti?... ¡Antes la quieo ver muerta! ¡Cien veces
-muerta!
-
-EPIFANIO.—Mire usté, pollo, tómese usté una taza de tila pa que se le
-pase el susto, porque es usté una miaja aprensivo, y cuando se haiga
-usté tranquilizao hablaremos. (_Volviéndole la espalda._)
-
-MATÍAS.—¡Soltarme! ¡Soltarme! ¡Expósito!...
-
-EPIFANIO.—¡Chist! Y si me ve usted en la calle no tenga usted miedo,
-que yo no tiro a los gorriones...
-
-MATÍAS.—¡Gorrión a mí!
-
-EPIFANIO.—¡Lo dicho! (_Empieza a marcharse._)
-
-EULOGIO.—¡Adiós, cóndor!
-
-EPIFANIO.—¡Vamos, Rosca! (_Vanse mirando y riéndose por el foro._)
-
-MATÍAS.—¡Maldita sea mi estampa!... ¡No te vayas... so gallina! ¡Ven
-aquí!...
-
-PACO (_Conteniéndole._)—Pero, ¿quiés callar, señor?... ¡Miá que pué
-volver!
-
-JUAN.—¡Gachó! ¡Tiés un timbre la mar de escandaloso!
-
-MATÍAS.—¡Déjame, que lo quió matar!... ¡Ven aquí! ¡Vuelve!... ¡Timador!
-¡Golfo! ¡Granuja! (_Grita, yendo hacia el sitio por donde Epifanio ha
-desaparecido, y a cada insulto levanta más la voz._)
-
-
-ESCENA V
-
-MATÍAS, EULOGIO, JUAN, PACO, _la_ SEÑÁ IGNACIA _e_ ISIDRA. _Estas
-últimas de la tienda de sillas._
-
-ISIDRA (_Sale corriendo._)—Pero, padre, ¿qué es esto?... ¿Qué le pasa a
-mi padre?
-
-IGNACIA (_Saliendo._)—Matías, pero ¿qué ha sido?
-
-MATÍAS.—Nada, señor; no sus apuréis. ¡Total, dos bofetás! Que me...
-digo, que le... (_A Juan._) ¡Dame el sombrero! (_Juan lo coge del suelo
-y se lo da. Matías lo limpia con la manga, se lo pone y se arregla la
-corbata._)
-
-IGNACIA.—Nosotras oíamos voces, pero como siempre están con broncas en
-la taberna, no hacíamos caso... ¿Y qué ha pasao?
-
-ISIDRA.—¿Con quién ha sido? (_Con ansiedad._)
-
-IGNACIA (_Al ver que Matías no habla y mueve la cabeza como dudando si
-decirlo._)—No nos tengas así, hombre. Habla. ¿Con quién ha sido?
-
-MATÍAS.—¿Con quién quiés que sea? ¡Con... ese!
-
-PACO.—¡Con Epifanio!
-
-ISIDRA.—¿Con Epifanio?
-
-IGNACIA.—¿Con ese ladrón?... ¿Y no le has matao?... (_Con furia._)
-
-MATÍAS.—No me han dejao éstos.
-
-JUAN.—¡Toma, ni él!
-
-EULOGIO.—Pero, vamos a ver; la cuestión ¿por qué ha sido?
-
-MATÍAS.—Pus verá usté por qué, señó Ulogio. Ya sabe usté que Epifanio y
-ésta (_Por Isidra._) tenían relaciones cordiales dende hace año y medio.
-
-IGNACIA.—¡Así nos hubiéramos muerto tóos el día que puso los pies en mi
-casa!
-
-ISIDRA (_Llorando._)—¡Ojalá!
-
-MATÍAS.—Bueno; pues hace quince días, cuando ésta había ya empezao a
-hacerse el _trunsó_, averigüemos que Epifanio vivía maritalmente con
-Esperanza, la fiadora, y que la Esperanza lo mantiene... ¿Qué iba a
-hacer la chica? ¡Lo que hacen las mujeres honrás! Ella se destrozó el
-alma, y a él lo mandó... bastante lejos.
-
-EULOGIO.—Ya me figuro dónde.
-
-MATÍAS.—Bien; pues dende ese disgusto mi casa es un panteón de familia.
-Pero hoy es San Isidro, el santo de ésta, y esta mañana les he dicho
-pa animarlas: “¡Vaya, arreglar la merienda, que esta tarde vamos a ir
-a la Pradera!” Salgo a invitar a estos amigos, me los encuentro en la
-taberna, nos sentamos, y me veo en la mesa del rincón a Epifanio con
-el Rosca. Yo, como es natural, no le hice caso, y me dirijo a éstos,
-les hago la invitación, lo oye él y viene y me dice: “Señor Matías,
-cuente usté con un anfitrión más pa ir con ustés donde sea.” Epifanio,
-retírate, porque tú pa nosotros has caído en el panteón del olvido
-involuntario... ¡Me parece que la frase era elegante! Pues bueno; me
-se queda mirando de hito en hito y me da un papirotazo en la nariz que
-me hizo de estornudar, y además me agarra de la solapa y me dice: “Si
-va la Isidra esta tarde a la Pradera, al primero que baile con ella
-dígale usté que le hago un chirlo.” Me cegué, le dí así en la cara, nos
-liamos a golpes, salimos a la calle, y aquí fuera ya ha visto usté lo
-que ha sucedido... ¡Que me se ha achicao!
-
-EULOGIO.—No, si ya lo he visto. Bueno; ¿y qué van ustés a hacer?
-
-IGNACIA.—¿Qué quiere usté que hagamos? ¡Ir esta tarde a la Pradera!
-(_Con resolución._)
-
-ISIDRA.—Sí, señor; y bailar yo con quien se me antoje. ¡Pus no faltaba
-más!
-
-MATÍAS.—Poco a poco, poco a poco. Esta tarde no salimos de casa.
-
-PACO.—Es lo cuerdo.
-
-IGNACIA.—¿Que no salimos?... ¿Pero le tiés miedo?...
-
-MATÍAS.—Mujer, es que...
-
-IGNACIA.—¡Cobarde! ¡Gallina! ¡Ma... Matías, no me hagas desbarrar!
-¿Pero es que tú gozas en que ese zángano martirice a tu hija? ¡No!
-¡Esto se ha acabao, hija mía, que todavía tié tu madre uñas pa sacarle
-los ojos al que quiera verte sufrir! ¡Iremos a la Pradera aunque sea
-solas!
-
-ISIDRA.—¡Sí, señora, sí!
-
-IGNACIA.—Y bailará con quien le dé la gana; y tú, si tiés miedo, te
-quedas en casa; te quitas el bigote, te pones unas enaguas, y para
-cuando volvamos a ver si me lo tiés tóo fregadito. ¡Vamos, hija! (_Vase
-a la casa._)
-
-EULOGIO (_Yendo detrás de ella._) ¡Olé! usté es una persona mayor.
-
-MATÍAS.—Pero, ¿estáis viendo?... ¡Miá que es pusilánime el seso
-débil!...
-
-PACO.—¡Va en carázteres!
-
-JUAN.—Déjalas que vayan solas si quieren, señor; nosotros podemos
-quedarnos jugando tranquilamente al mus.
-
-MATÍAS.—¡Quita, hombre!
-
-EULOGIO.—Pues más valía que se metieran ustés de doncellas... (_Se
-sienta a trabajar._)
-
-MATÍAS.—¡Natural, señor!... ¡Hay que ir y que sea lo que Dios
-quiera!... Conque hasta luego. Que no tardéis. (_Vanse Paco y Juan por
-el foro, y el señor Matías a su casa._)
-
-
-ESCENA VI
-
-SEÑOR EULOGIO
-
-EULOGIO (_Se levanta._)—¡La Isidra peleá con Epifanio!... ¡Ha llegao
-la mía! ¡Ha llegao el momento de sacar mi gallo! ¡Y poco que se va a
-alegrar el pobre Venancio en cuanto sepa que la Isidra está libre!
-¡Ese chico sí que la quiere! ¡Porque eso es tener cariño, lo que hace
-él! Querer a una mujer con fatigas, verla con otro, como él la ve con
-Epifanio, tener el gusano dentro y contentarse con venir aquí, doblar
-el morro y mirar a su puerta... ¡Y es que ese chico es más tímido que
-un pájaro-mosca!... Lo que tiene es que yo le quiero más que a un hijo,
-y voy a hacer locuras pa que esa chica le aprecie...
-
-
-ESCENA VII
-
-SEÑOR EULOGIO _y la_ SEÑÁ IGNACIA. _La señá Ignacia sale de su casa y
-empieza a descolgar algunas sillas de las que había como muestra en la
-puerta._
-
-EULOGIO.—¡La señá Ignacia! ¡Yo le hablo en favor de Venancio! ¡Esta es
-la ocasión! (_Se acerca a ella._) ¡Que sea enhorabuena!
-
-IGNACIA.—¿Está usted de chunga?
-
-EULOGIO.—Lo que estoy es que he visto que es usté una de las madres más
-maternales que hay, que no consiente usté que le tomen la cabellera a
-su señora hija...
-
-IGNACIA.—¡Y dígalo usté! Epifanio tié narices porque yo no tengo pelos
-en la cara, que si no... ¡qué se había de reir ese ganso de nosotros!
-
-EULOGIO.—¡Ahí voy! Señá Ignacia, yo les aprecio a ustés y quiero que
-sepa usté una cosa que se me está pudriendo aquí dentro.
-
-IGNACIA.—¿Qué cosa es esa?
-
-EULOGIO.—Que eso de que no hay ningún hombre que se arrime a la Isidra
-por miedo de Epifanio eso es un cuento de las mil... y pico de noches.
-
-IGNACIA.—¿Que no es verdad? (_Con extrañeza._)
-
-EULOGIO.—Yo conozco a uno que la quiere a cegar, y que no le tiene
-miedo a nadie... más que a ella.
-
-IGNACIA.—¿Y quién es ese?
-
-EULOGIO.—¡Venancio!
-
-IGNACIA.—¿Qué Venancio? ¿El panadero?
-
-EULOGIO.—¡El mismo!
-
-IGNACIA.—Pues no me he fijao en lo más mínimo. ¿Y la Isidra lo sabe?
-
-EULOGIO.—De seguro que lo ha notao; pero alocá con el otro... no ha
-estao pa más reparos. Y diga usté que Venancio, en cuanto al físico,
-no le diré yo a usté que sea un Adonis, ni un Romeo y Julieta; pero en
-lo tocante a hombría de bien, ríase usté de Guzmán el Bueno y de San
-Homobono, señá Inacia...
-
-IGNACIA.—¡Honrao creo que es!
-
-EULOGIO.—¡Que si lo es! El año pasao, cuando tuve la pulmonía y me
-encontré sin amparo y más solo que un sombrero hongo, él fué la única
-persona que se me arrimó al lecho del dolor de costao y me dijo: “¡No
-se apure usté, abuelo, que aquí estoy yo!...” Y esas palabras las tengo
-grabás en bronce aquí dentro, y como sé que revienta por la chica, poco
-he de poder u los vinculo, si usté me lo consiente...
-
-IGNACIA.—¿Que si yo lo consiento?... ¡Sí, señor! ¡Ojalá tenga usté
-poder pa eso!
-
-EULOGIO.—¡Yo lo arreglo todo! ¿Y sabe usté cómo?
-
-IGNACIA.—¡Chist! ¡Chist! ¡Calle usté; que sale la Isidra!
-
-
-ESCENA VIII
-
-DICHOS, ISIDRA _de la casa. Luego_ BALTASARA _en el balcón. Sale con
-un lebrillo de ropa recién lavada, que tiende en las cuerdas que habrá
-colocadas en la barandilla. Al sacudir y al escurrir la ropa debe oir
-el público el ruido del agua que cae a la escena._
-
-ISIDRA.—¡Pero madre, no se duerma usté, que son las once!
-
-IGNACIA.—Pues anda, anda, ayúdame a entrar tóo esto. (_Descuelga
-sillas, que va entrando Isidra._)
-
-BALTASARA (_Sale al balcón, coge del lebrillo una de las prendas de
-ropa y la sacude antes de tenderla. Cantando._)
-
- “Las mujeres incorrutas
- que se estiman por honrás...”
-
-(_Sacude y moja al señor Eulogio, que se levanta sorprendido._)
-
-EULOGIO.—¡Eh!... ¡Eh!... ¡Chist!... ¡Oye, tú, incorruta!...
-
-BALTASARA.—¿Qué pasa, maestro?
-
-EULOGIO.—Na; que u sacudes pa otro lao, u me compras un impermeable;
-¡tú verás!...
-
-BALTASARA.—¡Estaría usté mu feo con el hule! (_Vuelve a escurrir y
-prende la ropa en la cuerda con un alfiler._)
-
-EULOGIO (_Apartándose como si se sintiera mojado._)—¡Oye, tú: haz el
-favor, que me estás mojando el chagrén!...
-
-BALTASARA.—¡Ande usted, y que le den dos duros, hombre!... (_Sigue
-sacudiendo y tendiendo._)
-
-EULOGIO.—¡Na, esperaremos que pase la nube! (_Se aparta._)
-
-BALTASARA.—¿Y qué le parece a usté mi balcón, señá Ignacia?
-
-IGNACIA.—¡Eso estaba mirando, chica!... ¡Ni el botánico!... ¡Vaya una
-de flores!
-
-EULOGIO.—Misté la enredadora, digo, la enredadera... Cudiao que trepa,
-¿eh?...
-
-BALTASARA.—Y misté qué dos tiestos de claveles. Oye, Isidra, ¿a que no
-sabes quién me los ha regalado?
-
-ISIDRA.—¡Qué sé yo!... ¡Tiés tanto conocimiento!...
-
-BALTASARA.—Pus, Epifanio.
-
-ISIDRA.—Epifa... (_Movimiento de contrariedad._) ¡Caramba, qué
-suerte!... (_Con fingida sorna._)
-
-BALTASARA.—Supongo que no te enfadarás, porque yo sentiría...
-
-ISIDRA.—¿Yo?... ¡Como si te quiere regalar la quinta del Atanor!...
-
-BALTASARA.—Chica, yo no quería admitirlos; pero como me han dicho que
-habíais roto...
-
-IGNACIA.—¡Claro, has recogío tú los tiestos!
-
-BALTASARA.—¡No, y luego, créame usté, que lo sentí... porque tuve que
-oir lo que quiso hablar!... ¡y anda diciendo unas cosas de ti, que
-chica!...
-
-ISIDRA.—¿De mí? ¿Qué dice de mí? (_Con energía._)
-
-IGNACIA.—¿Qué es lo que tié que decir de mi hija?...
-
-BALTASARA.—¡Pero no se sofoquen ustés, caramba! ¡Si yo lo sé! ¡Vaya,
-hasta otro rato! (_Entra y cierra el balcón._)
-
-EULOGIO.—¡Adiós, cinematógrafo!
-
-IGNACIA.—¿Pero está usté oyendo? ¡Le digo a usté, señó Eulogio, que
-debía venir la viruela!...
-
-EULOGIO.—Pero, ¿qué adelantábamos, si esa está revacuná?
-
-IGNACIA (_A la Isidra que llora en silencio y se limpia las
-lágrimas._)—¡Oye... tú! Pero, ¿qué haces? ¡Pus no está llorando!...
-¡Pero Isidra!...
-
-ISIDRA.—¡Déjeme usté, madre, déjeme usté!...
-
-IGNACIA.—Pero, ¿ve usté?...
-
-EULOGIO.—Pero, ¿qué quié usté que haga la infeliz?... ¡Vamos, que si
-fuera hija mía!... ¡Na, que le digo a usté, señá Ignacia, que su marido
-de usté es de clases pasivas! ¡Si ésta me tocara lo más mínimo... tiros
-había aquí!...
-
-IGNACIA.—¡Y tú ten formalidad algún día, y olvida ya de una vez a esa
-mala peste de hombre!... ¡Olvídalo!...
-
-ISIDRA.—¡No quiero!... ¡No quiero olvidarlo... pa no dejar de
-aborrecerlo!... ¡Si yo no lloro por él!... ¿A mí qué? Si es la hiel y
-la rabia, que me ahogan de pensar que no tengo quién me defienda...
-
-EULOGIO.—¡Pero ven acá, so lila! Si tú has despreciao a tóos los que
-te se han arrimao... ¿quién va a defenderte? ¿U es que quieres que te
-defiendan por teléfono?...
-
-ISIDRA.—Los he despreciao, porque yo he querido a ese hombre a cegar y
-no podía querer a otro, pero hoy...
-
-EULOGIO.—Hoy, ¿qué?
-
-ISIDRA.—Créame usté, señó Ulogio, que hoy le haría caso al que se
-me acercara, a cualquiera que pase, al primero que llegue... (_Con
-energía._)
-
-
-ESCENA IX
-
-DICHOS _y_ VENANCIO _por el foro. Sale con la cesta del pan a la
-cabeza._
-
-VENANCIO.—¡Buenos días! (_Las ve y se queda parado._)
-
-IGNACIA.—(¡Él!) ¡Buenos días, Venancio!
-
-EULOGIO.—(¡Anda, Dios, qué oportunidad!) (_A Isidra._) ¿Conque al
-primero que llegue?
-
-ISIDRA.—¡Qué sé yo! ¡Pué que sí!... (_Entra en su casa._)
-
-IGNACIA (_Siguiéndola._)—¡Lástima de hija!
-
-EULOGIO.—(¡Cosa hecha!) (_Se sienta a trabajar._)
-
-VENANCIO.—¡Ni me ha mirao! (_Deja la canasta en el suelo y queda
-mirando a la puerta de Isidra._)
-
-
-ESCENA X
-
-DICHOS _y_ VENANCIO
-
-EULOGIO (_Después de una pausa._)—¿Qué?... ¿Se sabe si se han nivelao
-ya los presupuestos?
-
-VENANCIO.—¡Qué sé yo!... ¡Señó Ulogio, yo no sé qué tié esa mujer para
-mí! ¿Usté ve que la he visto?... ¡Misté cómo me he quedao!
-
-EULOGIO (_Le toca la mano._)—¡Frapé!...
-
-VENANCIO.—¡Un mármol!
-
-EULOGIO.—¡Anda, siéntate, marmolillo!...
-
-VENANCIO (_Dándole un pan._)—Tome usté lo suyo, que me falta repartir
-en dos u tres casas todavía.
-
-EULOGIO.—No tengas prisa, hombre, que tenemos que hablar tendidamente.
-
-VENANCIO.—Nosotros... ¿De qué?...
-
-EULOGIO.—¡Pus... de ella!
-
-VENANCIO (_Con rapidez._)—¿De ella?... ¿Qué?... ¡Ande usté!...
-
-EULOGIO.—¡Venancio, vamos claros! ¿Tú deseas reirte de las aves que
-topan?
-
-VENANCIO.—¿Yo?... Bueno, explíquese usté mejor, porque...
-
-EULOGIO.—¿Tú quieres a la Isidra?...
-
-VENANCIO.—¿Quererla? ¡Es poco! Más que eso, señó Ulogio, ya lo sabe
-usté...
-
-EULOGIO.—Entonces, claro, con ese genio que tienes estás aguardando
-a que la chica un día se enfade, te saque de tu casa y te deposite
-judicialmente... ¿verdad?
-
-VENANCIO.—Yo callo... porque... porque sé lo que es el mundo.
-
-EULOGIO.—¿Tú?... ¿Tú qué vas a saber? ¡Tú eres un mixto de pardillo y
-jilguero! ¡El mundo!... ¿Quieres saber lo que es mundo?... ¡Pues oye,
-y sácate una copia! El mundo, Venancio, en lo referente al amor, es
-talmente una zapatería: la juventuz es el escaparate, las mujeres son
-el calzao y el hombre, el parroquiano. Las mujeres, como el calzao,
-ca una tié una piel distinta... las tiés dende becerro (que Dios nos
-libre), hasta el charol más fino y reluciente. Ahora, que la mujer es
-un calzao que tié el defezto de que no lo hacen a la medida. ¿Qué tié
-que hacer el hombre?... Pues mirar por el escaparate y escoger a ojo,
-y decir aquel calzao es el mío, y entrar y disputárselo al _sursum
-curda_... ¿Me entiendes?... Bueno, tú has encontrao lo que te gusta,
-pues entra a cogerlo, cuéstete lo que te cuéstete, y cásate pronto,
-porque mira, chico, el hombre que no se casa, u sea el que no va calzao
-como Dios manda, tié que andar con chanclas toa su vida... y pa eso más
-vale que te coja un Miura, crémelo.
-
-VENANCIO.—¡Pero es que ese calzao que usté me aconseja es de una piel
-mu fina para mí!
-
-EULOGIO.—¡Quita, primo! ¡La Isidra te está que ni pintá! ¿Y sabes por
-qué?
-
-VENANCIO.—¿Por qué?
-
-EULOGIO.—¡Porque te la he puesto yo en la horma!
-
-VENANCIO.—Pero, ¿qué está usté diciendo?
-
-EULOGIO.—Que la he hablao de ti y que te espera. ¿Lo quiés más claro?
-¡Y que es preciso que la hables en seguida!
-
-VENANCIO.—¿Yo?... Pero... ¡usté me está volviendo tarumba, señó Ulogio!
-¿Ella a mí?...
-
-EULOGIO.—¡Sí, señor!... ¡Lo de Epifanio se ha acabao, y vas a hablarla,
-pero, cómo, ahora mismito! ¡Voy a llamarla!
-
-VENANCIO.—¡No! ¡Eh! ¡Estese usté quieto!... ¡Ahora no! ¿Qué voy a
-decirla yo ahora? (_Deteniéndole._)
-
-EULOGIO.—¿Que qué vas a decirla?... Pues te arrimas a ella y la viertes
-estas frases en la oreja izquierda: “Isidra, aquí dentro tengo un
-corazón pa usté, y allá arriba un cuartito y un pedazo de pan pa los
-dos: ¿usté gusta?”
-
-VENANCIO.—¿Y si me dice que no tié gana?
-
-EULOGIO.—¡La das un _vermú_; miá tú éste! Además, ¡hoy la pués caer en
-gracia!
-
-VENANCIO.—¿Cómo?...
-
-EULOGIO.—Regalándole, como obsequio, por su santo, dos tiestos de
-claveles iguales que aquellos. (_Señala al balcón de la Baltasara._)
-
-VENANCIO.—¿Pa qué?
-
-EULOGIO.—Tú obedece y calla, que yo me entiendo, y aguarda, que voy a
-llamarla.
-
-VENANCIO.—¡No! (_Deteniéndole._) ¡Por Dios!... ¡Hoy no! ¡No la llame
-usté, que no tendría valor!... ¡Otro día!...
-
-EULOGIO.—¡Qué otro día!... ¡Ahora mismo!... (_Llamando._) ¡Isidra!...
-
-VENANCIO.—¡No! ¡Por Dios! ¡Que si me la veo delante me muero! ¡No!...
-
-EULOGIO.—¡Tú te callas!... ¡Isidra!... (_Volviendo a llamar._)
-
-VENANCIO.—¡No!
-
-
-ESCENA XI
-
-DICHOS. ISIDRA, _de la casa._
-
-ISIDRA (_Saliendo._)—¿Qué quié usté?
-
-VENANCIO (_Azoradísimo._)—(¡Ella! ¡Me ha perdido!) (_Empieza muy
-nervioso a hacerse nudos en los picos de la blusa y a retorcerlos._)
-
-EULOGIO (_A Isidra._)—¡Ven! Haz el favor... coge de aquí. (_De un pico
-de la blusa de Venancio._)
-
-ISIDRA.—¿Yo? (_Con extrañeza._)
-
-VENANCIO.—Pero, hombre... que...
-
-EULOGIO.—¡Coge, mujer... coge de aquí... (_Isidra lo coge._) y no
-sueltes hasta que éste te diga una cosa que quié decirte!...
-
-ISIDRA.—¿A mí?
-
-VENANCIO.—¡No!... Pero si yo... no la...
-
-EULOGIO.—¡Revienta de una vez, hombre! Conque arreglarsus. (_Yéndose._)
-¡La primera vez de mi vida que he hecho de cimbel! (_Entra en la casa._)
-
-
-ESCENA XII
-
-VENANCIO _e_ ISIDRA
-
-ISIDRA (_Después de una pausa, durante la cual Venancio la mira a
-hurtadillas, sin atreverse a hablarla._)—¡Pues tú dirás! (_Soltándole
-la blusa._)
-
-VENANCIO (_Muy azorado, soplando por el sofoco y limpiándose el
-sudor._)—No... si yo... es que la...
-
-=Música=
-
- ISIDRA
-
- Anda, y desembucha
- lo que has de decir.
-
- VENANCIO
-
- Dispénsame, Isidra;
- tengo un nudo aquí.
-
- ISIDRA
-
- Desátalo y habla.
-
- VENANCIO
-
- Si no puede ser.
-
- ISIDRA
-
- ¿Por qué?
-
- VENANCIO
-
- Porque... ¡Vamos,
- no digo el por qué!
-
- ISIDRA
-
- Cuando el hombre no es hombre de veras,
- y hablar con mujeres
- le da desazón,
- pues... se debe dir a las afueras
- y andar con los chicos
- jugando al peón. (_Va a marcharse._)
-
- VENANCIO
-
- Oye, espera un momento si quieres,
- que voy a decirte...
- ¡que tienes razón!
- Aunque yo, pa las otras mujeres,
- no soy tan cobarde
- ni soy tan melón.
-
- ISIDRA
-
- Pues vete con ellas.
-
- VENANCIO
-
- Si no quiero dir.
-
- ISIDRA
-
- Pues habla en seguida.
-
- VENANCIO
-
- ¡Lo voy a decir!
- Isidra, yo siento
- fatigas...
-
- ISIDRA
-
- ¿Por qué?
-
- VENANCIO (_Acobardándose._)
-
- Por... nada. ¡Recontra!
- ¡Ya me atraganté!
-
- VOZ (_Dentro._)
-
- ¡Buenos tiestos de claveles dobles!
-
- VENANCIO
-
- ¿Te gustan los claveles?
-
- ISIDRA
-
- ¡Pues ya lo creo!
-
- VENANCIO
-
- Si yo te los regalo,
- ¿me harás un feo?
-
- ISIDRA
-
- No tengo esa costumbre.
-
- VENANCIO
-
- ¡Bendita seas!
- Voy a escape por ellos
- para que veas.
-
- ISIDRA (_Deteniéndole._)
-
- Espera un poco.
- ¿Qué voy a ver?
-
- VENANCIO
-
- Pues que yo... ¡Vaya,
- que no pué ser!
-
- ISIDRA
-
- Maldigo y reniego
- de tu cortedad.
- ¡Un hombre que calla
- no sirve pa na!
-
- VENANCIO
-
- Las palabras, aquí se me anudan.
- Maldigo y reniego
- de mi cortedad.
- ¡Que no sepa decir lo que siente
- un hombre que sabe
- querer de verdad!... (_Isidra va a marcharse._)
- Espérate un poco.
-
- ISIDRA
-
- Ya no hay ocasión.
-
- VENANCIO
-
- En cuatro palabras
- está la cuestión.
-
- ISIDRA
-
- Pues dilas.
-
- VENANCIO
-
- Que tengo
- deseos...
-
- ISIDRA
-
- ¿De qué?
-
- VENANCIO
-
- ¡De... nada! ¡Recontra!
- ¡Ya me atraganté!
-
- VOZ (_Dentro._)
-
- ¡Buenos tiestos de claveles dobles!
-
- ISIDRA (_Riéndose._)
-
- El de los claveles
- se va por allí.
-
- VENANCIO (_Decidido._)
-
- ¡Pues voy a traerlos,
- pa que hablen por mí!
-
-(_Vase Venancio corriendo por el foro y la Isidra se mete en su casa._)
-
-
-ESCENA XIII
-
-EULOGIO, EPIFANIO _y el_ ROSCA
-
-=Hablado=
-
-EULOGIO (_De la casa._)—¿Qué habrá pasao? ¡Se han ido! ¡No se ve a
-naide! Digo, ¡contra!... ¡Epifanio viene!... (_Se sienta a trabajar._)
-
-EPIFANIO (_Por el foro._)—A éstos... (_Señalando la casa del sillero._)
-les estropeo yo la merienda esta tarde.
-
-ROSCA.—No te ofusques, Epifanio, no te ofusques, y deja ya a la Isidra,
-porque de esa no has sacao ni sacarás... ¡pero que ni agua!
-
-EPIFANIO.—Ya sé que no he sacao na; pues ese es mi coraje... ¡Pero yo
-te juro que no me voy de rositas!
-
-ROSCA.—¡Epifanio!
-
-EPIFANIO.—¡Rosca... al Retiro! (_Vase Rosca a la taberna. A Eulogio._)
-Oiga usted, maestro: ¿sabe usted, por una casualidaz, si ha salido la
-Isidra?
-
-EULOGIO.—¿La Isidra?... No sé... digo, sí, hombre; ahora que me
-acuerdo... hace un rato que la he visto ahí en la puerta hablando
-con su novio. (_Epifanio hace un aspaviento de asombro, que asusta a
-Eulogio._)
-
-EPIFANIO.—¿Con su qué?...
-
-EULOGIO.—¡Con su novio! ¡Con ese chico que la habla ahora!
-
-EPIFANIO.—Pero, ¿cuálo?
-
-EULOGIO.—¡Ese chico... Venancio! ¡El panadero ese!... ¡Na!...
-
-EPIFANIO.—¿Conque ese?...
-
-EULOGIO.—¡Creo que sí! Y no tardará... porque me parece que ha dicho
-que se iba a comprarla dos tiestos de claveles. ¡Na, tonterías! ¡Na!
-(¡Toma soga!) (_Entra en la casa._)
-
-
-ESCENA XIV
-
-EPIFANIO _y_ VENANCIO
-
-EPIFANIO.—¡Anda, Dios! ¿Conque Venancio se ha atrevido? ¡Pues na, que
-le perniquiebro un brazo en cuanto le vea! ¡Digo, ni pintao! ¡Por allí
-viene! ¡Y con los claveles! ¡Se la gana! (_Se oculta en la esquina de
-la tienda._)
-
-VENANCIO (_Sale muy risueño cargado con un tiesto de claveles._)—¡No
-los llevaba mejores! ¡Cuando los vea! (_Se acerca a la casa a llamar._)
-Isi... (_Se detiene al ver a Epifanio, que adelanta sonriendo con
-sorna._) ¡Anda el otro! (_Tratando de ocultar el tiesto._) ¿Qué hago yo
-con esto ahora?
-
-EPIFANIO.—¡Chist! ¡Pollo!
-
-VENANCIO.—¿Qué?
-
-EPIFANIO.—¡Que se ve un capullo!
-
-VENANCIO.—No importa.
-
-EPIFANIO.—¿Y dónde va usted con tanto reventón?
-
-VENANCIO.—Donde me parece.
-
-EPIFANIO.—¡Chist! (_Le detiene poniéndole la contera del bastón en la
-cara._) Caramba, joven, ¿sabe usté que me han engañao?
-
-VENANCIO.—¡No sé nada!
-
-EPIFANIO.—Pues me han engañao, porque me habían dicho que era usté un
-cachorro de lanas, y veo que no, que usté es ratonero.
-
-VENANCIO.—Yo... soy un hombre que no quié meterse con nadie... eso es
-lo que soy.
-
-EPIFANIO.—¡Un hombre! ¿Y a usted le hacen mucha falta las muelas, joven?
-
-VENANCIO.—¡Regular!
-
-EPIFANIO.—¿Y qué haría usté si yo le extrajera unas varias? ¿Llorar?
-(_Con guasa._)
-
-VENANCIO.—Misté, déjeme usté en paz, señor Epifanio, que yo no me he
-metío con usté para nada.
-
-EPIFANIO.—¿Que no se ha metío usté conmigo? ¡So tórtola! ¿Y se dirige
-usté a la Isidra sabiendo que es cosa mía?
-
-VENANCIO.—¡Yo no sabía eso!
-
-EPIFANIO.—¡Pues sépalo usté! Esa joven está prohibida... (_Aparecen en
-las puertas respectivas Eulogio e Isidra, y quedan ocultos oyendo el
-resto de la escena._)
-
-VENANCIO.—Eso lo veremos.
-
-EPIFANIO.—¡Ya está visto! Por lo tanto se lleva usté ese tiesto a su
-casa y se lo regala usté a la portera.
-
-VENANCIO.—¡Usted me dispense, pero este tiesto es pa la Isidra! (_Con
-energía._)
-
-EPIFANIO.—¡Quiá!
-
-VENANCIO.—¡Es para ella!
-
-EPIFANIO.—¿Para ella? ¡Tire usté eso! ¡So primo! (_Se lo tira de dos
-manotazos._)
-
-VENANCIO (_Furioso._)—¡¡A mí!! (_Va a abalanzarse a Epifanio._)
-
-
-ESCENA XV
-
-DICHOS, ISIDRA _y_ EULOGIO
-
-ISIDRA (_Salen y detienen a Venancio._)—¡Venancio! ¡No!
-
-EPIFANIO (_A Isidra, señalándole los claveles que están en el
-suelo._)—¿Los ves? (_Riendo._) ¡Porque eran pa ti! (_A Venancio._) ¡So
-párvulo! (_Entra riendo en la taberna._)
-
-ISIDRA.—¡Ladrón! (_Con furia entra en su casa._)
-
-VENANCIO (_Casi llorando de coraje se abalanza a la mesa del zapatero y
-coge la cuchilla._)—¡Le parto el alma!
-
-EULOGIO.—¡Venancio! (_Sujetándole._)
-
-VENANCIO.—Le parto el corazón, suélteme usté. (_Forcejea._)
-
-EULOGIO.—¡Quieto!
-
-VENANCIO.—¡Suélteme usté, suélteme usté, señó Eulogio, u no respondo!
-
-EULOGIO.—¡Chist! Que viene gente. ¿No oyes? ¡Quieto ahora! ¡Ya le
-buscaremos!
-
-VENANCIO.—¡Sí, pa matarlo! ¿eh?
-
-EULOGIO.—¡Pa lo que quieras! (_Le entra en la casa a empujones, después
-que luchan y forcejean._)
-
-
-ESCENA XVI
-
-JUAN _el Migas_; PACO _el Curial_; _la_ SEÑORA JUSTA, CORO GENERAL DE
-CONVIDADOS. _Después_ MATÍAS, IGNACIA _e_ ISIDRA. _Luego_ EPIFANIO _y
-el_ ROSCA. _Al fin_ EULOGIO _y_ VENANCIO.
-
-=Música=
-
- CORO (_Dentro._)
-
- Alegre es la mañana
- y hermoso el día:
- hoy va a ser cosa buena
- la romería.
- ¡Vamos allá!
- y el que no se divierta
- tonto será.
-
- MUJERES
-
- Veréis cómo la Isidra
- tarda una hora.
-
- HOMBRES
-
- Es que ella nunca ha sido
- madrugadora.
-
- MUJERES
-
- Y se estará poniendo
- la ropa nueva,
- pa bailar en el santo
- si hay quien se atreva.
-
- HOMBRES
-
- ¡Pues no ha de haber!
-
- MUJERES
-
- Silencio, que eso pronto
- lo hemos de ver...
-
- JUAN _y_ PACO
-
- Vamos, señor Matías,
- anden ligeros,
- que esperan aquí todos
- los compañeros.
-
- ISIDRA (_Dentro._)
-
- Ahora mismo salimos.
-
- MATÍAS (_Ídem._)
-
- Voy en seguida.
-
-(_Sale Isidra con pañolón de Manila._)
-
- HOMBRES
-
- ¡Olé las buenas mozas!
-
- MUJERES
-
- ¡Qué bien vestida!
-
- ISIDRA
-
- Aquí estoy preparada y dispuesta
- pa dir a la fiesta
- con todos ustés,
- y ande ya porque estoy deseando
- pasarme bailando
- dos horas u tres.
-
- HOMBRES
-
- Pues por nosotros
- no ha de quedar;
- pero Pifanio
- se va a enfadar.
-
- ISIDRA (_Con coraje._)
-
- Que nadie diga
- nada de ese hombre,
- porque no quiero
- que me lo nombren.
-
- CORO
-
- (¡Qué modo de engañar,
- qué bien hace el papel!
- ¡No quiere confesar
- que la ha dejado él!)
-
- IGNACIA (_Saliendo. Lleva también pañuelo de Manila._)
-
- ¡Hola, señores!
-
- MATÍAS (_Saliendo._)
-
- Muy buenos días.
-
- CORO
-
- ¡Señora Ignacia!
- ¡Señor Matías!
-
- MATÍAS
-
- Si estamos todos
- vamos allá;
- que si no el santo
- se enfadará.
-
- TODOS
-
- Alegre es la mañana
- y hermoso el día;
- hoy va a ser cosa buena
- la romería.
-
-(_Al empezar el desfile salen de la taberna Epifanio y el Rosca._)
-
- EPIFANIO
-
- ¡Un momento!
-
-(_Deteniendo a todos._)
-
- ISIDRA
-
- ¿Qué quieres?
-
- EPIFANIO
-
- Con tu licencia,
- tengo que hacer a éstos
- una advertencia.
-
- MUJERES (_A los hombres._)
-
- Ya está Epifanio
- provocativo.
-
- HOMBRES (_A ellas._)
-
- Como le falte
- le como vivo.
-
- EPIFANIO (_Con mucha calma._)
-
- ¿Por qué se van ustedes
- a la Pradera
- y a mí no me convidan?
-
- ISIDRA
-
- Pues bueno fuera.
-
- EPIFANIO
-
- Están ustedes
- en su derecho,
- y que les haga
- muy buen provecho,
- pero tengo que darles
- un consejo de amigo.
- ¡Que esa chica no baila
- más que conmigo! (_Por Isidra_)
-
- MATÍAS (_Furioso._)
-
- Bailará con quien quiera.
- ¡Pues no faltaba más!
- Y aquí está quien te come
- los hígados, si vas.
-
- EPIFANIO
-
- Usté debe callarse,
- señor Matías,
- porque son estas cosas
- suyas y mías.
- Conque, señores,
- digo, lo dicho;
- al que esta tarde
- tenga el capricho
- de sacar a la Isidra,
- nada más que una vez,
- allí mismo, ¡por éstas!
- le rebano la nuez.
-
- IGNACIA (_Furiosa._)
-
- ¡Tú rebanas muchos
- pedazos de pan!
- ¡Canalla, granuja,
- boceras, charrán!
-
-(_A los hombres._)
-
- De tantos mozos
- como hay aquí,
- ¿nadie rechista?
- ¿Qué hacéis así?
- ¿Es que no hay un hombre
- de veras, u qué?...
-
- ISIDRA
-
- ¡No hay ninguno, madre;
- no se canse usté!
-
- VENANCIO (_Saliendo de la casa de la derecha con el
- señor Eulogio._)
-
- ¡Servidor!
-
- ISIDRA (_Con alegría._)
-
- ¡Venancio!
-
- VENANCIO
-
- Hay uno.
-
- EPIFANIO (_Burlonamente._)
-
- ¿Tú?
-
- VENANCIO
-
- ¡Yo!
- ¡Yo bailo con ella!
-
- EPIFANIO
-
- ¡Me paice que no!
-
- CORO
-
- (Buena se prepara,
- por lo que se ve.)
-
- VENANCIO (_A Epifanio._)
-
- Allí nos veremos.
-
- EPIFANIO (_A Venancio._)
-
- Allí te veré.
-
- PACO
-
- Ea, señores,
- no ha pasao na;
- a divertirnos
- vámonos ya.
-
- TODOS (_Yéndose._)
-
- Alegre es la mañana
- y hermoso el día;
- hoy va a ser cosa buena
- la romería.
- ¡Vamos allá!
- y el que no se divierta
- tonto será.
-
-(_Se van todos, menos Epifanio y el Rosca, que quedan en medio de la
-escena, y Eulogio y Venancio a la puerta de la casa de la derecha,
-mirándose en actitud de reto, marchándose Epifanio y el Rosca por el
-foro riéndose, y Eulogio y Venancio se meten en la casa._)
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO SEGUNDO
-
- El puente de Toledo la tarde de San Isidro.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-SECUNDINO
-
-SECUNDINO.—Pues, señor, llevo un cuarto de hora arrimao a la bola,
-y la Cirila sin venir. ¿Se habrá encontrao con el bruto ese del
-asistente?... ¡Le tengo una _tirria_ a la tropa!... Porque ya se sabe,
-el comercio y la melicia semos de lo más rivales que hay... en lo que
-toca a las criadas; porque, claro, un paisano, por mucho que quiera, no
-pué salir de un saqué, bien mezclilla, bien de cuadros, y los melitares
-tienen el aquel del uniforme. ¡Digo! Pues si me pusiese yo un casco
-con llorón de cerda, guerrera ajustá, mi pantalón de punto, mi media
-bota, mi sable, mis espuelas y un puro así, y me fuese a paseo a la
-plaza de Oriente, setenta y siete u setenta y ocho niñeras con pasión
-de ánimo a la primera vuelta... Pero, claro, con este traje, tóo lo
-más que las causo es _itericia_. Gracias que la Cirila tié un pupilaje
-pa distinguir a la juventud comercial, que me río yo... Esta tarde nos
-columpiamos, y la voy a dar unos _vaivienes_ en un columpio de esos que
-dicen: “¡Ay, qué gusto da el mareo!”, que va a ser la descoyuntura.
-¡Calla! ¡Ella! ¡Allí viene!... ¡Cirila! ¡Cirila!
-
-
-ESCENA II
-
-CIRILA, _una_ NIÑA _y_ SECUNDINO
-
-SECUNDINO.—¡Chica, creí que no venías!
-
-CIRILA.—¡Pus gracias que me han dejao, y miá el rabo que traigo!
-
-SECUNDINO.—¡La niña! ¡Anda su madre! ¿Por qué no la has dejao en la
-casa cuna?...
-
-NIÑA.—¡Yo quiero ir al brazo!
-
-SECUNDINO.—¡Cállate, chica, si no, no te compro un matasuegras!
-
-CIRILA.—Bueno, ¿y en qué vamos a pasar la tarde?
-
-SECUNDINO.—¡Primero te compro el pito más grande que haiga, y luego nos
-columpiamos!
-
-CIRILA.—¡Sí, eso, eso, que a mí me gusta mucho!
-
-SECUNDINO.—Y después, ¿sabes lo que hacemos?...
-
-CIRILA.—¿Qué?
-
-SECUNDINO.—Nos vamos a la fotografía instantánia y nos hacemos un grupo
-de cada uno, y luego uno de los tres juntos.
-
-CIRILA.—¡Eso!... ¡Yo de busto!
-
-SECUNDINO.—Justo; tú de busto; la niña sentá en el suelo, detrás de
-ti pa que no se asuste, y yo de cuerpo entero, apoyao así, tocando
-el pito, la metá de la cabeza recliná en tu busto y la otra metá de
-perfil, mirándote así...
-
-CIRILA.—¡Vamos, vamos, zaragata!... ¡No te fijes tanto, que me
-enturbias la vista!
-
-SECUNDINO.—¡Arza pa el columpio!
-
-NIÑA.—¡Yo quiero ir al brazo!
-
-SECUNDINO.—¡Vamos, chacha! (_La coge._) ¡Yo me columpio con niña y tóo!
-(_Vanse._)
-
-
-ESCENA III
-
-PÉREZ _y_ TORRIJA, _vestido de carrero de un regimiento_
-
-TORRIJA.—¡Mialá, por allí va!
-
-PÉREZ.—¡Ya la he visto!... ¡Con la niña y el Secundino!... ¡Mardita sea
-su estampa!... ¡So infiela!... Pero mialás: ¡si esta tarde no corre por
-esa Pradera más sangre que cañamones dan por catorce pesetas... aunque
-sea mala comparación, que sí lo es!...
-
-TORRIJA.—¡Calma, ten calma!
-
-PÉREZ.—¿Calma yo?... ¡Mardita sea mi suerte, si no cojo a ese hombre
-y hago un triple asesinato con él solo!... ¡Mardita sea la!...
-(_Yéndose._)
-
-TORRIJA.—¡A éste le va a perder el carácter! (_Vanse._)
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO TERCERO
-
- La Pradera de San Isidro el día del Santo. A la derecha un
- merendero rodeado de mesas y banquetas. A la izquierda un columpio
- que juega. En primer término, al mismo lado, mesas y banquetas
- de otro merendero supuesto. Puestos de vendedores ambulantes,
- «Tíos vivos», barracones de figuras de cera, etc., etc. Corros
- de gente merendando, bailes, romeros que van y vienen. Animación
- extraordinaria.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_Preludio en el que suenan mezclados los estrepitosos ruidos de la
-fiesta, organillos, murgas, redobles de tambor, voces, gritos de
-vendedores, algazara de la gente, etc., etc._
-
-=Música=
-
- CORO
-
- Con tres o cuatro orquestas
- de varias clases,
- pueden bailarse a un tiempo
- polkas y valses,
- y con tanto barullo,
- con tanto ruido,
- nos alegramos todos
- de haber venido.
-
-
-ESCENA II
-
-CIRILA, SECUNDINO _y la_ NIÑA _comiendo rosquillas_
-
-=Hablado=
-
-CIRILA (_Con un pito grandísimo, rodeado de flores de papel._)—¡Pero
-miá que es hermoso! (_Le toca._)
-
-NIÑA.—¡Yo quiero un pito grande, como ese!
-
-SECUNDINO.—Cuando seas mayor.
-
-CIRILA.—Bueno, y ahora nos columpeamos.
-
-SECUNDINO.—¡Mira, mira, ahora bajan de ese columpio!
-
-CIRILA.—¡Pus anda, vamos nosotros!
-
-SECUNDINO.—Yo me subiré primero, y me das la niña. (_Se sube._) ¡Ajajá!
-¡Venga la chica!
-
-CIRILA.—¡Toma! (_Suben a la Niña._)
-
-NIÑA.—¡Y cuando yo diga, das tocino!
-
-CIRILA.—¡No, si yo voy a subir también! ¡Dame la mano! (_Va a subir._)
-
-
-ESCENA III
-
-DICHOS, PÉREZ _y_ TORRIJA
-
-PÉREZ (_Sale y detiene a Cirila._)—¡Arto!
-
-CIRILA.—¡María Santísima! ¡Pérez!
-
-SECUNDINO.—¡Uy, el asistente!
-
-PÉREZ.—¡Venga usté acá, fregatriz adurterina!
-
-CIRILA.—¡Haga usté el favor de retirarse, que no tengo ganas de
-conversación!
-
-SECUNDINO.—¡Oiga usté, melitar, u deja usté a la señora, u bajo!
-
-PÉREZ.—¡Anda con él, Torrija! (_Torrija empieza a mover el columpio, y
-cada vez que Secundino quiere bajar le da un palo en las piernas._)
-
-SECUNDINO.—¡Eh!... ¡Chist!... Pero ¡eh!... ¡Pare usté!... ¡Que me pare
-usté! ¡Eh!
-
-NIÑA (_Muy contenta._)—¡Tocino! ¡Tocino! (_Palmoteando._)
-
-CIRILA.—¡Por Dios, la niña!
-
-PÉREZ (_Cogiéndola de un brazo._)—¡Venga usté acá, sirena
-corrompida!... ¿A osté le parece bien puesponerme a mí a esa lamprea
-urtramarina?...
-
-SECUNDINO.—¿Lamprea? ¿Yo?... ¡Pare usté!...
-
-TORRIJA (_Dándole más fuerte._)—¡Quieto!
-
-NIÑA.—¡Tocino! ¡Tocino!
-
-CIRILA.—¡Tú tiés la culpa!
-
-PÉREZ.—¿Yo?... ¡Infiela!... ¡Lo sé todo! ¡Sé lo de tu señorito, que me
-lo acaban de contar!
-
-CIRILA.—¿Quién?
-
-PÉREZ.—La Vicenta.
-
-CIRILA.—¿Esa golfa?
-
-PÉREZ.—Sí, señora; que está allí en aquel grupo, y te lo dirá en tu
-cara.
-
-CIRILA.—¿A mí ese pingo?... ¿Y está allí?... ¡Vamos a ver, si me lo
-dice la arranco el moño! Aguarda un rato.
-
-SECUNDINO.—¡No! ¡Eh! ¡Chist! ¡Pararme! ¡No te vayas, Cirila!
-
-PÉREZ.—¡Tenga osté a la niña, que en seguía volvemos! (_Torrija le da
-más fuerte, y vanse corriendo._)
-
-SECUNDINO.—¡No! ¡Eh!... ¡Chits!... ¡Melitar!... ¡Se van!
-
-NIÑA.—¡Tocino! ¡Tocino!
-
-SECUNDINO.—¡Eh, pararme, pararme! ¡Eh, buen hombre, haga usté el favor!
-(_A un paleto que pasa._) ¡Haga usté el favor, por Dios!
-
-PALETO.—¿Que dé con más juerza?... ¡Güeno! (_Le da más fuerte al
-columpio y se va._)
-
-SECUNDINO.—¡No, eh, por Dios, que no era eso!... ¡Amigo!... ¡Chits!...
-¡Oiga usté!... (_A un romero que pasa._)
-
-ROMERO.—¡Esos de pueblo no saben! ¡Verá usté yo! (_Le da más fuerte y
-vase._)
-
-SECUNDINO.—¡No, si no es eso! ¡Eh! ¡Chits!... ¡Y yo ya no los veo!...
-(_Para el columpio._)
-
-NIÑA.—¿Pero no nos dan tocino?
-
-SECUNDINO.—¡La morcilla es lo que nos debían de dar! ¡Infames!... ¡Se
-la ha llevao! (_Bajan_.) ¡Vamos, chica!
-
-NIÑA.—¿Vamos por rosquillas?
-
-SECUNDINO.—¡Por tripas de melitar! ¡Cirila!... ¡Cirila!... ¡Y haberla
-comprao este pito pa eso!... (_Vase corriendo. Se lleva la Niña al
-brazo._)
-
-
-ESCENA IV
-
-_La orquesta toca parte del pasacalle, y a los últimos compases salen_
-PACO EL CURIAL, _que va delante con la guitarra al hombro; detrás
-varios con cestas y botas de vino, otros con bandurrias y guitarras,
-detrás las mujeres palmoteando y riendo, y a lo último_ JUAN, LA SEÑÁ
-JUSTA, ISIDRA, IGNACIA _y el_ SEÑOR MATÍAS, _con cestas y líos. Coro
-general._
-
-=Música=
-
- TODOS
-
- Alegre es la mañana
- y hermoso el día;
- hoy va a ser cosa buena
- la romería.
- ¡Vamos allá!
- ¡Y el que no se divierta
- tonto será!
-
-=Hablado=
-
-PACO.—¡Alto... ar!...
-
-IGNACIO.—Bueno; ¿nos quedamos aquí?
-
-PACO.—Yo creo que aquí, porque como barullo, es donde hay menos barullo.
-
-TODOS.—¡Sí, sí! ¡Aquí, aquí!
-
-MATÍAS.—Pues vengan las cestas. (_Se las llevan._)
-
-MUCHACHA.—Traer la comba.
-
-UNO.—¿Quién quiere columpiarse?
-
-VARIOS.—¡Yo... yo!... (_Saltan, juegan, se columpian, etc._)
-
-MATÍAS (_A Paco._)—Oye, Paco: tú que eres de la curia, recomiéndales a
-ellas y a ellos que usen del mayor tiento en juegos y demás.
-
-PACO.—No tenga usté cuidao, que yo les hablaré individualmente uno por
-uno a cada cual. Por de pronto examinaré las botas. Esta parece que
-rezuma. (_Se empina la bota y bebe._)
-
-JUSTA (_A la señá Ignacia._)—¿Pero no ve usté a mi marido?... ¡Ya
-empieza! (_Interrumpiéndole._) Pero, ¿qué haces?
-
-PACO (_Muy enfadado._)—¡No me cortes la acción, señor, que es muy
-dañino, hombre! (_Bebe._)
-
-IGNACIA.—¡Déjelo usté!
-
-JUSTA.—¡No quiero que abuse!
-
-PACO.—¡Si por eso no quió llevarla a ningún lao! ¡Esta es como los
-baños del Molar!... ¡No sirve más que pa quitar el humor! (_Se va
-bebiendo. Bajan varios invitados hablando._)
-
-CONVIDADO 1.º—¡Que te digo que esos mansos, a lo mejor, dan un
-chasco!...
-
-CONVIDADO 2.º—¡Yo te digo que no, vaya! ¡A que no viene el panadero!...
-
-CONVIDADO 3.º—¡Pué que venga!
-
-CONVIDADO 2.º—¿Quién se quiere jugar cinco duros a que no viene?
-
-ISIDRA (_Que ha estado oyendo, se acerca._)—¡Yo! ¡Yo juego esos cinco
-duros!
-
-CONVIDADO 2.º—¿Contra qué?
-
-ISIDRA.—¡Contra esto! (_Se quita el mantón de Manila y se lo tira a la
-cara._)
-
-CONVIDADO 2.º (_Devolviéndoselo._)—¡No quió que te vuelvas a cuerpo!
-
-ISIDRA.—¡Si lo jugara por ti, puede!... ¿Quiés tener el gusto de bailar
-conmigo el primer baile?... ¿A que no?...
-
-CONVIDADO 2.º—¿Que no?... Dí tú que no puedo, porque estoy comprometido
-con... con... ésta creo que es...
-
-UNA.—¡Conmigo, no!
-
-CONVIDADO 2.º—¿No?... ¡Bueno, ya no me acuerdo!... ¡Pero yo estoy
-comprometido con alguien!
-
-ISIDRA.—¡Con el miedo! ¡Gallina! (_Despreciándolo. Vanse los
-invitados._)
-
-IGNACIA.—¡Por Dios, Isidra, no te exaltes ni te sofoques!
-
-MATÍAS.—¡Ten cachaza, Isidra, ten cachaza! Y ya que hemos hecho la
-burrá de venir, mucho cudiao, porque tengo a Epifanio detrás de las
-orejas.
-
-VOCES.—¡Aquí... aquí!...
-
-IGNACIA.—¿Qué es eso?
-
-TODOS.—¡Bravo! ¡Bravo!
-
-JUSTA.—¡Un organillo! ¡Ya hay organillo!
-
-TODOS.—¡A bailar! ¡A bailar!
-
-MATÍAS.—¡El baile! ¡Ya me ha entrao escalofrío!
-
-UNO.—¡Venga ya, señor Paco!
-
-PACO.—¡Ahí va el agua! (_Empieza a tocar y bailan todos, quedando
-sentados el señor Matías, la Ignacia, la Justa y Juan en un lado.
-Isidra, sola, separada del grupo, en otro._)
-
-IGNACIA.—¡Ven aquí, chica!
-
-ISIDRA.—¡Estoy bien, madre!... ¡Me he puesto aquí pa ver si se fija
-algún hombre en que estoy de non!
-
-
-ESCENA V
-
-DICHOS, EPIFANIO _y el_ ROSCA _aparecen en lo alto de una rampa del
-foro. Paco, el Curial, que es el que toca, al ver a Epifanio, va dando
-al manubrio cada vez más despacio, y las parejas, asombradas, bailan
-con mayor lentitud._
-
-ISIDRA.—¡Él!
-
-MATÍAS.—¡Anda la órdiga! ¡Ya está aquí!
-
-IGNACIA.—¡Maldito sea!
-
-JUSTA.—El bólido. (_Bebe. Calla el organillo y cesa el baile, quedando
-cogidas las parejas._)
-
-EPIFANIO (_Al Rosca._)—Anda, ¡pus no han parao!
-
-ROSCA.—Te tién pánico.
-
-EPIFANIO.—Hombre, por Dios, señores, sigan ustés, que no me molesta.
-
-MATÍAS.—Toca, Paco. (_Toca y sigue el baile._)
-
-EPIFANIO (_Dirigiéndose a la Isidra._)—¿Se quié usté dar dos vueltas,
-niña?
-
-ISIDRA.—¡Me dan nausias!
-
-EPIFANIO (_A la señora Ignacia._)—¿Y usté, joven?
-
-IGNACIA.—¡Vaya usté y que le ahorquen!
-
-EPIFANIO.—¡Está bien! (_Al señor Matías._) ¿Y usté, pollo?
-
-MATÍAS (_Se levanta._)—¡Epifanio, que tengo canas!
-
-EPIFANIO (_Poniéndose la mano sobre los ojos en pantalla._)—¡Uy, es
-verdad! ¡No había reparao! ¡Tíñase usté el pelo!
-
-ROSCA.—¡O use usté el vigor del cabello!
-
-EPIFANIO (_A la Isidra._)—¿Conque no?
-
-ISIDRA.—¡No!
-
-EPIFANIO.—¡Está bien! (_Se sientan enfrente en una mesa del
-merendero._) ¡Chico! (_Dan unas palmadas y sale un chico._) ¡Tráete dos
-chicos!
-
-ROSCA (_Dando con el bastón a una pareja que pasa bailando por delante
-de él._)—¡Chist! ¡Pollo! ¡A ver cómo se baila, que hace mucha calor!
-
-EL QUE BAILA (_Con sorna._)—¡Guasa! (_Sigue bailando._)
-
-ROSCA (_A Epifanio._)—Oyes tú, ¿sabes lo que observo?... que el
-panadero no se da a luz.
-
-EPIFANIO.—¡Miá tú este! ¡Ni lo esperes! ¡A ese le ha salido una erución
-del susto!
-
-ROSCA.—Natural... si es un tipo así... que... ¡Contra!...
-(_Levantándose._)
-
-EPIFANIO.—¿Qué es?
-
-ROSCA.—¡Que no le ha salío na!... ¡Mialo, por ahí viene!... (_Eulogio y
-Venancio aparecen en lo más alto de la rampa de la izquierda, y quedan
-hablando y mirando al grupo de la gente que baila._)
-
-EPIFANIO.—¡Es verdad! ¡Ay, su madre!
-
-MATÍAS (_A Ignacia._)—Bueno, ahora nosotros. (_Se levanta y ve a
-Venancio._) Va... ca... la... ¡Anda, Dios!
-
-IGNACIA.—¿Qué te ha dao?
-
-MATÍAS.—¡María Santísima!
-
-ISIDRA.—¡Él!... ¡Gracias a Dios!... (_Con intensa satisfacción._)
-
-JUSTA.—¡Mialo!... (_A Juan._) ¡Eso es un hombre!
-
-JUAN.—¡Me río del dos de Mayo!
-
-
-ESCENA VI
-
-DICHOS, VENANCIO _y_ EULOGIO. _Venancio y Eulogio se acercan por detrás
-del grupo que forman los que bailan, y vienen a pasar por delante de
-Epifanio y el Rosca._
-
-VENANCIO (_A Epifanio._)—¡Buenas tardes!
-
-EPIFANIO (_Poniéndose la mano en pantalla delante de los ojos._)—¿Quién
-ha sido?
-
-VENANCIO.—¡Un servidor! (_Epifanio y Rosca se vuelven a mirarle._)
-
-EULOGIO (_Coge una de las copas de vino que tienen en la mesa._)—¡Con
-permiso!... (_Se la bebe._)
-
-ROSCA.—Oiga usté: ¿quién le ha dao a usté licencia?...
-
-EULOGIO.—¡Tengo bula! (_Va hacia el sitio donde está el señor Matías._)
-
-EPIFANIO.—Bueno, ¿y quieres decirme dónde le pego yo a este chico que
-no le haga daño?
-
-ROSCA.—¡Yo le daba en el cerviguillo!
-
-VENANCIO (_Llegando al grupo donde está el señor Matías._)—¡Buenas
-tardes, señores!
-
-EULOGIO.—¡Pero que mu güenas!
-
-MATÍAS.—¡Paco, no toque más! (_Cesa el baile._)
-
-VENANCIO.—Señor Matías, usté dispense, pero...
-
-MATÍAS.—Y usté, ¿se pué saber a qué tenemos el honor de que haiga usté
-venío a sobrar?... (_Muy enfadado._)
-
-EULOGIO.—Oiga usté, pero ¿es que esto es un baile de señoras solas?...
-
-MATÍAS.—¡Aquí lo que sobran son hombres!
-
-EULOGIO.—¡Hombres de... mote! (_Mirándolos a todos._)
-
-VENANCIO.—Bueno, a lo mío. Siento sobrar: pero yo le he dao a una
-mujer palabra de bailar con ella, y vengo a cumplirla... Y esa mujer me
-espera...
-
-MATÍAS.—Esa mujer no quiere bailar.
-
-VENANCIO.—Vamos a verlo. (_Va hacia ella._) Isidra, ¿me hace usté el
-favor de bailar conmigo?
-
-ISIDRA.—Sí, señor. Gracias, Venancio. (_Se levanta y se cogen del
-brazo._)
-
-VENANCIO.—Ya lo ve usté. Que hagan el osequio de seguir tocando.
-
-TODOS.—¡Sí, que toquen! ¡Que toquen!
-
-MATÍAS (_A Paco._)—No toques. Y tú (_A Isidra._) te sientas, que aquí
-no quió broncas. (_Con mucha furia._)
-
-IGNACIA (_Levantándose enfurecida._)—¡Paco, a tocar!
-
-PACO.—¡Yo no toco!
-
-MATÍAS.—¡No toques, no toques!
-
-IGNACIA.—¡Vaya, u toca él u toco yo!
-
-PACO.—Misté que ahora viene una habanera ceñida.
-
-TODOS.—¡A bailar, a bailar!
-
-VENANCIO.—Gracias, señá Inacia.
-
-IGNACIA (_Sentándose._)—No hay por qué darlas.
-
-MATÍAS.—¿Y qué papel hago yo aquí ahora, se pué saber?
-
-EULOGIO.—¡Papel Job! (_Se sienta el señor Matías. Empieza a tocar Paco
-y sigue el baile._)
-
-ROSCA (_A Epifanio._)—¡Oye tú... que... que están bailando!
-
-EPIFANIO.—¡Ya lo veo! Rosca, ve y avisa la Extremaunción pa un choto.
-
-VENANCIO (_Cada vez que pasa bailando por delante de Epifanio se quita
-el sombrero como saludándole, y le dice con sorna._)—¡Servidor!... (_El
-señor Eulogio, que va bailando solo detrás de Venancio, al pasar por
-delante de Epifanio, le echa una bocanada de humo en la cara. Epifanio
-hace un movimiento de ira. Dan otra vuelta._) ¡Servidor!
-
-EPIFANIO (_Levantándose._)—¡Vaya, se acabó el panizo! (_Se acerca a
-Venancio y le da un cogotazo._) ¡Servidor! (_A Paco._) Toque usté a
-banderillas. (_Retrocede, metiendo mano al bolsillo._)
-
-ISIDRA (_Deteniendo a Venancio en su primer impulso._)—¡Venancio, por
-Dios!... ¡Por mí!... (_Venancio se detiene._)
-
-EULOGIO (_A Venancio._)—¡Calma, como te he dicho! (_La gente se
-interpone entre ellos. Eulogio se coloca detrás de Venancio._)
-
-VENANCIO.—¡Soltarme!... ¡Si estoy sosegao! ¡Dejarme, a ver, que yo me
-entere! ¿Quién ha sido ese que me ha pegao?...
-
-EPIFANIO.—¡Un hombre! (_Colocándose delante de él._)
-
-EULOGIO (_Alargándole hasta la cara uno de esos juguetes que se
-estiran y se recogen a voluntad, y a cuyo extremo va una cabeza de
-cartón figurando ser la de un gato, que abre la boca al estirarse el
-juguete._)—¡Miau!
-
-EPIFANIO.—¡Estese usté quieto!... ¡Un hombre!
-
-ROSCA.—¡Hay comprobantes!
-
-VENANCIO.—¡No le hagan ustés caso, que es mentira! ¡Usté no es un
-hombre!... Usté... ¡usté es un granuja!
-
-EPIFANIO.—¿Yo? (_Queriendo abalanzarse a él._)
-
-EULOGIO.—¡Miau!... (_Repite el juego de antes._)
-
-ROSCA.—¡Calma, hombre, que la ofensa no es tan grande!
-(_Conteniéndole._)
-
-VENANCIO.—Usté es un granuja y un borracho que ha vivido hasta
-hoy asustando a varios tontos que tienen más cariño a la piel que
-a la vergüenza, y explotando a las mujeres para llenar el buche
-gratuitamente, que es lo que buscaba usté con esta familia; y eso... lo
-vengo yo a impedir, ¡so vago!
-
-EPIFANIO.—Eso... ¡Maldita siá! (_Queriendo acometerle._)
-
-EULOGIO (_Repite el juego._)—¡Miau!
-
-ROSCA.—¡La cosa no es pa alterarse aún!
-
-VENANCIO.—¡Y a esta joven la atosiga usté, porque ve usté que se le va
-el momio, y porque ella no ha tenío un hombre que la defendiera!...
-
-MATÍAS.—¡Oye, tú, que está aquí su padre!...
-
-VENANCIO.—¡Muy señor mío! ¡Pero las cosas han cambiao!
-
-EULOGIO.—¡Todo cambea! (_Con filosofía._)
-
-VENANCIO.—Yo, esta mañana era un párvulo; pero dende mi casa aquí he
-dao el gran estirón.
-
-EULOGIO.—¡He presenciao el desarrollo!
-
-VENANCIO.—Y digo que esta mujer...
-
-EPIFANIO.—¡Esa mujer es mía... para que usté se entere!
-
-ISIDRA.—¡Suya! ¿Tuya?... (_Adelantando._)
-
-IGNACIA.—¡Isidra! (_Queriendo detenerla._)
-
-ISIDRA (_Con ira._)—¡Pus anda, aquí me tienes; ven por lo tuyo! (_Se
-cruza de brazos terciándose el mantón._)
-
-EPIFANIO.—Bueno, y si no... ande usté con ella... ¡peor pa usté!...
-(_En tono muy despreciativo._)
-
-ISIDRA.—¡Peor!... ¿Qué dices? ¡Ladrón! ¿Qué has dicho?... (_Con furia._)
-
-MATÍAS.—¡Hija! (_Deteniéndola._)
-
-ISIDRA.—¡Charrán! Peor ¿por qué? ¡Dilo fuerte, dilo pronto! ¡Dilo!
-(_Exaltadísima._)
-
-VENANCIO.—¡Basta! ¡Ea!... ¡Oiga usté, amigo, cuando esté usté delante
-de esta mujer, se quita usté el sombrero, así!... (_Se adelanta
-rápidamente, se lo quita y lo tira al suelo con rabia._)
-
-EPIFANIO.—¡Recontra!
-
-VENANCIO.—¡Y ahora le voy a cortar a usted la lengua!
-
-EPIFANIO.—¿A mí?... ¡Vamos a verlo!
-
-VENANCIO.—¡Mira, ladrón! (_Le da un palo._)
-
-EPIFANIO.—¡Lo mato! (_Mete mano al bolsillo y saca la navaja._)
-
-TODOS.—¡Socorro! ¡Guardias! ¡Que se matan! (_Confusión y gritos._)
-
-VENANCIO (_Al verle sacar la navaja a Epifanio, le coge las manos,
-obligando al otro con su esfuerzo a que suelte la navaja._)—¡Suelte
-usté eso, cobarde! ¡Granuja! ¡Ahí quieto! (_Lo sienta a la fuerza en
-uno de los taburetes que están al lado de la mesa del merendero._)
-
-EPIFANIO.—¡Rosca, que lo mato! (_Se levanta en un esfuerzo._)
-
-VENANCIO (_Volviéndole a sentar._)—¡Quieto ahí!
-
-EPIFANIO.—¡Rosca, quítamelo, que lo mato! (_Vuelve a levantarse y
-Venancio lo vuelve a sentar._)
-
-EULOGIO (_A Epifanio._)—¡Que tome usted asiento, señor!
-
-VENANCIO.—Y ahora...
-
-EULOGIO.—¡Déjalo ya!
-
-VENANCIO.—¡Gallina! (_Le da un empujón y caen rodando al suelo la
-banqueta y Epifanio._)
-
-EPIFANIO (_Levantándose y con furor._)—¡Adiós! ¡Nos veremos... y miá si
-no te la!... (_Se las jura y se va limpiándose._)
-
-TODOS.—¡Fuera, fuera! (_Vanse Epifanio y el Rosca por la segunda
-derecha._)
-
-ROSCA (_Vuelve._)—¡Y usté... (_A Eulogio._) usté y yo nos veremos!
-
-EULOGIO (_Con el chirimbolo._)—¡Miau!... ¡Ah... y toma! (_Cogiendo la
-navaja del suelo y cerrándola._) Dale eso a ése y no uséis cosas de
-estas... ¡que son pa hombres na más! ¡Arrea! (_Dándole un puntapié._)
-
-IGNACIA (_A Venancio, que se ha sentado en un taburete agitado
-y convulso, y al que rodean Isidra, la Justa, Paco, Juan y
-Matías._)—¡Pero, sosiégate! ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?
-
-EULOGIO.—¡Qué quié usté que tenga! ¡El ejercicio que ha hecho!
-
-VENANCIO.—Es que a mí ese... ¡Maldita sea!... (_Se levanta agitado
-blandiendo el palo. Se separan todos asustados. Vuelve a sentarse._)
-
-EULOGIO.—¡Oye, tú, a ver si te estás quieto!
-
-VENANCIO (_Volviendo a levantarse._)—A mí ese chulo no me... (_Se
-separan todos._)
-
-ISIDRA.—¡Pero, Venancio!... (_Le obliga a sentarse._)
-
-IGNACIA.—¡Darle agua!
-
-JUAN (_Con un botijo._)—¡Bueno; pero quitarle el palo!
-
-MATÍAS.—Bueno. ¿Y a qué ha venío tóo esto, si pué saberse?...
-(_Cogiendo el botijo que tiene Juan._)
-
-VENANCIO.—Pues esto ha venío a que la... (_Se levanta y va hacia
-Isidra._)
-
-EULOGIO.—¡Revienta, hombre!
-
-VENANCIO (_Con pasión._)—¡A que la quiero con toda mi alma, señor
-Matías!
-
-EULOGIO.—¡Gracias a Dios!
-
-MATÍAS.—¿Y pa eso sólo has armao esta bronca? ¡Vamos te daba así con el
-pitorro! (_Amenazándole con el botijo._)
-
-IGNACIA (_A Isidra._)—Ya lo has oído. Y tú, ¿qué dices?
-
-ISIDRA.—¿Yo?... Ya se lo diré a él, madre.
-
-EULOGIO (_A Venancio._)—¡Dile que bendita sea su boca!
-
-VENANCIO.—Bendita sea la... (_Aparte a Eulogio._) Cuando tenga más
-confianza.
-
-MATÍAS.—Lo único que me gusta de este chico es que tiene un carater
-parecido al mío.
-
-IGNACIA.—¡Calla, fiera!
-
-EULOGIO.—¡Choca, chico! (_Dándole la mano a Venancio._) Y tú... (_A
-Isidra._) el día que sea eso, cuenta con unos bebés, charol de primera.
-En fin, pa celebrar lo de éstos, (_A Paco._) dele usté al manubrio y
-echemos un baile.
-
-TODOS.—¡A bailar! ¡A bailar! (_Toca Paco y bailan todos._)
-
-EULOGIO (_A la señá Ignacia._)—¿Quiere usté?
-
-IGNACIA.—¡Vamos allá! (_Se cogen y bailan._)
-
-EULOGIO.—¡Y viva San Isidro!...
-
-TODOS.—¡Viva! ¡Viva!... (_Algazara, voces y risas. Mucha alegría._)
-
-TELÓN
-
-
-
-
-LA PENA NEGRA
-
-
-
-
-PERSONAJES
-
- LUCILA
- LA CARMEN
- SEÑÁ ANTONIA
- EUSTASIA
- SEÑÁ LORENZA
- SEÑÁ ROSA
- INVITADA 1.ª
- QUINTINA
- UNA VECINA
- UNA NOVIA
- UNA NIÑA
- SEÑOR BALBINO
- SERAFÍN
- LADISLAO
- SEÑOR VALERIANO
- UN CARRETERO
- TESTIGO 1.º
- SEÑOR MANFREDO
- TESTIGO 2.º
- SEÑOR RÉGULO
- SEÑOR METODIO
- LIBORIO
- EL DUEÑO DEL MERENDERO
- EL PINTURAS
- TESTIGO 3.º
- UN NOVIO
- INVITADO 1.º
- EL CHICO DEL MERENDERO
- DONISIO
- CHICO 1.º
- ÍDEM 2.º
- INVITADOS, INVITADAS Y
- VARIOS CHICUELOS
-
-
-
-
-CUADRO PRIMERO
-
- La escena representa un trozo de la Ronda de Valencia. A la
- izquierda, y en primer término, en un chiscón, construído con
- tablas pintadas y techumbre de zinc, hay establecida una barbería
- de quince céntimos y «cara al sol». A los lados de la puerta,
- sillones para los servicios; en una mesita pequeña, útiles de
- afeitar, como navajas, bacías, etc. Sobre la puerta un letrero
- mal pintado que diga: SALÓN DE BARBERÍA. NO SE AZMITEN PROPINAS.
- En el mismo lado y colocada de izquierda a derecha hasta mitad de
- la escena, se verá la valla de un solar que continúa en ángulo
- hasta cerca del foro. Próxima a este ángulo y frente al público, la
- valla tiene una puerta practicable. Entre la barbería y la valla
- hay espacio para una calle. A la derecha, en primer término, una
- taberna de pobre aspecto con puerta practicable. En la calle y
- frente a la puerta, dos mesas, y alrededor, banquetas. Sobre la
- puerta un letrero que dice: VINOS. Cerca del foro queda un espacio
- a manera de plaza, formado por las casas de la derecha y la valla
- del solar que da frente a estos términos, y en este espacio,
- desemboca una calle bastante ancha. El foro lo constituyen casas y
- solares. Es de día; un día de invierno de sol muy claro.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-QUINTINA, EUSTASIA, SEÑÁ ROSA, VECINA 1.ª, UNA NIÑA, SEÑOR RÉGULO, EL
-PINTURAS, LIBORIO, CHICO 1.º Y 2.º
-
-_Al levantarse el telón aparecen todas estas personas en la forma
-siguiente. Quintina, la señá Rosa y Vecina 1.ª, sentadas junto a la
-valla del solar. Quintina y la señá Rosa cosen al sol, puestos en la
-cabeza los pañuelos formando pantalla. La Vecina 1.ª peina a una niña
-que estará sentada en el suelo entre las piernas de su madre. Eustasia,
-un poco más lejos, lava ropa en un barreño sostenido sobre un cajón.
-Liborio, sentado en el suelo y apoyada la espalda en la valla, lee un
-periódico. El señor Régulo, a la puerta de la barbería, pasa por la
-badana varias navajas de afeitar. El Pinturas trata de obligar a un
-perrito a que se sostenga sobre las patas traseras. Chico 1.º y 2.º, en
-la parte derecha del foro, vuelan una cometa que se ve remontarse por
-las bambalinas._
-
-EUSTASIA (_Dando jabón a la ropa y restregándola luego, canta un
-tiento._)
-
- ¡Ay, ayayay, ay, ayayay! ¡Ay, ayay!...
- ¡El día que yo te vea... ay, ay, el día!...
-
-LIBORIO (_A Eustasia, dejando de leer y confidencialmente._)—¡Chits!...
-¡Eustasia!... Daría los noventa y pico de años que me restan de
-existencia por ser enagua.
-
-EUSTASIA.—¡Caramba! ¿sí?... ¿Y con qué ojeto?
-
-LIBORIO.—Pa tener el gusto de que me echase usté a la colada.
-
-EUSTASIA.—¡Caray, qué rico! (_Cantando._)
-
- ¡Ay, ayayay, ay, ayayay, ay!...
-
-ROSA.—¿Pero se pué saber qué es lo que te duele, hija?
-
-EUSTASIA.—¿Que qué me duele? (_Mirando a Liborio._) Un divieso... que
-me ha salido aquí al lao.
-
-RÉGULO.—Pues belladona con él.
-
-EUSTASIA.—Estos me los suele reventar mi marido.
-
-LIBORIO (_Escamado y separándose un poco._)—¡Repringue!
-
-RÉGULO.—¡Que te mejores!
-
-EUSTASIA (_Al ver que Liborio se ha separado._)—¡Ya nos vamos
-aliviando, ya!
-
-NIÑA (_La que se peina, casi llorando._)—¡Pero madre!...
-
-VECINA 1.ª—¡Calla, recondená!
-
-NIÑA.—¡Si es que m’arranca usté el cabello!
-
-VECINA 1.ª—¡Pues no le llama cabello a esto y paece el pelote d’un sofá!
-
-ROSA.—Dame una hebra, Quintina.
-
-QUINTINA (_Dándole una hebra de hilo._)—Tome usté, señá Rosa.
-
-LIBORIO.—¿Y cómo anda de istrución ese perro, Pinturas?
-
-PINTURAS.—Ya sabe el ejercicio. Ahora le estoy educando pa monecipal.
-
-EUSTASIA.—¡Qué gracia! ¿Y qué le enseñas?
-
-PINTURAS.—A andar despacio y a pararse en las esquinas.
-
-RÉGULO.—Tóo el manual.
-
-LIBORIO.—¡Já, já! (_Riendo._) ¡Tié salero!
-
-EUSTASIA (_Cogiendo el lebrillo de la ropa._)—¡Vaya, me voy a tender!
-
-LIBORIO.—Y yo. (_Se tiende en el suelo, apoya la cabeza en una piedra y
-sigue leyendo._)
-
-EUSTASIA (_Amenazándole con la pala._)—¡Gracioso! (_Vase por la puerta
-del solar._)
-
-
-ESCENA II
-
-DICHOS _y_ SEÑOR METODIO (_guardia de Orden Público_). _Sale por la
-calle de la derecha._
-
-METODIO.—Salú, vecindario... Buenos días, Régulo. (_Yendo hacia la
-barbería y quitándose la teresiana._)
-
-RÉGULO.—¡Hola, señor Metodio!...
-
-METODIO.—Afeitarme en un vuelo, que voy de servicio.
-
-RÉGULO.—Al vapor. Deje usté el armamento. (_Cuelga el sable que se
-quita Metodio donde éste colgó la teresiana y procede rápidamente al
-afeitado._)
-
-CHICO 1.º (_Dejando al Chico 2.º el hilo de la cometa y viniendo
-furioso ante la taberna._)—¡Señá Lorenza, señá Lorenza, dígale usté a
-Donisio que no tire piedras a la cometa, que va a cobrar! (_Cae una
-piedra y da en el periódico que lee Liborio._)
-
-LIBORIO (_Incorporándose furioso._)—¡Pero, chico! (_Mirando hacia la
-derecha._) ¡A ver si te estás quieto, que más dao en el folletín! (_Cae
-otra piedra entre las vecinas._)
-
-ROSA (_Asustada._)—¡Rediez!... ¡qué cantazo!
-
-QUINTINA (_Indignada._)—¡Pero señá Lorenza, que sigue con las
-piedras!...
-
-LORENZA (_Saliendo con calma de la taberna._)—¡Ay, hija, ni que fueran
-ustés de porcelana! ¡Jesús!... (_Al chico._) ¡Donisio... no tires,
-hijo, que vas a romper un cacharro!
-
-LIBORIO.—Guasitas encima, ¿eh?
-
-DONISIO (_Que sale huyendo por la derecha de los chicos de la cometa,
-que la recogieron a su tiempo._)—¡Madre! ¡madréee... que me pegan!
-(_Donisio es un pequeñuelo que va en mangas de camisa, lleva tirantes y
-fuera de los calzones el faldón de la camisa._)
-
-LORENZA.—¡Hala pa dentro, mala pécora! (_Lo entra en la taberna dándole
-azotes._)
-
-
-ESCENA III
-
-DICHOS _y un_ CARRETERO
-
-_Se oye próximo el rodar de un carro, ruido de colleras y dos o tres
-trallazos._
-
-CARRETERO (_Dentro._)—¡Riá, mula! ¡Riá, condenada! ¡Mula! ¡Sooó!
-¡Generala! ¡Sooó! (_Saliendo sucio de harina hasta la exageración, con
-la boina casi blanca y cara y manos enharinadas._) ¡Güen día!... ¿Hay
-quien _afaite_?
-
-PINTURAS.—Pase, caballero; pase y asiéntese, que se le va a servir de
-seguida.
-
-CARRETERO.—¿_Ande_ m’asiento? (_Empieza a sacudirse la boina contra una
-rodilla, y luego se golpea la ropa levantando una terrible polvareda de
-harina. Tosen todos los que hay en escena._)
-
-PINTURAS.—¡Recoles!... (_Tosiendo._) ¡Ejem!... ¡ejem! Aquí... asiéntese
-aquí. (_Le ofrece un sillón._)
-
-RÉGULO (_Tosiendo._)—¡Ejem!... ¡Chits!... Oiga, buen amigo, no sacuda
-más, que ha desperdiciao usté dos libretas, lo menos.
-
-CARRETERO (_Sentándose._)—¡Maldita siá lá!... Si se pone uno que...
-
-PINTURAS (_Al maestro._)—Paño.
-
-RÉGULO (_Dándole el paño._)—A ese con verduguillo y sin repaso.
-
-PINTURAS (_Pone el paño al carretero y le quita la boina._)—Dejaremos
-la boina aquí. (_La cuelga._)
-
-CARRETERO.—¡Oye, tú, a ver _ande_ la dejas, no me la _van_ quitar!
-
-PINTURAS.—¡Caballero, este salón es de confianza!
-
-CARRETERO.—Lo digo porque, no vas a pensarte, el otro día en la Ronda
-Segovia m’apandaron una a listas, recién estrená.
-
-PINTURAS (_Dándole jabón._)—Aquí no semos de esos. (_Tose._) ¡Ejem!
-¡ejem! ¿Y esa harinita que acarrea usté, es _candial_ u centeno?
-
-CARRETERO.—Es pa cataplasmas.
-
-PINTURAS.—¡Bullanguerillo! (_Le da más jabón._)
-
-METODIO (_Al señor Régulo._)—El bigote déjamelo a lo kaiser.
-
-CARRETERO (_Al escuchar un inquieto cascabeleo de colleras, se vuelve
-furioso hacia la derecha y dice dando un grito terrible._)—¡Coronela!
-
-PINTURAS (_Asustado y dando un salto._)—¡Mi madre! ¿Qué pasa?
-
-CARRETERO.—¡Aguarda, hombre! (_Incorpórase y mira hacia donde ha dejado
-el carro._) ¡Maldita siá! ¡Coronelááá! (_A gritos._) ¡Ay, Granaíto,
-Granaíto, que te voy a hacer polvo!
-
-PINTURAS.—¿Más polvo?
-
-CARRETERO (_Se levanta rápidamente, coge el látigo que habrá dejado
-apoyado en la pared y echa a correr con el paño puesto y la cara llena
-de jabón_.)—¡Siooó, mula! (_Se oyen trallazos._) ¡Machooó!... ¡Perro!
-¡Maldita sea tu casta, ladrona! (_Se oye ruido de colleras._) ¡Siooó!
-¡Mala sangre! ¡Asesinooó! (_Vuelve y deja el látigo_) ¡Amos, hombre;
-esa perra, ca vez que la engancho en varas, m’atolondra el macho!
-
-PINTURAS.—¿Es coqueta?
-
-CARRETERO.—¡Burro! (_A Pinturas._) (No es a ti.) (_Alto._) ¿Tú también?
-¡ay, si güelvo, si güelvo! (_A Pinturas._) _Afaita._
-
-PINTURAS (_Afeitando._)—¿Y qué, ha visto usté cómo anda eso de la
-política?
-
-CARRETERO.—¡Política! Quita, hombre, a mí tóo lo que no sea la
-República ¡agua limón! (_Metodio se vuelve y le mira._) Y vengan palos,
-y cortar caezas, y colgar gente rica. (_Metodio vuelve a mirarle._)
-
-PINTURAS.—Sí, vamos, usté tira a la _demagogogía_.
-
-CARRETERO.—¡Natural! ¡Y ajuera ladrones, y abajo los empleaos, y a
-destripar guindillas! Créeme a mí.
-
-METODIO (_Con la cara llena de jabón._)—¡Oiga usté, mi amigo!
-
-CARRETERO (_Con la cara llena de jabón, también._)—¿Qué pasa?
-
-METODIO.—Que como siga usté rebuznando a ese tenor, le acabamos a usté
-de afeitar en la Delegación.
-
-CARRETERO.—¿_D’ande_ ha salío esa voz aflautada?
-
-METODIO.—De Metodio Lagunilla, agente de primera afezto a la Zona norte.
-
-CARRETERO.—Pus pa otro día se afeita usté con kepis, porque así
-enjabonao no se le nota a usté la autoridaz.
-
-Metodio.—Se usan gafas.
-
-CARRETERO.—Se usan narices postizas. Acaba, chico. (_Por lo bajo._)
-¡Nos ha matao el tío guinda éste!
-
-METODIO (_A Régulo._)—¿Y que tenga uno que aguantar esto?
-
-RÉGULO.—No haga usté caso, señor Metodio, en estos salones hay que oir
-toa clase de ditirambos.
-
-PINTURAS (_Acabando con el carretero._)—Pa servir a usté.
-
-CARRETERO (_Levantándose._)—¡Está esto güeno! (_Mira al guardia con
-ira, mientras saca de la faja una bolsa de cuero y deslía el cordón que
-la cierra._) ¡Te digo que si uno no mirara!... ¡Así degollasen a la!...
-¡Lástima de!... ¿Qué se debe?
-
-PINTURAS.—Quince céntimos.
-
-CARRETERO.—¡Maldita siá! (_Dando los quince céntimos._) En paz.
-(_Liando la bolsa y guardándola._) ¡Y luego que si _libertá_, y si
-pimientos morrones! (_Coge el látigo, se acerca a la pared y en vez de
-descolgar su boina coge la teresiana de un manotón._) ¡Miá tú a mí el
-esbirro éste!
-
-METODIO.—¿Eh? que ha cogido usté mi teresiana.
-
-CARRETERO (_Soltándola encima de la mesa._)—¡Rediezla, pues eso me
-faltaba, irme con tonterías en la caeza! ¡Me caso hasta en!... (_Dando
-trallazos y voces._) ¡Riá, Coronela! ¡Huesque! ¡Ladrona! ¡Granaíto!
-¡Ay, qué macho, qué macho! ¡Mala sangre! ¡Arreeé! (_Se oye alejarse el
-carro y se oyen las voces del Carretero que se pierden a lo lejos._)
-
-RÉGULO (_Acabando._)—Servidor, señor Metodio.
-
-METODIO.—Bueno, ¿y qué haces cuando te tropiezas con un _devocionario_
-de esos?
-
-RÉGULO.—Hacer la vista gruesa, es lo que coge.
-
-METODIO.—Hay que tener más pacencia... (_Vase foro izquierda. El señor
-Régulo vase con Pinturas a la barbería. Durante la escena anterior,
-se han marchado la Quintina, Vecina 1.ª y la Niña, y luego Liborio,
-quedando sólo la señá Rosa._)
-
-
-ESCENA IV
-
-SEÑÁ ROSA _y el_ SEÑOR BALBINO
-
-(_El señor Balbino, es un tipo de verdulero ambulante; sale por la
-izquierda con un borriquillo que lleva un serón cargado de frutas y
-hortalizas._)
-
-BALBINO (_Pregonando._)—¡Pimientos coloraos d’asar! ¡A treinta, tomates!
-¡Como la grana, tomates! ¡Parroquianitas, que son de moda! ¡A treinta,
-tomates!
-
-VOZ (_Dentro._)—¡Verdulero!
-
-BALBINO (_Contestando._)—¡_Perroquiana_!
-
-VOZ.—¿Los da usté a veinte?
-
-BALBINO (_En voz alta._)—Aguárdate que consulte. (_Al burro._) ¿Los
-damos a veinte, Catalino? (_En voz alta._) Dice mi socio que no hay
-negocio. (_Pregonando._) ¡Como la grana son! ¡Como la grana son!
-
-ROSA.—Adiós, Balbino.
-
-BALBINO.—Hola, señá Rosa, ¿pero toavía anda usté pol mundo?
-
-ROSA.—Y el rato que me queda, hijo.
-
-BALBINO.—Así sea.
-
-ROSA.—¿Y vienes por la manduca?
-
-BALBINO.—A ver. He visto bostezar a _Catalino_ y he dicho las doce y
-cuarto y nos hemos venío pa acá en busca del _lunche_. (_Descarga el
-serón con las verduras y lo pone junto a la taberna y le coloca al
-burro en el cuello el saco del pienso._)
-
-ROSA.—Siempre estás de güen humor, hijo.
-
-BALBINO.—¿Yo? Yo no. El que es feliz es mi _socio_. Aquí lo tié usté;
-tié tres cargos, cuadrúpedo, industrial y verdulero, pus entavía le
-queda tiempo pa sus asuntos particulares con una burra vecina. Místelo;
-nos queremos como hermanos. Hace cinco años que nos hemos juntao
-bajo la razón social de Balbino Verdolaga y Compañía, y menos en las
-algarrobas en tóo lo demás vamos a medias; pues aún no hemos tenío el
-más ligero disgusto. ¿Qué le falta a este burro pa ser una persona?...
-¡Darme un par de coces! Y no lo espero, ¿verdá _Catalino_?
-
-ROSA.—¿Qué dice?
-
-BALBINO.—¿Dice que si usté gusta?
-
-ROSA.—Gracias, hijo.
-
-BALBINO.—¡Ande come uno comen dos, no sea usté niña!
-
-ROSA (_Levantándose y marchándose._)—¡Anda y que te dé el viento,
-guasón! (_Vase._)
-
-BALBINO.—Usté se lo pierde. (_Mira el reloj._) ¡Cuánto tarda la Lucila!
-Voy a avisar que nos preparen la comida. (_Mete al burro por la calle
-de la derecha y entra él en la taberna._)
-
-
-ESCENA V
-
-SEÑOR MANFREDO. _Luego_, BALBINO.
-
-(_Manfredo, que es un viejo desastrado que se dedica a pasear anuncios,
-sale por la izquierda llevando en alto y sujeto por un palo un gimnasta
-de músculos atléticos, pintado en un lienzo en actitud de sostener dos
-enormes pesas en las que se leen las palabras: “Fuerza”, “Robustez”,
-“Hermosura”, “Virilidad” y a los pies de la figura un letrero que
-dice_: BOLA, 10, GRAN GIMNASIO.)
-
-=Música=
-
- MANFREDO
-
- Quien quiá ser
- un señor
- de poder
- y vigor
- y adquirir
- robustez,
- puede ir
- Bola diez.
- Me alquilé para anunciar
- como ustedes pueden ver,
- mi misión es pasear
- y exhibirme por doquier
- y aunque no expreso el rubor
- que esta exhibición me da,
- digo para mi interior:
- ¡Ay, mamá! ¡Ay, mamá!
- Cuántas tonterías
- hacen los mortales
- cuando necesitan
- tres o cuatro reales.
- Yo he visto a un banquero
- que quebró en León
- bailando guajiras
- en un callejón.
-
- ——
-
- Ayer tarde me paré
- en la calle de Alcalá
- y una joven de buen ver
- que pasó con su mamá,
- al mirar este Sansón
- le salió del pecho un ¡ah!
- y exclamó con timidez:
- ¡Ay, mamá! ¡Ay, mamá!
- y la madre al verla
- tan acongojada
- y tan suspirante
- y tan colorada,
- dijo: no hagas caso,
- que es una ilusión,
- Siempre se exagera
- la musculación.
- Este sansón
- vale un millón.
-
-=Hablado=
-
-MANFREDO (_Mirando al gimnasta._)—¡Chitsss!... Hercúleo... ¿Vamos a ver
-si nos fían media copa?... Bueno. (_Se dirige a la taberna._)
-
-BALBINO (_Que sale de ella._)—¡Calle!... (_Reparando en Manfredo._)
-¡Manfredo!... pero, ¿eres tú?...
-
-MANFREDO.—¡Balbino de mi alma!... ¡¡Cuánto me alegro!!
-
-BALBINO.—¡No te había conocido! Chico, ¿pero qué es eso que llevas a
-cuestas?
-
-MANFREDO.—¡Un _azleta_!
-
-BALBINO (_Mirándolo._)—¡Gachó, qué tío! (_Leyendo._) Fuerza, robustez,
-hermosura, _verilidaz_... ¿Y tóo eso, qué es?
-
-MANFREDO.—Cinco reales. Que me he metido a niñera d’anuncios; los llevo
-a paseo.
-
-BALBINO.—Pues la cosa no es mu pesá que digamos.
-
-MANFREDO.—Sin embargo; ¡el Herculitos este tié sus deficultades, no
-creas!
-
-BALBINO.—¿Cuálas?
-
-MANFREDO.—Pues mira, primero, la chirigota pública. Ayer sin ir más
-lejos nos ven dos señoritos y va uno y le dice al otro: ¡Miá qué grupo
-tan bonito: _Sansón y Donlila!_ Y el pitorreo siempre molesta: Y
-segunda y prencipal, que como tóo el peso lo llevas arriba, en cuanto
-te tomas dos copas, te empieza a _titubear_ el _azleta_ y de una legua
-te conocen que has bebido.
-
-BALBINO.—¿Por la _oscilación_?
-
-MANFREDO.—Natural. (_Deja el gimnasta apoyado en la tapia de la taberna
-y se sientan._) ¿Y tú qué haces por estos barrios?
-
-BALBINO.—Pues náa, chico, que ahora comemos aquí.
-
-MANFREDO.—¿Sus habéis mudao?
-
-BALBINO.—Arganzuela, decisiete. Hace un mes escaso.
-
-MANFREDO.—¿Y tu vástaga?
-
-BALBINO.—Dedicá a su comercio. Ya no tardará.
-
-MANFREDO.—¿Y tu sobrino?
-
-BALBINO.—¿Quién, Serafín? No sé de él.
-
-MANFREDO.—¡Repringue! pero, ¿no vive con vosotros?
-
-BALBINO.—Hace dos meses. Nos la jugó de puño.
-
-MANFREDO.—¡Chico!... ¡No lo hubiá creído! ¡Qué _engratetú_! Toa la vida
-a tu lao y de repente...
-
-BALBINO (_Con tristeza._)—Y lo peor de que nos haiga dejao no es la
-_engratetú_, Manfredo...
-
-MANFREDO.—Pues, ¿qué es? (_Con interés._)
-
-BALBINO (_Acercándose a su interlocutor y con misterio._)—Lo peor es
-que con ese motivo estoy atravesando un drama de familia que atufa.
-
-MANFREDO.—¡Porra! Pero, ¿es de veras?
-
-BALBINO.—¿Que si es de veras? Te quiero como un hermano y te lo voy a
-contar tóo pa que veas cómo las estoy pasando.
-
-MANFREDO.—Me dejas _demudao_. Cuenta, cuenta...
-
-BALBINO.—Mira, Manfredo, tú ya sabes que respetive al bienestar, mi
-casa era un eden... ¡Más!... ¡Un _eden concert_!...
-
-MANFREDO.—Me costa.
-
-BALBINO.—Ya que mi chica perdió a su madre a los tres años, dije, pues
-que no eche de menos el cariño que la va a faltar y la _quintudupliqué_
-el mío; que tú sabes que ciego por ella y si me pide la luna no se la
-traigo porque no sé por dónde se sube, que si no, se la bajaba de un
-cuerno.
-
-MANFREDO.—Me sigue _costando_.
-
-BALBINO.—De chiquilla, pa que tuviese con quién juar, recogí a mi
-sobrino Serafín, como sabes, cuando murió mi cuñada y me lo llevé a
-casa.
-
-MANFREDO.—Acción meritoria.
-
-BALBINO.—Pues bien, los chicos, primero con el apego de criarse juntos,
-después con lo natural que da el roce, pues lo que era una cosa, luego
-fué otra, y en total, que mi Lucila se _pirrió_ por Serafín, sin que él
-se diese cuenta, y de pronto, cuando más mochales estaba la chica, va
-el ganso ese y se nos larga a vivir con una tal Carmen.
-
-MANFREDO.—¡Mi madre!
-
-BALBINO.—Lo que oyes.
-
-MANFREDO.—¿Ella se habrá quedao _desconsoladisma_?
-
-BALBINO.—¡Carcúlate! Ahora, que ya la conoces, y como ella cree que yo
-no me he enterao de náa, pues pa no darme el desgusto, la creatura se
-repudre por dentro y se va a llorar por los rincones; pero delante de
-mí siempre está con unas risas y unas alegrías que m’hacen más daño que
-un clavo en las botas.
-
-MANFREDO.—Pues vaya una coba triste.
-
-BALBINO.—¡Considera! Y yo, la verdad, quisiera una cosa de ti.
-
-MANFREDO.—¿Cuála?
-
-BALBINO.—Que t’aguardes, y cuando venga la chica, yo me largo ahí
-dentro, y a ver si tú _pués_ sacarla con maña su verdadero sentir. No
-sea que me haga algún disparate que me amargue.
-
-MANFREDO.—No lo creo; pero en fin, déjamela a mí, que yo la hablaré.
-(_Se oyen risas lejanas._)
-
-BALBINO.—¡Calla!... ¡Ella viene! Ya está ahí.
-
-MANFREDO.—¡Y cómo se ríe!
-
-BALBINO.—Lo de siempre. ¡La pobrecilla, pa engañarme!...
-
-
-ESCENA VI
-
-DICHOS _y_ LUCILA
-
-LUCILA (_Sale por la izquierda con una cesta llena de juguetes baratos,
-y atado al asa un hilo con globitos de colores. Viene riéndose
-exageradamente y mirando atrás._)—¡Já, já, já! ¡Qué gracia! ¡El demonio
-del hombre! (_A su padre._) ¡Hola, agüelo!
-
-BALBINO.—¿Pero qué te pasa, tarambana?
-
-LUCILA.—¡Náa... calle usté, que vengo partía de risa! ¡Já, já, já! ¡Qué
-salao!
-
-MANFREDO.—¿Pero qué t’ha sucedío pa ese jolgorio?
-
-LUCILA.—¡Quite usté, señor Manfredo! ¡La gracia _el_ mundo! Un señor
-viejo que m’ha preguntao que cuánto quería por los _juetes_ con
-escaparate y tóo.
-
-BALBINO.—¿Y tú qué has dicho?
-
-LUCILA.—Que veinticinco años y un bigote rubio.
-
-BALBINO.—¿Y qué t’ha contestao?
-
-LUCILA.—Que no llevaba suelto, y le he añadío que pa gaitas ya las
-vendo yo. ¡Já, já! ¡Qué salero!
-
-MANFREDO.—¡Eres el demonio!
-
-BALBINO.—¿Y has vendío mucho?
-
-LUCILA.—¿Vender?... ¡Ganas! Dende que ha salío el futu-bul se están
-poniendo las creaturas que no siendo a coces no saben a qué juar. ¡El
-mejor día agarro yo el _bazar_, le pego un puntapié y _futu-bul_! En
-toa la mañana no he vendío más que Don Nicanor tocando el tambor, a
-una señora gruesa, y _Don Genaro_ saludando a una estitutriz, que como
-era francesa no ha entendío el saludo y me lo quería devolver. Total:
-entre la señora y la estitutriz, dos perras. Se lleva una perra el
-Ayuntamiento, conque le queda a usté otra pa mantención, ropa limpia y
-ladridos... ¡Usté verá el negocio!
-
-BALBINO.—¡Pa echar _utomóvil_! Vaya, voy a avisar que nos calen la
-sopa. (_Vase a la taberna._)
-
-LUCILA.—Sí, que traigo gazuza, padre.
-
-
-ESCENA VII
-
-LUCILA, MANFREDO. _Luego_ BALBINO.
-
-Manfredo (_Aparte._)—¡A ver si se me franquea! (_Hace señas de
-inteligencia a Balbino, que se asoma con disimulo tras la puerta de la
-taberna. Alto a Lucila_.) Oye, ya m’ha dicho tu padre que sus habéis
-mudao.
-
-LUCILA.—Sí, señor, en la cae la Arganzuela. Tenemos un chalete
-lujosísimo, con vistas a la mar... a la mar de solares.
-
-MANFREDO.—Ya iré a veros.
-
-LUCILA.—Pues vaya usté pronto, que está la escalera pa caerse. ¿Y
-l’habrá dicho a usté también que Serafín nos hizo rabona, eh?
-
-MANFREDO.—Eso m’ha contao. Y que se fué con una tal Carmen.
-
-LUCILA (_Con tristeza._)—Sí, señor. Mañana precisamente hace dos meses,
-mire usté.
-
-MANFREDO.—¿Tú habrás tenido el primer disgusto?
-
-LUCILA.—¡Hombre... sí que lo sentí, porque le tenía una miaja de ley,
-pero náa más! Ahora que... ¡lo que son las cosas de la Providencia!...
-¿A que no sabe usté lo que he sabío esta mañana, señor Manfredo?
-
-MANFREDO.—¿Qué has sabido?
-
-LUCILA.—¡Pues que Serafín y la Carmen han tarifao ya!
-
-MANFREDO.—¡Rediez!
-
-LUCILA.—¡Y de mala manera! Me he encontrao al cojo Changa, ese amigote
-suyo, y me lo ha contao tóo. Al mes de vivir juntos, la madre lo echó
-a la calle; creo que no congeniaban. Al menos eso dicen ellas. Pero la
-verdá de la cosa es que la Carmen no le quería, y se ha encaprichao,
-según dicen, con el señor Valeriano, el pollero, que tié guita larga, y
-ha dejao al otro por puertas.
-
-MANFREDO.—¡Buen castigo! ¿Tú te habrás alegrao de ole?
-
-LUCILA.—¿Yo? ¿Por qué me voy a alegrar?
-
-MANFREDO.—¿Que por qué?... ¡Porque sí! No disimules; porque tú quiés a
-Serafín hasta donde se pué querer.
-
-LUCILA (_Sorprendida._)—¿Yo? ¡Qué tontería! ¿Quién se lo ha dicho a
-usté?
-
-MANFREDO.—Un pajarito que tóo lo sabe: la experencia. ¡Tú le quieres,
-no lo niegues!
-
-LUCILA.—¡Hombre... quererle, claro!... Algo.
-
-MANFREDO.—¡Mucho!
-
-LUCILA.—Es natural... ¡Toa la vida a su lao!... Que cuidarle cuando se
-ponía malo... que reirme con sus bromas... que adivinarle los gustos...
-Y un año y otro, siempre juntos... pues, claro, aunque una sea un
-perro... se toma cariño.
-
-MANFREDO.—Es que tú l’has tomao un poquito más que cariño.
-
-LUCILA (_Vacilando._)—¡Tanto como eso no, pero he pasao malos ratos,
-sí, señor; pa qué le voy a usté a engañar! Pero no se lo diga usté a mi
-padre, ¿eh?
-
-MANFREDO.—¡Descuida, mujer!
-
-LUCILA.—Pues los he pasao; porque yo que sé lo que es querer, he visto
-que ella no le quería y él cáa vez más loco. A una palabra suya iba
-de cabeza, y en cambio mis consejos y mis _avertencias_, náa... Como
-si soplase usté al sol pa enfriarlo: inútil. Pero el querer es así:
-loco, y hay que aguantarse. Ya ve usté, yo era todo por su bien, sin
-interés denguno... (_Se le saltan las lágrimas_,) y ella en cambio, le
-desprecia... pus se ha ido con ella, y es que la vida tié esas cosas...
-¡Ay! ¡Si yo me hubiese podido hacer más chiquita, más chiquirritita de
-lo que soy... y me hubiese podido esconder en el corazón de esa mujer,
-entonces sí que le hubiera querido, señor Manfredo, entonces sí que le
-hubiera querido! (_Llora._)
-
-MANFREDO (_Conmovido._)—¡Me caso en el gimnasta! ¡Maldita sea mi suerte!
-
-LUCILA (_Secándose las lágrimas._)—(¡Chito! ¡Calle usté! ¡Mi padre!)
-
-BALBINO.—Ya está la sopa, tú.
-
-LUCILA.—Vamos.
-
-BALBINO.—Oye, (_Observándola._) ¿pero qué es eso? ¿Llorabas?...
-
-LUCILA.—¿Yo?... ¡Quite usté, hombre! ¿Llorar? (_Ríe._) ¡Já, já! ¡qué
-gracia!... Pues precisamente le estaba diciendo al señor Manfredo,
-que estoy mu contenta porque ca día está usté más arriscadete y más
-guapo. ¡Como que unas señoras me lo querían coger anteanoche pa una
-tómbola!... ¡Misté qué ojos más ladrones... y misté qué nariz! ¿Usté ha
-visto una alcachofa más bonita en su vida?
-
-BALBINO.—¡No seas niña, Lucila, y no desimules!
-
-LUCILA.—¡Bendito sea mi padre! ¡Ele! ¡Esto sí que se quiere de veras en
-el mundo, señor Manfredo! ¡Él pa mí, yo pa él, sin coba, ni paripé...
-siempre juntos los dos! (_Le abraza._) ¡mi agüelete!... ¡Ele! (_Quiere
-reir y llora._)
-
-BALBINO.—¿Lo ves, lo ves cómo lloras?
-
-LUCILA.—Bueno, ¿y qué? Aunque llore, ¿qué? Es de alegría, señor.
-También se llora de alegría. Hay días que llueve con sol, ¿verdá
-usté?... (_Empujando a su padre._) ¡Eche usté pa alante, so gitanazo!
-¡Já, já! ¡Místelo, tié la esbeltez del talego! (_Abrazándole._) ¡pues
-no quiero yo na a este tío viejo!
-
-BALBINO.—¡Pero lloras, lloras!
-
-LUCILA (_Llorando francamente._)—¡De alegría... de alegría! ¡Si es de
-alegría, señor!
-
-BALBINO (_A Manfredo._)—¿Estás viendo? ¡Maldita sea!... (_Entran
-abrazados en la taberna._)
-
-MANFREDO (_Furioso, cogiendo el gimnasta._)—¡Mecachis hasta en!...
-¡Después de ver esto, hoy te va a pasear a ti tu señora agüela! (_Se lo
-echa al hombro y sale corriendo por detrás del solar._)
-
-
-ESCENA VIII
-
-SERAFÍN _y_ LADISLAO
-
-_Salen por la derecha. Vienen mirando hacia atrás como ocultándose de
-alguien._
-
-SERAFÍN (_Azorado._)—¿Es la Carmen?
-
-LADISLAO.—Sí, es ella. Se ha parao en la tienda de telas con una mujer.
-
-SERAFÍN.—La esperaré aquí.
-
-LADISLAO.—Bien hecho. Y atiende, Serafín; espero que quedes como un
-_hombrito_; duro con esa golfa, y que no te ablande el cariño que l’has
-tenido.
-
-SERAFÍN.—No tengas cuidao. Lo que no la diga, será porque no me deje la
-rabia.
-
-LADISLAO.—Piensa que esa mujer te ha tomao de pito en tales términos...
-que te puede utilizar un sereno _impugnemente_; y piensa que por su
-culpa estás siendo el _hazme de reir_ de la sociedad.
-
-SERAFÍN.—Lo he pensao tóo, y que no me quiera y me deje por otro es lo
-que me importa. Lo demás, ¡a mí qué!
-
-LADISLAO (_Furioso._)—¿Cómo que a ti qué?... ¿Y el honor?... ¿Y la
-guapeza de un hombre tirá por los suelos?... ¿Y la befa social?... ¿Son
-fruslerías? Ten denidaz.
-
-SERAFÍN.—¡Lo que tengo es que no puedo vivir sin ella, y hay que
-arreglarlo sea como sea!
-
-LADISLAO.—Por la tremenda. Créeme a mí. La mujer es un ser fútil y
-veleta que compará con nosotros no vale el pan que come. Ahora tú
-procede.
-
-SERAFÍN.—¡Chist! ¡Cállate! Ya viene.
-
-Ladislao.—Pues ahí estoy. A ver esas agallitas. (_Se oculta junto a la
-barbería._)
-
-
-ESCENA IX
-
-SERAFÍN _y_ CARMEN
-
-_Carmen sale por la derecha y va a seguir y marcharse por la izquierda
-hasta que la detiene Serafín._
-
-SERAFÍN (Estoy temblando, no sé si de coraje u de qué.) (_Alto a
-Carmen._)—¡Carmen!
-
-CARMEN (_Volviéndose sorprendida._)—¡Tú!
-
-SERAFÍN.—Yo, sí, señora.
-
-CARMEN.—Bueno, ¿y qué quieres?
-
-SERAFÍN.—Dos palabras.
-
-CARMEN.—Vengan y que no sean más.
-
-SERAFÍN.—Mucha prisa llevas.
-
-CARMEN.—Regular. Conque, ¿qué hay? Acaba.
-
-SERAFÍN (_Titubeando._)—Náa... que yo... que yo no puedo estar así más
-tiempo.
-
-CARMEN (_Con frialdad._)—Pues cambia de postura.
-
-SERAFÍN.—Miá, Carmen, no te burles, que vengo muy en serio. ¿Tú es que
-quieres mi perdición?
-
-CARMEN.—De ti no quiero nada, ni eso; ya lo sabes.
-
-SERAFÍN (_Exaltado._)—Entonces, ¿por qué me has engañao?
-
-CARMEN.—Y dale molino. La engañá he sido yo, Serafín; te lo he dicho
-cincuenta veces; yo, que creí que la simpatía que te tuve podría ser
-cariño, que luego he visto que no y que prefiero ser franca a ponerte
-en ridículo. Me lo debías de agradecer.
-
-SERAFÍN.—¡Carmen, piensa lo que dices!
-
-CARMEN.—Estas cosas del querer no se piensan, chico; se sienten u no se
-sienten, y en paz. Conque me alegro verte bueno... (_Intenta irse._)
-
-SERAFÍN (_Sujetándola._)—Aguarda, miá que voy a hacer una barbaridad,
-Carmen.
-
-CARMEN.—No lo creo.
-
-SERAFÍN.—Miá que tú no sabes cómo te quiero; miá que estoy en ridículo,
-y miá que lo sé todo; porque tú me has dejao por otro.
-
-CARMEN.—¡Mentira!
-
-SERAFÍN.—Y ahora tiés prisa pa ir a buscarle.
-
-CARMEN.—¡Mentira!
-
-SERAFÍN.—Verdá; y es el señor Valeriano el pollero.
-
-CARMEN.—Bueno, y últimamente, ¿qué? ¿No soy libre? Ese u otro, alguno
-tié que ser; porque monja no querrás que me meta. Conque suelta...
-
-SERAFÍN.—No te suelto... no... ¡Tú te vienes conmigo!
-
-CARMEN.—Vaya, Serafín, no te pongas pelma, y déjame...
-
-SERAFÍN.—Pues vente.
-
-CARMEN.—¡Ni arrastrá! Suéltame o grito.
-
-SERAFÍN (_Exasperado._)—¿Qué gritas?... ¡Maldita sea, no sé como no te
-ahogo!
-
-CARMEN.—¡Ay!... (_Luchando por desasirse._) ¡Suelta, granuja!...
-¡Guardias!
-
-SERAFÍN.—¡Calla! ¡calla!
-
-CARMEN (_Llorando._)—¡Déjame!... ¡Suelta!... ¡Guardias! (_Empieza a
-asomarse gente a las puertas._)
-
-
-ESCENA X
-
-DICHOS, SEÑÁ ANTONIA _y_ SEÑOR VALERIANO _por la izquierda_
-
-ANTONIA.—¡Carmen! ¡Carmen!
-
-CARMEN (_Soltándose de Serafín._)—¡Madre! (_Se abraza a ella._)
-
-ANTONIA.—¿Pero qué es eso?... ¿Es ese golfo?... ¿Qué te hacía ese golfo?
-
-CARMEN.—No, nada; si no era nada.
-
-ANTONIA.—¿Pero otra vez a atosigarte? Quita... (_Queriendo soltarse._)
-deja... déjame que lo lisie, ¡ladrón, sinvergüenza, granuja!
-
-SERAFÍN.—¡Usté tié la culpa de tóo!
-
-ANTONIA (_Gritando._)—¿Pero es que no nos vas a dejar en paz, so
-randa?... ¡so vago!... ¡Que maldita sea la hora que te conocimos!...
-¡Dilo! ¡dilo! (_Pausa._)
-
-VALERIANO (_Que ha quedado en último término, adelanta con cachaza y le
-dice a Carmen en voz baja, casi al oído._)—Que no escandalice.
-
-ANTONIA.—¡Habla, so chulo sinvergüenza, habla!
-
-CARMEN.—Madre, por Dios, no escandalice usté, que se asoma gente. (_Se
-van asomando más vecinos por esquinas, puertas y ventanas._)
-
-ANTONIA.—¿Y qué?... (_A grito pelado._) ¿Y qué que escandalicemos?
-¡Mejor! Así se enterará tóo el mundo, que no, que no, y que no lo
-quieres, no señor... ¡por granuja! ¡por golfo! ¡Eso es!... (_A todos._)
-¡Sí, señores, ya lo saben ustés!...
-
-SERAFÍN (_Amenazador._)—¡Si no fuá usté una mujer!...
-
-ANTONIA.—Pos si no fuera yo una mujer, ya hace tiempo que llevarías tú
-las narices con medias suelas: que por eso has abusao, so gallina; pero
-se acabó la ganga... Ya hay un hombre que nos defiende... ¡Uno!...
-¡Ahí lo tienes!... ¡Atrévete ahora! (_Señala a Valeriano._)
-
-VALERIANO (_Al oído de Antonia._)—¡No me ponga usté en ridículo!
-
-SERAFÍN.—Ya he visto a ese señor, sí señora; y sé cómo se llama y todo:
-don Nadie.
-
-VALERIANO (_Va hacia él con calma._)—Creo que hace usté mal en
-faltarme, joven.
-
-SERAFÍN.—Lo dicho, está dicho.
-
-ANTONIA.—¡Vale más que tú, cien mil veces!
-
-SERAFÍN.—¡Mentira!
-
-VALERIANO.—Con sosiego. (_Vuelve hacia Serafín._)
-
-CARMEN (_Intentando detenerlo._)—¡Por Dios, Valeriano!
-
-VALERIANO (_Al oído._)—No me pego con obleas. (_A Serafín._)
-Esclarecido pollo. Esa joven y su respetable y distinguida madre...
-
-BALBINO (_Que está asomado con Lucila a la puerta de la taberna,
-tose._)—¡Ejem! ¡ejem!
-
-VALERIANO (_Siempre en su voz._)—¡Tolú! Quedan desde este momento bajo
-mi salva... guardia; con lo cual quiero decir que el camino de su
-domicilio para usté desde hoy, es una senda erizada de cosco... rrones.
-Punto. En la brevedaz está la claridaz.
-
-ANTONIA.—¡Mu bien dicho!
-
-SERAFÍN.—¡A mí, Prim!
-
-VALERIANO.—Sin embargo, medite. (_A los vecinos._) Y esto se ha
-arrematao, curioso vecindario. (_Saludando a todos con el sombrero._)
-De ustés afeztísimos. (_A Carmen y Antonia._) Caminen.
-
-ANTONIA.—Toma quina. (_Vanse los tres izquierda._)
-
-SERAFÍN (_Dando un puñetazo en una mesa y sentándose violentamente._)
-¡Maldita siá!
-
-LUCILA.—¡Bribonas! ¡Infames!... ¡Serafín!
-
-BALBINO.—¡Chist! Nosotros ni pío. Se lo tiene ganao. Adentro. (_Entran
-en la taberna._)
-
-VECINA 1.ª (_Con sorna a Eustasia, que está a la puerta del
-solar._)—Oye, Ustasia, ¿has visto qué fresco... que qué fresco hace?
-
-EUSTASIA.—Éntrate no te costipes, chica.
-
-VECINA 1.ª—¡Ja jay! (_Ríe. Los vecinos se retiran sonriendo con burla y
-comentando en voz baja el ridículo de Serafín._)
-
-
-ESCENA XI
-
-SERAFÍN, LADISLAO, _que sale de su escondite_
-
-_Ladislao, cuando ya se han ido todos, sale como disparado y furioso
-del sitio donde se ocultaba, va hacia Serafín, que habrá quedado de
-bruces sobre la mesa en que se apoyó, y levanta la estaca como para
-sacudirle un palo en la cabeza, deteniéndola luego en el aire. Le mira,
-después con desprecio y escupe._
-
-SERAFÍN (_Levantando la cabeza y mirando a Ladislao._)—¿Has oído?
-
-LADISLAO (_Se sonríe, se acerca a él, y casi en su oído imita el balido
-de un cordero._)—¡Béee!
-
-SERAFÍN (_Levantándose descompuesto._)—¡Ladislao!
-
-LADISLAO (_Muy serio._)—¡Béee!
-
-SERAFÍN (_Con rabia._)—¿Y qué quiés decir con eso?
-
-LADISLAO.—Que te lo _traduzgan_.
-
-SERAFÍN.—¿Qué me quiés decir, contesta? ¡Y no me vuelvas más loco de lo
-que estoy!
-
-LADISLAO.—Serafín, has quedao a la altura de un cacahué apaisao.
-
-SERAFÍN.—¿Y qué quiés que haga, dímelo?... ¿Qué voy a hacer?
-
-LADISLAO (_Con energía._)—Después de la chunga de que eres _vírtima_,
-no tiés más que dos caminos: u vengarte u rifar el bigote. _Ozta_.
-
-SERAFÍN.—¡Ladislao!
-
-LADISLAO.—En seco. Piensa en el choteo de tóo el mundo; en que los
-vecinos se te han pitorreado; y sobre tóo, en que esa y ese a estas
-horas se están columpiando con tu mansedumbre.
-
-SERAFÍN.—¡Eso es verdá! En eso tiés razón.
-
-LADISLAO.—Cuando una moza le hace a un hombre lo que esa te ha hecho a
-ti, el hombre tié derecho a todo... ¡a todo!
-
-SERAFÍN.—¿Qué quiés decir?... (_Se asoman a la taberna Balbino y
-Lucila._)
-
-LADISLAO.—Que pa un sujeto de vergüenza es más dizno un grillete que
-un cencerro. Ya lo sabes. Conque si quiés recuperar mi estimación,
-hoy se toman los dichos el Guitarrero y la Isabel; La Carmen y el
-señor Valeriano son los padrinos; a las doce y media pasará por aquí
-la comitiva pa ir a la Vicaría; pues bien, vente aquí a esa hora,
-espéralos, y a la una ponme un Besa tu mano dende la delegación u dende
-la Casa de Socorro. De lo contrario ya sabes el piropo que te aguarda
-en la historia. ¡Béee!
-
-SERAFÍN (_Desesperado._)—¡Es verdá!... ¡Adiós! (_Le alarga la mano._)
-
-LADISLAO (_Rechazándola con el bastón._)—No, la manita no. ¡Cuando la
-_denifiques_!
-
-SERAFÍN.—¡Por éstas, que me las pagan! (_Vase corriendo por la
-derecha._)
-
-LADISLAO.—¡Anda con ellos! (_Se sienta._) Náa, que está visto; hombres
-que tengan vergüenza no quedamos en el mundo arriba de siete.
-
-
-ESCENA XII
-
-LADISLAO, SEÑOR BALBINO _y_ LUCILA, _de la taberna_
-
-BALBINO (_Acercándose a Ladislao de puntillas y acercándose a su
-oído._)—¡Béee!
-
-LADISLAO (_Asustándose._)—¡Canario!
-
-LUCILA (_Por el otro lado._)—¡Béee!
-
-LADISLAO.—¿Pero qué es esto?
-
-LUCILA.—Que te balamos. (_Sentándose a su lado._)
-
-BALBINO (_Sentándose también._)—Y de esos siete que tienen vergüenza
-déjalo en media docena.
-
-LUCILA.—Pa que sea cuenta redonda.
-
-LADISLAO.—¿Quién sobra?
-
-BALBINO.—¡Tú!
-
-LADISLAO.—¿Yo?
-
-LUCILA (_Imitando el balido._)—¡Síiii!
-
-LADISLAO.—Señor Balbino, si es broma...
-
-BALBINO (_Levantándose._)—Ven aquí, obelisco de la _morralidaz_, diosa
-_Cimbeles_ del honor: y tú que precipitas a una perdición a un pobre
-chico que le ves amargao de un desengaño, dime... ¿Aonde tiés enterrao
-el cadáver del que se fué a vevir con tu mujer y encima te rompió un
-brazo?... ¡Contesta!
-
-LUCILA.—¡Es una pregunta suelta!
-
-LADISLAO.—¡Señor Balbino, lo mío era otra cosa! Me engañó mi mujer y
-fué con un amigo, pero yo tenía un hijo.
-
-LUCILA.—Y no sabías de quien era... la culpa... ¿verdá?
-
-BALBINO.—¿Y aonde están los restos del que luego la puso una churrería,
-y del monecipal que la usufructuó tres meses, y del que la mantiene
-ahora?, ¿dónde? ¿Es en la _negrópolis_ del Este, por un casual?...
-
-LUCILA.—¡Contesta rico, no te cortes, que semos de confianza!...
-
-LADISLAO.—Lo mío fué una desgracia.
-
-BALBINO.—¿Una desgracia?... ¡Béee!
-
-LADISLAO.—¡Hombre, si se pone usté así!...
-
-LUCILA.—¿Y tú le niegas la mano a un hombre honrao?... ¡Béee!
-
-LADISLAO.—¡Si no fueran ustés un viejo y una chica!... (_Furioso._)
-
-LOS DOS.—¡Béee!
-
-LADISLAO.—¡Maldita siá! (_Vase rápido izquierda._)
-
-BALBINO.—¡Adiós, so _pulcro_!
-
-LUCILA.—¡_Canalla_... novedá!
-
-LOS DOS.—¡Sinvergüenza!
-
-BALBINO.—¡Va servido!
-
-LUCILA (_Apurada. Con amargura._)—Y ahora, padre, ¡por Dios! Corra
-usté. Traiga usté a Serafín.
-
-BALBINO.—¡Miá, hija, que si nos metemos nosotros, van a creer!...
-
-LUCILA (_Suplicante._)—¡Hágalo usté por mí! ¡Es pa quitarle de una
-perdición pa toa su vida!
-
-BALBINO.—Miá que está muy cegao y que me expongo a un desaire.
-
-LUCILA.—No, padre, no le hace. Búsquelo usté. Hay que salvarlo y que
-piensen lo que quieran.
-
-BALBINO.—Tiés razón. Yo daré con ese loco. Pero tú me aguardas ahí
-dentro. Sin salir pa náa. Sin meterte con nadie.
-
-LUCILA.—Sí, señor, palabra. Ahí quieta espero.
-
-BALBINO.—Pues adentro. No tardo.
-
-LUCILA.—¡Por Dios, tráigalo usté! (_Entra Lucila en la taberna._)
-
-BALBINO.—¡Ojalá lo encuentre! (_Vase corriendo derecha._)
-
-
-ESCENA XIII
-
-TESTIGO 1.º, TESTIGO 2.º y TESTIGO 3.º _Son tres tipos ridículos; el
-primero es el Pinturas, dependiente de la barbería, vestido de gala,
-el segundo, un mancebo de una tienda de ultramarinos a todo lujo, y el
-tercero un concertista de guitarra. Llevan una guitarra, una bandurria
-y una cítara._
-
-TESTIGO 1.º—Güeno, ¿estamos?
-
-TESTIGO 2.º y TESTIGO 3.º—Estamos.
-
-TESTIGO 1.º—Pus ahora permitidme que sus _arengue_.
-
-TESTIGO 2.º—Oye, tú, no te _dilates_, que faltan cinco minutos.
-
-TESTIGO 1.º—Seré un tiro.
-
-TESTIGO 3.º—Pues, ¡pum!
-
-TESTIGO 1.º—Allá voy. Semos, como sus costa, testigos de la boda de la
-Isabel y Fernando el Guitarrero, y he creído de mi deber componerles un
-hizno cantando sus esponsales.
-
-TESTIGO 2.º y TESTIGO 3.º—Ha sío una idea.
-
-TESTIGO 1.º—Conque vamos a darle el último repaso con ojeto de
-ejecutarlo esta tarde después de la cuchipanda.
-
-TESTIGO 2.º y TESTIGO 3.º—Duro con él.
-
-TESTIGO 1.º—Bueno, pues cuando veamos a los novios más amartelaos, me
-adelanto yo y exclamo: Señores, oído a la caja. Hizno-tango. A Isabel y
-Fernando, en sus esponsales.
-
-
-=Música=
-
- LOS TRES.
-
- No poneros tontitos ahora
- y un instante tan sólo dejad
- el arrobo, el cariño y los mimos
- y este hizno al amor escuchad.
- Hizno chulo
- que ha compuesto este gachó,
- un e-mulo
- del glorioso don Gunó.
- Paca, Paca,
- pa casarse hay que tener
- poca, poca,
- poca juerga y trabajar,
- y no beber y no faltar
- ni una noche de tu hogar.
- Se mu formalito,
- cumple su deseo,
- pero siempre acorde
- con lo que aconsejan
- en el himeneo.
- Pero si ella _tace_
- algo que esté feo,
- cógela del moño
- y meneo, meneo, meneo.
- Como este plan
- lo cumplas tú,
- turururú,
- nadie en Madrí
- te tose a ti,
- tiriririrí;
- mas si ella no
- te es fiel del tó,
- tororororó;
- pero si la guías
- como un hombre debe hacer
- no hay que temer.
- Si eres formalito
- como así lo creo,
- ya verás qué dulce
- himeneo, meneo, meneo.
- Y esto dicho
- que el Señor salud os dé,
- y avi-sarnos
- en cuanto venga un bebé
- bebé, bebé, bebebebé.
-
-=Hablado=
-
-TESTIGO 1.º—¡Creo que ha salío al pelo!
-
-TESTIGO 2.º—¡Superior!
-
-TESTIGO 3.º—Sin embargo, en la segunda corchea del otavo compás, te se
-duerme la púa.
-
-TESTIGO 2.º—Se tendrá en cuenta.
-
-TESTIGO 1.º (_Se oye dentro rumor de gente._)—¡Chits!... ¡Callarse...
-que están ahí! ¡Ya viene la cometiva!
-
-TESTIGO 3.º—¡Es verdá!... ¡Mialos!
-
-TESTIGO 2.º—¡Vivan los novios!...
-
-VOCES (_Dentro._)—¡Vivan!...
-
-
-ESCENA XIV
-
-DICHOS, _el_ GUITARRERO, _la_ ISABEL, CARMEN, VALERIANO, _la_ SEÑÁ
-ANTONIA, LIBORIO, INVITADOS _e_ INVITADAS. _Salen todos los del
-acompañamiento, detrás de los novios y los padrinos, armando alegre
-algazara, dando vivas y tirando al alto gorras y sombreros._
-
-ANTONIA.—Hombre, podíais haber avisao. Ya sus echábamos de menos.
-
-TESTIGO 1.º—Pues estábamos aquí aguardando.
-
-LIBORIO.—Pues una vez que no falta nadie, en marcha pa la vicaría.
-Primera pareja, los novios. Segunda, la Carmen y el señor Valeriano,
-que pronto harán el mismo recorrido por su cuenta.
-
-ANTONIA.—¡Y que lo digas!
-
-LIBORIO.—¡Y el resto de la cometiva a la _neglisé_, y la orquesta a la
-cola!
-
-TODOS.—Mú bien.
-
-TESTIGO 1.º—¡Andando!
-
-TODOS.—¡Andando!
-
-
-ESCENA XV
-
-DICHOS _y_ SERAFÍN, _luego_ LUCILA, _después unos_ CHICOS, _y por
-último_ BALBINO
-
-SERAFÍN (_Saliendo por la derecha._).—¡Señores, un minuto!
-
-CARMEN (_Con sorpresa._)—¡Serafín!
-
-ANTONIA.—¿Otra vez?
-
-VALERIANO.—¡El consabido pollo!
-
-LIBORIO.—¿Qué se ofrece, joven?
-
-SERAFÍN.—Ustés disimulen. Siento molestar, pero deseo decirle dos
-palabras a ese señor.
-
-VALERIANO.—¿A mi humilde persona?
-
-SERAFÍN.—Quería que tratásemos un asunto solos y fuera de puertas.
-
-VALERIANO.—Joven, es usté menos oportuno que una charanga a la hora e
-la siesta. Voy envitao. Tenga usté cachaza, que hay tiempo pa todo. (_A
-la gente._) ¡Andando!
-
-SERAFÍN (_Deteniéndole._)—¡Es que u viene usté u le llevo yo!
-
-VALERIANO (_Con calma._)—No me zarandee usté, que puede que me moleste.
-
-HOMBRES.—¿Pero qué es eso?
-
-SERAFÍN.—¡Eche usté pa alante como los hombres, so tardío!
-
-TODOS.—¡Fuera ese!
-
-CARMEN.—No haga usté caso. (_A Valeriano._)
-
-ANTONIA.—¿Vienes a armarla, so charrán?
-
-VALERIANO.—Señores calma. Por un garbanzo no se descompone la olla.
-Ustés, a la Vicaría. Yo voy ahí a cincuenta pasos, hago así, (_Acción
-de dar un papirotazo._) y regreso. (_A Serafín._) ¡Andando!
-
-SERAFÍN.—Vamos. (_Vanse los dos por la izquierda._)
-
-TODOS (_Intentando detenerlos._)—¡No, no!
-
-ANTONIA (_Furiosa, deteniéndolos a todos._)—¡Sí!... ¡Sí!... ¡Dejarlos!
-(_Se asoma Lucila a la taberna._) ¡Dejarlo que lo escalabre!... ¡Quieto
-tóo el mundo! (_Volviéndose hacia donde se han ido._) ¡Rómpale usté la
-cabeza a ese golfo, pa que escarmiente! ¡Zurre usté a ese granuja!...
-¡Así te hagan trizas, so hambrón!... ¡Sinvergüenza!... ¡Fuerte, dele
-usté fuerte!
-
-LUCILA (_Frenética de ira, sale de la taberna, se lanza hecha una hiena
-sobre la señá Antonia, y la agarra del moño zarandeándola._)—¿Que le dé
-fuerte? ¡Toma, tía perra! ¡Toma!
-
-ANTONIA (_Aterrada._)—¡Jesús!
-
-CARMEN.—¡Ay, mi madre!
-
-ANTONIA.—¿Pero quién?... ¿Quién ha sido?
-
-LUCILA.—¡Yo!... ¡Yo he sido, tía gamberra!
-
-ANTONIA.—La arrastro. (_La sujetan._)
-
-LUCILA.—¡Azuzar a dos hombres pa que se maten!... ¡Tía asesina! ¡tía
-chula! (_A los hombres._) ¡Y vosotros, gallinas, que lo consentís!...
-¡Cobardes!... ¡Granujas!... ¡Yo!... ¡Yo sola contra todos! (_Empieza a
-tirarles verduras del serón que dejó Balbino a la puerta de la taberna,
-con una ira y una rapidez que les asusta._) ¡Tomar, tomar, blancotes!
-
-ISABEL (_Huyendo._)—¡Ay, mi mantilla! (_Se arma un escándalo
-monumental._)
-
-NOVIO.—¡Que me han dao con un tomate! (_Limpiándose la cara._)
-
-CARMEN.—¡Sujetarla!
-
-TESTIGO 1.º—¿Pero quién se arrima?
-
-MUCHOS.—¡Guardias, guardias!
-
-LUCILA (_A unos chicos que salen._)—¡Ayudarme vosotros, chicos!
-
-CHICO 1.º—¡Venga de ahí! (_Los chicos empiezan a tirar también._)
-
-CHICO 2.º—¡Duro! (_Tirando._)
-
-BALBINO (_Que sale corriendo._)—¿Pero qué es esto?
-
-LUCILA.—¡Padre, duro con ellos!
-
-BALBINO.—¡Vaya una menestra! (_Huyen todos chillando y corriendo._)
-
-LUCILA.—¡Cobardes! ¡Granujas! (_Tirando._)
-
-BALBINO.—¡Una boda con patatas!
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO SEGUNDO
-
- Telón corto. Un lugar de las afueras de Madrid. En el telón, a la
- izquierda, se verá pintado un merendero cuya puerta es practicable.
- Sobre la puerta un emparrado, y debajo de él dos o tres mesas y
- algunas sillas de anea y banquetas. Es de día.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-DUEÑO _del merendero y el_ CHICO
-
-_El Dueño retira el servicio de una mesa que acaba de ser abandonada
-por algunos parroquianos._
-
-CHICO (_Sale por la derecha mirando hacia atrás con cara de
-asustado._)—¡Anda diez!
-
-DUEÑO.—¿Qué te pasa?
-
-CHICO.—Náa... dos que se están pegando ahí en un desmonte.
-
-DUEÑO.—¿Por qué?
-
-CHICO.—No sé; se conoce que venían desafiaos. Y uno le ha dao al más
-joven una de tortas que lo ha vuelto loco... (_Mirando._) ¡Calle!...
-Sí... ya han acabao de pegarse... y vienen pa acá.
-
-DUEÑO.—Pues silencio. Nosotros _ande_ nos llamen. (_Entran los dos en
-el merendero._)
-
-
-ESCENA II
-
-SERAFÍN _y_ SEÑOR VALERIANO
-
-_Salen por la derecha, revelando cierta agitación en sus semblantes, y
-con los trajes algo descompuestos. Serafín viene sacudiéndose la ropa,
-sucia de tierra, oprimiéndose los labios con un pañuelo, y mirando a
-ver si tiene sangre. De vez en cuando escupe. Trae un carrillo muy
-colorado._
-
-VALERIANO (_Con su habitual tranquilidad._)—Bueno, yo, salvando su
-parecer, creo que las bofetás tienen un límite, pollo.
-
-SERAFÍN (_Secamente._)—Lo que a usté le parezca. (_Se toca las narices
-con un pañuelo._)
-
-VALERIANO.—Lo de las narices es una ligera erosión. Tengo una mano...
-¡que estoy más disgustao!... ¡paece una piedra! ¿Conque me guarda usté
-rencor por los cachetes?
-
-SERAFÍN.—A usté, no.
-
-VALERIANO.—Pues entonces, después de la refriega yo opino que debíamos
-darnos las manitas, como hacen los hombres.
-
-SERAFÍN.—Me es igual. (_Se dan la mano._)
-
-VALERIANO.—Sí, señor; en medio de su desgracia, me ha sido usté
-simpático, joven. Es usté un hombrito de corazón, aunque no le
-acompañen las fuerzas; y ¡qué caramba! Eso no es náa; a su edad de usté
-me las han arreao a mí, que durante ocho días tenía que llevar las
-narices en equilibrio. Siéntese usté ahí. (_Señalando una mesa._)
-
-SERAFÍN.—No, gracias.
-
-VALERIANO.—Que se siente usté, digo.
-
-SERAFÍN.—Bueno. (_Se sientan los dos. Valeriano llama dando dos
-palmadas._)
-
-DUEÑO (_Sale._)—¿Qué desean?
-
-VALERIANO.—Dos quinces y un botijo.
-
-DUEÑO.—En seguida. (_Vase al merendero._)
-
-VALERIANO.—Y ahora cuando la traigan, se lava usted el carrillo con un
-poco de agua fresca; es mejor que el árnica.
-
-SERAFÍN.—No, si no tengo náa.
-
-VALERIANO.—Bueno, hombre, pero por si se infla _espontaniamente_. (_El
-dueño sirve el vino y el botijo y vase._) Beba usté. (_Ofreciendo un
-vaso de vino a Serafín. Beben unos sorbos._)
-
-SERAFÍN.—Gracias.
-
-VALERIANO.—Y ahora, joven, aquí de sobremesa y antes de separarnos,
-quiero darle a usté como compensación de los mamporros, cuatro consejos.
-
-SERAFÍN.—Usté dirá.
-
-VALERIANO (_Bebe un trago._)—Discreto pollo: es usté un chavalillo
-inesperto con el atolondro propio de la _juventú_ y debe usté apuntarse
-esta máxima pa el resto de su vida: La mujer, es como un sorbete,
-cuando se toma con mucho calor hace daño. Tóquese usté las narices y me
-dará la razón; y crea usté a un zorro viejo: no desafíe usté a nadie
-sin motivo, porque acalorao no mira usté el rótulo y, creyendo meterse
-en una confitería, a lo mejor le resulta a usté una tahona. Llueven
-las tortas. Y no canso más. Respective a lo de la Carmen, no sea usté
-niño. Yo, como ca _quisque_, poseo el espejuelo de mis atraztivos y lo
-manejo con la contumelia propia de una pestaña experimentada. ¿Que cae
-una alondra? No la voy a hacer ascos por miramientos al cazador vecino.
-Sería majadero. (_Se levanta._) Conque cuatro cosas en total, joven;
-pacencia, serenidaz, agua fresca y... pague usté esas dos copas, que no
-lo voy yo a poner todo. Y venga esa mano. Sé que se queda usté amargao
-por dentro y por fuera; pero así he aprendido yo, y como el tiempo
-_desinfla_ y tranquiliza, cuando pasen algunos días, pué que no tenga
-usté una mano más amiga que la que hoy le ha hecho a usté daño, bien a
-su pesar. Salú. (_Vase por la izquierda._)
-
-
-ESCENA III
-
-SERAFÍN; _luego_ LADISLAO. EL DUEÑO _del merendero durante la escena_.
-
-SERAFÍN (_Casi llorando._)—¡Sí! ¡Me comen la vergüenza y la rabia!...
-¡pero ese tío tié razón! ¡No tié él la culpa; es ella!... ¡ella!
-
-LADISLAO (_Sale por la derecha azorado y jadeante._)—¡Gracias a
-Dios! ¡Por fin doy contigo! (_Mira a todos lados._) ¿Pero qué es
-esto?... (_Con burlona sorpresa._) ¡Tú solo! ¡Solo con dos copas! ¡Tú
-_meditamundo_! ¿Y ese hombre, que no lo veo? (_Mira por debajo de las
-mesas y las banquetas y luego dice a Serafín con voz siniestra y casi
-al oído._) Serafín, ¿ande has echao los pedazos?
-
-SERAFÍN (_Con desprecio._)—¡Déjame en paz!
-
-LADISLAO.—Oye, ¿pero qué tiés en la cara?... ¿Tú no habías pasao el
-sarampión?
-
-SERAFÍN (_Llama y sale el dueño del merendero._)—¿Qué se debe?
-
-DUEÑO.—Treinta céntimos.
-
-SERAFÍN.—Ahí van. (_Paga y se levanta. Vase el dueño llevándose las
-copas._)
-
-LADISLAO.—¡Recontra! De modo, que tras... _ecétera_, apaleao y encima
-pagano.
-
-SERAFÍN (_Furioso._)—¡Cállate, o por mi salú que te dejo seco!
-
-LADISLAO (_Aterrado._)—Oye, tú...
-
-SERAFÍN (_Separándose dominado por una gran excitación._)—¡Sí! ¡No
-tengo cara pa vivir mal mirao! Ahora irá ese tío, lo contará todo y se
-reirán de mí... Y se reirá ella... ¡ella más que nadie! Y luego, por
-donde voy, la burla y la chirigota... ¡No, no lo resisto; ella me ha
-engañao, pues contra ella! ¡La mataré! ¡Tengo derecho! ¡Hay que ser
-hombres! Adiós, Ladislao; voy a dar gusto a todos, a ti y a mí, y a
-los compañeros de taller y a las vecinas y al mundo entero.
-
-LADISLAO.—Pero, ¿qué dices?
-
-SERAFÍN.—¡Adiós! (_Vase por la izquierda._)
-
-LADISLAO.—Oye, tú, y de paso dile a tu tío Balbino, que ya lo cogeré yo
-a solas, que lo de esta mañana no me s’ha olvidao. (_Se sienta y da dos
-palmadas._) ¡Merenderero!
-
-
-ESCENA IV
-
-LADISLAO _y_ BALBINO
-
-BALBINO (_Que sale por la derecha, se acerca a la mesa._)—¡Va!
-
-LADISLAO (_Sorprendido y temeroso._)—¡Caray!
-
-BALBINO.—¿Qué desea el gorrión?
-
-LADISLAO.—¿Usté? ¡Hombre, m’alegro! (_Levantándose, al mismo tiempo se
-sienta Balbino._)
-
-BALBINO.—No; que he venido, he visto la solfa que le han dao a tu amigo
-por seguir tus consejos, he visto que la cosa no pasaba a mayores, he
-permanecido _nutral_ y aquí me tiés pa servirte.
-
-LADISLAO.—Pues m’alegro, porque quería yo que arreglásemos la
-cuentecita de esta mañana.
-
-BALBINO.—¿Tiés prisa en cobrar?
-
-LADISLAO (_Amenazador._)—¡Lo que tengo prisa es en mascarle la nuez a
-los que me faltan, eso!
-
-BALBINO (_Fingiendo miedo._)—¡Oye, tú, Ladisladito, por Dios, que yo
-creo... (_Solloza._) que no debías ensañarte con un pobre viejo!
-
-LADISLAO (_Envalentonado._)—Y si tié usté miedo, ¿pa qué insulta usté,
-so maula?
-
-BALBINO (_Llorando._)—¡Hombre, no te enfades... yo, ha sío en
-un pronto; y piensa que si a mis años me haces así, (_Le da un
-pescozón._) me tiras al suelo!... ¡Tenme lástima!
-
-LADISLAO.—Oiga usté... (_Cogiendo el sombrero._)
-
-BALBINO.—No sabes el miedo que he pasao dende esta mañana... porque yo
-decía, si esa fiera me encuentra, con el genio que tiene, y me da así
-na más... (_Le da un puñetazo._) ¡me atonta!
-
-LADISLAO.—Oiga usté, haga el favor de poner los ejemplos de palabra,
-¿eh?
-
-BALBINO.—Los viejos, hijo, ya no valemos pa náa... Figúrate si con
-tu fuerza levantas el pie y me das de esta manera... (_Le da un
-puntapié._) pues me amargas.
-
-LADISLAO (_Asustado._)—¿Pero quiere usté hablar sin acionar?
-
-BALBINO.—¡Yo es pa que me comprendas, hijo! De manera que tenme
-lástima y que no te se ocurra darme dos chuletas así... (_Le pega
-dos bofetadas._) ni tirarme encima de una silla, como un pingajo
-indecente... (_Lo tira al suelo._)
-
-LADISLAO.—¡Pero qué es esto!
-
-BALBINO (_Llorando._)—Ten lástima de un pobrecito anciano, hijo...
-
-LADISLAO (_Furioso._)—¡Eso le vale a usté, que es un viejo!
-
-BALBINO.—¡Dios te lo pague, hijo! ¡Adiós, rico! (_Vase llorando._)
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO TERCERO
-
- Riberas del Manzanares. En los laterales izquierda, últimos
- términos, se ve la fachada posterior de un restaurant, y un trozo
- de jardinillo correspondiente a él y circundado por una empalizada
- de listones unidos en forma de celosía. Esta valla que constituye
- un ángulo recto, tiene un pequeño portoncillo, practicable, que da
- a la escena en línea paralela a la casa. Por las ventanas abiertas
- del merendero sale la viva claridad de la luz eléctrica. En el
- telón de fondo se ven los pinares de la Florida, y en la parte
- derecha de la decoración un poético remanso del río, iluminado por
- la luna, que luce su claridad entre las copas de viejos álamos. Un
- puentecillo rústico da por el foro, paso sobre el río.—Sobre la
- orquesta se oye muy lejos la marcha de un tren, que pasa por la
- vía férrea próxima al lugar de la acción; las levísimas campanadas
- de un reloj muy lejano y los perdidos ecos de la canción de un
- viandante. Escúchase también el ladrido, casi imperceptible, de
- un perro de los que acompañan a los vigilantes de los lavaderos,
- y contrastando con estas perdidas notas de soledad y misterio se
- escucha dentro del merendero el rasgueo alegre de las guitarras
- y la vibrante voz de un cantador de flamenco, que es jaleado con
- ruidoso entusiasmo.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-CANTADOR, _dentro_
-
-=Música=
-
- Es la penita más grande
- querer y que no te quieran,
- quien quiere sin esperanza
- conoce la pena negra.
- Ay, serrana mía,
- por quererte a ti de veras
- conozco yo esa penita.
-
-
-ESCENA II
-
-LUCILA. _Sale por la izquierda, primer término, envuelta en un
-mantoncillo; se para junto a la empalizada y escucha las últimas notas
-de la canción flamenca, que termina con voces y aplausos, reinando
-luego el silencio._
-
-=Hablado=
-
-LUCILA (_Admirada._)—¡Buena voz! Paece un mixto de verderón. Debe
-ser Pepe el Trampas. Náa, que no he marrao. Aquí está la boda del
-Guitarrero. ¡Jesús divino, qué día llevo! Dende la ensalá que armé esta
-mañana lo estoy pasando de _ole_. Primero cuatro horas en la _delega_
-por haberle deteriorao el crepé a la Señá Antonia; así de que salgo,
-dejo a mi padre, me voy a cá la señá Quintina a ver qué había sido de
-Serafín, y me cuenta la pobre vieja, toa _azará_, que a las siete había
-llegao el susodicho joven con la cara como una pandereta, después de
-haber corrido tóo el _barrio_ averiguando en qué merendero estaban
-celebrando la toma de dichos; y así de que llegó a casa escribió una
-carta, le dijo a la señá Quintina que se la llevase a su maestro si a
-las once de la noche no había vuelto, y apretó a correr. No se necesita
-ser un lince pa calcular las tripitas que traerá. Y yo, yo estoy que me
-deshago de nerviosa; tengo frío y calor tóo a un tiempo, y me saltan
-las sienes. ¡Ojalá dé con él! Rondaré el merendero... (_De pronto queda
-escuchando._) ¡Sí!... (_Mira con atención._) Uno se acerca. ¿Será él?
-(_Se oculta por la izquierda._)
-
-
-ESCENA III
-
-LUCILA, _oculta_; SERAFÍN. _Después_ CARMEN, SEÑOR VALERIANO, INVITADO
-1.º _e_ INVITADA 1.ª
-
-SERAFÍN (_Apoyándose angustiado en la empalizada._)—¡No me puedo tener
-en pie! Tengo el sudor helao y la boca amarga como una retama. Llevo
-dos horas esperando una ocasión, sin saber si entrar de repente u
-aguardar que salgan. Aguardaré: es más seguro. He querido irme cien
-veces, he probao y no puedo; cuando me separo de aquí paece que hasta
-las piedras me llaman gallina... Y en toas partes oigo lo mismo... las
-mismas palabras, que ya se me han agarrao al corazón. ¡Te ha engañao!
-¡Mátala! ¡Tiés derecho!... Y yo no sé; no sé si tengo derecho u no,
-lo que digo es que me ciega la idea de que está con otro. Y así no
-puedo vivir. Sí. Esta noche acabará todo. (_Se oyen voces dentro del
-merendero._) Salen... ¡Que no me vean! ¡Si fuera ella! (_Se oculta tras
-la empalizada._)
-
-CARMEN (_Dentro del jardinillo y como hablando con alguno del
-merendero._)—¡Ja, ja, ja! (_Ríe._) No, si no tardamos.
-
-SERAFÍN.—¡Ella! ¡Por fin! (_Saca la navaja._)
-
-VALERIANO (_Dentro._)—No, un menuto. Vamos ahí, al lavadero del
-_Quico_, a ver si quié dejar venir a la chica, y verán ustés cómo baila
-las sevillanas. (_Salen por el portoncillo a la parte exterior de la
-escena Carmen, Valeriano, Invitada primera e Invitado primero._)
-
-INVITADA 1.ª—¡Oye... qué noche hace; si paece de verano!
-
-INVITADO 1.º—Da gusto.
-
-CARMEN.—Yo estaba deseando de salir; me ahogaba ahí dentro con el humo
-de los cigarros (_Aparte a Valeriano._) y tenía gana de que hablásemos
-un ratito con libertá.
-
-VALERIANO.—Y yo. Pero, ¿por qué no has sacao el mantón?
-
-CARMEN.—Si no tengo frío.
-
-INVITADA 1.ª—Yo me le he puesto.
-
-VALERIANO.—Póntelo que por aquí siempre cae relente.
-
-CARMEN.—Lo cogeré por darte gusto. (_Entra por el jardinillo al
-merendero._)
-
-INVITADA 1.ª—No tardes.
-
-INVITADO 1.º (_Desde el puentecillo._)—Mirar qué bonito hace desde aquí
-este pedazo del río con la luna. (_Valeriano y la Invitada_ 1.ª _van a
-mirar._)
-
-INVITADA 1.ª—Qué hermosa es la noche, ¿verdá?
-
-VALERIANO.—La noche y el día; cuando se está a gusto tóo es bonito.
-
-CARMEN (_Saliendo._)—¿Dónde están?... (_En este momento Serafín, que se
-oculta tras la empalizada, va a lanzarse sobre Carmen con la navaja en
-la mano y se encuentra fuertemente detenido por Lucila, que al ver su
-actitud sale de su escondite sigilosamente quedando en acecho tras él,
-hasta este momento en que le sujeta el brazo y le tapa la boca con la
-otra mano._)
-
-SERAFÍN (_Va a llamar._)—Car...
-
-LUCILA (_Tapándole la boca._)—Chissss...
-
-SERAFÍN (_Con voz ahogada._)—¿Eeeeh?... ¿quién?
-
-LUCILA (_En voz baja._)—¡Silencio!
-
-CARMEN (_Llamando._)—¡Valeriano!
-
-VALERIANO (_Desde el foro._)—Por aquí.
-
-CARMEN (_Mirando hacia atrás al irse._)—Juraría que he oído moverse
-esas ramas. (_Desaparece por el foro._)
-
-
-ESCENA IV
-
-LUCILA _y_ SERAFÍN
-
-SERAFÍN.—¡Lucila! pero, ¿eres tú?
-
-LUCILA.—Sí, yo; ¡yo mismita!
-
-SERAFÍN.—Suelta... suelta... (_Forcejean._)
-
-LUCILA.—No... aguarda... aguarda un momento. (_Al ver que ha
-desaparecido Carmen._) Ya... ya estás libre; ya _pués_ guardarte esa
-navajita y salir. Y a tóo esto mu buenas noches.
-
-SERAFÍN (_Tembloroso y frenético._)—¿Y tú a qué has venido?
-
-LUCILA.—Náa, hombre, que como no _te se vé_ el pelo por dengún lao y no
-tiés _tiléfono_, quería hablarte y ¡velay!
-
-SERAFÍN.—¡Vete... vete y déjame, Lucila!
-
-LUCILA.—Y ¡camará, cómo recibes; recibes que arañas! (_Restañándose con
-saliva un arañazo de la mano._) Si lo sé te dejo _trajeta_.
-
-SERAFÍN.—Bueno, pronto; acaba y vete. ¿A qué has venido?
-
-LUCILA.—¿Que a qué he venido? (_En voz baja con ira._) ¡pues a llamarte
-asesino y cobarde!...
-
-SERAFÍN.—¡A mí!
-
-LUCILA.—¡A ti!... ¡que querías asesinar a una mujer! (_Le sujeta el
-brazo._)
-
-SERAFÍN.—¡Lucila!
-
-LUCILA.—¡Baja la voz!... ¡Sí, asesinarla!
-
-SERAFÍN.—¡Tengo derecho!
-
-LUCILA.—¿Derecho a matar? ¡A matar a una mujer! ¿porque no te
-quiere?... ¡Mentira!
-
-SERAFÍN.—Suelta.
-
-LUCILA.—No quiero. Ten paciencia. Alguna vez en la vida hay que oir
-a la razón, aunque moleste. El hombre, no tié derecho a matar a una
-mujer, nunca, Serafín, nunca; ni aunque le engañe. Así, en redondo.
-¡Ni aunque le engañe!
-
-SERAFÍN.—¡Bueno, déjame en paz! Tú eres una chica que no sabes lo que
-hablas.
-
-LUCILA.—¿Que no sé lo que hablo? ¿que no tengo razón?... Bueno,
-conformes; pero si yo no la tengo, menos la tienen esos chulos
-indecentes que te aconsejan y que porque llevan un pantalón ceñido y
-unos tufos repeinaos, se creen amos de las mujeres y jaleándose unos a
-otros arrean por el mundo, haciendo cisco a toda la que se les resista.
-¡Pero, eso sí, cuando ellos se cansan de una mujer, entonces, chito!
-Pa eso son los amos. La pisotean y ahí queda eso. ¡A la basura!...
-¡Ole los valientes! ¿Quién defiende eso?... ¿Quién? ¡porque si lo dice
-la justicia, reniego de ella! ¡y si lo dicen los hombres, los hombres
-que dicen eso, no son hombres, Serafín! ¿Queréis que la mujer sea una
-esclava?... bueno; pero entonces lo menos que se pué hacer es dejarla
-que escoja la cadena que más le guste. ¿No te parece?
-
-SERAFÍN.—Yo no sé de eso que me dices; pero oye, Lucila, (_Con
-amargura._) ¿cómo vive uno viendo su querer en otros brazos?
-
-LUCILA.—¡Ay, mu remalamente, chico! Eso sí que lo sé yo por
-_esperencia_.
-
-SERAFÍN (_Sorprendido._)—¿Tú?
-
-LUCILA.—¡Yo!... ¿Te paece raro, verdá? Pues sí, Serafín; yo, he querido
-a un hombre más que a mi vida.
-
-SERAFÍN.—¿Pero tú?
-
-LUCILA.—Más que a mi padre; más que a náa en el mundo. ¡Y él, ni agua!
-
-SERAFÍN.—¡No se lo habrás demostrao!
-
-LUCILA.—Tóos los días.
-
-SERAFÍN.—¿Con palabras?
-
-LUCILA.—¡Qué palabras! Lo que no dicen los ojos al mirar y las acciones
-buenas, ¿cómo lo van a decir los labios? Y ese hombre, no ha reparao en
-ello ni pa agradecérmelo. Y yo callando y sufriendo le he visto irse
-con otra. Llorar y reir por ella; y en mis ratos de desesperación lo
-he pensao tóo, tóo... ¡Menos matarlo!... porque él no tenía la culpa.
-El cariño lo escoge el corazón libremente y se quiere lo que se quiere,
-bueno o malo, sin saber por qué. Y por amor, Serafín, se sufre, como yo
-he sufrido; se llora, como yo lloro... ¡pero no se mata! (_Llora._) ¡No
-se mata!
-
-SERAFÍN.—¡Lucila!
-
-
-ESCENA V
-
-DICHOS, SEÑOR BALBINO; _luego_ VALERIANO _y_ CARMEN
-
-BALBINO (_Saliendo y poniendo la mano en el hombro de Serafín._)—Y
-sabes...
-
-SERAFÍN (_Sorprendido._)—¡Tío Balbino!
-
-LUCILA.—¡Padre!
-
-BALBINO.—¿Y sabes quién es el sujeto que ha matao la alegría de esa
-creatura?
-
-SERAFÍN.—¿Quién?
-
-BALBINO.—¡Tú!
-
-SERAFÍN.—¿Yo?
-
-BALBINO.—¡Tú!
-
-LUCILA.—¡Padre, por Dios!
-
-BALBINO.—¡Me da la gana decirlo! No está la nochecita pa miramientos;
-conque trae esa navaja, (_Se la quita del bolsillo._) y arrea pa tu
-casa.
-
-SERAFÍN (_Resistiéndose._)—¡Tío!
-
-BALBINO (_Amenazador._)—Y cállate, si no quiés llevarte el melón en
-rajas; que lo menos que podemos pedirte es que sufras tú por esa, lo
-que ésta ha sufrido por ti, ¡conque andando!
-
-SERAFÍN.—¡Es que me llamarán cobarde!
-
-BALBINO.—Te aguantas. ¡Más vale paecer cobarde que ser asesino de
-mujeres! ¡Esa sí que es cobardía!... Y además, mira... (_Aparecen en
-el fondo Carmen y Valeriano, cogidos del brazo muy juntos, hablándose
-amorosamente al oído. Quedan parados._)
-
-SERAFÍN.—¡Ellos!
-
-BALBINO.—¡Ellos!... ¿Y ves ese cariño que es pa otro? ¡Pues ese no
-sería pa ti ni a navajazos! Conque ¿a qué pelear?...
-
-SERAFÍN.—¡Sí... tié usté razón!... ¡Tié usté razón!... ¡Adiós!... ¿Por
-qué... por qué no me habrá querido? (_Vase rápidamente frotándose los
-ojos._)
-
-LUCILA (_Con amargura infinita. Abrazando a su padre._)—¡Así, Serafín,
-así es como se quiere!... ¡Ay, padre, cuántas veces he dicho yo esas
-mismas palabras!; ¿por qué... por qué no me habrá querido?
-
-(_Se escucha en el merendero la voz del Cantador que canta_:)
-
- ¡Es la penita más grande
- querer y que no te quieran;
- quien quiere sin esperanza
- conoce la _pena negra_!
-
-(_Cae pausadamente el telón, mientras cantan la copla._)
-
-FIN DEL SAINETE
-
-
-
-
-LAS ESTRELLAS
-
-
-
-
-PERSONAJES
-
-
- ANTOÑITA
- SEÑÁ FELICIANA
- UNA TIPLE
- LA TRIANÓN
- SEÑOR PRUDENCIO
- CASILDO
- POLINIO
- SEÑOR PEPE EL CARPANTA
- ACACIO
- LEOVIGILDO
- SEÑOR MÁXIMO
- EL CIRUQUI
- EL REPOLLO CHICO
- PARROQUIANO 1.º
- EL EMPRESARIO
- RODRÍGUEZ
- UN SERENO
- UN INSPECTOR
- UN CAFETERO AMBULANTE
- ELECTRICISTA 1.º
- ÍDEM 2.º
- UN CARPINTERO
- UN TRAMOYISTA
- PARROQUIANO 2.º
-
-LA ACCIÓN EN MADRID.—ÉPOCA ACTUAL
-
-
-
-
-ACTO ÚNICO
-
-
-
-
-CUADRO PRIMERO
-
- Salón modesto, en planta baja, de una barbería. Al foro puerta
- vidriera de dos hojas que da a la calle. En la pared del fondo, a
- los lados de la puerta, perchas de hierro. En la lateral derecha,
- en primero y segundo término, adosadas a la pared, anchas repisas
- de madera imitando mármol, llenas de útiles para el servicio de
- peluquería; sobre las repisas espejos grandes con marco negro,
- y ante ellas sillones de rejilla de los que se usan en estos
- establecimientos. En la lateral izquierda, en primer término, una
- puerta practicable cubierta por un portier de reps; y en segundo
- término otro servicio de peluquería igual en absoluto a los de la
- derecha. En el centro de la habitación un velador sobre el cual
- habrá periódicos y cepillos. Algunas sillas de rejilla estarán
- próximas al velador y otras distribuídas convenientemente por el
- salón. Es de día.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_Al levantarse el telón aparecen el_ SEÑOR PRUDENCIO _afeitando al_
-SEÑOR MÁXIMO, _guardia de Orden público, cuyo sable y cuya teresiana
-estarán colgados en la percha de la derecha._ ACACIO, _aprendiz de la
-barbería, vestido con su blusa larga se halla sentado junto al velador
-leyendo un periódico._
-
-PRUDENCIO (_Afeitando._)—Pues nada, créame usté a mí, señor Máximo,
-usté será todo lo de orden público que guste—sírvase de inflar el
-izquierdo (_El señor Máximo infla el carrillo izquierdo._)—; pero yo lo
-que repito es que no siendo el que yo le digo, pa la política española
-no hay otro remedio.
-
-MÁXIMO (_Quejándose._)—¡Ay!
-
-PRUDENCIO.—¿Cuálo?
-
-MÁXIMO.—Oye, ¿hay otra navaja? Porque ¡camará! esa paece que la has
-afilao en el fregadero.
-
-PRUDENCIO.—¡Hombre, pues precisamente es la joya de la casa!
-
-MÁXIMO.—¡Mecachis en la joya! Pues guárdala pa cuando venga el ispetor
-de la Latina, le afeitas con ella y pué que le hagas un favor.
-
-PRUDENCIO.—¿Por qué?
-
-MÁXIMO.—¡Porque quié que lo trasladen al Hospital!
-
-PRUDENCIO.—¡Exagere usté una miaja! (_Mira el reloj._) ¡Recontra,
-las once y cuarto y esos dos sin venir! ¡Qué habrá pasao! ¡Estoy de
-nervioso que no sé cómo no he degollao a este hombre! (_Llamando._)
-¡Acacio!
-
-ACACIO.—¿Mande usté?
-
-PRUDENCIO.—Oye, ponte a la puerta y mira a ver si vienen el señor
-Polinio y el señor Pepe el Carpanta, que tardan y tengo el alma en un
-hilo.
-
-ACACIO.—Güeno. (_Sale a la puerta y mira a ambos lados de la calle. El
-señor Máximo, durante los anteriores apartes, se ha secado la cara que
-le habrá lavado Prudencio y se mira al espejo._)
-
-PRUDENCIO (_Cogiendo el pulverizador._)—¿Refrescamos con colonia?
-
-MÁXIMO.—No, no quiero eso.
-
-PRUDENCIO.—¡Hombre lo siento!
-
-MÁXIMO.—¿Por qué?
-
-PRUDENCIO.—Porque me quita usté la única satisfacción que puedo
-tener como republicano: pulverizar a un guardia de orden público.
-(_Peinándole._)
-
-MÁXIMO.—¡Guasón! Lo que he notao es que me has hecho dos cortecitos mu
-decentes.
-
-PRUDENCIO.—Señor Máximo, no le choque a usté; ¡me ha pillao usté en un
-día terrible de nervioso que estoy!
-
-MÁXIMO.—¿Pues qué te pasa?
-
-PRUDENCIO (_Quitándole el paño, sacudiéndolo y doblándolo._)—¿Que qué
-me pasa? (_Máximo se levanta y se cepilla._) ¡Pues que hoy... (_Con
-voz conmovida y misteriosa._) pué ser un día célebre pa mí! Que estoy
-esperando un recao que, de serme favorable, si el mes que viene está
-usté franco un día y quié usté honrarme con su amistad, se viene usté a
-mi hotel...
-
-MÁXIMO (_Queda inmóvil con la pierna derecha en alto y
-asombradísimo._)—¡Arrea!
-
-PRUDENCIO.—Que ya le daré a usté las señas, y nos damos un paseo en mi
-_automóvil_, que ya le diré al _Chufer_ que no corra.
-
-MÁXIMO.—Pero, ¡oye tú! ¿es que te ha caído la lotería? (_Se pone la
-teresiana y el sable._)
-
-PRUDENCIO.—¡Mejor!... Sino que, hoy por hoy, no puedo ser más
-explicativo. ¡Y lo dicho, dicho!
-
-MÁXIMO (_Con cara de asombro._)—¡Chico, me dejas parao!
-
-PRUDENCIO.—Sabía que le iba a dejar a usté parao, pero como usté es
-guardia, ya tié costumbre.
-
-MÁXIMO.—Pues na, que sea como lo dices. (_Le paga el afeitado._)
-
-PRUDENCIO.—Gracias, señor Máximo.
-
-MÁXIMO (_Marchándose y mirando con recelo a Prudencio._)—¡Hotel!...
-¡Chufer!... ¡Este está mochales!... (_Vase foro._)
-
-PRUDENCIO.—¡El infeliz se va creyendo que estoy loco! ¡Mísero agente!
-(_Guarda el dinero en el cajón._)
-
-ACACIO (_Desde la puerta._)—¡Por fin! ¡El señor Polinio y el señor Pepe
-vienen!
-
-PRUDENCIO (_Respirando con satisfacción._)—¡Ay, gracias a Dios! ¡Me
-devora la impaciencia! (_Sale a su encuentro._)
-
-
-ESCENA II
-
-DICHOS, POLINIO _y el_ SEÑOR PEPE EL CARPANTA, _por el foro_
-
-POLINIO.—¡Hola!
-
-PEPE.—¡Ya estamos aquí! (_Entran corriendo y muy alegres._)
-
-PRUDENCIO.—¡Pasar... pasar!
-
-POLINIO.—¿No está tu mujer?
-
-PRUDENCIO.—No. ¡Os anhelaba, como el hambriento a una fuente!
-
-PEPE.—¡Será el sediento, hombre!...
-
-PRUDENCIO.—Yo me refería a una fuente de chuletas. ¿Qué hay? (_Con
-impaciencia._)
-
-POLINIO (_Con alegría._)—¡Hecho el negocio!
-
-PRUDENCIO (_En el colmo de la satisfacción._)—¿Hecho?... ¡Venga un
-abrazo, y cuarenta, y ciento! (_Se abrazan efusivamente._)
-
-PEPE.—¡Aprieta! ¡Ya eres feliz!
-
-PRUDENCIO.—¿No han puesto dificultad?
-
-POLINIO.—_Denguna_. El señor Román _aceta_ el traspaso de esta barbería
-por setecientas pesetas.
-
-ACACIO (_Que está escuchando, en segundo término, con
-asombro._)—¡Recontra! ¿Qué dicen?
-
-PEPE.—Dentro de un rato nos esperan en la taberna pa entregarte el
-dinero, y que firmes la escritura.
-
-PRUDENCIO.—¡Gracias, gracias! ¡me habéis hecho hombre! (_Vuelven a
-abrazarse._)
-
-ACACIO (_Aparte._)—¡Qué barbaridad! ¡Ha traspasao la barbería! ¡Ay, en
-cuanto lo sepa la señá Feliciana!
-
-POLINIO.—Güeno, y una vez ultimao el asunto, me paece que ya es hora
-de que me confíes tus proyectos y me digas el por qué del traspaso del
-Salón, _ecetra_, _ecetra_, porque el señor Pepe no me lo ha querido
-revelar.
-
-PEPE.—Era la _consina_, hasta que estuviese hecho.
-
-PRUDENCIO.—Es verdá; pero ahora nada más justo. ¿Se lo revelo todo?
-
-PEPE.—Revélaselo.
-
-PRUDENCIO.—Pues mira, Polinio, Dios le da a cá uno la fortuna, en una
-forma diferente; y a mí me la dao con mis dos hijos, la Antoñita y
-Casildo. Con la Antoñita, porque el día que esa criatura debute en un
-teatro como _mono-cuplé-tanguista_, la Otero va a tener que tostar
-cañamones, si quié atender a su susistencia.
-
-PEPE (_Asintiendo._)—¡Acordes!
-
-PRUDENCIO.—Y con mi Casildo, porque recortando capote al brazo y
-metiendo el hombro a la hora suprema, el _Frascuelo_ era una pastilla
-de clorato comparao con él.
-
-PEPE.—¡Acordísimos!
-
-PRUDENCIO.—Pus, güeno; (_Con tono iracundo._) mi mujer, la Feliciana,
-celebro oscuro que no tié más horizontes que la boca del puchero,
-al ver que he sacao a la chica den _cá_ la modista, y al chico de
-la imprenta _pa_ atender a su educación artística, se ha empeñao en
-decirme que estoy loco y que esto va a ser nuestra ruina. ¿Será tozuda?
-
-POLINIO.—¿Pero tú no te achicarás?
-
-PRUDENCIO (_Con exaltación creciente._)—¿Yo achicarme? Si Dios echa
-al mundo una horná de celebridades, y en esa horná metes la _Patti_
-y metes _El Gordito_, y me tocan a mí en clase de hijos, dicho se
-está que coger ambas _estrellas_ y _prostergarlas_ en el antro de una
-barbería, ¡sería un crimen, que un padre como yo, no comete!
-
-POLINIO.—¡Bien hecho!
-
-PEPE.—Y en esto—y perdona que ataje tu palabra honrada—surjo yo con
-mi ejemplo. Yo era un ser vago y errante que vendía por esas calles
-_chuletas de huerta_, y que tenía una chiquilla que andaba galocheando
-por ahí con ramitos de violetas; pues, güeno; de la noche a la mañana,
-me se evadió mi hija a París, con su madre, contratá con una _troupe_
-pa bailes españoles, ayer hizo tres meses; y de una renacuaja vestía
-con un pinguito de falda y una criba de mantón, fíjese usté en la
-_metramórfosis_. El jueves me lo mandó. (_Le enseña un retrato._)
-
-PRUDENCIO.—Fíjate en el retratito. ¡Mira eso!
-
-POLINIO.—¡Camará, bonita es, pero va casi en cueros!
-
-PEPE.—Hay que azvertir que apenas ha tenío tiempo de hacerse ropa.
-
-POLINIO.—¡Ya, ya! ¿Y dice usté que aquí llevaba una faldita?
-
-PEPE.—¡Una vergüenza!
-
-POLINIO.—¡Pues se conoce que la ha perdido!
-
-PEPE.—Pues güeno, desde que se fué que me he dejao las patatas y vivo
-de guagua, ¡porque no hay mes que no me mande de ciento cincuenta a
-doscientos _franques_ oro!
-
-PRUDENCIO.—Se conoce que lo que se ahorra en ropa pa ti.
-
-PEPE.—Por eso le he aconsejao a éste que lo venda tóo, que se deje de
-esta porquería de España, que emigre con su hija a París como yo, que
-me voy pasao mañana, y a la vuelta de un par de años regresamos del
-extranjero, y ¿usté sabe esos solares de la _cae_ de Lista, pasao un
-estanco que hay? ¡Nuestros hoteles!
-
-POLINIO.—¿Usté dice donde la tienda-asilo?
-
-PEPE.—¡En la acera de enfrente!
-
-PRUDENCIO (_Exaltado._)—¡Y yo, Polinio, deslumbrao por este ejemplo,
-te aseguro que es inútil que me _graznen_ lo que quieran! Busco el
-aplauso, la fortuna, la gloria de mis hijos... ¡y aunque la persona que
-se oponga a ello me haga escabeche, mi último cuarto de kilo se saldrá
-del barril pa cumplimentar esta sacrosanta misión!
-
-PEPE (_Entusiasmado._)—¡Eres un varonil!
-
-PRUDENCIO (_Con energía._)—¡Soy un padre!
-
-PEPE (_Viendo aparecer a Casildo._)—¡Chits, callarse!
-
-
-ESCENA III
-
-DICHOS _y_ CASILDO _puerta foro_
-
-CASILDO (_Saludando con la mano desde la puerta._)—¡_Saluz_!
-
-PRUDENCIO (_Radiante de satisfacción._)—¡Mirarle! ¡Mi Casildo! ¡Ahí lo
-tenéis! ¡Ese es el monumento _taurómaca_ más grande del porvenir!
-
-PEPE.—¡Hola, pollo!
-
-POLINIO.—¡Adiós, pollo!
-
-PEPE.—¿Cómo estás, pollo? (_Casildo no contesta._)
-
-PRUDENCIO.—¡Me se cae la baba! (_Casildo después de saludar
-parsimoniosamente a lo torero, con la mano, se acerca a un espejo,
-se atusa los tufos con un cepillo y vuelve a ponerse el sombrero con
-coquetería, estirándose la chaquetilla. Carpanta, al ver que Casildo no
-contesta, dice con voz más alta._)
-
-PEPE.—¿Que cómo estás? (_Sigue el silencio._) (Este monumento es
-bastante mal educao.)
-
-PRUDENCIO (_Sonriendo._)—No te ha oído. Estas notabilidades son así,
-chico; ¡no se fijan en na! (_Acercándose a su hijo._) ¿De aonde vienes,
-hijo mío?
-
-CASILDO (_Con tono desdeñoso y sin mirar a su padre._)—Del mundo.
-
-PRUDENCIO (_Sonriente y muy complacido._)—¡Qué manera de contestar! ¿eh?
-
-POLINIO.—¿Ha madrugao?
-
-PRUDENCIO (_Con asombro._)—¿Madrugar esa personalidaz? Que se marchó
-anoche a las diez y viene ahora. (_Aparte y sonriendo a los dos._)
-(¡Las mujeres que se lo rifan!)
-
-POLINIO.—¡Ya, ya!
-
-PRUDENCIO (_A Casildo._)—¿Vas a acostarte, hijo?
-
-CASILDO.—¡Clarinete!
-
-PRUDENCIO.—¡Oye, qué gracia! ¿Habéis oído? ¡Clarinete!
-
-CASILDO (_A Prudencio. Secamente y sin mirarle._)—La petaca.
-
-PRUDENCIO (_Dándosela._)—Toma, hijo mío.
-
-CASILDO (_La vacía, se guarda los cigarros y la tira con desprecio
-sobre el velador._)—Cerillas.
-
-PRUDENCIO (_Le da una caja._)—¡Ahí van!
-
-CASILDO (_Se guarda la caja._)—¡Que no me se despierte hasta que yo
-avise! (_Saluda con la mano y se va contoneándose primera izquierda._)
-
-PRUDENCIO (_Siguiéndole hasta la puerta._)—No tengas miedo. ¡Ah, oye!
-Ciérrate por dentro, no te sorprenda tu mamá en el primer sueño.
-
-POLINIO.—¿Por qué le dices eso?
-
-PRUDENCIO (_Sonriendo._)—¡Por na! ¡Que anoche se le llevó un mantón a
-su madre y se conoce que lo ha empeñao!
-
-PEPE.—¡Angelito! ¡Qué monada de criatura! (_Riendo._)
-
-PRUDENCIO.—Y como la Feliciana no reflexiona que a estas grandes
-figuras hay que aguantarlas sus genialidades, me temo un _esasbruto_.
-
-POLINIO.—¡Natural!
-
-PRUDENCIO.—Y qué, ¿habéis visto qué hechuras de torero tiene? ¿Se le da
-un aire al Conejito, _verdá_?
-
-PEPE.—¡Sí, tiene algo de _Conejito_... sino que más en gazapo!
-
-POLINIO.—Güeno; y volviendo a lo de _enantes_, respective al chico,
-na tengo que _ojetarte_, porque se ve que cuidándolo pué llegar a ser
-_Gordito_, pero por lo que toca a la chica, ¿tú crees que servirá pa
-_chanteuse_, Prudencio?
-
-PRUDENCIO.—¡Amos, hombre! ¿Que si servirá?... Vaya, ahora que estamos
-solos, ¿queréis verla y oirla pa que veais que no es pasión de padre
-cuando digo que es una maravilla?
-
-POLINIO.—¡Sí, hombre!
-
-PEPE.—¡Con mucho gusto!
-
-PRUDENCIO.—¡Pues quitarse las telarañas! (_Llamando._) ¡Acacio!
-
-ACACIO (_Acercándose._)—Mande usté.
-
-PRUDENCIO.—Ponte a la puerta, y si viene la señá Feliciana nos avisas,
-no sea que nos sorprenda.
-
-ACACIO.—Güeno. (_Vase a la puerta a vigilar._)
-
-PRUDENCIO (_Yendo a la puerta primera izquierda y
-llamando._)—¡Antoñita!... ¡Antoñita!
-
-ANTOÑITA (_Dentro._)—¿Mande usté?
-
-PRUDENCIO.—Sal un momento, haz el favor.
-
-ANTOÑITA.—Voy.
-
-PRUDENCIO.—Ya está aquí. ¡Veréis qué prodigio!
-
-
-ESCENA IV
-
-DICHOS _y_ ANTOÑITA, _primera izquierda. Antoñita es una chiquilla
-como de diez y seis años, con cara abobada y pretendiendo suplir con
-una verbosidad ridícula la gracia de que carece. Al salir, ligera y
-sonriente, hace una reverencia._
-
-ANTOÑITA.—Servidora de ustedes. Muy buenos días, ¿Cómo están ustedes?
-
-LOS DOS.—Bien, ¿y tú?
-
-ANTOÑITA.—Yo, bien, a Dios gracias, pa servir a ustedes. ¿Las familias
-güenas?... Vaya, me alegro mucho y por muchos años. Tanto gusto.
-
-POLINIO.—Muy bien, muy bien.
-
-PEPE.—Es una monada de chica.
-
-ANTOÑITA.—Tantas gracias, es favor. No lo merezco. Ustedes son muy
-güenos, al parecer. Y ya lo saben ustedes, con permiso de mi papá, en
-lo que sea útil, pueden mandar a una servidora. Tanto gusto.
-
-PRUDENCIO.—Bueno. Pues estos señores...
-
-ANTOÑITA.—Repito que tanto gusto.
-
-PRUDENCIO.—Desean verte bailar y que nos cantes algo aquí en familia.
-
-ANTOÑITA.—Sí, señor, tanto gusto. Lo que deseen de una servidora de
-ustedes. ¿Quieren ustedes soleares, tango, sevillanas, panaderos,
-malagueñas, peteneras u _cake-vale_? Porque eso tié que ser a gusto de
-ustedes; porque ustedes sabrán lo que quieren; porque una no sabe con
-qué dará gusto; porque a lo mejor va una servidora y baila panaderos, y
-qué sabe una servidora si ustés les tien rabia a los panaderos. Porque
-eso el que lo quiere es el que lo pide.
-
-PEPE.—¡Tié razón la chica!
-
-POLINIO.—¡Es lista, es lista!
-
-PRUDENCIO.—No, lo que queremos es lo que sepas mejor; un tanguito de
-esos con que vas a debutar, u cualquier cosa...
-
-PEPE.—¡El tango, el tango!
-
-POLINIO.—¡Eso! ¡Venga el tango!
-
-PRUDENCIO.—¡Duro con él!
-
-ANTOÑITA.—_Perfetamente._ Bueno, y cuando baile, ¿lo marco con todo?...
-(_Sonriendo picarescamente._)
-
-LOS DOS.—¡Con todo, con todo!
-
-ANTOÑITA.—Pues con permiso de ustedes voy a ponerme un alfiler (_Se lo
-pone._) pa ceñirme la falda, ¿saben ustedes? porque si no el ondulao no
-resalta. El tango se llama “Vete a la gloria.”
-
-PRUDENCIO.—Yo te acompañaré. Venga de ahí. (_Cogiendo una guitarra._)
-
-ANTOÑITA.—¡Lo voy a cantar con picardía!
-
-PRUDENCIO.—¡Veréis un pasmo! (_Acompaña con la guitarra._)
-
-=Música=[1]
-
- [1] En bailar y cantar este número con la poca gracia con que
- lo haría una chiquilla de esas a quienes se quiere ridiculizar,
- consiste su verdadero efecto.
-
- ANTOÑITA
-
- ¡Ay, que me voy a morir
- y tú me vas a matar!
- ¡Ay! ¡ay! ¡ay!
-
- LOS DOS
-
- ¿Qué hay?
-
- ANTOÑITA
-
- ¡Nada de particular!
- El moreno que me enloquecía
- se casa pa Mayo;
- que yo _iznore_ por Dios la noticia
- si no me desmayo.
- ¡Ay, los hombres, mamita, mamita
- de mi corazón,
- qué embusteros, qué falsos, qué pillos,
- qué pérfidos son!
- ¡Ay! ¡ay! ¡ay!
-
-PRUDENCIO (_Recitando._)—¡Olé, por las laringitis agudas!
-
- ANTOÑITA (_Cantando._)
-
- Y ahora escuchen con mucho cuidao
- un tanguito que me han enseñao.
-
- ——
-
- ¿Quién es pa ti más dulce
- que lo es el mango?
- ¡Mi guachindango!
- ¿Quién es la que conmigo
- quiere hacer changa?
- ¡Mi guachindanga!
- Dame una prueba sólo
- de amor, nenita.
- ¡Toma tripita!
- ¡Ay, deja que me acerque,
- guachindanguita!
- ¡Ay, por Dios, chachito,
- no te acerques, quita, déjame,
- porque estás loquito,
- ay, retírate, ay, retírate!
- ¡Retírate, por Dios, Pepito,
- retírate, por Dios, que grito,
- y no me des con el codito
- que me despepito!
-
- TODOS
-
- ¡Retírate, por Dios, Pepito,
- retírate, por Dios, que grito,
- y no me des con el codito
- que me despepito!
-
- ANTOÑITA
-
- Anda, por Dios, José,
- ¡retírate!
-
- TODOS
-
- Ande usté, don José,
- ¡retírese!
-
-(_Después de cantar Antoñita hablan sobre música._)
-
-PEPE (_Entusiasmado._)—¡Devino!
-
-POLINIO.—¡Superior!
-
-PRUDENCIO.—¿Eh? ¿qué sus paece la vocecita?
-
-POLINIO.—¡Que es una voz que encanta!... ¡qué digo encanta!... ¡que
-arroba!... y me quedo corto.
-
-PEPE.—El día que oigan a esta chica en el extranjero, te la
-enjaulaban. ¡Esto no es mujer, esto es una _ruiseñora_, hombre!
-
-ANTOÑITA.—Güeno, ¿y a ustedes les molestará quedarse _bizcos_?...
-¿No?... pues les voy a bailar a ustedes un tanguito; ¿que saben ustedes
-lo que es _azúcar cande_?... ¡pues más _cande_!
-
-PRUDENCIO.—¡Veréis qué disloque!... ¡Arza con la salida! (_Antoñita
-baila._)
-
-ACACIO (_Jaleando._)—¡Su gracia!... ¡Su cuerpo!... ¡Su madre!...
-(_Todos se asustan. Prudencio corre a esconder la guitarra._)
-
-ANTOÑITA (_Asustada, cesa de bailar._)—¡Mi madre!
-
-PRUDENCIO.—¡Mi mujer!
-
-POLINIO.—¡Su madre!
-
-PEPE.—¡La Feliciana! (_Los cuatro simultáneamente._)
-
-ACACIO.—¡No, si era que la jaleaba! ¡No asustarse!
-
-PRUDENCIO.—¡Maldita sea tu estampa, qué susto nos has dao, ladrón!
-(_Pegándole con la guitarra._)
-
-PEPE.—¡Anda, sigue, sigue! (_Antoñita sigue bailando hasta terminar el
-tango._)
-
-=Hablado=
-
-POLINIO.—¡Ahí la gracia!
-
-LOS DOS (_Aplaudiendo._)—¡Bravo! ¡bravo! ¡Muy bien!
-
-PRUDENCIO (_Con entusiasmo._)—¿Qué? ¿qué tal? ¿y el salero? ¡el salero!
-
-POLINIO.—¡Yo no he visto un salero parecido!
-
-ANTOÑITA (_Sonriente y satisfecha._)—¡Tantas gracias!... Una servidora
-está alicortada. No sé cómo pagar a ustedes... Es algo de favor... Y
-eso que he bailao en suelo de madera, que el día que a una servidora le
-pongan _linoleum_... ¿Saben ustés lo que es _linoleum_?
-
-PEPE.—¡Ya lo creo!
-
-ANTOÑITA.—Una cosa que se escurre... ¡pues ese día, que no se me
-agarren los pies, yo creo que arrebato!
-
-PEPE.—Nada, chico, que esto en un París u en una Londres, nos traemos
-el dinero en camiones.
-
-PRUDENCIO.—¿Sí, verdad? (_Con entusiasmo, abrazando a su hija._) ¡Hija
-mía, qué porvenir nos aguarda!...
-
-ANTOÑITA.—¡Ya lo creo papá!
-
-PEPE (_A Polinio, aparte._) (¡Ya habrá usté advertío que tié menos
-gracia que una caja e betún!)
-
-POLINIO (_Ídem._) (Ya, ya; pero, ¿quién le quita las ilusiones a un
-hombre así?)
-
-ANTOÑITA.—Y respective a declamar en picaresco, sabe una servidora una
-cosa un poco verde, que donde me la oyen, me se mueren de risa; porque
-una servidora, la recalca con una intención, que verán ustedes, si no
-les molesta.
-
-POLINIO.—No, dila, dila.
-
-PARROQUIANO 1.º (_Entrando._)—Buenos días; ¿me hacen el favor de
-afeitarme?
-
-PRUDENCIO (_Contrariado._)—¡Hombre, espere usted si quiere, porque
-ahora!...
-
-ACACIO.—Siéntese, que es que estamos mu ocupaos... (_El parroquiano se
-sienta al foro._)
-
-PRUDENCIO.—Empieza.
-
-ANTOÑITA.—Pues verán ustedes. Es un monólogo, pero lo tengo que decir
-yo sola, si no no paece monólogo. Es en verso, fijarse:
-
- Cuando salgo a la calle
- y llovizna un poquito,
- me levanto las faldas
- enseñando el tobillo;
- mas si un pollo me sigue,
- recogiendo el vestido,
- me le... (_Como recordando._) me le...
-
-¡Ay! ¿cómo dice?... ¡qué rabia! me le... ¡pos no me s’ha olvidao!... me
-le... (_Haciendo esfuerzos ridículos por recordar._) me le... ¡mecachis
-qué coraje!
-
-ACACIO (_Acercándose a ella y en voz baja._)—¿No es me le atortolo?
-
-ANTOÑITA.—¡Qué va a ser! Bueno, me se ha olvidao, pero es una cosa que
-voy ¿saben ustés? y cuanto más me sigue el pollo, más me levanto, más
-me levanto, hasta que una servidora le enseña las medias y acabo así
-con este desplante:
-
- ¡Pa los listos son a listas!
- ¡pa los tontos son a cuadros!
-
-(_Hace una postura ridícula, quedando recogida y enseñando las
-pantorrillas. El parroquiano se acerca, mira y se vuelve a sentar._)
-
-PEPE.—¡Una monada!
-
-POLINIO.—¡Preciosa! (_Aplauden todos._)
-
-
-ESCENA V
-
-DICHOS _y_ FELICIANA _en la puerta_
-
-FELICIANA (_Con ira al ver el cuadro._)—¡Maldita sea la pena!
-
-PRUDENCIO (_Aterrado._)—¡La Feliciana!
-
-ANTOÑITA.—¡Mi madre!
-
-ACACIO.—¡El ama!
-
-PEPE.—¡_Tablón_!
-
-(_Estas voces simultáneas._)
-
-FELICIANA.—¡Muy bonito! ¡Está bien! (_A la Antoñita, zarandeándola._)
-¡Arza pa dentro, gandula! (_Dándola metidos disimulados._)
-
-ANTOÑITA.—¡Madre, si era que!... (_Huyendo._)
-
-FELICIANA.—¡A remendar la ropa, que es tu obligación! ¡Bribona!
-¡Holgazana! (_La persigue hasta que se va primera izquierda._)
-
-PRUDENCIO (_A Polinio y Carpanta._)—¿Estáis viendo cómo trata a las
-celebridades?
-
-FELICIANA (_Al parroquiano._)—¿Y usté, qué quería?
-
-PARROQUIANO 1.º (_Con extrañeza._)—Servirme.
-
-FELICIANA.—¿Y lo tenéis esperando? ¡Anda a afeitarle u te desuello,
-granuja! (_Queriendo pegar a Acacio._)
-
-ACACIO.—Si era que... era que... Siéntese, siéntese el caballero. (_Se
-pone a afeitarlo._)
-
-FELICIANA.—Y ustés, (_A Polinio y a Carpanta, con brusquedad._) si no
-tién na que hacer aquí, la calle es gratuita...
-
-POLINIO.—Señora, nosotros estábamos _almirando_... las dotes de la niña.
-
-FELICIANA.—¡Tantas gracias! Aquí pelo pa quitar es lo que nos hace
-falta.
-
-PRUDENCIO.—Feliciana, que son amigos...
-
-FELICIANA.—Lo celebro. Tertulias en el Cerro e los Ángeles.
-
-PEPE.—Usté disimule... (_Excusándose._)
-
-FELICIANA.—Y si no quién ustés volver, aquí tienen ustedes su casa...
-
-PRUDENCIO (_Aparte a los dos._)—(Hacer caso _miso_ y esperarme en la
-taberna.)
-
-LOS DOS.—Somos suyos... (_Saludan y se van._)
-
-FELICIANA.—Pal gato. (_Saluda también muy fina._)
-
-
-ESCENA VI
-
-PRUDENCIO, FELICIANA, ACACIO _y el_ PARROQUIANO _que, después que lo
-afeitan, paga y se va_
-
-PRUDENCIO.—¡Muy bonito! (_Con ira._) ¡Feliciana!
-
-FELICIANA.—¿Qué hay? (_Rabiosa._)
-
-PRUDENCIO.—¡Como trato social eres más repelente que una manga riega!
-
-FELICIANA.—Mira, Prudencio, vamos a hablar con franqueza. ¿Tú necesitas
-las narices este invierno?
-
-PRUDENCIO.—¡Quizás que sí!
-
-FELICIANA.—Pues si no quieres desprenderte de ellas... ¡Ya me conoces!
-Hazme caso a mí y que acabe este desorden de casa; que acabe hoy mismo,
-ahora mismo, porque estoy decidía, cueste lo que cueste, a que no
-se lleve la trampa el peazo e pan que tenemos y a no perder por tus
-locuras dos hijos que me han costao muchas lágrimas y muchos dolores el
-criarlos. ¡Eso es!
-
-PRUDENCIO.—Está bien. (Cualquiera le dice ahora lo del traspasito.)
-Bueno, ¿y todo eso, qué viene a ser poco más o menos?
-
-FELICIANA.—Pues viene a ser que mañana vuelve Casildo a la imprenta y
-la chica en cá la modista. ¡Eso es!
-
-PRUDENCIO.—Bueno, de modo que te ostinas en que ese monumento
-_taurómaca_...
-
-FELICIANA.—¡Mentira! El chico no sirve pa torero.
-
-PRUDENCIO.—¿Que no sirve? (_Con indignación._)
-
-FELICIANA.—¡Qué va a servir; si está la pobre criatura de cornás que lo
-miras por la espalda y se le ve la corbata al trasluz!... ¿Y tú crees
-que he criao yo a mi hijo pa colador?
-
-PRUDENCIO.—¿Y respetive a la Antoñita, qué?... ¿También es un guiñapo
-artístico?...
-
-FELICIANA.—¡La Antoñita, peor!
-
-PRUDENCIO.—Entonces dí, celebro oscuro, ¿pa qué le ha dao la naturaleza
-una voz a nuestra hija?
-
-FELICIANA.—Pa que se calle y no _berrée_.
-
-PRUDENCIO (_Frenético._)—¡Feliciana!
-
-FELICIANA.—Loco, más que loco. No quieres tú a tus hijos más que yo los
-quiero. Pero el quererlos no es motivo pa que me ciegue y vea cosas que
-no son. ¿Que es fácil ser torero?... ¡Ese es tu error, Prudencio! Y
-no mires a los que han llegao porque Dios les dió ese don; mira a los
-infelices que, ciegos por la avaricia, mueren como perros en la cama de
-un hospital. Y por lo que toca a la chica, estás igualmente equivocao;
-porque una cosa es la gracia que hacen los hijos a los padres en el
-comedor de casa, y otra la que se necesita pa brillar en el mundo. Y
-sobre todo, que no, ¡vaya! ¡Que no me da la gana ver a mi hija en un
-tablao enseñando las carnes; porque mujer que se remangue más arriba
-de lo necesario pa no coger barro, será buena pal cromo de una caja e
-cerillas, pero no lo es pa su casa ni pa sus hijos! ¡Eso es!
-
-PRUDENCIO.—¡Pero ven acá, mollera vacía! Si eso fuera así, ¿por qué me
-dicen tóos los parroquianos que hago bien?
-
-FELICIANA.—Pues, porque personas que vienen pa un cuarto de hora y que
-encima te ven con una navaja en la mano, ¿pa qué te van a contrariar?
-
-PRUDENCIO.—¡Razonas como una sandía!
-
-FELICIANA.—Razono como una madre sensata y prudente.
-
-PRUDENCIO.—¿Sí, eh?... Pues ahí va mi _ulti-matum_. Estoy cumpliendo mi
-deber y argumentarme en contrario es como tomar el caldo con tenedor. Y
-creo haberte dicho lo suficiente.
-
-FELICIANA (_Con rabia._)—¿Es decir, que no cejas?
-
-PRUDENCIO.—¿Cómo cejas? ¡Ni cejas ni narices!
-
-FELICIANA.—¿Es decir que te empeñas?
-
-PRUDENCIO.—¡Empeñao! ¡Mi hijo será diestro, mi hija divete! ¡Es mi
-misión!
-
-FELICIANA.—¡Tu hijo será impresor, tu hija modista! ¡Es la mía!
-
-PRUDENCIO.—¡Por estas te juro que no! (_Junta las manos._)
-
-FELICIANA.—¡Por estas te juro que sí! (_Le imita._)
-
-PRUDENCIO.—¡Hemos acabao! (_Desde la puerta. Vase foro._)
-
-FELICIANA.—¡Usté lo pase bien! (_Con ira._)
-
-
-ESCENA VII
-
-FELICIANA _y_ ACACIO. _Luego,_ ANTOÑITA.
-
-FELICIANA (_Desolada._)—¡Dios mío; pero es posible que ni reflexiones,
-ni amenazas, curen a este hombre de su ceguera!... ¿Y cómo voy a
-consentir yo que este loco, trastornao por el consejo de unos cuantos
-guasones, nos lleve a la miseria y a la perdición?... (_Llorando._)
-¡Dios mío! ¡Dios mío! (_Se sienta junto al velador ocultando la cara
-con el pañuelo con que seca sus lágrimas._)
-
-ACACIO (_Con pena._)—¡Pobre mujer!... ¡Y eso que no sabe la metá de
-la metá! ¡Qué dramas! ¡Amos, que yo no puedo ver esto! Una mujer
-traspasá por el dolor, una barbería traspasá por setecientas pesetas y
-un servidor traspasao... al arroyo en cuanto venga el otro amo. Si yo
-tuviese valor se lo relataba todo. Porque, ¿qué hago yo en la calle?
-Nada, que se lo digo. Allá voy. (_Acercándose y con voz temblorosa._)
-Se... se... señá Feliciana.
-
-FELICIANA.—¿Qué te pasa?
-
-ACACIO.—Que vaya, que quió que lo sepa usté todo; que el señor
-Prudencio, a espaldas de usté y con objeto de allegar recursos pa irse
-con la Antoñita a París, le ha traspasao al señor Román, (_Feliciana
-se levanta._) por setecientas pesetas, el presente salón con tóos los
-enseres, menos usté y yo, que seremos las vítimas.
-
-FELICIANA (_Aterrada._)—¡Jesús! ¿Qué dices?
-
-ACACIO.—Lo que usté oye, _ce_ por _be_.
-
-FELICIANA.—¡Dios mío!... ¿pero es posible?
-
-ACACIO.—_Ce_ por _be_. Se lo juro a usté por la memoria de mi santa
-madre que está en el pueblo.
-
-FELICIANA (_Exaltadísima._)—¡Basta! ¡Te creo! ¡Ese loco es capaz de
-todo!... ¡Me temía esto! ¡Ay, si no puedo evitarlo, nos ha perdío pa
-siempre! (_Como tomando una resolución repentina._) ¡Acacio, la gorra,
-ponte la gorra!
-
-ACACIO.—¿Y qué hago?
-
-FELICIANA.—Ponte la gorra y vete corriendo a la ebanistería de mi
-hermano y le dices: Señor Leovigildo, de parte de la señá Feliciana que
-vaya usté a la barbería en seguida pa una cosa mu grave. Vuela.
-
-ACACIO.—Comprendido. Un momento. (_Entra primera izquierda y sale en
-seguida._)
-
-FELICIANA.—¡Quién sabe si todavía podremos evitar esta ruina! ¡Corre
-por Dios, Acacio! (_Vase Acacio foro._) ¡Virgen del Carmen! ¡Qué
-locura! ¡Ay, Dios mío, que yo no sé lo que me pasa! Pero güeno; no hay
-que amilanarse; pa estas ocasiones es el carácter. ¿Traspasar el salón,
-eh?... ¡Ni a pedazos, ni con el Juzgao, ni hecha harina me sacan de
-aquí! ¡Lo juro! Y en este mismo instante se han acabao los toreros y
-las divetes... pero pa siempre.
-
-ANTOÑITA (_Dentro, cantando._)
-
- Retírate por Dios, Pepito...
- Retírate por Dios, que grito...
-
-FELICIANA (_Que se exalta más al oir a su hija._)—¡Sí, canta, canta...
-so gamberra! ¡Ya te daré yo a ti Pepito! (_Llamando._) ¡Antoñita!
-¡Antoñita!
-
-ANTOÑITA (_Dentro._)—¡Madre!
-
-FELICIANA.—Ven aquí, sal.
-
-ANTOÑITA.—Estoy ensayando.
-
-FELICIANA.—Sal, rica, sal, que te voy a dar un _repaso_.
-
-ANTOÑITA (_Saliendo._)—Oiga usté, madre, ya he cogido un cambio de tono
-pa darle más picardía, misté. (_Cantando._)
-
- Retírate por Dios...
-
-FELICIANA (_Furiosa._)—¡Retírate de mi vista o te desuello, so tunanta!
-
-ANTOÑITA (_Huyendo atemorizada._)—¡Uy, por Dios! ¿pero qué es eso?
-
-FELICIANA.—Que como te oiga yo rebuznar otra vez u me vuelvas a cantar
-un tango, es el último día de tu vida, ¡so bribona! ¡Y arza, ahora
-mismo a ponerte el mantón, que vas a volver en cá la modista!
-
-ANTOÑITA (_Con espanto._)—¡Cómo en cá la modista!
-
-FELICIANA.—¡Yo, yo te voy a llevar de una oreja! (_Todo esto con gran
-energía._)
-
-ANTOÑITA.—¿Pero está usté loca? ¡Una _meso-soplano_ quitando
-hilvanes!... ¡En seguida!... ¡No señora; no, señora, y no, señora!
-
-FELICIANA.—¡Ah, sí! ¿Y te vuelves contra mí? ¡Te voy a arrancar la
-piel, so tunanta, bribona, holgazana! (_Persiguiéndola furiosa._)
-
-ANTOÑITA (_Huyendo asustada._)—¡Ay, ay, ay! ¡Casildo! (_A grandes
-voces._) ¡Padre! ¡Ay, que me quié pegar! ¡Casildo! ¡Casildo!
-
-
-ESCENA VIII
-
-DICHAS _y_ CASILDO _primera izquierda, interponiéndose entre las dos_
-
-CASILDO (_Con solemnidad._)—¡Chits! ¡Quietuz!
-
-FELICIANA.—¡La mato! (_Casildo la contiene._)
-
-CASILDO.—¡Parsimonia! ¿Óbice de la reyerta?
-
-ANTOÑITA.—Y tó por no quererse morir una iznorada en esta porquería de
-casa, entre pelos y navajas, ¡eso es!
-
-FELICIANA.—¿Porquería, eh?... ¡Ya te daré yo a ti porquería!
-
-CASILDO.—Señora madre... El libre albedrío de los hijos es tan
-respetable como la...
-
-FELICIANA (_Rabiosa._)—¿Y qué has hecho tú del mantón que te llevaste
-anoche, so golfo? ¡Dilo, dilo en seguida!
-
-CASILDO.—¡No entremezclemos!
-
-FELICIANA.—¿Lo has empeñao, verdá? Lo mismo que los pendientes de
-la semana pasá y los juegos de cama de hace quince días... ¿Y pa
-eso quiés la turomaquia? Pa dejar tu casa sin un trapo y vengan
-borracheras y malas compañías y vagancia y perdición, ¿no es eso?
-Pues ea (_Sujetándole por la solapa._) ¡se acabó el toreo y mañana a
-la imprenta a ganarte honradamente una peseta! ¡Porque yo quiero! ¿Lo
-oyes? ¡Porque yo lo mando! (_Le zarandea._)
-
-CASILDO.—¡Del dicho al hecho hay que tomar el tranvía!
-
-FELICIANA (_Ya frenética._)—¡El tranvía! ¡Vaya, pues ahora mismo! ¡Ya
-me se ha llenado a mí el costal de ganas! (_Furiosísima._) ¡Lo vas a
-ver! (_De un tocador de la derecha coge unas tijeras._)
-
-ANTOÑITA (_Atemorizada._)—¡Pero, madre!
-
-CASILDO (_Con extrañeza y terror._)—Señora madre...
-
-FELICIANA (_Frenética._)—¡Córtate esa coleta inmediatamente!
-
-CASILDO (_Aterrado._)—¡Rediez! ¿Pero qué dice usté? ¿Que me ampute?...
-
-FELICIANA.—¡Córtate esa coleta he dicho, o por la sangre de mis venas
-que te deshago, so granuja! ¡En seguida!
-
-ANTOÑITA (_De rodillas, suplicante._)—¡Ay, madre, la coleta no!
-
-CASILDO.—¡Que me suelte usté, que no!
-
-FELICIANA.—¡Que no! ¡Yo te la cortaré, so vago, tunante, infame! (_En
-un arranque de fiereza le hace inclinarse contra el suelo y le corta la
-coleta de un tijeretazo._)
-
-CASILDO (_Durante la lucha._)—¡No, madre! ¡Mi porvenir! ¡Por Dios!
-
-FELICIANA (_Tirando la coleta al suelo después de cortársela._)—¡Así,
-fuera porquerías!
-
-CASILDO.—¡Rediez! (_Tocándose la cabeza y en el colmo del terror._)
-¡¡Me la ha cortao!!
-
-ANTOÑITA (_Con horror._)—¡Se la ha cortao!
-
-CASILDO (_Tirado en el suelo y dando un grito desgarrador._)—¡¡Padre!!
-
-
-ESCENA IX
-
-DICHOS _y_ PRUDENCIO
-
-PRUDENCIO (_Entra corriendo asustado por los gritos._)—¿Qué pasa?
-
-CASILDO (_Sentado en el suelo con desaliento y señalando la
-coleta._)—¡Me la ha cortao!
-
-ANTOÑITA (_Señalándola también._)—¡De raíz!
-
-PRUDENCIO (_Cogiéndola y con inmenso pavor._)—¿La coleta? ¿Quién?
-
-FELICIANA (_Empuñando valientemente las tijeras._)—¡¡Yo!!
-
-PRUDENCIO (_Aterrado._)—¡Ah! ¡¡Tú!! ¡¡¡Tú!!! ¿Pero tú sabes lo que has
-quitado de la cabeza a tu hijo, so imbécil?
-
-FELICIANA.—¡Una tontería! (_Con desprecio._)
-
-PRUDENCIO (_Frenético._)—¡Ea! ¡Esta bestialidad colma la medida! Y
-puesto que te opones bárbaramente a que tus hijos lleguen a la gloria
-que Dios les destina, me los llevo de aquí. ¡Nos vamos de esta casa!
-¡No aguanto más!
-
-
-ESCENA X
-
-DICHOS, LEOVIGILDO _y_ ACACIO _de la calle_; PARROQUIANO 2.º
-
-ACACIO (_Que entra corriendo._)—¡Aquí está, aquí está su hermano de
-usted!
-
-FELICIANA.—Leovigildo, Leovigildo, ven, escucha...
-
-LEOVIGILDO (_Entrando._)—Lo sé todo. Silencio. Me lo ha contao Acacio
-en el camino. (_A Prudencio._) ¿Pero, qué has hecho, so insensato?
-¿Pero es de veras que has traspasao la barbería?
-
-PRUDENCIO.—¡Sí, señor! ¡La he traspasao porque estoy cumpliendo un
-sacrosanto deber! (_Enseñándole la coleta._) ¡En cambio, mira la
-mutilación bárbara que le ha hecho ese cernícalo a este monumento!
-(_Enseñándole la cabeza de Casildo._)
-
-LEOVIGILDO.—¿Y le llamas monumento a una cebolleta?
-
-ANTOÑITA.—¡La cebolleta lo será usté!
-
-CASILDO.—¿Qué dirá el Ciruqui? (_Con voz llorosa._)
-
-LEOVIGILDO.—¡Prudencio, vuelve en ti, reflexiona!
-
-PRUDENCIO.—No tengo na que reflexionar. Nos vamos de esta casa. Estoy
-decidido.
-
-ANTOÑITA.—Sí, señor; vámonos.
-
-CASILDO.—Nos vamos.
-
-FELICIANA (_A Leovigildo._)—¿Pero estás oyendo?
-
-PRUDENCIO.—Y conste, que te echarán de la barbería.
-
-FELICIANA (_Con furia._)—¡No hay quién!
-
-LEOVIGILDO.—No la echarán, porque yo desharé el traspaso devolviendo al
-señor Román las setecientas pesetas.
-
-PRUDENCIO.—Haz lo que gustes. Mandaremos por la ropa. ¡Hijos míos, la
-gloria nos llama! Yo os llevaré a ella. Vámonos de aquí.
-
-ANTOÑITA.—¡Madre, no sea usté tonta y véngase usté a la gloria!
-
-FELICIANA.—¡Prudencio, por Dios, mira lo que haces!... ¡Mira que si
-sales por esa puerta!...
-
-PRUDENCIO.—¡Es mi deber! ¡Adiós pa siempre!
-
-ANTOÑITA.—¡Adiós, madre!
-
-CASILDO.—¡Qué dirá el Ciruqui! (_Vanse los tres foro._)
-
-FELICIANA (_Llamándolos acongojada._)—¡Prudencio!... ¡Hijos!
-
-LEOVIGILDO (_Sujetándola._)—¡Quieta!
-
-FELICIANA (_Llorando amargamente._)—Pero, ¡si se van!
-
-LEOVIGILDO (_Con energía._)—¡Deja que se vayan! ¡Muérdete el corazón,
-pero tú aquí, a conservar la libreta! ¡Es tu deber serio y honrao! ¡Que
-se vayan! Pué que sea mejor; así probarán dónde está la verdá, si en
-las ilusiones tontas, o en el trabajo humilde y verdadero. ¡Y poquitas
-lágrimas!
-
-FELICIANA.—Es verdá. Tiés razón. Ellos lo quieren; ¡que Dios los
-ampare! (_Sin dejar de sollozar._)
-
-PARROQUIANO 2.º (_Entrando._)—¿Me pueden afeitar?
-
-FELICIANA.—Sí, señor. Acacio, afeita a este caballero.
-
-ACACIO.—Pase aquí. (_El Parroquiano se sienta en el tocador de la
-izquierda y Acacio le afeita._)
-
-LEOVIGILDO.—Y tú, a tu trabajo, como si tal cosa. Voy a hablar con el
-señor Román. Vuelvo en seguida.
-
-FELICIANA.—Gracias, Leovigildo. Pero, ¡esos hijos!... ¡ingratos!...
-¡sin mí!... (_Llorando._)
-
-LEOVIGILDO.—Adentro, a lo tuyo, y calma. (_La lleva hasta primera
-izquierda._) ¡Hasta luego! (_Vase foro. Acacio queda afeitando al
-parroquiano y limpiándose las lágrimas.—Cae el telón pausadamente._)
-
-
-_Empieza un preludio en la orquesta, y al terminar el motivo del tango,
-se levanta la cortina y aparece un telón blanco, y, pegado en él, un
-gran cartel de color que dirá_:
-
-
- SALÓN MADRILEÑO
-
- Debut sensacional en la cuarta función
-
- LA BELLA ANTOÑITA
-
- mono-cuple tanguista
-
- NUEVA ESTRELLA
-
- No faltéis
-
-
-_Al terminar el preludio, se alza el telón del anuncio y aparece el_
-
-
-
-
-CUADRO SEGUNDO
-
- La escena representa el escenario de un salón «Music-Hall» visto
- de costado. El telón de boca del supuesto escenario figura estar
- al lado izquierdo del verdadero, ocupando desde la segunda caja
- hasta el foro, y, por consecuencia, el foro simulado ocupa iguales
- términos a la derecha. Los bastidores de este escenario se verán
- de canto, ocupando el centro de la escena, a distancias simétricas
- y con varales de luz tras ellos. En primer término, a la izquierda
- y cerca del supuesto telón, la taquilla de la luz eléctrica. A la
- derecha una puerta practicable, que se supone da a un pasillo, con
- cuartos de artistas. La decoración supuesta será una selva.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_Al hacerse la mutación aparecen dos o tres_ CARPINTEROS _acabando de
-colocar la decoración. El_ ELECTRICISTA 2.º _colocando bombillas de luz
-en los varales. El_ ELECTRICISTA 1.º _manipulando en la taquilla de la
-luz._ RODRÍGUEZ, _representante de la empresa, mirando por el agujero
-del telón._
-
-CARPINTERO 1.º (_A los otros._)—¡Amos, rediez, que sus dormís!
-(_Mirando hacia las bambalinas y con voz más fuerte._) Manolo, pon el
-foro.
-
-UNA VOZ (_Desde arriba._)—¿El japonés?
-
-CARPINTERO 1.º—No, hombre, la selva. (_Cae desde arriba un telón que
-ventea el Carpintero 1.º, colocándolo en su sitio._)
-
-ELECTRICISTA 2.º (_Al primero._)—¿Qué luz se le da a la debutanta?
-
-ELECTRICISTA 1.º—P’al tango dicen que la demos el rojo; pa los _coplés_
-la daremos el verde.
-
-ELECTRICISTA 2.º—Pues prueba a ver.
-
-ELECTRICISTA 1.º (_Dando luz verde._)—¿Va?
-
-ELECTRICISTA 2.º—Sí, apaga. (_Se apaga la luz verde._)
-
-
-ESCENA II
-
-DICHOS _y_ EMPRESARIO, _que sale primera derecha_
-
-EMPRESARIO (_Con acento catalán._)—“¡Rodrígues! ¡Rodrígues!”
-
-RODRÍGUEZ (_Deja de mirar por el telón. Habla con acento
-andaluz._)—¿Qué quié osté?
-
-EMPRESARIO.—Oiga, miri, que se dé la entrada a escape y curriendo,
-¿sabe? ¡Que vamos con una mica de retraso y me tengo al ispetor detrás
-de las urejas!
-
-RODRÍGUEZ.—Oiga osté, ¿y qué tar de gente, don Manué?
-
-EMPRESARIO.—Va a haber un llenaso de bote en bote. Pero miri, no es
-estraño: cuarta sesión y debut... ¡as claro!
-
-RODRÍGUEZ.—Y qué, ¿ha visto osté vestía a esa niña?
-
-EMPRESARIO.—Ahora vengo de su _camarino_, y qué quiere que le diga,
-como mona es mona.
-
-RODRÍGUEZ.—Pero oiga osté, que yo la he visto ensayar esta tarde y...
-(_Gestos de duda._)
-
-EMPRESARIO.—Miri, miri, déjese de cuentos; el caso es que da un
-lleno, que es lo que se buscaba, y si la matan que la maten, ¿sabe? A
-nosotros, ¿qué?
-
-RODRÍGUEZ.—En eso tié osté rasón.
-
-EMPRESARIO.—Lu que se busca, y nada más... ¡hombre! Ande, avise.
-
-RODRÍGUEZ.—Voy allá. (_Vase primera derecha._)
-
-EMPRESARIO (_Al Carpintero_ 1.º)—¿Está todo listo?
-
-CARPINTERO 1.º—Todo, sí, señor. (_Vase el empresario por el foro. Suena
-fuera un timbre eléctrico._)
-
-
-ESCENA III
-
-POLINIO _y_ PRUDENCIO
-
-POLINIO (_Sacando casi en brazos a Prudencio._)—¡Vamos, hombre! ¡Pero
-no te pongas así! ¿Pero qué te pasa?
-
-PRUDENCIO (_Temblando de miedo y con voz acongojada._)—¡Ay, Polinio!
-¿Que qué me pasa?... ¡Pues que a medida que va llegando la hora del
-debut de mi hija, me se está poniendo un amargor de boca, y tengo un
-vacío de estómago que me muero! ¡Mira cómo tiemblo!
-
-POLINIO.—¿Pero hombre, qué has hecho de aquellos bríos?
-
-PRUDENCIO.—¡Ay, no sé, no sé! ¡Ay, Polinio de mi alma, oye! ¿Tú crees
-en serio que gustará la chica?
-
-POLINIO.—¡Pues no ha de gustar! La chica es un asombro de gracia. ¿Qué
-digo un asombro? ¡un aspaviento!
-
-PRUDENCIO (_Con voz entrecortada._)—¡Ay, Polinio, no te choque esta
-emoción! Tú no sabes lo que es ver a una celebridad y decir: ¡eso es un
-engendro mío!
-
-POLINIO.—¡Me lo explico! Y además que comprendo tu miedo; porque si por
-una de esas cosas, que no lo mande Dios, la chica no gustase...
-
-PRUDENCIO.—¡Calla, hombre! (_Aterrado y nervioso le da un puñetazo._)
-
-POLINIO.—¡No, si hablo en _pletérito!_ ¡Calcúlate tu situación! Sin
-dinero y sin barbería; porque aunque tu mujer siga con ella, con la
-Feliciana no hay que contar.
-
-PRUDENCIO.—¡Como que ayer me la encontré, me miró el saqué, se echó
-a reir y me volvió la cara!... ¡figúrate! (_Se oye un gran rumor
-detrás del supuesto telón, rumor que remeda con la mayor exactitud
-al del público cuando invade un teatro: escúchanse entre el natural
-vocerío estas frases:_ ¡Acomodador... a ver mi asiento!—¡Caramelos y
-bombones!—¡El _Heraldo_!... _Sin cesar en absoluto, se atenúan los
-rumores del público supuesto, para que no se pierda el diálogo._) ¡Ay!
-¿oyes? ¿qué ruido es ese? ¿qué pasará? ¿qué es? (_Impaciente._)
-
-POLINIO.—Voy a ver. (_Se acerca, mira por el agujero del telón y dice
-con mucha alegría._) ¡La gente, la gente que entra!... ¡Ya están
-entrando!
-
-PRUDENCIO (_Asustado y tembloroso._)—¿Entran ya? ¡Ay! ¡ay, qué emoción!
-
-POLINIO (_Que sigue mirando._)—¡Y qué buen público! ¡Va a estar lleno!
-
-PRUDENCIO.—¡Ay! ¡Aquí quisiá yo ver a la Feliciana, a ese ser egoísta
-y bárbaro, que estará a estas horas roncando en su cama muy tranquila!
-¡Ay, qué temblor! ¡Ay, que no creí que era esto tan emocionante! (_Se
-escuchan bastoneos y muestras de impaciencia en el público._) ¡Oye!...
-(_Los dos atienden._) ¿Qué pasa ahora?
-
-POLINIO.—¡Que se cansan de esperar! ¡Como no empiezan!
-
-PRUDENCIO.—¡Ay, pues que empiecen, que empiecen!... (_Muy nervioso, y
-recorriendo el escenario dice a grandes voces._) ¡Que empiecen! ¡Que
-empiecen!
-
-POLINIO (_Conteniéndolo._)—¡Calla, hombre!
-
-
-ESCENA IV
-
-DICHOS _y_ RODRÍGUEZ; _luego_ ANTOÑITA; _después_ EMPRESARIO _y luego
-el_ INSPECTOR; _por último,_ TRIANÓN
-
-RODRÍGUEZ (_Saliendo. A Prudencio._)—¿Y la Antoñita?
-
-PRUDENCIO.—¡Ya debe estar; ya debe estar vestida!
-
-RODRÍGUEZ.—¡Voy a avisarla, que empieza ella! (_Acercándose a la puerta
-derecha._) ¡Antoñita! ¡Antoñita! (_Llamando a voces._)
-
-ANTOÑITA (_Dentro._)—¡Voy, voy en seguida!
-
-PRUDENCIO.—¡Ay, Polinio, llegó el momento! ¿Qué será de nosotros?
-
-POLINIO.—¡Ánimo, Prudencio! ¡El porvenir es tuyo!
-
-RODRÍGUEZ (_Asomándose por el agujero del telón._)—¡Molina, la
-sinfonía! (_Se oye a poco un vals al piano. Antoñita sale por la puerta
-de la derecha, vestida de “coupletista”, con un traje corto, verde y
-rosa, de muy mal gusto; lleva muchas flores en la cabeza; saca en la
-mano un sombrero cordobés. Viene radiante de alegría._)
-
-ANTOÑITA.—¡Ya estoy! ¿qué les paece a ustedes el trajecito?
-(_Contoneándose muy satisfecha._)
-
-POLINIO.—¡Precioso! ¡Una monada! ¡Una divinidaz!...
-
-PRUDENCIO.—Oye, ¿no será demasiao verde pal público?
-
-ANTOÑITA (_Enfadada por la observación._)—¡Qué va a ser! ¿Usté qué
-sabe? ¡Ya verá usté en cuanto me vean qué murmullo! ¡_Pal_ teatro cosas
-vivas! ¡En vestir las voy a dejar a todas así!... (_Empequeñecidas._)
-
-PRUDENCIO.—Sí, hija; si pué que tengas razón. Pero yo es que ya no veo
-de miedo. ¡Mira qué temblor! (_Enseñándole la mano temblorosa._)
-
-ANTOÑITA (_Enfadada._)—¡Caramba, padre! ¡pero qué pesao está usté con
-el miedo! ¡Jesús! que lo tuviese yo, güeno; ¿pero usté?... ¡Si sabré
-yo lo que va a pasar! ¡Un delirio en cuanto me vean y me oigan! y es
-que lo mismo me se da a mí del público este que del del Real, que el de
-cualsiquier lao. La cuestión pa gustar es atractivo, y desenvoltura, y
-cosas modernistas... ¡y déjeme usté a mí!... ¿Que todas saludan de esta
-manera? (_Hace un saludo vulgar._) ¡Pues yo así!... (_Hace un saludo
-raro moviendo la cabeza hacia la izquierda muy rápidamente y con una
-sonrisa más rara que el saludo todavía._) ¡que tié más novedad! ¡y con
-esto y dos o tres ademanes que ha estudiao una servidora, el público en
-el bolsillo de una servidora!... ¡Va usté a verlo!
-
-POLINIO (_Con entusiasmo._)—¿Pero no te animas de oirla?
-
-PRUDENCIO.—No; si yo también estoy seguro... pero... vaya... es que...
-
-ANTOÑITA.—¡Paece mentira! ¡Dudar de mí!... ¡Si gusto, como gustaré, no
-le vuelvo a mirar a usté a la cara!... ¡Merecía usté tener una hija
-tonta!
-
-RODRÍGUEZ (_Acercándose._)—¡Prevenida Antoñita!
-
-ANTOÑITA (_Preparándose._)—¡Venga ya! (_Acercándose a la primera caja._)
-
-RODRÍGUEZ.—¡Arriba el telón! (_Sube el telón y se llena de luz el
-escenario._)
-
-PRUDENCIO (_Casi llorando._)—¡Ay, cómo me ha herido esa luz! ¡Hija mía,
-Dios te bendiga!
-
-POLINIO (_A Antoñita._)—¡Ánimo!
-
-ANTOÑITA.—¡Me sobra! (_Con indiferencia._)
-
-RODRÍGUEZ.—¡Fuera! (_Antoñita sale a escena, saluda y se oye un aplauso
-prolongado. Los personajes que están en escena y dos o tres tramoyistas
-quedan entre cajas de topes y arrojes mirando a Antoñita._)
-
-POLINIO.—¿Lo ves? (_Con viva satisfacción y abrazando a Prudencio._)
-
-ANTOÑITA (_Desde escena, sonriendo a su padre con disimulo._)—¿Ve usté
-el efecto del saludo?
-
-PRUDENCIO.—¡Qué aplauso! (_Muy alegre._)
-
-RODRÍGUEZ.—¡Tenemos una gran _clac_! (_Prudencio, indignado, le da un
-cogotazo. El piano deja oir un tango y Antoñita empieza a bailarlo
-muy mal y con ademanes raros; se pone el cordobés y se le cae en dos
-ocasiones. Se oyen en el público risas prolongadas._)
-
-PRUDENCIO (_Con angustia._)—¡Ay, paece que se ríen! ¿Qué será?... ¿Qué
-es?... ¿Qué es?... ¿Qué es?...
-
-RODRÍGUEZ.—No sé... ¡voy a ver! (_Vase a mirar por detrás del foro._)
-
-POLINIO.—¡Nada, que se conoce que hace gracia, que gusta!... ¡Que les
-ha chocao lo del sombrero! (_Se acentúan las risas en el público y se
-escuchan toses burlonas._)
-
-PRUDENCIO.—¡Ay, Polinio, que paece pitorreo! (_Lo dice muy azorado._)
-
-POLINIO.—¡No, hombre, qué va a ser!
-
-ANTOÑITA (_Sin dejar de bailar se acerca a la caja donde está su padre,
-y al dar una vuelta, dice muy rápidamente y con cara de angustia que
-trueca en seguida en el gesto sonriente que pone constantemente al
-público._)—¡Se me ha desatao una cinta! (_Habla con gran rapidez._)
-
-PRUDENCIO.—¡Recontra! (_Aterrado. A Antoñita._) ¿Salgo a atártela?
-
-POLINIO (_Sujetándole._)—¡No por Dios! ¿Dónde vas? (_Siguen en el
-público las toses y las risas._)
-
-PRUDENCIO.—¡Que se esperen un poco y ven y te la ato!
-
-ANTOÑITA (_Que baila ya azoradísima._)—¡No sé de dónde es!
-
-UNA VOZ (_En el público._)—Pero, ¿quién te ha vestido?
-
-PRUDENCIO.—¡No sigas!... ¡Ven, ven, Antoñita!
-
-POLINIO.—¡Calla, hombre, calla, por Dios! ¡Que la azaras!
-
-ANTOÑITA (_Sin dejar de bailar._)—¡Y me se está cayendo una liga!
-
-PRUDENCIO.—¡Dios mío!
-
-UNA VOZ (_Atiplada, del público._)—¡Pero si eso es una niñera!
-
-OTRA VOZ.—¡Asaura!
-
-VOCES.—¡Callarse!
-
-OTRAS.—¡Fuera la _clac_! (_Siguen rumores fuera._)
-
-ANTOÑITA (_Bailando cada vez peor y casi llorando ya._)—¡Ay, que me
-muero de angustia!
-
-PRUDENCIO.—¡Éntrate, éntrate y no sigas!
-
-RODRÍGUEZ.—¡Deje usté de bailar! ¡El cuplé, el cuplé en seguida!
-¡Pronto, el cuplé, Antoñita! ¡Valor! (_Todos hablan a un tiempo,
-el público grita y patea; Antoñita, cada vez más azorada, hace un
-desplante ridículo y termina el baile entre carcajadas y voces de
-burlona aprobación. El piano preludia el cuplé._)
-
-POLINIO.—¡Duro en el cuplé, que te haces con el público!
-
-PRUDENCIO (_Furioso y a gritos y desesperado._)—¡Gritarla, con lo que
-vale esa criatura! ¡Porque lo vale! ¡A qué andar ya con modestias! ¡Lo
-vale, sí, señor! ¡Lo vale!
-
-RODRÍGUEZ.—¡Calle usté ahora! (_Antoñita empieza a cantar con voz
-temblorosa._)
-
-ANTOÑITA.—(_Cantando._)
-
- ¡Ay, que me voy a morir!
- ¡y tú me vas a matar!
- ¡Ay!... (_Hace un gallo._)
-
-UNA VOZ (_Del público._)—¡Qui-qui-ri-quí! (_Risa general._)
-
-PRUDENCIO.—¡Cochinos! ¡Dejarme salir!... ¡Cerdos!
-
-POLINIO.—¡Cállate, Prudencio!
-
-ANTOÑITA.—(_Cantando con voz llorosa._)
-
- El moreno que me enloquecía
- se casa pa Mayo,
- que yo _iznore_, por Dios, la noticia
- si no me desmayo.
- ¡Ay, los hombres, mamaíta, mamaíta
- de mi corazón!
-
-UNA VOZ.—¡Ande usté a vender décimos!
-
-PRUDENCIO.—¡Insúltalos! ¡Ladrones! ¡Asesinos! (_Frenético de ira._)
-
-ANTOÑITA (_Cantando._)
-
- ¡Qué embusteros, qué falsos, qué pillos,
- qué pérfidos son!
-
-(_Acercándose._) ¡Ay, padre, que yo estoy muy mala!... ¡Yo me muero!
-(_Intenta cantar otra vez, desafina y se produce un pateo formidable,
-voces e insultos._)
-
-RODRÍGUEZ.—¡Al _Pepito_! ¡Al _Pepito_!
-
-ANTOÑITA (_Cantando._)
-
- Retírate, por Dios, Pepito,
- retírate, por Dios, que grito.
-
-UNA VOZ (_Del público._)—¡Retírate tú!... (_Risas, toses, aullidos._)
-
-ANTOÑITA (_Llorosa, sofocada y sin saber lo que hace deja de cantar
-y grita dirigiéndose al público._)—¡Indecentes! (_Vocerío espantoso,
-gritos, imprecaciones. Cae el telón. Llorando, acongojada se abraza a
-Prudencio._) ¡Ay, padre de mi alma, que creo que no he gustao!
-
-PRUDENCIO (_Sosteniéndola en sus brazos._)—¡Pues no has de gustar hija
-mía!... ¡Han sido dos o tres!... ¡Morrales! ¡Golfos!... ¡No llores,
-hija!
-
-POLINIO.—¡Cálmate, cálmate, Antoñita! (_Sigue oyéndose fuera un
-alboroto horrible._)
-
-ANTOÑITA (_Angustiadísima._)—¡Ay, agua, agua, que me ahogo!
-
-PRUDENCIO (_Suplicante._)—¡Por Dios! ¡Por caridad! ¡Un poco de agua!
-
-EMPRESARIO (_Saliendo primera derecha hecho una fiera._)—¡Nos ha
-perdido! ¡Insultar al público! ¿Qué ha hecho usted?
-
-POLINIO (_Con ira._)—¡Qué sabe la chica!
-
-RODRÍGUEZ (_Sin dejar de mirar por el telón._)—¡Y no callan!
-
-EMPRESARIO.—Pero, ¿qué quieren?
-
-RODRÍGUEZ.—¡Rompen las butacas! (_Miran los dos por el telón._)
-
-ANTOÑITA.—¡Ay, a mi casa! ¡Llevarme a mi casa! ¡Yo me muero aquí, me
-ahogo! ¡Vámonos!
-
-INSPECTOR (_Furioso._)—¡La empresa! ¡A ver, la empresa inmediatamente!
-
-EMPRESARIO.—¡Servidor!
-
-INSPECTOR (_Con tono imperativo._)—Es necesario que esta señorita
-salga inmediatamente a pedir perdón al público, inmediatamente.
-
-PRUDENCIO (_Frenético de coraje._)—¿Qué? ¿Mi hija a pedir perdón a esos
-golfos? ¡Primero me ahorcan!
-
-INSPECTOR.—O pide perdón, o me la llevo detenida inmediatamente.
-
-PRUDENCIO.—¡Detenida mi hija! (_Furioso._)
-
-ANTOÑITA (_Sollozando y aterrada._)—¡Ay, no por Dios, perdón!... ¡Ay,
-no padre, detenida no! ¡Ay, que no me lleven, por Dios! (_Se abraza a
-su padre como quien se refugia de un peligro._)
-
-PRUDENCIO.—¡No hija; me matarán antes!
-
-INSPECTOR.—Pues que salga inmediatamente.
-
-EMPRESARIO.—Sí, hombre, que salga; verá usted, si no cuesta nada.
-(_Empujando a Antoñita._)
-
-POLINIO.—Sí, hombre, es mejor, déjala. (_Trata de que Prudencio suelte
-a su hija, que es zarandeada por unos y otros._)
-
-PRUDENCIO.—¡Mi hija humillada!
-
-ANTOÑITA.—¡Sí, señor; deje usted, padre, saldré! ¡Después de todo,
-he faltao! Así no se me llevarán, ¿verdá? ¡Que suban el telón! ¡Ay,
-sostenerme! (_Desfallecida, sin poder casi andar._)
-
-RODRÍGUEZ.—¡Arriba el telón! (_Sube el telón._)
-
-EMPRESARIO.—Vamos. (_Empujándola._)
-
-ANTOÑITA (_Sale trémula, cogida a los bastidores; al verla el público
-protesta y grita._)
-
-VOCES.—Chist... (_Imponen silencio._)
-
-ANTOÑITA (_Entre el hipo amargo de un llanto mal contenido._)—¡Re...
-re... respetable público!... ¡Perdón! (_Se echa a llorar amargamente y
-cae arrodillada. Baja el telón en silencio._)
-
-PRUDENCIO (_Sale a cogerla._)—¡Canallas! ¡Asesinos! (_Llorando._) ¡Hija
-mía! ¡Yo, yo tengo la culpa! ¡Perdón, hija mía! ¡Perdóname! ¡Insultarme
-a mí!... ¡Matarme a mí, si queréis... pero a este peazo e mi alma!...
-(_Llora._)
-
-POLINIO.—¡Vamos, vámonos! (_Sacándolos del escenario._)
-
-EMPRESARIO.—¡Vaya, fuera, fuera, despejar! (_Los empuja a un rincón._)
-
-RODRÍGUEZ.—¡Libre la escena! (_Empujando a todos._)
-
-ANTOÑITA.—¡Ay, sí... nos echan!... (_Angustiadísima._) Vámonos... ¡pero
-con mi madre!... ¡Llevarme con mi madre!
-
-PRUDENCIO.—¡Sí, hija, sí! Polinio, trae la ropa en un rebuño.
-
-POLINIO.—¡Voy en seguida! (_Vase puerta derecha._)
-
-EMPRESARIO (_Empujándolos._)—¡Libre el paso! (_A Rodríguez._) Que salga
-la Trianón y les cante la pulga, a ver si los contenta.
-
-RODRÍGUEZ.—¡Trianón! ¡Trianón! (_Dando voces primera derecha._)
-
-TRIANÓN (_Saliendo._)—Aquí estoy. (_Viste de cupletista._)
-
-RODRÍGUEZ.—¡Sugestiva, niña, sugestiva: a ver si los amansas!
-
-TRIANÓN.—Conmigo _hocican_... Verá osté. Arriba er trapo. (_Esto último
-lo dice mirando arriba.—Se levanta el telón, se oye el tango, empieza a
-bailar y se oyen voces en el público._)
-
-VOCES.—¡Esto, esto!... ¡Ahí lo bueno!... ¡Tu madre!... ¡Olé!... (_La
-Trianón baila de un modo descocado e indecente._)
-
-POLINIO (_Sale, puerta derecha, con un lío de ropa y el mantón, y
-se acerca donde están Prudencio y Antoñita abrazados._)—¡Vámonos!
-(_En este momento hace la Trianón un desplante y el público aplaude,
-quedando luego en silencio._)
-
-ANTOÑITA (_Llorando._)—¡Cómo la aplauden a esa! ¿Por qué no habré
-gustao yo así, padre?
-
-PRUDENCIO (_Con amargura._)—¿Que por qué no has gustao así? ¡Pues
-porque Dios no me ha querido castigar del todo, hija mía! (_Salen por
-detrás del telón del foro. Sigue bailando la Trianón y el público
-jaleándola._)
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO TERCERO
-
-Calle corta de los barrios bajos de Madrid. Es de noche.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_La SEÑÁ FELICIANA dando muestras de impaciencia y de extremada
-curiosidad pasea por la calle envuelta en un mantón. Se para, se acerca
-a menudo al primer término izquierda y mira._
-
-FELICIANA.—¡Ay, Dios mío! ¡Cuánto tarda ese chico! ¿Qué habrá pasao?...
-¡Los menutos se me hacen siglos! ¡Ay, Jesús Nazareno de mi alma,
-Dios quiera que haiga gustao esa chica!... ¡Su padre me creerá tan
-tranquila roncando en la cama, le conozco y llevo un diíta que no sé
-cómo me tengo en pie!... Porque yo lo odio; odio eso de _ercenarios_
-y de públicos, bien lo sabe la Virgen Santísima, pero así de que
-recibí el recao de que la chica debutaba esta noche, le puse dos velas
-a la Virgen, le recé un rosario y le pedí... ¡paece mentira que se
-lo pidiera yo!... ¡le pedí que la aplaudiesen, que la llenasen el
-_ercenario_ de flores, de coronas, de tóo lo mejor que haiga en el
-mundo! ¡No por mí, bien lo sabe Dios! ¡Por ella, na más que por ella,
-por su bien y por su alegría! ¡Hija de mi alma! (_Se seca los ojos con
-el pañuelo y mira a la izquierda._) ¡Ay! ¿es aquél?... ¡Sí, aquél es!
-¡Gracias a Dios! ¡Acacio!... ¡Aquí, aquí estoy! (_Llamándole con la
-mano._)
-
-
-ESCENA II
-
-DICHA _y_ ACACIO_, que sale por la izquierda, con el traje descompuesto
-y con las narices hinchadas; jadeante._
-
-ACACIO.—¡Señá Feliciana!
-
-FELICIANA (_Cogiéndole la mano con gran impaciencia._)—¿Qué, qué ha
-pasao?
-
-ACACIO.—Pu... pu... pues nada, que...
-
-FELICIANA.—¿Te has caído?
-
-ACACIO.—¡Yo no!... ¡Ha sido que!... ¡Espere usté que respire! (_Toma
-aliento._)
-
-FELICIANA.—¿Pero ha gustao la chica?... ¡Pronto, dilo pronto!
-
-ACACIO (_Titubeando y sin saber qué decir._)—No... si... la... la
-chica... como gustar la chica... le diré a usté...
-
-FELICIANA.—¿Qué?
-
-ACACIO.—Que al principio, sí, señora, ha gustao.
-
-FELICIANA.—¿Y luego?
-
-ACACIO.—Luego también... ¿sabe usted?... Al menos a mí.
-
-FELICIANA.—Bueno, ¿y al público, y al público?
-
-ACACIO.—Sí... sí, señora... al público, mucho... Sino que aunque ha
-gustado un poco, yo que usté en cuanto llegase a casa, lo que es las
-dos velitas de la Virgen, ¡puf! ¡puf!... (_Hace la acción de soplar._)
-¡Apagás!
-
-FELICIANA.—¡Pero, ay, no me asesines! ¡Habla! ¿Qué es lo que ha sucedío
-con la chica?
-
-ACACIO.—Pues na; tóo ha sío por culpa de uno; un guasón de patillas
-que estaba en delantera. Verá usté cómo ha pasao la cosa. Se alza la
-cortina, se presenta la Antoñita de verde, que estaba pa comérsela, con
-permiso de usté, y rompo yo sólo en un aplauso nutrido, y me sigue el
-público; ella, en vez de saludar, hace una cosa así elegante con la
-cabeza, (_Imita el saludo de Antoñita._) como si _estornudara_, y va
-el guasón de las patillas y dice:—¡_Jesús_!—Y yo digo:—¡_Fuera ese_!
-y me sigue el público y le echan. Encomienza a bailar la chica, y en
-esto me veo que se la salía una cinta por la abertura de la falda...
-y van, y se ríen las butacas. La Antoñita, algo azará canta, se le va
-una nota que yo no sé si era un _re_ o un _sí_, aunque creo que _sí_, y
-al dar el _gallo_, se armó el _maremanun_ en el público. Risas, toses,
-patadas, ladridos... Ella se sofoca, se echa a llorar, yo aplaudo, me
-sigue el público; les llamo ¡_cochinos_!... y me sigue el público... me
-sigue el público y me da una paliza en el _fuayere_, con grabaos en el
-texto como salta a la vista. Y el final no lo he visto. No lo he visto
-por dos razones: primera, porque misté cómo tengo este ojo; y segunda,
-porque me echaron los guardias a la calle; y me he venido corriendo pa
-tranquilizarla a usté como lo hago; porque como gustar, la verdá es que
-la chica ha gustao. ¡Al menos a mí!
-
-FELICIANA (_Que durante el relato anterior expresa con gestos el
-convencimiento del desastre, dice con energía._)—¡Bueno, no me digas
-más! ¡Lo que yo me temía! (_Sigue furiosa como hablando consigo
-misma._) ¿Lo ves, infame, ladrón, asesino, mal padre?... ¿Lo ves? ¿Lo
-estás viendo? ¡Amarga es la _leción_... pero quién sabe si Dios lo
-habrá hecho! ¿Dónde habrán ido?... ¿Qué será de ella?... ¡Pobre hija
-mía! (_Vase derecha._)
-
-ACACIO (_Que ha dicho la anterior escena con el sombrero en la mano,
-intenta ponérselo de varias maneras sin conseguirlo._)—¡Rediez con el
-_debutito_! ¡Na, que póngame el sombrero como me lo _póngamelo_, me
-encuentro con una dificultad del tamaño de una nuez! No, lo que es como
-debute otro día, voy de mantilla. ¡Palabra! (_Vase corriendo por la
-derecha._)
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO CUARTO
-
- Plaza en los barrios bajos de Madrid. Desembocan en ella distintas
- callejuelas. A la izquierda; en segundo término, una puerta
- practicable cerrada, y sobre ella un rótulo que dirá «Barbería».
- Sobre la puerta cuelgan dos bacías de cartón. Es de noche. Los
- faroles de la plaza y de las callejuelas encendidos. La luna
- ilumina con suave claridad la parte izquierda del escenario.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-EL SERENO _y un_ CAFETERO _ambulante. Al levantarse el telón aparece
-el_ SERENO _sentado en un portal leyendo un periódico a la luz del
-farol. Se oye a lo lejos el pregón del_ CAFETERO.
-
-CAFETERO (_Hablado con música._)—¡Cafeeé calienteeeé!... ¡Cafeeé!...
-(_Sale a escena._)
-
-SERENO.—¡Hola, tú!
-
-CAFETERO.—¡Adiós, Pepe!
-
-SERENO.—Échate un vasito.
-
-CAFETERO (_Sirviéndole._)—¡Vaya una helá que está cayendo!
-
-SERENO.—¡Anda, que de peores han de caer! ¡Ahora escomienza el
-invierno! (_Bebe el café._)
-
-VOZ (_Lejos._)—¡Serenooó!
-
-SERENO (_Fuerte._)—¡Vaaá!... (_Pagando._) ¡Toma! (_Vase foro
-izquierda._)
-
-CAFETERO.—¡Hasta mañana! (_Vase foro derecha._) ¡Cafeeé calienteeé...
-cafeeé!
-
-
-ESCENA II
-
-_El_ SEÑOR PRUDENCIO _y_ ANTOÑITA. _Al desaparecer el_ CAFETERO,
-_aparecen por el extremo de la calle del foro el señor Prudencio,
-embozado en su capa y Antoñita, arrebujada en un mantón, con una
-toquilla en la cabeza y un lío de ropa en la mano. Andan vacilantes y
-como temerosos de llegar a la barbería_.
-
-ANTOÑITA (_Llorosa y sosteniéndose en el brazo de su padre._)—¡Ay,
-padre de mi alma, yo no puedo más!... ¡Tengo un temblor y un frío!...
-¡Yo no me muevo de aquí! (_Se sienta en el quicio de una puerta al lado
-de la barbería._)
-
-PRUDENCIO (_Muy conmovido._)—Pero oye, rica, ¿por qué no nos vamos en
-cá el señor Polinio, donde estábamos, y mañana de día vienes tú solita?
-
-ANTOÑITA.—¡Ay, no, padre; no se empeñe usté! ¡Yo estoy muy mala! ¡Yo
-quiero subir a casa! ¡Yo no estoy fuera de mi madre ni un _menuto_ más,
-no señor!
-
-PRUDENCIO.—¿Pero no comprendes, hija, que después de lo que nos acaba
-de pasar y siendo tu madre dueña de la barbería, yo ya no puedo entrar
-ahí más que a que me pelen? ¡y carcúlate si me coge tu madre, me
-rapa!... ¡y con razón!
-
-ANTOÑITA.—¡Ay, qué temblor! (_Tiritando._)
-
-PRUDENCIO.—Llamaremos al sereno y entras tú, ¿quieres? ¡Yo... yo voy a
-dar un paseo!... (_Llorando._)
-
-ANTOÑITA (_Se levanta y le abraza._)—¡No, padre; por Dios! ¿cómo se va
-usté a ir?
-
-PRUDENCIO.—¿Pero con qué cara entro yo, si esa casa ya no es nuestra,
-Antoñita?
-
-ANTOÑITA.—La casa no será de usté, pero es de mi madre, y mi madre es
-mía, y usté también es mío; y yo la hablaré, y verá usté cómo no nos
-echa; porque si nos echara, ¿dónde vamos a media noche y con la _helá_
-que está cayendo?
-
-PRUDENCIO.—¡Hija de mi alma!... ¿tienes frío?
-
-ANTOÑITA (_Llorando._)—¡Ay! ¿por qué no habré gustao, padre?
-
-PRUDENCIO.—¡No, si has gustao, hija!... ¿pero crees que no has
-gustao?... ¡ya lo creo que sí!... sino que... vamos... te ha faltao eso
-que... ¿Quiés mi capa, hija? ¿Estarás helá con ese traje?
-
-ANTOÑITA.—No. Misté qué lástima, ¡se me ha roto todo! (_Enseña el traje
-roto._) ¡Pero el frío lo tengo en los huesos!
-
-PRUDENCIO (_Con ira, señalando a la barbería._)—¡Y esa madre infame y
-egoísta, ahí dentro, roncando!... ¡miserable!
-
-ANTOÑITA.—¡Ay!... ¡mire usté! (_Asustada mirando al foro._)
-
-PRUDENCIO.—¿Qué es? (_Volviéndose._)
-
-ANTOÑITA.—Dos hombres. (_Aparecen en el foro discutiendo el Ciruqui
-y el Repollo Chico._) ¿Me querrán coger por lo del teatro? Arrímese
-usté... tengo miedo. (_Prudencio la abraza._)
-
-
-ESCENA III
-
-DICHOS, _el_ CIRUQUI _y el_ REPOLLO CHICO, _que salen del foro, se
-acercan a la barbería, se fijan en el grupo y saludan_
-
-CIRUQUI (_Acercándose._)—¡Güena noche!
-
-PRUDENCIO.—(¡Calla! ¡Paece la voz del Ciruqui!) (_Alto._) Ciruqui,
-¿eres tú?
-
-CIRUQUI.—¡Pa servirle, no asustarse!
-
-REPOLLO.—¡Y un servidó!
-
-PRUDENCIO.—¡Con el Repollo Chico! (¡La cuadrilla de tu hermano!)
-
-ANTOÑITA.—(¿A qué vendrán?)
-
-PRUDENCIO.—¿Y qué os trae por aquí a estas horas?
-
-CIRUQUI.—Pos na, que viníamos a jasele una rasón a la señá Felisiana
-de parte de Casirdo y se la _jaremo_ a osté, que mejó será. ¿No? (_Al
-Repollo._)
-
-REPOLLO.—Sí (_Muy seco._)
-
-PRUDENCIO.—¿Pues qué pasa?
-
-REPOLLO (_A Ciruqui._)—(Díselo en frazmentos. ¿No?)
-
-CIRUQUI.—(Sí.) (_Titubeando._) Pué lo que pasa es que... Casirdo ¿sabe
-osté?... pué ha toreao esta tarde.
-
-PRUDENCIO.—¡Mi hijo! ¿Ha toreao? (_Muy alegre._)
-
-REPOLLO (_Con tristeza._)—Un ratito.
-
-CIRUQUI.—Y como Casirdo e como e, que ya sabe osté como e, dijo dise,
-puesto que esta noche _drebuta_ mi hermaniya, si le digo a mi pare que
-atoreo, le doy un día de acongojo... ¡y se lo cayó er probetiyo!
-
-PRUDENCIO.—¡Pobre hijo mío! (_Con cara radiante._) Y qué, ¿habrá quedao
-como los ángeles? (_Los toreros se miran._)
-
-CIRUQUI.—¿Como los ángeles? (_Mira al cielo._) ¡Por ahí, por ahí!
-
-REPOLLO (_Mirando al cielo también._)—¡Más arto!
-
-PRUDENCIO (_Cambiando en gesto de terror la expresión alegre de su
-cara._)—¡Recontra! ¿Qué decís?
-
-ANTOÑITA.—¡Ay mi Casildo! (_Llora._)
-
-PRUDENCIO.—¡Ay mi hijo! ¡Ay, Ciruqui, habla! ¿Muerto?... ¿herido?...
-(_Interroga con ansia horrible._)
-
-CIRUQUI.—Una mijita meno. Carmarse.
-
-REPOLLO.—¡Cuéntalo tó!
-
-PRUDENCIO.—Sí, cuenta, cuenta... (_Impaciente._) ¿qué le ha ocurrido?
-
-CIRUQUI.—Pos na... fué en su segundo. Era un berrendo en negro, gordo,
-de Palha... ¡Palha tenía que ser! ¡Mardita sea su casta, que le tengo
-yo un asquito a esos bichos!... Coge Casirdo los trastos, se va ar
-toro, y ar da er quinto pase, lo empitona, se lo sacude, ¡y a la
-armósfera!
-
-PRUDENCIO.—¡Dios mío!
-
-ANTOÑITA.—¡Qué horror!
-
-CIRUQUI.—Y esto sería a las cinco y media... güeno, pos no le gorvimo a
-ve hasta las ocho y cuarto.
-
-REPOLLO.—¡Con desile a osté que bajó ya vendao!
-
-ANTOÑITA.—¡Virgen Santa!
-
-PRUDENCIO.—¿Y dónde tiene la cornada?
-
-CIRUQUI.—No, corná no tié denguna. Ha sío una palisa na má, sino que ha
-sío una de esa ¡de órdago! ¿No? (_Al Repollo._)
-
-REPOLLO.—¡Ha sío un _cúmulo_!
-
-PRUDENCIO.—¿Y dónde está? ¿dónde está mi hijo?...
-
-CIRUQUI.—Pues ahí se queó en un cafetín hasta sabé si su mare quié
-recibilo.
-
-ANTOÑITA.—¡Vamos, vamos por él!
-
-PRUDENCIO.—Sí. ¿Dónde? ¿Dónde es?
-
-
-ESCENA IV
-
-DICHOS _y_ CASILDO, _que viene por el foro cojeando, con la cabeza
-vendada y un brazo en cabestrillo_
-
-CASILDO (_Con voz llorosa._)—¡Padre!
-
-CIRUQUI.—_¡Erse-lomo!_
-
-PRUDENCIO.—¡Hijo mío! (_Van a abrazarle Prudencio y Antonia y huye._)
-
-CASILDO (_Con terror._)—¡No; no apretarme! ¡Ay, ay, qué dolores!
-
-PRUDENCIO.—¿Qué tienes?
-
-ANTOÑITA.—¿Qué ha sido?
-
-CASILDO.—¡Ay, padre, que yo no toreo más! (_Llorando._) ¡Que no toreo
-más!
-
-CIRUQUI.—¡Vaya, pues nosotros... con permiso!...
-
-PRUDENCIO.—¡Gracias por todo, hijos!
-
-REPOLLO.—Aliviarse y que no sea na. (_Mutis los toreros foro._)
-
-PRUDENCIO.—¿Dónde te duele, hijo de mi alma, dónde?...
-
-CASILDO.—¡Me duele _en el total_, padre! ¡Ay, qué dolores!... (_Mirando
-a su hermana._) ¿Y qué... y ésta cómo ha quedao?
-
-PRUDENCIO.—Pues por el estilo. ¡Le ha tocao un publiquito de Palha
-también!
-
-ANTOÑITA.—¡Podíamos estar en la cárcel, conque no te digo más!
-
-CASILDO (_Con desconsuelo._)—¡Dios mío! ¿De manera que ya no se van
-ustés a París?
-
-PRUDENCIO (_Con viveza y furia imponente._)—¿A París?... ¡Maldita sea
-su vida!... ¡Si yo cogiera alguna vez al ladrón aquel del Carpanta, que
-fué el que me metió en el jaleo y el que me ha traío esta ruina y esta
-tristeza, te juro que!... (_Amenazador y furioso._)
-
-PEPE (_Desde lejos pregonando._)—¡Chuletas de huerta! ¡Chuletaas!...
-
-PRUDENCIO.—¡Recontra! (_Con asombro._)
-
-CASILDO.—¡Paece su voz! (_Atendiendo._)
-
-PEPE.—¡Que humean!... ¡Chuletaas!...
-
-PRUDENCIO.—¡Él es! (_Se acerca a la primera derecha y llama a voces._)
-¡Carpanta! ¡Carpanta!
-
-
-ESCENA V
-
-DICHOS _y_ PEPE EL CARPANTA _por la primera derecha con una cesta_
-
-PEPE (_Saliendo._)—¿Quién?
-
-PRUDENCIO.—¡Carpanta! ¡Maldita sea! (_Le amenaza._)
-
-PEPE.—¡Prudencio! ¡Tú! ¡Ay, Prudencio de mi alma, mátame si quieres!
-
-PRUDENCIO.—Pero oye: ¿cómo es esto? ¿No estabas en París?
-
-PEPE.—Sí, Prudencio. Allí estuve y de allí vengo.
-
-PRUDENCIO.—¿Pues qué te ha pasao?
-
-PEPE.—¿Que qué me ha pasao?... Pues que a mi mujer y a mi hija me las
-encontré que estaban de una conformidad... que ya sabes tú que yo
-siempre he sido un fresco; bueno, pues pa ver lo que veía y aguantarlo,
-tenía que ser completamente _glacial_, y a _frapé_ no hay padre que
-llegue. Las dejé y me volví.
-
-ANTOÑITA.—¡Pobrecito! ¿De manera que se ha quedao usté solo en el mundo?
-
-PEPE.—¡Solo, no, con patatas! (_Señalando la cesta._) Me he vuelto
-a agarrar a la cesta, y poco es una peseta, pero al menos se duerme
-tranquilo. ¿Y vosotros, qué hacéis?
-
-PRUDENCIO (_Señalándole a los hijos._)—Pues mira el _espetáculo_; ésta
-recién gritada, éste recién cogido y yo recién ambas cosas; con la
-barbería perdida y sin atreverme a implorar de la Feliciana la miaja de
-acobijo que tanto despreciábamos.
-
-
-ESCENA ÚLTIMA
-
-DICHOS, FELICIANA _y el_ SERENO _por el foro_
-
-FELICIANA (_Dentro, llamando._)—¡Pepeee! ¡Serenooo!
-
-PRUDENCIO.—¡Ay, callarse! ¿Esa voz?...
-
-ANTOÑITA.—¡Es mi madre! (_Con alegría._)
-
-CASILDO.—¡Ella es!
-
-SERENO (_Dentro y desde lejos._)—¡Vaaa!
-
-PRUDENCIO.—¡Ay, en cuanto nos vea! ¡Pero ella fuera e casa! ¿A qué
-habrá salido? (_Carpanta se separa y se va a un rincón. El padre y los
-dos hijos se quedan formando un grupo a la puerta de su casa._)
-
-FELICIANA (_Sale foro._)—¡Abra, Pepe! (_Deteniéndose al fijarse en el
-grupo._) ¿Quién está a la puerta e casa?
-
-SERENO.—No sé... (_Acercándose._) ¿Quién?
-
-ANTOÑITA.—¡Madre! (_Los dos con voz lastimera._)
-
-CASILDO.—¡Madre!
-
-FELICIANA (_Corriendo y abrazando a Antonia._)—¡Mis hijos! ¡Hijos míos!
-¡Hija de mis entrañas! ¡Corazón! ¡Alma mía! (_Abraza y besa a su hija,
-y al ir a abrazar a su hijo, éste da un grito de terror. Pausa larga._)
-¿Has toreao, eh? (_Con amargura._)
-
-ANTOÑITA.—¡Un ratito!
-
-CASILDO.—¡Palhas, madre!
-
-FELICIANA.—¡Pobrecitos míos! (_A Prudencio que permanece callado._) ¿Y
-tú alucinao, pobre loco, lo ves? (_Teniendo abrazados a sus hijos._)
-¿Lo estás viendo? ¿Has visto las estrellas?
-
-CASILDO.—¡Yo las he visto, madre!
-
-ANTOÑITA.—¡Y yo casi, casi!
-
-PRUDENCIO (_Realmente conmovido._)—¡Feliciana, perdón... pero pa ellos
-na más! ¡Yo no lo merezco! ¡Armítelos en casa, y yo... yo me iré solo!
-¿Los armites?
-
-FELICIANA (_Furiosa y gritando._)—¡Vaya usté a paseo, peazo animal!
-¡Eso se le pregunta a una loba! Abra usté esa puerta, sereno. (_Abre
-el Sereno_.) Adentro, hijos míos. (_Con dulzura._) Entrad a ese rincón
-de casa que llamábais triste y oscuro, porque vosotros ¡pobrecitos! no
-sabíais que el cariño y el trabajo son alegría y claridad. Adentro.
-
-ANTOÑITA.—¡Ay, madre! ¡Cualquier día vuelvo yo a bailar un tanguito!
-(_Antonia y Casildo hacen mutis por la barbería._)
-
-PRUDENCIO (_Entusiasmado y conmovido._)—¡Feliciana, eres una santa!
-¡¡Adiós!!
-
-FELICIANA (_Cogiéndole del pescuezo._)—¡Pasa, pasa tú también o te
-acogoto, so mandria! (_Le lleva a la barbería a empujones y puñetazos._)
-
-PRUDENCIO.—¡Eres una santa! ¡Dame un beso!
-
-FELICIANA (_Rechazándole bruscamente._)—¡Quita de ahí, majadero!
-
-PRUDENCIO.—Bueno, te lo daré dentro. (_Entra en la barbería._)
-
-FELICIANA (_Con inmensa satisfacción._)—¡Ya son míos! ¡Y curaos de su
-locura! ¡Gracias a Dios! (_Al Sereno._) ¡Buenas noches, Pepe! (_Mutis
-barbería._)
-
-SERENO (_Cerrando._)—¡Ustés descansen!
-
-PEPE (_Acercándose con entusiasmo._)—¡Eso es una madre, eso!... y
-no las que cogen a las hijas y las quién pa... ¡maldita sea!...
-(_Marchándose hacia el foro y pregonando._) ¡Chuletas de huerta!...
-¡Chuletaaas! (_Música._)
-
-TELÓN
-
-
-
-
- EL AMIGO MELQUIADES
- O
- POR LA BOCA MUERE EL PEZ
-
-
-
-
-PERSONAJES
-
-
-CUADRO PRIMERO
-
- BENITA
- NIEVES
- SEÑÁ DAMIANA
- SEÑÁ ZOILA
- TRINI
- PEPITA
- AMALIA
- JULIA
- LA ONOFRA
- SEÑOR MELQUIADES
- AVELINO
- SERAFÍN EL PINTURERO
- HIGINIO
- SEÑOR RAFAEL
- BERNABÉ
- EL TULIQUI
- EL VIRUTAS
- EL SEÑOR VIRIATO
-
-_Coro general_
-
-
-CUADRO SEGUNDO
-
- BENITA
- NIEVES
- PACA LA FIERA
- SEÑÁ CELES
- UNA VIEJA
- SEÑOR MELQUIADES
- AVELINO
- SERAFÍN EL PINTURERO
- HIGINIO
- UN CANTADOR
-
-_Un farolero y varios transeuntes_
-
-
-CUADRO TERCERO
-
- BENITA
- NIEVES
- PACA LA FIERA
- MOZA 1.ª
- ÍDEM 2.ª
- SEÑOR MELQUIADES
- AVELINO
- SERAFÍN EL PINTURERO
- HIGINIO
- EL TULIQUI
- BERNABÉ
- EL VIRUTAS
- UN CAMARERO
- JOVEN 1.º
- ÍDEM 2.º
- ÍDEM 3.º
- ÍDEM 4.º
- UNO
- LUCIO
- UN JOVEN
- NIÑO 1.º
- ÍDEM 2.º
- ÍDEM 3.º
- NIÑA 1.ª
- ÍDEM 2.ª
-
-_Concurrentes al salón_
-
-—
-
-=La acción en Madrid.—Época actual.=
-
-—
-
-Derecha e izquierda, las del actor.
-
-
-
-
-ACTO ÚNICO
-
-
-CUADRO PRIMERO
-
- Lugar ameno y pintoresco, próximo a la Ribera del Manzanares, en
- Puerta de Hierro. Sin simetría, pero dejando entre sí los espacios
- naturales, se levantan por distintos lados de la escena los anchos
- troncos de viejos árboles, cuyas espesas ramas prestan al lugar
- grata sombra. El suelo está tapizado de césped. Al fondo continúa
- la arboleda. En primer término izquierda, al pie de un árbol, un
- tronco caído, que sirve de banco, y en tercero derecha, un columpio
- hecho con una cuerda atada a dos árboles, dando frente al público.
- Es un hermoso día del mes de Mayo.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_Al alzarse el telón aparecen los siguientes personajes: Al pie de un
-árbol corpulento que se levanta en primer término, hacia la derecha,
-y en derredor de un mantel extendido sobre el césped, sentados en el
-suelo, la_ SEÑÁ DAMIANA, _la_ SEÑÁ ZOILA, _el_ SEÑOR VIRIATO, _el_
-SEÑOR RAFAEL _y_ LA BENITA (_de derecha a izquierda_). _Sobre el mantel
-se ve una cazuela con restos de comida, platos sucios, mendrugos de
-pan, varios tenedores y cuchillos, botellas y algunos vasos mediados
-de vino. Al pie de otro árbol próximo, cestas, mantones y guitarras.
-Colgados en las ramas y en los troncos de algunos árboles, chaquetas
-y sombreros de hombre. Debajo de otro árbol, en el primer término
-izquierda, sentadas sobre el tronco cortado que sirve de banco_, NIEVES
-_y_ LA TRINI. _Detrás de éstas, en un pequeño claro, varias_ INVITADAS_
-juegan al corro, cantando alguna canción infantil_. _Más a la
-izquierda, otro grupo de_ INVITADOS _beben alegremente_. _En el fondo,
-centro_, BERNABÉ _toca la guitarra y canta una jota, mientras bailan
-dos_ MUCHACHAS, _rodeándolas varios_ INVITADOS DE AMBOS SEXOS, _entre
-los que se cuentan el_ TULIQUI _y_ AMALIA. _En el columpio, sentada_,
-JULIA, _a la que mece el_ VIRUTAS, _y a su lado, chillando y riendo_,
-PEPITA _y dos o tres más_. _En el centro de la escena_, AVELINO _salta
-a la comba, dando él mismo_. _Al empezar la obra hablan todos a la vez
-y reina en los grupos gran animación y extraordinaria alegría_.
-
-
-GRUPO DEL COLUMPIO
-
-VIRUTAS (_Dando fuerte._)—¡Arza!... ¡Ande!
-
-JULIA (_Asustada, a gritos._)—¡Estate quieto, Virutas!... ¡Que no me
-dés más!
-
-VIRUTAS (_No haciendo caso._)—¡Arza!... ¡Vaya!...
-
-JULIA.—No le dejes, Pepita.
-
-PEPITA.—¡No seas bruto, que la vas a dejar de caer! (_Siguen chillando
-y riendo._)
-
-
-GRUPO DE LA DERECHA
-
-DAMIANA (_Ofreciendo con el tenedor._)—Amos; otra tajadita, señor
-Viriato.
-
-VIRIATO.—No, gracias, Damiana; no me cumple más.
-
-RAFAEL.—Arriba con este muslo (_ofreciéndole uno de pollo, que saca
-de la cazuela_), que sabemos tu debilidaz por los muslos. (_Ríen en el
-grupo._)
-
-VIRIATO.—¡Si es que me vais a hacer de reventar!
-
-BENITA.—Yo me lo comeré si no lo quiere. (_Siguen bromeando. Benita
-come vorazmente._)
-
-(_Las del baile y el corro cantan a la vez._)
-
-AVELINO (_Saltando._)—Ochocientos noventa y cinco. Ochocientos noventa
-y seis. Ochocientos noventa y siete...
-
-DAMIANA (_Riendo._)—Pero ¿qué hace este chico?
-
-RAFAEL.—No saltes más, hombre.
-
-ZOILA.—Pero ¿qué furia te ha entrao de saltar, demonio?
-
-AVELINO (_Para de saltar; habla fatigosamente._)—No, ¿sabe usté? es
-que le estoy batiendo a un amigo el _rencor_ de la hora, en el salto a
-comba. Ya le he batido el _rencor_ de la media.
-
-RAFAEL (_Riendo._)—¿De la media? ¿Y por qué no te subes el calcetín?
-
-AVELINO.—¡Ay, es verdá! (_Se sube el que se le está cayendo._)—Esto,
-lo hago yo porque hemos fundao una Sociedad el gremio de ultramarinos
-que se titula: _La dependencia azlética_, y cada uno nos dedicamos a
-un sport. Yo, es por ver si adelgazo. (_Sigue saltando._)—Ochocientos
-noventa y ocho. Ochocientos noventa y nueve. _Nuevecientos_.
-_Nuevecientos uno_... (_Sigue saltando y contando._)
-
-DAMIANA (_Al señor Rafael._)—Dale, dale un poco de vino, que se
-refresque; que entre la corbata tan verde y la cara tan colorá, paece
-un tomate mollar. (_El señor Rafael sirve vino._)
-
-JULIA (_En el columpio._)—¡Que no me dés tan fuerte, que me voy a
-matar! (_Chillando._) ¡Madre!... ¡Madre!
-
-ZOILA.—Tú, Virutas, a ver si la tiráis a la chica.
-
-VIRUTAS.—No tenga usté cuidao; si cae, cae encima de mí.
-
-RAFAEL.—Pues eso le faltaba si cayese, darse contra un adoquín.
-
-AVELINO (_Riendo._)—¡Ja, ja, ja! ¡qué señor Rafael! Tié usté unos
-golpes que acardenalan. (_Sigue saltando._) _Nuevecientos diez_.
-_Nuevecientos once_. _Nuevecientos doce_...
-
-RAFAEL (_Dándole un vasito de vino._)—Toma, de lo blanco.
-
-AVELINO.—Gracias. (_A Benita._) ¿Quié usté _inagurarme_ este _chato_,
-Benita?
-
-BENITA (_Muy huraña y hablando con la boca llena._) No, señor; no
-quiero náa.
-
-NIEVES.—Qué fina eres, mujer.
-
-BENITA.—Soy como Dios me ha hecho; y el que no me quiera así, que me
-deje.
-
-RAFAEL.—No decirla náa, que se atraganta.
-
-DAMIANA.—Ahí la tienes a este erizo, lo mismito que en casa; se pasa la
-vida comiendo y gruñendo.
-
-VIRIATO.—Pa mí que os la debía de mirar un médico, que esta chica come
-demasiao; debe tener algo.
-
-DAMIANA.—No, si desde pequeña ha sío una glotona.
-
-AVELINO.—Hace como yo; que cuando era chico, comía tanto, que hasta
-quería que me diesen el aceite de hígado de bacalao _a la vizcaína_.
-
-DAMIANA.—Pues ahí tienes en cambio a su hermana, que hay que hacerla
-comer con memoriales.
-
-ZOILA.—Esa es otra cosa en el tipo y en todo. No se parecen en náa.
-
-BENITA.—Ni falta que me hace parecerme a ella.
-
-NIEVES.—¡Y gracias a Dios, hija!
-
-BENITA.—¡Bueno, bueno, bueno! (_Sigue comiendo._)
-
-NIEVES (_Acercándose al grupo y dirigiéndose al señor Rafael._)—Oiga
-usté, padre.
-
-RAFAEL.—¿Qué quieres, nena?
-
-NIEVES.—¿No quedaron en venir esta tarde el señor Melquiades y Serafín?
-
-RAFAEL.—En venir quedaron; me dijeron que a los postres.
-
-NIEVES.—¿Y cómo no habrán venido?
-
-RAFAEL.—¡Qué se yo! Ya me choca que no estén aquí.
-
-VIRIATO.—¡Esos dos puntos sí que tién buen humor!
-
-DAMIANA.—¡De que ellos lleguen, veréis cómo se alegra esto!
-
-BENITA (_Con rabia._)—Pues ojalá no vengan.
-
-DAMIANA.—¿Y por qué no van a venir?
-
-BENITA.—Porque hacen menos falta que los perros en misa; que ya sé yo
-lo que me digo. (_A Nieves._) Y tú, más valía que te fueras a buscar a
-tu novio, en vez de preguntar por nadie.
-
-NIEVES.—¡Pero están ustedes oyendo el demonio e la tonta!
-
-DAMIANA.—¿Y qué tié que ver que la chica pregunte una cosa inocente?
-
-BENITA.—¡Inocente! (_Con guasa._) ¡Ja, jay!
-
-NIEVES (_Con ira, a Trini._)—Vamos, vamos, que no tengo gana de
-armarla. (_Vanse las dos del brazo por la izquierda._)
-
-BENITA.—¡Armarla, armarla! ¡Si yo dijera más de cuatro cosas! (_Sigue
-comiendo._)
-
-AVELINO.—¡Bueno, bueno, bueno! dejarse de regaños, que no es día
-pa ello y écheme usté otro chato, señor Rafael, que voy a echar un
-brindis. (_Rafael le sirve._) Señores.
-
-VIRUTAS.—¿Qué pasa?
-
-AVELINO.—¡Viva el taller de lavao y planchao de la señá Damiana Perea,
-anfitriona de esta garata que estamos celebrando!
-
-TODOS.—¡Vivaa!
-
-AVELINO.—Y arrimarse, que voy a leer unos versos en cuarteta,
-improvisaos por mí.
-
-DAMIANA.—Venga, venga.
-
-VIRIATO.—Venir, que va a leer unos versos Avelino. (_Se acercan todos,
-formando semicírculo. Avelino coloca una banqueta en el centro y se
-sube a ella._)
-
-RAFAEL (_Riendo._)—¡Válgame Dios, qué chico!
-
-BERNABÉ.—Que sean cortitos.
-
-TULIQUI.—Venga d’ahí.
-
-ZOILA.—Silencio.
-
-TODOS.—¡Chist! (_Callan todos._)
-
-AVELINO (_Leyendo en un papel muy grande que ha sacado del
-bolsillo._)—A la señá Damiana y consorte, en el _cincuenta y
-cuatrogésimo_ cumpleaños del natalicio de la primera.
-
- “Subiste media centuria
- de esta vida amarga y cruel;
- que te subas la otra media
- y que lo vea el señor Rafael”.
-
-TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Bravo! ¡Bravo!
-
-VIRIATO.—Y que lo vea un servidor, que tampoco me disgustaría.
-
-(_Avelino da las gracias, saludando con una inclinación y cae sobre
-Viriato y Rafael. Los grupos se esparcen por el fondo; Bernabé, Virutas
-y Tuliqui quedan en la izquierda; Damiana y Zoila recogen todo lo de
-la merienda, metiéndolo en una cesta que dejan tras el árbol; Benita
-continúa de pie, comiendo. El Coro va desapareciendo por ambos lados._)
-
-RAFAEL.—Has estado muy bueno, Avelino.
-
-AVELINO.—Pues ahí tiene usté a Benavente en la Academia y a mí
-despachando langa.
-
-RAFAEL.—¡Injusticias! (_Se une al grupo de Damiana y hacen mutis por la
-derecha, como dando un paseo._)
-
-AVELINO (_Acercándose a Benita. Lleva la comba metida en el bolsillo
-por un extremo y el otro arrastrando por el suelo._)—Benita.
-
-BENITA (_Con la boca llena._)—¿Qué pasa?
-
-AVELINO.—¿Qué quié usté que diga que toquen pa que bailemos: quié usté
-que diga que _vals_ u que _tuesten_?
-
-BENITA.—Que _tuesten_ lo que quieran; yo no bailo. (_Se vuelve de
-espaldas._)
-
-AVELINO.—¿Que no? Bueno; pues al menos me otorgará usté el que la aúpe
-al columpio y la meza.
-
-BENITA.—Bueno; pero en cuanto no quiera, me bajo, ¿eh?
-
-AVELINO.—Sí, señora; sin compromiso. Con permiso. (_Va a cogerla en
-brazos._)
-
-BENITA.—¿Pero me va usté a coger en brazos?
-
-AVELINO.—Como no quiera usté que la _trasporte_ con ata mantas; no hay
-otro remedio.
-
-BENITA.—Bueno; pero coja usté lo menos posible, ¿eh?
-
-AVELINO.—Descuide usté, que tengo costumbre de coger señoritas. La
-cogeré por lo indispensable. (_La levanta en vilo; Benita sigue
-comiendo._)
-
-BERNABÉ (_Riendo._)—¡Ja, jay! ¿A qué llamas tú lo indispensable, joven?
-
-AVELINO.—Hombre, pues no creo yo que el perímetro abarcao exceda de lo
-preciso.
-
-TULIQUI.—Cómo se ataraza, pollo.
-
-AVELINO.—¡Caray! Pues si no he calculao mal, lo cogido no es para que
-nadie tenga que decir.
-
-VIRUTAS.—Amos, amigo, que hemos agarrao un puñaíto, ¿eh?
-
-AVELINO (_Yendo hacia el grupo, siempre con Benita en brazos._)—Hombre;
-hagan ustés el favor de no lanzar especies _caciosas_, ¡caray!
-
-VIRUTAS.—¿Te irritan las especies?
-
-AVELINO.—Lo que me irrita es que están ahí los padres y podrían creerse
-que yo no procedo de buena fe.
-
-BENITA.—Oiga usté, si va usté a seguir la conversación, haga usté el
-favor de dejarme en el suelo.
-
-AVELINO (_No haciendo caso._)—Y que coste que he abarcao lo
-indispensable, y si no que se mida.
-
-LOS DEL GRUPO.—¡Que se mida, que se mida!
-
-BENITA.—No, hombre, por Dios; qué se va a medir. Vamos al columpio.
-
-AVELINO (_Dirigiéndose al columpio._)—Es que uno tiene que contestar a
-las sátiras. (_Volviéndose al grupo._) ¡Si yo la he cogido de donde la
-he cogido!...
-
-BENITA (_Incomodada, tirándole el sombrero._)—Pero ¿me lleva usté o no?
-
-AVELINO.—Sí, señora; pero es que me molesta que se malicien lo que no
-es. (_Yendo al columpio y deteniéndose a mitad de camino._) Estoy por
-volver y... (_Lleva al fin a Benita al columpio y la deja sentada,
-volviendo a recoger el sombrero. Aparte, para sí mismo._) ¡Rediez,
-qué bien formadita! ¡Hubiese dao cinco reales porque hubiese estao el
-columpio en el Puente de Vallecas! (_Vuelve y la mece._)
-
-
-ESCENA II
-
-BENITA _y_ AVELINO, _en el columpio_. BERNABÉ, VIRUTAS _y_ TULIQUI, _al
-fondo con dos o tres más. Por la izquierda, primeros términos_, NIEVES
-_con la_ TRINI.
-
-NIEVES (_Saliendo._)—¿Lo ves? Ya no viene Serafín. ¡Si tengo yo una
-suerte!... (_Contrariada, agitando nerviosamente el abanico._)
-
-TRINI (_Hablando en voz baja._)—¡Pero, por Dios, mujer; disimula, que
-te van a conocer el mal humor!
-
-NIEVES.—¡Que me lo conozcan, no tengo genio de disimular náa!
-
-TRINI.—Y luego a mí, lo que me apura es tu novio. ¡Tóo el día
-huyéndole! ¿Lo habrá notao?
-
-NIEVES.—Déjalo que lo note. Lo que siento es que no venga Serafín,
-porque me hubiá gustao que le hubieses conocido.
-
-TRINI.—Sí; y pa verle tú, a mí no me la das. Pa mí, que ese tío te ha
-enguirlotao, Nieves.
-
-NIEVES.—¡No tanto, mujer! ¡Si no hace arriba de un mes que nos tratamos!
-
-TRINI.—¿Y dónde os conocisteis?
-
-NIEVES.—En el Cine. La noche que íbamos no me quitaba ojo en los
-intermedios; luego, con disimulo, se arrimó a nosotros y se hizo amigo
-de mi padre.
-
-TRINI.—Tu novio se habrá escamao.
-
-NIEVES.—Está que no vive.
-
-TRINI.—¿Y es guapo ese hombre?
-
-NIEVES.—Guapo y bien portao. Se conoce que hay guita; ya lo verás. Y
-es lo que yo digo, chica; un hombre así, aparte de lo que te guste es
-algo. Porque, sí que me da lástima de mi novio, pero ¿qué sacas con un
-pobre albañil? ¡Miseria y compañía! Y eso de estar agarrá toa tu vida a
-un mísero jornal, y no tener una mujer siquiera un trapo pa que salga a
-la calle y se luzca y la miren a una, no me hace, francamente.
-
-TRINI (_Dirigiéndose a sentarse al tronco de la izquierda._)—En eso
-dices la verdad, chica. Pero, oye; ten ojo, que decían que era casao.
-
-NIEVES.—¡Qué va a ser! Ha vivido dos años con una, pero ya no la ve.
-(_Se sientan; Nieves a la derecha._)
-
-TRINI (_Mirando hacia el fondo derecha._)—¡Calla; tu novio! ¡Vaya un
-pisto que trae!
-
-
-ESCENA III
-
-DICHOS _e_ HIGINIO _por el fondo derecha_
-
-HIGINIO (_Que ha salido un poco antes, mirando a todas partes se acerca
-al grupo._)—¡Gracias a Dios! Pero ¿dónde te metes, mujer? ¡Parece que
-me huyes!
-
-NIEVES (_A Trini._)—¡Oye; dice que le huyo! Cansás de buscarte nos
-hemos sentao aquí; que te diga ésta.
-
-HIGINIO.—¡Sí que me choca!
-
-TRINI (_Levantándose._)—Pero ya están ustés mano a mano. Poco se ha
-perdido, y el onceno no estorbar. Conque: de verano, pollos. (_Vase
-fondo izquierda. Pausa. Nieves se corre en el asiento dejando sitio a
-Higinio, que se sienta a su derecha._)
-
-HIGINIO.—Bueno; ¿y qué es lo que te pasa?
-
-NIEVES.—¿A mí?
-
-HIGINIO.—A ti.
-
-NIEVES.—¡Tú dirás!
-
-HIGINIO.—¿Qué te pasa, que ni te veo ni puedo hablarte?
-
-NIEVES.—¡Ni que tuviese yo la culpa! ¡Si no te he encontrao en toa la
-mañana!
-
-HIGINIO (_Con acritud._)—Mira, Nieves; guasitas encima, no. No me has
-encontrao, porque no has querido. Y si te parece, lo mejor es que
-hablemos francamente de una vez, que no estoy yo pa servir de mono a
-nadie. Las cosas claras.
-
-NIEVES.—Como quieras; pero no sé a qué viene el ponerse así.
-
-HIGINIO.—Viene, a que tú ya no eres pa mí lo que eras.
-
-NIEVES.—Te se figurará a ti.
-
-HIGINIO.—Y es la verdá. Tú has dao un cambiazo, Nieves; ni me quieres
-como me querías, ni te alegra ya mi querer.
-
-NIEVES.—Amos, chico; quita, quita. A ti te han hecho guiños.
-
-HIGINIO (_Con ira creciente._)—A mí no me han hecho náa. Y sé lo que te
-pasa.
-
-NIEVES.—Tú dirás.
-
-HIGINIO.—Pues lo que te pasa, Nieves, es que tú le estás haciendo cara
-a otro hombre; así, en plata.
-
-NIEVES.—¡Yo! (_Levantándose asombrada._)
-
-HIGINIO.—¡Tú! (_Levantándose también, y cada vez con mayor energía._)
-
-NIEVES.—¡Mentira!
-
-HIGINIO.—Verdá. Y si te has cansao de mí, me lo debías haber dicho
-antes, y no que me estás haciendo hacer un papel feo. Pero yo soy
-un hombre de bien, que te he querío con toda mi alma, y como no lo
-merezco, no te lo aguanto; ¡por éstas!
-
-NIEVES.—Tóo eso es mentira.
-
-HIGINIO.—Es verdá. Y sé quién es. (_Amenazador._) Y si esta tarde viene
-aquí ese tipo...
-
-NIEVES (_Desafiando._)—Si viene, ¿qué? (_Se oye gran algazara por el
-fondo izquierda, y vuelven a salir todos los grupos de principio de
-cuadro._)
-
-HIGINIO.—Si viene, por éstas que... Cállate ahora. (_Nieves se sienta,
-y él queda en pie a su izquierda._)
-
-
-ESCENA IV
-
-
-_Todos los personajes que aparecieron a principio de cuadro, más_
-HIGINIO, MELQUIADES _y_ SERAFÍN. _Al final_ ONOFRA.
-
-
-_Por el fondo izquierda, llegan Trini y Julia y detrás Pepita y Amalia,
-trayendo ambas parejas en alto, y extendidos, mantones de Manila,
-detrás de los cuales se ocultan Melquiades con las primeras y Serafín
-con las otras. No ha de verse de ellos más que el sombrero y los pies,
-hasta el momento que se indica. Les preceden alegremente los invitados,
-moviendo gran algazara. Forman todos semicírculo, quedando al fondo las
-de los mantones. Benita se apea del columpio, y avanza con Avelino al
-lado de sus padres._
-
-
-=Música=
-
- TRINI, JULIA, PEPITA _y_ AMALIA
-
- ¡Quieto todo el mundo!
- Presten atención.
- Traigo una sorpresa
- detrás del mantón.
-
- TODOS
-
- ¿Qué sorpresa es esa
- que traéis ahí?
-
- LAS CUATRO
-
- Hay que adivinarla;
- no se _pué_ decir.
-
- TODOS
-
- Dos _gachós_ se esconden
- tras de los mantones.
-
- MUJERES
-
- ¿Serán dos amigos?
-
- HOMBRES
-
- ¿Serán dos guasones?
-
- TODOS
-
- Decid quiénes son.
-
- LAS CUATRO
-
- Hay que adivinarlo;
- presten atención.
-
- TRINI (_Grupo de la izquierda; señalando y dejando
- ver lo que se indica._)
-
- Por aquí un sombrero.
-
- JULIA (_Ídem._)
-
- Por aquí unos pies.
-
- PEPITA _y_ AMALIA
-
- Veinticinco duros,
- si acertáis quién es.
-
- TODOS
-
- Por los cuatro pieses,
- y los dos sombreros,
- igual pueden ser golfos,
- que dos caballeros.
-
- LAS CUATRO
-
- ¿Os dais por vencidos?
-
- TODOS
-
- Decid quiénes son.
-
- LAS CUATRO (_Levantando un poco el mantón, para
- que por debajo aparezcan Melquiades y Serafín._)
-
- ¡Pues mirad qué guajas!
-
- TODOS (_Riendo._)
-
- ¡Valientes alhajas!
-
- MELQUIADES _y_ SERAFÍN (_Saludando sombrero en
- mano._)
-
- ¡Salú a la reunión!
-
- (_Avanzan y los demás cierran el semicírculo._)
-
- ——
-
- SERAFÍN (_Haciendo su presentación._)
-
- Serafín el “Pinturero”,
- el del trus de los placeres.
- Donde hay vino y hay mujeres,
- el primero.
-
- TODOS
-
- El primero.
-
- MELQUIADES
-
- Y Melquiades el “Chufita”,
- exclusiva en el suspiro;
- y señora que yo miro,
- finiquita.
-
- TODOS
-
- Finiquita.
-
- MELQUIADES _y_ SERAFÍN
-
- Y donde vamos los dos
- o juntos o separaos,
- pa tó lo que mande Dios,
- dos dechaos.
- Y pa gente aliquindoy,
- este pollo que hay aquí. (_Por ellos mismos._)
- Por donde quiera que voy,
- tó pa mí.
- No hay en todo el hemisferio,
- aunque usté no lo comprenda,
- dos gachós que tengan ángel.
-
- SERAFÍN
-
- Como _mangue_.
-
- MELQUIADES
-
- Como _menda_.
-
- ——
-
- SERAFÍN (_Casi hablado._)
-
- Ni el mismo don Tenorio,
- ni el mismo don Megía.
-
- MELQUIADES
-
- Ni el propio _Cize-Cize_,
- _Cize Cize_ Campeador.
-
- TODOS
-
- Me paecen muchos _Cizes_,
- los que ha dicho este señor.
-
- SERAFÍN
-
- Ni el señor de Romeo,
- ni la señá Julieta...
-
- MELQUIADES
-
- _Tien_ tanta _verosimi-_
- _simi simi-liquitú._
-
- TODOS
-
- De fijo tien más _simi-_
- _limisi_, que tienes tú.
-
- ——
-
- (_Mientras ellos andan contoneándose, los demás les
- jalean._)
-
- ¡Ole!
- ¡Ele!
- ¡Vaya un tío!
-
- MELQUIADES
-
- ¡Atufante!
-
- SERAFÍN
-
- ¡Fototípico!
-
- MELQUIADES
-
- _Tres jolí._
-
- TODOS
-
- ¡Olé que sí!
-
-=Hablado=
-
-(_Terminado el número vuelven todos con gran algazara a sus respectivos
-sitios. El señor Rafael lleva a los recién llegados debajo del árbol
-donde ellos merendaban y forman grupo. Aparte hacia la derecha Benita y
-Avelino._)
-
-BENITA.—¿A qué habrán venido esos tipazos?
-
-AVELINO.—Me estomagan a mí esos dos _maniquises_.
-
-BENITA.—Tráigame usted un poco de salchichón que me he puesto nerviosa.
-(_Avelino va a la cesta y trae lo pedido por Benita._)
-
-HIGINIO (_A Nieves._)—Ahí le tienes.
-
-NIEVES (_Con despecho._)—¿A quién tengo?
-
-HIGINIO.—A ese tío. ¡Ya estarás contenta!
-
-NIEVES.—¿A mí qué me importa ese hombre? (_Le vuelve la espalda._)
-
-HIGINIO.—¿Que no te importa? ¡Maldita sea! (_Vase iracundo fondo
-izquierda; Nieves queda sola, sentada en el mismo sitio._)
-
-RAFAEL.—¿Y cómo ha sido eso de venir tan tarde, amigo Melquiades?
-
-MELQUIADES.—Señor, se ha cumplimentao la palabra. Dijimos que
-vendríamos al postre y _hétetenos_ aquí.
-
-ZOILA.—Lo bueno siempre se hace esperar.
-
-SERAFÍN.—Lo bueno es lo que esperaba, señá Zoila. (_Al ver sentada
-a Nieves y sola, hace señas de inteligencia a Melquiades._) Vamos a
-colgar los sombreros, con permiso. (_Se separan del grupo y se dirigen
-hacia el fondo._)
-
-MELQUIADES (_Parándose a mitad de camino y aparte a Serafín señalando a
-Nieves._)—Ahí la tienes.
-
-SERAFÍN.—¡Más bonita que un sol!
-
-MELQUIADES.—Está queriendo caerse. Tambaléala. (_Le da un pequeño
-empujón y vuelve al grupo de Rafael._)
-
-SERAFÍN (_Se engalla, se estira y se acerca a Nieves hablándola en voz
-baja._)—Daría la metá de mi existencia por ser el Guadarrama.
-
-NIEVES (_Coqueteando._)—¿Pa qué?
-
-SERAFÍN (_Aproximándose; casi al oído._)—Pa verme rodeao de _nieves_
-por todas partes.
-
-NIEVES.—Iba usté a tener mucho frío.
-
-SERAFÍN.—¡Quiá! Nieves usté y primavera yo, a la media hora el deshielo.
-
-NIEVES (_Sonriendo._)—¡Pamplinas!
-
-SERAFÍN.—
-
- “Amarillo es el oro,
- blanca la plata,
- y negros son los ojos
- que a mí me matan.”
-
-(_Vuelve hacia el corro donde está Melquiades, después de dirigir a
-Nieves dos o tres miradas incendiarias, y dice a éste aparte dándole en
-el hombro._) ¡Tambaleada!
-
-DAMIANA (_Ofreciéndoselo._)—¡Un chatito, Serafín!
-
-SERAFÍN (_Pasando a su lado._)—Siendo de usté, hasta con narices, señá
-Damiana. (_Lo bebe._)
-
-MELQUIADES (_Aparte a Serafín._)—Pues ahora verás lo que te preparo.
-(_En voz alta._) Pero ¿qué insipidez es esta, señores? ¿Es que no nos
-vamos a divertir ni se va aquí a jugar a nada?
-
-RAFAEL.—Tiene razón el amigo Melquiades; estáis muy desanimaos.
-
-MELQUIADES.—Vaya: le voy a echar una meaja de sal a la juerga.
-(_Llamando._) ¡Niñas!... ¡Pollos!... arrimarse pa acá, que me se ha
-ocurrido un solaz modernista, para que nos divirtamos.
-
-TODOS (_Acercándose bulliciosamente._)—¡Sí, sí! ¡Eso!... ¡eso!
-
-MELQUIADES.—¿Queréis que organicemos un concurso de baile por parejas,
-con premios y tóo?
-
-TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Sí, sí! ¡Muy bien, muy bien!
-
-TULIQUI.—¿Y cómo va a ser ese concurso?
-
-MELQUIADES.—Pues de la siguiente forma: _Pograma_: Base primera. El
-“Virutas” y el Bernabé, nos van a ejecutar en la guitarra una _Redova u
-Mazurca rusa_, que ellos saben y que se intitula: “_Ay, qué Moskou._”
-Se forman parejas, la van bailando una a una y a la pareja que a juicio
-de un jurao la baile con más estilo, se le _ajudicará_, no una Copa,
-porque aquí no las poseemos, pero sí un _chato_, al que llamaremos
-_chato de honor_ u _chato_ Melquiades, si se quiere.
-
-TODOS.—¡Muy bien, muy bien!
-
-MELQUIADES.—Dicho chato, estará lleno de vino y la pareja gananciosa se
-lo beberá a medias, primero la señora y después el caballero, con el
-fin de que el premio consista en que el hombre pose los labios en aquel
-lugar del _chato_ donde los haya _posao_ el _ojeto_ amado y bailarín.
-¿Se aprueba?
-
-TODOS.—¡Muy bien, muy bien!
-
-MELQUIADES.—Pues vosotros, coger las guitarras, mocitos. (_Bernabé y
-Virutas, van por ellas al fondo y figuran templarlas._)
-
-TULIQUI.—Y nosotros a elegir parejas.
-
-ONOFRA (_Joven feísima, sale de entre los grupos y se dirige hacia
-Avelino._)—¿Vamos a romper la marcha usté y yo?
-
-AVELINO (_Mirándola de arriba abajo._)—¿Yo con usté? (_Volviéndole la
-espalda._) “Llamad al sereno.”
-
-ONOFRA.—Hombre, ya sé que no soy guapa.
-
-AVELINO.—Hija, por Dios, no es por eso; es que yo me quedo pa _jurao_.
-
-ONOFRA (_A Tuliqui, que se coloca entre los dos._)—¿Qué _jurao_?
-
-TULIQUI (_A Avelino._)—Que pregunta que, ¿_qué jurao_?
-
-AVELINO.—¿Que qué he jurao? (_Al oído._) ¡No bailar con feas!...
-
-ONOFRA.—Pues le _avierto_ a usté, joven, que donde yo me marco un
-_chotís_, se vienen detrás de mí tóos los pollos.
-
-AVELINO.—Les dará usté trigo. (_Ríen el chiste todos los del grupo._)
-
-ONOFRA (_Incomodada._)—Les doy narices. ¡¡El demonio el hortera!!
-
-VIRUTAS (_Avanzando._)—¡Ya están templás las guitarras!
-
-MELQUIADES.—Pues a empezar. (_Durante el diálogo anterior, Melquiades
-y varias muchachas y muchachos han adornado una banqueta con hierbas y
-flores y sobre ella han colocado un vasito de vino; dicha banqueta la
-colocan en el centro de la escena y hacia el fondo._) Vosotros, (_A los
-guitarristas._) sentarse ahí; (_En el tronco de la izquierda._) y el
-Jurao, lo compondremos, el señor Viriato, la señá Zoila, (_Avanzan los
-nombrados._) y un decrépito servidor de ustedes.
-
-TODOS.—¡Muy bien!
-
-MELQUIADES.—Y las parejas, podrían ser, por ejemplo: la Nieves, con...
-(_Como buscando a uno; llevándola de la mano._)
-
-BENITA.—Con su novio; ¡con quién va a bailar!
-
-MELQUIADES.—No, eso no; novios con novios, no me hace. Porque novios
-con novios se supone que se han cogido el _tingli_ en tóo lo tocante al
-arte _corográfico_ y se llevarían el premio a poca costa. _Tien_ que
-ser parejas impremeditadas. Veréis: Nieves, con... uno cualquiera...
-con Serafín, pongo por caso.
-
-SERAFÍN (_Avanzando._)—Con mil amores. (_La coge de la mano._)
-
-BENITA (_Avanzando._)—Nieves debía bailar con su novio.
-
-DAMIANA (_Cogiéndola y haciéndola retroceder._)—Tú te callas, que no
-eres quién. ¿No estás oyendo que dicen que novios con novios no?
-
-BENITA.—Pues que digan lo que quieran; yo digo que con su novio y náa
-más.
-
-MELQUIADES.—A callar. Y tú, baila con Avelino, que es de Coloniales y
-sabe lo que es jalea; arza.
-
-AVELINO.—¡Superior! Agárrese usté que va usté a ver dentro de dos
-minutos un _chato_ apurao. (_Se agarran del brazo y se colocan en el
-centro del fondo._)
-
-MELQUIADES.—Y el Tuliqui, que es un poco cojo, con la Onofra, que sabe
-del pie que cojea. (_Los junta._)
-
-TULIQUI.—Haremos la nota cómica.
-
-MELQUIADES.—Otras tres parejas al líbitum y náa más. (_Forman parejas,
-al fondo, Trini, Julia, Pepita y Amalia, con cuatro jóvenes._) ¿Estamos?
-
-LOS QUE VAN A BAILAR.—Sí, sí.
-
-MELQUIADES (_Colocándose a la derecha con el Jurado._)—Pues ¡a una!
-
-=Música=
-
- Picadito y afinao,
- ceñidito y bien bailao.
- Al bailar, poner
- muchísima atención,
- pa que vea la reunión,
- que no es coba
- el concurso de redowa
- que manguela ha organizao.
-
- TODOS
-
- Bien hablao.
-
- ——
-
- MELQUIADES (_A Nieves y Serafín, que se colocan en el centro._)
-
- En posición de empiecen.
- ¡Que me se cuide la base cuarta!
- Primera pareja: al redoveo.
-
- (_Al quinto compás empiezan a bailar Serafín y Nieves._)
-
- La re-do-
- la re-do-
- la Redowa se baila sin coba,
- por la gente de Madrid
- lo mismo en el Palace Hotel
- que en un salón de Chamberí.
-
- ——
-
- NIEVES
-
- Baila muy
- apretao.
-
- SERAFÍN
-
- Es la base cuarta
- que ha puesto el Jurao.
-
- TODOS
-
- La re-do-
- la-re do-
- etc., etc.
-
- ——
-
- MELQUIADES
-
- No tié fin
- pa bailar
- Serafín.
-
- TODOS
-
- ¡Qué pillín!
-
- ——
-
- MELQUIADES
-
- Otra pareja.
-
- (_Se retiran a la izquierda los que bailan, y avanzan
- Benita y Avelino, que bailan ridículamente._)
-
- AVELINO
-
- Ya usté verá,
- mi dulce amor,
- cómo al final
- es pa usté
- el chato de honor.
-
- BENITA
-
- ¿De verdá?
- ¡Ay, qué bien!
- Pues si es así,
- ya verá usté
- que pongo yo
- tó lo que sé.
-
- TODOS
-
- ¡Hay que ver
- qué marcao!
- Si el premio al fin
- no lo han ganao,
- cualquiera ya
- les quitará lo bailao...
-
- ——
-
- AVELINO (_Cambiando de manera de bailar._)
-
- ¡A la _demimondaine_!
-
- (_Bailan todas las parejas._)
-
- ¡Eso es!
-
- (_Jaleándose._)
-
- ¡Mi mamá!
- Un grupo así
- es pa un Kodak.
- ¡Diga usté que
- venga Kaulak!
-
- ——
-
- TODOS
-
- La-re-do-
- la-re-do-
- La Redowa
- tié más de una arroba
- de sal y pimienta y tal,
- y se ha bailado en _la Bombi_,
- y en el propio palacio Real.
-
- ——
-
- VIRIATO
-
- Estos dos, han bailao tal cual.
-
- MELQUIADES
-
- Muy mal.
- Otra pareja.
-
- (_Dejan de bailar todos y avanzan Onofra y el
- Tuliqui._)
-
- TULIQUI (_Bailando a su modo._)
-
- Creo que de esta manera
- no se nota la cojera,
- y hasta puen premiarme
- por mi gallardez.
-
- ONOFRA
-
- Tal vez.
-
- TULIQUI
-
- Comprímase
- pa que vean que bailamos yo y usté
- sobre un cacahué. (_Bailan todos._)
-
- TODOS
-
- La re do-
- la re do-
- La Redowa,
- etc., etc.
-
- MELQUIADES (_Interrumpiendo._)
-
- Vayan ustedes a la coda.
-
- ——
-
- TODOS
-
- Pues digan ya
- los del Jurao,
- pa terminar,
- quién ha ganao.
-
-(_Al terminar el baile, aplauden los que no han bailado._)
-
-=Hablado=
-
-TODOS.—¡Bravo! ¡Bravo!
-
-MELQUIADES (_Después de una pequeña conferencia con los del
-Jurado._)—Señores: el Jurao ha acordao por unanimidaz, conceder el
-_chato_ de honor, a la insuperable pareja, Nieves-Serafín.
-
-TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Muy bien, muy bien!
-
-AVELINO (_Rabioso._)—Eso es una injusticia.
-
-VIRIATO.—¡Orden!
-
-TODOS.—¡Que se calle! (_Avelino afligido, se retira hacia la derecha,
-acompañado de Benita._)
-
-MELQUIADES.—¿Se acepta este fallo?
-
-TODOS.—Sí, sí.
-
-MELQUIADES (_A Nieves y Serafín._)—Pues podéis beberos el premio
-sorbito a sorbito, pollos. (_Dándole la copa a Nieves._) Cuando
-quieras, nena.
-
-NIEVES.—Con mucho gusto. (_Coge el vaso._) A la salú de mi pareja.
-
-TODOS.—¡Olé! (_Vuelve Higinio por el foro izquierda lentamente y se
-acerca al grupo poco a poco._)
-
-SERAFÍN.—¡Gracias, Nieves!
-
-NIEVES (_Va a beber y se detiene con coquetería._)—¡Ay, pero se va usté
-a enterar de mis secretos!
-
-SERAFÍN.—Pué que me convenga.
-
-NIEVES.—A mí no; pero en fin, lo dicho. (_Bebe la mitad del vino y deja
-la copa en la banqueta._)
-
-SERAFÍN (_Sin coger el vaso._)—Señores: antes de posar mis labios donde
-los ha imprimido esa boca que parece talmente un clavel encarnao que se
-le ha caído del pelo, tengo que manifestar que me embarga el júbilo,
-que me embarga la emoción y que me embarga... (_Va a coger la copa,
-pero se interpone Higinio, que enérgicamente la coge._)
-
-HIGINIO.—Pues no se moleste usté, yo me lo beberé, que no tengo na
-embargao. (_Bebe y tira el vaso contra el suelo._)
-
-TODOS.—¡Eh! (_Movimiento de estupor; Higinio trata de agredir a
-Serafín, pero los sujetan los hombres, apartándolos, quedando en medio
-Melquiades._)
-
-BENITA (_Aplaudiendo._)—¡Muy bien, muy bien y muy bien!
-
-VIRIATO.—Eso no vale.
-
-MELQUIADES.—Pero, ¿qué has hecho?
-
-HIGINIO.—Lo que me ha parecido; ¿qué hay?
-
-BENITA.—¡Muy bien y muy bien! ¡Ja, ja; qué chasco! (_Ríe; sus padres la
-amenazan._)
-
-RAFAEL (_A Higinio._)—Pero, ¿no ves que era una broma?
-
-NIEVES (_Sujetando a Serafín; con ira a Higinio._)—Has metío la pata.
-
-SERAFÍN (_Con tranquilidad._)—Hombre, ¿no se le ha ocurrido a usté
-otra gansada en el rato que hace que está usté ahí haciendo el
-orangután?
-
-HIGINIO.—Si se me ocurre otra, la hago.
-
-SERAFÍN.—Pues a ratos no crea usté que estorba una mijita de educación,
-amigo.
-
-HIGINIO.—Tengo la que me hace falta.
-
-MELQUIADES.—Pues la pué usté llevar en la funda de un cacahué y no se
-le llena; palabra.
-
-HIGINIO.—Lo que yo tengo es... (_Vuelve a acometerle._)
-
-SERAFÍN (_Sonriendo._)—Lo que tiene usté son _deciséis_ señoras al
-lao y un sujeto de miramientos vis a vis; pero también tiene usté un
-carrillo y yo una mano, y la vida ocasiones. Na más.
-
-MELQUIADES.—¡Hablas, que esculpes! Y terminao el incidente, señores,
-que no le vamos a estropear el día a la señá Damiana.
-
-SERAFÍN.—Se continuará, pollo.
-
-HIGINIO.—Cuando usté quiera.
-
-MELQUIADES.—¿Vamos ahí, al sotillo, a jugar a prendas?
-
-TODOS.—Sí, sí; vamos. (_La gente se va con Melquiades, murmurando y
-hablando entre sí, por el foro izquierda. Quedan en escena: la Trini,
-al fondo; Nieves, junto al árbol de la izquierda; Benita, hacia la
-derecha, y en el centro Higinio, Rafael y Damiana. Avelino hace mutis
-por la derecha._)
-
-SERAFÍN (_A Trini._)—¿El perro de usté, embiste también, joven?
-
-TRINI (_Con coquetería._)—Ni perrito que me ladre tengo.
-
-SERAFÍN.—Pues cuelgue usté su hermosura de esta escarpia, que ha
-encontrao usté un lebrel. (_Se cogen del brazo y hacen mutis por la
-lateral izquierda, pero bajando al proscenio para pasar por delante
-de Nieves que, como es natural, queda contrariada al ver que se van
-juntos._) ¡Y a ver si va a poder ser que pueda uno hablar con una mujer
-guapa!
-
-
-ESCENA V
-
-BENITA, NIEVES, DAMIANA, HIGINIO _y el_ SEÑOR RAFAEL
-
-RAFAEL.—Te has _ocecao_, Higinio; te has _ocecao_.
-
-NIEVES (_Con ira._)—Ha metío la pata, dígalo usté claro.
-
-HIGINIO.—No, señora.
-
-DAMIANA.—Sí, señor; que si hubiese hecho algo malo aquí estaba su madre
-pa regañarla.
-
-BENITA.—¡Ha hecho muy bien, muy bien y muy bien!
-
-DAMIANA.—Cállate tú ahora.
-
-HIGINIO.—Es que no podía más, Nieves; hazte cargo.
-
-NIEVES.—Si toa la vida serás lo mismo; un celoso, un primo sin correa
-pa na.
-
-HIGINIO.—Porque te quiero pa mí solo.
-
-NIEVES.—Pues por éstas, que no me vuelves a poner en ridículo; hemos
-acabao.
-
-HIGINIO.—¿Que hemos acabao?
-
-NIEVES.—Hemos acabao, sí, señor, pero pa siempre, ¡por éstas! (_Besando
-la cruz de los dedos._) Hemos acabao.
-
-RAFAEL.—¡Calma, hijos! ¡Válgame Dios!
-
-HIGINIO.—¿Y qué he hecho yo pa esto, señor Rafael? ¿Qué he hecho yo pa
-esto? Quererla y na más. ¡Y luego dicen! Si debía ser uno como todos:
-un sinvergüenza pa las mujeres: esos tién suerte y no los primos como
-yo, que se cuelan de buena fe. ¡Maldita sea!
-
-NIEVES.—Pues se acabaron los primos; puedes marcharte cuando te dé la
-gana.
-
-HIGINIO.—¿Que me marche? Pero, ¿estás en lo que dices?
-
-NIEVES.—No tengo más que una palabra.
-
-HIGINIO.—Está bien. No me lo dirás dos veces. Me voy. Pero antes de
-irme, escucha una cosa, Nieves. No serás mía, pero de ese hombre
-tampoco lo eres. Mialás: jurao; al tiempo. (_Vase fondo izquierda._)
-
-BENITA (_Aplaudiendo._)—Muy bien, muy bien y muy bien.
-
-DAMIANA.—Pero, ¿quieres callarte y no agriarlo más, tonta del bote?
-
-BENITA.—Pues no me callo y no me callo, porque tié razón; sí, señora, y
-sí, señora.
-
-NIEVES (_Airada._)—¿Y de qué tié razón, vamos a ver?
-
-BENITA.—De todo, sí, señora; que lo que hay es que tú quiés ser
-señorita y tener lujo y por eso despachas a Higinio, porque es un
-pobre, y en cambio te has enguirlotao con un tío pinturero que crees
-que te va a dar el oro y el moro; eso es.
-
-NIEVES (_Contenida por sus padres._)—Pero ¿no es pa darla una bofetá?
-
-RAFAEL.—Pero ¿qué estás diciendo ahí contra tu hermana?
-
-DAMIANA.—Dejar a esa tonta.
-
-BENITA.—Sí; tonta, tonta; porque las canto claritas. ¡El lujo, el
-lujo! ¡Eso, eso es lo que os pierde a muchas! El gabancito de moda, el
-zapatito de charol y la faldita estrecha y a pintarla por ahí andando a
-saltitos (_Remedando lo que va diciendo._) como pollos trabaos. Pues no
-señora; hay que agarrarse al jornalito y ayudar al marido y chincharse;
-esa es la obligación de una pobre. Y si hay que llevar un pingo, se
-lleva y se aguanta una, que después de todo, siempre será mejor llevar
-un pingo que serlo. Eso es.
-
-NIEVES.—Pero ¿oye usté? ¡Desvengonzá! ¡Mala hermana! ¡Suélteme
-usté, que la arañe! (_Quiere pegarla pero sus padres la contienen,
-llevándosela poco a poco por la primera izquierda._)
-
-DAMIANA.—¡Hija, por Dios, que vamos a dar un escándalo!
-
-RAFAEL.—¡Entre hermanas, válgame Dios! ¡Vamos, vamos!
-
-DAMIANA (_A Nieves._)—¡No llores, hija, no llores!
-
-NIEVES.—Envidiosa, más que envidiosa. (_Mutis._)
-
-BENITA.—¡El lujo!... ¡el lujo!... Eso, eso; que os da miedo ser pobres,
-ni más ni menos. (_Al quedarse sola, con gran energía._) Pues no
-señora: mi hermana, no. Ella pué que me arranque el moño, pero yo la
-juro que la quito de ese tío. Todo, antes que verla por esas calles
-sola y pintá de rubio, haciendo de reir a la gente. Mi hermana, no.
-¡Por estas cruces! (_Se sienta en el tronco del árbol de la izquierda,
-llorosa y agitada, limpiándose los ojos con el delantal._)
-
-
-ESCENA VI
-
-BENITA _y_ AVELINO, _que sale por el fondo derecha, ocultándose, entre
-los árboles_.
-
-AVELINO.—¡Sola! ¡Yo la exploro! ¡Me gusta a mí esa tontita de una
-manera avasallante! ¡Tiene un no sé qué así, bobo, que engolosina! Yo
-voy a ver si la enloquezco por un medio poético que me se ha ocurrido.
-(_Saca una navaja de muelles, no muy grande, y la abre._) Un poco
-grande es para mi _ojepto_, pero no he encontrao otra. Me tiembla el
-corazón que parece que voy a cometer un crimen. ¡Ánimo! (_Llamando
-desde donde está._) ¡Benita!... (_Avanzando._) ¡Benita!
-
-BENITA (_Se vuelve._)—¿Qué? (_Al verle se levanta aterrada._) ¡Jesús!
-
-AVELINO.—Perdone usté que venga a cortarla...
-
-BENITA (_Retrocediendo asustada._)—¿A mí?
-
-AVELINO.—Que venga a cortarla el hilo de sus cavilaciones nada más; que
-esta navaja es para hacerla a usté una cosa muy agradable.
-
-BENITA.—¿Qué me va usted a hacer?
-
-AVELINO.—¿Que qué la voy a hacer? (_Avanza con pasos trágicos y
-cogiéndola de una mano, la trae hasta el centro de la escena. Ella
-avanza con miedo._) ¿Cómo se llama usted?
-
-BENITA.—¡Ah! pero ¿es el padrón?
-
-AVELINO.—Es otra cosa más de adorno. ¿Cómo se llama usté?
-
-BENITA.—Benita.
-
-AVELINO.—Digo de apellido.
-
-BENITA.—Baranda.
-
-AVELINO (_Sonriendo._)—¡Baranda! ¡Hombre, qué casualidad! Usté Baranda
-y yo, Escalera. ¡Nos completamos! (_Mirándola con arrobamiento._)
-¡Baranda! (_Muy meloso._) ¡Con qué gusto me asomaría!
-
-BENITA.—¿Dónde?
-
-AVELINO.—Nada, nada; es una cosa pa mí solo. De forma que las iniciales
-de usté son, B. B.
-
-BENITA.—Creo que sí; B. B.
-
-AVELINO.—Bueno; pues la voy a hacer a usté un B. B. entrelazao, en
-el tronco de un árbol, con letra de adorno, que se va usté a quedar
-_visueja_.
-
-BENITA.—¿Y pa eso me ha dao usté este susto?
-
-AVELINO.—Y debajo de su enlace pondré mis iniciales: Avelino Escalera
-Jordán. A. E. J. (_Muy fino._) ¿Me permitirá usted que por lo menos
-toque la J en su enlace?
-
-BENITA.—Como si quiere usted tocar la muñeira.
-
-AVELINO.—Ni una palabra más. ¿Lo grabo en aquella encina (_Foro._) u en
-este chopo? (_1.º derecha._)
-
-BENITA.—Pero ¿me quiere usted dejar en paz, hombre?
-
-AVELINO.—Lo grabaré en el chopo. ¡Y Dios quiera que algún día no tenga
-yo que coger el chopo y recordarla dónde empezó nuestro idilio! Manos a
-la obra. (_Se pone a grabar con la navaja en el tronco del árbol._)
-
-BENITA.—¡Tan bien como estaría usted durmiendo la siesta, hombre!
-
-AVELINO.—Benita.
-
-BENITA.—¿Qué?
-
-AVELINO.—Tié usté una mirada que _eleztrocuta_.
-
-(_Se oyen risas y rumor de voces de hombres hacia la primera
-izquierda._)
-
-BENITA.—¡Chist!... ¡Silencio!
-
-AVELINO.—¿Qué pasa?
-
-BENITA (_Fijándose._)—El señor Melquiades y Serafín, que vienen.
-
-AVELINO.—¡Esos sinvergüenzas!
-
-BENITA.—¿Tramarán algo contra Higinio?
-
-AVELINO.—Si quiere usté, podemos escondernos y oirlos.
-
-BENITA.—Sí; mejor será. Calle usté; por aquí. (_Se esconden detrás
-de un matorral alto en la primera derecha, de forma que los vea el
-público._)
-
-
-ESCENA VII
-
-DICHOS, SERAFÍN, MELQUIADES, VIRUTAS, TULIQUI, _y_ BERNABÉ, _por la
-primera izquierda. Vienen riendo escandalosamente. El último trae un
-frasco de vino y dos copas, y colocándolo en el banco de la izquierda
-va sirviendo a sus amigos, que beben formando semicírculo._
-
-SERAFÍN (_Saliendo._)—¡Calla, que me tronzo de risa!
-
-TODOS.—¡Ja, ja, ja!
-
-MELQUIADES.—Que sí, hombre, no reirse.
-
-TULIQUI.—¡Pero si es pa reventar!
-
-VIRUTAS.—¡Tienes unas cosas!
-
-MELQUIADES.—Señor, que sé lo que me digo, hombre. Oirme y veréis. (_A
-Serafín._) ¿Cuál es aquí la única cosa que nos es _hóstil_ p’al logro
-de tus fines benéficos con la Nieves?
-
-SERAFÍN.—La Benita.
-
-MELQUIADES.—Pues la hago yo el amor, primo, y tóo resuelto. (_Todos
-ríen._)
-
-BENITA (_Estupefacta._)—¡A mí!
-
-TULIQUI.—¿Tú con esa mema? (_Riendo._) ¡Ja, ja, ja!
-
-MELQUIADES.—¡Natural, señor! Como ese cacho de tonta no ha tenido
-nunca quien la diga “por ahí te pudras”, pues en cuanto yo la insinúe
-tanto así, la incendio, cae en mis brazos, se pone de nuestra parte
-y cuando tú haigas lograo tu ojeto con su hermana, yo abandono a esa
-renacuaja y que se tome dos pastillas de sublimao, si le gusta. ¿Qué os
-parece?
-
-VIRUTAS (_Riendo._)—¡Eres diabólico!
-
-SERAFÍN.—Oye, pero que de primera.
-
-TULIQUI.—¡A ver si te da calabazas!
-
-MELQUIADES.—¿A mí? ¡A las dos palabras, la pelo al rape si me da la
-gana! (_Siguen hablando en voz baja y bebiendo. Avelino sale del
-escondite, abre la navaja y avanza en actitud amenazadora. Benita le
-sujeta._)
-
-AVELINO.—¡Suelte usté! ¡Suelte usté, que le voy a traer dos filetes de
-cerdo! ¡Miserables! ¡Canallas!
-
-BENITA.—¡Chist!... ¡quieto! Déjeme usté a mí sola, que yo sé lo que
-tengo que hacer con estos bandidos. Lárguese usté pronto.
-
-AVELINO.—Si hago falta, me da usté una voz.
-
-BENITA.—Bueno. (_Vase Avelino por la primera derecha._) Por mi salú
-que os acordáis de esta mema pa toa la vida. ¡Deshonrar a mi hermana
-y tomarme a mí el pelo! Veremos quién puede más, si una tonta o cinco
-granujas. (_Vase tercera derecha._)
-
-MELQUIADES (_A Serafín.)_—De manera que tú a seguir dándola achares
-a la Nieves con su amiga, y yo a buscar a esa pitusa, y de que la
-encuentre...
-
-BENITA (_Por el foro derecha, lejos y quejándose._)—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
-
-SERAFÍN.—¿Quién se queja? (_Todos miran al sitio indicado._)
-
-MELQUIADES.—¡Calla!... ¡Pero si es la Benita!
-
-TULIQUI.—¡Y viene cojeando!
-
-MELQUIADES.—¿Se habrá caído?
-
-VIRUTAS.—¡Qué ocasión!
-
-MELQUIADES.—Dibujada. Dejarme solo.
-
-SERAFÍN.—Duro con ella.
-
-MELQUIADES.—Sus la brindo. (_Vanse los cuatro riendo por la primera
-izquierda._)
-
-
-ESCENA VIII
-
-MELQUIADES _y_ BENITA, _por el fondo derecha_. _Viene cojeando y se
-apoya para andar en una sombrilla_.
-
-BENITA.—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! (_Sale quejándose._) ¡Ay, señor Melquiades de mi
-alma!
-
-MELQUIADES.—Pero, ¿qué es eso, rica, qué te ha pasao?
-
-BENITA.—¡Ay, que me he torcido un pie! ¡Ay!... ¡Agárreme usté, que no
-puedo!
-
-MELQUIADES (_Yendo hacia ella._)—Pero, ¿es que te has resbalao?
-
-BENITA.—Y me he caído, sí, señor. ¡Ay! ¿Me quiere usté llevar a aquel
-tronco? (_El de la izquierda._)
-
-MELQUIADES.—Con mil amores. (_Cogiéndola de la cintura._)
-
-BENITA (_Saltando a la “patita coja”, hasta llegar al banco._)—¡Ay!
-¡Ay! ¡Ay! (_Se sienta a la izquierda._)
-
-MELQUIADES (_De rodillas, reconociendo el pie lesionado._)—¿Y dónde te
-duele, rica?
-
-BENITA.—Aquí, un poquito más arriba del tobillo. (_Levantando la falda
-y dejando ver un poco la pantorrilla._)—¿Lo tengo hinchao?
-
-MELQUIADES.—No, pero... (¡Camará, qué pantorrilla!) A ver, ¿te duele al
-tazto? (_Toca con el dedo repetidamente._)
-
-BENITA.—No, señor; me hace una punzadita nada más.
-
-MELQUIADES.—Eso no es nada; descansando aquí un poquito conmigo,
-te se pasa. (_Se sienta a su derecha, pero sin dejar de mirar la
-pantorrilla._) Oye, rica, ¿y sabes que vas muy bien calzadita?
-
-BENITA.—¡Regular! ¡Cada una presumimos de lo que podemos!
-
-MELQUIADES.—Yo no me había fijao, pero, sabes que tienes un nacimiento
-que...
-
-BENITA (_Haciéndose la tonta._)—¡Je, je! Lo mismo me dijo el otro día
-el chico de la tienda de sedas. (_Ruborosa._)
-
-MELQUIADES.—¿Te dijo que vaya un nacimiento?
-
-BENITA.—Sí, señor; que vaya un nacimiento y que si se lo quería dejar
-pa una _Nochebuena_.
-
-MELQUIADES.—¡Anda diez!
-
-BENITA.—Y luego, se puso así en jarras y me _añidió_: ¿Le falta a usté
-una figurita pa ese nacimiento? Y yo enfadada le dije: “Sí, señor, me
-falta el buey.”
-
-MELQUIADES (_Riendo._)—¡Muy salao! ¿Y qué te dijo?
-
-BENITA.—Pues... me dió las señas de su casa de usté. (_Se ríe
-tontamente._)
-
-MELQUIADES (_Quedando de pronto serio._)—¿Y por qué no te dió las de su
-padre político?
-
-BENITA.—Se le pasaría. (_Levantándose rápidamente._)—Y en fin, yo me
-voy, que no quiero que me vean aquí sola.
-
-MELQUIADES (_Obligándola a sentarse._)—No tengas prisa, mujer.
-
-BENITA.—No, si yo estoy muy a gusto, pero... ¡ay!, no quiero ni
-pensarlo, si me viesen aquí sola con usté, con las bromas que me dan.
-
-MELQUIADES.—Bromas, ¿de qué?
-
-BENITA.—Nada, que como a veces, cuando hablamos así de hombres con mis
-amigas, yo siempre le saco a usté, pues se han maliciao tonterías,
-que... Bueno, yo me voy. (_Como antes._)
-
-MELQUIADES.—Aguarda, mujer aguarda. (_Cada vez más acaramelado._) ¿Y
-qué es lo que hablas de mí con tus amigas, si pué saberse?
-
-BENITA.—Yo, nada; tonterías de chicas.
-
-MELQUIADES.—Y dime, Benita, ¿tú no has tenío nunca novio?
-
-BENITA.—Novio, novio... lo que se dice novio, no, señor. Tonteos na
-más. ¡Como soy tan tonta!...
-
-MELQUIADES.—Y escucha: ¿no te gustaría a ti tener un novio formal?...
-Vamos a ver.
-
-BENITA.—Formal u chirigotero, que me gustase a mí, que lo demás... es
-lo de menos.
-
-MELQUIADES.—¿Qué te parecería un sujeto como yo, pongo por caso?
-(_Poniéndose de pie y engallándose._)
-
-BENITA (_De pie también._)—¿Cómo usté? ¡Ay!
-
-MELQUIADES (_Cogiéndola la mano._)—¿Te gustaría? ¡Dilo!
-
-BENITA (_Fingiendo._)—¡Ay, por Dios, señor Melquiades, suélteme usté!
-
-MELQUIADES.—Dímelo ya.
-
-BENITA.—¡Ay, por Dios, que nos pueden ver!
-
-MELQUIADES.—Dame un abrazo, anda.
-
-BENITA (_Soltándose y echando a correr hacia el fondo derecha._)—¡Ay,
-eso no, Melquiades! Ahora no, que vienen.
-
-MELQUIADES.—¿Quieres que hablemos luego?
-
-BENITA.—Luego, sí.
-
-MELQUIADES.—¿Dónde te espero?
-
-BENITA.—Aquí mismo, a la hora de irnos. Adiós. (_Medio mutis._)
-
-MELQUIADES (_Llamándola._)—¡Benita! ¿Me quieres?
-
-BENITA (_Con rubor._)—Cuando yo me vaya, venga usté a leer lo que dejo
-escrito aquí en la tierra. (_Escribe en el suelo con la punta de la
-sombrilla._) Ya está. Dispense la _urtugrafía_. Adiós. (_Mutis fondo
-derecha._)
-
-MELQUIADES.—¡Adiós, vida! Yo le he preguntao que si me quería. ¿Qué
-habrá puesto? (_Va y lo lee._) “_Un porción._” (_Riendo._) ¡Camará
-con la niña! No, pues se pué pasar el rato con la tontita esa mejor
-de lo que yo me figuraba. ¡Y por lo visto, me venía camelando hace
-tiempo! ¡¡Y habrá tantas así!! ¡Que uno no puede estar en todo! (_Vase
-contoneando por la primera izquierda._)
-
-
-ESCENA IX
-
-_Por el foro izquierda aparecen del brazo_, SERAFÍN _y la_ TRINI, _muy
-amartelados. Hablan bajito; ella ríe locamente. Atraviesan la escena,
-haciendo mutis por la derecha. Les sigue_ NIEVES, _recatándose entre
-los árboles, nerviosa, jadeante_. _Falta luz. El cielo empieza a
-nublarse. Después_ RAFAEL _y_ DAMIANA. _Al final, todos los invitados
-de ambos sexos_ (_Coro general_).
-
-NIEVES (_Celosa y a punto de llorar._)—¡La Trini!... ¡La Trini con
-él... y haciéndole cara! (_Se escuchan, ya lejanas, las risas locas de
-Trini._) ¡Cómo ríe!... ¡Ella!... ¡A la que me he confiao... después
-que le he abierto mi corazón!... ¡Infame! Si debí figurármelo. Y se
-van lejos... y solos... y una aquí, atá por el qué dirán, sin poder
-desahogar la rabia. ¡Maldita sea! (_Se apoya, llorosa, en el tronco del
-árbol de la derecha, primer término._)
-
-UNA VOZ (_De hombre, dentro izquierda._)—¡Virutas, diles a esos que
-vayan al merendero por paraguas, que se ha nublao del todo y va a caer
-un chaparrón!
-
-OTRA (_Ídem, ídem, en la derecha._)—Ya vamos.
-
-NIEVES (_En lo suyo._)—¡Por allí van! ¡Y más juntos y más amartelados!
-Tenía que ser ella; esa infame. ¡Sabiendo lo que yo le quiero! (_Queda
-llorando._)
-
-
-=Música=
-
-VOZ HOMBRE (_En la izquierda._)—¡Oye, que se ha nublao y va a caer un
-aguacero!
-
-VOZ HOMBRE (_En la derecha._)—Llamar a esos, que vengan a coger cestas,
-guitarras, mantones y tóo. Venir.
-
-VOZ HOMBRE (_En la izquierda._)—¡Pues no va a caer nada!
-
-UNO (_Pasa corriendo de izquierda a derecha, acompañado de una
-mujer._)—¡A casa que llueve!
-
-CORO (_Dentro, repartido en ambos lados._)
-
- Que llueva, que llueva,
- la Virgen de la Cueva.
- Los pajaritos cantan,
- las nubes se levantan.
- Que sí, que no,
- que llueva chaparrón.
-
-=Hablando sobre la música.=
-
-(_Salen_ DAMIANA _y_ RAFAEL, _muy deprisa, por la primera izquierda.
-Ella saca su mantón de crespón negro y él un paraguas._)
-
-RAFAEL (_Dirigiéndose al árbol donde merendaron, que es en el que está
-apoyada Nieves._)—Vamos deprisa, que va a caer un chaparrón. (_Al ver a
-Nieves._) Anda, ¿pero estás tú aquí?
-
-DAMIANA.—Cogeré mi cesta y la guitarra. (_Coge lo que indica._)
-
-RAFAEL (_Acercándose y abrazándola._)—Pero, ¿qué es eso, hija? ¿Pero
-lloras?
-
-NIEVES.—No es nada, padre.
-
-RAFAEL.—¡Válgame Dios! (_A Damiana._) Pero, ¿no ves la nena llorando?
-
-DAMIANA.—Déjala. El disgusto de antes... los nervios... que ella es
-así. Está como el día. (_Vase por donde salió._)
-
-RAFAEL (_Conduciendo abrazada a su hija y haciendo mutis tras
-Damiana._)—¡Ay qué hija ésta! ¡Lagrimitas de los veinte años, lluvia de
-primavera; paece que se desgaja el cielo y luego na! (_Vanse._)
-
-=Cantando=.
-
- VOZ MUJER (_Dentro._)
-
- Empezó el día con sol
- y acaba el día lloviendo.
- Alegre estaba mi alma
- y estoy llorando de celos.
-
-(_Entre risas y algazara, salen Invitados e Invitadas. Ellos se doblan
-los pantalones, se suben el cuello de la americana; ellas se ponen
-abrigos y mantones, recogen cestas y guitarras, y al fin se cobijan
-bajo los paraguas, que abren los hombres. Empieza a llover._)
-
- ELLOS
-
- Anda ya; cógete de mi bracero.
- Vámonos no descargue aquí el nublao;
- que dirán, si me cala el aguacero:
- va-calao, va-calao, va-calao.
-
- ELLAS
-
- Tápeme; pero no me apriete tanto,
- que si no me separo yo de usté;
- que pa mí, que aunque jure usté que es santo,
- le-calé, le-calé, le-calé. (_Abren los paraguas._)
-
- ELLOS
-
- Pues vamos juntos
- bajo el paraguas,
- pa que te diga
- con ilusión,
- que en los encajes
- de tus enaguas
- llevas prendido
- mi corazón. (_Llueve más fuerte._)
-
- ELLAS
-
- Aunque se ponga
- muy zalamero,
- no me convence
- de su querer,
- que son los hombres
- muy embusteros;
- y ande a casita
- que va a llover.
-
-(_Empieza a llover con violencia. El Coro hace mutis por la lateral
-izquierda._)
-
- TODOS
-
- Tápeme, etc...
- Anda ya, etc...
-
-
-ESCENA FINAL
-
-MELQUIADES, _el_ TULIQUI, _el_ VIRUTAS _y_ BERNABÉ, _primera izquierda.
-Luego Benita, fondo derecha. Por último,_ AVELINO _por el mismo sitio._
-
-(_Melquiades se resguarda de la lluvia con su paraguas y los otros tres
-con uno solo._)
-
-=Hablado=
-
-TULIQUI.—¿De modo que la Benita?...
-
-MELQUIADES.—Dos palabras y cayó en mis brazos; y aquí me ha citao.
-
-TODOS (_Riendo._)—¡Ja, ja, ja!
-
-VIRUTAS.—¡Gachó, no eres tú nadie!
-
-TULIQUI (_Mirando fondo derecha._)—¡Mirarla; por allí viene a tóo
-correr!
-
-MELQUIADES.—Buscándome como una loca. Veréis qué chifladura le ha
-entrao por mí.
-
-TULIQUI.—Vamos a escondernos. (_Se ocultan detrás de un árbol del fondo
-izquierda._)
-
-MELQUIADES.—No reiros muy fuerte, no se escame.
-
-BENITA (_Sale corriendo, muy remangada, con un paraguas, abierto
-chorreando._)—¡Hola, señor Melquiades! ¿Ha visto usté que chaparrón?
-
-MELQUIADES.—Te estaba esperando, vida.
-
-BENITA.—¿A mí? ¡Ay, cuánto lo siento!, porque el caso es que tengo un
-compromiso con... con un joven... (_Llamando._) Avelino: aquí.
-
-AVELINO.—Aquí estoy. ¡Vaya un diluvio! (_Sale con un pañuelo sobre el
-hongo, todo mojado, y los pantalones muy subidos, igual que el cuello
-de la americana._) ¡A casa, que llueve! (_Se cogen del brazo, y, muy
-tapados con el mismo paraguas, se van riendo por la primera izquierda y
-despidiéndose con la mano, guasonamente del señor Melquiades, que queda
-estupefacto. Al mismo tiempo aparecen por detrás del árbol donde se
-ocultaron, las caras rientes y burlonas de Tuliqui, Virutas y Bernabé._)
-
-MELQUIADES.—¡Mi madre!
-
-TULIQUI.—Oye tú: ¿y era esa la locura?
-
-VIRUTAS.—¿Y decías que en tus brazos?
-
-BERNABÉ.—¡Ja, ja! ¡Valiente chasco!
-
-LOS TRES.—¡A casa, que llueve! ¡Ja, ja, ja! (_Se van muertos de risa
-por la primera izquierda._)
-
-MELQUIADES (_Indignado._)—¡La panocha! Pero, ¿qué es esto? Tomarme el
-pelo a mí una mequetrefa, ¡que no levanta del suelo un metro treinta
-y cinco! ¡¡A mí!! Vaya; pues ahora es cuando está empeñao mi amor
-propio. Que me trufen, si no la vuelvo loca. (_Tropieza con una cesta
-que ha quedado olvidada._) ¡Calla!... ¡una cesta! ¿Quién se habrá dejao
-esto? (_La coge y se la cuelga del brazo._) Me la llevaré. ¡Miá que
-al final tener yo que llevar la cesta! Pues sí que me han preparao el
-mutis. ¡Maldita sea! (_Vase primera izquierda con el paraguas abierto y
-la cesta al brazo._)
-
-(_Música en la orquesta._)
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO SEGUNDO
-
- La Glorieta de la Ronda de Valencia frente a la calle de
- Embajadores, entre la Veterinaria y la Fábrica de Tabacos.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_El lugar está desierto; anochece. Pasa un farolero encendiendo los
-faroles; a poco, a lo largo de la calle, brillan las lucecitas del
-alumbrado público. Se escucha el pregón, muy lejano, de un vendedor
-ambulante, y, mucho más lejana, la música, casi imperceptible de un
-organillo. En una taberna próxima, en cuyos cristales resplandece una
-luz rojiza, se oye un desacordado guitarreo. Un borracho, con su voz
-incierta y ronca canta dentro:_
-
- Eche usté cuatro botellas
- y aquí me dejo la capa,
- que aluego vendrán por ella.
-
-(_Un coro de voces infantiles canta lejísimo como un eco perdido:_)
-
- Ramón del alma mía:
- del alma mía, Ramón;
- si te hubieras casado
- cuando te lo dije yo.
-
-(_Vuelve a quedar todo en silencio. Se acentúa la obscuridad; en las
-fachadas de las casas lejanas, van brillando tenues lucecitas. Aparecen
-por el primer término izquierda,_ NIEVES, _envuelta en un mantoncito de
-crespón negro, muy repeinada, con su faldita estrecha y sus zapatitos
-de charol, acompañada de una VIEJA, astrosa, con cara de bruja,
-encorvada, que lleva mantón raído y un pañuelo viejo a la cabeza._)
-
- NIEVES (_Con inquietud._)
-
- ¡Virgen de la Paloma,
- me salta el corazón!
-
- VIEJA (_Con voz cascada._)
-
- Mujer, ni que vinieses
- por una mala _ación_.
-
- NIEVES
-
- No puedo remediarlo;
- estoy muy _asustá_.
-
- VIEJA
-
- El sitio está muy solo
- y nadie nos verá.
-
- NIEVES
-
- Me ahoga la angustia.
-
- VIEJA
-
- Deja ya ese apuro
- y siéntate un poco
- aquí que está oscuro.
-
-(_Nieves se sienta en un banco de la Glorieta. La Vieja queda en pie
-a su lado. Dan ocho campanadas en el reloj de una iglesia distante.
-Vuelve el guitarreo en la taberna. Canta una voz de hombre._)
-
- Hay que querer a las hembras
- con los pensamientos malos,
- que al que no lo hiciese así,
- ellas le darán el pago.
-
- =Hablando sobre la música.=
-
- VIEJA (_A Nieves._)
-
- ¿Oyes? Las ocho.
-
- NIEVES
-
- ¡Las ocho! (_Pausa._)
-
- VIEJA
-
- Cantan bien en la taberna. (_Pausa._)
-
- NIEVES
-
- ¿Tardará mucho su hermana?
-
- VIEJA
-
- ¡Qué ha de tardar! ¡Buena es ella!
-
- NIEVES
-
- ¿La dijo usté lo que quiero?
-
- VIEJA
-
- Que te eche las cartas, prenda,
- que tú no vas a su casa
- porque no quiés que te vean,
- y que viniese a las ocho
- a un banco de la Glorieta.
-
- NIEVES
-
- ¡Cuánto tarda!
-
- VIEJA
-
- Estás nerviosa.
-
- NIEVES (_Levantándose._)
-
- ¿No viene allí?
-
- VIEJA
-
- Sí; es aquella.
-
-(_Sale fondo derecha la_ SEÑÁ CELES, _otra vieja, echadora de cartas,
-más bruja que la anterior. Esta viste de obscuro. Lleva un gabán
-cortito y un manto negro raído. Se apoya en una muletilla._)
-
- NIEVES (_Yendo a su encuentro._)
-
- ¡Señá Celes!
-
- CELES
-
- ¡Hija mía!
- ¡Cuánta gana que tenía
- de verte! ¡Qué hermosa estás!
- ¿Qué te pasa?
-
- VIEJA
-
- No habléis fuerte.
-
- NIEVES
-
- Que quiero saber mi suerte,
- señá Celes.
-
- CELES
-
- La sabrás.
-
-
-=Cantando.=
-
- NIEVES
-
- Que mi vida ya no es vida;
- que tiran de mí, a la vez,
- de un lao mi casa y mis padres;
- del otro lao mi querer.
- Que Serafín me ha exigido
- que vaya a vivir con él,
- y yo quiero y no quisiera,
- y lucho y no sé qué hacer.
-
- CELES
-
- Ven, que a la luz del farol
- las cartas te voy a echar;
- que tóo lo que te convenga,
- las cartas te lo dirán.
-
- VIEJA
-
- Siéntate. (_Se sienta._)
-
- CELES
-
- Persígnate.
-
- VIEJA
-
- Reza una oración.
- Corta con la izquierda.
- En el nombre de Dios.
-
-(_Celes saca la baraja, la remueve. Nieves hace cuanto la dice. La
-bruja echa las cartas sobre el banco. Se ven en el horizonte obscuro,
-relámpagos lejanos. Nieves, de pronto, da un grito de terror._)
-
- NIEVES
-
- ¡Jesús!
-
- CELES
-
- ¿Qué ha pasao?
-
- VIEJA (_Ríe con su boca sin dientes._)
-
- ¡Que ha visto un murciélago
- y que se ha asustao!
-
- CELES
-
- Aquí te salen dos hombres:
- uno, perdido por ti;
- otro, que te trae dinero:
- mira los oros aquí.
-
-(_Sale_ SERAFÍN _foro derecha, sigilosamente, sin ser visto. Se coloca
-detrás de las mujeres, oye y sonríe._)
-
- Bastos; te sale un disgusto,
- pero al cabo triunfarás.
- Copas, y un hombre moreno
- rica y dichosa te hará.
-
- SERAFÍN
-
- Lo que las cartas te dicen,
- esa es la pura verdá.
-
- NIEVES (_Con asombro y alegría._)
-
- ¡Serafín! (_Levantándose._)
-
- SERAFÍN
-
- Y ese moreno
- aquí esperándote está.
-
-(_Muy meloso, ofreciéndola el brazo al que ella se coge._)
-
- Vámonos, chula mía;
- vámonos, negra;
- vámonos del bracero
- donde nos vean.
-
- NIEVES (_Rendida._)
-
- Donde quieras llevarla
- se va tu negra,
- que al fin, será mi vida,
- lo que tú quieras.
-
-(_Se van del brazo muy juntos por la izquierda, con las caras casi
-pegadas; caminan lentamente._ HIGINIO _sale por la derecha, vacilante,
-lívido, como un loco; los ve alejarse._)
-
- HIGINIO
-
- ¡Juntos! ¡Se van! ¡De agonía
- se me salta el corazón!
- ¡Malhaya la suerte mía,
- si no los mato a traición!
-
-(_Se va tras ellos. Las dos brujas, que han recogido la baraja y que
-observan lo que sucede, al desaparecer Higinio, siguen riendo._)
-
- VIEJAS
-
- Ya lo ves.
- ¡Ja, ja, ja!
- Siempre así
- pasará.
- Detrás del amor los celos
- siempre irán.
- Ya lo ves.
- ¡Ja, ja, ja!
- Siempre así
- pasará.
- ¡Ja, ja, ja!
-
-(_Vanse por primera izquierda. Sigue relampagueando en el horizonte
-obscuro. Cesa la música._)
-
-
-ESCENA II
-
-BENITA, AVELINO _e_ HIGINIO
-
-_Benita trae a Higinio casi a rastras, porque él forcejea por soltarse.
-Avelino lleva una blusa larga y una cesta a la cabeza de las que usan
-los ultramarinos para servir los pedidos, llena de comestibles y
-bebestibles, la cual deja en el suelo para ayudar a Benita._
-
-=Hablado=
-
-BENITA.—¡Quieto, por Dios! ¡Silencio!
-
-HIGINIO.—No, si contra ella no es; soltarme.
-
-AVELINO.—Efusión de sangre, no, joven.
-
-HIGINIO.—Si al que quiero matar es a él; a él, que sé que no la quiere
-más que para perderla. ¡Suéltame!
-
-BENITA.—Que te he dicho que no.
-
-AVELINO.—Hágala usté caso, hombre.
-
-BENITA.—¡Ten calma y óyeme lo que te digo, ¡caray!, que la volvéis a
-una más tonta de lo que es! Si esta noche no aparto a ese hombre del
-camino de mi hermana, mañana te lo desayunas si quieres. (_Soltándole._)
-
-HIGINIO (_Abrumado._)—¡Se pierde esa loca! ¡Se pierde sin remedio! ¡Se
-van juntos!... ¡juntos! ¡Dios sabe dónde!
-
-BENITA.—Y nosotros también lo sabemos, tonto; si no, ¿crees tú que los
-hubiera dejao yo irse?
-
-AVELINO.—Van al baile de Provisiones; un baile titulao _El Vaivén_, de
-ahí orilla a la fábrica de Tabacos. Precisamente a la casa de al lao
-voy yo a llevar este pedido.
-
-BENITA.—Pues allí, en ese bailecito, es donde una servidora lo va a
-arreglar tóo esta noche.
-
-HIGINIO.—Pero ¿cómo vas a evitar que tu hermana...?
-
-BENITA.—Muy sencillo. ¿Tú no te acuerdas del señor Melquiades? ¿Aquel
-tío que me hizo el amor pa tomarme el pelo?
-
-HIGINIO.—Sí.
-
-AVELINO.—Pues lo ha _enagenao_.
-
-HIGINIO.—¿Qué?
-
-BENITA.—Que con mis tontunas le he vuelto _mochales_ y ahí lo tengo, al
-principio de la Ronda, aguardándome sentao en un banco, con dos sacas
-de ropa que me ha subido del río.
-
-AVELINO.—Don Juan Tenorio de mozo de chapa.
-
-HIGINIO.—Pero, ¿es posible?
-
-BENITA.—Pues ese tío bocón es el que me ha contao en secreto que
-Serafín hace catorce años que está liao con una verdulera que le
-mantiene el pico.
-
-AVELINO.—De manera que tóo el lujo de ese pollo, lechugas.
-
-BENITA.—Tiene cinco hijos con ella; y a esa mujer, que la llaman
-Paca “La Fiera”, por el mal genio, se lo he ido a contar tóo; la he
-suplicao que me ayude a salvar a mi hermana y me ha dicho que a las
-nueve estaría aquí con los cinco vástagos, medio litro de vitriolo y un
-vergajo.
-
-AVELINO.—¡Que es un equipo! Ahora calcúlese usté el _Agarren-Parti_ que
-se va a armar en ese bailecito esta noche.
-
-HIGINIO.—Yo la ayudaré a esa mujer.
-
-BENITA (_Mirando por la segunda izquierda._)—Callarse, que me parece
-que ya está ahí esa fiera. (_Mira._) Sí; ella es.
-
-AVELINO (_A Higinio._)—Agárrese usté, que es un huracán. (_Se echa la
-cesta a la cabeza._)
-
-
-ESCENA III
-
-DICHOS _y_ PACA _“La Fiera” segunda izquierda. Es una mujer algo
-desastrada; viene a medio peinar. Lleva delantal, mantón atado atrás y
-el pañuelo de la cabeza caído sobre los hombros._
-
-PACA (_Saliendo y pasando entre Avelino e Higinio._)—¡Pero que muy
-buenas!
-
-BENITA (_Dejándola libre el paso._)—¡Señá Paca!
-
-PACA.—Aquí estoy. He tardao, porque he ido a dejar los chicos en casa
-mi prima pa cuando sea menester.
-
-AVELINO.—¿Y qué tal?
-
-PACA.—Vengo que muerdo. Y a mí no me sujetéis de que vea a ese chulo,
-que por la papilla que me han dao, ¡maldita sea la leña!, que le hago
-trizas.
-
-AVELINO.—¿Quié usté sentarse?
-
-PACA.—¿Yo sentarme? Muerta descansaría yo, ¡mi perra vida! (_Al hablar
-zarandea a Avelino, produciéndose en la cesta que lleva en la cabeza
-un gran ruido de cacharros que chocan entre sí._) Si no puedo parar,
-hijo; si no puedo. Si dende que vino aquí la joven y me contó lo que me
-contó, que me ha entrao una desazón que... vamos; si hasta creo que me
-han crecío las uñas. (_Le zarandea más._)
-
-AVELINO (_Sujetando el cesto con ambas manos._)—¡Mi madre!
-
-PACA.—¿Usté ha visto pelar un pollo, pollo?
-
-AVELINO.—¡Por Dios, señora: el pedido!
-
-PACA.—Pues menos tardo yo en desollar a ese ladrón, ladrón, más que
-ladrón. (_Asombrada ante el creciente ruido de la cesta._) ¡Caray! pero
-¿qué le suena a este hombre?
-
-AVELINO.—El pedido, señora; si se lo estoy a usté diciendo.
-
-BENITA.—¡Pero cálmese usté, por Dios!
-
-PACA.—¿Que me calme? ¡Cuando le machaque los sesos a ese golfo!
-¡Engañarme a mí!... ¡su sangre ladrona! Si son cinco hijos los que
-tengo: ¡cinco! ¿Por qué no le habré matao ya? ¡Maldita sea la leña!
-Tóo el santo día vendiendo repollos pa que el zanguango ese venga a
-hacer el _pinta_ con las chuletas de aquí bajo. (_Volviendo a zarandear
-a Avelino._) ¿De dónde lo voy a consentir yo; de dónde? ¡Antes voy
-a la cárcel, a la cárcel y a la cárcel! (_A Benita._) Bueno; y este
-sonajero, ¿quién es?
-
-BENITA.—El joven que nos va a acompañar.
-
-PACA.—¿Este? Pues vámonos pal Vaivén. Usté me entra y me suelta en
-metá del baile, yo saco este vergajo que llevo debajo del delantal
-(_Levantándoselo y enseñando uno._) y ¿ustedes se acuerdan de hace
-catorce años que cayó una granizá que asoló medio Madrid? Pues fué un
-estornudo comparao con la que les preparo.
-
-BENITA.—Que se le cae a usté el moño.
-
-PACA.—Y me se caerá el alma. ¡Maldita sea! ¡Si me arde la sangre! ¡Si
-quería yo cogerle en una! ¡Si lo estaba deseandito! ¡Si de éstas me ha
-hecho cuarenta y cinco! ¡Si es un loco! ¡Si no hay año que no tengamos
-seis juicios!
-
-AVELINO.—¡Un loco y tanto juicio!
-
-PACA.—¡Pero de ésta le pierde, palabra!; porque yo le juro a usté, que
-a él lo mato, al Vaivén le pego fuego y yo voy a la cárcel y ese ladrón
-al Hospital. ¡Palabra! ¡Que le digo a usté que mi venganza va a ser
-soná; (_Llevándose a Avelino a empellones por el fondo izquierda._)
-pero que muy soná! (_Le zarandea para que suenen los cacharros de la
-cesta._)
-
-AVELINO.—¡El pedido, señora; el pedido!
-
-BENITA.—¡Cálmese! ¡Cálmese usté! (_Siguiéndoles._)
-
-HIGINIO (_Ídem._)—¡Pues sí que es un huracán! (_Vanse._)
-
-
-ESCENA IV
-
-MELQUIADES
-
-MELQUIADES (_Sale por la primera derecha con dos sacas grandes de
-ropa, una debajo de cada brazo y silbando como quien llama a una
-persona._)—Náa; que no se la vislumbra por parte ninguna. ¡Camará!
-¡Hora y media esperando! ¿Dónde se habrá metido esa hija de Eva?
-(_Silba._) Cuando vuelva, la ropita esta ya se ha pasao de moda.
-(_Silba._) ¡Que si quieres! (_Deja las sacas encima del banco y se
-sienta entre las dos, dejando el sombrero sobre una de ellas._) Bueno,
-esa niña, me tié ya un poquito escamao, eso es aparte; porque cáa día
-es una cosa. Unos días, como hoy, pongo por _verbi gracia_, me hace
-que la acompañe a recoger la ropa, y así de que la cosa va pesando, me
-la trasmite, me pone un pretexto pa largarse y me deja sentadito en un
-banco y de cara al talego como puede comprobarse por la lámina azjunta.
-Pues otras noches, otras noches es peor, porque me hace que la entre en
-un café, me se toma una ración de riñones a la _broche_, me dice luego
-que va a un recao, y me da otro solo de hora y pico. Y es lo que yo la
-digo: Señor, no es que me duelan los riñones, pero hazte cargo que ante
-los ojos del camarero, estoy haciendo un papelito de esos de rollo. Y
-luego, que no me prueba la cerveza y no sé qué tomar. (_Pausa._) Náa,
-que esa niña abusa de que la he tomao una miaja de ley y tiene conmigo
-acciones que no son pa un hombre formal. Sobre todo, las que más me
-cargan, son estas acciones del banco.
-
-
-ESCENA V
-
-MELQUIADES _y_ BENITA, _foro izquierda_
-
-BENITA (_Acercándose._)—Buenas noches, chacho. ¡Ay, rico mío! Estarás
-aburrido, ¿verdá? ¡Qué lástima!
-
-MELQUIADES (_Levantándose malhumorado._)—¡Gracias a Dios! Pero ¿qué te
-ha pasao, nena? Creí que no venías.
-
-BENITA.—Dispénsame este ratito de hora y media que es que me ha cogido
-la señá Dionisia, que habla más que un loro borracho, y conque si
-patatín, si patatán, no me soltaba.
-
-MELQUIADES.—Sí, pero hazte cargo, que uno tié sus quehaceres. (_Se
-aparta del banco, dejando en él las sacas._)
-
-BENITA.—¿Y qué tiés tú que hacer que no sea con tu morucha, tunarra?
-(_Dándole una bofetada de cariño._)
-
-MELQUIADES.—Sí, pero es que abusas de una forma, que...
-
-BENITA.—Amos, calla, tirano; después de que dice tóo el mundo que he
-adelgazao desde que te hablo.
-
-MELQUIADES.—¿Qué has adelgazao? Pues que te lleven al café y verán.
-
-BENITA.—Si tú me quisiás a mí la metá na más de lo que yo... Pero,
-¡claro!, acostumbrao a tantas quiero tantas tengo... (_Coge la saca de
-la derecha y viene por el mismo lado a entregársela a Melquiades para
-que la coja._) Anda; coge la saca, cariño.
-
-MELQUIADES.—¡Yo! Pero no querrás que yo...
-
-BENITA.—Anda, mala sangre; coge.
-
-MELQUIADES (_Resistiéndose._)—Mujer, por Dios, ¡que si me viese
-alguien!...
-
-BENITA.—Amos, ladrón; carga. Si es de aquí a casa; media horita na más.
-
-MELQUIADES (_Cogiendo la saca con el brazo derecho._)—Bueno. Que a uno
-le gusta condescender, que si no...
-
-BENITA (_Cogiendo la otra saca y pasando al lado izquierdo._)—Dí que
-una no fuera tonta, pero sabes que me tiés loquita y por eso abusas.
-(_Al volver hacia la izquierda Melquiades, se encuentra con que le
-presenta la otra saca._) Toma la otra.
-
-MELQUIADES.—Pero oye; ¿yo con las dos?
-
-BENITA (_Haciendo que cargue con ella también._)—Tira pa alante,
-asesino. ¡Si no fuera una tan tonta! ¡Soy más tonta! ¿qué tonta soy,
-verdá? (_Haciéndole caricias._)
-
-MELQUIADES (_Resignándose._)—¡Ay, Melquiades! ¡Veinticinco años
-haciéndote el Tenorio, y ya ves qué sacas; que te las echen a cuestas!
-(_Inicia el mutis por la izquierda._)
-
-BENITA (_Se va dándole empujones._)—¡Amos, tira, cariño! (_Música en la
-orquesta._)
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO TERCERO
-
- Local cuadrado de paredes blancas, en planta baja, que denota
- haber servido recientemente para tienda o almacén. La puerta
- del foro un poco a la derecha, y de dos hojas abiertas, da a la
- calle. Dentro, en la pared del fondo, un cartel con letras de
- imprenta que dirá: «El Vaivén, Sociedad de baile.—Matinés los
- jueves.—Prohibido entrar al salón con botas y todas clases de
- bebidas.—No se permite bailar con la capa puesta.—No se azmiten
- en el tocador más que señoras solas.—Guardarropa a voluntaz.—VOCAL
- DE TURNO, _El Chinares_.—BASTONERO, _El Canito_.—ENCARGADO DEL
- AMBIGÚ, _Lucio el Rifero_». En los laterales izquierda, en primer
- término, una puerta atrancada con una mesa. Sobre la puerta un
- letrero que dice: «Guardarropa». Al lado otro que dice: «No hay
- devolución, sin chapa». En segundo término, otra puerta con otro
- letrero «Ambigú», y al lado en el telón, frente al público, «Pagos
- al contado.—On parle Francaise.» Ocupando todo este frente, tres
- o cuatro veladores de hierro, y otro en primer término, con unas
- cuantas banquetas alrededor. En las laterales derecha, una sola
- puerta, grande, sobre la que dice: «Entrada al salón». Dicha puerta
- la cubren dos cortinas encarnadas, recogidas con guardamalletas.
- Del techo pende una araña, hecha con dos palos cruzados y cadenetas
- de papel, con cinco lámparas eléctricas, una en cada punta y otra
- en el centro colgando el flexible. Forillo de calle. Es de noche.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-NIEVES _y_ SERAFÍN, _sentados en el velador de primer término; ella a
-la derecha, y con una carta con sobre, en la mano. En segundo término,
-en otro velador_, MELQUIADES, EL VIRUTAS, EL TULIQUI _y_ BERNABÉ. MOZAS
-1.ª _y_ 2.ª _con un_ JOVEN, _toman cerveza en otra de las mesas. El_
-CAMARERO _que sirve, es un viejo calvo y chato, que viste pantalón
-gris, alpargatas negras, pañuelo al cuello y smoking_. JÓVENES 1.º,
-2.º, 3.º y 4.º, _están a la puerta del salón, mirando hacia adentro
-y jaleando a los que bailan. El organillo, con sonido muy atenuado,
-deja oir una polka. En el guardarropa_ LUCIO EL RIFERO. _Durante la
-primera escena, entran dos o tres parejas de la calle al Salón. A su
-tiempo, salen del mismo_, UN JOVEN _y_ UNA JOVEN. _Todo el mocerío de
-ambos sexos que figura en este cuadro, denotará por su aspecto físico
-y por su indumento que pertenece a la más baja extracción del hampa
-madrileña, que nutre sus gloriosas huestes de organilleros, timadores y
-pícaros de toda laya. Empieza la acción._
-
-JOVEN 1.º—¡Ole ahí!... ¡Finura!
-
-JOVEN 2.º—¡Lo ceñido!
-
-JOVEN 3.º—¡Arza, Babolla, que te sobra terreno con un baldosín!
-
-JOVEN 4.º—¡Filigranita pura! ¡Ele! (_Salen del salón un Joven y
-una Joven y van al guardarropa a recoger sus prendas, previa la
-presentación de la chapa._)
-
-UN JOVEN.—Lucio; lo nuestro.
-
-LUCIO (_Con voz aguardentosa._)—¿Ya sus vais? (_Les da el sombrero y un
-mantón de Manila._)
-
-UN JOVEN.—A ésta, que la llaman. (_Vanse foro derecha._)
-
-MOZA 1.ª (_De las que están en la mesa._)—Oye; ¿cómo tardará tanto
-Isidoro?
-
-UN JOVEN (_En la misma mesa._)—Ya me escama. A ver si ha bajao a
-trabajar a la Puerta del Sol y le han echao el cierre los de la Poli.
-
-MOZA 1.ª—Si supiera que no venía... el “Colores”, me ha convidao a
-cenar. (_Se levantan y se dirigen al salón._)
-
-MOZA 2.ª—No te comprometas, que luego llega Isidoro a los postres,
-lo toma a mal, y acuérdate del domingo pasao, que llevabas carne de
-membrillo hasta en el _guá_. (_Llegan a la entrada del salón._)
-
-UN JOVEN (_A los que están formando grupo._)—¡A ver si va a poder
-ser que pasemos! (_Abren calle y entran, primero las mujeres con su
-acompañante y luego los otro cuatro. Cesa el organillo._)
-
-NIEVES (_Entregándola a Serafín._)—Aquí tiés la carta; mándala cuando
-quieras.
-
-SERAFÍN (_Tomándola._)—Gracias, chacha; así se portan las mujercitas.
-(_Se levantan y avanzan._) ¿A quién se la diriges?
-
-NIEVES.—A mi madre.
-
-SERAFÍN.—¿Qué la dices?
-
-NIEVES.—Que esta noche ya no vuelvo a casa. Que no me esperen más; que
-me voy con un hombre que me quiere pa toa su vida.
-
-SERAFÍN.—¡Ele!
-
-NIEVES.—Pero antes de mandarla dime la verdá, por Dios. ¿Tú no tiés
-compromiso con ninguna mujer?
-
-SERAFÍN.—¡Y dale!
-
-NIEVES.—¿No me engañas?
-
-SERAFÍN.—Mis labios, pa ti besos y verdades; no tién otra cosa, nena.
-(_Vuelve a tocar el organillo._) Y ahora vamos ahí dentro, y luego
-donde yo te lleve, y mañana juntitos pa siempre.
-
-NIEVES.—¿Pa siempre, Serafín?
-
-SERAFÍN.—¡Ni qué decir! ¿Oyes? ¿No te embebece esa música? (_Casi al
-oído._) Vamos al salón, que vean canela. (_Entran en él._)
-
-
-ESCENA II
-
-MELQUIADES, _el_ TULIQUI, _el_ VIRUTAS _y_ BERNABÉ
-
-MELQUIADES (_Por Nieves._)—¿Lo veis? ¡Otra a la canasta!
-
-VIRUTAS.—¡Se la lleva en el pico!
-
-MELQUIADES (_Levantándose y avanzando al proscenio._)—¿Pues vosotros
-oserváis la locura de esa chavala con Serafín? Pues es un grano de Anís
-del Mono, comparao con el estrago que yo le he producido a la otra
-hermanita.
-
-TULIQUI.—¿Tanto?
-
-MELQUIADES.—¡Chiquillos!... ¡Me quiere, que en algunas ocasiones, ya
-hasta me carga; pero me carga bárbaramente!
-
-VIRUTAS.—Bueno; pero ¿sacas algo?
-
-MELQUIADES (_Sonriendo._)—¿Sacas? ¡Una enormidaz! (_Saca cuatro
-cigarros puros, que reparte y encienden._) Ahí van tres _Panatelas_:
-_Flor de Cuba_. Hay que echar humo, jóvenes.
-
-VIRUTAS.—¡Eres un gran sujeto, Melquiades!
-
-BERNABÉ.—Épico. (_Enciende._)
-
-TULIQUI.—Pa las mujeres, un _bacilus_.
-
-VIRUTAS.—Si a los hombres se les pusiesen rótulos como a los
-comercios, a ti te se debía de poner en la cinta del sombrero: “A la
-nueva encarnación...”
-
-MELQUIADES (_Con extrañeza._)—¡A mi encarnación!...
-
-VIRUTAS.—Déjame acabar, hombre. “A la nueva encarnación... de don Juan
-Tenorio.”
-
-MELQUIADES (_Sonriendo, satisfecho._)—¡Ah; eso sí! ¡Me habías alarmao!
-(_Chupando el cigarro._) Vamos a humear. (_Entra triunfalmente en el
-salón, fumando y bailando; los otros le siguen chupando los puros._)
-
-TODOS.—Humeemos.
-
-
-ESCENA III
-
-AVELINO, _foro derecha. Luego el_ CAMARERO, _del Ambigú_.
-
-AVELINO (_Llega a la puerta y retrocede, volviendo a asomarse mira a
-todas partes con cara asustada. Entra tímidamente de puntillas. Viene
-con traje de americana y sombrero._)—Aquí debe ser. (_Lee el cartel._)
-Justo: ahí “El Vaivén”, escrito; (_Acercándose al salón y mirando._)
-y ahí dentro, corroborao. (_Mirando dentro._) ¡Relente!... ¡Pero qué
-pegaos bailan aquí! ¡Hay pareja que no se la conoce la soldadura! Y el
-caso es que son parejas que se pegan, pero se ve que no se hacen daño.
-¡Qué gentuza! (_Cesa el organillo. Avelino se separa de la puerta._)
-Dios quiera que no tarden la Benita y la señá Paca la Fiera, que
-mientras van por los niños, me han dicho que entrase yo a tomar datos.
-Tomaré datos. (_Vuelve a mirar por la puerta del salón._)
-
-CAMARERO (_Saliendo y fijándose en Avelino._)—¿Qué hace aquél?
-(_Llamándole desde lejos._) ¡Chist!
-
-AVELINO (_Volviéndose asustado._)—¿Qué?
-
-CAMARERO.—¿Qué va usté a tomar?
-
-AVELINO.—Datos. Iba a tomar datos, ¿sabe usté?, porque yo no soy socio,
-pero soy transeunte y venía a... a... esperar que viniera una familia.
-
-CAMARERO.—¿No querrá usté tomarme el pelo, verdá?
-
-AVELINO (_Fijándose en la calva._)—Yo no quiero imposibles, camarero.
-De forma que hasta ver si vienen las personas que espero, tráigame usté
-un sifón de gaseosa, que tengo la boca seca.
-
-CAMARERO.—En seguida. (_Vase, vuelve y sirve en el velador de primer
-término lo pedido por Avelino, y se retira._)
-
-
-ESCENA IV
-
-AVELINO, JOVEN 1.º, JOVEN 2.º; _luego el_ CAMARERO
-
-AVELINO.—¡Dios quiera que vengan pronto esas mujeres! ¡Estoy
-azoradísimo! Aunque yo creo que hago mal, porque si sale algún chulo de
-esos y ven que me alagarto, me se comen. Sí, yo me hago el fresco, es
-mejor. Adoztaré un aire de fresco. ¿Qué aire será mejor: este o este?
-(_Hace dos posturas ridículas._) Ahora, pa lo que yo no tengo agallas
-es pa entrar al salón y hacer lo que me ha dicho la Benita, que me ha
-dicho, dice: “Tú, de que llegues, entras donde bailan, y si ves a mi
-hermana con el Serafín, te vas y le dices:” (_Mirando hacia el salón._)
-“Muy señor mío: (_Salen del salón los Jóvenes 1.º y 2.º_) ¡dos puntos!
-(_Por los que salen._) Me alegraré”... (_Por los jóvenes._) Me alegraré
-que no se fijen en mí. (_Se sienta a lado del velador en su parte
-izquierda._)
-
-JOVEN 1.º (_Al otro._)—Oye, tú, ¿quién es ese pelanas?
-
-JOVEN 2.º—¡Gachó, pero que no lo he visto en mi vida!
-
-AVELINO.—(¡Ya se han fijao! Aquí del aire.) (_Adopta un aire de
-despreocupación._)
-
-JOVEN 1.º—Yo voy a ver. (_Se acercan a la mesa de Avelino._) Buenas y
-refrescantes.
-
-AVELINO.—Gordas y dulces. (Yo no me achico.) (_Al Joven 1.º, que se ha
-quitado la gorra para saludar._) Cúbrase el joven.
-
-JOVEN 1.º—Gracias; es que no me viene la gorra.
-
-AVELINO.—¿Y qué apetecía el socio?
-
-JOVEN 1.º—Usté perdone mi curiosidaz.
-
-AVELINO.—El aseo es imperdonable; diga el amigo.
-
-JOVEN 1.º—¿A usté le han traído aquí pa rifarlo, pollo?
-
-AVELINO.—(¡Arrea!) Sí, señor; me han traído aquí pa rifarme, pero al
-que yo le toque, pué que se le hinchen las narices.
-
-JOVEN 1.º—¿Esas? (_Por las de Avelino._)
-
-AVELINO.—O las vecinas. (_Por las del Joven 1.º_)
-
-JOVEN 2.º—Pues las tié usté bastante largas.
-
-AVELINO.—¡Y eso que no las tengo todas conmigo!
-
-JOVEN 1.º—¿Y qué está usté tomando, si no es mal preguntao?
-
-AVELINO.—¡Gaseosa! (_Levantándose._)
-
-JOVEN 1.º—¡Qué embustero!
-
-AVELINO.—Que sí, señor; que es gaseosa.
-
-JOVEN 1.º—A ver. (_Con mucha tranquilidad se sirve un vaso y se lo
-bebe. Avelino le contempla asombrado._) Oye, (_Al segundo._) pues es
-verdá.
-
-JOVEN 2.º—¡Pero qué va a ser gaseosa!
-
-JOVEN 1.º—Que sí, hombre; prueba y verás.
-
-JOVEN 2.º—¿De dónde? (_Se sirve otro vaso y se lo bebe._) Oye: pues tié
-razón. (_Aparte al primero._) (¡Hemos refrescao!)
-
-JOVEN 1.º—¿Lo estás viendo? (_A Avelino._) ¡Que aproveche! (_Inician el
-mutis hacia el salón._)
-
-AVELINO.—¡Igualmente! (¡Qué sinvergüenzas! No, pues yo no me aguanto.)
-(_Alto._) Oigan, jovencitos, hagan el osequio; otra curiosidad.
-
-LOS DOS (_Volviendo._)—¿Qué pasa?
-
-AVELINO (_Les hace seña que se acerquen._)—Ustés que tó lo saben;
-¿pa sacar el líquido de aquí dentro, de dónde se aprieta, de aquí
-(_El pitorro._) u de aquí? (_Al dar a la palanca sale el líquido,
-poniéndoles perdidos._)
-
-JOVEN 2.º—¡Mi madre! (_Retrocediendo._)
-
-JOVEN 1.º (_Agresivo._)—¡Y nos ha mojao! (_Van a acometerle, pero
-Avelino, que ha dejado el sifón sobre el velador saca una pistola del
-bolsillo y les apunta._)
-
-AVELINO.—Bueno, pero si no les gusta a ustedes, les dejo secos; cosa de
-un segundo.
-
-LOS DOS (_Al ver la pistola echan a correr y se meten en el
-salón._)—¡Rediez!
-
-AVELINO (_Riendo._)—¡Ja, ja, ja! ¡Miá si se dan cuenta que esta pistola
-es un abanico! (_Tira del cañón y saca un abanico, con el que se hace
-aire, contoneándose._)
-
-CAMARERO (_Que sale del ambigú con un servicio para el salón._)—Pero,
-¿qué hace usté?
-
-AVELINO.—Dándome aires de matón. (_Vase el Camarero._)
-
-
-ESCENA V
-
-AVELINO, BENITA, PACA LA FIERA; _luego tres_ CHICOS _y dos_ CHICAS,
-_hermanos, el mayor de doce años y la pequeña de cinco, vestidos
-pobremente, por el foro izquierda. Los chicos llevan todos en el
-bolsillo un pliego de papel de barba._
-
-BENITA (_Se asoma y llama._) Avelino. (_El organillo vuelve a sonar._)
-
-AVELINO.—¿Vosotras? (_Guarda la pistola y va a la puerta._) Adelante.
-
-BENITA.—Pase usté, señá Paca.
-
-PACA (_Entrando._)—¿Es aquí?
-
-AVELINO.—Aquí es. (_Benita va a mirar por entre las cortinas de la
-puerta del salón._)
-
-PACA (_En la misma puerta._)—¡Lástima de edificio! Dentro de un minuto
-no queda de tóo esto ni el solar.
-
-AVELINO.—¿Y los niños?
-
-PACA.—Ahí los traigo. (_Va a la puerta con ellos._) Pasar, pichones.
-(_Entran los cinco hasta el proscenio._)
-
-AVELINO.—¡Rediez, qué orfelinato!
-
-PACA.—Aquí los tié usté: ¡cinco pedazos de mi alma!... ¡cinco pedazos!
-¿No es esto pa poner el grito en el cielo?
-
-AVELINO.—Pa poner el grito en el cielo y una escuela municipal.
-Sentarse, pedacitos. (_Los Chicos se sientan en un velador del fondo,
-colocándolos Avelino._)
-
-PACA.—¡Y que no me rechistéis!
-
-AVELINO.—¿Y son todos de usté?
-
-PACA.—Pa lo que usté guste mandarles; que si fueran patatas, no sabe
-usté lo que se lo agradecerían. (_A los chicos._) Bueno, ya sabéis,
-luceros; vosotros lo de siempre: cuando entren los guardias, os
-escurrís y a casa. Y ahora por lo pronto, sacar los documentos. (_Los
-chicos sacan del bolsillo los papeles._)
-
-AVELINO.—¿Qué documentos son esos?
-
-PACA.—Las _feses_ de bautismo. ¿No ve usté que cá mes tengo una
-escaramuza de estas con ese ladrón? ¡Pues ya los presento con el
-comprobante en la manita! Los llevo catalogaos.
-
-AVELINO.—¡Pues hace precioso! ¡Paecen un lote!
-
-BENITA.—¡Chits!... Callarse... allí están. Ya veo a mi hermana con
-Serafín; venga usté.
-
-PACA (_Va corriendo a mirar._)—¿Dónde están?
-
-BENITA.—Allí, a la derecha; mire usté. (_Quedan las dos mirando._)
-
-CHICO 1.º (_A Avelino._)—¿Se puede tomar algo?
-
-AVELINO.—¿Qué queréis?
-
-CHICO 1.º—¿Habrá escabeche?
-
-AVELINO.—Dentro de un minuto, pué que no haiga otra cosa.
-
-CHICO 1.º—¿Nos podía usté dar un bocadillo?
-
-AVELINO.—Eso tu mamá, que muerde.
-
-PACA.—¡Ah!... ¡Sí!... ¡Allí!... ¡Ya los veo! ¡Ay, ladrón! ¡Ya te he
-guilao! ¡Ya eres mío! (_Quiere desliarse el vergajo de la cintura y
-entrar._)
-
-BENITA (_Deteniéndola y haciéndola, ayudada de Avelino, que vuelva al
-centro de la escena._)—¡Quieta, por Dios, que lo echa usté a perder!
-
-PACA.—¡Soltarme!... ¡Maldita sea la leña! Sí: baila, baila, ladrón.
-Bueno; si le pego fuego al local, salven ustés a las criaturas.
-
-BENITA.—¡Señá Paca, por Dios!
-
-AVELINO (¡Qué mujer!... ¡Si lo sé la traigo con _Minimax_!)
-
-BENITA.—Aquí se debe hacer lo convenido: una _leción_ a mi hermana, un
-escarmiento a ese tío y ¡_Laus Deo_!
-
-PACA.—¿Ha dicho usté que _deo_? ¡Puño cerrao y me va a parecer poco!
-Vamos a entrar bailando usté y yo.
-
-AVELINO.—Bueno; pero mucho cuidao, que llevo un terno de lana dulce.
-
-PACA (_A Avelino._)—Usté, cuando estemos a tiro de _vergajo_, me
-suelta; que el resto de la _suaré_, es cosa mía.
-
-AVELINO.—¡Prudencia, por Dios!
-
-BENITA.—Yo aquí me quedo con la _prole_.
-
-PACA.—Adentro. (_Entran bailando._)
-
-BENITA.—¡Ahí va el agua! ¡Dios los coja confesaos! ¡Ya se acercan!...
-(_Mirando al interior del salón._) ¡Aún no los han visto!... ¡Ya
-han reparao! (_El organillo toca cada vez más despacio._) ¡El
-señor Melquiades se mete debajo de un banco!... ¡Serafín no sabe
-qué hacer!... (_Comienza dentro un murmullo que crece._) Hablan...
-disputan... todos se arremolinan... ¡Saca el vergajo!... ¡Ay! (_Se oye
-dentro un grito espantoso._) ¡¡En metá de los sesos!! (_A partir de
-esta frase, el escándalo de dentro es formidable. Gritos, alaridos,
-ayes, etc. Voces de “¡Guardias!... ¡Socorro!... ¡Que se matan!...”_)
-
-
-ESCENA VI
-
-_Salen del salón hombres y mujeres chillando._ TULIQUI, MELQUIADES,
-VIRUTA, BERNABÉ, _que pasan a la izquierda; detrás_ SERAFÍN, _sin
-sombrero, cuello, ni corbata, cogido por la solapa de la americana por_
-PACA LA FIERA, _que enarbola el vergajo. Detrás_, NIEVES, _llorosa
-y aterrada, cuatro o cinco concurrentes del baile y_ AVELINO, _con
-toda la chaqueta rota por un costado y la manga. Todos salen trémulos
-y demudados._ BENITA _se aparta para que salgan, y los_ CHICOS _se
-esconden bajo un velador. Otros concurrentes quedan en la misma puerta
-escuchando._
-
-TULIQUI (_Corriendo._)—¡Un guardia!... ¡Un guardia!
-
-AVELINO (_Queda en el centro._)—¡Un sastre! (_Enseñando el roto._) ¡Un
-sastre!
-
-MELQUIADES (_Pasando a la izquierda._)—¡Mi media dentadura!... ¡A ver
-mi media dentadura!
-
-SERAFÍN (_Saliendo furioso._)—¡Suelta!
-
-PACA.—¡Granuja! ¡Golfo! ¡Pelanas!
-
-SERAFÍN.—¡Suelta o te parto el alma!
-
-PACA.—¡Ni muerta! No vendo ni una alcachofa más pa que tú te chulees
-con nadie; ea: se ha acabao. (_Colocación de derecha a izquierda; Paca,
-Benita, Avelino, Nieves, Serafín, Melquiades, etc. El coro alrededor._)
-
-NIEVES.—Pero, ¿quién es esta mujer? (_A Serafín._)
-
-PACA.—¿Qué quién soy? Una prima pa el señor; pa usté, puede que una
-tía; en el fondo, una madre que no se deja avasallar. Ni más ni menos.
-
-NIEVES.—Pero, ¿qué dice esta mujer, Serafín; contesta, por Dios?
-
-BENITA (_A su hermana._)—Pero, ¿estás sorda? Pues dice que es la socia
-de aquí, del amigo.
-
-PACA.—Hace catorce años cumplidos; catorce, pa que usté lo sepa, joven.
-
-NIEVES (_A Serafín._)—Pero, ¿no decías que estabas libre?
-
-AVELINO.—Estaba libre, pero le han bajao el “Alquila.”
-
-SERAFÍN.—Tóo eso es mentira, Nieves; no lo creas.
-
-PACA (_Amenazadora._)—¿Que no lo crea? (_Hace avanzar a los chicos;
-Serafín, al verlos, huye hacia la izquierda._) Aquí tié usté las
-consecuencias. Con sus fés de bautismo; (_Los chicos presentan los
-papeles._) los cinco reconocidos; deletrée usté si sabe.
-
-AVELINO.—¡La prueba testifical es pa bajarle las orejas al caballo de
-la Plaza de Oriente! (_Pasa al lado de Serafín._)
-
-NIEVES.—¡Qué infamia! ¡Qué vergüenza! (_Llora abrumada, sentándose en
-un velador del fondo._)
-
-SERAFÍN (_Ya sin saber qué decir._)—Está bien. ¡Maldita sea! ¡Ponerme
-en un bochorno como este cada ocho días! ¿A ti te paece bonito lo que
-me has hecho?
-
-PACA (_Señalando a los niños._)—¡¡Pues y lo que me has hecho tú,
-ladrón, que no gano pa judías!!
-
-AVELINO.—¡Cinco pedazos! ¡¡Menudo estropicio!!
-
-SERAFÍN.—Te juro que me las pagas, ¡por estas! (_Paca le amenaza, y
-contenida por todos, se agrupa a la derecha con sus hijos, siempre con
-el vergajo en la mano._)
-
-BENITA (_Interviniendo._)—No la regañe usté, que no ha sido ella. El
-que nos ha descubierto esta gatada de usté diciéndonos que era usté un
-sinvergüenza y un canalla, ¿sabe usté quién ha sido?
-
-SERAFÍN.—¿Quién?
-
-BENITA.—Pues aquí, mi amante. (_Cogiendo a Melquiades y trayéndole a su
-lado._) Ven aquí, rico.
-
-MELQUIADES (_Asombrado._)—¿Qué dices?
-
-BENITA.—¿Verdá que has sido tú el que nos ha dicho que el señor era un
-sinvergüenza?
-
-MELQUIADES.—¿Yo?... Oye: a mí no entremezclarme. (_Se aleja hacia
-la izquierda, pero Serafín, cogiéndole de la americana, le obliga a
-detenerse._)
-
-SERAFÍN.—¿Que ha sido éste?
-
-MELQUIADES (_A Benita._)—Pero, ¿qué traición me haces?
-
-BENITA.—La que merece la infamia de usté, de brindar mi conquista a
-esos tres golfos. (_Señalando a Virutas, Tuliqui y Bernabé._) Pero
-luego, la conquista ha sido que el muy calavera se ha pasado quince
-días subiéndome la ropa.
-
-AVELINO.—¡¡Del río; acaba los párrafos!!
-
-SERAFÍN (_Encarándose con Melquiades._)—¿De modo que has sido tú? Pues
-toma, por charrán. (_Le da una bofetada._)
-
-MELQUIADES (_Con asombro._)—¡Mi madre! Pero... ¿me ha pegao?
-
-AVELINO (_A Serafín._)—Dele usté otra, que se ha quedao en la duda.
-
-SERAFÍN.—Y en la calle, ¡te voy a partir el corazón!
-
-MELQUIADES.—¿A mí? Soltarme, que voy a escabechar un bonito. (_Se lían
-a golpes. La gente grita. Salen todos a la calle. Paca, comienza a
-repartir vergajazos y hace mutis seguida de sus hijos._)
-
-
-ESCENA FINAL
-
-BENITA (_Consolando a Nieves._)—¿Lo ves? ¿Lo estás viendo? ¡Pa caer en
-esta golfería y en esta inmundicia, has querido dejar la honradez de tu
-casa y te has desapartao de un hombre de bien! ¡Loca!... ¡Más que loca!
-
-NIEVES (_Llorosa y airada._)—¿Y tú quién eres pa hacerme cargos?
-
-AVELINO (_A Benita._)—¡Cállate, que bien castigada está! ¡Menuda
-lección!
-
-BENITA.—¡Y que ha sido una leción de solfeo! (_Abrazándola para
-llevársela._) En fin, no llores. Y ahora, vamos a casa, y mañana
-vuelves con Higinio. ¡Y da gracias a que tiés una hermana tonta!
-
-AVELINO.—Y un cuñao aznegao. (_Mirando el roto de su americana._)
-
-NIEVES (_Dejándose llevar._)—¿Y qué le decimos a padre?
-
-AVELINO.—A padre yo se lo contaré todo que estoy en condiciones de
-hablar como un descosido (_Mirándose al suyo de la ropa._) Andando.
-(_Las hermanas, inician el mutis por el foro._)
-
-(_A ellas._)
-
- Y que os sirva el escarmiento
- pa ser humildes y honradas.
-
-(_Al público._)
-
- Y aquí termina el sainete,
- perdonad sus muchas faltas.
-
-TELÓN
-
-
-
-
- EL CHICO DE LAS PEÑUELAS
- O
- NO HAY MAL COMO EL DE LA ENVIDIA
-
-
-
-
-PERSONAJES
-
-
-CUADRO PRIMERO
-
- VALENTINA (35 años)
- LA SOLE (16 ídem)
- ENCARNA (20 ídem)
- LA JOSEFA (35 ídem)
- LA SEÑÁ MAURICIA (50 íd.)
- LA SINFO (20 ídem)
- INDALECIA
- DOMITILA
- LAVANDERA 1.ª
- ÍDEM 2.ª
- ÍDEM 3.ª
- ÍDEM 4.ª
- ÍDEM 5.ª
- ÍDEM 6.ª
- ÍDEM 7.ª
- ÍDEM 8.ª
- ÍDEM 9.ª
- SEÑOR HILARIO (45 años)
- SEÑOR BERNABÉ (50 ídem)
- PACO CEBRIÁN, CHICO DE LAS PEÑUELAS (25 ídem)
- SEÑOR COSME (60 ídem)
- AQUILINO (40 ídem)
- SEÑOR CECILIO (30 ídem)
- EL TÍO PELELE (65 años)
- PANOLI (15 ídem)
- UN CARTERO
-
-_Murguistas, vecinos, vecinas y chicos de la calle._
-
-
-CUADRO SEGUNDO
-
- SEÑÁ VALENTINA
- SEÑÁ RITA
- SEÑOR BERNABÉ
- PACO
- SEÑOR TOBÍAS (50 años)
- TÍO PELELE
- JUSTO VIDAL (ZIPILÍN) (20 ídem)
- ANTONIO RIZO (VIGUDÍ) (18 años)
- EMILIO RINCÓN (TELARAÑA) (22 ídem)
- AMIGO 1.º
- ÍDEM 2.º
- ÍDEM 3.º
-
-_Transeuntes y banda._
-
-
-CUADRO TERCERO
-
- SEÑÁ VALENTINA
- LA SOLE
- ENCARNA
- LA JOSEFA
- CHULA 1.ª
- ÍDEM 2.ª
- UNA VENDEDORA
- SEÑOR HILARIO
- SEÑOR BERNABÉ
- PACO
- SEÑOR TOBÍAS
- ZIPILÍN
- VIGUDÍ
- TELARAÑA
- SEÑOR COSME
- AQUILINO
- UN POLICÍA
- GUARDIA 1.º
- ÍDEM 2.º
- HORTERA 1.º
- ÍDEM 2.º
-
-
-
-
-ACTO ÚNICO
-
-CUADRO PRIMERO
-
- La escena representa el interior de un lavadero cubierto. Es una
- habitación amplia, cuadrada, de paredes altas. Al foro un gran
- portalón de dos hojas, ancho, practicable, que da a la carretera de
- Puerta de Hierro, llena de sol.
-
- En los laterales izquierda, dos puertas de habitaciones de la casa,
- cubiertas con cortinas de lona.
-
- En los laterales derecha y hacia el último término una puerta de
- dos hojas que conduce al tendedero.
-
- En la parte superior de las paredes, grandes ventanas de forma
- apaisada, con cristales polvorientos, por donde se supone que entra
- la luz que necesita un local tan amplio.
-
- El techo, destartalado, con grandes vigas llenas de telarañas.
-
- En mitad de la escena, y próximos a los laterales, dos lavaderos
- de piedra, corridos, llenos de agua y en los que puedan lavar ocho
- mujeres en cada uno.
-
- En el rincón de la izquierda un gran fogón con la caldera para la
- colada. Tiene tubería moderna.
-
- En los primeros términos una mesa de pino, sillas de anea, un
- armario, un reloj de pesas, grande, antiguo.
-
- Arrimadas a la pared, sacas de ropa, canastas grandes y muy usadas,
- barreños, cuerdas, estacas, largueros, etc., etc. Es de día.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_Al levantarse el telón aparecen en el lavadero de la derecha en primer
-término_ ENCARNA, VALENTINA, _la_ SINFO _y cinco_ LAVANDERAS. _En el
-de la izquierda, la_ SEÑÁ JOSEFA, SOLE, _la_ SEÑÁ MAURICIA _y más_
-LAVANDERAS, _hasta ocho. Todas lavan animadamente riendo y bromeando:
-restriegan las prendas, dan jabón, golpean con las palas, retuercen la
-ropa, escurren. Una_ LAVANDERA, _con un barreño de ropa vase por el
-tendedero. El_ TÍO PELELE _entra con un montón de prendas, ya secas y
-las va doblando y metiendo en una saca_.
-
-=Música=
-
- TODAS
-
- Lava, lavandera,
- vaya restregón,
- dale con la pala,
- venga más jabón.
- Que si quiés blanquita
- la ropa dejar,
- pala, pala, pala, (_Golpeando._)
- le tendrás que dar.
-
- RITA (_Asomándose a la puerta del tendedero y a
- voces._)
-
- Señá Andrea.
-
- VOZ (_De mujer, dentro, muy fuerte._)
-
- ¿Qué quiés, chica?
-
- RITA
-
- Cuando tienda avíseme.
-
- SINFO
-
- ¡Dí que no tienda en mi cuerda
- que va a tender Salomé!
-
- JOSEFA (_Furiosa a Sole._)
-
- ¿Pero qué haces, criatura?
-
- SOLE (_Con rabia._)
-
- Si me s’acabao el jabón.
-
- JOSEFA
-
- Pos coge el de la Tomasa.
- ¡Jesús qué condenación! (_Siguen lavando._)
-
- ——
-
- SINFO
-
- Échate una copla, Sole.
-
- SOLE
-
- ¡Que me van a regañar!
-
- UNA
-
- No te apures.
-
- SINFO
-
- Picantita.
-
- VALENTINA
-
- De las tuyas.
-
- SOLE
-
- Allá va.
-
- ——
-
- La soltera del cuarenta
- dicen que es de las cabales,
- y ayer me ha echao dos pañales,
- conque ajuste usté la cuenta.
-
- (_Todas ríen. La señá Josefa golpea enfurecida a la Sole._)
-
- ——
-
- JOSEFA
-
- ¡Pero ustedes oyen!
- ¡Te voy a matar! (_La pega._)
-
- SOLE (_Queriendo huir._)
-
- ¡Por Dios, sujetarla! (_Avanzando a primer
- término._)
-
- TODAS
-
- Amos, déjala. (_Se interponen._)
-
- JOSEFA
-
- ¡Cantar esas cosas!...
- ¡Te arranco la piel! (_Pegándola más._)
- Toma, toma, toma...
-
- TODAS
-
- No la pegue usté.
-
-=Hablado=
-
-SOLE (_Huyendo de su madre y llorando._)—¡Amos, pero están ustés
-viendo!... Estése usté quieta, hombre... que si no pega usté no vive.
-
-JOSEFA.—¡Cállate o te arranco la lengua, recondená!
-
-SOLE.—¡Pero qué he hecho yo, señora!... ¡Misté que es lo grande,
-hombre!...
-
-VALENTINA.—Amos, Josefa, déjala, que la tiés el cuerpo a la chica que
-es un puro cardenal. (_Vuelven a las pilas menos Sole y Josefa._)
-
-SOLE.—¿Que si es un puro cardenal?... Amos, por gusto quiero que me
-vean usté este muslo, a ver si saben ustés de qué color es. (_Va a
-levantarse la falda._)
-
-JOSEFA (_Vivamente._)—¡Pero serás capaz, so arrastrá!
-
-SOLE.—Si semos mujeres solas.
-
-JOSEFA.—¿Y el tío Pelele?
-
-SOLE.—Es _nutral_. Al menos eso dice él cuando pellizca.
-
-PELELE.—A los setenta y dos cumplíos, le enseñen a uno lo que le
-enseñen, desaplicao.
-
-SINFO.—A más, de que en esta ocasión la chica no es culpable.
-
-MAURICIA.—Hemos sío nosotras, que la hemos dicho que cantase a la
-creatura.
-
-JOSEFA.—¿Y quién la manda cantar esas indecencias de coplas? (_Vuelve a
-la pila._)
-
-SOLE.—Si me mandase usté a un colegio de pago, cantaría el _tuesten_,
-u el _guau guau estep_, u cualquier otra cosa extranjera... ¡pero qué
-quié usté que aprenda en la cae Los Moratines ande la persona más fina
-se restriega con papel de lija!
-
-JOSEFA.—¿Dónde me he educao yo?
-
-SOLE.—En ninguna parte.
-
-JOSEFA.—Pues ya ves como no canto golferías.
-
-SOLE.—¡Porque tié usté _blonquitis_!
-
-JOSEFA.—¿_Blonquitis_?... Quítate de mi vista si no quiés que te
-deshaga, so galocha. (_Avanza y la da unos tirones del pelo._)
-
-SOLE.—Sí, señora, que me quito, que no paece usté mi madre, que me tié
-usté deshecha a golpes... (_Arreglándose el pelo._) que tengo la cabeza
-que cuando me peino paece que le saco la raya a un montón de grava.
-
-JOSEFA.—¡Fuera de aquí!
-
-SOLE.—Sí, señora, que me voy. Que por no respetar no respeta usté ni a
-los agüelos que los respeta tóo el mundo. ¡Me ha arrancao uno! ¡Misté
-que lástima! ¡Maldita sea!... (_Como el que adopta una resolución
-heroica._) Me voy a tender. (_Coge un barreño con ropa._)
-
-JOSEFA.—A ver si te duermes...
-
-SOLE (_Casi llorando._)—¡Miá si supiese que no me despertaba más!...
-
-JOSEFA.—¡Anda d’ahí, que me tiés la sangre negra! ¡Galocha, más que
-galocha!
-
-VALENTINA.—Mujer, si es que la pegas por demás a la pobre criatura.
-
-JOSEFA.—Porque quiero que se haga una mujer.
-
-SOLE (_Volviendo desde la puerta del tendedero._)—¿Pero usté cree que
-con estos golpes me voy a hacer una mujer?... ¡Como no me haga una
-pandereta! (_Josefa va a pegarla y ella echa a correr por el tendedero.
-Valentina va a probar con la mano el agua de la colada._)
-
-
-ESCENA II
-
-DICHOS, _menos_ SOLE. _Luego_ PANOLI _por el tendedero._
-
-VALENTINA.—¡Tío Pelele!
-
-PELELE.—Presente.
-
-VALENTINA.—Dígale usté a Panoli que eche más carbón, que esto está pa
-servirlo en garrafa.
-
-PELELE (_Llamando._)—Panoli...
-
-VALENTINA.—Cuidao que se lo tengo avertido. Que no me se quede fría la
-colá, niño. Pos como si lloviznara.
-
-PANOLI (_Un chicuelo con cara de tonto._)—¿Qué pasa? (_Avanza a primer
-término por la derecha._)
-
-VALENTINA.—Que eches más carbón, vida mía. ¡Camará, que tiés un alma
-que te se pasea por Recoletos y a lo mejor se sienta!
-
-PANOLI.—Pos antes he echao cinco palás.
-
-VALENTINA.—Pos dobla, rico.
-
-PANOLI.—¡Maldita sea!... Miá que tenerse que pasar uno la vida echando
-lumbre. (_Simula echar carbón._)
-
-VALENTINA.—Mialo, paece un pasmao. (_Avanza secándose los brazos con el
-delantal._) Bueno; las nueve y media; la que quiera irse a almorzar que
-se vaya, que hasta la tarde hacemos fiesta en esta casa. Y tú, Sinfo,
-y usté, señá Mauricia, si queréis un bollito y un trago, arrimaros.
-(_Saca del armario bandejas, botellas y vasos que coloca sobre la mesa,
-que está a la derecha._)
-
-SINFO.—Allá vamos. (_Se acercan y se sientan._)
-
-VALENTINA.—Y lo mismo te digo, Josefa.
-
-JOSEFA (_Secamente._)—Gracias. (_Sigue lavando._)
-
-VALENTINA.—Amos, ven y no seas erizo.
-
-JOSEFA.—No me cumple náa; se agradece.
-
-VALENTINA.—Tu gusto, hija. (_Josefa sigue lavando. Las demás
-lavanderas, se secan, se quitan los delantales, se ponen los mantones
-y se marchan por el foro. Alguna, así como Panoli, sale por el
-tendedero._)
-
-SINFO.—¡Qué señá Josefa!...
-
-MAURICIA.—¡Miá que es agria!
-
-VALENTINA.—¡Eso es un limón pasao! (_A Encarna._) Y tú, Encarna, a ver
-si dejas de lavar, no sea que venga tu padre.
-
-ENCARNA.—Le estaba ayudando a la Marcelina.
-
-VALENTINA.—Pero ya sabes que no te quié ver en ello.
-
-ENCARNA.—¡Y quién se lo va a decir! A más de que es mi gusto. Si no
-ando en el agua no vivo. (_Viene secándose los brazos desnudos._)
-
-SINFO.—¡Pa que no te hubieses criao en el río!... (_Beben unas copas de
-vino y comen de los bollos que ha servido Valentina._)
-
-MAURICIA.—¡De chica se tié dao cáa chapuzón!... ¿Te acuerdas?
-
-ENCARNA.—¡A ver!
-
-MAURICIA.—Paece que la estoy viendo. Se ponía tal que su madre la trajo
-al mundo. Y, paf... se zampaba en el agua desnudita.
-
-VALENTINA.—Era su costumbre.
-
-PELELE.—Hay costumbres que no debían de perderse. Con permiso. (_Se
-bebe una copa._) (_Sale Sole del tendedero y se acerca mirando los
-bollos codiciosamente._)
-
-MAURICIA.—¿Y qué, hoy tengo oído que es el gran día en esta casa,
-jóvenes?
-
-ENCARNA.—Y que lo diga usté, señá Mauricia.
-
-VALENTINA.—Hoy es el día más feliz de nuestra vida. Vienen a pedir la
-mano de esta... y el mes que viene las amonestaciones de ella y de Paco
-y las de su padre y las mías. ¡Los dos matrimonios en un mes!
-
-SINFO.—¡Ole con ole!... Eso sí que se mojará a lo grande.
-
-VALENTINA.—Ni te ocupes. Ya conoces a Hilario que estornuda, le sale
-bien y convida; conque por una cosa así, que es su felicidad, no
-digamos.
-
-SINFO.—Sus merecéis el bien que _tenís_, hay que decirlo.
-
-SOLE.—Sí, señora; que han sío ustés mú regüenas páa tóo bicho viviente
-que las ha arrodeao y eso tié su pago. (_Comiéndose un bollo._)
-
-VALENTINA.—Eso no; la suerte de cáa uno, hija. Que esto ha sío como
-un sueño. Ya veis; hace dos años, aún vivíamos, yo, tan ajena con mi
-marido, y mi hermana casá con el padre de ésta; pos en menos que se
-dice, faltó mi marido, murió mi hermana, quedó mi cuñao solo con la
-chica, me hizo de venir a cuidarla, las dos nos encargamos de esto, él
-se fué a su negocio del merendero páa no dar que decir, y pasao el
-luto lo que estaba de Dios: esta se va a casar con el hombre que quiere
-y su padre y yo, pues... ¡capicúa!
-
-SOLE.—Y tú estarás contenta, ¿verdá, Encarna?
-
-ENCARNA.—Contenta y más que contenta; contenta y recontenta, Sole. (_Se
-abrazan con alegría._)
-
-SOLE.—La verdá es que tienes un cacho e novio que no cabe por ese
-portalón. Es un rato de hombre.
-
-PELELE.—Y una celebridá, que no se os olvide. Que dentro de poco no
-habrá en España un torero como Paco Cebrián, _Chico de las Peñuelas_,
-porque tié unas agallas que pa él no hay toros grandes ni cornalones. A
-ese le echan un pavo y se lo come.
-
-SOLE.—¡En veces, yo también! (_Ríen todos._)
-
-MAURICIA.—¿Y qué, el domingo dicen que alterna en Tetuán?
-
-VALENTINA.—Por primera vez, sí, señora.
-
-ENCARNA.—¡Ay, si queda bien, qué gusto!
-
-VALENTINA.—Mialá, de pensarlo, se ríe hasta con las orejas.
-
-ENCARNA.—¡La alegría que tengo! Que quiero, que me quieren, que te veo
-a ti contenta, a mi padre satisfecho y que hoy por hoy no me cambiaría
-ni por una marquesa. (_Ríe y palmotea._)
-
-SOLE.—Ni aunque te diesen prima, miá esta.
-
-ENCARNA.—Y vaya, vengan ustés pa dentro que les quió enseñar la ropa
-blanca que me trajo ayer la bordadora. Un primor.
-
-VALENTINA.—Veréis qué seis enaguas; a la que pueda ser más bonita.
-
-TODOS.—Vamos, vamos. (_Vanse segunda izquierda. Sole queda la última._)
-
-SOLE.—Me gusta a mí más ver ropa interior de novios y novias... porque
-claro, paece que una se anima y...
-
-JOSEFA (_Deteniéndola._)—¿Ande vas tú? (_Haciéndola retroceder de un
-tirón de la falda y avanzando ambas al proscenio._)
-
-
-ESCENA III
-
-JOSEFA _y_ SOLE
-
-SOLE.—A ver la ropa blanca que dice que la...
-
-JOSEFA.—Anda a lavar si no quiés que te arranque ese pelote que tienes,
-so pispajo, fea, gandula... (_Amenazándola._)
-
-SOLE.—Pero señora... (_Retrocediendo._)
-
-JOSEFA.—¡Tú que tiés que ver náa de nadie!...
-
-SOLE.—Pero si es que m’han dicho que...
-
-JOSEFA.—Anda páa alante que en tóo me tiés que contradecir, mala
-pécora, tunanta... (_Haciéndola retroceder a empujones._)
-
-SOLE.—Pero señor, pero hija, pero yo no sé qué la pasa a usté, que
-cuanta más alegría tien los demás más fiera se pone usté, ¡caray!
-
-JOSEFA.—¡Fiera!... Cállate si no quiés que te retuerza la lengua,
-indina, arrastrá... (_La pellizca._)
-
-SOLE (_Huyendo._)—¡Ay, por Dios, madre!... ¡Vamos, hombre!...
-(_Frotándose el brazo pellizcado._)
-
-JOSEFA.—Que no te gozas si no me ves rabiando. ¡Que yo no debía vivir!
-¡¡No debía vivir!!
-
-SOLE.—Ni beber, créame usté.
-
-JOSEFA.—Pué que te figures que es el vino.
-
-SOLE.—¿Es el aguardiente?
-
-JOSEFA.—Es el veneno que tengo aquí que me repudre de ver lo que estoy
-viendo, que quisiá quedarme ciega pa no verlo... ¡ciega!
-
-SOLE.—¡Ya estamos con lo de siempre! (_Chillando._)
-
-JOSEFA (_Furiosa._)—No chilles.
-
-SOLE.—Pero ¿qué está usté viendo, vamos a ver?... ¿Que son felices?
-Pues déjelas usté.
-
-JOSEFA.—Pues no me da la gana. No quiero, no quiero y no quiero, que
-esto es un asco de farsa. Unos granujas y una tía hambrona engañando
-entre tóos a un tío baboso... ¡maldita sea! ¿Y pa qué ha sío una buena
-en este mundo? Pa tener este pago y verse arrastrá como una esclava y
-ver que otros triunfan, y ver que otros se van a llevar lo que una...
-¡Miá si no ardiese la casa y nos consumiese a tóos!
-
-SOLE.—Amos, hija, madre... amos, cállese usté, que me da usté miedo.
-Pero, ¿por qué les tié usté ese odio, señor?
-
-JOSEFA.—Porque son unas asquerosas.
-
-SOLE.—Total, ¿qué nos han hecho aquí? Pos llenarnos la andorguita la
-mar de veces; que si no hubiá sido por esta casa, ¿qué hubiésemos
-comido la metá e los días? Pos aleluyas al _gratín_ y pan de _no hay_.
-
-JOSEFA.—Pero lo han hecho pa rebajarte, pa humillarte, pa tenerte bajo
-el zapato. (_Reconcentrado._)
-
-SOLE (_Imitándola._)—Lo habrán hecho pa lo que haigan querido, pero yo
-he aumentao cinco kilos; que antes paecía que llevaba las carnes en un
-pellejo prestao y ahora no se me pué coger un pellizco. Al menos eso
-dicen tóos los que me lo... (_Golpeándose los labios._) digo, ay...
-
-JOSEFA (_Interrumpiéndola bruscamente._)—Lo que eres tú, eres un peazo
-e carne con ojos, que ni sientes ni padeces ni vales pa na; pero yo veo
-el mundo, y esta casa y tóo esto podía ser mío, mío... ¡nuestro!
-
-SOLE.—Pero, ¿qué iba a ser nuestro? Ganas...
-
-JOSEFA.—¿Tú qué sabes?
-
-SOLE.—Pero si el señor Hilario no le ha hecho a usté en jamás ni
-mención de na.
-
-JOSEFA.—Porque se entremetió esa golfa de la Valentina, que ha sío más
-lagarta que una... y me engatusó a ese tío lila... Pero déjate, que
-poco lo va a gozar, muy poco. ¡Por estas! (_Cruza los dedos. Llora._)
-
-SOLE.—Amos, madre, no se ponga usté así. ¡Miá que hasta llorar, hombre!
-Después de tóo, ¿qué le vamos a hacer? ¿Que son felices? Que Dios se
-lo habrá dao. ¿Que tienen hombres que las quieran? Pa eso son guapas.
-Misté, a mí no me da envidia de la Encarna. ¿Que ella es más güena moza
-que yo? Güeno, pero yo llego donde ella llegue. ¿Que no llego de mi
-natural? Me aupo. Tóo tié remedio. Después de tóo, yo tengo visto que
-en este mundo con una mijita de labia y un poquito de paripé, rubias,
-morenas, altas, bajas, guapas, feas... tóo se despacha.
-
-JOSEFA.—¡Quítate d’ahí, cacho prima!
-
-SOLE.—Que sí, señora, ¿pa qué envidiar a nadie? Yo, con tener salú, un
-río con agua clara, ropita que lavar, puños pa dar jabón, un cacho de
-novio y boca pa cantar, pos no me cambio ni por la reina de España;
-porque ¿qué tié la reina, corona? Pos me pongo yo dos claveles en el
-pelo, salgo a la calle andando así (_Anda contoneándose._) y me saludan
-hasta los alabarderos. (_Pasando a la izquierda._)
-
-JOSEFA (_Dándole un manotazo._)—¡Alabarderos! ¡Maldita sea tu estampa!
-(_La zarandea._)
-
-SOLE.—¡Pero madre!
-
-JOSEFA.—¡Que la ves a una repudriéndose y llorando y encima te vienes
-con chacharramanchas!
-
-SOLE.—Pero, señor, ¡encima que lo hago pa aplacarla!...
-
-JOSEFA.—¡Vete de aquí o te esgarro! (_Amenazándola._)
-
-SOLE.—¡Dios mío, pero por qué dará tanta pena la alegría de otro! ¡Miá
-que es castigo! (_Vase, atravesando el foro de izquierda a derecha, al
-tendedero, refunfuñando._)
-
-JOSEFA.—¡La alegría de otro! ¿Y qué le ha importao la mía a esa golfa?
-(_Se oyen voces y risas dentro._) Yo que había soñao con ser el ama,
-verla a ella feliz, rica, valiendo una cincuenta mil veces más... ¡Pues
-no! ¡Sí, reiros, reiros! ¿Veis estas lágrimas? Pos más amargas las
-tenéis que llorar. (_Vase foro izquierda._)
-
-
-ESCENA IV
-
-VALENTINA, ENCARNA, SINFO, SEÑÁ MAURICIA _y_ TÍO PELELE _de la segunda
-izquierda_
-
-SINFO.—Bueno, esa camisa del canesú a ondas, esa paece que no l’han
-tocao manos.
-
-MAURICIA.—Pos ¿y el cubrecorsé rosa?
-
-VALENTINA.—¿Os ha gustao?
-
-PELELE.—Lo que yo digo es que debe dar lástima ponerse una ropa con
-tanto lazo pa tan poco público. (_Ríen._)
-
-VALENTINA.—Es mu requetebonito todo.
-
-ENCARNA.—Como dirigido por ti.
-
-SINFO.—A mí lo que me ha vuelto loca es el juego de novia.
-
-PELELE.—¡Qué juego! (_Con admiración._)
-
-SINFO.—¿Le ha gustao a usté?
-
-PELELE.—Como que es un juego pa hacer las diez de últimas.
-
-MAURICIA.—En fin, chicas, yo me voy al tendedero, que con estas y las
-otras aún tengo dos sacas en las cuerdas. ¿Me ayudas, Pelele?
-
-PELELE.—Pa luego es tarde.
-
-ENCARNA.—Y yo echo una mano, ande; y así se recoge en cinco minutos.
-(_Vanse los tres al tendedero. Encarna, al tiempo de hacer mutis, hace
-una caricia a Valentina._)
-
-
-ESCENA V
-
-VALENTINA _y_ SINFO
-
-SINFO.—Se ve que te quiere mucho.
-
-VALENTINA.—¿Quién, la Encarna? Y yo a ella. Si eso es un ángel. Tan
-buena como su padre.
-
-SINFO.—Y oye, a propósito, ¿ande iría el señor Hilario esta mañana a
-las siete, que le vi tan majo Cuesta e San Vicente arriba?
-
-VALENTINA.—Qué sé yo, mujer. Y no creas, que la salidita esa me tié
-intrigá.
-
-SINFO.—¿Por qué?
-
-VALENTINA.—Pues que no ha habío forma de que me dijese ande se
-marchaba.
-
-
-ESCENA VI
-
-DICHOS, SEÑOR HILARIO, AQUILINO (_Guardia municipal_), COSME, SEÑOR
-CECILIO _y_ CINCO MURGUISTAS
-
-HILARIO (_Se asoma con cuidado por la puerta y da dos golpecitos en el
-suelo con el bastón._)—Valentina.
-
-VALENTINA.—¡Ay, hijo, qué susto! (_Retroceden hacia la derecha._)
-
-SINFO.—Miá si antes le nombramos.
-
-HILARIO (_En voz baja._)—¿Y la chica?
-
-VALENTINA.—En el tendedero.
-
-HILARIO.—Me alegro.
-
-VALENTINA.—Pero, ¿qué pasa?
-
-HILARIO (_Imponiendo silencio._)—Chist... (_A alguien que le sigue._)
-Introducirse, patrulla. (_Entran los murguistas con sus instrumentos
-y Aquilino y Cosme con una caja, un lío de ropa al parecer y otros
-paquetes._) De puntillas, virtuosos.
-
-SINFO.—¡Qué comitiva!
-
-VALENTINA.—Oye, ¿pero traes charanga?
-
-HILARIO.—Cinco _Bentovenes_ y este Puchini. (_Por el señor Cecilio._)
-
-VALENTINA (_A Aquilino, que está a su lado._)—Y usté, ¿qué lleva aquí?
-
-AQUILINO.—Fuegos artificiales, faroles a la veneciana y cadeneta
-tricolor.
-
-VALENTINA.—Pero, ¿qué preparas?
-
-SINFO.—Alguna de las suyas.
-
-HILARIO.—Chist... ya lo sabrás todo. Usté, señor Cecilio y sus
-diznos... (_A Aquilino._) ¿cómo les llamaríamos a los de la banda?
-
-AQUILINO.—Bandoleros.
-
-HILARIO.—Y sus diznos bandoleros, introdúzcanmese en ese gabinete,
-que ahora les será remitido bajo sobre un frasco de vino pa que vayan
-tomando bríos.
-
-CECILIO.—Usté mándenos vino, que ya verá usté cómo soplamos.
-
-HILARIO (_Indicándoles la habitación._)—Pa adentro.
-
-CECILIO.—Y pa afuera.
-
-HILARIO.—Bueno, ahora pa adentro. (_Los encierra en la primera
-izquierda._)
-
-VALENTINA.—Pero Hilario... pero ¿qué es este misterio, si pué saberse?
-
-HILARIO.—¡Chits! Valentina, al verme venir con el señor Cosme Pedrajas,
-más conocido por Tarángano...
-
-COSME.—Campeón del mundo en el chascarrillo baturro, pa servir a usté.
-
-HILARIO.—Y con el probo urbano señor Aquilino Larrea...
-
-AQUILINO.—Cuyo lema es: “Allá donde fueres, ríete lo que pudieres.”
-
-HILARIO.—Habrás comprendido que el programa de festejos que nos traemos
-compite vitoriosamente con el de la atracción pa forasteros.
-
-VALENTINA.—Bueno; pero si lo que yo no me explico...
-
-HILARIO.—Paso a aclararte... Tú sabes, Valentina, que Paco Cebrián,
-_Chico de las Peñuelas_, hoy por hoy la única esperanza seria del arte
-taurómaca nacional e hijo del antiguo y afamao picador de toros señor
-Bernabé Cebrián, _Tomates_, va a contraer matrimonio canónigo con mi
-hija Encarna, que, a medias contigo, es la reina de mi corazón.
-
-COSME.—Elocuente.
-
-AQUILINO.—Conmovedor.
-
-HILARIO.—Pues bien, como ahora mismo vendrán Paco y su padre a pedirme
-la mano de la chica, quiero solenizar este día regalándole a él el
-capote de paseo que ha de lucir el domingo en Tetuán y a ella el mantón
-de Manila con que ha de concurrir a dicha fiesta; prendas que te
-serán exhibidas _iso fazto_ por los pollos que al margen se expresan.
-Desenvolvan. (_Cosme enseña el mantón y Aquilino el capote._)
-
-VALENTINA.—¡Qué preciosidad!
-
-SINFO.—¡Jesús, qué hermosura!
-
-HILARIO.—¿Te gustan?
-
-VALENTINA.—Un encanto. ¡Y no me habías dicho na, so arrastrao!
-
-HILARIO.—Quería sosprenderos. Y ahora comprenderás también que lo de la
-murga tiene por ojeto amenizar el azto de la entrega de estas prendas
-a los agraciaos; azto que quiero que se verifique con la solemnidaz de
-_rública_.
-
-VALENTINA.—Te he cogío la idea. Entrega, bailoteo, un arroz, mucha
-gente, cohetes, música, ecétera, ecétera.
-
-AQUILINO.—El ecétera de González Byas y en grandes proporciones, si pué
-ser.
-
-HILARIO.—Me has calcao el pograma, reina. (_La abraza._)
-
-VALENTINA.—Descuida. Voy a convidar a media vecindaz.
-
-SINFO.—Verá usté qué festival organizamos.
-
-ENCARNA (_Dentro._)—Padre... padre...
-
-HILARIO.—Repeine, la chica. Esconde eso.
-
-VALENTINA.—Hasta luego. Vamos. (_Se llevan capote y mantón segunda
-izquierda._)
-
-
-ESCENA VII
-
-HILARIO, AQUILINO, COSME _y_ ENCARNA, _del foro izquierda_
-
-ENCARNA (_Jadeante y contenta._)—Padre, padre...
-
-HILARIO.—¿Qué pasa, chiquilla?
-
-ENCARNA.—Que ya... que ya vienen por allá abajo Paco y el señor Bernabé.
-
-HILARIO.—¡Pero qué nerviosa, hija, y qué coloraíta te has puesto! De
-que ves a ese melón, cerezas.
-
-ENCARNA (_Ruborosa._)—¡Amos no me sofoque usté, padre! Y a tóo esto,
-¿cómo están ustés?
-
-AQUILINO.—Pa que nos revoquen, pero gozando de verte dichosa. (_Sube al
-fondo._)
-
-COSME (_Le da la mano._)—Corroboro.
-
-ENCARNA.—Muchas gracias.
-
-COSME.—Conque a pedir tu manita, ¿eh?
-
-ENCARNA.—Sí, señor. Ya están ahí. Voy a arreglarme un poco. (_Vase
-segunda izquierda._)
-
-AQUILINO (_Desde la puerta._)—¡Camará, vienen el padre y el hijo que
-echan humo de elegancia!
-
-
-ESCENA VIII
-
-HILARIO, AQUILINO, COSME, BERNABÉ _y_ PACO, _del foro izquierda_
-
-BERNABÉ (_Desde la puerta, quitándose el sombrero._)—Viva cuarenta mil
-años tóo lo que se acobija en este distinguido lavadero.
-
-HILARIO.—Y tú que lo veas, so tumbón.
-
-BERNABÉ.—¡Hilario! (_Avanzando._)
-
-HILARIO.—¡Bernabé! (_Se abrazan._)
-
-BERNABÉ (_Estrechándoles la mano._)—Adiós, Cosme... ¡Hola, munícipe!
-
-AQUILINO.—Salú, varilarguero.
-
-COSME.—¿Y el chico?
-
-PACO (_Que aparece en la puerta y sin avanzar._)—¡Señores, jovialidá y
-metálico! (_Quedan unos cuantos chicos y chicas, que le han seguido, a
-la puerta del lavadero._)
-
-BERNABÉ.—Ahí tenéis a esa aureola de la coleta.
-
-HILARIO.—Pasa fenómeno.
-
-BERNABÉ.—No le llames fenómeno, por tu salú, que eso ya está mu
-desacreditao. Llámale compendio, estrépito, arrebato, ocecación... Lo
-que te dé la gana, que de todo tiene.
-
-PACO.—Amos, padre, no me floree usté, que m’azaro.
-
-BERNABÉ.—¿Que s’azara? Un hombre como un hastial, más guapo que yo,
-si cabe, astro naciente de la tauromaquia triunfante y más corto que
-un cablegrama... Pasa, derrumbamiento taurómaca... (_Le hace entrar
-empujándole._)
-
-PACO (_Con modestia._)—Ceguera paterna. Ustés le desimulen. (_Dándoles
-la mano._) Padrino, señores... (_Se saludan._)
-
-BERNABÉ (_A los chicos de la puerta._)—¡Amos, niños! ¿Pero es que no
-habéis visto nunca una celebridá, hombre? Largarse d’aquí.
-
-PACO.—Na, que salgo y un hormiguero de almiradores en mi pos.
-(_Aquilino sube y hace intención de sacar el sable; los chicos vanse
-corriendo._)
-
-HILARIO.—Eso es la popularidaz.
-
-PACO.—La popularidaz y la silueta.
-
-BERNABÉ.—Ven que te vean. (_A Hilario._) Qué, ¿te gusta la
-presentación? (_Queda en el centro; a su izquierda Paco e Hilario._)
-
-HILARIO.—De primera. Vitola de matador de cinco mil. No le falta
-detalle. Roten, dije, habano...
-
-PACO.—El sombrero es lo último. Cordobés; copa lisa, ala plana, tono
-plomo, y por dentro forro verde, Cabestreros, 18, Sombrerería, y un
-escudito que dice _Omni soit qui mal y pense_, que debe ser una cosa
-pal dolor de cabeza. (_Se lo pone._)
-
-AQUILINO.—Y buen ternito, mi amigo.
-
-BERNABÉ (_Señalando a Hilario._)—Regalo de éste.
-
-COSME.—Y te cae de primera. ¡Vaya un sastre!
-
-PACO.—Sastre y que tengo un cuerpo que no debía decirlo; pero a mí, por
-no sentarme mal, ni los calamares en tinta.
-
-BERNABÉ.—Hemos elegido el tono chocolate. No sé si te gustará.
-
-HILARIO.—Es muy señorito.
-
-PACO.—Señorito, y que como usté dijo que fuese un traje pa por las
-mañanas, pues yo dije: pues pa por las mañanas, chocolate... Es sufrido
-y alegre. (_Da unos pasos._)
-
-BERNABÉ.—¡Ahí mi niño! ¡Qué suerte tién las mujeres! ¡Maldita sea!
-
-COSME.—Cómo se nos cae la baba, amigo.
-
-BERNABÉ.—Si no tengo otra cosa en el mundo. Es mi ceguera, mi
-chifladura, mi esperanza... mi tóo... ¡Y es que lo vale! No es porque
-sea mi hijo.
-
-PACO.—Bueno, y sabrán ustés que al remate el domingo se ciñe la mona
-aquí el tumbonazo este. (_Dando un golpe cariñoso a su padre._)
-
-HILARIO.—¡Hola! ¿Te has decidío al fin?
-
-BERNABÉ.—Sí, la verdá. Quiero picar yo el primer toro que mate mi hijo
-en los Madriles.
-
-COSME.—¡Ole por los buenos picadores!
-
-BERNABÉ.—Aunque estoy arrinconao, ya verán apretar en lo alto.
-
-AQUILINO.—Y qué, ¿hay esperanzas de quedar bien, pollo?
-
-PACO (_Riendo con cierto desdén._)—Padre, aquí el urbano pregunta que
-si hay esperanzas.
-
-BERNABÉ (_Riendo._)—Ja, ja... Esperanzas y realidades y moños por el
-suelo y coletas mutiladas... El día que este espanto taurino despliegue
-el capote en el ruedo de Madrid, con las plumas de los _Gallos_ se hace
-una almohada.
-
-PACO.—Y con la asaúra de Belmonte un _endreón_.
-
-BERNABÉ.—Doy fe.
-
-PACO.—Y estará feo que yo lo diga.
-
-BERNABÉ.—A ti no te está feo na. (_Convencido._)
-
-PACO.—Ya lo sé. Es un decir. ¿Pero cuáles son las tres promesas del
-porvenir aztual taurino? Examinemos: Antonio Rioja _El Confeti_. ¿Me
-pué hacer a mí sombra _El Confeti_?
-
-BERNABÉ.—Muy poquita.
-
-PACO.—Descontao. Casildo Peña _Sorbete_.
-
-HILARIO.—Hombre, ese es un torero concienzudo.
-
-PACO.—Es un torero concienzudo, pero frío; eso no me lo niega a mí
-nadie.
-
-BERNABÉ.—Descuenta el _Sorbete_.
-
-PACO.—Descontao. Felipe Canales _Chaparrón_. ¿Estira los brazos como
-yo? ¿Empapa como yo?
-
-BERNABÉ.—¡Qué va empapar el _Chaparrón_!
-
-PACO.—Descontao.
-
-BERNABÉ.—En cambio éste tiene de tóos los clásicos.
-
-PACO.—Soy un _puz purri_.
-
-BERNABÉ.—Es _Lagartijo_, por el estilo.
-
-PACO.—Mejorao.
-
-BERNABÉ.—_Frascuelo_, por la valentía.
-
-PACO.—_Cientuplicada_.
-
-BERNABÉ.—_Guerrita_, por la elegancia.
-
-PACO.—Que ya quisiera...
-
-BERNABÉ.—_Espartero_, por el valor.
-
-PACO.—Chsss... (_Gesto de resignación._)
-
-BERNABÉ.—_Gordito_ por la figura y _Carancha_ por el aire.
-
-PACO.—Hombre, padre, por el aire no quisiera yo parecerme a nadie.
-
-BERNABÉ.—No me refiero al _amosférico_. En fin, que sus diga Hilario la
-tarde que le vió torear en Morata de Tajuña, ¿te acuerdas?
-
-HILARIO.—Y eso que aquella tarde no te acompañó la fortuna.
-
-PACO.—¡La Guardia civil!
-
-HILARIO.—En fin, lo que tú eres lo verá el domingo la afición. Conque
-ahora a lo que estamos.
-
-BERNABÉ (_Adoptando un tono solemne._)—Pues a lo que estamos, Hilario,
-es que vengo con toda solemnidá a solicitar de ti pa esa memez taurina
-la mano de ese manojito de claveles que Dios te ha dao por vástaga.
-
-HILARIO.—Pues yo, al llegar este momento, que me emociona como na en el
-mundo te digo que te doy la mano de mi hija y mi corazón y un abrazo.
-
-PACO.—Gracias, padrino.
-
-BERNABÉ.—¡Bendita sea tu alma buena! (_Se abrazan._)
-
-AQUILINO.—¡Qué trístico!
-
-COSME.—¡Patético!
-
-HILARIO.—Y ahora una sospresa que os preparo.
-
-BERNABÉ.—¿Qué sospresa?
-
-HILARIO.—Silencio. (_Coloca tres sillas a la derecha._) Siéntate aquí.
-(_Le sienta en la del centro._)
-
-PACO.—¿Me van a afeitar?
-
-HILARIO (_A Bernabé._)—Tú a su diestra. Y vosotros venir conmigo.
-
-BERNABÉ.—Pero, ¿qué es esto?
-
-
-ESCENA IX
-
-DICHOS _y todos los que se indican en la escena_
-
-=Música=
-
- HILARIO
-
- Ha llegao el momento.
-
- (_Va a la puerta segunda izquierda._)
-
- Sal aquí, hija mía,
- que Paco te espera;
- que aguardamos tóos.
-
- (_Sale Encarna._)
-
- Que quiere tu padre
- darte una alegría.
-
- (_La lleva donde está Paco._)
-
- Siéntate a su vera,
- juntitos los dos.
-
- ENCARNA
-
- ¡Mi Paco!
-
- PACO (_Se levanta._)
-
- ¡Mi Encarna!
-
- BERNABÉ
-
- ¡Cachito de cielo!
-
- ENCARNA
-
- Pero, bueno, padre,
- ¿qué piensa usté hacer?
-
- COSME
-
- Pues una película.
-
- BERNABÉ
-
- Cállese el agüelo.
-
- HILARIO (_A Paco._)
-
- Repara qué cromo
- llevas por mujer.
-
- ——
-
- PACO
-
- Chula más barbiana
- yo nunca la ví,
- ni ha venío al mundo
- otra más juncal,
- desde Mataderos
- hasta Chamberí,
- bien por Hortaleza,
- bien por Fuencarral.
- Y ese cuerpecito
- sólo es para mí,
- porque me lo gano
- con el corazón.
- ¡Ay del que se atreva
- a mirarte a ti
- sin consentimiento
- de este chulapón!
-
- ——
-
- ENCARNA
-
- Pues tú eres, Paco, el torero
- en quien tu Encarna se mira.
-
- PACO
-
- Y tú eres, negra, la chula
- por quien tu Paco suspira.
-
- LOS DOS
-
- Si no estuviera delante
- toa la gente que hay aquí,
- te diría, mi chulapo/a,
- lo que siento yo por ti.
-
- ——
-
- HILARIO
-
- Atención.
- Que ahora llegan los momentos
- de mayor espeztación.
-
- TODOS
-
- ¡Qué emoción!
-
-=Hablado con música=
-
-HILARIO (_En la segunda izquierda._)—Valentina, venga pa alante la
-cabalgata con toda su debida solemnidá.
-
-VALENTINA.—Allá vamos. Desenvaine, munícipe. Toque la música.
-
-AQUILINO.—Abran paso, que viene la fuerza armá. (_Van saliendo todos
-en dos filas. Delante el municipal como despejando. Luego la charanga;
-después dos lavanderitas con una caja descubierta, en la que llevan
-un mantón de Manila; detrás otras tres mozas, una que lleva el capote
-colgado de un palo y las otras dos que lo sostienen abierto por las
-puntas. Detrás gente con faroles de colores, banderolas, botas de vino
-colgadas en palos, etc., etc. Mucha alegría y animación. Josefa y Sole
-salen por el fondo y se ponen a lavar._)
-
-CECILIO (_Al salir._)—Marcha torera original de Cecilio Azquerino
-Bangüey, director de la Sinfónica Asqueriana de Cabestreros, que tiene
-el honor de dedicársela al _Chico de las Peñuelas_ en el día de hoy
-y personas que le acompañen. Titulao “Entra por derecho”. ¡A una,
-profesores! (_Tocan. La comitiva desfila._)
-
- HILARIO (_Adelantando._)
-
- Este mantón, hija mía,
- tu padre te lo regala
- pa que te vistas de gala
- la tarde de la corría.
- Del palco en el antepecho
- lo tiendes pa que él lo vea,
- y de seguro torea
- como en su vida lo ha hecho.
-
- ENCARNA
-
- Es precioso y tóo lleno de flores.
-
- TODAS
-
- En tu cara las tiés tú mejores.
-
- ENCARNA
-
- Cuántas veces con él soñé yo.
-
- BERNABÉ
-
- Pues, mujer, anda ya, póntelo. (_Se lo pone._)
-
- ENCARNA
-
- Con este mantón de flecos
- todo llenito de flores,
- iré yo a ver la corría
- donde Paco hará primores.
- Con él iré a la Paloma
- pa unirme con el que quiero;
- con él iré a las _kremeses_
- cogida de su bracero.
- Que envuelta una madrileña
- con sus flecos y sus flores
- le parece hasta pequeña
- la calle de Embajadores.
- Y a los hombres que me miran
- y cuando paso, suspiran,
- voy diciendo sin querer:
- “¡Pa mi novio yo he de ser!”
-
- TODOS
-
- Que envuelta una madrileña,
- etc., etc.
-
- HILARIO (_Ofreciendo el capote a Paco._)
-
- Y toma tú, torerazo,
- un capote de paseo.
- Si no te parece feo,
- dame después un abrazo.
- Póntelo con chulería,
- porque tengo yo el empeño
- de que un diestro madrileño
- venza a los de Andalucía.
-
- PACO
-
- ¡Ay, padrino, me deja usté helao!
-
- TODOS
-
- Qué capote que le ha regalao.
-
- PACO
-
- Con él puesto me haré una postal.
-
- BERNABÉ
-
- Póntelo, torerazo inmortal. (_Se lo pone._)
-
- ENCARNA
-
- Parece que ya le veo
- ceñido y envuelto en él,
- y sale a hacer el paseo
- y es pequeño el redondel.
-
- TODOS
-
- Parece que ya le veo
- ceñido y envuelto en él
- y sale a hacer el paseo
- y es pequeño el redondel,
- etc., etc.
- ¡Olé ya
- por las chulapas de verdá!
- Míralo,
- que ni Belmonte le igualó.
- ¡Lo digo yo!
-
-(_Voces, aplausos, alegría, algazara._)
-
-=Hablado=
-
-TODOS (_Con mucha alegría._)—¡Olé!... ¡bien!... ¡bravo!... (_Aplausos,
-risas, algazara._)
-
-BERNABÉ.—¡Qué bueno eres, Hilario!... (_Con entusiasmo._) Déjame que te
-incruste mi gratitú en una mejilla. (_Le da un beso. Todos ríen._)
-
-HILARIO (_Limpiándose la cara y rechazándole con cómica
-indignación._)—Amos, tonto.
-
-BERNABÉ.—¡Que sí, señor; que esta felicidad, el pan, el porvenir, hasta
-la ropa, tóo se lo debemos a este hombre!
-
-PACO (_Con entusiasmo abrazando a Encarna._)—¡Ay, señor Hilario, qué
-favor me hizo usté a mí también, de acuerdo con su señora, el día que
-se les ocurrió esta tontería!
-
-BERNABÉ (_A Valentina._)—¿Pues y tú?... Ven acá... Diosa del
-Manzanares, que lo que has hecho tú por nosotros no te lo pago yo ni
-andando a gatas. (_A Hilario._) ¿Me permites que la dé un abrazo?
-
-HILARIO.—Y cuarenta.
-
-VALENTINA.—Amos, no seas pegajoso.
-
-PACO (_Riendo._)—A ver si se va a enfadar el señor Hilario, padre.
-
-BERNABÉ.—¿Enfadao éste?... Dentro de un rato.
-
-PACO.—Tendría yo gana de verle a usté un día enfadao, hombre.
-
-HILARIO (_Riendo también._)—Pos mira, pué que me veas. Y que soy un
-tigre cuando me enfado.
-
-VALENTINA.—Como que muerde.
-
-HILARIO (_Cariñosamente._)—A ti.
-
-SINFO.—¡Bueno, señores, a bailar, a bailar!...
-
-TODOS.—¡Eso, eso!...
-
-PACO.—Amos ahí fuera al aire libre.
-
-TODOS.—Sí, sí.
-
-HILARIO.—Señor Cecilio, toque usté lo que quieran.
-
-BERNABÉ (_A Valentina._)—Y tú y yo vamos a romper la marcha. Con tu
-permiso.
-
-HILARIO.—Anda con ella.
-
-VALENTINA.—Doy dos vueltas y vengo por ti... que aquí el socio es la
-fama en chotis.
-
-HILARIO.—Aquí t’aguardo. (_Van saliendo algunos por el tendedero._)
-
-PACO (_Subiendo con todos._)—¡Pero señá Josefa!... No había reparao.
-Amos, suelte usté la pala y venga a divertirse.
-
-JOSEFA.—¿Y quién me va a lavar la ropa, el obispo?
-
-PACO.—¡El obispo!... ¡Tendría gracia el obispo dando jabón! (_Risas
-generales._)
-
-ENCARNA.—Al menos deje usté a la Sole que venga.
-
-SOLE.—Sí, madre, déjeme usté que vaya a echar un tuesten.
-
-JOSEFA.—Si sueltas la pala, t’amargo.
-
-VALENTINA.—Dejarla, no la pague con la criatura.
-
-PACO.—Señora, es usté menos animada que un callejón sin salida.
-
-VALENTINA.—Y que lo jures.
-
-PACO.—¿Quién ustés que le haga un chiste lavandero?
-
-TODOS.—Sí, sí.
-
-PACO.—A esta mujer no hay quién la saque de pila. (_Muerto de risa por
-su supuesta gracia._) ¡Ja, ja, ja!
-
-UNO.—¡Precioso!
-
-TODOS.—¡Muy bien, bravo! (_Hacen mutis por el tendedero._)
-
-SOLE.—Un día que están tóos tan contentos...
-
-JOSEFA.—¿Y qué tenemos nosotras que ver con la alegría de nadie? A
-trabajar. (_Siguen lavando. Hilario, Aquilino y Cosme, al quedarse
-solos se sientan alrededor de la mesa y se sirven unas copas de vino;
-beben y fuman puros que les da Hilario. Se oye fuera la murga y jaleo
-de baile bastante lejano para que no interrumpa el diálogo._)
-
-AQUILINO.—¡Qué feliz eres, Hilario!
-
-HILARIO.—No lo sabes bien, Aquilino. Tu pecho municipal y cariñoso
-no pué abarcar esta felicidad que me embriaga. Porque veo a mi hija
-dichosa; a la mujer que quiero, feliz; a mis amigos, contentos: oigo
-esa música; ese barullo, que es como el ruido de esta alegría interior
-que me corre por dentro y reflexiono y me digo: este bien que gozo es
-el fruto de mi vida, de mis afanes; tóo ganao con lágrimas y con horas
-de trabajo. ¡Qué mayor dicha pa un hombre de bien! ¡Bendito sea Dios
-que me la concede!
-
-AQUILINO.—Porque te la mereces.
-
-COSME.—¡A tu salú!
-
-AQUILINO.—¡Vaya!
-
-HILARIO.—¡A la vuestra! (_Chocan las copas y beben._)
-
-
-ESCENA X
-
-DICHOS _y_ DIMAS (_cartero_) _foro izquierda_
-
-DIMAS.—Buenos días.
-
-HILARIO.—Hola, Dimas.
-
-COSME.—Hombre, el cartero.
-
-AQUILINO.—Adiós, paloma mensajera.
-
-HILARIO.—¿Un chupito?
-
-DIMAS.—Se acepta y se agradece, que ya va haciendo mucha calor.
-(_Bebe._)
-
-JOSEFA (_A la chica._)—Ámonos. (_Mirando con temor al cartero._)
-
-SOLE.—Pero...
-
-JOSEFA.—Ámonos. (_Vanse foro izquierda._)
-
-HILARIO.—¿Y que te trae por este domicilio?
-
-DIMAS.—Que tié usté carta. (_Busca en el paquete._)
-
-HILARIO.—Hombre, ¿quién se acordará de mí? Toma la perra. (_Se levanta
-para dársela._)
-
-DIMAS.—No paga, es del interior (_Se la da._) Vaya, hasta otra,
-señores. (_Vase foro._)
-
-HILARIO.—Anda con Dios, hombre. ¿Quién me escribirá a mí del casco y a
-esta casa? Oye, y es letra de máquina.
-
-AQUILINO.—Algún amigo.
-
-HILARIO.—Yo amigos con máquina... no m’acuerdo. Veamos. (_Se sienta,
-rompe el sobre y empieza a leer. A poco palidece, se demuda, tiembla,
-se levanta, se sienta, se pasa la mano por la cara con angustia._)
-
-AQUILINO (_Alarmado._)—¿Qué te pasa?
-
-COSME.—Oye, ¿pero qué tienes? (_Hilario se pone en pie._)
-
-HILARIO.—Dame un... dame un poco de agua, haz el favor.
-
-AQUILINO.—¡Pero te has quedao blanco! (_Hilario vuelve a leer._)
-
-COSME (_Muy alarmado._)—¿Qué te dicen?
-
-AQUILINO.—¿De quién es esa carta?
-
-HILARIO.—Pues esta carta... yo no... no sé... si... (_Vuelve a
-mirarla._) esto no... ¡mi madre! (_Cae sentado._) no es carta, sabes;
-es...
-
-AQUILINO.—¿No trae firma?
-
-HILARIO.—Ni fecha ni na.
-
-COSME.—¿Un anónimo?
-
-HILARIO.—Sí; un anónimo... una puñalá... (_con ira creciente._) Esto es
-una infamia... pero, amos... pero me ha dejao que yo no sé qué tengo...
-(_Se pasa la mano por la cara con angustia._)
-
-AQUILINO.—¿Pero qué dice? Venga ya, hombre.
-
-HILARIO.—Toma, lee...
-
-AQUILINO (_Lee._)—¡Recontra!... ¡oye! ¡mi madre! Bueno, esto es una
-asquerosidad; de esto no hay que hacer caso. (_Con la carta hecha un
-rebuño da un puñetazo sobre la mesa._)
-
-HILARIO.—No, sí, claro... pero cuando hay quien te diga esas cosas y
-ves en lo que te dicen algo que...
-
-AQUILINO.—Oye tú, reponte, que te va a dar una alferecía. Miá cómo
-tiembla.
-
-COSME.—¿Pero qué dice ese papel, releñe? ¡Leer alto! (_Cesa de tocar la
-murga._)
-
-AQUILINO.—Casi na. Atiende. (_Lee._) “Amigo Hilario: Una persona que le
-quiere bien...”
-
-COSME (_Torciendo la cabeza._)—Mal.
-
-AQUILINO.—“Aunque usté no se lo merece, le avisa de que la Valentina
-que le pinta a usté otra cosa, porque vale pa ello, está liada...”
-
-COSME.—¡Rechufla!
-
-AQUILINO.—“Está liada desde antes de quedarse viuda de su primer
-marido, u lo que fuese... con el señor Bernabé el picador, carne y uña
-como usté recordará de aquel pobre hombre.”
-
-COSME.—¡La panocha!
-
-AQUILINO.—“Y de ahí el meter en su casa de usté al citao Bernabé,
-así como al hijo que ha engatusao a la Encarna. Y van tóos a una a
-comérsele a usté su honrao sudor. Reflexione en todo y no haga el
-primo. Se lo avisa quien bien le quiere.” (_Vuelve a oirse la murga._)
-
-COSME.—¡Mi madre!... ¡pues es una misivita!
-
-HILARIO (_Saliendo de su profunda abstracción._)—¡Maldita sea! (_Con
-amargura._)—¿Habré tenío yo una venda en los ojos, Aquilino?... ¿Habré
-estao ciego?
-
-AQUILINO.—¡Por Dios, Hilario, no desbarres, que esto es una infamia!
-
-HILARIO.—¿Pero quién va a tener interés en hacerme peazos la felicidad
-de esta forma tan cruel y en un día como el de hoy si yo no tengo
-enemigos?
-
-COSME.—Eso no lo digas. Tóo el que es feliz los tiene, Hilario.
-
-AQUILINO.—Esto es de algún envidioso, estoy seguro, que la envidia es
-lo más malo de este mundo.
-
-HILARIO.—¿Pero qué me van a envidiar a mí, Aquilino?... ¿Un peazo e
-pan, un rincón de casa, una pizca e felicidá?
-
-AQUILINO.—El envidioso no repara en más o en menos... quitarte el bien
-que tengas, poco o mucho, grande o chico.
-
-HILARIO.—No, Aquilino, no... No hay alma por negra que sea que se
-atreva sin motivo a hacer una cosa como ésta, cincuenta veces peor que
-un asesinato. (_Se levanta y va hacia la derecha._)
-
-AQUILINO.—Por Dios, Hilario, cálmate. (_Siguiéndole._)
-
-HILARIO.—Sí; quizás que habré estao ciego: que cuando quieres hay cosas
-que las tiés delante de los ojos y no las ves hasta que te las dicen...
-La Valentina me trajo aquí a Bernabé. Eso no puedo negarlo.
-
-AQUILINO.—¿Pero vas a dudar?...
-
-HILARIO.—No es que dude; es decir, las cosas como han pasao. Ella trajo
-a ese hombre y ella arregló lo de los chicos, y tóo se le hace poco
-pa esa gente, esta es la verdad... ¡maldita sea!... Y si esto es una
-traición; si esto fuese una traición después de lo que yo he hecho por
-ellos, os juro por la sangre que tengo... (_Amenazador avanza._)
-
-AQUILINO (_Conteniéndole._)—Hilario... amos, hombre, una meaja de
-aplomo, que tú no pués partir de ligero.
-
-COSME (_Cortándole el paso._)—A más de que lo primero es cerciorarse,
-por lo tanto, lo que te conviene es fingir y...
-
-HILARIO (_Vivamente._)—No, eso no... fingir no; no tengo carácter pa
-ello. De que me serene pensaré lo que sea menester... pero por de
-pronto, como tengo ya el corazón envenenao, me molesta esa música y esa
-alegría y ese barullo, conque vete a decirles a tóos que se vayan.
-
-AQUILINO.—Pero, hombre, no comprendes...
-
-COSME.—Calla, ellos vienen. Aplomo, Hilario. (_Pasa al lado de
-Aquilino._)
-
-
-ESCENA XI
-
-DICHOS, VALENTINA _y_ BERNABÉ. _Del tendedero vienen riendo._
-
-BERNABÉ (_Entrando._)—¡Ja, ja, ja!... Bueno, vais a hacernos el favor
-de asomar las narices pa vernos bailar la machicha brasileña.
-
-VALENTINA (_Muy alegre._)—Nos hemos llevao la palma... que se pué
-decir... Conque, pollo, andandito, que vengo por el chotis ofrecido.
-
-HILARIO (_Secamente._)—Gracias, no tengo gana de na.
-
-VALENTINA (_Fijándose en él y con asombro._)—Oye, ¿pero qué tienes?
-Estás blanco como el papel.
-
-BERNABÉ (_Quedando repentinamente serio._)—Es verdá. ¿Qué te pasa,
-Hilario?
-
-VALENTINA.—¿Te has puesto malo? (_Anhelante._)
-
-HILARIO.—No, no tengo na, gracias. (_La rechaza._)
-
-VALENTINA.—Pero esa voz... ese tono... ¿Qué ha pasao aquí?
-
-BERNABÉ.—Hilario, ¿has tenío algún disgusto?
-
-HILARIO.—He dicho bien claro que no tengo na.
-
-VALENTINA.—¿Pero qué ha sucedío?... ¡No estén ustés como dos pasmaos y
-hablen por lo que sea!...
-
-AQUILINO.—Señora...
-
-VALENTINA.—¿Qué tienes, Hilario?... ¿qué tienes?... No me atormentes.
-
-BERNABÉ.—Desembucha ya, hombre, que nos tiés con el alma...
-
-HILARIO.—He dicho que no me pasa nada, sino que tóo tié su fin y esta
-juerga es hora ya que se acabe.
-
-VALENTINA.—Está bien; pero cuando tóo el mundo, y tú el primero,
-estábamos tan contentos, ¿qué motivos tienes pa que así de repente...?
-
-HILARIO.—Es mi voluntá. Llama a tóo el mundo y que se vayan.
-
-VALENTINA.—¿Pero es que yo no tengo derecho a saber...?
-
-HILARIO.—¡Tienes derecho! Pero una meaja de calma que ya hablaremos tú
-y yo lo que sea menester hablar.
-
-VALENTINA.—Está bien.
-
-HILARIO.—Llama a mi hija. (_Valentina sube despacio hacia el fondo._)
-
-BERNABÉ.—Hilario, yo estoy que no sé lo que me pasa... Yo salía tan
-contento y de pronto te veo de una forma que... y comprenderás que...
-amos, que necesito una explicación, porque esto...
-
-HILARIO.—No tengo explicación que dar a nadie. Deseo quedarme solo con
-los míos. Creo que tengo derecho a hacer lo que quiera en mi casa.
-
-BERNABÉ.—Sí, señor, tiés derecho a hacer lo que quieras en tu casa;
-pero el que está en ella y no la ha agraviao, también tié derecho a
-saber por qué se le echa.
-
-HILARIO.—Yo no te echo.
-
-BERNABÉ.—No me dices que me vaya, pero me señalas la puerta, conque
-verde y con asas... Y yo no salgo de aquí sin una explicación, Hilario.
-
-HILARIO (_Agresivo._)—Y a mí no me paece este el momento de dártela,
-¿qué hay?
-
-VALENTINA.—¡Por Dios! (_Le contienen entre los tres._)
-
-BERNABÉ (_Con fría calma._)—Nada, nada. No te acalores. Me has hecho
-mucho bien para que me se olvide en cinco minutos. No sé qué es esto:
-algo pasa y algo muy grave. Tú me lo dirás hoy, mañana, cuando sea.
-Pero escucha, Hilario: hoy, mañana, cuando sea, yo no te daré más que
-una respuesta, una... Que si me hacen a cachitos el corazón, aquí
-dentro no encontrarán más que lealtad y gratitú pa esta casa. Y ahora
-me voy por mi hijo.
-
-
-ESCENA XII
-
-DICHOS, PACO, ENCARNA, SEÑOR CECILIO, _los_ MURGUISTAS, LAVANDERAS,
-VECINAS, VECINOS, TODOS. JOSEFA _y_ SOLE _vuelven a salir colocándose
-en su puesto en la pila_. _Paco y Encarna salen delante riendo y
-bromeando_.
-
-PACO.—Padre, salimos con murga y tóo, porque queremos que vean ustés
-bailar al tío Pelele el... (_Viene con Encarna a primer término
-derecha._)
-
-BERNABÉ (_Gravemente._)—Cállate, Paco.
-
-PACO (_Con asombro._)—¿Qué?
-
-BERNABÉ.—Paco.
-
-PACO.—¿Qué pasa? (_Mirándolos a todos._) ¡Oye, pero qué caras!... (_La
-gente queda parada en segundo término al fondo._)
-
-ENCARNA.—Es verdá. ¿Qué sucede? ¿Qué es esto? ¡Tóos tan serios!...
-
-PACO (_Riendo locamente._)—¡Ja, ja, ja!... Calla, que ya caigo. ¡Tié
-gracia! Como antes le he dicho a tu padre que tenía gana de verlo
-serio, pues nos han preparao esa guasa para... ¡ja, ja, ja!
-
-ENCARNA.—Es verdá... ¡ja, ja, ja! y qué bien lo hacen.
-
-PACO (_Cariñosamente._)—Y miá cómo s’han quedao, paecen unas feguras de
-celuloide.
-
-BERNABÉ (_Muy serio._)—Paco, que no es chufla.
-
-PACO.—Quíte usté d’ahí, so cómplice. Y miá el municipal; paece la
-careta de Dato... ja, ja, ja. (_Ríe._)
-
-BERNABÉ.—Paco, por la memoria de tu madre, que es en serio.
-
-PACO (_Aterrado._)—¿Qué?
-
-BERNABÉ.—Que es en serio, por tu salú.
-
-PACO.—¡Rediez!
-
-ENCARNA (_Temblorosa._)—¿Pero es verdá?
-
-BERNABÉ.—Coge el sombrero y el bastón.
-
-PACO.—¿Pa qué?
-
-BERNABÉ.—Coge el sombrero y el bastón, que nos vamos.
-
-PACO.—¿A dónde?
-
-BERNABÉ.—A la calle.
-
-PACO.—¿Pero y el arroz?
-
-BERNABÉ.—Se nos ha pegao. (_Paco coge su sombrero y su bastón._)
-
-ENCARNA.—¿Pero qué dicen?... ¿pero es de veras esto, Valentina? (_Yendo
-a su lado._)
-
-HILARIO (_Atrayéndola hacia sí._)—Es de veras. Tú, aquí, conmigo.
-(_A todos._) Y ustés, señores, esto se ha arrematao; gracias por tóo
-y hasta otra. (_Se van marchando todos poco a poco y en silencio,
-quedando en las puertas sin desaparecer._) Señor Cecilio, puén ustés
-retirarse.
-
-CECILIO.—¿Repito el pasacalle pal desfile?
-
-AQUILINO.—Desfile sin repetir na, haga el osequio. (_Vánse los
-murguistas. Josefa y Sole vuelven a ponerse a lavar, en silencio, sin
-ruido._)
-
-PACO.—Pero padre, ¿qué es esto?... ¿por qué nos vamos? ¿por qué nos
-echan?
-
-BERNABÉ.—No te lo puedo decir.
-
-PACO.—¿Pero es que le he faltao yo a alguien en algo? Al que le haiga
-yo faltao en algo, que lo diga. (_A Hilario._) ¿Le he faltao yo a usté?
-(_Pasando a su lado._)
-
-HILARIO (_Con desabrimiento._)—A mí no.
-
-PACO.—¿A quién le he faltao yo?... Señor Aquilino, usté que es
-autoridá, ¿le he faltao yo a usté en algo?
-
-BERNABÉ.—Tú no has faltao a nadie, hijo mío.
-
-PACO.—Entonces ha sío usté... porque de no haber sido yo, tié usté que
-haber sido...
-
-BERNABÉ.—¿Pero es que dudas de mí?
-
-PACO.—¿Qué ha hecho usté pa que nos echen?... ¿qué ha hecho usté pa
-destrozarme la felicidad? ¿qué ha hecho usté, padre?
-
-BERNABÉ.—¿Que qué he hecho yo?... Quererte con toa mi alma, y cuando
-nos creíamos más dichosos, salgo y me dicen que nos vayamos; pido
-explicaciones y no me las dan y quiero exigirlas porque me sobran
-agallas, pero me acuerdo que hasta la ropa que llevas se la debemos a
-este hombre y me repudro y me achanto y me voy a la calle. No puedo
-hacer más, es decir, no puedo hacer menos. ¡Vámonos, hijo! (_Coge su
-sombrero._)
-
-PACO.—¿Pero es que llora usté?... Caray, porque eso no. Que antes de
-que se le caiga a usté una lágrima, me desnudo yo aquí mismo y dejo la
-ropa y el corazón y lo que sea menester dejar.
-
-BERNABÉ.—Ámonos.
-
-PACO.—Sí, señor.
-
-ENCARNA.—¡Paco!... (_Suplicante._)
-
-PACO.—Es la primera vez que le veo llorar y mi padre no... ¡A la calle!
-
-BERNABÉ.—Y coste que me voy con la frente muy alta.
-
-PACO.—Y si quié usté, pa que la lleve más alta le saco yo a usté en
-brazos.
-
-BERNABÉ.—Quedar con Dios.
-
-PACO.—Buenos días. (_Vanse abrazados foro izquierda._)
-
-ENCARNA.—¿Pero qué es esto, padre, hable usté?... Si estoy que me
-muero... Si esto no pué ser... tanta felicidá y de repente... ¿qué ha
-pasao por esta casa, Valentina, qué ha pasao? (_Yendo a su lado._)
-
-VALENTINA.—¡Yo no lo sé, Encarna, no lo sé; estoy como loca!... pero me
-da el corazón que por esta casa... ¡por esta casa ha pasao la envidia!
-
-ENCARNA (_Aterrada._)—¡La envidia!
-
-SOLE (_Aterrada._)—¡Madre!
-
-JOSEFA.—¡Silencio! (_Cuadro._) (_Telón rápido._)
-
-=Intermedio musical.=
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO SEGUNDO
-
-
- Gabinete humildísimo en casa del señor Bernabé.
-
- En la pared del foro dos balconcitos con puertas vidrieras y
- cortinas por dentro. A la izquierda la puerta de entrada al piso
- con mirilla, cerradura y llamador de hierro que sonará cuando se
- indique.
-
- En los laterales derecha dos puertas que dan acceso a habitaciones
- interiores. Entre ambas, una silla con el chaleco, chaquetilla,
- montera y capote de paseo de Paco.
-
- Mobiliario: un sofá foro izquierda y unas cuantas sillas de anea.
- Una cómoda vieja entre los dos balcones y sobre ella varios
- retratos deslucidos. En la pared una cabeza de toro disecada.
- Números de «La Lidia» pegados por distintos sitios.
-
- En el centro de la habitación hacia la izquierda una camilla con un
- tapete de hule. Encima una botella de barro y un vaso. Es de día.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_La_ RITA. _El_ TÍO PELELE.
-
-_Al levantarse el telón nadie en escena. Sale Rita segunda derecha,
-con un lío de capotes y dos estoques de matar, que deja sobre el sofá.
-Llaman a la puerta._
-
-RITA.—Ya voy, ya voy. (_Abre._) Alante.
-
-PELELE (_Con traje de fiesta._)—Buenas las tenga usté, señá Rita.
-
-RITA (_De mal talante._)—Regulares las quisiera, hijo.
-
-PELELE (_Quitándose el sombrero._)—Yo, como es la costumbre... ¿Y su
-hermano de usté y su sobrino?
-
-RITA.—Ahí están, empezando a vestirse pa la corrida.
-
-PELELE.—Pos un servidor, como le ofrecí a Paco de hacerle de mozo de
-estoques, pos venía pa ello.
-
-RITA.—¡Usté de mozo!... Bueno, asiéntese usté. (_Le da una silla._)
-
-PELELE.—S’agradece. (_Se sienta a la izquierda de la camilla. Con gran
-interés y bajando un poco la voz._) ¿Y qué, los ánimos andarán mu
-caídos por esta casa?
-
-RITA.—Ni quiá usté saber; con eso de no haber sabío de la Encarna en
-tres días que van del desgusto, pos el chico está que su alma se la
-arrancan. (_Queda de pie a la derecha._)
-
-PELELE.—¡Con tantas ilusiones y tóo pol suelo en media hora!
-
-RITA.—Un asco de mundo. ¡Pos la señá Valentina, la pobre, también
-estará pa que la pidan una fábula!
-
-PELELE.—¿La señá Valentina?... Más serena que usté y que yo. ¡Eso es
-una mujer! Del _seso_ femenino no se encorambra con más agallas.
-
-RITA.—¿Pero no se l’ha venío el mundo encima?
-
-PELELE.—Se le ha venío el mundo encima, pero ella lo ha apartao y ha
-seguido pa alante. Amos, eso hay que verlo. Misté, de que supo por
-boca del mismo señor Hilario que estaba acusá de mantener relaciones
-_inlícitas_ con su hermano de usté, que fué y no le dijo más que esta
-cosa lacónica: “Ah, ¿pero era eso?—Eso.—¿Y has dudao de mí?—Y dudo”, le
-refutó él. Y fué ella, se quedó un poco amarilla, levantó así la cabeza
-con orgullo, miró al señor Hilario de hito en hito, prorrumpió en una
-carcajada consistente en ¡ja, ja, ja! agarró sus cuatro trapitos y echó
-a andar calle alante, tranquila y serena.
-
-RITA.—Amos, miá que ese tío está loco. ¡Dejarse marchar a una mujer
-como la Valentina!
-
-PELELE (_Dando un puñetazo en la mesa y poniéndose de pie._)—Y quedarse
-con la perra de la Josefa, que dende el desgusto es la que lleva el
-remo de la casa. Y pa mí que ella es la del anónimo... y la causanta
-de tóo...
-
-RITA.—Pero qué me va usté a contar, hijo, si la tengo conocida de
-chica, que íbamos juntas a la escuela y siempre estaba castigá de
-envidiosa que era. Que, vamos, un día—pa que se vea lo que son las
-presonas,—fué y tenía yo una berruga aquí, mal señalao, (_En la
-mejilla._) que decían tóos que me hacía muchisma gracia, y fué ella
-y pa que no la tuviese, me la quemó con una cosa negra que le dicen
-nitrato, que me hizo de ver las estrellas; que yo no la he vuelto a
-tratar en mi vida desde entonces.
-
-PELELE.—Pero señora, si su segundo marido tuvo que retirarse de con
-ella y se fué a Buenos Aires por no matarla. Y su primer marido no
-digamos, que ahí lo tié usté vivo y sano, que es el señor Antonio el
-cañamonero, que cuando habla de ella hay que taparse los oídos con
-hidrófilo.
-
-RITA.—Pero oiga usté, ¿cuántos maridos le viven?
-
-PELELE.—Bueno, digo maridos, porque de alguna manera hay que llamarle
-en sociedad a cierta clase de ñudos.
-
-RITA.—Sí, ñudos, ñudos... corredizos. (_Llaman._)
-
-PELELE.—¿Quién será?
-
-RITA.—Voy a ver. (_Abre._)
-
-
-ESCENA II
-
-DICHOS, SEÑOR TOBÍAS. _Es un tipo de tabernero rico, vestido de fiesta.
-Cadena de oro muy gruesa, sombrero ancho, puro en la boca y un palasán
-muy gordo, con bola de hierro._
-
-RITA.—Pasa, Tobías.
-
-TOBÍAS (_Entra y da un golpe en el suelo con el bastón._)—¡La panocha,
-qué cochino mundo! Amos, que si no lo viese uno...
-
-RITA.—¿Qué te pasa?
-
-TOBÍAS.—Dile a Bernabé que salga, maldita sea la liendre, que un
-asesinato de esa forma no lo consiente mi cuerpo.
-
-RITA.—¿Pero qué estás diciendo?
-
-TOBÍAS.—Que a ese tío le pego yo un tiro en la sien, apuntarlo. Que
-cuando se es amigo de un diestro se es amigo y no se debe consentir que
-se le menoscabe ni se le atropelle.
-
-RITA.—Bueno, pero...
-
-TOBÍAS.—¡Ladrones!... ¡Qué proceder con un debutante! Ahora, que no se
-han fijao en mi punto de apoyo y yo escalabro a uno. (_Mirando a la
-garrota._) Hoy ejerces.
-
-RITA.—Pero...
-
-TOBÍAS.—Que salga tu hermanito, hale...
-
-RITA.—Es que está en calzoncillos.
-
-TOBÍAS.—Mejor. Pa lo que le voy a decir, sobra; porque Paco no torea
-esta tarde. Eso firmao.
-
-RITA.—¿Qué dices?
-
-TOBÍAS.—Lo dicho. Hale, que es urgente.
-
-RITA.—Voy, voy. (_Vase primera derecha._)
-
-PELELE.—¿Pero es que ocurre algo?
-
-TOBÍAS (_Que pasea agitado._)—¡Qué granujá! ¡Maldita sea la liendre!
-
-PELELE.—Tome usted asiento.
-
-TOBÍAS.—No quiero. (_A Pelele._) No es a usté. No quiero, no quiero y
-no quiero consentir una infamia como esa. ¡Abortarnos un torero de esta
-manitú! ¡Canallas!... ¿De dónde?... Aquí está mi cuerpo pa que no. Hoy
-ejerces. (_Blande la estaca._)
-
-
-ESCENA III
-
-DICHOS, BERNABÉ. _Sale primera derecha con el calzón ya puesto y una
-americana de casa._
-
-BERNABÉ.—Hombre, Tobías.
-
-TOBÍAS.—Hola. Hagan el favor. (_Indica que se vayan Rita y Pelele._)
-
-BERNABÉ.—Chico, dispensa, pero nos estamos vistiendo porque son las
-dos, y la cuadrilla... (_Vanse Rita y Pelele segunda derecha._)
-
-TOBÍAS (_Con misterio._)—Pues no sigas vistiéndote, Bernabé.
-
-BERNABÉ (_Asustado._)—¿Qué pasa?
-
-TOBÍAS.—Que tú no sabes lo que os han fraguao pa esta tarde.
-
-BERNABÉ.—¿Qué nos han fraguao?
-
-TOBÍAS.—¡Una infamia horrible!
-
-BERNABÉ.—¿Qué dices?
-
-TOBÍAS.—Que quién machacarle a tu hijo el porvenir, pero eso no será...
-mientras a Tobías Peñasco le quede (_Accionando conforme habla._) un
-dedo de vergüenza, un palmo de dinidá y una vara de acebuche. (_Por el
-bastón._) ¡Hoy ejerces!
-
-BERNABÉ.—Bueno, pero dime pronto...
-
-TOBÍAS.—Agárrate, que de pie no lo aguantas.
-
-BERNABÉ.—Venga.
-
-TOBÍAS.—Bueno, pues que Hilario, que desde el desgusto que tuvísteis,
-está ciego contra vosotros, ha ido a decirle a don Isidro Solano, el
-empresario de Tetuán, que ya no tiene interés por Paco; y ese tío
-asqueroso que le debe más de nueve mil pesetas, oliéndose que si tu
-hijo queda mal esta tarde, el señor Hilario tendrá una gran alegría,
-¿qué dirás que ha hecho el muy granuja?
-
-BERNABÉ.—¿Qué ha hecho, Tobías? porque yo ya estoy con un sobresalto en
-el corazón, que tóo me lo espero.
-
-TOBÍAS.—Pues que a última hora, ha fijao un anuncio en el cartel
-diciendo que se le han estropeao tres toros y en vez de los seis
-Bobadillas que tenía preparaos para Paco y el Herrerito y que eran seis
-merengues de fresa, los ha sustituído por seis marrajos... agárrate...
-de Pérez Labulla.
-
-BERNABÉ (_Aterrado._)—¡¡Labullas!! ¡Mi madre!
-
-TOBÍAS.—Vengo de los corrales. Son seis mansos pregonaos, con más poder
-que un mercancías, y con unos cuernos, que ¿tú has visto el palo ese
-de la telegrafía sin hilos, que hay en San Fernando el Jarama? pos un
-mondadientes en parangón.
-
-BERNABÉ.—¡Pero eso es un asesinato!... ¡Labullas pa un prencipiante!...
-¡y en el estao de ánimo de ese chico!... (_Con indignación._)
-¡canallas!... ¡asesinos!
-
-TOBÍAS.—Bernabé; Paco no debe torear esta tarde.
-
-BERNABÉ.—Pero si no torea, ¿cómo queda, Tobías?
-
-TOBÍAS.—Entero; pero como toree te lo traes en un pañuelo de hierbas,
-que tú no has visto el ganao.
-
-BERNABÉ.—¡Calla, por Dios!... ¡Ladrones!... ¡Infames! ¿Qué hago, qué
-hago, Tobías, qué hago?... Si torea, tal como está Paco, un bueyacón de
-esos me lo pué mandar al hospital. Ya lo sé; pero si pone una excusa y
-no torea, pos se ve el miedo... y vienen el descrédito, la burla y la
-miseria... ¿Qué hago, Tobías? ¿Qué hago?
-
-TOBÍAS.—¡Qué sé yo, Bernabé, si tampoco sé qué decirte!... Ahora, que
-esta infamia que os hacen no la aguanta mi cuerpo, y yo te garantizo
-que esta tarde va a haber una de cabezas vendás en la plaza e toros que
-va a parecer que la corrida se está dando en Aragón. (_A la estaca._)
-Hoy ejerces. (_Se oye ruido de cascabeles. Sale por la segunda derecha
-el tío Pelele y va a abrir._)
-
-BERNABÉ.—Calla, que ha parao un coche. (_Se asoma al balcón._) Es la
-cuadrilla.
-
-TOBÍAS.—Buenos vendrán los pobres chicos si han visto el ganado.
-(_Llaman._)
-
-PELELE (_Abriendo._)—Yo me voy a decírselo tóo a la señá Valentina.
-(_Entran los toreros y sale él, dejando la puerta abierta._)
-
-
-ESCENA IV
-
-DICHOS. _El_ ZIPILÍN, _el_ VIGUDÍ _y el_ TELARAÑA, _con trajes de
-luces, capotes de paseo. Todo muy pobre y viejo. Entran con cara de
-pánico, temblorosos._
-
-LOS TRES.—Buenas tardes.
-
-BERNABÉ.—¡Hola, jóvenes!
-
-ZIPILÍN.—¿Ya sabrá usté el cambiazo?
-
-BERNABÉ.—Sí, hijo, sí. Me lo ha dicho, aquí, el señor Tobías.
-
-VIGUDÍ.—¡Nos echan Labullas!
-
-BERNABÉ.—¿Y habéis visto el ganao?
-
-VIGUDÍ.—¿Que si le hemos visto? Seis enormidades corniveletas, señor
-Bernabé.
-
-ZIPILÍN.—Esos bichos no se le echan a una cuadrilla debutanta, a menos
-que se esté conchavao con el trus funerario...
-
-BERNABÉ.—Hombre, no será tanto...
-
-TELARAÑA.—Ya los verá usté. ¡Qué cuernos!... Tiran un viaje y es con
-kilométrico. (_Indicando la dimensión del cuerno._)
-
-TOBÍAS.—¿Y cómo os habéis vestío tan pronto?
-
-ZIPILÍN.—Por disfrutar un rato más de la ropa.
-
-VIGUDÍ.—¡Nos van a desnudar en seguida!...
-
-TELARAÑA.—Darme un cigarro... yo no hago más que fumar. (_Bernabé le da
-un pitillo._)
-
-ZIPILÍN.—Con permiso... (_Se sirve agua. Tiembla la botella sobre el
-vaso._) ¡Tengo una sequedá de boca!...
-
-TOBÍAS.—¿Pero es que tiemblas?...
-
-ZIPILÍN.—¿Pos qué creía usté, que repiqueteaba el tango argentino?
-
-BERNABÉ.—¡Bueno, hijos; hay que tener ánimos!
-
-VIGUDÍ.—No, si después de tóo qué me pué pasar a mí, que R. I. P...
-Bueno, pero tengo una satisfación, que no se alegrará nadie. No tengo
-amigos.
-
-PACO (_Dentro._)—Padre...
-
-BERNABÉ.—Por Dios santo, que no os vea Paco acoquinaos.
-
-ZIPILÍN.—Sí; pero la verdá hay que decírsela.
-
-TOBÍAS.—Bueno; pero de cierta manera.
-
-
-ESCENA V
-
-DICHOS _y_ PACO, _primera derecha. Sale con la taleguilla puesta y la
-faja en la mano._
-
-PACO.—Padre, hágame usté el favor de ayudarme a la faja.
-
-BERNABÉ.—Sí, hijo mío.
-
-TOBÍAS.—Hola, Paquillo.
-
-PACO.—Adiós, señor Tobías. (_A la cuadrilla._) Y vosotros, qué pronto...
-
-ZIPILÍN (_Esforzándose por sonreir._)—Las ganas que tié uno de salir
-de...
-
-TOBÍAS.—¿Y qué, hay muchos ánimos, pollo?
-
-PACO.—Pos ya ve usté; a cumplir. Ilusión... alegría... Eso ya, después
-de lo pasao... Agarre usté, padre... (_Afectado._)
-
-TOBÍAS.—(¡Se le nublan los ojos!)
-
-BERNABÉ.—(¡Pobre hijo mío!) (_Paco empieza a ajustarse la faja que el
-señor Bernabé sostiene en sus manos por el otro extremo._) Pues náa,
-Paco, aquí los chicos, venían, sabes, a decirnos que... vamos... que
-hay unas pequeñas variantes en el cartel.
-
-ZIPILÍN.—No tan pequeñas.
-
-PACO (_Que ha dado dos vueltas liándose la faja, se detiene._)—¿Qué
-variantes?
-
-BERNABÉ.—Pos náa, que ya no toreas esta tarde seis Bobadillas.
-
-PACO (_Sorprendido._)—¿Que no toreo Bobadillas?
-
-BERNABÉ.—No; los han sustituído por seis bichos de...
-
-PACO.—¿De quién?
-
-BERNABÉ.—De Pérez Labulla.
-
-PACO (_Con terror._)—¿Labulla?... ¿Yo Labullas?
-
-BERNABÉ (_Con amargura._)—¡Labullas!
-
-PACO (_Se deslía._)—¡Ay, padre!... ¿Labullas a mí?...
-
-ZIPILÍN.—¡A nosotros!... ¡Una infamia, Paco!
-
-PACO.—¿Esa corrida que no ha querío torear nadie?
-
-VIGUDÍ.—¡La _mismisma_!
-
-PACO.—¿Esa que le llaman la del pa... pa... la del papánico?...
-
-TELARAÑA.—La propia.
-
-PACO.—¡Pero, padre, echarme Labullas!... ¡Eso es darme una puñalá
-trapera!...
-
-BERNABÉ.—Sí, hijo; es una infamia la que te hacen. No sirve
-negártelo... pero es que quién machacarte el porvenir. Reirse de
-nosotros... vernos en la miseria, y eso, Paco, eso...
-
-PACO.—Es verdá, es verdá, padre... Tié usté razón. ¡Pos no!... ¡Maldita
-sea! ¡No se ríen! (_Da tres vueltas en la faja y se detiene de
-pronto._) ¿Y vosotros habéis visto el ganao?
-
-ZIPILÍN.—Lo hemos visto.
-
-PACO.—¿Y qué?
-
-ZIPILÍN.—Que ajustamos el árnica en mil pesetas y pierde el
-farmacéutico.
-
-PACO.—¿Que pierde?... (_Desliándose de la faja._) ¡Ay, padre, que dice
-que pierde!...
-
-BERNABÉ.—No te apures, que allí estaré yo, apretando en lo alto;
-echando el corazón pa quitarles poder a esos bueyes ladrones...
-
-TOBÍAS.—Piensa en tu pundonor, en el pan de este viejo.
-
-PACO.—Sí, señor, sí; es verdá. (_Da dos vueltas._) Sea lo que Dios
-quiera.
-
-ZIPILÍN.—Lo malo es el primero que te echan. Un jabonero sucio.
-
-PACO.—¿Sucio? (_Se detiene._)
-
-VIGUDÍ.—¡Una asquerosidad!
-
-TELARAÑA.—Y disforme.
-
-PACO.—¿Grande?
-
-VIGUDÍ.—Un automóvil con dos chuzos.
-
-PACO.—¿Dos chuzos? (_Se deslía._) ¡Dice que dos chuzos, padre!...
-
-TOBÍAS.—Paco, hay que estar sereno.
-
-PACO.—¿Sereno con dos chuzos?... Es demasiado, señor Tobías... ¡Qué
-infamia!... El día de mi debut, a última hora echarme Labullas... y
-sabiendo cómo estoy... ¿Qué hago, padre, qué hago?...
-
-BERNABÉ.—¡Qué voy a decirte, Paco!... Haz lo que quieras... Si fuera
-yo, yo ya sé lo que haría, pero yo no soy nada mío... ¡tú, tú eres mi
-hijo!
-
-PACO.—¡Pues no, no se ríen!... ¡no!... ¡Quedaré como usté quedaría,
-(_Dando vueltas rápidamente._) como usté quedaría!... (_Al dar la
-última vuelta a la faja cae en brazos de Bernabé._) ¡Sí... sí,
-señor!... y si me matan, que me maten... que me maten...
-
-BERNABÉ.—¡Hijo mío!
-
-PACO.—¡Padre!... (_Quedan abrazados._)
-
-VIGUDÍ.—¡Nos están dando el vermú! (_Conmovido._)
-
-TELARAÑA.—¡Pos sí que es un cuadrito!
-
-ZIPILÍN.—¡Se me está poniendo el corazón que hoy no le pongo yo
-banderillas ni a un caracol! ¡Maldita sea!
-
-
-ESCENA VI
-
-DICHOS. VALENTINA. _Detrás_ PELELE. _Al final_ RITA _y_ AMIGOS 1.º, 2.º
-_y_ 3.º, _puerta izquierda_. _Valentina viene con mantón de Manila y un
-manojo de claveles en el pecho_.
-
-VALENTINA.—Buenas tardes.
-
-PACO (_Asombrado._)—¿Usté?
-
-VALENTINA.—Servidora.
-
-BERNABÉ.—¿Tú aquí?
-
-VALENTINA.—Yo aquí a daros ánimos, y luego a la corrida a aplaudiros.
-Sé lo que os han hecho. Me lo ha venío a decir el tío Pelele.
-
-BERNABÉ.—¿Sabes la infamia?
-
-VALENTINA.—Lo sé todo.
-
-PACO (_Casi llorando._)—¡Me echan Labullas señá Valentina, Labullas a
-mí!...
-
-VALENTINA.—No le hace. Que te echen lo que quieran. Tú eres un hombre y
-quedarás como un hombre.
-
-BERNABÉ.—¡Pero Valentina, qué has hecho!... ¿No tiés miedo de lo que
-digan si saben que has venío a esta casa?
-
-VALENTINA.—Déjalo... Si cuando hablan mal no dicen la verdá, que digan
-lo que quieran. ¿Pos qué, os iba yo a dejar solos, acoquinaos en una
-tarde como la de hoy, víctimas de una venganza asquerosa?... ¡En jamás!
-¿No nos ha unío la infamia? Pos siquiera que nos sirva esta unión pa
-darnos alientos unos a otros y pelear juntos contra ella. ¡Conque
-arriba el ánimo!...
-
-BERNABÉ.—¡Valentina!
-
-VALENTINA.—¿Pero qué pasa aquí?... ¿A qué vienen esas caras de
-pánico?...
-
-PACO.—Es que creo, señá Valentina, que los toros...
-
-VALENTINA.—No hagas caso... ¿Que salen toros que pegan? Ese es el
-oficio. ¡Más grande el triunfo! Levanta el corazón pa que no te den en
-él y fe en Dios y en las agallas de cáa uno. ¿No se juega esta tarde tu
-porvenir?... Pos a jugarlo.
-
-ZIPILÍN.—Señora, usté no ha visto cuernos como los que...
-
-VALENTINA.—Yo he visto cuernos de todas clases, pollo. Hombres es lo
-que quiero ver ahora.
-
-VIGUDÍ.—¿Pero no los querrá usté ver por el aire?...
-
-VALENTINA.—Por donde sea menester... ¡Pero a qué viene ese canguelo!...
-¡Pero esto es cuadrilla u un pin, pan, pún!... Ánimo los valientes,
-que paecéis ahí cuatro gelatinas... Y tú, Bernabé, dales el ejemplo,
-levanta esa cara, vengan los arrestos de otros días, y tú que lo sabes
-diles cómo se pelea y cómo se ganan las palmas... ¡Mirarme a mí, me
-he quedao sola, calumniá, en metá e la calle; pos como no lo merezco
-lo desprecio y aquí me tenéis, tan conforme y tan compuesta, de cara
-a la vida, y alante siempre! ¡Conque si os faltan agallas, decírmelo,
-porque yo, una pobre mujer, soy capaz de irme a la plaza y matarme los
-seis toros! (_Todos han cobrado ánimos y sus caras tristes van tomando
-expresión de valor y confianza._)
-
-VIGUDÍ (_Con entusiasmo._)—¡Señora, es usté mejor que tila!
-
-TOBÍAS.—¡Tié razón!
-
-BERNABÉ.—¡Valentina, eres como un rayo de sol que tóo lo llena de
-alegría y de ánimo!
-
-PACO.—¡Sí, señora, ya soy otro!... ¡Que me echen Labullas!... ¡El tifus
-va a ser una ligera indisposición compará conmigo! (_Se pone chaleco y
-chaquetilla._)
-
-BERNABÉ.—Rita, Pelele... Las chaquetillas, mi sombrero...
-
-PACO.—Venga todo... Elefantes voy a matar yo esta tarde.
-
-ZIPILÍN.—¡Ahí los hombres! (_Sale Rita. Unos a otros se ayudan
-llenos de entusiasmo, nerviosos... beben, fuman, se mueven. Se oyen
-en la calle los sones alegres de una charanga que se aleja tocando
-un pasodoble torero. Se escucha el ruido de los coches, sonar de
-cascabeles. Voces de gente alegre. Gritos de “¡Eh, a la plaza, a la
-plaza!”. Restallar de látigos. Mucho bullicio y animación. Bernabé
-hace mutis primera derecha. Entran los Amigos 1.º, 2.º y 3.º por la
-izquierda._)
-
-AMIGO 1.º—Hola, Paco, aquí venimos a saludarte.
-
-PACO.—¡Hola, señores! (_Coge el capote._)
-
-AMIGO 2.º—¡Toma un puro!
-
-AMIGO 3.º—¡Amos, que ya es hora!
-
-AMIGO 1.º—¡A ver cómo queda Madrid!
-
-TOBÍAS.—¡Amos allá, señores!
-
-PACO.—La montera...
-
-AMIGO 1.º—Si la llevas puesta...
-
-PACO.—¡Ah, sí, es verdá!... Vaya adiós... Hasta luego, señá Valentina.
-(_Le da la mano._)
-
-VALENTINA.—Ahora voy yo. ¡Buena suerte, Paco! (_Salen todos en un
-tropel bullicioso. Pausa. Valentina coge de Rita, que lo saca de la
-segunda derecha, un cuadro de la Virgen de la Paloma, pone el mantón
-de Manila sobre la cómoda, coloca el cuadro en ella y ante él dos
-velas encendidas y un vaso con los claveles que se quita del pecho._)
-¡Virgen de la Paloma, una mirá de compasión pa esos pobres hombres que
-van a jugarse la vida por un cacho de pan!... (_Se arrodilla; se limpia
-una lágrima. Asoma por la puerta derecha el señor Bernabé, se quita el
-castoreño y dice:_)
-
-BERNABÉ.—¡Bendita seas! (_Pausa; pasa hacia la puerta de la calle.
-Mutis al buen juicio del actor. Se escuchan ya muy lejanos los alegres
-sones de la charanga y el bullicio de la gente. Telón de cuadro. Música
-en la orquesta._)
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO TERCERO
-
- Lugar donde se encuentra situada la Plaza de Toros de Tetuán, cuya
- fachada se ve al foro, unida al Merendero de «El Cubanito».
-
- Son practicables la puerta de la plaza, la del patio de caballos y
- la del merendero, en cuya terraza habrá algunas mesas rodeadas de
- banquetas.
-
- Es por la tarde, una tarde radiante de primavera, en la que se
- celebra una corrida, cuyo anuncio se verá pegado en las paredes de
- la plaza.
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-_Al levantarse el telón aparecen cuatro golfos mirando por las rendijas
-de la puerta de la plaza._
-
-_Uno de rodillas, otro empinándose sobre las puntas de los pies, otro
-de pie, y el último tumbado mirando por debajo de la puerta. Dos
-cocheros sentados ante una de las mesas del merendero, toman unos
-quinces. Una vendedora junto a un pequeño tabanque con “cacahuets” y
-naranjas, dormita tristemente._
-
-_De la plaza, de vez en cuando, sale un griterío infernal de
-indignación, con que el público castiga la torpeza de un torero._
-
-_Suenan palmas de chunga, monótonas, acompasadas, burlonas; sobresalen
-voces agudas_: “¡Al corral! ¡Maleta! ¡Asesino! ¡Pincha ratas!” _Todo
-el público, con voces acompasadas:_ “¡Al corral! ¡Al corral!” _Vuelven
-a escucharse silbidos, suenan trompetillas infamantes, un cencerro
-golpeado con un palo. Risas, voces atipladas_: “¡Ay, qué miedo!... ¡que
-se mude!... ¡Fenómeno!”
-
-_En un silencio, La Josefa sale por la izquierda, se acerca a la plaza,
-escucha, mira también por las rendijas de la puerta, y oyendo los
-denuestos y los gritos del público contra el pobre matador, sonríe y se
-aleja. Desaparece por el fondo._
-
-=Música=
-
-SOLE (_Aparece por la puerta de los corrales, demudada, temblorosa,
-con un mantoncito de crespón negro y con dos o tres claveles
-cayéndosele del pelo. Trae en la mano un par de banderillas adornadas
-con muy mal gusto. Dos corchos van clavados en los arponcillos.
-Lloriquea, y, a cada grito que se oye en la plaza da un salto
-cómicamente atemorizada. Grito en la plaza y susto._)—
-
- ¡Ay!... Santa María
- por poco me muero.
- Ese hombre no sirve
- para torear.
- Catorce estocadas
- le atizó al primero,
- y al segundo toro
- veinte mal contás.
- Al tercero, ahora,
- lo estaba pinchando,
- y al treinta pinchazo
- le dijo una voz:
- “Oiga, _cocinero_,
- ¿le está usté mechando,
- o es que va a dejarle
- para colador?”
- Ese mismo toro
- le dió una embestida,
- y subió tan alto
- que me figuré,
- que si San Antonio
- le ve, le convida,
- ya que estaba un paso,
- a tomar café.
-
- (_Grito en la plaza._)
-
- ——
-
- ¡Ay!... Y luego un tío,
- con una trompeta,
- daba unas notitas
- que... ¡vaya con Dios!
- Y otro le decía:
- “Deja la muleta,
- que pa cuando salgas
- necesitas dos.”
- Yo traje a la plaza
- estas banderillas
- pa que se luciera
- poniendo un buen par;
- y ahora estoy con ellas
- que... tengo cosquillas,
- y por no pincharme
- no me puó rascar.
-
- (_Nuevos gritos en la plaza._)
-
- ¡Ay!... Ahora dan voces.
- ¿Qué dicen? “Cabestros”.
- ¿Es a él o es al toro
- pa echarle al corral?
- Yo llevo rezados
- dos mil padrenuestros.
-
- (_Grito y susto._)
-
- ¡Ay!... ¡Ahora le llaman!...
- ¡Le llaman morral!
-
- (_Grandes gritos en la plaza. Echando a correr asustadísima hace
- mutis por donde salió._)
-
-
-ESCENA II
-
-_Se abre la puerta de la plaza y salen el_ SEÑOR TOBÍAS, _descompuesto,
-con la corbata deshecha, despeinado, el sombrero en la mano. Le trae
-sujeto por un brazo un joven_ POLICÍA; _le siguen dos_ GUARDIAS _de
-seguridad y tres o cuatro_ INDIVIDUOS _con la cabeza vendada, dos_,
-MUJERES _y un_ HOMBRE. _Salen vociferando todos._
-
-=Hablado=
-
-VENDADOS.—¡A la cárcel!
-
-MUJERES.—¡Granuja!... ¡Fuera!
-
-POLICÍA.—¡Eche usté adelante!
-
-TOBÍAS (_Golpeando el suelo con el bastón._)—¡Pero por qué me se
-detiene a mí, que me se especifique!
-
-POLICÍA.—Porque ha golpeado usté a la gente.
-
-TOBÍAS.—No, señor. ¿De dónde? Lo que hay es que aquí, los denunciantes,
-han dirigido a la familia del matador, que es amiga mía, un insulto
-con música del _Ven y ven_, y eso no se lo aguanta un servidor ni al
-alcalde de barrio.
-
-POLICÍA.—¡A la Comisaría!
-
-TOBÍAS.—Pero, señor; si yo no he faltao a nadie; y si no que lo diga
-aquí la señora pareja, que ha sido testiga del cuplé.
-
-GUARDIA 1.º—¡Usté ha agredido al señor!
-
-TOBÍAS.—¿Servidor? ¡Miopía es lo que se padece, guardia! Que yo estaba
-quieto; pero aquí, la parte contraproducente, se ha puesto de una forma
-que si yo no les agredo, me agreden, y a mí no hay quien me agreda.
-
-POLICÍA.—Eche adelante y menos música.
-
-TOBÍAS.—Güeno, después de tóo estoy satisfecho. Me llevo una rondalla.
-¡Has ejercido, palasán! (_Vanse izquierda. Se escucha dentro una bronca
-definitiva. Gritos, insultos, ruidos de cencerro. Cesa poco a poco el
-escándalo. Empieza a salir la gente por las puertas de la plaza, que
-se abren. La charanga ejecuta un pasodoble._)
-
-ESPECTADOR 1.º—¡Que se l’han echao al corral, pobre chico!
-
-ESPECTADOR 2.º—¡Bien hecho!
-
-ESPECTADOR 3.º—¡Si eso es una torera!... (_Siguen._)
-
-ESPECTADOR 4.º—¡Anda y que lo maten! (_Salen dos chulas con el mantón
-al hombro y comiendo cacahués._)
-
-CHULA 1.ª—¡Amos, miá que habernos traído pa esto!
-
-CHULA 2.ª—Paecéis de pueblo.
-
-HORTERA 1.º—Pos a mí me habían dicho que era un torero que se comía los
-toros.
-
-CHULA 1.ª—Por medios kilos. (_Sigue saliendo gente._)
-
-CHULA 2.ª—Si no me gustan los _torraés_, hago la tarde. (_Vanse por la
-izquierda._)
-
-
-ESCENA III
-
-BERNABÉ _y_ VIGUDÍ. _El último sale cojeando por la puerta de caballos_.
-
-BERNABÉ.—Oye, Vigudí, tú que eres el único que has quedao en
-condiciones de moverte haz el favor de decirle al chico del merendero
-que nos busque un coche y que arrimen, que hasta la jardinera se nos ha
-ido.
-
-VIGUDÍ.—¡Qué Labullitas, señor Bernabé! ¡Maldita sea su casta!
-
-BERNABÉ.—¡Anda, hijo! (_Sacan en hombros por la puerta principal a un
-torero. La gente le aplaude._)
-
-Vigudí.—Y sacan al Herrerito en hombros; ¿oye usté?
-
-BERNABÉ.—Déjalo. Es nuestra desgracia. Anda. (_Vase Vigudí por el fondo
-izquierda. Cesa la música y acaba de desfilar el público._)
-
-
-ESCENA IV
-
-BERNABÉ _y_ VALENTINA, _que sale por la puerta de la plaza_
-
-VALENTINA (_Con ansiedad._)—¡Bernabé, Bernabé!
-
-BERNABÉ.—¡Valentina!
-
-VALENTINA.—¿Cómo está Paco?
-
-BERNABÉ.—¿Cómo quiés que _estea_?... Magullao, sofocao, llorando.
-¡Hecho una lástima por dentro y por fuera! La Virgen de la Paloma no ha
-querío oirte.
-
-VALENTINA.—¿Pero crees tú que por un Padrenuestro tenemos derecho a que
-nos lo arreglen tóo?... No es poco milagro que salga vivo. Confórmate.
-
-BERNABÉ.—Pué que digas la verdá. ¡Qué tardecita! Calla, ahí lo sacan.
-
-VALENTINA.—¡Pobre chico! ¡Qué compasión!
-
-
-ESCENA V
-
-DICHOS, PACO, TELARAÑA, _el_ ZIPILÍN, SOLE. (_Puerta de caballos_). _Al
-final_ VIGUDÍ.
-
-_Sale Paco apoyado en los hombros del Telaraña y el Zipilín. Detrás la
-Sole. Paco trae todo el calzón roto, la corbata deshecha, la pechera
-desgarrada, despeinado, la coleta suelta, las medias sucias de tierra.
-Además lleva vendada la pantorrilla derecha. Cojea. Los compañeros de
-cuadrilla vienen poco más o menos que él._
-
-BERNABÉ.—¿Cómo estás, hijo?
-
-PACO (_Abrazándole y llorando amargamente._)—¡Ay, padre de mi alma, qué
-mal he quedao!
-
-BERNABÉ.—¡Amos, hijo; por Dios, no te apures!
-
-PACO (_Abrazando a su compañero._)—¡Ay, Zipilín de mi vida, qué mal he
-quedao!
-
-ZIPILÍN.—Consólate, que ya me verás en casa la región glútea.
-
-PACO.—¿Por qué habré salío yo esta tarde de lila, padre?
-
-VALENTINA.—¡Pero qué tié que ver la ropa!
-
-PACO.—¡Sí, señora, sí; que hay colores sombrones... y siempre que he
-salío de lila me han catao!
-
-BERNABÉ.—No hagas caso. Ya ves, éste va de verde manzana y de poco le
-mondan.
-
-PACO (_Llorando y mordiéndose los dedos de ira._)—¡Echarme a mí un toro
-al corral!... ¿A mí?... ¡Maldita sea! ¡Yo no aguanto esta vergüenza!
-¡Yo me quiero cortar la coleta! ¡Darme unas tijeras!
-
-VALENTINA.—Amos, Paco; ten reflexión y serénate, caray, que ahora no
-estás pa cortarte nada.
-
-PACO (_Abrazándola._)—¡Ay, señá Valentina, qué mal he quedao!
-
-VALENTINA.—Has quedao entero, que no es poco. Lo demás ya se arreglará.
-Árnica y reflexión.
-
-BERNABÉ.—No pués tener más que un consuelo, hijo; que toas las veces
-has entrao por derecho, y hasta cuando te ha cogido el toro y te ha
-zamarreao rompiéndote la taleguilla de arriba abajo, el público te ha
-hecho una ovación. Algo habrá visto el público.
-
-SOLE.—¡Ya lo creo que ha visto! ¡Como que dende donde yo estaba, toas
-las señoras nos hemos tenío que tapar los ojos!
-
-ZIPILÍN.—Y el torito ese te lo han echao al corral porque no me has
-hecho a mí caso; si no, ¿de dónde?
-
-PACO.—Pero, ¿qué iba yo a hacer?
-
-ZIPILÍN.—¿Pero no oíste cuando yo te dije: anda vivo, que ese toro se
-acuesta?
-
-PACO.—¡Yo que había de oirte! ¿Crees tú que con un toro con el que
-llevo media hora de faena, si yo veo que se acuesta, no le canto hasta
-la nana, hombre?
-
-BERNABÉ.—A más que el chico ya no sabía lo que se hacía.
-
-PACO.—El público me ha vuelto loco, padre.
-
-BERNABÉ.—Tóos gritándole: “Mójate los dátiles”; “Entra por uvas, melón,
-que es una pera”.
-
-PACO.—Dátiles, uvas, melón y tirándome naranjas. Que si no hubiese sido
-más que fruta nominal, menos mal.
-
-BERNABÉ (_Con amargura._)—¡En fin, l’han lograo! ¡Qué se le va a hacer!
-
-VALENTINA.—Déjalos. Triste alegría.
-
-VIGUDÍ (_Que vuelve._)—Ya está ahí el coche.
-
-BERNABÉ.—Amos, hijo, despacito. (_Lo llevan con precaución._)
-
-
-ESCENA VI
-
-DICHOS _y_ ENCARNA, _primera izquierda_
-
-ENCARNA (_Saliendo._)—¡Paco! ¡Paco!
-
-PACO.—¡Encarna!
-
-ENCARNA.—¡Paco de mi alma! (_Se abrazan._)
-
-PACO (_Llorando._)—¡Ay, Encarna de mi vida, qué mal he quedao!...
-
-VALENTINA.—Pero, ¿cómo estás aquí? ¿Qué has hecho, Encarna?
-
-ENCARNA.—Escaparme de con mi padre. Correr a vuestro lao. ¿Qué tienes,
-Paco? ¿Estás herido?
-
-PACO.—No... Seis esquimosis, dos frazturas conminutas y un puntazo...
-
-ENCARNA.—¿Grave?
-
-PACO.—No; lo voy a tener que pasar de pie.
-
-ENCARNA.—Pero, ¿dónde lo tienes?
-
-PACO.—¿No te digo que lo voy a tener que pasar de pie?
-
-BERNABÉ.—¡Pero, oye, Encarna, márchate, por Dios!... Que si te
-encontraran aquí, creerían que nosotros...
-
-ENCARNA.—Que crean lo que quieran, señor Bernabé. Yo sin Paco, sin
-Valentina, sin ustés, me muero de tristeza. ¡Yo no vuelvo a mi casa!
-
-
-ESCENA VII
-
-DICHOS, HILARIO, AQUILINO, COSME, _fondo izquierda_
-
-HILARIO (_Con indignación._)—¿Veis? ¡Lo que yo decía! ¡aquí con
-ellos!... ¡Maldita siá!
-
-ENCARNA (_Adelantando valientemente._)—¡Sí, padre; aquí... con ellos!
-
-HILARIO.—¿Quién te ha mandao venir aquí?
-
-ENCARNA.—Mi corazón.
-
-HILARIO.—Pero ¿qué te han dao esa gente?
-
-ENCARNA.—Alegría, cariño, ilusión pa vivir. Eso me han dao.
-
-HILARIO.—Amos a casa. (_Cogiéndola de un brazo._)
-
-ENCARNA.—¡Sin ellos, en jamás! (_Soltándose._)
-
-HILARIO.—Pero, ¿es que los prefieres a tu padre?
-
-ENCARNA.—No, señor; los prefiero a tóos juntos, como estábamos antes
-que la envidia nos hubiese envenenao la felicidad. ¡La envidia negra,
-la envidia triste!
-
-HILARIO.—¡No ha sío la envidia, ha sío la verdá!
-
-BERNABÉ y VALENTINA (_A un tiempo y con igual energía._)—Ha sío la
-envidia.
-
-HILARIO.—¡La verdá!
-
-LOS DOS.—¡La envidia! (_Cuando Bernabé e Hilario están a punto de
-acometerse, se interpone Sole, llorosa, temblando._)
-
-SOLE.—¡Señor Hilario, por Dios, no se pongan ustés así! Y, vaya: yo no
-sé si hago bien u hago mal, pero yo le voy a decir a usté una cosa que
-me la arrancan del corazón, pero yo se la digo.
-
-HILARIO.—¿Qué me vas a decir?
-
-SOLE.—Que sí, señor; que tóo lo que ha pasao ha sío una ceguera de la
-envidia. (_Baja avergonzada la cabeza._)
-
-HILARIO.—¿Qué estás diciendo?
-
-SOLE.—Cuando yo se lo digo a usté... (_Se arrodilla a sus pies._)
-
-VALENTINA.—¿Lo oyes? ¿Lo estás oyendo?
-
-HILARIO.—Pero tú...
-
-SOLE (_Con tristeza._)—No me hagan ustés hablar más.
-
-VALENTINA.—Basta. Levanta, hija; no hace falta que pa defendernos
-acuses a la persona que más tiés que querer.
-
-SOLE (_Enternecida._)—¡Señá Valentina!
-
-VALENTINA.—No hay nada que defienda a la gente mejor que la verdá.
-
-HILARIO.—Y si tóo era mentira, ¿por qué no has venío tú a defenderte?
-
-VALENTINA.—Porque no me hacía falta. Honrada he sido siempre. Creerme
-honrada es hacerme justicia. Si tú no me la quiés hacer, no me la
-hagas. Las mujeres como yo, esa justicia no la piden de limosna.
-
-HILARIO.—Eso es orgullo.
-
-VALENTINA.—No sé lo que será.
-
-HILARIO.—¿Y quién me prueba que tóo era mentira?
-
-VALENTINA.—Lo que acabas de oir a esta criatura. Mi vida siempre clara,
-el cariño de tu hija.
-
-ENCARNA.—Si yo hubiese visto en ella lo más mínimo contra mi padre,
-¿cómo la iba a haber querido?
-
-AQUILINO.—Hilario, son veinticinco años de afezto. ¿Quiés creerme,
-aunque soy municipal?
-
-HILARIO.—¿Qué me vas a decir?
-
-AQUILINO.—Que abras los ojos a la luz.
-
-ENCARNA.—Sí, padre; toavía pué arreglarse tóo.
-
-PACO.—Tóo menos mi reputación.
-
-SOLE.—¡Señor Hilario!... (_Suplicante._)
-
-COSME.—Amos, ¡un rasgo, Hilario!
-
-HILARIO.—Que haga lo que guste... Que venga. Ya hablaremos.
-
-VALENTINA.—Voy o no voy. Lo que tú quieras.
-
-HILARIO.—Cuando no he querido, es de tanto que he querido. Ya lo sabes.
-
-ENCARNA.—¡Padre!... (_Los abraza y los aproxima._)
-
-BERNABÉ (_Con amargura._)—Bueno; ustés s’han arreglao. Está mu bien.
-Pero nosotros estamos de más. Que lo de los Labullas lo tengo yo
-clavao en el corazón. (_Paco da un suspiro muy hondo._) Ámonos,
-monumento malograo.
-
-AQUILINO.—Perdónalo, Bernabé. Ha tenío una venda en los ojos.
-
-PACO.—Sí; pero por tener él una venda, fíjese usté la que tengo yo.
-(_Enseñando la de la pierna._)
-
-BERNABÉ.—Doce metros. (_Inician el mutis._)
-
-VALENTINA.—¡Alto! ¡Quietos aquí! A obedecerme. Y oye una condición,
-Hilario.
-
-HILARIO.—Tú dirás.
-
-VALENTINA.—Que mañana tóo el mundo a casa. Aquel arroz que quedó en
-pie, se comerá, si Dios quiere. Tú torearás Bobadillas, y si entonces
-quedas mal, a seguir en tu oficio. Luego os casaréis. Nosotros al
-trabajo, al cariño; tóo como antes. No le cedo a la envidia ni el canto
-de un duro.
-
-SOLE.—Y a mí no me echarán ustés del lavadero, ¿verdá, señá Valentina?
-
-VALENTINA.—¡Quiá hija, ni lo sueñes! Soy buena, pero no tanto. Tú tiés
-que ganarte allí una peseta pa llevársela a tu madre. Que no hay peor
-castigo pa un envidioso que tener que vivir del bien que ha querido
-destrozar.
-
-BERNABÉ.—¡Olé, eres Agustina de Aragón y Cascorro tóo en una pieza!
-
-VALENTINA.—¡Soy una madrileña honrada, dilo de una vez!
-
-VIGUDÍ (_A Hilario._)—¿Convidará usté a árnica?
-
-HILARIO.—Y a más os doy un duro por cada chichón.
-
-PACO.—Se arruina.
-
-VALENTINA (_Al público._)—
-
- Y al fin vencida la envidia,
- quien de ella triunfó, os demanda
- que al terminar el sainete
- perdonéis sus muchas faltas.
-
-TELÓN
-
-
-
-
-LOS POBRES
-
-
- Almas piadosas, corazones magnánimos, que cedéis ante la demanda
- plañidera del mendigo que os tiende en la calle la mano escuálida,
- seguidme. Venid conmigo a los inmundos rincones de un Madrid
- lamentable y mísero, artimañoso y agenciero, que, por fortuna
- desconocéis, y escuchad estos edificantes y verídicos diálogos.
-
- Estamos en el Campillo de Gilimón. Es una tarde clara y fría, de
- cielo azul y sol espléndido.
-
- Dos vecinas, la _señá Gala_ y _Petra la Bizca_, acaban de dirimir
- sus diferencias a mordiscos, golpes y arañazos, entre injurias
- soeces, ante un público desarrapado y jubiloso. Terminado el jollín
- se retiran las beligerantes, seguidas de sus partidarios, a reparar
- desperfectos. Va cesando poco a poco el tumulto.
-
- Junto a la tapia del hospital de la Orden Tercera quedan
- acurrucadas, tomando el sol, dos viejas andrajosas, la _señá
- Librada_ y la _señá Justa_; próximo a ellas, el _señor Celipe el
- Chinas_, viejo también, sentado en un cajón, deshace unas colillas
- y lía un cigarro. El _Pendingue_ (afilador) se ocupa en buir unas
- cuchillas de zapatero. Algo más lejos, unos chiquillos juegan con
- gran alboroto.
-
-——
-
-JUSTA.—¿Y por qué ha sío la zurra?
-
-LIBRADA.—Y diga usté que muy bien da que ha estao.
-
-JUSTA.—Pero, ¿tenía motivos la Bizca?
-
-LIBRADA.—¡Digo!... como que la Gala la debe dos quincenas del alquiler
-de los chicos. Un abuso.
-
-JUSTA.—¡Ah! ¿Pero le tenía alquilás las creaturas?
-
-LIBRADA.—Hace mes y medio. Por seis reales diarios. Una peseta el
-mayorcito y cinco gordas el chavea. Que es regalao, porque hay que ver
-lo que vale ese niño pa pedir.
-
-JUSTA.—Tengo oído que es una alhaja.
-
-LIBRADA.—Como que no hay noche que no se retire con sus tres pesetas
-corridas. Pero se lo merece; es un lince. Le suelta usté en la cá
-Alcalá, ve a una señorita de esas muy _antravés_ con un señorón de
-_levosa_, y ya le tiene usté agarrao a los faldones diciéndole al
-caballero: “Señorito, una limosna, por la salú de la señorita, que es
-muy guapa. Ya la podía usté comprar un coche, con esos ojos que tiene.
-Cómpreselo usté, ande usté.” Hasta que le miran; se echan a reir; el
-señorito dice: “¡Qué granuja!...” La señorita: “¡Es muy mono!” Y no hay
-pareja que no le apoquine de dos a tres perras.
-
-JUSTA.—¡Vaya un vivales de creatura!
-
-LIBRADA.—¡Pos y el mayorcito!
-
-JUSTA.—¿El jorobeta?
-
-LIBRADA.—Jorobeta y tóo lo que usté quiera, hija, pero es un portento.
-Ese coge una cestita, una botella vacía, se para en una esquina de
-tránsito, se echa al suelo, rompe a llorar amargamente que su alma
-se la arrancan, y cuando tiene corro hay que oirle: “¡Ay, mi pobre
-madre!... ¡Ay, después de cuarenta y ocho horas que no comemos!...
-¡Ella, que va y me da dos pesetas pa traer aceite, y voy y las pierdo!
-¡Ay, que yo no vuelvo a mi casa, con mi pobre padre enfermo como
-está!... ¡Ay, un día que podía alimentarse!...” Y misté, la gente se
-conmove de oir a la creatura aquellos lamentos, hacen una _porrata_...
-y no hay llorera que no le suba al chaval de cinco a seis reales.
-
-JUSTA.—Pos diga usté que esos dos niños son dos minitas.
-
-LIBRADA.—Dan más que una casa empeños. ¿Y sabe usté de mendigantas la
-que también se saca lo suyo?
-
-JUSTA.—¿Cuála?
-
-LIBRADA.—Doña Encarnación, la de la cae San Bernabé.
-
-JUSTA.—Doña Encarnación..., doña Encarnación... No caigo.
-
-LIBRADA.—Hija, paece usté tonta. Esa que pide de luto, con manto largo,
-que lleva la cara tapá, que paece que la sale la voz de una cisterna.
-
-JUSTA.—¡Ah, sí!... ¿Y esa dice usté que saca?...
-
-LIBRADA.—Como que no se deja cortar un deo por seis mil pesetas.
-
-JUSTA.—Bueno; pero es que esa he sentío decir que tira al gran mundo.
-
-LIBRADA.—Pide na más que en las iglesias de señorío, a las salidas
-de los _vermuses_ u en los _cines_ y _fives cloques_ de moda. Su
-martinganla es que en cuantito que ve a una señora se arrima y la dice
-con voz que lo oiga toa la gente de alrededor: “Señora marquesa, me
-hallo famélica; agradecería a vuecencia un pequeño óbolo.”
-
-JUSTA.—¿Qué es óbolo?
-
-LIBRADA.—No sé; pero debe ser una cosa cara, porque siempre que lo dice
-la dan más de veinte céntimos.
-
-JUSTA.—¿Y cómo conoce a los títulos?
-
-LIBRADA.—No, si lo de marquesa lo dice al tuntún; pos ahí está la
-gracia. A lo mejor le llama vuecencia a un ama de cría.
-
-JUSTA.—Hija, lo que saben algunas.
-
-LIBRADA.—Esa lo trae de casta. Ha sío una señorona en sus prencipios.
-Diga usté que no se emborrachara, y ya quisieran más de cuatro sus
-modales. A mí me tié dicho que es hija de un hacendao de Chinchón.
-
-JUSTA.—Por lo menos, a eso huele toas las mañanas.
-
-LIBRADA.—Tié un habla mu fina; siempre que me ve me llama _escuálida_,
-que no sé lo que es.
-
-JUSTA.—Algo delicao será.
-
-LIBRADA.—Seguro. Cuando ella lo dice...
-
-JUSTA.—¿Y usté ya no pide en San Ginés, señá Librada?
-
-LIBRADA.—No, señora; tuve unas palabras con el _sacris_, y no he
-güelto. Iba mucha gentuza. Ahora me he conchavao con la Pelitos y nos
-hemos hecho vergonzantas.
-
-JUSTA.—¿Y las va a ustés bien?
-
-LIBRADA.—Pos, hija, pa como están las cosas, se va tirandillo. Sino
-que es mucho aperreo. Porque, un supongamos, viene la vesita de San
-Vicente a mi casa; pos ya me tié usté pasando tó el _mobilario_ a cá
-la Pelitos. Me quedo con un jergón, el baúl viejo, media vela en una
-botella y una silla inválida; acostamos a Casimiro, el chico de la
-Onofra, que es una especialidad en toses y quejidos, y presentamos un
-cuadro que es pa caérsele el corazón a una pantera. Que, otro suponer,
-va la vesita _domicilaria_ a cáa la Pelitos: pos me pasa a mí tóos sus
-trastos, se echa en una manta el señor Cosme, que hace el moribundo que
-asusta de bien, y raro es el día que no nos dejan, a más del donativo
-semanal, tres u cuatro pesetas de su _motu_.
-
-JUSTA.—Así se están ustés poniendo el cuerpo de ensalás de escabeche y
-frascos de vino.
-
-LIBRADA.—¿Y no se lo gana una con lo que tié una que lidiar con esas
-tías de señoronas, que le piden a usté recibo hasta de una perra
-chica...?
-
-EL SEÑOR CELIPE. (_Terciando en la conversación._)—Y que lo digas...
-¡Que hay que ver lo de mala fe que se ha puesto la caridá hoy en día!
-Un asco. ¡Amos!; la otra tarde, que salí a pedir, me hizo a mí una
-señorita una ación, que si no hay gente la pego.
-
-JUSTA.—Pues ¿qué le hizo a usté?
-
-SEÑOR CELIPE.—Náa, que le digo en un tono que era pa partir grava de
-dolorido, y quitándome la gorra y todo: “Señorita, por la salú de sus
-hijos, deme usté pa un panecillo, que hace cuarenta y ocho horas que no
-lo pruebo.” Se hace la _magoya_ y aprieta el paso. “Señorita, que tengo
-mucha nesecidá. Si no se fía usté, allí hay una tahona. Cómpremelo usté
-misma.” Y va y dice: “Bueno, venga usté conmigo.” Y vamos y me compra
-una libreta, salimos a la calle y, ¡pasmarse!..., me la parte por la
-metá antes de dármela.
-
-LIBRADA.—¡Qué pécora!
-
-JUSTA.—Pa quitarte de revenderla.
-
-SEÑOR CELIPE.—Claro, como que es lo que yo pensaba hacer si no me la
-mutila. ¡Serán sinvergonzonas!
-
-LIBRADA.—Haberla pegao, so primo.
-
-SEÑOR CELIPE.—Déjate, que ya la conozco.
-
-JUSTA.—¿Y _lo del pañuelo_, va cundiendo, señor Celipe?
-
-SEÑOR CELIPE.—Es lo más produtivo, pero ya va en baja.
-
-LIBRADA.—¿Y qué es _lo del pañuelo_?
-
-SEÑOR CELIPE.—Pues náa, un truco que se le ha ocurrío al señor _Quintín
-el Bolas_, que es un diantre pa inventar. Nos ha reclutao a siete
-u ocho conocidos de la Cuesta e las Descargas: nos carateriza de
-albañiles con un poco de yeso, que paece talmente que acabamos de bajar
-del andamio, nos lleva a Recoletos, tiende un pañuelo de hierbas en
-metá del paseo y le dice, señalándonos, a tóo el que pasa: “Grupo de
-obreros sin trabajo.”
-
-LIBRADA.—¿Y sacaban ustés mucho?
-
-SEÑOR CELIPE.—Ha habido día que hemos _porrateao_ a seis ochenta por
-barba, descontá la cena, vino y puros. Pero la otra tarde, que íbamos
-decisiete, tendimos el moquero en la Castellana, y... _ñascas_. Ni
-quince céntimos..., y eso que pasó el Presidente del Consejo, que no es
-que nos diera na, pero animó bastante.
-
-EL PENDINGUE. (_Cargándose a cuestas el artefacto._)—¡Amos, estoy
-oyéndoles a ustés y me paece mentira que haiga primos que trabajemos
-entavía!...
-
-SEÑOR CELIPE.—¿Qué te pasa, Pendingue?
-
-PENDINGUE.—¡Valiente mano de sinvergüenzas! Hacen pero que muy bien en
-recogerlos a ustés y meterlos en los asilos.
-
-SEÑOR CELIPE.—¡Recogernos... jay... jay! ¡Pos no lo han intentao
-veces!... ¡Si se creerá el alcalde que es hacer compota!...
-
-LIBRADA.—A más, que si no diesen no pediríamos.
-
-JUSTA.—Esa es la fija. De forma que si quién acabar con la mendicidaz y
-quieren recoger, que no recojan a los pobres que piden, que recojan a
-los tontos que dan, que son los culpables.
-
-SEÑOR CELIPE.—¡Aplastante!
-
-PENDINGUE.—¡Oye, pues eso es verdá! Si me lo tropiezo, se lo digo al
-alcalde. (_Vase._)
-
-SEÑOR CELIPE.—Y dale dulces... recuerdos.
-
-TELÓN
-
-
-
-
-LA RISA DEL PUEBLO
-
-
- Pasadas las Ventas, en la carretera de Alcalá, antes de encontrar
- el camino del Este, sobre un altozano, hay una casa humilde, taller
- de cantería, donde se trabaja para el inmediato cementerio.
-
- Es la tarde de un domingo. Los sillares yacen silenciosos al pie
- de los sombrajos. No golpea sobre ellos con su son alegre el
- pico de los canteros. Unas cuantas gallinas escarban afanosas en
- el estiércol, y varios chiquillos juegan y alborotan dejándose
- resbalar por la cuesta de un desmonte próximo.
-
- A la derecha, borroso por la niebla de la tarde fría y gris, se
- ve el cementerio con su enorme vastedad erizada de cruces; y más
- allá diseminados en la lejanía, los barrios de Doña Carlota,
- Pueblo Nuevo y Zafra; los caseríos míseros de La Elipa y Puente
- de Vallecas; y más lejos aún, los tejares del Olivar de Perales.
- Suburbios tristes, yermos, que circundan Madrid como mendigos que
- acosan a un viejo hidalgo.
-
- Bonifacio Menéndez, el maestro cantero, sentado a la puerta de la
- casa, echa un pitillo y lee un periódico. La _señá_ Angustias, su
- mujer en serio, canturrea trajinando dentro del hogar. Primitivo y
- el _Sardina_, dos próceres del riñón del Avapiés, con pañuelos de
- luto al cuello y las cachabas colgadas del antebrazo, bajan lentos,
- tristes, silenciosos, del camino del cementerio. Al ver al señor
- Bonifacio se detienen, y uno de ellos grita desde la carretera:
-
-PRIMITIVO.—Adiós, canterito.
-
-BONIFACIO. (_Dejando de leer y mirando por encima de las
-gafas._)—¡Atiza, qué pareja de pollos! (_A su mujer._) Atiende, tú.
-
-LA ANGUSTIAS. (_Que se asoma a la puerta._)—¡Virgen!... ¡Vaya un par de
-banderillas de lujo!
-
-BONIFACIO.—Pero, ¿de dónde salís tan enlutaos?
-
-EL SARDINA. (_Muy serio._)—De la Negrópolis.
-
-PRIMITIVO.—Venimos de inumanizar a Saturnino, el de la Bastiana.
-
-LA ANGUSTIAS. (_Asombrada._)—¿S’ha muerto?
-
-EL SARDINA.—Del todo. En cinco días. Ayer la diñó.
-
-BONIFACIO.—¿Y qué ha sido?
-
-PRIMITIVO.—Pos un paralís local que le cogió tó el cuerpo y parte de la
-cadera.
-
-LA ANGUSTIAS.—¡Buena estará la pobre viuda!
-
-EL SARDINA.—¡Carcúlate!... Una chica soltera, sin costumbre de estas
-cosas... pues está que no la deja un ataque que no la coja otro.
-
-PRIMITIVO.—En la cama la hemos dejao con uno, que los gritos se oían en
-la Arganzuela.
-
-BONIFACIO.—Pero pasar si queréis, galanes.
-
-EL SARDINA.—¿Dais algo?
-
-LA ANGUSTIAS.—Las buenas tardes y un taburete.
-
-PRIMITIVO.—No es pa repartir invitaciones.
-
-EL SARDINA.—¿No tendrías un buchito de cualisquier cosa pa un dolor de
-muelas que trae aquí mi _cólega_?
-
-BONIFACIO.—¿Sus haría triple anís?
-
-EL SARDINA.—¡Digo!... Mejor que el Polo.
-
-BONIFACIO.—Pues adentro, pirandones.
-
-EL SARDINA.—Hale, Primi.
-
-(_Suben, se sientan; la Angustias saca unas copas y un frasco de
-aguardiente y la visita bebe, fuma y charla._)
-
-EL SARDINA. (_A Bonifacio._)—¿Y tú por qué eres tan pigre, que no bajas
-por allá abajo de cuándo en cuándo?
-
-BONIFACIO.—Hombre, no me apaño a ir, la verdá. Le pilla a uno un
-destierro. ¡Tú sabes la distancia!
-
-PRIMITIVO.—Como que hay que echar merienda.
-
-BONIFACIO.—¿Y que hay de _nuvotés_ por aquellos andurriales?
-
-EL SARDINA.—Pues que tu compadre el _Pintao_ ya no tié la taberna en la
-cae del Amparo.
-
-LA ANGUSTIAS.—¿La traspasó?
-
-EL SARDINA.—De parte a parte. Por mil doscientas _beatas_ y un juego de
-alcoba bastante viejo.
-
-BONIFACIO.—¿Y s’ha quedao sin na?
-
-PRIMITIVO.—Ca, hombre. Ahora ha puesto un bar en la Glorieta y lo ha
-titulao el “Bar Quito”... que me creo que es un chiste.
-
-LA ANGUSTIAS.—¡Mi madre, qué tontería!
-
-EL SARDINA.—Dice que, al mismo tiempo que rótulo, es _retrúcano_ y
-s’hará popular.
-
-BONIFACIO.—¿Sigue tan chirigotero?
-
-PRIMITIVO.—¡Uf... es morirse de risa entrar en aquel establecimiento!
-Allí van el _Berruga_, Paco el _Chalana_, Sisto el _Curial_, Mariano el
-_Pajero_... ¡la jovialidaz de Embajadores!
-
-EL SARDINA.—¡Los amos de la gracia!
-
-LA ANGUSTIAS.—¡Menudos peines!
-
-BONIFACIO.—Aquello será una función cómica.
-
-PRIMITIVO.—Más que un teatro. Entras y te esgarras a reir.
-
-EL SARDINA.—Hay días que nos tronzamos. Cuéntale, pa que vea, el chiste
-que se le ocurrió ayer al _Chalana_.
-
-PRIMITIVO.—¡Chiquillo, nos revolquemos!
-
-BONIFACIO.—A ver.
-
-PRIMITIVO.—Pues nos preguntó que en qué se parecía San José a un melón
-de cuelga.
-
-LA ANGUSTIAS.—¡Mi madre, qué raro!
-
-BONIFACIO. (_Estupefacto._)—¿Y en qué se parece?
-
-PRIMITIVO. (_Muerto de risa._)—¡En que tiene _Pepitas_!
-
-EL SARDINA. (_Riendo a todo reir._)—¡Pepitas!... ¡Ja, ja, ja!...
-¡Fíjate!... ¡Pepitas!... Claro, San José... de Pepes, Pepitas.
-
-BONIFACIO. (_Dudando._)—Pos no m’acaba a mí de hacer una gracia loca,
-la verdá.
-
-LA ANGUSTIAS.—¿Loca...? Ni atontolinada siquiera. Menuda gansá. Amos,
-que paece mentira que padres de familia, cargaos de miseria y de hijos,
-se entretengan en esas tontunas.
-
-EL SARDINA.—Pos poquito que nos reímos.
-
-PRIMITIVO.—Y pué que lo de anoche tampoco os haga gracia.
-
-BONIFACIO.—¿Qué fué?
-
-PRIMITIVO.—Na, que como enfrente del bar la calle hace mucha cuesta
-y la acera es estrechita, fué el _Berruga_ y a la plancha del
-alcantarillao, que es de plomo, la dió de jaboncillo, y no pasaba un
-transeunte que no resbalase y se diese una costalada.
-
-EL SARDINA.—Y no sus quiero decir ca talegazo la juerga que s’armaba en
-el bar.
-
-BONIFACIO.—¡Pero qué cachos de brutos!
-
-PRIMITIVO.—¡Brutos porque nos divertimos!...
-
-LA ANGUSTIAS.—¡Valiente diversión!
-
-EL SARDINA.—No vamos a ser como vosotros, que yo no sé si de hacer
-lápidas u qué, sois una familia más triste que un responso.
-
-PRIMITIVO.—Tenéis una formalidaz que acongoja.
-
-LA ANGUSTIAS.—¿Pos qué querías, mirarnos por detrás y encontrarte con
-un chascarrillo, como en las hojas d’almanaque?
-
-EL SARDINA.—Yo, a ti que eres de Cadalso de los Vidrios, hija de un
-cochero de funeraria, hermana de un calavera, y que encima te llamas
-Angustias, no te voy a pedir que seas un parque de Recreos. Pero
-éste... ¡Amos, que paece mentira que haiga nacido en el Portillo de
-Embajadores, que es la cuna del chirigoteo madrileñista!
-
-PRIMITIVO.—No paeces hijo de Madrid, Bonifacio.
-
-BONIFACIO.—¡Alto allá! ¡Yo soy más hijo de Madrid que vosotros!
-
-EL SARDINA.—No chilles, que te se va a espantar el macho.
-
-BONIFACIO.—Y na más. ¡Y las cosas con pruebas, que es lo que vale!
-
-PRIMITIVO.—¡Pero si tú eres más serio que una corbata negra!...
-
-BONIFACIO.—Yo soy como me sale del bolsillo. Lo que tiene es que ca uno
-vive según los prencipios que l’han dao. Vosotros, ¿en qué sus habéis
-divertido siempre? Pues yo te lo diré. De chicos, en iros por las
-mañanas con los tiradores a matar pájaros a la Moncloa, por las tardes
-a la pedrea y por las noches, con las estacas, a perseguir gatos por el
-barrio. Total, a disfrutar haciendo daño. Luego, de mocitos, a correr
-de calle en calle, atormentando a _Garibaldi_ u a cualisquiera vieja
-borracha, a tocarles la chepa a los jorobaos y a burlaros de los cojos.
-A gozar con el dolor del prójimo.
-
-EL SARDINA.—Hombre, esas son cosas de la juventud.
-
-LA ANGUSTIAS.—Cosas de cafres... Si tuviás tú un hijo con joroba, ¿te
-gustaría que se rieran de él? ¿No te morirías de pena? Pues ca vez que
-veas a un lisiao piensa que te está oyendo su madre.
-
-PRIMITIVO.—Amos, Angustias, no te pongas macabra.
-
-LA ANGUSTIAS.—¡Oye, eso de macabra se lo dices a tu suegra!
-
-PRIMITIVO.—¡No es ningún insulto, señor!
-
-LA ANGUSTIAS.—Por si acaso.
-
-BONIFACIO.—Y luego, ya de hombres, ¿a qué le llamáis vosotros
-diversión? Pos a ver destripar caballos en los toros. A marcharse en
-patrulla armando bronca por los bailes de los merenderos; a acosar
-por las calles a mujeres indefensas con pellizcos y gorrinerías; a
-escandalizar en los cines y a insultar a las cupletistas. ¿Y eso es
-alegría, y eso es chirigota, y eso es gracia...? Eso es barbarismo,
-animalismo y bestialismo. Y hasta que los hijos del pueblo madrileño no
-dejen de tomar a diversión todo lo que sea el mal de otro... hasta que
-la gente no se divierta con el dolor de los demás, sino con la alegría
-suya... la risa del pueblo será una cosa repugnante y despreciable.
-Bonifacio Menéndez, ris ras, rubricao.
-
-LA ANGUSTIAS.—Chócate, Boni, que has estao súper.
-
-PRIMITIVO.—Bueno, bueno... (_Él y El Sardina se levantan._) Esta
-Cuaresma te vas a las Carboneras, te pones un bonete, te encaramas al
-púlpito, y el padre Calpena es un gorrión a tu lao.
-
-BONIFACIO.—Pero ¿es que no os he convencido...?
-
-EL SARDINA.—¡Qué nos vas a convencer!... Lo que tiene es que yo no te
-desenvuelvo ahora mismo dos teorías pa pelarte al rape porque nos
-están esperando; que si no...
-
-PRIMITIVO.—Es verdá, chiquillo; no m’acordaba. (_Mirando el reloj._)
-Anda, que son las cuatro y media.
-
-BONIFACIO.—Pero ¿ande vais tan corriendo?
-
-EL SARDINA.—Al solar de Vítor el _Mengue_, que ha organizao unas
-carreras de cojos, que va a ser morirse de risa.
-
-BONIFACIO. (_Con asombro._)—¡Carreras de cojos!...
-
-PRIMITIVO.—Na, que ha comprometío al cojo _Tranca_, a Natalio el
-_Patapalo_ y a dos u tres cojos más y hacen carreras pa batir el récor
-de las dos vueltas con muletas y sin ellas. El premio son doce docenas
-de pájaros fritos y seis frascos de Morapio, que sufraga Indalecio el
-de la Corrala.
-
-EL SARDINA.—¿Por qué no te vienes? Verás qué risa.
-
-BONIFACIO. (_Sonriendo._)—Hombre, mira; ves, eso tiene gracia...
-¡Carreras de cojos!... Y dices que pájaros fritos... (_Vacila._)
-
-PRIMITIVO.—Tira pa alante. Verás qué tarde pasamos.
-
-BONIFACIO. (_Se levanta._)—Oye, Angustias, mira, yo voy a acercarme con
-éstos... No tardo.
-
-LA ANGUSTIAS.—Pero ¿serás capaz de ir...? ¡Tú a divertirte con unos
-desgraciaos!... ¡Pero no estabas diciendo que si el salvajismo, que
-si!...
-
-BONIFACIO.—Mujer, uno conoce las cosas... Pero, después de tóo, ¿qué
-culpa tengo yo de que haiga cojos ni de que me gusten los pájaros
-fritos...? Es el fatalismo humano. Siéntate, que no tardo.
-
- Los tres hombres se alejan riendo. Por el desgarrón de una nube
- morada brilla un rayo de sol que inunda el lejano cementerio de luz
- amarilla. La mujer ve alejarse a los hombres, que ríen, y se dibuja
- en sus labios una sonrisa extraña.
-
-LA ANGUSTIAS. (_Sentándose a la puerta de su casa._)—¡Qué hombres!...
-Será que la vida es así. ¡Conoce uno que no se debe de reir del mal de
-otro, y como si no!... (_Encogiéndose de hombros._) Bueno.
-
-TELÓN
-
-
-
-
-LOS PASIONALES
-
-
- Paco el _Metralla_, un jovenzuelo de mediana estatura, enteco,
- amarillo, de mirada cínica, muy compuesto, con su traje flamante,
- sus botas de caña, su corbatita de nudo y su gorrilla inglesa, va
- con paso resuelto y marchoso Torrecilla del Leal abajo. A poco,
- atraviesa la calle de Zurita, tuerce por la de la Fe y viene a dar
- con la del Salitre, frente por frente a la iglesia de San Lorenzo,
- simpática parroquia enclavada en el riñón del Madrid castizo y
- jaranero.
-
- Está anocheciendo. El chulillo detiénese en la última esquina. Sus
- miradas iracundas e inquisitivas, se dirigen a un frontero obrador
- de plancha, cuya luz ya se ha encendido, y en el que trabajan,
- sofocadas, alegres y dicharacheras unas cuantas mocitas de garbo.
-
- Paco pasa y repasa por delante del obrador, _dejándose ver_.
-
- Al reparar en él, se hace un enojoso silencio entre las bulliciosas
- muchachas; y una de ellas, la más desenvuelta y garbosa, dice con
- sincera acritud, sacando una plancha del anafre y arrimándosela a
- la mejilla:—Ya está ahí ese mosca.
-
- —Pos ahora verás—exclama la maestra, y cierra violentamente la
- puerta vidriera del obrador.—¡Miá que es pelma el niño!—añade
- iracunda.—Pero ¿qué se habrá creído ese chulo de baile?
-
- Más excitado por el incidente, retorna el bullicio entre aquella
- alborotadora y femenina juventud, y la voz entonada y firme de una
- mocita destaca esta copla, llena de punzante ironía:
-
- “Me he cansao de quererte,
- búscate otra,
- o aguarda a San Isidro
- si quieres _tontas_.”
-
- Paco, plantado en la esquina, calcula por la indirecta la
- hostilidad con que es recibido, y al terminar la copla tira con
- rabia la colilla contra el suelo, haciendo estallar en chispas la
- lumbre del cigarro, y masculla amenazador:—¡Maldita siá!... ¡Pa que
- no vayas a la Casa de Socorro esta noche!... No tendría yo lacha.
- Tú saldrás.
-
- Pasea por la acera con paso desigual y nervioso; se estira la
- visera de la gorra, se zarandea el chaleco, se afirma el pantalón.
- Al fin, decidido a esperar, se recuesta en la esquina.
-
- A poco, un nuevo _personaje_, Gumersindo, el _Chulo de Postas_,
- menos joven, pero peor encarado y más cínico que el _Metralla_, le
- pone la mano en el hombro cariñosamente.
-
-——
-
-GUMER.—¡Gachó, tú de puntalito!
-
-PACO (_Secamente._)—Hola.
-
-GUMER (_Mirando con guasa a lo alto._)—Oye, ¿pero es que amenaza ruina
-esta medianería?
-
-PACO (_Con ira._)—Lo que amenaza ruina es que esta noche no duermo yo
-en mi casa, Gumer.
-
-GUMER.—¿Y eso lo das como novedá?
-
-PACO.—Es que no se lo paso; ¡mialás!... ¡Que la pincho, por mi salú!
-
-GUMER.—Pero, ¿quiés cordinar, ninchi, a ver si te cojo el hilo?
-
-PACO.—Na, hombre... la Nieves.
-
-GUMER.—¿Qué t’ha hecho?
-
-PACO.—Una tontería... ¡Pa diez años de cárcel!
-
-GUMER.—Es una niña de pronóstico. Te lo tengo advertido. En fin, vuelca
-el talego.
-
-PACO.—Verás qué rica. Pos na: que después de ocho meses de relaciones,
-que me ha tenío hecho una oveja, sacándola a paseos y _cines_ cuando
-l’ha dao la gana y haciéndola el favor de llevarla a mi diestra;
-después de tenerme sacrificao, que me dice “no mires a ninguna”—y tengo
-que mirar de reojo;—después que me compra una corbata y me la tengo
-que poner aunque no me guste... ¡y encima—y esto es lo más horrible—que
-me he gastao con ella un dineral!...
-
-GUMER.—¿Sobre cuánto?
-
-PACO.—Pos tóo lo que me ha dao en los ocho meses pa que se lo guardara
-y tres pesetas mías.
-
-GUMER.—¡Qué bárbaro! ¡Estáis echando a perder a las mujeres!
-
-PACO.—Bueno; pos después de esa conduzta modelo—tóo por los cuatro
-cochinos duros semanales que gana, que me cuesta un triunfo
-sacárselos,—la llevo el sábado al baile de Provisiones, porque me
-dijo que quería perfeccionarse en el _tuesten_, y porque al entrar me
-distraigo media hora en el guardarropa con la _Piñones_, va, se atufa,
-se mete en el salón y se me pone a bailar con el _Petaca_.
-
-GUMER.—¡Arrea!... ¡Con lo postinoso que es ese pa las mujeres!
-
-PACO.—¡Carcula!
-
-GUMER.—Te sentaría peor que el escabeche pasao.
-
-PACO.—Como que la saqué a la calle y la pegué una bofetá que la salté
-un diente.
-
-GUMER.—¡Y pué que lo tomara a mal!
-
-PACO.—¿Que si lo tomó?... Que me dijo que habíamos acabao.
-
-GUMER.—¡Qué graciosas! Toas lo mismo. De seguida quién acabar... y el
-hombre que ya tié arreglaos sus gastos al jornal que le gana una mujer,
-que se chinche ¿verdá?
-
-PACO.—Yo, de primeras, lo tomé por un dicho de esos de cuando una cosa
-les da coraje; pero, chiquillo, que nada... que ha estao dos días
-dándome esquinazo sin venir a planchar; y el jueves pos vino acompañá
-de un tío municipal que tiene; que no me quise arrimar, porque yo con
-el Ayuntamiento no tengo valor pa nada.
-
-GUMER.—Haces bien.
-
-PACO.—Y, por último, ayer, pa celebrar el santo de la maestra, se
-fueron de juergueo al Partidor, al ventorro del _Cuevas_.
-
-GUMER.—Lo he sabido.
-
-PACO.—De que me lo noticiaron, voy y me encamino pa allí con Pepe el
-_Rosca_. Lleguemos... ¡y no quiás saber!... Miro y me la encuentro
-agarrá a un panoli, a la vera de un manubrio, y bailándose otro
-_tuesten_.
-
-GUMER.—¡Rediez, cuánto _tuesten_!
-
-PACO.—¿No es pa quemarse?
-
-GUMER.—¡Pa tener hollín!
-
-PACO.—De que los guilé me dió un vuelco el corazón, y me voy pa ellos,
-y metiéndoles así la mano por entre los dos pa detenerlos, le digo a
-él: “¿Me permite usted una vuelta con la socia?” “Pa Carnaval”, me
-contesta el tío, y siguen girando.
-
-GUMER.—¡Qué boceras!
-
-PACO.—Me quedé helao. Vuelven a pasar, secundo la petición, y me dice
-que me presente a concurso. Hasta que yo, harto de chuflas, me arranco
-a él de mala forma y, dándole un manotazo en el hombro, le digo: “¿Pero
-es que ha heredao usté a esta joven, pollo?” “Sí, señor; me la ha dejao
-un tío.” “Pues a mí me la va a dejar un primo”; y agarro del brazo a
-Nieves, y tiro de ella, y va él entonces, arrima su cara a la mía y me
-estornuda a un milímetro cuadrao de mis narices... y, ¡chiquillo, qué
-bofetá!
-
-GUMER.—¿Le diste?
-
-PACO.—Viceversa.
-
-GUMER.—¡Él a ti!
-
-PACO.—Que me cogió la acción. Pero cómo me dejaría este carrillo de
-dormido, que hasta la quinta bofetá no se me empezó a desperezar.
-
-GUMER.—¿Te sopló leña?
-
-PACO.—Sí: pero tú ya me has visto en pelea... ¡Me cegué, me fuí pa él,
-metí mano, abrí la chaira, le tiré dos viajes!...
-
-GUMER.—¿Y qué?
-
-PACO.—Na, que le vi correr pa la Casa e Socorro y dije: “Le he
-matao”... pero luego me enteré que es hijo del conserje, y, como
-vive allí, iba por una estaca. Total, que si no se me llevan hay una
-desgracia.
-
-GUMER.—¿En tu familia?
-
-PACO.—U en la suya. Y escuso decirte, Gumer, que desde que esa mujer me
-ha hecho esa ación indecorosa yo no duermo...
-
-GUMER.—¿No tiés dónde?
-
-PACO.—Ni vivo... ni como.
-
-GUMER.—Lo creo.
-
-PACO.—Porque, claro, de repente te ves sin cariño...
-
-GUMER.—Y sin veinte pesetas semanales. Si me ha pasao a mí la mar de
-veces.
-
-PACO.—Por eso te digo; tú ¿qué harías en mi caso, Gumer? Aconséjame.
-
-GUMER.—Hombre, la cosa es grave; porque, claro, tú no te vas a poner a
-trabajar ahora a la edaz que tienes.
-
-PACO.—Ni lo sueñes. Voy a cumplir los veintitrés. La edad del
-aprovechen.
-
-GUMER.—Por eso te digo que el asunto es complicao; pero, en fin, te voy
-a dar una leción que si me llaman a domicilio llevo cinco pesetas por
-ella.
-
-PACO.—Venga.
-
-GUMER.—Pues atiende. La Nieves, con su proceder asqueroso, te holla dos
-cosas: te holla tu pundonor y te holla el puchero.
-
-PACO.—Que son casi tres ollas.
-
-GUMER.—Clavao. Por lo tanto, si quiés quedar como un hombrito, la
-aguardas esta noche, y de que salga la llamas y la planteas el
-_poblema_ en esta forma: “Apreciable nincha: U sigues las relaciones
-amorosas con un servidor, u te doy dos tajos en el rostro. A escoger.”
-¿Que te dice que sí? pues, dominada ya por el miedo, haces cuenta que
-te has comprao una burra; ¿que se emperra en que no? pues tiras de
-navajita y la cortas la cara. Ni más ni menos.
-
-PACO (_Con cierto estupor._)—¡Gachó! Pero, ¿y si me llevan a la cárcel?
-
-GUMER.—¡Amos, quita, _manús_! Estás en primaria. Aquí me tiés a mí, que
-he _pedricao_ con el ejemplo. Por una cosa parecida a la tuya le dí yo
-dos tajos a la Enriqueta.
-
-PACO.—Ya m’acuerdo.
-
-GUMER.—¿Y qué me pasó?... Pues que, como era delito pasional, a los dos
-meses _asolvido_.
-
-PACO.—Pero aquello fué la suerte que tú tienes.
-
-GUMER.—Y la de todos. Por un arrebato pasional le quitas el reló a un
-amigo y es atenuante.
-
-PACO.—¿Estás seguro?
-
-GUMER.—¿Cómo seguro?... Acuérdate de lo mío.
-
-PACO.—Pero tú estuviste en la cárcel.
-
-GUMER.—Porque se diztó indebidamente auto de prisión. El juez que me
-atropelló con el auto.
-
-PACO.—Lo que pasa con todos los autos.
-
-GUMER.—Pero, muchacho, se vió la vista causa, y como la seda. ¡Me tocó
-un Jurao!...
-
-PACO.—¿Bueno?
-
-GUMER.—Ni escogido. El señor Pepe, el _Bocas_; Quintín, el _Churrero_;
-el señor Serapio, el _Orejas_; Custodio el de la Leoncia; Valentín el
-_Zapa_... tóos amigos.
-
-PACO.—Pero, ¿cómo estaban allí esos tíos?
-
-GUMER.—Sí, hombre; es que a los caballeros les gusta que haiga Jurao,
-pero no quién ir, ¿sabes? y cuando les toca, pos, pa no molestarse,
-delegan por las cinco pesetas en una colección de sustitutos, del
-comercio de esta corte, que vagan por los pasillos de las Salesas a lo
-que cae. Y, claro, yo que me vi con la mar de conocidos en el Tribunal
-popular, compuesto en su mayoría de elemento vinatero, pues dije: “Sois
-míos”; y alecionao por el defensor, a la primera pregunta del fiscal
-empecé a llorar a lágrima viva y a decir que los celos me habían puesto
-una venda sanguinolenta en los ojos, que la navaja me se había venido
-sola a la mano y que al cometer el delito me pasó una cosa pasional
-por el cranio, que yo no sabía si estaba jugando a la brisca o dando
-puñalás.
-
-PACO.—¡Vaya un raspa!
-
-GUMER.—Y a tóo esto, yo, venga de sollozos, llamándole a la Enriqueta
-“ser querido”, “arcángel de mi juventud”, “primer amor de mi
-existencia”... y dando convulsiones y diciéndole al relator que me
-hiciese el osequio de pegarme un tiro en la nuez, que yo no podía vivir
-después de haber atentao contra aquella mujer “amada y fraudulenta”.
-
-PACO.—¡Chiquillo, es que tú también te usas unas frases!
-
-GUMER.—Hombre, la solenidá era pa ello. Resumen: que si ves el cuadro,
-la hincas. El público era un puro sollozo; los juraos hicieron
-charco de tanta lágrima, y el presidente del Tribunal yo creí que se
-arcidentaba. Gracias que empezó a roncar.
-
-PACO.—¿Se quedó dormido?
-
-GUMER.—Como una rosca. Total: veredizto de inculpabilidaz, sentencia
-asolutoria, la Enriqueta lisiada pa toa su vida y yo con un cartelito
-entre las damas desde que salí de la cárcel, que aquí me tienes,
-vestido, calzao, fumao, comido, bebido, ecétera, ecétera... Porque,
-dime tú, después de aquello, ¿qué desgraciada le niega a un servidor
-cinco duros, aunque tenga que sacárselos al Ayuntamiento?
-
-PACO.—¡Gachó, qué suerte!
-
-GUMER.—Táztica y _monocle_. (_Señalándose el ojo derecho._)
-
-PACO.—Eres el Hizdemburge del Sombrerete.
-
-GUMER.—Me has tañao. Por eso te digo, Paco, que sigas mis huellas con
-la Nieves. U te se somete con jornal y todo, u la pinchas; no seas
-primo.
-
-PACO.—Sí, estoy resuelto. Tiés razón. (_Mirando hacia el obrador._)
-Calla, que salen.
-
-GUMER.—¡Camará, cuántas vienen!
-
-PACO.—La rodean las compañeras.
-
-GUMER.—Que se han maliciao algo; pero no le hace. Llámala aparte y se
-lo dices. Conque salú y suerte, ninchi, que yo me voy. (_Vase calle
-abajo, huyendo de la quema._)
-
-PACO (_Un poco pálido, acercándose al grupo de muchachas que ha salido
-del obrador._)—Nieves.
-
-NIEVES.—Me llamo.
-
-PACO.—Haz el osequio de venir.
-
-NIEVES.—No me dejan en casa.
-
-PACO.—Nieves, que estoy ciego.
-
-NIEVES.—Cómprate un perro.
-
- Las risas de las compañeras excitan a Paco, que coge a Nieves de un
- brazo y la hace bajar violentamente de la acera, mientras, lívido
- y tembloroso, saca una navaja. Sin darle tiempo a abrirla, aquel
- enjambre de mocitas bravías cae sobre él y le desarman, le tiran al
- suelo y, con llaves, bolsos de mano y puños cerrados, le dan una
- paliza de órdago a la grande y le dejan en tierra sangrando por
- boca y narices, entre la rechifla de la gente del barrio, enterada
- del suceso.
-
- Un guardia de Orden público, que se acerca al escándalo, se lleva a
- pescozones al _Metralla_.
-
-GUARDIA.—Echa pa alante, vividor de mujeres.
-
-PACO.—Guardia, que ha sido por celos... que soy un pasional...
-
-GUARDIA.—¡Cállate ya, so golfo! La culpa de lo que hacéis la tié el
-Jurao y na más que el Jurao. Que fuera yo el que sentenciara estas
-cosas, y ya veríais... ¡¡Os echaba cinco años de presidio por granujas
-y diez por pasionales!!
-
-TELÓN
-
-
-
-
-LOS ATEOS
-
-
-
-
-CUADRO PRIMERO
-
-
- Interior de una taberna establecida en la calle del Peñón, a dos
- pasos del Campillo de Mundo Nuevo.
-
- Es de noche. El aire de la _tasca_, enrarecido por el humo de los
- cigarros, amengua la luz de las débiles bombillas, dando aspecto
- siniestro a aquellas gentes famélicas y desarrapadas que llenan las
- mesas.
-
- Se huele a vino, a tabaco, a guisos fuertes.
-
- En el velador de un rincón acaban de comerse unos _livianos_ y de
- apurar unos _quinces_, previamente jugados al mus, Baldomero el
- _Bizco_, Nicomedes el _Soga_, el señor Eulalio y el señor Floro.
-
- Pepe el _Malagua_, dueño del local, les hace los honores
- _osequiándoles_ con unas _limpias_ de Monóvar.
-
- Se habla a voces de la última cogida de un _fenómeno_.
-
- De pronto, un poco confuso, suena a lo lejos, en el silencio de
- la calle, espaciado y solemne, el repiqueteo de la campanilla del
- Viático. Le sigue, como ruido complementario, el lento rodar de un
- coche.
-
- En el interior de la taberna se hace un breve silencio. Todos
- atienden.
-
- El señor Eulalio, un poco indeciso, levanta la mano con disimulo y
- toca levemente la visera de su gorra.
-
- Una ruidosa carcajada, que se deshace en aspavientos, en muecas de
- burla, y en soeces interjecciones, es el comentario que pone la
- reunión a la inofensiva reverencia del pobre anciano.
-
-SEÑOR FLORO (_Muerto de risa._)—¡Ja, ja, ja..., pos no se iba a quitar
-la gorra! ¡Ja, ja, ja!...
-
-SEÑOR EULALIO (_Un poco avergonzado._)—Hombre, yo...
-
-BALDOMERO.—¡Amos, quite usté d’ahí, so beata!
-
-SEÑOR EULALIO.—Pero, señores, el que un hombre haga una cosa porque
-tenga ciertos principios, no creo yo que...
-
-NICOMEDES.—¡Te conocíamos como peón de mano, pero como santurrona!...
-¡Ja, ja, ja!...
-
-PEPE EL MALAGUA.—¡Medio siglo haciéndonos creer que se desayunaba con
-acólitos en pepitoria, y de pronto nos resulta un _cofrade_!
-
-SEÑOR EULALIO.—¡Hombre, hacer el favor de no insultar!
-
-SEÑOR FLORO.—Eulalio, vas camino del _jaimismo_.
-
-SEÑOR EULALIO (_Ya amoscado._)—¡Voy camino de la venta de la... Rubia!
-¡Señor... miá tú qué tendrán que ver las narices con el buen tiempo!
-
-SEÑOR FLORO (_Dando un enérgico puñetazo sobre la mesa._)—Entonces,
-¿por qué saludas ante las patrañas eclesiásticas?
-
-SEÑOR EULALIO.—Saludo porque no creo que haga falta la desageración en
-cosa ninguna. Porque yo no es que pise una iglesia, que eso, Dios me
-libre...; pero tampoco soy como tú, que porque un día _estarnudaste_
-en la calle y te dijeron “Jesús”, tuviste un juicio de faltas. Ni soy
-como ese, que no pasa un cura por su lao que no le profiera una ofensa,
-bien oral, bien mímica. Yo no me persigno ni creo en esas pamplinas
-de santos ni de novenas; pero, señor, una meaja de fe en algo hay que
-tenerla.
-
-SEÑOR FLORO.—¡Fe en el progreso humano!
-
-TODO EL CONCURSO (_Que queda pendiente de la discusión._)—¡Mu bien!
-
-SEÑOR EULALIO.—Estoy en ello; pero yo lo que te digo, Floro, es que tié
-que haber un Ser superior, llámese Dios u llámese como se llámese, que
-haiga formao este Universo que nos cobija.
-
-SEÑOR FLORO.—Aquí no hay más Dios ni más ser que la Naturaleza madre y
-su produzto, que es el hombre, animal soberano y libre; y tóo lo demás
-que te digan, zanahorias condimentadas.
-
-SEÑOR EULALIO.—¿De forma que tú crees que el mundo se ha hecho solo?
-
-SEÑOR FLORO.—De un modo automóvil, sí, señor.
-
-SEÑOR EULALIO.—¿Y de dónde ha surgido?
-
-SEÑOR FLORO.—Del caos.
-
-SEÑOR EULALIO (_Dudando._)—¡Qué caos ni qué cacaos!...
-
-SEÑOR FLORO.—Ni más ni menos. ¡Del caos!
-
-SEÑOR EULALIO.—¿Y qué es el caos, vamos a ver?
-
-SEÑOR FLORO.—La nada flotante.
-
-NICOMEDES (_Admirado._)—¡No le coge en una!
-
-SEÑOR FLORO.—Y pa que te enteres de lo que no sabes, te diré que este
-globo terraquio que habitamos no es ni más ni menos que una corteza
-desprendida de otro planeta que se ha enfriao.
-
-UN OYENTE.—Iría de verano.
-
-SEÑOR FLORO (_Muy molesto._)—Al que se chufle cojo una botella y le
-hago una alusión personal en las narices.
-
-VARIOS.—Callarse, hombre. (_Silencio profundo._)
-
-SEÑOR EULALIO.—Entonces, dime a mí, ¿qué soy yo, vamos a ver?
-
-SEÑOR FLORO.—Un mísero gusano dedicao a la albañilería y nacido de la
-putrefación terraquia.
-
-SEÑOR EULALIO.—¡Arrea! ¿Yo gusano...? Hombre, Floro, dices unas cosas...
-
-SEÑOR FLORO.—Chist...; aquí todo se prueba, como en las sastrerías.
-Ejemplo práztico de tu gusanez. Coges un peazo de queso, lo tiras a ese
-rincón, vuelves a los quince días y lo encuentras fermentao.
-
-SEÑOR EULALIO.—Eso será si no hay ratas, porque si hay ratas no lo
-encuentras.
-
-SEÑOR FLORO.—Aquí tienen gato. Por eso he puesto el ejemplo. Pues de
-la misma forma que el queso fermenta y salen gusanos u seres móviles
-y vividores, lo mismo de la cáscara mundial salieron seres u gusanos,
-que somos tú y yo, éste y ese, la Inacia, la Tadea y personas que nos
-acompañan.
-
-TODOS.—¡Mu bien!
-
-UN OYENTE.—Eso no es posible, señor Floro.
-
-SEÑOR FLORO.—¿Quién ha graznao esa negativa?
-
-UN OYENTE.—Servidor; porque si yo creyera que una mujer con unos ojazos
-y unas formas como las de su cuñada de usté era produzto de un pedazo
-de queso, yo tiraba una bola. (_El auditorio ríe._)
-
-SEÑOR FLORO (_Amoscado._)—Tiés una cabeza, mi amigo, que la incluyes
-en un puesto de melones y no desmerece. Estoy filosofeando, y, por lo
-tanto, hablo en sentido hipotecario, ¿estamos?
-
-UN OYENTE.—Ah, bueno, usté disimule.
-
-SEÑOR FLORO.—No hay de _queque_. Orejita es lo que hace falta pa saber
-oir. Y voy a rematar. Por lo tanto, Eulalio, ni hay ser superior, ni
-cielo, ni purgatorio, ni andróminas de esas. En este mundo no hay nada
-más que este mundo, donde está todo, lo bueno, lo malo y lo entreverao.
-Y el día que te mueras vuelves al seno de la tierra materna y te haces
-polvo, fósforo, gaseosa... nada. ¡He dicho!
-
- Delirantes aplausos y risas soeces acogen las últimas frases del
- ateo.
-
- El señor Eulalio, reducido al silencio por la explosiva dialéctica
- de su rival, calla en un rincón.
-
- Otra vez vuelve a oirse la campanilla del Viático, que regresa. Se
- va acercando, acercando... Al fin, pasa, y, cada vez más lejana, se
- pierde en el silencio de la calle desierta, seguida del lento rodar
- del coche.
-
- Aquella pobre gente, a pesar de todo, deja de reir.
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO SEGUNDO
-
-
- Interior de una alcoba humilde en una casa pobre.
-
- Son las dos de la madrugada.
-
- En la obscuridad suena el tictac vigilante de un reloj.
-
- Tendidos en una modesta cama, duermen el implacable ateo señor
- Floro y la señá Felipa, su consocia.
-
- De pronto, el pobre hombre despierta, da un grito agudo y se lleva
- las manos al lado izquierdo del pecho, incorporándose, lívido y
- tembloroso.
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, madre!... ¡Ay, Felipa!
-
-SEÑÁ FELIPA (_Despertando aterrada._)—¿Qué te pasa, Floro? (_Enciende
-la luz._)
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, Felipa, qué dolor! ¡Ay, que me muero!
-
-SEÑÁ FELIPA.—Pero, ¿qué t’ha dao?
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, que no lo sé!... ¡Ay, que tengo aquí un puñal!
-
-SEÑÁ FELIPA (_Echándose de la cama._)—Pero, ¿dónde?
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, en esta parte!... ¡Ay, que llamen a un médico, que yo
-no puedo respirar! ¡Ay, Felipa, que es un dolor de costao!... ¡Ay, que
-yo no sé qué tengo!
-
-SEÑÁ FELIPA.—¡Por Dios, hombre, no te apures!
-
- Atacado de una aguda neuralgia intercostal, el señor Floro sigue
- quejándose con amargos lamentos; mientras, la señá Felipa se echa
- una falda y corre a llamar a los vecinos.
-
- A poco, el cuarto se llena de gente a medio vestir, que anda de un
- lado a otro, perpleja y estuporizada.
-
-VECINA PRIMERA.—Pero, ¿qué ha sido?
-
-VECINO PRIMERO.—Pero, ¿qué tienes, Floro?
-
-VECINA SEGUNDA.—Debe ser algo que le ha hecho daño.
-
-VECINO SEGUNDO.—¿Qué cenaste anoche?
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, que no lo sé!... ¡Ay, que yo me muero!... ¡Salvarme,
-por lo que más queráis!
-
-UNO.—¡Eso ha sido la mojama!
-
-UNA.—¡Pué que sea flato!
-
-OTRA.—Hacerle tila.
-
-OTRO.—Darle aceite.
-
-VECINO PRIMERO.—Ponte boca abajo.
-
-VECINA SEGUNDA.—Calienta una franela.
-
-SEÑÁ FELIPA.—Matías, por Dios, vete a la Casa de Socorro y que venga un
-médico.
-
-MATÍAS.—Voy en un vuelo. (_Sale disparado._)
-
- Dan al enfermo aguas cocidas, unturas; le aplican bayetas,
- ladrillos calientes...; todo inútil. La violencia del mal no cede.
- El señor Floro, en el paroxismo del dolor, da gritos desesperados
- y espantosos, revolcándose en la cama.
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, que me muero!... ¡Ay, que no puedo más!... ¡Ay,
-Virgen del Carmen, quítame este sufrir, por lo que más quieras!... ¡Ay,
-Dios mío de mi corazón!...
-
- La señá Escolástica, una vieja motejada de beata por la vecindad,
- se acerca al lecho.
-
-SEÑÁ ESCOLA.—Hombre, señor Floro, como tié usté esas ideas, yo no me
-he atrevido a decirle a usté una cosa... Pero ahora que le oigo a usté
-mentar a Dios y a la Virgen Santísima, si usté quiere, yo le daré un
-remedio que se le quita ese dolor en dos segundos.
-
-SEÑOR FLORO (_Incorporándose. La mira con ojos ávidos._)—¿En dos
-segundos?... (_Abrazándose a ella._) ¡Ay, señá Escola de mi vida,
-dígamelo usté por su madre, sea lo que sea antes que me muera!
-
-SEÑÁ ESCOLA.—Pues que yo tengo unos sellitos de la Virgen de la Paloma,
-¿sabe usté...? que se rebuñan un poco, se hacen como una bolita, se
-tragan en un sorbito de agua, se reza con fe un “Dios te salve María” y
-al menuto curao.
-
-SEÑOR FLORO (_Mirándola con angustia._)—¡Ay, señá Escola!... ¡Ay, que
-yo no puedo hacer eso!
-
-SEÑÁ ESCOLA.—Pero, ¿por qué?
-
-SEÑOR FLORO.—Mis ideas, que no me dejan.
-
-SEÑÁ ESCOLA.—¡Pero no ve usté que si se muere ya no va usté a tener
-ninguna idea!...
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, señá Escola, no me haga usté ajurar de mi credo, que
-es no creer en náa!...
-
-SEÑÁ ESCOLA.—¡Pues vaya un credo!
-
-SEÑÁ FELIPA.—¡Amos, Floro, tómate el sello, que dicen que se han visto
-casos milagrosos!
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, que no puedo!... ¡Todo, menos eso!
-
-SEÑÁ ESCOLA.—Pero ¿qué le ha hecho a usté la Virgen de la Paloma?
-
-SEÑOR FLORO.—Si no es la Virgen, es Lerroux, que me pondría como un
-trapo si lo supiera.
-
-VECINO PRIMERO.—¿Y quién se lo va a decir?
-
-SEÑÁ ESCOLA.—Hale... traer agua... Aquí tié usté el sello bendito... A
-tomárselo.
-
-SEÑOR FLORO.—¿Pero yo...? ¡Una cosa eclesiástica!...
-
-SEÑÁ FELIPA.—Tómatelo con fe, Floro.
-
-SEÑOR FLORO.—¡Ay, bueno; lo tomaré porque no puedo más de dolor; pero
-por Dios, no se lo digáis a Pablo Iglesias, que ya no me saludaría!
-
-SEÑÁ ESCOLA.—Adentro.
-
-SEÑOR FLORO (_Después de tomarse el sello._)—¡Ay, ya está...! ¡Ay,
-Virgen Santa, dispénsame en lo que te haiga faltao; pero quítame esta
-punzada, que me atraviesa, y en cuanto me levante te llevo un albañil
-de cera...!
-
- Da un suspiro. Los quejidos son cada vez más débiles. A poco, se
- duerme. Las mujeres rezan en voz baja.
-
-=Mutación=
-
-
-
-
-CUADRO TERCERO
-
-
- En la calle de la Ventosa se hallan departiendo animadamente el
- señor Eulalio, insultado la noche antes por _clerical_ en la
- taberna de la calle del Peñón, y el señor Dimas el _Churrero_.
-
- El señor Eulalio refiere a su amigo el incidente del Viático, y
- éste a su vez le pone en autos de la _conversión_ del señor Floro,
- su vecino, con el detalle del sellito y demás pormenores.
-
- Se despiden. El señor Eulalio sube calle arriba. Al torcer por la
- de la Paloma se detiene estupefacto, viendo venir al señor Floro,
- ojeroso y vacilante, camino de la iglesia. Trae un cirio en la
- mano, cubierto hasta la mitad con un pedazo de papel de periódico.
-
-SEÑOR EULALIO (_Atajándole._)—¡Adiós, Floro!
-
-SEÑOR FLORO (_Aterrado._)—¡¡Eulalio!! (_No sabe dónde meterse el
-cirio._)
-
-SEÑOR EULALIO (_Sonriendo._)—¿Qué llevas en la manita?
-
-SEÑOR FLORO.—Na; que, de paso que voy a la obra, unas vecinas me han
-dao el encargo de que traiga esta tontería ahí, a esa estupidez de
-iglesia que hay ahí en la...
-
-SEÑOR EULALIO (_Acentuando su sonrisa._)—No te molestes... ¡lo sé
-todo...!
-
-SEÑOR FLORO.—¿Te han contao lo de mi dolor de anoche?
-
-SEÑOR EULALIO.—Y lo del sellito.
-
-SEÑOR FLORO (_Bajando la cabeza avergonzado._)—Chico. Eulalio, la
-verdá, me hicieron hocicar; pero es que me vi negro. Creí que la
-diñaba... ¡Y cuando le ve uno los zancajos a la muerte...!
-
-SEÑOR EULALIO.—¡Qué me vas a decir, Floro...! ¡Yo era peor que tú! Yo
-te podía dar veinticinco pa cincuenta en custión de ateísmo. ¡Pero
-amigo, un día—tú sabes la pasión que tengo yo por mi nieta, que no
-quiero otra cosa en el mundo—, pues fué el angelito y me cogió eso
-que le dicen la _dizteria_, que creí que me se moría! Chiquillo... de
-pensar yo que me iba a quedar sin aquel pispajo que me se agarra a las
-rodillas toas las tardes cuando vuelvo de la obra, y que es mi único
-consuelo... Amos, que me dió una angustia interior, por dentro, que
-dije: “¡Dios mío, si me la salvas, me pongo hábito aunque sea!” ¡Y me
-la salvó! Por eso anoche, en la taberna, cuando pasaba el Viático, me
-quité la gorra. Hay que ser agradecido.
-
-SEÑOR FLORO.—Tiés razón, Eulalio; dispensa las gansás que te dije.
-
-SEÑOR EULALIO.—Quita, primo; si uno lo comprende todo. Cuando el hombre
-está bueno y sano y se encuentra en la taberna rodeao de cuatro necios
-que le ríen las gracias, el hombre es un valiente, que se atreve con tó
-lo humano y con tó lo divino; pero cuando cambia el viento, y viene la
-negra, y el dolor te mete acobardao y solo en el rincón de tu casa...
-Será uno tó lo blásfemo que sea; pero yo te digo que no hay quien no
-levante los ojos pa lo alto y pida misericordia.
-
-SEÑOR FLORO.—Esa es la chipén.
-
-SEÑOR EULALIO.—En fin, con decirte que yo ya hasta me persigno por las
-noches...
-
-SEÑOR FLORO (_Asombrado._)—¿Y te acuerdas?
-
-SEÑOR EULALIO.—Hombre, como es lo primero que le enseña a uno su
-madre... Y hago más.
-
-SEÑOR FLORO.—¿Qué haces?
-
-SEÑOR EULALIO.—Pues que cuando paso por delante de una iglesia, pa
-saludar y que no me se burlen los compañeros, me quito la boina y me la
-sacudo de yeso.
-
-SEÑOR FLORO.—A mí me se había ocurrido levantarme la visera de la gorra
-y rascarme, que también es disimulao.
-
-SEÑOR EULALIO.—Sí, pero eso no tié novedaz.
-
-SEÑOR FLORO.—¿Tú crees?
-
-SEÑOR EULALIO.—Se lo he visto hacer a la mar de _ateos_.
-
-TELÓN
-
-
-
-
-ÍNDICE
-
-
- _Páginas._
-
- El santo de la Isidra. 9
-
- La pena negra. 61
-
- Las estrellas. 109
-
- El amigo Melquiades o por la boca muere el pez. 161
-
- El Chico de las Peñuelas o no hay mal como el de la envidia. 227
-
- Los pobres. 289
-
- La risa del pueblo. 295
-
- Los pasionales. 301
-
- Los ateos. 309
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Sainetes, by Carlos Arniches y Barrera
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK SAINETES ***
-
-***** This file should be named 63019-0.txt or 63019-0.zip *****
-This and all associated files of various formats will be found in:
- http://www.gutenberg.org/6/3/0/1/63019/
-
-Produced by Josep Cols Canals, Ramón Pajares Box and the
-Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive/Canadian Libraries)
-
-
-Updated editions will replace the previous one--the old editions
-will be renamed.
-
-Creating the works from public domain print editions means that no
-one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
-(and you!) can copy and distribute it in the United States without
-permission and without paying copyright royalties. Special rules,
-set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
-copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
-protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
-Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
-charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
-do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
-rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
-such as creation of derivative works, reports, performances and
-research. They may be modified and printed and given away--you may do
-practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
-subject to the trademark license, especially commercial
-redistribution.
-
-
-
-*** START: FULL LICENSE ***
-
-THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
-
-To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
-distribution of electronic works, by using or distributing this work
-(or any other work associated in any way with the phrase "Project
-Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
-Gutenberg-tm License (available with this file or online at
-http://gutenberg.org/license).
-
-
-Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
-electronic works
-
-1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
-electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
-and accept all the terms of this license and intellectual property
-(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
-the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
-all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
-If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
-Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
-terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
-entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
-
-1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
-used on or associated in any way with an electronic work by people who
-agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
-things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
-and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
-works. See paragraph 1.E below.
-
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
-or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
-Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
-collection are in the public domain in the United States. If an
-individual work is in the public domain in the United States and you are
-located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
-copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
-works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
-are removed. Of course, we hope that you will support the Project
-Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
-freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
-this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
-the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
-keeping this work in the same format with its attached full Project
-Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
-
-1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
-what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
-a constant state of change. If you are outside the United States, check
-the laws of your country in addition to the terms of this agreement
-before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
-creating derivative works based on this work or any other Project
-Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
-the copyright status of any work in any country outside the United
-States.
-
-1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
-
-1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
-access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
-whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
-phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
-Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
-copied or distributed:
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
-from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
-posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
-and distributed to anyone in the United States without paying any fees
-or charges. If you are redistributing or providing access to a work
-with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
-work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
-through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
-Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
-1.E.9.
-
-1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
-with the permission of the copyright holder, your use and distribution
-must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
-terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
-to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
-permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
-
-1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
-License terms from this work, or any files containing a part of this
-work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
-
-1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
-electronic work, or any part of this electronic work, without
-prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
-active links or immediate access to the full terms of the Project
-Gutenberg-tm License.
-
-1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
-compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
-word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
-distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
-"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
-posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
-you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
-copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
-request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
-form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
-License as specified in paragraph 1.E.1.
-
-1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
-performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
-unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
-access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
-that
-
-- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
- owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
- has agreed to donate royalties under this paragraph to the
- Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
- must be paid within 60 days following each date on which you
- prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
- returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
- sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
- address specified in Section 4, "Information about donations to
- the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
-
-- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
- you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
- does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
- License. You must require such a user to return or
- destroy all copies of the works possessed in a physical medium
- and discontinue all use of and all access to other copies of
- Project Gutenberg-tm works.
-
-- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
- money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
- electronic work is discovered and reported to you within 90 days
- of receipt of the work.
-
-- You comply with all other terms of this agreement for free
- distribution of Project Gutenberg-tm works.
-
-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
-electronic work or group of works on different terms than are set
-forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
-both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
-Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
-Foundation as set forth in Section 3 below.
-
-1.F.
-
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
-collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
-works, and the medium on which they may be stored, may contain
-"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
-corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
-property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
-computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
-your equipment.
-
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
-of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium with
-your written explanation. The person or entity that provided you with
-the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
-refund. If you received the work electronically, the person or entity
-providing it to you may choose to give you a second opportunity to
-receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
-is also defective, you may demand a refund in writing without further
-opportunities to fix the problem.
-
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
-WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
-WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
-If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
-law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
-interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
-the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
-provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
-
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
-with this agreement, and any volunteers associated with the production,
-promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
-harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
-that arise directly or indirectly from any of the following which you do
-or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
-work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
-Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
-
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of computers
-including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
-because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
-people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
-To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
-Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
-http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
-permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
-Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
-throughout numerous locations. Its business office is located at
-809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
-business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
-information can be found at the Foundation's web site and official
-page at http://pglaf.org
-
-For additional contact information:
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To
-SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
-particular state visit http://pglaf.org
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations.
-To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
-
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
-works.
-
-Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
-concept of a library of electronic works that could be freely shared
-with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
-Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
-
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
-unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
-keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
-
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
-
- http://www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.