diff options
Diffstat (limited to 'old/63019-0.txt')
| -rw-r--r-- | old/63019-0.txt | 13944 |
1 files changed, 0 insertions, 13944 deletions
diff --git a/old/63019-0.txt b/old/63019-0.txt deleted file mode 100644 index f999a51..0000000 --- a/old/63019-0.txt +++ /dev/null @@ -1,13944 +0,0 @@ -The Project Gutenberg EBook of Sainetes, by Carlos Arniches y Barrera - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Sainetes - -Author: Carlos Arniches y Barrera - -Release Date: August 23, 2020 [EBook #63019] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK SAINETES *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Ramón Pajares Box and the -Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre - =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * Se ha respetado la ortografía del original impreso, pero se han - puesto tildes a las mayúsculas. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - * En la p. 91, se pone título a la Escena XV de «La pena negra», que - no aparece impreso por error. - - * En «El chico de las Peñuelas», se renumeran correctamente las - escenas del Cuadro primero. - - - - - BIBLIOTECA CALLEJA - SEGUNDA SERIE - - - CARLOS ARNICHES - - SAINETES - - - - - CARLOS ARNICHES - - SAINETES - - - [Ilustración] - - - MCMXVIII - - CASA EDITORIAL CALLEJA - FUNDADA EN 1876 - - MADRID - - - - - PROPIEDAD - - DERECHOS RESERVADOS - - - Imp. Martín de los Heros, 65. - - - - -A RAMÓN PÉREZ DE AYALA - - - _Pongo, lleno de vanidad, el nombre de usted en la primera página - de este libro, porque usted es mi mayor éxito._ - - CARLOS ARNICHES - -Madrid, Julio 1918. - - - - -EL SANTO DE LA ISIDRA - - - - -PERSONAJES - - - ISIDRA - LA SEÑÁ IGNACIA - CIRILA - BALTASARA - LA SEÑÁ JUSTA - UNA VECINA - UNA INVITADA - UNA NIÑA - VENANCIO - SEÑOR EULOGIO - SEÑOR MATÍAS - EPIFANIO - SECUNDINO - EL ROSCA - PACO EL CURIAL - JUAN EL MIGAS - PÉREZ - TORRIJA - UN VENDEDOR DE FLORES - CONVIDADO 1.º - ÍDEM 2.º - ÍDEM 3.º - UN PALETO - UN ROMERO - UN MOZO DE MERENDERO - -_Invitados vendedores, romeros, etc.—Coro general._ - - - - -ACTO ÚNICO - - -CUADRO PRIMERO - - Una plazuela de los barrios bajos. Al foro, dos casas separadas por - un callejón que da a la calle de Toledo, y en cuyo fondo se ve la - Plaza de la Cebada. La casa de la izquierda tiene en su planta baja - una tienda de ultramarinos con puertas practicables. La puerta de - esta casa, practicable también, da al callejón. A la derecha, otra - casa, y debajo una taberna con un rótulo que dice: NÚM. 8 VINOS Y - LICORES NÚM. 8. La puerta de la taberna que da frente al público - y la que da al callejón, practicables. En los laterales derecha - una casa de modesta construcción, y en el ángulo que forma esta - casa con la taberna, el chiscón de un zapatero de viejo. En los - laterales izquierda, otra casa, en cuya planta baja hay establecida - una tienda de sillas, de las cuales vense algunas colgadas en - la puerta. La muestra de la tienda dice: LA MECEDORA, SE PONEN - ASIENTOS, SE FORRAN SILLERÍAS. El balcón de la casa de la derecha, - que es practicable, lleno de tiestos con flores. - - -ESCENA PRIMERA - -SEÑOR EULOGIO, CIRILA, SECUNDINO _y un vendedor de flores. Al -levantarse el telón, aparece el señor Eulogio sentado ante una mesita -baja llena de herramientas de zapatería, trabajando. El florero, con -un borrico cargado de tiestos, pregona su mercancía. Cirila, con un -cántaro apoyado en la cintura, habla en la esquina de la izquierda con -Secundino._ - -VENDEDOR.—¡Buenos tiestos de claveles dobles!... - -EULOGIO (_Machacando suela y cantando._)— - - Estoy por decir, señores, - que si me tiran a un río - salgo llenito de flores. - -(_Se pone a hacer engrudo._) - -CIRILA (_Empujando a Secundino que la quiere abrazar._)—¡Vamos, quita, -quita! ¡Al principio tóos seis iguales!... ¡Muchas palabras... y -luego!... - -SECUNDINO.—Vamos, no me digas eso, porque tú no me conoces a mí cuando -yo me ofusco con una morena como tú. Ven y verás... - -CIRILA.—Sí, pa que me dejes al segundo chotis, cuando está una más -ilusioná, y te vayas con otra... - -SECUNDINO.—¿Dejarte yo a ti... que eres más rica que una mermelada...? -¡Vamos, que te calles, cacho e gloria! (_Intenta abrazarla._) - -CIRILA (_Rechazándole._)—¡Vamos, hombre!... - -EULOGIO (_Que los ha estado mirando, mientras hace el -engrudo._)—¡Eh!... ¡Chist, chist, chist!... - -CIRILA.—¿Qué hay? - -EULOGIO.—Na... que... ¿si queréis que me vaya a hacer el engrudo ahí -dentro? - -CIRILA.—¿Es envidia u caridaz? - -EULOGIO.—¡Es... bacalao de Escocia!... ¡Miá tú esta! - -SECUNDINO (_A Cirila._)—Conque, ¿vienes u qué? - -CIRILA.—Güeno; tú, a las tres, u tres y media, vas al puente de Toledo, -y, según se entra, a la derecha, te arrimas a la primera bola que -haiga, y me aguardas. - -SECUNDINO.—A las tres y media, me tiés arrimao a la bola... ¡Prenda! -¡Serrana! ¡Me tiés más loco, que!... - -CIRILA.—¡Anda, anda, zaragata! (_Le empuja y vase hacia la casa primera -derecha. Secundino coge el cesto y una zafra pequeña de aceite, que -tiene en el suelo, a su lado, y se dirige hacia la tienda._) - -EULOGIO (_Al pasar Cirila delante de él._)—¡Ay, Cirila, Cirila, -Cirila!... ¡Qué mal te veo! (_Lo dice como cantando._) - -CIRILA.—¿Sí?... ¡Caramba!... ¡Pues míreme usté con lentes! ¡El demonio -del tío visión!... (_Entra en la casa._) - -EULOGIO (_Silba y machaca, y de pronto se agacha como para mirar -las piernas a Cirila que sube._)—¡Negras!... (_Sigue silbando y -trabajando._) - - -ESCENA II - -EULOGIO _y_ SECUNDINO - -SECUNDINO (_Que habrá quedado a la puerta de la tienda observando se -acerca al señor Eulogio._)—¿Qué?... ¿Qué miraba usted?... - -EULOGIO.—¡Yo!... ¡Nada!... ¿Conque... entre tres u tres y media?... ¡No -estás mal tunarra! - -SECUNDINO.—¡Es que como hoy es San Isidro y la tengo ofrecido un pito, -la voy a llevar a la Pradera! Na, que le ha pasao lo que todas... me -ven y se alelan. - -EULOGIO.—¿Y cuántas novias tiés ahora? - -SECUNDINO.—¡Pocas!... Tengo la Consuelo y la Socorro, fijas; la Justa -de suplenta, y ésta de meritoria. - -EULOGIO.—¡Anda, diez; qué Secundino éste! Pus ten cuidiao con la -Cirila, porque ésta tié mucho coquetismo con el sexo feo, y no lo digo -por ti, y si se entera el asistente del siete, te va a llenar los -bolsillos de golpes. - -SECUNDINO.—Pero, ¿dónde se va a poner el asistente conmigo?... - -EULOGIO.—¡La verdad es que tú tiés suerte! (_Se levanta._) ¿Y cómo te -diriges a ellas?... ¿_Oral_ u por escrito? - -SECUNDINO.—¡Pues misté! en lo primero que conocen que las amo, es en el -peso, porque se lo empiezo a correr; y cuando las tengo atortolás las -dirijo una carta con letra gótica, con unos perfiles, que me salen unas -mayúsculas, que le digo a usté que hacen cosquillas. - -EULOGIO.—¡Lo creo! - -SECUNDINO.—El otro día le escribí a la Justa, y pa ponerla inolvidable -la hice una hache super... - -EULOGIO.—¿Y dónde le pusiste la hache? - -SECUNDINO.—¡Detrás del _ino_!... Y al final la decía: “No te olvido, -ni te olvidaré, y una acción como esa, no esperes que yo la cometa...” -¡Tenía usté que haber visto el rabo que puse en la cometa! - -EULOGIO.—¿Pa que no voltease?... - -SECUNDINO.—¡Quiá, hombre; pa acabar la carilla!... ¡Un rabo gótico! ¡Y -es que aquí, señor Eulogio, hay vista y entrevista, u sea estinto y -celebro! - -EULOGIO.—¡Celebro! ¡Celebro verte güeno, anda! (_Dándole un cogotazo._) -¡Déjame trabajar!... ¡Y ya lo sabes!... ¡Ojo con el asistentito ese!... - -SECUNDINO.—¿A mí ese?... ¡Lentejas!... (_Vase a la tienda._) - -EULOGIO.—¡Sí que descendemos del mono, sí! ¡No hay más que ver a -Secundino! (_Se sienta y sigue trabajando._) - - -ESCENA III - -EULOGIO, _una vecina, luego_ PÉREZ - -EULOGIO (_Cantando._)—“Con una falda de percal planchá...” - -VECINA (_Del foro con una cesta llena de verduras._)—¡Adiós, señó -Ulogio! - -EULOGIO.—¡Hola! ¿De dónde vienes sin verduras? - -VECINA.—¿No lo ve usté?... ¡De la compra!... (_Entra en la casa primera -derecha._) - -EULOGIO.—¡Y luego se quejan del flato! (_Mira a la escalera -agachándose._) ¡A listas!... “Y unos zapatos bajos de charol... Con el -mantón de...” (_Esto último cantando._) - -PÉREZ. (_Del portal de la casa número siete._)—¡Güenos días! - -EULOGIO.—¡Hola, Pérez! ¿Qué hay?... - -PÉREZ.—Oiga osté, señó Ulogio: ¿ha visto osté si ha bajao por casualidá -la Sirila? - -EULOGIO.—¿Que si ha bajao?... ¡Ha bajao!... ¡Y pa que lo sepas, ha -estao hablando con Secundino media hora! - -PÉREZ.—¿Con er Secundino?... ¿Ella con ese garabato urtramarino?... -¡Na, que ese chico se ha propuesto quitarme a mí de fumar! Pero, -¡mardita sea mi suerte, si no ve osté con dentadura postiza a esa -garrapata colonial er día que a mí me se acabe el ochavo de pasiensia -que me carateriza! - -EULOGIO.—¡Y te advierto que esta tarde van a la Pradera! - -PÉREZ.—¿A la Pradera?... ¿Ellos a la Pradera?... ¡Mardita sea mi -suerte!... ¡Pues allí es la ocurrensia!... - -EULOGIO.—¡No te acalores, Pérez!... - -PÉREZ.—¿Que no m’acalore?... ¡Si ve usté ar Secundino ese, hágame el -orsequio de decirle que como yo le vea en la Pradera esta tarde, si -calentura trujiere, gorverá con calentura, como dice el rétulo que hay -encima der chorro! (_Vase hacia la casa._) - -EULOGIO.—¡Adiós, Napolión! - -PÉREZ (_Desde la puerta._)—¡Por estas, que son cruses!... (_Entra._) - -EULOGIO.—¡Qué exageraos son los de a caballo! - - -ESCENA IV - -EULOGIO, _el_ SEÑOR MATÍAS, JUAN _el Migas_, PACO _el Curial_, EPIFANIO -_y el_ ROSCA. _Se oye en la taberna un gran estrépito de banquetazos, -palos, voces y gritos de pelea._ - -EULOGIO (_Levantándose asustado._)—¡Anda, diez!... ¡Ya se ha armao aquí -dentro! ¡Bronca en el ocho! - -=Música= - - MATÍAS (_Dentro._) - - ¡Toma, granuja! - ¡Toma, ladrón! - - EPIFANIO (_Ídem._) - - ¡Déjame, Rosca! - - ROSCA (_Ídem._) - - No quiero yo. - -(_Salen a la calle el señor Matías; y sujetándole Paco “el Curial” y -Juan “el Migas”._) - - MATÍAS - - Sal aquí, cobarde, - sal aquí y verás - como te acogoto - y no chillas más. - - EULOGIO (_Sentado en su silla._) - - Se armó la bronca, - ¡vaya por Dios! - Pero no hay miedo - con estos dos. - - EPIFANIO (_Saliendo, y con mucha calma._) - - Ya estoy en la calle, - ¿qué quiere usté? - - MATÍAS - - Darte un par de tortas. - - EPIFANIO - - Gracias. - - MATÍAS - - ¡No hay de qué! - - EPIFANIO - - Es usté un anciano, - respeto sus canas, - y aunque me provoque - yo no tengo ganas, - porque ya usté sabe - que si le hago así, (_Ademán de pegar._) - da usté con sus huesos - en Valladolid. - - MATÍAS - - Dejaime en seguida, - le como el redaño. - - EULOGIO (_Que se ha levantado de su asiento, aparte al señor - Matías._) - - No coma usté cerdo, - que le va a hacer daño. - - EPIFANIO - - ¡Basta de bromas, - soltarle ya! - - ROSCA - - Déjale, chico. - - EPIFANIO - - ¡Maldita siá! - - MATÍAS - - A mí los hombres guapos - de tu fachenda - me sirven de entremeses - pa la merienda, - porque en cuanto yo quiero - largar sopapos, - se acaban en seguida - los hombres guapos... - - EPIFANIO - - ¡Que no es verdad! - - JUAN _y_ PACO - - ¡Calma, señor Matías! - - MATÍAS - - ¡Maldita siá! - - EPIFANIO - - Yo, cuando quiero sangre - me comprometo - con hombres que merezgan - algún respeto; - y no con un pelele - _sesagenario_ - que es la última palabra - del _Dicionario_. - - MATÍAS - - ¡Que me lo como, - dejaime ya!... - - EPIFANIO - - ¡Suéltame, Rosca! - ¡Maldita siá! - - EULOGIO (_Riéndose._) - - ¡La sangre al río - no llegará! - - MATÍAS - - ¡Ah! - - EPIFANIO - - ¡Ah! - - LOS DOS - - ¡Ah! - - EULOGIO - - ¡Ja, ja, ja, ja! - -(_Quedan, Matías en una actitud furiosa, sujeto por Juan y Paco, y -Epifanio, en una actitud semejante, sujeto por el Rosca._) - -=Hablado= - -EULOGIO (_Adelanta mirando al señor Matías y señalándole con el dedo. -Llega cerca de él y le echa una bendición._)—“¡Dominus vobiscum!” - -MATÍAS (_Con coraje._)—¿Y qué es eso? - -ROSCA.—¡Que está usté indultao! (_Con desprecio._) - -MATÍAS.—¡Randa! ¡Golfo! ¡So gallina! - -EPIFANIO.—Y que no se le olvide a usté el encarguito; ¡su hija de usted -es para un servidor! - -MATÍAS.—¿Mi hija pa ti?... ¡Antes la quieo ver muerta! ¡Cien veces -muerta! - -EPIFANIO.—Mire usté, pollo, tómese usté una taza de tila pa que se le -pase el susto, porque es usté una miaja aprensivo, y cuando se haiga -usté tranquilizao hablaremos. (_Volviéndole la espalda._) - -MATÍAS.—¡Soltarme! ¡Soltarme! ¡Expósito!... - -EPIFANIO.—¡Chist! Y si me ve usted en la calle no tenga usted miedo, -que yo no tiro a los gorriones... - -MATÍAS.—¡Gorrión a mí! - -EPIFANIO.—¡Lo dicho! (_Empieza a marcharse._) - -EULOGIO.—¡Adiós, cóndor! - -EPIFANIO.—¡Vamos, Rosca! (_Vanse mirando y riéndose por el foro._) - -MATÍAS.—¡Maldita sea mi estampa!... ¡No te vayas... so gallina! ¡Ven -aquí!... - -PACO (_Conteniéndole._)—Pero, ¿quiés callar, señor?... ¡Miá que pué -volver! - -JUAN.—¡Gachó! ¡Tiés un timbre la mar de escandaloso! - -MATÍAS.—¡Déjame, que lo quió matar!... ¡Ven aquí! ¡Vuelve!... ¡Timador! -¡Golfo! ¡Granuja! (_Grita, yendo hacia el sitio por donde Epifanio ha -desaparecido, y a cada insulto levanta más la voz._) - - -ESCENA V - -MATÍAS, EULOGIO, JUAN, PACO, _la_ SEÑÁ IGNACIA _e_ ISIDRA. _Estas -últimas de la tienda de sillas._ - -ISIDRA (_Sale corriendo._)—Pero, padre, ¿qué es esto?... ¿Qué le pasa a -mi padre? - -IGNACIA (_Saliendo._)—Matías, pero ¿qué ha sido? - -MATÍAS.—Nada, señor; no sus apuréis. ¡Total, dos bofetás! Que me... -digo, que le... (_A Juan._) ¡Dame el sombrero! (_Juan lo coge del suelo -y se lo da. Matías lo limpia con la manga, se lo pone y se arregla la -corbata._) - -IGNACIA.—Nosotras oíamos voces, pero como siempre están con broncas en -la taberna, no hacíamos caso... ¿Y qué ha pasao? - -ISIDRA.—¿Con quién ha sido? (_Con ansiedad._) - -IGNACIA (_Al ver que Matías no habla y mueve la cabeza como dudando si -decirlo._)—No nos tengas así, hombre. Habla. ¿Con quién ha sido? - -MATÍAS.—¿Con quién quiés que sea? ¡Con... ese! - -PACO.—¡Con Epifanio! - -ISIDRA.—¿Con Epifanio? - -IGNACIA.—¿Con ese ladrón?... ¿Y no le has matao?... (_Con furia._) - -MATÍAS.—No me han dejao éstos. - -JUAN.—¡Toma, ni él! - -EULOGIO.—Pero, vamos a ver; la cuestión ¿por qué ha sido? - -MATÍAS.—Pus verá usté por qué, señó Ulogio. Ya sabe usté que Epifanio y -ésta (_Por Isidra._) tenían relaciones cordiales dende hace año y medio. - -IGNACIA.—¡Así nos hubiéramos muerto tóos el día que puso los pies en mi -casa! - -ISIDRA (_Llorando._)—¡Ojalá! - -MATÍAS.—Bueno; pues hace quince días, cuando ésta había ya empezao a -hacerse el _trunsó_, averigüemos que Epifanio vivía maritalmente con -Esperanza, la fiadora, y que la Esperanza lo mantiene... ¿Qué iba a -hacer la chica? ¡Lo que hacen las mujeres honrás! Ella se destrozó el -alma, y a él lo mandó... bastante lejos. - -EULOGIO.—Ya me figuro dónde. - -MATÍAS.—Bien; pues dende ese disgusto mi casa es un panteón de familia. -Pero hoy es San Isidro, el santo de ésta, y esta mañana les he dicho -pa animarlas: “¡Vaya, arreglar la merienda, que esta tarde vamos a ir -a la Pradera!” Salgo a invitar a estos amigos, me los encuentro en la -taberna, nos sentamos, y me veo en la mesa del rincón a Epifanio con -el Rosca. Yo, como es natural, no le hice caso, y me dirijo a éstos, -les hago la invitación, lo oye él y viene y me dice: “Señor Matías, -cuente usté con un anfitrión más pa ir con ustés donde sea.” Epifanio, -retírate, porque tú pa nosotros has caído en el panteón del olvido -involuntario... ¡Me parece que la frase era elegante! Pues bueno; me -se queda mirando de hito en hito y me da un papirotazo en la nariz que -me hizo de estornudar, y además me agarra de la solapa y me dice: “Si -va la Isidra esta tarde a la Pradera, al primero que baile con ella -dígale usté que le hago un chirlo.” Me cegué, le dí así en la cara, nos -liamos a golpes, salimos a la calle, y aquí fuera ya ha visto usté lo -que ha sucedido... ¡Que me se ha achicao! - -EULOGIO.—No, si ya lo he visto. Bueno; ¿y qué van ustés a hacer? - -IGNACIA.—¿Qué quiere usté que hagamos? ¡Ir esta tarde a la Pradera! -(_Con resolución._) - -ISIDRA.—Sí, señor; y bailar yo con quien se me antoje. ¡Pus no faltaba -más! - -MATÍAS.—Poco a poco, poco a poco. Esta tarde no salimos de casa. - -PACO.—Es lo cuerdo. - -IGNACIA.—¿Que no salimos?... ¿Pero le tiés miedo?... - -MATÍAS.—Mujer, es que... - -IGNACIA.—¡Cobarde! ¡Gallina! ¡Ma... Matías, no me hagas desbarrar! -¿Pero es que tú gozas en que ese zángano martirice a tu hija? ¡No! -¡Esto se ha acabao, hija mía, que todavía tié tu madre uñas pa sacarle -los ojos al que quiera verte sufrir! ¡Iremos a la Pradera aunque sea -solas! - -ISIDRA.—¡Sí, señora, sí! - -IGNACIA.—Y bailará con quien le dé la gana; y tú, si tiés miedo, te -quedas en casa; te quitas el bigote, te pones unas enaguas, y para -cuando volvamos a ver si me lo tiés tóo fregadito. ¡Vamos, hija! (_Vase -a la casa._) - -EULOGIO (_Yendo detrás de ella._) ¡Olé! usté es una persona mayor. - -MATÍAS.—Pero, ¿estáis viendo?... ¡Miá que es pusilánime el seso -débil!... - -PACO.—¡Va en carázteres! - -JUAN.—Déjalas que vayan solas si quieren, señor; nosotros podemos -quedarnos jugando tranquilamente al mus. - -MATÍAS.—¡Quita, hombre! - -EULOGIO.—Pues más valía que se metieran ustés de doncellas... (_Se -sienta a trabajar._) - -MATÍAS.—¡Natural, señor!... ¡Hay que ir y que sea lo que Dios -quiera!... Conque hasta luego. Que no tardéis. (_Vanse Paco y Juan por -el foro, y el señor Matías a su casa._) - - -ESCENA VI - -SEÑOR EULOGIO - -EULOGIO (_Se levanta._)—¡La Isidra peleá con Epifanio!... ¡Ha llegao -la mía! ¡Ha llegao el momento de sacar mi gallo! ¡Y poco que se va a -alegrar el pobre Venancio en cuanto sepa que la Isidra está libre! -¡Ese chico sí que la quiere! ¡Porque eso es tener cariño, lo que hace -él! Querer a una mujer con fatigas, verla con otro, como él la ve con -Epifanio, tener el gusano dentro y contentarse con venir aquí, doblar -el morro y mirar a su puerta... ¡Y es que ese chico es más tímido que -un pájaro-mosca!... Lo que tiene es que yo le quiero más que a un hijo, -y voy a hacer locuras pa que esa chica le aprecie... - - -ESCENA VII - -SEÑOR EULOGIO _y la_ SEÑÁ IGNACIA. _La señá Ignacia sale de su casa y -empieza a descolgar algunas sillas de las que había como muestra en la -puerta._ - -EULOGIO.—¡La señá Ignacia! ¡Yo le hablo en favor de Venancio! ¡Esta es -la ocasión! (_Se acerca a ella._) ¡Que sea enhorabuena! - -IGNACIA.—¿Está usted de chunga? - -EULOGIO.—Lo que estoy es que he visto que es usté una de las madres más -maternales que hay, que no consiente usté que le tomen la cabellera a -su señora hija... - -IGNACIA.—¡Y dígalo usté! Epifanio tié narices porque yo no tengo pelos -en la cara, que si no... ¡qué se había de reir ese ganso de nosotros! - -EULOGIO.—¡Ahí voy! Señá Ignacia, yo les aprecio a ustés y quiero que -sepa usté una cosa que se me está pudriendo aquí dentro. - -IGNACIA.—¿Qué cosa es esa? - -EULOGIO.—Que eso de que no hay ningún hombre que se arrime a la Isidra -por miedo de Epifanio eso es un cuento de las mil... y pico de noches. - -IGNACIA.—¿Que no es verdad? (_Con extrañeza._) - -EULOGIO.—Yo conozco a uno que la quiere a cegar, y que no le tiene -miedo a nadie... más que a ella. - -IGNACIA.—¿Y quién es ese? - -EULOGIO.—¡Venancio! - -IGNACIA.—¿Qué Venancio? ¿El panadero? - -EULOGIO.—¡El mismo! - -IGNACIA.—Pues no me he fijao en lo más mínimo. ¿Y la Isidra lo sabe? - -EULOGIO.—De seguro que lo ha notao; pero alocá con el otro... no ha -estao pa más reparos. Y diga usté que Venancio, en cuanto al físico, -no le diré yo a usté que sea un Adonis, ni un Romeo y Julieta; pero en -lo tocante a hombría de bien, ríase usté de Guzmán el Bueno y de San -Homobono, señá Inacia... - -IGNACIA.—¡Honrao creo que es! - -EULOGIO.—¡Que si lo es! El año pasao, cuando tuve la pulmonía y me -encontré sin amparo y más solo que un sombrero hongo, él fué la única -persona que se me arrimó al lecho del dolor de costao y me dijo: “¡No -se apure usté, abuelo, que aquí estoy yo!...” Y esas palabras las tengo -grabás en bronce aquí dentro, y como sé que revienta por la chica, poco -he de poder u los vinculo, si usté me lo consiente... - -IGNACIA.—¿Que si yo lo consiento?... ¡Sí, señor! ¡Ojalá tenga usté -poder pa eso! - -EULOGIO.—¡Yo lo arreglo todo! ¿Y sabe usté cómo? - -IGNACIA.—¡Chist! ¡Chist! ¡Calle usté; que sale la Isidra! - - -ESCENA VIII - -DICHOS, ISIDRA _de la casa. Luego_ BALTASARA _en el balcón. Sale con -un lebrillo de ropa recién lavada, que tiende en las cuerdas que habrá -colocadas en la barandilla. Al sacudir y al escurrir la ropa debe oir -el público el ruido del agua que cae a la escena._ - -ISIDRA.—¡Pero madre, no se duerma usté, que son las once! - -IGNACIA.—Pues anda, anda, ayúdame a entrar tóo esto. (_Descuelga -sillas, que va entrando Isidra._) - -BALTASARA (_Sale al balcón, coge del lebrillo una de las prendas de -ropa y la sacude antes de tenderla. Cantando._) - - “Las mujeres incorrutas - que se estiman por honrás...” - -(_Sacude y moja al señor Eulogio, que se levanta sorprendido._) - -EULOGIO.—¡Eh!... ¡Eh!... ¡Chist!... ¡Oye, tú, incorruta!... - -BALTASARA.—¿Qué pasa, maestro? - -EULOGIO.—Na; que u sacudes pa otro lao, u me compras un impermeable; -¡tú verás!... - -BALTASARA.—¡Estaría usté mu feo con el hule! (_Vuelve a escurrir y -prende la ropa en la cuerda con un alfiler._) - -EULOGIO (_Apartándose como si se sintiera mojado._)—¡Oye, tú: haz el -favor, que me estás mojando el chagrén!... - -BALTASARA.—¡Ande usted, y que le den dos duros, hombre!... (_Sigue -sacudiendo y tendiendo._) - -EULOGIO.—¡Na, esperaremos que pase la nube! (_Se aparta._) - -BALTASARA.—¿Y qué le parece a usté mi balcón, señá Ignacia? - -IGNACIA.—¡Eso estaba mirando, chica!... ¡Ni el botánico!... ¡Vaya una -de flores! - -EULOGIO.—Misté la enredadora, digo, la enredadera... Cudiao que trepa, -¿eh?... - -BALTASARA.—Y misté qué dos tiestos de claveles. Oye, Isidra, ¿a que no -sabes quién me los ha regalado? - -ISIDRA.—¡Qué sé yo!... ¡Tiés tanto conocimiento!... - -BALTASARA.—Pus, Epifanio. - -ISIDRA.—Epifa... (_Movimiento de contrariedad._) ¡Caramba, qué -suerte!... (_Con fingida sorna._) - -BALTASARA.—Supongo que no te enfadarás, porque yo sentiría... - -ISIDRA.—¿Yo?... ¡Como si te quiere regalar la quinta del Atanor!... - -BALTASARA.—Chica, yo no quería admitirlos; pero como me han dicho que -habíais roto... - -IGNACIA.—¡Claro, has recogío tú los tiestos! - -BALTASARA.—¡No, y luego, créame usté, que lo sentí... porque tuve que -oir lo que quiso hablar!... ¡y anda diciendo unas cosas de ti, que -chica!... - -ISIDRA.—¿De mí? ¿Qué dice de mí? (_Con energía._) - -IGNACIA.—¿Qué es lo que tié que decir de mi hija?... - -BALTASARA.—¡Pero no se sofoquen ustés, caramba! ¡Si yo lo sé! ¡Vaya, -hasta otro rato! (_Entra y cierra el balcón._) - -EULOGIO.—¡Adiós, cinematógrafo! - -IGNACIA.—¿Pero está usté oyendo? ¡Le digo a usté, señó Eulogio, que -debía venir la viruela!... - -EULOGIO.—Pero, ¿qué adelantábamos, si esa está revacuná? - -IGNACIA (_A la Isidra que llora en silencio y se limpia las -lágrimas._)—¡Oye... tú! Pero, ¿qué haces? ¡Pus no está llorando!... -¡Pero Isidra!... - -ISIDRA.—¡Déjeme usté, madre, déjeme usté!... - -IGNACIA.—Pero, ¿ve usté?... - -EULOGIO.—Pero, ¿qué quié usté que haga la infeliz?... ¡Vamos, que si -fuera hija mía!... ¡Na, que le digo a usté, señá Ignacia, que su marido -de usté es de clases pasivas! ¡Si ésta me tocara lo más mínimo... tiros -había aquí!... - -IGNACIA.—¡Y tú ten formalidad algún día, y olvida ya de una vez a esa -mala peste de hombre!... ¡Olvídalo!... - -ISIDRA.—¡No quiero!... ¡No quiero olvidarlo... pa no dejar de -aborrecerlo!... ¡Si yo no lloro por él!... ¿A mí qué? Si es la hiel y -la rabia, que me ahogan de pensar que no tengo quién me defienda... - -EULOGIO.—¡Pero ven acá, so lila! Si tú has despreciao a tóos los que -te se han arrimao... ¿quién va a defenderte? ¿U es que quieres que te -defiendan por teléfono?... - -ISIDRA.—Los he despreciao, porque yo he querido a ese hombre a cegar y -no podía querer a otro, pero hoy... - -EULOGIO.—Hoy, ¿qué? - -ISIDRA.—Créame usté, señó Ulogio, que hoy le haría caso al que se -me acercara, a cualquiera que pase, al primero que llegue... (_Con -energía._) - - -ESCENA IX - -DICHOS _y_ VENANCIO _por el foro. Sale con la cesta del pan a la -cabeza._ - -VENANCIO.—¡Buenos días! (_Las ve y se queda parado._) - -IGNACIA.—(¡Él!) ¡Buenos días, Venancio! - -EULOGIO.—(¡Anda, Dios, qué oportunidad!) (_A Isidra._) ¿Conque al -primero que llegue? - -ISIDRA.—¡Qué sé yo! ¡Pué que sí!... (_Entra en su casa._) - -IGNACIA (_Siguiéndola._)—¡Lástima de hija! - -EULOGIO.—(¡Cosa hecha!) (_Se sienta a trabajar._) - -VENANCIO.—¡Ni me ha mirao! (_Deja la canasta en el suelo y queda -mirando a la puerta de Isidra._) - - -ESCENA X - -DICHOS _y_ VENANCIO - -EULOGIO (_Después de una pausa._)—¿Qué?... ¿Se sabe si se han nivelao -ya los presupuestos? - -VENANCIO.—¡Qué sé yo!... ¡Señó Ulogio, yo no sé qué tié esa mujer para -mí! ¿Usté ve que la he visto?... ¡Misté cómo me he quedao! - -EULOGIO (_Le toca la mano._)—¡Frapé!... - -VENANCIO.—¡Un mármol! - -EULOGIO.—¡Anda, siéntate, marmolillo!... - -VENANCIO (_Dándole un pan._)—Tome usté lo suyo, que me falta repartir -en dos u tres casas todavía. - -EULOGIO.—No tengas prisa, hombre, que tenemos que hablar tendidamente. - -VENANCIO.—Nosotros... ¿De qué?... - -EULOGIO.—¡Pus... de ella! - -VENANCIO (_Con rapidez._)—¿De ella?... ¿Qué?... ¡Ande usté!... - -EULOGIO.—¡Venancio, vamos claros! ¿Tú deseas reirte de las aves que -topan? - -VENANCIO.—¿Yo?... Bueno, explíquese usté mejor, porque... - -EULOGIO.—¿Tú quieres a la Isidra?... - -VENANCIO.—¿Quererla? ¡Es poco! Más que eso, señó Ulogio, ya lo sabe -usté... - -EULOGIO.—Entonces, claro, con ese genio que tienes estás aguardando -a que la chica un día se enfade, te saque de tu casa y te deposite -judicialmente... ¿verdad? - -VENANCIO.—Yo callo... porque... porque sé lo que es el mundo. - -EULOGIO.—¿Tú?... ¿Tú qué vas a saber? ¡Tú eres un mixto de pardillo y -jilguero! ¡El mundo!... ¿Quieres saber lo que es mundo?... ¡Pues oye, -y sácate una copia! El mundo, Venancio, en lo referente al amor, es -talmente una zapatería: la juventuz es el escaparate, las mujeres son -el calzao y el hombre, el parroquiano. Las mujeres, como el calzao, -ca una tié una piel distinta... las tiés dende becerro (que Dios nos -libre), hasta el charol más fino y reluciente. Ahora, que la mujer es -un calzao que tié el defezto de que no lo hacen a la medida. ¿Qué tié -que hacer el hombre?... Pues mirar por el escaparate y escoger a ojo, -y decir aquel calzao es el mío, y entrar y disputárselo al _sursum -curda_... ¿Me entiendes?... Bueno, tú has encontrao lo que te gusta, -pues entra a cogerlo, cuéstete lo que te cuéstete, y cásate pronto, -porque mira, chico, el hombre que no se casa, u sea el que no va calzao -como Dios manda, tié que andar con chanclas toa su vida... y pa eso más -vale que te coja un Miura, crémelo. - -VENANCIO.—¡Pero es que ese calzao que usté me aconseja es de una piel -mu fina para mí! - -EULOGIO.—¡Quita, primo! ¡La Isidra te está que ni pintá! ¿Y sabes por -qué? - -VENANCIO.—¿Por qué? - -EULOGIO.—¡Porque te la he puesto yo en la horma! - -VENANCIO.—Pero, ¿qué está usté diciendo? - -EULOGIO.—Que la he hablao de ti y que te espera. ¿Lo quiés más claro? -¡Y que es preciso que la hables en seguida! - -VENANCIO.—¿Yo?... Pero... ¡usté me está volviendo tarumba, señó Ulogio! -¿Ella a mí?... - -EULOGIO.—¡Sí, señor!... ¡Lo de Epifanio se ha acabao, y vas a hablarla, -pero, cómo, ahora mismito! ¡Voy a llamarla! - -VENANCIO.—¡No! ¡Eh! ¡Estese usté quieto!... ¡Ahora no! ¿Qué voy a -decirla yo ahora? (_Deteniéndole._) - -EULOGIO.—¿Que qué vas a decirla?... Pues te arrimas a ella y la viertes -estas frases en la oreja izquierda: “Isidra, aquí dentro tengo un -corazón pa usté, y allá arriba un cuartito y un pedazo de pan pa los -dos: ¿usté gusta?” - -VENANCIO.—¿Y si me dice que no tié gana? - -EULOGIO.—¡La das un _vermú_; miá tú éste! Además, ¡hoy la pués caer en -gracia! - -VENANCIO.—¿Cómo?... - -EULOGIO.—Regalándole, como obsequio, por su santo, dos tiestos de -claveles iguales que aquellos. (_Señala al balcón de la Baltasara._) - -VENANCIO.—¿Pa qué? - -EULOGIO.—Tú obedece y calla, que yo me entiendo, y aguarda, que voy a -llamarla. - -VENANCIO.—¡No! (_Deteniéndole._) ¡Por Dios!... ¡Hoy no! ¡No la llame -usté, que no tendría valor!... ¡Otro día!... - -EULOGIO.—¡Qué otro día!... ¡Ahora mismo!... (_Llamando._) ¡Isidra!... - -VENANCIO.—¡No! ¡Por Dios! ¡Que si me la veo delante me muero! ¡No!... - -EULOGIO.—¡Tú te callas!... ¡Isidra!... (_Volviendo a llamar._) - -VENANCIO.—¡No! - - -ESCENA XI - -DICHOS. ISIDRA, _de la casa._ - -ISIDRA (_Saliendo._)—¿Qué quié usté? - -VENANCIO (_Azoradísimo._)—(¡Ella! ¡Me ha perdido!) (_Empieza muy -nervioso a hacerse nudos en los picos de la blusa y a retorcerlos._) - -EULOGIO (_A Isidra._)—¡Ven! Haz el favor... coge de aquí. (_De un pico -de la blusa de Venancio._) - -ISIDRA.—¿Yo? (_Con extrañeza._) - -VENANCIO.—Pero, hombre... que... - -EULOGIO.—¡Coge, mujer... coge de aquí... (_Isidra lo coge._) y no -sueltes hasta que éste te diga una cosa que quié decirte!... - -ISIDRA.—¿A mí? - -VENANCIO.—¡No!... Pero si yo... no la... - -EULOGIO.—¡Revienta de una vez, hombre! Conque arreglarsus. (_Yéndose._) -¡La primera vez de mi vida que he hecho de cimbel! (_Entra en la casa._) - - -ESCENA XII - -VENANCIO _e_ ISIDRA - -ISIDRA (_Después de una pausa, durante la cual Venancio la mira a -hurtadillas, sin atreverse a hablarla._)—¡Pues tú dirás! (_Soltándole -la blusa._) - -VENANCIO (_Muy azorado, soplando por el sofoco y limpiándose el -sudor._)—No... si yo... es que la... - -=Música= - - ISIDRA - - Anda, y desembucha - lo que has de decir. - - VENANCIO - - Dispénsame, Isidra; - tengo un nudo aquí. - - ISIDRA - - Desátalo y habla. - - VENANCIO - - Si no puede ser. - - ISIDRA - - ¿Por qué? - - VENANCIO - - Porque... ¡Vamos, - no digo el por qué! - - ISIDRA - - Cuando el hombre no es hombre de veras, - y hablar con mujeres - le da desazón, - pues... se debe dir a las afueras - y andar con los chicos - jugando al peón. (_Va a marcharse._) - - VENANCIO - - Oye, espera un momento si quieres, - que voy a decirte... - ¡que tienes razón! - Aunque yo, pa las otras mujeres, - no soy tan cobarde - ni soy tan melón. - - ISIDRA - - Pues vete con ellas. - - VENANCIO - - Si no quiero dir. - - ISIDRA - - Pues habla en seguida. - - VENANCIO - - ¡Lo voy a decir! - Isidra, yo siento - fatigas... - - ISIDRA - - ¿Por qué? - - VENANCIO (_Acobardándose._) - - Por... nada. ¡Recontra! - ¡Ya me atraganté! - - VOZ (_Dentro._) - - ¡Buenos tiestos de claveles dobles! - - VENANCIO - - ¿Te gustan los claveles? - - ISIDRA - - ¡Pues ya lo creo! - - VENANCIO - - Si yo te los regalo, - ¿me harás un feo? - - ISIDRA - - No tengo esa costumbre. - - VENANCIO - - ¡Bendita seas! - Voy a escape por ellos - para que veas. - - ISIDRA (_Deteniéndole._) - - Espera un poco. - ¿Qué voy a ver? - - VENANCIO - - Pues que yo... ¡Vaya, - que no pué ser! - - ISIDRA - - Maldigo y reniego - de tu cortedad. - ¡Un hombre que calla - no sirve pa na! - - VENANCIO - - Las palabras, aquí se me anudan. - Maldigo y reniego - de mi cortedad. - ¡Que no sepa decir lo que siente - un hombre que sabe - querer de verdad!... (_Isidra va a marcharse._) - Espérate un poco. - - ISIDRA - - Ya no hay ocasión. - - VENANCIO - - En cuatro palabras - está la cuestión. - - ISIDRA - - Pues dilas. - - VENANCIO - - Que tengo - deseos... - - ISIDRA - - ¿De qué? - - VENANCIO - - ¡De... nada! ¡Recontra! - ¡Ya me atraganté! - - VOZ (_Dentro._) - - ¡Buenos tiestos de claveles dobles! - - ISIDRA (_Riéndose._) - - El de los claveles - se va por allí. - - VENANCIO (_Decidido._) - - ¡Pues voy a traerlos, - pa que hablen por mí! - -(_Vase Venancio corriendo por el foro y la Isidra se mete en su casa._) - - -ESCENA XIII - -EULOGIO, EPIFANIO _y el_ ROSCA - -=Hablado= - -EULOGIO (_De la casa._)—¿Qué habrá pasao? ¡Se han ido! ¡No se ve a -naide! Digo, ¡contra!... ¡Epifanio viene!... (_Se sienta a trabajar._) - -EPIFANIO (_Por el foro._)—A éstos... (_Señalando la casa del sillero._) -les estropeo yo la merienda esta tarde. - -ROSCA.—No te ofusques, Epifanio, no te ofusques, y deja ya a la Isidra, -porque de esa no has sacao ni sacarás... ¡pero que ni agua! - -EPIFANIO.—Ya sé que no he sacao na; pues ese es mi coraje... ¡Pero yo -te juro que no me voy de rositas! - -ROSCA.—¡Epifanio! - -EPIFANIO.—¡Rosca... al Retiro! (_Vase Rosca a la taberna. A Eulogio._) -Oiga usted, maestro: ¿sabe usted, por una casualidaz, si ha salido la -Isidra? - -EULOGIO.—¿La Isidra?... No sé... digo, sí, hombre; ahora que me -acuerdo... hace un rato que la he visto ahí en la puerta hablando -con su novio. (_Epifanio hace un aspaviento de asombro, que asusta a -Eulogio._) - -EPIFANIO.—¿Con su qué?... - -EULOGIO.—¡Con su novio! ¡Con ese chico que la habla ahora! - -EPIFANIO.—Pero, ¿cuálo? - -EULOGIO.—¡Ese chico... Venancio! ¡El panadero ese!... ¡Na!... - -EPIFANIO.—¿Conque ese?... - -EULOGIO.—¡Creo que sí! Y no tardará... porque me parece que ha dicho -que se iba a comprarla dos tiestos de claveles. ¡Na, tonterías! ¡Na! -(¡Toma soga!) (_Entra en la casa._) - - -ESCENA XIV - -EPIFANIO _y_ VENANCIO - -EPIFANIO.—¡Anda, Dios! ¿Conque Venancio se ha atrevido? ¡Pues na, que -le perniquiebro un brazo en cuanto le vea! ¡Digo, ni pintao! ¡Por allí -viene! ¡Y con los claveles! ¡Se la gana! (_Se oculta en la esquina de -la tienda._) - -VENANCIO (_Sale muy risueño cargado con un tiesto de claveles._)—¡No -los llevaba mejores! ¡Cuando los vea! (_Se acerca a la casa a llamar._) -Isi... (_Se detiene al ver a Epifanio, que adelanta sonriendo con -sorna._) ¡Anda el otro! (_Tratando de ocultar el tiesto._) ¿Qué hago yo -con esto ahora? - -EPIFANIO.—¡Chist! ¡Pollo! - -VENANCIO.—¿Qué? - -EPIFANIO.—¡Que se ve un capullo! - -VENANCIO.—No importa. - -EPIFANIO.—¿Y dónde va usted con tanto reventón? - -VENANCIO.—Donde me parece. - -EPIFANIO.—¡Chist! (_Le detiene poniéndole la contera del bastón en la -cara._) Caramba, joven, ¿sabe usté que me han engañao? - -VENANCIO.—¡No sé nada! - -EPIFANIO.—Pues me han engañao, porque me habían dicho que era usté un -cachorro de lanas, y veo que no, que usté es ratonero. - -VENANCIO.—Yo... soy un hombre que no quié meterse con nadie... eso es -lo que soy. - -EPIFANIO.—¡Un hombre! ¿Y a usted le hacen mucha falta las muelas, joven? - -VENANCIO.—¡Regular! - -EPIFANIO.—¿Y qué haría usté si yo le extrajera unas varias? ¿Llorar? -(_Con guasa._) - -VENANCIO.—Misté, déjeme usté en paz, señor Epifanio, que yo no me he -metío con usté para nada. - -EPIFANIO.—¿Que no se ha metío usté conmigo? ¡So tórtola! ¿Y se dirige -usté a la Isidra sabiendo que es cosa mía? - -VENANCIO.—¡Yo no sabía eso! - -EPIFANIO.—¡Pues sépalo usté! Esa joven está prohibida... (_Aparecen en -las puertas respectivas Eulogio e Isidra, y quedan ocultos oyendo el -resto de la escena._) - -VENANCIO.—Eso lo veremos. - -EPIFANIO.—¡Ya está visto! Por lo tanto se lleva usté ese tiesto a su -casa y se lo regala usté a la portera. - -VENANCIO.—¡Usted me dispense, pero este tiesto es pa la Isidra! (_Con -energía._) - -EPIFANIO.—¡Quiá! - -VENANCIO.—¡Es para ella! - -EPIFANIO.—¿Para ella? ¡Tire usté eso! ¡So primo! (_Se lo tira de dos -manotazos._) - -VENANCIO (_Furioso._)—¡¡A mí!! (_Va a abalanzarse a Epifanio._) - - -ESCENA XV - -DICHOS, ISIDRA _y_ EULOGIO - -ISIDRA (_Salen y detienen a Venancio._)—¡Venancio! ¡No! - -EPIFANIO (_A Isidra, señalándole los claveles que están en el -suelo._)—¿Los ves? (_Riendo._) ¡Porque eran pa ti! (_A Venancio._) ¡So -párvulo! (_Entra riendo en la taberna._) - -ISIDRA.—¡Ladrón! (_Con furia entra en su casa._) - -VENANCIO (_Casi llorando de coraje se abalanza a la mesa del zapatero y -coge la cuchilla._)—¡Le parto el alma! - -EULOGIO.—¡Venancio! (_Sujetándole._) - -VENANCIO.—Le parto el corazón, suélteme usté. (_Forcejea._) - -EULOGIO.—¡Quieto! - -VENANCIO.—¡Suélteme usté, suélteme usté, señó Eulogio, u no respondo! - -EULOGIO.—¡Chist! Que viene gente. ¿No oyes? ¡Quieto ahora! ¡Ya le -buscaremos! - -VENANCIO.—¡Sí, pa matarlo! ¿eh? - -EULOGIO.—¡Pa lo que quieras! (_Le entra en la casa a empujones, después -que luchan y forcejean._) - - -ESCENA XVI - -JUAN _el Migas_; PACO _el Curial_; _la_ SEÑORA JUSTA, CORO GENERAL DE -CONVIDADOS. _Después_ MATÍAS, IGNACIA _e_ ISIDRA. _Luego_ EPIFANIO _y -el_ ROSCA. _Al fin_ EULOGIO _y_ VENANCIO. - -=Música= - - CORO (_Dentro._) - - Alegre es la mañana - y hermoso el día: - hoy va a ser cosa buena - la romería. - ¡Vamos allá! - y el que no se divierta - tonto será. - - MUJERES - - Veréis cómo la Isidra - tarda una hora. - - HOMBRES - - Es que ella nunca ha sido - madrugadora. - - MUJERES - - Y se estará poniendo - la ropa nueva, - pa bailar en el santo - si hay quien se atreva. - - HOMBRES - - ¡Pues no ha de haber! - - MUJERES - - Silencio, que eso pronto - lo hemos de ver... - - JUAN _y_ PACO - - Vamos, señor Matías, - anden ligeros, - que esperan aquí todos - los compañeros. - - ISIDRA (_Dentro._) - - Ahora mismo salimos. - - MATÍAS (_Ídem._) - - Voy en seguida. - -(_Sale Isidra con pañolón de Manila._) - - HOMBRES - - ¡Olé las buenas mozas! - - MUJERES - - ¡Qué bien vestida! - - ISIDRA - - Aquí estoy preparada y dispuesta - pa dir a la fiesta - con todos ustés, - y ande ya porque estoy deseando - pasarme bailando - dos horas u tres. - - HOMBRES - - Pues por nosotros - no ha de quedar; - pero Pifanio - se va a enfadar. - - ISIDRA (_Con coraje._) - - Que nadie diga - nada de ese hombre, - porque no quiero - que me lo nombren. - - CORO - - (¡Qué modo de engañar, - qué bien hace el papel! - ¡No quiere confesar - que la ha dejado él!) - - IGNACIA (_Saliendo. Lleva también pañuelo de Manila._) - - ¡Hola, señores! - - MATÍAS (_Saliendo._) - - Muy buenos días. - - CORO - - ¡Señora Ignacia! - ¡Señor Matías! - - MATÍAS - - Si estamos todos - vamos allá; - que si no el santo - se enfadará. - - TODOS - - Alegre es la mañana - y hermoso el día; - hoy va a ser cosa buena - la romería. - -(_Al empezar el desfile salen de la taberna Epifanio y el Rosca._) - - EPIFANIO - - ¡Un momento! - -(_Deteniendo a todos._) - - ISIDRA - - ¿Qué quieres? - - EPIFANIO - - Con tu licencia, - tengo que hacer a éstos - una advertencia. - - MUJERES (_A los hombres._) - - Ya está Epifanio - provocativo. - - HOMBRES (_A ellas._) - - Como le falte - le como vivo. - - EPIFANIO (_Con mucha calma._) - - ¿Por qué se van ustedes - a la Pradera - y a mí no me convidan? - - ISIDRA - - Pues bueno fuera. - - EPIFANIO - - Están ustedes - en su derecho, - y que les haga - muy buen provecho, - pero tengo que darles - un consejo de amigo. - ¡Que esa chica no baila - más que conmigo! (_Por Isidra_) - - MATÍAS (_Furioso._) - - Bailará con quien quiera. - ¡Pues no faltaba más! - Y aquí está quien te come - los hígados, si vas. - - EPIFANIO - - Usté debe callarse, - señor Matías, - porque son estas cosas - suyas y mías. - Conque, señores, - digo, lo dicho; - al que esta tarde - tenga el capricho - de sacar a la Isidra, - nada más que una vez, - allí mismo, ¡por éstas! - le rebano la nuez. - - IGNACIA (_Furiosa._) - - ¡Tú rebanas muchos - pedazos de pan! - ¡Canalla, granuja, - boceras, charrán! - -(_A los hombres._) - - De tantos mozos - como hay aquí, - ¿nadie rechista? - ¿Qué hacéis así? - ¿Es que no hay un hombre - de veras, u qué?... - - ISIDRA - - ¡No hay ninguno, madre; - no se canse usté! - - VENANCIO (_Saliendo de la casa de la derecha con el - señor Eulogio._) - - ¡Servidor! - - ISIDRA (_Con alegría._) - - ¡Venancio! - - VENANCIO - - Hay uno. - - EPIFANIO (_Burlonamente._) - - ¿Tú? - - VENANCIO - - ¡Yo! - ¡Yo bailo con ella! - - EPIFANIO - - ¡Me paice que no! - - CORO - - (Buena se prepara, - por lo que se ve.) - - VENANCIO (_A Epifanio._) - - Allí nos veremos. - - EPIFANIO (_A Venancio._) - - Allí te veré. - - PACO - - Ea, señores, - no ha pasao na; - a divertirnos - vámonos ya. - - TODOS (_Yéndose._) - - Alegre es la mañana - y hermoso el día; - hoy va a ser cosa buena - la romería. - ¡Vamos allá! - y el que no se divierta - tonto será. - -(_Se van todos, menos Epifanio y el Rosca, que quedan en medio de la -escena, y Eulogio y Venancio a la puerta de la casa de la derecha, -mirándose en actitud de reto, marchándose Epifanio y el Rosca por el -foro riéndose, y Eulogio y Venancio se meten en la casa._) - -=Mutación= - - - - -CUADRO SEGUNDO - - El puente de Toledo la tarde de San Isidro. - - -ESCENA PRIMERA - -SECUNDINO - -SECUNDINO.—Pues, señor, llevo un cuarto de hora arrimao a la bola, -y la Cirila sin venir. ¿Se habrá encontrao con el bruto ese del -asistente?... ¡Le tengo una _tirria_ a la tropa!... Porque ya se sabe, -el comercio y la melicia semos de lo más rivales que hay... en lo que -toca a las criadas; porque, claro, un paisano, por mucho que quiera, no -pué salir de un saqué, bien mezclilla, bien de cuadros, y los melitares -tienen el aquel del uniforme. ¡Digo! Pues si me pusiese yo un casco -con llorón de cerda, guerrera ajustá, mi pantalón de punto, mi media -bota, mi sable, mis espuelas y un puro así, y me fuese a paseo a la -plaza de Oriente, setenta y siete u setenta y ocho niñeras con pasión -de ánimo a la primera vuelta... Pero, claro, con este traje, tóo lo -más que las causo es _itericia_. Gracias que la Cirila tié un pupilaje -pa distinguir a la juventud comercial, que me río yo... Esta tarde nos -columpiamos, y la voy a dar unos _vaivienes_ en un columpio de esos que -dicen: “¡Ay, qué gusto da el mareo!”, que va a ser la descoyuntura. -¡Calla! ¡Ella! ¡Allí viene!... ¡Cirila! ¡Cirila! - - -ESCENA II - -CIRILA, _una_ NIÑA _y_ SECUNDINO - -SECUNDINO.—¡Chica, creí que no venías! - -CIRILA.—¡Pus gracias que me han dejao, y miá el rabo que traigo! - -SECUNDINO.—¡La niña! ¡Anda su madre! ¿Por qué no la has dejao en la -casa cuna?... - -NIÑA.—¡Yo quiero ir al brazo! - -SECUNDINO.—¡Cállate, chica, si no, no te compro un matasuegras! - -CIRILA.—Bueno, ¿y en qué vamos a pasar la tarde? - -SECUNDINO.—¡Primero te compro el pito más grande que haiga, y luego nos -columpiamos! - -CIRILA.—¡Sí, eso, eso, que a mí me gusta mucho! - -SECUNDINO.—Y después, ¿sabes lo que hacemos?... - -CIRILA.—¿Qué? - -SECUNDINO.—Nos vamos a la fotografía instantánia y nos hacemos un grupo -de cada uno, y luego uno de los tres juntos. - -CIRILA.—¡Eso!... ¡Yo de busto! - -SECUNDINO.—Justo; tú de busto; la niña sentá en el suelo, detrás de -ti pa que no se asuste, y yo de cuerpo entero, apoyao así, tocando -el pito, la metá de la cabeza recliná en tu busto y la otra metá de -perfil, mirándote así... - -CIRILA.—¡Vamos, vamos, zaragata!... ¡No te fijes tanto, que me -enturbias la vista! - -SECUNDINO.—¡Arza pa el columpio! - -NIÑA.—¡Yo quiero ir al brazo! - -SECUNDINO.—¡Vamos, chacha! (_La coge._) ¡Yo me columpio con niña y tóo! -(_Vanse._) - - -ESCENA III - -PÉREZ _y_ TORRIJA, _vestido de carrero de un regimiento_ - -TORRIJA.—¡Mialá, por allí va! - -PÉREZ.—¡Ya la he visto!... ¡Con la niña y el Secundino!... ¡Mardita sea -su estampa!... ¡So infiela!... Pero mialás: ¡si esta tarde no corre por -esa Pradera más sangre que cañamones dan por catorce pesetas... aunque -sea mala comparación, que sí lo es!... - -TORRIJA.—¡Calma, ten calma! - -PÉREZ.—¿Calma yo?... ¡Mardita sea mi suerte, si no cojo a ese hombre -y hago un triple asesinato con él solo!... ¡Mardita sea la!... -(_Yéndose._) - -TORRIJA.—¡A éste le va a perder el carácter! (_Vanse._) - -=Mutación= - - - - -CUADRO TERCERO - - La Pradera de San Isidro el día del Santo. A la derecha un - merendero rodeado de mesas y banquetas. A la izquierda un columpio - que juega. En primer término, al mismo lado, mesas y banquetas - de otro merendero supuesto. Puestos de vendedores ambulantes, - «Tíos vivos», barracones de figuras de cera, etc., etc. Corros - de gente merendando, bailes, romeros que van y vienen. Animación - extraordinaria. - - -ESCENA PRIMERA - -_Preludio en el que suenan mezclados los estrepitosos ruidos de la -fiesta, organillos, murgas, redobles de tambor, voces, gritos de -vendedores, algazara de la gente, etc., etc._ - -=Música= - - CORO - - Con tres o cuatro orquestas - de varias clases, - pueden bailarse a un tiempo - polkas y valses, - y con tanto barullo, - con tanto ruido, - nos alegramos todos - de haber venido. - - -ESCENA II - -CIRILA, SECUNDINO _y la_ NIÑA _comiendo rosquillas_ - -=Hablado= - -CIRILA (_Con un pito grandísimo, rodeado de flores de papel._)—¡Pero -miá que es hermoso! (_Le toca._) - -NIÑA.—¡Yo quiero un pito grande, como ese! - -SECUNDINO.—Cuando seas mayor. - -CIRILA.—Bueno, y ahora nos columpeamos. - -SECUNDINO.—¡Mira, mira, ahora bajan de ese columpio! - -CIRILA.—¡Pus anda, vamos nosotros! - -SECUNDINO.—Yo me subiré primero, y me das la niña. (_Se sube._) ¡Ajajá! -¡Venga la chica! - -CIRILA.—¡Toma! (_Suben a la Niña._) - -NIÑA.—¡Y cuando yo diga, das tocino! - -CIRILA.—¡No, si yo voy a subir también! ¡Dame la mano! (_Va a subir._) - - -ESCENA III - -DICHOS, PÉREZ _y_ TORRIJA - -PÉREZ (_Sale y detiene a Cirila._)—¡Arto! - -CIRILA.—¡María Santísima! ¡Pérez! - -SECUNDINO.—¡Uy, el asistente! - -PÉREZ.—¡Venga usté acá, fregatriz adurterina! - -CIRILA.—¡Haga usté el favor de retirarse, que no tengo ganas de -conversación! - -SECUNDINO.—¡Oiga usté, melitar, u deja usté a la señora, u bajo! - -PÉREZ.—¡Anda con él, Torrija! (_Torrija empieza a mover el columpio, y -cada vez que Secundino quiere bajar le da un palo en las piernas._) - -SECUNDINO.—¡Eh!... ¡Chist!... Pero ¡eh!... ¡Pare usté!... ¡Que me pare -usté! ¡Eh! - -NIÑA (_Muy contenta._)—¡Tocino! ¡Tocino! (_Palmoteando._) - -CIRILA.—¡Por Dios, la niña! - -PÉREZ (_Cogiéndola de un brazo._)—¡Venga usté acá, sirena -corrompida!... ¿A osté le parece bien puesponerme a mí a esa lamprea -urtramarina?... - -SECUNDINO.—¿Lamprea? ¿Yo?... ¡Pare usté!... - -TORRIJA (_Dándole más fuerte._)—¡Quieto! - -NIÑA.—¡Tocino! ¡Tocino! - -CIRILA.—¡Tú tiés la culpa! - -PÉREZ.—¿Yo?... ¡Infiela!... ¡Lo sé todo! ¡Sé lo de tu señorito, que me -lo acaban de contar! - -CIRILA.—¿Quién? - -PÉREZ.—La Vicenta. - -CIRILA.—¿Esa golfa? - -PÉREZ.—Sí, señora; que está allí en aquel grupo, y te lo dirá en tu -cara. - -CIRILA.—¿A mí ese pingo?... ¿Y está allí?... ¡Vamos a ver, si me lo -dice la arranco el moño! Aguarda un rato. - -SECUNDINO.—¡No! ¡Eh! ¡Chist! ¡Pararme! ¡No te vayas, Cirila! - -PÉREZ.—¡Tenga osté a la niña, que en seguía volvemos! (_Torrija le da -más fuerte, y vanse corriendo._) - -SECUNDINO.—¡No! ¡Eh!... ¡Chits!... ¡Melitar!... ¡Se van! - -NIÑA.—¡Tocino! ¡Tocino! - -SECUNDINO.—¡Eh, pararme, pararme! ¡Eh, buen hombre, haga usté el favor! -(_A un paleto que pasa._) ¡Haga usté el favor, por Dios! - -PALETO.—¿Que dé con más juerza?... ¡Güeno! (_Le da más fuerte al -columpio y se va._) - -SECUNDINO.—¡No, eh, por Dios, que no era eso!... ¡Amigo!... ¡Chits!... -¡Oiga usté!... (_A un romero que pasa._) - -ROMERO.—¡Esos de pueblo no saben! ¡Verá usté yo! (_Le da más fuerte y -vase._) - -SECUNDINO.—¡No, si no es eso! ¡Eh! ¡Chits!... ¡Y yo ya no los veo!... -(_Para el columpio._) - -NIÑA.—¿Pero no nos dan tocino? - -SECUNDINO.—¡La morcilla es lo que nos debían de dar! ¡Infames!... ¡Se -la ha llevao! (_Bajan_.) ¡Vamos, chica! - -NIÑA.—¿Vamos por rosquillas? - -SECUNDINO.—¡Por tripas de melitar! ¡Cirila!... ¡Cirila!... ¡Y haberla -comprao este pito pa eso!... (_Vase corriendo. Se lleva la Niña al -brazo._) - - -ESCENA IV - -_La orquesta toca parte del pasacalle, y a los últimos compases salen_ -PACO EL CURIAL, _que va delante con la guitarra al hombro; detrás -varios con cestas y botas de vino, otros con bandurrias y guitarras, -detrás las mujeres palmoteando y riendo, y a lo último_ JUAN, LA SEÑÁ -JUSTA, ISIDRA, IGNACIA _y el_ SEÑOR MATÍAS, _con cestas y líos. Coro -general._ - -=Música= - - TODOS - - Alegre es la mañana - y hermoso el día; - hoy va a ser cosa buena - la romería. - ¡Vamos allá! - ¡Y el que no se divierta - tonto será! - -=Hablado= - -PACO.—¡Alto... ar!... - -IGNACIO.—Bueno; ¿nos quedamos aquí? - -PACO.—Yo creo que aquí, porque como barullo, es donde hay menos barullo. - -TODOS.—¡Sí, sí! ¡Aquí, aquí! - -MATÍAS.—Pues vengan las cestas. (_Se las llevan._) - -MUCHACHA.—Traer la comba. - -UNO.—¿Quién quiere columpiarse? - -VARIOS.—¡Yo... yo!... (_Saltan, juegan, se columpian, etc._) - -MATÍAS (_A Paco._)—Oye, Paco: tú que eres de la curia, recomiéndales a -ellas y a ellos que usen del mayor tiento en juegos y demás. - -PACO.—No tenga usté cuidao, que yo les hablaré individualmente uno por -uno a cada cual. Por de pronto examinaré las botas. Esta parece que -rezuma. (_Se empina la bota y bebe._) - -JUSTA (_A la señá Ignacia._)—¿Pero no ve usté a mi marido?... ¡Ya -empieza! (_Interrumpiéndole._) Pero, ¿qué haces? - -PACO (_Muy enfadado._)—¡No me cortes la acción, señor, que es muy -dañino, hombre! (_Bebe._) - -IGNACIA.—¡Déjelo usté! - -JUSTA.—¡No quiero que abuse! - -PACO.—¡Si por eso no quió llevarla a ningún lao! ¡Esta es como los -baños del Molar!... ¡No sirve más que pa quitar el humor! (_Se va -bebiendo. Bajan varios invitados hablando._) - -CONVIDADO 1.º—¡Que te digo que esos mansos, a lo mejor, dan un -chasco!... - -CONVIDADO 2.º—¡Yo te digo que no, vaya! ¡A que no viene el panadero!... - -CONVIDADO 3.º—¡Pué que venga! - -CONVIDADO 2.º—¿Quién se quiere jugar cinco duros a que no viene? - -ISIDRA (_Que ha estado oyendo, se acerca._)—¡Yo! ¡Yo juego esos cinco -duros! - -CONVIDADO 2.º—¿Contra qué? - -ISIDRA.—¡Contra esto! (_Se quita el mantón de Manila y se lo tira a la -cara._) - -CONVIDADO 2.º (_Devolviéndoselo._)—¡No quió que te vuelvas a cuerpo! - -ISIDRA.—¡Si lo jugara por ti, puede!... ¿Quiés tener el gusto de bailar -conmigo el primer baile?... ¿A que no?... - -CONVIDADO 2.º—¿Que no?... Dí tú que no puedo, porque estoy comprometido -con... con... ésta creo que es... - -UNA.—¡Conmigo, no! - -CONVIDADO 2.º—¿No?... ¡Bueno, ya no me acuerdo!... ¡Pero yo estoy -comprometido con alguien! - -ISIDRA.—¡Con el miedo! ¡Gallina! (_Despreciándolo. Vanse los -invitados._) - -IGNACIA.—¡Por Dios, Isidra, no te exaltes ni te sofoques! - -MATÍAS.—¡Ten cachaza, Isidra, ten cachaza! Y ya que hemos hecho la -burrá de venir, mucho cudiao, porque tengo a Epifanio detrás de las -orejas. - -VOCES.—¡Aquí... aquí!... - -IGNACIA.—¿Qué es eso? - -TODOS.—¡Bravo! ¡Bravo! - -JUSTA.—¡Un organillo! ¡Ya hay organillo! - -TODOS.—¡A bailar! ¡A bailar! - -MATÍAS.—¡El baile! ¡Ya me ha entrao escalofrío! - -UNO.—¡Venga ya, señor Paco! - -PACO.—¡Ahí va el agua! (_Empieza a tocar y bailan todos, quedando -sentados el señor Matías, la Ignacia, la Justa y Juan en un lado. -Isidra, sola, separada del grupo, en otro._) - -IGNACIA.—¡Ven aquí, chica! - -ISIDRA.—¡Estoy bien, madre!... ¡Me he puesto aquí pa ver si se fija -algún hombre en que estoy de non! - - -ESCENA V - -DICHOS, EPIFANIO _y el_ ROSCA _aparecen en lo alto de una rampa del -foro. Paco, el Curial, que es el que toca, al ver a Epifanio, va dando -al manubrio cada vez más despacio, y las parejas, asombradas, bailan -con mayor lentitud._ - -ISIDRA.—¡Él! - -MATÍAS.—¡Anda la órdiga! ¡Ya está aquí! - -IGNACIA.—¡Maldito sea! - -JUSTA.—El bólido. (_Bebe. Calla el organillo y cesa el baile, quedando -cogidas las parejas._) - -EPIFANIO (_Al Rosca._)—Anda, ¡pus no han parao! - -ROSCA.—Te tién pánico. - -EPIFANIO.—Hombre, por Dios, señores, sigan ustés, que no me molesta. - -MATÍAS.—Toca, Paco. (_Toca y sigue el baile._) - -EPIFANIO (_Dirigiéndose a la Isidra._)—¿Se quié usté dar dos vueltas, -niña? - -ISIDRA.—¡Me dan nausias! - -EPIFANIO (_A la señora Ignacia._)—¿Y usté, joven? - -IGNACIA.—¡Vaya usté y que le ahorquen! - -EPIFANIO.—¡Está bien! (_Al señor Matías._) ¿Y usté, pollo? - -MATÍAS (_Se levanta._)—¡Epifanio, que tengo canas! - -EPIFANIO (_Poniéndose la mano sobre los ojos en pantalla._)—¡Uy, es -verdad! ¡No había reparao! ¡Tíñase usté el pelo! - -ROSCA.—¡O use usté el vigor del cabello! - -EPIFANIO (_A la Isidra._)—¿Conque no? - -ISIDRA.—¡No! - -EPIFANIO.—¡Está bien! (_Se sientan enfrente en una mesa del -merendero._) ¡Chico! (_Dan unas palmadas y sale un chico._) ¡Tráete dos -chicos! - -ROSCA (_Dando con el bastón a una pareja que pasa bailando por delante -de él._)—¡Chist! ¡Pollo! ¡A ver cómo se baila, que hace mucha calor! - -EL QUE BAILA (_Con sorna._)—¡Guasa! (_Sigue bailando._) - -ROSCA (_A Epifanio._)—Oyes tú, ¿sabes lo que observo?... que el -panadero no se da a luz. - -EPIFANIO.—¡Miá tú este! ¡Ni lo esperes! ¡A ese le ha salido una erución -del susto! - -ROSCA.—Natural... si es un tipo así... que... ¡Contra!... -(_Levantándose._) - -EPIFANIO.—¿Qué es? - -ROSCA.—¡Que no le ha salío na!... ¡Mialo, por ahí viene!... (_Eulogio y -Venancio aparecen en lo más alto de la rampa de la izquierda, y quedan -hablando y mirando al grupo de la gente que baila._) - -EPIFANIO.—¡Es verdad! ¡Ay, su madre! - -MATÍAS (_A Ignacia._)—Bueno, ahora nosotros. (_Se levanta y ve a -Venancio._) Va... ca... la... ¡Anda, Dios! - -IGNACIA.—¿Qué te ha dao? - -MATÍAS.—¡María Santísima! - -ISIDRA.—¡Él!... ¡Gracias a Dios!... (_Con intensa satisfacción._) - -JUSTA.—¡Mialo!... (_A Juan._) ¡Eso es un hombre! - -JUAN.—¡Me río del dos de Mayo! - - -ESCENA VI - -DICHOS, VENANCIO _y_ EULOGIO. _Venancio y Eulogio se acercan por detrás -del grupo que forman los que bailan, y vienen a pasar por delante de -Epifanio y el Rosca._ - -VENANCIO (_A Epifanio._)—¡Buenas tardes! - -EPIFANIO (_Poniéndose la mano en pantalla delante de los ojos._)—¿Quién -ha sido? - -VENANCIO.—¡Un servidor! (_Epifanio y Rosca se vuelven a mirarle._) - -EULOGIO (_Coge una de las copas de vino que tienen en la mesa._)—¡Con -permiso!... (_Se la bebe._) - -ROSCA.—Oiga usté: ¿quién le ha dao a usté licencia?... - -EULOGIO.—¡Tengo bula! (_Va hacia el sitio donde está el señor Matías._) - -EPIFANIO.—Bueno, ¿y quieres decirme dónde le pego yo a este chico que -no le haga daño? - -ROSCA.—¡Yo le daba en el cerviguillo! - -VENANCIO (_Llegando al grupo donde está el señor Matías._)—¡Buenas -tardes, señores! - -EULOGIO.—¡Pero que mu güenas! - -MATÍAS.—¡Paco, no toque más! (_Cesa el baile._) - -VENANCIO.—Señor Matías, usté dispense, pero... - -MATÍAS.—Y usté, ¿se pué saber a qué tenemos el honor de que haiga usté -venío a sobrar?... (_Muy enfadado._) - -EULOGIO.—Oiga usté, pero ¿es que esto es un baile de señoras solas?... - -MATÍAS.—¡Aquí lo que sobran son hombres! - -EULOGIO.—¡Hombres de... mote! (_Mirándolos a todos._) - -VENANCIO.—Bueno, a lo mío. Siento sobrar: pero yo le he dao a una -mujer palabra de bailar con ella, y vengo a cumplirla... Y esa mujer me -espera... - -MATÍAS.—Esa mujer no quiere bailar. - -VENANCIO.—Vamos a verlo. (_Va hacia ella._) Isidra, ¿me hace usté el -favor de bailar conmigo? - -ISIDRA.—Sí, señor. Gracias, Venancio. (_Se levanta y se cogen del -brazo._) - -VENANCIO.—Ya lo ve usté. Que hagan el osequio de seguir tocando. - -TODOS.—¡Sí, que toquen! ¡Que toquen! - -MATÍAS (_A Paco._)—No toques. Y tú (_A Isidra._) te sientas, que aquí -no quió broncas. (_Con mucha furia._) - -IGNACIA (_Levantándose enfurecida._)—¡Paco, a tocar! - -PACO.—¡Yo no toco! - -MATÍAS.—¡No toques, no toques! - -IGNACIA.—¡Vaya, u toca él u toco yo! - -PACO.—Misté que ahora viene una habanera ceñida. - -TODOS.—¡A bailar, a bailar! - -VENANCIO.—Gracias, señá Inacia. - -IGNACIA (_Sentándose._)—No hay por qué darlas. - -MATÍAS.—¿Y qué papel hago yo aquí ahora, se pué saber? - -EULOGIO.—¡Papel Job! (_Se sienta el señor Matías. Empieza a tocar Paco -y sigue el baile._) - -ROSCA (_A Epifanio._)—¡Oye tú... que... que están bailando! - -EPIFANIO.—¡Ya lo veo! Rosca, ve y avisa la Extremaunción pa un choto. - -VENANCIO (_Cada vez que pasa bailando por delante de Epifanio se quita -el sombrero como saludándole, y le dice con sorna._)—¡Servidor!... (_El -señor Eulogio, que va bailando solo detrás de Venancio, al pasar por -delante de Epifanio, le echa una bocanada de humo en la cara. Epifanio -hace un movimiento de ira. Dan otra vuelta._) ¡Servidor! - -EPIFANIO (_Levantándose._)—¡Vaya, se acabó el panizo! (_Se acerca a -Venancio y le da un cogotazo._) ¡Servidor! (_A Paco._) Toque usté a -banderillas. (_Retrocede, metiendo mano al bolsillo._) - -ISIDRA (_Deteniendo a Venancio en su primer impulso._)—¡Venancio, por -Dios!... ¡Por mí!... (_Venancio se detiene._) - -EULOGIO (_A Venancio._)—¡Calma, como te he dicho! (_La gente se -interpone entre ellos. Eulogio se coloca detrás de Venancio._) - -VENANCIO.—¡Soltarme!... ¡Si estoy sosegao! ¡Dejarme, a ver, que yo me -entere! ¿Quién ha sido ese que me ha pegao?... - -EPIFANIO.—¡Un hombre! (_Colocándose delante de él._) - -EULOGIO (_Alargándole hasta la cara uno de esos juguetes que se -estiran y se recogen a voluntad, y a cuyo extremo va una cabeza de -cartón figurando ser la de un gato, que abre la boca al estirarse el -juguete._)—¡Miau! - -EPIFANIO.—¡Estese usté quieto!... ¡Un hombre! - -ROSCA.—¡Hay comprobantes! - -VENANCIO.—¡No le hagan ustés caso, que es mentira! ¡Usté no es un -hombre!... Usté... ¡usté es un granuja! - -EPIFANIO.—¿Yo? (_Queriendo abalanzarse a él._) - -EULOGIO.—¡Miau!... (_Repite el juego de antes._) - -ROSCA.—¡Calma, hombre, que la ofensa no es tan grande! -(_Conteniéndole._) - -VENANCIO.—Usté es un granuja y un borracho que ha vivido hasta -hoy asustando a varios tontos que tienen más cariño a la piel que -a la vergüenza, y explotando a las mujeres para llenar el buche -gratuitamente, que es lo que buscaba usté con esta familia; y eso... lo -vengo yo a impedir, ¡so vago! - -EPIFANIO.—Eso... ¡Maldita siá! (_Queriendo acometerle._) - -EULOGIO (_Repite el juego._)—¡Miau! - -ROSCA.—¡La cosa no es pa alterarse aún! - -VENANCIO.—¡Y a esta joven la atosiga usté, porque ve usté que se le va -el momio, y porque ella no ha tenío un hombre que la defendiera!... - -MATÍAS.—¡Oye, tú, que está aquí su padre!... - -VENANCIO.—¡Muy señor mío! ¡Pero las cosas han cambiao! - -EULOGIO.—¡Todo cambea! (_Con filosofía._) - -VENANCIO.—Yo, esta mañana era un párvulo; pero dende mi casa aquí he -dao el gran estirón. - -EULOGIO.—¡He presenciao el desarrollo! - -VENANCIO.—Y digo que esta mujer... - -EPIFANIO.—¡Esa mujer es mía... para que usté se entere! - -ISIDRA.—¡Suya! ¿Tuya?... (_Adelantando._) - -IGNACIA.—¡Isidra! (_Queriendo detenerla._) - -ISIDRA (_Con ira._)—¡Pus anda, aquí me tienes; ven por lo tuyo! (_Se -cruza de brazos terciándose el mantón._) - -EPIFANIO.—Bueno, y si no... ande usté con ella... ¡peor pa usté!... -(_En tono muy despreciativo._) - -ISIDRA.—¡Peor!... ¿Qué dices? ¡Ladrón! ¿Qué has dicho?... (_Con furia._) - -MATÍAS.—¡Hija! (_Deteniéndola._) - -ISIDRA.—¡Charrán! Peor ¿por qué? ¡Dilo fuerte, dilo pronto! ¡Dilo! -(_Exaltadísima._) - -VENANCIO.—¡Basta! ¡Ea!... ¡Oiga usté, amigo, cuando esté usté delante -de esta mujer, se quita usté el sombrero, así!... (_Se adelanta -rápidamente, se lo quita y lo tira al suelo con rabia._) - -EPIFANIO.—¡Recontra! - -VENANCIO.—¡Y ahora le voy a cortar a usted la lengua! - -EPIFANIO.—¿A mí?... ¡Vamos a verlo! - -VENANCIO.—¡Mira, ladrón! (_Le da un palo._) - -EPIFANIO.—¡Lo mato! (_Mete mano al bolsillo y saca la navaja._) - -TODOS.—¡Socorro! ¡Guardias! ¡Que se matan! (_Confusión y gritos._) - -VENANCIO (_Al verle sacar la navaja a Epifanio, le coge las manos, -obligando al otro con su esfuerzo a que suelte la navaja._)—¡Suelte -usté eso, cobarde! ¡Granuja! ¡Ahí quieto! (_Lo sienta a la fuerza en -uno de los taburetes que están al lado de la mesa del merendero._) - -EPIFANIO.—¡Rosca, que lo mato! (_Se levanta en un esfuerzo._) - -VENANCIO (_Volviéndole a sentar._)—¡Quieto ahí! - -EPIFANIO.—¡Rosca, quítamelo, que lo mato! (_Vuelve a levantarse y -Venancio lo vuelve a sentar._) - -EULOGIO (_A Epifanio._)—¡Que tome usted asiento, señor! - -VENANCIO.—Y ahora... - -EULOGIO.—¡Déjalo ya! - -VENANCIO.—¡Gallina! (_Le da un empujón y caen rodando al suelo la -banqueta y Epifanio._) - -EPIFANIO (_Levantándose y con furor._)—¡Adiós! ¡Nos veremos... y miá si -no te la!... (_Se las jura y se va limpiándose._) - -TODOS.—¡Fuera, fuera! (_Vanse Epifanio y el Rosca por la segunda -derecha._) - -ROSCA (_Vuelve._)—¡Y usté... (_A Eulogio._) usté y yo nos veremos! - -EULOGIO (_Con el chirimbolo._)—¡Miau!... ¡Ah... y toma! (_Cogiendo la -navaja del suelo y cerrándola._) Dale eso a ése y no uséis cosas de -estas... ¡que son pa hombres na más! ¡Arrea! (_Dándole un puntapié._) - -IGNACIA (_A Venancio, que se ha sentado en un taburete agitado -y convulso, y al que rodean Isidra, la Justa, Paco, Juan y -Matías._)—¡Pero, sosiégate! ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes? - -EULOGIO.—¡Qué quié usté que tenga! ¡El ejercicio que ha hecho! - -VENANCIO.—Es que a mí ese... ¡Maldita sea!... (_Se levanta agitado -blandiendo el palo. Se separan todos asustados. Vuelve a sentarse._) - -EULOGIO.—¡Oye, tú, a ver si te estás quieto! - -VENANCIO (_Volviendo a levantarse._)—A mí ese chulo no me... (_Se -separan todos._) - -ISIDRA.—¡Pero, Venancio!... (_Le obliga a sentarse._) - -IGNACIA.—¡Darle agua! - -JUAN (_Con un botijo._)—¡Bueno; pero quitarle el palo! - -MATÍAS.—Bueno. ¿Y a qué ha venío tóo esto, si pué saberse?... -(_Cogiendo el botijo que tiene Juan._) - -VENANCIO.—Pues esto ha venío a que la... (_Se levanta y va hacia -Isidra._) - -EULOGIO.—¡Revienta, hombre! - -VENANCIO (_Con pasión._)—¡A que la quiero con toda mi alma, señor -Matías! - -EULOGIO.—¡Gracias a Dios! - -MATÍAS.—¿Y pa eso sólo has armao esta bronca? ¡Vamos te daba así con el -pitorro! (_Amenazándole con el botijo._) - -IGNACIA (_A Isidra._)—Ya lo has oído. Y tú, ¿qué dices? - -ISIDRA.—¿Yo?... Ya se lo diré a él, madre. - -EULOGIO (_A Venancio._)—¡Dile que bendita sea su boca! - -VENANCIO.—Bendita sea la... (_Aparte a Eulogio._) Cuando tenga más -confianza. - -MATÍAS.—Lo único que me gusta de este chico es que tiene un carater -parecido al mío. - -IGNACIA.—¡Calla, fiera! - -EULOGIO.—¡Choca, chico! (_Dándole la mano a Venancio._) Y tú... (_A -Isidra._) el día que sea eso, cuenta con unos bebés, charol de primera. -En fin, pa celebrar lo de éstos, (_A Paco._) dele usté al manubrio y -echemos un baile. - -TODOS.—¡A bailar! ¡A bailar! (_Toca Paco y bailan todos._) - -EULOGIO (_A la señá Ignacia._)—¿Quiere usté? - -IGNACIA.—¡Vamos allá! (_Se cogen y bailan._) - -EULOGIO.—¡Y viva San Isidro!... - -TODOS.—¡Viva! ¡Viva!... (_Algazara, voces y risas. Mucha alegría._) - -TELÓN - - - - -LA PENA NEGRA - - - - -PERSONAJES - - LUCILA - LA CARMEN - SEÑÁ ANTONIA - EUSTASIA - SEÑÁ LORENZA - SEÑÁ ROSA - INVITADA 1.ª - QUINTINA - UNA VECINA - UNA NOVIA - UNA NIÑA - SEÑOR BALBINO - SERAFÍN - LADISLAO - SEÑOR VALERIANO - UN CARRETERO - TESTIGO 1.º - SEÑOR MANFREDO - TESTIGO 2.º - SEÑOR RÉGULO - SEÑOR METODIO - LIBORIO - EL DUEÑO DEL MERENDERO - EL PINTURAS - TESTIGO 3.º - UN NOVIO - INVITADO 1.º - EL CHICO DEL MERENDERO - DONISIO - CHICO 1.º - ÍDEM 2.º - INVITADOS, INVITADAS Y - VARIOS CHICUELOS - - - - -CUADRO PRIMERO - - La escena representa un trozo de la Ronda de Valencia. A la - izquierda, y en primer término, en un chiscón, construído con - tablas pintadas y techumbre de zinc, hay establecida una barbería - de quince céntimos y «cara al sol». A los lados de la puerta, - sillones para los servicios; en una mesita pequeña, útiles de - afeitar, como navajas, bacías, etc. Sobre la puerta un letrero - mal pintado que diga: SALÓN DE BARBERÍA. NO SE AZMITEN PROPINAS. - En el mismo lado y colocada de izquierda a derecha hasta mitad de - la escena, se verá la valla de un solar que continúa en ángulo - hasta cerca del foro. Próxima a este ángulo y frente al público, la - valla tiene una puerta practicable. Entre la barbería y la valla - hay espacio para una calle. A la derecha, en primer término, una - taberna de pobre aspecto con puerta practicable. En la calle y - frente a la puerta, dos mesas, y alrededor, banquetas. Sobre la - puerta un letrero que dice: VINOS. Cerca del foro queda un espacio - a manera de plaza, formado por las casas de la derecha y la valla - del solar que da frente a estos términos, y en este espacio, - desemboca una calle bastante ancha. El foro lo constituyen casas y - solares. Es de día; un día de invierno de sol muy claro. - - -ESCENA PRIMERA - -QUINTINA, EUSTASIA, SEÑÁ ROSA, VECINA 1.ª, UNA NIÑA, SEÑOR RÉGULO, EL -PINTURAS, LIBORIO, CHICO 1.º Y 2.º - -_Al levantarse el telón aparecen todas estas personas en la forma -siguiente. Quintina, la señá Rosa y Vecina 1.ª, sentadas junto a la -valla del solar. Quintina y la señá Rosa cosen al sol, puestos en la -cabeza los pañuelos formando pantalla. La Vecina 1.ª peina a una niña -que estará sentada en el suelo entre las piernas de su madre. Eustasia, -un poco más lejos, lava ropa en un barreño sostenido sobre un cajón. -Liborio, sentado en el suelo y apoyada la espalda en la valla, lee un -periódico. El señor Régulo, a la puerta de la barbería, pasa por la -badana varias navajas de afeitar. El Pinturas trata de obligar a un -perrito a que se sostenga sobre las patas traseras. Chico 1.º y 2.º, en -la parte derecha del foro, vuelan una cometa que se ve remontarse por -las bambalinas._ - -EUSTASIA (_Dando jabón a la ropa y restregándola luego, canta un -tiento._) - - ¡Ay, ayayay, ay, ayayay! ¡Ay, ayay!... - ¡El día que yo te vea... ay, ay, el día!... - -LIBORIO (_A Eustasia, dejando de leer y confidencialmente._)—¡Chits!... -¡Eustasia!... Daría los noventa y pico de años que me restan de -existencia por ser enagua. - -EUSTASIA.—¡Caramba! ¿sí?... ¿Y con qué ojeto? - -LIBORIO.—Pa tener el gusto de que me echase usté a la colada. - -EUSTASIA.—¡Caray, qué rico! (_Cantando._) - - ¡Ay, ayayay, ay, ayayay, ay!... - -ROSA.—¿Pero se pué saber qué es lo que te duele, hija? - -EUSTASIA.—¿Que qué me duele? (_Mirando a Liborio._) Un divieso... que -me ha salido aquí al lao. - -RÉGULO.—Pues belladona con él. - -EUSTASIA.—Estos me los suele reventar mi marido. - -LIBORIO (_Escamado y separándose un poco._)—¡Repringue! - -RÉGULO.—¡Que te mejores! - -EUSTASIA (_Al ver que Liborio se ha separado._)—¡Ya nos vamos -aliviando, ya! - -NIÑA (_La que se peina, casi llorando._)—¡Pero madre!... - -VECINA 1.ª—¡Calla, recondená! - -NIÑA.—¡Si es que m’arranca usté el cabello! - -VECINA 1.ª—¡Pues no le llama cabello a esto y paece el pelote d’un sofá! - -ROSA.—Dame una hebra, Quintina. - -QUINTINA (_Dándole una hebra de hilo._)—Tome usté, señá Rosa. - -LIBORIO.—¿Y cómo anda de istrución ese perro, Pinturas? - -PINTURAS.—Ya sabe el ejercicio. Ahora le estoy educando pa monecipal. - -EUSTASIA.—¡Qué gracia! ¿Y qué le enseñas? - -PINTURAS.—A andar despacio y a pararse en las esquinas. - -RÉGULO.—Tóo el manual. - -LIBORIO.—¡Já, já! (_Riendo._) ¡Tié salero! - -EUSTASIA (_Cogiendo el lebrillo de la ropa._)—¡Vaya, me voy a tender! - -LIBORIO.—Y yo. (_Se tiende en el suelo, apoya la cabeza en una piedra y -sigue leyendo._) - -EUSTASIA (_Amenazándole con la pala._)—¡Gracioso! (_Vase por la puerta -del solar._) - - -ESCENA II - -DICHOS _y_ SEÑOR METODIO (_guardia de Orden Público_). _Sale por la -calle de la derecha._ - -METODIO.—Salú, vecindario... Buenos días, Régulo. (_Yendo hacia la -barbería y quitándose la teresiana._) - -RÉGULO.—¡Hola, señor Metodio!... - -METODIO.—Afeitarme en un vuelo, que voy de servicio. - -RÉGULO.—Al vapor. Deje usté el armamento. (_Cuelga el sable que se -quita Metodio donde éste colgó la teresiana y procede rápidamente al -afeitado._) - -CHICO 1.º (_Dejando al Chico 2.º el hilo de la cometa y viniendo -furioso ante la taberna._)—¡Señá Lorenza, señá Lorenza, dígale usté a -Donisio que no tire piedras a la cometa, que va a cobrar! (_Cae una -piedra y da en el periódico que lee Liborio._) - -LIBORIO (_Incorporándose furioso._)—¡Pero, chico! (_Mirando hacia la -derecha._) ¡A ver si te estás quieto, que más dao en el folletín! (_Cae -otra piedra entre las vecinas._) - -ROSA (_Asustada._)—¡Rediez!... ¡qué cantazo! - -QUINTINA (_Indignada._)—¡Pero señá Lorenza, que sigue con las -piedras!... - -LORENZA (_Saliendo con calma de la taberna._)—¡Ay, hija, ni que fueran -ustés de porcelana! ¡Jesús!... (_Al chico._) ¡Donisio... no tires, -hijo, que vas a romper un cacharro! - -LIBORIO.—Guasitas encima, ¿eh? - -DONISIO (_Que sale huyendo por la derecha de los chicos de la cometa, -que la recogieron a su tiempo._)—¡Madre! ¡madréee... que me pegan! -(_Donisio es un pequeñuelo que va en mangas de camisa, lleva tirantes y -fuera de los calzones el faldón de la camisa._) - -LORENZA.—¡Hala pa dentro, mala pécora! (_Lo entra en la taberna dándole -azotes._) - - -ESCENA III - -DICHOS _y un_ CARRETERO - -_Se oye próximo el rodar de un carro, ruido de colleras y dos o tres -trallazos._ - -CARRETERO (_Dentro._)—¡Riá, mula! ¡Riá, condenada! ¡Mula! ¡Sooó! -¡Generala! ¡Sooó! (_Saliendo sucio de harina hasta la exageración, con -la boina casi blanca y cara y manos enharinadas._) ¡Güen día!... ¿Hay -quien _afaite_? - -PINTURAS.—Pase, caballero; pase y asiéntese, que se le va a servir de -seguida. - -CARRETERO.—¿_Ande_ m’asiento? (_Empieza a sacudirse la boina contra una -rodilla, y luego se golpea la ropa levantando una terrible polvareda de -harina. Tosen todos los que hay en escena._) - -PINTURAS.—¡Recoles!... (_Tosiendo._) ¡Ejem!... ¡ejem! Aquí... asiéntese -aquí. (_Le ofrece un sillón._) - -RÉGULO (_Tosiendo._)—¡Ejem!... ¡Chits!... Oiga, buen amigo, no sacuda -más, que ha desperdiciao usté dos libretas, lo menos. - -CARRETERO (_Sentándose._)—¡Maldita siá lá!... Si se pone uno que... - -PINTURAS (_Al maestro._)—Paño. - -RÉGULO (_Dándole el paño._)—A ese con verduguillo y sin repaso. - -PINTURAS (_Pone el paño al carretero y le quita la boina._)—Dejaremos -la boina aquí. (_La cuelga._) - -CARRETERO.—¡Oye, tú, a ver _ande_ la dejas, no me la _van_ quitar! - -PINTURAS.—¡Caballero, este salón es de confianza! - -CARRETERO.—Lo digo porque, no vas a pensarte, el otro día en la Ronda -Segovia m’apandaron una a listas, recién estrená. - -PINTURAS (_Dándole jabón._)—Aquí no semos de esos. (_Tose._) ¡Ejem! -¡ejem! ¿Y esa harinita que acarrea usté, es _candial_ u centeno? - -CARRETERO.—Es pa cataplasmas. - -PINTURAS.—¡Bullanguerillo! (_Le da más jabón._) - -METODIO (_Al señor Régulo._)—El bigote déjamelo a lo kaiser. - -CARRETERO (_Al escuchar un inquieto cascabeleo de colleras, se vuelve -furioso hacia la derecha y dice dando un grito terrible._)—¡Coronela! - -PINTURAS (_Asustado y dando un salto._)—¡Mi madre! ¿Qué pasa? - -CARRETERO.—¡Aguarda, hombre! (_Incorpórase y mira hacia donde ha dejado -el carro._) ¡Maldita siá! ¡Coronelááá! (_A gritos._) ¡Ay, Granaíto, -Granaíto, que te voy a hacer polvo! - -PINTURAS.—¿Más polvo? - -CARRETERO (_Se levanta rápidamente, coge el látigo que habrá dejado -apoyado en la pared y echa a correr con el paño puesto y la cara llena -de jabón_.)—¡Siooó, mula! (_Se oyen trallazos._) ¡Machooó!... ¡Perro! -¡Maldita sea tu casta, ladrona! (_Se oye ruido de colleras._) ¡Siooó! -¡Mala sangre! ¡Asesinooó! (_Vuelve y deja el látigo_) ¡Amos, hombre; -esa perra, ca vez que la engancho en varas, m’atolondra el macho! - -PINTURAS.—¿Es coqueta? - -CARRETERO.—¡Burro! (_A Pinturas._) (No es a ti.) (_Alto._) ¿Tú también? -¡ay, si güelvo, si güelvo! (_A Pinturas._) _Afaita._ - -PINTURAS (_Afeitando._)—¿Y qué, ha visto usté cómo anda eso de la -política? - -CARRETERO.—¡Política! Quita, hombre, a mí tóo lo que no sea la -República ¡agua limón! (_Metodio se vuelve y le mira._) Y vengan palos, -y cortar caezas, y colgar gente rica. (_Metodio vuelve a mirarle._) - -PINTURAS.—Sí, vamos, usté tira a la _demagogogía_. - -CARRETERO.—¡Natural! ¡Y ajuera ladrones, y abajo los empleaos, y a -destripar guindillas! Créeme a mí. - -METODIO (_Con la cara llena de jabón._)—¡Oiga usté, mi amigo! - -CARRETERO (_Con la cara llena de jabón, también._)—¿Qué pasa? - -METODIO.—Que como siga usté rebuznando a ese tenor, le acabamos a usté -de afeitar en la Delegación. - -CARRETERO.—¿_D’ande_ ha salío esa voz aflautada? - -METODIO.—De Metodio Lagunilla, agente de primera afezto a la Zona norte. - -CARRETERO.—Pus pa otro día se afeita usté con kepis, porque así -enjabonao no se le nota a usté la autoridaz. - -Metodio.—Se usan gafas. - -CARRETERO.—Se usan narices postizas. Acaba, chico. (_Por lo bajo._) -¡Nos ha matao el tío guinda éste! - -METODIO (_A Régulo._)—¿Y que tenga uno que aguantar esto? - -RÉGULO.—No haga usté caso, señor Metodio, en estos salones hay que oir -toa clase de ditirambos. - -PINTURAS (_Acabando con el carretero._)—Pa servir a usté. - -CARRETERO (_Levantándose._)—¡Está esto güeno! (_Mira al guardia con -ira, mientras saca de la faja una bolsa de cuero y deslía el cordón que -la cierra._) ¡Te digo que si uno no mirara!... ¡Así degollasen a la!... -¡Lástima de!... ¿Qué se debe? - -PINTURAS.—Quince céntimos. - -CARRETERO.—¡Maldita siá! (_Dando los quince céntimos._) En paz. -(_Liando la bolsa y guardándola._) ¡Y luego que si _libertá_, y si -pimientos morrones! (_Coge el látigo, se acerca a la pared y en vez de -descolgar su boina coge la teresiana de un manotón._) ¡Miá tú a mí el -esbirro éste! - -METODIO.—¿Eh? que ha cogido usté mi teresiana. - -CARRETERO (_Soltándola encima de la mesa._)—¡Rediezla, pues eso me -faltaba, irme con tonterías en la caeza! ¡Me caso hasta en!... (_Dando -trallazos y voces._) ¡Riá, Coronela! ¡Huesque! ¡Ladrona! ¡Granaíto! -¡Ay, qué macho, qué macho! ¡Mala sangre! ¡Arreeé! (_Se oye alejarse el -carro y se oyen las voces del Carretero que se pierden a lo lejos._) - -RÉGULO (_Acabando._)—Servidor, señor Metodio. - -METODIO.—Bueno, ¿y qué haces cuando te tropiezas con un _devocionario_ -de esos? - -RÉGULO.—Hacer la vista gruesa, es lo que coge. - -METODIO.—Hay que tener más pacencia... (_Vase foro izquierda. El señor -Régulo vase con Pinturas a la barbería. Durante la escena anterior, -se han marchado la Quintina, Vecina 1.ª y la Niña, y luego Liborio, -quedando sólo la señá Rosa._) - - -ESCENA IV - -SEÑÁ ROSA _y el_ SEÑOR BALBINO - -(_El señor Balbino, es un tipo de verdulero ambulante; sale por la -izquierda con un borriquillo que lleva un serón cargado de frutas y -hortalizas._) - -BALBINO (_Pregonando._)—¡Pimientos coloraos d’asar! ¡A treinta, tomates! -¡Como la grana, tomates! ¡Parroquianitas, que son de moda! ¡A treinta, -tomates! - -VOZ (_Dentro._)—¡Verdulero! - -BALBINO (_Contestando._)—¡_Perroquiana_! - -VOZ.—¿Los da usté a veinte? - -BALBINO (_En voz alta._)—Aguárdate que consulte. (_Al burro._) ¿Los -damos a veinte, Catalino? (_En voz alta._) Dice mi socio que no hay -negocio. (_Pregonando._) ¡Como la grana son! ¡Como la grana son! - -ROSA.—Adiós, Balbino. - -BALBINO.—Hola, señá Rosa, ¿pero toavía anda usté pol mundo? - -ROSA.—Y el rato que me queda, hijo. - -BALBINO.—Así sea. - -ROSA.—¿Y vienes por la manduca? - -BALBINO.—A ver. He visto bostezar a _Catalino_ y he dicho las doce y -cuarto y nos hemos venío pa acá en busca del _lunche_. (_Descarga el -serón con las verduras y lo pone junto a la taberna y le coloca al -burro en el cuello el saco del pienso._) - -ROSA.—Siempre estás de güen humor, hijo. - -BALBINO.—¿Yo? Yo no. El que es feliz es mi _socio_. Aquí lo tié usté; -tié tres cargos, cuadrúpedo, industrial y verdulero, pus entavía le -queda tiempo pa sus asuntos particulares con una burra vecina. Místelo; -nos queremos como hermanos. Hace cinco años que nos hemos juntao -bajo la razón social de Balbino Verdolaga y Compañía, y menos en las -algarrobas en tóo lo demás vamos a medias; pues aún no hemos tenío el -más ligero disgusto. ¿Qué le falta a este burro pa ser una persona?... -¡Darme un par de coces! Y no lo espero, ¿verdá _Catalino_? - -ROSA.—¿Qué dice? - -BALBINO.—¿Dice que si usté gusta? - -ROSA.—Gracias, hijo. - -BALBINO.—¡Ande come uno comen dos, no sea usté niña! - -ROSA (_Levantándose y marchándose._)—¡Anda y que te dé el viento, -guasón! (_Vase._) - -BALBINO.—Usté se lo pierde. (_Mira el reloj._) ¡Cuánto tarda la Lucila! -Voy a avisar que nos preparen la comida. (_Mete al burro por la calle -de la derecha y entra él en la taberna._) - - -ESCENA V - -SEÑOR MANFREDO. _Luego_, BALBINO. - -(_Manfredo, que es un viejo desastrado que se dedica a pasear anuncios, -sale por la izquierda llevando en alto y sujeto por un palo un gimnasta -de músculos atléticos, pintado en un lienzo en actitud de sostener dos -enormes pesas en las que se leen las palabras: “Fuerza”, “Robustez”, -“Hermosura”, “Virilidad” y a los pies de la figura un letrero que -dice_: BOLA, 10, GRAN GIMNASIO.) - -=Música= - - MANFREDO - - Quien quiá ser - un señor - de poder - y vigor - y adquirir - robustez, - puede ir - Bola diez. - Me alquilé para anunciar - como ustedes pueden ver, - mi misión es pasear - y exhibirme por doquier - y aunque no expreso el rubor - que esta exhibición me da, - digo para mi interior: - ¡Ay, mamá! ¡Ay, mamá! - Cuántas tonterías - hacen los mortales - cuando necesitan - tres o cuatro reales. - Yo he visto a un banquero - que quebró en León - bailando guajiras - en un callejón. - - —— - - Ayer tarde me paré - en la calle de Alcalá - y una joven de buen ver - que pasó con su mamá, - al mirar este Sansón - le salió del pecho un ¡ah! - y exclamó con timidez: - ¡Ay, mamá! ¡Ay, mamá! - y la madre al verla - tan acongojada - y tan suspirante - y tan colorada, - dijo: no hagas caso, - que es una ilusión, - Siempre se exagera - la musculación. - Este sansón - vale un millón. - -=Hablado= - -MANFREDO (_Mirando al gimnasta._)—¡Chitsss!... Hercúleo... ¿Vamos a ver -si nos fían media copa?... Bueno. (_Se dirige a la taberna._) - -BALBINO (_Que sale de ella._)—¡Calle!... (_Reparando en Manfredo._) -¡Manfredo!... pero, ¿eres tú?... - -MANFREDO.—¡Balbino de mi alma!... ¡¡Cuánto me alegro!! - -BALBINO.—¡No te había conocido! Chico, ¿pero qué es eso que llevas a -cuestas? - -MANFREDO.—¡Un _azleta_! - -BALBINO (_Mirándolo._)—¡Gachó, qué tío! (_Leyendo._) Fuerza, robustez, -hermosura, _verilidaz_... ¿Y tóo eso, qué es? - -MANFREDO.—Cinco reales. Que me he metido a niñera d’anuncios; los llevo -a paseo. - -BALBINO.—Pues la cosa no es mu pesá que digamos. - -MANFREDO.—Sin embargo; ¡el Herculitos este tié sus deficultades, no -creas! - -BALBINO.—¿Cuálas? - -MANFREDO.—Pues mira, primero, la chirigota pública. Ayer sin ir más -lejos nos ven dos señoritos y va uno y le dice al otro: ¡Miá qué grupo -tan bonito: _Sansón y Donlila!_ Y el pitorreo siempre molesta: Y -segunda y prencipal, que como tóo el peso lo llevas arriba, en cuanto -te tomas dos copas, te empieza a _titubear_ el _azleta_ y de una legua -te conocen que has bebido. - -BALBINO.—¿Por la _oscilación_? - -MANFREDO.—Natural. (_Deja el gimnasta apoyado en la tapia de la taberna -y se sientan._) ¿Y tú qué haces por estos barrios? - -BALBINO.—Pues náa, chico, que ahora comemos aquí. - -MANFREDO.—¿Sus habéis mudao? - -BALBINO.—Arganzuela, decisiete. Hace un mes escaso. - -MANFREDO.—¿Y tu vástaga? - -BALBINO.—Dedicá a su comercio. Ya no tardará. - -MANFREDO.—¿Y tu sobrino? - -BALBINO.—¿Quién, Serafín? No sé de él. - -MANFREDO.—¡Repringue! pero, ¿no vive con vosotros? - -BALBINO.—Hace dos meses. Nos la jugó de puño. - -MANFREDO.—¡Chico!... ¡No lo hubiá creído! ¡Qué _engratetú_! Toa la vida -a tu lao y de repente... - -BALBINO (_Con tristeza._)—Y lo peor de que nos haiga dejao no es la -_engratetú_, Manfredo... - -MANFREDO.—Pues, ¿qué es? (_Con interés._) - -BALBINO (_Acercándose a su interlocutor y con misterio._)—Lo peor es -que con ese motivo estoy atravesando un drama de familia que atufa. - -MANFREDO.—¡Porra! Pero, ¿es de veras? - -BALBINO.—¿Que si es de veras? Te quiero como un hermano y te lo voy a -contar tóo pa que veas cómo las estoy pasando. - -MANFREDO.—Me dejas _demudao_. Cuenta, cuenta... - -BALBINO.—Mira, Manfredo, tú ya sabes que respetive al bienestar, mi -casa era un eden... ¡Más!... ¡Un _eden concert_!... - -MANFREDO.—Me costa. - -BALBINO.—Ya que mi chica perdió a su madre a los tres años, dije, pues -que no eche de menos el cariño que la va a faltar y la _quintudupliqué_ -el mío; que tú sabes que ciego por ella y si me pide la luna no se la -traigo porque no sé por dónde se sube, que si no, se la bajaba de un -cuerno. - -MANFREDO.—Me sigue _costando_. - -BALBINO.—De chiquilla, pa que tuviese con quién juar, recogí a mi -sobrino Serafín, como sabes, cuando murió mi cuñada y me lo llevé a -casa. - -MANFREDO.—Acción meritoria. - -BALBINO.—Pues bien, los chicos, primero con el apego de criarse juntos, -después con lo natural que da el roce, pues lo que era una cosa, luego -fué otra, y en total, que mi Lucila se _pirrió_ por Serafín, sin que él -se diese cuenta, y de pronto, cuando más mochales estaba la chica, va -el ganso ese y se nos larga a vivir con una tal Carmen. - -MANFREDO.—¡Mi madre! - -BALBINO.—Lo que oyes. - -MANFREDO.—¿Ella se habrá quedao _desconsoladisma_? - -BALBINO.—¡Carcúlate! Ahora, que ya la conoces, y como ella cree que yo -no me he enterao de náa, pues pa no darme el desgusto, la creatura se -repudre por dentro y se va a llorar por los rincones; pero delante de -mí siempre está con unas risas y unas alegrías que m’hacen más daño que -un clavo en las botas. - -MANFREDO.—Pues vaya una coba triste. - -BALBINO.—¡Considera! Y yo, la verdad, quisiera una cosa de ti. - -MANFREDO.—¿Cuála? - -BALBINO.—Que t’aguardes, y cuando venga la chica, yo me largo ahí -dentro, y a ver si tú _pués_ sacarla con maña su verdadero sentir. No -sea que me haga algún disparate que me amargue. - -MANFREDO.—No lo creo; pero en fin, déjamela a mí, que yo la hablaré. -(_Se oyen risas lejanas._) - -BALBINO.—¡Calla!... ¡Ella viene! Ya está ahí. - -MANFREDO.—¡Y cómo se ríe! - -BALBINO.—Lo de siempre. ¡La pobrecilla, pa engañarme!... - - -ESCENA VI - -DICHOS _y_ LUCILA - -LUCILA (_Sale por la izquierda con una cesta llena de juguetes baratos, -y atado al asa un hilo con globitos de colores. Viene riéndose -exageradamente y mirando atrás._)—¡Já, já, já! ¡Qué gracia! ¡El demonio -del hombre! (_A su padre._) ¡Hola, agüelo! - -BALBINO.—¿Pero qué te pasa, tarambana? - -LUCILA.—¡Náa... calle usté, que vengo partía de risa! ¡Já, já, já! ¡Qué -salao! - -MANFREDO.—¿Pero qué t’ha sucedío pa ese jolgorio? - -LUCILA.—¡Quite usté, señor Manfredo! ¡La gracia _el_ mundo! Un señor -viejo que m’ha preguntao que cuánto quería por los _juetes_ con -escaparate y tóo. - -BALBINO.—¿Y tú qué has dicho? - -LUCILA.—Que veinticinco años y un bigote rubio. - -BALBINO.—¿Y qué t’ha contestao? - -LUCILA.—Que no llevaba suelto, y le he añadío que pa gaitas ya las -vendo yo. ¡Já, já! ¡Qué salero! - -MANFREDO.—¡Eres el demonio! - -BALBINO.—¿Y has vendío mucho? - -LUCILA.—¿Vender?... ¡Ganas! Dende que ha salío el futu-bul se están -poniendo las creaturas que no siendo a coces no saben a qué juar. ¡El -mejor día agarro yo el _bazar_, le pego un puntapié y _futu-bul_! En -toa la mañana no he vendío más que Don Nicanor tocando el tambor, a -una señora gruesa, y _Don Genaro_ saludando a una estitutriz, que como -era francesa no ha entendío el saludo y me lo quería devolver. Total: -entre la señora y la estitutriz, dos perras. Se lleva una perra el -Ayuntamiento, conque le queda a usté otra pa mantención, ropa limpia y -ladridos... ¡Usté verá el negocio! - -BALBINO.—¡Pa echar _utomóvil_! Vaya, voy a avisar que nos calen la -sopa. (_Vase a la taberna._) - -LUCILA.—Sí, que traigo gazuza, padre. - - -ESCENA VII - -LUCILA, MANFREDO. _Luego_ BALBINO. - -Manfredo (_Aparte._)—¡A ver si se me franquea! (_Hace señas de -inteligencia a Balbino, que se asoma con disimulo tras la puerta de la -taberna. Alto a Lucila_.) Oye, ya m’ha dicho tu padre que sus habéis -mudao. - -LUCILA.—Sí, señor, en la cae la Arganzuela. Tenemos un chalete -lujosísimo, con vistas a la mar... a la mar de solares. - -MANFREDO.—Ya iré a veros. - -LUCILA.—Pues vaya usté pronto, que está la escalera pa caerse. ¿Y -l’habrá dicho a usté también que Serafín nos hizo rabona, eh? - -MANFREDO.—Eso m’ha contao. Y que se fué con una tal Carmen. - -LUCILA (_Con tristeza._)—Sí, señor. Mañana precisamente hace dos meses, -mire usté. - -MANFREDO.—¿Tú habrás tenido el primer disgusto? - -LUCILA.—¡Hombre... sí que lo sentí, porque le tenía una miaja de ley, -pero náa más! Ahora que... ¡lo que son las cosas de la Providencia!... -¿A que no sabe usté lo que he sabío esta mañana, señor Manfredo? - -MANFREDO.—¿Qué has sabido? - -LUCILA.—¡Pues que Serafín y la Carmen han tarifao ya! - -MANFREDO.—¡Rediez! - -LUCILA.—¡Y de mala manera! Me he encontrao al cojo Changa, ese amigote -suyo, y me lo ha contao tóo. Al mes de vivir juntos, la madre lo echó -a la calle; creo que no congeniaban. Al menos eso dicen ellas. Pero la -verdá de la cosa es que la Carmen no le quería, y se ha encaprichao, -según dicen, con el señor Valeriano, el pollero, que tié guita larga, y -ha dejao al otro por puertas. - -MANFREDO.—¡Buen castigo! ¿Tú te habrás alegrao de ole? - -LUCILA.—¿Yo? ¿Por qué me voy a alegrar? - -MANFREDO.—¿Que por qué?... ¡Porque sí! No disimules; porque tú quiés a -Serafín hasta donde se pué querer. - -LUCILA (_Sorprendida._)—¿Yo? ¡Qué tontería! ¿Quién se lo ha dicho a -usté? - -MANFREDO.—Un pajarito que tóo lo sabe: la experencia. ¡Tú le quieres, -no lo niegues! - -LUCILA.—¡Hombre... quererle, claro!... Algo. - -MANFREDO.—¡Mucho! - -LUCILA.—Es natural... ¡Toa la vida a su lao!... Que cuidarle cuando se -ponía malo... que reirme con sus bromas... que adivinarle los gustos... -Y un año y otro, siempre juntos... pues, claro, aunque una sea un -perro... se toma cariño. - -MANFREDO.—Es que tú l’has tomao un poquito más que cariño. - -LUCILA (_Vacilando._)—¡Tanto como eso no, pero he pasao malos ratos, -sí, señor; pa qué le voy a usté a engañar! Pero no se lo diga usté a mi -padre, ¿eh? - -MANFREDO.—¡Descuida, mujer! - -LUCILA.—Pues los he pasao; porque yo que sé lo que es querer, he visto -que ella no le quería y él cáa vez más loco. A una palabra suya iba -de cabeza, y en cambio mis consejos y mis _avertencias_, náa... Como -si soplase usté al sol pa enfriarlo: inútil. Pero el querer es así: -loco, y hay que aguantarse. Ya ve usté, yo era todo por su bien, sin -interés denguno... (_Se le saltan las lágrimas_,) y ella en cambio, le -desprecia... pus se ha ido con ella, y es que la vida tié esas cosas... -¡Ay! ¡Si yo me hubiese podido hacer más chiquita, más chiquirritita de -lo que soy... y me hubiese podido esconder en el corazón de esa mujer, -entonces sí que le hubiera querido, señor Manfredo, entonces sí que le -hubiera querido! (_Llora._) - -MANFREDO (_Conmovido._)—¡Me caso en el gimnasta! ¡Maldita sea mi suerte! - -LUCILA (_Secándose las lágrimas._)—(¡Chito! ¡Calle usté! ¡Mi padre!) - -BALBINO.—Ya está la sopa, tú. - -LUCILA.—Vamos. - -BALBINO.—Oye, (_Observándola._) ¿pero qué es eso? ¿Llorabas?... - -LUCILA.—¿Yo?... ¡Quite usté, hombre! ¿Llorar? (_Ríe._) ¡Já, já! ¡qué -gracia!... Pues precisamente le estaba diciendo al señor Manfredo, -que estoy mu contenta porque ca día está usté más arriscadete y más -guapo. ¡Como que unas señoras me lo querían coger anteanoche pa una -tómbola!... ¡Misté qué ojos más ladrones... y misté qué nariz! ¿Usté ha -visto una alcachofa más bonita en su vida? - -BALBINO.—¡No seas niña, Lucila, y no desimules! - -LUCILA.—¡Bendito sea mi padre! ¡Ele! ¡Esto sí que se quiere de veras en -el mundo, señor Manfredo! ¡Él pa mí, yo pa él, sin coba, ni paripé... -siempre juntos los dos! (_Le abraza._) ¡mi agüelete!... ¡Ele! (_Quiere -reir y llora._) - -BALBINO.—¿Lo ves, lo ves cómo lloras? - -LUCILA.—Bueno, ¿y qué? Aunque llore, ¿qué? Es de alegría, señor. -También se llora de alegría. Hay días que llueve con sol, ¿verdá -usté?... (_Empujando a su padre._) ¡Eche usté pa alante, so gitanazo! -¡Já, já! ¡Místelo, tié la esbeltez del talego! (_Abrazándole._) ¡pues -no quiero yo na a este tío viejo! - -BALBINO.—¡Pero lloras, lloras! - -LUCILA (_Llorando francamente._)—¡De alegría... de alegría! ¡Si es de -alegría, señor! - -BALBINO (_A Manfredo._)—¿Estás viendo? ¡Maldita sea!... (_Entran -abrazados en la taberna._) - -MANFREDO (_Furioso, cogiendo el gimnasta._)—¡Mecachis hasta en!... -¡Después de ver esto, hoy te va a pasear a ti tu señora agüela! (_Se lo -echa al hombro y sale corriendo por detrás del solar._) - - -ESCENA VIII - -SERAFÍN _y_ LADISLAO - -_Salen por la derecha. Vienen mirando hacia atrás como ocultándose de -alguien._ - -SERAFÍN (_Azorado._)—¿Es la Carmen? - -LADISLAO.—Sí, es ella. Se ha parao en la tienda de telas con una mujer. - -SERAFÍN.—La esperaré aquí. - -LADISLAO.—Bien hecho. Y atiende, Serafín; espero que quedes como un -_hombrito_; duro con esa golfa, y que no te ablande el cariño que l’has -tenido. - -SERAFÍN.—No tengas cuidao. Lo que no la diga, será porque no me deje la -rabia. - -LADISLAO.—Piensa que esa mujer te ha tomao de pito en tales términos... -que te puede utilizar un sereno _impugnemente_; y piensa que por su -culpa estás siendo el _hazme de reir_ de la sociedad. - -SERAFÍN.—Lo he pensao tóo, y que no me quiera y me deje por otro es lo -que me importa. Lo demás, ¡a mí qué! - -LADISLAO (_Furioso._)—¿Cómo que a ti qué?... ¿Y el honor?... ¿Y la -guapeza de un hombre tirá por los suelos?... ¿Y la befa social?... ¿Son -fruslerías? Ten denidaz. - -SERAFÍN.—¡Lo que tengo es que no puedo vivir sin ella, y hay que -arreglarlo sea como sea! - -LADISLAO.—Por la tremenda. Créeme a mí. La mujer es un ser fútil y -veleta que compará con nosotros no vale el pan que come. Ahora tú -procede. - -SERAFÍN.—¡Chist! ¡Cállate! Ya viene. - -Ladislao.—Pues ahí estoy. A ver esas agallitas. (_Se oculta junto a la -barbería._) - - -ESCENA IX - -SERAFÍN _y_ CARMEN - -_Carmen sale por la derecha y va a seguir y marcharse por la izquierda -hasta que la detiene Serafín._ - -SERAFÍN (Estoy temblando, no sé si de coraje u de qué.) (_Alto a -Carmen._)—¡Carmen! - -CARMEN (_Volviéndose sorprendida._)—¡Tú! - -SERAFÍN.—Yo, sí, señora. - -CARMEN.—Bueno, ¿y qué quieres? - -SERAFÍN.—Dos palabras. - -CARMEN.—Vengan y que no sean más. - -SERAFÍN.—Mucha prisa llevas. - -CARMEN.—Regular. Conque, ¿qué hay? Acaba. - -SERAFÍN (_Titubeando._)—Náa... que yo... que yo no puedo estar así más -tiempo. - -CARMEN (_Con frialdad._)—Pues cambia de postura. - -SERAFÍN.—Miá, Carmen, no te burles, que vengo muy en serio. ¿Tú es que -quieres mi perdición? - -CARMEN.—De ti no quiero nada, ni eso; ya lo sabes. - -SERAFÍN (_Exaltado._)—Entonces, ¿por qué me has engañao? - -CARMEN.—Y dale molino. La engañá he sido yo, Serafín; te lo he dicho -cincuenta veces; yo, que creí que la simpatía que te tuve podría ser -cariño, que luego he visto que no y que prefiero ser franca a ponerte -en ridículo. Me lo debías de agradecer. - -SERAFÍN.—¡Carmen, piensa lo que dices! - -CARMEN.—Estas cosas del querer no se piensan, chico; se sienten u no se -sienten, y en paz. Conque me alegro verte bueno... (_Intenta irse._) - -SERAFÍN (_Sujetándola._)—Aguarda, miá que voy a hacer una barbaridad, -Carmen. - -CARMEN.—No lo creo. - -SERAFÍN.—Miá que tú no sabes cómo te quiero; miá que estoy en ridículo, -y miá que lo sé todo; porque tú me has dejao por otro. - -CARMEN.—¡Mentira! - -SERAFÍN.—Y ahora tiés prisa pa ir a buscarle. - -CARMEN.—¡Mentira! - -SERAFÍN.—Verdá; y es el señor Valeriano el pollero. - -CARMEN.—Bueno, y últimamente, ¿qué? ¿No soy libre? Ese u otro, alguno -tié que ser; porque monja no querrás que me meta. Conque suelta... - -SERAFÍN.—No te suelto... no... ¡Tú te vienes conmigo! - -CARMEN.—Vaya, Serafín, no te pongas pelma, y déjame... - -SERAFÍN.—Pues vente. - -CARMEN.—¡Ni arrastrá! Suéltame o grito. - -SERAFÍN (_Exasperado._)—¿Qué gritas?... ¡Maldita sea, no sé como no te -ahogo! - -CARMEN.—¡Ay!... (_Luchando por desasirse._) ¡Suelta, granuja!... -¡Guardias! - -SERAFÍN.—¡Calla! ¡calla! - -CARMEN (_Llorando._)—¡Déjame!... ¡Suelta!... ¡Guardias! (_Empieza a -asomarse gente a las puertas._) - - -ESCENA X - -DICHOS, SEÑÁ ANTONIA _y_ SEÑOR VALERIANO _por la izquierda_ - -ANTONIA.—¡Carmen! ¡Carmen! - -CARMEN (_Soltándose de Serafín._)—¡Madre! (_Se abraza a ella._) - -ANTONIA.—¿Pero qué es eso?... ¿Es ese golfo?... ¿Qué te hacía ese golfo? - -CARMEN.—No, nada; si no era nada. - -ANTONIA.—¿Pero otra vez a atosigarte? Quita... (_Queriendo soltarse._) -deja... déjame que lo lisie, ¡ladrón, sinvergüenza, granuja! - -SERAFÍN.—¡Usté tié la culpa de tóo! - -ANTONIA (_Gritando._)—¿Pero es que no nos vas a dejar en paz, so -randa?... ¡so vago!... ¡Que maldita sea la hora que te conocimos!... -¡Dilo! ¡dilo! (_Pausa._) - -VALERIANO (_Que ha quedado en último término, adelanta con cachaza y le -dice a Carmen en voz baja, casi al oído._)—Que no escandalice. - -ANTONIA.—¡Habla, so chulo sinvergüenza, habla! - -CARMEN.—Madre, por Dios, no escandalice usté, que se asoma gente. (_Se -van asomando más vecinos por esquinas, puertas y ventanas._) - -ANTONIA.—¿Y qué?... (_A grito pelado._) ¿Y qué que escandalicemos? -¡Mejor! Así se enterará tóo el mundo, que no, que no, y que no lo -quieres, no señor... ¡por granuja! ¡por golfo! ¡Eso es!... (_A todos._) -¡Sí, señores, ya lo saben ustés!... - -SERAFÍN (_Amenazador._)—¡Si no fuá usté una mujer!... - -ANTONIA.—Pos si no fuera yo una mujer, ya hace tiempo que llevarías tú -las narices con medias suelas: que por eso has abusao, so gallina; pero -se acabó la ganga... Ya hay un hombre que nos defiende... ¡Uno!... -¡Ahí lo tienes!... ¡Atrévete ahora! (_Señala a Valeriano._) - -VALERIANO (_Al oído de Antonia._)—¡No me ponga usté en ridículo! - -SERAFÍN.—Ya he visto a ese señor, sí señora; y sé cómo se llama y todo: -don Nadie. - -VALERIANO (_Va hacia él con calma._)—Creo que hace usté mal en -faltarme, joven. - -SERAFÍN.—Lo dicho, está dicho. - -ANTONIA.—¡Vale más que tú, cien mil veces! - -SERAFÍN.—¡Mentira! - -VALERIANO.—Con sosiego. (_Vuelve hacia Serafín._) - -CARMEN (_Intentando detenerlo._)—¡Por Dios, Valeriano! - -VALERIANO (_Al oído._)—No me pego con obleas. (_A Serafín._) -Esclarecido pollo. Esa joven y su respetable y distinguida madre... - -BALBINO (_Que está asomado con Lucila a la puerta de la taberna, -tose._)—¡Ejem! ¡ejem! - -VALERIANO (_Siempre en su voz._)—¡Tolú! Quedan desde este momento bajo -mi salva... guardia; con lo cual quiero decir que el camino de su -domicilio para usté desde hoy, es una senda erizada de cosco... rrones. -Punto. En la brevedaz está la claridaz. - -ANTONIA.—¡Mu bien dicho! - -SERAFÍN.—¡A mí, Prim! - -VALERIANO.—Sin embargo, medite. (_A los vecinos._) Y esto se ha -arrematao, curioso vecindario. (_Saludando a todos con el sombrero._) -De ustés afeztísimos. (_A Carmen y Antonia._) Caminen. - -ANTONIA.—Toma quina. (_Vanse los tres izquierda._) - -SERAFÍN (_Dando un puñetazo en una mesa y sentándose violentamente._) -¡Maldita siá! - -LUCILA.—¡Bribonas! ¡Infames!... ¡Serafín! - -BALBINO.—¡Chist! Nosotros ni pío. Se lo tiene ganao. Adentro. (_Entran -en la taberna._) - -VECINA 1.ª (_Con sorna a Eustasia, que está a la puerta del -solar._)—Oye, Ustasia, ¿has visto qué fresco... que qué fresco hace? - -EUSTASIA.—Éntrate no te costipes, chica. - -VECINA 1.ª—¡Ja jay! (_Ríe. Los vecinos se retiran sonriendo con burla y -comentando en voz baja el ridículo de Serafín._) - - -ESCENA XI - -SERAFÍN, LADISLAO, _que sale de su escondite_ - -_Ladislao, cuando ya se han ido todos, sale como disparado y furioso -del sitio donde se ocultaba, va hacia Serafín, que habrá quedado de -bruces sobre la mesa en que se apoyó, y levanta la estaca como para -sacudirle un palo en la cabeza, deteniéndola luego en el aire. Le mira, -después con desprecio y escupe._ - -SERAFÍN (_Levantando la cabeza y mirando a Ladislao._)—¿Has oído? - -LADISLAO (_Se sonríe, se acerca a él, y casi en su oído imita el balido -de un cordero._)—¡Béee! - -SERAFÍN (_Levantándose descompuesto._)—¡Ladislao! - -LADISLAO (_Muy serio._)—¡Béee! - -SERAFÍN (_Con rabia._)—¿Y qué quiés decir con eso? - -LADISLAO.—Que te lo _traduzgan_. - -SERAFÍN.—¿Qué me quiés decir, contesta? ¡Y no me vuelvas más loco de lo -que estoy! - -LADISLAO.—Serafín, has quedao a la altura de un cacahué apaisao. - -SERAFÍN.—¿Y qué quiés que haga, dímelo?... ¿Qué voy a hacer? - -LADISLAO (_Con energía._)—Después de la chunga de que eres _vírtima_, -no tiés más que dos caminos: u vengarte u rifar el bigote. _Ozta_. - -SERAFÍN.—¡Ladislao! - -LADISLAO.—En seco. Piensa en el choteo de tóo el mundo; en que los -vecinos se te han pitorreado; y sobre tóo, en que esa y ese a estas -horas se están columpiando con tu mansedumbre. - -SERAFÍN.—¡Eso es verdá! En eso tiés razón. - -LADISLAO.—Cuando una moza le hace a un hombre lo que esa te ha hecho a -ti, el hombre tié derecho a todo... ¡a todo! - -SERAFÍN.—¿Qué quiés decir?... (_Se asoman a la taberna Balbino y -Lucila._) - -LADISLAO.—Que pa un sujeto de vergüenza es más dizno un grillete que -un cencerro. Ya lo sabes. Conque si quiés recuperar mi estimación, -hoy se toman los dichos el Guitarrero y la Isabel; La Carmen y el -señor Valeriano son los padrinos; a las doce y media pasará por aquí -la comitiva pa ir a la Vicaría; pues bien, vente aquí a esa hora, -espéralos, y a la una ponme un Besa tu mano dende la delegación u dende -la Casa de Socorro. De lo contrario ya sabes el piropo que te aguarda -en la historia. ¡Béee! - -SERAFÍN (_Desesperado._)—¡Es verdá!... ¡Adiós! (_Le alarga la mano._) - -LADISLAO (_Rechazándola con el bastón._)—No, la manita no. ¡Cuando la -_denifiques_! - -SERAFÍN.—¡Por éstas, que me las pagan! (_Vase corriendo por la -derecha._) - -LADISLAO.—¡Anda con ellos! (_Se sienta._) Náa, que está visto; hombres -que tengan vergüenza no quedamos en el mundo arriba de siete. - - -ESCENA XII - -LADISLAO, SEÑOR BALBINO _y_ LUCILA, _de la taberna_ - -BALBINO (_Acercándose a Ladislao de puntillas y acercándose a su -oído._)—¡Béee! - -LADISLAO (_Asustándose._)—¡Canario! - -LUCILA (_Por el otro lado._)—¡Béee! - -LADISLAO.—¿Pero qué es esto? - -LUCILA.—Que te balamos. (_Sentándose a su lado._) - -BALBINO (_Sentándose también._)—Y de esos siete que tienen vergüenza -déjalo en media docena. - -LUCILA.—Pa que sea cuenta redonda. - -LADISLAO.—¿Quién sobra? - -BALBINO.—¡Tú! - -LADISLAO.—¿Yo? - -LUCILA (_Imitando el balido._)—¡Síiii! - -LADISLAO.—Señor Balbino, si es broma... - -BALBINO (_Levantándose._)—Ven aquí, obelisco de la _morralidaz_, diosa -_Cimbeles_ del honor: y tú que precipitas a una perdición a un pobre -chico que le ves amargao de un desengaño, dime... ¿Aonde tiés enterrao -el cadáver del que se fué a vevir con tu mujer y encima te rompió un -brazo?... ¡Contesta! - -LUCILA.—¡Es una pregunta suelta! - -LADISLAO.—¡Señor Balbino, lo mío era otra cosa! Me engañó mi mujer y -fué con un amigo, pero yo tenía un hijo. - -LUCILA.—Y no sabías de quien era... la culpa... ¿verdá? - -BALBINO.—¿Y aonde están los restos del que luego la puso una churrería, -y del monecipal que la usufructuó tres meses, y del que la mantiene -ahora?, ¿dónde? ¿Es en la _negrópolis_ del Este, por un casual?... - -LUCILA.—¡Contesta rico, no te cortes, que semos de confianza!... - -LADISLAO.—Lo mío fué una desgracia. - -BALBINO.—¿Una desgracia?... ¡Béee! - -LADISLAO.—¡Hombre, si se pone usté así!... - -LUCILA.—¿Y tú le niegas la mano a un hombre honrao?... ¡Béee! - -LADISLAO.—¡Si no fueran ustés un viejo y una chica!... (_Furioso._) - -LOS DOS.—¡Béee! - -LADISLAO.—¡Maldita siá! (_Vase rápido izquierda._) - -BALBINO.—¡Adiós, so _pulcro_! - -LUCILA.—¡_Canalla_... novedá! - -LOS DOS.—¡Sinvergüenza! - -BALBINO.—¡Va servido! - -LUCILA (_Apurada. Con amargura._)—Y ahora, padre, ¡por Dios! Corra -usté. Traiga usté a Serafín. - -BALBINO.—¡Miá, hija, que si nos metemos nosotros, van a creer!... - -LUCILA (_Suplicante._)—¡Hágalo usté por mí! ¡Es pa quitarle de una -perdición pa toa su vida! - -BALBINO.—Miá que está muy cegao y que me expongo a un desaire. - -LUCILA.—No, padre, no le hace. Búsquelo usté. Hay que salvarlo y que -piensen lo que quieran. - -BALBINO.—Tiés razón. Yo daré con ese loco. Pero tú me aguardas ahí -dentro. Sin salir pa náa. Sin meterte con nadie. - -LUCILA.—Sí, señor, palabra. Ahí quieta espero. - -BALBINO.—Pues adentro. No tardo. - -LUCILA.—¡Por Dios, tráigalo usté! (_Entra Lucila en la taberna._) - -BALBINO.—¡Ojalá lo encuentre! (_Vase corriendo derecha._) - - -ESCENA XIII - -TESTIGO 1.º, TESTIGO 2.º y TESTIGO 3.º _Son tres tipos ridículos; el -primero es el Pinturas, dependiente de la barbería, vestido de gala, -el segundo, un mancebo de una tienda de ultramarinos a todo lujo, y el -tercero un concertista de guitarra. Llevan una guitarra, una bandurria -y una cítara._ - -TESTIGO 1.º—Güeno, ¿estamos? - -TESTIGO 2.º y TESTIGO 3.º—Estamos. - -TESTIGO 1.º—Pus ahora permitidme que sus _arengue_. - -TESTIGO 2.º—Oye, tú, no te _dilates_, que faltan cinco minutos. - -TESTIGO 1.º—Seré un tiro. - -TESTIGO 3.º—Pues, ¡pum! - -TESTIGO 1.º—Allá voy. Semos, como sus costa, testigos de la boda de la -Isabel y Fernando el Guitarrero, y he creído de mi deber componerles un -hizno cantando sus esponsales. - -TESTIGO 2.º y TESTIGO 3.º—Ha sío una idea. - -TESTIGO 1.º—Conque vamos a darle el último repaso con ojeto de -ejecutarlo esta tarde después de la cuchipanda. - -TESTIGO 2.º y TESTIGO 3.º—Duro con él. - -TESTIGO 1.º—Bueno, pues cuando veamos a los novios más amartelaos, me -adelanto yo y exclamo: Señores, oído a la caja. Hizno-tango. A Isabel y -Fernando, en sus esponsales. - - -=Música= - - LOS TRES. - - No poneros tontitos ahora - y un instante tan sólo dejad - el arrobo, el cariño y los mimos - y este hizno al amor escuchad. - Hizno chulo - que ha compuesto este gachó, - un e-mulo - del glorioso don Gunó. - Paca, Paca, - pa casarse hay que tener - poca, poca, - poca juerga y trabajar, - y no beber y no faltar - ni una noche de tu hogar. - Se mu formalito, - cumple su deseo, - pero siempre acorde - con lo que aconsejan - en el himeneo. - Pero si ella _tace_ - algo que esté feo, - cógela del moño - y meneo, meneo, meneo. - Como este plan - lo cumplas tú, - turururú, - nadie en Madrí - te tose a ti, - tiriririrí; - mas si ella no - te es fiel del tó, - tororororó; - pero si la guías - como un hombre debe hacer - no hay que temer. - Si eres formalito - como así lo creo, - ya verás qué dulce - himeneo, meneo, meneo. - Y esto dicho - que el Señor salud os dé, - y avi-sarnos - en cuanto venga un bebé - bebé, bebé, bebebebé. - -=Hablado= - -TESTIGO 1.º—¡Creo que ha salío al pelo! - -TESTIGO 2.º—¡Superior! - -TESTIGO 3.º—Sin embargo, en la segunda corchea del otavo compás, te se -duerme la púa. - -TESTIGO 2.º—Se tendrá en cuenta. - -TESTIGO 1.º (_Se oye dentro rumor de gente._)—¡Chits!... ¡Callarse... -que están ahí! ¡Ya viene la cometiva! - -TESTIGO 3.º—¡Es verdá!... ¡Mialos! - -TESTIGO 2.º—¡Vivan los novios!... - -VOCES (_Dentro._)—¡Vivan!... - - -ESCENA XIV - -DICHOS, _el_ GUITARRERO, _la_ ISABEL, CARMEN, VALERIANO, _la_ SEÑÁ -ANTONIA, LIBORIO, INVITADOS _e_ INVITADAS. _Salen todos los del -acompañamiento, detrás de los novios y los padrinos, armando alegre -algazara, dando vivas y tirando al alto gorras y sombreros._ - -ANTONIA.—Hombre, podíais haber avisao. Ya sus echábamos de menos. - -TESTIGO 1.º—Pues estábamos aquí aguardando. - -LIBORIO.—Pues una vez que no falta nadie, en marcha pa la vicaría. -Primera pareja, los novios. Segunda, la Carmen y el señor Valeriano, -que pronto harán el mismo recorrido por su cuenta. - -ANTONIA.—¡Y que lo digas! - -LIBORIO.—¡Y el resto de la cometiva a la _neglisé_, y la orquesta a la -cola! - -TODOS.—Mú bien. - -TESTIGO 1.º—¡Andando! - -TODOS.—¡Andando! - - -ESCENA XV - -DICHOS _y_ SERAFÍN, _luego_ LUCILA, _después unos_ CHICOS, _y por -último_ BALBINO - -SERAFÍN (_Saliendo por la derecha._).—¡Señores, un minuto! - -CARMEN (_Con sorpresa._)—¡Serafín! - -ANTONIA.—¿Otra vez? - -VALERIANO.—¡El consabido pollo! - -LIBORIO.—¿Qué se ofrece, joven? - -SERAFÍN.—Ustés disimulen. Siento molestar, pero deseo decirle dos -palabras a ese señor. - -VALERIANO.—¿A mi humilde persona? - -SERAFÍN.—Quería que tratásemos un asunto solos y fuera de puertas. - -VALERIANO.—Joven, es usté menos oportuno que una charanga a la hora e -la siesta. Voy envitao. Tenga usté cachaza, que hay tiempo pa todo. (_A -la gente._) ¡Andando! - -SERAFÍN (_Deteniéndole._)—¡Es que u viene usté u le llevo yo! - -VALERIANO (_Con calma._)—No me zarandee usté, que puede que me moleste. - -HOMBRES.—¿Pero qué es eso? - -SERAFÍN.—¡Eche usté pa alante como los hombres, so tardío! - -TODOS.—¡Fuera ese! - -CARMEN.—No haga usté caso. (_A Valeriano._) - -ANTONIA.—¿Vienes a armarla, so charrán? - -VALERIANO.—Señores calma. Por un garbanzo no se descompone la olla. -Ustés, a la Vicaría. Yo voy ahí a cincuenta pasos, hago así, (_Acción -de dar un papirotazo._) y regreso. (_A Serafín._) ¡Andando! - -SERAFÍN.—Vamos. (_Vanse los dos por la izquierda._) - -TODOS (_Intentando detenerlos._)—¡No, no! - -ANTONIA (_Furiosa, deteniéndolos a todos._)—¡Sí!... ¡Sí!... ¡Dejarlos! -(_Se asoma Lucila a la taberna._) ¡Dejarlo que lo escalabre!... ¡Quieto -tóo el mundo! (_Volviéndose hacia donde se han ido._) ¡Rómpale usté la -cabeza a ese golfo, pa que escarmiente! ¡Zurre usté a ese granuja!... -¡Así te hagan trizas, so hambrón!... ¡Sinvergüenza!... ¡Fuerte, dele -usté fuerte! - -LUCILA (_Frenética de ira, sale de la taberna, se lanza hecha una hiena -sobre la señá Antonia, y la agarra del moño zarandeándola._)—¿Que le dé -fuerte? ¡Toma, tía perra! ¡Toma! - -ANTONIA (_Aterrada._)—¡Jesús! - -CARMEN.—¡Ay, mi madre! - -ANTONIA.—¿Pero quién?... ¿Quién ha sido? - -LUCILA.—¡Yo!... ¡Yo he sido, tía gamberra! - -ANTONIA.—La arrastro. (_La sujetan._) - -LUCILA.—¡Azuzar a dos hombres pa que se maten!... ¡Tía asesina! ¡tía -chula! (_A los hombres._) ¡Y vosotros, gallinas, que lo consentís!... -¡Cobardes!... ¡Granujas!... ¡Yo!... ¡Yo sola contra todos! (_Empieza a -tirarles verduras del serón que dejó Balbino a la puerta de la taberna, -con una ira y una rapidez que les asusta._) ¡Tomar, tomar, blancotes! - -ISABEL (_Huyendo._)—¡Ay, mi mantilla! (_Se arma un escándalo -monumental._) - -NOVIO.—¡Que me han dao con un tomate! (_Limpiándose la cara._) - -CARMEN.—¡Sujetarla! - -TESTIGO 1.º—¿Pero quién se arrima? - -MUCHOS.—¡Guardias, guardias! - -LUCILA (_A unos chicos que salen._)—¡Ayudarme vosotros, chicos! - -CHICO 1.º—¡Venga de ahí! (_Los chicos empiezan a tirar también._) - -CHICO 2.º—¡Duro! (_Tirando._) - -BALBINO (_Que sale corriendo._)—¿Pero qué es esto? - -LUCILA.—¡Padre, duro con ellos! - -BALBINO.—¡Vaya una menestra! (_Huyen todos chillando y corriendo._) - -LUCILA.—¡Cobardes! ¡Granujas! (_Tirando._) - -BALBINO.—¡Una boda con patatas! - -=Mutación= - - - - -CUADRO SEGUNDO - - Telón corto. Un lugar de las afueras de Madrid. En el telón, a la - izquierda, se verá pintado un merendero cuya puerta es practicable. - Sobre la puerta un emparrado, y debajo de él dos o tres mesas y - algunas sillas de anea y banquetas. Es de día. - - -ESCENA PRIMERA - -DUEÑO _del merendero y el_ CHICO - -_El Dueño retira el servicio de una mesa que acaba de ser abandonada -por algunos parroquianos._ - -CHICO (_Sale por la derecha mirando hacia atrás con cara de -asustado._)—¡Anda diez! - -DUEÑO.—¿Qué te pasa? - -CHICO.—Náa... dos que se están pegando ahí en un desmonte. - -DUEÑO.—¿Por qué? - -CHICO.—No sé; se conoce que venían desafiaos. Y uno le ha dao al más -joven una de tortas que lo ha vuelto loco... (_Mirando._) ¡Calle!... -Sí... ya han acabao de pegarse... y vienen pa acá. - -DUEÑO.—Pues silencio. Nosotros _ande_ nos llamen. (_Entran los dos en -el merendero._) - - -ESCENA II - -SERAFÍN _y_ SEÑOR VALERIANO - -_Salen por la derecha, revelando cierta agitación en sus semblantes, y -con los trajes algo descompuestos. Serafín viene sacudiéndose la ropa, -sucia de tierra, oprimiéndose los labios con un pañuelo, y mirando a -ver si tiene sangre. De vez en cuando escupe. Trae un carrillo muy -colorado._ - -VALERIANO (_Con su habitual tranquilidad._)—Bueno, yo, salvando su -parecer, creo que las bofetás tienen un límite, pollo. - -SERAFÍN (_Secamente._)—Lo que a usté le parezca. (_Se toca las narices -con un pañuelo._) - -VALERIANO.—Lo de las narices es una ligera erosión. Tengo una mano... -¡que estoy más disgustao!... ¡paece una piedra! ¿Conque me guarda usté -rencor por los cachetes? - -SERAFÍN.—A usté, no. - -VALERIANO.—Pues entonces, después de la refriega yo opino que debíamos -darnos las manitas, como hacen los hombres. - -SERAFÍN.—Me es igual. (_Se dan la mano._) - -VALERIANO.—Sí, señor; en medio de su desgracia, me ha sido usté -simpático, joven. Es usté un hombrito de corazón, aunque no le -acompañen las fuerzas; y ¡qué caramba! Eso no es náa; a su edad de usté -me las han arreao a mí, que durante ocho días tenía que llevar las -narices en equilibrio. Siéntese usté ahí. (_Señalando una mesa._) - -SERAFÍN.—No, gracias. - -VALERIANO.—Que se siente usté, digo. - -SERAFÍN.—Bueno. (_Se sientan los dos. Valeriano llama dando dos -palmadas._) - -DUEÑO (_Sale._)—¿Qué desean? - -VALERIANO.—Dos quinces y un botijo. - -DUEÑO.—En seguida. (_Vase al merendero._) - -VALERIANO.—Y ahora cuando la traigan, se lava usted el carrillo con un -poco de agua fresca; es mejor que el árnica. - -SERAFÍN.—No, si no tengo náa. - -VALERIANO.—Bueno, hombre, pero por si se infla _espontaniamente_. (_El -dueño sirve el vino y el botijo y vase._) Beba usté. (_Ofreciendo un -vaso de vino a Serafín. Beben unos sorbos._) - -SERAFÍN.—Gracias. - -VALERIANO.—Y ahora, joven, aquí de sobremesa y antes de separarnos, -quiero darle a usté como compensación de los mamporros, cuatro consejos. - -SERAFÍN.—Usté dirá. - -VALERIANO (_Bebe un trago._)—Discreto pollo: es usté un chavalillo -inesperto con el atolondro propio de la _juventú_ y debe usté apuntarse -esta máxima pa el resto de su vida: La mujer, es como un sorbete, -cuando se toma con mucho calor hace daño. Tóquese usté las narices y me -dará la razón; y crea usté a un zorro viejo: no desafíe usté a nadie -sin motivo, porque acalorao no mira usté el rótulo y, creyendo meterse -en una confitería, a lo mejor le resulta a usté una tahona. Llueven -las tortas. Y no canso más. Respective a lo de la Carmen, no sea usté -niño. Yo, como ca _quisque_, poseo el espejuelo de mis atraztivos y lo -manejo con la contumelia propia de una pestaña experimentada. ¿Que cae -una alondra? No la voy a hacer ascos por miramientos al cazador vecino. -Sería majadero. (_Se levanta._) Conque cuatro cosas en total, joven; -pacencia, serenidaz, agua fresca y... pague usté esas dos copas, que no -lo voy yo a poner todo. Y venga esa mano. Sé que se queda usté amargao -por dentro y por fuera; pero así he aprendido yo, y como el tiempo -_desinfla_ y tranquiliza, cuando pasen algunos días, pué que no tenga -usté una mano más amiga que la que hoy le ha hecho a usté daño, bien a -su pesar. Salú. (_Vase por la izquierda._) - - -ESCENA III - -SERAFÍN; _luego_ LADISLAO. EL DUEÑO _del merendero durante la escena_. - -SERAFÍN (_Casi llorando._)—¡Sí! ¡Me comen la vergüenza y la rabia!... -¡pero ese tío tié razón! ¡No tié él la culpa; es ella!... ¡ella! - -LADISLAO (_Sale por la derecha azorado y jadeante._)—¡Gracias a -Dios! ¡Por fin doy contigo! (_Mira a todos lados._) ¿Pero qué es -esto?... (_Con burlona sorpresa._) ¡Tú solo! ¡Solo con dos copas! ¡Tú -_meditamundo_! ¿Y ese hombre, que no lo veo? (_Mira por debajo de las -mesas y las banquetas y luego dice a Serafín con voz siniestra y casi -al oído._) Serafín, ¿ande has echao los pedazos? - -SERAFÍN (_Con desprecio._)—¡Déjame en paz! - -LADISLAO.—Oye, ¿pero qué tiés en la cara?... ¿Tú no habías pasao el -sarampión? - -SERAFÍN (_Llama y sale el dueño del merendero._)—¿Qué se debe? - -DUEÑO.—Treinta céntimos. - -SERAFÍN.—Ahí van. (_Paga y se levanta. Vase el dueño llevándose las -copas._) - -LADISLAO.—¡Recontra! De modo, que tras... _ecétera_, apaleao y encima -pagano. - -SERAFÍN (_Furioso._)—¡Cállate, o por mi salú que te dejo seco! - -LADISLAO (_Aterrado._)—Oye, tú... - -SERAFÍN (_Separándose dominado por una gran excitación._)—¡Sí! ¡No -tengo cara pa vivir mal mirao! Ahora irá ese tío, lo contará todo y se -reirán de mí... Y se reirá ella... ¡ella más que nadie! Y luego, por -donde voy, la burla y la chirigota... ¡No, no lo resisto; ella me ha -engañao, pues contra ella! ¡La mataré! ¡Tengo derecho! ¡Hay que ser -hombres! Adiós, Ladislao; voy a dar gusto a todos, a ti y a mí, y a -los compañeros de taller y a las vecinas y al mundo entero. - -LADISLAO.—Pero, ¿qué dices? - -SERAFÍN.—¡Adiós! (_Vase por la izquierda._) - -LADISLAO.—Oye, tú, y de paso dile a tu tío Balbino, que ya lo cogeré yo -a solas, que lo de esta mañana no me s’ha olvidao. (_Se sienta y da dos -palmadas._) ¡Merenderero! - - -ESCENA IV - -LADISLAO _y_ BALBINO - -BALBINO (_Que sale por la derecha, se acerca a la mesa._)—¡Va! - -LADISLAO (_Sorprendido y temeroso._)—¡Caray! - -BALBINO.—¿Qué desea el gorrión? - -LADISLAO.—¿Usté? ¡Hombre, m’alegro! (_Levantándose, al mismo tiempo se -sienta Balbino._) - -BALBINO.—No; que he venido, he visto la solfa que le han dao a tu amigo -por seguir tus consejos, he visto que la cosa no pasaba a mayores, he -permanecido _nutral_ y aquí me tiés pa servirte. - -LADISLAO.—Pues m’alegro, porque quería yo que arreglásemos la -cuentecita de esta mañana. - -BALBINO.—¿Tiés prisa en cobrar? - -LADISLAO (_Amenazador._)—¡Lo que tengo prisa es en mascarle la nuez a -los que me faltan, eso! - -BALBINO (_Fingiendo miedo._)—¡Oye, tú, Ladisladito, por Dios, que yo -creo... (_Solloza._) que no debías ensañarte con un pobre viejo! - -LADISLAO (_Envalentonado._)—Y si tié usté miedo, ¿pa qué insulta usté, -so maula? - -BALBINO (_Llorando._)—¡Hombre, no te enfades... yo, ha sío en -un pronto; y piensa que si a mis años me haces así, (_Le da un -pescozón._) me tiras al suelo!... ¡Tenme lástima! - -LADISLAO.—Oiga usté... (_Cogiendo el sombrero._) - -BALBINO.—No sabes el miedo que he pasao dende esta mañana... porque yo -decía, si esa fiera me encuentra, con el genio que tiene, y me da así -na más... (_Le da un puñetazo._) ¡me atonta! - -LADISLAO.—Oiga usté, haga el favor de poner los ejemplos de palabra, -¿eh? - -BALBINO.—Los viejos, hijo, ya no valemos pa náa... Figúrate si con -tu fuerza levantas el pie y me das de esta manera... (_Le da un -puntapié._) pues me amargas. - -LADISLAO (_Asustado._)—¿Pero quiere usté hablar sin acionar? - -BALBINO.—¡Yo es pa que me comprendas, hijo! De manera que tenme -lástima y que no te se ocurra darme dos chuletas así... (_Le pega -dos bofetadas._) ni tirarme encima de una silla, como un pingajo -indecente... (_Lo tira al suelo._) - -LADISLAO.—¡Pero qué es esto! - -BALBINO (_Llorando._)—Ten lástima de un pobrecito anciano, hijo... - -LADISLAO (_Furioso._)—¡Eso le vale a usté, que es un viejo! - -BALBINO.—¡Dios te lo pague, hijo! ¡Adiós, rico! (_Vase llorando._) - -=Mutación= - - - - -CUADRO TERCERO - - Riberas del Manzanares. En los laterales izquierda, últimos - términos, se ve la fachada posterior de un restaurant, y un trozo - de jardinillo correspondiente a él y circundado por una empalizada - de listones unidos en forma de celosía. Esta valla que constituye - un ángulo recto, tiene un pequeño portoncillo, practicable, que da - a la escena en línea paralela a la casa. Por las ventanas abiertas - del merendero sale la viva claridad de la luz eléctrica. En el - telón de fondo se ven los pinares de la Florida, y en la parte - derecha de la decoración un poético remanso del río, iluminado por - la luna, que luce su claridad entre las copas de viejos álamos. Un - puentecillo rústico da por el foro, paso sobre el río.—Sobre la - orquesta se oye muy lejos la marcha de un tren, que pasa por la - vía férrea próxima al lugar de la acción; las levísimas campanadas - de un reloj muy lejano y los perdidos ecos de la canción de un - viandante. Escúchase también el ladrido, casi imperceptible, de - un perro de los que acompañan a los vigilantes de los lavaderos, - y contrastando con estas perdidas notas de soledad y misterio se - escucha dentro del merendero el rasgueo alegre de las guitarras - y la vibrante voz de un cantador de flamenco, que es jaleado con - ruidoso entusiasmo. - - -ESCENA PRIMERA - -CANTADOR, _dentro_ - -=Música= - - Es la penita más grande - querer y que no te quieran, - quien quiere sin esperanza - conoce la pena negra. - Ay, serrana mía, - por quererte a ti de veras - conozco yo esa penita. - - -ESCENA II - -LUCILA. _Sale por la izquierda, primer término, envuelta en un -mantoncillo; se para junto a la empalizada y escucha las últimas notas -de la canción flamenca, que termina con voces y aplausos, reinando -luego el silencio._ - -=Hablado= - -LUCILA (_Admirada._)—¡Buena voz! Paece un mixto de verderón. Debe -ser Pepe el Trampas. Náa, que no he marrao. Aquí está la boda del -Guitarrero. ¡Jesús divino, qué día llevo! Dende la ensalá que armé esta -mañana lo estoy pasando de _ole_. Primero cuatro horas en la _delega_ -por haberle deteriorao el crepé a la Señá Antonia; así de que salgo, -dejo a mi padre, me voy a cá la señá Quintina a ver qué había sido de -Serafín, y me cuenta la pobre vieja, toa _azará_, que a las siete había -llegao el susodicho joven con la cara como una pandereta, después de -haber corrido tóo el _barrio_ averiguando en qué merendero estaban -celebrando la toma de dichos; y así de que llegó a casa escribió una -carta, le dijo a la señá Quintina que se la llevase a su maestro si a -las once de la noche no había vuelto, y apretó a correr. No se necesita -ser un lince pa calcular las tripitas que traerá. Y yo, yo estoy que me -deshago de nerviosa; tengo frío y calor tóo a un tiempo, y me saltan -las sienes. ¡Ojalá dé con él! Rondaré el merendero... (_De pronto queda -escuchando._) ¡Sí!... (_Mira con atención._) Uno se acerca. ¿Será él? -(_Se oculta por la izquierda._) - - -ESCENA III - -LUCILA, _oculta_; SERAFÍN. _Después_ CARMEN, SEÑOR VALERIANO, INVITADO -1.º _e_ INVITADA 1.ª - -SERAFÍN (_Apoyándose angustiado en la empalizada._)—¡No me puedo tener -en pie! Tengo el sudor helao y la boca amarga como una retama. Llevo -dos horas esperando una ocasión, sin saber si entrar de repente u -aguardar que salgan. Aguardaré: es más seguro. He querido irme cien -veces, he probao y no puedo; cuando me separo de aquí paece que hasta -las piedras me llaman gallina... Y en toas partes oigo lo mismo... las -mismas palabras, que ya se me han agarrao al corazón. ¡Te ha engañao! -¡Mátala! ¡Tiés derecho!... Y yo no sé; no sé si tengo derecho u no, -lo que digo es que me ciega la idea de que está con otro. Y así no -puedo vivir. Sí. Esta noche acabará todo. (_Se oyen voces dentro del -merendero._) Salen... ¡Que no me vean! ¡Si fuera ella! (_Se oculta tras -la empalizada._) - -CARMEN (_Dentro del jardinillo y como hablando con alguno del -merendero._)—¡Ja, ja, ja! (_Ríe._) No, si no tardamos. - -SERAFÍN.—¡Ella! ¡Por fin! (_Saca la navaja._) - -VALERIANO (_Dentro._)—No, un menuto. Vamos ahí, al lavadero del -_Quico_, a ver si quié dejar venir a la chica, y verán ustés cómo baila -las sevillanas. (_Salen por el portoncillo a la parte exterior de la -escena Carmen, Valeriano, Invitada primera e Invitado primero._) - -INVITADA 1.ª—¡Oye... qué noche hace; si paece de verano! - -INVITADO 1.º—Da gusto. - -CARMEN.—Yo estaba deseando de salir; me ahogaba ahí dentro con el humo -de los cigarros (_Aparte a Valeriano._) y tenía gana de que hablásemos -un ratito con libertá. - -VALERIANO.—Y yo. Pero, ¿por qué no has sacao el mantón? - -CARMEN.—Si no tengo frío. - -INVITADA 1.ª—Yo me le he puesto. - -VALERIANO.—Póntelo que por aquí siempre cae relente. - -CARMEN.—Lo cogeré por darte gusto. (_Entra por el jardinillo al -merendero._) - -INVITADA 1.ª—No tardes. - -INVITADO 1.º (_Desde el puentecillo._)—Mirar qué bonito hace desde aquí -este pedazo del río con la luna. (_Valeriano y la Invitada_ 1.ª _van a -mirar._) - -INVITADA 1.ª—Qué hermosa es la noche, ¿verdá? - -VALERIANO.—La noche y el día; cuando se está a gusto tóo es bonito. - -CARMEN (_Saliendo._)—¿Dónde están?... (_En este momento Serafín, que se -oculta tras la empalizada, va a lanzarse sobre Carmen con la navaja en -la mano y se encuentra fuertemente detenido por Lucila, que al ver su -actitud sale de su escondite sigilosamente quedando en acecho tras él, -hasta este momento en que le sujeta el brazo y le tapa la boca con la -otra mano._) - -SERAFÍN (_Va a llamar._)—Car... - -LUCILA (_Tapándole la boca._)—Chissss... - -SERAFÍN (_Con voz ahogada._)—¿Eeeeh?... ¿quién? - -LUCILA (_En voz baja._)—¡Silencio! - -CARMEN (_Llamando._)—¡Valeriano! - -VALERIANO (_Desde el foro._)—Por aquí. - -CARMEN (_Mirando hacia atrás al irse._)—Juraría que he oído moverse -esas ramas. (_Desaparece por el foro._) - - -ESCENA IV - -LUCILA _y_ SERAFÍN - -SERAFÍN.—¡Lucila! pero, ¿eres tú? - -LUCILA.—Sí, yo; ¡yo mismita! - -SERAFÍN.—Suelta... suelta... (_Forcejean._) - -LUCILA.—No... aguarda... aguarda un momento. (_Al ver que ha -desaparecido Carmen._) Ya... ya estás libre; ya _pués_ guardarte esa -navajita y salir. Y a tóo esto mu buenas noches. - -SERAFÍN (_Tembloroso y frenético._)—¿Y tú a qué has venido? - -LUCILA.—Náa, hombre, que como no _te se vé_ el pelo por dengún lao y no -tiés _tiléfono_, quería hablarte y ¡velay! - -SERAFÍN.—¡Vete... vete y déjame, Lucila! - -LUCILA.—Y ¡camará, cómo recibes; recibes que arañas! (_Restañándose con -saliva un arañazo de la mano._) Si lo sé te dejo _trajeta_. - -SERAFÍN.—Bueno, pronto; acaba y vete. ¿A qué has venido? - -LUCILA.—¿Que a qué he venido? (_En voz baja con ira._) ¡pues a llamarte -asesino y cobarde!... - -SERAFÍN.—¡A mí! - -LUCILA.—¡A ti!... ¡que querías asesinar a una mujer! (_Le sujeta el -brazo._) - -SERAFÍN.—¡Lucila! - -LUCILA.—¡Baja la voz!... ¡Sí, asesinarla! - -SERAFÍN.—¡Tengo derecho! - -LUCILA.—¿Derecho a matar? ¡A matar a una mujer! ¿porque no te -quiere?... ¡Mentira! - -SERAFÍN.—Suelta. - -LUCILA.—No quiero. Ten paciencia. Alguna vez en la vida hay que oir -a la razón, aunque moleste. El hombre, no tié derecho a matar a una -mujer, nunca, Serafín, nunca; ni aunque le engañe. Así, en redondo. -¡Ni aunque le engañe! - -SERAFÍN.—¡Bueno, déjame en paz! Tú eres una chica que no sabes lo que -hablas. - -LUCILA.—¿Que no sé lo que hablo? ¿que no tengo razón?... Bueno, -conformes; pero si yo no la tengo, menos la tienen esos chulos -indecentes que te aconsejan y que porque llevan un pantalón ceñido y -unos tufos repeinaos, se creen amos de las mujeres y jaleándose unos a -otros arrean por el mundo, haciendo cisco a toda la que se les resista. -¡Pero, eso sí, cuando ellos se cansan de una mujer, entonces, chito! -Pa eso son los amos. La pisotean y ahí queda eso. ¡A la basura!... -¡Ole los valientes! ¿Quién defiende eso?... ¿Quién? ¡porque si lo dice -la justicia, reniego de ella! ¡y si lo dicen los hombres, los hombres -que dicen eso, no son hombres, Serafín! ¿Queréis que la mujer sea una -esclava?... bueno; pero entonces lo menos que se pué hacer es dejarla -que escoja la cadena que más le guste. ¿No te parece? - -SERAFÍN.—Yo no sé de eso que me dices; pero oye, Lucila, (_Con -amargura._) ¿cómo vive uno viendo su querer en otros brazos? - -LUCILA.—¡Ay, mu remalamente, chico! Eso sí que lo sé yo por -_esperencia_. - -SERAFÍN (_Sorprendido._)—¿Tú? - -LUCILA.—¡Yo!... ¿Te paece raro, verdá? Pues sí, Serafín; yo, he querido -a un hombre más que a mi vida. - -SERAFÍN.—¿Pero tú? - -LUCILA.—Más que a mi padre; más que a náa en el mundo. ¡Y él, ni agua! - -SERAFÍN.—¡No se lo habrás demostrao! - -LUCILA.—Tóos los días. - -SERAFÍN.—¿Con palabras? - -LUCILA.—¡Qué palabras! Lo que no dicen los ojos al mirar y las acciones -buenas, ¿cómo lo van a decir los labios? Y ese hombre, no ha reparao en -ello ni pa agradecérmelo. Y yo callando y sufriendo le he visto irse -con otra. Llorar y reir por ella; y en mis ratos de desesperación lo -he pensao tóo, tóo... ¡Menos matarlo!... porque él no tenía la culpa. -El cariño lo escoge el corazón libremente y se quiere lo que se quiere, -bueno o malo, sin saber por qué. Y por amor, Serafín, se sufre, como yo -he sufrido; se llora, como yo lloro... ¡pero no se mata! (_Llora._) ¡No -se mata! - -SERAFÍN.—¡Lucila! - - -ESCENA V - -DICHOS, SEÑOR BALBINO; _luego_ VALERIANO _y_ CARMEN - -BALBINO (_Saliendo y poniendo la mano en el hombro de Serafín._)—Y -sabes... - -SERAFÍN (_Sorprendido._)—¡Tío Balbino! - -LUCILA.—¡Padre! - -BALBINO.—¿Y sabes quién es el sujeto que ha matao la alegría de esa -creatura? - -SERAFÍN.—¿Quién? - -BALBINO.—¡Tú! - -SERAFÍN.—¿Yo? - -BALBINO.—¡Tú! - -LUCILA.—¡Padre, por Dios! - -BALBINO.—¡Me da la gana decirlo! No está la nochecita pa miramientos; -conque trae esa navaja, (_Se la quita del bolsillo._) y arrea pa tu -casa. - -SERAFÍN (_Resistiéndose._)—¡Tío! - -BALBINO (_Amenazador._)—Y cállate, si no quiés llevarte el melón en -rajas; que lo menos que podemos pedirte es que sufras tú por esa, lo -que ésta ha sufrido por ti, ¡conque andando! - -SERAFÍN.—¡Es que me llamarán cobarde! - -BALBINO.—Te aguantas. ¡Más vale paecer cobarde que ser asesino de -mujeres! ¡Esa sí que es cobardía!... Y además, mira... (_Aparecen en -el fondo Carmen y Valeriano, cogidos del brazo muy juntos, hablándose -amorosamente al oído. Quedan parados._) - -SERAFÍN.—¡Ellos! - -BALBINO.—¡Ellos!... ¿Y ves ese cariño que es pa otro? ¡Pues ese no -sería pa ti ni a navajazos! Conque ¿a qué pelear?... - -SERAFÍN.—¡Sí... tié usté razón!... ¡Tié usté razón!... ¡Adiós!... ¿Por -qué... por qué no me habrá querido? (_Vase rápidamente frotándose los -ojos._) - -LUCILA (_Con amargura infinita. Abrazando a su padre._)—¡Así, Serafín, -así es como se quiere!... ¡Ay, padre, cuántas veces he dicho yo esas -mismas palabras!; ¿por qué... por qué no me habrá querido? - -(_Se escucha en el merendero la voz del Cantador que canta_:) - - ¡Es la penita más grande - querer y que no te quieran; - quien quiere sin esperanza - conoce la _pena negra_! - -(_Cae pausadamente el telón, mientras cantan la copla._) - -FIN DEL SAINETE - - - - -LAS ESTRELLAS - - - - -PERSONAJES - - - ANTOÑITA - SEÑÁ FELICIANA - UNA TIPLE - LA TRIANÓN - SEÑOR PRUDENCIO - CASILDO - POLINIO - SEÑOR PEPE EL CARPANTA - ACACIO - LEOVIGILDO - SEÑOR MÁXIMO - EL CIRUQUI - EL REPOLLO CHICO - PARROQUIANO 1.º - EL EMPRESARIO - RODRÍGUEZ - UN SERENO - UN INSPECTOR - UN CAFETERO AMBULANTE - ELECTRICISTA 1.º - ÍDEM 2.º - UN CARPINTERO - UN TRAMOYISTA - PARROQUIANO 2.º - -LA ACCIÓN EN MADRID.—ÉPOCA ACTUAL - - - - -ACTO ÚNICO - - - - -CUADRO PRIMERO - - Salón modesto, en planta baja, de una barbería. Al foro puerta - vidriera de dos hojas que da a la calle. En la pared del fondo, a - los lados de la puerta, perchas de hierro. En la lateral derecha, - en primero y segundo término, adosadas a la pared, anchas repisas - de madera imitando mármol, llenas de útiles para el servicio de - peluquería; sobre las repisas espejos grandes con marco negro, - y ante ellas sillones de rejilla de los que se usan en estos - establecimientos. En la lateral izquierda, en primer término, una - puerta practicable cubierta por un portier de reps; y en segundo - término otro servicio de peluquería igual en absoluto a los de la - derecha. En el centro de la habitación un velador sobre el cual - habrá periódicos y cepillos. Algunas sillas de rejilla estarán - próximas al velador y otras distribuídas convenientemente por el - salón. Es de día. - - -ESCENA PRIMERA - -_Al levantarse el telón aparecen el_ SEÑOR PRUDENCIO _afeitando al_ -SEÑOR MÁXIMO, _guardia de Orden público, cuyo sable y cuya teresiana -estarán colgados en la percha de la derecha._ ACACIO, _aprendiz de la -barbería, vestido con su blusa larga se halla sentado junto al velador -leyendo un periódico._ - -PRUDENCIO (_Afeitando._)—Pues nada, créame usté a mí, señor Máximo, -usté será todo lo de orden público que guste—sírvase de inflar el -izquierdo (_El señor Máximo infla el carrillo izquierdo._)—; pero yo lo -que repito es que no siendo el que yo le digo, pa la política española -no hay otro remedio. - -MÁXIMO (_Quejándose._)—¡Ay! - -PRUDENCIO.—¿Cuálo? - -MÁXIMO.—Oye, ¿hay otra navaja? Porque ¡camará! esa paece que la has -afilao en el fregadero. - -PRUDENCIO.—¡Hombre, pues precisamente es la joya de la casa! - -MÁXIMO.—¡Mecachis en la joya! Pues guárdala pa cuando venga el ispetor -de la Latina, le afeitas con ella y pué que le hagas un favor. - -PRUDENCIO.—¿Por qué? - -MÁXIMO.—¡Porque quié que lo trasladen al Hospital! - -PRUDENCIO.—¡Exagere usté una miaja! (_Mira el reloj._) ¡Recontra, -las once y cuarto y esos dos sin venir! ¡Qué habrá pasao! ¡Estoy de -nervioso que no sé cómo no he degollao a este hombre! (_Llamando._) -¡Acacio! - -ACACIO.—¿Mande usté? - -PRUDENCIO.—Oye, ponte a la puerta y mira a ver si vienen el señor -Polinio y el señor Pepe el Carpanta, que tardan y tengo el alma en un -hilo. - -ACACIO.—Güeno. (_Sale a la puerta y mira a ambos lados de la calle. El -señor Máximo, durante los anteriores apartes, se ha secado la cara que -le habrá lavado Prudencio y se mira al espejo._) - -PRUDENCIO (_Cogiendo el pulverizador._)—¿Refrescamos con colonia? - -MÁXIMO.—No, no quiero eso. - -PRUDENCIO.—¡Hombre lo siento! - -MÁXIMO.—¿Por qué? - -PRUDENCIO.—Porque me quita usté la única satisfacción que puedo -tener como republicano: pulverizar a un guardia de orden público. -(_Peinándole._) - -MÁXIMO.—¡Guasón! Lo que he notao es que me has hecho dos cortecitos mu -decentes. - -PRUDENCIO.—Señor Máximo, no le choque a usté; ¡me ha pillao usté en un -día terrible de nervioso que estoy! - -MÁXIMO.—¿Pues qué te pasa? - -PRUDENCIO (_Quitándole el paño, sacudiéndolo y doblándolo._)—¿Que qué -me pasa? (_Máximo se levanta y se cepilla._) ¡Pues que hoy... (_Con -voz conmovida y misteriosa._) pué ser un día célebre pa mí! Que estoy -esperando un recao que, de serme favorable, si el mes que viene está -usté franco un día y quié usté honrarme con su amistad, se viene usté a -mi hotel... - -MÁXIMO (_Queda inmóvil con la pierna derecha en alto y -asombradísimo._)—¡Arrea! - -PRUDENCIO.—Que ya le daré a usté las señas, y nos damos un paseo en mi -_automóvil_, que ya le diré al _Chufer_ que no corra. - -MÁXIMO.—Pero, ¡oye tú! ¿es que te ha caído la lotería? (_Se pone la -teresiana y el sable._) - -PRUDENCIO.—¡Mejor!... Sino que, hoy por hoy, no puedo ser más -explicativo. ¡Y lo dicho, dicho! - -MÁXIMO (_Con cara de asombro._)—¡Chico, me dejas parao! - -PRUDENCIO.—Sabía que le iba a dejar a usté parao, pero como usté es -guardia, ya tié costumbre. - -MÁXIMO.—Pues na, que sea como lo dices. (_Le paga el afeitado._) - -PRUDENCIO.—Gracias, señor Máximo. - -MÁXIMO (_Marchándose y mirando con recelo a Prudencio._)—¡Hotel!... -¡Chufer!... ¡Este está mochales!... (_Vase foro._) - -PRUDENCIO.—¡El infeliz se va creyendo que estoy loco! ¡Mísero agente! -(_Guarda el dinero en el cajón._) - -ACACIO (_Desde la puerta._)—¡Por fin! ¡El señor Polinio y el señor Pepe -vienen! - -PRUDENCIO (_Respirando con satisfacción._)—¡Ay, gracias a Dios! ¡Me -devora la impaciencia! (_Sale a su encuentro._) - - -ESCENA II - -DICHOS, POLINIO _y el_ SEÑOR PEPE EL CARPANTA, _por el foro_ - -POLINIO.—¡Hola! - -PEPE.—¡Ya estamos aquí! (_Entran corriendo y muy alegres._) - -PRUDENCIO.—¡Pasar... pasar! - -POLINIO.—¿No está tu mujer? - -PRUDENCIO.—No. ¡Os anhelaba, como el hambriento a una fuente! - -PEPE.—¡Será el sediento, hombre!... - -PRUDENCIO.—Yo me refería a una fuente de chuletas. ¿Qué hay? (_Con -impaciencia._) - -POLINIO (_Con alegría._)—¡Hecho el negocio! - -PRUDENCIO (_En el colmo de la satisfacción._)—¿Hecho?... ¡Venga un -abrazo, y cuarenta, y ciento! (_Se abrazan efusivamente._) - -PEPE.—¡Aprieta! ¡Ya eres feliz! - -PRUDENCIO.—¿No han puesto dificultad? - -POLINIO.—_Denguna_. El señor Román _aceta_ el traspaso de esta barbería -por setecientas pesetas. - -ACACIO (_Que está escuchando, en segundo término, con -asombro._)—¡Recontra! ¿Qué dicen? - -PEPE.—Dentro de un rato nos esperan en la taberna pa entregarte el -dinero, y que firmes la escritura. - -PRUDENCIO.—¡Gracias, gracias! ¡me habéis hecho hombre! (_Vuelven a -abrazarse._) - -ACACIO (_Aparte._)—¡Qué barbaridad! ¡Ha traspasao la barbería! ¡Ay, en -cuanto lo sepa la señá Feliciana! - -POLINIO.—Güeno, y una vez ultimao el asunto, me paece que ya es hora -de que me confíes tus proyectos y me digas el por qué del traspaso del -Salón, _ecetra_, _ecetra_, porque el señor Pepe no me lo ha querido -revelar. - -PEPE.—Era la _consina_, hasta que estuviese hecho. - -PRUDENCIO.—Es verdá; pero ahora nada más justo. ¿Se lo revelo todo? - -PEPE.—Revélaselo. - -PRUDENCIO.—Pues mira, Polinio, Dios le da a cá uno la fortuna, en una -forma diferente; y a mí me la dao con mis dos hijos, la Antoñita y -Casildo. Con la Antoñita, porque el día que esa criatura debute en un -teatro como _mono-cuplé-tanguista_, la Otero va a tener que tostar -cañamones, si quié atender a su susistencia. - -PEPE (_Asintiendo._)—¡Acordes! - -PRUDENCIO.—Y con mi Casildo, porque recortando capote al brazo y -metiendo el hombro a la hora suprema, el _Frascuelo_ era una pastilla -de clorato comparao con él. - -PEPE.—¡Acordísimos! - -PRUDENCIO.—Pus, güeno; (_Con tono iracundo._) mi mujer, la Feliciana, -celebro oscuro que no tié más horizontes que la boca del puchero, -al ver que he sacao a la chica den _cá_ la modista, y al chico de -la imprenta _pa_ atender a su educación artística, se ha empeñao en -decirme que estoy loco y que esto va a ser nuestra ruina. ¿Será tozuda? - -POLINIO.—¿Pero tú no te achicarás? - -PRUDENCIO (_Con exaltación creciente._)—¿Yo achicarme? Si Dios echa -al mundo una horná de celebridades, y en esa horná metes la _Patti_ -y metes _El Gordito_, y me tocan a mí en clase de hijos, dicho se -está que coger ambas _estrellas_ y _prostergarlas_ en el antro de una -barbería, ¡sería un crimen, que un padre como yo, no comete! - -POLINIO.—¡Bien hecho! - -PEPE.—Y en esto—y perdona que ataje tu palabra honrada—surjo yo con -mi ejemplo. Yo era un ser vago y errante que vendía por esas calles -_chuletas de huerta_, y que tenía una chiquilla que andaba galocheando -por ahí con ramitos de violetas; pues, güeno; de la noche a la mañana, -me se evadió mi hija a París, con su madre, contratá con una _troupe_ -pa bailes españoles, ayer hizo tres meses; y de una renacuaja vestía -con un pinguito de falda y una criba de mantón, fíjese usté en la -_metramórfosis_. El jueves me lo mandó. (_Le enseña un retrato._) - -PRUDENCIO.—Fíjate en el retratito. ¡Mira eso! - -POLINIO.—¡Camará, bonita es, pero va casi en cueros! - -PEPE.—Hay que azvertir que apenas ha tenío tiempo de hacerse ropa. - -POLINIO.—¡Ya, ya! ¿Y dice usté que aquí llevaba una faldita? - -PEPE.—¡Una vergüenza! - -POLINIO.—¡Pues se conoce que la ha perdido! - -PEPE.—Pues güeno, desde que se fué que me he dejao las patatas y vivo -de guagua, ¡porque no hay mes que no me mande de ciento cincuenta a -doscientos _franques_ oro! - -PRUDENCIO.—Se conoce que lo que se ahorra en ropa pa ti. - -PEPE.—Por eso le he aconsejao a éste que lo venda tóo, que se deje de -esta porquería de España, que emigre con su hija a París como yo, que -me voy pasao mañana, y a la vuelta de un par de años regresamos del -extranjero, y ¿usté sabe esos solares de la _cae_ de Lista, pasao un -estanco que hay? ¡Nuestros hoteles! - -POLINIO.—¿Usté dice donde la tienda-asilo? - -PEPE.—¡En la acera de enfrente! - -PRUDENCIO (_Exaltado._)—¡Y yo, Polinio, deslumbrao por este ejemplo, -te aseguro que es inútil que me _graznen_ lo que quieran! Busco el -aplauso, la fortuna, la gloria de mis hijos... ¡y aunque la persona que -se oponga a ello me haga escabeche, mi último cuarto de kilo se saldrá -del barril pa cumplimentar esta sacrosanta misión! - -PEPE (_Entusiasmado._)—¡Eres un varonil! - -PRUDENCIO (_Con energía._)—¡Soy un padre! - -PEPE (_Viendo aparecer a Casildo._)—¡Chits, callarse! - - -ESCENA III - -DICHOS _y_ CASILDO _puerta foro_ - -CASILDO (_Saludando con la mano desde la puerta._)—¡_Saluz_! - -PRUDENCIO (_Radiante de satisfacción._)—¡Mirarle! ¡Mi Casildo! ¡Ahí lo -tenéis! ¡Ese es el monumento _taurómaca_ más grande del porvenir! - -PEPE.—¡Hola, pollo! - -POLINIO.—¡Adiós, pollo! - -PEPE.—¿Cómo estás, pollo? (_Casildo no contesta._) - -PRUDENCIO.—¡Me se cae la baba! (_Casildo después de saludar -parsimoniosamente a lo torero, con la mano, se acerca a un espejo, -se atusa los tufos con un cepillo y vuelve a ponerse el sombrero con -coquetería, estirándose la chaquetilla. Carpanta, al ver que Casildo no -contesta, dice con voz más alta._) - -PEPE.—¿Que cómo estás? (_Sigue el silencio._) (Este monumento es -bastante mal educao.) - -PRUDENCIO (_Sonriendo._)—No te ha oído. Estas notabilidades son así, -chico; ¡no se fijan en na! (_Acercándose a su hijo._) ¿De aonde vienes, -hijo mío? - -CASILDO (_Con tono desdeñoso y sin mirar a su padre._)—Del mundo. - -PRUDENCIO (_Sonriente y muy complacido._)—¡Qué manera de contestar! ¿eh? - -POLINIO.—¿Ha madrugao? - -PRUDENCIO (_Con asombro._)—¿Madrugar esa personalidaz? Que se marchó -anoche a las diez y viene ahora. (_Aparte y sonriendo a los dos._) -(¡Las mujeres que se lo rifan!) - -POLINIO.—¡Ya, ya! - -PRUDENCIO (_A Casildo._)—¿Vas a acostarte, hijo? - -CASILDO.—¡Clarinete! - -PRUDENCIO.—¡Oye, qué gracia! ¿Habéis oído? ¡Clarinete! - -CASILDO (_A Prudencio. Secamente y sin mirarle._)—La petaca. - -PRUDENCIO (_Dándosela._)—Toma, hijo mío. - -CASILDO (_La vacía, se guarda los cigarros y la tira con desprecio -sobre el velador._)—Cerillas. - -PRUDENCIO (_Le da una caja._)—¡Ahí van! - -CASILDO (_Se guarda la caja._)—¡Que no me se despierte hasta que yo -avise! (_Saluda con la mano y se va contoneándose primera izquierda._) - -PRUDENCIO (_Siguiéndole hasta la puerta._)—No tengas miedo. ¡Ah, oye! -Ciérrate por dentro, no te sorprenda tu mamá en el primer sueño. - -POLINIO.—¿Por qué le dices eso? - -PRUDENCIO (_Sonriendo._)—¡Por na! ¡Que anoche se le llevó un mantón a -su madre y se conoce que lo ha empeñao! - -PEPE.—¡Angelito! ¡Qué monada de criatura! (_Riendo._) - -PRUDENCIO.—Y como la Feliciana no reflexiona que a estas grandes -figuras hay que aguantarlas sus genialidades, me temo un _esasbruto_. - -POLINIO.—¡Natural! - -PRUDENCIO.—Y qué, ¿habéis visto qué hechuras de torero tiene? ¿Se le da -un aire al Conejito, _verdá_? - -PEPE.—¡Sí, tiene algo de _Conejito_... sino que más en gazapo! - -POLINIO.—Güeno; y volviendo a lo de _enantes_, respective al chico, -na tengo que _ojetarte_, porque se ve que cuidándolo pué llegar a ser -_Gordito_, pero por lo que toca a la chica, ¿tú crees que servirá pa -_chanteuse_, Prudencio? - -PRUDENCIO.—¡Amos, hombre! ¿Que si servirá?... Vaya, ahora que estamos -solos, ¿queréis verla y oirla pa que veais que no es pasión de padre -cuando digo que es una maravilla? - -POLINIO.—¡Sí, hombre! - -PEPE.—¡Con mucho gusto! - -PRUDENCIO.—¡Pues quitarse las telarañas! (_Llamando._) ¡Acacio! - -ACACIO (_Acercándose._)—Mande usté. - -PRUDENCIO.—Ponte a la puerta, y si viene la señá Feliciana nos avisas, -no sea que nos sorprenda. - -ACACIO.—Güeno. (_Vase a la puerta a vigilar._) - -PRUDENCIO (_Yendo a la puerta primera izquierda y -llamando._)—¡Antoñita!... ¡Antoñita! - -ANTOÑITA (_Dentro._)—¿Mande usté? - -PRUDENCIO.—Sal un momento, haz el favor. - -ANTOÑITA.—Voy. - -PRUDENCIO.—Ya está aquí. ¡Veréis qué prodigio! - - -ESCENA IV - -DICHOS _y_ ANTOÑITA, _primera izquierda. Antoñita es una chiquilla -como de diez y seis años, con cara abobada y pretendiendo suplir con -una verbosidad ridícula la gracia de que carece. Al salir, ligera y -sonriente, hace una reverencia._ - -ANTOÑITA.—Servidora de ustedes. Muy buenos días, ¿Cómo están ustedes? - -LOS DOS.—Bien, ¿y tú? - -ANTOÑITA.—Yo, bien, a Dios gracias, pa servir a ustedes. ¿Las familias -güenas?... Vaya, me alegro mucho y por muchos años. Tanto gusto. - -POLINIO.—Muy bien, muy bien. - -PEPE.—Es una monada de chica. - -ANTOÑITA.—Tantas gracias, es favor. No lo merezco. Ustedes son muy -güenos, al parecer. Y ya lo saben ustedes, con permiso de mi papá, en -lo que sea útil, pueden mandar a una servidora. Tanto gusto. - -PRUDENCIO.—Bueno. Pues estos señores... - -ANTOÑITA.—Repito que tanto gusto. - -PRUDENCIO.—Desean verte bailar y que nos cantes algo aquí en familia. - -ANTOÑITA.—Sí, señor, tanto gusto. Lo que deseen de una servidora de -ustedes. ¿Quieren ustedes soleares, tango, sevillanas, panaderos, -malagueñas, peteneras u _cake-vale_? Porque eso tié que ser a gusto de -ustedes; porque ustedes sabrán lo que quieren; porque una no sabe con -qué dará gusto; porque a lo mejor va una servidora y baila panaderos, y -qué sabe una servidora si ustés les tien rabia a los panaderos. Porque -eso el que lo quiere es el que lo pide. - -PEPE.—¡Tié razón la chica! - -POLINIO.—¡Es lista, es lista! - -PRUDENCIO.—No, lo que queremos es lo que sepas mejor; un tanguito de -esos con que vas a debutar, u cualquier cosa... - -PEPE.—¡El tango, el tango! - -POLINIO.—¡Eso! ¡Venga el tango! - -PRUDENCIO.—¡Duro con él! - -ANTOÑITA.—_Perfetamente._ Bueno, y cuando baile, ¿lo marco con todo?... -(_Sonriendo picarescamente._) - -LOS DOS.—¡Con todo, con todo! - -ANTOÑITA.—Pues con permiso de ustedes voy a ponerme un alfiler (_Se lo -pone._) pa ceñirme la falda, ¿saben ustedes? porque si no el ondulao no -resalta. El tango se llama “Vete a la gloria.” - -PRUDENCIO.—Yo te acompañaré. Venga de ahí. (_Cogiendo una guitarra._) - -ANTOÑITA.—¡Lo voy a cantar con picardía! - -PRUDENCIO.—¡Veréis un pasmo! (_Acompaña con la guitarra._) - -=Música=[1] - - [1] En bailar y cantar este número con la poca gracia con que - lo haría una chiquilla de esas a quienes se quiere ridiculizar, - consiste su verdadero efecto. - - ANTOÑITA - - ¡Ay, que me voy a morir - y tú me vas a matar! - ¡Ay! ¡ay! ¡ay! - - LOS DOS - - ¿Qué hay? - - ANTOÑITA - - ¡Nada de particular! - El moreno que me enloquecía - se casa pa Mayo; - que yo _iznore_ por Dios la noticia - si no me desmayo. - ¡Ay, los hombres, mamita, mamita - de mi corazón, - qué embusteros, qué falsos, qué pillos, - qué pérfidos son! - ¡Ay! ¡ay! ¡ay! - -PRUDENCIO (_Recitando._)—¡Olé, por las laringitis agudas! - - ANTOÑITA (_Cantando._) - - Y ahora escuchen con mucho cuidao - un tanguito que me han enseñao. - - —— - - ¿Quién es pa ti más dulce - que lo es el mango? - ¡Mi guachindango! - ¿Quién es la que conmigo - quiere hacer changa? - ¡Mi guachindanga! - Dame una prueba sólo - de amor, nenita. - ¡Toma tripita! - ¡Ay, deja que me acerque, - guachindanguita! - ¡Ay, por Dios, chachito, - no te acerques, quita, déjame, - porque estás loquito, - ay, retírate, ay, retírate! - ¡Retírate, por Dios, Pepito, - retírate, por Dios, que grito, - y no me des con el codito - que me despepito! - - TODOS - - ¡Retírate, por Dios, Pepito, - retírate, por Dios, que grito, - y no me des con el codito - que me despepito! - - ANTOÑITA - - Anda, por Dios, José, - ¡retírate! - - TODOS - - Ande usté, don José, - ¡retírese! - -(_Después de cantar Antoñita hablan sobre música._) - -PEPE (_Entusiasmado._)—¡Devino! - -POLINIO.—¡Superior! - -PRUDENCIO.—¿Eh? ¿qué sus paece la vocecita? - -POLINIO.—¡Que es una voz que encanta!... ¡qué digo encanta!... ¡que -arroba!... y me quedo corto. - -PEPE.—El día que oigan a esta chica en el extranjero, te la -enjaulaban. ¡Esto no es mujer, esto es una _ruiseñora_, hombre! - -ANTOÑITA.—Güeno, ¿y a ustedes les molestará quedarse _bizcos_?... -¿No?... pues les voy a bailar a ustedes un tanguito; ¿que saben ustedes -lo que es _azúcar cande_?... ¡pues más _cande_! - -PRUDENCIO.—¡Veréis qué disloque!... ¡Arza con la salida! (_Antoñita -baila._) - -ACACIO (_Jaleando._)—¡Su gracia!... ¡Su cuerpo!... ¡Su madre!... -(_Todos se asustan. Prudencio corre a esconder la guitarra._) - -ANTOÑITA (_Asustada, cesa de bailar._)—¡Mi madre! - -PRUDENCIO.—¡Mi mujer! - -POLINIO.—¡Su madre! - -PEPE.—¡La Feliciana! (_Los cuatro simultáneamente._) - -ACACIO.—¡No, si era que la jaleaba! ¡No asustarse! - -PRUDENCIO.—¡Maldita sea tu estampa, qué susto nos has dao, ladrón! -(_Pegándole con la guitarra._) - -PEPE.—¡Anda, sigue, sigue! (_Antoñita sigue bailando hasta terminar el -tango._) - -=Hablado= - -POLINIO.—¡Ahí la gracia! - -LOS DOS (_Aplaudiendo._)—¡Bravo! ¡bravo! ¡Muy bien! - -PRUDENCIO (_Con entusiasmo._)—¿Qué? ¿qué tal? ¿y el salero? ¡el salero! - -POLINIO.—¡Yo no he visto un salero parecido! - -ANTOÑITA (_Sonriente y satisfecha._)—¡Tantas gracias!... Una servidora -está alicortada. No sé cómo pagar a ustedes... Es algo de favor... Y -eso que he bailao en suelo de madera, que el día que a una servidora le -pongan _linoleum_... ¿Saben ustés lo que es _linoleum_? - -PEPE.—¡Ya lo creo! - -ANTOÑITA.—Una cosa que se escurre... ¡pues ese día, que no se me -agarren los pies, yo creo que arrebato! - -PEPE.—Nada, chico, que esto en un París u en una Londres, nos traemos -el dinero en camiones. - -PRUDENCIO.—¿Sí, verdad? (_Con entusiasmo, abrazando a su hija._) ¡Hija -mía, qué porvenir nos aguarda!... - -ANTOÑITA.—¡Ya lo creo papá! - -PEPE (_A Polinio, aparte._) (¡Ya habrá usté advertío que tié menos -gracia que una caja e betún!) - -POLINIO (_Ídem._) (Ya, ya; pero, ¿quién le quita las ilusiones a un -hombre así?) - -ANTOÑITA.—Y respective a declamar en picaresco, sabe una servidora una -cosa un poco verde, que donde me la oyen, me se mueren de risa; porque -una servidora, la recalca con una intención, que verán ustedes, si no -les molesta. - -POLINIO.—No, dila, dila. - -PARROQUIANO 1.º (_Entrando._)—Buenos días; ¿me hacen el favor de -afeitarme? - -PRUDENCIO (_Contrariado._)—¡Hombre, espere usted si quiere, porque -ahora!... - -ACACIO.—Siéntese, que es que estamos mu ocupaos... (_El parroquiano se -sienta al foro._) - -PRUDENCIO.—Empieza. - -ANTOÑITA.—Pues verán ustedes. Es un monólogo, pero lo tengo que decir -yo sola, si no no paece monólogo. Es en verso, fijarse: - - Cuando salgo a la calle - y llovizna un poquito, - me levanto las faldas - enseñando el tobillo; - mas si un pollo me sigue, - recogiendo el vestido, - me le... (_Como recordando._) me le... - -¡Ay! ¿cómo dice?... ¡qué rabia! me le... ¡pos no me s’ha olvidao!... me -le... (_Haciendo esfuerzos ridículos por recordar._) me le... ¡mecachis -qué coraje! - -ACACIO (_Acercándose a ella y en voz baja._)—¿No es me le atortolo? - -ANTOÑITA.—¡Qué va a ser! Bueno, me se ha olvidao, pero es una cosa que -voy ¿saben ustés? y cuanto más me sigue el pollo, más me levanto, más -me levanto, hasta que una servidora le enseña las medias y acabo así -con este desplante: - - ¡Pa los listos son a listas! - ¡pa los tontos son a cuadros! - -(_Hace una postura ridícula, quedando recogida y enseñando las -pantorrillas. El parroquiano se acerca, mira y se vuelve a sentar._) - -PEPE.—¡Una monada! - -POLINIO.—¡Preciosa! (_Aplauden todos._) - - -ESCENA V - -DICHOS _y_ FELICIANA _en la puerta_ - -FELICIANA (_Con ira al ver el cuadro._)—¡Maldita sea la pena! - -PRUDENCIO (_Aterrado._)—¡La Feliciana! - -ANTOÑITA.—¡Mi madre! - -ACACIO.—¡El ama! - -PEPE.—¡_Tablón_! - -(_Estas voces simultáneas._) - -FELICIANA.—¡Muy bonito! ¡Está bien! (_A la Antoñita, zarandeándola._) -¡Arza pa dentro, gandula! (_Dándola metidos disimulados._) - -ANTOÑITA.—¡Madre, si era que!... (_Huyendo._) - -FELICIANA.—¡A remendar la ropa, que es tu obligación! ¡Bribona! -¡Holgazana! (_La persigue hasta que se va primera izquierda._) - -PRUDENCIO (_A Polinio y Carpanta._)—¿Estáis viendo cómo trata a las -celebridades? - -FELICIANA (_Al parroquiano._)—¿Y usté, qué quería? - -PARROQUIANO 1.º (_Con extrañeza._)—Servirme. - -FELICIANA.—¿Y lo tenéis esperando? ¡Anda a afeitarle u te desuello, -granuja! (_Queriendo pegar a Acacio._) - -ACACIO.—Si era que... era que... Siéntese, siéntese el caballero. (_Se -pone a afeitarlo._) - -FELICIANA.—Y ustés, (_A Polinio y a Carpanta, con brusquedad._) si no -tién na que hacer aquí, la calle es gratuita... - -POLINIO.—Señora, nosotros estábamos _almirando_... las dotes de la niña. - -FELICIANA.—¡Tantas gracias! Aquí pelo pa quitar es lo que nos hace -falta. - -PRUDENCIO.—Feliciana, que son amigos... - -FELICIANA.—Lo celebro. Tertulias en el Cerro e los Ángeles. - -PEPE.—Usté disimule... (_Excusándose._) - -FELICIANA.—Y si no quién ustés volver, aquí tienen ustedes su casa... - -PRUDENCIO (_Aparte a los dos._)—(Hacer caso _miso_ y esperarme en la -taberna.) - -LOS DOS.—Somos suyos... (_Saludan y se van._) - -FELICIANA.—Pal gato. (_Saluda también muy fina._) - - -ESCENA VI - -PRUDENCIO, FELICIANA, ACACIO _y el_ PARROQUIANO _que, después que lo -afeitan, paga y se va_ - -PRUDENCIO.—¡Muy bonito! (_Con ira._) ¡Feliciana! - -FELICIANA.—¿Qué hay? (_Rabiosa._) - -PRUDENCIO.—¡Como trato social eres más repelente que una manga riega! - -FELICIANA.—Mira, Prudencio, vamos a hablar con franqueza. ¿Tú necesitas -las narices este invierno? - -PRUDENCIO.—¡Quizás que sí! - -FELICIANA.—Pues si no quieres desprenderte de ellas... ¡Ya me conoces! -Hazme caso a mí y que acabe este desorden de casa; que acabe hoy mismo, -ahora mismo, porque estoy decidía, cueste lo que cueste, a que no -se lleve la trampa el peazo e pan que tenemos y a no perder por tus -locuras dos hijos que me han costao muchas lágrimas y muchos dolores el -criarlos. ¡Eso es! - -PRUDENCIO.—Está bien. (Cualquiera le dice ahora lo del traspasito.) -Bueno, ¿y todo eso, qué viene a ser poco más o menos? - -FELICIANA.—Pues viene a ser que mañana vuelve Casildo a la imprenta y -la chica en cá la modista. ¡Eso es! - -PRUDENCIO.—Bueno, de modo que te ostinas en que ese monumento -_taurómaca_... - -FELICIANA.—¡Mentira! El chico no sirve pa torero. - -PRUDENCIO.—¿Que no sirve? (_Con indignación._) - -FELICIANA.—¡Qué va a servir; si está la pobre criatura de cornás que lo -miras por la espalda y se le ve la corbata al trasluz!... ¿Y tú crees -que he criao yo a mi hijo pa colador? - -PRUDENCIO.—¿Y respetive a la Antoñita, qué?... ¿También es un guiñapo -artístico?... - -FELICIANA.—¡La Antoñita, peor! - -PRUDENCIO.—Entonces dí, celebro oscuro, ¿pa qué le ha dao la naturaleza -una voz a nuestra hija? - -FELICIANA.—Pa que se calle y no _berrée_. - -PRUDENCIO (_Frenético._)—¡Feliciana! - -FELICIANA.—Loco, más que loco. No quieres tú a tus hijos más que yo los -quiero. Pero el quererlos no es motivo pa que me ciegue y vea cosas que -no son. ¿Que es fácil ser torero?... ¡Ese es tu error, Prudencio! Y -no mires a los que han llegao porque Dios les dió ese don; mira a los -infelices que, ciegos por la avaricia, mueren como perros en la cama de -un hospital. Y por lo que toca a la chica, estás igualmente equivocao; -porque una cosa es la gracia que hacen los hijos a los padres en el -comedor de casa, y otra la que se necesita pa brillar en el mundo. Y -sobre todo, que no, ¡vaya! ¡Que no me da la gana ver a mi hija en un -tablao enseñando las carnes; porque mujer que se remangue más arriba -de lo necesario pa no coger barro, será buena pal cromo de una caja e -cerillas, pero no lo es pa su casa ni pa sus hijos! ¡Eso es! - -PRUDENCIO.—¡Pero ven acá, mollera vacía! Si eso fuera así, ¿por qué me -dicen tóos los parroquianos que hago bien? - -FELICIANA.—Pues, porque personas que vienen pa un cuarto de hora y que -encima te ven con una navaja en la mano, ¿pa qué te van a contrariar? - -PRUDENCIO.—¡Razonas como una sandía! - -FELICIANA.—Razono como una madre sensata y prudente. - -PRUDENCIO.—¿Sí, eh?... Pues ahí va mi _ulti-matum_. Estoy cumpliendo mi -deber y argumentarme en contrario es como tomar el caldo con tenedor. Y -creo haberte dicho lo suficiente. - -FELICIANA (_Con rabia._)—¿Es decir, que no cejas? - -PRUDENCIO.—¿Cómo cejas? ¡Ni cejas ni narices! - -FELICIANA.—¿Es decir que te empeñas? - -PRUDENCIO.—¡Empeñao! ¡Mi hijo será diestro, mi hija divete! ¡Es mi -misión! - -FELICIANA.—¡Tu hijo será impresor, tu hija modista! ¡Es la mía! - -PRUDENCIO.—¡Por estas te juro que no! (_Junta las manos._) - -FELICIANA.—¡Por estas te juro que sí! (_Le imita._) - -PRUDENCIO.—¡Hemos acabao! (_Desde la puerta. Vase foro._) - -FELICIANA.—¡Usté lo pase bien! (_Con ira._) - - -ESCENA VII - -FELICIANA _y_ ACACIO. _Luego,_ ANTOÑITA. - -FELICIANA (_Desolada._)—¡Dios mío; pero es posible que ni reflexiones, -ni amenazas, curen a este hombre de su ceguera!... ¿Y cómo voy a -consentir yo que este loco, trastornao por el consejo de unos cuantos -guasones, nos lleve a la miseria y a la perdición?... (_Llorando._) -¡Dios mío! ¡Dios mío! (_Se sienta junto al velador ocultando la cara -con el pañuelo con que seca sus lágrimas._) - -ACACIO (_Con pena._)—¡Pobre mujer!... ¡Y eso que no sabe la metá de -la metá! ¡Qué dramas! ¡Amos, que yo no puedo ver esto! Una mujer -traspasá por el dolor, una barbería traspasá por setecientas pesetas y -un servidor traspasao... al arroyo en cuanto venga el otro amo. Si yo -tuviese valor se lo relataba todo. Porque, ¿qué hago yo en la calle? -Nada, que se lo digo. Allá voy. (_Acercándose y con voz temblorosa._) -Se... se... señá Feliciana. - -FELICIANA.—¿Qué te pasa? - -ACACIO.—Que vaya, que quió que lo sepa usté todo; que el señor -Prudencio, a espaldas de usté y con objeto de allegar recursos pa irse -con la Antoñita a París, le ha traspasao al señor Román, (_Feliciana -se levanta._) por setecientas pesetas, el presente salón con tóos los -enseres, menos usté y yo, que seremos las vítimas. - -FELICIANA (_Aterrada._)—¡Jesús! ¿Qué dices? - -ACACIO.—Lo que usté oye, _ce_ por _be_. - -FELICIANA.—¡Dios mío!... ¿pero es posible? - -ACACIO.—_Ce_ por _be_. Se lo juro a usté por la memoria de mi santa -madre que está en el pueblo. - -FELICIANA (_Exaltadísima._)—¡Basta! ¡Te creo! ¡Ese loco es capaz de -todo!... ¡Me temía esto! ¡Ay, si no puedo evitarlo, nos ha perdío pa -siempre! (_Como tomando una resolución repentina._) ¡Acacio, la gorra, -ponte la gorra! - -ACACIO.—¿Y qué hago? - -FELICIANA.—Ponte la gorra y vete corriendo a la ebanistería de mi -hermano y le dices: Señor Leovigildo, de parte de la señá Feliciana que -vaya usté a la barbería en seguida pa una cosa mu grave. Vuela. - -ACACIO.—Comprendido. Un momento. (_Entra primera izquierda y sale en -seguida._) - -FELICIANA.—¡Quién sabe si todavía podremos evitar esta ruina! ¡Corre -por Dios, Acacio! (_Vase Acacio foro._) ¡Virgen del Carmen! ¡Qué -locura! ¡Ay, Dios mío, que yo no sé lo que me pasa! Pero güeno; no hay -que amilanarse; pa estas ocasiones es el carácter. ¿Traspasar el salón, -eh?... ¡Ni a pedazos, ni con el Juzgao, ni hecha harina me sacan de -aquí! ¡Lo juro! Y en este mismo instante se han acabao los toreros y -las divetes... pero pa siempre. - -ANTOÑITA (_Dentro, cantando._) - - Retírate por Dios, Pepito... - Retírate por Dios, que grito... - -FELICIANA (_Que se exalta más al oir a su hija._)—¡Sí, canta, canta... -so gamberra! ¡Ya te daré yo a ti Pepito! (_Llamando._) ¡Antoñita! -¡Antoñita! - -ANTOÑITA (_Dentro._)—¡Madre! - -FELICIANA.—Ven aquí, sal. - -ANTOÑITA.—Estoy ensayando. - -FELICIANA.—Sal, rica, sal, que te voy a dar un _repaso_. - -ANTOÑITA (_Saliendo._)—Oiga usté, madre, ya he cogido un cambio de tono -pa darle más picardía, misté. (_Cantando._) - - Retírate por Dios... - -FELICIANA (_Furiosa._)—¡Retírate de mi vista o te desuello, so tunanta! - -ANTOÑITA (_Huyendo atemorizada._)—¡Uy, por Dios! ¿pero qué es eso? - -FELICIANA.—Que como te oiga yo rebuznar otra vez u me vuelvas a cantar -un tango, es el último día de tu vida, ¡so bribona! ¡Y arza, ahora -mismo a ponerte el mantón, que vas a volver en cá la modista! - -ANTOÑITA (_Con espanto._)—¡Cómo en cá la modista! - -FELICIANA.—¡Yo, yo te voy a llevar de una oreja! (_Todo esto con gran -energía._) - -ANTOÑITA.—¿Pero está usté loca? ¡Una _meso-soplano_ quitando -hilvanes!... ¡En seguida!... ¡No señora; no, señora, y no, señora! - -FELICIANA.—¡Ah, sí! ¿Y te vuelves contra mí? ¡Te voy a arrancar la -piel, so tunanta, bribona, holgazana! (_Persiguiéndola furiosa._) - -ANTOÑITA (_Huyendo asustada._)—¡Ay, ay, ay! ¡Casildo! (_A grandes -voces._) ¡Padre! ¡Ay, que me quié pegar! ¡Casildo! ¡Casildo! - - -ESCENA VIII - -DICHAS _y_ CASILDO _primera izquierda, interponiéndose entre las dos_ - -CASILDO (_Con solemnidad._)—¡Chits! ¡Quietuz! - -FELICIANA.—¡La mato! (_Casildo la contiene._) - -CASILDO.—¡Parsimonia! ¿Óbice de la reyerta? - -ANTOÑITA.—Y tó por no quererse morir una iznorada en esta porquería de -casa, entre pelos y navajas, ¡eso es! - -FELICIANA.—¿Porquería, eh?... ¡Ya te daré yo a ti porquería! - -CASILDO.—Señora madre... El libre albedrío de los hijos es tan -respetable como la... - -FELICIANA (_Rabiosa._)—¿Y qué has hecho tú del mantón que te llevaste -anoche, so golfo? ¡Dilo, dilo en seguida! - -CASILDO.—¡No entremezclemos! - -FELICIANA.—¿Lo has empeñao, verdá? Lo mismo que los pendientes de -la semana pasá y los juegos de cama de hace quince días... ¿Y pa -eso quiés la turomaquia? Pa dejar tu casa sin un trapo y vengan -borracheras y malas compañías y vagancia y perdición, ¿no es eso? -Pues ea (_Sujetándole por la solapa._) ¡se acabó el toreo y mañana a -la imprenta a ganarte honradamente una peseta! ¡Porque yo quiero! ¿Lo -oyes? ¡Porque yo lo mando! (_Le zarandea._) - -CASILDO.—¡Del dicho al hecho hay que tomar el tranvía! - -FELICIANA (_Ya frenética._)—¡El tranvía! ¡Vaya, pues ahora mismo! ¡Ya -me se ha llenado a mí el costal de ganas! (_Furiosísima._) ¡Lo vas a -ver! (_De un tocador de la derecha coge unas tijeras._) - -ANTOÑITA (_Atemorizada._)—¡Pero, madre! - -CASILDO (_Con extrañeza y terror._)—Señora madre... - -FELICIANA (_Frenética._)—¡Córtate esa coleta inmediatamente! - -CASILDO (_Aterrado._)—¡Rediez! ¿Pero qué dice usté? ¿Que me ampute?... - -FELICIANA.—¡Córtate esa coleta he dicho, o por la sangre de mis venas -que te deshago, so granuja! ¡En seguida! - -ANTOÑITA (_De rodillas, suplicante._)—¡Ay, madre, la coleta no! - -CASILDO.—¡Que me suelte usté, que no! - -FELICIANA.—¡Que no! ¡Yo te la cortaré, so vago, tunante, infame! (_En -un arranque de fiereza le hace inclinarse contra el suelo y le corta la -coleta de un tijeretazo._) - -CASILDO (_Durante la lucha._)—¡No, madre! ¡Mi porvenir! ¡Por Dios! - -FELICIANA (_Tirando la coleta al suelo después de cortársela._)—¡Así, -fuera porquerías! - -CASILDO.—¡Rediez! (_Tocándose la cabeza y en el colmo del terror._) -¡¡Me la ha cortao!! - -ANTOÑITA (_Con horror._)—¡Se la ha cortao! - -CASILDO (_Tirado en el suelo y dando un grito desgarrador._)—¡¡Padre!! - - -ESCENA IX - -DICHOS _y_ PRUDENCIO - -PRUDENCIO (_Entra corriendo asustado por los gritos._)—¿Qué pasa? - -CASILDO (_Sentado en el suelo con desaliento y señalando la -coleta._)—¡Me la ha cortao! - -ANTOÑITA (_Señalándola también._)—¡De raíz! - -PRUDENCIO (_Cogiéndola y con inmenso pavor._)—¿La coleta? ¿Quién? - -FELICIANA (_Empuñando valientemente las tijeras._)—¡¡Yo!! - -PRUDENCIO (_Aterrado._)—¡Ah! ¡¡Tú!! ¡¡¡Tú!!! ¿Pero tú sabes lo que has -quitado de la cabeza a tu hijo, so imbécil? - -FELICIANA.—¡Una tontería! (_Con desprecio._) - -PRUDENCIO (_Frenético._)—¡Ea! ¡Esta bestialidad colma la medida! Y -puesto que te opones bárbaramente a que tus hijos lleguen a la gloria -que Dios les destina, me los llevo de aquí. ¡Nos vamos de esta casa! -¡No aguanto más! - - -ESCENA X - -DICHOS, LEOVIGILDO _y_ ACACIO _de la calle_; PARROQUIANO 2.º - -ACACIO (_Que entra corriendo._)—¡Aquí está, aquí está su hermano de -usted! - -FELICIANA.—Leovigildo, Leovigildo, ven, escucha... - -LEOVIGILDO (_Entrando._)—Lo sé todo. Silencio. Me lo ha contao Acacio -en el camino. (_A Prudencio._) ¿Pero, qué has hecho, so insensato? -¿Pero es de veras que has traspasao la barbería? - -PRUDENCIO.—¡Sí, señor! ¡La he traspasao porque estoy cumpliendo un -sacrosanto deber! (_Enseñándole la coleta._) ¡En cambio, mira la -mutilación bárbara que le ha hecho ese cernícalo a este monumento! -(_Enseñándole la cabeza de Casildo._) - -LEOVIGILDO.—¿Y le llamas monumento a una cebolleta? - -ANTOÑITA.—¡La cebolleta lo será usté! - -CASILDO.—¿Qué dirá el Ciruqui? (_Con voz llorosa._) - -LEOVIGILDO.—¡Prudencio, vuelve en ti, reflexiona! - -PRUDENCIO.—No tengo na que reflexionar. Nos vamos de esta casa. Estoy -decidido. - -ANTOÑITA.—Sí, señor; vámonos. - -CASILDO.—Nos vamos. - -FELICIANA (_A Leovigildo._)—¿Pero estás oyendo? - -PRUDENCIO.—Y conste, que te echarán de la barbería. - -FELICIANA (_Con furia._)—¡No hay quién! - -LEOVIGILDO.—No la echarán, porque yo desharé el traspaso devolviendo al -señor Román las setecientas pesetas. - -PRUDENCIO.—Haz lo que gustes. Mandaremos por la ropa. ¡Hijos míos, la -gloria nos llama! Yo os llevaré a ella. Vámonos de aquí. - -ANTOÑITA.—¡Madre, no sea usté tonta y véngase usté a la gloria! - -FELICIANA.—¡Prudencio, por Dios, mira lo que haces!... ¡Mira que si -sales por esa puerta!... - -PRUDENCIO.—¡Es mi deber! ¡Adiós pa siempre! - -ANTOÑITA.—¡Adiós, madre! - -CASILDO.—¡Qué dirá el Ciruqui! (_Vanse los tres foro._) - -FELICIANA (_Llamándolos acongojada._)—¡Prudencio!... ¡Hijos! - -LEOVIGILDO (_Sujetándola._)—¡Quieta! - -FELICIANA (_Llorando amargamente._)—Pero, ¡si se van! - -LEOVIGILDO (_Con energía._)—¡Deja que se vayan! ¡Muérdete el corazón, -pero tú aquí, a conservar la libreta! ¡Es tu deber serio y honrao! ¡Que -se vayan! Pué que sea mejor; así probarán dónde está la verdá, si en -las ilusiones tontas, o en el trabajo humilde y verdadero. ¡Y poquitas -lágrimas! - -FELICIANA.—Es verdá. Tiés razón. Ellos lo quieren; ¡que Dios los -ampare! (_Sin dejar de sollozar._) - -PARROQUIANO 2.º (_Entrando._)—¿Me pueden afeitar? - -FELICIANA.—Sí, señor. Acacio, afeita a este caballero. - -ACACIO.—Pase aquí. (_El Parroquiano se sienta en el tocador de la -izquierda y Acacio le afeita._) - -LEOVIGILDO.—Y tú, a tu trabajo, como si tal cosa. Voy a hablar con el -señor Román. Vuelvo en seguida. - -FELICIANA.—Gracias, Leovigildo. Pero, ¡esos hijos!... ¡ingratos!... -¡sin mí!... (_Llorando._) - -LEOVIGILDO.—Adentro, a lo tuyo, y calma. (_La lleva hasta primera -izquierda._) ¡Hasta luego! (_Vase foro. Acacio queda afeitando al -parroquiano y limpiándose las lágrimas.—Cae el telón pausadamente._) - - -_Empieza un preludio en la orquesta, y al terminar el motivo del tango, -se levanta la cortina y aparece un telón blanco, y, pegado en él, un -gran cartel de color que dirá_: - - - SALÓN MADRILEÑO - - Debut sensacional en la cuarta función - - LA BELLA ANTOÑITA - - mono-cuple tanguista - - NUEVA ESTRELLA - - No faltéis - - -_Al terminar el preludio, se alza el telón del anuncio y aparece el_ - - - - -CUADRO SEGUNDO - - La escena representa el escenario de un salón «Music-Hall» visto - de costado. El telón de boca del supuesto escenario figura estar - al lado izquierdo del verdadero, ocupando desde la segunda caja - hasta el foro, y, por consecuencia, el foro simulado ocupa iguales - términos a la derecha. Los bastidores de este escenario se verán - de canto, ocupando el centro de la escena, a distancias simétricas - y con varales de luz tras ellos. En primer término, a la izquierda - y cerca del supuesto telón, la taquilla de la luz eléctrica. A la - derecha una puerta practicable, que se supone da a un pasillo, con - cuartos de artistas. La decoración supuesta será una selva. - - -ESCENA PRIMERA - -_Al hacerse la mutación aparecen dos o tres_ CARPINTEROS _acabando de -colocar la decoración. El_ ELECTRICISTA 2.º _colocando bombillas de luz -en los varales. El_ ELECTRICISTA 1.º _manipulando en la taquilla de la -luz._ RODRÍGUEZ, _representante de la empresa, mirando por el agujero -del telón._ - -CARPINTERO 1.º (_A los otros._)—¡Amos, rediez, que sus dormís! -(_Mirando hacia las bambalinas y con voz más fuerte._) Manolo, pon el -foro. - -UNA VOZ (_Desde arriba._)—¿El japonés? - -CARPINTERO 1.º—No, hombre, la selva. (_Cae desde arriba un telón que -ventea el Carpintero 1.º, colocándolo en su sitio._) - -ELECTRICISTA 2.º (_Al primero._)—¿Qué luz se le da a la debutanta? - -ELECTRICISTA 1.º—P’al tango dicen que la demos el rojo; pa los _coplés_ -la daremos el verde. - -ELECTRICISTA 2.º—Pues prueba a ver. - -ELECTRICISTA 1.º (_Dando luz verde._)—¿Va? - -ELECTRICISTA 2.º—Sí, apaga. (_Se apaga la luz verde._) - - -ESCENA II - -DICHOS _y_ EMPRESARIO, _que sale primera derecha_ - -EMPRESARIO (_Con acento catalán._)—“¡Rodrígues! ¡Rodrígues!” - -RODRÍGUEZ (_Deja de mirar por el telón. Habla con acento -andaluz._)—¿Qué quié osté? - -EMPRESARIO.—Oiga, miri, que se dé la entrada a escape y curriendo, -¿sabe? ¡Que vamos con una mica de retraso y me tengo al ispetor detrás -de las urejas! - -RODRÍGUEZ.—Oiga osté, ¿y qué tar de gente, don Manué? - -EMPRESARIO.—Va a haber un llenaso de bote en bote. Pero miri, no es -estraño: cuarta sesión y debut... ¡as claro! - -RODRÍGUEZ.—Y qué, ¿ha visto osté vestía a esa niña? - -EMPRESARIO.—Ahora vengo de su _camarino_, y qué quiere que le diga, -como mona es mona. - -RODRÍGUEZ.—Pero oiga osté, que yo la he visto ensayar esta tarde y... -(_Gestos de duda._) - -EMPRESARIO.—Miri, miri, déjese de cuentos; el caso es que da un -lleno, que es lo que se buscaba, y si la matan que la maten, ¿sabe? A -nosotros, ¿qué? - -RODRÍGUEZ.—En eso tié osté rasón. - -EMPRESARIO.—Lu que se busca, y nada más... ¡hombre! Ande, avise. - -RODRÍGUEZ.—Voy allá. (_Vase primera derecha._) - -EMPRESARIO (_Al Carpintero_ 1.º)—¿Está todo listo? - -CARPINTERO 1.º—Todo, sí, señor. (_Vase el empresario por el foro. Suena -fuera un timbre eléctrico._) - - -ESCENA III - -POLINIO _y_ PRUDENCIO - -POLINIO (_Sacando casi en brazos a Prudencio._)—¡Vamos, hombre! ¡Pero -no te pongas así! ¿Pero qué te pasa? - -PRUDENCIO (_Temblando de miedo y con voz acongojada._)—¡Ay, Polinio! -¿Que qué me pasa?... ¡Pues que a medida que va llegando la hora del -debut de mi hija, me se está poniendo un amargor de boca, y tengo un -vacío de estómago que me muero! ¡Mira cómo tiemblo! - -POLINIO.—¿Pero hombre, qué has hecho de aquellos bríos? - -PRUDENCIO.—¡Ay, no sé, no sé! ¡Ay, Polinio de mi alma, oye! ¿Tú crees -en serio que gustará la chica? - -POLINIO.—¡Pues no ha de gustar! La chica es un asombro de gracia. ¿Qué -digo un asombro? ¡un aspaviento! - -PRUDENCIO (_Con voz entrecortada._)—¡Ay, Polinio, no te choque esta -emoción! Tú no sabes lo que es ver a una celebridad y decir: ¡eso es un -engendro mío! - -POLINIO.—¡Me lo explico! Y además que comprendo tu miedo; porque si por -una de esas cosas, que no lo mande Dios, la chica no gustase... - -PRUDENCIO.—¡Calla, hombre! (_Aterrado y nervioso le da un puñetazo._) - -POLINIO.—¡No, si hablo en _pletérito!_ ¡Calcúlate tu situación! Sin -dinero y sin barbería; porque aunque tu mujer siga con ella, con la -Feliciana no hay que contar. - -PRUDENCIO.—¡Como que ayer me la encontré, me miró el saqué, se echó -a reir y me volvió la cara!... ¡figúrate! (_Se oye un gran rumor -detrás del supuesto telón, rumor que remeda con la mayor exactitud -al del público cuando invade un teatro: escúchanse entre el natural -vocerío estas frases:_ ¡Acomodador... a ver mi asiento!—¡Caramelos y -bombones!—¡El _Heraldo_!... _Sin cesar en absoluto, se atenúan los -rumores del público supuesto, para que no se pierda el diálogo._) ¡Ay! -¿oyes? ¿qué ruido es ese? ¿qué pasará? ¿qué es? (_Impaciente._) - -POLINIO.—Voy a ver. (_Se acerca, mira por el agujero del telón y dice -con mucha alegría._) ¡La gente, la gente que entra!... ¡Ya están -entrando! - -PRUDENCIO (_Asustado y tembloroso._)—¿Entran ya? ¡Ay! ¡ay, qué emoción! - -POLINIO (_Que sigue mirando._)—¡Y qué buen público! ¡Va a estar lleno! - -PRUDENCIO.—¡Ay! ¡Aquí quisiá yo ver a la Feliciana, a ese ser egoísta -y bárbaro, que estará a estas horas roncando en su cama muy tranquila! -¡Ay, qué temblor! ¡Ay, que no creí que era esto tan emocionante! (_Se -escuchan bastoneos y muestras de impaciencia en el público._) ¡Oye!... -(_Los dos atienden._) ¿Qué pasa ahora? - -POLINIO.—¡Que se cansan de esperar! ¡Como no empiezan! - -PRUDENCIO.—¡Ay, pues que empiecen, que empiecen!... (_Muy nervioso, y -recorriendo el escenario dice a grandes voces._) ¡Que empiecen! ¡Que -empiecen! - -POLINIO (_Conteniéndolo._)—¡Calla, hombre! - - -ESCENA IV - -DICHOS _y_ RODRÍGUEZ; _luego_ ANTOÑITA; _después_ EMPRESARIO _y luego -el_ INSPECTOR; _por último,_ TRIANÓN - -RODRÍGUEZ (_Saliendo. A Prudencio._)—¿Y la Antoñita? - -PRUDENCIO.—¡Ya debe estar; ya debe estar vestida! - -RODRÍGUEZ.—¡Voy a avisarla, que empieza ella! (_Acercándose a la puerta -derecha._) ¡Antoñita! ¡Antoñita! (_Llamando a voces._) - -ANTOÑITA (_Dentro._)—¡Voy, voy en seguida! - -PRUDENCIO.—¡Ay, Polinio, llegó el momento! ¿Qué será de nosotros? - -POLINIO.—¡Ánimo, Prudencio! ¡El porvenir es tuyo! - -RODRÍGUEZ (_Asomándose por el agujero del telón._)—¡Molina, la -sinfonía! (_Se oye a poco un vals al piano. Antoñita sale por la puerta -de la derecha, vestida de “coupletista”, con un traje corto, verde y -rosa, de muy mal gusto; lleva muchas flores en la cabeza; saca en la -mano un sombrero cordobés. Viene radiante de alegría._) - -ANTOÑITA.—¡Ya estoy! ¿qué les paece a ustedes el trajecito? -(_Contoneándose muy satisfecha._) - -POLINIO.—¡Precioso! ¡Una monada! ¡Una divinidaz!... - -PRUDENCIO.—Oye, ¿no será demasiao verde pal público? - -ANTOÑITA (_Enfadada por la observación._)—¡Qué va a ser! ¿Usté qué -sabe? ¡Ya verá usté en cuanto me vean qué murmullo! ¡_Pal_ teatro cosas -vivas! ¡En vestir las voy a dejar a todas así!... (_Empequeñecidas._) - -PRUDENCIO.—Sí, hija; si pué que tengas razón. Pero yo es que ya no veo -de miedo. ¡Mira qué temblor! (_Enseñándole la mano temblorosa._) - -ANTOÑITA (_Enfadada._)—¡Caramba, padre! ¡pero qué pesao está usté con -el miedo! ¡Jesús! que lo tuviese yo, güeno; ¿pero usté?... ¡Si sabré -yo lo que va a pasar! ¡Un delirio en cuanto me vean y me oigan! y es -que lo mismo me se da a mí del público este que del del Real, que el de -cualsiquier lao. La cuestión pa gustar es atractivo, y desenvoltura, y -cosas modernistas... ¡y déjeme usté a mí!... ¿Que todas saludan de esta -manera? (_Hace un saludo vulgar._) ¡Pues yo así!... (_Hace un saludo -raro moviendo la cabeza hacia la izquierda muy rápidamente y con una -sonrisa más rara que el saludo todavía._) ¡que tié más novedad! ¡y con -esto y dos o tres ademanes que ha estudiao una servidora, el público en -el bolsillo de una servidora!... ¡Va usté a verlo! - -POLINIO (_Con entusiasmo._)—¿Pero no te animas de oirla? - -PRUDENCIO.—No; si yo también estoy seguro... pero... vaya... es que... - -ANTOÑITA.—¡Paece mentira! ¡Dudar de mí!... ¡Si gusto, como gustaré, no -le vuelvo a mirar a usté a la cara!... ¡Merecía usté tener una hija -tonta! - -RODRÍGUEZ (_Acercándose._)—¡Prevenida Antoñita! - -ANTOÑITA (_Preparándose._)—¡Venga ya! (_Acercándose a la primera caja._) - -RODRÍGUEZ.—¡Arriba el telón! (_Sube el telón y se llena de luz el -escenario._) - -PRUDENCIO (_Casi llorando._)—¡Ay, cómo me ha herido esa luz! ¡Hija mía, -Dios te bendiga! - -POLINIO (_A Antoñita._)—¡Ánimo! - -ANTOÑITA.—¡Me sobra! (_Con indiferencia._) - -RODRÍGUEZ.—¡Fuera! (_Antoñita sale a escena, saluda y se oye un aplauso -prolongado. Los personajes que están en escena y dos o tres tramoyistas -quedan entre cajas de topes y arrojes mirando a Antoñita._) - -POLINIO.—¿Lo ves? (_Con viva satisfacción y abrazando a Prudencio._) - -ANTOÑITA (_Desde escena, sonriendo a su padre con disimulo._)—¿Ve usté -el efecto del saludo? - -PRUDENCIO.—¡Qué aplauso! (_Muy alegre._) - -RODRÍGUEZ.—¡Tenemos una gran _clac_! (_Prudencio, indignado, le da un -cogotazo. El piano deja oir un tango y Antoñita empieza a bailarlo -muy mal y con ademanes raros; se pone el cordobés y se le cae en dos -ocasiones. Se oyen en el público risas prolongadas._) - -PRUDENCIO (_Con angustia._)—¡Ay, paece que se ríen! ¿Qué será?... ¿Qué -es?... ¿Qué es?... ¿Qué es?... - -RODRÍGUEZ.—No sé... ¡voy a ver! (_Vase a mirar por detrás del foro._) - -POLINIO.—¡Nada, que se conoce que hace gracia, que gusta!... ¡Que les -ha chocao lo del sombrero! (_Se acentúan las risas en el público y se -escuchan toses burlonas._) - -PRUDENCIO.—¡Ay, Polinio, que paece pitorreo! (_Lo dice muy azorado._) - -POLINIO.—¡No, hombre, qué va a ser! - -ANTOÑITA (_Sin dejar de bailar se acerca a la caja donde está su padre, -y al dar una vuelta, dice muy rápidamente y con cara de angustia que -trueca en seguida en el gesto sonriente que pone constantemente al -público._)—¡Se me ha desatao una cinta! (_Habla con gran rapidez._) - -PRUDENCIO.—¡Recontra! (_Aterrado. A Antoñita._) ¿Salgo a atártela? - -POLINIO (_Sujetándole._)—¡No por Dios! ¿Dónde vas? (_Siguen en el -público las toses y las risas._) - -PRUDENCIO.—¡Que se esperen un poco y ven y te la ato! - -ANTOÑITA (_Que baila ya azoradísima._)—¡No sé de dónde es! - -UNA VOZ (_En el público._)—Pero, ¿quién te ha vestido? - -PRUDENCIO.—¡No sigas!... ¡Ven, ven, Antoñita! - -POLINIO.—¡Calla, hombre, calla, por Dios! ¡Que la azaras! - -ANTOÑITA (_Sin dejar de bailar._)—¡Y me se está cayendo una liga! - -PRUDENCIO.—¡Dios mío! - -UNA VOZ (_Atiplada, del público._)—¡Pero si eso es una niñera! - -OTRA VOZ.—¡Asaura! - -VOCES.—¡Callarse! - -OTRAS.—¡Fuera la _clac_! (_Siguen rumores fuera._) - -ANTOÑITA (_Bailando cada vez peor y casi llorando ya._)—¡Ay, que me -muero de angustia! - -PRUDENCIO.—¡Éntrate, éntrate y no sigas! - -RODRÍGUEZ.—¡Deje usté de bailar! ¡El cuplé, el cuplé en seguida! -¡Pronto, el cuplé, Antoñita! ¡Valor! (_Todos hablan a un tiempo, -el público grita y patea; Antoñita, cada vez más azorada, hace un -desplante ridículo y termina el baile entre carcajadas y voces de -burlona aprobación. El piano preludia el cuplé._) - -POLINIO.—¡Duro en el cuplé, que te haces con el público! - -PRUDENCIO (_Furioso y a gritos y desesperado._)—¡Gritarla, con lo que -vale esa criatura! ¡Porque lo vale! ¡A qué andar ya con modestias! ¡Lo -vale, sí, señor! ¡Lo vale! - -RODRÍGUEZ.—¡Calle usté ahora! (_Antoñita empieza a cantar con voz -temblorosa._) - -ANTOÑITA.—(_Cantando._) - - ¡Ay, que me voy a morir! - ¡y tú me vas a matar! - ¡Ay!... (_Hace un gallo._) - -UNA VOZ (_Del público._)—¡Qui-qui-ri-quí! (_Risa general._) - -PRUDENCIO.—¡Cochinos! ¡Dejarme salir!... ¡Cerdos! - -POLINIO.—¡Cállate, Prudencio! - -ANTOÑITA.—(_Cantando con voz llorosa._) - - El moreno que me enloquecía - se casa pa Mayo, - que yo _iznore_, por Dios, la noticia - si no me desmayo. - ¡Ay, los hombres, mamaíta, mamaíta - de mi corazón! - -UNA VOZ.—¡Ande usté a vender décimos! - -PRUDENCIO.—¡Insúltalos! ¡Ladrones! ¡Asesinos! (_Frenético de ira._) - -ANTOÑITA (_Cantando._) - - ¡Qué embusteros, qué falsos, qué pillos, - qué pérfidos son! - -(_Acercándose._) ¡Ay, padre, que yo estoy muy mala!... ¡Yo me muero! -(_Intenta cantar otra vez, desafina y se produce un pateo formidable, -voces e insultos._) - -RODRÍGUEZ.—¡Al _Pepito_! ¡Al _Pepito_! - -ANTOÑITA (_Cantando._) - - Retírate, por Dios, Pepito, - retírate, por Dios, que grito. - -UNA VOZ (_Del público._)—¡Retírate tú!... (_Risas, toses, aullidos._) - -ANTOÑITA (_Llorosa, sofocada y sin saber lo que hace deja de cantar -y grita dirigiéndose al público._)—¡Indecentes! (_Vocerío espantoso, -gritos, imprecaciones. Cae el telón. Llorando, acongojada se abraza a -Prudencio._) ¡Ay, padre de mi alma, que creo que no he gustao! - -PRUDENCIO (_Sosteniéndola en sus brazos._)—¡Pues no has de gustar hija -mía!... ¡Han sido dos o tres!... ¡Morrales! ¡Golfos!... ¡No llores, -hija! - -POLINIO.—¡Cálmate, cálmate, Antoñita! (_Sigue oyéndose fuera un -alboroto horrible._) - -ANTOÑITA (_Angustiadísima._)—¡Ay, agua, agua, que me ahogo! - -PRUDENCIO (_Suplicante._)—¡Por Dios! ¡Por caridad! ¡Un poco de agua! - -EMPRESARIO (_Saliendo primera derecha hecho una fiera._)—¡Nos ha -perdido! ¡Insultar al público! ¿Qué ha hecho usted? - -POLINIO (_Con ira._)—¡Qué sabe la chica! - -RODRÍGUEZ (_Sin dejar de mirar por el telón._)—¡Y no callan! - -EMPRESARIO.—Pero, ¿qué quieren? - -RODRÍGUEZ.—¡Rompen las butacas! (_Miran los dos por el telón._) - -ANTOÑITA.—¡Ay, a mi casa! ¡Llevarme a mi casa! ¡Yo me muero aquí, me -ahogo! ¡Vámonos! - -INSPECTOR (_Furioso._)—¡La empresa! ¡A ver, la empresa inmediatamente! - -EMPRESARIO.—¡Servidor! - -INSPECTOR (_Con tono imperativo._)—Es necesario que esta señorita -salga inmediatamente a pedir perdón al público, inmediatamente. - -PRUDENCIO (_Frenético de coraje._)—¿Qué? ¿Mi hija a pedir perdón a esos -golfos? ¡Primero me ahorcan! - -INSPECTOR.—O pide perdón, o me la llevo detenida inmediatamente. - -PRUDENCIO.—¡Detenida mi hija! (_Furioso._) - -ANTOÑITA (_Sollozando y aterrada._)—¡Ay, no por Dios, perdón!... ¡Ay, -no padre, detenida no! ¡Ay, que no me lleven, por Dios! (_Se abraza a -su padre como quien se refugia de un peligro._) - -PRUDENCIO.—¡No hija; me matarán antes! - -INSPECTOR.—Pues que salga inmediatamente. - -EMPRESARIO.—Sí, hombre, que salga; verá usted, si no cuesta nada. -(_Empujando a Antoñita._) - -POLINIO.—Sí, hombre, es mejor, déjala. (_Trata de que Prudencio suelte -a su hija, que es zarandeada por unos y otros._) - -PRUDENCIO.—¡Mi hija humillada! - -ANTOÑITA.—¡Sí, señor; deje usted, padre, saldré! ¡Después de todo, -he faltao! Así no se me llevarán, ¿verdá? ¡Que suban el telón! ¡Ay, -sostenerme! (_Desfallecida, sin poder casi andar._) - -RODRÍGUEZ.—¡Arriba el telón! (_Sube el telón._) - -EMPRESARIO.—Vamos. (_Empujándola._) - -ANTOÑITA (_Sale trémula, cogida a los bastidores; al verla el público -protesta y grita._) - -VOCES.—Chist... (_Imponen silencio._) - -ANTOÑITA (_Entre el hipo amargo de un llanto mal contenido._)—¡Re... -re... respetable público!... ¡Perdón! (_Se echa a llorar amargamente y -cae arrodillada. Baja el telón en silencio._) - -PRUDENCIO (_Sale a cogerla._)—¡Canallas! ¡Asesinos! (_Llorando._) ¡Hija -mía! ¡Yo, yo tengo la culpa! ¡Perdón, hija mía! ¡Perdóname! ¡Insultarme -a mí!... ¡Matarme a mí, si queréis... pero a este peazo e mi alma!... -(_Llora._) - -POLINIO.—¡Vamos, vámonos! (_Sacándolos del escenario._) - -EMPRESARIO.—¡Vaya, fuera, fuera, despejar! (_Los empuja a un rincón._) - -RODRÍGUEZ.—¡Libre la escena! (_Empujando a todos._) - -ANTOÑITA.—¡Ay, sí... nos echan!... (_Angustiadísima._) Vámonos... ¡pero -con mi madre!... ¡Llevarme con mi madre! - -PRUDENCIO.—¡Sí, hija, sí! Polinio, trae la ropa en un rebuño. - -POLINIO.—¡Voy en seguida! (_Vase puerta derecha._) - -EMPRESARIO (_Empujándolos._)—¡Libre el paso! (_A Rodríguez._) Que salga -la Trianón y les cante la pulga, a ver si los contenta. - -RODRÍGUEZ.—¡Trianón! ¡Trianón! (_Dando voces primera derecha._) - -TRIANÓN (_Saliendo._)—Aquí estoy. (_Viste de cupletista._) - -RODRÍGUEZ.—¡Sugestiva, niña, sugestiva: a ver si los amansas! - -TRIANÓN.—Conmigo _hocican_... Verá osté. Arriba er trapo. (_Esto último -lo dice mirando arriba.—Se levanta el telón, se oye el tango, empieza a -bailar y se oyen voces en el público._) - -VOCES.—¡Esto, esto!... ¡Ahí lo bueno!... ¡Tu madre!... ¡Olé!... (_La -Trianón baila de un modo descocado e indecente._) - -POLINIO (_Sale, puerta derecha, con un lío de ropa y el mantón, y -se acerca donde están Prudencio y Antoñita abrazados._)—¡Vámonos! -(_En este momento hace la Trianón un desplante y el público aplaude, -quedando luego en silencio._) - -ANTOÑITA (_Llorando._)—¡Cómo la aplauden a esa! ¿Por qué no habré -gustao yo así, padre? - -PRUDENCIO (_Con amargura._)—¿Que por qué no has gustao así? ¡Pues -porque Dios no me ha querido castigar del todo, hija mía! (_Salen por -detrás del telón del foro. Sigue bailando la Trianón y el público -jaleándola._) - -=Mutación= - - - - -CUADRO TERCERO - -Calle corta de los barrios bajos de Madrid. Es de noche. - - -ESCENA PRIMERA - -_La SEÑÁ FELICIANA dando muestras de impaciencia y de extremada -curiosidad pasea por la calle envuelta en un mantón. Se para, se acerca -a menudo al primer término izquierda y mira._ - -FELICIANA.—¡Ay, Dios mío! ¡Cuánto tarda ese chico! ¿Qué habrá pasao?... -¡Los menutos se me hacen siglos! ¡Ay, Jesús Nazareno de mi alma, -Dios quiera que haiga gustao esa chica!... ¡Su padre me creerá tan -tranquila roncando en la cama, le conozco y llevo un diíta que no sé -cómo me tengo en pie!... Porque yo lo odio; odio eso de _ercenarios_ -y de públicos, bien lo sabe la Virgen Santísima, pero así de que -recibí el recao de que la chica debutaba esta noche, le puse dos velas -a la Virgen, le recé un rosario y le pedí... ¡paece mentira que se -lo pidiera yo!... ¡le pedí que la aplaudiesen, que la llenasen el -_ercenario_ de flores, de coronas, de tóo lo mejor que haiga en el -mundo! ¡No por mí, bien lo sabe Dios! ¡Por ella, na más que por ella, -por su bien y por su alegría! ¡Hija de mi alma! (_Se seca los ojos con -el pañuelo y mira a la izquierda._) ¡Ay! ¿es aquél?... ¡Sí, aquél es! -¡Gracias a Dios! ¡Acacio!... ¡Aquí, aquí estoy! (_Llamándole con la -mano._) - - -ESCENA II - -DICHA _y_ ACACIO_, que sale por la izquierda, con el traje descompuesto -y con las narices hinchadas; jadeante._ - -ACACIO.—¡Señá Feliciana! - -FELICIANA (_Cogiéndole la mano con gran impaciencia._)—¿Qué, qué ha -pasao? - -ACACIO.—Pu... pu... pues nada, que... - -FELICIANA.—¿Te has caído? - -ACACIO.—¡Yo no!... ¡Ha sido que!... ¡Espere usté que respire! (_Toma -aliento._) - -FELICIANA.—¿Pero ha gustao la chica?... ¡Pronto, dilo pronto! - -ACACIO (_Titubeando y sin saber qué decir._)—No... si... la... la -chica... como gustar la chica... le diré a usté... - -FELICIANA.—¿Qué? - -ACACIO.—Que al principio, sí, señora, ha gustao. - -FELICIANA.—¿Y luego? - -ACACIO.—Luego también... ¿sabe usted?... Al menos a mí. - -FELICIANA.—Bueno, ¿y al público, y al público? - -ACACIO.—Sí... sí, señora... al público, mucho... Sino que aunque ha -gustado un poco, yo que usté en cuanto llegase a casa, lo que es las -dos velitas de la Virgen, ¡puf! ¡puf!... (_Hace la acción de soplar._) -¡Apagás! - -FELICIANA.—¡Pero, ay, no me asesines! ¡Habla! ¿Qué es lo que ha sucedío -con la chica? - -ACACIO.—Pues na; tóo ha sío por culpa de uno; un guasón de patillas -que estaba en delantera. Verá usté cómo ha pasao la cosa. Se alza la -cortina, se presenta la Antoñita de verde, que estaba pa comérsela, con -permiso de usté, y rompo yo sólo en un aplauso nutrido, y me sigue el -público; ella, en vez de saludar, hace una cosa así elegante con la -cabeza, (_Imita el saludo de Antoñita._) como si _estornudara_, y va -el guasón de las patillas y dice:—¡_Jesús_!—Y yo digo:—¡_Fuera ese_! -y me sigue el público y le echan. Encomienza a bailar la chica, y en -esto me veo que se la salía una cinta por la abertura de la falda... -y van, y se ríen las butacas. La Antoñita, algo azará canta, se le va -una nota que yo no sé si era un _re_ o un _sí_, aunque creo que _sí_, y -al dar el _gallo_, se armó el _maremanun_ en el público. Risas, toses, -patadas, ladridos... Ella se sofoca, se echa a llorar, yo aplaudo, me -sigue el público; les llamo ¡_cochinos_!... y me sigue el público... me -sigue el público y me da una paliza en el _fuayere_, con grabaos en el -texto como salta a la vista. Y el final no lo he visto. No lo he visto -por dos razones: primera, porque misté cómo tengo este ojo; y segunda, -porque me echaron los guardias a la calle; y me he venido corriendo pa -tranquilizarla a usté como lo hago; porque como gustar, la verdá es que -la chica ha gustao. ¡Al menos a mí! - -FELICIANA (_Que durante el relato anterior expresa con gestos el -convencimiento del desastre, dice con energía._)—¡Bueno, no me digas -más! ¡Lo que yo me temía! (_Sigue furiosa como hablando consigo -misma._) ¿Lo ves, infame, ladrón, asesino, mal padre?... ¿Lo ves? ¿Lo -estás viendo? ¡Amarga es la _leción_... pero quién sabe si Dios lo -habrá hecho! ¿Dónde habrán ido?... ¿Qué será de ella?... ¡Pobre hija -mía! (_Vase derecha._) - -ACACIO (_Que ha dicho la anterior escena con el sombrero en la mano, -intenta ponérselo de varias maneras sin conseguirlo._)—¡Rediez con el -_debutito_! ¡Na, que póngame el sombrero como me lo _póngamelo_, me -encuentro con una dificultad del tamaño de una nuez! No, lo que es como -debute otro día, voy de mantilla. ¡Palabra! (_Vase corriendo por la -derecha._) - -=Mutación= - - - - -CUADRO CUARTO - - Plaza en los barrios bajos de Madrid. Desembocan en ella distintas - callejuelas. A la izquierda; en segundo término, una puerta - practicable cerrada, y sobre ella un rótulo que dirá «Barbería». - Sobre la puerta cuelgan dos bacías de cartón. Es de noche. Los - faroles de la plaza y de las callejuelas encendidos. La luna - ilumina con suave claridad la parte izquierda del escenario. - - -ESCENA PRIMERA - -EL SERENO _y un_ CAFETERO _ambulante. Al levantarse el telón aparece -el_ SERENO _sentado en un portal leyendo un periódico a la luz del -farol. Se oye a lo lejos el pregón del_ CAFETERO. - -CAFETERO (_Hablado con música._)—¡Cafeeé calienteeeé!... ¡Cafeeé!... -(_Sale a escena._) - -SERENO.—¡Hola, tú! - -CAFETERO.—¡Adiós, Pepe! - -SERENO.—Échate un vasito. - -CAFETERO (_Sirviéndole._)—¡Vaya una helá que está cayendo! - -SERENO.—¡Anda, que de peores han de caer! ¡Ahora escomienza el -invierno! (_Bebe el café._) - -VOZ (_Lejos._)—¡Serenooó! - -SERENO (_Fuerte._)—¡Vaaá!... (_Pagando._) ¡Toma! (_Vase foro -izquierda._) - -CAFETERO.—¡Hasta mañana! (_Vase foro derecha._) ¡Cafeeé calienteeé... -cafeeé! - - -ESCENA II - -_El_ SEÑOR PRUDENCIO _y_ ANTOÑITA. _Al desaparecer el_ CAFETERO, -_aparecen por el extremo de la calle del foro el señor Prudencio, -embozado en su capa y Antoñita, arrebujada en un mantón, con una -toquilla en la cabeza y un lío de ropa en la mano. Andan vacilantes y -como temerosos de llegar a la barbería_. - -ANTOÑITA (_Llorosa y sosteniéndose en el brazo de su padre._)—¡Ay, -padre de mi alma, yo no puedo más!... ¡Tengo un temblor y un frío!... -¡Yo no me muevo de aquí! (_Se sienta en el quicio de una puerta al lado -de la barbería._) - -PRUDENCIO (_Muy conmovido._)—Pero oye, rica, ¿por qué no nos vamos en -cá el señor Polinio, donde estábamos, y mañana de día vienes tú solita? - -ANTOÑITA.—¡Ay, no, padre; no se empeñe usté! ¡Yo estoy muy mala! ¡Yo -quiero subir a casa! ¡Yo no estoy fuera de mi madre ni un _menuto_ más, -no señor! - -PRUDENCIO.—¿Pero no comprendes, hija, que después de lo que nos acaba -de pasar y siendo tu madre dueña de la barbería, yo ya no puedo entrar -ahí más que a que me pelen? ¡y carcúlate si me coge tu madre, me -rapa!... ¡y con razón! - -ANTOÑITA.—¡Ay, qué temblor! (_Tiritando._) - -PRUDENCIO.—Llamaremos al sereno y entras tú, ¿quieres? ¡Yo... yo voy a -dar un paseo!... (_Llorando._) - -ANTOÑITA (_Se levanta y le abraza._)—¡No, padre; por Dios! ¿cómo se va -usté a ir? - -PRUDENCIO.—¿Pero con qué cara entro yo, si esa casa ya no es nuestra, -Antoñita? - -ANTOÑITA.—La casa no será de usté, pero es de mi madre, y mi madre es -mía, y usté también es mío; y yo la hablaré, y verá usté cómo no nos -echa; porque si nos echara, ¿dónde vamos a media noche y con la _helá_ -que está cayendo? - -PRUDENCIO.—¡Hija de mi alma!... ¿tienes frío? - -ANTOÑITA (_Llorando._)—¡Ay! ¿por qué no habré gustao, padre? - -PRUDENCIO.—¡No, si has gustao, hija!... ¿pero crees que no has -gustao?... ¡ya lo creo que sí!... sino que... vamos... te ha faltao eso -que... ¿Quiés mi capa, hija? ¿Estarás helá con ese traje? - -ANTOÑITA.—No. Misté qué lástima, ¡se me ha roto todo! (_Enseña el traje -roto._) ¡Pero el frío lo tengo en los huesos! - -PRUDENCIO (_Con ira, señalando a la barbería._)—¡Y esa madre infame y -egoísta, ahí dentro, roncando!... ¡miserable! - -ANTOÑITA.—¡Ay!... ¡mire usté! (_Asustada mirando al foro._) - -PRUDENCIO.—¿Qué es? (_Volviéndose._) - -ANTOÑITA.—Dos hombres. (_Aparecen en el foro discutiendo el Ciruqui -y el Repollo Chico._) ¿Me querrán coger por lo del teatro? Arrímese -usté... tengo miedo. (_Prudencio la abraza._) - - -ESCENA III - -DICHOS, _el_ CIRUQUI _y el_ REPOLLO CHICO, _que salen del foro, se -acercan a la barbería, se fijan en el grupo y saludan_ - -CIRUQUI (_Acercándose._)—¡Güena noche! - -PRUDENCIO.—(¡Calla! ¡Paece la voz del Ciruqui!) (_Alto._) Ciruqui, -¿eres tú? - -CIRUQUI.—¡Pa servirle, no asustarse! - -REPOLLO.—¡Y un servidó! - -PRUDENCIO.—¡Con el Repollo Chico! (¡La cuadrilla de tu hermano!) - -ANTOÑITA.—(¿A qué vendrán?) - -PRUDENCIO.—¿Y qué os trae por aquí a estas horas? - -CIRUQUI.—Pos na, que viníamos a jasele una rasón a la señá Felisiana -de parte de Casirdo y se la _jaremo_ a osté, que mejó será. ¿No? (_Al -Repollo._) - -REPOLLO.—Sí (_Muy seco._) - -PRUDENCIO.—¿Pues qué pasa? - -REPOLLO (_A Ciruqui._)—(Díselo en frazmentos. ¿No?) - -CIRUQUI.—(Sí.) (_Titubeando._) Pué lo que pasa es que... Casirdo ¿sabe -osté?... pué ha toreao esta tarde. - -PRUDENCIO.—¡Mi hijo! ¿Ha toreao? (_Muy alegre._) - -REPOLLO (_Con tristeza._)—Un ratito. - -CIRUQUI.—Y como Casirdo e como e, que ya sabe osté como e, dijo dise, -puesto que esta noche _drebuta_ mi hermaniya, si le digo a mi pare que -atoreo, le doy un día de acongojo... ¡y se lo cayó er probetiyo! - -PRUDENCIO.—¡Pobre hijo mío! (_Con cara radiante._) Y qué, ¿habrá quedao -como los ángeles? (_Los toreros se miran._) - -CIRUQUI.—¿Como los ángeles? (_Mira al cielo._) ¡Por ahí, por ahí! - -REPOLLO (_Mirando al cielo también._)—¡Más arto! - -PRUDENCIO (_Cambiando en gesto de terror la expresión alegre de su -cara._)—¡Recontra! ¿Qué decís? - -ANTOÑITA.—¡Ay mi Casildo! (_Llora._) - -PRUDENCIO.—¡Ay mi hijo! ¡Ay, Ciruqui, habla! ¿Muerto?... ¿herido?... -(_Interroga con ansia horrible._) - -CIRUQUI.—Una mijita meno. Carmarse. - -REPOLLO.—¡Cuéntalo tó! - -PRUDENCIO.—Sí, cuenta, cuenta... (_Impaciente._) ¿qué le ha ocurrido? - -CIRUQUI.—Pos na... fué en su segundo. Era un berrendo en negro, gordo, -de Palha... ¡Palha tenía que ser! ¡Mardita sea su casta, que le tengo -yo un asquito a esos bichos!... Coge Casirdo los trastos, se va ar -toro, y ar da er quinto pase, lo empitona, se lo sacude, ¡y a la -armósfera! - -PRUDENCIO.—¡Dios mío! - -ANTOÑITA.—¡Qué horror! - -CIRUQUI.—Y esto sería a las cinco y media... güeno, pos no le gorvimo a -ve hasta las ocho y cuarto. - -REPOLLO.—¡Con desile a osté que bajó ya vendao! - -ANTOÑITA.—¡Virgen Santa! - -PRUDENCIO.—¿Y dónde tiene la cornada? - -CIRUQUI.—No, corná no tié denguna. Ha sío una palisa na má, sino que ha -sío una de esa ¡de órdago! ¿No? (_Al Repollo._) - -REPOLLO.—¡Ha sío un _cúmulo_! - -PRUDENCIO.—¿Y dónde está? ¿dónde está mi hijo?... - -CIRUQUI.—Pues ahí se queó en un cafetín hasta sabé si su mare quié -recibilo. - -ANTOÑITA.—¡Vamos, vamos por él! - -PRUDENCIO.—Sí. ¿Dónde? ¿Dónde es? - - -ESCENA IV - -DICHOS _y_ CASILDO, _que viene por el foro cojeando, con la cabeza -vendada y un brazo en cabestrillo_ - -CASILDO (_Con voz llorosa._)—¡Padre! - -CIRUQUI.—_¡Erse-lomo!_ - -PRUDENCIO.—¡Hijo mío! (_Van a abrazarle Prudencio y Antonia y huye._) - -CASILDO (_Con terror._)—¡No; no apretarme! ¡Ay, ay, qué dolores! - -PRUDENCIO.—¿Qué tienes? - -ANTOÑITA.—¿Qué ha sido? - -CASILDO.—¡Ay, padre, que yo no toreo más! (_Llorando._) ¡Que no toreo -más! - -CIRUQUI.—¡Vaya, pues nosotros... con permiso!... - -PRUDENCIO.—¡Gracias por todo, hijos! - -REPOLLO.—Aliviarse y que no sea na. (_Mutis los toreros foro._) - -PRUDENCIO.—¿Dónde te duele, hijo de mi alma, dónde?... - -CASILDO.—¡Me duele _en el total_, padre! ¡Ay, qué dolores!... (_Mirando -a su hermana._) ¿Y qué... y ésta cómo ha quedao? - -PRUDENCIO.—Pues por el estilo. ¡Le ha tocao un publiquito de Palha -también! - -ANTOÑITA.—¡Podíamos estar en la cárcel, conque no te digo más! - -CASILDO (_Con desconsuelo._)—¡Dios mío! ¿De manera que ya no se van -ustés a París? - -PRUDENCIO (_Con viveza y furia imponente._)—¿A París?... ¡Maldita sea -su vida!... ¡Si yo cogiera alguna vez al ladrón aquel del Carpanta, que -fué el que me metió en el jaleo y el que me ha traío esta ruina y esta -tristeza, te juro que!... (_Amenazador y furioso._) - -PEPE (_Desde lejos pregonando._)—¡Chuletas de huerta! ¡Chuletaas!... - -PRUDENCIO.—¡Recontra! (_Con asombro._) - -CASILDO.—¡Paece su voz! (_Atendiendo._) - -PEPE.—¡Que humean!... ¡Chuletaas!... - -PRUDENCIO.—¡Él es! (_Se acerca a la primera derecha y llama a voces._) -¡Carpanta! ¡Carpanta! - - -ESCENA V - -DICHOS _y_ PEPE EL CARPANTA _por la primera derecha con una cesta_ - -PEPE (_Saliendo._)—¿Quién? - -PRUDENCIO.—¡Carpanta! ¡Maldita sea! (_Le amenaza._) - -PEPE.—¡Prudencio! ¡Tú! ¡Ay, Prudencio de mi alma, mátame si quieres! - -PRUDENCIO.—Pero oye: ¿cómo es esto? ¿No estabas en París? - -PEPE.—Sí, Prudencio. Allí estuve y de allí vengo. - -PRUDENCIO.—¿Pues qué te ha pasao? - -PEPE.—¿Que qué me ha pasao?... Pues que a mi mujer y a mi hija me las -encontré que estaban de una conformidad... que ya sabes tú que yo -siempre he sido un fresco; bueno, pues pa ver lo que veía y aguantarlo, -tenía que ser completamente _glacial_, y a _frapé_ no hay padre que -llegue. Las dejé y me volví. - -ANTOÑITA.—¡Pobrecito! ¿De manera que se ha quedao usté solo en el mundo? - -PEPE.—¡Solo, no, con patatas! (_Señalando la cesta._) Me he vuelto -a agarrar a la cesta, y poco es una peseta, pero al menos se duerme -tranquilo. ¿Y vosotros, qué hacéis? - -PRUDENCIO (_Señalándole a los hijos._)—Pues mira el _espetáculo_; ésta -recién gritada, éste recién cogido y yo recién ambas cosas; con la -barbería perdida y sin atreverme a implorar de la Feliciana la miaja de -acobijo que tanto despreciábamos. - - -ESCENA ÚLTIMA - -DICHOS, FELICIANA _y el_ SERENO _por el foro_ - -FELICIANA (_Dentro, llamando._)—¡Pepeee! ¡Serenooo! - -PRUDENCIO.—¡Ay, callarse! ¿Esa voz?... - -ANTOÑITA.—¡Es mi madre! (_Con alegría._) - -CASILDO.—¡Ella es! - -SERENO (_Dentro y desde lejos._)—¡Vaaa! - -PRUDENCIO.—¡Ay, en cuanto nos vea! ¡Pero ella fuera e casa! ¿A qué -habrá salido? (_Carpanta se separa y se va a un rincón. El padre y los -dos hijos se quedan formando un grupo a la puerta de su casa._) - -FELICIANA (_Sale foro._)—¡Abra, Pepe! (_Deteniéndose al fijarse en el -grupo._) ¿Quién está a la puerta e casa? - -SERENO.—No sé... (_Acercándose._) ¿Quién? - -ANTOÑITA.—¡Madre! (_Los dos con voz lastimera._) - -CASILDO.—¡Madre! - -FELICIANA (_Corriendo y abrazando a Antonia._)—¡Mis hijos! ¡Hijos míos! -¡Hija de mis entrañas! ¡Corazón! ¡Alma mía! (_Abraza y besa a su hija, -y al ir a abrazar a su hijo, éste da un grito de terror. Pausa larga._) -¿Has toreao, eh? (_Con amargura._) - -ANTOÑITA.—¡Un ratito! - -CASILDO.—¡Palhas, madre! - -FELICIANA.—¡Pobrecitos míos! (_A Prudencio que permanece callado._) ¿Y -tú alucinao, pobre loco, lo ves? (_Teniendo abrazados a sus hijos._) -¿Lo estás viendo? ¿Has visto las estrellas? - -CASILDO.—¡Yo las he visto, madre! - -ANTOÑITA.—¡Y yo casi, casi! - -PRUDENCIO (_Realmente conmovido._)—¡Feliciana, perdón... pero pa ellos -na más! ¡Yo no lo merezco! ¡Armítelos en casa, y yo... yo me iré solo! -¿Los armites? - -FELICIANA (_Furiosa y gritando._)—¡Vaya usté a paseo, peazo animal! -¡Eso se le pregunta a una loba! Abra usté esa puerta, sereno. (_Abre -el Sereno_.) Adentro, hijos míos. (_Con dulzura._) Entrad a ese rincón -de casa que llamábais triste y oscuro, porque vosotros ¡pobrecitos! no -sabíais que el cariño y el trabajo son alegría y claridad. Adentro. - -ANTOÑITA.—¡Ay, madre! ¡Cualquier día vuelvo yo a bailar un tanguito! -(_Antonia y Casildo hacen mutis por la barbería._) - -PRUDENCIO (_Entusiasmado y conmovido._)—¡Feliciana, eres una santa! -¡¡Adiós!! - -FELICIANA (_Cogiéndole del pescuezo._)—¡Pasa, pasa tú también o te -acogoto, so mandria! (_Le lleva a la barbería a empujones y puñetazos._) - -PRUDENCIO.—¡Eres una santa! ¡Dame un beso! - -FELICIANA (_Rechazándole bruscamente._)—¡Quita de ahí, majadero! - -PRUDENCIO.—Bueno, te lo daré dentro. (_Entra en la barbería._) - -FELICIANA (_Con inmensa satisfacción._)—¡Ya son míos! ¡Y curaos de su -locura! ¡Gracias a Dios! (_Al Sereno._) ¡Buenas noches, Pepe! (_Mutis -barbería._) - -SERENO (_Cerrando._)—¡Ustés descansen! - -PEPE (_Acercándose con entusiasmo._)—¡Eso es una madre, eso!... y -no las que cogen a las hijas y las quién pa... ¡maldita sea!... -(_Marchándose hacia el foro y pregonando._) ¡Chuletas de huerta!... -¡Chuletaaas! (_Música._) - -TELÓN - - - - - EL AMIGO MELQUIADES - O - POR LA BOCA MUERE EL PEZ - - - - -PERSONAJES - - -CUADRO PRIMERO - - BENITA - NIEVES - SEÑÁ DAMIANA - SEÑÁ ZOILA - TRINI - PEPITA - AMALIA - JULIA - LA ONOFRA - SEÑOR MELQUIADES - AVELINO - SERAFÍN EL PINTURERO - HIGINIO - SEÑOR RAFAEL - BERNABÉ - EL TULIQUI - EL VIRUTAS - EL SEÑOR VIRIATO - -_Coro general_ - - -CUADRO SEGUNDO - - BENITA - NIEVES - PACA LA FIERA - SEÑÁ CELES - UNA VIEJA - SEÑOR MELQUIADES - AVELINO - SERAFÍN EL PINTURERO - HIGINIO - UN CANTADOR - -_Un farolero y varios transeuntes_ - - -CUADRO TERCERO - - BENITA - NIEVES - PACA LA FIERA - MOZA 1.ª - ÍDEM 2.ª - SEÑOR MELQUIADES - AVELINO - SERAFÍN EL PINTURERO - HIGINIO - EL TULIQUI - BERNABÉ - EL VIRUTAS - UN CAMARERO - JOVEN 1.º - ÍDEM 2.º - ÍDEM 3.º - ÍDEM 4.º - UNO - LUCIO - UN JOVEN - NIÑO 1.º - ÍDEM 2.º - ÍDEM 3.º - NIÑA 1.ª - ÍDEM 2.ª - -_Concurrentes al salón_ - -— - -=La acción en Madrid.—Época actual.= - -— - -Derecha e izquierda, las del actor. - - - - -ACTO ÚNICO - - -CUADRO PRIMERO - - Lugar ameno y pintoresco, próximo a la Ribera del Manzanares, en - Puerta de Hierro. Sin simetría, pero dejando entre sí los espacios - naturales, se levantan por distintos lados de la escena los anchos - troncos de viejos árboles, cuyas espesas ramas prestan al lugar - grata sombra. El suelo está tapizado de césped. Al fondo continúa - la arboleda. En primer término izquierda, al pie de un árbol, un - tronco caído, que sirve de banco, y en tercero derecha, un columpio - hecho con una cuerda atada a dos árboles, dando frente al público. - Es un hermoso día del mes de Mayo. - - -ESCENA PRIMERA - -_Al alzarse el telón aparecen los siguientes personajes: Al pie de un -árbol corpulento que se levanta en primer término, hacia la derecha, -y en derredor de un mantel extendido sobre el césped, sentados en el -suelo, la_ SEÑÁ DAMIANA, _la_ SEÑÁ ZOILA, _el_ SEÑOR VIRIATO, _el_ -SEÑOR RAFAEL _y_ LA BENITA (_de derecha a izquierda_). _Sobre el mantel -se ve una cazuela con restos de comida, platos sucios, mendrugos de -pan, varios tenedores y cuchillos, botellas y algunos vasos mediados -de vino. Al pie de otro árbol próximo, cestas, mantones y guitarras. -Colgados en las ramas y en los troncos de algunos árboles, chaquetas -y sombreros de hombre. Debajo de otro árbol, en el primer término -izquierda, sentadas sobre el tronco cortado que sirve de banco_, NIEVES -_y_ LA TRINI. _Detrás de éstas, en un pequeño claro, varias_ INVITADAS_ -juegan al corro, cantando alguna canción infantil_. _Más a la -izquierda, otro grupo de_ INVITADOS _beben alegremente_. _En el fondo, -centro_, BERNABÉ _toca la guitarra y canta una jota, mientras bailan -dos_ MUCHACHAS, _rodeándolas varios_ INVITADOS DE AMBOS SEXOS, _entre -los que se cuentan el_ TULIQUI _y_ AMALIA. _En el columpio, sentada_, -JULIA, _a la que mece el_ VIRUTAS, _y a su lado, chillando y riendo_, -PEPITA _y dos o tres más_. _En el centro de la escena_, AVELINO _salta -a la comba, dando él mismo_. _Al empezar la obra hablan todos a la vez -y reina en los grupos gran animación y extraordinaria alegría_. - - -GRUPO DEL COLUMPIO - -VIRUTAS (_Dando fuerte._)—¡Arza!... ¡Ande! - -JULIA (_Asustada, a gritos._)—¡Estate quieto, Virutas!... ¡Que no me -dés más! - -VIRUTAS (_No haciendo caso._)—¡Arza!... ¡Vaya!... - -JULIA.—No le dejes, Pepita. - -PEPITA.—¡No seas bruto, que la vas a dejar de caer! (_Siguen chillando -y riendo._) - - -GRUPO DE LA DERECHA - -DAMIANA (_Ofreciendo con el tenedor._)—Amos; otra tajadita, señor -Viriato. - -VIRIATO.—No, gracias, Damiana; no me cumple más. - -RAFAEL.—Arriba con este muslo (_ofreciéndole uno de pollo, que saca -de la cazuela_), que sabemos tu debilidaz por los muslos. (_Ríen en el -grupo._) - -VIRIATO.—¡Si es que me vais a hacer de reventar! - -BENITA.—Yo me lo comeré si no lo quiere. (_Siguen bromeando. Benita -come vorazmente._) - -(_Las del baile y el corro cantan a la vez._) - -AVELINO (_Saltando._)—Ochocientos noventa y cinco. Ochocientos noventa -y seis. Ochocientos noventa y siete... - -DAMIANA (_Riendo._)—Pero ¿qué hace este chico? - -RAFAEL.—No saltes más, hombre. - -ZOILA.—Pero ¿qué furia te ha entrao de saltar, demonio? - -AVELINO (_Para de saltar; habla fatigosamente._)—No, ¿sabe usté? es -que le estoy batiendo a un amigo el _rencor_ de la hora, en el salto a -comba. Ya le he batido el _rencor_ de la media. - -RAFAEL (_Riendo._)—¿De la media? ¿Y por qué no te subes el calcetín? - -AVELINO.—¡Ay, es verdá! (_Se sube el que se le está cayendo._)—Esto, -lo hago yo porque hemos fundao una Sociedad el gremio de ultramarinos -que se titula: _La dependencia azlética_, y cada uno nos dedicamos a -un sport. Yo, es por ver si adelgazo. (_Sigue saltando._)—Ochocientos -noventa y ocho. Ochocientos noventa y nueve. _Nuevecientos_. -_Nuevecientos uno_... (_Sigue saltando y contando._) - -DAMIANA (_Al señor Rafael._)—Dale, dale un poco de vino, que se -refresque; que entre la corbata tan verde y la cara tan colorá, paece -un tomate mollar. (_El señor Rafael sirve vino._) - -JULIA (_En el columpio._)—¡Que no me dés tan fuerte, que me voy a -matar! (_Chillando._) ¡Madre!... ¡Madre! - -ZOILA.—Tú, Virutas, a ver si la tiráis a la chica. - -VIRUTAS.—No tenga usté cuidao; si cae, cae encima de mí. - -RAFAEL.—Pues eso le faltaba si cayese, darse contra un adoquín. - -AVELINO (_Riendo._)—¡Ja, ja, ja! ¡qué señor Rafael! Tié usté unos -golpes que acardenalan. (_Sigue saltando._) _Nuevecientos diez_. -_Nuevecientos once_. _Nuevecientos doce_... - -RAFAEL (_Dándole un vasito de vino._)—Toma, de lo blanco. - -AVELINO.—Gracias. (_A Benita._) ¿Quié usté _inagurarme_ este _chato_, -Benita? - -BENITA (_Muy huraña y hablando con la boca llena._) No, señor; no -quiero náa. - -NIEVES.—Qué fina eres, mujer. - -BENITA.—Soy como Dios me ha hecho; y el que no me quiera así, que me -deje. - -RAFAEL.—No decirla náa, que se atraganta. - -DAMIANA.—Ahí la tienes a este erizo, lo mismito que en casa; se pasa la -vida comiendo y gruñendo. - -VIRIATO.—Pa mí que os la debía de mirar un médico, que esta chica come -demasiao; debe tener algo. - -DAMIANA.—No, si desde pequeña ha sío una glotona. - -AVELINO.—Hace como yo; que cuando era chico, comía tanto, que hasta -quería que me diesen el aceite de hígado de bacalao _a la vizcaína_. - -DAMIANA.—Pues ahí tienes en cambio a su hermana, que hay que hacerla -comer con memoriales. - -ZOILA.—Esa es otra cosa en el tipo y en todo. No se parecen en náa. - -BENITA.—Ni falta que me hace parecerme a ella. - -NIEVES.—¡Y gracias a Dios, hija! - -BENITA.—¡Bueno, bueno, bueno! (_Sigue comiendo._) - -NIEVES (_Acercándose al grupo y dirigiéndose al señor Rafael._)—Oiga -usté, padre. - -RAFAEL.—¿Qué quieres, nena? - -NIEVES.—¿No quedaron en venir esta tarde el señor Melquiades y Serafín? - -RAFAEL.—En venir quedaron; me dijeron que a los postres. - -NIEVES.—¿Y cómo no habrán venido? - -RAFAEL.—¡Qué se yo! Ya me choca que no estén aquí. - -VIRIATO.—¡Esos dos puntos sí que tién buen humor! - -DAMIANA.—¡De que ellos lleguen, veréis cómo se alegra esto! - -BENITA (_Con rabia._)—Pues ojalá no vengan. - -DAMIANA.—¿Y por qué no van a venir? - -BENITA.—Porque hacen menos falta que los perros en misa; que ya sé yo -lo que me digo. (_A Nieves._) Y tú, más valía que te fueras a buscar a -tu novio, en vez de preguntar por nadie. - -NIEVES.—¡Pero están ustedes oyendo el demonio e la tonta! - -DAMIANA.—¿Y qué tié que ver que la chica pregunte una cosa inocente? - -BENITA.—¡Inocente! (_Con guasa._) ¡Ja, jay! - -NIEVES (_Con ira, a Trini._)—Vamos, vamos, que no tengo gana de -armarla. (_Vanse las dos del brazo por la izquierda._) - -BENITA.—¡Armarla, armarla! ¡Si yo dijera más de cuatro cosas! (_Sigue -comiendo._) - -AVELINO.—¡Bueno, bueno, bueno! dejarse de regaños, que no es día -pa ello y écheme usté otro chato, señor Rafael, que voy a echar un -brindis. (_Rafael le sirve._) Señores. - -VIRUTAS.—¿Qué pasa? - -AVELINO.—¡Viva el taller de lavao y planchao de la señá Damiana Perea, -anfitriona de esta garata que estamos celebrando! - -TODOS.—¡Vivaa! - -AVELINO.—Y arrimarse, que voy a leer unos versos en cuarteta, -improvisaos por mí. - -DAMIANA.—Venga, venga. - -VIRIATO.—Venir, que va a leer unos versos Avelino. (_Se acercan todos, -formando semicírculo. Avelino coloca una banqueta en el centro y se -sube a ella._) - -RAFAEL (_Riendo._)—¡Válgame Dios, qué chico! - -BERNABÉ.—Que sean cortitos. - -TULIQUI.—Venga d’ahí. - -ZOILA.—Silencio. - -TODOS.—¡Chist! (_Callan todos._) - -AVELINO (_Leyendo en un papel muy grande que ha sacado del -bolsillo._)—A la señá Damiana y consorte, en el _cincuenta y -cuatrogésimo_ cumpleaños del natalicio de la primera. - - “Subiste media centuria - de esta vida amarga y cruel; - que te subas la otra media - y que lo vea el señor Rafael”. - -TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Bravo! ¡Bravo! - -VIRIATO.—Y que lo vea un servidor, que tampoco me disgustaría. - -(_Avelino da las gracias, saludando con una inclinación y cae sobre -Viriato y Rafael. Los grupos se esparcen por el fondo; Bernabé, Virutas -y Tuliqui quedan en la izquierda; Damiana y Zoila recogen todo lo de -la merienda, metiéndolo en una cesta que dejan tras el árbol; Benita -continúa de pie, comiendo. El Coro va desapareciendo por ambos lados._) - -RAFAEL.—Has estado muy bueno, Avelino. - -AVELINO.—Pues ahí tiene usté a Benavente en la Academia y a mí -despachando langa. - -RAFAEL.—¡Injusticias! (_Se une al grupo de Damiana y hacen mutis por la -derecha, como dando un paseo._) - -AVELINO (_Acercándose a Benita. Lleva la comba metida en el bolsillo -por un extremo y el otro arrastrando por el suelo._)—Benita. - -BENITA (_Con la boca llena._)—¿Qué pasa? - -AVELINO.—¿Qué quié usté que diga que toquen pa que bailemos: quié usté -que diga que _vals_ u que _tuesten_? - -BENITA.—Que _tuesten_ lo que quieran; yo no bailo. (_Se vuelve de -espaldas._) - -AVELINO.—¿Que no? Bueno; pues al menos me otorgará usté el que la aúpe -al columpio y la meza. - -BENITA.—Bueno; pero en cuanto no quiera, me bajo, ¿eh? - -AVELINO.—Sí, señora; sin compromiso. Con permiso. (_Va a cogerla en -brazos._) - -BENITA.—¿Pero me va usté a coger en brazos? - -AVELINO.—Como no quiera usté que la _trasporte_ con ata mantas; no hay -otro remedio. - -BENITA.—Bueno; pero coja usté lo menos posible, ¿eh? - -AVELINO.—Descuide usté, que tengo costumbre de coger señoritas. La -cogeré por lo indispensable. (_La levanta en vilo; Benita sigue -comiendo._) - -BERNABÉ (_Riendo._)—¡Ja, jay! ¿A qué llamas tú lo indispensable, joven? - -AVELINO.—Hombre, pues no creo yo que el perímetro abarcao exceda de lo -preciso. - -TULIQUI.—Cómo se ataraza, pollo. - -AVELINO.—¡Caray! Pues si no he calculao mal, lo cogido no es para que -nadie tenga que decir. - -VIRUTAS.—Amos, amigo, que hemos agarrao un puñaíto, ¿eh? - -AVELINO (_Yendo hacia el grupo, siempre con Benita en brazos._)—Hombre; -hagan ustés el favor de no lanzar especies _caciosas_, ¡caray! - -VIRUTAS.—¿Te irritan las especies? - -AVELINO.—Lo que me irrita es que están ahí los padres y podrían creerse -que yo no procedo de buena fe. - -BENITA.—Oiga usté, si va usté a seguir la conversación, haga usté el -favor de dejarme en el suelo. - -AVELINO (_No haciendo caso._)—Y que coste que he abarcao lo -indispensable, y si no que se mida. - -LOS DEL GRUPO.—¡Que se mida, que se mida! - -BENITA.—No, hombre, por Dios; qué se va a medir. Vamos al columpio. - -AVELINO (_Dirigiéndose al columpio._)—Es que uno tiene que contestar a -las sátiras. (_Volviéndose al grupo._) ¡Si yo la he cogido de donde la -he cogido!... - -BENITA (_Incomodada, tirándole el sombrero._)—Pero ¿me lleva usté o no? - -AVELINO.—Sí, señora; pero es que me molesta que se malicien lo que no -es. (_Yendo al columpio y deteniéndose a mitad de camino._) Estoy por -volver y... (_Lleva al fin a Benita al columpio y la deja sentada, -volviendo a recoger el sombrero. Aparte, para sí mismo._) ¡Rediez, -qué bien formadita! ¡Hubiese dao cinco reales porque hubiese estao el -columpio en el Puente de Vallecas! (_Vuelve y la mece._) - - -ESCENA II - -BENITA _y_ AVELINO, _en el columpio_. BERNABÉ, VIRUTAS _y_ TULIQUI, _al -fondo con dos o tres más. Por la izquierda, primeros términos_, NIEVES -_con la_ TRINI. - -NIEVES (_Saliendo._)—¿Lo ves? Ya no viene Serafín. ¡Si tengo yo una -suerte!... (_Contrariada, agitando nerviosamente el abanico._) - -TRINI (_Hablando en voz baja._)—¡Pero, por Dios, mujer; disimula, que -te van a conocer el mal humor! - -NIEVES.—¡Que me lo conozcan, no tengo genio de disimular náa! - -TRINI.—Y luego a mí, lo que me apura es tu novio. ¡Tóo el día -huyéndole! ¿Lo habrá notao? - -NIEVES.—Déjalo que lo note. Lo que siento es que no venga Serafín, -porque me hubiá gustao que le hubieses conocido. - -TRINI.—Sí; y pa verle tú, a mí no me la das. Pa mí, que ese tío te ha -enguirlotao, Nieves. - -NIEVES.—¡No tanto, mujer! ¡Si no hace arriba de un mes que nos tratamos! - -TRINI.—¿Y dónde os conocisteis? - -NIEVES.—En el Cine. La noche que íbamos no me quitaba ojo en los -intermedios; luego, con disimulo, se arrimó a nosotros y se hizo amigo -de mi padre. - -TRINI.—Tu novio se habrá escamao. - -NIEVES.—Está que no vive. - -TRINI.—¿Y es guapo ese hombre? - -NIEVES.—Guapo y bien portao. Se conoce que hay guita; ya lo verás. Y -es lo que yo digo, chica; un hombre así, aparte de lo que te guste es -algo. Porque, sí que me da lástima de mi novio, pero ¿qué sacas con un -pobre albañil? ¡Miseria y compañía! Y eso de estar agarrá toa tu vida a -un mísero jornal, y no tener una mujer siquiera un trapo pa que salga a -la calle y se luzca y la miren a una, no me hace, francamente. - -TRINI (_Dirigiéndose a sentarse al tronco de la izquierda._)—En eso -dices la verdad, chica. Pero, oye; ten ojo, que decían que era casao. - -NIEVES.—¡Qué va a ser! Ha vivido dos años con una, pero ya no la ve. -(_Se sientan; Nieves a la derecha._) - -TRINI (_Mirando hacia el fondo derecha._)—¡Calla; tu novio! ¡Vaya un -pisto que trae! - - -ESCENA III - -DICHOS _e_ HIGINIO _por el fondo derecha_ - -HIGINIO (_Que ha salido un poco antes, mirando a todas partes se acerca -al grupo._)—¡Gracias a Dios! Pero ¿dónde te metes, mujer? ¡Parece que -me huyes! - -NIEVES (_A Trini._)—¡Oye; dice que le huyo! Cansás de buscarte nos -hemos sentao aquí; que te diga ésta. - -HIGINIO.—¡Sí que me choca! - -TRINI (_Levantándose._)—Pero ya están ustés mano a mano. Poco se ha -perdido, y el onceno no estorbar. Conque: de verano, pollos. (_Vase -fondo izquierda. Pausa. Nieves se corre en el asiento dejando sitio a -Higinio, que se sienta a su derecha._) - -HIGINIO.—Bueno; ¿y qué es lo que te pasa? - -NIEVES.—¿A mí? - -HIGINIO.—A ti. - -NIEVES.—¡Tú dirás! - -HIGINIO.—¿Qué te pasa, que ni te veo ni puedo hablarte? - -NIEVES.—¡Ni que tuviese yo la culpa! ¡Si no te he encontrao en toa la -mañana! - -HIGINIO (_Con acritud._)—Mira, Nieves; guasitas encima, no. No me has -encontrao, porque no has querido. Y si te parece, lo mejor es que -hablemos francamente de una vez, que no estoy yo pa servir de mono a -nadie. Las cosas claras. - -NIEVES.—Como quieras; pero no sé a qué viene el ponerse así. - -HIGINIO.—Viene, a que tú ya no eres pa mí lo que eras. - -NIEVES.—Te se figurará a ti. - -HIGINIO.—Y es la verdá. Tú has dao un cambiazo, Nieves; ni me quieres -como me querías, ni te alegra ya mi querer. - -NIEVES.—Amos, chico; quita, quita. A ti te han hecho guiños. - -HIGINIO (_Con ira creciente._)—A mí no me han hecho náa. Y sé lo que te -pasa. - -NIEVES.—Tú dirás. - -HIGINIO.—Pues lo que te pasa, Nieves, es que tú le estás haciendo cara -a otro hombre; así, en plata. - -NIEVES.—¡Yo! (_Levantándose asombrada._) - -HIGINIO.—¡Tú! (_Levantándose también, y cada vez con mayor energía._) - -NIEVES.—¡Mentira! - -HIGINIO.—Verdá. Y si te has cansao de mí, me lo debías haber dicho -antes, y no que me estás haciendo hacer un papel feo. Pero yo soy -un hombre de bien, que te he querío con toda mi alma, y como no lo -merezco, no te lo aguanto; ¡por éstas! - -NIEVES.—Tóo eso es mentira. - -HIGINIO.—Es verdá. Y sé quién es. (_Amenazador._) Y si esta tarde viene -aquí ese tipo... - -NIEVES (_Desafiando._)—Si viene, ¿qué? (_Se oye gran algazara por el -fondo izquierda, y vuelven a salir todos los grupos de principio de -cuadro._) - -HIGINIO.—Si viene, por éstas que... Cállate ahora. (_Nieves se sienta, -y él queda en pie a su izquierda._) - - -ESCENA IV - - -_Todos los personajes que aparecieron a principio de cuadro, más_ -HIGINIO, MELQUIADES _y_ SERAFÍN. _Al final_ ONOFRA. - - -_Por el fondo izquierda, llegan Trini y Julia y detrás Pepita y Amalia, -trayendo ambas parejas en alto, y extendidos, mantones de Manila, -detrás de los cuales se ocultan Melquiades con las primeras y Serafín -con las otras. No ha de verse de ellos más que el sombrero y los pies, -hasta el momento que se indica. Les preceden alegremente los invitados, -moviendo gran algazara. Forman todos semicírculo, quedando al fondo las -de los mantones. Benita se apea del columpio, y avanza con Avelino al -lado de sus padres._ - - -=Música= - - TRINI, JULIA, PEPITA _y_ AMALIA - - ¡Quieto todo el mundo! - Presten atención. - Traigo una sorpresa - detrás del mantón. - - TODOS - - ¿Qué sorpresa es esa - que traéis ahí? - - LAS CUATRO - - Hay que adivinarla; - no se _pué_ decir. - - TODOS - - Dos _gachós_ se esconden - tras de los mantones. - - MUJERES - - ¿Serán dos amigos? - - HOMBRES - - ¿Serán dos guasones? - - TODOS - - Decid quiénes son. - - LAS CUATRO - - Hay que adivinarlo; - presten atención. - - TRINI (_Grupo de la izquierda; señalando y dejando - ver lo que se indica._) - - Por aquí un sombrero. - - JULIA (_Ídem._) - - Por aquí unos pies. - - PEPITA _y_ AMALIA - - Veinticinco duros, - si acertáis quién es. - - TODOS - - Por los cuatro pieses, - y los dos sombreros, - igual pueden ser golfos, - que dos caballeros. - - LAS CUATRO - - ¿Os dais por vencidos? - - TODOS - - Decid quiénes son. - - LAS CUATRO (_Levantando un poco el mantón, para - que por debajo aparezcan Melquiades y Serafín._) - - ¡Pues mirad qué guajas! - - TODOS (_Riendo._) - - ¡Valientes alhajas! - - MELQUIADES _y_ SERAFÍN (_Saludando sombrero en - mano._) - - ¡Salú a la reunión! - - (_Avanzan y los demás cierran el semicírculo._) - - —— - - SERAFÍN (_Haciendo su presentación._) - - Serafín el “Pinturero”, - el del trus de los placeres. - Donde hay vino y hay mujeres, - el primero. - - TODOS - - El primero. - - MELQUIADES - - Y Melquiades el “Chufita”, - exclusiva en el suspiro; - y señora que yo miro, - finiquita. - - TODOS - - Finiquita. - - MELQUIADES _y_ SERAFÍN - - Y donde vamos los dos - o juntos o separaos, - pa tó lo que mande Dios, - dos dechaos. - Y pa gente aliquindoy, - este pollo que hay aquí. (_Por ellos mismos._) - Por donde quiera que voy, - tó pa mí. - No hay en todo el hemisferio, - aunque usté no lo comprenda, - dos gachós que tengan ángel. - - SERAFÍN - - Como _mangue_. - - MELQUIADES - - Como _menda_. - - —— - - SERAFÍN (_Casi hablado._) - - Ni el mismo don Tenorio, - ni el mismo don Megía. - - MELQUIADES - - Ni el propio _Cize-Cize_, - _Cize Cize_ Campeador. - - TODOS - - Me paecen muchos _Cizes_, - los que ha dicho este señor. - - SERAFÍN - - Ni el señor de Romeo, - ni la señá Julieta... - - MELQUIADES - - _Tien_ tanta _verosimi-_ - _simi simi-liquitú._ - - TODOS - - De fijo tien más _simi-_ - _limisi_, que tienes tú. - - —— - - (_Mientras ellos andan contoneándose, los demás les - jalean._) - - ¡Ole! - ¡Ele! - ¡Vaya un tío! - - MELQUIADES - - ¡Atufante! - - SERAFÍN - - ¡Fototípico! - - MELQUIADES - - _Tres jolí._ - - TODOS - - ¡Olé que sí! - -=Hablado= - -(_Terminado el número vuelven todos con gran algazara a sus respectivos -sitios. El señor Rafael lleva a los recién llegados debajo del árbol -donde ellos merendaban y forman grupo. Aparte hacia la derecha Benita y -Avelino._) - -BENITA.—¿A qué habrán venido esos tipazos? - -AVELINO.—Me estomagan a mí esos dos _maniquises_. - -BENITA.—Tráigame usted un poco de salchichón que me he puesto nerviosa. -(_Avelino va a la cesta y trae lo pedido por Benita._) - -HIGINIO (_A Nieves._)—Ahí le tienes. - -NIEVES (_Con despecho._)—¿A quién tengo? - -HIGINIO.—A ese tío. ¡Ya estarás contenta! - -NIEVES.—¿A mí qué me importa ese hombre? (_Le vuelve la espalda._) - -HIGINIO.—¿Que no te importa? ¡Maldita sea! (_Vase iracundo fondo -izquierda; Nieves queda sola, sentada en el mismo sitio._) - -RAFAEL.—¿Y cómo ha sido eso de venir tan tarde, amigo Melquiades? - -MELQUIADES.—Señor, se ha cumplimentao la palabra. Dijimos que -vendríamos al postre y _hétetenos_ aquí. - -ZOILA.—Lo bueno siempre se hace esperar. - -SERAFÍN.—Lo bueno es lo que esperaba, señá Zoila. (_Al ver sentada -a Nieves y sola, hace señas de inteligencia a Melquiades._) Vamos a -colgar los sombreros, con permiso. (_Se separan del grupo y se dirigen -hacia el fondo._) - -MELQUIADES (_Parándose a mitad de camino y aparte a Serafín señalando a -Nieves._)—Ahí la tienes. - -SERAFÍN.—¡Más bonita que un sol! - -MELQUIADES.—Está queriendo caerse. Tambaléala. (_Le da un pequeño -empujón y vuelve al grupo de Rafael._) - -SERAFÍN (_Se engalla, se estira y se acerca a Nieves hablándola en voz -baja._)—Daría la metá de mi existencia por ser el Guadarrama. - -NIEVES (_Coqueteando._)—¿Pa qué? - -SERAFÍN (_Aproximándose; casi al oído._)—Pa verme rodeao de _nieves_ -por todas partes. - -NIEVES.—Iba usté a tener mucho frío. - -SERAFÍN.—¡Quiá! Nieves usté y primavera yo, a la media hora el deshielo. - -NIEVES (_Sonriendo._)—¡Pamplinas! - -SERAFÍN.— - - “Amarillo es el oro, - blanca la plata, - y negros son los ojos - que a mí me matan.” - -(_Vuelve hacia el corro donde está Melquiades, después de dirigir a -Nieves dos o tres miradas incendiarias, y dice a éste aparte dándole en -el hombro._) ¡Tambaleada! - -DAMIANA (_Ofreciéndoselo._)—¡Un chatito, Serafín! - -SERAFÍN (_Pasando a su lado._)—Siendo de usté, hasta con narices, señá -Damiana. (_Lo bebe._) - -MELQUIADES (_Aparte a Serafín._)—Pues ahora verás lo que te preparo. -(_En voz alta._) Pero ¿qué insipidez es esta, señores? ¿Es que no nos -vamos a divertir ni se va aquí a jugar a nada? - -RAFAEL.—Tiene razón el amigo Melquiades; estáis muy desanimaos. - -MELQUIADES.—Vaya: le voy a echar una meaja de sal a la juerga. -(_Llamando._) ¡Niñas!... ¡Pollos!... arrimarse pa acá, que me se ha -ocurrido un solaz modernista, para que nos divirtamos. - -TODOS (_Acercándose bulliciosamente._)—¡Sí, sí! ¡Eso!... ¡eso! - -MELQUIADES.—¿Queréis que organicemos un concurso de baile por parejas, -con premios y tóo? - -TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Sí, sí! ¡Muy bien, muy bien! - -TULIQUI.—¿Y cómo va a ser ese concurso? - -MELQUIADES.—Pues de la siguiente forma: _Pograma_: Base primera. El -“Virutas” y el Bernabé, nos van a ejecutar en la guitarra una _Redova u -Mazurca rusa_, que ellos saben y que se intitula: “_Ay, qué Moskou._” -Se forman parejas, la van bailando una a una y a la pareja que a juicio -de un jurao la baile con más estilo, se le _ajudicará_, no una Copa, -porque aquí no las poseemos, pero sí un _chato_, al que llamaremos -_chato de honor_ u _chato_ Melquiades, si se quiere. - -TODOS.—¡Muy bien, muy bien! - -MELQUIADES.—Dicho chato, estará lleno de vino y la pareja gananciosa se -lo beberá a medias, primero la señora y después el caballero, con el -fin de que el premio consista en que el hombre pose los labios en aquel -lugar del _chato_ donde los haya _posao_ el _ojeto_ amado y bailarín. -¿Se aprueba? - -TODOS.—¡Muy bien, muy bien! - -MELQUIADES.—Pues vosotros, coger las guitarras, mocitos. (_Bernabé y -Virutas, van por ellas al fondo y figuran templarlas._) - -TULIQUI.—Y nosotros a elegir parejas. - -ONOFRA (_Joven feísima, sale de entre los grupos y se dirige hacia -Avelino._)—¿Vamos a romper la marcha usté y yo? - -AVELINO (_Mirándola de arriba abajo._)—¿Yo con usté? (_Volviéndole la -espalda._) “Llamad al sereno.” - -ONOFRA.—Hombre, ya sé que no soy guapa. - -AVELINO.—Hija, por Dios, no es por eso; es que yo me quedo pa _jurao_. - -ONOFRA (_A Tuliqui, que se coloca entre los dos._)—¿Qué _jurao_? - -TULIQUI (_A Avelino._)—Que pregunta que, ¿_qué jurao_? - -AVELINO.—¿Que qué he jurao? (_Al oído._) ¡No bailar con feas!... - -ONOFRA.—Pues le _avierto_ a usté, joven, que donde yo me marco un -_chotís_, se vienen detrás de mí tóos los pollos. - -AVELINO.—Les dará usté trigo. (_Ríen el chiste todos los del grupo._) - -ONOFRA (_Incomodada._)—Les doy narices. ¡¡El demonio el hortera!! - -VIRUTAS (_Avanzando._)—¡Ya están templás las guitarras! - -MELQUIADES.—Pues a empezar. (_Durante el diálogo anterior, Melquiades -y varias muchachas y muchachos han adornado una banqueta con hierbas y -flores y sobre ella han colocado un vasito de vino; dicha banqueta la -colocan en el centro de la escena y hacia el fondo._) Vosotros, (_A los -guitarristas._) sentarse ahí; (_En el tronco de la izquierda._) y el -Jurao, lo compondremos, el señor Viriato, la señá Zoila, (_Avanzan los -nombrados._) y un decrépito servidor de ustedes. - -TODOS.—¡Muy bien! - -MELQUIADES.—Y las parejas, podrían ser, por ejemplo: la Nieves, con... -(_Como buscando a uno; llevándola de la mano._) - -BENITA.—Con su novio; ¡con quién va a bailar! - -MELQUIADES.—No, eso no; novios con novios, no me hace. Porque novios -con novios se supone que se han cogido el _tingli_ en tóo lo tocante al -arte _corográfico_ y se llevarían el premio a poca costa. _Tien_ que -ser parejas impremeditadas. Veréis: Nieves, con... uno cualquiera... -con Serafín, pongo por caso. - -SERAFÍN (_Avanzando._)—Con mil amores. (_La coge de la mano._) - -BENITA (_Avanzando._)—Nieves debía bailar con su novio. - -DAMIANA (_Cogiéndola y haciéndola retroceder._)—Tú te callas, que no -eres quién. ¿No estás oyendo que dicen que novios con novios no? - -BENITA.—Pues que digan lo que quieran; yo digo que con su novio y náa -más. - -MELQUIADES.—A callar. Y tú, baila con Avelino, que es de Coloniales y -sabe lo que es jalea; arza. - -AVELINO.—¡Superior! Agárrese usté que va usté a ver dentro de dos -minutos un _chato_ apurao. (_Se agarran del brazo y se colocan en el -centro del fondo._) - -MELQUIADES.—Y el Tuliqui, que es un poco cojo, con la Onofra, que sabe -del pie que cojea. (_Los junta._) - -TULIQUI.—Haremos la nota cómica. - -MELQUIADES.—Otras tres parejas al líbitum y náa más. (_Forman parejas, -al fondo, Trini, Julia, Pepita y Amalia, con cuatro jóvenes._) ¿Estamos? - -LOS QUE VAN A BAILAR.—Sí, sí. - -MELQUIADES (_Colocándose a la derecha con el Jurado._)—Pues ¡a una! - -=Música= - - Picadito y afinao, - ceñidito y bien bailao. - Al bailar, poner - muchísima atención, - pa que vea la reunión, - que no es coba - el concurso de redowa - que manguela ha organizao. - - TODOS - - Bien hablao. - - —— - - MELQUIADES (_A Nieves y Serafín, que se colocan en el centro._) - - En posición de empiecen. - ¡Que me se cuide la base cuarta! - Primera pareja: al redoveo. - - (_Al quinto compás empiezan a bailar Serafín y Nieves._) - - La re-do- - la re-do- - la Redowa se baila sin coba, - por la gente de Madrid - lo mismo en el Palace Hotel - que en un salón de Chamberí. - - —— - - NIEVES - - Baila muy - apretao. - - SERAFÍN - - Es la base cuarta - que ha puesto el Jurao. - - TODOS - - La re-do- - la-re do- - etc., etc. - - —— - - MELQUIADES - - No tié fin - pa bailar - Serafín. - - TODOS - - ¡Qué pillín! - - —— - - MELQUIADES - - Otra pareja. - - (_Se retiran a la izquierda los que bailan, y avanzan - Benita y Avelino, que bailan ridículamente._) - - AVELINO - - Ya usté verá, - mi dulce amor, - cómo al final - es pa usté - el chato de honor. - - BENITA - - ¿De verdá? - ¡Ay, qué bien! - Pues si es así, - ya verá usté - que pongo yo - tó lo que sé. - - TODOS - - ¡Hay que ver - qué marcao! - Si el premio al fin - no lo han ganao, - cualquiera ya - les quitará lo bailao... - - —— - - AVELINO (_Cambiando de manera de bailar._) - - ¡A la _demimondaine_! - - (_Bailan todas las parejas._) - - ¡Eso es! - - (_Jaleándose._) - - ¡Mi mamá! - Un grupo así - es pa un Kodak. - ¡Diga usté que - venga Kaulak! - - —— - - TODOS - - La-re-do- - la-re-do- - La Redowa - tié más de una arroba - de sal y pimienta y tal, - y se ha bailado en _la Bombi_, - y en el propio palacio Real. - - —— - - VIRIATO - - Estos dos, han bailao tal cual. - - MELQUIADES - - Muy mal. - Otra pareja. - - (_Dejan de bailar todos y avanzan Onofra y el - Tuliqui._) - - TULIQUI (_Bailando a su modo._) - - Creo que de esta manera - no se nota la cojera, - y hasta puen premiarme - por mi gallardez. - - ONOFRA - - Tal vez. - - TULIQUI - - Comprímase - pa que vean que bailamos yo y usté - sobre un cacahué. (_Bailan todos._) - - TODOS - - La re do- - la re do- - La Redowa, - etc., etc. - - MELQUIADES (_Interrumpiendo._) - - Vayan ustedes a la coda. - - —— - - TODOS - - Pues digan ya - los del Jurao, - pa terminar, - quién ha ganao. - -(_Al terminar el baile, aplauden los que no han bailado._) - -=Hablado= - -TODOS.—¡Bravo! ¡Bravo! - -MELQUIADES (_Después de una pequeña conferencia con los del -Jurado._)—Señores: el Jurao ha acordao por unanimidaz, conceder el -_chato_ de honor, a la insuperable pareja, Nieves-Serafín. - -TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Muy bien, muy bien! - -AVELINO (_Rabioso._)—Eso es una injusticia. - -VIRIATO.—¡Orden! - -TODOS.—¡Que se calle! (_Avelino afligido, se retira hacia la derecha, -acompañado de Benita._) - -MELQUIADES.—¿Se acepta este fallo? - -TODOS.—Sí, sí. - -MELQUIADES (_A Nieves y Serafín._)—Pues podéis beberos el premio -sorbito a sorbito, pollos. (_Dándole la copa a Nieves._) Cuando -quieras, nena. - -NIEVES.—Con mucho gusto. (_Coge el vaso._) A la salú de mi pareja. - -TODOS.—¡Olé! (_Vuelve Higinio por el foro izquierda lentamente y se -acerca al grupo poco a poco._) - -SERAFÍN.—¡Gracias, Nieves! - -NIEVES (_Va a beber y se detiene con coquetería._)—¡Ay, pero se va usté -a enterar de mis secretos! - -SERAFÍN.—Pué que me convenga. - -NIEVES.—A mí no; pero en fin, lo dicho. (_Bebe la mitad del vino y deja -la copa en la banqueta._) - -SERAFÍN (_Sin coger el vaso._)—Señores: antes de posar mis labios donde -los ha imprimido esa boca que parece talmente un clavel encarnao que se -le ha caído del pelo, tengo que manifestar que me embarga el júbilo, -que me embarga la emoción y que me embarga... (_Va a coger la copa, -pero se interpone Higinio, que enérgicamente la coge._) - -HIGINIO.—Pues no se moleste usté, yo me lo beberé, que no tengo na -embargao. (_Bebe y tira el vaso contra el suelo._) - -TODOS.—¡Eh! (_Movimiento de estupor; Higinio trata de agredir a -Serafín, pero los sujetan los hombres, apartándolos, quedando en medio -Melquiades._) - -BENITA (_Aplaudiendo._)—¡Muy bien, muy bien y muy bien! - -VIRIATO.—Eso no vale. - -MELQUIADES.—Pero, ¿qué has hecho? - -HIGINIO.—Lo que me ha parecido; ¿qué hay? - -BENITA.—¡Muy bien y muy bien! ¡Ja, ja; qué chasco! (_Ríe; sus padres la -amenazan._) - -RAFAEL (_A Higinio._)—Pero, ¿no ves que era una broma? - -NIEVES (_Sujetando a Serafín; con ira a Higinio._)—Has metío la pata. - -SERAFÍN (_Con tranquilidad._)—Hombre, ¿no se le ha ocurrido a usté -otra gansada en el rato que hace que está usté ahí haciendo el -orangután? - -HIGINIO.—Si se me ocurre otra, la hago. - -SERAFÍN.—Pues a ratos no crea usté que estorba una mijita de educación, -amigo. - -HIGINIO.—Tengo la que me hace falta. - -MELQUIADES.—Pues la pué usté llevar en la funda de un cacahué y no se -le llena; palabra. - -HIGINIO.—Lo que yo tengo es... (_Vuelve a acometerle._) - -SERAFÍN (_Sonriendo._)—Lo que tiene usté son _deciséis_ señoras al -lao y un sujeto de miramientos vis a vis; pero también tiene usté un -carrillo y yo una mano, y la vida ocasiones. Na más. - -MELQUIADES.—¡Hablas, que esculpes! Y terminao el incidente, señores, -que no le vamos a estropear el día a la señá Damiana. - -SERAFÍN.—Se continuará, pollo. - -HIGINIO.—Cuando usté quiera. - -MELQUIADES.—¿Vamos ahí, al sotillo, a jugar a prendas? - -TODOS.—Sí, sí; vamos. (_La gente se va con Melquiades, murmurando y -hablando entre sí, por el foro izquierda. Quedan en escena: la Trini, -al fondo; Nieves, junto al árbol de la izquierda; Benita, hacia la -derecha, y en el centro Higinio, Rafael y Damiana. Avelino hace mutis -por la derecha._) - -SERAFÍN (_A Trini._)—¿El perro de usté, embiste también, joven? - -TRINI (_Con coquetería._)—Ni perrito que me ladre tengo. - -SERAFÍN.—Pues cuelgue usté su hermosura de esta escarpia, que ha -encontrao usté un lebrel. (_Se cogen del brazo y hacen mutis por la -lateral izquierda, pero bajando al proscenio para pasar por delante -de Nieves que, como es natural, queda contrariada al ver que se van -juntos._) ¡Y a ver si va a poder ser que pueda uno hablar con una mujer -guapa! - - -ESCENA V - -BENITA, NIEVES, DAMIANA, HIGINIO _y el_ SEÑOR RAFAEL - -RAFAEL.—Te has _ocecao_, Higinio; te has _ocecao_. - -NIEVES (_Con ira._)—Ha metío la pata, dígalo usté claro. - -HIGINIO.—No, señora. - -DAMIANA.—Sí, señor; que si hubiese hecho algo malo aquí estaba su madre -pa regañarla. - -BENITA.—¡Ha hecho muy bien, muy bien y muy bien! - -DAMIANA.—Cállate tú ahora. - -HIGINIO.—Es que no podía más, Nieves; hazte cargo. - -NIEVES.—Si toa la vida serás lo mismo; un celoso, un primo sin correa -pa na. - -HIGINIO.—Porque te quiero pa mí solo. - -NIEVES.—Pues por éstas, que no me vuelves a poner en ridículo; hemos -acabao. - -HIGINIO.—¿Que hemos acabao? - -NIEVES.—Hemos acabao, sí, señor, pero pa siempre, ¡por éstas! (_Besando -la cruz de los dedos._) Hemos acabao. - -RAFAEL.—¡Calma, hijos! ¡Válgame Dios! - -HIGINIO.—¿Y qué he hecho yo pa esto, señor Rafael? ¿Qué he hecho yo pa -esto? Quererla y na más. ¡Y luego dicen! Si debía ser uno como todos: -un sinvergüenza pa las mujeres: esos tién suerte y no los primos como -yo, que se cuelan de buena fe. ¡Maldita sea! - -NIEVES.—Pues se acabaron los primos; puedes marcharte cuando te dé la -gana. - -HIGINIO.—¿Que me marche? Pero, ¿estás en lo que dices? - -NIEVES.—No tengo más que una palabra. - -HIGINIO.—Está bien. No me lo dirás dos veces. Me voy. Pero antes de -irme, escucha una cosa, Nieves. No serás mía, pero de ese hombre -tampoco lo eres. Mialás: jurao; al tiempo. (_Vase fondo izquierda._) - -BENITA (_Aplaudiendo._)—Muy bien, muy bien y muy bien. - -DAMIANA.—Pero, ¿quieres callarte y no agriarlo más, tonta del bote? - -BENITA.—Pues no me callo y no me callo, porque tié razón; sí, señora, y -sí, señora. - -NIEVES (_Airada._)—¿Y de qué tié razón, vamos a ver? - -BENITA.—De todo, sí, señora; que lo que hay es que tú quiés ser -señorita y tener lujo y por eso despachas a Higinio, porque es un -pobre, y en cambio te has enguirlotao con un tío pinturero que crees -que te va a dar el oro y el moro; eso es. - -NIEVES (_Contenida por sus padres._)—Pero ¿no es pa darla una bofetá? - -RAFAEL.—Pero ¿qué estás diciendo ahí contra tu hermana? - -DAMIANA.—Dejar a esa tonta. - -BENITA.—Sí; tonta, tonta; porque las canto claritas. ¡El lujo, el -lujo! ¡Eso, eso es lo que os pierde a muchas! El gabancito de moda, el -zapatito de charol y la faldita estrecha y a pintarla por ahí andando a -saltitos (_Remedando lo que va diciendo._) como pollos trabaos. Pues no -señora; hay que agarrarse al jornalito y ayudar al marido y chincharse; -esa es la obligación de una pobre. Y si hay que llevar un pingo, se -lleva y se aguanta una, que después de todo, siempre será mejor llevar -un pingo que serlo. Eso es. - -NIEVES.—Pero ¿oye usté? ¡Desvengonzá! ¡Mala hermana! ¡Suélteme -usté, que la arañe! (_Quiere pegarla pero sus padres la contienen, -llevándosela poco a poco por la primera izquierda._) - -DAMIANA.—¡Hija, por Dios, que vamos a dar un escándalo! - -RAFAEL.—¡Entre hermanas, válgame Dios! ¡Vamos, vamos! - -DAMIANA (_A Nieves._)—¡No llores, hija, no llores! - -NIEVES.—Envidiosa, más que envidiosa. (_Mutis._) - -BENITA.—¡El lujo!... ¡el lujo!... Eso, eso; que os da miedo ser pobres, -ni más ni menos. (_Al quedarse sola, con gran energía._) Pues no -señora: mi hermana, no. Ella pué que me arranque el moño, pero yo la -juro que la quito de ese tío. Todo, antes que verla por esas calles -sola y pintá de rubio, haciendo de reir a la gente. Mi hermana, no. -¡Por estas cruces! (_Se sienta en el tronco del árbol de la izquierda, -llorosa y agitada, limpiándose los ojos con el delantal._) - - -ESCENA VI - -BENITA _y_ AVELINO, _que sale por el fondo derecha, ocultándose, entre -los árboles_. - -AVELINO.—¡Sola! ¡Yo la exploro! ¡Me gusta a mí esa tontita de una -manera avasallante! ¡Tiene un no sé qué así, bobo, que engolosina! Yo -voy a ver si la enloquezco por un medio poético que me se ha ocurrido. -(_Saca una navaja de muelles, no muy grande, y la abre._) Un poco -grande es para mi _ojepto_, pero no he encontrao otra. Me tiembla el -corazón que parece que voy a cometer un crimen. ¡Ánimo! (_Llamando -desde donde está._) ¡Benita!... (_Avanzando._) ¡Benita! - -BENITA (_Se vuelve._)—¿Qué? (_Al verle se levanta aterrada._) ¡Jesús! - -AVELINO.—Perdone usté que venga a cortarla... - -BENITA (_Retrocediendo asustada._)—¿A mí? - -AVELINO.—Que venga a cortarla el hilo de sus cavilaciones nada más; que -esta navaja es para hacerla a usté una cosa muy agradable. - -BENITA.—¿Qué me va usted a hacer? - -AVELINO.—¿Que qué la voy a hacer? (_Avanza con pasos trágicos y -cogiéndola de una mano, la trae hasta el centro de la escena. Ella -avanza con miedo._) ¿Cómo se llama usted? - -BENITA.—¡Ah! pero ¿es el padrón? - -AVELINO.—Es otra cosa más de adorno. ¿Cómo se llama usté? - -BENITA.—Benita. - -AVELINO.—Digo de apellido. - -BENITA.—Baranda. - -AVELINO (_Sonriendo._)—¡Baranda! ¡Hombre, qué casualidad! Usté Baranda -y yo, Escalera. ¡Nos completamos! (_Mirándola con arrobamiento._) -¡Baranda! (_Muy meloso._) ¡Con qué gusto me asomaría! - -BENITA.—¿Dónde? - -AVELINO.—Nada, nada; es una cosa pa mí solo. De forma que las iniciales -de usté son, B. B. - -BENITA.—Creo que sí; B. B. - -AVELINO.—Bueno; pues la voy a hacer a usté un B. B. entrelazao, en -el tronco de un árbol, con letra de adorno, que se va usté a quedar -_visueja_. - -BENITA.—¿Y pa eso me ha dao usté este susto? - -AVELINO.—Y debajo de su enlace pondré mis iniciales: Avelino Escalera -Jordán. A. E. J. (_Muy fino._) ¿Me permitirá usted que por lo menos -toque la J en su enlace? - -BENITA.—Como si quiere usted tocar la muñeira. - -AVELINO.—Ni una palabra más. ¿Lo grabo en aquella encina (_Foro._) u en -este chopo? (_1.º derecha._) - -BENITA.—Pero ¿me quiere usted dejar en paz, hombre? - -AVELINO.—Lo grabaré en el chopo. ¡Y Dios quiera que algún día no tenga -yo que coger el chopo y recordarla dónde empezó nuestro idilio! Manos a -la obra. (_Se pone a grabar con la navaja en el tronco del árbol._) - -BENITA.—¡Tan bien como estaría usted durmiendo la siesta, hombre! - -AVELINO.—Benita. - -BENITA.—¿Qué? - -AVELINO.—Tié usté una mirada que _eleztrocuta_. - -(_Se oyen risas y rumor de voces de hombres hacia la primera -izquierda._) - -BENITA.—¡Chist!... ¡Silencio! - -AVELINO.—¿Qué pasa? - -BENITA (_Fijándose._)—El señor Melquiades y Serafín, que vienen. - -AVELINO.—¡Esos sinvergüenzas! - -BENITA.—¿Tramarán algo contra Higinio? - -AVELINO.—Si quiere usté, podemos escondernos y oirlos. - -BENITA.—Sí; mejor será. Calle usté; por aquí. (_Se esconden detrás -de un matorral alto en la primera derecha, de forma que los vea el -público._) - - -ESCENA VII - -DICHOS, SERAFÍN, MELQUIADES, VIRUTAS, TULIQUI, _y_ BERNABÉ, _por la -primera izquierda. Vienen riendo escandalosamente. El último trae un -frasco de vino y dos copas, y colocándolo en el banco de la izquierda -va sirviendo a sus amigos, que beben formando semicírculo._ - -SERAFÍN (_Saliendo._)—¡Calla, que me tronzo de risa! - -TODOS.—¡Ja, ja, ja! - -MELQUIADES.—Que sí, hombre, no reirse. - -TULIQUI.—¡Pero si es pa reventar! - -VIRUTAS.—¡Tienes unas cosas! - -MELQUIADES.—Señor, que sé lo que me digo, hombre. Oirme y veréis. (_A -Serafín._) ¿Cuál es aquí la única cosa que nos es _hóstil_ p’al logro -de tus fines benéficos con la Nieves? - -SERAFÍN.—La Benita. - -MELQUIADES.—Pues la hago yo el amor, primo, y tóo resuelto. (_Todos -ríen._) - -BENITA (_Estupefacta._)—¡A mí! - -TULIQUI.—¿Tú con esa mema? (_Riendo._) ¡Ja, ja, ja! - -MELQUIADES.—¡Natural, señor! Como ese cacho de tonta no ha tenido -nunca quien la diga “por ahí te pudras”, pues en cuanto yo la insinúe -tanto así, la incendio, cae en mis brazos, se pone de nuestra parte -y cuando tú haigas lograo tu ojeto con su hermana, yo abandono a esa -renacuaja y que se tome dos pastillas de sublimao, si le gusta. ¿Qué os -parece? - -VIRUTAS (_Riendo._)—¡Eres diabólico! - -SERAFÍN.—Oye, pero que de primera. - -TULIQUI.—¡A ver si te da calabazas! - -MELQUIADES.—¿A mí? ¡A las dos palabras, la pelo al rape si me da la -gana! (_Siguen hablando en voz baja y bebiendo. Avelino sale del -escondite, abre la navaja y avanza en actitud amenazadora. Benita le -sujeta._) - -AVELINO.—¡Suelte usté! ¡Suelte usté, que le voy a traer dos filetes de -cerdo! ¡Miserables! ¡Canallas! - -BENITA.—¡Chist!... ¡quieto! Déjeme usté a mí sola, que yo sé lo que -tengo que hacer con estos bandidos. Lárguese usté pronto. - -AVELINO.—Si hago falta, me da usté una voz. - -BENITA.—Bueno. (_Vase Avelino por la primera derecha._) Por mi salú -que os acordáis de esta mema pa toa la vida. ¡Deshonrar a mi hermana -y tomarme a mí el pelo! Veremos quién puede más, si una tonta o cinco -granujas. (_Vase tercera derecha._) - -MELQUIADES (_A Serafín.)_—De manera que tú a seguir dándola achares -a la Nieves con su amiga, y yo a buscar a esa pitusa, y de que la -encuentre... - -BENITA (_Por el foro derecha, lejos y quejándose._)—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! - -SERAFÍN.—¿Quién se queja? (_Todos miran al sitio indicado._) - -MELQUIADES.—¡Calla!... ¡Pero si es la Benita! - -TULIQUI.—¡Y viene cojeando! - -MELQUIADES.—¿Se habrá caído? - -VIRUTAS.—¡Qué ocasión! - -MELQUIADES.—Dibujada. Dejarme solo. - -SERAFÍN.—Duro con ella. - -MELQUIADES.—Sus la brindo. (_Vanse los cuatro riendo por la primera -izquierda._) - - -ESCENA VIII - -MELQUIADES _y_ BENITA, _por el fondo derecha_. _Viene cojeando y se -apoya para andar en una sombrilla_. - -BENITA.—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! (_Sale quejándose._) ¡Ay, señor Melquiades de mi -alma! - -MELQUIADES.—Pero, ¿qué es eso, rica, qué te ha pasao? - -BENITA.—¡Ay, que me he torcido un pie! ¡Ay!... ¡Agárreme usté, que no -puedo! - -MELQUIADES (_Yendo hacia ella._)—Pero, ¿es que te has resbalao? - -BENITA.—Y me he caído, sí, señor. ¡Ay! ¿Me quiere usté llevar a aquel -tronco? (_El de la izquierda._) - -MELQUIADES.—Con mil amores. (_Cogiéndola de la cintura._) - -BENITA (_Saltando a la “patita coja”, hasta llegar al banco._)—¡Ay! -¡Ay! ¡Ay! (_Se sienta a la izquierda._) - -MELQUIADES (_De rodillas, reconociendo el pie lesionado._)—¿Y dónde te -duele, rica? - -BENITA.—Aquí, un poquito más arriba del tobillo. (_Levantando la falda -y dejando ver un poco la pantorrilla._)—¿Lo tengo hinchao? - -MELQUIADES.—No, pero... (¡Camará, qué pantorrilla!) A ver, ¿te duele al -tazto? (_Toca con el dedo repetidamente._) - -BENITA.—No, señor; me hace una punzadita nada más. - -MELQUIADES.—Eso no es nada; descansando aquí un poquito conmigo, -te se pasa. (_Se sienta a su derecha, pero sin dejar de mirar la -pantorrilla._) Oye, rica, ¿y sabes que vas muy bien calzadita? - -BENITA.—¡Regular! ¡Cada una presumimos de lo que podemos! - -MELQUIADES.—Yo no me había fijao, pero, sabes que tienes un nacimiento -que... - -BENITA (_Haciéndose la tonta._)—¡Je, je! Lo mismo me dijo el otro día -el chico de la tienda de sedas. (_Ruborosa._) - -MELQUIADES.—¿Te dijo que vaya un nacimiento? - -BENITA.—Sí, señor; que vaya un nacimiento y que si se lo quería dejar -pa una _Nochebuena_. - -MELQUIADES.—¡Anda diez! - -BENITA.—Y luego, se puso así en jarras y me _añidió_: ¿Le falta a usté -una figurita pa ese nacimiento? Y yo enfadada le dije: “Sí, señor, me -falta el buey.” - -MELQUIADES (_Riendo._)—¡Muy salao! ¿Y qué te dijo? - -BENITA.—Pues... me dió las señas de su casa de usté. (_Se ríe -tontamente._) - -MELQUIADES (_Quedando de pronto serio._)—¿Y por qué no te dió las de su -padre político? - -BENITA.—Se le pasaría. (_Levantándose rápidamente._)—Y en fin, yo me -voy, que no quiero que me vean aquí sola. - -MELQUIADES (_Obligándola a sentarse._)—No tengas prisa, mujer. - -BENITA.—No, si yo estoy muy a gusto, pero... ¡ay!, no quiero ni -pensarlo, si me viesen aquí sola con usté, con las bromas que me dan. - -MELQUIADES.—Bromas, ¿de qué? - -BENITA.—Nada, que como a veces, cuando hablamos así de hombres con mis -amigas, yo siempre le saco a usté, pues se han maliciao tonterías, -que... Bueno, yo me voy. (_Como antes._) - -MELQUIADES.—Aguarda, mujer aguarda. (_Cada vez más acaramelado._) ¿Y -qué es lo que hablas de mí con tus amigas, si pué saberse? - -BENITA.—Yo, nada; tonterías de chicas. - -MELQUIADES.—Y dime, Benita, ¿tú no has tenío nunca novio? - -BENITA.—Novio, novio... lo que se dice novio, no, señor. Tonteos na -más. ¡Como soy tan tonta!... - -MELQUIADES.—Y escucha: ¿no te gustaría a ti tener un novio formal?... -Vamos a ver. - -BENITA.—Formal u chirigotero, que me gustase a mí, que lo demás... es -lo de menos. - -MELQUIADES.—¿Qué te parecería un sujeto como yo, pongo por caso? -(_Poniéndose de pie y engallándose._) - -BENITA (_De pie también._)—¿Cómo usté? ¡Ay! - -MELQUIADES (_Cogiéndola la mano._)—¿Te gustaría? ¡Dilo! - -BENITA (_Fingiendo._)—¡Ay, por Dios, señor Melquiades, suélteme usté! - -MELQUIADES.—Dímelo ya. - -BENITA.—¡Ay, por Dios, que nos pueden ver! - -MELQUIADES.—Dame un abrazo, anda. - -BENITA (_Soltándose y echando a correr hacia el fondo derecha._)—¡Ay, -eso no, Melquiades! Ahora no, que vienen. - -MELQUIADES.—¿Quieres que hablemos luego? - -BENITA.—Luego, sí. - -MELQUIADES.—¿Dónde te espero? - -BENITA.—Aquí mismo, a la hora de irnos. Adiós. (_Medio mutis._) - -MELQUIADES (_Llamándola._)—¡Benita! ¿Me quieres? - -BENITA (_Con rubor._)—Cuando yo me vaya, venga usté a leer lo que dejo -escrito aquí en la tierra. (_Escribe en el suelo con la punta de la -sombrilla._) Ya está. Dispense la _urtugrafía_. Adiós. (_Mutis fondo -derecha._) - -MELQUIADES.—¡Adiós, vida! Yo le he preguntao que si me quería. ¿Qué -habrá puesto? (_Va y lo lee._) “_Un porción._” (_Riendo._) ¡Camará -con la niña! No, pues se pué pasar el rato con la tontita esa mejor -de lo que yo me figuraba. ¡Y por lo visto, me venía camelando hace -tiempo! ¡¡Y habrá tantas así!! ¡Que uno no puede estar en todo! (_Vase -contoneando por la primera izquierda._) - - -ESCENA IX - -_Por el foro izquierda aparecen del brazo_, SERAFÍN _y la_ TRINI, _muy -amartelados. Hablan bajito; ella ríe locamente. Atraviesan la escena, -haciendo mutis por la derecha. Les sigue_ NIEVES, _recatándose entre -los árboles, nerviosa, jadeante_. _Falta luz. El cielo empieza a -nublarse. Después_ RAFAEL _y_ DAMIANA. _Al final, todos los invitados -de ambos sexos_ (_Coro general_). - -NIEVES (_Celosa y a punto de llorar._)—¡La Trini!... ¡La Trini con -él... y haciéndole cara! (_Se escuchan, ya lejanas, las risas locas de -Trini._) ¡Cómo ríe!... ¡Ella!... ¡A la que me he confiao... después -que le he abierto mi corazón!... ¡Infame! Si debí figurármelo. Y se -van lejos... y solos... y una aquí, atá por el qué dirán, sin poder -desahogar la rabia. ¡Maldita sea! (_Se apoya, llorosa, en el tronco del -árbol de la derecha, primer término._) - -UNA VOZ (_De hombre, dentro izquierda._)—¡Virutas, diles a esos que -vayan al merendero por paraguas, que se ha nublao del todo y va a caer -un chaparrón! - -OTRA (_Ídem, ídem, en la derecha._)—Ya vamos. - -NIEVES (_En lo suyo._)—¡Por allí van! ¡Y más juntos y más amartelados! -Tenía que ser ella; esa infame. ¡Sabiendo lo que yo le quiero! (_Queda -llorando._) - - -=Música= - -VOZ HOMBRE (_En la izquierda._)—¡Oye, que se ha nublao y va a caer un -aguacero! - -VOZ HOMBRE (_En la derecha._)—Llamar a esos, que vengan a coger cestas, -guitarras, mantones y tóo. Venir. - -VOZ HOMBRE (_En la izquierda._)—¡Pues no va a caer nada! - -UNO (_Pasa corriendo de izquierda a derecha, acompañado de una -mujer._)—¡A casa que llueve! - -CORO (_Dentro, repartido en ambos lados._) - - Que llueva, que llueva, - la Virgen de la Cueva. - Los pajaritos cantan, - las nubes se levantan. - Que sí, que no, - que llueva chaparrón. - -=Hablando sobre la música.= - -(_Salen_ DAMIANA _y_ RAFAEL, _muy deprisa, por la primera izquierda. -Ella saca su mantón de crespón negro y él un paraguas._) - -RAFAEL (_Dirigiéndose al árbol donde merendaron, que es en el que está -apoyada Nieves._)—Vamos deprisa, que va a caer un chaparrón. (_Al ver a -Nieves._) Anda, ¿pero estás tú aquí? - -DAMIANA.—Cogeré mi cesta y la guitarra. (_Coge lo que indica._) - -RAFAEL (_Acercándose y abrazándola._)—Pero, ¿qué es eso, hija? ¿Pero -lloras? - -NIEVES.—No es nada, padre. - -RAFAEL.—¡Válgame Dios! (_A Damiana._) Pero, ¿no ves la nena llorando? - -DAMIANA.—Déjala. El disgusto de antes... los nervios... que ella es -así. Está como el día. (_Vase por donde salió._) - -RAFAEL (_Conduciendo abrazada a su hija y haciendo mutis tras -Damiana._)—¡Ay qué hija ésta! ¡Lagrimitas de los veinte años, lluvia de -primavera; paece que se desgaja el cielo y luego na! (_Vanse._) - -=Cantando=. - - VOZ MUJER (_Dentro._) - - Empezó el día con sol - y acaba el día lloviendo. - Alegre estaba mi alma - y estoy llorando de celos. - -(_Entre risas y algazara, salen Invitados e Invitadas. Ellos se doblan -los pantalones, se suben el cuello de la americana; ellas se ponen -abrigos y mantones, recogen cestas y guitarras, y al fin se cobijan -bajo los paraguas, que abren los hombres. Empieza a llover._) - - ELLOS - - Anda ya; cógete de mi bracero. - Vámonos no descargue aquí el nublao; - que dirán, si me cala el aguacero: - va-calao, va-calao, va-calao. - - ELLAS - - Tápeme; pero no me apriete tanto, - que si no me separo yo de usté; - que pa mí, que aunque jure usté que es santo, - le-calé, le-calé, le-calé. (_Abren los paraguas._) - - ELLOS - - Pues vamos juntos - bajo el paraguas, - pa que te diga - con ilusión, - que en los encajes - de tus enaguas - llevas prendido - mi corazón. (_Llueve más fuerte._) - - ELLAS - - Aunque se ponga - muy zalamero, - no me convence - de su querer, - que son los hombres - muy embusteros; - y ande a casita - que va a llover. - -(_Empieza a llover con violencia. El Coro hace mutis por la lateral -izquierda._) - - TODOS - - Tápeme, etc... - Anda ya, etc... - - -ESCENA FINAL - -MELQUIADES, _el_ TULIQUI, _el_ VIRUTAS _y_ BERNABÉ, _primera izquierda. -Luego Benita, fondo derecha. Por último,_ AVELINO _por el mismo sitio._ - -(_Melquiades se resguarda de la lluvia con su paraguas y los otros tres -con uno solo._) - -=Hablado= - -TULIQUI.—¿De modo que la Benita?... - -MELQUIADES.—Dos palabras y cayó en mis brazos; y aquí me ha citao. - -TODOS (_Riendo._)—¡Ja, ja, ja! - -VIRUTAS.—¡Gachó, no eres tú nadie! - -TULIQUI (_Mirando fondo derecha._)—¡Mirarla; por allí viene a tóo -correr! - -MELQUIADES.—Buscándome como una loca. Veréis qué chifladura le ha -entrao por mí. - -TULIQUI.—Vamos a escondernos. (_Se ocultan detrás de un árbol del fondo -izquierda._) - -MELQUIADES.—No reiros muy fuerte, no se escame. - -BENITA (_Sale corriendo, muy remangada, con un paraguas, abierto -chorreando._)—¡Hola, señor Melquiades! ¿Ha visto usté que chaparrón? - -MELQUIADES.—Te estaba esperando, vida. - -BENITA.—¿A mí? ¡Ay, cuánto lo siento!, porque el caso es que tengo un -compromiso con... con un joven... (_Llamando._) Avelino: aquí. - -AVELINO.—Aquí estoy. ¡Vaya un diluvio! (_Sale con un pañuelo sobre el -hongo, todo mojado, y los pantalones muy subidos, igual que el cuello -de la americana._) ¡A casa, que llueve! (_Se cogen del brazo, y, muy -tapados con el mismo paraguas, se van riendo por la primera izquierda y -despidiéndose con la mano, guasonamente del señor Melquiades, que queda -estupefacto. Al mismo tiempo aparecen por detrás del árbol donde se -ocultaron, las caras rientes y burlonas de Tuliqui, Virutas y Bernabé._) - -MELQUIADES.—¡Mi madre! - -TULIQUI.—Oye tú: ¿y era esa la locura? - -VIRUTAS.—¿Y decías que en tus brazos? - -BERNABÉ.—¡Ja, ja! ¡Valiente chasco! - -LOS TRES.—¡A casa, que llueve! ¡Ja, ja, ja! (_Se van muertos de risa -por la primera izquierda._) - -MELQUIADES (_Indignado._)—¡La panocha! Pero, ¿qué es esto? Tomarme el -pelo a mí una mequetrefa, ¡que no levanta del suelo un metro treinta -y cinco! ¡¡A mí!! Vaya; pues ahora es cuando está empeñao mi amor -propio. Que me trufen, si no la vuelvo loca. (_Tropieza con una cesta -que ha quedado olvidada._) ¡Calla!... ¡una cesta! ¿Quién se habrá dejao -esto? (_La coge y se la cuelga del brazo._) Me la llevaré. ¡Miá que -al final tener yo que llevar la cesta! Pues sí que me han preparao el -mutis. ¡Maldita sea! (_Vase primera izquierda con el paraguas abierto y -la cesta al brazo._) - -(_Música en la orquesta._) - -=Mutación= - - - - -CUADRO SEGUNDO - - La Glorieta de la Ronda de Valencia frente a la calle de - Embajadores, entre la Veterinaria y la Fábrica de Tabacos. - - -ESCENA PRIMERA - -_El lugar está desierto; anochece. Pasa un farolero encendiendo los -faroles; a poco, a lo largo de la calle, brillan las lucecitas del -alumbrado público. Se escucha el pregón, muy lejano, de un vendedor -ambulante, y, mucho más lejana, la música, casi imperceptible de un -organillo. En una taberna próxima, en cuyos cristales resplandece una -luz rojiza, se oye un desacordado guitarreo. Un borracho, con su voz -incierta y ronca canta dentro:_ - - Eche usté cuatro botellas - y aquí me dejo la capa, - que aluego vendrán por ella. - -(_Un coro de voces infantiles canta lejísimo como un eco perdido:_) - - Ramón del alma mía: - del alma mía, Ramón; - si te hubieras casado - cuando te lo dije yo. - -(_Vuelve a quedar todo en silencio. Se acentúa la obscuridad; en las -fachadas de las casas lejanas, van brillando tenues lucecitas. Aparecen -por el primer término izquierda,_ NIEVES, _envuelta en un mantoncito de -crespón negro, muy repeinada, con su faldita estrecha y sus zapatitos -de charol, acompañada de una VIEJA, astrosa, con cara de bruja, -encorvada, que lleva mantón raído y un pañuelo viejo a la cabeza._) - - NIEVES (_Con inquietud._) - - ¡Virgen de la Paloma, - me salta el corazón! - - VIEJA (_Con voz cascada._) - - Mujer, ni que vinieses - por una mala _ación_. - - NIEVES - - No puedo remediarlo; - estoy muy _asustá_. - - VIEJA - - El sitio está muy solo - y nadie nos verá. - - NIEVES - - Me ahoga la angustia. - - VIEJA - - Deja ya ese apuro - y siéntate un poco - aquí que está oscuro. - -(_Nieves se sienta en un banco de la Glorieta. La Vieja queda en pie -a su lado. Dan ocho campanadas en el reloj de una iglesia distante. -Vuelve el guitarreo en la taberna. Canta una voz de hombre._) - - Hay que querer a las hembras - con los pensamientos malos, - que al que no lo hiciese así, - ellas le darán el pago. - - =Hablando sobre la música.= - - VIEJA (_A Nieves._) - - ¿Oyes? Las ocho. - - NIEVES - - ¡Las ocho! (_Pausa._) - - VIEJA - - Cantan bien en la taberna. (_Pausa._) - - NIEVES - - ¿Tardará mucho su hermana? - - VIEJA - - ¡Qué ha de tardar! ¡Buena es ella! - - NIEVES - - ¿La dijo usté lo que quiero? - - VIEJA - - Que te eche las cartas, prenda, - que tú no vas a su casa - porque no quiés que te vean, - y que viniese a las ocho - a un banco de la Glorieta. - - NIEVES - - ¡Cuánto tarda! - - VIEJA - - Estás nerviosa. - - NIEVES (_Levantándose._) - - ¿No viene allí? - - VIEJA - - Sí; es aquella. - -(_Sale fondo derecha la_ SEÑÁ CELES, _otra vieja, echadora de cartas, -más bruja que la anterior. Esta viste de obscuro. Lleva un gabán -cortito y un manto negro raído. Se apoya en una muletilla._) - - NIEVES (_Yendo a su encuentro._) - - ¡Señá Celes! - - CELES - - ¡Hija mía! - ¡Cuánta gana que tenía - de verte! ¡Qué hermosa estás! - ¿Qué te pasa? - - VIEJA - - No habléis fuerte. - - NIEVES - - Que quiero saber mi suerte, - señá Celes. - - CELES - - La sabrás. - - -=Cantando.= - - NIEVES - - Que mi vida ya no es vida; - que tiran de mí, a la vez, - de un lao mi casa y mis padres; - del otro lao mi querer. - Que Serafín me ha exigido - que vaya a vivir con él, - y yo quiero y no quisiera, - y lucho y no sé qué hacer. - - CELES - - Ven, que a la luz del farol - las cartas te voy a echar; - que tóo lo que te convenga, - las cartas te lo dirán. - - VIEJA - - Siéntate. (_Se sienta._) - - CELES - - Persígnate. - - VIEJA - - Reza una oración. - Corta con la izquierda. - En el nombre de Dios. - -(_Celes saca la baraja, la remueve. Nieves hace cuanto la dice. La -bruja echa las cartas sobre el banco. Se ven en el horizonte obscuro, -relámpagos lejanos. Nieves, de pronto, da un grito de terror._) - - NIEVES - - ¡Jesús! - - CELES - - ¿Qué ha pasao? - - VIEJA (_Ríe con su boca sin dientes._) - - ¡Que ha visto un murciélago - y que se ha asustao! - - CELES - - Aquí te salen dos hombres: - uno, perdido por ti; - otro, que te trae dinero: - mira los oros aquí. - -(_Sale_ SERAFÍN _foro derecha, sigilosamente, sin ser visto. Se coloca -detrás de las mujeres, oye y sonríe._) - - Bastos; te sale un disgusto, - pero al cabo triunfarás. - Copas, y un hombre moreno - rica y dichosa te hará. - - SERAFÍN - - Lo que las cartas te dicen, - esa es la pura verdá. - - NIEVES (_Con asombro y alegría._) - - ¡Serafín! (_Levantándose._) - - SERAFÍN - - Y ese moreno - aquí esperándote está. - -(_Muy meloso, ofreciéndola el brazo al que ella se coge._) - - Vámonos, chula mía; - vámonos, negra; - vámonos del bracero - donde nos vean. - - NIEVES (_Rendida._) - - Donde quieras llevarla - se va tu negra, - que al fin, será mi vida, - lo que tú quieras. - -(_Se van del brazo muy juntos por la izquierda, con las caras casi -pegadas; caminan lentamente._ HIGINIO _sale por la derecha, vacilante, -lívido, como un loco; los ve alejarse._) - - HIGINIO - - ¡Juntos! ¡Se van! ¡De agonía - se me salta el corazón! - ¡Malhaya la suerte mía, - si no los mato a traición! - -(_Se va tras ellos. Las dos brujas, que han recogido la baraja y que -observan lo que sucede, al desaparecer Higinio, siguen riendo._) - - VIEJAS - - Ya lo ves. - ¡Ja, ja, ja! - Siempre así - pasará. - Detrás del amor los celos - siempre irán. - Ya lo ves. - ¡Ja, ja, ja! - Siempre así - pasará. - ¡Ja, ja, ja! - -(_Vanse por primera izquierda. Sigue relampagueando en el horizonte -obscuro. Cesa la música._) - - -ESCENA II - -BENITA, AVELINO _e_ HIGINIO - -_Benita trae a Higinio casi a rastras, porque él forcejea por soltarse. -Avelino lleva una blusa larga y una cesta a la cabeza de las que usan -los ultramarinos para servir los pedidos, llena de comestibles y -bebestibles, la cual deja en el suelo para ayudar a Benita._ - -=Hablado= - -BENITA.—¡Quieto, por Dios! ¡Silencio! - -HIGINIO.—No, si contra ella no es; soltarme. - -AVELINO.—Efusión de sangre, no, joven. - -HIGINIO.—Si al que quiero matar es a él; a él, que sé que no la quiere -más que para perderla. ¡Suéltame! - -BENITA.—Que te he dicho que no. - -AVELINO.—Hágala usté caso, hombre. - -BENITA.—¡Ten calma y óyeme lo que te digo, ¡caray!, que la volvéis a -una más tonta de lo que es! Si esta noche no aparto a ese hombre del -camino de mi hermana, mañana te lo desayunas si quieres. (_Soltándole._) - -HIGINIO (_Abrumado._)—¡Se pierde esa loca! ¡Se pierde sin remedio! ¡Se -van juntos!... ¡juntos! ¡Dios sabe dónde! - -BENITA.—Y nosotros también lo sabemos, tonto; si no, ¿crees tú que los -hubiera dejao yo irse? - -AVELINO.—Van al baile de Provisiones; un baile titulao _El Vaivén_, de -ahí orilla a la fábrica de Tabacos. Precisamente a la casa de al lao -voy yo a llevar este pedido. - -BENITA.—Pues allí, en ese bailecito, es donde una servidora lo va a -arreglar tóo esta noche. - -HIGINIO.—Pero ¿cómo vas a evitar que tu hermana...? - -BENITA.—Muy sencillo. ¿Tú no te acuerdas del señor Melquiades? ¿Aquel -tío que me hizo el amor pa tomarme el pelo? - -HIGINIO.—Sí. - -AVELINO.—Pues lo ha _enagenao_. - -HIGINIO.—¿Qué? - -BENITA.—Que con mis tontunas le he vuelto _mochales_ y ahí lo tengo, al -principio de la Ronda, aguardándome sentao en un banco, con dos sacas -de ropa que me ha subido del río. - -AVELINO.—Don Juan Tenorio de mozo de chapa. - -HIGINIO.—Pero, ¿es posible? - -BENITA.—Pues ese tío bocón es el que me ha contao en secreto que -Serafín hace catorce años que está liao con una verdulera que le -mantiene el pico. - -AVELINO.—De manera que tóo el lujo de ese pollo, lechugas. - -BENITA.—Tiene cinco hijos con ella; y a esa mujer, que la llaman -Paca “La Fiera”, por el mal genio, se lo he ido a contar tóo; la he -suplicao que me ayude a salvar a mi hermana y me ha dicho que a las -nueve estaría aquí con los cinco vástagos, medio litro de vitriolo y un -vergajo. - -AVELINO.—¡Que es un equipo! Ahora calcúlese usté el _Agarren-Parti_ que -se va a armar en ese bailecito esta noche. - -HIGINIO.—Yo la ayudaré a esa mujer. - -BENITA (_Mirando por la segunda izquierda._)—Callarse, que me parece -que ya está ahí esa fiera. (_Mira._) Sí; ella es. - -AVELINO (_A Higinio._)—Agárrese usté, que es un huracán. (_Se echa la -cesta a la cabeza._) - - -ESCENA III - -DICHOS _y_ PACA _“La Fiera” segunda izquierda. Es una mujer algo -desastrada; viene a medio peinar. Lleva delantal, mantón atado atrás y -el pañuelo de la cabeza caído sobre los hombros._ - -PACA (_Saliendo y pasando entre Avelino e Higinio._)—¡Pero que muy -buenas! - -BENITA (_Dejándola libre el paso._)—¡Señá Paca! - -PACA.—Aquí estoy. He tardao, porque he ido a dejar los chicos en casa -mi prima pa cuando sea menester. - -AVELINO.—¿Y qué tal? - -PACA.—Vengo que muerdo. Y a mí no me sujetéis de que vea a ese chulo, -que por la papilla que me han dao, ¡maldita sea la leña!, que le hago -trizas. - -AVELINO.—¿Quié usté sentarse? - -PACA.—¿Yo sentarme? Muerta descansaría yo, ¡mi perra vida! (_Al hablar -zarandea a Avelino, produciéndose en la cesta que lleva en la cabeza -un gran ruido de cacharros que chocan entre sí._) Si no puedo parar, -hijo; si no puedo. Si dende que vino aquí la joven y me contó lo que me -contó, que me ha entrao una desazón que... vamos; si hasta creo que me -han crecío las uñas. (_Le zarandea más._) - -AVELINO (_Sujetando el cesto con ambas manos._)—¡Mi madre! - -PACA.—¿Usté ha visto pelar un pollo, pollo? - -AVELINO.—¡Por Dios, señora: el pedido! - -PACA.—Pues menos tardo yo en desollar a ese ladrón, ladrón, más que -ladrón. (_Asombrada ante el creciente ruido de la cesta._) ¡Caray! pero -¿qué le suena a este hombre? - -AVELINO.—El pedido, señora; si se lo estoy a usté diciendo. - -BENITA.—¡Pero cálmese usté, por Dios! - -PACA.—¿Que me calme? ¡Cuando le machaque los sesos a ese golfo! -¡Engañarme a mí!... ¡su sangre ladrona! Si son cinco hijos los que -tengo: ¡cinco! ¿Por qué no le habré matao ya? ¡Maldita sea la leña! -Tóo el santo día vendiendo repollos pa que el zanguango ese venga a -hacer el _pinta_ con las chuletas de aquí bajo. (_Volviendo a zarandear -a Avelino._) ¿De dónde lo voy a consentir yo; de dónde? ¡Antes voy -a la cárcel, a la cárcel y a la cárcel! (_A Benita._) Bueno; y este -sonajero, ¿quién es? - -BENITA.—El joven que nos va a acompañar. - -PACA.—¿Este? Pues vámonos pal Vaivén. Usté me entra y me suelta en -metá del baile, yo saco este vergajo que llevo debajo del delantal -(_Levantándoselo y enseñando uno._) y ¿ustedes se acuerdan de hace -catorce años que cayó una granizá que asoló medio Madrid? Pues fué un -estornudo comparao con la que les preparo. - -BENITA.—Que se le cae a usté el moño. - -PACA.—Y me se caerá el alma. ¡Maldita sea! ¡Si me arde la sangre! ¡Si -quería yo cogerle en una! ¡Si lo estaba deseandito! ¡Si de éstas me ha -hecho cuarenta y cinco! ¡Si es un loco! ¡Si no hay año que no tengamos -seis juicios! - -AVELINO.—¡Un loco y tanto juicio! - -PACA.—¡Pero de ésta le pierde, palabra!; porque yo le juro a usté, que -a él lo mato, al Vaivén le pego fuego y yo voy a la cárcel y ese ladrón -al Hospital. ¡Palabra! ¡Que le digo a usté que mi venganza va a ser -soná; (_Llevándose a Avelino a empellones por el fondo izquierda._) -pero que muy soná! (_Le zarandea para que suenen los cacharros de la -cesta._) - -AVELINO.—¡El pedido, señora; el pedido! - -BENITA.—¡Cálmese! ¡Cálmese usté! (_Siguiéndoles._) - -HIGINIO (_Ídem._)—¡Pues sí que es un huracán! (_Vanse._) - - -ESCENA IV - -MELQUIADES - -MELQUIADES (_Sale por la primera derecha con dos sacas grandes de -ropa, una debajo de cada brazo y silbando como quien llama a una -persona._)—Náa; que no se la vislumbra por parte ninguna. ¡Camará! -¡Hora y media esperando! ¿Dónde se habrá metido esa hija de Eva? -(_Silba._) Cuando vuelva, la ropita esta ya se ha pasao de moda. -(_Silba._) ¡Que si quieres! (_Deja las sacas encima del banco y se -sienta entre las dos, dejando el sombrero sobre una de ellas._) Bueno, -esa niña, me tié ya un poquito escamao, eso es aparte; porque cáa día -es una cosa. Unos días, como hoy, pongo por _verbi gracia_, me hace -que la acompañe a recoger la ropa, y así de que la cosa va pesando, me -la trasmite, me pone un pretexto pa largarse y me deja sentadito en un -banco y de cara al talego como puede comprobarse por la lámina azjunta. -Pues otras noches, otras noches es peor, porque me hace que la entre en -un café, me se toma una ración de riñones a la _broche_, me dice luego -que va a un recao, y me da otro solo de hora y pico. Y es lo que yo la -digo: Señor, no es que me duelan los riñones, pero hazte cargo que ante -los ojos del camarero, estoy haciendo un papelito de esos de rollo. Y -luego, que no me prueba la cerveza y no sé qué tomar. (_Pausa._) Náa, -que esa niña abusa de que la he tomao una miaja de ley y tiene conmigo -acciones que no son pa un hombre formal. Sobre todo, las que más me -cargan, son estas acciones del banco. - - -ESCENA V - -MELQUIADES _y_ BENITA, _foro izquierda_ - -BENITA (_Acercándose._)—Buenas noches, chacho. ¡Ay, rico mío! Estarás -aburrido, ¿verdá? ¡Qué lástima! - -MELQUIADES (_Levantándose malhumorado._)—¡Gracias a Dios! Pero ¿qué te -ha pasao, nena? Creí que no venías. - -BENITA.—Dispénsame este ratito de hora y media que es que me ha cogido -la señá Dionisia, que habla más que un loro borracho, y conque si -patatín, si patatán, no me soltaba. - -MELQUIADES.—Sí, pero hazte cargo, que uno tié sus quehaceres. (_Se -aparta del banco, dejando en él las sacas._) - -BENITA.—¿Y qué tiés tú que hacer que no sea con tu morucha, tunarra? -(_Dándole una bofetada de cariño._) - -MELQUIADES.—Sí, pero es que abusas de una forma, que... - -BENITA.—Amos, calla, tirano; después de que dice tóo el mundo que he -adelgazao desde que te hablo. - -MELQUIADES.—¿Qué has adelgazao? Pues que te lleven al café y verán. - -BENITA.—Si tú me quisiás a mí la metá na más de lo que yo... Pero, -¡claro!, acostumbrao a tantas quiero tantas tengo... (_Coge la saca de -la derecha y viene por el mismo lado a entregársela a Melquiades para -que la coja._) Anda; coge la saca, cariño. - -MELQUIADES.—¡Yo! Pero no querrás que yo... - -BENITA.—Anda, mala sangre; coge. - -MELQUIADES (_Resistiéndose._)—Mujer, por Dios, ¡que si me viese -alguien!... - -BENITA.—Amos, ladrón; carga. Si es de aquí a casa; media horita na más. - -MELQUIADES (_Cogiendo la saca con el brazo derecho._)—Bueno. Que a uno -le gusta condescender, que si no... - -BENITA (_Cogiendo la otra saca y pasando al lado izquierdo._)—Dí que -una no fuera tonta, pero sabes que me tiés loquita y por eso abusas. -(_Al volver hacia la izquierda Melquiades, se encuentra con que le -presenta la otra saca._) Toma la otra. - -MELQUIADES.—Pero oye; ¿yo con las dos? - -BENITA (_Haciendo que cargue con ella también._)—Tira pa alante, -asesino. ¡Si no fuera una tan tonta! ¡Soy más tonta! ¿qué tonta soy, -verdá? (_Haciéndole caricias._) - -MELQUIADES (_Resignándose._)—¡Ay, Melquiades! ¡Veinticinco años -haciéndote el Tenorio, y ya ves qué sacas; que te las echen a cuestas! -(_Inicia el mutis por la izquierda._) - -BENITA (_Se va dándole empujones._)—¡Amos, tira, cariño! (_Música en la -orquesta._) - -=Mutación= - - - - -CUADRO TERCERO - - Local cuadrado de paredes blancas, en planta baja, que denota - haber servido recientemente para tienda o almacén. La puerta - del foro un poco a la derecha, y de dos hojas abiertas, da a la - calle. Dentro, en la pared del fondo, un cartel con letras de - imprenta que dirá: «El Vaivén, Sociedad de baile.—Matinés los - jueves.—Prohibido entrar al salón con botas y todas clases de - bebidas.—No se permite bailar con la capa puesta.—No se azmiten - en el tocador más que señoras solas.—Guardarropa a voluntaz.—VOCAL - DE TURNO, _El Chinares_.—BASTONERO, _El Canito_.—ENCARGADO DEL - AMBIGÚ, _Lucio el Rifero_». En los laterales izquierda, en primer - término, una puerta atrancada con una mesa. Sobre la puerta un - letrero que dice: «Guardarropa». Al lado otro que dice: «No hay - devolución, sin chapa». En segundo término, otra puerta con otro - letrero «Ambigú», y al lado en el telón, frente al público, «Pagos - al contado.—On parle Francaise.» Ocupando todo este frente, tres - o cuatro veladores de hierro, y otro en primer término, con unas - cuantas banquetas alrededor. En las laterales derecha, una sola - puerta, grande, sobre la que dice: «Entrada al salón». Dicha puerta - la cubren dos cortinas encarnadas, recogidas con guardamalletas. - Del techo pende una araña, hecha con dos palos cruzados y cadenetas - de papel, con cinco lámparas eléctricas, una en cada punta y otra - en el centro colgando el flexible. Forillo de calle. Es de noche. - - -ESCENA PRIMERA - -NIEVES _y_ SERAFÍN, _sentados en el velador de primer término; ella a -la derecha, y con una carta con sobre, en la mano. En segundo término, -en otro velador_, MELQUIADES, EL VIRUTAS, EL TULIQUI _y_ BERNABÉ. MOZAS -1.ª _y_ 2.ª _con un_ JOVEN, _toman cerveza en otra de las mesas. El_ -CAMARERO _que sirve, es un viejo calvo y chato, que viste pantalón -gris, alpargatas negras, pañuelo al cuello y smoking_. JÓVENES 1.º, -2.º, 3.º y 4.º, _están a la puerta del salón, mirando hacia adentro -y jaleando a los que bailan. El organillo, con sonido muy atenuado, -deja oir una polka. En el guardarropa_ LUCIO EL RIFERO. _Durante la -primera escena, entran dos o tres parejas de la calle al Salón. A su -tiempo, salen del mismo_, UN JOVEN _y_ UNA JOVEN. _Todo el mocerío de -ambos sexos que figura en este cuadro, denotará por su aspecto físico -y por su indumento que pertenece a la más baja extracción del hampa -madrileña, que nutre sus gloriosas huestes de organilleros, timadores y -pícaros de toda laya. Empieza la acción._ - -JOVEN 1.º—¡Ole ahí!... ¡Finura! - -JOVEN 2.º—¡Lo ceñido! - -JOVEN 3.º—¡Arza, Babolla, que te sobra terreno con un baldosín! - -JOVEN 4.º—¡Filigranita pura! ¡Ele! (_Salen del salón un Joven y -una Joven y van al guardarropa a recoger sus prendas, previa la -presentación de la chapa._) - -UN JOVEN.—Lucio; lo nuestro. - -LUCIO (_Con voz aguardentosa._)—¿Ya sus vais? (_Les da el sombrero y un -mantón de Manila._) - -UN JOVEN.—A ésta, que la llaman. (_Vanse foro derecha._) - -MOZA 1.ª (_De las que están en la mesa._)—Oye; ¿cómo tardará tanto -Isidoro? - -UN JOVEN (_En la misma mesa._)—Ya me escama. A ver si ha bajao a -trabajar a la Puerta del Sol y le han echao el cierre los de la Poli. - -MOZA 1.ª—Si supiera que no venía... el “Colores”, me ha convidao a -cenar. (_Se levantan y se dirigen al salón._) - -MOZA 2.ª—No te comprometas, que luego llega Isidoro a los postres, -lo toma a mal, y acuérdate del domingo pasao, que llevabas carne de -membrillo hasta en el _guá_. (_Llegan a la entrada del salón._) - -UN JOVEN (_A los que están formando grupo._)—¡A ver si va a poder -ser que pasemos! (_Abren calle y entran, primero las mujeres con su -acompañante y luego los otro cuatro. Cesa el organillo._) - -NIEVES (_Entregándola a Serafín._)—Aquí tiés la carta; mándala cuando -quieras. - -SERAFÍN (_Tomándola._)—Gracias, chacha; así se portan las mujercitas. -(_Se levantan y avanzan._) ¿A quién se la diriges? - -NIEVES.—A mi madre. - -SERAFÍN.—¿Qué la dices? - -NIEVES.—Que esta noche ya no vuelvo a casa. Que no me esperen más; que -me voy con un hombre que me quiere pa toa su vida. - -SERAFÍN.—¡Ele! - -NIEVES.—Pero antes de mandarla dime la verdá, por Dios. ¿Tú no tiés -compromiso con ninguna mujer? - -SERAFÍN.—¡Y dale! - -NIEVES.—¿No me engañas? - -SERAFÍN.—Mis labios, pa ti besos y verdades; no tién otra cosa, nena. -(_Vuelve a tocar el organillo._) Y ahora vamos ahí dentro, y luego -donde yo te lleve, y mañana juntitos pa siempre. - -NIEVES.—¿Pa siempre, Serafín? - -SERAFÍN.—¡Ni qué decir! ¿Oyes? ¿No te embebece esa música? (_Casi al -oído._) Vamos al salón, que vean canela. (_Entran en él._) - - -ESCENA II - -MELQUIADES, _el_ TULIQUI, _el_ VIRUTAS _y_ BERNABÉ - -MELQUIADES (_Por Nieves._)—¿Lo veis? ¡Otra a la canasta! - -VIRUTAS.—¡Se la lleva en el pico! - -MELQUIADES (_Levantándose y avanzando al proscenio._)—¿Pues vosotros -oserváis la locura de esa chavala con Serafín? Pues es un grano de Anís -del Mono, comparao con el estrago que yo le he producido a la otra -hermanita. - -TULIQUI.—¿Tanto? - -MELQUIADES.—¡Chiquillos!... ¡Me quiere, que en algunas ocasiones, ya -hasta me carga; pero me carga bárbaramente! - -VIRUTAS.—Bueno; pero ¿sacas algo? - -MELQUIADES (_Sonriendo._)—¿Sacas? ¡Una enormidaz! (_Saca cuatro -cigarros puros, que reparte y encienden._) Ahí van tres _Panatelas_: -_Flor de Cuba_. Hay que echar humo, jóvenes. - -VIRUTAS.—¡Eres un gran sujeto, Melquiades! - -BERNABÉ.—Épico. (_Enciende._) - -TULIQUI.—Pa las mujeres, un _bacilus_. - -VIRUTAS.—Si a los hombres se les pusiesen rótulos como a los -comercios, a ti te se debía de poner en la cinta del sombrero: “A la -nueva encarnación...” - -MELQUIADES (_Con extrañeza._)—¡A mi encarnación!... - -VIRUTAS.—Déjame acabar, hombre. “A la nueva encarnación... de don Juan -Tenorio.” - -MELQUIADES (_Sonriendo, satisfecho._)—¡Ah; eso sí! ¡Me habías alarmao! -(_Chupando el cigarro._) Vamos a humear. (_Entra triunfalmente en el -salón, fumando y bailando; los otros le siguen chupando los puros._) - -TODOS.—Humeemos. - - -ESCENA III - -AVELINO, _foro derecha. Luego el_ CAMARERO, _del Ambigú_. - -AVELINO (_Llega a la puerta y retrocede, volviendo a asomarse mira a -todas partes con cara asustada. Entra tímidamente de puntillas. Viene -con traje de americana y sombrero._)—Aquí debe ser. (_Lee el cartel._) -Justo: ahí “El Vaivén”, escrito; (_Acercándose al salón y mirando._) -y ahí dentro, corroborao. (_Mirando dentro._) ¡Relente!... ¡Pero qué -pegaos bailan aquí! ¡Hay pareja que no se la conoce la soldadura! Y el -caso es que son parejas que se pegan, pero se ve que no se hacen daño. -¡Qué gentuza! (_Cesa el organillo. Avelino se separa de la puerta._) -Dios quiera que no tarden la Benita y la señá Paca la Fiera, que -mientras van por los niños, me han dicho que entrase yo a tomar datos. -Tomaré datos. (_Vuelve a mirar por la puerta del salón._) - -CAMARERO (_Saliendo y fijándose en Avelino._)—¿Qué hace aquél? -(_Llamándole desde lejos._) ¡Chist! - -AVELINO (_Volviéndose asustado._)—¿Qué? - -CAMARERO.—¿Qué va usté a tomar? - -AVELINO.—Datos. Iba a tomar datos, ¿sabe usté?, porque yo no soy socio, -pero soy transeunte y venía a... a... esperar que viniera una familia. - -CAMARERO.—¿No querrá usté tomarme el pelo, verdá? - -AVELINO (_Fijándose en la calva._)—Yo no quiero imposibles, camarero. -De forma que hasta ver si vienen las personas que espero, tráigame usté -un sifón de gaseosa, que tengo la boca seca. - -CAMARERO.—En seguida. (_Vase, vuelve y sirve en el velador de primer -término lo pedido por Avelino, y se retira._) - - -ESCENA IV - -AVELINO, JOVEN 1.º, JOVEN 2.º; _luego el_ CAMARERO - -AVELINO.—¡Dios quiera que vengan pronto esas mujeres! ¡Estoy -azoradísimo! Aunque yo creo que hago mal, porque si sale algún chulo de -esos y ven que me alagarto, me se comen. Sí, yo me hago el fresco, es -mejor. Adoztaré un aire de fresco. ¿Qué aire será mejor: este o este? -(_Hace dos posturas ridículas._) Ahora, pa lo que yo no tengo agallas -es pa entrar al salón y hacer lo que me ha dicho la Benita, que me ha -dicho, dice: “Tú, de que llegues, entras donde bailan, y si ves a mi -hermana con el Serafín, te vas y le dices:” (_Mirando hacia el salón._) -“Muy señor mío: (_Salen del salón los Jóvenes 1.º y 2.º_) ¡dos puntos! -(_Por los que salen._) Me alegraré”... (_Por los jóvenes._) Me alegraré -que no se fijen en mí. (_Se sienta a lado del velador en su parte -izquierda._) - -JOVEN 1.º (_Al otro._)—Oye, tú, ¿quién es ese pelanas? - -JOVEN 2.º—¡Gachó, pero que no lo he visto en mi vida! - -AVELINO.—(¡Ya se han fijao! Aquí del aire.) (_Adopta un aire de -despreocupación._) - -JOVEN 1.º—Yo voy a ver. (_Se acercan a la mesa de Avelino._) Buenas y -refrescantes. - -AVELINO.—Gordas y dulces. (Yo no me achico.) (_Al Joven 1.º, que se ha -quitado la gorra para saludar._) Cúbrase el joven. - -JOVEN 1.º—Gracias; es que no me viene la gorra. - -AVELINO.—¿Y qué apetecía el socio? - -JOVEN 1.º—Usté perdone mi curiosidaz. - -AVELINO.—El aseo es imperdonable; diga el amigo. - -JOVEN 1.º—¿A usté le han traído aquí pa rifarlo, pollo? - -AVELINO.—(¡Arrea!) Sí, señor; me han traído aquí pa rifarme, pero al -que yo le toque, pué que se le hinchen las narices. - -JOVEN 1.º—¿Esas? (_Por las de Avelino._) - -AVELINO.—O las vecinas. (_Por las del Joven 1.º_) - -JOVEN 2.º—Pues las tié usté bastante largas. - -AVELINO.—¡Y eso que no las tengo todas conmigo! - -JOVEN 1.º—¿Y qué está usté tomando, si no es mal preguntao? - -AVELINO.—¡Gaseosa! (_Levantándose._) - -JOVEN 1.º—¡Qué embustero! - -AVELINO.—Que sí, señor; que es gaseosa. - -JOVEN 1.º—A ver. (_Con mucha tranquilidad se sirve un vaso y se lo -bebe. Avelino le contempla asombrado._) Oye, (_Al segundo._) pues es -verdá. - -JOVEN 2.º—¡Pero qué va a ser gaseosa! - -JOVEN 1.º—Que sí, hombre; prueba y verás. - -JOVEN 2.º—¿De dónde? (_Se sirve otro vaso y se lo bebe._) Oye: pues tié -razón. (_Aparte al primero._) (¡Hemos refrescao!) - -JOVEN 1.º—¿Lo estás viendo? (_A Avelino._) ¡Que aproveche! (_Inician el -mutis hacia el salón._) - -AVELINO.—¡Igualmente! (¡Qué sinvergüenzas! No, pues yo no me aguanto.) -(_Alto._) Oigan, jovencitos, hagan el osequio; otra curiosidad. - -LOS DOS (_Volviendo._)—¿Qué pasa? - -AVELINO (_Les hace seña que se acerquen._)—Ustés que tó lo saben; -¿pa sacar el líquido de aquí dentro, de dónde se aprieta, de aquí -(_El pitorro._) u de aquí? (_Al dar a la palanca sale el líquido, -poniéndoles perdidos._) - -JOVEN 2.º—¡Mi madre! (_Retrocediendo._) - -JOVEN 1.º (_Agresivo._)—¡Y nos ha mojao! (_Van a acometerle, pero -Avelino, que ha dejado el sifón sobre el velador saca una pistola del -bolsillo y les apunta._) - -AVELINO.—Bueno, pero si no les gusta a ustedes, les dejo secos; cosa de -un segundo. - -LOS DOS (_Al ver la pistola echan a correr y se meten en el -salón._)—¡Rediez! - -AVELINO (_Riendo._)—¡Ja, ja, ja! ¡Miá si se dan cuenta que esta pistola -es un abanico! (_Tira del cañón y saca un abanico, con el que se hace -aire, contoneándose._) - -CAMARERO (_Que sale del ambigú con un servicio para el salón._)—Pero, -¿qué hace usté? - -AVELINO.—Dándome aires de matón. (_Vase el Camarero._) - - -ESCENA V - -AVELINO, BENITA, PACA LA FIERA; _luego tres_ CHICOS _y dos_ CHICAS, -_hermanos, el mayor de doce años y la pequeña de cinco, vestidos -pobremente, por el foro izquierda. Los chicos llevan todos en el -bolsillo un pliego de papel de barba._ - -BENITA (_Se asoma y llama._) Avelino. (_El organillo vuelve a sonar._) - -AVELINO.—¿Vosotras? (_Guarda la pistola y va a la puerta._) Adelante. - -BENITA.—Pase usté, señá Paca. - -PACA (_Entrando._)—¿Es aquí? - -AVELINO.—Aquí es. (_Benita va a mirar por entre las cortinas de la -puerta del salón._) - -PACA (_En la misma puerta._)—¡Lástima de edificio! Dentro de un minuto -no queda de tóo esto ni el solar. - -AVELINO.—¿Y los niños? - -PACA.—Ahí los traigo. (_Va a la puerta con ellos._) Pasar, pichones. -(_Entran los cinco hasta el proscenio._) - -AVELINO.—¡Rediez, qué orfelinato! - -PACA.—Aquí los tié usté: ¡cinco pedazos de mi alma!... ¡cinco pedazos! -¿No es esto pa poner el grito en el cielo? - -AVELINO.—Pa poner el grito en el cielo y una escuela municipal. -Sentarse, pedacitos. (_Los Chicos se sientan en un velador del fondo, -colocándolos Avelino._) - -PACA.—¡Y que no me rechistéis! - -AVELINO.—¿Y son todos de usté? - -PACA.—Pa lo que usté guste mandarles; que si fueran patatas, no sabe -usté lo que se lo agradecerían. (_A los chicos._) Bueno, ya sabéis, -luceros; vosotros lo de siempre: cuando entren los guardias, os -escurrís y a casa. Y ahora por lo pronto, sacar los documentos. (_Los -chicos sacan del bolsillo los papeles._) - -AVELINO.—¿Qué documentos son esos? - -PACA.—Las _feses_ de bautismo. ¿No ve usté que cá mes tengo una -escaramuza de estas con ese ladrón? ¡Pues ya los presento con el -comprobante en la manita! Los llevo catalogaos. - -AVELINO.—¡Pues hace precioso! ¡Paecen un lote! - -BENITA.—¡Chits!... Callarse... allí están. Ya veo a mi hermana con -Serafín; venga usté. - -PACA (_Va corriendo a mirar._)—¿Dónde están? - -BENITA.—Allí, a la derecha; mire usté. (_Quedan las dos mirando._) - -CHICO 1.º (_A Avelino._)—¿Se puede tomar algo? - -AVELINO.—¿Qué queréis? - -CHICO 1.º—¿Habrá escabeche? - -AVELINO.—Dentro de un minuto, pué que no haiga otra cosa. - -CHICO 1.º—¿Nos podía usté dar un bocadillo? - -AVELINO.—Eso tu mamá, que muerde. - -PACA.—¡Ah!... ¡Sí!... ¡Allí!... ¡Ya los veo! ¡Ay, ladrón! ¡Ya te he -guilao! ¡Ya eres mío! (_Quiere desliarse el vergajo de la cintura y -entrar._) - -BENITA (_Deteniéndola y haciéndola, ayudada de Avelino, que vuelva al -centro de la escena._)—¡Quieta, por Dios, que lo echa usté a perder! - -PACA.—¡Soltarme!... ¡Maldita sea la leña! Sí: baila, baila, ladrón. -Bueno; si le pego fuego al local, salven ustés a las criaturas. - -BENITA.—¡Señá Paca, por Dios! - -AVELINO (¡Qué mujer!... ¡Si lo sé la traigo con _Minimax_!) - -BENITA.—Aquí se debe hacer lo convenido: una _leción_ a mi hermana, un -escarmiento a ese tío y ¡_Laus Deo_! - -PACA.—¿Ha dicho usté que _deo_? ¡Puño cerrao y me va a parecer poco! -Vamos a entrar bailando usté y yo. - -AVELINO.—Bueno; pero mucho cuidao, que llevo un terno de lana dulce. - -PACA (_A Avelino._)—Usté, cuando estemos a tiro de _vergajo_, me -suelta; que el resto de la _suaré_, es cosa mía. - -AVELINO.—¡Prudencia, por Dios! - -BENITA.—Yo aquí me quedo con la _prole_. - -PACA.—Adentro. (_Entran bailando._) - -BENITA.—¡Ahí va el agua! ¡Dios los coja confesaos! ¡Ya se acercan!... -(_Mirando al interior del salón._) ¡Aún no los han visto!... ¡Ya -han reparao! (_El organillo toca cada vez más despacio._) ¡El -señor Melquiades se mete debajo de un banco!... ¡Serafín no sabe -qué hacer!... (_Comienza dentro un murmullo que crece._) Hablan... -disputan... todos se arremolinan... ¡Saca el vergajo!... ¡Ay! (_Se oye -dentro un grito espantoso._) ¡¡En metá de los sesos!! (_A partir de -esta frase, el escándalo de dentro es formidable. Gritos, alaridos, -ayes, etc. Voces de “¡Guardias!... ¡Socorro!... ¡Que se matan!...”_) - - -ESCENA VI - -_Salen del salón hombres y mujeres chillando._ TULIQUI, MELQUIADES, -VIRUTA, BERNABÉ, _que pasan a la izquierda; detrás_ SERAFÍN, _sin -sombrero, cuello, ni corbata, cogido por la solapa de la americana por_ -PACA LA FIERA, _que enarbola el vergajo. Detrás_, NIEVES, _llorosa -y aterrada, cuatro o cinco concurrentes del baile y_ AVELINO, _con -toda la chaqueta rota por un costado y la manga. Todos salen trémulos -y demudados._ BENITA _se aparta para que salgan, y los_ CHICOS _se -esconden bajo un velador. Otros concurrentes quedan en la misma puerta -escuchando._ - -TULIQUI (_Corriendo._)—¡Un guardia!... ¡Un guardia! - -AVELINO (_Queda en el centro._)—¡Un sastre! (_Enseñando el roto._) ¡Un -sastre! - -MELQUIADES (_Pasando a la izquierda._)—¡Mi media dentadura!... ¡A ver -mi media dentadura! - -SERAFÍN (_Saliendo furioso._)—¡Suelta! - -PACA.—¡Granuja! ¡Golfo! ¡Pelanas! - -SERAFÍN.—¡Suelta o te parto el alma! - -PACA.—¡Ni muerta! No vendo ni una alcachofa más pa que tú te chulees -con nadie; ea: se ha acabao. (_Colocación de derecha a izquierda; Paca, -Benita, Avelino, Nieves, Serafín, Melquiades, etc. El coro alrededor._) - -NIEVES.—Pero, ¿quién es esta mujer? (_A Serafín._) - -PACA.—¿Qué quién soy? Una prima pa el señor; pa usté, puede que una -tía; en el fondo, una madre que no se deja avasallar. Ni más ni menos. - -NIEVES.—Pero, ¿qué dice esta mujer, Serafín; contesta, por Dios? - -BENITA (_A su hermana._)—Pero, ¿estás sorda? Pues dice que es la socia -de aquí, del amigo. - -PACA.—Hace catorce años cumplidos; catorce, pa que usté lo sepa, joven. - -NIEVES (_A Serafín._)—Pero, ¿no decías que estabas libre? - -AVELINO.—Estaba libre, pero le han bajao el “Alquila.” - -SERAFÍN.—Tóo eso es mentira, Nieves; no lo creas. - -PACA (_Amenazadora._)—¿Que no lo crea? (_Hace avanzar a los chicos; -Serafín, al verlos, huye hacia la izquierda._) Aquí tié usté las -consecuencias. Con sus fés de bautismo; (_Los chicos presentan los -papeles._) los cinco reconocidos; deletrée usté si sabe. - -AVELINO.—¡La prueba testifical es pa bajarle las orejas al caballo de -la Plaza de Oriente! (_Pasa al lado de Serafín._) - -NIEVES.—¡Qué infamia! ¡Qué vergüenza! (_Llora abrumada, sentándose en -un velador del fondo._) - -SERAFÍN (_Ya sin saber qué decir._)—Está bien. ¡Maldita sea! ¡Ponerme -en un bochorno como este cada ocho días! ¿A ti te paece bonito lo que -me has hecho? - -PACA (_Señalando a los niños._)—¡¡Pues y lo que me has hecho tú, -ladrón, que no gano pa judías!! - -AVELINO.—¡Cinco pedazos! ¡¡Menudo estropicio!! - -SERAFÍN.—Te juro que me las pagas, ¡por estas! (_Paca le amenaza, y -contenida por todos, se agrupa a la derecha con sus hijos, siempre con -el vergajo en la mano._) - -BENITA (_Interviniendo._)—No la regañe usté, que no ha sido ella. El -que nos ha descubierto esta gatada de usté diciéndonos que era usté un -sinvergüenza y un canalla, ¿sabe usté quién ha sido? - -SERAFÍN.—¿Quién? - -BENITA.—Pues aquí, mi amante. (_Cogiendo a Melquiades y trayéndole a su -lado._) Ven aquí, rico. - -MELQUIADES (_Asombrado._)—¿Qué dices? - -BENITA.—¿Verdá que has sido tú el que nos ha dicho que el señor era un -sinvergüenza? - -MELQUIADES.—¿Yo?... Oye: a mí no entremezclarme. (_Se aleja hacia -la izquierda, pero Serafín, cogiéndole de la americana, le obliga a -detenerse._) - -SERAFÍN.—¿Que ha sido éste? - -MELQUIADES (_A Benita._)—Pero, ¿qué traición me haces? - -BENITA.—La que merece la infamia de usté, de brindar mi conquista a -esos tres golfos. (_Señalando a Virutas, Tuliqui y Bernabé._) Pero -luego, la conquista ha sido que el muy calavera se ha pasado quince -días subiéndome la ropa. - -AVELINO.—¡¡Del río; acaba los párrafos!! - -SERAFÍN (_Encarándose con Melquiades._)—¿De modo que has sido tú? Pues -toma, por charrán. (_Le da una bofetada._) - -MELQUIADES (_Con asombro._)—¡Mi madre! Pero... ¿me ha pegao? - -AVELINO (_A Serafín._)—Dele usté otra, que se ha quedao en la duda. - -SERAFÍN.—Y en la calle, ¡te voy a partir el corazón! - -MELQUIADES.—¿A mí? Soltarme, que voy a escabechar un bonito. (_Se lían -a golpes. La gente grita. Salen todos a la calle. Paca, comienza a -repartir vergajazos y hace mutis seguida de sus hijos._) - - -ESCENA FINAL - -BENITA (_Consolando a Nieves._)—¿Lo ves? ¿Lo estás viendo? ¡Pa caer en -esta golfería y en esta inmundicia, has querido dejar la honradez de tu -casa y te has desapartao de un hombre de bien! ¡Loca!... ¡Más que loca! - -NIEVES (_Llorosa y airada._)—¿Y tú quién eres pa hacerme cargos? - -AVELINO (_A Benita._)—¡Cállate, que bien castigada está! ¡Menuda -lección! - -BENITA.—¡Y que ha sido una leción de solfeo! (_Abrazándola para -llevársela._) En fin, no llores. Y ahora, vamos a casa, y mañana -vuelves con Higinio. ¡Y da gracias a que tiés una hermana tonta! - -AVELINO.—Y un cuñao aznegao. (_Mirando el roto de su americana._) - -NIEVES (_Dejándose llevar._)—¿Y qué le decimos a padre? - -AVELINO.—A padre yo se lo contaré todo que estoy en condiciones de -hablar como un descosido (_Mirándose al suyo de la ropa._) Andando. -(_Las hermanas, inician el mutis por el foro._) - -(_A ellas._) - - Y que os sirva el escarmiento - pa ser humildes y honradas. - -(_Al público._) - - Y aquí termina el sainete, - perdonad sus muchas faltas. - -TELÓN - - - - - EL CHICO DE LAS PEÑUELAS - O - NO HAY MAL COMO EL DE LA ENVIDIA - - - - -PERSONAJES - - -CUADRO PRIMERO - - VALENTINA (35 años) - LA SOLE (16 ídem) - ENCARNA (20 ídem) - LA JOSEFA (35 ídem) - LA SEÑÁ MAURICIA (50 íd.) - LA SINFO (20 ídem) - INDALECIA - DOMITILA - LAVANDERA 1.ª - ÍDEM 2.ª - ÍDEM 3.ª - ÍDEM 4.ª - ÍDEM 5.ª - ÍDEM 6.ª - ÍDEM 7.ª - ÍDEM 8.ª - ÍDEM 9.ª - SEÑOR HILARIO (45 años) - SEÑOR BERNABÉ (50 ídem) - PACO CEBRIÁN, CHICO DE LAS PEÑUELAS (25 ídem) - SEÑOR COSME (60 ídem) - AQUILINO (40 ídem) - SEÑOR CECILIO (30 ídem) - EL TÍO PELELE (65 años) - PANOLI (15 ídem) - UN CARTERO - -_Murguistas, vecinos, vecinas y chicos de la calle._ - - -CUADRO SEGUNDO - - SEÑÁ VALENTINA - SEÑÁ RITA - SEÑOR BERNABÉ - PACO - SEÑOR TOBÍAS (50 años) - TÍO PELELE - JUSTO VIDAL (ZIPILÍN) (20 ídem) - ANTONIO RIZO (VIGUDÍ) (18 años) - EMILIO RINCÓN (TELARAÑA) (22 ídem) - AMIGO 1.º - ÍDEM 2.º - ÍDEM 3.º - -_Transeuntes y banda._ - - -CUADRO TERCERO - - SEÑÁ VALENTINA - LA SOLE - ENCARNA - LA JOSEFA - CHULA 1.ª - ÍDEM 2.ª - UNA VENDEDORA - SEÑOR HILARIO - SEÑOR BERNABÉ - PACO - SEÑOR TOBÍAS - ZIPILÍN - VIGUDÍ - TELARAÑA - SEÑOR COSME - AQUILINO - UN POLICÍA - GUARDIA 1.º - ÍDEM 2.º - HORTERA 1.º - ÍDEM 2.º - - - - -ACTO ÚNICO - -CUADRO PRIMERO - - La escena representa el interior de un lavadero cubierto. Es una - habitación amplia, cuadrada, de paredes altas. Al foro un gran - portalón de dos hojas, ancho, practicable, que da a la carretera de - Puerta de Hierro, llena de sol. - - En los laterales izquierda, dos puertas de habitaciones de la casa, - cubiertas con cortinas de lona. - - En los laterales derecha y hacia el último término una puerta de - dos hojas que conduce al tendedero. - - En la parte superior de las paredes, grandes ventanas de forma - apaisada, con cristales polvorientos, por donde se supone que entra - la luz que necesita un local tan amplio. - - El techo, destartalado, con grandes vigas llenas de telarañas. - - En mitad de la escena, y próximos a los laterales, dos lavaderos - de piedra, corridos, llenos de agua y en los que puedan lavar ocho - mujeres en cada uno. - - En el rincón de la izquierda un gran fogón con la caldera para la - colada. Tiene tubería moderna. - - En los primeros términos una mesa de pino, sillas de anea, un - armario, un reloj de pesas, grande, antiguo. - - Arrimadas a la pared, sacas de ropa, canastas grandes y muy usadas, - barreños, cuerdas, estacas, largueros, etc., etc. Es de día. - - -ESCENA PRIMERA - -_Al levantarse el telón aparecen en el lavadero de la derecha en primer -término_ ENCARNA, VALENTINA, _la_ SINFO _y cinco_ LAVANDERAS. _En el -de la izquierda, la_ SEÑÁ JOSEFA, SOLE, _la_ SEÑÁ MAURICIA _y más_ -LAVANDERAS, _hasta ocho. Todas lavan animadamente riendo y bromeando: -restriegan las prendas, dan jabón, golpean con las palas, retuercen la -ropa, escurren. Una_ LAVANDERA, _con un barreño de ropa vase por el -tendedero. El_ TÍO PELELE _entra con un montón de prendas, ya secas y -las va doblando y metiendo en una saca_. - -=Música= - - TODAS - - Lava, lavandera, - vaya restregón, - dale con la pala, - venga más jabón. - Que si quiés blanquita - la ropa dejar, - pala, pala, pala, (_Golpeando._) - le tendrás que dar. - - RITA (_Asomándose a la puerta del tendedero y a - voces._) - - Señá Andrea. - - VOZ (_De mujer, dentro, muy fuerte._) - - ¿Qué quiés, chica? - - RITA - - Cuando tienda avíseme. - - SINFO - - ¡Dí que no tienda en mi cuerda - que va a tender Salomé! - - JOSEFA (_Furiosa a Sole._) - - ¿Pero qué haces, criatura? - - SOLE (_Con rabia._) - - Si me s’acabao el jabón. - - JOSEFA - - Pos coge el de la Tomasa. - ¡Jesús qué condenación! (_Siguen lavando._) - - —— - - SINFO - - Échate una copla, Sole. - - SOLE - - ¡Que me van a regañar! - - UNA - - No te apures. - - SINFO - - Picantita. - - VALENTINA - - De las tuyas. - - SOLE - - Allá va. - - —— - - La soltera del cuarenta - dicen que es de las cabales, - y ayer me ha echao dos pañales, - conque ajuste usté la cuenta. - - (_Todas ríen. La señá Josefa golpea enfurecida a la Sole._) - - —— - - JOSEFA - - ¡Pero ustedes oyen! - ¡Te voy a matar! (_La pega._) - - SOLE (_Queriendo huir._) - - ¡Por Dios, sujetarla! (_Avanzando a primer - término._) - - TODAS - - Amos, déjala. (_Se interponen._) - - JOSEFA - - ¡Cantar esas cosas!... - ¡Te arranco la piel! (_Pegándola más._) - Toma, toma, toma... - - TODAS - - No la pegue usté. - -=Hablado= - -SOLE (_Huyendo de su madre y llorando._)—¡Amos, pero están ustés -viendo!... Estése usté quieta, hombre... que si no pega usté no vive. - -JOSEFA.—¡Cállate o te arranco la lengua, recondená! - -SOLE.—¡Pero qué he hecho yo, señora!... ¡Misté que es lo grande, -hombre!... - -VALENTINA.—Amos, Josefa, déjala, que la tiés el cuerpo a la chica que -es un puro cardenal. (_Vuelven a las pilas menos Sole y Josefa._) - -SOLE.—¿Que si es un puro cardenal?... Amos, por gusto quiero que me -vean usté este muslo, a ver si saben ustés de qué color es. (_Va a -levantarse la falda._) - -JOSEFA (_Vivamente._)—¡Pero serás capaz, so arrastrá! - -SOLE.—Si semos mujeres solas. - -JOSEFA.—¿Y el tío Pelele? - -SOLE.—Es _nutral_. Al menos eso dice él cuando pellizca. - -PELELE.—A los setenta y dos cumplíos, le enseñen a uno lo que le -enseñen, desaplicao. - -SINFO.—A más, de que en esta ocasión la chica no es culpable. - -MAURICIA.—Hemos sío nosotras, que la hemos dicho que cantase a la -creatura. - -JOSEFA.—¿Y quién la manda cantar esas indecencias de coplas? (_Vuelve a -la pila._) - -SOLE.—Si me mandase usté a un colegio de pago, cantaría el _tuesten_, -u el _guau guau estep_, u cualquier otra cosa extranjera... ¡pero qué -quié usté que aprenda en la cae Los Moratines ande la persona más fina -se restriega con papel de lija! - -JOSEFA.—¿Dónde me he educao yo? - -SOLE.—En ninguna parte. - -JOSEFA.—Pues ya ves como no canto golferías. - -SOLE.—¡Porque tié usté _blonquitis_! - -JOSEFA.—¿_Blonquitis_?... Quítate de mi vista si no quiés que te -deshaga, so galocha. (_Avanza y la da unos tirones del pelo._) - -SOLE.—Sí, señora, que me quito, que no paece usté mi madre, que me tié -usté deshecha a golpes... (_Arreglándose el pelo._) que tengo la cabeza -que cuando me peino paece que le saco la raya a un montón de grava. - -JOSEFA.—¡Fuera de aquí! - -SOLE.—Sí, señora, que me voy. Que por no respetar no respeta usté ni a -los agüelos que los respeta tóo el mundo. ¡Me ha arrancao uno! ¡Misté -que lástima! ¡Maldita sea!... (_Como el que adopta una resolución -heroica._) Me voy a tender. (_Coge un barreño con ropa._) - -JOSEFA.—A ver si te duermes... - -SOLE (_Casi llorando._)—¡Miá si supiese que no me despertaba más!... - -JOSEFA.—¡Anda d’ahí, que me tiés la sangre negra! ¡Galocha, más que -galocha! - -VALENTINA.—Mujer, si es que la pegas por demás a la pobre criatura. - -JOSEFA.—Porque quiero que se haga una mujer. - -SOLE (_Volviendo desde la puerta del tendedero._)—¿Pero usté cree que -con estos golpes me voy a hacer una mujer?... ¡Como no me haga una -pandereta! (_Josefa va a pegarla y ella echa a correr por el tendedero. -Valentina va a probar con la mano el agua de la colada._) - - -ESCENA II - -DICHOS, _menos_ SOLE. _Luego_ PANOLI _por el tendedero._ - -VALENTINA.—¡Tío Pelele! - -PELELE.—Presente. - -VALENTINA.—Dígale usté a Panoli que eche más carbón, que esto está pa -servirlo en garrafa. - -PELELE (_Llamando._)—Panoli... - -VALENTINA.—Cuidao que se lo tengo avertido. Que no me se quede fría la -colá, niño. Pos como si lloviznara. - -PANOLI (_Un chicuelo con cara de tonto._)—¿Qué pasa? (_Avanza a primer -término por la derecha._) - -VALENTINA.—Que eches más carbón, vida mía. ¡Camará, que tiés un alma -que te se pasea por Recoletos y a lo mejor se sienta! - -PANOLI.—Pos antes he echao cinco palás. - -VALENTINA.—Pos dobla, rico. - -PANOLI.—¡Maldita sea!... Miá que tenerse que pasar uno la vida echando -lumbre. (_Simula echar carbón._) - -VALENTINA.—Mialo, paece un pasmao. (_Avanza secándose los brazos con el -delantal._) Bueno; las nueve y media; la que quiera irse a almorzar que -se vaya, que hasta la tarde hacemos fiesta en esta casa. Y tú, Sinfo, -y usté, señá Mauricia, si queréis un bollito y un trago, arrimaros. -(_Saca del armario bandejas, botellas y vasos que coloca sobre la mesa, -que está a la derecha._) - -SINFO.—Allá vamos. (_Se acercan y se sientan._) - -VALENTINA.—Y lo mismo te digo, Josefa. - -JOSEFA (_Secamente._)—Gracias. (_Sigue lavando._) - -VALENTINA.—Amos, ven y no seas erizo. - -JOSEFA.—No me cumple náa; se agradece. - -VALENTINA.—Tu gusto, hija. (_Josefa sigue lavando. Las demás -lavanderas, se secan, se quitan los delantales, se ponen los mantones -y se marchan por el foro. Alguna, así como Panoli, sale por el -tendedero._) - -SINFO.—¡Qué señá Josefa!... - -MAURICIA.—¡Miá que es agria! - -VALENTINA.—¡Eso es un limón pasao! (_A Encarna._) Y tú, Encarna, a ver -si dejas de lavar, no sea que venga tu padre. - -ENCARNA.—Le estaba ayudando a la Marcelina. - -VALENTINA.—Pero ya sabes que no te quié ver en ello. - -ENCARNA.—¡Y quién se lo va a decir! A más de que es mi gusto. Si no -ando en el agua no vivo. (_Viene secándose los brazos desnudos._) - -SINFO.—¡Pa que no te hubieses criao en el río!... (_Beben unas copas de -vino y comen de los bollos que ha servido Valentina._) - -MAURICIA.—¡De chica se tié dao cáa chapuzón!... ¿Te acuerdas? - -ENCARNA.—¡A ver! - -MAURICIA.—Paece que la estoy viendo. Se ponía tal que su madre la trajo -al mundo. Y, paf... se zampaba en el agua desnudita. - -VALENTINA.—Era su costumbre. - -PELELE.—Hay costumbres que no debían de perderse. Con permiso. (_Se -bebe una copa._) (_Sale Sole del tendedero y se acerca mirando los -bollos codiciosamente._) - -MAURICIA.—¿Y qué, hoy tengo oído que es el gran día en esta casa, -jóvenes? - -ENCARNA.—Y que lo diga usté, señá Mauricia. - -VALENTINA.—Hoy es el día más feliz de nuestra vida. Vienen a pedir la -mano de esta... y el mes que viene las amonestaciones de ella y de Paco -y las de su padre y las mías. ¡Los dos matrimonios en un mes! - -SINFO.—¡Ole con ole!... Eso sí que se mojará a lo grande. - -VALENTINA.—Ni te ocupes. Ya conoces a Hilario que estornuda, le sale -bien y convida; conque por una cosa así, que es su felicidad, no -digamos. - -SINFO.—Sus merecéis el bien que _tenís_, hay que decirlo. - -SOLE.—Sí, señora; que han sío ustés mú regüenas páa tóo bicho viviente -que las ha arrodeao y eso tié su pago. (_Comiéndose un bollo._) - -VALENTINA.—Eso no; la suerte de cáa uno, hija. Que esto ha sío como -un sueño. Ya veis; hace dos años, aún vivíamos, yo, tan ajena con mi -marido, y mi hermana casá con el padre de ésta; pos en menos que se -dice, faltó mi marido, murió mi hermana, quedó mi cuñao solo con la -chica, me hizo de venir a cuidarla, las dos nos encargamos de esto, él -se fué a su negocio del merendero páa no dar que decir, y pasao el -luto lo que estaba de Dios: esta se va a casar con el hombre que quiere -y su padre y yo, pues... ¡capicúa! - -SOLE.—Y tú estarás contenta, ¿verdá, Encarna? - -ENCARNA.—Contenta y más que contenta; contenta y recontenta, Sole. (_Se -abrazan con alegría._) - -SOLE.—La verdá es que tienes un cacho e novio que no cabe por ese -portalón. Es un rato de hombre. - -PELELE.—Y una celebridá, que no se os olvide. Que dentro de poco no -habrá en España un torero como Paco Cebrián, _Chico de las Peñuelas_, -porque tié unas agallas que pa él no hay toros grandes ni cornalones. A -ese le echan un pavo y se lo come. - -SOLE.—¡En veces, yo también! (_Ríen todos._) - -MAURICIA.—¿Y qué, el domingo dicen que alterna en Tetuán? - -VALENTINA.—Por primera vez, sí, señora. - -ENCARNA.—¡Ay, si queda bien, qué gusto! - -VALENTINA.—Mialá, de pensarlo, se ríe hasta con las orejas. - -ENCARNA.—¡La alegría que tengo! Que quiero, que me quieren, que te veo -a ti contenta, a mi padre satisfecho y que hoy por hoy no me cambiaría -ni por una marquesa. (_Ríe y palmotea._) - -SOLE.—Ni aunque te diesen prima, miá esta. - -ENCARNA.—Y vaya, vengan ustés pa dentro que les quió enseñar la ropa -blanca que me trajo ayer la bordadora. Un primor. - -VALENTINA.—Veréis qué seis enaguas; a la que pueda ser más bonita. - -TODOS.—Vamos, vamos. (_Vanse segunda izquierda. Sole queda la última._) - -SOLE.—Me gusta a mí más ver ropa interior de novios y novias... porque -claro, paece que una se anima y... - -JOSEFA (_Deteniéndola._)—¿Ande vas tú? (_Haciéndola retroceder de un -tirón de la falda y avanzando ambas al proscenio._) - - -ESCENA III - -JOSEFA _y_ SOLE - -SOLE.—A ver la ropa blanca que dice que la... - -JOSEFA.—Anda a lavar si no quiés que te arranque ese pelote que tienes, -so pispajo, fea, gandula... (_Amenazándola._) - -SOLE.—Pero señora... (_Retrocediendo._) - -JOSEFA.—¡Tú que tiés que ver náa de nadie!... - -SOLE.—Pero si es que m’han dicho que... - -JOSEFA.—Anda páa alante que en tóo me tiés que contradecir, mala -pécora, tunanta... (_Haciéndola retroceder a empujones._) - -SOLE.—Pero señor, pero hija, pero yo no sé qué la pasa a usté, que -cuanta más alegría tien los demás más fiera se pone usté, ¡caray! - -JOSEFA.—¡Fiera!... Cállate si no quiés que te retuerza la lengua, -indina, arrastrá... (_La pellizca._) - -SOLE (_Huyendo._)—¡Ay, por Dios, madre!... ¡Vamos, hombre!... -(_Frotándose el brazo pellizcado._) - -JOSEFA.—Que no te gozas si no me ves rabiando. ¡Que yo no debía vivir! -¡¡No debía vivir!! - -SOLE.—Ni beber, créame usté. - -JOSEFA.—Pué que te figures que es el vino. - -SOLE.—¿Es el aguardiente? - -JOSEFA.—Es el veneno que tengo aquí que me repudre de ver lo que estoy -viendo, que quisiá quedarme ciega pa no verlo... ¡ciega! - -SOLE.—¡Ya estamos con lo de siempre! (_Chillando._) - -JOSEFA (_Furiosa._)—No chilles. - -SOLE.—Pero ¿qué está usté viendo, vamos a ver?... ¿Que son felices? -Pues déjelas usté. - -JOSEFA.—Pues no me da la gana. No quiero, no quiero y no quiero, que -esto es un asco de farsa. Unos granujas y una tía hambrona engañando -entre tóos a un tío baboso... ¡maldita sea! ¿Y pa qué ha sío una buena -en este mundo? Pa tener este pago y verse arrastrá como una esclava y -ver que otros triunfan, y ver que otros se van a llevar lo que una... -¡Miá si no ardiese la casa y nos consumiese a tóos! - -SOLE.—Amos, hija, madre... amos, cállese usté, que me da usté miedo. -Pero, ¿por qué les tié usté ese odio, señor? - -JOSEFA.—Porque son unas asquerosas. - -SOLE.—Total, ¿qué nos han hecho aquí? Pos llenarnos la andorguita la -mar de veces; que si no hubiá sido por esta casa, ¿qué hubiésemos -comido la metá e los días? Pos aleluyas al _gratín_ y pan de _no hay_. - -JOSEFA.—Pero lo han hecho pa rebajarte, pa humillarte, pa tenerte bajo -el zapato. (_Reconcentrado._) - -SOLE (_Imitándola._)—Lo habrán hecho pa lo que haigan querido, pero yo -he aumentao cinco kilos; que antes paecía que llevaba las carnes en un -pellejo prestao y ahora no se me pué coger un pellizco. Al menos eso -dicen tóos los que me lo... (_Golpeándose los labios._) digo, ay... - -JOSEFA (_Interrumpiéndola bruscamente._)—Lo que eres tú, eres un peazo -e carne con ojos, que ni sientes ni padeces ni vales pa na; pero yo veo -el mundo, y esta casa y tóo esto podía ser mío, mío... ¡nuestro! - -SOLE.—Pero, ¿qué iba a ser nuestro? Ganas... - -JOSEFA.—¿Tú qué sabes? - -SOLE.—Pero si el señor Hilario no le ha hecho a usté en jamás ni -mención de na. - -JOSEFA.—Porque se entremetió esa golfa de la Valentina, que ha sío más -lagarta que una... y me engatusó a ese tío lila... Pero déjate, que -poco lo va a gozar, muy poco. ¡Por estas! (_Cruza los dedos. Llora._) - -SOLE.—Amos, madre, no se ponga usté así. ¡Miá que hasta llorar, hombre! -Después de tóo, ¿qué le vamos a hacer? ¿Que son felices? Que Dios se -lo habrá dao. ¿Que tienen hombres que las quieran? Pa eso son guapas. -Misté, a mí no me da envidia de la Encarna. ¿Que ella es más güena moza -que yo? Güeno, pero yo llego donde ella llegue. ¿Que no llego de mi -natural? Me aupo. Tóo tié remedio. Después de tóo, yo tengo visto que -en este mundo con una mijita de labia y un poquito de paripé, rubias, -morenas, altas, bajas, guapas, feas... tóo se despacha. - -JOSEFA.—¡Quítate d’ahí, cacho prima! - -SOLE.—Que sí, señora, ¿pa qué envidiar a nadie? Yo, con tener salú, un -río con agua clara, ropita que lavar, puños pa dar jabón, un cacho de -novio y boca pa cantar, pos no me cambio ni por la reina de España; -porque ¿qué tié la reina, corona? Pos me pongo yo dos claveles en el -pelo, salgo a la calle andando así (_Anda contoneándose._) y me saludan -hasta los alabarderos. (_Pasando a la izquierda._) - -JOSEFA (_Dándole un manotazo._)—¡Alabarderos! ¡Maldita sea tu estampa! -(_La zarandea._) - -SOLE.—¡Pero madre! - -JOSEFA.—¡Que la ves a una repudriéndose y llorando y encima te vienes -con chacharramanchas! - -SOLE.—Pero, señor, ¡encima que lo hago pa aplacarla!... - -JOSEFA.—¡Vete de aquí o te esgarro! (_Amenazándola._) - -SOLE.—¡Dios mío, pero por qué dará tanta pena la alegría de otro! ¡Miá -que es castigo! (_Vase, atravesando el foro de izquierda a derecha, al -tendedero, refunfuñando._) - -JOSEFA.—¡La alegría de otro! ¿Y qué le ha importao la mía a esa golfa? -(_Se oyen voces y risas dentro._) Yo que había soñao con ser el ama, -verla a ella feliz, rica, valiendo una cincuenta mil veces más... ¡Pues -no! ¡Sí, reiros, reiros! ¿Veis estas lágrimas? Pos más amargas las -tenéis que llorar. (_Vase foro izquierda._) - - -ESCENA IV - -VALENTINA, ENCARNA, SINFO, SEÑÁ MAURICIA _y_ TÍO PELELE _de la segunda -izquierda_ - -SINFO.—Bueno, esa camisa del canesú a ondas, esa paece que no l’han -tocao manos. - -MAURICIA.—Pos ¿y el cubrecorsé rosa? - -VALENTINA.—¿Os ha gustao? - -PELELE.—Lo que yo digo es que debe dar lástima ponerse una ropa con -tanto lazo pa tan poco público. (_Ríen._) - -VALENTINA.—Es mu requetebonito todo. - -ENCARNA.—Como dirigido por ti. - -SINFO.—A mí lo que me ha vuelto loca es el juego de novia. - -PELELE.—¡Qué juego! (_Con admiración._) - -SINFO.—¿Le ha gustao a usté? - -PELELE.—Como que es un juego pa hacer las diez de últimas. - -MAURICIA.—En fin, chicas, yo me voy al tendedero, que con estas y las -otras aún tengo dos sacas en las cuerdas. ¿Me ayudas, Pelele? - -PELELE.—Pa luego es tarde. - -ENCARNA.—Y yo echo una mano, ande; y así se recoge en cinco minutos. -(_Vanse los tres al tendedero. Encarna, al tiempo de hacer mutis, hace -una caricia a Valentina._) - - -ESCENA V - -VALENTINA _y_ SINFO - -SINFO.—Se ve que te quiere mucho. - -VALENTINA.—¿Quién, la Encarna? Y yo a ella. Si eso es un ángel. Tan -buena como su padre. - -SINFO.—Y oye, a propósito, ¿ande iría el señor Hilario esta mañana a -las siete, que le vi tan majo Cuesta e San Vicente arriba? - -VALENTINA.—Qué sé yo, mujer. Y no creas, que la salidita esa me tié -intrigá. - -SINFO.—¿Por qué? - -VALENTINA.—Pues que no ha habío forma de que me dijese ande se -marchaba. - - -ESCENA VI - -DICHOS, SEÑOR HILARIO, AQUILINO (_Guardia municipal_), COSME, SEÑOR -CECILIO _y_ CINCO MURGUISTAS - -HILARIO (_Se asoma con cuidado por la puerta y da dos golpecitos en el -suelo con el bastón._)—Valentina. - -VALENTINA.—¡Ay, hijo, qué susto! (_Retroceden hacia la derecha._) - -SINFO.—Miá si antes le nombramos. - -HILARIO (_En voz baja._)—¿Y la chica? - -VALENTINA.—En el tendedero. - -HILARIO.—Me alegro. - -VALENTINA.—Pero, ¿qué pasa? - -HILARIO (_Imponiendo silencio._)—Chist... (_A alguien que le sigue._) -Introducirse, patrulla. (_Entran los murguistas con sus instrumentos -y Aquilino y Cosme con una caja, un lío de ropa al parecer y otros -paquetes._) De puntillas, virtuosos. - -SINFO.—¡Qué comitiva! - -VALENTINA.—Oye, ¿pero traes charanga? - -HILARIO.—Cinco _Bentovenes_ y este Puchini. (_Por el señor Cecilio._) - -VALENTINA (_A Aquilino, que está a su lado._)—Y usté, ¿qué lleva aquí? - -AQUILINO.—Fuegos artificiales, faroles a la veneciana y cadeneta -tricolor. - -VALENTINA.—Pero, ¿qué preparas? - -SINFO.—Alguna de las suyas. - -HILARIO.—Chist... ya lo sabrás todo. Usté, señor Cecilio y sus -diznos... (_A Aquilino._) ¿cómo les llamaríamos a los de la banda? - -AQUILINO.—Bandoleros. - -HILARIO.—Y sus diznos bandoleros, introdúzcanmese en ese gabinete, -que ahora les será remitido bajo sobre un frasco de vino pa que vayan -tomando bríos. - -CECILIO.—Usté mándenos vino, que ya verá usté cómo soplamos. - -HILARIO (_Indicándoles la habitación._)—Pa adentro. - -CECILIO.—Y pa afuera. - -HILARIO.—Bueno, ahora pa adentro. (_Los encierra en la primera -izquierda._) - -VALENTINA.—Pero Hilario... pero ¿qué es este misterio, si pué saberse? - -HILARIO.—¡Chits! Valentina, al verme venir con el señor Cosme Pedrajas, -más conocido por Tarángano... - -COSME.—Campeón del mundo en el chascarrillo baturro, pa servir a usté. - -HILARIO.—Y con el probo urbano señor Aquilino Larrea... - -AQUILINO.—Cuyo lema es: “Allá donde fueres, ríete lo que pudieres.” - -HILARIO.—Habrás comprendido que el programa de festejos que nos traemos -compite vitoriosamente con el de la atracción pa forasteros. - -VALENTINA.—Bueno; pero si lo que yo no me explico... - -HILARIO.—Paso a aclararte... Tú sabes, Valentina, que Paco Cebrián, -_Chico de las Peñuelas_, hoy por hoy la única esperanza seria del arte -taurómaca nacional e hijo del antiguo y afamao picador de toros señor -Bernabé Cebrián, _Tomates_, va a contraer matrimonio canónigo con mi -hija Encarna, que, a medias contigo, es la reina de mi corazón. - -COSME.—Elocuente. - -AQUILINO.—Conmovedor. - -HILARIO.—Pues bien, como ahora mismo vendrán Paco y su padre a pedirme -la mano de la chica, quiero solenizar este día regalándole a él el -capote de paseo que ha de lucir el domingo en Tetuán y a ella el mantón -de Manila con que ha de concurrir a dicha fiesta; prendas que te -serán exhibidas _iso fazto_ por los pollos que al margen se expresan. -Desenvolvan. (_Cosme enseña el mantón y Aquilino el capote._) - -VALENTINA.—¡Qué preciosidad! - -SINFO.—¡Jesús, qué hermosura! - -HILARIO.—¿Te gustan? - -VALENTINA.—Un encanto. ¡Y no me habías dicho na, so arrastrao! - -HILARIO.—Quería sosprenderos. Y ahora comprenderás también que lo de la -murga tiene por ojeto amenizar el azto de la entrega de estas prendas -a los agraciaos; azto que quiero que se verifique con la solemnidaz de -_rública_. - -VALENTINA.—Te he cogío la idea. Entrega, bailoteo, un arroz, mucha -gente, cohetes, música, ecétera, ecétera. - -AQUILINO.—El ecétera de González Byas y en grandes proporciones, si pué -ser. - -HILARIO.—Me has calcao el pograma, reina. (_La abraza._) - -VALENTINA.—Descuida. Voy a convidar a media vecindaz. - -SINFO.—Verá usté qué festival organizamos. - -ENCARNA (_Dentro._)—Padre... padre... - -HILARIO.—Repeine, la chica. Esconde eso. - -VALENTINA.—Hasta luego. Vamos. (_Se llevan capote y mantón segunda -izquierda._) - - -ESCENA VII - -HILARIO, AQUILINO, COSME _y_ ENCARNA, _del foro izquierda_ - -ENCARNA (_Jadeante y contenta._)—Padre, padre... - -HILARIO.—¿Qué pasa, chiquilla? - -ENCARNA.—Que ya... que ya vienen por allá abajo Paco y el señor Bernabé. - -HILARIO.—¡Pero qué nerviosa, hija, y qué coloraíta te has puesto! De -que ves a ese melón, cerezas. - -ENCARNA (_Ruborosa._)—¡Amos no me sofoque usté, padre! Y a tóo esto, -¿cómo están ustés? - -AQUILINO.—Pa que nos revoquen, pero gozando de verte dichosa. (_Sube al -fondo._) - -COSME (_Le da la mano._)—Corroboro. - -ENCARNA.—Muchas gracias. - -COSME.—Conque a pedir tu manita, ¿eh? - -ENCARNA.—Sí, señor. Ya están ahí. Voy a arreglarme un poco. (_Vase -segunda izquierda._) - -AQUILINO (_Desde la puerta._)—¡Camará, vienen el padre y el hijo que -echan humo de elegancia! - - -ESCENA VIII - -HILARIO, AQUILINO, COSME, BERNABÉ _y_ PACO, _del foro izquierda_ - -BERNABÉ (_Desde la puerta, quitándose el sombrero._)—Viva cuarenta mil -años tóo lo que se acobija en este distinguido lavadero. - -HILARIO.—Y tú que lo veas, so tumbón. - -BERNABÉ.—¡Hilario! (_Avanzando._) - -HILARIO.—¡Bernabé! (_Se abrazan._) - -BERNABÉ (_Estrechándoles la mano._)—Adiós, Cosme... ¡Hola, munícipe! - -AQUILINO.—Salú, varilarguero. - -COSME.—¿Y el chico? - -PACO (_Que aparece en la puerta y sin avanzar._)—¡Señores, jovialidá y -metálico! (_Quedan unos cuantos chicos y chicas, que le han seguido, a -la puerta del lavadero._) - -BERNABÉ.—Ahí tenéis a esa aureola de la coleta. - -HILARIO.—Pasa fenómeno. - -BERNABÉ.—No le llames fenómeno, por tu salú, que eso ya está mu -desacreditao. Llámale compendio, estrépito, arrebato, ocecación... Lo -que te dé la gana, que de todo tiene. - -PACO.—Amos, padre, no me floree usté, que m’azaro. - -BERNABÉ.—¿Que s’azara? Un hombre como un hastial, más guapo que yo, -si cabe, astro naciente de la tauromaquia triunfante y más corto que -un cablegrama... Pasa, derrumbamiento taurómaca... (_Le hace entrar -empujándole._) - -PACO (_Con modestia._)—Ceguera paterna. Ustés le desimulen. (_Dándoles -la mano._) Padrino, señores... (_Se saludan._) - -BERNABÉ (_A los chicos de la puerta._)—¡Amos, niños! ¿Pero es que no -habéis visto nunca una celebridá, hombre? Largarse d’aquí. - -PACO.—Na, que salgo y un hormiguero de almiradores en mi pos. -(_Aquilino sube y hace intención de sacar el sable; los chicos vanse -corriendo._) - -HILARIO.—Eso es la popularidaz. - -PACO.—La popularidaz y la silueta. - -BERNABÉ.—Ven que te vean. (_A Hilario._) Qué, ¿te gusta la -presentación? (_Queda en el centro; a su izquierda Paco e Hilario._) - -HILARIO.—De primera. Vitola de matador de cinco mil. No le falta -detalle. Roten, dije, habano... - -PACO.—El sombrero es lo último. Cordobés; copa lisa, ala plana, tono -plomo, y por dentro forro verde, Cabestreros, 18, Sombrerería, y un -escudito que dice _Omni soit qui mal y pense_, que debe ser una cosa -pal dolor de cabeza. (_Se lo pone._) - -AQUILINO.—Y buen ternito, mi amigo. - -BERNABÉ (_Señalando a Hilario._)—Regalo de éste. - -COSME.—Y te cae de primera. ¡Vaya un sastre! - -PACO.—Sastre y que tengo un cuerpo que no debía decirlo; pero a mí, por -no sentarme mal, ni los calamares en tinta. - -BERNABÉ.—Hemos elegido el tono chocolate. No sé si te gustará. - -HILARIO.—Es muy señorito. - -PACO.—Señorito, y que como usté dijo que fuese un traje pa por las -mañanas, pues yo dije: pues pa por las mañanas, chocolate... Es sufrido -y alegre. (_Da unos pasos._) - -BERNABÉ.—¡Ahí mi niño! ¡Qué suerte tién las mujeres! ¡Maldita sea! - -COSME.—Cómo se nos cae la baba, amigo. - -BERNABÉ.—Si no tengo otra cosa en el mundo. Es mi ceguera, mi -chifladura, mi esperanza... mi tóo... ¡Y es que lo vale! No es porque -sea mi hijo. - -PACO.—Bueno, y sabrán ustés que al remate el domingo se ciñe la mona -aquí el tumbonazo este. (_Dando un golpe cariñoso a su padre._) - -HILARIO.—¡Hola! ¿Te has decidío al fin? - -BERNABÉ.—Sí, la verdá. Quiero picar yo el primer toro que mate mi hijo -en los Madriles. - -COSME.—¡Ole por los buenos picadores! - -BERNABÉ.—Aunque estoy arrinconao, ya verán apretar en lo alto. - -AQUILINO.—Y qué, ¿hay esperanzas de quedar bien, pollo? - -PACO (_Riendo con cierto desdén._)—Padre, aquí el urbano pregunta que -si hay esperanzas. - -BERNABÉ (_Riendo._)—Ja, ja... Esperanzas y realidades y moños por el -suelo y coletas mutiladas... El día que este espanto taurino despliegue -el capote en el ruedo de Madrid, con las plumas de los _Gallos_ se hace -una almohada. - -PACO.—Y con la asaúra de Belmonte un _endreón_. - -BERNABÉ.—Doy fe. - -PACO.—Y estará feo que yo lo diga. - -BERNABÉ.—A ti no te está feo na. (_Convencido._) - -PACO.—Ya lo sé. Es un decir. ¿Pero cuáles son las tres promesas del -porvenir aztual taurino? Examinemos: Antonio Rioja _El Confeti_. ¿Me -pué hacer a mí sombra _El Confeti_? - -BERNABÉ.—Muy poquita. - -PACO.—Descontao. Casildo Peña _Sorbete_. - -HILARIO.—Hombre, ese es un torero concienzudo. - -PACO.—Es un torero concienzudo, pero frío; eso no me lo niega a mí -nadie. - -BERNABÉ.—Descuenta el _Sorbete_. - -PACO.—Descontao. Felipe Canales _Chaparrón_. ¿Estira los brazos como -yo? ¿Empapa como yo? - -BERNABÉ.—¡Qué va empapar el _Chaparrón_! - -PACO.—Descontao. - -BERNABÉ.—En cambio éste tiene de tóos los clásicos. - -PACO.—Soy un _puz purri_. - -BERNABÉ.—Es _Lagartijo_, por el estilo. - -PACO.—Mejorao. - -BERNABÉ.—_Frascuelo_, por la valentía. - -PACO.—_Cientuplicada_. - -BERNABÉ.—_Guerrita_, por la elegancia. - -PACO.—Que ya quisiera... - -BERNABÉ.—_Espartero_, por el valor. - -PACO.—Chsss... (_Gesto de resignación._) - -BERNABÉ.—_Gordito_ por la figura y _Carancha_ por el aire. - -PACO.—Hombre, padre, por el aire no quisiera yo parecerme a nadie. - -BERNABÉ.—No me refiero al _amosférico_. En fin, que sus diga Hilario la -tarde que le vió torear en Morata de Tajuña, ¿te acuerdas? - -HILARIO.—Y eso que aquella tarde no te acompañó la fortuna. - -PACO.—¡La Guardia civil! - -HILARIO.—En fin, lo que tú eres lo verá el domingo la afición. Conque -ahora a lo que estamos. - -BERNABÉ (_Adoptando un tono solemne._)—Pues a lo que estamos, Hilario, -es que vengo con toda solemnidá a solicitar de ti pa esa memez taurina -la mano de ese manojito de claveles que Dios te ha dao por vástaga. - -HILARIO.—Pues yo, al llegar este momento, que me emociona como na en el -mundo te digo que te doy la mano de mi hija y mi corazón y un abrazo. - -PACO.—Gracias, padrino. - -BERNABÉ.—¡Bendita sea tu alma buena! (_Se abrazan._) - -AQUILINO.—¡Qué trístico! - -COSME.—¡Patético! - -HILARIO.—Y ahora una sospresa que os preparo. - -BERNABÉ.—¿Qué sospresa? - -HILARIO.—Silencio. (_Coloca tres sillas a la derecha._) Siéntate aquí. -(_Le sienta en la del centro._) - -PACO.—¿Me van a afeitar? - -HILARIO (_A Bernabé._)—Tú a su diestra. Y vosotros venir conmigo. - -BERNABÉ.—Pero, ¿qué es esto? - - -ESCENA IX - -DICHOS _y todos los que se indican en la escena_ - -=Música= - - HILARIO - - Ha llegao el momento. - - (_Va a la puerta segunda izquierda._) - - Sal aquí, hija mía, - que Paco te espera; - que aguardamos tóos. - - (_Sale Encarna._) - - Que quiere tu padre - darte una alegría. - - (_La lleva donde está Paco._) - - Siéntate a su vera, - juntitos los dos. - - ENCARNA - - ¡Mi Paco! - - PACO (_Se levanta._) - - ¡Mi Encarna! - - BERNABÉ - - ¡Cachito de cielo! - - ENCARNA - - Pero, bueno, padre, - ¿qué piensa usté hacer? - - COSME - - Pues una película. - - BERNABÉ - - Cállese el agüelo. - - HILARIO (_A Paco._) - - Repara qué cromo - llevas por mujer. - - —— - - PACO - - Chula más barbiana - yo nunca la ví, - ni ha venío al mundo - otra más juncal, - desde Mataderos - hasta Chamberí, - bien por Hortaleza, - bien por Fuencarral. - Y ese cuerpecito - sólo es para mí, - porque me lo gano - con el corazón. - ¡Ay del que se atreva - a mirarte a ti - sin consentimiento - de este chulapón! - - —— - - ENCARNA - - Pues tú eres, Paco, el torero - en quien tu Encarna se mira. - - PACO - - Y tú eres, negra, la chula - por quien tu Paco suspira. - - LOS DOS - - Si no estuviera delante - toa la gente que hay aquí, - te diría, mi chulapo/a, - lo que siento yo por ti. - - —— - - HILARIO - - Atención. - Que ahora llegan los momentos - de mayor espeztación. - - TODOS - - ¡Qué emoción! - -=Hablado con música= - -HILARIO (_En la segunda izquierda._)—Valentina, venga pa alante la -cabalgata con toda su debida solemnidá. - -VALENTINA.—Allá vamos. Desenvaine, munícipe. Toque la música. - -AQUILINO.—Abran paso, que viene la fuerza armá. (_Van saliendo todos -en dos filas. Delante el municipal como despejando. Luego la charanga; -después dos lavanderitas con una caja descubierta, en la que llevan -un mantón de Manila; detrás otras tres mozas, una que lleva el capote -colgado de un palo y las otras dos que lo sostienen abierto por las -puntas. Detrás gente con faroles de colores, banderolas, botas de vino -colgadas en palos, etc., etc. Mucha alegría y animación. Josefa y Sole -salen por el fondo y se ponen a lavar._) - -CECILIO (_Al salir._)—Marcha torera original de Cecilio Azquerino -Bangüey, director de la Sinfónica Asqueriana de Cabestreros, que tiene -el honor de dedicársela al _Chico de las Peñuelas_ en el día de hoy -y personas que le acompañen. Titulao “Entra por derecho”. ¡A una, -profesores! (_Tocan. La comitiva desfila._) - - HILARIO (_Adelantando._) - - Este mantón, hija mía, - tu padre te lo regala - pa que te vistas de gala - la tarde de la corría. - Del palco en el antepecho - lo tiendes pa que él lo vea, - y de seguro torea - como en su vida lo ha hecho. - - ENCARNA - - Es precioso y tóo lleno de flores. - - TODAS - - En tu cara las tiés tú mejores. - - ENCARNA - - Cuántas veces con él soñé yo. - - BERNABÉ - - Pues, mujer, anda ya, póntelo. (_Se lo pone._) - - ENCARNA - - Con este mantón de flecos - todo llenito de flores, - iré yo a ver la corría - donde Paco hará primores. - Con él iré a la Paloma - pa unirme con el que quiero; - con él iré a las _kremeses_ - cogida de su bracero. - Que envuelta una madrileña - con sus flecos y sus flores - le parece hasta pequeña - la calle de Embajadores. - Y a los hombres que me miran - y cuando paso, suspiran, - voy diciendo sin querer: - “¡Pa mi novio yo he de ser!” - - TODOS - - Que envuelta una madrileña, - etc., etc. - - HILARIO (_Ofreciendo el capote a Paco._) - - Y toma tú, torerazo, - un capote de paseo. - Si no te parece feo, - dame después un abrazo. - Póntelo con chulería, - porque tengo yo el empeño - de que un diestro madrileño - venza a los de Andalucía. - - PACO - - ¡Ay, padrino, me deja usté helao! - - TODOS - - Qué capote que le ha regalao. - - PACO - - Con él puesto me haré una postal. - - BERNABÉ - - Póntelo, torerazo inmortal. (_Se lo pone._) - - ENCARNA - - Parece que ya le veo - ceñido y envuelto en él, - y sale a hacer el paseo - y es pequeño el redondel. - - TODOS - - Parece que ya le veo - ceñido y envuelto en él - y sale a hacer el paseo - y es pequeño el redondel, - etc., etc. - ¡Olé ya - por las chulapas de verdá! - Míralo, - que ni Belmonte le igualó. - ¡Lo digo yo! - -(_Voces, aplausos, alegría, algazara._) - -=Hablado= - -TODOS (_Con mucha alegría._)—¡Olé!... ¡bien!... ¡bravo!... (_Aplausos, -risas, algazara._) - -BERNABÉ.—¡Qué bueno eres, Hilario!... (_Con entusiasmo._) Déjame que te -incruste mi gratitú en una mejilla. (_Le da un beso. Todos ríen._) - -HILARIO (_Limpiándose la cara y rechazándole con cómica -indignación._)—Amos, tonto. - -BERNABÉ.—¡Que sí, señor; que esta felicidad, el pan, el porvenir, hasta -la ropa, tóo se lo debemos a este hombre! - -PACO (_Con entusiasmo abrazando a Encarna._)—¡Ay, señor Hilario, qué -favor me hizo usté a mí también, de acuerdo con su señora, el día que -se les ocurrió esta tontería! - -BERNABÉ (_A Valentina._)—¿Pues y tú?... Ven acá... Diosa del -Manzanares, que lo que has hecho tú por nosotros no te lo pago yo ni -andando a gatas. (_A Hilario._) ¿Me permites que la dé un abrazo? - -HILARIO.—Y cuarenta. - -VALENTINA.—Amos, no seas pegajoso. - -PACO (_Riendo._)—A ver si se va a enfadar el señor Hilario, padre. - -BERNABÉ.—¿Enfadao éste?... Dentro de un rato. - -PACO.—Tendría yo gana de verle a usté un día enfadao, hombre. - -HILARIO (_Riendo también._)—Pos mira, pué que me veas. Y que soy un -tigre cuando me enfado. - -VALENTINA.—Como que muerde. - -HILARIO (_Cariñosamente._)—A ti. - -SINFO.—¡Bueno, señores, a bailar, a bailar!... - -TODOS.—¡Eso, eso!... - -PACO.—Amos ahí fuera al aire libre. - -TODOS.—Sí, sí. - -HILARIO.—Señor Cecilio, toque usté lo que quieran. - -BERNABÉ (_A Valentina._)—Y tú y yo vamos a romper la marcha. Con tu -permiso. - -HILARIO.—Anda con ella. - -VALENTINA.—Doy dos vueltas y vengo por ti... que aquí el socio es la -fama en chotis. - -HILARIO.—Aquí t’aguardo. (_Van saliendo algunos por el tendedero._) - -PACO (_Subiendo con todos._)—¡Pero señá Josefa!... No había reparao. -Amos, suelte usté la pala y venga a divertirse. - -JOSEFA.—¿Y quién me va a lavar la ropa, el obispo? - -PACO.—¡El obispo!... ¡Tendría gracia el obispo dando jabón! (_Risas -generales._) - -ENCARNA.—Al menos deje usté a la Sole que venga. - -SOLE.—Sí, madre, déjeme usté que vaya a echar un tuesten. - -JOSEFA.—Si sueltas la pala, t’amargo. - -VALENTINA.—Dejarla, no la pague con la criatura. - -PACO.—Señora, es usté menos animada que un callejón sin salida. - -VALENTINA.—Y que lo jures. - -PACO.—¿Quién ustés que le haga un chiste lavandero? - -TODOS.—Sí, sí. - -PACO.—A esta mujer no hay quién la saque de pila. (_Muerto de risa por -su supuesta gracia._) ¡Ja, ja, ja! - -UNO.—¡Precioso! - -TODOS.—¡Muy bien, bravo! (_Hacen mutis por el tendedero._) - -SOLE.—Un día que están tóos tan contentos... - -JOSEFA.—¿Y qué tenemos nosotras que ver con la alegría de nadie? A -trabajar. (_Siguen lavando. Hilario, Aquilino y Cosme, al quedarse -solos se sientan alrededor de la mesa y se sirven unas copas de vino; -beben y fuman puros que les da Hilario. Se oye fuera la murga y jaleo -de baile bastante lejano para que no interrumpa el diálogo._) - -AQUILINO.—¡Qué feliz eres, Hilario! - -HILARIO.—No lo sabes bien, Aquilino. Tu pecho municipal y cariñoso -no pué abarcar esta felicidad que me embriaga. Porque veo a mi hija -dichosa; a la mujer que quiero, feliz; a mis amigos, contentos: oigo -esa música; ese barullo, que es como el ruido de esta alegría interior -que me corre por dentro y reflexiono y me digo: este bien que gozo es -el fruto de mi vida, de mis afanes; tóo ganao con lágrimas y con horas -de trabajo. ¡Qué mayor dicha pa un hombre de bien! ¡Bendito sea Dios -que me la concede! - -AQUILINO.—Porque te la mereces. - -COSME.—¡A tu salú! - -AQUILINO.—¡Vaya! - -HILARIO.—¡A la vuestra! (_Chocan las copas y beben._) - - -ESCENA X - -DICHOS _y_ DIMAS (_cartero_) _foro izquierda_ - -DIMAS.—Buenos días. - -HILARIO.—Hola, Dimas. - -COSME.—Hombre, el cartero. - -AQUILINO.—Adiós, paloma mensajera. - -HILARIO.—¿Un chupito? - -DIMAS.—Se acepta y se agradece, que ya va haciendo mucha calor. -(_Bebe._) - -JOSEFA (_A la chica._)—Ámonos. (_Mirando con temor al cartero._) - -SOLE.—Pero... - -JOSEFA.—Ámonos. (_Vanse foro izquierda._) - -HILARIO.—¿Y que te trae por este domicilio? - -DIMAS.—Que tié usté carta. (_Busca en el paquete._) - -HILARIO.—Hombre, ¿quién se acordará de mí? Toma la perra. (_Se levanta -para dársela._) - -DIMAS.—No paga, es del interior (_Se la da._) Vaya, hasta otra, -señores. (_Vase foro._) - -HILARIO.—Anda con Dios, hombre. ¿Quién me escribirá a mí del casco y a -esta casa? Oye, y es letra de máquina. - -AQUILINO.—Algún amigo. - -HILARIO.—Yo amigos con máquina... no m’acuerdo. Veamos. (_Se sienta, -rompe el sobre y empieza a leer. A poco palidece, se demuda, tiembla, -se levanta, se sienta, se pasa la mano por la cara con angustia._) - -AQUILINO (_Alarmado._)—¿Qué te pasa? - -COSME.—Oye, ¿pero qué tienes? (_Hilario se pone en pie._) - -HILARIO.—Dame un... dame un poco de agua, haz el favor. - -AQUILINO.—¡Pero te has quedao blanco! (_Hilario vuelve a leer._) - -COSME (_Muy alarmado._)—¿Qué te dicen? - -AQUILINO.—¿De quién es esa carta? - -HILARIO.—Pues esta carta... yo no... no sé... si... (_Vuelve a -mirarla._) esto no... ¡mi madre! (_Cae sentado._) no es carta, sabes; -es... - -AQUILINO.—¿No trae firma? - -HILARIO.—Ni fecha ni na. - -COSME.—¿Un anónimo? - -HILARIO.—Sí; un anónimo... una puñalá... (_con ira creciente._) Esto es -una infamia... pero, amos... pero me ha dejao que yo no sé qué tengo... -(_Se pasa la mano por la cara con angustia._) - -AQUILINO.—¿Pero qué dice? Venga ya, hombre. - -HILARIO.—Toma, lee... - -AQUILINO (_Lee._)—¡Recontra!... ¡oye! ¡mi madre! Bueno, esto es una -asquerosidad; de esto no hay que hacer caso. (_Con la carta hecha un -rebuño da un puñetazo sobre la mesa._) - -HILARIO.—No, sí, claro... pero cuando hay quien te diga esas cosas y -ves en lo que te dicen algo que... - -AQUILINO.—Oye tú, reponte, que te va a dar una alferecía. Miá cómo -tiembla. - -COSME.—¿Pero qué dice ese papel, releñe? ¡Leer alto! (_Cesa de tocar la -murga._) - -AQUILINO.—Casi na. Atiende. (_Lee._) “Amigo Hilario: Una persona que le -quiere bien...” - -COSME (_Torciendo la cabeza._)—Mal. - -AQUILINO.—“Aunque usté no se lo merece, le avisa de que la Valentina -que le pinta a usté otra cosa, porque vale pa ello, está liada...” - -COSME.—¡Rechufla! - -AQUILINO.—“Está liada desde antes de quedarse viuda de su primer -marido, u lo que fuese... con el señor Bernabé el picador, carne y uña -como usté recordará de aquel pobre hombre.” - -COSME.—¡La panocha! - -AQUILINO.—“Y de ahí el meter en su casa de usté al citao Bernabé, -así como al hijo que ha engatusao a la Encarna. Y van tóos a una a -comérsele a usté su honrao sudor. Reflexione en todo y no haga el -primo. Se lo avisa quien bien le quiere.” (_Vuelve a oirse la murga._) - -COSME.—¡Mi madre!... ¡pues es una misivita! - -HILARIO (_Saliendo de su profunda abstracción._)—¡Maldita sea! (_Con -amargura._)—¿Habré tenío yo una venda en los ojos, Aquilino?... ¿Habré -estao ciego? - -AQUILINO.—¡Por Dios, Hilario, no desbarres, que esto es una infamia! - -HILARIO.—¿Pero quién va a tener interés en hacerme peazos la felicidad -de esta forma tan cruel y en un día como el de hoy si yo no tengo -enemigos? - -COSME.—Eso no lo digas. Tóo el que es feliz los tiene, Hilario. - -AQUILINO.—Esto es de algún envidioso, estoy seguro, que la envidia es -lo más malo de este mundo. - -HILARIO.—¿Pero qué me van a envidiar a mí, Aquilino?... ¿Un peazo e -pan, un rincón de casa, una pizca e felicidá? - -AQUILINO.—El envidioso no repara en más o en menos... quitarte el bien -que tengas, poco o mucho, grande o chico. - -HILARIO.—No, Aquilino, no... No hay alma por negra que sea que se -atreva sin motivo a hacer una cosa como ésta, cincuenta veces peor que -un asesinato. (_Se levanta y va hacia la derecha._) - -AQUILINO.—Por Dios, Hilario, cálmate. (_Siguiéndole._) - -HILARIO.—Sí; quizás que habré estao ciego: que cuando quieres hay cosas -que las tiés delante de los ojos y no las ves hasta que te las dicen... -La Valentina me trajo aquí a Bernabé. Eso no puedo negarlo. - -AQUILINO.—¿Pero vas a dudar?... - -HILARIO.—No es que dude; es decir, las cosas como han pasao. Ella trajo -a ese hombre y ella arregló lo de los chicos, y tóo se le hace poco -pa esa gente, esta es la verdad... ¡maldita sea!... Y si esto es una -traición; si esto fuese una traición después de lo que yo he hecho por -ellos, os juro por la sangre que tengo... (_Amenazador avanza._) - -AQUILINO (_Conteniéndole._)—Hilario... amos, hombre, una meaja de -aplomo, que tú no pués partir de ligero. - -COSME (_Cortándole el paso._)—A más de que lo primero es cerciorarse, -por lo tanto, lo que te conviene es fingir y... - -HILARIO (_Vivamente._)—No, eso no... fingir no; no tengo carácter pa -ello. De que me serene pensaré lo que sea menester... pero por de -pronto, como tengo ya el corazón envenenao, me molesta esa música y esa -alegría y ese barullo, conque vete a decirles a tóos que se vayan. - -AQUILINO.—Pero, hombre, no comprendes... - -COSME.—Calla, ellos vienen. Aplomo, Hilario. (_Pasa al lado de -Aquilino._) - - -ESCENA XI - -DICHOS, VALENTINA _y_ BERNABÉ. _Del tendedero vienen riendo._ - -BERNABÉ (_Entrando._)—¡Ja, ja, ja!... Bueno, vais a hacernos el favor -de asomar las narices pa vernos bailar la machicha brasileña. - -VALENTINA (_Muy alegre._)—Nos hemos llevao la palma... que se pué -decir... Conque, pollo, andandito, que vengo por el chotis ofrecido. - -HILARIO (_Secamente._)—Gracias, no tengo gana de na. - -VALENTINA (_Fijándose en él y con asombro._)—Oye, ¿pero qué tienes? -Estás blanco como el papel. - -BERNABÉ (_Quedando repentinamente serio._)—Es verdá. ¿Qué te pasa, -Hilario? - -VALENTINA.—¿Te has puesto malo? (_Anhelante._) - -HILARIO.—No, no tengo na, gracias. (_La rechaza._) - -VALENTINA.—Pero esa voz... ese tono... ¿Qué ha pasao aquí? - -BERNABÉ.—Hilario, ¿has tenío algún disgusto? - -HILARIO.—He dicho bien claro que no tengo na. - -VALENTINA.—¿Pero qué ha sucedío?... ¡No estén ustés como dos pasmaos y -hablen por lo que sea!... - -AQUILINO.—Señora... - -VALENTINA.—¿Qué tienes, Hilario?... ¿qué tienes?... No me atormentes. - -BERNABÉ.—Desembucha ya, hombre, que nos tiés con el alma... - -HILARIO.—He dicho que no me pasa nada, sino que tóo tié su fin y esta -juerga es hora ya que se acabe. - -VALENTINA.—Está bien; pero cuando tóo el mundo, y tú el primero, -estábamos tan contentos, ¿qué motivos tienes pa que así de repente...? - -HILARIO.—Es mi voluntá. Llama a tóo el mundo y que se vayan. - -VALENTINA.—¿Pero es que yo no tengo derecho a saber...? - -HILARIO.—¡Tienes derecho! Pero una meaja de calma que ya hablaremos tú -y yo lo que sea menester hablar. - -VALENTINA.—Está bien. - -HILARIO.—Llama a mi hija. (_Valentina sube despacio hacia el fondo._) - -BERNABÉ.—Hilario, yo estoy que no sé lo que me pasa... Yo salía tan -contento y de pronto te veo de una forma que... y comprenderás que... -amos, que necesito una explicación, porque esto... - -HILARIO.—No tengo explicación que dar a nadie. Deseo quedarme solo con -los míos. Creo que tengo derecho a hacer lo que quiera en mi casa. - -BERNABÉ.—Sí, señor, tiés derecho a hacer lo que quieras en tu casa; -pero el que está en ella y no la ha agraviao, también tié derecho a -saber por qué se le echa. - -HILARIO.—Yo no te echo. - -BERNABÉ.—No me dices que me vaya, pero me señalas la puerta, conque -verde y con asas... Y yo no salgo de aquí sin una explicación, Hilario. - -HILARIO (_Agresivo._)—Y a mí no me paece este el momento de dártela, -¿qué hay? - -VALENTINA.—¡Por Dios! (_Le contienen entre los tres._) - -BERNABÉ (_Con fría calma._)—Nada, nada. No te acalores. Me has hecho -mucho bien para que me se olvide en cinco minutos. No sé qué es esto: -algo pasa y algo muy grave. Tú me lo dirás hoy, mañana, cuando sea. -Pero escucha, Hilario: hoy, mañana, cuando sea, yo no te daré más que -una respuesta, una... Que si me hacen a cachitos el corazón, aquí -dentro no encontrarán más que lealtad y gratitú pa esta casa. Y ahora -me voy por mi hijo. - - -ESCENA XII - -DICHOS, PACO, ENCARNA, SEÑOR CECILIO, _los_ MURGUISTAS, LAVANDERAS, -VECINAS, VECINOS, TODOS. JOSEFA _y_ SOLE _vuelven a salir colocándose -en su puesto en la pila_. _Paco y Encarna salen delante riendo y -bromeando_. - -PACO.—Padre, salimos con murga y tóo, porque queremos que vean ustés -bailar al tío Pelele el... (_Viene con Encarna a primer término -derecha._) - -BERNABÉ (_Gravemente._)—Cállate, Paco. - -PACO (_Con asombro._)—¿Qué? - -BERNABÉ.—Paco. - -PACO.—¿Qué pasa? (_Mirándolos a todos._) ¡Oye, pero qué caras!... (_La -gente queda parada en segundo término al fondo._) - -ENCARNA.—Es verdá. ¿Qué sucede? ¿Qué es esto? ¡Tóos tan serios!... - -PACO (_Riendo locamente._)—¡Ja, ja, ja!... Calla, que ya caigo. ¡Tié -gracia! Como antes le he dicho a tu padre que tenía gana de verlo -serio, pues nos han preparao esa guasa para... ¡ja, ja, ja! - -ENCARNA.—Es verdá... ¡ja, ja, ja! y qué bien lo hacen. - -PACO (_Cariñosamente._)—Y miá cómo s’han quedao, paecen unas feguras de -celuloide. - -BERNABÉ (_Muy serio._)—Paco, que no es chufla. - -PACO.—Quíte usté d’ahí, so cómplice. Y miá el municipal; paece la -careta de Dato... ja, ja, ja. (_Ríe._) - -BERNABÉ.—Paco, por la memoria de tu madre, que es en serio. - -PACO (_Aterrado._)—¿Qué? - -BERNABÉ.—Que es en serio, por tu salú. - -PACO.—¡Rediez! - -ENCARNA (_Temblorosa._)—¿Pero es verdá? - -BERNABÉ.—Coge el sombrero y el bastón. - -PACO.—¿Pa qué? - -BERNABÉ.—Coge el sombrero y el bastón, que nos vamos. - -PACO.—¿A dónde? - -BERNABÉ.—A la calle. - -PACO.—¿Pero y el arroz? - -BERNABÉ.—Se nos ha pegao. (_Paco coge su sombrero y su bastón._) - -ENCARNA.—¿Pero qué dicen?... ¿pero es de veras esto, Valentina? (_Yendo -a su lado._) - -HILARIO (_Atrayéndola hacia sí._)—Es de veras. Tú, aquí, conmigo. -(_A todos._) Y ustés, señores, esto se ha arrematao; gracias por tóo -y hasta otra. (_Se van marchando todos poco a poco y en silencio, -quedando en las puertas sin desaparecer._) Señor Cecilio, puén ustés -retirarse. - -CECILIO.—¿Repito el pasacalle pal desfile? - -AQUILINO.—Desfile sin repetir na, haga el osequio. (_Vánse los -murguistas. Josefa y Sole vuelven a ponerse a lavar, en silencio, sin -ruido._) - -PACO.—Pero padre, ¿qué es esto?... ¿por qué nos vamos? ¿por qué nos -echan? - -BERNABÉ.—No te lo puedo decir. - -PACO.—¿Pero es que le he faltao yo a alguien en algo? Al que le haiga -yo faltao en algo, que lo diga. (_A Hilario._) ¿Le he faltao yo a usté? -(_Pasando a su lado._) - -HILARIO (_Con desabrimiento._)—A mí no. - -PACO.—¿A quién le he faltao yo?... Señor Aquilino, usté que es -autoridá, ¿le he faltao yo a usté en algo? - -BERNABÉ.—Tú no has faltao a nadie, hijo mío. - -PACO.—Entonces ha sío usté... porque de no haber sido yo, tié usté que -haber sido... - -BERNABÉ.—¿Pero es que dudas de mí? - -PACO.—¿Qué ha hecho usté pa que nos echen?... ¿qué ha hecho usté pa -destrozarme la felicidad? ¿qué ha hecho usté, padre? - -BERNABÉ.—¿Que qué he hecho yo?... Quererte con toa mi alma, y cuando -nos creíamos más dichosos, salgo y me dicen que nos vayamos; pido -explicaciones y no me las dan y quiero exigirlas porque me sobran -agallas, pero me acuerdo que hasta la ropa que llevas se la debemos a -este hombre y me repudro y me achanto y me voy a la calle. No puedo -hacer más, es decir, no puedo hacer menos. ¡Vámonos, hijo! (_Coge su -sombrero._) - -PACO.—¿Pero es que llora usté?... Caray, porque eso no. Que antes de -que se le caiga a usté una lágrima, me desnudo yo aquí mismo y dejo la -ropa y el corazón y lo que sea menester dejar. - -BERNABÉ.—Ámonos. - -PACO.—Sí, señor. - -ENCARNA.—¡Paco!... (_Suplicante._) - -PACO.—Es la primera vez que le veo llorar y mi padre no... ¡A la calle! - -BERNABÉ.—Y coste que me voy con la frente muy alta. - -PACO.—Y si quié usté, pa que la lleve más alta le saco yo a usté en -brazos. - -BERNABÉ.—Quedar con Dios. - -PACO.—Buenos días. (_Vanse abrazados foro izquierda._) - -ENCARNA.—¿Pero qué es esto, padre, hable usté?... Si estoy que me -muero... Si esto no pué ser... tanta felicidá y de repente... ¿qué ha -pasao por esta casa, Valentina, qué ha pasao? (_Yendo a su lado._) - -VALENTINA.—¡Yo no lo sé, Encarna, no lo sé; estoy como loca!... pero me -da el corazón que por esta casa... ¡por esta casa ha pasao la envidia! - -ENCARNA (_Aterrada._)—¡La envidia! - -SOLE (_Aterrada._)—¡Madre! - -JOSEFA.—¡Silencio! (_Cuadro._) (_Telón rápido._) - -=Intermedio musical.= - -=Mutación= - - - - -CUADRO SEGUNDO - - - Gabinete humildísimo en casa del señor Bernabé. - - En la pared del foro dos balconcitos con puertas vidrieras y - cortinas por dentro. A la izquierda la puerta de entrada al piso - con mirilla, cerradura y llamador de hierro que sonará cuando se - indique. - - En los laterales derecha dos puertas que dan acceso a habitaciones - interiores. Entre ambas, una silla con el chaleco, chaquetilla, - montera y capote de paseo de Paco. - - Mobiliario: un sofá foro izquierda y unas cuantas sillas de anea. - Una cómoda vieja entre los dos balcones y sobre ella varios - retratos deslucidos. En la pared una cabeza de toro disecada. - Números de «La Lidia» pegados por distintos sitios. - - En el centro de la habitación hacia la izquierda una camilla con un - tapete de hule. Encima una botella de barro y un vaso. Es de día. - - -ESCENA PRIMERA - -_La_ RITA. _El_ TÍO PELELE. - -_Al levantarse el telón nadie en escena. Sale Rita segunda derecha, -con un lío de capotes y dos estoques de matar, que deja sobre el sofá. -Llaman a la puerta._ - -RITA.—Ya voy, ya voy. (_Abre._) Alante. - -PELELE (_Con traje de fiesta._)—Buenas las tenga usté, señá Rita. - -RITA (_De mal talante._)—Regulares las quisiera, hijo. - -PELELE (_Quitándose el sombrero._)—Yo, como es la costumbre... ¿Y su -hermano de usté y su sobrino? - -RITA.—Ahí están, empezando a vestirse pa la corrida. - -PELELE.—Pos un servidor, como le ofrecí a Paco de hacerle de mozo de -estoques, pos venía pa ello. - -RITA.—¡Usté de mozo!... Bueno, asiéntese usté. (_Le da una silla._) - -PELELE.—S’agradece. (_Se sienta a la izquierda de la camilla. Con gran -interés y bajando un poco la voz._) ¿Y qué, los ánimos andarán mu -caídos por esta casa? - -RITA.—Ni quiá usté saber; con eso de no haber sabío de la Encarna en -tres días que van del desgusto, pos el chico está que su alma se la -arrancan. (_Queda de pie a la derecha._) - -PELELE.—¡Con tantas ilusiones y tóo pol suelo en media hora! - -RITA.—Un asco de mundo. ¡Pos la señá Valentina, la pobre, también -estará pa que la pidan una fábula! - -PELELE.—¿La señá Valentina?... Más serena que usté y que yo. ¡Eso es -una mujer! Del _seso_ femenino no se encorambra con más agallas. - -RITA.—¿Pero no se l’ha venío el mundo encima? - -PELELE.—Se le ha venío el mundo encima, pero ella lo ha apartao y ha -seguido pa alante. Amos, eso hay que verlo. Misté, de que supo por -boca del mismo señor Hilario que estaba acusá de mantener relaciones -_inlícitas_ con su hermano de usté, que fué y no le dijo más que esta -cosa lacónica: “Ah, ¿pero era eso?—Eso.—¿Y has dudao de mí?—Y dudo”, le -refutó él. Y fué ella, se quedó un poco amarilla, levantó así la cabeza -con orgullo, miró al señor Hilario de hito en hito, prorrumpió en una -carcajada consistente en ¡ja, ja, ja! agarró sus cuatro trapitos y echó -a andar calle alante, tranquila y serena. - -RITA.—Amos, miá que ese tío está loco. ¡Dejarse marchar a una mujer -como la Valentina! - -PELELE (_Dando un puñetazo en la mesa y poniéndose de pie._)—Y quedarse -con la perra de la Josefa, que dende el desgusto es la que lleva el -remo de la casa. Y pa mí que ella es la del anónimo... y la causanta -de tóo... - -RITA.—Pero qué me va usté a contar, hijo, si la tengo conocida de -chica, que íbamos juntas a la escuela y siempre estaba castigá de -envidiosa que era. Que, vamos, un día—pa que se vea lo que son las -presonas,—fué y tenía yo una berruga aquí, mal señalao, (_En la -mejilla._) que decían tóos que me hacía muchisma gracia, y fué ella -y pa que no la tuviese, me la quemó con una cosa negra que le dicen -nitrato, que me hizo de ver las estrellas; que yo no la he vuelto a -tratar en mi vida desde entonces. - -PELELE.—Pero señora, si su segundo marido tuvo que retirarse de con -ella y se fué a Buenos Aires por no matarla. Y su primer marido no -digamos, que ahí lo tié usté vivo y sano, que es el señor Antonio el -cañamonero, que cuando habla de ella hay que taparse los oídos con -hidrófilo. - -RITA.—Pero oiga usté, ¿cuántos maridos le viven? - -PELELE.—Bueno, digo maridos, porque de alguna manera hay que llamarle -en sociedad a cierta clase de ñudos. - -RITA.—Sí, ñudos, ñudos... corredizos. (_Llaman._) - -PELELE.—¿Quién será? - -RITA.—Voy a ver. (_Abre._) - - -ESCENA II - -DICHOS, SEÑOR TOBÍAS. _Es un tipo de tabernero rico, vestido de fiesta. -Cadena de oro muy gruesa, sombrero ancho, puro en la boca y un palasán -muy gordo, con bola de hierro._ - -RITA.—Pasa, Tobías. - -TOBÍAS (_Entra y da un golpe en el suelo con el bastón._)—¡La panocha, -qué cochino mundo! Amos, que si no lo viese uno... - -RITA.—¿Qué te pasa? - -TOBÍAS.—Dile a Bernabé que salga, maldita sea la liendre, que un -asesinato de esa forma no lo consiente mi cuerpo. - -RITA.—¿Pero qué estás diciendo? - -TOBÍAS.—Que a ese tío le pego yo un tiro en la sien, apuntarlo. Que -cuando se es amigo de un diestro se es amigo y no se debe consentir que -se le menoscabe ni se le atropelle. - -RITA.—Bueno, pero... - -TOBÍAS.—¡Ladrones!... ¡Qué proceder con un debutante! Ahora, que no se -han fijao en mi punto de apoyo y yo escalabro a uno. (_Mirando a la -garrota._) Hoy ejerces. - -RITA.—Pero... - -TOBÍAS.—Que salga tu hermanito, hale... - -RITA.—Es que está en calzoncillos. - -TOBÍAS.—Mejor. Pa lo que le voy a decir, sobra; porque Paco no torea -esta tarde. Eso firmao. - -RITA.—¿Qué dices? - -TOBÍAS.—Lo dicho. Hale, que es urgente. - -RITA.—Voy, voy. (_Vase primera derecha._) - -PELELE.—¿Pero es que ocurre algo? - -TOBÍAS (_Que pasea agitado._)—¡Qué granujá! ¡Maldita sea la liendre! - -PELELE.—Tome usted asiento. - -TOBÍAS.—No quiero. (_A Pelele._) No es a usté. No quiero, no quiero y -no quiero consentir una infamia como esa. ¡Abortarnos un torero de esta -manitú! ¡Canallas!... ¿De dónde?... Aquí está mi cuerpo pa que no. Hoy -ejerces. (_Blande la estaca._) - - -ESCENA III - -DICHOS, BERNABÉ. _Sale primera derecha con el calzón ya puesto y una -americana de casa._ - -BERNABÉ.—Hombre, Tobías. - -TOBÍAS.—Hola. Hagan el favor. (_Indica que se vayan Rita y Pelele._) - -BERNABÉ.—Chico, dispensa, pero nos estamos vistiendo porque son las -dos, y la cuadrilla... (_Vanse Rita y Pelele segunda derecha._) - -TOBÍAS (_Con misterio._)—Pues no sigas vistiéndote, Bernabé. - -BERNABÉ (_Asustado._)—¿Qué pasa? - -TOBÍAS.—Que tú no sabes lo que os han fraguao pa esta tarde. - -BERNABÉ.—¿Qué nos han fraguao? - -TOBÍAS.—¡Una infamia horrible! - -BERNABÉ.—¿Qué dices? - -TOBÍAS.—Que quién machacarle a tu hijo el porvenir, pero eso no será... -mientras a Tobías Peñasco le quede (_Accionando conforme habla._) un -dedo de vergüenza, un palmo de dinidá y una vara de acebuche. (_Por el -bastón._) ¡Hoy ejerces! - -BERNABÉ.—Bueno, pero dime pronto... - -TOBÍAS.—Agárrate, que de pie no lo aguantas. - -BERNABÉ.—Venga. - -TOBÍAS.—Bueno, pues que Hilario, que desde el desgusto que tuvísteis, -está ciego contra vosotros, ha ido a decirle a don Isidro Solano, el -empresario de Tetuán, que ya no tiene interés por Paco; y ese tío -asqueroso que le debe más de nueve mil pesetas, oliéndose que si tu -hijo queda mal esta tarde, el señor Hilario tendrá una gran alegría, -¿qué dirás que ha hecho el muy granuja? - -BERNABÉ.—¿Qué ha hecho, Tobías? porque yo ya estoy con un sobresalto en -el corazón, que tóo me lo espero. - -TOBÍAS.—Pues que a última hora, ha fijao un anuncio en el cartel -diciendo que se le han estropeao tres toros y en vez de los seis -Bobadillas que tenía preparaos para Paco y el Herrerito y que eran seis -merengues de fresa, los ha sustituído por seis marrajos... agárrate... -de Pérez Labulla. - -BERNABÉ (_Aterrado._)—¡¡Labullas!! ¡Mi madre! - -TOBÍAS.—Vengo de los corrales. Son seis mansos pregonaos, con más poder -que un mercancías, y con unos cuernos, que ¿tú has visto el palo ese -de la telegrafía sin hilos, que hay en San Fernando el Jarama? pos un -mondadientes en parangón. - -BERNABÉ.—¡Pero eso es un asesinato!... ¡Labullas pa un prencipiante!... -¡y en el estao de ánimo de ese chico!... (_Con indignación._) -¡canallas!... ¡asesinos! - -TOBÍAS.—Bernabé; Paco no debe torear esta tarde. - -BERNABÉ.—Pero si no torea, ¿cómo queda, Tobías? - -TOBÍAS.—Entero; pero como toree te lo traes en un pañuelo de hierbas, -que tú no has visto el ganao. - -BERNABÉ.—¡Calla, por Dios!... ¡Ladrones!... ¡Infames! ¿Qué hago, qué -hago, Tobías, qué hago?... Si torea, tal como está Paco, un bueyacón de -esos me lo pué mandar al hospital. Ya lo sé; pero si pone una excusa y -no torea, pos se ve el miedo... y vienen el descrédito, la burla y la -miseria... ¿Qué hago, Tobías? ¿Qué hago? - -TOBÍAS.—¡Qué sé yo, Bernabé, si tampoco sé qué decirte!... Ahora, que -esta infamia que os hacen no la aguanta mi cuerpo, y yo te garantizo -que esta tarde va a haber una de cabezas vendás en la plaza e toros que -va a parecer que la corrida se está dando en Aragón. (_A la estaca._) -Hoy ejerces. (_Se oye ruido de cascabeles. Sale por la segunda derecha -el tío Pelele y va a abrir._) - -BERNABÉ.—Calla, que ha parao un coche. (_Se asoma al balcón._) Es la -cuadrilla. - -TOBÍAS.—Buenos vendrán los pobres chicos si han visto el ganado. -(_Llaman._) - -PELELE (_Abriendo._)—Yo me voy a decírselo tóo a la señá Valentina. -(_Entran los toreros y sale él, dejando la puerta abierta._) - - -ESCENA IV - -DICHOS. _El_ ZIPILÍN, _el_ VIGUDÍ _y el_ TELARAÑA, _con trajes de -luces, capotes de paseo. Todo muy pobre y viejo. Entran con cara de -pánico, temblorosos._ - -LOS TRES.—Buenas tardes. - -BERNABÉ.—¡Hola, jóvenes! - -ZIPILÍN.—¿Ya sabrá usté el cambiazo? - -BERNABÉ.—Sí, hijo, sí. Me lo ha dicho, aquí, el señor Tobías. - -VIGUDÍ.—¡Nos echan Labullas! - -BERNABÉ.—¿Y habéis visto el ganao? - -VIGUDÍ.—¿Que si le hemos visto? Seis enormidades corniveletas, señor -Bernabé. - -ZIPILÍN.—Esos bichos no se le echan a una cuadrilla debutanta, a menos -que se esté conchavao con el trus funerario... - -BERNABÉ.—Hombre, no será tanto... - -TELARAÑA.—Ya los verá usté. ¡Qué cuernos!... Tiran un viaje y es con -kilométrico. (_Indicando la dimensión del cuerno._) - -TOBÍAS.—¿Y cómo os habéis vestío tan pronto? - -ZIPILÍN.—Por disfrutar un rato más de la ropa. - -VIGUDÍ.—¡Nos van a desnudar en seguida!... - -TELARAÑA.—Darme un cigarro... yo no hago más que fumar. (_Bernabé le da -un pitillo._) - -ZIPILÍN.—Con permiso... (_Se sirve agua. Tiembla la botella sobre el -vaso._) ¡Tengo una sequedá de boca!... - -TOBÍAS.—¿Pero es que tiemblas?... - -ZIPILÍN.—¿Pos qué creía usté, que repiqueteaba el tango argentino? - -BERNABÉ.—¡Bueno, hijos; hay que tener ánimos! - -VIGUDÍ.—No, si después de tóo qué me pué pasar a mí, que R. I. P... -Bueno, pero tengo una satisfación, que no se alegrará nadie. No tengo -amigos. - -PACO (_Dentro._)—Padre... - -BERNABÉ.—Por Dios santo, que no os vea Paco acoquinaos. - -ZIPILÍN.—Sí; pero la verdá hay que decírsela. - -TOBÍAS.—Bueno; pero de cierta manera. - - -ESCENA V - -DICHOS _y_ PACO, _primera derecha. Sale con la taleguilla puesta y la -faja en la mano._ - -PACO.—Padre, hágame usté el favor de ayudarme a la faja. - -BERNABÉ.—Sí, hijo mío. - -TOBÍAS.—Hola, Paquillo. - -PACO.—Adiós, señor Tobías. (_A la cuadrilla._) Y vosotros, qué pronto... - -ZIPILÍN (_Esforzándose por sonreir._)—Las ganas que tié uno de salir -de... - -TOBÍAS.—¿Y qué, hay muchos ánimos, pollo? - -PACO.—Pos ya ve usté; a cumplir. Ilusión... alegría... Eso ya, después -de lo pasao... Agarre usté, padre... (_Afectado._) - -TOBÍAS.—(¡Se le nublan los ojos!) - -BERNABÉ.—(¡Pobre hijo mío!) (_Paco empieza a ajustarse la faja que el -señor Bernabé sostiene en sus manos por el otro extremo._) Pues náa, -Paco, aquí los chicos, venían, sabes, a decirnos que... vamos... que -hay unas pequeñas variantes en el cartel. - -ZIPILÍN.—No tan pequeñas. - -PACO (_Que ha dado dos vueltas liándose la faja, se detiene._)—¿Qué -variantes? - -BERNABÉ.—Pos náa, que ya no toreas esta tarde seis Bobadillas. - -PACO (_Sorprendido._)—¿Que no toreo Bobadillas? - -BERNABÉ.—No; los han sustituído por seis bichos de... - -PACO.—¿De quién? - -BERNABÉ.—De Pérez Labulla. - -PACO (_Con terror._)—¿Labulla?... ¿Yo Labullas? - -BERNABÉ (_Con amargura._)—¡Labullas! - -PACO (_Se deslía._)—¡Ay, padre!... ¿Labullas a mí?... - -ZIPILÍN.—¡A nosotros!... ¡Una infamia, Paco! - -PACO.—¿Esa corrida que no ha querío torear nadie? - -VIGUDÍ.—¡La _mismisma_! - -PACO.—¿Esa que le llaman la del pa... pa... la del papánico?... - -TELARAÑA.—La propia. - -PACO.—¡Pero, padre, echarme Labullas!... ¡Eso es darme una puñalá -trapera!... - -BERNABÉ.—Sí, hijo; es una infamia la que te hacen. No sirve -negártelo... pero es que quién machacarte el porvenir. Reirse de -nosotros... vernos en la miseria, y eso, Paco, eso... - -PACO.—Es verdá, es verdá, padre... Tié usté razón. ¡Pos no!... ¡Maldita -sea! ¡No se ríen! (_Da tres vueltas en la faja y se detiene de -pronto._) ¿Y vosotros habéis visto el ganao? - -ZIPILÍN.—Lo hemos visto. - -PACO.—¿Y qué? - -ZIPILÍN.—Que ajustamos el árnica en mil pesetas y pierde el -farmacéutico. - -PACO.—¿Que pierde?... (_Desliándose de la faja._) ¡Ay, padre, que dice -que pierde!... - -BERNABÉ.—No te apures, que allí estaré yo, apretando en lo alto; -echando el corazón pa quitarles poder a esos bueyes ladrones... - -TOBÍAS.—Piensa en tu pundonor, en el pan de este viejo. - -PACO.—Sí, señor, sí; es verdá. (_Da dos vueltas._) Sea lo que Dios -quiera. - -ZIPILÍN.—Lo malo es el primero que te echan. Un jabonero sucio. - -PACO.—¿Sucio? (_Se detiene._) - -VIGUDÍ.—¡Una asquerosidad! - -TELARAÑA.—Y disforme. - -PACO.—¿Grande? - -VIGUDÍ.—Un automóvil con dos chuzos. - -PACO.—¿Dos chuzos? (_Se deslía._) ¡Dice que dos chuzos, padre!... - -TOBÍAS.—Paco, hay que estar sereno. - -PACO.—¿Sereno con dos chuzos?... Es demasiado, señor Tobías... ¡Qué -infamia!... El día de mi debut, a última hora echarme Labullas... y -sabiendo cómo estoy... ¿Qué hago, padre, qué hago?... - -BERNABÉ.—¡Qué voy a decirte, Paco!... Haz lo que quieras... Si fuera -yo, yo ya sé lo que haría, pero yo no soy nada mío... ¡tú, tú eres mi -hijo! - -PACO.—¡Pues no, no se ríen!... ¡no!... ¡Quedaré como usté quedaría, -(_Dando vueltas rápidamente._) como usté quedaría!... (_Al dar la -última vuelta a la faja cae en brazos de Bernabé._) ¡Sí... sí, -señor!... y si me matan, que me maten... que me maten... - -BERNABÉ.—¡Hijo mío! - -PACO.—¡Padre!... (_Quedan abrazados._) - -VIGUDÍ.—¡Nos están dando el vermú! (_Conmovido._) - -TELARAÑA.—¡Pos sí que es un cuadrito! - -ZIPILÍN.—¡Se me está poniendo el corazón que hoy no le pongo yo -banderillas ni a un caracol! ¡Maldita sea! - - -ESCENA VI - -DICHOS. VALENTINA. _Detrás_ PELELE. _Al final_ RITA _y_ AMIGOS 1.º, 2.º -_y_ 3.º, _puerta izquierda_. _Valentina viene con mantón de Manila y un -manojo de claveles en el pecho_. - -VALENTINA.—Buenas tardes. - -PACO (_Asombrado._)—¿Usté? - -VALENTINA.—Servidora. - -BERNABÉ.—¿Tú aquí? - -VALENTINA.—Yo aquí a daros ánimos, y luego a la corrida a aplaudiros. -Sé lo que os han hecho. Me lo ha venío a decir el tío Pelele. - -BERNABÉ.—¿Sabes la infamia? - -VALENTINA.—Lo sé todo. - -PACO (_Casi llorando._)—¡Me echan Labullas señá Valentina, Labullas a -mí!... - -VALENTINA.—No le hace. Que te echen lo que quieran. Tú eres un hombre y -quedarás como un hombre. - -BERNABÉ.—¡Pero Valentina, qué has hecho!... ¿No tiés miedo de lo que -digan si saben que has venío a esta casa? - -VALENTINA.—Déjalo... Si cuando hablan mal no dicen la verdá, que digan -lo que quieran. ¿Pos qué, os iba yo a dejar solos, acoquinaos en una -tarde como la de hoy, víctimas de una venganza asquerosa?... ¡En jamás! -¿No nos ha unío la infamia? Pos siquiera que nos sirva esta unión pa -darnos alientos unos a otros y pelear juntos contra ella. ¡Conque -arriba el ánimo!... - -BERNABÉ.—¡Valentina! - -VALENTINA.—¿Pero qué pasa aquí?... ¿A qué vienen esas caras de -pánico?... - -PACO.—Es que creo, señá Valentina, que los toros... - -VALENTINA.—No hagas caso... ¿Que salen toros que pegan? Ese es el -oficio. ¡Más grande el triunfo! Levanta el corazón pa que no te den en -él y fe en Dios y en las agallas de cáa uno. ¿No se juega esta tarde tu -porvenir?... Pos a jugarlo. - -ZIPILÍN.—Señora, usté no ha visto cuernos como los que... - -VALENTINA.—Yo he visto cuernos de todas clases, pollo. Hombres es lo -que quiero ver ahora. - -VIGUDÍ.—¿Pero no los querrá usté ver por el aire?... - -VALENTINA.—Por donde sea menester... ¡Pero a qué viene ese canguelo!... -¡Pero esto es cuadrilla u un pin, pan, pún!... Ánimo los valientes, -que paecéis ahí cuatro gelatinas... Y tú, Bernabé, dales el ejemplo, -levanta esa cara, vengan los arrestos de otros días, y tú que lo sabes -diles cómo se pelea y cómo se ganan las palmas... ¡Mirarme a mí, me -he quedao sola, calumniá, en metá e la calle; pos como no lo merezco -lo desprecio y aquí me tenéis, tan conforme y tan compuesta, de cara -a la vida, y alante siempre! ¡Conque si os faltan agallas, decírmelo, -porque yo, una pobre mujer, soy capaz de irme a la plaza y matarme los -seis toros! (_Todos han cobrado ánimos y sus caras tristes van tomando -expresión de valor y confianza._) - -VIGUDÍ (_Con entusiasmo._)—¡Señora, es usté mejor que tila! - -TOBÍAS.—¡Tié razón! - -BERNABÉ.—¡Valentina, eres como un rayo de sol que tóo lo llena de -alegría y de ánimo! - -PACO.—¡Sí, señora, ya soy otro!... ¡Que me echen Labullas!... ¡El tifus -va a ser una ligera indisposición compará conmigo! (_Se pone chaleco y -chaquetilla._) - -BERNABÉ.—Rita, Pelele... Las chaquetillas, mi sombrero... - -PACO.—Venga todo... Elefantes voy a matar yo esta tarde. - -ZIPILÍN.—¡Ahí los hombres! (_Sale Rita. Unos a otros se ayudan -llenos de entusiasmo, nerviosos... beben, fuman, se mueven. Se oyen -en la calle los sones alegres de una charanga que se aleja tocando -un pasodoble torero. Se escucha el ruido de los coches, sonar de -cascabeles. Voces de gente alegre. Gritos de “¡Eh, a la plaza, a la -plaza!”. Restallar de látigos. Mucho bullicio y animación. Bernabé -hace mutis primera derecha. Entran los Amigos 1.º, 2.º y 3.º por la -izquierda._) - -AMIGO 1.º—Hola, Paco, aquí venimos a saludarte. - -PACO.—¡Hola, señores! (_Coge el capote._) - -AMIGO 2.º—¡Toma un puro! - -AMIGO 3.º—¡Amos, que ya es hora! - -AMIGO 1.º—¡A ver cómo queda Madrid! - -TOBÍAS.—¡Amos allá, señores! - -PACO.—La montera... - -AMIGO 1.º—Si la llevas puesta... - -PACO.—¡Ah, sí, es verdá!... Vaya adiós... Hasta luego, señá Valentina. -(_Le da la mano._) - -VALENTINA.—Ahora voy yo. ¡Buena suerte, Paco! (_Salen todos en un -tropel bullicioso. Pausa. Valentina coge de Rita, que lo saca de la -segunda derecha, un cuadro de la Virgen de la Paloma, pone el mantón -de Manila sobre la cómoda, coloca el cuadro en ella y ante él dos -velas encendidas y un vaso con los claveles que se quita del pecho._) -¡Virgen de la Paloma, una mirá de compasión pa esos pobres hombres que -van a jugarse la vida por un cacho de pan!... (_Se arrodilla; se limpia -una lágrima. Asoma por la puerta derecha el señor Bernabé, se quita el -castoreño y dice:_) - -BERNABÉ.—¡Bendita seas! (_Pausa; pasa hacia la puerta de la calle. -Mutis al buen juicio del actor. Se escuchan ya muy lejanos los alegres -sones de la charanga y el bullicio de la gente. Telón de cuadro. Música -en la orquesta._) - -=Mutación= - - - - -CUADRO TERCERO - - Lugar donde se encuentra situada la Plaza de Toros de Tetuán, cuya - fachada se ve al foro, unida al Merendero de «El Cubanito». - - Son practicables la puerta de la plaza, la del patio de caballos y - la del merendero, en cuya terraza habrá algunas mesas rodeadas de - banquetas. - - Es por la tarde, una tarde radiante de primavera, en la que se - celebra una corrida, cuyo anuncio se verá pegado en las paredes de - la plaza. - - -ESCENA PRIMERA - -_Al levantarse el telón aparecen cuatro golfos mirando por las rendijas -de la puerta de la plaza._ - -_Uno de rodillas, otro empinándose sobre las puntas de los pies, otro -de pie, y el último tumbado mirando por debajo de la puerta. Dos -cocheros sentados ante una de las mesas del merendero, toman unos -quinces. Una vendedora junto a un pequeño tabanque con “cacahuets” y -naranjas, dormita tristemente._ - -_De la plaza, de vez en cuando, sale un griterío infernal de -indignación, con que el público castiga la torpeza de un torero._ - -_Suenan palmas de chunga, monótonas, acompasadas, burlonas; sobresalen -voces agudas_: “¡Al corral! ¡Maleta! ¡Asesino! ¡Pincha ratas!” _Todo -el público, con voces acompasadas:_ “¡Al corral! ¡Al corral!” _Vuelven -a escucharse silbidos, suenan trompetillas infamantes, un cencerro -golpeado con un palo. Risas, voces atipladas_: “¡Ay, qué miedo!... ¡que -se mude!... ¡Fenómeno!” - -_En un silencio, La Josefa sale por la izquierda, se acerca a la plaza, -escucha, mira también por las rendijas de la puerta, y oyendo los -denuestos y los gritos del público contra el pobre matador, sonríe y se -aleja. Desaparece por el fondo._ - -=Música= - -SOLE (_Aparece por la puerta de los corrales, demudada, temblorosa, -con un mantoncito de crespón negro y con dos o tres claveles -cayéndosele del pelo. Trae en la mano un par de banderillas adornadas -con muy mal gusto. Dos corchos van clavados en los arponcillos. -Lloriquea, y, a cada grito que se oye en la plaza da un salto -cómicamente atemorizada. Grito en la plaza y susto._)— - - ¡Ay!... Santa María - por poco me muero. - Ese hombre no sirve - para torear. - Catorce estocadas - le atizó al primero, - y al segundo toro - veinte mal contás. - Al tercero, ahora, - lo estaba pinchando, - y al treinta pinchazo - le dijo una voz: - “Oiga, _cocinero_, - ¿le está usté mechando, - o es que va a dejarle - para colador?” - Ese mismo toro - le dió una embestida, - y subió tan alto - que me figuré, - que si San Antonio - le ve, le convida, - ya que estaba un paso, - a tomar café. - - (_Grito en la plaza._) - - —— - - ¡Ay!... Y luego un tío, - con una trompeta, - daba unas notitas - que... ¡vaya con Dios! - Y otro le decía: - “Deja la muleta, - que pa cuando salgas - necesitas dos.” - Yo traje a la plaza - estas banderillas - pa que se luciera - poniendo un buen par; - y ahora estoy con ellas - que... tengo cosquillas, - y por no pincharme - no me puó rascar. - - (_Nuevos gritos en la plaza._) - - ¡Ay!... Ahora dan voces. - ¿Qué dicen? “Cabestros”. - ¿Es a él o es al toro - pa echarle al corral? - Yo llevo rezados - dos mil padrenuestros. - - (_Grito y susto._) - - ¡Ay!... ¡Ahora le llaman!... - ¡Le llaman morral! - - (_Grandes gritos en la plaza. Echando a correr asustadísima hace - mutis por donde salió._) - - -ESCENA II - -_Se abre la puerta de la plaza y salen el_ SEÑOR TOBÍAS, _descompuesto, -con la corbata deshecha, despeinado, el sombrero en la mano. Le trae -sujeto por un brazo un joven_ POLICÍA; _le siguen dos_ GUARDIAS _de -seguridad y tres o cuatro_ INDIVIDUOS _con la cabeza vendada, dos_, -MUJERES _y un_ HOMBRE. _Salen vociferando todos._ - -=Hablado= - -VENDADOS.—¡A la cárcel! - -MUJERES.—¡Granuja!... ¡Fuera! - -POLICÍA.—¡Eche usté adelante! - -TOBÍAS (_Golpeando el suelo con el bastón._)—¡Pero por qué me se -detiene a mí, que me se especifique! - -POLICÍA.—Porque ha golpeado usté a la gente. - -TOBÍAS.—No, señor. ¿De dónde? Lo que hay es que aquí, los denunciantes, -han dirigido a la familia del matador, que es amiga mía, un insulto -con música del _Ven y ven_, y eso no se lo aguanta un servidor ni al -alcalde de barrio. - -POLICÍA.—¡A la Comisaría! - -TOBÍAS.—Pero, señor; si yo no he faltao a nadie; y si no que lo diga -aquí la señora pareja, que ha sido testiga del cuplé. - -GUARDIA 1.º—¡Usté ha agredido al señor! - -TOBÍAS.—¿Servidor? ¡Miopía es lo que se padece, guardia! Que yo estaba -quieto; pero aquí, la parte contraproducente, se ha puesto de una forma -que si yo no les agredo, me agreden, y a mí no hay quien me agreda. - -POLICÍA.—Eche adelante y menos música. - -TOBÍAS.—Güeno, después de tóo estoy satisfecho. Me llevo una rondalla. -¡Has ejercido, palasán! (_Vanse izquierda. Se escucha dentro una bronca -definitiva. Gritos, insultos, ruidos de cencerro. Cesa poco a poco el -escándalo. Empieza a salir la gente por las puertas de la plaza, que -se abren. La charanga ejecuta un pasodoble._) - -ESPECTADOR 1.º—¡Que se l’han echao al corral, pobre chico! - -ESPECTADOR 2.º—¡Bien hecho! - -ESPECTADOR 3.º—¡Si eso es una torera!... (_Siguen._) - -ESPECTADOR 4.º—¡Anda y que lo maten! (_Salen dos chulas con el mantón -al hombro y comiendo cacahués._) - -CHULA 1.ª—¡Amos, miá que habernos traído pa esto! - -CHULA 2.ª—Paecéis de pueblo. - -HORTERA 1.º—Pos a mí me habían dicho que era un torero que se comía los -toros. - -CHULA 1.ª—Por medios kilos. (_Sigue saliendo gente._) - -CHULA 2.ª—Si no me gustan los _torraés_, hago la tarde. (_Vanse por la -izquierda._) - - -ESCENA III - -BERNABÉ _y_ VIGUDÍ. _El último sale cojeando por la puerta de caballos_. - -BERNABÉ.—Oye, Vigudí, tú que eres el único que has quedao en -condiciones de moverte haz el favor de decirle al chico del merendero -que nos busque un coche y que arrimen, que hasta la jardinera se nos ha -ido. - -VIGUDÍ.—¡Qué Labullitas, señor Bernabé! ¡Maldita sea su casta! - -BERNABÉ.—¡Anda, hijo! (_Sacan en hombros por la puerta principal a un -torero. La gente le aplaude._) - -Vigudí.—Y sacan al Herrerito en hombros; ¿oye usté? - -BERNABÉ.—Déjalo. Es nuestra desgracia. Anda. (_Vase Vigudí por el fondo -izquierda. Cesa la música y acaba de desfilar el público._) - - -ESCENA IV - -BERNABÉ _y_ VALENTINA, _que sale por la puerta de la plaza_ - -VALENTINA (_Con ansiedad._)—¡Bernabé, Bernabé! - -BERNABÉ.—¡Valentina! - -VALENTINA.—¿Cómo está Paco? - -BERNABÉ.—¿Cómo quiés que _estea_?... Magullao, sofocao, llorando. -¡Hecho una lástima por dentro y por fuera! La Virgen de la Paloma no ha -querío oirte. - -VALENTINA.—¿Pero crees tú que por un Padrenuestro tenemos derecho a que -nos lo arreglen tóo?... No es poco milagro que salga vivo. Confórmate. - -BERNABÉ.—Pué que digas la verdá. ¡Qué tardecita! Calla, ahí lo sacan. - -VALENTINA.—¡Pobre chico! ¡Qué compasión! - - -ESCENA V - -DICHOS, PACO, TELARAÑA, _el_ ZIPILÍN, SOLE. (_Puerta de caballos_). _Al -final_ VIGUDÍ. - -_Sale Paco apoyado en los hombros del Telaraña y el Zipilín. Detrás la -Sole. Paco trae todo el calzón roto, la corbata deshecha, la pechera -desgarrada, despeinado, la coleta suelta, las medias sucias de tierra. -Además lleva vendada la pantorrilla derecha. Cojea. Los compañeros de -cuadrilla vienen poco más o menos que él._ - -BERNABÉ.—¿Cómo estás, hijo? - -PACO (_Abrazándole y llorando amargamente._)—¡Ay, padre de mi alma, qué -mal he quedao! - -BERNABÉ.—¡Amos, hijo; por Dios, no te apures! - -PACO (_Abrazando a su compañero._)—¡Ay, Zipilín de mi vida, qué mal he -quedao! - -ZIPILÍN.—Consólate, que ya me verás en casa la región glútea. - -PACO.—¿Por qué habré salío yo esta tarde de lila, padre? - -VALENTINA.—¡Pero qué tié que ver la ropa! - -PACO.—¡Sí, señora, sí; que hay colores sombrones... y siempre que he -salío de lila me han catao! - -BERNABÉ.—No hagas caso. Ya ves, éste va de verde manzana y de poco le -mondan. - -PACO (_Llorando y mordiéndose los dedos de ira._)—¡Echarme a mí un toro -al corral!... ¿A mí?... ¡Maldita sea! ¡Yo no aguanto esta vergüenza! -¡Yo me quiero cortar la coleta! ¡Darme unas tijeras! - -VALENTINA.—Amos, Paco; ten reflexión y serénate, caray, que ahora no -estás pa cortarte nada. - -PACO (_Abrazándola._)—¡Ay, señá Valentina, qué mal he quedao! - -VALENTINA.—Has quedao entero, que no es poco. Lo demás ya se arreglará. -Árnica y reflexión. - -BERNABÉ.—No pués tener más que un consuelo, hijo; que toas las veces -has entrao por derecho, y hasta cuando te ha cogido el toro y te ha -zamarreao rompiéndote la taleguilla de arriba abajo, el público te ha -hecho una ovación. Algo habrá visto el público. - -SOLE.—¡Ya lo creo que ha visto! ¡Como que dende donde yo estaba, toas -las señoras nos hemos tenío que tapar los ojos! - -ZIPILÍN.—Y el torito ese te lo han echao al corral porque no me has -hecho a mí caso; si no, ¿de dónde? - -PACO.—Pero, ¿qué iba yo a hacer? - -ZIPILÍN.—¿Pero no oíste cuando yo te dije: anda vivo, que ese toro se -acuesta? - -PACO.—¡Yo que había de oirte! ¿Crees tú que con un toro con el que -llevo media hora de faena, si yo veo que se acuesta, no le canto hasta -la nana, hombre? - -BERNABÉ.—A más que el chico ya no sabía lo que se hacía. - -PACO.—El público me ha vuelto loco, padre. - -BERNABÉ.—Tóos gritándole: “Mójate los dátiles”; “Entra por uvas, melón, -que es una pera”. - -PACO.—Dátiles, uvas, melón y tirándome naranjas. Que si no hubiese sido -más que fruta nominal, menos mal. - -BERNABÉ (_Con amargura._)—¡En fin, l’han lograo! ¡Qué se le va a hacer! - -VALENTINA.—Déjalos. Triste alegría. - -VIGUDÍ (_Que vuelve._)—Ya está ahí el coche. - -BERNABÉ.—Amos, hijo, despacito. (_Lo llevan con precaución._) - - -ESCENA VI - -DICHOS _y_ ENCARNA, _primera izquierda_ - -ENCARNA (_Saliendo._)—¡Paco! ¡Paco! - -PACO.—¡Encarna! - -ENCARNA.—¡Paco de mi alma! (_Se abrazan._) - -PACO (_Llorando._)—¡Ay, Encarna de mi vida, qué mal he quedao!... - -VALENTINA.—Pero, ¿cómo estás aquí? ¿Qué has hecho, Encarna? - -ENCARNA.—Escaparme de con mi padre. Correr a vuestro lao. ¿Qué tienes, -Paco? ¿Estás herido? - -PACO.—No... Seis esquimosis, dos frazturas conminutas y un puntazo... - -ENCARNA.—¿Grave? - -PACO.—No; lo voy a tener que pasar de pie. - -ENCARNA.—Pero, ¿dónde lo tienes? - -PACO.—¿No te digo que lo voy a tener que pasar de pie? - -BERNABÉ.—¡Pero, oye, Encarna, márchate, por Dios!... Que si te -encontraran aquí, creerían que nosotros... - -ENCARNA.—Que crean lo que quieran, señor Bernabé. Yo sin Paco, sin -Valentina, sin ustés, me muero de tristeza. ¡Yo no vuelvo a mi casa! - - -ESCENA VII - -DICHOS, HILARIO, AQUILINO, COSME, _fondo izquierda_ - -HILARIO (_Con indignación._)—¿Veis? ¡Lo que yo decía! ¡aquí con -ellos!... ¡Maldita siá! - -ENCARNA (_Adelantando valientemente._)—¡Sí, padre; aquí... con ellos! - -HILARIO.—¿Quién te ha mandao venir aquí? - -ENCARNA.—Mi corazón. - -HILARIO.—Pero ¿qué te han dao esa gente? - -ENCARNA.—Alegría, cariño, ilusión pa vivir. Eso me han dao. - -HILARIO.—Amos a casa. (_Cogiéndola de un brazo._) - -ENCARNA.—¡Sin ellos, en jamás! (_Soltándose._) - -HILARIO.—Pero, ¿es que los prefieres a tu padre? - -ENCARNA.—No, señor; los prefiero a tóos juntos, como estábamos antes -que la envidia nos hubiese envenenao la felicidad. ¡La envidia negra, -la envidia triste! - -HILARIO.—¡No ha sío la envidia, ha sío la verdá! - -BERNABÉ y VALENTINA (_A un tiempo y con igual energía._)—Ha sío la -envidia. - -HILARIO.—¡La verdá! - -LOS DOS.—¡La envidia! (_Cuando Bernabé e Hilario están a punto de -acometerse, se interpone Sole, llorosa, temblando._) - -SOLE.—¡Señor Hilario, por Dios, no se pongan ustés así! Y, vaya: yo no -sé si hago bien u hago mal, pero yo le voy a decir a usté una cosa que -me la arrancan del corazón, pero yo se la digo. - -HILARIO.—¿Qué me vas a decir? - -SOLE.—Que sí, señor; que tóo lo que ha pasao ha sío una ceguera de la -envidia. (_Baja avergonzada la cabeza._) - -HILARIO.—¿Qué estás diciendo? - -SOLE.—Cuando yo se lo digo a usté... (_Se arrodilla a sus pies._) - -VALENTINA.—¿Lo oyes? ¿Lo estás oyendo? - -HILARIO.—Pero tú... - -SOLE (_Con tristeza._)—No me hagan ustés hablar más. - -VALENTINA.—Basta. Levanta, hija; no hace falta que pa defendernos -acuses a la persona que más tiés que querer. - -SOLE (_Enternecida._)—¡Señá Valentina! - -VALENTINA.—No hay nada que defienda a la gente mejor que la verdá. - -HILARIO.—Y si tóo era mentira, ¿por qué no has venío tú a defenderte? - -VALENTINA.—Porque no me hacía falta. Honrada he sido siempre. Creerme -honrada es hacerme justicia. Si tú no me la quiés hacer, no me la -hagas. Las mujeres como yo, esa justicia no la piden de limosna. - -HILARIO.—Eso es orgullo. - -VALENTINA.—No sé lo que será. - -HILARIO.—¿Y quién me prueba que tóo era mentira? - -VALENTINA.—Lo que acabas de oir a esta criatura. Mi vida siempre clara, -el cariño de tu hija. - -ENCARNA.—Si yo hubiese visto en ella lo más mínimo contra mi padre, -¿cómo la iba a haber querido? - -AQUILINO.—Hilario, son veinticinco años de afezto. ¿Quiés creerme, -aunque soy municipal? - -HILARIO.—¿Qué me vas a decir? - -AQUILINO.—Que abras los ojos a la luz. - -ENCARNA.—Sí, padre; toavía pué arreglarse tóo. - -PACO.—Tóo menos mi reputación. - -SOLE.—¡Señor Hilario!... (_Suplicante._) - -COSME.—Amos, ¡un rasgo, Hilario! - -HILARIO.—Que haga lo que guste... Que venga. Ya hablaremos. - -VALENTINA.—Voy o no voy. Lo que tú quieras. - -HILARIO.—Cuando no he querido, es de tanto que he querido. Ya lo sabes. - -ENCARNA.—¡Padre!... (_Los abraza y los aproxima._) - -BERNABÉ (_Con amargura._)—Bueno; ustés s’han arreglao. Está mu bien. -Pero nosotros estamos de más. Que lo de los Labullas lo tengo yo -clavao en el corazón. (_Paco da un suspiro muy hondo._) Ámonos, -monumento malograo. - -AQUILINO.—Perdónalo, Bernabé. Ha tenío una venda en los ojos. - -PACO.—Sí; pero por tener él una venda, fíjese usté la que tengo yo. -(_Enseñando la de la pierna._) - -BERNABÉ.—Doce metros. (_Inician el mutis._) - -VALENTINA.—¡Alto! ¡Quietos aquí! A obedecerme. Y oye una condición, -Hilario. - -HILARIO.—Tú dirás. - -VALENTINA.—Que mañana tóo el mundo a casa. Aquel arroz que quedó en -pie, se comerá, si Dios quiere. Tú torearás Bobadillas, y si entonces -quedas mal, a seguir en tu oficio. Luego os casaréis. Nosotros al -trabajo, al cariño; tóo como antes. No le cedo a la envidia ni el canto -de un duro. - -SOLE.—Y a mí no me echarán ustés del lavadero, ¿verdá, señá Valentina? - -VALENTINA.—¡Quiá hija, ni lo sueñes! Soy buena, pero no tanto. Tú tiés -que ganarte allí una peseta pa llevársela a tu madre. Que no hay peor -castigo pa un envidioso que tener que vivir del bien que ha querido -destrozar. - -BERNABÉ.—¡Olé, eres Agustina de Aragón y Cascorro tóo en una pieza! - -VALENTINA.—¡Soy una madrileña honrada, dilo de una vez! - -VIGUDÍ (_A Hilario._)—¿Convidará usté a árnica? - -HILARIO.—Y a más os doy un duro por cada chichón. - -PACO.—Se arruina. - -VALENTINA (_Al público._)— - - Y al fin vencida la envidia, - quien de ella triunfó, os demanda - que al terminar el sainete - perdonéis sus muchas faltas. - -TELÓN - - - - -LOS POBRES - - - Almas piadosas, corazones magnánimos, que cedéis ante la demanda - plañidera del mendigo que os tiende en la calle la mano escuálida, - seguidme. Venid conmigo a los inmundos rincones de un Madrid - lamentable y mísero, artimañoso y agenciero, que, por fortuna - desconocéis, y escuchad estos edificantes y verídicos diálogos. - - Estamos en el Campillo de Gilimón. Es una tarde clara y fría, de - cielo azul y sol espléndido. - - Dos vecinas, la _señá Gala_ y _Petra la Bizca_, acaban de dirimir - sus diferencias a mordiscos, golpes y arañazos, entre injurias - soeces, ante un público desarrapado y jubiloso. Terminado el jollín - se retiran las beligerantes, seguidas de sus partidarios, a reparar - desperfectos. Va cesando poco a poco el tumulto. - - Junto a la tapia del hospital de la Orden Tercera quedan - acurrucadas, tomando el sol, dos viejas andrajosas, la _señá - Librada_ y la _señá Justa_; próximo a ellas, el _señor Celipe el - Chinas_, viejo también, sentado en un cajón, deshace unas colillas - y lía un cigarro. El _Pendingue_ (afilador) se ocupa en buir unas - cuchillas de zapatero. Algo más lejos, unos chiquillos juegan con - gran alboroto. - -—— - -JUSTA.—¿Y por qué ha sío la zurra? - -LIBRADA.—Y diga usté que muy bien da que ha estao. - -JUSTA.—Pero, ¿tenía motivos la Bizca? - -LIBRADA.—¡Digo!... como que la Gala la debe dos quincenas del alquiler -de los chicos. Un abuso. - -JUSTA.—¡Ah! ¿Pero le tenía alquilás las creaturas? - -LIBRADA.—Hace mes y medio. Por seis reales diarios. Una peseta el -mayorcito y cinco gordas el chavea. Que es regalao, porque hay que ver -lo que vale ese niño pa pedir. - -JUSTA.—Tengo oído que es una alhaja. - -LIBRADA.—Como que no hay noche que no se retire con sus tres pesetas -corridas. Pero se lo merece; es un lince. Le suelta usté en la cá -Alcalá, ve a una señorita de esas muy _antravés_ con un señorón de -_levosa_, y ya le tiene usté agarrao a los faldones diciéndole al -caballero: “Señorito, una limosna, por la salú de la señorita, que es -muy guapa. Ya la podía usté comprar un coche, con esos ojos que tiene. -Cómpreselo usté, ande usté.” Hasta que le miran; se echan a reir; el -señorito dice: “¡Qué granuja!...” La señorita: “¡Es muy mono!” Y no hay -pareja que no le apoquine de dos a tres perras. - -JUSTA.—¡Vaya un vivales de creatura! - -LIBRADA.—¡Pos y el mayorcito! - -JUSTA.—¿El jorobeta? - -LIBRADA.—Jorobeta y tóo lo que usté quiera, hija, pero es un portento. -Ese coge una cestita, una botella vacía, se para en una esquina de -tránsito, se echa al suelo, rompe a llorar amargamente que su alma -se la arrancan, y cuando tiene corro hay que oirle: “¡Ay, mi pobre -madre!... ¡Ay, después de cuarenta y ocho horas que no comemos!... -¡Ella, que va y me da dos pesetas pa traer aceite, y voy y las pierdo! -¡Ay, que yo no vuelvo a mi casa, con mi pobre padre enfermo como -está!... ¡Ay, un día que podía alimentarse!...” Y misté, la gente se -conmove de oir a la creatura aquellos lamentos, hacen una _porrata_... -y no hay llorera que no le suba al chaval de cinco a seis reales. - -JUSTA.—Pos diga usté que esos dos niños son dos minitas. - -LIBRADA.—Dan más que una casa empeños. ¿Y sabe usté de mendigantas la -que también se saca lo suyo? - -JUSTA.—¿Cuála? - -LIBRADA.—Doña Encarnación, la de la cae San Bernabé. - -JUSTA.—Doña Encarnación..., doña Encarnación... No caigo. - -LIBRADA.—Hija, paece usté tonta. Esa que pide de luto, con manto largo, -que lleva la cara tapá, que paece que la sale la voz de una cisterna. - -JUSTA.—¡Ah, sí!... ¿Y esa dice usté que saca?... - -LIBRADA.—Como que no se deja cortar un deo por seis mil pesetas. - -JUSTA.—Bueno; pero es que esa he sentío decir que tira al gran mundo. - -LIBRADA.—Pide na más que en las iglesias de señorío, a las salidas -de los _vermuses_ u en los _cines_ y _fives cloques_ de moda. Su -martinganla es que en cuantito que ve a una señora se arrima y la dice -con voz que lo oiga toa la gente de alrededor: “Señora marquesa, me -hallo famélica; agradecería a vuecencia un pequeño óbolo.” - -JUSTA.—¿Qué es óbolo? - -LIBRADA.—No sé; pero debe ser una cosa cara, porque siempre que lo dice -la dan más de veinte céntimos. - -JUSTA.—¿Y cómo conoce a los títulos? - -LIBRADA.—No, si lo de marquesa lo dice al tuntún; pos ahí está la -gracia. A lo mejor le llama vuecencia a un ama de cría. - -JUSTA.—Hija, lo que saben algunas. - -LIBRADA.—Esa lo trae de casta. Ha sío una señorona en sus prencipios. -Diga usté que no se emborrachara, y ya quisieran más de cuatro sus -modales. A mí me tié dicho que es hija de un hacendao de Chinchón. - -JUSTA.—Por lo menos, a eso huele toas las mañanas. - -LIBRADA.—Tié un habla mu fina; siempre que me ve me llama _escuálida_, -que no sé lo que es. - -JUSTA.—Algo delicao será. - -LIBRADA.—Seguro. Cuando ella lo dice... - -JUSTA.—¿Y usté ya no pide en San Ginés, señá Librada? - -LIBRADA.—No, señora; tuve unas palabras con el _sacris_, y no he -güelto. Iba mucha gentuza. Ahora me he conchavao con la Pelitos y nos -hemos hecho vergonzantas. - -JUSTA.—¿Y las va a ustés bien? - -LIBRADA.—Pos, hija, pa como están las cosas, se va tirandillo. Sino -que es mucho aperreo. Porque, un supongamos, viene la vesita de San -Vicente a mi casa; pos ya me tié usté pasando tó el _mobilario_ a cá -la Pelitos. Me quedo con un jergón, el baúl viejo, media vela en una -botella y una silla inválida; acostamos a Casimiro, el chico de la -Onofra, que es una especialidad en toses y quejidos, y presentamos un -cuadro que es pa caérsele el corazón a una pantera. Que, otro suponer, -va la vesita _domicilaria_ a cáa la Pelitos: pos me pasa a mí tóos sus -trastos, se echa en una manta el señor Cosme, que hace el moribundo que -asusta de bien, y raro es el día que no nos dejan, a más del donativo -semanal, tres u cuatro pesetas de su _motu_. - -JUSTA.—Así se están ustés poniendo el cuerpo de ensalás de escabeche y -frascos de vino. - -LIBRADA.—¿Y no se lo gana una con lo que tié una que lidiar con esas -tías de señoronas, que le piden a usté recibo hasta de una perra -chica...? - -EL SEÑOR CELIPE. (_Terciando en la conversación._)—Y que lo digas... -¡Que hay que ver lo de mala fe que se ha puesto la caridá hoy en día! -Un asco. ¡Amos!; la otra tarde, que salí a pedir, me hizo a mí una -señorita una ación, que si no hay gente la pego. - -JUSTA.—Pues ¿qué le hizo a usté? - -SEÑOR CELIPE.—Náa, que le digo en un tono que era pa partir grava de -dolorido, y quitándome la gorra y todo: “Señorita, por la salú de sus -hijos, deme usté pa un panecillo, que hace cuarenta y ocho horas que no -lo pruebo.” Se hace la _magoya_ y aprieta el paso. “Señorita, que tengo -mucha nesecidá. Si no se fía usté, allí hay una tahona. Cómpremelo usté -misma.” Y va y dice: “Bueno, venga usté conmigo.” Y vamos y me compra -una libreta, salimos a la calle y, ¡pasmarse!..., me la parte por la -metá antes de dármela. - -LIBRADA.—¡Qué pécora! - -JUSTA.—Pa quitarte de revenderla. - -SEÑOR CELIPE.—Claro, como que es lo que yo pensaba hacer si no me la -mutila. ¡Serán sinvergonzonas! - -LIBRADA.—Haberla pegao, so primo. - -SEÑOR CELIPE.—Déjate, que ya la conozco. - -JUSTA.—¿Y _lo del pañuelo_, va cundiendo, señor Celipe? - -SEÑOR CELIPE.—Es lo más produtivo, pero ya va en baja. - -LIBRADA.—¿Y qué es _lo del pañuelo_? - -SEÑOR CELIPE.—Pues náa, un truco que se le ha ocurrío al señor _Quintín -el Bolas_, que es un diantre pa inventar. Nos ha reclutao a siete -u ocho conocidos de la Cuesta e las Descargas: nos carateriza de -albañiles con un poco de yeso, que paece talmente que acabamos de bajar -del andamio, nos lleva a Recoletos, tiende un pañuelo de hierbas en -metá del paseo y le dice, señalándonos, a tóo el que pasa: “Grupo de -obreros sin trabajo.” - -LIBRADA.—¿Y sacaban ustés mucho? - -SEÑOR CELIPE.—Ha habido día que hemos _porrateao_ a seis ochenta por -barba, descontá la cena, vino y puros. Pero la otra tarde, que íbamos -decisiete, tendimos el moquero en la Castellana, y... _ñascas_. Ni -quince céntimos..., y eso que pasó el Presidente del Consejo, que no es -que nos diera na, pero animó bastante. - -EL PENDINGUE. (_Cargándose a cuestas el artefacto._)—¡Amos, estoy -oyéndoles a ustés y me paece mentira que haiga primos que trabajemos -entavía!... - -SEÑOR CELIPE.—¿Qué te pasa, Pendingue? - -PENDINGUE.—¡Valiente mano de sinvergüenzas! Hacen pero que muy bien en -recogerlos a ustés y meterlos en los asilos. - -SEÑOR CELIPE.—¡Recogernos... jay... jay! ¡Pos no lo han intentao -veces!... ¡Si se creerá el alcalde que es hacer compota!... - -LIBRADA.—A más, que si no diesen no pediríamos. - -JUSTA.—Esa es la fija. De forma que si quién acabar con la mendicidaz y -quieren recoger, que no recojan a los pobres que piden, que recojan a -los tontos que dan, que son los culpables. - -SEÑOR CELIPE.—¡Aplastante! - -PENDINGUE.—¡Oye, pues eso es verdá! Si me lo tropiezo, se lo digo al -alcalde. (_Vase._) - -SEÑOR CELIPE.—Y dale dulces... recuerdos. - -TELÓN - - - - -LA RISA DEL PUEBLO - - - Pasadas las Ventas, en la carretera de Alcalá, antes de encontrar - el camino del Este, sobre un altozano, hay una casa humilde, taller - de cantería, donde se trabaja para el inmediato cementerio. - - Es la tarde de un domingo. Los sillares yacen silenciosos al pie - de los sombrajos. No golpea sobre ellos con su son alegre el - pico de los canteros. Unas cuantas gallinas escarban afanosas en - el estiércol, y varios chiquillos juegan y alborotan dejándose - resbalar por la cuesta de un desmonte próximo. - - A la derecha, borroso por la niebla de la tarde fría y gris, se - ve el cementerio con su enorme vastedad erizada de cruces; y más - allá diseminados en la lejanía, los barrios de Doña Carlota, - Pueblo Nuevo y Zafra; los caseríos míseros de La Elipa y Puente - de Vallecas; y más lejos aún, los tejares del Olivar de Perales. - Suburbios tristes, yermos, que circundan Madrid como mendigos que - acosan a un viejo hidalgo. - - Bonifacio Menéndez, el maestro cantero, sentado a la puerta de la - casa, echa un pitillo y lee un periódico. La _señá_ Angustias, su - mujer en serio, canturrea trajinando dentro del hogar. Primitivo y - el _Sardina_, dos próceres del riñón del Avapiés, con pañuelos de - luto al cuello y las cachabas colgadas del antebrazo, bajan lentos, - tristes, silenciosos, del camino del cementerio. Al ver al señor - Bonifacio se detienen, y uno de ellos grita desde la carretera: - -PRIMITIVO.—Adiós, canterito. - -BONIFACIO. (_Dejando de leer y mirando por encima de las -gafas._)—¡Atiza, qué pareja de pollos! (_A su mujer._) Atiende, tú. - -LA ANGUSTIAS. (_Que se asoma a la puerta._)—¡Virgen!... ¡Vaya un par de -banderillas de lujo! - -BONIFACIO.—Pero, ¿de dónde salís tan enlutaos? - -EL SARDINA. (_Muy serio._)—De la Negrópolis. - -PRIMITIVO.—Venimos de inumanizar a Saturnino, el de la Bastiana. - -LA ANGUSTIAS. (_Asombrada._)—¿S’ha muerto? - -EL SARDINA.—Del todo. En cinco días. Ayer la diñó. - -BONIFACIO.—¿Y qué ha sido? - -PRIMITIVO.—Pos un paralís local que le cogió tó el cuerpo y parte de la -cadera. - -LA ANGUSTIAS.—¡Buena estará la pobre viuda! - -EL SARDINA.—¡Carcúlate!... Una chica soltera, sin costumbre de estas -cosas... pues está que no la deja un ataque que no la coja otro. - -PRIMITIVO.—En la cama la hemos dejao con uno, que los gritos se oían en -la Arganzuela. - -BONIFACIO.—Pero pasar si queréis, galanes. - -EL SARDINA.—¿Dais algo? - -LA ANGUSTIAS.—Las buenas tardes y un taburete. - -PRIMITIVO.—No es pa repartir invitaciones. - -EL SARDINA.—¿No tendrías un buchito de cualisquier cosa pa un dolor de -muelas que trae aquí mi _cólega_? - -BONIFACIO.—¿Sus haría triple anís? - -EL SARDINA.—¡Digo!... Mejor que el Polo. - -BONIFACIO.—Pues adentro, pirandones. - -EL SARDINA.—Hale, Primi. - -(_Suben, se sientan; la Angustias saca unas copas y un frasco de -aguardiente y la visita bebe, fuma y charla._) - -EL SARDINA. (_A Bonifacio._)—¿Y tú por qué eres tan pigre, que no bajas -por allá abajo de cuándo en cuándo? - -BONIFACIO.—Hombre, no me apaño a ir, la verdá. Le pilla a uno un -destierro. ¡Tú sabes la distancia! - -PRIMITIVO.—Como que hay que echar merienda. - -BONIFACIO.—¿Y que hay de _nuvotés_ por aquellos andurriales? - -EL SARDINA.—Pues que tu compadre el _Pintao_ ya no tié la taberna en la -cae del Amparo. - -LA ANGUSTIAS.—¿La traspasó? - -EL SARDINA.—De parte a parte. Por mil doscientas _beatas_ y un juego de -alcoba bastante viejo. - -BONIFACIO.—¿Y s’ha quedao sin na? - -PRIMITIVO.—Ca, hombre. Ahora ha puesto un bar en la Glorieta y lo ha -titulao el “Bar Quito”... que me creo que es un chiste. - -LA ANGUSTIAS.—¡Mi madre, qué tontería! - -EL SARDINA.—Dice que, al mismo tiempo que rótulo, es _retrúcano_ y -s’hará popular. - -BONIFACIO.—¿Sigue tan chirigotero? - -PRIMITIVO.—¡Uf... es morirse de risa entrar en aquel establecimiento! -Allí van el _Berruga_, Paco el _Chalana_, Sisto el _Curial_, Mariano el -_Pajero_... ¡la jovialidaz de Embajadores! - -EL SARDINA.—¡Los amos de la gracia! - -LA ANGUSTIAS.—¡Menudos peines! - -BONIFACIO.—Aquello será una función cómica. - -PRIMITIVO.—Más que un teatro. Entras y te esgarras a reir. - -EL SARDINA.—Hay días que nos tronzamos. Cuéntale, pa que vea, el chiste -que se le ocurrió ayer al _Chalana_. - -PRIMITIVO.—¡Chiquillo, nos revolquemos! - -BONIFACIO.—A ver. - -PRIMITIVO.—Pues nos preguntó que en qué se parecía San José a un melón -de cuelga. - -LA ANGUSTIAS.—¡Mi madre, qué raro! - -BONIFACIO. (_Estupefacto._)—¿Y en qué se parece? - -PRIMITIVO. (_Muerto de risa._)—¡En que tiene _Pepitas_! - -EL SARDINA. (_Riendo a todo reir._)—¡Pepitas!... ¡Ja, ja, ja!... -¡Fíjate!... ¡Pepitas!... Claro, San José... de Pepes, Pepitas. - -BONIFACIO. (_Dudando._)—Pos no m’acaba a mí de hacer una gracia loca, -la verdá. - -LA ANGUSTIAS.—¿Loca...? Ni atontolinada siquiera. Menuda gansá. Amos, -que paece mentira que padres de familia, cargaos de miseria y de hijos, -se entretengan en esas tontunas. - -EL SARDINA.—Pos poquito que nos reímos. - -PRIMITIVO.—Y pué que lo de anoche tampoco os haga gracia. - -BONIFACIO.—¿Qué fué? - -PRIMITIVO.—Na, que como enfrente del bar la calle hace mucha cuesta -y la acera es estrechita, fué el _Berruga_ y a la plancha del -alcantarillao, que es de plomo, la dió de jaboncillo, y no pasaba un -transeunte que no resbalase y se diese una costalada. - -EL SARDINA.—Y no sus quiero decir ca talegazo la juerga que s’armaba en -el bar. - -BONIFACIO.—¡Pero qué cachos de brutos! - -PRIMITIVO.—¡Brutos porque nos divertimos!... - -LA ANGUSTIAS.—¡Valiente diversión! - -EL SARDINA.—No vamos a ser como vosotros, que yo no sé si de hacer -lápidas u qué, sois una familia más triste que un responso. - -PRIMITIVO.—Tenéis una formalidaz que acongoja. - -LA ANGUSTIAS.—¿Pos qué querías, mirarnos por detrás y encontrarte con -un chascarrillo, como en las hojas d’almanaque? - -EL SARDINA.—Yo, a ti que eres de Cadalso de los Vidrios, hija de un -cochero de funeraria, hermana de un calavera, y que encima te llamas -Angustias, no te voy a pedir que seas un parque de Recreos. Pero -éste... ¡Amos, que paece mentira que haiga nacido en el Portillo de -Embajadores, que es la cuna del chirigoteo madrileñista! - -PRIMITIVO.—No paeces hijo de Madrid, Bonifacio. - -BONIFACIO.—¡Alto allá! ¡Yo soy más hijo de Madrid que vosotros! - -EL SARDINA.—No chilles, que te se va a espantar el macho. - -BONIFACIO.—Y na más. ¡Y las cosas con pruebas, que es lo que vale! - -PRIMITIVO.—¡Pero si tú eres más serio que una corbata negra!... - -BONIFACIO.—Yo soy como me sale del bolsillo. Lo que tiene es que ca uno -vive según los prencipios que l’han dao. Vosotros, ¿en qué sus habéis -divertido siempre? Pues yo te lo diré. De chicos, en iros por las -mañanas con los tiradores a matar pájaros a la Moncloa, por las tardes -a la pedrea y por las noches, con las estacas, a perseguir gatos por el -barrio. Total, a disfrutar haciendo daño. Luego, de mocitos, a correr -de calle en calle, atormentando a _Garibaldi_ u a cualisquiera vieja -borracha, a tocarles la chepa a los jorobaos y a burlaros de los cojos. -A gozar con el dolor del prójimo. - -EL SARDINA.—Hombre, esas son cosas de la juventud. - -LA ANGUSTIAS.—Cosas de cafres... Si tuviás tú un hijo con joroba, ¿te -gustaría que se rieran de él? ¿No te morirías de pena? Pues ca vez que -veas a un lisiao piensa que te está oyendo su madre. - -PRIMITIVO.—Amos, Angustias, no te pongas macabra. - -LA ANGUSTIAS.—¡Oye, eso de macabra se lo dices a tu suegra! - -PRIMITIVO.—¡No es ningún insulto, señor! - -LA ANGUSTIAS.—Por si acaso. - -BONIFACIO.—Y luego, ya de hombres, ¿a qué le llamáis vosotros -diversión? Pos a ver destripar caballos en los toros. A marcharse en -patrulla armando bronca por los bailes de los merenderos; a acosar -por las calles a mujeres indefensas con pellizcos y gorrinerías; a -escandalizar en los cines y a insultar a las cupletistas. ¿Y eso es -alegría, y eso es chirigota, y eso es gracia...? Eso es barbarismo, -animalismo y bestialismo. Y hasta que los hijos del pueblo madrileño no -dejen de tomar a diversión todo lo que sea el mal de otro... hasta que -la gente no se divierta con el dolor de los demás, sino con la alegría -suya... la risa del pueblo será una cosa repugnante y despreciable. -Bonifacio Menéndez, ris ras, rubricao. - -LA ANGUSTIAS.—Chócate, Boni, que has estao súper. - -PRIMITIVO.—Bueno, bueno... (_Él y El Sardina se levantan._) Esta -Cuaresma te vas a las Carboneras, te pones un bonete, te encaramas al -púlpito, y el padre Calpena es un gorrión a tu lao. - -BONIFACIO.—Pero ¿es que no os he convencido...? - -EL SARDINA.—¡Qué nos vas a convencer!... Lo que tiene es que yo no te -desenvuelvo ahora mismo dos teorías pa pelarte al rape porque nos -están esperando; que si no... - -PRIMITIVO.—Es verdá, chiquillo; no m’acordaba. (_Mirando el reloj._) -Anda, que son las cuatro y media. - -BONIFACIO.—Pero ¿ande vais tan corriendo? - -EL SARDINA.—Al solar de Vítor el _Mengue_, que ha organizao unas -carreras de cojos, que va a ser morirse de risa. - -BONIFACIO. (_Con asombro._)—¡Carreras de cojos!... - -PRIMITIVO.—Na, que ha comprometío al cojo _Tranca_, a Natalio el -_Patapalo_ y a dos u tres cojos más y hacen carreras pa batir el récor -de las dos vueltas con muletas y sin ellas. El premio son doce docenas -de pájaros fritos y seis frascos de Morapio, que sufraga Indalecio el -de la Corrala. - -EL SARDINA.—¿Por qué no te vienes? Verás qué risa. - -BONIFACIO. (_Sonriendo._)—Hombre, mira; ves, eso tiene gracia... -¡Carreras de cojos!... Y dices que pájaros fritos... (_Vacila._) - -PRIMITIVO.—Tira pa alante. Verás qué tarde pasamos. - -BONIFACIO. (_Se levanta._)—Oye, Angustias, mira, yo voy a acercarme con -éstos... No tardo. - -LA ANGUSTIAS.—Pero ¿serás capaz de ir...? ¡Tú a divertirte con unos -desgraciaos!... ¡Pero no estabas diciendo que si el salvajismo, que -si!... - -BONIFACIO.—Mujer, uno conoce las cosas... Pero, después de tóo, ¿qué -culpa tengo yo de que haiga cojos ni de que me gusten los pájaros -fritos...? Es el fatalismo humano. Siéntate, que no tardo. - - Los tres hombres se alejan riendo. Por el desgarrón de una nube - morada brilla un rayo de sol que inunda el lejano cementerio de luz - amarilla. La mujer ve alejarse a los hombres, que ríen, y se dibuja - en sus labios una sonrisa extraña. - -LA ANGUSTIAS. (_Sentándose a la puerta de su casa._)—¡Qué hombres!... -Será que la vida es así. ¡Conoce uno que no se debe de reir del mal de -otro, y como si no!... (_Encogiéndose de hombros._) Bueno. - -TELÓN - - - - -LOS PASIONALES - - - Paco el _Metralla_, un jovenzuelo de mediana estatura, enteco, - amarillo, de mirada cínica, muy compuesto, con su traje flamante, - sus botas de caña, su corbatita de nudo y su gorrilla inglesa, va - con paso resuelto y marchoso Torrecilla del Leal abajo. A poco, - atraviesa la calle de Zurita, tuerce por la de la Fe y viene a dar - con la del Salitre, frente por frente a la iglesia de San Lorenzo, - simpática parroquia enclavada en el riñón del Madrid castizo y - jaranero. - - Está anocheciendo. El chulillo detiénese en la última esquina. Sus - miradas iracundas e inquisitivas, se dirigen a un frontero obrador - de plancha, cuya luz ya se ha encendido, y en el que trabajan, - sofocadas, alegres y dicharacheras unas cuantas mocitas de garbo. - - Paco pasa y repasa por delante del obrador, _dejándose ver_. - - Al reparar en él, se hace un enojoso silencio entre las bulliciosas - muchachas; y una de ellas, la más desenvuelta y garbosa, dice con - sincera acritud, sacando una plancha del anafre y arrimándosela a - la mejilla:—Ya está ahí ese mosca. - - —Pos ahora verás—exclama la maestra, y cierra violentamente la - puerta vidriera del obrador.—¡Miá que es pelma el niño!—añade - iracunda.—Pero ¿qué se habrá creído ese chulo de baile? - - Más excitado por el incidente, retorna el bullicio entre aquella - alborotadora y femenina juventud, y la voz entonada y firme de una - mocita destaca esta copla, llena de punzante ironía: - - “Me he cansao de quererte, - búscate otra, - o aguarda a San Isidro - si quieres _tontas_.” - - Paco, plantado en la esquina, calcula por la indirecta la - hostilidad con que es recibido, y al terminar la copla tira con - rabia la colilla contra el suelo, haciendo estallar en chispas la - lumbre del cigarro, y masculla amenazador:—¡Maldita siá!... ¡Pa que - no vayas a la Casa de Socorro esta noche!... No tendría yo lacha. - Tú saldrás. - - Pasea por la acera con paso desigual y nervioso; se estira la - visera de la gorra, se zarandea el chaleco, se afirma el pantalón. - Al fin, decidido a esperar, se recuesta en la esquina. - - A poco, un nuevo _personaje_, Gumersindo, el _Chulo de Postas_, - menos joven, pero peor encarado y más cínico que el _Metralla_, le - pone la mano en el hombro cariñosamente. - -—— - -GUMER.—¡Gachó, tú de puntalito! - -PACO (_Secamente._)—Hola. - -GUMER (_Mirando con guasa a lo alto._)—Oye, ¿pero es que amenaza ruina -esta medianería? - -PACO (_Con ira._)—Lo que amenaza ruina es que esta noche no duermo yo -en mi casa, Gumer. - -GUMER.—¿Y eso lo das como novedá? - -PACO.—Es que no se lo paso; ¡mialás!... ¡Que la pincho, por mi salú! - -GUMER.—Pero, ¿quiés cordinar, ninchi, a ver si te cojo el hilo? - -PACO.—Na, hombre... la Nieves. - -GUMER.—¿Qué t’ha hecho? - -PACO.—Una tontería... ¡Pa diez años de cárcel! - -GUMER.—Es una niña de pronóstico. Te lo tengo advertido. En fin, vuelca -el talego. - -PACO.—Verás qué rica. Pos na: que después de ocho meses de relaciones, -que me ha tenío hecho una oveja, sacándola a paseos y _cines_ cuando -l’ha dao la gana y haciéndola el favor de llevarla a mi diestra; -después de tenerme sacrificao, que me dice “no mires a ninguna”—y tengo -que mirar de reojo;—después que me compra una corbata y me la tengo -que poner aunque no me guste... ¡y encima—y esto es lo más horrible—que -me he gastao con ella un dineral!... - -GUMER.—¿Sobre cuánto? - -PACO.—Pos tóo lo que me ha dao en los ocho meses pa que se lo guardara -y tres pesetas mías. - -GUMER.—¡Qué bárbaro! ¡Estáis echando a perder a las mujeres! - -PACO.—Bueno; pos después de esa conduzta modelo—tóo por los cuatro -cochinos duros semanales que gana, que me cuesta un triunfo -sacárselos,—la llevo el sábado al baile de Provisiones, porque me -dijo que quería perfeccionarse en el _tuesten_, y porque al entrar me -distraigo media hora en el guardarropa con la _Piñones_, va, se atufa, -se mete en el salón y se me pone a bailar con el _Petaca_. - -GUMER.—¡Arrea!... ¡Con lo postinoso que es ese pa las mujeres! - -PACO.—¡Carcula! - -GUMER.—Te sentaría peor que el escabeche pasao. - -PACO.—Como que la saqué a la calle y la pegué una bofetá que la salté -un diente. - -GUMER.—¡Y pué que lo tomara a mal! - -PACO.—¿Que si lo tomó?... Que me dijo que habíamos acabao. - -GUMER.—¡Qué graciosas! Toas lo mismo. De seguida quién acabar... y el -hombre que ya tié arreglaos sus gastos al jornal que le gana una mujer, -que se chinche ¿verdá? - -PACO.—Yo, de primeras, lo tomé por un dicho de esos de cuando una cosa -les da coraje; pero, chiquillo, que nada... que ha estao dos días -dándome esquinazo sin venir a planchar; y el jueves pos vino acompañá -de un tío municipal que tiene; que no me quise arrimar, porque yo con -el Ayuntamiento no tengo valor pa nada. - -GUMER.—Haces bien. - -PACO.—Y, por último, ayer, pa celebrar el santo de la maestra, se -fueron de juergueo al Partidor, al ventorro del _Cuevas_. - -GUMER.—Lo he sabido. - -PACO.—De que me lo noticiaron, voy y me encamino pa allí con Pepe el -_Rosca_. Lleguemos... ¡y no quiás saber!... Miro y me la encuentro -agarrá a un panoli, a la vera de un manubrio, y bailándose otro -_tuesten_. - -GUMER.—¡Rediez, cuánto _tuesten_! - -PACO.—¿No es pa quemarse? - -GUMER.—¡Pa tener hollín! - -PACO.—De que los guilé me dió un vuelco el corazón, y me voy pa ellos, -y metiéndoles así la mano por entre los dos pa detenerlos, le digo a -él: “¿Me permite usted una vuelta con la socia?” “Pa Carnaval”, me -contesta el tío, y siguen girando. - -GUMER.—¡Qué boceras! - -PACO.—Me quedé helao. Vuelven a pasar, secundo la petición, y me dice -que me presente a concurso. Hasta que yo, harto de chuflas, me arranco -a él de mala forma y, dándole un manotazo en el hombro, le digo: “¿Pero -es que ha heredao usté a esta joven, pollo?” “Sí, señor; me la ha dejao -un tío.” “Pues a mí me la va a dejar un primo”; y agarro del brazo a -Nieves, y tiro de ella, y va él entonces, arrima su cara a la mía y me -estornuda a un milímetro cuadrao de mis narices... y, ¡chiquillo, qué -bofetá! - -GUMER.—¿Le diste? - -PACO.—Viceversa. - -GUMER.—¡Él a ti! - -PACO.—Que me cogió la acción. Pero cómo me dejaría este carrillo de -dormido, que hasta la quinta bofetá no se me empezó a desperezar. - -GUMER.—¿Te sopló leña? - -PACO.—Sí: pero tú ya me has visto en pelea... ¡Me cegué, me fuí pa él, -metí mano, abrí la chaira, le tiré dos viajes!... - -GUMER.—¿Y qué? - -PACO.—Na, que le vi correr pa la Casa e Socorro y dije: “Le he -matao”... pero luego me enteré que es hijo del conserje, y, como -vive allí, iba por una estaca. Total, que si no se me llevan hay una -desgracia. - -GUMER.—¿En tu familia? - -PACO.—U en la suya. Y escuso decirte, Gumer, que desde que esa mujer me -ha hecho esa ación indecorosa yo no duermo... - -GUMER.—¿No tiés dónde? - -PACO.—Ni vivo... ni como. - -GUMER.—Lo creo. - -PACO.—Porque, claro, de repente te ves sin cariño... - -GUMER.—Y sin veinte pesetas semanales. Si me ha pasao a mí la mar de -veces. - -PACO.—Por eso te digo; tú ¿qué harías en mi caso, Gumer? Aconséjame. - -GUMER.—Hombre, la cosa es grave; porque, claro, tú no te vas a poner a -trabajar ahora a la edaz que tienes. - -PACO.—Ni lo sueñes. Voy a cumplir los veintitrés. La edad del -aprovechen. - -GUMER.—Por eso te digo que el asunto es complicao; pero, en fin, te voy -a dar una leción que si me llaman a domicilio llevo cinco pesetas por -ella. - -PACO.—Venga. - -GUMER.—Pues atiende. La Nieves, con su proceder asqueroso, te holla dos -cosas: te holla tu pundonor y te holla el puchero. - -PACO.—Que son casi tres ollas. - -GUMER.—Clavao. Por lo tanto, si quiés quedar como un hombrito, la -aguardas esta noche, y de que salga la llamas y la planteas el -_poblema_ en esta forma: “Apreciable nincha: U sigues las relaciones -amorosas con un servidor, u te doy dos tajos en el rostro. A escoger.” -¿Que te dice que sí? pues, dominada ya por el miedo, haces cuenta que -te has comprao una burra; ¿que se emperra en que no? pues tiras de -navajita y la cortas la cara. Ni más ni menos. - -PACO (_Con cierto estupor._)—¡Gachó! Pero, ¿y si me llevan a la cárcel? - -GUMER.—¡Amos, quita, _manús_! Estás en primaria. Aquí me tiés a mí, que -he _pedricao_ con el ejemplo. Por una cosa parecida a la tuya le dí yo -dos tajos a la Enriqueta. - -PACO.—Ya m’acuerdo. - -GUMER.—¿Y qué me pasó?... Pues que, como era delito pasional, a los dos -meses _asolvido_. - -PACO.—Pero aquello fué la suerte que tú tienes. - -GUMER.—Y la de todos. Por un arrebato pasional le quitas el reló a un -amigo y es atenuante. - -PACO.—¿Estás seguro? - -GUMER.—¿Cómo seguro?... Acuérdate de lo mío. - -PACO.—Pero tú estuviste en la cárcel. - -GUMER.—Porque se diztó indebidamente auto de prisión. El juez que me -atropelló con el auto. - -PACO.—Lo que pasa con todos los autos. - -GUMER.—Pero, muchacho, se vió la vista causa, y como la seda. ¡Me tocó -un Jurao!... - -PACO.—¿Bueno? - -GUMER.—Ni escogido. El señor Pepe, el _Bocas_; Quintín, el _Churrero_; -el señor Serapio, el _Orejas_; Custodio el de la Leoncia; Valentín el -_Zapa_... tóos amigos. - -PACO.—Pero, ¿cómo estaban allí esos tíos? - -GUMER.—Sí, hombre; es que a los caballeros les gusta que haiga Jurao, -pero no quién ir, ¿sabes? y cuando les toca, pos, pa no molestarse, -delegan por las cinco pesetas en una colección de sustitutos, del -comercio de esta corte, que vagan por los pasillos de las Salesas a lo -que cae. Y, claro, yo que me vi con la mar de conocidos en el Tribunal -popular, compuesto en su mayoría de elemento vinatero, pues dije: “Sois -míos”; y alecionao por el defensor, a la primera pregunta del fiscal -empecé a llorar a lágrima viva y a decir que los celos me habían puesto -una venda sanguinolenta en los ojos, que la navaja me se había venido -sola a la mano y que al cometer el delito me pasó una cosa pasional -por el cranio, que yo no sabía si estaba jugando a la brisca o dando -puñalás. - -PACO.—¡Vaya un raspa! - -GUMER.—Y a tóo esto, yo, venga de sollozos, llamándole a la Enriqueta -“ser querido”, “arcángel de mi juventud”, “primer amor de mi -existencia”... y dando convulsiones y diciéndole al relator que me -hiciese el osequio de pegarme un tiro en la nuez, que yo no podía vivir -después de haber atentao contra aquella mujer “amada y fraudulenta”. - -PACO.—¡Chiquillo, es que tú también te usas unas frases! - -GUMER.—Hombre, la solenidá era pa ello. Resumen: que si ves el cuadro, -la hincas. El público era un puro sollozo; los juraos hicieron -charco de tanta lágrima, y el presidente del Tribunal yo creí que se -arcidentaba. Gracias que empezó a roncar. - -PACO.—¿Se quedó dormido? - -GUMER.—Como una rosca. Total: veredizto de inculpabilidaz, sentencia -asolutoria, la Enriqueta lisiada pa toa su vida y yo con un cartelito -entre las damas desde que salí de la cárcel, que aquí me tienes, -vestido, calzao, fumao, comido, bebido, ecétera, ecétera... Porque, -dime tú, después de aquello, ¿qué desgraciada le niega a un servidor -cinco duros, aunque tenga que sacárselos al Ayuntamiento? - -PACO.—¡Gachó, qué suerte! - -GUMER.—Táztica y _monocle_. (_Señalándose el ojo derecho._) - -PACO.—Eres el Hizdemburge del Sombrerete. - -GUMER.—Me has tañao. Por eso te digo, Paco, que sigas mis huellas con -la Nieves. U te se somete con jornal y todo, u la pinchas; no seas -primo. - -PACO.—Sí, estoy resuelto. Tiés razón. (_Mirando hacia el obrador._) -Calla, que salen. - -GUMER.—¡Camará, cuántas vienen! - -PACO.—La rodean las compañeras. - -GUMER.—Que se han maliciao algo; pero no le hace. Llámala aparte y se -lo dices. Conque salú y suerte, ninchi, que yo me voy. (_Vase calle -abajo, huyendo de la quema._) - -PACO (_Un poco pálido, acercándose al grupo de muchachas que ha salido -del obrador._)—Nieves. - -NIEVES.—Me llamo. - -PACO.—Haz el osequio de venir. - -NIEVES.—No me dejan en casa. - -PACO.—Nieves, que estoy ciego. - -NIEVES.—Cómprate un perro. - - Las risas de las compañeras excitan a Paco, que coge a Nieves de un - brazo y la hace bajar violentamente de la acera, mientras, lívido - y tembloroso, saca una navaja. Sin darle tiempo a abrirla, aquel - enjambre de mocitas bravías cae sobre él y le desarman, le tiran al - suelo y, con llaves, bolsos de mano y puños cerrados, le dan una - paliza de órdago a la grande y le dejan en tierra sangrando por - boca y narices, entre la rechifla de la gente del barrio, enterada - del suceso. - - Un guardia de Orden público, que se acerca al escándalo, se lleva a - pescozones al _Metralla_. - -GUARDIA.—Echa pa alante, vividor de mujeres. - -PACO.—Guardia, que ha sido por celos... que soy un pasional... - -GUARDIA.—¡Cállate ya, so golfo! La culpa de lo que hacéis la tié el -Jurao y na más que el Jurao. Que fuera yo el que sentenciara estas -cosas, y ya veríais... ¡¡Os echaba cinco años de presidio por granujas -y diez por pasionales!! - -TELÓN - - - - -LOS ATEOS - - - - -CUADRO PRIMERO - - - Interior de una taberna establecida en la calle del Peñón, a dos - pasos del Campillo de Mundo Nuevo. - - Es de noche. El aire de la _tasca_, enrarecido por el humo de los - cigarros, amengua la luz de las débiles bombillas, dando aspecto - siniestro a aquellas gentes famélicas y desarrapadas que llenan las - mesas. - - Se huele a vino, a tabaco, a guisos fuertes. - - En el velador de un rincón acaban de comerse unos _livianos_ y de - apurar unos _quinces_, previamente jugados al mus, Baldomero el - _Bizco_, Nicomedes el _Soga_, el señor Eulalio y el señor Floro. - - Pepe el _Malagua_, dueño del local, les hace los honores - _osequiándoles_ con unas _limpias_ de Monóvar. - - Se habla a voces de la última cogida de un _fenómeno_. - - De pronto, un poco confuso, suena a lo lejos, en el silencio de - la calle, espaciado y solemne, el repiqueteo de la campanilla del - Viático. Le sigue, como ruido complementario, el lento rodar de un - coche. - - En el interior de la taberna se hace un breve silencio. Todos - atienden. - - El señor Eulalio, un poco indeciso, levanta la mano con disimulo y - toca levemente la visera de su gorra. - - Una ruidosa carcajada, que se deshace en aspavientos, en muecas de - burla, y en soeces interjecciones, es el comentario que pone la - reunión a la inofensiva reverencia del pobre anciano. - -SEÑOR FLORO (_Muerto de risa._)—¡Ja, ja, ja..., pos no se iba a quitar -la gorra! ¡Ja, ja, ja!... - -SEÑOR EULALIO (_Un poco avergonzado._)—Hombre, yo... - -BALDOMERO.—¡Amos, quite usté d’ahí, so beata! - -SEÑOR EULALIO.—Pero, señores, el que un hombre haga una cosa porque -tenga ciertos principios, no creo yo que... - -NICOMEDES.—¡Te conocíamos como peón de mano, pero como santurrona!... -¡Ja, ja, ja!... - -PEPE EL MALAGUA.—¡Medio siglo haciéndonos creer que se desayunaba con -acólitos en pepitoria, y de pronto nos resulta un _cofrade_! - -SEÑOR EULALIO.—¡Hombre, hacer el favor de no insultar! - -SEÑOR FLORO.—Eulalio, vas camino del _jaimismo_. - -SEÑOR EULALIO (_Ya amoscado._)—¡Voy camino de la venta de la... Rubia! -¡Señor... miá tú qué tendrán que ver las narices con el buen tiempo! - -SEÑOR FLORO (_Dando un enérgico puñetazo sobre la mesa._)—Entonces, -¿por qué saludas ante las patrañas eclesiásticas? - -SEÑOR EULALIO.—Saludo porque no creo que haga falta la desageración en -cosa ninguna. Porque yo no es que pise una iglesia, que eso, Dios me -libre...; pero tampoco soy como tú, que porque un día _estarnudaste_ -en la calle y te dijeron “Jesús”, tuviste un juicio de faltas. Ni soy -como ese, que no pasa un cura por su lao que no le profiera una ofensa, -bien oral, bien mímica. Yo no me persigno ni creo en esas pamplinas -de santos ni de novenas; pero, señor, una meaja de fe en algo hay que -tenerla. - -SEÑOR FLORO.—¡Fe en el progreso humano! - -TODO EL CONCURSO (_Que queda pendiente de la discusión._)—¡Mu bien! - -SEÑOR EULALIO.—Estoy en ello; pero yo lo que te digo, Floro, es que tié -que haber un Ser superior, llámese Dios u llámese como se llámese, que -haiga formao este Universo que nos cobija. - -SEÑOR FLORO.—Aquí no hay más Dios ni más ser que la Naturaleza madre y -su produzto, que es el hombre, animal soberano y libre; y tóo lo demás -que te digan, zanahorias condimentadas. - -SEÑOR EULALIO.—¿De forma que tú crees que el mundo se ha hecho solo? - -SEÑOR FLORO.—De un modo automóvil, sí, señor. - -SEÑOR EULALIO.—¿Y de dónde ha surgido? - -SEÑOR FLORO.—Del caos. - -SEÑOR EULALIO (_Dudando._)—¡Qué caos ni qué cacaos!... - -SEÑOR FLORO.—Ni más ni menos. ¡Del caos! - -SEÑOR EULALIO.—¿Y qué es el caos, vamos a ver? - -SEÑOR FLORO.—La nada flotante. - -NICOMEDES (_Admirado._)—¡No le coge en una! - -SEÑOR FLORO.—Y pa que te enteres de lo que no sabes, te diré que este -globo terraquio que habitamos no es ni más ni menos que una corteza -desprendida de otro planeta que se ha enfriao. - -UN OYENTE.—Iría de verano. - -SEÑOR FLORO (_Muy molesto._)—Al que se chufle cojo una botella y le -hago una alusión personal en las narices. - -VARIOS.—Callarse, hombre. (_Silencio profundo._) - -SEÑOR EULALIO.—Entonces, dime a mí, ¿qué soy yo, vamos a ver? - -SEÑOR FLORO.—Un mísero gusano dedicao a la albañilería y nacido de la -putrefación terraquia. - -SEÑOR EULALIO.—¡Arrea! ¿Yo gusano...? Hombre, Floro, dices unas cosas... - -SEÑOR FLORO.—Chist...; aquí todo se prueba, como en las sastrerías. -Ejemplo práztico de tu gusanez. Coges un peazo de queso, lo tiras a ese -rincón, vuelves a los quince días y lo encuentras fermentao. - -SEÑOR EULALIO.—Eso será si no hay ratas, porque si hay ratas no lo -encuentras. - -SEÑOR FLORO.—Aquí tienen gato. Por eso he puesto el ejemplo. Pues de -la misma forma que el queso fermenta y salen gusanos u seres móviles -y vividores, lo mismo de la cáscara mundial salieron seres u gusanos, -que somos tú y yo, éste y ese, la Inacia, la Tadea y personas que nos -acompañan. - -TODOS.—¡Mu bien! - -UN OYENTE.—Eso no es posible, señor Floro. - -SEÑOR FLORO.—¿Quién ha graznao esa negativa? - -UN OYENTE.—Servidor; porque si yo creyera que una mujer con unos ojazos -y unas formas como las de su cuñada de usté era produzto de un pedazo -de queso, yo tiraba una bola. (_El auditorio ríe._) - -SEÑOR FLORO (_Amoscado._)—Tiés una cabeza, mi amigo, que la incluyes -en un puesto de melones y no desmerece. Estoy filosofeando, y, por lo -tanto, hablo en sentido hipotecario, ¿estamos? - -UN OYENTE.—Ah, bueno, usté disimule. - -SEÑOR FLORO.—No hay de _queque_. Orejita es lo que hace falta pa saber -oir. Y voy a rematar. Por lo tanto, Eulalio, ni hay ser superior, ni -cielo, ni purgatorio, ni andróminas de esas. En este mundo no hay nada -más que este mundo, donde está todo, lo bueno, lo malo y lo entreverao. -Y el día que te mueras vuelves al seno de la tierra materna y te haces -polvo, fósforo, gaseosa... nada. ¡He dicho! - - Delirantes aplausos y risas soeces acogen las últimas frases del - ateo. - - El señor Eulalio, reducido al silencio por la explosiva dialéctica - de su rival, calla en un rincón. - - Otra vez vuelve a oirse la campanilla del Viático, que regresa. Se - va acercando, acercando... Al fin, pasa, y, cada vez más lejana, se - pierde en el silencio de la calle desierta, seguida del lento rodar - del coche. - - Aquella pobre gente, a pesar de todo, deja de reir. - -=Mutación= - - - - -CUADRO SEGUNDO - - - Interior de una alcoba humilde en una casa pobre. - - Son las dos de la madrugada. - - En la obscuridad suena el tictac vigilante de un reloj. - - Tendidos en una modesta cama, duermen el implacable ateo señor - Floro y la señá Felipa, su consocia. - - De pronto, el pobre hombre despierta, da un grito agudo y se lleva - las manos al lado izquierdo del pecho, incorporándose, lívido y - tembloroso. - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, madre!... ¡Ay, Felipa! - -SEÑÁ FELIPA (_Despertando aterrada._)—¿Qué te pasa, Floro? (_Enciende -la luz._) - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, Felipa, qué dolor! ¡Ay, que me muero! - -SEÑÁ FELIPA.—Pero, ¿qué t’ha dao? - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, que no lo sé!... ¡Ay, que tengo aquí un puñal! - -SEÑÁ FELIPA (_Echándose de la cama._)—Pero, ¿dónde? - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, en esta parte!... ¡Ay, que llamen a un médico, que yo -no puedo respirar! ¡Ay, Felipa, que es un dolor de costao!... ¡Ay, que -yo no sé qué tengo! - -SEÑÁ FELIPA.—¡Por Dios, hombre, no te apures! - - Atacado de una aguda neuralgia intercostal, el señor Floro sigue - quejándose con amargos lamentos; mientras, la señá Felipa se echa - una falda y corre a llamar a los vecinos. - - A poco, el cuarto se llena de gente a medio vestir, que anda de un - lado a otro, perpleja y estuporizada. - -VECINA PRIMERA.—Pero, ¿qué ha sido? - -VECINO PRIMERO.—Pero, ¿qué tienes, Floro? - -VECINA SEGUNDA.—Debe ser algo que le ha hecho daño. - -VECINO SEGUNDO.—¿Qué cenaste anoche? - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, que no lo sé!... ¡Ay, que yo me muero!... ¡Salvarme, -por lo que más queráis! - -UNO.—¡Eso ha sido la mojama! - -UNA.—¡Pué que sea flato! - -OTRA.—Hacerle tila. - -OTRO.—Darle aceite. - -VECINO PRIMERO.—Ponte boca abajo. - -VECINA SEGUNDA.—Calienta una franela. - -SEÑÁ FELIPA.—Matías, por Dios, vete a la Casa de Socorro y que venga un -médico. - -MATÍAS.—Voy en un vuelo. (_Sale disparado._) - - Dan al enfermo aguas cocidas, unturas; le aplican bayetas, - ladrillos calientes...; todo inútil. La violencia del mal no cede. - El señor Floro, en el paroxismo del dolor, da gritos desesperados - y espantosos, revolcándose en la cama. - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, que me muero!... ¡Ay, que no puedo más!... ¡Ay, -Virgen del Carmen, quítame este sufrir, por lo que más quieras!... ¡Ay, -Dios mío de mi corazón!... - - La señá Escolástica, una vieja motejada de beata por la vecindad, - se acerca al lecho. - -SEÑÁ ESCOLA.—Hombre, señor Floro, como tié usté esas ideas, yo no me -he atrevido a decirle a usté una cosa... Pero ahora que le oigo a usté -mentar a Dios y a la Virgen Santísima, si usté quiere, yo le daré un -remedio que se le quita ese dolor en dos segundos. - -SEÑOR FLORO (_Incorporándose. La mira con ojos ávidos._)—¿En dos -segundos?... (_Abrazándose a ella._) ¡Ay, señá Escola de mi vida, -dígamelo usté por su madre, sea lo que sea antes que me muera! - -SEÑÁ ESCOLA.—Pues que yo tengo unos sellitos de la Virgen de la Paloma, -¿sabe usté...? que se rebuñan un poco, se hacen como una bolita, se -tragan en un sorbito de agua, se reza con fe un “Dios te salve María” y -al menuto curao. - -SEÑOR FLORO (_Mirándola con angustia._)—¡Ay, señá Escola!... ¡Ay, que -yo no puedo hacer eso! - -SEÑÁ ESCOLA.—Pero, ¿por qué? - -SEÑOR FLORO.—Mis ideas, que no me dejan. - -SEÑÁ ESCOLA.—¡Pero no ve usté que si se muere ya no va usté a tener -ninguna idea!... - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, señá Escola, no me haga usté ajurar de mi credo, que -es no creer en náa!... - -SEÑÁ ESCOLA.—¡Pues vaya un credo! - -SEÑÁ FELIPA.—¡Amos, Floro, tómate el sello, que dicen que se han visto -casos milagrosos! - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, que no puedo!... ¡Todo, menos eso! - -SEÑÁ ESCOLA.—Pero ¿qué le ha hecho a usté la Virgen de la Paloma? - -SEÑOR FLORO.—Si no es la Virgen, es Lerroux, que me pondría como un -trapo si lo supiera. - -VECINO PRIMERO.—¿Y quién se lo va a decir? - -SEÑÁ ESCOLA.—Hale... traer agua... Aquí tié usté el sello bendito... A -tomárselo. - -SEÑOR FLORO.—¿Pero yo...? ¡Una cosa eclesiástica!... - -SEÑÁ FELIPA.—Tómatelo con fe, Floro. - -SEÑOR FLORO.—¡Ay, bueno; lo tomaré porque no puedo más de dolor; pero -por Dios, no se lo digáis a Pablo Iglesias, que ya no me saludaría! - -SEÑÁ ESCOLA.—Adentro. - -SEÑOR FLORO (_Después de tomarse el sello._)—¡Ay, ya está...! ¡Ay, -Virgen Santa, dispénsame en lo que te haiga faltao; pero quítame esta -punzada, que me atraviesa, y en cuanto me levante te llevo un albañil -de cera...! - - Da un suspiro. Los quejidos son cada vez más débiles. A poco, se - duerme. Las mujeres rezan en voz baja. - -=Mutación= - - - - -CUADRO TERCERO - - - En la calle de la Ventosa se hallan departiendo animadamente el - señor Eulalio, insultado la noche antes por _clerical_ en la - taberna de la calle del Peñón, y el señor Dimas el _Churrero_. - - El señor Eulalio refiere a su amigo el incidente del Viático, y - éste a su vez le pone en autos de la _conversión_ del señor Floro, - su vecino, con el detalle del sellito y demás pormenores. - - Se despiden. El señor Eulalio sube calle arriba. Al torcer por la - de la Paloma se detiene estupefacto, viendo venir al señor Floro, - ojeroso y vacilante, camino de la iglesia. Trae un cirio en la - mano, cubierto hasta la mitad con un pedazo de papel de periódico. - -SEÑOR EULALIO (_Atajándole._)—¡Adiós, Floro! - -SEÑOR FLORO (_Aterrado._)—¡¡Eulalio!! (_No sabe dónde meterse el -cirio._) - -SEÑOR EULALIO (_Sonriendo._)—¿Qué llevas en la manita? - -SEÑOR FLORO.—Na; que, de paso que voy a la obra, unas vecinas me han -dao el encargo de que traiga esta tontería ahí, a esa estupidez de -iglesia que hay ahí en la... - -SEÑOR EULALIO (_Acentuando su sonrisa._)—No te molestes... ¡lo sé -todo...! - -SEÑOR FLORO.—¿Te han contao lo de mi dolor de anoche? - -SEÑOR EULALIO.—Y lo del sellito. - -SEÑOR FLORO (_Bajando la cabeza avergonzado._)—Chico. Eulalio, la -verdá, me hicieron hocicar; pero es que me vi negro. Creí que la -diñaba... ¡Y cuando le ve uno los zancajos a la muerte...! - -SEÑOR EULALIO.—¡Qué me vas a decir, Floro...! ¡Yo era peor que tú! Yo -te podía dar veinticinco pa cincuenta en custión de ateísmo. ¡Pero -amigo, un día—tú sabes la pasión que tengo yo por mi nieta, que no -quiero otra cosa en el mundo—, pues fué el angelito y me cogió eso -que le dicen la _dizteria_, que creí que me se moría! Chiquillo... de -pensar yo que me iba a quedar sin aquel pispajo que me se agarra a las -rodillas toas las tardes cuando vuelvo de la obra, y que es mi único -consuelo... Amos, que me dió una angustia interior, por dentro, que -dije: “¡Dios mío, si me la salvas, me pongo hábito aunque sea!” ¡Y me -la salvó! Por eso anoche, en la taberna, cuando pasaba el Viático, me -quité la gorra. Hay que ser agradecido. - -SEÑOR FLORO.—Tiés razón, Eulalio; dispensa las gansás que te dije. - -SEÑOR EULALIO.—Quita, primo; si uno lo comprende todo. Cuando el hombre -está bueno y sano y se encuentra en la taberna rodeao de cuatro necios -que le ríen las gracias, el hombre es un valiente, que se atreve con tó -lo humano y con tó lo divino; pero cuando cambia el viento, y viene la -negra, y el dolor te mete acobardao y solo en el rincón de tu casa... -Será uno tó lo blásfemo que sea; pero yo te digo que no hay quien no -levante los ojos pa lo alto y pida misericordia. - -SEÑOR FLORO.—Esa es la chipén. - -SEÑOR EULALIO.—En fin, con decirte que yo ya hasta me persigno por las -noches... - -SEÑOR FLORO (_Asombrado._)—¿Y te acuerdas? - -SEÑOR EULALIO.—Hombre, como es lo primero que le enseña a uno su -madre... Y hago más. - -SEÑOR FLORO.—¿Qué haces? - -SEÑOR EULALIO.—Pues que cuando paso por delante de una iglesia, pa -saludar y que no me se burlen los compañeros, me quito la boina y me la -sacudo de yeso. - -SEÑOR FLORO.—A mí me se había ocurrido levantarme la visera de la gorra -y rascarme, que también es disimulao. - -SEÑOR EULALIO.—Sí, pero eso no tié novedaz. - -SEÑOR FLORO.—¿Tú crees? - -SEÑOR EULALIO.—Se lo he visto hacer a la mar de _ateos_. - -TELÓN - - - - -ÍNDICE - - - _Páginas._ - - El santo de la Isidra. 9 - - La pena negra. 61 - - Las estrellas. 109 - - El amigo Melquiades o por la boca muere el pez. 161 - - El Chico de las Peñuelas o no hay mal como el de la envidia. 227 - - Los pobres. 289 - - La risa del pueblo. 295 - - Los pasionales. 301 - - Los ateos. 309 - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Sainetes, by Carlos Arniches y Barrera - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK SAINETES *** - -***** This file should be named 63019-0.txt or 63019-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/3/0/1/63019/ - -Produced by Josep Cols Canals, Ramón Pajares Box and the -Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project -Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you -charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you -do not charge anything for copies of this eBook, complying with the -rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose -such as creation of derivative works, reports, performances and -research. They may be modified and printed and given away--you may do -practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is -subject to the trademark license, especially commercial -redistribution. - - - -*** START: FULL LICENSE *** - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project -Gutenberg-tm License (available with this file or online at -http://gutenberg.org/license). - - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm -electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy -all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. -If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project -Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the -terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or -entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement -and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic -works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation" -or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project -Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the -collection are in the public domain in the United States. If an -individual work is in the public domain in the United States and you are -located in the United States, we do not claim a right to prevent you from -copying, distributing, performing, displaying or creating derivative -works based on the work as long as all references to Project Gutenberg -are removed. Of course, we hope that you will support the Project -Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by -freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of -this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with -the work. You can easily comply with the terms of this agreement by -keeping this work in the same format with its attached full Project -Gutenberg-tm License when you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in -a constant state of change. If you are outside the United States, check -the laws of your country in addition to the terms of this agreement -before downloading, copying, displaying, performing, distributing or -creating derivative works based on this work or any other Project -Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning -the copyright status of any work in any country outside the United -States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate -access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently -whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the -phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project -Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed, -copied or distributed: - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived -from the public domain (does not contain a notice indicating that it is -posted with permission of the copyright holder), the work can be copied -and distributed to anyone in the United States without paying any fees -or charges. If you are redistributing or providing access to a work -with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the -work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1 -through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the -Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or -1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional -terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked -to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the -permission of the copyright holder found at the beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any -word processing or hypertext form. However, if you provide access to or -distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than -"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version -posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org), -you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a -copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon -request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other -form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm -License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided -that - -- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is - owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he - has agreed to donate royalties under this paragraph to the - Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments - must be paid within 60 days following each date on which you - prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax - returns. Royalty payments should be clearly marked as such and - sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the - address specified in Section 4, "Information about donations to - the Project Gutenberg Literary Archive Foundation." - -- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or - destroy all copies of the works possessed in a physical medium - and discontinue all use of and all access to other copies of - Project Gutenberg-tm works. - -- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any - money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days - of receipt of the work. - -- You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm -electronic work or group of works on different terms than are set -forth in this agreement, you must obtain permission in writing from -both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael -Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the -Foundation as set forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -public domain works in creating the Project Gutenberg-tm -collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic -works, and the medium on which they may be stored, may contain -"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or -corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual -property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a -computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by -your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium with -your written explanation. The person or entity that provided you with -the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a -refund. If you received the work electronically, the person or entity -providing it to you may choose to give you a second opportunity to -receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy -is also defective, you may demand a refund in writing without further -opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER -WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO -WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages. -If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the -law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be -interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by -the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any -provision of this agreement shall not void the remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance -with this agreement, and any volunteers associated with the production, -promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, -harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, -that arise directly or indirectly from any of the following which you do -or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm -work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any -Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. - - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of computers -including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at -http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at -809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email -business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact -information can be found at the Foundation's web site and official -page at http://pglaf.org - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To -SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any -particular state visit http://pglaf.org - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. -To donate, please visit: http://pglaf.org/donate - - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic -works. - -Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm -concept of a library of electronic works that could be freely shared -with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project -Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. - - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. -unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily -keep eBooks in compliance with any particular paper edition. - - -Most people start at our Web site which has the main PG search facility: - - http://www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. |
