diff options
| author | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-01-23 05:20:08 -0800 |
|---|---|---|
| committer | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-01-23 05:20:08 -0800 |
| commit | 82b2fec12ba37e96abc6fc13d0c3fcaa4c4a2763 (patch) | |
| tree | da5f2f6a1e1527485203110a72fe0e68549299fb | |
| parent | 602fd944eac3571bc4c98adb832bc3d7060890e1 (diff) | |
| -rw-r--r-- | .gitattributes | 4 | ||||
| -rw-r--r-- | LICENSE.txt | 11 | ||||
| -rw-r--r-- | README.md | 2 | ||||
| -rw-r--r-- | old/64947-0.txt | 10208 | ||||
| -rw-r--r-- | old/64947-0.zip | bin | 200334 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64947-h.zip | bin | 228836 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64947-h/64947-h.htm | 11008 | ||||
| -rw-r--r-- | old/64947-h/images/cover.jpg | bin | 38251 -> 0 bytes |
8 files changed, 17 insertions, 21216 deletions
diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..d7b82bc --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,4 @@ +*.txt text eol=lf +*.htm text eol=lf +*.html text eol=lf +*.md text eol=lf diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize +this eBook outside of the United States should confirm copyright +status under the laws that apply to them. diff --git a/README.md b/README.md new file mode 100644 index 0000000..240c6b5 --- /dev/null +++ b/README.md @@ -0,0 +1,2 @@ +Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for +eBook #64947 (https://www.gutenberg.org/ebooks/64947) diff --git a/old/64947-0.txt b/old/64947-0.txt deleted file mode 100644 index 797a7f6..0000000 --- a/old/64947-0.txt +++ /dev/null @@ -1,10208 +0,0 @@ -The Project Gutenberg eBook of Verdadera historia de los sucesos de la -conquista de la Nueva-España (3 de 3), by Bernal Díaz del Castillo - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and -most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la - Nueva-España (3 de 3) - -Author: Bernal Díaz del Castillo - -Release Date: March 28, 2021 [eBook #64947] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from - images generously made available by The Internet - Archive/American Libraries.) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK VERDADERA HISTORIA DE LOS SUCESOS -DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA (3 DE 3) *** - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre - =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * La ortografía del original ha sido respetada, normalizándose las - variantes a la grafía más frecuente, excepto en el caso de los - nombres propios y de los términos indígenas. - - * En los casos dudosos, se ha adoptado la grafía utilizada en 1853 - por la edición de E. Vedia en el tomo XXVI de la Biblioteca de - Autores Españoles, que utiliza la misma versión del texto pero - cuyos errores tipográficos son menores. - - * No obstante lo anterior, se han acentuado las mayúsculas y se ha - distinguido entre «mas» y «más», «aun» y «aún», y «que» y «qué», - distinción no siempre presente en el original impreso. - - * Para facilitar la lectura, la mayor parte de los puntos y seguido - —y algunos de los puntos y coma— se han cambiado a puntos y aparte, - con el fin de evitar los párrafos excesivamente largos del original. - - * También se han aislado en párrafo aparte, precediéndolas de una - raya de diálogo, la expresiones literales pronunciadas en público. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - - - - CONQUISTA DE NUEVA-ESPAÑA - POR - BERNAL DIAZ DEL CASTILLO. - - - - - VERDADERA HISTORIA - DE LOS SUCESOS - DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA, - - POR EL CAPITAN BERNAL DIAZ DEL CASTILLO, - UNO DE SUS CONQUISTADORES. - - TOMO III. - - MADRID.—1863. - Imprenta de Tejado, calle de Silva, número 12. - - - - -CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA - -POR - -BERNAL DIAZ DEL CASTILLO. - - - - -CAPÍTULO CLXVIII. - -CÓMO FUERON ANTE SU MAJESTAD PÁNFILO DE NARVAEZ Y CRISTÓBAL DE TAPIA, Y -UN PILOTO QUE SE DECIA GONZALO DE UMBRÍA Y OTRO SOLDADO QUE SE LLAMABA -CÁRDENAS, CON FAVOR DEL OBISPO DE BÚRGOS, AUNQUE NO TENIA CARGO DE -ENTENDER EN COSAS DE INDIAS, QUE YA LE HABIAN QUITADO EL CARGO Y SE -ESTABA EN TORO: TODOS LOS POR MÍ REFERIDOS DIERON ANTE SU MAJESTAD -MUCHAS QUEJAS DE CORTÉS, Y LO QUE SOBRE ELLO SE HIZO. - - -Ya he dicho en el capítulo pasado cómo Su Santidad vió y entendió los -grandes servicios que Cortés y todos nosotros los conquistadores que -en su compañía militábamos habiamos hecho á Dios Nuestro Señor é á Su -Majestad é á toda la cristiandad, y de cómo se le hizo merced á Cortés -de le hacer gobernador de la Nueva-España, é las bulas é indulgencias -que envió para las iglesias é hospitales, y las santas absoluciones -para todos nosotros; y visto por su majestad lo que el Santo Padre -mandaba, despues de bien informado de toda la verdad, lo confirmó con -otros Reales mandos; y en aquella sazon se quitó el cargo de presidente -de Indias al Obispo de Búrgos, y se fué á vivir á la ciudad de Toro; -y en este instante llegó á Castilla Pánfilo de Narvaez, el cual habia -sido capitan de la armada que envió Diego Velazquez contra nosotros; y -tambien en aquel tiempo llegó Cristóbal de Tapia, el que habia enviado -el mismo Obispo á tomar la gobernacion de la Nueva-España, y llevaron -en su compañía á un Gonzalo de Umbría, piloto, é á otro soldado que se -decia Cárdenas, y todos juntos se fueron á Toro á demandar favor al -Obispo de Búrgos para se ir á quejar de Cortés delante de su majestad, -porque ya su majestad habia venido de Flandes. - -Y el Obispo no deseaba otra cosa sino que hubiese quejas de Cortés y de -nosotros; é tales favores é presas les dió el Obispo, que se juntaron -los procuradores del Diego Velazquez que estaban en la córte, que se -decian Bernardino Velazquez, que ya le habia enviado desde Cuba para -que procurase por él, y Benito Martin é Manuel de Rojas, y fueron todos -juntos delante del Emperador nuestro señor, y se quejaron reciamente de -Cortés; y los capítulos que contra él pusieron fué, que Diego Velazquez -envió á descubrir y poblar la Nueva-España tres veces, y que gastó -gran suma de pesos de oro en navíos y armas y matalotaje, y en cosas -que dió á los soldados, y que envió con la armada á Hernando Cortés por -capitan, y se alzó con ella, y que no le acudió con ninguna cosa. - -Tambien le acusaron que, no embargante todo esto, que envió el Diego -Velazquez á Pánfilo de Narvaez por capitan de más de mil trescientos -soldados, con diez y ocho navíos y muchos caballos y escopeteros y -ballesteros, y con cartas y provisiones de su majestad, y firmadas de -su presidente de Indias, que era el Obispo de Búrgos é Arzobispo de -Rosano, para que le diesen gobernacion de la Nueva-España, y no lo -quiso obedecer; ántes le dió guerra y desbarató, y mató su alférez -y sus capitanes, y le quebró un ojo, y que le quemó cuanta hacienda -tenia, y le prendió al mismo Narvaez y á otros capitanes que tenia en -su compañía. - -Y que, no embargante este desbarate, que proveyó el mismo Obispo de -Búrgos para que fuese el Cristóbal de Tapia, que presente estaba, -como fué á tomar la gobernacion de aquellas tierras en nombre de su -majestad, y que no lo quiso obedecer, y que por fuerza le hizo volver -á embarcar; y acusábanle que habia demandado á los indios de todas las -ciudades de la Nueva-España mucho oro en nombre de su majestad, y se -lo tomaba y encubria y lo tenia en su poder; acusábanle que, á pesar -de todos sus soldados, llevó quinto como Rey de todas las partes que -se habian habido en Méjico; acusábanle que mandó quemar los piés á -Guatemuz é á otros caciques porque diesen oro; acusáronle que no dió -ni acudió con las partes del oro á los soldados, y que todo lo resumió -en sí; acusábanle los palacios que hizo y casas muy fuertes, y que -eran tan grandes como gran aldea, y que hacia servir en ellas á todas -las ciudades de la redonda de Méjico, y que les hacia traer grandes -cipreses y piedra desde léjas tierras, y que habia dado ponzoña á -Francisco de Garay por le tomar su gente y armada; y le pusieron otras -muchas cosas y acusaciones, y tantas, que su majestad estaba enojado de -oir tantas sinjusticias como del Cortés decian, creyendo que era verdad. - -Y demas desto, como el Narvaez hablaba muy entonado, dijo estas -palabras que oirán: - -—«Y porque vuestra majestad sepa cuál andaba la cosa, la noche que me -prendieron y desbarataron, que teniendo vuestras reales provisiones -en el seno, que las saqué de priesa, y mi ojo quebrado, porque no me -quemasen, porque ardia en aquella sazon el aposento en que estaba, me -las tomó por fuerza del seno un capitan de Cortés, que se dice Alonso -de Ávila, y es el que ahora está preso en Francia, y no me las quiso -dar, y publicó que no eran provisiones, sino obligaciones que venia á -cobrar.» - -Entónces dice que se rio el Emperador, y la respuesta que dió fué, -que en todo mandaria hacer justicia; y luego mandó juntar ciertos -caballeros de sus Reales consejos y de su Real cámara, personas de -quien S. M. tuvo confianza que harian recta justicia, que se decian, -Mercurio Catirinario, gran canciller italiano, y mosiur de Lasao y el -doctor de La-Rocha, flamencos, y Hernando de Vega, señor de Grajales y -comendador mayor de Castilla, y el doctor Lorenzo Galindez de Carvajal -y el licenciado Vargas, tesorero general de Castilla; y desque á su -majestad le dijeron que estaban juntos, les mandó que mirasen muy -justificadamente los pleitos y debates entre Cortés y Diego Velazquez -é aquellos querellosos, y que en todo hiciesen justicia, no teniendo -aficion á las personas ni favoreciesen á ninguno dellos, excepto á -la justicia; y luego visto por aquellos caballeros el Real mando, -acordaron de se juntar en unas casas y palacios donde posaba el gran -canciller, y mandaron parecer al Narvaez y al Cristóbal de Tapia, y al -piloto de Umbría y á Cárdenas, y á Manuel de Rojas y á Benito Martin -y á un Velazquez, que estos eran procuradores del Diego Velazquez; y -asimismo parecieron por la parte de Cortés su padre Martin Cortés y el -licenciado Francisco Nuñez y Francisco de Montejo y Diego de Ordás, y -mandaron á los procuradores del Diego Velazquez que propusiesen todas -las quejas y demandas y capítulos contra Cortés, y dan las mismas -quejas que dieron ante su majestad. - -Á esto respondieron por Cortés sus procuradores, que á lo que decian -que habia enviado el Diego Velazquez á descubrir la Nueva-España de -los primeros, y gastó muchos pesos de oro, que no fué así como dicen: -que los que lo descubrieron fué un Francisco Hernandez de Córdoba con -ciento y diez soldados á su costa; y que ántes el Diego Velazquez -es digno de gran pena, porque mandaba á Francisco Hernandez y á los -compañeros que lo descubrieron que fuesen á la isla de los Guanajes á -cautivar indios por fuerza para se servir dellos como esclavos; y desto -mostraron probanzas, y no hubo contradiccion en ello. - -Y tambien dijeron que si el Diego Velazquez volvió á enviar á su -pariente Grijalva con otra armada, que no le mandó el Diego Velazquez -poblar, sino rescatar, y que todo lo más que se gastó en la armada -pusieron los capitanes que fueron en los navíos, y no Diego Velazquez, -y que uno dellos era el mismo Francisco Montejo, que allí estaba -presente, y los demas fueron Pedro de Albarado y Alonso de Ávila, -é que rescataron veinte mil pesos, é que se quedó con todo lo más -dellos el Diego Velazquez, y lo envió al Obispo de Búrgos para que le -favoreciese, y que no dió parte dello á su majestad, sino lo que quiso, -y que, demas de aquello, le dió indios al mismo Obispo en la isla de -Cuba, que le sacaban oro: y que á su majestad no le dió ningun pueblo, -siendo más obligado á ello que no el Obispo; de lo cual hubo buena -probanza, y no hubo contradiccion en ello. - -Tambien dijeron que si envió á Fernando Cortés con otra armada, que -fué elegido primeramente por gracia de Dios y en ventura del mismo -Emperador nuestro César é señor, é que tienen por cierto que si otro -capitan enviaran, que le desbarataran, segun la multitud de guerreros -que contra él se juntaban; y que cuando le envió el Diego Velazquez -que, no le enviaba á poblar, sino á rescatar; de lo cual hubo probanzas -dello; y que si se quedó á poblar fué por los requirimientos que los -compañeros le hicieron, y que viendo que era servicio de Dios y de su -majestad, pobló, y fué cosa muy acertada, y que dello se hizo relacion -á su majestad y se le envió todo el oro que pudo haber, y que se le -escribió sobre ello dos cartas haciéndole saber todo lo sobredicho: -y que para obedecer sus Reales mandos estaba Cortés con todos sus -compañeros los pechos por tierra; y se le hizo relacion de todas las -cosas que el Obispo de Búrgos hacia por el Diego Velazquez, y que -enviamos nuestros procuradores con el oro y cartas, y que el Obispo -encubria nuestros muchos servicios, y que no enviaba á su majestad -nuestras cartas, sino otras de la manera que él queria, y que el oro -que enviamos, que se quedaba con todo lo más dello, y que torcia todas -las cosas que convenian que su majestad fuese sabidor dellas, y que -en cosa ninguna le decia verdaderamente lo que era obligado á nuestro -Rey y señor, y que porque nuestros procuradores querian ir á Flandes -delante de su Real persona, echó preso al uno dellos, que se decia -Alonso Hernandez Puertocarrero, primo del conde de Medellin y que murió -en la cárcel, y que mandaba el mesmo Obispo á los oficiales de la casa -de la contratacion de Sevilla que no diesen ayuda ninguna á Cortés, -así de armas como de soldados, sino que en todo le contradijesen, é -que á boca llena nos llamaban de traidores; é que todo esto hacia el -Obispo porque tenia tratado casamiento con el Diego Velazquez ó con el -Tapia de casar una sobrina que se decia doña Petronila de Fonseca, y -le habia prometido que le haria gobernador de Méjico; y para todo esto -que he dicho mostraron traslados de las cartas que hubimos escrito á su -majestad, é otras grandes probanzas; y la parte de Diego Velazquez no -contradijo en cosa ninguna, porque no habia en qué. - -É que á lo que decian de Pánfilo de Narvaez, que envió el Diego -Velazquez con diez y ocho navíos y mil trescientos soldados y cien -caballos, y ochenta escopeteros é otros tantos ballesteros, é habia -hecho mucha costa, á esto respondieron que el Diego Velazquez es digno -de pena de muerte por haber enviado aquella armada sin licencia de -su majestad, y que cuando enviaba sus procuradores á Castilla, en -nada ocurria á nuestro Rey y señor, como era obligado, sino solamente -al Obispo de Búrgos, y que la Real audiencia de Santo Domingo y los -frailes jerónimos que estaban por gobernadores le enviaron á mandar -al Diego Velazquez á la isla de Cuba, so graves penas, que no enviase -aquella armada hasta que su majestad fuese sabidor dello, y que con su -Real licencia le enviase, porque hacer otra cosa era grande deservicio -de Dios y de su majestad, poner zizañas en la Nueva-España en el tiempo -que Cortés y sus compañeros estábamos en las conquistas y conversion -de tantos cuentos de los naturales que se convertian á nuestra santa -fe católica, y que para detener la armada le enviaron á un oidor de -la misma audiencia Real, que se decia el licenciado Lúcas Vazquez de -Ayllon, y en lugar de le obedecer, y los Reales mandos que llevaba, le -echaron preso, y sin ningun acato le enviaron en un navío; y que pues -que Narvaez estaba delante, que fué el que hizo aquel tan desacatado -delito, por tocar en crímen _læsæ majestatis_, es digno de muerte, que -suplicaban á aquellos caballeros por mí nombrados, que estaban por -jueces, que le mandasen castigar; y respondieron que harian justicia -sobre ello. - -Volvamos á decir en los descargos que daban nuestros procuradores, -y es, que á lo que dicen que no quiso Cortés obedecer las Reales -provisiones que llevaba Narvaez, y le dió guerra y le desbarató y -quebró un ojo, y prendió á él y todos sus compañeros y capitanes, y les -puso fuego á los aposentos. - -Á esto respondieron que, así como llegó Narvaez á la Nueva-España y -desembarcó, que la primera cosa que hizo el Narvaez fué enviar á decir -al gran cacique Montezuma, que Cortés tenia preso, que le venia á -soltar y á matar todos los que estábamos con Cortés, y que alborotó -la tierra de manera, que lo que estaba pacífico se volvió en guerra, -é que como Cortés supo que habia venido al puerto de la Veracruz, le -escribió muy amorosamente, y que si traia provisiones de su majestad, -que las queria ver y obedeceria con aquel acato que se debe á su Rey -y señor; y que no le quiso responder á sus cartas, sino siempre en su -real llamándole de traidor, no lo siendo, sino muy leal servidor de -su majestad; é que mandó pregonar Narvaez en su real guerra á fuego -y sangre y ropa franca contra Cortés é sus compañeros; y que le rogó -muchas veces con la paz, y que mirase no revolviese la Nueva-España de -manera que diese causa para que todos se perdiesen, y que se apartaria -á una parte, cual él quisiese, á conquistar, y el Narvaez fuese por -la parte que más le agradase, y que entrambos sirviesen á Dios y -á su majestad, é pacificasen aquellas tierras; y tampoco le quiso -responder á ello; y como Cortés vió que no aprovechaban todos aquellos -cumplimientos ni le mostraba las Reales provisiones, y supo el gran -desacato que habia hecho el Narvaez en prender al oidor de su majestad, -que para lo castigar por aquel delito acordó de ir á hablar con él para -ver las Reales provisiones, é á saber por qué causa prendió al oidor; -y que el Narvaez tenia concertado de prender á Cortés sobre seguro; -y para ello presentaron probanzas y testimonios bastantes, y aun por -testigo á Andrés de Duero, que se halló por la parte del Narvaez cuando -aquello pasó, y el mismo Duero fué el que dió aviso á Cortés dello; y á -todo esto la parte del Diego Velazquez no habia en qué contradecir cosa -ninguna sobre ello. - -É á lo que le acusaban que vino á Pánuco Francisco de Garay, y con -grande armada, y provisiones de su majestad en que le hacian gobernador -de aquella provincia, y que Cortés tuvo astucias y gran diligencia para -que se le amotinasen al Garay sus soldados, y los indios de la misma -provincia mataron á muchos dellos, y le tomó ciertos navíos, é hizo -otras demasías hasta que el Garay se vió perdido y desamparado y sin -capitanes y soldados, y se fué á meter por las puertas de Cortés y le -aposentó en sus casas, y que dende á ocho dias que le dió un almuerzo -de que murió, de ponzoña que le dieron en él; á esto respondieron que -no era así, porque no tenia necesidad de los soldados que el Garay -tenia para les hacer amotinar, sino que, como el Garay no era hombre -para la guerra, no se daba maña con los soldados, y como no toparon -con la tierra cuando desembarcó, sino grandes rios y malas ciénagas -y mosquitos y murciégalos, y los que traia en su compañía tuvieron -noticia de la gran prosperidad de Méjico y las riquezas y la buena fama -de la liberalidad de Cortés, que por esta causa se le iban á Méjico, y -que por los pueblos de aquellas provincias andaban á robar sus soldados -á los naturales y les tomaban sus hijas y mujeres, y que se levantaron -contra ellos y le mataron los soldados que dicen, y que los navíos, -que no los tomó, sino que dieron al través; y si envió sus capitanes -Cortés, fué para que hablasen al Garay, ofreciéndoseles por Cortés, -y tambien para ver las Reales provisiones, si eran contrarias de las -que ántes tenia Cortés; y que viéndose el Garay desbaratado de sus -soldados, y navíos dados al través, que se vino á socorrer á Méjico, -y Cortés le mandó hacer mucha honra por los caminos y banquetes de -Tezcuco, y cuando entró en Méjico le salió á recebir y le aposentó en -sus casas, y habian tratado casamiento de los hijos, é que le queria -dar favor é ayudar para poblar el rio de Palmas, é que si cayó malo, -que Dios fué servido de le llevar deste mundo, ¿qué culpa tiene Cortés -para ello? Y que se le hicieron muchas honras al enterramiento y se -pusieron lutos, y que los médicos que lo curaban juraron que era dolor -de costado, y que esta es la verdad; y no hubo otra contradiccion. - -É á lo que decian que llevaba quinto como Rey, respondieron que cuando -lo hicieron capitan general y justicia mayor hasta que su majestad -mandase en ello otra cosa, le prometieron los soldados que le darian -quinto de las partes, despues de sacado el real quinto, é que lo tomó -por causa que despues gastaba cuanto tenia en servicio de su majestad, -como fué en lo de la provincia de Pánuco, que pagó de su hacienda sobre -seis mil pesos de oro, y envió en presentes á su majestad mucho oro de -lo que le habia caido del quinto; y mostraron probanzas de todo lo que -decian, y no hubo contradiccion por los procuradores de Diego Velazquez. - -É á lo que decian que á los soldados les habia tomado Cortés sus -partes del oro que les cabia, dijeron que les dieron conforme á la -cuenta del oro que se halló en la toma de Méjico, porque se halló muy -poco, que todo lo habian robado los indios de Tlascala y Tezcuco y los -demas guerreros que se hallaron en las batallas y guerras; y no hubo -contradiccion sobre ello. - -É á lo que dijeron que Cortés habia mandado quemar los piés con aceite -á Guatemuz é otros caciques porque diesen oro, á esto respondieron que -los oficiales de su majestad se los quemaron, contra la voluntad de -Cortés, porque descubriesen el tesoro de Montezuma; y para esto dieron -informacion bastante. - -Y á lo que le acusaban que habia labrado muy grandes casas, y habia en -ellas una villa, y que hacia traer los árboles y cipreses y piedras -de léjas tierras, á esto respondieron que las casas es verdad que son -muy suntuosas, y que para servir con ellas y cuanto tiene Cortés á -su majestad las hizo fabricar en su Real nombre, é que los árboles é -cipreses, que están junto á la ciudad é que los traian por agua, é que -piedra, que habia tanta de los adoratorios que deshicieron de los -ídolos, que no habia menester traella de fuera, é que para las labrar -no hubo menester más de mandar al gran cacique Guatemuz que las labrase -con los indios oficiales, que hay muchos de hacer casas é carpinteros, -é que el Guatemuz llamó de todos sus pueblos para ello, é que así se -usaba entre los indios hacer las casas y palacios de los señores. - -É á lo que se quejaba Narvaez que le sacó Alonso de Ávila las -provisiones Reales por fuerza, y no se las quiso dar y publicó que eran -obligaciones que le debian al Narvaez de ciertos caballos é yeguas que -habian vendido, que venia á cobrar, é que fué por mandado de Cortés; -á esto respondieron que no vieron provisiones, sino solamente tres -obligaciones que le debian al Narvaez de caballos é yeguas que habia -vendido fiadas, é que Cortés nunca tales provisiones vió ni le mandó -tomar. - -É á lo que se quejaba el piloto Umbría, que Cortés le mandó cortar -y deszocar los piés sin causa ninguna, á esto respondieron que por -justicia y sentencia que sobre ello hubo se le cortaron, porque se -queria alzar con un navío y dejar en la guerra á su capitan y venirse á -Cuba él y otros dos hombres que Cortés mandó ahorcar por justicia. - -É á lo que el Cárdenas demandaba, que no le habian dado parte del -primer oro que se envió á su majestad, dijeron que él firmó con otros -muchos que no queria parte de ello, sino que se enviase á su majestad, -y que allende desto, le dió Cortés trescientos pesos para que trujese -á su mujer é hijos, é que el Cárdenas no era hombre para la guerra, é -que era mentecato é de poca calidad, é que con los trescientos pesos -estaba muy bien pagado. - -Y á la postre respondieron que, si fué Cortés contra el Narvaez, y le -desbarató y quebró el ojo, y le prendió á él y á sus capitanes, y se le -quemó su aposento, que el Narvaez fué causa dello por lo que dicho y -alegado tienen, y por le castigar el gran desacato que tuvo de prender -á un oidor de su majestad, y como la justicia era por la parte de -Cortés y sus compañeros, que en aquella batalla que hubo con Narvaez -fué nuestro Señor servido dar victoria á Cortés, que con ducientos y -sesenta y seis soldados, sin caballos é sin arcabuces ni ballestas, -desbarató con buena maña y con dádivas de oro al Narvaez, y le quebró -el ojo, y prendió á él y sus capitanes, siendo contra Cortés mil -trescientos soldados, y entre ellos ciento de á caballo y otros tantos -escopeteros y ballesteros, y que si Narvaez quedara por capitan, la -Nueva-España se perdiera. - -Y á lo que decian el Cristóbal de Tapia, que venia para tomar la -gobernacion de la Nueva-España con provisiones de su majestad, y que -no le quisieron obedecer, á esto responden que el Cristóbal de Tapia, -que delante estaba, fué contento de vender unos caballos y negros; -que si él fuera á Méjico, adonde Cortés estaba, y le mostrara sus -recaudos, obedeciera; mas que viendo todos los caballeros y cabildos -de todas las ciudades y villas que convenia que Cortés gobernase en -aquella sazon, porque vieron que el Tapia no era capaz para ello, que -suplicaron de las Reales provisiones para ante su majestad, y segun -parecerá de los autos que sobre ello pasaron. - -Y cuando hubieron acabado de poner por la parte del Diego Velazquez y -del Narvaez sus demandas, é aquellos caballeros que estaban por jueces -vieron las respuestas y lo que por la parte de Cortés fué alegado, y -todo probado, y sobre ello habian estado embarazados cinco dias en ir -á los unos y á los otros, acordaron de ponello todo en la consulta -con su majestad; y despues de muy acordado por todos en ella, lo que -fué sentenciado es esto: lo primero, que dieron por muy bueno y leal -servidor de su majestad á Cortés y á todos nosotros los verdaderos -conquistadores que con él pasamos, y tuvieron en mucho nuestra gran -felicidad, y loaron y ensalzaron en gran manera las grandes batallas -y osadía que contra los indios tuvimos, y no se olvidó de decir cómo, -siendo nosotros tan pocos, desbaratamos al Narvaez; y luego mandaron -poner silencio al Diego Velazquez acerca del pleito de la gobernacion -de la Nueva-España, y que si algo habia gastado en los armadas, que -por justicia lo pidiese á Cortés; y luego declararon por sentencia que -Cortés fuese gobernador de la Nueva-España, segun lo mandó el Sumo -Pontífice, é que daban en nombre de su majestad los repartimientos -por buenos, que Cortés habia hecho, y le dieron poder para repartir la -tierra desde allí adelante, y por bueno todo lo que habia hecho, porque -claramente era servicio de Dios y de su majestad. - -En lo de Garay ni en otras cosas de las acusaciones que le ponian, que -pues no daban informaciones tocantes acerca dello, que lo reservaban -para el tiempo andando, y le enviarian á tomar residencia; y en lo -que Narvaez pedia, que le tomaron sus provisiones del seno, é que fué -Alonso de Ávila, que estaba en aquella sazon preso en Francia, que le -prendió Juan Florin, frances, gran corsario, cuando robó la recámara -que llamábamos de Montezuma, dijeron aquellos caballeros que lo fuese á -pedir á Francia, y que le citasen pareciese en la córte de su majestad, -para ver lo que sobre ello respondia; y á los dos pilotos Umbría y -Cárdenas les mandaron dar cédulas Reales para que en la Nueva-España -les dén indios que renten á cada uno mil pesos de oro. - -Y mandaron que todos los conquistadores fuésemos antepuestos y nos -diesen buenas encomiendas de indios, y que nos pudiésemos asentar en -los más preeminentes lugares, así en las santas iglesias como en otras -partes. - -Pues ya dada y pronunciada esta sentencia por aquellos caballeros que -su majestad puso por jueces, lleváronla á firmar á Valladolid, donde su -majestad estaba, porque en aquel tiempo pasó de Flandes, y en aquella -sazon mandó pasar allí toda su Real córte y consejo, y firmóla su -majestad, y dió otras sus Reales provisiones para echar los tornadizos -de la Nueva-España, porque no hubiese contradiccion en la conversion de -los naturales. - -Y asimismo mandó que no hubiese letrados por ciertos años, porque do -quiera que estaban revolvian pleitos é debates y zizañas; y diéronse -todos estos recaudos firmados de su majestad y señalados de aquellos -caballeros que fueron jueces, y de don García de Padilla, en la misma -villa de Valladolid, á 17 de Mayo de mil y quinientos y tantos años, -y venian refrendadas del secretario don Francisco de los Cóbos, que -despues fué comendador mayor de Leon; y entónces escribió su majestad -cesárea á Cortés é á todos los que con él pasamos, agradeciéndonos -los muchos y buenos é notables servicios que le haciamos; y tambien -en aquella sazon el Rey don Hernando de Hungría, Rey de romanos, que -ansí se nombraba, padre del Emperador que agora es, escribió otra carta -en respuesta de lo que Cortés le habia escrito, y enviado presentadas -muchas joyas de oro; y lo que decia el Rey de Hungría en la carta que -escribió á Cortés era, que ya tenia noticia de los muchos y grandes -servicios que habia hecho á Dios primeramente, y á su señor y hermano -el Emperador, y á toda la Cristiandad, y que en todo lo que se le -ofreciese, que se lo haga saber, porque sea intercesor en ello con su -señor y hermano el Emperador, porque de mucho más era merecedora su -generosa persona, y que diese sus encomiendas á los fuertes soldados -que le ayudaron; y decia otras palabras de ofrecimientos; y acuérdaseme -que en la firma decia: «Yo el Rey, é Infante de Castilla;» y refrendada -de su secretario, que se decia Fulano de Castillejo; y esta carta -yo la leí dos ó tres veces en Méjico, porque Cortés me la mostró -para que viese en cuán grande estima éramos tenidos los verdaderos -conquistadores, de su majestad. - -Pues como todos estos despachos tuvieron nuestros procuradores, luego -enviaron con ellos por la posta á un Rodrigo de Paz, primo de Cortés -y deudo del licenciado Francisco Nuñez, y tambien vino con ellos -un hidalgo de Extremadura, pariente del mismo Cortés, que se decia -Francisco de las Casas, y trajeron un buen navío velero, y vinieron -camino de la isla de Cuba, y en Santiago de Cuba, donde Diego Velazquez -estaba por gobernador, se le notificaron las Reales provisiones y -sentencia, para que se dejase del pleito de Cortés y le demandase los -gastos que habia hecho; la cual notificacion se hizo con trompetas; y -el Diego Velazquez, de pesar, cayó malo, y dende á pocos meses murió -muy pobre y descontento, y por no volver yo otra vez á recitar lo -que en Castilla negoció el Francisco de Montejo y el Diego de Ordás, -dirélo ahora, y fué así: que al Francisco de Montejo su majestad le -hizo merced de la gobernacion y adelantamiento de Yucatan é Cozumel, y -trajo don y señoría, y al Diego de Ordás su majestad le confirmó los -indios que tenia en la Nueva-España y le dió una encomienda del señor -Santiago, y el volcan que estaba cabe Guaxocingo por armas, y con ello -se vinieron á la Nueva-España. - -Desde á dos ó tres años el mismo Ordás volvió á Castilla y demandó la -conquista del Marañon, donde se perdió él y su hacienda. - -Dejemos desto, y digamos cómo el Obispo de Búrgos, que en aquella -sazon supo los grandes favores que su majestad hizo á Cortés y á todos -nosotros los conquistadores, y cómo muy claramente aquellos caballeros -que fueron jueces habian alcanzado á saber los tratos que entre él -y Diego Velazquez habia, y cómo tomaba el oro que enviábamos á su -majestad, y encubria y torcia nuestros muchos servicios, y aprobaba -por buenos los de su amigo Diego Velazquez, si muy triste y pensativo -estaba de ántes, ahora desta vez cayó malo dello y de otros enojos que -tuvo con un caballero su sobrino, que se decia D. Alonso de Fonseca, -Arzobispo que fué de Santiago, porque pretendia aquel arzobispado de -Santiago el don Juan Rodriguez de Fonseca. - -Dejemos de hablar desto, y digamos cómo el Francisco de las Casas y el -Rodrigo de Paz llegaron á la Nueva-España, y entraron en Méjico con -las Reales provisiones que de su majestad traian para ser gobernador -Cortés, qué alegrías y regocijos se hicieron, y qué de correos fueron -por todas las provincias de la Nueva-España á demandar albricias á las -villas que estaban pobladas, y qué mercedes hizo Cortés al de las Casas -y al Rodrigo de Paz y á otros que venian en su compañía, que eran de -Medellin, su tierra de Cortés; y es, que al Francisco de las Casas le -hizo capitan y le dió luego un buen pueblo que se dice Anguitlan, y -al Rodrigo de Paz le dió otros muy buenos y ricos pueblos, y le hizo -su mayordomo mayor y su secretario, y mandaba absolutamente al mismo -Cortés; y tambien á los que vinieron de su tierra de Medellin, á todos -les dió indios, y al maestre del navío en que trajeron la nueva de cómo -Cortés era gobernador le dió oro, con que volvió rico á Castilla. - -Dejemos ahora esto de recitar las alegrías y albricias que se dieron -por las nuevas, y quiero decir lo que me han preguntado algunos -curiosos letores, y tienen razon de poner plática sobre ello, que, -¿cómo pude yo alcanzar á saber lo que pasó en España, así de lo que -mandó Su Santidad como de las quejas que dieron de Cortés, y las -respuestas que sobre ello propusieron nuestros procuradores, y la -sentencia que sobre ello se dió, y otras muchas particularidades -que aquí digo y declaro, estando yo en aquella sazon conquistando -en la Nueva-España é sus provincias, no lo pudiendo ver ni oir? Yo -les respondí que, no solamente lo alcancé yo á saber, sino que todos -los más conquistadores que lo quisieron ver y leer en cuatro ó cinco -cartas y relaciones por sus capítulos declarado, cómo y cuándo y en -qué tiempo acaeció lo por mí dicho; las cuales cartas y memoria las -escribieron de Castilla nuestros procuradores porque conociésemos que -entendian con mucho calor en nuestros negocios. - -Yo dije en aquel tiempo muchas veces que solamente lo que procuraban, -segun pareció, era por las cosas de Cortés y las suyas dellos, y que -nosotros los que lo ganábamos y conquistábamos, y le pusimos en el -estado que Cortés estaba, quedamos siempre con un trabajo sobre otro, y -roguemos á nuestro Señor Dios nos dé favor y ánimo, y ponga en corazon -á nuestro gran César mande que su recta justicia se cumpla, pues que en -todo es muy católico. - -Pasemos adelante, y digamos en lo que Cortés entendió desque le vino la -gobernacion. - - - - -CAPÍTULO CLXIX. - -DE EN LO QUE CORTÉS ENTENDIÓ DESPUES QUE LE VINO LA GOBERNACION DE LA -NUEVA-ESPAÑA, CÓMO Y DE QUÉ MANERA REPARTIÓ LOS PUEBLOS DE INDIOS, É -OTRAS COSAS QUE MÁS PASARON, Y UNA MANERA DE PLATICAR QUE SOBRE ELLO SE -HA DECLARADO ENTRE PERSONAS DOCTAS. - - -Ya que le vino la gobernacion de la Nueva-España á Hernando Cortés, -paréceme á mí y á otros conquistadores de los antiguos, de los más -experimentados y maduro consejo, que lo que habia de mirar Cortés -era acordarse desde el dia que salió de la isla de Cuba y tener -atencion á todos los trabajos en que se vió, así cuando en lo de los -arenales, cuando desembarcamos, qué personas fueron en le favorecer -para que fuese capitan general y justicia mayor de la Nueva-España; y -lo otro, quién fueron los que se hallaron siempre á su lado en todas -las guerras, así de Tabasco y Cingapacinga, y en tres batallas de -Tlascala, y en la de Cholula cuando tenian puestas las ollas con ají -para nos comer cocidos; y tambien quién fueron en favorecer su partido -cuando por seis ó siete soldados que no estaban bien con él le hacian -requirimientos que se volviese á la Villa-Rica y no fuese á Méjico, -poniéndole por delante la gran pujanza de guerreros y gran fortaleza -de la ciudad; y quién fueron los que entraron con él en Méjico y se -hallaron en prender al gran Montezuma; y luego que vino Pánfilo de -Narvaez con su armada, qué soldados fueron los que llevó en su compañía -y le ayudaron á prender y desbaratar al Narvaez; y luego quién fueron -los que volvieron con él á Méjico al socorro de Pedro de Albarado, y -se hallaron en aquellas fuertes y grandes batallas que nos dieron, -hasta que salimos huyendo de Méjico, que de mil y trecientos soldados -quedaron muertos sobre ochocientos y cincuenta, con los que mataron -en Tustepeque é por los caminos, y no escapamos sino cuatrocientos y -cuarenta muy heridos, y á Dios misericordia. - -Y tambien se le habia de acordar de aquella muy temerosa batalla de -Obtumba, quién, despues de dos dias, se la ayudó á vencer y salir -de aquel tan gran peligro; y despues quién y cuántos le ayudaron á -conquistar lo de Tepeaca y Cachula y sus comarcas, como fué Ozucar y -Guacachula y otros pueblos; y la vuelta que dimos por Tezcuco para -Méjico, y de otras muchas entradas que desde Tezcuco hicimos, así como -la de Iztapalapa, cuando nos quisieron anegar con echar el agua de la -laguna, como echaron, creyéndonos ahogar; y asimismo las batallas que -hubimos con los naturales de aquel pueblo y mejicanos que les ayudaron; -y luego la entrada del Saltocan y los peñoles que llaman hoy dia del -Marqués, y otras muchas entradas; y el rodear de los grandes pueblos de -la laguna, y de los muchos rencuentros y batallas que en aquel viaje -tuvimos, así de los de Suchimileco como de los de Tacuba; y vueltos á -Tezcuco, quién le ayudó contra la conjuracion que tenian concertado de -le matar, cuando sobre ello ahorcó un Villafaña; y pasado esto, quién -fueron los que le ayudaron á conquistar á Méjico, y en noventa y tres -dias, á la continua de dia y de noche, tener batallas y muchas heridas -y trabajos, hasta que se prendió á Guatemuz, que era el que mandaba en -aquella sazon á Méjico; y quién fueron en le ayudar y favorecer cuando -vino á la Nueva-España un Cristóbal de Tapia para que le diese la -gobernacion. - -Y demas de todo esto, quiénes fueron los soldados que escribimos tres -veces á su majestad en loor de los grandes y muchos y buenos servicios -que Cortés le habia hecho, y que era digno de grandes mercedes y le -hiciese gobernador de la Nueva-España. - -No quiero aquí traer á la memoria otros servicios que siempre á Cortés -haciamos; pues los varones y fuertes soldados que en todo esto nos -hallamos, y ahora que le vino la gobernacion, que, despues de Dios, con -nuestra ayuda se la dieron, bien fuera que tuviera cuenta con Pedro, -Sancho y Martin y otros que lo merecian; y el soldado y compañero -que estaba por su ventura en Colima ó en Zacatula, ó en Pánuco ó en -Guacacualco, y los que andaban huyendo cuando despoblaron á Tutepeque, -y estaban pobres y no les cupo suerte de buenos indios, pues que habia -bien que dalles; y sacalles de mala tierra, pues que su majestad muchas -veces se lo mandaba y encargaba por sus reales cartas misivas, y no -daba Cortés nada de su hacienda, habíales de dar con que se remediasen, -y en todo anteponelles; y siempre cuando escribiese á los procuradores -que estaban en Castilla en nuestro nombre, que procurasen por nosotros; -y el mismo Cortés habia de escribir muy afectuosamente para que nos -diese para nosotros y nuestros hijos cargos y oficios reales, todos los -que en la Nueva-España hubiese; mas digo que mal ageno de pelo cuelga, -á que no procuraba sino para él; lo uno la gobernacion que le trajeron -ántes que fuese marqués, é despues que fué á Castilla y vino marqués. - -Dejemos esto, y pongamos aquí otra manera, que fuera harto buena y -justa para repartir todos los pueblos de la Nueva-España, segun dicen -muy doctos conquistadores, que lo ganamos, de prudente y maduro juicio; -que lo que habia de hacer es esto; hacer cinco partes la Nueva-España, -y la quinta parte de las mejores ciudades y cabeceras de todo lo -poblado dalla á su majestad de su Real quinto, y otra parte dejalla -por repartir, para que fuese la renta della para iglesias y hospitales -y monasterios, y para que S. M., si quisiese hacer algunas mercedes á -caballeros que le hayan servido en Italia, de allí pudiera haber para -todos; y las tres partes que quedaran repartillas en su persona de -Cortés y en todos nosotros los verdaderos conquistadores, segun y de -la calidad que sentia que era cada uno, y dallas perpétuos, porque en -aquella sazon su majestad lo tuviera por bien; porque, como no habia -gastado cosa ninguna en estas conquistas, ni sabia ni tenia noticia -destas tierras, estando como estaba, en aquella sazon en Flandes, y -viendo una buena parte de las del mundo que le entregamos, como sus muy -leales vasallos, lo tuviera por bien y nos hiciera merced dellas, y -con ello quedáramos; y no anduviéramos ahora, como andamos, abatidos y -de mal en peor, y muchos de los conquistadores no tenemos con qué nos -sustentar; ¿que harán los hijos que dejamos? Quiero decir lo que hizo -Cortés, y á quién dió los pueblos. - -Primeramente al Francisco de las Casas, á Rodrigo de Paz, al factor -y veedor y contador que en aquella sazon vinieron de Castilla; á un -Avalos y á Saavedra, sus deudos; á un Barrios, con quien casó su -cuñada, hermana de su mujer doña Catalina Juarez; y á Alonso Lúcas, y -á un Juan de la Torre, y á Luis de la Torre, á Villegas, y á un Alonso -Valiente, y á un Ribera el tuerto. - -Y, ¿para qué cuento yo estos pocos? Que á todos cuantos vinieron de -Medellin, á otros criados de grandes señores, que le contaban cuentos -de cosas que le agradaban, los dió lo mejor de la Nueva-España. - -No digo yo que era malo el dar á todos, pues habia de qué; mas que -habia de anteponer primero lo que su majestad le mandaba, y á los -soldados que le ayudaron á tener el ser y valor que tenia, ayudalles; -y pues que ya es hecho, no quiero volver á repetirlo; y para ir á -entradas y guerras y á cosas que le convenian, bien se acordaba adónde -estábamos, y nos enviaba á llamar para las batallas y guerras, como -adelante diré. - -Y dejaré de contar más lástimas y de cuán avasallados nos traia, pues -no se puede ya remediar. - -Y no dejaré de decir lo que Cortés decia despues que le quitaron la -gobernacion, que fué cuando vino Luis Ponce de Leon, y como murió el -Luis Ponce, dejó por su teniente á Márcos de Aguilar, como adelante -diré; y es, que íbamos á Cortés á decille algunos caballeros y -capitanes de los antiguos que le ayudamos en las conquistas, que nos -diese de los indios, de los muchos que en aquel instante Cortés tenia, -pues que su majestad mandaba que le quitasen algunos dellos, como se -los habian de quitar, é luego se los quitaron; y la respuesta que daba -era, que se sufriesen como él se sufria; que si le volvia su majestad á -hacer merced de la gobernacion, que en su conciencia (que así juraba) -que no lo erraria como en lo pasado, y que daria buenos repartimientos -á quien su majestad le mandó, y enmendaria el gran yerro pasado que -hizo; y con aquellos prometimientos y palabras blandas creia que -quedaban contentos aquellos conquistadores. - -Dejémoslo ya, y digamos que en aquella sazon, á pocos dias ántes, -vinieron de Castilla los oficiales de la hacienda Real de su majestad, -que fué Alonso de Estrada, tesorero, y era natural de Ciudad-Real, -y vino el factor Gonzalo de Salazar, y vino Rodrigo de Albornoz por -contador, que ya habia fallecido Julian de Alderete, y este Albornoz -era natural de Paladinas ú de la Gama, y vino el veedor Pedro Almíndes -Chirino, natural de Úbeda ó Baeza, y vinieron muchas personas con -cargos. - -Dejemos esto, y quiero decir que en este instante rogó un Rodrigo -Rangel á Cortés (el cual Rangel muchas veces le he nombrado) que, pues -no se habia hallado en toma de Méjico ni en ningunas batallas con -nosotros en toda la Nueva-España, que porque hubiese alguna fama dél, -que le hiciese merced de le dar una capitanía para ir á conquistar á -los pueblos de los zapotecas, que estaban de guerra, y llevar en su -compañía á Pedro de Ircio, para ser su consejero en lo que habia de -hacer; y como Cortés conocia al Rodrigo Rangel, que no era para dalle -ningun cargo, á causa que estaba siempre doliente y con grandes dolores -y bubas, y muy flaco y las zancas y piernas muy delgadas, y todo lleno -de llagas, cuerpo y cabeza abierta, denegaba aquella entrada, diciendo -que los indios zapotecas eran gente mala de domar por las grandes y -altas sierras adonde están poblados, y que no podian llevar caballos; -y que siempre hay neblinas y rocíos, y que los caminos eran angostos y -resbalosos, y que no pueden andar por ellos sino á manera de decir los -piés junto á las cabezas de los que vienen atrás: entiéndanlo de la -manera que aquí lo digo, que así es verdad; porque los que van arriba, -con los que vienen detrás vienen cabezas con piés; y que no era cosa de -ir á aquellos pueblos, y que ya que fuese, que habia de llevar soldados -bien sueltos y robustos, y experimentados en las guerras; y como el -Rangel era muy porfiado y de su tierra de Cortés, húbole de conceder -lo que pedia; y segun despues supimos, Cortés lo hubo por bueno -embialle do se muriese, porque era de mala lengua; é Cortés escribió á -Guacacualco á diez ó doce que nombró en la carta, que nos rogaba que -fuésemos con el Rangel á le ayudar, y entre los soldados que mandó ir -me nombró á mí, y fuimos todos los vecinos á quien Cortés escribió. - -Ya he dicho que hay grandes sierras en lo poblado de los zapotecas, y -que los naturales de allí son gente muy ligeros é sueltos, y con unas -voces é silbos que dan, retumban todos los valles como á manera de -ecos; y como habiamos de llevar al Rangel, no podiamos andar ni hacer -cosa que buena fuese. - -É ya que íbamos á algun pueblo, hallábamosle despoblado, y como no -estaban juntas las casas, sino unas en un cerro y otras en un valle, -y en aquel tiempo llovia, y el pobre Rangel dando voces de dolor de -las bubas, y la mala gana que todos teniamos de andar en su compañía, -y viendo que era tiempo perdido, y que si por ventura los zapotecas, -como son ligeros y tienen grandes lanzas, muy mayores que las nuestras, -y son grandes flecheros, que si nos aguardaban é hiciesen cara, como -no podiamos ir por los caminos sino uno á uno, temiamos no nos viniese -algun desman, y el Rangel estaba más malo que cuando vino, acordó de -dejar la negra conquista, que negra se podia llamar, y volverse cada -uno á su casa; y el Pedro de Ircio, que traia por consejero, fué el -primero que se lo aconsejó, y le dejó solo, y se fué á la Villa-Rica, -donde vivia; y el Rangel dijo que se queria ir á Guacacualco con -nosotros, por ser la tierra caliente, para prevalecerse de su mal, -y los que éramos vecinos de Guacacualco que allí estábamos, por peor -tuvimos llevarle con nosotros que á la venida que venimos con él á la -guerra; y llegados á Guacacualco, luego dijo que queria ir á pacificar -las provincias de Cimatan y Talatupan, que ya he dicho muchas veces -en el capítulo que dello habla cómo no habian querido venir de paz á -causa de los grandes rios y ciénagas tembladeras entre quien estaban -poblados; y demas de la fortaleza de las ciénagas, ellos de su -naturaleza son grandes flecheros, y tenian muy grandes arcos y tiran -muy á certero. - -Volvamos á nuestro cuento: que mostró Rangel provisiones en aquella -villa, de Hernando Cortés, cómo le enviaba por capitan para que -conquistase las provincias que estuviesen de guerra, y señaladamente -la de Cimatan y Tulapan; y apercibió todos los más vecinos de aquella -villa que fuésemos con él; y era tan temido Cortés, que aunque nos -pesó, no osamos hacer otra cosa, como vimos sus provisiones, y fuimos -con el Rangel sobre cien soldados, dellos á caballo y á pié, con obra -de veinte y seis ballesteros y escopeteros; é fuimos por Tonala é -Ayagualulco, é Copilco, Zacualco, y pasamos muchos rios en canoas y en -barcas, y pasamos por Teutitan, Copilco y por todos los pueblos que -llamamos la Chontalpa, que estaban de paz, é llegamos obra de cinco -leguas de Cimatan, é en unas ciénagas y malos pasos estaban juntos -todos los más guerreros de aquella provincia, y tenian hechos unos -cercados y grandes albarradas de palos y maderos gruesos, y ellos de -dentro con unos petriles y saeteras, por donde podian flechar; é de -presto nos dan una tan buena refriega de flecha y vara tostada con -tiraderas, que mataron siete caballos é hirieron ocho soldados, y al -mismo Rangel, que iba á caballo, le dieron un flechazo en un brazo, y -no le entró sino muy poco; y como los conquistadores viejos habiamos -dicho al Rangel que siempre fuesen hombres sueltos á pié descubriendo -caminos y celadas, y le habiamos dicho de otras veces cómo aquellos -indios solian pelear muy bien y con maña, y como él era hombre que -hablaba mucho, dijo que votaba á tal, que si nos creyera, que no le -aconteciera aquello, y que de allí adelante que nosotros fuésemos -los capitanes y le mandásemos en aquella guerra. - -Y luego como fueron curados los soldados y ciertos caballos que -tambien hirieron, demas de los siete que mataron, mandóme á mí que -fuese adelante descubriendo, y llevaba un lebrel muy bravo, que era -del Rangel, y otros dos soldados muy sueltos y ballesteros, y le -dijeron que se quedase bien atrás con los de á caballo, y los soldados -y ballesteros fuesen junto conmigo; é yendo nuestro camino para el -pueblo de Cimatan, que era en aquel tiempo bien poblado, hallamos otras -albarradas y fuerzas, ni más ni ménos que las pasadas, y tírannos á -los que íbamos delante tanta flecha y vara, que de presto mataron el -lebrel, é si yo no fuera muy armado, allí quedara, porque me dieron -siete flechas, que con el mucho algodon de las armas se detuvieron, y -todavía salí herido en una pierna, y á mis compañeros á todos hirieron; -y entónces yo dí voces á unos indios nuestros amigos, que venian un -poco atrás de nosotros, para que viniesen de presto los ballesteros y -escopeteros y peones, y que los de á caballo quedasen atrás, porque -allí no podian correr ni aprovecharse dellos, y se los flecharian; y -luego acudieron ansí como lo envié á decir, porque deantes cuando yo -me adelanté así lo tenia concertado, que los de á caballo quedasen muy -atrás y que todos los demas estuviesen muy prestos en teniendo señal -ó mandado, y como vinieron los ballesteros y escopeteros, les hicimos -desembarazar las albaradas, y se acogieron á unas grandes ciénagas que -temblaban, y no habia hombre que en ellas entrase, que pudiese salir -sino á gatas ó con grande ayuda. - -En esto llegó Rangel con los de á caballo, é allí cerca estaban muchas -casas que entónces despoblaron los moradores dellas, y reposamos aquel -dia y se curaron los heridos. - -Otro dia caminamos para ir al pueblo de Cimatan, y hay grandes cabanas -llenas, y en medio de las cabanas muy malísimas ciénagas, y en una -dellas nos aguardaron, y fué con ardid que entre ellos concertaron -para aguardar en el campo raso de las cabanas, y propusieron que los -caballos, por codicia de los alcanzar y alancear, irian corriendo tras -ellos á rienda suelta y atollarian en las ciénagas, y ansí fué como -lo concertaron, que por más que habiamos dicho y aconsejado á Rangel -que mirase que habia muchas ciénagas y que no corriese por aquellas -cabanas á rienda suelta, que atollarian los caballos, y que suelen -tener aquellos indios estas astucias, y hechas saeteras y fuerzas junto -á las ciénagas, no lo quiso creer; y el primero que atolló en ellas fué -el mismo Rangel, y allí le mataron el caballo, y si de presto no fuera -socorrido, ya se habian echado en aquellas malas ciénagas muchos indios -para le apañar y llevar vivo á sacrificar, y todavía salió descalabrado -en las llagas que tenia en la cabeza; y como toda aquella provincia -era muy poblada, y estaba allí junto otro pueblezuelo, fuimos á él, y -entónces huyeron los moradores, y se curó el Rangel y tres soldados que -habian herido. - -Y dende allí fuimos á otras casas que tambien estaban sin gente, -que entónces las despoblaron sus dueños, y hallamos otra fuerza con -grandes maderos y bien cercada y sus saeteras; y estando reposando aún -no habia un cuarto de hora, vienen tantos guerreros cimatecas, y nos -cercan en el pueblezuelo, que mataron un soldado y á dos caballos, y -tuvimos bien que hacer en hacellos apartar; y entónces nuestro Rangel -estaba muy doliente de la cabeza, é habia muchos mosquitos, que no -dormia de noche ni dia, y murciégalos muy grandes que le mordian y -desangraban; y como siempre llovia, y algunos soldados que el Rangel -habia traido consigo, de los que nuevamente habian venido de Castilla, -vieron que en tres partes nos habian aguardado los indios de aquella -provincia, y habian muerto once caballos y dos soldados, y herido á -otros muchos, aconsejaron al Rangel que se volviese dende allí, pues -la tierra era mala de ciénagas y estaba muy malo; y el Rangel, que lo -tenia en gana, y porque pareciese que no era de su albedrio y voluntad -aquella vuelta, sino por consejo de muchos, acordó de llamar á consejo -sobre ello á personas que eran de su parecer para que se volviesen; y -en aquel instante habiamos ido veinte soldados á ver si podiamos tomar -alguna gente de unas huertas de cacaguatales que allí junto estaban, y -trujimos dos indios y tres indias; y entónces el Rangel me llamó á mí -aparte é á consejo, y díjome de su mal de cabeza, é que le aconsejaban -todos los demas soldados que se volviese donde estaba Cortés, y me -declaró todo lo que habia pasado; y entónces le reprendí su vuelta, y -como nos conociamos de más de cuatro años atrás, de la isla de Cuba, le -dije: - -—«¿Cómo, Señor? ¿Qué dirán de vuesa merced, estando cerca del pueblo -de Cimatan quererse volver? Pues Cortés no lo terná á bien, y -maliciosos que os quieren mal os lo darán en cara, que en la entrada -de las zapotecas ni aquí no habeis hecho cosa ninguna que buena sea, -trayendo, como traeis, tan buenos conquistadores, que son los de -nuestra villa de Guacacualco; pues por lo que toca á nuestra honra y á -la de vuesamerced, é yo y otros soldados somos de parecer que pasemos -adelante; y iré con todos mis compañeros descubriendo ciénagas y -montes, y con los escopeteros pasaremos hasta la cabecera de Cimatan, y -mi caballo déle vuesa merced á otro caballero que sepa muy bien menear -la lanza é tener ánimo para mandalle, que yo no puedo servirme dél -yendo á lo que voy, y que va más en alancear, y véngase con las de á -caballo algo atrás.» - -Y como el Rodrigo Rangel aquello me oyó, como era hombre vocinglero y -hablaba mucho, salió de la casilla en que estaba el consejo, é á muy -grandes voces llamó á todos los soldados; é dijo el Rodrigo Rangel: - -—«Ya es echada la suerte que hemos de ir adelante, que voto á tal (que -siempre era este su jurar y su hablar), que Bernal Diaz del Castillo me -ha dicho la verdad y lo que á todos conviene.» - -Y puesto que á algunos soldados les pesó, otros lo hubieron por muy -bueno; y luego comenzamos á caminar puestos en gran concierto, los -ballesteros y escopeteros junto conmigo, y los de á caballo atrás por -amor de los montes y ciénagas, donde no podian correr caballos, hasta -que llegamos á otro pueblo, que entónces lo despoblaron los naturales -dél, y dende allí fuimos á la cabecera de Cimatan, y tuvimos otra buena -refriega de flecha y vara, y de presto les hicimos huir, y quemaron -los mismos vecinos naturales de aquel pueblo muchas casas de las suyas, -y allí prendimos hasta quince hombres y mujeres, y les enviamos á -llamar con ellos á los cimatecas que viniesen de paz, y les dijimos -que en lo de las guerras se les perdonaria; y vinieron los parientes y -maridos de las mujeres y gente menuda que teniamos presos, y dímosles -toda la presa, é dijeron que traerian de paz á todo el pueblo, é jamás -volvieron con la respuesta; y entónces me dijo á mí el Rangel: - -—«Voto á tal, que me habeis engañado, é que habeis de ir á entrar con -otros compañeros, é que me habeis de buscar otros tantos indios é -indias como los que me hicisteis soltar por vuestro consejo.» - -Y luego fuimos cincuenta soldados, é yo por capitan, é dimos en unos -ranchos que tenian en unas ciénagas que temblaban, que no osamos entrar -en ellas; y dende allí se fueron huyendo por unos grandes breñales y -espinos, que se llaman entre ellos Xiguaquetlan, muy malos, que pasan -los piés, y en unas huertas de cacaguatales prendimos seis hombres y -mujeres con sus hijos chicos, y nos volvimos adonde quedaba el capitan, -y con aquello le apaciguamos; y les tornó luego á soltar para que -llamasen de paz á los cimatecas, y en fin de razones, no quisieron -venir, y acordamos de nos volver á nuestra villa de Guacacualco; y -en esto paró la entrada de zapotecas é la de Cimatlan, y esta es la -fama que queria que hubiese dél Rangel cuando pidió á Cortés aquella -conquista. - -Y dende allí á dos años, ó poco tiempo más, volvimos de hecho á los -zapotecas y á las demas provincias, y las conquistamos y trujimos de -paz; y el buen Fray Bartolomé de Olmedo, que era santo fraile, trabajó -mucho con ellos, y les predicaba y enseñaba los artículos de la fe, -y bautizó en aquellas provincias más de quinientos indios; pero, en -verdad que estaba cansado y viejo, y que no podia ya andar caminos, que -tenia una mala enfermedad: y dejemos esto, y digamos cómo Cortés envió -á Castilla á su majestad sobre ochenta mil pesos de oro con un Diego de -Soto, natural de Toro, y paréceme que con un Ribera el tuerto, que fué -su secretario; y entónces envió el tiro muy rico, que era de oro bajo y -plata, que le llamaba el Ave Fénix, y tambien envió á su padre Martin -Cortés muchos millares de pesos de oro. - -Y lo que sobre ello pasó diré adelante. - - - - -CAPÍTULO CLXX. - -CÓMO EL CAPITAN HERNANDO CORTÉS ENVIÓ Á CASTILLA, Á SU MAJESTAD, -OCHENTA MIL PESOS EN ORO Y PLATA, Y ENVIÓ UN TIRO, QUE ERA UNA -CULEBRINA MUY RICAMENTE LABRADA DE MUCHAS FIGURAS, Y TODA ELLA, Ó LA -MAYOR PARTE, ERA DE ORO BAJO, REVUELTO CON PLATA DE MECHOACAN, QUE POR -NOMBRE SE DECIA EL FÉNIX, Y TAMBIEN ENVIÓ Á SU PADRE, MARTIN CORTÉS, -SOBRE CINCO MIL PESOS DE ORO; Y LO QUE SOBRE ELLO AVINO DIRÉ ADELANTE. - - -Pues como Cortés habia recogido y allegado obra de ochenta mil pesos de -oro, y la culebrina que se decia el Fénix ya era acabada de forjar, y -salió muy extremada pieza para presentar á un tan alto Emperador como -nuestro gran señor César, y decia en un letrero que tenia escrito en -la mesma culebrina: «Esta ave nació sin par, yo sin segundo, y vos sin -igual en el mundo.» Todo lo envió á su majestad con un hidalgo natural -de Toro, que se decia Diego de Soto, y no me acuerdo bien si fué en -aquella sazon un Juan de Ribera, que era tuerto de un ojo, que tenia -una nube, el cual habia sido secretario de Cortés. - -Á lo que yo sentí del Ribera, era un hombre no de buenas entrañas, -porque cuando jugaba á naipes é á dados no me parecia que jugaba bien, -y demas desto, tenia muchos malos reveses; y esto digo porque, llegado -á Castilla se alzó con los pesos de oro que le dió Cortés para su padre -Martin Cortés, y porque se lo pidió Martin Cortés, y por ser el Ribera -de suyo mal inclinado, no mirando á los bienes que Cortés le habia -hecho siendo un pobre hombre, en lugar de decir verdad y bien de su -amo, dijo tantos males, y por tal manera los razonaba, que, como tenia -gran retórica é habia sido su secretario del mismo Cortés, le daban -crédito, especial el Obispo de Búrgos. - -Y como el Narvaez y el Cristóbal de Tapia, y los procuradores del Diego -Velazquez y otros que les ayudaban, y habia acaecido en aquella sazon -la muerte de Francisco de Garay, todos juntos tornaron otra vez á dar -muchas quejas de Cortés ante su majestad, y tantas y de tal manera, -é dijeron que fueron parciales los jueces que puso su majestad, por -dádivas que Cortés les envió para aquel efeto, que otra vez estaba -revuelta la cosa, y Cortés tan desfavorecido, que lo pasara mal si no -fuera por el duque de Béjar, que le favoreció y quedó por su fiador, -que le enviase su majestad á tomar residencia é que no le hallaria -culpado. - -Y esto hizo el duque porque ya tenia tratado casamiento á Cortés con -una señora sobrina suya, que se decia doña Juana de Zúñiga, hija del -conde de Aguilar, don Cárlos de Arellano, y hermana de unos caballeros -y privados del Emperador. - -Y como en aquella sazon llegaron los ochenta mil pesos de oro y las -cartas de Cortés, dando en ellas muchas gracias y ofrecimientos á -su majestad por las grandes mercedes que le habia hecho en dalle la -gobernacion de Méjico, y haber sido servido mandalle favorecer con -justicia en la sentencia que dió en su favor, cuando la junta que mandó -hacer de los caballeros de su Real consejo y cámara. - -En fin de más razones, todo lo que estaba dicho contra Cortés se tornó -á sosegar con que le fuesen á tomar residencia, y por entónces no se -habló más en ello. - -Y dejemos ya de decir destos nublados que sobre Cortés estaban ya para -descargar, y digamos del tiro y de su letrero de tan sublimado servidor -como Cortés se nombró; que, como se supo en la córte, y ciertos duques -y marqueses, y condes y hombres de gran valía se tenian por tan grandes -servidores de su majestad, y tenian en sus pensamientos que otros -caballeros tanto como ellos no hubiesen servido á su majestad, tuvieron -que murmurar del tiro, y aun de Cortés porque tal blason escribió. - -Tambien otros grandes señores, como fué el almirante de Castilla y el -duque de Béjar y el conde de Aguilar, dijeron á los mismos caballeros -que habian puesto en pláticas que era muy bravoso el blason de la -culebrina, no se maravillen que Cortés ponga aquel escrito en el tiro. - -Veamos ahora, ¿en nuestros tiempos ha habido capitan que tales hazañas -haga, y que tantas tierras haya ganado sin gastar ni poner en ello su -majestad cosa ninguna, y tantos cuentos de gentes se hayan convertido -á nuestra santa fe? Y demas desto, no solamente el Cortés, sino los -soldados y compañeros que tiene, que le ayudaron á ganar una tan fuerte -ciudad, y de tantos vecinos y de tantas tierras, son dignos de que su -majestad les haga muchas mercedes; porque, si miramos en ello, nosotros -de nuestros antepasados, que hicieron heróicos hechos y sirvieron á la -corona real y á los reyes que en aquel tiempo reinaron, como Cortés y -sus compañeros han hecho, lo heredamos, y nuestros blasones y tierras -é rentas; y con estas palabras se olvidó lo del blason; y porque no -pasase de Sevilla la culebrina, tuvimos nueva que á don Francisco de -los Cóbos, comendador mayor de Leon, le hizo su majestad merced della, -y que la deshicieron y afinaron el oro, y lo fundieron en Sevilla, é -dijeron que valió sobre veinte mil ducados. - -Y en aquel tiempo, como Cortés envió aquel oro y el tiro, y las -riquezas que habia enviado la primera vez, que fueron la luna de plata -y el sol de oro, y otras muchas joyas de oro con Francisco de Montejo -y Alonso Hernandez Puertocarrero, y lo que hubo enviado la segunda vez -con Alonso de Ávila y Quiñones, que esto fué la cosa más rica que hubo -en la Nueva-España, que era la recámara de Montezuma y de Guatemuz y de -los grandes señores de Méjico, y lo robó Juan Florin, frances; y como -esto se supo en Castilla, tuvo Cortés gran fama, ansí en Castilla como -en otras muchas partes de la cristiandad, y en todas partes fué muy -loado. - -Dejemos esto, y digamos en qué paró el pleito de Martin Cortés con el -Ribera sobre los tantos mil pesos que enviaba Cortés á su padre, y es, -que andando en el pleito, y pasando Ribera por la villa de Cadahalso, -comió ó almorzó unos torreznos, y ansí como los comió murió súpitamente -y sin confesion; perdónele Dios, amen. - -Dejemos lo acaecido en Castilla, y volvamos á decir de la Nueva-España, -cómo Cortés estaba siempre entendido en la ciudad de Méjico que fuese -muy bien poblada de los naturales mejicanos, como de ántes estaba, y -les dió franquezas y libertades que no pagasen tributo á su majestad -hasta que tuviesen hechas sus casas y aderezadas calzadas y puentes, -y todos los edificios y caños por donde solia venir el agua de -Chalputepeque para entrar en Méjico, y en la poblacion de los españoles -tuviesen hechas iglesias y hospitales, de los cuales cuidaba como -superior y vicario el buen Padre Fray Bartolomé de Olmedo, y habia él -mismo recogido en un hospital todos los indios enfermos y los curaba -con mucha caridad, y otras cosas que convenian. - -Y en aquel tiempo vinieron de Castilla al puerto de Veracruz doce -frailes franciscos, y por Vicario general de ellos un muy buen -religioso que se decia Fray Martin de Valencia, y era natural de una -villa de tierra de campo que se decia Valencia de don Juan; y este muy -reverendo religioso venia nombrado por el Santo Padre para ser vicario, -y lo que en su venida y recebimiento se hizo diré adelante. - - - - -CAPÍTULO CLXXI. - -CÓMO VINIERON AL PUERTO DE LA VERACRUZ DOCE FRAILES FRANCISCOS DE MUY -SANTA VIDA, Y VENIA POR SU VICARIO Y GUARDIAN FRAY MARTIN DE VALENCIA, -Y ERA TAN BUEN RELIGIOSO, QUE HUBO FAMA QUE HACIA MILAGROS; Y ERA -NATURAL DE UNA VILLA DE TIERRA DE CAMPO QUE SE DICE VALENCIA DE DON -JUAN, Y LO QUE CORTÉS HIZO EN SU VENIDA. - - -Como ya he dicho en los capítulos pasados que sobre ello hablan, -habiamos escrito á su majestad suplicándole nos enviase religiosos -franciscos de buena y santa vida para que nos ayudasen á la conversion -y santa doctrina de los naturales desta tierra para que se volviesen -cristianos, y les predicasen nuestra santa fe, como se la habia -fray Bartolomé de Olmedo dado á entender dende que entramos en la -Nueva-España, y sobre ello habia escrito Cortés, juntamente con -todos nosotros los conquistadores que ganamos la Nueva-España, á don -fray Francisco de los Ángeles, que era general de los franciscos, -que despues fué Cardenal, para que nos hiciese mercedes que fuesen -los religiosos que enviase de santa vida, para que nuestra santa fe -siempre fuese ensalzada, y los naturales destas tierras conociesen -lo que les deciamos cuando estábamos batallando con ellos, y les -deciamos que su majestad enviaria religiosos, y de mucha mejor vida -que nosotros éramos, para que les diesen á entender los razonamientos -y predicaciones de nuestra fe; y ellos nos preguntaban si eran como el -padre fray Bartolomé de Olmedo, y nosotros deciamos que sí. - -Dejemos esto, y digamos cómo el general don fray Francisco de los -Ángeles nos hizo merced que luego envió los religiosos que dicho tengo; -y entónces vino con ellos fray Toribio Motolinea, y pusiéronle este -nombre de Motolinea los caciques y señores de Méjico, que quiere decir -el fraile pobre, porque cuanto le daban por Dios lo daba á los indios, -y se quedaba algunas veces sin comer, y traia unos hábitos muy rotos -y andaba descalzo, y siempre les predicaba, y los indios le querian -mucho, porque era una santa persona. - -Volvamos á nuestra relacion. Como Cortés supo que estaban en el puerto -de la Veracruz, mandó en todos los pueblos, ansí de indios como donde -vivian españoles, que por donde viniesen les barriesen los caminos, y -adonde pasasen les hiciesen ranchos si fuese en el campo, y en poblado, -cuando llegasen á las villas ó pueblos de indios, les saliesen á -recebir y les repicasen las campanas, y que todos comunmente, despues -de los haber recebido, les hiciesen mucho acato; y que los naturales -llevasen candelas de cera encendidas y con las cruces que hubiese, -y por más humildad, y porque los indios lo viesen, para que tomasen -ejemplo, mandó á los españoles se hincasen de rodillas á besarles las -manos y hábitos, y aun les envió Cortés al camino mucho refresco y les -escribió muy amorosamente. - -Y viniendo por su camino, ya que llegaban cerca de Méjico, el mismo -Cortés, acompañado de fray Bartolomé de Olmedo y de nuestros valerosos -capitanes y esforzados soldados, los salimos á recebir, y juntamente -fueron con nosotros Guatemuz, el señor de Méjico, con todos los más -principales mejicanos y otros muchos caciques de otras ciudades; y -cuando Cortés supo que allegaban cerca, se apeó del caballo, y todos -nosotros juntamente con él; é ya que nos encontramos con los reverendos -religiosos, el primero que se arrodilló delante del fray Martin de -Valencia y le fué á besar las manos fué Cortés, y no lo consintió y le -besó los hábitos; é el padre fray Bartolomé les abrazó é saludó muy -tiernamente, y los besamos el hábito arrodillados todos los capitanes -y soldados que allí íbamos, y el Guatemuz y los señores de Méjico; y -de que el Guatemuz y los demas caciques vieron ir á Cortés de rodillas -á besarles las manos, espantáronse en gran manera; y como vieron á dos -frailes descalzos y flacos, y los hábitos rotos, y no llevar caballo, -sino á pié y muy amarillos, y ver á Cortés, que le tenian por ídolo ó -cosa como sus dioses, ansí arrodillado delante dellos, dende entónces -tomaron ejemplo todos los indios, que cuando agora vienen religiosos -les hacen aquellos recebimientos y acatos, segun y de la manera que -dicho tengo; y más digo, que cuando Cortés con aquellos religiosos -hablaba, que siempre tenia la gorra en la mano quitada y en todo les -tenia grande acato; é digo que se me olvidaba que fray Bartolomé les -hospedó por órden de Cortés en una muy buena casa, é se fué á vivir con -ellos é los regaló mucho. - -Dejémoslos en buena hora y digamos de otra materia, y es, que de ahí á -tres años y medio, ó poco tiempo más adelante, vinieron doce frailes -dominicos, é venia por provincial ó por prior dellos un religioso que -se decia Fray Tomás Ortiz; era vizcaino, é decian que habia estado por -prior ó provincial en unas tierras que se dice la Punta del Drago; é -quiso Dios que cuando vinieron les dió dolencia de mal de modorra, de -que todos los más murieron; lo cual diré adelante, é cómo é cuándo é -con quién vinieron, é la condicion que decian que tenia el prior, é -otras cosas que pasaron; é despues han venido otros muchos y buenos -religiosos y de santa vida, y de la misma órden de señor Santo Domingo, -en ejemplo muy santos, é han industriado á los naturales destas -provincias de Guatimala en nuestra santa fe muy bien, é han sido muy -provechosos para todos. - -Quiero dejar esta materia de los religiosos, é diré que, como Cortés -siempre temia que en Castilla, por parte del Obispo de Búrgos, se -juntarian los procuradores de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, é -dirian mal dél delante del Emperador nuestro señor, é como tuvo nueva -cierta, por cartas que le escribió su padre Martin Cortés ó Diego de -Ordás, que le trataban casamiento con la señora doña Juana de Zúñiga, -sobrina del duque de Béjar, don Álvaro de Zúñiga, procuró de enviar -todos los más pesos que podia allegar, ansí de sus tributos como de -los que le presentaban los caciques de toda la tierra, lo uno para que -conociese el duque de Béjar sus grandes riquezas, juntamente con sus -heróicos hechos é hazañas; é lo más principal, para que su majestad le -favoreciese é hiciese mercedes; é entónces le envió treinta mil pesos, -é con ellos escribió á su majestad; lo cual diré adelante. - - - - -CAPÍTULO CLXXII. - -CÓMO CORTÉS ESCRIBIÓ Á SU MAJESTAD Y LE ENVIÓ TREINTA MIL PESOS DE -ORO, Y CÓMO ESTABAN ENTENDIENDO EN LA CONVERSION DE LOS NATURALES É -REEDIFICACION DE MÉJICO, Y DE CÓMO HABIA MANDADO UN CAPITAN QUE SE -DECIA CRISTÓBAL DE OLÍ Á PACIFICAR LAS PROVINCIAS DE HONDURAS CON UNA -BUENA ARMADA, Y SE ALZÓ CON ELLA, Y DIÓ RELACION DE OTRAS COSAS QUE -HABIAN PASADO EN MÉJICO, Y EN EL NAVÍO QUE IBAN LAS CARTAS DE CORTÉS -ENVIÓ OTRAS CARTAS MUY SECRETAS EL CONTADOR DE SU MAJESTAD, QUE SE -DECIA RODRIGO DE ALBORNOZ, Y EN ELLAS DECIAN MUCHO MAL DE CORTÉS, Y DE -TODOS LOS QUE CON ÉL PASAMOS, Y LO QUE SU MAJESTAD SOBRE ELLO MANDÓ QUE -SE PROVEYESE. - - -Teniendo ya Cortés en sí la gobernacion de la Nueva-España por mandado -de su majestad, parecióle seria bien hacerle sabidor cómo estaba -entendiendo en la santa conversion de los naturales y la reedificacion -de la gran ciudad de Tenustitlan, Méjico; y tambien le dió relacion de -cómo habia enviado un capitan que se decia Cristóbal de Olí á poblar -unas provincias que se nombraron Honduras, y que le dió cinco navíos -bien abastecidos, é gran copia de soldados y muchos caballos y tiros, -y escopeteros y ballesteros, y todo género de armas, y que gastó muchos -millares de pesos de oro en hacer la armada, y que el Cristóbal de Olí -se le alzó con ella, y quien le aconsejó que se alzase fué un Diego -Velazquez, gobernador de la isla de Cuba, que hizo compañía con él en -el armada, y que si su majestad era servido, que tenia determinado de -enviar con brevedad otro capitan para que le tome la misma armada ó -le traiga preso, ó ir él en persona por ella; porque, si quedaba sin -castigo, se atreverian otros capitanes á se levantar con otras armadas -que por fuerza habia de enviar á conquistar y poblar otras tierras que -están de guerra, é á esta causa suplicaba á su majestad que le diese -licencia para ello. - -Y tambien se envió á quejar del Diego Velazquez, no tan solamente -de lo del capitan Cristóbal de Olí, sino por las conjuraciones y -escándalos, y por sus cartas que enviaba dende la isla de Cuba para -que le matasen á Cortés; porque, en saliendo de aquella ciudad de -Méjico para ir á conquistar algunos pueblos recios, que se levantaban y -hacian conjuraciones los de la parte del Diego Velazquez para le matar -y levantarse con la gobernacion, y que habia hecho justicia de uno de -los más culpados; y que este favor les daba el Obispo de Búrgos, que -estaba por presidente de Indias, por ser muy amigo del Diego Velazquez; -y escribió cómo le enviaba y servia con treinta mil pesos de oro, y que -si no fuera por los bulliciosos y conjuraciones pasadas, que recogiera -mucho más oro, y que con el ayuda de Dios y en la buenaventura de su -Real majestad, que en todos los navíos que de Méjico fuesen enviaria lo -que pudiese. - -Y ansimismo escribió á su padre Martin Cortés é á un su deudo, que se -decia el licenciado Francisco Nuñez, que era relator del Real consejo -de su majestad, y tambien escribió á Diego de Ordás, en que les hacia -saber todo lo atrás dicho; y tambien dió noticia cómo un Rodrigo de -Albornoz, que estaba por gobernador en Méjico, que secretamente andaba -murmurando en Méjico de Cortés porque no le dió tan buenos indios como -él quisiera, y tambien porque le demandó una cacica, hija del señor de -Tezcuco, y no se la quiso dar, porque en aquella sazon la casó con una -persona de calidad; y les dió aviso que habia sabido que fué secretario -en Flandes y que era muy servidor de don Juan Rodriguez de Fonseca, -Obispo de Búrgos, y que era hombre que tenia costumbre de escribir -cosas nuevas y aun por cifras, y que por ventura escribiria al Obispo, -como era presidente de Indias, porque en aquel tiempo no sabiamos que -le habian quitado el cargo, cosas contrarias de la verdad; que tuviesen -aviso de todo; y estas cartas envió Cortés duplicadas, porque siempre -se temió que el Obispo de Búrgos, como era presidente, habia mandado á -Pedro de Isazaga y á Juan Lopez de Recalte, oficiales de la casa de la -contratacion de Sevilla, que todas las cartas y despachos de Cortés -se las enviasen por la posta para saber lo que en ellas iba, porque en -aquella sazon su majestad habia venido de Flandes y estaba en Castilla, -para hacer relacion á su majestad cesárea, y el Obispo de Búrgos, por -ganar por la mano, ántes que nuestros procuradores le diesen las cartas -de Cortés; y aun en aquella sazon no sabiamos en la Nueva-España que -habian quitado el cargo al Obispo de Búrgos, don Juan Rodriguez de -Fonseca, de ser presidente de Indias. - -Dejémonos de las cartas de Cortés, y diré que deste navío donde iba el -pliego que dicho tengo de Cortés, envió el contador Albornoz, ya por mí -memorado, otras cartas á su majestad y al Obispo de Búrgos y al Real -consejo de Indias, y lo que en ellas decia por capítulos, hizo saber -todas las causas y cosas que de ántes habia sido acusado Cortés, cuando -su Real majestad le mandó poner jueces á los caballeros de su Real -consejo, ya otra vez por mí nombrados en el capítulo que dello habla, -cuando por sentencia que sobre ello dieron, nos dieron por muy leales -servidores de su majestad; y demas de aquellos capítulos que hubieron -acusado á Cortés, agora de nuevo escribió el Albornoz que Cortés -demandaba á todos los caciques de la Nueva-España muchos tejuelos de -oro y les mandaba sacar mucho oro de minas, y esto que les decia Cortés -que era para enviar á su Real majestad, y se quedaba con todo ello y -no lo enviaba á su majestad, y que hizo unas casas muy fortalecidas, -y que ha juntado muchas hijas de grandes señores para las casar con -soldados españoles, y se las piden hombres honrados por mujeres y que -no se las quiere dar, por tenerlas por amigas; y dijo que todos los -caciques y principales le tenian en tanta estima como si fuese Rey, y -que en esta tierra no conocen á otro Rey ni señor sino es á Cortés, é -como Rey llevaba quinto, y que tiene muy grande cantidad de barras de -oro atesorado, y que no ha sentido bien de su persona, si está alzado -ó será leal para adelante, y que habia necesidad que su majestad con -brevedad mandase venir á estas partes un caballero con grande copia -de soldados muy bien apercebidos para le quitar el mando y señorío; y -escribió otras cosas sobre esta materia. - -Quiero dejar de más particularizar lo que iba en las cartas, y diré que -fueron á manos del Obispo de Búrgos, que residia en Toro; y como en -aquella sazon estaba en la córte el Pánfilo de Narvaez y Cristóbal de -Tapia, ya otras muchas veces por mí nombrados, y todos los procuradores -del Diego Velazquez, é con aquella carta de Albornoz les avisó el -Obispo de Búrgos para que nuevamente se quejasen ante su majestad de -Cortés de todo lo que de ántes le hubieron dado relacion y dijesen -que los jueces que puso su majestad se mostraron mucho por la parte -de Cortés, y que su majestad fuese servido viese agora nuevamente lo -que escribe el contador su oficial; y para testigo dello hicieron -presentacion de las cartas que dicho tengo. - -Pues viendo su majestad las cartas y las palabras y quejas que el -Narvaez decia muy entonado, porque ansí hablaba, demandando justicia, -creyó que eran verdaderas; y el Obispo de Búrgos don Juan Rodriguez -de Fonseca, que les ayudó con otras muchas cartas de favor; dijo su -majestad: - -—«Yo quiero enviar á castigar á Cortés, pues tanto mal dicen dél que -hace, aunque más oro envie; porque más riqueza es hacer justicia que no -todos los tesoros que puede enviar.» - -Y mandó proveer que luego despachasen al almirante de Santo Domingo que -viniese á costa de Cortés con seiscientos soldados, y si se hallase -culpado le cortase la cabeza, y castigase á todos los que fuimos en -desbaratar á Pánfilo de Narvaez; y porque viniese el almirante le -habia prometido su majestad el almirantazgo de la Nueva-España, que en -aquella sazon traia pleito en la córte sobre él. - -Pues ya dadas las provisiones, pareció ser el almirante se detuvo -ciertos dias ó no se atrevió á venir, porque no tenia dineros, y -ansimismo porque le aconsejaron que mirase la buenaventura de Cortés, -que con haber traido Narvaez toda la armada que trajo le desbarató, -y que era aventurar su vida y estado, y no saldria con la demanda, -especialmente que no hallarian en Cortés ni en ninguno de sus -compañeros culpa ninguna, sino mucha lealtad; y demas desto, segun -pareció, dijeron á su majestad que era gran cosa dar el almirantazgo -de la Nueva-España por pocos servicios que le podria hacer en aquella -jornada que le enviaba; é ya que se andaba apercibiendo el almirante -para venir á la Nueva-España, alcanzáronlo á saber los procuradores -de Cortés y su padre Martin Cortés y un fraile que se decia fray -Pedro Melgarejo de Urrea, y como tenian las cartas que les envió -Cortés duplicadas, y entendieron por ellas que habia trato doble en -el contador Albornoz ó en otras personas que no estaban muy bien con -Cortés, todos juntos se fueron luego al duque de Béjar y le dieron -relacion de todo lo arriba por mí memorado y le mostraron las cartas -de Cortés; y como supo que enviaban tan de repente al almirante con -muchos soldados, hubo muy grande sentimiento dello el duque, porque ya -estaba concertado de casar á Cortés con la señora doña Juana de Zúñiga, -sobrina del mismo duque de Béjar. - -Y luego sin más dilacion fué delante de su majestad, acompañado con -ciertos condes amigos suyos y deudos, y con ellos iba el viejo Martin -Cortés, padre del mismo Cortés, y fray Pedro Melgarejo de Urrea, y -cuando llegaron delante del Emperador nuestro señor se humillaron é -hicieron todo el acatamiento debido, que eran obligados á nuestro Rey y -señor, y dijo el mismo duque que suplicaba á su majestad que no diese -oidos á una carta de un hombre como era el contador Albornoz, que era -muy contrario á Cortés, hasta que hubiese otras informaciones de fe y -de creer, y que no enviase armada; y más dijo el duque á su majestad, -que ¿cómo, siendo tan cristianísimo y recto en hacer justicia, tan -deliberadamente enviaba á mandar prender á Cortés y á sus soldados, -habiéndole hecho tan buenos y leales servicios, que otros en el mundo -no se han hecho, ni aun hallado en ningunas escrituras que hayan hecho -otros vasallos á los Reyes pasados? - -Y que ya una vez ha puesto la cabeza por fiadora de Cortés y por todos -sus soldados, y que son muy leales y lo serán de aquí adelante, y -que agora la torna á poner de nuevo por fiadora, con todo su estado, -con mucho gusto, de que siempre nos hallaria muy leales, lo cual su -majestad veria adelante; demas desto, le mostraron las cartas que -Cortés enviaba á su padre Martin Cortés, en que en ellas daba relacion -por qué causa el contador Albornoz escribia mal contra Cortés, que -fué, como dicho tengo, porque no le dió buenos indios, como él los -demandaba, y una hija de una cacica muy principal; y más le dijo el -duque, que mirase su Real majestad cuántas veces le habia enviado y -servido con mucha cantidad de oro, é dió otros muchos descargos por -Cortés; y viendo su majestad la justicia clara que Cortés y todos -nosotros los conquistadores teniamos, mandó proveer que le viniese á -tomar la residencia persona que fuese de calidad y ciencia y temeroso -de Nuestro Señor. - -En aquella sazon estaba la córte en Toledo, y por teniente de -corregidor del conde de Alcaudete un caballero que se decia el -licenciado Luis Ponce de Leon, primo del mismo conde don Martin de -Córdoba, que ansí se llamaba, porque en aquella sazon era corregidor -de aquella ciudad; y su majestad mandó llamar á este licenciado Luis -Ponce de Leon, y le mandó que fuese luego á la Nueva-España y tomase -residencia á Cortés, y que si en algo fuese culpante de lo que le -acusaban, que con rigor de justicia le castigase; y el licenciado Luis -Ponce de Leon dijo que él cumpliria el Real mandato, y se comenzó á -apercibir para el camino, y no vino con tanta priesa, porque tardó en -llegar á Nueva-España más de dos años y medio. - -Y dejallos hé aquí, ansí á los del bando del gobernador de Cuba, Diego -Velazquez, que acusaban á Cortés, como al licenciado Luis Ponce de -Leon, que se aderezaba para el viaje, como dicho tengo; y aunque vaya -muy fuera de mi relacion y pase adelante, es por lo que agora diré, que -al cabo de dos años alcanzamos á saber todo lo por mí aquí dicho de las -cartas de Cortés y del Albornoz, porque lo escribió Martin Cortés de -la córte; y para que sepan los curiosos letores cómo siempre tenia por -costumbre el mismo Albornoz de escribir á su majestad lo que no pasó, -bien ternán noticia las personas que han estado en la Nueva-España y -en la ciudad de Méjico cómo en el tiempo que era virey D. Antonio de -Mendoza, que fué muy ilustrísimo varon, digno de gran memoria, que -haya santa gloria, y como gobernaba tan justificadamente y con tan -recta justicia, el Rodrigo Albornoz no estaba bien con él y escribió -á su majestad diciendo mal de su gobernacion, y las mismas cartas que -envió á la córte volvieron á la Nueva-España á manos del mismo virey; y -como las hubo entendido, y el mal que decia, envió á llamar al Rodrigo -de Albornoz, y con palabras muy blandas y de espacio, que ansí hablaba -vagoroso el virey, le mostró las cartas y le dijo: - -—«Pues que teneis por costumbre de escribir á su majestad, escribid la -verdad, y andad con Dios, para ruin hombre.» - -Y quedó muy avergonzado y corrido el contador. - -Dejemos de hablar de esta materia, y diré cómo Cortés, sin saber en -aquella sazon cosa de todo lo pasado que en la córte se habia tratado -con él, envió una armada contra Cristóbal de Olí á Honduras, y lo que -pasó diré adelante. - - - - -CAPÍTULO CLXXIII. - -CÓMO, SABIENDO CORTÉS QUE CRISTÓBAL DE OLÍ SE HABIA ALZADO CON LA -ARMADA Y HABIA HECHO COMPAÑÍA CON DIEGO VELAZQUEZ, GOBERNADOR DE CUBA, -ENVIÓ CONTRA ÉL Á UN CAPITAN QUE SE LLAMABA FRANCISCO DE LAS CASAS, Y -LO QUE ENTÓNCES SUCEDIÓ DIRÉ ADELANTE. - - -He menester volver muy atrás de nuestra relacion para que bien se -entienda. - -Ya he dicho en el capítulo que dello habla, cómo Cortés envió á -Cristóbal de Olí con una armada á las Higueras y Honduras, y se alzó -con ella; é como Cortés supo que Cristóbal de Olí se habia alzado con -la armada, con favor de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, estaba -muy pensativo; y como era animoso y no se dejaba mucho burlar en tales -casos, y como ya habia hecho relacion dello á su majestad, como dicho -tengo, en la carta que le escribió, y que entendia de ir ó enviar -contra el Cristóbal de Olí á otros capitanes; en aquella sazon habia -venido de Castilla á Méjico un caballero que se decia Francisco de las -Casas, persona de quien se podia fiar, é su deudo de Cortés; acordó -de enviar contra el Cristóbal de Olí cinco navíos bien artillados -y bastecidos, y cien soldados, y entre ellos iban conquistadores -de Méjico, de los que Cortés habia traido de la isla de Cuba en su -compañía, que era un Pedro Moreno Medrano y un Juan Nuñez de Mercado y -un Juan Bello, y otros que aquí no nombro, que murieron en el camino. - -Pues ya despachado el Francisco de las Casas con poderes muy bastantes -y mandamientos para prender al Cristóbal de Olí, salió del puerto de -la Veracruz, con sus navíos buenos y abastecidos, y con sus pendones -con las armas Reales, y con buen tiempo llegó á una bahía que llamaron -el triunfo de la Cruz, donde el Cristóbal de Olí tenia su armada, y -allí junto poblada una villa que se llamó Triunfo de la Cruz, y segun -ya otras veces he dicho en el capítulo que dello habla; y como el -Cristóbal de Olí vió aquellos navíos surtos en su puerto, puesto que -el Francisco de las Casas mandó poner en sus navíos banderas de paz, -no lo tuvo por cierto el Cristóbal de Olí, ántes mandó apercebir dos -carabelas muy artilladas con muchos soldados, y les defendió el puerto -para no les dejar saltar en tierra. - -Y como aquello vió el de las Casas, que era hombre animoso, mandó sacar -y echar á la mar sus bateles con muchos hombres apercebidos, y con -unos tiros, falconetes y escopetas y ballestas, y él con ellos, con -pensamiento de tomar tierra de una manera ó de otra, y el Cristóbal de -Olí para defendella, tuvieron buena pelea, y el de las Casas echó una -de las dos carabelas del contrario á fondo, y mató á cuatro soldados é -hirieron á otros. - -Y como vió el Cristóbal de Olí que no tenia allí todos los soldados, -porque los habia enviado pocos dias habia en dos capitanías, á entrar -en un rio que llaman de Pechin, á prender á otro capitan que estaba -conquistando en aquella provincia, que se decia Gil Gonzalez de Ávila, -porque aquel rio del Pechin caia en la gobernacion del Golfo-Dulce, y -estaba aguardando por horas á sus gentes, acordó el Cristóbal de Olí -de demandar partidos de paz al Francisco de las Casas, porque bien -entendió el Cristóbal de Olí que si tomaba tierra, que habian de venir -á las manos, y por tener soldados juntos demandó las paces. - -Y el de las Casas acordó de estar aquella noche con sus navíos en la -mar, apartado de tierra al reparo, ó esperando con intencion de se -ir á otra bahía á desembarcar, y tambien porque cuando andaban las -diferencias y pelea de la mar le dieron al de las Casas una carta -secretamente que serian en su ayuda ciertos soldados de la parte de -Cortés que estaban con el Cristóbal de Olí, y que no dejase de venir -por tierra para prender al Cristóbal de Olí. - -Pues estando con este acuerdo, fué la ventura tal de Cristóbal de Olí, -y desdicha del de las Casas, que hubo aquella noche un viento norte -muy recio, y como es travesía en aquella costa, dió con los navíos de -Francisco de las Casas al través en tierra, de manera que se perdió -cuanto traia y se ahogaron treinta soldados, y todos los demas fueron -presos y estuvieron sin comer dos dias, muy mojados del agua salada, -porque en aquel tiempo llovia mucho, y tuvieron trabajo y frio; y el -Cristóbal de Olí estaba muy gozoso y triunfante por tener preso al -Francisco de las Casas, y á los demas soldados que prendió les hizo -luego jurar que siempre serian en su ayuda, y serian contra Cortés si -viniese á aquella tierra en persona; y como hubieron jurado, los soltó -de las prisiones; solamente tuvo preso al Francisco de las Casas; y -dende á poco tiempo vinieron sus capitanes que habia enviado á prender -á Gil Gonzalez de Ávila; que, segun pareció, el Gil Gonzalez de Ávila -habia venido por gobernador y capitan de Golfo-Dulce, y habia poblado -una villa que la nombraron San Gil de Buena-Vista, que estaba obra de -una legua del puerto que agora llaman Golfo-Dulce, porque el rio del -Chipin en aquel tiempo era poblado de buenos pueblos, y el Gil Gonzalez -no tenia consigo sino muy pocos soldados, porque habian adolecido todos -los más, é dejaba poblada con todos los soldados la misma villa de San -Gil de Buena-Vista. - -Y como el Cristóbal de Olí tuvo noticia dello, les envió á prender, -y sobre no dejarse prender, le mataron ocho españoles de los de Gil -Gonzalez y á un su sobrino, que se decia Gil de Ávila; y como el -Cristóbal de Olí se vió con dos prisioneros que eran capitanes, estaba -muy alegre y contento; y como tenia fama de esforzado, y ciertamente -lo era por su persona, para que se supiese en todas las islas, lo -escribió á la isla de Cuba á su amigo Diego Velazquez, y luego se fué -dende el Triunfo de la Cruz la tierra adentro á un pueblo que en aquel -tiempo estaba muy poblado, y habia otros muchos pueblos en aquella -comarca; el cual pueblo se dice Naco, que agora está destruido él y -todos los demas; y esto digo porque yo los vi y me hallé en ellos, y en -San Gil de Buena-Vista y en el rio de Pichin y en el rio de Balama, y -lo he andado en el tiempo que fuí con Cortés, segun más largamente lo -diré cuando venga su tiempo y lugar. - -Volvamos á nuestra relacion: que ya que el Cristóbal de Olí estaba de -asiento en Naco con sus prisioneros y copia de soldados, dende allí -enviaba á hacer entradas á otras partes, y envió por capitan á un -Briones, el cual Briones fué uno de los primeros consejeros para que -se alzara el Cristóbal de Olí, y de suyo era bullicioso, y aun tenia -cortadas las asillas bajas de las orejas, y decia el mismo Briones que -estando en una fortaleza siendo soldado se las habian cortado porque no -se queria dar él ni otros capitanes; el cual Briones ahorcaron despues -en Guatimala por revolvedor y amotinador de ejércitos. - -Volvamos á nuestra relacion: pues yendo por capitan aquel Briones con -gran copia de soldados, túvose fama en el real de Cristóbal de Olí que -se habia alzado el Briones con todos los soldados que llevaba en su -compañía, y se iba á la Nueva-España, y salió verdad. - -Y viendo esto Francisco de las Casas y el Gil Gonzalez de Ávila, que -estaban presos y hallaban tiempo oportuno para matar á Cristóbal de -Olí, y como andaban sueltos sin prisiones, por no tenellos en nada, -porque se tenia por muy valiente el Cristóbal de Olí, muy secretamente -se concertaron con los soldados y amigos de Cortés que en diciendo: -«¡Aquí del Rey, y Cortés en su real nombre, contra este tirano!» le -diesen de cuchilladas. - -Pues hecho este concierto, el Francisco de las Casas, medio burlando y -riendo, le decia al Olí: - -—«Señor capitan, soltadme; iré á la Nueva-España á hablar á Cortés y á -dalle razon de mi desbarate, é yo seré tercero para que vuestra merced -quede con esta gobernacion y por su capitan, y mire que es su hechura -de Cortés; pues mi prision no hace á su caso, ántes le estorbo en las -conquistas.» - -Y el Cristóbal de Olí respondió que él estaba muy bien ansí, y que se -holgaba de tener un tal varon en su compañía; y de que aquello vió el -Francisco de las Casas le dijo: - -—«Pues mire bien vuesamerced por su persona, que un dia ó otro tengo de -procurar de le matar.» - -Esto se lo decia medio burlando y riendo. - -Y al Cristóbal de Olí no se le dió nada por lo que le decia, y teníalo -como cosa de burla; y como el concierto que he dicho estaba hecho por -los amigos de Cortés, estando cenando á una mesa y habiendo alzado -los manteles, y se habian ido á cenar los maestresalas y pajes, y -estaban delante Juan Nuñez de Mercado y otros soldados de la parte de -Cortés que sabian el concierto, el Francisco de las Casas y el Gil -Gonzalez de Ávila cada uno tenia escondido un cuchillo de escribanía -muy agudos como navajas, porque ningunas armas se las dejaban traer; y -estando platicando con el Cristóbal de Olí de las conquistas de Méjico -y ventura de Cortés, y muy descuidado el Cristóbal de Olí de lo que le -avino, el Francisco de las Casas le echó mano de las barbas y le dió -por la garganta con el cuchillo, que le traia hecho como una navaja -para aquel efecto, y juntamente con él, el Gil Gonzalez de Ávila y -los soldados de Cortés de presto le dieron tantas heridas, que no se -pudo valer, y como era muy recio é membrudo y de muchas fuerzas, se -escabulló dando voces: - -—«¡Aquí de los mios!» - -Mas como todos estaban cenando, ó su ventura fué tal que no acudieron -tan presto, se fué huyendo á esconder entre unos matorrales, creyendo -que los suyos le ayudarian, y puesto que vinieron de presto muchos -dellos á le ayudar, el Francisco de las Casas daba voces y apellidando: - -—«¡Aquí del Rey é de Cortés contra este tirano; que ya no es tiempo de -más sufrir sus tiranías!» - -Pues como oyeron el nombre de su majestad y de Cortés, todos los que -venian á favorecer la parte del Cristóbal de Olí no osaron defenderle, -ántes luego les mandó prender el de las Casas; y despues de hecho, se -pregonó que cualquiera persona que supiese de Cristóbal de Olí y no -le descubriese, muriese por ello; y luego se supo dónde estaba y le -prendieron, y se hizo proceso contra él, y por sentencia que entrambos -á dos capitanes dieron, le degollaron en la plaza de Naco; y ansí murió -por se haber alzado por malos consejeros, con ser hombre muy esforzado, -é sin mirar que Cortés le habia hecho su maese de campo y dado muy -buenos indios, y era casado con una portuguesa que se decia doña Filipa -de Araujo, y tenia una hija en ella. - -Y porque en el capítulo pasado tengo dicho el estatura de Cristóbal de -Olí y facciones, y de qué tierra era y qué condicion tenia, en esto -no diré más sino de que el Francisco de las Casas y Gil Gonzalez de -Ávila se vieron libres, y su enemigo muerto, juntaron sus soldados, -y entrambos á dos fueron capitanes muy conformes, y el de las Casas -pobló á Trujillo y púsole aquel nombre porque era él natural de -Trujillo de Extremadura; y el Gil Gonzalez envió mensajeros á San Gil -de Buena-Vista, que dejaba poblada, á hacer saber lo que habia pasado, -y á mandar á su teniente, que se decia Armenta, que se estuviesen -poblados como los dejaba y no hiciesen alguna novedad, porque iba á la -Nueva-España á demandar socorro é ayuda de soldados á Cortés, y que -presto volveria. - -Pues ya todo esto que he dicho concertado, acordaron entrambos -capitanes de se venir á Méjico á hacer saber á Cortés todo lo acaecido. - -Y dejallo hé aquí hasta su tiempo y lugar, y diré lo que Cortés -concertó sin saber cosa ninguna de lo pasado que se hizo en Naco. - - - - -CAPÍTULO CLXXIV. - -CÓMO HERNANDO CORTÉS SALIÓ DE MÉJICO PARA IR CAMINO DE LAS HIGUERAS EN -BUSCA DE CRISTÓBAL DE OLÍ Y DE FRANCISCO DE LAS CASAS Y DE LOS DEMAS -CAPITANES Y SOLDADOS; DÁSE CUENTA DE LOS CABALLEROS Y CAPITANES QUE -SACÓ DE MÉJICO PARA IR EN SU COMPAÑÍA, Y DEL GRANDE APARATO Y SERVICIO -QUE LLEVÓ HASTA LLEGAR Á LA VILLA DE GUACACUALCO, Y DE OTRAS COSAS QUE -ENTÓNCES PASARON. - - -Como el capitan Hernando Cortés habia pocos meses que habia enviado al -Francisco de las Casas contra el Cristóbal de Olí, como dicho tengo en -capítulo pasado, parecióle que por ventura no habria buen suceso la -armada que habia enviado, y tambien porque le decian que aquella tierra -era rica de minas de oro, y á esta causa estaba muy codicioso, ansí por -las minas, como pensativo en los contrastes que podrian acaecer á la -armada, poniéndosele por delante las desdichas que en tales jornadas -la mala fortuna suele acarrear; y como de su condicion era de gran -corazon, habíase arrepentido por haber enviado al Francisco de las -Casas, sino haber ido él en persona, y no porque no conocia muy bien -que el que envió era varon para cualquiera cosa de afrenta. - -Y estando en estos pensamientos, acordó de ir, y dejó en Méjico buen -recaudo de artillería, ansí en las fortalezas como en las atarazanas, -y dejó por gobernadores en su lugar como tenientes al tesorero Alonso -de Estrada y al contador Albornoz, y si supiera de las cartas que al -contador Albornoz hubo escrito á Castilla á su majestad diciendo mucho -mal dél, no le dejara tal poder, y aun no sé yo cómo le aviniera por -ello. - -Y dejó por su alcalde mayor al licenciado Zuazo, ya otras muchas veces -por mí nombrado, y por teniente de alguacil mayor y su mayordomo de -todas sus haciendas á un Rodrigo de Paz, su deudo, y dejó el mayor -recaudo que pudo en Méjico, y encomendó á todos aquellos oficiales de -la hacienda de su majestad, á quien dejaba el cargo de la gobernacion, -que tuviesen muy grande cuidado de la conversion de los naturales, y -ansimismo lo encomendó á un fray Toribio Motolinea, de la órden del -señor San Francisco, y al Padre fray Bartolomé de Olmedo, de mí tantas -veces nombrado, fraile de la órden de nuestra Señora de la Merced, é -que tenia mucha mano y estimacion en todo Méjico, é lo merecia, porque -era muy buen fraile é religioso. - -Y les encargó que mirasen no se alzase Méjico ni otras provincias; y -porque quedase más pacífico y sin cabeceras de los mayores caciques, -trajo consigo al mayor de Méjico, que se decia Guatemuz, otras muchas -veces por mí memorado, que fué el que nos dió guerra cuando ganamos á -Méjico, y tambien al señor de Tacuba, y á un Juan Velazquez, capitan -del mismo Guatemuz, y á otros muchos principales, y entre ellos á -Tapiezuela, que era muy principal; y aun de la provincia de Mechoacan -trajo otros caciques, y á doña Marina la lengua, porque Jerónimo de -Aguilar ya habia fallecido. - -Y trajo en su compañía muchos caballeros y capitanes vecinos de Méjico, -que fueron Gonzalo de Sandoval, que era alguacil mayor, y Luis Marin -y Francisco Marmolejo, Gonzalo Rodriguez de Ocampo, Pedro de Ircio, -Avalos y Saavedra, que eran hermanos, y un Palacios Rubios, y Pedro -de Saucedo el Romo, y Jerónimo Ruiz de la Mora, Alonso de Grado Santa -Cruz, burgalés; Pedro de Solís Casquete, que ansí le llamábamos; -Juan Jaramillo, Alonso Valiente, y un Navarrete y un Serna, y Diego -de Mazariegos, primo del tesorero, y Gil Gonzalez de Benavides, y -Hernan Lopez de Ávila y Gaspar de Garnica, y otros muchos que no se -me acuerdan sus nombres; y trajo á fray Juan de las Varillas el de -Salamanca, fraile de la Merced, y un clérigo y dos frailes franciscos, -flamencos, buenos teólogos, que predicaban, y trajo por mayordomo á un -Carranza y por maestresala á Juan de Iasso y á un Rodrigo Mañueco, -y por botiller á Cervan Bejarano, y por repostero á un Fulano de San -Miguel, que solia vivir en Guaxaca; por despensero á un Guinea, que -ansimismo fué vecino de Guaxaca; y trajo grandes vajillas de oro y de -plata, y quien tenia cargo de la plata era un Tello de Medina, y por -camarero un Salazar, natural de Madrid; por médico á un licenciado Pero -Lopez, vecino que fué de Méjico, y cirujano á maese Diego de Pedraza, -y otros muchos pajes, y uno dellos era don Francisco de Montejo, el -cual fué capitan en Yucatan el tiempo andando, no digo al adelantado -su padre; y dos pajes de lanza, que el uno se decia Puebla, y ocho -mozos de espuelas, y dos cazadores halconeros, que se decian Perales -y Garcicaro y Álvaro Montañés; y llevó cinco chirimías y sacabuches -y dulzainas, y un volteador, y otro que jugaba de manos y hacia -títeres, y caballerizo Gonzalo Rodriguez de Ocampo, y acémilas con tres -acemileros españoles, y una gran manada de puercos, que venian comiendo -por el camino; y venian con los caciques que dicho tengo sobre tres mil -indios mejicanos con sus armas de guerra, sin otros muchos que eran de -su servicio de aquellos caciques. - -É ya que estaba Cortés de partida para venir su viaje, viendo el -factor Salazar y el veedor Chirinos, que quedaban en Méjico, que no -les dejaba Cortés cargo ninguno ni se hacia tanta cuenta dellos como -quisieran, acordaron de se hacer muy amigos del licenciado Zuazo y de -Rodrigo de Paz y de todos los amigos y viejos conquistadores de Cortés -que quedaban en Méjico, y todos juntos le hicieron un requirimiento -á Cortés que no salga de Méjico, sino que gobierne la tierra, y le -ponen por delante que se alzará toda la Nueva-España, y sobre ello -pasaron grandes pláticas y respuestas de Cortés á los que le hacian el -requirimiento; y de que no le pudieron convencer á que se quedase, dijo -el factor y el veedor que le querian venir á servir y acompañarle hasta -Guacacualco, que por allí era su viaje. - -Pues ya partidos de Méjico de la manera que he dicho, saber yo decir -los grandes recebimientos y fiestas que en todos los pueblos por donde -pasaban se les hacia, fuera cosa maravillosa; y más se le juntaron en -el camino de otros cincuenta soldados y gente estravagante, nuevamente -venidos de Castilla, y Cortés les mandó ir por dos caminos hasta -Guacacualco, porque para todos juntos no habria tantos bastimentos. - -Pues yendo por sus jornadas el factor, Gonzalo de Sandoval y el veedor, -íbanle haciendo mil servicios á Cortés, en especial el factor, que -cuando con Cortés hablaba estaba la gorra quitada hasta el suelo, y -con muy grandes reverencias y palabras delicadas y de grande amistad, -y con retórica muy subida, le iba diciendo que se volviese á Méjico y -no se pusiese en tan largo y trabajoso camino, y poniéndole por delante -muchos inconvenientes; y aun algunas veces por le complacer iba -cantando por el camino junto á Cortés, y decia en los cantares: - -—«Ay tio, volvámonos; ay tio, volvámonos;» - -Y respondia Cortés cantando: - -—«Adelante, mi sobrino; adelante, mi sobrino, y no creais en agüeros; -que será lo que Dios quisiere; adelante, mi sobrino,» etc. - -Dejemos de hablar en el factor y de sus blandas y delicadas palabras, y -diré cómo en el camino, en un pueblezuelo de un Ojeda el tuerto, cerca -de otro pueblo que se dice Orizaba, se casó Juan Jaramillo con doña -Marina la lengua delante de testigos. - -Pasemos adelante, y diré cómo iban camino de Guacacualco, y llegan á un -pueblo grande que se dice Guazpaltepeque, que era de la encomienda de -Gonzalo de Sandoval, y como lo supimos en Guacacualco, que venia Cortés -con tanto caballero, ansí alcalde mayor como capitanes, y todo el -cabildo y regidores, fuimos treinta y tres leguas á le recebir y dalle -el parabien-venido, como quien va á ganar beneficio; y esto digo aquí -para que vean los curiosos letores é otras personas cuán tenido y aun -temido estaba Cortés, porque no se hacia más de lo que él queria, ahora -sea bueno ó malo; y dende Guazpaltepeque fué caminando á nuestra villa, -y en un rio grande que hay en el camino comenzó á tener contrastes, -porque al pasar se le trastornaron tres canoas y se le perdió cierta -plata y ropa, y aun al Juan Jaramillo se le perdió la mitad de su -fardaje, y no se pudo saber cosa ninguna á causa que estaba el rio -lleno de lagartos muy grandes; y dende allí fuimos á un pueblo que se -dice Uluta, y hasta llegar á Guacacualco le fuimos acompañando, y todo -por poblado; y quiero decir el gran recaudo de canoas que teniamos ya -mandado que estuviesen aparejadas y atadas de dos en dos en el gran rio -junto á la villa, que pasaban de trecientas. - -Pues el gran recebimiento que le hicimos con arcos triunfales y con -ciertas emboscadas de cristianos é moros, y otros grandes regocijos é -invenciones de fuegos, y le aposentamos lo mejor que pudimos, ansí á -Cortés como á todos los que traia en su compañía; y estuvo allí seis -dias, y siempre el factor le iba diciendo que se volviese del camino -que iba, y que mirase á quién dejaba en su poder; que tenia al contador -por muy revoltoso y doblado, amigo de novedades, y que el tesorero se -jactanciaba que era hijo del Rey católico, y que no sentia bien de -algunas cosas de pláticas que en ellos vió que hablaban en secreto -despues que les dió el poder, y aun de ántes; y demas desto, ya en el -camino tenia Cortés cartas que enviaba dende Méjico diciendo mal de su -gobernacion de los que dejaba, y dello avisaban al factor sus amigos; -y sobre ello decia el factor á Cortés que tambien sabria él gobernar, -y el veedor que allí estaba delante, como los que dejaba en Méjico, y -se le ofrecieron por muy servidores; y decia tantas cosas melosas y -con tan amorosas palabras, que le convenció para que le diese poder al -factor y al veedor Chirinos para que fuesen gobernadores, y fué con -esta condicion: que si viesen que el Estrada y el Albornoz no hacian lo -que debian al servicio de nuestro Señor y de su majestad, gobernasen -ellos solos. - -Estos poderes fueron causa de muchos males y revueltas que hubo en -Méjico, como diré de que haya pasado cuatro capítulos é hayamos hecho -un muy trabajoso camino, y hasta le haber acabado y estar en una villa -que se llama Trujillo no contaré en esta relacion lo acaecido en -Méjico; pero diré que el padre fray Bartolomé de Olmedo y los frailes -de San Francisco murmuraban de Cortés porque habia dado estos poderes, -y decian que plegue á Dios no haya Cortés arrepentimiento dello; y -no decian muy mal, como luego veremos; pero poco importó que ellos -lo murmurasen, que no hacia Cortés mucha monta dellos, aunque eran -buenos frailes, porque no les tenia tanta voluntad como al padre fray -Bartolomé de Olmedo, que era siempre su consejero. - -Pero dejemos esto, y diré que cuando se despidieron el factor y el -veedor de Cortés para se volver á Méjico, ¡con cuántos cumplimientos -y abrazos! Y tenia el factor una manera como de sollozos, que parecia -que queria llorar al despedirse, y con sus provisiones en el seno de -la manera que él las quiso notar, y el secretario, que se decia Alonso -Valiente, que era su amigo, las hizo. - -Vuélvense para Méjico, y con ellos Hernan Lopez de Ávila, que estaba -malo de dolores y tullido de bubas, y dejémosles ir su camino; que -no tocaré en esta relacion en cosa ninguna de los grandes alborotos y -zizañas que en Méjico hubo, hasta su tiempo y lugar, desque hubiéremos -llegado con Cortés todos los caballeros por mí nombrados, con otros -muchos que salimos de Guacacualco, y hasta que ya hayamos hecho esta -tan trabajosa jornada, que estuvimos en punto de nos perder, segun -adelante diré: y porque en una sazon acaecen dos ó tres cosas, y por no -quebrar el hilo de lo uno por decir de lo otro, acordé de seguir el de -nuestro trabajosísimo camino. - - - - -CAPÍTULO CLXXV. - -DE LO QUE CORTÉS ORDENÓ DESPUES QUE SE VOLVIÓ EL FACTOR Y VEEDOR Á -MÉJICO, Y DEL TRABAJO QUE LLEVAMOS EN EL LARGO CAMINO, Y DE LOS GRANDES -PUENTES QUE HICIMOS, Y HAMBRE QUE PASAMOS EN DOS AÑOS Y TRES MESES QUE -TARDAMOS EN ESTE VIAJE. - - -Despues de despedidos el factor y el veedor, lo primero que mandó -Cortés fué escribir á la Villa-Rica á un su mayordomo, que se decia -Simon de Cuenca, que cargase dos navíos que fuesen de poco porte, de -bizcocho de maíz, porque en aquella sazon no se cogia pan de trigo en -Méjico, y seis pipas de vino y aceite y vinagre y tocinos, herraje, y -otras cosas de bastimentos, y mandó que se fuesen costa á costa del -norte, y que le escribiria y haria saber dónde habia de aportar, y que -el mismo Simon de Cuenca viniese por capitan; y luego mandó que todos -los vecinos de Guacacualco fuésemos con él, que no quedaron sino los -dolientes. - -Ya he dicho otras veces que estaba poblada aquella villa de los -conquistadores más antiguos de Méjico, y todos los más hijosdalgo, que -se habian hallado en las conquistas pasadas de Méjico, y en el tiempo -que habiamos de reposar de los grandes trabajos y procurar de haber -algunos bienes y granjerías, nos mandó ir jornada de más de quinientas -leguas, y toda la más tierra por donde íbamos de guerra, y dejamos -perdido cuanto teniamos, y estuvimos en el viaje más de dos años y tres -meses. - -Pues volviendo á nuestra plática, ya estábamos todos apercebidos con -nuestras armas y caballos, que no le osábamos decir de no; é ya que -alguno se lo decia, por fuerza le hacia ir; y éramos por todos, ansí -los de Guacacualco como los de Méjico, sobre ducientos y cincuenta -soldados, y los ciento y treinta de á caballo, y los demas escopeteros -y ballesteros, sin otros muchos soldados nuevamente venidos de -Castilla; y luego me mandó á mí que fuese por capitan de treinta -españoles y de tres mil indios mejicanos, y fuese á unos pueblos que -estaban de guerra, que se decian Cimatan, é que en aquellos pueblos -mantuviese los tres mil indios mejicanos, y si los naturales de aquella -provincia estuviesen de paz ó se viniesen á someter al servicio de su -majestad, que no les hiciese enojo ni fuerza ninguna, salvo mandar dar -de comer á aquellas gentes; y si no quisiesen venir, que los enviase á -llamar tres veces de paz, de manera que lo entendiesen muy bien, é por -ante un escribano que iba conmigo é testigos; y si no quisiesen venir, -que les diese guerra, y para ello me dió poder y sus instrucciones, -las cuales tengo hoy dia firmadas de su nombre y de su secretario -Alonso Valiente; y ansí hice aquel viaje como lo mandó, quedando de paz -aquellos pueblos; mas dende á pocos meses, como vieron que quedaban -pocos españoles en Guacacualco, é íbamos los conquistadores con Cortés, -se tornaron á alzar, y luego salí con mis soldados españoles é indios -mejicanos al pueblo donde Cortés mandó que saliese, que se decia -Iquinuapa. - -Volvamos á Cortés y á su viaje: que salió de Guacacualco y fué á -Tonala, que hay ocho leguas, y luego pasó un rio en canoas y fué á otro -pueblo que se dice el Ayagualulco, y pasó otro rio en canoas, y dende -el Ayagualulco pasó siete leguas de allí un estero que entra en el mar, -y le hicieron una puente que habia de largo cerca de medio cuarto de -legua; cosa espantosa cómo la hicieron en el estero, porque siempre -Cortés enviaba adelante dos capitanes de los vecinos de Guacacualco, y -uno dellos se decia Francisco de Medina, hombre diligente, que sabia -muy bien mandar á los naturales desta tierra. - -Pasada aquella gran puente, fué por unos pueblezuelos, hasta llegar á -otro gran rio que se dice Mazapa, que es el que viene de Chiapa, que -los marineros llaman rio de dos bocas; allí tenian muchas canoas atadas -de dos en dos; y pasado aquel gran rio, fué por otros pueblos, adonde -yo salí con mi compañía de soldados, que se dice Iquinapa, como dicho -tengo, y dende allí pasó otro rio en puentes que hicimos de maderos, -y luego un estero, y llegó á otro gran pueblo que se dice Copilco, y -dende allí comienza la provincia que llaman la Chontalpa, y estaba toda -muy poblada y llena de huertas de cacao, y muy de paz; y dende Copilco -pasamos por Nacaxuxuica, y llegamos á Zagutan, y en el camino pasamos -otro rio por canoas. - -Aquí se le perdió á Cortés cierto herraje; y este pueblo cuando á él -allegamos estaba de paz, y luego á la noche se fueron huyendo los -moradores dél, y se pasaron de la parte de un gran rio entre unas -ciénagas, y mandó Cortés que les fuésemos á buscar por los montes, -que fué cosa bien inconsiderada é sin provecho aquello que mandó, -y los soldados que los fuimos á buscar pasamos aquel gran rio con -harto trabajo, y trujimos siete principales y gente menuda; mas poco -aprovecharon, que luego se volvieron á huir, y quedamos solos y sin -guias. - -En aquella sazon vinieron allí los caciques de Tabasco con cincuenta -canoas cargadas de maíz y bastimento; tambien vinieron unos indios de -los pueblos de mi encomienda que en aquella sazon yo tenia, é trajeron -cargadas ciertas canoas de bastimentos; los cuales pueblos se dicen -Teapan; é fuimos á Tepetitan é Iztapa, y en el camino habia un rio muy -caudaloso que se dice Chilapa, y estuvimos cuatro dias en hacer barcas. - -Yo dije á Cortés que el rio arriba, por relacion que tenia, habia un -pueblo que se dice Chilapa, que es del nombre del mismo rio, que seria -bien enviar cinco indios de los que traiamos por guias en una canoa -quebrada que allí hallamos, y les enviase á decir que trajesen canoas; -y con los cinco indios fué un soldado, y como se lo dije á Cortés; -y ansí lo mandó; y fueron el rio arriba é toparon dos caciques que -traian seis grandes canoas y bastimento, y con aquellas canoas y barcas -pasamos, y estuvimos cuatro dias en el pasaje; y dende allí fuimos -á Tepetitan, y hallámosle despoblado y quemadas las casas; y segun -supimos, habíanles dado guerra otros pueblos y llevado mucha gente -cautiva, y quemado el pueblo de pocos dias pasados, y en todos los tres -dias que anduvimos de camino, despues de pasado el rio de Chilapa, era -muy cenagoso, y atollaban los caballos hasta las cinchas, y habia muy -grandes campos. - -Y desde allí fuimos á otro pueblo que se dice Iztapa, y de miedo se -fueron los indios, y se pasaron de la parte de otro rio muy caudaloso, -y fuímoslos á buscar, y trajimos los caciques y muchos indios con -sus mujeres y hijos, y Cortés las habló con halagos, y mandó que les -volviésemos cuatro indias y tres indios que les habiamos tomado en los -montes; y en pago dello, y de buena voluntad, trajeron presentadas, -á Cortés ciertas piezas de oro de poca valía; y estuvimos en este -pueblo tres dias, porque habia buena yerba para los caballos y mucho -maíz, y decia Cortés que era buena tierra para poblar allí una villa; -porque tenia nueva que en los rededores, habia buenas poblaciones para -servicio de la tal villa. - -Y en este pueblo de Iztapa se informó Cortés de los caciques y -mercaderes de los naturales del mismo pueblo, el camino que habiamos -de llevar; y aun les mostró Cortés un paño de nequen que traia de -Guacacualco, donde venian señalados todos los pueblos del camino; -por donde habiamos de ir hasta Huyacala, que en su lengua se dice la -Gran Acala, porque habia otro pueblo que se decia Acala la Chica; y -allí dijeron que en todo lo más de nuestro camino habia muchos rios y -esteros, y para llegar á otro pueblo que se dice Tamaztepeque habia -otros tres rios y un gran estero, y que habiamos de estar en el camino -tres jornadas; y desque aquello entendió Cortés é supo de los rios, les -rogó que fuesen todos los caciques á hacer puentes y llevasen canoas, y -no lo hicieron; y con maíz tostado y otras legumbres hicimos mochila -para los tres dias, creyendo que era como lo decian, y por echarnos de -sus casas dijeron que no habia más jornada, y habia siete jornadas, -y hallamos los rios sin puentes ni canoas, y hubimos de hacer una -puente de muy gruesos maderos, por donde pasaron los caballos, y todos -nuestros soldados y capitanes fuimos en cortar la madera y acarrealla, -y los mejicanos ayudando lo que podian; y estuvimos en hacella tres -dias, que no teniamos qué comer sino yerbas y unas raices de unas que -llaman en esta tierra quecuexque, montesinas, las cuales nos abrasaron -las lenguas y bocas. - -Pues ya pasado aquel esteron, no hallábamos camino ninguno, y hubimos -de abrirle con las espadas á manos, y anduvimos dos dias por el camino -que abrimos, creyendo que iba derecho al pueblo; y una mañana tomamos -el mismo camino que abrimos y desque Cortés lo vió, queria reventar -de enojo, y como oyó él murmurar del mal que decian dél y aun de su -viaje, con la gran hambre que habia, y que no miraba más de su apetito, -sin pensar bien lo que hacia, y que era mejor que nos volviésemos para -Méjico que no morir todos de hambre. - -Pues otra cosa habia, que eran los montes muy altos en demasía y -espesos, y á mala vez podiamos ver el cielo, pues ya que quisieron -subir en algunos árboles para atalayar la tierra, no vian cosa ninguna, -segun eran muy cerradas todas las montañas; y las guias que traiamos -las dos huyeron, y la otra que quedaba estaba malo, que no sabia dar -razon de camino ni de otra cosa; y como Cortés en todo era diligente, y -por falta de solicitud no se descuidaba, traiamos una aguja de marear, -y á un piloto que se decia Pedro Lopez, y con el dibujo del paño que -traiamos de Guacacualco, donde venian señalados los pueblos, mandó -Cortés que fuésemos con el aguja por los montes, y con las espadas -abriamos caminos hácia el leste, que era la señal del paño donde estaba -el pueblo; y aun dijo Cortés que si otro dia estábamos sin dar en -pueblo, que no sabia qué hiciésemos; y muchos de nuestros soldados, y -aun todos los más, deseábamos volvernos á la Nueva-España; y todavía -seguiamos nuestra derrota por los montes, y quiso Dios que vimos unos -árboles antiguamente cortados, y luego una vereda chica, é yo y el -Pedro Lopez, que íbamos delante abriendo camino con otros soldados, -volvimos á decir á Cortés que se alegrase, que habia estancias; con lo -cual todo nuestro ejército tomó mucho contento; y ántes de llegar á las -estancias estaba un rio y ciénagas, mas con harto trabajo lo pasamos -de presto, y dimos en el pueblo, que aquel dia se habia despoblado, y -hallamos muy bien de comer maíz y frisoles y otras legumbres; y como -íbamos muertos de hambre, dímonos buena hartazga, y aun los caballos se -reformaron, y por todos muchas gracias á Dios; y ya en el camino se -habia muerto el volteador que llevábamos, ya por mí nombrado, y otros -tres españoles de los recien venidos de Castilla; pues indios de los de -Mechoacan y mejicanos morian muchos, é otros muchos caian malos y se -quedaban en el camino como desesperados. - -Pues como estaba despoblado aquel pueblo, y no teniamos lengua ni -quien nos guiase, mandó Cortés que fuésemos dos capitanes por los -montes y estancias á los buscar, y en unas canoas que estaban en un -gran rio junto al pueblo fueron otros soldados y dieron con muchos -indios de aquel pueblo, y con buenas palabras y halagos vinieron sobre -treinta dellos, y todos los más caciques y papas; y Cortés les habló -amorosamente con doña Marina, y trajeron mucho maíz y gallinas, y -señalaron el camino que habiamos de llevar hasta otro pueblo que se -dice Izguatepeque, el cual estaba tres jornadas, que serian diez y -seis leguas; y ántes de llegar á él estaba otro pueblo sujeto deste -Tamaztepeque, donde salimos. - -Ántes que pase más adelante, quiero decir que con gran hambre que -traiamos, así españoles como mejicanos, pareció ser que ciertos -caciques de Méjico apañaron dos ó tres indios de los pueblos que -dejábamos atrás, y traíanlos escondidos con sus cargas, á manera y -trage como ellos, y con la hambre, en el camino los mataron y los -asaron en hornos que para ello hicieron debajo de tierra y con piedras, -como en su tiempo lo solian hacer en Méjico, y se los comieron; y -asimismo habian apañado las dos guias que traimos, que se habian -huido, y se los comieron; y alcanzólo á saber Cortés, y mandó llamar -á los caciques mejicanos, y riñó malamente con ellos, que si otra tal -hacian que los castigaria; y predicó un Fraile francisco de los que -traiamos, cosas muy santas y buenas; y de que hubo acabado el sermon, -mandó Cortés por justicia quemar á un indio mejicano por la muerte de -los indios que comieron, puesto que supo que todos eran culpantes en -ello, porque pareciese que hacia justicia, y que él no sabia de otros -culpantes sino el que quemó. - -Dejemos de contar muy por extenso otros muchos trabajos que pasábamos, -y cómo las chirimías y sacabuches y dulzainas que Cortés traia, que -otra vez he hecho memoria dellos, como en Castilla eran acostumbrados -á regalos y no sabian de trabajos y con la hambre habian adolecido y -no le daban música, excepto uno, y renegábamos todos los soldados de -lo oir, y deciamos que parecian zorros ó adibes que aullaban, que más -valiera tener maíz que comer que música. - -Volvamos á nuestra relacion, y diré cómo algunas personas me han -preguntado que cómo habiendo tanta hambre como dicho tengo, por que -no comiamos la manada de los puercos que traian para Cortés, pues á -la necesidad de hambre no hay ley; y viendo la hambre que habia, que -Cortés los habia de mandar repartir por todos en tales tiempos. - -Á esto digo que ya habia echado fama uno que venia por dispensero y -mayordomo de Cortés, que se decia Guinea y era hombre doblado, y hacia -en creyente que en los rios al pasar dellos los habian comido tiburones -y lagartos; y porque no los viésemos venian siempre cuatro jornadas -atrás rezagados; y demas desto, para tantos soldados como éramos, para -un dia no habia en todos ellos, y á esta causa no se comieron; y demas -desto, para no enojar á Cortés. - -Dejemos esta plática, y diré que siempre por los pueblos y caminos por -donde pasábamos dejábamos puestas cruces donde habia árboles para se -labrar, en especial ceibas, y quedaban señaladas las cruces, y son más -fijas hechas en aquellos árboles que no de maderos, porque crece la -corteza y quedan más perfectas, y quedaban cartas en partes que las -pudiesen leer, y decia en ellas: «Por aquí pasó Cortés en tal tiempo;» -y esto se hacia porque si viniesen otras personas en nuestra busca -supiesen cómo íbamos adelante. - -Volvamos á nuestro camino para ir á Ciguatepecad, que fueron con -nosotros sobre veinte indios de aquel pueblo de Tamaztepeque, y nos -ayudaron á pasar dos rios y en barcas y canoas, y aun fueron por -mensajeros á decir á los caciques del pueblo donde íbamos que no -hubiesen miedo, que no los hariamos ningun enojo; y así, aguardaron en -sus casas muchos dellos; y lo que allí pasó diré adelante. - - - - -CAPÍTULO CLXXVI. - -CÓMO DESQUE HUBIMOS LLEGADO AL PUEBLO DE CIGUATEPECAD ENVIÓ CORTÉS POR -CAPITAN Á FRANCISCO DE MEDINA PARA QUE, TOPANDO Á SIMON DE CUENCA, -VINIESEN CON LOS DOS NAVÍOS YA OTRA VEZ POR MÍ MEMORADOS AL TRIUNFO DE -LA SANTA CRUZ, AL GOLFO-DULCE, Y DE LO QUE MÁS PASÓ. - - -Pues como hubimos llegado á este pueblo que dicho tengo, Cortés halagó -mucho á los caciques y principales y les dió buenos chalchinuíes de -Méjico, y se informaron á qué parte salia un rio muy caudaloso y recio -que junto á aquel pueblo pasaba, y le dijeron que iba á dar en unos -esteros donde habia una poblacion que se dice Gueyatasta, y que junto -dél estaba otro gran pueblo que dice Xicalango; parecióle á Cortés que -seria bien luego enviar dos españoles en canoas para que saliesen á -la costa del Norte y supiesen del capitan Simon de Cuenca y sus dos -navíos, que habia mandado cargar de vituallas para el camino que dicho -tengo, y escribióle haciéndole saber nuestros trabajos y que saliese -por la costa adelante; y despues de bien informado cómo podria ir por -aquel rio hasta las poblaciones por mí dichas, envió dos españoles, y -el más principal dellos, que ya le he nombrado otras veces, se decia -Francisco de Medina, y dióle poder para ser capitan, juntamente con -el Simon de Cuenca, que este Medina era muy diligente y tenia lengua -de toda la tierra, y este fué el soldado que hizo levantar el pueblo -de Chamula cuando fuimos con el capitan Luis Marin á la conquista de -Chiapa, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y valiera más -que tal poder nunca le diera Cortés, por lo que en adelante acaeció, -y es, que fué por el rio abajo hasta que llegó adonde el Simon de -Cuenca estaba con sus dos navíos en lo de Xicolango, esperando nuevas -de Cortés, y despues de dadas las cartas de Cortés, presentó sus -provisiones para ser capitan, y sobre el mandar tuvieron palabras -entrambos capitanes, de manera que vinieron á las armas, y de la -parte del uno y del otro murieron todos los españoles que iban en el -navío, que no quedaron sino seis ó siete; y cuando vieron los indios -de Xicalango é Gueyatasta aquella revuelta, dan en ellos y acabáronlos -de matar á todos, é queman los navíos, que nunca supimos cosa ninguna -dellos hasta de ahí á dos años y medio. - -Dejemos más de hablar en esto, y volvamos al pueblo donde estábamos, -que se dice Ciguatepecad, y diré cómo los indios principales dijeron -á Cortés que habia dende allí á Gueyacala tres jornadas y que en -el camino habia de pasar dos rios, y el uno dellos era muy hondo y -ancho, y luego habia unos malos tremedales y grandes ciénagas, y -que si no tenia canoas que no podria pasar caballos ni aun ninguno -de su ejército; y luego Cortés envió á dos soldados con tres indios -principales de aquel pueblo para que se lo mostrasen y tanteasen el -rio y ciénagas, y viesen de qué manera podriamos pasar, é que trajesen -buena relacion dellos; y llamábanse los soldados que envió, Martin -García, y era valenciano y alguacil de nuestro ejército, y el otro se -decia Pedro de Ribera; y el Martin García, que era á quien más se lo -encomendó Cortés, vió los rios, y con unas canoas chicas que tenian -en el mismo rio lo vió, y miró que con hacer puentes podria pasar, y -no curó de ver las malas ciénagas que estaban una legua adelante; y -volvió á Cortés y le dijo que con hacer puentes podrian pasar, creyendo -que las ciénagas no eran trabajosas, como despues las hallamos; y -luego Cortés me mandó á mí y á un Gonzalo Mejía, y mandó que fuésemos -con ciertos principales de Ciguatepecad á los pueblos de Acala, y que -halagásemos á los caciques y con buenas palabras los atrajésemos para -que no huyesen, porque aquella poblacion de Acala eran sobre veinte -pueblezuelos, dellos en tierra firme y otros en unas como isletas, y -todo se andaba en canoas por rios y esteros; y llevamos con nosotros -los tres indios de los de Ciguatepecad por guias, y la primera noche -que dormimos en el camino se nos huyeron, que no osaron ir con -nosotros; porque, segun despues supimos, eran sus enemigos y tenian -guerra unos con otros; y sin guias hubimos de ir, y con trabajos -pasamos las ciénagas; y llegados al primer pueblo de Acala, puesto que -estaban alborotados y parecia estar de guerra, con palabras amorosas -y con dalles unas cuetas les halagamos, y les rogamos que fuesen á -Ciguatepecad á ver á Malinche y le llevasen de comer. - -Pareció ser que el dia que llegamos á aquel pueblo no sabian nuevas -ningunas de cómo habia venido Cortés y que traia mucha gente, así de á -caballo como mejicanos, é otro dia tuvieron nueva de indios mercaderes -del gran poder que traia, y los caciques mostraron más voluntad de -enviar comida que cuando llegamos, y dijeron que cuando hubiese llegado -á aquellos pueblos le servirian y harian lo que pudiesen en dalle de -comer, y en cuanto ir adonde estaba, que no querian ir, porque eran sus -enemigos. - -Pues estando que estábamos en estas pláticas con los caciques, vinieron -dos españoles con cartas de Cortés, en que me mandaba que con todo el -bastimento que pudiese haber saliese de allí á tres dias de camino con -ello, por causa que ya le habian despoblado toda la gente de aquel -pueblo donde le habia dejado, y me hizo saber que venia ya camino -de Acala, y que no habia traido maíz ninguno ni lo hallaba, y que -pusiese mucha diligencia en los caciques no se ausentasen; y tambien -los españoles que me trajeron las cartas me dijeron cómo Cortés habia -enviado el rio arriba de Ciguatepecad cuatro españoles, y los tres -dellos de los nuevamente venidos de Castilla, en canoas, á demandar -bastimento á otros pueblos que decian que estaban allí cerca, y que no -habian vuelto y que creian que los habian muerto, y así salió verdad. - -Volvamos á Cortés, que comenzó de caminar, y en dos dias llegó al -gran rio que ya otras veces he dicho, y luego puso mucha diligencia -en hacer una puente, y fué con tanto trabajo y con maderos gruesos y -grandes que, despues de hecha, se admiraron los indios de Acala del -haber de tal manera puesto los maderos, y estúvose en hacer cuatro -dias; y como salió Cortés del pueblo ya otras veces por mí nombrado -con todos sus soldados, no traian maíz ni bastimento, y con los cuatro -dias que estuvo en el camino pasaron muy gran hambre é trabajo, é lo -peor de todo, que no sabian si adelante ternian maíz ó si estaba de paz -aquella provincia; aunque algunos soldados viejos se remediaban con -cortar árboles muy altos que parecen palmas, que tienen por fruta unas -al parecer de nueces muy encarceladas, y aquellas asaban y quebraban y -comian. - -Dejemos de hablar en esta hambre, y diré cómo la misma noche que -acabaron de hacer la puente llegué yo con mis tres compañeros y con -ciento y treinta cargas de maíz y ochenta gallinas y miel y frisoles y -sal, y otras frutas, y como llegué de noche ya que escurecia, estaban -todos los más soldados aguardando el bastimento, porque ya sabian que -yo habia ido á lo traer; y Cortés les decia á los capitanes y soldados -que tenia esperanza en Dios que presto tendrian todos de comer, pues -que yo habia ido á Acala para traello, si no me habian muerto los -indios, como mataron á los otros cuatro españoles que envió á buscar -comida. - -É volviendo á nuestra materia: así como llegué con el maíz y bastimento -á la puente, como era de noche, cargaron todos los soldados dello y lo -tomaron todo, que no dejaron á Cortés ni á ningun capitan ni á Sandoval -cosa ninguna, con dar voces: - -—«Dejadlo, que es para el capitan Cortés.» - -Y asimismo su mayordomo Carranza, que así se llamaba, y el despensero -Guinea daban voces y se abrazaban con el maíz, que les dejasen siquiera -una carga; y como era de noche, decíanle los soldados: - -—«Buenos puercos habeis comido vosotros y Cortés, y nos habeis visto -morir de hambre é no nos dábades nada dellos.» - -Y no curaban de cosa que les decian, sino que todo se lo apañaban. - -Pues como Cortés supo que se lo habian tomado y que no le dejaron cosa -ninguna, renegaba de la paciencia y pateaba, y estaba tan enojado, -que decia que queria hacer pesquisa y castigar á quien se lo tomó, é -dijeron lo de los puercos que comió. - -Y como vió y consideró que el enojo era por demas y dar voces en -desierto, me mandó llamar á mí, y muy enojado me dijo que cómo puse tal -cobro en el bastimento. - -Yo le dije que procurara su merced de enviar adelante guardias para -ello, y aunque él en persona estuviera guardándolo, se lo tomaran, -porque le guarde Dios de la hambre, que no tiene ley; y como vió que -no habia remedio ninguno, y que tenia mucha necesidad, me halagó con -palabras melosas, estando delante el capitan Gonzalo de Sandoval, y me -dijo: - -—«Oh señor hermano Bernal Diaz del Castillo, por amor de mí, que si -dejastes algo escondido en el camino, que partais conmigo, que bien -creido tengo de vuestra buena diligencia que traeríades para vos y para -vuestro amigo Sandoval.» - -Y como vi sus palabras y de la manera que lo dijo, hube lástima dél; y -tambien Sandoval me dijo: - -—«Pues yo juro á tal, tampoco tengo un puño de maíz de que tostar y -hacer cacalote.» - -Y entónces concerté y dije que conviene que esta noche al cuarto de -la modorra, despues que esté reposado el real, vamos por doce carros -de maíz y veinte gallinas y tres jarros de miel y frisoles y sal, y -dos indias para hacer pan, que me dieron en aquellos pueblos para mí, -y hemos de venir de noche, que nos lo arrebatarán en el camino los -soldados, y esto hemos de partir entre vuestra merced y Sandoval y -yo é mi gente; y él se holgó en el alma y me abrazó; y Sandoval dijo -que queria ir aquella noche conmigo por el bastimento, y lo trajimos, -con que pasaron aquella hambre, y tambien le dí una de las dos indias -á Sandoval; é preguntó Cortés si los frailes tenian qué comer, é yo -le respondí que cuidaba Dios mejor dellos que él, porque todos los -soldados les daban de lo que habian tomado por la noche, é que no -moririan de hambre. - -He traido aquí esto á la memoria para que vean en cuánto trabajo se -ponen los capitanes en tierras nuevas; que á Cortés, que era muy -temido, no le dejaron maíz que comer, y que el capitan Sandoval no -quiso fiar de otro la parte que le habia de caber, que él mismo fué -conmigo por ello, teniendo muchos soldados que pudiera enviar. - -Dejemos de contar del gran trabajo del hacer de la puente y de la -hambre pasada, y diré cómo obra de una legua adelante dimos en las -ciénagas muy malas, y eran de tal manera, que no aprovechaba poner -maderos ni ramos ni hacer otra manera de remedios para poder pasar los -caballos, que atollaban todo el cuerpo sumido en las grandes ciénagas, -que creimos no escapar ninguno dellos, sino que todos quedarian allí -muertos; y todavía porfiamos de ir adelante, porque estaba obra de -medio tiro de ballesta tierra firme y buen camino, y como iban los -caballos con tanto trabajo y se hizo un callejon por la ciénaga de -lodo y agua, que pasaron sin tanto riesgo de se quedar muertos, puesto -que iban á veces medio á nado entre aquella ciénaga y el agua; pues -ya llegados en tierra firme, dimos gracias á Dios por ello, y luego -Cortés me mandó que con brevedad volviese á Acala y que pusiese gran -recaudo en los caciques que estuviesen de paz, y que luego enviase al -camino bastimento; y así lo hice, que el mismo dia que llegué á Acala -de noche envié tres españoles que iban conmigo con más de cien indios -cargados de maíz é otras cosas; y cuando Cortés me envió por ello, dije -que mirase que él en persona lo aguardase, no lo tomasen como la otra -vez; y así lo hizo, que se adelantó con Sandoval y Luis Marin, y lo -hubieron todo y lo repartieron; y otro dia, á obra de mediodia llegaron -á Acala, y los caciques le fueron á dar el bienvenido y le llevaron -bastimento; y dejallo he aquí, y diré lo que más pasó. - - - - -CAPÍTULO CLXXVII. - -DE EN LO QUE CORTÉS ENTENDIÓ DESPUES DE LLEGADO Á ACALA, Y CÓMO EN OTRO -PUEBLO MÁS ADELANTE, SUJETO AL MISMO ACALA, MANDÓ AHORCAR Á GUATEMUZ, -QUE ERA GRAN CACIQUE DE MÉJICO, Y Á OTRO CACIQUE QUE ERA SEÑOR DE -TACUBA, Y LA CAUSA POR QUÉ; Y OTRAS COSAS QUE ENTÓNCES PASARON. - - -Desque Cortés hubo llegado á Gueyacala, que así se llamaba, y los -caciques de aquel pueblo le vinieron de paz, y les habló con doña -Marina la lengua de tal manera que al parecer se holgaban, y Cortés -les daba cosas de Castilla, y trajeron maíz y bastimento, y luego -mandó llamar todos los caciques, y se informó dellos del camino que -habiamos de llevar, y les preguntó que si sabian de otros hombres -como nosotros con barbas y caballos, y si habian visto navíos ir por -la mar; y dijeron que ocho jornadas de allí habia muchos hombres con -barbas y mujeres de Castilla y caballos, y tres acales (que en su -lengua acales llaman á los navíos); de la cual nueva se holgó Cortés -de saber; y preguntando por los pueblos y camino por donde habiamos -de ir, todo se lo trujeron figurado en unas mantas, y aun los rios y -ciénagas y atolladeros; y les rogó que en los rios pusiesen puentes y -llevasen canoas, pues tenia mucha gente y eran grandes poblaciones; y -los caciques dijeron que, puesto que eran sobre veinte pueblos, que no -les querian obedecer todos los más dellos, en especial unos que estaban -entre unos rios, y que era necesario que luego enviase de sus teules, -que así nos llamaban á los soldados, á les hacer traer maíz y otras -cosas, y que les mandase que los obedeciesen, pues que eran sus sujetos. - -Y como aquello entendió Cortés, luego mandó á un Diego de Mazariegos, -primo del tesorero Alonso de Estrada, que quedaba por gobernador en -Méjico, que porque viese y conociese que Cortés tenia mucha cuenta -de su persona, que le hacia honra de envialle por capitan á aquellos -pueblos y á otros comarcanos; cuando le envió, secretamente le dijo -que porque él no entendia muy bien las cosas de la tierra, por ser -nuevamente venido de Castilla, y no tenia tanta experiencia por ser -en cosa de indios, que me llevase á mí en su compañía, y lo que yo le -aconsejase no saliese dello; y así lo hizo, y no quisiera escribir esto -en esta relacion, porque no pareciese que me jactanciaba dello; y no -lo escribiera, sino porque fué público en todo el real, y aun despues -lo vi escrito de molde en unas cartas y relaciones que Cortés escribió -á su majestad, haciéndole saber todo lo que pasaba y del viaje de -Honduras, y por esta causa lo escribo. - -Volvamos á nuestra materia. Fuimos con el Mazariegos hasta ochenta -soldados en canoas que nos dieron los caciques, y cuando hubimos -llegado á las poblaciones, todos de buena voluntad nos dieron de lo que -tenian, y trajimos sobre cien canoas de maíz é bastimento y gallinas -y miel y sal, y diez indias que tenian por esclavas, y vinieron los -caciques á ver á Cortés; de manera que todo el Real tuvo muy bien que -comer, y dentro de cuatro dias se huyeron todos los más caciques, que -no quedaron sino tres guias, con los cuales fuimos nuestro camino y -pasamos dos rios, el uno en puentes, que luego se quebraron al pasar, -y el otro en barcas, y fuimos á otro pueblo sujeto al mismo Acala, -y estaba ya despoblado, y allí buscamos comida y maíz que tenian -escondido por los montes. - -Dejemos de contar nuestros trabajos y caminos, y digamos cómo Guatemuz, -gran cacique de Méjico, y otros principales mejicanos que iban con -nosotros, habian puesto en plática, ó lo ordenaban, de nos matar á -todos y volverse á Méjico, y llegados á su ciudad, juntar sus grandes -poderes y dar guerra á los que en Méjico quedaban, y tornarse á -levantar; y quien lo descubrió á Cortés fueron dos grandes caciques -mejicanos, que se decian Tapia y Juan Velazquez; este Juan Velazquez -fué capitan general de Guatemuz cuando nos dieron guerra en Méjico. - -Y como Cortés lo alcanzó á saber, hizo informaciones sobre ello, no -solamente de los dos que lo descubrieron, sino de otros caciques -que eran en ello, y lo que confesaron era que, como nos vian ir por -el camino descuidados y descontentos, y que muchos soldados habian -adolecido, y que siempre nos faltaba la comida, y que ya se habian -muerto de hambre cuatro chirimías y el volteador y otros cinco -soldados, y tambien se habian vuelto otros tres soldados camino de -Méjico, y se iban á su aventura por los caminos por donde habian -venido, y que más querian morir que ir adelante; que seria bien que -cuando pasásemos algun rio ó ciénaga dar en nosotros, porque eran los -mejicanos sobre tres mil y traian sus armas y lanzas, y algunos con -espadas. - -El Guatemuz confesó que así era como lo habian dicho los demas; empero -que no salió dél aquel concierto, y que no sabe si todos fueron en ello -ó se efectuaria, y que nunca tuvo pensamiento de salir con ello, sino -solamente la plática que sobre ello hubo; y el cacique de Tacuba dijo -que entre él y Guatemuz habian dicho que valía más morir de una vez -que morir cada dia en el camino, viendo la gran hambre que pasaban sus -macechuelas y parientes. - -Y sin haber más probanzas, Cortés mandó ahorcar al Guatemuz y al señor -de Tacuba, que era su primo, y ántes que los ahorcasen, los frailes -franciscos y el mercenario fueron esforzándolos y encomendando á Dios -con la lengua doña Marina; y cuando le ahorcaron dijo el Guatemuz: - -—«¡Oh capitan Malinche! Dias habia que yo tenia entendido é habia -conocido tus falsas palabras, que esta muerte me habias de dar, pues yo -no me la dí cuando te entregaste en mi ciudad de Méjico: ¿por qué me -matas sin justicia? Dios te lo demande.» - -El señor de Tacuba dijo que daba por bien empleada su muerte por morir -junto con su señor Guatemuz. - -Y ántes que los ahorcasen los fué confesando fray Juan el mercenario, -que sabia, como dicho he, algo de la lengua, y los caciques les rogaban -les encomendasen á Dios, que eran para indios buenos cristianos, y -creian bien é verdaderamente; é yo tuve gran lástima del Guatemuz y -de su primo, por habelles conocido tan grandes señores, y aun ellos -me hacian honra en el camino en cosas que se me ofrecian, especial en -darme algunos indios para traer yerba para mi caballo. - -Y fué esta muerte que les dieron muy injustamente dada, y pareció mal á -todos los que íbamos aquella jornada. - -Volvamos á ir nuestro camino con gran concierto, por temor que los -mejicanos, viendo ahorcar á su señor, no se alzasen; mas traian tanta -mala ventura de hambre y dolencia, que no se les acordaba dello; y -despues que los hubieron ahorcado, segun dicho tengo, luego fuimos -camino de otro pueblezuelo, y ántes de entrar en él pasamos un rio -bien hondable en barcas, y hallamos el pueblo sin gente, que aquel dia -se habian ido, é buscamos de comer por las estancias, é hallamos ocho -indios que eran Sacerdotes de ídolos, y de buena voluntad se vinieron -á su pueblo con nosotros, é Cortés les habló con doña Marina para que -llamasen sus vecinos, y que no hubiesen miedo y que trujesen de comer; -y ellos dijeron á Cortés que le rogaban que mandase que no les llegasen -á unos ídolos que estaban junto á la casa donde Cortés posaba, é que le -traerian comida y harian lo que pudiesen; y Cortés dijo que él haria lo -que decian, é que no llegarian á cosa ninguna; mas que para qué querian -aquellas cosas de ídolos, que son de barro y de maderos viejos, y que -eran cosas malas, que les engañaban; y tales cosas les predicó con los -frailes y doña Marina, que respondieron muy bien á lo que les decian, -que los dejarian, y trajeron veinte cargas de maíz y unas gallinas; y -Cortés se informó dellos que si sabian qué tantos soles de allí habia -hombres con barbas como nosotros, y caballos; y dijeron que siete -soles, que se decia el pueblo donde estaban los de á caballo Nito, y -que ellos irian por guias hasta otro pueblo, y que habiamos de dormir -una noche en despoblado ántes de llegar á él; y Cortés les mandó hacer -una cruz en un árbol muy grande, que se dice ceiba, que está junto á -las casas adonde tenian los ídolos. - -Tambien quiero decir que, como Cortés andaba mal dispuesto, y aun muy -pensativo y descontento del trabajoso camino que llevábamos, é como -habia mandado ahorcar á Guatemuz é su primo el señor de Tacuba sin -tener justicia para ello, é habia cada dia hambre, é que adolescian -españoles é morian muchos mejicanos, pareció ser que de noche no -reposaba de pensar en ello, y salíase de la cama donde dormia á pasear -en una sala adonde habia ídolos, que era aposento principal de aquel -pueblezuelo, adonde tenian otros ídolos, y descuidóse y cayó más de -dos estados abajo y se descalabró la cabeza, y calló, que no dijo cosa -buena ni mala sobre ello, salvo curarse la descalabradura, y todo se lo -pasaba y sufria. - -É otro dia muy de mañana proseguimos á caminar con nuestras guias, y -sin acontecer cosa que de contar sea, fuimos á dormir cabe un estero y -cerca de unos montes muy altos; é otro dia fuimos por nuestro camino, -é á hora de Misa mayor llegamos á un pueblo nuevo, y en aquel dia se -habia despoblado y metido en unas ciénagas, y eran nuevamente hechas -las casas y de pocos dias, y tenian en el pueblo hechas albarradas de -maderos gruesos, y todo cercado de otros maderos muy recios, y hechas -caras hondas ántes de la entrada en él, y dentro dos cercas, la una -como barbacana, y con sus cubos y troneras; y tenian á otra parte por -cerca unas peñas muy altas, llenas de piedras hechizas á mano, con -grandes mamparos; y por otra parte una gran ciénaga, que era fortaleza. - -Pues desque hubimos entrado en las casas hallamos tantos gallos de -papada y gallinas cocidas, como los indios las comen, con sus ajíes y -pan de maíz, que se dice entre ellos tamales, que por una parte nos -admirábamos de cosa tan nueva, y por otra nos alegrábamos con la mucha -comida, y dió que pensar en tan nuevo caso; y tambien hallamos una -gran casa llena de lanzas chicas y arcos y flechas, y buscamos por -los rededores de aquel pueblo si habia maizales y gente, y no habia -ninguna, ni aun grano de maíz. - -Estando desta manera, vinieron hasta quince indios que salieron de las -ciénagas, que eran principales de aquel pueblo, y pusieron las manos -en el suelo y besaron la tierra, y dicen á Cortés medio llorando que -le piden por merced que aquel pueblo ni cosa alguna no se la quemen, -porque son nuevamente venidos allí á hacerse fuertes por causa de sus -enemigos, que me parece que dijeron que se decian lacandones, porque -les han quemado y destruido dos pueblos en tierra llana, adonde vivian, -y les han robado y muerto mucha gente; los cuales pueblos habiamos -de ver abrasados adelante por el camino adonde habiamos de ir, que -están en tierra muy llana; y allí dieron cuenta cómo y de qué manera -les daban guerra; y la causa porque eran sus enemigos; é Cortés les -preguntó que cómo tenian tanto gallo y gallinas á cocer; y dijeron -que por horas aguardaban á sus enemigos, que les habian de venir á -dar guerra, é que si les vencian, les habian de tomar sus haciendas y -gallos y llevalles cautivos; que porque no lo hubiesen ni gozasen se lo -querian ántes comer; y que si ellos les desbarataban á los enemigos, -que irian á sus pueblos y les tomarian sus haciendas; y Cortés dijo que -le pesaba dello y de su guerra, y por ir de camino no lo podia remediar. - -Llamábase aquel pueblo, y otras grandes poblaciones por donde otro dia -pasamos, los Mazatecas, que quiere decir en su lengua los pueblos ó -tierras de venados; y tuvieron razon de ponelles aquel nombre, por lo -que adelante diré. - -Y desde allí fueron con nosotros dos indios dellos, y nos fueron -mostrando sus poblaciones quemadas, y dieron relacion á Cortés cómo -estaban los españoles adelante. - -Y dejallo he aquí, y diré cómo otro dia salimos de aquel pueblo, y lo -que más hubo en el camino. - - - - -CAPÍTULO CLXXVIII. - -CÓMO SEGUIMOS NUESTRO VIAJE, Y LO QUE EN ELLO NOS AVINO. - - -Como salimos del pueblo cercado, que ansí le llamábamos de allí -adelante, entramos en bueno y llano camino, y todo cabanas y sin -árboles, y hacia un sol tan caluroso y recio, que otro mayor resistero -no habiamos tenido en el camino. - -É yendo por aquellos campos rasos, habia tantos de venados y corrian -tan poco, que luego los alcanzábamos á caballo, por poco que corríamos -tras ellos, y se mataron sobre veinte; y preguntando á las guias -que llevábamos que cómo corrian tan poco aquellos venados, y no se -espantaban de los caballos ni de otra cosa ninguna, dijeron que en -aquellos pueblos, que ya he dicho que se decian los Mazatecas, que los -tienen por sus dioses, porque les ha parecido en su figura, y que les -mandó su ídolo que no les maten ni espanten, y que ansí lo han hecho, y -que á esta causa no huyen, y en aquella caza, á un pariente de Cortés, -que se decia Palacios Rubios, se le murió un caballo porque se le -derritió la manteca en el cuerpo con el gran calor y corrió mucho. - -Dejemos la caza, y digamos que luego llegamos á las poblaciones -quemadas, que era mancilla verlo todo destruido é quemado. - -É yendo por nuestras jornadas, como Cortés siempre enviaba adelante -corredores del campo á caballo y sueltos peones, alcanzaron dos indios -naturales de otro pueblo que estaba adelante, por donde habiamos de ir, -que venian de caza y cargados de un gran leon y muchas iguanas, que -son de hechura de sierpes chicas, que en estas partes ansí las llaman, -iguanas, que son muy buenas de comer; y les preguntaron que si estaba -cerca su pueblo, y dijeron que sí y que ellos guiarian hasta el pueblo, -y estaba en una isleta cercada de agua dulce, que no podiamos pasar por -la parte que íbamos sino en canoas, y rodeamos poco más de media legua; -y tenian paso, que daba el agua hasta la cinta, y hallámosle poblado -con la mitad de los vecinos, porque los demas se habian dado buena -priesa á esconder con sus haciendas entre unos carrizales, donde tenian -cerca sus sementeras, donde durmieron muchos de nuestros soldados que -se quedaron en los maizales, y tuvieron bien de cenar y se bastecieron -para otros dias; y hallamos en el pueblo un gran lago de agua dulce, -y tan lleno de pescados grandes, que parecian como sábalos muy -desabridos, que tienen muchas espinas, y con unas mantas viejas y con -redes rotas que hallamos en aquel pueblo, porque ya estaba despoblado, -se pescaron todos los peces que habia en el agua, que eran más de mil; -y allí buscamos guias, las cuales se tomaron en unas labranzas; y -de que Cortés les hubo hablado con doña Marina que nos encaminasen á -los pueblos adonde habia hombres con barbas y caballos, se alegraron -como no les haciamos mal ninguno; y dijeron que ellos nos mostrarian -el camino de buena voluntad, que de ántes creian que los queriamos -matar; y fueron cinco dellos con nosotros por un camino bien ancho, y -miéntras más adelante íbamos se iba ensangostando, á causa de un gran -rio y estero que allí cerca estaba, que parece ser en él se embarcaban -y desembarcaban en canoas, é iban por agua al pueblo donde habiamos -de ir, que se dice Tayasal, el cual está en una isleta cerca de agua, -é si no es en canoas no pueden entrar en él por tierra, y blanqueaban -las casas y adoratorios de más de dos leguas que se parecian, y era -cabecera de otros pueblos chicos que allí cerca están. - -Volvamos á nuestra relacion: que como vimos que el camino ancho que de -ántes traiamos se habia vuelto en vereda muy angosta, bien entendimos -que por el estero se mandaban, é ansí nos lo dijeron los guias que -traiamos; acordamos de dormir cerca de unos altos montes, y aquella -noche fueron cuatro capitanías de soldados por las veredas que salian -al estero, á tomar guias, y quiso Dios que se tomaron dos canoas con -diez indios y dos mujeres, y traian las canoas cargadas con maíz y sal, -y luego los llevaron á Cortés, y les halagó y habló muy amorosamente -con la lengua doña Marina, y dijeron que eran naturales del pueblo que -estaba en la isleta, y que estaria de allí, á lo que señalaban, obra -de cuatro leguas; y luego Cortés mandó que se quedase con nosotros la -mayor canoa y cuatro indios y las dos mujeres, y la otra canoa envió al -pueblo con seis indios y dos españoles, á rogar al Cacique que traiga -canoas al pasar del rio, y que no se le haria ningun enojo, y le envió -unas cuentas de Castilla, y luego fuimos nuestro camino por tierra -hasta el gran rio, y la una canoa fué por el estero hasta llegar al -rio; é ya estaba el Cacique con otros muchos principales aguardando al -pasaje con cinco canoas, y trujeron cinco gallinas y maíz, y Cortés -les mostró gran voluntad; y despues de muchos buenos razonamientos -que hubo de los caciques á Cortés, acordó de ir con ellos á su pueblo -en aquellas canoas, y llevó consigo treinta ballesteros; y llegado á -las casas, le dieron de comer y poco oro bajo y de poca valía, y unas -mantas, y le dijeron que habia españoles así como nosotros en dos -pueblos, que el uno ya he dicho que se decia Nito, que es el San Gil de -Buena-Vista, al Golfo-Dulce; y agora le dan nuevas que hay otros muchos -españoles en Naco, y que habrá del un pueblo al otro diez dias de -camino, y que el Nito es en la costa del Norte y el Naco en la tierra -adentro; y Cortés nos dijo que por ventura el Cristóbal de Olí habia -repartido su gente en dos villas; que entónces no sabiamos de los de -Gil Gonzalez de Ávila, que pobló á San Gil de Buena-Vista. - -Volvamos á nuestro viaje, que todos pasamos aquel gran rio en canoas, -y dormimos obra de dos leguas de allí, y no anduvimos más porque -aguardamos á Cortés que viniese del pueblo, y como vino, mandó que -dejásemos en aquel pueblo un caballo morcillo, que estaba malo de -la caza de los venados y se le habia derretido el unto en el cuerpo -y no se podia tener; y en este pueblo se huyó un negro y dos indias -naborías, y se quedaron tres españoles, que no se echaron ménos hasta -de ahí á tres dias; que más querian quedar entre enemigos que venir con -tanto trabajo con nosotros. - -Este dia estuve yo muy malo de calenturas y del gran sol que se me -habia entrado en la cabeza, porque ya he dicho otra vez que entónces -hacia recio sol; y bien se pareció, porque luego comenzó á llover tan -recias aguas, que en tres dias y noches no dejó de llover; y no nos -paramos en el camino, porque aunque quisiéramos aguardar que hiciera -buen tiempo, no teniamos bastimento de maíz, y por temor no faltase -íbamos caminando. - -Volvamos á nuestra relacion: que desde á dos dias dimos en una -sierrezuela de unas piedras que cortaban como navajas; y puesto que -fueron nuestros soldados á buscar otros caminos para dejar aquella -sierra de los pedernales, más de una legua á una parte é á otra no -hallaron otro camino, sino pasar por el que íbamos; é hicieron tanto -daño aquellas piedras á los caballos, que como llovia resbalaban y -caian, y cortábanse piernas y brazos y aun en los cuerpos, y miéntras -más abajábamos, peor era, porque ya era la bajada de la sierrezuela; -allí se nos quedaron ocho caballos muertos, y los más que escaparon -dejarretados; y se le quebró una pierna á un soldado que se decia -Palacios Rubios, deudo de Cortés; y cuando nos vimos fuera de la sierra -de los Pedernales, que así la llamábamos desde allí adelante, dimos -muchas gracias y loores á Dios. - -Pues ya que llegábamos cerca de un pueblo que se dice Taica, íbamos -gozosos creyendo hallar bastimentos, y ántes de llegar á él venia -un rio de una sierra entre grandes peñascos y derrumbaderos, y como -habia llovido tres dias y tres noches, venia tan furioso y con tanto -ruido, que bien se oia á dos leguas, por caer entre grandes peñas; y -demas desto, venia muy hondo, y pasalle era por demas, y acordamos de -hacer una puente desde unas peñas á otras, y tanta priesa nos dimos en -tenella hecha, con árboles muy gruesos, que en tres dias comenzamos á -pasar para ir al pueblo; y como estuvimos allí los tres dias haciendo -la puente, los indios naturales del pueblo tuvieron lugar de esconder -el maíz y todo el bastimento y ponerse en cobro, que no los podiamos -hallar en todos los rededores; y con la hambre, que ya nos aquejaba, -estábamos todos como atónitos, pensando en la comida é trabajos. - -Yo digo que verdaderamente nunca habia sentido tanto dolor en mi -corazon como entónces, viendo que no tenia de comer ni qué dar á mi -gente, y estar con calenturas, puesto que con diligencia lo buscábamos -más de dos leguas del pueblo en todos los rededores; y esto era víspera -de Pascua de la Resurreccion de nuestro Salvador Jesucristo. - -Miren los letores qué Pascua podiamos tener sin comer, que con maíz -fuéramos muy contentos. - -Pues como aquesto vió Cortés, luego envió de sus criados y mozos de -espuelas, con las guias, á buscar por los montes y barrancos maíz: el -primer dia de Pascua trujieron obra de una hanega; y como vió la gran -necesidad, mandó llamar ciertos soldados, todos los más vecinos de -Guacacualco, y entre ellos me nombró á mí, y nos dijo que nos rogaba -mucho que trastornásemos toda la tierra y buscásemos de comer, que ya -viamos en qué estado estaba todo el real; y en aquella sazon estaba -delante de Cortés, cuando nos lo mandaba, Pedro de Ircio, que hablaba -mucho, y dijo que le suplicaba que le enviase por nuestro capitan, y le -dijo Cortés: - -—«Id en buen hora.» - -Y como aquello yo entendí, y sabia que Pedro de Ircio no podia andar -á pié, y nos habia de estorbar ántes que ayudar, secretamente dije á -Cortés, y al capitan Sandoval que no fuese Pedro de Ircio, que no podia -andar por los lodos y ciénagas con nosotros, porque era paticorto y no -era para ello, sino para mucho hablar, y que no era para ir á entradas; -que se pararia ó sentaria en el camino de rato en rato. - -Y luego mandó Cortés que se quedase, y fuimos cinco soldados con dos -guias por unos rios bien hondos, y despues de pasados los rios, dimos -en unas ciénagas, y luego en unas estancias, donde estaba recogida -toda la mayor parte de gente de aquel pueblo, y hallamos cuatro casas -llenas de maíz y muchos frisoles y sobre treinta gallinas, y melones -de la tierra, que se dicen en estas tierras ayotes, y apañamos cuatro -indios y tres mujeres, y tuvimos buena Pascua, y esa noche llegaron á -aquellas estancias sobre mil mejicanos que mandó Cortés que fuesen tras -nosotros y nos siguiesen porque tuviesen de comer; y todos muy alegres -cargamos á los mejicanos todo el maíz que pudieron llevar, y que Cortés -lo repartiese, y tambien le enviamos veinte gallinas para Cortés y -Sandoval, y los indios y las indias, y quedamos guardando dos casas de -maíz, no las quemasen ó llevasen de noche los naturales del pueblo; y -luego otro dia pasamos más adelante con otras guias, y topamos otras -estancias, y habia maíz y gallinas, y otras cosas de legumbres, y luego -hice tinta, y en un cuero de atambor escribí á Cortés que enviase -muchos indios, porque habia hallado otras estancias con maíz; y como le -envié las indias y los indios y lo por mí dicho, y lo supieron en todo -el real, otro dia vinieron sobre treinta soldados y más de quinientos -indios, y todos llevaron recaudo, y desta manera, gracias á Dios, se -proveyó el real; y estuvimos en aquel pueblo cinco dias, y ya he dicho -que se dice Taica. - -Dejemos desto, y quiero decir que, como hicimos esta puente, y en todos -los caminos hicimos las grandes puentes, y despues que aquellas tierras -y provincias estuvieron de paz, los españoles que por aquellos caminos -estaban y pasaban, y hallaban algunas de las puentes sin se haber -deshecho al cabo de muchos años, y los grandes árboles que en ellas -poniamos, se admiran dello, y suelen decir agora: «Aquí son las puentes -de Cortés;» como si dijesen, las columnas de Hércules. - -Dejémonos de estas memorias, pues no hacen á nuestro caso, y digamos -cómo fuimos por nuestro camino á otro pueblo que se dice Tania, y -estuvimos en llegar á él dos dias, y hallámosle despoblado y buscamos -de comer, y hallamos maíz é otras legumbres, mas no muy abastado; y -fuimos por los rededores dél á buscar camino, y no le hallábamos, -sino todos rios y arroyos, y las guias que habiamos traido del pueblo -que dejamos atrás se huyeron una noche á ciertos soldados que las -guardaban, que eran de los recien venidos de Castilla, que pareció -ser se durmieron; y de que Cortés lo supo, quiso castigar á los -soldados por ello, y por ruegos los dejó, y entónces envió á buscar -guias y camino, y era por demas hallarlo por tierra enjuta, porque -todo el pueblo estaba cercado de rios y arroyos, y no se podian tomar -ningunos indios ni indias; y demas desto, llovia á la contina, y no -nos podiamos valer de tanta agua, y Cortés y todos nosotros estaban -espantados y penosos de no saber ni hallar camino por donde ir, y -entónces muy enojado dijo Cortés á Pedro de Ircio y á otros capitanes, -que eran los de Méjico: - -—«Agora querria yo que hubiese quien dijese que queria ir á buscar -guias ó camino, y no dejallo todo á los vecinos de Guacacualco.» - -Y Pedro de Ircio, como oyó aquellas palabras, se apercibió con seis -soldados, sus conocidos y amigos, y fué por una parte, y un Francisco -Marmolejo, que era persona de calidad, con otros seis soldados, por -otra parte, y un Santa Cruz, burgalés, regidor que fué de Méjico, fué -por otra con otros soldados, y anduvieron todos tres dias, y puesto que -fueron á una parte y á otra, no hallaron camino ni guias, sino todo -agua y arroyos y rios, y cuando hubieron venido sin recaudo ninguno, -queria reventar Cortés de enojo, y dijo al Sandoval que me dijese á -mí el gran trabajo en que estábamos, y que me rogase de su parte que -fuese á buscar guias y camino; y esto lo dijo con palabras amorosas y -á manera de ruegos, por causa que supo cierto que yo estaba malo, como -dicho tengo, que aún tenia calenturas; y aun me habian apercibido ántes -que á Sandoval, me hallase para ir con Francisco Marmolejo, que era mi -amigo, y dije que no podia ir por estar malo y cansado, que siempre me -daban á mí el trabajo, y que enviasen á otro. - -Y luego vino Sandoval otra vez á mi rancho, y me dijo por ruegos que -fuese con otros dos compañeros, los que yo escojiese, porque decia -Cortés que, despues de Dios, en mí tenia confianza que traeria recaudo; -y puesto que yo estaba malo, no le pude perder vergüenza, y demandé -que fuese conmigo un Hernando de Aguilar y un Hinojosa, hombres que -sabia que eran de sufrir trabajo; y salimos, y fuimos por unos arroyos -abajo, y fuera de los arroyos, en el monte habia unas señales de ramas -cortadas, y seguimos aquel rastro más de una legua, y luego salimos del -arroyo, y dimos en unos ranchos pequeños, despoblados de aquel dia, -y seguimos el mismo rastro, y desde léjos en una cuesta vimos unos -maizales y una casa, y sentimos gente en ella; y como era ya puesta del -sol, estuvimos en el monte hasta buen rato de la noche, que nos pareció -que debian de dormir los moradores de aquellas milpas, y muy callando -dimos presto en la casa y prendimos tres indios y dos mujeres mozas y -hermosas para ser indias, y una vieja, y tenian dos gallinas y un poco -de maíz y trujimos el maíz y gallinas con los indios é indias, y muy -alegres volvimos al real; y cuando Sandoval lo supo, que fué el primero -que estaba aguardando en el camino sobre tarde, de gozo no podia caber, -y fuimos delante de Cortés, que lo tuvo en más que si le dieran otra -buena cosa. - -Entónces dijo Sandoval á Pedro de Ircio si tuvo Bernal Diaz del -Castillo razon el otro dia cuando fué á buscar maíz, en decir que no -queria ir sino con hombres sueltos, y no con quien vaya todo el camino -muy de espacio, contando lo que le acaeció al conde de Urueña y á don -Pedro Jiron, su hijo (porque estos cuantos decia el Pedro de Ircio -muchas veces); no teneis razon de decir que él os revolvia con el señor -capitan é conmigo; é todos se rieron dello; y esto dijo el Sandoval -porque el Pedro de Ircio estaba mal conmigo; y luego Cortés me dió las -gracias por ello y dijo: - -—«Siempre tuve que habia de traer recaudo.» - -Quiero dejar destas alabanzas, pues son vaciadizas, que no traen -provecho ninguno; que otros las dijeron en Méjico cuando contaban deste -trabajoso viaje. - -Volvamos á decir que Cortés se informó de las guias y de las dos -mujeres, y todos conformaron que por un rio abajo habiamos de ir á un -pueblo que está de allí dos dias de camino: el nombre del pueblo se -decia Oculizti, que era de más de ducientas casas, y estaba despoblado -de pocos dias pasados; é yendo por nuestro rio abajo, topamos unos -grandes ranchos, que eran de indios mercaderes, donde hacian jornada, y -allí dormimos; y otro dia entramos en el mismo rio y arroyo, y fuimos -obra de media legua por él, y dimos en buen camino, y á aquel pueblo -de Coliste llegamos aquel dia, y habia mucho maíz y legumbres, y en -una casa de adoratorios de ídolos se halló un bonete viejo colorado y -un alparagate ofrecido á los ídolos; y ciertos soldados que fueron -por las barrancas trujeron á Cortés dos indios viejos y cuatro indias -que se tomaron en los maizales de aquel pueblo, y Cortés les preguntó -con nuestra lengua doña Marina por el camino, y qué tanto estaban de -allí los españoles, y dijeron que dos dias, y que no habia poblado -ninguno hasta allá, y que tenian las casas junto á la costa de la -mar; y luego incontinenti mandó Cortés á Sandoval que fuese á pié con -otros seis soldados, y que saliese á la mar, y que de una manera ú -de otra procurase saber é inquirir si eran muchos españoles los que -allí estaban poblados con Cristóbal de Olí, porque en aquella sazon -no creiamos que hubiese otro capitan en aquella tierra: y esto queria -saber Cortés para que diésemos sobre Cristóbal de Olí de noche si allí -estuviese, ó prendelle á él ó á sus soldados. - -Y el Gonzalo de Sandoval fué con los seis soldados, y tres indios por -guias, que para ello llevaba de aquel pueblo de Oculizti; é yendo por -la costa del Norte, vió que venia por la mar una canoa á remo y con la -vela, y se escondió de dia en un monte, porque vieron venir la canoa -con los indios mercaderes, y venia costa á costa, y traian mercaderías -de sal y de maíz, é iban á entrar en el rio grande del Golfo-Dulce, y -de noche la tomaron en un ancon que era puerto de canoas, y en la misma -canoa se metió el Sandoval con dos compañeros y con los indios remeros -que traia la misma canoa y con las tres guias, y se fué costa á costa, -y los demas soldados se fueron por tierra, porque supo que estaba cerca -el rio grande, y llegados que hubieron cerca del rio grande, quiso la -ventura que habian venido aquella mañana cuatro vecinos de la villa, -que estaba poblada, y un indio de Cuba, de los de Gil Gonzalez de -Ávila, en una canoa, y pasaron de la parte del rio á buscar una fruta -que llaman zapotes para comer asados, porque en la villa donde estaban -pasaban mucha hambre y estaban todos los más dolientes, y no osaban -salir á buscar bastimentos á los pueblos, porque les habian dado guerra -los indios cercanos y muerto diez soldados despues que los dejó allí -Gil Gonzalez de Ávila. - -Pues estando derrocando los de Gil Gonzalez los zapotes del árbol, -y estaban encima del árbol los dos hombres, cuando vieron venir la -canoa por la mar, en que venia Gonzalo de Sandoval; y sus compañeros -se espantaron y admiraron de cosa tan nueva, y no sabian si huir, si -esperar; y como llegó Sandoval á ellos les dijo que no hubiesen miedo, -y así, estuvieron quedos y muy espantados; y despues de bien informados -el Sandoval y sus compañeros de los españoles cómo y de qué manera -estaban allí poblados los de Gil Gonzalez de Ávila, del mal suceso de -la armada del de las Casas, que se perdió, y cómo Cristóbal de Olí -los tuvo presos al de las Casas y al Gil Gonzalez de Ávila, y cómo -degollaron en Naco á Cristóbal de Olí por sentencia que dieron contra -él, y cómo eran partidos para Méjico, y supieron quién y cuántos -estaban en la villa, y la gran hambre que pasaban, y cómo habia pocos -dias que habian ahorcado en aquella villa al teniente capitan que les -dejó allí el Gil Gonzalez de Ávila, que se decia Armenta, y por qué -causa le ahorcaron, que fué porque no les dejaba ir á Cuba. - -Acordó Sandoval de llevar luego aquellos hombres á Cortés, y no hacer -novedad ni ir á la villa sin él, para que de sus personas fuese -informado; y entónces un soldado que se decia Alonso Ortiz, vecino que -despues fué de una villa que se dice San Pedro, suplicó á Sandoval que -le hiciese merced de darle licencia para adelantarse una hora para -llevar las nuevas á Cortés y á todos los que con él estábamos, porque -le diésemos albricias, y así lo hizo; de las cuales nuevas se holgó -Cortés y todo nuestro Real, creyendo que allí acabáramos de pasar -tantos trabajos como pasábamos, y se nos doblaron mucho más, segun -adelante diré; é á Alonso Ortiz, que llevó estas nuevas, Cortés le dió -luego un caballo muy bueno rosillo, que llaman Cabeza de Moro, y todos -le dimos de lo que entónces teniamos; y luego llegó el capitan Sandoval -con los soldados y el indio de Cuba, y dieron relacion á Cortés de todo -lo por mí dicho, y de otras muchas cosas que les preguntaba, y cómo -tenian en aquella villa un navío que estaban calafateando en un puerto -obra de media legua de allí, el cual tenian para se embarcar todos en -él é irse á Cuba, y que porque no les habia dejado embarcar el teniente -Armenta le ahorcaron, y tambien porque mandaba dar garrote á un clérigo -que revolvia la villa, y alzaron por teniente á un Antonio Nieto en -lugar del Armenta, que ahorcaron. - -Dejemos de hablar de las nuevas de los dos españoles, y digamos los -lloros que en su villa se hicieron viendo que no volvian aquella noche -los vecinos y el indio de Cuba, que habian ido á buscar la fruta, que -creyeron que indios los habian muerto, ó tigres ó leones, y el uno de -los vecinos era casado, y su mujer lloraba por él, y todos los vecinos, -y tambien el clérigo, que se llamaba el bachiller Hulano Velazquez; y -se juntaron en la iglesia, y rogaban á Dios que les ayudase y que no -viniesen más males sobre ellos, y no hacia la mujer sino rogar á Dios -por el ánima del marido. - -Volvamos á nuestra relacion: que luego Cortés nos mandó á todo nuestro -ejército ir camino de la mar, que seria seis leguas, y aun en el -camino habia un estero muy crecido y hondo, que crecia y menguaba, y -estuvimos aguardando que menguase medio dia, y lo pasamos á vuelapié -é á nado, y llegamos al rio del Golfo-Dulce, y el primero que quiso -ir á la villa, que estaba de allí dos leguas, fué el mismo Cortés con -seis soldados, sus mozos de espuelas, y fué, á las dos canoas atadas, -que una era en que habian venido los soldados de Gil Gonzalez á buscar -zapotes, y la otra que Sandoval habia tomado en la costa á los indios; -que para aquel menester las habian varado en tierra y escondido en el -monte para pasar en ellas, y las tornaron á echar al agua, y se ataron -una con otra de manera que estaban bien fijas, y en ellas pasó Cortés -y sus criados, y luego en las mismas canoas mandó que se pasasen dos -caballos, y es desta manera, en las canoas remando, y los caballos del -cabestro nadando junto á las canoas y con maña, y no dar mucho lazo al -caballo, porque no trastorne la canoa; mandó que hasta que viésemos su -carta ó mandato, que no pasásemos ningunos en las mismas canoas, por el -gran riesgo que habia en el pasaje, que Cortés se vió arrepentido de -haber ido en ellas, porque venia el rio con gran furia. - -Y dejallo hé aquí, y diré lo que más nos pasó. - - - - -CAPÍTULO CLXXIX. - -CÓMO CORTÉS ENTRÓ EN LA VILLA DONDE ESTABAN POBLADOS LOS DE GIL -GONZALEZ DE ÁVILA, Y DE LA GRAN ALEGRÍA QUE TODOS LOS VECINOS HUBIERON, -Y LO QUE CORTÉS ORDENÓ. - - -Despues que Cortés hubo pasado el gran rio del Golfo-Dulce de la -manera que dicho tengo, fué á la villa donde estaban poblados los -españoles de Gil Gonzalez de Ávila, que seria de allí á dos leguas, -que estaban junto á la mar, y no adonde solian estar primero poblados, -que llamaron San Gil de Buena-Vista; y cuando vieron entre sus casas -hombres á caballo y otros seis á pié, espantáronse en gran manera, -y como supieron que era Cortés, que tan nombrado era en todas estas -partes de las Indias y en Castilla, no sabian qué se hacer de placer; y -despues de venir todos á besarle las manos y darle el parabien-venido, -Cortés les habló muy amorosamente, y mandó al teniente, que se decia -Nieto, fuese donde daban carena al navío y trujesen dos bateles que -tenian, y que si habia canoas, que asimismo las trujesen atadas de -dos en dos, y mandó que se buscase todo el cazabe que allí tenian y -llevasen al capitan Sandoval, que otro pan de maíz no habia para que -comiesen, y repartiese entre todos nosotros los de su ejército; y el -teniente lo buscó luego y no se hallaron cincuenta libras dello, porque -no comian sino zapotes asados y legumbres y algun marisco que pescaban; -y aun aquel cazabe que dieron guardaron para el matalotaje para irse -á Cuba cuando estuviese calafateado el navío. - -Y con dos bateles y ocho marineros que luego vinieron, escribió Cortés -á Sandoval que él mismo en persona y el capitan Luis Marin fuesen los -postreros que pasasen aquel gran rio, y que mirase que no se embarcasen -más de los que él mandase; y los bateles pasaron sin mucha carga, por -causa de la gran corriente del rio, que venia muy crecido y recio, y -con cada batel dos caballos, y en las canoas no pasase caballo ninguno, -que se perderian y trastornarian, segun la furia del corriente; y sobre -el pasar delante uno que se decia Saavedra, hermano de otro Abalos, -parientes de Cortés, querian pasar primero, puesto que Sandoval decia -que en la primera barca pasarian, porque pasaban en aquella sazon los -tres religiosos, y que era justo tener primero cumplimiento con ellos; -y como el Saavedra era pariente de Cortés, no quisiera que Sandoval -le pusiera impedimento, sino que callara; y respondióle no tan bien -mirado como convenia; y el Sandoval, que no se las sufria, tuvieron -palabras, de manera que el Saavedra echó mano á un puñal; y puesto que -el Sandoval, como estaba dentro en el rio á más de la rodilla el agua -deteniendo que los bateles no se cargasen demasiado, ansí como estaba -arremetió al Saavedra, y le tenia tomada la mano donde tenia el puñal, -y le derrocó en el agua, y si de presto no nos metiéramos entre ellos y -los despartiéramos, ciertamente el Saavedra librara mal, porque todos -los más soldados nos mostramos de la parte de Sandoval. - -Dejemos esta cuestion, y diré cómo estuvimos cuatro dias en pasar aquel -rio, y de comer, ni por pensamiento, si no era de unas pacayas que -nacen de unas palmillas chicas, y otras como nueces, que asábamos y las -partíamos, y los meollos dellas comiamos; y en aquel rio se ahogó un -soldado con su caballo, el cual soldado se decia Tarifa, que pasaba en -una canoa, y no pareció más él ni el caballo. - -Tambien se ahogaron dos caballos, y el uno era de un soldado que se -decia Solís Casquete, que hacia bramuras por él é maldecia á Cortés y á -su viaje. - -Quiero decir de la grande hambre que allí en el pasar del rio hubo, y -aun del murmurar de Cortés y de su venida, y aun de todos nosotros que -le seguiamos; pues cuando hubimos llegado al pueblo no habia bocado -de cazabe que comer, ni aun los vecinos lo tenian, ni sabian caminos, -si no era de dos pueblos que allí cerca solian estar, que se habian -ya despoblado, y luego Cortés mandó al capitan Luis Marin que con los -vecinos de Guacacualco fuésemos á buscar maíz; lo cual adelante diré. - - - - -CAPÍTULO CLXXX. - -CÓMO OTRO DIA DESPUES DE HABER LLEGADO Á AQUELLA VILLA, QUE YO NO LE -SÉ OTRO NOMBRE SINO SAN GIL DE BUENA-VISTA, FUIMOS CON EL CAPITAN LUIS -MARIN HASTA OCHENTA SOLDADOS, TODOS Á PIÉ, Á BUSCAR MAÍZ Y Á DESCUBRIR -LA TIERRA, Y LO QUE MÁS PASÓ DIRÉ ADELANTE. - - -Ya he dicho que como llegamos á aquella villa que Gil Gonzalez de Ávila -tenia poblada, no tenian qué comer, y eran hasta cuarenta hombres y -cuatro mujeres de Castilla y las dos mulatas, y todos dolientes y las -colores muy amarillas; y como no teniamos qué comer nosotros ni ellos, -no viamos la hora de illo á buscar; y Cortés mandó que saliese el -capitan Luis Marin con los de Guacacualco y buscásemos maíz; y fuimos -con él sobre ochenta soldados á pié hasta ver si habia caminos para -caballos, y llevábamos con nosotros un indio de Cuba que nos fuese -guiando á unas estancias y pueblos que estaban de allí ocho leguas, -donde hallamos mucho maíz é infinitos cacaguatales y frisoles y otras -legumbres, donde tuvimos bien que comer, y aun enviamos á decir á -Cortés que enviase todos los indios mejicanos y llevarian maíz, y -le socorrimos entónces con otros indios con diez hanegas de ello, y -luego enviamos por nuestros caballos; y como Cortés supo que estábamos -en buena tierra, y se informó de indios mercaderes que entónces se -habian prendido en el rio del Golfo-Dulce, que para ir á Naco, donde -degollaron á Cristóbal de Olí, era camino derecho por donde estábamos, -envió á Gonzalo de Sandoval con toda la mayor parte de su ejército que -nos siguiese, y que nos estuviésemos en aquellas estancias hasta ver su -mandado. - -Y como llegó el Sandoval adonde estábamos, y vió que habia -abastadamente que comer, se holgó mucho, y luego envió á Cortés sobre -treinta hanegas de maíz con indios mejicanos, lo cual repartió á los -vecinos que en aquella villa quedaban; y como estaban hambrientos y no -eran acostumbrados sino á comer zapotecas asados y cazabe, y como se -hartaron de tortillas, con el maíz que les enviamos, se les hincharon -las barrigas, é como estaban dolientes, se murieron siete dellos; y -estando desta manera con tanta hambre, quiso Dios que aportó allí un -navío que venia cargado de las islas de Cuba con siete caballos, y -cuarenta puercos, y ocho pipas de tasajos salados, y pan cazabe, y -venian hasta quince pasajeros y ocho marineros, y cuya era toda la más -cargazon de aquel navío se decia Anton de Camargo, y Cortés compró -fiado todo cuanto bastimento traia, y repartió dello á los vecinos; y -como estaban de ántes en tanta necesidad y debilitados, y se hartaron -de la carne salada, dió á muchos dellos cámaras, de que murieron -catorce. - -Pues como vino aquel navío con la gente y marineros, parecióle á Cortés -que era bien ir á ver y calar y bojar aquel tan poderoso rio, si -habia poblaciones arriba, y qué tierra era; y luego mandó calafatear -un bergantin que estaba al través, que era de los de Gil Gonzalez de -Ávila, y adobar un batel y hacelle como barco del descargo, y con -cuatro canoas, atadas unas con otras, y con treinta soldados y los ocho -hombres de la mar de los nuevamente venidos en el navío, y Cortés por -su capitan, y con veinte indios mejicanos, se fué por el rio, y obra de -diez leguas que hubo ido el rio arriba, halló una laguna muy ancha, -que tenia el ojo de anchor seis leguas, y no habia poblacion ninguna -alrededor della, porque todo era anegadizo; y siguiendo el rio arriba, -venia ya muy corriente más que de ántes, y habia unos saltaderos, que -no podian ir con el bergantin y los bateles y las canoas, acordó de las -dejar allí en el rio en un remanso con seis españoles en guarda dellas, -y fué por tierra por un camino angosto, y llegó á unos pueblezuelos -despoblados, y luego dió en unos maizales, y de allí tomó tres indios -por guias, que le llevaron á unos pueblos chicos, donde tenian mucho -maíz y gallinas, y aun tenian faisanes, que en estas tierras llaman -sacachueles, y perdices de la tierra y palomas; y esto de tener -perdices desta manera, yo lo he visto y hallado en pueblos que están -en comarca destos de Golfo-Dulce, cuando fuí en busca de Cortés, como -adelante diré. - -Volvamos á nuestra relacion: que allí tomó Cortés guias y pasó -adelante, y fué á otros pueblezuelos que se dicen Cinacan, Tencintle, -donde tenian grandes cacaguatales y maizales y algodon, y ántes que á -ellos llegasen oyeron tañer atabalejos y trompetillas, haciendo fiestas -y borracheras; y por no ser sentido Cortés, estuvo escondido con sus -soldados en un monte; y cuando vió que era tiempo de ir á ellos, -arremeten todos á una, y prendieron hasta diez indios y quince mujeres, -y todos los más indios de aquel pueblo de presto se fueron á tomar sus -armas, y vuelven con arcos y flechas y lanzas, y comenzaron á flechar -á los nuestros, y Cortés con los suyos fué contra ellos, y acuchillaron -ocho indios que eran principales; y como vieron el pleito mal parado -y las mujeres tomadas, enviaron cuatro hombres viejos, y los dos eran -sacerdotes de ídolos, é vinieron muy mansos á rogar á Cortés que les -diese los presos, y trujeron ciertas joyezuelas de oro de poca valía; y -Cortés les habló con doña Marina, que iba allí con Juan Jaramillo, su -marido, porque Cortés sin ella no podia entender los indios, y les dijo -que llevasen el maíz é gallinas y sal y bastimento que allí les señaló, -é dió á entender adónde habian quedado los bergantines y el barco y -las canoas, y luego les daria los presos; y les dieron á entender en -qué parte del rio quedaban, y dijeron que sí harian, y que cerca de -allí estaba uno como estero que salia al rio; y luego hicieron barcas, -y medio nadando las llevaron hasta que dieron en fondo, que pudieron -nadar bien. - -Pues como Cortés habia quedado de les dar todos los presos, pareció -ser mandó Cortés que se quedasen tres mujeres con sus maridos para -hacer pan y servirse de los indios, y no se las dieron; y sobre ello -apellídanse todos los indios de aquel pueblo, y sobre las barrancas -del rio dan una buena mano de vara, flecha y piedra á Cortés y á -sus soldados, de manera que hirieron á Cortés en la cara y á otros -doce soldados; allí se les desbarató una barca y se perdió la mitad -de lo que traia, y se ahogó un mejicano; y en aquel rio hay tantos -moxicotes, que no se podian valer, y Cortés todo lo sufria, y da vuelta -para su villa, que no sé cómo se la nombró, y bastécela mucho más de lo -que estaba. - -Ya he dicho que el pueblo do llegó Cortés se decia Cinacan, y me han -dicho ahora que estará de Guatimala setenta leguas, y tardó Cortés -en este viaje y volver á la villa veinte y seis dias; y como vió -que no era bien poblar allí, por no haber pueblos de indios, y como -tenia mucho bastimento, ansí de lo que ántes estaba como de lo que al -presente traia, acordó de escribir á Gonzalo de Sandoval que luego se -fuese á Naco, y le hizo saber todo lo aquí por mí dicho de su viaje del -Golfo-Dulce, segun lo tengo aquí relatado, y cómo iba á poblar á Puerto -de Caballos, y que le enviase diez soldados de los de Guacacualco, que -sin ellos no se hallaba en las entradas. - - - - -CAPÍTULO CLXXXI. - -CÓMO CORTÉS SE EMBARCÓ CON TODOS LOS SOLDADOS QUE HABIA TRAIDO EN SU -COMPAÑÍA Y LOS QUE HABIA EN SAN GIL DE BUENA-VISTA, Y FUÉ Á POBLAR -ADONDE AGORA LLAMAN PUERTO DE CABALLOS, Y SE LE PUSO NOMBRE LA -NATIVIDAD, Y LO QUE EN ÉL SE HIZO. - - -Pues como Cortés vió que en aquel asiento que halló poblando á los de -Gil Gonzalez de Ávila no era bueno, acordó de se embarcar en los dos -navíos y bergantin con todos cuantos en aquella villa estaban, que no -quedó ninguno, y en ocho dias de navegacion fué á desembarcar adonde -agora llaman Puerto de Caballos, y como vió aquella bahía buena para -puerto, y supo de indios que habia cerca poblaciones, acordó de poblar -una villa que la nombró Natividad, y puso por su teniente á un Diego -de Godoy, y dende allí hizo dos entradas en la tierra adentro á unos -pueblos cercanos, que ahora están despoblados; tomó lengua dellos -cómo habia cerca otros pueblos, basteció la villa de maíz, y supo que -estaba el pueblo de Naco, donde degollaron á Cristóbal de Olí, cerca, y -escribió á Gonzalo de Sandoval, creyendo que ya habia llegado y estaba -de asiento en Naco, que le enviase diez soldados de los de Guacacualco, -y decia en la carta que sin ellos no se hallaba en hacer entradas; y -le escribió cómo queria ir dende allí al puerto de Honduras, adonde -estaba poblada la villa de Trujillo, y que el Sandoval con sus soldados -pacificasen aquellas tierras y poblasen una villa; la cual carta vino á -Sandoval estando que estábamos en las estancias por mí ya dichas, que -no habiamos llegado á Naco. - -Y dejemos de decir de Cortés y sus entradas que hacia dende Puerto de -Caballos, y de los muchos mosquitos que en ella le picaban, ansí de dia -como de noche; que á lo que despues le oia decir, tenia con ellos tan -malas noches, que estaba la cabeza sin sentido, de no dormir. - -Pues como Gonzalo de Sandoval vió las cartas de Cortés, luego se fué -dende aquellas estancias que dicho tengo, á unos pueblezuelos que se -dicen Cuyoacan, que estaban de allí siete leguas, y no se pudo ir -luego á Naco, como Cortés le habia mandado, por no dejar atrás en los -caminos muchos soldados que se habian apartado á otras estancias por -tener qué comer ellos y sus caballos, y por causa que al pasar de un -rio muy hondo que no se podia vadear, y era camino de las estancias, -é por dejar recaudo de una canoa con que pasasen los españoles que -quedaban rezagados y muchos indios mejicanos que venian dolientes; y -esto fué tambien porque de unos pueblos cercanos de las estancias, que -confinaban con el rio y Golfo-Dulce, venian cada dia allí de guerra -muchos indios de los pueblos, y porque no hiciesen algun mal recaudo -y muertes de españoles y de indios mejicanos, mandó Sandoval que -quedásemos á aquel paso ocho soldados, y á mí me dejó por caudillo -dellos, y que tuviésemos una canoa del pasaje siempre varada en tierra, -y que estuviésemos alerta si daban voces pasajeros de los que estaban -en las estancias, para luego les pasar. - -Y una noche vinieron muchos indios guerreros de los pueblos cercanos -y de las estancias, creyendo que no nos velábamos; é por tomarnos la -canoa dan de repente en los ranchos en que estábamos y les pusieron -fuego, y no vinieron tan secreto, que ya les habiamos sentido; y nos -recogimos todos ocho soldados y cuatro mejicanos de los que estaban -sanos, y arremetimos á los guerreros, y á cuchilladas les hicimos -volver por donde habian venido, puesto que flecharon á dos soldados y á -un indio, mas no fueron mucho las heridas; y como aquello vimos, fuimos -tres compañeros á las estancias adonde sentíamos que habian quedado -indios y españoles dolientes, que seria una legua de allí, y trujimos -á un Diego de Mazariegos, ya otras veces por mí nombrado, y á otros -españoles que estaban en su compañía y á indios mejicanos que estaban -dolientes, y luego les pasamos el rio y fuimos adonde Sandoval estaba. - -É yendo que íbamos nuestro camino, como un español de los que habiamos -recogido en las estancias iba muy malo, y era de los nuevamente venidos -de Castilla, y medio isleño, hijo de ginovés, y como iba malo, y sin -tener qué le dar de comer, sino tortillas y pinol, ya que llegábamos -obra de media legua de donde estaba Sandoval, se murió en el camino y -no tuve gente para llevar el cuerpo muerto hasta el real; y llegado -donde el Sandoval estaba, le dije de nuestro viaje y del hombre que -se quedó muerto, y hubo enojo conmigo porque entre todos nosotros no -le trujimos á cuestas ó en un caballo, y le dijimos al Sandoval que -traiamos dos dolientes en cada caballo é nos veniamos á pié, y que por -esta causa no se pudo traer; y un soldado que se decia Bartolomé de -Villanueva, que era mi compañero, respondió al Sandoval muy soberbio -que harto teniamos que traer nuestras personas, sin traer muertos á -cuestas, y que renegaba de tanto trabajo é pérdida como Cortés nos -habia causado; y luego mandó Sandoval á mí y al Villanueva, sin más -parar le fuésemos á enterrar; y llevamos dos indios mejicanos y un -azadon, é hicímosle su sepultura y lo enterramos y le pusimos una cruz, -y hallamos en la faltriquera del muerto una taleguilla con muchos dados -y un papel escrito, que era una memoria de donde era natural y cúyo -hijo era y qué bienes tenia en Tenerife; é despues, el tiempo andando, -se envió aquella memoria á Tenerife; perdónele Dios, amen. - -Dejemos de contar cuentos, y quiero decir que luego Sandoval acordó -que fuésemos á otros pueblos que agora están cerca de unas minas que -descubrieron dende á tres años; y dende allí fuimos á otro pueblo -que se dice Quinistan, y otro dia á hora de Misa fuimos á Naco, y en -aquella sazon era buen pueblo y hallámosle despoblado de aquel mismo -dia; y despues de nos aposentar en unos patios muy grandes, adonde -habian degollado al maestre de campo Cristóbal de Olí, otras veces por -mí nombrado, que estaba el pueblo bien bastecido de maíz y de frisoles -y ají, y tambien hallamos un poco de sal, que era la cosa que más -deseábamos, y allí asentamos nuestro fardaje, como si hubiéramos de -estar en él para siempre. - -Hay en este pueblo la mejor agua que habiamos visto en toda la -Nueva-España, y un árbol que en mitad de la siesta, por recio sol que -hiciese, parecia que la sombra del árbol refrescaba el corazon, y caia -dél uno como rocío muy delgado que confortaba las cabezas; y aqueste -pueblo en aquella sazon fué muy poblado y en buen asiento, y habia -fruta de los zapotes colorados y de los chicos, y estaba en comarca de -otros pueblos chicos. - -Y dejallo hé aquí, y diré lo que allí nos avino. - - - - -CAPÍTULO CLXXXII. - -CÓMO EL CAPITAN GONZALO DE SANDOVAL COMENZÓ Á PACIFICAR AQUELLA -PROVINCIA DE NACO, Y DE LOS GRANDES REENCUENTROS QUE CON LOS DE AQUELLA -PROVINCIA TUVO, Y LO QUE MÁS SE HIZO. - - -Desde que hubimos allegado al pueblo de Naco y recogido maíz, frisoles -y ají, y con tres principales de aquel pueblo que allí en los maizales -prendimos, á los cuales Gonzalo de Sandoval halagó y dió cuentas de -Castilla, y les rogó que fuesen á llamar á los demas caciques, que no -se les haria enojo ninguno, fueron así como se lo mandó, y vinieron dos -caciques; mas no pudo acabar con ellos que se poblase el pueblo, salvo -traer de cuando en cuando poca comida; ni nos hacian bien ni mal, ni -nosotros á ellos; y ansí estuvimos los primeros dias, y Cortés habia -escrito á Gonzalo de Sandoval, como de ántes dicho tengo, que luego -le enviase á Puerto de Caballos diez soldados de los de Guacacualco, -y todos nombrados por sus nombres, y entre ellos era yo uno, y en -aquella sazon estaba yo algo malo, y dije á Sandoval que me excusase, -porque estaba mal dispuesto, y él, que lo habia gana, y ansí quedé; y -envió ocho soldados muy buenos varones para cualquiera afrenta, y aun -fueron de tan mala voluntad, que renegaban de Cortés y aun de su viaje, -y tenian mucha razon, porque no sabian cierto si la tierra por donde -habian de ir estaba de paz. - -Acordó Sandoval de demandar á los caciques de Naco cinco principales -indios, que fuesen con ellos hasta el Puerto de Caballos, y les puso -temores que si algun enojo recebia alguno de sus soldados, que les -quemaria el pueblo y que les iria á buscar y dar guerra; y mandó que -en todos los pueblos por donde pasasen les diesen muy bien de comer; y -fueron su viaje hasta el Puerto de Caballos, donde hallaron á Cortés, -que se queria embarcar para ir á Trujillo, y se holgó con ellos, y supo -cómo quedábamos buenos, y los llevó consigo en los navíos, y luego se -embarcó, y dejó en aquella villa de Puerto de Caballos á un Diego de -Godoy por su capitan, con hasta cuarenta vecinos, que eran todos los -más de los que solian ser de Gil Gonzalez de Ávila y de los nuevamente -venidos de las islas; y de que Cortés se hubo embarcado y su teniente -Godoy quedó en la villa, con los soldados que más sanos tenia hacia -entradas en los pueblos comarcanos, é trujo dos dellos de paz; mas como -los indios vieron que los soldados que allí quedaban estaban todos los -más dellos dolientes y se morian cada dia, no hacian cuenta dellos, -y á esta causa no les acudian con comida, ni ellos eran para illo á -buscar, y pasaban gran necesidad de hambre, y en pocos dias se murieron -la mitad dellos, y se despoblaron otros tres dellos, que se vinieron -huyendo donde estábamos con Sandoval. - -Y dejallo he aquí en este estado, y volveré á Naco, que, como Sandoval -habia visto que no se querian venir á poblar el pueblo los indios -vecinos y naturales de Naco, aunque los enviaba á llamar muchas -veces, y á los demas pueblos comarcanos, no venian ni hacian cuenta -de nosotros, acordó de ir en persona y hacer de manera que viniesen; -y fuimos luego á unos pueblos que se decian Girimonga y Aculaco, y á -otros tres pueblos que estaban cerca de Naco, y todos vinieron á dar la -obediencia á su majestad, y luego fuimos á Quizmitan y á otro pueblo -de la sierra, y ansimesmo vinieron; por manera que todos los indios de -aquella comarca venian de paz, y como no se les demandaba cosa ninguna -más de lo que ellos querian dar, no tenian pesadumbre de venir, y -desta manera estaba todo de paz hasta donde pobló Cortés la villa que -agora se dice Puerto de Caballos. - -Y dejémonos esta materia, porque por fuerza tengo de volver á decir -de Cortés, que fué á desembarcar al puerto de Trujillo; y porque en -una sazon acaecen dos ó tres cosas, como otras veces he dicho en los -capítulos pasados; y tengo de meter la pluma por los pasos contados, -dónde y de qué manera nosotros conquistábamos y poblábamos, como muy -claramente lo habrán visto los curiosos letores; y aunque se deje por -agora de decir de Sandoval y todo lo que en la provincia de Naco le -avino, quiero decir lo que Cortés hizo en Trujillo. - - - - -CAPÍTULO CLXXXIII. - -CÓMO CORTÉS DESEMBARCÓ EN EL PUERTO QUE LLAMAN DE TRUJILLO. Y CÓMO -TODOS LOS VECINOS DE AQUELLA VILLA LE SALIERON Á RECEBIR Y SE HOLGARON -MUCHO CON ÉL, Y DE TODO LO QUE ALLÍ HIZO. - - -Como Cortés se hubo embarcado en el puerto de Caballos, y llevó en su -compañía muchos soldados de los que trujo de Méjico y los que le envió -Gonzalo de Sandoval, y con buen tiempo en seis dias llegó al puerto -de Trujillo; y cuando los vecinos que allí vivian, que dejó poblados -Francisco de las Casas, supieron que era Cortés, todos fueron á la mar, -que estaba cerca, á le recibir, y le besaron las manos, porque muchos -vecinos de aquellos eran bandoleros de los que echaron de Pánuco, y -fueron en dar consejo á Cristóbal de Olí para que se alzase, y los -habian desterrado de Pánuco, segun dicho tengo en el capítulo que -dello habla; y como se hallaban culpantes, suplicaron á Cortés que les -perdonase; y Cortés con muchas caricias y ofrecimientos los abrazó á -todos y los perdonó, y luego se fué á la iglesia, y despues de hecha -oracion, le aposentaron lo mejor que pudieron, y le dieron cuenta de -todo lo acaecido del Francisco de las Casas y del Gil Gonzalez de -Ávila, y por qué causa degollaron á Cristóbal de Olí, y cómo se habian -ido camino de Méjico, y cómo habian pacificado algunos pueblos de -aquella provincia; y como Cortés bien lo hubo entendido, á todos los -honró de palabras y con dejalles los cargos segun y de la manera que -los tenian, excepto que hizo capitan general de aquellas provincias á -su primo Saavedra, que ansí se llamaba, lo cual tuvieron por bien. - -Y luego envió á llamar á todos los pueblos comarcanos, y como tuvieron -nueva que era el capitan Malinche, que ansí le llamaban, y sabian que -habia conquistado á Méjico, luego vinieron á su llamada y le trujeron -presentes de bastimentos; y cuando se hubieron juntado los caciques de -cuatro pueblos más principales, Cortés les habló con doña Marina y les -dijo las cosas tocantes á nuestra santa fe; y que todos éramos vasallos -del gran Emperador que se dice don Cárlos de Austria, y que tiene muy -grandes señores por vasallos, y que nos envió á estas partes para -quitar sodomías y robos é idolatrías, y para que no consienta comer -carne humana, ni hubiesen sacrificios ni robasen, ni se diesen guerra -unos á otros, sino que fuesen hermanos y como tales se tratasen, y -tambien venia para que diesen la obediencia á tan alto Rey y señor como -les habia dicho que tenemos, y le contribuyan con servicios y de lo -que tuvieren, como hacemos todos sus vasallos; y les dijo otras muchas -cosas la doña Marina, que lo sabia bien decir; y los que no quisiesen -venir á se someter al dominio de su majestad, que les castigaria, y aun -Fray Juan de las Varillas y los dos religiosos franciscos que Cortés -traia les predicaron cosas muy santas y buenas, y lo que decian los -frailes franciscos se lo declaraban dos indios mejicanos que sabian -la lengua española, con otros intérpretes de aquella lengua; y más -les dijo, que en todo les guardaria justicia, porque ansí lo mandaba -nuestro Rey y señor. - -Y porque hubo otros muchos razonamientos y los entendieron muy bien los -caciques, dijeron que se daban por vasallos de su majestad y que harian -lo que Cortés les mandaba, y luego les dijo que trujesen bastimento -á aquella villa; y tambien les mandó que viniesen muchos indios y -trujesen hachas, y que talasen un monte que estaba dentro de la villa, -para que desde allí se pudiese ver la mar y puerto; y tambien les -mandó que fuesen en canoas á llamar tres ó cuatro pueblos que están en -unas isletas que se llaman los Guanajes, que en aquella sazon estaban -pobladas, y que trujesen pescado, pues que tenian mucho; y ansí lo -hicieron, que dentro en cinco dias vinieron los pueblos de las isletas, -y todos traian presentes de pescado y gallinas; y Cortés les mandó dar -unas puercas y un barraco que se halló en Trujillo, y de los que traia -de Méjico, para que hiciesen casta, porque le dijo un español que era -buena tierra para multiplicar con soltalles en las isletas sin ponerles -guarda: y ansí fué como dijo, que dentro en dos años hubo muchos -puercos y los iban á montear. - -Dejemos esto, pues no hace á nuestra relacion, y no me lo tengan por -prolijidad en contar cosas viejas; y diré que vinieron tantos indios -á talar los montes de la villa que Cortés les mandó en dos dias se -vió claramente muy bien la mar, é hicieron quince casas, y una para -Cortés muy buena; y esto hecho, se informó Cortés qué pueblos y tierras -estaban rebeldes y no querian venir de paz; y unos caciques de un -pueblo que se dice Papayeca, que era cabecera de otros pueblos, que -en aquella sazon era grande pueblo, que agora está con muy poca gente -ó casi ninguna, le dió á Cortés una memoria de muchos pueblos que no -querian venir de paz, que estaban en grandes sierras y tenian fuerzas -hechas; y luego Cortés envió al capitan Saavedra con los soldados que -le pareció que convenian ir con él, y con los ocho de Guacacualco fué -por su camino hasta que llegó á las poblaciones que solian estar de -guerra, y salieron de paz los más dellos; excepto tres pueblos, que -no se quisieron venir; y tan temido era Cortés de los naturales y tan -nombrado, que hasta los pueblos de Olancho, donde fueron las minas -ricas que despues se descubrieron, era temido y acatado, y llamábanle -en todas aquellas provincias el capitan Hue, Hue de Marina, que quiere -decir el capitan viejo que trae á doña Marina. - -Dejemos á Saavedra, que está con su gente sobre los pueblos que no se -querian dar, que me parece que se decian los acaltecas, y volvamos á -Cortés, que estaba en Trujillo, é ya le habian adolescido los frailes -franciscos y un su primo que se decia Abalos, y el licenciado Pedro -Lopez, y Carranza el mayordomo, y Guinea el despensero y un Juan -Flamenco, y otros muchos soldados, ansí de los que traia como de los -que halló en Trujillo, y aun el Anton de Carmona, que trujo el navío -con el bastimento; y acordó de los enviar á la isla de Cuba, á la -Habana, ó á Santo Domingo si viesen que el tiempo hacia bueno en la -mar, y para ello les dió el un navío bien aderezado y calafateado, con -el mejor matalotaje que se pudo haber; y escribió á la audiencia Real -de Santo Domingo y á los frailes jerónimos y á la Habana, dando cuenta -cómo habia salido de Méjico en busca de Cristóbal de Olí, y cómo dejó -sus poderes á los oficiales de su majestad, y del trabajoso camino que -habia traido, y cómo el Cristóbal de Olí hubo preso á un capitan que se -decia Francisco de las Casas, que Cortés habia enviado para tomar el -armada al mismo Cristóbal de Olí, y que tambien habia preso á un Gil -Gonzalez de Ávila, siendo gobernador del Golfo-Dulce; y que teniéndolos -presos, los dos capitanes se concertaron y le dieron de cuchilladas, y -por sentencia, despues que lo tuvieron preso, le degollaron, y que al -presente estaba poblando la tierra y pueblos sujetos á aquella villa -de Trujillo, y que era tierra rica de minas, y que enviasen soldados; -que en aquella tierra de Santo Domingo no tenian con qué se sustentar; -y para dar crédito que habia oro envió muchas joyas y piezas de las -que traia en su recámara, é vajilla de lo que trujo de Méjico, y aun -de la vajilla de su aparador, y por su capitan de aquel navío á un su -primo que se decia Abalos, y le mandó que de camino tomase veinte y -cinco soldados que habia dejado un capitan, que tuvo nueva que andaba á -saltear indios en las isletas en lo de Cozumel. - -Y partido del puerto de Honduras, que ansí se llamaba, unas veces con -buen tiempo é otras con contrario, pasaron adelante de la Punta de -Sant-Anton, que está junto á las sierras que llaman de Guaniguanico, -que será de la Habana sesenta ó setenta leguas, y con temporal dieron -con el navío en tierra, de manera que se ahogaron los frailes y el -capitan Abalos y muchos soldados, y dellos se salvaron en el batel y -en tablas, y con mucho trabajo aportaron á la Habana, y dende allí fué -la fama volando por toda la isla de Cuba cómo Cortés y todos nosotros -éramos vivos, y en pocos dias fué la nueva á Santo Domingo, porque el -licenciado Pedro Lopez, médico que iba allí, que escapó en una tabla, -escribió á la Real audiencia de Santo Domingo en nombre de Cortés, -y todo lo acaecido, y cómo estaba poblando en Trujillo, y que habia -menester bastimento y vino y caballos, y que para lo comprar traian -mucho oro, y que se perdió en la mar de la manera que ya dicho tengo. - -Y como aquella nueva se supo, todos se alegraron, porque ya habia fama, -é lo tenian por cierto, que Cortés y todos nosotros sus compañeros -éramos muertos; las cuales nuevas supieron en la Española de un navío -que fué de la Nueva-España; y como en Santo Domingo se supo que -estaba de asiento poblando Cortés las provincias que dicho tengo, -luego los oidores y mercaderes comenzaron de cargar dos navíos viejos -con caballos y potros, y camisas y bonetes y cosas de bujerías, y no -trujeron cosa de comer, sino una pipa de vino, ni fruta, salvo los -caballos y todo lo demas de tarabusterías, entre tanto que se armaban -los navíos para venir, que aun no habian llegado al puerto. - -Quiero decir que como Cortés estaba en Trujillo, se le vinieron á -quejar ciertos indios de las islas de los Guanajes, que seria de allí -ocho leguas, y dijeron que estaba anclado un navío junto á su pueblo, y -el batel del navío lleno de españoles con escopetas y ballestas, y que -les querian tomar por fuerza sus mazaguales, que se dice entre ellos -vasallos, y que á lo que han entendido, son robadores, y que ansí les -tomaron los años pasados muchos indios, y los llevaron presos en otro -navío como aquel que estaba surto; y que enviase Cortés á poner cobro -en ello; y como Cortés lo supo, luego mandó armar un bergantin con la -mejor artillería que habia y con veinte soldados y con buen capitan, y -les mandó que en todo caso tomasen el navío que los indios decian, y -se lo trujesen preso con todos los españoles que dentro andaban, pues -que eran robadores de los vasallos de su majestad; y mandó á los indios -que armasen sus canoas, y con varas y flechas que fuesen junto al -bergantin, y que ayudasen á prender aquellos hombres, y para ello dió -poder al capitan. - -Pues yendo con su bergantin armado y muchas canoas de los naturales -de aquellas isletas, como los del navío que estaba surto los vieron -ir á la vela, no aguardaron mucho, que alzaron velas y se fueron -huyendo, porque bien pudo alcanzar el bergantin; y despues se alcanzó -á saber que era un bachiller Moreno, que habia enviado la audiencia -Real de Santo Domingo á cierto negocio á Nombre de Dios, y parece ser -descayeron del viaje, ó vino de hecho sobre cosa pensada á robar los -indios de Guanajes. - -Y volvamos á Cortés, que se quedó en aquella provincia pacificándola, y -volveré á decir lo que á Sandoval le acaeció en Naco. - - - - -CAPÍTULO CLXXXIV. - -CÓMO EL CAPITAN GONZALO DE SANDOVAL, QUE ESTABA EN NACO, PRENDIÓ Á -CUARENTA SOLDADOS ESPAÑOLES Y Á SU CAPITAN, QUE VENIAN DE LA PROVINCIA -DE NICARAGUA, Y HACIAN MUCHOS DAÑOS Y ROBOS Á LOS INDIOS DE LOS PUEBLOS -POR DONDE PASABAN. - - -Estando Sandoval en el pueblo de Naco atrayendo de paz todos los -más pueblos de aquella comarca, vinieron ante él cuatro caciques de -dos pueblos que se decian Quecuspan y Tanchinalchapa, y dijeron que -estaban en sus pueblos muchos españoles de la manera de los que con -él estábamos, con armas y caballos, y que les tomaban sus haciendas é -hijas y mujeres, y que las echaban en cadenas de hierro, de lo cual -hubo gran enojo el Sandoval; y preguntando que qué tanto seria de allí -donde estaban, dijeron que en un dia llegaríamos; y luego nos mandó -apercebir á los que habiamos de ir con él, lo mejor que podiamos, con -nuestras armas y caballos y ballestas y escopetas, y fuimos con él -setenta hombres; y llegados á los pueblos donde estaban los soldados, -les hallamos muy de reposo, sin pensamiento que los habiamos de -prender; y como nos vieron ir de aquella manera, se alborotaron y -echaron mano á las armas, y de presto prendimos al capitan y á otros -muchos dellos, sin que hubiese sangre ni de una parte ni de otra; y -Sandoval les dijo con palabras algo desabridas, si les parecia bien -andar robando á los vasallos de su majestad, y si seria buena conquista -y pacificacion aquella; y unos indios é indias que traian en collares -se los hizo sacar dellos y se los dió á los caciques de aquel pueblo, y -á los demas mandó que se fuesen á sus tierras, que era cerca de allí. - -Pues como aquello fué hecho, mandó al capitan que allí venia, que se -decia Pedro de Garro, que él y sus soldados fuesen presos y se fuesen -con nosotros al pueblo de Naco, y caminamos con ellos; y traian los -soldados muchas indias de Nicaragua, y algunas dellas hermosas, é -indias naborías que tenian en su servicio, y todos los más dellos -traian caballos; y como nosotros estábamos trillados y deshechos de los -caminos pasados, y no teniamos indias que nos hiciesen pan, eran ellos -unos condes en el servirse, segun nuestra pobreza. - -Pues como llegamos con ellos á Naco, Sandoval les dió posadas en -partes convenibles, porque venian entre ellos ciertos hidalgos y -personas de calidad; y cuando hubieron reposado un dia, y su capitan -Garro vió que éramos de los de Cortés, hízose muy amigo de Sandoval y -de nosotros y se holgaban con nuestra compañía; y quiero decir cómo -y de qué manera é por qué causa venia aquel capitan con aquellos -soldados, y es desta manera que diré: pareció ser que Pedro Arias de -Ávila, gobernador que fué en aquella sazon de Tierra-Firme, envió un -su capitan que se decia Francisco Hernandez, persona muy principal -entre ellos, á conquistar y pacificar las tierras de Nicaragua y lo -más que descubriese, y dióle copia de soldados, ansí á caballo como -ballesteros, y llegó á las provincias de Nicaragua y Leon, que ansí las -llaman, las cuales pacificó y pobló. - -Y como se vió con muchos soldados y próspero, y apartado del Pedro -Arias de Ávila, y por consejeros que tuvo para ello, y tambien, segun -entendí, un bachiller Moreno, por mí ya nombrado, que el audiencia -Real de Santo Domingo y los frailes jerónimos que gobernaban en las -islas le habian enviado á Tierra-Firme á cierto pleito, que tengo en mi -pensamiento que era sobre la muerte de Balboa, yerno de Pedro Arias, -al cual degolló sin justicia cuando le hubo casado con su hija doña -Isabel Arias de Peñalosa, que así se llamaba; y el bachiller Moreno -dijo al capitan Francisco Hernandez que como conquistase cualquiera -tierra, acudiese á nuestro Rey y señor para que le hiciese gobernador -della, que no hacia traicion; y que el Balboa, que degolló Pedro Arias, -siendo su yerno, que fué contra toda justicia, pues que el Balboa -primero envió sus procuradores á su majestad para ser adelantado; y so -color destas palabras que tomó del bachiller Moreno, envió el Francisco -Hernandez á su capitan Pedro de Garro para que por banda del Norte le -buscase puerto para hacer sabidor á su majestad de las provincias que -habia pacificado y poblado, para que le hiciese merced que él fuese -gobernador dellas, pues estaban tan apartadas de la gobernacion de -Pedro Arias. - -É viniendo que venia el Pedro de Garro para aquel efeto, le prendimos, -como dicho tengo. Y como el Sandoval entendió el intento á lo que -venian, platicó con el Garro y el Garro con él secretamente, y diese -órden que lo hiciésemos saber á Cortés, que estaba en Trujillo; y que -el Sandoval tenia por cierto que Cortés le ayudaria para que quedase el -Francisco Hernandez por gobernador de Nicaragua. - -Pues ya esto concertado, envian Sandoval y el Garro diez hombres, los -cinco de los nuestros y los otros cinco del Garro, para que costa á -costa fuesen á Trujillo con las cartas, porque allí residia Cortés -entónces, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y llevaron -sobre veinte indios de Nicaragua de los que trujo Garro para que les -ayudasen á pasar los rios, é yendo por sus jornadas, no pudieron -pasar el rio de Pichin ni otro que se decia Balama, porque venian muy -crecidos, y á cabo de quince dias vuelven los soldados á Naco sin hacer -cosa ninguna de lo que les fué mandado; de lo cual hubo tanto enojo el -Sandoval, que de palabra trató mal al que iba por caudillo; y luego sin -más tardar ordena que vaya por la tierra adentro el capitan Luis Marin -con diez soldados, los cinco de Garro y los demas de los nuestros, é yo -fuí con ellos, y fuimos todos á pié y atravesamos muchos pueblos que -estaban de guerra. - -Y si hubiese de escribir por extenso los grandes trabajos y -reencuentros que con indios de guerra tuvimos, y los rios y ancones que -pasamos en barcas y á nado, y la hambre que algunos dias tuvimos, era -para no acabar tan presto, y cosas muy de notar; mas digo que habia dia -que pasábamos tres rios caudalosos en barcas y á nado; y como llegamos -á la costa, hubo muchos esteros, donde habia lagartos. - -Y en un rio que se dice Xagua, que está del Triunfo de la Cruz diez -leguas, estuvimos dos dias en el pasar en barcas, segun venia de recio, -y allí hallamos calaveras y huesos de siete caballos que los habian -muerto de mala yerba que habian pacido, y fueron de los de Cristóbal de -Olí; y de allí fuimos al Triunfo de la Cruz, y hallamos naos quebradas -dadas al través, y de allí fuimos en cuatro dias á un pueblo que se -dice Quemara, y salieron muchos indios de guerra contra nosotros, y -traian unas lanzas grandes y gordas, que con sus rodelas mandaban con -la mano derecha y sobre el brazo izquierdo, y jugaban de la manera que -nosotros peleamos con las picas, y se nos venian á juntar pié con pié, -y con las ballestas que llevábamos y á cuchilladas nos dieron lugar -que pasásemos adelante, y allí hirieron dos de nuestros soldados: y -estos indios que he dicho que salieron de guerra no creyeron que éramos -de los de Cortés, sino de otros capitanes, que les íbamos á robar sus -indios. - -Dejemos de contar trabajos pasados, y digo que en otros dos dias de -camino llegamos á Trujillo, y ántes de entrar en él, que seria hora de -vísperas, vimos á cinco de á caballo, y era Cortés y otros caballeros, -que se habian salido á pasear por la costa, y cuando nos vieron de -léjos no sabian qué cosa nueva podia ser; y como nos conoció Cortés, se -apeó del caballo y con las lágrimas en los ojos nos vino á abrazar, y -nosotros á él, y nos dijo: - -—«¡Oh hermanos y compañeros mios, qué deseo tenia de veros y saber qué -tales estábades!» - -Y estaba tan flaco, que hubimos lástima de verle; porque, segun -supimos, habia estado á punto de morir de calenturas y tristeza que en -sí tenia, y aun en aquella sazon no sabia cosa buena ni mala de lo de -Méjico; y dijeron otras personas que estaba ya tan á punto de morir, -que le tenian hechos unos hábitos de San Francisco para le enterrar -con ellos; y luego á pié se fué con todos nosotros á la villa, y nos -aposentó y cenamos con él; y tenia tanta pobreza, que aun de cazabe -no nos hartamos; y como le hubimos dado relacion á lo que veniamos, y -leido las cartas sobre lo de Francisco Hernandez para que le ayudase, -dijo que haria cuanto pudiese por él. - -Y en aquella sazon que allegamos á Trujillo habia tres dias que habian -venido los dos navíos chicos con las mercaderías que enviaban de Santo -Domingo, que era caballos y potros y armas viejas, y unas camisas y -bonetes colorados, y cosas de poca valía, y no trujeron sino una pipa -de vino, ni fruta ni cosa de provecho; que valiera más que aquellos -navíos no vinieran, segun todos nos adeudamos en comprar de aquellas -bujerías. - -Pues estando que estábamos con Cortés dando cuenta de nuestro trabajoso -camino, vieron venir en alta mar un navío á la vela, y llegado al -puerto, venia de la Habana, que enviaba el licenciado Zuazo, el cual -licenciado habia dejado Cortés en Méjico por alcalde mayor, y enviaba -un poco de refresco para Cortés con una carta, la cual es esta que se -sigue; y si no dijere las palabras formales que en ella venian, á lo -ménos diré la sustancia della. - - - - -CAPÍTULO CLXXXV. - -CÓMO EL LICENCIADO ZUAZO ENVIÓ UNA CARTA DENDE LA HABANA Á CORTÉS, Y LO -QUE EN ELLA SE CONTIENE ES LO QUE DIRÉ ADELANTE. - - -Pues como hubo tomado puerto el navío que dicho tengo, un hidalgo que -venia por capitan dél, cuando saltó en tierra luego fué á besar las -manos á Cortés y le dió una carta del licenciado Zuazo; y despues que -Cortés la hubo leido, tomó tanta tristeza, que luego comenzó al parecer -á sollozar en su aposento, y no salió de donde estaba hasta otro dia -por la mañana, que era sábado, é se confesó con fray Juan aquella -noche, y le mandó que dijese Misa de Nuestra Señora muy de mañana, -é comulgó; é despues de dicha Misa, nos rogó que le escuchásemos, y -sabríamos nuevas de la Nueva-España, cómo echaron fama que todos éramos -muertos, y cómo nos habian tomado nuestras haciendas y las habian -vendido en el almoneda, y quitado nuestros indios y repartido en otros -españoles, sin tener méritos, y comenzó á leer la carta, y decia ansí. - -É lo primero que leyó fué las nuevas que vinieron de Castilla de su -padre Martin Cortés y de Ordás, y cómo el contador Albornoz le habia -sido contrario en las cartas que escribió el Albornoz á su majestad -y al Obispo de Búrgos, y lo que su majestad sobre ellas habia mandado -proveer, de enviar al almirante de Santo Domingo con seiscientos -hombres, segun ya lo tengo dicho en el capítulo que dello habla; y cómo -el duque de Béjar quedó por su fiador, y puso su estado y cabeza por el -Cortés y por nosotros, que éramos muy leales servidores de su majestad, -y otras cosas que ya las he referido en el capítulo que dello habla; y -cómo al capitan Narvaez le dieron una conquista del rio de Palmas, y -que á un Nuño de Guzman le dieron la gobernacion de Pánuco, y que el -Obispo de Búrgos era fallecido. - -Y en las cosas de la Nueva-España dijo que, como Cortés hubo dado en -Guacacualco los poderes y provisiones al factor Gonzalo de Salazar -y á Pedro Almindez Chirinos para ser gobernadores de Méjico si -viesen que el tesorero Alonso de Estrada y el contador Albornoz no -gobernaban bien, ansí como llegaron á Méjico el factor y veedor con -sus poderes, se hicieron muy amigos del mismo licenciado Zuazo, que -era alcalde mayor, y de Rodrigo de Paz, que era alguacil mayor del -capitan, y de Andrés de Tapia y Jorge de Albarado, y de todos los demas -conquistadores de Méjico; y cuando se vió el factor con tantos amigos -de su banda dijo que el mismo factor y veedor habian de gobernar, y no -el tesorero ni el contador, y sobre ello hubo muchos ruidos y muertes -de hombres, los unos por favorecer al factor y al veedor, y otros -por ser amigos del tesorero y el contador. - -De manera que quedaron con el cargo de gobernadores el factor y -veedor, y echaron presos á los contrarios, tesorero y contador, y á -otros muchos que fueron en su favor, y cada dia habia cuchilladas y -revueltas, y que los indios que vacaban los daban á sus amigos, aunque -no tenian méritos; y que al licenciado Zuazo que no le dejaban hacer -justicia, y que al Rodrigo de Paz le habia echado preso porque le iba á -la mano, y que el mismo licenciado Zuazo los volvió á concertar y hacer -amigos, ansí al factor é tesorero y contador é á Rodrigo de Paz, y que -estuvieron ocho dias en concordia. - -Y que en esta sazon se levantaron ciertas provincias que se decian los -zapotecas y minxes, y un pueblo y fortaleza do habia un gran peñol que -se dice Coatlan, y que enviaron á él muchos soldados de los que habian -venido nuevamente de Castilla y de otros que no eran conquistadores, -y envió por capitan dellos al veedor Chirinos, y que gastaban muchos -pesos de oro de las haciendas de su majestad y lo que estaba en su Real -caja, y que llevaban tantos bastimentos al real donde estaban, que todo -era veetrías y juegos de naipes, y que á los indios no se les daba por -ellos cosa ninguna, y que de repente de noche se salian los indios del -peñol y daban en el real del veedor, y le mataron ciertos soldados y -le hirieron otros muchos, y á esta causa envió el factor con el mismo -cargo á un capitan de los de Cortés, que se decia Andrés de Monjaraz, -para que estuviese en compañía del veedor, porque este Monjaraz se -habia hecho muy amigo del factor, y en aquella sazon estaba tullido el -Monjaraz de bubas, que no era para hacer cosa que buena fuese, y los -indios estaban muy vitoriosos, y que Méjico estaba cada dia para se -alzar; y que el factor procuró por todas vías de enviar oro á Castilla -á su majestad é al comendador mayor de Leon D. Francisco de los Cóbos. - -Porque en aquella sazon echó fama el factor que Cortés y todos -nosotros éramos muertos en poder de indios, en un pueblo que se dice -Xicalango, y en aquel tiempo habia venido de Castilla Diego de Ordás, -que es el que Cortés hubo enviado por procurador de la Nueva-España, -y lo que procuró fué para él una encomienda de Santiago, y trujo por -cédula de su majestad sus indios y unas armas del volcan que está cabe -Guaxocingo, y que como llegó á Méjico, dijo el Ordás que queria ir á -buscar á Cortés, y esto fué porque vió las revueltas y zizañas, y que -se hizo muy amigo del factor, y fué por la mar á ver si era vivo ó -muerto Cortés, con un navío grande y un bergantin, y fué costa á costa -hasta que llegó á un pueblo que se dice Xicalango, adonde habian muerto -al Simon de Cuenca y al capitan Francisco de Medina y á los españoles -que consigo estaban, segun más largo lo tengo escrito en el capítulo -que dello habla; y como aquella nueva supo el Ordás, se volvió á la -Nueva-España, y sin desembarcar en tierra escribió al factor con unos -pasajeros, que tiene por cierto que Cortés es muerto. Y como echó esta -nueva el Ordás, en el mismo navío que fué en busca de Cortés, luego -atravesó la isla de Cuba á comprar becerras y yeguas. - -Y cuando el factor vió la carta de Ordás, la anduvo mostrando en Méjico -á unos y á otros, y echó fama que era muerto Cortés y todos los que -con él fuimos, é se puso luto, é hizo hacer un túmulo é monumento en -la iglesia mayor de Méjico, é hizo las honras por Cortés; y luego se -hizo pregonar con trompetas y atabales por gobernador y capitan general -de la Nueva-España, y mandó que todas las mujeres que se habian muerto -sus maridos en compañía de Cortés, que hiciesen bien por sus almas y -se casasen, y aun lo envió á decir á Guacacualco é á otras villas; é -porque una mujer de un Alonso Valiente, que se decia Juana de Mansilla, -no se quiso casar, y dijo que su marido y Cortés y todos nosotros -éramos vivos, y que no éramos los conquistadores viejos personas de -tan poco ánimo como los que estaban en el peñol de Coatlan con el -veedor Chirinos, porque los indios les daban guerra, y no ellos á los -indios, y que tenia esperanza en Dios que presto veria á su marido -Alonso Valiente y á Cortés y á todos los más conquistadores viejos -de vuelta para Méjico, y que no se queria casar; porque dijo estas -palabras la mandó el factor azotar por las calles públicas de Méjico, -por hechicera; y tambien, como hay en este mundo hombres traidores -aduladores, y era uno dellos uno que le teniamos por hombre honrado, -que por su honor aquí no le nombro, dijo al factor delante otras muchas -personas que estaba malo de espanto porque, yendo una noche pasada -cerca del Taltelulco, que es la iglesia de señor Santiago, donde solia -estar el ídolo mayor, que se decia Huichilóbos, que vió en el patio que -se ardian en vivas llamas el alma de Cortés y de doña Marina é la del -capitan Sandoval, é que de espanto dello estaba muy malo. - -Tambien vino otro hombre que no nombro, que tambien le tenian en buena -reputacion, é dijo al factor que andaban en los patios de Tezcuco -unas cosas malas, y que decian los indios que era el alma de doña -Marina y la de Cortés; y todas eran mentiras y traiciones, sino por se -congraciar con el factor dijeron aquello, ó el factor se lo mandó decir. - -Y en aquel tiempo habia llegado á Méjico Francisco de las Casas y -Gil Gonzalez de Ávila, que son los capitanes por mí muchas veces -nombrados, que degollaron á Cristóbal de Olí; y de que el de las Casas -vió aquellas revueltas y que el factor se habia hecho pregonar por -gobernador, dijo públicamente que era mal hecho, y que no se habia de -consentir tal cosa, porque Cortés era vivo, y que él ansí lo creia, é -que ya que eso fuese, lo cual Dios no permitiese, que para gobernador, -que más persona y caballero y más méritos tenia Pedro de Albarado -que no el factor, y que le enviasen á llamar al Pedro de Albarado; y -secretamente su hermano Jorge de Albarado y aun el tesorero y otros -vecinos mejicanos le escribieron para que se viniese en todo caso á -Méjico con todos los soldados que tenia, y que procurarian de le dar -la gobernacion hasta saber si Cortés era vivo, y enviar á hacer saber -á su majestad si fuese servido mandar otra cosa; é que ya que el Pedro -de Albarado con aquellas cartas se venia para Méjico, tuvo temor del -factor, segun las amenazas le envió á decir al camino que le mataria; -é como supo que habian ahorcado á Rodrigo de Paz y preso al licenciado -Zuazo, se volvió á su conquista. - -Y en aquel tiempo que habia recogido el factor cuanto oro pudo haber -en Méjico y Nueva-España, para hacer con ello mensajero á su majestad, -y enviar con ello á un su amigo que se decia Peña con sus cartas -secretas, y el Francisco de las Casas y el licenciado Zuazo y Rodrigo -de Paz se lo contradijeron, y aun tambien el tesorero y contador, que -hasta saber nuevas ciertas si Cortés era vivo, que no hiciese relacion -que era muerto, pues no lo tenian por cierto, y que si oro queria -enviar á su majestad de sus reales quintos, que era muy bien, más que -fuese juntamente con parecer y acuerdo del tesorero y contador, y no -sólo en su nombre; y porque lo tenian ya en los navíos y para hacerse -á la vela con ella, fué el de las Casas con mandamientos del alcalde -mayor Zuazo y con favor de Rodrigo de Paz y de los demas oficiales -de la hacienda de su majestad y conquistadores, que detuviesen el -navío hasta que escribiesen á nuestro Rey de la manera que estaba la -Nueva-España; porque, segun pareció, el factor no consentia que otras -personas escribiesen, sino solamente sus cartas; y despues que el -factor vió que el de las Casas y el licenciado no eran buenos amigos -y le iban á la mano, luego los mandó prender, é hizo proceso contra -el Francisco de las Casas y contra el Gil Gonzalez de Ávila sobre la -muerte de Olí, y los sentenció á degollar, y de hecho queria ejecutar -la sentencia, por más que apelaban ante su Majestad; y con gran -importunidad les otorgó la apelacion, y los envió á Castilla presos -con los procesos que contra ellos hizo; y hecho esto, da luego tras el -mismo Zuazo, y que en justo y en creyente lo arrebataron y llevaron en -una acémila al puerto de la Veracruz y le embarcaron para la isla de -Cuba, diciendo que porque fuese á dar residencia del tiempo que fué en -ella juez. - -Y que al Rodrigo de Paz, que le echó preso y le demandó el oro y plata -que era de Cortés, porque como su mayordomo sabia dello, diciendo que -lo tenia escondido, porque lo queria enviar á su Majestad, pues era de -los bienes que tenia Cortés usurpados á su majestad; y porque no lo -dió, pues era claro que lo tenia, sobre ello le dió tormento, y con -aceite y fuego le quemó los piés y aun parte de las piernas, y estaba -muy flaco malo de las prisiones, y para morir; y no contento con los -tormentos, viendo el factor que si le daba vida, que se iria á quejar -dél á su majestad, le mandó ahorcar por revoltoso y bandolero, y que -á todos los más soldados y vecinos de Méjico que eran de la banda de -Cortés los mandó prender, y se retrujeron en la casa de los frailes -franciscos Jorge de Albarado y Andrés de Tapia; y todos los más eran -con Cortés, puesto que otros muchos conquistadores se allegaron al -factor porque les daba buenos indios, y que andaban á viva quien -vence, y que en la casa de la municion de las armas todas las sacó -el factor y las mandó llevar á sus palacios, y que la artillería que -estaba en la fortaleza y atarazanas las mandó asestar delante de sus -casas, é hizo capitan de ella á un don Luis de Guzman, deudo del duque -de Medina-Sidonia, y puso por capitan de su guarda á un Artiaga, que -ya no se me acuerda el nombre, y para guarda de su persona á un Ginés -Nortes y un Pedro Gonzalez Sabiote, y otros soldados que eran de los -de Cortés. - -Y más decia en la carta que escribió Zuazo á Cortés, que mirase que -fuese luego á poner recaudo en Méjico, porque, demas de todos estos -males y escándalos, habia otros peores, que habia escrito el factor -á su majestad que le habian hallado en su recámara de Cortés un cuño -con que marcaba el oro que los indios le traian á escondidas, é que -no pagaba quinto dello; y tambien dijo que porque viese cuál andaba -la cosa en Méjico, que porque un vecino de Guacacualco que vino á -aquella ciudad á demandar unos indios que en aquel tiempo vacaron por -muerte de otro vecino de los que estaban poblados en la villa, por -muy secretamente que dijo el vecino de Guacacualco á una mujer donde -posaba, que por qué se habia casado, que ciertamente era vivo su marido -y todos los que fueron con Cortés, y dió causas y razones para ello; -como lo supo el factor, que luego le fueron con la parlería, envió por -él á cuatro alguaciles, y lo llevaron engarrafado á la cárcel, y lo -queria mandar ahorcar por revolvedor, hasta que el pobre vecino; que -se decia Gonzalo Hernandez, tornó á decir que, como vido llorar á la -mujer por su marido, que por la consolar le habia dicho que era vivo, -mas que ciertamente todos éramos muertos; y luego le dió los indios que -demandaba, y le mandó que no estuviese más en Méjico y que no dijese -otra cosa, porque le mandaria ahorcar. - -Y más decia en el cabo de su carta, cómo luego de á poco tiempo -que habia salido de Méjico Cortés habia muerto el buen Padre fray -Bartolomé, que era un santo hombre, y que le habia llorado todo -Méjico, y que le habian enterrado con grande pompa en señor Santiago, -é que los indios habian estado todo el tiempo desque murió hasta que -le enterraron sin comer bocado, é que los Padres franciscos habian -predicado á sus honras y enterramiento, y que habian dicho dél que -era un santo varon, y que le debia mucho el Emperador, pero más los -indios; pues si al Emperador le habia dado aquellos vasallos, como -Cortés y los demas conquistadores viejos, á los indios les habia -dado el conocimiento de Dios y ganado sus almas para el cielo; é que -habia convertido é bautizado más de dos mil y quinientos indios en -Nueva-España, que ansí se lo habia dicho el Padre fray Bartolomé de -Olmedo algunas veces al tal predicador; é que habia hecho mucha falta -fray Bartolomé de Olmedo, porque con su autoridad é santidad componia -las disensiones é ruidos, y hacia bien á los pobres; é luego decia -Zuazo que todo en Méjico estaba perdido, y acababa su carta diciendo: - -—«Esto que aquí escribo á vuestra merced, pasa ansí, y dejélos allá, y -embarcáronme preso, y trujéronme con grillos aquí donde estoy.» - -Y despues que Cortés la hubo leido, estábamos tan tristes y enojados, -ansí del Cortés, que nos trujo con tantos trabajos, como del factor, y -echábamosles dos mil maldiciones, ansí al uno como el otro, y se nos -saltaban los corazones de coraje. - -Pues Cortés no pudo tener las lágrimas, que con la misma carta se fué -luego á encerrar á su aposento, y no quiso que le viésemos hasta más -de medio dia, y todos, nosotros aun le dijimos é rogamos que luego se -embarcase en tres navíos que allí estaban, y que nos fuésemos á la -Nueva-España; y él nos respondió muy amorosa y mansamente, y nos dijo: - -—«¡Oh hijos y compañeros mios!, que veo por una parte aquel mal hombre -del factor, que está muy poderoso, y temo cuando sepa que estamos en el -puerto, no haga otras desvergüenzas y atrevimientos aun más de lo que -ha hecho, ó me mate ó ahogue ó eche preso, ansí á mí como á vuestras -personas; yo me embarcaré luego con el ayuda de Dios, y ha de ser -solamente con cuatro ó cinco de vuestras mercedes, y tengo de ir muy -secretamente á desembarcar á puerto que no sepan en Méjico de nosotros, -hasta que desconocidos entremos en la ciudad; y demas desto, Sandoval -está en Naco con pocos soldados, y ha de ir por tierra de guerra, en -especial por Guatimala, que no está en paz. Conviene que vos, señor -Luis Marin, con todos los compañeros que aquí venistes en mi busca, os -volvais y os junteis con Sandoval, y se vayan camino de Méjico.» - -Dejemos esto, y quiero volver á decir que luego que Cortés escribió al -capitan Francisco Hernandez, que estaba en Nicaragua, que fué el que -enviaba á buscar puerto con el Pedro de Garro, y se le ofreció Cortés -que haria por él todo lo que pudiese, y le envió dos acémilas cargadas -de herraje, porque sabia que tenia falta dello, y tambien le envió -herramientas de minas, y ropas ricas para su vestir, y cuatro tazas y -jarros de plata de su vajilla, y otras joyas de oro; lo cual entregó -á un hidalgo que se decia Fulano de Cabrera, que fué uno de los cinco -soldados que fueron con nosotros en busca de Cortés, y este Cabrera fué -despues capitan de Venalcázar, y fué muy esforzado capitan y extremado -hombre por su persona, natural de Castilla la Vieja; el cual fué -maestre de campo de Blasco Nuñez Vela, é murió en la misma batalla que -murió el Virey. - -Quiero dejar cuentos viejos, y quiero decir que como yo vi que Cortés -se habia de ir á la Nueva-España por la mar, le fuí á pedir por merced -que en todo caso me llevase en su compañía, y que mirase que en todos -sus trabajos y guerras me habia hallado siempre á su lado y le habia -ayudado, y que agora era tiempo que yo conociese dél si tenia respeto á -los servicios que yo le habia hecho, y amistad y ruego presente. - -Entónces me abrazó y me dijo: - -—«Pues si os llevo conmigo, ¿quién irá con Sandoval? Ruégoos, hijo, -que vais con vuestro amigo Sandoval; que yo os prometo y empeño estas -barbas yo os haga muchas mercedes, que bien os lo debo ántes de ahora.» - -En fin, no aprovechó cosa ninguna, que no me dejó ir consigo. - -Tambien quiero decir cómo estando que estábamos en aquella villa de -Trujillo, un hidalgo que se decia Rodrigo Mañueco, maestresala de -Cortés, hombre de palacio, por dar contento y alegría á Cortés, que -estaba muy triste, y tenia razon, apostó con otros caballeros que -subiria armado de todas armas á una casa que nuevamente habian hecho -los indios de aquella provincia para Cortés, segun lo he declarado en -el capítulo que dello habla, las cuales casas estaban en un cerro algo -alto; y subiendo armado, reventó al subir de la cuesta, y murió dello; -y ansimismo, como vieron ciertos hidalgos de los que halló Cortés en -aquella villa que no les dejaba cargos, como ellos quisieran, estaban -revolviendo bandos, é Cortés lo apaciguó con decir que los llevaria en -su compañía á Méjico, é que allá les daria cargos honrosos. - -Y dejémoslo aquí, y diré lo que Cortés más hizo, y es, que mandó á un -Diego de Godoy, que habia puesto por capitan en el Puerto de Caballos, -con ciertos vecinos que estaban malos, y no se podian valer de pulgas -y mosquitos y no tenian con qué se mantener, que todas estas miserias -tenian, que se pasasen á Naco, pues era buena tierra, é que nosotros -nos fuésemos con el capitan Luis Marin camino de Méjico, é si hubiese -lugar, que fuésemos á ver la provincia de Nicaragua, para demandalla á -su majestad en gobernacion el tiempo andando, si aportase á Méjico; y -despues que Cortés nos abrazó y nosotros á él, y le dejamos embarcado, -se fué á la vela para su via de Méjico, y nosotros partimos para Naco, -y muy alegres en saber que habiamos de caminar la via de Méjico; y -con muy gran trabajo é falta de comida llegamos á Naco, y Sandoval se -holgó con nosotros, y cuando llegamos, ya el Pedro de Garro, con todos -sus soldados, se habia despedido del Sandoval, y se fué muy gozoso -á Nicaragua á dar cuenta á su capitan Francisco Hernandez de lo que -habia concertado con Sandoval; y luego otro dia que llegamos á Naco -nos partimos y fuimos camino de Méjico, y los soldados de la compañía -de Garro que habian ido con nosotros á Trujillo se fueron camino de -Nicaragua con el presente y carta que Cortés enviaba á Francisco -Hernandez. - -Dejaré de decir de nuestro camino, y diré lo que sobre el presente -sucedió á Francisco Hernandez con el gobernador Pedro Arias de Ávila. - - - - -CAPÍTULO CLXXXVI. - -CÓMO FUERON POR LA POSTA DENDE NICARAGUA CIERTOS AMIGOS DEL PEDRO -ARIAS DE ÁVILA Á HACELLE SABER CÓMO FRANCISCO HERNANDEZ, QUE ENVIÓ POR -CAPITAN Á NICARAGUA, SE CARTEABA CON CORTÉS Y SE LE HABIA ALZADO CON -LAS PROVINCIAS DE NICARAGUA, Y LO QUE SOBRE ELLO PEDRO ARIAS HIZO. - - -Como un soldado que se decia Fulano Garabito, y un compañero, y otro -que se decia Zamorano eran íntimos amigos de Pedro Arias de Ávila, -gobernador de Tierra-Firme, vieron que Cortés habia enviado presentes -á Francisco Hernandez, y habian entendido que Pedro de Garro y otros -soldados hablaban secretamente con el Francisco Hernandez, y tuvieron -sospecha que queria dar aquellas provincias é tierras á Cortés, y demas -desto, el Garabito era enemigo de Cortés, porque siendo mancebos, en la -isla de Santo Domingo el Cortés le habia acuchillado sobre amores de -una mujer; y como el Pedro Arias lo alcanzó, por cartas y mensajeros, -á saber, viene más que de paso con gran copia de soldados á pié y á -caballo, y prende al Francisco Hernandez; é ya el Pedro de Garro, como -alcanzó á saber que venia el Pedro Arias, y muy enojado contra él, -de presto se huyó y se vino á nosotros, y si el Francisco Hernandez -quisiera venir, tiempo tuvo para hacer lo mismo, y no quiso, creyendo -que Pedro Arias lo hiciera de otra manera con él, porque habian sido -muy grandes amigos; y despues que el Pedro Arias hubo hecho proceso -contra el Francisco Hernandez, y halló que se le alzaba por sentencia, -le degolló en la misma villa donde estaba poblando, y en esto paró la -venida de Garro y los presentes de Cortés. - -Y dejarlo hé aquí, y diré cómo Cortés volvió al puerto de Trujillo con -tormenta, y lo que más pasó. - - - - -CAPÍTULO CLXXXVII. - -CÓMO YENDO CORTÉS POR LA MAR LA DERROTA DE MÉJICO TUVO TORMENTA, Y DOS -VECES TORNÓ ARRIBA AL PUERTO DE TRUJILLO, Y LO QUE ALLÍ LE AVINO. - - -Pues como dicho tengo en el capítulo pasado que Cortés se embarcó -en Trujillo para ir á Méjico, pareció ser tuvo tormentas en la mar, -unas veces con viento contrario, é otra vez se le quebró el mástil -del trinquete y mandó arribar á Trujillo; y como estaba flaco y -mal dispuesto y quebrantado de la mar, y muy temeroso de ir á la -Nueva-España, por temor no le prendiese el factor, parecióle que no -era bien ir en aquella sazon á Méjico; y desembarcado en Trujillo, -mandó á fray Juan, que se habia embarcado con Cortés, que dijese Misas -al Espíritu Santo é hiciese procesion y rogativas á nuestro Señor -Dios y á Santa María nuestra Señora la Vírgen, que le encaminase lo -que más fuese para su santo servicio; y pareció ser el Espíritu Santo -le alumbró de no ir por entónces aquel viaje, sino que conquistase -y poblase aquellas tierras; y luego sin más dilacion envió por la -posta á mata-caballo tres mensajeros tras nosotros, que íbamos camino -de Méjico, é nos envió sus cartas rogándonos que no pasásemos más -adelante, y que conquistásemos y poblásemos la tierra, porque el Santo -Ángel de su guarda se lo ha alumbrado y puesto en el pensamiento, y que -él ansí lo piensa hacer. - -Y cuando vimos la carta y que tan de hecho lo mandaba, no lo pudimos -sufrir y le echábamos mil maldiciones, y que no hubiese ventura en -todo cuanto pusiese mano, pues ansí nos habia echado á perder; y demas -desto, dijimos todos á una al capitan Sandoval que si queria poblar, -que se quedase con los que quisiese, que harto conquistados y perdidos -nos traia, y que jurábamos que no le habiamos de guardar más, sino -irnos á las tierras de Méjico, que ganamos; y ansimismo el Sandoval -era de nuestro parecer; y lo que con nosotros pudo acabar fué, que -le escribiésemos por la posta con los mismos sus mensajeros que nos -trujeron las cartas, dándole á entender nuestra voluntad; y en pocos -dias recibió nuestras cartas con firmas de todos; y las respuestas que -á ellas nos dió, fué ofrecerse en gran manera á los que quisiésemos -quedar á poblar aquella tierra, y en cabo de aquella carta traia una -cortapisa que decia que si no le querian obedecer como lo mandaba, que -en Castilla y en todas partes habia soldados. - -Y de que aquella respuesta vimos, todos nos queriamos ir camino de -Méjico é perdelle la vergüenza; y como aquello vió Sandoval, muy -afectuosamente y con grandes ruegos nos importunó que aguardásemos -algunos dias, que él en persona iria á hacer embarcar á Cortés; y le -escribimos en respuesta de la carta, que ya habia de tener compasion y -otro miramiento del que tiene, de habernos traido de aquella manera, y -que por su causa nos han robado y vendido nuestras haciendas y tomado -los indios; y los más soldados que allí con nosotros estaban, que eran -casados, dijeron que ni sabian de sus mujeres é hijos; y le suplicamos -todos que luego se volviese á embarcar y se fuese camino de Méjico; -porque, ansí como dice que hay soldados en Castilla y en todas partes, -que tambien sabe que hay gobernadores y capitanes puestos en Méjico, -é que do quiera que llegáremos nos darán nuestros indios aunque les -pese, y no le estaremos á Cortés aguardando que por su mano nos los dé; -y luego fué Sandoval, y llevó en su compañía á un Pedro de Saucedo el -romo, y á un herrador que se decia Francisco Donaire, y llevó consigo -su buen caballo, que se decia Motilla, y juró que habia de hacer -embarcar á Cortés y que se fuese á Méjico. - -Y porque he traido aquí á la memoria del caballo Motilla, fué de mejor -carrera y revuelto, y en todo de buen parecer, castaño escuro, que hubo -en la Nueva-España; y tanto fué de bueno, que su majestad tuvo noticia -dél, y aun el Sandoval se lo quiso enviar presentado. - -Dejemos de hablar del caballo Motilla, y volvamos á decir que Sandoval -me demandó á mí mi caballo, que era muy bueno, así de juego como de -carrera y de camino, y este caballo hube en seiscientos pesos, que -solia ser de un Abalos, hermano de Saavedra, porque otro que truje me -le mataron en una entrada de un pueblo que se dice Zulaco, que me habia -costado en aquella sazon sobre seiscientos pesos; y el Sandoval me dió -otro de los suyos á trueco del que le dí, que no me duró el que me dió -dos meses, que tambien me lo mataron en otra guerra; y no me quedó sino -un potro muy ruin que habia mercado de los mercaderes que vinieron de -Trujillo, como otras veces he dicho en el capítulo que dello habla. - -Volvamos á nuestra relacion, y dejemos de contar de las averías -de caballos y de mi trabajo, é que ántes que Sandoval de nosotros -partiese, nos habló á todos con mucho amor y dejó á Luis María por -capitan, y nos fuimos luego á unos pueblos que se dicen Marayani, y -desde allí á otro pueblo que en aquella sazon era de muchas casas, que -se decia Acalteca, y que allí esperásemos la respuesta de Cortés; y en -pocos dias llegó Sandoval á Trujillo, y se holgó mucho el Cortés de ver -al Sandoval, y como vió lo que le escribiamos, no sabia qué consejo -tomar, porque ya habia mandado á su primo Saavedra, que era capitan, -que fuese con todos los soldados á pacificar los pueblos que estaban -de guerra; y por más palabras é importunaciones que el Sandoval dijo -á Cortés y Pedro de Saucedo el romo y el fray Juan de Varillas, que -tambien deseaba volverse á Méjico para ver qué dejó ordenado fray -Bartolomé, é si habian venido más frailes de su hábito, nunca se quiso -embarcar Cortés; y lo que pasó diré adelante. - - - - -CAPÍTULO CLXXXVIII. - -CÓMO CORTÉS ENVIÓ UN NAVÍO Á LA NUEVA-ESPAÑA, Y POR CAPITAN DEL Á UN -CRIADO SUYO QUE SE DECIA MARTIN DE ORÁNTES, Y CON CARTAS Y PODERES -PARA QUE GOBERNASE FRANCISCO DE LAS CASAS Y PEDRO DE ALBARADO SI AHÍ -ESTUVIESE, Y SI NO, EL ALONSO DE ESTRADA Y EL ALBORNOZ. - - -Pues como Gonzalo de Sandoval no pudo acabar que Cortés se embarcase, -sino que todavía quiso conquistar y poblar aquella tierra, que en -aquella sazon era bien poblada y habia fama de minas de oro, fué -acordado por Cortés é Sandoval que luego sin más dilacion enviase un -navío á Méjico con un criado suyo que se decia Martin de Orántes, -hombre diligente, que se podia fiar dél cualquier negocio de -importancia, y fuese por capitan del navío, y llevó poderes para Pedro -de Albarado y Francisco de las Casas, si estuviesen en Méjico, para -que fuesen gobernadores de la Nueva-España hasta que Cortés fuese; y -si no estaban en Méjico, que gobernase el tesorero Alonso de Estrada -y el contador Albornoz, segun y de la manera que les habia de ántes -dado el poder; y revocó los poderes del factor y veedor, y escribió -muy amorosamente, así al tesorero como á Albornoz, puesto que supo de -las cartas contrarias que hubo escrito á su majestad contra Cortés; y -tambien escribió á todos sus amigos de los conquistadores, y mandó al -Martin de Orántes que fuese á desembarcar á una bahía entre Pánuco y la -Veracruz; y así se lo mandó Cortés al piloto y marineros, y aun se lo -pagó muy bien, y que no echasen en tierra otra persona, salvo al Martin -de Orántes, y que luego en echándolo en tierra, alzasen anclas y diesen -velas y se fuesen á Pánuco. - -Pues ya dado uno de los mejores navíos de los tres que allí estaban, y -metido matalotaje, y despues de haber oido Misa, dan velas, y quiere -nuestro Señor dalles tan buen tiempo, que en pocos dias llegaron á la -Nueva-España, y vanse derechamente á la bahía cerca de Pánuco, la cual -bahía sabia muy bien el Martin de Orántes; y como saltó en tierra, -dando muchas gracias á Dios por ello, luego se disfrazó el Martin de -Orántes porque no le conociesen, y quitó sus vestidos, y tomó otros -como de labrador, porque así le fué mandado por Cortés, y aun llevó -hechos los vestidos de Trujillo; y con todas sus cartas y poderes bien -liados en el cuerpo, de manera que no hiciesen bulto, iba á más andar -por su camino á pié, que era suelto peon, á Méjico, y cuando llegaba á -los pueblos de indios donde habia españoles, metíase entre los indios -por no tener pláticas, no le conociesen los españoles; é ya que no -podia ménos de tratar con españoles, no le podian conocer, porque ya -habia dos años y tres meses que salimos de Méjico y le habian crecido -las barbas, y cuando le preguntaban algunos cómo se llamaba, adónde iba -ó venia, que acaso no podia ménos de respondelles, decia que se decia -Juan de Flechilla é que era labrador. - -Por manera que en cuatro dias que salió del navío, entró en Méjico -de noche y se fué á la casa de los frailes de señor San Francisco, -donde halló muchos retraidos, y entre ellos á Jorge de Albarado y á -Andrés de Tapia, y á Juan Nuñez de Mercado é á Pedro Moreno Medrano, -y á otros conquistadores y amigos de Cortés; y como vieron al de -Orántes y supieron que Cortés era vivo, y vieron sus cartas, no podian -estar de placer los unos é los otros, y saltaban y bailaban; pues los -frailes franciscos, y entre ellos Fray Toribio Motolinea y un Fray -Domingo Altamirano, daban todos saltos de placer y muchas gracias á -Dios por ello, y luego sin más dilacion cierran todas sus puertas -del monasterio, porque ninguno de los traidores, que habia muchos, -fuesen á dar mandado ni hubiese pláticas sobre ello; y á media noche -lo hacen saber al tesorero y al contador Albornoz y á otros amigos -de Cortés; y así como lo supieron, sin hacer ruido, vinieron á San -Francisco y vieron los poderes que Cortés les enviaba, y acordaron -sobre todas cosas de ir á prender al factor; y toda la noche se les fué -en apercebir amigos é armas para otro dia por la mañana le prender, -porque el veedor en aquel tiempo estaba sobre el peñol de Coatlan; y -como amaneció, fué el tesorero con todos los del bando de Cortés, y el -Martin de Orántes con ellos, porque le conociesen y se alegrasen; y -fueron á las casas del factor diciendo: - -—«Viva, viva el Rey nuestro Señor, y Hernando Cortés en su Real nombre, -que es vivo é viene agora á esta ciudad, é yo soy su criado Orántes.» - -Y como oian aquel ruido los vecinos, y tan de mañana oian decir «Viva -el Rey,» todos acudieron, como eran obligados, á tomar armas, creyendo -que habia alguna otra cosa, para favorecer las cosas de su Majestad; -y despues que oyeron decir que Cortés era vivo é vieron al Orántes, -se holgaban; y luego se juntaron con el tesorero para ayudalle muchos -vecinos de Méjico, porque, segun pareció, el contador no ponia en ello -mucho calor; ántes le pesaba y andaba doblado, hasta que el Alonso -de Estrada se lo reprendió, y aun sobre ello tuvieron palabras muy -sentidas y feas, que no le contentaron mucho al contador; é yendo que -iban á las casas del factor, ya estaba muy apercebido; que luego lo -supo, que le avisó dello el mismo contador cómo le iban á prender; -y mandó asestar su artillería delante de sus casas, y era capitan -della D. Luis de Guzman, primo del duque de Medina-Sidonia, y tenia -sus capitanes apercebidos con muchos soldados; decíanse los capitanes -Artiaga y Ginés y Pedro Gonzalez; y así como llegó el tesorero y Jorge -de Albarado y Andrés de Tapia é Pedro Moreno, con todos los demas -conquistadores, y el contador, aunque flojamente y de mala gana, con -todas sus gentes, apellidando: «Aquí del Rey, y Hernando Cortés en su -Real nombre;» les comenzaron á entrar, unos por las azuteas, y otros -por las puertas de los aposentos y por dos partes. - -Todos los que eran de la parte del factor desmayaron, porque el capitan -de la artillería, que fué D. Luis de Guzman, tiró por su parte, é los -artilleros por la suya, y desmampararon los tiros; pues el capitan -Artiaga dió priesa en se esconder, y el Ginés Nortes se descolgó y -echó por unos corredores abajo; que no quedó con el factor sino Pedro -Gonzalez Sabiote y otros cuatro criados del factor; y como se vió -desmamparado, el mismo factor tomó un tizon para poner fuego á los -tiros; mas diéronle tanta priesa, que no pudo más, y allí le prendieron -y le pusieron guardas, hasta que hicieron una red de maderos gruesos y -le metieron dentro, y allí le daban de comer, y en esto paró la cosa -de su gobernacion; y luego hicieron mensajeros á todas las villas de -la Nueva-España, dando relacion de todo lo acaecido; y estando desta -manera, á unas personas les placia, y á los que el factor habia dado -indios y cargos les pesaba. - -Y fué la nueva al peñol de Coatlan y á Guaxaca, donde estaba el veedor; -y como lo supo él y sus amigos, fué tan grande la tristeza y pesar -que tomó, que luego cayó malo, y dejó el cargo de capitan á Andrés de -Monjaraz, que estaba malo de bubas, ya otra vez por mí nombrado, y se -vino en posta á la ciudad de Tezcuco y se metió en el monasterio de San -Francisco; y como el tesorero y el contador, que ya eran gobernadores, -lo supieron, le enviaron á prender allí en el monasterio; porque ántes -que se viniese el veedor habia enviado alguaciles con mandamientos y -soldados á le prender do quiera que le hallasen, y aun á quitarle el -cargo de capitan; y como supieron los alguaciles que estaba en Tezcuco, -le sacaron del monasterio y le trajeron á Méjico, y le echaron en otra -jaula como al factor; y luego en posta envian mensajeros á Guatimala, á -Pedro de Albarado, y le hacen saber de la prision del factor y veedor; -y como Cortés estaba en Trujillo, que no es muy léjos de su conquista, -que fuese luego en su busca y le hiciese venir á Méjico, y le dieron -cartas y relacion de todo lo por mí arriba dicho, segun y de la manera -que pasó. - -Y demas desto, la primera cosa que el tesorero hizo, fué mandar -honrar á Juana de Mansilla, que habia mandado azotar el factor por -hechicera; y fué desta manera, que mandó cabalgar á caballo á todos -los caballeros de Méjico, y el mismo tesorero la llevó á las ancas de -su caballo por las calles de Méjico, y decia que como matrona romana -hizo lo que hizo, y la volvió en su honra de la afrenta que el factor -la habia hecho; y con mucho regocijo la llamaron de allí adelante doña -Juana de Mansilla, y dijeron que era digna de mucho loor, pues no la -pudo hacer el factor que se casase ni dijese ménos de lo que primero -habia dicho, que su marido y Cortés y todos éramos vivos. - - - - -CAPÍTULO CLXXXIX. - -CÓMO EL TESORERO, CON OTROS MUCHOS CABALLEROS, ROGARON Á LOS FRAILES -FRANCISCOS QUE ENVIASEN Á UN FRAY DIEGO DE ALTAMIRANO, QUE ERA DEUDO DE -CORTÉS, QUE FUESE EN UN NAVÍO Á TRUJILLO Y LO HICIESE VENIR, Y LO QUE -SUCEDIÓ. - - -Como el tesorero y otros caballeros de la parte de Cortés vieron que -convenia que luego viniese Cortés á la Nueva-España, porque ya se -comenzaban bandos, y el contador no estaba de buena voluntad para -que el factor ni el veedor estuviesen presos, y sobre todo, temia el -contador á Cortés en gran manera cuando supiese lo que habia escrito -dél á su majestad, segun lo tengo ya dicho en dos partes, en los -capítulos pasados que dello hablan, acordaron de ir á rogar á los -frailes franciscos que diesen licencia á fray Diego Altamirano que en -un navío que le tenian presto y bien abastecido, y con buena compañía, -fuese á Trujillo é hiciese venir á Cortés; porque aqueste religioso -era su pariente, y hombre que ántes que se metiese fraile habia sido -soldado é hombre de guerra, y sabia de negocios, y los frailes lo -hubieron por bien, y el fraile Altamirano, que lo tenia en voluntad. - -Dejemos de hablar en el viaje del fraile, que se está apercibiendo, y -diré que, como el factor y veedor estaban presos, y pareció ser que, -como dicho tengo otras veces, el contador andaba muy doblado y de mala -voluntad, y viendo que las cosas de Cortés se hacian prósperamente; -y como el factor solia tener por amigos á muchos hombres bandoleros -que siempre quisieron cuestiones y revueltas, y porque tenian buena -voluntad al factor y al Chirinos, porque les daban pesos de oro é -indios, acordaron de se juntar muchos dellos, y aun algunas personas -de calidad y de todos jaeces, y tenian concertado de soltar al factor -y al veedor, y de matar al tesorero y á los carceleros, y dicen que lo -sabia el contador é se holgaria mucho dello. - -Y para ponello en efecto hablaron muy secretamente á un cerrajero que -hacia ballestas, que se decia Guzman, hombre soez, que decia gracias -y chocarrerías; y le dijeron muy secreto que les hiciese unas llaves -para abrir las puertas de la cárcel y de las redes donde estaba el -factor y el veedor, y que se lo pagarian muy bien, y le dieron un -pedazo de oro en señal de la hechura de las llaves, y le previnieron -y dijeron y encargaron que mirase que lo tuviese en muy secreto; y el -cerrajero dijo con palabras muy halagüeñas é alegres que le placia, y -que hubiesen ellos más secreto de lo que mostraban, pues aquel caso -en que tanto iba, se lo descubrieron á él, sabiendo quién era, que no -lo descubriesen á otros, y que se holgaba que el factor y el veedor -saliesen de la prision; y preguntándoles que quién y cuántos eran en -el negocio, é adónde se habian de llegar cuando fuesen á hacer aquella -buena obra, é qué dia é qué hora, y todo se lo decian muy claramente, -segun lo tenian acordado; y comenzó á forjar unas llaves segun la -forma de los moldes que le traian para hacerlas, y no para que las -hiciese perfectas ni podrian abrir con ellas, y esto hacia adrede, -porque fuesen y viniesen á su tienda á la obra de las llaves para que -las hiciese buenas, y entre tanto saber más de raíz el concierto que -estaba hecho; y miéntras más se dilató la hechura de las llaves, mejor -lo alcanzó á saber; y venido el dia que habian de ir con sus llaves, -que ya habia hecho buenas, y todos puestos á punto con sus armas, fué -el cerrajero de presto en casa del tesorero Alonso de Estrada y le da -relacion dello, y sin más dilacion, cuando lo supo el tesorero, envia -secretamente á apercebir á todos los que eran del bando de Cortés, sin -hacello saber al contador, y van á la casa donde estaban recogidos -los que habian de soltar al factor, y de presto prenden hasta veinte -hombres de los que estaban armados, y otros se huyeron, que no se -pudieron haber; y hecha la pesquisa á qué se habian juntado, hallóse -que era para soltar á los por mí nombrados y matar al tesorero; y allí -tambien se supo que el contador lo habia por bien, y cómo habia entre -ellos tres ó cuatro hombres muy revoltosos y bandoleros, y en todas las -zizañas y revueltas que en Méjico en aquella sazon habian pasado se -habian hallado, y aun el uno dellos habia hecho fuerza á una mujer de -Castilla. - -Despues que se hizo proceso contra ellos, el cual hizo un bachiller -que se decia Ortega, que estaba por alcalde mayor y era de su tierra -de Cortés, sentenció los tres dellos á ahorcar y á otros á azotar, -y decíanse los que ahorcaron, el uno Pastrana y el otro Valverde y -el otro Escobar, y los que azotaron no me acuerdo sus nombres; y el -cerrajero se escondió por muchos dias, que hubo miedo no le matase la -parcialidad del factor por haber descubierto aquello que con tanto -secreto se lo dijeron. - -Dejemos de hablar en esto, pues que ya son muertos, y aunque vaya tan -gran salto, como diré, fuera de nuestra relacion, tambien lo que agora -diré viene á coyuntura, y es que, como el factor hubo enviado la nao -con todo el oro que pudo haber para su majestad, segun dicho tengo en -los capítulos pasados, y escribió á su majestad que Cortés era muerto, -y como se le hicieron las honras, y hizo saber otras cosas que le -convenian, y enviaba á suplicar á su cesárea majestad que le hiciese -merced de la gobernacion; pareció ser que en la misma nao que él envió -sus despachos iban otras cartas muy encubiertas, que el factor no pudo -saber dellas; las cuales cartas eran para su majestad, y que supiese -todo lo que pasaba en la Nueva-España y de las injusticias y cosas -atroces que el factor y veedor habian hecho; y demas desto, ya tenia su -majestad relacion dello por parte de la audiencia Real de Santo Domingo -y de los frailes jerónimos, cómo Cortés era vivo y que estaba sirviendo -á su Real Corona en conquistar y poblar la provincia de Honduras; y -de que los del Real Consejo de las Indias y el comendador de Leon lo -supieron, lo hicieron saber á su majestad; y entónces dicen que dijo el -Emperador nuestro señor. - -—«Mal hecho ha sido todo lo que han hecho en la Nueva-España en se -haber levantado contra Cortés, y mucho me han deservido; pues es vivo -(téngole por tal), serán castigados por justicia los malhechores en -llegando que llegue á Méjico.» - -Volvamos á nuestra relacion, y es, que el fraile Altamirano se embarcó -en el puerto de la Veracruz, segun estaba acordado, y con buen tiempo -en pocos dias llegó al puerto de Trujillo, donde estaba Cortés; y -cuando los de la villa y Cortés vieron un navío poderoso venir á la -vela hácia el puerto, luego pensaron lo que fué, que venia de la -Nueva-España para le llevar á Méjico. - -Y como hubo tomado puerto, y salió el fraile á tierra muy acompañado -de los que traia en su compañía, y Cortés conoció algunos dellos que -habia visto en Méjico, todos le fueron á besar las manos, y el fraile -le abrazó, y con palabras muy santas y buenas se fueron á la iglesia á -hacer oracion, y dende allí á los aposentos, adonde el Padre Fray Diego -Altamirano le dijo que era su primo, y le contó lo acaecido en Méjico, -segun más largamente lo tengo escrito, y lo que Francisco de las Casas -habia hecho por Cortés, y cómo era ido á Castilla; todo lo cual que -le dijo el fraile, lo sabia Cortés por la carta del licenciado Zuazo, -como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y Cortés mostró gran -sentimiento dello, y dijo que, pues nuestro Señor Dios fué servido que -aquello pasase, que le daba muchas gracias por ello y por estar Méjico -ya en paz, y que él se queria ir luego por tierra, porque por la mar no -se atrevia, porque, como se hubo embarcado la otra vez dos veces, y no -pudo navegar porque las aguas vienen muy corrientes y contrarias, y -habia de ir siempre con trabajo, y tambien como estaba flaco. - -Luego le dijeron los pilotos que en aquel tiempo era en el mes de -Abril, y que no hay corrientes y es la mar bonanza, por manera que -acordó de embarcarse; y no se pudo hacer luego á la vela, hasta que -viniese el capitan Gonzalo de Sandoval, que le habia enviado á unos -pueblos que se dicen Olancho, que estaban de allí hasta cincuenta y -cinco leguas, porque habia ido pocos dias habia á echar de aquella -tierra un capitan de Pedro Arias de Ávila, que se decia Rojas, el que -habia enviado Pedro Arias á descubrir tierras y buscar minas dende -Nicaragua, despues que hubo degollado al Francisco Hernandez, como -dicho tengo; porque, segun pareció, los indios de aquella provincia -de Olancho se vinieron á quejar á Cortés cómo muchos soldados de los -de Nicaragua les tomaban sus hijas y sus mujeres, y les robaban sus -gallinas y todo lo que tenian; y el Sandoval fué con brevedad, y llevó -sesenta hombres, y quiso prender al Rojas, y por ciertos caballeros que -se metieron de por medio de la una parte y de la otra, los hicieron -amigos, y aun le dió el Rojas al Sandoval un indio paje para que le -sirviese; y luego en aquella sazon llegó la carta de Cortés al Sandoval -para que luego sin más dilacion se viniese con todos sus soldados, y le -dió relacion de cómo vino el fraile, y todo lo acaecido en Méjico; y -como lo entendió, hubo mucho placer y no via la hora que dar vuelta, y -vino en posta despues de haber echado de allí al Rojas; y luego Cortés, -como vido al Sandoval, hubo mucho placer, é da sus instrucciones al -capitan Saavedra, que quedaba por su teniente en aquella provincia, -y lo que tenia que hacer; y escribió al capitan Luis Marin y á todos -nosotros que luego nos fuésemos camino de Guatimala, y nos hizo saber -todo lo acaecido en Méjico, segun y de la manera que aquí se hace -mencion, y lo de la venida del fraile, y de la prision del factor y -veedor, segun y como aquí va declarado; y tambien mandó que el capitan -Godoy, que quedaba en Puerto de Caballos poblado, se pasase á Naco -con toda su gente; las cuales cartas dió á Saavedra para que con gran -diligencia nos las enviase, y el Saavedra no quiso encaminarlas, por -malicia, y se descuidó, y supimos que de hecho no quiso dallas; que -nunca supimos dellas. - -Y volviendo á nuestra relacion, Cortés se confesó con su confesor fray -Juan, y recibió al cuerpo de Cristo una mañana, porque, como estaba -tan malo, temia morirse; é se embarcó con todos sus amigos, y con buen -tiempo llegó en el paraje de la Habana, y porque le hizo mejor tiempo -que para la Nueva-España, fué al puerto; con el cual se holgaron todos -los vecinos de la Habana sus conocidos, y tomaron refresco; y supo -nuevas, de un navío que habia pocos dias que habia aportado é venido de -la Nueva-España, que estaba en paz é sosegado Méjico, y que el peñol -de Coatlan, como supieron los indios que en él estaban hechos fuertes -y daban guerra á los españoles, que Cortés y los conquistadores éramos -vivos, vinieron de paz al tesorero debajo de ciertas condiciones; y -pasaré adelante. - - - - -CAPÍTULO CXC. - -CÓMO CORTÉS SE EMBARCÓ EN LA HABANA PARA IR Á LA NUEVA-ESPAÑA, Y CON -BUEN TIEMPO LLEGÓ Á LA VERACRUZ, Y DE LAS ALEGRÍAS QUE TODOS HICIERON -CON SU VENIDA. - - -Como Cortés hubo descansado en la Habana cinco dias, no via la hora -que estar en Méjico, y luego manda embarcar toda su gente y se hacen -á la vela, y en doce dias, con buen tiempo, llegó cerca del puerto de -Medellin, enfrente de la isla de Sacrificios, y allí mandó anclear los -navíos por aquella noche, é acordó con veinte soldados sus amigos que -saltaron en tierra, y vanse á pié obra de media legua junto á San Juan -de Ulúa, que así se llamaba, é quiso su ventura que toparon una arria -de caballos que venia á aquel puerto de Ulúa con ciertos pasajeros para -se embarcar para Castilla, é vase Cortés á la Veracruz en los caballos -é mulos de la arria, que serian cinco leguas de andadura, y mandó que -no fuesen ningunos á avisar cómo venia; y ántes que amaneciese con -dos horas llegó á la villa, y fuese derecho á la iglesia, que estaba -abierta la puerta, y se metió dentro en ella con toda su compañía; y -como era muy de mañana, vino el sacristan, que era nuevamente venido -de Castilla, y como vió la iglesia toda llena de gente forastera, y no -conocia á Cortés ni á los que con él estaban, salió dando voces á la -calle, llamando á la justicia, que estaban en la iglesia muchos hombres -forasteros, para que les mandasen salir della; y á las voces que dió -el sacristan, vino el alcalde mayor é otros alcaldes ordinarios, con -tres alguaciles é otros muchos vecinos con armas, pensando que era otra -cosa, y entraron de repente y comenzaron á decir con palabras airadas -que saliesen de la iglesia; y como Cortés estaba flaco del camino, no -le conocieron hasta que le oyeron hablar, é por los hábitos blancos -conocieron á fray Juan de las Varillas, aunque él los traia bien sucios -de la mar; y como vieron que era Cortés, vanle todos á besar las manos -y dalle la buena venida; pues á los conquistadores que vivian en -aquella villa Cortés los abrazaba y los nombraba por sus nombres, qué -tales estaban, y les decia palabras amorosas; y luego se dijo Misa, -y le llevaron á aposentar en las mejores casas que habia de Pedro -Moreno Medrano. - -Y estuvo allí ocho dias, y le hicieron muchas fiestas y regocijos, -y luego por la posta envian mensajeros á Méjico á decir cómo habia -llegado; y Cortés escribió al tesorero y al contador, puesto que supo -que no era su amigo el contador, y á todos sus amigos y al monasterio -de San Francisco; de las cuales nuevas todos se alegraron; y como lo -supieron todos los indios de la redonda, tráenle presentes de oro y -mantas, y cacao y gallinas y frutas, y luego se partió de Medellin; é -yendo por su jornada, le tenian el camino limpio, y hechos aposentos -con grandes enramadas é con mucho bastimento para Cortés y todos los -que iban en su compañía. - -Pues saber yo decir lo que los mejicanos hicieron de alegrías, que -se juntaron con todos los pueblos de la redonda de la laguna, y le -enviaron al camino gran presente de joyas de oro y ropa é gallinas, y -todo género de frutas de la tierra que en aquella sazon habia, y le -enviaron á decir que les perdone, por ser de repente su llegada, que no -le envian más; que de que vaya á su ciudad harán lo que son obligados, -y le servirán como á su capitan que los conquistó y los tiene en -justicia; y de aquella misma manera vinieron otros pueblos. - -Pues la provincia de Tlascala no se olvidó mucho, que todos los -principales le salieron á recebir con danzas y bailes y regocijos y -muchos bastimentos, y desque llegó á obra de tres leguas de la ciudad -de Tezcuco, que es casi aquella ciudad tamaña poblacion con sus sujetos -como Méjico; de allí salió el contador Albornoz, que á aquel efecto -habia venido para recibir á Cortés por estar bien con él, que le temia -en gran manera; y juntó muchos españoles de todos los pueblos de la -redonda, y con los que estaban en su compañía y los caciques de aquella -ciudad, con grandes invenciones de juegos y danzas, fueron á recebir -á Cortés más de dos leguas; con lo cual se holgó; y cuando llegó á -Tezcuco le hicieron otro gran recibimiento, y durmió allí aquella -noche; y otro dia de mañana fué camino de Méjico, y escribióle el -tesorero y el cabildo, y todos los caballeros y conquistadores amigos -de Cortés, que se detuviese en unos pueblos dos leguas de Tenustitlan, -Méjico; que bien pudiera entrar aquel dia, y que lo dejase para otro -dia por la mañana, porque gozasen todos del gran recebimiento que le -hicieron, y salió el tesorero con todos los conquistadores y caballeros -y cabildo de aquella ciudad, y todos los oficiales en ordenanza, y -llevaron los más ricos vestidos y calzas y jubones que pudieron con -todo género de instrumentos; y los caciques mejicanos por su parte con -muchas maneras de invenciones de divisas y libreas que pudieron haber; -y la laguna llena de canoas, é indios guerreros en ellas, segun y de la -manera que solian pelear con nosotros, en el tiempo de Guatemuz, los -que salieron por las calzadas. - -Fueron tantos los juegos y regocijos, que se quedarán por decir, pues -en todo el dia por las calles de Méjico todo era bailes y danzas, y -despues que anocheció muchas lumbres á las puertas. - -Pues aun lo mejor quedaba por decir, que los frailes franciscos, otro -dia despues que Cortés hubo llegado, hicieron procesiones, dando muchos -loores á Dios por las mercedes que les habia hecho en haber venido -Cortés. - -Pues volviendo á su entrada en Méjico, se fué luego al monasterio de -señor San Francisco, adonde hizo decir Misas, y daba loores á Dios, -que le sacó de los trabajos pasados de Honduras y le trujo á aquella -ciudad; y luego se pasó á sus casas, que estaban muy bien labradas, -con ricos palacios, y allí era servido y temido y tenido de todos como -un príncipe; y los indios de todas las provincias le venian á ver, y -le traian presentes de oro, y aun los caciques del peñol de Coatlan, -que se habian alzado, le vinieron á dar la bienvenida y le trujeron -presentes; y fué su entrada de Cortés en Méjico por el mes de Junio, -año de 1524 ó 25; y como Cortés hubo descansado, luego mandó prender -á los bandoleros, y comenzó á hacer pesquisas sobre los tratos del -factor y veedor; y tambien prendió á Gonzalo de Ocampo ó á Diego de -Ocampo, que no sé bien el nombre de pila, que fué al que hallaron los -papeles de los libelos infamatorios; y tambien se prendió á un Ocaña, -escribano, que era muy viejo, que llamaban cuerpo y alma del factor; -y despues que los tuvo presos, tenia pensamiento Cortés, viendo la -justicia que para ello habia, de hacer proceso contra el factor y -veedor; y por sentencia los despachó, y si de presto lo hiciera, no -hubiera en Castilla quien dijera: «Mal hizo Cortés;» y su Majestad lo -tuviera por bien hecho; y esto yo lo oí decir á los del Real consejo -de Indias, estando presente el señor Obispo Fray Bartolomé de las -Casas, en el año de 1540, cuando yo allá fuí sobre mis pleitos, que se -descuidó mucho Cortés en ello, y se lo tuvieron á flojedad. - - - - -CAPÍTULO CXCI. - -CÓMO EN ESTE INSTANTE LLEGÓ AL PUERTO DE SAN JUAN DE ULÚA, CON TRES -NAVÍOS, EL LICENCIADO LUIS PONCE DE LEON, QUE VINO Á TOMAR RESIDENCIA Á -CORTÉS, Y LO QUE SOBRE ELLO PASÓ; É HAY NECESIDAD DE VOLVER ALGO ATRÁS -PARA QUE BIEN SE ENTIENDA LO QUE AGORA DIRÉ. - - -Ya he dicho en los capítulos pasados las grandes quejas que de Cortés -dieron ante su majestad, estando la córte en Toledo; y los que dieron -las quejas fueron los de la parte de Diego Velazquez, con todos los -por mí nombrados, y tambien ayudaron á ellas las cartas del Albornoz; -y como su majestad creyó que era verdad, habia mandado al almirante -de Santo Domingo que viniese con gran copia de soldados á prender á -Cortés y á todos los que fuimos en desbaratar á Narvaez; y tambien he -dicho que, como lo supo el duque de Béjar don Álvaro de Zúñiga, que fué -á suplicar á su majestad que hasta saber la verdad que no se creyese -de cartas de hombres que estaban muy mal con Cortés; é cómo no vino -el almirante, é las causas por qué; y cómo su majestad proveyó que -viniese un hidalgo que en aquella sazon estaba en Toledo, que se decia -el licenciado Luis Ponce de Leon, primo del conde de Alcaudete, y le -mandó que le viniese á tomar residencia, y si le hallase culpado en las -acusaciones que le pusieron, que le castigase de manera que en todas -partes fuese sonada la justicia que sobre ello hiciese; y para que -tuviese noticia de todas las acusaciones que acusaban á Cortés, trujo -consigo las memorias de las cosas que habian dicho contra Cortés, é -instrucciones por donde habia de tomar la residencia; y luego se puso -en la jornada y viaje con tres navíos, que esto no se me acuerda bien, -si eran tres ó cuatro, y con buen tiempo que le hizo llegó al puerto -de San Juan de Ulúa, y luego se desembarcó y se vino á la villa de -Medellin. - -Y como supieron quién era y que venia por juez á tomar residencia á -Cortés, luego un mayordomo de Cortés que allí residia, que se decia -Gregorio de Villalóbos, en posta se lo hizo saber á Cortés, y en cuatro -dias lo supo en Méjico; de que se admiró Cortés, que tan de repente -le tomaba su venida, porque quisiera sabello más temprano para irle á -hacer la mayor honra y recebimiento que pudiera; y al tiempo que le -vinieron las cartas estaba en señor San Francisco, que queria recebir -el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, con y mucha humildad rogaba á -Dios que en todo le ayudase; y como tuvo las nuevas por muy ciertas, -de presto despachó mensajeros para saber quién eran los que venian, y -si traian cartas de su majestad; y desque vino la primera nueva dende -á dos dias vinieron tres mensajeros que enviaba el licenciado Luis -Ponce de Leon con cartas para Cortés, y una era de su majestad, por las -cuales supo que su majestad mandaba que le tomasen residencia; y vistas -las Reales cartas, con mucho acato é humildad las besó y puso sobre su -cabeza, y dijo que recibia gran merced que su majestad le enviase quien -le oyese de justicia, y luego despachó mensajeros con respuesta para -el mismo Luis Ponce, con palabras sabrosas y ofrecimientos muy mejor -dichos que yo lo sabré decir, é que le diese aviso por cuál de los dos -caminos queria venir, porque para Méjico habia un camino por una parte -é otro por un atajo, para que tuviese aparejado lo que convenia para -servir á criado de tan alto Rey y señor; y desque el licenciado vió las -cartas, respondió que venia muy cansado de la mar y que queria reposar -algunos dias, y dándole muchas gracias y mercedes por la gran voluntad -que mostraba. - -Pues como algunos vecinos de aquella villa que eran enemigos de Cortés, -y otros de los que trujo Cortés consigo de lo de Honduras que no -estaban bien con él, que fueron de los que hubo desterrado de Pánuco, -y por cartas que luego le escribieron á Luis Ponce, de Méjico, otros -contrarios de Cortés, le dijeron que Cortés queria hacer justicia del -factor y veedor ántes que llegase á Méjico el licenciado; y más le -dijeron, que mirase bien por su persona, que si Cortés le escribió con -tantos ofrecimientos, es para saber por cuál de los dos caminos queria -venir, que era para despachalle, y que no se fiase de sus palabras ni -ofertas; y le dijeron otras muchas cosas de males que decian habia -hecho Cortés, así á Narvaez como á Garay, y de los soldados que dejaba -perdidos en Honduras, y sobre tres mil mejicanos que murieron en el -camino, y que un capitan que se decia Diego de Godoy, que dejó allá -poblando con obra de treinta soldados, todos dolientes, que creen que -serán muertos; é salió verdad así como se lo dijeron, lo de Godoy y -soldados; y que le suplicaban que luego en posta fuese á Méjico, y que -no curase de hacer otra cosa, é que tomase ejemplo en lo del capitan -Narvaez y en lo del adelantado Garay y en lo de Cristóbal de Tapia, que -no le quiso obedecer, y le hizo embarcar, é se volvió por donde vino; -y le dijeron otros muchos daños y desatinos contra Cortés, por ponelle -mal con él, y aun le hicieron encreyente que no le obedeceria. - -Y como aquello vió el licenciado Luis Ponce, é traia consigo otros -hidalgos, que fueron el alguacil mayor Proaño, natural de Córdoba, y -á un su hermano, y á Salazar de la Pedrada, que venia por alcaide de -la fortaleza, que murió luego de dolor de costado, y á un licenciado ó -bachiller que se decia Márcos de Aguilar, y á un soldado que se decia -Bocanegra, de Córdoba, y á ciertos frailes de Santo Domingo, y por -provincial dellos un fray Tomás Ortiz, que decian habia estado ciertos -años por Prior en una tierra que llamaban, no me acuerdo el nombre; y -deste religioso, que venia por Prior, decian todos los que venian en su -compañía que era más desenvuelto para entender en negocios que no para -el santo cargo que traia. - -Pues volviendo á nuestra relacion, el Luis Ponce tomó consejo con estos -hidalgos que traia en su compañía si iria luego á Méjico ó no, y todos -le aconsejaron que no se separase ni de dia ni de noche, creyendo que -era verdad lo que decian de los males de Cortés; por manera que cuando -los mensajeros de Cortés llegaron con otras cartas en respuesta de -las que le escribió el licenciado y mucho refresco que le traian, ya -estaba el licenciado cerca de Iztapalapa, donde se le hizo un gran -recebimiento con mucha alegría y contento que Cortés tenia con su -venida, y le mandó hacer un banquete muy cumplido; y despues de bien -servidos en la comida de muchos y buenos manjares, dijo Andrés de -Tapia, que sirvió en aquella fiesta de maestresala, que por ser cosa de -apetito para en aquel tiempo en estas tierras, porque era cosa nueva, -que si queria su merced que le sirviesen de natas y requesones; y -todos los caballeros que allí comian con el licenciado se holgaron que -los trujesen, y estaban muy buenas las natas y requesones, y comieron -algunos tanto dellos, que se le resolvió el estómago á uno dellos y -rebosó, y este porque comió demasiado dellos, y otros no tuvieron -ningun sentimiento de les haber hecho mal ni daño en el estómago; y -entónces dijo aquel religioso que venia por prior ó provincial, que se -decia fray Tomás Ortiz, que las natas é requesones venian revueltas con -rejalgar, y que él no las quiso comer por aquel temor; y otros que allí -comieron dijeron que vieron comer al fraile dellas hasta hartarse, y -habia dicho que estaban muy buenas; y por haber servido de maestresala -el Tapia sospecharon lo que nunca por el pensamiento le pasó. - -Y volvamos á nuestra relacion; que en este recebimiento de Iztapalapa -no se halló Cortés, que en Méjico se quedó; mas fama hubo echadiza muy -secretamente que enviaba á Luis Ponce un buen presente de tejuelos y -barras de oro; esto no lo sé bien ni lo afirmo; otros dijeron que nunca -tal pasó. - -Pues como Iztapalapa está dos leguas de Méjico, y tenia puestos hombres -para que le avisasen á qué hora venia á Méjico para salirle á recebir, -fué Cortés con toda la caballería que en Méjico habia, en que iban el -mismo Cortés é Gonzalo de Sandoval, y el tesorero Alonso de Estrada -y el contador, y todo el Cabildo de Méjico y los conquistadores, y -Jorge de Albarado y Gomez de Albarado, porque Pedro de Albarado en -aquella sazon no estaba en Méjico, sino en Guatimala, que habia ido -en busca de Cortés é de nosotros; y salieron otros muchos caballeros -que nuevamente habian venido de Castilla; y cuando encontraron á Luis -Ponce en la calzada se hicieron grandes acatos entre él é Cortés; y -el licenciado Luis Ponce en todo pareció muy bien mirado, que se hizo -muy de rogar sobre que Cortés le dió la mano derecha y él no la queria -tomar, y estuvieron en cortesías hasta que la tomó; y como entraron -en la ciudad, el licenciado iba admirado de la gran fortaleza que en -ella habia y de las muchas ciudades y poblaciones que habia visto en -la laguna, y decia que tenia por cierto no haber habido capitan en el -universo que con tan pocos soldados hubiese ganado tantas tierras ni -haber tomado tan fuerte ciudad; é yendo hablando en esto, se fueron -derechos al monasterio de San Francisco, adonde les dijeron Misa; -y despues de acabada la Misa, Cortés dijo al licenciado Luis Ponce -que presentase las Reales provisiones y entendiese en hacer lo que -su majestad le mandaba, porque él tenia que pedir justicia contra el -factor y veedor; y respondió que se quedase para otro dia; y de allí -le llevó Cortés, acompañado de toda la caballería que le habia salido -á recebir, á aposentar en sus palacios, donde le tenian todo entapizado -y una muy solene comida, y servida con tantas vajillas de oro y plata, -y con tal concierto, que el mismo Luis Ponce dijo secretamente al -alguacil mayor Proaño y á un Bocanegra que ciertamente que parecia que -Cortés en todos los cumplimientos y en sus palabras y obras que era de -muchos años atrás gran señor. - -Y dejaré de hablar destas loas, pues no hacen á nuestra relacion, -y diré que otro dia fueron á la iglesia mayor, y despues de dicha -Misa, mandó que el cabildo de aquella ciudad estuviese presente, y -los oficiales de la Real hacienda y los capitanes y conquistadores de -Méjico: y cuando á todos los vió juntos, delante de dos escribanos, y -el uno era de los del cabildo y el otro que Luis Ponce traia consigo, -presentó sus Reales provisiones, y Cortés con mucho acato las besó -y puso sobre su cabeza, é dijo que las obedecia como mandamiento é -cartas de su Rey y señor, é las cumpliria pecho por tierra; y así lo -hicieron todos los caballeros conquistadores y cabildo y oficiales de -la Real hacienda de su majestad; y despues que esto fué hecho, tomó -el licenciado las varas de la justicia al alcalde mayor y alcaldes -ordinarios, y de la hermandad y alguaciles, y como las tuvo en su -poder, se las volvió á dar, y dijo á Cortés: - -—«Señor capitan, esta gobernacion de vuesamerced me manda su majestad -que tome en mí, no porque deja de ser merecedor de otros muchos y -mayores cargos, mas hemos de hacer lo que nuestro Rey y señor nos -manda.» - -Y Cortés con mucho acato le dió gracias por ello, y dijo que él -siempre está presto para lo que en servicio de su majestad le fuese -mandado; lo cual veria muy presto, y conoceria cuán lealmente habia -servido á nuestro Rey y señor, por las informaciones y residencia que -de él tomarian, y conoceria las malicias de algunas personas, que ya -le habrán á él ido con consejos y cartas llenas de malicias; y el -licenciado respondió que adonde hay hombres buenos tambien hay otros -que no lo son tales, que así es el mundo; que á los que ha hecho buenas -obras dirán bien dél, y á los que malas, al contrario; y en esto se -pasó aquel dia; é otro dia, despues de haber oido Misa, que se le dijo -en los mismos palacios donde posaba el licenciado, con mucho acato -envió con un caballero á que llamase á Cortés, estando delante el fray -Tomás Ortiz, que venia por prior, sin haber otras personas delante, -sino todos tres en secreto, con mucho acato le dijo el licenciado Luis -Ponce: - -—«Señor capitan, sabrá vuesamerced que su majestad me mandó y encargó -que á todos los conquistadores que pasaron desde la isla de Cuba, -que se hallaron en ganar estas tierras y ciudad, y á todos los demas -conquistadores que despues vinieron, que les dé buenos indios en -encomienda, y anteponga y favorezca algo más á los primeros; y esto -digo, porque soy informado que muchos de los conquistadores que con -vuesamerced pasaron están con pobres repartimientos, y los ha dado á -personas que agora nuevamente han venido de Castilla, que no tienen -méritos; si así es, no le dió su majestad la gobernacion para este -efecto, sino para cumplir sus Reales mandos.» - -Y Cortés dijo que á todos habia dado indios, y que la ventura de cada -uno era, que á unos cupieron buenos indios y á otros no tales, y que -lo podrá enmendar, pues para ello es venido, y los conquistadores -son merecedores dello; y tambien le preguntó que qué era de los -conquistadores que habia llevado á Honduras en su compañía, que cómo -los dejaba allá perdidos y muertos de hambre, en especial que le -informaron que un Diego de Godoy, que dejó por caudillo de treinta ó -cuarenta hombres en Puerto de Caballos, que le habian muerto indios, -porque todos estaban muy malos; y así como lo dijeron salió verdad, -como adelante diré; y que fuera bueno que, pues habian ganado aquella -ciudad y la Nueva-España, que quedaran á gozar el provecho, y á los -que habian nuevamente venido de Castilla aquellos llevara á conquistar -y poblar; y preguntó por el capitan Luis Marin é por Bernal Diaz del -Castillo y por ciertos soldados é los demas soldados que consigo -llevó; é Cortés le respondió que para cosas de afrenta y guerras no se -atreviera á ir á tierras largas si no llevara soldados conocidos, y -que presto vernian á aquella ciudad porque ya deben de venir camino, y -que en todo su merced les ayudase, y les diese buenas encomiendas de -indios. - -Y tambien le dijo el licenciado Luis Ponce algo con palabras ásperas, -que cómo habia ido contra el Cristóbal de Olí tan léjos y largos -caminos sin tener licencia de su majestad, y dejar á Méjico en -condicion de se perder. - -Á esto respondió que como capitan general de su majestad, que le -pareció que convenia aquello á su Real servicio porque otros capitanes -no se alzasen, que dello hizo primero relacion á su majestad; y demas -desto, le preguntó sobre la prision y desbarate de Narvaez, y de cómo -se le perdió la armada y soldados de Francisco de Garay, y de qué murió -tan presto, y de cómo hizo embarcar á Cristóbal de Tapia; y le preguntó -de otras muchas cosas que aquí no relato; y Cortés á todo le respondió -dándole razones muy buenas, de que Luis Ponce en algo parecia que -quedaba contento; y todo esto que le preguntaba traia por memoria de -Castilla y de otras muchas cosas que ya le habian dicho en el camino, -y en Méjico le habian informado dello: y como á aquestas preguntas que -hizo estaba presente el fray Tomás Ortiz, como las hubieron acabado -de decir, se fué Cortés á su posada, y secretamente apartó el fraile -á tres conquistadores amigos de Cortés, y les dijo que Luis Ponce -queria cortar la cabeza á Cortés, porque así lo traia mandado por su -majestad, é á aquel efeto le habia preguntado lo sobredicho; y aun el -mesmo fraile otro dia muy de mañana de secreto se lo dijo á Cortés por -estas palabras: - -—«Señor capitan, por lo que os quiero, y de mi oficio y religion -es avisar en tales casos, hágoos, Señor, saber que Luis Ponce trae -provisiones de su majestad para os degollar.» - -Y cuando Cortés esto oyó, é habian pasado los razonamientos por mí -dichos, estaba muy penoso y pensativo; y por otra parte le habian -dicho que aquel fraile era de mala condicion y bullicioso, y que no le -creyese muchas cosas de lo que decia; y segun apareció, dijo el fraile -aquellas palabras á Cortés á efeto que le echase por intercesor y -rogador que no le ejecutase el tal mandado, y porque le diese por ello -algunas barras de oro. - -Otras personas dijeron que el Luis Ponce lo dijo por metelle temor -á Cortés é le echase rogadores que no le degollase; y como aquello -sintió Cortés, respondió al fraile con mucha cortesía y con grandes -ofrecimientos, y le dijo que ántes tenia creido que su majestad, como -cristianísimo Rey, que le enviaria á hacer mercedes por sus muchos -y buenos y leales servicios que siempre le hizo, y no se hallará -deservicio ninguno que haya hecho; y que con esta confianza estaba, y -que él tenia al Sr. Luis Ponce por persona que no saldria de lo que su -majestad le mandaba, y como aquello oyó el fraile, y no le rogó que -fuese su intercesor para con Luis Ponce, quedó confuso; y diré lo que -más pasó; porque Cortés jamás le dió ningunos dineros de lo que le -habia prometido. - - - - -CAPÍTULO CXCII. - -CÓMO EL LICENCIADO LUIS PONCE, DESPUES QUE HUBO PRESENTADO LAS REALES -PROVISIONES Y FUÉ OBEDECIDO, MANDÓ PREGONAR RESIDENCIA CONTRA CORTÉS É -LOS QUE HABIAN TENIDO CARGOS DE JUSTICIA, Y CÓMO CAYÓ MALO DE MAL DE -MODORRA Y DELLA FALLECIÓ, Y LO QUE MÁS LE SUCEDIÓ. - - -Despues que hubo presentado Luis Ponce las Reales provisiones, con -mucho acato de Cortés y el cabildo y los demas conquistadores fué -obedecido; mandó pregonar residencia general contra Cortés y contra los -que habian tenido cargo de justicia y habian sido capitanes; y como -muchas personas que no estaban bien con Cortés, é otros que tenian -justicia sobre lo que pedian, qué priesa se daban de dar quejas de -Cortés y de presentar testigos, que en toda la ciudad andaban pleitos; -y las demandas que le ponian, unos que no les dió partes de oro, como -era obligado, é otros le demandaban que no les dió indios, conforme á -lo que su majestad mandaba, y los dió á criados de su padre Martin -Cortés y á otras personas sin méritos, criados de señores de Castilla. - -Otros le demandaban caballos que les mataron en las guerras, que puesto -que habian habido mucho oro de que se les pudiera pagar, que no se les -satisfizo por quedarse con el oro. Otros demandaban afrentas de sus -personas, que por mandado de Cortés les habian hecho. - -Volvamos á nuestra residencia, que luego que se comenzó á tomar quiso -nuestro Señor Jesucristo que por nuestros pecados y desdicha cayó malo -de modorra el licenciado Luis Ponce, y fué desta manera, que viniendo -del monasterio de señor San Francisco de oir Misa, le dió una muy recia -calentura, y echóse en la cama y estuvo cuatro dias amodorrido, sin -tener el sentido que convenia, y todo lo más del dia y de la noche era -dormir; y como aquello vieron los médicos que le curaban, que se decian -el licenciado Pedro Lopez y el doctor Ojeda y otro médico que él traia -de Castilla, todos á una les pareció que se confesase y recibiese los -Santos Sacramentos, y el mismo licenciado lo tuvo en gran voluntad; y -despues de recibidos con gran humildad y contricion, hizo testamento, y -dejó por su teniente de gobernador al licenciado Márcos de Aguilar, que -habia traido consigo desde la Española. - -Otros dijeron que era bachiller, y no licenciado, y que no tenia -autoridad para mandar; y dejóle el poder desta manera: que todas las -cosas de pleitos y debates y residencias, y la prision del factor y -veedor, se estuviese en el estado que lo dejaba hasta que su majestad -fuese sabidor de lo que pasaba, y que luego hiciese mensajeros en un -navío á su majestad. - -Y ya hecho su testamento y ordenada su ánima, al noveno dia que cayó -malo dió la ánima á nuestro Señor Jesucristo, y como hubo fallecido, -fueron grandes los lutos y tristezas que todos los conquistadores á -una sintieron: como si fuera padre de todos, así lo lloraban, porque -ciertamente él venia para remediar á los que hallase que derechamente -habian servido á su majestad, y ántes que muriese así lo suplicaba; y -le hallaron en los capítulos é instrucciones que de su majestad traia, -que diese de los mejores repartimientos de indios á los conquistadores, -de manera que conociesen mejoría en todo; y Cortés, con todos los más -caballeros de la ciudad, se pusieron luto y le llevaron á enterrar con -gran pompa á San Francisco, y con toda la cera que entónces se pudo -haber: fué su enterramiento muy solene para en aquel tiempo. - -Oí decir á ciertos caballeros que se hallaron presentes cuando cayó -malo, que como Luis Ponce era músico y de suyo regocijado, por -alegralle le iban á tañer con una vigüela y á dar música, y que mandó -que le tañesen una baja, y con los piés estando en la cama hacia -sentido en la boca y los meneaba hasta acabarla, y acabada, perdió el -habla, que fué todo uno. - -Pues como fué muerto y enterrado de la manera que dicho tengo, oir -el murmurar que en Méjico habia de las personas que estaban mal con -Cortés y con Sandoval, que dijeron y afirmaron que le dieron ponzoña -con que murió, que así habia hecho al Francisco de Garay; é quien más -lo afirmaba era fray Tomás Ortiz, ya que venia por prior de ciertos -frailes que traia en su compañía, que tambien murió de modorra el mesmo -prior de ahí á dos meses, él y otros frailes; y tambien quiero decir -que pareció ser que en el navío en que vino el Luis Ponce, que dió -pestilencia en ellos, porque á más de cien personas que en él venian -les dió modorra y dolencia de que murieron en la mar, y despues de -desembarcados en la villa de Medellin murieron muchos dellos, y aun de -los frailes quedaron muy pocos, y fué fama que aquella modorra cundió -en Méjico. - - - - -CAPÍTULO CXCIII. - -CÓMO DESPUES QUE MURIÓ EL LICENCIADO PONCE DE LEON COMENZÓ Á GOBERNAR -EL LICENCIADO MÁRCOS DE AGUILAR, Y LAS CONTIENDAS QUE SOBRE ELLO HUBO, -Y CÓMO EL CAPITAN LUIS MARIN CON TODOS LOS QUE VENÍAMOS EN SU COMPAÑÍA -TOPAMOS CON PEDRO DE ALBARADO, QUE ANDABA EN BUSCA DE CORTÉS, Y NOS -ALEGRAMOS LOS UNOS CON LOS OTROS, PORQUE ESTABA LA TIERRA DE GUERRA, -POR LA PODER PASAR SIN TANTO PELIGRO. - - -Segun que lo habia dejado en el testamento Luis Ponce, todos los -conquistadores que estaban mal con Cortés quisieran que fuera la -residencia adelante, como le habian comenzado á tomar; y Cortés dijo -que no se podia entender en él, conforme al testamento de Luis Ponce; -mas que si quisiera tomársela el Márcos de Aguilar, que fuesen mucho -en buena hora; y habia otra contradiccion por parte del Cabildo de -Méjico, en que decian que no podia mandar Luis Ponce en su testamento -que gobernase el licenciado Aguilar solo, lo uno porque era muy viejo -y caducaba, y estaba tullido de bubas y era de poco autoridad, y así -lo mostraba en su persona, y no sabia las cosas de la tierra, ni tenia -noticia della ni de las personas que tenian méritos; y que demas desto, -que no le ternian respeto ni le acatarian, y que seria bien que para -que todos temiesen, y la justicia de su majestad fuese de todos muy -acatada, que tomase acompañado en la gobernacion á Cortés hasta que -su majestad mandase otra cosa; y el Márcos de Aguilar dijo que no -saldria poco ni mucho de lo que Luis Ponce mandó en el testamento, y -que él solo habia de gobernar, y que si querian poner otro gobernador -por fuerza que no hacian lo que su majestad mandaba; y demas desto que -dijo Márcos de Aguilar, Cortés temió si otra cosa se hiciese, por más -palabras que le decian los procuradores de las ciudades y villas de -la Nueva-España, que procurase de gobernar y que ellos atraerian con -buenas palabras al Márcos de Aguilar para ello, pues que estaba claro -que estaba muy doliente, y era servicio de Dios y de su majestad; y por -más que le decian á Cortés, nunca quiso tocar más en aquella tecla, -sino que el viejo Aguilar solo gobernase; y aunque estaba tan doliente -y ético, que le daba de mamar una mujer de Castilla, y tenia unas -cabras, que tambien bebia leche dellas; y en aquella sazon se le murió -un hijo que traia consigo, de modorra, segun y de la manera que murió -Luis Ponce; dejaré esto hasta su tiempo, é quiero volver muy atrás -de lo de mi relacion, é diré lo que el capitan Luis Marin hizo, que -quedaba con toda su gente en Naco esperando respuesta de Sandoval para -saber si Cortés era embarcado ó no, y nunca habiamos tenido respuesta -ninguna. - -Ya he dicho cómo Sandoval se partió de nosotros para hacer embarcar -á Cortés que fuese á la Nueva-España, y que nos escribiria lo que -sucediese, para que nos fuésemos con Luis Marin camino de Méjico; y -puesto que escribió Sandoval y Cortés por dos partes, nunca tuvimos -respuesta, porque el Saavedra nunca nos quiso escribir, con malicia; -y fué acordado por Luis Marin y por todos los que con él veniamos -que con brevedad fuésemos soldados á caballo á Trujillo á saber de -Cortés, y fué Francisco Marmolejo por nuestro capitan, é yo fuí uno -de los diez, y fuimos por la tierra adentro de guerra hasta llegar á -Olancho, que agora llaman Guayape, donde fueron las minas ricas de oro, -y allí tuvimos nueva de dos españoles que estaban dolientes y de un -negro, cómo Cortés era embarcado pocos dias habia con los caballeros -y conquistadores que consigo traia, y que le envió á llamar la ciudad -de Méjico, que todos los vecinos mejicanos estaban con voluntad de -le servir, y que vino un fraile francisco por él, y que su primo de -Cortés, Saavedra, quedaba por capitan cerca de allí en unos pueblos -de guerra; de las cuales nuevas nos alegramos, y luego escribimos al -capitan Saavedra con indios de aquel pueblo de Olancho, que estaba de -paz, y en cuatro dias vino respuesta del Saavedra, y nos hizo relacion -de algunas cosas, y dimos muchas gracias á Dios por ello, y á buenas -jornadas volvimos donde Luis Marin estaba; y acuérdome que tiramos -piedras á la tierra que dejábamos atrás, y con la ayuda de Dios iremos -á Méjico, é yendo por nuestras jornadas hallamos á Luis Marin en un -pueblo que se dice Acalteca; y así como llegamos con aquellas nuevas -tomó mucha alegría, y luego tiramos camino de un pueblo que se dice -Maniani, y hallamos en él á seis soldados que eran de la compañía de -Pedro de Albarado, que andaba en nuestra busca, y uno dellos fué Diego -de Villanueva, conquistador, buen soldado y uno de los fundadores desta -ciudad de Guatimala, natural de Villanueva de la Serena, que es en el -maestrazgo de Alcántara; y cuando nos conocimos nos abrazamos los unos -á los otros, y preguntando por su capitan Pedro de Albarado, dijeron -que allí cerca venia con muchos caballeros, y que venian en busca de -Cortés y de nosotros, y nos contaron todo lo acaecido en Méjico, ya -por mí dicho, y cómo habian enviado á llamar á Pedro de Albarado para -que fuese gobernador, y la causa por qué no fué, segun he dicho en -el capítulo que dello habla, fué por temor del factor; é yendo por -nuestro camino, luego de ahí á dos dias nos encontramos con el Pedro -de Albarado y sus soldados, que fué junto á un pueblo que se dice la -Choluteca Malalaca. - -Pues saber decir cómo se holgó en saber que Cortés era ido á Méjico, -porque excusaba el trabajoso camino que habia de llevar en su busca, -fué harto descanso para todos; y estando allí en el pueblo de la -Choluteca, habian llegado en aquella sazon ciertos capitanes de Pedro -Arias de Ávila, que se decian Garabito y Campañon, y otros que no se -me acuerdan los nombres, que, segun ellos decian, venian á descubrir -tierras y á partir términos con el Pedro de Albarado; y como llegamos -á aquel pueblo con el capitan Luis Marin, estuvimos juntos tres dias -los de Pedro Arias y Pedro de Albarado y nosotros; y desde allí envió -el Pedro de Albarado á un Gaspar Arias de Ávila, vecino que fué de -Guatimala, á tratar ciertos negocios con el gobernador Pedro Arias de -Ávila, é oí decir que era sobre casamientos, porque el Gaspar Arias era -gran servidor de Pedro de Albarado. - -Y volviendo á nuestro viaje, en aquel pueblo se quedaron los de Pedro -Arias, y nosotros fuimos camino de Guatimala, y ántes de llegar á -la provincia de Cuzcatlan, en aquella sazon llovia mucho y venia un -rio que se decia Lempa muy crecido, y no le pudimos pasar en ninguna -manera; acordamos de cortar un árbol que se llama ceiba, y era de tal -gordor, que dél se hizo una canoa que en estas partes otra mayor no la -habia visto, y con gran trabajo estuvimos cinco dias en pasar el rio, -y aun hubo mucha falta de maíz; é pasado el rio, dimos en unos pueblos -que pusimos por nombre los Chapanastiques, que era así su nombre, -adonde mataron los indios naturales de aquellos pueblos un soldado que -se decia Nicuesa, é hirieron otros tres de los nuestros que habian ido -á buscar de comer, y venian ya desbaratados, y les fuimos á socorrer, y -por no nos detener se quedaron sin castigo; y esto es en la provincia -donde agora está poblada la villa de San Miguel; y desde allí entramos -en la provincia de Cuzcatlan, que estaba de guerra, y hallamos bien de -comer; y desde allí veniamos á unos pueblos cerca de Petapa, y en el -camino tenian los guatimaltecas unas sierras cortadas y unas barrancas -muy hondas, donde nos aguardaron, y estuvimos en se las tomar y pasar -tres dias: allí me hirieron de un flechazo, mas no fué nada la herida, -y luego venimos á Petapa, y otro dia dimos en este valle que llamamos -del Tuerto, donde agora está poblada esta ciudad de Guatimala, que -entónces todo estaba de guerra sobre pasallos con los naturales; y -acuérdome que cuando veniamos por un repecho abajo comenzó á temblar -la tierra de tal manera, que muchos soldados cayeron en el suelo, -porque duró gran rato el temblor; y luego fuimos camino del asiento -de la ciudad de Guatimala la vieja, donde solian estar los caciques -que se decian Cinacan y Sacachul, y ántes de entrar en la dicha ciudad -estaba una barranca muy honda, y aguardándonos todos los escuadrones -de los guatimaltecas para no dejarnos pasar, y les hicimos ir con la -mala ventura, y pasamos á dormir á la ciudad, y estaban los aposentos -y las casas con tan buenos edificios y ricos, en fin como de caciques -que mandaban todas las provincias comarcanas; y desde allí nos salimos -á lo llano y hicimos ranchos y chozas, y estuvimos en ellos diez dias, -porque el Pedro de Alvarado envió dos veces á llamar de paz á los de -Guatimala y á otros pueblos que estaban en aquella comarca, y hasta ver -su respuesta aguardamos los dias que he dicho, y de que no quisieron -venir ninguno dellos, fuimos por nuestras jornadas largas, sin parar -hasta donde Pedro de Albarado habia dejado su ejército, porque estaba -todo de guerra, y estaba en él por capitan un hermano que se decia -Gonzalo de Albarado. - -Llamábase aquella poblacion donde los hallamos Olintepeque, y estuvimos -descansando ciertos dias, y luego fuimos á Soconusco, y dende allí -á Teguantepeque, y entónces fallecieron en el camino dos vecinos -españoles de Méjico que venian de aquella trabajosa jornada con -nosotros, y un cacique mejicano que se decia Juan Velazquez, capitan -que fué de Guatemuz; y por la posta fuimos á Guaxaca, porque entónces -alcanzamos á saber la muerte de Luis Ponce y otras cosas por mí ya -dichas, y decian muchos bienes de su persona y que venia para cumplir -lo que su majestad le mandaba, y no viamos la hora de haber llegado á -Méjico. - -Pues como veniamos sobre ochenta soldados, y entre ellos Pedro de -Albarado, y llegamos á un pueblo que se dice Chalco, dende allí -enviamos á hacer saber á Cortés cómo habiamos de entrar en Méjico otro -dia, que nos tuviesen aparejadas posadas, porque veniamos destrozados; -que habia más de dos años y tres meses que salimos de aquella ciudad. - -Y de que se supo en Méjico que llegábamos á Iztapalapa á las calzadas, -salió Cortés con muchos caballeros y el Cabildo á nos recebir; y ántes -de ir á parte ninguna, ansí como veniamos fuimos á la iglesia mayor -á dar gracias á nuestro Señor Jesucristo, que nos volvió á aquella -ciudad, y dende la iglesia Cortés nos llevó á sus palacios, adonde nos -tenia aparejada una muy solene comida é muy bien servida; é ya tenia -aderezada la posada de Pedro de Albarado, que entónces era su casa la -fortaleza, porque en aquella sazon estaba nombrado por alcaide della -y de las atarazanas; y al capitan Luis Marin llevó Sandoval á posar -á sus casas, é á mí é á otro amigo mio, que se decia el capitan Luis -Sanchez, nos llevó Andrés de Tapia á las suyas y nos hizo mucha honra, -y el Sandoval me envió ropas para me ataviar é oro é cacao para gastar; -y ansí hizo Cortés é otros vecinos de aquella ciudad á soldados amigos -conocidos de los que veniamos allí. - -Y otro dia, despues de nos encomendar á Dios, salimos por la ciudad yo -y mi compañero el capitan Luis Sanchez, y llevamos por intercesores -al capitan Sandoval é Andrés de Tapia, y fuimos á ver y hablar al -licenciado Márcos de Aguilar, que, como he dicho, estaba por gobernador -por el poder que para ello le dejó el licenciado Luis Ponce; y los -intercesores que fueron con nosotros, que ya he dicho que era el -capitan Sandoval y Andrés de Tapia, hicieron relacion á Márcos de -Aguilar de nuestras personas y servicios para suplicalle que nos diese -indios en Méjico, porque los indios de Guacacualco no eran de provecho; -y despues de muchas palabras y ofertas que sobre ello nos dió el Márcos -de Aguilar, con prometimientos, dijo que no tenia poder para dar ni -quitar indios, porque ansí lo dejó en el testamento Luis Ponce de Leon -al tiempo que falleció, que todas las cosas de pleitos y vacaciones de -indios de la Nueva-España se estuviesen en el estado que estaban hasta -que su majestad enviara á mandar otra cosa, y que si le enviaban poder -para dar indios, que nos daria de lo mejor que hubiese en la tierra; y -luego nos despedimos dél. - -En este tiempo vino de la isla de Cuba Diego de Ordás, y como fué el -que hubo escrito las cartas que envió el factor diciendo que todos -éramos muertos cuantos habiamos salido de Méjico con Cortés, Sandoval -é otros caballeros con palabras muy desabridas le dijeron que por qué -habia escrito lo que no sabia, no teniendo noticia dello, y que fueron -aquellas cartas tan malas, que se hubiera de perder la Nueva-España por -ellas. - -Y el Diego de Ordás respondió con grandes juramentos que nunca tal -escribió, sino solamente que tuvo nueva, de un pueblo que se dice -Xicalango, que habian venido los pilotos y capitanes y marineros de -dos navíos, y se habian muerto los del un bando con el otro, y que -los indios acabaron de matar á ciertos marineros que quedaban en los -navíos; y que pareciesen las mismas cartas, y verian si era ansí; que -si el factor las glosó é hizo otras, que no tenia culpa. - -Pues para saber Cortés la verdad, el factor y veedor estaban presos -en las jaulas y no se atrevia á hacer justicia dellos, segun lo dejó -mandado Luis Ponce de Leon; y como Cortés tenia otros muchos debates, -acordó de callar en lo del factor hasta que viniese mandado de su -majestad, y temió no le viniesen más males sobre ello; y porque -entónces puso demanda que le volviesen mucha cantidad de sus haciendas -que le vendieron y tomaron para decir Misas y honras por su alma, -pues que fueron hechas todas aquellas honras con malicia, no siendo -muerto, y por dar crédito á toda la ciudad que éramos muertos, é no -por su alma; que pues vian que hacian bienes y honras por Cortés y por -nosotros, creyesen que era verdad que éramos muertos. - -Y andando en estos pleitos, un vecino de Méjico, que se decia Juan de -Cáceres el Rico, compró los bienes y Misas que habian hecho por el alma -de Cortés, que fuesen por la de Cáceres. - -Y dejaré de contar cosas viejas, y diré cómo el Diego de Ordás, como -era hombre de buenos consejos, viendo que á Cortés ya no le tenian -acato ni se daban nada por él despues que vino Luis Ponce de Leon, -y le habian quitado la gobernacion, y que muchas personas se le -desvergonzaban y no le tenian en nada, le aconsejó que se sirviese -como señor y se llamase señoría y pusiese dosel, y que no solamente se -nombrase Cortés, sino don Hernando Cortés. - -Tambien le dijo el Ordás que mirase que el factor fué criado del -comendador mayor don Francisco de los Cóbos, que es el que manda á toda -Castilla y que algun dia le habria menester al D. Francisco de los -Cóbos, y que el mismo Cortés no estaba bien acreditado con su majestad -ni con los de su Real consejo de Indias; y que no curase de matar al -factor hasta que por justicia fuese sentenciado, porque habia grandes -sospechas en Méjico que le queria despachar y matar en la misma jaula. - -Y pues viene agora á coyuntura, quiero decir, ántes que más pase -adelante en esta mi relacion, por qué tan secretamente en todo lo que -escribo, cuando viene á pláticas de decir de Cortés no le he nombrado -ni nombro D. Hernando Cortés, ni otros títulos de marqués ni capitan, -salvo Cortés á boca llena. - -La causa dello es, porque él mismo se preciaba de que le llamasen -solamente Cortés; y en aquel tiempo aún no era marqués; porque era tan -tenido y estimado este nombre de Cortés en toda Castilla como en tiempo -de los romanos solian tener á Julio César ó á Pompeyo, y en nuestros -tiempos teniamos á Gonzalo Hernandez, por sobrenombre Gran Capitan, -y entre los cartagineses Annibal, ó de aquel valiente nunca vencido -caballero Diego García de Paredes. - -Dejemos de hablar en los blasones pasados, y diré cómo el tesorero -Alonso de Estrada en aquella sazon casó dos hijas, la una con Jorge de -Albarado, hermano de D. Pedro de Albarado, y la otra con un caballero -que se decia D. Luis de Guzman, hijo de D. Juan de Saavedra, conde -del Castellar; y entónces se concertó que Pedro de Albarado fuese á -Castilla á suplicar á su majestad le hiciese merced de la gobernacion -de Guatimala: y entre tanto que iba envió á Jorge de Albarado por su -capitan á la pacificacion della; y cuando el Jorge de Albarado vino -trujo consigo de camino sobre ducientos indios de Tlascala y de Cholula -y mejicanos, y de Guacachula y de otras provincias que les ayudaron en -las guerras. - -Tambien en aquella sazon envió el Márcos de Aguilar á poblar la -provincia de Chiapa, y fué un caballero que se decia don Juan Enriquez -de Guzman, deudo muy cercano del duque de Medina-Sidonia; y tambien -envió á poblar la provincia de Tabasco, que es el rio que llaman de -Grijalva, y fué por capitan un hidalgo que se decia Baltasar Osorio, -natural de Sevilla; y ansimismo envió á pacificar los pueblos de los -zapotecas, que están en unas muy altas sierras, y fué por capitan un -Alonso de Herrera, natural de Jerez, y este capitan fué de los soldados -de Cortés; y por no contar al presente lo que cada uno destos capitanes -hizo en sus conquistas, lo dejaré de decir hasta que venga á tiempo -y sazon; é quiero hacer relacion de cómo en este tiempo falleció el -Márcos de Aguilar, y lo que pasó sobre el testamento que hizo para que -gobernase el tesorero. - - - - -CAPÍTULO CXCIV. - -CÓMO MÁRCOS DE AGUILAR FALLECIÓ, Y DEJÓ EN EL TESTAMENTO QUE GOBERNASE -EL TESORERO ALONSO DE ESTRADA, Y QUE NO ENTENDIESE EN PLEITOS DEL -FACTOR NI VEEDOR NI DAR NI QUITAR INDIOS HASTA QUE SU MAJESTAD MANDASE -LO QUE MÁS EN ELLO FUESE SERVIDO, SEGUN Y DE LA MANERA QUE LE DEJÓ EL -PODER LUIS PONCE DE LEON. - - -Teniendo en sí la gobernacion Márcos de Aguilar, como dicho tengo, -estaba muy ético y doliente y malo de bubas; los médicos le mandaron -que mamase á una mujer de Castilla, y con leche de cabras se sostuvo -cerca de ocho meses, y de aquella dolencia y calenturas que le dieron -falleció, y en el testamento que hizo mandó que sólo gobernase el -tesorero Alonso de Estrada, ni más ni ménos que tuvo el poder de Luis -Ponce de Leon. - -Y viendo el cabildo de Méjico é otros procuradores de ciertas ciudades, -que en aquella sazon se hallaron en Méjico, que el Alonso de Estrada -solo no podia gobernar tan bien como convenia, por causa que Nuño de -Guzman, que habia dos años que vino de Castilla por gobernador de la -provincia de Pánuco, se metia en los términos de Méjico y decia que -eran sujetos de su provincia; é como venia furioso, é no miraba á lo -que su majestad le mandaba en las provisiones que dello traia; porque -un vecino de Méjico que se decia Pedro Gonzalez de Trujillo, persona -muy noble, dijo que no queria estar debajo de su gobernacion, sino -de la de Méjico, pues los indios de su encomienda no eran de los de -Pánuco, y por otras palabras que pasaron, sin más ser oido, le mandó -ahorcar; y demas desto, hizo otros desatinos, que ahorcó á otros -españoles por hacerse temer, y no tenia acato ni se le daba nada por -Alonso de Estrada el tesorero, aunque era gobernador, ni le tenia en la -estima que era obligado. - -Y viendo aquellos desatinos de Nuño de Guzman el cabildo de Méjico y -otros caballeros vecinos de aquella ciudad, porque temiese el Nuño de -Guzman é hiciese lo que su majestad mandaba, suplicaron al tesorero -que juntamente con él gobernase Cortés, pues convenia al servicio -de Dios nuestro Señor y de su majestad; y el tesorero no quiso, é -otras personas dicen que Cortés no lo quiso acetar, porque no dijesen -maliciosos que por fuerza queria señorear, y tambien porque hubo -murmuraciones que tenian sospecha en la muerte de Márcos de Aguilar, -que Cortés fué causa della é dió con qué murió: y lo que se concertó -fué, que juntamente con el tesorero gobernase Gonzalo de Sandoval, que -era alguacil mayor y persona que se hacia mucha cuenta dél; é lo hubo -por bien el tesorero; mas otras personas dijeron que si lo aceptó fué -por casar una hija con el Sandoval, y si se casara con ella, fuera el -Sandoval muy más estimado y por ventura hubiera la gobernacion, porque -en aquella sazon no se tenia en tanta estima esta Nueva-España como -agora. - -Pues estando gobernando el tesorero y el Gonzalo de Sandoval, pareció -ser, como en este mundo hay hombres muy desatinados, que un Fulano -Proaño, que dicen que se fué en aquella sazon á lo de Xalisco, huyendo -de Méjico, que despues fué muy rico; y el Sandoval, como gobernador que -era, que habia de hacer justicia sobre ello y prender al Proaño, no -lo hizo, porque se fué huyendo adonde no podia ser habido, por mucha -diligencia que sobre ello puso; y puesto que claramente se supo que no -podria alcanzar justicia, lo disimuló. - -Dejemos esto, y quiero decir que en aquellos dias que anduvieron -los conciertos dichos para que Cortés gobernase con el tesorero, y -pusieron al Sandoval por compañero en la gobernacion, segun ya dicho -tengo, aconsejaron á Alonso de Estrada que luego por la posta fuese -en un navío á Castilla é hiciese relacion dello á su majestad, y aun -le indujeron que dijese que por fuerza le pusieron á Sandoval por -compañero, segun ya dicho tengo, porque no quiso ni consintió que -Cortés juntamente gobernase con él; y demas desto, ciertas personas, -que no estaban bien con Cortés, escribieron otras cartas de por sí, y -en ellas decian que Cortés habia mandado dar ponzoña á Luis Ponce de -Leon y á Márcos de Aguilar, é que ansimismo al adelantado Garay, é que -en unos requesones que les dieron en un pueblo que se dice Iztapalapa -creian que les dieron rejalgar en ellos, y que por aquella causa no -quiso comer un fraile de la órden de señor Santo Domingo dellos; y -todo lo que escribian de Cortés eran maldades y traiciones que le -levantaron, y tambien escribieron que Cortés queria matar al factor y -veedor; y en aquella sazon tambien fué á Castilla el contador Albornoz, -que jamás estuvo bien con Cortés. - -Y como su majestad y los del Real Consejo de Indias vieron las cartas -que he dicho que enviaron diciendo mal de Cortés, y se informaron -del contador Albornoz, é lo de Luis Ponce é lo de Márcos de Aguilar, -ayudó muy mal contra Cortés, é haber oido lo del desbarate del Narvaez -y del Garay, y lo de Tapia y lo de Catalina Suarez la Marcayda, su -primera mujer; y estaban mal informados de otras cosas, é creyeron ser -verdad lo que agora escribian; luego mandó su majestad proveer que -sólo Alonso de Estrada gobernase, y dió por bueno cuanto habia hecho, -y en los indios que encomendó; que sacasen de las prisiones y jaulas -al factor y veedor y les volviesen sus bienes, y por la posta vino -un navío con las provisiones; y para castigar á Cortés de lo que le -acusaban, mandó que luego viniese un caballero que se decia don Pedro -de la Cueva, comendador mayor de Alcántara, y que á costa de Cortés -trujese trescientos soldados, y que si le hallase culpado le cortase la -cabeza, y á los que juntamente con él habian hecho algun deservicio á -su majestad, é que á los verdaderos conquistadores que les diese de los -pueblos que quitasen á Cortés; y ansimismo mandó proveer que viniese -audiencia Real, creyendo con ella habria recta justicia. - -É ya que se estaba apercibiendo el comendador don Pedro de la Cueva -para venir á la Nueva-España, por ciertas pláticas que despues hubo -en la córte, ó porque no le dieron tantos mil ducados como pedia para -el viaje, y porque con el audiencia Real, creyendo que lo pusieran -en justicia, se estorbó su jornada, que no vino, é porque el duque de -Béjar quedó por nuestro fiador otra vez. - -Y quiero volver al tesorero, que, como se vió tan favorecido de su -majestad, é haber sido tantas veces gobernador, y agora de nuevo le -mandaba su majestad gobernar solo; y aun le hicieron creer al tesorero -que habian informado al Emperador nuestro señor que era hijo del Rey -Católico, y estaba muy ufano, y tenia razon; é lo primero que hizo -fué enviar á Chiapa por capitan á un su primo, que se decia Diego de -Mazariegos, y mandó tomar residencia á don Juan Enriquez de Guzman, el -que habia enviado por capitan Márcos de Aguilar, y más robos y quejas -se halló que habia hecho en aquella provincia que bienes; y tambien -envió á conquistar é pacificar los pueblos de los zapotecas y minxes, -y que fuesen por dos partes, para que mejor los prendiesen, á traer de -paz, que fuese por la parte de la banda del Norte, é envió á un Fulano -de Barrios, que decian que habia sido capitan en Italia y que era muy -esforzado, que nuevamente habia venido de Castilla á Méjico (no digo -por Barrios el de Sevilla, el cuñado que fué de Cortés), y le dió sobre -cien soldados, y entre ellos muchos escopeteros y ballesteros. - -Llegado este capitan con sus soldados á los pueblos de los zapotecas, -que se decian los titepeques, una noche salen los indios naturales -de aquellos pueblos y dan sobre el capitan y sus soldados; y tan de -repente dieron en ellos, que mataron al capitan Barrios y á otros -siete soldados, y á todos los más hirieron, y si de presto no tomaran -las de Villadiego, y se vinieran á acoger á unos pueblos de paz, todos -murieran. - -Aquí verán cuánto va de los conquistadores viejos á los nuevamente -venidos de Castilla, que no saben qué cosa es guerra de indios ni sus -astucias: en esto paró aquella conquista. - -Digamos agora del otro capitan que fué por la parte de Guaxaca, que se -decia Figuero, natural de Cáceres, que tambien dijeron que habia sido -capitan en Castilla, y era muy amigo del tesorero Alonso de Estrada, -y llevó otros cien soldados de los nuevamente venidos de Castilla á -Méjico, y muchos escopeteros y ballesteros y aun diez de á caballo; -y como llegaron á las provincias de los zapotecas, envió á llamar á -un Alonso de Herrera, que estaba en aquellos pueblos por capitan de -treinta soldados, por mandado de Márcos de Aguilar en el tiempo que -gobernaba, segun lo tengo dicho en el capítulo que dello hace mencion; -y venido el Alonso de Herrera á su llamada, porque, segun apareció, -traia poder el Figuero para que estuviese debajo de su mano, é sobre -ciertas pláticas que tuvieron, ó porque no quiso quedar en su compañía, -vinieron á echar mano á las espadas, y el Herrera acuchilló á el -Figuero y á otros tres de los soldados que traia, que le ayudaban. - -Pues viendo el Figuero que estaba herido y manco de un brazo, y no se -atrevia á entrar en las sierras de los miuxes, que eran muy altas y -malas de conquistar, y los soldados que traia no sabian conquistar -aquellas tierras, acordó de andarse á desenterrar sepulturas de los -enterramientos de los caciques de aquella provincia, porque en ellas -halló cantidad de joyas de oro, con que antiguamente tenian costumbre -de se enterrar los principales de aquellos pueblos; y dióse tal maña, -que sacó dellas sobre cien mil pesos de oro, y con otras joyas que -hubo de dos pueblos, acordó de dejar la conquista é pueblos en que -estaba, y dejólos muy más de guerra á algunos dellos que los halló, y -fué á Méjico, y dende allí se iba á Castilla el Figuero con su oro; y -embarcado en la Veracruz, fué su ventura tal, que el navío en que iba -dió con recio temporal al través junto á la Veracruz, de manera que se -perdió él y su oro y se ahogaron quince pasajeros, y todo se perdió; -y en aquello pararon los capitanes que envió el tesorero á conquistar -aquellos pueblos, que nunca vinieron de paz hasta que los vecinos de -Guacacualco los conquistamos, y como tienen altas sierras y no pueden -ir caballos, me quebranté el cuerpo, de tres veces que me hallé en -aquellas conquistas; porque, puesto que en los veranos los atraimos -de paz, en entrando las aguas se tornaban á levantar y mataban á los -españoles que podian haber desmandados; y como siempre les seguiamos, -vinieron de paz, y está poblada una villa que dicen San Alfonso. - -Pasemos adelante, y dejaré de traer á la memoria desastres de capitanes -que no han sabido conquistar, y digo que, como el tesorero supo que -habian acuchillado á su amigo el capitan Figuero, como dicho tengo, -envió luego á prender á Alonso de Herrera, é no se pudo haber, porque -se fué huyendo á unas sierras, y los alguaciles que envió trujeron -preso á un soldado de los que solia tener el Herrera consigo; y así -como llegó á Méjico, sin más ser oido, le mandó el tesorero cortar la -mano derecha. - -Llamábase el soldado Cortejo, y era hijodalgo; y demas desto, en aquel -tiempo un mozo de espuelas de Gonzalo de Sandoval tuvo otra quistion -con otro criado del tesorero, y le acuchilló, de que hubo muy gran -enojo el tesorero, y le mandó cortar la mano; y esto fué en tiempo que -Cortés ni Sandoval no estaban en Méjico; que se habian ido á un gran -pueblo que se dice Cornabaca, y se fueron por quitarse de bullicios y -parlerías, y tambien por apaciguar ciertos encuentros que habia entre -los caciques de aquel pueblo. - -Pues como supieron Cortés y Gonzalo de Sandoval por cartas que el -Cortejo y mozo de espuelas estaban presos y que les querian cortar las -manos, de presto vinieron á Méjico; y de que hallaron lo que dicho -tengo, y no habia remedio en ello, sintieron mucho aquella afrenta que -el tesorero hizo á Cortés y á Sandoval, y dicen que le dijo Cortés -tales palabras al tesorero en su presencia, que no las quisiera oir, -y aun tuvo temor que le queria mandar matar, y con este temor allegó -el tesorero soldados y amigos para tener en su guarda, y sacó de las -jaulas al factor y veedor para que, como oficiales de su majestad, se -favoreciesen los unos á los otros contra Cortés; y de que los hubo -sacado, de ahí á ocho dias, por consejo del factor y otras personas que -no estaban bien con Cortés, le dijeron al tesorero que en todo caso -luego desterrase á Cortés de Méjico; porque entre tanto que estuviese -en aquella ciudad jamás podria gobernar bien ni habria paz, y siempre -habria bandos. - -Pues ya este destierro firmado del tesorero, se lo fueron á notificar -á Cortés, y dijo que lo cumpliria muy bien, y que daba gracias á Dios, -que dello era servido, que de las tierras y ciudad que él con sus -compañeros habia descubierto y ganado, derramando de dia y de noche -mucha sangre de su cuerpo, y muerte de tantos soldados, que le viniesen -á desterrar personas que no eran dignas de bien ninguno ni de tener los -oficios que tienen, y que él iria á Castilla á dar relacion dello á su -majestad y demandar justicia contra ellos; y que fué gran ingratitud la -del tesorero, desconocido del bien que le habia hecho Cortés; y luego -se salió de Méjico y se fué á una villa suya que se dice Cuyoacan, y -dende allí á Tezcuco, y dende allí á pocos dias á Tlascala; y en aquel -instante la mujer del tesorero, que se decia doña Marina Gutierrez de -la Caballería, cierto digna de buena memoria por sus muchas virtudes, -como supo el desconcierto que su marido habia hecho en sacar de las -jaulas al factor y veedor y haber desterrado á Cortés, con gran pesar -que tenia, le dijo á su marido: - -—«Plega á Dios que por estas cosas que habeis hecho no os venga mal -dello.» - -Y le trujo á la memoria los bienes y mercedes que siempre Cortés le -habia hecho, y los pueblos de indios que le dió, y que procurase de -tornar á hacer amistades con él para que vuelva á la ciudad de Méjico, -ó que se guardase muy bien, no le matasen; y tantas cosas le dijo, -que, segun muchas personas despues platicaban, se habia arrepentido el -tesorero de lo haber desterrado, y aun de haber sacado de las jaulas al -factor y veedor, porque en todo le iban á la mano y eran muy contrarios -á Cortés. - -Y en aquella sazon vino de Castilla don fray Julian Garcés, primer -Obispo que fué de Tlascala, y era natural de Aragon, y por honra del -cristianísimo Emperador nuestro señor se llamó Carolense, y fué gran -predicador, y se vino por su obispado de Tlascala; y como supo lo que -el tesorero habia hecho en el destierro de Cortés, le pareció muy mal -y por poner concordia entre ellos se vino á una ciudad, ya otras veces -por mí nombrada, que se dice Tezcuco; y como estaba junto á la laguna, -se embarcó en dos canoas grandes, y con dos clérigos y un fraile y -su fardaje se vino á la ciudad de Méjico, y ántes de entrar en ella -supieron su venida en Méjico, y le salieron á recebir con toda la -pompa y cruces y clerecía y religiosos y Cabildos, é conquistadores é -caballeros y soldados que en Méjico se hallaron; y cuando el Obispo -hubo descansado dos dias, el tesorero le echó por intercesor para que -fuese adonde Cortés estaba en aquella sazon y los hiciese amigos, é -le alzaba el destierro, y que se volviese á Méjico; y fué el Obispo -y trató las amistades, y nunca pudo acabar cosa ninguna con Cortés; -ántes, como dicho tengo, se fué á Tezcuco ó á Tlascala muy acompañado -de caballeros é otras personas y en lo que entendia Cortés era en -allegar todo el oro y plata que podia para ir á Castilla; y demas de -lo que le daban de los tributos de sus pueblos, empeñaba otras rentas -é indios que le prestaban amigos; y ansimismo se aparejaban el capitan -Gonzalo de Sandoval y Andrés de Tapia, y llegaron y recogian todo el -oro y plata que podian de sus pueblos, porque estos dos capitanes -fueron en compañía de Cortés á Castilla. - -Pues como estaba Cortés en Tlascala, íbanle á ver muchos vecinos de -Méjico y de otras villas, y soldados que no tenian encomiendas de -indios, y los caciques de Méjico le iban á servir; y aun, como hay -hombres bulliciosos y amigos de escándalos é novedades, le iban á -aconsejar para que si se queria alzar por Rey en la Nueva-España, que -en aquel tiempo tenia lugar y que ellos serian en le ayudar; y Cortés -echó presos á dos hombres de los que le vinieron con aquellas pláticas, -y les trató mal, llamándoles de traidores, y estuvo para los ahorcar; -y tambien le trujeron otra carta de otros bandoleros, que le enviaron -de Méjico, y le decian lo mismo; y esto era, segun dijeron, para tentar -á Cortés ó tomarle en algunas palabras que de su boca dijese sobre -aquel mal caso; y como Cortés en todo era servidor de su majestad, con -amenazas dijo á los que le venian con aquellos tratos que no viniesen -más adelante dél con aquellas parlerías de traiciones, que los mandaria -ahorcar; y luego escribió al Obispo lo que pasaba, para que él dijese -al tesorero que, como gobernador, mandase castigar á los traidores que -le venian con aquellos consejos; si no, que él los mandaria ahorcar. - -Dejemos á Cortés en Tlascala aderezando para se ir á Castilla, y -volvamos al tesorero y factor y veedor, que, ansí como venian á Cortés -hombres bandoleros que deseaban ruidos y andar en bullicios, tambien -iban y decian al tesorero y al factor que ciertamente Cortés estaba -llegando gente para los venir á matar, aunque echaba fama que para -venir á Castilla, y á aquel efeto estaban todos los caciques mejicanos -y de Tezcuco en Tlascala, y de todos los más pueblos de alrededor de la -laguna en su compañía, para ver cuándo les mandaba dar guerra. - -Entónces temió mucho el factor y veedor y el tesorero, creyendo que -les queria matar; y para saber é inquirir si era verdad, volvieron á -importunar al mismo Obispo que fuese á ver qué cosa era, y escribieron -con grandes ofertas á Cortés, demandándole perdon; y el Obispo lo hubo -por bueno el ir á hacer amistades, por visitar á Tlascala; y desque -llegó donde Cortés estaba, despues de le salir á recebir toda aquella -provincia, y ver la gran lealtad y lo que habia hecho Cortés en prender -los bandoleros, y las palabras que sobre aquel caso le escribió, luego -hizo mensajeros al tesorero, y dijo que Cortés era muy leal caballero y -gran servidor de su majestad, y que en nuestros tiempos se podia poner -en la cuenta de los muy afamados servidores de la corona Real, y que en -lo que estaba entendiendo era aviarse para ir ante su majestad, y que -podian estar sin sospecha de lo que pensaban; y tambien le escribió que -tuvo mala consideracion en le haber desterrado, y que no lo acertó. - -Entónces diz que le dijo en la carta que le escribió: - -—«Oh señor tesorero Alonso de Estrada, y ¡cómo ha dañado y estragado -este negocio!» - -Dejemos esto de la carta; que no me acuerdo bien si volvió Cortés á -Méjico para dejar recaudo á las personas á quien habia de dar los -poderes para entender en su estado y casa é cobrar los tributos de -los pueblos de su encomienda; salvo sé que dejó el poder mayor al -licenciado Juan Altamirano y á Diego de Ocampo y Alonso Valiente y á -Santa Cruz burgalés, y sobre todos á Altamirano; é ya tenia llegado -muchas aves de las diferenciadas de otras que hay en Castilla, que -era cosa muy de ver, y dos tigres, y muchos barriles de liquidámbar y -bálsamo cuajado y otro como aceite, y cuatro indios maestros de jugar -el palo con los piés, que en Castilla y en todas partes es cosa de ver, -y otros indios bailadores, que suelen hacer una manera de ingenio, al -parecer como que vuelan por alto estando bailando; y llevó tres indios -corcovados de tal manera, que era cosa monstruosa, porque estaban -quebrados por el cuerpo y eran muy enanos; y tambien llevó indios é -indias muy blancos, que con el gran blancor no veian bien; y entónces -los caciques de Tlascala le rogaron que llevase en su compañía tres -hijos de los más principales de aquella provincia, y entre ellos fué -un hijo de Xicotenga el viejo ciego, que despues se llamó don Lorenzo -de Vargas, y llevó otros caciques mejicanos; y estando aderezando su -partida, le llegaron nuevas de la Veracruz que habian venido dos navíos -muy buenos veleros, y en ellos le trujeron cartas de Castilla, y lo que -se contenia en ellas diré adelante. - - - - -CAPÍTULO CXCV. - -CÓMO VINIERON CARTAS Á CORTÉS DE ESPAÑA, DEL CARDENAL DE SIGÜENZA DON -GARCÍA DE LOYOSA, QUE ERA PRESIDENTE DE INDIAS Y LUEGO FUÉ ARZOBISPO DE -SEVILLA, Y DE OTROS CABALLEROS, PARA QUE EN TODO CASO SE FUESE LUEGO Á -CASTILLA, Y LE TRUJERON NUEVAS QUE ERA MUERTO SU PADRE MARTIN CORTÉS, Y -LO QUE SOBRE ELLO HIZO. - - -Ya he dicho en el capítulo pasado lo acaecido entre Cortés y el -tesorero y el factor y veedor, é por qué causa lo desterró de Méjico, -y cómo vino dos veces el obispo de Tlascala á entender en amistades, -y Cortés nunca quiso responder á cartas ni á cosa ninguna que le -dijesen, y se apercibió para ir á Castilla; y le vinieron cartas del -presidente de Indias don García de Loyosa, y del duque de Béjar y de -otros caballeros, en que le decian que, como estaba ausente, daban -quejas delante de su majestad, y decian en las quejas muchos males y -muertes que habia hecho dar á los gobernadores que su majestad enviaba, -y que fuese en todo caso á volver por su honra; y le trujeron nuevas -que su padre Martin Cortés era fallecido; y como vió las cartas, le -pesó mucho, ansí de la muerte de su padre como de las cosas que dél -decian que habia hecho, no siendo ansí; y se puso luto, puesto que lo -traia en aquel tiempo por la muerte de su mujer doña Catalina Suarez -la Marcayda, é hizo gran sentimiento por su padre, y las honras lo -mejor que pudo; y si mucho deseo tenia de ántes de ir á Castilla, dende -allí adelante se dió mayor priesa, porque luego mandó á su mayordomo, -que se decia Pedro Ruiz de Esquivel, natural de Sevilla, que fuese -á la Veracruz, y de dos navíos que habian llegado, que tenian fama -que eran nuevos y veleros, que los comprase; y estaba apercibiendo -bizcocho y cecina y tocinos y lo perteneciente para el matalotaje muy -cumplidamente, como convenia para un gran señor y rico que Cortés era, -y cuantas cosas se pudieron haber en la Nueva-España que eran buenas -para el mar, y conservas que á Castilla vinieron; y fueron tantas y de -tanto género, que para dos años se pudieran mantener otros dos navíos, -aunque tuvieran mucha más gente, con lo que en Castilla les sobró. - -Pues yendo el mayordomo por la laguna de Méjico en una canoa grande -para ir á un pueblo que se dice Ayotcingo, que es donde desembarcan -las canoas, que por ir más presto á hacer lo que Cortés le mandaba -fué por allí, y llevó seis indios mejicanos remeros y un negro, é -ciertas barras de oro para comprar los navíos; y quien quiera que fué, -le aguardó en la misma laguna y le mató, que nunca se supo quién ni -quién no, ni pareció canoa ni indios ni el negro que la remaba, salvo -que dende allí á cuatro dias hallaron al Esquivel en una isleta de la -laguna, el medio cuerpo comido de aves carniceras. - -Sobre la muerte deste mayordomo hubo grandes sospechas, porque unos -decian que era hombre que se alababa de cosas que decia él mismo que -pasaba con damas é con otras señoras, é decian otras cosas malas que -diz que hacia; é á esta causa estaba malquisto, y ponian sospechas de -otras muchas cosas que aquí no declaro; por manera que no se supo de su -muerte, ni aun se pesquisó muy de raíz quién le mató, perdónele Dios; -y luego Cortés volvió á enviar de presto á otros mayordomos para que -le tuviesen aparejados los navíos é metido el bastimento é pipas de -vino, y mandó dar pregones que cualesquier personas que quisieren ir -á Castilla les dará pasaje y comida de balde, yendo con licencia del -gobernador. - -Y luego Cortés, acompañado de Gonzalo de Sandoval y de Andrés de Tapia -y de otros caballeros, se fué á la Veracruz, y como se hubo confesado y -comulgado se embarcó; y quiso nuestro Señor Dios dalle tal viaje, que -en cuarenta y un dias llegó á Castilla sin parar en la Habana ni en -isla ninguna, y fué á desembarcar cerca de la villa de Pálos, junto á -Nuestra Señora de la Rávida; y como se vieron en salvamento en aquella -tierra, hincan las rodillas en tierra y alzan las manos al Cielo, -dando muchas gracias á Dios por las mercedes que siempre les hacia; y -llegaron á Castilla en el mes de Diciembre de 1527 años. - -Y pareció ser que Gonzalo de Sandoval iba muy doliente, y á grandes -alegrías hubo tristezas, que fué Dios servido dende ahí á pocos dias de -le llevar desta vida en la villa de Pálos, y en la posada que estaba -era de un cordonero de hacer jarcias y cables y maromas, y ántes -que muriese le hurtó el huésped trece barras de oro; lo cual vió el -Sandoval por sus ojos que se las sacaron de una caja, porque aguardó -el cordonero que no estuviese allí persona ninguna en compañía del -Sandoval; é tuvo tales astucias, que envió á sus criados del Sandoval -que fuesen por la posta á la Rávida á llamar á Cortés; y el Sandoval, -puesto que lo vió, no osó dar voces, porque, como estaba muy debilitado -y flaco y malo, temió que el cordonero, que le pareció mal hombre, no -le echase el colchon ó almohada sobre la boca y le ahogase; y luego se -fué el huésped á Portugal, huyendo con las barras de oro y no se pudo -cobrar cosa ninguna. - -Volvamos á Cortés, que cuando supo que estaba muy malo el Sandoval vino -luego por la posta adonde estaba, y el Sandoval le dijo la maldad que -su huésped le habia hecho, y cómo le hurtó las barras de oro y se fué -huyendo; en lo cual, puesto que pusieron gran diligencia para que se -cobrasen, como se pasó en Portugal, se quedó con ello; y el Sandoval -cada dia iba empeorando de su mal, y los médicos que le curaban le -dijeron que luego se confesase y recibiese los Santos Sacramentos é -hiciese testamento, y él lo hizo con grande devocion, y mandó muchas -mandas ansí á pobres como á monasterios, y nombró por su albacea á -Cortés y heredera á una hermana ó hermanas; é la una hermana, el tiempo -andando, se casó con un hijo bastardo del conde de Medellin; y como -hubo ordenado su alma y hecho testamento, dió el ánima á nuestro Señor -Dios, que la crió, y por su muerte se hizo gran sentimiento, y con -toda la pompa que pudieron le enterraron en el monasterio de nuestra -Señora de la Rávida; y Cortés, con todos los caballeros que iban en su -compañía, se pusieron luto; perdónele Dios, amen. - -Y luego Cortés envió correo á su majestad y al Cardenal de Sigüenza, y -al duque de Béjar y al conde de Aguilar y á otros caballeros, é hizo -saber cómo habia llegado á aquel puerto y de cómo Gonzalo de Sandoval -habia fallecido, é hizo relacion de la calidad de su persona y de los -grandes servicios que habia hecho á su majestad, y que fué capitan -de mucha estima ansí para mandar ejércitos como para pelear por su -persona; y como aquellas cartas llegaron ante su majestad, recibió -alegría de la venida de Cortés, puesto que le pesó de la muerte del -Sandoval, porque ya tenia noticia de su generosa persona, y ansimismo -le pesó al Cardenal don García de Loyosa y al Real Consejo de Indias; -pues el duque de Béjar y el conde de Aguilar y otros caballeros se -holgaron en gran manera, puesto que á todos les pesó de la muerte de -Sandoval. - -Y luego fué el duque de Béjar, juntamente con el conde de Aguilar, á -dar más relacion dello á su majestad, puesto que ya tenia la carta de -Cortés, y dijo que bien sabia la gran lealtad de quien habia fiado, y -que caballero que tan grandes servicios le habia hecho, que en todo -lo demas lo habia de mostrar en lealtad, como era obligado á su Rey y -señor, lo cual se ha parecido bien ahora por la obra; y esto dijo el -duque porque en el tiempo que ponian las acusaciones y decian muchos -males contra Cortés delante de su majestad, puso tres veces su cabeza -y estado por fiador de Cortés y de los soldados que estábamos en su -compañía, que éramos muy leales y grandes servidores de su majestad -y dignos de grandes mercedes, porque en aquel tiempo no estaba -descubierto el Pirú ni habia la fama de lo que despues hubo; y luego su -majestad envió á mandar que por todas las ciudades y villas por donde -Cortés pasase le hiciesen mucha honra, y el duque de Medina-Sidonia le -hizo gran recebimiento en Sevilla y le presentó caballos muy buenos; -y despues que reposó allí dos dias, fué á jornadas largas á Nuestra -Señora de Guadalupe para tener novenas. - -Y fué su ventura tal, que en aquella sazon habia allí llegado la señora -doña María de Mendoza, mujer del comendador mayor de Leon don Francisco -de los Cóbos, y habia traido en su compañía muchas señoras de grande -estado, y entre ellas una señora doncella, hermana suya, que de ahí á -dos años casó con el adelantado de Canaria; y como Cortés lo supo, hubo -gran placer, y luego como llegó, despues de haber hecho oracion delante -de Nuestra Señora y dado limosna á pobres y mandar decir Misa, puesto -que llevaba luto por su padre y su mujer y por Gonzalo de Sandoval, -fué muy acompañado de los caballeros que llevó de la Nueva-España y -con otros que se le habian allegado para su servicio, y fué á hacer -gran acato á la señora doña María de Mendoza, y á una señora doncella, -su hermana, que era muy hermosa, y á todas las demas señoras que con -ellas venian, y como Cortés en todo era muy cumplido y regocijado, y -la fama de sus grandes hechos volaba por toda Castilla, pues plática y -agraciada expresiva no le faltaba, y sobre todo, mostrarse muy franco y -tener riquezas de que dar, comenzó á hacer grandes presentes de muchas -joyas de oro de diversas hechuras á todas aquellas señoras, y despues -de las joyas, dió penachos de plumas verdes llenas de argentería de oro -y de perlas, y en todo lo que dió fué muy aventajada la señora doña -María de Mendoza y la señora su hermana. - -Y despues que hubo hecho aquellos ricos presentes, dió por sí sola á -la señora doncella ciertos tejuelos de oro muy fino para que hiciese -joyas, y tras esto, mandó dar mucho liquidámbar y bálsamo para que -se sahumasen; y mandó á los indios maestros de jugar el palo con los -piés, que delante de aquellas señoras les hiciesen fiesta y trujesen -el palo de un pié al otro, que fué cosa de que se contentaron y aun se -admiraron de lo ver; y demas de todo esto, supo Cortés que de la tierra -por donde habia venido la señora doncella se le mancó una acémila, -y secretamente mandó comprar dos muy buenas y que las entregasen -á los mayordomos que traian cargo de su servicio; y aguardó en la -villa de Guadalupe hasta que partiesen para la córte, que en aquella -sazon estaba en Toledo, y fuéles acompañando y sirviendo é haciendo -banquetes y fiestas, y tan gran servidor se mostró, que lo sabia muy -bien hacer y representar, que la señora doña María de Mendoza le trató -casamiento con su hermana; y si Cortés no fuera desposado con la señora -doña Juana de Guzman, sobrina del duque de Béjar, ciertamente tuviera -grandísimos favores del comendador mayor de Leon y de la señora doña -María de Mendoza, su mujer, y su majestad le diera la gobernacion de la -Nueva-España. - -Dejemos de hablar en este casamiento, pues todas las cosas son guiadas -y encaminadas por la mano de Dios, y diré cómo escribió la señora doña -María de Mendoza al comendador mayor de Leon, su marido, sublimando en -gran manera las cosas de Cortés, y que no era nada la fama que tiene -de sus heróicos hechos para lo que ha visto y conocido de su persona -y conversacion y franqueza, y le representó otras gracias que en él -habia conocido y los servicios que le habia hecho, y que le tenga por -su muy gran servidor, y que á su majestad le haga sabidor de todo y le -suplique que le haga mercedes. - -Y como el comendador mayor vió la carta de su mujer, se holgó con ella; -y como era el más privado que hubo en nuestros tiempos del Emperador, -llevóle la misma carta á su majestad, y de su parte le suplicó que en -todo le favoreciese, y ansí su majestad lo hizo, como adelante diré; é -dijo el duque de Béjar y el almirante al Cortés, como por pasatiempo, -cuando hubo llegado á la córte, que habian oido decir á su majestad, -cuando supo que habia venido á Castilla, que tenia deseos de ver y -conocer á su persona, que tantos y tan buenos servicios le ha hecho, y -de quien tantos males le han informado que hacia con mañas y astucias. - -Pues llegado Cortés á la córte, su majestad le mandó señalar posada. - -Pues por parte del duque de Béjar y del conde de Aguilar y de otros -grandes señores, sus deudos, le salieron á recebir y se le hizo mucha -honra; y otro dia, con licencia de su majestad, fué á le besar sus -Reales piés, llevando en su compañía por sus intercesores, por más -le honrar, al Almirante y al duque de Béjar y al comendador mayor de -Leon; y Cortés, despues de demandar licencia para hablar, se arrodilló -en el suelo, y su majestad le mandó levantar, y luego representó sus -muchos y notables servicios, todo lo acontecido en las conquistas é -ida de Honduras, y las tramas que hubo en Méjico del factor y veedor, -y recontó todo lo que llevaba en la memoria; y porque era muy larga -relacion, y por no embarazar más á su majestad, entre otras pláticas, -dijo: - -—«Ya vuestra majestad estará cansado de me oir, y para un tan gran -Emperador y Monarca de todo el mundo, como vuestra majestad es, no es -justo que un vasallo como yo tenga tanto atrevimiento, y mi lengua no -está acostumbrada á hablar con vuestra majestad, y podria ser que mi -sentido no diga con aquel tan debido acato que debo todas las cosas -acaecidas; aquí tengo este memorial, por donde vuestra majestad podrá -ver, si fuese servido, todas las cosas muy por extenso cómo pasaron.» - -Y entónces se hincó de rodillas para besarle los piés por las mercedes -que fué servido hacerle en le haber oido, y el Emperador nuestro señor -le mandó levantar; y el Almirante y el duque de Béjar dijeron á su -majestad que era digno de grandes mercedes, y luego le hizo marqués -del Valle y le mandó dar ciertos pueblos, y aun le mandaba dar el -hábito de señor Santiago, y como no se lo señalaron con renta, se calló -por entónces; que esto yo no lo sé bien de qué manera fué; y le hizo -capitan general de la Nueva-España y mar del Sur, y Cortés se tornó á -humillar para besarle sus Reales piés, y su majestad le mandó que se -levantase. - -Y despues de hechas estas grandes mercedes, donde ahí á pocos dias -que habia llegado á Toledo adoleció Cortés, que llegó á estar tan al -cabo, que creyeron que se muriera; y el duque de Béjar y el comendador -mayor don Francisco de los Cóbos suplicaron á su majestad que, pues -que Cortés tan grandes servicios le habia hecho, que le fuese á -visitar ántes de su muerte á su posada; y su majestad fué acompañado -de duques, marqueses y condes y del don Francisco de los Cóbos, y le -visitó; que fué muy grande favor, y por tal se tuvo en la córte; y -despues que estuvo Cortés bueno, como se tenia por tan grande privado -de su majestad, y el conde de Nasao le favorecia, y el duque de Béjar -y el almirante de Castilla, un domingo yendo á Misa, ya su majestad -estaba en la iglesia mayor, acompañado de duques y marqueses y condes, -y estaban asentados en sus asientos conforme al estilo y calidad que -entre ellos se tenia por costumbre de se asentar, vino Cortés algo -tarde á Misa, sobre cosa pensada, y pasó por delante de aquellos -ilustrísimos señores con su falda de luto alzada, y se fué á asentar -cerca del conde de Nasao, que estaba su asiento el más cercano del -Emperador; y de que ansí lo vieron pasar delante de aquellos grandes -señores de salva, murmuráronlo de su grande presuncion y osadía, y -tuviéronlo por desacato, y que no se le habia de atribuir á la policía -de lo que dél decian; y entre aquellos duques y marqueses estaba el -duque de Béjar y el almirante de Castilla y el duque de Aguilar, y -dijeron que aquello no se le habia de tener á Cortés á mal miramiento, -porque su majestad por le honrar le habia mandado que se fuese á sentar -cerca del conde de Nasao: y que ademas de aquello, que su majestad -mandó que mirasen y tuviesen noticia que Cortés, con sus compañeros, -habia ganado tantas tierras, que toda la cristiandad le era en cargo; -que ellos, los estados que tenian que los habian heredado de sus -antepasados por servicios que habian hecho, y que por estar desposado -Cortés con su sobrina su majestad le mandaba honrar. - -Volvamos á Cortés, y diré que, viéndose tan sublimado en privanza -con el Emperador y el duque de Nasao y con el duque de Béjar, y aun -del almirante, é ya con título de marqués, comenzó á tenerse en -tanta estima, que no tenia cuenta, como era razon con quien le habia -favorecido é ayudado para que su majestad le diese el marquesado, ni al -Cardenal Fray García de Loyosa ni á Cóbos, ni á la señora doña María -de Mendoza ni á los del Real consejo de Indias, que todo se le pasaba -por alto, y todos sus cumplimientos eran con el duque de Béjar y conde -Nasao y el almirante; é creyendo que tenia muy bien entablado su juego -con tener privanza con tan grandes señores, comenzó á suplicar con -mucha instancia á su majestad que le hiciese merced de la gobernacion -de la Nueva-España, y para ello representó otra vez sus servicios, y -que siendo gobernador entendia descubrir por la mar del Sur islas é -tierras muy ricas, y se ofreció con otros muchos cumplimientos; y aun -echó otra vez por intercesores al conde Nasao y al duque de Béjar y al -almirante; y su majestad le respondió que se contentase que le habia -dado el marquesado de mucha renta, y que tambien habia de dar á los que -le ayudaron á ganar la tierra, que eran merecedores dello; que pues lo -conquistaron, que lo gocen. - -Y dende allí adelante comenzó de caer de la grande privanza que tenia; -porque, segun dijeron muchas personas, el Cardenal, que era presidente -del Real consejo de Indias, y los del Real consejo de Indias habian -entrado en consulta con su majestad sobre las cosas y mercedes de -Cortés, y les pareció que no fuese gobernador; otros dijeron que el -comendador mayor y la señora doña María de Mendoza le fueron algo -contrarios porque no hacia cuenta dellos; ora sea por lo uno ó por lo -otro, el Emperador no le quiso más oir, por más que le importunaban, -sobre la gobernacion. - -Y en este instante se fué su majestad á embarcar á Barcelona para pasar -á Flandes, y fueron acompañándole muchos duques y marqueses, y siempre -él echaba por intercesores aquellos duques y marqueses para suplicar -á su majestad que le diese la gobernacion; y su majestad respondió al -conde Nasao que no le hablase más en aquel caso, que ya le habia dado -un marquesado que tenia más renta de la que el conde Nasao tenia con -todo su estado. - -Dejemos á su majestad embarcado con buen viaje, y volvamos á Cortés y -las grandes fiestas que se hicieron á sus velaciones, y de las ricas -joyas que dió á la señora doña Juana de Zúñiga su mujer; é fueron -tales, que, segun dijeron quien las vió, y la riqueza dellas, que en -toda Castilla no se habian dado más estimadas; y de algunas dellas la -serenísima Emperatriz doña Isabel, nuestra señora, tuvo voluntad de las -haber, segun lo que dellas le contaban los lapidarios, y aun dijeron -que ciertas piedras que Cortés le hubo presentado, que se descuidó ó no -quiso dalle de las más ricas, como las que dió á la marquesa, su mujer. - -Quiero traer á la memoria otras cosas que á Cortés le acaecieron en -Castilla el tiempo que estuvo en la córte, y fué, que triunfaba con -mucha alegría, y segun dijeron muchas personas que vinieron de allá, -que estaban en su compañía, que hubo fama que la serenísima Emperatriz -doña Isabel, nuestra señora, no estaba tan bien en los negocios de -Cortés como al principio que llegó á la córte, cuando alcanzó á saber -que habia sido ingrato al Cardenal y al Real Consejo de Indias, y aun -al comendador mayor de Leon y con la señora doña María de Mendoza, y -alcanzó á saber que tenia otras muy ricas piedras, mejores que las que -le hubo dado; y con todo esto que le informaron, mandó á los del Real -Consejo de Indias que en todo fuese ayudado; y entónces capituló Cortés -que enviaria por ciertos años por la mar del Sur dos navíos de armada -bien abastecidos, y con setenta soldados y capitanes con todo género de -armas, á su costa, á descubrir islas é otras tierras, y que de lo que -descubriese le harian ciertas mercedes; á las cuales capitulaciones me -remito, porque ya no se me acuerdan. - -Y tambien en aquel instante estaba en la córte un don Pedro de -la Cueva, comendador mayor de Alcántara, hermano del duque de -Alburquerque, porque este caballero fué el que su majestad habia -mandado que fuese á la Nueva-España con gran copia de soldados á -cortar la cabeza á Cortés si le hallase culpado, é á otras cualesquier -personas que hubiesen hecho alguna cosa en deservicio de su majestad; y -como vió á Cortés, y supo que su majestad le habia hecho marqués, y era -casado con la señora doña Juana de Zúñiga, se holgó mucho dello, y se -comunicaba cada dia el comendador don Pedro de la Cueva con el marqués -don Fernando Cortés; y dijo al mismo Cortés que si por ventura fuera -á la Nueva-España y llevara los soldados que su majestad le mandaba, -que por más leal y justificado que le hallase, que por fuerza habia de -pagar la costa de los soldados, y aun su huida, y que fueran más de -trescientos mil pesos; y que lo hizo mejor de venir ante su majestad. - -Y porque tuvieron otras muchas pláticas, que aquí no relato, las -cuales de Castilla nos escribieron personas que se hallaron presentes -á ellas, y de todo lo demas por mí relatado en el capítulo que dello -habla; y demas desto, nuestros procuradores lo escribieron, y aun el -mismo marqués escribió los grandes favores que de su majestad alcanzó, -y no declaró la causa por que no le dieron la gobernacion. - -Dejemos esto, y digo que desde ahí á pocos dias despues que fué marqués -envió á Roma á besar los santos piés de nuestro muy Santo Padre el Papa -Clemente; porque Adriano, que hacia por nosotros, ya habia fallecido -tres ó cuatro años habia, y envió por su embajador á un hidalgo que -se decia Juan de Herrada, y con él envió un rico presente de piedras -ricas é joyas de oro, y dos indios maestros de jugar el palo con los -piés; y le hizo relacion de su llegada á Castilla y de las tierras -que habia ganado, y de los servicios que hizo á Dios primeramente y á -nuestro gran Emperador, y le dió toda la relacion por un memorial de -las tierras, como son muy grandes y la manera que en ellas hay, y que -todos los indios eran idólatras y que se han vuelto cristianos, y otras -muchas cosas que convenian decir á nuestro muy Santo Padre; y porque -yo no lo alcancé á saber tan por extenso como en la carta iba, lo -dejaré aquí de decir, y aun esto que aquí digo, despues lo alcanzamos á -saber del mismo Juan de Herrada cuando vino de Roma á la Nueva-España; -é supimos que enviaba á suplicar á nuestro muy Santo Padre que se -quitasen parte de los diezmos. - -Y para que bien entiendan los curiosos lectores quién es este Juan de -Herrada, fué un buen soldado que hubo ido en nuestra compañía á las -Honduras cuando fué Cortés; y despues que vino de Roma fué al Pirú, y -le dejó D. Diego de Almagro por ayo de su hijo D. Diego el mozo; y este -fué tan privado de D. Diego de Almagro, é fué el capitan de los que -mataron á don Francisco Pizarro el viejo, y despues maese de campo de -Almagro el mozo. - -Volvamos á decir lo que le aconteció en Roma al Juan de Herrada, que -despues que fué á besar los santos piés de Su Santidad, y presentó -los dones que Cortés le envió y los indios que traian el palo con los -piés, Su Santidad lo tuvo en mucho, y dijo que daba gracias á Dios, que -en sus tiempos tan grandes tierras se hubiesen descubierto y tantos -números de gentes se hubiesen vuelto á nuestra santa fe; y mandó hacer -procesiones, y que todos diesen gracias por ello, á Dios nuestro Señor; -y dijo que Cortés y todos sus soldados habiamos hecho grandes servicios -á Dios primeramente, y al Emperador don Cárlos, nuestro señor, y á toda -la cristiandad, y que éramos dignos de grandes mercedes; y entónces -nos envió bulas para nos absolver á culpa y á pena de todos nuestros -pecados, é otras indulgencias para los hospitales é iglesias, con -grandes perdones; y dió por muy bueno todo lo que Cortés habia hecho -en la Nueva-España, segun y como su antecesor el Papa Adriano; y en -lo de los diezmos no sé si le hizo cierta merced; y escribió á Cortés -en respuesta de su carta, y lo que en ella se contenia yo no lo supe, -porque, como dicho tengo, deste Juan de Herrada y de un soldado que -se decia Campo, que volvieron dende Roma, alcancé á saber lo que aquí -escribo; porque, segun dijeron, despues que hubo estado en Roma diez -dias, y habian los indios maestros de jugar el palo con los piés estado -delante de Su Santidad y de los sacros Cardenales, que se holgaron -mucho de lo ver, Su Santidad le hizo merced al Juan de Herrada de le -hacer conde palatino y le mandó dar cierta cantidad de ducados para que -se volviese, y una carta de favor para el Emperador nuestro señor, que -le hiciese su capitan y le diese buenos indios de encomienda. - -Y como Cortés ya no tenia mando en la Nueva-España, y no le dió cosa -ninguna de lo que el Santo Padre mandaba, se pasó al Pirú, donde fué -capitan. - - - - -CAPÍTULO CXCVI. - -CÓMO ENTRE TANTO QUE CORTÉS ESTABA EN CASTILLA CON TÍTULO DE MARQUÉS, -VINO LA REAL AUDIENCIA Á MÉJICO, Y EN LO QUE ENTENDIÓ. - - -Pues estando Cortés en Castilla con título de marqués, en aquel -instante llegó la Real audiencia á Méjico, segun su majestad la -habia mandado, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, y -por presidente Nuño de Guzman, que solia estar por gobernador en -Pánuco, y cuatro licenciados por oidores; los nombres dellos se -decian Matienzo, que era natural de Vizcaya ó cerca de Navarra, y -Delgadillo, de Granada, y un Maldonado, de Salamanca; no es este el -licenciado Alonso Maldonado el bueno, que fué gobernador de Guatimala; -y vino un licenciado Parada, que solia estar en la isla de Cuba; y -ansí como llegaron estos oidores á Méjico, despues que les hicieron -gran recebimiento en la entrada de la ciudad, en obra de quince ó -veinte dias que habian llegado, se mostraron muy justificados en hacer -justicia, y traian los mayores poderes que nunca á la Nueva-España -despues trujeron vireyes ni presidentes, y era para hacer el -repartimiento perpétuo, y anteponer á los conquistadores y hacelles -muchas mercedes, porque ansí se lo mandó su majestad; y luego hacen -saber de su venida á todas las ciudades é villas que en aquella sazon -estaban pobladas en la Nueva-España, para que envien procuradores con -las memorias y copias de los indios que hay en cada provincia, para -hacer el repartimiento perpétuo, y en pocos dias se juntaron en Méjico -los procuradores de las ciudades é villas y otros conquistadores; y en -aquella sazon estaba yo en Méjico por procurador síndico de la villa -de Guacacualco, donde en aquel tiempo era vecino; y como vi lo que -el presidente y oidores mandaron, fuí por la posta á nuestra villa -para elegir quiénes habian de venir por procuradores para hacer el -repartimiento perpétuo; y cuando llegué hubo muchas contrariedades -en elegir los que habian de venir, porque unos vecinos querian que -viniesen sus amigos, y otros no lo consentian, y por votos hubimos de -salir elegidos el capitan Luis Marin y yo. - -Llegados á Méjico, demandamos todos los procuradores de las más villas -y ciudades que se habian juntado el repartimiento perpétuo, segun -su majestad mandaba; y en aquella sazon estaba trastrocado el Nuño -de Guzman y el Matienzo y Delgadillo, porque los otros dos oidores, -que fueron Maldonado y Parada, luego que á aquella ciudad llegaron -fallecieron de dolor de costado; y si allí estuviera Cortés, segun hay -maliciosos, tambien le infamaran y dijeran que Cortés los habia muerto. - -Y volviendo á nuestra relacion, fué causa de les volver el propósito -que no hiciesen el repartimiento segun su majestad mandaba, dijeron -muchas personas que lo entendieron muy bien, que fué el factor Salazar, -porque se hizo tan íntimo amigo de Nuño de Guzman y de Delgadillo, -que no se hacia otra cosa sino lo que mandaba, y tal como el consejo -dieron, en tal paró todo; y lo que le aconsejaron fué, que no hiciesen -el repartimiento perpétuo por via ninguna; porque, si lo hacian, que no -serian tan señores ni los ternian en tanto acato los conquistadores -y pobladores, con decir que no les podia dar ni quitar más indios de -los que entónces les diese; y de otra manera, que los ternian siempre -debajo de su mano, y podrian dar y quitar á quien quisiesen, y serian -muy ricos y poderosos; y tambien trataron entre el factor y Nuño -de Guzman y Delgadillo que fuese el mismo factor á Castilla por la -gobernacion de la Nueva-España para Nuño de Guzman, porque ya sabian -que Cortés no tenia tanto favor con su majestad como al principio que -fué á Castilla, y no se le habian dado, por más intercesores que echó -ante su majestad para que la diesen. - -Pues ya embarcado el factor en una nao que llamaban la Sornosa, dió al -través con gran tormenta en la costa de Guacacualco, y se salvo en un -batel y volvió á Méjico, y no hubo efecto su ida á Castilla. - -Dejemos desto, y diré en lo que entendieron luego que á Méjico llegaron -el Nuño de Guzman y Matienzo y Delgadillo, y fué en tomar residencia al -tesorero Alonso de Estrada, la cual dió muy buena; y si se mostrara tan -varon como creimos que lo fuera, él se quedara por gobernador, porque -su majestad no le mandaba quitar la gobernacion; ántes, como dicho -tengo en el capítulo pasado, habia venido mandado pocos meses habia -de su majestad que gobernase sólo el tesorero, y no juntamente con el -Gonzalo de Sandoval, y dió por muy buenas las encomiendas que habia -de ántes dado, y al Nuño de Guzman no le nombraban en las provisiones -más de por presidente y repartidor juntamente con los oidores; y demas -desto, si se pusiera de hecho en tener la gobernacion en sí, todos los -vecinos de Méjico y los conquistadores que en aquella sazon estábamos -en aquella ciudad le favoreciéramos, pues viamos que su majestad no -le quitaba del cargo que tenia; y demas desto, vimos en el tiempo que -gobernó hacia justicia y tenia mucha voluntad y buen celo de cumplir lo -que su majestad mandaba; y dende á pocos dias falleció de enojo dello. - -Dejemos de hablar en esto, y diré en lo que luego entendieron en la -audiencia Real, y fueron muy contrarios en las cosas del Marqués; y -enviaron á Guatimala á tomar residencia á Jorge de Albarado, y vino un -Orduña el viejo, natural de Tordesillas, y lo que pasó en la residencia -yo no lo sé; y luego le pusieron en Méjico muchas demandas á Cortés por -via del fiscal y el factor Salazar, y ansimismo le puso otras demandas, -y los escritos que daba en los estrados era con muy gran desacato -y palabras muy mal dichas, y que habia hecho muchos deservicios á -su cesárea majestad, y otras muchas cosas feas, y tan malas, que el -licenciado Juan Altamirano, ya por mí otra vez nombrado, que era la -persona á quien Cortés hubo dejado su poder cuando fué á Castilla, -se levantó en pié, con su gorra quitada, en los mismos estrados, -y dijo al presidente é oidores con mucho acato que suplicaba á su -alteza que le mandasen al factor que en los escritos que diese, que -fuese bien mirado, y que no le consientan que diga del Marqués, pues -es buen caballero y tan grande servidor de vuestra alteza, tan malas -y feas palabras, é que demande su justicia como debe; y no aprovechó -cosa ninguna lo que el licenciado Altamirano allí en los estrados les -suplicó, porque para otro dia tuvo el factor otros más feos escritos; -y fué la cosa, segun despues alcanzamos á saber, que el Nuño de Guzman -y el Delgadillo le daban lugar á ello en tal manera, que el licenciado -Altamirano y el factor, y del presidente é oidores, sobre los escritos -vinieron á palabras muy feas é sentidas que entre ellos dijeron, y el -Altamirano echó mano á un puñal para el factor, y le iba á dar si no se -abrazara con él Nuño de Guzman y Matienzo y Delgadillo, y luego toda -la ciudad revuelta, y llevaron preso á las atarazanas al licenciado -Altamirano, y al factor á la posada; y los conquistadores fuimos al -presidente á suplicar por el Altamirano, y dende allí á tres dias le -sacaron de la prision y los hicimos amigos. - -Y pasemos adelante, que hubo luego otra tormenta mayor, y fué, que en -aquella sazon habia aportado allí á Méjico un deudo del capitan Pánfilo -de Narvaez, el cual se decia Zavallos, que le enviaba dende Cuba su -mujer del Pánfilo de Narvaez, la cual se decia María de Valenzuela, -en busca de su marido Narvaez, que habia ido por gobernador al rio de -Palmas, porque ya tenia fama que era perdido ó muerto; y trujo su poder -para haber sus bienes do quiera que los hallase, y tambien creyendo que -habia aportado á la Nueva-España; y como llegó á Méjico este Zavallos, -secretamente, segun el Zavallos dijo y ansí fué fama, el Nuño de Guzman -y el Matienzo y Delgadillo le hablaron para que ponga demanda y dé -queja de todos los conquistadores que fuimos juntamente con Cortés en -desbaratar á Narvaez, y se le quebró el ojo y se quemó su hacienda, y -tambien demandó la muerte de los que allí murieron; y el Zavallos, dada -su queja como se lo mandaron, y grandes informaciones dello, prendieron -á todos los conquistadores que en aquella ciudad nos hallamos, que -en las probanzas vieron que fueron en ello, que pasaron de más de -ducientos y cincuenta, y á mí tambien me prendieron, y nos sentenciaron -en ciertos pesos de oro de tipuzque, y nos desterraron de cinco leguas -de Méjico, y luego nos alzaron el destierro, y aun á muchos de nosotros -no nos demandaron el dinero de la sentencia, porque era poca cosa. - -Y tras esta tormenta, ponen á Cortés otra demanda las personas que mal -le querian, y fué, que se habia alzado con mucha cantidad de oro y -joyas y plata de gran valía, que se hubo en la toma de Méjico, y aun la -recámara de Guatemuz, y que no dió parte dello á los conquistadores, -sino á cosa de ochenta pesos, y que en su nombre le envió á Castilla, -diciendo que servia á su majestad con ello, y se quedó con la mayor -parte dello, que no lo envió todo: y eso que envió, que lo robó en el -mar un Juan Florin, frances, corsario, que fué el que ahorcaron en el -Puerto Pico, como dicho tengo en los capítulos que dello hablan, y que -era obligado el Cortés á pagar todo aquello que el Juan Florin robó, -y más lo que escondió, y le pusieron otras demandas, y en todas le -condenaban que lo pagase de sus bienes, y se los vendian; y tambien -tuvieron manera y concertaron para que un Juan Suarez, cuñado de -Cortés, demandase públicamente en los estrados, como se lo mandaron, y -presentó testigos cómo y de qué manera dicen que fué su muerte. - -Y luego tras esto hubo otros impedimentos, y fué que, como le pusieron -á Cortés la demanda que dicho tengo de la recámara de Guatemuz, y -del oro y plata que se hubo en Méjico, muchos de los que éramos -amigos de Cortés nos juntamos, con licencia de un alcalde ordinario, -en casa de un García Holguin, y firmamos que no queriamos parte de -aquellas demandas del oro ni de la recámara, ni por nuestra parte -fuese compelido Cortés á que pagase ninguna cosa dello, y deciamos -que sabiamos cierto y claramente que lo enviaba á su majestad, y -lo hubimos por bueno hacer aquel servicio á nuestro Rey y señor; y -como el presidente y los oidores vieron que dimos peticiones sobre -ello, nos mandaron prender á todos, diciendo que sin su licencia -no nos habiamos de juntar ni firmar cosa ninguna; y como vieron la -licencia del alcalde, puesto que nos sentenciaron en destierro de -Méjico cinco leguas, luego nos le alzaron, y todavía lo recebíamos por -grandes molestias y agravios; y luego tras esto se pregonó que todos -los que venian del linaje de indios, ó moros que hubiesen quemado ó -ensambenitado por la santa Inquisicion en el cuarto grado á sus padres -ó abuelos, que dentro de seis meses saliesen de la Nueva-España, so -pena de perdimiento de la mitad de sus bienes; y en aquel tiempo vieran -el acusar que acusaban unos á otros, y el infamar que hacian, y no -salieron de la Nueva-España sino dos. - -Y para los conquistadores, como eran tan buenos y cumplian lo que su -majestad mandaba, en cuanto al dar indios á los que eran verdaderos -conquistadores, á ninguno dejaban de dar indios, é de lo que vacaba les -hacian muchas mercedes. - -Lo que les echó á perder fué la demasiada licencia que daban para -herrar esclavos. - -Pues en lo de Pánuco se herraron tantos, que casi despoblaron aquella -provincia; y el Nuño de Guzman, que era franco y de noble condicion, -envió en aguinaldo una cédula de un pueblo que se dice Guazpaltepeque -al contador Albornoz, que habia pocos dias que volvió de Castilla é -vino casado con una señora que se decia doña Catalina de Loaisa, y aun -trujo el Rodrigo de Albornoz de España licencia de su majestad para -hacer un ingenio de azúcar en un pueblo que se dice Cempoal, el cual -pueblo en pocos años destruyó. - -Volvamos á nuestro cuento: que, como el Nuño de Guzman hacia aquellas -franquezas y herraba tantos indios por esclavos, é hizo muchas -molestias á Cortés; y del licenciado Delgadillo decian que hacia dar -indios á personas que le acudian con cierta renta, y hacia compañías, -y tambien porque puso por alcalde mayor en la villa de Guaxaca á -su hermano, que se decia Berrio, y hallaron que el hermano llevaba -cohechos y hacia muchos agravios á los vecinos; y tambien se halló -que en la villa de los zapotecas puso otro teniente, que se decia -Delgadillo como él, que tambien llevaba cohechos y hacia injusticias, y -el licenciado Matienzo era viejo; y fueron tantas las cosas que dellos -decian con probanzas, y aun cartas de los Prelados y religiosos, que, -viendo su majestad y los del Real consejo de Indias las informaciones -y cartas que contra ellos fueron, mandó que luego sin más dilacion -se quitase redondamente toda la Real audiencia y los castigasen, y -pusiesen otro presidente é oidores que fuesen de ciencia y buena -conciencia y rectos en hacer justicia; y mandó que luego fuesen á la -provincia de Pánuco á saber qué tantos mil esclavos habian herrado, -y fué el mismo Matienzo por mandado de su majestad, que á este viejo -oidor hallaron con ménos cargos y mejor juez que á los demas; y demas -desto, luego se dieron por ningunas las cédulas que habian dado para -herrar esclavos, y se mandaron quebrar todos los hierros con que se -herraban, y que dende allí adelante no se hiciesen más esclavos, y aun -se mandó hacer memoria de los que habia en toda la Nueva-España, para -que no se vendiesen ni se sacasen de una provincia á otra; y demas -desto, mandó que todos los repartimientos y encomiendas de indios que -habia dado el Nuño de Guzman y los demas oidores á deudos y paniaguados -y á sus amigos, ó á otras personas que no tenian méritos, que luego -sin ser más oidos se los quitasen, y los diesen á las personas que su -majestad habia mandado que los hubiese. - -Quiero traer aquí á la memoria qué pleitos y debates hubo sobre este -tornar á quitar los indios de encomienda que ya les habia dado el Nuño -de Guzman, juntamente con los oidores; unos alegaban ser conquistadores -no lo siendo, é otros pobladores de tantos años, y que si entraban -y salian en casa del presidente é oidores, que era para les servir -y honrar y acompañar, é hacer lo que por ellos les fuese mandado en -cosas que fuesen cumplideras al servicio de su majestad, y que no -entraban en sus casas por criados ni paniaguados, y cada uno defendia -y alegaba lo que más á su provecho podia; y fué de tal manera la cosa, -que á pocos de los que les habian dado los indios, se los tornaron á -quitar, sino fué á los que diré aquí: el pueblo de Guazpaltepeque al -contador Rodrigo de Albornoz, que le hubo enviado el Nuño de Guzman -en aguinaldo; y tambien le quitaron á un Villaroel, marido que fué de -Isabel de Ojeda, otro pueblo de Cornabaca, y tambien los quitaron á un -mayordomo de Nuño de Guzman, que se decia Villegas, y á otros deudos y -criados de los mismos oidores, y otros se quedaron con ellos. - -Pues como se supo esta nueva en Méjico, que vino de Castilla, que -quitaban redondamente toda la audiencia Real, en lo que entendieron -Nuño de Guzman y Delgadillo y Matienzo fué luego enviar procuradores -á Castilla para abonar sus cosas con probanzas de testigos que ellos -quisieron tomar como quisieron, para que dijesen que eran muy buenos -jueces y que hacian lo que su majestad les mandaba, y otros abonos que -les convenia decir para que en Castilla los diesen por buenos jueces. - -Pues para elegir á las personas que habian de ir con los poderes, ansí -para que procurasen por ellos como para cosas que convenian á aquella -ciudad y Nueva-España, y á la gobernacion della, mandaron que nos -juntásemos en la iglesia mayor todos los procuradores que teniamos -poder de las ciudades é villas, que en aquella sazon nos hallamos en -Méjico, y con nosotros juntamente algunos conquistadores, personas de -cuenta, y por nuestros votos quisieron que eligiéramos para que fuese -procurador á Castilla al factor Salazar; porque, como ya he dicho -otras veces, puesto que el Nuño de Guzman y el Matienzo y Delgadillo -hacian algunos desatinos, ya atrás por mí memorados, por otra parte -eran tan buenos para todos los conquistadores y pobladores, que nos -daban de los indios que vacaban; y con esta confianza creyeron que -votáramos por el factor, que era la persona que ellos querian enviar en -nombre. - -Pues como nos hubimos juntado en la iglesia mayor de aquella ciudad, -como nos fué mandado, eran tantas las voces y tabaola y behetría que -daban muchas personas de las que no eran llamadas para aquel efeto, -que se entraron por fuerza en la iglesia, que, aunque les mandábamos -salir fuera della, no querian ni aun callar; en fin, como cosa de -comunidad daban voces; y como aquello vimos, fuimos á decir al -presidente é oidores que para otro dia lo dejábamos, y que en casa del -mismo presidente, donde hacian la Real audiencia, eligiriamos á quien -viésemos que convenia; y despues nos pareció que solamente querian -nombrar personas amigas del Nuño de Guzman y Delgadillo y Matienzo; y -acordamos se eligiese una persona por parte de los mismos oidores y -otra por la parte de Cortés; y fueron nombrados, á Bernardino Vazquez -de Tapia por la parte de Cortés, y por la parte de los oidores á un -Antonio de Carvajal, que fué capitan de bergantines; mas, á lo que -entónces á mí me pareció, ansí el Bernardino Vazquez de Tapia como el -Carvajal eran aficionados á las cosas de Nuño de Guzman mucho más que -á las de Cortés, y tenian razon, porque ciertamente nos hacian más bien -y cumplian algo de lo que su majestad mandaba en dar indios que no -Cortés, puesto que los pudiera dar muy mejor que todos en el tiempo que -tuvo el mando; mas, como somos tan leales los españoles, por haber sido -Cortés nuestro capitan le teniamos aficion, más que él tuvo voluntad de -nos hacer bien, habiéndoselo mandado su majestad, pudiendo cuando era -gobernador. - -Pues ya elegidos, sobre los capítulos que habian de llevar hubo otras -contiendas; porque decian el presidente é oidores que era cumplidero -al servicio de Dios y de su majestad, y con parecer de todos los -procuradores, que no volviese Cortés á la Nueva-España, porque estando -en ella siempre habria bandos y revueltas, y quedando en ella no habria -buena gobernacion, y por ventura se alzaria con ella; y todos los más -procuradores lo contradecíamos, y que era muy leal y gran servidor de -su majestad; y en aquella sazon llegó don Pedro de Albarado á Méjico, -que habia venido de Castilla y traia la gobernacion de Guatimala, é -adelantado, é comendador de Santiago, y casado con una señora que se -decia doña Francisca de la Cueva, y falleció aquella señora así como -llegó á la Veracruz. - -Pues como llegó á Méjico, con mucho luto él y sus criados, y como -entendió los capítulos que enviaban por parte del presidente é oidores, -túvose órden que el mismo adelantado, con los demas procuradores, -escribiésemos á su majestad todo lo que la audiencia Real intentaba; -y como fueron los procuradores, por mí ya nombrados, á Castilla con -los recaudos y capítulos que habian de pedir, y los del Real Consejo -de Indias conocieron que todo iba guiado contra Cortés por pasion, -no quisieron hacer cosa que conviniese al Nuño de Guzman ni á los -demas oidores, porque ya estaba mandado por su majestad que de hecho -les quitasen el cargo; y tambien en este instante Cortés estaba en -Castilla, que en todo les fué muy contrario, é volvia por su honra y -estado, y luego se apercibió Cortés para venir á la Nueva-España con -la señora marquesa su mujer y casa; y entre tanto que viene, diré cómo -Nuño de Guzman fué á poblar una provincia que se dice Xalisco, é acertó -en ello muy mejor que no Cortés en lo que envió á descubrir, como -adelante verán. - - - - -CAPÍTULO CXCVII. - -CÓMO NUÑO DE GUZMAN SUPO POR CARTAS CIERTAS DE CASTILLA QUE LE -QUITABAN EL CARGO, PORQUE HABIA MANDADO SU MAJESTAD QUE LE QUITASEN DE -PRESIDENTE Á ÉL Y Á LOS OIDORES, Y VINIESEN OTROS EN SU LUGAR, ACORDÓ -DE IR Á PACIFICAR Y CONQUISTAR LA PROVINCIA DE XALISCO, QUE AGORA SE -DICE LA NUEVA-GALICIA. - - -Pues como Nuño de Guzman supo por cartas ciertas que le quitaban el -cargo de ser presidente á él y á los oidores, é venian otros oidores; -como en aquella sazon todavía era presidente el Nuño de Guzman, allegó -todos los más soldados que pudo, así de á caballo como escopeteros -y ballesteros, para que fuesen con él á una provincia que se dice -Xalisco; y los que no querian ir de grado, apremiábalos que fuesen, -ó por fuerza, ó habian de dar dineros á otros soldados que fuesen en -su lugar, y si tenian caballos se los tomaban, y cuando mucho, no les -pagaban sino la mitad ménos de lo que valian; y los vecinos ricos de -Méjico ayudaron con lo que podian, y llevó muchos indios mejicanos -cargados y otros de guerra para que le ayudasen, y por los pueblos que -pasaba con su fardaje hacíales grandes molestias. - -Y fué á la provincia de Mechoacan, que por allí era su camino, y -tenian los naturales de los pueblos de aquella provincia, de los -tiempos pasados, mucho oro, é aunque era bajo, porque estaba revuelto -con plata, le dieron cantidad dello; y porque el Cazonci era el mayor -cacique de aquella provincia, que así se llamaba, no le dió tanto oro -como le demandaba el Nuño de Guzman, le atormentó y le quemó los piés, -y porque le demandaba indios é indias para su servicio, y por otras -trancanillas que se le levantaron al pobre cacique, lo ahorcó, que fué -una de las más malas é feas cosas que presidente ni otras personas -podian hacer, y todos los que iban en su compañía se lo tuvieron á mal -é crueldad; y llevó de aquella provincia muchos indios cargados hasta -donde pobló la ciudad que agora llaman de Compostela, con harta costa -de la hacienda de su majestad y de los vecinos de Méjico, que llevó por -fuerza; y porque yo no me hallé en aquesta jornada, se quedará aquí; -mas cierto que Cortés ni el Nuño de Guzman jamás se hubieron bien; y -tambien sé que siempre se estuvo en aquella provincia el Nuño de Guzman -hasta que su majestad mandó que enviasen por él á Xalisco á su costa, -y le trujeron preso á Méjico á dar cuenta de las demandas y sentencias -que contra él dieron en la Real audiencia que nuevamente en aquella -sazon vino, y le prendiesen á pedimiento de Matienzo, y Delgadillo. - -Quiérolo dejar en este estado, y diré cómo llegó la Real audiencia á -Méjico, y lo que hizo. - - - - -CAPÍTULO CXCVIII. - -CÓMO LLEGÓ LA REAL AUDIENCIA Á MÉJICO, Y LO QUE SE HIZO. - - -Ya he dicho en el capítulo pasado cómo su majestad mandó quitar toda la -Real audiencia de Méjico, y dió por ningunas las encomiendas de indios -que habian dado el presidente é oidores que en ella residian; porque -los daban á sus deudos y paniaguados y á otras personas que no tenian -méritos; y mandó su majestad que se los quitasen y los diesen á los -conquistadores que estaban con pobres repartimientos; y porque tuvieron -noticia que no hacian justicia ni cumplieron sus Reales mandatos; é -mandó venir otros oidores que fuesen de ciencia y conciencia, y les -encargó que en todo hiciesen justicia, y por presidente vino don -Sebastian Ramirez de Villaescusa, que en aquella sazon era Obispo de -Santo Domingo, y cuatro licenciados por oidores, que se decian el -licenciado Alonso Maldonado de Salamanca, y el licenciado Zainos, de -Toro ó de Zamora, y el licenciado Vasco de Quiroga, de Madrigal, que -despues fué Obispo de Mechoacan, y el licenciado Salmeron, de Madrid; -y primero llegaron á Méjico los oidores que llegase el Obispo de Santo -Domingo; y se les hizo dos grandes recebimientos, así á los oidores, -que vinieron primero, como al presidente, que vino de ahí á pocos dias; -y luego mandaron pregonar residencia general, y de todas las ciudades -y villas vinieron muchos vecinos y procuradores, y aun caciques y -principales, y dieron tantas quejas del presidente é oidores pasados, -de agravios y cohechos é injusticias que les habian hecho, que estaban -espantados el presidente é oidores que les tomaban la residencia. - -Pues los procuradores de Cortés les ponen tantas demandas de los -bienes é hacienda que les hicieron vender en las almonedas, como dicho -tengo ántes de agora, que si todo en lo que les condenaban hubieran de -pagar, montaba sobre ducientos mil pesos de oro. - -Y como el Nuño de Guzman estaba en Xalisco, é no queria venir á la -Nueva-España á dar su residencia, respondia el Delgadillo y Matienzo -en la residencia que les tomaban, que todas aquellas demandas que -les ponian eran á cargo del Nuño de Guzman, que como presidente lo -mandaba de hecho, y no eran á su cargo, y que mandasen enviar por él, -que venga á Méjico á descargarse de los cargos que le ponen; y puesto -que ya habia enviado á Xalisco la Real audiencia provisiones para que -pareciese personalmente en Méjico, no quiso venir; y el presidente é -oidores, por no alborotar la Nueva-España, disimularon la cosa, y hacen -saber dello á su Majestad, y luego enviaron sobre ello el Real consejo -de Indias á un licenciado que se decia Fulano de la Torre, el cual -decian que era natural de Badajoz, para que le tomase residencia en la -provincia de Xalisco y para que le traiga preso á Méjico y que le eche -preso en la cárcel pública; y trujo comision para que nos pagase el -Nuño de Guzman todo en lo que nos sentenció á las conquistadores sobre -lo de Narvaez, y lo de las firmas cuando nos echaron presos, como dicho -tengo en el capítulo pasado que dello habla, y dejaré apercibiendo á -este licenciado de la Torre para venir á la Nueva-España, y diré en -qué paró la residencia. - -Y es, que al Delgadillo y Matienzo les vendieron sus bienes para pagar -las sentencias que contra ellos dieron, y los echaron presos en la -cárcel pública por lo que más debian, que no alcanzó á pagar con sus -bienes; y á un hermano de Delgadillo, que se decia Berrio, que estaba -por alcalde mayor en Guaxaca, hallaron contra él tantos agravios y -cohechos que habia llevado, que le vendieron sus bienes para pagar á -quien los habia tomado, y le echaron preso por lo que no alcanzaba, -y murió en la cárcel: y otro tanto hallaron contra otro pariente de -Delgadillo que estaba por alcalde mayor en los zapotecas, que tambien -se llamaba Delgadillo, como el pariente, y murió en la cárcel; y -ciertamente eran tan buenos jueces y rectos en hacer justicias los -nuevamente venidos, que no entendian sino solamente en hacer lo que -Dios y su majestad manda, y en que los indios conociesen que les -favorecian y que fuesen bien doctrinados en la santa doctrina; y demas -desto, luego quitaron que no se herrasen esclavos, y hicieron otras -buenas cosas; y como el licenciado Salmeron y el licenciado Zainos -eran viejos, acordaron de enviar á demandar licencia á su majestad -para se ir á Castilla, porque ya habian estado cuatro años en Méjico y -estaban ricos y habian servido bien en los cargos que habian traido, -é su majestad les envió licencia, despues de haber dado residencia, -que dieron muy buena; pues el presidente don Sebastian Ramirez, Obispo -que en aquella sazon era de Santo Domingo, tambien fué á Castilla, -porque su majestad le envió á llamar para se informar dél de cosas de -la Nueva-España y para ponelle por presidente de la chancillería Real -de Granada; y desde cierto tiempo lo pasaron á la de Valladolid y le -dieron el obispado de Tuy; y dende á pocos dias vacó el de Leon, y se -le dieron, y era presidente, como dicho tengo, en la chancillería de -Valladolid, y en aquel instante vacó el obispado de Cuenca, y se le -dieron. - -Por manera que se alcanzaban unas bulas de los obispados á otras, y por -ser buen juez vino á subir en el estado que he dicho; y en esta sazon -vino la muerte á llamarle, y paréceme á mí, segun nuestra santa fe, que -está en la gloria con los bienaventurados, porque, á lo que conocí y -comuniqué con él cuando era presidente en Méjico, en todo era muy recto -y bueno, y como tal persona, habia sido, ántes que fuese Obispo de -Santo Domingo, inquisidor en Sevilla. - -Volvamos á nuestra relacion, y diré del licenciado Alonso Maldonado, -que su majestad le mandó que viniese á la provincia de Guatimala é -Honduras é Nicaragua por presidente y gobernador, y en todo fué muy -bueno y recto juez y gran servidor de su majestad, y aun tuvo título de -adelantado de Yucatan por capitulacion que tuvo hecha con su suegro don -Francisco de Montejo. - -Pues el licenciado Quiroga fué tan bueno, que le dieron el obispado de -Mechoacan. - -Dejemos de contar destos prosperados por sus virtudes, y volvamos á -decir del Delgadillo y Matienzo, que fueron á Castilla y á sus tierras -muy pobres, y no con buenas famas; y dende á dos ó tres años dijeron -que murieron, é ya en esta sazon habia su majestad mandado que viniese -á la Nueva-España por viso-rey el ilustrísimo y buen caballero, é digno -de loable memoria, don Antonio de Mendoza, hermano del marqués de -Mondéjar; y vinieron por oidores el doctor Quesada, natural de Ledesma, -y el licenciado Tejada, de Logroño, y aun en aquel tiempo estaba por -oidor el licenciado Maldonado, que aun no habia ido á ser presidente de -Guatimala; y tambien vino por oidor un licenciado que se decia Loaysa, -natural de Ciudad-Real, y como era hombre viejo, estuvo tres ó cuatro -años en Méjico, y allegó pesos de oro para irse á Castilla y se volvió -á su casa; y de ahí á poco tiempo vino un licenciado de Sevilla, que -se decia Santillana, que despues fué doctor, y todos fueron muy buenos -jueces; y despues que se les hizo grandes recebimientos en la entrada -de aquella ciudad, se pregonó residencia general contra el presidente é -oidores pasados, y todos los hallaron muy rectos y buenos, y usaron de -sus cargos conforme á justicia. - -Y volviendo á nuestra relacion cerca del Nuño de Guzman, que se estaba -en Xalisco, y como el virey don Antonio de Mendoza alcanzó á saber que -su majestad mandó venir al licenciado de la Torre á tomalle residencia -en Xalisco y echalle preso en la cárcel pública, y hacerle que pagase -al marqués del Valle lo que se hallase deberle, y á los conquistadores -tambien nos pagase en lo que nos sentenció sobre lo de Narvaez, por -hacerle bien y porque no fuese molestado y afrentado, le envió á llamar -que viniese luego á Méjico sobre su palabra, y le señaló por posada -sus palacios; y el Nuño de Guzman así lo hizo, que se vino luego; y el -virey le hacia mucha honra y le favorecia, y comia con él; y en este -instante llegó á Méjico el licenciado de la Torre, y como traia mandado -de su majestad que luego echase preso á Nuño de Guzman y que en todo -hiciese justicia, puesto que primero lo comunicó con el virey, y parece -ser no halló tanta voluntad para ello como quisiera, acordó de le sacar -de la posada del virey, á do estaba; y decia á voces: - -—«Esto manda su majestad; ansí se ha de hacer, y no otra cosa.» - -Y lo llevó á la cárcel pública de aquella ciudad, y estuvo preso -ciertos dias, hasta que rogó por él el virey, que le sacaron de la -cárcel; y como conocieron en el de la Torre que traia recios aceros -para no dejar de ejecutar la justicia, y tomar residencia muy á las -derechas al Nuño de Guzman; y como la malicia humana muchas veces no -deja cosa en que pueda infamar que no infame, parece ser que, como -el licenciado de la Torre era algo aficionado al juego, especial -de naipes; puesto que no jugaba sino al triunfo, é á la primera por -pasatiempo, quien quiera que fué, por parte de Nuño de Guzman, como en -aquel tiempo se usaban traer unos tabardos con mangas largas, especial -los juristas, metieron en una de las mangas del tabardo del licenciado -de la Torre una baraja de naipes de los chinos, y ataron la manga de -arte que no se pudiesen salir en aquel instante; é yendo el licenciado -por la plaza de Méjico, acompañado de personas de calidad, quien -quiera que fué en metelle los naipes, tuvo manera que se le desató, é -saliéronsele los naipes pocos á pocos, y dejó rastro dellos en el suelo -en la plaza por donde iba, é las personas que le iban acompañando, -desque vieron salir de aquella manera los naipes, se lo dijeron, que -mirase lo que traia en la manga del tabardo; y cuando el licenciado vió -tan grande burla dijo con grande enojo: - -—«Bien parece que no quieren que haga yo justicia á las derechas; -mas si no me muero, yo la haré de manera que su majestad sepa deste -desacato que conmigo se ha hecho.» - -Y dende á pocos dias cayó malo, y de pensamiento dello ó de otras -cosas, de calenturas que le ocurrieron murió. - - - - -CAPÍTULO CXCIX. - -CÓMO VINO DON FERNANDO CORTÉS, MARQUÉS DEL VALLE, DE ESPAÑA, CASADO -CON DOÑA MARÍA DE ZÚÑIGA, CON TÍTULO DE MARQUÉS DEL VALLE Y CAPITAN -GENERAL DE LA NUEVA-ESPAÑA Y DE LA MAR DEL SUR; Y CÓMO TRUJO CONSIGO -AL PADRE FRAY JUAN LEGUIZAMO Y OTROS ONCE FRAILES DE LA MERCED, Y DEL -RECEBIMIENTO QUE SE LE HIZO. - - -Como habia mucho tiempo que Cortés estaba en Castilla, é ya casado, -como dicho tengo, y con título de marqués y capitan general de la -Nueva-España y de la mar del Sur, tuvo gran deseo de se volver á la -Nueva-España á su casa y estado é tomar posesion de su marquesado; y -como supo que estaban las cosas en Méjico en el estado que he referido, -de la manera ya por mí dicha, se dió priesa, é se embarcó con toda -su casa, é trujo en su compañía doce frailes de la Merced para que -llevasen adelante lo que habia dejado empezado fray Bartolomé, ya por -mí memorado, y los que despues dél fueron, y estos de ahora no eran -ménos virtuosos é buenos que los otros; que se los dió por tales á -Cortés el general de la Merced por mandado del consejo de las Indias, -é venia por cabeza dellos un fray Juan de Leguizamo, vizcaino, buen -letrado y santo, segun decian, y con él se confesaba el marqués y -la marquesa; é como dicho he, embarcáronse todos, é con buen tiempo -que les hizo en la mar, llegó Cortés con los suyos, ménos un fraile -de los doce, que se murió á pocos dias de embarcacion al puerto de -la Veracruz, é se hizo recebimiento, mas no con la solenidad que -solia; y luego se fué por ciertas villas de su marquesado. - -Y llegado á Méjico, se le hizo otro recebimiento; y en lo que entendió -fué en presentar sus provisiones de marqués y hacerse pregonar por -capitan de la Nueva-España y del mar del Sur, y demandar al viso-rey y -audiencia Real que le contasen sus vasallos de la manera que él pensó; -y esto me parece á mí que vino mandado de su majestad para que se los -contase; porque, á lo que yo entendí, cuando le dieron el marquesado -demandó á su majestad que le hiciese merced de ciertas villas y pueblos -con tantos mil vecinos tributarios; y porque esto yo no lo sé bien, -remítome á los caballeros é otras personas que lo saben mejor, y á -los pleitos que sobre ello se han traido; porque tenia el marqués -en el pensamiento, cuando demandó á su majestad aquella merced de -los vasallos, que se habia de contar cada casa de vecino ó cacique ó -principal de aquellas villas por un tributario, como si dijésemos ahora -que no se habian de contar los hijos varones que eran ya casados, ni -yernos, ni otros muchos indios que estaban en cada casa en servicio -del dueño della, sino solamente cada vecino por un tributario, ora -tuviese muchos hijos ó yernos ó otros allegados criados; y la audiencia -Real de Méjico proveyó que lo fuese á contar un oidor de la misma -Real audiencia, que se decia el doctor Quesada, y comenzó á contar -desta manera: el dueño de cada casa por un tributario, y si tenian -hijos de edad, cada hijo un tributario, y si tenia yernos, cada yerno -un tributario, y los indios que tenia en su servicio, aunque fuesen -esclavos, cada uno contaban por un tributario. - -Por manera que en muchas de las casas contaban diez y doce y quince -tributarios; y Cortés tenia por sí, y así lo proponia, y demandó á la -Real audiencia que cada casa era un vecino y se habia de contar sólo -un tributario; y si cuando el marqués suplicó á su majestad le hiciese -merced del marquesado, le declarara que le diera tal villa y tal villa -con los vecinos y moradores que tenia, su majestad le hiciera merced -dellas; y el marqués creyó y tenia por cierto que demandando los -vasallos que acertaba en ello, y salió al contrario. - -Por manera que nunca le faltaron pleitos, y á esta causa estuvo mal con -las cosas del doctor Quesada, que se los fué á contar, y aun con el -viso-rey y audiencia Real no le faltaron cosquillas, y se hizo relacion -dello á su majestad por parte de la Real audiencia, para saber de la -manera que habian de contar; y se estuvo suspenso el contar de los -vasallos ciertos años, que siempre el marqués llevó sus tributos dellos -sin haber cuenta. - -Volvamos á nuestra materia: como esto pasó, de ahí á pocos dias se fué -desde Méjico á una villa de su marquesado, que se dice Cornabaca, y -llevó á la marquesa, é hizo allí su asiento, que nunca más la trujo á -la ciudad de Méjico. - -Y demas desto, como dejó capitulado con la serenísima Emperatriz doña -Isabel, nuestra señora, de gloriosa memoria, y con los del Real consejo -de Indias, que habia de enviar armadas por la mar del Sur á descubrir -islas y tierras, y todo á su costa, comenzó á hacer navíos en un puerto -de una su villa, que era en aquel tiempo del marquesado, que se dice -Teguantepeque, y en otros puertos de Zacatula y Acapulco; y las armadas -que envió diré adelante, que nunca tuvo ventura en cosa que pusiese -la mano, sino todo se le tornaba espinas y se le hacia mal; muy mejor -acertó Nuño de Guzman, como adelante diré. - - - - -CAPÍTULO CC. - -DE LOS GASTOS QUE EL MARQUÉS DON HERNANDO CORTÉS HIZO EN LAS ARMADAS -QUE ENVIÓ Á DESCUBRIR, Y CÓMO EN TODO LO DEMAS NO TUVO VENTURA; É HE -MENESTER VOLVER MUCHO ATRÁS DE MI RELACION PARA QUE BIEN SE ENTIENDA LO -QUE AHORA DIJERE. - - -En el tiempo que gobernaba la Nueva-España Márcos de Aguilar por virtud -del poder que para ello le dejó el licenciado Luis Ponce de Leon -al tiempo que falleció, segun ya lo he declarado muchas veces ántes -que Cortés fuese á Castilla, envió el mismo marqués del Valle cuatro -navíos que habia labrado en una provincia que se dice Zacatula, bien -bastecidos de bastimento y artillería, con buenos marineros y con -ducientos y cincuenta soldados, y mucho rescate de cosas de mercería de -Castilla, y todo lo que era menester de vituallas y pan bizcocho para -más de un año, y envió en ellos por capitan general á un hidalgo que -se decia Albarado de Saavedra; fué su viaje y derrota para las islas -de los Malucos y Especería ó la China, y este fué por mandado de su -majestad, que se lo hubo escrito á Cortés desde la ciudad de Granada -en 22 de Junio de 1526 años; y porque Cortés me mostró la misma carta -á mí y á otros conquistadores que le estábamos teniendo compañía, lo -digo y declaro aquí; y aun le mandó su majestad á Cortés que á los -capitanes que enviase, que fuesen á buscar una armada que habia salido -de Castilla para la China, é iba en ella por capitan un frey don García -de Loaysa, comendador de San Juan de Rodas; y en esta sazon que se -apercebia el Saavedra para el viaje, aportó á la costa de Guantepeque -un patache, que era de los que habian salido de Castilla con la armada -del mismo comendador que dicho tengo, y venia en el mismo patache por -capitan un Ortuño de Lango, natural de Portugalete; del cual dicho -capitan y pilotos que en el patache venian se informó el Álvaro de -Saavedra Ceron de todo lo que quiso saber, y aun llevó en su compañía -á un piloto y á dos marineros, y se lo pagó muy bien, porque volviesen -otra vez con él, y tomó plática de todo el viaje que habian traido -y de las derrotas que habian de llevar. - -Y despues de haber dado las instrucciones y avisos que los capitanes -y pilotos que van á descubrir suelen dar en sus armadas, despues de -haber oido Misa y encomendádose á Dios, se hicieron á la vela en el -puerto de Esguatanejo, que es la provincia de Colima ó Zacatula, que -no lo sé bien, y fué en el mes de Diciembre en el año de 1527 ó 28, y -quiso Nuestro Señor Jesucristo encaminalles, que fueron á los Malucos -é á otras islas; y los trabajos y hambres y dolencias que pasaron, -y aun muchos que se murieron en aquel viaje, yo no lo sé; mas yo vi -dende á tres años en Méjico á un marinero de los que habian ido con el -Saavedra, y contaba cosas de aquellas islas y ciudades donde fueron, -que yo me estaba admirado; y estas son las tierras é islas que ahora -van desde Méjico con armada á descubrir y tratar; y aún oí decir que -los portugueses que estaban por capitanes en ellas, que prendieron al -Saavedra ó á gente suya y que los llevaron á Castilla, ó que tuvo dello -noticia su majestad; y como há tantos años que pasó y yo no me hallé en -ello, más de, como tengo dicho, haber visto la carta que su majestad -escribió á Cortés, en esto no diré más. - -Quiero decir ahora cómo en el mes de Mayo de 1532 años, despues que -Cortés vino de Castilla, envió desde el puerto de Acapulco otra -armada con dos navíos bien bastecidos con todo género de bastimentos -y marineros, los que eran menester, y artillería y rescate, y ochenta -soldados escopeteros y ballesteros, y envió por capitan general á un -Diego Hurtado de Mendoza; y estos dos navíos envió á descubrir por la -costa del Sur á buscar islas y tierras nuevas; y la causa dello es, -porque, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, así lo tenia -capitulado Cortés con los del Real consejo de Indias cuando su majestad -se fué á Flandes. - -Y volviendo á decir del viaje de los dos navíos, fué que, yendo el -capitan Hurtado sin ir á buscar islas ni se meter mucho en la mar ni -hacer cosa que de contar sea, se apartaron de su compañía amotinados -más de la mitad de los soldados que llevaba con él un navío; y dicen -que ellos mismos, por concierto que entre el capitan y los amotinados -se hizo, fué dalles el navío en que iban para volver á la Nueva-España; -mas nunca tal es de creer, que el capitan les diera licencia, sino que -ellos se la tomaron; é ya que daban vuelta los amotinados, les hizo el -tiempo contrario y les echó en tierra, y fueron á tomar agua, y con -mucho trabajo vinieron á Xalisco, y dieron nuevas dello, y desde allí -voló la nueva á Méjico, de lo cual le pesó mucho á Cortés; y el Diego -Hurtado corrió siempre la costa, y nunca se oyó decir más dél ni del -navío, ni jamás pareció. - -Quiero dejar de decir desta armada, pues se perdió; y diré cómo Cortés -luego despachó otros dos navíos que estaban ya hechos en el puerto de -Guantepeque, los cuales basteció muy cumplidamente, así de pan como -de carne, y todo lo necesario que en aquel tiempo se pudo haber, y -con mucha artillería y buenos marineros, y setenta soldados y cierto -rescate, y por capitan dellos á un hidalgo que se decia Diego Becerra -de Mendoza, de los Becerras de Badajoz ó Mérida; y fué en el otro -navío por capitan un Hernando de Grijalva, y este Grijalva iba debajo -de la mano deste Becerra; y fué por piloto mayor un vizcaino que se -decia Ortuño Jimenez, gran cosmógrafo; y Cortés mandó á Becerra que -fuese por la mar en busca del Diego Hurtado, y si no le hallase, se -metiese en mar alta, y buscasen islas y tierras nuevas, porque habia -fama de ricas islas de perlas; y el piloto Ortuño Jimenez cuando estaba -platicando con otros pilotos en las cosas de la mar, ántes que partiese -para aquella jornada, decia y prometia de les llevar á tierras bien -afortunadas de riquezas, que así las llamaban, y decian tantas cosas, -cómo serian todos ricos, que algunas personas lo creian; y despues -que salieron del puerto de Guantepeque, la primera noche se levantó -un viento contrario, que apartó los dos navíos el uno del otro, que -nunca más se vieron; y bien se pudieran tornar á juntar, porque luego -hizo buen tiempo, salvo que el Hernando de Grijalva, por no ir debajo -de la mano de Becerra, se hizo luego á la mar y se apartó con su navío, -porque el Becerra era muy soberbio y mal acondicionado; y en tal paró, -segun adelante diré; y tambien se apartó el Hernando de Grijalva porque -quiso ganar honra por sí mismo si descubria alguna buena isla, y -metióse dentro en la mar más de ducientas leguas, y descubrió una isla -que le puso nombre Santo Tomé, y estaba despoblada. - -Dejemos á Grijalva y á su derrota, y volveré á decir lo que le acaeció -al Becerra con el piloto Ortuño Jimenez: es que riñeron en el viaje, -y como el Becerra iba malquisto con todos los más soldados que iban -en la nao, concertó el Ortuño, con otros vizcainos marineros y con -los soldados con quien habia tenido palabras el Becerra, de dar en -él una noche y matarle, y así lo hicieron, que estando durmiendo le -despacharon al Becerra y á otros soldados; y si no fuera por dos -frailes franciscos que iban en aquella armada, que se metieron en -despartillos, más males hubiera; y el piloto Jimenez con sus compañeros -se alzaron con el navío, y por ruego de los frailes les fueron á echar -en tierra de Xalisco, así á los religiosos como á otros heridos; -y el Ortuño Jimenez dió vela, y fué á una isla que la puso nombre -Santa-Cruz, donde dijeron que habia perlas y estaba poblada de indios -como salvajes; y como saltó en tierra para tomar agua, y los naturales -de aquella bahía ó isla estaban de guerra, los mataron, que no quedaron -salvo los marineros que quedaban en el navío; y como vieron que todos -eran muertos, se volvieron al puerto de Xalisco con el navío, y dieron -nuevas de lo acaecido, y certificaron que la tierra era buena y bien -poblada y rica de perlas; y luego fué esta nueva á Méjico; y como -Cortés lo supo, hubo gran pesar de lo acaecido; y como era hombre de -corazon que no reposaba, con tales sucesos acordó de no enviar más -capitanes, sino ir él en persona. - -Y en aquel tiempo tenia sacados de astillero tres navíos de buen -porte en el puerto de Guantepeque; y como le dieron las nuevas que -habia perlas adonde mataron al Ortuño Jimenez, y porque siempre tuvo -en pensamiento de descubrir por la mar del Sur grandes poblaciones, -tuvo voluntad de lo ir á poblar, porque así lo tenia capitulado con la -serenísima Emperatriz doña Isabel, de gloriosa memoria, como ya dicho -tengo, y los de Real consejo de Indias, cuando su majestad pasó á -Flandes. - -Y como en la Nueva-España se supo que el Marqués iba en persona, -creyeron que era á cosa cierta y rica, y viniéronle á servir tantos -soldados, así de á caballo y otros arcabuceros y ballesteros, y entre -ellos treinta y cuatro casados, que se le juntaron por todos sobre -trecientas y veinte personas, con las mujeres casadas; y despues de -bien bastecidos los navíos de mucho bizcocho y carne y aceite, y aun -dijeron vino y vinagre y otras cosas pertenecientes para bastimento; y -llevó mucho rescate y tres herreros con sus fraguas y dos carpinteros -de ribera con sus herramientas, y otras muchas cosas que aquí no relato -por no me detener, y con buenos y expertos pilotos y marineros, mandó -que los que se quisiesen ir á embarcar al puerto de Guantepeque, donde -estaban los tres navíos, que se fuesen, y esto por no llevar tanto -embarazo por tierra; y él se fué desde Méjico con el capitan Andrés de -Tapia y otros capitanes y soldados, y llevó clérigos y religiosos que -le decian Misa, y llevó médicos y cirujanos y botica. - -Y llegados al puerto adonde se habian de hacer á la vela, ya estaban -allí los tres navíos que vinieron de Guantepeque; y como todos los -soldados se vinieron juntos, con sus caballos y á pié, Cortés se -embarcó con los que le pareció que podrian ir de la primera barcada -hasta la isla ó bahía que nombraron de Santa-Cruz, adonde decian que -habia perlas; y como Cortés llegó con buen viaje á la isla, que fué en -el mes de Mayo de 1536 ó 7 años, que ya no me acuerdo, y luego despachó -los navíos para que volviesen los demas soldados y mujeres casadas, -y caballos que quedaban aguardando con el capitan Andrés de Tapia, y -luego se embarcaron, y alzadas velas, yendo por su derrota, dióles un -temporal que les echó cabe un gran rio, que le pusieron nombre San -Pedro y San Pablo; y asegurado el tiempo, volvieron á seguir su viaje, -y dióles otra tormenta que les despartió á todos tres navíos, y el uno -dellos fué al puerto de Santa-Cruz, adonde Cortés estaba, y el otro fué -á encallar y dar al través en tierra de Xalisco; y los soldados que en -él iban estaban muy descontentos del viaje, y de muchos trabajos, se -volvieron á la Nueva-España, y otros se quedaron en Xalisco. - -Y el otro navío aportó á una bahía que llamaron el Guayabal; y -pusiéronle este nombre porque habia allí mucha fruta que llaman -guayabas; y como habian dado el través, tardaban tanto y no acudian -donde Cortés estaba, y les aguardaban por horas, porque se les habian -acabado los bastimentos; y en el navío que dió al través en tierra de -Xalisco iba la carne y bizcocho y todo el más bastimento; á esta causa -estaban muy congojosos así Cortés como todos los soldados, porque no -tenian qué comer; y en aquella tierra no cogen los naturales del maíz, -que son gente salvaje y sin policía, y lo que comen es frutas de las -que hay entre ellos, y pesquerías y mariscos, y de los soldados que -estaban con Cortés, de hambres y de dolencias se murieron veinte y -tres, y muchos más estaban dolientes, y maldecian á Cortés y á su isla -y bahía y descubrimiento. - -Y cuando aquello vió, acordó de ir en persona con el navío que allí -aportó, y con cincuenta soldados y con dos herreros y carpinteros -y tres calafates, en busca de los otros dos navíos, porque por los -tiempos y vientos que habian corrido, entendió que habian dado al -través; é yendo en busca dellos, halló al uno encallado, como dicho -tengo, en la costa de Xalisco, y sin soldados ningunos, y el otro -estaba cerca de unos arrecifes, y con gran trabajo y con tornallos á -aderezar y calafatear, volvió á la isla de Santa-Cruz con sus tres -navíos y bastimento, y comieron tanta carne los soldados que lo -aguardaban, que como estaban debilitados de no comer cosas de sustancia -de muchos dias atrás, les dió cámaras y tanta dolencia, que se murieron -la mitad dellos. - -Y por no ver Cortés delante de sus ojos tantos males, fué á descubrir -á otras tierras, y entónces toparon con la California, que es una -bahía; y como Cortés estaba tan trabajado y flaco, deseábase volver -á la Nueva-España; sino que de empacho, porque no dijesen dél que -habia gastado gran cantidad de pesos de oro, y no habia topado tierras -de provecho ni tenia ventura en cosa que pusiese la mano, y que -eran maldiciones de los soldados y conquistadores verdaderos de la -Nueva-España, á este efeto no se iba. - -Y en aquel instante, como la marquesa doña Juana de Zúñiga, su mujer, -no sabia ningunas nuevas, más que habia dado al través un navío en la -costa de Xalisco, estaba muy penosa, creyendo no se hubiese muerto ó -perdido; y luego envió en su busca dos navíos, los cuales uno dellos -fué en que habia vuelto á la Nueva-España el Grijalva, que habia ido -con el Becerra, y el otro navío era nuevo, que lo acabaron de labrar -en Guantepeque; los cuales dos navíos cargaron de bastimento lo que -en aquella sazon pudieron haber, y envió por capitan dellos á un -Fulano de Ulloa, y escribió muy afectuosamente al marqués, su marido, -con palabras y ruegos que luego se volviese á Méjico á su Estado y -marquesado, y que mirase los hijos é hijas que tenia, y dejase de -porfiar más con la fortuna, y se contentase con los heróicos hechos y -fama que en todas partes hay de su persona; y asimismo le escribió el -Virey D. Antonio de Mendoza muy sabrosa y amorosamente, pidiéndole por -merced que se volviese á la Nueva-España. - -Los cuales dos navíos con buen viaje llegaron donde Cortés estaba, y -cuando vió cartas del Virey y los ruegos de la marquesa é hijos, dejó -por capitan con la gente que allí tenia á Francisco de Ulloa, y todos -los bastimentos que para él traia, y luego se embarcó, y vino al puerto -de Acapulco, y tomado tierra, á buenas jornadas vino á Cornabaca, á -donde estaba la marquesa, con la cual hubo mucho placer; y todos los -vecinos de Méjico se holgaron con su venida, y aun el Virey y Audiencia -Real; porque habia fama que se decia en Méjico que se querian alzar -todos los caciques de la Nueva-España viendo que no estaba en la tierra -Cortés. - -Y demas desto, luego se vinieron todos los soldados y capitanes que -habia dejado en aquella isla ó bahía que llaman la California; y esto -de su venida no sé de qué manera fué, si ellos de hecho se vinieron, -ó el Virey y la Audiencia Real les dió licencia para ello; y desde á -pocos meses, como Cortés estaba algo más reposado, envió otros navíos -bien bastecidos, así de pan y carne como de buenos marineros, y sesenta -soldados y buenos pilotos, y fué en ellos por capitan el Francisco de -Ulloa, otras veces por mí nombrado; y aquestos navíos que envió, fué -que la Audiencia Real de Méjico se lo mandaba expresamente que los -enviase, para cumplir Cortés lo capitulado con su majestad, segun dicho -tengo en los capítulos pasados que dello hablan. - -Volvamos á nuestra relacion, y es que salieron del puerto de la -Natividad por el mes de Junio de mil y quinientos y treinta y tantos -años, y esto de los años no me acuerdo bien; y le mandó Cortés al -capitan que corriesen la costa adelante y acabasen de bajar la -California, y procurasen de buscar al capitan Diego Hurtado, que nunca -más pareció; y tardó en el viaje en ir y venir siete meses, y sé que -no hizo cosa que de contar sea; y volvió al puerto de Xalisco, y dende -á pocos dias que el Ulloa estaba en tierra descansando, un soldado de -los que habia llevado en su capitanía le aguardó en parte que le dió -de estocadas, donde le mató; y en esto que he dicho paró los viajes y -descubrimientos que el marqués hizo; y aun le oí decir muchas veces -que habia gastado en las armadas sobre trecientos mil pesos de oro; y -para que su majestad le pagase alguna cosa dello, y sobre el contar de -los vasallos, determinó de ir á Castilla, y para demandar á Nuño de -Guzman cierta cantidad de pesos de oro de los que la Real audiencia le -hubo sentenciado al Nuño de Guzman que pagase á Cortés de cuando le -mandó vender sus bienes; porque en aquel tiempo el Nuño de Guzman fué -preso á Castilla; y si miramos en ello, en cosa ninguna tuvo ventura -despues que ganó la Nueva-España, y dicen que son maldiciones que le -echaron. - - - - -CAPÍTULO CCI. - -CÓMO EN MÉJICO SE HICIERON GRANDES FIESTAS Y BANQUETES POR ALEGRÍA -DE LAS PACES DEL CRISTIANÍSIMO EMPERADOR NUESTRO SEÑOR, DE GLORIOSA -MEMORIA, CON EL REY FRANCISCO DE FRANCIA, CUANDO LAS VISTAS DE -AGUAS-MUERTAS. - - -En el año de 38 vino nueva á Méjico que el Cristianísimo Emperador -nuestro señor, de gloriosa memoria, fué á Francia, y el Rey Francisco -de Francia le hizo gran recebimiento en un puerto que se dice -Aguas-Muertas, donde se hicieron paces y se abrazaron los Reyes con -gran amor, estando presente madama Leonor, Reina de Francia, mujer del -Rey Francisco y hermana del Emperador, de felice recordacion, nuestro -señor, donde se hizo gran solemnidad y fiestas en aquellas paces, y por -honra y alegría dellas, el Virey don Antonio de Mendoza y el marqués -del Valle y la Real audiencia y ciertos caballeros conquistadores -hicieron grandes fiestas. - -En esta sazon habian hecho amistades el marqués del Valle y el Visorey -don Antonio de Mendoza, que estaban algo amordazados sobre el contar -de los vasallos del marquesado y sobre que el Virey favoreció mucho al -Nuño de Guzman para que no pagase la cantidad de pesos de oro que se -debia á Cortés desde el tiempo que fué el Nuño de Guzman presidente -en Méjico; y acordaron de hacer grandes fiestas y regocijos, y fueron -tales, que otras como ellas, á lo que á mí me parece, no he visto hacer -en Castilla, así de justas y juegos de cañas, correr toros, encontrarse -unos caballeros con otros, y otros grandes disfraces que habia; é todo -esto que he dicho no es nada para las muchas invenciones de otros -juegos, como se solian hacer en Roma cuando entraban triunfando los -cónsules y capitanes que habian vencido batallas, y los epitafios y -carteles que sobre cada cosa habia; y el inventor de aquellas cosas fué -un caballero romano que se decia Luis de Leon, persona que decian que -era de linaje de los patricios, natural de Roma. - -Y es, que como se acabaron de hacer las fiestas, mandó el marqués -apercebir navíos y matalotaje para ir á Castilla, para suplicar á su -majestad que le mandase pagar algunos pesos de oro de los muchos que -habia gastado en las armadas que envió á descubrir; y porque tenia -pleitos con Nuño de Guzman, que en aquella sazon le envió preso al Nuño -de Guzman la audiencia Real á España, y tambien tenia pleitos sobre el -contar de los vasallos; y entónces Cortés me rogó á mí que fuese con -él, y que en la córte demandaria mejor mis pueblos ante los señores del -Real consejo de Indias que no en la audiencia Real de Méjico; y luego -me embarqué y fuí á Castilla, y el marqués no fué de ahí á dos meses, -porque dijo que no tenia allegado tanto oro como quisiera llevar, y -porque estaba malo del empeine del pié, del caño que le dieron, y -esto fué en el año de 540; y porque el año pasado de 539 falleció la -serenísima Emperatriz nuestra señora, doña Isabel, de gloriosa memoria, -la cual falleció en Toledo en 1.º dia del mes de Mayo, y fué llevado -á sepultar su cuerpo á la ciudad de Granada, y por su muerte se hizo -gran sentimiento en la Nueva-España, y se pusieron todos los más -conquistadores grandes lutos, é yo, como regidor que era de la villa de -Guacacualco é conquistador más antiguo, me puse grandes lutos, y con -ellos fuí á Castilla; y llegado á la córte, me los torné á poner mucho -mayores, como era obligado, por la muerte de nuestra Reina y señora. - -Y en aquel tiempo tambien llegó á la córte Hernando Pizarro, que vino -del Perú, y fué cargado de luto, con más de cuarenta hombres que -llevaba consigo, que le acompañaban; y tambien en esa sazon llegó -Cortés á la córte con luto él y sus criados, que estaba en aquella -sazon la córte en Madrid; y los señores del Real Consejo de Indias, -como supieron que Cortés llegaba cerca de Madrid, le mandaron salir á -recebir, y le señalaron por posada las casas del comendador don Juan -de Castilla; y cuando algunas veces iba Cortés al Real Consejo de -Indias, salia un oidor hasta la puerta donde hacian el acuerdo del Real -Consejo, y le llevaba con mucho acato á los estrados donde estaba el -presidente don Fray García de Loaysa, Cardenal de Sigüenza, y despues -fué Arzobispo de Sevilla; y oidores el licenciado Gutierre Velazquez y -el Obispo de Lugo y el doctor don Juan Bernal Diaz de Luco y el doctor -Beltran; y un poco junto de las sillas de aquellos señores caballeros -le ponian á Cortés otra silla é le oian; y desde entónces nunca más -volvió á la Nueva-España, porque entónces le tomaron residencia, -y su majestad no le quiso dar licencia para que se volviese á la -Nueva-España, puesto que echó por intercesores al almirante de Castilla -y al duque de Béjar y al comendador mayor de Leon; y aun tambien echó -por intercesora á la señora doña María de Mendoza, y nunca le quiso -dar licencia su majestad; ántes mandó que le detuviesen hasta acabar de -dar la residencia, y nunca la quisieron concluir; y la respuesta que -le daban en el Real Consejo de Indias era, que hasta que su majestad -viniese de Flandes de hacer el castigo de Gante, que no podian dalle -licencia. - -Y tambien en aquella sazon al Nuño de Guzman le mandaron desterrar -de su tierra y que siempre anduviese en la córte, y le sentenciaron -en cierta cantidad de pesos de oro; mas no le quitaron los indios de -su encomienda de Xalisco; y tambien andaba él y sus criados cargados -de luto; y como en la córte nos veian, así al marqués Cortés como -al Pizarro y al Nuño de Guzman y todos los demas que veniamos de la -Nueva-España á negocios, y otras personas del Perú con lutos, tenian -por chiste de llamarnos los indianos peruleros enlutados. - -Volvamos á nuestra relacion: que tambien en aquel tiempo á Hernando -Pizarro le mandaron echar preso en la Mota de Medina, y entónces -me vine yo á la Nueva-España, y supe que habia pocos meses que se -habian alzado en las provincias de Xalisco unos peñoles que se llaman -Cochitlan, y que el virey don Antonio de Mendoza los envió á pacificar -á ciertos capitanes, y á uno que se decia Cristóbal de Oñate, y los -indios alzados daban grandes combates á los españoles y soldados, que -de Méjico enviaron á demandar socorro al don Pedro de Albarado, que en -aquella sazon estaba en unos sus navíos de una gran armada que hizo -en lo de Guatimala para la China; y fué á favorecer á los españoles -que estaban sobre los peñoles por mí ya nombrados, y llevó gran copia -de soldados, y dende á pocos dias murió por causa de un caballo que le -tomó debajo y le machucó el cuerpo, como adelante diré. - -Y quiero dejar esta plática, y traeré á la memoria dos armadas que -salieron de la Nueva-España: la una era la que hizo el virey don -Antonio de Mendoza, y la otra fué la que hizo don Pedro de Albarado, -segun dicho tengo. - - - - -CAPÍTULO CCII. - -CÓMO EL VIREY DON ANTONIO DE MENDOZA ENVIÓ TRES NAVÍOS Á DESCUBRIR POR -LA BANDA DEL SUR EN BUSCA DE FRANCISCO VAZQUEZ CORONADO, Y LE ENVIÓ -BASTIMENTOS Y SOLDADOS, QUE ESTABAN EN LA CONQUISTA DE LA CIBOLA. - - -Ya he dicho en el capítulo pasado que dello habla que el virey don -Antonio de Mendoza y la Real audiencia de Méjico enviaron á descubrir -las siete ciudades, que por otro nombre se llama Cibola, y fué por -capitan general un hidalgo que se decia Francisco Vazquez Coronado, -natural de Salamanca, que en aquella sazon se habia casado con una -señora que, ademas de ser virtuosa, era hermosa, hija del tesorero -Alonso de Estrada, y en aquel tiempo estaba el Francisco Vazquez por -gobernador, aunque se lo habian quitado. - -Pues partidos por tierra con muchos soldados de á caballo y escopeteros -y ballesteros, habia dejado por su teniente en lo de Xalisco á un -hidalgo que se decia Fulano de Oñate; y despues de ciertos meses que -hubo llegado á las siete ciudades, pareció ser que un fraile francisco -que se decia Fray Márcos de Nica, habia ido de ántes á descubrir -aquellas tierras, ó fué en aquel viaje con el mismo Francisco Vazquez -Coronado, que esto no lo sé bien; y cuando llegaron á las tierras de -la Cibola, y vieron los campos tan llanos y llenos de vacas y toros -disformes de los nuestros de Castilla, y los pueblos y casas con -sobrados, y subian por escaleras, parecióle al fraile que seria bien -volver á la Nueva-España, como luego vino, á dar relacion al virey don -Antonio de Mendoza que enviase navíos por la costa del Sur, con herraje -y tiros y pólvora y ballestas y armas de todas maneras, y vino y aceite -y bizcocho, porque le hizo relacion que las tierras de la Cibola -estaban en la comarca de la costa del Sur, y que con los bastimentos -y herraje serian ayudados el Francisco Vazquez y sus compañeros, que -ya quedaban en aquella tierra; y á esta causa envió los tres navíos -que dicho tengo, y fué por capitan general un Hernando de Alarcon, -maestresala que fué del mismo Virey, y fué por capitan de otro navío -un hidalgo que se dice Márcos Ruiz de Rojas, natural de Madrid; otros -dijeron que habia ido por capitan de otro navío un Fulano Maldonado; -y porque yo no fuí en aquella armada, mas de por oidas lo digo desta -manera; y fueron dadas todas las instrucciones á los pilotos y -capitanes de lo que habian de hacer y cómo se habian de regir y navegar. - - - - -CAPÍTULO CCIII. - -DE UNA MUY GRANDE ARMADA QUE HIZO EL ADELANTADO DON PEDRO DE ALBARADO -EN EL AÑO DE 1537. - - -Razon es que se traiga á la memoria y no quede por olvido una muy buena -armada que el Adelantado don Pedro de Albarado hizo el año de 1537 -en la provincia de Guatimala, donde era gobernador, y en un puerto -que se dice Acaxatla, en la banda del Sur, y fué para cumplir ciertas -capitulaciones que con su majestad hizo la segunda vez que volvió -á Castilla, y vino casado con una señora que se decia doña Beatriz -de la Cueva; y fué el concierto que se capituló con su majestad, -que el Adelantado pusiese ciertos navíos y pilotos y marineros y -soldados y bastimentos, y todo lo que hubiese menester, á su costa, -para enviar á descubrir por la via del poniente á la China ó Malucos -ó otras cualesquier islas de la Especería, y para lo que descubriese, -su majestad le prometió en las mismas tierras que le haria ciertas -mercedes y daria renta en ellas; y porque yo no he visto lo capitulado, -me remito á ello, y por esta causa lo dejo de poner en esta relacion. - -Y volviendo á nuestra materia, y es que, como siempre el Adelantado fué -muy servidor de su majestad, lo cual se pareció en las conquistas de -la Nueva-España é ida del Pirú, y en todo puso su persona, con cuatro -hermanos suyos, que sirvieron á su majestad en lo que pudieron; y en -esto de ir á lo del Poniente con buena armada, se quiso aventajar á -todas las armadas que hizo el marqués del Valle, de las cuales tengo -hecha larga relacion en los capítulos que dello hablan; y esto que -digo es porque puso en la mar del Sur trece navíos de buen porte, y -entre ellos una galera y un patache, y todos muy bien bastecidos, así -de pan como de carne y pipas de agua, y todo bastimento que en aquella -sazon pudieron haber, y muy bien artillados, y con buenos pilotos y -marineros, los que habian menester. - -Pues para hacer tan pujante armada, y estando tan apartados del -puerto de la Veracruz, que son más de ducientas leguas hasta donde se -labraron los navíos, que en aquella sazon de la Veracruz se trajo -el hierro para la clavazon y anclas y pipas, y otras muchas cosas -pertenecientes para aquella flota, gastó en ella más millares de pesos -de oro que en Castilla se pudieran gastar aunque se labraran en Sevilla -ochenta navíos; y fueron tantos los gastos que hizo, que no le bastó la -riqueza que trajo del Pirú, ni el oro que le sacaban de las minas en la -provincia de Guatimala, ni los tributos de sus pueblos, ni lo que le -presentaron sus deudos y amigos y lo que tomó fiado de mercaderes; é ya -que en aquella ocasion se quisiera ayudar de traer anclas é hierro y -otras muchas cosas pertenecientes para los navíos, desde el Puerto de -Caballos no venian navíos ni mercaderes, ni se trataba aquel puerto en -aquella sazon como ahora. - -Volvamos á nuestra relacion: que aún no es nada los pesos de oro que -gastó en los navíos para lo que dió á capitanes y alférez y maeses -de campo y á seiscientos y cincuenta soldados, y los muchos caballos -que entónces compró, que valian los buenos á trecientos pesos, y los -comunes á ciento y cincuenta y á ducientos; pues arcabuces y pólvora -y ballestas y todo género de armas fueron tan excesivos gastos, los -cuales se podrán colegir; y fueron tan altos los pensamientos que tuvo -de hacer gran servicio á su majestad, y descubrille por el Poniente la -China ó Malucos y Especería, y aun de conquistar algunas islas della, -y á lo ménos dar traza que por la parte de su gobernacion hubiese el -trato della, pues que aventuraba toda su hacienda y persona. - -Pues ya puesto á punto sus naos para navegar, y en cada una sus -estandartes Reales, y señalados pilotos y capitanes, y dadas las -instrucciones de lo que habian de hacer y derrotas que habian de -llevar, y las señas de los faroles para de noche, y á todos los -soldados, como dicho tengo, que fueron sobre seiscientos y cincuenta, -con más de ducientos caballos; y despues de oido Misa del Espíritu -Santo, el mismo Adelantado por capitan general de toda su armada, dan -velas en ciertos dias del año de 1538, y fué navegando por su derrota -hasta el puerto de la Purificacion, que es en la provincia de Xalisco, -porque en aquel puerto habia de tomar agua y más soldados y bastimento. - -Pues como supo el Virey D. Antonio de Mendoza desta tan pujante armada, -que para en estas partes era muy grande, y de los muchos soldados y -caballos y artillería que llevaba, tuvo por muy gran cosa de cómo pudo -juntar y armar trece navíos en la costa del Sur, y allegar tantos -soldados, estando tan apartado del puerto de la Veracruz y de Méjico: -es cosa de pensar en ello á las personas que tienen noticia destas -tierras y saben los gastos que hacen. - -Pues como el Virey D. Antonio de Mendoza supo y se informó que era para -descubrir la China, y alcanzó á saber de pilotos y cosmógrafos que se -podia descubrir muy bien por el Poniente, y se lo certificó un deudo -suyo que se decia Villalóbos, que sabia mucho de alturas y del arte de -navegacion, acordó de escribir desde Méjico al Adelantado con ofertas y -buenos prometimientos para que se diese órden en que la armada hiciese -compañía con él: para lo efetuar fueron á hacer el concierto D. Luis de -Castilla y un mayordomo mayor del Virey, que se decia Agustin Guerrero. - -Y despues que el Adelantado vió los recaudos que llevaban para hacer -concierto, y bien platicado sobre el negocio, se concertó que se viesen -el Virey y el Adelantado en un pueblo que se dice Chiribitio, que es -en la provincia de Mechoacan, que era de la encomienda de un Juan de -Albarado, deudo del mismo Adelantado; y como el Virey supo adónde se -habian de ver, fué en posta desde Méjico al pueblo por mí nombrado, -donde estaba el Adelantado aguardando al Virey para hacer la plática, -y allí se vieron, y concertaron que fuesen entrambos á dos á ver la -armada, y luego fueron, y cuando lo hubieron visto, se volvieron á -Méjico, para desde allí enviar capitan general de toda la flota; y el -Adelantado queria que fuese un deudo suyo por general, que se decia -Juan de Albarado (no digo por el de Chiribitio, sino otro su sobrino), -que tenia indios en Guatimala; y el Virey queria que fuese juntamente -con él un Fulano Villalóbos; y en este tiempo tuvo mucha necesidad -el Adelantado de venir á su gobernacion de Guatimala á cosas que le -convenian, y lo dejó todo aparte por estar presente en su armada, y fué -al puerto de la Natividad por tierra, donde en aquella sazon estaban -todos sus navíos y soldados, para que por su mano fuesen despachados. - -É ya que estaban para se hacer á la vela, le vino una carta que le -envió un Cristóbal de Oñate, que estaba por teniente de gobernador -de aquella provincia de Xalisco, por ausencia de Francisco Vazquez -Coronado, que habia ido por capitan á las siete ciudades que llaman de -Cibola, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, y lo que el -Oñate en la carta le decia, era que, pues en todo era gran servidor -de su majestad, en este caso que ahora ha ocurrido se parecerán muy -mejor sus servicios; que por amor de Dios, que luego con brevedad le -vaya á socorrer con su persona y soldados y caballos y arcabuceros, -porque está cercado en partes que si no son socorridos no se podrá -defender de muchas capitanías de indios guerreros que están en unas -fuerzas y peñoles que se dicen de Cochitlan, y que han muerto á muchos -españoles de los que estaban en su compañía, y se temia no le acabasen -de desbaratar; y le significó en la carta otras muchas lástimas, y -que á salir los indios de aquellos peñoles é fortaleza vitoriosos, la -Nueva-España estaba en gran peligro. - -Y como el Adelantado vió la carta, y en ella las palabras que dicho -tengo, y otros españoles le dijeron en el peligro en que estaban, -luego mandó juntar sus soldados, así de caballo como arcabuceros y -ballesteros, y fué en posta á hacer aquel socorro, y cuando llegó al -real estaban tan afligidos los cercados, que si no fuera por él, segun -se vió, los mataran los indios, y con su llegada aflojaron algo, y -no que dejasen de dar muy bravosa guerra; y estando peleando entre -unos peñoles un soldado, pareció ser que el caballo en que iba se -le derriscó, y vino rodando por el peñol abajo con tan gran furia y -saltos por donde el Adelantado estaba, que no se pudo apartar á cabo -ninguno, sino que el caballo le encontró de arte, que le trató mal -y le quebrantó todo el cuerpo, porque le tomó debajo, y fué de tal -manera, que se sintió muy malo, y para guarecelle y curallo, creyendo -que no fuera tanto el quebramiento, le llevaron en andas á curar á -una villa, que era la más cercana de aquellos peñoles, que se dice la -Purificacion; é yendo por el camino se comenzó á pasmar, y llegado á la -villa, de ahí á pocos dias, despues de se haber confesado y comulgado, -dió el ánima á Dios nuestro Señor, que la crió. Algunas personas -dijeron que hizo testamento, y no ha parecido. - -Falleció aqueste caballero por sacalle luego del real, que si de allí -no le sacaran y le curaran como era razon, no se pasmara; y á todas las -cosas que Nuestro Señor hace y ordena démosle muchas gracias y loores -por ello; pues ya es fallecido, perdónele Dios. - -En aquella villa le enterraron con la mayor pompa que pudieron; -y despues he oido decir que Juan de Albarado, el encomendero de -Chiribitio, llevó sus huesos de donde estaban enterrados al mismo -pueblo de su encomienda, y mandó hacer muchas honras y Misas y limosnas -por su ánima. - -Pues como se supo su muerte en el real de Cochitlan y en su flota y -armada, como no habia capitan general ni cabeza que los mandase, muchos -de los soldados se fueron cada uno por su parte con las pagas que les -dieron, y cuando á Méjico llegó esta nueva, todos los más caballeros, -juntamente con el Virey, la sintieron; y como faltó el Adelantado, -luego en posta envian por el Virey para que les vaya á socorrer, y el -Virey no pudo ir luego, y envió al licenciado Maldonado, é hizo lo que -pudo en aquel socorro; y luego fué el Virey y llevó todos los soldados -que pudo allegar, y quiso Dios que venció á los indios de los peñoles, -y desbaratados, se volvieron á Méjico á cabo de muchos dias que en esta -guerra estuvieron con gran trabajo. - -Dejemos aquel socorro que el Adelantado hizo, pues á todos los cercados -ayudó, y él murió del arte que ya he dicho; é quiero decir que, como -se supo en Guatimala de su muerte, la tristeza y lloros que hubo en -su casa, y su querida mujer doña Beatriz de la Cueva rompia la cara -y se mesaba los cabellos, juntamente con sus damas y doncellas que -tenia para casar; pues su amada hija y señores hijos, y un caballero, -yerno suyo, que se dice don Francisco de la Cueva, primo segundo -del duque de Alburquerque, que dejaba por gobernador de aquella -provincia, tuvieron mucho pesar, y todos los vecinos conquistadores -hicieron sentimiento y le hicieron solenes honras, porque el Obispo -don Francisco Marroquin, de buena memoria, sintió mucho su muerte, y -con toda la clerecía y cera y pompa que pudieron rogaban á Dios por su -ánima cada dia; y en esto de las honras puso el Obispo gran solicitud. - -Y tambien quiero decir que un mayordomo del Adelantado, por mostrar más -tristeza por la muerte de su señor, mandó que se entintasen todas las -paredes de las casas con un betun de tinta que no se pudiese quitar. - -Y tambien oí decir que muchos caballeros iban á consolar á la señora -doña Beatriz de la Cueva, mujer del Adelantado, porque no tomase tanta -tristeza por su marido, y le decian que diese gracias á Dios, pues -que dello fué servido; y ella, como buena cristiana, decia que así -se las daba; y como las mujeres son tan lastimosas por lo que bien -quieren, y que deseaba morirse y no estar en este triste mundo con -tantos trabajos: traigo aquí esto á la memoria por lo que el coronista -Francisco Lopez de Gómora dice en su Corónica, que dijo aquella señora -que ya no tenia nuestro Señor Jesucristo en qué más mal la pudiese -hacer de lo hecho, y por aquella blasfemia fué servido que desde á -pocos dias vino en esta ciudad una tormenta y tempestad de agua y -cieno y piedras muy grandes y maderos muy gordos, que descendió de un -volcan que está media legua de Guatimala, que derribó toda la mayor -parte de las casas donde vivia aquella señora, mujer del Adelantado, -estando en una recámara rezando con sus damas y doncellas, que las tomó -á todas debajo, y las más se ahogaron. - -Y en las palabras que dijo el Gómora que habia dicho aquella señora, no -pasó como dice, sino como dicho tengo; y si nuestro Señor Jesucristo -fué servido de la llevar deste mundo, fué secreto de Dios; de la cual -avenida y terremoto diré adelante en su tiempo y lugar; y quiero ahora -referir otras cosas que son muy de notar: que con haber servido el -Adelantado tan bien á su majestad, y con sus cuatro hermanos, que -se decian Jorge, Gonzalo y Gomez y Juan, y todos Albarados, cuando -falleció, como dicho tengo, no les quedaron á sus hijos é hijas -ningunos pueblos de los que tenia en su encomienda, habiéndolos él -ganado y conquistado, y haber venido á descubrir esta Nueva-España con -Juan de Grijalva y despues con Cortés. - -Pues digamos agora adónde murieron él y sus hijos y mujer y hermanos, -que es cosa de mirar en ello. - -Ya he dicho que murió en lo de Achitlan, y su hermano Jorge de Albarado -en la villa de Madrid, yendo á suplicar á su majestad le gratificase -sus servicios, y esto fué en el año de 1540; y el Gomez de Albarado en -el Pirú; el Gonzalo de Albarado no se me acuerda si murió en Guaxaca ó -en Méjico; el Juan de Albarado yendo á la isla de Cuba á poner cobro en -la hacienda que dejó en aquella isla. - -Pues sus hijos, el mayor, que se decia don Pedro, fué á Castilla en -compañía de un su tio que se decia Juan de Albarado el mozo, vecino -que fué de Guatimala, é iba á besar los piés del Emperador nuestro -señor y traerle á la memoria los servicios de su padre; y nunca más se -supo nueva dellos, porque creyeron que se perdieron en la mar ó los -cautivaron moros. - -Pues don Diego, el hijo menor, como se vió perdido, volvió al Pirú, y -en una batalla murió. - -Pues doña Beatriz, su mujer, ya he dicho dos veces cómo la tormenta la -llevó deste mundo, á ella y á otras señoras que estaban en su compañía. - -Tengan agora más cuenta los curiosos letores desto que aquí tengo -referido, y miren que el Adelantado murió solo sin su querida mujer -y amadas hijas, y la mujer sin su querido marido, y los hijos el uno -yendo á Castilla y el otro en una batalla en el Pirú, y los hermanos -segun y de la manera que dicho tengo. Nuestro Señor Jesucristo los -lleve á su santa gloria, amen. - -Agora nuevamente se han hecho en esta ciudad de Guatimala dos sepulcros -juntos al altar de la santa iglesia mayor para traer los huesos del -Adelantado don Pedro de Albarado, que están enterrados en el pueblo -de Chiribitio, y traidos que sean á esta ciudad, enterrarles en el un -sepulcro, y el otro sepulcro es para que cuando Dios nuestro Señor sea -servido llevar desta presente vida á don Francisco de la Cueva y á doña -Leonor de Albarado, su mujer, ó hija del mismo Adelantado, enterrarse -en ellos; porque á su costa traen los huesos de su padre y mandaron -hacer el sepulcro en la santa iglesia, como dicho tengo. - -Dejemos esta materia, y volveré á decir en lo que paró la armada, y es, -que despues que murió, como he referido, dende á un año, poco más ó -ménos tiempo, el Virey don Antonio de Mendoza mandó que tomasen ciertos -navíos, los mejores y más nuevos de los trece que enviaba el Adelantado -á descubrir la China por la banda del Poniente, y envió por capitan de -los navíos á un su deudo, que se decia Fulano de Villalóbos, y que se -fuese la mesma derrota que tenia concertado de enviar á descubrir; y -en lo que paró este viaje yo no lo sé bien, y á esta causa no doy más -relacion dello; y tambien he oido decir que nunca los herederos del -Adelantado cobraron cosa ninguna, ansí de navíos como de bastimento, -sino que todo se perdió. - -Dejemos esta materia, é diré lo que Cortés hizo. - - - - -CAPÍTULO CCIV. - -DE LO QUE EL MARQUÉS DEL VALLE HIZO DESDE QUE ESTABA EN CASTILLA. - - -Como su majestad volvió á Castilla á hacer el castigo de Gante, é hizo -la gran armada para ir sobre Argel, le fué á servir en ella el marqués -del Valle, y llevó en su compañía á su hijo el mayorazgo: tambien -llevó á don Martin Cortés, el que hubo en doña Marina, y llevó muchos -escuderos y criados y caballos, y gran copia y servicio, y se embarcó -en una buena galera, en compañía de don Enrique Enriquez; y como Dios -fué servido hubiese tan recia tormenta, se perdió casi que toda la Real -armada; tambien dió al través la galera en que iba Cortés, y escapó -él y sus hijos y todos los más caballeros que en ella iban, con gran -riesgo de sus personas; y en aquel instante, como no hay tanto acuerdo -como debia haber, especialmente viendo la muerte al ojo, dijeron -muchos de los criados de Cortés que le vieron que se ató en unos paños -revueltos al brazo y en el paño ciertas joyas de piedras muy riquísimas -que llevaba como gran señor, como se suele decir, para no menester, -y con la revuelta del salir en salvo de la galera, y con la mucha -multitud de gente que habia, se le perdieron todas las joyas y piedras -que llevaba, que, á lo que decian, valian muchos pesos de oro. - -Y volveré á decir de la gran tormenta y pérdida de caballeros y -soldados que se perdieron. Aconsejaron á su majestad los capitanes y -maestres de campo que eran del Real consejo de guerra, que luego alzase -el cerco y real de sobre Argel, y se fuese por Bujía, pues que veian -que nuestro Señor Dios fué servido dalles aquel tiempo contrario, y -no se podia hacer más de lo hecho; en el cual acuerdo y consejo no -llamaron á Cortés para que diese su parecer; y de que lo supo, dijo -que si su majestad era servido, que él entendia, con el ayuda de Dios -y con la buena ventura de nuestro César, que con los soldados que -estaban en el campo, de tomar á Argel; y tambien dijo á vueltas destas -palabras muchos loores de sus capitanes y compañeros que nos hallamos -con él en la conquista de Méjico, diciendo que fuimos para sufrir -hambres y trabajos, y que do quiera que les llamase hacia con ellos -heróicos hechos, y que heridos y entrapajados no dejaban de pelear y -tomar cualquier ciudad y fortaleza, aunque sobre ello aventurasen á -perder las vidas; y como muchos caballeros le oyeron aquellas palabras, -dijeron á su majestad que fuera bien haberle llamado á consejo de -guerra, y que se tuvo á descuido no haberle llamado; otros caballeros -dijeron que si no fué llamado fué porque sentian en el marqués que -seria de contrario parecer, y aquel tiempo de tanta tormenta no daba -lugar á muchos consejeros, salvo que su majestad y los más caballeros -de la Real armada se pusiesen en salvo, porque estaban en muy gran -peligro, y que el tiempo andando, con el ayuda de Dios volverian á -poner cerco á Argel; y ansí, se fueron por Bujía. - -Dejemos esta materia, y diré cómo volvieron á Castilla de aquella -trabajosa jornada. Y como el marqués estaba muy cansado, ansí de -estar en Castilla en la córte y haber venido por Bujía, é ya era -viejo, quebrantado del camino ya por mí dicho, deseaba en gran manera -volver á la Nueva-España si le dieran licencia; y como habia enviado á -Méjico por su hija la mayor, que se decia doña María Cortés, que tenia -concertado de la casar con D. Álvaro Perez Osorio, hijo del marqués -de Astorga y heredero del marquesado, y le habia prometido sobre cien -mil ducados de oro en casamiento, y otras muchas cosas de vestidos y -joyas, y vino á recibirla á Sevilla; y este casamiento se desconcertó, -segun dijeron muchos caballeros, por culpa de D. Álvaro Perez Osorio; -de que el marqués recibió tanto enojo, que de calenturas y cámaras que -tuvo recias estuvo al cabo; y andando con su dolencia, que siempre -empeoraba, acordó salir de Sevilla por quitarse de muchas personas que -le importunaban en negocios, y se fué á Castilleja de la Cuesta para -allí entender en su alma y ordenar su testamento; y cuando lo hubo -ordenado como convenia, y haber recebido los santos Sacramentos, fué -nuestro Señor Jesucristo servido de llevalle deste trabajoso mundo, -y murió en 2 dias del mes de Diciembre de 1547 años, y llevóse su -cuerpo á enterrar con grande pompa y muchos lutos y clerecía, y grande -sentimiento de muchos caballeros, y fué enterrado en la capilla de los -duques de Medina-Sidonia; y despues fueron traidos sus huesos á la -Nueva-España, y están en un sepulcro en Cuyoacan ó en Tezcuco; esto no -lo sé bien; porque ansí lo mandó en su testamento. - -Quiero decir la edad que tenia, á lo que á mí se me acuerda; lo -declararé por esta cuenta que diré: en el año que pasamos con Cortés -dende Cuba á la Nueva-España fué el de 519 años, y entónces solia -decir, estando en conversacion de todos nosotros los compañeros que con -él pasamos, que habia treinta y cuatro años, y veinte y ocho que habian -pasado hasta que murió, que son sesenta y dos años. - -Las hijas é hijos que dejó legítimos fué don Martin Cortés, marqués que -agora es, y doña María Cortés, la que he dicho que estaba concertada -en el casamiento con don Álvaro Perez Osorio, heredero del marquesado -de Astorga; que despues casó esta doña María con el conde de Luna, -de Leon; y á doña Juana, que casó con don Hernando Enriquez, que ha -de heredar el marquesado de Tarifa, y á doña Catalina de Arellano, -que murió en Sevilla; y más digo, que las llevó la señora marquesa -doña Juana de Zúñiga, su madre, á Castilla cuando vino por ellas un -fraile de Santo Domingo, que se dice fray Antonio de Zúñiga, el cual -fraile era hermano de la misma marquesa; y tambien se casó otra señora -doncella que estaba en Méjico, que se decia doña Leonor Cortés, con -un Juanes de Tolosa, vizcaino, persona rica, que tenia sobre cien mil -pesos y unas buenas minas de plata; del cual casamiento tuvo mucho -enojo el marqués el mozo, que vino á la Nueva-España. - -Y tambien tuvo dos hijos varones bastardos, que se decian don Martin -Cortés, que fué comendador de Santiago; este caballero hubo en doña -Marina la lengua; é á don Luis Cortés, que tambien fué comendador -de Santiago, que hubo en otra señora que se decia doña Fulana de -Hermosilla; y hubo otras tres hijas bastardas; la una hubo en una -indiana de Cuba que se decia doña Fulana Pizarro, y la otra en otra -indiana mejicana; y sé yo que estas señoras doncellas tenian buen dote, -porque dende niñas les dió buenos indios, que fueron unos pueblos que -se dicen Chinanta, y en el testamento y mandas que hizo, yo no lo sé -bien, mas tengo en mí que, como sábio, lo haria bien, y tuvo mucho -tiempo para ello, y como era viejo, que lo haria con mucha cordura y -mandaria descargar su conciencia; y mandó que hiciesen un hospital en -Méjico, y tambien mandó que en una su villa que se dice Cuyoacan, que -está obra de dos leguas de Méjico, que se hiciese un monasterio de -monjas, y que le trajesen sus huesos á la Nueva-España; y dejó buenas -rentas para cumplir su testamento, y las mandas fueron muchas y buenas -y de muy buen cristiano; y por excusar prolijidad no lo declaro, é -tambien por no me acordar de todas, aquí no las relato. - -La letra y blason que traia en sus armas é reposteros fueron de muy -esforzado varon y conforme á sus heróicos hechos, y estaban en latin, -y como yo no sé latin, no lo declaro; y traia en ellos siete cabezas -de Reyes presos en una cadena, é á lo que á mí me parece, segun vi y -entiendo, fueron los Reyes que agora diré: Montezuma, gran señor de -Méjico, é Cacamatzin, su sobrino de Montezuma, que tambien fué gran -señor de Tezcuco, é á Coadlabaca, que ansimismo era señor de Iztapalapa -y de otros pueblos, y al señor de Tacuba é al señor de Cuyoacan, é -á otro gran cacique de dos provincias que se decian Tulapa, junto á -Matalcingo. - -Este que dicho tengo, decian que era hijo de una su hermana de -Montezuma, y muy propincuo heredero de Méjico; y el postrer Rey fué -Guatemuz, el que nos dió guerra é defendia la ciudad cuando la ganamos -á ella y á sus provincias; y estos siete grandes caciques son los que -el marqués traia en sus reposteros y blasones por armas, porque de -otros Reyes yo no me acuerdo que se hubiesen preso que fuesen Reyes, -como dicho tengo en el capítulo que dello habla; pasaré adelante, y -diré su proporcion y condicion de Cortés. - -Fué de buena estatura y cuerpo y bien proporcionado y membrudo, y -la color de la cara tiraba algo á cenicienta, é no muy alegre; y si -tuviera el rostro más largo, mejor le pareciera; los ojos en el mirar -amorosos, y por otra graves; las barbas tenia algo prietas y pocas y -rasas, y el cabello que en aquel tiempo se usaba era de la misma manera -que las barbas, y tenia el pecho alto y la espalda de buena manera, y -era cenceño y de poca barriga y algo estevado, y las piernas y muslos -bien sacados, y era buen jinete y diestro de todas armas, ansí á pié -como á caballo, y sabia muy bien menearlas, y sobre todo, corazon y -ánimo, que es lo que hace al caso. - -Oí decir que cuando mancebo, en la isla Española fué algo travieso -sobre mujeres, é que se acuchillaba algunas veces con hombres -esforzados y diestros, y siempre salió con vitoria; y tenia una señal -de cuchillada cerca de un bezo debajo, que si miraban bien en ello, se -le parecia, mas cubríanselo las barbas; la cual señal le dieron cuando -andaba en aquellas quistiones. - -En todo lo que mostraba, ansí en su presencia y meneo como en pláticas -y conversacion, y en comer y en el vestir, en todo daba señales de gran -señor. - -Los vestidos que se ponia eran segun el tiempo y usanza, y no se -le daba nada de no traer muchas sedas ni damascos ni rasos, sino -llanamente y muy pulido; ni tampoco traia cadenas grandes de oro, -salvo una cadenita de oro de primera hechura, con un joyel con la -imágen de nuestra Señora la vírgen Santa María, con su Hijo precioso en -los brazos, y con un letrero en latin en lo que era de nuestra Señora, -y de la otra parte del joyel el señor San Juan Bautista con otro -letrero; y tambien traia en el dedo un anillo muy rico con un diamante; -y en la gorra, que entónces se usaba de terciopelo, traia una medalla, -y no me acuerdo el rostro que en la medalla traia figurado la letra -dél; mas despues, el tiempo andando, siempre traia gorra de paño sin -medalla. - -Servíase ricamente, como gran señor, con dos maestresalas y mayordomos -y muchos pajes, y todo el servicio de su casa muy cumplido, é grandes -vajillas de plata y de oro. - -Comia á medio dia bien, y bebia una buena taza de vino aguado, que -cabria un cuartillo, y tambien cenaba, y no era nada regalado ni se le -daba nada por comer manjares delicados ni costosos, salvo cuando veia -que habia necesidad que se gastase ó los hubiese menester. - -Era muy afable con todos nuestros capitanes y compañeros, especial con -los que pasamos con él de la isla de Cuba la primera vez; y era latino, -y oí decir que era bachiller en leyes, y cuando hablaba con letrados y -hombres latinos, respondia á lo que le decian en latin. - -Era algo poeta, hacia coplas en metros y en prosa; y en lo que -platicaba lo decia muy apacible y con muy buena retórica, y rezaba por -las mañanas en unas horas, é oia Misa con devocion; tenia por su muy -abogada á la Vírgen María nuestra Señora, la cual todo fiel cristiano -la debemos tener por nuestra intercesora y abogada; y tambien tenia -á señor San Pedro, Santiago, y al señor San Juan Bautista, y era -limosnero. - -Cuando juraba decia: «En mi conciencia;» y cuando se enojaba con algun -soldado de los nuestros sus amigos le decia: «¡Oh, mal pese á vos!» Y -cuando estaba muy enojado se le hinchaba una vena de la garganta y otra -de la frente, y aun algunas veces, de muy enojado, arrojaba una manta, -y no decia palabra fea ni injuriosa á ningun capitan ni soldado; y era -muy sufrido, porque soldados hubo desconsiderados que decian palabras -muy descomedidas, y no les respondia cosa muy sobrada ni mala; y aunque -habia materia para ello, lo más que les decia era: - -—«Callad, ó idos con Dios, y de aquí adelante tened más miramiento en -lo que dijéredes, porque os costará caro por ello, é os haré castigar.» - -Era muy porfiado, en especial en cosas de la guerra, que, por más -consejo y palabras que le deciamos sobre cosas desconsideradas de -combates que nos mandaba dar cuando rodeamos los pueblos grandes de la -laguna, y en los peñoles que agora llaman del Marqués, le dijimos que -no subiésemos arriba en unas fuerzas y peñoles, sino que les tuviésemos -cercados, por causa de las muchas galgas que dende lo alto de la -fortaleza venian derriscando, que nos echaban, porque era imposible -defendernos del golpe é ímpetu con que venian, y era aventurarnos todos -á morir, porque no bastaria esfuerzo ni consejo ni cordura; y todavía -porfió contra todos nosotros, y hubimos de comenzar á subir, y corrimos -harto peligro, y murieron diez ó doce soldados, y todos los más salimos -descalabrados y heridos, sin hacer cosa que de contar sea hasta que -mudamos otro consejo. - -Y demas desto, en el camino que fuimos á las Higueras ó á lo de -Cristóbal de Olí cuando se alzó con la armada, yo le dije muchas veces -que fuésemos por las sierras, y porfió que mejor era por la costa; y -tampoco acertó, porque si fuéramos por donde yo decia, era toda la -tierra poblada. - -Y para que bien la entienda quien lo ha andado, es de Guacacualco, -camino derecho de Chiapa, y de Chiapa á Guatimala, y de Guatimala á -Naco, que es adonde en aquella sazon estaba el Cristóbal de Olí. - -Dejemos esta plática, y diré que cuando luego venimos con nuestra -armada á la Villa-Rica y comenzamos á hacer la fortaleza, el primero -que cavó y sacó tierra en los cimientos fué Cortés, y siempre en las -batallas le vi que entraba en ellas juntamente con nosotros. - -Comenzaré á decir en las batallas de Tabasco, que él fué por capitan de -los de á caballo y peleó muy bien. - -Vamos á la Villa-Rica, ya he dicho acerca de lo de la fortaleza. - -Pues en dar, como dimos, con trece navíos al través por consejo de -nuestros valerosos capitanes y fuertes soldados, y no como lo dice -Gómora. - -Pues en las guerras de Tlascala, en tres batallas se mostró muy -esforzado capitan. - -Y en la entrada de Méjico con cuatrocientos soldados, cosa es de pensar -en ello, y más tener atrevimiento de prender al gran Montezuma dentro -de sus palacios, teniendo tan grandes números de guerreros, y tambien -digo que lo prendimos por consejo de nuestros capitanes y de todos los -más soldados. - -Y otra cosa, que no es de olvidar de la memoria, el quemar delante de -sus palacios á capitanes del Montezuma porque fueron en la muerte de -un nuestro capitan que se decia Juan de Escalante, y de otros siete -soldados; de los cuales capitanes indios no me acuerdo sus nombres; -poco va en ello, que no hace á nuestro caso. - -Y tambien qué atrevimiento y osadía fué que con dádivas y joyas de oro, -y por buenas mañas y ardides de guerra que se dió contra Pánfilo de -Narvaez, capitan de Diego Velazquez, que traia sobre mil y trescientos -soldados, contados en ellos hombres de mar, y traia noventa de á -caballo y otros tantos ballesteros, y ochenta espingarderos, que ansí -se llamaban; y nosotros con ducientos y sesenta y seis compañeros, sin -caballos ni escopetas ni ballestas, sino solamente nuestras picas y -espadas y puñales y rodelas, los desbaratamos, y prendimos á Narvaez. - -Pasemos adelante, y quiero decir que cuando entramos otra vez en -Méjico al socorro de Pedro de Albarado, y ántes que saliésemos huyendo -cuando subimos al cu de Huichilóbos, vi que se mostró muy varon, puesto -que no nos aprovecharon nada sus valentías ni las nuestras. - -Pues en la derrota y muy nombrada guerra de Obtumba, cuando nos estaban -esperando toda la flor y valientes guerreros mejicanos y todos sus -sujetos para nos matar allí. - -Tambien se mostró muy esforzado cuando dió un encuentro al capitan y -alférez de Guatemuz, que le hizo abatir sus banderas y perder el gran -brio de su valeroso pelear de todos sus escuadrones, con tanto esfuerzo -como peleaban, y despues de Dios, nuestros esforzados capitanes que le -ayudaban, que fué Pedro de Albarado é Gonzalo de Sandoval, y Cristóbal -de Olí y Diego de Ordás, é Gonzalo Dominguez y un Láres é Andrés de -Tapia, y otros esforzados soldados que aquí no nombro, de los que no -teniamos caballos y de los de Narvaez, tambien ayudaron muy bien; y -quien luego mató al capitan del estandarte fué un Juan de Salamanca, -natural de Ontiveros, y le quitó un rico penacho, y se le dió á Cortés. - -Pasemos adelante, y diré que tambien se halló Cortés juntamente con -nosotros en una batalla bien peligrosa en lo de Iztapalapa, y lo hizo -como buen capitan. - -Y en lo de Suchimileco, cuando le derribaron los escuadrones mejicanos -del caballo, y le ayudaron ciertos tlascaltecas nuestros amigos, y -sobre todos un nuestro esforzado soldado que se decia Cristóbal de -Olea, natural de Castilla la Vieja (tengan atencion á esto que diré), -que uno era Cristóbal de Olí, que fué maestre de campo, y otro es -Cristóbal de Olea; y esto declaro aquí porque no arguyan sobre ello y -no digan que voy errado. - -Tambien se mostró Cortés muy como esforzado cuando sobre Méjico -estábamos, y en una calzadilla le desbarataron los mejicanos, y le -llevaron á sacrificar sesenta y dos soldados, y á Cortés le tenian -engarrafado para le llevar á sacrificar, y le habian herido en una -pierna, y quiso Dios que por su buen esfuerzo y pelear, y porque le -socorrió el mismo Cristóbal de Olea, que fué el que la otra vez en -Suchimileco le libró de los mejicanos y le ayudó á cabalgar, y salvó -á Cortés la vida, y el esforzado Olea quedó allí muerto con los demas -que dicho tengo; y ahora que lo estoy escribiendo se me representa la -manera y proporcion de la persona del Cristóbal de Olea y de su gran -esfuerzo, y aun se me pone tristeza por ser de mi tierra y deudo de mis -deudos. - -No quiero decir otras muchas proezas y valentías que hizo nuestro -marqués del Valle, porque son tantas y de tal manera, que no acabaré -tan presto de las relatar, y volveré á decir de su condicion, y que -era muy aficionado á juegos de naipes é dados, y cuando jugaba era muy -afable en el juego, y decia ciertos remoquetes que suelen decir los que -juegan á los dados. - -Era muy cuidadoso en todas las conquistas que hicimos, y muchas noches -rondaba y andaba requiriendo las velas, y entraba en los ranchos y -aposentos de nuestros soldados, y al que hallaba sin armas ó estaba -descalzo los alpargates le reprendia y le decia que á la oveja ruin le -pesaba la lana, y le reprendia con palabras agras. - -Cuando fuimos á las Higueras vi que habia tomado una maña ó condicion -que no solia tener en las guerras pasadas, que cuando comia, si no -dormia un sueño, se le revolvia el estómago y rebosaba y estaba malo, y -por escusar este mal cuando íbamos camino, le ponian debajo de un árbol -ó otra sombra, una alfombra que llevaban á mano para aquel efeto, ó una -capa, y aunque más sol hiciese ó lloviese, no dejaba de dormir un poco, -y luego caminar. - -Y tambien vi que cuando estábamos en las guerras de la Nueva-España -era cenceño y de poca barriga, y despues que volvimos de las Higueras -engordó mucho y de gran barriga. - -Y tambien vi que se paraba la barba prieta, siendo de ántes que -blanqueaba. - -Tambien quiero decir que solia ser muy franco cuando estaba en la -Nueva-España y la primera vez que fué á Castilla, y cuando volvió la -segunda vez, en el año de 1540, le tenian por escaso, y le puso pleito -un su criado que se decia Ulloa, hermano de otro que mataron, que no le -pagaba su servicio; y tambien, si bien se quiere considerar y miramos -en ello, despues que ganamos la Nueva-España siempre tuvo trabajos, y -gastó muchos pesos de oro en las armadas que hizo; en la California -ni ida de las Higueras tuvo ventura, ni en otras cosas desque acabó -de conquistar la tierra, quizás para que la tuviese en el cielo; é yo -lo creo ansí, que era buen caballero y muy devoto de la Vírgen y del -Apóstol San Pedro y de otros Santos. - -Dios le perdone sus pecados, y á mí tambien, y me dé buen acabamiento, -que importa más que las conquistas y vitorias que hubimos de los indios. - - - - -CAPÍTULO CCV. - -DE LOS VALEROSOS CAPITANES Y FUERTES SOLDADOS QUE PASAMOS DENDE LA ISLA -DE CUBA CON EL VENTUROSO Y MUY ANIMOSO CAPITAN DON HERNANDO CORTÉS, QUE -DESPUES DE GANADO MÉJICO FUÉ MARQUÉS DEL VALLE Y TUVO OTROS DITADOS. - - -Primeramente; el mismo marqués D. Hernando Cortés murió junto á -Sevilla, en una villa que se dice Castilleja de la Cuesta. - -Y pasó don Pedro de Albarado, que despues de ganado Méjico fué -comendador de Santiago y Adelantado y gobernador de Guatimala y -Honduras y Chiapa; murió en lo de Xalisco yendo que fué á socorrer un -ejército de españoles que estaba sobre el peñol de Cochitlan, segun lo -he dicho y declarado en el capítulo que dello habla. - -Y pasó Gonzalo de Sandoval, que fué capitan muy preeminente y alguacil -mayor, y fué gobernador cierto tiempo en la Nueva-España cuando Alonso -de Estrada gobernaba. Tuvo dél grande noticia, y de sus heróicos -hechos, su majestad, y murió en la villa de Pálos yendo que iba con don -Hernando Cortés á besar los piés á su majestad. - -Y pasó un Cristóbal de Olí, esforzado capitan y maestre de campo que -fué en las guerras de Méjico, y murió en lo de Naco degollado por -justicia, porque se alzó con una armada que le habia dado Cortés. - -Estos tres capitanes que dicho tengo, fueron muy loados y alabados -delante de su majestad cuando Cortés fué á la córte, porque dijo al -Emperador nuestro señor que tuvo en su ejército, cuando conquistó á -Méjico y Nueva-España, tres capitanes que podian ser tenidos en tanta -estima como los muy afamados que hubo en el mundo. El primero que -dijo fué D. Pedro de Albarado, que, demas de ser esforzado, tenia -gracia en su persona y parecer para hacer gente de guerra; y dijo por -el Cristóbal de Olí que era un Héctor en el esfuerzo para combatir -persona por persona, y que si como era esforzado tuviera consejo, -fuera muy más tenido en el esfuerzo que suelen decir de Héctor, mas -habia de ser mandado; y dijo por el Gonzalo de Sandoval que era tan -valeroso y esforzado capitan y de buenos consejos, que podia ser uno -de los buenos coroneles que ha habido en España, y que en todo era tan -bastante, que osara decir y hacer. - -Y tambien dijo Cortés que tuvo muy buenos y valerosos soldados, y que -peleábamos con muy gran esfuerzo; y lo que sobre este caso propone -Bernal Diaz del Castillo es, que si esto que ahora dice Cortés, -escribiera la primera vez que hizo relacion á su majestad de las cosas -de la Nueva-España, bueno fuera; mas en aquel tiempo que escribió á -su majestad, toda la honra y prez de nuestras conquistas se daba á sí -mismo, y no hacia relacion de cómo se llamaban los capitanes y fuertes -soldados, ni de nuestros heróicos hechos; sino escribia á su majestad: -«Esto hice, esto otro mandé hacer á uno de mis capitanes;» é quedábamos -en blanco hasta ya á la postre, que no podia ser ménos de nombrarnos. - -Volvamos á nuestra relacion: pasó otro muy buen capitan y bien animoso, -que se decia Juan Velazquez de Leon, murió en las puentes. - -Pasó D. Francisco de Montejo, que despues de ganado Méjico fué -Adelantado de Yucatan, murió en Castilla. - -Y pasó Luis Marin, capitan que fué en lo de Méjico, persona preeminente -y bien esforzado, murió de su muerte. - -Y pasó un Pedro de Ircio, era ardid de corazon y de mediana estatura -é pasicorto, é hablaba mucho que habia hecho y acontecido en Castilla -por su persona, y lo que viamos é conociamos dél no era para nada, -y llamábamosle que era otro Agrajes, sin obras; fué cierto tiempo -capitan en la calzada de Tepeaquilla en el real de Sandoval. - -Y pasó otro buen capitan que se decia Andrés de Tapia, fué muy -esforzado, murió en Méjico de su muerte. - -Pasó un Juan de Escalante, capitan que fué en la Villa-Rica cuando -fuimos sobre Méjico, murió en poder de indios en la batalla que -nombramos de Almería, que son unos pueblos que están entre Tucapan y -Cempoal; tambien mataron en su compañía siete soldados que ya no se -me acuerdan sus nombres, y le mataron el caballo: este fué el primer -desman que tuvimos en la Nueva-España. - -Y tambien pasó un Alonso de Ávila, fué capitan y el primer contador -puesto por Cortés que hubo en la Nueva-España; persona muy esforzada, -fué algo amigo de ruidos, y don Hernando Cortés, conociendo su -inclinacion, porque no hubiese zizañas, procuró de lo enviar por -procurador de la isla Española, do residia la audiencia Real y los -frailes jerónimos que estaban por gobernadores, y cuando le envió le -dió buenas barras y joyas de oro por contentalle. - -Pasemos adelante: pasó un Francisco de Lugo, capitan que fué en algunas -entradas, hombre bien esforzado; fué hijo bastardo de un caballero de -Medina del Campo que se decia Álvaro de Lugo el viejo, señor de unas -villas que están cabe Medina del Campo, murió de su muerte. - -Y pasó un Andrés de Monjaraz, capitan que fué cierto tiempo en lo de -Méjico; estaba muy malo de bubas y dolores que le impedian harto -para la guerra; murió de su muerte, y pasó un su hermano que se decia -Gregorio de Monjaraz, buen soldado, ensordeció estando en la guerra de -Méjico, murió de su muerte. - -Y pasó Diego de Ordás, capitan que fué en la primera vez que fuimos -sobre Méjico, y despues de ganada la Nueva-España fué comendador de -Santiago y fué al rio de Marañon por gobernador, donde murió. - -Y pasaron cuatro hermanos de don Pedro de Albarado, que se decian -Jorge de Albarado, fué capitan cierto tiempo en lo de Méjico y en la -provincia de Guatimala, murió en Madrid en el año de 1540; y el otro -su hermano se decia Gomez de Albarado, murió en el Perú; y el otro se -llamaba Gonzalo de Albarado; Juan de Albarado era bastardo, murió en la -mar yendo que iba á la isla de Cuba á comprar caballos. - -Pasó Juan Jaramillo, capitan que fué de un bergantin cuando estábamos -sobre Méjico, y este es el que casó con doña Marina la lengua; fué -persona preeminente, murió de su muerte. - -Pasó un Cristóbal Flores, hombre de valía, murió en lo de Xalisco, -yendo que fué con Nuño de Guzman. - -Y pasó un Cristóbal Martin de Gamboa, caballerizo que fué de Cortés, -murió de su muerte. - -Pasó un Caicedo, fué hombre rico, murió de su muerte. - -Y pasó un Francisco de Saucedo, natural de Medina de Rioseco, y -porque era muy pulido le llamábamos el Galan; decian que habia sido -maestresala del almirante de Castilla, murió en las puentes. - -Pasó un Gonzalo Dominguez, muy esforzado y gran ginete, y murió en -poder de indios. - -Y pasó un Francisco de Morla, muy esforzado soldado y buen ginete, -natural de Jerez, murió en las puentes. - -Tambien pasó otro buen soldado que se decia Fulano de Mora, natural -de Ciudad-Rodrigo, murió en los peñoles que están en la provincia de -Guatimala. - -Y pasó un Francisco de Bonal, persona de valía, natural de Salamanca, -murió de su muerte. - -Pasó un Fulano de Láres, bien esforzado y buen ginete, murió en las -puentes. - -Pasó otro Láres, ballestero, tambien murió en las puentes. - -Pasó un Simon de Cuenca, que fué mayordomo de Cortés, matáronlo indios -en lo de Xacalango; tambien murieron en su compañía otros diez soldados -que no se me acuerdan sus nombres. - -Y tambien pasó un Francisco de Medina, natural de Aracena, fué capitan -en una entrada, murió en lo de Xicalango en poder de los indios; -tambien murieron en su compañía otros quince soldados que tampoco me -acuerdo sus nombres. - -Y tambien pasó un Maldonado, que le llamábamos el Ancho, natural de -Salamanca, persona preeminente, y habia sido capitan de entradas, murió -de su muerte. - -Y pasaron dos hermanos que se decian Francisco Álvarez Chico y Juan -Álvarez Chico, naturales de Fregenal; el Francisco Álvarez era hombre -de negocios y estaba doliente, y murió en la isla de Santo Domingo; el -Juan Álvarez murió en lo de Colima, en poder de indios. - -Y pasó un Francisco de Terrazas, mayordomo que fué de Cortés, persona -preeminente, murió de su muerte. - -Y pasó un Cristóbal del Corral, el primer alférez que tuvimos en lo de -Méjico, persona bien esforzada, fuese á Castilla y allá murió. - -Pasó un Antonio de Villa-Real, marido que fué de Isabel de Ojeda, que -despues se mudó el nombre de Villa-Real y dijo que se decia Antonio -Serrano de Cardona, murió de su muerte. - -Pasó un Francisco Rodriguez Magarino, persona preeminente, murió de su -muerte. - -Y Francisco Flores pasó ansimismo, que fué vecino de Guaxaca, persona -muy noble, murió de su muerte. - -Y pasó un Alonso de Grado, y era hombre más por entender en negocios -que guerra, y este, con importunaciones que tuvo con Cortés, le casó -con doña Isabel, hija de Montezuma, murió de su muerte. - -Pasaron cuatro soldados que tenian por sobrenombres Solíses: el uno, -que era hombre anciano, murió en las puentes, y el otro se decia Solís, -y porque era travieso le llamábamos Casquete, murió de su muerte en -Guatimala; el otro se decia Pedro de Solís Tras-de-la-puerta, porque -estaba siempre en su casa tras de la puerta mirando los que pasaban por -la calle, y él no podia ser visto; fué yerno de Orduña el viejo, vecino -de la Puebla, y murió de su muerte; y el otro Solís se decia el de la -Huerta, y nosotros le llamábamos Sayo de seda, porque se preciaba mucho -de traer sayo de seda, y murió de su muerte. - -É pasó un esforzado soldado que se decia Benitez, murió en las puentes. - -É pasó otro muy esforzado soldado que se decia Juan Ruano, murió en las -puentes: - -Y pasó Bernardino Vazquez de Tapia, persona muy preeminente y rico, -murió de su muerte. - -É pasó un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea, -natural de tierra de Medina del Campo, y bien se puede decir que, -despues de Dios, por este salvó la vida Cortés la primera vez en lo de -Suchimileco, cuando se vió Cortés en gran aprieto, que le derribaron -los indios mejicanos del caballo, que se decia el Romo, y este Olea -llegó de los primeros á socorrerle, é hizo tales cosas por su persona, -que tuvo lugar Cortés de cabalgar en el caballo, y luego le socorrimos -ciertos soldados que en aquel tiempo llegamos, y el Olea quedó mal -herido; y la postrera vez que le socorrió este Olea, cuando en Méjico -en la calzadilla le desbarataron los mejicanos y le mataron sesenta -y dos soldados, y á Cortés le tenia ya engarrafado un escuadron de -mejicanos para le llevar á sacrificar, y le habian dado una cuchillada -en una pierna, y el buen Olea con su ánimo tan esforzado peleó tan -bravosamente que se le quitó, y allí perdió la vida este esforzado -varon; que ahora que lo estoy escribiendo se me enternece el corazon, -é me parece que ahora le veo y se me representa su presencia y grande -ánimo como muchas veces nos ayudaba á pelear; y de aquella derrota -escribió Cortés á su majestad que no fueron sino veinte y ocho los que -murieron, y como he dicho, fueron sesenta y dos. - -Y para que bien se entienda esto que escribo del Olea, y no digan -algunas personas que salgo de la órden de lo que pasó, sepan que el -uno es Cristóbal de Olea, natural de Castilla la Vieja, y este que he -dicho; y otro fué Cristóbal de Olí, que fué maese de campo, natural que -fué de Úbeda ó de Linares, porque estos dos capitanes casi que tienen -un nombre. - -Volvamos á nuestro cuento: que tambien pasó con nosotros un buen -soldado que tenia una mano ménos, que se la cortaron en Castilla por -justicia, murió en poder de indios. - -Pasó otro soldado que se decia Tuvilla, que cojeaba de una pierna, que -decia él que se habia hallado en la del Garellano con el Gran Capitan, -murió en poder de indios. - -Pasaron dos hermanos que se decian Gonzalo Lopez de Jimena y Juan Lopez -de Jimena; el Gonzalo Lopez murió en poder de indios, y el Juan Lopez -fué alcalde mayor en la Veracruz y murió de su muerte. - -Y pasó un Juan de Cuellar, buen ginete; este casó primera vez con una -hija del señor de Tezcuco, la cual se decia doña Ana y era hermosa, -murió de su muerte; y pasó otro Fulano que se decia Cuellar, deudo de -Francisco Verdugo, vecino de Méjico, murió de su muerte. - -Y pasó un Santos Hernandez, hombre anciano, natural de Soria, que por -sobrenombre le llamábamos el Buen Viejo, ginete batidor, murió de su -muerte. - -Y pasó un Pedro Moreno Medrano, vecino que fué de la Veracruz, y muchas -veces fué en ella alcalde ordinario, y era recto en hacer justicia, y -despues fué á vivir á la Puebla; fué hombre que sirvió muy bien á su -majestad, ansí de soldado como de hacer justicia, murió de su muerte. - -Y pasó un Juan de Limpias Carvajal, buen soldado, capitan que fué de -bergantines, y ensordeció estando en la guerra, murió de su muerte. - -Y pasó un Melchor de Gálvez, vecino que fué de Guaxaca, murió de su -muerte. - -Y pasó un Ramon Lopez, que despues de ganado Méjico se le quebró un -ojo, persona preeminente, murió en Guaxaca. - -Pasó un Villandrando, que decian que era deudo del conde de Ribadeo, -persona preeminente, murió de su muerte. - -Pasó un Osorio, natural de Castilla la Vieja, buen soldado y persona de -mucha cuenta, murió en la Veracruz. - -Pasó un Rodrigo de Castañeda, fué naguatato y buen soldado, murió en -Castilla. - -Pasó un Fulano de Pilar, fué buena lengua, murió en lo de Cuyoacan -cuando fué con Nuño de Guzman. - -Pasó otro soldado que se dice Granado, vive en Méjico. - -Pasó un Martin Lopez, fué un muy buen soldado, este fué el maestre de -hacer los trece bergantines, que fué harta ayuda para ganar á Méjico, y -de soldado sirvió bien á su majestad, vive en Méjico. - -Pasó un Juan de Nájara, buen soldado y ballestero, sirvió bien en la -guerra. - -Y pasó un Ojeda, vecino de los zapotecas, y quebráronle un ojo en lo -de Méjico. - -Pasó un Fulano de la Serna, que tuvo unas minas de plata, tenia una -cuchillada por la cara, que le dieron en la guerra, no me acuerdo qué -se hizo dél. - -Y pasó un Alonso Hernandez Puertocarrero, primo del conde de Medellin, -caballero preeminente, y este fué á Castilla la primera vez que -enviamos presentes á su majestad, y en su compañía fué D. Francisco -de Montejo ántes que fuese Adelantado, y llevaron mucho oro en granos -sacado de las minas, y joyas de diversas hechuras, y el sol de oro y -la luna de plata. Y segun pareció, el Obispo de Búrgos, que se decia -D. Juan Rodriguez de Fonseca, Arzobispo de Rosano, mandó prender al -Alonso Hernandez Puertocarrero porque decia al mismo Obispo que queria -ir á Flandes con el presente ante su majestad, y porque procuraba por -las cosas de Cortés, y tuvo achaque el Obispo para le prender porque le -acusaron al Puertocarrero que habia traido á la isla de Cuba una mujer -casada, y en Castilla murió; y puesto que era uno de los principales -compañeros que con nosotros pasaron se me olvidaba de poner en esta -cuenta, hasta que me acordé dél. - -Y tambien pasó otro muy buen soldado que se decia Alonso Luis ó Juan -Luis, y era muy alto de cuerpo y le deciamos por sobrenombre el Niño, -murió en poder de indios. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Hernando Burgueño, natural de -Aranda de Duero, murió de su muerte. - -É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Monroy, é porque -se decia que era hijo de un comendador de Santisteban, porque no le -conociesen se llamaba Salamanca, murió en poder de indios. - -Y vamos adelante, que tambien pasó un Fulano de Villalóbos, natural de -Santa Olalla, que se fué á Castilla rico. - -Y pasó un Tirado de la Puebla, era hombre de negocios, murió de su -muerte. - -Y pasó un Juan del Rio, fué á Castilla. - -Y pasó un Juan Rico de Alanis, buen soldado, murió en poder de indios. - -Y pasó un Gonzalo Hernandez de Alanis, bien esforzado soldado. - -Pasó un Juan Rico de Alanis, murió de su muerte. - -É pasó un Fulano Navarrete, vecino que fué de Pánuco, murió de su -muerte. - -Pasó un Francisco Martin de Vendabal, vivo le llevaron los indios á -sacrificar, y ansimismo á otro su compañero que se decia Pedro Gallego, -y desto echamos mucha culpa á Cortés, porque quiso echar una celada -á unos escuadrones mejicanos, y los mejicanos se la echaran al mismo -Cortés y le arrebataron los dos soldados, y los llevaron á sacrificar -delante de sus ojos, que no se pudieron valer. - -Y pasaron tres soldados que se decian Trujillos, el uno natural de -Trujillo, y era muy esforzado y murió en poder de indios; y el otro, -natural de Güelva, tambien fué de mucho ánimo, murió en poder de -indios, y el otro era natural de Leon, tambien murió en poder de indios. - -Y pasó un soldado que se decia Juan Flamenco, murió de su muerte. - -Y pasó un Francisco del Barco, natural del Barco de Ávila, capitan que -fué en la Cholulteca, murió de su muerte. - -Pasó un Juan Perez, que mató á su mujer, que se decia la hija de la -Vaquera, murió de su muerte. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Nájera el Corcovado, extremado -hombre por su persona, murió en Colima ó en Zacatula. - -É pasó otro buen soldado que se decia Madrid el Corcovado, murió en -Colima ó Zacatula. - -Y pasó otro soldado que se decia Juan de Inhiesta, fué ballestero, -murió de su muerte. - -Y pasó un Fulano de Alamilla, vecino que fué de Pánuco, buen -ballestero, murió de su muerte. - -Y pasó un Fulano Moron, gran músico, vecino de Colima ó Zacatula, murió -de su muerte. - -Pasó un Fulano de Varela, buen soldado, vecino que fué de Colima ó -Zacatula, murió de su muerte. - -Pasó un Fulano de Valladolid, vecino de Colima ó Zacatula, murió en -poder de indios. - -É pasó un Fulano de Villafuerte, persona de valía, que casó con una -deuda de la mujer que primero tuvo Hernando Cortés, y era vecino de -Zacatula ó de Colima, murió de su muerte. - -Y pasó un Fulano Gutierrez, vecino de Colima ó Zacatula, murieron de su -muerte. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Valladolid el Gordo, murió en -poder de indios. - -Y pasó un Pacheco, vecino que fué de Méjico, persona preeminente, murió -de su muerte. - -Y pasó un Hernando de Lerma ó de Lema, hombre anciano, que fué capitan, -murió de su muerte. - -Pasó un Fulano Suarez el Viejo, que mató á su mujer con una piedra de -moler maíz, murió de su muerte. - -Y pasó un Fulano de Angulo é un Francisco Gutierrez y otro mancebo que -se decia Santa-Clara, vecinos que fueron de la Habana, que murieron en -poder de indios. - -Y pasó un Garci-Caro, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte. - -Y pasó un mancebo que se decia Larios, vecino que fué de Méjico, murió -de su muerte, que tuvo pleito sobre sus indios. - -Pasó un Juan Gomez, vecino que fué de Guatimala, fué rico á Castilla. - -Y pasaron dos hermanos que se decian los Jimenez, naturales que fueron -de Linguijuela de Estremadura; el uno murió en poder de indios, el otro -de su muerte. - -Y pasaron dos hermanos que se decian los Florines, murieron en poder de -indios. - -Y pasó un Francisco Gonzalez de Nájera é un su hijo que se decia Pero -Gonzalez de Nájera, y dos sobrinos del Francisco Gonzalez que se decian -los Ramirez; el Francisco Gonzalez murió en los peñoles que están en la -provincia de Guatimala, y los sobrinos en las puentes de Méjico. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Amaya, vecino que fué de Guaxaca, -murió de su muerte. - -Y pasaron dos hermanos que se decian Carmonas, naturales de Jerez, -murieron de sus muertes. - -Y pasaron otros dos hermanos que se decian los Vargas, naturales de -Sevilla; el uno murió en poder de indios, y el otro de su muerte. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Polanco, natural de Ávila, vecino -que fué de Guatimala, murió de su muerte. - -Y pasó un Hernan Lopez de Ávila, tenedor que fué de los bienes de los -difuntos, fué rico á Castilla. - -Y pasó un Juan de Aragon, vecino de Guatimala, murió de su muerte. - -Y pasó un Fulano de Cieza, que tiraba bien una barra, murió en poder de -indios. - -Pasó un Santisteban, viejo, ballestero, vecino de Chiapa, murió de su -muerte. - -Pasó un Bartolomé Pardo, murió en poder de indios; pasó un Bernardino -de Coria, vecino que fué de Chiapa, padre de uno que se decia Centena, -murió de su muerte. - -Y pasó un Pedro Escudero y un Juan Cermeño, y otro su hermano que se -llamaba como él, buenos soldados; al Pedro Escudero y á Juan Cermeño -mandó Cortés ahorcar porque se alzaban con un navío para ir á la -isla de Cuba á dar mando á Diego Velazquez, de cuando enviamos los -embajadores, oro y plata á su majestad, para que los saliese á tomar en -la Habana, y quien lo descubrió fué el Bernardino de Coria, y murieron -ahorcados. - -Y pasó un Gonzalo de Umbría, piloto, muy buen soldado; á este tambien -mandó Cortés cortar los dedos de los piés porque se iba por piloto con -los demas, y fuese á Castilla á quejar ante su majestad, y le fué muy -contrario á Cortés, y su majestad le mandó dar su Real cédula para que -en la Nueva-España le diesen mil pesos de oro cada año de renta en -pueblos de indios, y nunca volvió de Castilla, porque temió á Cortés. - -Y pasó un Rodrigo Rangel, que fué persona preeminente, y estaba muy -tullido de bubas, nunca fué á la guerra para que dél se haga memoria, y -de dolores murió. - -Y pasó un Francisco de Orozco, que tambien estaba malo de bubas y muy -doliente, y habia sido soldado en Italia, que estuvo ciertos dias por -capitan en lo de Tepeaca entre tanto que estuvimos en la guerra de -Méjico, no sé qué se hizo ni dónde murió. - -Y pasó un soldado que se decia Mesa, y habia sido artillero en Italia, -y ansí lo fué en la Nueva-España, y murió ahogado en un rio despues de -ganado Méjico. - -Y pasó otro muy esforzado soldado que se decia Fulano Arbolanche, -natural de Castilla la Vieja, murió en poder de indios. - -Y pasó otro soldado que se decia Luis Velazquez, natural de Arévalo, -murió en las Higueras cuando fuimos con Cortés. - -Y pasó un Martin García, valenciano, buen soldado, murió en lo de -Higueras. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Barrientos; este se -fué dende Tuztepeque á se acoger entre los indios de Chinanta cuando -se alzó Méjico, y en lo de Tuztepeque murieron sesenta y seis soldados -y cinco mujeres de Castilla de los de Narvaez y de los nuestros, que -mataron los mejicanos que estaban en guarnicion en aquella provincia. - -Y pasó un Almodóvar el viejo é un su hijo que se decia Álvaro de -Almodóvar, y dos sobrinos que tenian el mesmo sobrenombre de Almodóvar, -é el un sobrino murió en poder de indios, y el viejo y el Álvaro y el -sobrino murieron sus muertes. - -Y pasaron dos hermanos que se decian los Martinez, naturales de -Fregenal, buenos hombres por sus personas, murieron en poder de indios. - -Y pasó un buen soldado que se decia Juan del Puerto, murió tullido de -bubas. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Lagos, murió en poder de indios. - -Y pasó un fraile de nuestra Señora de la Merced que se decia fray -Bartolomé de Olmedo, y era teólogo y gran cantor y virtuoso, murió su -muerte. - -Y pasó otro soldado que se decia Sancho de Ávila, natural de las -Garrovillas; este, segun decian, habia llevado á Castilla de la isla de -Santo Domingo seis mil pesos de oro en unos borceguíes, que cogió de -unas minas ricas, y como llegó á Castilla lo jugó y lo gastó, y se vino -con nosotros, é indios le mataron. - -Y pasó un Alonso Hernandez de Palo, ya hombre viejo, y dos sobrinos; -el uno se decia Alonso Hernandez, buen ballestero, y el otro no se me -acuerda el nombre, y el Alonso Hernandez murió en poder de indios y los -demas murieron de sus muertes. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Alonso de la Mesta, natural de -Sevilla ó del Ajarafe, murió en poder de indios, y los demas murieron -de sus muertes. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Rabanal, montañés, murió en poder -de indios. - -Pasó otro muy buen hombre por su persona, que se decia Pedro de Guzman, -é se casó con una valenciana que se decia doña Francisca de Valtierra; -fuese al Pirú, é hubo fama que murieron helados él y la mujer y un -caballo y unos negros y otras gentes. - -É pasó un buen ballestero que se decia Cristóbal Diaz, natural de -Colmenar de Arenas, murió de su muerte; é pasó otro soldado que se -decia Retamales, matáronle indios en lo de Tabasco. - -É pasó otro esforzado soldado que se decia Ginés Nortes, murió en lo de -Yucatan en poder de indios. - -Pasó otro muy diestro soldado é bien esforzado, que se decia Luis -Alonso, é cortaba muy bien con una espada, murió en poder de indios. - -É pasó un Alonso Catalan, buen soldado, murió en poder de indios. - -É otro soldado que se decia Juan Siciliano, vecino que fué de Méjico, -murió de su muerte. - -É pasó otro buen soldado que se decia Canillas, fué en Italia atambor, -y tambien en la Nueva-España, murió en poder de indios. - -É pasó un Hernandez, secretario que fué de Cortés, natural de Sevilla, -murió en poder de indios. - -Pasó un Juan Diaz, que tenia una gran nube en un ojo, natural de -Búrgos, que traia á cargo el rescate é vituallas de Cortés, murió en -poder de indios. - -Pasó un Diego de Coria, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte. - -Pasó otro buen soldado, mancebo, que se decia Juan Nuñez de Mercado, -que era natural de Cuellar, otros decian que era natural de Madrigal; -este soldado cegó de los ojos, vecino que ahora es de la Puebla. - -Y pasó otro buen soldado, y el más rico que todos los que pasamos con -Cortés, que se decia Juan Sedeño, natural de Arévalo, é trujo un navío -suyo é una yegua é un negro, é tocinos é mucho pan é cazabe, murió de -su muerte é fué persona preeminente. - -É pasó un Fulano de Balnor, vecino que fué de la Trinidad, murió en -poder de indios. - -É pasó un Zaragoza, ya hombre viejo, padre que fué de Zaragoza el -escribano de Méjico, murió de su muerte. - -É pasó un buen soldado que se decia Diego Martin de Ayamonte, murió de -su muerte. - -É pasó otro soldado que se decia Cárdenas, decia él mismo que era nieto -del comendador mayor don Fulano de Cárdenas, murió en poder de indios. - -Y pasó otro soldado que se decia Cárdenas, hombre de la mar, piloto, -natural de Triana; este fué el que dijo que no habia visto tierra -adonde hubiese dos Reyes como en la Nueva-España, porque Cortés llevaba -quinto como Rey, despues de sacado el real quinto, é de pensamiento -dello cayó malo, é fué á Castilla é dió relacion dello á su majestad, -é de otras cosas de agravios que le habian hecho, é fué muy contrario -á Cortés, é su majestad le mandó dar su Real cédula para que le diesen -indios que rentasen mil pesos; y ansí como vino á Méjico con ella, -murió de su muerte. - -É pasó otro buen soldado que se decia Arguello, natural de Leon, murió -en poder de los indios. - -Y pasó otro soldado que se decia Diego Hernandez, natural de Salces de -los Gallegos, ayudó á aserrar la madera de los bergantines, é cegó é -murió de su muerte. - -É pasó otro soldado de muchas fuerzas é animoso, que se decia Fulano -Vazquez, murió en poder de indios. - -É pasó otro soldado ballestero que se decia Arroyuelo, decian que era -natural de Olmedo, murió en poder de indios. - -É pasó un Fulano Pizarro, capitan que fué en entradas, decia Cortés que -era su deudo; en aquel tiempo no habia nombre de Pizarros ni el Pirú -estaba descubierto, murió en poder de indios. - -É pasó un Álvaro Lopez, vecino que fué de la Puebla, murió de su muerte. - -É pasó otro soldado que se decia Yañez, natural de Córdoba, y este -soldado fué con nosotros á las Higueras, y entre tanto que fué se le -casó la mujer con otro marido, é de que volvimos de aquel viaje no -quiso tomar á la mujer, murió de su muerte. - -É pasó un buen soldado é bien suelto peon que se decia Magallanes, -portugués, murió en poder de indios. - -É pasó otro portugués Platero, murió en poder de indios. - -É pasó otro portugués, ya hombre anciano, que se decia Martin de -Alpedrino, murió de su muerte. - -É pasó otro portugués que se decia Juan Álvarez Rubazo, murió de su -muerte. - -É pasó otro muy esforzado portugués que se decia Gonzalo Sanchez, murió -de su muerte. - -É pasó otro portugués, vecino que fué de la Puebla, que se decia -Gonzalo Rodriguez, persona preeminente, murió de su muerte. - -É pasaron otros dos portugueses, vecinos de la Puebla, que se decian -los Villanuevas, altos de cuerpo, no sé qué se hicieron ó dónde -murieron. - -É pasaron tres soldados que tenian por sobrenombres Fulanos de -Ávila; el uno que se decia Gaspar de Ávila, fué yerno de Hortigosa, -el escribano, murió de su muerte; é el otro Ávila se allegaba con el -capitan Andrés de Tapia, murió en poder de indios; el otro Ávila no me -acuerdo adónde fué á ser vecino. - -É tambien pasaron dos hermanos, hombres ancianos, que se decian los -Vandadas, decian que eran naturales de tierra de Ávila, murieron en -poder de indios. - -É pasaron otros tres soldados que tenian por sobrenombres Espinosas; -el uno era vizcaino, é murió en poder de indios; y el otro se decia -Espinosa de la Bendicion, porque siempre traia por plática con la buena -bendicion; era muy buena aquella plática, é murió de su muerte; y el -otro Espinosa era natural de Espinosa de los Monteros, murió en poder -de indios. - -É pasó un Pedro Peton de Toledo, murió de su muerte. - -É vino otro buen soldado que se decia Villasinda, natural de Portillo, -que se metió fraile francisco, murió de su muerte. - -É pasaron dos buenos soldados que se decian por sobrenombre San Juan; -al uno llamábamos San Juan el Entonado, porque era muy presuntuoso, -murió en poder de indios; y el otro se decia San Juan de Vichilla, era -gallego, murió de su muerte. - -É pasó otro buen soldado que se decia Izquierdo, natural de -Castromocho, fué vecino en la villa de San Miguel, sujeta á Guatimala, -murió de su muerte. - -É pasó un Aparicio Martin, que casó con una que se decia la Medina, -natural de Medina de Rioseco, vecino que fué de San Miguel, murió de -su muerte. - -É pasó un buen soldado que se decia Cáceres, natural de Trujillo, murió -en poder de indios. - -É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Herrera, natural de -Jerez; este fué capitan en los zapotecas, é acuchilló á otro capitan -que se decia Figuero sobre ciertas contiendas de las capitanías, é -por temor del tesorero Alonso de Estrada, que en aquella sazon era -gobernador, porque no le prendiese, se fué á lo de Marañon, é allá -murió en poder de indios, y el Figuero se ahogó en la mar yendo á -Castilla. - -É tambien pasó un mancebo que se decia Maldonado, natural de Medellin, -estuvo malo de bubas, é no sé si murió de su muerte; no lo digo por -Maldonado de la Veracruz, marido que fué de doña María del Rincon. - -É pasó otro soldado que se decia Morales, ya hombre anciano, que -cojeaba de una pierna; decian que fué soldado del comendador Solís, fué -alcalde ordinario en la Villa-Rica, é hacia recta justicia. - -É pasó otro soldado que se decia Escalona el mozo, murió en poder de -indios. - -É pasaron tres soldados, que todos tres fueron vecinos en la -Villa-Rica, que nunca fueron á guerra ni á entrada ninguna de la -Nueva-España; al uno decian Arévalo é al otro Juan Leon é al otro -Madrigal, murieron de su muerte. - -É pasó otro soldado que se decia por sobrenombre Lencero, cuya fué la -venta que agora se dice de Lencero, que está entre la Veracruz é la -Puebla, que fué buen soldado y se metió fraile mercenario. - -Pasó un Alonso Duran, que era algo viejo y no via bien, que ayudaba de -sacristan é se metió fraile mercenario. - -É pasó otro soldado que se decia Navarro, que se allegaba en casa del -capitan Sandoval, é despues se casó en la Veracruz, murió de su muerte. - -É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Talavera, que se -allegaba en casa del capitan Sandoval, murió en poder de indios. - -É pasaron dos indios, que se decia el uno Juan de Manzanilla y el otro -Pedro Manzanilla; el Pedro Manzanilla murió en poder de indios, el Juan -de Manzanilla fué vecino de la Puebla, murió de su muerte. - -É pasó un soldado que se decia Benito Bejel, fué atambor de ejércitos -de Italia, y tambien lo fué en la Nueva-España, murió de su muerte. - -É pasó un Alonso Romero, que fué vecino de la Veracruz, persona rica y -preeminente, murió de su muerte. - -É pasó un soldado que se decia Síndos de Portillo, natural de Portillo, -é tuvo muy buenos indios y estuvo rico, é dejó sus indios y vendió sus -bienes, é lo repartió á pobres é se metió fraile, é fué de santa vida. - -É otro buen soldado que se decia Quintero, natural de Moguel, é tuvo -buenos indios y estuvo rico, é lo dió por Dios é se metió fraile -francisco y fué buen religioso. - -É otro soldado que se decia Alonso de Aguilar, cuya fué la venta que -ahora llaman de Aguilar, que está entre la Veracruz y la Puebla, y fué -persona rica y tuvo buen repartimiento de indios, todo lo vendió y dió -por Dios, é se metió fraile dominico y fué muy buen religioso. - -É otro soldado que se decia Fulano Burguillos, tenia buenos indios y -estuvo rico, é lo dejó é se metió fraile francisco, y este Burguillos -despues se salió de la órden. - -É otro buen soldado que se decia Escalante, era galan y buen ginete, -metióse fraile francisco, que despues se salió del monasterio é se -volvió á triunfar, é de ahí obra de un mes se tornó á tomar los hábitos -y fué buen religioso. - -Otro soldado que se decia Gaspar Diaz, natural de Castilla la Vieja, é -fué rico, ansí de sus indios como de sus tratos, todo lo dió por Dios, -é se fué á los pinares de Guaxocingo, en parte muy solitaria, é hizo -una ermita é se puso en ella por ermitaño, é fué de tan buena vida é -se daba á ayunos y disciplinas, que se paró muy flaco é debilitado, é -decian que dormia en el suelo en unas pajas; é de que lo supo el Obispo -D. fray Juan de Zumarraga le mandó que no hiciese tan áspera vida, é -tuvo tan buena fama el ermitaño Gaspar Diaz, que se metieron en su -compañía otros ermitaños, é todos hicieron buenas vidas, é á cuatro -años que allí estaban fué Dios servido llevarle á su santa gloria. - -É pasó otro soldado que se decia Ribadeo, gallego, que por sobrenombre -le llamábamos Beberreo, porque bebia mucho vino, murió en poder de -indios en lo de Almería. - -Pasó otro soldado que llamábamos el Galleguillo porque era chico de -cuerpo, murió en poder de indios. - -Pasó un esforzado soldado que se decia Lerma; éste fué uno de los que -ayudaron á salvar la vida á Cortés, como dicho tengo en el capítulo -que dello habla, y se fué entre los indios como aburrido de temor del -mismo Cortés, á quien habia ayudado á salvar la vida, por ciertas cosas -de enojo que Cortés contra él tuvo, que aquí no declaro por su honor; -nunca más supimos dél vivo ni muerto; mala sospecha tuvimos. - -Tambien pasó otro buen soldado que se decia Pinedo, criado que habia -sido de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, y cuando vino Narvaez, se -iba de Méjico para el mismo capitan Narvaez, y en el camino le mataron -indios, sospechóse que por mandado de Cortés. - -Pasó otro soldado y buen ballestero que se decia Pedro Lopez, murió de -su muerte. - -Y asimismo pasó otro Pedro Lopez, ballestero, que fué con Alonso de -Ávila á la isla Española, é allá se quedó. - -É pasaron tres herreros, el uno se llamaba Juan García y el otro Hernan -Martin, que casó con la Bermuda, que se llamaba Catalina Marquez, y el -otro no me acuerdo su nombre; el uno murió en poder de indios é los dos -de sus muertes. - -É pasó otro soldado que se decia Álvaro Gallego, vecino que fué de -Méjico, cuñado de unos Zamoras, murió de su muerte. - -É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Paredes, padre de -un Paredes que agora está en lo de Yucatan, murió en poder de indios. - -É pasó otro soldado que se decia Gonzalo Mejía Rapapelo, porque decia -él mismo que era nieto de un Mejía que andaba á robar en el tiempo del -Rey D. Juan en compañía de un Centeno, murió en poder de indios. - -Pasó un Pedro de Tapia, y murió tullido despues de ganado Méjico. - -É pasaron ciertos pilotos que se decian Anton de Alaminos é un su -hijo que tambien tenia el mismo nombre que su padre, eran naturales -de Pálos; é un Camacho de Triana, é un Juan Álvarez, el Manquillo de -Güelva, é un Sopuerta del Condado, ya hombre anciano, é un Cárdenas. -Este fué el que estuvo malo de pensamiento cómo sacaban dos quintos del -oro, el uno para Cortés; é un Gonzalo de Umbría, é hubo otro piloto -que se decia Galdin, é tambien hubo más pilotos, que ya no se acuerdan -sus nombres; mas el que yo vi que se quedó para vecino en Méjico fué -el Sopuerta, que todos los demas se fueron á Cuba é Jamáica é á otras -islas é á Castilla á ganar pilotajes, por temor del Cortés, porque -estaba mal con ellos porque dieron aviso á Francisco de Garay de las -tierras que demandó á su majestad que le hiciese mercedes; y aun fueron -cuatro pilotos dellos á se quejar de Cortés delante de su majestad, los -cuales fueron los Alaminos é el Cárdenas é el Gonzalo de Umbría, é les -mandó dar cédulas Reales para que en la Nueva-España diesen á cada uno -mil pesos de renta; é el Cárdenas vino, é los demas nunca vinieron. - -É pasó otro soldado que se decia Lúcas Ginovés, y era piloto, murió en -poder de indios. - -É tambien pasó otro Lorenzo Ginovés, vecino que fué de Guaxaca, marido -de una portuguesa vieja, murió de su muerte. - -É pasó otro soldado que se decia Enrique, natural de tierra de -Palencia; este soldado se ahogó de cansado é del peso de las armas é -del calor que le daban. - -É pasó otro soldado que se decia Cristóbal de Jaén, era carpintero, -murió en poder de indios. - -É pasó un Ochoa, vizcaino, hombre rico y preeminente, vecino que fué de -Guaxaca, murió de su muerte. - -É pasó un bien esforzado soldado que se decia Zamudio, fuese á Castilla -porque acuchilló á unos en Méjico; en Castilla fué capitan de una -capitanía de hombres de armas, murió en Locastil con otros muchos -caballeros españoles. - -É pasó otro soldado que se decia Cervantes el Loco, era chocarrero é -truhan, murió en poder de indios. - -É pasó uno que llamaban Plazuela, matáronlo indios. - -É pasó un buen soldado que se decia Alonso Perez Maite, que vino casado -con una india muy hermosa del Bayamo, murió en poder de indios. - -É pasó un Martin Vazquez, natural de Olmedo, hombre rico é preeminente, -vecino que fué de Méjico, murió de su muerte. - -Pasó un Sebastian Rodriguez, buen ballestero, y despues de ganado -Méjico fué trompeta, murió de su muerte. - -É pasó otro ballestero que se decia Peñalosa, compañero del Sebastian -Rodriguez, murió de su muerte. - -É pasó un soldado que se decia Álvaro, hombre de la mar, natural de -Pálos, que decian que tuvo en indias de la tierra treinta hijos en obra -de tres años, matáronlo indios en lo de las Higueras. - -É pasó otro soldado que se decia Juan Perez Malinche, que despues le -oí nombrar Arteaga, vecino de la Puebla, fué hombre rico y murió de su -muerte. - -Pasó un buen soldado que se decia Pedro Gonzalez Sabote, murió de su -muerte. - -Pasó otro buen soldado que se decia Jerónimo de Aguilar; este Aguilar -pongo en esta cuenta porque fué el que hallamos en la Punta de Cotoche, -que estaba en poder de indios, é fué nuestra lengua, murió tullido de -bubas. - -É pasó otro soldado que se decia Pedro Valenciano, vecino de Méjico, -murió de su muerte. - -Pasaron tres soldados que tenian por sobrenombres Tarifas; el uno fué -vecino de Guaxaca, marido de una mujer que se decia Catalina Muñoz, -murió de su muerte; el otro se decia Tarifa el de los servicios, porque -siempre andaba diciendo que servia á su majestad é que no le daban -nada, y era natural de Sevilla, hombre hablador, murió de su muerte; y -el otro llamaban Tarifa el de las manos blancas, tambien era natural -de Sevilla, llamábamosle ansí porque no era para la guerra ni para -cosa de trabajo, sino hablar de cosas pasadas que le habian acaecido -en Sevilla, murió en el rio del Golfo-Dulce en el viaje de Higueras, -ahogóse él é su caballo, que nunca parecieron más. - -Pasó otro buen soldado que se decia Pedro Sanchez Farfan, que estuvo -por capitan en Tezcuco entre tanto que andábamos en la guerra, murió -de su muerte. - -É pasó otro soldado que se decia Alonso de Escobar, el paje que fué de -Diego Velazquez, de quien se tuvo mucha cuenta, matáronlo indios. - -É pasó otro soldado que se decia el bachiller Escobar, era boticario, -é curaba ansí de cirujía como de medicina, enloqueció y murió de su -muerte. - -É pasó otro soldado que se decia tambien Escobar, bien esforzado; mas -fué tan bullicioso, que murió ahorcado porque forzó á una mujer casada -y por revoltoso. - -É pasó otro soldado que se decia Fulano de Santiago, natural de Güelva, -fuese á Castilla rico. - -Pasó otro su compañero del Santiago que se decia Ponce, murió en poder -de indios. - -Pasó un Fulano Mendez, ya hombre anciano, matáronlo indios. - -Otros tres soldados que murieron en las guerras que tuvimos en lo de -Tabasco; el uno se decia Saldaña, los otros dos no me acuerdo sus -nombres. - -É pasó otro buen soldado é ballestero, era hombre ya anciano, que -jugaba mucho á los naipes, murió en poder de indios. - -É pasó otro soldado anciano que trajo un su hijo que se decia -Orteguilla, paje que fué del gran Montezuma, así al viejo como al hijo -mataron los indios. - -É pasó otro soldado que se decia Fulano de Gaona, natural de Medina de -Rioseco, murió en poder de indios. - -É pasó otro soldado que se decia Juan de Cáceres, que despues de ganado -Méjico fué hombre muy rico y vecino de Méjico, murió de su muerte. - -Pasó otro soldado que se decia Gonzalo Hurones, natural de las -Garrovillas, murió de su muerte. - -É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Ramirez el viejo, -murió de su muerte, vecino que fué de Méjico. - -Pasó otro soldado, y muy esforzado, que se decia Luis Farfan, murió en -poder de indios; é pasó otro soldado que se decia Morillas; murió en -poder de indios. - -É pasó otro soldado que se decia Fulano de Rojas, que despues pasó al -Pirú. - -É pasó un Astorga, hombre anciano y vecino que fué de Guaxaca, murió de -su muerte. - -Pasaron dos hermanos que se llamaban Tostados, el uno murió en poder de -indios y el otro de su muerte. - -Y pasó otro buen soldado que se decia Baldovinos, murió en poder de -indios. - -Tambien quiero aquí poner á Guillen de la Loa é á Andrés Nuñez é á -maese Pedro el de la Harpa é á otros tres soldados que tomamos del -navío que venian de los de Garay, como dicho tengo, é por esta causa -los pongo aquí con los de Cortés, por ser todo en un tiempo; el Guillen -de la Loa murió de un cañonazo, y los otros dellos de su muerte, y -otros en poder de indios. - -Y pasó un Porras, muy bermejo y gran cantor, murió en poder de indios. - -É pasó un Ortiz, gran tañedor de vigüela, y enseñaba á danzar, y vino -un su compañero que se decia Bartolomé García, fué minero en la isla -de Cuba; este Ortiz y el Bartolomé García pasaron el mejor caballo de -todos los que pasaron en nuestra compañía, el cual caballo les tomó -Cortés é se lo pagó; murieron entrambos compañeros en poder de indios. - -Pasó otro buen soldado que se decia Serrano, era buen ballestero, murió -en poder de indios. - -Y pasó un hombre anciano que se decia Pedro Valencia, natural de un -lugar de cabe Plasencia, murió de su muerte. - -Pasó otro soldado que se decia Quintero, fué maestre de navíos, -matáronle indios. - -Pasó un Alonso Rodriguez, que dejó buenas minas en la isla de Cuba, -estaba rico, murió en poder de indios en los Peñoles, que ahora llaman, -que ganó Cortés. - -É tambien murió allí otro buen soldado que se decia Gaspar Sanchez, -sobrino del tesorero de Cuba, con otros seis soldados que fueron de los -de Narvaez. - -É tambien pasó un Pedro de Palma, primer marido que tuvo Elvira Lopez -la Larga; murió ahorcado él y otro soldado que se decia Trebejo, -natural de Fuenteguinaldo, los cuales mandó ahorcar Gil Gonzalez de -Ávila ó Francisco de las Casas, y juntamente con ellos á un Clérigo -de Misa, por revoltosos y hombres amotinadores de ejércitos cuando se -venian á la Nueva-España desde Naco, despues que hubieron degollado -á Cristóbal de Olí, como dicho tengo en el capítulo que dello habla. -Estos soldados y Clérigo eran de los que habian ido con Cristóbal de -Olí, puesto que eran de los que pasaron con Cortés. Á mí me enseñaron -un árbol gordo donde los ahorcaron, viniendo que veniamos de las -Higueras en compañía de Luis Marin. - -É volviendo á nuestro cuento, tambien pasó un Fray Juan de las -Varillas, mercenario, buen teólogo y virtuoso, é murió su muerte. - -Un Andrés de Mola Levantisco, murió en poder de indios. - -É tambien pasó un buen soldado que se decia Alberza, natural de -Villanueva de la Serena, murió en poder de indios. - -Pasaron otros muy buenos soldados que solian ser hombres de la mar, -como fueron pilotos, maestres y contra-maestres; de los más mancebos -de los navíos que dimos al través, muchos dellos fueron animosos en -las guerras y batallas, y por no me acordar de todos no pongo aquí sus -nombres. - -É tambien pasaron otros soldados, hombres de la mar, que se decian los -Peñates, y otros Pinzones, los unos naturales de Gibraleon y otros de -Pálos; dellos murieron en poder de indios, y otros fueron á Castilla á -quejarse de Cortés. - -Tambien me quiero yo poner aquí en esta relacion á la postre de todos, -puesto que vine á descubrir dos veces primero que Cortés, y la tercera -con el mismo Cortés, segun lo tengo ya dicho en el capítulo que dello -habla, y doy muchas gracias y loores á Dios Nuestro Señor y á Nuestra -Señora la Vírgen Santa María, su bendita Madre, que me ha guardado que -no sea sacrificado, como en aquellos tiempos sacrificaron todos los -más de mis compañeros que nombrados tengo, para que ahora se descubran -muy claramente nuestros heróicos hechos, y quién fueron los valerosos -capitanes y fuertes soldados que ganamos estas partes del Nuevo-Mundo, -y no refieran la honra y prez y nuestra valía á un solo capitan. - - - - -CAPÍTULO CCVI. - -DE LAS ESTATURAS, PROPORCIONES Y EDADES QUE TUVIERON CIERTOS CAPITANES -Y VALEROSOS SOLDADOS QUE FUERON DE CORTÉS, CUANDO VENIMOS Á CONQUISTAR -LA NUEVA-ESPAÑA. - - -El marqués don Hernando Cortés, ya he dicho en el capítulo que dél -habla, en el tiempo que falleció en Castilleja de la Cuesta, de su -edad, proporcion y persona, é qué condiciones tenia, é otras cosas que -hallarán escritas en esta relacion, si lo quisieren ver. Tambien he -dicho en el capítulo que dello habla, del capitan Cristóbal de Olí, de -cuándo fué con la armada á las Higueras, de la edad que tenia, y de sus -condiciones é proporciones; allí lo hallarán. - -Quiero ahora poner la edad é proporciones y parecer de don Pedro de -Albarado. Fué comendador de Santiago, Adelantado y gobernador de -Guatimala é Honduras é Chiapa, seria de obra de treinta y cuatro años -cuando acá pasó; fué de muy buen cuerpo é bien proporcionado, é tenia -el rostro y cara muy alegre y en el mirar muy amoroso; é por ser tan -agraciado le pusieron por nombre los indios mejicanos Tonatio, que -quiere decir el sol. Era muy suelto é buen jinete, y sobre todo, ser -franco é de buena conversacion, y en el vestir se traia muy pulido y -con ropas ricas, y traia al cuello una cadenita de oro con un joyel, ya -no se me acuerdan las letras que tenia el joyel; y en un dedo un anillo -de diamante; y porque ya he dicho dónde falleció y otras cosas acerca -de la persona, en esta no quiero poner más. - -El Adelantado Francisco de Montejo fué de mediana estatura, el rostro -alegre, y amigo de regocijos é buen jinete; é cuando acá pasó seria -de edad de treinta y cinco años, y era más dado á negocios que para -la guerra; era franco y gastaba más de lo que tenia de renta; fué -Adelantado y gobernador de Yucatan, murió en Castilla. - -El capitan Gonzalo de Sandoval fué muy esforzado, y seria cuando acá -pasó de hasta veinte y dos años; fué alguacil mayor de la Nueva-España -y fué gobernador della, juntamente con el tesorero Alonso de Estrada, -obra de once meses; su estatura muy bien proporcionada y de razonable -cuerpo y membrudo; el pecho alto y ancho, y asimismo tenia la espalda, -y de las piernas algo estevado; el rostro tiraba algo á robusto, y la -barba y el cabello que se usaba algo crespo y acastañado, y la voz no -la tenia muy clara, sino algo espantosa, y ceceaba tanto cuanto; no era -hombre que sabia letras, sino á las buenas llanas, ni era codicioso de -haber oro, sino solamente hacer sus cosas como buen capitan esforzado, -y en las guerras que tuvimos en la Nueva-España siempre tenia cuenta -en mirar por los soldados que le parecia que lo hacian bien, y les -favorecia y ayudaba; no era hombre que traia ricos vestidos, sino -muy llanamente, como buen soldado; tuvo el mejor caballo y de mejor -carrera, revuelto á una mano y á otra, que decian que no se habia -visto mejor en Castilla ni en esta tierra; era castaño acastañado, y -una estrella en la frente y un pié izquierdo calzado, que se decia el -caballo Motilla; é cuando hay ahora diferencia sobre buenos caballos -suelen decir: «Es en bondad tan bueno como Motilla.» - -Dejaré lo del caballo, y diré deste valeroso capitan que falleció en la -villa de Pálos cuando fué á Castilla con don Hernando Cortés á besar -los piés á su majestad; y deste Gonzalo de Sandoval fué de quien dijo -el marqués Cortés á su majestad que, demas de los fuertes y valerosos -soldados que tuvo en su compañía, que fué tan animoso capitan, que -se podia nombrar entre los muy esforzados que hubo en el mundo, y -que podia ser coronel de muchos ejércitos, y para decir y hacer. Fué -natural de Medellin, hijodalgo; su padre fué alcaide de una fortaleza. - -Pasemos á decir de otro buen capitan que se decia Juan Velazquez de -Leon, natural de Castilla la Vieja: seria de hasta veinte y seis años -cuando acá pasó; era de buen cuerpo, é derecho é membrudo, é buena -espalda é pecho, é todo bien proporcionado é bien sacado, el rostro -robusto, la barba algo crespa é alheñada, é la voz espantosa é gorda, é -algo tartamudo; fué muy animoso é de buena conversacion; é si algunos -bienes tenia en aquel tiempo los repartia con sus compañeros. - -Díjose que en la isla Española mató á un caballero persona por -persona, en aquella tierra principal, que era hombre rico, que se -decia Basaltas; y desque le hubo muerto se retrujo, y la justicia de -aquella isla nunca lo pudo haber, ni la Real audiencia, para hacer -sobre el caso justicia; y aunque le iban á prender, por su persona se -defendia de los alguaciles, é se vino á la isla de Cuba, é de Cuba á la -Nueva-España, é fué muy buen jinete, é á pié é á caballo muy extremado -varon; murió en las puentes cuando salimos huyendo de Méjico. - -Y Diego de Ordás fué natural de Tierra de Campos, y seria de edad de -40 años cuando acá pasó: fué capitan de soldados de espada y rodela, -porque no era hombre de á caballo; fué muy esforzado y de buenos -consejos, era de buena estatura é membrudo, é tenia el rostro muy -robusto é la barba algo prieta é no mucha; en la habla no acertaba bien -á pronunciar algunas palabras, sino algo tartajoso: era franco é de -buena conversacion; fué comendador de Santiago; murió en lo de Marañon, -siendo capitan ó gobernador, que esto no lo sé muy bien. - -El capitan Luis Marin fué de buen cuerpo é membrudo y esforzado; era -estevado é la barba algo rubia, el rostro largo é alegre, excepto que -tenia unas señales como que habia tenido viruelas; seria de hasta -treinta años cuando acá pasó; era natural de Sanlúcar, ceceaba un poco -como sevillano. Fué buen ginete y de buena conversacion, murió en lo de -Mechoacan. - -El capitan Pedro de Ircio era de mediana estatura y paticorto, é tenia -el rostro alegre, é muy plático en demasía que haria y aconteceria, é -siempre contaba cuentos de don Pedro Jiron é del conde de Ureña; era -ardid de corazon, é á esta causa le llamábamos Agrajes sin obras, é sin -hacer cosas que de contar sean murió en Méjico. - -El primer contador de su majestad que eligió Cortés hasta que el Rey -nuestro señor mandase otra cosa, era de buen cuerpo é rostro alegre, en -la plática expresiva, muy clara é de buenas razones, é muy esforzado; -seria de hasta treinta y tres años cuando acá pasó; é tenia otra cosa, -que era franco con sus compañeros; mas era tan soberbio é amigo de -mandar é no ser mandado, é algo envidioso; era orgulloso y bullicioso, -que Cortés no le podia sufrir, é á esta causa le envió á Castilla por -procurador juntamente con un Antonio de Quiñones, natural de Zamora, -é con ellos envió la recámara é riquezas de Montezuma é de Guatemuz, -é franceses lo robaron, é prendieron al Alonso de Ávila, porque el -Quiñones ya era muerto en la Tercera, é desde á dos años volvió el -Alonso de Ávila á la Nueva-España; ó en Yucatan ó en Méjico murió. - -Este Alonso de Ávila fué tio de los caballeros que degollaron en -Méjico, hijos de Gil Gonzalez de Benavides, lo cual tengo ya dicho y -declarado en mi historia. - -Andrés de Monjaraz fué capitan cuando la guerra de Méjico, y era de -razonable estatura, y el rostro alegre y la barba prieta, y de buena -conversacion; siempre estuvo malo de bubas, é á esta causa no hizo cosa -que de contar sea, mas póngolo aquí en esta relacion para que sepan que -fué capitan, y seria de hasta treinta años cuando acá pasó; murió de -dolor de las bubas. - -Pasemos á un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea, -natural de tierra de Medina del Campo; seria de edad de veinte y seis -años cuando acá pasó; era de buen cuerpo é membrudo, ni muy alto ni -bajo; tenia buen pecho é espalda, el rostro algo robusto, mas era -apacible, é la barba é cabello tiraba algo como crespo, é la voz clara; -este soldado fué en todo lo que le viamos hacer tan esforzado é presto -en las armas, que le teniamos muy buena voluntad é le honrábamos, y él -fué el que escapó de muerte á D. Fernando Cortés en lo de Suchimileco, -cuando los escuadrones mejicanos le habian derribado del caballo el -Romo, é le tenian asido y engarrafado para lo llevar á sacrificar, é -asimismo le libró otra vez cuando en lo de la calzadilla de Méjico -lo tenian otra vez asido muchos mejicanos para lo llevar vivo á -sacrificar, é le habian ya herido en una pierna al mismo Cortés, y le -llevaron vivos sesenta y dos soldados. - -Este esforzado soldado hizo cosas por su persona, que, aunque estaba -muy mal herido, mató é acuchilló é dió estocadas á todos los indios que -le llevaban á Cortés, que les hizo que lo dejasen; é así le salvó la -vida, y el Cristóbal de Olea quedó muerto allí por lo salvar. - -Quiero decir de dos soldados que se decian Gonzalo Dominguez é un -Láres; digo que fueron tan esforzados, que los teniamos en tanto como -Cristóbal de Olea; eran de buenos cuerpos é membrudos, é los rostros -alegres, é bien hablados, é muy buenas condiciones; é por no gastar más -palabras en sus loas, podránse contar con los más esforzados soldados -que ha habido en Castilla; murieron en las batallas de Obtumba, digo el -Láres, y el Dominguez en lo de Guantepeque, de un caballo que le tomó -debajo. - -Vamos á otro buen capitan é esforzado soldado que se decia Andrés de -Tapia: seria de obra de veinte y cuatro años cuando acá pasó; era de -color el rostro algo ceniciento, é no muy alegre, é de buen cuerpo é de -poca barba; era y fué buen capitan, así á pié como á caballo, murió de -su muerte. - -Si hubiera de escribir todas las facciones é proporciones de todos -nuestros capitanes é fuertes soldados que pasamos con Cortés, era gran -prolijidad; porque, segun todos eran esforzados é de mucha cuenta, -dignos éramos de estar escritos con letras de oro; é no pongo aquí -otros muchos valerosos capitanes que fueron de los de Narvaez; porque -mi intento desde que comencé á hacer mi relacion no fué sino para -escribir nuestros heróicos hechos é hazañas de los que pasamos con -Cortés; sólo quiero poner al capitan Pánfilo de Narvaez, que fué el -que vino contra Cortés desde la isla de Cuba con mil y trescientos -soldados, sin contar en ellos hombres de la mar, é con ducientos y -sesenta y seis soldados los desbaratamos, segun se verá en mi relacion, -é cómo é cuándo é de qué manera pasó aquel hecho. - -É volviendo á mi materia, era el Narvaez al parecer obra de cuarenta -y dos años, é alto de cuerpo é de recios miembros, é tenia el rostro -largo é la barba rubia, é agradable presencia, é la plática é voz muy -vagorosa é entonada, como que salia de bóveda; era buen ginete é decian -que era esforzado; era natural de Valladolid ó de Tudela de Duero; era -casado con una señora que se decia María de Valenzuela; fué en la isla -de Cuba capitan é hombre rico; decian que era muy escaso, é cuando le -desbaratamos se le quebró un ojo, y tenia buenas razones en lo que -hablaba: fué á Castilla delante de su majestad á quejarse de Cortés é -de nosotros, é su majestad le hizo merced de la gobernacion de cierta -tierra en lo de la Florida, é allá se perdió é gastó cuanto tenia. - -Como los caballeros curiosos han visto é leido la memoria atrás dicha -de todos los capitanes é soldados que pasamos con el venturoso é -esforzado don Fernando Cortés, marqués del Valle, á la Nueva-España -desde la isla de Cuba, é pongo por escrito sus proporciones, así de -cuerpo como de rostro é edades, é las condiciones que tenian, é en qué -parte murieron, é de qué partes eran, me han dicho que se maravillaban -de mí que cómo á cabo de tantos años no se me ha olvidado é tengo -memoria dellos. - -Á esto respondo y digo que no es mucho que se me acuerde ahora sus -nombres, pues éramos quinientos y cincuenta compañeros que siempre -conversábamos juntos, así en las entradas como en las velas, y en las -batallas y encuentros de guerras, é los que mataban de nosotros en las -tales peleas é cómo los llevaban á sacrificar. - -Por manera que comunicábamos los unos con los otros, en especial cuando -saliamos de algunas muy sangrientas é dudosas batallas echábamos -ménos los que allá quedaban muertes, é á esta causa los pongo en esta -relacion; é no es de maravillar dello, pues en los tiempos pasados -hubo valerosos capitanes que andando en las guerras sabian los nombres -de sus soldados, é los conocian é los nombraban, é aun sabian de qué -provincias é tierras eran naturales, é comunmente eran en aquellos -tiempos cada uno de los ejércitos que traian treinta mil hombres; y -decian las historias que dellos han escrito, que Mitridates, Rey de -Ponto, fué uno de los que conocian á sus ejércitos, y otro fué el Rey -de los epirotas, y por otro nombre se decia Alejandro. - -Tambien dicen que Aníbal, gran capitan de Cartago, conocia á todos sus -soldados; y en nuestros tiempos el esforzado y gran capitan Gonzalo -Hernandez de Córdoba conocia á todos los más soldados que traian en sus -capitanías, y así han hecho otros muchos valerosos capitanes. - -Y más digo, que como ahora los tengo en la mente y sentido y memoria, -supiera pintar y esculpir sus cuerpos y figuras y talles y meneos, y -rostros y facciones, como hacia aquel gran pintor y muy honrado Apéles, -é los pintores de nuestros tiempos Berruguete, é Micael Ángel, ó el -muy afamado Burgalés, que dicen que es otro Apéles, dibujara á todos -los que dicho tengo al natural, y aun segun cada uno entraba en las -batallas y el ánimo que mostraba; é gracias á Dios y á su bendita Madre -nuestra Señora, que me escapó de no ser sacrificado á los ídolos, é -me libró de otros muchos peligros é trances, para que haga ahora esta -memoria. - - - - -CAPÍTULO CCVII. - -DE LAS COSAS QUE AQUÍ VAN DECLARADAS CERCA DE LOS MÉRITOS QUE TENEMOS -LOS VERDADEROS CONQUISTADORES; LAS CUALES SERÁN APACIBLES DE LAS OIR. - - -Ya he recontado los soldados que pasamos con Cortés, y dónde murieron; -y si bien se quiere tener noticia de nuestras personas, éramos todos -los más hijosdalgo, aunque algunos no pueden ser de tan claros linajes, -porque vista cosa es que en este mundo no nacen todos los hombres -iguales, así en generosidad como en virtudes. - -Dejando esta plática aparte, de nuestras antiguas noblezas, con -heróicos hechos y grandes hazañas que en las guerras hicimos, peleando -de dia y de noche, sirviendo á nuestro Rey y señor, descubriendo estas -tierras, y hasta ganar esta Nueva-España y gran ciudad de Méjico y -otras muchas provincias á nuestra costa, estando tan apartados de -Castilla, ni tener otro socorro ninguno, salvo el de Nuestro Señor -Jesucristo, que es el socorro y ayuda verdadera, nos ilustramos mucho -más que de ántes; y si miramos las escrituras antiguas que dello -hablan, si son así como dicen, en los tiempos pasados fueron ensalzados -y puestos en gran estado muchos caballeros, así en España como en otras -partes, sirviendo, como en aquella sazon sirvieron en las guerras, y -por otros servicios que eran aceptos á los Reyes que en aquella sazon -reinaban. - -Y tambien he notado que algunos de aquellos caballeros que entónces -subieron á tener títulos de Estados y de ilustres, no iban á tales -guerras ni entraban en batallas sin que se les diesen sueldos y -salarios; y no embargante que se lo pagaban, les dieron villas y -castillos y grandes tierras perpétuas, y privilegios con franquezas, -los cuales tienen sus descendientes. - -Y demas desto, cuando el Rey don Jaime de Aragon conquistó y ganó de -los moros mucha parte de sus reinos, los repartió á los caballeros y -soldados que se hallaron en lo ganar, y desde aquellos tiempos tienen -sus blasones y son valerosos; y tambien cuando se ganó Granada, y del -tiempo del gran capitan á Nápoles, y tambien el Príncipe de Orange en -lo de Nápoles, dieron tierras y señoríos á los que ayudaron en las -guerras y batallas; é nosotros, sin saber su majestad cosa ninguna, le -ganamos esta Nueva-España. - -He traido esto aquí á la memoria para que se vean nuestros muchos y -buenos y notables y leales servicios que hicimos á Dios y al Rey y á -toda la cristiandad, y se pongan en una balanza y medida cada cosa en -su cantidad, y hallarán que somos dignos y merecedores de ser puestos -y remunerados como los caballeros por mí atrás dichos; y aunque entre -los valerosos soldados que en estas hojas de atrás pasadas he puesto -por memoria hubo muchos esforzados y valerosos compañeros, que me -tenian á mí en reputacion de razonable soldado, volviendo á mi materia, -miren los curiosos letores con atencion esta mi relacion, y verán en -cuántas batallas y rencuentros de guerras muy peligrosos me he hallado -desque vine á descubrir, y dos veces estuve asido y engarrafado de -muchos indios mejicanos, con quien en aquella sazon estaba peleando, -para me llevar á sacrificar, y Dios me dió esfuerzo que me escapé, como -en aquel instante llevaron á otros muchos mis compañeros, sin otros -grandes peligros y trabajos, así de hambre y sed, ó infinitas fatigas -que suelen recrecer á los que semejantes descubrimientos van á hacer -en tierras nuevas; lo cual hallarán escrito parte por parte en esta mi -relacion; y quiero dejar de entrar más la pluma en esto, y diré los -bienes que se han seguido de nuestras ilustres conquistas. - - - - -CAPÍTULO CCVIII. - -CÓMO LOS INDIOS DE TODA LA NUEVA-ESPAÑA TENIAN MUCHOS SACRIFICIOS Y -TORPEDADES, Y SE LOS QUITAMOS, Y LES IMPUSIMOS EN LAS COSAS SANTAS DE -BUENA DOCTRINA. - - -Pues he dado cuenta de cosas que se contienen, bien es que diga los -bienes que se han hecho, así para el servicio de Dios y de su majestad, -con nuestras ilustres conquistas: y aunque fueron tan costosas de las -vidas de todos los más de mis compañeros, porque muy pocos quedamos -vivos, y los que murieron fueron sacrificados, y con sus corazones y -sangre ofrecidos á los ídolos mejicanos, que se decian Tezcatepuca, y -Huichilóbos, quiero comenzar á decir de los sacrificios que hallamos -por las tierras y provincias que conquistamos, las cuales estaban -llenas de sacrificios y maldades, porque mataban cada un año, solamente -en Méjico, y ciertos pueblos que están en la laguna, sus vecinos, segun -hallo por cuenta que dello hicieron religiosos franciscos, que fueron -los primeros que vinieron á la Nueva-España, despues de fray Bartolomé -de Olmedo, tres años y medio ántes que viniesen los dominicos, que -fueron muy buenos religiosos y de santa doctrina; y hallaron sobre dos -mil y quinientas personas, chicas y grandes. - -Pues en otras provincias á esta cuenta muchos más serian; y tenian -otras maldades de sacrificios, y por ser de tantas maneras, no las -acabaré de escribir todas por extenso: mas las que yo vi y entendí -porné aquí por memoria. - -Tenian por costumbre que sacrificaban las frentes y las orejas, lenguas -y labios, los pechos, brazos y molledos, y las piernas; y en algunas -provincias eran retajados, y tenian pedernales de navajas, con que se -retajaban. - -Pues los adoratorios, que son cues, que así los llaman entre ellos, -eran tantos, que los doy á la maldicion, y me parece que eran casi -que al modo como tenemos en Castilla y en cada ciudad nuestras santas -iglesias y parroquias, y ermitas y humilladeros, así tenian en esta -tierra de la Nueva-España sus casas de ídolos llenas de demonios y -diabólicas figuras, y demas destos cues, tenian cada indio é india -dos altares, el uno junto adonde dormian, y el otro á la puerta de -su casa, y en ellos muchas arquillas de maderas, y otros que llaman -petacas, llenos de ídolos, unos chicos y otros grandes, y piedrezuelas -y pedernales, y librillos de un papel de cortezas de árbol, que llaman -amatl, y en ellos hechos sus señales del tiempo y de cosas pasadas. - -Y demas desto, eran los más dellos sométicos, en especial los que -vivian en las costas y tierra caliente, en tanta manera, que andaban -vestidos en hábito de mujeres muchachos á ganar en aquel diabólico y -abominable oficio. - -Pues comer carne humana, así como nosotros traemos vaca de las -carnicerías; y tenian en todos los pueblos, de madera gruesa hechas -á manera de casas, como jaulas, y en ellas metian á engordar muchos -indios é indias y muchachos, y en estando gordos los sacrificaban y -comian; y demas desto, las guerras que se daban unas provincias y -pueblos á otros, y los que cautivaban y prendian los sacrificaban y -comian. - -Pues tener excesos carnales hijos con madres, y hermanos con hermanas, -y tios con sobrinas, halláronse muchos que tenian este vicio desta -torpedad. - -Pues de borrachos, no lo sé decir, tantas suciedades que entre ellos -pasaban; sola una quiero aquí poner, que hallamos en la provincia de -Pánuco, que se embudaban por el sieso con unos cañutos, y se henchian -los vientres de vino de lo que entre ellos se hacia, como cuando entre -nosotros se echa una melecina; torpedad jamás oida. - -Pues tener mujeres, cuantas querian; tenian otros muchos vicios -y maldades; y todas estas cosas por mí recontadas, quiso nuestro -Señor Jesucristo que con santa ayuda, que nosotros los verdaderos -conquistadores que escapamos de las guerras y batallas y peligros de -muerte, ya otras veces por mí dicho, se lo quitamos, y les pusimos en -buena policía de vivir y les íbamos enseñando la santa doctrina. - -Verdad es que despues desde á dos años pasados, y que todas las más -tierras teniamos de paz, y con la policía y manera de vivir que he -dicho, vinieron á la Nueva-España unos buenos religiosos franciscos, -que dieron muy buen ejemplo y doctrina, y desde ahí á otros tres ó -cuatro años vinieron otros buenos religiosos de señor Santo Domingo, -que se lo han quitado muy de raíz, y han hecho mucho fruto en la santa -doctrina y cristiandad de los naturales. - -Mas, si bien se quiere notar, despues de Dios, á nosotros los -verdaderos conquistadores que los descubrimos y conquistamos, y desde -el principio les quitamos sus ídolos y les dimos á entender la santa -doctrina, se nos debe el premio y galardon de todo ello, primero que á -otras personas, aunque sean religiosos; demas que religiosos llevamos -con nosotros de la Merced; porque cuando el principio es bueno, el -medio y el cabo todo es digno de loor; lo cual pueden ver los curiosos -letores de la policía y cristiandad y justicia que les mostramos en la -Nueva-España. - -Y dejaré esta materia, y diré los más bienes que, despues de Dios, por -nuestra causa han venido á los naturales de la Nueva-España. - - - - -CAPÍTULO CCIX. - -DE CÓMO IMPUSIMOS EN MUY BUENAS Y SANTAS DOCTRINAS Á LOS INDIOS DE LA -NUEVA-ESPAÑA, Y DE SU CONVERSION, Y DE CÓMO SE BAUTIZARON, Y VOLVIERON -Á NUESTRA SANTA FE, Y LES ENSEÑAMOS OFICIOS QUE SE USAN EN CASTILLA, Y -Á TENER Y GUARDAR JUSTICIA. - - -Despues de quitadas las idolatrías y todos los malos vicios que se -usaban, quiso Nuestro Señor Dios que con su santa ayuda, y con la buena -ventura y santas cristiandades de los cristianísimos Emperador don -Cárlos, de gloriosa memoria, y de nuestro Rey y Señor, felicísimo y -invictísimo Rey de las Españas, don Felipe nuestro señor, su muy amado -y querido hijo, que Dios le dé muchos años de vida, con acrecentamiento -de más reinos, para que en este su santo y feliz tiempo lo goce él y -sus descendientes, se han bautizado desde que los conquistamos todas -cuantas personas habia, así hombres como mujeres, y niños que despues -han nacido, que de ántes iban perdidas sus ánimas á los infiernos, y -ahora, como hay muchos y buenos religiosos de señor San Francisco y de -Santo Domingo y de nuestra Señora de la Merced, y de otras órdenes, -andan en los pueblos predicando, y en siendo la criatura de los dias -que manda nuestra santa madre Iglesia de Roma, los bautizan; y demas -desto, con los santos sermones que les hacen, el santo Evangelio está -muy bien plantado en sus corazones, y se confiesan cada año, y algunos -de los que tienen más conocimiento á nuestra santa fe se comulgan. - -Y demas desto, tienen sus iglesias muy ricamente adornadas de altares, -y todo lo perteneciente para el santo culto divino, con cruces y -candeleros y ciriales, y cáliz y patenas, y platos, unos chicos y otros -grandes, de plata, é incensario, todo labrado de plata. - -Pues capas, casullas y frontales, en pueblos ricos los tienen, y -comunmente de terciopelo y damasco y raso y de tafetan, diferenciados -en las colores y labores, y las mangas de las cruces muy labradas de -oro y seda, y en algunas tienen perlas; y las cruces de los difuntos -de raso negro, y en ellas figurada la misma cara de la muerte, con su -disforme semejanza y huesos, y el cobertor de las mismas andas, unos -las tienen buenas y otros no tan buenas. - -Pues campanas, las que han menester segun la calidad que es cada pueblo. - -Pues cantores de capilla de voces bien concertadas, así tenores como -tiples y contraltos, no hay falta; y en algunos pueblos hay órganos, y -en todos los más tienen flautas y chirimías y sacabuches y dulzainas. - -Pues trompetas altas y sordas, no hay tantas en mi tierra, que es -Castilla la Vieja, como hay en esta provincia de Guatimala; y es para -dar gracias á Dios, y cosa muy de contemplacion, ver cómo los naturales -ayudan á decir una santa Misa, en especial si la dicen franciscos ó -mercenarios, que tienen cargo del curato del pueblo donde la dicen. - -Otra cosa buena tienen, que les han enseñado los religiosos, que así -hombres como mujeres, é niños que son de edad para las deprender, saben -todas las santas oraciones en sus mismas lenguas, que son obligados á -saber; y tienen otras buenas costumbres cerca de la santa cristiandad, -que cuando pasan cabe un santo altar ó cruz abajan la cabeza con -humildad y se hincan de rodillas, y dicen la oracion del Pater-noster ó -el Ave-María; y más les mostramos los conquistadores á tener candelas -de cera encendidas delante los santos altares y cruces, porque de ántes -no se sabian aprovechar della en hacer candelas. - -Y demas de lo que dicho tengo, les enseñamos á tener mucho acato y -obediencia á todos los religiosos y á los clérigos, y que cuando fuesen -á sus pueblos les saliesen á recibir con candelas de cera encendidas y -repicasen las campanas, y les diesen bien de comer, y así lo hacen con -los religiosos; y tenian estos cumplimientos con los clérigos. - -Demas de las buenas costumbres por mí dichas, tienen otras santas y -buenas, porque cuando es el dia del Corpus Christi ó de Nuestra Señora, -ú de otras fiestas solenes que entre nosotros hacemos procesiones, -salen todos los más pueblos cercanos de esta ciudad de Guatimala en -procesion con sus cruces y con candelas de cera encendidas, y traen -en los hombros en andas la imágen del Santo ó Santa de que es la -advocacion de su pueblo, lo más ricamente que pueden, y vienen cantando -las letanías y otras santas oraciones, y tañen sus flautas y trompetas; -y otro tanto hacen en sus pueblos cuando es el dia de las tales -solenes fiestas, y tienen costumbre de ofrecer los domingos y pascuas, -especialmente el dia de Todos-Santos. - -Y pasemos adelante, y digamos cómo todos los más indios naturales -destas tierras han deprendido muy bien todos los oficios que hay en -Castilla entre nosotros, y tienen sus tiendas de los oficios y obreros, -y ganan de comer á ello, y los plateros de oro y de plata, así de -martillo como de vaciadizo, son muy extremados oficiales, y asimismo -lapidarios y pintores; y los entalladores hacen tan primas obras con -sus sútiles alegras de hierro, especialmente entallan esmeriles, y -dentro dellos figurados todos los pasos de la santa Pasion de nuestro -Redentor y Salvador Jesucristo, que si no los hubiera visto, no pudiera -creer que indios lo hacian; que se me significa á mi juicio que -aquel tan nombrado pintor como fué el muy antiguo Apéles, y de los de -nuestros tiempos, que se dicen Berruguete y Micael Ángel, ni de otro -moderno ahora nuevamente nombrado, natural de Búrgos, que se dice que -en sus obras tan primas es otro Apéles, del cual se tiene gran fama, -no harán con sus muy sútiles pinceles las obras de los esmeriles, ni -relicarios que hacen tres indios grandes maestros de aquel oficio, -mejicanos, que se dicen Andrés de Aquino y Juan de la Cruz y el -Crespillo. - -Y demas desto, todos los más hijos de principales solian ser -gramáticos, y lo deprendian muy bien, si no se mandara quitar en el -santo sínodo que mandó hacer el reverendísimo Arzobispo de Méjico; y -muchos hijos de principales saben leer y escribir y componer libros de -canto llano; y hay oficiales de tejer seda, raso y tafetan, y hacer -paños de lana, aunque sean veinticuatrenos, hasta frisas y sayal, y -mantas y frazadas, y son cardadores y perailes y tejedores, segun y -de la manera que se hace en Segovia y en Cuenca, y otros sombrereros -y jaboneros; solos dos oficios no han podido entrar en ellos, aunque -lo han procurado, que es hacer el vidrio ni ser boticarios; mas yo los -tengo por de tan buenos ingenios, que lo deprenderán muy bien, porque -algunos dellos son cirujanos y herbolarios, y saben jugar de mano y -hacer títeres, y hacen vihuelas muy buenas. - -Pues labradores, de su naturaleza lo son ántes que viniésemos á la -Nueva-España, y ahora crian ganado de todas suertes y doman bueyes, -y aran las tierras, y siembran trigo, y lo benefician y cogen, y lo -venden, y hacen pan y bizcocho, y han plantado sus tierras y heredades -de todos los árboles y frutas que hemos traido de España, y venden el -fruto que procede dello; y han puesto tantos árboles, que porque los -duraznos no son buenos para la salud y los platanales les hacen mucha -sombra, han cortado y cortan muchos, y lo ponen de membrillares y -manzanas y perales, que los tienen en más estima. - -Pasemos adelante y diré de la justicia que les hemos enseñado á guardar -y cumplir, y cómo cada año eligen sus alcaldes ordinarios y regidores y -escribanos y alguaciles, fiscales y mayordomos, y tienen sus casas de -cabildo, donde se juntan dos dias de la semana, y ponen en ellas sus -porteros y sentencian y mandan pagar deudas que se deben unos á otros, -y por algunos delitos de crímen azotan y castigan; y si es por muertes -ó cosas atroces, remítenlo á los gobernadores, si no hay audiencia -Real; y segun me han dicho personas que lo saben muy bien, en Tlascala -y en Tezcuco y en Cholula, y en Guaxocingo y en Tepeaca, y en otras -ciudades grandes, cuando hacen los indios cabildo, que salen delante de -los que están por gobernadores y alcaldes, maceros con mazas doradas, -segun sacan los Vireyes de la Nueva-España; y hacen justicia con tanto -primor y autoridad como entre nosotros, y se precian y desean saber -mucho de las leyes del reino por donde sentencien. - -Demas desto, todos los caciques tienen caballos y son ricos, traen -jaeces con buenas sillas, y se pasean por las ciudades, villas y -lugares donde se van á holgar ó son naturales, y llevan sus indios -por pajes que les acompañan, y aun en algunos pueblos juegan cañas y -corren toros y corren sortijas, especial si es dia de Corpus Christi ú -de señor San Juan ó señor Santiago, ú de Nuestra Señora de Agosto, ó -la advocacion de la iglesia del santo de su pueblo; y hay muchos que -aguardan los toros, y aunque sean bravos, y muchos dellos son jinetes, -en especial en un pueblo que se dice Chiapa de los Indios, y los que -son caciques todos los más tienen caballos y algunos hatos de yeguas y -mulas, y se ayudan con ello á traer leña y maíz y cal, y otras cosas -deste arte, y lo venden por las plazas, y son muchos dellos arrieros -segun y de la manera que en nuestra castilla se usa. - -Y por no gastar más palabras, todos los oficios hacen muy -perfectamente, hasta paños de tapicería. - -Dejaré de hablar más en esta materia, y diré otras muchas grandezas que -por nuestra causa ha habido y hay en esta Nueva-España. - - - - -CAPÍTULO CCX. - -DE OTRAS COSAS Y PROVECHOS QUE SE HAN SEGUIDO DE NUESTRAS ILUSTRES -CONQUISTAS Y TRABAJOS. - - -Ya habrán oido en los capítulos pasados lo por mí recontado acerca de -los bienes y provechos que se han hecho con nuestras ilustres hazañas -y conquistas; diré ahora del oro, plata y piedras preciosas, y otras -riquezas de granas é lanas, y hasta zarzaparrilla y cueros de vacas, -que desta Nueva-España han ido y van cada año á Castilla á nuestro Rey -y Señor, así lo de sus reales quintos como otros muchos presentes que -le hubimos enviado así como le ganamos estas tierras, sin las grandes -cantidades que llevan mercaderes y pasajeros; que despues que el sábio -Rey Salomon fabricó y mandó hacer el santo templo de Jerusalen con el -oro y plata que le trujeron de las islas de Társis y Ofir y Sabá, no -se ha oido en ninguna escritura antigua que más oro, plata y riquezas -han ido cotidianamente á Castilla que de estas tierras, y esto digo -así, porque ya que del Pirú, como es notorio, han ido muchos millares -de oro y plata, en el tiempo que ganamos esta Nueva-España no habia -nombre del Pirú ni estaba descubierto, ni se conquistó desde ahí á -diez años, y nosotros siempre desde el principio, como dicho tengo, -comenzamos á enviar á su majestad presentes riquísimos, y por esta -causa, y por otras que diré, antepongo á la Nueva-España, porque bien -sabemos que en las cosas acaecidas del Pirú siempre los capitanes y -gobernadores y soldados han tenido guerras civiles, y todo revuelto en -sangre y en muertes de muchos soldados; y en esta Nueva-España siempre -tenemos, y ternemos para siempre jamás el pecho por tierra, como somos -obligados, á nuestro Rey y señor, y pornemos nuestras vidas y haciendas -en cualquiera cosa que se ofrezca para servir á su majestad. - -Y demas desto, miren los curiosos letores qué de ciudades, villas y -lugares están pobladas en estas partes de españoles que, por ser tantos -y no saber yo los nombres de todos, se quedarán en silencio; y tengan -atencion á los Obispados que hay, que son diez, sin el arzobispado de -la muy insigne ciudad de Méjico, y cómo hay tres audiencias Reales, -todo lo cual diré adelante, así de los que han gobernado, como de -los Arzobispos y Obispos que ha habido; y miren las santas iglesias -catedrales y los monasterios donde están dominicos, como franciscos y -mercenarios y agustinos; y miren qué hay de hospitales, y los grandes -perdones que tienen, y la santa casa de nuestra Señora de Guadalupe, -que está en lo de Tepeaquilla, donde solia estar asentado el real -de Gonzalo de Sandoval cuando ganamos á Méjico; y miren los santos -milagros que ha hecho y hace de cada dia, y démosle muchas gracias á -Dios y á su bendita Madre nuestra Señora por ello, que nos dió gracia y -ayuda que ganásemos estas tierras, donde hay tanta cristiandad. - -Y tambien tengan cuenta cómo en Méjico hay colegio universal, donde -estudian y deprenden la gramática, teología, retórica y lógica y -filosofía, y otros artes y estudios, é hay moldes y maestros de -imprimir libros, así en latin como en romance, y se gradúan de -licenciados y doctores; y otras muchas grandezas pudiera decir, así de -minas ricas de plata que en ellas están descubiertas y se descubren -á la continua, por donde nuestra Castilla es prosperada y tenida y -acatada; y si no basta lo bien que ya he dicho y propuesto de nuestras -conquistas, quiero decir que miren las personas sábias y leidas esta -mi relacion desde el principio hasta el cabo, y verán que en ningunas -escrituras en el mundo, ni en hechos hazañosos humanos, ha habido -hombres que más reinos y señoríos hayan ganado, como nosotros los -verdaderos conquistadores para nuestro Rey y Señor, y entre los fuertes -conquistadores mis compañeros, puesto que los hubo muy esforzados, -á mí me tenian en la cuenta dellos, y el más antiguo de todos; y -digo otra vez que yo, yo, yo lo digo tantas veces, que yo soy el más -antiguo y he servido como muy buen soldado á su majestad. - -Y quiero poner una cuestion á manera de diálogo; y es, que habiendo -visto la buena é ilustre fama que suena en el mundo de nuestros muchos -y buenos y notables servicios que hemos hecho á Dios y á su majestad -y á toda la cristiandad, da grandes voces y dice que fuera justicia y -razon que tuviéramos buenas rentas, y más aventajadas que tienen otras -personas que no han servido en estas conquistas ni en otras partes á -su majestad; y asimismo pregunta que donde están nuestros palacios -y moradas, y qué blasones tenemos en ellas diferenciadas de las -demas; y si están en ellos esculpidos y puestos por memoria nuestros -heróicos hechos y armas, segun y de la manera que tienen en España los -caballeros que dicho tengo en el capítulo pasado, que sirvieron en -los tiempos pasados á los Reyes que en aquella sazon reinaban, pues -nuestras hazañas no son menores que las que ellos hicieron; ántes son -de muy memorable fama, y se pueden contar entre los nombrados que ha -habido en el mundo. - -Y demas desto, pregunta la ilustre fama por los conquistadores que -hemos escapado de las batallas pasadas y por los muertos, dónde están -sus sepulcros y qué blasones tienen en ellos. Á estas cosas se le puede -responder con mucha brevedad: - - «Oh excelente é ilustre Fama, y entre buenos y virtuosos deseada y - loada, y entre maliciosos y personas que han procurado escurecer - nuestros heróicos hechos no querrian ver ni oir vuestro ilustre - nombre, porque nuestras personas no ensalceis como conviene; hágoos, - señora, saber que de quinientos cincuenta soldados que pasamos con - Cortés desde la isla de Cuba, no somos vivos en toda la Nueva-España - de todos ellos hasta este año 1568, que estoy trasladando esta - relacion, sino cinco; que todos los demas murieron en las guerras - ya por mí dichas, en poder de indios, y fueron sacrificados á los - ídolos, y los demas murieron de sus muertes. - - »Y los sepulcros, que me pregunta dónde los tienen, digo que son - los vientres de los indios, que los comieron las piernas y muslos, - brazos y molledos, piés y manos; y lo demas, fueron sepultados sus - vientres, que echaban á los tigres y sierpes y alcones, que en aquel - tiempo tenian por grandeza en casas fuertes, y aquellos fueron sus - sepulcros y allí están sus blasones; y á lo que á mí se me figura, - con letras de oro habian de estar escritos sus nombres, pues murieron - aquella cruelísima muerte, y por servir á Dios y á su majestad y dar - luz á los que estaban en tinieblas, y tambien por haber riquezas, que - todos los hombres comunmente venimos á buscar. - - »Y demas de le haber dado cuenta á la ilustre Fama, me pregunta por - los que pasaron con Narvaez y con Garay; digo que los de Narvaez - fueron mil y trecientos, sin contar entre ellos hombres de la mar, - y no son vivos de todos ellos sino diez ó once, que todos los más - murieron en las guerras y sacrificados, y sus cuerpos comidos de - indios, ni más ni ménos que los nuestros; y los que pasaron con Garay - de la isla de Jamáica, á mi cuenta, con las tres capitanías que - vinieron á San Juan de Ulúa, ántes que pasase el Garay con los que - trajo á la postre cuando él vino, serian por todos mil y ducientos - soldados, y todos los más fueron sacrificados en la provincia de - Pánuco, y comidos sus cuerpos de los naturales de la provincia. - - »Y demas desto, pregunta la loable Fama por otros quince soldados que - aportaron á la Nueva-España, que fueron de los de Lúcas Vazquez de - Ayllon cuando le desbarataron, y él murió en la Florida. - - »Á esto digo que todos son muertos; y hágoos saber, excelente Fama, - que todos los que he recontado y ahora somos vivos de los de Cortés, - hay cinco y estamos muy viejos y dolientes de enfermedades, y muy - pobres y cargados de hijos, é hijas para casar y nietos, y con poca - renta, y así pasamos nuestras vidas con trabajos y miserias. - - »Y pues ya he dado cuenta de lo que me han preguntado, y de nuestros - palacios y blasones y sepulcros, suplícoos, ilustrísima Fama, que de - aquí adelante alceis más vuestra excelente y virtuosísima voz, para - que en todo el mundo se vean claramente nuestras grandes proezas; - porque hombres maliciosos, con sus sacudidas y envidiosas lenguas, no - las escurezcan.» - -Á esto que he suplicado á la virtuosísima Fama, me responde que lo hará -de muy buena voluntad, y que se espanta cómo no tenemos los mejores -repartimientos de indios, pues los ganamos, y su majestad lo manda dar -como lo tiene el marqués Cortés; no se entiende que sea tanto, sino -moderadamente. - -Y más dice la loable Fama, que las cosas del valeroso y animoso Cortés -han de ser siempre muy estimadas y contadas entre los hechos de -valerosos capitanes, y que no hay memoria de ninguno de nosotros en los -libros históricos que están escritos del coronista Francisco Lopez de -Gómora, ni en la del doctor Illescas, que escribió el Pontifical, ni en -otros modernos coronistas; y sólo el marqués Cortés dicen en sus libros -que es el que lo descubrió y conquistó, y que los capitanes y soldados -que los ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestras -personas y conquistas, y que ahora se ha holgado mucho en saber -claramente que todo lo que he escrito en mi relacion es verdad; y que -la misma escritura conmigo al pié de la letra dice lo que pasó, y no -lisonjas viciosas, ni por sublimar á un solo capitan quieren deshacer á -muchos capitanes y valerosos soldados, como ha hecho el Francisco Lopez -de Gómora y los demas coronistas que siguen su propia historia. - -Y más me prometió la buena Fama, que por su parte lo porná con voz muy -clara á doquiera que se hallare. - -Y demas de lo que ella declara, que mi historia si se imprime, cuando -la vean é oyan, la darán fe verdadera, y escurecerá las lisonjas de los -pasados. - -Y demas de lo que he propuesto á manera de diálogo, me preguntó un -doctor, oidor de la audiencia Real de Guatimala, que cómo Cortés, -cuando escribia á su majestad y fué la primera vez á Castilla, no -procuró por nosotros, pues por nuestra causa, despues de Dios, fué -marqués y gobernador. - -Á esto respondí entónces, y ahora lo digo, que, como tomó para sí al -principio, cuando su majestad le hizo merced de la gobernacion, todo lo -mejor de la Nueva-España, creyendo que siempre fuera señor absoluto y -que por su mano nos diera indios ó quitara, y á esta causa se presumió -que no lo hizo ni quiso escribir; y tambien, porque en aquel tiempo -su majestad le dió el marquesado que tiene, y como le importunaba que -le diese luego la gobernacion de la Nueva-España, como de ántes la -habia tenido, y le respondió que ya le habia dado el marquesado, no -curó de demandar cosa ninguna para nosotros que bien nos hiciese, sino -solamente para él. - -Y demas desto, habian informado el factor y veedor y otros caballeros -de Méjico á su majestad que Cortés habia tomado para sí las mejores -provincias y pueblos de la Nueva-España, y que habia dado á sus amigos -y parientes que nuevamente habian venido de Castilla otros buenos -pueblos y que no dejaba para el Real patrimonio sino poca cosa; despues -supimos mandó su majestad que de lo que tenia sobrado diese á los que -con él pasamos; y en aquel tiempo su majestad se embarcó en Barcelona -para ir á Flandes; y si Cortés en el tiempo que ganamos la Nueva-España -la hiciera cinco partes, y la mejor y de más ricas provincias y -ciudades diera la quinta parte á nuestro Rey y señor de su Real quinto, -bien hecho fuera, y tomara para sí una parte y media, y dejara para -iglesias y monasterios y propios de ciudades, y que su majestad tuviera -que dar y hacer mercedes á caballeros que le servian en las guerras de -Italia ó contra turcos ó moros, y las dos partes y media nos repartiria -perpétuas, con ellas nos quedáramos, así Cortés con la una parte como -nosotros; porque, como nuestro César fué tan cristianísimo y no le -costó el conquistar cosa ninguna, nos hiciera estas mercedes. - -Y demas desto, como en aquella sazon no sabiamos qué cosa era demandar -justicia, ni á quién la pedir sobre nuestros servicios, ni otros -agravios y fuerzas que pasaban en las guerras, sino solamente al mismo -Cortés como capitan, y que lo mandaba muy de hecho, nos quedamos en -blanco con lo poco que nos habian depositado, hasta que vimos que á -don Francisco de Montejo, que fué á Castilla ante su majestad, le hizo -merced de ser Adelantado y gobernador de Yucatan, y le dió los indios -que tenia en Méjico y le hizo otras mercedes; y Diego de Ordás, que -asimismo fué ante su majestad, le dió una encomienda de Santiago y -los indios que tenia en la Nueva-España; y á don Pedro de Albarado, -que tambien fué á besar los piés á su majestad, le hizo Adelantado -y gobernador de Guatimala y Chiapa, y comendador de Santiago, y -otras mercedes de los indios que tenia; y á la postre fué Cortés y -le dió el marquesado y capitan general del mar del Sur; y desque los -conquistadores vimos que los que no parecian ante su majestad no tenian -quien suplicase nos hiciese el Rey mercedes, enviamos á suplicalle que -lo que de allí adelante vacase, nos lo mandase dar perpétuo; y como se -vieron nuestras justificaciones, cuando envió la primera audiencia Real -á Méjico, y vino en ella por presidente Nuño de Guzman y por oidores el -licenciado Delgadillo, natural de Granada, y Matienzo, de Vizcaya, y -otros dos oidores que llegando á Méjico murieron; y mandó su majestad -expresamente al Nuño de Guzman que todos los indios de la Nueva-España -se hiciesen un cuerpo, á fin que las personas que tenian repartimientos -grandes que les habia dado Cortés, que no les quedasen tanto y les -quitasen dello, y que á los verdaderos conquistadores nos diese los -mejores pueblos y de más renta, y que para su Real patrimonio dejasen -las cabeceras y mejores ciudades. - -Y tambien mandó su majestad que á Cortés que le contasen los vasallos, -y que le dejasen los que tenian capitulados en su marquesado, y lo -demas no me acuerdo qué mandó sobre ello; y la causa por donde no hizo -el repartimiento perpétuo el Nuño de Guzman y los oidores, fué por -malos terceros, que por su honor aquí no nombro, porque le dijeron que -si repartia la tierra, que cuando los conquistadores y pobladores se -viesen con sus indios perpétuos no les ternian en tanto acato ni serian -tan señores de les mandar, porque no tenian que quitar ni poner, ni -les vernian á suplicar que les diesen de comer; y de otra manera, que -ternian que dar de lo que vacase á quien quisiesen, y ellos serian -ricos y ternian mayores poderes; y á este fin se dejó de hacer. - -Verdad es que el Nuño de Guzman y los oidores, en vacando indios, luego -los depositaban á conquistadores y pobladores, y no eran tan malos como -los hacian para los vecinos y pobladores, que á todos les contentaban -y daban de comer; y si les quitaron redondamente de la audiencia Real, -fué por las contrariedades que tuvieron con Cortés y sobre el herrar de -los indios libres por esclavos. - -Quiero dejar este capítulo y pasaré á otro, y diré acerca del -repartimiento perpétuo. - - - - -CAPÍTULO CCXI. - -CÓMO EL AÑO DE 1550, ESTANDO LA CÓRTE EN VALLADOLID, SE JUNTARON EN -EL REAL CONSEJO DE INDIAS CIERTOS PRELADOS Y CABALLEROS, QUE VINIERON -DE LA NUEVA-ESPAÑA Y DEL PIRÚ POR PROCURADORES, Y OTROS HIDALGOS QUE -SE HALLARON PRESENTES, PARA DAR ÓRDEN QUE SE HICIESE EL REPARTIMIENTO -PERPÉTUO; Y LO QUE EN LA JUNTA SE HIZO Y PLATICÓ ES LO QUE DIRÉ. - - -En el año de 1550 vino del Pirú el licenciado de la Gasca, y fué á -la córte, que en aquella sazon estaba en Valladolid, y trujo en su -compañía á un fraile dominico que se decia don fray Martin el Regente; -y en aquel tiempo su majestad le mandó hacer merced al mismo Regente -del obispado de las Charcas; y entónces se juntaron en la córte don -fray Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapa, y don Vasco de Quiroga, -Obispo de Mechoacan, y otros caballeros que vinieron por procuradores -de la Nueva-España y del Pirú, y ciertos hidalgos que venian á pleitos -ante su majestad, que todos se hallaron en aquella sazon en la córte, -y juntamente con ellos, á mí me mandaron llamar, como á conquistador -más antiguo de la Nueva-España; y como el de la Gasca y todos los demas -peruleros habian traido cantidad de millares de pesos de oro, así para -su majestad como para ellos, y lo que traian de su majestad se le envió -desde Sevilla á Augusta de Alemania, donde en aquella sazon estaba -su majestad, y en su Real compañía nuestro felicísimo don Felipe, -Rey de las Españas, nuestro señor, su muy amado y querido hijo, que -Dios guarde; y en aquel tiempo fueron ciertos caballeros con el oro y -por procuradores del Pirú á suplicar á su majestad que fuese servido -hacernos mercedes para que mandase hacer el repartimiento perpétuo; y -segun pareció, otras veces ántes de aquella se lo habian suplicado por -parte de la Nueva-España, cuando fué un Gonzalo Lopez y un Alonso de -Villanueva con otros caballeros procuradores de Méjico; y su majestad -mandó en aquel tiempo dar el obispado de Palencia al licenciado de la -Gasca, que fué Obispo y conde de Pernia, porque tuvo ventura que así -como llegó á Castilla habia vacado; y se decia en la córte que por -estar de paz el Pirú y tornar á haber el oro y plata que le habian -robado los Contreras. - -Y volviendo á mi relacion, lo que proveyó su majestad sobre la -perpetuidad de los repartimientos de indios, fué enviar á mandar al -marqués de Mondéjar, que era presidente en el Real consejo de Indias, -y al licenciado Gutierre Velazquez, y al licenciado Tello de Sandoval, -y al doctor Hernan Perez de la Fuente, y al licenciado Gregorio Lopez, -y al doctor Riberadeneyra, y al licenciado Briviesca, que eran oidores -del mismo Real Consejo de Indias, y á otros caballeros de otros Reales -Consejos, que todos se juntasen y que viesen y platicasen cómo se podia -hacer el repartimiento, de manera que en todo fuese bien mirado el -servicio de Dios, y su Real patrimonio no viniese á ménos; y desque -todos estos Prelados y caballeros estuvieron juntos en las casas de -Pero Gonzalez de Leon, donde residia el Real Consejo de Indias, se -platicó en aquella muy ilustrísima junta que se diesen los indios -perpétuos en la Nueva-España y en el Pirú, no me acuerdo bien si nombró -el nuevo reino de Granada é Borbotan; mas paréceme que tambien entraron -con los demas, y las causas que se propusieron en aquel negocio fueron -santas y buenas. - -Lo primero se platicó que, siendo perpétuos, serian muy mejor tratados -é industriados en nuestra santa fe, y que si algunos adoleciesen, los -curarian como á hijos y les quitarian parte de sus tributos; y que los -encomenderos se perpetuarian mucho más en poner heredades y viñas y -sementeras, y criarian ganados y cesarian pleitos y contiendas sobre -indios; y no habia menester visitadores en los pueblos, y habria paz -y concordia entre los soldados en saber que ya no tienen poder los -presidentes y gobernadores para en vacando indios se los dar por via -de parentesco ni por otras maneras que en aquella sazon les daban; y -con dalles perpétuos á los que han servido á su majestad, descargaba -su Real conciencia; y le dijo otras muy buenas razones; y más le dijo, -que se habian de quitar en el Pirú á hombres bandoleros, los que se -hallasen que habian deservido á su majestad. - -Y despues que por todos aquellos de la ilustre junta fué muy bien -platicado lo que dicho tengo, todos los más procuradores, con otros -caballeros, dimos nuestros pareceres y votos que se hiciesen perpétuos -los repartimientos; luego en aquella sazon hubo votos contrarios, y fué -el primero el Obispo de Chiapa, y lo ayudó su compañero Fray Rodrigo, -de la órden de Santo Domingo, y ansimismo el licenciado Gasca, que era -Obispo de Palencia y conde de Pernia, y el marqués de Mondéjar y dos -oidores del Consejo Real de su majestad; y lo que propusieron en la -contradiccion aquellos caballeros por mí dichos, salvo el marqués de -Mondéjar, que no se quiso mostrar á una parte ni á otra, sino que se -estuvo á la mira á ver lo que decian y ver los que más votos tenian, -fué decir que ¿cómo habian de dar indios perpétuos? Ni aun de otra -manera por sus vidas no los habian de tener, sino quitárselos á los que -en aquella sazon los tenian, porque personas habia entre ellos en el -Pirú que tenian buena renta de indios, que merecian que los hubieran -castigado, cuanto y más dárselos ahora perpétuos; y que do creian que -habia en el Pirú paz y asentada la tierra, habria soldados que, como -viesen que no habia qué les dar, se amotinarian y habria más discordias. - -Entónces respondió don Vasco de Quiroga, Obispo de Mechoacan, que era -de nuestra parte, y dijo al licenciado de la Gasca, que ¿por qué no -castigó á los bandoleros y traidores, pues conocia y le eran notorias -sus maldades, y que él mismo les dió indios? Y á esto respondió el de -la Gasca, y se paró á reir, y dijo: - -—«Creerán, señores, que no hice poco en salir en paz y en salvo de -entre ellos, y algunos descuarticé y hice justicia.» - -Y pasaron otras razones sobre aquella materia; y entónces dijimos -nosotros, y muchos de aquellos señores que allí estábamos juntos, que -se diesen perpétuos en la Nueva-España á los verdaderos conquistadores -que pasamos con Cortés, y á los de Narvaez y á los de Garay, pues -habiamos quedado muy pocos, porque todos los demas murieron en las -batallas peleando en servicio de su majestad, y lo habiamos servido -bien; y que con los demas se hubiese otra moderacion. - -É ya que teniamos esta plática por nuestra parte, y la órden que dicho -tengo, unos de aquellos Prelados y señores del Consejo de su majestad -dijeron que cesase todo hasta que el Emperador nuestro señor viniese á -Castilla, que se esperaba cada dia, para que en una cosa de tanto peso -y calidad se hallase presente; y puesto que por el Obispo de Mechoacan -é ciertos caballeros, é yo juntamente con ellos, que éramos de la -parte de la Nueva-España, fué tornado á replicar, pues que estaban ya -dados los votos conformes, se diesen perpétuos en la Nueva-España; -y que los procuradores del Pirú procurasen por sí, pues su majestad -lo habia enviado á mandar, y en su Real mando mostraba aficion para -que en la Nueva-España se diesen perpétuos; y sobre ello hubo muchas -pláticas y alegaciones; y dijimos que, ya que en el Pirú no se diesen, -que mirasen los muchos servicios que hicimos á su majestad y á toda -la cristiandad; y no aprovechó cosa ninguna con los señores del Real -Consejo de Indias y que el Obispo fray Bartolomé de las Casas, y fray -Rodrigo, su compañero, y con el Obispo de las Charcas; y dijeron que en -viniendo su majestad de Augusta de Alemania, se proveeria de manera que -los conquistadores serian muy contentos; y ansí se quedó por hacer. - -Dejaré esta plática, y diré que en posta se escribió en un navío á la -Nueva-España, como se supo en la ciudad de Méjico las cosas arriba -dichas que pasaron en la córte. - -Concertaban los conquistadores de enviar por sí solos procuradores -ante su majestad, y aun á mí me escribió de Méjico á esta ciudad de -Guatimala el capitan Andrés de Tapia y un Pedro Moreno Medrano y Juan -de Limpias Carvajal el sordo, dende la Puebla, porque ya en aquella -sazon era yo venido de la córte; y lo que me escribian, fué dándome -cuenta y relacion de los conquistadores que enviaban su poder; y en -la memoria me contaban á mí por uno de los más antiguos, é yo mostré -las cartas en esta ciudad de Guatimala á otros conquistadores, para -que las ayudásemos con dineros para enviar los procuradores; y segun -pareció, no se concertó la ida por falta de pesos de oro, y lo que se -concertó en Méjico, fué que los conquistadores, juntamente con toda la -comunidad, enviasen á Castilla procuradores, pero no se negoció. - -Y despues desto, mandó el invictísimo nuestro Rey y Señor Don Felipe -(que Dios guarde y deje vivir muchos años, con aumento de más reinos) -en sus Reales ordenanzas y provisiones que para ello ha dado, que los -conquistadores y sus hijos en todo conozcamos mejoría, y luego los -antiguos pobladores casados, segun se verá en sus Reales cédulas. - - - - -CAPÍTULO CCXII. - -DE OTRAS PLÁTICAS Y RELACIONES QUE AQUÍ IRÁN DECLARADAS, QUE SERÁN -AGRADABLES DE OIR. - - -Como acabé de sacar en limpio esta mi relacion, me rogaron dos -licenciados que se la emprestase para saber muy por extenso las cosas -que pasaron en las conquistas de Méjico y Nueva-España, y ver en qué -diferencia lo que tenian escrito los coronistas Francisco Lopez de -Gómora y el doctor Illescas acerca de las heróicas hazañas que hizo -el marqués del Valle, de lo que en esta relacion escribo; é yo se -la presté, porque de sábios siempre se pega algo á los idiotas sin -letras como yo soy, y les dije que no enmendasen cosa ninguna de las -conquistas, ni poner ni quitar, porque todo lo que yo escribo es muy -verdadero; y cuando lo hubieron visto y leido los dos licenciados, -el uno dellos era muy retórico, y tal presuncion tenia de sí, que -despues de la sublimar y alabar de la gran memoria que tuve para no se -me olvidar cosa de todo lo que pasamos dende que venimos á descubrir -primero que viniese Cortés dos veces, y la postrera vine con Cortés, -que fué en el año de 17 con Francisco Hernandez de Córdoba, y en el -18 con un Juan de Grijalva, y en el de 19 vine con el mismo Cortés; -y volviendo á mi plática, me dijeron los licenciados que cuanto á la -retórica, que va segun nuestro comun hablar de Castilla la Vieja, -é que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van -razones hermoseadas ni afeitadas, que suelen componer los coronistas -que han escrito en cosas de guerras, sino toda una llaneza, y debajo -de decir verdad se encierran las hermoseadas razones; y más dijeron, -que les parece que me alabo mucho de mí mismo en lo de las batallas y -reencuentros de guerra en que me hallé, y que otras personas lo habian -de decir y escribir primero que yo; y tambien, que para dar más crédito -á lo que he dicho, que diese testigos y razones de algunos coronistas -que lo hayan escrito, como suelen poner y alegar los que escriben, y -aprueban con otros libros de cosas pasadas, y no decir, como digo tan -secamente, esto hice y tal me aconteció, porque yo no soy testigo de mí -mismo. - -Á esto respondí, y digo agora, que en el primer capítulo de mi -relacion, en una carta que escribió el marqués del Valle en el año 1540 -dende la gran ciudad de Méjico á Castilla, á su majestad, haciéndole -relacion de mi persona y servicios, le hizo saber cómo vine á descubrir -la Nueva-España dos veces primero que no él, y tercera vez volví en su -compañía, y como testigo de vista me vió muchas veces batallar en las -guerras mejicanas y en toma de otras ciudades como esforzado soldado, -hacer en ellas cosas notables y salir muchas veces de las batallas -mal herido, y cómo fuí en su compañía á Honduras é Higueras, que ansí -nombran en esta tierra, y otras particularidades que en la carta se -contenian, que por excusar prolijidad aquí no declaro; y ansimismo -escribió á su majestad el ilustrísimo virey don Antonio de Mendoza, -haciendo relacion de lo que habia sido informado de los capitanes, en -compañía de los que en aquel tiempo militaban, y conformaba todo con -lo que el marqués del Valle escribió; y ansimismo por probanzas muy -bastantes que por mi parte fueron presentadas en el Real Consejo de -Indias en el año 540. - -Ansí, señores licenciados, vean si son buenos testigos Cortés y el -Virey don Antonio de Mendoza y mis probanzas; y si esto no basta, -quiero dar otro testigo, que no lo habia mejor en el mundo, que fué el -Emperador nuestro señor don Cárlos V, que por su Real carta, cerrada -con su Real sello, mandó á los Vireyes y presidentes que teniendo -respeto á los muchos y buenos servicios que le constó haberle hecho, -sea antepuesto y conozca mejoría yo y mis hijos; todas las cuales -cartas tengo guardados los originales dellas, y los traslados se -quedaron en la córte en el archivo del secretario Ochoa de Luyando; y -es todo y por descargo de lo que los licenciados me propusieron. - -Y volviendo á la plática, si quieren más testigos tengan atencion y -miren la Nueva-España, que es tres veces más que nuestra Castilla y -está más poblada de españoles, que por ser tantas ciudades y villas -aquí no nombro, y miren las grandes riquezas que destas partes van -cotidianamente á Castilla; y demas desto, he mirado que nunca quieren -escribir de nuestros heróicos hechos los dos coronistas Gómora y el -doctor Illescas, sino que de toda nuestra prez y honra nos dejaron en -blanco, si agora yo no hiciera esta verdadera relacion; porque toda la -honra dan á Cortés; y puesto que tengan razon, no nos habian de dejar -en olvido á los conquistadores, y de las grandes hazañas que hizo -Cortés me cabe á mí parte, pues me hallé en su compañía de los primeros -en todas las batallas que él se halló, y despues en otras muchas que -me envió con capitanes á conquistar otras provincias; lo cual hallarán -escrito en esta mi relacion, dónde, cuándo y en qué tiempo, y tambien -mi parte de lo que escribió en un blason que puso en una culebrina, que -fué un tiro que se nombró el Ave Fénix, el cual se forjó en Méjico de -oro y plata y cobre, y le enviamos presentado á su majestad, y decian -las letras del blason: «Esta ave nació sin par, yo en serviros sin -segundo, y vos sin igual en el mundo.» - -Ansí que parte me cabe desta loa de Cortés; y demas desto, cuando -fué Cortés la primera vez á Castilla á besar los piés á su majestad, -le hizo relacion que tuvo en las guerras mejicanas muy esforzados y -valerosos capitanes y compañeros, que, á lo que creia, ningunos más -animosos que ellos habia oido en corónicas pasadas de los romanos; -tambien me cabe parte dello. - -Y cuando fué á servir á su majestad en lo de Argel, sobre cosas que -allá acaecieron cuando alzaron el campo por la gran tormenta que hubo, -dicen que dijo en aquella sazon muchas loas de los conquistadores sus -compañeros; ansí, que de todas sus hazañas me cabe á mí parte dellas, -pues yo fuí en le ayudar. - -Y volviendo á nuestra relacion de lo que dijeron los licenciados, que -me alabo mucho de mi persona y que otros lo habian de decir, y esto -respondí que en este mundo las cosas que se suelen alabar unos vecinos -á otros las virtudes y bondades que en ellos hay, y no ellos mesmos; -mas él no se halló en la guerra ni lo vió ni lo entendió, ¿cómo lo -puede decir? ¿Habíanlo de parlar los pájaros en el tiempo que estábamos -en las batallas, que iban volando, ó las nubes que pasaban por alto, -sino solamente los capitanes y soldados que en ello nos hallamos? Y si -hubiérades visto, señores licenciados, que en esta mi relacion hubiera -yo quitado su prez y honra á algunos de los valerosos capitanes y -fuertes soldados, mis compañeros, que en las conquistas nos hallamos, -y aquella misma honra me pusiera á mí solo, justo fuera quitarme -parte; mas aún no me alabo tanto cuanto yo puedo y debo, y á esta -causa lo escribo para que quede memoria de mí; y quiero poner aquí -una comparacion, y aunque es por la una parte muy alta, y de la otra -de un pobre soldado como yo, dicen los coronistas en los comentarios -del Emperador y gran batallador Julio César que se halló en cincuenta -y tres batallas aplazadas, yo digo que me hallé en muchas más batallas -que el Julio César; lo cual, como dicho tengo, verán en mi relacion. - -Y tambien dicen los coronistas que fué muy animoso y presto en las -armas y muy esforzado en dar una batalla, y cuando tenia espacio, de -noche escribia por propias manos sus heróicos hechos; y puesto que -tuvo muchos coronistas, no lo quiso fiar dellos, que él lo escribió, -é há muchos años, y no lo sabemos cierto; y lo que yo digo, ayer fué, -á manera de decir; ansí que no es mucho que yo ahora en esta relacion -declare en las batallas que me hallé peleando y en todo lo acaecido, -para que digan en los tiempos venideros: «Esto hizo Bernal Diaz del -Castillo, para que sus hijos y descendientes gocen las loas de sus -heróicos hechos;» como agora vemos las famas y blasones que hay de -tiempos pasados de valerosos capitanes, y aun de muchos caballeros y -señores de vasallos. - -Quiero dejar esta plática, porque si hubiese de meter más en ella la -pluma, dirian algunas personas maliciosas y desparcidas lenguas, que -no me querrán oir de buena gana, que salgo del órden que debo, y por -ventura les será muy odioso; y esto que dicho tengo de mí mesmo, -ayer fué, á manera de decir, que no son muchos años pasados, como -las historias romanas; y testigos hay conquistadores que dirán que -todo lo que digo es ansí, que si en alguna cosa me hallasen vicioso ó -escuro, es de tal manera el mundo, que me lo contradirian; mas la misma -relacion da testimonio; y aun con decir verdad, hay maliciosos que lo -contradirian si pudiesen. - -Y para que bien se entienda todo lo que dicho tengo, y en las batallas -y reencuentros de guerra en que me he hallado desde que vine á -descubrir la Nueva-España hasta que estuvo pacificada, sin las que -adelante diré; y puesto que hubo otras muchas guerras y reencuentros, y -que yo no me hallé en ellas, ansí por estar mal herido como por tener -otros males que con los trabajos de las guerras suelen recrecer; y -tambien, como habia muchas provincias que conquistar, unos soldados -íbamos á unas entradas y provincias y otros iban á otras; mas en las -que yo me hallé son las siguientes: - -Primeramente, cuando vine á descubrir á la Nueva-España y lo de Yucatan -con un capitan que se decia Francisco Hernandez de Córdoba, en la Punta -de Cotoche un buen reencuentro de guerra. - -Luego más adelante, en lo de Champoton, una buena batalla campal, en -que nos mataron la mitad de todos nuestros compañeros é yo salí mal -herido, y el capitan con dos heridas, de que murió. - -Luego de aquel viaje en lo de la Florida, cuando fuimos á tomar agua, -un buen reencuentro de guerra, donde salí herido, y allí nos llevaron -vivo un soldado. - -Y cuando vine con otro capitan que se decia Juan de Grijalva, una -batalla campal que fué con los de Champoton, que fué en el mismo pueblo -la primera vez cuando lo de Francisco Hernandez, y nos mataron diez -soldados, y el capitan salió mal herido. - -Despues cuando vine tercera vez con el capitan Cortés, en lo de -Tabasco, que se dice el rio de Grijalva, en dos batallas campales, -yendo por capitan Cortés. - -De que llegamos á la Nueva-España, en la de Cingapacinga, con el mismo -Cortés. - -De ahí á pocos dias en tres batallas campales en la provincia de -Tlascala, con Cortés. - -Luego el peligro de lo de Cholula. - -Entrados en Méjico, me hallé en la prision de Montezuma; no lo escribo -por cosa que sea de contar de guerra, sino por el gran atrevimiento que -tuvimos en prender aquel tan grande cacique. - -De ahí obra de cuatro meses, cuando vino el capitan Narvaez contra -nosotros, y traia mil y trescientos soldados, noventa de á caballo y -ochenta ballesteros y noventa espingarderos, y nosotros fuimos sobre él -ducientos y sesenta y seis, y le desbaratamos y prendimos con Cortés. - -Luego fuimos al socorro de Albarado, que le dejamos en Méjico en guarda -del gran Montezuma, y se alzó Méjico, y en ocho dias con sus noches -que nos dieron guerra los mejicanos, nos mataron sobre ochocientos y -sesenta soldados; pongo aquí en estos dias, que batallamos seis dias, y -batallas en que me hallé. - -Luego en la batalla que dimos en esta tierra de Obtumba; luego cuando -fuimos sobre Tepeaca, en una batalla campal, yendo por capitan el -marqués Cortés. - -Despues cuando íbamos sobre Tezcuco, en un reencuentro de guerra con -mejicanos y los de Tezcuco, yendo Cortés por capitan. - -En dos batallas campales, y salí bien herido de un bote de lanza en la -garganta, en compañía de Cortés. - -Luego en dos reencuentros de guerra con los mejicanos cuando íbamos -á socorrer á ciertos pueblos de Tezcuco, sobre la cuestion de unos -maizales de una vega, que están entre Tezcuco y Méjico. - -Luego cuando fuí con el capitan Cortés, que dimos vuelta á la laguna de -Méjico, en los pueblos más recios que en la comarca habia, los Peñoles, -que ahora se llaman del Marqués, donde nos mataron ocho soldados y -tuvimos mucho riesgo en nuestras personas, que fué desconsiderada -aquella subida y tomada del peñol, con Cortés. - -Luego en la batalla de Cuernavaca, con Cortés. - -Luego en tres batallas en Suchimileco, donde estuvimos en gran riesgo -todos de nuestras personas, y nos mataron cuatro soldados, con el -mismo Cortés. - -Luego cuando volvimos sobre Méjico, en noventa y tres dias que -estuvimos en la ganar, todos los más destos dias y noches teniamos -batallas campales, y hallo por cuenta que serian más de ochenta -batallas, reencuentros de guerras en las que entónces me hallé. - -Despues de ganado Méjico, me envió el capitan Cortés á pacificar las -provincias de Guacacualco y Chiapa y Zapotecas, y me hallé en tomar la -ciudad de Chiapa, y tuvimos dos batallas campales y un reencuentro. - -Despues en los de Chamula y Cuitlan otros dos encuentros de guerra. - -Despues en Teapa y Cimatan otros dos reencuentros de guerra, y mataron -dos compañeros mios y á mí me hirieron malamente en la garganta. - -Mas, que se olvidaba, cuando nos echaron de Méjico, que salimos -huyendo, en nueve dias que peleamos de dia y de noche, en otras cuatro -batallas. - -Despues la ida de Higueras y Honduras con Cortés, que estuvimos dos -años y tres meses hasta volver á Méjico, y en un pueblo que llamaban -Culacotu hubimos una batalla campal, y á mí me mataron el caballo, que -me costó seiscientos pesos. - -Despues de vuelto á Méjico ayudé á pacificar las sierras de los -zapotecas y minxes, que se habian alzado entre tanto que estuvimos en -aquella guerra. - -No cuento otros muchos reencuentros de guerra, porque seria nunca -acabar, ni digo de cosas de grandes peligros en que me hallé y se vido -mi persona. - -Y tampoco quiero decir cómo soy uno de los primeros que volvimos á -poner cerco á Méjico primero que Cortés cuatro ó cinco dias; por manera -que vine primero que el mismo Cortés á descubrir la Nueva-España dos -veces, y como dicho tengo, me hallé en tomar la gran ciudad de Méjico -y en quitarles el agua de Chalputepeque, y hasta que se ganó Méjico no -entró agua dulce en aquella ciudad. - -Por manera que, á la cuenta que en esta relacion hallarán, me he -hallado en ciento y diez y nueve batallas y reencuentros de guerra, y -no es mucho que me alabe dello, pues que es la mera verdad; y estos -no son cuentos viejos ni de muchos años pasados, de historias romanas -ni ficciones de poetas; que claros y verdaderos están mis muchos y -notables servicios que he hecho á Dios primeramente, y á su majestad -y á toda la cristiandad, y muchas gracias y loores doy á nuestro -Señor Jesucristo, que me ha escapado para que agora tan claramente -lo escriba; é más digo, é me alabo dello, que me hallé yo en tantas -batallas y rencuentros de guerra como dicen las historias en que se -halló el Emperador Enrique IV. - - -FIN DE LA CONQUISTA DE NUEVA-ESPAÑA. - - - - -ÍNDICE. - - - _Páginas._ - - Capítulo CLXVIII. 5 - - — CLXIX. 26 - - — CLXX. 43 - - — CLXXI. 48 - - — CLXXII. 53 - - — CLXXIII. 63 - - — CLXXIV. 71 - - — CLXXV. 79 - - — CLXXVI. 90 - - — CLXXVII. 98 - - — CLXXVIII. 107 - - — CLXXIX. 123 - - — CLXXX. 126 - - — CLXXXI. 131 - - — CLXXXII. 136 - - — CLXXXIII. 139 - - — CLXXXIV. 147 - - — CLXXXV. 154 - - — CLXXXVI. 168 - - — CLXXXVII. 170 - - — CLXXXVIII. 174 - - — CLXXXIX. 180 - - — CXC. 188 - - — CXCI. 193 - - — CXCII. 205 - - — CXCIII. 208 - - — CXCIV. 220 - - — CXCV. 235 - - — CXCVI. 252 - - — CXCVII. 266 - - — CXCVIII. 268 - - — CXCIX. 276 - - — CC. 279 - - — CCI. 291 - - — CCII. 296 - - — CCIII. 298 - - — CCIV. 310 - - — CCV. 324 - - — CCVI. 356 - - — CCVII. 365 - - — CCVIII. 368 - - — CCIX. 372 - - — CCX. 379 - - — CCXI. 389 - - — CCXII. 396 - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK VERDADERA HISTORIA DE LOS SUCESOS DE -LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA (3 DE 3) *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for an eBook, except by following -the terms of the trademark license, including paying royalties for use -of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for -copies of this eBook, complying with the trademark license is very -easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation -of derivative works, reports, performances and research. Project -Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may -do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected -by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the -person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph -1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm -electronic works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the -Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when -you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no -representations concerning the copyright status of any work in any -country other than the United States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other -immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear -prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work -on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the -phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, -performed, viewed, copied or distributed: - - This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and - most other parts of the world at no cost and with almost no - restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it - under the terms of the Project Gutenberg License included with this - eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the - United States, you will have to check the laws of the country where - you are located before using this eBook. - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase "Project -Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format -other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg-tm website -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain -Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works -provided that: - -* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed - to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has - agreed to donate royalties under this paragraph to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid - within 60 days following each date on which you prepare (or are - legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation." - -* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or destroy all - copies of the works possessed in a physical medium and discontinue - all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm - works. - -* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of - any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days of - receipt of the work. - -* You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project -Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than -are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing -from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of -the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the Foundation as set -forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's business office is located at 809 North 1500 West, -Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up -to date contact information can be found at the Foundation's website -and official page at www.gutenberg.org/contact - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without -widespread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine-readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our website which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This website includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. diff --git a/old/64947-0.zip b/old/64947-0.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 758985f..0000000 --- a/old/64947-0.zip +++ /dev/null diff --git a/old/64947-h.zip b/old/64947-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 60daf72..0000000 --- a/old/64947-h.zip +++ /dev/null diff --git a/old/64947-h/64947-h.htm b/old/64947-h/64947-h.htm deleted file mode 100644 index 66ce878..0000000 --- a/old/64947-h/64947-h.htm +++ /dev/null @@ -1,11008 +0,0 @@ -<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" - "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> -<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es"> - <head> - <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8" /> - <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" /> - <title> - Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3), by Bernal Díaz del Castillo—A Project Gutenberg eBook - </title> - <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" /> - <style type="text/css"> - -.formato { margin: 0 auto; max-width: 30em; } -.x-ebookmaker.formato { max-width: 100%; } - -p { margin: 0; text-align: justify; text-indent: 1.25em; line-height: 130%; } -.x-ebookmaker p { line-height: normal; } - -h1, h2 { text-align: center; font-weight: normal; clear: both; } -h1.faux { margin: 0; font-size: xx-small; visibility: hidden; } -h2 { margin: 2em 0 0 0; font-size: 130%; word-spacing: 0.2em; } -h2.nobreak { page-break-before: avoid; } -.subh2h { margin: 1.5em 0 0 0; font-size: 75%; text-align: justify; - padding-left: 1.6em; text-indent: -1.6em; word-spacing: 0.2em; - line-height: 150%; } -.subh2c { margin: 1.5em 0 0 0; font-size: 75%; text-align: center; - text-indent: 0; word-spacing: 0.2em; line-height: 150%; } - -.mt05 { margin-top: 0.5em; } -.mt1 { margin-top: 1em; } -.mt15 { margin-top: 1.5em; } -.mt2 { margin-top: 2em; } -.mt3 { margin-top: 3em; } - -.pt3 { padding-top: 0; } -.x-ebookmaker .pt3 { padding-top: 3em; } -.pt6 { padding-top: 0; } -.x-ebookmaker .pt6 { padding-top: 6em; } - -.fs75 { font-size: 75%; } -.fs90 { font-size: 90%; } -.fs120 { font-size: 120%; } -.fs130 { font-size: 130%; } -.fs140 { font-size: 140%; } -.fs150 { font-size: 150%; } - -.g1 { letter-spacing: 0.1em; margin-right: -0.1em; } - -.ws1 { word-spacing: 0.2em; } - -hr { width: 34%; margin-left: 33%; clear: both; } -hr.full { width: 100%; margin: 2em 0; border: medium solid silver; } -hr.chap { width: 20%; margin: 3em 0 3em 40%; } -hr.tir { width: 8%; margin: 1em 0 1em 46%; } - -.front { padding: 2em 0 0 0; page-break-before: always; } -.front p { margin: 0; text-indent: 0; text-align: left; font-family: sans-serif; font-size: 90%; } -.tit { margin: 3em auto 0 auto; page-break-before: always; } -.tit p { text-indent: 0; text-align: center; } - -div.chapter { page-break-before: always; margin-bottom: 2em; } - -.centra { text-align: center; text-indent: 0; } -.cajatit { margin: 3em 40%; border-top: medium solid black; - border-bottom: medium solid black; } -.cajatit p { text-align: center; text-indent: 0; padding-top: .5em; - padding-bottom: .5em; word-spacing: 0.2em; } -.blockquot { margin: 1em 0 1em 2.5em; } - -.pagenum { - position: absolute; - left: 92%; - font-size: small; - text-align: right; - font-family: serif; - font-style: normal; - font-weight: normal; - font-variant: normal; - letter-spacing: normal; - color: #B0B0B0; - text-indent: 0; -} - -/* Tables */ -table { margin: 0 auto; border-collapse: separate; border-spacing: 0.5em 0; } - -.tdl { text-align: left; } -.tdr { text-align: right; } -.tdc { text-align: center; } -.bb { border-bottom: thin solid black; } - - -/* Images */ -.figcenter { text-align: center; page-break-inside: avoid; } -img { vertical-align: middle; } -.thin { border: solid thin black; padding: 0; } -.screenonly { display: block; } - -/* Transcriber's notes */ -.transnote { border: thin solid gray; background-color: #f8f8f8; font-family: sans-serif; - font-size: smaller; margin: 2em 0; padding: 1em 0; } -#tnote ul { list-style-type: inherit; margin: 0 0 0 1.5em; padding: 0 2em 0.5em 1em; } -#tnote li { margin-top: 0.5em; text-align: justify; } -.tnotetit { font-weight: bold; text-align: center; text-indent: 0; margin-bottom: 1em; } - - </style> - </head> -<body class="formato"> - -<div style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3), by Bernal Díaz del Castillo</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and -most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online -at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you -are not located in the United States, you will have to check the laws of the -country where you are located before using this eBook. -</div> - -<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3)</div> - -<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Bernal Díaz del Castillo</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Release Date: March 28, 2021 [eBook #64947]</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Language: Spanish</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Character set encoding: UTF-8</div> - -<div style='display:block; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive/American Libraries.)</div> - -<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK VERDADERA HISTORIA DE LOS SUCESOS DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA (3 DE 3) ***</div> - -<div class="front"> - <hr class="full" /> - <p><a href="#ToC">Índice</a></p> - <h1 class="faux">Verdadera historia de los sucesos de la conquista de - la Nueva-España (3 de 3)</h1> -</div> - -<div class="transnote" id="tnote"> - <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p> - <ul> - <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li> - - <li>La ortografía del original ha sido respetada, normalizándose las - variantes a la grafía más frecuente, excepto en el caso de - los nombres propios y de los términos indígenas.</li> - - <li>En los casos dudosos, se ha adoptado la grafía utilizada en 1853 - por la edición de E. Vedia en el tomo XXVI de la Biblioteca de - Autores Españoles, que utiliza la misma versión del texto pero - cuyos errores tipográficos son menores.</li> - - <li>No obstante lo anterior, se han acentuado las mayúsculas y se ha - distinguido entre «mas» y «más», «aun» y «aún», y «que» y «qué», - distinción no siempre presente en el original impreso.</li> - - <li>Para facilitar la lectura, la mayor parte de los puntos y - seguido —y algunos de los puntos y coma— se han cambiado a puntos y - aparte, con el fin de evitar los párrafos excesivamente largos del - original.</li> - - <li>También se han aislado en párrafo aparte, precediéndolas de una - raya de diálogo, la expresiones literales pronunciadas en público.</li> - - <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li> - </ul> -</div> - - -<div class="screenonly x-ebookmaker-drop"> - <hr class="chap" /> - <div class="figcenter"> - <img class="thin" - style="width: 28em; height: auto;" - src="images/cover.jpg" - alt="Cubierta del libro" /> - </div> -</div> - - -<div class="chapter pt6"> - <hr class="chap" /> - <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p> - <p class="centra ws1 fs150">CONQUISTA DE NUEVA-ESPAÑA</p> - <p class="centra fs75 mt1">POR</p> - <p class="centra ws1 fs130 mt05">BERNAL DIAZ DEL CASTILLO.</p> - <hr class="chap" /> -</div> - - -<div class="tit"> - <p><span class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span></p> - <p class="fs130 ws1">VERDADERA HISTORIA</p> - <p class="fs90 ws1 mt15">DE LOS SUCESOS</p> - <p class="fs140 ws1 mt1">DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA,</p> - <p class="fs120 ws1 mt2">POR EL CAPITAN BERNAL DIAZ DEL CASTILLO,</p> - <p class="fs90 ws1 mt1">UNO DE SUS CONQUISTADORES.</p> - - <div class="cajatit"> - <p><b>TOMO III.</b></p> - </div> - - <p class="mt2">MADRID.—1863.</p> - <p class="ws1">Imprenta de Tejado, calle de Silva, número 12.</p> -</div> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_168"> - <p><span class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span></p> - <p class="centra fs120 ws1">CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA</p> - <p class="centra fs75 mt1">POR</p> - <p class="centra ws1 g1 mt05">BERNAL DIAZ DEL CASTILLO.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXVIII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO FUERON ANTE SU MAJESTAD PÁNFILO DE NARVAEZ - Y CRISTÓBAL DE TAPIA, Y UN PILOTO QUE SE DECIA GONZALO DE UMBRÍA - Y OTRO SOLDADO QUE SE LLAMABA CÁRDENAS, CON FAVOR DEL OBISPO DE - BÚRGOS, AUNQUE NO TENIA CARGO DE ENTENDER EN COSAS DE INDIAS, QUE - YA LE HABIAN QUITADO EL CARGO Y SE ESTABA EN TORO: TODOS LOS POR MÍ - REFERIDOS DIERON ANTE SU MAJESTAD MUCHAS QUEJAS DE CORTÉS, Y LO QUE - SOBRE ELLO SE HIZO.</p> -</div> - -<p>Ya he dicho en el capítulo pasado cómo Su Santidad vió y -entendió los grandes servicios que Cortés y todos nosotros los -conquistadores que en su compañía militábamos habiamos hecho á Dios -Nuestro Señor é á Su Majestad é á toda la cristiandad, y de cómo se le -hizo merced á Cortés de le hacer gobernador de la Nueva-España, é las -bulas é indulgencias que<span class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span> -envió para las iglesias é hospitales, y las santas absoluciones para -todos nosotros; y visto por su majestad lo que el Santo Padre mandaba, -despues de bien informado de toda la verdad, lo confirmó con otros -Reales mandos; y en aquella sazon se quitó el cargo de presidente de -Indias al Obispo de Búrgos, y se fué á vivir á la ciudad de Toro; y -en este instante llegó á Castilla Pánfilo de Narvaez, el cual habia -sido capitan de la armada que envió Diego Velazquez contra nosotros; y -tambien en aquel tiempo llegó Cristóbal de Tapia, el que habia enviado -el mismo Obispo á tomar la gobernacion de la Nueva-España, y llevaron -en su compañía á un Gonzalo de Umbría, piloto, é á otro soldado que se -decia Cárdenas, y todos juntos se fueron á Toro á demandar favor al -Obispo de Búrgos para se ir á quejar de Cortés delante de su majestad, -porque ya su majestad habia venido de Flandes.</p> - -<p>Y el Obispo no deseaba otra cosa sino que hubiese quejas de Cortés -y de nosotros; é tales favores é presas les dió el Obispo, que se -juntaron los procuradores del Diego Velazquez que estaban en la córte, -que se decian Bernardino Velazquez, que ya le habia enviado desde -Cuba para que procurase por él, y Benito Martin é Manuel de Rojas, -y fueron todos juntos delante del Emperador nuestro señor, y se -quejaron reciamente de Cortés; y los capítulos que contra él pusieron -fué, que Diego Velazquez envió á descubrir y poblar la Nueva<span -class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span>-España tres veces, y que gastó -gran suma de pesos de oro en navíos y armas y matalotaje, y en cosas -que dió á los soldados, y que envió con la armada á Hernando Cortés por -capitan, y se alzó con ella, y que no le acudió con ninguna cosa.</p> - -<p>Tambien le acusaron que, no embargante todo esto, que envió el Diego -Velazquez á Pánfilo de Narvaez por capitan de más de mil trescientos -soldados, con diez y ocho navíos y muchos caballos y escopeteros y -ballesteros, y con cartas y provisiones de su majestad, y firmadas de -su presidente de Indias, que era el Obispo de Búrgos é Arzobispo de -Rosano, para que le diesen gobernacion de la Nueva-España, y no lo -quiso obedecer; ántes le dió guerra y desbarató, y mató su alférez -y sus capitanes, y le quebró un ojo, y que le quemó cuanta hacienda -tenia, y le prendió al mismo Narvaez y á otros capitanes que tenia en -su compañía.</p> - -<p>Y que, no embargante este desbarate, que proveyó el mismo Obispo -de Búrgos para que fuese el Cristóbal de Tapia, que presente estaba, -como fué á tomar la gobernacion de aquellas tierras en nombre de su -majestad, y que no lo quiso obedecer, y que por fuerza le hizo volver -á embarcar; y acusábanle que habia demandado á los indios de todas las -ciudades de la Nueva-España mucho oro en nombre de su majestad, y se lo -tomaba y encubria y lo tenia en su poder; acusábanle que, á pesar de -todos sus soldados, llevó quinto<span class="pagenum" id="Page_8">p. -8</span> como Rey de todas las partes que se habian habido en Méjico; -acusábanle que mandó quemar los piés á Guatemuz é á otros caciques -porque diesen oro; acusáronle que no dió ni acudió con las partes -del oro á los soldados, y que todo lo resumió en sí; acusábanle los -palacios que hizo y casas muy fuertes, y que eran tan grandes como gran -aldea, y que hacia servir en ellas á todas las ciudades de la redonda -de Méjico, y que les hacia traer grandes cipreses y piedra desde léjas -tierras, y que habia dado ponzoña á Francisco de Garay por le tomar -su gente y armada; y le pusieron otras muchas cosas y acusaciones, y -tantas, que su majestad estaba enojado de oir tantas sinjusticias como -del Cortés decian, creyendo que era verdad.</p> - -<p>Y demas desto, como el Narvaez hablaba muy entonado, dijo estas -palabras que oirán:</p> - -<p>—«Y porque vuestra majestad sepa cuál andaba la cosa, la noche que -me prendieron y desbarataron, que teniendo vuestras reales provisiones -en el seno, que las saqué de priesa, y mi ojo quebrado, porque no me -quemasen, porque ardia en aquella sazon el aposento en que estaba, me -las tomó por fuerza del seno un capitan de Cortés, que se dice Alonso -de Ávila, y es el que ahora está preso en Francia, y no me las quiso -dar, y publicó que no eran provisiones, sino obligaciones que venia á -cobrar.»</p> - -<p>Entónces dice que se rio el Emperador, y la respuesta que dió -fué, que en todo mandaria hacer justicia; y luego mandó juntar -ciertos<span class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span> caballeros de -sus Reales consejos y de su Real cámara, personas de quien S. M. -tuvo confianza que harian recta justicia, que se decian, Mercurio -Catirinario, gran canciller italiano, y mosiur de Lasao y el doctor -de La-Rocha, flamencos, y Hernando de Vega, señor de Grajales y -comendador mayor de Castilla, y el doctor Lorenzo Galindez de Carvajal -y el licenciado Vargas, tesorero general de Castilla; y desque á su -majestad le dijeron que estaban juntos, les mandó que mirasen muy -justificadamente los pleitos y debates entre Cortés y Diego Velazquez -é aquellos querellosos, y que en todo hiciesen justicia, no teniendo -aficion á las personas ni favoreciesen á ninguno dellos, excepto á -la justicia; y luego visto por aquellos caballeros el Real mando, -acordaron de se juntar en unas casas y palacios donde posaba el gran -canciller, y mandaron parecer al Narvaez y al Cristóbal de Tapia, y al -piloto de Umbría y á Cárdenas, y á Manuel de Rojas y á Benito Martin -y á un Velazquez, que estos eran procuradores del Diego Velazquez; y -asimismo parecieron por la parte de Cortés su padre Martin Cortés y el -licenciado Francisco Nuñez y Francisco de Montejo y Diego de Ordás, y -mandaron á los procuradores del Diego Velazquez que propusiesen todas -las quejas y demandas y capítulos contra Cortés, y dan las mismas -quejas que dieron ante su majestad.</p> - -<p>Á esto respondieron por Cortés sus procuradores, que á lo que decian -que habia enviado el Diego<span class="pagenum" id="Page_10">p. -10</span> Velazquez á descubrir la Nueva-España de los primeros, y -gastó muchos pesos de oro, que no fué así como dicen: que los que lo -descubrieron fué un Francisco Hernandez de Córdoba con ciento y diez -soldados á su costa; y que ántes el Diego Velazquez es digno de gran -pena, porque mandaba á Francisco Hernandez y á los compañeros que lo -descubrieron que fuesen á la isla de los Guanajes á cautivar indios -por fuerza para se servir dellos como esclavos; y desto mostraron -probanzas, y no hubo contradiccion en ello.</p> - -<p>Y tambien dijeron que si el Diego Velazquez volvió á enviar á su -pariente Grijalva con otra armada, que no le mandó el Diego Velazquez -poblar, sino rescatar, y que todo lo más que se gastó en la armada -pusieron los capitanes que fueron en los navíos, y no Diego Velazquez, -y que uno dellos era el mismo Francisco Montejo, que allí estaba -presente, y los demas fueron Pedro de Albarado y Alonso de Ávila, -é que rescataron veinte mil pesos, é que se quedó con todo lo más -dellos el Diego Velazquez, y lo envió al Obispo de Búrgos para que le -favoreciese, y que no dió parte dello á su majestad, sino lo que quiso, -y que, demas de aquello, le dió indios al mismo Obispo en la isla de -Cuba, que le sacaban oro: y que á su majestad no le dió ningun pueblo, -siendo más obligado á ello que no el Obispo; de lo cual hubo buena -probanza, y no hubo contradiccion en ello.</p> - -<p>Tambien dijeron que si envió á Fernando<span class="pagenum" -id="Page_11">p. 11</span> Cortés con otra armada, que fué elegido -primeramente por gracia de Dios y en ventura del mismo Emperador -nuestro César é señor, é que tienen por cierto que si otro capitan -enviaran, que le desbarataran, segun la multitud de guerreros que -contra él se juntaban; y que cuando le envió el Diego Velazquez que, -no le enviaba á poblar, sino á rescatar; de lo cual hubo probanzas -dello; y que si se quedó á poblar fué por los requirimientos que los -compañeros le hicieron, y que viendo que era servicio de Dios y de su -majestad, pobló, y fué cosa muy acertada, y que dello se hizo relacion -á su majestad y se le envió todo el oro que pudo haber, y que se le -escribió sobre ello dos cartas haciéndole saber todo lo sobredicho: -y que para obedecer sus Reales mandos estaba Cortés con todos sus -compañeros los pechos por tierra; y se le hizo relacion de todas las -cosas que el Obispo de Búrgos hacia por el Diego Velazquez, y que -enviamos nuestros procuradores con el oro y cartas, y que el Obispo -encubria nuestros muchos servicios, y que no enviaba á su majestad -nuestras cartas, sino otras de la manera que él queria, y que el oro -que enviamos, que se quedaba con todo lo más dello, y que torcia -todas las cosas que convenian que su majestad fuese sabidor dellas, -y que en cosa ninguna le decia verdaderamente lo que era obligado á -nuestro Rey y señor, y que porque nuestros procuradores querian ir á -Flandes delante de su Real per<span class="pagenum" id="Page_12">p. -12</span>sona, echó preso al uno dellos, que se decia Alonso Hernandez -Puertocarrero, primo del conde de Medellin y que murió en la cárcel, -y que mandaba el mesmo Obispo á los oficiales de la casa de la -contratacion de Sevilla que no diesen ayuda ninguna á Cortés, así de -armas como de soldados, sino que en todo le contradijesen, é que á -boca llena nos llamaban de traidores; é que todo esto hacia el Obispo -porque tenia tratado casamiento con el Diego Velazquez ó con el Tapia -de casar una sobrina que se decia doña Petronila de Fonseca, y le habia -prometido que le haria gobernador de Méjico; y para todo esto que -he dicho mostraron traslados de las cartas que hubimos escrito á su -majestad, é otras grandes probanzas; y la parte de Diego Velazquez no -contradijo en cosa ninguna, porque no habia en qué.</p> - -<p>É que á lo que decian de Pánfilo de Narvaez, que envió el Diego -Velazquez con diez y ocho navíos y mil trescientos soldados y cien -caballos, y ochenta escopeteros é otros tantos ballesteros, é habia -hecho mucha costa, á esto respondieron que el Diego Velazquez es digno -de pena de muerte por haber enviado aquella armada sin licencia de -su majestad, y que cuando enviaba sus procuradores á Castilla, en -nada ocurria á nuestro Rey y señor, como era obligado, sino solamente -al Obispo de Búrgos, y que la Real audiencia de Santo Domingo y -los frailes jerónimos que estaban por gobernadores le enviaron á -mandar<span class="pagenum" id="Page_13">p. 13</span> al Diego -Velazquez á la isla de Cuba, so graves penas, que no enviase aquella -armada hasta que su majestad fuese sabidor dello, y que con su Real -licencia le enviase, porque hacer otra cosa era grande deservicio de -Dios y de su majestad, poner zizañas en la Nueva-España en el tiempo -que Cortés y sus compañeros estábamos en las conquistas y conversion -de tantos cuentos de los naturales que se convertian á nuestra santa -fe católica, y que para detener la armada le enviaron á un oidor de -la misma audiencia Real, que se decia el licenciado Lúcas Vazquez de -Ayllon, y en lugar de le obedecer, y los Reales mandos que llevaba, le -echaron preso, y sin ningun acato le enviaron en un navío; y que pues -que Narvaez estaba delante, que fué el que hizo aquel tan desacatado -delito, por tocar en crímen <i>læsæ majestatis</i>, es digno de muerte, -que suplicaban á aquellos caballeros por mí nombrados, que estaban por -jueces, que le mandasen castigar; y respondieron que harian justicia -sobre ello.</p> - -<p>Volvamos á decir en los descargos que daban nuestros procuradores, -y es, que á lo que dicen que no quiso Cortés obedecer las Reales -provisiones que llevaba Narvaez, y le dió guerra y le desbarató y -quebró un ojo, y prendió á él y todos sus compañeros y capitanes, y les -puso fuego á los aposentos.</p> - -<p>Á esto respondieron que, así como llegó Narvaez á la Nueva-España -y desembarcó, que la primera cosa que hizo el Narvaez fué enviar á -decir al<span class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span> gran cacique -Montezuma, que Cortés tenia preso, que le venia á soltar y á matar -todos los que estábamos con Cortés, y que alborotó la tierra de -manera, que lo que estaba pacífico se volvió en guerra, é que como -Cortés supo que habia venido al puerto de la Veracruz, le escribió muy -amorosamente, y que si traia provisiones de su majestad, que las queria -ver y obedeceria con aquel acato que se debe á su Rey y señor; y que -no le quiso responder á sus cartas, sino siempre en su real llamándole -de traidor, no lo siendo, sino muy leal servidor de su majestad; é -que mandó pregonar Narvaez en su real guerra á fuego y sangre y ropa -franca contra Cortés é sus compañeros; y que le rogó muchas veces con -la paz, y que mirase no revolviese la Nueva-España de manera que diese -causa para que todos se perdiesen, y que se apartaria á una parte, -cual él quisiese, á conquistar, y el Narvaez fuese por la parte que -más le agradase, y que entrambos sirviesen á Dios y á su majestad, é -pacificasen aquellas tierras; y tampoco le quiso responder á ello; -y como Cortés vió que no aprovechaban todos aquellos cumplimientos -ni le mostraba las Reales provisiones, y supo el gran desacato que -habia hecho el Narvaez en prender al oidor de su majestad, que para lo -castigar por aquel delito acordó de ir á hablar con él para ver las -Reales provisiones, é á saber por qué causa prendió al oidor; y que -el Narvaez tenia concertado de prender á Cor<span class="pagenum" -id="Page_15">p. 15</span>tés sobre seguro; y para ello presentaron -probanzas y testimonios bastantes, y aun por testigo á Andrés de Duero, -que se halló por la parte del Narvaez cuando aquello pasó, y el mismo -Duero fué el que dió aviso á Cortés dello; y á todo esto la parte del -Diego Velazquez no habia en qué contradecir cosa ninguna sobre ello.</p> - -<p>É á lo que le acusaban que vino á Pánuco Francisco de Garay, y con -grande armada, y provisiones de su majestad en que le hacian gobernador -de aquella provincia, y que Cortés tuvo astucias y gran diligencia para -que se le amotinasen al Garay sus soldados, y los indios de la misma -provincia mataron á muchos dellos, y le tomó ciertos navíos, é hizo -otras demasías hasta que el Garay se vió perdido y desamparado y sin -capitanes y soldados, y se fué á meter por las puertas de Cortés y le -aposentó en sus casas, y que dende á ocho dias que le dió un almuerzo -de que murió, de ponzoña que le dieron en él; á esto respondieron que -no era así, porque no tenia necesidad de los soldados que el Garay -tenia para les hacer amotinar, sino que, como el Garay no era hombre -para la guerra, no se daba maña con los soldados, y como no toparon -con la tierra cuando desembarcó, sino grandes rios y malas ciénagas -y mosquitos y murciégalos, y los que traia en su compañía tuvieron -noticia de la gran prosperidad de Méjico y las riquezas y la buena fama -de la liberalidad de Cortés, que por esta causa se le iban á Méji<span -class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span>co, y que por los pueblos de -aquellas provincias andaban á robar sus soldados á los naturales y les -tomaban sus hijas y mujeres, y que se levantaron contra ellos y le -mataron los soldados que dicen, y que los navíos, que no los tomó, sino -que dieron al través; y si envió sus capitanes Cortés, fué para que -hablasen al Garay, ofreciéndoseles por Cortés, y tambien para ver las -Reales provisiones, si eran contrarias de las que ántes tenia Cortés; -y que viéndose el Garay desbaratado de sus soldados, y navíos dados -al través, que se vino á socorrer á Méjico, y Cortés le mandó hacer -mucha honra por los caminos y banquetes de Tezcuco, y cuando entró en -Méjico le salió á recebir y le aposentó en sus casas, y habian tratado -casamiento de los hijos, é que le queria dar favor é ayudar para poblar -el rio de Palmas, é que si cayó malo, que Dios fué servido de le llevar -deste mundo, ¿qué culpa tiene Cortés para ello? Y que se le hicieron -muchas honras al enterramiento y se pusieron lutos, y que los médicos -que lo curaban juraron que era dolor de costado, y que esta es la -verdad; y no hubo otra contradiccion.</p> - -<p>É á lo que decian que llevaba quinto como Rey, respondieron que -cuando lo hicieron capitan general y justicia mayor hasta que su -majestad mandase en ello otra cosa, le prometieron los soldados que le -darian quinto de las partes, despues de sacado el real quinto, é que lo -tomó por causa que despues gastaba cuanto tenia en servicio de su<span -class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span> majestad, como fué en lo de -la provincia de Pánuco, que pagó de su hacienda sobre seis mil pesos de -oro, y envió en presentes á su majestad mucho oro de lo que le habia -caido del quinto; y mostraron probanzas de todo lo que decian, y no -hubo contradiccion por los procuradores de Diego Velazquez.</p> - -<p>É á lo que decian que á los soldados les habia tomado Cortés sus -partes del oro que les cabia, dijeron que les dieron conforme á la -cuenta del oro que se halló en la toma de Méjico, porque se halló muy -poco, que todo lo habian robado los indios de Tlascala y Tezcuco y los -demas guerreros que se hallaron en las batallas y guerras; y no hubo -contradiccion sobre ello.</p> - -<p>É á lo que dijeron que Cortés habia mandado quemar los piés -con aceite á Guatemuz é otros caciques porque diesen oro, á esto -respondieron que los oficiales de su majestad se los quemaron, contra -la voluntad de Cortés, porque descubriesen el tesoro de Montezuma; y -para esto dieron informacion bastante.</p> - -<p>Y á lo que le acusaban que habia labrado muy grandes casas, y habia -en ellas una villa, y que hacia traer los árboles y cipreses y piedras -de léjas tierras, á esto respondieron que las casas es verdad que son -muy suntuosas, y que para servir con ellas y cuanto tiene Cortés á -su majestad las hizo fabricar en su Real nombre, é que los árboles é -cipreses, que están junto á la ciudad é que los traian por agua, é -que piedra, que habia tanta de los adoratorios que deshicieron<span -class="pagenum" id="Page_18">p. 18</span> de los ídolos, que no habia -menester traella de fuera, é que para las labrar no hubo menester más -de mandar al gran cacique Guatemuz que las labrase con los indios -oficiales, que hay muchos de hacer casas é carpinteros, é que el -Guatemuz llamó de todos sus pueblos para ello, é que así se usaba entre -los indios hacer las casas y palacios de los señores.</p> - -<p>É á lo que se quejaba Narvaez que le sacó Alonso de Ávila las -provisiones Reales por fuerza, y no se las quiso dar y publicó que eran -obligaciones que le debian al Narvaez de ciertos caballos é yeguas que -habian vendido, que venia á cobrar, é que fué por mandado de Cortés; -á esto respondieron que no vieron provisiones, sino solamente tres -obligaciones que le debian al Narvaez de caballos é yeguas que habia -vendido fiadas, é que Cortés nunca tales provisiones vió ni le mandó -tomar.</p> - -<p>É á lo que se quejaba el piloto Umbría, que Cortés le mandó cortar -y deszocar los piés sin causa ninguna, á esto respondieron que por -justicia y sentencia que sobre ello hubo se le cortaron, porque se -queria alzar con un navío y dejar en la guerra á su capitan y venirse á -Cuba él y otros dos hombres que Cortés mandó ahorcar por justicia.</p> - -<p>É á lo que el Cárdenas demandaba, que no le habian dado parte del -primer oro que se envió á su majestad, dijeron que él firmó con otros -muchos que no queria parte de ello, sino que se enviase á su majestad, -y que allende desto, le dió Cortés trescientos pesos para que<span -class="pagenum" id="Page_19">p. 19</span> trujese á su mujer é hijos, -é que el Cárdenas no era hombre para la guerra, é que era mentecato -é de poca calidad, é que con los trescientos pesos estaba muy bien -pagado.</p> - -<p>Y á la postre respondieron que, si fué Cortés contra el Narvaez, -y le desbarató y quebró el ojo, y le prendió á él y á sus capitanes, -y se le quemó su aposento, que el Narvaez fué causa dello por lo que -dicho y alegado tienen, y por le castigar el gran desacato que tuvo de -prender á un oidor de su majestad, y como la justicia era por la parte -de Cortés y sus compañeros, que en aquella batalla que hubo con Narvaez -fué nuestro Señor servido dar victoria á Cortés, que con ducientos y -sesenta y seis soldados, sin caballos é sin arcabuces ni ballestas, -desbarató con buena maña y con dádivas de oro al Narvaez, y le quebró -el ojo, y prendió á él y sus capitanes, siendo contra Cortés mil -trescientos soldados, y entre ellos ciento de á caballo y otros tantos -escopeteros y ballesteros, y que si Narvaez quedara por capitan, la -Nueva-España se perdiera.</p> - -<p>Y á lo que decian el Cristóbal de Tapia, que venia para tomar la -gobernacion de la Nueva-España con provisiones de su majestad, y que no -le quisieron obedecer, á esto responden que el Cristóbal de Tapia, que -delante estaba, fué contento de vender unos caballos y negros; que si -él fuera á Méjico, adonde Cortés estaba, y le mostrara sus recaudos, -obedeciera; mas que viendo todos los caballeros y cabildos<span -class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span> de todas las ciudades y -villas que convenia que Cortés gobernase en aquella sazon, porque -vieron que el Tapia no era capaz para ello, que suplicaron de las -Reales provisiones para ante su majestad, y segun parecerá de los autos -que sobre ello pasaron.</p> - -<p>Y cuando hubieron acabado de poner por la parte del Diego Velazquez -y del Narvaez sus demandas, é aquellos caballeros que estaban por -jueces vieron las respuestas y lo que por la parte de Cortés fué -alegado, y todo probado, y sobre ello habian estado embarazados cinco -dias en ir á los unos y á los otros, acordaron de ponello todo en -la consulta con su majestad; y despues de muy acordado por todos en -ella, lo que fué sentenciado es esto: lo primero, que dieron por muy -bueno y leal servidor de su majestad á Cortés y á todos nosotros los -verdaderos conquistadores que con él pasamos, y tuvieron en mucho -nuestra gran felicidad, y loaron y ensalzaron en gran manera las -grandes batallas y osadía que contra los indios tuvimos, y no se olvidó -de decir cómo, siendo nosotros tan pocos, desbaratamos al Narvaez; y -luego mandaron poner silencio al Diego Velazquez acerca del pleito de -la gobernacion de la Nueva-España, y que si algo habia gastado en los -armadas, que por justicia lo pidiese á Cortés; y luego declararon por -sentencia que Cortés fuese gobernador de la Nueva-España, segun lo -mandó el Sumo Pontífice, é que daban en nombre de su majestad los<span -class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span> repartimientos por buenos, -que Cortés habia hecho, y le dieron poder para repartir la tierra desde -allí adelante, y por bueno todo lo que habia hecho, porque claramente -era servicio de Dios y de su majestad.</p> - -<p>En lo de Garay ni en otras cosas de las acusaciones que le ponian, -que pues no daban informaciones tocantes acerca dello, que lo -reservaban para el tiempo andando, y le enviarian á tomar residencia; y -en lo que Narvaez pedia, que le tomaron sus provisiones del seno, é que -fué Alonso de Ávila, que estaba en aquella sazon preso en Francia, que -le prendió Juan Florin, frances, gran corsario, cuando robó la recámara -que llamábamos de Montezuma, dijeron aquellos caballeros que lo fuese á -pedir á Francia, y que le citasen pareciese en la córte de su majestad, -para ver lo que sobre ello respondia; y á los dos pilotos Umbría y -Cárdenas les mandaron dar cédulas Reales para que en la Nueva-España -les dén indios que renten á cada uno mil pesos de oro.</p> - -<p>Y mandaron que todos los conquistadores fuésemos antepuestos y nos -diesen buenas encomiendas de indios, y que nos pudiésemos asentar en -los más preeminentes lugares, así en las santas iglesias como en otras -partes.</p> - -<p>Pues ya dada y pronunciada esta sentencia por aquellos caballeros -que su majestad puso por jueces, lleváronla á firmar á Valladolid, -donde su majestad estaba, porque en aquel tiempo pasó de Flandes, -y en aquella sazon mandó pasar allí toda<span class="pagenum" -id="Page_22">p. 22</span> su Real córte y consejo, y firmóla su -majestad, y dió otras sus Reales provisiones para echar los tornadizos -de la Nueva-España, porque no hubiese contradiccion en la conversion de -los naturales.</p> - -<p>Y asimismo mandó que no hubiese letrados por ciertos años, porque do -quiera que estaban revolvian pleitos é debates y zizañas; y diéronse -todos estos recaudos firmados de su majestad y señalados de aquellos -caballeros que fueron jueces, y de don García de Padilla, en la misma -villa de Valladolid, á 17 de Mayo de mil y quinientos y tantos años, -y venian refrendadas del secretario don Francisco de los Cóbos, que -despues fué comendador mayor de Leon; y entónces escribió su majestad -cesárea á Cortés é á todos los que con él pasamos, agradeciéndonos -los muchos y buenos é notables servicios que le haciamos; y tambien -en aquella sazon el Rey don Hernando de Hungría, Rey de romanos, que -ansí se nombraba, padre del Emperador que agora es, escribió otra carta -en respuesta de lo que Cortés le habia escrito, y enviado presentadas -muchas joyas de oro; y lo que decia el Rey de Hungría en la carta que -escribió á Cortés era, que ya tenia noticia de los muchos y grandes -servicios que habia hecho á Dios primeramente, y á su señor y hermano -el Emperador, y á toda la Cristiandad, y que en todo lo que se le -ofreciese, que se lo haga saber, porque sea intercesor en ello con -su señor y hermano el Emperador, porque de mucho más era merecedora -su<span class="pagenum" id="Page_23">p. 23</span> generosa persona, -y que diese sus encomiendas á los fuertes soldados que le ayudaron; -y decia otras palabras de ofrecimientos; y acuérdaseme que en la -firma decia: «Yo el Rey, é Infante de Castilla;» y refrendada de su -secretario, que se decia Fulano de Castillejo; y esta carta yo la leí -dos ó tres veces en Méjico, porque Cortés me la mostró para que viese -en cuán grande estima éramos tenidos los verdaderos conquistadores, de -su majestad.</p> - -<p>Pues como todos estos despachos tuvieron nuestros procuradores, -luego enviaron con ellos por la posta á un Rodrigo de Paz, primo de -Cortés y deudo del licenciado Francisco Nuñez, y tambien vino con ellos -un hidalgo de Extremadura, pariente del mismo Cortés, que se decia -Francisco de las Casas, y trajeron un buen navío velero, y vinieron -camino de la isla de Cuba, y en Santiago de Cuba, donde Diego Velazquez -estaba por gobernador, se le notificaron las Reales provisiones y -sentencia, para que se dejase del pleito de Cortés y le demandase los -gastos que habia hecho; la cual notificacion se hizo con trompetas; y -el Diego Velazquez, de pesar, cayó malo, y dende á pocos meses murió -muy pobre y descontento, y por no volver yo otra vez á recitar lo -que en Castilla negoció el Francisco de Montejo y el Diego de Ordás, -dirélo ahora, y fué así: que al Francisco de Montejo su majestad le -hizo merced de la gobernacion y adelantamiento de Yucatan é Cozumel, -y trajo don y señoría, y al<span class="pagenum" id="Page_24">p. -24</span> Diego de Ordás su majestad le confirmó los indios que tenia -en la Nueva-España y le dió una encomienda del señor Santiago, y el -volcan que estaba cabe Guaxocingo por armas, y con ello se vinieron á -la Nueva-España.</p> - -<p>Desde á dos ó tres años el mismo Ordás volvió á Castilla y demandó -la conquista del Marañon, donde se perdió él y su hacienda.</p> - -<p>Dejemos desto, y digamos cómo el Obispo de Búrgos, que en aquella -sazon supo los grandes favores que su majestad hizo á Cortés y á todos -nosotros los conquistadores, y cómo muy claramente aquellos caballeros -que fueron jueces habian alcanzado á saber los tratos que entre él -y Diego Velazquez habia, y cómo tomaba el oro que enviábamos á su -majestad, y encubria y torcia nuestros muchos servicios, y aprobaba -por buenos los de su amigo Diego Velazquez, si muy triste y pensativo -estaba de ántes, ahora desta vez cayó malo dello y de otros enojos que -tuvo con un caballero su sobrino, que se decia D. Alonso de Fonseca, -Arzobispo que fué de Santiago, porque pretendia aquel arzobispado de -Santiago el don Juan Rodriguez de Fonseca.</p> - -<p>Dejemos de hablar desto, y digamos cómo el Francisco de las Casas y -el Rodrigo de Paz llegaron á la Nueva-España, y entraron en Méjico con -las Reales provisiones que de su majestad traian para ser gobernador -Cortés, qué alegrías y regocijos se hicieron, y qué de correos fueron -por todas las provincias de la Nueva-España á demandar albricias á -las<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span> villas que estaban -pobladas, y qué mercedes hizo Cortés al de las Casas y al Rodrigo de -Paz y á otros que venian en su compañía, que eran de Medellin, su -tierra de Cortés; y es, que al Francisco de las Casas le hizo capitan y -le dió luego un buen pueblo que se dice Anguitlan, y al Rodrigo de Paz -le dió otros muy buenos y ricos pueblos, y le hizo su mayordomo mayor -y su secretario, y mandaba absolutamente al mismo Cortés; y tambien -á los que vinieron de su tierra de Medellin, á todos les dió indios, -y al maestre del navío en que trajeron la nueva de cómo Cortés era -gobernador le dió oro, con que volvió rico á Castilla.</p> - -<p>Dejemos ahora esto de recitar las alegrías y albricias que se -dieron por las nuevas, y quiero decir lo que me han preguntado algunos -curiosos letores, y tienen razon de poner plática sobre ello, que, -¿cómo pude yo alcanzar á saber lo que pasó en España, así de lo que -mandó Su Santidad como de las quejas que dieron de Cortés, y las -respuestas que sobre ello propusieron nuestros procuradores, y la -sentencia que sobre ello se dió, y otras muchas particularidades que -aquí digo y declaro, estando yo en aquella sazon conquistando en la -Nueva-España é sus provincias, no lo pudiendo ver ni oir? Yo les -respondí que, no solamente lo alcancé yo á saber, sino que todos los -más conquistadores que lo quisieron ver y leer en cuatro ó cinco cartas -y relaciones por sus capítulos declarado, cómo y<span class="pagenum" -id="Page_26">p. 26</span> cuándo y en qué tiempo acaeció lo por mí -dicho; las cuales cartas y memoria las escribieron de Castilla nuestros -procuradores porque conociésemos que entendian con mucho calor en -nuestros negocios.</p> - -<p>Yo dije en aquel tiempo muchas veces que solamente lo que -procuraban, segun pareció, era por las cosas de Cortés y las suyas -dellos, y que nosotros los que lo ganábamos y conquistábamos, y le -pusimos en el estado que Cortés estaba, quedamos siempre con un trabajo -sobre otro, y roguemos á nuestro Señor Dios nos dé favor y ánimo, y -ponga en corazon á nuestro gran César mande que su recta justicia se -cumpla, pues que en todo es muy católico.</p> - -<p>Pasemos adelante, y digamos en lo que Cortés entendió desque le vino -la gobernacion.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_169"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXIX.</h2> - <p class="subh2h">DE EN LO QUE CORTÉS ENTENDIÓ DESPUES QUE LE VINO - LA GOBERNACION DE LA NUEVA-ESPAÑA, CÓMO Y DE QUÉ MANERA REPARTIÓ LOS - PUEBLOS DE INDIOS, É OTRAS COSAS QUE MÁS PASARON, Y UNA MANERA DE - PLATICAR QUE SOBRE ELLO SE HA DECLARADO ENTRE PERSONAS DOCTAS.</p> -</div> - -<p>Ya que le vino la gobernacion de la Nueva-España á Hernando Cortés, -paréceme á mí y á otros conquistadores de los antiguos, de los<span -class="pagenum" id="Page_27">p. 27</span> más experimentados y maduro -consejo, que lo que habia de mirar Cortés era acordarse desde el dia -que salió de la isla de Cuba y tener atencion á todos los trabajos en -que se vió, así cuando en lo de los arenales, cuando desembarcamos, -qué personas fueron en le favorecer para que fuese capitan general y -justicia mayor de la Nueva-España; y lo otro, quién fueron los que -se hallaron siempre á su lado en todas las guerras, así de Tabasco -y Cingapacinga, y en tres batallas de Tlascala, y en la de Cholula -cuando tenian puestas las ollas con ají para nos comer cocidos; -y tambien quién fueron en favorecer su partido cuando por seis ó -siete soldados que no estaban bien con él le hacian requirimientos -que se volviese á la Villa-Rica y no fuese á Méjico, poniéndole por -delante la gran pujanza de guerreros y gran fortaleza de la ciudad; -y quién fueron los que entraron con él en Méjico y se hallaron en -prender al gran Montezuma; y luego que vino Pánfilo de Narvaez con -su armada, qué soldados fueron los que llevó en su compañía y le -ayudaron á prender y desbaratar al Narvaez; y luego quién fueron los -que volvieron con él á Méjico al socorro de Pedro de Albarado, y -se hallaron en aquellas fuertes y grandes batallas que nos dieron, -hasta que salimos huyendo de Méjico, que de mil y trecientos soldados -quedaron muertos sobre ochocientos y cincuenta, con los que mataron en -Tustepeque é por los caminos, y no escapamos sino<span class="pagenum" -id="Page_28">p. 28</span> cuatrocientos y cuarenta muy heridos, y á -Dios misericordia.</p> - -<p>Y tambien se le habia de acordar de aquella muy temerosa batalla -de Obtumba, quién, despues de dos dias, se la ayudó á vencer y salir -de aquel tan gran peligro; y despues quién y cuántos le ayudaron á -conquistar lo de Tepeaca y Cachula y sus comarcas, como fué Ozucar y -Guacachula y otros pueblos; y la vuelta que dimos por Tezcuco para -Méjico, y de otras muchas entradas que desde Tezcuco hicimos, así como -la de Iztapalapa, cuando nos quisieron anegar con echar el agua de la -laguna, como echaron, creyéndonos ahogar; y asimismo las batallas que -hubimos con los naturales de aquel pueblo y mejicanos que les ayudaron; -y luego la entrada del Saltocan y los peñoles que llaman hoy dia del -Marqués, y otras muchas entradas; y el rodear de los grandes pueblos de -la laguna, y de los muchos rencuentros y batallas que en aquel viaje -tuvimos, así de los de Suchimileco como de los de Tacuba; y vueltos á -Tezcuco, quién le ayudó contra la conjuracion que tenian concertado de -le matar, cuando sobre ello ahorcó un Villafaña; y pasado esto, quién -fueron los que le ayudaron á conquistar á Méjico, y en noventa y tres -dias, á la continua de dia y de noche, tener batallas y muchas heridas -y trabajos, hasta que se prendió á Guatemuz, que era el que mandaba en -aquella sazon á Méjico; y quién fueron en le ayudar y favorecer cuando -vino á la Nueva-Es<span class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span>paña -un Cristóbal de Tapia para que le diese la gobernacion.</p> - -<p>Y demas de todo esto, quiénes fueron los soldados que escribimos -tres veces á su majestad en loor de los grandes y muchos y buenos -servicios que Cortés le habia hecho, y que era digno de grandes -mercedes y le hiciese gobernador de la Nueva-España.</p> - -<p>No quiero aquí traer á la memoria otros servicios que siempre á -Cortés haciamos; pues los varones y fuertes soldados que en todo esto -nos hallamos, y ahora que le vino la gobernacion, que, despues de -Dios, con nuestra ayuda se la dieron, bien fuera que tuviera cuenta -con Pedro, Sancho y Martin y otros que lo merecian; y el soldado y -compañero que estaba por su ventura en Colima ó en Zacatula, ó en -Pánuco ó en Guacacualco, y los que andaban huyendo cuando despoblaron -á Tutepeque, y estaban pobres y no les cupo suerte de buenos indios, -pues que habia bien que dalles; y sacalles de mala tierra, pues que su -majestad muchas veces se lo mandaba y encargaba por sus reales cartas -misivas, y no daba Cortés nada de su hacienda, habíales de dar con que -se remediasen, y en todo anteponelles; y siempre cuando escribiese -á los procuradores que estaban en Castilla en nuestro nombre, que -procurasen por nosotros; y el mismo Cortés habia de escribir muy -afectuosamente para que nos diese para nosotros y nuestros hijos -cargos y oficios reales, todos los que en la Nueva-España hubiese; mas -digo que mal ageno de pelo cuel<span class="pagenum" id="Page_30">p. -30</span>ga, á que no procuraba sino para él; lo uno la gobernacion que -le trajeron ántes que fuese marqués, é despues que fué á Castilla y -vino marqués.</p> - -<p>Dejemos esto, y pongamos aquí otra manera, que fuera harto buena y -justa para repartir todos los pueblos de la Nueva-España, segun dicen -muy doctos conquistadores, que lo ganamos, de prudente y maduro juicio; -que lo que habia de hacer es esto; hacer cinco partes la Nueva-España, -y la quinta parte de las mejores ciudades y cabeceras de todo lo -poblado dalla á su majestad de su Real quinto, y otra parte dejalla -por repartir, para que fuese la renta della para iglesias y hospitales -y monasterios, y para que S. M., si quisiese hacer algunas mercedes á -caballeros que le hayan servido en Italia, de allí pudiera haber para -todos; y las tres partes que quedaran repartillas en su persona de -Cortés y en todos nosotros los verdaderos conquistadores, segun y de -la calidad que sentia que era cada uno, y dallas perpétuos, porque en -aquella sazon su majestad lo tuviera por bien; porque, como no habia -gastado cosa ninguna en estas conquistas, ni sabia ni tenia noticia -destas tierras, estando como estaba, en aquella sazon en Flandes, y -viendo una buena parte de las del mundo que le entregamos, como sus -muy leales vasallos, lo tuviera por bien y nos hiciera merced dellas, -y con ello quedáramos; y no anduviéramos ahora, como andamos, abatidos -y de mal en peor, y muchos de los conquistadores<span class="pagenum" -id="Page_31">p. 31</span> no tenemos con qué nos sustentar; ¿que harán -los hijos que dejamos? Quiero decir lo que hizo Cortés, y á quién dió -los pueblos.</p> - -<p>Primeramente al Francisco de las Casas, á Rodrigo de Paz, al factor -y veedor y contador que en aquella sazon vinieron de Castilla; á un -Avalos y á Saavedra, sus deudos; á un Barrios, con quien casó su -cuñada, hermana de su mujer doña Catalina Juarez; y á Alonso Lúcas, y -á un Juan de la Torre, y á Luis de la Torre, á Villegas, y á un Alonso -Valiente, y á un Ribera el tuerto.</p> - -<p>Y, ¿para qué cuento yo estos pocos? Que á todos cuantos vinieron de -Medellin, á otros criados de grandes señores, que le contaban cuentos -de cosas que le agradaban, los dió lo mejor de la Nueva-España.</p> - -<p>No digo yo que era malo el dar á todos, pues habia de qué; mas que -habia de anteponer primero lo que su majestad le mandaba, y á los -soldados que le ayudaron á tener el ser y valor que tenia, ayudalles; -y pues que ya es hecho, no quiero volver á repetirlo; y para ir á -entradas y guerras y á cosas que le convenian, bien se acordaba adónde -estábamos, y nos enviaba á llamar para las batallas y guerras, como -adelante diré.</p> - -<p>Y dejaré de contar más lástimas y de cuán avasallados nos traia, -pues no se puede ya remediar.</p> - -<p>Y no dejaré de decir lo que Cortés decia despues que le quitaron la -gobernacion, que fué cuando vino Luis Ponce de Leon, y como murió el -Luis Ponce, dejó por su teniente á Márcos de Aguilar, como adelante -diré; y es,<span class="pagenum" id="Page_32">p. 32</span> que íbamos -á Cortés á decille algunos caballeros y capitanes de los antiguos -que le ayudamos en las conquistas, que nos diese de los indios, de -los muchos que en aquel instante Cortés tenia, pues que su majestad -mandaba que le quitasen algunos dellos, como se los habian de quitar, -é luego se los quitaron; y la respuesta que daba era, que se sufriesen -como él se sufria; que si le volvia su majestad á hacer merced de la -gobernacion, que en su conciencia (que así juraba) que no lo erraria -como en lo pasado, y que daria buenos repartimientos á quien su -majestad le mandó, y enmendaria el gran yerro pasado que hizo; y con -aquellos prometimientos y palabras blandas creia que quedaban contentos -aquellos conquistadores.</p> - -<p>Dejémoslo ya, y digamos que en aquella sazon, á pocos dias ántes, -vinieron de Castilla los oficiales de la hacienda Real de su majestad, -que fué Alonso de Estrada, tesorero, y era natural de Ciudad-Real, -y vino el factor Gonzalo de Salazar, y vino Rodrigo de Albornoz por -contador, que ya habia fallecido Julian de Alderete, y este Albornoz -era natural de Paladinas ú de la Gama, y vino el veedor Pedro Almíndes -Chirino, natural de Úbeda ó Baeza, y vinieron muchas personas con -cargos.</p> - -<p>Dejemos esto, y quiero decir que en este instante rogó un Rodrigo -Rangel á Cortés (el cual Rangel muchas veces le he nombrado) que, -pues no se habia hallado en toma de Méjico ni en ningunas ba<span -class="pagenum" id="Page_33">p. 33</span>tallas con nosotros en toda -la Nueva-España, que porque hubiese alguna fama dél, que le hiciese -merced de le dar una capitanía para ir á conquistar á los pueblos de -los zapotecas, que estaban de guerra, y llevar en su compañía á Pedro -de Ircio, para ser su consejero en lo que habia de hacer; y como Cortés -conocia al Rodrigo Rangel, que no era para dalle ningun cargo, á causa -que estaba siempre doliente y con grandes dolores y bubas, y muy flaco -y las zancas y piernas muy delgadas, y todo lleno de llagas, cuerpo -y cabeza abierta, denegaba aquella entrada, diciendo que los indios -zapotecas eran gente mala de domar por las grandes y altas sierras -adonde están poblados, y que no podian llevar caballos; y que siempre -hay neblinas y rocíos, y que los caminos eran angostos y resbalosos, -y que no pueden andar por ellos sino á manera de decir los piés junto -á las cabezas de los que vienen atrás: entiéndanlo de la manera que -aquí lo digo, que así es verdad; porque los que van arriba, con los -que vienen detrás vienen cabezas con piés; y que no era cosa de ir á -aquellos pueblos, y que ya que fuese, que habia de llevar soldados bien -sueltos y robustos, y experimentados en las guerras; y como el Rangel -era muy porfiado y de su tierra de Cortés, húbole de conceder lo que -pedia; y segun despues supimos, Cortés lo hubo por bueno embialle do -se muriese, porque era de mala lengua; é Cortés escribió á Guacacualco -á<span class="pagenum" id="Page_34">p. 34</span> diez ó doce que -nombró en la carta, que nos rogaba que fuésemos con el Rangel á le -ayudar, y entre los soldados que mandó ir me nombró á mí, y fuimos -todos los vecinos á quien Cortés escribió.</p> - -<p>Ya he dicho que hay grandes sierras en lo poblado de los zapotecas, -y que los naturales de allí son gente muy ligeros é sueltos, y con unas -voces é silbos que dan, retumban todos los valles como á manera de -ecos; y como habiamos de llevar al Rangel, no podiamos andar ni hacer -cosa que buena fuese.</p> - -<p>É ya que íbamos á algun pueblo, hallábamosle despoblado, y como no -estaban juntas las casas, sino unas en un cerro y otras en un valle, -y en aquel tiempo llovia, y el pobre Rangel dando voces de dolor de -las bubas, y la mala gana que todos teniamos de andar en su compañía, -y viendo que era tiempo perdido, y que si por ventura los zapotecas, -como son ligeros y tienen grandes lanzas, muy mayores que las nuestras, -y son grandes flecheros, que si nos aguardaban é hiciesen cara, como -no podiamos ir por los caminos sino uno á uno, temiamos no nos viniese -algun desman, y el Rangel estaba más malo que cuando vino, acordó de -dejar la negra conquista, que negra se podia llamar, y volverse cada -uno á su casa; y el Pedro de Ircio, que traia por consejero, fué el -primero que se lo aconsejó, y le dejó solo, y se fué á la Villa-Rica, -donde vivia; y el Rangel dijo que se queria ir á Guacacualco con -nosotros, por ser la tierra caliente, para<span class="pagenum" -id="Page_35">p. 35</span> prevalecerse de su mal, y los que éramos -vecinos de Guacacualco que allí estábamos, por peor tuvimos llevarle -con nosotros que á la venida que venimos con él á la guerra; y llegados -á Guacacualco, luego dijo que queria ir á pacificar las provincias de -Cimatan y Talatupan, que ya he dicho muchas veces en el capítulo que -dello habla cómo no habian querido venir de paz á causa de los grandes -rios y ciénagas tembladeras entre quien estaban poblados; y demas -de la fortaleza de las ciénagas, ellos de su naturaleza son grandes -flecheros, y tenian muy grandes arcos y tiran muy á certero.</p> - -<p>Volvamos á nuestro cuento: que mostró Rangel provisiones en aquella -villa, de Hernando Cortés, cómo le enviaba por capitan para que -conquistase las provincias que estuviesen de guerra, y señaladamente -la de Cimatan y Tulapan; y apercibió todos los más vecinos de aquella -villa que fuésemos con él; y era tan temido Cortés, que aunque nos -pesó, no osamos hacer otra cosa, como vimos sus provisiones, y fuimos -con el Rangel sobre cien soldados, dellos á caballo y á pié, con obra -de veinte y seis ballesteros y escopeteros; é fuimos por Tonala é -Ayagualulco, é Copilco, Zacualco, y pasamos muchos rios en canoas y -en barcas, y pasamos por Teutitan, Copilco y por todos los pueblos -que llamamos la Chontalpa, que estaban de paz, é llegamos obra de -cinco leguas de Cimatan, é en unas ciénagas y malos pasos estaban -juntos todos los más<span class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span> -guerreros de aquella provincia, y tenian hechos unos cercados y grandes -albarradas de palos y maderos gruesos, y ellos de dentro con unos -petriles y saeteras, por donde podian flechar; é de presto nos dan una -tan buena refriega de flecha y vara tostada con tiraderas, que mataron -siete caballos é hirieron ocho soldados, y al mismo Rangel, que iba -á caballo, le dieron un flechazo en un brazo, y no le entró sino muy -poco; y como los conquistadores viejos habiamos dicho al Rangel que -siempre fuesen hombres sueltos á pié descubriendo caminos y celadas, -y le habiamos dicho de otras veces cómo aquellos indios solian pelear -muy bien y con maña, y como él era hombre que hablaba mucho, dijo que -votaba á tal, que si nos creyera, que no le aconteciera aquello, y que -de allí adelante que nosotros fuésemos los capitanes y le mandásemos -en aquella guerra.</p> - -<p>Y luego como fueron curados los soldados y ciertos caballos que -tambien hirieron, demas de los siete que mataron, mandóme á mí que -fuese adelante descubriendo, y llevaba un lebrel muy bravo, que era -del Rangel, y otros dos soldados muy sueltos y ballesteros, y le -dijeron que se quedase bien atrás con los de á caballo, y los soldados -y ballesteros fuesen junto conmigo; é yendo nuestro camino para el -pueblo de Cimatan, que era en aquel tiempo bien poblado, hallamos otras -albarradas y fuerzas, ni más ni ménos que las pasadas, y tírannos á -los que íbamos delan<span class="pagenum" id="Page_37">p. 37</span>te -tanta flecha y vara, que de presto mataron el lebrel, é si yo no fuera -muy armado, allí quedara, porque me dieron siete flechas, que con el -mucho algodon de las armas se detuvieron, y todavía salí herido en una -pierna, y á mis compañeros á todos hirieron; y entónces yo dí voces -á unos indios nuestros amigos, que venian un poco atrás de nosotros, -para que viniesen de presto los ballesteros y escopeteros y peones, -y que los de á caballo quedasen atrás, porque allí no podian correr -ni aprovecharse dellos, y se los flecharian; y luego acudieron ansí -como lo envié á decir, porque deantes cuando yo me adelanté así lo -tenia concertado, que los de á caballo quedasen muy atrás y que todos -los demas estuviesen muy prestos en teniendo señal ó mandado, y como -vinieron los ballesteros y escopeteros, les hicimos desembarazar las -albaradas, y se acogieron á unas grandes ciénagas que temblaban, y no -habia hombre que en ellas entrase, que pudiese salir sino á gatas ó con -grande ayuda.</p> - -<p>En esto llegó Rangel con los de á caballo, é allí cerca estaban -muchas casas que entónces despoblaron los moradores dellas, y reposamos -aquel dia y se curaron los heridos.</p> - -<p>Otro dia caminamos para ir al pueblo de Cimatan, y hay grandes -cabanas llenas, y en medio de las cabanas muy malísimas ciénagas, y en -una dellas nos aguardaron, y fué con ardid que entre ellos concertaron -para aguardar en el campo raso de las cabanas, y propusieron que<span -class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span> los caballos, por codicia de -los alcanzar y alancear, irian corriendo tras ellos á rienda suelta y -atollarian en las ciénagas, y ansí fué como lo concertaron, que por más -que habiamos dicho y aconsejado á Rangel que mirase que habia muchas -ciénagas y que no corriese por aquellas cabanas á rienda suelta, que -atollarian los caballos, y que suelen tener aquellos indios estas -astucias, y hechas saeteras y fuerzas junto á las ciénagas, no lo quiso -creer; y el primero que atolló en ellas fué el mismo Rangel, y allí le -mataron el caballo, y si de presto no fuera socorrido, ya se habian -echado en aquellas malas ciénagas muchos indios para le apañar y llevar -vivo á sacrificar, y todavía salió descalabrado en las llagas que -tenia en la cabeza; y como toda aquella provincia era muy poblada, y -estaba allí junto otro pueblezuelo, fuimos á él, y entónces huyeron los -moradores, y se curó el Rangel y tres soldados que habian herido.</p> - -<p>Y dende allí fuimos á otras casas que tambien estaban sin gente, que -entónces las despoblaron sus dueños, y hallamos otra fuerza con grandes -maderos y bien cercada y sus saeteras; y estando reposando aún no habia -un cuarto de hora, vienen tantos guerreros cimatecas, y nos cercan en -el pueblezuelo, que mataron un soldado y á dos caballos, y tuvimos -bien que hacer en hacellos apartar; y entónces nuestro Rangel estaba -muy doliente de la cabeza, é habia muchos mosquitos, que no dormia -de noche ni dia, y murciéga<span class="pagenum" id="Page_39">p. -39</span>los muy grandes que le mordian y desangraban; y como siempre -llovia, y algunos soldados que el Rangel habia traido consigo, de los -que nuevamente habian venido de Castilla, vieron que en tres partes nos -habian aguardado los indios de aquella provincia, y habian muerto once -caballos y dos soldados, y herido á otros muchos, aconsejaron al Rangel -que se volviese dende allí, pues la tierra era mala de ciénagas y -estaba muy malo; y el Rangel, que lo tenia en gana, y porque pareciese -que no era de su albedrio y voluntad aquella vuelta, sino por consejo -de muchos, acordó de llamar á consejo sobre ello á personas que eran -de su parecer para que se volviesen; y en aquel instante habiamos ido -veinte soldados á ver si podiamos tomar alguna gente de unas huertas -de cacaguatales que allí junto estaban, y trujimos dos indios y tres -indias; y entónces el Rangel me llamó á mí aparte é á consejo, y díjome -de su mal de cabeza, é que le aconsejaban todos los demas soldados que -se volviese donde estaba Cortés, y me declaró todo lo que habia pasado; -y entónces le reprendí su vuelta, y como nos conociamos de más de -cuatro años atrás, de la isla de Cuba, le dije:</p> - -<p>—«¿Cómo, Señor? ¿Qué dirán de vuesa merced, estando cerca del -pueblo de Cimatan quererse volver? Pues Cortés no lo terná á bien, y -maliciosos que os quieren mal os lo darán en cara, que en la entrada -de las zapotecas ni aquí no habeis hecho cosa ninguna que buena sea, -trayendo,<span class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span> como traeis, -tan buenos conquistadores, que son los de nuestra villa de Guacacualco; -pues por lo que toca á nuestra honra y á la de vuesamerced, é yo y -otros soldados somos de parecer que pasemos adelante; y iré con todos -mis compañeros descubriendo ciénagas y montes, y con los escopeteros -pasaremos hasta la cabecera de Cimatan, y mi caballo déle vuesa merced -á otro caballero que sepa muy bien menear la lanza é tener ánimo para -mandalle, que yo no puedo servirme dél yendo á lo que voy, y que va más -en alancear, y véngase con las de á caballo algo atrás.»</p> - -<p>Y como el Rodrigo Rangel aquello me oyó, como era hombre vocinglero -y hablaba mucho, salió de la casilla en que estaba el consejo, é á muy -grandes voces llamó á todos los soldados; é dijo el Rodrigo Rangel:</p> - -<p>—«Ya es echada la suerte que hemos de ir adelante, que voto á tal -(que siempre era este su jurar y su hablar), que Bernal Diaz del -Castillo me ha dicho la verdad y lo que á todos conviene.»</p> - -<p>Y puesto que á algunos soldados les pesó, otros lo hubieron por muy -bueno; y luego comenzamos á caminar puestos en gran concierto, los -ballesteros y escopeteros junto conmigo, y los de á caballo atrás por -amor de los montes y ciénagas, donde no podian correr caballos, hasta -que llegamos á otro pueblo, que entónces lo despoblaron los naturales -dél, y dende allí fuimos á la cabecera de Cimatan, y tuvimos otra -buena refriega de flecha y vara, y de presto les hicimos huir, y<span -class="pagenum" id="Page_41">p. 41</span> quemaron los mismos vecinos -naturales de aquel pueblo muchas casas de las suyas, y allí prendimos -hasta quince hombres y mujeres, y les enviamos á llamar con ellos á -los cimatecas que viniesen de paz, y les dijimos que en lo de las -guerras se les perdonaria; y vinieron los parientes y maridos de las -mujeres y gente menuda que teniamos presos, y dímosles toda la presa, é -dijeron que traerian de paz á todo el pueblo, é jamás volvieron con la -respuesta; y entónces me dijo á mí el Rangel:</p> - -<p>—«Voto á tal, que me habeis engañado, é que habeis de ir á entrar -con otros compañeros, é que me habeis de buscar otros tantos indios é -indias como los que me hicisteis soltar por vuestro consejo.»</p> - -<p>Y luego fuimos cincuenta soldados, é yo por capitan, é dimos en unos -ranchos que tenian en unas ciénagas que temblaban, que no osamos entrar -en ellas; y dende allí se fueron huyendo por unos grandes breñales y -espinos, que se llaman entre ellos Xiguaquetlan, muy malos, que pasan -los piés, y en unas huertas de cacaguatales prendimos seis hombres y -mujeres con sus hijos chicos, y nos volvimos adonde quedaba el capitan, -y con aquello le apaciguamos; y les tornó luego á soltar para que -llamasen de paz á los cimatecas, y en fin de razones, no quisieron -venir, y acordamos de nos volver á nuestra villa de Guacacualco; y en -esto paró la entrada de zapotecas é la de Cimatlan, y esta es la fama -que queria que hubiese dél Rangel cuando pidió<span class="pagenum" -id="Page_42">p. 42</span> á Cortés aquella conquista.</p> - -<p>Y dende allí á dos años, ó poco tiempo más, volvimos de hecho á los -zapotecas y á las demas provincias, y las conquistamos y trujimos de -paz; y el buen Fray Bartolomé de Olmedo, que era santo fraile, trabajó -mucho con ellos, y les predicaba y enseñaba los artículos de la fe, -y bautizó en aquellas provincias más de quinientos indios; pero, en -verdad que estaba cansado y viejo, y que no podia ya andar caminos, que -tenia una mala enfermedad: y dejemos esto, y digamos cómo Cortés envió -á Castilla á su majestad sobre ochenta mil pesos de oro con un Diego de -Soto, natural de Toro, y paréceme que con un Ribera el tuerto, que fué -su secretario; y entónces envió el tiro muy rico, que era de oro bajo y -plata, que le llamaba el Ave Fénix, y tambien envió á su padre Martin -Cortés muchos millares de pesos de oro.</p> - -<p>Y lo que sobre ello pasó diré adelante.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_170"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXX.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EL CAPITAN HERNANDO CORTÉS ENVIÓ Á CASTILLA, - Á SU MAJESTAD, OCHENTA MIL PESOS EN ORO Y PLATA, Y ENVIÓ UN TIRO, - QUE ERA UNA CULEBRINA MUY RICAMENTE LABRADA DE MUCHAS FIGURAS, Y - TODA ELLA, Ó LA MAYOR PARTE, ERA DE ORO BAJO, REVUELTO CON PLATA DE - MECHOACAN, QUE POR NOMBRE SE DECIA EL FÉNIX, Y TAMBIEN ENVIÓ Á SU - PADRE, MARTIN CORTÉS, SOBRE CINCO MIL PESOS DE ORO; Y LO QUE SOBRE - ELLO AVINO DIRÉ ADELANTE.</p> -</div> - -<p>Pues como Cortés habia recogido y allegado obra de ochenta mil pesos -de oro, y la culebrina que se decia el Fénix ya era acabada de forjar, -y salió muy extremada pieza para presentar á un tan alto Emperador como -nuestro gran señor César, y decia en un letrero que tenia escrito en -la mesma culebrina: «Esta ave nació sin par, yo sin segundo, y vos sin -igual en el mundo.» Todo lo envió á su majestad con un hidalgo natural -de Toro, que se decia Diego de Soto, y no me acuerdo bien si fué en -aquella sazon un Juan de Ribera, que era tuerto de un ojo, que tenia -una nube, el cual habia sido secretario de Cortés.</p> - -<p>Á lo que yo sentí del Ribera, era un hombre no de buenas entrañas, -porque cuando jugaba á naipes é á dados no me<span class="pagenum" -id="Page_44">p. 44</span> parecia que jugaba bien, y demas desto, tenia -muchos malos reveses; y esto digo porque, llegado á Castilla se alzó -con los pesos de oro que le dió Cortés para su padre Martin Cortés, -y porque se lo pidió Martin Cortés, y por ser el Ribera de suyo mal -inclinado, no mirando á los bienes que Cortés le habia hecho siendo un -pobre hombre, en lugar de decir verdad y bien de su amo, dijo tantos -males, y por tal manera los razonaba, que, como tenia gran retórica é -habia sido su secretario del mismo Cortés, le daban crédito, especial -el Obispo de Búrgos.</p> - -<p>Y como el Narvaez y el Cristóbal de Tapia, y los procuradores del -Diego Velazquez y otros que les ayudaban, y habia acaecido en aquella -sazon la muerte de Francisco de Garay, todos juntos tornaron otra vez á -dar muchas quejas de Cortés ante su majestad, y tantas y de tal manera, -é dijeron que fueron parciales los jueces que puso su majestad, por -dádivas que Cortés les envió para aquel efeto, que otra vez estaba -revuelta la cosa, y Cortés tan desfavorecido, que lo pasara mal si no -fuera por el duque de Béjar, que le favoreció y quedó por su fiador, -que le enviase su majestad á tomar residencia é que no le hallaria -culpado.</p> - -<p>Y esto hizo el duque porque ya tenia tratado casamiento á Cortés con -una señora sobrina suya, que se decia doña Juana de Zúñiga, hija del -conde de Aguilar, don Cárlos de Arellano, y hermana de unos caballeros -y privados del<span class="pagenum" id="Page_45">p. 45</span> -Emperador.</p> - -<p>Y como en aquella sazon llegaron los ochenta mil pesos de oro y -las cartas de Cortés, dando en ellas muchas gracias y ofrecimientos á -su majestad por las grandes mercedes que le habia hecho en dalle la -gobernacion de Méjico, y haber sido servido mandalle favorecer con -justicia en la sentencia que dió en su favor, cuando la junta que mandó -hacer de los caballeros de su Real consejo y cámara.</p> - -<p>En fin de más razones, todo lo que estaba dicho contra Cortés se -tornó á sosegar con que le fuesen á tomar residencia, y por entónces no -se habló más en ello.</p> - -<p>Y dejemos ya de decir destos nublados que sobre Cortés estaban ya -para descargar, y digamos del tiro y de su letrero de tan sublimado -servidor como Cortés se nombró; que, como se supo en la córte, y -ciertos duques y marqueses, y condes y hombres de gran valía se tenian -por tan grandes servidores de su majestad, y tenian en sus pensamientos -que otros caballeros tanto como ellos no hubiesen servido á su -majestad, tuvieron que murmurar del tiro, y aun de Cortés porque tal -blason escribió.</p> - -<p>Tambien otros grandes señores, como fué el almirante de Castilla -y el duque de Béjar y el conde de Aguilar, dijeron á los mismos -caballeros que habian puesto en pláticas que era muy bravoso el blason -de la culebrina, no se maravillen que Cortés ponga aquel escrito en el -tiro.</p> - -<p>Veamos ahora, ¿en nuestros tiempos ha habido capitan que -tales hazañas haga, y que tantas tierras<span class="pagenum" -id="Page_46">p. 46</span> haya ganado sin gastar ni poner en ello su -majestad cosa ninguna, y tantos cuentos de gentes se hayan convertido -á nuestra santa fe? Y demas desto, no solamente el Cortés, sino los -soldados y compañeros que tiene, que le ayudaron á ganar una tan fuerte -ciudad, y de tantos vecinos y de tantas tierras, son dignos de que su -majestad les haga muchas mercedes; porque, si miramos en ello, nosotros -de nuestros antepasados, que hicieron heróicos hechos y sirvieron á la -corona real y á los reyes que en aquel tiempo reinaron, como Cortés y -sus compañeros han hecho, lo heredamos, y nuestros blasones y tierras -é rentas; y con estas palabras se olvidó lo del blason; y porque no -pasase de Sevilla la culebrina, tuvimos nueva que á don Francisco de -los Cóbos, comendador mayor de Leon, le hizo su majestad merced della, -y que la deshicieron y afinaron el oro, y lo fundieron en Sevilla, é -dijeron que valió sobre veinte mil ducados.</p> - -<p>Y en aquel tiempo, como Cortés envió aquel oro y el tiro, y las -riquezas que habia enviado la primera vez, que fueron la luna de plata -y el sol de oro, y otras muchas joyas de oro con Francisco de Montejo -y Alonso Hernandez Puertocarrero, y lo que hubo enviado la segunda vez -con Alonso de Ávila y Quiñones, que esto fué la cosa más rica que hubo -en la Nueva-España, que era la recámara de Montezuma y de Guatemuz y -de los grandes señores de Méjico, y lo robó Juan Florin, frances; y -como esto se<span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span> supo en -Castilla, tuvo Cortés gran fama, ansí en Castilla como en otras muchas -partes de la cristiandad, y en todas partes fué muy loado.</p> - -<p>Dejemos esto, y digamos en qué paró el pleito de Martin Cortés con -el Ribera sobre los tantos mil pesos que enviaba Cortés á su padre, -y es, que andando en el pleito, y pasando Ribera por la villa de -Cadahalso, comió ó almorzó unos torreznos, y ansí como los comió murió -súpitamente y sin confesion; perdónele Dios, amen.</p> - -<p>Dejemos lo acaecido en Castilla, y volvamos á decir de la -Nueva-España, cómo Cortés estaba siempre entendido en la ciudad de -Méjico que fuese muy bien poblada de los naturales mejicanos, como de -ántes estaba, y les dió franquezas y libertades que no pagasen tributo -á su majestad hasta que tuviesen hechas sus casas y aderezadas calzadas -y puentes, y todos los edificios y caños por donde solia venir el -agua de Chalputepeque para entrar en Méjico, y en la poblacion de los -españoles tuviesen hechas iglesias y hospitales, de los cuales cuidaba -como superior y vicario el buen Padre Fray Bartolomé de Olmedo, y habia -él mismo recogido en un hospital todos los indios enfermos y los curaba -con mucha caridad, y otras cosas que convenian.</p> - -<p>Y en aquel tiempo vinieron de Castilla al puerto de Veracruz -doce frailes franciscos, y por Vicario general de ellos un muy buen -religioso que se decia Fray Martin de Valencia, y era natural de una -villa de tierra de campo que<span class="pagenum" id="Page_48">p. -48</span> se decia Valencia de don Juan; y este muy reverendo religioso -venia nombrado por el Santo Padre para ser vicario, y lo que en su -venida y recebimiento se hizo diré adelante.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_171"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXI.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO VINIERON AL PUERTO DE LA VERACRUZ DOCE FRAILES - FRANCISCOS DE MUY SANTA VIDA, Y VENIA POR SU VICARIO Y GUARDIAN FRAY - MARTIN DE VALENCIA, Y ERA TAN BUEN RELIGIOSO, QUE HUBO FAMA QUE HACIA - MILAGROS; Y ERA NATURAL DE UNA VILLA DE TIERRA DE CAMPO QUE SE DICE - VALENCIA DE DON JUAN, Y LO QUE CORTÉS HIZO EN SU VENIDA.</p> -</div> - -<p>Como ya he dicho en los capítulos pasados que sobre ello hablan, -habiamos escrito á su majestad suplicándole nos enviase religiosos -franciscos de buena y santa vida para que nos ayudasen á la conversion -y santa doctrina de los naturales desta tierra para que se volviesen -cristianos, y les predicasen nuestra santa fe, como se la habia -fray Bartolomé de Olmedo dado á entender dende que entramos en la -Nueva-España, y sobre ello habia escrito Cortés, juntamente con todos -nosotros los conquistadores que ganamos la Nueva-España, á don fray -Fran<span class="pagenum" id="Page_49">p. 49</span>cisco de los -Ángeles, que era general de los franciscos, que despues fué Cardenal, -para que nos hiciese mercedes que fuesen los religiosos que enviase -de santa vida, para que nuestra santa fe siempre fuese ensalzada, y -los naturales destas tierras conociesen lo que les deciamos cuando -estábamos batallando con ellos, y les deciamos que su majestad enviaria -religiosos, y de mucha mejor vida que nosotros éramos, para que les -diesen á entender los razonamientos y predicaciones de nuestra fe; y -ellos nos preguntaban si eran como el padre fray Bartolomé de Olmedo, y -nosotros deciamos que sí.</p> - -<p>Dejemos esto, y digamos cómo el general don fray Francisco de los -Ángeles nos hizo merced que luego envió los religiosos que dicho tengo; -y entónces vino con ellos fray Toribio Motolinea, y pusiéronle este -nombre de Motolinea los caciques y señores de Méjico, que quiere decir -el fraile pobre, porque cuanto le daban por Dios lo daba á los indios, -y se quedaba algunas veces sin comer, y traia unos hábitos muy rotos -y andaba descalzo, y siempre les predicaba, y los indios le querian -mucho, porque era una santa persona.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion. Como Cortés supo que estaban en el -puerto de la Veracruz, mandó en todos los pueblos, ansí de indios -como donde vivian españoles, que por donde viniesen les barriesen -los caminos, y adonde pasasen les hiciesen ranchos si fuese en el -campo, y en poblado, cuando llegasen á las villas ó pueblos de<span -class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span> indios, les saliesen á -recebir y les repicasen las campanas, y que todos comunmente, despues -de los haber recebido, les hiciesen mucho acato; y que los naturales -llevasen candelas de cera encendidas y con las cruces que hubiese, -y por más humildad, y porque los indios lo viesen, para que tomasen -ejemplo, mandó á los españoles se hincasen de rodillas á besarles las -manos y hábitos, y aun les envió Cortés al camino mucho refresco y les -escribió muy amorosamente.</p> - -<p>Y viniendo por su camino, ya que llegaban cerca de Méjico, el mismo -Cortés, acompañado de fray Bartolomé de Olmedo y de nuestros valerosos -capitanes y esforzados soldados, los salimos á recebir, y juntamente -fueron con nosotros Guatemuz, el señor de Méjico, con todos los más -principales mejicanos y otros muchos caciques de otras ciudades; y -cuando Cortés supo que allegaban cerca, se apeó del caballo, y todos -nosotros juntamente con él; é ya que nos encontramos con los reverendos -religiosos, el primero que se arrodilló delante del fray Martin de -Valencia y le fué á besar las manos fué Cortés, y no lo consintió y le -besó los hábitos; é el padre fray Bartolomé les abrazó é saludó muy -tiernamente, y los besamos el hábito arrodillados todos los capitanes -y soldados que allí íbamos, y el Guatemuz y los señores de Méjico; y -de que el Guatemuz y los demas caciques vieron ir á Cortés de rodillas -á besarles las manos, espantáronse en gran manera; y como vieron á -dos frailes descalzos y flacos,<span class="pagenum" id="Page_51">p. -51</span> y los hábitos rotos, y no llevar caballo, sino á pié y muy -amarillos, y ver á Cortés, que le tenian por ídolo ó cosa como sus -dioses, ansí arrodillado delante dellos, dende entónces tomaron ejemplo -todos los indios, que cuando agora vienen religiosos les hacen aquellos -recebimientos y acatos, segun y de la manera que dicho tengo; y más -digo, que cuando Cortés con aquellos religiosos hablaba, que siempre -tenia la gorra en la mano quitada y en todo les tenia grande acato; é -digo que se me olvidaba que fray Bartolomé les hospedó por órden de -Cortés en una muy buena casa, é se fué á vivir con ellos é los regaló -mucho.</p> - -<p>Dejémoslos en buena hora y digamos de otra materia, y es, que de ahí -á tres años y medio, ó poco tiempo más adelante, vinieron doce frailes -dominicos, é venia por provincial ó por prior dellos un religioso que -se decia Fray Tomás Ortiz; era vizcaino, é decian que habia estado por -prior ó provincial en unas tierras que se dice la Punta del Drago; é -quiso Dios que cuando vinieron les dió dolencia de mal de modorra, de -que todos los más murieron; lo cual diré adelante, é cómo é cuándo é -con quién vinieron, é la condicion que decian que tenia el prior, é -otras cosas que pasaron; é despues han venido otros muchos y buenos -religiosos y de santa vida, y de la misma órden de señor Santo Domingo, -en ejemplo muy santos, é han industriado á los naturales destas -provincias de Guatimala en nuestra santa fe muy<span class="pagenum" -id="Page_52">p. 52</span> bien, é han sido muy provechosos para -todos.</p> - -<p>Quiero dejar esta materia de los religiosos, é diré que, como Cortés -siempre temia que en Castilla, por parte del Obispo de Búrgos, se -juntarian los procuradores de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, é -dirian mal dél delante del Emperador nuestro señor, é como tuvo nueva -cierta, por cartas que le escribió su padre Martin Cortés ó Diego de -Ordás, que le trataban casamiento con la señora doña Juana de Zúñiga, -sobrina del duque de Béjar, don Álvaro de Zúñiga, procuró de enviar -todos los más pesos que podia allegar, ansí de sus tributos como de -los que le presentaban los caciques de toda la tierra, lo uno para que -conociese el duque de Béjar sus grandes riquezas, juntamente con sus -heróicos hechos é hazañas; é lo más principal, para que su majestad le -favoreciese é hiciese mercedes; é entónces le envió treinta mil pesos, -é con ellos escribió á su majestad; lo cual diré adelante.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_172"> - <p><span class="pagenum" id="Page_53">p. 53</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS ESCRIBIÓ Á SU MAJESTAD Y LE ENVIÓ - TREINTA MIL PESOS DE ORO, Y CÓMO ESTABAN ENTENDIENDO EN LA CONVERSION - DE LOS NATURALES É REEDIFICACION DE MÉJICO, Y DE CÓMO HABIA MANDADO - UN CAPITAN QUE SE DECIA CRISTÓBAL DE OLÍ Á PACIFICAR LAS PROVINCIAS - DE HONDURAS CON UNA BUENA ARMADA, Y SE ALZÓ CON ELLA, Y DIÓ RELACION - DE OTRAS COSAS QUE HABIAN PASADO EN MÉJICO, Y EN EL NAVÍO QUE IBAN - LAS CARTAS DE CORTÉS ENVIÓ OTRAS CARTAS MUY SECRETAS EL CONTADOR DE - SU MAJESTAD, QUE SE DECIA RODRIGO DE ALBORNOZ, Y EN ELLAS DECIAN - MUCHO MAL DE CORTÉS, Y DE TODOS LOS QUE CON ÉL PASAMOS, Y LO QUE SU - MAJESTAD SOBRE ELLO MANDÓ QUE SE PROVEYESE.</p> -</div> - -<p>Teniendo ya Cortés en sí la gobernacion de la Nueva-España por -mandado de su majestad, parecióle seria bien hacerle sabidor cómo -estaba entendiendo en la santa conversion de los naturales y la -reedificacion de la gran ciudad de Tenustitlan, Méjico; y tambien le -dió relacion de cómo habia enviado un capitan que se decia Cristóbal -de Olí á poblar unas provincias que se nombraron Honduras, y que le -dió cinco navíos bien abastecidos, é gran copia de soldados y mu<span -class="pagenum" id="Page_54">p. 54</span>chos caballos y tiros, y -escopeteros y ballesteros, y todo género de armas, y que gastó muchos -millares de pesos de oro en hacer la armada, y que el Cristóbal de Olí -se le alzó con ella, y quien le aconsejó que se alzase fué un Diego -Velazquez, gobernador de la isla de Cuba, que hizo compañía con él en -el armada, y que si su majestad era servido, que tenia determinado de -enviar con brevedad otro capitan para que le tome la misma armada ó -le traiga preso, ó ir él en persona por ella; porque, si quedaba sin -castigo, se atreverian otros capitanes á se levantar con otras armadas -que por fuerza habia de enviar á conquistar y poblar otras tierras que -están de guerra, é á esta causa suplicaba á su majestad que le diese -licencia para ello.</p> - -<p>Y tambien se envió á quejar del Diego Velazquez, no tan solamente -de lo del capitan Cristóbal de Olí, sino por las conjuraciones y -escándalos, y por sus cartas que enviaba dende la isla de Cuba para -que le matasen á Cortés; porque, en saliendo de aquella ciudad de -Méjico para ir á conquistar algunos pueblos recios, que se levantaban y -hacian conjuraciones los de la parte del Diego Velazquez para le matar -y levantarse con la gobernacion, y que habia hecho justicia de uno de -los más culpados; y que este favor les daba el Obispo de Búrgos, que -estaba por presidente de Indias, por ser muy amigo del Diego Velazquez; -y escribió cómo le enviaba y servia con treinta mil pesos de oro, y -que si no fuera por los bulli<span class="pagenum" id="Page_55">p. -55</span>ciosos y conjuraciones pasadas, que recogiera mucho más oro, y -que con el ayuda de Dios y en la buenaventura de su Real majestad, que -en todos los navíos que de Méjico fuesen enviaria lo que pudiese.</p> - -<p>Y ansimismo escribió á su padre Martin Cortés é á un su deudo, -que se decia el licenciado Francisco Nuñez, que era relator del Real -consejo de su majestad, y tambien escribió á Diego de Ordás, en que les -hacia saber todo lo atrás dicho; y tambien dió noticia cómo un Rodrigo -de Albornoz, que estaba por gobernador en Méjico, que secretamente -andaba murmurando en Méjico de Cortés porque no le dió tan buenos -indios como él quisiera, y tambien porque le demandó una cacica, hija -del señor de Tezcuco, y no se la quiso dar, porque en aquella sazon -la casó con una persona de calidad; y les dió aviso que habia sabido -que fué secretario en Flandes y que era muy servidor de don Juan -Rodriguez de Fonseca, Obispo de Búrgos, y que era hombre que tenia -costumbre de escribir cosas nuevas y aun por cifras, y que por ventura -escribiria al Obispo, como era presidente de Indias, porque en aquel -tiempo no sabiamos que le habian quitado el cargo, cosas contrarias -de la verdad; que tuviesen aviso de todo; y estas cartas envió Cortés -duplicadas, porque siempre se temió que el Obispo de Búrgos, como era -presidente, habia mandado á Pedro de Isazaga y á Juan Lopez de Recalte, -oficiales de la casa de la contratacion de Sevilla, que todas las<span -class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span> cartas y despachos de Cortés -se las enviasen por la posta para saber lo que en ellas iba, porque en -aquella sazon su majestad habia venido de Flandes y estaba en Castilla, -para hacer relacion á su majestad cesárea, y el Obispo de Búrgos, por -ganar por la mano, ántes que nuestros procuradores le diesen las cartas -de Cortés; y aun en aquella sazon no sabiamos en la Nueva-España que -habian quitado el cargo al Obispo de Búrgos, don Juan Rodriguez de -Fonseca, de ser presidente de Indias.</p> - -<p>Dejémonos de las cartas de Cortés, y diré que deste navío donde iba -el pliego que dicho tengo de Cortés, envió el contador Albornoz, ya por -mí memorado, otras cartas á su majestad y al Obispo de Búrgos y al Real -consejo de Indias, y lo que en ellas decia por capítulos, hizo saber -todas las causas y cosas que de ántes habia sido acusado Cortés, cuando -su Real majestad le mandó poner jueces á los caballeros de su Real -consejo, ya otra vez por mí nombrados en el capítulo que dello habla, -cuando por sentencia que sobre ello dieron, nos dieron por muy leales -servidores de su majestad; y demas de aquellos capítulos que hubieron -acusado á Cortés, agora de nuevo escribió el Albornoz que Cortés -demandaba á todos los caciques de la Nueva-España muchos tejuelos de -oro y les mandaba sacar mucho oro de minas, y esto que les decia Cortés -que era para enviar á su Real majestad, y se quedaba con todo ello y -no lo enviaba á su<span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span> -majestad, y que hizo unas casas muy fortalecidas, y que ha juntado -muchas hijas de grandes señores para las casar con soldados españoles, -y se las piden hombres honrados por mujeres y que no se las quiere dar, -por tenerlas por amigas; y dijo que todos los caciques y principales -le tenian en tanta estima como si fuese Rey, y que en esta tierra -no conocen á otro Rey ni señor sino es á Cortés, é como Rey llevaba -quinto, y que tiene muy grande cantidad de barras de oro atesorado, y -que no ha sentido bien de su persona, si está alzado ó será leal para -adelante, y que habia necesidad que su majestad con brevedad mandase -venir á estas partes un caballero con grande copia de soldados muy bien -apercebidos para le quitar el mando y señorío; y escribió otras cosas -sobre esta materia.</p> - -<p>Quiero dejar de más particularizar lo que iba en las cartas, y diré -que fueron á manos del Obispo de Búrgos, que residia en Toro; y como en -aquella sazon estaba en la córte el Pánfilo de Narvaez y Cristóbal de -Tapia, ya otras muchas veces por mí nombrados, y todos los procuradores -del Diego Velazquez, é con aquella carta de Albornoz les avisó el -Obispo de Búrgos para que nuevamente se quejasen ante su majestad de -Cortés de todo lo que de ántes le hubieron dado relacion y dijesen que -los jueces que puso su majestad se mostraron mucho por la parte de -Cortés, y que su majestad fuese servido viese agora nuevamente lo que -escribe el contador su oficial;<span class="pagenum" id="Page_58">p. -58</span> y para testigo dello hicieron presentacion de las cartas que -dicho tengo.</p> - -<p>Pues viendo su majestad las cartas y las palabras y quejas que el -Narvaez decia muy entonado, porque ansí hablaba, demandando justicia, -creyó que eran verdaderas; y el Obispo de Búrgos don Juan Rodriguez -de Fonseca, que les ayudó con otras muchas cartas de favor; dijo su -majestad:</p> - -<p>—«Yo quiero enviar á castigar á Cortés, pues tanto mal dicen dél que -hace, aunque más oro envie; porque más riqueza es hacer justicia que no -todos los tesoros que puede enviar.»</p> - -<p>Y mandó proveer que luego despachasen al almirante de Santo Domingo -que viniese á costa de Cortés con seiscientos soldados, y si se hallase -culpado le cortase la cabeza, y castigase á todos los que fuimos en -desbaratar á Pánfilo de Narvaez; y porque viniese el almirante le -habia prometido su majestad el almirantazgo de la Nueva-España, que en -aquella sazon traia pleito en la córte sobre él.</p> - -<p>Pues ya dadas las provisiones, pareció ser el almirante se detuvo -ciertos dias ó no se atrevió á venir, porque no tenia dineros, y -ansimismo porque le aconsejaron que mirase la buenaventura de Cortés, -que con haber traido Narvaez toda la armada que trajo le desbarató, -y que era aventurar su vida y estado, y no saldria con la demanda, -especialmente que no hallarian en Cortés ni en ninguno de sus -compañeros culpa ninguna, sino mucha lealtad; y demas desto, segun -pareció,<span class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span> dijeron á -su majestad que era gran cosa dar el almirantazgo de la Nueva-España -por pocos servicios que le podria hacer en aquella jornada que le -enviaba; é ya que se andaba apercibiendo el almirante para venir á la -Nueva-España, alcanzáronlo á saber los procuradores de Cortés y su -padre Martin Cortés y un fraile que se decia fray Pedro Melgarejo de -Urrea, y como tenian las cartas que les envió Cortés duplicadas, y -entendieron por ellas que habia trato doble en el contador Albornoz ó -en otras personas que no estaban muy bien con Cortés, todos juntos se -fueron luego al duque de Béjar y le dieron relacion de todo lo arriba -por mí memorado y le mostraron las cartas de Cortés; y como supo que -enviaban tan de repente al almirante con muchos soldados, hubo muy -grande sentimiento dello el duque, porque ya estaba concertado de casar -á Cortés con la señora doña Juana de Zúñiga, sobrina del mismo duque de -Béjar.</p> - -<p>Y luego sin más dilacion fué delante de su majestad, acompañado con -ciertos condes amigos suyos y deudos, y con ellos iba el viejo Martin -Cortés, padre del mismo Cortés, y fray Pedro Melgarejo de Urrea, y -cuando llegaron delante del Emperador nuestro señor se humillaron é -hicieron todo el acatamiento debido, que eran obligados á nuestro Rey y -señor, y dijo el mismo duque que suplicaba á su majestad que no diese -oidos á una carta de un hombre como era el contador Albornoz, que -era muy contrario á<span class="pagenum" id="Page_60">p. 60</span> -Cortés, hasta que hubiese otras informaciones de fe y de creer, y -que no enviase armada; y más dijo el duque á su majestad, que ¿cómo, -siendo tan cristianísimo y recto en hacer justicia, tan deliberadamente -enviaba á mandar prender á Cortés y á sus soldados, habiéndole hecho -tan buenos y leales servicios, que otros en el mundo no se han hecho, -ni aun hallado en ningunas escrituras que hayan hecho otros vasallos á -los Reyes pasados?</p> - -<p>Y que ya una vez ha puesto la cabeza por fiadora de Cortés y por -todos sus soldados, y que son muy leales y lo serán de aquí adelante, -y que agora la torna á poner de nuevo por fiadora, con todo su estado, -con mucho gusto, de que siempre nos hallaria muy leales, lo cual su -majestad veria adelante; demas desto, le mostraron las cartas que -Cortés enviaba á su padre Martin Cortés, en que en ellas daba relacion -por qué causa el contador Albornoz escribia mal contra Cortés, que -fué, como dicho tengo, porque no le dió buenos indios, como él los -demandaba, y una hija de una cacica muy principal; y más le dijo el -duque, que mirase su Real majestad cuántas veces le habia enviado y -servido con mucha cantidad de oro, é dió otros muchos descargos por -Cortés; y viendo su majestad la justicia clara que Cortés y todos -nosotros los conquistadores teniamos, mandó proveer que le viniese á -tomar la residencia persona que fuese de calidad y ciencia y temeroso -de Nuestro Señor.</p> - -<p>En aquella sazon estaba la<span class="pagenum" id="Page_61">p. -61</span> córte en Toledo, y por teniente de corregidor del conde de -Alcaudete un caballero que se decia el licenciado Luis Ponce de Leon, -primo del mismo conde don Martin de Córdoba, que ansí se llamaba, -porque en aquella sazon era corregidor de aquella ciudad; y su majestad -mandó llamar á este licenciado Luis Ponce de Leon, y le mandó que fuese -luego á la Nueva-España y tomase residencia á Cortés, y que si en algo -fuese culpante de lo que le acusaban, que con rigor de justicia le -castigase; y el licenciado Luis Ponce de Leon dijo que él cumpliria el -Real mandato, y se comenzó á apercibir para el camino, y no vino con -tanta priesa, porque tardó en llegar á Nueva-España más de dos años y -medio.</p> - -<p>Y dejallos hé aquí, ansí á los del bando del gobernador de Cuba, -Diego Velazquez, que acusaban á Cortés, como al licenciado Luis Ponce -de Leon, que se aderezaba para el viaje, como dicho tengo; y aunque -vaya muy fuera de mi relacion y pase adelante, es por lo que agora -diré, que al cabo de dos años alcanzamos á saber todo lo por mí aquí -dicho de las cartas de Cortés y del Albornoz, porque lo escribió -Martin Cortés de la córte; y para que sepan los curiosos letores -cómo siempre tenia por costumbre el mismo Albornoz de escribir á su -majestad lo que no pasó, bien ternán noticia las personas que han -estado en la Nueva-España y en la ciudad de Méjico cómo en el tiempo -que era virey D. Antonio de Mendoza, que fué muy<span class="pagenum" -id="Page_62">p. 62</span> ilustrísimo varon, digno de gran memoria, -que haya santa gloria, y como gobernaba tan justificadamente y con tan -recta justicia, el Rodrigo Albornoz no estaba bien con él y escribió -á su majestad diciendo mal de su gobernacion, y las mismas cartas que -envió á la córte volvieron á la Nueva-España á manos del mismo virey; y -como las hubo entendido, y el mal que decia, envió á llamar al Rodrigo -de Albornoz, y con palabras muy blandas y de espacio, que ansí hablaba -vagoroso el virey, le mostró las cartas y le dijo:</p> - -<p>—«Pues que teneis por costumbre de escribir á su majestad, escribid -la verdad, y andad con Dios, para ruin hombre.»</p> - -<p>Y quedó muy avergonzado y corrido el contador.</p> - -<p>Dejemos de hablar de esta materia, y diré cómo Cortés, sin saber en -aquella sazon cosa de todo lo pasado que en la córte se habia tratado -con él, envió una armada contra Cristóbal de Olí á Honduras, y lo que -pasó diré adelante.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_173"> - <p><span class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXIII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO, SABIENDO CORTÉS QUE CRISTÓBAL DE OLÍ SE HABIA - ALZADO CON LA ARMADA Y HABIA HECHO COMPAÑÍA CON DIEGO VELAZQUEZ, - GOBERNADOR DE CUBA, ENVIÓ CONTRA ÉL Á UN CAPITAN QUE SE LLAMABA - FRANCISCO DE LAS CASAS, Y LO QUE ENTÓNCES SUCEDIÓ DIRÉ ADELANTE.</p> -</div> - -<p>He menester volver muy atrás de nuestra relacion para que bien se -entienda.</p> - -<p>Ya he dicho en el capítulo que dello habla, cómo Cortés envió á -Cristóbal de Olí con una armada á las Higueras y Honduras, y se alzó -con ella; é como Cortés supo que Cristóbal de Olí se habia alzado con -la armada, con favor de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, estaba -muy pensativo; y como era animoso y no se dejaba mucho burlar en tales -casos, y como ya habia hecho relacion dello á su majestad, como dicho -tengo, en la carta que le escribió, y que entendia de ir ó enviar -contra el Cristóbal de Olí á otros capitanes; en aquella sazon habia -venido de Castilla á Méjico un caballero que se decia Francisco de las -Casas, persona de quien se podia fiar, é su deudo de Cortés; acordó -de enviar contra el Cristóbal de Olí cinco navíos bien artillados y -bastecidos, y cien soldados, y<span class="pagenum" id="Page_64">p. -64</span> entre ellos iban conquistadores de Méjico, de los que Cortés -habia traido de la isla de Cuba en su compañía, que era un Pedro Moreno -Medrano y un Juan Nuñez de Mercado y un Juan Bello, y otros que aquí no -nombro, que murieron en el camino.</p> - -<p>Pues ya despachado el Francisco de las Casas con poderes muy -bastantes y mandamientos para prender al Cristóbal de Olí, salió del -puerto de la Veracruz, con sus navíos buenos y abastecidos, y con sus -pendones con las armas Reales, y con buen tiempo llegó á una bahía que -llamaron el triunfo de la Cruz, donde el Cristóbal de Olí tenia su -armada, y allí junto poblada una villa que se llamó Triunfo de la Cruz, -y segun ya otras veces he dicho en el capítulo que dello habla; y como -el Cristóbal de Olí vió aquellos navíos surtos en su puerto, puesto que -el Francisco de las Casas mandó poner en sus navíos banderas de paz, -no lo tuvo por cierto el Cristóbal de Olí, ántes mandó apercebir dos -carabelas muy artilladas con muchos soldados, y les defendió el puerto -para no les dejar saltar en tierra.</p> - -<p>Y como aquello vió el de las Casas, que era hombre animoso, mandó -sacar y echar á la mar sus bateles con muchos hombres apercebidos, y -con unos tiros, falconetes y escopetas y ballestas, y él con ellos, con -pensamiento de tomar tierra de una manera ó de otra, y el Cristóbal -de Olí para defendella, tuvieron buena pelea, y el de las Casas echó -una de las dos carabelas del con<span class="pagenum" id="Page_65">p. -65</span>trario á fondo, y mató á cuatro soldados é hirieron á -otros.</p> - -<p>Y como vió el Cristóbal de Olí que no tenia allí todos los soldados, -porque los habia enviado pocos dias habia en dos capitanías, á entrar -en un rio que llaman de Pechin, á prender á otro capitan que estaba -conquistando en aquella provincia, que se decia Gil Gonzalez de Ávila, -porque aquel rio del Pechin caia en la gobernacion del Golfo-Dulce, y -estaba aguardando por horas á sus gentes, acordó el Cristóbal de Olí -de demandar partidos de paz al Francisco de las Casas, porque bien -entendió el Cristóbal de Olí que si tomaba tierra, que habian de venir -á las manos, y por tener soldados juntos demandó las paces.</p> - -<p>Y el de las Casas acordó de estar aquella noche con sus navíos en -la mar, apartado de tierra al reparo, ó esperando con intencion de se -ir á otra bahía á desembarcar, y tambien porque cuando andaban las -diferencias y pelea de la mar le dieron al de las Casas una carta -secretamente que serian en su ayuda ciertos soldados de la parte de -Cortés que estaban con el Cristóbal de Olí, y que no dejase de venir -por tierra para prender al Cristóbal de Olí.</p> - -<p>Pues estando con este acuerdo, fué la ventura tal de Cristóbal de -Olí, y desdicha del de las Casas, que hubo aquella noche un viento -norte muy recio, y como es travesía en aquella costa, dió con los -navíos de Francisco de las Casas al través en tierra, de manera que se -perdió cuanto traia y se ahogaron treinta sol<span class="pagenum" -id="Page_66">p. 66</span>dados, y todos los demas fueron presos y -estuvieron sin comer dos dias, muy mojados del agua salada, porque en -aquel tiempo llovia mucho, y tuvieron trabajo y frio; y el Cristóbal -de Olí estaba muy gozoso y triunfante por tener preso al Francisco de -las Casas, y á los demas soldados que prendió les hizo luego jurar que -siempre serian en su ayuda, y serian contra Cortés si viniese á aquella -tierra en persona; y como hubieron jurado, los soltó de las prisiones; -solamente tuvo preso al Francisco de las Casas; y dende á poco tiempo -vinieron sus capitanes que habia enviado á prender á Gil Gonzalez de -Ávila; que, segun pareció, el Gil Gonzalez de Ávila habia venido por -gobernador y capitan de Golfo-Dulce, y habia poblado una villa que -la nombraron San Gil de Buena-Vista, que estaba obra de una legua -del puerto que agora llaman Golfo-Dulce, porque el rio del Chipin en -aquel tiempo era poblado de buenos pueblos, y el Gil Gonzalez no tenia -consigo sino muy pocos soldados, porque habian adolecido todos los más, -é dejaba poblada con todos los soldados la misma villa de San Gil de -Buena-Vista.</p> - -<p>Y como el Cristóbal de Olí tuvo noticia dello, les envió á prender, -y sobre no dejarse prender, le mataron ocho españoles de los de -Gil Gonzalez y á un su sobrino, que se decia Gil de Ávila; y como -el Cristóbal de Olí se vió con dos prisioneros que eran capitanes, -estaba muy alegre y contento; y como tenia fama de esforzado, y -ciertamente<span class="pagenum" id="Page_67">p. 67</span> lo era -por su persona, para que se supiese en todas las islas, lo escribió á -la isla de Cuba á su amigo Diego Velazquez, y luego se fué dende el -Triunfo de la Cruz la tierra adentro á un pueblo que en aquel tiempo -estaba muy poblado, y habia otros muchos pueblos en aquella comarca; -el cual pueblo se dice Naco, que agora está destruido él y todos los -demas; y esto digo porque yo los vi y me hallé en ellos, y en San Gil -de Buena-Vista y en el rio de Pichin y en el rio de Balama, y lo he -andado en el tiempo que fuí con Cortés, segun más largamente lo diré -cuando venga su tiempo y lugar.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: que ya que el Cristóbal de Olí estaba -de asiento en Naco con sus prisioneros y copia de soldados, dende allí -enviaba á hacer entradas á otras partes, y envió por capitan á un -Briones, el cual Briones fué uno de los primeros consejeros para que -se alzara el Cristóbal de Olí, y de suyo era bullicioso, y aun tenia -cortadas las asillas bajas de las orejas, y decia el mismo Briones que -estando en una fortaleza siendo soldado se las habian cortado porque no -se queria dar él ni otros capitanes; el cual Briones ahorcaron despues -en Guatimala por revolvedor y amotinador de ejércitos.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: pues yendo por capitan aquel Briones -con gran copia de soldados, túvose fama en el real de Cristóbal de Olí -que se habia alzado el Briones con todos los soldados que llevaba en -su compañía, y se iba á la Nueva<span class="pagenum" id="Page_68">p. -68</span>-España, y salió verdad.</p> - -<p>Y viendo esto Francisco de las Casas y el Gil Gonzalez de Ávila, -que estaban presos y hallaban tiempo oportuno para matar á Cristóbal -de Olí, y como andaban sueltos sin prisiones, por no tenellos en nada, -porque se tenia por muy valiente el Cristóbal de Olí, muy secretamente -se concertaron con los soldados y amigos de Cortés que en diciendo: -«¡Aquí del Rey, y Cortés en su real nombre, contra este tirano!» le -diesen de cuchilladas.</p> - -<p>Pues hecho este concierto, el Francisco de las Casas, medio burlando -y riendo, le decia al Olí:</p> - -<p>—«Señor capitan, soltadme; iré á la Nueva-España á hablar á Cortés -y á dalle razon de mi desbarate, é yo seré tercero para que vuestra -merced quede con esta gobernacion y por su capitan, y mire que es su -hechura de Cortés; pues mi prision no hace á su caso, ántes le estorbo -en las conquistas.»</p> - -<p>Y el Cristóbal de Olí respondió que él estaba muy bien ansí, y que -se holgaba de tener un tal varon en su compañía; y de que aquello vió -el Francisco de las Casas le dijo:</p> - -<p>—«Pues mire bien vuesamerced por su persona, que un dia ó otro tengo -de procurar de le matar.»</p> - -<p>Esto se lo decia medio burlando y riendo.</p> - -<p>Y al Cristóbal de Olí no se le dió nada por lo que le decia, y -teníalo como cosa de burla; y como el concierto que he dicho estaba -hecho por los amigos de Cortés, estando cenando á una mesa y habiendo -alzado los manteles, y se habian ido á cenar los maestresalas y pajes, -y<span class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span> estaban delante Juan -Nuñez de Mercado y otros soldados de la parte de Cortés que sabian el -concierto, el Francisco de las Casas y el Gil Gonzalez de Ávila cada -uno tenia escondido un cuchillo de escribanía muy agudos como navajas, -porque ningunas armas se las dejaban traer; y estando platicando con -el Cristóbal de Olí de las conquistas de Méjico y ventura de Cortés, -y muy descuidado el Cristóbal de Olí de lo que le avino, el Francisco -de las Casas le echó mano de las barbas y le dió por la garganta con -el cuchillo, que le traia hecho como una navaja para aquel efecto, y -juntamente con él, el Gil Gonzalez de Ávila y los soldados de Cortés de -presto le dieron tantas heridas, que no se pudo valer, y como era muy -recio é membrudo y de muchas fuerzas, se escabulló dando voces:</p> - -<p>—«¡Aquí de los mios!»</p> - -<p>Mas como todos estaban cenando, ó su ventura fué tal que no -acudieron tan presto, se fué huyendo á esconder entre unos matorrales, -creyendo que los suyos le ayudarian, y puesto que vinieron de presto -muchos dellos á le ayudar, el Francisco de las Casas daba voces y -apellidando:</p> - -<p>—«¡Aquí del Rey é de Cortés contra este tirano; que ya no es tiempo -de más sufrir sus tiranías!»</p> - -<p>Pues como oyeron el nombre de su majestad y de Cortés, todos -los que venian á favorecer la parte del Cristóbal de Olí no osaron -defenderle, ántes luego les mandó prender el de las Casas; y despues -de hecho, se pregonó que cualquiera persona que<span class="pagenum" -id="Page_70">p. 70</span> supiese de Cristóbal de Olí y no le -descubriese, muriese por ello; y luego se supo dónde estaba y le -prendieron, y se hizo proceso contra él, y por sentencia que entrambos -á dos capitanes dieron, le degollaron en la plaza de Naco; y ansí murió -por se haber alzado por malos consejeros, con ser hombre muy esforzado, -é sin mirar que Cortés le habia hecho su maese de campo y dado muy -buenos indios, y era casado con una portuguesa que se decia doña Filipa -de Araujo, y tenia una hija en ella.</p> - -<p>Y porque en el capítulo pasado tengo dicho el estatura de Cristóbal -de Olí y facciones, y de qué tierra era y qué condicion tenia, en esto -no diré más sino de que el Francisco de las Casas y Gil Gonzalez de -Ávila se vieron libres, y su enemigo muerto, juntaron sus soldados, -y entrambos á dos fueron capitanes muy conformes, y el de las Casas -pobló á Trujillo y púsole aquel nombre porque era él natural de -Trujillo de Extremadura; y el Gil Gonzalez envió mensajeros á San Gil -de Buena-Vista, que dejaba poblada, á hacer saber lo que habia pasado, -y á mandar á su teniente, que se decia Armenta, que se estuviesen -poblados como los dejaba y no hiciesen alguna novedad, porque iba á la -Nueva-España á demandar socorro é ayuda de soldados á Cortés, y que -presto volveria.</p> - -<p>Pues ya todo esto que he dicho concertado, acordaron entrambos -capitanes de se venir á Méjico á hacer saber á Cortés todo lo -acaecido.</p> - -<p>Y dejallo hé aquí hasta su tiempo y lugar, y<span class="pagenum" -id="Page_71">p. 71</span> diré lo que Cortés concertó sin saber cosa -ninguna de lo pasado que se hizo en Naco.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_174"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXIV.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO HERNANDO CORTÉS SALIÓ DE MÉJICO PARA IR - CAMINO DE LAS HIGUERAS EN BUSCA DE CRISTÓBAL DE OLÍ Y DE FRANCISCO - DE LAS CASAS Y DE LOS DEMAS CAPITANES Y SOLDADOS; DÁSE CUENTA DE LOS - CABALLEROS Y CAPITANES QUE SACÓ DE MÉJICO PARA IR EN SU COMPAÑÍA, Y - DEL GRANDE APARATO Y SERVICIO QUE LLEVÓ HASTA LLEGAR Á LA VILLA DE - GUACACUALCO, Y DE OTRAS COSAS QUE ENTÓNCES PASARON.</p> -</div> - -<p>Como el capitan Hernando Cortés habia pocos meses que habia enviado -al Francisco de las Casas contra el Cristóbal de Olí, como dicho tengo -en capítulo pasado, parecióle que por ventura no habria buen suceso -la armada que habia enviado, y tambien porque le decian que aquella -tierra era rica de minas de oro, y á esta causa estaba muy codicioso, -ansí por las minas, como pensativo en los contrastes que podrian -acaecer á la armada, poniéndosele por delante las desdichas que en -tales jornadas la mala fortuna suele acarrear; y como de su con<span -class="pagenum" id="Page_72">p. 72</span>dicion era de gran corazon, -habíase arrepentido por haber enviado al Francisco de las Casas, sino -haber ido él en persona, y no porque no conocia muy bien que el que -envió era varon para cualquiera cosa de afrenta.</p> - -<p>Y estando en estos pensamientos, acordó de ir, y dejó en Méjico buen -recaudo de artillería, ansí en las fortalezas como en las atarazanas, -y dejó por gobernadores en su lugar como tenientes al tesorero Alonso -de Estrada y al contador Albornoz, y si supiera de las cartas que al -contador Albornoz hubo escrito á Castilla á su majestad diciendo mucho -mal dél, no le dejara tal poder, y aun no sé yo cómo le aviniera por -ello.</p> - -<p>Y dejó por su alcalde mayor al licenciado Zuazo, ya otras muchas -veces por mí nombrado, y por teniente de alguacil mayor y su mayordomo -de todas sus haciendas á un Rodrigo de Paz, su deudo, y dejó el mayor -recaudo que pudo en Méjico, y encomendó á todos aquellos oficiales de -la hacienda de su majestad, á quien dejaba el cargo de la gobernacion, -que tuviesen muy grande cuidado de la conversion de los naturales, y -ansimismo lo encomendó á un fray Toribio Motolinea, de la órden del -señor San Francisco, y al Padre fray Bartolomé de Olmedo, de mí tantas -veces nombrado, fraile de la órden de nuestra Señora de la Merced, é -que tenia mucha mano y estimacion en todo Méjico, é lo merecia, porque -era muy buen fraile é religioso.</p> - -<p>Y les encargó que mirasen no se alzase Méjico ni<span -class="pagenum" id="Page_73">p. 73</span> otras provincias; y porque -quedase más pacífico y sin cabeceras de los mayores caciques, trajo -consigo al mayor de Méjico, que se decia Guatemuz, otras muchas veces -por mí memorado, que fué el que nos dió guerra cuando ganamos á Méjico, -y tambien al señor de Tacuba, y á un Juan Velazquez, capitan del mismo -Guatemuz, y á otros muchos principales, y entre ellos á Tapiezuela, -que era muy principal; y aun de la provincia de Mechoacan trajo otros -caciques, y á doña Marina la lengua, porque Jerónimo de Aguilar ya -habia fallecido.</p> - -<p>Y trajo en su compañía muchos caballeros y capitanes vecinos de -Méjico, que fueron Gonzalo de Sandoval, que era alguacil mayor, y Luis -Marin y Francisco Marmolejo, Gonzalo Rodriguez de Ocampo, Pedro de -Ircio, Avalos y Saavedra, que eran hermanos, y un Palacios Rubios, y -Pedro de Saucedo el Romo, y Jerónimo Ruiz de la Mora, Alonso de Grado -Santa Cruz, burgalés; Pedro de Solís Casquete, que ansí le llamábamos; -Juan Jaramillo, Alonso Valiente, y un Navarrete y un Serna, y Diego -de Mazariegos, primo del tesorero, y Gil Gonzalez de Benavides, y -Hernan Lopez de Ávila y Gaspar de Garnica, y otros muchos que no se -me acuerdan sus nombres; y trajo á fray Juan de las Varillas el de -Salamanca, fraile de la Merced, y un clérigo y dos frailes franciscos, -flamencos, buenos teólogos, que predicaban, y trajo por mayordomo á un -Carranza y por maestresala á Juan de Iasso y á<span class="pagenum" -id="Page_74">p. 74</span> un Rodrigo Mañueco, y por botiller á Cervan -Bejarano, y por repostero á un Fulano de San Miguel, que solia vivir -en Guaxaca; por despensero á un Guinea, que ansimismo fué vecino de -Guaxaca; y trajo grandes vajillas de oro y de plata, y quien tenia -cargo de la plata era un Tello de Medina, y por camarero un Salazar, -natural de Madrid; por médico á un licenciado Pero Lopez, vecino que -fué de Méjico, y cirujano á maese Diego de Pedraza, y otros muchos -pajes, y uno dellos era don Francisco de Montejo, el cual fué capitan -en Yucatan el tiempo andando, no digo al adelantado su padre; y dos -pajes de lanza, que el uno se decia Puebla, y ocho mozos de espuelas, -y dos cazadores halconeros, que se decian Perales y Garcicaro y Álvaro -Montañés; y llevó cinco chirimías y sacabuches y dulzainas, y un -volteador, y otro que jugaba de manos y hacia títeres, y caballerizo -Gonzalo Rodriguez de Ocampo, y acémilas con tres acemileros españoles, -y una gran manada de puercos, que venian comiendo por el camino; y -venian con los caciques que dicho tengo sobre tres mil indios mejicanos -con sus armas de guerra, sin otros muchos que eran de su servicio de -aquellos caciques.</p> - -<p>É ya que estaba Cortés de partida para venir su viaje, viendo el -factor Salazar y el veedor Chirinos, que quedaban en Méjico, que -no les dejaba Cortés cargo ninguno ni se hacia tanta cuenta dellos -como quisieran, acordaron de se hacer muy amigos del licencia<span -class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span>do Zuazo y de Rodrigo de Paz -y de todos los amigos y viejos conquistadores de Cortés que quedaban -en Méjico, y todos juntos le hicieron un requirimiento á Cortés que no -salga de Méjico, sino que gobierne la tierra, y le ponen por delante -que se alzará toda la Nueva-España, y sobre ello pasaron grandes -pláticas y respuestas de Cortés á los que le hacian el requirimiento; y -de que no le pudieron convencer á que se quedase, dijo el factor y el -veedor que le querian venir á servir y acompañarle hasta Guacacualco, -que por allí era su viaje.</p> - -<p>Pues ya partidos de Méjico de la manera que he dicho, saber yo decir -los grandes recebimientos y fiestas que en todos los pueblos por donde -pasaban se les hacia, fuera cosa maravillosa; y más se le juntaron en -el camino de otros cincuenta soldados y gente estravagante, nuevamente -venidos de Castilla, y Cortés les mandó ir por dos caminos hasta -Guacacualco, porque para todos juntos no habria tantos bastimentos.</p> - -<p>Pues yendo por sus jornadas el factor, Gonzalo de Sandoval y el -veedor, íbanle haciendo mil servicios á Cortés, en especial el factor, -que cuando con Cortés hablaba estaba la gorra quitada hasta el suelo, y -con muy grandes reverencias y palabras delicadas y de grande amistad, -y con retórica muy subida, le iba diciendo que se volviese á Méjico -y no se pusiese en tan largo y trabajoso camino, y poniéndole por -delante muchos inconvenientes; y aun algunas veces por le com<span -class="pagenum" id="Page_76">p. 76</span>placer iba cantando por el -camino junto á Cortés, y decia en los cantares:</p> - -<p>—«Ay tio, volvámonos; ay tio, volvámonos;»</p> - -<p>Y respondia Cortés cantando:</p> - -<p>—«Adelante, mi sobrino; adelante, mi sobrino, y no creais en -agüeros; que será lo que Dios quisiere; adelante, mi sobrino,» etc.</p> - -<p>Dejemos de hablar en el factor y de sus blandas y delicadas -palabras, y diré cómo en el camino, en un pueblezuelo de un Ojeda -el tuerto, cerca de otro pueblo que se dice Orizaba, se casó Juan -Jaramillo con doña Marina la lengua delante de testigos.</p> - -<p>Pasemos adelante, y diré cómo iban camino de Guacacualco, y llegan á -un pueblo grande que se dice Guazpaltepeque, que era de la encomienda -de Gonzalo de Sandoval, y como lo supimos en Guacacualco, que venia -Cortés con tanto caballero, ansí alcalde mayor como capitanes, y todo -el cabildo y regidores, fuimos treinta y tres leguas á le recebir y -dalle el parabien-venido, como quien va á ganar beneficio; y esto -digo aquí para que vean los curiosos letores é otras personas cuán -tenido y aun temido estaba Cortés, porque no se hacia más de lo que él -queria, ahora sea bueno ó malo; y dende Guazpaltepeque fué caminando -á nuestra villa, y en un rio grande que hay en el camino comenzó á -tener contrastes, porque al pasar se le trastornaron tres canoas y se -le perdió cierta plata y ropa, y aun al Juan Jaramillo se le perdió -la mitad de su fardaje, y no se pudo saber cosa ninguna á causa que -estaba el rio lleno de lagar<span class="pagenum" id="Page_77">p. -77</span>tos muy grandes; y dende allí fuimos á un pueblo que se dice -Uluta, y hasta llegar á Guacacualco le fuimos acompañando, y todo por -poblado; y quiero decir el gran recaudo de canoas que teniamos ya -mandado que estuviesen aparejadas y atadas de dos en dos en el gran rio -junto á la villa, que pasaban de trecientas.</p> - -<p>Pues el gran recebimiento que le hicimos con arcos triunfales y con -ciertas emboscadas de cristianos é moros, y otros grandes regocijos é -invenciones de fuegos, y le aposentamos lo mejor que pudimos, ansí á -Cortés como á todos los que traia en su compañía; y estuvo allí seis -dias, y siempre el factor le iba diciendo que se volviese del camino -que iba, y que mirase á quién dejaba en su poder; que tenia al contador -por muy revoltoso y doblado, amigo de novedades, y que el tesorero se -jactanciaba que era hijo del Rey católico, y que no sentia bien de -algunas cosas de pláticas que en ellos vió que hablaban en secreto -despues que les dió el poder, y aun de ántes; y demas desto, ya en el -camino tenia Cortés cartas que enviaba dende Méjico diciendo mal de su -gobernacion de los que dejaba, y dello avisaban al factor sus amigos; -y sobre ello decia el factor á Cortés que tambien sabria él gobernar, -y el veedor que allí estaba delante, como los que dejaba en Méjico, y -se le ofrecieron por muy servidores; y decia tantas cosas melosas y -con tan amorosas palabras, que le convenció para que le diese poder -al factor y al<span class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span> veedor -Chirinos para que fuesen gobernadores, y fué con esta condicion: que si -viesen que el Estrada y el Albornoz no hacian lo que debian al servicio -de nuestro Señor y de su majestad, gobernasen ellos solos.</p> - -<p>Estos poderes fueron causa de muchos males y revueltas que hubo -en Méjico, como diré de que haya pasado cuatro capítulos é hayamos -hecho un muy trabajoso camino, y hasta le haber acabado y estar en una -villa que se llama Trujillo no contaré en esta relacion lo acaecido en -Méjico; pero diré que el padre fray Bartolomé de Olmedo y los frailes -de San Francisco murmuraban de Cortés porque habia dado estos poderes, -y decian que plegue á Dios no haya Cortés arrepentimiento dello; y -no decian muy mal, como luego veremos; pero poco importó que ellos -lo murmurasen, que no hacia Cortés mucha monta dellos, aunque eran -buenos frailes, porque no les tenia tanta voluntad como al padre fray -Bartolomé de Olmedo, que era siempre su consejero.</p> - -<p>Pero dejemos esto, y diré que cuando se despidieron el factor y el -veedor de Cortés para se volver á Méjico, ¡con cuántos cumplimientos -y abrazos! Y tenia el factor una manera como de sollozos, que parecia -que queria llorar al despedirse, y con sus provisiones en el seno de -la manera que él las quiso notar, y el secretario, que se decia Alonso -Valiente, que era su amigo, las hizo.</p> - -<p>Vuélvense para Méjico, y con ellos Hernan Lopez de Ávila, que -estaba malo de dolores y tu<span class="pagenum" id="Page_79">p. -79</span>llido de bubas, y dejémosles ir su camino; que no tocaré en -esta relacion en cosa ninguna de los grandes alborotos y zizañas que -en Méjico hubo, hasta su tiempo y lugar, desque hubiéremos llegado con -Cortés todos los caballeros por mí nombrados, con otros muchos que -salimos de Guacacualco, y hasta que ya hayamos hecho esta tan trabajosa -jornada, que estuvimos en punto de nos perder, segun adelante diré: -y porque en una sazon acaecen dos ó tres cosas, y por no quebrar el -hilo de lo uno por decir de lo otro, acordé de seguir el de nuestro -trabajosísimo camino.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_175"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXV.</h2> - <p class="subh2h">DE LO QUE CORTÉS ORDENÓ DESPUES QUE SE VOLVIÓ EL - FACTOR Y VEEDOR Á MÉJICO, Y DEL TRABAJO QUE LLEVAMOS EN EL LARGO - CAMINO, Y DE LOS GRANDES PUENTES QUE HICIMOS, Y HAMBRE QUE PASAMOS EN - DOS AÑOS Y TRES MESES QUE TARDAMOS EN ESTE VIAJE.</p> -</div> - -<p>Despues de despedidos el factor y el veedor, lo primero que mandó -Cortés fué escribir á la Villa-Rica á un su mayordomo, que se decia -Simon de Cuenca, que cargase dos navíos que<span class="pagenum" -id="Page_80">p. 80</span> fuesen de poco porte, de bizcocho de maíz, -porque en aquella sazon no se cogia pan de trigo en Méjico, y seis -pipas de vino y aceite y vinagre y tocinos, herraje, y otras cosas de -bastimentos, y mandó que se fuesen costa á costa del norte, y que le -escribiria y haria saber dónde habia de aportar, y que el mismo Simon -de Cuenca viniese por capitan; y luego mandó que todos los vecinos de -Guacacualco fuésemos con él, que no quedaron sino los dolientes.</p> - -<p>Ya he dicho otras veces que estaba poblada aquella villa de los -conquistadores más antiguos de Méjico, y todos los más hijosdalgo, que -se habian hallado en las conquistas pasadas de Méjico, y en el tiempo -que habiamos de reposar de los grandes trabajos y procurar de haber -algunos bienes y granjerías, nos mandó ir jornada de más de quinientas -leguas, y toda la más tierra por donde íbamos de guerra, y dejamos -perdido cuanto teniamos, y estuvimos en el viaje más de dos años y tres -meses.</p> - -<p>Pues volviendo á nuestra plática, ya estábamos todos apercebidos -con nuestras armas y caballos, que no le osábamos decir de no; é -ya que alguno se lo decia, por fuerza le hacia ir; y éramos por -todos, ansí los de Guacacualco como los de Méjico, sobre ducientos y -cincuenta soldados, y los ciento y treinta de á caballo, y los demas -escopeteros y ballesteros, sin otros muchos soldados nuevamente venidos -de Castilla; y luego me mandó á mí que fuese por capitan de treinta -españoles<span class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span> y de tres mil -indios mejicanos, y fuese á unos pueblos que estaban de guerra, que -se decian Cimatan, é que en aquellos pueblos mantuviese los tres mil -indios mejicanos, y si los naturales de aquella provincia estuviesen -de paz ó se viniesen á someter al servicio de su majestad, que no les -hiciese enojo ni fuerza ninguna, salvo mandar dar de comer á aquellas -gentes; y si no quisiesen venir, que los enviase á llamar tres veces de -paz, de manera que lo entendiesen muy bien, é por ante un escribano que -iba conmigo é testigos; y si no quisiesen venir, que les diese guerra, -y para ello me dió poder y sus instrucciones, las cuales tengo hoy dia -firmadas de su nombre y de su secretario Alonso Valiente; y ansí hice -aquel viaje como lo mandó, quedando de paz aquellos pueblos; mas dende -á pocos meses, como vieron que quedaban pocos españoles en Guacacualco, -é íbamos los conquistadores con Cortés, se tornaron á alzar, y luego -salí con mis soldados españoles é indios mejicanos al pueblo donde -Cortés mandó que saliese, que se decia Iquinuapa.</p> - -<p>Volvamos á Cortés y á su viaje: que salió de Guacacualco y fué á -Tonala, que hay ocho leguas, y luego pasó un rio en canoas y fué á otro -pueblo que se dice el Ayagualulco, y pasó otro rio en canoas, y dende -el Ayagualulco pasó siete leguas de allí un estero que entra en el -mar, y le hicieron una puente que habia de largo cerca de medio cuarto -de legua; cosa espantosa cómo la hicieron en<span class="pagenum" -id="Page_82">p. 82</span> el estero, porque siempre Cortés enviaba -adelante dos capitanes de los vecinos de Guacacualco, y uno dellos se -decia Francisco de Medina, hombre diligente, que sabia muy bien mandar -á los naturales desta tierra.</p> - -<p>Pasada aquella gran puente, fué por unos pueblezuelos, hasta llegar -á otro gran rio que se dice Mazapa, que es el que viene de Chiapa, que -los marineros llaman rio de dos bocas; allí tenian muchas canoas atadas -de dos en dos; y pasado aquel gran rio, fué por otros pueblos, adonde -yo salí con mi compañía de soldados, que se dice Iquinapa, como dicho -tengo, y dende allí pasó otro rio en puentes que hicimos de maderos, -y luego un estero, y llegó á otro gran pueblo que se dice Copilco, y -dende allí comienza la provincia que llaman la Chontalpa, y estaba toda -muy poblada y llena de huertas de cacao, y muy de paz; y dende Copilco -pasamos por Nacaxuxuica, y llegamos á Zagutan, y en el camino pasamos -otro rio por canoas.</p> - -<p>Aquí se le perdió á Cortés cierto herraje; y este pueblo cuando á -él allegamos estaba de paz, y luego á la noche se fueron huyendo los -moradores dél, y se pasaron de la parte de un gran rio entre unas -ciénagas, y mandó Cortés que les fuésemos á buscar por los montes, -que fué cosa bien inconsiderada é sin provecho aquello que mandó, -y los soldados que los fuimos á buscar pasamos aquel gran rio con -harto trabajo, y trujimos siete principales y gente menuda; mas poco -aprovecharon, que<span class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span> luego -se volvieron á huir, y quedamos solos y sin guias.</p> - -<p>En aquella sazon vinieron allí los caciques de Tabasco con cincuenta -canoas cargadas de maíz y bastimento; tambien vinieron unos indios de -los pueblos de mi encomienda que en aquella sazon yo tenia, é trajeron -cargadas ciertas canoas de bastimentos; los cuales pueblos se dicen -Teapan; é fuimos á Tepetitan é Iztapa, y en el camino habia un rio -muy caudaloso que se dice Chilapa, y estuvimos cuatro dias en hacer -barcas.</p> - -<p>Yo dije á Cortés que el rio arriba, por relacion que tenia, habia un -pueblo que se dice Chilapa, que es del nombre del mismo rio, que seria -bien enviar cinco indios de los que traiamos por guias en una canoa -quebrada que allí hallamos, y les enviase á decir que trajesen canoas; -y con los cinco indios fué un soldado, y como se lo dije á Cortés; -y ansí lo mandó; y fueron el rio arriba é toparon dos caciques que -traian seis grandes canoas y bastimento, y con aquellas canoas y barcas -pasamos, y estuvimos cuatro dias en el pasaje; y dende allí fuimos -á Tepetitan, y hallámosle despoblado y quemadas las casas; y segun -supimos, habíanles dado guerra otros pueblos y llevado mucha gente -cautiva, y quemado el pueblo de pocos dias pasados, y en todos los tres -dias que anduvimos de camino, despues de pasado el rio de Chilapa, era -muy cenagoso, y atollaban los caballos hasta las cinchas, y habia muy -grandes campos.</p> - -<p>Y desde allí fuimos á otro pueblo que se dice Iz<span -class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span>tapa, y de miedo se fueron -los indios, y se pasaron de la parte de otro rio muy caudaloso, y -fuímoslos á buscar, y trajimos los caciques y muchos indios con sus -mujeres y hijos, y Cortés las habló con halagos, y mandó que les -volviésemos cuatro indias y tres indios que les habiamos tomado en los -montes; y en pago dello, y de buena voluntad, trajeron presentadas, -á Cortés ciertas piezas de oro de poca valía; y estuvimos en este -pueblo tres dias, porque habia buena yerba para los caballos y mucho -maíz, y decia Cortés que era buena tierra para poblar allí una villa; -porque tenia nueva que en los rededores, habia buenas poblaciones para -servicio de la tal villa.</p> - -<p>Y en este pueblo de Iztapa se informó Cortés de los caciques y -mercaderes de los naturales del mismo pueblo, el camino que habiamos -de llevar; y aun les mostró Cortés un paño de nequen que traia de -Guacacualco, donde venian señalados todos los pueblos del camino; -por donde habiamos de ir hasta Huyacala, que en su lengua se dice la -Gran Acala, porque habia otro pueblo que se decia Acala la Chica; y -allí dijeron que en todo lo más de nuestro camino habia muchos rios y -esteros, y para llegar á otro pueblo que se dice Tamaztepeque habia -otros tres rios y un gran estero, y que habiamos de estar en el camino -tres jornadas; y desque aquello entendió Cortés é supo de los rios, les -rogó que fuesen todos los caciques á hacer puentes y llevasen canoas, -y no lo hicieron; y<span class="pagenum" id="Page_85">p. 85</span> -con maíz tostado y otras legumbres hicimos mochila para los tres dias, -creyendo que era como lo decian, y por echarnos de sus casas dijeron -que no habia más jornada, y habia siete jornadas, y hallamos los rios -sin puentes ni canoas, y hubimos de hacer una puente de muy gruesos -maderos, por donde pasaron los caballos, y todos nuestros soldados y -capitanes fuimos en cortar la madera y acarrealla, y los mejicanos -ayudando lo que podian; y estuvimos en hacella tres dias, que no -teniamos qué comer sino yerbas y unas raices de unas que llaman en esta -tierra quecuexque, montesinas, las cuales nos abrasaron las lenguas y -bocas.</p> - -<p>Pues ya pasado aquel esteron, no hallábamos camino ninguno, y -hubimos de abrirle con las espadas á manos, y anduvimos dos dias por el -camino que abrimos, creyendo que iba derecho al pueblo; y una mañana -tomamos el mismo camino que abrimos y desque Cortés lo vió, queria -reventar de enojo, y como oyó él murmurar del mal que decian dél y -aun de su viaje, con la gran hambre que habia, y que no miraba más -de su apetito, sin pensar bien lo que hacia, y que era mejor que nos -volviésemos para Méjico que no morir todos de hambre.</p> - -<p>Pues otra cosa habia, que eran los montes muy altos en demasía y -espesos, y á mala vez podiamos ver el cielo, pues ya que quisieron -subir en algunos árboles para atalayar la tierra, no vian cosa -ninguna, segun eran muy cerradas todas las montañas; y las guias<span -class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span> que traiamos las dos huyeron, -y la otra que quedaba estaba malo, que no sabia dar razon de camino -ni de otra cosa; y como Cortés en todo era diligente, y por falta -de solicitud no se descuidaba, traiamos una aguja de marear, y á un -piloto que se decia Pedro Lopez, y con el dibujo del paño que traiamos -de Guacacualco, donde venian señalados los pueblos, mandó Cortés que -fuésemos con el aguja por los montes, y con las espadas abriamos -caminos hácia el leste, que era la señal del paño donde estaba el -pueblo; y aun dijo Cortés que si otro dia estábamos sin dar en pueblo, -que no sabia qué hiciésemos; y muchos de nuestros soldados, y aun todos -los más, deseábamos volvernos á la Nueva-España; y todavía seguiamos -nuestra derrota por los montes, y quiso Dios que vimos unos árboles -antiguamente cortados, y luego una vereda chica, é yo y el Pedro Lopez, -que íbamos delante abriendo camino con otros soldados, volvimos á decir -á Cortés que se alegrase, que habia estancias; con lo cual todo nuestro -ejército tomó mucho contento; y ántes de llegar á las estancias estaba -un rio y ciénagas, mas con harto trabajo lo pasamos de presto, y dimos -en el pueblo, que aquel dia se habia despoblado, y hallamos muy bien -de comer maíz y frisoles y otras legumbres; y como íbamos muertos de -hambre, dímonos buena hartazga, y aun los caballos se reformaron, y por -todos muchas gracias á Dios; y ya en el camino<span class="pagenum" -id="Page_87">p. 87</span> se habia muerto el volteador que llevábamos, -ya por mí nombrado, y otros tres españoles de los recien venidos -de Castilla; pues indios de los de Mechoacan y mejicanos morian -muchos, é otros muchos caian malos y se quedaban en el camino como -desesperados.</p> - -<p>Pues como estaba despoblado aquel pueblo, y no teniamos lengua ni -quien nos guiase, mandó Cortés que fuésemos dos capitanes por los -montes y estancias á los buscar, y en unas canoas que estaban en un -gran rio junto al pueblo fueron otros soldados y dieron con muchos -indios de aquel pueblo, y con buenas palabras y halagos vinieron sobre -treinta dellos, y todos los más caciques y papas; y Cortés les habló -amorosamente con doña Marina, y trajeron mucho maíz y gallinas, y -señalaron el camino que habiamos de llevar hasta otro pueblo que se -dice Izguatepeque, el cual estaba tres jornadas, que serian diez y -seis leguas; y ántes de llegar á él estaba otro pueblo sujeto deste -Tamaztepeque, donde salimos.</p> - -<p>Ántes que pase más adelante, quiero decir que con gran hambre -que traiamos, así españoles como mejicanos, pareció ser que ciertos -caciques de Méjico apañaron dos ó tres indios de los pueblos que -dejábamos atrás, y traíanlos escondidos con sus cargas, á manera y -trage como ellos, y con la hambre, en el camino los mataron y los -asaron en hornos que para ello hicieron debajo de tierra y con piedras, -como en su tiempo lo solian hacer en Méjico, y se los comieron; y -as<span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span>imismo habian apañado -las dos guias que traimos, que se habian huido, y se los comieron; y -alcanzólo á saber Cortés, y mandó llamar á los caciques mejicanos, y -riñó malamente con ellos, que si otra tal hacian que los castigaria; -y predicó un Fraile francisco de los que traiamos, cosas muy santas -y buenas; y de que hubo acabado el sermon, mandó Cortés por justicia -quemar á un indio mejicano por la muerte de los indios que comieron, -puesto que supo que todos eran culpantes en ello, porque pareciese -que hacia justicia, y que él no sabia de otros culpantes sino el que -quemó.</p> - -<p>Dejemos de contar muy por extenso otros muchos trabajos que -pasábamos, y cómo las chirimías y sacabuches y dulzainas que Cortés -traia, que otra vez he hecho memoria dellos, como en Castilla eran -acostumbrados á regalos y no sabian de trabajos y con la hambre habian -adolecido y no le daban música, excepto uno, y renegábamos todos -los soldados de lo oir, y deciamos que parecian zorros ó adibes que -aullaban, que más valiera tener maíz que comer que música.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion, y diré cómo algunas personas me han -preguntado que cómo habiendo tanta hambre como dicho tengo, por que -no comiamos la manada de los puercos que traian para Cortés, pues á -la necesidad de hambre no hay ley; y viendo la hambre que habia, que -Cortés los habia de mandar repartir por todos en tales tiempos.</p> - -<p>Á esto digo que ya habia echado fama uno que ve<span -class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>nia por dispensero y mayordomo -de Cortés, que se decia Guinea y era hombre doblado, y hacia en -creyente que en los rios al pasar dellos los habian comido tiburones y -lagartos; y porque no los viésemos venian siempre cuatro jornadas atrás -rezagados; y demas desto, para tantos soldados como éramos, para un dia -no habia en todos ellos, y á esta causa no se comieron; y demas desto, -para no enojar á Cortés.</p> - -<p>Dejemos esta plática, y diré que siempre por los pueblos y caminos -por donde pasábamos dejábamos puestas cruces donde habia árboles para -se labrar, en especial ceibas, y quedaban señaladas las cruces, y son -más fijas hechas en aquellos árboles que no de maderos, porque crece -la corteza y quedan más perfectas, y quedaban cartas en partes que las -pudiesen leer, y decia en ellas: «Por aquí pasó Cortés en tal tiempo;» -y esto se hacia porque si viniesen otras personas en nuestra busca -supiesen cómo íbamos adelante.</p> - -<p>Volvamos á nuestro camino para ir á Ciguatepecad, que fueron con -nosotros sobre veinte indios de aquel pueblo de Tamaztepeque, y nos -ayudaron á pasar dos rios y en barcas y canoas, y aun fueron por -mensajeros á decir á los caciques del pueblo donde íbamos que no -hubiesen miedo, que no los hariamos ningun enojo; y así, aguardaron en -sus casas muchos dellos; y lo que allí pasó diré adelante.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_176"> - <p><span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXVI.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO DESQUE HUBIMOS LLEGADO AL PUEBLO DE - CIGUATEPECAD ENVIÓ CORTÉS POR CAPITAN Á FRANCISCO DE MEDINA PARA QUE, - TOPANDO Á SIMON DE CUENCA, VINIESEN CON LOS DOS NAVÍOS YA OTRA VEZ - POR MÍ MEMORADOS AL TRIUNFO DE LA SANTA CRUZ, AL GOLFO-DULCE, Y DE LO - QUE MÁS PASÓ.</p> -</div> - -<p>Pues como hubimos llegado á este pueblo que dicho tengo, Cortés -halagó mucho á los caciques y principales y les dió buenos chalchinuíes -de Méjico, y se informaron á qué parte salia un rio muy caudaloso y -recio que junto á aquel pueblo pasaba, y le dijeron que iba á dar en -unos esteros donde habia una poblacion que se dice Gueyatasta, y que -junto dél estaba otro gran pueblo que dice Xicalango; parecióle á -Cortés que seria bien luego enviar dos españoles en canoas para que -saliesen á la costa del Norte y supiesen del capitan Simon de Cuenca y -sus dos navíos, que habia mandado cargar de vituallas para el camino -que dicho tengo, y escribióle haciéndole saber nuestros trabajos y -que saliese por la costa adelante; y despues de bien informado cómo -podria ir por aquel rio hasta las poblaciones por mí dichas, envió -dos españoles, y el más principal dellos, que ya le he nombra<span -class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span>do otras veces, se decia -Francisco de Medina, y dióle poder para ser capitan, juntamente con -el Simon de Cuenca, que este Medina era muy diligente y tenia lengua -de toda la tierra, y este fué el soldado que hizo levantar el pueblo -de Chamula cuando fuimos con el capitan Luis Marin á la conquista de -Chiapa, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y valiera más -que tal poder nunca le diera Cortés, por lo que en adelante acaeció, -y es, que fué por el rio abajo hasta que llegó adonde el Simon de -Cuenca estaba con sus dos navíos en lo de Xicolango, esperando nuevas -de Cortés, y despues de dadas las cartas de Cortés, presentó sus -provisiones para ser capitan, y sobre el mandar tuvieron palabras -entrambos capitanes, de manera que vinieron á las armas, y de la -parte del uno y del otro murieron todos los españoles que iban en el -navío, que no quedaron sino seis ó siete; y cuando vieron los indios -de Xicalango é Gueyatasta aquella revuelta, dan en ellos y acabáronlos -de matar á todos, é queman los navíos, que nunca supimos cosa ninguna -dellos hasta de ahí á dos años y medio.</p> - -<p>Dejemos más de hablar en esto, y volvamos al pueblo donde estábamos, -que se dice Ciguatepecad, y diré cómo los indios principales dijeron -á Cortés que habia dende allí á Gueyacala tres jornadas y que en el -camino habia de pasar dos rios, y el uno dellos era muy hondo y ancho, -y luego habia unos malos tremedales y grandes ciénagas, y que si no -te<span class="pagenum" id="Page_92">p. 92</span>nia canoas que no -podria pasar caballos ni aun ninguno de su ejército; y luego Cortés -envió á dos soldados con tres indios principales de aquel pueblo -para que se lo mostrasen y tanteasen el rio y ciénagas, y viesen de -qué manera podriamos pasar, é que trajesen buena relacion dellos; y -llamábanse los soldados que envió, Martin García, y era valenciano y -alguacil de nuestro ejército, y el otro se decia Pedro de Ribera; y -el Martin García, que era á quien más se lo encomendó Cortés, vió los -rios, y con unas canoas chicas que tenian en el mismo rio lo vió, y -miró que con hacer puentes podria pasar, y no curó de ver las malas -ciénagas que estaban una legua adelante; y volvió á Cortés y le dijo -que con hacer puentes podrian pasar, creyendo que las ciénagas no eran -trabajosas, como despues las hallamos; y luego Cortés me mandó á mí y -á un Gonzalo Mejía, y mandó que fuésemos con ciertos principales de -Ciguatepecad á los pueblos de Acala, y que halagásemos á los caciques -y con buenas palabras los atrajésemos para que no huyesen, porque -aquella poblacion de Acala eran sobre veinte pueblezuelos, dellos en -tierra firme y otros en unas como isletas, y todo se andaba en canoas -por rios y esteros; y llevamos con nosotros los tres indios de los de -Ciguatepecad por guias, y la primera noche que dormimos en el camino -se nos huyeron, que no osaron ir con nosotros; porque, segun despues -supimos, eran sus enemigos y tenian guerra<span class="pagenum" -id="Page_93">p. 93</span> unos con otros; y sin guias hubimos de ir, -y con trabajos pasamos las ciénagas; y llegados al primer pueblo de -Acala, puesto que estaban alborotados y parecia estar de guerra, con -palabras amorosas y con dalles unas cuetas les halagamos, y les rogamos -que fuesen á Ciguatepecad á ver á Malinche y le llevasen de comer.</p> - -<p>Pareció ser que el dia que llegamos á aquel pueblo no sabian nuevas -ningunas de cómo habia venido Cortés y que traia mucha gente, así de á -caballo como mejicanos, é otro dia tuvieron nueva de indios mercaderes -del gran poder que traia, y los caciques mostraron más voluntad de -enviar comida que cuando llegamos, y dijeron que cuando hubiese llegado -á aquellos pueblos le servirian y harian lo que pudiesen en dalle de -comer, y en cuanto ir adonde estaba, que no querian ir, porque eran sus -enemigos.</p> - -<p>Pues estando que estábamos en estas pláticas con los caciques, -vinieron dos españoles con cartas de Cortés, en que me mandaba que con -todo el bastimento que pudiese haber saliese de allí á tres dias de -camino con ello, por causa que ya le habian despoblado toda la gente -de aquel pueblo donde le habia dejado, y me hizo saber que venia ya -camino de Acala, y que no habia traido maíz ninguno ni lo hallaba, -y que pusiese mucha diligencia en los caciques no se ausentasen; y -tambien los españoles que me trajeron las cartas me dijeron cómo Cortés -habia enviado el rio arriba de Ci<span class="pagenum" id="Page_94">p. -94</span>guatepecad cuatro españoles, y los tres dellos de los -nuevamente venidos de Castilla, en canoas, á demandar bastimento á -otros pueblos que decian que estaban allí cerca, y que no habian vuelto -y que creian que los habian muerto, y así salió verdad.</p> - -<p>Volvamos á Cortés, que comenzó de caminar, y en dos dias llegó al -gran rio que ya otras veces he dicho, y luego puso mucha diligencia -en hacer una puente, y fué con tanto trabajo y con maderos gruesos y -grandes que, despues de hecha, se admiraron los indios de Acala del -haber de tal manera puesto los maderos, y estúvose en hacer cuatro -dias; y como salió Cortés del pueblo ya otras veces por mí nombrado -con todos sus soldados, no traian maíz ni bastimento, y con los cuatro -dias que estuvo en el camino pasaron muy gran hambre é trabajo, é lo -peor de todo, que no sabian si adelante ternian maíz ó si estaba de paz -aquella provincia; aunque algunos soldados viejos se remediaban con -cortar árboles muy altos que parecen palmas, que tienen por fruta unas -al parecer de nueces muy encarceladas, y aquellas asaban y quebraban y -comian.</p> - -<p>Dejemos de hablar en esta hambre, y diré cómo la misma noche que -acabaron de hacer la puente llegué yo con mis tres compañeros y con -ciento y treinta cargas de maíz y ochenta gallinas y miel y frisoles y -sal, y otras frutas, y como llegué de noche ya que escurecia, estaban -todos los más soldados aguardando el bastimen<span class="pagenum" -id="Page_95">p. 95</span>to, porque ya sabian que yo habia ido á -lo traer; y Cortés les decia á los capitanes y soldados que tenia -esperanza en Dios que presto tendrian todos de comer, pues que yo habia -ido á Acala para traello, si no me habian muerto los indios, como -mataron á los otros cuatro españoles que envió á buscar comida.</p> - -<p>É volviendo á nuestra materia: así como llegué con el maíz y -bastimento á la puente, como era de noche, cargaron todos los soldados -dello y lo tomaron todo, que no dejaron á Cortés ni á ningun capitan ni -á Sandoval cosa ninguna, con dar voces:</p> - -<p>—«Dejadlo, que es para el capitan Cortés.»</p> - -<p>Y asimismo su mayordomo Carranza, que así se llamaba, y el -despensero Guinea daban voces y se abrazaban con el maíz, que les -dejasen siquiera una carga; y como era de noche, decíanle los -soldados:</p> - -<p>—«Buenos puercos habeis comido vosotros y Cortés, y nos habeis visto -morir de hambre é no nos dábades nada dellos.»</p> - -<p>Y no curaban de cosa que les decian, sino que todo se lo -apañaban.</p> - -<p>Pues como Cortés supo que se lo habian tomado y que no le dejaron -cosa ninguna, renegaba de la paciencia y pateaba, y estaba tan enojado, -que decia que queria hacer pesquisa y castigar á quien se lo tomó, é -dijeron lo de los puercos que comió.</p> - -<p>Y como vió y consideró que el enojo era por demas y dar voces en -desierto, me mandó llamar á mí, y muy enojado me dijo que cómo puse tal -cobro en el bastimento.</p> - -<p>Yo le dije que procurara su merced de enviar adelante guardias para -ello, y aun<span class="pagenum" id="Page_96">p. 96</span>que él en -persona estuviera guardándolo, se lo tomaran, porque le guarde Dios de -la hambre, que no tiene ley; y como vió que no habia remedio ninguno, -y que tenia mucha necesidad, me halagó con palabras melosas, estando -delante el capitan Gonzalo de Sandoval, y me dijo:</p> - -<p>—«Oh señor hermano Bernal Diaz del Castillo, por amor de mí, que si -dejastes algo escondido en el camino, que partais conmigo, que bien -creido tengo de vuestra buena diligencia que traeríades para vos y para -vuestro amigo Sandoval.»</p> - -<p>Y como vi sus palabras y de la manera que lo dijo, hube lástima dél; -y tambien Sandoval me dijo:</p> - -<p>—«Pues yo juro á tal, tampoco tengo un puño de maíz de que tostar y -hacer cacalote.»</p> - -<p>Y entónces concerté y dije que conviene que esta noche al cuarto de -la modorra, despues que esté reposado el real, vamos por doce carros -de maíz y veinte gallinas y tres jarros de miel y frisoles y sal, y -dos indias para hacer pan, que me dieron en aquellos pueblos para mí, -y hemos de venir de noche, que nos lo arrebatarán en el camino los -soldados, y esto hemos de partir entre vuestra merced y Sandoval y -yo é mi gente; y él se holgó en el alma y me abrazó; y Sandoval dijo -que queria ir aquella noche conmigo por el bastimento, y lo trajimos, -con que pasaron aquella hambre, y tambien le dí una de las dos indias -á Sandoval; é preguntó Cortés si los frailes tenian qué comer, é -yo le respondí que cuidaba Dios mejor dellos que él, porque<span -class="pagenum" id="Page_97">p. 97</span> todos los soldados les daban -de lo que habian tomado por la noche, é que no moririan de hambre.</p> - -<p>He traido aquí esto á la memoria para que vean en cuánto trabajo -se ponen los capitanes en tierras nuevas; que á Cortés, que era muy -temido, no le dejaron maíz que comer, y que el capitan Sandoval no -quiso fiar de otro la parte que le habia de caber, que él mismo fué -conmigo por ello, teniendo muchos soldados que pudiera enviar.</p> - -<p>Dejemos de contar del gran trabajo del hacer de la puente y de la -hambre pasada, y diré cómo obra de una legua adelante dimos en las -ciénagas muy malas, y eran de tal manera, que no aprovechaba poner -maderos ni ramos ni hacer otra manera de remedios para poder pasar los -caballos, que atollaban todo el cuerpo sumido en las grandes ciénagas, -que creimos no escapar ninguno dellos, sino que todos quedarian allí -muertos; y todavía porfiamos de ir adelante, porque estaba obra de -medio tiro de ballesta tierra firme y buen camino, y como iban los -caballos con tanto trabajo y se hizo un callejon por la ciénaga de -lodo y agua, que pasaron sin tanto riesgo de se quedar muertos, puesto -que iban á veces medio á nado entre aquella ciénaga y el agua; pues ya -llegados en tierra firme, dimos gracias á Dios por ello, y luego Cortés -me mandó que con brevedad volviese á Acala y que pusiese gran recaudo -en los caciques que estuviesen de paz, y que luego enviase al camino -bastimento; y así lo hice, que<span class="pagenum" id="Page_98">p. -98</span> el mismo dia que llegué á Acala de noche envié tres españoles -que iban conmigo con más de cien indios cargados de maíz é otras -cosas; y cuando Cortés me envió por ello, dije que mirase que él en -persona lo aguardase, no lo tomasen como la otra vez; y así lo hizo, -que se adelantó con Sandoval y Luis Marin, y lo hubieron todo y lo -repartieron; y otro dia, á obra de mediodia llegaron á Acala, y los -caciques le fueron á dar el bienvenido y le llevaron bastimento; y -dejallo he aquí, y diré lo que más pasó.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_177"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXVII.</h2> - <p class="subh2h">DE EN LO QUE CORTÉS ENTENDIÓ DESPUES DE LLEGADO Á - ACALA, Y CÓMO EN OTRO PUEBLO MÁS ADELANTE, SUJETO AL MISMO ACALA, - MANDÓ AHORCAR Á GUATEMUZ, QUE ERA GRAN CACIQUE DE MÉJICO, Y Á OTRO - CACIQUE QUE ERA SEÑOR DE TACUBA, Y LA CAUSA POR QUÉ; Y OTRAS COSAS - QUE ENTÓNCES PASARON.</p> -</div> - -<p>Desque Cortés hubo llegado á Gueyacala, que así se llamaba, y los -caciques de aquel pueblo le vinieron de paz, y les habló con doña -Marina la lengua de tal manera que al parecer se holgaban, y Cortés les -daba cosas de Castilla, y traje<span class="pagenum" id="Page_99">p. -99</span>ron maíz y bastimento, y luego mandó llamar todos los -caciques, y se informó dellos del camino que habiamos de llevar, y -les preguntó que si sabian de otros hombres como nosotros con barbas -y caballos, y si habian visto navíos ir por la mar; y dijeron que -ocho jornadas de allí habia muchos hombres con barbas y mujeres de -Castilla y caballos, y tres acales (que en su lengua acales llaman á -los navíos); de la cual nueva se holgó Cortés de saber; y preguntando -por los pueblos y camino por donde habiamos de ir, todo se lo trujeron -figurado en unas mantas, y aun los rios y ciénagas y atolladeros; y les -rogó que en los rios pusiesen puentes y llevasen canoas, pues tenia -mucha gente y eran grandes poblaciones; y los caciques dijeron que, -puesto que eran sobre veinte pueblos, que no les querian obedecer todos -los más dellos, en especial unos que estaban entre unos rios, y que era -necesario que luego enviase de sus teules, que así nos llamaban á los -soldados, á les hacer traer maíz y otras cosas, y que les mandase que -los obedeciesen, pues que eran sus sujetos.</p> - -<p>Y como aquello entendió Cortés, luego mandó á un Diego de -Mazariegos, primo del tesorero Alonso de Estrada, que quedaba por -gobernador en Méjico, que porque viese y conociese que Cortés tenia -mucha cuenta de su persona, que le hacia honra de envialle por capitan -á aquellos pueblos y á otros comarcanos; cuando le envió, secretamente -le dijo que porque él no entendia muy bien<span class="pagenum" -id="Page_100">p. 100</span> las cosas de la tierra, por ser nuevamente -venido de Castilla, y no tenia tanta experiencia por ser en cosa de -indios, que me llevase á mí en su compañía, y lo que yo le aconsejase -no saliese dello; y así lo hizo, y no quisiera escribir esto en esta -relacion, porque no pareciese que me jactanciaba dello; y no lo -escribiera, sino porque fué público en todo el real, y aun despues lo -vi escrito de molde en unas cartas y relaciones que Cortés escribió -á su majestad, haciéndole saber todo lo que pasaba y del viaje de -Honduras, y por esta causa lo escribo.</p> - -<p>Volvamos á nuestra materia. Fuimos con el Mazariegos hasta ochenta -soldados en canoas que nos dieron los caciques, y cuando hubimos -llegado á las poblaciones, todos de buena voluntad nos dieron de lo que -tenian, y trajimos sobre cien canoas de maíz é bastimento y gallinas -y miel y sal, y diez indias que tenian por esclavas, y vinieron los -caciques á ver á Cortés; de manera que todo el Real tuvo muy bien que -comer, y dentro de cuatro dias se huyeron todos los más caciques, que -no quedaron sino tres guias, con los cuales fuimos nuestro camino y -pasamos dos rios, el uno en puentes, que luego se quebraron al pasar, -y el otro en barcas, y fuimos á otro pueblo sujeto al mismo Acala, -y estaba ya despoblado, y allí buscamos comida y maíz que tenian -escondido por los montes.</p> - -<p>Dejemos de contar nuestros trabajos y caminos, y digamos cómo -Guatemuz, gran cacique de Méjico, y otros principales mejica<span -class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span>nos que iban con nosotros, -habian puesto en plática, ó lo ordenaban, de nos matar á todos y -volverse á Méjico, y llegados á su ciudad, juntar sus grandes poderes y -dar guerra á los que en Méjico quedaban, y tornarse á levantar; y quien -lo descubrió á Cortés fueron dos grandes caciques mejicanos, que se -decian Tapia y Juan Velazquez; este Juan Velazquez fué capitan general -de Guatemuz cuando nos dieron guerra en Méjico.</p> - -<p>Y como Cortés lo alcanzó á saber, hizo informaciones sobre ello, -no solamente de los dos que lo descubrieron, sino de otros caciques -que eran en ello, y lo que confesaron era que, como nos vian ir por -el camino descuidados y descontentos, y que muchos soldados habian -adolecido, y que siempre nos faltaba la comida, y que ya se habian -muerto de hambre cuatro chirimías y el volteador y otros cinco -soldados, y tambien se habian vuelto otros tres soldados camino de -Méjico, y se iban á su aventura por los caminos por donde habian -venido, y que más querian morir que ir adelante; que seria bien que -cuando pasásemos algun rio ó ciénaga dar en nosotros, porque eran los -mejicanos sobre tres mil y traian sus armas y lanzas, y algunos con -espadas.</p> - -<p>El Guatemuz confesó que así era como lo habian dicho los demas; -empero que no salió dél aquel concierto, y que no sabe si todos fueron -en ello ó se efectuaria, y que nunca tuvo pensamiento de salir con -ello, sino solamente la plática que sobre ello hubo; y el cacique de -Ta<span class="pagenum" id="Page_102">p. 102</span>cuba dijo que -entre él y Guatemuz habian dicho que valía más morir de una vez que -morir cada dia en el camino, viendo la gran hambre que pasaban sus -macechuelas y parientes.</p> - -<p>Y sin haber más probanzas, Cortés mandó ahorcar al Guatemuz y al -señor de Tacuba, que era su primo, y ántes que los ahorcasen, los -frailes franciscos y el mercenario fueron esforzándolos y encomendando -á Dios con la lengua doña Marina; y cuando le ahorcaron dijo el -Guatemuz:</p> - -<p>—«¡Oh capitan Malinche! Dias habia que yo tenia entendido é habia -conocido tus falsas palabras, que esta muerte me habias de dar, pues yo -no me la dí cuando te entregaste en mi ciudad de Méjico: ¿por qué me -matas sin justicia? Dios te lo demande.»</p> - -<p>El señor de Tacuba dijo que daba por bien empleada su muerte por -morir junto con su señor Guatemuz.</p> - -<p>Y ántes que los ahorcasen los fué confesando fray Juan el -mercenario, que sabia, como dicho he, algo de la lengua, y los caciques -les rogaban les encomendasen á Dios, que eran para indios buenos -cristianos, y creian bien é verdaderamente; é yo tuve gran lástima del -Guatemuz y de su primo, por habelles conocido tan grandes señores, y -aun ellos me hacian honra en el camino en cosas que se me ofrecian, -especial en darme algunos indios para traer yerba para mi caballo.</p> - -<p>Y fué esta muerte que les dieron muy injustamente dada, y pareció -mal á todos los que íbamos aquella jornada.</p> - -<p>Volvamos á ir nuestro camino con gran<span class="pagenum" -id="Page_103">p. 103</span> concierto, por temor que los mejicanos, -viendo ahorcar á su señor, no se alzasen; mas traian tanta mala ventura -de hambre y dolencia, que no se les acordaba dello; y despues que los -hubieron ahorcado, segun dicho tengo, luego fuimos camino de otro -pueblezuelo, y ántes de entrar en él pasamos un rio bien hondable en -barcas, y hallamos el pueblo sin gente, que aquel dia se habian ido, é -buscamos de comer por las estancias, é hallamos ocho indios que eran -Sacerdotes de ídolos, y de buena voluntad se vinieron á su pueblo con -nosotros, é Cortés les habló con doña Marina para que llamasen sus -vecinos, y que no hubiesen miedo y que trujesen de comer; y ellos -dijeron á Cortés que le rogaban que mandase que no les llegasen á -unos ídolos que estaban junto á la casa donde Cortés posaba, é que le -traerian comida y harian lo que pudiesen; y Cortés dijo que él haria -lo que decian, é que no llegarian á cosa ninguna; mas que para qué -querian aquellas cosas de ídolos, que son de barro y de maderos viejos, -y que eran cosas malas, que les engañaban; y tales cosas les predicó -con los frailes y doña Marina, que respondieron muy bien á lo que les -decian, que los dejarian, y trajeron veinte cargas de maíz y unas -gallinas; y Cortés se informó dellos que si sabian qué tantos soles -de allí habia hombres con barbas como nosotros, y caballos; y dijeron -que siete soles, que se decia el pueblo donde estaban los de á<span -class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span> caballo Nito, y que ellos -irian por guias hasta otro pueblo, y que habiamos de dormir una noche -en despoblado ántes de llegar á él; y Cortés les mandó hacer una cruz -en un árbol muy grande, que se dice ceiba, que está junto á las casas -adonde tenian los ídolos.</p> - -<p>Tambien quiero decir que, como Cortés andaba mal dispuesto, y aun -muy pensativo y descontento del trabajoso camino que llevábamos, é como -habia mandado ahorcar á Guatemuz é su primo el señor de Tacuba sin -tener justicia para ello, é habia cada dia hambre, é que adolescian -españoles é morian muchos mejicanos, pareció ser que de noche no -reposaba de pensar en ello, y salíase de la cama donde dormia á pasear -en una sala adonde habia ídolos, que era aposento principal de aquel -pueblezuelo, adonde tenian otros ídolos, y descuidóse y cayó más de -dos estados abajo y se descalabró la cabeza, y calló, que no dijo cosa -buena ni mala sobre ello, salvo curarse la descalabradura, y todo se lo -pasaba y sufria.</p> - -<p>É otro dia muy de mañana proseguimos á caminar con nuestras guias, y -sin acontecer cosa que de contar sea, fuimos á dormir cabe un estero y -cerca de unos montes muy altos; é otro dia fuimos por nuestro camino, -é á hora de Misa mayor llegamos á un pueblo nuevo, y en aquel dia se -habia despoblado y metido en unas ciénagas, y eran nuevamente hechas -las casas y de pocos dias, y tenian en el pueblo hechas albarradas -de maderos gruesos, y todo cercado de otros<span class="pagenum" -id="Page_105">p. 105</span> maderos muy recios, y hechas caras hondas -ántes de la entrada en él, y dentro dos cercas, la una como barbacana, -y con sus cubos y troneras; y tenian á otra parte por cerca unas peñas -muy altas, llenas de piedras hechizas á mano, con grandes mamparos; y -por otra parte una gran ciénaga, que era fortaleza.</p> - -<p>Pues desque hubimos entrado en las casas hallamos tantos gallos de -papada y gallinas cocidas, como los indios las comen, con sus ajíes y -pan de maíz, que se dice entre ellos tamales, que por una parte nos -admirábamos de cosa tan nueva, y por otra nos alegrábamos con la mucha -comida, y dió que pensar en tan nuevo caso; y tambien hallamos una -gran casa llena de lanzas chicas y arcos y flechas, y buscamos por -los rededores de aquel pueblo si habia maizales y gente, y no habia -ninguna, ni aun grano de maíz.</p> - -<p>Estando desta manera, vinieron hasta quince indios que salieron -de las ciénagas, que eran principales de aquel pueblo, y pusieron -las manos en el suelo y besaron la tierra, y dicen á Cortés medio -llorando que le piden por merced que aquel pueblo ni cosa alguna no -se la quemen, porque son nuevamente venidos allí á hacerse fuertes -por causa de sus enemigos, que me parece que dijeron que se decian -lacandones, porque les han quemado y destruido dos pueblos en tierra -llana, adonde vivian, y les han robado y muerto mucha gente; los cuales -pueblos habiamos de ver abrasados adelante por el camino adonde<span -class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span> habiamos de ir, que -están en tierra muy llana; y allí dieron cuenta cómo y de qué manera -les daban guerra; y la causa porque eran sus enemigos; é Cortés les -preguntó que cómo tenian tanto gallo y gallinas á cocer; y dijeron -que por horas aguardaban á sus enemigos, que les habian de venir á -dar guerra, é que si les vencian, les habian de tomar sus haciendas y -gallos y llevalles cautivos; que porque no lo hubiesen ni gozasen se lo -querian ántes comer; y que si ellos les desbarataban á los enemigos, -que irian á sus pueblos y les tomarian sus haciendas; y Cortés dijo -que le pesaba dello y de su guerra, y por ir de camino no lo podia -remediar.</p> - -<p>Llamábase aquel pueblo, y otras grandes poblaciones por donde otro -dia pasamos, los Mazatecas, que quiere decir en su lengua los pueblos ó -tierras de venados; y tuvieron razon de ponelles aquel nombre, por lo -que adelante diré.</p> - -<p>Y desde allí fueron con nosotros dos indios dellos, y nos fueron -mostrando sus poblaciones quemadas, y dieron relacion á Cortés cómo -estaban los españoles adelante.</p> - -<p>Y dejallo he aquí, y diré cómo otro dia salimos de aquel pueblo, y -lo que más hubo en el camino.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_178"> - <p><span class="pagenum" id="Page_107">p. 107</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXVIII.</h2> - <p class="subh2c">CÓMO SEGUIMOS NUESTRO VIAJE, Y LO QUE EN ELLO NOS - AVINO.</p> -</div> - -<p>Como salimos del pueblo cercado, que ansí le llamábamos de allí -adelante, entramos en bueno y llano camino, y todo cabanas y sin -árboles, y hacia un sol tan caluroso y recio, que otro mayor resistero -no habiamos tenido en el camino.</p> - -<p>É yendo por aquellos campos rasos, habia tantos de venados y -corrian tan poco, que luego los alcanzábamos á caballo, por poco que -corríamos tras ellos, y se mataron sobre veinte; y preguntando á las -guias que llevábamos que cómo corrian tan poco aquellos venados, y no -se espantaban de los caballos ni de otra cosa ninguna, dijeron que en -aquellos pueblos, que ya he dicho que se decian los Mazatecas, que los -tienen por sus dioses, porque les ha parecido en su figura, y que les -mandó su ídolo que no les maten ni espanten, y que ansí lo han hecho, y -que á esta causa no huyen, y en aquella caza, á un pariente de Cortés, -que se decia Palacios Rubios, se le murió un caballo porque se le -derritió la manteca en el cuerpo con el gran calor y corrió mucho.</p> - -<p>Dejemos la caza, y digamos que luego llegamos á las poblaciones -quemadas,<span class="pagenum" id="Page_108">p. 108</span> que era -mancilla verlo todo destruido é quemado.</p> - -<p>É yendo por nuestras jornadas, como Cortés siempre enviaba adelante -corredores del campo á caballo y sueltos peones, alcanzaron dos indios -naturales de otro pueblo que estaba adelante, por donde habiamos de ir, -que venian de caza y cargados de un gran leon y muchas iguanas, que -son de hechura de sierpes chicas, que en estas partes ansí las llaman, -iguanas, que son muy buenas de comer; y les preguntaron que si estaba -cerca su pueblo, y dijeron que sí y que ellos guiarian hasta el pueblo, -y estaba en una isleta cercada de agua dulce, que no podiamos pasar por -la parte que íbamos sino en canoas, y rodeamos poco más de media legua; -y tenian paso, que daba el agua hasta la cinta, y hallámosle poblado -con la mitad de los vecinos, porque los demas se habian dado buena -priesa á esconder con sus haciendas entre unos carrizales, donde tenian -cerca sus sementeras, donde durmieron muchos de nuestros soldados que -se quedaron en los maizales, y tuvieron bien de cenar y se bastecieron -para otros dias; y hallamos en el pueblo un gran lago de agua dulce, -y tan lleno de pescados grandes, que parecian como sábalos muy -desabridos, que tienen muchas espinas, y con unas mantas viejas y con -redes rotas que hallamos en aquel pueblo, porque ya estaba despoblado, -se pescaron todos los peces que habia en el agua, que eran más de mil; -y allí buscamos guias, las cua<span class="pagenum" id="Page_109">p. -109</span>les se tomaron en unas labranzas; y de que Cortés les hubo -hablado con doña Marina que nos encaminasen á los pueblos adonde habia -hombres con barbas y caballos, se alegraron como no les haciamos -mal ninguno; y dijeron que ellos nos mostrarian el camino de buena -voluntad, que de ántes creian que los queriamos matar; y fueron cinco -dellos con nosotros por un camino bien ancho, y miéntras más adelante -íbamos se iba ensangostando, á causa de un gran rio y estero que allí -cerca estaba, que parece ser en él se embarcaban y desembarcaban en -canoas, é iban por agua al pueblo donde habiamos de ir, que se dice -Tayasal, el cual está en una isleta cerca de agua, é si no es en -canoas no pueden entrar en él por tierra, y blanqueaban las casas y -adoratorios de más de dos leguas que se parecian, y era cabecera de -otros pueblos chicos que allí cerca están.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: que como vimos que el camino ancho -que de ántes traiamos se habia vuelto en vereda muy angosta, bien -entendimos que por el estero se mandaban, é ansí nos lo dijeron los -guias que traiamos; acordamos de dormir cerca de unos altos montes, -y aquella noche fueron cuatro capitanías de soldados por las veredas -que salian al estero, á tomar guias, y quiso Dios que se tomaron dos -canoas con diez indios y dos mujeres, y traian las canoas cargadas -con maíz y sal, y luego los llevaron á Cortés, y les halagó y habló -muy amorosamente con la lengua doña Marina,<span class="pagenum" -id="Page_110">p. 110</span> y dijeron que eran naturales del pueblo que -estaba en la isleta, y que estaria de allí, á lo que señalaban, obra -de cuatro leguas; y luego Cortés mandó que se quedase con nosotros la -mayor canoa y cuatro indios y las dos mujeres, y la otra canoa envió al -pueblo con seis indios y dos españoles, á rogar al Cacique que traiga -canoas al pasar del rio, y que no se le haria ningun enojo, y le envió -unas cuentas de Castilla, y luego fuimos nuestro camino por tierra -hasta el gran rio, y la una canoa fué por el estero hasta llegar al -rio; é ya estaba el Cacique con otros muchos principales aguardando al -pasaje con cinco canoas, y trujeron cinco gallinas y maíz, y Cortés -les mostró gran voluntad; y despues de muchos buenos razonamientos -que hubo de los caciques á Cortés, acordó de ir con ellos á su pueblo -en aquellas canoas, y llevó consigo treinta ballesteros; y llegado á -las casas, le dieron de comer y poco oro bajo y de poca valía, y unas -mantas, y le dijeron que habia españoles así como nosotros en dos -pueblos, que el uno ya he dicho que se decia Nito, que es el San Gil -de Buena-Vista, al Golfo-Dulce; y agora le dan nuevas que hay otros -muchos españoles en Naco, y que habrá del un pueblo al otro diez dias -de camino, y que el Nito es en la costa del Norte y el Naco en la -tierra adentro; y Cortés nos dijo que por ventura el Cristóbal de Olí -habia repartido su gente en dos villas; que entónces no sabiamos de -los de Gil Gonzalez de Ávila,<span class="pagenum" id="Page_111">p. -111</span> que pobló á San Gil de Buena-Vista.</p> - -<p>Volvamos á nuestro viaje, que todos pasamos aquel gran rio en -canoas, y dormimos obra de dos leguas de allí, y no anduvimos más -porque aguardamos á Cortés que viniese del pueblo, y como vino, mandó -que dejásemos en aquel pueblo un caballo morcillo, que estaba malo de -la caza de los venados y se le habia derretido el unto en el cuerpo -y no se podia tener; y en este pueblo se huyó un negro y dos indias -naborías, y se quedaron tres españoles, que no se echaron ménos hasta -de ahí á tres dias; que más querian quedar entre enemigos que venir con -tanto trabajo con nosotros.</p> - -<p>Este dia estuve yo muy malo de calenturas y del gran sol que se me -habia entrado en la cabeza, porque ya he dicho otra vez que entónces -hacia recio sol; y bien se pareció, porque luego comenzó á llover tan -recias aguas, que en tres dias y noches no dejó de llover; y no nos -paramos en el camino, porque aunque quisiéramos aguardar que hiciera -buen tiempo, no teniamos bastimento de maíz, y por temor no faltase -íbamos caminando.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: que desde á dos dias dimos en una -sierrezuela de unas piedras que cortaban como navajas; y puesto que -fueron nuestros soldados á buscar otros caminos para dejar aquella -sierra de los pedernales, más de una legua á una parte é á otra no -hallaron otro camino, sino pasar por el que íbamos; é hicieron tanto -daño aquellas piedras á los caballos, que como llovia resbala<span -class="pagenum" id="Page_112">p. 112</span>ban y caian, y cortábanse -piernas y brazos y aun en los cuerpos, y miéntras más abajábamos, peor -era, porque ya era la bajada de la sierrezuela; allí se nos quedaron -ocho caballos muertos, y los más que escaparon dejarretados; y se le -quebró una pierna á un soldado que se decia Palacios Rubios, deudo de -Cortés; y cuando nos vimos fuera de la sierra de los Pedernales, que -así la llamábamos desde allí adelante, dimos muchas gracias y loores á -Dios.</p> - -<p>Pues ya que llegábamos cerca de un pueblo que se dice Taica, íbamos -gozosos creyendo hallar bastimentos, y ántes de llegar á él venia -un rio de una sierra entre grandes peñascos y derrumbaderos, y como -habia llovido tres dias y tres noches, venia tan furioso y con tanto -ruido, que bien se oia á dos leguas, por caer entre grandes peñas; y -demas desto, venia muy hondo, y pasalle era por demas, y acordamos de -hacer una puente desde unas peñas á otras, y tanta priesa nos dimos en -tenella hecha, con árboles muy gruesos, que en tres dias comenzamos á -pasar para ir al pueblo; y como estuvimos allí los tres dias haciendo -la puente, los indios naturales del pueblo tuvieron lugar de esconder -el maíz y todo el bastimento y ponerse en cobro, que no los podiamos -hallar en todos los rededores; y con la hambre, que ya nos aquejaba, -estábamos todos como atónitos, pensando en la comida é trabajos.</p> - -<p>Yo digo que verdaderamente nunca habia<span class="pagenum" -id="Page_113">p. 113</span> sentido tanto dolor en mi corazon como -entónces, viendo que no tenia de comer ni qué dar á mi gente, y estar -con calenturas, puesto que con diligencia lo buscábamos más de dos -leguas del pueblo en todos los rededores; y esto era víspera de Pascua -de la Resurreccion de nuestro Salvador Jesucristo.</p> - -<p>Miren los letores qué Pascua podiamos tener sin comer, que con maíz -fuéramos muy contentos.</p> - -<p>Pues como aquesto vió Cortés, luego envió de sus criados y mozos de -espuelas, con las guias, á buscar por los montes y barrancos maíz: el -primer dia de Pascua trujieron obra de una hanega; y como vió la gran -necesidad, mandó llamar ciertos soldados, todos los más vecinos de -Guacacualco, y entre ellos me nombró á mí, y nos dijo que nos rogaba -mucho que trastornásemos toda la tierra y buscásemos de comer, que ya -viamos en qué estado estaba todo el real; y en aquella sazon estaba -delante de Cortés, cuando nos lo mandaba, Pedro de Ircio, que hablaba -mucho, y dijo que le suplicaba que le enviase por nuestro capitan, y le -dijo Cortés:</p> - -<p>—«Id en buen hora.»</p> - -<p>Y como aquello yo entendí, y sabia que Pedro de Ircio no podia andar -á pié, y nos habia de estorbar ántes que ayudar, secretamente dije á -Cortés, y al capitan Sandoval que no fuese Pedro de Ircio, que no podia -andar por los lodos y ciénagas con nosotros, porque era paticorto y no -era para ello, sino para mucho hablar, y que no era para ir á entradas; -que se pararia ó<span class="pagenum" id="Page_114">p. 114</span> -sentaria en el camino de rato en rato.</p> - -<p>Y luego mandó Cortés que se quedase, y fuimos cinco soldados con dos -guias por unos rios bien hondos, y despues de pasados los rios, dimos -en unas ciénagas, y luego en unas estancias, donde estaba recogida -toda la mayor parte de gente de aquel pueblo, y hallamos cuatro casas -llenas de maíz y muchos frisoles y sobre treinta gallinas, y melones -de la tierra, que se dicen en estas tierras ayotes, y apañamos cuatro -indios y tres mujeres, y tuvimos buena Pascua, y esa noche llegaron á -aquellas estancias sobre mil mejicanos que mandó Cortés que fuesen tras -nosotros y nos siguiesen porque tuviesen de comer; y todos muy alegres -cargamos á los mejicanos todo el maíz que pudieron llevar, y que Cortés -lo repartiese, y tambien le enviamos veinte gallinas para Cortés y -Sandoval, y los indios y las indias, y quedamos guardando dos casas de -maíz, no las quemasen ó llevasen de noche los naturales del pueblo; y -luego otro dia pasamos más adelante con otras guias, y topamos otras -estancias, y habia maíz y gallinas, y otras cosas de legumbres, y luego -hice tinta, y en un cuero de atambor escribí á Cortés que enviase -muchos indios, porque habia hallado otras estancias con maíz; y como -le envié las indias y los indios y lo por mí dicho, y lo supieron -en todo el real, otro dia vinieron sobre treinta soldados y más de -quinientos indios, y todos llevaron recaudo, y desta manera, gracias á -Dios, se<span class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span> proveyó el -real; y estuvimos en aquel pueblo cinco dias, y ya he dicho que se dice -Taica.</p> - -<p>Dejemos desto, y quiero decir que, como hicimos esta puente, y en -todos los caminos hicimos las grandes puentes, y despues que aquellas -tierras y provincias estuvieron de paz, los españoles que por aquellos -caminos estaban y pasaban, y hallaban algunas de las puentes sin se -haber deshecho al cabo de muchos años, y los grandes árboles que en -ellas poniamos, se admiran dello, y suelen decir agora: «Aquí son las -puentes de Cortés;» como si dijesen, las columnas de Hércules.</p> - -<p>Dejémonos de estas memorias, pues no hacen á nuestro caso, y digamos -cómo fuimos por nuestro camino á otro pueblo que se dice Tania, y -estuvimos en llegar á él dos dias, y hallámosle despoblado y buscamos -de comer, y hallamos maíz é otras legumbres, mas no muy abastado; y -fuimos por los rededores dél á buscar camino, y no le hallábamos, -sino todos rios y arroyos, y las guias que habiamos traido del pueblo -que dejamos atrás se huyeron una noche á ciertos soldados que las -guardaban, que eran de los recien venidos de Castilla, que pareció ser -se durmieron; y de que Cortés lo supo, quiso castigar á los soldados -por ello, y por ruegos los dejó, y entónces envió á buscar guias y -camino, y era por demas hallarlo por tierra enjuta, porque todo el -pueblo estaba cercado de rios y arroyos, y no se podian tomar ningunos -indios ni indias; y demas desto,<span class="pagenum" id="Page_116">p. -116</span> llovia á la contina, y no nos podiamos valer de tanta agua, -y Cortés y todos nosotros estaban espantados y penosos de no saber ni -hallar camino por donde ir, y entónces muy enojado dijo Cortés á Pedro -de Ircio y á otros capitanes, que eran los de Méjico:</p> - -<p>—«Agora querria yo que hubiese quien dijese que queria ir á buscar -guias ó camino, y no dejallo todo á los vecinos de Guacacualco.»</p> - -<p>Y Pedro de Ircio, como oyó aquellas palabras, se apercibió con seis -soldados, sus conocidos y amigos, y fué por una parte, y un Francisco -Marmolejo, que era persona de calidad, con otros seis soldados, por -otra parte, y un Santa Cruz, burgalés, regidor que fué de Méjico, fué -por otra con otros soldados, y anduvieron todos tres dias, y puesto que -fueron á una parte y á otra, no hallaron camino ni guias, sino todo -agua y arroyos y rios, y cuando hubieron venido sin recaudo ninguno, -queria reventar Cortés de enojo, y dijo al Sandoval que me dijese á -mí el gran trabajo en que estábamos, y que me rogase de su parte que -fuese á buscar guias y camino; y esto lo dijo con palabras amorosas y -á manera de ruegos, por causa que supo cierto que yo estaba malo, como -dicho tengo, que aún tenia calenturas; y aun me habian apercibido ántes -que á Sandoval, me hallase para ir con Francisco Marmolejo, que era mi -amigo, y dije que no podia ir por estar malo y cansado, que siempre me -daban á mí el trabajo, y que enviasen á otro.</p> - -<p>Y luego vino Sandoval<span class="pagenum" id="Page_117">p. -117</span> otra vez á mi rancho, y me dijo por ruegos que fuese con -otros dos compañeros, los que yo escojiese, porque decia Cortés que, -despues de Dios, en mí tenia confianza que traeria recaudo; y puesto -que yo estaba malo, no le pude perder vergüenza, y demandé que fuese -conmigo un Hernando de Aguilar y un Hinojosa, hombres que sabia que -eran de sufrir trabajo; y salimos, y fuimos por unos arroyos abajo, y -fuera de los arroyos, en el monte habia unas señales de ramas cortadas, -y seguimos aquel rastro más de una legua, y luego salimos del arroyo, -y dimos en unos ranchos pequeños, despoblados de aquel dia, y seguimos -el mismo rastro, y desde léjos en una cuesta vimos unos maizales y una -casa, y sentimos gente en ella; y como era ya puesta del sol, estuvimos -en el monte hasta buen rato de la noche, que nos pareció que debian de -dormir los moradores de aquellas milpas, y muy callando dimos presto -en la casa y prendimos tres indios y dos mujeres mozas y hermosas -para ser indias, y una vieja, y tenian dos gallinas y un poco de maíz -y trujimos el maíz y gallinas con los indios é indias, y muy alegres -volvimos al real; y cuando Sandoval lo supo, que fué el primero que -estaba aguardando en el camino sobre tarde, de gozo no podia caber, -y fuimos delante de Cortés, que lo tuvo en más que si le dieran otra -buena cosa.</p> - -<p>Entónces dijo Sandoval á Pedro de Ircio si tuvo Bernal Diaz -del Castillo razon el otro dia cuando fué á<span class="pagenum" -id="Page_118">p. 118</span> buscar maíz, en decir que no queria ir sino -con hombres sueltos, y no con quien vaya todo el camino muy de espacio, -contando lo que le acaeció al conde de Urueña y á don Pedro Jiron, -su hijo (porque estos cuantos decia el Pedro de Ircio muchas veces); -no teneis razon de decir que él os revolvia con el señor capitan é -conmigo; é todos se rieron dello; y esto dijo el Sandoval porque el -Pedro de Ircio estaba mal conmigo; y luego Cortés me dió las gracias -por ello y dijo:</p> - -<p>—«Siempre tuve que habia de traer recaudo.»</p> - -<p>Quiero dejar destas alabanzas, pues son vaciadizas, que no traen -provecho ninguno; que otros las dijeron en Méjico cuando contaban deste -trabajoso viaje.</p> - -<p>Volvamos á decir que Cortés se informó de las guias y de las dos -mujeres, y todos conformaron que por un rio abajo habiamos de ir á un -pueblo que está de allí dos dias de camino: el nombre del pueblo se -decia Oculizti, que era de más de ducientas casas, y estaba despoblado -de pocos dias pasados; é yendo por nuestro rio abajo, topamos unos -grandes ranchos, que eran de indios mercaderes, donde hacian jornada, y -allí dormimos; y otro dia entramos en el mismo rio y arroyo, y fuimos -obra de media legua por él, y dimos en buen camino, y á aquel pueblo -de Coliste llegamos aquel dia, y habia mucho maíz y legumbres, y en -una casa de adoratorios de ídolos se halló un bonete viejo colorado y -un alparagate ofrecido á los ídolos; y ciertos soldados que fue<span -class="pagenum" id="Page_119">p. 119</span>ron por las barrancas -trujeron á Cortés dos indios viejos y cuatro indias que se tomaron en -los maizales de aquel pueblo, y Cortés les preguntó con nuestra lengua -doña Marina por el camino, y qué tanto estaban de allí los españoles, -y dijeron que dos dias, y que no habia poblado ninguno hasta allá, y -que tenian las casas junto á la costa de la mar; y luego incontinenti -mandó Cortés á Sandoval que fuese á pié con otros seis soldados, y -que saliese á la mar, y que de una manera ú de otra procurase saber é -inquirir si eran muchos españoles los que allí estaban poblados con -Cristóbal de Olí, porque en aquella sazon no creiamos que hubiese otro -capitan en aquella tierra: y esto queria saber Cortés para que diésemos -sobre Cristóbal de Olí de noche si allí estuviese, ó prendelle á él ó á -sus soldados.</p> - -<p>Y el Gonzalo de Sandoval fué con los seis soldados, y tres indios -por guias, que para ello llevaba de aquel pueblo de Oculizti; é yendo -por la costa del Norte, vió que venia por la mar una canoa á remo y con -la vela, y se escondió de dia en un monte, porque vieron venir la canoa -con los indios mercaderes, y venia costa á costa, y traian mercaderías -de sal y de maíz, é iban á entrar en el rio grande del Golfo-Dulce, -y de noche la tomaron en un ancon que era puerto de canoas, y en la -misma canoa se metió el Sandoval con dos compañeros y con los indios -remeros que traia la misma canoa y con las tres guias, y se fué costa -á costa,<span class="pagenum" id="Page_120">p. 120</span> y los demas -soldados se fueron por tierra, porque supo que estaba cerca el rio -grande, y llegados que hubieron cerca del rio grande, quiso la ventura -que habian venido aquella mañana cuatro vecinos de la villa, que estaba -poblada, y un indio de Cuba, de los de Gil Gonzalez de Ávila, en una -canoa, y pasaron de la parte del rio á buscar una fruta que llaman -zapotes para comer asados, porque en la villa donde estaban pasaban -mucha hambre y estaban todos los más dolientes, y no osaban salir á -buscar bastimentos á los pueblos, porque les habian dado guerra los -indios cercanos y muerto diez soldados despues que los dejó allí Gil -Gonzalez de Ávila.</p> - -<p>Pues estando derrocando los de Gil Gonzalez los zapotes del árbol, -y estaban encima del árbol los dos hombres, cuando vieron venir la -canoa por la mar, en que venia Gonzalo de Sandoval; y sus compañeros -se espantaron y admiraron de cosa tan nueva, y no sabian si huir, si -esperar; y como llegó Sandoval á ellos les dijo que no hubiesen miedo, -y así, estuvieron quedos y muy espantados; y despues de bien informados -el Sandoval y sus compañeros de los españoles cómo y de qué manera -estaban allí poblados los de Gil Gonzalez de Ávila, del mal suceso de -la armada del de las Casas, que se perdió, y cómo Cristóbal de Olí -los tuvo presos al de las Casas y al Gil Gonzalez de Ávila, y cómo -degollaron en Naco á Cristóbal de Olí por sentencia que dieron contra -él, y cómo eran<span class="pagenum" id="Page_121">p. 121</span> -partidos para Méjico, y supieron quién y cuántos estaban en la villa, y -la gran hambre que pasaban, y cómo habia pocos dias que habian ahorcado -en aquella villa al teniente capitan que les dejó allí el Gil Gonzalez -de Ávila, que se decia Armenta, y por qué causa le ahorcaron, que fué -porque no les dejaba ir á Cuba.</p> - -<p>Acordó Sandoval de llevar luego aquellos hombres á Cortés, y no -hacer novedad ni ir á la villa sin él, para que de sus personas fuese -informado; y entónces un soldado que se decia Alonso Ortiz, vecino que -despues fué de una villa que se dice San Pedro, suplicó á Sandoval que -le hiciese merced de darle licencia para adelantarse una hora para -llevar las nuevas á Cortés y á todos los que con él estábamos, porque -le diésemos albricias, y así lo hizo; de las cuales nuevas se holgó -Cortés y todo nuestro Real, creyendo que allí acabáramos de pasar -tantos trabajos como pasábamos, y se nos doblaron mucho más, segun -adelante diré; é á Alonso Ortiz, que llevó estas nuevas, Cortés le dió -luego un caballo muy bueno rosillo, que llaman Cabeza de Moro, y todos -le dimos de lo que entónces teniamos; y luego llegó el capitan Sandoval -con los soldados y el indio de Cuba, y dieron relacion á Cortés de todo -lo por mí dicho, y de otras muchas cosas que les preguntaba, y cómo -tenian en aquella villa un navío que estaban calafateando en un puerto -obra de media legua de allí, el cual tenian para se embarcar<span -class="pagenum" id="Page_122">p. 122</span> todos en él é irse á -Cuba, y que porque no les habia dejado embarcar el teniente Armenta -le ahorcaron, y tambien porque mandaba dar garrote á un clérigo que -revolvia la villa, y alzaron por teniente á un Antonio Nieto en lugar -del Armenta, que ahorcaron.</p> - -<p>Dejemos de hablar de las nuevas de los dos españoles, y digamos los -lloros que en su villa se hicieron viendo que no volvian aquella noche -los vecinos y el indio de Cuba, que habian ido á buscar la fruta, que -creyeron que indios los habian muerto, ó tigres ó leones, y el uno de -los vecinos era casado, y su mujer lloraba por él, y todos los vecinos, -y tambien el clérigo, que se llamaba el bachiller Hulano Velazquez; y -se juntaron en la iglesia, y rogaban á Dios que les ayudase y que no -viniesen más males sobre ellos, y no hacia la mujer sino rogar á Dios -por el ánima del marido.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: que luego Cortés nos mandó á todo -nuestro ejército ir camino de la mar, que seria seis leguas, y aun en -el camino habia un estero muy crecido y hondo, que crecia y menguaba, -y estuvimos aguardando que menguase medio dia, y lo pasamos á vuelapié -é á nado, y llegamos al rio del Golfo-Dulce, y el primero que quiso -ir á la villa, que estaba de allí dos leguas, fué el mismo Cortés con -seis soldados, sus mozos de espuelas, y fué, á las dos canoas atadas, -que una era en que habian venido los soldados de Gil Gonzalez á buscar -zapotes, y la otra que Sandoval habia tomado en la costa á<span -class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span> los indios; que para aquel -menester las habian varado en tierra y escondido en el monte para pasar -en ellas, y las tornaron á echar al agua, y se ataron una con otra de -manera que estaban bien fijas, y en ellas pasó Cortés y sus criados, -y luego en las mismas canoas mandó que se pasasen dos caballos, y -es desta manera, en las canoas remando, y los caballos del cabestro -nadando junto á las canoas y con maña, y no dar mucho lazo al caballo, -porque no trastorne la canoa; mandó que hasta que viésemos su carta ó -mandato, que no pasásemos ningunos en las mismas canoas, por el gran -riesgo que habia en el pasaje, que Cortés se vió arrepentido de haber -ido en ellas, porque venia el rio con gran furia.</p> - -<p>Y dejallo hé aquí, y diré lo que más nos pasó.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_179"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXIX.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS ENTRÓ EN LA VILLA DONDE ESTABAN - POBLADOS LOS DE GIL GONZALEZ DE ÁVILA, Y DE LA GRAN ALEGRÍA QUE TODOS - LOS VECINOS HUBIERON, Y LO QUE CORTÉS ORDENÓ.</p> -</div> - -<p>Despues que Cortés hubo pasado el gran rio del Golfo-Dulce de la -manera que dicho tengo, fué á la villa donde estaban poblados los -espa<span class="pagenum" id="Page_124">p. 124</span>ñoles de Gil -Gonzalez de Ávila, que seria de allí á dos leguas, que estaban junto -á la mar, y no adonde solian estar primero poblados, que llamaron San -Gil de Buena-Vista; y cuando vieron entre sus casas hombres á caballo -y otros seis á pié, espantáronse en gran manera, y como supieron que -era Cortés, que tan nombrado era en todas estas partes de las Indias -y en Castilla, no sabian qué se hacer de placer; y despues de venir -todos á besarle las manos y darle el parabien-venido, Cortés les habló -muy amorosamente, y mandó al teniente, que se decia Nieto, fuese donde -daban carena al navío y trujesen dos bateles que tenian, y que si -habia canoas, que asimismo las trujesen atadas de dos en dos, y mandó -que se buscase todo el cazabe que allí tenian y llevasen al capitan -Sandoval, que otro pan de maíz no habia para que comiesen, y repartiese -entre todos nosotros los de su ejército; y el teniente lo buscó luego -y no se hallaron cincuenta libras dello, porque no comian sino zapotes -asados y legumbres y algun marisco que pescaban; y aun aquel cazabe que -dieron guardaron para el matalotaje para irse á Cuba cuando estuviese -calafateado el navío.</p> - -<p>Y con dos bateles y ocho marineros que luego vinieron, escribió -Cortés á Sandoval que él mismo en persona y el capitan Luis Marin -fuesen los postreros que pasasen aquel gran rio, y que mirase que no se -embarcasen más de los que él mandase; y los bateles pasaron sin<span -class="pagenum" id="Page_125">p. 125</span> mucha carga, por causa de -la gran corriente del rio, que venia muy crecido y recio, y con cada -batel dos caballos, y en las canoas no pasase caballo ninguno, que -se perderian y trastornarian, segun la furia del corriente; y sobre -el pasar delante uno que se decia Saavedra, hermano de otro Abalos, -parientes de Cortés, querian pasar primero, puesto que Sandoval decia -que en la primera barca pasarian, porque pasaban en aquella sazon los -tres religiosos, y que era justo tener primero cumplimiento con ellos; -y como el Saavedra era pariente de Cortés, no quisiera que Sandoval -le pusiera impedimento, sino que callara; y respondióle no tan bien -mirado como convenia; y el Sandoval, que no se las sufria, tuvieron -palabras, de manera que el Saavedra echó mano á un puñal; y puesto que -el Sandoval, como estaba dentro en el rio á más de la rodilla el agua -deteniendo que los bateles no se cargasen demasiado, ansí como estaba -arremetió al Saavedra, y le tenia tomada la mano donde tenia el puñal, -y le derrocó en el agua, y si de presto no nos metiéramos entre ellos y -los despartiéramos, ciertamente el Saavedra librara mal, porque todos -los más soldados nos mostramos de la parte de Sandoval.</p> - -<p>Dejemos esta cuestion, y diré cómo estuvimos cuatro dias en pasar -aquel rio, y de comer, ni por pensamiento, si no era de unas pacayas -que nacen de unas palmillas chicas, y otras como nueces, que asábamos -y las partíamos, y los meo<span class="pagenum" id="Page_126">p. -126</span>llos dellas comiamos; y en aquel rio se ahogó un soldado con -su caballo, el cual soldado se decia Tarifa, que pasaba en una canoa, y -no pareció más él ni el caballo.</p> - -<p>Tambien se ahogaron dos caballos, y el uno era de un soldado que se -decia Solís Casquete, que hacia bramuras por él é maldecia á Cortés y á -su viaje.</p> - -<p>Quiero decir de la grande hambre que allí en el pasar del rio hubo, -y aun del murmurar de Cortés y de su venida, y aun de todos nosotros -que le seguiamos; pues cuando hubimos llegado al pueblo no habia bocado -de cazabe que comer, ni aun los vecinos lo tenian, ni sabian caminos, -si no era de dos pueblos que allí cerca solian estar, que se habian -ya despoblado, y luego Cortés mandó al capitan Luis Marin que con -los vecinos de Guacacualco fuésemos á buscar maíz; lo cual adelante -diré.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_180"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXX.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO OTRO DIA DESPUES DE HABER LLEGADO Á AQUELLA - VILLA, QUE YO NO LE SÉ OTRO NOMBRE SINO SAN GIL DE BUENA-VISTA, - FUIMOS CON EL CAPITAN LUIS MARIN HASTA OCHENTA SOLDADOS, TODOS Á - PIÉ, Á BUSCAR MAÍZ Y Á DESCUBRIR LA TIERRA, Y LO QUE MÁS PASÓ DIRÉ - ADELANTE.</p> -</div> - -<p>Ya he dicho que como llegamos á aquella villa que Gil Gonzalez de -Ávila tenia poblada, no tenian qué comer, y eran hasta cuarenta<span -class="pagenum" id="Page_127">p. 127</span> hombres y cuatro mujeres -de Castilla y las dos mulatas, y todos dolientes y las colores muy -amarillas; y como no teniamos qué comer nosotros ni ellos, no viamos la -hora de illo á buscar; y Cortés mandó que saliese el capitan Luis Marin -con los de Guacacualco y buscásemos maíz; y fuimos con él sobre ochenta -soldados á pié hasta ver si habia caminos para caballos, y llevábamos -con nosotros un indio de Cuba que nos fuese guiando á unas estancias y -pueblos que estaban de allí ocho leguas, donde hallamos mucho maíz é -infinitos cacaguatales y frisoles y otras legumbres, donde tuvimos bien -que comer, y aun enviamos á decir á Cortés que enviase todos los indios -mejicanos y llevarian maíz, y le socorrimos entónces con otros indios -con diez hanegas de ello, y luego enviamos por nuestros caballos; y -como Cortés supo que estábamos en buena tierra, y se informó de indios -mercaderes que entónces se habian prendido en el rio del Golfo-Dulce, -que para ir á Naco, donde degollaron á Cristóbal de Olí, era camino -derecho por donde estábamos, envió á Gonzalo de Sandoval con toda la -mayor parte de su ejército que nos siguiese, y que nos estuviésemos en -aquellas estancias hasta ver su mandado.</p> - -<p>Y como llegó el Sandoval adonde estábamos, y vió que habia -abastadamente que comer, se holgó mucho, y luego envió á Cortés -sobre treinta hanegas de maíz con indios mejicanos, lo cual repartió -á los vecinos que en aquella villa queda<span class="pagenum" -id="Page_128">p. 128</span>ban; y como estaban hambrientos y no eran -acostumbrados sino á comer zapotecas asados y cazabe, y como se -hartaron de tortillas, con el maíz que les enviamos, se les hincharon -las barrigas, é como estaban dolientes, se murieron siete dellos; y -estando desta manera con tanta hambre, quiso Dios que aportó allí un -navío que venia cargado de las islas de Cuba con siete caballos, y -cuarenta puercos, y ocho pipas de tasajos salados, y pan cazabe, y -venian hasta quince pasajeros y ocho marineros, y cuya era toda la más -cargazon de aquel navío se decia Anton de Camargo, y Cortés compró -fiado todo cuanto bastimento traia, y repartió dello á los vecinos; y -como estaban de ántes en tanta necesidad y debilitados, y se hartaron -de la carne salada, dió á muchos dellos cámaras, de que murieron -catorce.</p> - -<p>Pues como vino aquel navío con la gente y marineros, parecióle á -Cortés que era bien ir á ver y calar y bojar aquel tan poderoso rio, si -habia poblaciones arriba, y qué tierra era; y luego mandó calafatear -un bergantin que estaba al través, que era de los de Gil Gonzalez de -Ávila, y adobar un batel y hacelle como barco del descargo, y con -cuatro canoas, atadas unas con otras, y con treinta soldados y los -ocho hombres de la mar de los nuevamente venidos en el navío, y Cortés -por su capitan, y con veinte indios mejicanos, se fué por el rio, y -obra de diez leguas que hubo ido el rio arriba, halló una laguna muy -ancha,<span class="pagenum" id="Page_129">p. 129</span> que tenia -el ojo de anchor seis leguas, y no habia poblacion ninguna alrededor -della, porque todo era anegadizo; y siguiendo el rio arriba, venia ya -muy corriente más que de ántes, y habia unos saltaderos, que no podian -ir con el bergantin y los bateles y las canoas, acordó de las dejar -allí en el rio en un remanso con seis españoles en guarda dellas, y -fué por tierra por un camino angosto, y llegó á unos pueblezuelos -despoblados, y luego dió en unos maizales, y de allí tomó tres indios -por guias, que le llevaron á unos pueblos chicos, donde tenian mucho -maíz y gallinas, y aun tenian faisanes, que en estas tierras llaman -sacachueles, y perdices de la tierra y palomas; y esto de tener -perdices desta manera, yo lo he visto y hallado en pueblos que están -en comarca destos de Golfo-Dulce, cuando fuí en busca de Cortés, como -adelante diré.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: que allí tomó Cortés guias y pasó -adelante, y fué á otros pueblezuelos que se dicen Cinacan, Tencintle, -donde tenian grandes cacaguatales y maizales y algodon, y ántes que á -ellos llegasen oyeron tañer atabalejos y trompetillas, haciendo fiestas -y borracheras; y por no ser sentido Cortés, estuvo escondido con sus -soldados en un monte; y cuando vió que era tiempo de ir á ellos, -arremeten todos á una, y prendieron hasta diez indios y quince mujeres, -y todos los más indios de aquel pueblo de presto se fueron á tomar -sus armas, y vuelven con arcos y flechas y lan<span class="pagenum" -id="Page_130">p. 130</span>zas, y comenzaron á flechar á los nuestros, -y Cortés con los suyos fué contra ellos, y acuchillaron ocho indios -que eran principales; y como vieron el pleito mal parado y las mujeres -tomadas, enviaron cuatro hombres viejos, y los dos eran sacerdotes -de ídolos, é vinieron muy mansos á rogar á Cortés que les diese los -presos, y trujeron ciertas joyezuelas de oro de poca valía; y Cortés -les habló con doña Marina, que iba allí con Juan Jaramillo, su marido, -porque Cortés sin ella no podia entender los indios, y les dijo que -llevasen el maíz é gallinas y sal y bastimento que allí les señaló, é -dió á entender adónde habian quedado los bergantines y el barco y las -canoas, y luego les daria los presos; y les dieron á entender en qué -parte del rio quedaban, y dijeron que sí harian, y que cerca de allí -estaba uno como estero que salia al rio; y luego hicieron barcas, y -medio nadando las llevaron hasta que dieron en fondo, que pudieron -nadar bien.</p> - -<p>Pues como Cortés habia quedado de les dar todos los presos, pareció -ser mandó Cortés que se quedasen tres mujeres con sus maridos para -hacer pan y servirse de los indios, y no se las dieron; y sobre ello -apellídanse todos los indios de aquel pueblo, y sobre las barrancas -del rio dan una buena mano de vara, flecha y piedra á Cortés y á sus -soldados, de manera que hirieron á Cortés en la cara y á otros doce -soldados; allí se les desbarató una barca y se perdió la mitad de lo -que<span class="pagenum" id="Page_131">p. 131</span> traia, y se ahogó -un mejicano; y en aquel rio hay tantos moxicotes, que no se podian -valer, y Cortés todo lo sufria, y da vuelta para su villa, que no sé -cómo se la nombró, y bastécela mucho más de lo que estaba.</p> - -<p>Ya he dicho que el pueblo do llegó Cortés se decia Cinacan, y me -han dicho ahora que estará de Guatimala setenta leguas, y tardó Cortés -en este viaje y volver á la villa veinte y seis dias; y como vió -que no era bien poblar allí, por no haber pueblos de indios, y como -tenia mucho bastimento, ansí de lo que ántes estaba como de lo que al -presente traia, acordó de escribir á Gonzalo de Sandoval que luego se -fuese á Naco, y le hizo saber todo lo aquí por mí dicho de su viaje del -Golfo-Dulce, segun lo tengo aquí relatado, y cómo iba á poblar á Puerto -de Caballos, y que le enviase diez soldados de los de Guacacualco, que -sin ellos no se hallaba en las entradas.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_181"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXI.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS SE EMBARCÓ CON TODOS LOS SOLDADOS - QUE HABIA TRAIDO EN SU COMPAÑÍA Y LOS QUE HABIA EN SAN GIL DE - BUENA-VISTA, Y FUÉ Á POBLAR ADONDE AGORA LLAMAN PUERTO DE CABALLOS, Y - SE LE PUSO NOMBRE LA NATIVIDAD, Y LO QUE EN ÉL SE HIZO.</p> -</div> - -<p>Pues como Cortés vió que en aquel asiento que halló poblando á -los de Gil Gonzalez de Ávila no era bueno, acordó de se embarcar en -los<span class="pagenum" id="Page_132">p. 132</span> dos navíos y -bergantin con todos cuantos en aquella villa estaban, que no quedó -ninguno, y en ocho dias de navegacion fué á desembarcar adonde agora -llaman Puerto de Caballos, y como vió aquella bahía buena para puerto, -y supo de indios que habia cerca poblaciones, acordó de poblar una -villa que la nombró Natividad, y puso por su teniente á un Diego de -Godoy, y dende allí hizo dos entradas en la tierra adentro á unos -pueblos cercanos, que ahora están despoblados; tomó lengua dellos -cómo habia cerca otros pueblos, basteció la villa de maíz, y supo que -estaba el pueblo de Naco, donde degollaron á Cristóbal de Olí, cerca, y -escribió á Gonzalo de Sandoval, creyendo que ya habia llegado y estaba -de asiento en Naco, que le enviase diez soldados de los de Guacacualco, -y decia en la carta que sin ellos no se hallaba en hacer entradas; y -le escribió cómo queria ir dende allí al puerto de Honduras, adonde -estaba poblada la villa de Trujillo, y que el Sandoval con sus soldados -pacificasen aquellas tierras y poblasen una villa; la cual carta vino á -Sandoval estando que estábamos en las estancias por mí ya dichas, que -no habiamos llegado á Naco.</p> - -<p>Y dejemos de decir de Cortés y sus entradas que hacia dende Puerto -de Caballos, y de los muchos mosquitos que en ella le picaban, ansí de -dia como de noche; que á lo que despues le oia decir, tenia con ellos -tan malas noches, que estaba la cabeza sin sentido, de no dormir.</p> - -<p>Pues<span class="pagenum" id="Page_133">p. 133</span> como Gonzalo -de Sandoval vió las cartas de Cortés, luego se fué dende aquellas -estancias que dicho tengo, á unos pueblezuelos que se dicen Cuyoacan, -que estaban de allí siete leguas, y no se pudo ir luego á Naco, como -Cortés le habia mandado, por no dejar atrás en los caminos muchos -soldados que se habian apartado á otras estancias por tener qué comer -ellos y sus caballos, y por causa que al pasar de un rio muy hondo que -no se podia vadear, y era camino de las estancias, é por dejar recaudo -de una canoa con que pasasen los españoles que quedaban rezagados y -muchos indios mejicanos que venian dolientes; y esto fué tambien porque -de unos pueblos cercanos de las estancias, que confinaban con el rio -y Golfo-Dulce, venian cada dia allí de guerra muchos indios de los -pueblos, y porque no hiciesen algun mal recaudo y muertes de españoles -y de indios mejicanos, mandó Sandoval que quedásemos á aquel paso ocho -soldados, y á mí me dejó por caudillo dellos, y que tuviésemos una -canoa del pasaje siempre varada en tierra, y que estuviésemos alerta si -daban voces pasajeros de los que estaban en las estancias, para luego -les pasar.</p> - -<p>Y una noche vinieron muchos indios guerreros de los pueblos cercanos -y de las estancias, creyendo que no nos velábamos; é por tomarnos la -canoa dan de repente en los ranchos en que estábamos y les pusieron -fuego, y no vinieron tan secreto, que ya les habiamos sentido; y nos -recogimos todos<span class="pagenum" id="Page_134">p. 134</span> ocho -soldados y cuatro mejicanos de los que estaban sanos, y arremetimos -á los guerreros, y á cuchilladas les hicimos volver por donde habian -venido, puesto que flecharon á dos soldados y á un indio, mas no fueron -mucho las heridas; y como aquello vimos, fuimos tres compañeros á -las estancias adonde sentíamos que habian quedado indios y españoles -dolientes, que seria una legua de allí, y trujimos á un Diego de -Mazariegos, ya otras veces por mí nombrado, y á otros españoles que -estaban en su compañía y á indios mejicanos que estaban dolientes, y -luego les pasamos el rio y fuimos adonde Sandoval estaba.</p> - -<p>É yendo que íbamos nuestro camino, como un español de los que -habiamos recogido en las estancias iba muy malo, y era de los -nuevamente venidos de Castilla, y medio isleño, hijo de ginovés, y como -iba malo, y sin tener qué le dar de comer, sino tortillas y pinol, ya -que llegábamos obra de media legua de donde estaba Sandoval, se murió -en el camino y no tuve gente para llevar el cuerpo muerto hasta el -real; y llegado donde el Sandoval estaba, le dije de nuestro viaje y -del hombre que se quedó muerto, y hubo enojo conmigo porque entre todos -nosotros no le trujimos á cuestas ó en un caballo, y le dijimos al -Sandoval que traiamos dos dolientes en cada caballo é nos veniamos á -pié, y que por esta causa no se pudo traer; y un soldado que se decia -Bartolomé de Villanueva, que era mi compañe<span class="pagenum" -id="Page_135">p. 135</span>ro, respondió al Sandoval muy soberbio -que harto teniamos que traer nuestras personas, sin traer muertos á -cuestas, y que renegaba de tanto trabajo é pérdida como Cortés nos -habia causado; y luego mandó Sandoval á mí y al Villanueva, sin más -parar le fuésemos á enterrar; y llevamos dos indios mejicanos y un -azadon, é hicímosle su sepultura y lo enterramos y le pusimos una cruz, -y hallamos en la faltriquera del muerto una taleguilla con muchos dados -y un papel escrito, que era una memoria de donde era natural y cúyo -hijo era y qué bienes tenia en Tenerife; é despues, el tiempo andando, -se envió aquella memoria á Tenerife; perdónele Dios, amen.</p> - -<p>Dejemos de contar cuentos, y quiero decir que luego Sandoval acordó -que fuésemos á otros pueblos que agora están cerca de unas minas que -descubrieron dende á tres años; y dende allí fuimos á otro pueblo -que se dice Quinistan, y otro dia á hora de Misa fuimos á Naco, y en -aquella sazon era buen pueblo y hallámosle despoblado de aquel mismo -dia; y despues de nos aposentar en unos patios muy grandes, adonde -habian degollado al maestre de campo Cristóbal de Olí, otras veces por -mí nombrado, que estaba el pueblo bien bastecido de maíz y de frisoles -y ají, y tambien hallamos un poco de sal, que era la cosa que más -deseábamos, y allí asentamos nuestro fardaje, como si hubiéramos de -estar en él para siempre.</p> - -<p>Hay en este pueblo la mejor agua que habiamos vis<span -class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span>to en toda la Nueva-España, -y un árbol que en mitad de la siesta, por recio sol que hiciese, -parecia que la sombra del árbol refrescaba el corazon, y caia dél uno -como rocío muy delgado que confortaba las cabezas; y aqueste pueblo en -aquella sazon fué muy poblado y en buen asiento, y habia fruta de los -zapotes colorados y de los chicos, y estaba en comarca de otros pueblos -chicos.</p> - -<p>Y dejallo hé aquí, y diré lo que allí nos avino.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_182"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EL CAPITAN GONZALO DE SANDOVAL COMENZÓ Á - PACIFICAR AQUELLA PROVINCIA DE NACO, Y DE LOS GRANDES REENCUENTROS - QUE CON LOS DE AQUELLA PROVINCIA TUVO, Y LO QUE MÁS SE HIZO.</p> -</div> - -<p>Desde que hubimos allegado al pueblo de Naco y recogido maíz, -frisoles y ají, y con tres principales de aquel pueblo que allí en -los maizales prendimos, á los cuales Gonzalo de Sandoval halagó y -dió cuentas de Castilla, y les rogó que fuesen á llamar á los demas -caciques, que no se les haria enojo ninguno, fueron así como se lo -mandó, y vinieron dos caciques; mas no pudo acabar con ellos que se -poblase el pueblo,<span class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span> -salvo traer de cuando en cuando poca comida; ni nos hacian bien ni mal, -ni nosotros á ellos; y ansí estuvimos los primeros dias, y Cortés habia -escrito á Gonzalo de Sandoval, como de ántes dicho tengo, que luego -le enviase á Puerto de Caballos diez soldados de los de Guacacualco, -y todos nombrados por sus nombres, y entre ellos era yo uno, y en -aquella sazon estaba yo algo malo, y dije á Sandoval que me excusase, -porque estaba mal dispuesto, y él, que lo habia gana, y ansí quedé; y -envió ocho soldados muy buenos varones para cualquiera afrenta, y aun -fueron de tan mala voluntad, que renegaban de Cortés y aun de su viaje, -y tenian mucha razon, porque no sabian cierto si la tierra por donde -habian de ir estaba de paz.</p> - -<p>Acordó Sandoval de demandar á los caciques de Naco cinco principales -indios, que fuesen con ellos hasta el Puerto de Caballos, y les puso -temores que si algun enojo recebia alguno de sus soldados, que les -quemaria el pueblo y que les iria á buscar y dar guerra; y mandó que -en todos los pueblos por donde pasasen les diesen muy bien de comer; y -fueron su viaje hasta el Puerto de Caballos, donde hallaron á Cortés, -que se queria embarcar para ir á Trujillo, y se holgó con ellos, y -supo cómo quedábamos buenos, y los llevó consigo en los navíos, y -luego se embarcó, y dejó en aquella villa de Puerto de Caballos á un -Diego de Godoy por su capitan, con hasta cuarenta vecinos, que eran -todos<span class="pagenum" id="Page_138">p. 138</span> los más de los -que solian ser de Gil Gonzalez de Ávila y de los nuevamente venidos de -las islas; y de que Cortés se hubo embarcado y su teniente Godoy quedó -en la villa, con los soldados que más sanos tenia hacia entradas en -los pueblos comarcanos, é trujo dos dellos de paz; mas como los indios -vieron que los soldados que allí quedaban estaban todos los más dellos -dolientes y se morian cada dia, no hacian cuenta dellos, y á esta causa -no les acudian con comida, ni ellos eran para illo á buscar, y pasaban -gran necesidad de hambre, y en pocos dias se murieron la mitad dellos, -y se despoblaron otros tres dellos, que se vinieron huyendo donde -estábamos con Sandoval.</p> - -<p>Y dejallo he aquí en este estado, y volveré á Naco, que, como -Sandoval habia visto que no se querian venir á poblar el pueblo los -indios vecinos y naturales de Naco, aunque los enviaba á llamar muchas -veces, y á los demas pueblos comarcanos, no venian ni hacian cuenta -de nosotros, acordó de ir en persona y hacer de manera que viniesen; -y fuimos luego á unos pueblos que se decian Girimonga y Aculaco, y á -otros tres pueblos que estaban cerca de Naco, y todos vinieron á dar la -obediencia á su majestad, y luego fuimos á Quizmitan y á otro pueblo -de la sierra, y ansimesmo vinieron; por manera que todos los indios -de aquella comarca venian de paz, y como no se les demandaba cosa -ninguna más de lo que ellos querian dar, no tenian pesadumbre<span -class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span> de venir, y desta manera -estaba todo de paz hasta donde pobló Cortés la villa que agora se dice -Puerto de Caballos.</p> - -<p>Y dejémonos esta materia, porque por fuerza tengo de volver á decir -de Cortés, que fué á desembarcar al puerto de Trujillo; y porque en -una sazon acaecen dos ó tres cosas, como otras veces he dicho en los -capítulos pasados; y tengo de meter la pluma por los pasos contados, -dónde y de qué manera nosotros conquistábamos y poblábamos, como muy -claramente lo habrán visto los curiosos letores; y aunque se deje por -agora de decir de Sandoval y todo lo que en la provincia de Naco le -avino, quiero decir lo que Cortés hizo en Trujillo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_183"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXIII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS DESEMBARCÓ EN EL PUERTO QUE LLAMAN DE - TRUJILLO. Y CÓMO TODOS LOS VECINOS DE AQUELLA VILLA LE SALIERON Á - RECEBIR Y SE HOLGARON MUCHO CON ÉL, Y DE TODO LO QUE ALLÍ HIZO.</p> -</div> - -<p>Como Cortés se hubo embarcado en el puerto de Caballos, y llevó -en su compañía muchos soldados de los que trujo de Méjico y los que -le envió Gonzalo de Sandoval, y con buen tiempo en seis dias llegó -al puerto de Trujillo; y cuan<span class="pagenum" id="Page_140">p. -140</span>do los vecinos que allí vivian, que dejó poblados Francisco -de las Casas, supieron que era Cortés, todos fueron á la mar, que -estaba cerca, á le recibir, y le besaron las manos, porque muchos -vecinos de aquellos eran bandoleros de los que echaron de Pánuco, y -fueron en dar consejo á Cristóbal de Olí para que se alzase, y los -habian desterrado de Pánuco, segun dicho tengo en el capítulo que -dello habla; y como se hallaban culpantes, suplicaron á Cortés que les -perdonase; y Cortés con muchas caricias y ofrecimientos los abrazó á -todos y los perdonó, y luego se fué á la iglesia, y despues de hecha -oracion, le aposentaron lo mejor que pudieron, y le dieron cuenta de -todo lo acaecido del Francisco de las Casas y del Gil Gonzalez de -Ávila, y por qué causa degollaron á Cristóbal de Olí, y cómo se habian -ido camino de Méjico, y cómo habian pacificado algunos pueblos de -aquella provincia; y como Cortés bien lo hubo entendido, á todos los -honró de palabras y con dejalles los cargos segun y de la manera que -los tenian, excepto que hizo capitan general de aquellas provincias á -su primo Saavedra, que ansí se llamaba, lo cual tuvieron por bien.</p> - -<p>Y luego envió á llamar á todos los pueblos comarcanos, y como -tuvieron nueva que era el capitan Malinche, que ansí le llamaban, y -sabian que habia conquistado á Méjico, luego vinieron á su llamada y le -trujeron presentes de bastimentos; y cuando se hubieron juntado<span -class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span> los caciques de cuatro -pueblos más principales, Cortés les habló con doña Marina y les dijo -las cosas tocantes á nuestra santa fe; y que todos éramos vasallos -del gran Emperador que se dice don Cárlos de Austria, y que tiene muy -grandes señores por vasallos, y que nos envió á estas partes para -quitar sodomías y robos é idolatrías, y para que no consienta comer -carne humana, ni hubiesen sacrificios ni robasen, ni se diesen guerra -unos á otros, sino que fuesen hermanos y como tales se tratasen, y -tambien venia para que diesen la obediencia á tan alto Rey y señor como -les habia dicho que tenemos, y le contribuyan con servicios y de lo -que tuvieren, como hacemos todos sus vasallos; y les dijo otras muchas -cosas la doña Marina, que lo sabia bien decir; y los que no quisiesen -venir á se someter al dominio de su majestad, que les castigaria, y aun -Fray Juan de las Varillas y los dos religiosos franciscos que Cortés -traia les predicaron cosas muy santas y buenas, y lo que decian los -frailes franciscos se lo declaraban dos indios mejicanos que sabian -la lengua española, con otros intérpretes de aquella lengua; y más -les dijo, que en todo les guardaria justicia, porque ansí lo mandaba -nuestro Rey y señor.</p> - -<p>Y porque hubo otros muchos razonamientos y los entendieron muy -bien los caciques, dijeron que se daban por vasallos de su majestad y -que harian lo que Cortés les mandaba, y luego les dijo que trujesen -bastimento á aquella villa; y<span class="pagenum" id="Page_142">p. -142</span> tambien les mandó que viniesen muchos indios y trujesen -hachas, y que talasen un monte que estaba dentro de la villa, para -que desde allí se pudiese ver la mar y puerto; y tambien les mandó -que fuesen en canoas á llamar tres ó cuatro pueblos que están en unas -isletas que se llaman los Guanajes, que en aquella sazon estaban -pobladas, y que trujesen pescado, pues que tenian mucho; y ansí lo -hicieron, que dentro en cinco dias vinieron los pueblos de las isletas, -y todos traian presentes de pescado y gallinas; y Cortés les mandó dar -unas puercas y un barraco que se halló en Trujillo, y de los que traia -de Méjico, para que hiciesen casta, porque le dijo un español que era -buena tierra para multiplicar con soltalles en las isletas sin ponerles -guarda: y ansí fué como dijo, que dentro en dos años hubo muchos -puercos y los iban á montear.</p> - -<p>Dejemos esto, pues no hace á nuestra relacion, y no me lo tengan -por prolijidad en contar cosas viejas; y diré que vinieron tantos -indios á talar los montes de la villa que Cortés les mandó en dos -dias se vió claramente muy bien la mar, é hicieron quince casas, -y una para Cortés muy buena; y esto hecho, se informó Cortés qué -pueblos y tierras estaban rebeldes y no querian venir de paz; y unos -caciques de un pueblo que se dice Papayeca, que era cabecera de otros -pueblos, que en aquella sazon era grande pueblo, que agora está con -muy poca gente ó casi ninguna, le dió á Cor<span class="pagenum" -id="Page_143">p. 143</span>tés una memoria de muchos pueblos que no -querian venir de paz, que estaban en grandes sierras y tenian fuerzas -hechas; y luego Cortés envió al capitan Saavedra con los soldados que -le pareció que convenian ir con él, y con los ocho de Guacacualco fué -por su camino hasta que llegó á las poblaciones que solian estar de -guerra, y salieron de paz los más dellos; excepto tres pueblos, que -no se quisieron venir; y tan temido era Cortés de los naturales y tan -nombrado, que hasta los pueblos de Olancho, donde fueron las minas -ricas que despues se descubrieron, era temido y acatado, y llamábanle -en todas aquellas provincias el capitan Hue, Hue de Marina, que quiere -decir el capitan viejo que trae á doña Marina.</p> - -<p>Dejemos á Saavedra, que está con su gente sobre los pueblos que no -se querian dar, que me parece que se decian los acaltecas, y volvamos á -Cortés, que estaba en Trujillo, é ya le habian adolescido los frailes -franciscos y un su primo que se decia Abalos, y el licenciado Pedro -Lopez, y Carranza el mayordomo, y Guinea el despensero y un Juan -Flamenco, y otros muchos soldados, ansí de los que traia como de los -que halló en Trujillo, y aun el Anton de Carmona, que trujo el navío -con el bastimento; y acordó de los enviar á la isla de Cuba, á la -Habana, ó á Santo Domingo si viesen que el tiempo hacia bueno en la -mar, y para ello les dió el un navío bien aderezado y calafateado, -con el mejor matalotaje que se pudo haber; y es<span class="pagenum" -id="Page_144">p. 144</span>cribió á la audiencia Real de Santo Domingo -y á los frailes jerónimos y á la Habana, dando cuenta cómo habia salido -de Méjico en busca de Cristóbal de Olí, y cómo dejó sus poderes á los -oficiales de su majestad, y del trabajoso camino que habia traido, y -cómo el Cristóbal de Olí hubo preso á un capitan que se decia Francisco -de las Casas, que Cortés habia enviado para tomar el armada al mismo -Cristóbal de Olí, y que tambien habia preso á un Gil Gonzalez de Ávila, -siendo gobernador del Golfo-Dulce; y que teniéndolos presos, los dos -capitanes se concertaron y le dieron de cuchilladas, y por sentencia, -despues que lo tuvieron preso, le degollaron, y que al presente estaba -poblando la tierra y pueblos sujetos á aquella villa de Trujillo, y -que era tierra rica de minas, y que enviasen soldados; que en aquella -tierra de Santo Domingo no tenian con qué se sustentar; y para dar -crédito que habia oro envió muchas joyas y piezas de las que traia en -su recámara, é vajilla de lo que trujo de Méjico, y aun de la vajilla -de su aparador, y por su capitan de aquel navío á un su primo que se -decia Abalos, y le mandó que de camino tomase veinte y cinco soldados -que habia dejado un capitan, que tuvo nueva que andaba á saltear indios -en las isletas en lo de Cozumel.</p> - -<p>Y partido del puerto de Honduras, que ansí se llamaba, unas veces -con buen tiempo é otras con contrario, pasaron adelante de la Punta -de Sant-Anton, que está junto á las sierras<span class="pagenum" -id="Page_145">p. 145</span> que llaman de Guaniguanico, que será de la -Habana sesenta ó setenta leguas, y con temporal dieron con el navío en -tierra, de manera que se ahogaron los frailes y el capitan Abalos y -muchos soldados, y dellos se salvaron en el batel y en tablas, y con -mucho trabajo aportaron á la Habana, y dende allí fué la fama volando -por toda la isla de Cuba cómo Cortés y todos nosotros éramos vivos, y -en pocos dias fué la nueva á Santo Domingo, porque el licenciado Pedro -Lopez, médico que iba allí, que escapó en una tabla, escribió á la Real -audiencia de Santo Domingo en nombre de Cortés, y todo lo acaecido, -y cómo estaba poblando en Trujillo, y que habia menester bastimento -y vino y caballos, y que para lo comprar traian mucho oro, y que se -perdió en la mar de la manera que ya dicho tengo.</p> - -<p>Y como aquella nueva se supo, todos se alegraron, porque ya -habia fama, é lo tenian por cierto, que Cortés y todos nosotros sus -compañeros éramos muertos; las cuales nuevas supieron en la Española de -un navío que fué de la Nueva-España; y como en Santo Domingo se supo -que estaba de asiento poblando Cortés las provincias que dicho tengo, -luego los oidores y mercaderes comenzaron de cargar dos navíos viejos -con caballos y potros, y camisas y bonetes y cosas de bujerías, y no -trujeron cosa de comer, sino una pipa de vino, ni fruta, salvo los -caballos y todo lo demas de tarabusterías, entre tanto que se armaban -los navíos para venir, que<span class="pagenum" id="Page_146">p. -146</span> aun no habian llegado al puerto.</p> - -<p>Quiero decir que como Cortés estaba en Trujillo, se le vinieron á -quejar ciertos indios de las islas de los Guanajes, que seria de allí -ocho leguas, y dijeron que estaba anclado un navío junto á su pueblo, y -el batel del navío lleno de españoles con escopetas y ballestas, y que -les querian tomar por fuerza sus mazaguales, que se dice entre ellos -vasallos, y que á lo que han entendido, son robadores, y que ansí les -tomaron los años pasados muchos indios, y los llevaron presos en otro -navío como aquel que estaba surto; y que enviase Cortés á poner cobro -en ello; y como Cortés lo supo, luego mandó armar un bergantin con la -mejor artillería que habia y con veinte soldados y con buen capitan, y -les mandó que en todo caso tomasen el navío que los indios decian, y -se lo trujesen preso con todos los españoles que dentro andaban, pues -que eran robadores de los vasallos de su majestad; y mandó á los indios -que armasen sus canoas, y con varas y flechas que fuesen junto al -bergantin, y que ayudasen á prender aquellos hombres, y para ello dió -poder al capitan.</p> - -<p>Pues yendo con su bergantin armado y muchas canoas de los naturales -de aquellas isletas, como los del navío que estaba surto los vieron -ir á la vela, no aguardaron mucho, que alzaron velas y se fueron -huyendo, porque bien pudo alcanzar el bergantin; y despues se al<span -class="pagenum" id="Page_147">p. 147</span>canzó á saber que era un -bachiller Moreno, que habia enviado la audiencia Real de Santo Domingo -á cierto negocio á Nombre de Dios, y parece ser descayeron del viaje, ó -vino de hecho sobre cosa pensada á robar los indios de Guanajes.</p> - -<p>Y volvamos á Cortés, que se quedó en aquella provincia -pacificándola, y volveré á decir lo que á Sandoval le acaeció en -Naco.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_184"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXIV.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EL CAPITAN GONZALO DE SANDOVAL, QUE ESTABA - EN NACO, PRENDIÓ Á CUARENTA SOLDADOS ESPAÑOLES Y Á SU CAPITAN, QUE - VENIAN DE LA PROVINCIA DE NICARAGUA, Y HACIAN MUCHOS DAÑOS Y ROBOS Á - LOS INDIOS DE LOS PUEBLOS POR DONDE PASABAN.</p> -</div> - -<p>Estando Sandoval en el pueblo de Naco atrayendo de paz todos los -más pueblos de aquella comarca, vinieron ante él cuatro caciques de -dos pueblos que se decian Quecuspan y Tanchinalchapa, y dijeron que -estaban en sus pueblos muchos españoles de la manera de los que con -él estábamos, con armas y caballos, y que les tomaban sus haciendas -é hijas y mujeres, y que las echaban en cadenas de hierro, de lo -cual<span class="pagenum" id="Page_148">p. 148</span> hubo gran enojo -el Sandoval; y preguntando que qué tanto seria de allí donde estaban, -dijeron que en un dia llegaríamos; y luego nos mandó apercebir á los -que habiamos de ir con él, lo mejor que podiamos, con nuestras armas y -caballos y ballestas y escopetas, y fuimos con él setenta hombres; y -llegados á los pueblos donde estaban los soldados, les hallamos muy de -reposo, sin pensamiento que los habiamos de prender; y como nos vieron -ir de aquella manera, se alborotaron y echaron mano á las armas, y de -presto prendimos al capitan y á otros muchos dellos, sin que hubiese -sangre ni de una parte ni de otra; y Sandoval les dijo con palabras -algo desabridas, si les parecia bien andar robando á los vasallos de -su majestad, y si seria buena conquista y pacificacion aquella; y unos -indios é indias que traian en collares se los hizo sacar dellos y se -los dió á los caciques de aquel pueblo, y á los demas mandó que se -fuesen á sus tierras, que era cerca de allí.</p> - -<p>Pues como aquello fué hecho, mandó al capitan que allí venia, que -se decia Pedro de Garro, que él y sus soldados fuesen presos y se -fuesen con nosotros al pueblo de Naco, y caminamos con ellos; y traian -los soldados muchas indias de Nicaragua, y algunas dellas hermosas, -é indias naborías que tenian en su servicio, y todos los más dellos -traian caballos; y como nosotros estábamos trillados y deshechos de -los caminos pasados, y no teniamos indias que nos hiciesen<span -class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span> pan, eran ellos unos condes -en el servirse, segun nuestra pobreza.</p> - -<p>Pues como llegamos con ellos á Naco, Sandoval les dió posadas en -partes convenibles, porque venian entre ellos ciertos hidalgos y -personas de calidad; y cuando hubieron reposado un dia, y su capitan -Garro vió que éramos de los de Cortés, hízose muy amigo de Sandoval y -de nosotros y se holgaban con nuestra compañía; y quiero decir cómo -y de qué manera é por qué causa venia aquel capitan con aquellos -soldados, y es desta manera que diré: pareció ser que Pedro Arias de -Ávila, gobernador que fué en aquella sazon de Tierra-Firme, envió un -su capitan que se decia Francisco Hernandez, persona muy principal -entre ellos, á conquistar y pacificar las tierras de Nicaragua y lo -más que descubriese, y dióle copia de soldados, ansí á caballo como -ballesteros, y llegó á las provincias de Nicaragua y Leon, que ansí -las llaman, las cuales pacificó y pobló.</p> - -<p>Y como se vió con muchos soldados y próspero, y apartado del Pedro -Arias de Ávila, y por consejeros que tuvo para ello, y tambien, segun -entendí, un bachiller Moreno, por mí ya nombrado, que el audiencia -Real de Santo Domingo y los frailes jerónimos que gobernaban en las -islas le habian enviado á Tierra-Firme á cierto pleito, que tengo en mi -pensamiento que era sobre la muerte de Balboa, yerno de Pedro Arias, -al cual degolló sin justicia cuando le hubo casado con su hija doña -Isabel Arias de Peñalosa, que<span class="pagenum" id="Page_150">p. -150</span> así se llamaba; y el bachiller Moreno dijo al capitan -Francisco Hernandez que como conquistase cualquiera tierra, acudiese -á nuestro Rey y señor para que le hiciese gobernador della, que no -hacia traicion; y que el Balboa, que degolló Pedro Arias, siendo -su yerno, que fué contra toda justicia, pues que el Balboa primero -envió sus procuradores á su majestad para ser adelantado; y so color -destas palabras que tomó del bachiller Moreno, envió el Francisco -Hernandez á su capitan Pedro de Garro para que por banda del Norte le -buscase puerto para hacer sabidor á su majestad de las provincias que -habia pacificado y poblado, para que le hiciese merced que él fuese -gobernador dellas, pues estaban tan apartadas de la gobernacion de -Pedro Arias.</p> - -<p>É viniendo que venia el Pedro de Garro para aquel efeto, le -prendimos, como dicho tengo. Y como el Sandoval entendió el intento á -lo que venian, platicó con el Garro y el Garro con él secretamente, y -diese órden que lo hiciésemos saber á Cortés, que estaba en Trujillo; -y que el Sandoval tenia por cierto que Cortés le ayudaria para que -quedase el Francisco Hernandez por gobernador de Nicaragua.</p> - -<p>Pues ya esto concertado, envian Sandoval y el Garro diez hombres, -los cinco de los nuestros y los otros cinco del Garro, para que costa -á costa fuesen á Trujillo con las cartas, porque allí residia Cortés -entónces, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y lle<span -class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>varon sobre veinte indios -de Nicaragua de los que trujo Garro para que les ayudasen á pasar los -rios, é yendo por sus jornadas, no pudieron pasar el rio de Pichin -ni otro que se decia Balama, porque venian muy crecidos, y á cabo de -quince dias vuelven los soldados á Naco sin hacer cosa ninguna de lo -que les fué mandado; de lo cual hubo tanto enojo el Sandoval, que de -palabra trató mal al que iba por caudillo; y luego sin más tardar -ordena que vaya por la tierra adentro el capitan Luis Marin con diez -soldados, los cinco de Garro y los demas de los nuestros, é yo fuí con -ellos, y fuimos todos á pié y atravesamos muchos pueblos que estaban -de guerra.</p> - -<p>Y si hubiese de escribir por extenso los grandes trabajos y -reencuentros que con indios de guerra tuvimos, y los rios y ancones que -pasamos en barcas y á nado, y la hambre que algunos dias tuvimos, era -para no acabar tan presto, y cosas muy de notar; mas digo que habia dia -que pasábamos tres rios caudalosos en barcas y á nado; y como llegamos -á la costa, hubo muchos esteros, donde habia lagartos.</p> - -<p>Y en un rio que se dice Xagua, que está del Triunfo de la Cruz -diez leguas, estuvimos dos dias en el pasar en barcas, segun venia -de recio, y allí hallamos calaveras y huesos de siete caballos que -los habian muerto de mala yerba que habian pacido, y fueron de los de -Cristóbal de Olí; y de allí fuimos al Triunfo de la Cruz, y hallamos -naos quebradas<span class="pagenum" id="Page_152">p. 152</span> dadas -al través, y de allí fuimos en cuatro dias á un pueblo que se dice -Quemara, y salieron muchos indios de guerra contra nosotros, y traian -unas lanzas grandes y gordas, que con sus rodelas mandaban con la mano -derecha y sobre el brazo izquierdo, y jugaban de la manera que nosotros -peleamos con las picas, y se nos venian á juntar pié con pié, y con las -ballestas que llevábamos y á cuchilladas nos dieron lugar que pasásemos -adelante, y allí hirieron dos de nuestros soldados: y estos indios -que he dicho que salieron de guerra no creyeron que éramos de los de -Cortés, sino de otros capitanes, que les íbamos á robar sus indios.</p> - -<p>Dejemos de contar trabajos pasados, y digo que en otros dos dias de -camino llegamos á Trujillo, y ántes de entrar en él, que seria hora de -vísperas, vimos á cinco de á caballo, y era Cortés y otros caballeros, -que se habian salido á pasear por la costa, y cuando nos vieron de -léjos no sabian qué cosa nueva podia ser; y como nos conoció Cortés, se -apeó del caballo y con las lágrimas en los ojos nos vino á abrazar, y -nosotros á él, y nos dijo:</p> - -<p>—«¡Oh hermanos y compañeros mios, qué deseo tenia de veros y saber -qué tales estábades!»</p> - -<p>Y estaba tan flaco, que hubimos lástima de verle; porque, segun -supimos, habia estado á punto de morir de calenturas y tristeza que en -sí tenia, y aun en aquella sazon no sabia cosa buena ni mala de lo de -Méjico; y dijeron otras personas que estaba ya tan á punto de<span -class="pagenum" id="Page_153">p. 153</span> morir, que le tenian hechos -unos hábitos de San Francisco para le enterrar con ellos; y luego á pié -se fué con todos nosotros á la villa, y nos aposentó y cenamos con él; -y tenia tanta pobreza, que aun de cazabe no nos hartamos; y como le -hubimos dado relacion á lo que veniamos, y leido las cartas sobre lo de -Francisco Hernandez para que le ayudase, dijo que haria cuanto pudiese -por él.</p> - -<p>Y en aquella sazon que allegamos á Trujillo habia tres dias que -habian venido los dos navíos chicos con las mercaderías que enviaban de -Santo Domingo, que era caballos y potros y armas viejas, y unas camisas -y bonetes colorados, y cosas de poca valía, y no trujeron sino una pipa -de vino, ni fruta ni cosa de provecho; que valiera más que aquellos -navíos no vinieran, segun todos nos adeudamos en comprar de aquellas -bujerías.</p> - -<p>Pues estando que estábamos con Cortés dando cuenta de nuestro -trabajoso camino, vieron venir en alta mar un navío á la vela, y -llegado al puerto, venia de la Habana, que enviaba el licenciado Zuazo, -el cual licenciado habia dejado Cortés en Méjico por alcalde mayor, y -enviaba un poco de refresco para Cortés con una carta, la cual es esta -que se sigue; y si no dijere las palabras formales que en ella venian, -á lo ménos diré la sustancia della.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_185"> - <p><span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXV.</h2> - <p class="subh2c">CÓMO EL LICENCIADO ZUAZO ENVIÓ UNA CARTA DENDE - LA HABANA Á CORTÉS, Y LO QUE EN ELLA SE CONTIENE ES LO QUE DIRÉ - ADELANTE.</p> -</div> - -<p>Pues como hubo tomado puerto el navío que dicho tengo, un hidalgo -que venia por capitan dél, cuando saltó en tierra luego fué á besar las -manos á Cortés y le dió una carta del licenciado Zuazo; y despues que -Cortés la hubo leido, tomó tanta tristeza, que luego comenzó al parecer -á sollozar en su aposento, y no salió de donde estaba hasta otro dia -por la mañana, que era sábado, é se confesó con fray Juan aquella -noche, y le mandó que dijese Misa de Nuestra Señora muy de mañana, -é comulgó; é despues de dicha Misa, nos rogó que le escuchásemos, -y sabríamos nuevas de la Nueva-España, cómo echaron fama que todos -éramos muertos, y cómo nos habian tomado nuestras haciendas y las -habian vendido en el almoneda, y quitado nuestros indios y repartido en -otros españoles, sin tener méritos, y comenzó á leer la carta, y decia -ansí.</p> - -<p>É lo primero que leyó fué las nuevas que vinieron de Castilla de -su padre Martin Cortés y de Ordás, y cómo el contador Albornoz le -habia sido contrario en las cartas que escribió<span class="pagenum" -id="Page_155">p. 155</span> el Albornoz á su majestad y al Obispo de -Búrgos, y lo que su majestad sobre ellas habia mandado proveer, de -enviar al almirante de Santo Domingo con seiscientos hombres, segun -ya lo tengo dicho en el capítulo que dello habla; y cómo el duque de -Béjar quedó por su fiador, y puso su estado y cabeza por el Cortés y -por nosotros, que éramos muy leales servidores de su majestad, y otras -cosas que ya las he referido en el capítulo que dello habla; y cómo al -capitan Narvaez le dieron una conquista del rio de Palmas, y que á un -Nuño de Guzman le dieron la gobernacion de Pánuco, y que el Obispo de -Búrgos era fallecido.</p> - -<p>Y en las cosas de la Nueva-España dijo que, como -Cortés hubo dado en Guacacualco los poderes y provisiones al factor -Gonzalo de Salazar y á Pedro Almindez Chirinos para ser gobernadores -de Méjico si viesen que el tesorero Alonso de Estrada y el contador -Albornoz no gobernaban bien, ansí como llegaron á Méjico el factor y -veedor con sus poderes, se hicieron muy amigos del mismo licenciado -Zuazo, que era alcalde mayor, y de Rodrigo de Paz, que era alguacil -mayor del capitan, y de Andrés de Tapia y Jorge de Albarado, y de -todos los demas conquistadores de Méjico; y cuando se vió el factor -con tantos amigos de su banda dijo que el mismo factor y veedor habian -de gobernar, y no el tesorero ni el contador, y sobre ello hubo muchos -ruidos y muertes de hombres, los unos por favorecer al factor y<span -class="pagenum" id="Page_156">p. 156</span> al veedor, y otros por ser -amigos del tesorero y el contador.</p> - -<p>De manera que quedaron con el cargo de gobernadores el factor y -veedor, y echaron presos á los contrarios, tesorero y contador, y á -otros muchos que fueron en su favor, y cada dia habia cuchilladas y -revueltas, y que los indios que vacaban los daban á sus amigos, aunque -no tenian méritos; y que al licenciado Zuazo que no le dejaban hacer -justicia, y que al Rodrigo de Paz le habia echado preso porque le iba á -la mano, y que el mismo licenciado Zuazo los volvió á concertar y hacer -amigos, ansí al factor é tesorero y contador é á Rodrigo de Paz, y que -estuvieron ocho dias en concordia.</p> - -<p>Y que en esta sazon se levantaron ciertas provincias que se decian -los zapotecas y minxes, y un pueblo y fortaleza do habia un gran -peñol que se dice Coatlan, y que enviaron á él muchos soldados de -los que habian venido nuevamente de Castilla y de otros que no eran -conquistadores, y envió por capitan dellos al veedor Chirinos, y que -gastaban muchos pesos de oro de las haciendas de su majestad y lo que -estaba en su Real caja, y que llevaban tantos bastimentos al real donde -estaban, que todo era veetrías y juegos de naipes, y que á los indios -no se les daba por ellos cosa ninguna, y que de repente de noche se -salian los indios del peñol y daban en el real del veedor, y le mataron -ciertos soldados y le hirieron otros muchos, y á esta causa envió el -factor con el mismo cargo á<span class="pagenum" id="Page_157">p. -157</span> un capitan de los de Cortés, que se decia Andrés de -Monjaraz, para que estuviese en compañía del veedor, porque este -Monjaraz se habia hecho muy amigo del factor, y en aquella sazon estaba -tullido el Monjaraz de bubas, que no era para hacer cosa que buena -fuese, y los indios estaban muy vitoriosos, y que Méjico estaba cada -dia para se alzar; y que el factor procuró por todas vías de enviar oro -á Castilla á su majestad é al comendador mayor de Leon D. Francisco de -los Cóbos.</p> - -<p>Porque en aquella sazon echó fama el factor que Cortés y todos -nosotros éramos muertos en poder de indios, en un pueblo que se dice -Xicalango, y en aquel tiempo habia venido de Castilla Diego de Ordás, -que es el que Cortés hubo enviado por procurador de la Nueva-España, -y lo que procuró fué para él una encomienda de Santiago, y trujo por -cédula de su majestad sus indios y unas armas del volcan que está cabe -Guaxocingo, y que como llegó á Méjico, dijo el Ordás que queria ir -á buscar á Cortés, y esto fué porque vió las revueltas y zizañas, y -que se hizo muy amigo del factor, y fué por la mar á ver si era vivo -ó muerto Cortés, con un navío grande y un bergantin, y fué costa á -costa hasta que llegó á un pueblo que se dice Xicalango, adonde habian -muerto al Simon de Cuenca y al capitan Francisco de Medina y á los -españoles que consigo estaban, segun más largo lo tengo escrito en el -capítulo que dello habla; y como aquella nueva<span class="pagenum" -id="Page_158">p. 158</span> supo el Ordás, se volvió á la Nueva-España, -y sin desembarcar en tierra escribió al factor con unos pasajeros, que -tiene por cierto que Cortés es muerto. Y como echó esta nueva el Ordás, -en el mismo navío que fué en busca de Cortés, luego atravesó la isla de -Cuba á comprar becerras y yeguas.</p> - -<p>Y cuando el factor vió la carta de Ordás, la anduvo mostrando en -Méjico á unos y á otros, y echó fama que era muerto Cortés y todos los -que con él fuimos, é se puso luto, é hizo hacer un túmulo é monumento -en la iglesia mayor de Méjico, é hizo las honras por Cortés; y luego se -hizo pregonar con trompetas y atabales por gobernador y capitan general -de la Nueva-España, y mandó que todas las mujeres que se habian muerto -sus maridos en compañía de Cortés, que hiciesen bien por sus almas y -se casasen, y aun lo envió á decir á Guacacualco é á otras villas; é -porque una mujer de un Alonso Valiente, que se decia Juana de Mansilla, -no se quiso casar, y dijo que su marido y Cortés y todos nosotros -éramos vivos, y que no éramos los conquistadores viejos personas de tan -poco ánimo como los que estaban en el peñol de Coatlan con el veedor -Chirinos, porque los indios les daban guerra, y no ellos á los indios, -y que tenia esperanza en Dios que presto veria á su marido Alonso -Valiente y á Cortés y á todos los más conquistadores viejos de vuelta -para Méjico, y que no se queria casar; porque dijo estas palabras -la mandó el factor azotar<span class="pagenum" id="Page_159">p. -159</span> por las calles públicas de Méjico, por hechicera; y tambien, -como hay en este mundo hombres traidores aduladores, y era uno dellos -uno que le teniamos por hombre honrado, que por su honor aquí no le -nombro, dijo al factor delante otras muchas personas que estaba malo -de espanto porque, yendo una noche pasada cerca del Taltelulco, que es -la iglesia de señor Santiago, donde solia estar el ídolo mayor, que se -decia Huichilóbos, que vió en el patio que se ardian en vivas llamas -el alma de Cortés y de doña Marina é la del capitan Sandoval, é que de -espanto dello estaba muy malo.</p> - -<p>Tambien vino otro hombre que no nombro, que tambien le tenian en -buena reputacion, é dijo al factor que andaban en los patios de Tezcuco -unas cosas malas, y que decian los indios que era el alma de doña -Marina y la de Cortés; y todas eran mentiras y traiciones, sino por -se congraciar con el factor dijeron aquello, ó el factor se lo mandó -decir.</p> - -<p>Y en aquel tiempo habia llegado á Méjico Francisco de las Casas -y Gil Gonzalez de Ávila, que son los capitanes por mí muchas veces -nombrados, que degollaron á Cristóbal de Olí; y de que el de las -Casas vió aquellas revueltas y que el factor se habia hecho pregonar -por gobernador, dijo públicamente que era mal hecho, y que no se -habia de consentir tal cosa, porque Cortés era vivo, y que él ansí -lo creia, é que ya que eso fuese, lo cual Dios no permitiese, que -para gobernador,<span class="pagenum" id="Page_160">p. 160</span> -que más persona y caballero y más méritos tenia Pedro de Albarado -que no el factor, y que le enviasen á llamar al Pedro de Albarado; y -secretamente su hermano Jorge de Albarado y aun el tesorero y otros -vecinos mejicanos le escribieron para que se viniese en todo caso á -Méjico con todos los soldados que tenia, y que procurarian de le dar -la gobernacion hasta saber si Cortés era vivo, y enviar á hacer saber -á su majestad si fuese servido mandar otra cosa; é que ya que el Pedro -de Albarado con aquellas cartas se venia para Méjico, tuvo temor del -factor, segun las amenazas le envió á decir al camino que le mataria; -é como supo que habian ahorcado á Rodrigo de Paz y preso al licenciado -Zuazo, se volvió á su conquista.</p> - -<p>Y en aquel tiempo que habia recogido el factor cuanto oro pudo haber -en Méjico y Nueva-España, para hacer con ello mensajero á su majestad, -y enviar con ello á un su amigo que se decia Peña con sus cartas -secretas, y el Francisco de las Casas y el licenciado Zuazo y Rodrigo -de Paz se lo contradijeron, y aun tambien el tesorero y contador, que -hasta saber nuevas ciertas si Cortés era vivo, que no hiciese relacion -que era muerto, pues no lo tenian por cierto, y que si oro queria -enviar á su majestad de sus reales quintos, que era muy bien, más que -fuese juntamente con parecer y acuerdo del tesorero y contador, y no -sólo en su nombre; y porque lo tenian ya en los navíos y para hacerse á -la vela<span class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span> con ella, fué -el de las Casas con mandamientos del alcalde mayor Zuazo y con favor de -Rodrigo de Paz y de los demas oficiales de la hacienda de su majestad y -conquistadores, que detuviesen el navío hasta que escribiesen á nuestro -Rey de la manera que estaba la Nueva-España; porque, segun pareció, el -factor no consentia que otras personas escribiesen, sino solamente sus -cartas; y despues que el factor vió que el de las Casas y el licenciado -no eran buenos amigos y le iban á la mano, luego los mandó prender, é -hizo proceso contra el Francisco de las Casas y contra el Gil Gonzalez -de Ávila sobre la muerte de Olí, y los sentenció á degollar, y de hecho -queria ejecutar la sentencia, por más que apelaban ante su Majestad; y -con gran importunidad les otorgó la apelacion, y los envió á Castilla -presos con los procesos que contra ellos hizo; y hecho esto, da luego -tras el mismo Zuazo, y que en justo y en creyente lo arrebataron y -llevaron en una acémila al puerto de la Veracruz y le embarcaron para -la isla de Cuba, diciendo que porque fuese á dar residencia del tiempo -que fué en ella juez.</p> - -<p>Y que al Rodrigo de Paz, que le echó preso y le demandó el oro y -plata que era de Cortés, porque como su mayordomo sabia dello, diciendo -que lo tenia escondido, porque lo queria enviar á su Majestad, pues -era de los bienes que tenia Cortés usurpados á su majestad; y porque -no lo dió, pues era claro que lo tenia, sobre ello le dió<span -class="pagenum" id="Page_162">p. 162</span> tormento, y con aceite y -fuego le quemó los piés y aun parte de las piernas, y estaba muy flaco -malo de las prisiones, y para morir; y no contento con los tormentos, -viendo el factor que si le daba vida, que se iria á quejar dél á su -majestad, le mandó ahorcar por revoltoso y bandolero, y que á todos los -más soldados y vecinos de Méjico que eran de la banda de Cortés los -mandó prender, y se retrujeron en la casa de los frailes franciscos -Jorge de Albarado y Andrés de Tapia; y todos los más eran con Cortés, -puesto que otros muchos conquistadores se allegaron al factor porque -les daba buenos indios, y que andaban á viva quien vence, y que en la -casa de la municion de las armas todas las sacó el factor y las mandó -llevar á sus palacios, y que la artillería que estaba en la fortaleza -y atarazanas las mandó asestar delante de sus casas, é hizo capitan -de ella á un don Luis de Guzman, deudo del duque de Medina-Sidonia, y -puso por capitan de su guarda á un Artiaga, que ya no se me acuerda -el nombre, y para guarda de su persona á un Ginés Nortes y un Pedro -Gonzalez Sabiote, y otros soldados que eran de los de Cortés.</p> - -<p>Y más decia en la carta que escribió Zuazo á Cortés, que mirase que -fuese luego á poner recaudo en Méjico, porque, demas de todos estos -males y escándalos, habia otros peores, que habia escrito el factor á -su majestad que le habian hallado en su recámara de Cortés un cuño con -que mar<span class="pagenum" id="Page_163">p. 163</span>caba el oro -que los indios le traian á escondidas, é que no pagaba quinto dello; y -tambien dijo que porque viese cuál andaba la cosa en Méjico, que porque -un vecino de Guacacualco que vino á aquella ciudad á demandar unos -indios que en aquel tiempo vacaron por muerte de otro vecino de los que -estaban poblados en la villa, por muy secretamente que dijo el vecino -de Guacacualco á una mujer donde posaba, que por qué se habia casado, -que ciertamente era vivo su marido y todos los que fueron con Cortés, -y dió causas y razones para ello; como lo supo el factor, que luego le -fueron con la parlería, envió por él á cuatro alguaciles, y lo llevaron -engarrafado á la cárcel, y lo queria mandar ahorcar por revolvedor, -hasta que el pobre vecino; que se decia Gonzalo Hernandez, tornó á -decir que, como vido llorar á la mujer por su marido, que por la -consolar le habia dicho que era vivo, mas que ciertamente todos éramos -muertos; y luego le dió los indios que demandaba, y le mandó que no -estuviese más en Méjico y que no dijese otra cosa, porque le mandaria -ahorcar.</p> - -<p>Y más decia en el cabo de su carta, cómo luego de á poco tiempo -que habia salido de Méjico Cortés habia muerto el buen Padre fray -Bartolomé, que era un santo hombre, y que le habia llorado todo Méjico, -y que le habian enterrado con grande pompa en señor Santiago, é que -los indios habian estado todo el tiempo desque murió hasta que le -enter<span class="pagenum" id="Page_164">p. 164</span>raron sin comer -bocado, é que los Padres franciscos habian predicado á sus honras y -enterramiento, y que habian dicho dél que era un santo varon, y que le -debia mucho el Emperador, pero más los indios; pues si al Emperador le -habia dado aquellos vasallos, como Cortés y los demas conquistadores -viejos, á los indios les habia dado el conocimiento de Dios y ganado -sus almas para el cielo; é que habia convertido é bautizado más de dos -mil y quinientos indios en Nueva-España, que ansí se lo habia dicho -el Padre fray Bartolomé de Olmedo algunas veces al tal predicador; é -que habia hecho mucha falta fray Bartolomé de Olmedo, porque con su -autoridad é santidad componia las disensiones é ruidos, y hacia bien á -los pobres; é luego decia Zuazo que todo en Méjico estaba perdido, y -acababa su carta diciendo:</p> - -<p>—«Esto que aquí escribo á vuestra merced, pasa ansí, y dejélos allá, -y embarcáronme preso, y trujéronme con grillos aquí donde estoy.»</p> - -<p>Y despues que Cortés la hubo leido, estábamos tan tristes y -enojados, ansí del Cortés, que nos trujo con tantos trabajos, como del -factor, y echábamosles dos mil maldiciones, ansí al uno como el otro, y -se nos saltaban los corazones de coraje.</p> - -<p>Pues Cortés no pudo tener las lágrimas, que con la misma carta se -fué luego á encerrar á su aposento, y no quiso que le viésemos hasta -más de medio dia, y todos, nosotros aun le dijimos é rogamos que luego -se<span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span> embarcase en tres -navíos que allí estaban, y que nos fuésemos á la Nueva-España; y él nos -respondió muy amorosa y mansamente, y nos dijo:</p> - -<p>—«¡Oh hijos y compañeros mios!, que veo por una parte aquel mal -hombre del factor, que está muy poderoso, y temo cuando sepa que -estamos en el puerto, no haga otras desvergüenzas y atrevimientos aun -más de lo que ha hecho, ó me mate ó ahogue ó eche preso, ansí á mí como -á vuestras personas; yo me embarcaré luego con el ayuda de Dios, y ha -de ser solamente con cuatro ó cinco de vuestras mercedes, y tengo de -ir muy secretamente á desembarcar á puerto que no sepan en Méjico de -nosotros, hasta que desconocidos entremos en la ciudad; y demas desto, -Sandoval está en Naco con pocos soldados, y ha de ir por tierra de -guerra, en especial por Guatimala, que no está en paz. Conviene que -vos, señor Luis Marin, con todos los compañeros que aquí venistes en -mi busca, os volvais y os junteis con Sandoval, y se vayan camino de -Méjico.»</p> - -<p>Dejemos esto, y quiero volver á decir que luego que Cortés escribió -al capitan Francisco Hernandez, que estaba en Nicaragua, que fué el que -enviaba á buscar puerto con el Pedro de Garro, y se le ofreció Cortés -que haria por él todo lo que pudiese, y le envió dos acémilas cargadas -de herraje, porque sabia que tenia falta dello, y tambien le envió -herramientas de minas, y ropas ricas para su vestir, y cuatro tazas y -jarros de plata de su vajilla, y<span class="pagenum" id="Page_166">p. -166</span> otras joyas de oro; lo cual entregó á un hidalgo que se -decia Fulano de Cabrera, que fué uno de los cinco soldados que fueron -con nosotros en busca de Cortés, y este Cabrera fué despues capitan -de Venalcázar, y fué muy esforzado capitan y extremado hombre por su -persona, natural de Castilla la Vieja; el cual fué maestre de campo de -Blasco Nuñez Vela, é murió en la misma batalla que murió el Virey.</p> - -<p>Quiero dejar cuentos viejos, y quiero decir que como yo vi que -Cortés se habia de ir á la Nueva-España por la mar, le fuí á pedir por -merced que en todo caso me llevase en su compañía, y que mirase que -en todos sus trabajos y guerras me habia hallado siempre á su lado -y le habia ayudado, y que agora era tiempo que yo conociese dél si -tenia respeto á los servicios que yo le habia hecho, y amistad y ruego -presente.</p> - -<p>Entónces me abrazó y me dijo:</p> - -<p>—«Pues si os llevo conmigo, ¿quién irá con Sandoval? Ruégoos, -hijo, que vais con vuestro amigo Sandoval; que yo os prometo y empeño -estas barbas yo os haga muchas mercedes, que bien os lo debo ántes de -ahora.»</p> - -<p>En fin, no aprovechó cosa ninguna, que no me dejó ir consigo.</p> - -<p>Tambien quiero decir cómo estando que estábamos en aquella villa -de Trujillo, un hidalgo que se decia Rodrigo Mañueco, maestresala -de Cortés, hombre de palacio, por dar contento y alegría á Cortés, -que estaba muy triste, y tenia razon, apostó con otros caballeros -que subiria armado de todas armas á una<span class="pagenum" -id="Page_167">p. 167</span> casa que nuevamente habian hecho los -indios de aquella provincia para Cortés, segun lo he declarado en el -capítulo que dello habla, las cuales casas estaban en un cerro algo -alto; y subiendo armado, reventó al subir de la cuesta, y murió dello; -y ansimismo, como vieron ciertos hidalgos de los que halló Cortés en -aquella villa que no les dejaba cargos, como ellos quisieran, estaban -revolviendo bandos, é Cortés lo apaciguó con decir que los llevaria en -su compañía á Méjico, é que allá les daria cargos honrosos.</p> - -<p>Y dejémoslo aquí, y diré lo que Cortés más hizo, y es, que mandó -á un Diego de Godoy, que habia puesto por capitan en el Puerto de -Caballos, con ciertos vecinos que estaban malos, y no se podian valer -de pulgas y mosquitos y no tenian con qué se mantener, que todas estas -miserias tenian, que se pasasen á Naco, pues era buena tierra, é que -nosotros nos fuésemos con el capitan Luis Marin camino de Méjico, é -si hubiese lugar, que fuésemos á ver la provincia de Nicaragua, para -demandalla á su majestad en gobernacion el tiempo andando, si aportase -á Méjico; y despues que Cortés nos abrazó y nosotros á él, y le dejamos -embarcado, se fué á la vela para su via de Méjico, y nosotros partimos -para Naco, y muy alegres en saber que habiamos de caminar la via de -Méjico; y con muy gran trabajo é falta de comida llegamos á Naco, y -Sandoval se holgó con nosotros, y cuando llegamos, ya el Pedro de -Gar<span class="pagenum" id="Page_168">p. 168</span>ro, con todos -sus soldados, se habia despedido del Sandoval, y se fué muy gozoso -á Nicaragua á dar cuenta á su capitan Francisco Hernandez de lo que -habia concertado con Sandoval; y luego otro dia que llegamos á Naco -nos partimos y fuimos camino de Méjico, y los soldados de la compañía -de Garro que habian ido con nosotros á Trujillo se fueron camino de -Nicaragua con el presente y carta que Cortés enviaba á Francisco -Hernandez.</p> - -<p>Dejaré de decir de nuestro camino, y diré lo que sobre el presente -sucedió á Francisco Hernandez con el gobernador Pedro Arias de -Ávila.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_186"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXVI.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO FUERON POR LA POSTA DENDE NICARAGUA CIERTOS - AMIGOS DEL PEDRO ARIAS DE ÁVILA Á HACELLE SABER CÓMO FRANCISCO - HERNANDEZ, QUE ENVIÓ POR CAPITAN Á NICARAGUA, SE CARTEABA CON CORTÉS - Y SE LE HABIA ALZADO CON LAS PROVINCIAS DE NICARAGUA, Y LO QUE SOBRE - ELLO PEDRO ARIAS HIZO.</p> -</div> - -<p>Como un soldado que se decia Fulano Garabito, y un compañero, y -otro que se decia Zamorano eran íntimos amigos de Pedro Arias<span -class="pagenum" id="Page_169">p. 169</span> de Ávila, gobernador de -Tierra-Firme, vieron que Cortés habia enviado presentes á Francisco -Hernandez, y habian entendido que Pedro de Garro y otros soldados -hablaban secretamente con el Francisco Hernandez, y tuvieron sospecha -que queria dar aquellas provincias é tierras á Cortés, y demas desto, -el Garabito era enemigo de Cortés, porque siendo mancebos, en la isla -de Santo Domingo el Cortés le habia acuchillado sobre amores de una -mujer; y como el Pedro Arias lo alcanzó, por cartas y mensajeros, á -saber, viene más que de paso con gran copia de soldados á pié y á -caballo, y prende al Francisco Hernandez; é ya el Pedro de Garro, como -alcanzó á saber que venia el Pedro Arias, y muy enojado contra él, -de presto se huyó y se vino á nosotros, y si el Francisco Hernandez -quisiera venir, tiempo tuvo para hacer lo mismo, y no quiso, creyendo -que Pedro Arias lo hiciera de otra manera con él, porque habian sido -muy grandes amigos; y despues que el Pedro Arias hubo hecho proceso -contra el Francisco Hernandez, y halló que se le alzaba por sentencia, -le degolló en la misma villa donde estaba poblando, y en esto paró la -venida de Garro y los presentes de Cortés.</p> - -<p>Y dejarlo hé aquí, y diré cómo Cortés volvió al puerto de Trujillo -con tormenta, y lo que más pasó.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_187"> - <p><span class="pagenum" id="Page_170">p. 170</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXVII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO YENDO CORTÉS POR LA MAR LA DERROTA DE MÉJICO - TUVO TORMENTA, Y DOS VECES TORNÓ ARRIBA AL PUERTO DE TRUJILLO, Y LO - QUE ALLÍ LE AVINO.</p> -</div> - -<p>Pues como dicho tengo en el capítulo pasado que Cortés se embarcó -en Trujillo para ir á Méjico, pareció ser tuvo tormentas en la mar, -unas veces con viento contrario, é otra vez se le quebró el mástil -del trinquete y mandó arribar á Trujillo; y como estaba flaco y -mal dispuesto y quebrantado de la mar, y muy temeroso de ir á la -Nueva-España, por temor no le prendiese el factor, parecióle que no -era bien ir en aquella sazon á Méjico; y desembarcado en Trujillo, -mandó á fray Juan, que se habia embarcado con Cortés, que dijese Misas -al Espíritu Santo é hiciese procesion y rogativas á nuestro Señor -Dios y á Santa María nuestra Señora la Vírgen, que le encaminase lo -que más fuese para su santo servicio; y pareció ser el Espíritu Santo -le alumbró de no ir por entónces aquel viaje, sino que conquistase -y poblase aquellas tierras; y luego sin más dilacion envió por la -posta á mata-caballo tres mensajeros tras nosotros, que íbamos camino -de Méjico, é nos envió sus cartas rogándonos que no pasásemos más -ade<span class="pagenum" id="Page_171">p. 171</span>lante, y que -conquistásemos y poblásemos la tierra, porque el Santo Ángel de su -guarda se lo ha alumbrado y puesto en el pensamiento, y que él ansí lo -piensa hacer.</p> - -<p>Y cuando vimos la carta y que tan de hecho lo mandaba, no lo pudimos -sufrir y le echábamos mil maldiciones, y que no hubiese ventura en -todo cuanto pusiese mano, pues ansí nos habia echado á perder; y demas -desto, dijimos todos á una al capitan Sandoval que si queria poblar, -que se quedase con los que quisiese, que harto conquistados y perdidos -nos traia, y que jurábamos que no le habiamos de guardar más, sino -irnos á las tierras de Méjico, que ganamos; y ansimismo el Sandoval -era de nuestro parecer; y lo que con nosotros pudo acabar fué, que -le escribiésemos por la posta con los mismos sus mensajeros que nos -trujeron las cartas, dándole á entender nuestra voluntad; y en pocos -dias recibió nuestras cartas con firmas de todos; y las respuestas que -á ellas nos dió, fué ofrecerse en gran manera á los que quisiésemos -quedar á poblar aquella tierra, y en cabo de aquella carta traia una -cortapisa que decia que si no le querian obedecer como lo mandaba, que -en Castilla y en todas partes habia soldados.</p> - -<p>Y de que aquella respuesta vimos, todos nos queriamos ir camino -de Méjico é perdelle la vergüenza; y como aquello vió Sandoval, muy -afectuosamente y con grandes ruegos nos importunó que aguardásemos -algunos dias, que él<span class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span> -en persona iria á hacer embarcar á Cortés; y le escribimos en respuesta -de la carta, que ya habia de tener compasion y otro miramiento del que -tiene, de habernos traido de aquella manera, y que por su causa nos -han robado y vendido nuestras haciendas y tomado los indios; y los más -soldados que allí con nosotros estaban, que eran casados, dijeron que -ni sabian de sus mujeres é hijos; y le suplicamos todos que luego se -volviese á embarcar y se fuese camino de Méjico; porque, ansí como dice -que hay soldados en Castilla y en todas partes, que tambien sabe que -hay gobernadores y capitanes puestos en Méjico, é que do quiera que -llegáremos nos darán nuestros indios aunque les pese, y no le estaremos -á Cortés aguardando que por su mano nos los dé; y luego fué Sandoval, -y llevó en su compañía á un Pedro de Saucedo el romo, y á un herrador -que se decia Francisco Donaire, y llevó consigo su buen caballo, que -se decia Motilla, y juró que habia de hacer embarcar á Cortés y que se -fuese á Méjico.</p> - -<p>Y porque he traido aquí á la memoria del caballo Motilla, fué de -mejor carrera y revuelto, y en todo de buen parecer, castaño escuro, -que hubo en la Nueva-España; y tanto fué de bueno, que su majestad tuvo -noticia dél, y aun el Sandoval se lo quiso enviar presentado.</p> - -<p>Dejemos de hablar del caballo Motilla, y volvamos á decir -que Sandoval me demandó á mí mi caballo, que era muy bue<span -class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span>no, así de juego como de -carrera y de camino, y este caballo hube en seiscientos pesos, que -solia ser de un Abalos, hermano de Saavedra, porque otro que truje me -le mataron en una entrada de un pueblo que se dice Zulaco, que me habia -costado en aquella sazon sobre seiscientos pesos; y el Sandoval me dió -otro de los suyos á trueco del que le dí, que no me duró el que me dió -dos meses, que tambien me lo mataron en otra guerra; y no me quedó sino -un potro muy ruin que habia mercado de los mercaderes que vinieron de -Trujillo, como otras veces he dicho en el capítulo que dello habla.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion, y dejemos de contar de las averías -de caballos y de mi trabajo, é que ántes que Sandoval de nosotros -partiese, nos habló á todos con mucho amor y dejó á Luis María por -capitan, y nos fuimos luego á unos pueblos que se dicen Marayani, y -desde allí á otro pueblo que en aquella sazon era de muchas casas, que -se decia Acalteca, y que allí esperásemos la respuesta de Cortés; y -en pocos dias llegó Sandoval á Trujillo, y se holgó mucho el Cortés -de ver al Sandoval, y como vió lo que le escribiamos, no sabia qué -consejo tomar, porque ya habia mandado á su primo Saavedra, que era -capitan, que fuese con todos los soldados á pacificar los pueblos que -estaban de guerra; y por más palabras é importunaciones que el Sandoval -dijo á Cortés y Pedro de Saucedo el romo y el fray Juan de Varillas, -que tambien<span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span> deseaba -volverse á Méjico para ver qué dejó ordenado fray Bartolomé, é si -habian venido más frailes de su hábito, nunca se quiso embarcar Cortés; -y lo que pasó diré adelante.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_188"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXVIII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS ENVIÓ UN NAVÍO Á LA NUEVA-ESPAÑA, Y POR - CAPITAN DEL Á UN CRIADO SUYO QUE SE DECIA MARTIN DE ORÁNTES, Y CON - CARTAS Y PODERES PARA QUE GOBERNASE FRANCISCO DE LAS CASAS Y PEDRO - DE ALBARADO SI AHÍ ESTUVIESE, Y SI NO, EL ALONSO DE ESTRADA Y EL - ALBORNOZ.</p> -</div> - -<p>Pues como Gonzalo de Sandoval no pudo acabar que Cortés se -embarcase, sino que todavía quiso conquistar y poblar aquella tierra, -que en aquella sazon era bien poblada y habia fama de minas de -oro, fué acordado por Cortés é Sandoval que luego sin más dilacion -enviase un navío á Méjico con un criado suyo que se decia Martin de -Orántes, hombre diligente, que se podia fiar dél cualquier negocio -de importancia, y fuese por capitan del navío, y llevó poderes para -Pedro de Albarado y Francisco de las Casas, si estuviesen en Méjico, -para que fuesen gobernadores de la Nueva-España hasta que Cortés<span -class="pagenum" id="Page_175">p. 175</span> fuese; y si no estaban -en Méjico, que gobernase el tesorero Alonso de Estrada y el contador -Albornoz, segun y de la manera que les habia de ántes dado el poder; y -revocó los poderes del factor y veedor, y escribió muy amorosamente, -así al tesorero como á Albornoz, puesto que supo de las cartas -contrarias que hubo escrito á su majestad contra Cortés; y tambien -escribió á todos sus amigos de los conquistadores, y mandó al Martin de -Orántes que fuese á desembarcar á una bahía entre Pánuco y la Veracruz; -y así se lo mandó Cortés al piloto y marineros, y aun se lo pagó muy -bien, y que no echasen en tierra otra persona, salvo al Martin de -Orántes, y que luego en echándolo en tierra, alzasen anclas y diesen -velas y se fuesen á Pánuco.</p> - -<p>Pues ya dado uno de los mejores navíos de los tres que allí estaban, -y metido matalotaje, y despues de haber oido Misa, dan velas, y quiere -nuestro Señor dalles tan buen tiempo, que en pocos dias llegaron á -la Nueva-España, y vanse derechamente á la bahía cerca de Pánuco, -la cual bahía sabia muy bien el Martin de Orántes; y como saltó en -tierra, dando muchas gracias á Dios por ello, luego se disfrazó el -Martin de Orántes porque no le conociesen, y quitó sus vestidos, y -tomó otros como de labrador, porque así le fué mandado por Cortés, y -aun llevó hechos los vestidos de Trujillo; y con todas sus cartas y -poderes bien liados en el cuerpo, de manera que no hiciesen bul<span -class="pagenum" id="Page_176">p. 176</span>to, iba á más andar por su -camino á pié, que era suelto peon, á Méjico, y cuando llegaba á los -pueblos de indios donde habia españoles, metíase entre los indios por -no tener pláticas, no le conociesen los españoles; é ya que no podia -ménos de tratar con españoles, no le podian conocer, porque ya habia -dos años y tres meses que salimos de Méjico y le habian crecido las -barbas, y cuando le preguntaban algunos cómo se llamaba, adónde iba ó -venia, que acaso no podia ménos de respondelles, decia que se decia -Juan de Flechilla é que era labrador.</p> - -<p>Por manera que en cuatro dias que salió del navío, entró en Méjico -de noche y se fué á la casa de los frailes de señor San Francisco, -donde halló muchos retraidos, y entre ellos á Jorge de Albarado y á -Andrés de Tapia, y á Juan Nuñez de Mercado é á Pedro Moreno Medrano, -y á otros conquistadores y amigos de Cortés; y como vieron al de -Orántes y supieron que Cortés era vivo, y vieron sus cartas, no podian -estar de placer los unos é los otros, y saltaban y bailaban; pues los -frailes franciscos, y entre ellos Fray Toribio Motolinea y un Fray -Domingo Altamirano, daban todos saltos de placer y muchas gracias á -Dios por ello, y luego sin más dilacion cierran todas sus puertas del -monasterio, porque ninguno de los traidores, que habia muchos, fuesen -á dar mandado ni hubiese pláticas sobre ello; y á media noche lo hacen -saber al tesorero y al contador Albornoz y á<span class="pagenum" -id="Page_177">p. 177</span> otros amigos de Cortés; y así como lo -supieron, sin hacer ruido, vinieron á San Francisco y vieron los -poderes que Cortés les enviaba, y acordaron sobre todas cosas de ir -á prender al factor; y toda la noche se les fué en apercebir amigos -é armas para otro dia por la mañana le prender, porque el veedor en -aquel tiempo estaba sobre el peñol de Coatlan; y como amaneció, fué el -tesorero con todos los del bando de Cortés, y el Martin de Orántes con -ellos, porque le conociesen y se alegrasen; y fueron á las casas del -factor diciendo:</p> - -<p>—«Viva, viva el Rey nuestro Señor, y Hernando Cortés en su Real -nombre, que es vivo é viene agora á esta ciudad, é yo soy su criado -Orántes.»</p> - -<p>Y como oian aquel ruido los vecinos, y tan de mañana oian decir -«Viva el Rey,» todos acudieron, como eran obligados, á tomar armas, -creyendo que habia alguna otra cosa, para favorecer las cosas de su -Majestad; y despues que oyeron decir que Cortés era vivo é vieron al -Orántes, se holgaban; y luego se juntaron con el tesorero para ayudalle -muchos vecinos de Méjico, porque, segun pareció, el contador no ponia -en ello mucho calor; ántes le pesaba y andaba doblado, hasta que el -Alonso de Estrada se lo reprendió, y aun sobre ello tuvieron palabras -muy sentidas y feas, que no le contentaron mucho al contador; é yendo -que iban á las casas del factor, ya estaba muy apercebido; que luego -lo supo, que le avisó dello el mismo contador cómo le iban á prender; -y man<span class="pagenum" id="Page_178">p. 178</span>dó asestar su -artillería delante de sus casas, y era capitan della D. Luis de Guzman, -primo del duque de Medina-Sidonia, y tenia sus capitanes apercebidos -con muchos soldados; decíanse los capitanes Artiaga y Ginés y Pedro -Gonzalez; y así como llegó el tesorero y Jorge de Albarado y Andrés -de Tapia é Pedro Moreno, con todos los demas conquistadores, y el -contador, aunque flojamente y de mala gana, con todas sus gentes, -apellidando: «Aquí del Rey, y Hernando Cortés en su Real nombre;» les -comenzaron á entrar, unos por las azuteas, y otros por las puertas de -los aposentos y por dos partes.</p> - -<p>Todos los que eran de la parte del factor desmayaron, porque el -capitan de la artillería, que fué D. Luis de Guzman, tiró por su -parte, é los artilleros por la suya, y desmampararon los tiros; pues -el capitan Artiaga dió priesa en se esconder, y el Ginés Nortes se -descolgó y echó por unos corredores abajo; que no quedó con el factor -sino Pedro Gonzalez Sabiote y otros cuatro criados del factor; y como -se vió desmamparado, el mismo factor tomó un tizon para poner fuego -á los tiros; mas diéronle tanta priesa, que no pudo más, y allí le -prendieron y le pusieron guardas, hasta que hicieron una red de maderos -gruesos y le metieron dentro, y allí le daban de comer, y en esto -paró la cosa de su gobernacion; y luego hicieron mensajeros á todas -las villas de la Nueva-España, dando relacion de todo lo acae<span -class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span>cido; y estando desta -manera, á unas personas les placia, y á los que el factor habia dado -indios y cargos les pesaba.</p> - -<p>Y fué la nueva al peñol de Coatlan y á Guaxaca, donde estaba el -veedor; y como lo supo él y sus amigos, fué tan grande la tristeza -y pesar que tomó, que luego cayó malo, y dejó el cargo de capitan -á Andrés de Monjaraz, que estaba malo de bubas, ya otra vez por mí -nombrado, y se vino en posta á la ciudad de Tezcuco y se metió en -el monasterio de San Francisco; y como el tesorero y el contador, -que ya eran gobernadores, lo supieron, le enviaron á prender allí en -el monasterio; porque ántes que se viniese el veedor habia enviado -alguaciles con mandamientos y soldados á le prender do quiera que -le hallasen, y aun á quitarle el cargo de capitan; y como supieron -los alguaciles que estaba en Tezcuco, le sacaron del monasterio y le -trajeron á Méjico, y le echaron en otra jaula como al factor; y luego -en posta envian mensajeros á Guatimala, á Pedro de Albarado, y le -hacen saber de la prision del factor y veedor; y como Cortés estaba en -Trujillo, que no es muy léjos de su conquista, que fuese luego en su -busca y le hiciese venir á Méjico, y le dieron cartas y relacion de -todo lo por mí arriba dicho, segun y de la manera que pasó.</p> - -<p>Y demas desto, la primera cosa que el tesorero hizo, fué mandar -honrar á Juana de Mansilla, que habia mandado azotar el factor -por hechicera; y fué desta manera, que<span class="pagenum" -id="Page_180">p. 180</span> mandó cabalgar á caballo á todos los -caballeros de Méjico, y el mismo tesorero la llevó á las ancas de su -caballo por las calles de Méjico, y decia que como matrona romana hizo -lo que hizo, y la volvió en su honra de la afrenta que el factor la -habia hecho; y con mucho regocijo la llamaron de allí adelante doña -Juana de Mansilla, y dijeron que era digna de mucho loor, pues no la -pudo hacer el factor que se casase ni dijese ménos de lo que primero -habia dicho, que su marido y Cortés y todos éramos vivos.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_189"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXIX.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EL TESORERO, CON OTROS MUCHOS CABALLEROS, - ROGARON Á LOS FRAILES FRANCISCOS QUE ENVIASEN Á UN FRAY DIEGO DE - ALTAMIRANO, QUE ERA DEUDO DE CORTÉS, QUE FUESE EN UN NAVÍO Á TRUJILLO - Y LO HICIESE VENIR, Y LO QUE SUCEDIÓ.</p> -</div> - -<p>Como el tesorero y otros caballeros de la parte de Cortés vieron -que convenia que luego viniese Cortés á la Nueva-España, porque ya -se comenzaban bandos, y el contador no estaba de buena voluntad para -que el factor ni el veedor estuviesen presos, y sobre todo, temia el -conta<span class="pagenum" id="Page_181">p. 181</span>dor á Cortés -en gran manera cuando supiese lo que habia escrito dél á su majestad, -segun lo tengo ya dicho en dos partes, en los capítulos pasados que -dello hablan, acordaron de ir á rogar á los frailes franciscos que -diesen licencia á fray Diego Altamirano que en un navío que le tenian -presto y bien abastecido, y con buena compañía, fuese á Trujillo é -hiciese venir á Cortés; porque aqueste religioso era su pariente, y -hombre que ántes que se metiese fraile habia sido soldado é hombre de -guerra, y sabia de negocios, y los frailes lo hubieron por bien, y el -fraile Altamirano, que lo tenia en voluntad.</p> - -<p>Dejemos de hablar en el viaje del fraile, que se está apercibiendo, -y diré que, como el factor y veedor estaban presos, y pareció ser que, -como dicho tengo otras veces, el contador andaba muy doblado y de mala -voluntad, y viendo que las cosas de Cortés se hacian prósperamente; -y como el factor solia tener por amigos á muchos hombres bandoleros -que siempre quisieron cuestiones y revueltas, y porque tenian buena -voluntad al factor y al Chirinos, porque les daban pesos de oro é -indios, acordaron de se juntar muchos dellos, y aun algunas personas de -calidad y de todos jaeces, y tenian concertado de soltar al factor y al -veedor, y de matar al tesorero y á los carceleros, y dicen que lo sabia -el contador é se holgaria mucho dello.</p> - -<p>Y para ponello en efecto hablaron muy secretamente á un cerrajero -que hacia balles<span class="pagenum" id="Page_182">p. 182</span>tas, -que se decia Guzman, hombre soez, que decia gracias y chocarrerías; -y le dijeron muy secreto que les hiciese unas llaves para abrir las -puertas de la cárcel y de las redes donde estaba el factor y el veedor, -y que se lo pagarian muy bien, y le dieron un pedazo de oro en señal de -la hechura de las llaves, y le previnieron y dijeron y encargaron que -mirase que lo tuviese en muy secreto; y el cerrajero dijo con palabras -muy halagüeñas é alegres que le placia, y que hubiesen ellos más -secreto de lo que mostraban, pues aquel caso en que tanto iba, se lo -descubrieron á él, sabiendo quién era, que no lo descubriesen á otros, -y que se holgaba que el factor y el veedor saliesen de la prision; y -preguntándoles que quién y cuántos eran en el negocio, é adónde se -habian de llegar cuando fuesen á hacer aquella buena obra, é qué dia é -qué hora, y todo se lo decian muy claramente, segun lo tenian acordado; -y comenzó á forjar unas llaves segun la forma de los moldes que le -traian para hacerlas, y no para que las hiciese perfectas ni podrian -abrir con ellas, y esto hacia adrede, porque fuesen y viniesen á su -tienda á la obra de las llaves para que las hiciese buenas, y entre -tanto saber más de raíz el concierto que estaba hecho; y miéntras más -se dilató la hechura de las llaves, mejor lo alcanzó á saber; y venido -el dia que habian de ir con sus llaves, que ya habia hecho buenas, y -todos puestos á punto<span class="pagenum" id="Page_183">p. 183</span> -con sus armas, fué el cerrajero de presto en casa del tesorero Alonso -de Estrada y le da relacion dello, y sin más dilacion, cuando lo supo -el tesorero, envia secretamente á apercebir á todos los que eran del -bando de Cortés, sin hacello saber al contador, y van á la casa donde -estaban recogidos los que habian de soltar al factor, y de presto -prenden hasta veinte hombres de los que estaban armados, y otros se -huyeron, que no se pudieron haber; y hecha la pesquisa á qué se habian -juntado, hallóse que era para soltar á los por mí nombrados y matar -al tesorero; y allí tambien se supo que el contador lo habia por -bien, y cómo habia entre ellos tres ó cuatro hombres muy revoltosos y -bandoleros, y en todas las zizañas y revueltas que en Méjico en aquella -sazon habian pasado se habian hallado, y aun el uno dellos habia hecho -fuerza á una mujer de Castilla.</p> - -<p>Despues que se hizo proceso contra ellos, el cual hizo un bachiller -que se decia Ortega, que estaba por alcalde mayor y era de su tierra -de Cortés, sentenció los tres dellos á ahorcar y á otros á azotar, -y decíanse los que ahorcaron, el uno Pastrana y el otro Valverde y -el otro Escobar, y los que azotaron no me acuerdo sus nombres; y el -cerrajero se escondió por muchos dias, que hubo miedo no le matase la -parcialidad del factor por haber descubierto aquello que con tanto -secreto se lo dijeron.</p> - -<p>Dejemos de hablar en esto, pues que ya son muertos, y<span -class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span> aunque vaya tan gran salto, -como diré, fuera de nuestra relacion, tambien lo que agora diré viene -á coyuntura, y es que, como el factor hubo enviado la nao con todo el -oro que pudo haber para su majestad, segun dicho tengo en los capítulos -pasados, y escribió á su majestad que Cortés era muerto, y como se -le hicieron las honras, y hizo saber otras cosas que le convenian, y -enviaba á suplicar á su cesárea majestad que le hiciese merced de la -gobernacion; pareció ser que en la misma nao que él envió sus despachos -iban otras cartas muy encubiertas, que el factor no pudo saber dellas; -las cuales cartas eran para su majestad, y que supiese todo lo que -pasaba en la Nueva-España y de las injusticias y cosas atroces que -el factor y veedor habian hecho; y demas desto, ya tenia su majestad -relacion dello por parte de la audiencia Real de Santo Domingo y de los -frailes jerónimos, cómo Cortés era vivo y que estaba sirviendo á su -Real Corona en conquistar y poblar la provincia de Honduras; y de que -los del Real Consejo de las Indias y el comendador de Leon lo supieron, -lo hicieron saber á su majestad; y entónces dicen que dijo el Emperador -nuestro señor.</p> - -<p>—«Mal hecho ha sido todo lo que han hecho en la Nueva-España en se -haber levantado contra Cortés, y mucho me han deservido; pues es vivo -(téngole por tal), serán castigados por justicia los malhechores en -llegando que llegue á<span class="pagenum" id="Page_185">p. 185</span> -Méjico.»</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion, y es, que el fraile Altamirano se -embarcó en el puerto de la Veracruz, segun estaba acordado, y con buen -tiempo en pocos dias llegó al puerto de Trujillo, donde estaba Cortés; -y cuando los de la villa y Cortés vieron un navío poderoso venir á -la vela hácia el puerto, luego pensaron lo que fué, que venia de la -Nueva-España para le llevar á Méjico.</p> - -<p>Y como hubo tomado puerto, y salió el fraile á tierra muy acompañado -de los que traia en su compañía, y Cortés conoció algunos dellos que -habia visto en Méjico, todos le fueron á besar las manos, y el fraile -le abrazó, y con palabras muy santas y buenas se fueron á la iglesia á -hacer oracion, y dende allí á los aposentos, adonde el Padre Fray Diego -Altamirano le dijo que era su primo, y le contó lo acaecido en Méjico, -segun más largamente lo tengo escrito, y lo que Francisco de las Casas -habia hecho por Cortés, y cómo era ido á Castilla; todo lo cual que -le dijo el fraile, lo sabia Cortés por la carta del licenciado Zuazo, -como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y Cortés mostró gran -sentimiento dello, y dijo que, pues nuestro Señor Dios fué servido que -aquello pasase, que le daba muchas gracias por ello y por estar Méjico -ya en paz, y que él se queria ir luego por tierra, porque por la mar -no se atrevia, porque, como se hubo embarcado la otra vez dos veces, y -no pudo navegar porque las aguas vienen muy corrientes y contrarias, -y<span class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span> habia de ir siempre -con trabajo, y tambien como estaba flaco.</p> - -<p>Luego le dijeron los pilotos que en aquel tiempo era en el mes de -Abril, y que no hay corrientes y es la mar bonanza, por manera que -acordó de embarcarse; y no se pudo hacer luego á la vela, hasta que -viniese el capitan Gonzalo de Sandoval, que le habia enviado á unos -pueblos que se dicen Olancho, que estaban de allí hasta cincuenta y -cinco leguas, porque habia ido pocos dias habia á echar de aquella -tierra un capitan de Pedro Arias de Ávila, que se decia Rojas, el que -habia enviado Pedro Arias á descubrir tierras y buscar minas dende -Nicaragua, despues que hubo degollado al Francisco Hernandez, como -dicho tengo; porque, segun pareció, los indios de aquella provincia -de Olancho se vinieron á quejar á Cortés cómo muchos soldados de los -de Nicaragua les tomaban sus hijas y sus mujeres, y les robaban sus -gallinas y todo lo que tenian; y el Sandoval fué con brevedad, y llevó -sesenta hombres, y quiso prender al Rojas, y por ciertos caballeros que -se metieron de por medio de la una parte y de la otra, los hicieron -amigos, y aun le dió el Rojas al Sandoval un indio paje para que le -sirviese; y luego en aquella sazon llegó la carta de Cortés al Sandoval -para que luego sin más dilacion se viniese con todos sus soldados, -y le dió relacion de cómo vino el fraile, y todo lo acaecido en -Méjico; y como lo entendió, hubo mucho placer y no via la hora que dar -vuelta,<span class="pagenum" id="Page_187">p. 187</span> y vino en -posta despues de haber echado de allí al Rojas; y luego Cortés, como -vido al Sandoval, hubo mucho placer, é da sus instrucciones al capitan -Saavedra, que quedaba por su teniente en aquella provincia, y lo que -tenia que hacer; y escribió al capitan Luis Marin y á todos nosotros -que luego nos fuésemos camino de Guatimala, y nos hizo saber todo lo -acaecido en Méjico, segun y de la manera que aquí se hace mencion, y -lo de la venida del fraile, y de la prision del factor y veedor, segun -y como aquí va declarado; y tambien mandó que el capitan Godoy, que -quedaba en Puerto de Caballos poblado, se pasase á Naco con toda su -gente; las cuales cartas dió á Saavedra para que con gran diligencia -nos las enviase, y el Saavedra no quiso encaminarlas, por malicia, y -se descuidó, y supimos que de hecho no quiso dallas; que nunca supimos -dellas.</p> - -<p>Y volviendo á nuestra relacion, Cortés se confesó con su confesor -fray Juan, y recibió al cuerpo de Cristo una mañana, porque, como -estaba tan malo, temia morirse; é se embarcó con todos sus amigos, y -con buen tiempo llegó en el paraje de la Habana, y porque le hizo mejor -tiempo que para la Nueva-España, fué al puerto; con el cual se holgaron -todos los vecinos de la Habana sus conocidos, y tomaron refresco; y -supo nuevas, de un navío que habia pocos dias que habia aportado é -venido de la Nueva-España, que estaba en paz é sosegado Méjico, y que -el peñol de Coa<span class="pagenum" id="Page_188">p. 188</span>tlan, -como supieron los indios que en él estaban hechos fuertes y daban -guerra á los españoles, que Cortés y los conquistadores éramos vivos, -vinieron de paz al tesorero debajo de ciertas condiciones; y pasaré -adelante.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_190"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXC.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS SE EMBARCÓ EN LA HABANA PARA IR Á - LA NUEVA-ESPAÑA, Y CON BUEN TIEMPO LLEGÓ Á LA VERACRUZ, Y DE LAS - ALEGRÍAS QUE TODOS HICIERON CON SU VENIDA.</p> -</div> - -<p>Como Cortés hubo descansado en la Habana cinco dias, no via la hora -que estar en Méjico, y luego manda embarcar toda su gente y se hacen -á la vela, y en doce dias, con buen tiempo, llegó cerca del puerto de -Medellin, enfrente de la isla de Sacrificios, y allí mandó anclear los -navíos por aquella noche, é acordó con veinte soldados sus amigos que -saltaron en tierra, y vanse á pié obra de media legua junto á San Juan -de Ulúa, que así se llamaba, é quiso su ventura que toparon una arria -de caballos que venia á aquel puerto de Ulúa con ciertos pasajeros para -se embarcar para Castilla, é vase Cortés á la Veracruz en los caballos -é mulos de<span class="pagenum" id="Page_189">p. 189</span> la arria, -que serian cinco leguas de andadura, y mandó que no fuesen ningunos -á avisar cómo venia; y ántes que amaneciese con dos horas llegó á la -villa, y fuese derecho á la iglesia, que estaba abierta la puerta, y se -metió dentro en ella con toda su compañía; y como era muy de mañana, -vino el sacristan, que era nuevamente venido de Castilla, y como vió -la iglesia toda llena de gente forastera, y no conocia á Cortés ni á -los que con él estaban, salió dando voces á la calle, llamando á la -justicia, que estaban en la iglesia muchos hombres forasteros, para -que les mandasen salir della; y á las voces que dió el sacristan, vino -el alcalde mayor é otros alcaldes ordinarios, con tres alguaciles é -otros muchos vecinos con armas, pensando que era otra cosa, y entraron -de repente y comenzaron á decir con palabras airadas que saliesen de -la iglesia; y como Cortés estaba flaco del camino, no le conocieron -hasta que le oyeron hablar, é por los hábitos blancos conocieron á -fray Juan de las Varillas, aunque él los traia bien sucios de la mar; -y como vieron que era Cortés, vanle todos á besar las manos y dalle la -buena venida; pues á los conquistadores que vivian en aquella villa -Cortés los abrazaba y los nombraba por sus nombres, qué tales estaban, -y les decia palabras amorosas; y luego se dijo Misa, y le llevaron á -aposentar en las mejores casas que habia de Pedro Moreno Medrano.</p> - -<p>Y estuvo allí ocho dias, y<span class="pagenum" id="Page_190">p. -190</span> le hicieron muchas fiestas y regocijos, y luego por la -posta envian mensajeros á Méjico á decir cómo habia llegado; y Cortés -escribió al tesorero y al contador, puesto que supo que no era su amigo -el contador, y á todos sus amigos y al monasterio de San Francisco; -de las cuales nuevas todos se alegraron; y como lo supieron todos -los indios de la redonda, tráenle presentes de oro y mantas, y cacao -y gallinas y frutas, y luego se partió de Medellin; é yendo por su -jornada, le tenian el camino limpio, y hechos aposentos con grandes -enramadas é con mucho bastimento para Cortés y todos los que iban en su -compañía.</p> - -<p>Pues saber yo decir lo que los mejicanos hicieron de alegrías, que -se juntaron con todos los pueblos de la redonda de la laguna, y le -enviaron al camino gran presente de joyas de oro y ropa é gallinas, y -todo género de frutas de la tierra que en aquella sazon habia, y le -enviaron á decir que les perdone, por ser de repente su llegada, que no -le envian más; que de que vaya á su ciudad harán lo que son obligados, -y le servirán como á su capitan que los conquistó y los tiene en -justicia; y de aquella misma manera vinieron otros pueblos.</p> - -<p>Pues la provincia de Tlascala no se olvidó mucho, que todos los -principales le salieron á recebir con danzas y bailes y regocijos y -muchos bastimentos, y desque llegó á obra de tres leguas de la ciudad -de Tezcuco, que es casi aquella ciudad tamaña poblacion con sus -sujetos como Méjico; de allí sa<span class="pagenum" id="Page_191">p. -191</span>lió el contador Albornoz, que á aquel efecto habia venido -para recibir á Cortés por estar bien con él, que le temia en gran -manera; y juntó muchos españoles de todos los pueblos de la redonda, y -con los que estaban en su compañía y los caciques de aquella ciudad, -con grandes invenciones de juegos y danzas, fueron á recebir á Cortés -más de dos leguas; con lo cual se holgó; y cuando llegó á Tezcuco le -hicieron otro gran recibimiento, y durmió allí aquella noche; y otro -dia de mañana fué camino de Méjico, y escribióle el tesorero y el -cabildo, y todos los caballeros y conquistadores amigos de Cortés, que -se detuviese en unos pueblos dos leguas de Tenustitlan, Méjico; que -bien pudiera entrar aquel dia, y que lo dejase para otro dia por la -mañana, porque gozasen todos del gran recebimiento que le hicieron, y -salió el tesorero con todos los conquistadores y caballeros y cabildo -de aquella ciudad, y todos los oficiales en ordenanza, y llevaron los -más ricos vestidos y calzas y jubones que pudieron con todo género de -instrumentos; y los caciques mejicanos por su parte con muchas maneras -de invenciones de divisas y libreas que pudieron haber; y la laguna -llena de canoas, é indios guerreros en ellas, segun y de la manera que -solian pelear con nosotros, en el tiempo de Guatemuz, los que salieron -por las calzadas.</p> - -<p>Fueron tantos los juegos y regocijos, que se quedarán por -decir, pues en todo el dia por las calles de<span class="pagenum" -id="Page_192">p. 192</span> Méjico todo era bailes y danzas, y despues -que anocheció muchas lumbres á las puertas.</p> - -<p>Pues aun lo mejor quedaba por decir, que los frailes franciscos, -otro dia despues que Cortés hubo llegado, hicieron procesiones, dando -muchos loores á Dios por las mercedes que les habia hecho en haber -venido Cortés.</p> - -<p>Pues volviendo á su entrada en Méjico, se fué luego al monasterio -de señor San Francisco, adonde hizo decir Misas, y daba loores á Dios, -que le sacó de los trabajos pasados de Honduras y le trujo á aquella -ciudad; y luego se pasó á sus casas, que estaban muy bien labradas, -con ricos palacios, y allí era servido y temido y tenido de todos como -un príncipe; y los indios de todas las provincias le venian á ver, y -le traian presentes de oro, y aun los caciques del peñol de Coatlan, -que se habian alzado, le vinieron á dar la bienvenida y le trujeron -presentes; y fué su entrada de Cortés en Méjico por el mes de Junio, -año de 1524 ó 25; y como Cortés hubo descansado, luego mandó prender -á los bandoleros, y comenzó á hacer pesquisas sobre los tratos del -factor y veedor; y tambien prendió á Gonzalo de Ocampo ó á Diego de -Ocampo, que no sé bien el nombre de pila, que fué al que hallaron -los papeles de los libelos infamatorios; y tambien se prendió á un -Ocaña, escribano, que era muy viejo, que llamaban cuerpo y alma del -factor; y despues que los tuvo presos, tenia pensamiento Cortés, -viendo la justicia que para ello habia, de hacer<span class="pagenum" -id="Page_193">p. 193</span> proceso contra el factor y veedor; y por -sentencia los despachó, y si de presto lo hiciera, no hubiera en -Castilla quien dijera: «Mal hizo Cortés;» y su Majestad lo tuviera por -bien hecho; y esto yo lo oí decir á los del Real consejo de Indias, -estando presente el señor Obispo Fray Bartolomé de las Casas, en el año -de 1540, cuando yo allá fuí sobre mis pleitos, que se descuidó mucho -Cortés en ello, y se lo tuvieron á flojedad.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_191"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCI.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EN ESTE INSTANTE LLEGÓ AL PUERTO DE SAN JUAN - DE ULÚA, CON TRES NAVÍOS, EL LICENCIADO LUIS PONCE DE LEON, QUE - VINO Á TOMAR RESIDENCIA Á CORTÉS, Y LO QUE SOBRE ELLO PASÓ; É HAY - NECESIDAD DE VOLVER ALGO ATRÁS PARA QUE BIEN SE ENTIENDA LO QUE AGORA - DIRÉ.</p> -</div> - -<p>Ya he dicho en los capítulos pasados las grandes quejas que de -Cortés dieron ante su majestad, estando la córte en Toledo; y los -que dieron las quejas fueron los de la parte de Diego Velazquez, con -todos los por mí nombrados, y tambien ayudaron á ellas las cartas del -Albornoz; y como su majestad creyó que era verdad, habia mandado al -almirante de Santo<span class="pagenum" id="Page_194">p. 194</span> -Domingo que viniese con gran copia de soldados á prender á Cortés y á -todos los que fuimos en desbaratar á Narvaez; y tambien he dicho que, -como lo supo el duque de Béjar don Álvaro de Zúñiga, que fué á suplicar -á su majestad que hasta saber la verdad que no se creyese de cartas de -hombres que estaban muy mal con Cortés; é cómo no vino el almirante, é -las causas por qué; y cómo su majestad proveyó que viniese un hidalgo -que en aquella sazon estaba en Toledo, que se decia el licenciado Luis -Ponce de Leon, primo del conde de Alcaudete, y le mandó que le viniese -á tomar residencia, y si le hallase culpado en las acusaciones que le -pusieron, que le castigase de manera que en todas partes fuese sonada -la justicia que sobre ello hiciese; y para que tuviese noticia de todas -las acusaciones que acusaban á Cortés, trujo consigo las memorias de -las cosas que habian dicho contra Cortés, é instrucciones por donde -habia de tomar la residencia; y luego se puso en la jornada y viaje con -tres navíos, que esto no se me acuerda bien, si eran tres ó cuatro, -y con buen tiempo que le hizo llegó al puerto de San Juan de Ulúa, y -luego se desembarcó y se vino á la villa de Medellin.</p> - -<p>Y como supieron quién era y que venia por juez á tomar residencia -á Cortés, luego un mayordomo de Cortés que allí residia, que se decia -Gregorio de Villalóbos, en posta se lo hizo saber á Cortés, y en -cuatro dias lo supo en Méjico; de que se admiró Cortés, que<span -class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span> tan de repente le tomaba -su venida, porque quisiera sabello más temprano para irle á hacer la -mayor honra y recebimiento que pudiera; y al tiempo que le vinieron -las cartas estaba en señor San Francisco, que queria recebir el cuerpo -de nuestro Señor Jesucristo, con y mucha humildad rogaba á Dios que -en todo le ayudase; y como tuvo las nuevas por muy ciertas, de presto -despachó mensajeros para saber quién eran los que venian, y si traian -cartas de su majestad; y desque vino la primera nueva dende á dos dias -vinieron tres mensajeros que enviaba el licenciado Luis Ponce de Leon -con cartas para Cortés, y una era de su majestad, por las cuales supo -que su majestad mandaba que le tomasen residencia; y vistas las Reales -cartas, con mucho acato é humildad las besó y puso sobre su cabeza, y -dijo que recibia gran merced que su majestad le enviase quien le oyese -de justicia, y luego despachó mensajeros con respuesta para el mismo -Luis Ponce, con palabras sabrosas y ofrecimientos muy mejor dichos que -yo lo sabré decir, é que le diese aviso por cuál de los dos caminos -queria venir, porque para Méjico habia un camino por una parte é otro -por un atajo, para que tuviese aparejado lo que convenia para servir -á criado de tan alto Rey y señor; y desque el licenciado vió las -cartas, respondió que venia muy cansado de la mar y que queria reposar -algunos dias, y dándole muchas gracias y mercedes<span class="pagenum" -id="Page_196">p. 196</span> por la gran voluntad que mostraba.</p> - -<p>Pues como algunos vecinos de aquella villa que eran enemigos de -Cortés, y otros de los que trujo Cortés consigo de lo de Honduras -que no estaban bien con él, que fueron de los que hubo desterrado de -Pánuco, y por cartas que luego le escribieron á Luis Ponce, de Méjico, -otros contrarios de Cortés, le dijeron que Cortés queria hacer justicia -del factor y veedor ántes que llegase á Méjico el licenciado; y más le -dijeron, que mirase bien por su persona, que si Cortés le escribió con -tantos ofrecimientos, es para saber por cuál de los dos caminos queria -venir, que era para despachalle, y que no se fiase de sus palabras ni -ofertas; y le dijeron otras muchas cosas de males que decian habia -hecho Cortés, así á Narvaez como á Garay, y de los soldados que dejaba -perdidos en Honduras, y sobre tres mil mejicanos que murieron en el -camino, y que un capitan que se decia Diego de Godoy, que dejó allá -poblando con obra de treinta soldados, todos dolientes, que creen que -serán muertos; é salió verdad así como se lo dijeron, lo de Godoy y -soldados; y que le suplicaban que luego en posta fuese á Méjico, y que -no curase de hacer otra cosa, é que tomase ejemplo en lo del capitan -Narvaez y en lo del adelantado Garay y en lo de Cristóbal de Tapia, -que no le quiso obedecer, y le hizo embarcar, é se volvió por donde -vino; y le dijeron otros muchos daños y desatinos contra Cortés, por -ponelle mal con él, y aun le hi<span class="pagenum" id="Page_197">p. -197</span>cieron encreyente que no le obedeceria.</p> - -<p>Y como aquello vió el licenciado Luis Ponce, é traia consigo otros -hidalgos, que fueron el alguacil mayor Proaño, natural de Córdoba, y -á un su hermano, y á Salazar de la Pedrada, que venia por alcaide de -la fortaleza, que murió luego de dolor de costado, y á un licenciado ó -bachiller que se decia Márcos de Aguilar, y á un soldado que se decia -Bocanegra, de Córdoba, y á ciertos frailes de Santo Domingo, y por -provincial dellos un fray Tomás Ortiz, que decian habia estado ciertos -años por Prior en una tierra que llamaban, no me acuerdo el nombre; y -deste religioso, que venia por Prior, decian todos los que venian en su -compañía que era más desenvuelto para entender en negocios que no para -el santo cargo que traia.</p> - -<p>Pues volviendo á nuestra relacion, el Luis Ponce tomó consejo con -estos hidalgos que traia en su compañía si iria luego á Méjico ó no, -y todos le aconsejaron que no se separase ni de dia ni de noche, -creyendo que era verdad lo que decian de los males de Cortés; por -manera que cuando los mensajeros de Cortés llegaron con otras cartas -en respuesta de las que le escribió el licenciado y mucho refresco que -le traian, ya estaba el licenciado cerca de Iztapalapa, donde se le -hizo un gran recebimiento con mucha alegría y contento que Cortés tenia -con su venida, y le mandó hacer un banquete muy cumplido; y despues -de bien servidos en la comida de muchos y bue<span class="pagenum" -id="Page_198">p. 198</span>nos manjares, dijo Andrés de Tapia, que -sirvió en aquella fiesta de maestresala, que por ser cosa de apetito -para en aquel tiempo en estas tierras, porque era cosa nueva, que -si queria su merced que le sirviesen de natas y requesones; y todos -los caballeros que allí comian con el licenciado se holgaron que los -trujesen, y estaban muy buenas las natas y requesones, y comieron -algunos tanto dellos, que se le resolvió el estómago á uno dellos y -rebosó, y este porque comió demasiado dellos, y otros no tuvieron -ningun sentimiento de les haber hecho mal ni daño en el estómago; y -entónces dijo aquel religioso que venia por prior ó provincial, que se -decia fray Tomás Ortiz, que las natas é requesones venian revueltas con -rejalgar, y que él no las quiso comer por aquel temor; y otros que allí -comieron dijeron que vieron comer al fraile dellas hasta hartarse, y -habia dicho que estaban muy buenas; y por haber servido de maestresala -el Tapia sospecharon lo que nunca por el pensamiento le pasó.</p> - -<p>Y volvamos á nuestra relacion; que en este recebimiento de -Iztapalapa no se halló Cortés, que en Méjico se quedó; mas fama hubo -echadiza muy secretamente que enviaba á Luis Ponce un buen presente -de tejuelos y barras de oro; esto no lo sé bien ni lo afirmo; otros -dijeron que nunca tal pasó.</p> - -<p>Pues como Iztapalapa está dos leguas de Méjico, y tenia puestos -hombres para que le avisasen á qué hora venia á Méjico para salirle á -recebir, fué Cortés<span class="pagenum" id="Page_199">p. 199</span> -con toda la caballería que en Méjico habia, en que iban el mismo Cortés -é Gonzalo de Sandoval, y el tesorero Alonso de Estrada y el contador, y -todo el Cabildo de Méjico y los conquistadores, y Jorge de Albarado y -Gomez de Albarado, porque Pedro de Albarado en aquella sazon no estaba -en Méjico, sino en Guatimala, que habia ido en busca de Cortés é de -nosotros; y salieron otros muchos caballeros que nuevamente habian -venido de Castilla; y cuando encontraron á Luis Ponce en la calzada se -hicieron grandes acatos entre él é Cortés; y el licenciado Luis Ponce -en todo pareció muy bien mirado, que se hizo muy de rogar sobre que -Cortés le dió la mano derecha y él no la queria tomar, y estuvieron -en cortesías hasta que la tomó; y como entraron en la ciudad, el -licenciado iba admirado de la gran fortaleza que en ella habia y de las -muchas ciudades y poblaciones que habia visto en la laguna, y decia que -tenia por cierto no haber habido capitan en el universo que con tan -pocos soldados hubiese ganado tantas tierras ni haber tomado tan fuerte -ciudad; é yendo hablando en esto, se fueron derechos al monasterio -de San Francisco, adonde les dijeron Misa; y despues de acabada la -Misa, Cortés dijo al licenciado Luis Ponce que presentase las Reales -provisiones y entendiese en hacer lo que su majestad le mandaba, porque -él tenia que pedir justicia contra el factor y veedor; y respondió -que se quedase para otro dia; y de allí le<span class="pagenum" -id="Page_200">p. 200</span> llevó Cortés, acompañado de toda la -caballería que le habia salido á recebir, á aposentar en sus palacios, -donde le tenian todo entapizado y una muy solene comida, y servida con -tantas vajillas de oro y plata, y con tal concierto, que el mismo Luis -Ponce dijo secretamente al alguacil mayor Proaño y á un Bocanegra que -ciertamente que parecia que Cortés en todos los cumplimientos y en sus -palabras y obras que era de muchos años atrás gran señor.</p> - -<p>Y dejaré de hablar destas loas, pues no hacen á nuestra relacion, -y diré que otro dia fueron á la iglesia mayor, y despues de dicha -Misa, mandó que el cabildo de aquella ciudad estuviese presente, y -los oficiales de la Real hacienda y los capitanes y conquistadores de -Méjico: y cuando á todos los vió juntos, delante de dos escribanos, y -el uno era de los del cabildo y el otro que Luis Ponce traia consigo, -presentó sus Reales provisiones, y Cortés con mucho acato las besó -y puso sobre su cabeza, é dijo que las obedecia como mandamiento é -cartas de su Rey y señor, é las cumpliria pecho por tierra; y así lo -hicieron todos los caballeros conquistadores y cabildo y oficiales de -la Real hacienda de su majestad; y despues que esto fué hecho, tomó -el licenciado las varas de la justicia al alcalde mayor y alcaldes -ordinarios, y de la hermandad y alguaciles, y como las tuvo en su -poder, se las volvió á dar, y dijo á Cortés:</p> - -<p>—«Señor capitan, esta gobernacion de vuesamerced me manda su -majestad que<span class="pagenum" id="Page_201">p. 201</span> tome en -mí, no porque deja de ser merecedor de otros muchos y mayores cargos, -mas hemos de hacer lo que nuestro Rey y señor nos manda.»</p> - -<p>Y Cortés con mucho acato le dió gracias por ello, y dijo que él -siempre está presto para lo que en servicio de su majestad le fuese -mandado; lo cual veria muy presto, y conoceria cuán lealmente habia -servido á nuestro Rey y señor, por las informaciones y residencia que -de él tomarian, y conoceria las malicias de algunas personas, que ya -le habrán á él ido con consejos y cartas llenas de malicias; y el -licenciado respondió que adonde hay hombres buenos tambien hay otros -que no lo son tales, que así es el mundo; que á los que ha hecho buenas -obras dirán bien dél, y á los que malas, al contrario; y en esto se -pasó aquel dia; é otro dia, despues de haber oido Misa, que se le dijo -en los mismos palacios donde posaba el licenciado, con mucho acato -envió con un caballero á que llamase á Cortés, estando delante el fray -Tomás Ortiz, que venia por prior, sin haber otras personas delante, -sino todos tres en secreto, con mucho acato le dijo el licenciado Luis -Ponce:</p> - -<p>—«Señor capitan, sabrá vuesamerced que su majestad me mandó y -encargó que á todos los conquistadores que pasaron desde la isla de -Cuba, que se hallaron en ganar estas tierras y ciudad, y á todos los -demas conquistadores que despues vinieron, que les dé buenos indios -en encomienda, y anteponga y favorezca algo más á los primeros;<span -class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span> y esto digo, porque soy -informado que muchos de los conquistadores que con vuesamerced pasaron -están con pobres repartimientos, y los ha dado á personas que agora -nuevamente han venido de Castilla, que no tienen méritos; si así es, no -le dió su majestad la gobernacion para este efecto, sino para cumplir -sus Reales mandos.»</p> - -<p>Y Cortés dijo que á todos habia dado indios, y que la ventura de -cada uno era, que á unos cupieron buenos indios y á otros no tales, y -que lo podrá enmendar, pues para ello es venido, y los conquistadores -son merecedores dello; y tambien le preguntó que qué era de los -conquistadores que habia llevado á Honduras en su compañía, que cómo -los dejaba allá perdidos y muertos de hambre, en especial que le -informaron que un Diego de Godoy, que dejó por caudillo de treinta ó -cuarenta hombres en Puerto de Caballos, que le habian muerto indios, -porque todos estaban muy malos; y así como lo dijeron salió verdad, -como adelante diré; y que fuera bueno que, pues habian ganado aquella -ciudad y la Nueva-España, que quedaran á gozar el provecho, y á los -que habian nuevamente venido de Castilla aquellos llevara á conquistar -y poblar; y preguntó por el capitan Luis Marin é por Bernal Diaz del -Castillo y por ciertos soldados é los demas soldados que consigo -llevó; é Cortés le respondió que para cosas de afrenta y guerras -no se atreviera á ir á tierras largas si no llevara soldados<span -class="pagenum" id="Page_203">p. 203</span> conocidos, y que presto -vernian á aquella ciudad porque ya deben de venir camino, y que en todo -su merced les ayudase, y les diese buenas encomiendas de indios.</p> - -<p>Y tambien le dijo el licenciado Luis Ponce algo con palabras -ásperas, que cómo habia ido contra el Cristóbal de Olí tan léjos y -largos caminos sin tener licencia de su majestad, y dejar á Méjico en -condicion de se perder.</p> - -<p>Á esto respondió que como capitan general de su majestad, que le -pareció que convenia aquello á su Real servicio porque otros capitanes -no se alzasen, que dello hizo primero relacion á su majestad; y demas -desto, le preguntó sobre la prision y desbarate de Narvaez, y de cómo -se le perdió la armada y soldados de Francisco de Garay, y de qué murió -tan presto, y de cómo hizo embarcar á Cristóbal de Tapia; y le preguntó -de otras muchas cosas que aquí no relato; y Cortés á todo le respondió -dándole razones muy buenas, de que Luis Ponce en algo parecia que -quedaba contento; y todo esto que le preguntaba traia por memoria de -Castilla y de otras muchas cosas que ya le habian dicho en el camino, -y en Méjico le habian informado dello: y como á aquestas preguntas que -hizo estaba presente el fray Tomás Ortiz, como las hubieron acabado -de decir, se fué Cortés á su posada, y secretamente apartó el fraile -á tres conquistadores amigos de Cortés, y les dijo que Luis Ponce -queria cortar la cabeza á Cortés, porque así lo<span class="pagenum" -id="Page_204">p. 204</span> traia mandado por su majestad, é á aquel -efeto le habia preguntado lo sobredicho; y aun el mesmo fraile otro dia -muy de mañana de secreto se lo dijo á Cortés por estas palabras:</p> - -<p>—«Señor capitan, por lo que os quiero, y de mi oficio y religion -es avisar en tales casos, hágoos, Señor, saber que Luis Ponce trae -provisiones de su majestad para os degollar.»</p> - -<p>Y cuando Cortés esto oyó, é habian pasado los razonamientos por -mí dichos, estaba muy penoso y pensativo; y por otra parte le habian -dicho que aquel fraile era de mala condicion y bullicioso, y que no le -creyese muchas cosas de lo que decia; y segun apareció, dijo el fraile -aquellas palabras á Cortés á efeto que le echase por intercesor y -rogador que no le ejecutase el tal mandado, y porque le diese por ello -algunas barras de oro.</p> - -<p>Otras personas dijeron que el Luis Ponce lo dijo por metelle temor -á Cortés é le echase rogadores que no le degollase; y como aquello -sintió Cortés, respondió al fraile con mucha cortesía y con grandes -ofrecimientos, y le dijo que ántes tenia creido que su majestad, como -cristianísimo Rey, que le enviaria á hacer mercedes por sus muchos -y buenos y leales servicios que siempre le hizo, y no se hallará -deservicio ninguno que haya hecho; y que con esta confianza estaba, -y que él tenia al Sr. Luis Ponce por persona que no saldria de lo -que su majestad le mandaba, y como aquello oyó el fraile, y no le -rogó que fuese su intercesor para con Luis Pon<span class="pagenum" -id="Page_205">p. 205</span>ce, quedó confuso; y diré lo que más -pasó; porque Cortés jamás le dió ningunos dineros de lo que le habia -prometido.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_192"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EL LICENCIADO LUIS PONCE, DESPUES QUE HUBO - PRESENTADO LAS REALES PROVISIONES Y FUÉ OBEDECIDO, MANDÓ PREGONAR - RESIDENCIA CONTRA CORTÉS É LOS QUE HABIAN TENIDO CARGOS DE JUSTICIA, - Y CÓMO CAYÓ MALO DE MAL DE MODORRA Y DELLA FALLECIÓ, Y LO QUE MÁS LE - SUCEDIÓ.</p> -</div> - -<p>Despues que hubo presentado Luis Ponce las Reales provisiones, con -mucho acato de Cortés y el cabildo y los demas conquistadores fué -obedecido; mandó pregonar residencia general contra Cortés y contra los -que habian tenido cargo de justicia y habian sido capitanes; y como -muchas personas que no estaban bien con Cortés, é otros que tenian -justicia sobre lo que pedian, qué priesa se daban de dar quejas de -Cortés y de presentar testigos, que en toda la ciudad andaban pleitos; -y las demandas que le ponian, unos que no les dió partes de oro, como -era obligado, é otros le demandaban que no les dió indios, conforme á -lo que su majestad mandaba, y<span class="pagenum" id="Page_206">p. -206</span> los dió á criados de su padre Martin Cortés y á otras -personas sin méritos, criados de señores de Castilla.</p> - -<p>Otros le demandaban caballos que les mataron en las guerras, que -puesto que habian habido mucho oro de que se les pudiera pagar, que no -se les satisfizo por quedarse con el oro. Otros demandaban afrentas de -sus personas, que por mandado de Cortés les habian hecho.</p> - -<p>Volvamos á nuestra residencia, que luego que se comenzó á tomar -quiso nuestro Señor Jesucristo que por nuestros pecados y desdicha -cayó malo de modorra el licenciado Luis Ponce, y fué desta manera, -que viniendo del monasterio de señor San Francisco de oir Misa, le -dió una muy recia calentura, y echóse en la cama y estuvo cuatro dias -amodorrido, sin tener el sentido que convenia, y todo lo más del dia -y de la noche era dormir; y como aquello vieron los médicos que le -curaban, que se decian el licenciado Pedro Lopez y el doctor Ojeda y -otro médico que él traia de Castilla, todos á una les pareció que se -confesase y recibiese los Santos Sacramentos, y el mismo licenciado -lo tuvo en gran voluntad; y despues de recibidos con gran humildad -y contricion, hizo testamento, y dejó por su teniente de gobernador -al licenciado Márcos de Aguilar, que habia traido consigo desde la -Española.</p> - -<p>Otros dijeron que era bachiller, y no licenciado, y que no tenia -autoridad para mandar; y dejóle el poder desta manera: que todas las -cosas de pleitos<span class="pagenum" id="Page_207">p. 207</span> y -debates y residencias, y la prision del factor y veedor, se estuviese -en el estado que lo dejaba hasta que su majestad fuese sabidor de -lo que pasaba, y que luego hiciese mensajeros en un navío á su -majestad.</p> - -<p>Y ya hecho su testamento y ordenada su ánima, al noveno dia que cayó -malo dió la ánima á nuestro Señor Jesucristo, y como hubo fallecido, -fueron grandes los lutos y tristezas que todos los conquistadores á -una sintieron: como si fuera padre de todos, así lo lloraban, porque -ciertamente él venia para remediar á los que hallase que derechamente -habian servido á su majestad, y ántes que muriese así lo suplicaba; y -le hallaron en los capítulos é instrucciones que de su majestad traia, -que diese de los mejores repartimientos de indios á los conquistadores, -de manera que conociesen mejoría en todo; y Cortés, con todos los más -caballeros de la ciudad, se pusieron luto y le llevaron á enterrar con -gran pompa á San Francisco, y con toda la cera que entónces se pudo -haber: fué su enterramiento muy solene para en aquel tiempo.</p> - -<p>Oí decir á ciertos caballeros que se hallaron presentes cuando -cayó malo, que como Luis Ponce era músico y de suyo regocijado, por -alegralle le iban á tañer con una vigüela y á dar música, y que mandó -que le tañesen una baja, y con los piés estando en la cama hacia -sentido en la boca y los meneaba hasta acabarla, y acabada, perdió el -habla, que fué todo uno.</p> - -<p>Pues como fué<span class="pagenum" id="Page_208">p. 208</span> -muerto y enterrado de la manera que dicho tengo, oir el murmurar que -en Méjico habia de las personas que estaban mal con Cortés y con -Sandoval, que dijeron y afirmaron que le dieron ponzoña con que murió, -que así habia hecho al Francisco de Garay; é quien más lo afirmaba era -fray Tomás Ortiz, ya que venia por prior de ciertos frailes que traia -en su compañía, que tambien murió de modorra el mesmo prior de ahí -á dos meses, él y otros frailes; y tambien quiero decir que pareció -ser que en el navío en que vino el Luis Ponce, que dió pestilencia en -ellos, porque á más de cien personas que en él venian les dió modorra -y dolencia de que murieron en la mar, y despues de desembarcados en la -villa de Medellin murieron muchos dellos, y aun de los frailes quedaron -muy pocos, y fué fama que aquella modorra cundió en Méjico.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_193"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCIII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO DESPUES QUE MURIÓ EL LICENCIADO PONCE DE LEON - COMENZÓ Á GOBERNAR EL LICENCIADO MÁRCOS DE AGUILAR, Y LAS CONTIENDAS - QUE SOBRE ELLO HUBO, Y CÓMO EL CAPITAN LUIS MARIN CON TODOS LOS QUE - VENÍAMOS EN SU COMPAÑÍA TOPAMOS CON PEDRO DE ALBARADO, QUE ANDABA - EN BUSCA DE CORTÉS, Y NOS ALEGRAMOS LOS UNOS CON LOS OTROS, PORQUE - ESTABA LA TIERRA DE GUERRA, POR LA PODER PASAR SIN TANTO PELIGRO.</p> -</div> - -<p>Segun que lo habia dejado en el testamento Luis Ponce, todos -los conquistadores que esta<span class="pagenum" id="Page_209">p. -209</span>ban mal con Cortés quisieran que fuera la residencia -adelante, como le habian comenzado á tomar; y Cortés dijo que no se -podia entender en él, conforme al testamento de Luis Ponce; mas que -si quisiera tomársela el Márcos de Aguilar, que fuesen mucho en buena -hora; y habia otra contradiccion por parte del Cabildo de Méjico, -en que decian que no podia mandar Luis Ponce en su testamento que -gobernase el licenciado Aguilar solo, lo uno porque era muy viejo y -caducaba, y estaba tullido de bubas y era de poco autoridad, y así lo -mostraba en su persona, y no sabia las cosas de la tierra, ni tenia -noticia della ni de las personas que tenian méritos; y que demas desto, -que no le ternian respeto ni le acatarian, y que seria bien que para -que todos temiesen, y la justicia de su majestad fuese de todos muy -acatada, que tomase acompañado en la gobernacion á Cortés hasta que -su majestad mandase otra cosa; y el Márcos de Aguilar dijo que no -saldria poco ni mucho de lo que Luis Ponce mandó en el testamento, y -que él solo habia de gobernar, y que si querian poner otro gobernador -por fuerza que no hacian lo que su majestad mandaba; y demas desto que -dijo Márcos de Aguilar, Cortés temió si otra cosa se hiciese, por más -palabras que le decian los procuradores de las ciudades y villas de -la Nueva-España, que procurase de gobernar y que ellos atraerian con -buenas palabras al Márcos de Aguilar para ello, pues que estaba<span -class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span> claro que estaba muy -doliente, y era servicio de Dios y de su majestad; y por más que le -decian á Cortés, nunca quiso tocar más en aquella tecla, sino que el -viejo Aguilar solo gobernase; y aunque estaba tan doliente y ético, -que le daba de mamar una mujer de Castilla, y tenia unas cabras, que -tambien bebia leche dellas; y en aquella sazon se le murió un hijo -que traia consigo, de modorra, segun y de la manera que murió Luis -Ponce; dejaré esto hasta su tiempo, é quiero volver muy atrás de lo -de mi relacion, é diré lo que el capitan Luis Marin hizo, que quedaba -con toda su gente en Naco esperando respuesta de Sandoval para saber -si Cortés era embarcado ó no, y nunca habiamos tenido respuesta -ninguna.</p> - -<p>Ya he dicho cómo Sandoval se partió de nosotros para hacer embarcar -á Cortés que fuese á la Nueva-España, y que nos escribiria lo que -sucediese, para que nos fuésemos con Luis Marin camino de Méjico; y -puesto que escribió Sandoval y Cortés por dos partes, nunca tuvimos -respuesta, porque el Saavedra nunca nos quiso escribir, con malicia; -y fué acordado por Luis Marin y por todos los que con él veniamos -que con brevedad fuésemos soldados á caballo á Trujillo á saber de -Cortés, y fué Francisco Marmolejo por nuestro capitan, é yo fuí uno -de los diez, y fuimos por la tierra adentro de guerra hasta llegar á -Olancho, que agora llaman Guayape, donde fueron las minas ricas de oro, -y allí<span class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span> tuvimos nueva -de dos españoles que estaban dolientes y de un negro, cómo Cortés era -embarcado pocos dias habia con los caballeros y conquistadores que -consigo traia, y que le envió á llamar la ciudad de Méjico, que todos -los vecinos mejicanos estaban con voluntad de le servir, y que vino un -fraile francisco por él, y que su primo de Cortés, Saavedra, quedaba -por capitan cerca de allí en unos pueblos de guerra; de las cuales -nuevas nos alegramos, y luego escribimos al capitan Saavedra con indios -de aquel pueblo de Olancho, que estaba de paz, y en cuatro dias vino -respuesta del Saavedra, y nos hizo relacion de algunas cosas, y dimos -muchas gracias á Dios por ello, y á buenas jornadas volvimos donde Luis -Marin estaba; y acuérdome que tiramos piedras á la tierra que dejábamos -atrás, y con la ayuda de Dios iremos á Méjico, é yendo por nuestras -jornadas hallamos á Luis Marin en un pueblo que se dice Acalteca; y -así como llegamos con aquellas nuevas tomó mucha alegría, y luego -tiramos camino de un pueblo que se dice Maniani, y hallamos en él á -seis soldados que eran de la compañía de Pedro de Albarado, que andaba -en nuestra busca, y uno dellos fué Diego de Villanueva, conquistador, -buen soldado y uno de los fundadores desta ciudad de Guatimala, natural -de Villanueva de la Serena, que es en el maestrazgo de Alcántara; y -cuando nos conocimos nos abrazamos los unos á los otros, y preguntando -por su ca<span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span>pitan Pedro -de Albarado, dijeron que allí cerca venia con muchos caballeros, y -que venian en busca de Cortés y de nosotros, y nos contaron todo lo -acaecido en Méjico, ya por mí dicho, y cómo habian enviado á llamar -á Pedro de Albarado para que fuese gobernador, y la causa por qué no -fué, segun he dicho en el capítulo que dello habla, fué por temor -del factor; é yendo por nuestro camino, luego de ahí á dos dias nos -encontramos con el Pedro de Albarado y sus soldados, que fué junto á un -pueblo que se dice la Choluteca Malalaca.</p> - -<p>Pues saber decir cómo se holgó en saber que Cortés era ido á Méjico, -porque excusaba el trabajoso camino que habia de llevar en su busca, -fué harto descanso para todos; y estando allí en el pueblo de la -Choluteca, habian llegado en aquella sazon ciertos capitanes de Pedro -Arias de Ávila, que se decian Garabito y Campañon, y otros que no se -me acuerdan los nombres, que, segun ellos decian, venian á descubrir -tierras y á partir términos con el Pedro de Albarado; y como llegamos -á aquel pueblo con el capitan Luis Marin, estuvimos juntos tres dias -los de Pedro Arias y Pedro de Albarado y nosotros; y desde allí envió -el Pedro de Albarado á un Gaspar Arias de Ávila, vecino que fué de -Guatimala, á tratar ciertos negocios con el gobernador Pedro Arias de -Ávila, é oí decir que era sobre casamientos, porque el Gaspar Arias era -gran servidor de Pedro de Albarado.</p> - -<p>Y volviendo á nuestro viaje, en<span class="pagenum" -id="Page_213">p. 213</span> aquel pueblo se quedaron los de Pedro -Arias, y nosotros fuimos camino de Guatimala, y ántes de llegar á -la provincia de Cuzcatlan, en aquella sazon llovia mucho y venia un -rio que se decia Lempa muy crecido, y no le pudimos pasar en ninguna -manera; acordamos de cortar un árbol que se llama ceiba, y era de tal -gordor, que dél se hizo una canoa que en estas partes otra mayor no -la habia visto, y con gran trabajo estuvimos cinco dias en pasar el -rio, y aun hubo mucha falta de maíz; é pasado el rio, dimos en unos -pueblos que pusimos por nombre los Chapanastiques, que era así su -nombre, adonde mataron los indios naturales de aquellos pueblos un -soldado que se decia Nicuesa, é hirieron otros tres de los nuestros que -habian ido á buscar de comer, y venian ya desbaratados, y les fuimos á -socorrer, y por no nos detener se quedaron sin castigo; y esto es en -la provincia donde agora está poblada la villa de San Miguel; y desde -allí entramos en la provincia de Cuzcatlan, que estaba de guerra, y -hallamos bien de comer; y desde allí veniamos á unos pueblos cerca de -Petapa, y en el camino tenian los guatimaltecas unas sierras cortadas -y unas barrancas muy hondas, donde nos aguardaron, y estuvimos en se -las tomar y pasar tres dias: allí me hirieron de un flechazo, mas no -fué nada la herida, y luego venimos á Petapa, y otro dia dimos en este -valle que llamamos del Tuerto, donde agora está poblada esta ciudad -de Guatimala, que entónces<span class="pagenum" id="Page_214">p. -214</span> todo estaba de guerra sobre pasallos con los naturales; y -acuérdome que cuando veniamos por un repecho abajo comenzó á temblar -la tierra de tal manera, que muchos soldados cayeron en el suelo, -porque duró gran rato el temblor; y luego fuimos camino del asiento -de la ciudad de Guatimala la vieja, donde solian estar los caciques -que se decian Cinacan y Sacachul, y ántes de entrar en la dicha ciudad -estaba una barranca muy honda, y aguardándonos todos los escuadrones -de los guatimaltecas para no dejarnos pasar, y les hicimos ir con la -mala ventura, y pasamos á dormir á la ciudad, y estaban los aposentos -y las casas con tan buenos edificios y ricos, en fin como de caciques -que mandaban todas las provincias comarcanas; y desde allí nos salimos -á lo llano y hicimos ranchos y chozas, y estuvimos en ellos diez dias, -porque el Pedro de Alvarado envió dos veces á llamar de paz á los de -Guatimala y á otros pueblos que estaban en aquella comarca, y hasta ver -su respuesta aguardamos los dias que he dicho, y de que no quisieron -venir ninguno dellos, fuimos por nuestras jornadas largas, sin parar -hasta donde Pedro de Albarado habia dejado su ejército, porque estaba -todo de guerra, y estaba en él por capitan un hermano que se decia -Gonzalo de Albarado.</p> - -<p>Llamábase aquella poblacion donde los hallamos Olintepeque, y -estuvimos descansando ciertos dias, y luego fuimos á Soconusco, y dende -allí á Te<span class="pagenum" id="Page_215">p. 215</span>guantepeque, -y entónces fallecieron en el camino dos vecinos españoles de Méjico que -venian de aquella trabajosa jornada con nosotros, y un cacique mejicano -que se decia Juan Velazquez, capitan que fué de Guatemuz; y por la -posta fuimos á Guaxaca, porque entónces alcanzamos á saber la muerte de -Luis Ponce y otras cosas por mí ya dichas, y decian muchos bienes de su -persona y que venia para cumplir lo que su majestad le mandaba, y no -viamos la hora de haber llegado á Méjico.</p> - -<p>Pues como veniamos sobre ochenta soldados, y entre ellos Pedro -de Albarado, y llegamos á un pueblo que se dice Chalco, dende allí -enviamos á hacer saber á Cortés cómo habiamos de entrar en Méjico otro -dia, que nos tuviesen aparejadas posadas, porque veniamos destrozados; -que habia más de dos años y tres meses que salimos de aquella -ciudad.</p> - -<p>Y de que se supo en Méjico que llegábamos á Iztapalapa á las -calzadas, salió Cortés con muchos caballeros y el Cabildo á nos -recebir; y ántes de ir á parte ninguna, ansí como veniamos fuimos á la -iglesia mayor á dar gracias á nuestro Señor Jesucristo, que nos volvió -á aquella ciudad, y dende la iglesia Cortés nos llevó á sus palacios, -adonde nos tenia aparejada una muy solene comida é muy bien servida; -é ya tenia aderezada la posada de Pedro de Albarado, que entónces era -su casa la fortaleza, porque en aquella sazon estaba nombrado por -alcaide della y de las atarazanas; y al capi<span class="pagenum" -id="Page_216">p. 216</span>tan Luis Marin llevó Sandoval á posar á sus -casas, é á mí é á otro amigo mio, que se decia el capitan Luis Sanchez, -nos llevó Andrés de Tapia á las suyas y nos hizo mucha honra, y el -Sandoval me envió ropas para me ataviar é oro é cacao para gastar; y -ansí hizo Cortés é otros vecinos de aquella ciudad á soldados amigos -conocidos de los que veniamos allí.</p> - -<p>Y otro dia, despues de nos encomendar á Dios, salimos por la -ciudad yo y mi compañero el capitan Luis Sanchez, y llevamos por -intercesores al capitan Sandoval é Andrés de Tapia, y fuimos á ver y -hablar al licenciado Márcos de Aguilar, que, como he dicho, estaba -por gobernador por el poder que para ello le dejó el licenciado Luis -Ponce; y los intercesores que fueron con nosotros, que ya he dicho que -era el capitan Sandoval y Andrés de Tapia, hicieron relacion á Márcos -de Aguilar de nuestras personas y servicios para suplicalle que nos -diese indios en Méjico, porque los indios de Guacacualco no eran de -provecho; y despues de muchas palabras y ofertas que sobre ello nos -dió el Márcos de Aguilar, con prometimientos, dijo que no tenia poder -para dar ni quitar indios, porque ansí lo dejó en el testamento Luis -Ponce de Leon al tiempo que falleció, que todas las cosas de pleitos y -vacaciones de indios de la Nueva-España se estuviesen en el estado que -estaban hasta que su majestad enviara á mandar otra cosa, y que si le -envia<span class="pagenum" id="Page_217">p. 217</span>ban poder para -dar indios, que nos daria de lo mejor que hubiese en la tierra; y luego -nos despedimos dél.</p> - -<p>En este tiempo vino de la isla de Cuba Diego de Ordás, y como fué -el que hubo escrito las cartas que envió el factor diciendo que todos -éramos muertos cuantos habiamos salido de Méjico con Cortés, Sandoval -é otros caballeros con palabras muy desabridas le dijeron que por qué -habia escrito lo que no sabia, no teniendo noticia dello, y que fueron -aquellas cartas tan malas, que se hubiera de perder la Nueva-España por -ellas.</p> - -<p>Y el Diego de Ordás respondió con grandes juramentos que nunca tal -escribió, sino solamente que tuvo nueva, de un pueblo que se dice -Xicalango, que habian venido los pilotos y capitanes y marineros de -dos navíos, y se habian muerto los del un bando con el otro, y que -los indios acabaron de matar á ciertos marineros que quedaban en los -navíos; y que pareciesen las mismas cartas, y verian si era ansí; que -si el factor las glosó é hizo otras, que no tenia culpa.</p> - -<p>Pues para saber Cortés la verdad, el factor y veedor estaban -presos en las jaulas y no se atrevia á hacer justicia dellos, segun -lo dejó mandado Luis Ponce de Leon; y como Cortés tenia otros muchos -debates, acordó de callar en lo del factor hasta que viniese mandado -de su majestad, y temió no le viniesen más males sobre ello; y -porque entónces puso demanda que le volviesen mucha cantidad de sus -haciendas que le vendieron y tomaron para de<span class="pagenum" -id="Page_218">p. 218</span>cir Misas y honras por su alma, pues que -fueron hechas todas aquellas honras con malicia, no siendo muerto, y -por dar crédito á toda la ciudad que éramos muertos, é no por su alma; -que pues vian que hacian bienes y honras por Cortés y por nosotros, -creyesen que era verdad que éramos muertos.</p> - -<p>Y andando en estos pleitos, un vecino de Méjico, que se decia Juan -de Cáceres el Rico, compró los bienes y Misas que habian hecho por el -alma de Cortés, que fuesen por la de Cáceres.</p> - -<p>Y dejaré de contar cosas viejas, y diré cómo el Diego de Ordás, -como era hombre de buenos consejos, viendo que á Cortés ya no le -tenian acato ni se daban nada por él despues que vino Luis Ponce de -Leon, y le habian quitado la gobernacion, y que muchas personas se le -desvergonzaban y no le tenian en nada, le aconsejó que se sirviese -como señor y se llamase señoría y pusiese dosel, y que no solamente se -nombrase Cortés, sino don Hernando Cortés.</p> - -<p>Tambien le dijo el Ordás que mirase que el factor fué criado del -comendador mayor don Francisco de los Cóbos, que es el que manda á -toda Castilla y que algun dia le habria menester al D. Francisco de -los Cóbos, y que el mismo Cortés no estaba bien acreditado con su -majestad ni con los de su Real consejo de Indias; y que no curase de -matar al factor hasta que por justicia fuese sentenciado, porque habia -grandes sospechas en Méjico que le queria despachar y matar en la misma -jaula.</p> - -<p>Y pues viene<span class="pagenum" id="Page_219">p. 219</span> agora -á coyuntura, quiero decir, ántes que más pase adelante en esta mi -relacion, por qué tan secretamente en todo lo que escribo, cuando viene -á pláticas de decir de Cortés no le he nombrado ni nombro D. Hernando -Cortés, ni otros títulos de marqués ni capitan, salvo Cortés á boca -llena.</p> - -<p>La causa dello es, porque él mismo se preciaba de que le llamasen -solamente Cortés; y en aquel tiempo aún no era marqués; porque era tan -tenido y estimado este nombre de Cortés en toda Castilla como en tiempo -de los romanos solian tener á Julio César ó á Pompeyo, y en nuestros -tiempos teniamos á Gonzalo Hernandez, por sobrenombre Gran Capitan, -y entre los cartagineses Annibal, ó de aquel valiente nunca vencido -caballero Diego García de Paredes.</p> - -<p>Dejemos de hablar en los blasones pasados, y diré cómo el tesorero -Alonso de Estrada en aquella sazon casó dos hijas, la una con Jorge de -Albarado, hermano de D. Pedro de Albarado, y la otra con un caballero -que se decia D. Luis de Guzman, hijo de D. Juan de Saavedra, conde -del Castellar; y entónces se concertó que Pedro de Albarado fuese á -Castilla á suplicar á su majestad le hiciese merced de la gobernacion -de Guatimala: y entre tanto que iba envió á Jorge de Albarado por -su capitan á la pacificacion della; y cuando el Jorge de Albarado -vino trujo consigo de camino sobre ducientos indios de Tlascala y de -Cholula y mejicanos, y de Gua<span class="pagenum" id="Page_220">p. -220</span>cachula y de otras provincias que les ayudaron en las -guerras.</p> - -<p>Tambien en aquella sazon envió el Márcos de Aguilar á poblar la -provincia de Chiapa, y fué un caballero que se decia don Juan Enriquez -de Guzman, deudo muy cercano del duque de Medina-Sidonia; y tambien -envió á poblar la provincia de Tabasco, que es el rio que llaman de -Grijalva, y fué por capitan un hidalgo que se decia Baltasar Osorio, -natural de Sevilla; y ansimismo envió á pacificar los pueblos de los -zapotecas, que están en unas muy altas sierras, y fué por capitan un -Alonso de Herrera, natural de Jerez, y este capitan fué de los soldados -de Cortés; y por no contar al presente lo que cada uno destos capitanes -hizo en sus conquistas, lo dejaré de decir hasta que venga á tiempo -y sazon; é quiero hacer relacion de cómo en este tiempo falleció el -Márcos de Aguilar, y lo que pasó sobre el testamento que hizo para que -gobernase el tesorero.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_194"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCIV.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO MÁRCOS DE AGUILAR FALLECIÓ, Y DEJÓ EN EL - TESTAMENTO QUE GOBERNASE EL TESORERO ALONSO DE ESTRADA, Y QUE NO - ENTENDIESE EN PLEITOS DEL FACTOR NI VEEDOR NI DAR NI QUITAR INDIOS - HASTA QUE SU MAJESTAD MANDASE LO QUE MÁS EN ELLO FUESE SERVIDO, SEGUN - Y DE LA MANERA QUE LE DEJÓ EL PODER LUIS PONCE DE LEON.</p> -</div> - -<p>Teniendo en sí la gobernacion Márcos de Aguilar, como dicho tengo, -estaba muy ético y<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span> -doliente y malo de bubas; los médicos le mandaron que mamase á una -mujer de Castilla, y con leche de cabras se sostuvo cerca de ocho -meses, y de aquella dolencia y calenturas que le dieron falleció, y en -el testamento que hizo mandó que sólo gobernase el tesorero Alonso de -Estrada, ni más ni ménos que tuvo el poder de Luis Ponce de Leon.</p> - -<p>Y viendo el cabildo de Méjico é otros procuradores de ciertas -ciudades, que en aquella sazon se hallaron en Méjico, que el Alonso de -Estrada solo no podia gobernar tan bien como convenia, por causa que -Nuño de Guzman, que habia dos años que vino de Castilla por gobernador -de la provincia de Pánuco, se metia en los términos de Méjico y decia -que eran sujetos de su provincia; é como venia furioso, é no miraba -á lo que su majestad le mandaba en las provisiones que dello traia; -porque un vecino de Méjico que se decia Pedro Gonzalez de Trujillo, -persona muy noble, dijo que no queria estar debajo de su gobernacion, -sino de la de Méjico, pues los indios de su encomienda no eran de los -de Pánuco, y por otras palabras que pasaron, sin más ser oido, le -mandó ahorcar; y demas desto, hizo otros desatinos, que ahorcó á otros -españoles por hacerse temer, y no tenia acato ni se le daba nada por -Alonso de Estrada el tesorero, aunque era gobernador, ni le tenia en la -estima que era obligado.</p> - -<p>Y viendo aquellos desatinos de Nuño de Guzman el cabildo de Méjico -y otros caballeros vecinos<span class="pagenum" id="Page_222">p. -222</span> de aquella ciudad, porque temiese el Nuño de Guzman é -hiciese lo que su majestad mandaba, suplicaron al tesorero que -juntamente con él gobernase Cortés, pues convenia al servicio de -Dios nuestro Señor y de su majestad; y el tesorero no quiso, é otras -personas dicen que Cortés no lo quiso acetar, porque no dijesen -maliciosos que por fuerza queria señorear, y tambien porque hubo -murmuraciones que tenian sospecha en la muerte de Márcos de Aguilar, -que Cortés fué causa della é dió con qué murió: y lo que se concertó -fué, que juntamente con el tesorero gobernase Gonzalo de Sandoval, que -era alguacil mayor y persona que se hacia mucha cuenta dél; é lo hubo -por bien el tesorero; mas otras personas dijeron que si lo aceptó fué -por casar una hija con el Sandoval, y si se casara con ella, fuera el -Sandoval muy más estimado y por ventura hubiera la gobernacion, porque -en aquella sazon no se tenia en tanta estima esta Nueva-España como -agora.</p> - -<p>Pues estando gobernando el tesorero y el Gonzalo de Sandoval, -pareció ser, como en este mundo hay hombres muy desatinados, que un -Fulano Proaño, que dicen que se fué en aquella sazon á lo de Xalisco, -huyendo de Méjico, que despues fué muy rico; y el Sandoval, como -gobernador que era, que habia de hacer justicia sobre ello y prender -al Proaño, no lo hizo, porque se fué huyendo adonde no podia ser -habido, por mucha diligencia que sobre ello<span class="pagenum" -id="Page_223">p. 223</span> puso; y puesto que claramente se supo que -no podria alcanzar justicia, lo disimuló.</p> - -<p>Dejemos esto, y quiero decir que en aquellos dias que anduvieron -los conciertos dichos para que Cortés gobernase con el tesorero, y -pusieron al Sandoval por compañero en la gobernacion, segun ya dicho -tengo, aconsejaron á Alonso de Estrada que luego por la posta fuese -en un navío á Castilla é hiciese relacion dello á su majestad, y aun -le indujeron que dijese que por fuerza le pusieron á Sandoval por -compañero, segun ya dicho tengo, porque no quiso ni consintió que -Cortés juntamente gobernase con él; y demas desto, ciertas personas, -que no estaban bien con Cortés, escribieron otras cartas de por sí, y -en ellas decian que Cortés habia mandado dar ponzoña á Luis Ponce de -Leon y á Márcos de Aguilar, é que ansimismo al adelantado Garay, é que -en unos requesones que les dieron en un pueblo que se dice Iztapalapa -creian que les dieron rejalgar en ellos, y que por aquella causa no -quiso comer un fraile de la órden de señor Santo Domingo dellos; y -todo lo que escribian de Cortés eran maldades y traiciones que le -levantaron, y tambien escribieron que Cortés queria matar al factor y -veedor; y en aquella sazon tambien fué á Castilla el contador Albornoz, -que jamás estuvo bien con Cortés.</p> - -<p>Y como su majestad y los del Real Consejo de Indias vieron -las cartas que he dicho que enviaron di<span class="pagenum" -id="Page_224">p. 224</span>ciendo mal de Cortés, y se informaron del -contador Albornoz, é lo de Luis Ponce é lo de Márcos de Aguilar, ayudó -muy mal contra Cortés, é haber oido lo del desbarate del Narvaez y del -Garay, y lo de Tapia y lo de Catalina Suarez la Marcayda, su primera -mujer; y estaban mal informados de otras cosas, é creyeron ser verdad -lo que agora escribian; luego mandó su majestad proveer que sólo -Alonso de Estrada gobernase, y dió por bueno cuanto habia hecho, y -en los indios que encomendó; que sacasen de las prisiones y jaulas -al factor y veedor y les volviesen sus bienes, y por la posta vino -un navío con las provisiones; y para castigar á Cortés de lo que le -acusaban, mandó que luego viniese un caballero que se decia don Pedro -de la Cueva, comendador mayor de Alcántara, y que á costa de Cortés -trujese trescientos soldados, y que si le hallase culpado le cortase la -cabeza, y á los que juntamente con él habian hecho algun deservicio á -su majestad, é que á los verdaderos conquistadores que les diese de los -pueblos que quitasen á Cortés; y ansimismo mandó proveer que viniese -audiencia Real, creyendo con ella habria recta justicia.</p> - -<p>É ya que se estaba apercibiendo el comendador don Pedro de la -Cueva para venir á la Nueva-España, por ciertas pláticas que despues -hubo en la córte, ó porque no le dieron tantos mil ducados como pedia -para el viaje, y porque con el audiencia Real, creyendo que lo<span -class="pagenum" id="Page_225">p. 225</span> pusieran en justicia, se -estorbó su jornada, que no vino, é porque el duque de Béjar quedó por -nuestro fiador otra vez.</p> - -<p>Y quiero volver al tesorero, que, como se vió tan favorecido de su -majestad, é haber sido tantas veces gobernador, y agora de nuevo le -mandaba su majestad gobernar solo; y aun le hicieron creer al tesorero -que habian informado al Emperador nuestro señor que era hijo del Rey -Católico, y estaba muy ufano, y tenia razon; é lo primero que hizo -fué enviar á Chiapa por capitan á un su primo, que se decia Diego de -Mazariegos, y mandó tomar residencia á don Juan Enriquez de Guzman, el -que habia enviado por capitan Márcos de Aguilar, y más robos y quejas -se halló que habia hecho en aquella provincia que bienes; y tambien -envió á conquistar é pacificar los pueblos de los zapotecas y minxes, -y que fuesen por dos partes, para que mejor los prendiesen, á traer de -paz, que fuese por la parte de la banda del Norte, é envió á un Fulano -de Barrios, que decian que habia sido capitan en Italia y que era muy -esforzado, que nuevamente habia venido de Castilla á Méjico (no digo -por Barrios el de Sevilla, el cuñado que fué de Cortés), y le dió sobre -cien soldados, y entre ellos muchos escopeteros y ballesteros.</p> - -<p>Llegado este capitan con sus soldados á los pueblos de los -zapotecas, que se decian los titepeques, una noche salen los indios -naturales de aquellos pueblos y dan sobre el capitan y sus soldados; y -tan de repen<span class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span>te dieron -en ellos, que mataron al capitan Barrios y á otros siete soldados, y á -todos los más hirieron, y si de presto no tomaran las de Villadiego, y -se vinieran á acoger á unos pueblos de paz, todos murieran.</p> - -<p>Aquí verán cuánto va de los conquistadores viejos á los nuevamente -venidos de Castilla, que no saben qué cosa es guerra de indios ni sus -astucias: en esto paró aquella conquista.</p> - -<p>Digamos agora del otro capitan que fué por la parte de Guaxaca, -que se decia Figuero, natural de Cáceres, que tambien dijeron que -habia sido capitan en Castilla, y era muy amigo del tesorero Alonso -de Estrada, y llevó otros cien soldados de los nuevamente venidos de -Castilla á Méjico, y muchos escopeteros y ballesteros y aun diez de -á caballo; y como llegaron á las provincias de los zapotecas, envió -á llamar á un Alonso de Herrera, que estaba en aquellos pueblos por -capitan de treinta soldados, por mandado de Márcos de Aguilar en el -tiempo que gobernaba, segun lo tengo dicho en el capítulo que dello -hace mencion; y venido el Alonso de Herrera á su llamada, porque, -segun apareció, traia poder el Figuero para que estuviese debajo de su -mano, é sobre ciertas pláticas que tuvieron, ó porque no quiso quedar -en su compañía, vinieron á echar mano á las espadas, y el Herrera -acuchilló á el Figuero y á otros tres de los soldados que traia, que le -ayudaban.</p> - -<p>Pues viendo el Figuero que estaba herido y manco de un brazo, y no -se atrevia<span class="pagenum" id="Page_227">p. 227</span> á entrar -en las sierras de los miuxes, que eran muy altas y malas de conquistar, -y los soldados que traia no sabian conquistar aquellas tierras, -acordó de andarse á desenterrar sepulturas de los enterramientos de -los caciques de aquella provincia, porque en ellas halló cantidad de -joyas de oro, con que antiguamente tenian costumbre de se enterrar los -principales de aquellos pueblos; y dióse tal maña, que sacó dellas -sobre cien mil pesos de oro, y con otras joyas que hubo de dos pueblos, -acordó de dejar la conquista é pueblos en que estaba, y dejólos muy más -de guerra á algunos dellos que los halló, y fué á Méjico, y dende allí -se iba á Castilla el Figuero con su oro; y embarcado en la Veracruz, -fué su ventura tal, que el navío en que iba dió con recio temporal -al través junto á la Veracruz, de manera que se perdió él y su oro y -se ahogaron quince pasajeros, y todo se perdió; y en aquello pararon -los capitanes que envió el tesorero á conquistar aquellos pueblos, -que nunca vinieron de paz hasta que los vecinos de Guacacualco los -conquistamos, y como tienen altas sierras y no pueden ir caballos, me -quebranté el cuerpo, de tres veces que me hallé en aquellas conquistas; -porque, puesto que en los veranos los atraimos de paz, en entrando las -aguas se tornaban á levantar y mataban á los españoles que podian haber -desmandados; y como siempre les seguiamos, vinieron de paz, y está -poblada una villa que dicen San<span class="pagenum" id="Page_228">p. -228</span> Alfonso.</p> - -<p>Pasemos adelante, y dejaré de traer á la memoria desastres de -capitanes que no han sabido conquistar, y digo que, como el tesorero -supo que habian acuchillado á su amigo el capitan Figuero, como dicho -tengo, envió luego á prender á Alonso de Herrera, é no se pudo haber, -porque se fué huyendo á unas sierras, y los alguaciles que envió -trujeron preso á un soldado de los que solia tener el Herrera consigo; -y así como llegó á Méjico, sin más ser oido, le mandó el tesorero -cortar la mano derecha.</p> - -<p>Llamábase el soldado Cortejo, y era hijodalgo; y demas desto, en -aquel tiempo un mozo de espuelas de Gonzalo de Sandoval tuvo otra -quistion con otro criado del tesorero, y le acuchilló, de que hubo -muy gran enojo el tesorero, y le mandó cortar la mano; y esto fué en -tiempo que Cortés ni Sandoval no estaban en Méjico; que se habian ido -á un gran pueblo que se dice Cornabaca, y se fueron por quitarse de -bullicios y parlerías, y tambien por apaciguar ciertos encuentros que -habia entre los caciques de aquel pueblo.</p> - -<p>Pues como supieron Cortés y Gonzalo de Sandoval por cartas que el -Cortejo y mozo de espuelas estaban presos y que les querian cortar -las manos, de presto vinieron á Méjico; y de que hallaron lo que -dicho tengo, y no habia remedio en ello, sintieron mucho aquella -afrenta que el tesorero hizo á Cortés y á Sandoval, y dicen que -le dijo Cortés tales palabras al tesorero en su presencia, que no -las<span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span> quisiera oir, -y aun tuvo temor que le queria mandar matar, y con este temor allegó -el tesorero soldados y amigos para tener en su guarda, y sacó de las -jaulas al factor y veedor para que, como oficiales de su majestad, se -favoreciesen los unos á los otros contra Cortés; y de que los hubo -sacado, de ahí á ocho dias, por consejo del factor y otras personas que -no estaban bien con Cortés, le dijeron al tesorero que en todo caso -luego desterrase á Cortés de Méjico; porque entre tanto que estuviese -en aquella ciudad jamás podria gobernar bien ni habria paz, y siempre -habria bandos.</p> - -<p>Pues ya este destierro firmado del tesorero, se lo fueron á -notificar á Cortés, y dijo que lo cumpliria muy bien, y que daba -gracias á Dios, que dello era servido, que de las tierras y ciudad que -él con sus compañeros habia descubierto y ganado, derramando de dia y -de noche mucha sangre de su cuerpo, y muerte de tantos soldados, que -le viniesen á desterrar personas que no eran dignas de bien ninguno -ni de tener los oficios que tienen, y que él iria á Castilla á dar -relacion dello á su majestad y demandar justicia contra ellos; y que -fué gran ingratitud la del tesorero, desconocido del bien que le habia -hecho Cortés; y luego se salió de Méjico y se fué á una villa suya que -se dice Cuyoacan, y dende allí á Tezcuco, y dende allí á pocos dias á -Tlascala; y en aquel instante la mujer del tesorero, que se decia doña -Marina<span class="pagenum" id="Page_230">p. 230</span> Gutierrez de -la Caballería, cierto digna de buena memoria por sus muchas virtudes, -como supo el desconcierto que su marido habia hecho en sacar de las -jaulas al factor y veedor y haber desterrado á Cortés, con gran pesar -que tenia, le dijo á su marido:</p> - -<p>—«Plega á Dios que por estas cosas que habeis hecho no os venga mal -dello.»</p> - -<p>Y le trujo á la memoria los bienes y mercedes que siempre Cortés le -habia hecho, y los pueblos de indios que le dió, y que procurase de -tornar á hacer amistades con él para que vuelva á la ciudad de Méjico, -ó que se guardase muy bien, no le matasen; y tantas cosas le dijo, -que, segun muchas personas despues platicaban, se habia arrepentido el -tesorero de lo haber desterrado, y aun de haber sacado de las jaulas al -factor y veedor, porque en todo le iban á la mano y eran muy contrarios -á Cortés.</p> - -<p>Y en aquella sazon vino de Castilla don fray Julian Garcés, primer -Obispo que fué de Tlascala, y era natural de Aragon, y por honra del -cristianísimo Emperador nuestro señor se llamó Carolense, y fué gran -predicador, y se vino por su obispado de Tlascala; y como supo lo que -el tesorero habia hecho en el destierro de Cortés, le pareció muy mal -y por poner concordia entre ellos se vino á una ciudad, ya otras veces -por mí nombrada, que se dice Tezcuco; y como estaba junto á la laguna, -se embarcó en dos canoas grandes, y con dos clérigos y un fraile y su -fardaje se vino á la ciudad de Méjico, y ántes<span class="pagenum" -id="Page_231">p. 231</span> de entrar en ella supieron su venida en -Méjico, y le salieron á recebir con toda la pompa y cruces y clerecía -y religiosos y Cabildos, é conquistadores é caballeros y soldados que -en Méjico se hallaron; y cuando el Obispo hubo descansado dos dias, el -tesorero le echó por intercesor para que fuese adonde Cortés estaba en -aquella sazon y los hiciese amigos, é le alzaba el destierro, y que -se volviese á Méjico; y fué el Obispo y trató las amistades, y nunca -pudo acabar cosa ninguna con Cortés; ántes, como dicho tengo, se fué -á Tezcuco ó á Tlascala muy acompañado de caballeros é otras personas -y en lo que entendia Cortés era en allegar todo el oro y plata que -podia para ir á Castilla; y demas de lo que le daban de los tributos de -sus pueblos, empeñaba otras rentas é indios que le prestaban amigos; -y ansimismo se aparejaban el capitan Gonzalo de Sandoval y Andrés de -Tapia, y llegaron y recogian todo el oro y plata que podian de sus -pueblos, porque estos dos capitanes fueron en compañía de Cortés á -Castilla.</p> - -<p>Pues como estaba Cortés en Tlascala, íbanle á ver muchos vecinos -de Méjico y de otras villas, y soldados que no tenian encomiendas de -indios, y los caciques de Méjico le iban á servir; y aun, como hay -hombres bulliciosos y amigos de escándalos é novedades, le iban á -aconsejar para que si se queria alzar por Rey en la Nueva-España, que -en aquel tiempo tenia lugar y que ellos serian en le ayudar; y<span -class="pagenum" id="Page_232">p. 232</span> Cortés echó presos á dos -hombres de los que le vinieron con aquellas pláticas, y les trató mal, -llamándoles de traidores, y estuvo para los ahorcar; y tambien le -trujeron otra carta de otros bandoleros, que le enviaron de Méjico, y -le decian lo mismo; y esto era, segun dijeron, para tentar á Cortés ó -tomarle en algunas palabras que de su boca dijese sobre aquel mal caso; -y como Cortés en todo era servidor de su majestad, con amenazas dijo á -los que le venian con aquellos tratos que no viniesen más adelante dél -con aquellas parlerías de traiciones, que los mandaria ahorcar; y luego -escribió al Obispo lo que pasaba, para que él dijese al tesorero que, -como gobernador, mandase castigar á los traidores que le venian con -aquellos consejos; si no, que él los mandaria ahorcar.</p> - -<p>Dejemos á Cortés en Tlascala aderezando para se ir á Castilla, y -volvamos al tesorero y factor y veedor, que, ansí como venian á Cortés -hombres bandoleros que deseaban ruidos y andar en bullicios, tambien -iban y decian al tesorero y al factor que ciertamente Cortés estaba -llegando gente para los venir á matar, aunque echaba fama que para -venir á Castilla, y á aquel efeto estaban todos los caciques mejicanos -y de Tezcuco en Tlascala, y de todos los más pueblos de alrededor de la -laguna en su compañía, para ver cuándo les mandaba dar guerra.</p> - -<p>Entónces temió mucho el factor y veedor y el tesorero, creyendo que -les queria matar; y para saber é<span class="pagenum" id="Page_233">p. -233</span> inquirir si era verdad, volvieron á importunar al mismo -Obispo que fuese á ver qué cosa era, y escribieron con grandes ofertas -á Cortés, demandándole perdon; y el Obispo lo hubo por bueno el ir á -hacer amistades, por visitar á Tlascala; y desque llegó donde Cortés -estaba, despues de le salir á recebir toda aquella provincia, y ver la -gran lealtad y lo que habia hecho Cortés en prender los bandoleros, y -las palabras que sobre aquel caso le escribió, luego hizo mensajeros al -tesorero, y dijo que Cortés era muy leal caballero y gran servidor de -su majestad, y que en nuestros tiempos se podia poner en la cuenta de -los muy afamados servidores de la corona Real, y que en lo que estaba -entendiendo era aviarse para ir ante su majestad, y que podian estar -sin sospecha de lo que pensaban; y tambien le escribió que tuvo mala -consideracion en le haber desterrado, y que no lo acertó.</p> - -<p>Entónces diz que le dijo en la carta que le escribió:</p> - -<p>—«Oh señor tesorero Alonso de Estrada, y ¡cómo ha dañado y estragado -este negocio!»</p> - -<p>Dejemos esto de la carta; que no me acuerdo bien si volvió Cortés -á Méjico para dejar recaudo á las personas á quien habia de dar los -poderes para entender en su estado y casa é cobrar los tributos de -los pueblos de su encomienda; salvo sé que dejó el poder mayor al -licenciado Juan Altamirano y á Diego de Ocampo y Alonso Valiente -y á Santa Cruz burgalés, y sobre todos á Altamirano; é ya tenia -llegado<span class="pagenum" id="Page_234">p. 234</span> muchas aves -de las diferenciadas de otras que hay en Castilla, que era cosa muy de -ver, y dos tigres, y muchos barriles de liquidámbar y bálsamo cuajado -y otro como aceite, y cuatro indios maestros de jugar el palo con los -piés, que en Castilla y en todas partes es cosa de ver, y otros indios -bailadores, que suelen hacer una manera de ingenio, al parecer como que -vuelan por alto estando bailando; y llevó tres indios corcovados de tal -manera, que era cosa monstruosa, porque estaban quebrados por el cuerpo -y eran muy enanos; y tambien llevó indios é indias muy blancos, que con -el gran blancor no veian bien; y entónces los caciques de Tlascala le -rogaron que llevase en su compañía tres hijos de los más principales -de aquella provincia, y entre ellos fué un hijo de Xicotenga el viejo -ciego, que despues se llamó don Lorenzo de Vargas, y llevó otros -caciques mejicanos; y estando aderezando su partida, le llegaron nuevas -de la Veracruz que habian venido dos navíos muy buenos veleros, y en -ellos le trujeron cartas de Castilla, y lo que se contenia en ellas -diré adelante.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_195"> - <p><span class="pagenum" id="Page_235">p. 235</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCV.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO VINIERON CARTAS Á CORTÉS DE ESPAÑA, DEL - CARDENAL DE SIGÜENZA DON GARCÍA DE LOYOSA, QUE ERA PRESIDENTE DE - INDIAS Y LUEGO FUÉ ARZOBISPO DE SEVILLA, Y DE OTROS CABALLEROS, PARA - QUE EN TODO CASO SE FUESE LUEGO Á CASTILLA, Y LE TRUJERON NUEVAS QUE - ERA MUERTO SU PADRE MARTIN CORTÉS, Y LO QUE SOBRE ELLO HIZO.</p> -</div> - -<p>Ya he dicho en el capítulo pasado lo acaecido entre Cortés y el -tesorero y el factor y veedor, é por qué causa lo desterró de Méjico, -y cómo vino dos veces el obispo de Tlascala á entender en amistades, -y Cortés nunca quiso responder á cartas ni á cosa ninguna que le -dijesen, y se apercibió para ir á Castilla; y le vinieron cartas del -presidente de Indias don García de Loyosa, y del duque de Béjar y de -otros caballeros, en que le decian que, como estaba ausente, daban -quejas delante de su majestad, y decian en las quejas muchos males y -muertes que habia hecho dar á los gobernadores que su majestad enviaba, -y que fuese en todo caso á volver por su honra; y le trujeron nuevas -que su padre Martin Cortés era fallecido; y como vió las cartas,<span -class="pagenum" id="Page_236">p. 236</span> le pesó mucho, ansí de la -muerte de su padre como de las cosas que dél decian que habia hecho, -no siendo ansí; y se puso luto, puesto que lo traia en aquel tiempo -por la muerte de su mujer doña Catalina Suarez la Marcayda, é hizo -gran sentimiento por su padre, y las honras lo mejor que pudo; y si -mucho deseo tenia de ántes de ir á Castilla, dende allí adelante se dió -mayor priesa, porque luego mandó á su mayordomo, que se decia Pedro -Ruiz de Esquivel, natural de Sevilla, que fuese á la Veracruz, y de dos -navíos que habian llegado, que tenian fama que eran nuevos y veleros, -que los comprase; y estaba apercibiendo bizcocho y cecina y tocinos y -lo perteneciente para el matalotaje muy cumplidamente, como convenia -para un gran señor y rico que Cortés era, y cuantas cosas se pudieron -haber en la Nueva-España que eran buenas para el mar, y conservas que á -Castilla vinieron; y fueron tantas y de tanto género, que para dos años -se pudieran mantener otros dos navíos, aunque tuvieran mucha más gente, -con lo que en Castilla les sobró.</p> - -<p>Pues yendo el mayordomo por la laguna de Méjico en una canoa grande -para ir á un pueblo que se dice Ayotcingo, que es donde desembarcan -las canoas, que por ir más presto á hacer lo que Cortés le mandaba -fué por allí, y llevó seis indios mejicanos remeros y un negro, é -ciertas barras de oro para comprar los navíos; y quien quiera que fué, -le aguardó en la misma laguna<span class="pagenum" id="Page_237">p. -237</span> y le mató, que nunca se supo quién ni quién no, ni pareció -canoa ni indios ni el negro que la remaba, salvo que dende allí á -cuatro dias hallaron al Esquivel en una isleta de la laguna, el medio -cuerpo comido de aves carniceras.</p> - -<p>Sobre la muerte deste mayordomo hubo grandes sospechas, porque unos -decian que era hombre que se alababa de cosas que decia él mismo que -pasaba con damas é con otras señoras, é decian otras cosas malas que -diz que hacia; é á esta causa estaba malquisto, y ponian sospechas de -otras muchas cosas que aquí no declaro; por manera que no se supo de su -muerte, ni aun se pesquisó muy de raíz quién le mató, perdónele Dios; -y luego Cortés volvió á enviar de presto á otros mayordomos para que -le tuviesen aparejados los navíos é metido el bastimento é pipas de -vino, y mandó dar pregones que cualesquier personas que quisieren ir -á Castilla les dará pasaje y comida de balde, yendo con licencia del -gobernador.</p> - -<p>Y luego Cortés, acompañado de Gonzalo de Sandoval y de Andrés de -Tapia y de otros caballeros, se fué á la Veracruz, y como se hubo -confesado y comulgado se embarcó; y quiso nuestro Señor Dios dalle -tal viaje, que en cuarenta y un dias llegó á Castilla sin parar en -la Habana ni en isla ninguna, y fué á desembarcar cerca de la villa -de Pálos, junto á Nuestra Señora de la Rávida; y como se vieron en -salvamento en aquella tierra, hincan las rodillas en tierra y alzan las -manos al Cielo, dan<span class="pagenum" id="Page_238">p. 238</span>do -muchas gracias á Dios por las mercedes que siempre les hacia; y -llegaron á Castilla en el mes de Diciembre de 1527 años.</p> - -<p>Y pareció ser que Gonzalo de Sandoval iba muy doliente, y á grandes -alegrías hubo tristezas, que fué Dios servido dende ahí á pocos dias de -le llevar desta vida en la villa de Pálos, y en la posada que estaba -era de un cordonero de hacer jarcias y cables y maromas, y ántes -que muriese le hurtó el huésped trece barras de oro; lo cual vió el -Sandoval por sus ojos que se las sacaron de una caja, porque aguardó -el cordonero que no estuviese allí persona ninguna en compañía del -Sandoval; é tuvo tales astucias, que envió á sus criados del Sandoval -que fuesen por la posta á la Rávida á llamar á Cortés; y el Sandoval, -puesto que lo vió, no osó dar voces, porque, como estaba muy debilitado -y flaco y malo, temió que el cordonero, que le pareció mal hombre, no -le echase el colchon ó almohada sobre la boca y le ahogase; y luego se -fué el huésped á Portugal, huyendo con las barras de oro y no se pudo -cobrar cosa ninguna.</p> - -<p>Volvamos á Cortés, que cuando supo que estaba muy malo el Sandoval -vino luego por la posta adonde estaba, y el Sandoval le dijo la maldad -que su huésped le habia hecho, y cómo le hurtó las barras de oro y se -fué huyendo; en lo cual, puesto que pusieron gran diligencia para que -se cobrasen, como se pasó en Portugal, se quedó con ello; y el Sandoval -cada dia iba empeorando de su mal, y los médicos<span class="pagenum" -id="Page_239">p. 239</span> que le curaban le dijeron que luego se -confesase y recibiese los Santos Sacramentos é hiciese testamento, y él -lo hizo con grande devocion, y mandó muchas mandas ansí á pobres como á -monasterios, y nombró por su albacea á Cortés y heredera á una hermana -ó hermanas; é la una hermana, el tiempo andando, se casó con un hijo -bastardo del conde de Medellin; y como hubo ordenado su alma y hecho -testamento, dió el ánima á nuestro Señor Dios, que la crió, y por su -muerte se hizo gran sentimiento, y con toda la pompa que pudieron le -enterraron en el monasterio de nuestra Señora de la Rávida; y Cortés, -con todos los caballeros que iban en su compañía, se pusieron luto; -perdónele Dios, amen.</p> - -<p>Y luego Cortés envió correo á su majestad y al Cardenal de Sigüenza, -y al duque de Béjar y al conde de Aguilar y á otros caballeros, é -hizo saber cómo habia llegado á aquel puerto y de cómo Gonzalo de -Sandoval habia fallecido, é hizo relacion de la calidad de su persona -y de los grandes servicios que habia hecho á su majestad, y que fué -capitan de mucha estima ansí para mandar ejércitos como para pelear -por su persona; y como aquellas cartas llegaron ante su majestad, -recibió alegría de la venida de Cortés, puesto que le pesó de la -muerte del Sandoval, porque ya tenia noticia de su generosa persona, y -ansimismo le pesó al Cardenal don García de Loyosa y al Real Consejo de -Indias; pues el duque de Béjar<span class="pagenum" id="Page_240">p. -240</span> y el conde de Aguilar y otros caballeros se holgaron en gran -manera, puesto que á todos les pesó de la muerte de Sandoval.</p> - -<p>Y luego fué el duque de Béjar, juntamente con el conde de Aguilar, -á dar más relacion dello á su majestad, puesto que ya tenia la carta -de Cortés, y dijo que bien sabia la gran lealtad de quien habia fiado, -y que caballero que tan grandes servicios le habia hecho, que en todo -lo demas lo habia de mostrar en lealtad, como era obligado á su Rey y -señor, lo cual se ha parecido bien ahora por la obra; y esto dijo el -duque porque en el tiempo que ponian las acusaciones y decian muchos -males contra Cortés delante de su majestad, puso tres veces su cabeza -y estado por fiador de Cortés y de los soldados que estábamos en su -compañía, que éramos muy leales y grandes servidores de su majestad -y dignos de grandes mercedes, porque en aquel tiempo no estaba -descubierto el Pirú ni habia la fama de lo que despues hubo; y luego su -majestad envió á mandar que por todas las ciudades y villas por donde -Cortés pasase le hiciesen mucha honra, y el duque de Medina-Sidonia le -hizo gran recebimiento en Sevilla y le presentó caballos muy buenos; -y despues que reposó allí dos dias, fué á jornadas largas á Nuestra -Señora de Guadalupe para tener novenas.</p> - -<p>Y fué su ventura tal, que en aquella sazon habia allí llegado -la señora doña María de Mendoza, mujer del comendador mayor de -Leon don Francisco de los C<span class="pagenum" id="Page_241">p. -241</span>óbos, y habia traido en su compañía muchas señoras de grande -estado, y entre ellas una señora doncella, hermana suya, que de ahí á -dos años casó con el adelantado de Canaria; y como Cortés lo supo, hubo -gran placer, y luego como llegó, despues de haber hecho oracion delante -de Nuestra Señora y dado limosna á pobres y mandar decir Misa, puesto -que llevaba luto por su padre y su mujer y por Gonzalo de Sandoval, -fué muy acompañado de los caballeros que llevó de la Nueva-España y -con otros que se le habian allegado para su servicio, y fué á hacer -gran acato á la señora doña María de Mendoza, y á una señora doncella, -su hermana, que era muy hermosa, y á todas las demas señoras que con -ellas venian, y como Cortés en todo era muy cumplido y regocijado, y -la fama de sus grandes hechos volaba por toda Castilla, pues plática y -agraciada expresiva no le faltaba, y sobre todo, mostrarse muy franco y -tener riquezas de que dar, comenzó á hacer grandes presentes de muchas -joyas de oro de diversas hechuras á todas aquellas señoras, y despues -de las joyas, dió penachos de plumas verdes llenas de argentería de oro -y de perlas, y en todo lo que dió fué muy aventajada la señora doña -María de Mendoza y la señora su hermana.</p> - -<p>Y despues que hubo hecho aquellos ricos presentes, dió por sí sola -á la señora doncella ciertos tejuelos de oro muy fino para que hiciese -joyas, y tras esto, mandó dar mucho liquidámbar y<span class="pagenum" -id="Page_242">p. 242</span> bálsamo para que se sahumasen; y mandó -á los indios maestros de jugar el palo con los piés, que delante de -aquellas señoras les hiciesen fiesta y trujesen el palo de un pié al -otro, que fué cosa de que se contentaron y aun se admiraron de lo ver; -y demas de todo esto, supo Cortés que de la tierra por donde habia -venido la señora doncella se le mancó una acémila, y secretamente -mandó comprar dos muy buenas y que las entregasen á los mayordomos que -traian cargo de su servicio; y aguardó en la villa de Guadalupe hasta -que partiesen para la córte, que en aquella sazon estaba en Toledo, y -fuéles acompañando y sirviendo é haciendo banquetes y fiestas, y tan -gran servidor se mostró, que lo sabia muy bien hacer y representar, que -la señora doña María de Mendoza le trató casamiento con su hermana; -y si Cortés no fuera desposado con la señora doña Juana de Guzman, -sobrina del duque de Béjar, ciertamente tuviera grandísimos favores -del comendador mayor de Leon y de la señora doña María de Mendoza, su -mujer, y su majestad le diera la gobernacion de la Nueva-España.</p> - -<p>Dejemos de hablar en este casamiento, pues todas las cosas son -guiadas y encaminadas por la mano de Dios, y diré cómo escribió la -señora doña María de Mendoza al comendador mayor de Leon, su marido, -sublimando en gran manera las cosas de Cortés, y que no era nada la -fama que tiene de sus heróicos hechos para lo que ha visto y co<span -class="pagenum" id="Page_243">p. 243</span>nocido de su persona y -conversacion y franqueza, y le representó otras gracias que en él habia -conocido y los servicios que le habia hecho, y que le tenga por su -muy gran servidor, y que á su majestad le haga sabidor de todo y le -suplique que le haga mercedes.</p> - -<p>Y como el comendador mayor vió la carta de su mujer, se holgó con -ella; y como era el más privado que hubo en nuestros tiempos del -Emperador, llevóle la misma carta á su majestad, y de su parte le -suplicó que en todo le favoreciese, y ansí su majestad lo hizo, como -adelante diré; é dijo el duque de Béjar y el almirante al Cortés, como -por pasatiempo, cuando hubo llegado á la córte, que habian oido decir á -su majestad, cuando supo que habia venido á Castilla, que tenia deseos -de ver y conocer á su persona, que tantos y tan buenos servicios le ha -hecho, y de quien tantos males le han informado que hacia con mañas y -astucias.</p> - -<p>Pues llegado Cortés á la córte, su majestad le mandó señalar -posada.</p> - -<p>Pues por parte del duque de Béjar y del conde de Aguilar y de otros -grandes señores, sus deudos, le salieron á recebir y se le hizo mucha -honra; y otro dia, con licencia de su majestad, fué á le besar sus -Reales piés, llevando en su compañía por sus intercesores, por más le -honrar, al Almirante y al duque de Béjar y al comendador mayor de Leon; -y Cortés, despues de demandar licencia para hablar, se arrodilló en el -suelo, y su majestad le mandó levantar, y lue<span class="pagenum" -id="Page_244">p. 244</span>go representó sus muchos y notables -servicios, todo lo acontecido en las conquistas é ida de Honduras, y -las tramas que hubo en Méjico del factor y veedor, y recontó todo lo -que llevaba en la memoria; y porque era muy larga relacion, y por no -embarazar más á su majestad, entre otras pláticas, dijo:</p> - -<p>—«Ya vuestra majestad estará cansado de me oir, y para un tan gran -Emperador y Monarca de todo el mundo, como vuestra majestad es, no es -justo que un vasallo como yo tenga tanto atrevimiento, y mi lengua -no está acostumbrada á hablar con vuestra majestad, y podria ser que -mi sentido no diga con aquel tan debido acato que debo todas las -cosas acaecidas; aquí tengo este memorial, por donde vuestra majestad -podrá ver, si fuese servido, todas las cosas muy por extenso cómo -pasaron.»</p> - -<p>Y entónces se hincó de rodillas para besarle los piés por las -mercedes que fué servido hacerle en le haber oido, y el Emperador -nuestro señor le mandó levantar; y el Almirante y el duque de Béjar -dijeron á su majestad que era digno de grandes mercedes, y luego le -hizo marqués del Valle y le mandó dar ciertos pueblos, y aun le mandaba -dar el hábito de señor Santiago, y como no se lo señalaron con renta, -se calló por entónces; que esto yo no lo sé bien de qué manera fué; y -le hizo capitan general de la Nueva-España y mar del Sur, y Cortés se -tornó á humillar para besarle sus Reales piés, y su majestad le mandó -que se levantase.</p> - -<p>Y des<span class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span>pues de -hechas estas grandes mercedes, donde ahí á pocos dias que habia llegado -á Toledo adoleció Cortés, que llegó á estar tan al cabo, que creyeron -que se muriera; y el duque de Béjar y el comendador mayor don Francisco -de los Cóbos suplicaron á su majestad que, pues que Cortés tan grandes -servicios le habia hecho, que le fuese á visitar ántes de su muerte á -su posada; y su majestad fué acompañado de duques, marqueses y condes y -del don Francisco de los Cóbos, y le visitó; que fué muy grande favor, -y por tal se tuvo en la córte; y despues que estuvo Cortés bueno, como -se tenia por tan grande privado de su majestad, y el conde de Nasao le -favorecia, y el duque de Béjar y el almirante de Castilla, un domingo -yendo á Misa, ya su majestad estaba en la iglesia mayor, acompañado -de duques y marqueses y condes, y estaban asentados en sus asientos -conforme al estilo y calidad que entre ellos se tenia por costumbre -de se asentar, vino Cortés algo tarde á Misa, sobre cosa pensada, y -pasó por delante de aquellos ilustrísimos señores con su falda de luto -alzada, y se fué á asentar cerca del conde de Nasao, que estaba su -asiento el más cercano del Emperador; y de que ansí lo vieron pasar -delante de aquellos grandes señores de salva, murmuráronlo de su grande -presuncion y osadía, y tuviéronlo por desacato, y que no se le habia de -atribuir á la policía de lo que dél decian; y entre aquellos du<span -class="pagenum" id="Page_246">p. 246</span>ques y marqueses estaba el -duque de Béjar y el almirante de Castilla y el duque de Aguilar, y -dijeron que aquello no se le habia de tener á Cortés á mal miramiento, -porque su majestad por le honrar le habia mandado que se fuese á sentar -cerca del conde de Nasao: y que ademas de aquello, que su majestad -mandó que mirasen y tuviesen noticia que Cortés, con sus compañeros, -habia ganado tantas tierras, que toda la cristiandad le era en cargo; -que ellos, los estados que tenian que los habian heredado de sus -antepasados por servicios que habian hecho, y que por estar desposado -Cortés con su sobrina su majestad le mandaba honrar.</p> - -<p>Volvamos á Cortés, y diré que, viéndose tan sublimado en privanza -con el Emperador y el duque de Nasao y con el duque de Béjar, y aun -del almirante, é ya con título de marqués, comenzó á tenerse en -tanta estima, que no tenia cuenta, como era razon con quien le habia -favorecido é ayudado para que su majestad le diese el marquesado, ni al -Cardenal Fray García de Loyosa ni á Cóbos, ni á la señora doña María -de Mendoza ni á los del Real consejo de Indias, que todo se le pasaba -por alto, y todos sus cumplimientos eran con el duque de Béjar y conde -Nasao y el almirante; é creyendo que tenia muy bien entablado su juego -con tener privanza con tan grandes señores, comenzó á suplicar con -mucha instancia á su majestad que le hiciese merced de la gobernacion -de la Nueva-España, y<span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span> -para ello representó otra vez sus servicios, y que siendo gobernador -entendia descubrir por la mar del Sur islas é tierras muy ricas, y -se ofreció con otros muchos cumplimientos; y aun echó otra vez por -intercesores al conde Nasao y al duque de Béjar y al almirante; y su -majestad le respondió que se contentase que le habia dado el marquesado -de mucha renta, y que tambien habia de dar á los que le ayudaron á -ganar la tierra, que eran merecedores dello; que pues lo conquistaron, -que lo gocen.</p> - -<p>Y dende allí adelante comenzó de caer de la grande privanza que -tenia; porque, segun dijeron muchas personas, el Cardenal, que era -presidente del Real consejo de Indias, y los del Real consejo de Indias -habian entrado en consulta con su majestad sobre las cosas y mercedes -de Cortés, y les pareció que no fuese gobernador; otros dijeron que -el comendador mayor y la señora doña María de Mendoza le fueron algo -contrarios porque no hacia cuenta dellos; ora sea por lo uno ó por lo -otro, el Emperador no le quiso más oir, por más que le importunaban, -sobre la gobernacion.</p> - -<p>Y en este instante se fué su majestad á embarcar á Barcelona para -pasar á Flandes, y fueron acompañándole muchos duques y marqueses, y -siempre él echaba por intercesores aquellos duques y marqueses para -suplicar á su majestad que le diese la gobernacion; y su majestad -respondió al conde Nasao que no le hablase más en aquel caso,<span -class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span> que ya le habia dado un -marquesado que tenia más renta de la que el conde Nasao tenia con todo -su estado.</p> - -<p>Dejemos á su majestad embarcado con buen viaje, y volvamos á Cortés -y las grandes fiestas que se hicieron á sus velaciones, y de las ricas -joyas que dió á la señora doña Juana de Zúñiga su mujer; é fueron -tales, que, segun dijeron quien las vió, y la riqueza dellas, que en -toda Castilla no se habian dado más estimadas; y de algunas dellas la -serenísima Emperatriz doña Isabel, nuestra señora, tuvo voluntad de las -haber, segun lo que dellas le contaban los lapidarios, y aun dijeron -que ciertas piedras que Cortés le hubo presentado, que se descuidó ó -no quiso dalle de las más ricas, como las que dió á la marquesa, su -mujer.</p> - -<p>Quiero traer á la memoria otras cosas que á Cortés le acaecieron en -Castilla el tiempo que estuvo en la córte, y fué, que triunfaba con -mucha alegría, y segun dijeron muchas personas que vinieron de allá, -que estaban en su compañía, que hubo fama que la serenísima Emperatriz -doña Isabel, nuestra señora, no estaba tan bien en los negocios de -Cortés como al principio que llegó á la córte, cuando alcanzó á saber -que habia sido ingrato al Cardenal y al Real Consejo de Indias, y aun -al comendador mayor de Leon y con la señora doña María de Mendoza, y -alcanzó á saber que tenia otras muy ricas piedras, mejores que las que -le hubo dado; y con todo esto que le informaron, mandó á los del<span -class="pagenum" id="Page_249">p. 249</span> Real Consejo de Indias que -en todo fuese ayudado; y entónces capituló Cortés que enviaria por -ciertos años por la mar del Sur dos navíos de armada bien abastecidos, -y con setenta soldados y capitanes con todo género de armas, á su -costa, á descubrir islas é otras tierras, y que de lo que descubriese -le harian ciertas mercedes; á las cuales capitulaciones me remito, -porque ya no se me acuerdan.</p> - -<p>Y tambien en aquel instante estaba en la córte un don Pedro -de la Cueva, comendador mayor de Alcántara, hermano del duque de -Alburquerque, porque este caballero fué el que su majestad habia -mandado que fuese á la Nueva-España con gran copia de soldados á -cortar la cabeza á Cortés si le hallase culpado, é á otras cualesquier -personas que hubiesen hecho alguna cosa en deservicio de su majestad; -y como vió á Cortés, y supo que su majestad le habia hecho marqués, y -era casado con la señora doña Juana de Zúñiga, se holgó mucho dello, -y se comunicaba cada dia el comendador don Pedro de la Cueva con el -marqués don Fernando Cortés; y dijo al mismo Cortés que si por ventura -fuera á la Nueva-España y llevara los soldados que su majestad le -mandaba, que por más leal y justificado que le hallase, que por fuerza -habia de pagar la costa de los soldados, y aun su huida, y que fueran -más de trescientos mil pesos; y que lo hizo mejor de venir ante su -majestad.</p> - -<p>Y porque tuvieron otras muchas pláticas, que aquí no relato, las -cuales de Castilla<span class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span> -nos escribieron personas que se hallaron presentes á ellas, y de todo -lo demas por mí relatado en el capítulo que dello habla; y demas desto, -nuestros procuradores lo escribieron, y aun el mismo marqués escribió -los grandes favores que de su majestad alcanzó, y no declaró la causa -por que no le dieron la gobernacion.</p> - -<p>Dejemos esto, y digo que desde ahí á pocos dias despues que fué -marqués envió á Roma á besar los santos piés de nuestro muy Santo -Padre el Papa Clemente; porque Adriano, que hacia por nosotros, ya -habia fallecido tres ó cuatro años habia, y envió por su embajador -á un hidalgo que se decia Juan de Herrada, y con él envió un rico -presente de piedras ricas é joyas de oro, y dos indios maestros de -jugar el palo con los piés; y le hizo relacion de su llegada á Castilla -y de las tierras que habia ganado, y de los servicios que hizo á Dios -primeramente y á nuestro gran Emperador, y le dió toda la relacion por -un memorial de las tierras, como son muy grandes y la manera que en -ellas hay, y que todos los indios eran idólatras y que se han vuelto -cristianos, y otras muchas cosas que convenian decir á nuestro muy -Santo Padre; y porque yo no lo alcancé á saber tan por extenso como -en la carta iba, lo dejaré aquí de decir, y aun esto que aquí digo, -despues lo alcanzamos á saber del mismo Juan de Herrada cuando vino de -Roma á la Nueva-España; é supimos que enviaba á suplicar á nuestro muy -Santo Padre<span class="pagenum" id="Page_251">p. 251</span> que se -quitasen parte de los diezmos.</p> - -<p>Y para que bien entiendan los curiosos lectores quién es este Juan -de Herrada, fué un buen soldado que hubo ido en nuestra compañía á las -Honduras cuando fué Cortés; y despues que vino de Roma fué al Pirú, y -le dejó D. Diego de Almagro por ayo de su hijo D. Diego el mozo; y este -fué tan privado de D. Diego de Almagro, é fué el capitan de los que -mataron á don Francisco Pizarro el viejo, y despues maese de campo de -Almagro el mozo.</p> - -<p>Volvamos á decir lo que le aconteció en Roma al Juan de Herrada, -que despues que fué á besar los santos piés de Su Santidad, y presentó -los dones que Cortés le envió y los indios que traian el palo con los -piés, Su Santidad lo tuvo en mucho, y dijo que daba gracias á Dios, que -en sus tiempos tan grandes tierras se hubiesen descubierto y tantos -números de gentes se hubiesen vuelto á nuestra santa fe; y mandó hacer -procesiones, y que todos diesen gracias por ello, á Dios nuestro Señor; -y dijo que Cortés y todos sus soldados habiamos hecho grandes servicios -á Dios primeramente, y al Emperador don Cárlos, nuestro señor, y á toda -la cristiandad, y que éramos dignos de grandes mercedes; y entónces -nos envió bulas para nos absolver á culpa y á pena de todos nuestros -pecados, é otras indulgencias para los hospitales é iglesias, con -grandes perdones; y dió por muy bueno todo lo que Cortés habia hecho -en la<span class="pagenum" id="Page_252">p. 252</span> Nueva-España, -segun y como su antecesor el Papa Adriano; y en lo de los diezmos no sé -si le hizo cierta merced; y escribió á Cortés en respuesta de su carta, -y lo que en ella se contenia yo no lo supe, porque, como dicho tengo, -deste Juan de Herrada y de un soldado que se decia Campo, que volvieron -dende Roma, alcancé á saber lo que aquí escribo; porque, segun -dijeron, despues que hubo estado en Roma diez dias, y habian los indios -maestros de jugar el palo con los piés estado delante de Su Santidad y -de los sacros Cardenales, que se holgaron mucho de lo ver, Su Santidad -le hizo merced al Juan de Herrada de le hacer conde palatino y le mandó -dar cierta cantidad de ducados para que se volviese, y una carta de -favor para el Emperador nuestro señor, que le hiciese su capitan y le -diese buenos indios de encomienda.</p> - -<p>Y como Cortés ya no tenia mando en la Nueva-España, y no le dió cosa -ninguna de lo que el Santo Padre mandaba, se pasó al Pirú, donde fué -capitan.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_196"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCVI.</h2> - <p class="subh2c">CÓMO ENTRE TANTO QUE CORTÉS ESTABA EN CASTILLA - CON TÍTULO DE MARQUÉS, VINO LA REAL AUDIENCIA Á MÉJICO, Y EN LO QUE - ENTENDIÓ.</p> -</div> - -<p>Pues estando Cortés en Castilla con título de marqués, en aquel -instante llegó la Real au<span class="pagenum" id="Page_253">p. -253</span>diencia á Méjico, segun su majestad la habia mandado, como -dicho tengo en el capítulo que dello habla, y por presidente Nuño de -Guzman, que solia estar por gobernador en Pánuco, y cuatro licenciados -por oidores; los nombres dellos se decian Matienzo, que era natural de -Vizcaya ó cerca de Navarra, y Delgadillo, de Granada, y un Maldonado, -de Salamanca; no es este el licenciado Alonso Maldonado el bueno, que -fué gobernador de Guatimala; y vino un licenciado Parada, que solia -estar en la isla de Cuba; y ansí como llegaron estos oidores á Méjico, -despues que les hicieron gran recebimiento en la entrada de la ciudad, -en obra de quince ó veinte dias que habian llegado, se mostraron muy -justificados en hacer justicia, y traian los mayores poderes que nunca -á la Nueva-España despues trujeron vireyes ni presidentes, y era para -hacer el repartimiento perpétuo, y anteponer á los conquistadores y -hacelles muchas mercedes, porque ansí se lo mandó su majestad; y luego -hacen saber de su venida á todas las ciudades é villas que en aquella -sazon estaban pobladas en la Nueva-España, para que envien procuradores -con las memorias y copias de los indios que hay en cada provincia, para -hacer el repartimiento perpétuo, y en pocos dias se juntaron en Méjico -los procuradores de las ciudades é villas y otros conquistadores; y en -aquella sazon estaba yo en Méjico por procurador síndico de la villa de -Guacacualco, donde<span class="pagenum" id="Page_254">p. 254</span> -en aquel tiempo era vecino; y como vi lo que el presidente y oidores -mandaron, fuí por la posta á nuestra villa para elegir quiénes habian -de venir por procuradores para hacer el repartimiento perpétuo; y -cuando llegué hubo muchas contrariedades en elegir los que habian de -venir, porque unos vecinos querian que viniesen sus amigos, y otros no -lo consentian, y por votos hubimos de salir elegidos el capitan Luis -Marin y yo.</p> - -<p>Llegados á Méjico, demandamos todos los procuradores de las más -villas y ciudades que se habian juntado el repartimiento perpétuo, -segun su majestad mandaba; y en aquella sazon estaba trastrocado -el Nuño de Guzman y el Matienzo y Delgadillo, porque los otros dos -oidores, que fueron Maldonado y Parada, luego que á aquella ciudad -llegaron fallecieron de dolor de costado; y si allí estuviera Cortés, -segun hay maliciosos, tambien le infamaran y dijeran que Cortés los -habia muerto.</p> - -<p>Y volviendo á nuestra relacion, fué causa de les volver el propósito -que no hiciesen el repartimiento segun su majestad mandaba, dijeron -muchas personas que lo entendieron muy bien, que fué el factor Salazar, -porque se hizo tan íntimo amigo de Nuño de Guzman y de Delgadillo, -que no se hacia otra cosa sino lo que mandaba, y tal como el consejo -dieron, en tal paró todo; y lo que le aconsejaron fué, que no hiciesen -el repartimiento perpétuo por via ninguna; porque, si lo hacian, que no -serian tan<span class="pagenum" id="Page_255">p. 255</span> señores -ni los ternian en tanto acato los conquistadores y pobladores, con -decir que no les podia dar ni quitar más indios de los que entónces les -diese; y de otra manera, que los ternian siempre debajo de su mano, y -podrian dar y quitar á quien quisiesen, y serian muy ricos y poderosos; -y tambien trataron entre el factor y Nuño de Guzman y Delgadillo que -fuese el mismo factor á Castilla por la gobernacion de la Nueva-España -para Nuño de Guzman, porque ya sabian que Cortés no tenia tanto favor -con su majestad como al principio que fué á Castilla, y no se le habian -dado, por más intercesores que echó ante su majestad para que la -diesen.</p> - -<p>Pues ya embarcado el factor en una nao que llamaban la Sornosa, dió -al través con gran tormenta en la costa de Guacacualco, y se salvo en -un batel y volvió á Méjico, y no hubo efecto su ida á Castilla.</p> - -<p>Dejemos desto, y diré en lo que entendieron luego que á Méjico -llegaron el Nuño de Guzman y Matienzo y Delgadillo, y fué en tomar -residencia al tesorero Alonso de Estrada, la cual dió muy buena; y si -se mostrara tan varon como creimos que lo fuera, él se quedara por -gobernador, porque su majestad no le mandaba quitar la gobernacion; -ántes, como dicho tengo en el capítulo pasado, habia venido mandado -pocos meses habia de su majestad que gobernase sólo el tesorero, y -no juntamente con el Gonzalo de Sandoval, y dió por muy buenas las -enco<span class="pagenum" id="Page_256">p. 256</span>miendas que habia -de ántes dado, y al Nuño de Guzman no le nombraban en las provisiones -más de por presidente y repartidor juntamente con los oidores; y demas -desto, si se pusiera de hecho en tener la gobernacion en sí, todos los -vecinos de Méjico y los conquistadores que en aquella sazon estábamos -en aquella ciudad le favoreciéramos, pues viamos que su majestad no -le quitaba del cargo que tenia; y demas desto, vimos en el tiempo que -gobernó hacia justicia y tenia mucha voluntad y buen celo de cumplir -lo que su majestad mandaba; y dende á pocos dias falleció de enojo -dello.</p> - -<p>Dejemos de hablar en esto, y diré en lo que luego entendieron en la -audiencia Real, y fueron muy contrarios en las cosas del Marqués; y -enviaron á Guatimala á tomar residencia á Jorge de Albarado, y vino un -Orduña el viejo, natural de Tordesillas, y lo que pasó en la residencia -yo no lo sé; y luego le pusieron en Méjico muchas demandas á Cortés por -via del fiscal y el factor Salazar, y ansimismo le puso otras demandas, -y los escritos que daba en los estrados era con muy gran desacato -y palabras muy mal dichas, y que habia hecho muchos deservicios á -su cesárea majestad, y otras muchas cosas feas, y tan malas, que el -licenciado Juan Altamirano, ya por mí otra vez nombrado, que era la -persona á quien Cortés hubo dejado su poder cuando fué á Castilla, se -levantó en pié, con su gorra quitada, en los mis<span class="pagenum" -id="Page_257">p. 257</span>mos estrados, y dijo al presidente é oidores -con mucho acato que suplicaba á su alteza que le mandasen al factor -que en los escritos que diese, que fuese bien mirado, y que no le -consientan que diga del Marqués, pues es buen caballero y tan grande -servidor de vuestra alteza, tan malas y feas palabras, é que demande su -justicia como debe; y no aprovechó cosa ninguna lo que el licenciado -Altamirano allí en los estrados les suplicó, porque para otro dia -tuvo el factor otros más feos escritos; y fué la cosa, segun despues -alcanzamos á saber, que el Nuño de Guzman y el Delgadillo le daban -lugar á ello en tal manera, que el licenciado Altamirano y el factor, -y del presidente é oidores, sobre los escritos vinieron á palabras muy -feas é sentidas que entre ellos dijeron, y el Altamirano echó mano á -un puñal para el factor, y le iba á dar si no se abrazara con él Nuño -de Guzman y Matienzo y Delgadillo, y luego toda la ciudad revuelta, y -llevaron preso á las atarazanas al licenciado Altamirano, y al factor -á la posada; y los conquistadores fuimos al presidente á suplicar por -el Altamirano, y dende allí á tres dias le sacaron de la prision y los -hicimos amigos.</p> - -<p>Y pasemos adelante, que hubo luego otra tormenta mayor, y fué, que -en aquella sazon habia aportado allí á Méjico un deudo del capitan -Pánfilo de Narvaez, el cual se decia Zavallos, que le enviaba dende -Cuba su mujer del Pánfilo de Narvaez, la cual se decia María de -Valenzue<span class="pagenum" id="Page_258">p. 258</span>la, en busca -de su marido Narvaez, que habia ido por gobernador al rio de Palmas, -porque ya tenia fama que era perdido ó muerto; y trujo su poder para -haber sus bienes do quiera que los hallase, y tambien creyendo que -habia aportado á la Nueva-España; y como llegó á Méjico este Zavallos, -secretamente, segun el Zavallos dijo y ansí fué fama, el Nuño de Guzman -y el Matienzo y Delgadillo le hablaron para que ponga demanda y dé -queja de todos los conquistadores que fuimos juntamente con Cortés en -desbaratar á Narvaez, y se le quebró el ojo y se quemó su hacienda, y -tambien demandó la muerte de los que allí murieron; y el Zavallos, dada -su queja como se lo mandaron, y grandes informaciones dello, prendieron -á todos los conquistadores que en aquella ciudad nos hallamos, que -en las probanzas vieron que fueron en ello, que pasaron de más de -ducientos y cincuenta, y á mí tambien me prendieron, y nos sentenciaron -en ciertos pesos de oro de tipuzque, y nos desterraron de cinco leguas -de Méjico, y luego nos alzaron el destierro, y aun á muchos de nosotros -no nos demandaron el dinero de la sentencia, porque era poca cosa.</p> - -<p>Y tras esta tormenta, ponen á Cortés otra demanda las personas que -mal le querian, y fué, que se habia alzado con mucha cantidad de oro y -joyas y plata de gran valía, que se hubo en la toma de Méjico, y aun la -recámara de Guatemuz, y que no dió parte dello á los conquistadores, -sino á cosa<span class="pagenum" id="Page_259">p. 259</span> de -ochenta pesos, y que en su nombre le envió á Castilla, diciendo que -servia á su majestad con ello, y se quedó con la mayor parte dello, -que no lo envió todo: y eso que envió, que lo robó en el mar un Juan -Florin, frances, corsario, que fué el que ahorcaron en el Puerto Pico, -como dicho tengo en los capítulos que dello hablan, y que era obligado -el Cortés á pagar todo aquello que el Juan Florin robó, y más lo que -escondió, y le pusieron otras demandas, y en todas le condenaban que -lo pagase de sus bienes, y se los vendian; y tambien tuvieron manera -y concertaron para que un Juan Suarez, cuñado de Cortés, demandase -públicamente en los estrados, como se lo mandaron, y presentó testigos -cómo y de qué manera dicen que fué su muerte.</p> - -<p>Y luego tras esto hubo otros impedimentos, y fué que, como -le pusieron á Cortés la demanda que dicho tengo de la recámara -de Guatemuz, y del oro y plata que se hubo en Méjico, muchos de -los que éramos amigos de Cortés nos juntamos, con licencia de un -alcalde ordinario, en casa de un García Holguin, y firmamos que no -queriamos parte de aquellas demandas del oro ni de la recámara, ni -por nuestra parte fuese compelido Cortés á que pagase ninguna cosa -dello, y deciamos que sabiamos cierto y claramente que lo enviaba á -su majestad, y lo hubimos por bueno hacer aquel servicio á nuestro -Rey y señor; y como el presidente y los oidores vieron que dimos -peticiones sobre<span class="pagenum" id="Page_260">p. 260</span> -ello, nos mandaron prender á todos, diciendo que sin su licencia -no nos habiamos de juntar ni firmar cosa ninguna; y como vieron la -licencia del alcalde, puesto que nos sentenciaron en destierro de -Méjico cinco leguas, luego nos le alzaron, y todavía lo recebíamos por -grandes molestias y agravios; y luego tras esto se pregonó que todos -los que venian del linaje de indios, ó moros que hubiesen quemado ó -ensambenitado por la santa Inquisicion en el cuarto grado á sus padres -ó abuelos, que dentro de seis meses saliesen de la Nueva-España, so -pena de perdimiento de la mitad de sus bienes; y en aquel tiempo vieran -el acusar que acusaban unos á otros, y el infamar que hacian, y no -salieron de la Nueva-España sino dos.</p> - -<p>Y para los conquistadores, como eran tan buenos y cumplian lo que -su majestad mandaba, en cuanto al dar indios á los que eran verdaderos -conquistadores, á ninguno dejaban de dar indios, é de lo que vacaba les -hacian muchas mercedes.</p> - -<p>Lo que les echó á perder fué la demasiada licencia que daban para -herrar esclavos.</p> - -<p>Pues en lo de Pánuco se herraron tantos, que casi despoblaron -aquella provincia; y el Nuño de Guzman, que era franco y de noble -condicion, envió en aguinaldo una cédula de un pueblo que se dice -Guazpaltepeque al contador Albornoz, que habia pocos dias que -volvió de Castilla é vino casado con una señora que se decia doña -Catalina de Loaisa, y aun trujo el Rodrigo de<span class="pagenum" -id="Page_261">p. 261</span> Albornoz de España licencia de su majestad -para hacer un ingenio de azúcar en un pueblo que se dice Cempoal, el -cual pueblo en pocos años destruyó.</p> - -<p>Volvamos á nuestro cuento: que, como el Nuño de Guzman hacia -aquellas franquezas y herraba tantos indios por esclavos, é hizo muchas -molestias á Cortés; y del licenciado Delgadillo decian que hacia dar -indios á personas que le acudian con cierta renta, y hacia compañías, -y tambien porque puso por alcalde mayor en la villa de Guaxaca á -su hermano, que se decia Berrio, y hallaron que el hermano llevaba -cohechos y hacia muchos agravios á los vecinos; y tambien se halló -que en la villa de los zapotecas puso otro teniente, que se decia -Delgadillo como él, que tambien llevaba cohechos y hacia injusticias, y -el licenciado Matienzo era viejo; y fueron tantas las cosas que dellos -decian con probanzas, y aun cartas de los Prelados y religiosos, que, -viendo su majestad y los del Real consejo de Indias las informaciones -y cartas que contra ellos fueron, mandó que luego sin más dilacion -se quitase redondamente toda la Real audiencia y los castigasen, y -pusiesen otro presidente é oidores que fuesen de ciencia y buena -conciencia y rectos en hacer justicia; y mandó que luego fuesen á la -provincia de Pánuco á saber qué tantos mil esclavos habian herrado, -y fué el mismo Matienzo por mandado de su majestad, que á este viejo -oidor hallaron con ménos car<span class="pagenum" id="Page_262">p. -262</span>gos y mejor juez que á los demas; y demas desto, luego se -dieron por ningunas las cédulas que habian dado para herrar esclavos, y -se mandaron quebrar todos los hierros con que se herraban, y que dende -allí adelante no se hiciesen más esclavos, y aun se mandó hacer memoria -de los que habia en toda la Nueva-España, para que no se vendiesen ni -se sacasen de una provincia á otra; y demas desto, mandó que todos los -repartimientos y encomiendas de indios que habia dado el Nuño de Guzman -y los demas oidores á deudos y paniaguados y á sus amigos, ó á otras -personas que no tenian méritos, que luego sin ser más oidos se los -quitasen, y los diesen á las personas que su majestad habia mandado que -los hubiese.</p> - -<p>Quiero traer aquí á la memoria qué pleitos y debates hubo sobre este -tornar á quitar los indios de encomienda que ya les habia dado el Nuño -de Guzman, juntamente con los oidores; unos alegaban ser conquistadores -no lo siendo, é otros pobladores de tantos años, y que si entraban -y salian en casa del presidente é oidores, que era para les servir -y honrar y acompañar, é hacer lo que por ellos les fuese mandado en -cosas que fuesen cumplideras al servicio de su majestad, y que no -entraban en sus casas por criados ni paniaguados, y cada uno defendia -y alegaba lo que más á su provecho podia; y fué de tal manera la cosa, -que á pocos de los que les habian dado los indios, se los tornaron á -quitar, sino<span class="pagenum" id="Page_263">p. 263</span> fué á -los que diré aquí: el pueblo de Guazpaltepeque al contador Rodrigo de -Albornoz, que le hubo enviado el Nuño de Guzman en aguinaldo; y tambien -le quitaron á un Villaroel, marido que fué de Isabel de Ojeda, otro -pueblo de Cornabaca, y tambien los quitaron á un mayordomo de Nuño de -Guzman, que se decia Villegas, y á otros deudos y criados de los mismos -oidores, y otros se quedaron con ellos.</p> - -<p>Pues como se supo esta nueva en Méjico, que vino de Castilla, que -quitaban redondamente toda la audiencia Real, en lo que entendieron -Nuño de Guzman y Delgadillo y Matienzo fué luego enviar procuradores -á Castilla para abonar sus cosas con probanzas de testigos que ellos -quisieron tomar como quisieron, para que dijesen que eran muy buenos -jueces y que hacian lo que su majestad les mandaba, y otros abonos -que les convenia decir para que en Castilla los diesen por buenos -jueces.</p> - -<p>Pues para elegir á las personas que habian de ir con los poderes, -ansí para que procurasen por ellos como para cosas que convenian á -aquella ciudad y Nueva-España, y á la gobernacion della, mandaron que -nos juntásemos en la iglesia mayor todos los procuradores que teniamos -poder de las ciudades é villas, que en aquella sazon nos hallamos en -Méjico, y con nosotros juntamente algunos conquistadores, personas de -cuenta, y por nuestros votos quisieron que eligiéramos para que fuese -procurador á Castilla al factor Salazar; porque,<span class="pagenum" -id="Page_264">p. 264</span> como ya he dicho otras veces, puesto que el -Nuño de Guzman y el Matienzo y Delgadillo hacian algunos desatinos, ya -atrás por mí memorados, por otra parte eran tan buenos para todos los -conquistadores y pobladores, que nos daban de los indios que vacaban; -y con esta confianza creyeron que votáramos por el factor, que era la -persona que ellos querian enviar en nombre.</p> - -<p>Pues como nos hubimos juntado en la iglesia mayor de aquella ciudad, -como nos fué mandado, eran tantas las voces y tabaola y behetría que -daban muchas personas de las que no eran llamadas para aquel efeto, -que se entraron por fuerza en la iglesia, que, aunque les mandábamos -salir fuera della, no querian ni aun callar; en fin, como cosa de -comunidad daban voces; y como aquello vimos, fuimos á decir al -presidente é oidores que para otro dia lo dejábamos, y que en casa del -mismo presidente, donde hacian la Real audiencia, eligiriamos á quien -viésemos que convenia; y despues nos pareció que solamente querian -nombrar personas amigas del Nuño de Guzman y Delgadillo y Matienzo; y -acordamos se eligiese una persona por parte de los mismos oidores y -otra por la parte de Cortés; y fueron nombrados, á Bernardino Vazquez -de Tapia por la parte de Cortés, y por la parte de los oidores á -un Antonio de Carvajal, que fué capitan de bergantines; mas, á lo -que entónces á mí me pareció, ansí el Bernardino Vazquez de Tapia -como el Carvajal<span class="pagenum" id="Page_265">p. 265</span> -eran aficionados á las cosas de Nuño de Guzman mucho más que á las -de Cortés, y tenian razon, porque ciertamente nos hacian más bien -y cumplian algo de lo que su majestad mandaba en dar indios que no -Cortés, puesto que los pudiera dar muy mejor que todos en el tiempo que -tuvo el mando; mas, como somos tan leales los españoles, por haber sido -Cortés nuestro capitan le teniamos aficion, más que él tuvo voluntad de -nos hacer bien, habiéndoselo mandado su majestad, pudiendo cuando era -gobernador.</p> - -<p>Pues ya elegidos, sobre los capítulos que habian de llevar hubo -otras contiendas; porque decian el presidente é oidores que era -cumplidero al servicio de Dios y de su majestad, y con parecer de todos -los procuradores, que no volviese Cortés á la Nueva-España, porque -estando en ella siempre habria bandos y revueltas, y quedando en ella -no habria buena gobernacion, y por ventura se alzaria con ella; y -todos los más procuradores lo contradecíamos, y que era muy leal y -gran servidor de su majestad; y en aquella sazon llegó don Pedro de -Albarado á Méjico, que habia venido de Castilla y traia la gobernacion -de Guatimala, é adelantado, é comendador de Santiago, y casado con una -señora que se decia doña Francisca de la Cueva, y falleció aquella -señora así como llegó á la Veracruz.</p> - -<p>Pues como llegó á Méjico, con mucho luto él y sus criados, y como -entendió los capítulos que enviaban por parte del presidente é oidores, -túvose órden que<span class="pagenum" id="Page_266">p. 266</span> -el mismo adelantado, con los demas procuradores, escribiésemos á -su majestad todo lo que la audiencia Real intentaba; y como fueron -los procuradores, por mí ya nombrados, á Castilla con los recaudos -y capítulos que habian de pedir, y los del Real Consejo de Indias -conocieron que todo iba guiado contra Cortés por pasion, no quisieron -hacer cosa que conviniese al Nuño de Guzman ni á los demas oidores, -porque ya estaba mandado por su majestad que de hecho les quitasen el -cargo; y tambien en este instante Cortés estaba en Castilla, que en -todo les fué muy contrario, é volvia por su honra y estado, y luego se -apercibió Cortés para venir á la Nueva-España con la señora marquesa -su mujer y casa; y entre tanto que viene, diré cómo Nuño de Guzman fué -á poblar una provincia que se dice Xalisco, é acertó en ello muy mejor -que no Cortés en lo que envió á descubrir, como adelante verán.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_197"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCVII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO NUÑO DE GUZMAN SUPO POR CARTAS CIERTAS DE - CASTILLA QUE LE QUITABAN EL CARGO, PORQUE HABIA MANDADO SU MAJESTAD - QUE LE QUITASEN DE PRESIDENTE Á ÉL Y Á LOS OIDORES, Y VINIESEN OTROS - EN SU LUGAR, ACORDÓ DE IR Á PACIFICAR Y CONQUISTAR LA PROVINCIA DE - XALISCO, QUE AGORA SE DICE LA NUEVA-GALICIA.</p> -</div> - -<p>Pues como Nuño de Guzman supo por cartas ciertas que le quitaban -el cargo de ser presi<span class="pagenum" id="Page_267">p. -267</span>dente á él y á los oidores, é venian otros oidores; como -en aquella sazon todavía era presidente el Nuño de Guzman, allegó -todos los más soldados que pudo, así de á caballo como escopeteros -y ballesteros, para que fuesen con él á una provincia que se dice -Xalisco; y los que no querian ir de grado, apremiábalos que fuesen, -ó por fuerza, ó habian de dar dineros á otros soldados que fuesen en -su lugar, y si tenian caballos se los tomaban, y cuando mucho, no les -pagaban sino la mitad ménos de lo que valian; y los vecinos ricos de -Méjico ayudaron con lo que podian, y llevó muchos indios mejicanos -cargados y otros de guerra para que le ayudasen, y por los pueblos que -pasaba con su fardaje hacíales grandes molestias.</p> - -<p>Y fué á la provincia de Mechoacan, que por allí era su camino, -y tenian los naturales de los pueblos de aquella provincia, de los -tiempos pasados, mucho oro, é aunque era bajo, porque estaba revuelto -con plata, le dieron cantidad dello; y porque el Cazonci era el mayor -cacique de aquella provincia, que así se llamaba, no le dió tanto oro -como le demandaba el Nuño de Guzman, le atormentó y le quemó los piés, -y porque le demandaba indios é indias para su servicio, y por otras -trancanillas que se le levantaron al pobre cacique, lo ahorcó, que fué -una de las más malas é feas cosas que presidente ni otras personas -podian hacer, y todos los que iban en su compañía se lo tuvieron á mal -é<span class="pagenum" id="Page_268">p. 268</span> crueldad; y llevó -de aquella provincia muchos indios cargados hasta donde pobló la ciudad -que agora llaman de Compostela, con harta costa de la hacienda de su -majestad y de los vecinos de Méjico, que llevó por fuerza; y porque -yo no me hallé en aquesta jornada, se quedará aquí; mas cierto que -Cortés ni el Nuño de Guzman jamás se hubieron bien; y tambien sé que -siempre se estuvo en aquella provincia el Nuño de Guzman hasta que su -majestad mandó que enviasen por él á Xalisco á su costa, y le trujeron -preso á Méjico á dar cuenta de las demandas y sentencias que contra él -dieron en la Real audiencia que nuevamente en aquella sazon vino, y le -prendiesen á pedimiento de Matienzo, y Delgadillo.</p> - -<p>Quiérolo dejar en este estado, y diré cómo llegó la Real audiencia á -Méjico, y lo que hizo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_198"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCVIII.</h2> - <p class="subh2c">CÓMO LLEGÓ LA REAL AUDIENCIA Á MÉJICO, Y LO QUE SE - HIZO.</p> -</div> - -<p>Ya he dicho en el capítulo pasado cómo su majestad mandó quitar -toda la Real audiencia de Méjico, y dió por ningunas las encomiendas -de indios que habian dado el presidente é oido<span class="pagenum" -id="Page_269">p. 269</span>res que en ella residian; porque los daban -á sus deudos y paniaguados y á otras personas que no tenian méritos; y -mandó su majestad que se los quitasen y los diesen á los conquistadores -que estaban con pobres repartimientos; y porque tuvieron noticia que -no hacian justicia ni cumplieron sus Reales mandatos; é mandó venir -otros oidores que fuesen de ciencia y conciencia, y les encargó que en -todo hiciesen justicia, y por presidente vino don Sebastian Ramirez -de Villaescusa, que en aquella sazon era Obispo de Santo Domingo, y -cuatro licenciados por oidores, que se decian el licenciado Alonso -Maldonado de Salamanca, y el licenciado Zainos, de Toro ó de Zamora, -y el licenciado Vasco de Quiroga, de Madrigal, que despues fué Obispo -de Mechoacan, y el licenciado Salmeron, de Madrid; y primero llegaron -á Méjico los oidores que llegase el Obispo de Santo Domingo; y se -les hizo dos grandes recebimientos, así á los oidores, que vinieron -primero, como al presidente, que vino de ahí á pocos dias; y luego -mandaron pregonar residencia general, y de todas las ciudades y villas -vinieron muchos vecinos y procuradores, y aun caciques y principales, -y dieron tantas quejas del presidente é oidores pasados, de agravios y -cohechos é injusticias que les habian hecho, que estaban espantados el -presidente é oidores que les tomaban la residencia.</p> - -<p>Pues los procuradores de Cortés les ponen tantas demandas de -los<span class="pagenum" id="Page_270">p. 270</span> bienes é hacienda -que les hicieron vender en las almonedas, como dicho tengo ántes de -agora, que si todo en lo que les condenaban hubieran de pagar, montaba -sobre ducientos mil pesos de oro.</p> - -<p>Y como el Nuño de Guzman estaba en Xalisco, é no queria venir á la -Nueva-España á dar su residencia, respondia el Delgadillo y Matienzo -en la residencia que les tomaban, que todas aquellas demandas que -les ponian eran á cargo del Nuño de Guzman, que como presidente lo -mandaba de hecho, y no eran á su cargo, y que mandasen enviar por él, -que venga á Méjico á descargarse de los cargos que le ponen; y puesto -que ya habia enviado á Xalisco la Real audiencia provisiones para que -pareciese personalmente en Méjico, no quiso venir; y el presidente é -oidores, por no alborotar la Nueva-España, disimularon la cosa, y hacen -saber dello á su Majestad, y luego enviaron sobre ello el Real consejo -de Indias á un licenciado que se decia Fulano de la Torre, el cual -decian que era natural de Badajoz, para que le tomase residencia en la -provincia de Xalisco y para que le traiga preso á Méjico y que le eche -preso en la cárcel pública; y trujo comision para que nos pagase el -Nuño de Guzman todo en lo que nos sentenció á las conquistadores sobre -lo de Narvaez, y lo de las firmas cuando nos echaron presos, como dicho -tengo en el capítulo pasado que dello habla, y dejaré apercibiendo -á este licenciado de la Torre para venir<span class="pagenum" -id="Page_271">p. 271</span> á la Nueva-España, y diré en qué paró la -residencia.</p> - -<p>Y es, que al Delgadillo y Matienzo les vendieron sus bienes para -pagar las sentencias que contra ellos dieron, y los echaron presos en -la cárcel pública por lo que más debian, que no alcanzó á pagar con sus -bienes; y á un hermano de Delgadillo, que se decia Berrio, que estaba -por alcalde mayor en Guaxaca, hallaron contra él tantos agravios y -cohechos que habia llevado, que le vendieron sus bienes para pagar á -quien los habia tomado, y le echaron preso por lo que no alcanzaba, -y murió en la cárcel: y otro tanto hallaron contra otro pariente de -Delgadillo que estaba por alcalde mayor en los zapotecas, que tambien -se llamaba Delgadillo, como el pariente, y murió en la cárcel; y -ciertamente eran tan buenos jueces y rectos en hacer justicias los -nuevamente venidos, que no entendian sino solamente en hacer lo que -Dios y su majestad manda, y en que los indios conociesen que les -favorecian y que fuesen bien doctrinados en la santa doctrina; y demas -desto, luego quitaron que no se herrasen esclavos, y hicieron otras -buenas cosas; y como el licenciado Salmeron y el licenciado Zainos -eran viejos, acordaron de enviar á demandar licencia á su majestad -para se ir á Castilla, porque ya habian estado cuatro años en Méjico y -estaban ricos y habian servido bien en los cargos que habian traido, -é su majestad les envió licencia, despues de<span class="pagenum" -id="Page_272">p. 272</span> haber dado residencia, que dieron muy -buena; pues el presidente don Sebastian Ramirez, Obispo que en aquella -sazon era de Santo Domingo, tambien fué á Castilla, porque su majestad -le envió á llamar para se informar dél de cosas de la Nueva-España y -para ponelle por presidente de la chancillería Real de Granada; y desde -cierto tiempo lo pasaron á la de Valladolid y le dieron el obispado -de Tuy; y dende á pocos dias vacó el de Leon, y se le dieron, y era -presidente, como dicho tengo, en la chancillería de Valladolid, y en -aquel instante vacó el obispado de Cuenca, y se le dieron.</p> - -<p>Por manera que se alcanzaban unas bulas de los obispados á otras, -y por ser buen juez vino á subir en el estado que he dicho; y en esta -sazon vino la muerte á llamarle, y paréceme á mí, segun nuestra santa -fe, que está en la gloria con los bienaventurados, porque, á lo que -conocí y comuniqué con él cuando era presidente en Méjico, en todo era -muy recto y bueno, y como tal persona, habia sido, ántes que fuese -Obispo de Santo Domingo, inquisidor en Sevilla.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion, y diré del licenciado Alonso Maldonado, -que su majestad le mandó que viniese á la provincia de Guatimala é -Honduras é Nicaragua por presidente y gobernador, y en todo fué muy -bueno y recto juez y gran servidor de su majestad, y aun tuvo título -de adelantado de Yucatan por capitulacion que tuvo hecha con su -suegro don Francisco de Mon<span class="pagenum" id="Page_273">p. -273</span>tejo.</p> - -<p>Pues el licenciado Quiroga fué tan bueno, que le dieron el obispado -de Mechoacan.</p> - -<p>Dejemos de contar destos prosperados por sus virtudes, y volvamos á -decir del Delgadillo y Matienzo, que fueron á Castilla y á sus tierras -muy pobres, y no con buenas famas; y dende á dos ó tres años dijeron -que murieron, é ya en esta sazon habia su majestad mandado que viniese -á la Nueva-España por viso-rey el ilustrísimo y buen caballero, é digno -de loable memoria, don Antonio de Mendoza, hermano del marqués de -Mondéjar; y vinieron por oidores el doctor Quesada, natural de Ledesma, -y el licenciado Tejada, de Logroño, y aun en aquel tiempo estaba por -oidor el licenciado Maldonado, que aun no habia ido á ser presidente de -Guatimala; y tambien vino por oidor un licenciado que se decia Loaysa, -natural de Ciudad-Real, y como era hombre viejo, estuvo tres ó cuatro -años en Méjico, y allegó pesos de oro para irse á Castilla y se volvió -á su casa; y de ahí á poco tiempo vino un licenciado de Sevilla, que -se decia Santillana, que despues fué doctor, y todos fueron muy buenos -jueces; y despues que se les hizo grandes recebimientos en la entrada -de aquella ciudad, se pregonó residencia general contra el presidente é -oidores pasados, y todos los hallaron muy rectos y buenos, y usaron de -sus cargos conforme á justicia.</p> - -<p>Y volviendo á nuestra relacion cerca del Nuño de Guzman, que se -estaba en Xalisco, y como el virey don Antonio<span class="pagenum" -id="Page_274">p. 274</span> de Mendoza alcanzó á saber que su majestad -mandó venir al licenciado de la Torre á tomalle residencia en Xalisco -y echalle preso en la cárcel pública, y hacerle que pagase al marqués -del Valle lo que se hallase deberle, y á los conquistadores tambien nos -pagase en lo que nos sentenció sobre lo de Narvaez, por hacerle bien y -porque no fuese molestado y afrentado, le envió á llamar que viniese -luego á Méjico sobre su palabra, y le señaló por posada sus palacios; y -el Nuño de Guzman así lo hizo, que se vino luego; y el virey le hacia -mucha honra y le favorecia, y comia con él; y en este instante llegó á -Méjico el licenciado de la Torre, y como traia mandado de su majestad -que luego echase preso á Nuño de Guzman y que en todo hiciese justicia, -puesto que primero lo comunicó con el virey, y parece ser no halló -tanta voluntad para ello como quisiera, acordó de le sacar de la posada -del virey, á do estaba; y decia á voces:</p> - -<p>—«Esto manda su majestad; ansí se ha de hacer, y no otra cosa.»</p> - -<p>Y lo llevó á la cárcel pública de aquella ciudad, y estuvo preso -ciertos dias, hasta que rogó por él el virey, que le sacaron de la -cárcel; y como conocieron en el de la Torre que traia recios aceros -para no dejar de ejecutar la justicia, y tomar residencia muy á las -derechas al Nuño de Guzman; y como la malicia humana muchas veces -no deja cosa en que pueda infamar que no infame, parece ser que, -como el licenciado de la Tor<span class="pagenum" id="Page_275">p. -275</span>re era algo aficionado al juego, especial de naipes; puesto -que no jugaba sino al triunfo, é á la primera por pasatiempo, quien -quiera que fué, por parte de Nuño de Guzman, como en aquel tiempo se -usaban traer unos tabardos con mangas largas, especial los juristas, -metieron en una de las mangas del tabardo del licenciado de la Torre -una baraja de naipes de los chinos, y ataron la manga de arte que no se -pudiesen salir en aquel instante; é yendo el licenciado por la plaza -de Méjico, acompañado de personas de calidad, quien quiera que fué en -metelle los naipes, tuvo manera que se le desató, é saliéronsele los -naipes pocos á pocos, y dejó rastro dellos en el suelo en la plaza por -donde iba, é las personas que le iban acompañando, desque vieron salir -de aquella manera los naipes, se lo dijeron, que mirase lo que traia en -la manga del tabardo; y cuando el licenciado vió tan grande burla dijo -con grande enojo:</p> - -<p>—«Bien parece que no quieren que haga yo justicia á las derechas; -mas si no me muero, yo la haré de manera que su majestad sepa deste -desacato que conmigo se ha hecho.»</p> - -<p>Y dende á pocos dias cayó malo, y de pensamiento dello ó de otras -cosas, de calenturas que le ocurrieron murió.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_199"> - <p><span class="pagenum" id="Page_276">p. 276</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCIX.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO VINO DON FERNANDO CORTÉS, MARQUÉS DEL VALLE, - DE ESPAÑA, CASADO CON DOÑA MARÍA DE ZÚÑIGA, CON TÍTULO DE MARQUÉS DEL - VALLE Y CAPITAN GENERAL DE LA NUEVA-ESPAÑA Y DE LA MAR DEL SUR; Y - CÓMO TRUJO CONSIGO AL PADRE FRAY JUAN LEGUIZAMO Y OTROS ONCE FRAILES - DE LA MERCED, Y DEL RECEBIMIENTO QUE SE LE HIZO.</p> -</div> - -<p>Como habia mucho tiempo que Cortés estaba en Castilla, é ya casado, -como dicho tengo, y con título de marqués y capitan general de la -Nueva-España y de la mar del Sur, tuvo gran deseo de se volver á la -Nueva-España á su casa y estado é tomar posesion de su marquesado; y -como supo que estaban las cosas en Méjico en el estado que he referido, -de la manera ya por mí dicha, se dió priesa, é se embarcó con toda -su casa, é trujo en su compañía doce frailes de la Merced para que -llevasen adelante lo que habia dejado empezado fray Bartolomé, ya por -mí memorado, y los que despues dél fueron, y estos de ahora no eran -ménos virtuosos é buenos que los otros; que se los dió por tales á -Cortés el general de la Merced por mandado del consejo de las Indias, -é venia por cabeza dellos un fray Juan de Leguizamo, vizcaino, buen -le<span class="pagenum" id="Page_277">p. 277</span>trado y santo, -segun decian, y con él se confesaba el marqués y la marquesa; é como -dicho he, embarcáronse todos, é con buen tiempo que les hizo en la -mar, llegó Cortés con los suyos, ménos un fraile de los doce, que se -murió á pocos dias de embarcacion al puerto de la Veracruz, é se hizo -recebimiento, mas no con la solenidad que solia; y luego se fué por -ciertas villas de su marquesado.</p> - -<p>Y llegado á Méjico, se le hizo otro recebimiento; y en lo que -entendió fué en presentar sus provisiones de marqués y hacerse pregonar -por capitan de la Nueva-España y del mar del Sur, y demandar al -viso-rey y audiencia Real que le contasen sus vasallos de la manera -que él pensó; y esto me parece á mí que vino mandado de su majestad -para que se los contase; porque, á lo que yo entendí, cuando le dieron -el marquesado demandó á su majestad que le hiciese merced de ciertas -villas y pueblos con tantos mil vecinos tributarios; y porque esto yo -no lo sé bien, remítome á los caballeros é otras personas que lo saben -mejor, y á los pleitos que sobre ello se han traido; porque tenia el -marqués en el pensamiento, cuando demandó á su majestad aquella merced -de los vasallos, que se habia de contar cada casa de vecino ó cacique ó -principal de aquellas villas por un tributario, como si dijésemos ahora -que no se habian de contar los hijos varones que eran ya casados, ni -yernos, ni otros muchos indios que estaban en cada casa en ser<span -class="pagenum" id="Page_278">p. 278</span>vicio del dueño della, sino -solamente cada vecino por un tributario, ora tuviese muchos hijos ó -yernos ó otros allegados criados; y la audiencia Real de Méjico proveyó -que lo fuese á contar un oidor de la misma Real audiencia, que se -decia el doctor Quesada, y comenzó á contar desta manera: el dueño de -cada casa por un tributario, y si tenian hijos de edad, cada hijo un -tributario, y si tenia yernos, cada yerno un tributario, y los indios -que tenia en su servicio, aunque fuesen esclavos, cada uno contaban por -un tributario.</p> - -<p>Por manera que en muchas de las casas contaban diez y doce y quince -tributarios; y Cortés tenia por sí, y así lo proponia, y demandó á la -Real audiencia que cada casa era un vecino y se habia de contar sólo -un tributario; y si cuando el marqués suplicó á su majestad le hiciese -merced del marquesado, le declarara que le diera tal villa y tal villa -con los vecinos y moradores que tenia, su majestad le hiciera merced -dellas; y el marqués creyó y tenia por cierto que demandando los -vasallos que acertaba en ello, y salió al contrario.</p> - -<p>Por manera que nunca le faltaron pleitos, y á esta causa estuvo -mal con las cosas del doctor Quesada, que se los fué á contar, y aun -con el viso-rey y audiencia Real no le faltaron cosquillas, y se hizo -relacion dello á su majestad por parte de la Real audiencia, para saber -de la manera que habian de contar; y se estuvo suspenso el contar de -los<span class="pagenum" id="Page_279">p. 279</span> vasallos ciertos -años, que siempre el marqués llevó sus tributos dellos sin haber -cuenta.</p> - -<p>Volvamos á nuestra materia: como esto pasó, de ahí á pocos dias se -fué desde Méjico á una villa de su marquesado, que se dice Cornabaca, y -llevó á la marquesa, é hizo allí su asiento, que nunca más la trujo á -la ciudad de Méjico.</p> - -<p>Y demas desto, como dejó capitulado con la serenísima Emperatriz -doña Isabel, nuestra señora, de gloriosa memoria, y con los del Real -consejo de Indias, que habia de enviar armadas por la mar del Sur á -descubrir islas y tierras, y todo á su costa, comenzó á hacer navíos -en un puerto de una su villa, que era en aquel tiempo del marquesado, -que se dice Teguantepeque, y en otros puertos de Zacatula y Acapulco; y -las armadas que envió diré adelante, que nunca tuvo ventura en cosa que -pusiese la mano, sino todo se le tornaba espinas y se le hacia mal; muy -mejor acertó Nuño de Guzman, como adelante diré.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_200"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CC.</h2> - <p class="subh2h">DE LOS GASTOS QUE EL MARQUÉS DON HERNANDO CORTÉS - HIZO EN LAS ARMADAS QUE ENVIÓ Á DESCUBRIR, Y CÓMO EN TODO LO DEMAS NO - TUVO VENTURA; É HE MENESTER VOLVER MUCHO ATRÁS DE MI RELACION PARA - QUE BIEN SE ENTIENDA LO QUE AHORA DIJERE.</p> -</div> - -<p>En el tiempo que gobernaba la Nueva-España Márcos de Aguilar por -virtud del poder que<span class="pagenum" id="Page_280">p. 280</span> -para ello le dejó el licenciado Luis Ponce de Leon al tiempo que -falleció, segun ya lo he declarado muchas veces ántes que Cortés -fuese á Castilla, envió el mismo marqués del Valle cuatro navíos que -habia labrado en una provincia que se dice Zacatula, bien bastecidos -de bastimento y artillería, con buenos marineros y con ducientos y -cincuenta soldados, y mucho rescate de cosas de mercería de Castilla, -y todo lo que era menester de vituallas y pan bizcocho para más de un -año, y envió en ellos por capitan general á un hidalgo que se decia -Albarado de Saavedra; fué su viaje y derrota para las islas de los -Malucos y Especería ó la China, y este fué por mandado de su majestad, -que se lo hubo escrito á Cortés desde la ciudad de Granada en 22 de -Junio de 1526 años; y porque Cortés me mostró la misma carta á mí y -á otros conquistadores que le estábamos teniendo compañía, lo digo y -declaro aquí; y aun le mandó su majestad á Cortés que á los capitanes -que enviase, que fuesen á buscar una armada que habia salido de -Castilla para la China, é iba en ella por capitan un frey don García -de Loaysa, comendador de San Juan de Rodas; y en esta sazon que se -apercebia el Saavedra para el viaje, aportó á la costa de Guantepeque -un patache, que era de los que habian salido de Castilla con la armada -del mismo comendador que dicho tengo, y venia en el mismo patache -por capitan un Ortuño de Lango, natural de Por<span class="pagenum" -id="Page_281">p. 281</span>tugalete; del cual dicho capitan y pilotos -que en el patache venian se informó el Álvaro de Saavedra Ceron de todo -lo que quiso saber, y aun llevó en su compañía á un piloto y á dos -marineros, y se lo pagó muy bien, porque volviesen otra vez con él, y -tomó plática de todo el viaje que habian traido y de las derrotas que -habian de llevar.</p> - -<p>Y despues de haber dado las instrucciones y avisos que los capitanes -y pilotos que van á descubrir suelen dar en sus armadas, despues de -haber oido Misa y encomendádose á Dios, se hicieron á la vela en el -puerto de Esguatanejo, que es la provincia de Colima ó Zacatula, que -no lo sé bien, y fué en el mes de Diciembre en el año de 1527 ó 28, y -quiso Nuestro Señor Jesucristo encaminalles, que fueron á los Malucos -é á otras islas; y los trabajos y hambres y dolencias que pasaron, -y aun muchos que se murieron en aquel viaje, yo no lo sé; mas yo vi -dende á tres años en Méjico á un marinero de los que habian ido con el -Saavedra, y contaba cosas de aquellas islas y ciudades donde fueron, -que yo me estaba admirado; y estas son las tierras é islas que ahora -van desde Méjico con armada á descubrir y tratar; y aún oí decir que -los portugueses que estaban por capitanes en ellas, que prendieron al -Saavedra ó á gente suya y que los llevaron á Castilla, ó que tuvo dello -noticia su majestad; y como há tantos años que pasó y yo no me hallé -en ello, más de, como tengo dicho, haber visto<span class="pagenum" -id="Page_282">p. 282</span> la carta que su majestad escribió á Cortés, -en esto no diré más.</p> - -<p>Quiero decir ahora cómo en el mes de Mayo de 1532 años, despues -que Cortés vino de Castilla, envió desde el puerto de Acapulco otra -armada con dos navíos bien bastecidos con todo género de bastimentos -y marineros, los que eran menester, y artillería y rescate, y ochenta -soldados escopeteros y ballesteros, y envió por capitan general á un -Diego Hurtado de Mendoza; y estos dos navíos envió á descubrir por la -costa del Sur á buscar islas y tierras nuevas; y la causa dello es, -porque, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, así lo tenia -capitulado Cortés con los del Real consejo de Indias cuando su majestad -se fué á Flandes.</p> - -<p>Y volviendo á decir del viaje de los dos navíos, fué que, yendo el -capitan Hurtado sin ir á buscar islas ni se meter mucho en la mar ni -hacer cosa que de contar sea, se apartaron de su compañía amotinados -más de la mitad de los soldados que llevaba con él un navío; y dicen -que ellos mismos, por concierto que entre el capitan y los amotinados -se hizo, fué dalles el navío en que iban para volver á la Nueva-España; -mas nunca tal es de creer, que el capitan les diera licencia, sino que -ellos se la tomaron; é ya que daban vuelta los amotinados, les hizo -el tiempo contrario y les echó en tierra, y fueron á tomar agua, y -con mucho trabajo vinieron á Xalisco, y dieron nuevas dello, y desde -allí voló la nueva á Méjico, de lo cual le<span class="pagenum" -id="Page_283">p. 283</span> pesó mucho á Cortés; y el Diego Hurtado -corrió siempre la costa, y nunca se oyó decir más dél ni del navío, ni -jamás pareció.</p> - -<p>Quiero dejar de decir desta armada, pues se perdió; y diré cómo -Cortés luego despachó otros dos navíos que estaban ya hechos en el -puerto de Guantepeque, los cuales basteció muy cumplidamente, así de -pan como de carne, y todo lo necesario que en aquel tiempo se pudo -haber, y con mucha artillería y buenos marineros, y setenta soldados y -cierto rescate, y por capitan dellos á un hidalgo que se decia Diego -Becerra de Mendoza, de los Becerras de Badajoz ó Mérida; y fué en el -otro navío por capitan un Hernando de Grijalva, y este Grijalva iba -debajo de la mano deste Becerra; y fué por piloto mayor un vizcaino que -se decia Ortuño Jimenez, gran cosmógrafo; y Cortés mandó á Becerra que -fuese por la mar en busca del Diego Hurtado, y si no le hallase, se -metiese en mar alta, y buscasen islas y tierras nuevas, porque habia -fama de ricas islas de perlas; y el piloto Ortuño Jimenez cuando estaba -platicando con otros pilotos en las cosas de la mar, ántes que partiese -para aquella jornada, decia y prometia de les llevar á tierras bien -afortunadas de riquezas, que así las llamaban, y decian tantas cosas, -cómo serian todos ricos, que algunas personas lo creian; y despues que -salieron del puerto de Guantepeque, la primera noche se levantó un -viento contrario, que<span class="pagenum" id="Page_284">p. 284</span> -apartó los dos navíos el uno del otro, que nunca más se vieron; y bien -se pudieran tornar á juntar, porque luego hizo buen tiempo, salvo que -el Hernando de Grijalva, por no ir debajo de la mano de Becerra, se -hizo luego á la mar y se apartó con su navío, porque el Becerra era -muy soberbio y mal acondicionado; y en tal paró, segun adelante diré; -y tambien se apartó el Hernando de Grijalva porque quiso ganar honra -por sí mismo si descubria alguna buena isla, y metióse dentro en la mar -más de ducientas leguas, y descubrió una isla que le puso nombre Santo -Tomé, y estaba despoblada.</p> - -<p>Dejemos á Grijalva y á su derrota, y volveré á decir lo que le -acaeció al Becerra con el piloto Ortuño Jimenez: es que riñeron en el -viaje, y como el Becerra iba malquisto con todos los más soldados que -iban en la nao, concertó el Ortuño, con otros vizcainos marineros y -con los soldados con quien habia tenido palabras el Becerra, de dar -en él una noche y matarle, y así lo hicieron, que estando durmiendo -le despacharon al Becerra y á otros soldados; y si no fuera por -dos frailes franciscos que iban en aquella armada, que se metieron -en despartillos, más males hubiera; y el piloto Jimenez con sus -compañeros se alzaron con el navío, y por ruego de los frailes les -fueron á echar en tierra de Xalisco, así á los religiosos como á otros -heridos; y el Ortuño Jimenez dió vela, y fué á una isla que la puso -nombre Santa-Cruz, donde di<span class="pagenum" id="Page_285">p. -285</span>jeron que habia perlas y estaba poblada de indios como -salvajes; y como saltó en tierra para tomar agua, y los naturales de -aquella bahía ó isla estaban de guerra, los mataron, que no quedaron -salvo los marineros que quedaban en el navío; y como vieron que todos -eran muertos, se volvieron al puerto de Xalisco con el navío, y dieron -nuevas de lo acaecido, y certificaron que la tierra era buena y bien -poblada y rica de perlas; y luego fué esta nueva á Méjico; y como -Cortés lo supo, hubo gran pesar de lo acaecido; y como era hombre de -corazon que no reposaba, con tales sucesos acordó de no enviar más -capitanes, sino ir él en persona.</p> - -<p>Y en aquel tiempo tenia sacados de astillero tres navíos de buen -porte en el puerto de Guantepeque; y como le dieron las nuevas que -habia perlas adonde mataron al Ortuño Jimenez, y porque siempre tuvo -en pensamiento de descubrir por la mar del Sur grandes poblaciones, -tuvo voluntad de lo ir á poblar, porque así lo tenia capitulado con la -serenísima Emperatriz doña Isabel, de gloriosa memoria, como ya dicho -tengo, y los de Real consejo de Indias, cuando su majestad pasó á -Flandes.</p> - -<p>Y como en la Nueva-España se supo que el Marqués iba en persona, -creyeron que era á cosa cierta y rica, y viniéronle á servir tantos -soldados, así de á caballo y otros arcabuceros y ballesteros, y entre -ellos treinta y cuatro casados, que se le juntaron por todos sobre -trecientas y veinte personas, con las mujeres ca<span class="pagenum" -id="Page_286">p. 286</span>sadas; y despues de bien bastecidos los -navíos de mucho bizcocho y carne y aceite, y aun dijeron vino y -vinagre y otras cosas pertenecientes para bastimento; y llevó mucho -rescate y tres herreros con sus fraguas y dos carpinteros de ribera -con sus herramientas, y otras muchas cosas que aquí no relato por no -me detener, y con buenos y expertos pilotos y marineros, mandó que los -que se quisiesen ir á embarcar al puerto de Guantepeque, donde estaban -los tres navíos, que se fuesen, y esto por no llevar tanto embarazo por -tierra; y él se fué desde Méjico con el capitan Andrés de Tapia y otros -capitanes y soldados, y llevó clérigos y religiosos que le decian Misa, -y llevó médicos y cirujanos y botica.</p> - -<p>Y llegados al puerto adonde se habian de hacer á la vela, ya estaban -allí los tres navíos que vinieron de Guantepeque; y como todos los -soldados se vinieron juntos, con sus caballos y á pié, Cortés se -embarcó con los que le pareció que podrian ir de la primera barcada -hasta la isla ó bahía que nombraron de Santa-Cruz, adonde decian que -habia perlas; y como Cortés llegó con buen viaje á la isla, que fué en -el mes de Mayo de 1536 ó 7 años, que ya no me acuerdo, y luego despachó -los navíos para que volviesen los demas soldados y mujeres casadas, -y caballos que quedaban aguardando con el capitan Andrés de Tapia, y -luego se embarcaron, y alzadas velas, yendo por su derrota, dióles un -temporal que<span class="pagenum" id="Page_287">p. 287</span> les -echó cabe un gran rio, que le pusieron nombre San Pedro y San Pablo; -y asegurado el tiempo, volvieron á seguir su viaje, y dióles otra -tormenta que les despartió á todos tres navíos, y el uno dellos fué al -puerto de Santa-Cruz, adonde Cortés estaba, y el otro fué á encallar -y dar al través en tierra de Xalisco; y los soldados que en él iban -estaban muy descontentos del viaje, y de muchos trabajos, se volvieron -á la Nueva-España, y otros se quedaron en Xalisco.</p> - -<p>Y el otro navío aportó á una bahía que llamaron el Guayabal; y -pusiéronle este nombre porque habia allí mucha fruta que llaman -guayabas; y como habian dado el través, tardaban tanto y no acudian -donde Cortés estaba, y les aguardaban por horas, porque se les habian -acabado los bastimentos; y en el navío que dió al través en tierra de -Xalisco iba la carne y bizcocho y todo el más bastimento; á esta causa -estaban muy congojosos así Cortés como todos los soldados, porque no -tenian qué comer; y en aquella tierra no cogen los naturales del maíz, -que son gente salvaje y sin policía, y lo que comen es frutas de las -que hay entre ellos, y pesquerías y mariscos, y de los soldados que -estaban con Cortés, de hambres y de dolencias se murieron veinte y -tres, y muchos más estaban dolientes, y maldecian á Cortés y á su isla -y bahía y descubrimiento.</p> - -<p>Y cuando aquello vió, acordó de ir en persona con el navío que allí -aportó, y con cincuenta soldados y con dos herreros y carpinte<span -class="pagenum" id="Page_288">p. 288</span>ros y tres calafates, -en busca de los otros dos navíos, porque por los tiempos y vientos -que habian corrido, entendió que habian dado al través; é yendo en -busca dellos, halló al uno encallado, como dicho tengo, en la costa -de Xalisco, y sin soldados ningunos, y el otro estaba cerca de unos -arrecifes, y con gran trabajo y con tornallos á aderezar y calafatear, -volvió á la isla de Santa-Cruz con sus tres navíos y bastimento, y -comieron tanta carne los soldados que lo aguardaban, que como estaban -debilitados de no comer cosas de sustancia de muchos dias atrás, les -dió cámaras y tanta dolencia, que se murieron la mitad dellos.</p> - -<p>Y por no ver Cortés delante de sus ojos tantos males, fué á -descubrir á otras tierras, y entónces toparon con la California, que -es una bahía; y como Cortés estaba tan trabajado y flaco, deseábase -volver á la Nueva-España; sino que de empacho, porque no dijesen dél -que habia gastado gran cantidad de pesos de oro, y no habia topado -tierras de provecho ni tenia ventura en cosa que pusiese la mano, y -que eran maldiciones de los soldados y conquistadores verdaderos de la -Nueva-España, á este efeto no se iba.</p> - -<p>Y en aquel instante, como la marquesa doña Juana de Zúñiga, su -mujer, no sabia ningunas nuevas, más que habia dado al través un navío -en la costa de Xalisco, estaba muy penosa, creyendo no se hubiese -muerto ó perdido; y luego envió en su busca dos navíos, los cuales -uno de<span class="pagenum" id="Page_289">p. 289</span>llos fué en -que habia vuelto á la Nueva-España el Grijalva, que habia ido con -el Becerra, y el otro navío era nuevo, que lo acabaron de labrar en -Guantepeque; los cuales dos navíos cargaron de bastimento lo que -en aquella sazon pudieron haber, y envió por capitan dellos á un -Fulano de Ulloa, y escribió muy afectuosamente al marqués, su marido, -con palabras y ruegos que luego se volviese á Méjico á su Estado y -marquesado, y que mirase los hijos é hijas que tenia, y dejase de -porfiar más con la fortuna, y se contentase con los heróicos hechos y -fama que en todas partes hay de su persona; y asimismo le escribió el -Virey D. Antonio de Mendoza muy sabrosa y amorosamente, pidiéndole por -merced que se volviese á la Nueva-España.</p> - -<p>Los cuales dos navíos con buen viaje llegaron donde Cortés estaba, y -cuando vió cartas del Virey y los ruegos de la marquesa é hijos, dejó -por capitan con la gente que allí tenia á Francisco de Ulloa, y todos -los bastimentos que para él traia, y luego se embarcó, y vino al puerto -de Acapulco, y tomado tierra, á buenas jornadas vino á Cornabaca, á -donde estaba la marquesa, con la cual hubo mucho placer; y todos los -vecinos de Méjico se holgaron con su venida, y aun el Virey y Audiencia -Real; porque habia fama que se decia en Méjico que se querian alzar -todos los caciques de la Nueva-España viendo que no estaba en la tierra -Cortés.</p> - -<p>Y demas desto, luego se vinieron todos los soldados y<span -class="pagenum" id="Page_290">p. 290</span> capitanes que habia dejado -en aquella isla ó bahía que llaman la California; y esto de su venida -no sé de qué manera fué, si ellos de hecho se vinieron, ó el Virey y la -Audiencia Real les dió licencia para ello; y desde á pocos meses, como -Cortés estaba algo más reposado, envió otros navíos bien bastecidos, -así de pan y carne como de buenos marineros, y sesenta soldados y -buenos pilotos, y fué en ellos por capitan el Francisco de Ulloa, -otras veces por mí nombrado; y aquestos navíos que envió, fué que la -Audiencia Real de Méjico se lo mandaba expresamente que los enviase, -para cumplir Cortés lo capitulado con su majestad, segun dicho tengo en -los capítulos pasados que dello hablan.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion, y es que salieron del puerto de la -Natividad por el mes de Junio de mil y quinientos y treinta y tantos -años, y esto de los años no me acuerdo bien; y le mandó Cortés al -capitan que corriesen la costa adelante y acabasen de bajar la -California, y procurasen de buscar al capitan Diego Hurtado, que nunca -más pareció; y tardó en el viaje en ir y venir siete meses, y sé que -no hizo cosa que de contar sea; y volvió al puerto de Xalisco, y dende -á pocos dias que el Ulloa estaba en tierra descansando, un soldado -de los que habia llevado en su capitanía le aguardó en parte que le -dió de estocadas, donde le mató; y en esto que he dicho paró los -viajes y descubrimientos que el marqués hizo; y aun le oí decir<span -class="pagenum" id="Page_291">p. 291</span> muchas veces que habia -gastado en las armadas sobre trecientos mil pesos de oro; y para -que su majestad le pagase alguna cosa dello, y sobre el contar de -los vasallos, determinó de ir á Castilla, y para demandar á Nuño de -Guzman cierta cantidad de pesos de oro de los que la Real audiencia le -hubo sentenciado al Nuño de Guzman que pagase á Cortés de cuando le -mandó vender sus bienes; porque en aquel tiempo el Nuño de Guzman fué -preso á Castilla; y si miramos en ello, en cosa ninguna tuvo ventura -despues que ganó la Nueva-España, y dicen que son maldiciones que le -echaron.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_201"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCI.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EN MÉJICO SE HICIERON GRANDES FIESTAS Y - BANQUETES POR ALEGRÍA DE LAS PACES DEL CRISTIANÍSIMO EMPERADOR - NUESTRO SEÑOR, DE GLORIOSA MEMORIA, CON EL REY FRANCISCO DE FRANCIA, - CUANDO LAS VISTAS DE AGUAS-MUERTAS.</p> -</div> - -<p>En el año de 38 vino nueva á Méjico que el Cristianísimo Emperador -nuestro señor, de gloriosa memoria, fué á Francia, y el Rey Francisco -de Francia le hizo gran recebimiento en un puerto que se dice -Aguas-Muertas, don<span class="pagenum" id="Page_292">p. 292</span>de -se hicieron paces y se abrazaron los Reyes con gran amor, estando -presente madama Leonor, Reina de Francia, mujer del Rey Francisco y -hermana del Emperador, de felice recordacion, nuestro señor, donde se -hizo gran solemnidad y fiestas en aquellas paces, y por honra y alegría -dellas, el Virey don Antonio de Mendoza y el marqués del Valle y la -Real audiencia y ciertos caballeros conquistadores hicieron grandes -fiestas.</p> - -<p>En esta sazon habian hecho amistades el marqués del Valle y el -Visorey don Antonio de Mendoza, que estaban algo amordazados sobre -el contar de los vasallos del marquesado y sobre que el Virey -favoreció mucho al Nuño de Guzman para que no pagase la cantidad de -pesos de oro que se debia á Cortés desde el tiempo que fué el Nuño -de Guzman presidente en Méjico; y acordaron de hacer grandes fiestas -y regocijos, y fueron tales, que otras como ellas, á lo que á mí me -parece, no he visto hacer en Castilla, así de justas y juegos de -cañas, correr toros, encontrarse unos caballeros con otros, y otros -grandes disfraces que habia; é todo esto que he dicho no es nada para -las muchas invenciones de otros juegos, como se solian hacer en Roma -cuando entraban triunfando los cónsules y capitanes que habian vencido -batallas, y los epitafios y carteles que sobre cada cosa habia; y el -inventor de aquellas cosas fué un caballero romano que se decia Luis -de Leon, persona que decian que era de linaje<span class="pagenum" -id="Page_293">p. 293</span> de los patricios, natural de Roma.</p> - -<p>Y es, que como se acabaron de hacer las fiestas, mandó el marqués -apercebir navíos y matalotaje para ir á Castilla, para suplicar á su -majestad que le mandase pagar algunos pesos de oro de los muchos que -habia gastado en las armadas que envió á descubrir; y porque tenia -pleitos con Nuño de Guzman, que en aquella sazon le envió preso al Nuño -de Guzman la audiencia Real á España, y tambien tenia pleitos sobre el -contar de los vasallos; y entónces Cortés me rogó á mí que fuese con -él, y que en la córte demandaria mejor mis pueblos ante los señores del -Real consejo de Indias que no en la audiencia Real de Méjico; y luego -me embarqué y fuí á Castilla, y el marqués no fué de ahí á dos meses, -porque dijo que no tenia allegado tanto oro como quisiera llevar, y -porque estaba malo del empeine del pié, del caño que le dieron, y -esto fué en el año de 540; y porque el año pasado de 539 falleció la -serenísima Emperatriz nuestra señora, doña Isabel, de gloriosa memoria, -la cual falleció en Toledo en 1.º dia del mes de Mayo, y fué llevado -á sepultar su cuerpo á la ciudad de Granada, y por su muerte se hizo -gran sentimiento en la Nueva-España, y se pusieron todos los más -conquistadores grandes lutos, é yo, como regidor que era de la villa de -Guacacualco é conquistador más antiguo, me puse grandes lutos, y con -ellos fuí á Castilla; y llegado á la córte, me los torné á poner mucho -mayo<span class="pagenum" id="Page_294">p. 294</span>res, como era -obligado, por la muerte de nuestra Reina y señora.</p> - -<p>Y en aquel tiempo tambien llegó á la córte Hernando Pizarro, que -vino del Perú, y fué cargado de luto, con más de cuarenta hombres que -llevaba consigo, que le acompañaban; y tambien en esa sazon llegó -Cortés á la córte con luto él y sus criados, que estaba en aquella -sazon la córte en Madrid; y los señores del Real Consejo de Indias, -como supieron que Cortés llegaba cerca de Madrid, le mandaron salir -á recebir, y le señalaron por posada las casas del comendador don -Juan de Castilla; y cuando algunas veces iba Cortés al Real Consejo -de Indias, salia un oidor hasta la puerta donde hacian el acuerdo -del Real Consejo, y le llevaba con mucho acato á los estrados donde -estaba el presidente don Fray García de Loaysa, Cardenal de Sigüenza, -y despues fué Arzobispo de Sevilla; y oidores el licenciado Gutierre -Velazquez y el Obispo de Lugo y el doctor don Juan Bernal Diaz de -Luco y el doctor Beltran; y un poco junto de las sillas de aquellos -señores caballeros le ponian á Cortés otra silla é le oian; y desde -entónces nunca más volvió á la Nueva-España, porque entónces le tomaron -residencia, y su majestad no le quiso dar licencia para que se volviese -á la Nueva-España, puesto que echó por intercesores al almirante de -Castilla y al duque de Béjar y al comendador mayor de Leon; y aun -tambien echó por intercesora á la señora doña María de Mendoza, y<span -class="pagenum" id="Page_295">p. 295</span> nunca le quiso dar licencia -su majestad; ántes mandó que le detuviesen hasta acabar de dar la -residencia, y nunca la quisieron concluir; y la respuesta que le daban -en el Real Consejo de Indias era, que hasta que su majestad viniese de -Flandes de hacer el castigo de Gante, que no podian dalle licencia.</p> - -<p>Y tambien en aquella sazon al Nuño de Guzman le mandaron desterrar -de su tierra y que siempre anduviese en la córte, y le sentenciaron -en cierta cantidad de pesos de oro; mas no le quitaron los indios de -su encomienda de Xalisco; y tambien andaba él y sus criados cargados -de luto; y como en la córte nos veian, así al marqués Cortés como -al Pizarro y al Nuño de Guzman y todos los demas que veniamos de la -Nueva-España á negocios, y otras personas del Perú con lutos, tenian -por chiste de llamarnos los indianos peruleros enlutados.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: que tambien en aquel tiempo á Hernando -Pizarro le mandaron echar preso en la Mota de Medina, y entónces -me vine yo á la Nueva-España, y supe que habia pocos meses que se -habian alzado en las provincias de Xalisco unos peñoles que se llaman -Cochitlan, y que el virey don Antonio de Mendoza los envió á pacificar -á ciertos capitanes, y á uno que se decia Cristóbal de Oñate, y los -indios alzados daban grandes combates á los españoles y soldados, que -de Méjico enviaron á demandar socorro al don Pedro de Albarado, que en -aquella sazon estaba en unos sus<span class="pagenum" id="Page_296">p. -296</span> navíos de una gran armada que hizo en lo de Guatimala para -la China; y fué á favorecer á los españoles que estaban sobre los -peñoles por mí ya nombrados, y llevó gran copia de soldados, y dende -á pocos dias murió por causa de un caballo que le tomó debajo y le -machucó el cuerpo, como adelante diré.</p> - -<p>Y quiero dejar esta plática, y traeré á la memoria dos armadas -que salieron de la Nueva-España: la una era la que hizo el virey don -Antonio de Mendoza, y la otra fué la que hizo don Pedro de Albarado, -segun dicho tengo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_202"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EL VIREY DON ANTONIO DE MENDOZA ENVIÓ TRES - NAVÍOS Á DESCUBRIR POR LA BANDA DEL SUR EN BUSCA DE FRANCISCO VAZQUEZ - CORONADO, Y LE ENVIÓ BASTIMENTOS Y SOLDADOS, QUE ESTABAN EN LA - CONQUISTA DE LA CIBOLA.</p> -</div> - -<p>Ya he dicho en el capítulo pasado que dello habla que el virey don -Antonio de Mendoza y la Real audiencia de Méjico enviaron á descubrir -las siete ciudades, que por otro nombre se llama Cibola, y fué por -capitan general un hidalgo que se decia Francisco Vazquez Corona<span -class="pagenum" id="Page_297">p. 297</span>do, natural de Salamanca, -que en aquella sazon se habia casado con una señora que, ademas de ser -virtuosa, era hermosa, hija del tesorero Alonso de Estrada, y en aquel -tiempo estaba el Francisco Vazquez por gobernador, aunque se lo habian -quitado.</p> - -<p>Pues partidos por tierra con muchos soldados de á caballo y -escopeteros y ballesteros, habia dejado por su teniente en lo de -Xalisco á un hidalgo que se decia Fulano de Oñate; y despues de -ciertos meses que hubo llegado á las siete ciudades, pareció ser que -un fraile francisco que se decia Fray Márcos de Nica, habia ido de -ántes á descubrir aquellas tierras, ó fué en aquel viaje con el mismo -Francisco Vazquez Coronado, que esto no lo sé bien; y cuando llegaron -á las tierras de la Cibola, y vieron los campos tan llanos y llenos -de vacas y toros disformes de los nuestros de Castilla, y los pueblos -y casas con sobrados, y subian por escaleras, parecióle al fraile que -seria bien volver á la Nueva-España, como luego vino, á dar relacion al -virey don Antonio de Mendoza que enviase navíos por la costa del Sur, -con herraje y tiros y pólvora y ballestas y armas de todas maneras, -y vino y aceite y bizcocho, porque le hizo relacion que las tierras -de la Cibola estaban en la comarca de la costa del Sur, y que con -los bastimentos y herraje serian ayudados el Francisco Vazquez y sus -compañeros, que ya quedaban en aquella tierra; y á esta causa envió los -tres navíos que dicho tengo, y fué por capitan<span class="pagenum" -id="Page_298">p. 298</span> general un Hernando de Alarcon, maestresala -que fué del mismo Virey, y fué por capitan de otro navío un hidalgo -que se dice Márcos Ruiz de Rojas, natural de Madrid; otros dijeron que -habia ido por capitan de otro navío un Fulano Maldonado; y porque yo no -fuí en aquella armada, mas de por oidas lo digo desta manera; y fueron -dadas todas las instrucciones á los pilotos y capitanes de lo que -habian de hacer y cómo se habian de regir y navegar.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_203"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCIII.</h2> - <p class="subh2c">DE UNA MUY GRANDE ARMADA QUE HIZO EL ADELANTADO DON - PEDRO DE ALBARADO EN EL AÑO DE 1537.</p> -</div> - -<p>Razon es que se traiga á la memoria y no quede por olvido una muy -buena armada que el Adelantado don Pedro de Albarado hizo el año de -1537 en la provincia de Guatimala, donde era gobernador, y en un -puerto que se dice Acaxatla, en la banda del Sur, y fué para cumplir -ciertas capitulaciones que con su majestad hizo la segunda vez que -volvió á Castilla, y vino casado con una señora que se decia doña -Beatriz de la Cueva; y fué el concierto que se ca<span class="pagenum" -id="Page_299">p. 299</span>pituló con su majestad, que el Adelantado -pusiese ciertos navíos y pilotos y marineros y soldados y bastimentos, -y todo lo que hubiese menester, á su costa, para enviar á descubrir por -la via del poniente á la China ó Malucos ó otras cualesquier islas de -la Especería, y para lo que descubriese, su majestad le prometió en las -mismas tierras que le haria ciertas mercedes y daria renta en ellas; y -porque yo no he visto lo capitulado, me remito á ello, y por esta causa -lo dejo de poner en esta relacion.</p> - -<p>Y volviendo á nuestra materia, y es que, como siempre el Adelantado -fué muy servidor de su majestad, lo cual se pareció en las conquistas -de la Nueva-España é ida del Pirú, y en todo puso su persona, con -cuatro hermanos suyos, que sirvieron á su majestad en lo que pudieron; -y en esto de ir á lo del Poniente con buena armada, se quiso aventajar -á todas las armadas que hizo el marqués del Valle, de las cuales tengo -hecha larga relacion en los capítulos que dello hablan; y esto que -digo es porque puso en la mar del Sur trece navíos de buen porte, y -entre ellos una galera y un patache, y todos muy bien bastecidos, así -de pan como de carne y pipas de agua, y todo bastimento que en aquella -sazon pudieron haber, y muy bien artillados, y con buenos pilotos y -marineros, los que habian menester.</p> - -<p>Pues para hacer tan pujante armada, y estando tan apartados del -puerto de la Veracruz, que son más de ducientas leguas hasta donde se -la<span class="pagenum" id="Page_300">p. 300</span>braron los navíos, -que en aquella sazon de la Veracruz se trajo el hierro para la clavazon -y anclas y pipas, y otras muchas cosas pertenecientes para aquella -flota, gastó en ella más millares de pesos de oro que en Castilla se -pudieran gastar aunque se labraran en Sevilla ochenta navíos; y fueron -tantos los gastos que hizo, que no le bastó la riqueza que trajo -del Pirú, ni el oro que le sacaban de las minas en la provincia de -Guatimala, ni los tributos de sus pueblos, ni lo que le presentaron sus -deudos y amigos y lo que tomó fiado de mercaderes; é ya que en aquella -ocasion se quisiera ayudar de traer anclas é hierro y otras muchas -cosas pertenecientes para los navíos, desde el Puerto de Caballos no -venian navíos ni mercaderes, ni se trataba aquel puerto en aquella -sazon como ahora.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: que aún no es nada los pesos de oro -que gastó en los navíos para lo que dió á capitanes y alférez y maeses -de campo y á seiscientos y cincuenta soldados, y los muchos caballos -que entónces compró, que valian los buenos á trecientos pesos, y los -comunes á ciento y cincuenta y á ducientos; pues arcabuces y pólvora -y ballestas y todo género de armas fueron tan excesivos gastos, los -cuales se podrán colegir; y fueron tan altos los pensamientos que tuvo -de hacer gran servicio á su majestad, y descubrille por el Poniente la -China ó Malucos y Especería, y aun de conquistar algunas islas della, y -á lo<span class="pagenum" id="Page_301">p. 301</span> ménos dar traza -que por la parte de su gobernacion hubiese el trato della, pues que -aventuraba toda su hacienda y persona.</p> - -<p>Pues ya puesto á punto sus naos para navegar, y en cada una sus -estandartes Reales, y señalados pilotos y capitanes, y dadas las -instrucciones de lo que habian de hacer y derrotas que habian de -llevar, y las señas de los faroles para de noche, y á todos los -soldados, como dicho tengo, que fueron sobre seiscientos y cincuenta, -con más de ducientos caballos; y despues de oido Misa del Espíritu -Santo, el mismo Adelantado por capitan general de toda su armada, -dan velas en ciertos dias del año de 1538, y fué navegando por su -derrota hasta el puerto de la Purificacion, que es en la provincia de -Xalisco, porque en aquel puerto habia de tomar agua y más soldados y -bastimento.</p> - -<p>Pues como supo el Virey D. Antonio de Mendoza desta tan pujante -armada, que para en estas partes era muy grande, y de los muchos -soldados y caballos y artillería que llevaba, tuvo por muy gran cosa de -cómo pudo juntar y armar trece navíos en la costa del Sur, y allegar -tantos soldados, estando tan apartado del puerto de la Veracruz y de -Méjico: es cosa de pensar en ello á las personas que tienen noticia -destas tierras y saben los gastos que hacen.</p> - -<p>Pues como el Virey D. Antonio de Mendoza supo y se informó que era -para descubrir la China, y alcanzó á saber de pilotos y cosmógrafos -que se podia descubrir muy bien<span class="pagenum" id="Page_302">p. -302</span> por el Poniente, y se lo certificó un deudo suyo que se -decia Villalóbos, que sabia mucho de alturas y del arte de navegacion, -acordó de escribir desde Méjico al Adelantado con ofertas y buenos -prometimientos para que se diese órden en que la armada hiciese -compañía con él: para lo efetuar fueron á hacer el concierto D. Luis -de Castilla y un mayordomo mayor del Virey, que se decia Agustin -Guerrero.</p> - -<p>Y despues que el Adelantado vió los recaudos que llevaban para hacer -concierto, y bien platicado sobre el negocio, se concertó que se viesen -el Virey y el Adelantado en un pueblo que se dice Chiribitio, que es -en la provincia de Mechoacan, que era de la encomienda de un Juan de -Albarado, deudo del mismo Adelantado; y como el Virey supo adónde se -habian de ver, fué en posta desde Méjico al pueblo por mí nombrado, -donde estaba el Adelantado aguardando al Virey para hacer la plática, -y allí se vieron, y concertaron que fuesen entrambos á dos á ver la -armada, y luego fueron, y cuando lo hubieron visto, se volvieron á -Méjico, para desde allí enviar capitan general de toda la flota; y el -Adelantado queria que fuese un deudo suyo por general, que se decia -Juan de Albarado (no digo por el de Chiribitio, sino otro su sobrino), -que tenia indios en Guatimala; y el Virey queria que fuese juntamente -con él un Fulano Villalóbos; y en este tiempo tuvo mucha necesidad el -Adelantado de venir á su goberna<span class="pagenum" id="Page_303">p. -303</span>cion de Guatimala á cosas que le convenian, y lo dejó todo -aparte por estar presente en su armada, y fué al puerto de la Natividad -por tierra, donde en aquella sazon estaban todos sus navíos y soldados, -para que por su mano fuesen despachados.</p> - -<p>É ya que estaban para se hacer á la vela, le vino una carta que le -envió un Cristóbal de Oñate, que estaba por teniente de gobernador -de aquella provincia de Xalisco, por ausencia de Francisco Vazquez -Coronado, que habia ido por capitan á las siete ciudades que llaman de -Cibola, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, y lo que el -Oñate en la carta le decia, era que, pues en todo era gran servidor -de su majestad, en este caso que ahora ha ocurrido se parecerán muy -mejor sus servicios; que por amor de Dios, que luego con brevedad le -vaya á socorrer con su persona y soldados y caballos y arcabuceros, -porque está cercado en partes que si no son socorridos no se podrá -defender de muchas capitanías de indios guerreros que están en unas -fuerzas y peñoles que se dicen de Cochitlan, y que han muerto á muchos -españoles de los que estaban en su compañía, y se temia no le acabasen -de desbaratar; y le significó en la carta otras muchas lástimas, y -que á salir los indios de aquellos peñoles é fortaleza vitoriosos, la -Nueva-España estaba en gran peligro.</p> - -<p>Y como el Adelantado vió la carta, y en ella las palabras que dicho -tengo, y otros españoles le dijeron en el peligro en que estaban,<span -class="pagenum" id="Page_304">p. 304</span> luego mandó juntar sus -soldados, así de caballo como arcabuceros y ballesteros, y fué en posta -á hacer aquel socorro, y cuando llegó al real estaban tan afligidos los -cercados, que si no fuera por él, segun se vió, los mataran los indios, -y con su llegada aflojaron algo, y no que dejasen de dar muy bravosa -guerra; y estando peleando entre unos peñoles un soldado, pareció ser -que el caballo en que iba se le derriscó, y vino rodando por el peñol -abajo con tan gran furia y saltos por donde el Adelantado estaba, que -no se pudo apartar á cabo ninguno, sino que el caballo le encontró de -arte, que le trató mal y le quebrantó todo el cuerpo, porque le tomó -debajo, y fué de tal manera, que se sintió muy malo, y para guarecelle -y curallo, creyendo que no fuera tanto el quebramiento, le llevaron en -andas á curar á una villa, que era la más cercana de aquellos peñoles, -que se dice la Purificacion; é yendo por el camino se comenzó á -pasmar, y llegado á la villa, de ahí á pocos dias, despues de se haber -confesado y comulgado, dió el ánima á Dios nuestro Señor, que la crió. -Algunas personas dijeron que hizo testamento, y no ha parecido.</p> - -<p>Falleció aqueste caballero por sacalle luego del real, que si de -allí no le sacaran y le curaran como era razon, no se pasmara; y á -todas las cosas que Nuestro Señor hace y ordena démosle muchas gracias -y loores por ello; pues ya es fallecido, perdónele Dios.</p> - -<p>En aquella villa le<span class="pagenum" id="Page_305">p. -305</span> enterraron con la mayor pompa que pudieron; y despues -he oido decir que Juan de Albarado, el encomendero de Chiribitio, -llevó sus huesos de donde estaban enterrados al mismo pueblo de su -encomienda, y mandó hacer muchas honras y Misas y limosnas por su -ánima.</p> - -<p>Pues como se supo su muerte en el real de Cochitlan y en su flota y -armada, como no habia capitan general ni cabeza que los mandase, muchos -de los soldados se fueron cada uno por su parte con las pagas que les -dieron, y cuando á Méjico llegó esta nueva, todos los más caballeros, -juntamente con el Virey, la sintieron; y como faltó el Adelantado, -luego en posta envian por el Virey para que les vaya á socorrer, y el -Virey no pudo ir luego, y envió al licenciado Maldonado, é hizo lo que -pudo en aquel socorro; y luego fué el Virey y llevó todos los soldados -que pudo allegar, y quiso Dios que venció á los indios de los peñoles, -y desbaratados, se volvieron á Méjico á cabo de muchos dias que en esta -guerra estuvieron con gran trabajo.</p> - -<p>Dejemos aquel socorro que el Adelantado hizo, pues á todos los -cercados ayudó, y él murió del arte que ya he dicho; é quiero decir -que, como se supo en Guatimala de su muerte, la tristeza y lloros que -hubo en su casa, y su querida mujer doña Beatriz de la Cueva rompia la -cara y se mesaba los cabellos, juntamente con sus damas y doncellas que -tenia para casar; pues su amada hija y señores hijos, y un caballero, -yerno suyo,<span class="pagenum" id="Page_306">p. 306</span> que -se dice don Francisco de la Cueva, primo segundo del duque de -Alburquerque, que dejaba por gobernador de aquella provincia, tuvieron -mucho pesar, y todos los vecinos conquistadores hicieron sentimiento y -le hicieron solenes honras, porque el Obispo don Francisco Marroquin, -de buena memoria, sintió mucho su muerte, y con toda la clerecía y cera -y pompa que pudieron rogaban á Dios por su ánima cada dia; y en esto de -las honras puso el Obispo gran solicitud.</p> - -<p>Y tambien quiero decir que un mayordomo del Adelantado, por mostrar -más tristeza por la muerte de su señor, mandó que se entintasen todas -las paredes de las casas con un betun de tinta que no se pudiese -quitar.</p> - -<p>Y tambien oí decir que muchos caballeros iban á consolar á la señora -doña Beatriz de la Cueva, mujer del Adelantado, porque no tomase tanta -tristeza por su marido, y le decian que diese gracias á Dios, pues -que dello fué servido; y ella, como buena cristiana, decia que así -se las daba; y como las mujeres son tan lastimosas por lo que bien -quieren, y que deseaba morirse y no estar en este triste mundo con -tantos trabajos: traigo aquí esto á la memoria por lo que el coronista -Francisco Lopez de Gómora dice en su Corónica, que dijo aquella señora -que ya no tenia nuestro Señor Jesucristo en qué más mal la pudiese -hacer de lo hecho, y por aquella blasfemia fué servido que desde á -pocos dias vino en esta ciu<span class="pagenum" id="Page_307">p. -307</span>dad una tormenta y tempestad de agua y cieno y piedras muy -grandes y maderos muy gordos, que descendió de un volcan que está media -legua de Guatimala, que derribó toda la mayor parte de las casas donde -vivia aquella señora, mujer del Adelantado, estando en una recámara -rezando con sus damas y doncellas, que las tomó á todas debajo, y las -más se ahogaron.</p> - -<p>Y en las palabras que dijo el Gómora que habia dicho aquella señora, -no pasó como dice, sino como dicho tengo; y si nuestro Señor Jesucristo -fué servido de la llevar deste mundo, fué secreto de Dios; de la cual -avenida y terremoto diré adelante en su tiempo y lugar; y quiero ahora -referir otras cosas que son muy de notar: que con haber servido el -Adelantado tan bien á su majestad, y con sus cuatro hermanos, que -se decian Jorge, Gonzalo y Gomez y Juan, y todos Albarados, cuando -falleció, como dicho tengo, no les quedaron á sus hijos é hijas -ningunos pueblos de los que tenia en su encomienda, habiéndolos él -ganado y conquistado, y haber venido á descubrir esta Nueva-España con -Juan de Grijalva y despues con Cortés.</p> - -<p>Pues digamos agora adónde murieron él y sus hijos y mujer y -hermanos, que es cosa de mirar en ello.</p> - -<p>Ya he dicho que murió en lo de Achitlan, y su hermano Jorge de -Albarado en la villa de Madrid, yendo á suplicar á su majestad -le gratificase sus servicios, y esto fué en el año de 1540; y el -Gomez de Albarado en el Pirú; el Gonzalo de<span class="pagenum" -id="Page_308">p. 308</span> Albarado no se me acuerda si murió en -Guaxaca ó en Méjico; el Juan de Albarado yendo á la isla de Cuba á -poner cobro en la hacienda que dejó en aquella isla.</p> - -<p>Pues sus hijos, el mayor, que se decia don Pedro, fué á Castilla en -compañía de un su tio que se decia Juan de Albarado el mozo, vecino -que fué de Guatimala, é iba á besar los piés del Emperador nuestro -señor y traerle á la memoria los servicios de su padre; y nunca más se -supo nueva dellos, porque creyeron que se perdieron en la mar ó los -cautivaron moros.</p> - -<p>Pues don Diego, el hijo menor, como se vió perdido, volvió al Pirú, -y en una batalla murió.</p> - -<p>Pues doña Beatriz, su mujer, ya he dicho dos veces cómo la tormenta -la llevó deste mundo, á ella y á otras señoras que estaban en su -compañía.</p> - -<p>Tengan agora más cuenta los curiosos letores desto que aquí tengo -referido, y miren que el Adelantado murió solo sin su querida mujer -y amadas hijas, y la mujer sin su querido marido, y los hijos el uno -yendo á Castilla y el otro en una batalla en el Pirú, y los hermanos -segun y de la manera que dicho tengo. Nuestro Señor Jesucristo los -lleve á su santa gloria, amen.</p> - -<p>Agora nuevamente se han hecho en esta ciudad de Guatimala dos -sepulcros juntos al altar de la santa iglesia mayor para traer los -huesos del Adelantado don Pedro de Albarado, que están enterrados en -el pueblo de Chiribitio, y traidos que sean á esta ciudad, enterrarles -en el un sepulcro, y el otro sepulcro es<span class="pagenum" -id="Page_309">p. 309</span> para que cuando Dios nuestro Señor sea -servido llevar desta presente vida á don Francisco de la Cueva y á doña -Leonor de Albarado, su mujer, ó hija del mismo Adelantado, enterrarse -en ellos; porque á su costa traen los huesos de su padre y mandaron -hacer el sepulcro en la santa iglesia, como dicho tengo.</p> - -<p>Dejemos esta materia, y volveré á decir en lo que paró la armada, y -es, que despues que murió, como he referido, dende á un año, poco más ó -ménos tiempo, el Virey don Antonio de Mendoza mandó que tomasen ciertos -navíos, los mejores y más nuevos de los trece que enviaba el Adelantado -á descubrir la China por la banda del Poniente, y envió por capitan de -los navíos á un su deudo, que se decia Fulano de Villalóbos, y que se -fuese la mesma derrota que tenia concertado de enviar á descubrir; y -en lo que paró este viaje yo no lo sé bien, y á esta causa no doy más -relacion dello; y tambien he oido decir que nunca los herederos del -Adelantado cobraron cosa ninguna, ansí de navíos como de bastimento, -sino que todo se perdió.</p> - -<p>Dejemos esta materia, é diré lo que Cortés hizo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_204"> - <p><span class="pagenum" id="Page_310">p. 310</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCIV.</h2> - <p class="subh2c">DE LO QUE EL MARQUÉS DEL VALLE HIZO DESDE QUE - ESTABA EN CASTILLA.</p> -</div> - -<p>Como su majestad volvió á Castilla á hacer el castigo de Gante, -é hizo la gran armada para ir sobre Argel, le fué á servir en ella -el marqués del Valle, y llevó en su compañía á su hijo el mayorazgo: -tambien llevó á don Martin Cortés, el que hubo en doña Marina, y llevó -muchos escuderos y criados y caballos, y gran copia y servicio, y se -embarcó en una buena galera, en compañía de don Enrique Enriquez; y -como Dios fué servido hubiese tan recia tormenta, se perdió casi que -toda la Real armada; tambien dió al través la galera en que iba Cortés, -y escapó él y sus hijos y todos los más caballeros que en ella iban, -con gran riesgo de sus personas; y en aquel instante, como no hay -tanto acuerdo como debia haber, especialmente viendo la muerte al ojo, -dijeron muchos de los criados de Cortés que le vieron que se ató en -unos paños revueltos al brazo y en el paño ciertas joyas de piedras -muy riquísimas que llevaba como gran señor, como se suele decir, para -no menester, y con la revuelta del salir en salvo de la galera, y con -la mucha multitud de gente que<span class="pagenum" id="Page_311">p. -311</span> habia, se le perdieron todas las joyas y piedras que -llevaba, que, á lo que decian, valian muchos pesos de oro.</p> - -<p>Y volveré á decir de la gran tormenta y pérdida de caballeros y -soldados que se perdieron. Aconsejaron á su majestad los capitanes -y maestres de campo que eran del Real consejo de guerra, que luego -alzase el cerco y real de sobre Argel, y se fuese por Bujía, pues -que veian que nuestro Señor Dios fué servido dalles aquel tiempo -contrario, y no se podia hacer más de lo hecho; en el cual acuerdo y -consejo no llamaron á Cortés para que diese su parecer; y de que lo -supo, dijo que si su majestad era servido, que él entendia, con el -ayuda de Dios y con la buena ventura de nuestro César, que con los -soldados que estaban en el campo, de tomar á Argel; y tambien dijo á -vueltas destas palabras muchos loores de sus capitanes y compañeros -que nos hallamos con él en la conquista de Méjico, diciendo que fuimos -para sufrir hambres y trabajos, y que do quiera que les llamase hacia -con ellos heróicos hechos, y que heridos y entrapajados no dejaban -de pelear y tomar cualquier ciudad y fortaleza, aunque sobre ello -aventurasen á perder las vidas; y como muchos caballeros le oyeron -aquellas palabras, dijeron á su majestad que fuera bien haberle llamado -á consejo de guerra, y que se tuvo á descuido no haberle llamado; -otros caballeros dijeron que si no fué llamado fué porque sentian en -el mar<span class="pagenum" id="Page_312">p. 312</span>qués que seria -de contrario parecer, y aquel tiempo de tanta tormenta no daba lugar -á muchos consejeros, salvo que su majestad y los más caballeros de la -Real armada se pusiesen en salvo, porque estaban en muy gran peligro, y -que el tiempo andando, con el ayuda de Dios volverian á poner cerco á -Argel; y ansí, se fueron por Bujía.</p> - -<p>Dejemos esta materia, y diré cómo volvieron á Castilla de aquella -trabajosa jornada. Y como el marqués estaba muy cansado, ansí de -estar en Castilla en la córte y haber venido por Bujía, é ya era -viejo, quebrantado del camino ya por mí dicho, deseaba en gran manera -volver á la Nueva-España si le dieran licencia; y como habia enviado á -Méjico por su hija la mayor, que se decia doña María Cortés, que tenia -concertado de la casar con D. Álvaro Perez Osorio, hijo del marqués -de Astorga y heredero del marquesado, y le habia prometido sobre cien -mil ducados de oro en casamiento, y otras muchas cosas de vestidos y -joyas, y vino á recibirla á Sevilla; y este casamiento se desconcertó, -segun dijeron muchos caballeros, por culpa de D. Álvaro Perez Osorio; -de que el marqués recibió tanto enojo, que de calenturas y cámaras que -tuvo recias estuvo al cabo; y andando con su dolencia, que siempre -empeoraba, acordó salir de Sevilla por quitarse de muchas personas que -le importunaban en negocios, y se fué á Castilleja de la Cuesta para -allí entender en<span class="pagenum" id="Page_313">p. 313</span> su -alma y ordenar su testamento; y cuando lo hubo ordenado como convenia, -y haber recebido los santos Sacramentos, fué nuestro Señor Jesucristo -servido de llevalle deste trabajoso mundo, y murió en 2 dias del mes de -Diciembre de 1547 años, y llevóse su cuerpo á enterrar con grande pompa -y muchos lutos y clerecía, y grande sentimiento de muchos caballeros, y -fué enterrado en la capilla de los duques de Medina-Sidonia; y despues -fueron traidos sus huesos á la Nueva-España, y están en un sepulcro en -Cuyoacan ó en Tezcuco; esto no lo sé bien; porque ansí lo mandó en su -testamento.</p> - -<p>Quiero decir la edad que tenia, á lo que á mí se me acuerda; lo -declararé por esta cuenta que diré: en el año que pasamos con Cortés -dende Cuba á la Nueva-España fué el de 519 años, y entónces solia -decir, estando en conversacion de todos nosotros los compañeros que con -él pasamos, que habia treinta y cuatro años, y veinte y ocho que habian -pasado hasta que murió, que son sesenta y dos años.</p> - -<p>Las hijas é hijos que dejó legítimos fué don Martin Cortés, -marqués que agora es, y doña María Cortés, la que he dicho que estaba -concertada en el casamiento con don Álvaro Perez Osorio, heredero del -marquesado de Astorga; que despues casó esta doña María con el conde de -Luna, de Leon; y á doña Juana, que casó con don Hernando Enriquez, que -ha de heredar el marquesado de Tarifa, y á doña Catalina de Are<span -class="pagenum" id="Page_314">p. 314</span>llano, que murió en Sevilla; -y más digo, que las llevó la señora marquesa doña Juana de Zúñiga, su -madre, á Castilla cuando vino por ellas un fraile de Santo Domingo, que -se dice fray Antonio de Zúñiga, el cual fraile era hermano de la misma -marquesa; y tambien se casó otra señora doncella que estaba en Méjico, -que se decia doña Leonor Cortés, con un Juanes de Tolosa, vizcaino, -persona rica, que tenia sobre cien mil pesos y unas buenas minas de -plata; del cual casamiento tuvo mucho enojo el marqués el mozo, que -vino á la Nueva-España.</p> - -<p>Y tambien tuvo dos hijos varones bastardos, que se decian don Martin -Cortés, que fué comendador de Santiago; este caballero hubo en doña -Marina la lengua; é á don Luis Cortés, que tambien fué comendador -de Santiago, que hubo en otra señora que se decia doña Fulana de -Hermosilla; y hubo otras tres hijas bastardas; la una hubo en una -indiana de Cuba que se decia doña Fulana Pizarro, y la otra en otra -indiana mejicana; y sé yo que estas señoras doncellas tenian buen dote, -porque dende niñas les dió buenos indios, que fueron unos pueblos que -se dicen Chinanta, y en el testamento y mandas que hizo, yo no lo sé -bien, mas tengo en mí que, como sábio, lo haria bien, y tuvo mucho -tiempo para ello, y como era viejo, que lo haria con mucha cordura y -mandaria descargar su conciencia; y mandó que hiciesen un hospital -en Méjico, y tambien mandó que en una su villa<span class="pagenum" -id="Page_315">p. 315</span> que se dice Cuyoacan, que está obra de -dos leguas de Méjico, que se hiciese un monasterio de monjas, y que -le trajesen sus huesos á la Nueva-España; y dejó buenas rentas para -cumplir su testamento, y las mandas fueron muchas y buenas y de muy -buen cristiano; y por excusar prolijidad no lo declaro, é tambien por -no me acordar de todas, aquí no las relato.</p> - -<p>La letra y blason que traia en sus armas é reposteros fueron de muy -esforzado varon y conforme á sus heróicos hechos, y estaban en latin, -y como yo no sé latin, no lo declaro; y traia en ellos siete cabezas -de Reyes presos en una cadena, é á lo que á mí me parece, segun vi y -entiendo, fueron los Reyes que agora diré: Montezuma, gran señor de -Méjico, é Cacamatzin, su sobrino de Montezuma, que tambien fué gran -señor de Tezcuco, é á Coadlabaca, que ansimismo era señor de Iztapalapa -y de otros pueblos, y al señor de Tacuba é al señor de Cuyoacan, é -á otro gran cacique de dos provincias que se decian Tulapa, junto á -Matalcingo.</p> - -<p>Este que dicho tengo, decian que era hijo de una su hermana de -Montezuma, y muy propincuo heredero de Méjico; y el postrer Rey fué -Guatemuz, el que nos dió guerra é defendia la ciudad cuando la ganamos -á ella y á sus provincias; y estos siete grandes caciques son los que -el marqués traia en sus reposteros y blasones por armas, porque de -otros Reyes yo no me acuerdo que se hubiesen preso que fuesen Reyes, -como di<span class="pagenum" id="Page_316">p. 316</span>cho tengo en -el capítulo que dello habla; pasaré adelante, y diré su proporcion y -condicion de Cortés.</p> - -<p>Fué de buena estatura y cuerpo y bien proporcionado y membrudo, y -la color de la cara tiraba algo á cenicienta, é no muy alegre; y si -tuviera el rostro más largo, mejor le pareciera; los ojos en el mirar -amorosos, y por otra graves; las barbas tenia algo prietas y pocas y -rasas, y el cabello que en aquel tiempo se usaba era de la misma manera -que las barbas, y tenia el pecho alto y la espalda de buena manera, y -era cenceño y de poca barriga y algo estevado, y las piernas y muslos -bien sacados, y era buen jinete y diestro de todas armas, ansí á pié -como á caballo, y sabia muy bien menearlas, y sobre todo, corazon y -ánimo, que es lo que hace al caso.</p> - -<p>Oí decir que cuando mancebo, en la isla Española fué algo travieso -sobre mujeres, é que se acuchillaba algunas veces con hombres -esforzados y diestros, y siempre salió con vitoria; y tenia una señal -de cuchillada cerca de un bezo debajo, que si miraban bien en ello, se -le parecia, mas cubríanselo las barbas; la cual señal le dieron cuando -andaba en aquellas quistiones.</p> - -<p>En todo lo que mostraba, ansí en su presencia y meneo como en -pláticas y conversacion, y en comer y en el vestir, en todo daba -señales de gran señor.</p> - -<p>Los vestidos que se ponia eran segun el tiempo y usanza, y no se -le daba nada de no traer muchas sedas ni damascos ni rasos, sino -llanamente y muy pulido;<span class="pagenum" id="Page_317">p. -317</span> ni tampoco traia cadenas grandes de oro, salvo una cadenita -de oro de primera hechura, con un joyel con la imágen de nuestra Señora -la vírgen Santa María, con su Hijo precioso en los brazos, y con un -letrero en latin en lo que era de nuestra Señora, y de la otra parte -del joyel el señor San Juan Bautista con otro letrero; y tambien traia -en el dedo un anillo muy rico con un diamante; y en la gorra, que -entónces se usaba de terciopelo, traia una medalla, y no me acuerdo el -rostro que en la medalla traia figurado la letra dél; mas despues, el -tiempo andando, siempre traia gorra de paño sin medalla.</p> - -<p>Servíase ricamente, como gran señor, con dos maestresalas y -mayordomos y muchos pajes, y todo el servicio de su casa muy cumplido, -é grandes vajillas de plata y de oro.</p> - -<p>Comia á medio dia bien, y bebia una buena taza de vino aguado, que -cabria un cuartillo, y tambien cenaba, y no era nada regalado ni se le -daba nada por comer manjares delicados ni costosos, salvo cuando veia -que habia necesidad que se gastase ó los hubiese menester.</p> - -<p>Era muy afable con todos nuestros capitanes y compañeros, especial -con los que pasamos con él de la isla de Cuba la primera vez; y era -latino, y oí decir que era bachiller en leyes, y cuando hablaba con -letrados y hombres latinos, respondia á lo que le decian en latin.</p> - -<p>Era algo poeta, hacia coplas en metros y en prosa; y en lo -que platicaba lo decia muy apacible y con<span class="pagenum" -id="Page_318">p. 318</span> muy buena retórica, y rezaba por las -mañanas en unas horas, é oia Misa con devocion; tenia por su muy -abogada á la Vírgen María nuestra Señora, la cual todo fiel cristiano -la debemos tener por nuestra intercesora y abogada; y tambien tenia -á señor San Pedro, Santiago, y al señor San Juan Bautista, y era -limosnero.</p> - -<p>Cuando juraba decia: «En mi conciencia;» y cuando se enojaba -con algun soldado de los nuestros sus amigos le decia: «¡Oh, mal -pese á vos!» Y cuando estaba muy enojado se le hinchaba una vena -de la garganta y otra de la frente, y aun algunas veces, de muy -enojado, arrojaba una manta, y no decia palabra fea ni injuriosa -á ningun capitan ni soldado; y era muy sufrido, porque soldados -hubo desconsiderados que decian palabras muy descomedidas, y no les -respondia cosa muy sobrada ni mala; y aunque habia materia para ello, -lo más que les decia era:</p> - -<p>—«Callad, ó idos con Dios, y de aquí adelante tened más miramiento -en lo que dijéredes, porque os costará caro por ello, é os haré -castigar.»</p> - -<p>Era muy porfiado, en especial en cosas de la guerra, que, por más -consejo y palabras que le deciamos sobre cosas desconsideradas de -combates que nos mandaba dar cuando rodeamos los pueblos grandes de -la laguna, y en los peñoles que agora llaman del Marqués, le dijimos -que no subiésemos arriba en unas fuerzas y peñoles, sino que les -tuviésemos cercados, por causa de las muchas galgas que dende lo<span -class="pagenum" id="Page_319">p. 319</span> alto de la fortaleza -venian derriscando, que nos echaban, porque era imposible defendernos -del golpe é ímpetu con que venian, y era aventurarnos todos á morir, -porque no bastaria esfuerzo ni consejo ni cordura; y todavía porfió -contra todos nosotros, y hubimos de comenzar á subir, y corrimos harto -peligro, y murieron diez ó doce soldados, y todos los más salimos -descalabrados y heridos, sin hacer cosa que de contar sea hasta que -mudamos otro consejo.</p> - -<p>Y demas desto, en el camino que fuimos á las Higueras ó á lo de -Cristóbal de Olí cuando se alzó con la armada, yo le dije muchas veces -que fuésemos por las sierras, y porfió que mejor era por la costa; y -tampoco acertó, porque si fuéramos por donde yo decia, era toda la -tierra poblada.</p> - -<p>Y para que bien la entienda quien lo ha andado, es de Guacacualco, -camino derecho de Chiapa, y de Chiapa á Guatimala, y de Guatimala á -Naco, que es adonde en aquella sazon estaba el Cristóbal de Olí.</p> - -<p>Dejemos esta plática, y diré que cuando luego venimos con nuestra -armada á la Villa-Rica y comenzamos á hacer la fortaleza, el primero -que cavó y sacó tierra en los cimientos fué Cortés, y siempre en las -batallas le vi que entraba en ellas juntamente con nosotros.</p> - -<p>Comenzaré á decir en las batallas de Tabasco, que él fué por capitan -de los de á caballo y peleó muy bien.</p> - -<p>Vamos á la Villa-Rica, ya he dicho acerca de lo de la fortaleza.</p> - -<p>Pues en dar, como dimos, con trece navíos al<span class="pagenum" -id="Page_320">p. 320</span> través por consejo de nuestros valerosos -capitanes y fuertes soldados, y no como lo dice Gómora.</p> - -<p>Pues en las guerras de Tlascala, en tres batallas se mostró muy -esforzado capitan.</p> - -<p>Y en la entrada de Méjico con cuatrocientos soldados, cosa es de -pensar en ello, y más tener atrevimiento de prender al gran Montezuma -dentro de sus palacios, teniendo tan grandes números de guerreros, y -tambien digo que lo prendimos por consejo de nuestros capitanes y de -todos los más soldados.</p> - -<p>Y otra cosa, que no es de olvidar de la memoria, el quemar delante -de sus palacios á capitanes del Montezuma porque fueron en la muerte -de un nuestro capitan que se decia Juan de Escalante, y de otros siete -soldados; de los cuales capitanes indios no me acuerdo sus nombres; -poco va en ello, que no hace á nuestro caso.</p> - -<p>Y tambien qué atrevimiento y osadía fué que con dádivas y joyas -de oro, y por buenas mañas y ardides de guerra que se dió contra -Pánfilo de Narvaez, capitan de Diego Velazquez, que traia sobre mil y -trescientos soldados, contados en ellos hombres de mar, y traia noventa -de á caballo y otros tantos ballesteros, y ochenta espingarderos, que -ansí se llamaban; y nosotros con ducientos y sesenta y seis compañeros, -sin caballos ni escopetas ni ballestas, sino solamente nuestras -picas y espadas y puñales y rodelas, los desbaratamos, y prendimos á -Narvaez.</p> - -<p>Pasemos adelante, y quiero decir que cuando entramos otra vez -en<span class="pagenum" id="Page_321">p. 321</span> Méjico al socorro -de Pedro de Albarado, y ántes que saliésemos huyendo cuando subimos -al cu de Huichilóbos, vi que se mostró muy varon, puesto que no nos -aprovecharon nada sus valentías ni las nuestras.</p> - -<p>Pues en la derrota y muy nombrada guerra de Obtumba, cuando nos -estaban esperando toda la flor y valientes guerreros mejicanos y todos -sus sujetos para nos matar allí.</p> - -<p>Tambien se mostró muy esforzado cuando dió un encuentro al capitan y -alférez de Guatemuz, que le hizo abatir sus banderas y perder el gran -brio de su valeroso pelear de todos sus escuadrones, con tanto esfuerzo -como peleaban, y despues de Dios, nuestros esforzados capitanes que le -ayudaban, que fué Pedro de Albarado é Gonzalo de Sandoval, y Cristóbal -de Olí y Diego de Ordás, é Gonzalo Dominguez y un Láres é Andrés de -Tapia, y otros esforzados soldados que aquí no nombro, de los que no -teniamos caballos y de los de Narvaez, tambien ayudaron muy bien; y -quien luego mató al capitan del estandarte fué un Juan de Salamanca, -natural de Ontiveros, y le quitó un rico penacho, y se le dió á -Cortés.</p> - -<p>Pasemos adelante, y diré que tambien se halló Cortés juntamente con -nosotros en una batalla bien peligrosa en lo de Iztapalapa, y lo hizo -como buen capitan.</p> - -<p>Y en lo de Suchimileco, cuando le derribaron los escuadrones -mejicanos del caballo, y le ayudaron ciertos tlascaltecas nuestros -amigos, y sobre todos un nuestro<span class="pagenum" id="Page_322">p. -322</span> esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea, natural -de Castilla la Vieja (tengan atencion á esto que diré), que uno era -Cristóbal de Olí, que fué maestre de campo, y otro es Cristóbal de -Olea; y esto declaro aquí porque no arguyan sobre ello y no digan que -voy errado.</p> - -<p>Tambien se mostró Cortés muy como esforzado cuando sobre Méjico -estábamos, y en una calzadilla le desbarataron los mejicanos, y le -llevaron á sacrificar sesenta y dos soldados, y á Cortés le tenian -engarrafado para le llevar á sacrificar, y le habian herido en una -pierna, y quiso Dios que por su buen esfuerzo y pelear, y porque le -socorrió el mismo Cristóbal de Olea, que fué el que la otra vez en -Suchimileco le libró de los mejicanos y le ayudó á cabalgar, y salvó -á Cortés la vida, y el esforzado Olea quedó allí muerto con los demas -que dicho tengo; y ahora que lo estoy escribiendo se me representa la -manera y proporcion de la persona del Cristóbal de Olea y de su gran -esfuerzo, y aun se me pone tristeza por ser de mi tierra y deudo de mis -deudos.</p> - -<p>No quiero decir otras muchas proezas y valentías que hizo nuestro -marqués del Valle, porque son tantas y de tal manera, que no acabaré -tan presto de las relatar, y volveré á decir de su condicion, y que -era muy aficionado á juegos de naipes é dados, y cuando jugaba era muy -afable en el juego, y decia ciertos remoquetes que suelen decir los que -juegan á los dados.</p> - -<p>Era muy cuidadoso en todas las<span class="pagenum" -id="Page_323">p. 323</span> conquistas que hicimos, y muchas noches -rondaba y andaba requiriendo las velas, y entraba en los ranchos y -aposentos de nuestros soldados, y al que hallaba sin armas ó estaba -descalzo los alpargates le reprendia y le decia que á la oveja ruin le -pesaba la lana, y le reprendia con palabras agras.</p> - -<p>Cuando fuimos á las Higueras vi que habia tomado una maña ó -condicion que no solia tener en las guerras pasadas, que cuando comia, -si no dormia un sueño, se le revolvia el estómago y rebosaba y estaba -malo, y por escusar este mal cuando íbamos camino, le ponian debajo de -un árbol ó otra sombra, una alfombra que llevaban á mano para aquel -efeto, ó una capa, y aunque más sol hiciese ó lloviese, no dejaba de -dormir un poco, y luego caminar.</p> - -<p>Y tambien vi que cuando estábamos en las guerras de la Nueva-España -era cenceño y de poca barriga, y despues que volvimos de las Higueras -engordó mucho y de gran barriga.</p> - -<p>Y tambien vi que se paraba la barba prieta, siendo de ántes que -blanqueaba.</p> - -<p>Tambien quiero decir que solia ser muy franco cuando estaba en la -Nueva-España y la primera vez que fué á Castilla, y cuando volvió la -segunda vez, en el año de 1540, le tenian por escaso, y le puso pleito -un su criado que se decia Ulloa, hermano de otro que mataron, que no le -pagaba su servicio; y tambien, si bien se quiere considerar y miramos -en ello, despues que ganamos la Nueva-España siempre tuvo trabajos, y -gastó muchos<span class="pagenum" id="Page_324">p. 324</span> pesos de -oro en las armadas que hizo; en la California ni ida de las Higueras -tuvo ventura, ni en otras cosas desque acabó de conquistar la tierra, -quizás para que la tuviese en el cielo; é yo lo creo ansí, que era buen -caballero y muy devoto de la Vírgen y del Apóstol San Pedro y de otros -Santos.</p> - -<p>Dios le perdone sus pecados, y á mí tambien, y me dé buen -acabamiento, que importa más que las conquistas y vitorias que hubimos -de los indios.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_205"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCV.</h2> - <p class="subh2h">DE LOS VALEROSOS CAPITANES Y FUERTES SOLDADOS QUE - PASAMOS DENDE LA ISLA DE CUBA CON EL VENTUROSO Y MUY ANIMOSO CAPITAN - DON HERNANDO CORTÉS, QUE DESPUES DE GANADO MÉJICO FUÉ MARQUÉS DEL - VALLE Y TUVO OTROS DITADOS.</p> -</div> - -<p>Primeramente; el mismo marqués D. Hernando Cortés murió junto á -Sevilla, en una villa que se dice Castilleja de la Cuesta.</p> - -<p>Y pasó don Pedro de Albarado, que despues de ganado Méjico fué -comendador de Santiago y Adelantado y gobernador de Guatimala y -Honduras y Chiapa; murió en lo de Xalisco yendo que fué á socorrer -un ejército de españoles que estaba so<span class="pagenum" -id="Page_325">p. 325</span>bre el peñol de Cochitlan, segun lo he dicho -y declarado en el capítulo que dello habla.</p> - -<p>Y pasó Gonzalo de Sandoval, que fué capitan muy preeminente y -alguacil mayor, y fué gobernador cierto tiempo en la Nueva-España -cuando Alonso de Estrada gobernaba. Tuvo dél grande noticia, y de sus -heróicos hechos, su majestad, y murió en la villa de Pálos yendo que -iba con don Hernando Cortés á besar los piés á su majestad.</p> - -<p>Y pasó un Cristóbal de Olí, esforzado capitan y maestre de campo -que fué en las guerras de Méjico, y murió en lo de Naco degollado por -justicia, porque se alzó con una armada que le habia dado Cortés.</p> - -<p>Estos tres capitanes que dicho tengo, fueron muy loados y alabados -delante de su majestad cuando Cortés fué á la córte, porque dijo al -Emperador nuestro señor que tuvo en su ejército, cuando conquistó á -Méjico y Nueva-España, tres capitanes que podian ser tenidos en tanta -estima como los muy afamados que hubo en el mundo. El primero que dijo -fué D. Pedro de Albarado, que, demas de ser esforzado, tenia gracia -en su persona y parecer para hacer gente de guerra; y dijo por el -Cristóbal de Olí que era un Héctor en el esfuerzo para combatir persona -por persona, y que si como era esforzado tuviera consejo, fuera muy -más tenido en el esfuerzo que suelen decir de Héctor, mas habia de -ser mandado; y dijo por el Gonzalo de Sandoval que era tan valeroso -y esforzado capitan y de buenos consejos, que<span class="pagenum" -id="Page_326">p. 326</span> podia ser uno de los buenos coroneles que -ha habido en España, y que en todo era tan bastante, que osara decir y -hacer.</p> - -<p>Y tambien dijo Cortés que tuvo muy buenos y valerosos soldados, y -que peleábamos con muy gran esfuerzo; y lo que sobre este caso propone -Bernal Diaz del Castillo es, que si esto que ahora dice Cortés, -escribiera la primera vez que hizo relacion á su majestad de las cosas -de la Nueva-España, bueno fuera; mas en aquel tiempo que escribió á -su majestad, toda la honra y prez de nuestras conquistas se daba á -sí mismo, y no hacia relacion de cómo se llamaban los capitanes y -fuertes soldados, ni de nuestros heróicos hechos; sino escribia á su -majestad: «Esto hice, esto otro mandé hacer á uno de mis capitanes;» é -quedábamos en blanco hasta ya á la postre, que no podia ser ménos de -nombrarnos.</p> - -<p>Volvamos á nuestra relacion: pasó otro muy buen capitan y bien -animoso, que se decia Juan Velazquez de Leon, murió en las puentes.</p> - -<p>Pasó D. Francisco de Montejo, que despues de ganado Méjico fué -Adelantado de Yucatan, murió en Castilla.</p> - -<p>Y pasó Luis Marin, capitan que fué en lo de Méjico, persona -preeminente y bien esforzado, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Pedro de Ircio, era ardid de corazon y de mediana estatura -é pasicorto, é hablaba mucho que habia hecho y acontecido en Castilla -por su persona, y lo que viamos é conociamos dél no era para nada, y -llamábamosle que era otro Agra<span class="pagenum" id="Page_327">p. -327</span>jes, sin obras; fué cierto tiempo capitan en la calzada de -Tepeaquilla en el real de Sandoval.</p> - -<p>Y pasó otro buen capitan que se decia Andrés de Tapia, fué muy -esforzado, murió en Méjico de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Juan de Escalante, capitan que fué en la Villa-Rica cuando -fuimos sobre Méjico, murió en poder de indios en la batalla que -nombramos de Almería, que son unos pueblos que están entre Tucapan y -Cempoal; tambien mataron en su compañía siete soldados que ya no se -me acuerdan sus nombres, y le mataron el caballo: este fué el primer -desman que tuvimos en la Nueva-España.</p> - -<p>Y tambien pasó un Alonso de Ávila, fué capitan y el primer -contador puesto por Cortés que hubo en la Nueva-España; persona muy -esforzada, fué algo amigo de ruidos, y don Hernando Cortés, conociendo -su inclinacion, porque no hubiese zizañas, procuró de lo enviar por -procurador de la isla Española, do residia la audiencia Real y los -frailes jerónimos que estaban por gobernadores, y cuando le envió le -dió buenas barras y joyas de oro por contentalle.</p> - -<p>Pasemos adelante: pasó un Francisco de Lugo, capitan que fué en -algunas entradas, hombre bien esforzado; fué hijo bastardo de un -caballero de Medina del Campo que se decia Álvaro de Lugo el viejo, -señor de unas villas que están cabe Medina del Campo, murió de su -muerte.</p> - -<p>Y pasó un Andrés de Monjaraz, capitan que fué cierto tiempo en -lo de Méjico; estaba muy malo de bubas y dolores que le im<span -class="pagenum" id="Page_328">p. 328</span>pedian harto para la guerra; -murió de su muerte, y pasó un su hermano que se decia Gregorio de -Monjaraz, buen soldado, ensordeció estando en la guerra de Méjico, -murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó Diego de Ordás, capitan que fué en la primera vez que fuimos -sobre Méjico, y despues de ganada la Nueva-España fué comendador de -Santiago y fué al rio de Marañon por gobernador, donde murió.</p> - -<p>Y pasaron cuatro hermanos de don Pedro de Albarado, que se decian -Jorge de Albarado, fué capitan cierto tiempo en lo de Méjico y en la -provincia de Guatimala, murió en Madrid en el año de 1540; y el otro -su hermano se decia Gomez de Albarado, murió en el Perú; y el otro se -llamaba Gonzalo de Albarado; Juan de Albarado era bastardo, murió en la -mar yendo que iba á la isla de Cuba á comprar caballos.</p> - -<p>Pasó Juan Jaramillo, capitan que fué de un bergantin cuando -estábamos sobre Méjico, y este es el que casó con doña Marina la -lengua; fué persona preeminente, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Cristóbal Flores, hombre de valía, murió en lo de Xalisco, -yendo que fué con Nuño de Guzman.</p> - -<p>Y pasó un Cristóbal Martin de Gamboa, caballerizo que fué de Cortés, -murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Caicedo, fué hombre rico, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Francisco de Saucedo, natural de Medina de Rioseco, -y porque era muy pulido le llamábamos el Galan; decian que habia -sido maestresala del almirante de Castilla, murió en las<span -class="pagenum" id="Page_329">p. 329</span> puentes.</p> - -<p>Pasó un Gonzalo Dominguez, muy esforzado y gran ginete, y murió en -poder de indios.</p> - -<p>Y pasó un Francisco de Morla, muy esforzado soldado y buen ginete, -natural de Jerez, murió en las puentes.</p> - -<p>Tambien pasó otro buen soldado que se decia Fulano de Mora, natural -de Ciudad-Rodrigo, murió en los peñoles que están en la provincia de -Guatimala.</p> - -<p>Y pasó un Francisco de Bonal, persona de valía, natural de -Salamanca, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Fulano de Láres, bien esforzado y buen ginete, murió en las -puentes.</p> - -<p>Pasó otro Láres, ballestero, tambien murió en las puentes.</p> - -<p>Pasó un Simon de Cuenca, que fué mayordomo de Cortés, matáronlo -indios en lo de Xacalango; tambien murieron en su compañía otros diez -soldados que no se me acuerdan sus nombres.</p> - -<p>Y tambien pasó un Francisco de Medina, natural de Aracena, fué -capitan en una entrada, murió en lo de Xicalango en poder de los -indios; tambien murieron en su compañía otros quince soldados que -tampoco me acuerdo sus nombres.</p> - -<p>Y tambien pasó un Maldonado, que le llamábamos el Ancho, natural de -Salamanca, persona preeminente, y habia sido capitan de entradas, murió -de su muerte.</p> - -<p>Y pasaron dos hermanos que se decian Francisco Álvarez Chico y Juan -Álvarez Chico, naturales de Fregenal; el Francisco Álvarez era hombre -de negocios y estaba doliente, y murió en la isla de Santo Domingo; -el Juan Álvarez murió en lo de Colima, en poder<span class="pagenum" -id="Page_330">p. 330</span> de indios.</p> - -<p>Y pasó un Francisco de Terrazas, mayordomo que fué de Cortés, -persona preeminente, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Cristóbal del Corral, el primer alférez que tuvimos en lo -de Méjico, persona bien esforzada, fuese á Castilla y allá murió.</p> - -<p>Pasó un Antonio de Villa-Real, marido que fué de Isabel de Ojeda, -que despues se mudó el nombre de Villa-Real y dijo que se decia Antonio -Serrano de Cardona, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Francisco Rodriguez Magarino, persona preeminente, murió de -su muerte.</p> - -<p>Y Francisco Flores pasó ansimismo, que fué vecino de Guaxaca, -persona muy noble, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Alonso de Grado, y era hombre más por entender en negocios -que guerra, y este, con importunaciones que tuvo con Cortés, le casó -con doña Isabel, hija de Montezuma, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasaron cuatro soldados que tenian por sobrenombres Solíses: el uno, -que era hombre anciano, murió en las puentes, y el otro se decia Solís, -y porque era travieso le llamábamos Casquete, murió de su muerte en -Guatimala; el otro se decia Pedro de Solís Tras-de-la-puerta, porque -estaba siempre en su casa tras de la puerta mirando los que pasaban por -la calle, y él no podia ser visto; fué yerno de Orduña el viejo, vecino -de la Puebla, y murió de su muerte; y el otro Solís se decia el de la -Huerta, y nosotros le llamábamos Sayo de seda, porque se preciaba mucho -de traer sayo de seda, y murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un<span class="pagenum" id="Page_331">p. 331</span> -esforzado soldado que se decia Benitez, murió en las puentes.</p> - -<p>É pasó otro muy esforzado soldado que se decia Juan Ruano, murió en -las puentes:</p> - -<p>Y pasó Bernardino Vazquez de Tapia, persona muy preeminente y rico, -murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea, -natural de tierra de Medina del Campo, y bien se puede decir que, -despues de Dios, por este salvó la vida Cortés la primera vez en lo de -Suchimileco, cuando se vió Cortés en gran aprieto, que le derribaron -los indios mejicanos del caballo, que se decia el Romo, y este Olea -llegó de los primeros á socorrerle, é hizo tales cosas por su persona, -que tuvo lugar Cortés de cabalgar en el caballo, y luego le socorrimos -ciertos soldados que en aquel tiempo llegamos, y el Olea quedó mal -herido; y la postrera vez que le socorrió este Olea, cuando en Méjico -en la calzadilla le desbarataron los mejicanos y le mataron sesenta -y dos soldados, y á Cortés le tenia ya engarrafado un escuadron de -mejicanos para le llevar á sacrificar, y le habian dado una cuchillada -en una pierna, y el buen Olea con su ánimo tan esforzado peleó tan -bravosamente que se le quitó, y allí perdió la vida este esforzado -varon; que ahora que lo estoy escribiendo se me enternece el corazon, -é me parece que ahora le veo y se me representa su presencia y grande -ánimo como muchas veces nos ayudaba á pelear; y de aquella derrota -escribió Cortés á su majes<span class="pagenum" id="Page_332">p. -332</span>tad que no fueron sino veinte y ocho los que murieron, y como -he dicho, fueron sesenta y dos.</p> - -<p>Y para que bien se entienda esto que escribo del Olea, y no digan -algunas personas que salgo de la órden de lo que pasó, sepan que el -uno es Cristóbal de Olea, natural de Castilla la Vieja, y este que he -dicho; y otro fué Cristóbal de Olí, que fué maese de campo, natural que -fué de Úbeda ó de Linares, porque estos dos capitanes casi que tienen -un nombre.</p> - -<p>Volvamos á nuestro cuento: que tambien pasó con nosotros un buen -soldado que tenia una mano ménos, que se la cortaron en Castilla por -justicia, murió en poder de indios.</p> - -<p>Pasó otro soldado que se decia Tuvilla, que cojeaba de una pierna, -que decia él que se habia hallado en la del Garellano con el Gran -Capitan, murió en poder de indios.</p> - -<p>Pasaron dos hermanos que se decian Gonzalo Lopez de Jimena y Juan -Lopez de Jimena; el Gonzalo Lopez murió en poder de indios, y el Juan -Lopez fué alcalde mayor en la Veracruz y murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Juan de Cuellar, buen ginete; este casó primera vez con -una hija del señor de Tezcuco, la cual se decia doña Ana y era hermosa, -murió de su muerte; y pasó otro Fulano que se decia Cuellar, deudo de -Francisco Verdugo, vecino de Méjico, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Santos Hernandez, hombre anciano, natural de Soria, que -por sobrenombre le llamábamos el Buen Viejo, ginete batidor, murió de -su muerte.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_333">p. 333</span>Y pasó un Pedro -Moreno Medrano, vecino que fué de la Veracruz, y muchas veces fué en -ella alcalde ordinario, y era recto en hacer justicia, y despues fué á -vivir á la Puebla; fué hombre que sirvió muy bien á su majestad, ansí -de soldado como de hacer justicia, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Juan de Limpias Carvajal, buen soldado, capitan que fué de -bergantines, y ensordeció estando en la guerra, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Melchor de Gálvez, vecino que fué de Guaxaca, murió de su -muerte.</p> - -<p>Y pasó un Ramon Lopez, que despues de ganado Méjico se le quebró un -ojo, persona preeminente, murió en Guaxaca.</p> - -<p>Pasó un Villandrando, que decian que era deudo del conde de Ribadeo, -persona preeminente, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Osorio, natural de Castilla la Vieja, buen soldado y persona -de mucha cuenta, murió en la Veracruz.</p> - -<p>Pasó un Rodrigo de Castañeda, fué naguatato y buen soldado, murió en -Castilla.</p> - -<p>Pasó un Fulano de Pilar, fué buena lengua, murió en lo de Cuyoacan -cuando fué con Nuño de Guzman.</p> - -<p>Pasó otro soldado que se dice Granado, vive en Méjico.</p> - -<p>Pasó un Martin Lopez, fué un muy buen soldado, este fué el maestre -de hacer los trece bergantines, que fué harta ayuda para ganar á -Méjico, y de soldado sirvió bien á su majestad, vive en Méjico.</p> - -<p>Pasó un Juan de Nájara, buen soldado y ballestero, sirvió bien en la -guerra.</p> - -<p>Y pasó un Ojeda, vecino de los zapotecas, y quebráronle un ojo -en<span class="pagenum" id="Page_334">p. 334</span> lo de Méjico.</p> - -<p>Pasó un Fulano de la Serna, que tuvo unas minas de plata, tenia una -cuchillada por la cara, que le dieron en la guerra, no me acuerdo qué -se hizo dél.</p> - -<p>Y pasó un Alonso Hernandez Puertocarrero, primo del conde de -Medellin, caballero preeminente, y este fué á Castilla la primera vez -que enviamos presentes á su majestad, y en su compañía fué D. Francisco -de Montejo ántes que fuese Adelantado, y llevaron mucho oro en granos -sacado de las minas, y joyas de diversas hechuras, y el sol de oro y -la luna de plata. Y segun pareció, el Obispo de Búrgos, que se decia -D. Juan Rodriguez de Fonseca, Arzobispo de Rosano, mandó prender al -Alonso Hernandez Puertocarrero porque decia al mismo Obispo que queria -ir á Flandes con el presente ante su majestad, y porque procuraba por -las cosas de Cortés, y tuvo achaque el Obispo para le prender porque le -acusaron al Puertocarrero que habia traido á la isla de Cuba una mujer -casada, y en Castilla murió; y puesto que era uno de los principales -compañeros que con nosotros pasaron se me olvidaba de poner en esta -cuenta, hasta que me acordé dél.</p> - -<p>Y tambien pasó otro muy buen soldado que se decia Alonso Luis ó Juan -Luis, y era muy alto de cuerpo y le deciamos por sobrenombre el Niño, -murió en poder de indios.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Hernando Burgueño, natural de -Aranda de Duero, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro buen soldado que<span class="pagenum" id="Page_335">p. -335</span> se decia Alonso de Monroy, é porque se decia que era hijo -de un comendador de Santisteban, porque no le conociesen se llamaba -Salamanca, murió en poder de indios.</p> - -<p>Y vamos adelante, que tambien pasó un Fulano de Villalóbos, natural -de Santa Olalla, que se fué á Castilla rico.</p> - -<p>Y pasó un Tirado de la Puebla, era hombre de negocios, murió de su -muerte.</p> - -<p>Y pasó un Juan del Rio, fué á Castilla.</p> - -<p>Y pasó un Juan Rico de Alanis, buen soldado, murió en poder de -indios.</p> - -<p>Y pasó un Gonzalo Hernandez de Alanis, bien esforzado soldado.</p> - -<p>Pasó un Juan Rico de Alanis, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un Fulano Navarrete, vecino que fué de Pánuco, murió de su -muerte.</p> - -<p>Pasó un Francisco Martin de Vendabal, vivo le llevaron los indios á -sacrificar, y ansimismo á otro su compañero que se decia Pedro Gallego, -y desto echamos mucha culpa á Cortés, porque quiso echar una celada -á unos escuadrones mejicanos, y los mejicanos se la echaran al mismo -Cortés y le arrebataron los dos soldados, y los llevaron á sacrificar -delante de sus ojos, que no se pudieron valer.</p> - -<p>Y pasaron tres soldados que se decian Trujillos, el uno natural -de Trujillo, y era muy esforzado y murió en poder de indios; y el -otro, natural de Güelva, tambien fué de mucho ánimo, murió en poder -de indios, y el otro era natural de Leon, tambien murió en poder de -indios.</p> - -<p>Y pasó un soldado que se decia Juan Flamenco, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Francisco del Barco, natu<span class="pagenum" -id="Page_336">p. 336</span>ral del Barco de Ávila, capitan que fué en -la Cholulteca, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Juan Perez, que mató á su mujer, que se decia la hija de la -Vaquera, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Nájera el Corcovado, extremado -hombre por su persona, murió en Colima ó en Zacatula.</p> - -<p>É pasó otro buen soldado que se decia Madrid el Corcovado, murió en -Colima ó Zacatula.</p> - -<p>Y pasó otro soldado que se decia Juan de Inhiesta, fué ballestero, -murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Fulano de Alamilla, vecino que fué de Pánuco, buen -ballestero, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Fulano Moron, gran músico, vecino de Colima ó Zacatula, -murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Fulano de Varela, buen soldado, vecino que fué de Colima ó -Zacatula, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Fulano de Valladolid, vecino de Colima ó Zacatula, murió en -poder de indios.</p> - -<p>É pasó un Fulano de Villafuerte, persona de valía, que casó con una -deuda de la mujer que primero tuvo Hernando Cortés, y era vecino de -Zacatula ó de Colima, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Fulano Gutierrez, vecino de Colima ó Zacatula, murieron de -su muerte.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Valladolid el Gordo, murió en -poder de indios.</p> - -<p>Y pasó un Pacheco, vecino que fué de Méjico, persona preeminente, -murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Hernando de Lerma ó de Lema, hombre anciano, que fué -capitan, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Fulano Suarez el Viejo, que<span class="pagenum" -id="Page_337">p. 337</span> mató á su mujer con una piedra de moler -maíz, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Fulano de Angulo é un Francisco Gutierrez y otro mancebo -que se decia Santa-Clara, vecinos que fueron de la Habana, que murieron -en poder de indios.</p> - -<p>Y pasó un Garci-Caro, vecino que fué de Méjico, murió de su -muerte.</p> - -<p>Y pasó un mancebo que se decia Larios, vecino que fué de Méjico, -murió de su muerte, que tuvo pleito sobre sus indios.</p> - -<p>Pasó un Juan Gomez, vecino que fué de Guatimala, fué rico á -Castilla.</p> - -<p>Y pasaron dos hermanos que se decian los Jimenez, naturales que -fueron de Linguijuela de Estremadura; el uno murió en poder de indios, -el otro de su muerte.</p> - -<p>Y pasaron dos hermanos que se decian los Florines, murieron en poder -de indios.</p> - -<p>Y pasó un Francisco Gonzalez de Nájera é un su hijo que se decia -Pero Gonzalez de Nájera, y dos sobrinos del Francisco Gonzalez que se -decian los Ramirez; el Francisco Gonzalez murió en los peñoles que -están en la provincia de Guatimala, y los sobrinos en las puentes de -Méjico.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Amaya, vecino que fué de -Guaxaca, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasaron dos hermanos que se decian Carmonas, naturales de Jerez, -murieron de sus muertes.</p> - -<p>Y pasaron otros dos hermanos que se decian los Vargas, naturales de -Sevilla; el uno murió en poder de indios, y el otro de su muerte.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Polanco, natural de Ávila, -vecino que fué de Gua<span class="pagenum" id="Page_338">p. -338</span>timala, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Hernan Lopez de Ávila, tenedor que fué de los bienes de -los difuntos, fué rico á Castilla.</p> - -<p>Y pasó un Juan de Aragon, vecino de Guatimala, murió de su -muerte.</p> - -<p>Y pasó un Fulano de Cieza, que tiraba bien una barra, murió en poder -de indios.</p> - -<p>Pasó un Santisteban, viejo, ballestero, vecino de Chiapa, murió de -su muerte.</p> - -<p>Pasó un Bartolomé Pardo, murió en poder de indios; pasó un -Bernardino de Coria, vecino que fué de Chiapa, padre de uno que se -decia Centena, murió de su muerte.</p> - -<p>Y pasó un Pedro Escudero y un Juan Cermeño, y otro su hermano -que se llamaba como él, buenos soldados; al Pedro Escudero y á Juan -Cermeño mandó Cortés ahorcar porque se alzaban con un navío para ir á -la isla de Cuba á dar mando á Diego Velazquez, de cuando enviamos los -embajadores, oro y plata á su majestad, para que los saliese á tomar en -la Habana, y quien lo descubrió fué el Bernardino de Coria, y murieron -ahorcados.</p> - -<p>Y pasó un Gonzalo de Umbría, piloto, muy buen soldado; á este -tambien mandó Cortés cortar los dedos de los piés porque se iba por -piloto con los demas, y fuese á Castilla á quejar ante su majestad, -y le fué muy contrario á Cortés, y su majestad le mandó dar su Real -cédula para que en la Nueva-España le diesen mil pesos de oro cada año -de renta en pueblos de indios, y nunca volvió de Castilla, porque temió -á Cortés.</p> - -<p>Y pasó un Rodrigo Rangel, que fué persona preeminente,<span -class="pagenum" id="Page_339">p. 339</span> y estaba muy tullido de -bubas, nunca fué á la guerra para que dél se haga memoria, y de dolores -murió.</p> - -<p>Y pasó un Francisco de Orozco, que tambien estaba malo de bubas y -muy doliente, y habia sido soldado en Italia, que estuvo ciertos dias -por capitan en lo de Tepeaca entre tanto que estuvimos en la guerra de -Méjico, no sé qué se hizo ni dónde murió.</p> - -<p>Y pasó un soldado que se decia Mesa, y habia sido artillero en -Italia, y ansí lo fué en la Nueva-España, y murió ahogado en un rio -despues de ganado Méjico.</p> - -<p>Y pasó otro muy esforzado soldado que se decia Fulano Arbolanche, -natural de Castilla la Vieja, murió en poder de indios.</p> - -<p>Y pasó otro soldado que se decia Luis Velazquez, natural de Arévalo, -murió en las Higueras cuando fuimos con Cortés.</p> - -<p>Y pasó un Martin García, valenciano, buen soldado, murió en lo de -Higueras.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Barrientos; este se -fué dende Tuztepeque á se acoger entre los indios de Chinanta cuando -se alzó Méjico, y en lo de Tuztepeque murieron sesenta y seis soldados -y cinco mujeres de Castilla de los de Narvaez y de los nuestros, -que mataron los mejicanos que estaban en guarnicion en aquella -provincia.</p> - -<p>Y pasó un Almodóvar el viejo é un su hijo que se decia Álvaro de -Almodóvar, y dos sobrinos que tenian el mesmo sobrenombre de Almodóvar, -é el un sobrino murió en poder de indios, y el viejo y el Álvaro y el -sobrino murieron sus<span class="pagenum" id="Page_340">p. 340</span> -muertes.</p> - -<p>Y pasaron dos hermanos que se decian los Martinez, naturales de -Fregenal, buenos hombres por sus personas, murieron en poder de -indios.</p> - -<p>Y pasó un buen soldado que se decia Juan del Puerto, murió tullido -de bubas.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Lagos, murió en poder de -indios.</p> - -<p>Y pasó un fraile de nuestra Señora de la Merced que se decia fray -Bartolomé de Olmedo, y era teólogo y gran cantor y virtuoso, murió su -muerte.</p> - -<p>Y pasó otro soldado que se decia Sancho de Ávila, natural de las -Garrovillas; este, segun decian, habia llevado á Castilla de la isla de -Santo Domingo seis mil pesos de oro en unos borceguíes, que cogió de -unas minas ricas, y como llegó á Castilla lo jugó y lo gastó, y se vino -con nosotros, é indios le mataron.</p> - -<p>Y pasó un Alonso Hernandez de Palo, ya hombre viejo, y dos sobrinos; -el uno se decia Alonso Hernandez, buen ballestero, y el otro no se me -acuerda el nombre, y el Alonso Hernandez murió en poder de indios y los -demas murieron de sus muertes.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Alonso de la Mesta, natural de -Sevilla ó del Ajarafe, murió en poder de indios, y los demas murieron -de sus muertes.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Rabanal, montañés, murió en -poder de indios.</p> - -<p>Pasó otro muy buen hombre por su persona, que se decia Pedro de -Guzman, é se casó con una valenciana que se decia doña Francisca -de Valtierra; fuese al Pirú, é hubo fama que<span class="pagenum" -id="Page_341">p. 341</span> murieron helados él y la mujer y un caballo -y unos negros y otras gentes.</p> - -<p>É pasó un buen ballestero que se decia Cristóbal Diaz, natural de -Colmenar de Arenas, murió de su muerte; é pasó otro soldado que se -decia Retamales, matáronle indios en lo de Tabasco.</p> - -<p>É pasó otro esforzado soldado que se decia Ginés Nortes, murió en lo -de Yucatan en poder de indios.</p> - -<p>Pasó otro muy diestro soldado é bien esforzado, que se decia Luis -Alonso, é cortaba muy bien con una espada, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó un Alonso Catalan, buen soldado, murió en poder de indios.</p> - -<p>É otro soldado que se decia Juan Siciliano, vecino que fué de -Méjico, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro buen soldado que se decia Canillas, fué en Italia -atambor, y tambien en la Nueva-España, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó un Hernandez, secretario que fué de Cortés, natural de -Sevilla, murió en poder de indios.</p> - -<p>Pasó un Juan Diaz, que tenia una gran nube en un ojo, natural de -Búrgos, que traia á cargo el rescate é vituallas de Cortés, murió en -poder de indios.</p> - -<p>Pasó un Diego de Coria, vecino que fué de Méjico, murió de su -muerte.</p> - -<p>Pasó otro buen soldado, mancebo, que se decia Juan Nuñez de Mercado, -que era natural de Cuellar, otros decian que era natural de Madrigal; -este soldado cegó de los ojos, vecino que ahora es de la Puebla.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado, y el más rico que todos los que pasamos -con Cortés, que se decia Juan Sedeño, natural de Arévalo, é tru<span -class="pagenum" id="Page_342">p. 342</span>jo un navío suyo é una yegua -é un negro, é tocinos é mucho pan é cazabe, murió de su muerte é fué -persona preeminente.</p> - -<p>É pasó un Fulano de Balnor, vecino que fué de la Trinidad, murió en -poder de indios.</p> - -<p>É pasó un Zaragoza, ya hombre viejo, padre que fué de Zaragoza el -escribano de Méjico, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un buen soldado que se decia Diego Martin de Ayamonte, murió -de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Cárdenas, decia él mismo que era -nieto del comendador mayor don Fulano de Cárdenas, murió en poder de -indios.</p> - -<p>Y pasó otro soldado que se decia Cárdenas, hombre de la mar, piloto, -natural de Triana; este fué el que dijo que no habia visto tierra -adonde hubiese dos Reyes como en la Nueva-España, porque Cortés llevaba -quinto como Rey, despues de sacado el real quinto, é de pensamiento -dello cayó malo, é fué á Castilla é dió relacion dello á su majestad, -é de otras cosas de agravios que le habian hecho, é fué muy contrario -á Cortés, é su majestad le mandó dar su Real cédula para que le diesen -indios que rentasen mil pesos; y ansí como vino á Méjico con ella, -murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro buen soldado que se decia Arguello, natural de Leon, -murió en poder de los indios.</p> - -<p>Y pasó otro soldado que se decia Diego Hernandez, natural de Salces -de los Gallegos, ayudó á aserrar la madera de los bergantines, é cegó é -murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado de muchas fuer<span class="pagenum" -id="Page_343">p. 343</span>zas é animoso, que se decia Fulano Vazquez, -murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó otro soldado ballestero que se decia Arroyuelo, decian que -era natural de Olmedo, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó un Fulano Pizarro, capitan que fué en entradas, decia Cortés -que era su deudo; en aquel tiempo no habia nombre de Pizarros ni el -Pirú estaba descubierto, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó un Álvaro Lopez, vecino que fué de la Puebla, murió de su -muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Yañez, natural de Córdoba, y este -soldado fué con nosotros á las Higueras, y entre tanto que fué se le -casó la mujer con otro marido, é de que volvimos de aquel viaje no -quiso tomar á la mujer, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un buen soldado é bien suelto peon que se decia Magallanes, -portugués, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó otro portugués Platero, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó otro portugués, ya hombre anciano, que se decia Martin de -Alpedrino, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro portugués que se decia Juan Álvarez Rubazo, murió de su -muerte.</p> - -<p>É pasó otro muy esforzado portugués que se decia Gonzalo Sanchez, -murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro portugués, vecino que fué de la Puebla, que se decia -Gonzalo Rodriguez, persona preeminente, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasaron otros dos portugueses, vecinos de la Puebla, que se -decian los Villanuevas, altos de cuerpo, no sé qué se hicieron ó dónde -murieron.</p> - -<p>É pasaron tres soldados<span class="pagenum" id="Page_344">p. -344</span> que tenian por sobrenombres Fulanos de Ávila; el uno que se -decia Gaspar de Ávila, fué yerno de Hortigosa, el escribano, murió de -su muerte; é el otro Ávila se allegaba con el capitan Andrés de Tapia, -murió en poder de indios; el otro Ávila no me acuerdo adónde fué á ser -vecino.</p> - -<p>É tambien pasaron dos hermanos, hombres ancianos, que se decian los -Vandadas, decian que eran naturales de tierra de Ávila, murieron en -poder de indios.</p> - -<p>É pasaron otros tres soldados que tenian por sobrenombres Espinosas; -el uno era vizcaino, é murió en poder de indios; y el otro se decia -Espinosa de la Bendicion, porque siempre traia por plática con la buena -bendicion; era muy buena aquella plática, é murió de su muerte; y el -otro Espinosa era natural de Espinosa de los Monteros, murió en poder -de indios.</p> - -<p>É pasó un Pedro Peton de Toledo, murió de su muerte.</p> - -<p>É vino otro buen soldado que se decia Villasinda, natural de -Portillo, que se metió fraile francisco, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasaron dos buenos soldados que se decian por sobrenombre -San Juan; al uno llamábamos San Juan el Entonado, porque era muy -presuntuoso, murió en poder de indios; y el otro se decia San Juan de -Vichilla, era gallego, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro buen soldado que se decia Izquierdo, natural de -Castromocho, fué vecino en la villa de San Miguel, sujeta á Guatimala, -murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un Aparicio Martin, que casó con una que se decia la Medina, -natural de Medina<span class="pagenum" id="Page_345">p. 345</span> de -Rioseco, vecino que fué de San Miguel, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un buen soldado que se decia Cáceres, natural de Trujillo, -murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Herrera, natural de -Jerez; este fué capitan en los zapotecas, é acuchilló á otro capitan -que se decia Figuero sobre ciertas contiendas de las capitanías, é -por temor del tesorero Alonso de Estrada, que en aquella sazon era -gobernador, porque no le prendiese, se fué á lo de Marañon, é allá -murió en poder de indios, y el Figuero se ahogó en la mar yendo á -Castilla.</p> - -<p>É tambien pasó un mancebo que se decia Maldonado, natural de -Medellin, estuvo malo de bubas, é no sé si murió de su muerte; no lo -digo por Maldonado de la Veracruz, marido que fué de doña María del -Rincon.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Morales, ya hombre anciano, que -cojeaba de una pierna; decian que fué soldado del comendador Solís, fué -alcalde ordinario en la Villa-Rica, é hacia recta justicia.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Escalona el mozo, murió en poder de -indios.</p> - -<p>É pasaron tres soldados, que todos tres fueron vecinos en la -Villa-Rica, que nunca fueron á guerra ni á entrada ninguna de la -Nueva-España; al uno decian Arévalo é al otro Juan Leon é al otro -Madrigal, murieron de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia por sobrenombre Lencero, cuya fué -la venta que agora se dice de Lencero, que está entre la Veracruz é la -Puebla, que fué<span class="pagenum" id="Page_346">p. 346</span> buen -soldado y se metió fraile mercenario.</p> - -<p>Pasó un Alonso Duran, que era algo viejo y no via bien, que ayudaba -de sacristan é se metió fraile mercenario.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Navarro, que se allegaba en casa -del capitan Sandoval, é despues se casó en la Veracruz, murió de su -muerte.</p> - -<p>É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Talavera, que se -allegaba en casa del capitan Sandoval, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasaron dos indios, que se decia el uno Juan de Manzanilla y el -otro Pedro Manzanilla; el Pedro Manzanilla murió en poder de indios, el -Juan de Manzanilla fué vecino de la Puebla, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un soldado que se decia Benito Bejel, fué atambor de -ejércitos de Italia, y tambien lo fué en la Nueva-España, murió de su -muerte.</p> - -<p>É pasó un Alonso Romero, que fué vecino de la Veracruz, persona rica -y preeminente, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un soldado que se decia Síndos de Portillo, natural de -Portillo, é tuvo muy buenos indios y estuvo rico, é dejó sus indios y -vendió sus bienes, é lo repartió á pobres é se metió fraile, é fué de -santa vida.</p> - -<p>É otro buen soldado que se decia Quintero, natural de Moguel, é -tuvo buenos indios y estuvo rico, é lo dió por Dios é se metió fraile -francisco y fué buen religioso.</p> - -<p>É otro soldado que se decia Alonso de Aguilar, cuya fué la venta que -ahora llaman de Aguilar, que está entre la Veracruz y la Puebla, y fué -persona<span class="pagenum" id="Page_347">p. 347</span> rica y tuvo -buen repartimiento de indios, todo lo vendió y dió por Dios, é se metió -fraile dominico y fué muy buen religioso.</p> - -<p>É otro soldado que se decia Fulano Burguillos, tenia buenos indios y -estuvo rico, é lo dejó é se metió fraile francisco, y este Burguillos -despues se salió de la órden.</p> - -<p>É otro buen soldado que se decia Escalante, era galan y buen ginete, -metióse fraile francisco, que despues se salió del monasterio é se -volvió á triunfar, é de ahí obra de un mes se tornó á tomar los hábitos -y fué buen religioso.</p> - -<p>Otro soldado que se decia Gaspar Diaz, natural de Castilla la Vieja, -é fué rico, ansí de sus indios como de sus tratos, todo lo dió por -Dios, é se fué á los pinares de Guaxocingo, en parte muy solitaria, é -hizo una ermita é se puso en ella por ermitaño, é fué de tan buena vida -é se daba á ayunos y disciplinas, que se paró muy flaco é debilitado, -é decian que dormia en el suelo en unas pajas; é de que lo supo el -Obispo D. fray Juan de Zumarraga le mandó que no hiciese tan áspera -vida, é tuvo tan buena fama el ermitaño Gaspar Diaz, que se metieron en -su compañía otros ermitaños, é todos hicieron buenas vidas, é á cuatro -años que allí estaban fué Dios servido llevarle á su santa gloria.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Ribadeo, gallego, que por -sobrenombre le llamábamos Beberreo, porque bebia mucho vino, murió en -poder de indios en lo de Almería.</p> - -<p>Pasó otro soldado que llamábamos el Galleguillo por<span -class="pagenum" id="Page_348">p. 348</span>que era chico de cuerpo, -murió en poder de indios.</p> - -<p>Pasó un esforzado soldado que se decia Lerma; éste fué uno de los -que ayudaron á salvar la vida á Cortés, como dicho tengo en el capítulo -que dello habla, y se fué entre los indios como aburrido de temor del -mismo Cortés, á quien habia ayudado á salvar la vida, por ciertas cosas -de enojo que Cortés contra él tuvo, que aquí no declaro por su honor; -nunca más supimos dél vivo ni muerto; mala sospecha tuvimos.</p> - -<p>Tambien pasó otro buen soldado que se decia Pinedo, criado que habia -sido de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, y cuando vino Narvaez, se -iba de Méjico para el mismo capitan Narvaez, y en el camino le mataron -indios, sospechóse que por mandado de Cortés.</p> - -<p>Pasó otro soldado y buen ballestero que se decia Pedro Lopez, murió -de su muerte.</p> - -<p>Y asimismo pasó otro Pedro Lopez, ballestero, que fué con Alonso de -Ávila á la isla Española, é allá se quedó.</p> - -<p>É pasaron tres herreros, el uno se llamaba Juan García y el otro -Hernan Martin, que casó con la Bermuda, que se llamaba Catalina -Marquez, y el otro no me acuerdo su nombre; el uno murió en poder de -indios é los dos de sus muertes.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Álvaro Gallego, vecino que fué de -Méjico, cuñado de unos Zamoras, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Paredes, padre -de un Paredes que agora está en lo de Yucatan, murió en po<span -class="pagenum" id="Page_349">p. 349</span>der de indios.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Gonzalo Mejía Rapapelo, porque -decia él mismo que era nieto de un Mejía que andaba á robar en el -tiempo del Rey D. Juan en compañía de un Centeno, murió en poder de -indios.</p> - -<p>Pasó un Pedro de Tapia, y murió tullido despues de ganado Méjico.</p> - -<p>É pasaron ciertos pilotos que se decian Anton de Alaminos é un su -hijo que tambien tenia el mismo nombre que su padre, eran naturales -de Pálos; é un Camacho de Triana, é un Juan Álvarez, el Manquillo de -Güelva, é un Sopuerta del Condado, ya hombre anciano, é un Cárdenas. -Este fué el que estuvo malo de pensamiento cómo sacaban dos quintos del -oro, el uno para Cortés; é un Gonzalo de Umbría, é hubo otro piloto -que se decia Galdin, é tambien hubo más pilotos, que ya no se acuerdan -sus nombres; mas el que yo vi que se quedó para vecino en Méjico fué -el Sopuerta, que todos los demas se fueron á Cuba é Jamáica é á otras -islas é á Castilla á ganar pilotajes, por temor del Cortés, porque -estaba mal con ellos porque dieron aviso á Francisco de Garay de las -tierras que demandó á su majestad que le hiciese mercedes; y aun fueron -cuatro pilotos dellos á se quejar de Cortés delante de su majestad, los -cuales fueron los Alaminos é el Cárdenas é el Gonzalo de Umbría, é les -mandó dar cédulas Reales para que en la Nueva-España diesen á cada uno -mil pesos de renta; é el Cárdenas vino, é los demas nunca vinieron.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Lú<span class="pagenum" -id="Page_350">p. 350</span>cas Ginovés, y era piloto, murió en poder de -indios.</p> - -<p>É tambien pasó otro Lorenzo Ginovés, vecino que fué de Guaxaca, -marido de una portuguesa vieja, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Enrique, natural de tierra de -Palencia; este soldado se ahogó de cansado é del peso de las armas é -del calor que le daban.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Cristóbal de Jaén, era carpintero, -murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó un Ochoa, vizcaino, hombre rico y preeminente, vecino que fué -de Guaxaca, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un bien esforzado soldado que se decia Zamudio, fuese á -Castilla porque acuchilló á unos en Méjico; en Castilla fué capitan de -una capitanía de hombres de armas, murió en Locastil con otros muchos -caballeros españoles.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Cervantes el Loco, era chocarrero é -truhan, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó uno que llamaban Plazuela, matáronlo indios.</p> - -<p>É pasó un buen soldado que se decia Alonso Perez Maite, que vino -casado con una india muy hermosa del Bayamo, murió en poder de -indios.</p> - -<p>É pasó un Martin Vazquez, natural de Olmedo, hombre rico é -preeminente, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó un Sebastian Rodriguez, buen ballestero, y despues de ganado -Méjico fué trompeta, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro ballestero que se decia Peñalosa, compañero del -Sebastian Rodriguez, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó un soldado que se decia Álvaro,<span class="pagenum" -id="Page_351">p. 351</span> hombre de la mar, natural de Pálos, que -decian que tuvo en indias de la tierra treinta hijos en obra de tres -años, matáronlo indios en lo de las Higueras.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Juan Perez Malinche, que despues le -oí nombrar Arteaga, vecino de la Puebla, fué hombre rico y murió de su -muerte.</p> - -<p>Pasó un buen soldado que se decia Pedro Gonzalez Sabote, murió de su -muerte.</p> - -<p>Pasó otro buen soldado que se decia Jerónimo de Aguilar; este -Aguilar pongo en esta cuenta porque fué el que hallamos en la Punta de -Cotoche, que estaba en poder de indios, é fué nuestra lengua, murió -tullido de bubas.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Pedro Valenciano, vecino de Méjico, -murió de su muerte.</p> - -<p>Pasaron tres soldados que tenian por sobrenombres Tarifas; el uno -fué vecino de Guaxaca, marido de una mujer que se decia Catalina Muñoz, -murió de su muerte; el otro se decia Tarifa el de los servicios, porque -siempre andaba diciendo que servia á su majestad é que no le daban -nada, y era natural de Sevilla, hombre hablador, murió de su muerte; y -el otro llamaban Tarifa el de las manos blancas, tambien era natural -de Sevilla, llamábamosle ansí porque no era para la guerra ni para -cosa de trabajo, sino hablar de cosas pasadas que le habian acaecido -en Sevilla, murió en el rio del Golfo-Dulce en el viaje de Higueras, -ahogóse él é su caballo, que nunca parecieron más.</p> - -<p>Pasó otro buen soldado que se decia Pedro Sanchez Farfan, que estuvo -por ca<span class="pagenum" id="Page_352">p. 352</span>pitan en -Tezcuco entre tanto que andábamos en la guerra, murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Alonso de Escobar, el paje que fué -de Diego Velazquez, de quien se tuvo mucha cuenta, matáronlo indios.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia el bachiller Escobar, era -boticario, é curaba ansí de cirujía como de medicina, enloqueció y -murió de su muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia tambien Escobar, bien esforzado; -mas fué tan bullicioso, que murió ahorcado porque forzó á una mujer -casada y por revoltoso.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Fulano de Santiago, natural de -Güelva, fuese á Castilla rico.</p> - -<p>Pasó otro su compañero del Santiago que se decia Ponce, murió en -poder de indios.</p> - -<p>Pasó un Fulano Mendez, ya hombre anciano, matáronlo indios.</p> - -<p>Otros tres soldados que murieron en las guerras que tuvimos en lo -de Tabasco; el uno se decia Saldaña, los otros dos no me acuerdo sus -nombres.</p> - -<p>É pasó otro buen soldado é ballestero, era hombre ya anciano, que -jugaba mucho á los naipes, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó otro soldado anciano que trajo un su hijo que se decia -Orteguilla, paje que fué del gran Montezuma, así al viejo como al hijo -mataron los indios.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Fulano de Gaona, natural de Medina -de Rioseco, murió en poder de indios.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Juan de Cáceres, que despues de -ganado Méjico fué hombre muy rico y vecino de Méjico, murió de su -muerte.</p> - -<p>Pasó otro sol<span class="pagenum" id="Page_353">p. 353</span>dado -que se decia Gonzalo Hurones, natural de las Garrovillas, murió de su -muerte.</p> - -<p>É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Ramirez el -viejo, murió de su muerte, vecino que fué de Méjico.</p> - -<p>Pasó otro soldado, y muy esforzado, que se decia Luis Farfan, murió -en poder de indios; é pasó otro soldado que se decia Morillas; murió en -poder de indios.</p> - -<p>É pasó otro soldado que se decia Fulano de Rojas, que despues pasó -al Pirú.</p> - -<p>É pasó un Astorga, hombre anciano y vecino que fué de Guaxaca, murió -de su muerte.</p> - -<p>Pasaron dos hermanos que se llamaban Tostados, el uno murió en poder -de indios y el otro de su muerte.</p> - -<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Baldovinos, murió en poder de -indios.</p> - -<p>Tambien quiero aquí poner á Guillen de la Loa é á Andrés Nuñez é -á maese Pedro el de la Harpa é á otros tres soldados que tomamos del -navío que venian de los de Garay, como dicho tengo, é por esta causa -los pongo aquí con los de Cortés, por ser todo en un tiempo; el Guillen -de la Loa murió de un cañonazo, y los otros dellos de su muerte, y -otros en poder de indios.</p> - -<p>Y pasó un Porras, muy bermejo y gran cantor, murió en poder de -indios.</p> - -<p>É pasó un Ortiz, gran tañedor de vigüela, y enseñaba á danzar, y -vino un su compañero que se decia Bartolomé García, fué minero en la -isla de Cuba; este Ortiz y el Bartolomé García pasaron el mejor caballo -de todos los que pasaron en nuestra compañía, el cual caballo les -tomó<span class="pagenum" id="Page_354">p. 354</span> Cortés é se lo -pagó; murieron entrambos compañeros en poder de indios.</p> - -<p>Pasó otro buen soldado que se decia Serrano, era buen ballestero, -murió en poder de indios.</p> - -<p>Y pasó un hombre anciano que se decia Pedro Valencia, natural de un -lugar de cabe Plasencia, murió de su muerte.</p> - -<p>Pasó otro soldado que se decia Quintero, fué maestre de navíos, -matáronle indios.</p> - -<p>Pasó un Alonso Rodriguez, que dejó buenas minas en la isla de Cuba, -estaba rico, murió en poder de indios en los Peñoles, que ahora llaman, -que ganó Cortés.</p> - -<p>É tambien murió allí otro buen soldado que se decia Gaspar Sanchez, -sobrino del tesorero de Cuba, con otros seis soldados que fueron de los -de Narvaez.</p> - -<p>É tambien pasó un Pedro de Palma, primer marido que tuvo Elvira -Lopez la Larga; murió ahorcado él y otro soldado que se decia Trebejo, -natural de Fuenteguinaldo, los cuales mandó ahorcar Gil Gonzalez de -Ávila ó Francisco de las Casas, y juntamente con ellos á un Clérigo -de Misa, por revoltosos y hombres amotinadores de ejércitos cuando se -venian á la Nueva-España desde Naco, despues que hubieron degollado -á Cristóbal de Olí, como dicho tengo en el capítulo que dello habla. -Estos soldados y Clérigo eran de los que habian ido con Cristóbal de -Olí, puesto que eran de los que pasaron con Cortés. Á mí me enseñaron -un árbol gordo donde los ahorcaron, viniendo que veniamos de las -Higueras en compañía de Luis Marin.</p> - -<p>É volviendo á nuestro cuento, tambien<span class="pagenum" -id="Page_355">p. 355</span> pasó un Fray Juan de las Varillas, -mercenario, buen teólogo y virtuoso, é murió su muerte.</p> - -<p>Un Andrés de Mola Levantisco, murió en poder de indios.</p> - -<p>É tambien pasó un buen soldado que se decia Alberza, natural de -Villanueva de la Serena, murió en poder de indios.</p> - -<p>Pasaron otros muy buenos soldados que solian ser hombres de la mar, -como fueron pilotos, maestres y contra-maestres; de los más mancebos -de los navíos que dimos al través, muchos dellos fueron animosos en -las guerras y batallas, y por no me acordar de todos no pongo aquí sus -nombres.</p> - -<p>É tambien pasaron otros soldados, hombres de la mar, que se decian -los Peñates, y otros Pinzones, los unos naturales de Gibraleon y otros -de Pálos; dellos murieron en poder de indios, y otros fueron á Castilla -á quejarse de Cortés.</p> - -<p>Tambien me quiero yo poner aquí en esta relacion á la postre de -todos, puesto que vine á descubrir dos veces primero que Cortés, y la -tercera con el mismo Cortés, segun lo tengo ya dicho en el capítulo -que dello habla, y doy muchas gracias y loores á Dios Nuestro Señor y -á Nuestra Señora la Vírgen Santa María, su bendita Madre, que me ha -guardado que no sea sacrificado, como en aquellos tiempos sacrificaron -todos los más de mis compañeros que nombrados tengo, para que ahora se -descubran muy claramente nuestros heróicos hechos, y quién fueron los -valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos estas partes del -Nuevo<span class="pagenum" id="Page_356">p. 356</span>-Mundo, y no -refieran la honra y prez y nuestra valía á un solo capitan.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_206"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCVI.</h2> - <p class="subh2h">DE LAS ESTATURAS, PROPORCIONES Y EDADES QUE - TUVIERON CIERTOS CAPITANES Y VALEROSOS SOLDADOS QUE FUERON DE CORTÉS, - CUANDO VENIMOS Á CONQUISTAR LA NUEVA-ESPAÑA.</p> -</div> - -<p>El marqués don Hernando Cortés, ya he dicho en el capítulo que dél -habla, en el tiempo que falleció en Castilleja de la Cuesta, de su -edad, proporcion y persona, é qué condiciones tenia, é otras cosas que -hallarán escritas en esta relacion, si lo quisieren ver. Tambien he -dicho en el capítulo que dello habla, del capitan Cristóbal de Olí, de -cuándo fué con la armada á las Higueras, de la edad que tenia, y de sus -condiciones é proporciones; allí lo hallarán.</p> - -<p>Quiero ahora poner la edad é proporciones y parecer de don Pedro -de Albarado. Fué comendador de Santiago, Adelantado y gobernador de -Guatimala é Honduras é Chiapa, seria de obra de treinta y cuatro -años cuando acá pasó; fué de muy buen cuerpo é bien proporcionado, é -tenia el rostro y cara muy alegre y en el mirar<span class="pagenum" -id="Page_357">p. 357</span> muy amoroso; é por ser tan agraciado le -pusieron por nombre los indios mejicanos Tonatio, que quiere decir el -sol. Era muy suelto é buen jinete, y sobre todo, ser franco é de buena -conversacion, y en el vestir se traia muy pulido y con ropas ricas, y -traia al cuello una cadenita de oro con un joyel, ya no se me acuerdan -las letras que tenia el joyel; y en un dedo un anillo de diamante; y -porque ya he dicho dónde falleció y otras cosas acerca de la persona, -en esta no quiero poner más.</p> - -<p>El Adelantado Francisco de Montejo fué de mediana estatura, el -rostro alegre, y amigo de regocijos é buen jinete; é cuando acá pasó -seria de edad de treinta y cinco años, y era más dado á negocios que -para la guerra; era franco y gastaba más de lo que tenia de renta; fué -Adelantado y gobernador de Yucatan, murió en Castilla.</p> - -<p>El capitan Gonzalo de Sandoval fué muy esforzado, y seria cuando acá -pasó de hasta veinte y dos años; fué alguacil mayor de la Nueva-España -y fué gobernador della, juntamente con el tesorero Alonso de Estrada, -obra de once meses; su estatura muy bien proporcionada y de razonable -cuerpo y membrudo; el pecho alto y ancho, y asimismo tenia la espalda, -y de las piernas algo estevado; el rostro tiraba algo á robusto, y la -barba y el cabello que se usaba algo crespo y acastañado, y la voz no -la tenia muy clara, sino algo espantosa, y ceceaba tanto cuanto; no -era hombre que sabia letras, sino á las buenas llanas, ni era<span -class="pagenum" id="Page_358">p. 358</span> codicioso de haber oro, -sino solamente hacer sus cosas como buen capitan esforzado, y en las -guerras que tuvimos en la Nueva-España siempre tenia cuenta en mirar -por los soldados que le parecia que lo hacian bien, y les favorecia y -ayudaba; no era hombre que traia ricos vestidos, sino muy llanamente, -como buen soldado; tuvo el mejor caballo y de mejor carrera, revuelto á -una mano y á otra, que decian que no se habia visto mejor en Castilla -ni en esta tierra; era castaño acastañado, y una estrella en la frente -y un pié izquierdo calzado, que se decia el caballo Motilla; é cuando -hay ahora diferencia sobre buenos caballos suelen decir: «Es en bondad -tan bueno como Motilla.»</p> - -<p>Dejaré lo del caballo, y diré deste valeroso capitan que falleció -en la villa de Pálos cuando fué á Castilla con don Hernando Cortés -á besar los piés á su majestad; y deste Gonzalo de Sandoval fué de -quien dijo el marqués Cortés á su majestad que, demas de los fuertes -y valerosos soldados que tuvo en su compañía, que fué tan animoso -capitan, que se podia nombrar entre los muy esforzados que hubo en el -mundo, y que podia ser coronel de muchos ejércitos, y para decir y -hacer. Fué natural de Medellin, hijodalgo; su padre fué alcaide de una -fortaleza.</p> - -<p>Pasemos á decir de otro buen capitan que se decia Juan Velazquez -de Leon, natural de Castilla la Vieja: seria de hasta veinte y seis -años cuando acá pasó; era de<span class="pagenum" id="Page_359">p. -359</span> buen cuerpo, é derecho é membrudo, é buena espalda é pecho, -é todo bien proporcionado é bien sacado, el rostro robusto, la barba -algo crespa é alheñada, é la voz espantosa é gorda, é algo tartamudo; -fué muy animoso é de buena conversacion; é si algunos bienes tenia en -aquel tiempo los repartia con sus compañeros.</p> - -<p>Díjose que en la isla Española mató á un caballero persona por -persona, en aquella tierra principal, que era hombre rico, que se -decia Basaltas; y desque le hubo muerto se retrujo, y la justicia de -aquella isla nunca lo pudo haber, ni la Real audiencia, para hacer -sobre el caso justicia; y aunque le iban á prender, por su persona se -defendia de los alguaciles, é se vino á la isla de Cuba, é de Cuba á la -Nueva-España, é fué muy buen jinete, é á pié é á caballo muy extremado -varon; murió en las puentes cuando salimos huyendo de Méjico.</p> - -<p>Y Diego de Ordás fué natural de Tierra de Campos, y seria de edad de -40 años cuando acá pasó: fué capitan de soldados de espada y rodela, -porque no era hombre de á caballo; fué muy esforzado y de buenos -consejos, era de buena estatura é membrudo, é tenia el rostro muy -robusto é la barba algo prieta é no mucha; en la habla no acertaba bien -á pronunciar algunas palabras, sino algo tartajoso: era franco é de -buena conversacion; fué comendador de Santiago; murió en lo de Marañon, -siendo capitan ó gobernador, que esto no lo sé muy bien.</p> - -<p>El capitan Luis Marin fué de buen cuerpo é mem<span class="pagenum" -id="Page_360">p. 360</span>brudo y esforzado; era estevado é la barba -algo rubia, el rostro largo é alegre, excepto que tenia unas señales -como que habia tenido viruelas; seria de hasta treinta años cuando acá -pasó; era natural de Sanlúcar, ceceaba un poco como sevillano. Fué buen -ginete y de buena conversacion, murió en lo de Mechoacan.</p> - -<p>El capitan Pedro de Ircio era de mediana estatura y paticorto, -é tenia el rostro alegre, é muy plático en demasía que haria y -aconteceria, é siempre contaba cuentos de don Pedro Jiron é del conde -de Ureña; era ardid de corazon, é á esta causa le llamábamos Agrajes -sin obras, é sin hacer cosas que de contar sean murió en Méjico.</p> - -<p>El primer contador de su majestad que eligió Cortés hasta que el -Rey nuestro señor mandase otra cosa, era de buen cuerpo é rostro -alegre, en la plática expresiva, muy clara é de buenas razones, é muy -esforzado; seria de hasta treinta y tres años cuando acá pasó; é tenia -otra cosa, que era franco con sus compañeros; mas era tan soberbio é -amigo de mandar é no ser mandado, é algo envidioso; era orgulloso y -bullicioso, que Cortés no le podia sufrir, é á esta causa le envió á -Castilla por procurador juntamente con un Antonio de Quiñones, natural -de Zamora, é con ellos envió la recámara é riquezas de Montezuma é de -Guatemuz, é franceses lo robaron, é prendieron al Alonso de Ávila, -porque el Quiñones ya era muerto en la Tercera, é desde á dos años -volvió el Alonso de Ávila á la Nueva-España; ó<span class="pagenum" -id="Page_361">p. 361</span> en Yucatan ó en Méjico murió.</p> - -<p>Este Alonso de Ávila fué tio de los caballeros que degollaron en -Méjico, hijos de Gil Gonzalez de Benavides, lo cual tengo ya dicho y -declarado en mi historia.</p> - -<p>Andrés de Monjaraz fué capitan cuando la guerra de Méjico, y era de -razonable estatura, y el rostro alegre y la barba prieta, y de buena -conversacion; siempre estuvo malo de bubas, é á esta causa no hizo cosa -que de contar sea, mas póngolo aquí en esta relacion para que sepan que -fué capitan, y seria de hasta treinta años cuando acá pasó; murió de -dolor de las bubas.</p> - -<p>Pasemos á un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea, -natural de tierra de Medina del Campo; seria de edad de veinte y seis -años cuando acá pasó; era de buen cuerpo é membrudo, ni muy alto ni -bajo; tenia buen pecho é espalda, el rostro algo robusto, mas era -apacible, é la barba é cabello tiraba algo como crespo, é la voz -clara; este soldado fué en todo lo que le viamos hacer tan esforzado -é presto en las armas, que le teniamos muy buena voluntad é le -honrábamos, y él fué el que escapó de muerte á D. Fernando Cortés en lo -de Suchimileco, cuando los escuadrones mejicanos le habian derribado -del caballo el Romo, é le tenian asido y engarrafado para lo llevar á -sacrificar, é asimismo le libró otra vez cuando en lo de la calzadilla -de Méjico lo tenian otra vez asido muchos mejicanos para lo llevar -vivo á sacrificar, é le habian ya herido en una pierna al mis<span -class="pagenum" id="Page_362">p. 362</span>mo Cortés, y le llevaron -vivos sesenta y dos soldados.</p> - -<p>Este esforzado soldado hizo cosas por su persona, que, aunque estaba -muy mal herido, mató é acuchilló é dió estocadas á todos los indios que -le llevaban á Cortés, que les hizo que lo dejasen; é así le salvó la -vida, y el Cristóbal de Olea quedó muerto allí por lo salvar.</p> - -<p>Quiero decir de dos soldados que se decian Gonzalo Dominguez é un -Láres; digo que fueron tan esforzados, que los teniamos en tanto como -Cristóbal de Olea; eran de buenos cuerpos é membrudos, é los rostros -alegres, é bien hablados, é muy buenas condiciones; é por no gastar más -palabras en sus loas, podránse contar con los más esforzados soldados -que ha habido en Castilla; murieron en las batallas de Obtumba, digo el -Láres, y el Dominguez en lo de Guantepeque, de un caballo que le tomó -debajo.</p> - -<p>Vamos á otro buen capitan é esforzado soldado que se decia Andrés de -Tapia: seria de obra de veinte y cuatro años cuando acá pasó; era de -color el rostro algo ceniciento, é no muy alegre, é de buen cuerpo é de -poca barba; era y fué buen capitan, así á pié como á caballo, murió de -su muerte.</p> - -<p>Si hubiera de escribir todas las facciones é proporciones de -todos nuestros capitanes é fuertes soldados que pasamos con Cortés, -era gran prolijidad; porque, segun todos eran esforzados é de mucha -cuenta, dignos éramos de estar escritos con letras de oro; é no pongo -aquí otros muchos valerosos<span class="pagenum" id="Page_363">p. -363</span> capitanes que fueron de los de Narvaez; porque mi intento -desde que comencé á hacer mi relacion no fué sino para escribir -nuestros heróicos hechos é hazañas de los que pasamos con Cortés; sólo -quiero poner al capitan Pánfilo de Narvaez, que fué el que vino contra -Cortés desde la isla de Cuba con mil y trescientos soldados, sin contar -en ellos hombres de la mar, é con ducientos y sesenta y seis soldados -los desbaratamos, segun se verá en mi relacion, é cómo é cuándo é de -qué manera pasó aquel hecho.</p> - -<p>É volviendo á mi materia, era el Narvaez al parecer obra de cuarenta -y dos años, é alto de cuerpo é de recios miembros, é tenia el rostro -largo é la barba rubia, é agradable presencia, é la plática é voz muy -vagorosa é entonada, como que salia de bóveda; era buen ginete é decian -que era esforzado; era natural de Valladolid ó de Tudela de Duero; era -casado con una señora que se decia María de Valenzuela; fué en la isla -de Cuba capitan é hombre rico; decian que era muy escaso, é cuando le -desbaratamos se le quebró un ojo, y tenia buenas razones en lo que -hablaba: fué á Castilla delante de su majestad á quejarse de Cortés é -de nosotros, é su majestad le hizo merced de la gobernacion de cierta -tierra en lo de la Florida, é allá se perdió é gastó cuanto tenia.</p> - -<p>Como los caballeros curiosos han visto é leido la memoria atrás -dicha de todos los capitanes é soldados que pasamos con el venturoso -é esforzado don Fernando<span class="pagenum" id="Page_364">p. -364</span> Cortés, marqués del Valle, á la Nueva-España desde la isla -de Cuba, é pongo por escrito sus proporciones, así de cuerpo como de -rostro é edades, é las condiciones que tenian, é en qué parte murieron, -é de qué partes eran, me han dicho que se maravillaban de mí que cómo á -cabo de tantos años no se me ha olvidado é tengo memoria dellos.</p> - -<p>Á esto respondo y digo que no es mucho que se me acuerde ahora sus -nombres, pues éramos quinientos y cincuenta compañeros que siempre -conversábamos juntos, así en las entradas como en las velas, y en las -batallas y encuentros de guerras, é los que mataban de nosotros en las -tales peleas é cómo los llevaban á sacrificar.</p> - -<p>Por manera que comunicábamos los unos con los otros, en especial -cuando saliamos de algunas muy sangrientas é dudosas batallas echábamos -ménos los que allá quedaban muertes, é á esta causa los pongo en esta -relacion; é no es de maravillar dello, pues en los tiempos pasados -hubo valerosos capitanes que andando en las guerras sabian los nombres -de sus soldados, é los conocian é los nombraban, é aun sabian de qué -provincias é tierras eran naturales, é comunmente eran en aquellos -tiempos cada uno de los ejércitos que traian treinta mil hombres; y -decian las historias que dellos han escrito, que Mitridates, Rey de -Ponto, fué uno de los que conocian á sus ejércitos, y otro fué el Rey -de los epirotas, y por otro nombre se decia Alejandro.</p> - -<p>Tambien dicen que Aníbal, gran ca<span class="pagenum" -id="Page_365">p. 365</span>pitan de Cartago, conocia á todos sus -soldados; y en nuestros tiempos el esforzado y gran capitan Gonzalo -Hernandez de Córdoba conocia á todos los más soldados que traian en sus -capitanías, y así han hecho otros muchos valerosos capitanes.</p> - -<p>Y más digo, que como ahora los tengo en la mente y sentido y -memoria, supiera pintar y esculpir sus cuerpos y figuras y talles y -meneos, y rostros y facciones, como hacia aquel gran pintor y muy -honrado Apéles, é los pintores de nuestros tiempos Berruguete, é -Micael Ángel, ó el muy afamado Burgalés, que dicen que es otro Apéles, -dibujara á todos los que dicho tengo al natural, y aun segun cada uno -entraba en las batallas y el ánimo que mostraba; é gracias á Dios y á -su bendita Madre nuestra Señora, que me escapó de no ser sacrificado -á los ídolos, é me libró de otros muchos peligros é trances, para que -haga ahora esta memoria.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_207"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCVII.</h2> - <p class="subh2h">DE LAS COSAS QUE AQUÍ VAN DECLARADAS CERCA DE LOS - MÉRITOS QUE TENEMOS LOS VERDADEROS CONQUISTADORES; LAS CUALES SERÁN - APACIBLES DE LAS OIR.</p> -</div> - -<p>Ya he recontado los soldados que pasamos con Cortés, y dónde -murieron; y si bien se quiere tener noticia de nuestras personas, -éramos todos<span class="pagenum" id="Page_366">p. 366</span> los más -hijosdalgo, aunque algunos no pueden ser de tan claros linajes, porque -vista cosa es que en este mundo no nacen todos los hombres iguales, así -en generosidad como en virtudes.</p> - -<p>Dejando esta plática aparte, de nuestras antiguas noblezas, con -heróicos hechos y grandes hazañas que en las guerras hicimos, peleando -de dia y de noche, sirviendo á nuestro Rey y señor, descubriendo estas -tierras, y hasta ganar esta Nueva-España y gran ciudad de Méjico y -otras muchas provincias á nuestra costa, estando tan apartados de -Castilla, ni tener otro socorro ninguno, salvo el de Nuestro Señor -Jesucristo, que es el socorro y ayuda verdadera, nos ilustramos mucho -más que de ántes; y si miramos las escrituras antiguas que dello -hablan, si son así como dicen, en los tiempos pasados fueron ensalzados -y puestos en gran estado muchos caballeros, así en España como en otras -partes, sirviendo, como en aquella sazon sirvieron en las guerras, y -por otros servicios que eran aceptos á los Reyes que en aquella sazon -reinaban.</p> - -<p>Y tambien he notado que algunos de aquellos caballeros que entónces -subieron á tener títulos de Estados y de ilustres, no iban á tales -guerras ni entraban en batallas sin que se les diesen sueldos y -salarios; y no embargante que se lo pagaban, les dieron villas y -castillos y grandes tierras perpétuas, y privilegios con franquezas, -los cuales tienen sus descendientes.</p> - -<p>Y demas desto, cuando el Rey<span class="pagenum" id="Page_367">p. -367</span> don Jaime de Aragon conquistó y ganó de los moros mucha -parte de sus reinos, los repartió á los caballeros y soldados que se -hallaron en lo ganar, y desde aquellos tiempos tienen sus blasones y -son valerosos; y tambien cuando se ganó Granada, y del tiempo del gran -capitan á Nápoles, y tambien el Príncipe de Orange en lo de Nápoles, -dieron tierras y señoríos á los que ayudaron en las guerras y batallas; -é nosotros, sin saber su majestad cosa ninguna, le ganamos esta -Nueva-España.</p> - -<p>He traido esto aquí á la memoria para que se vean nuestros muchos y -buenos y notables y leales servicios que hicimos á Dios y al Rey y á -toda la cristiandad, y se pongan en una balanza y medida cada cosa en -su cantidad, y hallarán que somos dignos y merecedores de ser puestos -y remunerados como los caballeros por mí atrás dichos; y aunque entre -los valerosos soldados que en estas hojas de atrás pasadas he puesto -por memoria hubo muchos esforzados y valerosos compañeros, que me -tenian á mí en reputacion de razonable soldado, volviendo á mi materia, -miren los curiosos letores con atencion esta mi relacion, y verán en -cuántas batallas y rencuentros de guerras muy peligrosos me he hallado -desque vine á descubrir, y dos veces estuve asido y engarrafado de -muchos indios mejicanos, con quien en aquella sazon estaba peleando, -para me llevar á sacrificar, y Dios me dió esfuerzo que me escapé, como -en<span class="pagenum" id="Page_368">p. 368</span> aquel instante -llevaron á otros muchos mis compañeros, sin otros grandes peligros y -trabajos, así de hambre y sed, ó infinitas fatigas que suelen recrecer -á los que semejantes descubrimientos van á hacer en tierras nuevas; lo -cual hallarán escrito parte por parte en esta mi relacion; y quiero -dejar de entrar más la pluma en esto, y diré los bienes que se han -seguido de nuestras ilustres conquistas.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_208"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCVIII.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO LOS INDIOS DE TODA LA NUEVA-ESPAÑA TENIAN - MUCHOS SACRIFICIOS Y TORPEDADES, Y SE LOS QUITAMOS, Y LES IMPUSIMOS - EN LAS COSAS SANTAS DE BUENA DOCTRINA.</p> -</div> - -<p>Pues he dado cuenta de cosas que se contienen, bien es que diga los -bienes que se han hecho, así para el servicio de Dios y de su majestad, -con nuestras ilustres conquistas: y aunque fueron tan costosas de las -vidas de todos los más de mis compañeros, porque muy pocos quedamos -vivos, y los que murieron fueron sacrificados, y con sus corazones y -sangre ofrecidos á los ídolos mejicanos, que se decian Tezcatepuca, -y Huichilóbos, quiero comenzar á decir<span class="pagenum" -id="Page_369">p. 369</span> de los sacrificios que hallamos por las -tierras y provincias que conquistamos, las cuales estaban llenas de -sacrificios y maldades, porque mataban cada un año, solamente en -Méjico, y ciertos pueblos que están en la laguna, sus vecinos, segun -hallo por cuenta que dello hicieron religiosos franciscos, que fueron -los primeros que vinieron á la Nueva-España, despues de fray Bartolomé -de Olmedo, tres años y medio ántes que viniesen los dominicos, que -fueron muy buenos religiosos y de santa doctrina; y hallaron sobre dos -mil y quinientas personas, chicas y grandes.</p> - -<p>Pues en otras provincias á esta cuenta muchos más serian; y tenian -otras maldades de sacrificios, y por ser de tantas maneras, no las -acabaré de escribir todas por extenso: mas las que yo vi y entendí -porné aquí por memoria.</p> - -<p>Tenian por costumbre que sacrificaban las frentes y las orejas, -lenguas y labios, los pechos, brazos y molledos, y las piernas; y en -algunas provincias eran retajados, y tenian pedernales de navajas, con -que se retajaban.</p> - -<p>Pues los adoratorios, que son cues, que así los llaman entre ellos, -eran tantos, que los doy á la maldicion, y me parece que eran casi -que al modo como tenemos en Castilla y en cada ciudad nuestras santas -iglesias y parroquias, y ermitas y humilladeros, así tenian en esta -tierra de la Nueva-España sus casas de ídolos llenas de demonios y -diabólicas figuras, y demas destos cues, tenian cada indio é india dos -alta<span class="pagenum" id="Page_370">p. 370</span>res, el uno junto -adonde dormian, y el otro á la puerta de su casa, y en ellos muchas -arquillas de maderas, y otros que llaman petacas, llenos de ídolos, -unos chicos y otros grandes, y piedrezuelas y pedernales, y librillos -de un papel de cortezas de árbol, que llaman amatl, y en ellos hechos -sus señales del tiempo y de cosas pasadas.</p> - -<p>Y demas desto, eran los más dellos sométicos, en especial los que -vivian en las costas y tierra caliente, en tanta manera, que andaban -vestidos en hábito de mujeres muchachos á ganar en aquel diabólico y -abominable oficio.</p> - -<p>Pues comer carne humana, así como nosotros traemos vaca de las -carnicerías; y tenian en todos los pueblos, de madera gruesa hechas -á manera de casas, como jaulas, y en ellas metian á engordar muchos -indios é indias y muchachos, y en estando gordos los sacrificaban y -comian; y demas desto, las guerras que se daban unas provincias y -pueblos á otros, y los que cautivaban y prendian los sacrificaban y -comian.</p> - -<p>Pues tener excesos carnales hijos con madres, y hermanos con -hermanas, y tios con sobrinas, halláronse muchos que tenian este vicio -desta torpedad.</p> - -<p>Pues de borrachos, no lo sé decir, tantas suciedades que entre ellos -pasaban; sola una quiero aquí poner, que hallamos en la provincia de -Pánuco, que se embudaban por el sieso con unos cañutos, y se henchian -los vientres de vino de lo que entre ellos se hacia, como cuando entre -nosotros se echa una mele<span class="pagenum" id="Page_371">p. -371</span>cina; torpedad jamás oida.</p> - -<p>Pues tener mujeres, cuantas querian; tenian otros muchos vicios -y maldades; y todas estas cosas por mí recontadas, quiso nuestro -Señor Jesucristo que con santa ayuda, que nosotros los verdaderos -conquistadores que escapamos de las guerras y batallas y peligros de -muerte, ya otras veces por mí dicho, se lo quitamos, y les pusimos en -buena policía de vivir y les íbamos enseñando la santa doctrina.</p> - -<p>Verdad es que despues desde á dos años pasados, y que todas las más -tierras teniamos de paz, y con la policía y manera de vivir que he -dicho, vinieron á la Nueva-España unos buenos religiosos franciscos, -que dieron muy buen ejemplo y doctrina, y desde ahí á otros tres ó -cuatro años vinieron otros buenos religiosos de señor Santo Domingo, -que se lo han quitado muy de raíz, y han hecho mucho fruto en la santa -doctrina y cristiandad de los naturales.</p> - -<p>Mas, si bien se quiere notar, despues de Dios, á nosotros los -verdaderos conquistadores que los descubrimos y conquistamos, y desde -el principio les quitamos sus ídolos y les dimos á entender la santa -doctrina, se nos debe el premio y galardon de todo ello, primero -que á otras personas, aunque sean religiosos; demas que religiosos -llevamos con nosotros de la Merced; porque cuando el principio es -bueno, el medio y el cabo todo es digno de loor; lo cual pueden ver -los curiosos letores de la policía y cristiandad y justicia que les -mos<span class="pagenum" id="Page_372">p. 372</span>tramos en la -Nueva-España.</p> - -<p>Y dejaré esta materia, y diré los más bienes que, despues de Dios, -por nuestra causa han venido á los naturales de la Nueva-España.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_209"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCIX.</h2> - <p class="subh2h">DE CÓMO IMPUSIMOS EN MUY BUENAS Y SANTAS DOCTRINAS - Á LOS INDIOS DE LA NUEVA-ESPAÑA, Y DE SU CONVERSION, Y DE CÓMO SE - BAUTIZARON, Y VOLVIERON Á NUESTRA SANTA FE, Y LES ENSEÑAMOS OFICIOS - QUE SE USAN EN CASTILLA, Y Á TENER Y GUARDAR JUSTICIA.</p> -</div> - -<p>Despues de quitadas las idolatrías y todos los malos vicios que -se usaban, quiso Nuestro Señor Dios que con su santa ayuda, y con la -buena ventura y santas cristiandades de los cristianísimos Emperador -don Cárlos, de gloriosa memoria, y de nuestro Rey y Señor, felicísimo y -invictísimo Rey de las Españas, don Felipe nuestro señor, su muy amado -y querido hijo, que Dios le dé muchos años de vida, con acrecentamiento -de más reinos, para que en este su santo y feliz tiempo lo goce él y -sus descendientes, se han bautizado desde que los conquistamos todas -cuantas personas habia, así hom<span class="pagenum" id="Page_373">p. -373</span>bres como mujeres, y niños que despues han nacido, que de -ántes iban perdidas sus ánimas á los infiernos, y ahora, como hay -muchos y buenos religiosos de señor San Francisco y de Santo Domingo -y de nuestra Señora de la Merced, y de otras órdenes, andan en los -pueblos predicando, y en siendo la criatura de los dias que manda -nuestra santa madre Iglesia de Roma, los bautizan; y demas desto, con -los santos sermones que les hacen, el santo Evangelio está muy bien -plantado en sus corazones, y se confiesan cada año, y algunos de los -que tienen más conocimiento á nuestra santa fe se comulgan.</p> - -<p>Y demas desto, tienen sus iglesias muy ricamente adornadas de -altares, y todo lo perteneciente para el santo culto divino, con cruces -y candeleros y ciriales, y cáliz y patenas, y platos, unos chicos y -otros grandes, de plata, é incensario, todo labrado de plata.</p> - -<p>Pues capas, casullas y frontales, en pueblos ricos los tienen, y -comunmente de terciopelo y damasco y raso y de tafetan, diferenciados -en las colores y labores, y las mangas de las cruces muy labradas de -oro y seda, y en algunas tienen perlas; y las cruces de los difuntos -de raso negro, y en ellas figurada la misma cara de la muerte, con su -disforme semejanza y huesos, y el cobertor de las mismas andas, unos -las tienen buenas y otros no tan buenas.</p> - -<p>Pues campanas, las que han menester segun la calidad que es cada -pueblo.</p> - -<p>Pues cantores de capi<span class="pagenum" id="Page_374">p. -374</span>lla de voces bien concertadas, así tenores como tiples y -contraltos, no hay falta; y en algunos pueblos hay órganos, y en todos -los más tienen flautas y chirimías y sacabuches y dulzainas.</p> - -<p>Pues trompetas altas y sordas, no hay tantas en mi tierra, que es -Castilla la Vieja, como hay en esta provincia de Guatimala; y es para -dar gracias á Dios, y cosa muy de contemplacion, ver cómo los naturales -ayudan á decir una santa Misa, en especial si la dicen franciscos ó -mercenarios, que tienen cargo del curato del pueblo donde la dicen.</p> - -<p>Otra cosa buena tienen, que les han enseñado los religiosos, que así -hombres como mujeres, é niños que son de edad para las deprender, saben -todas las santas oraciones en sus mismas lenguas, que son obligados á -saber; y tienen otras buenas costumbres cerca de la santa cristiandad, -que cuando pasan cabe un santo altar ó cruz abajan la cabeza con -humildad y se hincan de rodillas, y dicen la oracion del Pater-noster ó -el Ave-María; y más les mostramos los conquistadores á tener candelas -de cera encendidas delante los santos altares y cruces, porque de ántes -no se sabian aprovechar della en hacer candelas.</p> - -<p>Y demas de lo que dicho tengo, les enseñamos á tener mucho acato y -obediencia á todos los religiosos y á los clérigos, y que cuando fuesen -á sus pueblos les saliesen á recibir con candelas de cera encendidas -y repicasen las campanas, y les diesen bien de comer, y así lo hacen -con los religiosos; y te<span class="pagenum" id="Page_375">p. -375</span>nian estos cumplimientos con los clérigos.</p> - -<p>Demas de las buenas costumbres por mí dichas, tienen otras santas y -buenas, porque cuando es el dia del Corpus Christi ó de Nuestra Señora, -ú de otras fiestas solenes que entre nosotros hacemos procesiones, -salen todos los más pueblos cercanos de esta ciudad de Guatimala en -procesion con sus cruces y con candelas de cera encendidas, y traen -en los hombros en andas la imágen del Santo ó Santa de que es la -advocacion de su pueblo, lo más ricamente que pueden, y vienen cantando -las letanías y otras santas oraciones, y tañen sus flautas y trompetas; -y otro tanto hacen en sus pueblos cuando es el dia de las tales -solenes fiestas, y tienen costumbre de ofrecer los domingos y pascuas, -especialmente el dia de Todos-Santos.</p> - -<p>Y pasemos adelante, y digamos cómo todos los más indios naturales -destas tierras han deprendido muy bien todos los oficios que hay en -Castilla entre nosotros, y tienen sus tiendas de los oficios y obreros, -y ganan de comer á ello, y los plateros de oro y de plata, así de -martillo como de vaciadizo, son muy extremados oficiales, y asimismo -lapidarios y pintores; y los entalladores hacen tan primas obras con -sus sútiles alegras de hierro, especialmente entallan esmeriles, y -dentro dellos figurados todos los pasos de la santa Pasion de nuestro -Redentor y Salvador Jesucristo, que si no los hubiera visto, no pudiera -creer que indios lo hacian; que se me significa á mi juicio<span -class="pagenum" id="Page_376">p. 376</span> que aquel tan nombrado -pintor como fué el muy antiguo Apéles, y de los de nuestros tiempos, -que se dicen Berruguete y Micael Ángel, ni de otro moderno ahora -nuevamente nombrado, natural de Búrgos, que se dice que en sus obras -tan primas es otro Apéles, del cual se tiene gran fama, no harán con -sus muy sútiles pinceles las obras de los esmeriles, ni relicarios que -hacen tres indios grandes maestros de aquel oficio, mejicanos, que se -dicen Andrés de Aquino y Juan de la Cruz y el Crespillo.</p> - -<p>Y demas desto, todos los más hijos de principales solian ser -gramáticos, y lo deprendian muy bien, si no se mandara quitar en el -santo sínodo que mandó hacer el reverendísimo Arzobispo de Méjico; y -muchos hijos de principales saben leer y escribir y componer libros de -canto llano; y hay oficiales de tejer seda, raso y tafetan, y hacer -paños de lana, aunque sean veinticuatrenos, hasta frisas y sayal, y -mantas y frazadas, y son cardadores y perailes y tejedores, segun y -de la manera que se hace en Segovia y en Cuenca, y otros sombrereros -y jaboneros; solos dos oficios no han podido entrar en ellos, aunque -lo han procurado, que es hacer el vidrio ni ser boticarios; mas yo los -tengo por de tan buenos ingenios, que lo deprenderán muy bien, porque -algunos dellos son cirujanos y herbolarios, y saben jugar de mano y -hacer títeres, y hacen vihuelas muy buenas.</p> - -<p>Pues labradores, de su naturaleza lo son ántes que viniésemos á -la<span class="pagenum" id="Page_377">p. 377</span> Nueva-España, y -ahora crian ganado de todas suertes y doman bueyes, y aran las tierras, -y siembran trigo, y lo benefician y cogen, y lo venden, y hacen pan y -bizcocho, y han plantado sus tierras y heredades de todos los árboles y -frutas que hemos traido de España, y venden el fruto que procede dello; -y han puesto tantos árboles, que porque los duraznos no son buenos para -la salud y los platanales les hacen mucha sombra, han cortado y cortan -muchos, y lo ponen de membrillares y manzanas y perales, que los tienen -en más estima.</p> - -<p>Pasemos adelante y diré de la justicia que les hemos enseñado á -guardar y cumplir, y cómo cada año eligen sus alcaldes ordinarios y -regidores y escribanos y alguaciles, fiscales y mayordomos, y tienen -sus casas de cabildo, donde se juntan dos dias de la semana, y ponen -en ellas sus porteros y sentencian y mandan pagar deudas que se deben -unos á otros, y por algunos delitos de crímen azotan y castigan; y si -es por muertes ó cosas atroces, remítenlo á los gobernadores, si no hay -audiencia Real; y segun me han dicho personas que lo saben muy bien, -en Tlascala y en Tezcuco y en Cholula, y en Guaxocingo y en Tepeaca, y -en otras ciudades grandes, cuando hacen los indios cabildo, que salen -delante de los que están por gobernadores y alcaldes, maceros con mazas -doradas, segun sacan los Vireyes de la Nueva-España; y hacen justicia -con tanto primor y autoridad como entre nosotros, y se precian y -de<span class="pagenum" id="Page_378">p. 378</span>sean saber mucho de -las leyes del reino por donde sentencien.</p> - -<p>Demas desto, todos los caciques tienen caballos y son ricos, traen -jaeces con buenas sillas, y se pasean por las ciudades, villas y -lugares donde se van á holgar ó son naturales, y llevan sus indios -por pajes que les acompañan, y aun en algunos pueblos juegan cañas y -corren toros y corren sortijas, especial si es dia de Corpus Christi ú -de señor San Juan ó señor Santiago, ú de Nuestra Señora de Agosto, ó -la advocacion de la iglesia del santo de su pueblo; y hay muchos que -aguardan los toros, y aunque sean bravos, y muchos dellos son jinetes, -en especial en un pueblo que se dice Chiapa de los Indios, y los que -son caciques todos los más tienen caballos y algunos hatos de yeguas y -mulas, y se ayudan con ello á traer leña y maíz y cal, y otras cosas -deste arte, y lo venden por las plazas, y son muchos dellos arrieros -segun y de la manera que en nuestra castilla se usa.</p> - -<p>Y por no gastar más palabras, todos los oficios hacen muy -perfectamente, hasta paños de tapicería.</p> - -<p>Dejaré de hablar más en esta materia, y diré otras muchas grandezas -que por nuestra causa ha habido y hay en esta Nueva-España.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_210"> - <p><span class="pagenum" id="Page_379">p. 379</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCX.</h2> - <p class="subh2c">DE OTRAS COSAS Y PROVECHOS QUE SE HAN SEGUIDO DE - NUESTRAS ILUSTRES CONQUISTAS Y TRABAJOS.</p> -</div> - -<p>Ya habrán oido en los capítulos pasados lo por mí recontado acerca -de los bienes y provechos que se han hecho con nuestras ilustres -hazañas y conquistas; diré ahora del oro, plata y piedras preciosas, -y otras riquezas de granas é lanas, y hasta zarzaparrilla y cueros -de vacas, que desta Nueva-España han ido y van cada año á Castilla á -nuestro Rey y Señor, así lo de sus reales quintos como otros muchos -presentes que le hubimos enviado así como le ganamos estas tierras, -sin las grandes cantidades que llevan mercaderes y pasajeros; que -despues que el sábio Rey Salomon fabricó y mandó hacer el santo templo -de Jerusalen con el oro y plata que le trujeron de las islas de Társis -y Ofir y Sabá, no se ha oido en ninguna escritura antigua que más -oro, plata y riquezas han ido cotidianamente á Castilla que de estas -tierras, y esto digo así, porque ya que del Pirú, como es notorio, -han ido muchos millares de oro y plata, en el tiempo que ganamos -esta Nueva-España no habia nombre del Pirú ni estaba descubierto, -ni se conquistó desde ahí á diez años, y nos<span class="pagenum" -id="Page_380">p. 380</span>otros siempre desde el principio, como dicho -tengo, comenzamos á enviar á su majestad presentes riquísimos, y por -esta causa, y por otras que diré, antepongo á la Nueva-España, porque -bien sabemos que en las cosas acaecidas del Pirú siempre los capitanes -y gobernadores y soldados han tenido guerras civiles, y todo revuelto -en sangre y en muertes de muchos soldados; y en esta Nueva-España -siempre tenemos, y ternemos para siempre jamás el pecho por tierra, -como somos obligados, á nuestro Rey y señor, y pornemos nuestras -vidas y haciendas en cualquiera cosa que se ofrezca para servir á su -majestad.</p> - -<p>Y demas desto, miren los curiosos letores qué de ciudades, villas y -lugares están pobladas en estas partes de españoles que, por ser tantos -y no saber yo los nombres de todos, se quedarán en silencio; y tengan -atencion á los Obispados que hay, que son diez, sin el arzobispado de -la muy insigne ciudad de Méjico, y cómo hay tres audiencias Reales, -todo lo cual diré adelante, así de los que han gobernado, como de -los Arzobispos y Obispos que ha habido; y miren las santas iglesias -catedrales y los monasterios donde están dominicos, como franciscos y -mercenarios y agustinos; y miren qué hay de hospitales, y los grandes -perdones que tienen, y la santa casa de nuestra Señora de Guadalupe, -que está en lo de Tepeaquilla, donde solia estar asentado el real -de Gonzalo de Sandoval cuando ganamos á Méjico; y miren los santos -milagros<span class="pagenum" id="Page_381">p. 381</span> que ha hecho -y hace de cada dia, y démosle muchas gracias á Dios y á su bendita -Madre nuestra Señora por ello, que nos dió gracia y ayuda que ganásemos -estas tierras, donde hay tanta cristiandad.</p> - -<p>Y tambien tengan cuenta cómo en Méjico hay colegio universal, -donde estudian y deprenden la gramática, teología, retórica y lógica -y filosofía, y otros artes y estudios, é hay moldes y maestros de -imprimir libros, así en latin como en romance, y se gradúan de -licenciados y doctores; y otras muchas grandezas pudiera decir, así de -minas ricas de plata que en ellas están descubiertas y se descubren -á la continua, por donde nuestra Castilla es prosperada y tenida y -acatada; y si no basta lo bien que ya he dicho y propuesto de nuestras -conquistas, quiero decir que miren las personas sábias y leidas esta -mi relacion desde el principio hasta el cabo, y verán que en ningunas -escrituras en el mundo, ni en hechos hazañosos humanos, ha habido -hombres que más reinos y señoríos hayan ganado, como nosotros los -verdaderos conquistadores para nuestro Rey y Señor, y entre los fuertes -conquistadores mis compañeros, puesto que los hubo muy esforzados, á mí -me tenian en la cuenta dellos, y el más antiguo de todos; y digo otra -vez que yo, yo, yo lo digo tantas veces, que yo soy el más antiguo y he -servido como muy buen soldado á su majestad.</p> - -<p>Y quiero poner una cuestion á manera de diálogo; y es, que habiendo -visto la<span class="pagenum" id="Page_382">p. 382</span> buena é -ilustre fama que suena en el mundo de nuestros muchos y buenos y -notables servicios que hemos hecho á Dios y á su majestad y á toda -la cristiandad, da grandes voces y dice que fuera justicia y razon -que tuviéramos buenas rentas, y más aventajadas que tienen otras -personas que no han servido en estas conquistas ni en otras partes á -su majestad; y asimismo pregunta que donde están nuestros palacios -y moradas, y qué blasones tenemos en ellas diferenciadas de las -demas; y si están en ellos esculpidos y puestos por memoria nuestros -heróicos hechos y armas, segun y de la manera que tienen en España los -caballeros que dicho tengo en el capítulo pasado, que sirvieron en -los tiempos pasados á los Reyes que en aquella sazon reinaban, pues -nuestras hazañas no son menores que las que ellos hicieron; ántes son -de muy memorable fama, y se pueden contar entre los nombrados que ha -habido en el mundo.</p> - -<p>Y demas desto, pregunta la ilustre fama por los conquistadores que -hemos escapado de las batallas pasadas y por los muertos, dónde están -sus sepulcros y qué blasones tienen en ellos. Á estas cosas se le puede -responder con mucha brevedad:</p> - -<div class="blockquot"> - - <p>«Oh excelente é ilustre Fama, y entre buenos y virtuosos deseada - y loada, y entre maliciosos y personas que han procurado escurecer - nuestros heróicos hechos no querrian ver ni oir vuestro ilustre - nombre, porque nuestras personas no ensalceis como conviene; há<span - class="pagenum" id="Page_383">p. 383</span>goos, señora, saber que de - quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla - de Cuba, no somos vivos en toda la Nueva-España de todos ellos hasta - este año 1568, que estoy trasladando esta relacion, sino cinco; que - todos los demas murieron en las guerras ya por mí dichas, en poder de - indios, y fueron sacrificados á los ídolos, y los demas murieron de - sus muertes.</p> - - <p>»Y los sepulcros, que me pregunta dónde los tienen, digo que son - los vientres de los indios, que los comieron las piernas y muslos, - brazos y molledos, piés y manos; y lo demas, fueron sepultados sus - vientres, que echaban á los tigres y sierpes y alcones, que en aquel - tiempo tenian por grandeza en casas fuertes, y aquellos fueron sus - sepulcros y allí están sus blasones; y á lo que á mí se me figura, - con letras de oro habian de estar escritos sus nombres, pues murieron - aquella cruelísima muerte, y por servir á Dios y á su majestad y dar - luz á los que estaban en tinieblas, y tambien por haber riquezas, que - todos los hombres comunmente venimos á buscar.</p> - - <p>»Y demas de le haber dado cuenta á la ilustre Fama, me pregunta - por los que pasaron con Narvaez y con Garay; digo que los de Narvaez - fueron mil y trecientos, sin contar entre ellos hombres de la mar, - y no son vivos de todos ellos sino diez ó once, que todos los más - murieron en las guerras y sacrificados, y sus cuerpos comidos de - indios, ni más ni ménos que los nuestros; y los que pasaron con - Garay de la<span class="pagenum" id="Page_384">p. 384</span> isla - de Jamáica, á mi cuenta, con las tres capitanías que vinieron á San - Juan de Ulúa, ántes que pasase el Garay con los que trajo á la postre - cuando él vino, serian por todos mil y ducientos soldados, y todos - los más fueron sacrificados en la provincia de Pánuco, y comidos sus - cuerpos de los naturales de la provincia.</p> - - <p>»Y demas desto, pregunta la loable Fama por otros quince soldados - que aportaron á la Nueva-España, que fueron de los de Lúcas Vazquez - de Ayllon cuando le desbarataron, y él murió en la Florida.</p> - - <p>»Á esto digo que todos son muertos; y hágoos saber, excelente - Fama, que todos los que he recontado y ahora somos vivos de los de - Cortés, hay cinco y estamos muy viejos y dolientes de enfermedades, - y muy pobres y cargados de hijos, é hijas para casar y nietos, y con - poca renta, y así pasamos nuestras vidas con trabajos y miserias.</p> - - <p>»Y pues ya he dado cuenta de lo que me han preguntado, y de - nuestros palacios y blasones y sepulcros, suplícoos, ilustrísima - Fama, que de aquí adelante alceis más vuestra excelente y - virtuosísima voz, para que en todo el mundo se vean claramente - nuestras grandes proezas; porque hombres maliciosos, con sus - sacudidas y envidiosas lenguas, no las escurezcan.»</p> - -</div> - -<p>Á esto que he suplicado á la virtuosísima Fama, me responde que -lo hará de muy buena voluntad, y que se espanta cómo no tenemos los -mejores repartimientos de indios, pues los ganamos, y su majestad lo -manda dar como lo tiene el mar<span class="pagenum" id="Page_385">p. -385</span>qués Cortés; no se entiende que sea tanto, sino -moderadamente.</p> - -<p>Y más dice la loable Fama, que las cosas del valeroso y animoso -Cortés han de ser siempre muy estimadas y contadas entre los hechos de -valerosos capitanes, y que no hay memoria de ninguno de nosotros en los -libros históricos que están escritos del coronista Francisco Lopez de -Gómora, ni en la del doctor Illescas, que escribió el Pontifical, ni en -otros modernos coronistas; y sólo el marqués Cortés dicen en sus libros -que es el que lo descubrió y conquistó, y que los capitanes y soldados -que los ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestras -personas y conquistas, y que ahora se ha holgado mucho en saber -claramente que todo lo que he escrito en mi relacion es verdad; y que -la misma escritura conmigo al pié de la letra dice lo que pasó, y no -lisonjas viciosas, ni por sublimar á un solo capitan quieren deshacer á -muchos capitanes y valerosos soldados, como ha hecho el Francisco Lopez -de Gómora y los demas coronistas que siguen su propia historia.</p> - -<p>Y más me prometió la buena Fama, que por su parte lo porná con voz -muy clara á doquiera que se hallare.</p> - -<p>Y demas de lo que ella declara, que mi historia si se imprime, -cuando la vean é oyan, la darán fe verdadera, y escurecerá las lisonjas -de los pasados.</p> - -<p>Y demas de lo que he propuesto á manera de diálogo, me preguntó -un doctor, oidor de la audiencia Real de Guatimala, que cómo<span -class="pagenum" id="Page_386">p. 386</span> Cortés, cuando escribia á -su majestad y fué la primera vez á Castilla, no procuró por nosotros, -pues por nuestra causa, despues de Dios, fué marqués y gobernador.</p> - -<p>Á esto respondí entónces, y ahora lo digo, que, como tomó para sí al -principio, cuando su majestad le hizo merced de la gobernacion, todo lo -mejor de la Nueva-España, creyendo que siempre fuera señor absoluto y -que por su mano nos diera indios ó quitara, y á esta causa se presumió -que no lo hizo ni quiso escribir; y tambien, porque en aquel tiempo -su majestad le dió el marquesado que tiene, y como le importunaba que -le diese luego la gobernacion de la Nueva-España, como de ántes la -habia tenido, y le respondió que ya le habia dado el marquesado, no -curó de demandar cosa ninguna para nosotros que bien nos hiciese, sino -solamente para él.</p> - -<p>Y demas desto, habian informado el factor y veedor y otros -caballeros de Méjico á su majestad que Cortés habia tomado para sí las -mejores provincias y pueblos de la Nueva-España, y que habia dado á -sus amigos y parientes que nuevamente habian venido de Castilla otros -buenos pueblos y que no dejaba para el Real patrimonio sino poca cosa; -despues supimos mandó su majestad que de lo que tenia sobrado diese -á los que con él pasamos; y en aquel tiempo su majestad se embarcó -en Barcelona para ir á Flandes; y si Cortés en el tiempo que ganamos -la Nueva-España la hiciera cinco partes, y la<span class="pagenum" -id="Page_387">p. 387</span> mejor y de más ricas provincias y ciudades -diera la quinta parte á nuestro Rey y señor de su Real quinto, bien -hecho fuera, y tomara para sí una parte y media, y dejara para iglesias -y monasterios y propios de ciudades, y que su majestad tuviera que -dar y hacer mercedes á caballeros que le servian en las guerras de -Italia ó contra turcos ó moros, y las dos partes y media nos repartiria -perpétuas, con ellas nos quedáramos, así Cortés con la una parte como -nosotros; porque, como nuestro César fué tan cristianísimo y no le -costó el conquistar cosa ninguna, nos hiciera estas mercedes.</p> - -<p>Y demas desto, como en aquella sazon no sabiamos qué cosa era -demandar justicia, ni á quién la pedir sobre nuestros servicios, ni -otros agravios y fuerzas que pasaban en las guerras, sino solamente al -mismo Cortés como capitan, y que lo mandaba muy de hecho, nos quedamos -en blanco con lo poco que nos habian depositado, hasta que vimos que -á don Francisco de Montejo, que fué á Castilla ante su majestad, le -hizo merced de ser Adelantado y gobernador de Yucatan, y le dió los -indios que tenia en Méjico y le hizo otras mercedes; y Diego de Ordás, -que asimismo fué ante su majestad, le dió una encomienda de Santiago -y los indios que tenia en la Nueva-España; y á don Pedro de Albarado, -que tambien fué á besar los piés á su majestad, le hizo Adelantado -y gobernador de Guatimala y Chiapa, y comendador de Santiago, y -otras<span class="pagenum" id="Page_388">p. 388</span> mercedes de -los indios que tenia; y á la postre fué Cortés y le dió el marquesado -y capitan general del mar del Sur; y desque los conquistadores vimos -que los que no parecian ante su majestad no tenian quien suplicase -nos hiciese el Rey mercedes, enviamos á suplicalle que lo que de -allí adelante vacase, nos lo mandase dar perpétuo; y como se vieron -nuestras justificaciones, cuando envió la primera audiencia Real á -Méjico, y vino en ella por presidente Nuño de Guzman y por oidores el -licenciado Delgadillo, natural de Granada, y Matienzo, de Vizcaya, y -otros dos oidores que llegando á Méjico murieron; y mandó su majestad -expresamente al Nuño de Guzman que todos los indios de la Nueva-España -se hiciesen un cuerpo, á fin que las personas que tenian repartimientos -grandes que les habia dado Cortés, que no les quedasen tanto y les -quitasen dello, y que á los verdaderos conquistadores nos diese los -mejores pueblos y de más renta, y que para su Real patrimonio dejasen -las cabeceras y mejores ciudades.</p> - -<p>Y tambien mandó su majestad que á Cortés que le contasen los -vasallos, y que le dejasen los que tenian capitulados en su marquesado, -y lo demas no me acuerdo qué mandó sobre ello; y la causa por donde no -hizo el repartimiento perpétuo el Nuño de Guzman y los oidores, fué por -malos terceros, que por su honor aquí no nombro, porque le dijeron que -si repartia la tierra, que cuando los conquistadores y pobladores<span -class="pagenum" id="Page_389">p. 389</span> se viesen con sus indios -perpétuos no les ternian en tanto acato ni serian tan señores de les -mandar, porque no tenian que quitar ni poner, ni les vernian á suplicar -que les diesen de comer; y de otra manera, que ternian que dar de lo -que vacase á quien quisiesen, y ellos serian ricos y ternian mayores -poderes; y á este fin se dejó de hacer.</p> - -<p>Verdad es que el Nuño de Guzman y los oidores, en vacando indios, -luego los depositaban á conquistadores y pobladores, y no eran tan -malos como los hacian para los vecinos y pobladores, que á todos les -contentaban y daban de comer; y si les quitaron redondamente de la -audiencia Real, fué por las contrariedades que tuvieron con Cortés y -sobre el herrar de los indios libres por esclavos.</p> - -<p>Quiero dejar este capítulo y pasaré á otro, y diré acerca del -repartimiento perpétuo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_211"> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCXI.</h2> - <p class="subh2h">CÓMO EL AÑO DE 1550, ESTANDO LA CÓRTE EN - VALLADOLID, SE JUNTARON EN EL REAL CONSEJO DE INDIAS CIERTOS PRELADOS - Y CABALLEROS, QUE VINIERON DE LA NUEVA-ESPAÑA Y DEL PIRÚ POR - PROCURADORES, Y OTROS HIDALGOS QUE SE HALLARON PRESENTES, PARA DAR - ÓRDEN QUE SE HICIESE EL REPARTIMIENTO PERPÉTUO; Y LO QUE EN LA JUNTA - SE HIZO Y PLATICÓ ES LO QUE DIRÉ.</p> -</div> - -<p>En el año de 1550 vino del Pirú el licenciado de la Gasca, y -fué á la córte, que en aquella sazon es<span class="pagenum" -id="Page_390">p. 390</span>taba en Valladolid, y trujo en su compañía -á un fraile dominico que se decia don fray Martin el Regente; y en -aquel tiempo su majestad le mandó hacer merced al mismo Regente del -obispado de las Charcas; y entónces se juntaron en la córte don fray -Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapa, y don Vasco de Quiroga, -Obispo de Mechoacan, y otros caballeros que vinieron por procuradores -de la Nueva-España y del Pirú, y ciertos hidalgos que venian á pleitos -ante su majestad, que todos se hallaron en aquella sazon en la córte, -y juntamente con ellos, á mí me mandaron llamar, como á conquistador -más antiguo de la Nueva-España; y como el de la Gasca y todos los demas -peruleros habian traido cantidad de millares de pesos de oro, así para -su majestad como para ellos, y lo que traian de su majestad se le envió -desde Sevilla á Augusta de Alemania, donde en aquella sazon estaba -su majestad, y en su Real compañía nuestro felicísimo don Felipe, -Rey de las Españas, nuestro señor, su muy amado y querido hijo, que -Dios guarde; y en aquel tiempo fueron ciertos caballeros con el oro y -por procuradores del Pirú á suplicar á su majestad que fuese servido -hacernos mercedes para que mandase hacer el repartimiento perpétuo; y -segun pareció, otras veces ántes de aquella se lo habian suplicado por -parte de la Nueva-España, cuando fué un Gonzalo Lopez y un Alonso de -Villanueva con otros caballeros procuradores de<span class="pagenum" -id="Page_391">p. 391</span> Méjico; y su majestad mandó en aquel tiempo -dar el obispado de Palencia al licenciado de la Gasca, que fué Obispo -y conde de Pernia, porque tuvo ventura que así como llegó á Castilla -habia vacado; y se decia en la córte que por estar de paz el Pirú y -tornar á haber el oro y plata que le habian robado los Contreras.</p> - -<p>Y volviendo á mi relacion, lo que proveyó su majestad sobre la -perpetuidad de los repartimientos de indios, fué enviar á mandar al -marqués de Mondéjar, que era presidente en el Real consejo de Indias, -y al licenciado Gutierre Velazquez, y al licenciado Tello de Sandoval, -y al doctor Hernan Perez de la Fuente, y al licenciado Gregorio Lopez, -y al doctor Riberadeneyra, y al licenciado Briviesca, que eran oidores -del mismo Real Consejo de Indias, y á otros caballeros de otros Reales -Consejos, que todos se juntasen y que viesen y platicasen cómo se podia -hacer el repartimiento, de manera que en todo fuese bien mirado el -servicio de Dios, y su Real patrimonio no viniese á ménos; y desque -todos estos Prelados y caballeros estuvieron juntos en las casas de -Pero Gonzalez de Leon, donde residia el Real Consejo de Indias, se -platicó en aquella muy ilustrísima junta que se diesen los indios -perpétuos en la Nueva-España y en el Pirú, no me acuerdo bien si nombró -el nuevo reino de Granada é Borbotan; mas paréceme que tambien entraron -con los demas, y las causas que se propusieron en aquel negocio fueron -san<span class="pagenum" id="Page_392">p. 392</span>tas y buenas.</p> - -<p>Lo primero se platicó que, siendo perpétuos, serian muy mejor -tratados é industriados en nuestra santa fe, y que si algunos -adoleciesen, los curarian como á hijos y les quitarian parte de sus -tributos; y que los encomenderos se perpetuarian mucho más en poner -heredades y viñas y sementeras, y criarian ganados y cesarian pleitos -y contiendas sobre indios; y no habia menester visitadores en los -pueblos, y habria paz y concordia entre los soldados en saber que ya no -tienen poder los presidentes y gobernadores para en vacando indios se -los dar por via de parentesco ni por otras maneras que en aquella sazon -les daban; y con dalles perpétuos á los que han servido á su majestad, -descargaba su Real conciencia; y le dijo otras muy buenas razones; y -más le dijo, que se habian de quitar en el Pirú á hombres bandoleros, -los que se hallasen que habian deservido á su majestad.</p> - -<p>Y despues que por todos aquellos de la ilustre junta fué muy bien -platicado lo que dicho tengo, todos los más procuradores, con otros -caballeros, dimos nuestros pareceres y votos que se hiciesen perpétuos -los repartimientos; luego en aquella sazon hubo votos contrarios, y fué -el primero el Obispo de Chiapa, y lo ayudó su compañero Fray Rodrigo, -de la órden de Santo Domingo, y ansimismo el licenciado Gasca, que era -Obispo de Palencia y conde de Pernia, y el marqués de Mondéjar y dos -oidores del Consejo Real de su<span class="pagenum" id="Page_393">p. -393</span> majestad; y lo que propusieron en la contradiccion aquellos -caballeros por mí dichos, salvo el marqués de Mondéjar, que no se -quiso mostrar á una parte ni á otra, sino que se estuvo á la mira á -ver lo que decian y ver los que más votos tenian, fué decir que ¿cómo -habian de dar indios perpétuos? Ni aun de otra manera por sus vidas no -los habian de tener, sino quitárselos á los que en aquella sazon los -tenian, porque personas habia entre ellos en el Pirú que tenian buena -renta de indios, que merecian que los hubieran castigado, cuanto y más -dárselos ahora perpétuos; y que do creian que habia en el Pirú paz y -asentada la tierra, habria soldados que, como viesen que no habia qué -les dar, se amotinarian y habria más discordias.</p> - -<p>Entónces respondió don Vasco de Quiroga, Obispo de Mechoacan, que -era de nuestra parte, y dijo al licenciado de la Gasca, que ¿por qué no -castigó á los bandoleros y traidores, pues conocia y le eran notorias -sus maldades, y que él mismo les dió indios? Y á esto respondió el de -la Gasca, y se paró á reir, y dijo:</p> - -<p>—«Creerán, señores, que no hice poco en salir en paz y en salvo de -entre ellos, y algunos descuarticé y hice justicia.»</p> - -<p>Y pasaron otras razones sobre aquella materia; y entónces dijimos -nosotros, y muchos de aquellos señores que allí estábamos juntos, que -se diesen perpétuos en la Nueva-España á los verdaderos conquistadores -que pasamos con Cortés, y á los de Narvaez y á los de<span -class="pagenum" id="Page_394">p. 394</span> Garay, pues habiamos -quedado muy pocos, porque todos los demas murieron en las batallas -peleando en servicio de su majestad, y lo habiamos servido bien; y que -con los demas se hubiese otra moderacion.</p> - -<p>É ya que teniamos esta plática por nuestra parte, y la órden que -dicho tengo, unos de aquellos Prelados y señores del Consejo de su -majestad dijeron que cesase todo hasta que el Emperador nuestro señor -viniese á Castilla, que se esperaba cada dia, para que en una cosa de -tanto peso y calidad se hallase presente; y puesto que por el Obispo -de Mechoacan é ciertos caballeros, é yo juntamente con ellos, que -éramos de la parte de la Nueva-España, fué tornado á replicar, pues -que estaban ya dados los votos conformes, se diesen perpétuos en la -Nueva-España; y que los procuradores del Pirú procurasen por sí, pues -su majestad lo habia enviado á mandar, y en su Real mando mostraba -aficion para que en la Nueva-España se diesen perpétuos; y sobre ello -hubo muchas pláticas y alegaciones; y dijimos que, ya que en el Pirú no -se diesen, que mirasen los muchos servicios que hicimos á su majestad y -á toda la cristiandad; y no aprovechó cosa ninguna con los señores del -Real Consejo de Indias y que el Obispo fray Bartolomé de las Casas, y -fray Rodrigo, su compañero, y con el Obispo de las Charcas; y dijeron -que en viniendo su majestad de Augusta de Alemania, se proveeria de -manera que los conquistadores<span class="pagenum" id="Page_395">p. -395</span> serian muy contentos; y ansí se quedó por hacer.</p> - -<p>Dejaré esta plática, y diré que en posta se escribió en un navío á -la Nueva-España, como se supo en la ciudad de Méjico las cosas arriba -dichas que pasaron en la córte.</p> - -<p>Concertaban los conquistadores de enviar por sí solos procuradores -ante su majestad, y aun á mí me escribió de Méjico á esta ciudad de -Guatimala el capitan Andrés de Tapia y un Pedro Moreno Medrano y Juan -de Limpias Carvajal el sordo, dende la Puebla, porque ya en aquella -sazon era yo venido de la córte; y lo que me escribian, fué dándome -cuenta y relacion de los conquistadores que enviaban su poder; y en -la memoria me contaban á mí por uno de los más antiguos, é yo mostré -las cartas en esta ciudad de Guatimala á otros conquistadores, para -que las ayudásemos con dineros para enviar los procuradores; y segun -pareció, no se concertó la ida por falta de pesos de oro, y lo que se -concertó en Méjico, fué que los conquistadores, juntamente con toda la -comunidad, enviasen á Castilla procuradores, pero no se negoció.</p> - -<p>Y despues desto, mandó el invictísimo nuestro Rey y Señor Don Felipe -(que Dios guarde y deje vivir muchos años, con aumento de más reinos) -en sus Reales ordenanzas y provisiones que para ello ha dado, que los -conquistadores y sus hijos en todo conozcamos mejoría, y luego los -antiguos pobladores casados, segun se verá en sus Reales cédulas.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch_212"> - <p><span class="pagenum" id="Page_396">p. 396</span></p> - <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCXII.</h2> - <p class="subh2c">DE OTRAS PLÁTICAS Y RELACIONES QUE AQUÍ IRÁN - DECLARADAS, QUE SERÁN AGRADABLES DE OIR.</p> -</div> - -<p>Como acabé de sacar en limpio esta mi relacion, me rogaron dos -licenciados que se la emprestase para saber muy por extenso las cosas -que pasaron en las conquistas de Méjico y Nueva-España, y ver en qué -diferencia lo que tenian escrito los coronistas Francisco Lopez de -Gómora y el doctor Illescas acerca de las heróicas hazañas que hizo -el marqués del Valle, de lo que en esta relacion escribo; é yo se -la presté, porque de sábios siempre se pega algo á los idiotas sin -letras como yo soy, y les dije que no enmendasen cosa ninguna de las -conquistas, ni poner ni quitar, porque todo lo que yo escribo es muy -verdadero; y cuando lo hubieron visto y leido los dos licenciados, -el uno dellos era muy retórico, y tal presuncion tenia de sí, que -despues de la sublimar y alabar de la gran memoria que tuve para no se -me olvidar cosa de todo lo que pasamos dende que venimos á descubrir -primero que viniese Cortés dos veces, y la postrera vine con Cortés, -que fué en el año de 17 con Francisco Hernandez de Córdoba, y en el -18 con un Juan de Grijalva, y en el de 19 vine<span class="pagenum" -id="Page_397">p. 397</span> con el mismo Cortés; y volviendo á mi -plática, me dijeron los licenciados que cuanto á la retórica, que -va segun nuestro comun hablar de Castilla la Vieja, é que en estos -tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas -ni afeitadas, que suelen componer los coronistas que han escrito en -cosas de guerras, sino toda una llaneza, y debajo de decir verdad -se encierran las hermoseadas razones; y más dijeron, que les parece -que me alabo mucho de mí mismo en lo de las batallas y reencuentros -de guerra en que me hallé, y que otras personas lo habian de decir y -escribir primero que yo; y tambien, que para dar más crédito á lo que -he dicho, que diese testigos y razones de algunos coronistas que lo -hayan escrito, como suelen poner y alegar los que escriben, y aprueban -con otros libros de cosas pasadas, y no decir, como digo tan secamente, -esto hice y tal me aconteció, porque yo no soy testigo de mí mismo.</p> - -<p>Á esto respondí, y digo agora, que en el primer capítulo de mi -relacion, en una carta que escribió el marqués del Valle en el año 1540 -dende la gran ciudad de Méjico á Castilla, á su majestad, haciéndole -relacion de mi persona y servicios, le hizo saber cómo vine á descubrir -la Nueva-España dos veces primero que no él, y tercera vez volví en -su compañía, y como testigo de vista me vió muchas veces batallar -en las guerras mejicanas y en toma de otras ciudades como es<span -class="pagenum" id="Page_398">p. 398</span>forzado soldado, hacer en -ellas cosas notables y salir muchas veces de las batallas mal herido, -y cómo fuí en su compañía á Honduras é Higueras, que ansí nombran en -esta tierra, y otras particularidades que en la carta se contenian, -que por excusar prolijidad aquí no declaro; y ansimismo escribió á su -majestad el ilustrísimo virey don Antonio de Mendoza, haciendo relacion -de lo que habia sido informado de los capitanes, en compañía de los -que en aquel tiempo militaban, y conformaba todo con lo que el marqués -del Valle escribió; y ansimismo por probanzas muy bastantes que por mi -parte fueron presentadas en el Real Consejo de Indias en el año 540.</p> - -<p>Ansí, señores licenciados, vean si son buenos testigos Cortés y -el Virey don Antonio de Mendoza y mis probanzas; y si esto no basta, -quiero dar otro testigo, que no lo habia mejor en el mundo, que fué el -Emperador nuestro señor don Cárlos V, que por su Real carta, cerrada -con su Real sello, mandó á los Vireyes y presidentes que teniendo -respeto á los muchos y buenos servicios que le constó haberle hecho, -sea antepuesto y conozca mejoría yo y mis hijos; todas las cuales -cartas tengo guardados los originales dellas, y los traslados se -quedaron en la córte en el archivo del secretario Ochoa de Luyando; y -es todo y por descargo de lo que los licenciados me propusieron.</p> - -<p>Y volviendo á la plática, si quieren más testigos tengan atencion -y miren<span class="pagenum" id="Page_399">p. 399</span> la -Nueva-España, que es tres veces más que nuestra Castilla y está -más poblada de españoles, que por ser tantas ciudades y villas -aquí no nombro, y miren las grandes riquezas que destas partes van -cotidianamente á Castilla; y demas desto, he mirado que nunca quieren -escribir de nuestros heróicos hechos los dos coronistas Gómora y el -doctor Illescas, sino que de toda nuestra prez y honra nos dejaron en -blanco, si agora yo no hiciera esta verdadera relacion; porque toda la -honra dan á Cortés; y puesto que tengan razon, no nos habian de dejar -en olvido á los conquistadores, y de las grandes hazañas que hizo -Cortés me cabe á mí parte, pues me hallé en su compañía de los primeros -en todas las batallas que él se halló, y despues en otras muchas que -me envió con capitanes á conquistar otras provincias; lo cual hallarán -escrito en esta mi relacion, dónde, cuándo y en qué tiempo, y tambien -mi parte de lo que escribió en un blason que puso en una culebrina, que -fué un tiro que se nombró el Ave Fénix, el cual se forjó en Méjico de -oro y plata y cobre, y le enviamos presentado á su majestad, y decian -las letras del blason: «Esta ave nació sin par, yo en serviros sin -segundo, y vos sin igual en el mundo.»</p> - -<p>Ansí que parte me cabe desta loa de Cortés; y demas desto, cuando -fué Cortés la primera vez á Castilla á besar los piés á su majestad, -le hizo relacion que tuvo en las guerras mejicanas muy esfor<span -class="pagenum" id="Page_400">p. 400</span>zados y valerosos capitanes -y compañeros, que, á lo que creia, ningunos más animosos que ellos -habia oido en corónicas pasadas de los romanos; tambien me cabe parte -dello.</p> - -<p>Y cuando fué á servir á su majestad en lo de Argel, sobre cosas que -allá acaecieron cuando alzaron el campo por la gran tormenta que hubo, -dicen que dijo en aquella sazon muchas loas de los conquistadores sus -compañeros; ansí, que de todas sus hazañas me cabe á mí parte dellas, -pues yo fuí en le ayudar.</p> - -<p>Y volviendo á nuestra relacion de lo que dijeron los licenciados, -que me alabo mucho de mi persona y que otros lo habian de decir, y esto -respondí que en este mundo las cosas que se suelen alabar unos vecinos -á otros las virtudes y bondades que en ellos hay, y no ellos mesmos; -mas él no se halló en la guerra ni lo vió ni lo entendió, ¿cómo lo -puede decir? ¿Habíanlo de parlar los pájaros en el tiempo que estábamos -en las batallas, que iban volando, ó las nubes que pasaban por alto, -sino solamente los capitanes y soldados que en ello nos hallamos? Y si -hubiérades visto, señores licenciados, que en esta mi relacion hubiera -yo quitado su prez y honra á algunos de los valerosos capitanes y -fuertes soldados, mis compañeros, que en las conquistas nos hallamos, y -aquella misma honra me pusiera á mí solo, justo fuera quitarme parte; -mas aún no me alabo tanto cuanto yo puedo y debo, y á esta causa lo -escribo para que quede memoria<span class="pagenum" id="Page_401">p. -401</span> de mí; y quiero poner aquí una comparacion, y aunque es por -la una parte muy alta, y de la otra de un pobre soldado como yo, dicen -los coronistas en los comentarios del Emperador y gran batallador Julio -César que se halló en cincuenta y tres batallas aplazadas, yo digo que -me hallé en muchas más batallas que el Julio César; lo cual, como dicho -tengo, verán en mi relacion.</p> - -<p>Y tambien dicen los coronistas que fué muy animoso y presto en las -armas y muy esforzado en dar una batalla, y cuando tenia espacio, de -noche escribia por propias manos sus heróicos hechos; y puesto que -tuvo muchos coronistas, no lo quiso fiar dellos, que él lo escribió, -é há muchos años, y no lo sabemos cierto; y lo que yo digo, ayer fué, -á manera de decir; ansí que no es mucho que yo ahora en esta relacion -declare en las batallas que me hallé peleando y en todo lo acaecido, -para que digan en los tiempos venideros: «Esto hizo Bernal Diaz del -Castillo, para que sus hijos y descendientes gocen las loas de sus -heróicos hechos;» como agora vemos las famas y blasones que hay de -tiempos pasados de valerosos capitanes, y aun de muchos caballeros y -señores de vasallos.</p> - -<p>Quiero dejar esta plática, porque si hubiese de meter más en ella -la pluma, dirian algunas personas maliciosas y desparcidas lenguas, -que no me querrán oir de buena gana, que salgo del órden que debo, -y por ventura les será muy odioso; y esto que dicho tengo de mí -mesmo,<span class="pagenum" id="Page_402">p. 402</span> ayer fué, á -manera de decir, que no son muchos años pasados, como las historias -romanas; y testigos hay conquistadores que dirán que todo lo que digo -es ansí, que si en alguna cosa me hallasen vicioso ó escuro, es de -tal manera el mundo, que me lo contradirian; mas la misma relacion da -testimonio; y aun con decir verdad, hay maliciosos que lo contradirian -si pudiesen.</p> - -<p>Y para que bien se entienda todo lo que dicho tengo, y en las -batallas y reencuentros de guerra en que me he hallado desde que vine -á descubrir la Nueva-España hasta que estuvo pacificada, sin las que -adelante diré; y puesto que hubo otras muchas guerras y reencuentros, y -que yo no me hallé en ellas, ansí por estar mal herido como por tener -otros males que con los trabajos de las guerras suelen recrecer; y -tambien, como habia muchas provincias que conquistar, unos soldados -íbamos á unas entradas y provincias y otros iban á otras; mas en las -que yo me hallé son las siguientes:</p> - -<p>Primeramente, cuando vine á descubrir á la Nueva-España y lo de -Yucatan con un capitan que se decia Francisco Hernandez de Córdoba, en -la Punta de Cotoche un buen reencuentro de guerra.</p> - -<p>Luego más adelante, en lo de Champoton, una buena batalla campal, -en que nos mataron la mitad de todos nuestros compañeros é yo salí mal -herido, y el capitan con dos heridas, de que murió.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_403">p. 403</span>Luego de aquel -viaje en lo de la Florida, cuando fuimos á tomar agua, un buen -reencuentro de guerra, donde salí herido, y allí nos llevaron vivo un -soldado.</p> - -<p>Y cuando vine con otro capitan que se decia Juan de Grijalva, una -batalla campal que fué con los de Champoton, que fué en el mismo pueblo -la primera vez cuando lo de Francisco Hernandez, y nos mataron diez -soldados, y el capitan salió mal herido.</p> - -<p>Despues cuando vine tercera vez con el capitan Cortés, en lo de -Tabasco, que se dice el rio de Grijalva, en dos batallas campales, -yendo por capitan Cortés.</p> - -<p>De que llegamos á la Nueva-España, en la de Cingapacinga, con el -mismo Cortés.</p> - -<p>De ahí á pocos dias en tres batallas campales en la provincia de -Tlascala, con Cortés.</p> - -<p>Luego el peligro de lo de Cholula.</p> - -<p>Entrados en Méjico, me hallé en la prision de Montezuma; no lo -escribo por cosa que sea de contar de guerra, sino por el gran -atrevimiento que tuvimos en prender aquel tan grande cacique.</p> - -<p>De ahí obra de cuatro meses, cuando vino el capitan Narvaez contra -nosotros, y traia mil y trescientos soldados, noventa de á caballo y -ochenta ballesteros y noventa espingarderos, y nosotros fuimos sobre -él ducientos y sesenta y seis, y le desbaratamos y prendimos con -Cortés.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_404">p. 404</span>Luego fuimos al -socorro de Albarado, que le dejamos en Méjico en guarda del gran -Montezuma, y se alzó Méjico, y en ocho dias con sus noches que nos -dieron guerra los mejicanos, nos mataron sobre ochocientos y sesenta -soldados; pongo aquí en estos dias, que batallamos seis dias, y -batallas en que me hallé.</p> - -<p>Luego en la batalla que dimos en esta tierra de Obtumba; luego -cuando fuimos sobre Tepeaca, en una batalla campal, yendo por capitan -el marqués Cortés.</p> - -<p>Despues cuando íbamos sobre Tezcuco, en un reencuentro de guerra con -mejicanos y los de Tezcuco, yendo Cortés por capitan.</p> - -<p>En dos batallas campales, y salí bien herido de un bote de lanza en -la garganta, en compañía de Cortés.</p> - -<p>Luego en dos reencuentros de guerra con los mejicanos cuando íbamos -á socorrer á ciertos pueblos de Tezcuco, sobre la cuestion de unos -maizales de una vega, que están entre Tezcuco y Méjico.</p> - -<p>Luego cuando fuí con el capitan Cortés, que dimos vuelta á la -laguna de Méjico, en los pueblos más recios que en la comarca habia, -los Peñoles, que ahora se llaman del Marqués, donde nos mataron -ocho soldados y tuvimos mucho riesgo en nuestras personas, que fué -desconsiderada aquella subida y tomada del peñol, con Cortés.</p> - -<p>Luego en la batalla de Cuernavaca, con Cortés.</p> - -<p>Luego en tres batallas en Suchimileco, donde estuvimos en -gran riesgo todos de nues<span class="pagenum" id="Page_405">p. -405</span>tras personas, y nos mataron cuatro soldados, con el mismo -Cortés.</p> - -<p>Luego cuando volvimos sobre Méjico, en noventa y tres dias que -estuvimos en la ganar, todos los más destos dias y noches teniamos -batallas campales, y hallo por cuenta que serian más de ochenta -batallas, reencuentros de guerras en las que entónces me hallé.</p> - -<p>Despues de ganado Méjico, me envió el capitan Cortés á pacificar las -provincias de Guacacualco y Chiapa y Zapotecas, y me hallé en tomar la -ciudad de Chiapa, y tuvimos dos batallas campales y un reencuentro.</p> - -<p>Despues en los de Chamula y Cuitlan otros dos encuentros de -guerra.</p> - -<p>Despues en Teapa y Cimatan otros dos reencuentros de guerra, -y mataron dos compañeros mios y á mí me hirieron malamente en la -garganta.</p> - -<p>Mas, que se olvidaba, cuando nos echaron de Méjico, que salimos -huyendo, en nueve dias que peleamos de dia y de noche, en otras cuatro -batallas.</p> - -<p>Despues la ida de Higueras y Honduras con Cortés, que estuvimos dos -años y tres meses hasta volver á Méjico, y en un pueblo que llamaban -Culacotu hubimos una batalla campal, y á mí me mataron el caballo, que -me costó seiscientos pesos.</p> - -<p>Despues de vuelto á Méjico ayudé á pacificar las sierras de los -zapotecas y minxes, que se habian alzado entre tanto que estuvimos en -aquella guerra.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_406">p. 406</span>No cuento otros -muchos reencuentros de guerra, porque seria nunca acabar, ni digo de -cosas de grandes peligros en que me hallé y se vido mi persona.</p> - -<p>Y tampoco quiero decir cómo soy uno de los primeros que volvimos á -poner cerco á Méjico primero que Cortés cuatro ó cinco dias; por manera -que vine primero que el mismo Cortés á descubrir la Nueva-España dos -veces, y como dicho tengo, me hallé en tomar la gran ciudad de Méjico -y en quitarles el agua de Chalputepeque, y hasta que se ganó Méjico no -entró agua dulce en aquella ciudad.</p> - -<p>Por manera que, á la cuenta que en esta relacion hallarán, me he -hallado en ciento y diez y nueve batallas y reencuentros de guerra, y -no es mucho que me alabe dello, pues que es la mera verdad; y estos -no son cuentos viejos ni de muchos años pasados, de historias romanas -ni ficciones de poetas; que claros y verdaderos están mis muchos y -notables servicios que he hecho á Dios primeramente, y á su majestad -y á toda la cristiandad, y muchas gracias y loores doy á nuestro -Señor Jesucristo, que me ha escapado para que agora tan claramente -lo escriba; é más digo, é me alabo dello, que me hallé yo en tantas -batallas y rencuentros de guerra como dicen las historias en que se -halló el Emperador Enrique IV.</p> - - -<p class="centra fs90 ws1 mt3">FIN DE LA CONQUISTA DE NUEVA-ESPAÑA.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="ToC"> - <p><span class="pagenum" id="Page_407">p. 407</span></p> - <h2 class="nobreak"><big>ÍNDICE.</big></h2> - <hr class="tir" /> -</div> - -<table summary="Índice de contenidos"> - <tr> - <td> </td> - <td> </td> - <td class="tdr bb"><i>Páginas.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">Capítulo</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_168">CLXVIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_168">5</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_169">CLXIX</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_169">26</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_170">CLXX</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_170">43</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_171">CLXXI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_171">48</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_172">CLXXII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_172">53</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_173">CLXXIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_173">63</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_174">CLXXIV</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_174">71</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_175">CLXXV</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_175">79</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_176">CLXXVI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_176">90</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_177">CLXXVII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_177">98</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_178">CLXXVIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_178">107</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_179">CLXXIX</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_179">123</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_180">CLXXX</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_180">126</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_181">CLXXXI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_181">131</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_182">CLXXXII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_182">136</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_183">CLXXXIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_183">139</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_184">CLXXXIV</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_184">147</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_185">CLXXXV</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_185">154</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_186">CLXXXVI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_186">168</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_187">CLXXXVII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_187">170</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_188">CLXXXVIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_188">174</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc"><span class="pagenum" id="Page_408">p. 408</span>—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_189">CLXXXIX</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_189">180</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_190">CXC</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_190">188</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_191">CXCI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_191">193</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_192">CXCII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_192">205</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_193">CXCIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_193">208</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_194">CXCIV</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_194">220</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_195">CXCV</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_195">235</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_196">CXCVI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_196">252</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_197">CXCVII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_197">266</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_198">CXCVIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_198">268</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_199">CXCIX</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_199">276</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_200">CC</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_200">279</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_201">CCI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_201">291</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_202">CCII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_202">296</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_203">CCIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_203">298</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_204">CCIV</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_204">310</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_205">CCV</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_205">324</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_206">CCVI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_206">356</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_207">CCVII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_207">365</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_208">CCVIII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_208">368</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_209">CCIX</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_209">372</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_210">CCX</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_210">379</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_211">CCXI</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_211">389</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl"><a href="#Ch_212">CCXII</a>.</td> - <td class="tdr"><a href="#Ch_212">396</a></td> - </tr> -</table> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<hr class="full" /> - -<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK VERDADERA HISTORIA DE LOS SUCESOS DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA (3 DE 3) ***</div> -<div style='text-align:left'> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Updated editions will replace the previous one—the old editions will -be renamed. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg™ electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG™ -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for an eBook, except by following -the terms of the trademark license, including paying royalties for use -of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for -copies of this eBook, complying with the trademark license is very -easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation -of derivative works, reports, performances and research. Project -Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may -do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected -by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. -</div> - -<div style='margin:0.83em 0; font-size:1.1em; text-align:center'>START: FULL LICENSE<br /> -<span style='font-size:smaller'>THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE<br /> -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK</span> -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -To protect the Project Gutenberg™ mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase “Project -Gutenberg”), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg™ License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg™ -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg™ electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg™ electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the person -or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.B. “Project Gutenberg” is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg™ electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg™ electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg™ -electronic works. See paragraph 1.E below. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation (“the -Foundation” or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg™ electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg™ mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg™ -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg™ name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg™ License when -you share it without charge with others. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg™ work. The Foundation makes no -representations concerning the copyright status of any work in any -country other than the United States. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other -immediate access to, the full Project Gutenberg™ License must appear -prominently whenever any copy of a Project Gutenberg™ work (any work -on which the phrase “Project Gutenberg” appears, or with which the -phrase “Project Gutenberg” is associated) is accessed, displayed, -performed, viewed, copied or distributed: -</div> - -<blockquote> - <div style='display:block; margin:1em 0'> - This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most - other parts of the world at no cost and with almost no restrictions - whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms - of the Project Gutenberg License included with this eBook or online - at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you - are not located in the United States, you will have to check the laws - of the country where you are located before using this eBook. - </div> -</blockquote> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.2. If an individual Project Gutenberg™ electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase “Project -Gutenberg” associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg™ -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.3. If an individual Project Gutenberg™ electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg™ License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg™ -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg™. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg™ License. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg™ work in a format -other than “Plain Vanilla ASCII” or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg™ website -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original “Plain -Vanilla ASCII” or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg™ License as specified in paragraph 1.E.1. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg™ works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg™ electronic works -provided that: -</div> - -<div style='margin-left:0.7em;'> - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg™ works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed - to the owner of the Project Gutenberg™ trademark, but he has - agreed to donate royalties under this paragraph to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid - within 60 days following each date on which you prepare (or are - legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, “Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation.” - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg™ - License. You must require such a user to return or destroy all - copies of the works possessed in a physical medium and discontinue - all use of and all access to other copies of Project Gutenberg™ - works. - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of - any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days of - receipt of the work. - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg™ works. - </div> -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project -Gutenberg™ electronic work or group of works on different terms than -are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing -from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of -the Project Gutenberg™ trademark. Contact the Foundation as set -forth in Section 3 below. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg™ collection. Despite these efforts, Project Gutenberg™ -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain “Defects,” such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the “Right -of Replacement or Refund” described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg™ trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg™ electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you ‘AS-IS’, WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg™ electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg™ -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg™ work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg™ work, and (c) any -Defect you cause. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg™ -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg™’s -goals and ensuring that the Project Gutenberg™ collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg™ and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation’s EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state’s laws. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation’s business office is located at 809 North 1500 West, -Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up -to date contact information can be found at the Foundation’s website -and official page at www.gutenberg.org/contact -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ depends upon and cannot survive without widespread -public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine-readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state -visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Please check the Project Gutenberg web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 5. General Information About Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg™ concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg™ eBooks with only a loose network of -volunteer support. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Most people start at our website which has the main PG search -facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This website includes information about Project Gutenberg™, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. -</div> - -</div> - -</body> -</html> diff --git a/old/64947-h/images/cover.jpg b/old/64947-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 105abb2..0000000 --- a/old/64947-h/images/cover.jpg +++ /dev/null |
