summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/old
diff options
context:
space:
mode:
Diffstat (limited to 'old')
-rw-r--r--old/64947-0.txt10208
-rw-r--r--old/64947-0.zipbin200334 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/64947-h.zipbin228836 -> 0 bytes
-rw-r--r--old/64947-h/64947-h.htm11008
-rw-r--r--old/64947-h/images/cover.jpgbin38251 -> 0 bytes
5 files changed, 0 insertions, 21216 deletions
diff --git a/old/64947-0.txt b/old/64947-0.txt
deleted file mode 100644
index 797a7f6..0000000
--- a/old/64947-0.txt
+++ /dev/null
@@ -1,10208 +0,0 @@
-The Project Gutenberg eBook of Verdadera historia de los sucesos de la
-conquista de la Nueva-España (3 de 3), by Bernal Díaz del Castillo
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la
- Nueva-España (3 de 3)
-
-Author: Bernal Díaz del Castillo
-
-Release Date: March 28, 2021 [eBook #64947]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from
- images generously made available by The Internet
- Archive/American Libraries.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK VERDADERA HISTORIA DE LOS SUCESOS
-DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA (3 DE 3) ***
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre
- =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del original ha sido respetada, normalizándose las
- variantes a la grafía más frecuente, excepto en el caso de los
- nombres propios y de los términos indígenas.
-
- * En los casos dudosos, se ha adoptado la grafía utilizada en 1853
- por la edición de E. Vedia en el tomo XXVI de la Biblioteca de
- Autores Españoles, que utiliza la misma versión del texto pero
- cuyos errores tipográficos son menores.
-
- * No obstante lo anterior, se han acentuado las mayúsculas y se ha
- distinguido entre «mas» y «más», «aun» y «aún», y «que» y «qué»,
- distinción no siempre presente en el original impreso.
-
- * Para facilitar la lectura, la mayor parte de los puntos y seguido
- —y algunos de los puntos y coma— se han cambiado a puntos y aparte,
- con el fin de evitar los párrafos excesivamente largos del original.
-
- * También se han aislado en párrafo aparte, precediéndolas de una
- raya de diálogo, la expresiones literales pronunciadas en público.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
-
-
-
- CONQUISTA DE NUEVA-ESPAÑA
- POR
- BERNAL DIAZ DEL CASTILLO.
-
-
-
-
- VERDADERA HISTORIA
- DE LOS SUCESOS
- DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA,
-
- POR EL CAPITAN BERNAL DIAZ DEL CASTILLO,
- UNO DE SUS CONQUISTADORES.
-
- TOMO III.
-
- MADRID.—1863.
- Imprenta de Tejado, calle de Silva, número 12.
-
-
-
-
-CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA
-
-POR
-
-BERNAL DIAZ DEL CASTILLO.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXVIII.
-
-CÓMO FUERON ANTE SU MAJESTAD PÁNFILO DE NARVAEZ Y CRISTÓBAL DE TAPIA, Y
-UN PILOTO QUE SE DECIA GONZALO DE UMBRÍA Y OTRO SOLDADO QUE SE LLAMABA
-CÁRDENAS, CON FAVOR DEL OBISPO DE BÚRGOS, AUNQUE NO TENIA CARGO DE
-ENTENDER EN COSAS DE INDIAS, QUE YA LE HABIAN QUITADO EL CARGO Y SE
-ESTABA EN TORO: TODOS LOS POR MÍ REFERIDOS DIERON ANTE SU MAJESTAD
-MUCHAS QUEJAS DE CORTÉS, Y LO QUE SOBRE ELLO SE HIZO.
-
-
-Ya he dicho en el capítulo pasado cómo Su Santidad vió y entendió los
-grandes servicios que Cortés y todos nosotros los conquistadores que
-en su compañía militábamos habiamos hecho á Dios Nuestro Señor é á Su
-Majestad é á toda la cristiandad, y de cómo se le hizo merced á Cortés
-de le hacer gobernador de la Nueva-España, é las bulas é indulgencias
-que envió para las iglesias é hospitales, y las santas absoluciones
-para todos nosotros; y visto por su majestad lo que el Santo Padre
-mandaba, despues de bien informado de toda la verdad, lo confirmó con
-otros Reales mandos; y en aquella sazon se quitó el cargo de presidente
-de Indias al Obispo de Búrgos, y se fué á vivir á la ciudad de Toro;
-y en este instante llegó á Castilla Pánfilo de Narvaez, el cual habia
-sido capitan de la armada que envió Diego Velazquez contra nosotros; y
-tambien en aquel tiempo llegó Cristóbal de Tapia, el que habia enviado
-el mismo Obispo á tomar la gobernacion de la Nueva-España, y llevaron
-en su compañía á un Gonzalo de Umbría, piloto, é á otro soldado que se
-decia Cárdenas, y todos juntos se fueron á Toro á demandar favor al
-Obispo de Búrgos para se ir á quejar de Cortés delante de su majestad,
-porque ya su majestad habia venido de Flandes.
-
-Y el Obispo no deseaba otra cosa sino que hubiese quejas de Cortés y de
-nosotros; é tales favores é presas les dió el Obispo, que se juntaron
-los procuradores del Diego Velazquez que estaban en la córte, que se
-decian Bernardino Velazquez, que ya le habia enviado desde Cuba para
-que procurase por él, y Benito Martin é Manuel de Rojas, y fueron todos
-juntos delante del Emperador nuestro señor, y se quejaron reciamente de
-Cortés; y los capítulos que contra él pusieron fué, que Diego Velazquez
-envió á descubrir y poblar la Nueva-España tres veces, y que gastó
-gran suma de pesos de oro en navíos y armas y matalotaje, y en cosas
-que dió á los soldados, y que envió con la armada á Hernando Cortés por
-capitan, y se alzó con ella, y que no le acudió con ninguna cosa.
-
-Tambien le acusaron que, no embargante todo esto, que envió el Diego
-Velazquez á Pánfilo de Narvaez por capitan de más de mil trescientos
-soldados, con diez y ocho navíos y muchos caballos y escopeteros y
-ballesteros, y con cartas y provisiones de su majestad, y firmadas de
-su presidente de Indias, que era el Obispo de Búrgos é Arzobispo de
-Rosano, para que le diesen gobernacion de la Nueva-España, y no lo
-quiso obedecer; ántes le dió guerra y desbarató, y mató su alférez
-y sus capitanes, y le quebró un ojo, y que le quemó cuanta hacienda
-tenia, y le prendió al mismo Narvaez y á otros capitanes que tenia en
-su compañía.
-
-Y que, no embargante este desbarate, que proveyó el mismo Obispo de
-Búrgos para que fuese el Cristóbal de Tapia, que presente estaba,
-como fué á tomar la gobernacion de aquellas tierras en nombre de su
-majestad, y que no lo quiso obedecer, y que por fuerza le hizo volver
-á embarcar; y acusábanle que habia demandado á los indios de todas las
-ciudades de la Nueva-España mucho oro en nombre de su majestad, y se
-lo tomaba y encubria y lo tenia en su poder; acusábanle que, á pesar
-de todos sus soldados, llevó quinto como Rey de todas las partes que
-se habian habido en Méjico; acusábanle que mandó quemar los piés á
-Guatemuz é á otros caciques porque diesen oro; acusáronle que no dió
-ni acudió con las partes del oro á los soldados, y que todo lo resumió
-en sí; acusábanle los palacios que hizo y casas muy fuertes, y que
-eran tan grandes como gran aldea, y que hacia servir en ellas á todas
-las ciudades de la redonda de Méjico, y que les hacia traer grandes
-cipreses y piedra desde léjas tierras, y que habia dado ponzoña á
-Francisco de Garay por le tomar su gente y armada; y le pusieron otras
-muchas cosas y acusaciones, y tantas, que su majestad estaba enojado de
-oir tantas sinjusticias como del Cortés decian, creyendo que era verdad.
-
-Y demas desto, como el Narvaez hablaba muy entonado, dijo estas
-palabras que oirán:
-
-—«Y porque vuestra majestad sepa cuál andaba la cosa, la noche que me
-prendieron y desbarataron, que teniendo vuestras reales provisiones
-en el seno, que las saqué de priesa, y mi ojo quebrado, porque no me
-quemasen, porque ardia en aquella sazon el aposento en que estaba, me
-las tomó por fuerza del seno un capitan de Cortés, que se dice Alonso
-de Ávila, y es el que ahora está preso en Francia, y no me las quiso
-dar, y publicó que no eran provisiones, sino obligaciones que venia á
-cobrar.»
-
-Entónces dice que se rio el Emperador, y la respuesta que dió fué,
-que en todo mandaria hacer justicia; y luego mandó juntar ciertos
-caballeros de sus Reales consejos y de su Real cámara, personas de
-quien S. M. tuvo confianza que harian recta justicia, que se decian,
-Mercurio Catirinario, gran canciller italiano, y mosiur de Lasao y el
-doctor de La-Rocha, flamencos, y Hernando de Vega, señor de Grajales y
-comendador mayor de Castilla, y el doctor Lorenzo Galindez de Carvajal
-y el licenciado Vargas, tesorero general de Castilla; y desque á su
-majestad le dijeron que estaban juntos, les mandó que mirasen muy
-justificadamente los pleitos y debates entre Cortés y Diego Velazquez
-é aquellos querellosos, y que en todo hiciesen justicia, no teniendo
-aficion á las personas ni favoreciesen á ninguno dellos, excepto á
-la justicia; y luego visto por aquellos caballeros el Real mando,
-acordaron de se juntar en unas casas y palacios donde posaba el gran
-canciller, y mandaron parecer al Narvaez y al Cristóbal de Tapia, y al
-piloto de Umbría y á Cárdenas, y á Manuel de Rojas y á Benito Martin
-y á un Velazquez, que estos eran procuradores del Diego Velazquez; y
-asimismo parecieron por la parte de Cortés su padre Martin Cortés y el
-licenciado Francisco Nuñez y Francisco de Montejo y Diego de Ordás, y
-mandaron á los procuradores del Diego Velazquez que propusiesen todas
-las quejas y demandas y capítulos contra Cortés, y dan las mismas
-quejas que dieron ante su majestad.
-
-Á esto respondieron por Cortés sus procuradores, que á lo que decian
-que habia enviado el Diego Velazquez á descubrir la Nueva-España de
-los primeros, y gastó muchos pesos de oro, que no fué así como dicen:
-que los que lo descubrieron fué un Francisco Hernandez de Córdoba con
-ciento y diez soldados á su costa; y que ántes el Diego Velazquez
-es digno de gran pena, porque mandaba á Francisco Hernandez y á los
-compañeros que lo descubrieron que fuesen á la isla de los Guanajes á
-cautivar indios por fuerza para se servir dellos como esclavos; y desto
-mostraron probanzas, y no hubo contradiccion en ello.
-
-Y tambien dijeron que si el Diego Velazquez volvió á enviar á su
-pariente Grijalva con otra armada, que no le mandó el Diego Velazquez
-poblar, sino rescatar, y que todo lo más que se gastó en la armada
-pusieron los capitanes que fueron en los navíos, y no Diego Velazquez,
-y que uno dellos era el mismo Francisco Montejo, que allí estaba
-presente, y los demas fueron Pedro de Albarado y Alonso de Ávila,
-é que rescataron veinte mil pesos, é que se quedó con todo lo más
-dellos el Diego Velazquez, y lo envió al Obispo de Búrgos para que le
-favoreciese, y que no dió parte dello á su majestad, sino lo que quiso,
-y que, demas de aquello, le dió indios al mismo Obispo en la isla de
-Cuba, que le sacaban oro: y que á su majestad no le dió ningun pueblo,
-siendo más obligado á ello que no el Obispo; de lo cual hubo buena
-probanza, y no hubo contradiccion en ello.
-
-Tambien dijeron que si envió á Fernando Cortés con otra armada, que
-fué elegido primeramente por gracia de Dios y en ventura del mismo
-Emperador nuestro César é señor, é que tienen por cierto que si otro
-capitan enviaran, que le desbarataran, segun la multitud de guerreros
-que contra él se juntaban; y que cuando le envió el Diego Velazquez
-que, no le enviaba á poblar, sino á rescatar; de lo cual hubo probanzas
-dello; y que si se quedó á poblar fué por los requirimientos que los
-compañeros le hicieron, y que viendo que era servicio de Dios y de su
-majestad, pobló, y fué cosa muy acertada, y que dello se hizo relacion
-á su majestad y se le envió todo el oro que pudo haber, y que se le
-escribió sobre ello dos cartas haciéndole saber todo lo sobredicho:
-y que para obedecer sus Reales mandos estaba Cortés con todos sus
-compañeros los pechos por tierra; y se le hizo relacion de todas las
-cosas que el Obispo de Búrgos hacia por el Diego Velazquez, y que
-enviamos nuestros procuradores con el oro y cartas, y que el Obispo
-encubria nuestros muchos servicios, y que no enviaba á su majestad
-nuestras cartas, sino otras de la manera que él queria, y que el oro
-que enviamos, que se quedaba con todo lo más dello, y que torcia todas
-las cosas que convenian que su majestad fuese sabidor dellas, y que
-en cosa ninguna le decia verdaderamente lo que era obligado á nuestro
-Rey y señor, y que porque nuestros procuradores querian ir á Flandes
-delante de su Real persona, echó preso al uno dellos, que se decia
-Alonso Hernandez Puertocarrero, primo del conde de Medellin y que murió
-en la cárcel, y que mandaba el mesmo Obispo á los oficiales de la casa
-de la contratacion de Sevilla que no diesen ayuda ninguna á Cortés,
-así de armas como de soldados, sino que en todo le contradijesen, é
-que á boca llena nos llamaban de traidores; é que todo esto hacia el
-Obispo porque tenia tratado casamiento con el Diego Velazquez ó con el
-Tapia de casar una sobrina que se decia doña Petronila de Fonseca, y
-le habia prometido que le haria gobernador de Méjico; y para todo esto
-que he dicho mostraron traslados de las cartas que hubimos escrito á su
-majestad, é otras grandes probanzas; y la parte de Diego Velazquez no
-contradijo en cosa ninguna, porque no habia en qué.
-
-É que á lo que decian de Pánfilo de Narvaez, que envió el Diego
-Velazquez con diez y ocho navíos y mil trescientos soldados y cien
-caballos, y ochenta escopeteros é otros tantos ballesteros, é habia
-hecho mucha costa, á esto respondieron que el Diego Velazquez es digno
-de pena de muerte por haber enviado aquella armada sin licencia de
-su majestad, y que cuando enviaba sus procuradores á Castilla, en
-nada ocurria á nuestro Rey y señor, como era obligado, sino solamente
-al Obispo de Búrgos, y que la Real audiencia de Santo Domingo y los
-frailes jerónimos que estaban por gobernadores le enviaron á mandar
-al Diego Velazquez á la isla de Cuba, so graves penas, que no enviase
-aquella armada hasta que su majestad fuese sabidor dello, y que con su
-Real licencia le enviase, porque hacer otra cosa era grande deservicio
-de Dios y de su majestad, poner zizañas en la Nueva-España en el tiempo
-que Cortés y sus compañeros estábamos en las conquistas y conversion
-de tantos cuentos de los naturales que se convertian á nuestra santa
-fe católica, y que para detener la armada le enviaron á un oidor de
-la misma audiencia Real, que se decia el licenciado Lúcas Vazquez de
-Ayllon, y en lugar de le obedecer, y los Reales mandos que llevaba, le
-echaron preso, y sin ningun acato le enviaron en un navío; y que pues
-que Narvaez estaba delante, que fué el que hizo aquel tan desacatado
-delito, por tocar en crímen _læsæ majestatis_, es digno de muerte, que
-suplicaban á aquellos caballeros por mí nombrados, que estaban por
-jueces, que le mandasen castigar; y respondieron que harian justicia
-sobre ello.
-
-Volvamos á decir en los descargos que daban nuestros procuradores,
-y es, que á lo que dicen que no quiso Cortés obedecer las Reales
-provisiones que llevaba Narvaez, y le dió guerra y le desbarató y
-quebró un ojo, y prendió á él y todos sus compañeros y capitanes, y les
-puso fuego á los aposentos.
-
-Á esto respondieron que, así como llegó Narvaez á la Nueva-España y
-desembarcó, que la primera cosa que hizo el Narvaez fué enviar á decir
-al gran cacique Montezuma, que Cortés tenia preso, que le venia á
-soltar y á matar todos los que estábamos con Cortés, y que alborotó
-la tierra de manera, que lo que estaba pacífico se volvió en guerra,
-é que como Cortés supo que habia venido al puerto de la Veracruz, le
-escribió muy amorosamente, y que si traia provisiones de su majestad,
-que las queria ver y obedeceria con aquel acato que se debe á su Rey
-y señor; y que no le quiso responder á sus cartas, sino siempre en su
-real llamándole de traidor, no lo siendo, sino muy leal servidor de
-su majestad; é que mandó pregonar Narvaez en su real guerra á fuego
-y sangre y ropa franca contra Cortés é sus compañeros; y que le rogó
-muchas veces con la paz, y que mirase no revolviese la Nueva-España de
-manera que diese causa para que todos se perdiesen, y que se apartaria
-á una parte, cual él quisiese, á conquistar, y el Narvaez fuese por
-la parte que más le agradase, y que entrambos sirviesen á Dios y
-á su majestad, é pacificasen aquellas tierras; y tampoco le quiso
-responder á ello; y como Cortés vió que no aprovechaban todos aquellos
-cumplimientos ni le mostraba las Reales provisiones, y supo el gran
-desacato que habia hecho el Narvaez en prender al oidor de su majestad,
-que para lo castigar por aquel delito acordó de ir á hablar con él para
-ver las Reales provisiones, é á saber por qué causa prendió al oidor;
-y que el Narvaez tenia concertado de prender á Cortés sobre seguro;
-y para ello presentaron probanzas y testimonios bastantes, y aun por
-testigo á Andrés de Duero, que se halló por la parte del Narvaez cuando
-aquello pasó, y el mismo Duero fué el que dió aviso á Cortés dello; y á
-todo esto la parte del Diego Velazquez no habia en qué contradecir cosa
-ninguna sobre ello.
-
-É á lo que le acusaban que vino á Pánuco Francisco de Garay, y con
-grande armada, y provisiones de su majestad en que le hacian gobernador
-de aquella provincia, y que Cortés tuvo astucias y gran diligencia para
-que se le amotinasen al Garay sus soldados, y los indios de la misma
-provincia mataron á muchos dellos, y le tomó ciertos navíos, é hizo
-otras demasías hasta que el Garay se vió perdido y desamparado y sin
-capitanes y soldados, y se fué á meter por las puertas de Cortés y le
-aposentó en sus casas, y que dende á ocho dias que le dió un almuerzo
-de que murió, de ponzoña que le dieron en él; á esto respondieron que
-no era así, porque no tenia necesidad de los soldados que el Garay
-tenia para les hacer amotinar, sino que, como el Garay no era hombre
-para la guerra, no se daba maña con los soldados, y como no toparon
-con la tierra cuando desembarcó, sino grandes rios y malas ciénagas
-y mosquitos y murciégalos, y los que traia en su compañía tuvieron
-noticia de la gran prosperidad de Méjico y las riquezas y la buena fama
-de la liberalidad de Cortés, que por esta causa se le iban á Méjico, y
-que por los pueblos de aquellas provincias andaban á robar sus soldados
-á los naturales y les tomaban sus hijas y mujeres, y que se levantaron
-contra ellos y le mataron los soldados que dicen, y que los navíos,
-que no los tomó, sino que dieron al través; y si envió sus capitanes
-Cortés, fué para que hablasen al Garay, ofreciéndoseles por Cortés,
-y tambien para ver las Reales provisiones, si eran contrarias de las
-que ántes tenia Cortés; y que viéndose el Garay desbaratado de sus
-soldados, y navíos dados al través, que se vino á socorrer á Méjico,
-y Cortés le mandó hacer mucha honra por los caminos y banquetes de
-Tezcuco, y cuando entró en Méjico le salió á recebir y le aposentó en
-sus casas, y habian tratado casamiento de los hijos, é que le queria
-dar favor é ayudar para poblar el rio de Palmas, é que si cayó malo,
-que Dios fué servido de le llevar deste mundo, ¿qué culpa tiene Cortés
-para ello? Y que se le hicieron muchas honras al enterramiento y se
-pusieron lutos, y que los médicos que lo curaban juraron que era dolor
-de costado, y que esta es la verdad; y no hubo otra contradiccion.
-
-É á lo que decian que llevaba quinto como Rey, respondieron que cuando
-lo hicieron capitan general y justicia mayor hasta que su majestad
-mandase en ello otra cosa, le prometieron los soldados que le darian
-quinto de las partes, despues de sacado el real quinto, é que lo tomó
-por causa que despues gastaba cuanto tenia en servicio de su majestad,
-como fué en lo de la provincia de Pánuco, que pagó de su hacienda sobre
-seis mil pesos de oro, y envió en presentes á su majestad mucho oro de
-lo que le habia caido del quinto; y mostraron probanzas de todo lo que
-decian, y no hubo contradiccion por los procuradores de Diego Velazquez.
-
-É á lo que decian que á los soldados les habia tomado Cortés sus
-partes del oro que les cabia, dijeron que les dieron conforme á la
-cuenta del oro que se halló en la toma de Méjico, porque se halló muy
-poco, que todo lo habian robado los indios de Tlascala y Tezcuco y los
-demas guerreros que se hallaron en las batallas y guerras; y no hubo
-contradiccion sobre ello.
-
-É á lo que dijeron que Cortés habia mandado quemar los piés con aceite
-á Guatemuz é otros caciques porque diesen oro, á esto respondieron que
-los oficiales de su majestad se los quemaron, contra la voluntad de
-Cortés, porque descubriesen el tesoro de Montezuma; y para esto dieron
-informacion bastante.
-
-Y á lo que le acusaban que habia labrado muy grandes casas, y habia en
-ellas una villa, y que hacia traer los árboles y cipreses y piedras
-de léjas tierras, á esto respondieron que las casas es verdad que son
-muy suntuosas, y que para servir con ellas y cuanto tiene Cortés á
-su majestad las hizo fabricar en su Real nombre, é que los árboles é
-cipreses, que están junto á la ciudad é que los traian por agua, é que
-piedra, que habia tanta de los adoratorios que deshicieron de los
-ídolos, que no habia menester traella de fuera, é que para las labrar
-no hubo menester más de mandar al gran cacique Guatemuz que las labrase
-con los indios oficiales, que hay muchos de hacer casas é carpinteros,
-é que el Guatemuz llamó de todos sus pueblos para ello, é que así se
-usaba entre los indios hacer las casas y palacios de los señores.
-
-É á lo que se quejaba Narvaez que le sacó Alonso de Ávila las
-provisiones Reales por fuerza, y no se las quiso dar y publicó que eran
-obligaciones que le debian al Narvaez de ciertos caballos é yeguas que
-habian vendido, que venia á cobrar, é que fué por mandado de Cortés;
-á esto respondieron que no vieron provisiones, sino solamente tres
-obligaciones que le debian al Narvaez de caballos é yeguas que habia
-vendido fiadas, é que Cortés nunca tales provisiones vió ni le mandó
-tomar.
-
-É á lo que se quejaba el piloto Umbría, que Cortés le mandó cortar
-y deszocar los piés sin causa ninguna, á esto respondieron que por
-justicia y sentencia que sobre ello hubo se le cortaron, porque se
-queria alzar con un navío y dejar en la guerra á su capitan y venirse á
-Cuba él y otros dos hombres que Cortés mandó ahorcar por justicia.
-
-É á lo que el Cárdenas demandaba, que no le habian dado parte del
-primer oro que se envió á su majestad, dijeron que él firmó con otros
-muchos que no queria parte de ello, sino que se enviase á su majestad,
-y que allende desto, le dió Cortés trescientos pesos para que trujese
-á su mujer é hijos, é que el Cárdenas no era hombre para la guerra, é
-que era mentecato é de poca calidad, é que con los trescientos pesos
-estaba muy bien pagado.
-
-Y á la postre respondieron que, si fué Cortés contra el Narvaez, y le
-desbarató y quebró el ojo, y le prendió á él y á sus capitanes, y se le
-quemó su aposento, que el Narvaez fué causa dello por lo que dicho y
-alegado tienen, y por le castigar el gran desacato que tuvo de prender
-á un oidor de su majestad, y como la justicia era por la parte de
-Cortés y sus compañeros, que en aquella batalla que hubo con Narvaez
-fué nuestro Señor servido dar victoria á Cortés, que con ducientos y
-sesenta y seis soldados, sin caballos é sin arcabuces ni ballestas,
-desbarató con buena maña y con dádivas de oro al Narvaez, y le quebró
-el ojo, y prendió á él y sus capitanes, siendo contra Cortés mil
-trescientos soldados, y entre ellos ciento de á caballo y otros tantos
-escopeteros y ballesteros, y que si Narvaez quedara por capitan, la
-Nueva-España se perdiera.
-
-Y á lo que decian el Cristóbal de Tapia, que venia para tomar la
-gobernacion de la Nueva-España con provisiones de su majestad, y que
-no le quisieron obedecer, á esto responden que el Cristóbal de Tapia,
-que delante estaba, fué contento de vender unos caballos y negros;
-que si él fuera á Méjico, adonde Cortés estaba, y le mostrara sus
-recaudos, obedeciera; mas que viendo todos los caballeros y cabildos
-de todas las ciudades y villas que convenia que Cortés gobernase en
-aquella sazon, porque vieron que el Tapia no era capaz para ello, que
-suplicaron de las Reales provisiones para ante su majestad, y segun
-parecerá de los autos que sobre ello pasaron.
-
-Y cuando hubieron acabado de poner por la parte del Diego Velazquez y
-del Narvaez sus demandas, é aquellos caballeros que estaban por jueces
-vieron las respuestas y lo que por la parte de Cortés fué alegado, y
-todo probado, y sobre ello habian estado embarazados cinco dias en ir
-á los unos y á los otros, acordaron de ponello todo en la consulta
-con su majestad; y despues de muy acordado por todos en ella, lo que
-fué sentenciado es esto: lo primero, que dieron por muy bueno y leal
-servidor de su majestad á Cortés y á todos nosotros los verdaderos
-conquistadores que con él pasamos, y tuvieron en mucho nuestra gran
-felicidad, y loaron y ensalzaron en gran manera las grandes batallas
-y osadía que contra los indios tuvimos, y no se olvidó de decir cómo,
-siendo nosotros tan pocos, desbaratamos al Narvaez; y luego mandaron
-poner silencio al Diego Velazquez acerca del pleito de la gobernacion
-de la Nueva-España, y que si algo habia gastado en los armadas, que
-por justicia lo pidiese á Cortés; y luego declararon por sentencia que
-Cortés fuese gobernador de la Nueva-España, segun lo mandó el Sumo
-Pontífice, é que daban en nombre de su majestad los repartimientos
-por buenos, que Cortés habia hecho, y le dieron poder para repartir la
-tierra desde allí adelante, y por bueno todo lo que habia hecho, porque
-claramente era servicio de Dios y de su majestad.
-
-En lo de Garay ni en otras cosas de las acusaciones que le ponian, que
-pues no daban informaciones tocantes acerca dello, que lo reservaban
-para el tiempo andando, y le enviarian á tomar residencia; y en lo
-que Narvaez pedia, que le tomaron sus provisiones del seno, é que fué
-Alonso de Ávila, que estaba en aquella sazon preso en Francia, que le
-prendió Juan Florin, frances, gran corsario, cuando robó la recámara
-que llamábamos de Montezuma, dijeron aquellos caballeros que lo fuese á
-pedir á Francia, y que le citasen pareciese en la córte de su majestad,
-para ver lo que sobre ello respondia; y á los dos pilotos Umbría y
-Cárdenas les mandaron dar cédulas Reales para que en la Nueva-España
-les dén indios que renten á cada uno mil pesos de oro.
-
-Y mandaron que todos los conquistadores fuésemos antepuestos y nos
-diesen buenas encomiendas de indios, y que nos pudiésemos asentar en
-los más preeminentes lugares, así en las santas iglesias como en otras
-partes.
-
-Pues ya dada y pronunciada esta sentencia por aquellos caballeros que
-su majestad puso por jueces, lleváronla á firmar á Valladolid, donde su
-majestad estaba, porque en aquel tiempo pasó de Flandes, y en aquella
-sazon mandó pasar allí toda su Real córte y consejo, y firmóla su
-majestad, y dió otras sus Reales provisiones para echar los tornadizos
-de la Nueva-España, porque no hubiese contradiccion en la conversion de
-los naturales.
-
-Y asimismo mandó que no hubiese letrados por ciertos años, porque do
-quiera que estaban revolvian pleitos é debates y zizañas; y diéronse
-todos estos recaudos firmados de su majestad y señalados de aquellos
-caballeros que fueron jueces, y de don García de Padilla, en la misma
-villa de Valladolid, á 17 de Mayo de mil y quinientos y tantos años,
-y venian refrendadas del secretario don Francisco de los Cóbos, que
-despues fué comendador mayor de Leon; y entónces escribió su majestad
-cesárea á Cortés é á todos los que con él pasamos, agradeciéndonos
-los muchos y buenos é notables servicios que le haciamos; y tambien
-en aquella sazon el Rey don Hernando de Hungría, Rey de romanos, que
-ansí se nombraba, padre del Emperador que agora es, escribió otra carta
-en respuesta de lo que Cortés le habia escrito, y enviado presentadas
-muchas joyas de oro; y lo que decia el Rey de Hungría en la carta que
-escribió á Cortés era, que ya tenia noticia de los muchos y grandes
-servicios que habia hecho á Dios primeramente, y á su señor y hermano
-el Emperador, y á toda la Cristiandad, y que en todo lo que se le
-ofreciese, que se lo haga saber, porque sea intercesor en ello con su
-señor y hermano el Emperador, porque de mucho más era merecedora su
-generosa persona, y que diese sus encomiendas á los fuertes soldados
-que le ayudaron; y decia otras palabras de ofrecimientos; y acuérdaseme
-que en la firma decia: «Yo el Rey, é Infante de Castilla;» y refrendada
-de su secretario, que se decia Fulano de Castillejo; y esta carta
-yo la leí dos ó tres veces en Méjico, porque Cortés me la mostró
-para que viese en cuán grande estima éramos tenidos los verdaderos
-conquistadores, de su majestad.
-
-Pues como todos estos despachos tuvieron nuestros procuradores, luego
-enviaron con ellos por la posta á un Rodrigo de Paz, primo de Cortés
-y deudo del licenciado Francisco Nuñez, y tambien vino con ellos
-un hidalgo de Extremadura, pariente del mismo Cortés, que se decia
-Francisco de las Casas, y trajeron un buen navío velero, y vinieron
-camino de la isla de Cuba, y en Santiago de Cuba, donde Diego Velazquez
-estaba por gobernador, se le notificaron las Reales provisiones y
-sentencia, para que se dejase del pleito de Cortés y le demandase los
-gastos que habia hecho; la cual notificacion se hizo con trompetas; y
-el Diego Velazquez, de pesar, cayó malo, y dende á pocos meses murió
-muy pobre y descontento, y por no volver yo otra vez á recitar lo
-que en Castilla negoció el Francisco de Montejo y el Diego de Ordás,
-dirélo ahora, y fué así: que al Francisco de Montejo su majestad le
-hizo merced de la gobernacion y adelantamiento de Yucatan é Cozumel, y
-trajo don y señoría, y al Diego de Ordás su majestad le confirmó los
-indios que tenia en la Nueva-España y le dió una encomienda del señor
-Santiago, y el volcan que estaba cabe Guaxocingo por armas, y con ello
-se vinieron á la Nueva-España.
-
-Desde á dos ó tres años el mismo Ordás volvió á Castilla y demandó la
-conquista del Marañon, donde se perdió él y su hacienda.
-
-Dejemos desto, y digamos cómo el Obispo de Búrgos, que en aquella
-sazon supo los grandes favores que su majestad hizo á Cortés y á todos
-nosotros los conquistadores, y cómo muy claramente aquellos caballeros
-que fueron jueces habian alcanzado á saber los tratos que entre él
-y Diego Velazquez habia, y cómo tomaba el oro que enviábamos á su
-majestad, y encubria y torcia nuestros muchos servicios, y aprobaba
-por buenos los de su amigo Diego Velazquez, si muy triste y pensativo
-estaba de ántes, ahora desta vez cayó malo dello y de otros enojos que
-tuvo con un caballero su sobrino, que se decia D. Alonso de Fonseca,
-Arzobispo que fué de Santiago, porque pretendia aquel arzobispado de
-Santiago el don Juan Rodriguez de Fonseca.
-
-Dejemos de hablar desto, y digamos cómo el Francisco de las Casas y el
-Rodrigo de Paz llegaron á la Nueva-España, y entraron en Méjico con
-las Reales provisiones que de su majestad traian para ser gobernador
-Cortés, qué alegrías y regocijos se hicieron, y qué de correos fueron
-por todas las provincias de la Nueva-España á demandar albricias á las
-villas que estaban pobladas, y qué mercedes hizo Cortés al de las Casas
-y al Rodrigo de Paz y á otros que venian en su compañía, que eran de
-Medellin, su tierra de Cortés; y es, que al Francisco de las Casas le
-hizo capitan y le dió luego un buen pueblo que se dice Anguitlan, y
-al Rodrigo de Paz le dió otros muy buenos y ricos pueblos, y le hizo
-su mayordomo mayor y su secretario, y mandaba absolutamente al mismo
-Cortés; y tambien á los que vinieron de su tierra de Medellin, á todos
-les dió indios, y al maestre del navío en que trajeron la nueva de cómo
-Cortés era gobernador le dió oro, con que volvió rico á Castilla.
-
-Dejemos ahora esto de recitar las alegrías y albricias que se dieron
-por las nuevas, y quiero decir lo que me han preguntado algunos
-curiosos letores, y tienen razon de poner plática sobre ello, que,
-¿cómo pude yo alcanzar á saber lo que pasó en España, así de lo que
-mandó Su Santidad como de las quejas que dieron de Cortés, y las
-respuestas que sobre ello propusieron nuestros procuradores, y la
-sentencia que sobre ello se dió, y otras muchas particularidades
-que aquí digo y declaro, estando yo en aquella sazon conquistando
-en la Nueva-España é sus provincias, no lo pudiendo ver ni oir? Yo
-les respondí que, no solamente lo alcancé yo á saber, sino que todos
-los más conquistadores que lo quisieron ver y leer en cuatro ó cinco
-cartas y relaciones por sus capítulos declarado, cómo y cuándo y en
-qué tiempo acaeció lo por mí dicho; las cuales cartas y memoria las
-escribieron de Castilla nuestros procuradores porque conociésemos que
-entendian con mucho calor en nuestros negocios.
-
-Yo dije en aquel tiempo muchas veces que solamente lo que procuraban,
-segun pareció, era por las cosas de Cortés y las suyas dellos, y que
-nosotros los que lo ganábamos y conquistábamos, y le pusimos en el
-estado que Cortés estaba, quedamos siempre con un trabajo sobre otro, y
-roguemos á nuestro Señor Dios nos dé favor y ánimo, y ponga en corazon
-á nuestro gran César mande que su recta justicia se cumpla, pues que en
-todo es muy católico.
-
-Pasemos adelante, y digamos en lo que Cortés entendió desque le vino la
-gobernacion.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXIX.
-
-DE EN LO QUE CORTÉS ENTENDIÓ DESPUES QUE LE VINO LA GOBERNACION DE LA
-NUEVA-ESPAÑA, CÓMO Y DE QUÉ MANERA REPARTIÓ LOS PUEBLOS DE INDIOS, É
-OTRAS COSAS QUE MÁS PASARON, Y UNA MANERA DE PLATICAR QUE SOBRE ELLO SE
-HA DECLARADO ENTRE PERSONAS DOCTAS.
-
-
-Ya que le vino la gobernacion de la Nueva-España á Hernando Cortés,
-paréceme á mí y á otros conquistadores de los antiguos, de los más
-experimentados y maduro consejo, que lo que habia de mirar Cortés
-era acordarse desde el dia que salió de la isla de Cuba y tener
-atencion á todos los trabajos en que se vió, así cuando en lo de los
-arenales, cuando desembarcamos, qué personas fueron en le favorecer
-para que fuese capitan general y justicia mayor de la Nueva-España; y
-lo otro, quién fueron los que se hallaron siempre á su lado en todas
-las guerras, así de Tabasco y Cingapacinga, y en tres batallas de
-Tlascala, y en la de Cholula cuando tenian puestas las ollas con ají
-para nos comer cocidos; y tambien quién fueron en favorecer su partido
-cuando por seis ó siete soldados que no estaban bien con él le hacian
-requirimientos que se volviese á la Villa-Rica y no fuese á Méjico,
-poniéndole por delante la gran pujanza de guerreros y gran fortaleza
-de la ciudad; y quién fueron los que entraron con él en Méjico y se
-hallaron en prender al gran Montezuma; y luego que vino Pánfilo de
-Narvaez con su armada, qué soldados fueron los que llevó en su compañía
-y le ayudaron á prender y desbaratar al Narvaez; y luego quién fueron
-los que volvieron con él á Méjico al socorro de Pedro de Albarado, y
-se hallaron en aquellas fuertes y grandes batallas que nos dieron,
-hasta que salimos huyendo de Méjico, que de mil y trecientos soldados
-quedaron muertos sobre ochocientos y cincuenta, con los que mataron
-en Tustepeque é por los caminos, y no escapamos sino cuatrocientos y
-cuarenta muy heridos, y á Dios misericordia.
-
-Y tambien se le habia de acordar de aquella muy temerosa batalla de
-Obtumba, quién, despues de dos dias, se la ayudó á vencer y salir
-de aquel tan gran peligro; y despues quién y cuántos le ayudaron á
-conquistar lo de Tepeaca y Cachula y sus comarcas, como fué Ozucar y
-Guacachula y otros pueblos; y la vuelta que dimos por Tezcuco para
-Méjico, y de otras muchas entradas que desde Tezcuco hicimos, así como
-la de Iztapalapa, cuando nos quisieron anegar con echar el agua de la
-laguna, como echaron, creyéndonos ahogar; y asimismo las batallas que
-hubimos con los naturales de aquel pueblo y mejicanos que les ayudaron;
-y luego la entrada del Saltocan y los peñoles que llaman hoy dia del
-Marqués, y otras muchas entradas; y el rodear de los grandes pueblos de
-la laguna, y de los muchos rencuentros y batallas que en aquel viaje
-tuvimos, así de los de Suchimileco como de los de Tacuba; y vueltos á
-Tezcuco, quién le ayudó contra la conjuracion que tenian concertado de
-le matar, cuando sobre ello ahorcó un Villafaña; y pasado esto, quién
-fueron los que le ayudaron á conquistar á Méjico, y en noventa y tres
-dias, á la continua de dia y de noche, tener batallas y muchas heridas
-y trabajos, hasta que se prendió á Guatemuz, que era el que mandaba en
-aquella sazon á Méjico; y quién fueron en le ayudar y favorecer cuando
-vino á la Nueva-España un Cristóbal de Tapia para que le diese la
-gobernacion.
-
-Y demas de todo esto, quiénes fueron los soldados que escribimos tres
-veces á su majestad en loor de los grandes y muchos y buenos servicios
-que Cortés le habia hecho, y que era digno de grandes mercedes y le
-hiciese gobernador de la Nueva-España.
-
-No quiero aquí traer á la memoria otros servicios que siempre á Cortés
-haciamos; pues los varones y fuertes soldados que en todo esto nos
-hallamos, y ahora que le vino la gobernacion, que, despues de Dios, con
-nuestra ayuda se la dieron, bien fuera que tuviera cuenta con Pedro,
-Sancho y Martin y otros que lo merecian; y el soldado y compañero
-que estaba por su ventura en Colima ó en Zacatula, ó en Pánuco ó en
-Guacacualco, y los que andaban huyendo cuando despoblaron á Tutepeque,
-y estaban pobres y no les cupo suerte de buenos indios, pues que habia
-bien que dalles; y sacalles de mala tierra, pues que su majestad muchas
-veces se lo mandaba y encargaba por sus reales cartas misivas, y no
-daba Cortés nada de su hacienda, habíales de dar con que se remediasen,
-y en todo anteponelles; y siempre cuando escribiese á los procuradores
-que estaban en Castilla en nuestro nombre, que procurasen por nosotros;
-y el mismo Cortés habia de escribir muy afectuosamente para que nos
-diese para nosotros y nuestros hijos cargos y oficios reales, todos los
-que en la Nueva-España hubiese; mas digo que mal ageno de pelo cuelga,
-á que no procuraba sino para él; lo uno la gobernacion que le trajeron
-ántes que fuese marqués, é despues que fué á Castilla y vino marqués.
-
-Dejemos esto, y pongamos aquí otra manera, que fuera harto buena y
-justa para repartir todos los pueblos de la Nueva-España, segun dicen
-muy doctos conquistadores, que lo ganamos, de prudente y maduro juicio;
-que lo que habia de hacer es esto; hacer cinco partes la Nueva-España,
-y la quinta parte de las mejores ciudades y cabeceras de todo lo
-poblado dalla á su majestad de su Real quinto, y otra parte dejalla
-por repartir, para que fuese la renta della para iglesias y hospitales
-y monasterios, y para que S. M., si quisiese hacer algunas mercedes á
-caballeros que le hayan servido en Italia, de allí pudiera haber para
-todos; y las tres partes que quedaran repartillas en su persona de
-Cortés y en todos nosotros los verdaderos conquistadores, segun y de
-la calidad que sentia que era cada uno, y dallas perpétuos, porque en
-aquella sazon su majestad lo tuviera por bien; porque, como no habia
-gastado cosa ninguna en estas conquistas, ni sabia ni tenia noticia
-destas tierras, estando como estaba, en aquella sazon en Flandes, y
-viendo una buena parte de las del mundo que le entregamos, como sus muy
-leales vasallos, lo tuviera por bien y nos hiciera merced dellas, y
-con ello quedáramos; y no anduviéramos ahora, como andamos, abatidos y
-de mal en peor, y muchos de los conquistadores no tenemos con qué nos
-sustentar; ¿que harán los hijos que dejamos? Quiero decir lo que hizo
-Cortés, y á quién dió los pueblos.
-
-Primeramente al Francisco de las Casas, á Rodrigo de Paz, al factor
-y veedor y contador que en aquella sazon vinieron de Castilla; á un
-Avalos y á Saavedra, sus deudos; á un Barrios, con quien casó su
-cuñada, hermana de su mujer doña Catalina Juarez; y á Alonso Lúcas, y
-á un Juan de la Torre, y á Luis de la Torre, á Villegas, y á un Alonso
-Valiente, y á un Ribera el tuerto.
-
-Y, ¿para qué cuento yo estos pocos? Que á todos cuantos vinieron de
-Medellin, á otros criados de grandes señores, que le contaban cuentos
-de cosas que le agradaban, los dió lo mejor de la Nueva-España.
-
-No digo yo que era malo el dar á todos, pues habia de qué; mas que
-habia de anteponer primero lo que su majestad le mandaba, y á los
-soldados que le ayudaron á tener el ser y valor que tenia, ayudalles;
-y pues que ya es hecho, no quiero volver á repetirlo; y para ir á
-entradas y guerras y á cosas que le convenian, bien se acordaba adónde
-estábamos, y nos enviaba á llamar para las batallas y guerras, como
-adelante diré.
-
-Y dejaré de contar más lástimas y de cuán avasallados nos traia, pues
-no se puede ya remediar.
-
-Y no dejaré de decir lo que Cortés decia despues que le quitaron la
-gobernacion, que fué cuando vino Luis Ponce de Leon, y como murió el
-Luis Ponce, dejó por su teniente á Márcos de Aguilar, como adelante
-diré; y es, que íbamos á Cortés á decille algunos caballeros y
-capitanes de los antiguos que le ayudamos en las conquistas, que nos
-diese de los indios, de los muchos que en aquel instante Cortés tenia,
-pues que su majestad mandaba que le quitasen algunos dellos, como se
-los habian de quitar, é luego se los quitaron; y la respuesta que daba
-era, que se sufriesen como él se sufria; que si le volvia su majestad á
-hacer merced de la gobernacion, que en su conciencia (que así juraba)
-que no lo erraria como en lo pasado, y que daria buenos repartimientos
-á quien su majestad le mandó, y enmendaria el gran yerro pasado que
-hizo; y con aquellos prometimientos y palabras blandas creia que
-quedaban contentos aquellos conquistadores.
-
-Dejémoslo ya, y digamos que en aquella sazon, á pocos dias ántes,
-vinieron de Castilla los oficiales de la hacienda Real de su majestad,
-que fué Alonso de Estrada, tesorero, y era natural de Ciudad-Real,
-y vino el factor Gonzalo de Salazar, y vino Rodrigo de Albornoz por
-contador, que ya habia fallecido Julian de Alderete, y este Albornoz
-era natural de Paladinas ú de la Gama, y vino el veedor Pedro Almíndes
-Chirino, natural de Úbeda ó Baeza, y vinieron muchas personas con
-cargos.
-
-Dejemos esto, y quiero decir que en este instante rogó un Rodrigo
-Rangel á Cortés (el cual Rangel muchas veces le he nombrado) que, pues
-no se habia hallado en toma de Méjico ni en ningunas batallas con
-nosotros en toda la Nueva-España, que porque hubiese alguna fama dél,
-que le hiciese merced de le dar una capitanía para ir á conquistar á
-los pueblos de los zapotecas, que estaban de guerra, y llevar en su
-compañía á Pedro de Ircio, para ser su consejero en lo que habia de
-hacer; y como Cortés conocia al Rodrigo Rangel, que no era para dalle
-ningun cargo, á causa que estaba siempre doliente y con grandes dolores
-y bubas, y muy flaco y las zancas y piernas muy delgadas, y todo lleno
-de llagas, cuerpo y cabeza abierta, denegaba aquella entrada, diciendo
-que los indios zapotecas eran gente mala de domar por las grandes y
-altas sierras adonde están poblados, y que no podian llevar caballos;
-y que siempre hay neblinas y rocíos, y que los caminos eran angostos y
-resbalosos, y que no pueden andar por ellos sino á manera de decir los
-piés junto á las cabezas de los que vienen atrás: entiéndanlo de la
-manera que aquí lo digo, que así es verdad; porque los que van arriba,
-con los que vienen detrás vienen cabezas con piés; y que no era cosa de
-ir á aquellos pueblos, y que ya que fuese, que habia de llevar soldados
-bien sueltos y robustos, y experimentados en las guerras; y como el
-Rangel era muy porfiado y de su tierra de Cortés, húbole de conceder
-lo que pedia; y segun despues supimos, Cortés lo hubo por bueno
-embialle do se muriese, porque era de mala lengua; é Cortés escribió á
-Guacacualco á diez ó doce que nombró en la carta, que nos rogaba que
-fuésemos con el Rangel á le ayudar, y entre los soldados que mandó ir
-me nombró á mí, y fuimos todos los vecinos á quien Cortés escribió.
-
-Ya he dicho que hay grandes sierras en lo poblado de los zapotecas, y
-que los naturales de allí son gente muy ligeros é sueltos, y con unas
-voces é silbos que dan, retumban todos los valles como á manera de
-ecos; y como habiamos de llevar al Rangel, no podiamos andar ni hacer
-cosa que buena fuese.
-
-É ya que íbamos á algun pueblo, hallábamosle despoblado, y como no
-estaban juntas las casas, sino unas en un cerro y otras en un valle,
-y en aquel tiempo llovia, y el pobre Rangel dando voces de dolor de
-las bubas, y la mala gana que todos teniamos de andar en su compañía,
-y viendo que era tiempo perdido, y que si por ventura los zapotecas,
-como son ligeros y tienen grandes lanzas, muy mayores que las nuestras,
-y son grandes flecheros, que si nos aguardaban é hiciesen cara, como
-no podiamos ir por los caminos sino uno á uno, temiamos no nos viniese
-algun desman, y el Rangel estaba más malo que cuando vino, acordó de
-dejar la negra conquista, que negra se podia llamar, y volverse cada
-uno á su casa; y el Pedro de Ircio, que traia por consejero, fué el
-primero que se lo aconsejó, y le dejó solo, y se fué á la Villa-Rica,
-donde vivia; y el Rangel dijo que se queria ir á Guacacualco con
-nosotros, por ser la tierra caliente, para prevalecerse de su mal,
-y los que éramos vecinos de Guacacualco que allí estábamos, por peor
-tuvimos llevarle con nosotros que á la venida que venimos con él á la
-guerra; y llegados á Guacacualco, luego dijo que queria ir á pacificar
-las provincias de Cimatan y Talatupan, que ya he dicho muchas veces
-en el capítulo que dello habla cómo no habian querido venir de paz á
-causa de los grandes rios y ciénagas tembladeras entre quien estaban
-poblados; y demas de la fortaleza de las ciénagas, ellos de su
-naturaleza son grandes flecheros, y tenian muy grandes arcos y tiran
-muy á certero.
-
-Volvamos á nuestro cuento: que mostró Rangel provisiones en aquella
-villa, de Hernando Cortés, cómo le enviaba por capitan para que
-conquistase las provincias que estuviesen de guerra, y señaladamente
-la de Cimatan y Tulapan; y apercibió todos los más vecinos de aquella
-villa que fuésemos con él; y era tan temido Cortés, que aunque nos
-pesó, no osamos hacer otra cosa, como vimos sus provisiones, y fuimos
-con el Rangel sobre cien soldados, dellos á caballo y á pié, con obra
-de veinte y seis ballesteros y escopeteros; é fuimos por Tonala é
-Ayagualulco, é Copilco, Zacualco, y pasamos muchos rios en canoas y en
-barcas, y pasamos por Teutitan, Copilco y por todos los pueblos que
-llamamos la Chontalpa, que estaban de paz, é llegamos obra de cinco
-leguas de Cimatan, é en unas ciénagas y malos pasos estaban juntos
-todos los más guerreros de aquella provincia, y tenian hechos unos
-cercados y grandes albarradas de palos y maderos gruesos, y ellos de
-dentro con unos petriles y saeteras, por donde podian flechar; é de
-presto nos dan una tan buena refriega de flecha y vara tostada con
-tiraderas, que mataron siete caballos é hirieron ocho soldados, y al
-mismo Rangel, que iba á caballo, le dieron un flechazo en un brazo, y
-no le entró sino muy poco; y como los conquistadores viejos habiamos
-dicho al Rangel que siempre fuesen hombres sueltos á pié descubriendo
-caminos y celadas, y le habiamos dicho de otras veces cómo aquellos
-indios solian pelear muy bien y con maña, y como él era hombre que
-hablaba mucho, dijo que votaba á tal, que si nos creyera, que no le
-aconteciera aquello, y que de allí adelante que nosotros fuésemos
-los capitanes y le mandásemos en aquella guerra.
-
-Y luego como fueron curados los soldados y ciertos caballos que
-tambien hirieron, demas de los siete que mataron, mandóme á mí que
-fuese adelante descubriendo, y llevaba un lebrel muy bravo, que era
-del Rangel, y otros dos soldados muy sueltos y ballesteros, y le
-dijeron que se quedase bien atrás con los de á caballo, y los soldados
-y ballesteros fuesen junto conmigo; é yendo nuestro camino para el
-pueblo de Cimatan, que era en aquel tiempo bien poblado, hallamos otras
-albarradas y fuerzas, ni más ni ménos que las pasadas, y tírannos á
-los que íbamos delante tanta flecha y vara, que de presto mataron el
-lebrel, é si yo no fuera muy armado, allí quedara, porque me dieron
-siete flechas, que con el mucho algodon de las armas se detuvieron, y
-todavía salí herido en una pierna, y á mis compañeros á todos hirieron;
-y entónces yo dí voces á unos indios nuestros amigos, que venian un
-poco atrás de nosotros, para que viniesen de presto los ballesteros y
-escopeteros y peones, y que los de á caballo quedasen atrás, porque
-allí no podian correr ni aprovecharse dellos, y se los flecharian; y
-luego acudieron ansí como lo envié á decir, porque deantes cuando yo
-me adelanté así lo tenia concertado, que los de á caballo quedasen muy
-atrás y que todos los demas estuviesen muy prestos en teniendo señal
-ó mandado, y como vinieron los ballesteros y escopeteros, les hicimos
-desembarazar las albaradas, y se acogieron á unas grandes ciénagas que
-temblaban, y no habia hombre que en ellas entrase, que pudiese salir
-sino á gatas ó con grande ayuda.
-
-En esto llegó Rangel con los de á caballo, é allí cerca estaban muchas
-casas que entónces despoblaron los moradores dellas, y reposamos aquel
-dia y se curaron los heridos.
-
-Otro dia caminamos para ir al pueblo de Cimatan, y hay grandes cabanas
-llenas, y en medio de las cabanas muy malísimas ciénagas, y en una
-dellas nos aguardaron, y fué con ardid que entre ellos concertaron
-para aguardar en el campo raso de las cabanas, y propusieron que los
-caballos, por codicia de los alcanzar y alancear, irian corriendo tras
-ellos á rienda suelta y atollarian en las ciénagas, y ansí fué como
-lo concertaron, que por más que habiamos dicho y aconsejado á Rangel
-que mirase que habia muchas ciénagas y que no corriese por aquellas
-cabanas á rienda suelta, que atollarian los caballos, y que suelen
-tener aquellos indios estas astucias, y hechas saeteras y fuerzas junto
-á las ciénagas, no lo quiso creer; y el primero que atolló en ellas fué
-el mismo Rangel, y allí le mataron el caballo, y si de presto no fuera
-socorrido, ya se habian echado en aquellas malas ciénagas muchos indios
-para le apañar y llevar vivo á sacrificar, y todavía salió descalabrado
-en las llagas que tenia en la cabeza; y como toda aquella provincia
-era muy poblada, y estaba allí junto otro pueblezuelo, fuimos á él, y
-entónces huyeron los moradores, y se curó el Rangel y tres soldados que
-habian herido.
-
-Y dende allí fuimos á otras casas que tambien estaban sin gente,
-que entónces las despoblaron sus dueños, y hallamos otra fuerza con
-grandes maderos y bien cercada y sus saeteras; y estando reposando aún
-no habia un cuarto de hora, vienen tantos guerreros cimatecas, y nos
-cercan en el pueblezuelo, que mataron un soldado y á dos caballos, y
-tuvimos bien que hacer en hacellos apartar; y entónces nuestro Rangel
-estaba muy doliente de la cabeza, é habia muchos mosquitos, que no
-dormia de noche ni dia, y murciégalos muy grandes que le mordian y
-desangraban; y como siempre llovia, y algunos soldados que el Rangel
-habia traido consigo, de los que nuevamente habian venido de Castilla,
-vieron que en tres partes nos habian aguardado los indios de aquella
-provincia, y habian muerto once caballos y dos soldados, y herido á
-otros muchos, aconsejaron al Rangel que se volviese dende allí, pues
-la tierra era mala de ciénagas y estaba muy malo; y el Rangel, que lo
-tenia en gana, y porque pareciese que no era de su albedrio y voluntad
-aquella vuelta, sino por consejo de muchos, acordó de llamar á consejo
-sobre ello á personas que eran de su parecer para que se volviesen; y
-en aquel instante habiamos ido veinte soldados á ver si podiamos tomar
-alguna gente de unas huertas de cacaguatales que allí junto estaban, y
-trujimos dos indios y tres indias; y entónces el Rangel me llamó á mí
-aparte é á consejo, y díjome de su mal de cabeza, é que le aconsejaban
-todos los demas soldados que se volviese donde estaba Cortés, y me
-declaró todo lo que habia pasado; y entónces le reprendí su vuelta, y
-como nos conociamos de más de cuatro años atrás, de la isla de Cuba, le
-dije:
-
-—«¿Cómo, Señor? ¿Qué dirán de vuesa merced, estando cerca del pueblo
-de Cimatan quererse volver? Pues Cortés no lo terná á bien, y
-maliciosos que os quieren mal os lo darán en cara, que en la entrada
-de las zapotecas ni aquí no habeis hecho cosa ninguna que buena sea,
-trayendo, como traeis, tan buenos conquistadores, que son los de
-nuestra villa de Guacacualco; pues por lo que toca á nuestra honra y á
-la de vuesamerced, é yo y otros soldados somos de parecer que pasemos
-adelante; y iré con todos mis compañeros descubriendo ciénagas y
-montes, y con los escopeteros pasaremos hasta la cabecera de Cimatan, y
-mi caballo déle vuesa merced á otro caballero que sepa muy bien menear
-la lanza é tener ánimo para mandalle, que yo no puedo servirme dél
-yendo á lo que voy, y que va más en alancear, y véngase con las de á
-caballo algo atrás.»
-
-Y como el Rodrigo Rangel aquello me oyó, como era hombre vocinglero y
-hablaba mucho, salió de la casilla en que estaba el consejo, é á muy
-grandes voces llamó á todos los soldados; é dijo el Rodrigo Rangel:
-
-—«Ya es echada la suerte que hemos de ir adelante, que voto á tal (que
-siempre era este su jurar y su hablar), que Bernal Diaz del Castillo me
-ha dicho la verdad y lo que á todos conviene.»
-
-Y puesto que á algunos soldados les pesó, otros lo hubieron por muy
-bueno; y luego comenzamos á caminar puestos en gran concierto, los
-ballesteros y escopeteros junto conmigo, y los de á caballo atrás por
-amor de los montes y ciénagas, donde no podian correr caballos, hasta
-que llegamos á otro pueblo, que entónces lo despoblaron los naturales
-dél, y dende allí fuimos á la cabecera de Cimatan, y tuvimos otra buena
-refriega de flecha y vara, y de presto les hicimos huir, y quemaron
-los mismos vecinos naturales de aquel pueblo muchas casas de las suyas,
-y allí prendimos hasta quince hombres y mujeres, y les enviamos á
-llamar con ellos á los cimatecas que viniesen de paz, y les dijimos
-que en lo de las guerras se les perdonaria; y vinieron los parientes y
-maridos de las mujeres y gente menuda que teniamos presos, y dímosles
-toda la presa, é dijeron que traerian de paz á todo el pueblo, é jamás
-volvieron con la respuesta; y entónces me dijo á mí el Rangel:
-
-—«Voto á tal, que me habeis engañado, é que habeis de ir á entrar con
-otros compañeros, é que me habeis de buscar otros tantos indios é
-indias como los que me hicisteis soltar por vuestro consejo.»
-
-Y luego fuimos cincuenta soldados, é yo por capitan, é dimos en unos
-ranchos que tenian en unas ciénagas que temblaban, que no osamos entrar
-en ellas; y dende allí se fueron huyendo por unos grandes breñales y
-espinos, que se llaman entre ellos Xiguaquetlan, muy malos, que pasan
-los piés, y en unas huertas de cacaguatales prendimos seis hombres y
-mujeres con sus hijos chicos, y nos volvimos adonde quedaba el capitan,
-y con aquello le apaciguamos; y les tornó luego á soltar para que
-llamasen de paz á los cimatecas, y en fin de razones, no quisieron
-venir, y acordamos de nos volver á nuestra villa de Guacacualco; y
-en esto paró la entrada de zapotecas é la de Cimatlan, y esta es la
-fama que queria que hubiese dél Rangel cuando pidió á Cortés aquella
-conquista.
-
-Y dende allí á dos años, ó poco tiempo más, volvimos de hecho á los
-zapotecas y á las demas provincias, y las conquistamos y trujimos de
-paz; y el buen Fray Bartolomé de Olmedo, que era santo fraile, trabajó
-mucho con ellos, y les predicaba y enseñaba los artículos de la fe,
-y bautizó en aquellas provincias más de quinientos indios; pero, en
-verdad que estaba cansado y viejo, y que no podia ya andar caminos, que
-tenia una mala enfermedad: y dejemos esto, y digamos cómo Cortés envió
-á Castilla á su majestad sobre ochenta mil pesos de oro con un Diego de
-Soto, natural de Toro, y paréceme que con un Ribera el tuerto, que fué
-su secretario; y entónces envió el tiro muy rico, que era de oro bajo y
-plata, que le llamaba el Ave Fénix, y tambien envió á su padre Martin
-Cortés muchos millares de pesos de oro.
-
-Y lo que sobre ello pasó diré adelante.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXX.
-
-CÓMO EL CAPITAN HERNANDO CORTÉS ENVIÓ Á CASTILLA, Á SU MAJESTAD,
-OCHENTA MIL PESOS EN ORO Y PLATA, Y ENVIÓ UN TIRO, QUE ERA UNA
-CULEBRINA MUY RICAMENTE LABRADA DE MUCHAS FIGURAS, Y TODA ELLA, Ó LA
-MAYOR PARTE, ERA DE ORO BAJO, REVUELTO CON PLATA DE MECHOACAN, QUE POR
-NOMBRE SE DECIA EL FÉNIX, Y TAMBIEN ENVIÓ Á SU PADRE, MARTIN CORTÉS,
-SOBRE CINCO MIL PESOS DE ORO; Y LO QUE SOBRE ELLO AVINO DIRÉ ADELANTE.
-
-
-Pues como Cortés habia recogido y allegado obra de ochenta mil pesos de
-oro, y la culebrina que se decia el Fénix ya era acabada de forjar, y
-salió muy extremada pieza para presentar á un tan alto Emperador como
-nuestro gran señor César, y decia en un letrero que tenia escrito en
-la mesma culebrina: «Esta ave nació sin par, yo sin segundo, y vos sin
-igual en el mundo.» Todo lo envió á su majestad con un hidalgo natural
-de Toro, que se decia Diego de Soto, y no me acuerdo bien si fué en
-aquella sazon un Juan de Ribera, que era tuerto de un ojo, que tenia
-una nube, el cual habia sido secretario de Cortés.
-
-Á lo que yo sentí del Ribera, era un hombre no de buenas entrañas,
-porque cuando jugaba á naipes é á dados no me parecia que jugaba bien,
-y demas desto, tenia muchos malos reveses; y esto digo porque, llegado
-á Castilla se alzó con los pesos de oro que le dió Cortés para su padre
-Martin Cortés, y porque se lo pidió Martin Cortés, y por ser el Ribera
-de suyo mal inclinado, no mirando á los bienes que Cortés le habia
-hecho siendo un pobre hombre, en lugar de decir verdad y bien de su
-amo, dijo tantos males, y por tal manera los razonaba, que, como tenia
-gran retórica é habia sido su secretario del mismo Cortés, le daban
-crédito, especial el Obispo de Búrgos.
-
-Y como el Narvaez y el Cristóbal de Tapia, y los procuradores del Diego
-Velazquez y otros que les ayudaban, y habia acaecido en aquella sazon
-la muerte de Francisco de Garay, todos juntos tornaron otra vez á dar
-muchas quejas de Cortés ante su majestad, y tantas y de tal manera,
-é dijeron que fueron parciales los jueces que puso su majestad, por
-dádivas que Cortés les envió para aquel efeto, que otra vez estaba
-revuelta la cosa, y Cortés tan desfavorecido, que lo pasara mal si no
-fuera por el duque de Béjar, que le favoreció y quedó por su fiador,
-que le enviase su majestad á tomar residencia é que no le hallaria
-culpado.
-
-Y esto hizo el duque porque ya tenia tratado casamiento á Cortés con
-una señora sobrina suya, que se decia doña Juana de Zúñiga, hija del
-conde de Aguilar, don Cárlos de Arellano, y hermana de unos caballeros
-y privados del Emperador.
-
-Y como en aquella sazon llegaron los ochenta mil pesos de oro y las
-cartas de Cortés, dando en ellas muchas gracias y ofrecimientos á
-su majestad por las grandes mercedes que le habia hecho en dalle la
-gobernacion de Méjico, y haber sido servido mandalle favorecer con
-justicia en la sentencia que dió en su favor, cuando la junta que mandó
-hacer de los caballeros de su Real consejo y cámara.
-
-En fin de más razones, todo lo que estaba dicho contra Cortés se tornó
-á sosegar con que le fuesen á tomar residencia, y por entónces no se
-habló más en ello.
-
-Y dejemos ya de decir destos nublados que sobre Cortés estaban ya para
-descargar, y digamos del tiro y de su letrero de tan sublimado servidor
-como Cortés se nombró; que, como se supo en la córte, y ciertos duques
-y marqueses, y condes y hombres de gran valía se tenian por tan grandes
-servidores de su majestad, y tenian en sus pensamientos que otros
-caballeros tanto como ellos no hubiesen servido á su majestad, tuvieron
-que murmurar del tiro, y aun de Cortés porque tal blason escribió.
-
-Tambien otros grandes señores, como fué el almirante de Castilla y el
-duque de Béjar y el conde de Aguilar, dijeron á los mismos caballeros
-que habian puesto en pláticas que era muy bravoso el blason de la
-culebrina, no se maravillen que Cortés ponga aquel escrito en el tiro.
-
-Veamos ahora, ¿en nuestros tiempos ha habido capitan que tales hazañas
-haga, y que tantas tierras haya ganado sin gastar ni poner en ello su
-majestad cosa ninguna, y tantos cuentos de gentes se hayan convertido
-á nuestra santa fe? Y demas desto, no solamente el Cortés, sino los
-soldados y compañeros que tiene, que le ayudaron á ganar una tan fuerte
-ciudad, y de tantos vecinos y de tantas tierras, son dignos de que su
-majestad les haga muchas mercedes; porque, si miramos en ello, nosotros
-de nuestros antepasados, que hicieron heróicos hechos y sirvieron á la
-corona real y á los reyes que en aquel tiempo reinaron, como Cortés y
-sus compañeros han hecho, lo heredamos, y nuestros blasones y tierras
-é rentas; y con estas palabras se olvidó lo del blason; y porque no
-pasase de Sevilla la culebrina, tuvimos nueva que á don Francisco de
-los Cóbos, comendador mayor de Leon, le hizo su majestad merced della,
-y que la deshicieron y afinaron el oro, y lo fundieron en Sevilla, é
-dijeron que valió sobre veinte mil ducados.
-
-Y en aquel tiempo, como Cortés envió aquel oro y el tiro, y las
-riquezas que habia enviado la primera vez, que fueron la luna de plata
-y el sol de oro, y otras muchas joyas de oro con Francisco de Montejo
-y Alonso Hernandez Puertocarrero, y lo que hubo enviado la segunda vez
-con Alonso de Ávila y Quiñones, que esto fué la cosa más rica que hubo
-en la Nueva-España, que era la recámara de Montezuma y de Guatemuz y de
-los grandes señores de Méjico, y lo robó Juan Florin, frances; y como
-esto se supo en Castilla, tuvo Cortés gran fama, ansí en Castilla como
-en otras muchas partes de la cristiandad, y en todas partes fué muy
-loado.
-
-Dejemos esto, y digamos en qué paró el pleito de Martin Cortés con el
-Ribera sobre los tantos mil pesos que enviaba Cortés á su padre, y es,
-que andando en el pleito, y pasando Ribera por la villa de Cadahalso,
-comió ó almorzó unos torreznos, y ansí como los comió murió súpitamente
-y sin confesion; perdónele Dios, amen.
-
-Dejemos lo acaecido en Castilla, y volvamos á decir de la Nueva-España,
-cómo Cortés estaba siempre entendido en la ciudad de Méjico que fuese
-muy bien poblada de los naturales mejicanos, como de ántes estaba, y
-les dió franquezas y libertades que no pagasen tributo á su majestad
-hasta que tuviesen hechas sus casas y aderezadas calzadas y puentes,
-y todos los edificios y caños por donde solia venir el agua de
-Chalputepeque para entrar en Méjico, y en la poblacion de los españoles
-tuviesen hechas iglesias y hospitales, de los cuales cuidaba como
-superior y vicario el buen Padre Fray Bartolomé de Olmedo, y habia él
-mismo recogido en un hospital todos los indios enfermos y los curaba
-con mucha caridad, y otras cosas que convenian.
-
-Y en aquel tiempo vinieron de Castilla al puerto de Veracruz doce
-frailes franciscos, y por Vicario general de ellos un muy buen
-religioso que se decia Fray Martin de Valencia, y era natural de una
-villa de tierra de campo que se decia Valencia de don Juan; y este muy
-reverendo religioso venia nombrado por el Santo Padre para ser vicario,
-y lo que en su venida y recebimiento se hizo diré adelante.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXI.
-
-CÓMO VINIERON AL PUERTO DE LA VERACRUZ DOCE FRAILES FRANCISCOS DE MUY
-SANTA VIDA, Y VENIA POR SU VICARIO Y GUARDIAN FRAY MARTIN DE VALENCIA,
-Y ERA TAN BUEN RELIGIOSO, QUE HUBO FAMA QUE HACIA MILAGROS; Y ERA
-NATURAL DE UNA VILLA DE TIERRA DE CAMPO QUE SE DICE VALENCIA DE DON
-JUAN, Y LO QUE CORTÉS HIZO EN SU VENIDA.
-
-
-Como ya he dicho en los capítulos pasados que sobre ello hablan,
-habiamos escrito á su majestad suplicándole nos enviase religiosos
-franciscos de buena y santa vida para que nos ayudasen á la conversion
-y santa doctrina de los naturales desta tierra para que se volviesen
-cristianos, y les predicasen nuestra santa fe, como se la habia
-fray Bartolomé de Olmedo dado á entender dende que entramos en la
-Nueva-España, y sobre ello habia escrito Cortés, juntamente con
-todos nosotros los conquistadores que ganamos la Nueva-España, á don
-fray Francisco de los Ángeles, que era general de los franciscos,
-que despues fué Cardenal, para que nos hiciese mercedes que fuesen
-los religiosos que enviase de santa vida, para que nuestra santa fe
-siempre fuese ensalzada, y los naturales destas tierras conociesen
-lo que les deciamos cuando estábamos batallando con ellos, y les
-deciamos que su majestad enviaria religiosos, y de mucha mejor vida
-que nosotros éramos, para que les diesen á entender los razonamientos
-y predicaciones de nuestra fe; y ellos nos preguntaban si eran como el
-padre fray Bartolomé de Olmedo, y nosotros deciamos que sí.
-
-Dejemos esto, y digamos cómo el general don fray Francisco de los
-Ángeles nos hizo merced que luego envió los religiosos que dicho tengo;
-y entónces vino con ellos fray Toribio Motolinea, y pusiéronle este
-nombre de Motolinea los caciques y señores de Méjico, que quiere decir
-el fraile pobre, porque cuanto le daban por Dios lo daba á los indios,
-y se quedaba algunas veces sin comer, y traia unos hábitos muy rotos
-y andaba descalzo, y siempre les predicaba, y los indios le querian
-mucho, porque era una santa persona.
-
-Volvamos á nuestra relacion. Como Cortés supo que estaban en el puerto
-de la Veracruz, mandó en todos los pueblos, ansí de indios como donde
-vivian españoles, que por donde viniesen les barriesen los caminos, y
-adonde pasasen les hiciesen ranchos si fuese en el campo, y en poblado,
-cuando llegasen á las villas ó pueblos de indios, les saliesen á
-recebir y les repicasen las campanas, y que todos comunmente, despues
-de los haber recebido, les hiciesen mucho acato; y que los naturales
-llevasen candelas de cera encendidas y con las cruces que hubiese,
-y por más humildad, y porque los indios lo viesen, para que tomasen
-ejemplo, mandó á los españoles se hincasen de rodillas á besarles las
-manos y hábitos, y aun les envió Cortés al camino mucho refresco y les
-escribió muy amorosamente.
-
-Y viniendo por su camino, ya que llegaban cerca de Méjico, el mismo
-Cortés, acompañado de fray Bartolomé de Olmedo y de nuestros valerosos
-capitanes y esforzados soldados, los salimos á recebir, y juntamente
-fueron con nosotros Guatemuz, el señor de Méjico, con todos los más
-principales mejicanos y otros muchos caciques de otras ciudades; y
-cuando Cortés supo que allegaban cerca, se apeó del caballo, y todos
-nosotros juntamente con él; é ya que nos encontramos con los reverendos
-religiosos, el primero que se arrodilló delante del fray Martin de
-Valencia y le fué á besar las manos fué Cortés, y no lo consintió y le
-besó los hábitos; é el padre fray Bartolomé les abrazó é saludó muy
-tiernamente, y los besamos el hábito arrodillados todos los capitanes
-y soldados que allí íbamos, y el Guatemuz y los señores de Méjico; y
-de que el Guatemuz y los demas caciques vieron ir á Cortés de rodillas
-á besarles las manos, espantáronse en gran manera; y como vieron á dos
-frailes descalzos y flacos, y los hábitos rotos, y no llevar caballo,
-sino á pié y muy amarillos, y ver á Cortés, que le tenian por ídolo ó
-cosa como sus dioses, ansí arrodillado delante dellos, dende entónces
-tomaron ejemplo todos los indios, que cuando agora vienen religiosos
-les hacen aquellos recebimientos y acatos, segun y de la manera que
-dicho tengo; y más digo, que cuando Cortés con aquellos religiosos
-hablaba, que siempre tenia la gorra en la mano quitada y en todo les
-tenia grande acato; é digo que se me olvidaba que fray Bartolomé les
-hospedó por órden de Cortés en una muy buena casa, é se fué á vivir con
-ellos é los regaló mucho.
-
-Dejémoslos en buena hora y digamos de otra materia, y es, que de ahí á
-tres años y medio, ó poco tiempo más adelante, vinieron doce frailes
-dominicos, é venia por provincial ó por prior dellos un religioso que
-se decia Fray Tomás Ortiz; era vizcaino, é decian que habia estado por
-prior ó provincial en unas tierras que se dice la Punta del Drago; é
-quiso Dios que cuando vinieron les dió dolencia de mal de modorra, de
-que todos los más murieron; lo cual diré adelante, é cómo é cuándo é
-con quién vinieron, é la condicion que decian que tenia el prior, é
-otras cosas que pasaron; é despues han venido otros muchos y buenos
-religiosos y de santa vida, y de la misma órden de señor Santo Domingo,
-en ejemplo muy santos, é han industriado á los naturales destas
-provincias de Guatimala en nuestra santa fe muy bien, é han sido muy
-provechosos para todos.
-
-Quiero dejar esta materia de los religiosos, é diré que, como Cortés
-siempre temia que en Castilla, por parte del Obispo de Búrgos, se
-juntarian los procuradores de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, é
-dirian mal dél delante del Emperador nuestro señor, é como tuvo nueva
-cierta, por cartas que le escribió su padre Martin Cortés ó Diego de
-Ordás, que le trataban casamiento con la señora doña Juana de Zúñiga,
-sobrina del duque de Béjar, don Álvaro de Zúñiga, procuró de enviar
-todos los más pesos que podia allegar, ansí de sus tributos como de
-los que le presentaban los caciques de toda la tierra, lo uno para que
-conociese el duque de Béjar sus grandes riquezas, juntamente con sus
-heróicos hechos é hazañas; é lo más principal, para que su majestad le
-favoreciese é hiciese mercedes; é entónces le envió treinta mil pesos,
-é con ellos escribió á su majestad; lo cual diré adelante.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXII.
-
-CÓMO CORTÉS ESCRIBIÓ Á SU MAJESTAD Y LE ENVIÓ TREINTA MIL PESOS DE
-ORO, Y CÓMO ESTABAN ENTENDIENDO EN LA CONVERSION DE LOS NATURALES É
-REEDIFICACION DE MÉJICO, Y DE CÓMO HABIA MANDADO UN CAPITAN QUE SE
-DECIA CRISTÓBAL DE OLÍ Á PACIFICAR LAS PROVINCIAS DE HONDURAS CON UNA
-BUENA ARMADA, Y SE ALZÓ CON ELLA, Y DIÓ RELACION DE OTRAS COSAS QUE
-HABIAN PASADO EN MÉJICO, Y EN EL NAVÍO QUE IBAN LAS CARTAS DE CORTÉS
-ENVIÓ OTRAS CARTAS MUY SECRETAS EL CONTADOR DE SU MAJESTAD, QUE SE
-DECIA RODRIGO DE ALBORNOZ, Y EN ELLAS DECIAN MUCHO MAL DE CORTÉS, Y DE
-TODOS LOS QUE CON ÉL PASAMOS, Y LO QUE SU MAJESTAD SOBRE ELLO MANDÓ QUE
-SE PROVEYESE.
-
-
-Teniendo ya Cortés en sí la gobernacion de la Nueva-España por mandado
-de su majestad, parecióle seria bien hacerle sabidor cómo estaba
-entendiendo en la santa conversion de los naturales y la reedificacion
-de la gran ciudad de Tenustitlan, Méjico; y tambien le dió relacion de
-cómo habia enviado un capitan que se decia Cristóbal de Olí á poblar
-unas provincias que se nombraron Honduras, y que le dió cinco navíos
-bien abastecidos, é gran copia de soldados y muchos caballos y tiros,
-y escopeteros y ballesteros, y todo género de armas, y que gastó muchos
-millares de pesos de oro en hacer la armada, y que el Cristóbal de Olí
-se le alzó con ella, y quien le aconsejó que se alzase fué un Diego
-Velazquez, gobernador de la isla de Cuba, que hizo compañía con él en
-el armada, y que si su majestad era servido, que tenia determinado de
-enviar con brevedad otro capitan para que le tome la misma armada ó
-le traiga preso, ó ir él en persona por ella; porque, si quedaba sin
-castigo, se atreverian otros capitanes á se levantar con otras armadas
-que por fuerza habia de enviar á conquistar y poblar otras tierras que
-están de guerra, é á esta causa suplicaba á su majestad que le diese
-licencia para ello.
-
-Y tambien se envió á quejar del Diego Velazquez, no tan solamente
-de lo del capitan Cristóbal de Olí, sino por las conjuraciones y
-escándalos, y por sus cartas que enviaba dende la isla de Cuba para
-que le matasen á Cortés; porque, en saliendo de aquella ciudad de
-Méjico para ir á conquistar algunos pueblos recios, que se levantaban y
-hacian conjuraciones los de la parte del Diego Velazquez para le matar
-y levantarse con la gobernacion, y que habia hecho justicia de uno de
-los más culpados; y que este favor les daba el Obispo de Búrgos, que
-estaba por presidente de Indias, por ser muy amigo del Diego Velazquez;
-y escribió cómo le enviaba y servia con treinta mil pesos de oro, y que
-si no fuera por los bulliciosos y conjuraciones pasadas, que recogiera
-mucho más oro, y que con el ayuda de Dios y en la buenaventura de su
-Real majestad, que en todos los navíos que de Méjico fuesen enviaria lo
-que pudiese.
-
-Y ansimismo escribió á su padre Martin Cortés é á un su deudo, que se
-decia el licenciado Francisco Nuñez, que era relator del Real consejo
-de su majestad, y tambien escribió á Diego de Ordás, en que les hacia
-saber todo lo atrás dicho; y tambien dió noticia cómo un Rodrigo de
-Albornoz, que estaba por gobernador en Méjico, que secretamente andaba
-murmurando en Méjico de Cortés porque no le dió tan buenos indios como
-él quisiera, y tambien porque le demandó una cacica, hija del señor de
-Tezcuco, y no se la quiso dar, porque en aquella sazon la casó con una
-persona de calidad; y les dió aviso que habia sabido que fué secretario
-en Flandes y que era muy servidor de don Juan Rodriguez de Fonseca,
-Obispo de Búrgos, y que era hombre que tenia costumbre de escribir
-cosas nuevas y aun por cifras, y que por ventura escribiria al Obispo,
-como era presidente de Indias, porque en aquel tiempo no sabiamos que
-le habian quitado el cargo, cosas contrarias de la verdad; que tuviesen
-aviso de todo; y estas cartas envió Cortés duplicadas, porque siempre
-se temió que el Obispo de Búrgos, como era presidente, habia mandado á
-Pedro de Isazaga y á Juan Lopez de Recalte, oficiales de la casa de la
-contratacion de Sevilla, que todas las cartas y despachos de Cortés
-se las enviasen por la posta para saber lo que en ellas iba, porque en
-aquella sazon su majestad habia venido de Flandes y estaba en Castilla,
-para hacer relacion á su majestad cesárea, y el Obispo de Búrgos, por
-ganar por la mano, ántes que nuestros procuradores le diesen las cartas
-de Cortés; y aun en aquella sazon no sabiamos en la Nueva-España que
-habian quitado el cargo al Obispo de Búrgos, don Juan Rodriguez de
-Fonseca, de ser presidente de Indias.
-
-Dejémonos de las cartas de Cortés, y diré que deste navío donde iba el
-pliego que dicho tengo de Cortés, envió el contador Albornoz, ya por mí
-memorado, otras cartas á su majestad y al Obispo de Búrgos y al Real
-consejo de Indias, y lo que en ellas decia por capítulos, hizo saber
-todas las causas y cosas que de ántes habia sido acusado Cortés, cuando
-su Real majestad le mandó poner jueces á los caballeros de su Real
-consejo, ya otra vez por mí nombrados en el capítulo que dello habla,
-cuando por sentencia que sobre ello dieron, nos dieron por muy leales
-servidores de su majestad; y demas de aquellos capítulos que hubieron
-acusado á Cortés, agora de nuevo escribió el Albornoz que Cortés
-demandaba á todos los caciques de la Nueva-España muchos tejuelos de
-oro y les mandaba sacar mucho oro de minas, y esto que les decia Cortés
-que era para enviar á su Real majestad, y se quedaba con todo ello y
-no lo enviaba á su majestad, y que hizo unas casas muy fortalecidas,
-y que ha juntado muchas hijas de grandes señores para las casar con
-soldados españoles, y se las piden hombres honrados por mujeres y que
-no se las quiere dar, por tenerlas por amigas; y dijo que todos los
-caciques y principales le tenian en tanta estima como si fuese Rey, y
-que en esta tierra no conocen á otro Rey ni señor sino es á Cortés, é
-como Rey llevaba quinto, y que tiene muy grande cantidad de barras de
-oro atesorado, y que no ha sentido bien de su persona, si está alzado
-ó será leal para adelante, y que habia necesidad que su majestad con
-brevedad mandase venir á estas partes un caballero con grande copia
-de soldados muy bien apercebidos para le quitar el mando y señorío; y
-escribió otras cosas sobre esta materia.
-
-Quiero dejar de más particularizar lo que iba en las cartas, y diré que
-fueron á manos del Obispo de Búrgos, que residia en Toro; y como en
-aquella sazon estaba en la córte el Pánfilo de Narvaez y Cristóbal de
-Tapia, ya otras muchas veces por mí nombrados, y todos los procuradores
-del Diego Velazquez, é con aquella carta de Albornoz les avisó el
-Obispo de Búrgos para que nuevamente se quejasen ante su majestad de
-Cortés de todo lo que de ántes le hubieron dado relacion y dijesen
-que los jueces que puso su majestad se mostraron mucho por la parte
-de Cortés, y que su majestad fuese servido viese agora nuevamente lo
-que escribe el contador su oficial; y para testigo dello hicieron
-presentacion de las cartas que dicho tengo.
-
-Pues viendo su majestad las cartas y las palabras y quejas que el
-Narvaez decia muy entonado, porque ansí hablaba, demandando justicia,
-creyó que eran verdaderas; y el Obispo de Búrgos don Juan Rodriguez
-de Fonseca, que les ayudó con otras muchas cartas de favor; dijo su
-majestad:
-
-—«Yo quiero enviar á castigar á Cortés, pues tanto mal dicen dél que
-hace, aunque más oro envie; porque más riqueza es hacer justicia que no
-todos los tesoros que puede enviar.»
-
-Y mandó proveer que luego despachasen al almirante de Santo Domingo que
-viniese á costa de Cortés con seiscientos soldados, y si se hallase
-culpado le cortase la cabeza, y castigase á todos los que fuimos en
-desbaratar á Pánfilo de Narvaez; y porque viniese el almirante le
-habia prometido su majestad el almirantazgo de la Nueva-España, que en
-aquella sazon traia pleito en la córte sobre él.
-
-Pues ya dadas las provisiones, pareció ser el almirante se detuvo
-ciertos dias ó no se atrevió á venir, porque no tenia dineros, y
-ansimismo porque le aconsejaron que mirase la buenaventura de Cortés,
-que con haber traido Narvaez toda la armada que trajo le desbarató,
-y que era aventurar su vida y estado, y no saldria con la demanda,
-especialmente que no hallarian en Cortés ni en ninguno de sus
-compañeros culpa ninguna, sino mucha lealtad; y demas desto, segun
-pareció, dijeron á su majestad que era gran cosa dar el almirantazgo
-de la Nueva-España por pocos servicios que le podria hacer en aquella
-jornada que le enviaba; é ya que se andaba apercibiendo el almirante
-para venir á la Nueva-España, alcanzáronlo á saber los procuradores
-de Cortés y su padre Martin Cortés y un fraile que se decia fray
-Pedro Melgarejo de Urrea, y como tenian las cartas que les envió
-Cortés duplicadas, y entendieron por ellas que habia trato doble en
-el contador Albornoz ó en otras personas que no estaban muy bien con
-Cortés, todos juntos se fueron luego al duque de Béjar y le dieron
-relacion de todo lo arriba por mí memorado y le mostraron las cartas
-de Cortés; y como supo que enviaban tan de repente al almirante con
-muchos soldados, hubo muy grande sentimiento dello el duque, porque ya
-estaba concertado de casar á Cortés con la señora doña Juana de Zúñiga,
-sobrina del mismo duque de Béjar.
-
-Y luego sin más dilacion fué delante de su majestad, acompañado con
-ciertos condes amigos suyos y deudos, y con ellos iba el viejo Martin
-Cortés, padre del mismo Cortés, y fray Pedro Melgarejo de Urrea, y
-cuando llegaron delante del Emperador nuestro señor se humillaron é
-hicieron todo el acatamiento debido, que eran obligados á nuestro Rey y
-señor, y dijo el mismo duque que suplicaba á su majestad que no diese
-oidos á una carta de un hombre como era el contador Albornoz, que era
-muy contrario á Cortés, hasta que hubiese otras informaciones de fe y
-de creer, y que no enviase armada; y más dijo el duque á su majestad,
-que ¿cómo, siendo tan cristianísimo y recto en hacer justicia, tan
-deliberadamente enviaba á mandar prender á Cortés y á sus soldados,
-habiéndole hecho tan buenos y leales servicios, que otros en el mundo
-no se han hecho, ni aun hallado en ningunas escrituras que hayan hecho
-otros vasallos á los Reyes pasados?
-
-Y que ya una vez ha puesto la cabeza por fiadora de Cortés y por todos
-sus soldados, y que son muy leales y lo serán de aquí adelante, y
-que agora la torna á poner de nuevo por fiadora, con todo su estado,
-con mucho gusto, de que siempre nos hallaria muy leales, lo cual su
-majestad veria adelante; demas desto, le mostraron las cartas que
-Cortés enviaba á su padre Martin Cortés, en que en ellas daba relacion
-por qué causa el contador Albornoz escribia mal contra Cortés, que
-fué, como dicho tengo, porque no le dió buenos indios, como él los
-demandaba, y una hija de una cacica muy principal; y más le dijo el
-duque, que mirase su Real majestad cuántas veces le habia enviado y
-servido con mucha cantidad de oro, é dió otros muchos descargos por
-Cortés; y viendo su majestad la justicia clara que Cortés y todos
-nosotros los conquistadores teniamos, mandó proveer que le viniese á
-tomar la residencia persona que fuese de calidad y ciencia y temeroso
-de Nuestro Señor.
-
-En aquella sazon estaba la córte en Toledo, y por teniente de
-corregidor del conde de Alcaudete un caballero que se decia el
-licenciado Luis Ponce de Leon, primo del mismo conde don Martin de
-Córdoba, que ansí se llamaba, porque en aquella sazon era corregidor
-de aquella ciudad; y su majestad mandó llamar á este licenciado Luis
-Ponce de Leon, y le mandó que fuese luego á la Nueva-España y tomase
-residencia á Cortés, y que si en algo fuese culpante de lo que le
-acusaban, que con rigor de justicia le castigase; y el licenciado Luis
-Ponce de Leon dijo que él cumpliria el Real mandato, y se comenzó á
-apercibir para el camino, y no vino con tanta priesa, porque tardó en
-llegar á Nueva-España más de dos años y medio.
-
-Y dejallos hé aquí, ansí á los del bando del gobernador de Cuba, Diego
-Velazquez, que acusaban á Cortés, como al licenciado Luis Ponce de
-Leon, que se aderezaba para el viaje, como dicho tengo; y aunque vaya
-muy fuera de mi relacion y pase adelante, es por lo que agora diré, que
-al cabo de dos años alcanzamos á saber todo lo por mí aquí dicho de las
-cartas de Cortés y del Albornoz, porque lo escribió Martin Cortés de
-la córte; y para que sepan los curiosos letores cómo siempre tenia por
-costumbre el mismo Albornoz de escribir á su majestad lo que no pasó,
-bien ternán noticia las personas que han estado en la Nueva-España y
-en la ciudad de Méjico cómo en el tiempo que era virey D. Antonio de
-Mendoza, que fué muy ilustrísimo varon, digno de gran memoria, que
-haya santa gloria, y como gobernaba tan justificadamente y con tan
-recta justicia, el Rodrigo Albornoz no estaba bien con él y escribió
-á su majestad diciendo mal de su gobernacion, y las mismas cartas que
-envió á la córte volvieron á la Nueva-España á manos del mismo virey; y
-como las hubo entendido, y el mal que decia, envió á llamar al Rodrigo
-de Albornoz, y con palabras muy blandas y de espacio, que ansí hablaba
-vagoroso el virey, le mostró las cartas y le dijo:
-
-—«Pues que teneis por costumbre de escribir á su majestad, escribid la
-verdad, y andad con Dios, para ruin hombre.»
-
-Y quedó muy avergonzado y corrido el contador.
-
-Dejemos de hablar de esta materia, y diré cómo Cortés, sin saber en
-aquella sazon cosa de todo lo pasado que en la córte se habia tratado
-con él, envió una armada contra Cristóbal de Olí á Honduras, y lo que
-pasó diré adelante.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXIII.
-
-CÓMO, SABIENDO CORTÉS QUE CRISTÓBAL DE OLÍ SE HABIA ALZADO CON LA
-ARMADA Y HABIA HECHO COMPAÑÍA CON DIEGO VELAZQUEZ, GOBERNADOR DE CUBA,
-ENVIÓ CONTRA ÉL Á UN CAPITAN QUE SE LLAMABA FRANCISCO DE LAS CASAS, Y
-LO QUE ENTÓNCES SUCEDIÓ DIRÉ ADELANTE.
-
-
-He menester volver muy atrás de nuestra relacion para que bien se
-entienda.
-
-Ya he dicho en el capítulo que dello habla, cómo Cortés envió á
-Cristóbal de Olí con una armada á las Higueras y Honduras, y se alzó
-con ella; é como Cortés supo que Cristóbal de Olí se habia alzado con
-la armada, con favor de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, estaba
-muy pensativo; y como era animoso y no se dejaba mucho burlar en tales
-casos, y como ya habia hecho relacion dello á su majestad, como dicho
-tengo, en la carta que le escribió, y que entendia de ir ó enviar
-contra el Cristóbal de Olí á otros capitanes; en aquella sazon habia
-venido de Castilla á Méjico un caballero que se decia Francisco de las
-Casas, persona de quien se podia fiar, é su deudo de Cortés; acordó
-de enviar contra el Cristóbal de Olí cinco navíos bien artillados
-y bastecidos, y cien soldados, y entre ellos iban conquistadores
-de Méjico, de los que Cortés habia traido de la isla de Cuba en su
-compañía, que era un Pedro Moreno Medrano y un Juan Nuñez de Mercado y
-un Juan Bello, y otros que aquí no nombro, que murieron en el camino.
-
-Pues ya despachado el Francisco de las Casas con poderes muy bastantes
-y mandamientos para prender al Cristóbal de Olí, salió del puerto de
-la Veracruz, con sus navíos buenos y abastecidos, y con sus pendones
-con las armas Reales, y con buen tiempo llegó á una bahía que llamaron
-el triunfo de la Cruz, donde el Cristóbal de Olí tenia su armada, y
-allí junto poblada una villa que se llamó Triunfo de la Cruz, y segun
-ya otras veces he dicho en el capítulo que dello habla; y como el
-Cristóbal de Olí vió aquellos navíos surtos en su puerto, puesto que
-el Francisco de las Casas mandó poner en sus navíos banderas de paz,
-no lo tuvo por cierto el Cristóbal de Olí, ántes mandó apercebir dos
-carabelas muy artilladas con muchos soldados, y les defendió el puerto
-para no les dejar saltar en tierra.
-
-Y como aquello vió el de las Casas, que era hombre animoso, mandó sacar
-y echar á la mar sus bateles con muchos hombres apercebidos, y con
-unos tiros, falconetes y escopetas y ballestas, y él con ellos, con
-pensamiento de tomar tierra de una manera ó de otra, y el Cristóbal de
-Olí para defendella, tuvieron buena pelea, y el de las Casas echó una
-de las dos carabelas del contrario á fondo, y mató á cuatro soldados é
-hirieron á otros.
-
-Y como vió el Cristóbal de Olí que no tenia allí todos los soldados,
-porque los habia enviado pocos dias habia en dos capitanías, á entrar
-en un rio que llaman de Pechin, á prender á otro capitan que estaba
-conquistando en aquella provincia, que se decia Gil Gonzalez de Ávila,
-porque aquel rio del Pechin caia en la gobernacion del Golfo-Dulce, y
-estaba aguardando por horas á sus gentes, acordó el Cristóbal de Olí
-de demandar partidos de paz al Francisco de las Casas, porque bien
-entendió el Cristóbal de Olí que si tomaba tierra, que habian de venir
-á las manos, y por tener soldados juntos demandó las paces.
-
-Y el de las Casas acordó de estar aquella noche con sus navíos en la
-mar, apartado de tierra al reparo, ó esperando con intencion de se
-ir á otra bahía á desembarcar, y tambien porque cuando andaban las
-diferencias y pelea de la mar le dieron al de las Casas una carta
-secretamente que serian en su ayuda ciertos soldados de la parte de
-Cortés que estaban con el Cristóbal de Olí, y que no dejase de venir
-por tierra para prender al Cristóbal de Olí.
-
-Pues estando con este acuerdo, fué la ventura tal de Cristóbal de Olí,
-y desdicha del de las Casas, que hubo aquella noche un viento norte
-muy recio, y como es travesía en aquella costa, dió con los navíos de
-Francisco de las Casas al través en tierra, de manera que se perdió
-cuanto traia y se ahogaron treinta soldados, y todos los demas fueron
-presos y estuvieron sin comer dos dias, muy mojados del agua salada,
-porque en aquel tiempo llovia mucho, y tuvieron trabajo y frio; y el
-Cristóbal de Olí estaba muy gozoso y triunfante por tener preso al
-Francisco de las Casas, y á los demas soldados que prendió les hizo
-luego jurar que siempre serian en su ayuda, y serian contra Cortés si
-viniese á aquella tierra en persona; y como hubieron jurado, los soltó
-de las prisiones; solamente tuvo preso al Francisco de las Casas; y
-dende á poco tiempo vinieron sus capitanes que habia enviado á prender
-á Gil Gonzalez de Ávila; que, segun pareció, el Gil Gonzalez de Ávila
-habia venido por gobernador y capitan de Golfo-Dulce, y habia poblado
-una villa que la nombraron San Gil de Buena-Vista, que estaba obra de
-una legua del puerto que agora llaman Golfo-Dulce, porque el rio del
-Chipin en aquel tiempo era poblado de buenos pueblos, y el Gil Gonzalez
-no tenia consigo sino muy pocos soldados, porque habian adolecido todos
-los más, é dejaba poblada con todos los soldados la misma villa de San
-Gil de Buena-Vista.
-
-Y como el Cristóbal de Olí tuvo noticia dello, les envió á prender,
-y sobre no dejarse prender, le mataron ocho españoles de los de Gil
-Gonzalez y á un su sobrino, que se decia Gil de Ávila; y como el
-Cristóbal de Olí se vió con dos prisioneros que eran capitanes, estaba
-muy alegre y contento; y como tenia fama de esforzado, y ciertamente
-lo era por su persona, para que se supiese en todas las islas, lo
-escribió á la isla de Cuba á su amigo Diego Velazquez, y luego se fué
-dende el Triunfo de la Cruz la tierra adentro á un pueblo que en aquel
-tiempo estaba muy poblado, y habia otros muchos pueblos en aquella
-comarca; el cual pueblo se dice Naco, que agora está destruido él y
-todos los demas; y esto digo porque yo los vi y me hallé en ellos, y en
-San Gil de Buena-Vista y en el rio de Pichin y en el rio de Balama, y
-lo he andado en el tiempo que fuí con Cortés, segun más largamente lo
-diré cuando venga su tiempo y lugar.
-
-Volvamos á nuestra relacion: que ya que el Cristóbal de Olí estaba de
-asiento en Naco con sus prisioneros y copia de soldados, dende allí
-enviaba á hacer entradas á otras partes, y envió por capitan á un
-Briones, el cual Briones fué uno de los primeros consejeros para que
-se alzara el Cristóbal de Olí, y de suyo era bullicioso, y aun tenia
-cortadas las asillas bajas de las orejas, y decia el mismo Briones que
-estando en una fortaleza siendo soldado se las habian cortado porque no
-se queria dar él ni otros capitanes; el cual Briones ahorcaron despues
-en Guatimala por revolvedor y amotinador de ejércitos.
-
-Volvamos á nuestra relacion: pues yendo por capitan aquel Briones con
-gran copia de soldados, túvose fama en el real de Cristóbal de Olí que
-se habia alzado el Briones con todos los soldados que llevaba en su
-compañía, y se iba á la Nueva-España, y salió verdad.
-
-Y viendo esto Francisco de las Casas y el Gil Gonzalez de Ávila, que
-estaban presos y hallaban tiempo oportuno para matar á Cristóbal de
-Olí, y como andaban sueltos sin prisiones, por no tenellos en nada,
-porque se tenia por muy valiente el Cristóbal de Olí, muy secretamente
-se concertaron con los soldados y amigos de Cortés que en diciendo:
-«¡Aquí del Rey, y Cortés en su real nombre, contra este tirano!» le
-diesen de cuchilladas.
-
-Pues hecho este concierto, el Francisco de las Casas, medio burlando y
-riendo, le decia al Olí:
-
-—«Señor capitan, soltadme; iré á la Nueva-España á hablar á Cortés y á
-dalle razon de mi desbarate, é yo seré tercero para que vuestra merced
-quede con esta gobernacion y por su capitan, y mire que es su hechura
-de Cortés; pues mi prision no hace á su caso, ántes le estorbo en las
-conquistas.»
-
-Y el Cristóbal de Olí respondió que él estaba muy bien ansí, y que se
-holgaba de tener un tal varon en su compañía; y de que aquello vió el
-Francisco de las Casas le dijo:
-
-—«Pues mire bien vuesamerced por su persona, que un dia ó otro tengo de
-procurar de le matar.»
-
-Esto se lo decia medio burlando y riendo.
-
-Y al Cristóbal de Olí no se le dió nada por lo que le decia, y teníalo
-como cosa de burla; y como el concierto que he dicho estaba hecho por
-los amigos de Cortés, estando cenando á una mesa y habiendo alzado
-los manteles, y se habian ido á cenar los maestresalas y pajes, y
-estaban delante Juan Nuñez de Mercado y otros soldados de la parte de
-Cortés que sabian el concierto, el Francisco de las Casas y el Gil
-Gonzalez de Ávila cada uno tenia escondido un cuchillo de escribanía
-muy agudos como navajas, porque ningunas armas se las dejaban traer; y
-estando platicando con el Cristóbal de Olí de las conquistas de Méjico
-y ventura de Cortés, y muy descuidado el Cristóbal de Olí de lo que le
-avino, el Francisco de las Casas le echó mano de las barbas y le dió
-por la garganta con el cuchillo, que le traia hecho como una navaja
-para aquel efecto, y juntamente con él, el Gil Gonzalez de Ávila y
-los soldados de Cortés de presto le dieron tantas heridas, que no se
-pudo valer, y como era muy recio é membrudo y de muchas fuerzas, se
-escabulló dando voces:
-
-—«¡Aquí de los mios!»
-
-Mas como todos estaban cenando, ó su ventura fué tal que no acudieron
-tan presto, se fué huyendo á esconder entre unos matorrales, creyendo
-que los suyos le ayudarian, y puesto que vinieron de presto muchos
-dellos á le ayudar, el Francisco de las Casas daba voces y apellidando:
-
-—«¡Aquí del Rey é de Cortés contra este tirano; que ya no es tiempo de
-más sufrir sus tiranías!»
-
-Pues como oyeron el nombre de su majestad y de Cortés, todos los que
-venian á favorecer la parte del Cristóbal de Olí no osaron defenderle,
-ántes luego les mandó prender el de las Casas; y despues de hecho, se
-pregonó que cualquiera persona que supiese de Cristóbal de Olí y no
-le descubriese, muriese por ello; y luego se supo dónde estaba y le
-prendieron, y se hizo proceso contra él, y por sentencia que entrambos
-á dos capitanes dieron, le degollaron en la plaza de Naco; y ansí murió
-por se haber alzado por malos consejeros, con ser hombre muy esforzado,
-é sin mirar que Cortés le habia hecho su maese de campo y dado muy
-buenos indios, y era casado con una portuguesa que se decia doña Filipa
-de Araujo, y tenia una hija en ella.
-
-Y porque en el capítulo pasado tengo dicho el estatura de Cristóbal de
-Olí y facciones, y de qué tierra era y qué condicion tenia, en esto
-no diré más sino de que el Francisco de las Casas y Gil Gonzalez de
-Ávila se vieron libres, y su enemigo muerto, juntaron sus soldados,
-y entrambos á dos fueron capitanes muy conformes, y el de las Casas
-pobló á Trujillo y púsole aquel nombre porque era él natural de
-Trujillo de Extremadura; y el Gil Gonzalez envió mensajeros á San Gil
-de Buena-Vista, que dejaba poblada, á hacer saber lo que habia pasado,
-y á mandar á su teniente, que se decia Armenta, que se estuviesen
-poblados como los dejaba y no hiciesen alguna novedad, porque iba á la
-Nueva-España á demandar socorro é ayuda de soldados á Cortés, y que
-presto volveria.
-
-Pues ya todo esto que he dicho concertado, acordaron entrambos
-capitanes de se venir á Méjico á hacer saber á Cortés todo lo acaecido.
-
-Y dejallo hé aquí hasta su tiempo y lugar, y diré lo que Cortés
-concertó sin saber cosa ninguna de lo pasado que se hizo en Naco.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXIV.
-
-CÓMO HERNANDO CORTÉS SALIÓ DE MÉJICO PARA IR CAMINO DE LAS HIGUERAS EN
-BUSCA DE CRISTÓBAL DE OLÍ Y DE FRANCISCO DE LAS CASAS Y DE LOS DEMAS
-CAPITANES Y SOLDADOS; DÁSE CUENTA DE LOS CABALLEROS Y CAPITANES QUE
-SACÓ DE MÉJICO PARA IR EN SU COMPAÑÍA, Y DEL GRANDE APARATO Y SERVICIO
-QUE LLEVÓ HASTA LLEGAR Á LA VILLA DE GUACACUALCO, Y DE OTRAS COSAS QUE
-ENTÓNCES PASARON.
-
-
-Como el capitan Hernando Cortés habia pocos meses que habia enviado al
-Francisco de las Casas contra el Cristóbal de Olí, como dicho tengo en
-capítulo pasado, parecióle que por ventura no habria buen suceso la
-armada que habia enviado, y tambien porque le decian que aquella tierra
-era rica de minas de oro, y á esta causa estaba muy codicioso, ansí por
-las minas, como pensativo en los contrastes que podrian acaecer á la
-armada, poniéndosele por delante las desdichas que en tales jornadas
-la mala fortuna suele acarrear; y como de su condicion era de gran
-corazon, habíase arrepentido por haber enviado al Francisco de las
-Casas, sino haber ido él en persona, y no porque no conocia muy bien
-que el que envió era varon para cualquiera cosa de afrenta.
-
-Y estando en estos pensamientos, acordó de ir, y dejó en Méjico buen
-recaudo de artillería, ansí en las fortalezas como en las atarazanas,
-y dejó por gobernadores en su lugar como tenientes al tesorero Alonso
-de Estrada y al contador Albornoz, y si supiera de las cartas que al
-contador Albornoz hubo escrito á Castilla á su majestad diciendo mucho
-mal dél, no le dejara tal poder, y aun no sé yo cómo le aviniera por
-ello.
-
-Y dejó por su alcalde mayor al licenciado Zuazo, ya otras muchas veces
-por mí nombrado, y por teniente de alguacil mayor y su mayordomo de
-todas sus haciendas á un Rodrigo de Paz, su deudo, y dejó el mayor
-recaudo que pudo en Méjico, y encomendó á todos aquellos oficiales de
-la hacienda de su majestad, á quien dejaba el cargo de la gobernacion,
-que tuviesen muy grande cuidado de la conversion de los naturales, y
-ansimismo lo encomendó á un fray Toribio Motolinea, de la órden del
-señor San Francisco, y al Padre fray Bartolomé de Olmedo, de mí tantas
-veces nombrado, fraile de la órden de nuestra Señora de la Merced, é
-que tenia mucha mano y estimacion en todo Méjico, é lo merecia, porque
-era muy buen fraile é religioso.
-
-Y les encargó que mirasen no se alzase Méjico ni otras provincias; y
-porque quedase más pacífico y sin cabeceras de los mayores caciques,
-trajo consigo al mayor de Méjico, que se decia Guatemuz, otras muchas
-veces por mí memorado, que fué el que nos dió guerra cuando ganamos á
-Méjico, y tambien al señor de Tacuba, y á un Juan Velazquez, capitan
-del mismo Guatemuz, y á otros muchos principales, y entre ellos á
-Tapiezuela, que era muy principal; y aun de la provincia de Mechoacan
-trajo otros caciques, y á doña Marina la lengua, porque Jerónimo de
-Aguilar ya habia fallecido.
-
-Y trajo en su compañía muchos caballeros y capitanes vecinos de Méjico,
-que fueron Gonzalo de Sandoval, que era alguacil mayor, y Luis Marin
-y Francisco Marmolejo, Gonzalo Rodriguez de Ocampo, Pedro de Ircio,
-Avalos y Saavedra, que eran hermanos, y un Palacios Rubios, y Pedro
-de Saucedo el Romo, y Jerónimo Ruiz de la Mora, Alonso de Grado Santa
-Cruz, burgalés; Pedro de Solís Casquete, que ansí le llamábamos;
-Juan Jaramillo, Alonso Valiente, y un Navarrete y un Serna, y Diego
-de Mazariegos, primo del tesorero, y Gil Gonzalez de Benavides, y
-Hernan Lopez de Ávila y Gaspar de Garnica, y otros muchos que no se
-me acuerdan sus nombres; y trajo á fray Juan de las Varillas el de
-Salamanca, fraile de la Merced, y un clérigo y dos frailes franciscos,
-flamencos, buenos teólogos, que predicaban, y trajo por mayordomo á un
-Carranza y por maestresala á Juan de Iasso y á un Rodrigo Mañueco,
-y por botiller á Cervan Bejarano, y por repostero á un Fulano de San
-Miguel, que solia vivir en Guaxaca; por despensero á un Guinea, que
-ansimismo fué vecino de Guaxaca; y trajo grandes vajillas de oro y de
-plata, y quien tenia cargo de la plata era un Tello de Medina, y por
-camarero un Salazar, natural de Madrid; por médico á un licenciado Pero
-Lopez, vecino que fué de Méjico, y cirujano á maese Diego de Pedraza,
-y otros muchos pajes, y uno dellos era don Francisco de Montejo, el
-cual fué capitan en Yucatan el tiempo andando, no digo al adelantado
-su padre; y dos pajes de lanza, que el uno se decia Puebla, y ocho
-mozos de espuelas, y dos cazadores halconeros, que se decian Perales
-y Garcicaro y Álvaro Montañés; y llevó cinco chirimías y sacabuches
-y dulzainas, y un volteador, y otro que jugaba de manos y hacia
-títeres, y caballerizo Gonzalo Rodriguez de Ocampo, y acémilas con tres
-acemileros españoles, y una gran manada de puercos, que venian comiendo
-por el camino; y venian con los caciques que dicho tengo sobre tres mil
-indios mejicanos con sus armas de guerra, sin otros muchos que eran de
-su servicio de aquellos caciques.
-
-É ya que estaba Cortés de partida para venir su viaje, viendo el
-factor Salazar y el veedor Chirinos, que quedaban en Méjico, que no
-les dejaba Cortés cargo ninguno ni se hacia tanta cuenta dellos como
-quisieran, acordaron de se hacer muy amigos del licenciado Zuazo y de
-Rodrigo de Paz y de todos los amigos y viejos conquistadores de Cortés
-que quedaban en Méjico, y todos juntos le hicieron un requirimiento
-á Cortés que no salga de Méjico, sino que gobierne la tierra, y le
-ponen por delante que se alzará toda la Nueva-España, y sobre ello
-pasaron grandes pláticas y respuestas de Cortés á los que le hacian el
-requirimiento; y de que no le pudieron convencer á que se quedase, dijo
-el factor y el veedor que le querian venir á servir y acompañarle hasta
-Guacacualco, que por allí era su viaje.
-
-Pues ya partidos de Méjico de la manera que he dicho, saber yo decir
-los grandes recebimientos y fiestas que en todos los pueblos por donde
-pasaban se les hacia, fuera cosa maravillosa; y más se le juntaron en
-el camino de otros cincuenta soldados y gente estravagante, nuevamente
-venidos de Castilla, y Cortés les mandó ir por dos caminos hasta
-Guacacualco, porque para todos juntos no habria tantos bastimentos.
-
-Pues yendo por sus jornadas el factor, Gonzalo de Sandoval y el veedor,
-íbanle haciendo mil servicios á Cortés, en especial el factor, que
-cuando con Cortés hablaba estaba la gorra quitada hasta el suelo, y
-con muy grandes reverencias y palabras delicadas y de grande amistad,
-y con retórica muy subida, le iba diciendo que se volviese á Méjico y
-no se pusiese en tan largo y trabajoso camino, y poniéndole por delante
-muchos inconvenientes; y aun algunas veces por le complacer iba
-cantando por el camino junto á Cortés, y decia en los cantares:
-
-—«Ay tio, volvámonos; ay tio, volvámonos;»
-
-Y respondia Cortés cantando:
-
-—«Adelante, mi sobrino; adelante, mi sobrino, y no creais en agüeros;
-que será lo que Dios quisiere; adelante, mi sobrino,» etc.
-
-Dejemos de hablar en el factor y de sus blandas y delicadas palabras, y
-diré cómo en el camino, en un pueblezuelo de un Ojeda el tuerto, cerca
-de otro pueblo que se dice Orizaba, se casó Juan Jaramillo con doña
-Marina la lengua delante de testigos.
-
-Pasemos adelante, y diré cómo iban camino de Guacacualco, y llegan á un
-pueblo grande que se dice Guazpaltepeque, que era de la encomienda de
-Gonzalo de Sandoval, y como lo supimos en Guacacualco, que venia Cortés
-con tanto caballero, ansí alcalde mayor como capitanes, y todo el
-cabildo y regidores, fuimos treinta y tres leguas á le recebir y dalle
-el parabien-venido, como quien va á ganar beneficio; y esto digo aquí
-para que vean los curiosos letores é otras personas cuán tenido y aun
-temido estaba Cortés, porque no se hacia más de lo que él queria, ahora
-sea bueno ó malo; y dende Guazpaltepeque fué caminando á nuestra villa,
-y en un rio grande que hay en el camino comenzó á tener contrastes,
-porque al pasar se le trastornaron tres canoas y se le perdió cierta
-plata y ropa, y aun al Juan Jaramillo se le perdió la mitad de su
-fardaje, y no se pudo saber cosa ninguna á causa que estaba el rio
-lleno de lagartos muy grandes; y dende allí fuimos á un pueblo que se
-dice Uluta, y hasta llegar á Guacacualco le fuimos acompañando, y todo
-por poblado; y quiero decir el gran recaudo de canoas que teniamos ya
-mandado que estuviesen aparejadas y atadas de dos en dos en el gran rio
-junto á la villa, que pasaban de trecientas.
-
-Pues el gran recebimiento que le hicimos con arcos triunfales y con
-ciertas emboscadas de cristianos é moros, y otros grandes regocijos é
-invenciones de fuegos, y le aposentamos lo mejor que pudimos, ansí á
-Cortés como á todos los que traia en su compañía; y estuvo allí seis
-dias, y siempre el factor le iba diciendo que se volviese del camino
-que iba, y que mirase á quién dejaba en su poder; que tenia al contador
-por muy revoltoso y doblado, amigo de novedades, y que el tesorero se
-jactanciaba que era hijo del Rey católico, y que no sentia bien de
-algunas cosas de pláticas que en ellos vió que hablaban en secreto
-despues que les dió el poder, y aun de ántes; y demas desto, ya en el
-camino tenia Cortés cartas que enviaba dende Méjico diciendo mal de su
-gobernacion de los que dejaba, y dello avisaban al factor sus amigos;
-y sobre ello decia el factor á Cortés que tambien sabria él gobernar,
-y el veedor que allí estaba delante, como los que dejaba en Méjico, y
-se le ofrecieron por muy servidores; y decia tantas cosas melosas y
-con tan amorosas palabras, que le convenció para que le diese poder al
-factor y al veedor Chirinos para que fuesen gobernadores, y fué con
-esta condicion: que si viesen que el Estrada y el Albornoz no hacian lo
-que debian al servicio de nuestro Señor y de su majestad, gobernasen
-ellos solos.
-
-Estos poderes fueron causa de muchos males y revueltas que hubo en
-Méjico, como diré de que haya pasado cuatro capítulos é hayamos hecho
-un muy trabajoso camino, y hasta le haber acabado y estar en una villa
-que se llama Trujillo no contaré en esta relacion lo acaecido en
-Méjico; pero diré que el padre fray Bartolomé de Olmedo y los frailes
-de San Francisco murmuraban de Cortés porque habia dado estos poderes,
-y decian que plegue á Dios no haya Cortés arrepentimiento dello; y
-no decian muy mal, como luego veremos; pero poco importó que ellos
-lo murmurasen, que no hacia Cortés mucha monta dellos, aunque eran
-buenos frailes, porque no les tenia tanta voluntad como al padre fray
-Bartolomé de Olmedo, que era siempre su consejero.
-
-Pero dejemos esto, y diré que cuando se despidieron el factor y el
-veedor de Cortés para se volver á Méjico, ¡con cuántos cumplimientos
-y abrazos! Y tenia el factor una manera como de sollozos, que parecia
-que queria llorar al despedirse, y con sus provisiones en el seno de
-la manera que él las quiso notar, y el secretario, que se decia Alonso
-Valiente, que era su amigo, las hizo.
-
-Vuélvense para Méjico, y con ellos Hernan Lopez de Ávila, que estaba
-malo de dolores y tullido de bubas, y dejémosles ir su camino; que
-no tocaré en esta relacion en cosa ninguna de los grandes alborotos y
-zizañas que en Méjico hubo, hasta su tiempo y lugar, desque hubiéremos
-llegado con Cortés todos los caballeros por mí nombrados, con otros
-muchos que salimos de Guacacualco, y hasta que ya hayamos hecho esta
-tan trabajosa jornada, que estuvimos en punto de nos perder, segun
-adelante diré: y porque en una sazon acaecen dos ó tres cosas, y por no
-quebrar el hilo de lo uno por decir de lo otro, acordé de seguir el de
-nuestro trabajosísimo camino.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXV.
-
-DE LO QUE CORTÉS ORDENÓ DESPUES QUE SE VOLVIÓ EL FACTOR Y VEEDOR Á
-MÉJICO, Y DEL TRABAJO QUE LLEVAMOS EN EL LARGO CAMINO, Y DE LOS GRANDES
-PUENTES QUE HICIMOS, Y HAMBRE QUE PASAMOS EN DOS AÑOS Y TRES MESES QUE
-TARDAMOS EN ESTE VIAJE.
-
-
-Despues de despedidos el factor y el veedor, lo primero que mandó
-Cortés fué escribir á la Villa-Rica á un su mayordomo, que se decia
-Simon de Cuenca, que cargase dos navíos que fuesen de poco porte, de
-bizcocho de maíz, porque en aquella sazon no se cogia pan de trigo en
-Méjico, y seis pipas de vino y aceite y vinagre y tocinos, herraje, y
-otras cosas de bastimentos, y mandó que se fuesen costa á costa del
-norte, y que le escribiria y haria saber dónde habia de aportar, y que
-el mismo Simon de Cuenca viniese por capitan; y luego mandó que todos
-los vecinos de Guacacualco fuésemos con él, que no quedaron sino los
-dolientes.
-
-Ya he dicho otras veces que estaba poblada aquella villa de los
-conquistadores más antiguos de Méjico, y todos los más hijosdalgo, que
-se habian hallado en las conquistas pasadas de Méjico, y en el tiempo
-que habiamos de reposar de los grandes trabajos y procurar de haber
-algunos bienes y granjerías, nos mandó ir jornada de más de quinientas
-leguas, y toda la más tierra por donde íbamos de guerra, y dejamos
-perdido cuanto teniamos, y estuvimos en el viaje más de dos años y tres
-meses.
-
-Pues volviendo á nuestra plática, ya estábamos todos apercebidos con
-nuestras armas y caballos, que no le osábamos decir de no; é ya que
-alguno se lo decia, por fuerza le hacia ir; y éramos por todos, ansí
-los de Guacacualco como los de Méjico, sobre ducientos y cincuenta
-soldados, y los ciento y treinta de á caballo, y los demas escopeteros
-y ballesteros, sin otros muchos soldados nuevamente venidos de
-Castilla; y luego me mandó á mí que fuese por capitan de treinta
-españoles y de tres mil indios mejicanos, y fuese á unos pueblos que
-estaban de guerra, que se decian Cimatan, é que en aquellos pueblos
-mantuviese los tres mil indios mejicanos, y si los naturales de aquella
-provincia estuviesen de paz ó se viniesen á someter al servicio de su
-majestad, que no les hiciese enojo ni fuerza ninguna, salvo mandar dar
-de comer á aquellas gentes; y si no quisiesen venir, que los enviase á
-llamar tres veces de paz, de manera que lo entendiesen muy bien, é por
-ante un escribano que iba conmigo é testigos; y si no quisiesen venir,
-que les diese guerra, y para ello me dió poder y sus instrucciones,
-las cuales tengo hoy dia firmadas de su nombre y de su secretario
-Alonso Valiente; y ansí hice aquel viaje como lo mandó, quedando de paz
-aquellos pueblos; mas dende á pocos meses, como vieron que quedaban
-pocos españoles en Guacacualco, é íbamos los conquistadores con Cortés,
-se tornaron á alzar, y luego salí con mis soldados españoles é indios
-mejicanos al pueblo donde Cortés mandó que saliese, que se decia
-Iquinuapa.
-
-Volvamos á Cortés y á su viaje: que salió de Guacacualco y fué á
-Tonala, que hay ocho leguas, y luego pasó un rio en canoas y fué á otro
-pueblo que se dice el Ayagualulco, y pasó otro rio en canoas, y dende
-el Ayagualulco pasó siete leguas de allí un estero que entra en el mar,
-y le hicieron una puente que habia de largo cerca de medio cuarto de
-legua; cosa espantosa cómo la hicieron en el estero, porque siempre
-Cortés enviaba adelante dos capitanes de los vecinos de Guacacualco, y
-uno dellos se decia Francisco de Medina, hombre diligente, que sabia
-muy bien mandar á los naturales desta tierra.
-
-Pasada aquella gran puente, fué por unos pueblezuelos, hasta llegar á
-otro gran rio que se dice Mazapa, que es el que viene de Chiapa, que
-los marineros llaman rio de dos bocas; allí tenian muchas canoas atadas
-de dos en dos; y pasado aquel gran rio, fué por otros pueblos, adonde
-yo salí con mi compañía de soldados, que se dice Iquinapa, como dicho
-tengo, y dende allí pasó otro rio en puentes que hicimos de maderos,
-y luego un estero, y llegó á otro gran pueblo que se dice Copilco, y
-dende allí comienza la provincia que llaman la Chontalpa, y estaba toda
-muy poblada y llena de huertas de cacao, y muy de paz; y dende Copilco
-pasamos por Nacaxuxuica, y llegamos á Zagutan, y en el camino pasamos
-otro rio por canoas.
-
-Aquí se le perdió á Cortés cierto herraje; y este pueblo cuando á él
-allegamos estaba de paz, y luego á la noche se fueron huyendo los
-moradores dél, y se pasaron de la parte de un gran rio entre unas
-ciénagas, y mandó Cortés que les fuésemos á buscar por los montes,
-que fué cosa bien inconsiderada é sin provecho aquello que mandó,
-y los soldados que los fuimos á buscar pasamos aquel gran rio con
-harto trabajo, y trujimos siete principales y gente menuda; mas poco
-aprovecharon, que luego se volvieron á huir, y quedamos solos y sin
-guias.
-
-En aquella sazon vinieron allí los caciques de Tabasco con cincuenta
-canoas cargadas de maíz y bastimento; tambien vinieron unos indios de
-los pueblos de mi encomienda que en aquella sazon yo tenia, é trajeron
-cargadas ciertas canoas de bastimentos; los cuales pueblos se dicen
-Teapan; é fuimos á Tepetitan é Iztapa, y en el camino habia un rio muy
-caudaloso que se dice Chilapa, y estuvimos cuatro dias en hacer barcas.
-
-Yo dije á Cortés que el rio arriba, por relacion que tenia, habia un
-pueblo que se dice Chilapa, que es del nombre del mismo rio, que seria
-bien enviar cinco indios de los que traiamos por guias en una canoa
-quebrada que allí hallamos, y les enviase á decir que trajesen canoas;
-y con los cinco indios fué un soldado, y como se lo dije á Cortés;
-y ansí lo mandó; y fueron el rio arriba é toparon dos caciques que
-traian seis grandes canoas y bastimento, y con aquellas canoas y barcas
-pasamos, y estuvimos cuatro dias en el pasaje; y dende allí fuimos
-á Tepetitan, y hallámosle despoblado y quemadas las casas; y segun
-supimos, habíanles dado guerra otros pueblos y llevado mucha gente
-cautiva, y quemado el pueblo de pocos dias pasados, y en todos los tres
-dias que anduvimos de camino, despues de pasado el rio de Chilapa, era
-muy cenagoso, y atollaban los caballos hasta las cinchas, y habia muy
-grandes campos.
-
-Y desde allí fuimos á otro pueblo que se dice Iztapa, y de miedo se
-fueron los indios, y se pasaron de la parte de otro rio muy caudaloso,
-y fuímoslos á buscar, y trajimos los caciques y muchos indios con
-sus mujeres y hijos, y Cortés las habló con halagos, y mandó que les
-volviésemos cuatro indias y tres indios que les habiamos tomado en los
-montes; y en pago dello, y de buena voluntad, trajeron presentadas,
-á Cortés ciertas piezas de oro de poca valía; y estuvimos en este
-pueblo tres dias, porque habia buena yerba para los caballos y mucho
-maíz, y decia Cortés que era buena tierra para poblar allí una villa;
-porque tenia nueva que en los rededores, habia buenas poblaciones para
-servicio de la tal villa.
-
-Y en este pueblo de Iztapa se informó Cortés de los caciques y
-mercaderes de los naturales del mismo pueblo, el camino que habiamos
-de llevar; y aun les mostró Cortés un paño de nequen que traia de
-Guacacualco, donde venian señalados todos los pueblos del camino;
-por donde habiamos de ir hasta Huyacala, que en su lengua se dice la
-Gran Acala, porque habia otro pueblo que se decia Acala la Chica; y
-allí dijeron que en todo lo más de nuestro camino habia muchos rios y
-esteros, y para llegar á otro pueblo que se dice Tamaztepeque habia
-otros tres rios y un gran estero, y que habiamos de estar en el camino
-tres jornadas; y desque aquello entendió Cortés é supo de los rios, les
-rogó que fuesen todos los caciques á hacer puentes y llevasen canoas, y
-no lo hicieron; y con maíz tostado y otras legumbres hicimos mochila
-para los tres dias, creyendo que era como lo decian, y por echarnos de
-sus casas dijeron que no habia más jornada, y habia siete jornadas,
-y hallamos los rios sin puentes ni canoas, y hubimos de hacer una
-puente de muy gruesos maderos, por donde pasaron los caballos, y todos
-nuestros soldados y capitanes fuimos en cortar la madera y acarrealla,
-y los mejicanos ayudando lo que podian; y estuvimos en hacella tres
-dias, que no teniamos qué comer sino yerbas y unas raices de unas que
-llaman en esta tierra quecuexque, montesinas, las cuales nos abrasaron
-las lenguas y bocas.
-
-Pues ya pasado aquel esteron, no hallábamos camino ninguno, y hubimos
-de abrirle con las espadas á manos, y anduvimos dos dias por el camino
-que abrimos, creyendo que iba derecho al pueblo; y una mañana tomamos
-el mismo camino que abrimos y desque Cortés lo vió, queria reventar
-de enojo, y como oyó él murmurar del mal que decian dél y aun de su
-viaje, con la gran hambre que habia, y que no miraba más de su apetito,
-sin pensar bien lo que hacia, y que era mejor que nos volviésemos para
-Méjico que no morir todos de hambre.
-
-Pues otra cosa habia, que eran los montes muy altos en demasía y
-espesos, y á mala vez podiamos ver el cielo, pues ya que quisieron
-subir en algunos árboles para atalayar la tierra, no vian cosa ninguna,
-segun eran muy cerradas todas las montañas; y las guias que traiamos
-las dos huyeron, y la otra que quedaba estaba malo, que no sabia dar
-razon de camino ni de otra cosa; y como Cortés en todo era diligente, y
-por falta de solicitud no se descuidaba, traiamos una aguja de marear,
-y á un piloto que se decia Pedro Lopez, y con el dibujo del paño que
-traiamos de Guacacualco, donde venian señalados los pueblos, mandó
-Cortés que fuésemos con el aguja por los montes, y con las espadas
-abriamos caminos hácia el leste, que era la señal del paño donde estaba
-el pueblo; y aun dijo Cortés que si otro dia estábamos sin dar en
-pueblo, que no sabia qué hiciésemos; y muchos de nuestros soldados, y
-aun todos los más, deseábamos volvernos á la Nueva-España; y todavía
-seguiamos nuestra derrota por los montes, y quiso Dios que vimos unos
-árboles antiguamente cortados, y luego una vereda chica, é yo y el
-Pedro Lopez, que íbamos delante abriendo camino con otros soldados,
-volvimos á decir á Cortés que se alegrase, que habia estancias; con lo
-cual todo nuestro ejército tomó mucho contento; y ántes de llegar á las
-estancias estaba un rio y ciénagas, mas con harto trabajo lo pasamos
-de presto, y dimos en el pueblo, que aquel dia se habia despoblado, y
-hallamos muy bien de comer maíz y frisoles y otras legumbres; y como
-íbamos muertos de hambre, dímonos buena hartazga, y aun los caballos se
-reformaron, y por todos muchas gracias á Dios; y ya en el camino se
-habia muerto el volteador que llevábamos, ya por mí nombrado, y otros
-tres españoles de los recien venidos de Castilla; pues indios de los de
-Mechoacan y mejicanos morian muchos, é otros muchos caian malos y se
-quedaban en el camino como desesperados.
-
-Pues como estaba despoblado aquel pueblo, y no teniamos lengua ni
-quien nos guiase, mandó Cortés que fuésemos dos capitanes por los
-montes y estancias á los buscar, y en unas canoas que estaban en un
-gran rio junto al pueblo fueron otros soldados y dieron con muchos
-indios de aquel pueblo, y con buenas palabras y halagos vinieron sobre
-treinta dellos, y todos los más caciques y papas; y Cortés les habló
-amorosamente con doña Marina, y trajeron mucho maíz y gallinas, y
-señalaron el camino que habiamos de llevar hasta otro pueblo que se
-dice Izguatepeque, el cual estaba tres jornadas, que serian diez y
-seis leguas; y ántes de llegar á él estaba otro pueblo sujeto deste
-Tamaztepeque, donde salimos.
-
-Ántes que pase más adelante, quiero decir que con gran hambre que
-traiamos, así españoles como mejicanos, pareció ser que ciertos
-caciques de Méjico apañaron dos ó tres indios de los pueblos que
-dejábamos atrás, y traíanlos escondidos con sus cargas, á manera y
-trage como ellos, y con la hambre, en el camino los mataron y los
-asaron en hornos que para ello hicieron debajo de tierra y con piedras,
-como en su tiempo lo solian hacer en Méjico, y se los comieron; y
-asimismo habian apañado las dos guias que traimos, que se habian
-huido, y se los comieron; y alcanzólo á saber Cortés, y mandó llamar
-á los caciques mejicanos, y riñó malamente con ellos, que si otra tal
-hacian que los castigaria; y predicó un Fraile francisco de los que
-traiamos, cosas muy santas y buenas; y de que hubo acabado el sermon,
-mandó Cortés por justicia quemar á un indio mejicano por la muerte de
-los indios que comieron, puesto que supo que todos eran culpantes en
-ello, porque pareciese que hacia justicia, y que él no sabia de otros
-culpantes sino el que quemó.
-
-Dejemos de contar muy por extenso otros muchos trabajos que pasábamos,
-y cómo las chirimías y sacabuches y dulzainas que Cortés traia, que
-otra vez he hecho memoria dellos, como en Castilla eran acostumbrados
-á regalos y no sabian de trabajos y con la hambre habian adolecido y
-no le daban música, excepto uno, y renegábamos todos los soldados de
-lo oir, y deciamos que parecian zorros ó adibes que aullaban, que más
-valiera tener maíz que comer que música.
-
-Volvamos á nuestra relacion, y diré cómo algunas personas me han
-preguntado que cómo habiendo tanta hambre como dicho tengo, por que
-no comiamos la manada de los puercos que traian para Cortés, pues á
-la necesidad de hambre no hay ley; y viendo la hambre que habia, que
-Cortés los habia de mandar repartir por todos en tales tiempos.
-
-Á esto digo que ya habia echado fama uno que venia por dispensero y
-mayordomo de Cortés, que se decia Guinea y era hombre doblado, y hacia
-en creyente que en los rios al pasar dellos los habian comido tiburones
-y lagartos; y porque no los viésemos venian siempre cuatro jornadas
-atrás rezagados; y demas desto, para tantos soldados como éramos, para
-un dia no habia en todos ellos, y á esta causa no se comieron; y demas
-desto, para no enojar á Cortés.
-
-Dejemos esta plática, y diré que siempre por los pueblos y caminos por
-donde pasábamos dejábamos puestas cruces donde habia árboles para se
-labrar, en especial ceibas, y quedaban señaladas las cruces, y son más
-fijas hechas en aquellos árboles que no de maderos, porque crece la
-corteza y quedan más perfectas, y quedaban cartas en partes que las
-pudiesen leer, y decia en ellas: «Por aquí pasó Cortés en tal tiempo;»
-y esto se hacia porque si viniesen otras personas en nuestra busca
-supiesen cómo íbamos adelante.
-
-Volvamos á nuestro camino para ir á Ciguatepecad, que fueron con
-nosotros sobre veinte indios de aquel pueblo de Tamaztepeque, y nos
-ayudaron á pasar dos rios y en barcas y canoas, y aun fueron por
-mensajeros á decir á los caciques del pueblo donde íbamos que no
-hubiesen miedo, que no los hariamos ningun enojo; y así, aguardaron en
-sus casas muchos dellos; y lo que allí pasó diré adelante.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXVI.
-
-CÓMO DESQUE HUBIMOS LLEGADO AL PUEBLO DE CIGUATEPECAD ENVIÓ CORTÉS POR
-CAPITAN Á FRANCISCO DE MEDINA PARA QUE, TOPANDO Á SIMON DE CUENCA,
-VINIESEN CON LOS DOS NAVÍOS YA OTRA VEZ POR MÍ MEMORADOS AL TRIUNFO DE
-LA SANTA CRUZ, AL GOLFO-DULCE, Y DE LO QUE MÁS PASÓ.
-
-
-Pues como hubimos llegado á este pueblo que dicho tengo, Cortés halagó
-mucho á los caciques y principales y les dió buenos chalchinuíes de
-Méjico, y se informaron á qué parte salia un rio muy caudaloso y recio
-que junto á aquel pueblo pasaba, y le dijeron que iba á dar en unos
-esteros donde habia una poblacion que se dice Gueyatasta, y que junto
-dél estaba otro gran pueblo que dice Xicalango; parecióle á Cortés que
-seria bien luego enviar dos españoles en canoas para que saliesen á
-la costa del Norte y supiesen del capitan Simon de Cuenca y sus dos
-navíos, que habia mandado cargar de vituallas para el camino que dicho
-tengo, y escribióle haciéndole saber nuestros trabajos y que saliese
-por la costa adelante; y despues de bien informado cómo podria ir por
-aquel rio hasta las poblaciones por mí dichas, envió dos españoles, y
-el más principal dellos, que ya le he nombrado otras veces, se decia
-Francisco de Medina, y dióle poder para ser capitan, juntamente con
-el Simon de Cuenca, que este Medina era muy diligente y tenia lengua
-de toda la tierra, y este fué el soldado que hizo levantar el pueblo
-de Chamula cuando fuimos con el capitan Luis Marin á la conquista de
-Chiapa, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y valiera más
-que tal poder nunca le diera Cortés, por lo que en adelante acaeció,
-y es, que fué por el rio abajo hasta que llegó adonde el Simon de
-Cuenca estaba con sus dos navíos en lo de Xicolango, esperando nuevas
-de Cortés, y despues de dadas las cartas de Cortés, presentó sus
-provisiones para ser capitan, y sobre el mandar tuvieron palabras
-entrambos capitanes, de manera que vinieron á las armas, y de la
-parte del uno y del otro murieron todos los españoles que iban en el
-navío, que no quedaron sino seis ó siete; y cuando vieron los indios
-de Xicalango é Gueyatasta aquella revuelta, dan en ellos y acabáronlos
-de matar á todos, é queman los navíos, que nunca supimos cosa ninguna
-dellos hasta de ahí á dos años y medio.
-
-Dejemos más de hablar en esto, y volvamos al pueblo donde estábamos,
-que se dice Ciguatepecad, y diré cómo los indios principales dijeron
-á Cortés que habia dende allí á Gueyacala tres jornadas y que en
-el camino habia de pasar dos rios, y el uno dellos era muy hondo y
-ancho, y luego habia unos malos tremedales y grandes ciénagas, y
-que si no tenia canoas que no podria pasar caballos ni aun ninguno
-de su ejército; y luego Cortés envió á dos soldados con tres indios
-principales de aquel pueblo para que se lo mostrasen y tanteasen el
-rio y ciénagas, y viesen de qué manera podriamos pasar, é que trajesen
-buena relacion dellos; y llamábanse los soldados que envió, Martin
-García, y era valenciano y alguacil de nuestro ejército, y el otro se
-decia Pedro de Ribera; y el Martin García, que era á quien más se lo
-encomendó Cortés, vió los rios, y con unas canoas chicas que tenian
-en el mismo rio lo vió, y miró que con hacer puentes podria pasar, y
-no curó de ver las malas ciénagas que estaban una legua adelante; y
-volvió á Cortés y le dijo que con hacer puentes podrian pasar, creyendo
-que las ciénagas no eran trabajosas, como despues las hallamos; y
-luego Cortés me mandó á mí y á un Gonzalo Mejía, y mandó que fuésemos
-con ciertos principales de Ciguatepecad á los pueblos de Acala, y que
-halagásemos á los caciques y con buenas palabras los atrajésemos para
-que no huyesen, porque aquella poblacion de Acala eran sobre veinte
-pueblezuelos, dellos en tierra firme y otros en unas como isletas, y
-todo se andaba en canoas por rios y esteros; y llevamos con nosotros
-los tres indios de los de Ciguatepecad por guias, y la primera noche
-que dormimos en el camino se nos huyeron, que no osaron ir con
-nosotros; porque, segun despues supimos, eran sus enemigos y tenian
-guerra unos con otros; y sin guias hubimos de ir, y con trabajos
-pasamos las ciénagas; y llegados al primer pueblo de Acala, puesto que
-estaban alborotados y parecia estar de guerra, con palabras amorosas
-y con dalles unas cuetas les halagamos, y les rogamos que fuesen á
-Ciguatepecad á ver á Malinche y le llevasen de comer.
-
-Pareció ser que el dia que llegamos á aquel pueblo no sabian nuevas
-ningunas de cómo habia venido Cortés y que traia mucha gente, así de á
-caballo como mejicanos, é otro dia tuvieron nueva de indios mercaderes
-del gran poder que traia, y los caciques mostraron más voluntad de
-enviar comida que cuando llegamos, y dijeron que cuando hubiese llegado
-á aquellos pueblos le servirian y harian lo que pudiesen en dalle de
-comer, y en cuanto ir adonde estaba, que no querian ir, porque eran sus
-enemigos.
-
-Pues estando que estábamos en estas pláticas con los caciques, vinieron
-dos españoles con cartas de Cortés, en que me mandaba que con todo el
-bastimento que pudiese haber saliese de allí á tres dias de camino con
-ello, por causa que ya le habian despoblado toda la gente de aquel
-pueblo donde le habia dejado, y me hizo saber que venia ya camino
-de Acala, y que no habia traido maíz ninguno ni lo hallaba, y que
-pusiese mucha diligencia en los caciques no se ausentasen; y tambien
-los españoles que me trajeron las cartas me dijeron cómo Cortés habia
-enviado el rio arriba de Ciguatepecad cuatro españoles, y los tres
-dellos de los nuevamente venidos de Castilla, en canoas, á demandar
-bastimento á otros pueblos que decian que estaban allí cerca, y que no
-habian vuelto y que creian que los habian muerto, y así salió verdad.
-
-Volvamos á Cortés, que comenzó de caminar, y en dos dias llegó al
-gran rio que ya otras veces he dicho, y luego puso mucha diligencia
-en hacer una puente, y fué con tanto trabajo y con maderos gruesos y
-grandes que, despues de hecha, se admiraron los indios de Acala del
-haber de tal manera puesto los maderos, y estúvose en hacer cuatro
-dias; y como salió Cortés del pueblo ya otras veces por mí nombrado
-con todos sus soldados, no traian maíz ni bastimento, y con los cuatro
-dias que estuvo en el camino pasaron muy gran hambre é trabajo, é lo
-peor de todo, que no sabian si adelante ternian maíz ó si estaba de paz
-aquella provincia; aunque algunos soldados viejos se remediaban con
-cortar árboles muy altos que parecen palmas, que tienen por fruta unas
-al parecer de nueces muy encarceladas, y aquellas asaban y quebraban y
-comian.
-
-Dejemos de hablar en esta hambre, y diré cómo la misma noche que
-acabaron de hacer la puente llegué yo con mis tres compañeros y con
-ciento y treinta cargas de maíz y ochenta gallinas y miel y frisoles y
-sal, y otras frutas, y como llegué de noche ya que escurecia, estaban
-todos los más soldados aguardando el bastimento, porque ya sabian que
-yo habia ido á lo traer; y Cortés les decia á los capitanes y soldados
-que tenia esperanza en Dios que presto tendrian todos de comer, pues
-que yo habia ido á Acala para traello, si no me habian muerto los
-indios, como mataron á los otros cuatro españoles que envió á buscar
-comida.
-
-É volviendo á nuestra materia: así como llegué con el maíz y bastimento
-á la puente, como era de noche, cargaron todos los soldados dello y lo
-tomaron todo, que no dejaron á Cortés ni á ningun capitan ni á Sandoval
-cosa ninguna, con dar voces:
-
-—«Dejadlo, que es para el capitan Cortés.»
-
-Y asimismo su mayordomo Carranza, que así se llamaba, y el despensero
-Guinea daban voces y se abrazaban con el maíz, que les dejasen siquiera
-una carga; y como era de noche, decíanle los soldados:
-
-—«Buenos puercos habeis comido vosotros y Cortés, y nos habeis visto
-morir de hambre é no nos dábades nada dellos.»
-
-Y no curaban de cosa que les decian, sino que todo se lo apañaban.
-
-Pues como Cortés supo que se lo habian tomado y que no le dejaron cosa
-ninguna, renegaba de la paciencia y pateaba, y estaba tan enojado,
-que decia que queria hacer pesquisa y castigar á quien se lo tomó, é
-dijeron lo de los puercos que comió.
-
-Y como vió y consideró que el enojo era por demas y dar voces en
-desierto, me mandó llamar á mí, y muy enojado me dijo que cómo puse tal
-cobro en el bastimento.
-
-Yo le dije que procurara su merced de enviar adelante guardias para
-ello, y aunque él en persona estuviera guardándolo, se lo tomaran,
-porque le guarde Dios de la hambre, que no tiene ley; y como vió que
-no habia remedio ninguno, y que tenia mucha necesidad, me halagó con
-palabras melosas, estando delante el capitan Gonzalo de Sandoval, y me
-dijo:
-
-—«Oh señor hermano Bernal Diaz del Castillo, por amor de mí, que si
-dejastes algo escondido en el camino, que partais conmigo, que bien
-creido tengo de vuestra buena diligencia que traeríades para vos y para
-vuestro amigo Sandoval.»
-
-Y como vi sus palabras y de la manera que lo dijo, hube lástima dél; y
-tambien Sandoval me dijo:
-
-—«Pues yo juro á tal, tampoco tengo un puño de maíz de que tostar y
-hacer cacalote.»
-
-Y entónces concerté y dije que conviene que esta noche al cuarto de
-la modorra, despues que esté reposado el real, vamos por doce carros
-de maíz y veinte gallinas y tres jarros de miel y frisoles y sal, y
-dos indias para hacer pan, que me dieron en aquellos pueblos para mí,
-y hemos de venir de noche, que nos lo arrebatarán en el camino los
-soldados, y esto hemos de partir entre vuestra merced y Sandoval y
-yo é mi gente; y él se holgó en el alma y me abrazó; y Sandoval dijo
-que queria ir aquella noche conmigo por el bastimento, y lo trajimos,
-con que pasaron aquella hambre, y tambien le dí una de las dos indias
-á Sandoval; é preguntó Cortés si los frailes tenian qué comer, é yo
-le respondí que cuidaba Dios mejor dellos que él, porque todos los
-soldados les daban de lo que habian tomado por la noche, é que no
-moririan de hambre.
-
-He traido aquí esto á la memoria para que vean en cuánto trabajo se
-ponen los capitanes en tierras nuevas; que á Cortés, que era muy
-temido, no le dejaron maíz que comer, y que el capitan Sandoval no
-quiso fiar de otro la parte que le habia de caber, que él mismo fué
-conmigo por ello, teniendo muchos soldados que pudiera enviar.
-
-Dejemos de contar del gran trabajo del hacer de la puente y de la
-hambre pasada, y diré cómo obra de una legua adelante dimos en las
-ciénagas muy malas, y eran de tal manera, que no aprovechaba poner
-maderos ni ramos ni hacer otra manera de remedios para poder pasar los
-caballos, que atollaban todo el cuerpo sumido en las grandes ciénagas,
-que creimos no escapar ninguno dellos, sino que todos quedarian allí
-muertos; y todavía porfiamos de ir adelante, porque estaba obra de
-medio tiro de ballesta tierra firme y buen camino, y como iban los
-caballos con tanto trabajo y se hizo un callejon por la ciénaga de
-lodo y agua, que pasaron sin tanto riesgo de se quedar muertos, puesto
-que iban á veces medio á nado entre aquella ciénaga y el agua; pues
-ya llegados en tierra firme, dimos gracias á Dios por ello, y luego
-Cortés me mandó que con brevedad volviese á Acala y que pusiese gran
-recaudo en los caciques que estuviesen de paz, y que luego enviase al
-camino bastimento; y así lo hice, que el mismo dia que llegué á Acala
-de noche envié tres españoles que iban conmigo con más de cien indios
-cargados de maíz é otras cosas; y cuando Cortés me envió por ello, dije
-que mirase que él en persona lo aguardase, no lo tomasen como la otra
-vez; y así lo hizo, que se adelantó con Sandoval y Luis Marin, y lo
-hubieron todo y lo repartieron; y otro dia, á obra de mediodia llegaron
-á Acala, y los caciques le fueron á dar el bienvenido y le llevaron
-bastimento; y dejallo he aquí, y diré lo que más pasó.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXVII.
-
-DE EN LO QUE CORTÉS ENTENDIÓ DESPUES DE LLEGADO Á ACALA, Y CÓMO EN OTRO
-PUEBLO MÁS ADELANTE, SUJETO AL MISMO ACALA, MANDÓ AHORCAR Á GUATEMUZ,
-QUE ERA GRAN CACIQUE DE MÉJICO, Y Á OTRO CACIQUE QUE ERA SEÑOR DE
-TACUBA, Y LA CAUSA POR QUÉ; Y OTRAS COSAS QUE ENTÓNCES PASARON.
-
-
-Desque Cortés hubo llegado á Gueyacala, que así se llamaba, y los
-caciques de aquel pueblo le vinieron de paz, y les habló con doña
-Marina la lengua de tal manera que al parecer se holgaban, y Cortés
-les daba cosas de Castilla, y trajeron maíz y bastimento, y luego
-mandó llamar todos los caciques, y se informó dellos del camino que
-habiamos de llevar, y les preguntó que si sabian de otros hombres
-como nosotros con barbas y caballos, y si habian visto navíos ir por
-la mar; y dijeron que ocho jornadas de allí habia muchos hombres con
-barbas y mujeres de Castilla y caballos, y tres acales (que en su
-lengua acales llaman á los navíos); de la cual nueva se holgó Cortés
-de saber; y preguntando por los pueblos y camino por donde habiamos
-de ir, todo se lo trujeron figurado en unas mantas, y aun los rios y
-ciénagas y atolladeros; y les rogó que en los rios pusiesen puentes y
-llevasen canoas, pues tenia mucha gente y eran grandes poblaciones; y
-los caciques dijeron que, puesto que eran sobre veinte pueblos, que no
-les querian obedecer todos los más dellos, en especial unos que estaban
-entre unos rios, y que era necesario que luego enviase de sus teules,
-que así nos llamaban á los soldados, á les hacer traer maíz y otras
-cosas, y que les mandase que los obedeciesen, pues que eran sus sujetos.
-
-Y como aquello entendió Cortés, luego mandó á un Diego de Mazariegos,
-primo del tesorero Alonso de Estrada, que quedaba por gobernador en
-Méjico, que porque viese y conociese que Cortés tenia mucha cuenta
-de su persona, que le hacia honra de envialle por capitan á aquellos
-pueblos y á otros comarcanos; cuando le envió, secretamente le dijo
-que porque él no entendia muy bien las cosas de la tierra, por ser
-nuevamente venido de Castilla, y no tenia tanta experiencia por ser
-en cosa de indios, que me llevase á mí en su compañía, y lo que yo le
-aconsejase no saliese dello; y así lo hizo, y no quisiera escribir esto
-en esta relacion, porque no pareciese que me jactanciaba dello; y no
-lo escribiera, sino porque fué público en todo el real, y aun despues
-lo vi escrito de molde en unas cartas y relaciones que Cortés escribió
-á su majestad, haciéndole saber todo lo que pasaba y del viaje de
-Honduras, y por esta causa lo escribo.
-
-Volvamos á nuestra materia. Fuimos con el Mazariegos hasta ochenta
-soldados en canoas que nos dieron los caciques, y cuando hubimos
-llegado á las poblaciones, todos de buena voluntad nos dieron de lo que
-tenian, y trajimos sobre cien canoas de maíz é bastimento y gallinas
-y miel y sal, y diez indias que tenian por esclavas, y vinieron los
-caciques á ver á Cortés; de manera que todo el Real tuvo muy bien que
-comer, y dentro de cuatro dias se huyeron todos los más caciques, que
-no quedaron sino tres guias, con los cuales fuimos nuestro camino y
-pasamos dos rios, el uno en puentes, que luego se quebraron al pasar,
-y el otro en barcas, y fuimos á otro pueblo sujeto al mismo Acala,
-y estaba ya despoblado, y allí buscamos comida y maíz que tenian
-escondido por los montes.
-
-Dejemos de contar nuestros trabajos y caminos, y digamos cómo Guatemuz,
-gran cacique de Méjico, y otros principales mejicanos que iban con
-nosotros, habian puesto en plática, ó lo ordenaban, de nos matar á
-todos y volverse á Méjico, y llegados á su ciudad, juntar sus grandes
-poderes y dar guerra á los que en Méjico quedaban, y tornarse á
-levantar; y quien lo descubrió á Cortés fueron dos grandes caciques
-mejicanos, que se decian Tapia y Juan Velazquez; este Juan Velazquez
-fué capitan general de Guatemuz cuando nos dieron guerra en Méjico.
-
-Y como Cortés lo alcanzó á saber, hizo informaciones sobre ello, no
-solamente de los dos que lo descubrieron, sino de otros caciques
-que eran en ello, y lo que confesaron era que, como nos vian ir por
-el camino descuidados y descontentos, y que muchos soldados habian
-adolecido, y que siempre nos faltaba la comida, y que ya se habian
-muerto de hambre cuatro chirimías y el volteador y otros cinco
-soldados, y tambien se habian vuelto otros tres soldados camino de
-Méjico, y se iban á su aventura por los caminos por donde habian
-venido, y que más querian morir que ir adelante; que seria bien que
-cuando pasásemos algun rio ó ciénaga dar en nosotros, porque eran los
-mejicanos sobre tres mil y traian sus armas y lanzas, y algunos con
-espadas.
-
-El Guatemuz confesó que así era como lo habian dicho los demas; empero
-que no salió dél aquel concierto, y que no sabe si todos fueron en ello
-ó se efectuaria, y que nunca tuvo pensamiento de salir con ello, sino
-solamente la plática que sobre ello hubo; y el cacique de Tacuba dijo
-que entre él y Guatemuz habian dicho que valía más morir de una vez
-que morir cada dia en el camino, viendo la gran hambre que pasaban sus
-macechuelas y parientes.
-
-Y sin haber más probanzas, Cortés mandó ahorcar al Guatemuz y al señor
-de Tacuba, que era su primo, y ántes que los ahorcasen, los frailes
-franciscos y el mercenario fueron esforzándolos y encomendando á Dios
-con la lengua doña Marina; y cuando le ahorcaron dijo el Guatemuz:
-
-—«¡Oh capitan Malinche! Dias habia que yo tenia entendido é habia
-conocido tus falsas palabras, que esta muerte me habias de dar, pues yo
-no me la dí cuando te entregaste en mi ciudad de Méjico: ¿por qué me
-matas sin justicia? Dios te lo demande.»
-
-El señor de Tacuba dijo que daba por bien empleada su muerte por morir
-junto con su señor Guatemuz.
-
-Y ántes que los ahorcasen los fué confesando fray Juan el mercenario,
-que sabia, como dicho he, algo de la lengua, y los caciques les rogaban
-les encomendasen á Dios, que eran para indios buenos cristianos, y
-creian bien é verdaderamente; é yo tuve gran lástima del Guatemuz y
-de su primo, por habelles conocido tan grandes señores, y aun ellos
-me hacian honra en el camino en cosas que se me ofrecian, especial en
-darme algunos indios para traer yerba para mi caballo.
-
-Y fué esta muerte que les dieron muy injustamente dada, y pareció mal á
-todos los que íbamos aquella jornada.
-
-Volvamos á ir nuestro camino con gran concierto, por temor que los
-mejicanos, viendo ahorcar á su señor, no se alzasen; mas traian tanta
-mala ventura de hambre y dolencia, que no se les acordaba dello; y
-despues que los hubieron ahorcado, segun dicho tengo, luego fuimos
-camino de otro pueblezuelo, y ántes de entrar en él pasamos un rio
-bien hondable en barcas, y hallamos el pueblo sin gente, que aquel dia
-se habian ido, é buscamos de comer por las estancias, é hallamos ocho
-indios que eran Sacerdotes de ídolos, y de buena voluntad se vinieron
-á su pueblo con nosotros, é Cortés les habló con doña Marina para que
-llamasen sus vecinos, y que no hubiesen miedo y que trujesen de comer;
-y ellos dijeron á Cortés que le rogaban que mandase que no les llegasen
-á unos ídolos que estaban junto á la casa donde Cortés posaba, é que le
-traerian comida y harian lo que pudiesen; y Cortés dijo que él haria lo
-que decian, é que no llegarian á cosa ninguna; mas que para qué querian
-aquellas cosas de ídolos, que son de barro y de maderos viejos, y que
-eran cosas malas, que les engañaban; y tales cosas les predicó con los
-frailes y doña Marina, que respondieron muy bien á lo que les decian,
-que los dejarian, y trajeron veinte cargas de maíz y unas gallinas; y
-Cortés se informó dellos que si sabian qué tantos soles de allí habia
-hombres con barbas como nosotros, y caballos; y dijeron que siete
-soles, que se decia el pueblo donde estaban los de á caballo Nito, y
-que ellos irian por guias hasta otro pueblo, y que habiamos de dormir
-una noche en despoblado ántes de llegar á él; y Cortés les mandó hacer
-una cruz en un árbol muy grande, que se dice ceiba, que está junto á
-las casas adonde tenian los ídolos.
-
-Tambien quiero decir que, como Cortés andaba mal dispuesto, y aun muy
-pensativo y descontento del trabajoso camino que llevábamos, é como
-habia mandado ahorcar á Guatemuz é su primo el señor de Tacuba sin
-tener justicia para ello, é habia cada dia hambre, é que adolescian
-españoles é morian muchos mejicanos, pareció ser que de noche no
-reposaba de pensar en ello, y salíase de la cama donde dormia á pasear
-en una sala adonde habia ídolos, que era aposento principal de aquel
-pueblezuelo, adonde tenian otros ídolos, y descuidóse y cayó más de
-dos estados abajo y se descalabró la cabeza, y calló, que no dijo cosa
-buena ni mala sobre ello, salvo curarse la descalabradura, y todo se lo
-pasaba y sufria.
-
-É otro dia muy de mañana proseguimos á caminar con nuestras guias, y
-sin acontecer cosa que de contar sea, fuimos á dormir cabe un estero y
-cerca de unos montes muy altos; é otro dia fuimos por nuestro camino,
-é á hora de Misa mayor llegamos á un pueblo nuevo, y en aquel dia se
-habia despoblado y metido en unas ciénagas, y eran nuevamente hechas
-las casas y de pocos dias, y tenian en el pueblo hechas albarradas de
-maderos gruesos, y todo cercado de otros maderos muy recios, y hechas
-caras hondas ántes de la entrada en él, y dentro dos cercas, la una
-como barbacana, y con sus cubos y troneras; y tenian á otra parte por
-cerca unas peñas muy altas, llenas de piedras hechizas á mano, con
-grandes mamparos; y por otra parte una gran ciénaga, que era fortaleza.
-
-Pues desque hubimos entrado en las casas hallamos tantos gallos de
-papada y gallinas cocidas, como los indios las comen, con sus ajíes y
-pan de maíz, que se dice entre ellos tamales, que por una parte nos
-admirábamos de cosa tan nueva, y por otra nos alegrábamos con la mucha
-comida, y dió que pensar en tan nuevo caso; y tambien hallamos una
-gran casa llena de lanzas chicas y arcos y flechas, y buscamos por
-los rededores de aquel pueblo si habia maizales y gente, y no habia
-ninguna, ni aun grano de maíz.
-
-Estando desta manera, vinieron hasta quince indios que salieron de las
-ciénagas, que eran principales de aquel pueblo, y pusieron las manos
-en el suelo y besaron la tierra, y dicen á Cortés medio llorando que
-le piden por merced que aquel pueblo ni cosa alguna no se la quemen,
-porque son nuevamente venidos allí á hacerse fuertes por causa de sus
-enemigos, que me parece que dijeron que se decian lacandones, porque
-les han quemado y destruido dos pueblos en tierra llana, adonde vivian,
-y les han robado y muerto mucha gente; los cuales pueblos habiamos
-de ver abrasados adelante por el camino adonde habiamos de ir, que
-están en tierra muy llana; y allí dieron cuenta cómo y de qué manera
-les daban guerra; y la causa porque eran sus enemigos; é Cortés les
-preguntó que cómo tenian tanto gallo y gallinas á cocer; y dijeron
-que por horas aguardaban á sus enemigos, que les habian de venir á
-dar guerra, é que si les vencian, les habian de tomar sus haciendas y
-gallos y llevalles cautivos; que porque no lo hubiesen ni gozasen se lo
-querian ántes comer; y que si ellos les desbarataban á los enemigos,
-que irian á sus pueblos y les tomarian sus haciendas; y Cortés dijo que
-le pesaba dello y de su guerra, y por ir de camino no lo podia remediar.
-
-Llamábase aquel pueblo, y otras grandes poblaciones por donde otro dia
-pasamos, los Mazatecas, que quiere decir en su lengua los pueblos ó
-tierras de venados; y tuvieron razon de ponelles aquel nombre, por lo
-que adelante diré.
-
-Y desde allí fueron con nosotros dos indios dellos, y nos fueron
-mostrando sus poblaciones quemadas, y dieron relacion á Cortés cómo
-estaban los españoles adelante.
-
-Y dejallo he aquí, y diré cómo otro dia salimos de aquel pueblo, y lo
-que más hubo en el camino.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXVIII.
-
-CÓMO SEGUIMOS NUESTRO VIAJE, Y LO QUE EN ELLO NOS AVINO.
-
-
-Como salimos del pueblo cercado, que ansí le llamábamos de allí
-adelante, entramos en bueno y llano camino, y todo cabanas y sin
-árboles, y hacia un sol tan caluroso y recio, que otro mayor resistero
-no habiamos tenido en el camino.
-
-É yendo por aquellos campos rasos, habia tantos de venados y corrian
-tan poco, que luego los alcanzábamos á caballo, por poco que corríamos
-tras ellos, y se mataron sobre veinte; y preguntando á las guias
-que llevábamos que cómo corrian tan poco aquellos venados, y no se
-espantaban de los caballos ni de otra cosa ninguna, dijeron que en
-aquellos pueblos, que ya he dicho que se decian los Mazatecas, que los
-tienen por sus dioses, porque les ha parecido en su figura, y que les
-mandó su ídolo que no les maten ni espanten, y que ansí lo han hecho, y
-que á esta causa no huyen, y en aquella caza, á un pariente de Cortés,
-que se decia Palacios Rubios, se le murió un caballo porque se le
-derritió la manteca en el cuerpo con el gran calor y corrió mucho.
-
-Dejemos la caza, y digamos que luego llegamos á las poblaciones
-quemadas, que era mancilla verlo todo destruido é quemado.
-
-É yendo por nuestras jornadas, como Cortés siempre enviaba adelante
-corredores del campo á caballo y sueltos peones, alcanzaron dos indios
-naturales de otro pueblo que estaba adelante, por donde habiamos de ir,
-que venian de caza y cargados de un gran leon y muchas iguanas, que
-son de hechura de sierpes chicas, que en estas partes ansí las llaman,
-iguanas, que son muy buenas de comer; y les preguntaron que si estaba
-cerca su pueblo, y dijeron que sí y que ellos guiarian hasta el pueblo,
-y estaba en una isleta cercada de agua dulce, que no podiamos pasar por
-la parte que íbamos sino en canoas, y rodeamos poco más de media legua;
-y tenian paso, que daba el agua hasta la cinta, y hallámosle poblado
-con la mitad de los vecinos, porque los demas se habian dado buena
-priesa á esconder con sus haciendas entre unos carrizales, donde tenian
-cerca sus sementeras, donde durmieron muchos de nuestros soldados que
-se quedaron en los maizales, y tuvieron bien de cenar y se bastecieron
-para otros dias; y hallamos en el pueblo un gran lago de agua dulce,
-y tan lleno de pescados grandes, que parecian como sábalos muy
-desabridos, que tienen muchas espinas, y con unas mantas viejas y con
-redes rotas que hallamos en aquel pueblo, porque ya estaba despoblado,
-se pescaron todos los peces que habia en el agua, que eran más de mil;
-y allí buscamos guias, las cuales se tomaron en unas labranzas; y
-de que Cortés les hubo hablado con doña Marina que nos encaminasen á
-los pueblos adonde habia hombres con barbas y caballos, se alegraron
-como no les haciamos mal ninguno; y dijeron que ellos nos mostrarian
-el camino de buena voluntad, que de ántes creian que los queriamos
-matar; y fueron cinco dellos con nosotros por un camino bien ancho, y
-miéntras más adelante íbamos se iba ensangostando, á causa de un gran
-rio y estero que allí cerca estaba, que parece ser en él se embarcaban
-y desembarcaban en canoas, é iban por agua al pueblo donde habiamos
-de ir, que se dice Tayasal, el cual está en una isleta cerca de agua,
-é si no es en canoas no pueden entrar en él por tierra, y blanqueaban
-las casas y adoratorios de más de dos leguas que se parecian, y era
-cabecera de otros pueblos chicos que allí cerca están.
-
-Volvamos á nuestra relacion: que como vimos que el camino ancho que de
-ántes traiamos se habia vuelto en vereda muy angosta, bien entendimos
-que por el estero se mandaban, é ansí nos lo dijeron los guias que
-traiamos; acordamos de dormir cerca de unos altos montes, y aquella
-noche fueron cuatro capitanías de soldados por las veredas que salian
-al estero, á tomar guias, y quiso Dios que se tomaron dos canoas con
-diez indios y dos mujeres, y traian las canoas cargadas con maíz y sal,
-y luego los llevaron á Cortés, y les halagó y habló muy amorosamente
-con la lengua doña Marina, y dijeron que eran naturales del pueblo que
-estaba en la isleta, y que estaria de allí, á lo que señalaban, obra
-de cuatro leguas; y luego Cortés mandó que se quedase con nosotros la
-mayor canoa y cuatro indios y las dos mujeres, y la otra canoa envió al
-pueblo con seis indios y dos españoles, á rogar al Cacique que traiga
-canoas al pasar del rio, y que no se le haria ningun enojo, y le envió
-unas cuentas de Castilla, y luego fuimos nuestro camino por tierra
-hasta el gran rio, y la una canoa fué por el estero hasta llegar al
-rio; é ya estaba el Cacique con otros muchos principales aguardando al
-pasaje con cinco canoas, y trujeron cinco gallinas y maíz, y Cortés
-les mostró gran voluntad; y despues de muchos buenos razonamientos
-que hubo de los caciques á Cortés, acordó de ir con ellos á su pueblo
-en aquellas canoas, y llevó consigo treinta ballesteros; y llegado á
-las casas, le dieron de comer y poco oro bajo y de poca valía, y unas
-mantas, y le dijeron que habia españoles así como nosotros en dos
-pueblos, que el uno ya he dicho que se decia Nito, que es el San Gil de
-Buena-Vista, al Golfo-Dulce; y agora le dan nuevas que hay otros muchos
-españoles en Naco, y que habrá del un pueblo al otro diez dias de
-camino, y que el Nito es en la costa del Norte y el Naco en la tierra
-adentro; y Cortés nos dijo que por ventura el Cristóbal de Olí habia
-repartido su gente en dos villas; que entónces no sabiamos de los de
-Gil Gonzalez de Ávila, que pobló á San Gil de Buena-Vista.
-
-Volvamos á nuestro viaje, que todos pasamos aquel gran rio en canoas,
-y dormimos obra de dos leguas de allí, y no anduvimos más porque
-aguardamos á Cortés que viniese del pueblo, y como vino, mandó que
-dejásemos en aquel pueblo un caballo morcillo, que estaba malo de
-la caza de los venados y se le habia derretido el unto en el cuerpo
-y no se podia tener; y en este pueblo se huyó un negro y dos indias
-naborías, y se quedaron tres españoles, que no se echaron ménos hasta
-de ahí á tres dias; que más querian quedar entre enemigos que venir con
-tanto trabajo con nosotros.
-
-Este dia estuve yo muy malo de calenturas y del gran sol que se me
-habia entrado en la cabeza, porque ya he dicho otra vez que entónces
-hacia recio sol; y bien se pareció, porque luego comenzó á llover tan
-recias aguas, que en tres dias y noches no dejó de llover; y no nos
-paramos en el camino, porque aunque quisiéramos aguardar que hiciera
-buen tiempo, no teniamos bastimento de maíz, y por temor no faltase
-íbamos caminando.
-
-Volvamos á nuestra relacion: que desde á dos dias dimos en una
-sierrezuela de unas piedras que cortaban como navajas; y puesto que
-fueron nuestros soldados á buscar otros caminos para dejar aquella
-sierra de los pedernales, más de una legua á una parte é á otra no
-hallaron otro camino, sino pasar por el que íbamos; é hicieron tanto
-daño aquellas piedras á los caballos, que como llovia resbalaban y
-caian, y cortábanse piernas y brazos y aun en los cuerpos, y miéntras
-más abajábamos, peor era, porque ya era la bajada de la sierrezuela;
-allí se nos quedaron ocho caballos muertos, y los más que escaparon
-dejarretados; y se le quebró una pierna á un soldado que se decia
-Palacios Rubios, deudo de Cortés; y cuando nos vimos fuera de la sierra
-de los Pedernales, que así la llamábamos desde allí adelante, dimos
-muchas gracias y loores á Dios.
-
-Pues ya que llegábamos cerca de un pueblo que se dice Taica, íbamos
-gozosos creyendo hallar bastimentos, y ántes de llegar á él venia
-un rio de una sierra entre grandes peñascos y derrumbaderos, y como
-habia llovido tres dias y tres noches, venia tan furioso y con tanto
-ruido, que bien se oia á dos leguas, por caer entre grandes peñas; y
-demas desto, venia muy hondo, y pasalle era por demas, y acordamos de
-hacer una puente desde unas peñas á otras, y tanta priesa nos dimos en
-tenella hecha, con árboles muy gruesos, que en tres dias comenzamos á
-pasar para ir al pueblo; y como estuvimos allí los tres dias haciendo
-la puente, los indios naturales del pueblo tuvieron lugar de esconder
-el maíz y todo el bastimento y ponerse en cobro, que no los podiamos
-hallar en todos los rededores; y con la hambre, que ya nos aquejaba,
-estábamos todos como atónitos, pensando en la comida é trabajos.
-
-Yo digo que verdaderamente nunca habia sentido tanto dolor en mi
-corazon como entónces, viendo que no tenia de comer ni qué dar á mi
-gente, y estar con calenturas, puesto que con diligencia lo buscábamos
-más de dos leguas del pueblo en todos los rededores; y esto era víspera
-de Pascua de la Resurreccion de nuestro Salvador Jesucristo.
-
-Miren los letores qué Pascua podiamos tener sin comer, que con maíz
-fuéramos muy contentos.
-
-Pues como aquesto vió Cortés, luego envió de sus criados y mozos de
-espuelas, con las guias, á buscar por los montes y barrancos maíz: el
-primer dia de Pascua trujieron obra de una hanega; y como vió la gran
-necesidad, mandó llamar ciertos soldados, todos los más vecinos de
-Guacacualco, y entre ellos me nombró á mí, y nos dijo que nos rogaba
-mucho que trastornásemos toda la tierra y buscásemos de comer, que ya
-viamos en qué estado estaba todo el real; y en aquella sazon estaba
-delante de Cortés, cuando nos lo mandaba, Pedro de Ircio, que hablaba
-mucho, y dijo que le suplicaba que le enviase por nuestro capitan, y le
-dijo Cortés:
-
-—«Id en buen hora.»
-
-Y como aquello yo entendí, y sabia que Pedro de Ircio no podia andar
-á pié, y nos habia de estorbar ántes que ayudar, secretamente dije á
-Cortés, y al capitan Sandoval que no fuese Pedro de Ircio, que no podia
-andar por los lodos y ciénagas con nosotros, porque era paticorto y no
-era para ello, sino para mucho hablar, y que no era para ir á entradas;
-que se pararia ó sentaria en el camino de rato en rato.
-
-Y luego mandó Cortés que se quedase, y fuimos cinco soldados con dos
-guias por unos rios bien hondos, y despues de pasados los rios, dimos
-en unas ciénagas, y luego en unas estancias, donde estaba recogida
-toda la mayor parte de gente de aquel pueblo, y hallamos cuatro casas
-llenas de maíz y muchos frisoles y sobre treinta gallinas, y melones
-de la tierra, que se dicen en estas tierras ayotes, y apañamos cuatro
-indios y tres mujeres, y tuvimos buena Pascua, y esa noche llegaron á
-aquellas estancias sobre mil mejicanos que mandó Cortés que fuesen tras
-nosotros y nos siguiesen porque tuviesen de comer; y todos muy alegres
-cargamos á los mejicanos todo el maíz que pudieron llevar, y que Cortés
-lo repartiese, y tambien le enviamos veinte gallinas para Cortés y
-Sandoval, y los indios y las indias, y quedamos guardando dos casas de
-maíz, no las quemasen ó llevasen de noche los naturales del pueblo; y
-luego otro dia pasamos más adelante con otras guias, y topamos otras
-estancias, y habia maíz y gallinas, y otras cosas de legumbres, y luego
-hice tinta, y en un cuero de atambor escribí á Cortés que enviase
-muchos indios, porque habia hallado otras estancias con maíz; y como le
-envié las indias y los indios y lo por mí dicho, y lo supieron en todo
-el real, otro dia vinieron sobre treinta soldados y más de quinientos
-indios, y todos llevaron recaudo, y desta manera, gracias á Dios, se
-proveyó el real; y estuvimos en aquel pueblo cinco dias, y ya he dicho
-que se dice Taica.
-
-Dejemos desto, y quiero decir que, como hicimos esta puente, y en todos
-los caminos hicimos las grandes puentes, y despues que aquellas tierras
-y provincias estuvieron de paz, los españoles que por aquellos caminos
-estaban y pasaban, y hallaban algunas de las puentes sin se haber
-deshecho al cabo de muchos años, y los grandes árboles que en ellas
-poniamos, se admiran dello, y suelen decir agora: «Aquí son las puentes
-de Cortés;» como si dijesen, las columnas de Hércules.
-
-Dejémonos de estas memorias, pues no hacen á nuestro caso, y digamos
-cómo fuimos por nuestro camino á otro pueblo que se dice Tania, y
-estuvimos en llegar á él dos dias, y hallámosle despoblado y buscamos
-de comer, y hallamos maíz é otras legumbres, mas no muy abastado; y
-fuimos por los rededores dél á buscar camino, y no le hallábamos,
-sino todos rios y arroyos, y las guias que habiamos traido del pueblo
-que dejamos atrás se huyeron una noche á ciertos soldados que las
-guardaban, que eran de los recien venidos de Castilla, que pareció
-ser se durmieron; y de que Cortés lo supo, quiso castigar á los
-soldados por ello, y por ruegos los dejó, y entónces envió á buscar
-guias y camino, y era por demas hallarlo por tierra enjuta, porque
-todo el pueblo estaba cercado de rios y arroyos, y no se podian tomar
-ningunos indios ni indias; y demas desto, llovia á la contina, y no
-nos podiamos valer de tanta agua, y Cortés y todos nosotros estaban
-espantados y penosos de no saber ni hallar camino por donde ir, y
-entónces muy enojado dijo Cortés á Pedro de Ircio y á otros capitanes,
-que eran los de Méjico:
-
-—«Agora querria yo que hubiese quien dijese que queria ir á buscar
-guias ó camino, y no dejallo todo á los vecinos de Guacacualco.»
-
-Y Pedro de Ircio, como oyó aquellas palabras, se apercibió con seis
-soldados, sus conocidos y amigos, y fué por una parte, y un Francisco
-Marmolejo, que era persona de calidad, con otros seis soldados, por
-otra parte, y un Santa Cruz, burgalés, regidor que fué de Méjico, fué
-por otra con otros soldados, y anduvieron todos tres dias, y puesto que
-fueron á una parte y á otra, no hallaron camino ni guias, sino todo
-agua y arroyos y rios, y cuando hubieron venido sin recaudo ninguno,
-queria reventar Cortés de enojo, y dijo al Sandoval que me dijese á
-mí el gran trabajo en que estábamos, y que me rogase de su parte que
-fuese á buscar guias y camino; y esto lo dijo con palabras amorosas y
-á manera de ruegos, por causa que supo cierto que yo estaba malo, como
-dicho tengo, que aún tenia calenturas; y aun me habian apercibido ántes
-que á Sandoval, me hallase para ir con Francisco Marmolejo, que era mi
-amigo, y dije que no podia ir por estar malo y cansado, que siempre me
-daban á mí el trabajo, y que enviasen á otro.
-
-Y luego vino Sandoval otra vez á mi rancho, y me dijo por ruegos que
-fuese con otros dos compañeros, los que yo escojiese, porque decia
-Cortés que, despues de Dios, en mí tenia confianza que traeria recaudo;
-y puesto que yo estaba malo, no le pude perder vergüenza, y demandé
-que fuese conmigo un Hernando de Aguilar y un Hinojosa, hombres que
-sabia que eran de sufrir trabajo; y salimos, y fuimos por unos arroyos
-abajo, y fuera de los arroyos, en el monte habia unas señales de ramas
-cortadas, y seguimos aquel rastro más de una legua, y luego salimos del
-arroyo, y dimos en unos ranchos pequeños, despoblados de aquel dia,
-y seguimos el mismo rastro, y desde léjos en una cuesta vimos unos
-maizales y una casa, y sentimos gente en ella; y como era ya puesta del
-sol, estuvimos en el monte hasta buen rato de la noche, que nos pareció
-que debian de dormir los moradores de aquellas milpas, y muy callando
-dimos presto en la casa y prendimos tres indios y dos mujeres mozas y
-hermosas para ser indias, y una vieja, y tenian dos gallinas y un poco
-de maíz y trujimos el maíz y gallinas con los indios é indias, y muy
-alegres volvimos al real; y cuando Sandoval lo supo, que fué el primero
-que estaba aguardando en el camino sobre tarde, de gozo no podia caber,
-y fuimos delante de Cortés, que lo tuvo en más que si le dieran otra
-buena cosa.
-
-Entónces dijo Sandoval á Pedro de Ircio si tuvo Bernal Diaz del
-Castillo razon el otro dia cuando fué á buscar maíz, en decir que no
-queria ir sino con hombres sueltos, y no con quien vaya todo el camino
-muy de espacio, contando lo que le acaeció al conde de Urueña y á don
-Pedro Jiron, su hijo (porque estos cuantos decia el Pedro de Ircio
-muchas veces); no teneis razon de decir que él os revolvia con el señor
-capitan é conmigo; é todos se rieron dello; y esto dijo el Sandoval
-porque el Pedro de Ircio estaba mal conmigo; y luego Cortés me dió las
-gracias por ello y dijo:
-
-—«Siempre tuve que habia de traer recaudo.»
-
-Quiero dejar destas alabanzas, pues son vaciadizas, que no traen
-provecho ninguno; que otros las dijeron en Méjico cuando contaban deste
-trabajoso viaje.
-
-Volvamos á decir que Cortés se informó de las guias y de las dos
-mujeres, y todos conformaron que por un rio abajo habiamos de ir á un
-pueblo que está de allí dos dias de camino: el nombre del pueblo se
-decia Oculizti, que era de más de ducientas casas, y estaba despoblado
-de pocos dias pasados; é yendo por nuestro rio abajo, topamos unos
-grandes ranchos, que eran de indios mercaderes, donde hacian jornada, y
-allí dormimos; y otro dia entramos en el mismo rio y arroyo, y fuimos
-obra de media legua por él, y dimos en buen camino, y á aquel pueblo
-de Coliste llegamos aquel dia, y habia mucho maíz y legumbres, y en
-una casa de adoratorios de ídolos se halló un bonete viejo colorado y
-un alparagate ofrecido á los ídolos; y ciertos soldados que fueron
-por las barrancas trujeron á Cortés dos indios viejos y cuatro indias
-que se tomaron en los maizales de aquel pueblo, y Cortés les preguntó
-con nuestra lengua doña Marina por el camino, y qué tanto estaban de
-allí los españoles, y dijeron que dos dias, y que no habia poblado
-ninguno hasta allá, y que tenian las casas junto á la costa de la
-mar; y luego incontinenti mandó Cortés á Sandoval que fuese á pié con
-otros seis soldados, y que saliese á la mar, y que de una manera ú
-de otra procurase saber é inquirir si eran muchos españoles los que
-allí estaban poblados con Cristóbal de Olí, porque en aquella sazon
-no creiamos que hubiese otro capitan en aquella tierra: y esto queria
-saber Cortés para que diésemos sobre Cristóbal de Olí de noche si allí
-estuviese, ó prendelle á él ó á sus soldados.
-
-Y el Gonzalo de Sandoval fué con los seis soldados, y tres indios por
-guias, que para ello llevaba de aquel pueblo de Oculizti; é yendo por
-la costa del Norte, vió que venia por la mar una canoa á remo y con la
-vela, y se escondió de dia en un monte, porque vieron venir la canoa
-con los indios mercaderes, y venia costa á costa, y traian mercaderías
-de sal y de maíz, é iban á entrar en el rio grande del Golfo-Dulce, y
-de noche la tomaron en un ancon que era puerto de canoas, y en la misma
-canoa se metió el Sandoval con dos compañeros y con los indios remeros
-que traia la misma canoa y con las tres guias, y se fué costa á costa,
-y los demas soldados se fueron por tierra, porque supo que estaba cerca
-el rio grande, y llegados que hubieron cerca del rio grande, quiso la
-ventura que habian venido aquella mañana cuatro vecinos de la villa,
-que estaba poblada, y un indio de Cuba, de los de Gil Gonzalez de
-Ávila, en una canoa, y pasaron de la parte del rio á buscar una fruta
-que llaman zapotes para comer asados, porque en la villa donde estaban
-pasaban mucha hambre y estaban todos los más dolientes, y no osaban
-salir á buscar bastimentos á los pueblos, porque les habian dado guerra
-los indios cercanos y muerto diez soldados despues que los dejó allí
-Gil Gonzalez de Ávila.
-
-Pues estando derrocando los de Gil Gonzalez los zapotes del árbol,
-y estaban encima del árbol los dos hombres, cuando vieron venir la
-canoa por la mar, en que venia Gonzalo de Sandoval; y sus compañeros
-se espantaron y admiraron de cosa tan nueva, y no sabian si huir, si
-esperar; y como llegó Sandoval á ellos les dijo que no hubiesen miedo,
-y así, estuvieron quedos y muy espantados; y despues de bien informados
-el Sandoval y sus compañeros de los españoles cómo y de qué manera
-estaban allí poblados los de Gil Gonzalez de Ávila, del mal suceso de
-la armada del de las Casas, que se perdió, y cómo Cristóbal de Olí
-los tuvo presos al de las Casas y al Gil Gonzalez de Ávila, y cómo
-degollaron en Naco á Cristóbal de Olí por sentencia que dieron contra
-él, y cómo eran partidos para Méjico, y supieron quién y cuántos
-estaban en la villa, y la gran hambre que pasaban, y cómo habia pocos
-dias que habian ahorcado en aquella villa al teniente capitan que les
-dejó allí el Gil Gonzalez de Ávila, que se decia Armenta, y por qué
-causa le ahorcaron, que fué porque no les dejaba ir á Cuba.
-
-Acordó Sandoval de llevar luego aquellos hombres á Cortés, y no hacer
-novedad ni ir á la villa sin él, para que de sus personas fuese
-informado; y entónces un soldado que se decia Alonso Ortiz, vecino que
-despues fué de una villa que se dice San Pedro, suplicó á Sandoval que
-le hiciese merced de darle licencia para adelantarse una hora para
-llevar las nuevas á Cortés y á todos los que con él estábamos, porque
-le diésemos albricias, y así lo hizo; de las cuales nuevas se holgó
-Cortés y todo nuestro Real, creyendo que allí acabáramos de pasar
-tantos trabajos como pasábamos, y se nos doblaron mucho más, segun
-adelante diré; é á Alonso Ortiz, que llevó estas nuevas, Cortés le dió
-luego un caballo muy bueno rosillo, que llaman Cabeza de Moro, y todos
-le dimos de lo que entónces teniamos; y luego llegó el capitan Sandoval
-con los soldados y el indio de Cuba, y dieron relacion á Cortés de todo
-lo por mí dicho, y de otras muchas cosas que les preguntaba, y cómo
-tenian en aquella villa un navío que estaban calafateando en un puerto
-obra de media legua de allí, el cual tenian para se embarcar todos en
-él é irse á Cuba, y que porque no les habia dejado embarcar el teniente
-Armenta le ahorcaron, y tambien porque mandaba dar garrote á un clérigo
-que revolvia la villa, y alzaron por teniente á un Antonio Nieto en
-lugar del Armenta, que ahorcaron.
-
-Dejemos de hablar de las nuevas de los dos españoles, y digamos los
-lloros que en su villa se hicieron viendo que no volvian aquella noche
-los vecinos y el indio de Cuba, que habian ido á buscar la fruta, que
-creyeron que indios los habian muerto, ó tigres ó leones, y el uno de
-los vecinos era casado, y su mujer lloraba por él, y todos los vecinos,
-y tambien el clérigo, que se llamaba el bachiller Hulano Velazquez; y
-se juntaron en la iglesia, y rogaban á Dios que les ayudase y que no
-viniesen más males sobre ellos, y no hacia la mujer sino rogar á Dios
-por el ánima del marido.
-
-Volvamos á nuestra relacion: que luego Cortés nos mandó á todo nuestro
-ejército ir camino de la mar, que seria seis leguas, y aun en el
-camino habia un estero muy crecido y hondo, que crecia y menguaba, y
-estuvimos aguardando que menguase medio dia, y lo pasamos á vuelapié
-é á nado, y llegamos al rio del Golfo-Dulce, y el primero que quiso
-ir á la villa, que estaba de allí dos leguas, fué el mismo Cortés con
-seis soldados, sus mozos de espuelas, y fué, á las dos canoas atadas,
-que una era en que habian venido los soldados de Gil Gonzalez á buscar
-zapotes, y la otra que Sandoval habia tomado en la costa á los indios;
-que para aquel menester las habian varado en tierra y escondido en el
-monte para pasar en ellas, y las tornaron á echar al agua, y se ataron
-una con otra de manera que estaban bien fijas, y en ellas pasó Cortés
-y sus criados, y luego en las mismas canoas mandó que se pasasen dos
-caballos, y es desta manera, en las canoas remando, y los caballos del
-cabestro nadando junto á las canoas y con maña, y no dar mucho lazo al
-caballo, porque no trastorne la canoa; mandó que hasta que viésemos su
-carta ó mandato, que no pasásemos ningunos en las mismas canoas, por el
-gran riesgo que habia en el pasaje, que Cortés se vió arrepentido de
-haber ido en ellas, porque venia el rio con gran furia.
-
-Y dejallo hé aquí, y diré lo que más nos pasó.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXIX.
-
-CÓMO CORTÉS ENTRÓ EN LA VILLA DONDE ESTABAN POBLADOS LOS DE GIL
-GONZALEZ DE ÁVILA, Y DE LA GRAN ALEGRÍA QUE TODOS LOS VECINOS HUBIERON,
-Y LO QUE CORTÉS ORDENÓ.
-
-
-Despues que Cortés hubo pasado el gran rio del Golfo-Dulce de la
-manera que dicho tengo, fué á la villa donde estaban poblados los
-españoles de Gil Gonzalez de Ávila, que seria de allí á dos leguas,
-que estaban junto á la mar, y no adonde solian estar primero poblados,
-que llamaron San Gil de Buena-Vista; y cuando vieron entre sus casas
-hombres á caballo y otros seis á pié, espantáronse en gran manera,
-y como supieron que era Cortés, que tan nombrado era en todas estas
-partes de las Indias y en Castilla, no sabian qué se hacer de placer; y
-despues de venir todos á besarle las manos y darle el parabien-venido,
-Cortés les habló muy amorosamente, y mandó al teniente, que se decia
-Nieto, fuese donde daban carena al navío y trujesen dos bateles que
-tenian, y que si habia canoas, que asimismo las trujesen atadas de
-dos en dos, y mandó que se buscase todo el cazabe que allí tenian y
-llevasen al capitan Sandoval, que otro pan de maíz no habia para que
-comiesen, y repartiese entre todos nosotros los de su ejército; y el
-teniente lo buscó luego y no se hallaron cincuenta libras dello, porque
-no comian sino zapotes asados y legumbres y algun marisco que pescaban;
-y aun aquel cazabe que dieron guardaron para el matalotaje para irse
-á Cuba cuando estuviese calafateado el navío.
-
-Y con dos bateles y ocho marineros que luego vinieron, escribió Cortés
-á Sandoval que él mismo en persona y el capitan Luis Marin fuesen los
-postreros que pasasen aquel gran rio, y que mirase que no se embarcasen
-más de los que él mandase; y los bateles pasaron sin mucha carga, por
-causa de la gran corriente del rio, que venia muy crecido y recio, y
-con cada batel dos caballos, y en las canoas no pasase caballo ninguno,
-que se perderian y trastornarian, segun la furia del corriente; y sobre
-el pasar delante uno que se decia Saavedra, hermano de otro Abalos,
-parientes de Cortés, querian pasar primero, puesto que Sandoval decia
-que en la primera barca pasarian, porque pasaban en aquella sazon los
-tres religiosos, y que era justo tener primero cumplimiento con ellos;
-y como el Saavedra era pariente de Cortés, no quisiera que Sandoval
-le pusiera impedimento, sino que callara; y respondióle no tan bien
-mirado como convenia; y el Sandoval, que no se las sufria, tuvieron
-palabras, de manera que el Saavedra echó mano á un puñal; y puesto que
-el Sandoval, como estaba dentro en el rio á más de la rodilla el agua
-deteniendo que los bateles no se cargasen demasiado, ansí como estaba
-arremetió al Saavedra, y le tenia tomada la mano donde tenia el puñal,
-y le derrocó en el agua, y si de presto no nos metiéramos entre ellos y
-los despartiéramos, ciertamente el Saavedra librara mal, porque todos
-los más soldados nos mostramos de la parte de Sandoval.
-
-Dejemos esta cuestion, y diré cómo estuvimos cuatro dias en pasar aquel
-rio, y de comer, ni por pensamiento, si no era de unas pacayas que
-nacen de unas palmillas chicas, y otras como nueces, que asábamos y las
-partíamos, y los meollos dellas comiamos; y en aquel rio se ahogó un
-soldado con su caballo, el cual soldado se decia Tarifa, que pasaba en
-una canoa, y no pareció más él ni el caballo.
-
-Tambien se ahogaron dos caballos, y el uno era de un soldado que se
-decia Solís Casquete, que hacia bramuras por él é maldecia á Cortés y á
-su viaje.
-
-Quiero decir de la grande hambre que allí en el pasar del rio hubo, y
-aun del murmurar de Cortés y de su venida, y aun de todos nosotros que
-le seguiamos; pues cuando hubimos llegado al pueblo no habia bocado
-de cazabe que comer, ni aun los vecinos lo tenian, ni sabian caminos,
-si no era de dos pueblos que allí cerca solian estar, que se habian
-ya despoblado, y luego Cortés mandó al capitan Luis Marin que con los
-vecinos de Guacacualco fuésemos á buscar maíz; lo cual adelante diré.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXX.
-
-CÓMO OTRO DIA DESPUES DE HABER LLEGADO Á AQUELLA VILLA, QUE YO NO LE
-SÉ OTRO NOMBRE SINO SAN GIL DE BUENA-VISTA, FUIMOS CON EL CAPITAN LUIS
-MARIN HASTA OCHENTA SOLDADOS, TODOS Á PIÉ, Á BUSCAR MAÍZ Y Á DESCUBRIR
-LA TIERRA, Y LO QUE MÁS PASÓ DIRÉ ADELANTE.
-
-
-Ya he dicho que como llegamos á aquella villa que Gil Gonzalez de Ávila
-tenia poblada, no tenian qué comer, y eran hasta cuarenta hombres y
-cuatro mujeres de Castilla y las dos mulatas, y todos dolientes y las
-colores muy amarillas; y como no teniamos qué comer nosotros ni ellos,
-no viamos la hora de illo á buscar; y Cortés mandó que saliese el
-capitan Luis Marin con los de Guacacualco y buscásemos maíz; y fuimos
-con él sobre ochenta soldados á pié hasta ver si habia caminos para
-caballos, y llevábamos con nosotros un indio de Cuba que nos fuese
-guiando á unas estancias y pueblos que estaban de allí ocho leguas,
-donde hallamos mucho maíz é infinitos cacaguatales y frisoles y otras
-legumbres, donde tuvimos bien que comer, y aun enviamos á decir á
-Cortés que enviase todos los indios mejicanos y llevarian maíz, y
-le socorrimos entónces con otros indios con diez hanegas de ello, y
-luego enviamos por nuestros caballos; y como Cortés supo que estábamos
-en buena tierra, y se informó de indios mercaderes que entónces se
-habian prendido en el rio del Golfo-Dulce, que para ir á Naco, donde
-degollaron á Cristóbal de Olí, era camino derecho por donde estábamos,
-envió á Gonzalo de Sandoval con toda la mayor parte de su ejército que
-nos siguiese, y que nos estuviésemos en aquellas estancias hasta ver su
-mandado.
-
-Y como llegó el Sandoval adonde estábamos, y vió que habia
-abastadamente que comer, se holgó mucho, y luego envió á Cortés sobre
-treinta hanegas de maíz con indios mejicanos, lo cual repartió á los
-vecinos que en aquella villa quedaban; y como estaban hambrientos y no
-eran acostumbrados sino á comer zapotecas asados y cazabe, y como se
-hartaron de tortillas, con el maíz que les enviamos, se les hincharon
-las barrigas, é como estaban dolientes, se murieron siete dellos; y
-estando desta manera con tanta hambre, quiso Dios que aportó allí un
-navío que venia cargado de las islas de Cuba con siete caballos, y
-cuarenta puercos, y ocho pipas de tasajos salados, y pan cazabe, y
-venian hasta quince pasajeros y ocho marineros, y cuya era toda la más
-cargazon de aquel navío se decia Anton de Camargo, y Cortés compró
-fiado todo cuanto bastimento traia, y repartió dello á los vecinos; y
-como estaban de ántes en tanta necesidad y debilitados, y se hartaron
-de la carne salada, dió á muchos dellos cámaras, de que murieron
-catorce.
-
-Pues como vino aquel navío con la gente y marineros, parecióle á Cortés
-que era bien ir á ver y calar y bojar aquel tan poderoso rio, si
-habia poblaciones arriba, y qué tierra era; y luego mandó calafatear
-un bergantin que estaba al través, que era de los de Gil Gonzalez de
-Ávila, y adobar un batel y hacelle como barco del descargo, y con
-cuatro canoas, atadas unas con otras, y con treinta soldados y los ocho
-hombres de la mar de los nuevamente venidos en el navío, y Cortés por
-su capitan, y con veinte indios mejicanos, se fué por el rio, y obra de
-diez leguas que hubo ido el rio arriba, halló una laguna muy ancha,
-que tenia el ojo de anchor seis leguas, y no habia poblacion ninguna
-alrededor della, porque todo era anegadizo; y siguiendo el rio arriba,
-venia ya muy corriente más que de ántes, y habia unos saltaderos, que
-no podian ir con el bergantin y los bateles y las canoas, acordó de las
-dejar allí en el rio en un remanso con seis españoles en guarda dellas,
-y fué por tierra por un camino angosto, y llegó á unos pueblezuelos
-despoblados, y luego dió en unos maizales, y de allí tomó tres indios
-por guias, que le llevaron á unos pueblos chicos, donde tenian mucho
-maíz y gallinas, y aun tenian faisanes, que en estas tierras llaman
-sacachueles, y perdices de la tierra y palomas; y esto de tener
-perdices desta manera, yo lo he visto y hallado en pueblos que están
-en comarca destos de Golfo-Dulce, cuando fuí en busca de Cortés, como
-adelante diré.
-
-Volvamos á nuestra relacion: que allí tomó Cortés guias y pasó
-adelante, y fué á otros pueblezuelos que se dicen Cinacan, Tencintle,
-donde tenian grandes cacaguatales y maizales y algodon, y ántes que á
-ellos llegasen oyeron tañer atabalejos y trompetillas, haciendo fiestas
-y borracheras; y por no ser sentido Cortés, estuvo escondido con sus
-soldados en un monte; y cuando vió que era tiempo de ir á ellos,
-arremeten todos á una, y prendieron hasta diez indios y quince mujeres,
-y todos los más indios de aquel pueblo de presto se fueron á tomar sus
-armas, y vuelven con arcos y flechas y lanzas, y comenzaron á flechar
-á los nuestros, y Cortés con los suyos fué contra ellos, y acuchillaron
-ocho indios que eran principales; y como vieron el pleito mal parado
-y las mujeres tomadas, enviaron cuatro hombres viejos, y los dos eran
-sacerdotes de ídolos, é vinieron muy mansos á rogar á Cortés que les
-diese los presos, y trujeron ciertas joyezuelas de oro de poca valía; y
-Cortés les habló con doña Marina, que iba allí con Juan Jaramillo, su
-marido, porque Cortés sin ella no podia entender los indios, y les dijo
-que llevasen el maíz é gallinas y sal y bastimento que allí les señaló,
-é dió á entender adónde habian quedado los bergantines y el barco y
-las canoas, y luego les daria los presos; y les dieron á entender en
-qué parte del rio quedaban, y dijeron que sí harian, y que cerca de
-allí estaba uno como estero que salia al rio; y luego hicieron barcas,
-y medio nadando las llevaron hasta que dieron en fondo, que pudieron
-nadar bien.
-
-Pues como Cortés habia quedado de les dar todos los presos, pareció
-ser mandó Cortés que se quedasen tres mujeres con sus maridos para
-hacer pan y servirse de los indios, y no se las dieron; y sobre ello
-apellídanse todos los indios de aquel pueblo, y sobre las barrancas
-del rio dan una buena mano de vara, flecha y piedra á Cortés y á
-sus soldados, de manera que hirieron á Cortés en la cara y á otros
-doce soldados; allí se les desbarató una barca y se perdió la mitad
-de lo que traia, y se ahogó un mejicano; y en aquel rio hay tantos
-moxicotes, que no se podian valer, y Cortés todo lo sufria, y da vuelta
-para su villa, que no sé cómo se la nombró, y bastécela mucho más de lo
-que estaba.
-
-Ya he dicho que el pueblo do llegó Cortés se decia Cinacan, y me han
-dicho ahora que estará de Guatimala setenta leguas, y tardó Cortés
-en este viaje y volver á la villa veinte y seis dias; y como vió
-que no era bien poblar allí, por no haber pueblos de indios, y como
-tenia mucho bastimento, ansí de lo que ántes estaba como de lo que al
-presente traia, acordó de escribir á Gonzalo de Sandoval que luego se
-fuese á Naco, y le hizo saber todo lo aquí por mí dicho de su viaje del
-Golfo-Dulce, segun lo tengo aquí relatado, y cómo iba á poblar á Puerto
-de Caballos, y que le enviase diez soldados de los de Guacacualco, que
-sin ellos no se hallaba en las entradas.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXI.
-
-CÓMO CORTÉS SE EMBARCÓ CON TODOS LOS SOLDADOS QUE HABIA TRAIDO EN SU
-COMPAÑÍA Y LOS QUE HABIA EN SAN GIL DE BUENA-VISTA, Y FUÉ Á POBLAR
-ADONDE AGORA LLAMAN PUERTO DE CABALLOS, Y SE LE PUSO NOMBRE LA
-NATIVIDAD, Y LO QUE EN ÉL SE HIZO.
-
-
-Pues como Cortés vió que en aquel asiento que halló poblando á los de
-Gil Gonzalez de Ávila no era bueno, acordó de se embarcar en los dos
-navíos y bergantin con todos cuantos en aquella villa estaban, que no
-quedó ninguno, y en ocho dias de navegacion fué á desembarcar adonde
-agora llaman Puerto de Caballos, y como vió aquella bahía buena para
-puerto, y supo de indios que habia cerca poblaciones, acordó de poblar
-una villa que la nombró Natividad, y puso por su teniente á un Diego
-de Godoy, y dende allí hizo dos entradas en la tierra adentro á unos
-pueblos cercanos, que ahora están despoblados; tomó lengua dellos
-cómo habia cerca otros pueblos, basteció la villa de maíz, y supo que
-estaba el pueblo de Naco, donde degollaron á Cristóbal de Olí, cerca, y
-escribió á Gonzalo de Sandoval, creyendo que ya habia llegado y estaba
-de asiento en Naco, que le enviase diez soldados de los de Guacacualco,
-y decia en la carta que sin ellos no se hallaba en hacer entradas; y
-le escribió cómo queria ir dende allí al puerto de Honduras, adonde
-estaba poblada la villa de Trujillo, y que el Sandoval con sus soldados
-pacificasen aquellas tierras y poblasen una villa; la cual carta vino á
-Sandoval estando que estábamos en las estancias por mí ya dichas, que
-no habiamos llegado á Naco.
-
-Y dejemos de decir de Cortés y sus entradas que hacia dende Puerto de
-Caballos, y de los muchos mosquitos que en ella le picaban, ansí de dia
-como de noche; que á lo que despues le oia decir, tenia con ellos tan
-malas noches, que estaba la cabeza sin sentido, de no dormir.
-
-Pues como Gonzalo de Sandoval vió las cartas de Cortés, luego se fué
-dende aquellas estancias que dicho tengo, á unos pueblezuelos que se
-dicen Cuyoacan, que estaban de allí siete leguas, y no se pudo ir
-luego á Naco, como Cortés le habia mandado, por no dejar atrás en los
-caminos muchos soldados que se habian apartado á otras estancias por
-tener qué comer ellos y sus caballos, y por causa que al pasar de un
-rio muy hondo que no se podia vadear, y era camino de las estancias,
-é por dejar recaudo de una canoa con que pasasen los españoles que
-quedaban rezagados y muchos indios mejicanos que venian dolientes; y
-esto fué tambien porque de unos pueblos cercanos de las estancias, que
-confinaban con el rio y Golfo-Dulce, venian cada dia allí de guerra
-muchos indios de los pueblos, y porque no hiciesen algun mal recaudo
-y muertes de españoles y de indios mejicanos, mandó Sandoval que
-quedásemos á aquel paso ocho soldados, y á mí me dejó por caudillo
-dellos, y que tuviésemos una canoa del pasaje siempre varada en tierra,
-y que estuviésemos alerta si daban voces pasajeros de los que estaban
-en las estancias, para luego les pasar.
-
-Y una noche vinieron muchos indios guerreros de los pueblos cercanos
-y de las estancias, creyendo que no nos velábamos; é por tomarnos la
-canoa dan de repente en los ranchos en que estábamos y les pusieron
-fuego, y no vinieron tan secreto, que ya les habiamos sentido; y nos
-recogimos todos ocho soldados y cuatro mejicanos de los que estaban
-sanos, y arremetimos á los guerreros, y á cuchilladas les hicimos
-volver por donde habian venido, puesto que flecharon á dos soldados y á
-un indio, mas no fueron mucho las heridas; y como aquello vimos, fuimos
-tres compañeros á las estancias adonde sentíamos que habian quedado
-indios y españoles dolientes, que seria una legua de allí, y trujimos
-á un Diego de Mazariegos, ya otras veces por mí nombrado, y á otros
-españoles que estaban en su compañía y á indios mejicanos que estaban
-dolientes, y luego les pasamos el rio y fuimos adonde Sandoval estaba.
-
-É yendo que íbamos nuestro camino, como un español de los que habiamos
-recogido en las estancias iba muy malo, y era de los nuevamente venidos
-de Castilla, y medio isleño, hijo de ginovés, y como iba malo, y sin
-tener qué le dar de comer, sino tortillas y pinol, ya que llegábamos
-obra de media legua de donde estaba Sandoval, se murió en el camino y
-no tuve gente para llevar el cuerpo muerto hasta el real; y llegado
-donde el Sandoval estaba, le dije de nuestro viaje y del hombre que
-se quedó muerto, y hubo enojo conmigo porque entre todos nosotros no
-le trujimos á cuestas ó en un caballo, y le dijimos al Sandoval que
-traiamos dos dolientes en cada caballo é nos veniamos á pié, y que por
-esta causa no se pudo traer; y un soldado que se decia Bartolomé de
-Villanueva, que era mi compañero, respondió al Sandoval muy soberbio
-que harto teniamos que traer nuestras personas, sin traer muertos á
-cuestas, y que renegaba de tanto trabajo é pérdida como Cortés nos
-habia causado; y luego mandó Sandoval á mí y al Villanueva, sin más
-parar le fuésemos á enterrar; y llevamos dos indios mejicanos y un
-azadon, é hicímosle su sepultura y lo enterramos y le pusimos una cruz,
-y hallamos en la faltriquera del muerto una taleguilla con muchos dados
-y un papel escrito, que era una memoria de donde era natural y cúyo
-hijo era y qué bienes tenia en Tenerife; é despues, el tiempo andando,
-se envió aquella memoria á Tenerife; perdónele Dios, amen.
-
-Dejemos de contar cuentos, y quiero decir que luego Sandoval acordó
-que fuésemos á otros pueblos que agora están cerca de unas minas que
-descubrieron dende á tres años; y dende allí fuimos á otro pueblo
-que se dice Quinistan, y otro dia á hora de Misa fuimos á Naco, y en
-aquella sazon era buen pueblo y hallámosle despoblado de aquel mismo
-dia; y despues de nos aposentar en unos patios muy grandes, adonde
-habian degollado al maestre de campo Cristóbal de Olí, otras veces por
-mí nombrado, que estaba el pueblo bien bastecido de maíz y de frisoles
-y ají, y tambien hallamos un poco de sal, que era la cosa que más
-deseábamos, y allí asentamos nuestro fardaje, como si hubiéramos de
-estar en él para siempre.
-
-Hay en este pueblo la mejor agua que habiamos visto en toda la
-Nueva-España, y un árbol que en mitad de la siesta, por recio sol que
-hiciese, parecia que la sombra del árbol refrescaba el corazon, y caia
-dél uno como rocío muy delgado que confortaba las cabezas; y aqueste
-pueblo en aquella sazon fué muy poblado y en buen asiento, y habia
-fruta de los zapotes colorados y de los chicos, y estaba en comarca de
-otros pueblos chicos.
-
-Y dejallo hé aquí, y diré lo que allí nos avino.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXII.
-
-CÓMO EL CAPITAN GONZALO DE SANDOVAL COMENZÓ Á PACIFICAR AQUELLA
-PROVINCIA DE NACO, Y DE LOS GRANDES REENCUENTROS QUE CON LOS DE AQUELLA
-PROVINCIA TUVO, Y LO QUE MÁS SE HIZO.
-
-
-Desde que hubimos allegado al pueblo de Naco y recogido maíz, frisoles
-y ají, y con tres principales de aquel pueblo que allí en los maizales
-prendimos, á los cuales Gonzalo de Sandoval halagó y dió cuentas de
-Castilla, y les rogó que fuesen á llamar á los demas caciques, que no
-se les haria enojo ninguno, fueron así como se lo mandó, y vinieron dos
-caciques; mas no pudo acabar con ellos que se poblase el pueblo, salvo
-traer de cuando en cuando poca comida; ni nos hacian bien ni mal, ni
-nosotros á ellos; y ansí estuvimos los primeros dias, y Cortés habia
-escrito á Gonzalo de Sandoval, como de ántes dicho tengo, que luego
-le enviase á Puerto de Caballos diez soldados de los de Guacacualco,
-y todos nombrados por sus nombres, y entre ellos era yo uno, y en
-aquella sazon estaba yo algo malo, y dije á Sandoval que me excusase,
-porque estaba mal dispuesto, y él, que lo habia gana, y ansí quedé; y
-envió ocho soldados muy buenos varones para cualquiera afrenta, y aun
-fueron de tan mala voluntad, que renegaban de Cortés y aun de su viaje,
-y tenian mucha razon, porque no sabian cierto si la tierra por donde
-habian de ir estaba de paz.
-
-Acordó Sandoval de demandar á los caciques de Naco cinco principales
-indios, que fuesen con ellos hasta el Puerto de Caballos, y les puso
-temores que si algun enojo recebia alguno de sus soldados, que les
-quemaria el pueblo y que les iria á buscar y dar guerra; y mandó que
-en todos los pueblos por donde pasasen les diesen muy bien de comer; y
-fueron su viaje hasta el Puerto de Caballos, donde hallaron á Cortés,
-que se queria embarcar para ir á Trujillo, y se holgó con ellos, y supo
-cómo quedábamos buenos, y los llevó consigo en los navíos, y luego se
-embarcó, y dejó en aquella villa de Puerto de Caballos á un Diego de
-Godoy por su capitan, con hasta cuarenta vecinos, que eran todos los
-más de los que solian ser de Gil Gonzalez de Ávila y de los nuevamente
-venidos de las islas; y de que Cortés se hubo embarcado y su teniente
-Godoy quedó en la villa, con los soldados que más sanos tenia hacia
-entradas en los pueblos comarcanos, é trujo dos dellos de paz; mas como
-los indios vieron que los soldados que allí quedaban estaban todos los
-más dellos dolientes y se morian cada dia, no hacian cuenta dellos,
-y á esta causa no les acudian con comida, ni ellos eran para illo á
-buscar, y pasaban gran necesidad de hambre, y en pocos dias se murieron
-la mitad dellos, y se despoblaron otros tres dellos, que se vinieron
-huyendo donde estábamos con Sandoval.
-
-Y dejallo he aquí en este estado, y volveré á Naco, que, como Sandoval
-habia visto que no se querian venir á poblar el pueblo los indios
-vecinos y naturales de Naco, aunque los enviaba á llamar muchas
-veces, y á los demas pueblos comarcanos, no venian ni hacian cuenta
-de nosotros, acordó de ir en persona y hacer de manera que viniesen;
-y fuimos luego á unos pueblos que se decian Girimonga y Aculaco, y á
-otros tres pueblos que estaban cerca de Naco, y todos vinieron á dar la
-obediencia á su majestad, y luego fuimos á Quizmitan y á otro pueblo
-de la sierra, y ansimesmo vinieron; por manera que todos los indios de
-aquella comarca venian de paz, y como no se les demandaba cosa ninguna
-más de lo que ellos querian dar, no tenian pesadumbre de venir, y
-desta manera estaba todo de paz hasta donde pobló Cortés la villa que
-agora se dice Puerto de Caballos.
-
-Y dejémonos esta materia, porque por fuerza tengo de volver á decir
-de Cortés, que fué á desembarcar al puerto de Trujillo; y porque en
-una sazon acaecen dos ó tres cosas, como otras veces he dicho en los
-capítulos pasados; y tengo de meter la pluma por los pasos contados,
-dónde y de qué manera nosotros conquistábamos y poblábamos, como muy
-claramente lo habrán visto los curiosos letores; y aunque se deje por
-agora de decir de Sandoval y todo lo que en la provincia de Naco le
-avino, quiero decir lo que Cortés hizo en Trujillo.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXIII.
-
-CÓMO CORTÉS DESEMBARCÓ EN EL PUERTO QUE LLAMAN DE TRUJILLO. Y CÓMO
-TODOS LOS VECINOS DE AQUELLA VILLA LE SALIERON Á RECEBIR Y SE HOLGARON
-MUCHO CON ÉL, Y DE TODO LO QUE ALLÍ HIZO.
-
-
-Como Cortés se hubo embarcado en el puerto de Caballos, y llevó en su
-compañía muchos soldados de los que trujo de Méjico y los que le envió
-Gonzalo de Sandoval, y con buen tiempo en seis dias llegó al puerto
-de Trujillo; y cuando los vecinos que allí vivian, que dejó poblados
-Francisco de las Casas, supieron que era Cortés, todos fueron á la mar,
-que estaba cerca, á le recibir, y le besaron las manos, porque muchos
-vecinos de aquellos eran bandoleros de los que echaron de Pánuco, y
-fueron en dar consejo á Cristóbal de Olí para que se alzase, y los
-habian desterrado de Pánuco, segun dicho tengo en el capítulo que
-dello habla; y como se hallaban culpantes, suplicaron á Cortés que les
-perdonase; y Cortés con muchas caricias y ofrecimientos los abrazó á
-todos y los perdonó, y luego se fué á la iglesia, y despues de hecha
-oracion, le aposentaron lo mejor que pudieron, y le dieron cuenta de
-todo lo acaecido del Francisco de las Casas y del Gil Gonzalez de
-Ávila, y por qué causa degollaron á Cristóbal de Olí, y cómo se habian
-ido camino de Méjico, y cómo habian pacificado algunos pueblos de
-aquella provincia; y como Cortés bien lo hubo entendido, á todos los
-honró de palabras y con dejalles los cargos segun y de la manera que
-los tenian, excepto que hizo capitan general de aquellas provincias á
-su primo Saavedra, que ansí se llamaba, lo cual tuvieron por bien.
-
-Y luego envió á llamar á todos los pueblos comarcanos, y como tuvieron
-nueva que era el capitan Malinche, que ansí le llamaban, y sabian que
-habia conquistado á Méjico, luego vinieron á su llamada y le trujeron
-presentes de bastimentos; y cuando se hubieron juntado los caciques de
-cuatro pueblos más principales, Cortés les habló con doña Marina y les
-dijo las cosas tocantes á nuestra santa fe; y que todos éramos vasallos
-del gran Emperador que se dice don Cárlos de Austria, y que tiene muy
-grandes señores por vasallos, y que nos envió á estas partes para
-quitar sodomías y robos é idolatrías, y para que no consienta comer
-carne humana, ni hubiesen sacrificios ni robasen, ni se diesen guerra
-unos á otros, sino que fuesen hermanos y como tales se tratasen, y
-tambien venia para que diesen la obediencia á tan alto Rey y señor como
-les habia dicho que tenemos, y le contribuyan con servicios y de lo
-que tuvieren, como hacemos todos sus vasallos; y les dijo otras muchas
-cosas la doña Marina, que lo sabia bien decir; y los que no quisiesen
-venir á se someter al dominio de su majestad, que les castigaria, y aun
-Fray Juan de las Varillas y los dos religiosos franciscos que Cortés
-traia les predicaron cosas muy santas y buenas, y lo que decian los
-frailes franciscos se lo declaraban dos indios mejicanos que sabian
-la lengua española, con otros intérpretes de aquella lengua; y más
-les dijo, que en todo les guardaria justicia, porque ansí lo mandaba
-nuestro Rey y señor.
-
-Y porque hubo otros muchos razonamientos y los entendieron muy bien los
-caciques, dijeron que se daban por vasallos de su majestad y que harian
-lo que Cortés les mandaba, y luego les dijo que trujesen bastimento
-á aquella villa; y tambien les mandó que viniesen muchos indios y
-trujesen hachas, y que talasen un monte que estaba dentro de la villa,
-para que desde allí se pudiese ver la mar y puerto; y tambien les
-mandó que fuesen en canoas á llamar tres ó cuatro pueblos que están en
-unas isletas que se llaman los Guanajes, que en aquella sazon estaban
-pobladas, y que trujesen pescado, pues que tenian mucho; y ansí lo
-hicieron, que dentro en cinco dias vinieron los pueblos de las isletas,
-y todos traian presentes de pescado y gallinas; y Cortés les mandó dar
-unas puercas y un barraco que se halló en Trujillo, y de los que traia
-de Méjico, para que hiciesen casta, porque le dijo un español que era
-buena tierra para multiplicar con soltalles en las isletas sin ponerles
-guarda: y ansí fué como dijo, que dentro en dos años hubo muchos
-puercos y los iban á montear.
-
-Dejemos esto, pues no hace á nuestra relacion, y no me lo tengan por
-prolijidad en contar cosas viejas; y diré que vinieron tantos indios
-á talar los montes de la villa que Cortés les mandó en dos dias se
-vió claramente muy bien la mar, é hicieron quince casas, y una para
-Cortés muy buena; y esto hecho, se informó Cortés qué pueblos y tierras
-estaban rebeldes y no querian venir de paz; y unos caciques de un
-pueblo que se dice Papayeca, que era cabecera de otros pueblos, que
-en aquella sazon era grande pueblo, que agora está con muy poca gente
-ó casi ninguna, le dió á Cortés una memoria de muchos pueblos que no
-querian venir de paz, que estaban en grandes sierras y tenian fuerzas
-hechas; y luego Cortés envió al capitan Saavedra con los soldados que
-le pareció que convenian ir con él, y con los ocho de Guacacualco fué
-por su camino hasta que llegó á las poblaciones que solian estar de
-guerra, y salieron de paz los más dellos; excepto tres pueblos, que
-no se quisieron venir; y tan temido era Cortés de los naturales y tan
-nombrado, que hasta los pueblos de Olancho, donde fueron las minas
-ricas que despues se descubrieron, era temido y acatado, y llamábanle
-en todas aquellas provincias el capitan Hue, Hue de Marina, que quiere
-decir el capitan viejo que trae á doña Marina.
-
-Dejemos á Saavedra, que está con su gente sobre los pueblos que no se
-querian dar, que me parece que se decian los acaltecas, y volvamos á
-Cortés, que estaba en Trujillo, é ya le habian adolescido los frailes
-franciscos y un su primo que se decia Abalos, y el licenciado Pedro
-Lopez, y Carranza el mayordomo, y Guinea el despensero y un Juan
-Flamenco, y otros muchos soldados, ansí de los que traia como de los
-que halló en Trujillo, y aun el Anton de Carmona, que trujo el navío
-con el bastimento; y acordó de los enviar á la isla de Cuba, á la
-Habana, ó á Santo Domingo si viesen que el tiempo hacia bueno en la
-mar, y para ello les dió el un navío bien aderezado y calafateado, con
-el mejor matalotaje que se pudo haber; y escribió á la audiencia Real
-de Santo Domingo y á los frailes jerónimos y á la Habana, dando cuenta
-cómo habia salido de Méjico en busca de Cristóbal de Olí, y cómo dejó
-sus poderes á los oficiales de su majestad, y del trabajoso camino que
-habia traido, y cómo el Cristóbal de Olí hubo preso á un capitan que se
-decia Francisco de las Casas, que Cortés habia enviado para tomar el
-armada al mismo Cristóbal de Olí, y que tambien habia preso á un Gil
-Gonzalez de Ávila, siendo gobernador del Golfo-Dulce; y que teniéndolos
-presos, los dos capitanes se concertaron y le dieron de cuchilladas, y
-por sentencia, despues que lo tuvieron preso, le degollaron, y que al
-presente estaba poblando la tierra y pueblos sujetos á aquella villa
-de Trujillo, y que era tierra rica de minas, y que enviasen soldados;
-que en aquella tierra de Santo Domingo no tenian con qué se sustentar;
-y para dar crédito que habia oro envió muchas joyas y piezas de las
-que traia en su recámara, é vajilla de lo que trujo de Méjico, y aun
-de la vajilla de su aparador, y por su capitan de aquel navío á un su
-primo que se decia Abalos, y le mandó que de camino tomase veinte y
-cinco soldados que habia dejado un capitan, que tuvo nueva que andaba á
-saltear indios en las isletas en lo de Cozumel.
-
-Y partido del puerto de Honduras, que ansí se llamaba, unas veces con
-buen tiempo é otras con contrario, pasaron adelante de la Punta de
-Sant-Anton, que está junto á las sierras que llaman de Guaniguanico,
-que será de la Habana sesenta ó setenta leguas, y con temporal dieron
-con el navío en tierra, de manera que se ahogaron los frailes y el
-capitan Abalos y muchos soldados, y dellos se salvaron en el batel y
-en tablas, y con mucho trabajo aportaron á la Habana, y dende allí fué
-la fama volando por toda la isla de Cuba cómo Cortés y todos nosotros
-éramos vivos, y en pocos dias fué la nueva á Santo Domingo, porque el
-licenciado Pedro Lopez, médico que iba allí, que escapó en una tabla,
-escribió á la Real audiencia de Santo Domingo en nombre de Cortés,
-y todo lo acaecido, y cómo estaba poblando en Trujillo, y que habia
-menester bastimento y vino y caballos, y que para lo comprar traian
-mucho oro, y que se perdió en la mar de la manera que ya dicho tengo.
-
-Y como aquella nueva se supo, todos se alegraron, porque ya habia fama,
-é lo tenian por cierto, que Cortés y todos nosotros sus compañeros
-éramos muertos; las cuales nuevas supieron en la Española de un navío
-que fué de la Nueva-España; y como en Santo Domingo se supo que
-estaba de asiento poblando Cortés las provincias que dicho tengo,
-luego los oidores y mercaderes comenzaron de cargar dos navíos viejos
-con caballos y potros, y camisas y bonetes y cosas de bujerías, y no
-trujeron cosa de comer, sino una pipa de vino, ni fruta, salvo los
-caballos y todo lo demas de tarabusterías, entre tanto que se armaban
-los navíos para venir, que aun no habian llegado al puerto.
-
-Quiero decir que como Cortés estaba en Trujillo, se le vinieron á
-quejar ciertos indios de las islas de los Guanajes, que seria de allí
-ocho leguas, y dijeron que estaba anclado un navío junto á su pueblo, y
-el batel del navío lleno de españoles con escopetas y ballestas, y que
-les querian tomar por fuerza sus mazaguales, que se dice entre ellos
-vasallos, y que á lo que han entendido, son robadores, y que ansí les
-tomaron los años pasados muchos indios, y los llevaron presos en otro
-navío como aquel que estaba surto; y que enviase Cortés á poner cobro
-en ello; y como Cortés lo supo, luego mandó armar un bergantin con la
-mejor artillería que habia y con veinte soldados y con buen capitan, y
-les mandó que en todo caso tomasen el navío que los indios decian, y
-se lo trujesen preso con todos los españoles que dentro andaban, pues
-que eran robadores de los vasallos de su majestad; y mandó á los indios
-que armasen sus canoas, y con varas y flechas que fuesen junto al
-bergantin, y que ayudasen á prender aquellos hombres, y para ello dió
-poder al capitan.
-
-Pues yendo con su bergantin armado y muchas canoas de los naturales
-de aquellas isletas, como los del navío que estaba surto los vieron
-ir á la vela, no aguardaron mucho, que alzaron velas y se fueron
-huyendo, porque bien pudo alcanzar el bergantin; y despues se alcanzó
-á saber que era un bachiller Moreno, que habia enviado la audiencia
-Real de Santo Domingo á cierto negocio á Nombre de Dios, y parece ser
-descayeron del viaje, ó vino de hecho sobre cosa pensada á robar los
-indios de Guanajes.
-
-Y volvamos á Cortés, que se quedó en aquella provincia pacificándola, y
-volveré á decir lo que á Sandoval le acaeció en Naco.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXIV.
-
-CÓMO EL CAPITAN GONZALO DE SANDOVAL, QUE ESTABA EN NACO, PRENDIÓ Á
-CUARENTA SOLDADOS ESPAÑOLES Y Á SU CAPITAN, QUE VENIAN DE LA PROVINCIA
-DE NICARAGUA, Y HACIAN MUCHOS DAÑOS Y ROBOS Á LOS INDIOS DE LOS PUEBLOS
-POR DONDE PASABAN.
-
-
-Estando Sandoval en el pueblo de Naco atrayendo de paz todos los
-más pueblos de aquella comarca, vinieron ante él cuatro caciques de
-dos pueblos que se decian Quecuspan y Tanchinalchapa, y dijeron que
-estaban en sus pueblos muchos españoles de la manera de los que con
-él estábamos, con armas y caballos, y que les tomaban sus haciendas é
-hijas y mujeres, y que las echaban en cadenas de hierro, de lo cual
-hubo gran enojo el Sandoval; y preguntando que qué tanto seria de allí
-donde estaban, dijeron que en un dia llegaríamos; y luego nos mandó
-apercebir á los que habiamos de ir con él, lo mejor que podiamos, con
-nuestras armas y caballos y ballestas y escopetas, y fuimos con él
-setenta hombres; y llegados á los pueblos donde estaban los soldados,
-les hallamos muy de reposo, sin pensamiento que los habiamos de
-prender; y como nos vieron ir de aquella manera, se alborotaron y
-echaron mano á las armas, y de presto prendimos al capitan y á otros
-muchos dellos, sin que hubiese sangre ni de una parte ni de otra; y
-Sandoval les dijo con palabras algo desabridas, si les parecia bien
-andar robando á los vasallos de su majestad, y si seria buena conquista
-y pacificacion aquella; y unos indios é indias que traian en collares
-se los hizo sacar dellos y se los dió á los caciques de aquel pueblo, y
-á los demas mandó que se fuesen á sus tierras, que era cerca de allí.
-
-Pues como aquello fué hecho, mandó al capitan que allí venia, que se
-decia Pedro de Garro, que él y sus soldados fuesen presos y se fuesen
-con nosotros al pueblo de Naco, y caminamos con ellos; y traian los
-soldados muchas indias de Nicaragua, y algunas dellas hermosas, é
-indias naborías que tenian en su servicio, y todos los más dellos
-traian caballos; y como nosotros estábamos trillados y deshechos de los
-caminos pasados, y no teniamos indias que nos hiciesen pan, eran ellos
-unos condes en el servirse, segun nuestra pobreza.
-
-Pues como llegamos con ellos á Naco, Sandoval les dió posadas en
-partes convenibles, porque venian entre ellos ciertos hidalgos y
-personas de calidad; y cuando hubieron reposado un dia, y su capitan
-Garro vió que éramos de los de Cortés, hízose muy amigo de Sandoval y
-de nosotros y se holgaban con nuestra compañía; y quiero decir cómo
-y de qué manera é por qué causa venia aquel capitan con aquellos
-soldados, y es desta manera que diré: pareció ser que Pedro Arias de
-Ávila, gobernador que fué en aquella sazon de Tierra-Firme, envió un
-su capitan que se decia Francisco Hernandez, persona muy principal
-entre ellos, á conquistar y pacificar las tierras de Nicaragua y lo
-más que descubriese, y dióle copia de soldados, ansí á caballo como
-ballesteros, y llegó á las provincias de Nicaragua y Leon, que ansí las
-llaman, las cuales pacificó y pobló.
-
-Y como se vió con muchos soldados y próspero, y apartado del Pedro
-Arias de Ávila, y por consejeros que tuvo para ello, y tambien, segun
-entendí, un bachiller Moreno, por mí ya nombrado, que el audiencia
-Real de Santo Domingo y los frailes jerónimos que gobernaban en las
-islas le habian enviado á Tierra-Firme á cierto pleito, que tengo en mi
-pensamiento que era sobre la muerte de Balboa, yerno de Pedro Arias,
-al cual degolló sin justicia cuando le hubo casado con su hija doña
-Isabel Arias de Peñalosa, que así se llamaba; y el bachiller Moreno
-dijo al capitan Francisco Hernandez que como conquistase cualquiera
-tierra, acudiese á nuestro Rey y señor para que le hiciese gobernador
-della, que no hacia traicion; y que el Balboa, que degolló Pedro Arias,
-siendo su yerno, que fué contra toda justicia, pues que el Balboa
-primero envió sus procuradores á su majestad para ser adelantado; y so
-color destas palabras que tomó del bachiller Moreno, envió el Francisco
-Hernandez á su capitan Pedro de Garro para que por banda del Norte le
-buscase puerto para hacer sabidor á su majestad de las provincias que
-habia pacificado y poblado, para que le hiciese merced que él fuese
-gobernador dellas, pues estaban tan apartadas de la gobernacion de
-Pedro Arias.
-
-É viniendo que venia el Pedro de Garro para aquel efeto, le prendimos,
-como dicho tengo. Y como el Sandoval entendió el intento á lo que
-venian, platicó con el Garro y el Garro con él secretamente, y diese
-órden que lo hiciésemos saber á Cortés, que estaba en Trujillo; y que
-el Sandoval tenia por cierto que Cortés le ayudaria para que quedase el
-Francisco Hernandez por gobernador de Nicaragua.
-
-Pues ya esto concertado, envian Sandoval y el Garro diez hombres, los
-cinco de los nuestros y los otros cinco del Garro, para que costa á
-costa fuesen á Trujillo con las cartas, porque allí residia Cortés
-entónces, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y llevaron
-sobre veinte indios de Nicaragua de los que trujo Garro para que les
-ayudasen á pasar los rios, é yendo por sus jornadas, no pudieron
-pasar el rio de Pichin ni otro que se decia Balama, porque venian muy
-crecidos, y á cabo de quince dias vuelven los soldados á Naco sin hacer
-cosa ninguna de lo que les fué mandado; de lo cual hubo tanto enojo el
-Sandoval, que de palabra trató mal al que iba por caudillo; y luego sin
-más tardar ordena que vaya por la tierra adentro el capitan Luis Marin
-con diez soldados, los cinco de Garro y los demas de los nuestros, é yo
-fuí con ellos, y fuimos todos á pié y atravesamos muchos pueblos que
-estaban de guerra.
-
-Y si hubiese de escribir por extenso los grandes trabajos y
-reencuentros que con indios de guerra tuvimos, y los rios y ancones que
-pasamos en barcas y á nado, y la hambre que algunos dias tuvimos, era
-para no acabar tan presto, y cosas muy de notar; mas digo que habia dia
-que pasábamos tres rios caudalosos en barcas y á nado; y como llegamos
-á la costa, hubo muchos esteros, donde habia lagartos.
-
-Y en un rio que se dice Xagua, que está del Triunfo de la Cruz diez
-leguas, estuvimos dos dias en el pasar en barcas, segun venia de recio,
-y allí hallamos calaveras y huesos de siete caballos que los habian
-muerto de mala yerba que habian pacido, y fueron de los de Cristóbal de
-Olí; y de allí fuimos al Triunfo de la Cruz, y hallamos naos quebradas
-dadas al través, y de allí fuimos en cuatro dias á un pueblo que se
-dice Quemara, y salieron muchos indios de guerra contra nosotros, y
-traian unas lanzas grandes y gordas, que con sus rodelas mandaban con
-la mano derecha y sobre el brazo izquierdo, y jugaban de la manera que
-nosotros peleamos con las picas, y se nos venian á juntar pié con pié,
-y con las ballestas que llevábamos y á cuchilladas nos dieron lugar
-que pasásemos adelante, y allí hirieron dos de nuestros soldados: y
-estos indios que he dicho que salieron de guerra no creyeron que éramos
-de los de Cortés, sino de otros capitanes, que les íbamos á robar sus
-indios.
-
-Dejemos de contar trabajos pasados, y digo que en otros dos dias de
-camino llegamos á Trujillo, y ántes de entrar en él, que seria hora de
-vísperas, vimos á cinco de á caballo, y era Cortés y otros caballeros,
-que se habian salido á pasear por la costa, y cuando nos vieron de
-léjos no sabian qué cosa nueva podia ser; y como nos conoció Cortés, se
-apeó del caballo y con las lágrimas en los ojos nos vino á abrazar, y
-nosotros á él, y nos dijo:
-
-—«¡Oh hermanos y compañeros mios, qué deseo tenia de veros y saber qué
-tales estábades!»
-
-Y estaba tan flaco, que hubimos lástima de verle; porque, segun
-supimos, habia estado á punto de morir de calenturas y tristeza que en
-sí tenia, y aun en aquella sazon no sabia cosa buena ni mala de lo de
-Méjico; y dijeron otras personas que estaba ya tan á punto de morir,
-que le tenian hechos unos hábitos de San Francisco para le enterrar
-con ellos; y luego á pié se fué con todos nosotros á la villa, y nos
-aposentó y cenamos con él; y tenia tanta pobreza, que aun de cazabe
-no nos hartamos; y como le hubimos dado relacion á lo que veniamos, y
-leido las cartas sobre lo de Francisco Hernandez para que le ayudase,
-dijo que haria cuanto pudiese por él.
-
-Y en aquella sazon que allegamos á Trujillo habia tres dias que habian
-venido los dos navíos chicos con las mercaderías que enviaban de Santo
-Domingo, que era caballos y potros y armas viejas, y unas camisas y
-bonetes colorados, y cosas de poca valía, y no trujeron sino una pipa
-de vino, ni fruta ni cosa de provecho; que valiera más que aquellos
-navíos no vinieran, segun todos nos adeudamos en comprar de aquellas
-bujerías.
-
-Pues estando que estábamos con Cortés dando cuenta de nuestro trabajoso
-camino, vieron venir en alta mar un navío á la vela, y llegado al
-puerto, venia de la Habana, que enviaba el licenciado Zuazo, el cual
-licenciado habia dejado Cortés en Méjico por alcalde mayor, y enviaba
-un poco de refresco para Cortés con una carta, la cual es esta que se
-sigue; y si no dijere las palabras formales que en ella venian, á lo
-ménos diré la sustancia della.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXV.
-
-CÓMO EL LICENCIADO ZUAZO ENVIÓ UNA CARTA DENDE LA HABANA Á CORTÉS, Y LO
-QUE EN ELLA SE CONTIENE ES LO QUE DIRÉ ADELANTE.
-
-
-Pues como hubo tomado puerto el navío que dicho tengo, un hidalgo que
-venia por capitan dél, cuando saltó en tierra luego fué á besar las
-manos á Cortés y le dió una carta del licenciado Zuazo; y despues que
-Cortés la hubo leido, tomó tanta tristeza, que luego comenzó al parecer
-á sollozar en su aposento, y no salió de donde estaba hasta otro dia
-por la mañana, que era sábado, é se confesó con fray Juan aquella
-noche, y le mandó que dijese Misa de Nuestra Señora muy de mañana,
-é comulgó; é despues de dicha Misa, nos rogó que le escuchásemos, y
-sabríamos nuevas de la Nueva-España, cómo echaron fama que todos éramos
-muertos, y cómo nos habian tomado nuestras haciendas y las habian
-vendido en el almoneda, y quitado nuestros indios y repartido en otros
-españoles, sin tener méritos, y comenzó á leer la carta, y decia ansí.
-
-É lo primero que leyó fué las nuevas que vinieron de Castilla de su
-padre Martin Cortés y de Ordás, y cómo el contador Albornoz le habia
-sido contrario en las cartas que escribió el Albornoz á su majestad
-y al Obispo de Búrgos, y lo que su majestad sobre ellas habia mandado
-proveer, de enviar al almirante de Santo Domingo con seiscientos
-hombres, segun ya lo tengo dicho en el capítulo que dello habla; y cómo
-el duque de Béjar quedó por su fiador, y puso su estado y cabeza por el
-Cortés y por nosotros, que éramos muy leales servidores de su majestad,
-y otras cosas que ya las he referido en el capítulo que dello habla; y
-cómo al capitan Narvaez le dieron una conquista del rio de Palmas, y
-que á un Nuño de Guzman le dieron la gobernacion de Pánuco, y que el
-Obispo de Búrgos era fallecido.
-
-Y en las cosas de la Nueva-España dijo que, como Cortés hubo dado en
-Guacacualco los poderes y provisiones al factor Gonzalo de Salazar
-y á Pedro Almindez Chirinos para ser gobernadores de Méjico si
-viesen que el tesorero Alonso de Estrada y el contador Albornoz no
-gobernaban bien, ansí como llegaron á Méjico el factor y veedor con
-sus poderes, se hicieron muy amigos del mismo licenciado Zuazo, que
-era alcalde mayor, y de Rodrigo de Paz, que era alguacil mayor del
-capitan, y de Andrés de Tapia y Jorge de Albarado, y de todos los demas
-conquistadores de Méjico; y cuando se vió el factor con tantos amigos
-de su banda dijo que el mismo factor y veedor habian de gobernar, y no
-el tesorero ni el contador, y sobre ello hubo muchos ruidos y muertes
-de hombres, los unos por favorecer al factor y al veedor, y otros
-por ser amigos del tesorero y el contador.
-
-De manera que quedaron con el cargo de gobernadores el factor y
-veedor, y echaron presos á los contrarios, tesorero y contador, y á
-otros muchos que fueron en su favor, y cada dia habia cuchilladas y
-revueltas, y que los indios que vacaban los daban á sus amigos, aunque
-no tenian méritos; y que al licenciado Zuazo que no le dejaban hacer
-justicia, y que al Rodrigo de Paz le habia echado preso porque le iba á
-la mano, y que el mismo licenciado Zuazo los volvió á concertar y hacer
-amigos, ansí al factor é tesorero y contador é á Rodrigo de Paz, y que
-estuvieron ocho dias en concordia.
-
-Y que en esta sazon se levantaron ciertas provincias que se decian los
-zapotecas y minxes, y un pueblo y fortaleza do habia un gran peñol que
-se dice Coatlan, y que enviaron á él muchos soldados de los que habian
-venido nuevamente de Castilla y de otros que no eran conquistadores,
-y envió por capitan dellos al veedor Chirinos, y que gastaban muchos
-pesos de oro de las haciendas de su majestad y lo que estaba en su Real
-caja, y que llevaban tantos bastimentos al real donde estaban, que todo
-era veetrías y juegos de naipes, y que á los indios no se les daba por
-ellos cosa ninguna, y que de repente de noche se salian los indios del
-peñol y daban en el real del veedor, y le mataron ciertos soldados y
-le hirieron otros muchos, y á esta causa envió el factor con el mismo
-cargo á un capitan de los de Cortés, que se decia Andrés de Monjaraz,
-para que estuviese en compañía del veedor, porque este Monjaraz se
-habia hecho muy amigo del factor, y en aquella sazon estaba tullido el
-Monjaraz de bubas, que no era para hacer cosa que buena fuese, y los
-indios estaban muy vitoriosos, y que Méjico estaba cada dia para se
-alzar; y que el factor procuró por todas vías de enviar oro á Castilla
-á su majestad é al comendador mayor de Leon D. Francisco de los Cóbos.
-
-Porque en aquella sazon echó fama el factor que Cortés y todos
-nosotros éramos muertos en poder de indios, en un pueblo que se dice
-Xicalango, y en aquel tiempo habia venido de Castilla Diego de Ordás,
-que es el que Cortés hubo enviado por procurador de la Nueva-España,
-y lo que procuró fué para él una encomienda de Santiago, y trujo por
-cédula de su majestad sus indios y unas armas del volcan que está cabe
-Guaxocingo, y que como llegó á Méjico, dijo el Ordás que queria ir á
-buscar á Cortés, y esto fué porque vió las revueltas y zizañas, y que
-se hizo muy amigo del factor, y fué por la mar á ver si era vivo ó
-muerto Cortés, con un navío grande y un bergantin, y fué costa á costa
-hasta que llegó á un pueblo que se dice Xicalango, adonde habian muerto
-al Simon de Cuenca y al capitan Francisco de Medina y á los españoles
-que consigo estaban, segun más largo lo tengo escrito en el capítulo
-que dello habla; y como aquella nueva supo el Ordás, se volvió á la
-Nueva-España, y sin desembarcar en tierra escribió al factor con unos
-pasajeros, que tiene por cierto que Cortés es muerto. Y como echó esta
-nueva el Ordás, en el mismo navío que fué en busca de Cortés, luego
-atravesó la isla de Cuba á comprar becerras y yeguas.
-
-Y cuando el factor vió la carta de Ordás, la anduvo mostrando en Méjico
-á unos y á otros, y echó fama que era muerto Cortés y todos los que
-con él fuimos, é se puso luto, é hizo hacer un túmulo é monumento en
-la iglesia mayor de Méjico, é hizo las honras por Cortés; y luego se
-hizo pregonar con trompetas y atabales por gobernador y capitan general
-de la Nueva-España, y mandó que todas las mujeres que se habian muerto
-sus maridos en compañía de Cortés, que hiciesen bien por sus almas y
-se casasen, y aun lo envió á decir á Guacacualco é á otras villas; é
-porque una mujer de un Alonso Valiente, que se decia Juana de Mansilla,
-no se quiso casar, y dijo que su marido y Cortés y todos nosotros
-éramos vivos, y que no éramos los conquistadores viejos personas de
-tan poco ánimo como los que estaban en el peñol de Coatlan con el
-veedor Chirinos, porque los indios les daban guerra, y no ellos á los
-indios, y que tenia esperanza en Dios que presto veria á su marido
-Alonso Valiente y á Cortés y á todos los más conquistadores viejos
-de vuelta para Méjico, y que no se queria casar; porque dijo estas
-palabras la mandó el factor azotar por las calles públicas de Méjico,
-por hechicera; y tambien, como hay en este mundo hombres traidores
-aduladores, y era uno dellos uno que le teniamos por hombre honrado,
-que por su honor aquí no le nombro, dijo al factor delante otras muchas
-personas que estaba malo de espanto porque, yendo una noche pasada
-cerca del Taltelulco, que es la iglesia de señor Santiago, donde solia
-estar el ídolo mayor, que se decia Huichilóbos, que vió en el patio que
-se ardian en vivas llamas el alma de Cortés y de doña Marina é la del
-capitan Sandoval, é que de espanto dello estaba muy malo.
-
-Tambien vino otro hombre que no nombro, que tambien le tenian en buena
-reputacion, é dijo al factor que andaban en los patios de Tezcuco
-unas cosas malas, y que decian los indios que era el alma de doña
-Marina y la de Cortés; y todas eran mentiras y traiciones, sino por se
-congraciar con el factor dijeron aquello, ó el factor se lo mandó decir.
-
-Y en aquel tiempo habia llegado á Méjico Francisco de las Casas y
-Gil Gonzalez de Ávila, que son los capitanes por mí muchas veces
-nombrados, que degollaron á Cristóbal de Olí; y de que el de las Casas
-vió aquellas revueltas y que el factor se habia hecho pregonar por
-gobernador, dijo públicamente que era mal hecho, y que no se habia de
-consentir tal cosa, porque Cortés era vivo, y que él ansí lo creia, é
-que ya que eso fuese, lo cual Dios no permitiese, que para gobernador,
-que más persona y caballero y más méritos tenia Pedro de Albarado
-que no el factor, y que le enviasen á llamar al Pedro de Albarado; y
-secretamente su hermano Jorge de Albarado y aun el tesorero y otros
-vecinos mejicanos le escribieron para que se viniese en todo caso á
-Méjico con todos los soldados que tenia, y que procurarian de le dar
-la gobernacion hasta saber si Cortés era vivo, y enviar á hacer saber
-á su majestad si fuese servido mandar otra cosa; é que ya que el Pedro
-de Albarado con aquellas cartas se venia para Méjico, tuvo temor del
-factor, segun las amenazas le envió á decir al camino que le mataria;
-é como supo que habian ahorcado á Rodrigo de Paz y preso al licenciado
-Zuazo, se volvió á su conquista.
-
-Y en aquel tiempo que habia recogido el factor cuanto oro pudo haber
-en Méjico y Nueva-España, para hacer con ello mensajero á su majestad,
-y enviar con ello á un su amigo que se decia Peña con sus cartas
-secretas, y el Francisco de las Casas y el licenciado Zuazo y Rodrigo
-de Paz se lo contradijeron, y aun tambien el tesorero y contador, que
-hasta saber nuevas ciertas si Cortés era vivo, que no hiciese relacion
-que era muerto, pues no lo tenian por cierto, y que si oro queria
-enviar á su majestad de sus reales quintos, que era muy bien, más que
-fuese juntamente con parecer y acuerdo del tesorero y contador, y no
-sólo en su nombre; y porque lo tenian ya en los navíos y para hacerse
-á la vela con ella, fué el de las Casas con mandamientos del alcalde
-mayor Zuazo y con favor de Rodrigo de Paz y de los demas oficiales
-de la hacienda de su majestad y conquistadores, que detuviesen el
-navío hasta que escribiesen á nuestro Rey de la manera que estaba la
-Nueva-España; porque, segun pareció, el factor no consentia que otras
-personas escribiesen, sino solamente sus cartas; y despues que el
-factor vió que el de las Casas y el licenciado no eran buenos amigos
-y le iban á la mano, luego los mandó prender, é hizo proceso contra
-el Francisco de las Casas y contra el Gil Gonzalez de Ávila sobre la
-muerte de Olí, y los sentenció á degollar, y de hecho queria ejecutar
-la sentencia, por más que apelaban ante su Majestad; y con gran
-importunidad les otorgó la apelacion, y los envió á Castilla presos
-con los procesos que contra ellos hizo; y hecho esto, da luego tras el
-mismo Zuazo, y que en justo y en creyente lo arrebataron y llevaron en
-una acémila al puerto de la Veracruz y le embarcaron para la isla de
-Cuba, diciendo que porque fuese á dar residencia del tiempo que fué en
-ella juez.
-
-Y que al Rodrigo de Paz, que le echó preso y le demandó el oro y plata
-que era de Cortés, porque como su mayordomo sabia dello, diciendo que
-lo tenia escondido, porque lo queria enviar á su Majestad, pues era de
-los bienes que tenia Cortés usurpados á su majestad; y porque no lo
-dió, pues era claro que lo tenia, sobre ello le dió tormento, y con
-aceite y fuego le quemó los piés y aun parte de las piernas, y estaba
-muy flaco malo de las prisiones, y para morir; y no contento con los
-tormentos, viendo el factor que si le daba vida, que se iria á quejar
-dél á su majestad, le mandó ahorcar por revoltoso y bandolero, y que
-á todos los más soldados y vecinos de Méjico que eran de la banda de
-Cortés los mandó prender, y se retrujeron en la casa de los frailes
-franciscos Jorge de Albarado y Andrés de Tapia; y todos los más eran
-con Cortés, puesto que otros muchos conquistadores se allegaron al
-factor porque les daba buenos indios, y que andaban á viva quien
-vence, y que en la casa de la municion de las armas todas las sacó
-el factor y las mandó llevar á sus palacios, y que la artillería que
-estaba en la fortaleza y atarazanas las mandó asestar delante de sus
-casas, é hizo capitan de ella á un don Luis de Guzman, deudo del duque
-de Medina-Sidonia, y puso por capitan de su guarda á un Artiaga, que
-ya no se me acuerda el nombre, y para guarda de su persona á un Ginés
-Nortes y un Pedro Gonzalez Sabiote, y otros soldados que eran de los
-de Cortés.
-
-Y más decia en la carta que escribió Zuazo á Cortés, que mirase que
-fuese luego á poner recaudo en Méjico, porque, demas de todos estos
-males y escándalos, habia otros peores, que habia escrito el factor
-á su majestad que le habian hallado en su recámara de Cortés un cuño
-con que marcaba el oro que los indios le traian á escondidas, é que
-no pagaba quinto dello; y tambien dijo que porque viese cuál andaba
-la cosa en Méjico, que porque un vecino de Guacacualco que vino á
-aquella ciudad á demandar unos indios que en aquel tiempo vacaron por
-muerte de otro vecino de los que estaban poblados en la villa, por
-muy secretamente que dijo el vecino de Guacacualco á una mujer donde
-posaba, que por qué se habia casado, que ciertamente era vivo su marido
-y todos los que fueron con Cortés, y dió causas y razones para ello;
-como lo supo el factor, que luego le fueron con la parlería, envió por
-él á cuatro alguaciles, y lo llevaron engarrafado á la cárcel, y lo
-queria mandar ahorcar por revolvedor, hasta que el pobre vecino; que
-se decia Gonzalo Hernandez, tornó á decir que, como vido llorar á la
-mujer por su marido, que por la consolar le habia dicho que era vivo,
-mas que ciertamente todos éramos muertos; y luego le dió los indios que
-demandaba, y le mandó que no estuviese más en Méjico y que no dijese
-otra cosa, porque le mandaria ahorcar.
-
-Y más decia en el cabo de su carta, cómo luego de á poco tiempo
-que habia salido de Méjico Cortés habia muerto el buen Padre fray
-Bartolomé, que era un santo hombre, y que le habia llorado todo
-Méjico, y que le habian enterrado con grande pompa en señor Santiago,
-é que los indios habian estado todo el tiempo desque murió hasta que
-le enterraron sin comer bocado, é que los Padres franciscos habian
-predicado á sus honras y enterramiento, y que habian dicho dél que
-era un santo varon, y que le debia mucho el Emperador, pero más los
-indios; pues si al Emperador le habia dado aquellos vasallos, como
-Cortés y los demas conquistadores viejos, á los indios les habia
-dado el conocimiento de Dios y ganado sus almas para el cielo; é que
-habia convertido é bautizado más de dos mil y quinientos indios en
-Nueva-España, que ansí se lo habia dicho el Padre fray Bartolomé de
-Olmedo algunas veces al tal predicador; é que habia hecho mucha falta
-fray Bartolomé de Olmedo, porque con su autoridad é santidad componia
-las disensiones é ruidos, y hacia bien á los pobres; é luego decia
-Zuazo que todo en Méjico estaba perdido, y acababa su carta diciendo:
-
-—«Esto que aquí escribo á vuestra merced, pasa ansí, y dejélos allá, y
-embarcáronme preso, y trujéronme con grillos aquí donde estoy.»
-
-Y despues que Cortés la hubo leido, estábamos tan tristes y enojados,
-ansí del Cortés, que nos trujo con tantos trabajos, como del factor, y
-echábamosles dos mil maldiciones, ansí al uno como el otro, y se nos
-saltaban los corazones de coraje.
-
-Pues Cortés no pudo tener las lágrimas, que con la misma carta se fué
-luego á encerrar á su aposento, y no quiso que le viésemos hasta más
-de medio dia, y todos, nosotros aun le dijimos é rogamos que luego se
-embarcase en tres navíos que allí estaban, y que nos fuésemos á la
-Nueva-España; y él nos respondió muy amorosa y mansamente, y nos dijo:
-
-—«¡Oh hijos y compañeros mios!, que veo por una parte aquel mal hombre
-del factor, que está muy poderoso, y temo cuando sepa que estamos en el
-puerto, no haga otras desvergüenzas y atrevimientos aun más de lo que
-ha hecho, ó me mate ó ahogue ó eche preso, ansí á mí como á vuestras
-personas; yo me embarcaré luego con el ayuda de Dios, y ha de ser
-solamente con cuatro ó cinco de vuestras mercedes, y tengo de ir muy
-secretamente á desembarcar á puerto que no sepan en Méjico de nosotros,
-hasta que desconocidos entremos en la ciudad; y demas desto, Sandoval
-está en Naco con pocos soldados, y ha de ir por tierra de guerra, en
-especial por Guatimala, que no está en paz. Conviene que vos, señor
-Luis Marin, con todos los compañeros que aquí venistes en mi busca, os
-volvais y os junteis con Sandoval, y se vayan camino de Méjico.»
-
-Dejemos esto, y quiero volver á decir que luego que Cortés escribió al
-capitan Francisco Hernandez, que estaba en Nicaragua, que fué el que
-enviaba á buscar puerto con el Pedro de Garro, y se le ofreció Cortés
-que haria por él todo lo que pudiese, y le envió dos acémilas cargadas
-de herraje, porque sabia que tenia falta dello, y tambien le envió
-herramientas de minas, y ropas ricas para su vestir, y cuatro tazas y
-jarros de plata de su vajilla, y otras joyas de oro; lo cual entregó
-á un hidalgo que se decia Fulano de Cabrera, que fué uno de los cinco
-soldados que fueron con nosotros en busca de Cortés, y este Cabrera fué
-despues capitan de Venalcázar, y fué muy esforzado capitan y extremado
-hombre por su persona, natural de Castilla la Vieja; el cual fué
-maestre de campo de Blasco Nuñez Vela, é murió en la misma batalla que
-murió el Virey.
-
-Quiero dejar cuentos viejos, y quiero decir que como yo vi que Cortés
-se habia de ir á la Nueva-España por la mar, le fuí á pedir por merced
-que en todo caso me llevase en su compañía, y que mirase que en todos
-sus trabajos y guerras me habia hallado siempre á su lado y le habia
-ayudado, y que agora era tiempo que yo conociese dél si tenia respeto á
-los servicios que yo le habia hecho, y amistad y ruego presente.
-
-Entónces me abrazó y me dijo:
-
-—«Pues si os llevo conmigo, ¿quién irá con Sandoval? Ruégoos, hijo,
-que vais con vuestro amigo Sandoval; que yo os prometo y empeño estas
-barbas yo os haga muchas mercedes, que bien os lo debo ántes de ahora.»
-
-En fin, no aprovechó cosa ninguna, que no me dejó ir consigo.
-
-Tambien quiero decir cómo estando que estábamos en aquella villa de
-Trujillo, un hidalgo que se decia Rodrigo Mañueco, maestresala de
-Cortés, hombre de palacio, por dar contento y alegría á Cortés, que
-estaba muy triste, y tenia razon, apostó con otros caballeros que
-subiria armado de todas armas á una casa que nuevamente habian hecho
-los indios de aquella provincia para Cortés, segun lo he declarado en
-el capítulo que dello habla, las cuales casas estaban en un cerro algo
-alto; y subiendo armado, reventó al subir de la cuesta, y murió dello;
-y ansimismo, como vieron ciertos hidalgos de los que halló Cortés en
-aquella villa que no les dejaba cargos, como ellos quisieran, estaban
-revolviendo bandos, é Cortés lo apaciguó con decir que los llevaria en
-su compañía á Méjico, é que allá les daria cargos honrosos.
-
-Y dejémoslo aquí, y diré lo que Cortés más hizo, y es, que mandó á un
-Diego de Godoy, que habia puesto por capitan en el Puerto de Caballos,
-con ciertos vecinos que estaban malos, y no se podian valer de pulgas
-y mosquitos y no tenian con qué se mantener, que todas estas miserias
-tenian, que se pasasen á Naco, pues era buena tierra, é que nosotros
-nos fuésemos con el capitan Luis Marin camino de Méjico, é si hubiese
-lugar, que fuésemos á ver la provincia de Nicaragua, para demandalla á
-su majestad en gobernacion el tiempo andando, si aportase á Méjico; y
-despues que Cortés nos abrazó y nosotros á él, y le dejamos embarcado,
-se fué á la vela para su via de Méjico, y nosotros partimos para Naco,
-y muy alegres en saber que habiamos de caminar la via de Méjico; y
-con muy gran trabajo é falta de comida llegamos á Naco, y Sandoval se
-holgó con nosotros, y cuando llegamos, ya el Pedro de Garro, con todos
-sus soldados, se habia despedido del Sandoval, y se fué muy gozoso
-á Nicaragua á dar cuenta á su capitan Francisco Hernandez de lo que
-habia concertado con Sandoval; y luego otro dia que llegamos á Naco
-nos partimos y fuimos camino de Méjico, y los soldados de la compañía
-de Garro que habian ido con nosotros á Trujillo se fueron camino de
-Nicaragua con el presente y carta que Cortés enviaba á Francisco
-Hernandez.
-
-Dejaré de decir de nuestro camino, y diré lo que sobre el presente
-sucedió á Francisco Hernandez con el gobernador Pedro Arias de Ávila.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXVI.
-
-CÓMO FUERON POR LA POSTA DENDE NICARAGUA CIERTOS AMIGOS DEL PEDRO
-ARIAS DE ÁVILA Á HACELLE SABER CÓMO FRANCISCO HERNANDEZ, QUE ENVIÓ POR
-CAPITAN Á NICARAGUA, SE CARTEABA CON CORTÉS Y SE LE HABIA ALZADO CON
-LAS PROVINCIAS DE NICARAGUA, Y LO QUE SOBRE ELLO PEDRO ARIAS HIZO.
-
-
-Como un soldado que se decia Fulano Garabito, y un compañero, y otro
-que se decia Zamorano eran íntimos amigos de Pedro Arias de Ávila,
-gobernador de Tierra-Firme, vieron que Cortés habia enviado presentes
-á Francisco Hernandez, y habian entendido que Pedro de Garro y otros
-soldados hablaban secretamente con el Francisco Hernandez, y tuvieron
-sospecha que queria dar aquellas provincias é tierras á Cortés, y demas
-desto, el Garabito era enemigo de Cortés, porque siendo mancebos, en la
-isla de Santo Domingo el Cortés le habia acuchillado sobre amores de
-una mujer; y como el Pedro Arias lo alcanzó, por cartas y mensajeros,
-á saber, viene más que de paso con gran copia de soldados á pié y á
-caballo, y prende al Francisco Hernandez; é ya el Pedro de Garro, como
-alcanzó á saber que venia el Pedro Arias, y muy enojado contra él,
-de presto se huyó y se vino á nosotros, y si el Francisco Hernandez
-quisiera venir, tiempo tuvo para hacer lo mismo, y no quiso, creyendo
-que Pedro Arias lo hiciera de otra manera con él, porque habian sido
-muy grandes amigos; y despues que el Pedro Arias hubo hecho proceso
-contra el Francisco Hernandez, y halló que se le alzaba por sentencia,
-le degolló en la misma villa donde estaba poblando, y en esto paró la
-venida de Garro y los presentes de Cortés.
-
-Y dejarlo hé aquí, y diré cómo Cortés volvió al puerto de Trujillo con
-tormenta, y lo que más pasó.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXVII.
-
-CÓMO YENDO CORTÉS POR LA MAR LA DERROTA DE MÉJICO TUVO TORMENTA, Y DOS
-VECES TORNÓ ARRIBA AL PUERTO DE TRUJILLO, Y LO QUE ALLÍ LE AVINO.
-
-
-Pues como dicho tengo en el capítulo pasado que Cortés se embarcó
-en Trujillo para ir á Méjico, pareció ser tuvo tormentas en la mar,
-unas veces con viento contrario, é otra vez se le quebró el mástil
-del trinquete y mandó arribar á Trujillo; y como estaba flaco y
-mal dispuesto y quebrantado de la mar, y muy temeroso de ir á la
-Nueva-España, por temor no le prendiese el factor, parecióle que no
-era bien ir en aquella sazon á Méjico; y desembarcado en Trujillo,
-mandó á fray Juan, que se habia embarcado con Cortés, que dijese Misas
-al Espíritu Santo é hiciese procesion y rogativas á nuestro Señor
-Dios y á Santa María nuestra Señora la Vírgen, que le encaminase lo
-que más fuese para su santo servicio; y pareció ser el Espíritu Santo
-le alumbró de no ir por entónces aquel viaje, sino que conquistase
-y poblase aquellas tierras; y luego sin más dilacion envió por la
-posta á mata-caballo tres mensajeros tras nosotros, que íbamos camino
-de Méjico, é nos envió sus cartas rogándonos que no pasásemos más
-adelante, y que conquistásemos y poblásemos la tierra, porque el Santo
-Ángel de su guarda se lo ha alumbrado y puesto en el pensamiento, y que
-él ansí lo piensa hacer.
-
-Y cuando vimos la carta y que tan de hecho lo mandaba, no lo pudimos
-sufrir y le echábamos mil maldiciones, y que no hubiese ventura en
-todo cuanto pusiese mano, pues ansí nos habia echado á perder; y demas
-desto, dijimos todos á una al capitan Sandoval que si queria poblar,
-que se quedase con los que quisiese, que harto conquistados y perdidos
-nos traia, y que jurábamos que no le habiamos de guardar más, sino
-irnos á las tierras de Méjico, que ganamos; y ansimismo el Sandoval
-era de nuestro parecer; y lo que con nosotros pudo acabar fué, que
-le escribiésemos por la posta con los mismos sus mensajeros que nos
-trujeron las cartas, dándole á entender nuestra voluntad; y en pocos
-dias recibió nuestras cartas con firmas de todos; y las respuestas que
-á ellas nos dió, fué ofrecerse en gran manera á los que quisiésemos
-quedar á poblar aquella tierra, y en cabo de aquella carta traia una
-cortapisa que decia que si no le querian obedecer como lo mandaba, que
-en Castilla y en todas partes habia soldados.
-
-Y de que aquella respuesta vimos, todos nos queriamos ir camino de
-Méjico é perdelle la vergüenza; y como aquello vió Sandoval, muy
-afectuosamente y con grandes ruegos nos importunó que aguardásemos
-algunos dias, que él en persona iria á hacer embarcar á Cortés; y le
-escribimos en respuesta de la carta, que ya habia de tener compasion y
-otro miramiento del que tiene, de habernos traido de aquella manera, y
-que por su causa nos han robado y vendido nuestras haciendas y tomado
-los indios; y los más soldados que allí con nosotros estaban, que eran
-casados, dijeron que ni sabian de sus mujeres é hijos; y le suplicamos
-todos que luego se volviese á embarcar y se fuese camino de Méjico;
-porque, ansí como dice que hay soldados en Castilla y en todas partes,
-que tambien sabe que hay gobernadores y capitanes puestos en Méjico,
-é que do quiera que llegáremos nos darán nuestros indios aunque les
-pese, y no le estaremos á Cortés aguardando que por su mano nos los dé;
-y luego fué Sandoval, y llevó en su compañía á un Pedro de Saucedo el
-romo, y á un herrador que se decia Francisco Donaire, y llevó consigo
-su buen caballo, que se decia Motilla, y juró que habia de hacer
-embarcar á Cortés y que se fuese á Méjico.
-
-Y porque he traido aquí á la memoria del caballo Motilla, fué de mejor
-carrera y revuelto, y en todo de buen parecer, castaño escuro, que hubo
-en la Nueva-España; y tanto fué de bueno, que su majestad tuvo noticia
-dél, y aun el Sandoval se lo quiso enviar presentado.
-
-Dejemos de hablar del caballo Motilla, y volvamos á decir que Sandoval
-me demandó á mí mi caballo, que era muy bueno, así de juego como de
-carrera y de camino, y este caballo hube en seiscientos pesos, que
-solia ser de un Abalos, hermano de Saavedra, porque otro que truje me
-le mataron en una entrada de un pueblo que se dice Zulaco, que me habia
-costado en aquella sazon sobre seiscientos pesos; y el Sandoval me dió
-otro de los suyos á trueco del que le dí, que no me duró el que me dió
-dos meses, que tambien me lo mataron en otra guerra; y no me quedó sino
-un potro muy ruin que habia mercado de los mercaderes que vinieron de
-Trujillo, como otras veces he dicho en el capítulo que dello habla.
-
-Volvamos á nuestra relacion, y dejemos de contar de las averías
-de caballos y de mi trabajo, é que ántes que Sandoval de nosotros
-partiese, nos habló á todos con mucho amor y dejó á Luis María por
-capitan, y nos fuimos luego á unos pueblos que se dicen Marayani, y
-desde allí á otro pueblo que en aquella sazon era de muchas casas, que
-se decia Acalteca, y que allí esperásemos la respuesta de Cortés; y en
-pocos dias llegó Sandoval á Trujillo, y se holgó mucho el Cortés de ver
-al Sandoval, y como vió lo que le escribiamos, no sabia qué consejo
-tomar, porque ya habia mandado á su primo Saavedra, que era capitan,
-que fuese con todos los soldados á pacificar los pueblos que estaban
-de guerra; y por más palabras é importunaciones que el Sandoval dijo
-á Cortés y Pedro de Saucedo el romo y el fray Juan de Varillas, que
-tambien deseaba volverse á Méjico para ver qué dejó ordenado fray
-Bartolomé, é si habian venido más frailes de su hábito, nunca se quiso
-embarcar Cortés; y lo que pasó diré adelante.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXVIII.
-
-CÓMO CORTÉS ENVIÓ UN NAVÍO Á LA NUEVA-ESPAÑA, Y POR CAPITAN DEL Á UN
-CRIADO SUYO QUE SE DECIA MARTIN DE ORÁNTES, Y CON CARTAS Y PODERES
-PARA QUE GOBERNASE FRANCISCO DE LAS CASAS Y PEDRO DE ALBARADO SI AHÍ
-ESTUVIESE, Y SI NO, EL ALONSO DE ESTRADA Y EL ALBORNOZ.
-
-
-Pues como Gonzalo de Sandoval no pudo acabar que Cortés se embarcase,
-sino que todavía quiso conquistar y poblar aquella tierra, que en
-aquella sazon era bien poblada y habia fama de minas de oro, fué
-acordado por Cortés é Sandoval que luego sin más dilacion enviase un
-navío á Méjico con un criado suyo que se decia Martin de Orántes,
-hombre diligente, que se podia fiar dél cualquier negocio de
-importancia, y fuese por capitan del navío, y llevó poderes para Pedro
-de Albarado y Francisco de las Casas, si estuviesen en Méjico, para
-que fuesen gobernadores de la Nueva-España hasta que Cortés fuese; y
-si no estaban en Méjico, que gobernase el tesorero Alonso de Estrada
-y el contador Albornoz, segun y de la manera que les habia de ántes
-dado el poder; y revocó los poderes del factor y veedor, y escribió
-muy amorosamente, así al tesorero como á Albornoz, puesto que supo de
-las cartas contrarias que hubo escrito á su majestad contra Cortés; y
-tambien escribió á todos sus amigos de los conquistadores, y mandó al
-Martin de Orántes que fuese á desembarcar á una bahía entre Pánuco y la
-Veracruz; y así se lo mandó Cortés al piloto y marineros, y aun se lo
-pagó muy bien, y que no echasen en tierra otra persona, salvo al Martin
-de Orántes, y que luego en echándolo en tierra, alzasen anclas y diesen
-velas y se fuesen á Pánuco.
-
-Pues ya dado uno de los mejores navíos de los tres que allí estaban, y
-metido matalotaje, y despues de haber oido Misa, dan velas, y quiere
-nuestro Señor dalles tan buen tiempo, que en pocos dias llegaron á la
-Nueva-España, y vanse derechamente á la bahía cerca de Pánuco, la cual
-bahía sabia muy bien el Martin de Orántes; y como saltó en tierra,
-dando muchas gracias á Dios por ello, luego se disfrazó el Martin de
-Orántes porque no le conociesen, y quitó sus vestidos, y tomó otros
-como de labrador, porque así le fué mandado por Cortés, y aun llevó
-hechos los vestidos de Trujillo; y con todas sus cartas y poderes bien
-liados en el cuerpo, de manera que no hiciesen bulto, iba á más andar
-por su camino á pié, que era suelto peon, á Méjico, y cuando llegaba á
-los pueblos de indios donde habia españoles, metíase entre los indios
-por no tener pláticas, no le conociesen los españoles; é ya que no
-podia ménos de tratar con españoles, no le podian conocer, porque ya
-habia dos años y tres meses que salimos de Méjico y le habian crecido
-las barbas, y cuando le preguntaban algunos cómo se llamaba, adónde iba
-ó venia, que acaso no podia ménos de respondelles, decia que se decia
-Juan de Flechilla é que era labrador.
-
-Por manera que en cuatro dias que salió del navío, entró en Méjico
-de noche y se fué á la casa de los frailes de señor San Francisco,
-donde halló muchos retraidos, y entre ellos á Jorge de Albarado y á
-Andrés de Tapia, y á Juan Nuñez de Mercado é á Pedro Moreno Medrano,
-y á otros conquistadores y amigos de Cortés; y como vieron al de
-Orántes y supieron que Cortés era vivo, y vieron sus cartas, no podian
-estar de placer los unos é los otros, y saltaban y bailaban; pues los
-frailes franciscos, y entre ellos Fray Toribio Motolinea y un Fray
-Domingo Altamirano, daban todos saltos de placer y muchas gracias á
-Dios por ello, y luego sin más dilacion cierran todas sus puertas
-del monasterio, porque ninguno de los traidores, que habia muchos,
-fuesen á dar mandado ni hubiese pláticas sobre ello; y á media noche
-lo hacen saber al tesorero y al contador Albornoz y á otros amigos
-de Cortés; y así como lo supieron, sin hacer ruido, vinieron á San
-Francisco y vieron los poderes que Cortés les enviaba, y acordaron
-sobre todas cosas de ir á prender al factor; y toda la noche se les fué
-en apercebir amigos é armas para otro dia por la mañana le prender,
-porque el veedor en aquel tiempo estaba sobre el peñol de Coatlan; y
-como amaneció, fué el tesorero con todos los del bando de Cortés, y el
-Martin de Orántes con ellos, porque le conociesen y se alegrasen; y
-fueron á las casas del factor diciendo:
-
-—«Viva, viva el Rey nuestro Señor, y Hernando Cortés en su Real nombre,
-que es vivo é viene agora á esta ciudad, é yo soy su criado Orántes.»
-
-Y como oian aquel ruido los vecinos, y tan de mañana oian decir «Viva
-el Rey,» todos acudieron, como eran obligados, á tomar armas, creyendo
-que habia alguna otra cosa, para favorecer las cosas de su Majestad;
-y despues que oyeron decir que Cortés era vivo é vieron al Orántes,
-se holgaban; y luego se juntaron con el tesorero para ayudalle muchos
-vecinos de Méjico, porque, segun pareció, el contador no ponia en ello
-mucho calor; ántes le pesaba y andaba doblado, hasta que el Alonso
-de Estrada se lo reprendió, y aun sobre ello tuvieron palabras muy
-sentidas y feas, que no le contentaron mucho al contador; é yendo que
-iban á las casas del factor, ya estaba muy apercebido; que luego lo
-supo, que le avisó dello el mismo contador cómo le iban á prender;
-y mandó asestar su artillería delante de sus casas, y era capitan
-della D. Luis de Guzman, primo del duque de Medina-Sidonia, y tenia
-sus capitanes apercebidos con muchos soldados; decíanse los capitanes
-Artiaga y Ginés y Pedro Gonzalez; y así como llegó el tesorero y Jorge
-de Albarado y Andrés de Tapia é Pedro Moreno, con todos los demas
-conquistadores, y el contador, aunque flojamente y de mala gana, con
-todas sus gentes, apellidando: «Aquí del Rey, y Hernando Cortés en su
-Real nombre;» les comenzaron á entrar, unos por las azuteas, y otros
-por las puertas de los aposentos y por dos partes.
-
-Todos los que eran de la parte del factor desmayaron, porque el capitan
-de la artillería, que fué D. Luis de Guzman, tiró por su parte, é los
-artilleros por la suya, y desmampararon los tiros; pues el capitan
-Artiaga dió priesa en se esconder, y el Ginés Nortes se descolgó y
-echó por unos corredores abajo; que no quedó con el factor sino Pedro
-Gonzalez Sabiote y otros cuatro criados del factor; y como se vió
-desmamparado, el mismo factor tomó un tizon para poner fuego á los
-tiros; mas diéronle tanta priesa, que no pudo más, y allí le prendieron
-y le pusieron guardas, hasta que hicieron una red de maderos gruesos y
-le metieron dentro, y allí le daban de comer, y en esto paró la cosa
-de su gobernacion; y luego hicieron mensajeros á todas las villas de
-la Nueva-España, dando relacion de todo lo acaecido; y estando desta
-manera, á unas personas les placia, y á los que el factor habia dado
-indios y cargos les pesaba.
-
-Y fué la nueva al peñol de Coatlan y á Guaxaca, donde estaba el veedor;
-y como lo supo él y sus amigos, fué tan grande la tristeza y pesar
-que tomó, que luego cayó malo, y dejó el cargo de capitan á Andrés de
-Monjaraz, que estaba malo de bubas, ya otra vez por mí nombrado, y se
-vino en posta á la ciudad de Tezcuco y se metió en el monasterio de San
-Francisco; y como el tesorero y el contador, que ya eran gobernadores,
-lo supieron, le enviaron á prender allí en el monasterio; porque ántes
-que se viniese el veedor habia enviado alguaciles con mandamientos y
-soldados á le prender do quiera que le hallasen, y aun á quitarle el
-cargo de capitan; y como supieron los alguaciles que estaba en Tezcuco,
-le sacaron del monasterio y le trajeron á Méjico, y le echaron en otra
-jaula como al factor; y luego en posta envian mensajeros á Guatimala, á
-Pedro de Albarado, y le hacen saber de la prision del factor y veedor;
-y como Cortés estaba en Trujillo, que no es muy léjos de su conquista,
-que fuese luego en su busca y le hiciese venir á Méjico, y le dieron
-cartas y relacion de todo lo por mí arriba dicho, segun y de la manera
-que pasó.
-
-Y demas desto, la primera cosa que el tesorero hizo, fué mandar
-honrar á Juana de Mansilla, que habia mandado azotar el factor por
-hechicera; y fué desta manera, que mandó cabalgar á caballo á todos
-los caballeros de Méjico, y el mismo tesorero la llevó á las ancas de
-su caballo por las calles de Méjico, y decia que como matrona romana
-hizo lo que hizo, y la volvió en su honra de la afrenta que el factor
-la habia hecho; y con mucho regocijo la llamaron de allí adelante doña
-Juana de Mansilla, y dijeron que era digna de mucho loor, pues no la
-pudo hacer el factor que se casase ni dijese ménos de lo que primero
-habia dicho, que su marido y Cortés y todos éramos vivos.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CLXXXIX.
-
-CÓMO EL TESORERO, CON OTROS MUCHOS CABALLEROS, ROGARON Á LOS FRAILES
-FRANCISCOS QUE ENVIASEN Á UN FRAY DIEGO DE ALTAMIRANO, QUE ERA DEUDO DE
-CORTÉS, QUE FUESE EN UN NAVÍO Á TRUJILLO Y LO HICIESE VENIR, Y LO QUE
-SUCEDIÓ.
-
-
-Como el tesorero y otros caballeros de la parte de Cortés vieron que
-convenia que luego viniese Cortés á la Nueva-España, porque ya se
-comenzaban bandos, y el contador no estaba de buena voluntad para
-que el factor ni el veedor estuviesen presos, y sobre todo, temia el
-contador á Cortés en gran manera cuando supiese lo que habia escrito
-dél á su majestad, segun lo tengo ya dicho en dos partes, en los
-capítulos pasados que dello hablan, acordaron de ir á rogar á los
-frailes franciscos que diesen licencia á fray Diego Altamirano que en
-un navío que le tenian presto y bien abastecido, y con buena compañía,
-fuese á Trujillo é hiciese venir á Cortés; porque aqueste religioso
-era su pariente, y hombre que ántes que se metiese fraile habia sido
-soldado é hombre de guerra, y sabia de negocios, y los frailes lo
-hubieron por bien, y el fraile Altamirano, que lo tenia en voluntad.
-
-Dejemos de hablar en el viaje del fraile, que se está apercibiendo, y
-diré que, como el factor y veedor estaban presos, y pareció ser que,
-como dicho tengo otras veces, el contador andaba muy doblado y de mala
-voluntad, y viendo que las cosas de Cortés se hacian prósperamente;
-y como el factor solia tener por amigos á muchos hombres bandoleros
-que siempre quisieron cuestiones y revueltas, y porque tenian buena
-voluntad al factor y al Chirinos, porque les daban pesos de oro é
-indios, acordaron de se juntar muchos dellos, y aun algunas personas
-de calidad y de todos jaeces, y tenian concertado de soltar al factor
-y al veedor, y de matar al tesorero y á los carceleros, y dicen que lo
-sabia el contador é se holgaria mucho dello.
-
-Y para ponello en efecto hablaron muy secretamente á un cerrajero que
-hacia ballestas, que se decia Guzman, hombre soez, que decia gracias
-y chocarrerías; y le dijeron muy secreto que les hiciese unas llaves
-para abrir las puertas de la cárcel y de las redes donde estaba el
-factor y el veedor, y que se lo pagarian muy bien, y le dieron un
-pedazo de oro en señal de la hechura de las llaves, y le previnieron
-y dijeron y encargaron que mirase que lo tuviese en muy secreto; y el
-cerrajero dijo con palabras muy halagüeñas é alegres que le placia, y
-que hubiesen ellos más secreto de lo que mostraban, pues aquel caso
-en que tanto iba, se lo descubrieron á él, sabiendo quién era, que no
-lo descubriesen á otros, y que se holgaba que el factor y el veedor
-saliesen de la prision; y preguntándoles que quién y cuántos eran en
-el negocio, é adónde se habian de llegar cuando fuesen á hacer aquella
-buena obra, é qué dia é qué hora, y todo se lo decian muy claramente,
-segun lo tenian acordado; y comenzó á forjar unas llaves segun la
-forma de los moldes que le traian para hacerlas, y no para que las
-hiciese perfectas ni podrian abrir con ellas, y esto hacia adrede,
-porque fuesen y viniesen á su tienda á la obra de las llaves para que
-las hiciese buenas, y entre tanto saber más de raíz el concierto que
-estaba hecho; y miéntras más se dilató la hechura de las llaves, mejor
-lo alcanzó á saber; y venido el dia que habian de ir con sus llaves,
-que ya habia hecho buenas, y todos puestos á punto con sus armas, fué
-el cerrajero de presto en casa del tesorero Alonso de Estrada y le da
-relacion dello, y sin más dilacion, cuando lo supo el tesorero, envia
-secretamente á apercebir á todos los que eran del bando de Cortés, sin
-hacello saber al contador, y van á la casa donde estaban recogidos
-los que habian de soltar al factor, y de presto prenden hasta veinte
-hombres de los que estaban armados, y otros se huyeron, que no se
-pudieron haber; y hecha la pesquisa á qué se habian juntado, hallóse
-que era para soltar á los por mí nombrados y matar al tesorero; y allí
-tambien se supo que el contador lo habia por bien, y cómo habia entre
-ellos tres ó cuatro hombres muy revoltosos y bandoleros, y en todas las
-zizañas y revueltas que en Méjico en aquella sazon habian pasado se
-habian hallado, y aun el uno dellos habia hecho fuerza á una mujer de
-Castilla.
-
-Despues que se hizo proceso contra ellos, el cual hizo un bachiller
-que se decia Ortega, que estaba por alcalde mayor y era de su tierra
-de Cortés, sentenció los tres dellos á ahorcar y á otros á azotar,
-y decíanse los que ahorcaron, el uno Pastrana y el otro Valverde y
-el otro Escobar, y los que azotaron no me acuerdo sus nombres; y el
-cerrajero se escondió por muchos dias, que hubo miedo no le matase la
-parcialidad del factor por haber descubierto aquello que con tanto
-secreto se lo dijeron.
-
-Dejemos de hablar en esto, pues que ya son muertos, y aunque vaya tan
-gran salto, como diré, fuera de nuestra relacion, tambien lo que agora
-diré viene á coyuntura, y es que, como el factor hubo enviado la nao
-con todo el oro que pudo haber para su majestad, segun dicho tengo en
-los capítulos pasados, y escribió á su majestad que Cortés era muerto,
-y como se le hicieron las honras, y hizo saber otras cosas que le
-convenian, y enviaba á suplicar á su cesárea majestad que le hiciese
-merced de la gobernacion; pareció ser que en la misma nao que él envió
-sus despachos iban otras cartas muy encubiertas, que el factor no pudo
-saber dellas; las cuales cartas eran para su majestad, y que supiese
-todo lo que pasaba en la Nueva-España y de las injusticias y cosas
-atroces que el factor y veedor habian hecho; y demas desto, ya tenia su
-majestad relacion dello por parte de la audiencia Real de Santo Domingo
-y de los frailes jerónimos, cómo Cortés era vivo y que estaba sirviendo
-á su Real Corona en conquistar y poblar la provincia de Honduras; y
-de que los del Real Consejo de las Indias y el comendador de Leon lo
-supieron, lo hicieron saber á su majestad; y entónces dicen que dijo el
-Emperador nuestro señor.
-
-—«Mal hecho ha sido todo lo que han hecho en la Nueva-España en se
-haber levantado contra Cortés, y mucho me han deservido; pues es vivo
-(téngole por tal), serán castigados por justicia los malhechores en
-llegando que llegue á Méjico.»
-
-Volvamos á nuestra relacion, y es, que el fraile Altamirano se embarcó
-en el puerto de la Veracruz, segun estaba acordado, y con buen tiempo
-en pocos dias llegó al puerto de Trujillo, donde estaba Cortés; y
-cuando los de la villa y Cortés vieron un navío poderoso venir á la
-vela hácia el puerto, luego pensaron lo que fué, que venia de la
-Nueva-España para le llevar á Méjico.
-
-Y como hubo tomado puerto, y salió el fraile á tierra muy acompañado
-de los que traia en su compañía, y Cortés conoció algunos dellos que
-habia visto en Méjico, todos le fueron á besar las manos, y el fraile
-le abrazó, y con palabras muy santas y buenas se fueron á la iglesia á
-hacer oracion, y dende allí á los aposentos, adonde el Padre Fray Diego
-Altamirano le dijo que era su primo, y le contó lo acaecido en Méjico,
-segun más largamente lo tengo escrito, y lo que Francisco de las Casas
-habia hecho por Cortés, y cómo era ido á Castilla; todo lo cual que
-le dijo el fraile, lo sabia Cortés por la carta del licenciado Zuazo,
-como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y Cortés mostró gran
-sentimiento dello, y dijo que, pues nuestro Señor Dios fué servido que
-aquello pasase, que le daba muchas gracias por ello y por estar Méjico
-ya en paz, y que él se queria ir luego por tierra, porque por la mar no
-se atrevia, porque, como se hubo embarcado la otra vez dos veces, y no
-pudo navegar porque las aguas vienen muy corrientes y contrarias, y
-habia de ir siempre con trabajo, y tambien como estaba flaco.
-
-Luego le dijeron los pilotos que en aquel tiempo era en el mes de
-Abril, y que no hay corrientes y es la mar bonanza, por manera que
-acordó de embarcarse; y no se pudo hacer luego á la vela, hasta que
-viniese el capitan Gonzalo de Sandoval, que le habia enviado á unos
-pueblos que se dicen Olancho, que estaban de allí hasta cincuenta y
-cinco leguas, porque habia ido pocos dias habia á echar de aquella
-tierra un capitan de Pedro Arias de Ávila, que se decia Rojas, el que
-habia enviado Pedro Arias á descubrir tierras y buscar minas dende
-Nicaragua, despues que hubo degollado al Francisco Hernandez, como
-dicho tengo; porque, segun pareció, los indios de aquella provincia
-de Olancho se vinieron á quejar á Cortés cómo muchos soldados de los
-de Nicaragua les tomaban sus hijas y sus mujeres, y les robaban sus
-gallinas y todo lo que tenian; y el Sandoval fué con brevedad, y llevó
-sesenta hombres, y quiso prender al Rojas, y por ciertos caballeros que
-se metieron de por medio de la una parte y de la otra, los hicieron
-amigos, y aun le dió el Rojas al Sandoval un indio paje para que le
-sirviese; y luego en aquella sazon llegó la carta de Cortés al Sandoval
-para que luego sin más dilacion se viniese con todos sus soldados, y le
-dió relacion de cómo vino el fraile, y todo lo acaecido en Méjico; y
-como lo entendió, hubo mucho placer y no via la hora que dar vuelta, y
-vino en posta despues de haber echado de allí al Rojas; y luego Cortés,
-como vido al Sandoval, hubo mucho placer, é da sus instrucciones al
-capitan Saavedra, que quedaba por su teniente en aquella provincia,
-y lo que tenia que hacer; y escribió al capitan Luis Marin y á todos
-nosotros que luego nos fuésemos camino de Guatimala, y nos hizo saber
-todo lo acaecido en Méjico, segun y de la manera que aquí se hace
-mencion, y lo de la venida del fraile, y de la prision del factor y
-veedor, segun y como aquí va declarado; y tambien mandó que el capitan
-Godoy, que quedaba en Puerto de Caballos poblado, se pasase á Naco
-con toda su gente; las cuales cartas dió á Saavedra para que con gran
-diligencia nos las enviase, y el Saavedra no quiso encaminarlas, por
-malicia, y se descuidó, y supimos que de hecho no quiso dallas; que
-nunca supimos dellas.
-
-Y volviendo á nuestra relacion, Cortés se confesó con su confesor fray
-Juan, y recibió al cuerpo de Cristo una mañana, porque, como estaba
-tan malo, temia morirse; é se embarcó con todos sus amigos, y con buen
-tiempo llegó en el paraje de la Habana, y porque le hizo mejor tiempo
-que para la Nueva-España, fué al puerto; con el cual se holgaron todos
-los vecinos de la Habana sus conocidos, y tomaron refresco; y supo
-nuevas, de un navío que habia pocos dias que habia aportado é venido de
-la Nueva-España, que estaba en paz é sosegado Méjico, y que el peñol
-de Coatlan, como supieron los indios que en él estaban hechos fuertes
-y daban guerra á los españoles, que Cortés y los conquistadores éramos
-vivos, vinieron de paz al tesorero debajo de ciertas condiciones; y
-pasaré adelante.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXC.
-
-CÓMO CORTÉS SE EMBARCÓ EN LA HABANA PARA IR Á LA NUEVA-ESPAÑA, Y CON
-BUEN TIEMPO LLEGÓ Á LA VERACRUZ, Y DE LAS ALEGRÍAS QUE TODOS HICIERON
-CON SU VENIDA.
-
-
-Como Cortés hubo descansado en la Habana cinco dias, no via la hora
-que estar en Méjico, y luego manda embarcar toda su gente y se hacen
-á la vela, y en doce dias, con buen tiempo, llegó cerca del puerto de
-Medellin, enfrente de la isla de Sacrificios, y allí mandó anclear los
-navíos por aquella noche, é acordó con veinte soldados sus amigos que
-saltaron en tierra, y vanse á pié obra de media legua junto á San Juan
-de Ulúa, que así se llamaba, é quiso su ventura que toparon una arria
-de caballos que venia á aquel puerto de Ulúa con ciertos pasajeros para
-se embarcar para Castilla, é vase Cortés á la Veracruz en los caballos
-é mulos de la arria, que serian cinco leguas de andadura, y mandó que
-no fuesen ningunos á avisar cómo venia; y ántes que amaneciese con
-dos horas llegó á la villa, y fuese derecho á la iglesia, que estaba
-abierta la puerta, y se metió dentro en ella con toda su compañía; y
-como era muy de mañana, vino el sacristan, que era nuevamente venido
-de Castilla, y como vió la iglesia toda llena de gente forastera, y no
-conocia á Cortés ni á los que con él estaban, salió dando voces á la
-calle, llamando á la justicia, que estaban en la iglesia muchos hombres
-forasteros, para que les mandasen salir della; y á las voces que dió
-el sacristan, vino el alcalde mayor é otros alcaldes ordinarios, con
-tres alguaciles é otros muchos vecinos con armas, pensando que era otra
-cosa, y entraron de repente y comenzaron á decir con palabras airadas
-que saliesen de la iglesia; y como Cortés estaba flaco del camino, no
-le conocieron hasta que le oyeron hablar, é por los hábitos blancos
-conocieron á fray Juan de las Varillas, aunque él los traia bien sucios
-de la mar; y como vieron que era Cortés, vanle todos á besar las manos
-y dalle la buena venida; pues á los conquistadores que vivian en
-aquella villa Cortés los abrazaba y los nombraba por sus nombres, qué
-tales estaban, y les decia palabras amorosas; y luego se dijo Misa,
-y le llevaron á aposentar en las mejores casas que habia de Pedro
-Moreno Medrano.
-
-Y estuvo allí ocho dias, y le hicieron muchas fiestas y regocijos,
-y luego por la posta envian mensajeros á Méjico á decir cómo habia
-llegado; y Cortés escribió al tesorero y al contador, puesto que supo
-que no era su amigo el contador, y á todos sus amigos y al monasterio
-de San Francisco; de las cuales nuevas todos se alegraron; y como lo
-supieron todos los indios de la redonda, tráenle presentes de oro y
-mantas, y cacao y gallinas y frutas, y luego se partió de Medellin; é
-yendo por su jornada, le tenian el camino limpio, y hechos aposentos
-con grandes enramadas é con mucho bastimento para Cortés y todos los
-que iban en su compañía.
-
-Pues saber yo decir lo que los mejicanos hicieron de alegrías, que
-se juntaron con todos los pueblos de la redonda de la laguna, y le
-enviaron al camino gran presente de joyas de oro y ropa é gallinas, y
-todo género de frutas de la tierra que en aquella sazon habia, y le
-enviaron á decir que les perdone, por ser de repente su llegada, que no
-le envian más; que de que vaya á su ciudad harán lo que son obligados,
-y le servirán como á su capitan que los conquistó y los tiene en
-justicia; y de aquella misma manera vinieron otros pueblos.
-
-Pues la provincia de Tlascala no se olvidó mucho, que todos los
-principales le salieron á recebir con danzas y bailes y regocijos y
-muchos bastimentos, y desque llegó á obra de tres leguas de la ciudad
-de Tezcuco, que es casi aquella ciudad tamaña poblacion con sus sujetos
-como Méjico; de allí salió el contador Albornoz, que á aquel efecto
-habia venido para recibir á Cortés por estar bien con él, que le temia
-en gran manera; y juntó muchos españoles de todos los pueblos de la
-redonda, y con los que estaban en su compañía y los caciques de aquella
-ciudad, con grandes invenciones de juegos y danzas, fueron á recebir
-á Cortés más de dos leguas; con lo cual se holgó; y cuando llegó á
-Tezcuco le hicieron otro gran recibimiento, y durmió allí aquella
-noche; y otro dia de mañana fué camino de Méjico, y escribióle el
-tesorero y el cabildo, y todos los caballeros y conquistadores amigos
-de Cortés, que se detuviese en unos pueblos dos leguas de Tenustitlan,
-Méjico; que bien pudiera entrar aquel dia, y que lo dejase para otro
-dia por la mañana, porque gozasen todos del gran recebimiento que le
-hicieron, y salió el tesorero con todos los conquistadores y caballeros
-y cabildo de aquella ciudad, y todos los oficiales en ordenanza, y
-llevaron los más ricos vestidos y calzas y jubones que pudieron con
-todo género de instrumentos; y los caciques mejicanos por su parte con
-muchas maneras de invenciones de divisas y libreas que pudieron haber;
-y la laguna llena de canoas, é indios guerreros en ellas, segun y de la
-manera que solian pelear con nosotros, en el tiempo de Guatemuz, los
-que salieron por las calzadas.
-
-Fueron tantos los juegos y regocijos, que se quedarán por decir, pues
-en todo el dia por las calles de Méjico todo era bailes y danzas, y
-despues que anocheció muchas lumbres á las puertas.
-
-Pues aun lo mejor quedaba por decir, que los frailes franciscos, otro
-dia despues que Cortés hubo llegado, hicieron procesiones, dando muchos
-loores á Dios por las mercedes que les habia hecho en haber venido
-Cortés.
-
-Pues volviendo á su entrada en Méjico, se fué luego al monasterio de
-señor San Francisco, adonde hizo decir Misas, y daba loores á Dios,
-que le sacó de los trabajos pasados de Honduras y le trujo á aquella
-ciudad; y luego se pasó á sus casas, que estaban muy bien labradas,
-con ricos palacios, y allí era servido y temido y tenido de todos como
-un príncipe; y los indios de todas las provincias le venian á ver, y
-le traian presentes de oro, y aun los caciques del peñol de Coatlan,
-que se habian alzado, le vinieron á dar la bienvenida y le trujeron
-presentes; y fué su entrada de Cortés en Méjico por el mes de Junio,
-año de 1524 ó 25; y como Cortés hubo descansado, luego mandó prender
-á los bandoleros, y comenzó á hacer pesquisas sobre los tratos del
-factor y veedor; y tambien prendió á Gonzalo de Ocampo ó á Diego de
-Ocampo, que no sé bien el nombre de pila, que fué al que hallaron los
-papeles de los libelos infamatorios; y tambien se prendió á un Ocaña,
-escribano, que era muy viejo, que llamaban cuerpo y alma del factor;
-y despues que los tuvo presos, tenia pensamiento Cortés, viendo la
-justicia que para ello habia, de hacer proceso contra el factor y
-veedor; y por sentencia los despachó, y si de presto lo hiciera, no
-hubiera en Castilla quien dijera: «Mal hizo Cortés;» y su Majestad lo
-tuviera por bien hecho; y esto yo lo oí decir á los del Real consejo
-de Indias, estando presente el señor Obispo Fray Bartolomé de las
-Casas, en el año de 1540, cuando yo allá fuí sobre mis pleitos, que se
-descuidó mucho Cortés en ello, y se lo tuvieron á flojedad.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCI.
-
-CÓMO EN ESTE INSTANTE LLEGÓ AL PUERTO DE SAN JUAN DE ULÚA, CON TRES
-NAVÍOS, EL LICENCIADO LUIS PONCE DE LEON, QUE VINO Á TOMAR RESIDENCIA Á
-CORTÉS, Y LO QUE SOBRE ELLO PASÓ; É HAY NECESIDAD DE VOLVER ALGO ATRÁS
-PARA QUE BIEN SE ENTIENDA LO QUE AGORA DIRÉ.
-
-
-Ya he dicho en los capítulos pasados las grandes quejas que de Cortés
-dieron ante su majestad, estando la córte en Toledo; y los que dieron
-las quejas fueron los de la parte de Diego Velazquez, con todos los
-por mí nombrados, y tambien ayudaron á ellas las cartas del Albornoz;
-y como su majestad creyó que era verdad, habia mandado al almirante
-de Santo Domingo que viniese con gran copia de soldados á prender á
-Cortés y á todos los que fuimos en desbaratar á Narvaez; y tambien he
-dicho que, como lo supo el duque de Béjar don Álvaro de Zúñiga, que fué
-á suplicar á su majestad que hasta saber la verdad que no se creyese
-de cartas de hombres que estaban muy mal con Cortés; é cómo no vino
-el almirante, é las causas por qué; y cómo su majestad proveyó que
-viniese un hidalgo que en aquella sazon estaba en Toledo, que se decia
-el licenciado Luis Ponce de Leon, primo del conde de Alcaudete, y le
-mandó que le viniese á tomar residencia, y si le hallase culpado en las
-acusaciones que le pusieron, que le castigase de manera que en todas
-partes fuese sonada la justicia que sobre ello hiciese; y para que
-tuviese noticia de todas las acusaciones que acusaban á Cortés, trujo
-consigo las memorias de las cosas que habian dicho contra Cortés, é
-instrucciones por donde habia de tomar la residencia; y luego se puso
-en la jornada y viaje con tres navíos, que esto no se me acuerda bien,
-si eran tres ó cuatro, y con buen tiempo que le hizo llegó al puerto
-de San Juan de Ulúa, y luego se desembarcó y se vino á la villa de
-Medellin.
-
-Y como supieron quién era y que venia por juez á tomar residencia á
-Cortés, luego un mayordomo de Cortés que allí residia, que se decia
-Gregorio de Villalóbos, en posta se lo hizo saber á Cortés, y en cuatro
-dias lo supo en Méjico; de que se admiró Cortés, que tan de repente
-le tomaba su venida, porque quisiera sabello más temprano para irle á
-hacer la mayor honra y recebimiento que pudiera; y al tiempo que le
-vinieron las cartas estaba en señor San Francisco, que queria recebir
-el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, con y mucha humildad rogaba á
-Dios que en todo le ayudase; y como tuvo las nuevas por muy ciertas,
-de presto despachó mensajeros para saber quién eran los que venian, y
-si traian cartas de su majestad; y desque vino la primera nueva dende
-á dos dias vinieron tres mensajeros que enviaba el licenciado Luis
-Ponce de Leon con cartas para Cortés, y una era de su majestad, por las
-cuales supo que su majestad mandaba que le tomasen residencia; y vistas
-las Reales cartas, con mucho acato é humildad las besó y puso sobre su
-cabeza, y dijo que recibia gran merced que su majestad le enviase quien
-le oyese de justicia, y luego despachó mensajeros con respuesta para
-el mismo Luis Ponce, con palabras sabrosas y ofrecimientos muy mejor
-dichos que yo lo sabré decir, é que le diese aviso por cuál de los dos
-caminos queria venir, porque para Méjico habia un camino por una parte
-é otro por un atajo, para que tuviese aparejado lo que convenia para
-servir á criado de tan alto Rey y señor; y desque el licenciado vió las
-cartas, respondió que venia muy cansado de la mar y que queria reposar
-algunos dias, y dándole muchas gracias y mercedes por la gran voluntad
-que mostraba.
-
-Pues como algunos vecinos de aquella villa que eran enemigos de Cortés,
-y otros de los que trujo Cortés consigo de lo de Honduras que no
-estaban bien con él, que fueron de los que hubo desterrado de Pánuco,
-y por cartas que luego le escribieron á Luis Ponce, de Méjico, otros
-contrarios de Cortés, le dijeron que Cortés queria hacer justicia del
-factor y veedor ántes que llegase á Méjico el licenciado; y más le
-dijeron, que mirase bien por su persona, que si Cortés le escribió con
-tantos ofrecimientos, es para saber por cuál de los dos caminos queria
-venir, que era para despachalle, y que no se fiase de sus palabras ni
-ofertas; y le dijeron otras muchas cosas de males que decian habia
-hecho Cortés, así á Narvaez como á Garay, y de los soldados que dejaba
-perdidos en Honduras, y sobre tres mil mejicanos que murieron en el
-camino, y que un capitan que se decia Diego de Godoy, que dejó allá
-poblando con obra de treinta soldados, todos dolientes, que creen que
-serán muertos; é salió verdad así como se lo dijeron, lo de Godoy y
-soldados; y que le suplicaban que luego en posta fuese á Méjico, y que
-no curase de hacer otra cosa, é que tomase ejemplo en lo del capitan
-Narvaez y en lo del adelantado Garay y en lo de Cristóbal de Tapia, que
-no le quiso obedecer, y le hizo embarcar, é se volvió por donde vino;
-y le dijeron otros muchos daños y desatinos contra Cortés, por ponelle
-mal con él, y aun le hicieron encreyente que no le obedeceria.
-
-Y como aquello vió el licenciado Luis Ponce, é traia consigo otros
-hidalgos, que fueron el alguacil mayor Proaño, natural de Córdoba, y
-á un su hermano, y á Salazar de la Pedrada, que venia por alcaide de
-la fortaleza, que murió luego de dolor de costado, y á un licenciado ó
-bachiller que se decia Márcos de Aguilar, y á un soldado que se decia
-Bocanegra, de Córdoba, y á ciertos frailes de Santo Domingo, y por
-provincial dellos un fray Tomás Ortiz, que decian habia estado ciertos
-años por Prior en una tierra que llamaban, no me acuerdo el nombre; y
-deste religioso, que venia por Prior, decian todos los que venian en su
-compañía que era más desenvuelto para entender en negocios que no para
-el santo cargo que traia.
-
-Pues volviendo á nuestra relacion, el Luis Ponce tomó consejo con estos
-hidalgos que traia en su compañía si iria luego á Méjico ó no, y todos
-le aconsejaron que no se separase ni de dia ni de noche, creyendo que
-era verdad lo que decian de los males de Cortés; por manera que cuando
-los mensajeros de Cortés llegaron con otras cartas en respuesta de
-las que le escribió el licenciado y mucho refresco que le traian, ya
-estaba el licenciado cerca de Iztapalapa, donde se le hizo un gran
-recebimiento con mucha alegría y contento que Cortés tenia con su
-venida, y le mandó hacer un banquete muy cumplido; y despues de bien
-servidos en la comida de muchos y buenos manjares, dijo Andrés de
-Tapia, que sirvió en aquella fiesta de maestresala, que por ser cosa de
-apetito para en aquel tiempo en estas tierras, porque era cosa nueva,
-que si queria su merced que le sirviesen de natas y requesones; y
-todos los caballeros que allí comian con el licenciado se holgaron que
-los trujesen, y estaban muy buenas las natas y requesones, y comieron
-algunos tanto dellos, que se le resolvió el estómago á uno dellos y
-rebosó, y este porque comió demasiado dellos, y otros no tuvieron
-ningun sentimiento de les haber hecho mal ni daño en el estómago; y
-entónces dijo aquel religioso que venia por prior ó provincial, que se
-decia fray Tomás Ortiz, que las natas é requesones venian revueltas con
-rejalgar, y que él no las quiso comer por aquel temor; y otros que allí
-comieron dijeron que vieron comer al fraile dellas hasta hartarse, y
-habia dicho que estaban muy buenas; y por haber servido de maestresala
-el Tapia sospecharon lo que nunca por el pensamiento le pasó.
-
-Y volvamos á nuestra relacion; que en este recebimiento de Iztapalapa
-no se halló Cortés, que en Méjico se quedó; mas fama hubo echadiza muy
-secretamente que enviaba á Luis Ponce un buen presente de tejuelos y
-barras de oro; esto no lo sé bien ni lo afirmo; otros dijeron que nunca
-tal pasó.
-
-Pues como Iztapalapa está dos leguas de Méjico, y tenia puestos hombres
-para que le avisasen á qué hora venia á Méjico para salirle á recebir,
-fué Cortés con toda la caballería que en Méjico habia, en que iban el
-mismo Cortés é Gonzalo de Sandoval, y el tesorero Alonso de Estrada
-y el contador, y todo el Cabildo de Méjico y los conquistadores, y
-Jorge de Albarado y Gomez de Albarado, porque Pedro de Albarado en
-aquella sazon no estaba en Méjico, sino en Guatimala, que habia ido
-en busca de Cortés é de nosotros; y salieron otros muchos caballeros
-que nuevamente habian venido de Castilla; y cuando encontraron á Luis
-Ponce en la calzada se hicieron grandes acatos entre él é Cortés; y
-el licenciado Luis Ponce en todo pareció muy bien mirado, que se hizo
-muy de rogar sobre que Cortés le dió la mano derecha y él no la queria
-tomar, y estuvieron en cortesías hasta que la tomó; y como entraron
-en la ciudad, el licenciado iba admirado de la gran fortaleza que en
-ella habia y de las muchas ciudades y poblaciones que habia visto en
-la laguna, y decia que tenia por cierto no haber habido capitan en el
-universo que con tan pocos soldados hubiese ganado tantas tierras ni
-haber tomado tan fuerte ciudad; é yendo hablando en esto, se fueron
-derechos al monasterio de San Francisco, adonde les dijeron Misa;
-y despues de acabada la Misa, Cortés dijo al licenciado Luis Ponce
-que presentase las Reales provisiones y entendiese en hacer lo que
-su majestad le mandaba, porque él tenia que pedir justicia contra el
-factor y veedor; y respondió que se quedase para otro dia; y de allí
-le llevó Cortés, acompañado de toda la caballería que le habia salido
-á recebir, á aposentar en sus palacios, donde le tenian todo entapizado
-y una muy solene comida, y servida con tantas vajillas de oro y plata,
-y con tal concierto, que el mismo Luis Ponce dijo secretamente al
-alguacil mayor Proaño y á un Bocanegra que ciertamente que parecia que
-Cortés en todos los cumplimientos y en sus palabras y obras que era de
-muchos años atrás gran señor.
-
-Y dejaré de hablar destas loas, pues no hacen á nuestra relacion,
-y diré que otro dia fueron á la iglesia mayor, y despues de dicha
-Misa, mandó que el cabildo de aquella ciudad estuviese presente, y
-los oficiales de la Real hacienda y los capitanes y conquistadores de
-Méjico: y cuando á todos los vió juntos, delante de dos escribanos, y
-el uno era de los del cabildo y el otro que Luis Ponce traia consigo,
-presentó sus Reales provisiones, y Cortés con mucho acato las besó
-y puso sobre su cabeza, é dijo que las obedecia como mandamiento é
-cartas de su Rey y señor, é las cumpliria pecho por tierra; y así lo
-hicieron todos los caballeros conquistadores y cabildo y oficiales de
-la Real hacienda de su majestad; y despues que esto fué hecho, tomó
-el licenciado las varas de la justicia al alcalde mayor y alcaldes
-ordinarios, y de la hermandad y alguaciles, y como las tuvo en su
-poder, se las volvió á dar, y dijo á Cortés:
-
-—«Señor capitan, esta gobernacion de vuesamerced me manda su majestad
-que tome en mí, no porque deja de ser merecedor de otros muchos y
-mayores cargos, mas hemos de hacer lo que nuestro Rey y señor nos
-manda.»
-
-Y Cortés con mucho acato le dió gracias por ello, y dijo que él
-siempre está presto para lo que en servicio de su majestad le fuese
-mandado; lo cual veria muy presto, y conoceria cuán lealmente habia
-servido á nuestro Rey y señor, por las informaciones y residencia que
-de él tomarian, y conoceria las malicias de algunas personas, que ya
-le habrán á él ido con consejos y cartas llenas de malicias; y el
-licenciado respondió que adonde hay hombres buenos tambien hay otros
-que no lo son tales, que así es el mundo; que á los que ha hecho buenas
-obras dirán bien dél, y á los que malas, al contrario; y en esto se
-pasó aquel dia; é otro dia, despues de haber oido Misa, que se le dijo
-en los mismos palacios donde posaba el licenciado, con mucho acato
-envió con un caballero á que llamase á Cortés, estando delante el fray
-Tomás Ortiz, que venia por prior, sin haber otras personas delante,
-sino todos tres en secreto, con mucho acato le dijo el licenciado Luis
-Ponce:
-
-—«Señor capitan, sabrá vuesamerced que su majestad me mandó y encargó
-que á todos los conquistadores que pasaron desde la isla de Cuba,
-que se hallaron en ganar estas tierras y ciudad, y á todos los demas
-conquistadores que despues vinieron, que les dé buenos indios en
-encomienda, y anteponga y favorezca algo más á los primeros; y esto
-digo, porque soy informado que muchos de los conquistadores que con
-vuesamerced pasaron están con pobres repartimientos, y los ha dado á
-personas que agora nuevamente han venido de Castilla, que no tienen
-méritos; si así es, no le dió su majestad la gobernacion para este
-efecto, sino para cumplir sus Reales mandos.»
-
-Y Cortés dijo que á todos habia dado indios, y que la ventura de cada
-uno era, que á unos cupieron buenos indios y á otros no tales, y que
-lo podrá enmendar, pues para ello es venido, y los conquistadores
-son merecedores dello; y tambien le preguntó que qué era de los
-conquistadores que habia llevado á Honduras en su compañía, que cómo
-los dejaba allá perdidos y muertos de hambre, en especial que le
-informaron que un Diego de Godoy, que dejó por caudillo de treinta ó
-cuarenta hombres en Puerto de Caballos, que le habian muerto indios,
-porque todos estaban muy malos; y así como lo dijeron salió verdad,
-como adelante diré; y que fuera bueno que, pues habian ganado aquella
-ciudad y la Nueva-España, que quedaran á gozar el provecho, y á los
-que habian nuevamente venido de Castilla aquellos llevara á conquistar
-y poblar; y preguntó por el capitan Luis Marin é por Bernal Diaz del
-Castillo y por ciertos soldados é los demas soldados que consigo
-llevó; é Cortés le respondió que para cosas de afrenta y guerras no se
-atreviera á ir á tierras largas si no llevara soldados conocidos, y
-que presto vernian á aquella ciudad porque ya deben de venir camino, y
-que en todo su merced les ayudase, y les diese buenas encomiendas de
-indios.
-
-Y tambien le dijo el licenciado Luis Ponce algo con palabras ásperas,
-que cómo habia ido contra el Cristóbal de Olí tan léjos y largos
-caminos sin tener licencia de su majestad, y dejar á Méjico en
-condicion de se perder.
-
-Á esto respondió que como capitan general de su majestad, que le
-pareció que convenia aquello á su Real servicio porque otros capitanes
-no se alzasen, que dello hizo primero relacion á su majestad; y demas
-desto, le preguntó sobre la prision y desbarate de Narvaez, y de cómo
-se le perdió la armada y soldados de Francisco de Garay, y de qué murió
-tan presto, y de cómo hizo embarcar á Cristóbal de Tapia; y le preguntó
-de otras muchas cosas que aquí no relato; y Cortés á todo le respondió
-dándole razones muy buenas, de que Luis Ponce en algo parecia que
-quedaba contento; y todo esto que le preguntaba traia por memoria de
-Castilla y de otras muchas cosas que ya le habian dicho en el camino,
-y en Méjico le habian informado dello: y como á aquestas preguntas que
-hizo estaba presente el fray Tomás Ortiz, como las hubieron acabado
-de decir, se fué Cortés á su posada, y secretamente apartó el fraile
-á tres conquistadores amigos de Cortés, y les dijo que Luis Ponce
-queria cortar la cabeza á Cortés, porque así lo traia mandado por su
-majestad, é á aquel efeto le habia preguntado lo sobredicho; y aun el
-mesmo fraile otro dia muy de mañana de secreto se lo dijo á Cortés por
-estas palabras:
-
-—«Señor capitan, por lo que os quiero, y de mi oficio y religion
-es avisar en tales casos, hágoos, Señor, saber que Luis Ponce trae
-provisiones de su majestad para os degollar.»
-
-Y cuando Cortés esto oyó, é habian pasado los razonamientos por mí
-dichos, estaba muy penoso y pensativo; y por otra parte le habian
-dicho que aquel fraile era de mala condicion y bullicioso, y que no le
-creyese muchas cosas de lo que decia; y segun apareció, dijo el fraile
-aquellas palabras á Cortés á efeto que le echase por intercesor y
-rogador que no le ejecutase el tal mandado, y porque le diese por ello
-algunas barras de oro.
-
-Otras personas dijeron que el Luis Ponce lo dijo por metelle temor
-á Cortés é le echase rogadores que no le degollase; y como aquello
-sintió Cortés, respondió al fraile con mucha cortesía y con grandes
-ofrecimientos, y le dijo que ántes tenia creido que su majestad, como
-cristianísimo Rey, que le enviaria á hacer mercedes por sus muchos
-y buenos y leales servicios que siempre le hizo, y no se hallará
-deservicio ninguno que haya hecho; y que con esta confianza estaba, y
-que él tenia al Sr. Luis Ponce por persona que no saldria de lo que su
-majestad le mandaba, y como aquello oyó el fraile, y no le rogó que
-fuese su intercesor para con Luis Ponce, quedó confuso; y diré lo que
-más pasó; porque Cortés jamás le dió ningunos dineros de lo que le
-habia prometido.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCII.
-
-CÓMO EL LICENCIADO LUIS PONCE, DESPUES QUE HUBO PRESENTADO LAS REALES
-PROVISIONES Y FUÉ OBEDECIDO, MANDÓ PREGONAR RESIDENCIA CONTRA CORTÉS É
-LOS QUE HABIAN TENIDO CARGOS DE JUSTICIA, Y CÓMO CAYÓ MALO DE MAL DE
-MODORRA Y DELLA FALLECIÓ, Y LO QUE MÁS LE SUCEDIÓ.
-
-
-Despues que hubo presentado Luis Ponce las Reales provisiones, con
-mucho acato de Cortés y el cabildo y los demas conquistadores fué
-obedecido; mandó pregonar residencia general contra Cortés y contra los
-que habian tenido cargo de justicia y habian sido capitanes; y como
-muchas personas que no estaban bien con Cortés, é otros que tenian
-justicia sobre lo que pedian, qué priesa se daban de dar quejas de
-Cortés y de presentar testigos, que en toda la ciudad andaban pleitos;
-y las demandas que le ponian, unos que no les dió partes de oro, como
-era obligado, é otros le demandaban que no les dió indios, conforme á
-lo que su majestad mandaba, y los dió á criados de su padre Martin
-Cortés y á otras personas sin méritos, criados de señores de Castilla.
-
-Otros le demandaban caballos que les mataron en las guerras, que puesto
-que habian habido mucho oro de que se les pudiera pagar, que no se les
-satisfizo por quedarse con el oro. Otros demandaban afrentas de sus
-personas, que por mandado de Cortés les habian hecho.
-
-Volvamos á nuestra residencia, que luego que se comenzó á tomar quiso
-nuestro Señor Jesucristo que por nuestros pecados y desdicha cayó malo
-de modorra el licenciado Luis Ponce, y fué desta manera, que viniendo
-del monasterio de señor San Francisco de oir Misa, le dió una muy recia
-calentura, y echóse en la cama y estuvo cuatro dias amodorrido, sin
-tener el sentido que convenia, y todo lo más del dia y de la noche era
-dormir; y como aquello vieron los médicos que le curaban, que se decian
-el licenciado Pedro Lopez y el doctor Ojeda y otro médico que él traia
-de Castilla, todos á una les pareció que se confesase y recibiese los
-Santos Sacramentos, y el mismo licenciado lo tuvo en gran voluntad; y
-despues de recibidos con gran humildad y contricion, hizo testamento, y
-dejó por su teniente de gobernador al licenciado Márcos de Aguilar, que
-habia traido consigo desde la Española.
-
-Otros dijeron que era bachiller, y no licenciado, y que no tenia
-autoridad para mandar; y dejóle el poder desta manera: que todas las
-cosas de pleitos y debates y residencias, y la prision del factor y
-veedor, se estuviese en el estado que lo dejaba hasta que su majestad
-fuese sabidor de lo que pasaba, y que luego hiciese mensajeros en un
-navío á su majestad.
-
-Y ya hecho su testamento y ordenada su ánima, al noveno dia que cayó
-malo dió la ánima á nuestro Señor Jesucristo, y como hubo fallecido,
-fueron grandes los lutos y tristezas que todos los conquistadores á
-una sintieron: como si fuera padre de todos, así lo lloraban, porque
-ciertamente él venia para remediar á los que hallase que derechamente
-habian servido á su majestad, y ántes que muriese así lo suplicaba; y
-le hallaron en los capítulos é instrucciones que de su majestad traia,
-que diese de los mejores repartimientos de indios á los conquistadores,
-de manera que conociesen mejoría en todo; y Cortés, con todos los más
-caballeros de la ciudad, se pusieron luto y le llevaron á enterrar con
-gran pompa á San Francisco, y con toda la cera que entónces se pudo
-haber: fué su enterramiento muy solene para en aquel tiempo.
-
-Oí decir á ciertos caballeros que se hallaron presentes cuando cayó
-malo, que como Luis Ponce era músico y de suyo regocijado, por
-alegralle le iban á tañer con una vigüela y á dar música, y que mandó
-que le tañesen una baja, y con los piés estando en la cama hacia
-sentido en la boca y los meneaba hasta acabarla, y acabada, perdió el
-habla, que fué todo uno.
-
-Pues como fué muerto y enterrado de la manera que dicho tengo, oir
-el murmurar que en Méjico habia de las personas que estaban mal con
-Cortés y con Sandoval, que dijeron y afirmaron que le dieron ponzoña
-con que murió, que así habia hecho al Francisco de Garay; é quien más
-lo afirmaba era fray Tomás Ortiz, ya que venia por prior de ciertos
-frailes que traia en su compañía, que tambien murió de modorra el mesmo
-prior de ahí á dos meses, él y otros frailes; y tambien quiero decir
-que pareció ser que en el navío en que vino el Luis Ponce, que dió
-pestilencia en ellos, porque á más de cien personas que en él venian
-les dió modorra y dolencia de que murieron en la mar, y despues de
-desembarcados en la villa de Medellin murieron muchos dellos, y aun de
-los frailes quedaron muy pocos, y fué fama que aquella modorra cundió
-en Méjico.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCIII.
-
-CÓMO DESPUES QUE MURIÓ EL LICENCIADO PONCE DE LEON COMENZÓ Á GOBERNAR
-EL LICENCIADO MÁRCOS DE AGUILAR, Y LAS CONTIENDAS QUE SOBRE ELLO HUBO,
-Y CÓMO EL CAPITAN LUIS MARIN CON TODOS LOS QUE VENÍAMOS EN SU COMPAÑÍA
-TOPAMOS CON PEDRO DE ALBARADO, QUE ANDABA EN BUSCA DE CORTÉS, Y NOS
-ALEGRAMOS LOS UNOS CON LOS OTROS, PORQUE ESTABA LA TIERRA DE GUERRA,
-POR LA PODER PASAR SIN TANTO PELIGRO.
-
-
-Segun que lo habia dejado en el testamento Luis Ponce, todos los
-conquistadores que estaban mal con Cortés quisieran que fuera la
-residencia adelante, como le habian comenzado á tomar; y Cortés dijo
-que no se podia entender en él, conforme al testamento de Luis Ponce;
-mas que si quisiera tomársela el Márcos de Aguilar, que fuesen mucho
-en buena hora; y habia otra contradiccion por parte del Cabildo de
-Méjico, en que decian que no podia mandar Luis Ponce en su testamento
-que gobernase el licenciado Aguilar solo, lo uno porque era muy viejo
-y caducaba, y estaba tullido de bubas y era de poco autoridad, y así
-lo mostraba en su persona, y no sabia las cosas de la tierra, ni tenia
-noticia della ni de las personas que tenian méritos; y que demas desto,
-que no le ternian respeto ni le acatarian, y que seria bien que para
-que todos temiesen, y la justicia de su majestad fuese de todos muy
-acatada, que tomase acompañado en la gobernacion á Cortés hasta que
-su majestad mandase otra cosa; y el Márcos de Aguilar dijo que no
-saldria poco ni mucho de lo que Luis Ponce mandó en el testamento, y
-que él solo habia de gobernar, y que si querian poner otro gobernador
-por fuerza que no hacian lo que su majestad mandaba; y demas desto que
-dijo Márcos de Aguilar, Cortés temió si otra cosa se hiciese, por más
-palabras que le decian los procuradores de las ciudades y villas de
-la Nueva-España, que procurase de gobernar y que ellos atraerian con
-buenas palabras al Márcos de Aguilar para ello, pues que estaba claro
-que estaba muy doliente, y era servicio de Dios y de su majestad; y por
-más que le decian á Cortés, nunca quiso tocar más en aquella tecla,
-sino que el viejo Aguilar solo gobernase; y aunque estaba tan doliente
-y ético, que le daba de mamar una mujer de Castilla, y tenia unas
-cabras, que tambien bebia leche dellas; y en aquella sazon se le murió
-un hijo que traia consigo, de modorra, segun y de la manera que murió
-Luis Ponce; dejaré esto hasta su tiempo, é quiero volver muy atrás
-de lo de mi relacion, é diré lo que el capitan Luis Marin hizo, que
-quedaba con toda su gente en Naco esperando respuesta de Sandoval para
-saber si Cortés era embarcado ó no, y nunca habiamos tenido respuesta
-ninguna.
-
-Ya he dicho cómo Sandoval se partió de nosotros para hacer embarcar
-á Cortés que fuese á la Nueva-España, y que nos escribiria lo que
-sucediese, para que nos fuésemos con Luis Marin camino de Méjico; y
-puesto que escribió Sandoval y Cortés por dos partes, nunca tuvimos
-respuesta, porque el Saavedra nunca nos quiso escribir, con malicia;
-y fué acordado por Luis Marin y por todos los que con él veniamos
-que con brevedad fuésemos soldados á caballo á Trujillo á saber de
-Cortés, y fué Francisco Marmolejo por nuestro capitan, é yo fuí uno
-de los diez, y fuimos por la tierra adentro de guerra hasta llegar á
-Olancho, que agora llaman Guayape, donde fueron las minas ricas de oro,
-y allí tuvimos nueva de dos españoles que estaban dolientes y de un
-negro, cómo Cortés era embarcado pocos dias habia con los caballeros
-y conquistadores que consigo traia, y que le envió á llamar la ciudad
-de Méjico, que todos los vecinos mejicanos estaban con voluntad de
-le servir, y que vino un fraile francisco por él, y que su primo de
-Cortés, Saavedra, quedaba por capitan cerca de allí en unos pueblos
-de guerra; de las cuales nuevas nos alegramos, y luego escribimos al
-capitan Saavedra con indios de aquel pueblo de Olancho, que estaba de
-paz, y en cuatro dias vino respuesta del Saavedra, y nos hizo relacion
-de algunas cosas, y dimos muchas gracias á Dios por ello, y á buenas
-jornadas volvimos donde Luis Marin estaba; y acuérdome que tiramos
-piedras á la tierra que dejábamos atrás, y con la ayuda de Dios iremos
-á Méjico, é yendo por nuestras jornadas hallamos á Luis Marin en un
-pueblo que se dice Acalteca; y así como llegamos con aquellas nuevas
-tomó mucha alegría, y luego tiramos camino de un pueblo que se dice
-Maniani, y hallamos en él á seis soldados que eran de la compañía de
-Pedro de Albarado, que andaba en nuestra busca, y uno dellos fué Diego
-de Villanueva, conquistador, buen soldado y uno de los fundadores desta
-ciudad de Guatimala, natural de Villanueva de la Serena, que es en el
-maestrazgo de Alcántara; y cuando nos conocimos nos abrazamos los unos
-á los otros, y preguntando por su capitan Pedro de Albarado, dijeron
-que allí cerca venia con muchos caballeros, y que venian en busca de
-Cortés y de nosotros, y nos contaron todo lo acaecido en Méjico, ya
-por mí dicho, y cómo habian enviado á llamar á Pedro de Albarado para
-que fuese gobernador, y la causa por qué no fué, segun he dicho en
-el capítulo que dello habla, fué por temor del factor; é yendo por
-nuestro camino, luego de ahí á dos dias nos encontramos con el Pedro
-de Albarado y sus soldados, que fué junto á un pueblo que se dice la
-Choluteca Malalaca.
-
-Pues saber decir cómo se holgó en saber que Cortés era ido á Méjico,
-porque excusaba el trabajoso camino que habia de llevar en su busca,
-fué harto descanso para todos; y estando allí en el pueblo de la
-Choluteca, habian llegado en aquella sazon ciertos capitanes de Pedro
-Arias de Ávila, que se decian Garabito y Campañon, y otros que no se
-me acuerdan los nombres, que, segun ellos decian, venian á descubrir
-tierras y á partir términos con el Pedro de Albarado; y como llegamos
-á aquel pueblo con el capitan Luis Marin, estuvimos juntos tres dias
-los de Pedro Arias y Pedro de Albarado y nosotros; y desde allí envió
-el Pedro de Albarado á un Gaspar Arias de Ávila, vecino que fué de
-Guatimala, á tratar ciertos negocios con el gobernador Pedro Arias de
-Ávila, é oí decir que era sobre casamientos, porque el Gaspar Arias era
-gran servidor de Pedro de Albarado.
-
-Y volviendo á nuestro viaje, en aquel pueblo se quedaron los de Pedro
-Arias, y nosotros fuimos camino de Guatimala, y ántes de llegar á
-la provincia de Cuzcatlan, en aquella sazon llovia mucho y venia un
-rio que se decia Lempa muy crecido, y no le pudimos pasar en ninguna
-manera; acordamos de cortar un árbol que se llama ceiba, y era de tal
-gordor, que dél se hizo una canoa que en estas partes otra mayor no la
-habia visto, y con gran trabajo estuvimos cinco dias en pasar el rio,
-y aun hubo mucha falta de maíz; é pasado el rio, dimos en unos pueblos
-que pusimos por nombre los Chapanastiques, que era así su nombre,
-adonde mataron los indios naturales de aquellos pueblos un soldado que
-se decia Nicuesa, é hirieron otros tres de los nuestros que habian ido
-á buscar de comer, y venian ya desbaratados, y les fuimos á socorrer, y
-por no nos detener se quedaron sin castigo; y esto es en la provincia
-donde agora está poblada la villa de San Miguel; y desde allí entramos
-en la provincia de Cuzcatlan, que estaba de guerra, y hallamos bien de
-comer; y desde allí veniamos á unos pueblos cerca de Petapa, y en el
-camino tenian los guatimaltecas unas sierras cortadas y unas barrancas
-muy hondas, donde nos aguardaron, y estuvimos en se las tomar y pasar
-tres dias: allí me hirieron de un flechazo, mas no fué nada la herida,
-y luego venimos á Petapa, y otro dia dimos en este valle que llamamos
-del Tuerto, donde agora está poblada esta ciudad de Guatimala, que
-entónces todo estaba de guerra sobre pasallos con los naturales; y
-acuérdome que cuando veniamos por un repecho abajo comenzó á temblar
-la tierra de tal manera, que muchos soldados cayeron en el suelo,
-porque duró gran rato el temblor; y luego fuimos camino del asiento
-de la ciudad de Guatimala la vieja, donde solian estar los caciques
-que se decian Cinacan y Sacachul, y ántes de entrar en la dicha ciudad
-estaba una barranca muy honda, y aguardándonos todos los escuadrones
-de los guatimaltecas para no dejarnos pasar, y les hicimos ir con la
-mala ventura, y pasamos á dormir á la ciudad, y estaban los aposentos
-y las casas con tan buenos edificios y ricos, en fin como de caciques
-que mandaban todas las provincias comarcanas; y desde allí nos salimos
-á lo llano y hicimos ranchos y chozas, y estuvimos en ellos diez dias,
-porque el Pedro de Alvarado envió dos veces á llamar de paz á los de
-Guatimala y á otros pueblos que estaban en aquella comarca, y hasta ver
-su respuesta aguardamos los dias que he dicho, y de que no quisieron
-venir ninguno dellos, fuimos por nuestras jornadas largas, sin parar
-hasta donde Pedro de Albarado habia dejado su ejército, porque estaba
-todo de guerra, y estaba en él por capitan un hermano que se decia
-Gonzalo de Albarado.
-
-Llamábase aquella poblacion donde los hallamos Olintepeque, y estuvimos
-descansando ciertos dias, y luego fuimos á Soconusco, y dende allí
-á Teguantepeque, y entónces fallecieron en el camino dos vecinos
-españoles de Méjico que venian de aquella trabajosa jornada con
-nosotros, y un cacique mejicano que se decia Juan Velazquez, capitan
-que fué de Guatemuz; y por la posta fuimos á Guaxaca, porque entónces
-alcanzamos á saber la muerte de Luis Ponce y otras cosas por mí ya
-dichas, y decian muchos bienes de su persona y que venia para cumplir
-lo que su majestad le mandaba, y no viamos la hora de haber llegado á
-Méjico.
-
-Pues como veniamos sobre ochenta soldados, y entre ellos Pedro de
-Albarado, y llegamos á un pueblo que se dice Chalco, dende allí
-enviamos á hacer saber á Cortés cómo habiamos de entrar en Méjico otro
-dia, que nos tuviesen aparejadas posadas, porque veniamos destrozados;
-que habia más de dos años y tres meses que salimos de aquella ciudad.
-
-Y de que se supo en Méjico que llegábamos á Iztapalapa á las calzadas,
-salió Cortés con muchos caballeros y el Cabildo á nos recebir; y ántes
-de ir á parte ninguna, ansí como veniamos fuimos á la iglesia mayor
-á dar gracias á nuestro Señor Jesucristo, que nos volvió á aquella
-ciudad, y dende la iglesia Cortés nos llevó á sus palacios, adonde nos
-tenia aparejada una muy solene comida é muy bien servida; é ya tenia
-aderezada la posada de Pedro de Albarado, que entónces era su casa la
-fortaleza, porque en aquella sazon estaba nombrado por alcaide della
-y de las atarazanas; y al capitan Luis Marin llevó Sandoval á posar
-á sus casas, é á mí é á otro amigo mio, que se decia el capitan Luis
-Sanchez, nos llevó Andrés de Tapia á las suyas y nos hizo mucha honra,
-y el Sandoval me envió ropas para me ataviar é oro é cacao para gastar;
-y ansí hizo Cortés é otros vecinos de aquella ciudad á soldados amigos
-conocidos de los que veniamos allí.
-
-Y otro dia, despues de nos encomendar á Dios, salimos por la ciudad yo
-y mi compañero el capitan Luis Sanchez, y llevamos por intercesores
-al capitan Sandoval é Andrés de Tapia, y fuimos á ver y hablar al
-licenciado Márcos de Aguilar, que, como he dicho, estaba por gobernador
-por el poder que para ello le dejó el licenciado Luis Ponce; y los
-intercesores que fueron con nosotros, que ya he dicho que era el
-capitan Sandoval y Andrés de Tapia, hicieron relacion á Márcos de
-Aguilar de nuestras personas y servicios para suplicalle que nos diese
-indios en Méjico, porque los indios de Guacacualco no eran de provecho;
-y despues de muchas palabras y ofertas que sobre ello nos dió el Márcos
-de Aguilar, con prometimientos, dijo que no tenia poder para dar ni
-quitar indios, porque ansí lo dejó en el testamento Luis Ponce de Leon
-al tiempo que falleció, que todas las cosas de pleitos y vacaciones de
-indios de la Nueva-España se estuviesen en el estado que estaban hasta
-que su majestad enviara á mandar otra cosa, y que si le enviaban poder
-para dar indios, que nos daria de lo mejor que hubiese en la tierra; y
-luego nos despedimos dél.
-
-En este tiempo vino de la isla de Cuba Diego de Ordás, y como fué el
-que hubo escrito las cartas que envió el factor diciendo que todos
-éramos muertos cuantos habiamos salido de Méjico con Cortés, Sandoval
-é otros caballeros con palabras muy desabridas le dijeron que por qué
-habia escrito lo que no sabia, no teniendo noticia dello, y que fueron
-aquellas cartas tan malas, que se hubiera de perder la Nueva-España por
-ellas.
-
-Y el Diego de Ordás respondió con grandes juramentos que nunca tal
-escribió, sino solamente que tuvo nueva, de un pueblo que se dice
-Xicalango, que habian venido los pilotos y capitanes y marineros de
-dos navíos, y se habian muerto los del un bando con el otro, y que
-los indios acabaron de matar á ciertos marineros que quedaban en los
-navíos; y que pareciesen las mismas cartas, y verian si era ansí; que
-si el factor las glosó é hizo otras, que no tenia culpa.
-
-Pues para saber Cortés la verdad, el factor y veedor estaban presos
-en las jaulas y no se atrevia á hacer justicia dellos, segun lo dejó
-mandado Luis Ponce de Leon; y como Cortés tenia otros muchos debates,
-acordó de callar en lo del factor hasta que viniese mandado de su
-majestad, y temió no le viniesen más males sobre ello; y porque
-entónces puso demanda que le volviesen mucha cantidad de sus haciendas
-que le vendieron y tomaron para decir Misas y honras por su alma,
-pues que fueron hechas todas aquellas honras con malicia, no siendo
-muerto, y por dar crédito á toda la ciudad que éramos muertos, é no
-por su alma; que pues vian que hacian bienes y honras por Cortés y por
-nosotros, creyesen que era verdad que éramos muertos.
-
-Y andando en estos pleitos, un vecino de Méjico, que se decia Juan de
-Cáceres el Rico, compró los bienes y Misas que habian hecho por el alma
-de Cortés, que fuesen por la de Cáceres.
-
-Y dejaré de contar cosas viejas, y diré cómo el Diego de Ordás, como
-era hombre de buenos consejos, viendo que á Cortés ya no le tenian
-acato ni se daban nada por él despues que vino Luis Ponce de Leon,
-y le habian quitado la gobernacion, y que muchas personas se le
-desvergonzaban y no le tenian en nada, le aconsejó que se sirviese
-como señor y se llamase señoría y pusiese dosel, y que no solamente se
-nombrase Cortés, sino don Hernando Cortés.
-
-Tambien le dijo el Ordás que mirase que el factor fué criado del
-comendador mayor don Francisco de los Cóbos, que es el que manda á toda
-Castilla y que algun dia le habria menester al D. Francisco de los
-Cóbos, y que el mismo Cortés no estaba bien acreditado con su majestad
-ni con los de su Real consejo de Indias; y que no curase de matar al
-factor hasta que por justicia fuese sentenciado, porque habia grandes
-sospechas en Méjico que le queria despachar y matar en la misma jaula.
-
-Y pues viene agora á coyuntura, quiero decir, ántes que más pase
-adelante en esta mi relacion, por qué tan secretamente en todo lo que
-escribo, cuando viene á pláticas de decir de Cortés no le he nombrado
-ni nombro D. Hernando Cortés, ni otros títulos de marqués ni capitan,
-salvo Cortés á boca llena.
-
-La causa dello es, porque él mismo se preciaba de que le llamasen
-solamente Cortés; y en aquel tiempo aún no era marqués; porque era tan
-tenido y estimado este nombre de Cortés en toda Castilla como en tiempo
-de los romanos solian tener á Julio César ó á Pompeyo, y en nuestros
-tiempos teniamos á Gonzalo Hernandez, por sobrenombre Gran Capitan,
-y entre los cartagineses Annibal, ó de aquel valiente nunca vencido
-caballero Diego García de Paredes.
-
-Dejemos de hablar en los blasones pasados, y diré cómo el tesorero
-Alonso de Estrada en aquella sazon casó dos hijas, la una con Jorge de
-Albarado, hermano de D. Pedro de Albarado, y la otra con un caballero
-que se decia D. Luis de Guzman, hijo de D. Juan de Saavedra, conde
-del Castellar; y entónces se concertó que Pedro de Albarado fuese á
-Castilla á suplicar á su majestad le hiciese merced de la gobernacion
-de Guatimala: y entre tanto que iba envió á Jorge de Albarado por su
-capitan á la pacificacion della; y cuando el Jorge de Albarado vino
-trujo consigo de camino sobre ducientos indios de Tlascala y de Cholula
-y mejicanos, y de Guacachula y de otras provincias que les ayudaron en
-las guerras.
-
-Tambien en aquella sazon envió el Márcos de Aguilar á poblar la
-provincia de Chiapa, y fué un caballero que se decia don Juan Enriquez
-de Guzman, deudo muy cercano del duque de Medina-Sidonia; y tambien
-envió á poblar la provincia de Tabasco, que es el rio que llaman de
-Grijalva, y fué por capitan un hidalgo que se decia Baltasar Osorio,
-natural de Sevilla; y ansimismo envió á pacificar los pueblos de los
-zapotecas, que están en unas muy altas sierras, y fué por capitan un
-Alonso de Herrera, natural de Jerez, y este capitan fué de los soldados
-de Cortés; y por no contar al presente lo que cada uno destos capitanes
-hizo en sus conquistas, lo dejaré de decir hasta que venga á tiempo
-y sazon; é quiero hacer relacion de cómo en este tiempo falleció el
-Márcos de Aguilar, y lo que pasó sobre el testamento que hizo para que
-gobernase el tesorero.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCIV.
-
-CÓMO MÁRCOS DE AGUILAR FALLECIÓ, Y DEJÓ EN EL TESTAMENTO QUE GOBERNASE
-EL TESORERO ALONSO DE ESTRADA, Y QUE NO ENTENDIESE EN PLEITOS DEL
-FACTOR NI VEEDOR NI DAR NI QUITAR INDIOS HASTA QUE SU MAJESTAD MANDASE
-LO QUE MÁS EN ELLO FUESE SERVIDO, SEGUN Y DE LA MANERA QUE LE DEJÓ EL
-PODER LUIS PONCE DE LEON.
-
-
-Teniendo en sí la gobernacion Márcos de Aguilar, como dicho tengo,
-estaba muy ético y doliente y malo de bubas; los médicos le mandaron
-que mamase á una mujer de Castilla, y con leche de cabras se sostuvo
-cerca de ocho meses, y de aquella dolencia y calenturas que le dieron
-falleció, y en el testamento que hizo mandó que sólo gobernase el
-tesorero Alonso de Estrada, ni más ni ménos que tuvo el poder de Luis
-Ponce de Leon.
-
-Y viendo el cabildo de Méjico é otros procuradores de ciertas ciudades,
-que en aquella sazon se hallaron en Méjico, que el Alonso de Estrada
-solo no podia gobernar tan bien como convenia, por causa que Nuño de
-Guzman, que habia dos años que vino de Castilla por gobernador de la
-provincia de Pánuco, se metia en los términos de Méjico y decia que
-eran sujetos de su provincia; é como venia furioso, é no miraba á lo
-que su majestad le mandaba en las provisiones que dello traia; porque
-un vecino de Méjico que se decia Pedro Gonzalez de Trujillo, persona
-muy noble, dijo que no queria estar debajo de su gobernacion, sino
-de la de Méjico, pues los indios de su encomienda no eran de los de
-Pánuco, y por otras palabras que pasaron, sin más ser oido, le mandó
-ahorcar; y demas desto, hizo otros desatinos, que ahorcó á otros
-españoles por hacerse temer, y no tenia acato ni se le daba nada por
-Alonso de Estrada el tesorero, aunque era gobernador, ni le tenia en la
-estima que era obligado.
-
-Y viendo aquellos desatinos de Nuño de Guzman el cabildo de Méjico y
-otros caballeros vecinos de aquella ciudad, porque temiese el Nuño de
-Guzman é hiciese lo que su majestad mandaba, suplicaron al tesorero
-que juntamente con él gobernase Cortés, pues convenia al servicio
-de Dios nuestro Señor y de su majestad; y el tesorero no quiso, é
-otras personas dicen que Cortés no lo quiso acetar, porque no dijesen
-maliciosos que por fuerza queria señorear, y tambien porque hubo
-murmuraciones que tenian sospecha en la muerte de Márcos de Aguilar,
-que Cortés fué causa della é dió con qué murió: y lo que se concertó
-fué, que juntamente con el tesorero gobernase Gonzalo de Sandoval, que
-era alguacil mayor y persona que se hacia mucha cuenta dél; é lo hubo
-por bien el tesorero; mas otras personas dijeron que si lo aceptó fué
-por casar una hija con el Sandoval, y si se casara con ella, fuera el
-Sandoval muy más estimado y por ventura hubiera la gobernacion, porque
-en aquella sazon no se tenia en tanta estima esta Nueva-España como
-agora.
-
-Pues estando gobernando el tesorero y el Gonzalo de Sandoval, pareció
-ser, como en este mundo hay hombres muy desatinados, que un Fulano
-Proaño, que dicen que se fué en aquella sazon á lo de Xalisco, huyendo
-de Méjico, que despues fué muy rico; y el Sandoval, como gobernador que
-era, que habia de hacer justicia sobre ello y prender al Proaño, no
-lo hizo, porque se fué huyendo adonde no podia ser habido, por mucha
-diligencia que sobre ello puso; y puesto que claramente se supo que no
-podria alcanzar justicia, lo disimuló.
-
-Dejemos esto, y quiero decir que en aquellos dias que anduvieron
-los conciertos dichos para que Cortés gobernase con el tesorero, y
-pusieron al Sandoval por compañero en la gobernacion, segun ya dicho
-tengo, aconsejaron á Alonso de Estrada que luego por la posta fuese
-en un navío á Castilla é hiciese relacion dello á su majestad, y aun
-le indujeron que dijese que por fuerza le pusieron á Sandoval por
-compañero, segun ya dicho tengo, porque no quiso ni consintió que
-Cortés juntamente gobernase con él; y demas desto, ciertas personas,
-que no estaban bien con Cortés, escribieron otras cartas de por sí, y
-en ellas decian que Cortés habia mandado dar ponzoña á Luis Ponce de
-Leon y á Márcos de Aguilar, é que ansimismo al adelantado Garay, é que
-en unos requesones que les dieron en un pueblo que se dice Iztapalapa
-creian que les dieron rejalgar en ellos, y que por aquella causa no
-quiso comer un fraile de la órden de señor Santo Domingo dellos; y
-todo lo que escribian de Cortés eran maldades y traiciones que le
-levantaron, y tambien escribieron que Cortés queria matar al factor y
-veedor; y en aquella sazon tambien fué á Castilla el contador Albornoz,
-que jamás estuvo bien con Cortés.
-
-Y como su majestad y los del Real Consejo de Indias vieron las cartas
-que he dicho que enviaron diciendo mal de Cortés, y se informaron
-del contador Albornoz, é lo de Luis Ponce é lo de Márcos de Aguilar,
-ayudó muy mal contra Cortés, é haber oido lo del desbarate del Narvaez
-y del Garay, y lo de Tapia y lo de Catalina Suarez la Marcayda, su
-primera mujer; y estaban mal informados de otras cosas, é creyeron ser
-verdad lo que agora escribian; luego mandó su majestad proveer que
-sólo Alonso de Estrada gobernase, y dió por bueno cuanto habia hecho,
-y en los indios que encomendó; que sacasen de las prisiones y jaulas
-al factor y veedor y les volviesen sus bienes, y por la posta vino
-un navío con las provisiones; y para castigar á Cortés de lo que le
-acusaban, mandó que luego viniese un caballero que se decia don Pedro
-de la Cueva, comendador mayor de Alcántara, y que á costa de Cortés
-trujese trescientos soldados, y que si le hallase culpado le cortase la
-cabeza, y á los que juntamente con él habian hecho algun deservicio á
-su majestad, é que á los verdaderos conquistadores que les diese de los
-pueblos que quitasen á Cortés; y ansimismo mandó proveer que viniese
-audiencia Real, creyendo con ella habria recta justicia.
-
-É ya que se estaba apercibiendo el comendador don Pedro de la Cueva
-para venir á la Nueva-España, por ciertas pláticas que despues hubo
-en la córte, ó porque no le dieron tantos mil ducados como pedia para
-el viaje, y porque con el audiencia Real, creyendo que lo pusieran
-en justicia, se estorbó su jornada, que no vino, é porque el duque de
-Béjar quedó por nuestro fiador otra vez.
-
-Y quiero volver al tesorero, que, como se vió tan favorecido de su
-majestad, é haber sido tantas veces gobernador, y agora de nuevo le
-mandaba su majestad gobernar solo; y aun le hicieron creer al tesorero
-que habian informado al Emperador nuestro señor que era hijo del Rey
-Católico, y estaba muy ufano, y tenia razon; é lo primero que hizo
-fué enviar á Chiapa por capitan á un su primo, que se decia Diego de
-Mazariegos, y mandó tomar residencia á don Juan Enriquez de Guzman, el
-que habia enviado por capitan Márcos de Aguilar, y más robos y quejas
-se halló que habia hecho en aquella provincia que bienes; y tambien
-envió á conquistar é pacificar los pueblos de los zapotecas y minxes,
-y que fuesen por dos partes, para que mejor los prendiesen, á traer de
-paz, que fuese por la parte de la banda del Norte, é envió á un Fulano
-de Barrios, que decian que habia sido capitan en Italia y que era muy
-esforzado, que nuevamente habia venido de Castilla á Méjico (no digo
-por Barrios el de Sevilla, el cuñado que fué de Cortés), y le dió sobre
-cien soldados, y entre ellos muchos escopeteros y ballesteros.
-
-Llegado este capitan con sus soldados á los pueblos de los zapotecas,
-que se decian los titepeques, una noche salen los indios naturales
-de aquellos pueblos y dan sobre el capitan y sus soldados; y tan de
-repente dieron en ellos, que mataron al capitan Barrios y á otros
-siete soldados, y á todos los más hirieron, y si de presto no tomaran
-las de Villadiego, y se vinieran á acoger á unos pueblos de paz, todos
-murieran.
-
-Aquí verán cuánto va de los conquistadores viejos á los nuevamente
-venidos de Castilla, que no saben qué cosa es guerra de indios ni sus
-astucias: en esto paró aquella conquista.
-
-Digamos agora del otro capitan que fué por la parte de Guaxaca, que se
-decia Figuero, natural de Cáceres, que tambien dijeron que habia sido
-capitan en Castilla, y era muy amigo del tesorero Alonso de Estrada,
-y llevó otros cien soldados de los nuevamente venidos de Castilla á
-Méjico, y muchos escopeteros y ballesteros y aun diez de á caballo;
-y como llegaron á las provincias de los zapotecas, envió á llamar á
-un Alonso de Herrera, que estaba en aquellos pueblos por capitan de
-treinta soldados, por mandado de Márcos de Aguilar en el tiempo que
-gobernaba, segun lo tengo dicho en el capítulo que dello hace mencion;
-y venido el Alonso de Herrera á su llamada, porque, segun apareció,
-traia poder el Figuero para que estuviese debajo de su mano, é sobre
-ciertas pláticas que tuvieron, ó porque no quiso quedar en su compañía,
-vinieron á echar mano á las espadas, y el Herrera acuchilló á el
-Figuero y á otros tres de los soldados que traia, que le ayudaban.
-
-Pues viendo el Figuero que estaba herido y manco de un brazo, y no se
-atrevia á entrar en las sierras de los miuxes, que eran muy altas y
-malas de conquistar, y los soldados que traia no sabian conquistar
-aquellas tierras, acordó de andarse á desenterrar sepulturas de los
-enterramientos de los caciques de aquella provincia, porque en ellas
-halló cantidad de joyas de oro, con que antiguamente tenian costumbre
-de se enterrar los principales de aquellos pueblos; y dióse tal maña,
-que sacó dellas sobre cien mil pesos de oro, y con otras joyas que
-hubo de dos pueblos, acordó de dejar la conquista é pueblos en que
-estaba, y dejólos muy más de guerra á algunos dellos que los halló, y
-fué á Méjico, y dende allí se iba á Castilla el Figuero con su oro; y
-embarcado en la Veracruz, fué su ventura tal, que el navío en que iba
-dió con recio temporal al través junto á la Veracruz, de manera que se
-perdió él y su oro y se ahogaron quince pasajeros, y todo se perdió;
-y en aquello pararon los capitanes que envió el tesorero á conquistar
-aquellos pueblos, que nunca vinieron de paz hasta que los vecinos de
-Guacacualco los conquistamos, y como tienen altas sierras y no pueden
-ir caballos, me quebranté el cuerpo, de tres veces que me hallé en
-aquellas conquistas; porque, puesto que en los veranos los atraimos
-de paz, en entrando las aguas se tornaban á levantar y mataban á los
-españoles que podian haber desmandados; y como siempre les seguiamos,
-vinieron de paz, y está poblada una villa que dicen San Alfonso.
-
-Pasemos adelante, y dejaré de traer á la memoria desastres de capitanes
-que no han sabido conquistar, y digo que, como el tesorero supo que
-habian acuchillado á su amigo el capitan Figuero, como dicho tengo,
-envió luego á prender á Alonso de Herrera, é no se pudo haber, porque
-se fué huyendo á unas sierras, y los alguaciles que envió trujeron
-preso á un soldado de los que solia tener el Herrera consigo; y así
-como llegó á Méjico, sin más ser oido, le mandó el tesorero cortar la
-mano derecha.
-
-Llamábase el soldado Cortejo, y era hijodalgo; y demas desto, en aquel
-tiempo un mozo de espuelas de Gonzalo de Sandoval tuvo otra quistion
-con otro criado del tesorero, y le acuchilló, de que hubo muy gran
-enojo el tesorero, y le mandó cortar la mano; y esto fué en tiempo que
-Cortés ni Sandoval no estaban en Méjico; que se habian ido á un gran
-pueblo que se dice Cornabaca, y se fueron por quitarse de bullicios y
-parlerías, y tambien por apaciguar ciertos encuentros que habia entre
-los caciques de aquel pueblo.
-
-Pues como supieron Cortés y Gonzalo de Sandoval por cartas que el
-Cortejo y mozo de espuelas estaban presos y que les querian cortar las
-manos, de presto vinieron á Méjico; y de que hallaron lo que dicho
-tengo, y no habia remedio en ello, sintieron mucho aquella afrenta que
-el tesorero hizo á Cortés y á Sandoval, y dicen que le dijo Cortés
-tales palabras al tesorero en su presencia, que no las quisiera oir,
-y aun tuvo temor que le queria mandar matar, y con este temor allegó
-el tesorero soldados y amigos para tener en su guarda, y sacó de las
-jaulas al factor y veedor para que, como oficiales de su majestad, se
-favoreciesen los unos á los otros contra Cortés; y de que los hubo
-sacado, de ahí á ocho dias, por consejo del factor y otras personas que
-no estaban bien con Cortés, le dijeron al tesorero que en todo caso
-luego desterrase á Cortés de Méjico; porque entre tanto que estuviese
-en aquella ciudad jamás podria gobernar bien ni habria paz, y siempre
-habria bandos.
-
-Pues ya este destierro firmado del tesorero, se lo fueron á notificar
-á Cortés, y dijo que lo cumpliria muy bien, y que daba gracias á Dios,
-que dello era servido, que de las tierras y ciudad que él con sus
-compañeros habia descubierto y ganado, derramando de dia y de noche
-mucha sangre de su cuerpo, y muerte de tantos soldados, que le viniesen
-á desterrar personas que no eran dignas de bien ninguno ni de tener los
-oficios que tienen, y que él iria á Castilla á dar relacion dello á su
-majestad y demandar justicia contra ellos; y que fué gran ingratitud la
-del tesorero, desconocido del bien que le habia hecho Cortés; y luego
-se salió de Méjico y se fué á una villa suya que se dice Cuyoacan, y
-dende allí á Tezcuco, y dende allí á pocos dias á Tlascala; y en aquel
-instante la mujer del tesorero, que se decia doña Marina Gutierrez de
-la Caballería, cierto digna de buena memoria por sus muchas virtudes,
-como supo el desconcierto que su marido habia hecho en sacar de las
-jaulas al factor y veedor y haber desterrado á Cortés, con gran pesar
-que tenia, le dijo á su marido:
-
-—«Plega á Dios que por estas cosas que habeis hecho no os venga mal
-dello.»
-
-Y le trujo á la memoria los bienes y mercedes que siempre Cortés le
-habia hecho, y los pueblos de indios que le dió, y que procurase de
-tornar á hacer amistades con él para que vuelva á la ciudad de Méjico,
-ó que se guardase muy bien, no le matasen; y tantas cosas le dijo,
-que, segun muchas personas despues platicaban, se habia arrepentido el
-tesorero de lo haber desterrado, y aun de haber sacado de las jaulas al
-factor y veedor, porque en todo le iban á la mano y eran muy contrarios
-á Cortés.
-
-Y en aquella sazon vino de Castilla don fray Julian Garcés, primer
-Obispo que fué de Tlascala, y era natural de Aragon, y por honra del
-cristianísimo Emperador nuestro señor se llamó Carolense, y fué gran
-predicador, y se vino por su obispado de Tlascala; y como supo lo que
-el tesorero habia hecho en el destierro de Cortés, le pareció muy mal
-y por poner concordia entre ellos se vino á una ciudad, ya otras veces
-por mí nombrada, que se dice Tezcuco; y como estaba junto á la laguna,
-se embarcó en dos canoas grandes, y con dos clérigos y un fraile y
-su fardaje se vino á la ciudad de Méjico, y ántes de entrar en ella
-supieron su venida en Méjico, y le salieron á recebir con toda la
-pompa y cruces y clerecía y religiosos y Cabildos, é conquistadores é
-caballeros y soldados que en Méjico se hallaron; y cuando el Obispo
-hubo descansado dos dias, el tesorero le echó por intercesor para que
-fuese adonde Cortés estaba en aquella sazon y los hiciese amigos, é
-le alzaba el destierro, y que se volviese á Méjico; y fué el Obispo
-y trató las amistades, y nunca pudo acabar cosa ninguna con Cortés;
-ántes, como dicho tengo, se fué á Tezcuco ó á Tlascala muy acompañado
-de caballeros é otras personas y en lo que entendia Cortés era en
-allegar todo el oro y plata que podia para ir á Castilla; y demas de
-lo que le daban de los tributos de sus pueblos, empeñaba otras rentas
-é indios que le prestaban amigos; y ansimismo se aparejaban el capitan
-Gonzalo de Sandoval y Andrés de Tapia, y llegaron y recogian todo el
-oro y plata que podian de sus pueblos, porque estos dos capitanes
-fueron en compañía de Cortés á Castilla.
-
-Pues como estaba Cortés en Tlascala, íbanle á ver muchos vecinos de
-Méjico y de otras villas, y soldados que no tenian encomiendas de
-indios, y los caciques de Méjico le iban á servir; y aun, como hay
-hombres bulliciosos y amigos de escándalos é novedades, le iban á
-aconsejar para que si se queria alzar por Rey en la Nueva-España, que
-en aquel tiempo tenia lugar y que ellos serian en le ayudar; y Cortés
-echó presos á dos hombres de los que le vinieron con aquellas pláticas,
-y les trató mal, llamándoles de traidores, y estuvo para los ahorcar;
-y tambien le trujeron otra carta de otros bandoleros, que le enviaron
-de Méjico, y le decian lo mismo; y esto era, segun dijeron, para tentar
-á Cortés ó tomarle en algunas palabras que de su boca dijese sobre
-aquel mal caso; y como Cortés en todo era servidor de su majestad, con
-amenazas dijo á los que le venian con aquellos tratos que no viniesen
-más adelante dél con aquellas parlerías de traiciones, que los mandaria
-ahorcar; y luego escribió al Obispo lo que pasaba, para que él dijese
-al tesorero que, como gobernador, mandase castigar á los traidores que
-le venian con aquellos consejos; si no, que él los mandaria ahorcar.
-
-Dejemos á Cortés en Tlascala aderezando para se ir á Castilla, y
-volvamos al tesorero y factor y veedor, que, ansí como venian á Cortés
-hombres bandoleros que deseaban ruidos y andar en bullicios, tambien
-iban y decian al tesorero y al factor que ciertamente Cortés estaba
-llegando gente para los venir á matar, aunque echaba fama que para
-venir á Castilla, y á aquel efeto estaban todos los caciques mejicanos
-y de Tezcuco en Tlascala, y de todos los más pueblos de alrededor de la
-laguna en su compañía, para ver cuándo les mandaba dar guerra.
-
-Entónces temió mucho el factor y veedor y el tesorero, creyendo que
-les queria matar; y para saber é inquirir si era verdad, volvieron á
-importunar al mismo Obispo que fuese á ver qué cosa era, y escribieron
-con grandes ofertas á Cortés, demandándole perdon; y el Obispo lo hubo
-por bueno el ir á hacer amistades, por visitar á Tlascala; y desque
-llegó donde Cortés estaba, despues de le salir á recebir toda aquella
-provincia, y ver la gran lealtad y lo que habia hecho Cortés en prender
-los bandoleros, y las palabras que sobre aquel caso le escribió, luego
-hizo mensajeros al tesorero, y dijo que Cortés era muy leal caballero y
-gran servidor de su majestad, y que en nuestros tiempos se podia poner
-en la cuenta de los muy afamados servidores de la corona Real, y que en
-lo que estaba entendiendo era aviarse para ir ante su majestad, y que
-podian estar sin sospecha de lo que pensaban; y tambien le escribió que
-tuvo mala consideracion en le haber desterrado, y que no lo acertó.
-
-Entónces diz que le dijo en la carta que le escribió:
-
-—«Oh señor tesorero Alonso de Estrada, y ¡cómo ha dañado y estragado
-este negocio!»
-
-Dejemos esto de la carta; que no me acuerdo bien si volvió Cortés á
-Méjico para dejar recaudo á las personas á quien habia de dar los
-poderes para entender en su estado y casa é cobrar los tributos de
-los pueblos de su encomienda; salvo sé que dejó el poder mayor al
-licenciado Juan Altamirano y á Diego de Ocampo y Alonso Valiente y á
-Santa Cruz burgalés, y sobre todos á Altamirano; é ya tenia llegado
-muchas aves de las diferenciadas de otras que hay en Castilla, que
-era cosa muy de ver, y dos tigres, y muchos barriles de liquidámbar y
-bálsamo cuajado y otro como aceite, y cuatro indios maestros de jugar
-el palo con los piés, que en Castilla y en todas partes es cosa de ver,
-y otros indios bailadores, que suelen hacer una manera de ingenio, al
-parecer como que vuelan por alto estando bailando; y llevó tres indios
-corcovados de tal manera, que era cosa monstruosa, porque estaban
-quebrados por el cuerpo y eran muy enanos; y tambien llevó indios é
-indias muy blancos, que con el gran blancor no veian bien; y entónces
-los caciques de Tlascala le rogaron que llevase en su compañía tres
-hijos de los más principales de aquella provincia, y entre ellos fué
-un hijo de Xicotenga el viejo ciego, que despues se llamó don Lorenzo
-de Vargas, y llevó otros caciques mejicanos; y estando aderezando su
-partida, le llegaron nuevas de la Veracruz que habian venido dos navíos
-muy buenos veleros, y en ellos le trujeron cartas de Castilla, y lo que
-se contenia en ellas diré adelante.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCV.
-
-CÓMO VINIERON CARTAS Á CORTÉS DE ESPAÑA, DEL CARDENAL DE SIGÜENZA DON
-GARCÍA DE LOYOSA, QUE ERA PRESIDENTE DE INDIAS Y LUEGO FUÉ ARZOBISPO DE
-SEVILLA, Y DE OTROS CABALLEROS, PARA QUE EN TODO CASO SE FUESE LUEGO Á
-CASTILLA, Y LE TRUJERON NUEVAS QUE ERA MUERTO SU PADRE MARTIN CORTÉS, Y
-LO QUE SOBRE ELLO HIZO.
-
-
-Ya he dicho en el capítulo pasado lo acaecido entre Cortés y el
-tesorero y el factor y veedor, é por qué causa lo desterró de Méjico,
-y cómo vino dos veces el obispo de Tlascala á entender en amistades,
-y Cortés nunca quiso responder á cartas ni á cosa ninguna que le
-dijesen, y se apercibió para ir á Castilla; y le vinieron cartas del
-presidente de Indias don García de Loyosa, y del duque de Béjar y de
-otros caballeros, en que le decian que, como estaba ausente, daban
-quejas delante de su majestad, y decian en las quejas muchos males y
-muertes que habia hecho dar á los gobernadores que su majestad enviaba,
-y que fuese en todo caso á volver por su honra; y le trujeron nuevas
-que su padre Martin Cortés era fallecido; y como vió las cartas, le
-pesó mucho, ansí de la muerte de su padre como de las cosas que dél
-decian que habia hecho, no siendo ansí; y se puso luto, puesto que lo
-traia en aquel tiempo por la muerte de su mujer doña Catalina Suarez
-la Marcayda, é hizo gran sentimiento por su padre, y las honras lo
-mejor que pudo; y si mucho deseo tenia de ántes de ir á Castilla, dende
-allí adelante se dió mayor priesa, porque luego mandó á su mayordomo,
-que se decia Pedro Ruiz de Esquivel, natural de Sevilla, que fuese
-á la Veracruz, y de dos navíos que habian llegado, que tenian fama
-que eran nuevos y veleros, que los comprase; y estaba apercibiendo
-bizcocho y cecina y tocinos y lo perteneciente para el matalotaje muy
-cumplidamente, como convenia para un gran señor y rico que Cortés era,
-y cuantas cosas se pudieron haber en la Nueva-España que eran buenas
-para el mar, y conservas que á Castilla vinieron; y fueron tantas y de
-tanto género, que para dos años se pudieran mantener otros dos navíos,
-aunque tuvieran mucha más gente, con lo que en Castilla les sobró.
-
-Pues yendo el mayordomo por la laguna de Méjico en una canoa grande
-para ir á un pueblo que se dice Ayotcingo, que es donde desembarcan
-las canoas, que por ir más presto á hacer lo que Cortés le mandaba
-fué por allí, y llevó seis indios mejicanos remeros y un negro, é
-ciertas barras de oro para comprar los navíos; y quien quiera que fué,
-le aguardó en la misma laguna y le mató, que nunca se supo quién ni
-quién no, ni pareció canoa ni indios ni el negro que la remaba, salvo
-que dende allí á cuatro dias hallaron al Esquivel en una isleta de la
-laguna, el medio cuerpo comido de aves carniceras.
-
-Sobre la muerte deste mayordomo hubo grandes sospechas, porque unos
-decian que era hombre que se alababa de cosas que decia él mismo que
-pasaba con damas é con otras señoras, é decian otras cosas malas que
-diz que hacia; é á esta causa estaba malquisto, y ponian sospechas de
-otras muchas cosas que aquí no declaro; por manera que no se supo de su
-muerte, ni aun se pesquisó muy de raíz quién le mató, perdónele Dios;
-y luego Cortés volvió á enviar de presto á otros mayordomos para que
-le tuviesen aparejados los navíos é metido el bastimento é pipas de
-vino, y mandó dar pregones que cualesquier personas que quisieren ir
-á Castilla les dará pasaje y comida de balde, yendo con licencia del
-gobernador.
-
-Y luego Cortés, acompañado de Gonzalo de Sandoval y de Andrés de Tapia
-y de otros caballeros, se fué á la Veracruz, y como se hubo confesado y
-comulgado se embarcó; y quiso nuestro Señor Dios dalle tal viaje, que
-en cuarenta y un dias llegó á Castilla sin parar en la Habana ni en
-isla ninguna, y fué á desembarcar cerca de la villa de Pálos, junto á
-Nuestra Señora de la Rávida; y como se vieron en salvamento en aquella
-tierra, hincan las rodillas en tierra y alzan las manos al Cielo,
-dando muchas gracias á Dios por las mercedes que siempre les hacia; y
-llegaron á Castilla en el mes de Diciembre de 1527 años.
-
-Y pareció ser que Gonzalo de Sandoval iba muy doliente, y á grandes
-alegrías hubo tristezas, que fué Dios servido dende ahí á pocos dias de
-le llevar desta vida en la villa de Pálos, y en la posada que estaba
-era de un cordonero de hacer jarcias y cables y maromas, y ántes
-que muriese le hurtó el huésped trece barras de oro; lo cual vió el
-Sandoval por sus ojos que se las sacaron de una caja, porque aguardó
-el cordonero que no estuviese allí persona ninguna en compañía del
-Sandoval; é tuvo tales astucias, que envió á sus criados del Sandoval
-que fuesen por la posta á la Rávida á llamar á Cortés; y el Sandoval,
-puesto que lo vió, no osó dar voces, porque, como estaba muy debilitado
-y flaco y malo, temió que el cordonero, que le pareció mal hombre, no
-le echase el colchon ó almohada sobre la boca y le ahogase; y luego se
-fué el huésped á Portugal, huyendo con las barras de oro y no se pudo
-cobrar cosa ninguna.
-
-Volvamos á Cortés, que cuando supo que estaba muy malo el Sandoval vino
-luego por la posta adonde estaba, y el Sandoval le dijo la maldad que
-su huésped le habia hecho, y cómo le hurtó las barras de oro y se fué
-huyendo; en lo cual, puesto que pusieron gran diligencia para que se
-cobrasen, como se pasó en Portugal, se quedó con ello; y el Sandoval
-cada dia iba empeorando de su mal, y los médicos que le curaban le
-dijeron que luego se confesase y recibiese los Santos Sacramentos é
-hiciese testamento, y él lo hizo con grande devocion, y mandó muchas
-mandas ansí á pobres como á monasterios, y nombró por su albacea á
-Cortés y heredera á una hermana ó hermanas; é la una hermana, el tiempo
-andando, se casó con un hijo bastardo del conde de Medellin; y como
-hubo ordenado su alma y hecho testamento, dió el ánima á nuestro Señor
-Dios, que la crió, y por su muerte se hizo gran sentimiento, y con
-toda la pompa que pudieron le enterraron en el monasterio de nuestra
-Señora de la Rávida; y Cortés, con todos los caballeros que iban en su
-compañía, se pusieron luto; perdónele Dios, amen.
-
-Y luego Cortés envió correo á su majestad y al Cardenal de Sigüenza, y
-al duque de Béjar y al conde de Aguilar y á otros caballeros, é hizo
-saber cómo habia llegado á aquel puerto y de cómo Gonzalo de Sandoval
-habia fallecido, é hizo relacion de la calidad de su persona y de los
-grandes servicios que habia hecho á su majestad, y que fué capitan
-de mucha estima ansí para mandar ejércitos como para pelear por su
-persona; y como aquellas cartas llegaron ante su majestad, recibió
-alegría de la venida de Cortés, puesto que le pesó de la muerte del
-Sandoval, porque ya tenia noticia de su generosa persona, y ansimismo
-le pesó al Cardenal don García de Loyosa y al Real Consejo de Indias;
-pues el duque de Béjar y el conde de Aguilar y otros caballeros se
-holgaron en gran manera, puesto que á todos les pesó de la muerte de
-Sandoval.
-
-Y luego fué el duque de Béjar, juntamente con el conde de Aguilar, á
-dar más relacion dello á su majestad, puesto que ya tenia la carta de
-Cortés, y dijo que bien sabia la gran lealtad de quien habia fiado, y
-que caballero que tan grandes servicios le habia hecho, que en todo
-lo demas lo habia de mostrar en lealtad, como era obligado á su Rey y
-señor, lo cual se ha parecido bien ahora por la obra; y esto dijo el
-duque porque en el tiempo que ponian las acusaciones y decian muchos
-males contra Cortés delante de su majestad, puso tres veces su cabeza
-y estado por fiador de Cortés y de los soldados que estábamos en su
-compañía, que éramos muy leales y grandes servidores de su majestad
-y dignos de grandes mercedes, porque en aquel tiempo no estaba
-descubierto el Pirú ni habia la fama de lo que despues hubo; y luego su
-majestad envió á mandar que por todas las ciudades y villas por donde
-Cortés pasase le hiciesen mucha honra, y el duque de Medina-Sidonia le
-hizo gran recebimiento en Sevilla y le presentó caballos muy buenos;
-y despues que reposó allí dos dias, fué á jornadas largas á Nuestra
-Señora de Guadalupe para tener novenas.
-
-Y fué su ventura tal, que en aquella sazon habia allí llegado la señora
-doña María de Mendoza, mujer del comendador mayor de Leon don Francisco
-de los Cóbos, y habia traido en su compañía muchas señoras de grande
-estado, y entre ellas una señora doncella, hermana suya, que de ahí á
-dos años casó con el adelantado de Canaria; y como Cortés lo supo, hubo
-gran placer, y luego como llegó, despues de haber hecho oracion delante
-de Nuestra Señora y dado limosna á pobres y mandar decir Misa, puesto
-que llevaba luto por su padre y su mujer y por Gonzalo de Sandoval,
-fué muy acompañado de los caballeros que llevó de la Nueva-España y
-con otros que se le habian allegado para su servicio, y fué á hacer
-gran acato á la señora doña María de Mendoza, y á una señora doncella,
-su hermana, que era muy hermosa, y á todas las demas señoras que con
-ellas venian, y como Cortés en todo era muy cumplido y regocijado, y
-la fama de sus grandes hechos volaba por toda Castilla, pues plática y
-agraciada expresiva no le faltaba, y sobre todo, mostrarse muy franco y
-tener riquezas de que dar, comenzó á hacer grandes presentes de muchas
-joyas de oro de diversas hechuras á todas aquellas señoras, y despues
-de las joyas, dió penachos de plumas verdes llenas de argentería de oro
-y de perlas, y en todo lo que dió fué muy aventajada la señora doña
-María de Mendoza y la señora su hermana.
-
-Y despues que hubo hecho aquellos ricos presentes, dió por sí sola á
-la señora doncella ciertos tejuelos de oro muy fino para que hiciese
-joyas, y tras esto, mandó dar mucho liquidámbar y bálsamo para que
-se sahumasen; y mandó á los indios maestros de jugar el palo con los
-piés, que delante de aquellas señoras les hiciesen fiesta y trujesen
-el palo de un pié al otro, que fué cosa de que se contentaron y aun se
-admiraron de lo ver; y demas de todo esto, supo Cortés que de la tierra
-por donde habia venido la señora doncella se le mancó una acémila,
-y secretamente mandó comprar dos muy buenas y que las entregasen
-á los mayordomos que traian cargo de su servicio; y aguardó en la
-villa de Guadalupe hasta que partiesen para la córte, que en aquella
-sazon estaba en Toledo, y fuéles acompañando y sirviendo é haciendo
-banquetes y fiestas, y tan gran servidor se mostró, que lo sabia muy
-bien hacer y representar, que la señora doña María de Mendoza le trató
-casamiento con su hermana; y si Cortés no fuera desposado con la señora
-doña Juana de Guzman, sobrina del duque de Béjar, ciertamente tuviera
-grandísimos favores del comendador mayor de Leon y de la señora doña
-María de Mendoza, su mujer, y su majestad le diera la gobernacion de la
-Nueva-España.
-
-Dejemos de hablar en este casamiento, pues todas las cosas son guiadas
-y encaminadas por la mano de Dios, y diré cómo escribió la señora doña
-María de Mendoza al comendador mayor de Leon, su marido, sublimando en
-gran manera las cosas de Cortés, y que no era nada la fama que tiene
-de sus heróicos hechos para lo que ha visto y conocido de su persona
-y conversacion y franqueza, y le representó otras gracias que en él
-habia conocido y los servicios que le habia hecho, y que le tenga por
-su muy gran servidor, y que á su majestad le haga sabidor de todo y le
-suplique que le haga mercedes.
-
-Y como el comendador mayor vió la carta de su mujer, se holgó con ella;
-y como era el más privado que hubo en nuestros tiempos del Emperador,
-llevóle la misma carta á su majestad, y de su parte le suplicó que en
-todo le favoreciese, y ansí su majestad lo hizo, como adelante diré; é
-dijo el duque de Béjar y el almirante al Cortés, como por pasatiempo,
-cuando hubo llegado á la córte, que habian oido decir á su majestad,
-cuando supo que habia venido á Castilla, que tenia deseos de ver y
-conocer á su persona, que tantos y tan buenos servicios le ha hecho, y
-de quien tantos males le han informado que hacia con mañas y astucias.
-
-Pues llegado Cortés á la córte, su majestad le mandó señalar posada.
-
-Pues por parte del duque de Béjar y del conde de Aguilar y de otros
-grandes señores, sus deudos, le salieron á recebir y se le hizo mucha
-honra; y otro dia, con licencia de su majestad, fué á le besar sus
-Reales piés, llevando en su compañía por sus intercesores, por más
-le honrar, al Almirante y al duque de Béjar y al comendador mayor de
-Leon; y Cortés, despues de demandar licencia para hablar, se arrodilló
-en el suelo, y su majestad le mandó levantar, y luego representó sus
-muchos y notables servicios, todo lo acontecido en las conquistas é
-ida de Honduras, y las tramas que hubo en Méjico del factor y veedor,
-y recontó todo lo que llevaba en la memoria; y porque era muy larga
-relacion, y por no embarazar más á su majestad, entre otras pláticas,
-dijo:
-
-—«Ya vuestra majestad estará cansado de me oir, y para un tan gran
-Emperador y Monarca de todo el mundo, como vuestra majestad es, no es
-justo que un vasallo como yo tenga tanto atrevimiento, y mi lengua no
-está acostumbrada á hablar con vuestra majestad, y podria ser que mi
-sentido no diga con aquel tan debido acato que debo todas las cosas
-acaecidas; aquí tengo este memorial, por donde vuestra majestad podrá
-ver, si fuese servido, todas las cosas muy por extenso cómo pasaron.»
-
-Y entónces se hincó de rodillas para besarle los piés por las mercedes
-que fué servido hacerle en le haber oido, y el Emperador nuestro señor
-le mandó levantar; y el Almirante y el duque de Béjar dijeron á su
-majestad que era digno de grandes mercedes, y luego le hizo marqués
-del Valle y le mandó dar ciertos pueblos, y aun le mandaba dar el
-hábito de señor Santiago, y como no se lo señalaron con renta, se calló
-por entónces; que esto yo no lo sé bien de qué manera fué; y le hizo
-capitan general de la Nueva-España y mar del Sur, y Cortés se tornó á
-humillar para besarle sus Reales piés, y su majestad le mandó que se
-levantase.
-
-Y despues de hechas estas grandes mercedes, donde ahí á pocos dias
-que habia llegado á Toledo adoleció Cortés, que llegó á estar tan al
-cabo, que creyeron que se muriera; y el duque de Béjar y el comendador
-mayor don Francisco de los Cóbos suplicaron á su majestad que, pues
-que Cortés tan grandes servicios le habia hecho, que le fuese á
-visitar ántes de su muerte á su posada; y su majestad fué acompañado
-de duques, marqueses y condes y del don Francisco de los Cóbos, y le
-visitó; que fué muy grande favor, y por tal se tuvo en la córte; y
-despues que estuvo Cortés bueno, como se tenia por tan grande privado
-de su majestad, y el conde de Nasao le favorecia, y el duque de Béjar
-y el almirante de Castilla, un domingo yendo á Misa, ya su majestad
-estaba en la iglesia mayor, acompañado de duques y marqueses y condes,
-y estaban asentados en sus asientos conforme al estilo y calidad que
-entre ellos se tenia por costumbre de se asentar, vino Cortés algo
-tarde á Misa, sobre cosa pensada, y pasó por delante de aquellos
-ilustrísimos señores con su falda de luto alzada, y se fué á asentar
-cerca del conde de Nasao, que estaba su asiento el más cercano del
-Emperador; y de que ansí lo vieron pasar delante de aquellos grandes
-señores de salva, murmuráronlo de su grande presuncion y osadía, y
-tuviéronlo por desacato, y que no se le habia de atribuir á la policía
-de lo que dél decian; y entre aquellos duques y marqueses estaba el
-duque de Béjar y el almirante de Castilla y el duque de Aguilar, y
-dijeron que aquello no se le habia de tener á Cortés á mal miramiento,
-porque su majestad por le honrar le habia mandado que se fuese á sentar
-cerca del conde de Nasao: y que ademas de aquello, que su majestad
-mandó que mirasen y tuviesen noticia que Cortés, con sus compañeros,
-habia ganado tantas tierras, que toda la cristiandad le era en cargo;
-que ellos, los estados que tenian que los habian heredado de sus
-antepasados por servicios que habian hecho, y que por estar desposado
-Cortés con su sobrina su majestad le mandaba honrar.
-
-Volvamos á Cortés, y diré que, viéndose tan sublimado en privanza
-con el Emperador y el duque de Nasao y con el duque de Béjar, y aun
-del almirante, é ya con título de marqués, comenzó á tenerse en
-tanta estima, que no tenia cuenta, como era razon con quien le habia
-favorecido é ayudado para que su majestad le diese el marquesado, ni al
-Cardenal Fray García de Loyosa ni á Cóbos, ni á la señora doña María
-de Mendoza ni á los del Real consejo de Indias, que todo se le pasaba
-por alto, y todos sus cumplimientos eran con el duque de Béjar y conde
-Nasao y el almirante; é creyendo que tenia muy bien entablado su juego
-con tener privanza con tan grandes señores, comenzó á suplicar con
-mucha instancia á su majestad que le hiciese merced de la gobernacion
-de la Nueva-España, y para ello representó otra vez sus servicios, y
-que siendo gobernador entendia descubrir por la mar del Sur islas é
-tierras muy ricas, y se ofreció con otros muchos cumplimientos; y aun
-echó otra vez por intercesores al conde Nasao y al duque de Béjar y al
-almirante; y su majestad le respondió que se contentase que le habia
-dado el marquesado de mucha renta, y que tambien habia de dar á los que
-le ayudaron á ganar la tierra, que eran merecedores dello; que pues lo
-conquistaron, que lo gocen.
-
-Y dende allí adelante comenzó de caer de la grande privanza que tenia;
-porque, segun dijeron muchas personas, el Cardenal, que era presidente
-del Real consejo de Indias, y los del Real consejo de Indias habian
-entrado en consulta con su majestad sobre las cosas y mercedes de
-Cortés, y les pareció que no fuese gobernador; otros dijeron que el
-comendador mayor y la señora doña María de Mendoza le fueron algo
-contrarios porque no hacia cuenta dellos; ora sea por lo uno ó por lo
-otro, el Emperador no le quiso más oir, por más que le importunaban,
-sobre la gobernacion.
-
-Y en este instante se fué su majestad á embarcar á Barcelona para pasar
-á Flandes, y fueron acompañándole muchos duques y marqueses, y siempre
-él echaba por intercesores aquellos duques y marqueses para suplicar
-á su majestad que le diese la gobernacion; y su majestad respondió al
-conde Nasao que no le hablase más en aquel caso, que ya le habia dado
-un marquesado que tenia más renta de la que el conde Nasao tenia con
-todo su estado.
-
-Dejemos á su majestad embarcado con buen viaje, y volvamos á Cortés y
-las grandes fiestas que se hicieron á sus velaciones, y de las ricas
-joyas que dió á la señora doña Juana de Zúñiga su mujer; é fueron
-tales, que, segun dijeron quien las vió, y la riqueza dellas, que en
-toda Castilla no se habian dado más estimadas; y de algunas dellas la
-serenísima Emperatriz doña Isabel, nuestra señora, tuvo voluntad de las
-haber, segun lo que dellas le contaban los lapidarios, y aun dijeron
-que ciertas piedras que Cortés le hubo presentado, que se descuidó ó no
-quiso dalle de las más ricas, como las que dió á la marquesa, su mujer.
-
-Quiero traer á la memoria otras cosas que á Cortés le acaecieron en
-Castilla el tiempo que estuvo en la córte, y fué, que triunfaba con
-mucha alegría, y segun dijeron muchas personas que vinieron de allá,
-que estaban en su compañía, que hubo fama que la serenísima Emperatriz
-doña Isabel, nuestra señora, no estaba tan bien en los negocios de
-Cortés como al principio que llegó á la córte, cuando alcanzó á saber
-que habia sido ingrato al Cardenal y al Real Consejo de Indias, y aun
-al comendador mayor de Leon y con la señora doña María de Mendoza, y
-alcanzó á saber que tenia otras muy ricas piedras, mejores que las que
-le hubo dado; y con todo esto que le informaron, mandó á los del Real
-Consejo de Indias que en todo fuese ayudado; y entónces capituló Cortés
-que enviaria por ciertos años por la mar del Sur dos navíos de armada
-bien abastecidos, y con setenta soldados y capitanes con todo género de
-armas, á su costa, á descubrir islas é otras tierras, y que de lo que
-descubriese le harian ciertas mercedes; á las cuales capitulaciones me
-remito, porque ya no se me acuerdan.
-
-Y tambien en aquel instante estaba en la córte un don Pedro de
-la Cueva, comendador mayor de Alcántara, hermano del duque de
-Alburquerque, porque este caballero fué el que su majestad habia
-mandado que fuese á la Nueva-España con gran copia de soldados á
-cortar la cabeza á Cortés si le hallase culpado, é á otras cualesquier
-personas que hubiesen hecho alguna cosa en deservicio de su majestad; y
-como vió á Cortés, y supo que su majestad le habia hecho marqués, y era
-casado con la señora doña Juana de Zúñiga, se holgó mucho dello, y se
-comunicaba cada dia el comendador don Pedro de la Cueva con el marqués
-don Fernando Cortés; y dijo al mismo Cortés que si por ventura fuera
-á la Nueva-España y llevara los soldados que su majestad le mandaba,
-que por más leal y justificado que le hallase, que por fuerza habia de
-pagar la costa de los soldados, y aun su huida, y que fueran más de
-trescientos mil pesos; y que lo hizo mejor de venir ante su majestad.
-
-Y porque tuvieron otras muchas pláticas, que aquí no relato, las
-cuales de Castilla nos escribieron personas que se hallaron presentes
-á ellas, y de todo lo demas por mí relatado en el capítulo que dello
-habla; y demas desto, nuestros procuradores lo escribieron, y aun el
-mismo marqués escribió los grandes favores que de su majestad alcanzó,
-y no declaró la causa por que no le dieron la gobernacion.
-
-Dejemos esto, y digo que desde ahí á pocos dias despues que fué marqués
-envió á Roma á besar los santos piés de nuestro muy Santo Padre el Papa
-Clemente; porque Adriano, que hacia por nosotros, ya habia fallecido
-tres ó cuatro años habia, y envió por su embajador á un hidalgo que
-se decia Juan de Herrada, y con él envió un rico presente de piedras
-ricas é joyas de oro, y dos indios maestros de jugar el palo con los
-piés; y le hizo relacion de su llegada á Castilla y de las tierras
-que habia ganado, y de los servicios que hizo á Dios primeramente y á
-nuestro gran Emperador, y le dió toda la relacion por un memorial de
-las tierras, como son muy grandes y la manera que en ellas hay, y que
-todos los indios eran idólatras y que se han vuelto cristianos, y otras
-muchas cosas que convenian decir á nuestro muy Santo Padre; y porque
-yo no lo alcancé á saber tan por extenso como en la carta iba, lo
-dejaré aquí de decir, y aun esto que aquí digo, despues lo alcanzamos á
-saber del mismo Juan de Herrada cuando vino de Roma á la Nueva-España;
-é supimos que enviaba á suplicar á nuestro muy Santo Padre que se
-quitasen parte de los diezmos.
-
-Y para que bien entiendan los curiosos lectores quién es este Juan de
-Herrada, fué un buen soldado que hubo ido en nuestra compañía á las
-Honduras cuando fué Cortés; y despues que vino de Roma fué al Pirú, y
-le dejó D. Diego de Almagro por ayo de su hijo D. Diego el mozo; y este
-fué tan privado de D. Diego de Almagro, é fué el capitan de los que
-mataron á don Francisco Pizarro el viejo, y despues maese de campo de
-Almagro el mozo.
-
-Volvamos á decir lo que le aconteció en Roma al Juan de Herrada, que
-despues que fué á besar los santos piés de Su Santidad, y presentó
-los dones que Cortés le envió y los indios que traian el palo con los
-piés, Su Santidad lo tuvo en mucho, y dijo que daba gracias á Dios, que
-en sus tiempos tan grandes tierras se hubiesen descubierto y tantos
-números de gentes se hubiesen vuelto á nuestra santa fe; y mandó hacer
-procesiones, y que todos diesen gracias por ello, á Dios nuestro Señor;
-y dijo que Cortés y todos sus soldados habiamos hecho grandes servicios
-á Dios primeramente, y al Emperador don Cárlos, nuestro señor, y á toda
-la cristiandad, y que éramos dignos de grandes mercedes; y entónces
-nos envió bulas para nos absolver á culpa y á pena de todos nuestros
-pecados, é otras indulgencias para los hospitales é iglesias, con
-grandes perdones; y dió por muy bueno todo lo que Cortés habia hecho
-en la Nueva-España, segun y como su antecesor el Papa Adriano; y en
-lo de los diezmos no sé si le hizo cierta merced; y escribió á Cortés
-en respuesta de su carta, y lo que en ella se contenia yo no lo supe,
-porque, como dicho tengo, deste Juan de Herrada y de un soldado que
-se decia Campo, que volvieron dende Roma, alcancé á saber lo que aquí
-escribo; porque, segun dijeron, despues que hubo estado en Roma diez
-dias, y habian los indios maestros de jugar el palo con los piés estado
-delante de Su Santidad y de los sacros Cardenales, que se holgaron
-mucho de lo ver, Su Santidad le hizo merced al Juan de Herrada de le
-hacer conde palatino y le mandó dar cierta cantidad de ducados para que
-se volviese, y una carta de favor para el Emperador nuestro señor, que
-le hiciese su capitan y le diese buenos indios de encomienda.
-
-Y como Cortés ya no tenia mando en la Nueva-España, y no le dió cosa
-ninguna de lo que el Santo Padre mandaba, se pasó al Pirú, donde fué
-capitan.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCVI.
-
-CÓMO ENTRE TANTO QUE CORTÉS ESTABA EN CASTILLA CON TÍTULO DE MARQUÉS,
-VINO LA REAL AUDIENCIA Á MÉJICO, Y EN LO QUE ENTENDIÓ.
-
-
-Pues estando Cortés en Castilla con título de marqués, en aquel
-instante llegó la Real audiencia á Méjico, segun su majestad la
-habia mandado, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, y
-por presidente Nuño de Guzman, que solia estar por gobernador en
-Pánuco, y cuatro licenciados por oidores; los nombres dellos se
-decian Matienzo, que era natural de Vizcaya ó cerca de Navarra, y
-Delgadillo, de Granada, y un Maldonado, de Salamanca; no es este el
-licenciado Alonso Maldonado el bueno, que fué gobernador de Guatimala;
-y vino un licenciado Parada, que solia estar en la isla de Cuba; y
-ansí como llegaron estos oidores á Méjico, despues que les hicieron
-gran recebimiento en la entrada de la ciudad, en obra de quince ó
-veinte dias que habian llegado, se mostraron muy justificados en hacer
-justicia, y traian los mayores poderes que nunca á la Nueva-España
-despues trujeron vireyes ni presidentes, y era para hacer el
-repartimiento perpétuo, y anteponer á los conquistadores y hacelles
-muchas mercedes, porque ansí se lo mandó su majestad; y luego hacen
-saber de su venida á todas las ciudades é villas que en aquella sazon
-estaban pobladas en la Nueva-España, para que envien procuradores con
-las memorias y copias de los indios que hay en cada provincia, para
-hacer el repartimiento perpétuo, y en pocos dias se juntaron en Méjico
-los procuradores de las ciudades é villas y otros conquistadores; y en
-aquella sazon estaba yo en Méjico por procurador síndico de la villa
-de Guacacualco, donde en aquel tiempo era vecino; y como vi lo que
-el presidente y oidores mandaron, fuí por la posta á nuestra villa
-para elegir quiénes habian de venir por procuradores para hacer el
-repartimiento perpétuo; y cuando llegué hubo muchas contrariedades
-en elegir los que habian de venir, porque unos vecinos querian que
-viniesen sus amigos, y otros no lo consentian, y por votos hubimos de
-salir elegidos el capitan Luis Marin y yo.
-
-Llegados á Méjico, demandamos todos los procuradores de las más villas
-y ciudades que se habian juntado el repartimiento perpétuo, segun
-su majestad mandaba; y en aquella sazon estaba trastrocado el Nuño
-de Guzman y el Matienzo y Delgadillo, porque los otros dos oidores,
-que fueron Maldonado y Parada, luego que á aquella ciudad llegaron
-fallecieron de dolor de costado; y si allí estuviera Cortés, segun hay
-maliciosos, tambien le infamaran y dijeran que Cortés los habia muerto.
-
-Y volviendo á nuestra relacion, fué causa de les volver el propósito
-que no hiciesen el repartimiento segun su majestad mandaba, dijeron
-muchas personas que lo entendieron muy bien, que fué el factor Salazar,
-porque se hizo tan íntimo amigo de Nuño de Guzman y de Delgadillo,
-que no se hacia otra cosa sino lo que mandaba, y tal como el consejo
-dieron, en tal paró todo; y lo que le aconsejaron fué, que no hiciesen
-el repartimiento perpétuo por via ninguna; porque, si lo hacian, que no
-serian tan señores ni los ternian en tanto acato los conquistadores
-y pobladores, con decir que no les podia dar ni quitar más indios de
-los que entónces les diese; y de otra manera, que los ternian siempre
-debajo de su mano, y podrian dar y quitar á quien quisiesen, y serian
-muy ricos y poderosos; y tambien trataron entre el factor y Nuño
-de Guzman y Delgadillo que fuese el mismo factor á Castilla por la
-gobernacion de la Nueva-España para Nuño de Guzman, porque ya sabian
-que Cortés no tenia tanto favor con su majestad como al principio que
-fué á Castilla, y no se le habian dado, por más intercesores que echó
-ante su majestad para que la diesen.
-
-Pues ya embarcado el factor en una nao que llamaban la Sornosa, dió al
-través con gran tormenta en la costa de Guacacualco, y se salvo en un
-batel y volvió á Méjico, y no hubo efecto su ida á Castilla.
-
-Dejemos desto, y diré en lo que entendieron luego que á Méjico llegaron
-el Nuño de Guzman y Matienzo y Delgadillo, y fué en tomar residencia al
-tesorero Alonso de Estrada, la cual dió muy buena; y si se mostrara tan
-varon como creimos que lo fuera, él se quedara por gobernador, porque
-su majestad no le mandaba quitar la gobernacion; ántes, como dicho
-tengo en el capítulo pasado, habia venido mandado pocos meses habia
-de su majestad que gobernase sólo el tesorero, y no juntamente con el
-Gonzalo de Sandoval, y dió por muy buenas las encomiendas que habia
-de ántes dado, y al Nuño de Guzman no le nombraban en las provisiones
-más de por presidente y repartidor juntamente con los oidores; y demas
-desto, si se pusiera de hecho en tener la gobernacion en sí, todos los
-vecinos de Méjico y los conquistadores que en aquella sazon estábamos
-en aquella ciudad le favoreciéramos, pues viamos que su majestad no
-le quitaba del cargo que tenia; y demas desto, vimos en el tiempo que
-gobernó hacia justicia y tenia mucha voluntad y buen celo de cumplir lo
-que su majestad mandaba; y dende á pocos dias falleció de enojo dello.
-
-Dejemos de hablar en esto, y diré en lo que luego entendieron en la
-audiencia Real, y fueron muy contrarios en las cosas del Marqués; y
-enviaron á Guatimala á tomar residencia á Jorge de Albarado, y vino un
-Orduña el viejo, natural de Tordesillas, y lo que pasó en la residencia
-yo no lo sé; y luego le pusieron en Méjico muchas demandas á Cortés por
-via del fiscal y el factor Salazar, y ansimismo le puso otras demandas,
-y los escritos que daba en los estrados era con muy gran desacato
-y palabras muy mal dichas, y que habia hecho muchos deservicios á
-su cesárea majestad, y otras muchas cosas feas, y tan malas, que el
-licenciado Juan Altamirano, ya por mí otra vez nombrado, que era la
-persona á quien Cortés hubo dejado su poder cuando fué á Castilla,
-se levantó en pié, con su gorra quitada, en los mismos estrados,
-y dijo al presidente é oidores con mucho acato que suplicaba á su
-alteza que le mandasen al factor que en los escritos que diese, que
-fuese bien mirado, y que no le consientan que diga del Marqués, pues
-es buen caballero y tan grande servidor de vuestra alteza, tan malas
-y feas palabras, é que demande su justicia como debe; y no aprovechó
-cosa ninguna lo que el licenciado Altamirano allí en los estrados les
-suplicó, porque para otro dia tuvo el factor otros más feos escritos;
-y fué la cosa, segun despues alcanzamos á saber, que el Nuño de Guzman
-y el Delgadillo le daban lugar á ello en tal manera, que el licenciado
-Altamirano y el factor, y del presidente é oidores, sobre los escritos
-vinieron á palabras muy feas é sentidas que entre ellos dijeron, y el
-Altamirano echó mano á un puñal para el factor, y le iba á dar si no se
-abrazara con él Nuño de Guzman y Matienzo y Delgadillo, y luego toda
-la ciudad revuelta, y llevaron preso á las atarazanas al licenciado
-Altamirano, y al factor á la posada; y los conquistadores fuimos al
-presidente á suplicar por el Altamirano, y dende allí á tres dias le
-sacaron de la prision y los hicimos amigos.
-
-Y pasemos adelante, que hubo luego otra tormenta mayor, y fué, que en
-aquella sazon habia aportado allí á Méjico un deudo del capitan Pánfilo
-de Narvaez, el cual se decia Zavallos, que le enviaba dende Cuba su
-mujer del Pánfilo de Narvaez, la cual se decia María de Valenzuela,
-en busca de su marido Narvaez, que habia ido por gobernador al rio de
-Palmas, porque ya tenia fama que era perdido ó muerto; y trujo su poder
-para haber sus bienes do quiera que los hallase, y tambien creyendo que
-habia aportado á la Nueva-España; y como llegó á Méjico este Zavallos,
-secretamente, segun el Zavallos dijo y ansí fué fama, el Nuño de Guzman
-y el Matienzo y Delgadillo le hablaron para que ponga demanda y dé
-queja de todos los conquistadores que fuimos juntamente con Cortés en
-desbaratar á Narvaez, y se le quebró el ojo y se quemó su hacienda, y
-tambien demandó la muerte de los que allí murieron; y el Zavallos, dada
-su queja como se lo mandaron, y grandes informaciones dello, prendieron
-á todos los conquistadores que en aquella ciudad nos hallamos, que
-en las probanzas vieron que fueron en ello, que pasaron de más de
-ducientos y cincuenta, y á mí tambien me prendieron, y nos sentenciaron
-en ciertos pesos de oro de tipuzque, y nos desterraron de cinco leguas
-de Méjico, y luego nos alzaron el destierro, y aun á muchos de nosotros
-no nos demandaron el dinero de la sentencia, porque era poca cosa.
-
-Y tras esta tormenta, ponen á Cortés otra demanda las personas que mal
-le querian, y fué, que se habia alzado con mucha cantidad de oro y
-joyas y plata de gran valía, que se hubo en la toma de Méjico, y aun la
-recámara de Guatemuz, y que no dió parte dello á los conquistadores,
-sino á cosa de ochenta pesos, y que en su nombre le envió á Castilla,
-diciendo que servia á su majestad con ello, y se quedó con la mayor
-parte dello, que no lo envió todo: y eso que envió, que lo robó en el
-mar un Juan Florin, frances, corsario, que fué el que ahorcaron en el
-Puerto Pico, como dicho tengo en los capítulos que dello hablan, y que
-era obligado el Cortés á pagar todo aquello que el Juan Florin robó,
-y más lo que escondió, y le pusieron otras demandas, y en todas le
-condenaban que lo pagase de sus bienes, y se los vendian; y tambien
-tuvieron manera y concertaron para que un Juan Suarez, cuñado de
-Cortés, demandase públicamente en los estrados, como se lo mandaron, y
-presentó testigos cómo y de qué manera dicen que fué su muerte.
-
-Y luego tras esto hubo otros impedimentos, y fué que, como le pusieron
-á Cortés la demanda que dicho tengo de la recámara de Guatemuz, y
-del oro y plata que se hubo en Méjico, muchos de los que éramos
-amigos de Cortés nos juntamos, con licencia de un alcalde ordinario,
-en casa de un García Holguin, y firmamos que no queriamos parte de
-aquellas demandas del oro ni de la recámara, ni por nuestra parte
-fuese compelido Cortés á que pagase ninguna cosa dello, y deciamos
-que sabiamos cierto y claramente que lo enviaba á su majestad, y
-lo hubimos por bueno hacer aquel servicio á nuestro Rey y señor; y
-como el presidente y los oidores vieron que dimos peticiones sobre
-ello, nos mandaron prender á todos, diciendo que sin su licencia
-no nos habiamos de juntar ni firmar cosa ninguna; y como vieron la
-licencia del alcalde, puesto que nos sentenciaron en destierro de
-Méjico cinco leguas, luego nos le alzaron, y todavía lo recebíamos por
-grandes molestias y agravios; y luego tras esto se pregonó que todos
-los que venian del linaje de indios, ó moros que hubiesen quemado ó
-ensambenitado por la santa Inquisicion en el cuarto grado á sus padres
-ó abuelos, que dentro de seis meses saliesen de la Nueva-España, so
-pena de perdimiento de la mitad de sus bienes; y en aquel tiempo vieran
-el acusar que acusaban unos á otros, y el infamar que hacian, y no
-salieron de la Nueva-España sino dos.
-
-Y para los conquistadores, como eran tan buenos y cumplian lo que su
-majestad mandaba, en cuanto al dar indios á los que eran verdaderos
-conquistadores, á ninguno dejaban de dar indios, é de lo que vacaba les
-hacian muchas mercedes.
-
-Lo que les echó á perder fué la demasiada licencia que daban para
-herrar esclavos.
-
-Pues en lo de Pánuco se herraron tantos, que casi despoblaron aquella
-provincia; y el Nuño de Guzman, que era franco y de noble condicion,
-envió en aguinaldo una cédula de un pueblo que se dice Guazpaltepeque
-al contador Albornoz, que habia pocos dias que volvió de Castilla é
-vino casado con una señora que se decia doña Catalina de Loaisa, y aun
-trujo el Rodrigo de Albornoz de España licencia de su majestad para
-hacer un ingenio de azúcar en un pueblo que se dice Cempoal, el cual
-pueblo en pocos años destruyó.
-
-Volvamos á nuestro cuento: que, como el Nuño de Guzman hacia aquellas
-franquezas y herraba tantos indios por esclavos, é hizo muchas
-molestias á Cortés; y del licenciado Delgadillo decian que hacia dar
-indios á personas que le acudian con cierta renta, y hacia compañías,
-y tambien porque puso por alcalde mayor en la villa de Guaxaca á
-su hermano, que se decia Berrio, y hallaron que el hermano llevaba
-cohechos y hacia muchos agravios á los vecinos; y tambien se halló
-que en la villa de los zapotecas puso otro teniente, que se decia
-Delgadillo como él, que tambien llevaba cohechos y hacia injusticias, y
-el licenciado Matienzo era viejo; y fueron tantas las cosas que dellos
-decian con probanzas, y aun cartas de los Prelados y religiosos, que,
-viendo su majestad y los del Real consejo de Indias las informaciones
-y cartas que contra ellos fueron, mandó que luego sin más dilacion
-se quitase redondamente toda la Real audiencia y los castigasen, y
-pusiesen otro presidente é oidores que fuesen de ciencia y buena
-conciencia y rectos en hacer justicia; y mandó que luego fuesen á la
-provincia de Pánuco á saber qué tantos mil esclavos habian herrado,
-y fué el mismo Matienzo por mandado de su majestad, que á este viejo
-oidor hallaron con ménos cargos y mejor juez que á los demas; y demas
-desto, luego se dieron por ningunas las cédulas que habian dado para
-herrar esclavos, y se mandaron quebrar todos los hierros con que se
-herraban, y que dende allí adelante no se hiciesen más esclavos, y aun
-se mandó hacer memoria de los que habia en toda la Nueva-España, para
-que no se vendiesen ni se sacasen de una provincia á otra; y demas
-desto, mandó que todos los repartimientos y encomiendas de indios que
-habia dado el Nuño de Guzman y los demas oidores á deudos y paniaguados
-y á sus amigos, ó á otras personas que no tenian méritos, que luego
-sin ser más oidos se los quitasen, y los diesen á las personas que su
-majestad habia mandado que los hubiese.
-
-Quiero traer aquí á la memoria qué pleitos y debates hubo sobre este
-tornar á quitar los indios de encomienda que ya les habia dado el Nuño
-de Guzman, juntamente con los oidores; unos alegaban ser conquistadores
-no lo siendo, é otros pobladores de tantos años, y que si entraban
-y salian en casa del presidente é oidores, que era para les servir
-y honrar y acompañar, é hacer lo que por ellos les fuese mandado en
-cosas que fuesen cumplideras al servicio de su majestad, y que no
-entraban en sus casas por criados ni paniaguados, y cada uno defendia
-y alegaba lo que más á su provecho podia; y fué de tal manera la cosa,
-que á pocos de los que les habian dado los indios, se los tornaron á
-quitar, sino fué á los que diré aquí: el pueblo de Guazpaltepeque al
-contador Rodrigo de Albornoz, que le hubo enviado el Nuño de Guzman
-en aguinaldo; y tambien le quitaron á un Villaroel, marido que fué de
-Isabel de Ojeda, otro pueblo de Cornabaca, y tambien los quitaron á un
-mayordomo de Nuño de Guzman, que se decia Villegas, y á otros deudos y
-criados de los mismos oidores, y otros se quedaron con ellos.
-
-Pues como se supo esta nueva en Méjico, que vino de Castilla, que
-quitaban redondamente toda la audiencia Real, en lo que entendieron
-Nuño de Guzman y Delgadillo y Matienzo fué luego enviar procuradores
-á Castilla para abonar sus cosas con probanzas de testigos que ellos
-quisieron tomar como quisieron, para que dijesen que eran muy buenos
-jueces y que hacian lo que su majestad les mandaba, y otros abonos que
-les convenia decir para que en Castilla los diesen por buenos jueces.
-
-Pues para elegir á las personas que habian de ir con los poderes, ansí
-para que procurasen por ellos como para cosas que convenian á aquella
-ciudad y Nueva-España, y á la gobernacion della, mandaron que nos
-juntásemos en la iglesia mayor todos los procuradores que teniamos
-poder de las ciudades é villas, que en aquella sazon nos hallamos en
-Méjico, y con nosotros juntamente algunos conquistadores, personas de
-cuenta, y por nuestros votos quisieron que eligiéramos para que fuese
-procurador á Castilla al factor Salazar; porque, como ya he dicho
-otras veces, puesto que el Nuño de Guzman y el Matienzo y Delgadillo
-hacian algunos desatinos, ya atrás por mí memorados, por otra parte
-eran tan buenos para todos los conquistadores y pobladores, que nos
-daban de los indios que vacaban; y con esta confianza creyeron que
-votáramos por el factor, que era la persona que ellos querian enviar en
-nombre.
-
-Pues como nos hubimos juntado en la iglesia mayor de aquella ciudad,
-como nos fué mandado, eran tantas las voces y tabaola y behetría que
-daban muchas personas de las que no eran llamadas para aquel efeto,
-que se entraron por fuerza en la iglesia, que, aunque les mandábamos
-salir fuera della, no querian ni aun callar; en fin, como cosa de
-comunidad daban voces; y como aquello vimos, fuimos á decir al
-presidente é oidores que para otro dia lo dejábamos, y que en casa del
-mismo presidente, donde hacian la Real audiencia, eligiriamos á quien
-viésemos que convenia; y despues nos pareció que solamente querian
-nombrar personas amigas del Nuño de Guzman y Delgadillo y Matienzo; y
-acordamos se eligiese una persona por parte de los mismos oidores y
-otra por la parte de Cortés; y fueron nombrados, á Bernardino Vazquez
-de Tapia por la parte de Cortés, y por la parte de los oidores á un
-Antonio de Carvajal, que fué capitan de bergantines; mas, á lo que
-entónces á mí me pareció, ansí el Bernardino Vazquez de Tapia como el
-Carvajal eran aficionados á las cosas de Nuño de Guzman mucho más que
-á las de Cortés, y tenian razon, porque ciertamente nos hacian más bien
-y cumplian algo de lo que su majestad mandaba en dar indios que no
-Cortés, puesto que los pudiera dar muy mejor que todos en el tiempo que
-tuvo el mando; mas, como somos tan leales los españoles, por haber sido
-Cortés nuestro capitan le teniamos aficion, más que él tuvo voluntad de
-nos hacer bien, habiéndoselo mandado su majestad, pudiendo cuando era
-gobernador.
-
-Pues ya elegidos, sobre los capítulos que habian de llevar hubo otras
-contiendas; porque decian el presidente é oidores que era cumplidero
-al servicio de Dios y de su majestad, y con parecer de todos los
-procuradores, que no volviese Cortés á la Nueva-España, porque estando
-en ella siempre habria bandos y revueltas, y quedando en ella no habria
-buena gobernacion, y por ventura se alzaria con ella; y todos los más
-procuradores lo contradecíamos, y que era muy leal y gran servidor de
-su majestad; y en aquella sazon llegó don Pedro de Albarado á Méjico,
-que habia venido de Castilla y traia la gobernacion de Guatimala, é
-adelantado, é comendador de Santiago, y casado con una señora que se
-decia doña Francisca de la Cueva, y falleció aquella señora así como
-llegó á la Veracruz.
-
-Pues como llegó á Méjico, con mucho luto él y sus criados, y como
-entendió los capítulos que enviaban por parte del presidente é oidores,
-túvose órden que el mismo adelantado, con los demas procuradores,
-escribiésemos á su majestad todo lo que la audiencia Real intentaba;
-y como fueron los procuradores, por mí ya nombrados, á Castilla con
-los recaudos y capítulos que habian de pedir, y los del Real Consejo
-de Indias conocieron que todo iba guiado contra Cortés por pasion,
-no quisieron hacer cosa que conviniese al Nuño de Guzman ni á los
-demas oidores, porque ya estaba mandado por su majestad que de hecho
-les quitasen el cargo; y tambien en este instante Cortés estaba en
-Castilla, que en todo les fué muy contrario, é volvia por su honra y
-estado, y luego se apercibió Cortés para venir á la Nueva-España con
-la señora marquesa su mujer y casa; y entre tanto que viene, diré cómo
-Nuño de Guzman fué á poblar una provincia que se dice Xalisco, é acertó
-en ello muy mejor que no Cortés en lo que envió á descubrir, como
-adelante verán.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCVII.
-
-CÓMO NUÑO DE GUZMAN SUPO POR CARTAS CIERTAS DE CASTILLA QUE LE
-QUITABAN EL CARGO, PORQUE HABIA MANDADO SU MAJESTAD QUE LE QUITASEN DE
-PRESIDENTE Á ÉL Y Á LOS OIDORES, Y VINIESEN OTROS EN SU LUGAR, ACORDÓ
-DE IR Á PACIFICAR Y CONQUISTAR LA PROVINCIA DE XALISCO, QUE AGORA SE
-DICE LA NUEVA-GALICIA.
-
-
-Pues como Nuño de Guzman supo por cartas ciertas que le quitaban el
-cargo de ser presidente á él y á los oidores, é venian otros oidores;
-como en aquella sazon todavía era presidente el Nuño de Guzman, allegó
-todos los más soldados que pudo, así de á caballo como escopeteros
-y ballesteros, para que fuesen con él á una provincia que se dice
-Xalisco; y los que no querian ir de grado, apremiábalos que fuesen,
-ó por fuerza, ó habian de dar dineros á otros soldados que fuesen en
-su lugar, y si tenian caballos se los tomaban, y cuando mucho, no les
-pagaban sino la mitad ménos de lo que valian; y los vecinos ricos de
-Méjico ayudaron con lo que podian, y llevó muchos indios mejicanos
-cargados y otros de guerra para que le ayudasen, y por los pueblos que
-pasaba con su fardaje hacíales grandes molestias.
-
-Y fué á la provincia de Mechoacan, que por allí era su camino, y
-tenian los naturales de los pueblos de aquella provincia, de los
-tiempos pasados, mucho oro, é aunque era bajo, porque estaba revuelto
-con plata, le dieron cantidad dello; y porque el Cazonci era el mayor
-cacique de aquella provincia, que así se llamaba, no le dió tanto oro
-como le demandaba el Nuño de Guzman, le atormentó y le quemó los piés,
-y porque le demandaba indios é indias para su servicio, y por otras
-trancanillas que se le levantaron al pobre cacique, lo ahorcó, que fué
-una de las más malas é feas cosas que presidente ni otras personas
-podian hacer, y todos los que iban en su compañía se lo tuvieron á mal
-é crueldad; y llevó de aquella provincia muchos indios cargados hasta
-donde pobló la ciudad que agora llaman de Compostela, con harta costa
-de la hacienda de su majestad y de los vecinos de Méjico, que llevó por
-fuerza; y porque yo no me hallé en aquesta jornada, se quedará aquí;
-mas cierto que Cortés ni el Nuño de Guzman jamás se hubieron bien; y
-tambien sé que siempre se estuvo en aquella provincia el Nuño de Guzman
-hasta que su majestad mandó que enviasen por él á Xalisco á su costa,
-y le trujeron preso á Méjico á dar cuenta de las demandas y sentencias
-que contra él dieron en la Real audiencia que nuevamente en aquella
-sazon vino, y le prendiesen á pedimiento de Matienzo, y Delgadillo.
-
-Quiérolo dejar en este estado, y diré cómo llegó la Real audiencia á
-Méjico, y lo que hizo.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCVIII.
-
-CÓMO LLEGÓ LA REAL AUDIENCIA Á MÉJICO, Y LO QUE SE HIZO.
-
-
-Ya he dicho en el capítulo pasado cómo su majestad mandó quitar toda la
-Real audiencia de Méjico, y dió por ningunas las encomiendas de indios
-que habian dado el presidente é oidores que en ella residian; porque
-los daban á sus deudos y paniaguados y á otras personas que no tenian
-méritos; y mandó su majestad que se los quitasen y los diesen á los
-conquistadores que estaban con pobres repartimientos; y porque tuvieron
-noticia que no hacian justicia ni cumplieron sus Reales mandatos; é
-mandó venir otros oidores que fuesen de ciencia y conciencia, y les
-encargó que en todo hiciesen justicia, y por presidente vino don
-Sebastian Ramirez de Villaescusa, que en aquella sazon era Obispo de
-Santo Domingo, y cuatro licenciados por oidores, que se decian el
-licenciado Alonso Maldonado de Salamanca, y el licenciado Zainos, de
-Toro ó de Zamora, y el licenciado Vasco de Quiroga, de Madrigal, que
-despues fué Obispo de Mechoacan, y el licenciado Salmeron, de Madrid;
-y primero llegaron á Méjico los oidores que llegase el Obispo de Santo
-Domingo; y se les hizo dos grandes recebimientos, así á los oidores,
-que vinieron primero, como al presidente, que vino de ahí á pocos dias;
-y luego mandaron pregonar residencia general, y de todas las ciudades
-y villas vinieron muchos vecinos y procuradores, y aun caciques y
-principales, y dieron tantas quejas del presidente é oidores pasados,
-de agravios y cohechos é injusticias que les habian hecho, que estaban
-espantados el presidente é oidores que les tomaban la residencia.
-
-Pues los procuradores de Cortés les ponen tantas demandas de los
-bienes é hacienda que les hicieron vender en las almonedas, como dicho
-tengo ántes de agora, que si todo en lo que les condenaban hubieran de
-pagar, montaba sobre ducientos mil pesos de oro.
-
-Y como el Nuño de Guzman estaba en Xalisco, é no queria venir á la
-Nueva-España á dar su residencia, respondia el Delgadillo y Matienzo
-en la residencia que les tomaban, que todas aquellas demandas que
-les ponian eran á cargo del Nuño de Guzman, que como presidente lo
-mandaba de hecho, y no eran á su cargo, y que mandasen enviar por él,
-que venga á Méjico á descargarse de los cargos que le ponen; y puesto
-que ya habia enviado á Xalisco la Real audiencia provisiones para que
-pareciese personalmente en Méjico, no quiso venir; y el presidente é
-oidores, por no alborotar la Nueva-España, disimularon la cosa, y hacen
-saber dello á su Majestad, y luego enviaron sobre ello el Real consejo
-de Indias á un licenciado que se decia Fulano de la Torre, el cual
-decian que era natural de Badajoz, para que le tomase residencia en la
-provincia de Xalisco y para que le traiga preso á Méjico y que le eche
-preso en la cárcel pública; y trujo comision para que nos pagase el
-Nuño de Guzman todo en lo que nos sentenció á las conquistadores sobre
-lo de Narvaez, y lo de las firmas cuando nos echaron presos, como dicho
-tengo en el capítulo pasado que dello habla, y dejaré apercibiendo á
-este licenciado de la Torre para venir á la Nueva-España, y diré en
-qué paró la residencia.
-
-Y es, que al Delgadillo y Matienzo les vendieron sus bienes para pagar
-las sentencias que contra ellos dieron, y los echaron presos en la
-cárcel pública por lo que más debian, que no alcanzó á pagar con sus
-bienes; y á un hermano de Delgadillo, que se decia Berrio, que estaba
-por alcalde mayor en Guaxaca, hallaron contra él tantos agravios y
-cohechos que habia llevado, que le vendieron sus bienes para pagar á
-quien los habia tomado, y le echaron preso por lo que no alcanzaba,
-y murió en la cárcel: y otro tanto hallaron contra otro pariente de
-Delgadillo que estaba por alcalde mayor en los zapotecas, que tambien
-se llamaba Delgadillo, como el pariente, y murió en la cárcel; y
-ciertamente eran tan buenos jueces y rectos en hacer justicias los
-nuevamente venidos, que no entendian sino solamente en hacer lo que
-Dios y su majestad manda, y en que los indios conociesen que les
-favorecian y que fuesen bien doctrinados en la santa doctrina; y demas
-desto, luego quitaron que no se herrasen esclavos, y hicieron otras
-buenas cosas; y como el licenciado Salmeron y el licenciado Zainos
-eran viejos, acordaron de enviar á demandar licencia á su majestad
-para se ir á Castilla, porque ya habian estado cuatro años en Méjico y
-estaban ricos y habian servido bien en los cargos que habian traido,
-é su majestad les envió licencia, despues de haber dado residencia,
-que dieron muy buena; pues el presidente don Sebastian Ramirez, Obispo
-que en aquella sazon era de Santo Domingo, tambien fué á Castilla,
-porque su majestad le envió á llamar para se informar dél de cosas de
-la Nueva-España y para ponelle por presidente de la chancillería Real
-de Granada; y desde cierto tiempo lo pasaron á la de Valladolid y le
-dieron el obispado de Tuy; y dende á pocos dias vacó el de Leon, y se
-le dieron, y era presidente, como dicho tengo, en la chancillería de
-Valladolid, y en aquel instante vacó el obispado de Cuenca, y se le
-dieron.
-
-Por manera que se alcanzaban unas bulas de los obispados á otras, y por
-ser buen juez vino á subir en el estado que he dicho; y en esta sazon
-vino la muerte á llamarle, y paréceme á mí, segun nuestra santa fe, que
-está en la gloria con los bienaventurados, porque, á lo que conocí y
-comuniqué con él cuando era presidente en Méjico, en todo era muy recto
-y bueno, y como tal persona, habia sido, ántes que fuese Obispo de
-Santo Domingo, inquisidor en Sevilla.
-
-Volvamos á nuestra relacion, y diré del licenciado Alonso Maldonado,
-que su majestad le mandó que viniese á la provincia de Guatimala é
-Honduras é Nicaragua por presidente y gobernador, y en todo fué muy
-bueno y recto juez y gran servidor de su majestad, y aun tuvo título de
-adelantado de Yucatan por capitulacion que tuvo hecha con su suegro don
-Francisco de Montejo.
-
-Pues el licenciado Quiroga fué tan bueno, que le dieron el obispado de
-Mechoacan.
-
-Dejemos de contar destos prosperados por sus virtudes, y volvamos á
-decir del Delgadillo y Matienzo, que fueron á Castilla y á sus tierras
-muy pobres, y no con buenas famas; y dende á dos ó tres años dijeron
-que murieron, é ya en esta sazon habia su majestad mandado que viniese
-á la Nueva-España por viso-rey el ilustrísimo y buen caballero, é digno
-de loable memoria, don Antonio de Mendoza, hermano del marqués de
-Mondéjar; y vinieron por oidores el doctor Quesada, natural de Ledesma,
-y el licenciado Tejada, de Logroño, y aun en aquel tiempo estaba por
-oidor el licenciado Maldonado, que aun no habia ido á ser presidente de
-Guatimala; y tambien vino por oidor un licenciado que se decia Loaysa,
-natural de Ciudad-Real, y como era hombre viejo, estuvo tres ó cuatro
-años en Méjico, y allegó pesos de oro para irse á Castilla y se volvió
-á su casa; y de ahí á poco tiempo vino un licenciado de Sevilla, que
-se decia Santillana, que despues fué doctor, y todos fueron muy buenos
-jueces; y despues que se les hizo grandes recebimientos en la entrada
-de aquella ciudad, se pregonó residencia general contra el presidente é
-oidores pasados, y todos los hallaron muy rectos y buenos, y usaron de
-sus cargos conforme á justicia.
-
-Y volviendo á nuestra relacion cerca del Nuño de Guzman, que se estaba
-en Xalisco, y como el virey don Antonio de Mendoza alcanzó á saber que
-su majestad mandó venir al licenciado de la Torre á tomalle residencia
-en Xalisco y echalle preso en la cárcel pública, y hacerle que pagase
-al marqués del Valle lo que se hallase deberle, y á los conquistadores
-tambien nos pagase en lo que nos sentenció sobre lo de Narvaez, por
-hacerle bien y porque no fuese molestado y afrentado, le envió á llamar
-que viniese luego á Méjico sobre su palabra, y le señaló por posada
-sus palacios; y el Nuño de Guzman así lo hizo, que se vino luego; y el
-virey le hacia mucha honra y le favorecia, y comia con él; y en este
-instante llegó á Méjico el licenciado de la Torre, y como traia mandado
-de su majestad que luego echase preso á Nuño de Guzman y que en todo
-hiciese justicia, puesto que primero lo comunicó con el virey, y parece
-ser no halló tanta voluntad para ello como quisiera, acordó de le sacar
-de la posada del virey, á do estaba; y decia á voces:
-
-—«Esto manda su majestad; ansí se ha de hacer, y no otra cosa.»
-
-Y lo llevó á la cárcel pública de aquella ciudad, y estuvo preso
-ciertos dias, hasta que rogó por él el virey, que le sacaron de la
-cárcel; y como conocieron en el de la Torre que traia recios aceros
-para no dejar de ejecutar la justicia, y tomar residencia muy á las
-derechas al Nuño de Guzman; y como la malicia humana muchas veces no
-deja cosa en que pueda infamar que no infame, parece ser que, como
-el licenciado de la Torre era algo aficionado al juego, especial
-de naipes; puesto que no jugaba sino al triunfo, é á la primera por
-pasatiempo, quien quiera que fué, por parte de Nuño de Guzman, como en
-aquel tiempo se usaban traer unos tabardos con mangas largas, especial
-los juristas, metieron en una de las mangas del tabardo del licenciado
-de la Torre una baraja de naipes de los chinos, y ataron la manga de
-arte que no se pudiesen salir en aquel instante; é yendo el licenciado
-por la plaza de Méjico, acompañado de personas de calidad, quien
-quiera que fué en metelle los naipes, tuvo manera que se le desató, é
-saliéronsele los naipes pocos á pocos, y dejó rastro dellos en el suelo
-en la plaza por donde iba, é las personas que le iban acompañando,
-desque vieron salir de aquella manera los naipes, se lo dijeron, que
-mirase lo que traia en la manga del tabardo; y cuando el licenciado vió
-tan grande burla dijo con grande enojo:
-
-—«Bien parece que no quieren que haga yo justicia á las derechas;
-mas si no me muero, yo la haré de manera que su majestad sepa deste
-desacato que conmigo se ha hecho.»
-
-Y dende á pocos dias cayó malo, y de pensamiento dello ó de otras
-cosas, de calenturas que le ocurrieron murió.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CXCIX.
-
-CÓMO VINO DON FERNANDO CORTÉS, MARQUÉS DEL VALLE, DE ESPAÑA, CASADO
-CON DOÑA MARÍA DE ZÚÑIGA, CON TÍTULO DE MARQUÉS DEL VALLE Y CAPITAN
-GENERAL DE LA NUEVA-ESPAÑA Y DE LA MAR DEL SUR; Y CÓMO TRUJO CONSIGO
-AL PADRE FRAY JUAN LEGUIZAMO Y OTROS ONCE FRAILES DE LA MERCED, Y DEL
-RECEBIMIENTO QUE SE LE HIZO.
-
-
-Como habia mucho tiempo que Cortés estaba en Castilla, é ya casado,
-como dicho tengo, y con título de marqués y capitan general de la
-Nueva-España y de la mar del Sur, tuvo gran deseo de se volver á la
-Nueva-España á su casa y estado é tomar posesion de su marquesado; y
-como supo que estaban las cosas en Méjico en el estado que he referido,
-de la manera ya por mí dicha, se dió priesa, é se embarcó con toda
-su casa, é trujo en su compañía doce frailes de la Merced para que
-llevasen adelante lo que habia dejado empezado fray Bartolomé, ya por
-mí memorado, y los que despues dél fueron, y estos de ahora no eran
-ménos virtuosos é buenos que los otros; que se los dió por tales á
-Cortés el general de la Merced por mandado del consejo de las Indias,
-é venia por cabeza dellos un fray Juan de Leguizamo, vizcaino, buen
-letrado y santo, segun decian, y con él se confesaba el marqués y
-la marquesa; é como dicho he, embarcáronse todos, é con buen tiempo
-que les hizo en la mar, llegó Cortés con los suyos, ménos un fraile
-de los doce, que se murió á pocos dias de embarcacion al puerto de
-la Veracruz, é se hizo recebimiento, mas no con la solenidad que
-solia; y luego se fué por ciertas villas de su marquesado.
-
-Y llegado á Méjico, se le hizo otro recebimiento; y en lo que entendió
-fué en presentar sus provisiones de marqués y hacerse pregonar por
-capitan de la Nueva-España y del mar del Sur, y demandar al viso-rey y
-audiencia Real que le contasen sus vasallos de la manera que él pensó;
-y esto me parece á mí que vino mandado de su majestad para que se los
-contase; porque, á lo que yo entendí, cuando le dieron el marquesado
-demandó á su majestad que le hiciese merced de ciertas villas y pueblos
-con tantos mil vecinos tributarios; y porque esto yo no lo sé bien,
-remítome á los caballeros é otras personas que lo saben mejor, y á
-los pleitos que sobre ello se han traido; porque tenia el marqués
-en el pensamiento, cuando demandó á su majestad aquella merced de
-los vasallos, que se habia de contar cada casa de vecino ó cacique ó
-principal de aquellas villas por un tributario, como si dijésemos ahora
-que no se habian de contar los hijos varones que eran ya casados, ni
-yernos, ni otros muchos indios que estaban en cada casa en servicio
-del dueño della, sino solamente cada vecino por un tributario, ora
-tuviese muchos hijos ó yernos ó otros allegados criados; y la audiencia
-Real de Méjico proveyó que lo fuese á contar un oidor de la misma
-Real audiencia, que se decia el doctor Quesada, y comenzó á contar
-desta manera: el dueño de cada casa por un tributario, y si tenian
-hijos de edad, cada hijo un tributario, y si tenia yernos, cada yerno
-un tributario, y los indios que tenia en su servicio, aunque fuesen
-esclavos, cada uno contaban por un tributario.
-
-Por manera que en muchas de las casas contaban diez y doce y quince
-tributarios; y Cortés tenia por sí, y así lo proponia, y demandó á la
-Real audiencia que cada casa era un vecino y se habia de contar sólo
-un tributario; y si cuando el marqués suplicó á su majestad le hiciese
-merced del marquesado, le declarara que le diera tal villa y tal villa
-con los vecinos y moradores que tenia, su majestad le hiciera merced
-dellas; y el marqués creyó y tenia por cierto que demandando los
-vasallos que acertaba en ello, y salió al contrario.
-
-Por manera que nunca le faltaron pleitos, y á esta causa estuvo mal con
-las cosas del doctor Quesada, que se los fué á contar, y aun con el
-viso-rey y audiencia Real no le faltaron cosquillas, y se hizo relacion
-dello á su majestad por parte de la Real audiencia, para saber de la
-manera que habian de contar; y se estuvo suspenso el contar de los
-vasallos ciertos años, que siempre el marqués llevó sus tributos dellos
-sin haber cuenta.
-
-Volvamos á nuestra materia: como esto pasó, de ahí á pocos dias se fué
-desde Méjico á una villa de su marquesado, que se dice Cornabaca, y
-llevó á la marquesa, é hizo allí su asiento, que nunca más la trujo á
-la ciudad de Méjico.
-
-Y demas desto, como dejó capitulado con la serenísima Emperatriz doña
-Isabel, nuestra señora, de gloriosa memoria, y con los del Real consejo
-de Indias, que habia de enviar armadas por la mar del Sur á descubrir
-islas y tierras, y todo á su costa, comenzó á hacer navíos en un puerto
-de una su villa, que era en aquel tiempo del marquesado, que se dice
-Teguantepeque, y en otros puertos de Zacatula y Acapulco; y las armadas
-que envió diré adelante, que nunca tuvo ventura en cosa que pusiese
-la mano, sino todo se le tornaba espinas y se le hacia mal; muy mejor
-acertó Nuño de Guzman, como adelante diré.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CC.
-
-DE LOS GASTOS QUE EL MARQUÉS DON HERNANDO CORTÉS HIZO EN LAS ARMADAS
-QUE ENVIÓ Á DESCUBRIR, Y CÓMO EN TODO LO DEMAS NO TUVO VENTURA; É HE
-MENESTER VOLVER MUCHO ATRÁS DE MI RELACION PARA QUE BIEN SE ENTIENDA LO
-QUE AHORA DIJERE.
-
-
-En el tiempo que gobernaba la Nueva-España Márcos de Aguilar por virtud
-del poder que para ello le dejó el licenciado Luis Ponce de Leon
-al tiempo que falleció, segun ya lo he declarado muchas veces ántes
-que Cortés fuese á Castilla, envió el mismo marqués del Valle cuatro
-navíos que habia labrado en una provincia que se dice Zacatula, bien
-bastecidos de bastimento y artillería, con buenos marineros y con
-ducientos y cincuenta soldados, y mucho rescate de cosas de mercería de
-Castilla, y todo lo que era menester de vituallas y pan bizcocho para
-más de un año, y envió en ellos por capitan general á un hidalgo que
-se decia Albarado de Saavedra; fué su viaje y derrota para las islas
-de los Malucos y Especería ó la China, y este fué por mandado de su
-majestad, que se lo hubo escrito á Cortés desde la ciudad de Granada
-en 22 de Junio de 1526 años; y porque Cortés me mostró la misma carta
-á mí y á otros conquistadores que le estábamos teniendo compañía, lo
-digo y declaro aquí; y aun le mandó su majestad á Cortés que á los
-capitanes que enviase, que fuesen á buscar una armada que habia salido
-de Castilla para la China, é iba en ella por capitan un frey don García
-de Loaysa, comendador de San Juan de Rodas; y en esta sazon que se
-apercebia el Saavedra para el viaje, aportó á la costa de Guantepeque
-un patache, que era de los que habian salido de Castilla con la armada
-del mismo comendador que dicho tengo, y venia en el mismo patache por
-capitan un Ortuño de Lango, natural de Portugalete; del cual dicho
-capitan y pilotos que en el patache venian se informó el Álvaro de
-Saavedra Ceron de todo lo que quiso saber, y aun llevó en su compañía
-á un piloto y á dos marineros, y se lo pagó muy bien, porque volviesen
-otra vez con él, y tomó plática de todo el viaje que habian traido
-y de las derrotas que habian de llevar.
-
-Y despues de haber dado las instrucciones y avisos que los capitanes
-y pilotos que van á descubrir suelen dar en sus armadas, despues de
-haber oido Misa y encomendádose á Dios, se hicieron á la vela en el
-puerto de Esguatanejo, que es la provincia de Colima ó Zacatula, que
-no lo sé bien, y fué en el mes de Diciembre en el año de 1527 ó 28, y
-quiso Nuestro Señor Jesucristo encaminalles, que fueron á los Malucos
-é á otras islas; y los trabajos y hambres y dolencias que pasaron,
-y aun muchos que se murieron en aquel viaje, yo no lo sé; mas yo vi
-dende á tres años en Méjico á un marinero de los que habian ido con el
-Saavedra, y contaba cosas de aquellas islas y ciudades donde fueron,
-que yo me estaba admirado; y estas son las tierras é islas que ahora
-van desde Méjico con armada á descubrir y tratar; y aún oí decir que
-los portugueses que estaban por capitanes en ellas, que prendieron al
-Saavedra ó á gente suya y que los llevaron á Castilla, ó que tuvo dello
-noticia su majestad; y como há tantos años que pasó y yo no me hallé en
-ello, más de, como tengo dicho, haber visto la carta que su majestad
-escribió á Cortés, en esto no diré más.
-
-Quiero decir ahora cómo en el mes de Mayo de 1532 años, despues que
-Cortés vino de Castilla, envió desde el puerto de Acapulco otra
-armada con dos navíos bien bastecidos con todo género de bastimentos
-y marineros, los que eran menester, y artillería y rescate, y ochenta
-soldados escopeteros y ballesteros, y envió por capitan general á un
-Diego Hurtado de Mendoza; y estos dos navíos envió á descubrir por la
-costa del Sur á buscar islas y tierras nuevas; y la causa dello es,
-porque, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, así lo tenia
-capitulado Cortés con los del Real consejo de Indias cuando su majestad
-se fué á Flandes.
-
-Y volviendo á decir del viaje de los dos navíos, fué que, yendo el
-capitan Hurtado sin ir á buscar islas ni se meter mucho en la mar ni
-hacer cosa que de contar sea, se apartaron de su compañía amotinados
-más de la mitad de los soldados que llevaba con él un navío; y dicen
-que ellos mismos, por concierto que entre el capitan y los amotinados
-se hizo, fué dalles el navío en que iban para volver á la Nueva-España;
-mas nunca tal es de creer, que el capitan les diera licencia, sino que
-ellos se la tomaron; é ya que daban vuelta los amotinados, les hizo el
-tiempo contrario y les echó en tierra, y fueron á tomar agua, y con
-mucho trabajo vinieron á Xalisco, y dieron nuevas dello, y desde allí
-voló la nueva á Méjico, de lo cual le pesó mucho á Cortés; y el Diego
-Hurtado corrió siempre la costa, y nunca se oyó decir más dél ni del
-navío, ni jamás pareció.
-
-Quiero dejar de decir desta armada, pues se perdió; y diré cómo Cortés
-luego despachó otros dos navíos que estaban ya hechos en el puerto de
-Guantepeque, los cuales basteció muy cumplidamente, así de pan como
-de carne, y todo lo necesario que en aquel tiempo se pudo haber, y
-con mucha artillería y buenos marineros, y setenta soldados y cierto
-rescate, y por capitan dellos á un hidalgo que se decia Diego Becerra
-de Mendoza, de los Becerras de Badajoz ó Mérida; y fué en el otro
-navío por capitan un Hernando de Grijalva, y este Grijalva iba debajo
-de la mano deste Becerra; y fué por piloto mayor un vizcaino que se
-decia Ortuño Jimenez, gran cosmógrafo; y Cortés mandó á Becerra que
-fuese por la mar en busca del Diego Hurtado, y si no le hallase, se
-metiese en mar alta, y buscasen islas y tierras nuevas, porque habia
-fama de ricas islas de perlas; y el piloto Ortuño Jimenez cuando estaba
-platicando con otros pilotos en las cosas de la mar, ántes que partiese
-para aquella jornada, decia y prometia de les llevar á tierras bien
-afortunadas de riquezas, que así las llamaban, y decian tantas cosas,
-cómo serian todos ricos, que algunas personas lo creian; y despues
-que salieron del puerto de Guantepeque, la primera noche se levantó
-un viento contrario, que apartó los dos navíos el uno del otro, que
-nunca más se vieron; y bien se pudieran tornar á juntar, porque luego
-hizo buen tiempo, salvo que el Hernando de Grijalva, por no ir debajo
-de la mano de Becerra, se hizo luego á la mar y se apartó con su navío,
-porque el Becerra era muy soberbio y mal acondicionado; y en tal paró,
-segun adelante diré; y tambien se apartó el Hernando de Grijalva porque
-quiso ganar honra por sí mismo si descubria alguna buena isla, y
-metióse dentro en la mar más de ducientas leguas, y descubrió una isla
-que le puso nombre Santo Tomé, y estaba despoblada.
-
-Dejemos á Grijalva y á su derrota, y volveré á decir lo que le acaeció
-al Becerra con el piloto Ortuño Jimenez: es que riñeron en el viaje,
-y como el Becerra iba malquisto con todos los más soldados que iban
-en la nao, concertó el Ortuño, con otros vizcainos marineros y con
-los soldados con quien habia tenido palabras el Becerra, de dar en
-él una noche y matarle, y así lo hicieron, que estando durmiendo le
-despacharon al Becerra y á otros soldados; y si no fuera por dos
-frailes franciscos que iban en aquella armada, que se metieron en
-despartillos, más males hubiera; y el piloto Jimenez con sus compañeros
-se alzaron con el navío, y por ruego de los frailes les fueron á echar
-en tierra de Xalisco, así á los religiosos como á otros heridos;
-y el Ortuño Jimenez dió vela, y fué á una isla que la puso nombre
-Santa-Cruz, donde dijeron que habia perlas y estaba poblada de indios
-como salvajes; y como saltó en tierra para tomar agua, y los naturales
-de aquella bahía ó isla estaban de guerra, los mataron, que no quedaron
-salvo los marineros que quedaban en el navío; y como vieron que todos
-eran muertos, se volvieron al puerto de Xalisco con el navío, y dieron
-nuevas de lo acaecido, y certificaron que la tierra era buena y bien
-poblada y rica de perlas; y luego fué esta nueva á Méjico; y como
-Cortés lo supo, hubo gran pesar de lo acaecido; y como era hombre de
-corazon que no reposaba, con tales sucesos acordó de no enviar más
-capitanes, sino ir él en persona.
-
-Y en aquel tiempo tenia sacados de astillero tres navíos de buen
-porte en el puerto de Guantepeque; y como le dieron las nuevas que
-habia perlas adonde mataron al Ortuño Jimenez, y porque siempre tuvo
-en pensamiento de descubrir por la mar del Sur grandes poblaciones,
-tuvo voluntad de lo ir á poblar, porque así lo tenia capitulado con la
-serenísima Emperatriz doña Isabel, de gloriosa memoria, como ya dicho
-tengo, y los de Real consejo de Indias, cuando su majestad pasó á
-Flandes.
-
-Y como en la Nueva-España se supo que el Marqués iba en persona,
-creyeron que era á cosa cierta y rica, y viniéronle á servir tantos
-soldados, así de á caballo y otros arcabuceros y ballesteros, y entre
-ellos treinta y cuatro casados, que se le juntaron por todos sobre
-trecientas y veinte personas, con las mujeres casadas; y despues de
-bien bastecidos los navíos de mucho bizcocho y carne y aceite, y aun
-dijeron vino y vinagre y otras cosas pertenecientes para bastimento; y
-llevó mucho rescate y tres herreros con sus fraguas y dos carpinteros
-de ribera con sus herramientas, y otras muchas cosas que aquí no relato
-por no me detener, y con buenos y expertos pilotos y marineros, mandó
-que los que se quisiesen ir á embarcar al puerto de Guantepeque, donde
-estaban los tres navíos, que se fuesen, y esto por no llevar tanto
-embarazo por tierra; y él se fué desde Méjico con el capitan Andrés de
-Tapia y otros capitanes y soldados, y llevó clérigos y religiosos que
-le decian Misa, y llevó médicos y cirujanos y botica.
-
-Y llegados al puerto adonde se habian de hacer á la vela, ya estaban
-allí los tres navíos que vinieron de Guantepeque; y como todos los
-soldados se vinieron juntos, con sus caballos y á pié, Cortés se
-embarcó con los que le pareció que podrian ir de la primera barcada
-hasta la isla ó bahía que nombraron de Santa-Cruz, adonde decian que
-habia perlas; y como Cortés llegó con buen viaje á la isla, que fué en
-el mes de Mayo de 1536 ó 7 años, que ya no me acuerdo, y luego despachó
-los navíos para que volviesen los demas soldados y mujeres casadas,
-y caballos que quedaban aguardando con el capitan Andrés de Tapia, y
-luego se embarcaron, y alzadas velas, yendo por su derrota, dióles un
-temporal que les echó cabe un gran rio, que le pusieron nombre San
-Pedro y San Pablo; y asegurado el tiempo, volvieron á seguir su viaje,
-y dióles otra tormenta que les despartió á todos tres navíos, y el uno
-dellos fué al puerto de Santa-Cruz, adonde Cortés estaba, y el otro fué
-á encallar y dar al través en tierra de Xalisco; y los soldados que en
-él iban estaban muy descontentos del viaje, y de muchos trabajos, se
-volvieron á la Nueva-España, y otros se quedaron en Xalisco.
-
-Y el otro navío aportó á una bahía que llamaron el Guayabal; y
-pusiéronle este nombre porque habia allí mucha fruta que llaman
-guayabas; y como habian dado el través, tardaban tanto y no acudian
-donde Cortés estaba, y les aguardaban por horas, porque se les habian
-acabado los bastimentos; y en el navío que dió al través en tierra de
-Xalisco iba la carne y bizcocho y todo el más bastimento; á esta causa
-estaban muy congojosos así Cortés como todos los soldados, porque no
-tenian qué comer; y en aquella tierra no cogen los naturales del maíz,
-que son gente salvaje y sin policía, y lo que comen es frutas de las
-que hay entre ellos, y pesquerías y mariscos, y de los soldados que
-estaban con Cortés, de hambres y de dolencias se murieron veinte y
-tres, y muchos más estaban dolientes, y maldecian á Cortés y á su isla
-y bahía y descubrimiento.
-
-Y cuando aquello vió, acordó de ir en persona con el navío que allí
-aportó, y con cincuenta soldados y con dos herreros y carpinteros
-y tres calafates, en busca de los otros dos navíos, porque por los
-tiempos y vientos que habian corrido, entendió que habian dado al
-través; é yendo en busca dellos, halló al uno encallado, como dicho
-tengo, en la costa de Xalisco, y sin soldados ningunos, y el otro
-estaba cerca de unos arrecifes, y con gran trabajo y con tornallos á
-aderezar y calafatear, volvió á la isla de Santa-Cruz con sus tres
-navíos y bastimento, y comieron tanta carne los soldados que lo
-aguardaban, que como estaban debilitados de no comer cosas de sustancia
-de muchos dias atrás, les dió cámaras y tanta dolencia, que se murieron
-la mitad dellos.
-
-Y por no ver Cortés delante de sus ojos tantos males, fué á descubrir
-á otras tierras, y entónces toparon con la California, que es una
-bahía; y como Cortés estaba tan trabajado y flaco, deseábase volver
-á la Nueva-España; sino que de empacho, porque no dijesen dél que
-habia gastado gran cantidad de pesos de oro, y no habia topado tierras
-de provecho ni tenia ventura en cosa que pusiese la mano, y que
-eran maldiciones de los soldados y conquistadores verdaderos de la
-Nueva-España, á este efeto no se iba.
-
-Y en aquel instante, como la marquesa doña Juana de Zúñiga, su mujer,
-no sabia ningunas nuevas, más que habia dado al través un navío en la
-costa de Xalisco, estaba muy penosa, creyendo no se hubiese muerto ó
-perdido; y luego envió en su busca dos navíos, los cuales uno dellos
-fué en que habia vuelto á la Nueva-España el Grijalva, que habia ido
-con el Becerra, y el otro navío era nuevo, que lo acabaron de labrar
-en Guantepeque; los cuales dos navíos cargaron de bastimento lo que
-en aquella sazon pudieron haber, y envió por capitan dellos á un
-Fulano de Ulloa, y escribió muy afectuosamente al marqués, su marido,
-con palabras y ruegos que luego se volviese á Méjico á su Estado y
-marquesado, y que mirase los hijos é hijas que tenia, y dejase de
-porfiar más con la fortuna, y se contentase con los heróicos hechos y
-fama que en todas partes hay de su persona; y asimismo le escribió el
-Virey D. Antonio de Mendoza muy sabrosa y amorosamente, pidiéndole por
-merced que se volviese á la Nueva-España.
-
-Los cuales dos navíos con buen viaje llegaron donde Cortés estaba, y
-cuando vió cartas del Virey y los ruegos de la marquesa é hijos, dejó
-por capitan con la gente que allí tenia á Francisco de Ulloa, y todos
-los bastimentos que para él traia, y luego se embarcó, y vino al puerto
-de Acapulco, y tomado tierra, á buenas jornadas vino á Cornabaca, á
-donde estaba la marquesa, con la cual hubo mucho placer; y todos los
-vecinos de Méjico se holgaron con su venida, y aun el Virey y Audiencia
-Real; porque habia fama que se decia en Méjico que se querian alzar
-todos los caciques de la Nueva-España viendo que no estaba en la tierra
-Cortés.
-
-Y demas desto, luego se vinieron todos los soldados y capitanes que
-habia dejado en aquella isla ó bahía que llaman la California; y esto
-de su venida no sé de qué manera fué, si ellos de hecho se vinieron,
-ó el Virey y la Audiencia Real les dió licencia para ello; y desde á
-pocos meses, como Cortés estaba algo más reposado, envió otros navíos
-bien bastecidos, así de pan y carne como de buenos marineros, y sesenta
-soldados y buenos pilotos, y fué en ellos por capitan el Francisco de
-Ulloa, otras veces por mí nombrado; y aquestos navíos que envió, fué
-que la Audiencia Real de Méjico se lo mandaba expresamente que los
-enviase, para cumplir Cortés lo capitulado con su majestad, segun dicho
-tengo en los capítulos pasados que dello hablan.
-
-Volvamos á nuestra relacion, y es que salieron del puerto de la
-Natividad por el mes de Junio de mil y quinientos y treinta y tantos
-años, y esto de los años no me acuerdo bien; y le mandó Cortés al
-capitan que corriesen la costa adelante y acabasen de bajar la
-California, y procurasen de buscar al capitan Diego Hurtado, que nunca
-más pareció; y tardó en el viaje en ir y venir siete meses, y sé que
-no hizo cosa que de contar sea; y volvió al puerto de Xalisco, y dende
-á pocos dias que el Ulloa estaba en tierra descansando, un soldado de
-los que habia llevado en su capitanía le aguardó en parte que le dió
-de estocadas, donde le mató; y en esto que he dicho paró los viajes y
-descubrimientos que el marqués hizo; y aun le oí decir muchas veces
-que habia gastado en las armadas sobre trecientos mil pesos de oro; y
-para que su majestad le pagase alguna cosa dello, y sobre el contar de
-los vasallos, determinó de ir á Castilla, y para demandar á Nuño de
-Guzman cierta cantidad de pesos de oro de los que la Real audiencia le
-hubo sentenciado al Nuño de Guzman que pagase á Cortés de cuando le
-mandó vender sus bienes; porque en aquel tiempo el Nuño de Guzman fué
-preso á Castilla; y si miramos en ello, en cosa ninguna tuvo ventura
-despues que ganó la Nueva-España, y dicen que son maldiciones que le
-echaron.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCI.
-
-CÓMO EN MÉJICO SE HICIERON GRANDES FIESTAS Y BANQUETES POR ALEGRÍA
-DE LAS PACES DEL CRISTIANÍSIMO EMPERADOR NUESTRO SEÑOR, DE GLORIOSA
-MEMORIA, CON EL REY FRANCISCO DE FRANCIA, CUANDO LAS VISTAS DE
-AGUAS-MUERTAS.
-
-
-En el año de 38 vino nueva á Méjico que el Cristianísimo Emperador
-nuestro señor, de gloriosa memoria, fué á Francia, y el Rey Francisco
-de Francia le hizo gran recebimiento en un puerto que se dice
-Aguas-Muertas, donde se hicieron paces y se abrazaron los Reyes con
-gran amor, estando presente madama Leonor, Reina de Francia, mujer del
-Rey Francisco y hermana del Emperador, de felice recordacion, nuestro
-señor, donde se hizo gran solemnidad y fiestas en aquellas paces, y por
-honra y alegría dellas, el Virey don Antonio de Mendoza y el marqués
-del Valle y la Real audiencia y ciertos caballeros conquistadores
-hicieron grandes fiestas.
-
-En esta sazon habian hecho amistades el marqués del Valle y el Visorey
-don Antonio de Mendoza, que estaban algo amordazados sobre el contar
-de los vasallos del marquesado y sobre que el Virey favoreció mucho al
-Nuño de Guzman para que no pagase la cantidad de pesos de oro que se
-debia á Cortés desde el tiempo que fué el Nuño de Guzman presidente
-en Méjico; y acordaron de hacer grandes fiestas y regocijos, y fueron
-tales, que otras como ellas, á lo que á mí me parece, no he visto hacer
-en Castilla, así de justas y juegos de cañas, correr toros, encontrarse
-unos caballeros con otros, y otros grandes disfraces que habia; é todo
-esto que he dicho no es nada para las muchas invenciones de otros
-juegos, como se solian hacer en Roma cuando entraban triunfando los
-cónsules y capitanes que habian vencido batallas, y los epitafios y
-carteles que sobre cada cosa habia; y el inventor de aquellas cosas fué
-un caballero romano que se decia Luis de Leon, persona que decian que
-era de linaje de los patricios, natural de Roma.
-
-Y es, que como se acabaron de hacer las fiestas, mandó el marqués
-apercebir navíos y matalotaje para ir á Castilla, para suplicar á su
-majestad que le mandase pagar algunos pesos de oro de los muchos que
-habia gastado en las armadas que envió á descubrir; y porque tenia
-pleitos con Nuño de Guzman, que en aquella sazon le envió preso al Nuño
-de Guzman la audiencia Real á España, y tambien tenia pleitos sobre el
-contar de los vasallos; y entónces Cortés me rogó á mí que fuese con
-él, y que en la córte demandaria mejor mis pueblos ante los señores del
-Real consejo de Indias que no en la audiencia Real de Méjico; y luego
-me embarqué y fuí á Castilla, y el marqués no fué de ahí á dos meses,
-porque dijo que no tenia allegado tanto oro como quisiera llevar, y
-porque estaba malo del empeine del pié, del caño que le dieron, y
-esto fué en el año de 540; y porque el año pasado de 539 falleció la
-serenísima Emperatriz nuestra señora, doña Isabel, de gloriosa memoria,
-la cual falleció en Toledo en 1.º dia del mes de Mayo, y fué llevado
-á sepultar su cuerpo á la ciudad de Granada, y por su muerte se hizo
-gran sentimiento en la Nueva-España, y se pusieron todos los más
-conquistadores grandes lutos, é yo, como regidor que era de la villa de
-Guacacualco é conquistador más antiguo, me puse grandes lutos, y con
-ellos fuí á Castilla; y llegado á la córte, me los torné á poner mucho
-mayores, como era obligado, por la muerte de nuestra Reina y señora.
-
-Y en aquel tiempo tambien llegó á la córte Hernando Pizarro, que vino
-del Perú, y fué cargado de luto, con más de cuarenta hombres que
-llevaba consigo, que le acompañaban; y tambien en esa sazon llegó
-Cortés á la córte con luto él y sus criados, que estaba en aquella
-sazon la córte en Madrid; y los señores del Real Consejo de Indias,
-como supieron que Cortés llegaba cerca de Madrid, le mandaron salir á
-recebir, y le señalaron por posada las casas del comendador don Juan
-de Castilla; y cuando algunas veces iba Cortés al Real Consejo de
-Indias, salia un oidor hasta la puerta donde hacian el acuerdo del Real
-Consejo, y le llevaba con mucho acato á los estrados donde estaba el
-presidente don Fray García de Loaysa, Cardenal de Sigüenza, y despues
-fué Arzobispo de Sevilla; y oidores el licenciado Gutierre Velazquez y
-el Obispo de Lugo y el doctor don Juan Bernal Diaz de Luco y el doctor
-Beltran; y un poco junto de las sillas de aquellos señores caballeros
-le ponian á Cortés otra silla é le oian; y desde entónces nunca más
-volvió á la Nueva-España, porque entónces le tomaron residencia,
-y su majestad no le quiso dar licencia para que se volviese á la
-Nueva-España, puesto que echó por intercesores al almirante de Castilla
-y al duque de Béjar y al comendador mayor de Leon; y aun tambien echó
-por intercesora á la señora doña María de Mendoza, y nunca le quiso
-dar licencia su majestad; ántes mandó que le detuviesen hasta acabar de
-dar la residencia, y nunca la quisieron concluir; y la respuesta que
-le daban en el Real Consejo de Indias era, que hasta que su majestad
-viniese de Flandes de hacer el castigo de Gante, que no podian dalle
-licencia.
-
-Y tambien en aquella sazon al Nuño de Guzman le mandaron desterrar
-de su tierra y que siempre anduviese en la córte, y le sentenciaron
-en cierta cantidad de pesos de oro; mas no le quitaron los indios de
-su encomienda de Xalisco; y tambien andaba él y sus criados cargados
-de luto; y como en la córte nos veian, así al marqués Cortés como
-al Pizarro y al Nuño de Guzman y todos los demas que veniamos de la
-Nueva-España á negocios, y otras personas del Perú con lutos, tenian
-por chiste de llamarnos los indianos peruleros enlutados.
-
-Volvamos á nuestra relacion: que tambien en aquel tiempo á Hernando
-Pizarro le mandaron echar preso en la Mota de Medina, y entónces
-me vine yo á la Nueva-España, y supe que habia pocos meses que se
-habian alzado en las provincias de Xalisco unos peñoles que se llaman
-Cochitlan, y que el virey don Antonio de Mendoza los envió á pacificar
-á ciertos capitanes, y á uno que se decia Cristóbal de Oñate, y los
-indios alzados daban grandes combates á los españoles y soldados, que
-de Méjico enviaron á demandar socorro al don Pedro de Albarado, que en
-aquella sazon estaba en unos sus navíos de una gran armada que hizo
-en lo de Guatimala para la China; y fué á favorecer á los españoles
-que estaban sobre los peñoles por mí ya nombrados, y llevó gran copia
-de soldados, y dende á pocos dias murió por causa de un caballo que le
-tomó debajo y le machucó el cuerpo, como adelante diré.
-
-Y quiero dejar esta plática, y traeré á la memoria dos armadas que
-salieron de la Nueva-España: la una era la que hizo el virey don
-Antonio de Mendoza, y la otra fué la que hizo don Pedro de Albarado,
-segun dicho tengo.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCII.
-
-CÓMO EL VIREY DON ANTONIO DE MENDOZA ENVIÓ TRES NAVÍOS Á DESCUBRIR POR
-LA BANDA DEL SUR EN BUSCA DE FRANCISCO VAZQUEZ CORONADO, Y LE ENVIÓ
-BASTIMENTOS Y SOLDADOS, QUE ESTABAN EN LA CONQUISTA DE LA CIBOLA.
-
-
-Ya he dicho en el capítulo pasado que dello habla que el virey don
-Antonio de Mendoza y la Real audiencia de Méjico enviaron á descubrir
-las siete ciudades, que por otro nombre se llama Cibola, y fué por
-capitan general un hidalgo que se decia Francisco Vazquez Coronado,
-natural de Salamanca, que en aquella sazon se habia casado con una
-señora que, ademas de ser virtuosa, era hermosa, hija del tesorero
-Alonso de Estrada, y en aquel tiempo estaba el Francisco Vazquez por
-gobernador, aunque se lo habian quitado.
-
-Pues partidos por tierra con muchos soldados de á caballo y escopeteros
-y ballesteros, habia dejado por su teniente en lo de Xalisco á un
-hidalgo que se decia Fulano de Oñate; y despues de ciertos meses que
-hubo llegado á las siete ciudades, pareció ser que un fraile francisco
-que se decia Fray Márcos de Nica, habia ido de ántes á descubrir
-aquellas tierras, ó fué en aquel viaje con el mismo Francisco Vazquez
-Coronado, que esto no lo sé bien; y cuando llegaron á las tierras de
-la Cibola, y vieron los campos tan llanos y llenos de vacas y toros
-disformes de los nuestros de Castilla, y los pueblos y casas con
-sobrados, y subian por escaleras, parecióle al fraile que seria bien
-volver á la Nueva-España, como luego vino, á dar relacion al virey don
-Antonio de Mendoza que enviase navíos por la costa del Sur, con herraje
-y tiros y pólvora y ballestas y armas de todas maneras, y vino y aceite
-y bizcocho, porque le hizo relacion que las tierras de la Cibola
-estaban en la comarca de la costa del Sur, y que con los bastimentos
-y herraje serian ayudados el Francisco Vazquez y sus compañeros, que
-ya quedaban en aquella tierra; y á esta causa envió los tres navíos
-que dicho tengo, y fué por capitan general un Hernando de Alarcon,
-maestresala que fué del mismo Virey, y fué por capitan de otro navío
-un hidalgo que se dice Márcos Ruiz de Rojas, natural de Madrid; otros
-dijeron que habia ido por capitan de otro navío un Fulano Maldonado;
-y porque yo no fuí en aquella armada, mas de por oidas lo digo desta
-manera; y fueron dadas todas las instrucciones á los pilotos y
-capitanes de lo que habian de hacer y cómo se habian de regir y navegar.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCIII.
-
-DE UNA MUY GRANDE ARMADA QUE HIZO EL ADELANTADO DON PEDRO DE ALBARADO
-EN EL AÑO DE 1537.
-
-
-Razon es que se traiga á la memoria y no quede por olvido una muy buena
-armada que el Adelantado don Pedro de Albarado hizo el año de 1537
-en la provincia de Guatimala, donde era gobernador, y en un puerto
-que se dice Acaxatla, en la banda del Sur, y fué para cumplir ciertas
-capitulaciones que con su majestad hizo la segunda vez que volvió
-á Castilla, y vino casado con una señora que se decia doña Beatriz
-de la Cueva; y fué el concierto que se capituló con su majestad,
-que el Adelantado pusiese ciertos navíos y pilotos y marineros y
-soldados y bastimentos, y todo lo que hubiese menester, á su costa,
-para enviar á descubrir por la via del poniente á la China ó Malucos
-ó otras cualesquier islas de la Especería, y para lo que descubriese,
-su majestad le prometió en las mismas tierras que le haria ciertas
-mercedes y daria renta en ellas; y porque yo no he visto lo capitulado,
-me remito á ello, y por esta causa lo dejo de poner en esta relacion.
-
-Y volviendo á nuestra materia, y es que, como siempre el Adelantado fué
-muy servidor de su majestad, lo cual se pareció en las conquistas de
-la Nueva-España é ida del Pirú, y en todo puso su persona, con cuatro
-hermanos suyos, que sirvieron á su majestad en lo que pudieron; y en
-esto de ir á lo del Poniente con buena armada, se quiso aventajar á
-todas las armadas que hizo el marqués del Valle, de las cuales tengo
-hecha larga relacion en los capítulos que dello hablan; y esto que
-digo es porque puso en la mar del Sur trece navíos de buen porte, y
-entre ellos una galera y un patache, y todos muy bien bastecidos, así
-de pan como de carne y pipas de agua, y todo bastimento que en aquella
-sazon pudieron haber, y muy bien artillados, y con buenos pilotos y
-marineros, los que habian menester.
-
-Pues para hacer tan pujante armada, y estando tan apartados del
-puerto de la Veracruz, que son más de ducientas leguas hasta donde se
-labraron los navíos, que en aquella sazon de la Veracruz se trajo
-el hierro para la clavazon y anclas y pipas, y otras muchas cosas
-pertenecientes para aquella flota, gastó en ella más millares de pesos
-de oro que en Castilla se pudieran gastar aunque se labraran en Sevilla
-ochenta navíos; y fueron tantos los gastos que hizo, que no le bastó la
-riqueza que trajo del Pirú, ni el oro que le sacaban de las minas en la
-provincia de Guatimala, ni los tributos de sus pueblos, ni lo que le
-presentaron sus deudos y amigos y lo que tomó fiado de mercaderes; é ya
-que en aquella ocasion se quisiera ayudar de traer anclas é hierro y
-otras muchas cosas pertenecientes para los navíos, desde el Puerto de
-Caballos no venian navíos ni mercaderes, ni se trataba aquel puerto en
-aquella sazon como ahora.
-
-Volvamos á nuestra relacion: que aún no es nada los pesos de oro que
-gastó en los navíos para lo que dió á capitanes y alférez y maeses
-de campo y á seiscientos y cincuenta soldados, y los muchos caballos
-que entónces compró, que valian los buenos á trecientos pesos, y los
-comunes á ciento y cincuenta y á ducientos; pues arcabuces y pólvora
-y ballestas y todo género de armas fueron tan excesivos gastos, los
-cuales se podrán colegir; y fueron tan altos los pensamientos que tuvo
-de hacer gran servicio á su majestad, y descubrille por el Poniente la
-China ó Malucos y Especería, y aun de conquistar algunas islas della,
-y á lo ménos dar traza que por la parte de su gobernacion hubiese el
-trato della, pues que aventuraba toda su hacienda y persona.
-
-Pues ya puesto á punto sus naos para navegar, y en cada una sus
-estandartes Reales, y señalados pilotos y capitanes, y dadas las
-instrucciones de lo que habian de hacer y derrotas que habian de
-llevar, y las señas de los faroles para de noche, y á todos los
-soldados, como dicho tengo, que fueron sobre seiscientos y cincuenta,
-con más de ducientos caballos; y despues de oido Misa del Espíritu
-Santo, el mismo Adelantado por capitan general de toda su armada, dan
-velas en ciertos dias del año de 1538, y fué navegando por su derrota
-hasta el puerto de la Purificacion, que es en la provincia de Xalisco,
-porque en aquel puerto habia de tomar agua y más soldados y bastimento.
-
-Pues como supo el Virey D. Antonio de Mendoza desta tan pujante armada,
-que para en estas partes era muy grande, y de los muchos soldados y
-caballos y artillería que llevaba, tuvo por muy gran cosa de cómo pudo
-juntar y armar trece navíos en la costa del Sur, y allegar tantos
-soldados, estando tan apartado del puerto de la Veracruz y de Méjico:
-es cosa de pensar en ello á las personas que tienen noticia destas
-tierras y saben los gastos que hacen.
-
-Pues como el Virey D. Antonio de Mendoza supo y se informó que era para
-descubrir la China, y alcanzó á saber de pilotos y cosmógrafos que se
-podia descubrir muy bien por el Poniente, y se lo certificó un deudo
-suyo que se decia Villalóbos, que sabia mucho de alturas y del arte de
-navegacion, acordó de escribir desde Méjico al Adelantado con ofertas y
-buenos prometimientos para que se diese órden en que la armada hiciese
-compañía con él: para lo efetuar fueron á hacer el concierto D. Luis de
-Castilla y un mayordomo mayor del Virey, que se decia Agustin Guerrero.
-
-Y despues que el Adelantado vió los recaudos que llevaban para hacer
-concierto, y bien platicado sobre el negocio, se concertó que se viesen
-el Virey y el Adelantado en un pueblo que se dice Chiribitio, que es
-en la provincia de Mechoacan, que era de la encomienda de un Juan de
-Albarado, deudo del mismo Adelantado; y como el Virey supo adónde se
-habian de ver, fué en posta desde Méjico al pueblo por mí nombrado,
-donde estaba el Adelantado aguardando al Virey para hacer la plática,
-y allí se vieron, y concertaron que fuesen entrambos á dos á ver la
-armada, y luego fueron, y cuando lo hubieron visto, se volvieron á
-Méjico, para desde allí enviar capitan general de toda la flota; y el
-Adelantado queria que fuese un deudo suyo por general, que se decia
-Juan de Albarado (no digo por el de Chiribitio, sino otro su sobrino),
-que tenia indios en Guatimala; y el Virey queria que fuese juntamente
-con él un Fulano Villalóbos; y en este tiempo tuvo mucha necesidad
-el Adelantado de venir á su gobernacion de Guatimala á cosas que le
-convenian, y lo dejó todo aparte por estar presente en su armada, y fué
-al puerto de la Natividad por tierra, donde en aquella sazon estaban
-todos sus navíos y soldados, para que por su mano fuesen despachados.
-
-É ya que estaban para se hacer á la vela, le vino una carta que le
-envió un Cristóbal de Oñate, que estaba por teniente de gobernador
-de aquella provincia de Xalisco, por ausencia de Francisco Vazquez
-Coronado, que habia ido por capitan á las siete ciudades que llaman de
-Cibola, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, y lo que el
-Oñate en la carta le decia, era que, pues en todo era gran servidor
-de su majestad, en este caso que ahora ha ocurrido se parecerán muy
-mejor sus servicios; que por amor de Dios, que luego con brevedad le
-vaya á socorrer con su persona y soldados y caballos y arcabuceros,
-porque está cercado en partes que si no son socorridos no se podrá
-defender de muchas capitanías de indios guerreros que están en unas
-fuerzas y peñoles que se dicen de Cochitlan, y que han muerto á muchos
-españoles de los que estaban en su compañía, y se temia no le acabasen
-de desbaratar; y le significó en la carta otras muchas lástimas, y
-que á salir los indios de aquellos peñoles é fortaleza vitoriosos, la
-Nueva-España estaba en gran peligro.
-
-Y como el Adelantado vió la carta, y en ella las palabras que dicho
-tengo, y otros españoles le dijeron en el peligro en que estaban,
-luego mandó juntar sus soldados, así de caballo como arcabuceros y
-ballesteros, y fué en posta á hacer aquel socorro, y cuando llegó al
-real estaban tan afligidos los cercados, que si no fuera por él, segun
-se vió, los mataran los indios, y con su llegada aflojaron algo, y
-no que dejasen de dar muy bravosa guerra; y estando peleando entre
-unos peñoles un soldado, pareció ser que el caballo en que iba se
-le derriscó, y vino rodando por el peñol abajo con tan gran furia y
-saltos por donde el Adelantado estaba, que no se pudo apartar á cabo
-ninguno, sino que el caballo le encontró de arte, que le trató mal
-y le quebrantó todo el cuerpo, porque le tomó debajo, y fué de tal
-manera, que se sintió muy malo, y para guarecelle y curallo, creyendo
-que no fuera tanto el quebramiento, le llevaron en andas á curar á
-una villa, que era la más cercana de aquellos peñoles, que se dice la
-Purificacion; é yendo por el camino se comenzó á pasmar, y llegado á la
-villa, de ahí á pocos dias, despues de se haber confesado y comulgado,
-dió el ánima á Dios nuestro Señor, que la crió. Algunas personas
-dijeron que hizo testamento, y no ha parecido.
-
-Falleció aqueste caballero por sacalle luego del real, que si de allí
-no le sacaran y le curaran como era razon, no se pasmara; y á todas las
-cosas que Nuestro Señor hace y ordena démosle muchas gracias y loores
-por ello; pues ya es fallecido, perdónele Dios.
-
-En aquella villa le enterraron con la mayor pompa que pudieron;
-y despues he oido decir que Juan de Albarado, el encomendero de
-Chiribitio, llevó sus huesos de donde estaban enterrados al mismo
-pueblo de su encomienda, y mandó hacer muchas honras y Misas y limosnas
-por su ánima.
-
-Pues como se supo su muerte en el real de Cochitlan y en su flota y
-armada, como no habia capitan general ni cabeza que los mandase, muchos
-de los soldados se fueron cada uno por su parte con las pagas que les
-dieron, y cuando á Méjico llegó esta nueva, todos los más caballeros,
-juntamente con el Virey, la sintieron; y como faltó el Adelantado,
-luego en posta envian por el Virey para que les vaya á socorrer, y el
-Virey no pudo ir luego, y envió al licenciado Maldonado, é hizo lo que
-pudo en aquel socorro; y luego fué el Virey y llevó todos los soldados
-que pudo allegar, y quiso Dios que venció á los indios de los peñoles,
-y desbaratados, se volvieron á Méjico á cabo de muchos dias que en esta
-guerra estuvieron con gran trabajo.
-
-Dejemos aquel socorro que el Adelantado hizo, pues á todos los cercados
-ayudó, y él murió del arte que ya he dicho; é quiero decir que, como
-se supo en Guatimala de su muerte, la tristeza y lloros que hubo en
-su casa, y su querida mujer doña Beatriz de la Cueva rompia la cara
-y se mesaba los cabellos, juntamente con sus damas y doncellas que
-tenia para casar; pues su amada hija y señores hijos, y un caballero,
-yerno suyo, que se dice don Francisco de la Cueva, primo segundo
-del duque de Alburquerque, que dejaba por gobernador de aquella
-provincia, tuvieron mucho pesar, y todos los vecinos conquistadores
-hicieron sentimiento y le hicieron solenes honras, porque el Obispo
-don Francisco Marroquin, de buena memoria, sintió mucho su muerte, y
-con toda la clerecía y cera y pompa que pudieron rogaban á Dios por su
-ánima cada dia; y en esto de las honras puso el Obispo gran solicitud.
-
-Y tambien quiero decir que un mayordomo del Adelantado, por mostrar más
-tristeza por la muerte de su señor, mandó que se entintasen todas las
-paredes de las casas con un betun de tinta que no se pudiese quitar.
-
-Y tambien oí decir que muchos caballeros iban á consolar á la señora
-doña Beatriz de la Cueva, mujer del Adelantado, porque no tomase tanta
-tristeza por su marido, y le decian que diese gracias á Dios, pues
-que dello fué servido; y ella, como buena cristiana, decia que así
-se las daba; y como las mujeres son tan lastimosas por lo que bien
-quieren, y que deseaba morirse y no estar en este triste mundo con
-tantos trabajos: traigo aquí esto á la memoria por lo que el coronista
-Francisco Lopez de Gómora dice en su Corónica, que dijo aquella señora
-que ya no tenia nuestro Señor Jesucristo en qué más mal la pudiese
-hacer de lo hecho, y por aquella blasfemia fué servido que desde á
-pocos dias vino en esta ciudad una tormenta y tempestad de agua y
-cieno y piedras muy grandes y maderos muy gordos, que descendió de un
-volcan que está media legua de Guatimala, que derribó toda la mayor
-parte de las casas donde vivia aquella señora, mujer del Adelantado,
-estando en una recámara rezando con sus damas y doncellas, que las tomó
-á todas debajo, y las más se ahogaron.
-
-Y en las palabras que dijo el Gómora que habia dicho aquella señora, no
-pasó como dice, sino como dicho tengo; y si nuestro Señor Jesucristo
-fué servido de la llevar deste mundo, fué secreto de Dios; de la cual
-avenida y terremoto diré adelante en su tiempo y lugar; y quiero ahora
-referir otras cosas que son muy de notar: que con haber servido el
-Adelantado tan bien á su majestad, y con sus cuatro hermanos, que
-se decian Jorge, Gonzalo y Gomez y Juan, y todos Albarados, cuando
-falleció, como dicho tengo, no les quedaron á sus hijos é hijas
-ningunos pueblos de los que tenia en su encomienda, habiéndolos él
-ganado y conquistado, y haber venido á descubrir esta Nueva-España con
-Juan de Grijalva y despues con Cortés.
-
-Pues digamos agora adónde murieron él y sus hijos y mujer y hermanos,
-que es cosa de mirar en ello.
-
-Ya he dicho que murió en lo de Achitlan, y su hermano Jorge de Albarado
-en la villa de Madrid, yendo á suplicar á su majestad le gratificase
-sus servicios, y esto fué en el año de 1540; y el Gomez de Albarado en
-el Pirú; el Gonzalo de Albarado no se me acuerda si murió en Guaxaca ó
-en Méjico; el Juan de Albarado yendo á la isla de Cuba á poner cobro en
-la hacienda que dejó en aquella isla.
-
-Pues sus hijos, el mayor, que se decia don Pedro, fué á Castilla en
-compañía de un su tio que se decia Juan de Albarado el mozo, vecino
-que fué de Guatimala, é iba á besar los piés del Emperador nuestro
-señor y traerle á la memoria los servicios de su padre; y nunca más se
-supo nueva dellos, porque creyeron que se perdieron en la mar ó los
-cautivaron moros.
-
-Pues don Diego, el hijo menor, como se vió perdido, volvió al Pirú, y
-en una batalla murió.
-
-Pues doña Beatriz, su mujer, ya he dicho dos veces cómo la tormenta la
-llevó deste mundo, á ella y á otras señoras que estaban en su compañía.
-
-Tengan agora más cuenta los curiosos letores desto que aquí tengo
-referido, y miren que el Adelantado murió solo sin su querida mujer
-y amadas hijas, y la mujer sin su querido marido, y los hijos el uno
-yendo á Castilla y el otro en una batalla en el Pirú, y los hermanos
-segun y de la manera que dicho tengo. Nuestro Señor Jesucristo los
-lleve á su santa gloria, amen.
-
-Agora nuevamente se han hecho en esta ciudad de Guatimala dos sepulcros
-juntos al altar de la santa iglesia mayor para traer los huesos del
-Adelantado don Pedro de Albarado, que están enterrados en el pueblo
-de Chiribitio, y traidos que sean á esta ciudad, enterrarles en el un
-sepulcro, y el otro sepulcro es para que cuando Dios nuestro Señor sea
-servido llevar desta presente vida á don Francisco de la Cueva y á doña
-Leonor de Albarado, su mujer, ó hija del mismo Adelantado, enterrarse
-en ellos; porque á su costa traen los huesos de su padre y mandaron
-hacer el sepulcro en la santa iglesia, como dicho tengo.
-
-Dejemos esta materia, y volveré á decir en lo que paró la armada, y es,
-que despues que murió, como he referido, dende á un año, poco más ó
-ménos tiempo, el Virey don Antonio de Mendoza mandó que tomasen ciertos
-navíos, los mejores y más nuevos de los trece que enviaba el Adelantado
-á descubrir la China por la banda del Poniente, y envió por capitan de
-los navíos á un su deudo, que se decia Fulano de Villalóbos, y que se
-fuese la mesma derrota que tenia concertado de enviar á descubrir; y
-en lo que paró este viaje yo no lo sé bien, y á esta causa no doy más
-relacion dello; y tambien he oido decir que nunca los herederos del
-Adelantado cobraron cosa ninguna, ansí de navíos como de bastimento,
-sino que todo se perdió.
-
-Dejemos esta materia, é diré lo que Cortés hizo.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCIV.
-
-DE LO QUE EL MARQUÉS DEL VALLE HIZO DESDE QUE ESTABA EN CASTILLA.
-
-
-Como su majestad volvió á Castilla á hacer el castigo de Gante, é hizo
-la gran armada para ir sobre Argel, le fué á servir en ella el marqués
-del Valle, y llevó en su compañía á su hijo el mayorazgo: tambien
-llevó á don Martin Cortés, el que hubo en doña Marina, y llevó muchos
-escuderos y criados y caballos, y gran copia y servicio, y se embarcó
-en una buena galera, en compañía de don Enrique Enriquez; y como Dios
-fué servido hubiese tan recia tormenta, se perdió casi que toda la Real
-armada; tambien dió al través la galera en que iba Cortés, y escapó
-él y sus hijos y todos los más caballeros que en ella iban, con gran
-riesgo de sus personas; y en aquel instante, como no hay tanto acuerdo
-como debia haber, especialmente viendo la muerte al ojo, dijeron
-muchos de los criados de Cortés que le vieron que se ató en unos paños
-revueltos al brazo y en el paño ciertas joyas de piedras muy riquísimas
-que llevaba como gran señor, como se suele decir, para no menester,
-y con la revuelta del salir en salvo de la galera, y con la mucha
-multitud de gente que habia, se le perdieron todas las joyas y piedras
-que llevaba, que, á lo que decian, valian muchos pesos de oro.
-
-Y volveré á decir de la gran tormenta y pérdida de caballeros y
-soldados que se perdieron. Aconsejaron á su majestad los capitanes y
-maestres de campo que eran del Real consejo de guerra, que luego alzase
-el cerco y real de sobre Argel, y se fuese por Bujía, pues que veian
-que nuestro Señor Dios fué servido dalles aquel tiempo contrario, y
-no se podia hacer más de lo hecho; en el cual acuerdo y consejo no
-llamaron á Cortés para que diese su parecer; y de que lo supo, dijo
-que si su majestad era servido, que él entendia, con el ayuda de Dios
-y con la buena ventura de nuestro César, que con los soldados que
-estaban en el campo, de tomar á Argel; y tambien dijo á vueltas destas
-palabras muchos loores de sus capitanes y compañeros que nos hallamos
-con él en la conquista de Méjico, diciendo que fuimos para sufrir
-hambres y trabajos, y que do quiera que les llamase hacia con ellos
-heróicos hechos, y que heridos y entrapajados no dejaban de pelear y
-tomar cualquier ciudad y fortaleza, aunque sobre ello aventurasen á
-perder las vidas; y como muchos caballeros le oyeron aquellas palabras,
-dijeron á su majestad que fuera bien haberle llamado á consejo de
-guerra, y que se tuvo á descuido no haberle llamado; otros caballeros
-dijeron que si no fué llamado fué porque sentian en el marqués que
-seria de contrario parecer, y aquel tiempo de tanta tormenta no daba
-lugar á muchos consejeros, salvo que su majestad y los más caballeros
-de la Real armada se pusiesen en salvo, porque estaban en muy gran
-peligro, y que el tiempo andando, con el ayuda de Dios volverian á
-poner cerco á Argel; y ansí, se fueron por Bujía.
-
-Dejemos esta materia, y diré cómo volvieron á Castilla de aquella
-trabajosa jornada. Y como el marqués estaba muy cansado, ansí de
-estar en Castilla en la córte y haber venido por Bujía, é ya era
-viejo, quebrantado del camino ya por mí dicho, deseaba en gran manera
-volver á la Nueva-España si le dieran licencia; y como habia enviado á
-Méjico por su hija la mayor, que se decia doña María Cortés, que tenia
-concertado de la casar con D. Álvaro Perez Osorio, hijo del marqués
-de Astorga y heredero del marquesado, y le habia prometido sobre cien
-mil ducados de oro en casamiento, y otras muchas cosas de vestidos y
-joyas, y vino á recibirla á Sevilla; y este casamiento se desconcertó,
-segun dijeron muchos caballeros, por culpa de D. Álvaro Perez Osorio;
-de que el marqués recibió tanto enojo, que de calenturas y cámaras que
-tuvo recias estuvo al cabo; y andando con su dolencia, que siempre
-empeoraba, acordó salir de Sevilla por quitarse de muchas personas que
-le importunaban en negocios, y se fué á Castilleja de la Cuesta para
-allí entender en su alma y ordenar su testamento; y cuando lo hubo
-ordenado como convenia, y haber recebido los santos Sacramentos, fué
-nuestro Señor Jesucristo servido de llevalle deste trabajoso mundo,
-y murió en 2 dias del mes de Diciembre de 1547 años, y llevóse su
-cuerpo á enterrar con grande pompa y muchos lutos y clerecía, y grande
-sentimiento de muchos caballeros, y fué enterrado en la capilla de los
-duques de Medina-Sidonia; y despues fueron traidos sus huesos á la
-Nueva-España, y están en un sepulcro en Cuyoacan ó en Tezcuco; esto no
-lo sé bien; porque ansí lo mandó en su testamento.
-
-Quiero decir la edad que tenia, á lo que á mí se me acuerda; lo
-declararé por esta cuenta que diré: en el año que pasamos con Cortés
-dende Cuba á la Nueva-España fué el de 519 años, y entónces solia
-decir, estando en conversacion de todos nosotros los compañeros que con
-él pasamos, que habia treinta y cuatro años, y veinte y ocho que habian
-pasado hasta que murió, que son sesenta y dos años.
-
-Las hijas é hijos que dejó legítimos fué don Martin Cortés, marqués que
-agora es, y doña María Cortés, la que he dicho que estaba concertada
-en el casamiento con don Álvaro Perez Osorio, heredero del marquesado
-de Astorga; que despues casó esta doña María con el conde de Luna,
-de Leon; y á doña Juana, que casó con don Hernando Enriquez, que ha
-de heredar el marquesado de Tarifa, y á doña Catalina de Arellano,
-que murió en Sevilla; y más digo, que las llevó la señora marquesa
-doña Juana de Zúñiga, su madre, á Castilla cuando vino por ellas un
-fraile de Santo Domingo, que se dice fray Antonio de Zúñiga, el cual
-fraile era hermano de la misma marquesa; y tambien se casó otra señora
-doncella que estaba en Méjico, que se decia doña Leonor Cortés, con
-un Juanes de Tolosa, vizcaino, persona rica, que tenia sobre cien mil
-pesos y unas buenas minas de plata; del cual casamiento tuvo mucho
-enojo el marqués el mozo, que vino á la Nueva-España.
-
-Y tambien tuvo dos hijos varones bastardos, que se decian don Martin
-Cortés, que fué comendador de Santiago; este caballero hubo en doña
-Marina la lengua; é á don Luis Cortés, que tambien fué comendador
-de Santiago, que hubo en otra señora que se decia doña Fulana de
-Hermosilla; y hubo otras tres hijas bastardas; la una hubo en una
-indiana de Cuba que se decia doña Fulana Pizarro, y la otra en otra
-indiana mejicana; y sé yo que estas señoras doncellas tenian buen dote,
-porque dende niñas les dió buenos indios, que fueron unos pueblos que
-se dicen Chinanta, y en el testamento y mandas que hizo, yo no lo sé
-bien, mas tengo en mí que, como sábio, lo haria bien, y tuvo mucho
-tiempo para ello, y como era viejo, que lo haria con mucha cordura y
-mandaria descargar su conciencia; y mandó que hiciesen un hospital en
-Méjico, y tambien mandó que en una su villa que se dice Cuyoacan, que
-está obra de dos leguas de Méjico, que se hiciese un monasterio de
-monjas, y que le trajesen sus huesos á la Nueva-España; y dejó buenas
-rentas para cumplir su testamento, y las mandas fueron muchas y buenas
-y de muy buen cristiano; y por excusar prolijidad no lo declaro, é
-tambien por no me acordar de todas, aquí no las relato.
-
-La letra y blason que traia en sus armas é reposteros fueron de muy
-esforzado varon y conforme á sus heróicos hechos, y estaban en latin,
-y como yo no sé latin, no lo declaro; y traia en ellos siete cabezas
-de Reyes presos en una cadena, é á lo que á mí me parece, segun vi y
-entiendo, fueron los Reyes que agora diré: Montezuma, gran señor de
-Méjico, é Cacamatzin, su sobrino de Montezuma, que tambien fué gran
-señor de Tezcuco, é á Coadlabaca, que ansimismo era señor de Iztapalapa
-y de otros pueblos, y al señor de Tacuba é al señor de Cuyoacan, é
-á otro gran cacique de dos provincias que se decian Tulapa, junto á
-Matalcingo.
-
-Este que dicho tengo, decian que era hijo de una su hermana de
-Montezuma, y muy propincuo heredero de Méjico; y el postrer Rey fué
-Guatemuz, el que nos dió guerra é defendia la ciudad cuando la ganamos
-á ella y á sus provincias; y estos siete grandes caciques son los que
-el marqués traia en sus reposteros y blasones por armas, porque de
-otros Reyes yo no me acuerdo que se hubiesen preso que fuesen Reyes,
-como dicho tengo en el capítulo que dello habla; pasaré adelante, y
-diré su proporcion y condicion de Cortés.
-
-Fué de buena estatura y cuerpo y bien proporcionado y membrudo, y
-la color de la cara tiraba algo á cenicienta, é no muy alegre; y si
-tuviera el rostro más largo, mejor le pareciera; los ojos en el mirar
-amorosos, y por otra graves; las barbas tenia algo prietas y pocas y
-rasas, y el cabello que en aquel tiempo se usaba era de la misma manera
-que las barbas, y tenia el pecho alto y la espalda de buena manera, y
-era cenceño y de poca barriga y algo estevado, y las piernas y muslos
-bien sacados, y era buen jinete y diestro de todas armas, ansí á pié
-como á caballo, y sabia muy bien menearlas, y sobre todo, corazon y
-ánimo, que es lo que hace al caso.
-
-Oí decir que cuando mancebo, en la isla Española fué algo travieso
-sobre mujeres, é que se acuchillaba algunas veces con hombres
-esforzados y diestros, y siempre salió con vitoria; y tenia una señal
-de cuchillada cerca de un bezo debajo, que si miraban bien en ello, se
-le parecia, mas cubríanselo las barbas; la cual señal le dieron cuando
-andaba en aquellas quistiones.
-
-En todo lo que mostraba, ansí en su presencia y meneo como en pláticas
-y conversacion, y en comer y en el vestir, en todo daba señales de gran
-señor.
-
-Los vestidos que se ponia eran segun el tiempo y usanza, y no se
-le daba nada de no traer muchas sedas ni damascos ni rasos, sino
-llanamente y muy pulido; ni tampoco traia cadenas grandes de oro,
-salvo una cadenita de oro de primera hechura, con un joyel con la
-imágen de nuestra Señora la vírgen Santa María, con su Hijo precioso en
-los brazos, y con un letrero en latin en lo que era de nuestra Señora,
-y de la otra parte del joyel el señor San Juan Bautista con otro
-letrero; y tambien traia en el dedo un anillo muy rico con un diamante;
-y en la gorra, que entónces se usaba de terciopelo, traia una medalla,
-y no me acuerdo el rostro que en la medalla traia figurado la letra
-dél; mas despues, el tiempo andando, siempre traia gorra de paño sin
-medalla.
-
-Servíase ricamente, como gran señor, con dos maestresalas y mayordomos
-y muchos pajes, y todo el servicio de su casa muy cumplido, é grandes
-vajillas de plata y de oro.
-
-Comia á medio dia bien, y bebia una buena taza de vino aguado, que
-cabria un cuartillo, y tambien cenaba, y no era nada regalado ni se le
-daba nada por comer manjares delicados ni costosos, salvo cuando veia
-que habia necesidad que se gastase ó los hubiese menester.
-
-Era muy afable con todos nuestros capitanes y compañeros, especial con
-los que pasamos con él de la isla de Cuba la primera vez; y era latino,
-y oí decir que era bachiller en leyes, y cuando hablaba con letrados y
-hombres latinos, respondia á lo que le decian en latin.
-
-Era algo poeta, hacia coplas en metros y en prosa; y en lo que
-platicaba lo decia muy apacible y con muy buena retórica, y rezaba por
-las mañanas en unas horas, é oia Misa con devocion; tenia por su muy
-abogada á la Vírgen María nuestra Señora, la cual todo fiel cristiano
-la debemos tener por nuestra intercesora y abogada; y tambien tenia
-á señor San Pedro, Santiago, y al señor San Juan Bautista, y era
-limosnero.
-
-Cuando juraba decia: «En mi conciencia;» y cuando se enojaba con algun
-soldado de los nuestros sus amigos le decia: «¡Oh, mal pese á vos!» Y
-cuando estaba muy enojado se le hinchaba una vena de la garganta y otra
-de la frente, y aun algunas veces, de muy enojado, arrojaba una manta,
-y no decia palabra fea ni injuriosa á ningun capitan ni soldado; y era
-muy sufrido, porque soldados hubo desconsiderados que decian palabras
-muy descomedidas, y no les respondia cosa muy sobrada ni mala; y aunque
-habia materia para ello, lo más que les decia era:
-
-—«Callad, ó idos con Dios, y de aquí adelante tened más miramiento en
-lo que dijéredes, porque os costará caro por ello, é os haré castigar.»
-
-Era muy porfiado, en especial en cosas de la guerra, que, por más
-consejo y palabras que le deciamos sobre cosas desconsideradas de
-combates que nos mandaba dar cuando rodeamos los pueblos grandes de la
-laguna, y en los peñoles que agora llaman del Marqués, le dijimos que
-no subiésemos arriba en unas fuerzas y peñoles, sino que les tuviésemos
-cercados, por causa de las muchas galgas que dende lo alto de la
-fortaleza venian derriscando, que nos echaban, porque era imposible
-defendernos del golpe é ímpetu con que venian, y era aventurarnos todos
-á morir, porque no bastaria esfuerzo ni consejo ni cordura; y todavía
-porfió contra todos nosotros, y hubimos de comenzar á subir, y corrimos
-harto peligro, y murieron diez ó doce soldados, y todos los más salimos
-descalabrados y heridos, sin hacer cosa que de contar sea hasta que
-mudamos otro consejo.
-
-Y demas desto, en el camino que fuimos á las Higueras ó á lo de
-Cristóbal de Olí cuando se alzó con la armada, yo le dije muchas veces
-que fuésemos por las sierras, y porfió que mejor era por la costa; y
-tampoco acertó, porque si fuéramos por donde yo decia, era toda la
-tierra poblada.
-
-Y para que bien la entienda quien lo ha andado, es de Guacacualco,
-camino derecho de Chiapa, y de Chiapa á Guatimala, y de Guatimala á
-Naco, que es adonde en aquella sazon estaba el Cristóbal de Olí.
-
-Dejemos esta plática, y diré que cuando luego venimos con nuestra
-armada á la Villa-Rica y comenzamos á hacer la fortaleza, el primero
-que cavó y sacó tierra en los cimientos fué Cortés, y siempre en las
-batallas le vi que entraba en ellas juntamente con nosotros.
-
-Comenzaré á decir en las batallas de Tabasco, que él fué por capitan de
-los de á caballo y peleó muy bien.
-
-Vamos á la Villa-Rica, ya he dicho acerca de lo de la fortaleza.
-
-Pues en dar, como dimos, con trece navíos al través por consejo de
-nuestros valerosos capitanes y fuertes soldados, y no como lo dice
-Gómora.
-
-Pues en las guerras de Tlascala, en tres batallas se mostró muy
-esforzado capitan.
-
-Y en la entrada de Méjico con cuatrocientos soldados, cosa es de pensar
-en ello, y más tener atrevimiento de prender al gran Montezuma dentro
-de sus palacios, teniendo tan grandes números de guerreros, y tambien
-digo que lo prendimos por consejo de nuestros capitanes y de todos los
-más soldados.
-
-Y otra cosa, que no es de olvidar de la memoria, el quemar delante de
-sus palacios á capitanes del Montezuma porque fueron en la muerte de
-un nuestro capitan que se decia Juan de Escalante, y de otros siete
-soldados; de los cuales capitanes indios no me acuerdo sus nombres;
-poco va en ello, que no hace á nuestro caso.
-
-Y tambien qué atrevimiento y osadía fué que con dádivas y joyas de oro,
-y por buenas mañas y ardides de guerra que se dió contra Pánfilo de
-Narvaez, capitan de Diego Velazquez, que traia sobre mil y trescientos
-soldados, contados en ellos hombres de mar, y traia noventa de á
-caballo y otros tantos ballesteros, y ochenta espingarderos, que ansí
-se llamaban; y nosotros con ducientos y sesenta y seis compañeros, sin
-caballos ni escopetas ni ballestas, sino solamente nuestras picas y
-espadas y puñales y rodelas, los desbaratamos, y prendimos á Narvaez.
-
-Pasemos adelante, y quiero decir que cuando entramos otra vez en
-Méjico al socorro de Pedro de Albarado, y ántes que saliésemos huyendo
-cuando subimos al cu de Huichilóbos, vi que se mostró muy varon, puesto
-que no nos aprovecharon nada sus valentías ni las nuestras.
-
-Pues en la derrota y muy nombrada guerra de Obtumba, cuando nos estaban
-esperando toda la flor y valientes guerreros mejicanos y todos sus
-sujetos para nos matar allí.
-
-Tambien se mostró muy esforzado cuando dió un encuentro al capitan y
-alférez de Guatemuz, que le hizo abatir sus banderas y perder el gran
-brio de su valeroso pelear de todos sus escuadrones, con tanto esfuerzo
-como peleaban, y despues de Dios, nuestros esforzados capitanes que le
-ayudaban, que fué Pedro de Albarado é Gonzalo de Sandoval, y Cristóbal
-de Olí y Diego de Ordás, é Gonzalo Dominguez y un Láres é Andrés de
-Tapia, y otros esforzados soldados que aquí no nombro, de los que no
-teniamos caballos y de los de Narvaez, tambien ayudaron muy bien; y
-quien luego mató al capitan del estandarte fué un Juan de Salamanca,
-natural de Ontiveros, y le quitó un rico penacho, y se le dió á Cortés.
-
-Pasemos adelante, y diré que tambien se halló Cortés juntamente con
-nosotros en una batalla bien peligrosa en lo de Iztapalapa, y lo hizo
-como buen capitan.
-
-Y en lo de Suchimileco, cuando le derribaron los escuadrones mejicanos
-del caballo, y le ayudaron ciertos tlascaltecas nuestros amigos, y
-sobre todos un nuestro esforzado soldado que se decia Cristóbal de
-Olea, natural de Castilla la Vieja (tengan atencion á esto que diré),
-que uno era Cristóbal de Olí, que fué maestre de campo, y otro es
-Cristóbal de Olea; y esto declaro aquí porque no arguyan sobre ello y
-no digan que voy errado.
-
-Tambien se mostró Cortés muy como esforzado cuando sobre Méjico
-estábamos, y en una calzadilla le desbarataron los mejicanos, y le
-llevaron á sacrificar sesenta y dos soldados, y á Cortés le tenian
-engarrafado para le llevar á sacrificar, y le habian herido en una
-pierna, y quiso Dios que por su buen esfuerzo y pelear, y porque le
-socorrió el mismo Cristóbal de Olea, que fué el que la otra vez en
-Suchimileco le libró de los mejicanos y le ayudó á cabalgar, y salvó
-á Cortés la vida, y el esforzado Olea quedó allí muerto con los demas
-que dicho tengo; y ahora que lo estoy escribiendo se me representa la
-manera y proporcion de la persona del Cristóbal de Olea y de su gran
-esfuerzo, y aun se me pone tristeza por ser de mi tierra y deudo de mis
-deudos.
-
-No quiero decir otras muchas proezas y valentías que hizo nuestro
-marqués del Valle, porque son tantas y de tal manera, que no acabaré
-tan presto de las relatar, y volveré á decir de su condicion, y que
-era muy aficionado á juegos de naipes é dados, y cuando jugaba era muy
-afable en el juego, y decia ciertos remoquetes que suelen decir los que
-juegan á los dados.
-
-Era muy cuidadoso en todas las conquistas que hicimos, y muchas noches
-rondaba y andaba requiriendo las velas, y entraba en los ranchos y
-aposentos de nuestros soldados, y al que hallaba sin armas ó estaba
-descalzo los alpargates le reprendia y le decia que á la oveja ruin le
-pesaba la lana, y le reprendia con palabras agras.
-
-Cuando fuimos á las Higueras vi que habia tomado una maña ó condicion
-que no solia tener en las guerras pasadas, que cuando comia, si no
-dormia un sueño, se le revolvia el estómago y rebosaba y estaba malo, y
-por escusar este mal cuando íbamos camino, le ponian debajo de un árbol
-ó otra sombra, una alfombra que llevaban á mano para aquel efeto, ó una
-capa, y aunque más sol hiciese ó lloviese, no dejaba de dormir un poco,
-y luego caminar.
-
-Y tambien vi que cuando estábamos en las guerras de la Nueva-España
-era cenceño y de poca barriga, y despues que volvimos de las Higueras
-engordó mucho y de gran barriga.
-
-Y tambien vi que se paraba la barba prieta, siendo de ántes que
-blanqueaba.
-
-Tambien quiero decir que solia ser muy franco cuando estaba en la
-Nueva-España y la primera vez que fué á Castilla, y cuando volvió la
-segunda vez, en el año de 1540, le tenian por escaso, y le puso pleito
-un su criado que se decia Ulloa, hermano de otro que mataron, que no le
-pagaba su servicio; y tambien, si bien se quiere considerar y miramos
-en ello, despues que ganamos la Nueva-España siempre tuvo trabajos, y
-gastó muchos pesos de oro en las armadas que hizo; en la California
-ni ida de las Higueras tuvo ventura, ni en otras cosas desque acabó
-de conquistar la tierra, quizás para que la tuviese en el cielo; é yo
-lo creo ansí, que era buen caballero y muy devoto de la Vírgen y del
-Apóstol San Pedro y de otros Santos.
-
-Dios le perdone sus pecados, y á mí tambien, y me dé buen acabamiento,
-que importa más que las conquistas y vitorias que hubimos de los indios.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCV.
-
-DE LOS VALEROSOS CAPITANES Y FUERTES SOLDADOS QUE PASAMOS DENDE LA ISLA
-DE CUBA CON EL VENTUROSO Y MUY ANIMOSO CAPITAN DON HERNANDO CORTÉS, QUE
-DESPUES DE GANADO MÉJICO FUÉ MARQUÉS DEL VALLE Y TUVO OTROS DITADOS.
-
-
-Primeramente; el mismo marqués D. Hernando Cortés murió junto á
-Sevilla, en una villa que se dice Castilleja de la Cuesta.
-
-Y pasó don Pedro de Albarado, que despues de ganado Méjico fué
-comendador de Santiago y Adelantado y gobernador de Guatimala y
-Honduras y Chiapa; murió en lo de Xalisco yendo que fué á socorrer un
-ejército de españoles que estaba sobre el peñol de Cochitlan, segun lo
-he dicho y declarado en el capítulo que dello habla.
-
-Y pasó Gonzalo de Sandoval, que fué capitan muy preeminente y alguacil
-mayor, y fué gobernador cierto tiempo en la Nueva-España cuando Alonso
-de Estrada gobernaba. Tuvo dél grande noticia, y de sus heróicos
-hechos, su majestad, y murió en la villa de Pálos yendo que iba con don
-Hernando Cortés á besar los piés á su majestad.
-
-Y pasó un Cristóbal de Olí, esforzado capitan y maestre de campo que
-fué en las guerras de Méjico, y murió en lo de Naco degollado por
-justicia, porque se alzó con una armada que le habia dado Cortés.
-
-Estos tres capitanes que dicho tengo, fueron muy loados y alabados
-delante de su majestad cuando Cortés fué á la córte, porque dijo al
-Emperador nuestro señor que tuvo en su ejército, cuando conquistó á
-Méjico y Nueva-España, tres capitanes que podian ser tenidos en tanta
-estima como los muy afamados que hubo en el mundo. El primero que
-dijo fué D. Pedro de Albarado, que, demas de ser esforzado, tenia
-gracia en su persona y parecer para hacer gente de guerra; y dijo por
-el Cristóbal de Olí que era un Héctor en el esfuerzo para combatir
-persona por persona, y que si como era esforzado tuviera consejo,
-fuera muy más tenido en el esfuerzo que suelen decir de Héctor, mas
-habia de ser mandado; y dijo por el Gonzalo de Sandoval que era tan
-valeroso y esforzado capitan y de buenos consejos, que podia ser uno
-de los buenos coroneles que ha habido en España, y que en todo era tan
-bastante, que osara decir y hacer.
-
-Y tambien dijo Cortés que tuvo muy buenos y valerosos soldados, y que
-peleábamos con muy gran esfuerzo; y lo que sobre este caso propone
-Bernal Diaz del Castillo es, que si esto que ahora dice Cortés,
-escribiera la primera vez que hizo relacion á su majestad de las cosas
-de la Nueva-España, bueno fuera; mas en aquel tiempo que escribió á
-su majestad, toda la honra y prez de nuestras conquistas se daba á sí
-mismo, y no hacia relacion de cómo se llamaban los capitanes y fuertes
-soldados, ni de nuestros heróicos hechos; sino escribia á su majestad:
-«Esto hice, esto otro mandé hacer á uno de mis capitanes;» é quedábamos
-en blanco hasta ya á la postre, que no podia ser ménos de nombrarnos.
-
-Volvamos á nuestra relacion: pasó otro muy buen capitan y bien animoso,
-que se decia Juan Velazquez de Leon, murió en las puentes.
-
-Pasó D. Francisco de Montejo, que despues de ganado Méjico fué
-Adelantado de Yucatan, murió en Castilla.
-
-Y pasó Luis Marin, capitan que fué en lo de Méjico, persona preeminente
-y bien esforzado, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Pedro de Ircio, era ardid de corazon y de mediana estatura
-é pasicorto, é hablaba mucho que habia hecho y acontecido en Castilla
-por su persona, y lo que viamos é conociamos dél no era para nada,
-y llamábamosle que era otro Agrajes, sin obras; fué cierto tiempo
-capitan en la calzada de Tepeaquilla en el real de Sandoval.
-
-Y pasó otro buen capitan que se decia Andrés de Tapia, fué muy
-esforzado, murió en Méjico de su muerte.
-
-Pasó un Juan de Escalante, capitan que fué en la Villa-Rica cuando
-fuimos sobre Méjico, murió en poder de indios en la batalla que
-nombramos de Almería, que son unos pueblos que están entre Tucapan y
-Cempoal; tambien mataron en su compañía siete soldados que ya no se
-me acuerdan sus nombres, y le mataron el caballo: este fué el primer
-desman que tuvimos en la Nueva-España.
-
-Y tambien pasó un Alonso de Ávila, fué capitan y el primer contador
-puesto por Cortés que hubo en la Nueva-España; persona muy esforzada,
-fué algo amigo de ruidos, y don Hernando Cortés, conociendo su
-inclinacion, porque no hubiese zizañas, procuró de lo enviar por
-procurador de la isla Española, do residia la audiencia Real y los
-frailes jerónimos que estaban por gobernadores, y cuando le envió le
-dió buenas barras y joyas de oro por contentalle.
-
-Pasemos adelante: pasó un Francisco de Lugo, capitan que fué en algunas
-entradas, hombre bien esforzado; fué hijo bastardo de un caballero de
-Medina del Campo que se decia Álvaro de Lugo el viejo, señor de unas
-villas que están cabe Medina del Campo, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Andrés de Monjaraz, capitan que fué cierto tiempo en lo de
-Méjico; estaba muy malo de bubas y dolores que le impedian harto
-para la guerra; murió de su muerte, y pasó un su hermano que se decia
-Gregorio de Monjaraz, buen soldado, ensordeció estando en la guerra de
-Méjico, murió de su muerte.
-
-Y pasó Diego de Ordás, capitan que fué en la primera vez que fuimos
-sobre Méjico, y despues de ganada la Nueva-España fué comendador de
-Santiago y fué al rio de Marañon por gobernador, donde murió.
-
-Y pasaron cuatro hermanos de don Pedro de Albarado, que se decian
-Jorge de Albarado, fué capitan cierto tiempo en lo de Méjico y en la
-provincia de Guatimala, murió en Madrid en el año de 1540; y el otro
-su hermano se decia Gomez de Albarado, murió en el Perú; y el otro se
-llamaba Gonzalo de Albarado; Juan de Albarado era bastardo, murió en la
-mar yendo que iba á la isla de Cuba á comprar caballos.
-
-Pasó Juan Jaramillo, capitan que fué de un bergantin cuando estábamos
-sobre Méjico, y este es el que casó con doña Marina la lengua; fué
-persona preeminente, murió de su muerte.
-
-Pasó un Cristóbal Flores, hombre de valía, murió en lo de Xalisco,
-yendo que fué con Nuño de Guzman.
-
-Y pasó un Cristóbal Martin de Gamboa, caballerizo que fué de Cortés,
-murió de su muerte.
-
-Pasó un Caicedo, fué hombre rico, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Francisco de Saucedo, natural de Medina de Rioseco, y
-porque era muy pulido le llamábamos el Galan; decian que habia sido
-maestresala del almirante de Castilla, murió en las puentes.
-
-Pasó un Gonzalo Dominguez, muy esforzado y gran ginete, y murió en
-poder de indios.
-
-Y pasó un Francisco de Morla, muy esforzado soldado y buen ginete,
-natural de Jerez, murió en las puentes.
-
-Tambien pasó otro buen soldado que se decia Fulano de Mora, natural
-de Ciudad-Rodrigo, murió en los peñoles que están en la provincia de
-Guatimala.
-
-Y pasó un Francisco de Bonal, persona de valía, natural de Salamanca,
-murió de su muerte.
-
-Pasó un Fulano de Láres, bien esforzado y buen ginete, murió en las
-puentes.
-
-Pasó otro Láres, ballestero, tambien murió en las puentes.
-
-Pasó un Simon de Cuenca, que fué mayordomo de Cortés, matáronlo indios
-en lo de Xacalango; tambien murieron en su compañía otros diez soldados
-que no se me acuerdan sus nombres.
-
-Y tambien pasó un Francisco de Medina, natural de Aracena, fué capitan
-en una entrada, murió en lo de Xicalango en poder de los indios;
-tambien murieron en su compañía otros quince soldados que tampoco me
-acuerdo sus nombres.
-
-Y tambien pasó un Maldonado, que le llamábamos el Ancho, natural de
-Salamanca, persona preeminente, y habia sido capitan de entradas, murió
-de su muerte.
-
-Y pasaron dos hermanos que se decian Francisco Álvarez Chico y Juan
-Álvarez Chico, naturales de Fregenal; el Francisco Álvarez era hombre
-de negocios y estaba doliente, y murió en la isla de Santo Domingo; el
-Juan Álvarez murió en lo de Colima, en poder de indios.
-
-Y pasó un Francisco de Terrazas, mayordomo que fué de Cortés, persona
-preeminente, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Cristóbal del Corral, el primer alférez que tuvimos en lo de
-Méjico, persona bien esforzada, fuese á Castilla y allá murió.
-
-Pasó un Antonio de Villa-Real, marido que fué de Isabel de Ojeda, que
-despues se mudó el nombre de Villa-Real y dijo que se decia Antonio
-Serrano de Cardona, murió de su muerte.
-
-Pasó un Francisco Rodriguez Magarino, persona preeminente, murió de su
-muerte.
-
-Y Francisco Flores pasó ansimismo, que fué vecino de Guaxaca, persona
-muy noble, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Alonso de Grado, y era hombre más por entender en negocios
-que guerra, y este, con importunaciones que tuvo con Cortés, le casó
-con doña Isabel, hija de Montezuma, murió de su muerte.
-
-Pasaron cuatro soldados que tenian por sobrenombres Solíses: el uno,
-que era hombre anciano, murió en las puentes, y el otro se decia Solís,
-y porque era travieso le llamábamos Casquete, murió de su muerte en
-Guatimala; el otro se decia Pedro de Solís Tras-de-la-puerta, porque
-estaba siempre en su casa tras de la puerta mirando los que pasaban por
-la calle, y él no podia ser visto; fué yerno de Orduña el viejo, vecino
-de la Puebla, y murió de su muerte; y el otro Solís se decia el de la
-Huerta, y nosotros le llamábamos Sayo de seda, porque se preciaba mucho
-de traer sayo de seda, y murió de su muerte.
-
-É pasó un esforzado soldado que se decia Benitez, murió en las puentes.
-
-É pasó otro muy esforzado soldado que se decia Juan Ruano, murió en las
-puentes:
-
-Y pasó Bernardino Vazquez de Tapia, persona muy preeminente y rico,
-murió de su muerte.
-
-É pasó un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea,
-natural de tierra de Medina del Campo, y bien se puede decir que,
-despues de Dios, por este salvó la vida Cortés la primera vez en lo de
-Suchimileco, cuando se vió Cortés en gran aprieto, que le derribaron
-los indios mejicanos del caballo, que se decia el Romo, y este Olea
-llegó de los primeros á socorrerle, é hizo tales cosas por su persona,
-que tuvo lugar Cortés de cabalgar en el caballo, y luego le socorrimos
-ciertos soldados que en aquel tiempo llegamos, y el Olea quedó mal
-herido; y la postrera vez que le socorrió este Olea, cuando en Méjico
-en la calzadilla le desbarataron los mejicanos y le mataron sesenta
-y dos soldados, y á Cortés le tenia ya engarrafado un escuadron de
-mejicanos para le llevar á sacrificar, y le habian dado una cuchillada
-en una pierna, y el buen Olea con su ánimo tan esforzado peleó tan
-bravosamente que se le quitó, y allí perdió la vida este esforzado
-varon; que ahora que lo estoy escribiendo se me enternece el corazon,
-é me parece que ahora le veo y se me representa su presencia y grande
-ánimo como muchas veces nos ayudaba á pelear; y de aquella derrota
-escribió Cortés á su majestad que no fueron sino veinte y ocho los que
-murieron, y como he dicho, fueron sesenta y dos.
-
-Y para que bien se entienda esto que escribo del Olea, y no digan
-algunas personas que salgo de la órden de lo que pasó, sepan que el
-uno es Cristóbal de Olea, natural de Castilla la Vieja, y este que he
-dicho; y otro fué Cristóbal de Olí, que fué maese de campo, natural que
-fué de Úbeda ó de Linares, porque estos dos capitanes casi que tienen
-un nombre.
-
-Volvamos á nuestro cuento: que tambien pasó con nosotros un buen
-soldado que tenia una mano ménos, que se la cortaron en Castilla por
-justicia, murió en poder de indios.
-
-Pasó otro soldado que se decia Tuvilla, que cojeaba de una pierna, que
-decia él que se habia hallado en la del Garellano con el Gran Capitan,
-murió en poder de indios.
-
-Pasaron dos hermanos que se decian Gonzalo Lopez de Jimena y Juan Lopez
-de Jimena; el Gonzalo Lopez murió en poder de indios, y el Juan Lopez
-fué alcalde mayor en la Veracruz y murió de su muerte.
-
-Y pasó un Juan de Cuellar, buen ginete; este casó primera vez con una
-hija del señor de Tezcuco, la cual se decia doña Ana y era hermosa,
-murió de su muerte; y pasó otro Fulano que se decia Cuellar, deudo de
-Francisco Verdugo, vecino de Méjico, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Santos Hernandez, hombre anciano, natural de Soria, que por
-sobrenombre le llamábamos el Buen Viejo, ginete batidor, murió de su
-muerte.
-
-Y pasó un Pedro Moreno Medrano, vecino que fué de la Veracruz, y muchas
-veces fué en ella alcalde ordinario, y era recto en hacer justicia, y
-despues fué á vivir á la Puebla; fué hombre que sirvió muy bien á su
-majestad, ansí de soldado como de hacer justicia, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Juan de Limpias Carvajal, buen soldado, capitan que fué de
-bergantines, y ensordeció estando en la guerra, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Melchor de Gálvez, vecino que fué de Guaxaca, murió de su
-muerte.
-
-Y pasó un Ramon Lopez, que despues de ganado Méjico se le quebró un
-ojo, persona preeminente, murió en Guaxaca.
-
-Pasó un Villandrando, que decian que era deudo del conde de Ribadeo,
-persona preeminente, murió de su muerte.
-
-Pasó un Osorio, natural de Castilla la Vieja, buen soldado y persona de
-mucha cuenta, murió en la Veracruz.
-
-Pasó un Rodrigo de Castañeda, fué naguatato y buen soldado, murió en
-Castilla.
-
-Pasó un Fulano de Pilar, fué buena lengua, murió en lo de Cuyoacan
-cuando fué con Nuño de Guzman.
-
-Pasó otro soldado que se dice Granado, vive en Méjico.
-
-Pasó un Martin Lopez, fué un muy buen soldado, este fué el maestre de
-hacer los trece bergantines, que fué harta ayuda para ganar á Méjico, y
-de soldado sirvió bien á su majestad, vive en Méjico.
-
-Pasó un Juan de Nájara, buen soldado y ballestero, sirvió bien en la
-guerra.
-
-Y pasó un Ojeda, vecino de los zapotecas, y quebráronle un ojo en lo
-de Méjico.
-
-Pasó un Fulano de la Serna, que tuvo unas minas de plata, tenia una
-cuchillada por la cara, que le dieron en la guerra, no me acuerdo qué
-se hizo dél.
-
-Y pasó un Alonso Hernandez Puertocarrero, primo del conde de Medellin,
-caballero preeminente, y este fué á Castilla la primera vez que
-enviamos presentes á su majestad, y en su compañía fué D. Francisco
-de Montejo ántes que fuese Adelantado, y llevaron mucho oro en granos
-sacado de las minas, y joyas de diversas hechuras, y el sol de oro y
-la luna de plata. Y segun pareció, el Obispo de Búrgos, que se decia
-D. Juan Rodriguez de Fonseca, Arzobispo de Rosano, mandó prender al
-Alonso Hernandez Puertocarrero porque decia al mismo Obispo que queria
-ir á Flandes con el presente ante su majestad, y porque procuraba por
-las cosas de Cortés, y tuvo achaque el Obispo para le prender porque le
-acusaron al Puertocarrero que habia traido á la isla de Cuba una mujer
-casada, y en Castilla murió; y puesto que era uno de los principales
-compañeros que con nosotros pasaron se me olvidaba de poner en esta
-cuenta, hasta que me acordé dél.
-
-Y tambien pasó otro muy buen soldado que se decia Alonso Luis ó Juan
-Luis, y era muy alto de cuerpo y le deciamos por sobrenombre el Niño,
-murió en poder de indios.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Hernando Burgueño, natural de
-Aranda de Duero, murió de su muerte.
-
-É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Monroy, é porque
-se decia que era hijo de un comendador de Santisteban, porque no le
-conociesen se llamaba Salamanca, murió en poder de indios.
-
-Y vamos adelante, que tambien pasó un Fulano de Villalóbos, natural de
-Santa Olalla, que se fué á Castilla rico.
-
-Y pasó un Tirado de la Puebla, era hombre de negocios, murió de su
-muerte.
-
-Y pasó un Juan del Rio, fué á Castilla.
-
-Y pasó un Juan Rico de Alanis, buen soldado, murió en poder de indios.
-
-Y pasó un Gonzalo Hernandez de Alanis, bien esforzado soldado.
-
-Pasó un Juan Rico de Alanis, murió de su muerte.
-
-É pasó un Fulano Navarrete, vecino que fué de Pánuco, murió de su
-muerte.
-
-Pasó un Francisco Martin de Vendabal, vivo le llevaron los indios á
-sacrificar, y ansimismo á otro su compañero que se decia Pedro Gallego,
-y desto echamos mucha culpa á Cortés, porque quiso echar una celada
-á unos escuadrones mejicanos, y los mejicanos se la echaran al mismo
-Cortés y le arrebataron los dos soldados, y los llevaron á sacrificar
-delante de sus ojos, que no se pudieron valer.
-
-Y pasaron tres soldados que se decian Trujillos, el uno natural de
-Trujillo, y era muy esforzado y murió en poder de indios; y el otro,
-natural de Güelva, tambien fué de mucho ánimo, murió en poder de
-indios, y el otro era natural de Leon, tambien murió en poder de indios.
-
-Y pasó un soldado que se decia Juan Flamenco, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Francisco del Barco, natural del Barco de Ávila, capitan que
-fué en la Cholulteca, murió de su muerte.
-
-Pasó un Juan Perez, que mató á su mujer, que se decia la hija de la
-Vaquera, murió de su muerte.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Nájera el Corcovado, extremado
-hombre por su persona, murió en Colima ó en Zacatula.
-
-É pasó otro buen soldado que se decia Madrid el Corcovado, murió en
-Colima ó Zacatula.
-
-Y pasó otro soldado que se decia Juan de Inhiesta, fué ballestero,
-murió de su muerte.
-
-Y pasó un Fulano de Alamilla, vecino que fué de Pánuco, buen
-ballestero, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Fulano Moron, gran músico, vecino de Colima ó Zacatula, murió
-de su muerte.
-
-Pasó un Fulano de Varela, buen soldado, vecino que fué de Colima ó
-Zacatula, murió de su muerte.
-
-Pasó un Fulano de Valladolid, vecino de Colima ó Zacatula, murió en
-poder de indios.
-
-É pasó un Fulano de Villafuerte, persona de valía, que casó con una
-deuda de la mujer que primero tuvo Hernando Cortés, y era vecino de
-Zacatula ó de Colima, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Fulano Gutierrez, vecino de Colima ó Zacatula, murieron de su
-muerte.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Valladolid el Gordo, murió en
-poder de indios.
-
-Y pasó un Pacheco, vecino que fué de Méjico, persona preeminente, murió
-de su muerte.
-
-Y pasó un Hernando de Lerma ó de Lema, hombre anciano, que fué capitan,
-murió de su muerte.
-
-Pasó un Fulano Suarez el Viejo, que mató á su mujer con una piedra de
-moler maíz, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Fulano de Angulo é un Francisco Gutierrez y otro mancebo que
-se decia Santa-Clara, vecinos que fueron de la Habana, que murieron en
-poder de indios.
-
-Y pasó un Garci-Caro, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte.
-
-Y pasó un mancebo que se decia Larios, vecino que fué de Méjico, murió
-de su muerte, que tuvo pleito sobre sus indios.
-
-Pasó un Juan Gomez, vecino que fué de Guatimala, fué rico á Castilla.
-
-Y pasaron dos hermanos que se decian los Jimenez, naturales que fueron
-de Linguijuela de Estremadura; el uno murió en poder de indios, el otro
-de su muerte.
-
-Y pasaron dos hermanos que se decian los Florines, murieron en poder de
-indios.
-
-Y pasó un Francisco Gonzalez de Nájera é un su hijo que se decia Pero
-Gonzalez de Nájera, y dos sobrinos del Francisco Gonzalez que se decian
-los Ramirez; el Francisco Gonzalez murió en los peñoles que están en la
-provincia de Guatimala, y los sobrinos en las puentes de Méjico.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Amaya, vecino que fué de Guaxaca,
-murió de su muerte.
-
-Y pasaron dos hermanos que se decian Carmonas, naturales de Jerez,
-murieron de sus muertes.
-
-Y pasaron otros dos hermanos que se decian los Vargas, naturales de
-Sevilla; el uno murió en poder de indios, y el otro de su muerte.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Polanco, natural de Ávila, vecino
-que fué de Guatimala, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Hernan Lopez de Ávila, tenedor que fué de los bienes de los
-difuntos, fué rico á Castilla.
-
-Y pasó un Juan de Aragon, vecino de Guatimala, murió de su muerte.
-
-Y pasó un Fulano de Cieza, que tiraba bien una barra, murió en poder de
-indios.
-
-Pasó un Santisteban, viejo, ballestero, vecino de Chiapa, murió de su
-muerte.
-
-Pasó un Bartolomé Pardo, murió en poder de indios; pasó un Bernardino
-de Coria, vecino que fué de Chiapa, padre de uno que se decia Centena,
-murió de su muerte.
-
-Y pasó un Pedro Escudero y un Juan Cermeño, y otro su hermano que se
-llamaba como él, buenos soldados; al Pedro Escudero y á Juan Cermeño
-mandó Cortés ahorcar porque se alzaban con un navío para ir á la
-isla de Cuba á dar mando á Diego Velazquez, de cuando enviamos los
-embajadores, oro y plata á su majestad, para que los saliese á tomar en
-la Habana, y quien lo descubrió fué el Bernardino de Coria, y murieron
-ahorcados.
-
-Y pasó un Gonzalo de Umbría, piloto, muy buen soldado; á este tambien
-mandó Cortés cortar los dedos de los piés porque se iba por piloto con
-los demas, y fuese á Castilla á quejar ante su majestad, y le fué muy
-contrario á Cortés, y su majestad le mandó dar su Real cédula para que
-en la Nueva-España le diesen mil pesos de oro cada año de renta en
-pueblos de indios, y nunca volvió de Castilla, porque temió á Cortés.
-
-Y pasó un Rodrigo Rangel, que fué persona preeminente, y estaba muy
-tullido de bubas, nunca fué á la guerra para que dél se haga memoria, y
-de dolores murió.
-
-Y pasó un Francisco de Orozco, que tambien estaba malo de bubas y muy
-doliente, y habia sido soldado en Italia, que estuvo ciertos dias por
-capitan en lo de Tepeaca entre tanto que estuvimos en la guerra de
-Méjico, no sé qué se hizo ni dónde murió.
-
-Y pasó un soldado que se decia Mesa, y habia sido artillero en Italia,
-y ansí lo fué en la Nueva-España, y murió ahogado en un rio despues de
-ganado Méjico.
-
-Y pasó otro muy esforzado soldado que se decia Fulano Arbolanche,
-natural de Castilla la Vieja, murió en poder de indios.
-
-Y pasó otro soldado que se decia Luis Velazquez, natural de Arévalo,
-murió en las Higueras cuando fuimos con Cortés.
-
-Y pasó un Martin García, valenciano, buen soldado, murió en lo de
-Higueras.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Barrientos; este se
-fué dende Tuztepeque á se acoger entre los indios de Chinanta cuando
-se alzó Méjico, y en lo de Tuztepeque murieron sesenta y seis soldados
-y cinco mujeres de Castilla de los de Narvaez y de los nuestros, que
-mataron los mejicanos que estaban en guarnicion en aquella provincia.
-
-Y pasó un Almodóvar el viejo é un su hijo que se decia Álvaro de
-Almodóvar, y dos sobrinos que tenian el mesmo sobrenombre de Almodóvar,
-é el un sobrino murió en poder de indios, y el viejo y el Álvaro y el
-sobrino murieron sus muertes.
-
-Y pasaron dos hermanos que se decian los Martinez, naturales de
-Fregenal, buenos hombres por sus personas, murieron en poder de indios.
-
-Y pasó un buen soldado que se decia Juan del Puerto, murió tullido de
-bubas.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Lagos, murió en poder de indios.
-
-Y pasó un fraile de nuestra Señora de la Merced que se decia fray
-Bartolomé de Olmedo, y era teólogo y gran cantor y virtuoso, murió su
-muerte.
-
-Y pasó otro soldado que se decia Sancho de Ávila, natural de las
-Garrovillas; este, segun decian, habia llevado á Castilla de la isla de
-Santo Domingo seis mil pesos de oro en unos borceguíes, que cogió de
-unas minas ricas, y como llegó á Castilla lo jugó y lo gastó, y se vino
-con nosotros, é indios le mataron.
-
-Y pasó un Alonso Hernandez de Palo, ya hombre viejo, y dos sobrinos;
-el uno se decia Alonso Hernandez, buen ballestero, y el otro no se me
-acuerda el nombre, y el Alonso Hernandez murió en poder de indios y los
-demas murieron de sus muertes.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Alonso de la Mesta, natural de
-Sevilla ó del Ajarafe, murió en poder de indios, y los demas murieron
-de sus muertes.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Rabanal, montañés, murió en poder
-de indios.
-
-Pasó otro muy buen hombre por su persona, que se decia Pedro de Guzman,
-é se casó con una valenciana que se decia doña Francisca de Valtierra;
-fuese al Pirú, é hubo fama que murieron helados él y la mujer y un
-caballo y unos negros y otras gentes.
-
-É pasó un buen ballestero que se decia Cristóbal Diaz, natural de
-Colmenar de Arenas, murió de su muerte; é pasó otro soldado que se
-decia Retamales, matáronle indios en lo de Tabasco.
-
-É pasó otro esforzado soldado que se decia Ginés Nortes, murió en lo de
-Yucatan en poder de indios.
-
-Pasó otro muy diestro soldado é bien esforzado, que se decia Luis
-Alonso, é cortaba muy bien con una espada, murió en poder de indios.
-
-É pasó un Alonso Catalan, buen soldado, murió en poder de indios.
-
-É otro soldado que se decia Juan Siciliano, vecino que fué de Méjico,
-murió de su muerte.
-
-É pasó otro buen soldado que se decia Canillas, fué en Italia atambor,
-y tambien en la Nueva-España, murió en poder de indios.
-
-É pasó un Hernandez, secretario que fué de Cortés, natural de Sevilla,
-murió en poder de indios.
-
-Pasó un Juan Diaz, que tenia una gran nube en un ojo, natural de
-Búrgos, que traia á cargo el rescate é vituallas de Cortés, murió en
-poder de indios.
-
-Pasó un Diego de Coria, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte.
-
-Pasó otro buen soldado, mancebo, que se decia Juan Nuñez de Mercado,
-que era natural de Cuellar, otros decian que era natural de Madrigal;
-este soldado cegó de los ojos, vecino que ahora es de la Puebla.
-
-Y pasó otro buen soldado, y el más rico que todos los que pasamos con
-Cortés, que se decia Juan Sedeño, natural de Arévalo, é trujo un navío
-suyo é una yegua é un negro, é tocinos é mucho pan é cazabe, murió de
-su muerte é fué persona preeminente.
-
-É pasó un Fulano de Balnor, vecino que fué de la Trinidad, murió en
-poder de indios.
-
-É pasó un Zaragoza, ya hombre viejo, padre que fué de Zaragoza el
-escribano de Méjico, murió de su muerte.
-
-É pasó un buen soldado que se decia Diego Martin de Ayamonte, murió de
-su muerte.
-
-É pasó otro soldado que se decia Cárdenas, decia él mismo que era nieto
-del comendador mayor don Fulano de Cárdenas, murió en poder de indios.
-
-Y pasó otro soldado que se decia Cárdenas, hombre de la mar, piloto,
-natural de Triana; este fué el que dijo que no habia visto tierra
-adonde hubiese dos Reyes como en la Nueva-España, porque Cortés llevaba
-quinto como Rey, despues de sacado el real quinto, é de pensamiento
-dello cayó malo, é fué á Castilla é dió relacion dello á su majestad,
-é de otras cosas de agravios que le habian hecho, é fué muy contrario
-á Cortés, é su majestad le mandó dar su Real cédula para que le diesen
-indios que rentasen mil pesos; y ansí como vino á Méjico con ella,
-murió de su muerte.
-
-É pasó otro buen soldado que se decia Arguello, natural de Leon, murió
-en poder de los indios.
-
-Y pasó otro soldado que se decia Diego Hernandez, natural de Salces de
-los Gallegos, ayudó á aserrar la madera de los bergantines, é cegó é
-murió de su muerte.
-
-É pasó otro soldado de muchas fuerzas é animoso, que se decia Fulano
-Vazquez, murió en poder de indios.
-
-É pasó otro soldado ballestero que se decia Arroyuelo, decian que era
-natural de Olmedo, murió en poder de indios.
-
-É pasó un Fulano Pizarro, capitan que fué en entradas, decia Cortés que
-era su deudo; en aquel tiempo no habia nombre de Pizarros ni el Pirú
-estaba descubierto, murió en poder de indios.
-
-É pasó un Álvaro Lopez, vecino que fué de la Puebla, murió de su muerte.
-
-É pasó otro soldado que se decia Yañez, natural de Córdoba, y este
-soldado fué con nosotros á las Higueras, y entre tanto que fué se le
-casó la mujer con otro marido, é de que volvimos de aquel viaje no
-quiso tomar á la mujer, murió de su muerte.
-
-É pasó un buen soldado é bien suelto peon que se decia Magallanes,
-portugués, murió en poder de indios.
-
-É pasó otro portugués Platero, murió en poder de indios.
-
-É pasó otro portugués, ya hombre anciano, que se decia Martin de
-Alpedrino, murió de su muerte.
-
-É pasó otro portugués que se decia Juan Álvarez Rubazo, murió de su
-muerte.
-
-É pasó otro muy esforzado portugués que se decia Gonzalo Sanchez, murió
-de su muerte.
-
-É pasó otro portugués, vecino que fué de la Puebla, que se decia
-Gonzalo Rodriguez, persona preeminente, murió de su muerte.
-
-É pasaron otros dos portugueses, vecinos de la Puebla, que se decian
-los Villanuevas, altos de cuerpo, no sé qué se hicieron ó dónde
-murieron.
-
-É pasaron tres soldados que tenian por sobrenombres Fulanos de
-Ávila; el uno que se decia Gaspar de Ávila, fué yerno de Hortigosa,
-el escribano, murió de su muerte; é el otro Ávila se allegaba con el
-capitan Andrés de Tapia, murió en poder de indios; el otro Ávila no me
-acuerdo adónde fué á ser vecino.
-
-É tambien pasaron dos hermanos, hombres ancianos, que se decian los
-Vandadas, decian que eran naturales de tierra de Ávila, murieron en
-poder de indios.
-
-É pasaron otros tres soldados que tenian por sobrenombres Espinosas;
-el uno era vizcaino, é murió en poder de indios; y el otro se decia
-Espinosa de la Bendicion, porque siempre traia por plática con la buena
-bendicion; era muy buena aquella plática, é murió de su muerte; y el
-otro Espinosa era natural de Espinosa de los Monteros, murió en poder
-de indios.
-
-É pasó un Pedro Peton de Toledo, murió de su muerte.
-
-É vino otro buen soldado que se decia Villasinda, natural de Portillo,
-que se metió fraile francisco, murió de su muerte.
-
-É pasaron dos buenos soldados que se decian por sobrenombre San Juan;
-al uno llamábamos San Juan el Entonado, porque era muy presuntuoso,
-murió en poder de indios; y el otro se decia San Juan de Vichilla, era
-gallego, murió de su muerte.
-
-É pasó otro buen soldado que se decia Izquierdo, natural de
-Castromocho, fué vecino en la villa de San Miguel, sujeta á Guatimala,
-murió de su muerte.
-
-É pasó un Aparicio Martin, que casó con una que se decia la Medina,
-natural de Medina de Rioseco, vecino que fué de San Miguel, murió de
-su muerte.
-
-É pasó un buen soldado que se decia Cáceres, natural de Trujillo, murió
-en poder de indios.
-
-É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Herrera, natural de
-Jerez; este fué capitan en los zapotecas, é acuchilló á otro capitan
-que se decia Figuero sobre ciertas contiendas de las capitanías, é
-por temor del tesorero Alonso de Estrada, que en aquella sazon era
-gobernador, porque no le prendiese, se fué á lo de Marañon, é allá
-murió en poder de indios, y el Figuero se ahogó en la mar yendo á
-Castilla.
-
-É tambien pasó un mancebo que se decia Maldonado, natural de Medellin,
-estuvo malo de bubas, é no sé si murió de su muerte; no lo digo por
-Maldonado de la Veracruz, marido que fué de doña María del Rincon.
-
-É pasó otro soldado que se decia Morales, ya hombre anciano, que
-cojeaba de una pierna; decian que fué soldado del comendador Solís, fué
-alcalde ordinario en la Villa-Rica, é hacia recta justicia.
-
-É pasó otro soldado que se decia Escalona el mozo, murió en poder de
-indios.
-
-É pasaron tres soldados, que todos tres fueron vecinos en la
-Villa-Rica, que nunca fueron á guerra ni á entrada ninguna de la
-Nueva-España; al uno decian Arévalo é al otro Juan Leon é al otro
-Madrigal, murieron de su muerte.
-
-É pasó otro soldado que se decia por sobrenombre Lencero, cuya fué la
-venta que agora se dice de Lencero, que está entre la Veracruz é la
-Puebla, que fué buen soldado y se metió fraile mercenario.
-
-Pasó un Alonso Duran, que era algo viejo y no via bien, que ayudaba de
-sacristan é se metió fraile mercenario.
-
-É pasó otro soldado que se decia Navarro, que se allegaba en casa del
-capitan Sandoval, é despues se casó en la Veracruz, murió de su muerte.
-
-É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Talavera, que se
-allegaba en casa del capitan Sandoval, murió en poder de indios.
-
-É pasaron dos indios, que se decia el uno Juan de Manzanilla y el otro
-Pedro Manzanilla; el Pedro Manzanilla murió en poder de indios, el Juan
-de Manzanilla fué vecino de la Puebla, murió de su muerte.
-
-É pasó un soldado que se decia Benito Bejel, fué atambor de ejércitos
-de Italia, y tambien lo fué en la Nueva-España, murió de su muerte.
-
-É pasó un Alonso Romero, que fué vecino de la Veracruz, persona rica y
-preeminente, murió de su muerte.
-
-É pasó un soldado que se decia Síndos de Portillo, natural de Portillo,
-é tuvo muy buenos indios y estuvo rico, é dejó sus indios y vendió sus
-bienes, é lo repartió á pobres é se metió fraile, é fué de santa vida.
-
-É otro buen soldado que se decia Quintero, natural de Moguel, é tuvo
-buenos indios y estuvo rico, é lo dió por Dios é se metió fraile
-francisco y fué buen religioso.
-
-É otro soldado que se decia Alonso de Aguilar, cuya fué la venta que
-ahora llaman de Aguilar, que está entre la Veracruz y la Puebla, y fué
-persona rica y tuvo buen repartimiento de indios, todo lo vendió y dió
-por Dios, é se metió fraile dominico y fué muy buen religioso.
-
-É otro soldado que se decia Fulano Burguillos, tenia buenos indios y
-estuvo rico, é lo dejó é se metió fraile francisco, y este Burguillos
-despues se salió de la órden.
-
-É otro buen soldado que se decia Escalante, era galan y buen ginete,
-metióse fraile francisco, que despues se salió del monasterio é se
-volvió á triunfar, é de ahí obra de un mes se tornó á tomar los hábitos
-y fué buen religioso.
-
-Otro soldado que se decia Gaspar Diaz, natural de Castilla la Vieja, é
-fué rico, ansí de sus indios como de sus tratos, todo lo dió por Dios,
-é se fué á los pinares de Guaxocingo, en parte muy solitaria, é hizo
-una ermita é se puso en ella por ermitaño, é fué de tan buena vida é
-se daba á ayunos y disciplinas, que se paró muy flaco é debilitado, é
-decian que dormia en el suelo en unas pajas; é de que lo supo el Obispo
-D. fray Juan de Zumarraga le mandó que no hiciese tan áspera vida, é
-tuvo tan buena fama el ermitaño Gaspar Diaz, que se metieron en su
-compañía otros ermitaños, é todos hicieron buenas vidas, é á cuatro
-años que allí estaban fué Dios servido llevarle á su santa gloria.
-
-É pasó otro soldado que se decia Ribadeo, gallego, que por sobrenombre
-le llamábamos Beberreo, porque bebia mucho vino, murió en poder de
-indios en lo de Almería.
-
-Pasó otro soldado que llamábamos el Galleguillo porque era chico de
-cuerpo, murió en poder de indios.
-
-Pasó un esforzado soldado que se decia Lerma; éste fué uno de los que
-ayudaron á salvar la vida á Cortés, como dicho tengo en el capítulo
-que dello habla, y se fué entre los indios como aburrido de temor del
-mismo Cortés, á quien habia ayudado á salvar la vida, por ciertas cosas
-de enojo que Cortés contra él tuvo, que aquí no declaro por su honor;
-nunca más supimos dél vivo ni muerto; mala sospecha tuvimos.
-
-Tambien pasó otro buen soldado que se decia Pinedo, criado que habia
-sido de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, y cuando vino Narvaez, se
-iba de Méjico para el mismo capitan Narvaez, y en el camino le mataron
-indios, sospechóse que por mandado de Cortés.
-
-Pasó otro soldado y buen ballestero que se decia Pedro Lopez, murió de
-su muerte.
-
-Y asimismo pasó otro Pedro Lopez, ballestero, que fué con Alonso de
-Ávila á la isla Española, é allá se quedó.
-
-É pasaron tres herreros, el uno se llamaba Juan García y el otro Hernan
-Martin, que casó con la Bermuda, que se llamaba Catalina Marquez, y el
-otro no me acuerdo su nombre; el uno murió en poder de indios é los dos
-de sus muertes.
-
-É pasó otro soldado que se decia Álvaro Gallego, vecino que fué de
-Méjico, cuñado de unos Zamoras, murió de su muerte.
-
-É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Paredes, padre de
-un Paredes que agora está en lo de Yucatan, murió en poder de indios.
-
-É pasó otro soldado que se decia Gonzalo Mejía Rapapelo, porque decia
-él mismo que era nieto de un Mejía que andaba á robar en el tiempo del
-Rey D. Juan en compañía de un Centeno, murió en poder de indios.
-
-Pasó un Pedro de Tapia, y murió tullido despues de ganado Méjico.
-
-É pasaron ciertos pilotos que se decian Anton de Alaminos é un su
-hijo que tambien tenia el mismo nombre que su padre, eran naturales
-de Pálos; é un Camacho de Triana, é un Juan Álvarez, el Manquillo de
-Güelva, é un Sopuerta del Condado, ya hombre anciano, é un Cárdenas.
-Este fué el que estuvo malo de pensamiento cómo sacaban dos quintos del
-oro, el uno para Cortés; é un Gonzalo de Umbría, é hubo otro piloto
-que se decia Galdin, é tambien hubo más pilotos, que ya no se acuerdan
-sus nombres; mas el que yo vi que se quedó para vecino en Méjico fué
-el Sopuerta, que todos los demas se fueron á Cuba é Jamáica é á otras
-islas é á Castilla á ganar pilotajes, por temor del Cortés, porque
-estaba mal con ellos porque dieron aviso á Francisco de Garay de las
-tierras que demandó á su majestad que le hiciese mercedes; y aun fueron
-cuatro pilotos dellos á se quejar de Cortés delante de su majestad, los
-cuales fueron los Alaminos é el Cárdenas é el Gonzalo de Umbría, é les
-mandó dar cédulas Reales para que en la Nueva-España diesen á cada uno
-mil pesos de renta; é el Cárdenas vino, é los demas nunca vinieron.
-
-É pasó otro soldado que se decia Lúcas Ginovés, y era piloto, murió en
-poder de indios.
-
-É tambien pasó otro Lorenzo Ginovés, vecino que fué de Guaxaca, marido
-de una portuguesa vieja, murió de su muerte.
-
-É pasó otro soldado que se decia Enrique, natural de tierra de
-Palencia; este soldado se ahogó de cansado é del peso de las armas é
-del calor que le daban.
-
-É pasó otro soldado que se decia Cristóbal de Jaén, era carpintero,
-murió en poder de indios.
-
-É pasó un Ochoa, vizcaino, hombre rico y preeminente, vecino que fué de
-Guaxaca, murió de su muerte.
-
-É pasó un bien esforzado soldado que se decia Zamudio, fuese á Castilla
-porque acuchilló á unos en Méjico; en Castilla fué capitan de una
-capitanía de hombres de armas, murió en Locastil con otros muchos
-caballeros españoles.
-
-É pasó otro soldado que se decia Cervantes el Loco, era chocarrero é
-truhan, murió en poder de indios.
-
-É pasó uno que llamaban Plazuela, matáronlo indios.
-
-É pasó un buen soldado que se decia Alonso Perez Maite, que vino casado
-con una india muy hermosa del Bayamo, murió en poder de indios.
-
-É pasó un Martin Vazquez, natural de Olmedo, hombre rico é preeminente,
-vecino que fué de Méjico, murió de su muerte.
-
-Pasó un Sebastian Rodriguez, buen ballestero, y despues de ganado
-Méjico fué trompeta, murió de su muerte.
-
-É pasó otro ballestero que se decia Peñalosa, compañero del Sebastian
-Rodriguez, murió de su muerte.
-
-É pasó un soldado que se decia Álvaro, hombre de la mar, natural de
-Pálos, que decian que tuvo en indias de la tierra treinta hijos en obra
-de tres años, matáronlo indios en lo de las Higueras.
-
-É pasó otro soldado que se decia Juan Perez Malinche, que despues le
-oí nombrar Arteaga, vecino de la Puebla, fué hombre rico y murió de su
-muerte.
-
-Pasó un buen soldado que se decia Pedro Gonzalez Sabote, murió de su
-muerte.
-
-Pasó otro buen soldado que se decia Jerónimo de Aguilar; este Aguilar
-pongo en esta cuenta porque fué el que hallamos en la Punta de Cotoche,
-que estaba en poder de indios, é fué nuestra lengua, murió tullido de
-bubas.
-
-É pasó otro soldado que se decia Pedro Valenciano, vecino de Méjico,
-murió de su muerte.
-
-Pasaron tres soldados que tenian por sobrenombres Tarifas; el uno fué
-vecino de Guaxaca, marido de una mujer que se decia Catalina Muñoz,
-murió de su muerte; el otro se decia Tarifa el de los servicios, porque
-siempre andaba diciendo que servia á su majestad é que no le daban
-nada, y era natural de Sevilla, hombre hablador, murió de su muerte; y
-el otro llamaban Tarifa el de las manos blancas, tambien era natural
-de Sevilla, llamábamosle ansí porque no era para la guerra ni para
-cosa de trabajo, sino hablar de cosas pasadas que le habian acaecido
-en Sevilla, murió en el rio del Golfo-Dulce en el viaje de Higueras,
-ahogóse él é su caballo, que nunca parecieron más.
-
-Pasó otro buen soldado que se decia Pedro Sanchez Farfan, que estuvo
-por capitan en Tezcuco entre tanto que andábamos en la guerra, murió
-de su muerte.
-
-É pasó otro soldado que se decia Alonso de Escobar, el paje que fué de
-Diego Velazquez, de quien se tuvo mucha cuenta, matáronlo indios.
-
-É pasó otro soldado que se decia el bachiller Escobar, era boticario,
-é curaba ansí de cirujía como de medicina, enloqueció y murió de su
-muerte.
-
-É pasó otro soldado que se decia tambien Escobar, bien esforzado; mas
-fué tan bullicioso, que murió ahorcado porque forzó á una mujer casada
-y por revoltoso.
-
-É pasó otro soldado que se decia Fulano de Santiago, natural de Güelva,
-fuese á Castilla rico.
-
-Pasó otro su compañero del Santiago que se decia Ponce, murió en poder
-de indios.
-
-Pasó un Fulano Mendez, ya hombre anciano, matáronlo indios.
-
-Otros tres soldados que murieron en las guerras que tuvimos en lo de
-Tabasco; el uno se decia Saldaña, los otros dos no me acuerdo sus
-nombres.
-
-É pasó otro buen soldado é ballestero, era hombre ya anciano, que
-jugaba mucho á los naipes, murió en poder de indios.
-
-É pasó otro soldado anciano que trajo un su hijo que se decia
-Orteguilla, paje que fué del gran Montezuma, así al viejo como al hijo
-mataron los indios.
-
-É pasó otro soldado que se decia Fulano de Gaona, natural de Medina de
-Rioseco, murió en poder de indios.
-
-É pasó otro soldado que se decia Juan de Cáceres, que despues de ganado
-Méjico fué hombre muy rico y vecino de Méjico, murió de su muerte.
-
-Pasó otro soldado que se decia Gonzalo Hurones, natural de las
-Garrovillas, murió de su muerte.
-
-É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Ramirez el viejo,
-murió de su muerte, vecino que fué de Méjico.
-
-Pasó otro soldado, y muy esforzado, que se decia Luis Farfan, murió en
-poder de indios; é pasó otro soldado que se decia Morillas; murió en
-poder de indios.
-
-É pasó otro soldado que se decia Fulano de Rojas, que despues pasó al
-Pirú.
-
-É pasó un Astorga, hombre anciano y vecino que fué de Guaxaca, murió de
-su muerte.
-
-Pasaron dos hermanos que se llamaban Tostados, el uno murió en poder de
-indios y el otro de su muerte.
-
-Y pasó otro buen soldado que se decia Baldovinos, murió en poder de
-indios.
-
-Tambien quiero aquí poner á Guillen de la Loa é á Andrés Nuñez é á
-maese Pedro el de la Harpa é á otros tres soldados que tomamos del
-navío que venian de los de Garay, como dicho tengo, é por esta causa
-los pongo aquí con los de Cortés, por ser todo en un tiempo; el Guillen
-de la Loa murió de un cañonazo, y los otros dellos de su muerte, y
-otros en poder de indios.
-
-Y pasó un Porras, muy bermejo y gran cantor, murió en poder de indios.
-
-É pasó un Ortiz, gran tañedor de vigüela, y enseñaba á danzar, y vino
-un su compañero que se decia Bartolomé García, fué minero en la isla
-de Cuba; este Ortiz y el Bartolomé García pasaron el mejor caballo de
-todos los que pasaron en nuestra compañía, el cual caballo les tomó
-Cortés é se lo pagó; murieron entrambos compañeros en poder de indios.
-
-Pasó otro buen soldado que se decia Serrano, era buen ballestero, murió
-en poder de indios.
-
-Y pasó un hombre anciano que se decia Pedro Valencia, natural de un
-lugar de cabe Plasencia, murió de su muerte.
-
-Pasó otro soldado que se decia Quintero, fué maestre de navíos,
-matáronle indios.
-
-Pasó un Alonso Rodriguez, que dejó buenas minas en la isla de Cuba,
-estaba rico, murió en poder de indios en los Peñoles, que ahora llaman,
-que ganó Cortés.
-
-É tambien murió allí otro buen soldado que se decia Gaspar Sanchez,
-sobrino del tesorero de Cuba, con otros seis soldados que fueron de los
-de Narvaez.
-
-É tambien pasó un Pedro de Palma, primer marido que tuvo Elvira Lopez
-la Larga; murió ahorcado él y otro soldado que se decia Trebejo,
-natural de Fuenteguinaldo, los cuales mandó ahorcar Gil Gonzalez de
-Ávila ó Francisco de las Casas, y juntamente con ellos á un Clérigo
-de Misa, por revoltosos y hombres amotinadores de ejércitos cuando se
-venian á la Nueva-España desde Naco, despues que hubieron degollado
-á Cristóbal de Olí, como dicho tengo en el capítulo que dello habla.
-Estos soldados y Clérigo eran de los que habian ido con Cristóbal de
-Olí, puesto que eran de los que pasaron con Cortés. Á mí me enseñaron
-un árbol gordo donde los ahorcaron, viniendo que veniamos de las
-Higueras en compañía de Luis Marin.
-
-É volviendo á nuestro cuento, tambien pasó un Fray Juan de las
-Varillas, mercenario, buen teólogo y virtuoso, é murió su muerte.
-
-Un Andrés de Mola Levantisco, murió en poder de indios.
-
-É tambien pasó un buen soldado que se decia Alberza, natural de
-Villanueva de la Serena, murió en poder de indios.
-
-Pasaron otros muy buenos soldados que solian ser hombres de la mar,
-como fueron pilotos, maestres y contra-maestres; de los más mancebos
-de los navíos que dimos al través, muchos dellos fueron animosos en
-las guerras y batallas, y por no me acordar de todos no pongo aquí sus
-nombres.
-
-É tambien pasaron otros soldados, hombres de la mar, que se decian los
-Peñates, y otros Pinzones, los unos naturales de Gibraleon y otros de
-Pálos; dellos murieron en poder de indios, y otros fueron á Castilla á
-quejarse de Cortés.
-
-Tambien me quiero yo poner aquí en esta relacion á la postre de todos,
-puesto que vine á descubrir dos veces primero que Cortés, y la tercera
-con el mismo Cortés, segun lo tengo ya dicho en el capítulo que dello
-habla, y doy muchas gracias y loores á Dios Nuestro Señor y á Nuestra
-Señora la Vírgen Santa María, su bendita Madre, que me ha guardado que
-no sea sacrificado, como en aquellos tiempos sacrificaron todos los
-más de mis compañeros que nombrados tengo, para que ahora se descubran
-muy claramente nuestros heróicos hechos, y quién fueron los valerosos
-capitanes y fuertes soldados que ganamos estas partes del Nuevo-Mundo,
-y no refieran la honra y prez y nuestra valía á un solo capitan.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCVI.
-
-DE LAS ESTATURAS, PROPORCIONES Y EDADES QUE TUVIERON CIERTOS CAPITANES
-Y VALEROSOS SOLDADOS QUE FUERON DE CORTÉS, CUANDO VENIMOS Á CONQUISTAR
-LA NUEVA-ESPAÑA.
-
-
-El marqués don Hernando Cortés, ya he dicho en el capítulo que dél
-habla, en el tiempo que falleció en Castilleja de la Cuesta, de su
-edad, proporcion y persona, é qué condiciones tenia, é otras cosas que
-hallarán escritas en esta relacion, si lo quisieren ver. Tambien he
-dicho en el capítulo que dello habla, del capitan Cristóbal de Olí, de
-cuándo fué con la armada á las Higueras, de la edad que tenia, y de sus
-condiciones é proporciones; allí lo hallarán.
-
-Quiero ahora poner la edad é proporciones y parecer de don Pedro de
-Albarado. Fué comendador de Santiago, Adelantado y gobernador de
-Guatimala é Honduras é Chiapa, seria de obra de treinta y cuatro años
-cuando acá pasó; fué de muy buen cuerpo é bien proporcionado, é tenia
-el rostro y cara muy alegre y en el mirar muy amoroso; é por ser tan
-agraciado le pusieron por nombre los indios mejicanos Tonatio, que
-quiere decir el sol. Era muy suelto é buen jinete, y sobre todo, ser
-franco é de buena conversacion, y en el vestir se traia muy pulido y
-con ropas ricas, y traia al cuello una cadenita de oro con un joyel, ya
-no se me acuerdan las letras que tenia el joyel; y en un dedo un anillo
-de diamante; y porque ya he dicho dónde falleció y otras cosas acerca
-de la persona, en esta no quiero poner más.
-
-El Adelantado Francisco de Montejo fué de mediana estatura, el rostro
-alegre, y amigo de regocijos é buen jinete; é cuando acá pasó seria
-de edad de treinta y cinco años, y era más dado á negocios que para
-la guerra; era franco y gastaba más de lo que tenia de renta; fué
-Adelantado y gobernador de Yucatan, murió en Castilla.
-
-El capitan Gonzalo de Sandoval fué muy esforzado, y seria cuando acá
-pasó de hasta veinte y dos años; fué alguacil mayor de la Nueva-España
-y fué gobernador della, juntamente con el tesorero Alonso de Estrada,
-obra de once meses; su estatura muy bien proporcionada y de razonable
-cuerpo y membrudo; el pecho alto y ancho, y asimismo tenia la espalda,
-y de las piernas algo estevado; el rostro tiraba algo á robusto, y la
-barba y el cabello que se usaba algo crespo y acastañado, y la voz no
-la tenia muy clara, sino algo espantosa, y ceceaba tanto cuanto; no era
-hombre que sabia letras, sino á las buenas llanas, ni era codicioso de
-haber oro, sino solamente hacer sus cosas como buen capitan esforzado,
-y en las guerras que tuvimos en la Nueva-España siempre tenia cuenta
-en mirar por los soldados que le parecia que lo hacian bien, y les
-favorecia y ayudaba; no era hombre que traia ricos vestidos, sino
-muy llanamente, como buen soldado; tuvo el mejor caballo y de mejor
-carrera, revuelto á una mano y á otra, que decian que no se habia
-visto mejor en Castilla ni en esta tierra; era castaño acastañado, y
-una estrella en la frente y un pié izquierdo calzado, que se decia el
-caballo Motilla; é cuando hay ahora diferencia sobre buenos caballos
-suelen decir: «Es en bondad tan bueno como Motilla.»
-
-Dejaré lo del caballo, y diré deste valeroso capitan que falleció en la
-villa de Pálos cuando fué á Castilla con don Hernando Cortés á besar
-los piés á su majestad; y deste Gonzalo de Sandoval fué de quien dijo
-el marqués Cortés á su majestad que, demas de los fuertes y valerosos
-soldados que tuvo en su compañía, que fué tan animoso capitan, que
-se podia nombrar entre los muy esforzados que hubo en el mundo, y
-que podia ser coronel de muchos ejércitos, y para decir y hacer. Fué
-natural de Medellin, hijodalgo; su padre fué alcaide de una fortaleza.
-
-Pasemos á decir de otro buen capitan que se decia Juan Velazquez de
-Leon, natural de Castilla la Vieja: seria de hasta veinte y seis años
-cuando acá pasó; era de buen cuerpo, é derecho é membrudo, é buena
-espalda é pecho, é todo bien proporcionado é bien sacado, el rostro
-robusto, la barba algo crespa é alheñada, é la voz espantosa é gorda, é
-algo tartamudo; fué muy animoso é de buena conversacion; é si algunos
-bienes tenia en aquel tiempo los repartia con sus compañeros.
-
-Díjose que en la isla Española mató á un caballero persona por
-persona, en aquella tierra principal, que era hombre rico, que se
-decia Basaltas; y desque le hubo muerto se retrujo, y la justicia de
-aquella isla nunca lo pudo haber, ni la Real audiencia, para hacer
-sobre el caso justicia; y aunque le iban á prender, por su persona se
-defendia de los alguaciles, é se vino á la isla de Cuba, é de Cuba á la
-Nueva-España, é fué muy buen jinete, é á pié é á caballo muy extremado
-varon; murió en las puentes cuando salimos huyendo de Méjico.
-
-Y Diego de Ordás fué natural de Tierra de Campos, y seria de edad de
-40 años cuando acá pasó: fué capitan de soldados de espada y rodela,
-porque no era hombre de á caballo; fué muy esforzado y de buenos
-consejos, era de buena estatura é membrudo, é tenia el rostro muy
-robusto é la barba algo prieta é no mucha; en la habla no acertaba bien
-á pronunciar algunas palabras, sino algo tartajoso: era franco é de
-buena conversacion; fué comendador de Santiago; murió en lo de Marañon,
-siendo capitan ó gobernador, que esto no lo sé muy bien.
-
-El capitan Luis Marin fué de buen cuerpo é membrudo y esforzado; era
-estevado é la barba algo rubia, el rostro largo é alegre, excepto que
-tenia unas señales como que habia tenido viruelas; seria de hasta
-treinta años cuando acá pasó; era natural de Sanlúcar, ceceaba un poco
-como sevillano. Fué buen ginete y de buena conversacion, murió en lo de
-Mechoacan.
-
-El capitan Pedro de Ircio era de mediana estatura y paticorto, é tenia
-el rostro alegre, é muy plático en demasía que haria y aconteceria, é
-siempre contaba cuentos de don Pedro Jiron é del conde de Ureña; era
-ardid de corazon, é á esta causa le llamábamos Agrajes sin obras, é sin
-hacer cosas que de contar sean murió en Méjico.
-
-El primer contador de su majestad que eligió Cortés hasta que el Rey
-nuestro señor mandase otra cosa, era de buen cuerpo é rostro alegre, en
-la plática expresiva, muy clara é de buenas razones, é muy esforzado;
-seria de hasta treinta y tres años cuando acá pasó; é tenia otra cosa,
-que era franco con sus compañeros; mas era tan soberbio é amigo de
-mandar é no ser mandado, é algo envidioso; era orgulloso y bullicioso,
-que Cortés no le podia sufrir, é á esta causa le envió á Castilla por
-procurador juntamente con un Antonio de Quiñones, natural de Zamora,
-é con ellos envió la recámara é riquezas de Montezuma é de Guatemuz,
-é franceses lo robaron, é prendieron al Alonso de Ávila, porque el
-Quiñones ya era muerto en la Tercera, é desde á dos años volvió el
-Alonso de Ávila á la Nueva-España; ó en Yucatan ó en Méjico murió.
-
-Este Alonso de Ávila fué tio de los caballeros que degollaron en
-Méjico, hijos de Gil Gonzalez de Benavides, lo cual tengo ya dicho y
-declarado en mi historia.
-
-Andrés de Monjaraz fué capitan cuando la guerra de Méjico, y era de
-razonable estatura, y el rostro alegre y la barba prieta, y de buena
-conversacion; siempre estuvo malo de bubas, é á esta causa no hizo cosa
-que de contar sea, mas póngolo aquí en esta relacion para que sepan que
-fué capitan, y seria de hasta treinta años cuando acá pasó; murió de
-dolor de las bubas.
-
-Pasemos á un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea,
-natural de tierra de Medina del Campo; seria de edad de veinte y seis
-años cuando acá pasó; era de buen cuerpo é membrudo, ni muy alto ni
-bajo; tenia buen pecho é espalda, el rostro algo robusto, mas era
-apacible, é la barba é cabello tiraba algo como crespo, é la voz clara;
-este soldado fué en todo lo que le viamos hacer tan esforzado é presto
-en las armas, que le teniamos muy buena voluntad é le honrábamos, y él
-fué el que escapó de muerte á D. Fernando Cortés en lo de Suchimileco,
-cuando los escuadrones mejicanos le habian derribado del caballo el
-Romo, é le tenian asido y engarrafado para lo llevar á sacrificar, é
-asimismo le libró otra vez cuando en lo de la calzadilla de Méjico
-lo tenian otra vez asido muchos mejicanos para lo llevar vivo á
-sacrificar, é le habian ya herido en una pierna al mismo Cortés, y le
-llevaron vivos sesenta y dos soldados.
-
-Este esforzado soldado hizo cosas por su persona, que, aunque estaba
-muy mal herido, mató é acuchilló é dió estocadas á todos los indios que
-le llevaban á Cortés, que les hizo que lo dejasen; é así le salvó la
-vida, y el Cristóbal de Olea quedó muerto allí por lo salvar.
-
-Quiero decir de dos soldados que se decian Gonzalo Dominguez é un
-Láres; digo que fueron tan esforzados, que los teniamos en tanto como
-Cristóbal de Olea; eran de buenos cuerpos é membrudos, é los rostros
-alegres, é bien hablados, é muy buenas condiciones; é por no gastar más
-palabras en sus loas, podránse contar con los más esforzados soldados
-que ha habido en Castilla; murieron en las batallas de Obtumba, digo el
-Láres, y el Dominguez en lo de Guantepeque, de un caballo que le tomó
-debajo.
-
-Vamos á otro buen capitan é esforzado soldado que se decia Andrés de
-Tapia: seria de obra de veinte y cuatro años cuando acá pasó; era de
-color el rostro algo ceniciento, é no muy alegre, é de buen cuerpo é de
-poca barba; era y fué buen capitan, así á pié como á caballo, murió de
-su muerte.
-
-Si hubiera de escribir todas las facciones é proporciones de todos
-nuestros capitanes é fuertes soldados que pasamos con Cortés, era gran
-prolijidad; porque, segun todos eran esforzados é de mucha cuenta,
-dignos éramos de estar escritos con letras de oro; é no pongo aquí
-otros muchos valerosos capitanes que fueron de los de Narvaez; porque
-mi intento desde que comencé á hacer mi relacion no fué sino para
-escribir nuestros heróicos hechos é hazañas de los que pasamos con
-Cortés; sólo quiero poner al capitan Pánfilo de Narvaez, que fué el
-que vino contra Cortés desde la isla de Cuba con mil y trescientos
-soldados, sin contar en ellos hombres de la mar, é con ducientos y
-sesenta y seis soldados los desbaratamos, segun se verá en mi relacion,
-é cómo é cuándo é de qué manera pasó aquel hecho.
-
-É volviendo á mi materia, era el Narvaez al parecer obra de cuarenta
-y dos años, é alto de cuerpo é de recios miembros, é tenia el rostro
-largo é la barba rubia, é agradable presencia, é la plática é voz muy
-vagorosa é entonada, como que salia de bóveda; era buen ginete é decian
-que era esforzado; era natural de Valladolid ó de Tudela de Duero; era
-casado con una señora que se decia María de Valenzuela; fué en la isla
-de Cuba capitan é hombre rico; decian que era muy escaso, é cuando le
-desbaratamos se le quebró un ojo, y tenia buenas razones en lo que
-hablaba: fué á Castilla delante de su majestad á quejarse de Cortés é
-de nosotros, é su majestad le hizo merced de la gobernacion de cierta
-tierra en lo de la Florida, é allá se perdió é gastó cuanto tenia.
-
-Como los caballeros curiosos han visto é leido la memoria atrás dicha
-de todos los capitanes é soldados que pasamos con el venturoso é
-esforzado don Fernando Cortés, marqués del Valle, á la Nueva-España
-desde la isla de Cuba, é pongo por escrito sus proporciones, así de
-cuerpo como de rostro é edades, é las condiciones que tenian, é en qué
-parte murieron, é de qué partes eran, me han dicho que se maravillaban
-de mí que cómo á cabo de tantos años no se me ha olvidado é tengo
-memoria dellos.
-
-Á esto respondo y digo que no es mucho que se me acuerde ahora sus
-nombres, pues éramos quinientos y cincuenta compañeros que siempre
-conversábamos juntos, así en las entradas como en las velas, y en las
-batallas y encuentros de guerras, é los que mataban de nosotros en las
-tales peleas é cómo los llevaban á sacrificar.
-
-Por manera que comunicábamos los unos con los otros, en especial cuando
-saliamos de algunas muy sangrientas é dudosas batallas echábamos
-ménos los que allá quedaban muertes, é á esta causa los pongo en esta
-relacion; é no es de maravillar dello, pues en los tiempos pasados
-hubo valerosos capitanes que andando en las guerras sabian los nombres
-de sus soldados, é los conocian é los nombraban, é aun sabian de qué
-provincias é tierras eran naturales, é comunmente eran en aquellos
-tiempos cada uno de los ejércitos que traian treinta mil hombres; y
-decian las historias que dellos han escrito, que Mitridates, Rey de
-Ponto, fué uno de los que conocian á sus ejércitos, y otro fué el Rey
-de los epirotas, y por otro nombre se decia Alejandro.
-
-Tambien dicen que Aníbal, gran capitan de Cartago, conocia á todos sus
-soldados; y en nuestros tiempos el esforzado y gran capitan Gonzalo
-Hernandez de Córdoba conocia á todos los más soldados que traian en sus
-capitanías, y así han hecho otros muchos valerosos capitanes.
-
-Y más digo, que como ahora los tengo en la mente y sentido y memoria,
-supiera pintar y esculpir sus cuerpos y figuras y talles y meneos, y
-rostros y facciones, como hacia aquel gran pintor y muy honrado Apéles,
-é los pintores de nuestros tiempos Berruguete, é Micael Ángel, ó el
-muy afamado Burgalés, que dicen que es otro Apéles, dibujara á todos
-los que dicho tengo al natural, y aun segun cada uno entraba en las
-batallas y el ánimo que mostraba; é gracias á Dios y á su bendita Madre
-nuestra Señora, que me escapó de no ser sacrificado á los ídolos, é
-me libró de otros muchos peligros é trances, para que haga ahora esta
-memoria.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCVII.
-
-DE LAS COSAS QUE AQUÍ VAN DECLARADAS CERCA DE LOS MÉRITOS QUE TENEMOS
-LOS VERDADEROS CONQUISTADORES; LAS CUALES SERÁN APACIBLES DE LAS OIR.
-
-
-Ya he recontado los soldados que pasamos con Cortés, y dónde murieron;
-y si bien se quiere tener noticia de nuestras personas, éramos todos
-los más hijosdalgo, aunque algunos no pueden ser de tan claros linajes,
-porque vista cosa es que en este mundo no nacen todos los hombres
-iguales, así en generosidad como en virtudes.
-
-Dejando esta plática aparte, de nuestras antiguas noblezas, con
-heróicos hechos y grandes hazañas que en las guerras hicimos, peleando
-de dia y de noche, sirviendo á nuestro Rey y señor, descubriendo estas
-tierras, y hasta ganar esta Nueva-España y gran ciudad de Méjico y
-otras muchas provincias á nuestra costa, estando tan apartados de
-Castilla, ni tener otro socorro ninguno, salvo el de Nuestro Señor
-Jesucristo, que es el socorro y ayuda verdadera, nos ilustramos mucho
-más que de ántes; y si miramos las escrituras antiguas que dello
-hablan, si son así como dicen, en los tiempos pasados fueron ensalzados
-y puestos en gran estado muchos caballeros, así en España como en otras
-partes, sirviendo, como en aquella sazon sirvieron en las guerras, y
-por otros servicios que eran aceptos á los Reyes que en aquella sazon
-reinaban.
-
-Y tambien he notado que algunos de aquellos caballeros que entónces
-subieron á tener títulos de Estados y de ilustres, no iban á tales
-guerras ni entraban en batallas sin que se les diesen sueldos y
-salarios; y no embargante que se lo pagaban, les dieron villas y
-castillos y grandes tierras perpétuas, y privilegios con franquezas,
-los cuales tienen sus descendientes.
-
-Y demas desto, cuando el Rey don Jaime de Aragon conquistó y ganó de
-los moros mucha parte de sus reinos, los repartió á los caballeros y
-soldados que se hallaron en lo ganar, y desde aquellos tiempos tienen
-sus blasones y son valerosos; y tambien cuando se ganó Granada, y del
-tiempo del gran capitan á Nápoles, y tambien el Príncipe de Orange en
-lo de Nápoles, dieron tierras y señoríos á los que ayudaron en las
-guerras y batallas; é nosotros, sin saber su majestad cosa ninguna, le
-ganamos esta Nueva-España.
-
-He traido esto aquí á la memoria para que se vean nuestros muchos y
-buenos y notables y leales servicios que hicimos á Dios y al Rey y á
-toda la cristiandad, y se pongan en una balanza y medida cada cosa en
-su cantidad, y hallarán que somos dignos y merecedores de ser puestos
-y remunerados como los caballeros por mí atrás dichos; y aunque entre
-los valerosos soldados que en estas hojas de atrás pasadas he puesto
-por memoria hubo muchos esforzados y valerosos compañeros, que me
-tenian á mí en reputacion de razonable soldado, volviendo á mi materia,
-miren los curiosos letores con atencion esta mi relacion, y verán en
-cuántas batallas y rencuentros de guerras muy peligrosos me he hallado
-desque vine á descubrir, y dos veces estuve asido y engarrafado de
-muchos indios mejicanos, con quien en aquella sazon estaba peleando,
-para me llevar á sacrificar, y Dios me dió esfuerzo que me escapé, como
-en aquel instante llevaron á otros muchos mis compañeros, sin otros
-grandes peligros y trabajos, así de hambre y sed, ó infinitas fatigas
-que suelen recrecer á los que semejantes descubrimientos van á hacer
-en tierras nuevas; lo cual hallarán escrito parte por parte en esta mi
-relacion; y quiero dejar de entrar más la pluma en esto, y diré los
-bienes que se han seguido de nuestras ilustres conquistas.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCVIII.
-
-CÓMO LOS INDIOS DE TODA LA NUEVA-ESPAÑA TENIAN MUCHOS SACRIFICIOS Y
-TORPEDADES, Y SE LOS QUITAMOS, Y LES IMPUSIMOS EN LAS COSAS SANTAS DE
-BUENA DOCTRINA.
-
-
-Pues he dado cuenta de cosas que se contienen, bien es que diga los
-bienes que se han hecho, así para el servicio de Dios y de su majestad,
-con nuestras ilustres conquistas: y aunque fueron tan costosas de las
-vidas de todos los más de mis compañeros, porque muy pocos quedamos
-vivos, y los que murieron fueron sacrificados, y con sus corazones y
-sangre ofrecidos á los ídolos mejicanos, que se decian Tezcatepuca, y
-Huichilóbos, quiero comenzar á decir de los sacrificios que hallamos
-por las tierras y provincias que conquistamos, las cuales estaban
-llenas de sacrificios y maldades, porque mataban cada un año, solamente
-en Méjico, y ciertos pueblos que están en la laguna, sus vecinos, segun
-hallo por cuenta que dello hicieron religiosos franciscos, que fueron
-los primeros que vinieron á la Nueva-España, despues de fray Bartolomé
-de Olmedo, tres años y medio ántes que viniesen los dominicos, que
-fueron muy buenos religiosos y de santa doctrina; y hallaron sobre dos
-mil y quinientas personas, chicas y grandes.
-
-Pues en otras provincias á esta cuenta muchos más serian; y tenian
-otras maldades de sacrificios, y por ser de tantas maneras, no las
-acabaré de escribir todas por extenso: mas las que yo vi y entendí
-porné aquí por memoria.
-
-Tenian por costumbre que sacrificaban las frentes y las orejas, lenguas
-y labios, los pechos, brazos y molledos, y las piernas; y en algunas
-provincias eran retajados, y tenian pedernales de navajas, con que se
-retajaban.
-
-Pues los adoratorios, que son cues, que así los llaman entre ellos,
-eran tantos, que los doy á la maldicion, y me parece que eran casi
-que al modo como tenemos en Castilla y en cada ciudad nuestras santas
-iglesias y parroquias, y ermitas y humilladeros, así tenian en esta
-tierra de la Nueva-España sus casas de ídolos llenas de demonios y
-diabólicas figuras, y demas destos cues, tenian cada indio é india
-dos altares, el uno junto adonde dormian, y el otro á la puerta de
-su casa, y en ellos muchas arquillas de maderas, y otros que llaman
-petacas, llenos de ídolos, unos chicos y otros grandes, y piedrezuelas
-y pedernales, y librillos de un papel de cortezas de árbol, que llaman
-amatl, y en ellos hechos sus señales del tiempo y de cosas pasadas.
-
-Y demas desto, eran los más dellos sométicos, en especial los que
-vivian en las costas y tierra caliente, en tanta manera, que andaban
-vestidos en hábito de mujeres muchachos á ganar en aquel diabólico y
-abominable oficio.
-
-Pues comer carne humana, así como nosotros traemos vaca de las
-carnicerías; y tenian en todos los pueblos, de madera gruesa hechas
-á manera de casas, como jaulas, y en ellas metian á engordar muchos
-indios é indias y muchachos, y en estando gordos los sacrificaban y
-comian; y demas desto, las guerras que se daban unas provincias y
-pueblos á otros, y los que cautivaban y prendian los sacrificaban y
-comian.
-
-Pues tener excesos carnales hijos con madres, y hermanos con hermanas,
-y tios con sobrinas, halláronse muchos que tenian este vicio desta
-torpedad.
-
-Pues de borrachos, no lo sé decir, tantas suciedades que entre ellos
-pasaban; sola una quiero aquí poner, que hallamos en la provincia de
-Pánuco, que se embudaban por el sieso con unos cañutos, y se henchian
-los vientres de vino de lo que entre ellos se hacia, como cuando entre
-nosotros se echa una melecina; torpedad jamás oida.
-
-Pues tener mujeres, cuantas querian; tenian otros muchos vicios
-y maldades; y todas estas cosas por mí recontadas, quiso nuestro
-Señor Jesucristo que con santa ayuda, que nosotros los verdaderos
-conquistadores que escapamos de las guerras y batallas y peligros de
-muerte, ya otras veces por mí dicho, se lo quitamos, y les pusimos en
-buena policía de vivir y les íbamos enseñando la santa doctrina.
-
-Verdad es que despues desde á dos años pasados, y que todas las más
-tierras teniamos de paz, y con la policía y manera de vivir que he
-dicho, vinieron á la Nueva-España unos buenos religiosos franciscos,
-que dieron muy buen ejemplo y doctrina, y desde ahí á otros tres ó
-cuatro años vinieron otros buenos religiosos de señor Santo Domingo,
-que se lo han quitado muy de raíz, y han hecho mucho fruto en la santa
-doctrina y cristiandad de los naturales.
-
-Mas, si bien se quiere notar, despues de Dios, á nosotros los
-verdaderos conquistadores que los descubrimos y conquistamos, y desde
-el principio les quitamos sus ídolos y les dimos á entender la santa
-doctrina, se nos debe el premio y galardon de todo ello, primero que á
-otras personas, aunque sean religiosos; demas que religiosos llevamos
-con nosotros de la Merced; porque cuando el principio es bueno, el
-medio y el cabo todo es digno de loor; lo cual pueden ver los curiosos
-letores de la policía y cristiandad y justicia que les mostramos en la
-Nueva-España.
-
-Y dejaré esta materia, y diré los más bienes que, despues de Dios, por
-nuestra causa han venido á los naturales de la Nueva-España.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCIX.
-
-DE CÓMO IMPUSIMOS EN MUY BUENAS Y SANTAS DOCTRINAS Á LOS INDIOS DE LA
-NUEVA-ESPAÑA, Y DE SU CONVERSION, Y DE CÓMO SE BAUTIZARON, Y VOLVIERON
-Á NUESTRA SANTA FE, Y LES ENSEÑAMOS OFICIOS QUE SE USAN EN CASTILLA, Y
-Á TENER Y GUARDAR JUSTICIA.
-
-
-Despues de quitadas las idolatrías y todos los malos vicios que se
-usaban, quiso Nuestro Señor Dios que con su santa ayuda, y con la buena
-ventura y santas cristiandades de los cristianísimos Emperador don
-Cárlos, de gloriosa memoria, y de nuestro Rey y Señor, felicísimo y
-invictísimo Rey de las Españas, don Felipe nuestro señor, su muy amado
-y querido hijo, que Dios le dé muchos años de vida, con acrecentamiento
-de más reinos, para que en este su santo y feliz tiempo lo goce él y
-sus descendientes, se han bautizado desde que los conquistamos todas
-cuantas personas habia, así hombres como mujeres, y niños que despues
-han nacido, que de ántes iban perdidas sus ánimas á los infiernos, y
-ahora, como hay muchos y buenos religiosos de señor San Francisco y de
-Santo Domingo y de nuestra Señora de la Merced, y de otras órdenes,
-andan en los pueblos predicando, y en siendo la criatura de los dias
-que manda nuestra santa madre Iglesia de Roma, los bautizan; y demas
-desto, con los santos sermones que les hacen, el santo Evangelio está
-muy bien plantado en sus corazones, y se confiesan cada año, y algunos
-de los que tienen más conocimiento á nuestra santa fe se comulgan.
-
-Y demas desto, tienen sus iglesias muy ricamente adornadas de altares,
-y todo lo perteneciente para el santo culto divino, con cruces y
-candeleros y ciriales, y cáliz y patenas, y platos, unos chicos y otros
-grandes, de plata, é incensario, todo labrado de plata.
-
-Pues capas, casullas y frontales, en pueblos ricos los tienen, y
-comunmente de terciopelo y damasco y raso y de tafetan, diferenciados
-en las colores y labores, y las mangas de las cruces muy labradas de
-oro y seda, y en algunas tienen perlas; y las cruces de los difuntos
-de raso negro, y en ellas figurada la misma cara de la muerte, con su
-disforme semejanza y huesos, y el cobertor de las mismas andas, unos
-las tienen buenas y otros no tan buenas.
-
-Pues campanas, las que han menester segun la calidad que es cada pueblo.
-
-Pues cantores de capilla de voces bien concertadas, así tenores como
-tiples y contraltos, no hay falta; y en algunos pueblos hay órganos, y
-en todos los más tienen flautas y chirimías y sacabuches y dulzainas.
-
-Pues trompetas altas y sordas, no hay tantas en mi tierra, que es
-Castilla la Vieja, como hay en esta provincia de Guatimala; y es para
-dar gracias á Dios, y cosa muy de contemplacion, ver cómo los naturales
-ayudan á decir una santa Misa, en especial si la dicen franciscos ó
-mercenarios, que tienen cargo del curato del pueblo donde la dicen.
-
-Otra cosa buena tienen, que les han enseñado los religiosos, que así
-hombres como mujeres, é niños que son de edad para las deprender, saben
-todas las santas oraciones en sus mismas lenguas, que son obligados á
-saber; y tienen otras buenas costumbres cerca de la santa cristiandad,
-que cuando pasan cabe un santo altar ó cruz abajan la cabeza con
-humildad y se hincan de rodillas, y dicen la oracion del Pater-noster ó
-el Ave-María; y más les mostramos los conquistadores á tener candelas
-de cera encendidas delante los santos altares y cruces, porque de ántes
-no se sabian aprovechar della en hacer candelas.
-
-Y demas de lo que dicho tengo, les enseñamos á tener mucho acato y
-obediencia á todos los religiosos y á los clérigos, y que cuando fuesen
-á sus pueblos les saliesen á recibir con candelas de cera encendidas y
-repicasen las campanas, y les diesen bien de comer, y así lo hacen con
-los religiosos; y tenian estos cumplimientos con los clérigos.
-
-Demas de las buenas costumbres por mí dichas, tienen otras santas y
-buenas, porque cuando es el dia del Corpus Christi ó de Nuestra Señora,
-ú de otras fiestas solenes que entre nosotros hacemos procesiones,
-salen todos los más pueblos cercanos de esta ciudad de Guatimala en
-procesion con sus cruces y con candelas de cera encendidas, y traen
-en los hombros en andas la imágen del Santo ó Santa de que es la
-advocacion de su pueblo, lo más ricamente que pueden, y vienen cantando
-las letanías y otras santas oraciones, y tañen sus flautas y trompetas;
-y otro tanto hacen en sus pueblos cuando es el dia de las tales
-solenes fiestas, y tienen costumbre de ofrecer los domingos y pascuas,
-especialmente el dia de Todos-Santos.
-
-Y pasemos adelante, y digamos cómo todos los más indios naturales
-destas tierras han deprendido muy bien todos los oficios que hay en
-Castilla entre nosotros, y tienen sus tiendas de los oficios y obreros,
-y ganan de comer á ello, y los plateros de oro y de plata, así de
-martillo como de vaciadizo, son muy extremados oficiales, y asimismo
-lapidarios y pintores; y los entalladores hacen tan primas obras con
-sus sútiles alegras de hierro, especialmente entallan esmeriles, y
-dentro dellos figurados todos los pasos de la santa Pasion de nuestro
-Redentor y Salvador Jesucristo, que si no los hubiera visto, no pudiera
-creer que indios lo hacian; que se me significa á mi juicio que
-aquel tan nombrado pintor como fué el muy antiguo Apéles, y de los de
-nuestros tiempos, que se dicen Berruguete y Micael Ángel, ni de otro
-moderno ahora nuevamente nombrado, natural de Búrgos, que se dice que
-en sus obras tan primas es otro Apéles, del cual se tiene gran fama,
-no harán con sus muy sútiles pinceles las obras de los esmeriles, ni
-relicarios que hacen tres indios grandes maestros de aquel oficio,
-mejicanos, que se dicen Andrés de Aquino y Juan de la Cruz y el
-Crespillo.
-
-Y demas desto, todos los más hijos de principales solian ser
-gramáticos, y lo deprendian muy bien, si no se mandara quitar en el
-santo sínodo que mandó hacer el reverendísimo Arzobispo de Méjico; y
-muchos hijos de principales saben leer y escribir y componer libros de
-canto llano; y hay oficiales de tejer seda, raso y tafetan, y hacer
-paños de lana, aunque sean veinticuatrenos, hasta frisas y sayal, y
-mantas y frazadas, y son cardadores y perailes y tejedores, segun y
-de la manera que se hace en Segovia y en Cuenca, y otros sombrereros
-y jaboneros; solos dos oficios no han podido entrar en ellos, aunque
-lo han procurado, que es hacer el vidrio ni ser boticarios; mas yo los
-tengo por de tan buenos ingenios, que lo deprenderán muy bien, porque
-algunos dellos son cirujanos y herbolarios, y saben jugar de mano y
-hacer títeres, y hacen vihuelas muy buenas.
-
-Pues labradores, de su naturaleza lo son ántes que viniésemos á la
-Nueva-España, y ahora crian ganado de todas suertes y doman bueyes,
-y aran las tierras, y siembran trigo, y lo benefician y cogen, y lo
-venden, y hacen pan y bizcocho, y han plantado sus tierras y heredades
-de todos los árboles y frutas que hemos traido de España, y venden el
-fruto que procede dello; y han puesto tantos árboles, que porque los
-duraznos no son buenos para la salud y los platanales les hacen mucha
-sombra, han cortado y cortan muchos, y lo ponen de membrillares y
-manzanas y perales, que los tienen en más estima.
-
-Pasemos adelante y diré de la justicia que les hemos enseñado á guardar
-y cumplir, y cómo cada año eligen sus alcaldes ordinarios y regidores y
-escribanos y alguaciles, fiscales y mayordomos, y tienen sus casas de
-cabildo, donde se juntan dos dias de la semana, y ponen en ellas sus
-porteros y sentencian y mandan pagar deudas que se deben unos á otros,
-y por algunos delitos de crímen azotan y castigan; y si es por muertes
-ó cosas atroces, remítenlo á los gobernadores, si no hay audiencia
-Real; y segun me han dicho personas que lo saben muy bien, en Tlascala
-y en Tezcuco y en Cholula, y en Guaxocingo y en Tepeaca, y en otras
-ciudades grandes, cuando hacen los indios cabildo, que salen delante de
-los que están por gobernadores y alcaldes, maceros con mazas doradas,
-segun sacan los Vireyes de la Nueva-España; y hacen justicia con tanto
-primor y autoridad como entre nosotros, y se precian y desean saber
-mucho de las leyes del reino por donde sentencien.
-
-Demas desto, todos los caciques tienen caballos y son ricos, traen
-jaeces con buenas sillas, y se pasean por las ciudades, villas y
-lugares donde se van á holgar ó son naturales, y llevan sus indios
-por pajes que les acompañan, y aun en algunos pueblos juegan cañas y
-corren toros y corren sortijas, especial si es dia de Corpus Christi ú
-de señor San Juan ó señor Santiago, ú de Nuestra Señora de Agosto, ó
-la advocacion de la iglesia del santo de su pueblo; y hay muchos que
-aguardan los toros, y aunque sean bravos, y muchos dellos son jinetes,
-en especial en un pueblo que se dice Chiapa de los Indios, y los que
-son caciques todos los más tienen caballos y algunos hatos de yeguas y
-mulas, y se ayudan con ello á traer leña y maíz y cal, y otras cosas
-deste arte, y lo venden por las plazas, y son muchos dellos arrieros
-segun y de la manera que en nuestra castilla se usa.
-
-Y por no gastar más palabras, todos los oficios hacen muy
-perfectamente, hasta paños de tapicería.
-
-Dejaré de hablar más en esta materia, y diré otras muchas grandezas que
-por nuestra causa ha habido y hay en esta Nueva-España.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCX.
-
-DE OTRAS COSAS Y PROVECHOS QUE SE HAN SEGUIDO DE NUESTRAS ILUSTRES
-CONQUISTAS Y TRABAJOS.
-
-
-Ya habrán oido en los capítulos pasados lo por mí recontado acerca de
-los bienes y provechos que se han hecho con nuestras ilustres hazañas
-y conquistas; diré ahora del oro, plata y piedras preciosas, y otras
-riquezas de granas é lanas, y hasta zarzaparrilla y cueros de vacas,
-que desta Nueva-España han ido y van cada año á Castilla á nuestro Rey
-y Señor, así lo de sus reales quintos como otros muchos presentes que
-le hubimos enviado así como le ganamos estas tierras, sin las grandes
-cantidades que llevan mercaderes y pasajeros; que despues que el sábio
-Rey Salomon fabricó y mandó hacer el santo templo de Jerusalen con el
-oro y plata que le trujeron de las islas de Társis y Ofir y Sabá, no
-se ha oido en ninguna escritura antigua que más oro, plata y riquezas
-han ido cotidianamente á Castilla que de estas tierras, y esto digo
-así, porque ya que del Pirú, como es notorio, han ido muchos millares
-de oro y plata, en el tiempo que ganamos esta Nueva-España no habia
-nombre del Pirú ni estaba descubierto, ni se conquistó desde ahí á
-diez años, y nosotros siempre desde el principio, como dicho tengo,
-comenzamos á enviar á su majestad presentes riquísimos, y por esta
-causa, y por otras que diré, antepongo á la Nueva-España, porque bien
-sabemos que en las cosas acaecidas del Pirú siempre los capitanes y
-gobernadores y soldados han tenido guerras civiles, y todo revuelto en
-sangre y en muertes de muchos soldados; y en esta Nueva-España siempre
-tenemos, y ternemos para siempre jamás el pecho por tierra, como somos
-obligados, á nuestro Rey y señor, y pornemos nuestras vidas y haciendas
-en cualquiera cosa que se ofrezca para servir á su majestad.
-
-Y demas desto, miren los curiosos letores qué de ciudades, villas y
-lugares están pobladas en estas partes de españoles que, por ser tantos
-y no saber yo los nombres de todos, se quedarán en silencio; y tengan
-atencion á los Obispados que hay, que son diez, sin el arzobispado de
-la muy insigne ciudad de Méjico, y cómo hay tres audiencias Reales,
-todo lo cual diré adelante, así de los que han gobernado, como de
-los Arzobispos y Obispos que ha habido; y miren las santas iglesias
-catedrales y los monasterios donde están dominicos, como franciscos y
-mercenarios y agustinos; y miren qué hay de hospitales, y los grandes
-perdones que tienen, y la santa casa de nuestra Señora de Guadalupe,
-que está en lo de Tepeaquilla, donde solia estar asentado el real
-de Gonzalo de Sandoval cuando ganamos á Méjico; y miren los santos
-milagros que ha hecho y hace de cada dia, y démosle muchas gracias á
-Dios y á su bendita Madre nuestra Señora por ello, que nos dió gracia y
-ayuda que ganásemos estas tierras, donde hay tanta cristiandad.
-
-Y tambien tengan cuenta cómo en Méjico hay colegio universal, donde
-estudian y deprenden la gramática, teología, retórica y lógica y
-filosofía, y otros artes y estudios, é hay moldes y maestros de
-imprimir libros, así en latin como en romance, y se gradúan de
-licenciados y doctores; y otras muchas grandezas pudiera decir, así de
-minas ricas de plata que en ellas están descubiertas y se descubren
-á la continua, por donde nuestra Castilla es prosperada y tenida y
-acatada; y si no basta lo bien que ya he dicho y propuesto de nuestras
-conquistas, quiero decir que miren las personas sábias y leidas esta
-mi relacion desde el principio hasta el cabo, y verán que en ningunas
-escrituras en el mundo, ni en hechos hazañosos humanos, ha habido
-hombres que más reinos y señoríos hayan ganado, como nosotros los
-verdaderos conquistadores para nuestro Rey y Señor, y entre los fuertes
-conquistadores mis compañeros, puesto que los hubo muy esforzados,
-á mí me tenian en la cuenta dellos, y el más antiguo de todos; y
-digo otra vez que yo, yo, yo lo digo tantas veces, que yo soy el más
-antiguo y he servido como muy buen soldado á su majestad.
-
-Y quiero poner una cuestion á manera de diálogo; y es, que habiendo
-visto la buena é ilustre fama que suena en el mundo de nuestros muchos
-y buenos y notables servicios que hemos hecho á Dios y á su majestad
-y á toda la cristiandad, da grandes voces y dice que fuera justicia y
-razon que tuviéramos buenas rentas, y más aventajadas que tienen otras
-personas que no han servido en estas conquistas ni en otras partes á
-su majestad; y asimismo pregunta que donde están nuestros palacios
-y moradas, y qué blasones tenemos en ellas diferenciadas de las
-demas; y si están en ellos esculpidos y puestos por memoria nuestros
-heróicos hechos y armas, segun y de la manera que tienen en España los
-caballeros que dicho tengo en el capítulo pasado, que sirvieron en
-los tiempos pasados á los Reyes que en aquella sazon reinaban, pues
-nuestras hazañas no son menores que las que ellos hicieron; ántes son
-de muy memorable fama, y se pueden contar entre los nombrados que ha
-habido en el mundo.
-
-Y demas desto, pregunta la ilustre fama por los conquistadores que
-hemos escapado de las batallas pasadas y por los muertos, dónde están
-sus sepulcros y qué blasones tienen en ellos. Á estas cosas se le puede
-responder con mucha brevedad:
-
- «Oh excelente é ilustre Fama, y entre buenos y virtuosos deseada y
- loada, y entre maliciosos y personas que han procurado escurecer
- nuestros heróicos hechos no querrian ver ni oir vuestro ilustre
- nombre, porque nuestras personas no ensalceis como conviene; hágoos,
- señora, saber que de quinientos cincuenta soldados que pasamos con
- Cortés desde la isla de Cuba, no somos vivos en toda la Nueva-España
- de todos ellos hasta este año 1568, que estoy trasladando esta
- relacion, sino cinco; que todos los demas murieron en las guerras
- ya por mí dichas, en poder de indios, y fueron sacrificados á los
- ídolos, y los demas murieron de sus muertes.
-
- »Y los sepulcros, que me pregunta dónde los tienen, digo que son
- los vientres de los indios, que los comieron las piernas y muslos,
- brazos y molledos, piés y manos; y lo demas, fueron sepultados sus
- vientres, que echaban á los tigres y sierpes y alcones, que en aquel
- tiempo tenian por grandeza en casas fuertes, y aquellos fueron sus
- sepulcros y allí están sus blasones; y á lo que á mí se me figura,
- con letras de oro habian de estar escritos sus nombres, pues murieron
- aquella cruelísima muerte, y por servir á Dios y á su majestad y dar
- luz á los que estaban en tinieblas, y tambien por haber riquezas, que
- todos los hombres comunmente venimos á buscar.
-
- »Y demas de le haber dado cuenta á la ilustre Fama, me pregunta por
- los que pasaron con Narvaez y con Garay; digo que los de Narvaez
- fueron mil y trecientos, sin contar entre ellos hombres de la mar,
- y no son vivos de todos ellos sino diez ó once, que todos los más
- murieron en las guerras y sacrificados, y sus cuerpos comidos de
- indios, ni más ni ménos que los nuestros; y los que pasaron con Garay
- de la isla de Jamáica, á mi cuenta, con las tres capitanías que
- vinieron á San Juan de Ulúa, ántes que pasase el Garay con los que
- trajo á la postre cuando él vino, serian por todos mil y ducientos
- soldados, y todos los más fueron sacrificados en la provincia de
- Pánuco, y comidos sus cuerpos de los naturales de la provincia.
-
- »Y demas desto, pregunta la loable Fama por otros quince soldados que
- aportaron á la Nueva-España, que fueron de los de Lúcas Vazquez de
- Ayllon cuando le desbarataron, y él murió en la Florida.
-
- »Á esto digo que todos son muertos; y hágoos saber, excelente Fama,
- que todos los que he recontado y ahora somos vivos de los de Cortés,
- hay cinco y estamos muy viejos y dolientes de enfermedades, y muy
- pobres y cargados de hijos, é hijas para casar y nietos, y con poca
- renta, y así pasamos nuestras vidas con trabajos y miserias.
-
- »Y pues ya he dado cuenta de lo que me han preguntado, y de nuestros
- palacios y blasones y sepulcros, suplícoos, ilustrísima Fama, que de
- aquí adelante alceis más vuestra excelente y virtuosísima voz, para
- que en todo el mundo se vean claramente nuestras grandes proezas;
- porque hombres maliciosos, con sus sacudidas y envidiosas lenguas, no
- las escurezcan.»
-
-Á esto que he suplicado á la virtuosísima Fama, me responde que lo hará
-de muy buena voluntad, y que se espanta cómo no tenemos los mejores
-repartimientos de indios, pues los ganamos, y su majestad lo manda dar
-como lo tiene el marqués Cortés; no se entiende que sea tanto, sino
-moderadamente.
-
-Y más dice la loable Fama, que las cosas del valeroso y animoso Cortés
-han de ser siempre muy estimadas y contadas entre los hechos de
-valerosos capitanes, y que no hay memoria de ninguno de nosotros en los
-libros históricos que están escritos del coronista Francisco Lopez de
-Gómora, ni en la del doctor Illescas, que escribió el Pontifical, ni en
-otros modernos coronistas; y sólo el marqués Cortés dicen en sus libros
-que es el que lo descubrió y conquistó, y que los capitanes y soldados
-que los ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestras
-personas y conquistas, y que ahora se ha holgado mucho en saber
-claramente que todo lo que he escrito en mi relacion es verdad; y que
-la misma escritura conmigo al pié de la letra dice lo que pasó, y no
-lisonjas viciosas, ni por sublimar á un solo capitan quieren deshacer á
-muchos capitanes y valerosos soldados, como ha hecho el Francisco Lopez
-de Gómora y los demas coronistas que siguen su propia historia.
-
-Y más me prometió la buena Fama, que por su parte lo porná con voz muy
-clara á doquiera que se hallare.
-
-Y demas de lo que ella declara, que mi historia si se imprime, cuando
-la vean é oyan, la darán fe verdadera, y escurecerá las lisonjas de los
-pasados.
-
-Y demas de lo que he propuesto á manera de diálogo, me preguntó un
-doctor, oidor de la audiencia Real de Guatimala, que cómo Cortés,
-cuando escribia á su majestad y fué la primera vez á Castilla, no
-procuró por nosotros, pues por nuestra causa, despues de Dios, fué
-marqués y gobernador.
-
-Á esto respondí entónces, y ahora lo digo, que, como tomó para sí al
-principio, cuando su majestad le hizo merced de la gobernacion, todo lo
-mejor de la Nueva-España, creyendo que siempre fuera señor absoluto y
-que por su mano nos diera indios ó quitara, y á esta causa se presumió
-que no lo hizo ni quiso escribir; y tambien, porque en aquel tiempo
-su majestad le dió el marquesado que tiene, y como le importunaba que
-le diese luego la gobernacion de la Nueva-España, como de ántes la
-habia tenido, y le respondió que ya le habia dado el marquesado, no
-curó de demandar cosa ninguna para nosotros que bien nos hiciese, sino
-solamente para él.
-
-Y demas desto, habian informado el factor y veedor y otros caballeros
-de Méjico á su majestad que Cortés habia tomado para sí las mejores
-provincias y pueblos de la Nueva-España, y que habia dado á sus amigos
-y parientes que nuevamente habian venido de Castilla otros buenos
-pueblos y que no dejaba para el Real patrimonio sino poca cosa; despues
-supimos mandó su majestad que de lo que tenia sobrado diese á los que
-con él pasamos; y en aquel tiempo su majestad se embarcó en Barcelona
-para ir á Flandes; y si Cortés en el tiempo que ganamos la Nueva-España
-la hiciera cinco partes, y la mejor y de más ricas provincias y
-ciudades diera la quinta parte á nuestro Rey y señor de su Real quinto,
-bien hecho fuera, y tomara para sí una parte y media, y dejara para
-iglesias y monasterios y propios de ciudades, y que su majestad tuviera
-que dar y hacer mercedes á caballeros que le servian en las guerras de
-Italia ó contra turcos ó moros, y las dos partes y media nos repartiria
-perpétuas, con ellas nos quedáramos, así Cortés con la una parte como
-nosotros; porque, como nuestro César fué tan cristianísimo y no le
-costó el conquistar cosa ninguna, nos hiciera estas mercedes.
-
-Y demas desto, como en aquella sazon no sabiamos qué cosa era demandar
-justicia, ni á quién la pedir sobre nuestros servicios, ni otros
-agravios y fuerzas que pasaban en las guerras, sino solamente al mismo
-Cortés como capitan, y que lo mandaba muy de hecho, nos quedamos en
-blanco con lo poco que nos habian depositado, hasta que vimos que á
-don Francisco de Montejo, que fué á Castilla ante su majestad, le hizo
-merced de ser Adelantado y gobernador de Yucatan, y le dió los indios
-que tenia en Méjico y le hizo otras mercedes; y Diego de Ordás, que
-asimismo fué ante su majestad, le dió una encomienda de Santiago y
-los indios que tenia en la Nueva-España; y á don Pedro de Albarado,
-que tambien fué á besar los piés á su majestad, le hizo Adelantado
-y gobernador de Guatimala y Chiapa, y comendador de Santiago, y
-otras mercedes de los indios que tenia; y á la postre fué Cortés y
-le dió el marquesado y capitan general del mar del Sur; y desque los
-conquistadores vimos que los que no parecian ante su majestad no tenian
-quien suplicase nos hiciese el Rey mercedes, enviamos á suplicalle que
-lo que de allí adelante vacase, nos lo mandase dar perpétuo; y como se
-vieron nuestras justificaciones, cuando envió la primera audiencia Real
-á Méjico, y vino en ella por presidente Nuño de Guzman y por oidores el
-licenciado Delgadillo, natural de Granada, y Matienzo, de Vizcaya, y
-otros dos oidores que llegando á Méjico murieron; y mandó su majestad
-expresamente al Nuño de Guzman que todos los indios de la Nueva-España
-se hiciesen un cuerpo, á fin que las personas que tenian repartimientos
-grandes que les habia dado Cortés, que no les quedasen tanto y les
-quitasen dello, y que á los verdaderos conquistadores nos diese los
-mejores pueblos y de más renta, y que para su Real patrimonio dejasen
-las cabeceras y mejores ciudades.
-
-Y tambien mandó su majestad que á Cortés que le contasen los vasallos,
-y que le dejasen los que tenian capitulados en su marquesado, y lo
-demas no me acuerdo qué mandó sobre ello; y la causa por donde no hizo
-el repartimiento perpétuo el Nuño de Guzman y los oidores, fué por
-malos terceros, que por su honor aquí no nombro, porque le dijeron que
-si repartia la tierra, que cuando los conquistadores y pobladores se
-viesen con sus indios perpétuos no les ternian en tanto acato ni serian
-tan señores de les mandar, porque no tenian que quitar ni poner, ni
-les vernian á suplicar que les diesen de comer; y de otra manera, que
-ternian que dar de lo que vacase á quien quisiesen, y ellos serian
-ricos y ternian mayores poderes; y á este fin se dejó de hacer.
-
-Verdad es que el Nuño de Guzman y los oidores, en vacando indios, luego
-los depositaban á conquistadores y pobladores, y no eran tan malos como
-los hacian para los vecinos y pobladores, que á todos les contentaban
-y daban de comer; y si les quitaron redondamente de la audiencia Real,
-fué por las contrariedades que tuvieron con Cortés y sobre el herrar de
-los indios libres por esclavos.
-
-Quiero dejar este capítulo y pasaré á otro, y diré acerca del
-repartimiento perpétuo.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCXI.
-
-CÓMO EL AÑO DE 1550, ESTANDO LA CÓRTE EN VALLADOLID, SE JUNTARON EN
-EL REAL CONSEJO DE INDIAS CIERTOS PRELADOS Y CABALLEROS, QUE VINIERON
-DE LA NUEVA-ESPAÑA Y DEL PIRÚ POR PROCURADORES, Y OTROS HIDALGOS QUE
-SE HALLARON PRESENTES, PARA DAR ÓRDEN QUE SE HICIESE EL REPARTIMIENTO
-PERPÉTUO; Y LO QUE EN LA JUNTA SE HIZO Y PLATICÓ ES LO QUE DIRÉ.
-
-
-En el año de 1550 vino del Pirú el licenciado de la Gasca, y fué á
-la córte, que en aquella sazon estaba en Valladolid, y trujo en su
-compañía á un fraile dominico que se decia don fray Martin el Regente;
-y en aquel tiempo su majestad le mandó hacer merced al mismo Regente
-del obispado de las Charcas; y entónces se juntaron en la córte don
-fray Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapa, y don Vasco de Quiroga,
-Obispo de Mechoacan, y otros caballeros que vinieron por procuradores
-de la Nueva-España y del Pirú, y ciertos hidalgos que venian á pleitos
-ante su majestad, que todos se hallaron en aquella sazon en la córte,
-y juntamente con ellos, á mí me mandaron llamar, como á conquistador
-más antiguo de la Nueva-España; y como el de la Gasca y todos los demas
-peruleros habian traido cantidad de millares de pesos de oro, así para
-su majestad como para ellos, y lo que traian de su majestad se le envió
-desde Sevilla á Augusta de Alemania, donde en aquella sazon estaba
-su majestad, y en su Real compañía nuestro felicísimo don Felipe,
-Rey de las Españas, nuestro señor, su muy amado y querido hijo, que
-Dios guarde; y en aquel tiempo fueron ciertos caballeros con el oro y
-por procuradores del Pirú á suplicar á su majestad que fuese servido
-hacernos mercedes para que mandase hacer el repartimiento perpétuo; y
-segun pareció, otras veces ántes de aquella se lo habian suplicado por
-parte de la Nueva-España, cuando fué un Gonzalo Lopez y un Alonso de
-Villanueva con otros caballeros procuradores de Méjico; y su majestad
-mandó en aquel tiempo dar el obispado de Palencia al licenciado de la
-Gasca, que fué Obispo y conde de Pernia, porque tuvo ventura que así
-como llegó á Castilla habia vacado; y se decia en la córte que por
-estar de paz el Pirú y tornar á haber el oro y plata que le habian
-robado los Contreras.
-
-Y volviendo á mi relacion, lo que proveyó su majestad sobre la
-perpetuidad de los repartimientos de indios, fué enviar á mandar al
-marqués de Mondéjar, que era presidente en el Real consejo de Indias,
-y al licenciado Gutierre Velazquez, y al licenciado Tello de Sandoval,
-y al doctor Hernan Perez de la Fuente, y al licenciado Gregorio Lopez,
-y al doctor Riberadeneyra, y al licenciado Briviesca, que eran oidores
-del mismo Real Consejo de Indias, y á otros caballeros de otros Reales
-Consejos, que todos se juntasen y que viesen y platicasen cómo se podia
-hacer el repartimiento, de manera que en todo fuese bien mirado el
-servicio de Dios, y su Real patrimonio no viniese á ménos; y desque
-todos estos Prelados y caballeros estuvieron juntos en las casas de
-Pero Gonzalez de Leon, donde residia el Real Consejo de Indias, se
-platicó en aquella muy ilustrísima junta que se diesen los indios
-perpétuos en la Nueva-España y en el Pirú, no me acuerdo bien si nombró
-el nuevo reino de Granada é Borbotan; mas paréceme que tambien entraron
-con los demas, y las causas que se propusieron en aquel negocio fueron
-santas y buenas.
-
-Lo primero se platicó que, siendo perpétuos, serian muy mejor tratados
-é industriados en nuestra santa fe, y que si algunos adoleciesen, los
-curarian como á hijos y les quitarian parte de sus tributos; y que los
-encomenderos se perpetuarian mucho más en poner heredades y viñas y
-sementeras, y criarian ganados y cesarian pleitos y contiendas sobre
-indios; y no habia menester visitadores en los pueblos, y habria paz
-y concordia entre los soldados en saber que ya no tienen poder los
-presidentes y gobernadores para en vacando indios se los dar por via
-de parentesco ni por otras maneras que en aquella sazon les daban; y
-con dalles perpétuos á los que han servido á su majestad, descargaba
-su Real conciencia; y le dijo otras muy buenas razones; y más le dijo,
-que se habian de quitar en el Pirú á hombres bandoleros, los que se
-hallasen que habian deservido á su majestad.
-
-Y despues que por todos aquellos de la ilustre junta fué muy bien
-platicado lo que dicho tengo, todos los más procuradores, con otros
-caballeros, dimos nuestros pareceres y votos que se hiciesen perpétuos
-los repartimientos; luego en aquella sazon hubo votos contrarios, y fué
-el primero el Obispo de Chiapa, y lo ayudó su compañero Fray Rodrigo,
-de la órden de Santo Domingo, y ansimismo el licenciado Gasca, que era
-Obispo de Palencia y conde de Pernia, y el marqués de Mondéjar y dos
-oidores del Consejo Real de su majestad; y lo que propusieron en la
-contradiccion aquellos caballeros por mí dichos, salvo el marqués de
-Mondéjar, que no se quiso mostrar á una parte ni á otra, sino que se
-estuvo á la mira á ver lo que decian y ver los que más votos tenian,
-fué decir que ¿cómo habian de dar indios perpétuos? Ni aun de otra
-manera por sus vidas no los habian de tener, sino quitárselos á los que
-en aquella sazon los tenian, porque personas habia entre ellos en el
-Pirú que tenian buena renta de indios, que merecian que los hubieran
-castigado, cuanto y más dárselos ahora perpétuos; y que do creian que
-habia en el Pirú paz y asentada la tierra, habria soldados que, como
-viesen que no habia qué les dar, se amotinarian y habria más discordias.
-
-Entónces respondió don Vasco de Quiroga, Obispo de Mechoacan, que era
-de nuestra parte, y dijo al licenciado de la Gasca, que ¿por qué no
-castigó á los bandoleros y traidores, pues conocia y le eran notorias
-sus maldades, y que él mismo les dió indios? Y á esto respondió el de
-la Gasca, y se paró á reir, y dijo:
-
-—«Creerán, señores, que no hice poco en salir en paz y en salvo de
-entre ellos, y algunos descuarticé y hice justicia.»
-
-Y pasaron otras razones sobre aquella materia; y entónces dijimos
-nosotros, y muchos de aquellos señores que allí estábamos juntos, que
-se diesen perpétuos en la Nueva-España á los verdaderos conquistadores
-que pasamos con Cortés, y á los de Narvaez y á los de Garay, pues
-habiamos quedado muy pocos, porque todos los demas murieron en las
-batallas peleando en servicio de su majestad, y lo habiamos servido
-bien; y que con los demas se hubiese otra moderacion.
-
-É ya que teniamos esta plática por nuestra parte, y la órden que dicho
-tengo, unos de aquellos Prelados y señores del Consejo de su majestad
-dijeron que cesase todo hasta que el Emperador nuestro señor viniese á
-Castilla, que se esperaba cada dia, para que en una cosa de tanto peso
-y calidad se hallase presente; y puesto que por el Obispo de Mechoacan
-é ciertos caballeros, é yo juntamente con ellos, que éramos de la
-parte de la Nueva-España, fué tornado á replicar, pues que estaban ya
-dados los votos conformes, se diesen perpétuos en la Nueva-España;
-y que los procuradores del Pirú procurasen por sí, pues su majestad
-lo habia enviado á mandar, y en su Real mando mostraba aficion para
-que en la Nueva-España se diesen perpétuos; y sobre ello hubo muchas
-pláticas y alegaciones; y dijimos que, ya que en el Pirú no se diesen,
-que mirasen los muchos servicios que hicimos á su majestad y á toda
-la cristiandad; y no aprovechó cosa ninguna con los señores del Real
-Consejo de Indias y que el Obispo fray Bartolomé de las Casas, y fray
-Rodrigo, su compañero, y con el Obispo de las Charcas; y dijeron que en
-viniendo su majestad de Augusta de Alemania, se proveeria de manera que
-los conquistadores serian muy contentos; y ansí se quedó por hacer.
-
-Dejaré esta plática, y diré que en posta se escribió en un navío á la
-Nueva-España, como se supo en la ciudad de Méjico las cosas arriba
-dichas que pasaron en la córte.
-
-Concertaban los conquistadores de enviar por sí solos procuradores
-ante su majestad, y aun á mí me escribió de Méjico á esta ciudad de
-Guatimala el capitan Andrés de Tapia y un Pedro Moreno Medrano y Juan
-de Limpias Carvajal el sordo, dende la Puebla, porque ya en aquella
-sazon era yo venido de la córte; y lo que me escribian, fué dándome
-cuenta y relacion de los conquistadores que enviaban su poder; y en
-la memoria me contaban á mí por uno de los más antiguos, é yo mostré
-las cartas en esta ciudad de Guatimala á otros conquistadores, para
-que las ayudásemos con dineros para enviar los procuradores; y segun
-pareció, no se concertó la ida por falta de pesos de oro, y lo que se
-concertó en Méjico, fué que los conquistadores, juntamente con toda la
-comunidad, enviasen á Castilla procuradores, pero no se negoció.
-
-Y despues desto, mandó el invictísimo nuestro Rey y Señor Don Felipe
-(que Dios guarde y deje vivir muchos años, con aumento de más reinos)
-en sus Reales ordenanzas y provisiones que para ello ha dado, que los
-conquistadores y sus hijos en todo conozcamos mejoría, y luego los
-antiguos pobladores casados, segun se verá en sus Reales cédulas.
-
-
-
-
-CAPÍTULO CCXII.
-
-DE OTRAS PLÁTICAS Y RELACIONES QUE AQUÍ IRÁN DECLARADAS, QUE SERÁN
-AGRADABLES DE OIR.
-
-
-Como acabé de sacar en limpio esta mi relacion, me rogaron dos
-licenciados que se la emprestase para saber muy por extenso las cosas
-que pasaron en las conquistas de Méjico y Nueva-España, y ver en qué
-diferencia lo que tenian escrito los coronistas Francisco Lopez de
-Gómora y el doctor Illescas acerca de las heróicas hazañas que hizo
-el marqués del Valle, de lo que en esta relacion escribo; é yo se
-la presté, porque de sábios siempre se pega algo á los idiotas sin
-letras como yo soy, y les dije que no enmendasen cosa ninguna de las
-conquistas, ni poner ni quitar, porque todo lo que yo escribo es muy
-verdadero; y cuando lo hubieron visto y leido los dos licenciados,
-el uno dellos era muy retórico, y tal presuncion tenia de sí, que
-despues de la sublimar y alabar de la gran memoria que tuve para no se
-me olvidar cosa de todo lo que pasamos dende que venimos á descubrir
-primero que viniese Cortés dos veces, y la postrera vine con Cortés,
-que fué en el año de 17 con Francisco Hernandez de Córdoba, y en el
-18 con un Juan de Grijalva, y en el de 19 vine con el mismo Cortés;
-y volviendo á mi plática, me dijeron los licenciados que cuanto á la
-retórica, que va segun nuestro comun hablar de Castilla la Vieja,
-é que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van
-razones hermoseadas ni afeitadas, que suelen componer los coronistas
-que han escrito en cosas de guerras, sino toda una llaneza, y debajo
-de decir verdad se encierran las hermoseadas razones; y más dijeron,
-que les parece que me alabo mucho de mí mismo en lo de las batallas y
-reencuentros de guerra en que me hallé, y que otras personas lo habian
-de decir y escribir primero que yo; y tambien, que para dar más crédito
-á lo que he dicho, que diese testigos y razones de algunos coronistas
-que lo hayan escrito, como suelen poner y alegar los que escriben, y
-aprueban con otros libros de cosas pasadas, y no decir, como digo tan
-secamente, esto hice y tal me aconteció, porque yo no soy testigo de mí
-mismo.
-
-Á esto respondí, y digo agora, que en el primer capítulo de mi
-relacion, en una carta que escribió el marqués del Valle en el año 1540
-dende la gran ciudad de Méjico á Castilla, á su majestad, haciéndole
-relacion de mi persona y servicios, le hizo saber cómo vine á descubrir
-la Nueva-España dos veces primero que no él, y tercera vez volví en su
-compañía, y como testigo de vista me vió muchas veces batallar en las
-guerras mejicanas y en toma de otras ciudades como esforzado soldado,
-hacer en ellas cosas notables y salir muchas veces de las batallas
-mal herido, y cómo fuí en su compañía á Honduras é Higueras, que ansí
-nombran en esta tierra, y otras particularidades que en la carta se
-contenian, que por excusar prolijidad aquí no declaro; y ansimismo
-escribió á su majestad el ilustrísimo virey don Antonio de Mendoza,
-haciendo relacion de lo que habia sido informado de los capitanes, en
-compañía de los que en aquel tiempo militaban, y conformaba todo con
-lo que el marqués del Valle escribió; y ansimismo por probanzas muy
-bastantes que por mi parte fueron presentadas en el Real Consejo de
-Indias en el año 540.
-
-Ansí, señores licenciados, vean si son buenos testigos Cortés y el
-Virey don Antonio de Mendoza y mis probanzas; y si esto no basta,
-quiero dar otro testigo, que no lo habia mejor en el mundo, que fué el
-Emperador nuestro señor don Cárlos V, que por su Real carta, cerrada
-con su Real sello, mandó á los Vireyes y presidentes que teniendo
-respeto á los muchos y buenos servicios que le constó haberle hecho,
-sea antepuesto y conozca mejoría yo y mis hijos; todas las cuales
-cartas tengo guardados los originales dellas, y los traslados se
-quedaron en la córte en el archivo del secretario Ochoa de Luyando; y
-es todo y por descargo de lo que los licenciados me propusieron.
-
-Y volviendo á la plática, si quieren más testigos tengan atencion y
-miren la Nueva-España, que es tres veces más que nuestra Castilla y
-está más poblada de españoles, que por ser tantas ciudades y villas
-aquí no nombro, y miren las grandes riquezas que destas partes van
-cotidianamente á Castilla; y demas desto, he mirado que nunca quieren
-escribir de nuestros heróicos hechos los dos coronistas Gómora y el
-doctor Illescas, sino que de toda nuestra prez y honra nos dejaron en
-blanco, si agora yo no hiciera esta verdadera relacion; porque toda la
-honra dan á Cortés; y puesto que tengan razon, no nos habian de dejar
-en olvido á los conquistadores, y de las grandes hazañas que hizo
-Cortés me cabe á mí parte, pues me hallé en su compañía de los primeros
-en todas las batallas que él se halló, y despues en otras muchas que
-me envió con capitanes á conquistar otras provincias; lo cual hallarán
-escrito en esta mi relacion, dónde, cuándo y en qué tiempo, y tambien
-mi parte de lo que escribió en un blason que puso en una culebrina, que
-fué un tiro que se nombró el Ave Fénix, el cual se forjó en Méjico de
-oro y plata y cobre, y le enviamos presentado á su majestad, y decian
-las letras del blason: «Esta ave nació sin par, yo en serviros sin
-segundo, y vos sin igual en el mundo.»
-
-Ansí que parte me cabe desta loa de Cortés; y demas desto, cuando
-fué Cortés la primera vez á Castilla á besar los piés á su majestad,
-le hizo relacion que tuvo en las guerras mejicanas muy esforzados y
-valerosos capitanes y compañeros, que, á lo que creia, ningunos más
-animosos que ellos habia oido en corónicas pasadas de los romanos;
-tambien me cabe parte dello.
-
-Y cuando fué á servir á su majestad en lo de Argel, sobre cosas que
-allá acaecieron cuando alzaron el campo por la gran tormenta que hubo,
-dicen que dijo en aquella sazon muchas loas de los conquistadores sus
-compañeros; ansí, que de todas sus hazañas me cabe á mí parte dellas,
-pues yo fuí en le ayudar.
-
-Y volviendo á nuestra relacion de lo que dijeron los licenciados, que
-me alabo mucho de mi persona y que otros lo habian de decir, y esto
-respondí que en este mundo las cosas que se suelen alabar unos vecinos
-á otros las virtudes y bondades que en ellos hay, y no ellos mesmos;
-mas él no se halló en la guerra ni lo vió ni lo entendió, ¿cómo lo
-puede decir? ¿Habíanlo de parlar los pájaros en el tiempo que estábamos
-en las batallas, que iban volando, ó las nubes que pasaban por alto,
-sino solamente los capitanes y soldados que en ello nos hallamos? Y si
-hubiérades visto, señores licenciados, que en esta mi relacion hubiera
-yo quitado su prez y honra á algunos de los valerosos capitanes y
-fuertes soldados, mis compañeros, que en las conquistas nos hallamos,
-y aquella misma honra me pusiera á mí solo, justo fuera quitarme
-parte; mas aún no me alabo tanto cuanto yo puedo y debo, y á esta
-causa lo escribo para que quede memoria de mí; y quiero poner aquí
-una comparacion, y aunque es por la una parte muy alta, y de la otra
-de un pobre soldado como yo, dicen los coronistas en los comentarios
-del Emperador y gran batallador Julio César que se halló en cincuenta
-y tres batallas aplazadas, yo digo que me hallé en muchas más batallas
-que el Julio César; lo cual, como dicho tengo, verán en mi relacion.
-
-Y tambien dicen los coronistas que fué muy animoso y presto en las
-armas y muy esforzado en dar una batalla, y cuando tenia espacio, de
-noche escribia por propias manos sus heróicos hechos; y puesto que
-tuvo muchos coronistas, no lo quiso fiar dellos, que él lo escribió,
-é há muchos años, y no lo sabemos cierto; y lo que yo digo, ayer fué,
-á manera de decir; ansí que no es mucho que yo ahora en esta relacion
-declare en las batallas que me hallé peleando y en todo lo acaecido,
-para que digan en los tiempos venideros: «Esto hizo Bernal Diaz del
-Castillo, para que sus hijos y descendientes gocen las loas de sus
-heróicos hechos;» como agora vemos las famas y blasones que hay de
-tiempos pasados de valerosos capitanes, y aun de muchos caballeros y
-señores de vasallos.
-
-Quiero dejar esta plática, porque si hubiese de meter más en ella la
-pluma, dirian algunas personas maliciosas y desparcidas lenguas, que
-no me querrán oir de buena gana, que salgo del órden que debo, y por
-ventura les será muy odioso; y esto que dicho tengo de mí mesmo,
-ayer fué, á manera de decir, que no son muchos años pasados, como
-las historias romanas; y testigos hay conquistadores que dirán que
-todo lo que digo es ansí, que si en alguna cosa me hallasen vicioso ó
-escuro, es de tal manera el mundo, que me lo contradirian; mas la misma
-relacion da testimonio; y aun con decir verdad, hay maliciosos que lo
-contradirian si pudiesen.
-
-Y para que bien se entienda todo lo que dicho tengo, y en las batallas
-y reencuentros de guerra en que me he hallado desde que vine á
-descubrir la Nueva-España hasta que estuvo pacificada, sin las que
-adelante diré; y puesto que hubo otras muchas guerras y reencuentros, y
-que yo no me hallé en ellas, ansí por estar mal herido como por tener
-otros males que con los trabajos de las guerras suelen recrecer; y
-tambien, como habia muchas provincias que conquistar, unos soldados
-íbamos á unas entradas y provincias y otros iban á otras; mas en las
-que yo me hallé son las siguientes:
-
-Primeramente, cuando vine á descubrir á la Nueva-España y lo de Yucatan
-con un capitan que se decia Francisco Hernandez de Córdoba, en la Punta
-de Cotoche un buen reencuentro de guerra.
-
-Luego más adelante, en lo de Champoton, una buena batalla campal, en
-que nos mataron la mitad de todos nuestros compañeros é yo salí mal
-herido, y el capitan con dos heridas, de que murió.
-
-Luego de aquel viaje en lo de la Florida, cuando fuimos á tomar agua,
-un buen reencuentro de guerra, donde salí herido, y allí nos llevaron
-vivo un soldado.
-
-Y cuando vine con otro capitan que se decia Juan de Grijalva, una
-batalla campal que fué con los de Champoton, que fué en el mismo pueblo
-la primera vez cuando lo de Francisco Hernandez, y nos mataron diez
-soldados, y el capitan salió mal herido.
-
-Despues cuando vine tercera vez con el capitan Cortés, en lo de
-Tabasco, que se dice el rio de Grijalva, en dos batallas campales,
-yendo por capitan Cortés.
-
-De que llegamos á la Nueva-España, en la de Cingapacinga, con el mismo
-Cortés.
-
-De ahí á pocos dias en tres batallas campales en la provincia de
-Tlascala, con Cortés.
-
-Luego el peligro de lo de Cholula.
-
-Entrados en Méjico, me hallé en la prision de Montezuma; no lo escribo
-por cosa que sea de contar de guerra, sino por el gran atrevimiento que
-tuvimos en prender aquel tan grande cacique.
-
-De ahí obra de cuatro meses, cuando vino el capitan Narvaez contra
-nosotros, y traia mil y trescientos soldados, noventa de á caballo y
-ochenta ballesteros y noventa espingarderos, y nosotros fuimos sobre él
-ducientos y sesenta y seis, y le desbaratamos y prendimos con Cortés.
-
-Luego fuimos al socorro de Albarado, que le dejamos en Méjico en guarda
-del gran Montezuma, y se alzó Méjico, y en ocho dias con sus noches
-que nos dieron guerra los mejicanos, nos mataron sobre ochocientos y
-sesenta soldados; pongo aquí en estos dias, que batallamos seis dias, y
-batallas en que me hallé.
-
-Luego en la batalla que dimos en esta tierra de Obtumba; luego cuando
-fuimos sobre Tepeaca, en una batalla campal, yendo por capitan el
-marqués Cortés.
-
-Despues cuando íbamos sobre Tezcuco, en un reencuentro de guerra con
-mejicanos y los de Tezcuco, yendo Cortés por capitan.
-
-En dos batallas campales, y salí bien herido de un bote de lanza en la
-garganta, en compañía de Cortés.
-
-Luego en dos reencuentros de guerra con los mejicanos cuando íbamos
-á socorrer á ciertos pueblos de Tezcuco, sobre la cuestion de unos
-maizales de una vega, que están entre Tezcuco y Méjico.
-
-Luego cuando fuí con el capitan Cortés, que dimos vuelta á la laguna de
-Méjico, en los pueblos más recios que en la comarca habia, los Peñoles,
-que ahora se llaman del Marqués, donde nos mataron ocho soldados y
-tuvimos mucho riesgo en nuestras personas, que fué desconsiderada
-aquella subida y tomada del peñol, con Cortés.
-
-Luego en la batalla de Cuernavaca, con Cortés.
-
-Luego en tres batallas en Suchimileco, donde estuvimos en gran riesgo
-todos de nuestras personas, y nos mataron cuatro soldados, con el
-mismo Cortés.
-
-Luego cuando volvimos sobre Méjico, en noventa y tres dias que
-estuvimos en la ganar, todos los más destos dias y noches teniamos
-batallas campales, y hallo por cuenta que serian más de ochenta
-batallas, reencuentros de guerras en las que entónces me hallé.
-
-Despues de ganado Méjico, me envió el capitan Cortés á pacificar las
-provincias de Guacacualco y Chiapa y Zapotecas, y me hallé en tomar la
-ciudad de Chiapa, y tuvimos dos batallas campales y un reencuentro.
-
-Despues en los de Chamula y Cuitlan otros dos encuentros de guerra.
-
-Despues en Teapa y Cimatan otros dos reencuentros de guerra, y mataron
-dos compañeros mios y á mí me hirieron malamente en la garganta.
-
-Mas, que se olvidaba, cuando nos echaron de Méjico, que salimos
-huyendo, en nueve dias que peleamos de dia y de noche, en otras cuatro
-batallas.
-
-Despues la ida de Higueras y Honduras con Cortés, que estuvimos dos
-años y tres meses hasta volver á Méjico, y en un pueblo que llamaban
-Culacotu hubimos una batalla campal, y á mí me mataron el caballo, que
-me costó seiscientos pesos.
-
-Despues de vuelto á Méjico ayudé á pacificar las sierras de los
-zapotecas y minxes, que se habian alzado entre tanto que estuvimos en
-aquella guerra.
-
-No cuento otros muchos reencuentros de guerra, porque seria nunca
-acabar, ni digo de cosas de grandes peligros en que me hallé y se vido
-mi persona.
-
-Y tampoco quiero decir cómo soy uno de los primeros que volvimos á
-poner cerco á Méjico primero que Cortés cuatro ó cinco dias; por manera
-que vine primero que el mismo Cortés á descubrir la Nueva-España dos
-veces, y como dicho tengo, me hallé en tomar la gran ciudad de Méjico
-y en quitarles el agua de Chalputepeque, y hasta que se ganó Méjico no
-entró agua dulce en aquella ciudad.
-
-Por manera que, á la cuenta que en esta relacion hallarán, me he
-hallado en ciento y diez y nueve batallas y reencuentros de guerra, y
-no es mucho que me alabe dello, pues que es la mera verdad; y estos
-no son cuentos viejos ni de muchos años pasados, de historias romanas
-ni ficciones de poetas; que claros y verdaderos están mis muchos y
-notables servicios que he hecho á Dios primeramente, y á su majestad
-y á toda la cristiandad, y muchas gracias y loores doy á nuestro
-Señor Jesucristo, que me ha escapado para que agora tan claramente
-lo escriba; é más digo, é me alabo dello, que me hallé yo en tantas
-batallas y rencuentros de guerra como dicen las historias en que se
-halló el Emperador Enrique IV.
-
-
-FIN DE LA CONQUISTA DE NUEVA-ESPAÑA.
-
-
-
-
-ÍNDICE.
-
-
- _Páginas._
-
- Capítulo CLXVIII. 5
-
- — CLXIX. 26
-
- — CLXX. 43
-
- — CLXXI. 48
-
- — CLXXII. 53
-
- — CLXXIII. 63
-
- — CLXXIV. 71
-
- — CLXXV. 79
-
- — CLXXVI. 90
-
- — CLXXVII. 98
-
- — CLXXVIII. 107
-
- — CLXXIX. 123
-
- — CLXXX. 126
-
- — CLXXXI. 131
-
- — CLXXXII. 136
-
- — CLXXXIII. 139
-
- — CLXXXIV. 147
-
- — CLXXXV. 154
-
- — CLXXXVI. 168
-
- — CLXXXVII. 170
-
- — CLXXXVIII. 174
-
- — CLXXXIX. 180
-
- — CXC. 188
-
- — CXCI. 193
-
- — CXCII. 205
-
- — CXCIII. 208
-
- — CXCIV. 220
-
- — CXCV. 235
-
- — CXCVI. 252
-
- — CXCVII. 266
-
- — CXCVIII. 268
-
- — CXCIX. 276
-
- — CC. 279
-
- — CCI. 291
-
- — CCII. 296
-
- — CCIII. 298
-
- — CCIV. 310
-
- — CCV. 324
-
- — CCVI. 356
-
- — CCVII. 365
-
- — CCVIII. 368
-
- — CCIX. 372
-
- — CCX. 379
-
- — CCXI. 389
-
- — CCXII. 396
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK VERDADERA HISTORIA DE LOS SUCESOS DE
-LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA (3 DE 3) ***
-
-Updated editions will replace the previous one--the old editions will
-be renamed.
-
-Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright
-law means that no one owns a United States copyright in these works,
-so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the
-United States without permission and without paying copyright
-royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part
-of this license, apply to copying and distributing Project
-Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm
-concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark,
-and may not be used if you charge for an eBook, except by following
-the terms of the trademark license, including paying royalties for use
-of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for
-copies of this eBook, complying with the trademark license is very
-easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation
-of derivative works, reports, performances and research. Project
-Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may
-do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected
-by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark
-license, especially commercial redistribution.
-
-START: FULL LICENSE
-
-THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
-
-To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
-distribution of electronic works, by using or distributing this work
-(or any other work associated in any way with the phrase "Project
-Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full
-Project Gutenberg-tm License available with this file or online at
-www.gutenberg.org/license.
-
-Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project
-Gutenberg-tm electronic works
-
-1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
-electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
-and accept all the terms of this license and intellectual property
-(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
-the terms of this agreement, you must cease using and return or
-destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your
-possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a
-Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound
-by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the
-person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph
-1.E.8.
-
-1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
-used on or associated in any way with an electronic work by people who
-agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
-things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this
-agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm
-electronic works. See paragraph 1.E below.
-
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the
-Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection
-of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual
-works in the collection are in the public domain in the United
-States. If an individual work is unprotected by copyright law in the
-United States and you are located in the United States, we do not
-claim a right to prevent you from copying, distributing, performing,
-displaying or creating derivative works based on the work as long as
-all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope
-that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting
-free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm
-works in compliance with the terms of this agreement for keeping the
-Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily
-comply with the terms of this agreement by keeping this work in the
-same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when
-you share it without charge with others.
-
-1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
-what you can do with this work. Copyright laws in most countries are
-in a constant state of change. If you are outside the United States,
-check the laws of your country in addition to the terms of this
-agreement before downloading, copying, displaying, performing,
-distributing or creating derivative works based on this work or any
-other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no
-representations concerning the copyright status of any work in any
-country other than the United States.
-
-1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
-
-1.E.1. The following sentence, with active links to, or other
-immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear
-prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work
-on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the
-phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed,
-performed, viewed, copied or distributed:
-
- This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
- most other parts of the world at no cost and with almost no
- restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it
- under the terms of the Project Gutenberg License included with this
- eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the
- United States, you will have to check the laws of the country where
- you are located before using this eBook.
-
-1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is
-derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not
-contain a notice indicating that it is posted with permission of the
-copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in
-the United States without paying any fees or charges. If you are
-redistributing or providing access to a work with the phrase "Project
-Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply
-either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or
-obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm
-trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
-with the permission of the copyright holder, your use and distribution
-must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any
-additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms
-will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works
-posted with the permission of the copyright holder found at the
-beginning of this work.
-
-1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
-License terms from this work, or any files containing a part of this
-work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
-
-1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
-electronic work, or any part of this electronic work, without
-prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
-active links or immediate access to the full terms of the Project
-Gutenberg-tm License.
-
-1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
-compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including
-any word processing or hypertext form. However, if you provide access
-to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format
-other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official
-version posted on the official Project Gutenberg-tm website
-(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense
-to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means
-of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain
-Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the
-full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1.
-
-1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
-performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
-unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
-access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works
-provided that:
-
-* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed
- to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has
- agreed to donate royalties under this paragraph to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid
- within 60 days following each date on which you prepare (or are
- legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty
- payments should be clearly marked as such and sent to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in
- Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg
- Literary Archive Foundation."
-
-* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
- you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
- does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
- License. You must require such a user to return or destroy all
- copies of the works possessed in a physical medium and discontinue
- all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm
- works.
-
-* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of
- any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
- electronic work is discovered and reported to you within 90 days of
- receipt of the work.
-
-* You comply with all other terms of this agreement for free
- distribution of Project Gutenberg-tm works.
-
-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project
-Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than
-are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing
-from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of
-the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the Foundation as set
-forth in Section 3 below.
-
-1.F.
-
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-works not protected by U.S. copyright law in creating the Project
-Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm
-electronic works, and the medium on which they may be stored, may
-contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate
-or corrupt data, transcription errors, a copyright or other
-intellectual property infringement, a defective or damaged disk or
-other medium, a computer virus, or computer codes that damage or
-cannot be read by your equipment.
-
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
-of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium
-with your written explanation. The person or entity that provided you
-with the defective work may elect to provide a replacement copy in
-lieu of a refund. If you received the work electronically, the person
-or entity providing it to you may choose to give you a second
-opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If
-the second copy is also defective, you may demand a refund in writing
-without further opportunities to fix the problem.
-
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO
-OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT
-LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of
-damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement
-violates the law of the state applicable to this agreement, the
-agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or
-limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or
-unenforceability of any provision of this agreement shall not void the
-remaining provisions.
-
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in
-accordance with this agreement, and any volunteers associated with the
-production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm
-electronic works, harmless from all liability, costs and expenses,
-including legal fees, that arise directly or indirectly from any of
-the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this
-or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or
-additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any
-Defect you cause.
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
-www.gutenberg.org
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's business office is located at 809 North 1500 West,
-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation's website
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without
-widespread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine-readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-
-Most people start at our website which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
-
-This website includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
diff --git a/old/64947-0.zip b/old/64947-0.zip
deleted file mode 100644
index 758985f..0000000
--- a/old/64947-0.zip
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/64947-h.zip b/old/64947-h.zip
deleted file mode 100644
index 60daf72..0000000
--- a/old/64947-h.zip
+++ /dev/null
Binary files differ
diff --git a/old/64947-h/64947-h.htm b/old/64947-h/64947-h.htm
deleted file mode 100644
index 66ce878..0000000
--- a/old/64947-h/64947-h.htm
+++ /dev/null
@@ -1,11008 +0,0 @@
-<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN"
- "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd">
-<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es">
- <head>
- <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8" />
- <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" />
- <title>
- Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3), by Bernal Díaz del Castillo&mdash;A Project Gutenberg eBook
- </title>
- <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" />
- <style type="text/css">
-
-.formato { margin: 0 auto; max-width: 30em; }
-.x-ebookmaker.formato { max-width: 100%; }
-
-p { margin: 0; text-align: justify; text-indent: 1.25em; line-height: 130%; }
-.x-ebookmaker p { line-height: normal; }
-
-h1, h2 { text-align: center; font-weight: normal; clear: both; }
-h1.faux { margin: 0; font-size: xx-small; visibility: hidden; }
-h2 { margin: 2em 0 0 0; font-size: 130%; word-spacing: 0.2em; }
-h2.nobreak { page-break-before: avoid; }
-.subh2h { margin: 1.5em 0 0 0; font-size: 75%; text-align: justify;
- padding-left: 1.6em; text-indent: -1.6em; word-spacing: 0.2em;
- line-height: 150%; }
-.subh2c { margin: 1.5em 0 0 0; font-size: 75%; text-align: center;
- text-indent: 0; word-spacing: 0.2em; line-height: 150%; }
-
-.mt05 { margin-top: 0.5em; }
-.mt1 { margin-top: 1em; }
-.mt15 { margin-top: 1.5em; }
-.mt2 { margin-top: 2em; }
-.mt3 { margin-top: 3em; }
-
-.pt3 { padding-top: 0; }
-.x-ebookmaker .pt3 { padding-top: 3em; }
-.pt6 { padding-top: 0; }
-.x-ebookmaker .pt6 { padding-top: 6em; }
-
-.fs75 { font-size: 75%; }
-.fs90 { font-size: 90%; }
-.fs120 { font-size: 120%; }
-.fs130 { font-size: 130%; }
-.fs140 { font-size: 140%; }
-.fs150 { font-size: 150%; }
-
-.g1 { letter-spacing: 0.1em; margin-right: -0.1em; }
-
-.ws1 { word-spacing: 0.2em; }
-
-hr { width: 34%; margin-left: 33%; clear: both; }
-hr.full { width: 100%; margin: 2em 0; border: medium solid silver; }
-hr.chap { width: 20%; margin: 3em 0 3em 40%; }
-hr.tir { width: 8%; margin: 1em 0 1em 46%; }
-
-.front { padding: 2em 0 0 0; page-break-before: always; }
-.front p { margin: 0; text-indent: 0; text-align: left; font-family: sans-serif; font-size: 90%; }
-.tit { margin: 3em auto 0 auto; page-break-before: always; }
-.tit p { text-indent: 0; text-align: center; }
-
-div.chapter { page-break-before: always; margin-bottom: 2em; }
-
-.centra { text-align: center; text-indent: 0; }
-.cajatit { margin: 3em 40%; border-top: medium solid black;
- border-bottom: medium solid black; }
-.cajatit p { text-align: center; text-indent: 0; padding-top: .5em;
- padding-bottom: .5em; word-spacing: 0.2em; }
-.blockquot { margin: 1em 0 1em 2.5em; }
-
-.pagenum {
- position: absolute;
- left: 92%;
- font-size: small;
- text-align: right;
- font-family: serif;
- font-style: normal;
- font-weight: normal;
- font-variant: normal;
- letter-spacing: normal;
- color: #B0B0B0;
- text-indent: 0;
-}
-
-/* Tables */
-table { margin: 0 auto; border-collapse: separate; border-spacing: 0.5em 0; }
-
-.tdl { text-align: left; }
-.tdr { text-align: right; }
-.tdc { text-align: center; }
-.bb { border-bottom: thin solid black; }
-
-
-/* Images */
-.figcenter { text-align: center; page-break-inside: avoid; }
-img { vertical-align: middle; }
-.thin { border: solid thin black; padding: 0; }
-.screenonly { display: block; }
-
-/* Transcriber's notes */
-.transnote { border: thin solid gray; background-color: #f8f8f8; font-family: sans-serif;
- font-size: smaller; margin: 2em 0; padding: 1em 0; }
-#tnote ul { list-style-type: inherit; margin: 0 0 0 1.5em; padding: 0 2em 0.5em 1em; }
-#tnote li { margin-top: 0.5em; text-align: justify; }
-.tnotetit { font-weight: bold; text-align: center; text-indent: 0; margin-bottom: 1em; }
-
- </style>
- </head>
-<body class="formato">
-
-<div style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3), by Bernal Díaz del Castillo</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online
-at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you
-are not located in the United States, you will have to check the laws of the
-country where you are located before using this eBook.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3)</div>
-
-<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Bernal Díaz del Castillo</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Release Date: March 28, 2021 [eBook #64947]</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Language: Spanish</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Character set encoding: UTF-8</div>
-
-<div style='display:block; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive/American Libraries.)</div>
-
-<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK VERDADERA HISTORIA DE LOS SUCESOS DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA (3 DE 3) ***</div>
-
-<div class="front">
- <hr class="full" />
- <p><a href="#ToC">Índice</a></p>
- <h1 class="faux">Verdadera historia de los sucesos de la conquista de
- la Nueva-España (3 de 3)</h1>
-</div>
-
-<div class="transnote" id="tnote">
- <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p>
- <ul>
- <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li>
-
- <li>La ortografía del original ha sido respetada, normalizándose las
- variantes a la grafía más frecuente, excepto en el caso de
- los nombres propios y de los términos indígenas.</li>
-
- <li>En los casos dudosos, se ha adoptado la grafía utilizada en 1853
- por la edición de E. Vedia en el tomo XXVI de la Biblioteca de
- Autores Españoles, que utiliza la misma versión del texto pero
- cuyos errores tipográficos son menores.</li>
-
- <li>No obstante lo anterior, se han acentuado las mayúsculas y se ha
- distinguido entre «mas» y «más», «aun» y «aún», y «que» y «qué»,
- distinción no siempre presente en el original impreso.</li>
-
- <li>Para facilitar la lectura, la mayor parte de los puntos y
- seguido —y algunos de los puntos y coma— se han cambiado a puntos y
- aparte, con el fin de evitar los párrafos excesivamente largos del
- original.</li>
-
- <li>También se han aislado en párrafo aparte, precediéndolas de una
- raya de diálogo, la expresiones literales pronunciadas en público.</li>
-
- <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li>
- </ul>
-</div>
-
-
-<div class="screenonly x-ebookmaker-drop">
- <hr class="chap" />
- <div class="figcenter">
- <img class="thin"
- style="width: 28em; height: auto;"
- src="images/cover.jpg"
- alt="Cubierta del libro" />
- </div>
-</div>
-
-
-<div class="chapter pt6">
- <hr class="chap" />
- <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p>
- <p class="centra ws1 fs150">CONQUISTA DE NUEVA-ESPAÑA</p>
- <p class="centra fs75 mt1">POR</p>
- <p class="centra ws1 fs130 mt05">BERNAL DIAZ DEL CASTILLO.</p>
- <hr class="chap" />
-</div>
-
-
-<div class="tit">
- <p><span class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span></p>
- <p class="fs130 ws1">VERDADERA HISTORIA</p>
- <p class="fs90 ws1 mt15">DE LOS SUCESOS</p>
- <p class="fs140 ws1 mt1">DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA,</p>
- <p class="fs120 ws1 mt2">POR EL CAPITAN BERNAL DIAZ DEL CASTILLO,</p>
- <p class="fs90 ws1 mt1">UNO DE SUS CONQUISTADORES.</p>
-
- <div class="cajatit">
- <p><b>TOMO III.</b></p>
- </div>
-
- <p class="mt2">MADRID.—1863.</p>
- <p class="ws1">Imprenta de Tejado, calle de Silva, número 12.</p>
-</div>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_168">
- <p><span class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span></p>
- <p class="centra fs120 ws1">CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA</p>
- <p class="centra fs75 mt1">POR</p>
- <p class="centra ws1 g1 mt05">BERNAL DIAZ DEL CASTILLO.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXVIII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO FUERON ANTE SU MAJESTAD PÁNFILO DE NARVAEZ
- Y CRISTÓBAL DE TAPIA, Y UN PILOTO QUE SE DECIA GONZALO DE UMBRÍA
- Y OTRO SOLDADO QUE SE LLAMABA CÁRDENAS, CON FAVOR DEL OBISPO DE
- BÚRGOS, AUNQUE NO TENIA CARGO DE ENTENDER EN COSAS DE INDIAS, QUE
- YA LE HABIAN QUITADO EL CARGO Y SE ESTABA EN TORO: TODOS LOS POR MÍ
- REFERIDOS DIERON ANTE SU MAJESTAD MUCHAS QUEJAS DE CORTÉS, Y LO QUE
- SOBRE ELLO SE HIZO.</p>
-</div>
-
-<p>Ya he dicho en el capítulo pasado cómo Su Santidad vió y
-entendió los grandes servicios que Cortés y todos nosotros los
-conquistadores que en su compañía militábamos habiamos hecho á Dios
-Nuestro Señor é á Su Majestad é á toda la cristiandad, y de cómo se le
-hizo merced á Cortés de le hacer gobernador de la Nueva-España, é las
-bulas é indulgencias que<span class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span>
-envió para las iglesias é hospitales, y las santas absoluciones para
-todos nosotros; y visto por su majestad lo que el Santo Padre mandaba,
-despues de bien informado de toda la verdad, lo confirmó con otros
-Reales mandos; y en aquella sazon se quitó el cargo de presidente de
-Indias al Obispo de Búrgos, y se fué á vivir á la ciudad de Toro; y
-en este instante llegó á Castilla Pánfilo de Narvaez, el cual habia
-sido capitan de la armada que envió Diego Velazquez contra nosotros; y
-tambien en aquel tiempo llegó Cristóbal de Tapia, el que habia enviado
-el mismo Obispo á tomar la gobernacion de la Nueva-España, y llevaron
-en su compañía á un Gonzalo de Umbría, piloto, é á otro soldado que se
-decia Cárdenas, y todos juntos se fueron á Toro á demandar favor al
-Obispo de Búrgos para se ir á quejar de Cortés delante de su majestad,
-porque ya su majestad habia venido de Flandes.</p>
-
-<p>Y el Obispo no deseaba otra cosa sino que hubiese quejas de Cortés
-y de nosotros; é tales favores é presas les dió el Obispo, que se
-juntaron los procuradores del Diego Velazquez que estaban en la córte,
-que se decian Bernardino Velazquez, que ya le habia enviado desde
-Cuba para que procurase por él, y Benito Martin é Manuel de Rojas,
-y fueron todos juntos delante del Emperador nuestro señor, y se
-quejaron reciamente de Cortés; y los capítulos que contra él pusieron
-fué, que Diego Velazquez envió á descubrir y poblar la Nueva<span
-class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span>-España tres veces, y que gastó
-gran suma de pesos de oro en navíos y armas y matalotaje, y en cosas
-que dió á los soldados, y que envió con la armada á Hernando Cortés por
-capitan, y se alzó con ella, y que no le acudió con ninguna cosa.</p>
-
-<p>Tambien le acusaron que, no embargante todo esto, que envió el Diego
-Velazquez á Pánfilo de Narvaez por capitan de más de mil trescientos
-soldados, con diez y ocho navíos y muchos caballos y escopeteros y
-ballesteros, y con cartas y provisiones de su majestad, y firmadas de
-su presidente de Indias, que era el Obispo de Búrgos é Arzobispo de
-Rosano, para que le diesen gobernacion de la Nueva-España, y no lo
-quiso obedecer; ántes le dió guerra y desbarató, y mató su alférez
-y sus capitanes, y le quebró un ojo, y que le quemó cuanta hacienda
-tenia, y le prendió al mismo Narvaez y á otros capitanes que tenia en
-su compañía.</p>
-
-<p>Y que, no embargante este desbarate, que proveyó el mismo Obispo
-de Búrgos para que fuese el Cristóbal de Tapia, que presente estaba,
-como fué á tomar la gobernacion de aquellas tierras en nombre de su
-majestad, y que no lo quiso obedecer, y que por fuerza le hizo volver
-á embarcar; y acusábanle que habia demandado á los indios de todas las
-ciudades de la Nueva-España mucho oro en nombre de su majestad, y se lo
-tomaba y encubria y lo tenia en su poder; acusábanle que, á pesar de
-todos sus soldados, llevó quinto<span class="pagenum" id="Page_8">p.
-8</span> como Rey de todas las partes que se habian habido en Méjico;
-acusábanle que mandó quemar los piés á Guatemuz é á otros caciques
-porque diesen oro; acusáronle que no dió ni acudió con las partes
-del oro á los soldados, y que todo lo resumió en sí; acusábanle los
-palacios que hizo y casas muy fuertes, y que eran tan grandes como gran
-aldea, y que hacia servir en ellas á todas las ciudades de la redonda
-de Méjico, y que les hacia traer grandes cipreses y piedra desde léjas
-tierras, y que habia dado ponzoña á Francisco de Garay por le tomar
-su gente y armada; y le pusieron otras muchas cosas y acusaciones, y
-tantas, que su majestad estaba enojado de oir tantas sinjusticias como
-del Cortés decian, creyendo que era verdad.</p>
-
-<p>Y demas desto, como el Narvaez hablaba muy entonado, dijo estas
-palabras que oirán:</p>
-
-<p>—«Y porque vuestra majestad sepa cuál andaba la cosa, la noche que
-me prendieron y desbarataron, que teniendo vuestras reales provisiones
-en el seno, que las saqué de priesa, y mi ojo quebrado, porque no me
-quemasen, porque ardia en aquella sazon el aposento en que estaba, me
-las tomó por fuerza del seno un capitan de Cortés, que se dice Alonso
-de Ávila, y es el que ahora está preso en Francia, y no me las quiso
-dar, y publicó que no eran provisiones, sino obligaciones que venia á
-cobrar.»</p>
-
-<p>Entónces dice que se rio el Emperador, y la respuesta que dió
-fué, que en todo mandaria hacer justicia; y luego mandó juntar
-ciertos<span class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span> caballeros de
-sus Reales consejos y de su Real cámara, personas de quien S. M.
-tuvo confianza que harian recta justicia, que se decian, Mercurio
-Catirinario, gran canciller italiano, y mosiur de Lasao y el doctor
-de La-Rocha, flamencos, y Hernando de Vega, señor de Grajales y
-comendador mayor de Castilla, y el doctor Lorenzo Galindez de Carvajal
-y el licenciado Vargas, tesorero general de Castilla; y desque á su
-majestad le dijeron que estaban juntos, les mandó que mirasen muy
-justificadamente los pleitos y debates entre Cortés y Diego Velazquez
-é aquellos querellosos, y que en todo hiciesen justicia, no teniendo
-aficion á las personas ni favoreciesen á ninguno dellos, excepto á
-la justicia; y luego visto por aquellos caballeros el Real mando,
-acordaron de se juntar en unas casas y palacios donde posaba el gran
-canciller, y mandaron parecer al Narvaez y al Cristóbal de Tapia, y al
-piloto de Umbría y á Cárdenas, y á Manuel de Rojas y á Benito Martin
-y á un Velazquez, que estos eran procuradores del Diego Velazquez; y
-asimismo parecieron por la parte de Cortés su padre Martin Cortés y el
-licenciado Francisco Nuñez y Francisco de Montejo y Diego de Ordás, y
-mandaron á los procuradores del Diego Velazquez que propusiesen todas
-las quejas y demandas y capítulos contra Cortés, y dan las mismas
-quejas que dieron ante su majestad.</p>
-
-<p>Á esto respondieron por Cortés sus procuradores, que á lo que decian
-que habia enviado el Diego<span class="pagenum" id="Page_10">p.
-10</span> Velazquez á descubrir la Nueva-España de los primeros, y
-gastó muchos pesos de oro, que no fué así como dicen: que los que lo
-descubrieron fué un Francisco Hernandez de Córdoba con ciento y diez
-soldados á su costa; y que ántes el Diego Velazquez es digno de gran
-pena, porque mandaba á Francisco Hernandez y á los compañeros que lo
-descubrieron que fuesen á la isla de los Guanajes á cautivar indios
-por fuerza para se servir dellos como esclavos; y desto mostraron
-probanzas, y no hubo contradiccion en ello.</p>
-
-<p>Y tambien dijeron que si el Diego Velazquez volvió á enviar á su
-pariente Grijalva con otra armada, que no le mandó el Diego Velazquez
-poblar, sino rescatar, y que todo lo más que se gastó en la armada
-pusieron los capitanes que fueron en los navíos, y no Diego Velazquez,
-y que uno dellos era el mismo Francisco Montejo, que allí estaba
-presente, y los demas fueron Pedro de Albarado y Alonso de Ávila,
-é que rescataron veinte mil pesos, é que se quedó con todo lo más
-dellos el Diego Velazquez, y lo envió al Obispo de Búrgos para que le
-favoreciese, y que no dió parte dello á su majestad, sino lo que quiso,
-y que, demas de aquello, le dió indios al mismo Obispo en la isla de
-Cuba, que le sacaban oro: y que á su majestad no le dió ningun pueblo,
-siendo más obligado á ello que no el Obispo; de lo cual hubo buena
-probanza, y no hubo contradiccion en ello.</p>
-
-<p>Tambien dijeron que si envió á Fernando<span class="pagenum"
-id="Page_11">p. 11</span> Cortés con otra armada, que fué elegido
-primeramente por gracia de Dios y en ventura del mismo Emperador
-nuestro César é señor, é que tienen por cierto que si otro capitan
-enviaran, que le desbarataran, segun la multitud de guerreros que
-contra él se juntaban; y que cuando le envió el Diego Velazquez que,
-no le enviaba á poblar, sino á rescatar; de lo cual hubo probanzas
-dello; y que si se quedó á poblar fué por los requirimientos que los
-compañeros le hicieron, y que viendo que era servicio de Dios y de su
-majestad, pobló, y fué cosa muy acertada, y que dello se hizo relacion
-á su majestad y se le envió todo el oro que pudo haber, y que se le
-escribió sobre ello dos cartas haciéndole saber todo lo sobredicho:
-y que para obedecer sus Reales mandos estaba Cortés con todos sus
-compañeros los pechos por tierra; y se le hizo relacion de todas las
-cosas que el Obispo de Búrgos hacia por el Diego Velazquez, y que
-enviamos nuestros procuradores con el oro y cartas, y que el Obispo
-encubria nuestros muchos servicios, y que no enviaba á su majestad
-nuestras cartas, sino otras de la manera que él queria, y que el oro
-que enviamos, que se quedaba con todo lo más dello, y que torcia
-todas las cosas que convenian que su majestad fuese sabidor dellas,
-y que en cosa ninguna le decia verdaderamente lo que era obligado á
-nuestro Rey y señor, y que porque nuestros procuradores querian ir á
-Flandes delante de su Real per<span class="pagenum" id="Page_12">p.
-12</span>sona, echó preso al uno dellos, que se decia Alonso Hernandez
-Puertocarrero, primo del conde de Medellin y que murió en la cárcel,
-y que mandaba el mesmo Obispo á los oficiales de la casa de la
-contratacion de Sevilla que no diesen ayuda ninguna á Cortés, así de
-armas como de soldados, sino que en todo le contradijesen, é que á
-boca llena nos llamaban de traidores; é que todo esto hacia el Obispo
-porque tenia tratado casamiento con el Diego Velazquez ó con el Tapia
-de casar una sobrina que se decia doña Petronila de Fonseca, y le habia
-prometido que le haria gobernador de Méjico; y para todo esto que
-he dicho mostraron traslados de las cartas que hubimos escrito á su
-majestad, é otras grandes probanzas; y la parte de Diego Velazquez no
-contradijo en cosa ninguna, porque no habia en qué.</p>
-
-<p>É que á lo que decian de Pánfilo de Narvaez, que envió el Diego
-Velazquez con diez y ocho navíos y mil trescientos soldados y cien
-caballos, y ochenta escopeteros é otros tantos ballesteros, é habia
-hecho mucha costa, á esto respondieron que el Diego Velazquez es digno
-de pena de muerte por haber enviado aquella armada sin licencia de
-su majestad, y que cuando enviaba sus procuradores á Castilla, en
-nada ocurria á nuestro Rey y señor, como era obligado, sino solamente
-al Obispo de Búrgos, y que la Real audiencia de Santo Domingo y
-los frailes jerónimos que estaban por gobernadores le enviaron á
-mandar<span class="pagenum" id="Page_13">p. 13</span> al Diego
-Velazquez á la isla de Cuba, so graves penas, que no enviase aquella
-armada hasta que su majestad fuese sabidor dello, y que con su Real
-licencia le enviase, porque hacer otra cosa era grande deservicio de
-Dios y de su majestad, poner zizañas en la Nueva-España en el tiempo
-que Cortés y sus compañeros estábamos en las conquistas y conversion
-de tantos cuentos de los naturales que se convertian á nuestra santa
-fe católica, y que para detener la armada le enviaron á un oidor de
-la misma audiencia Real, que se decia el licenciado Lúcas Vazquez de
-Ayllon, y en lugar de le obedecer, y los Reales mandos que llevaba, le
-echaron preso, y sin ningun acato le enviaron en un navío; y que pues
-que Narvaez estaba delante, que fué el que hizo aquel tan desacatado
-delito, por tocar en crímen <i>læsæ majestatis</i>, es digno de muerte,
-que suplicaban á aquellos caballeros por mí nombrados, que estaban por
-jueces, que le mandasen castigar; y respondieron que harian justicia
-sobre ello.</p>
-
-<p>Volvamos á decir en los descargos que daban nuestros procuradores,
-y es, que á lo que dicen que no quiso Cortés obedecer las Reales
-provisiones que llevaba Narvaez, y le dió guerra y le desbarató y
-quebró un ojo, y prendió á él y todos sus compañeros y capitanes, y les
-puso fuego á los aposentos.</p>
-
-<p>Á esto respondieron que, así como llegó Narvaez á la Nueva-España
-y desembarcó, que la primera cosa que hizo el Narvaez fué enviar á
-decir al<span class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span> gran cacique
-Montezuma, que Cortés tenia preso, que le venia á soltar y á matar
-todos los que estábamos con Cortés, y que alborotó la tierra de
-manera, que lo que estaba pacífico se volvió en guerra, é que como
-Cortés supo que habia venido al puerto de la Veracruz, le escribió muy
-amorosamente, y que si traia provisiones de su majestad, que las queria
-ver y obedeceria con aquel acato que se debe á su Rey y señor; y que
-no le quiso responder á sus cartas, sino siempre en su real llamándole
-de traidor, no lo siendo, sino muy leal servidor de su majestad; é
-que mandó pregonar Narvaez en su real guerra á fuego y sangre y ropa
-franca contra Cortés é sus compañeros; y que le rogó muchas veces con
-la paz, y que mirase no revolviese la Nueva-España de manera que diese
-causa para que todos se perdiesen, y que se apartaria á una parte,
-cual él quisiese, á conquistar, y el Narvaez fuese por la parte que
-más le agradase, y que entrambos sirviesen á Dios y á su majestad, é
-pacificasen aquellas tierras; y tampoco le quiso responder á ello;
-y como Cortés vió que no aprovechaban todos aquellos cumplimientos
-ni le mostraba las Reales provisiones, y supo el gran desacato que
-habia hecho el Narvaez en prender al oidor de su majestad, que para lo
-castigar por aquel delito acordó de ir á hablar con él para ver las
-Reales provisiones, é á saber por qué causa prendió al oidor; y que
-el Narvaez tenia concertado de prender á Cor<span class="pagenum"
-id="Page_15">p. 15</span>tés sobre seguro; y para ello presentaron
-probanzas y testimonios bastantes, y aun por testigo á Andrés de Duero,
-que se halló por la parte del Narvaez cuando aquello pasó, y el mismo
-Duero fué el que dió aviso á Cortés dello; y á todo esto la parte del
-Diego Velazquez no habia en qué contradecir cosa ninguna sobre ello.</p>
-
-<p>É á lo que le acusaban que vino á Pánuco Francisco de Garay, y con
-grande armada, y provisiones de su majestad en que le hacian gobernador
-de aquella provincia, y que Cortés tuvo astucias y gran diligencia para
-que se le amotinasen al Garay sus soldados, y los indios de la misma
-provincia mataron á muchos dellos, y le tomó ciertos navíos, é hizo
-otras demasías hasta que el Garay se vió perdido y desamparado y sin
-capitanes y soldados, y se fué á meter por las puertas de Cortés y le
-aposentó en sus casas, y que dende á ocho dias que le dió un almuerzo
-de que murió, de ponzoña que le dieron en él; á esto respondieron que
-no era así, porque no tenia necesidad de los soldados que el Garay
-tenia para les hacer amotinar, sino que, como el Garay no era hombre
-para la guerra, no se daba maña con los soldados, y como no toparon
-con la tierra cuando desembarcó, sino grandes rios y malas ciénagas
-y mosquitos y murciégalos, y los que traia en su compañía tuvieron
-noticia de la gran prosperidad de Méjico y las riquezas y la buena fama
-de la liberalidad de Cortés, que por esta causa se le iban á Méji<span
-class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span>co, y que por los pueblos de
-aquellas provincias andaban á robar sus soldados á los naturales y les
-tomaban sus hijas y mujeres, y que se levantaron contra ellos y le
-mataron los soldados que dicen, y que los navíos, que no los tomó, sino
-que dieron al través; y si envió sus capitanes Cortés, fué para que
-hablasen al Garay, ofreciéndoseles por Cortés, y tambien para ver las
-Reales provisiones, si eran contrarias de las que ántes tenia Cortés;
-y que viéndose el Garay desbaratado de sus soldados, y navíos dados
-al través, que se vino á socorrer á Méjico, y Cortés le mandó hacer
-mucha honra por los caminos y banquetes de Tezcuco, y cuando entró en
-Méjico le salió á recebir y le aposentó en sus casas, y habian tratado
-casamiento de los hijos, é que le queria dar favor é ayudar para poblar
-el rio de Palmas, é que si cayó malo, que Dios fué servido de le llevar
-deste mundo, ¿qué culpa tiene Cortés para ello? Y que se le hicieron
-muchas honras al enterramiento y se pusieron lutos, y que los médicos
-que lo curaban juraron que era dolor de costado, y que esta es la
-verdad; y no hubo otra contradiccion.</p>
-
-<p>É á lo que decian que llevaba quinto como Rey, respondieron que
-cuando lo hicieron capitan general y justicia mayor hasta que su
-majestad mandase en ello otra cosa, le prometieron los soldados que le
-darian quinto de las partes, despues de sacado el real quinto, é que lo
-tomó por causa que despues gastaba cuanto tenia en servicio de su<span
-class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span> majestad, como fué en lo de
-la provincia de Pánuco, que pagó de su hacienda sobre seis mil pesos de
-oro, y envió en presentes á su majestad mucho oro de lo que le habia
-caido del quinto; y mostraron probanzas de todo lo que decian, y no
-hubo contradiccion por los procuradores de Diego Velazquez.</p>
-
-<p>É á lo que decian que á los soldados les habia tomado Cortés sus
-partes del oro que les cabia, dijeron que les dieron conforme á la
-cuenta del oro que se halló en la toma de Méjico, porque se halló muy
-poco, que todo lo habian robado los indios de Tlascala y Tezcuco y los
-demas guerreros que se hallaron en las batallas y guerras; y no hubo
-contradiccion sobre ello.</p>
-
-<p>É á lo que dijeron que Cortés habia mandado quemar los piés
-con aceite á Guatemuz é otros caciques porque diesen oro, á esto
-respondieron que los oficiales de su majestad se los quemaron, contra
-la voluntad de Cortés, porque descubriesen el tesoro de Montezuma; y
-para esto dieron informacion bastante.</p>
-
-<p>Y á lo que le acusaban que habia labrado muy grandes casas, y habia
-en ellas una villa, y que hacia traer los árboles y cipreses y piedras
-de léjas tierras, á esto respondieron que las casas es verdad que son
-muy suntuosas, y que para servir con ellas y cuanto tiene Cortés á
-su majestad las hizo fabricar en su Real nombre, é que los árboles é
-cipreses, que están junto á la ciudad é que los traian por agua, é
-que piedra, que habia tanta de los adoratorios que deshicieron<span
-class="pagenum" id="Page_18">p. 18</span> de los ídolos, que no habia
-menester traella de fuera, é que para las labrar no hubo menester más
-de mandar al gran cacique Guatemuz que las labrase con los indios
-oficiales, que hay muchos de hacer casas é carpinteros, é que el
-Guatemuz llamó de todos sus pueblos para ello, é que así se usaba entre
-los indios hacer las casas y palacios de los señores.</p>
-
-<p>É á lo que se quejaba Narvaez que le sacó Alonso de Ávila las
-provisiones Reales por fuerza, y no se las quiso dar y publicó que eran
-obligaciones que le debian al Narvaez de ciertos caballos é yeguas que
-habian vendido, que venia á cobrar, é que fué por mandado de Cortés;
-á esto respondieron que no vieron provisiones, sino solamente tres
-obligaciones que le debian al Narvaez de caballos é yeguas que habia
-vendido fiadas, é que Cortés nunca tales provisiones vió ni le mandó
-tomar.</p>
-
-<p>É á lo que se quejaba el piloto Umbría, que Cortés le mandó cortar
-y deszocar los piés sin causa ninguna, á esto respondieron que por
-justicia y sentencia que sobre ello hubo se le cortaron, porque se
-queria alzar con un navío y dejar en la guerra á su capitan y venirse á
-Cuba él y otros dos hombres que Cortés mandó ahorcar por justicia.</p>
-
-<p>É á lo que el Cárdenas demandaba, que no le habian dado parte del
-primer oro que se envió á su majestad, dijeron que él firmó con otros
-muchos que no queria parte de ello, sino que se enviase á su majestad,
-y que allende desto, le dió Cortés trescientos pesos para que<span
-class="pagenum" id="Page_19">p. 19</span> trujese á su mujer é hijos,
-é que el Cárdenas no era hombre para la guerra, é que era mentecato
-é de poca calidad, é que con los trescientos pesos estaba muy bien
-pagado.</p>
-
-<p>Y á la postre respondieron que, si fué Cortés contra el Narvaez,
-y le desbarató y quebró el ojo, y le prendió á él y á sus capitanes,
-y se le quemó su aposento, que el Narvaez fué causa dello por lo que
-dicho y alegado tienen, y por le castigar el gran desacato que tuvo de
-prender á un oidor de su majestad, y como la justicia era por la parte
-de Cortés y sus compañeros, que en aquella batalla que hubo con Narvaez
-fué nuestro Señor servido dar victoria á Cortés, que con ducientos y
-sesenta y seis soldados, sin caballos é sin arcabuces ni ballestas,
-desbarató con buena maña y con dádivas de oro al Narvaez, y le quebró
-el ojo, y prendió á él y sus capitanes, siendo contra Cortés mil
-trescientos soldados, y entre ellos ciento de á caballo y otros tantos
-escopeteros y ballesteros, y que si Narvaez quedara por capitan, la
-Nueva-España se perdiera.</p>
-
-<p>Y á lo que decian el Cristóbal de Tapia, que venia para tomar la
-gobernacion de la Nueva-España con provisiones de su majestad, y que no
-le quisieron obedecer, á esto responden que el Cristóbal de Tapia, que
-delante estaba, fué contento de vender unos caballos y negros; que si
-él fuera á Méjico, adonde Cortés estaba, y le mostrara sus recaudos,
-obedeciera; mas que viendo todos los caballeros y cabildos<span
-class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span> de todas las ciudades y
-villas que convenia que Cortés gobernase en aquella sazon, porque
-vieron que el Tapia no era capaz para ello, que suplicaron de las
-Reales provisiones para ante su majestad, y segun parecerá de los autos
-que sobre ello pasaron.</p>
-
-<p>Y cuando hubieron acabado de poner por la parte del Diego Velazquez
-y del Narvaez sus demandas, é aquellos caballeros que estaban por
-jueces vieron las respuestas y lo que por la parte de Cortés fué
-alegado, y todo probado, y sobre ello habian estado embarazados cinco
-dias en ir á los unos y á los otros, acordaron de ponello todo en
-la consulta con su majestad; y despues de muy acordado por todos en
-ella, lo que fué sentenciado es esto: lo primero, que dieron por muy
-bueno y leal servidor de su majestad á Cortés y á todos nosotros los
-verdaderos conquistadores que con él pasamos, y tuvieron en mucho
-nuestra gran felicidad, y loaron y ensalzaron en gran manera las
-grandes batallas y osadía que contra los indios tuvimos, y no se olvidó
-de decir cómo, siendo nosotros tan pocos, desbaratamos al Narvaez; y
-luego mandaron poner silencio al Diego Velazquez acerca del pleito de
-la gobernacion de la Nueva-España, y que si algo habia gastado en los
-armadas, que por justicia lo pidiese á Cortés; y luego declararon por
-sentencia que Cortés fuese gobernador de la Nueva-España, segun lo
-mandó el Sumo Pontífice, é que daban en nombre de su majestad los<span
-class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span> repartimientos por buenos,
-que Cortés habia hecho, y le dieron poder para repartir la tierra desde
-allí adelante, y por bueno todo lo que habia hecho, porque claramente
-era servicio de Dios y de su majestad.</p>
-
-<p>En lo de Garay ni en otras cosas de las acusaciones que le ponian,
-que pues no daban informaciones tocantes acerca dello, que lo
-reservaban para el tiempo andando, y le enviarian á tomar residencia; y
-en lo que Narvaez pedia, que le tomaron sus provisiones del seno, é que
-fué Alonso de Ávila, que estaba en aquella sazon preso en Francia, que
-le prendió Juan Florin, frances, gran corsario, cuando robó la recámara
-que llamábamos de Montezuma, dijeron aquellos caballeros que lo fuese á
-pedir á Francia, y que le citasen pareciese en la córte de su majestad,
-para ver lo que sobre ello respondia; y á los dos pilotos Umbría y
-Cárdenas les mandaron dar cédulas Reales para que en la Nueva-España
-les dén indios que renten á cada uno mil pesos de oro.</p>
-
-<p>Y mandaron que todos los conquistadores fuésemos antepuestos y nos
-diesen buenas encomiendas de indios, y que nos pudiésemos asentar en
-los más preeminentes lugares, así en las santas iglesias como en otras
-partes.</p>
-
-<p>Pues ya dada y pronunciada esta sentencia por aquellos caballeros
-que su majestad puso por jueces, lleváronla á firmar á Valladolid,
-donde su majestad estaba, porque en aquel tiempo pasó de Flandes,
-y en aquella sazon mandó pasar allí toda<span class="pagenum"
-id="Page_22">p. 22</span> su Real córte y consejo, y firmóla su
-majestad, y dió otras sus Reales provisiones para echar los tornadizos
-de la Nueva-España, porque no hubiese contradiccion en la conversion de
-los naturales.</p>
-
-<p>Y asimismo mandó que no hubiese letrados por ciertos años, porque do
-quiera que estaban revolvian pleitos é debates y zizañas; y diéronse
-todos estos recaudos firmados de su majestad y señalados de aquellos
-caballeros que fueron jueces, y de don García de Padilla, en la misma
-villa de Valladolid, á 17 de Mayo de mil y quinientos y tantos años,
-y venian refrendadas del secretario don Francisco de los Cóbos, que
-despues fué comendador mayor de Leon; y entónces escribió su majestad
-cesárea á Cortés é á todos los que con él pasamos, agradeciéndonos
-los muchos y buenos é notables servicios que le haciamos; y tambien
-en aquella sazon el Rey don Hernando de Hungría, Rey de romanos, que
-ansí se nombraba, padre del Emperador que agora es, escribió otra carta
-en respuesta de lo que Cortés le habia escrito, y enviado presentadas
-muchas joyas de oro; y lo que decia el Rey de Hungría en la carta que
-escribió á Cortés era, que ya tenia noticia de los muchos y grandes
-servicios que habia hecho á Dios primeramente, y á su señor y hermano
-el Emperador, y á toda la Cristiandad, y que en todo lo que se le
-ofreciese, que se lo haga saber, porque sea intercesor en ello con
-su señor y hermano el Emperador, porque de mucho más era merecedora
-su<span class="pagenum" id="Page_23">p. 23</span> generosa persona,
-y que diese sus encomiendas á los fuertes soldados que le ayudaron;
-y decia otras palabras de ofrecimientos; y acuérdaseme que en la
-firma decia: «Yo el Rey, é Infante de Castilla;» y refrendada de su
-secretario, que se decia Fulano de Castillejo; y esta carta yo la leí
-dos ó tres veces en Méjico, porque Cortés me la mostró para que viese
-en cuán grande estima éramos tenidos los verdaderos conquistadores, de
-su majestad.</p>
-
-<p>Pues como todos estos despachos tuvieron nuestros procuradores,
-luego enviaron con ellos por la posta á un Rodrigo de Paz, primo de
-Cortés y deudo del licenciado Francisco Nuñez, y tambien vino con ellos
-un hidalgo de Extremadura, pariente del mismo Cortés, que se decia
-Francisco de las Casas, y trajeron un buen navío velero, y vinieron
-camino de la isla de Cuba, y en Santiago de Cuba, donde Diego Velazquez
-estaba por gobernador, se le notificaron las Reales provisiones y
-sentencia, para que se dejase del pleito de Cortés y le demandase los
-gastos que habia hecho; la cual notificacion se hizo con trompetas; y
-el Diego Velazquez, de pesar, cayó malo, y dende á pocos meses murió
-muy pobre y descontento, y por no volver yo otra vez á recitar lo
-que en Castilla negoció el Francisco de Montejo y el Diego de Ordás,
-dirélo ahora, y fué así: que al Francisco de Montejo su majestad le
-hizo merced de la gobernacion y adelantamiento de Yucatan é Cozumel,
-y trajo don y señoría, y al<span class="pagenum" id="Page_24">p.
-24</span> Diego de Ordás su majestad le confirmó los indios que tenia
-en la Nueva-España y le dió una encomienda del señor Santiago, y el
-volcan que estaba cabe Guaxocingo por armas, y con ello se vinieron á
-la Nueva-España.</p>
-
-<p>Desde á dos ó tres años el mismo Ordás volvió á Castilla y demandó
-la conquista del Marañon, donde se perdió él y su hacienda.</p>
-
-<p>Dejemos desto, y digamos cómo el Obispo de Búrgos, que en aquella
-sazon supo los grandes favores que su majestad hizo á Cortés y á todos
-nosotros los conquistadores, y cómo muy claramente aquellos caballeros
-que fueron jueces habian alcanzado á saber los tratos que entre él
-y Diego Velazquez habia, y cómo tomaba el oro que enviábamos á su
-majestad, y encubria y torcia nuestros muchos servicios, y aprobaba
-por buenos los de su amigo Diego Velazquez, si muy triste y pensativo
-estaba de ántes, ahora desta vez cayó malo dello y de otros enojos que
-tuvo con un caballero su sobrino, que se decia D. Alonso de Fonseca,
-Arzobispo que fué de Santiago, porque pretendia aquel arzobispado de
-Santiago el don Juan Rodriguez de Fonseca.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar desto, y digamos cómo el Francisco de las Casas y
-el Rodrigo de Paz llegaron á la Nueva-España, y entraron en Méjico con
-las Reales provisiones que de su majestad traian para ser gobernador
-Cortés, qué alegrías y regocijos se hicieron, y qué de correos fueron
-por todas las provincias de la Nueva-España á demandar albricias á
-las<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span> villas que estaban
-pobladas, y qué mercedes hizo Cortés al de las Casas y al Rodrigo de
-Paz y á otros que venian en su compañía, que eran de Medellin, su
-tierra de Cortés; y es, que al Francisco de las Casas le hizo capitan y
-le dió luego un buen pueblo que se dice Anguitlan, y al Rodrigo de Paz
-le dió otros muy buenos y ricos pueblos, y le hizo su mayordomo mayor
-y su secretario, y mandaba absolutamente al mismo Cortés; y tambien
-á los que vinieron de su tierra de Medellin, á todos les dió indios,
-y al maestre del navío en que trajeron la nueva de cómo Cortés era
-gobernador le dió oro, con que volvió rico á Castilla.</p>
-
-<p>Dejemos ahora esto de recitar las alegrías y albricias que se
-dieron por las nuevas, y quiero decir lo que me han preguntado algunos
-curiosos letores, y tienen razon de poner plática sobre ello, que,
-¿cómo pude yo alcanzar á saber lo que pasó en España, así de lo que
-mandó Su Santidad como de las quejas que dieron de Cortés, y las
-respuestas que sobre ello propusieron nuestros procuradores, y la
-sentencia que sobre ello se dió, y otras muchas particularidades que
-aquí digo y declaro, estando yo en aquella sazon conquistando en la
-Nueva-España é sus provincias, no lo pudiendo ver ni oir? Yo les
-respondí que, no solamente lo alcancé yo á saber, sino que todos los
-más conquistadores que lo quisieron ver y leer en cuatro ó cinco cartas
-y relaciones por sus capítulos declarado, cómo y<span class="pagenum"
-id="Page_26">p. 26</span> cuándo y en qué tiempo acaeció lo por mí
-dicho; las cuales cartas y memoria las escribieron de Castilla nuestros
-procuradores porque conociésemos que entendian con mucho calor en
-nuestros negocios.</p>
-
-<p>Yo dije en aquel tiempo muchas veces que solamente lo que
-procuraban, segun pareció, era por las cosas de Cortés y las suyas
-dellos, y que nosotros los que lo ganábamos y conquistábamos, y le
-pusimos en el estado que Cortés estaba, quedamos siempre con un trabajo
-sobre otro, y roguemos á nuestro Señor Dios nos dé favor y ánimo, y
-ponga en corazon á nuestro gran César mande que su recta justicia se
-cumpla, pues que en todo es muy católico.</p>
-
-<p>Pasemos adelante, y digamos en lo que Cortés entendió desque le vino
-la gobernacion.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_169">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXIX.</h2>
- <p class="subh2h">DE EN LO QUE CORTÉS ENTENDIÓ DESPUES QUE LE VINO
- LA GOBERNACION DE LA NUEVA-ESPAÑA, CÓMO Y DE QUÉ MANERA REPARTIÓ LOS
- PUEBLOS DE INDIOS, É OTRAS COSAS QUE MÁS PASARON, Y UNA MANERA DE
- PLATICAR QUE SOBRE ELLO SE HA DECLARADO ENTRE PERSONAS DOCTAS.</p>
-</div>
-
-<p>Ya que le vino la gobernacion de la Nueva-España á Hernando Cortés,
-paréceme á mí y á otros conquistadores de los antiguos, de los<span
-class="pagenum" id="Page_27">p. 27</span> más experimentados y maduro
-consejo, que lo que habia de mirar Cortés era acordarse desde el dia
-que salió de la isla de Cuba y tener atencion á todos los trabajos en
-que se vió, así cuando en lo de los arenales, cuando desembarcamos,
-qué personas fueron en le favorecer para que fuese capitan general y
-justicia mayor de la Nueva-España; y lo otro, quién fueron los que
-se hallaron siempre á su lado en todas las guerras, así de Tabasco
-y Cingapacinga, y en tres batallas de Tlascala, y en la de Cholula
-cuando tenian puestas las ollas con ají para nos comer cocidos;
-y tambien quién fueron en favorecer su partido cuando por seis ó
-siete soldados que no estaban bien con él le hacian requirimientos
-que se volviese á la Villa-Rica y no fuese á Méjico, poniéndole por
-delante la gran pujanza de guerreros y gran fortaleza de la ciudad;
-y quién fueron los que entraron con él en Méjico y se hallaron en
-prender al gran Montezuma; y luego que vino Pánfilo de Narvaez con
-su armada, qué soldados fueron los que llevó en su compañía y le
-ayudaron á prender y desbaratar al Narvaez; y luego quién fueron los
-que volvieron con él á Méjico al socorro de Pedro de Albarado, y
-se hallaron en aquellas fuertes y grandes batallas que nos dieron,
-hasta que salimos huyendo de Méjico, que de mil y trecientos soldados
-quedaron muertos sobre ochocientos y cincuenta, con los que mataron en
-Tustepeque é por los caminos, y no escapamos sino<span class="pagenum"
-id="Page_28">p. 28</span> cuatrocientos y cuarenta muy heridos, y á
-Dios misericordia.</p>
-
-<p>Y tambien se le habia de acordar de aquella muy temerosa batalla
-de Obtumba, quién, despues de dos dias, se la ayudó á vencer y salir
-de aquel tan gran peligro; y despues quién y cuántos le ayudaron á
-conquistar lo de Tepeaca y Cachula y sus comarcas, como fué Ozucar y
-Guacachula y otros pueblos; y la vuelta que dimos por Tezcuco para
-Méjico, y de otras muchas entradas que desde Tezcuco hicimos, así como
-la de Iztapalapa, cuando nos quisieron anegar con echar el agua de la
-laguna, como echaron, creyéndonos ahogar; y asimismo las batallas que
-hubimos con los naturales de aquel pueblo y mejicanos que les ayudaron;
-y luego la entrada del Saltocan y los peñoles que llaman hoy dia del
-Marqués, y otras muchas entradas; y el rodear de los grandes pueblos de
-la laguna, y de los muchos rencuentros y batallas que en aquel viaje
-tuvimos, así de los de Suchimileco como de los de Tacuba; y vueltos á
-Tezcuco, quién le ayudó contra la conjuracion que tenian concertado de
-le matar, cuando sobre ello ahorcó un Villafaña; y pasado esto, quién
-fueron los que le ayudaron á conquistar á Méjico, y en noventa y tres
-dias, á la continua de dia y de noche, tener batallas y muchas heridas
-y trabajos, hasta que se prendió á Guatemuz, que era el que mandaba en
-aquella sazon á Méjico; y quién fueron en le ayudar y favorecer cuando
-vino á la Nueva-Es<span class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span>paña
-un Cristóbal de Tapia para que le diese la gobernacion.</p>
-
-<p>Y demas de todo esto, quiénes fueron los soldados que escribimos
-tres veces á su majestad en loor de los grandes y muchos y buenos
-servicios que Cortés le habia hecho, y que era digno de grandes
-mercedes y le hiciese gobernador de la Nueva-España.</p>
-
-<p>No quiero aquí traer á la memoria otros servicios que siempre á
-Cortés haciamos; pues los varones y fuertes soldados que en todo esto
-nos hallamos, y ahora que le vino la gobernacion, que, despues de
-Dios, con nuestra ayuda se la dieron, bien fuera que tuviera cuenta
-con Pedro, Sancho y Martin y otros que lo merecian; y el soldado y
-compañero que estaba por su ventura en Colima ó en Zacatula, ó en
-Pánuco ó en Guacacualco, y los que andaban huyendo cuando despoblaron
-á Tutepeque, y estaban pobres y no les cupo suerte de buenos indios,
-pues que habia bien que dalles; y sacalles de mala tierra, pues que su
-majestad muchas veces se lo mandaba y encargaba por sus reales cartas
-misivas, y no daba Cortés nada de su hacienda, habíales de dar con que
-se remediasen, y en todo anteponelles; y siempre cuando escribiese
-á los procuradores que estaban en Castilla en nuestro nombre, que
-procurasen por nosotros; y el mismo Cortés habia de escribir muy
-afectuosamente para que nos diese para nosotros y nuestros hijos
-cargos y oficios reales, todos los que en la Nueva-España hubiese; mas
-digo que mal ageno de pelo cuel<span class="pagenum" id="Page_30">p.
-30</span>ga, á que no procuraba sino para él; lo uno la gobernacion que
-le trajeron ántes que fuese marqués, é despues que fué á Castilla y
-vino marqués.</p>
-
-<p>Dejemos esto, y pongamos aquí otra manera, que fuera harto buena y
-justa para repartir todos los pueblos de la Nueva-España, segun dicen
-muy doctos conquistadores, que lo ganamos, de prudente y maduro juicio;
-que lo que habia de hacer es esto; hacer cinco partes la Nueva-España,
-y la quinta parte de las mejores ciudades y cabeceras de todo lo
-poblado dalla á su majestad de su Real quinto, y otra parte dejalla
-por repartir, para que fuese la renta della para iglesias y hospitales
-y monasterios, y para que S. M., si quisiese hacer algunas mercedes á
-caballeros que le hayan servido en Italia, de allí pudiera haber para
-todos; y las tres partes que quedaran repartillas en su persona de
-Cortés y en todos nosotros los verdaderos conquistadores, segun y de
-la calidad que sentia que era cada uno, y dallas perpétuos, porque en
-aquella sazon su majestad lo tuviera por bien; porque, como no habia
-gastado cosa ninguna en estas conquistas, ni sabia ni tenia noticia
-destas tierras, estando como estaba, en aquella sazon en Flandes, y
-viendo una buena parte de las del mundo que le entregamos, como sus
-muy leales vasallos, lo tuviera por bien y nos hiciera merced dellas,
-y con ello quedáramos; y no anduviéramos ahora, como andamos, abatidos
-y de mal en peor, y muchos de los conquistadores<span class="pagenum"
-id="Page_31">p. 31</span> no tenemos con qué nos sustentar; ¿que harán
-los hijos que dejamos? Quiero decir lo que hizo Cortés, y á quién dió
-los pueblos.</p>
-
-<p>Primeramente al Francisco de las Casas, á Rodrigo de Paz, al factor
-y veedor y contador que en aquella sazon vinieron de Castilla; á un
-Avalos y á Saavedra, sus deudos; á un Barrios, con quien casó su
-cuñada, hermana de su mujer doña Catalina Juarez; y á Alonso Lúcas, y
-á un Juan de la Torre, y á Luis de la Torre, á Villegas, y á un Alonso
-Valiente, y á un Ribera el tuerto.</p>
-
-<p>Y, ¿para qué cuento yo estos pocos? Que á todos cuantos vinieron de
-Medellin, á otros criados de grandes señores, que le contaban cuentos
-de cosas que le agradaban, los dió lo mejor de la Nueva-España.</p>
-
-<p>No digo yo que era malo el dar á todos, pues habia de qué; mas que
-habia de anteponer primero lo que su majestad le mandaba, y á los
-soldados que le ayudaron á tener el ser y valor que tenia, ayudalles;
-y pues que ya es hecho, no quiero volver á repetirlo; y para ir á
-entradas y guerras y á cosas que le convenian, bien se acordaba adónde
-estábamos, y nos enviaba á llamar para las batallas y guerras, como
-adelante diré.</p>
-
-<p>Y dejaré de contar más lástimas y de cuán avasallados nos traia,
-pues no se puede ya remediar.</p>
-
-<p>Y no dejaré de decir lo que Cortés decia despues que le quitaron la
-gobernacion, que fué cuando vino Luis Ponce de Leon, y como murió el
-Luis Ponce, dejó por su teniente á Márcos de Aguilar, como adelante
-diré; y es,<span class="pagenum" id="Page_32">p. 32</span> que íbamos
-á Cortés á decille algunos caballeros y capitanes de los antiguos
-que le ayudamos en las conquistas, que nos diese de los indios, de
-los muchos que en aquel instante Cortés tenia, pues que su majestad
-mandaba que le quitasen algunos dellos, como se los habian de quitar,
-é luego se los quitaron; y la respuesta que daba era, que se sufriesen
-como él se sufria; que si le volvia su majestad á hacer merced de la
-gobernacion, que en su conciencia (que así juraba) que no lo erraria
-como en lo pasado, y que daria buenos repartimientos á quien su
-majestad le mandó, y enmendaria el gran yerro pasado que hizo; y con
-aquellos prometimientos y palabras blandas creia que quedaban contentos
-aquellos conquistadores.</p>
-
-<p>Dejémoslo ya, y digamos que en aquella sazon, á pocos dias ántes,
-vinieron de Castilla los oficiales de la hacienda Real de su majestad,
-que fué Alonso de Estrada, tesorero, y era natural de Ciudad-Real,
-y vino el factor Gonzalo de Salazar, y vino Rodrigo de Albornoz por
-contador, que ya habia fallecido Julian de Alderete, y este Albornoz
-era natural de Paladinas ú de la Gama, y vino el veedor Pedro Almíndes
-Chirino, natural de Úbeda ó Baeza, y vinieron muchas personas con
-cargos.</p>
-
-<p>Dejemos esto, y quiero decir que en este instante rogó un Rodrigo
-Rangel á Cortés (el cual Rangel muchas veces le he nombrado) que,
-pues no se habia hallado en toma de Méjico ni en ningunas ba<span
-class="pagenum" id="Page_33">p. 33</span>tallas con nosotros en toda
-la Nueva-España, que porque hubiese alguna fama dél, que le hiciese
-merced de le dar una capitanía para ir á conquistar á los pueblos de
-los zapotecas, que estaban de guerra, y llevar en su compañía á Pedro
-de Ircio, para ser su consejero en lo que habia de hacer; y como Cortés
-conocia al Rodrigo Rangel, que no era para dalle ningun cargo, á causa
-que estaba siempre doliente y con grandes dolores y bubas, y muy flaco
-y las zancas y piernas muy delgadas, y todo lleno de llagas, cuerpo
-y cabeza abierta, denegaba aquella entrada, diciendo que los indios
-zapotecas eran gente mala de domar por las grandes y altas sierras
-adonde están poblados, y que no podian llevar caballos; y que siempre
-hay neblinas y rocíos, y que los caminos eran angostos y resbalosos,
-y que no pueden andar por ellos sino á manera de decir los piés junto
-á las cabezas de los que vienen atrás: entiéndanlo de la manera que
-aquí lo digo, que así es verdad; porque los que van arriba, con los
-que vienen detrás vienen cabezas con piés; y que no era cosa de ir á
-aquellos pueblos, y que ya que fuese, que habia de llevar soldados bien
-sueltos y robustos, y experimentados en las guerras; y como el Rangel
-era muy porfiado y de su tierra de Cortés, húbole de conceder lo que
-pedia; y segun despues supimos, Cortés lo hubo por bueno embialle do
-se muriese, porque era de mala lengua; é Cortés escribió á Guacacualco
-á<span class="pagenum" id="Page_34">p. 34</span> diez ó doce que
-nombró en la carta, que nos rogaba que fuésemos con el Rangel á le
-ayudar, y entre los soldados que mandó ir me nombró á mí, y fuimos
-todos los vecinos á quien Cortés escribió.</p>
-
-<p>Ya he dicho que hay grandes sierras en lo poblado de los zapotecas,
-y que los naturales de allí son gente muy ligeros é sueltos, y con unas
-voces é silbos que dan, retumban todos los valles como á manera de
-ecos; y como habiamos de llevar al Rangel, no podiamos andar ni hacer
-cosa que buena fuese.</p>
-
-<p>É ya que íbamos á algun pueblo, hallábamosle despoblado, y como no
-estaban juntas las casas, sino unas en un cerro y otras en un valle,
-y en aquel tiempo llovia, y el pobre Rangel dando voces de dolor de
-las bubas, y la mala gana que todos teniamos de andar en su compañía,
-y viendo que era tiempo perdido, y que si por ventura los zapotecas,
-como son ligeros y tienen grandes lanzas, muy mayores que las nuestras,
-y son grandes flecheros, que si nos aguardaban é hiciesen cara, como
-no podiamos ir por los caminos sino uno á uno, temiamos no nos viniese
-algun desman, y el Rangel estaba más malo que cuando vino, acordó de
-dejar la negra conquista, que negra se podia llamar, y volverse cada
-uno á su casa; y el Pedro de Ircio, que traia por consejero, fué el
-primero que se lo aconsejó, y le dejó solo, y se fué á la Villa-Rica,
-donde vivia; y el Rangel dijo que se queria ir á Guacacualco con
-nosotros, por ser la tierra caliente, para<span class="pagenum"
-id="Page_35">p. 35</span> prevalecerse de su mal, y los que éramos
-vecinos de Guacacualco que allí estábamos, por peor tuvimos llevarle
-con nosotros que á la venida que venimos con él á la guerra; y llegados
-á Guacacualco, luego dijo que queria ir á pacificar las provincias de
-Cimatan y Talatupan, que ya he dicho muchas veces en el capítulo que
-dello habla cómo no habian querido venir de paz á causa de los grandes
-rios y ciénagas tembladeras entre quien estaban poblados; y demas
-de la fortaleza de las ciénagas, ellos de su naturaleza son grandes
-flecheros, y tenian muy grandes arcos y tiran muy á certero.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestro cuento: que mostró Rangel provisiones en aquella
-villa, de Hernando Cortés, cómo le enviaba por capitan para que
-conquistase las provincias que estuviesen de guerra, y señaladamente
-la de Cimatan y Tulapan; y apercibió todos los más vecinos de aquella
-villa que fuésemos con él; y era tan temido Cortés, que aunque nos
-pesó, no osamos hacer otra cosa, como vimos sus provisiones, y fuimos
-con el Rangel sobre cien soldados, dellos á caballo y á pié, con obra
-de veinte y seis ballesteros y escopeteros; é fuimos por Tonala é
-Ayagualulco, é Copilco, Zacualco, y pasamos muchos rios en canoas y
-en barcas, y pasamos por Teutitan, Copilco y por todos los pueblos
-que llamamos la Chontalpa, que estaban de paz, é llegamos obra de
-cinco leguas de Cimatan, é en unas ciénagas y malos pasos estaban
-juntos todos los más<span class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span>
-guerreros de aquella provincia, y tenian hechos unos cercados y grandes
-albarradas de palos y maderos gruesos, y ellos de dentro con unos
-petriles y saeteras, por donde podian flechar; é de presto nos dan una
-tan buena refriega de flecha y vara tostada con tiraderas, que mataron
-siete caballos é hirieron ocho soldados, y al mismo Rangel, que iba
-á caballo, le dieron un flechazo en un brazo, y no le entró sino muy
-poco; y como los conquistadores viejos habiamos dicho al Rangel que
-siempre fuesen hombres sueltos á pié descubriendo caminos y celadas,
-y le habiamos dicho de otras veces cómo aquellos indios solian pelear
-muy bien y con maña, y como él era hombre que hablaba mucho, dijo que
-votaba á tal, que si nos creyera, que no le aconteciera aquello, y que
-de allí adelante que nosotros fuésemos los capitanes y le mandásemos
-en aquella guerra.</p>
-
-<p>Y luego como fueron curados los soldados y ciertos caballos que
-tambien hirieron, demas de los siete que mataron, mandóme á mí que
-fuese adelante descubriendo, y llevaba un lebrel muy bravo, que era
-del Rangel, y otros dos soldados muy sueltos y ballesteros, y le
-dijeron que se quedase bien atrás con los de á caballo, y los soldados
-y ballesteros fuesen junto conmigo; é yendo nuestro camino para el
-pueblo de Cimatan, que era en aquel tiempo bien poblado, hallamos otras
-albarradas y fuerzas, ni más ni ménos que las pasadas, y tírannos á
-los que íbamos delan<span class="pagenum" id="Page_37">p. 37</span>te
-tanta flecha y vara, que de presto mataron el lebrel, é si yo no fuera
-muy armado, allí quedara, porque me dieron siete flechas, que con el
-mucho algodon de las armas se detuvieron, y todavía salí herido en una
-pierna, y á mis compañeros á todos hirieron; y entónces yo dí voces
-á unos indios nuestros amigos, que venian un poco atrás de nosotros,
-para que viniesen de presto los ballesteros y escopeteros y peones,
-y que los de á caballo quedasen atrás, porque allí no podian correr
-ni aprovecharse dellos, y se los flecharian; y luego acudieron ansí
-como lo envié á decir, porque deantes cuando yo me adelanté así lo
-tenia concertado, que los de á caballo quedasen muy atrás y que todos
-los demas estuviesen muy prestos en teniendo señal ó mandado, y como
-vinieron los ballesteros y escopeteros, les hicimos desembarazar las
-albaradas, y se acogieron á unas grandes ciénagas que temblaban, y no
-habia hombre que en ellas entrase, que pudiese salir sino á gatas ó con
-grande ayuda.</p>
-
-<p>En esto llegó Rangel con los de á caballo, é allí cerca estaban
-muchas casas que entónces despoblaron los moradores dellas, y reposamos
-aquel dia y se curaron los heridos.</p>
-
-<p>Otro dia caminamos para ir al pueblo de Cimatan, y hay grandes
-cabanas llenas, y en medio de las cabanas muy malísimas ciénagas, y en
-una dellas nos aguardaron, y fué con ardid que entre ellos concertaron
-para aguardar en el campo raso de las cabanas, y propusieron que<span
-class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span> los caballos, por codicia de
-los alcanzar y alancear, irian corriendo tras ellos á rienda suelta y
-atollarian en las ciénagas, y ansí fué como lo concertaron, que por más
-que habiamos dicho y aconsejado á Rangel que mirase que habia muchas
-ciénagas y que no corriese por aquellas cabanas á rienda suelta, que
-atollarian los caballos, y que suelen tener aquellos indios estas
-astucias, y hechas saeteras y fuerzas junto á las ciénagas, no lo quiso
-creer; y el primero que atolló en ellas fué el mismo Rangel, y allí le
-mataron el caballo, y si de presto no fuera socorrido, ya se habian
-echado en aquellas malas ciénagas muchos indios para le apañar y llevar
-vivo á sacrificar, y todavía salió descalabrado en las llagas que
-tenia en la cabeza; y como toda aquella provincia era muy poblada, y
-estaba allí junto otro pueblezuelo, fuimos á él, y entónces huyeron los
-moradores, y se curó el Rangel y tres soldados que habian herido.</p>
-
-<p>Y dende allí fuimos á otras casas que tambien estaban sin gente, que
-entónces las despoblaron sus dueños, y hallamos otra fuerza con grandes
-maderos y bien cercada y sus saeteras; y estando reposando aún no habia
-un cuarto de hora, vienen tantos guerreros cimatecas, y nos cercan en
-el pueblezuelo, que mataron un soldado y á dos caballos, y tuvimos
-bien que hacer en hacellos apartar; y entónces nuestro Rangel estaba
-muy doliente de la cabeza, é habia muchos mosquitos, que no dormia
-de noche ni dia, y murciéga<span class="pagenum" id="Page_39">p.
-39</span>los muy grandes que le mordian y desangraban; y como siempre
-llovia, y algunos soldados que el Rangel habia traido consigo, de los
-que nuevamente habian venido de Castilla, vieron que en tres partes nos
-habian aguardado los indios de aquella provincia, y habian muerto once
-caballos y dos soldados, y herido á otros muchos, aconsejaron al Rangel
-que se volviese dende allí, pues la tierra era mala de ciénagas y
-estaba muy malo; y el Rangel, que lo tenia en gana, y porque pareciese
-que no era de su albedrio y voluntad aquella vuelta, sino por consejo
-de muchos, acordó de llamar á consejo sobre ello á personas que eran
-de su parecer para que se volviesen; y en aquel instante habiamos ido
-veinte soldados á ver si podiamos tomar alguna gente de unas huertas
-de cacaguatales que allí junto estaban, y trujimos dos indios y tres
-indias; y entónces el Rangel me llamó á mí aparte é á consejo, y díjome
-de su mal de cabeza, é que le aconsejaban todos los demas soldados que
-se volviese donde estaba Cortés, y me declaró todo lo que habia pasado;
-y entónces le reprendí su vuelta, y como nos conociamos de más de
-cuatro años atrás, de la isla de Cuba, le dije:</p>
-
-<p>—«¿Cómo, Señor? ¿Qué dirán de vuesa merced, estando cerca del
-pueblo de Cimatan quererse volver? Pues Cortés no lo terná á bien, y
-maliciosos que os quieren mal os lo darán en cara, que en la entrada
-de las zapotecas ni aquí no habeis hecho cosa ninguna que buena sea,
-trayendo,<span class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span> como traeis,
-tan buenos conquistadores, que son los de nuestra villa de Guacacualco;
-pues por lo que toca á nuestra honra y á la de vuesamerced, é yo y
-otros soldados somos de parecer que pasemos adelante; y iré con todos
-mis compañeros descubriendo ciénagas y montes, y con los escopeteros
-pasaremos hasta la cabecera de Cimatan, y mi caballo déle vuesa merced
-á otro caballero que sepa muy bien menear la lanza é tener ánimo para
-mandalle, que yo no puedo servirme dél yendo á lo que voy, y que va más
-en alancear, y véngase con las de á caballo algo atrás.»</p>
-
-<p>Y como el Rodrigo Rangel aquello me oyó, como era hombre vocinglero
-y hablaba mucho, salió de la casilla en que estaba el consejo, é á muy
-grandes voces llamó á todos los soldados; é dijo el Rodrigo Rangel:</p>
-
-<p>—«Ya es echada la suerte que hemos de ir adelante, que voto á tal
-(que siempre era este su jurar y su hablar), que Bernal Diaz del
-Castillo me ha dicho la verdad y lo que á todos conviene.»</p>
-
-<p>Y puesto que á algunos soldados les pesó, otros lo hubieron por muy
-bueno; y luego comenzamos á caminar puestos en gran concierto, los
-ballesteros y escopeteros junto conmigo, y los de á caballo atrás por
-amor de los montes y ciénagas, donde no podian correr caballos, hasta
-que llegamos á otro pueblo, que entónces lo despoblaron los naturales
-dél, y dende allí fuimos á la cabecera de Cimatan, y tuvimos otra
-buena refriega de flecha y vara, y de presto les hicimos huir, y<span
-class="pagenum" id="Page_41">p. 41</span> quemaron los mismos vecinos
-naturales de aquel pueblo muchas casas de las suyas, y allí prendimos
-hasta quince hombres y mujeres, y les enviamos á llamar con ellos á
-los cimatecas que viniesen de paz, y les dijimos que en lo de las
-guerras se les perdonaria; y vinieron los parientes y maridos de las
-mujeres y gente menuda que teniamos presos, y dímosles toda la presa, é
-dijeron que traerian de paz á todo el pueblo, é jamás volvieron con la
-respuesta; y entónces me dijo á mí el Rangel:</p>
-
-<p>—«Voto á tal, que me habeis engañado, é que habeis de ir á entrar
-con otros compañeros, é que me habeis de buscar otros tantos indios é
-indias como los que me hicisteis soltar por vuestro consejo.»</p>
-
-<p>Y luego fuimos cincuenta soldados, é yo por capitan, é dimos en unos
-ranchos que tenian en unas ciénagas que temblaban, que no osamos entrar
-en ellas; y dende allí se fueron huyendo por unos grandes breñales y
-espinos, que se llaman entre ellos Xiguaquetlan, muy malos, que pasan
-los piés, y en unas huertas de cacaguatales prendimos seis hombres y
-mujeres con sus hijos chicos, y nos volvimos adonde quedaba el capitan,
-y con aquello le apaciguamos; y les tornó luego á soltar para que
-llamasen de paz á los cimatecas, y en fin de razones, no quisieron
-venir, y acordamos de nos volver á nuestra villa de Guacacualco; y en
-esto paró la entrada de zapotecas é la de Cimatlan, y esta es la fama
-que queria que hubiese dél Rangel cuando pidió<span class="pagenum"
-id="Page_42">p. 42</span> á Cortés aquella conquista.</p>
-
-<p>Y dende allí á dos años, ó poco tiempo más, volvimos de hecho á los
-zapotecas y á las demas provincias, y las conquistamos y trujimos de
-paz; y el buen Fray Bartolomé de Olmedo, que era santo fraile, trabajó
-mucho con ellos, y les predicaba y enseñaba los artículos de la fe,
-y bautizó en aquellas provincias más de quinientos indios; pero, en
-verdad que estaba cansado y viejo, y que no podia ya andar caminos, que
-tenia una mala enfermedad: y dejemos esto, y digamos cómo Cortés envió
-á Castilla á su majestad sobre ochenta mil pesos de oro con un Diego de
-Soto, natural de Toro, y paréceme que con un Ribera el tuerto, que fué
-su secretario; y entónces envió el tiro muy rico, que era de oro bajo y
-plata, que le llamaba el Ave Fénix, y tambien envió á su padre Martin
-Cortés muchos millares de pesos de oro.</p>
-
-<p>Y lo que sobre ello pasó diré adelante.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_170">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXX.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EL CAPITAN HERNANDO CORTÉS ENVIÓ Á CASTILLA,
- Á SU MAJESTAD, OCHENTA MIL PESOS EN ORO Y PLATA, Y ENVIÓ UN TIRO,
- QUE ERA UNA CULEBRINA MUY RICAMENTE LABRADA DE MUCHAS FIGURAS, Y
- TODA ELLA, Ó LA MAYOR PARTE, ERA DE ORO BAJO, REVUELTO CON PLATA DE
- MECHOACAN, QUE POR NOMBRE SE DECIA EL FÉNIX, Y TAMBIEN ENVIÓ Á SU
- PADRE, MARTIN CORTÉS, SOBRE CINCO MIL PESOS DE ORO; Y LO QUE SOBRE
- ELLO AVINO DIRÉ ADELANTE.</p>
-</div>
-
-<p>Pues como Cortés habia recogido y allegado obra de ochenta mil pesos
-de oro, y la culebrina que se decia el Fénix ya era acabada de forjar,
-y salió muy extremada pieza para presentar á un tan alto Emperador como
-nuestro gran señor César, y decia en un letrero que tenia escrito en
-la mesma culebrina: «Esta ave nació sin par, yo sin segundo, y vos sin
-igual en el mundo.» Todo lo envió á su majestad con un hidalgo natural
-de Toro, que se decia Diego de Soto, y no me acuerdo bien si fué en
-aquella sazon un Juan de Ribera, que era tuerto de un ojo, que tenia
-una nube, el cual habia sido secretario de Cortés.</p>
-
-<p>Á lo que yo sentí del Ribera, era un hombre no de buenas entrañas,
-porque cuando jugaba á naipes é á dados no me<span class="pagenum"
-id="Page_44">p. 44</span> parecia que jugaba bien, y demas desto, tenia
-muchos malos reveses; y esto digo porque, llegado á Castilla se alzó
-con los pesos de oro que le dió Cortés para su padre Martin Cortés,
-y porque se lo pidió Martin Cortés, y por ser el Ribera de suyo mal
-inclinado, no mirando á los bienes que Cortés le habia hecho siendo un
-pobre hombre, en lugar de decir verdad y bien de su amo, dijo tantos
-males, y por tal manera los razonaba, que, como tenia gran retórica é
-habia sido su secretario del mismo Cortés, le daban crédito, especial
-el Obispo de Búrgos.</p>
-
-<p>Y como el Narvaez y el Cristóbal de Tapia, y los procuradores del
-Diego Velazquez y otros que les ayudaban, y habia acaecido en aquella
-sazon la muerte de Francisco de Garay, todos juntos tornaron otra vez á
-dar muchas quejas de Cortés ante su majestad, y tantas y de tal manera,
-é dijeron que fueron parciales los jueces que puso su majestad, por
-dádivas que Cortés les envió para aquel efeto, que otra vez estaba
-revuelta la cosa, y Cortés tan desfavorecido, que lo pasara mal si no
-fuera por el duque de Béjar, que le favoreció y quedó por su fiador,
-que le enviase su majestad á tomar residencia é que no le hallaria
-culpado.</p>
-
-<p>Y esto hizo el duque porque ya tenia tratado casamiento á Cortés con
-una señora sobrina suya, que se decia doña Juana de Zúñiga, hija del
-conde de Aguilar, don Cárlos de Arellano, y hermana de unos caballeros
-y privados del<span class="pagenum" id="Page_45">p. 45</span>
-Emperador.</p>
-
-<p>Y como en aquella sazon llegaron los ochenta mil pesos de oro y
-las cartas de Cortés, dando en ellas muchas gracias y ofrecimientos á
-su majestad por las grandes mercedes que le habia hecho en dalle la
-gobernacion de Méjico, y haber sido servido mandalle favorecer con
-justicia en la sentencia que dió en su favor, cuando la junta que mandó
-hacer de los caballeros de su Real consejo y cámara.</p>
-
-<p>En fin de más razones, todo lo que estaba dicho contra Cortés se
-tornó á sosegar con que le fuesen á tomar residencia, y por entónces no
-se habló más en ello.</p>
-
-<p>Y dejemos ya de decir destos nublados que sobre Cortés estaban ya
-para descargar, y digamos del tiro y de su letrero de tan sublimado
-servidor como Cortés se nombró; que, como se supo en la córte, y
-ciertos duques y marqueses, y condes y hombres de gran valía se tenian
-por tan grandes servidores de su majestad, y tenian en sus pensamientos
-que otros caballeros tanto como ellos no hubiesen servido á su
-majestad, tuvieron que murmurar del tiro, y aun de Cortés porque tal
-blason escribió.</p>
-
-<p>Tambien otros grandes señores, como fué el almirante de Castilla
-y el duque de Béjar y el conde de Aguilar, dijeron á los mismos
-caballeros que habian puesto en pláticas que era muy bravoso el blason
-de la culebrina, no se maravillen que Cortés ponga aquel escrito en el
-tiro.</p>
-
-<p>Veamos ahora, ¿en nuestros tiempos ha habido capitan que
-tales hazañas haga, y que tantas tierras<span class="pagenum"
-id="Page_46">p. 46</span> haya ganado sin gastar ni poner en ello su
-majestad cosa ninguna, y tantos cuentos de gentes se hayan convertido
-á nuestra santa fe? Y demas desto, no solamente el Cortés, sino los
-soldados y compañeros que tiene, que le ayudaron á ganar una tan fuerte
-ciudad, y de tantos vecinos y de tantas tierras, son dignos de que su
-majestad les haga muchas mercedes; porque, si miramos en ello, nosotros
-de nuestros antepasados, que hicieron heróicos hechos y sirvieron á la
-corona real y á los reyes que en aquel tiempo reinaron, como Cortés y
-sus compañeros han hecho, lo heredamos, y nuestros blasones y tierras
-é rentas; y con estas palabras se olvidó lo del blason; y porque no
-pasase de Sevilla la culebrina, tuvimos nueva que á don Francisco de
-los Cóbos, comendador mayor de Leon, le hizo su majestad merced della,
-y que la deshicieron y afinaron el oro, y lo fundieron en Sevilla, é
-dijeron que valió sobre veinte mil ducados.</p>
-
-<p>Y en aquel tiempo, como Cortés envió aquel oro y el tiro, y las
-riquezas que habia enviado la primera vez, que fueron la luna de plata
-y el sol de oro, y otras muchas joyas de oro con Francisco de Montejo
-y Alonso Hernandez Puertocarrero, y lo que hubo enviado la segunda vez
-con Alonso de Ávila y Quiñones, que esto fué la cosa más rica que hubo
-en la Nueva-España, que era la recámara de Montezuma y de Guatemuz y
-de los grandes señores de Méjico, y lo robó Juan Florin, frances; y
-como esto se<span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span> supo en
-Castilla, tuvo Cortés gran fama, ansí en Castilla como en otras muchas
-partes de la cristiandad, y en todas partes fué muy loado.</p>
-
-<p>Dejemos esto, y digamos en qué paró el pleito de Martin Cortés con
-el Ribera sobre los tantos mil pesos que enviaba Cortés á su padre,
-y es, que andando en el pleito, y pasando Ribera por la villa de
-Cadahalso, comió ó almorzó unos torreznos, y ansí como los comió murió
-súpitamente y sin confesion; perdónele Dios, amen.</p>
-
-<p>Dejemos lo acaecido en Castilla, y volvamos á decir de la
-Nueva-España, cómo Cortés estaba siempre entendido en la ciudad de
-Méjico que fuese muy bien poblada de los naturales mejicanos, como de
-ántes estaba, y les dió franquezas y libertades que no pagasen tributo
-á su majestad hasta que tuviesen hechas sus casas y aderezadas calzadas
-y puentes, y todos los edificios y caños por donde solia venir el
-agua de Chalputepeque para entrar en Méjico, y en la poblacion de los
-españoles tuviesen hechas iglesias y hospitales, de los cuales cuidaba
-como superior y vicario el buen Padre Fray Bartolomé de Olmedo, y habia
-él mismo recogido en un hospital todos los indios enfermos y los curaba
-con mucha caridad, y otras cosas que convenian.</p>
-
-<p>Y en aquel tiempo vinieron de Castilla al puerto de Veracruz
-doce frailes franciscos, y por Vicario general de ellos un muy buen
-religioso que se decia Fray Martin de Valencia, y era natural de una
-villa de tierra de campo que<span class="pagenum" id="Page_48">p.
-48</span> se decia Valencia de don Juan; y este muy reverendo religioso
-venia nombrado por el Santo Padre para ser vicario, y lo que en su
-venida y recebimiento se hizo diré adelante.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_171">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXI.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO VINIERON AL PUERTO DE LA VERACRUZ DOCE FRAILES
- FRANCISCOS DE MUY SANTA VIDA, Y VENIA POR SU VICARIO Y GUARDIAN FRAY
- MARTIN DE VALENCIA, Y ERA TAN BUEN RELIGIOSO, QUE HUBO FAMA QUE HACIA
- MILAGROS; Y ERA NATURAL DE UNA VILLA DE TIERRA DE CAMPO QUE SE DICE
- VALENCIA DE DON JUAN, Y LO QUE CORTÉS HIZO EN SU VENIDA.</p>
-</div>
-
-<p>Como ya he dicho en los capítulos pasados que sobre ello hablan,
-habiamos escrito á su majestad suplicándole nos enviase religiosos
-franciscos de buena y santa vida para que nos ayudasen á la conversion
-y santa doctrina de los naturales desta tierra para que se volviesen
-cristianos, y les predicasen nuestra santa fe, como se la habia
-fray Bartolomé de Olmedo dado á entender dende que entramos en la
-Nueva-España, y sobre ello habia escrito Cortés, juntamente con todos
-nosotros los conquistadores que ganamos la Nueva-España, á don fray
-Fran<span class="pagenum" id="Page_49">p. 49</span>cisco de los
-Ángeles, que era general de los franciscos, que despues fué Cardenal,
-para que nos hiciese mercedes que fuesen los religiosos que enviase
-de santa vida, para que nuestra santa fe siempre fuese ensalzada, y
-los naturales destas tierras conociesen lo que les deciamos cuando
-estábamos batallando con ellos, y les deciamos que su majestad enviaria
-religiosos, y de mucha mejor vida que nosotros éramos, para que les
-diesen á entender los razonamientos y predicaciones de nuestra fe; y
-ellos nos preguntaban si eran como el padre fray Bartolomé de Olmedo, y
-nosotros deciamos que sí.</p>
-
-<p>Dejemos esto, y digamos cómo el general don fray Francisco de los
-Ángeles nos hizo merced que luego envió los religiosos que dicho tengo;
-y entónces vino con ellos fray Toribio Motolinea, y pusiéronle este
-nombre de Motolinea los caciques y señores de Méjico, que quiere decir
-el fraile pobre, porque cuanto le daban por Dios lo daba á los indios,
-y se quedaba algunas veces sin comer, y traia unos hábitos muy rotos
-y andaba descalzo, y siempre les predicaba, y los indios le querian
-mucho, porque era una santa persona.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion. Como Cortés supo que estaban en el
-puerto de la Veracruz, mandó en todos los pueblos, ansí de indios
-como donde vivian españoles, que por donde viniesen les barriesen
-los caminos, y adonde pasasen les hiciesen ranchos si fuese en el
-campo, y en poblado, cuando llegasen á las villas ó pueblos de<span
-class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span> indios, les saliesen á
-recebir y les repicasen las campanas, y que todos comunmente, despues
-de los haber recebido, les hiciesen mucho acato; y que los naturales
-llevasen candelas de cera encendidas y con las cruces que hubiese,
-y por más humildad, y porque los indios lo viesen, para que tomasen
-ejemplo, mandó á los españoles se hincasen de rodillas á besarles las
-manos y hábitos, y aun les envió Cortés al camino mucho refresco y les
-escribió muy amorosamente.</p>
-
-<p>Y viniendo por su camino, ya que llegaban cerca de Méjico, el mismo
-Cortés, acompañado de fray Bartolomé de Olmedo y de nuestros valerosos
-capitanes y esforzados soldados, los salimos á recebir, y juntamente
-fueron con nosotros Guatemuz, el señor de Méjico, con todos los más
-principales mejicanos y otros muchos caciques de otras ciudades; y
-cuando Cortés supo que allegaban cerca, se apeó del caballo, y todos
-nosotros juntamente con él; é ya que nos encontramos con los reverendos
-religiosos, el primero que se arrodilló delante del fray Martin de
-Valencia y le fué á besar las manos fué Cortés, y no lo consintió y le
-besó los hábitos; é el padre fray Bartolomé les abrazó é saludó muy
-tiernamente, y los besamos el hábito arrodillados todos los capitanes
-y soldados que allí íbamos, y el Guatemuz y los señores de Méjico; y
-de que el Guatemuz y los demas caciques vieron ir á Cortés de rodillas
-á besarles las manos, espantáronse en gran manera; y como vieron á
-dos frailes descalzos y flacos,<span class="pagenum" id="Page_51">p.
-51</span> y los hábitos rotos, y no llevar caballo, sino á pié y muy
-amarillos, y ver á Cortés, que le tenian por ídolo ó cosa como sus
-dioses, ansí arrodillado delante dellos, dende entónces tomaron ejemplo
-todos los indios, que cuando agora vienen religiosos les hacen aquellos
-recebimientos y acatos, segun y de la manera que dicho tengo; y más
-digo, que cuando Cortés con aquellos religiosos hablaba, que siempre
-tenia la gorra en la mano quitada y en todo les tenia grande acato; é
-digo que se me olvidaba que fray Bartolomé les hospedó por órden de
-Cortés en una muy buena casa, é se fué á vivir con ellos é los regaló
-mucho.</p>
-
-<p>Dejémoslos en buena hora y digamos de otra materia, y es, que de ahí
-á tres años y medio, ó poco tiempo más adelante, vinieron doce frailes
-dominicos, é venia por provincial ó por prior dellos un religioso que
-se decia Fray Tomás Ortiz; era vizcaino, é decian que habia estado por
-prior ó provincial en unas tierras que se dice la Punta del Drago; é
-quiso Dios que cuando vinieron les dió dolencia de mal de modorra, de
-que todos los más murieron; lo cual diré adelante, é cómo é cuándo é
-con quién vinieron, é la condicion que decian que tenia el prior, é
-otras cosas que pasaron; é despues han venido otros muchos y buenos
-religiosos y de santa vida, y de la misma órden de señor Santo Domingo,
-en ejemplo muy santos, é han industriado á los naturales destas
-provincias de Guatimala en nuestra santa fe muy<span class="pagenum"
-id="Page_52">p. 52</span> bien, é han sido muy provechosos para
-todos.</p>
-
-<p>Quiero dejar esta materia de los religiosos, é diré que, como Cortés
-siempre temia que en Castilla, por parte del Obispo de Búrgos, se
-juntarian los procuradores de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, é
-dirian mal dél delante del Emperador nuestro señor, é como tuvo nueva
-cierta, por cartas que le escribió su padre Martin Cortés ó Diego de
-Ordás, que le trataban casamiento con la señora doña Juana de Zúñiga,
-sobrina del duque de Béjar, don Álvaro de Zúñiga, procuró de enviar
-todos los más pesos que podia allegar, ansí de sus tributos como de
-los que le presentaban los caciques de toda la tierra, lo uno para que
-conociese el duque de Béjar sus grandes riquezas, juntamente con sus
-heróicos hechos é hazañas; é lo más principal, para que su majestad le
-favoreciese é hiciese mercedes; é entónces le envió treinta mil pesos,
-é con ellos escribió á su majestad; lo cual diré adelante.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_172">
- <p><span class="pagenum" id="Page_53">p. 53</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS ESCRIBIÓ Á SU MAJESTAD Y LE ENVIÓ
- TREINTA MIL PESOS DE ORO, Y CÓMO ESTABAN ENTENDIENDO EN LA CONVERSION
- DE LOS NATURALES É REEDIFICACION DE MÉJICO, Y DE CÓMO HABIA MANDADO
- UN CAPITAN QUE SE DECIA CRISTÓBAL DE OLÍ Á PACIFICAR LAS PROVINCIAS
- DE HONDURAS CON UNA BUENA ARMADA, Y SE ALZÓ CON ELLA, Y DIÓ RELACION
- DE OTRAS COSAS QUE HABIAN PASADO EN MÉJICO, Y EN EL NAVÍO QUE IBAN
- LAS CARTAS DE CORTÉS ENVIÓ OTRAS CARTAS MUY SECRETAS EL CONTADOR DE
- SU MAJESTAD, QUE SE DECIA RODRIGO DE ALBORNOZ, Y EN ELLAS DECIAN
- MUCHO MAL DE CORTÉS, Y DE TODOS LOS QUE CON ÉL PASAMOS, Y LO QUE SU
- MAJESTAD SOBRE ELLO MANDÓ QUE SE PROVEYESE.</p>
-</div>
-
-<p>Teniendo ya Cortés en sí la gobernacion de la Nueva-España por
-mandado de su majestad, parecióle seria bien hacerle sabidor cómo
-estaba entendiendo en la santa conversion de los naturales y la
-reedificacion de la gran ciudad de Tenustitlan, Méjico; y tambien le
-dió relacion de cómo habia enviado un capitan que se decia Cristóbal
-de Olí á poblar unas provincias que se nombraron Honduras, y que le
-dió cinco navíos bien abastecidos, é gran copia de soldados y mu<span
-class="pagenum" id="Page_54">p. 54</span>chos caballos y tiros, y
-escopeteros y ballesteros, y todo género de armas, y que gastó muchos
-millares de pesos de oro en hacer la armada, y que el Cristóbal de Olí
-se le alzó con ella, y quien le aconsejó que se alzase fué un Diego
-Velazquez, gobernador de la isla de Cuba, que hizo compañía con él en
-el armada, y que si su majestad era servido, que tenia determinado de
-enviar con brevedad otro capitan para que le tome la misma armada ó
-le traiga preso, ó ir él en persona por ella; porque, si quedaba sin
-castigo, se atreverian otros capitanes á se levantar con otras armadas
-que por fuerza habia de enviar á conquistar y poblar otras tierras que
-están de guerra, é á esta causa suplicaba á su majestad que le diese
-licencia para ello.</p>
-
-<p>Y tambien se envió á quejar del Diego Velazquez, no tan solamente
-de lo del capitan Cristóbal de Olí, sino por las conjuraciones y
-escándalos, y por sus cartas que enviaba dende la isla de Cuba para
-que le matasen á Cortés; porque, en saliendo de aquella ciudad de
-Méjico para ir á conquistar algunos pueblos recios, que se levantaban y
-hacian conjuraciones los de la parte del Diego Velazquez para le matar
-y levantarse con la gobernacion, y que habia hecho justicia de uno de
-los más culpados; y que este favor les daba el Obispo de Búrgos, que
-estaba por presidente de Indias, por ser muy amigo del Diego Velazquez;
-y escribió cómo le enviaba y servia con treinta mil pesos de oro, y
-que si no fuera por los bulli<span class="pagenum" id="Page_55">p.
-55</span>ciosos y conjuraciones pasadas, que recogiera mucho más oro, y
-que con el ayuda de Dios y en la buenaventura de su Real majestad, que
-en todos los navíos que de Méjico fuesen enviaria lo que pudiese.</p>
-
-<p>Y ansimismo escribió á su padre Martin Cortés é á un su deudo,
-que se decia el licenciado Francisco Nuñez, que era relator del Real
-consejo de su majestad, y tambien escribió á Diego de Ordás, en que les
-hacia saber todo lo atrás dicho; y tambien dió noticia cómo un Rodrigo
-de Albornoz, que estaba por gobernador en Méjico, que secretamente
-andaba murmurando en Méjico de Cortés porque no le dió tan buenos
-indios como él quisiera, y tambien porque le demandó una cacica, hija
-del señor de Tezcuco, y no se la quiso dar, porque en aquella sazon
-la casó con una persona de calidad; y les dió aviso que habia sabido
-que fué secretario en Flandes y que era muy servidor de don Juan
-Rodriguez de Fonseca, Obispo de Búrgos, y que era hombre que tenia
-costumbre de escribir cosas nuevas y aun por cifras, y que por ventura
-escribiria al Obispo, como era presidente de Indias, porque en aquel
-tiempo no sabiamos que le habian quitado el cargo, cosas contrarias
-de la verdad; que tuviesen aviso de todo; y estas cartas envió Cortés
-duplicadas, porque siempre se temió que el Obispo de Búrgos, como era
-presidente, habia mandado á Pedro de Isazaga y á Juan Lopez de Recalte,
-oficiales de la casa de la contratacion de Sevilla, que todas las<span
-class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span> cartas y despachos de Cortés
-se las enviasen por la posta para saber lo que en ellas iba, porque en
-aquella sazon su majestad habia venido de Flandes y estaba en Castilla,
-para hacer relacion á su majestad cesárea, y el Obispo de Búrgos, por
-ganar por la mano, ántes que nuestros procuradores le diesen las cartas
-de Cortés; y aun en aquella sazon no sabiamos en la Nueva-España que
-habian quitado el cargo al Obispo de Búrgos, don Juan Rodriguez de
-Fonseca, de ser presidente de Indias.</p>
-
-<p>Dejémonos de las cartas de Cortés, y diré que deste navío donde iba
-el pliego que dicho tengo de Cortés, envió el contador Albornoz, ya por
-mí memorado, otras cartas á su majestad y al Obispo de Búrgos y al Real
-consejo de Indias, y lo que en ellas decia por capítulos, hizo saber
-todas las causas y cosas que de ántes habia sido acusado Cortés, cuando
-su Real majestad le mandó poner jueces á los caballeros de su Real
-consejo, ya otra vez por mí nombrados en el capítulo que dello habla,
-cuando por sentencia que sobre ello dieron, nos dieron por muy leales
-servidores de su majestad; y demas de aquellos capítulos que hubieron
-acusado á Cortés, agora de nuevo escribió el Albornoz que Cortés
-demandaba á todos los caciques de la Nueva-España muchos tejuelos de
-oro y les mandaba sacar mucho oro de minas, y esto que les decia Cortés
-que era para enviar á su Real majestad, y se quedaba con todo ello y
-no lo enviaba á su<span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span>
-majestad, y que hizo unas casas muy fortalecidas, y que ha juntado
-muchas hijas de grandes señores para las casar con soldados españoles,
-y se las piden hombres honrados por mujeres y que no se las quiere dar,
-por tenerlas por amigas; y dijo que todos los caciques y principales
-le tenian en tanta estima como si fuese Rey, y que en esta tierra
-no conocen á otro Rey ni señor sino es á Cortés, é como Rey llevaba
-quinto, y que tiene muy grande cantidad de barras de oro atesorado, y
-que no ha sentido bien de su persona, si está alzado ó será leal para
-adelante, y que habia necesidad que su majestad con brevedad mandase
-venir á estas partes un caballero con grande copia de soldados muy bien
-apercebidos para le quitar el mando y señorío; y escribió otras cosas
-sobre esta materia.</p>
-
-<p>Quiero dejar de más particularizar lo que iba en las cartas, y diré
-que fueron á manos del Obispo de Búrgos, que residia en Toro; y como en
-aquella sazon estaba en la córte el Pánfilo de Narvaez y Cristóbal de
-Tapia, ya otras muchas veces por mí nombrados, y todos los procuradores
-del Diego Velazquez, é con aquella carta de Albornoz les avisó el
-Obispo de Búrgos para que nuevamente se quejasen ante su majestad de
-Cortés de todo lo que de ántes le hubieron dado relacion y dijesen que
-los jueces que puso su majestad se mostraron mucho por la parte de
-Cortés, y que su majestad fuese servido viese agora nuevamente lo que
-escribe el contador su oficial;<span class="pagenum" id="Page_58">p.
-58</span> y para testigo dello hicieron presentacion de las cartas que
-dicho tengo.</p>
-
-<p>Pues viendo su majestad las cartas y las palabras y quejas que el
-Narvaez decia muy entonado, porque ansí hablaba, demandando justicia,
-creyó que eran verdaderas; y el Obispo de Búrgos don Juan Rodriguez
-de Fonseca, que les ayudó con otras muchas cartas de favor; dijo su
-majestad:</p>
-
-<p>—«Yo quiero enviar á castigar á Cortés, pues tanto mal dicen dél que
-hace, aunque más oro envie; porque más riqueza es hacer justicia que no
-todos los tesoros que puede enviar.»</p>
-
-<p>Y mandó proveer que luego despachasen al almirante de Santo Domingo
-que viniese á costa de Cortés con seiscientos soldados, y si se hallase
-culpado le cortase la cabeza, y castigase á todos los que fuimos en
-desbaratar á Pánfilo de Narvaez; y porque viniese el almirante le
-habia prometido su majestad el almirantazgo de la Nueva-España, que en
-aquella sazon traia pleito en la córte sobre él.</p>
-
-<p>Pues ya dadas las provisiones, pareció ser el almirante se detuvo
-ciertos dias ó no se atrevió á venir, porque no tenia dineros, y
-ansimismo porque le aconsejaron que mirase la buenaventura de Cortés,
-que con haber traido Narvaez toda la armada que trajo le desbarató,
-y que era aventurar su vida y estado, y no saldria con la demanda,
-especialmente que no hallarian en Cortés ni en ninguno de sus
-compañeros culpa ninguna, sino mucha lealtad; y demas desto, segun
-pareció,<span class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span> dijeron á
-su majestad que era gran cosa dar el almirantazgo de la Nueva-España
-por pocos servicios que le podria hacer en aquella jornada que le
-enviaba; é ya que se andaba apercibiendo el almirante para venir á la
-Nueva-España, alcanzáronlo á saber los procuradores de Cortés y su
-padre Martin Cortés y un fraile que se decia fray Pedro Melgarejo de
-Urrea, y como tenian las cartas que les envió Cortés duplicadas, y
-entendieron por ellas que habia trato doble en el contador Albornoz ó
-en otras personas que no estaban muy bien con Cortés, todos juntos se
-fueron luego al duque de Béjar y le dieron relacion de todo lo arriba
-por mí memorado y le mostraron las cartas de Cortés; y como supo que
-enviaban tan de repente al almirante con muchos soldados, hubo muy
-grande sentimiento dello el duque, porque ya estaba concertado de casar
-á Cortés con la señora doña Juana de Zúñiga, sobrina del mismo duque de
-Béjar.</p>
-
-<p>Y luego sin más dilacion fué delante de su majestad, acompañado con
-ciertos condes amigos suyos y deudos, y con ellos iba el viejo Martin
-Cortés, padre del mismo Cortés, y fray Pedro Melgarejo de Urrea, y
-cuando llegaron delante del Emperador nuestro señor se humillaron é
-hicieron todo el acatamiento debido, que eran obligados á nuestro Rey y
-señor, y dijo el mismo duque que suplicaba á su majestad que no diese
-oidos á una carta de un hombre como era el contador Albornoz, que
-era muy contrario á<span class="pagenum" id="Page_60">p. 60</span>
-Cortés, hasta que hubiese otras informaciones de fe y de creer, y
-que no enviase armada; y más dijo el duque á su majestad, que ¿cómo,
-siendo tan cristianísimo y recto en hacer justicia, tan deliberadamente
-enviaba á mandar prender á Cortés y á sus soldados, habiéndole hecho
-tan buenos y leales servicios, que otros en el mundo no se han hecho,
-ni aun hallado en ningunas escrituras que hayan hecho otros vasallos á
-los Reyes pasados?</p>
-
-<p>Y que ya una vez ha puesto la cabeza por fiadora de Cortés y por
-todos sus soldados, y que son muy leales y lo serán de aquí adelante,
-y que agora la torna á poner de nuevo por fiadora, con todo su estado,
-con mucho gusto, de que siempre nos hallaria muy leales, lo cual su
-majestad veria adelante; demas desto, le mostraron las cartas que
-Cortés enviaba á su padre Martin Cortés, en que en ellas daba relacion
-por qué causa el contador Albornoz escribia mal contra Cortés, que
-fué, como dicho tengo, porque no le dió buenos indios, como él los
-demandaba, y una hija de una cacica muy principal; y más le dijo el
-duque, que mirase su Real majestad cuántas veces le habia enviado y
-servido con mucha cantidad de oro, é dió otros muchos descargos por
-Cortés; y viendo su majestad la justicia clara que Cortés y todos
-nosotros los conquistadores teniamos, mandó proveer que le viniese á
-tomar la residencia persona que fuese de calidad y ciencia y temeroso
-de Nuestro Señor.</p>
-
-<p>En aquella sazon estaba la<span class="pagenum" id="Page_61">p.
-61</span> córte en Toledo, y por teniente de corregidor del conde de
-Alcaudete un caballero que se decia el licenciado Luis Ponce de Leon,
-primo del mismo conde don Martin de Córdoba, que ansí se llamaba,
-porque en aquella sazon era corregidor de aquella ciudad; y su majestad
-mandó llamar á este licenciado Luis Ponce de Leon, y le mandó que fuese
-luego á la Nueva-España y tomase residencia á Cortés, y que si en algo
-fuese culpante de lo que le acusaban, que con rigor de justicia le
-castigase; y el licenciado Luis Ponce de Leon dijo que él cumpliria el
-Real mandato, y se comenzó á apercibir para el camino, y no vino con
-tanta priesa, porque tardó en llegar á Nueva-España más de dos años y
-medio.</p>
-
-<p>Y dejallos hé aquí, ansí á los del bando del gobernador de Cuba,
-Diego Velazquez, que acusaban á Cortés, como al licenciado Luis Ponce
-de Leon, que se aderezaba para el viaje, como dicho tengo; y aunque
-vaya muy fuera de mi relacion y pase adelante, es por lo que agora
-diré, que al cabo de dos años alcanzamos á saber todo lo por mí aquí
-dicho de las cartas de Cortés y del Albornoz, porque lo escribió
-Martin Cortés de la córte; y para que sepan los curiosos letores
-cómo siempre tenia por costumbre el mismo Albornoz de escribir á su
-majestad lo que no pasó, bien ternán noticia las personas que han
-estado en la Nueva-España y en la ciudad de Méjico cómo en el tiempo
-que era virey D. Antonio de Mendoza, que fué muy<span class="pagenum"
-id="Page_62">p. 62</span> ilustrísimo varon, digno de gran memoria,
-que haya santa gloria, y como gobernaba tan justificadamente y con tan
-recta justicia, el Rodrigo Albornoz no estaba bien con él y escribió
-á su majestad diciendo mal de su gobernacion, y las mismas cartas que
-envió á la córte volvieron á la Nueva-España á manos del mismo virey; y
-como las hubo entendido, y el mal que decia, envió á llamar al Rodrigo
-de Albornoz, y con palabras muy blandas y de espacio, que ansí hablaba
-vagoroso el virey, le mostró las cartas y le dijo:</p>
-
-<p>—«Pues que teneis por costumbre de escribir á su majestad, escribid
-la verdad, y andad con Dios, para ruin hombre.»</p>
-
-<p>Y quedó muy avergonzado y corrido el contador.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar de esta materia, y diré cómo Cortés, sin saber en
-aquella sazon cosa de todo lo pasado que en la córte se habia tratado
-con él, envió una armada contra Cristóbal de Olí á Honduras, y lo que
-pasó diré adelante.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_173">
- <p><span class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXIII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO, SABIENDO CORTÉS QUE CRISTÓBAL DE OLÍ SE HABIA
- ALZADO CON LA ARMADA Y HABIA HECHO COMPAÑÍA CON DIEGO VELAZQUEZ,
- GOBERNADOR DE CUBA, ENVIÓ CONTRA ÉL Á UN CAPITAN QUE SE LLAMABA
- FRANCISCO DE LAS CASAS, Y LO QUE ENTÓNCES SUCEDIÓ DIRÉ ADELANTE.</p>
-</div>
-
-<p>He menester volver muy atrás de nuestra relacion para que bien se
-entienda.</p>
-
-<p>Ya he dicho en el capítulo que dello habla, cómo Cortés envió á
-Cristóbal de Olí con una armada á las Higueras y Honduras, y se alzó
-con ella; é como Cortés supo que Cristóbal de Olí se habia alzado con
-la armada, con favor de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, estaba
-muy pensativo; y como era animoso y no se dejaba mucho burlar en tales
-casos, y como ya habia hecho relacion dello á su majestad, como dicho
-tengo, en la carta que le escribió, y que entendia de ir ó enviar
-contra el Cristóbal de Olí á otros capitanes; en aquella sazon habia
-venido de Castilla á Méjico un caballero que se decia Francisco de las
-Casas, persona de quien se podia fiar, é su deudo de Cortés; acordó
-de enviar contra el Cristóbal de Olí cinco navíos bien artillados y
-bastecidos, y cien soldados, y<span class="pagenum" id="Page_64">p.
-64</span> entre ellos iban conquistadores de Méjico, de los que Cortés
-habia traido de la isla de Cuba en su compañía, que era un Pedro Moreno
-Medrano y un Juan Nuñez de Mercado y un Juan Bello, y otros que aquí no
-nombro, que murieron en el camino.</p>
-
-<p>Pues ya despachado el Francisco de las Casas con poderes muy
-bastantes y mandamientos para prender al Cristóbal de Olí, salió del
-puerto de la Veracruz, con sus navíos buenos y abastecidos, y con sus
-pendones con las armas Reales, y con buen tiempo llegó á una bahía que
-llamaron el triunfo de la Cruz, donde el Cristóbal de Olí tenia su
-armada, y allí junto poblada una villa que se llamó Triunfo de la Cruz,
-y segun ya otras veces he dicho en el capítulo que dello habla; y como
-el Cristóbal de Olí vió aquellos navíos surtos en su puerto, puesto que
-el Francisco de las Casas mandó poner en sus navíos banderas de paz,
-no lo tuvo por cierto el Cristóbal de Olí, ántes mandó apercebir dos
-carabelas muy artilladas con muchos soldados, y les defendió el puerto
-para no les dejar saltar en tierra.</p>
-
-<p>Y como aquello vió el de las Casas, que era hombre animoso, mandó
-sacar y echar á la mar sus bateles con muchos hombres apercebidos, y
-con unos tiros, falconetes y escopetas y ballestas, y él con ellos, con
-pensamiento de tomar tierra de una manera ó de otra, y el Cristóbal
-de Olí para defendella, tuvieron buena pelea, y el de las Casas echó
-una de las dos carabelas del con<span class="pagenum" id="Page_65">p.
-65</span>trario á fondo, y mató á cuatro soldados é hirieron á
-otros.</p>
-
-<p>Y como vió el Cristóbal de Olí que no tenia allí todos los soldados,
-porque los habia enviado pocos dias habia en dos capitanías, á entrar
-en un rio que llaman de Pechin, á prender á otro capitan que estaba
-conquistando en aquella provincia, que se decia Gil Gonzalez de Ávila,
-porque aquel rio del Pechin caia en la gobernacion del Golfo-Dulce, y
-estaba aguardando por horas á sus gentes, acordó el Cristóbal de Olí
-de demandar partidos de paz al Francisco de las Casas, porque bien
-entendió el Cristóbal de Olí que si tomaba tierra, que habian de venir
-á las manos, y por tener soldados juntos demandó las paces.</p>
-
-<p>Y el de las Casas acordó de estar aquella noche con sus navíos en
-la mar, apartado de tierra al reparo, ó esperando con intencion de se
-ir á otra bahía á desembarcar, y tambien porque cuando andaban las
-diferencias y pelea de la mar le dieron al de las Casas una carta
-secretamente que serian en su ayuda ciertos soldados de la parte de
-Cortés que estaban con el Cristóbal de Olí, y que no dejase de venir
-por tierra para prender al Cristóbal de Olí.</p>
-
-<p>Pues estando con este acuerdo, fué la ventura tal de Cristóbal de
-Olí, y desdicha del de las Casas, que hubo aquella noche un viento
-norte muy recio, y como es travesía en aquella costa, dió con los
-navíos de Francisco de las Casas al través en tierra, de manera que se
-perdió cuanto traia y se ahogaron treinta sol<span class="pagenum"
-id="Page_66">p. 66</span>dados, y todos los demas fueron presos y
-estuvieron sin comer dos dias, muy mojados del agua salada, porque en
-aquel tiempo llovia mucho, y tuvieron trabajo y frio; y el Cristóbal
-de Olí estaba muy gozoso y triunfante por tener preso al Francisco de
-las Casas, y á los demas soldados que prendió les hizo luego jurar que
-siempre serian en su ayuda, y serian contra Cortés si viniese á aquella
-tierra en persona; y como hubieron jurado, los soltó de las prisiones;
-solamente tuvo preso al Francisco de las Casas; y dende á poco tiempo
-vinieron sus capitanes que habia enviado á prender á Gil Gonzalez de
-Ávila; que, segun pareció, el Gil Gonzalez de Ávila habia venido por
-gobernador y capitan de Golfo-Dulce, y habia poblado una villa que
-la nombraron San Gil de Buena-Vista, que estaba obra de una legua
-del puerto que agora llaman Golfo-Dulce, porque el rio del Chipin en
-aquel tiempo era poblado de buenos pueblos, y el Gil Gonzalez no tenia
-consigo sino muy pocos soldados, porque habian adolecido todos los más,
-é dejaba poblada con todos los soldados la misma villa de San Gil de
-Buena-Vista.</p>
-
-<p>Y como el Cristóbal de Olí tuvo noticia dello, les envió á prender,
-y sobre no dejarse prender, le mataron ocho españoles de los de
-Gil Gonzalez y á un su sobrino, que se decia Gil de Ávila; y como
-el Cristóbal de Olí se vió con dos prisioneros que eran capitanes,
-estaba muy alegre y contento; y como tenia fama de esforzado, y
-ciertamente<span class="pagenum" id="Page_67">p. 67</span> lo era
-por su persona, para que se supiese en todas las islas, lo escribió á
-la isla de Cuba á su amigo Diego Velazquez, y luego se fué dende el
-Triunfo de la Cruz la tierra adentro á un pueblo que en aquel tiempo
-estaba muy poblado, y habia otros muchos pueblos en aquella comarca;
-el cual pueblo se dice Naco, que agora está destruido él y todos los
-demas; y esto digo porque yo los vi y me hallé en ellos, y en San Gil
-de Buena-Vista y en el rio de Pichin y en el rio de Balama, y lo he
-andado en el tiempo que fuí con Cortés, segun más largamente lo diré
-cuando venga su tiempo y lugar.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: que ya que el Cristóbal de Olí estaba
-de asiento en Naco con sus prisioneros y copia de soldados, dende allí
-enviaba á hacer entradas á otras partes, y envió por capitan á un
-Briones, el cual Briones fué uno de los primeros consejeros para que
-se alzara el Cristóbal de Olí, y de suyo era bullicioso, y aun tenia
-cortadas las asillas bajas de las orejas, y decia el mismo Briones que
-estando en una fortaleza siendo soldado se las habian cortado porque no
-se queria dar él ni otros capitanes; el cual Briones ahorcaron despues
-en Guatimala por revolvedor y amotinador de ejércitos.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: pues yendo por capitan aquel Briones
-con gran copia de soldados, túvose fama en el real de Cristóbal de Olí
-que se habia alzado el Briones con todos los soldados que llevaba en
-su compañía, y se iba á la Nueva<span class="pagenum" id="Page_68">p.
-68</span>-España, y salió verdad.</p>
-
-<p>Y viendo esto Francisco de las Casas y el Gil Gonzalez de Ávila,
-que estaban presos y hallaban tiempo oportuno para matar á Cristóbal
-de Olí, y como andaban sueltos sin prisiones, por no tenellos en nada,
-porque se tenia por muy valiente el Cristóbal de Olí, muy secretamente
-se concertaron con los soldados y amigos de Cortés que en diciendo:
-«¡Aquí del Rey, y Cortés en su real nombre, contra este tirano!» le
-diesen de cuchilladas.</p>
-
-<p>Pues hecho este concierto, el Francisco de las Casas, medio burlando
-y riendo, le decia al Olí:</p>
-
-<p>—«Señor capitan, soltadme; iré á la Nueva-España á hablar á Cortés
-y á dalle razon de mi desbarate, é yo seré tercero para que vuestra
-merced quede con esta gobernacion y por su capitan, y mire que es su
-hechura de Cortés; pues mi prision no hace á su caso, ántes le estorbo
-en las conquistas.»</p>
-
-<p>Y el Cristóbal de Olí respondió que él estaba muy bien ansí, y que
-se holgaba de tener un tal varon en su compañía; y de que aquello vió
-el Francisco de las Casas le dijo:</p>
-
-<p>—«Pues mire bien vuesamerced por su persona, que un dia ó otro tengo
-de procurar de le matar.»</p>
-
-<p>Esto se lo decia medio burlando y riendo.</p>
-
-<p>Y al Cristóbal de Olí no se le dió nada por lo que le decia, y
-teníalo como cosa de burla; y como el concierto que he dicho estaba
-hecho por los amigos de Cortés, estando cenando á una mesa y habiendo
-alzado los manteles, y se habian ido á cenar los maestresalas y pajes,
-y<span class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span> estaban delante Juan
-Nuñez de Mercado y otros soldados de la parte de Cortés que sabian el
-concierto, el Francisco de las Casas y el Gil Gonzalez de Ávila cada
-uno tenia escondido un cuchillo de escribanía muy agudos como navajas,
-porque ningunas armas se las dejaban traer; y estando platicando con
-el Cristóbal de Olí de las conquistas de Méjico y ventura de Cortés,
-y muy descuidado el Cristóbal de Olí de lo que le avino, el Francisco
-de las Casas le echó mano de las barbas y le dió por la garganta con
-el cuchillo, que le traia hecho como una navaja para aquel efecto, y
-juntamente con él, el Gil Gonzalez de Ávila y los soldados de Cortés de
-presto le dieron tantas heridas, que no se pudo valer, y como era muy
-recio é membrudo y de muchas fuerzas, se escabulló dando voces:</p>
-
-<p>—«¡Aquí de los mios!»</p>
-
-<p>Mas como todos estaban cenando, ó su ventura fué tal que no
-acudieron tan presto, se fué huyendo á esconder entre unos matorrales,
-creyendo que los suyos le ayudarian, y puesto que vinieron de presto
-muchos dellos á le ayudar, el Francisco de las Casas daba voces y
-apellidando:</p>
-
-<p>—«¡Aquí del Rey é de Cortés contra este tirano; que ya no es tiempo
-de más sufrir sus tiranías!»</p>
-
-<p>Pues como oyeron el nombre de su majestad y de Cortés, todos
-los que venian á favorecer la parte del Cristóbal de Olí no osaron
-defenderle, ántes luego les mandó prender el de las Casas; y despues
-de hecho, se pregonó que cualquiera persona que<span class="pagenum"
-id="Page_70">p. 70</span> supiese de Cristóbal de Olí y no le
-descubriese, muriese por ello; y luego se supo dónde estaba y le
-prendieron, y se hizo proceso contra él, y por sentencia que entrambos
-á dos capitanes dieron, le degollaron en la plaza de Naco; y ansí murió
-por se haber alzado por malos consejeros, con ser hombre muy esforzado,
-é sin mirar que Cortés le habia hecho su maese de campo y dado muy
-buenos indios, y era casado con una portuguesa que se decia doña Filipa
-de Araujo, y tenia una hija en ella.</p>
-
-<p>Y porque en el capítulo pasado tengo dicho el estatura de Cristóbal
-de Olí y facciones, y de qué tierra era y qué condicion tenia, en esto
-no diré más sino de que el Francisco de las Casas y Gil Gonzalez de
-Ávila se vieron libres, y su enemigo muerto, juntaron sus soldados,
-y entrambos á dos fueron capitanes muy conformes, y el de las Casas
-pobló á Trujillo y púsole aquel nombre porque era él natural de
-Trujillo de Extremadura; y el Gil Gonzalez envió mensajeros á San Gil
-de Buena-Vista, que dejaba poblada, á hacer saber lo que habia pasado,
-y á mandar á su teniente, que se decia Armenta, que se estuviesen
-poblados como los dejaba y no hiciesen alguna novedad, porque iba á la
-Nueva-España á demandar socorro é ayuda de soldados á Cortés, y que
-presto volveria.</p>
-
-<p>Pues ya todo esto que he dicho concertado, acordaron entrambos
-capitanes de se venir á Méjico á hacer saber á Cortés todo lo
-acaecido.</p>
-
-<p>Y dejallo hé aquí hasta su tiempo y lugar, y<span class="pagenum"
-id="Page_71">p. 71</span> diré lo que Cortés concertó sin saber cosa
-ninguna de lo pasado que se hizo en Naco.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_174">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXIV.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO HERNANDO CORTÉS SALIÓ DE MÉJICO PARA IR
- CAMINO DE LAS HIGUERAS EN BUSCA DE CRISTÓBAL DE OLÍ Y DE FRANCISCO
- DE LAS CASAS Y DE LOS DEMAS CAPITANES Y SOLDADOS; DÁSE CUENTA DE LOS
- CABALLEROS Y CAPITANES QUE SACÓ DE MÉJICO PARA IR EN SU COMPAÑÍA, Y
- DEL GRANDE APARATO Y SERVICIO QUE LLEVÓ HASTA LLEGAR Á LA VILLA DE
- GUACACUALCO, Y DE OTRAS COSAS QUE ENTÓNCES PASARON.</p>
-</div>
-
-<p>Como el capitan Hernando Cortés habia pocos meses que habia enviado
-al Francisco de las Casas contra el Cristóbal de Olí, como dicho tengo
-en capítulo pasado, parecióle que por ventura no habria buen suceso
-la armada que habia enviado, y tambien porque le decian que aquella
-tierra era rica de minas de oro, y á esta causa estaba muy codicioso,
-ansí por las minas, como pensativo en los contrastes que podrian
-acaecer á la armada, poniéndosele por delante las desdichas que en
-tales jornadas la mala fortuna suele acarrear; y como de su con<span
-class="pagenum" id="Page_72">p. 72</span>dicion era de gran corazon,
-habíase arrepentido por haber enviado al Francisco de las Casas, sino
-haber ido él en persona, y no porque no conocia muy bien que el que
-envió era varon para cualquiera cosa de afrenta.</p>
-
-<p>Y estando en estos pensamientos, acordó de ir, y dejó en Méjico buen
-recaudo de artillería, ansí en las fortalezas como en las atarazanas,
-y dejó por gobernadores en su lugar como tenientes al tesorero Alonso
-de Estrada y al contador Albornoz, y si supiera de las cartas que al
-contador Albornoz hubo escrito á Castilla á su majestad diciendo mucho
-mal dél, no le dejara tal poder, y aun no sé yo cómo le aviniera por
-ello.</p>
-
-<p>Y dejó por su alcalde mayor al licenciado Zuazo, ya otras muchas
-veces por mí nombrado, y por teniente de alguacil mayor y su mayordomo
-de todas sus haciendas á un Rodrigo de Paz, su deudo, y dejó el mayor
-recaudo que pudo en Méjico, y encomendó á todos aquellos oficiales de
-la hacienda de su majestad, á quien dejaba el cargo de la gobernacion,
-que tuviesen muy grande cuidado de la conversion de los naturales, y
-ansimismo lo encomendó á un fray Toribio Motolinea, de la órden del
-señor San Francisco, y al Padre fray Bartolomé de Olmedo, de mí tantas
-veces nombrado, fraile de la órden de nuestra Señora de la Merced, é
-que tenia mucha mano y estimacion en todo Méjico, é lo merecia, porque
-era muy buen fraile é religioso.</p>
-
-<p>Y les encargó que mirasen no se alzase Méjico ni<span
-class="pagenum" id="Page_73">p. 73</span> otras provincias; y porque
-quedase más pacífico y sin cabeceras de los mayores caciques, trajo
-consigo al mayor de Méjico, que se decia Guatemuz, otras muchas veces
-por mí memorado, que fué el que nos dió guerra cuando ganamos á Méjico,
-y tambien al señor de Tacuba, y á un Juan Velazquez, capitan del mismo
-Guatemuz, y á otros muchos principales, y entre ellos á Tapiezuela,
-que era muy principal; y aun de la provincia de Mechoacan trajo otros
-caciques, y á doña Marina la lengua, porque Jerónimo de Aguilar ya
-habia fallecido.</p>
-
-<p>Y trajo en su compañía muchos caballeros y capitanes vecinos de
-Méjico, que fueron Gonzalo de Sandoval, que era alguacil mayor, y Luis
-Marin y Francisco Marmolejo, Gonzalo Rodriguez de Ocampo, Pedro de
-Ircio, Avalos y Saavedra, que eran hermanos, y un Palacios Rubios, y
-Pedro de Saucedo el Romo, y Jerónimo Ruiz de la Mora, Alonso de Grado
-Santa Cruz, burgalés; Pedro de Solís Casquete, que ansí le llamábamos;
-Juan Jaramillo, Alonso Valiente, y un Navarrete y un Serna, y Diego
-de Mazariegos, primo del tesorero, y Gil Gonzalez de Benavides, y
-Hernan Lopez de Ávila y Gaspar de Garnica, y otros muchos que no se
-me acuerdan sus nombres; y trajo á fray Juan de las Varillas el de
-Salamanca, fraile de la Merced, y un clérigo y dos frailes franciscos,
-flamencos, buenos teólogos, que predicaban, y trajo por mayordomo á un
-Carranza y por maestresala á Juan de Iasso y á<span class="pagenum"
-id="Page_74">p. 74</span> un Rodrigo Mañueco, y por botiller á Cervan
-Bejarano, y por repostero á un Fulano de San Miguel, que solia vivir
-en Guaxaca; por despensero á un Guinea, que ansimismo fué vecino de
-Guaxaca; y trajo grandes vajillas de oro y de plata, y quien tenia
-cargo de la plata era un Tello de Medina, y por camarero un Salazar,
-natural de Madrid; por médico á un licenciado Pero Lopez, vecino que
-fué de Méjico, y cirujano á maese Diego de Pedraza, y otros muchos
-pajes, y uno dellos era don Francisco de Montejo, el cual fué capitan
-en Yucatan el tiempo andando, no digo al adelantado su padre; y dos
-pajes de lanza, que el uno se decia Puebla, y ocho mozos de espuelas,
-y dos cazadores halconeros, que se decian Perales y Garcicaro y Álvaro
-Montañés; y llevó cinco chirimías y sacabuches y dulzainas, y un
-volteador, y otro que jugaba de manos y hacia títeres, y caballerizo
-Gonzalo Rodriguez de Ocampo, y acémilas con tres acemileros españoles,
-y una gran manada de puercos, que venian comiendo por el camino; y
-venian con los caciques que dicho tengo sobre tres mil indios mejicanos
-con sus armas de guerra, sin otros muchos que eran de su servicio de
-aquellos caciques.</p>
-
-<p>É ya que estaba Cortés de partida para venir su viaje, viendo el
-factor Salazar y el veedor Chirinos, que quedaban en Méjico, que
-no les dejaba Cortés cargo ninguno ni se hacia tanta cuenta dellos
-como quisieran, acordaron de se hacer muy amigos del licencia<span
-class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span>do Zuazo y de Rodrigo de Paz
-y de todos los amigos y viejos conquistadores de Cortés que quedaban
-en Méjico, y todos juntos le hicieron un requirimiento á Cortés que no
-salga de Méjico, sino que gobierne la tierra, y le ponen por delante
-que se alzará toda la Nueva-España, y sobre ello pasaron grandes
-pláticas y respuestas de Cortés á los que le hacian el requirimiento; y
-de que no le pudieron convencer á que se quedase, dijo el factor y el
-veedor que le querian venir á servir y acompañarle hasta Guacacualco,
-que por allí era su viaje.</p>
-
-<p>Pues ya partidos de Méjico de la manera que he dicho, saber yo decir
-los grandes recebimientos y fiestas que en todos los pueblos por donde
-pasaban se les hacia, fuera cosa maravillosa; y más se le juntaron en
-el camino de otros cincuenta soldados y gente estravagante, nuevamente
-venidos de Castilla, y Cortés les mandó ir por dos caminos hasta
-Guacacualco, porque para todos juntos no habria tantos bastimentos.</p>
-
-<p>Pues yendo por sus jornadas el factor, Gonzalo de Sandoval y el
-veedor, íbanle haciendo mil servicios á Cortés, en especial el factor,
-que cuando con Cortés hablaba estaba la gorra quitada hasta el suelo, y
-con muy grandes reverencias y palabras delicadas y de grande amistad,
-y con retórica muy subida, le iba diciendo que se volviese á Méjico
-y no se pusiese en tan largo y trabajoso camino, y poniéndole por
-delante muchos inconvenientes; y aun algunas veces por le com<span
-class="pagenum" id="Page_76">p. 76</span>placer iba cantando por el
-camino junto á Cortés, y decia en los cantares:</p>
-
-<p>—«Ay tio, volvámonos; ay tio, volvámonos;»</p>
-
-<p>Y respondia Cortés cantando:</p>
-
-<p>—«Adelante, mi sobrino; adelante, mi sobrino, y no creais en
-agüeros; que será lo que Dios quisiere; adelante, mi sobrino,» etc.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar en el factor y de sus blandas y delicadas
-palabras, y diré cómo en el camino, en un pueblezuelo de un Ojeda
-el tuerto, cerca de otro pueblo que se dice Orizaba, se casó Juan
-Jaramillo con doña Marina la lengua delante de testigos.</p>
-
-<p>Pasemos adelante, y diré cómo iban camino de Guacacualco, y llegan á
-un pueblo grande que se dice Guazpaltepeque, que era de la encomienda
-de Gonzalo de Sandoval, y como lo supimos en Guacacualco, que venia
-Cortés con tanto caballero, ansí alcalde mayor como capitanes, y todo
-el cabildo y regidores, fuimos treinta y tres leguas á le recebir y
-dalle el parabien-venido, como quien va á ganar beneficio; y esto
-digo aquí para que vean los curiosos letores é otras personas cuán
-tenido y aun temido estaba Cortés, porque no se hacia más de lo que él
-queria, ahora sea bueno ó malo; y dende Guazpaltepeque fué caminando
-á nuestra villa, y en un rio grande que hay en el camino comenzó á
-tener contrastes, porque al pasar se le trastornaron tres canoas y se
-le perdió cierta plata y ropa, y aun al Juan Jaramillo se le perdió
-la mitad de su fardaje, y no se pudo saber cosa ninguna á causa que
-estaba el rio lleno de lagar<span class="pagenum" id="Page_77">p.
-77</span>tos muy grandes; y dende allí fuimos á un pueblo que se dice
-Uluta, y hasta llegar á Guacacualco le fuimos acompañando, y todo por
-poblado; y quiero decir el gran recaudo de canoas que teniamos ya
-mandado que estuviesen aparejadas y atadas de dos en dos en el gran rio
-junto á la villa, que pasaban de trecientas.</p>
-
-<p>Pues el gran recebimiento que le hicimos con arcos triunfales y con
-ciertas emboscadas de cristianos é moros, y otros grandes regocijos é
-invenciones de fuegos, y le aposentamos lo mejor que pudimos, ansí á
-Cortés como á todos los que traia en su compañía; y estuvo allí seis
-dias, y siempre el factor le iba diciendo que se volviese del camino
-que iba, y que mirase á quién dejaba en su poder; que tenia al contador
-por muy revoltoso y doblado, amigo de novedades, y que el tesorero se
-jactanciaba que era hijo del Rey católico, y que no sentia bien de
-algunas cosas de pláticas que en ellos vió que hablaban en secreto
-despues que les dió el poder, y aun de ántes; y demas desto, ya en el
-camino tenia Cortés cartas que enviaba dende Méjico diciendo mal de su
-gobernacion de los que dejaba, y dello avisaban al factor sus amigos;
-y sobre ello decia el factor á Cortés que tambien sabria él gobernar,
-y el veedor que allí estaba delante, como los que dejaba en Méjico, y
-se le ofrecieron por muy servidores; y decia tantas cosas melosas y
-con tan amorosas palabras, que le convenció para que le diese poder
-al factor y al<span class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span> veedor
-Chirinos para que fuesen gobernadores, y fué con esta condicion: que si
-viesen que el Estrada y el Albornoz no hacian lo que debian al servicio
-de nuestro Señor y de su majestad, gobernasen ellos solos.</p>
-
-<p>Estos poderes fueron causa de muchos males y revueltas que hubo
-en Méjico, como diré de que haya pasado cuatro capítulos é hayamos
-hecho un muy trabajoso camino, y hasta le haber acabado y estar en una
-villa que se llama Trujillo no contaré en esta relacion lo acaecido en
-Méjico; pero diré que el padre fray Bartolomé de Olmedo y los frailes
-de San Francisco murmuraban de Cortés porque habia dado estos poderes,
-y decian que plegue á Dios no haya Cortés arrepentimiento dello; y
-no decian muy mal, como luego veremos; pero poco importó que ellos
-lo murmurasen, que no hacia Cortés mucha monta dellos, aunque eran
-buenos frailes, porque no les tenia tanta voluntad como al padre fray
-Bartolomé de Olmedo, que era siempre su consejero.</p>
-
-<p>Pero dejemos esto, y diré que cuando se despidieron el factor y el
-veedor de Cortés para se volver á Méjico, ¡con cuántos cumplimientos
-y abrazos! Y tenia el factor una manera como de sollozos, que parecia
-que queria llorar al despedirse, y con sus provisiones en el seno de
-la manera que él las quiso notar, y el secretario, que se decia Alonso
-Valiente, que era su amigo, las hizo.</p>
-
-<p>Vuélvense para Méjico, y con ellos Hernan Lopez de Ávila, que
-estaba malo de dolores y tu<span class="pagenum" id="Page_79">p.
-79</span>llido de bubas, y dejémosles ir su camino; que no tocaré en
-esta relacion en cosa ninguna de los grandes alborotos y zizañas que
-en Méjico hubo, hasta su tiempo y lugar, desque hubiéremos llegado con
-Cortés todos los caballeros por mí nombrados, con otros muchos que
-salimos de Guacacualco, y hasta que ya hayamos hecho esta tan trabajosa
-jornada, que estuvimos en punto de nos perder, segun adelante diré:
-y porque en una sazon acaecen dos ó tres cosas, y por no quebrar el
-hilo de lo uno por decir de lo otro, acordé de seguir el de nuestro
-trabajosísimo camino.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_175">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXV.</h2>
- <p class="subh2h">DE LO QUE CORTÉS ORDENÓ DESPUES QUE SE VOLVIÓ EL
- FACTOR Y VEEDOR Á MÉJICO, Y DEL TRABAJO QUE LLEVAMOS EN EL LARGO
- CAMINO, Y DE LOS GRANDES PUENTES QUE HICIMOS, Y HAMBRE QUE PASAMOS EN
- DOS AÑOS Y TRES MESES QUE TARDAMOS EN ESTE VIAJE.</p>
-</div>
-
-<p>Despues de despedidos el factor y el veedor, lo primero que mandó
-Cortés fué escribir á la Villa-Rica á un su mayordomo, que se decia
-Simon de Cuenca, que cargase dos navíos que<span class="pagenum"
-id="Page_80">p. 80</span> fuesen de poco porte, de bizcocho de maíz,
-porque en aquella sazon no se cogia pan de trigo en Méjico, y seis
-pipas de vino y aceite y vinagre y tocinos, herraje, y otras cosas de
-bastimentos, y mandó que se fuesen costa á costa del norte, y que le
-escribiria y haria saber dónde habia de aportar, y que el mismo Simon
-de Cuenca viniese por capitan; y luego mandó que todos los vecinos de
-Guacacualco fuésemos con él, que no quedaron sino los dolientes.</p>
-
-<p>Ya he dicho otras veces que estaba poblada aquella villa de los
-conquistadores más antiguos de Méjico, y todos los más hijosdalgo, que
-se habian hallado en las conquistas pasadas de Méjico, y en el tiempo
-que habiamos de reposar de los grandes trabajos y procurar de haber
-algunos bienes y granjerías, nos mandó ir jornada de más de quinientas
-leguas, y toda la más tierra por donde íbamos de guerra, y dejamos
-perdido cuanto teniamos, y estuvimos en el viaje más de dos años y tres
-meses.</p>
-
-<p>Pues volviendo á nuestra plática, ya estábamos todos apercebidos
-con nuestras armas y caballos, que no le osábamos decir de no; é
-ya que alguno se lo decia, por fuerza le hacia ir; y éramos por
-todos, ansí los de Guacacualco como los de Méjico, sobre ducientos y
-cincuenta soldados, y los ciento y treinta de á caballo, y los demas
-escopeteros y ballesteros, sin otros muchos soldados nuevamente venidos
-de Castilla; y luego me mandó á mí que fuese por capitan de treinta
-españoles<span class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span> y de tres mil
-indios mejicanos, y fuese á unos pueblos que estaban de guerra, que
-se decian Cimatan, é que en aquellos pueblos mantuviese los tres mil
-indios mejicanos, y si los naturales de aquella provincia estuviesen
-de paz ó se viniesen á someter al servicio de su majestad, que no les
-hiciese enojo ni fuerza ninguna, salvo mandar dar de comer á aquellas
-gentes; y si no quisiesen venir, que los enviase á llamar tres veces de
-paz, de manera que lo entendiesen muy bien, é por ante un escribano que
-iba conmigo é testigos; y si no quisiesen venir, que les diese guerra,
-y para ello me dió poder y sus instrucciones, las cuales tengo hoy dia
-firmadas de su nombre y de su secretario Alonso Valiente; y ansí hice
-aquel viaje como lo mandó, quedando de paz aquellos pueblos; mas dende
-á pocos meses, como vieron que quedaban pocos españoles en Guacacualco,
-é íbamos los conquistadores con Cortés, se tornaron á alzar, y luego
-salí con mis soldados españoles é indios mejicanos al pueblo donde
-Cortés mandó que saliese, que se decia Iquinuapa.</p>
-
-<p>Volvamos á Cortés y á su viaje: que salió de Guacacualco y fué á
-Tonala, que hay ocho leguas, y luego pasó un rio en canoas y fué á otro
-pueblo que se dice el Ayagualulco, y pasó otro rio en canoas, y dende
-el Ayagualulco pasó siete leguas de allí un estero que entra en el
-mar, y le hicieron una puente que habia de largo cerca de medio cuarto
-de legua; cosa espantosa cómo la hicieron en<span class="pagenum"
-id="Page_82">p. 82</span> el estero, porque siempre Cortés enviaba
-adelante dos capitanes de los vecinos de Guacacualco, y uno dellos se
-decia Francisco de Medina, hombre diligente, que sabia muy bien mandar
-á los naturales desta tierra.</p>
-
-<p>Pasada aquella gran puente, fué por unos pueblezuelos, hasta llegar
-á otro gran rio que se dice Mazapa, que es el que viene de Chiapa, que
-los marineros llaman rio de dos bocas; allí tenian muchas canoas atadas
-de dos en dos; y pasado aquel gran rio, fué por otros pueblos, adonde
-yo salí con mi compañía de soldados, que se dice Iquinapa, como dicho
-tengo, y dende allí pasó otro rio en puentes que hicimos de maderos,
-y luego un estero, y llegó á otro gran pueblo que se dice Copilco, y
-dende allí comienza la provincia que llaman la Chontalpa, y estaba toda
-muy poblada y llena de huertas de cacao, y muy de paz; y dende Copilco
-pasamos por Nacaxuxuica, y llegamos á Zagutan, y en el camino pasamos
-otro rio por canoas.</p>
-
-<p>Aquí se le perdió á Cortés cierto herraje; y este pueblo cuando á
-él allegamos estaba de paz, y luego á la noche se fueron huyendo los
-moradores dél, y se pasaron de la parte de un gran rio entre unas
-ciénagas, y mandó Cortés que les fuésemos á buscar por los montes,
-que fué cosa bien inconsiderada é sin provecho aquello que mandó,
-y los soldados que los fuimos á buscar pasamos aquel gran rio con
-harto trabajo, y trujimos siete principales y gente menuda; mas poco
-aprovecharon, que<span class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span> luego
-se volvieron á huir, y quedamos solos y sin guias.</p>
-
-<p>En aquella sazon vinieron allí los caciques de Tabasco con cincuenta
-canoas cargadas de maíz y bastimento; tambien vinieron unos indios de
-los pueblos de mi encomienda que en aquella sazon yo tenia, é trajeron
-cargadas ciertas canoas de bastimentos; los cuales pueblos se dicen
-Teapan; é fuimos á Tepetitan é Iztapa, y en el camino habia un rio
-muy caudaloso que se dice Chilapa, y estuvimos cuatro dias en hacer
-barcas.</p>
-
-<p>Yo dije á Cortés que el rio arriba, por relacion que tenia, habia un
-pueblo que se dice Chilapa, que es del nombre del mismo rio, que seria
-bien enviar cinco indios de los que traiamos por guias en una canoa
-quebrada que allí hallamos, y les enviase á decir que trajesen canoas;
-y con los cinco indios fué un soldado, y como se lo dije á Cortés;
-y ansí lo mandó; y fueron el rio arriba é toparon dos caciques que
-traian seis grandes canoas y bastimento, y con aquellas canoas y barcas
-pasamos, y estuvimos cuatro dias en el pasaje; y dende allí fuimos
-á Tepetitan, y hallámosle despoblado y quemadas las casas; y segun
-supimos, habíanles dado guerra otros pueblos y llevado mucha gente
-cautiva, y quemado el pueblo de pocos dias pasados, y en todos los tres
-dias que anduvimos de camino, despues de pasado el rio de Chilapa, era
-muy cenagoso, y atollaban los caballos hasta las cinchas, y habia muy
-grandes campos.</p>
-
-<p>Y desde allí fuimos á otro pueblo que se dice Iz<span
-class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span>tapa, y de miedo se fueron
-los indios, y se pasaron de la parte de otro rio muy caudaloso, y
-fuímoslos á buscar, y trajimos los caciques y muchos indios con sus
-mujeres y hijos, y Cortés las habló con halagos, y mandó que les
-volviésemos cuatro indias y tres indios que les habiamos tomado en los
-montes; y en pago dello, y de buena voluntad, trajeron presentadas,
-á Cortés ciertas piezas de oro de poca valía; y estuvimos en este
-pueblo tres dias, porque habia buena yerba para los caballos y mucho
-maíz, y decia Cortés que era buena tierra para poblar allí una villa;
-porque tenia nueva que en los rededores, habia buenas poblaciones para
-servicio de la tal villa.</p>
-
-<p>Y en este pueblo de Iztapa se informó Cortés de los caciques y
-mercaderes de los naturales del mismo pueblo, el camino que habiamos
-de llevar; y aun les mostró Cortés un paño de nequen que traia de
-Guacacualco, donde venian señalados todos los pueblos del camino;
-por donde habiamos de ir hasta Huyacala, que en su lengua se dice la
-Gran Acala, porque habia otro pueblo que se decia Acala la Chica; y
-allí dijeron que en todo lo más de nuestro camino habia muchos rios y
-esteros, y para llegar á otro pueblo que se dice Tamaztepeque habia
-otros tres rios y un gran estero, y que habiamos de estar en el camino
-tres jornadas; y desque aquello entendió Cortés é supo de los rios, les
-rogó que fuesen todos los caciques á hacer puentes y llevasen canoas,
-y no lo hicieron; y<span class="pagenum" id="Page_85">p. 85</span>
-con maíz tostado y otras legumbres hicimos mochila para los tres dias,
-creyendo que era como lo decian, y por echarnos de sus casas dijeron
-que no habia más jornada, y habia siete jornadas, y hallamos los rios
-sin puentes ni canoas, y hubimos de hacer una puente de muy gruesos
-maderos, por donde pasaron los caballos, y todos nuestros soldados y
-capitanes fuimos en cortar la madera y acarrealla, y los mejicanos
-ayudando lo que podian; y estuvimos en hacella tres dias, que no
-teniamos qué comer sino yerbas y unas raices de unas que llaman en esta
-tierra quecuexque, montesinas, las cuales nos abrasaron las lenguas y
-bocas.</p>
-
-<p>Pues ya pasado aquel esteron, no hallábamos camino ninguno, y
-hubimos de abrirle con las espadas á manos, y anduvimos dos dias por el
-camino que abrimos, creyendo que iba derecho al pueblo; y una mañana
-tomamos el mismo camino que abrimos y desque Cortés lo vió, queria
-reventar de enojo, y como oyó él murmurar del mal que decian dél y
-aun de su viaje, con la gran hambre que habia, y que no miraba más
-de su apetito, sin pensar bien lo que hacia, y que era mejor que nos
-volviésemos para Méjico que no morir todos de hambre.</p>
-
-<p>Pues otra cosa habia, que eran los montes muy altos en demasía y
-espesos, y á mala vez podiamos ver el cielo, pues ya que quisieron
-subir en algunos árboles para atalayar la tierra, no vian cosa
-ninguna, segun eran muy cerradas todas las montañas; y las guias<span
-class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span> que traiamos las dos huyeron,
-y la otra que quedaba estaba malo, que no sabia dar razon de camino
-ni de otra cosa; y como Cortés en todo era diligente, y por falta
-de solicitud no se descuidaba, traiamos una aguja de marear, y á un
-piloto que se decia Pedro Lopez, y con el dibujo del paño que traiamos
-de Guacacualco, donde venian señalados los pueblos, mandó Cortés que
-fuésemos con el aguja por los montes, y con las espadas abriamos
-caminos hácia el leste, que era la señal del paño donde estaba el
-pueblo; y aun dijo Cortés que si otro dia estábamos sin dar en pueblo,
-que no sabia qué hiciésemos; y muchos de nuestros soldados, y aun todos
-los más, deseábamos volvernos á la Nueva-España; y todavía seguiamos
-nuestra derrota por los montes, y quiso Dios que vimos unos árboles
-antiguamente cortados, y luego una vereda chica, é yo y el Pedro Lopez,
-que íbamos delante abriendo camino con otros soldados, volvimos á decir
-á Cortés que se alegrase, que habia estancias; con lo cual todo nuestro
-ejército tomó mucho contento; y ántes de llegar á las estancias estaba
-un rio y ciénagas, mas con harto trabajo lo pasamos de presto, y dimos
-en el pueblo, que aquel dia se habia despoblado, y hallamos muy bien
-de comer maíz y frisoles y otras legumbres; y como íbamos muertos de
-hambre, dímonos buena hartazga, y aun los caballos se reformaron, y por
-todos muchas gracias á Dios; y ya en el camino<span class="pagenum"
-id="Page_87">p. 87</span> se habia muerto el volteador que llevábamos,
-ya por mí nombrado, y otros tres españoles de los recien venidos
-de Castilla; pues indios de los de Mechoacan y mejicanos morian
-muchos, é otros muchos caian malos y se quedaban en el camino como
-desesperados.</p>
-
-<p>Pues como estaba despoblado aquel pueblo, y no teniamos lengua ni
-quien nos guiase, mandó Cortés que fuésemos dos capitanes por los
-montes y estancias á los buscar, y en unas canoas que estaban en un
-gran rio junto al pueblo fueron otros soldados y dieron con muchos
-indios de aquel pueblo, y con buenas palabras y halagos vinieron sobre
-treinta dellos, y todos los más caciques y papas; y Cortés les habló
-amorosamente con doña Marina, y trajeron mucho maíz y gallinas, y
-señalaron el camino que habiamos de llevar hasta otro pueblo que se
-dice Izguatepeque, el cual estaba tres jornadas, que serian diez y
-seis leguas; y ántes de llegar á él estaba otro pueblo sujeto deste
-Tamaztepeque, donde salimos.</p>
-
-<p>Ántes que pase más adelante, quiero decir que con gran hambre
-que traiamos, así españoles como mejicanos, pareció ser que ciertos
-caciques de Méjico apañaron dos ó tres indios de los pueblos que
-dejábamos atrás, y traíanlos escondidos con sus cargas, á manera y
-trage como ellos, y con la hambre, en el camino los mataron y los
-asaron en hornos que para ello hicieron debajo de tierra y con piedras,
-como en su tiempo lo solian hacer en Méjico, y se los comieron; y
-as<span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span>imismo habian apañado
-las dos guias que traimos, que se habian huido, y se los comieron; y
-alcanzólo á saber Cortés, y mandó llamar á los caciques mejicanos, y
-riñó malamente con ellos, que si otra tal hacian que los castigaria;
-y predicó un Fraile francisco de los que traiamos, cosas muy santas
-y buenas; y de que hubo acabado el sermon, mandó Cortés por justicia
-quemar á un indio mejicano por la muerte de los indios que comieron,
-puesto que supo que todos eran culpantes en ello, porque pareciese
-que hacia justicia, y que él no sabia de otros culpantes sino el que
-quemó.</p>
-
-<p>Dejemos de contar muy por extenso otros muchos trabajos que
-pasábamos, y cómo las chirimías y sacabuches y dulzainas que Cortés
-traia, que otra vez he hecho memoria dellos, como en Castilla eran
-acostumbrados á regalos y no sabian de trabajos y con la hambre habian
-adolecido y no le daban música, excepto uno, y renegábamos todos
-los soldados de lo oir, y deciamos que parecian zorros ó adibes que
-aullaban, que más valiera tener maíz que comer que música.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion, y diré cómo algunas personas me han
-preguntado que cómo habiendo tanta hambre como dicho tengo, por que
-no comiamos la manada de los puercos que traian para Cortés, pues á
-la necesidad de hambre no hay ley; y viendo la hambre que habia, que
-Cortés los habia de mandar repartir por todos en tales tiempos.</p>
-
-<p>Á esto digo que ya habia echado fama uno que ve<span
-class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>nia por dispensero y mayordomo
-de Cortés, que se decia Guinea y era hombre doblado, y hacia en
-creyente que en los rios al pasar dellos los habian comido tiburones y
-lagartos; y porque no los viésemos venian siempre cuatro jornadas atrás
-rezagados; y demas desto, para tantos soldados como éramos, para un dia
-no habia en todos ellos, y á esta causa no se comieron; y demas desto,
-para no enojar á Cortés.</p>
-
-<p>Dejemos esta plática, y diré que siempre por los pueblos y caminos
-por donde pasábamos dejábamos puestas cruces donde habia árboles para
-se labrar, en especial ceibas, y quedaban señaladas las cruces, y son
-más fijas hechas en aquellos árboles que no de maderos, porque crece
-la corteza y quedan más perfectas, y quedaban cartas en partes que las
-pudiesen leer, y decia en ellas: «Por aquí pasó Cortés en tal tiempo;»
-y esto se hacia porque si viniesen otras personas en nuestra busca
-supiesen cómo íbamos adelante.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestro camino para ir á Ciguatepecad, que fueron con
-nosotros sobre veinte indios de aquel pueblo de Tamaztepeque, y nos
-ayudaron á pasar dos rios y en barcas y canoas, y aun fueron por
-mensajeros á decir á los caciques del pueblo donde íbamos que no
-hubiesen miedo, que no los hariamos ningun enojo; y así, aguardaron en
-sus casas muchos dellos; y lo que allí pasó diré adelante.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_176">
- <p><span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXVI.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO DESQUE HUBIMOS LLEGADO AL PUEBLO DE
- CIGUATEPECAD ENVIÓ CORTÉS POR CAPITAN Á FRANCISCO DE MEDINA PARA QUE,
- TOPANDO Á SIMON DE CUENCA, VINIESEN CON LOS DOS NAVÍOS YA OTRA VEZ
- POR MÍ MEMORADOS AL TRIUNFO DE LA SANTA CRUZ, AL GOLFO-DULCE, Y DE LO
- QUE MÁS PASÓ.</p>
-</div>
-
-<p>Pues como hubimos llegado á este pueblo que dicho tengo, Cortés
-halagó mucho á los caciques y principales y les dió buenos chalchinuíes
-de Méjico, y se informaron á qué parte salia un rio muy caudaloso y
-recio que junto á aquel pueblo pasaba, y le dijeron que iba á dar en
-unos esteros donde habia una poblacion que se dice Gueyatasta, y que
-junto dél estaba otro gran pueblo que dice Xicalango; parecióle á
-Cortés que seria bien luego enviar dos españoles en canoas para que
-saliesen á la costa del Norte y supiesen del capitan Simon de Cuenca y
-sus dos navíos, que habia mandado cargar de vituallas para el camino
-que dicho tengo, y escribióle haciéndole saber nuestros trabajos y
-que saliese por la costa adelante; y despues de bien informado cómo
-podria ir por aquel rio hasta las poblaciones por mí dichas, envió
-dos españoles, y el más principal dellos, que ya le he nombra<span
-class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span>do otras veces, se decia
-Francisco de Medina, y dióle poder para ser capitan, juntamente con
-el Simon de Cuenca, que este Medina era muy diligente y tenia lengua
-de toda la tierra, y este fué el soldado que hizo levantar el pueblo
-de Chamula cuando fuimos con el capitan Luis Marin á la conquista de
-Chiapa, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y valiera más
-que tal poder nunca le diera Cortés, por lo que en adelante acaeció,
-y es, que fué por el rio abajo hasta que llegó adonde el Simon de
-Cuenca estaba con sus dos navíos en lo de Xicolango, esperando nuevas
-de Cortés, y despues de dadas las cartas de Cortés, presentó sus
-provisiones para ser capitan, y sobre el mandar tuvieron palabras
-entrambos capitanes, de manera que vinieron á las armas, y de la
-parte del uno y del otro murieron todos los españoles que iban en el
-navío, que no quedaron sino seis ó siete; y cuando vieron los indios
-de Xicalango é Gueyatasta aquella revuelta, dan en ellos y acabáronlos
-de matar á todos, é queman los navíos, que nunca supimos cosa ninguna
-dellos hasta de ahí á dos años y medio.</p>
-
-<p>Dejemos más de hablar en esto, y volvamos al pueblo donde estábamos,
-que se dice Ciguatepecad, y diré cómo los indios principales dijeron
-á Cortés que habia dende allí á Gueyacala tres jornadas y que en el
-camino habia de pasar dos rios, y el uno dellos era muy hondo y ancho,
-y luego habia unos malos tremedales y grandes ciénagas, y que si no
-te<span class="pagenum" id="Page_92">p. 92</span>nia canoas que no
-podria pasar caballos ni aun ninguno de su ejército; y luego Cortés
-envió á dos soldados con tres indios principales de aquel pueblo
-para que se lo mostrasen y tanteasen el rio y ciénagas, y viesen de
-qué manera podriamos pasar, é que trajesen buena relacion dellos; y
-llamábanse los soldados que envió, Martin García, y era valenciano y
-alguacil de nuestro ejército, y el otro se decia Pedro de Ribera; y
-el Martin García, que era á quien más se lo encomendó Cortés, vió los
-rios, y con unas canoas chicas que tenian en el mismo rio lo vió, y
-miró que con hacer puentes podria pasar, y no curó de ver las malas
-ciénagas que estaban una legua adelante; y volvió á Cortés y le dijo
-que con hacer puentes podrian pasar, creyendo que las ciénagas no eran
-trabajosas, como despues las hallamos; y luego Cortés me mandó á mí y
-á un Gonzalo Mejía, y mandó que fuésemos con ciertos principales de
-Ciguatepecad á los pueblos de Acala, y que halagásemos á los caciques
-y con buenas palabras los atrajésemos para que no huyesen, porque
-aquella poblacion de Acala eran sobre veinte pueblezuelos, dellos en
-tierra firme y otros en unas como isletas, y todo se andaba en canoas
-por rios y esteros; y llevamos con nosotros los tres indios de los de
-Ciguatepecad por guias, y la primera noche que dormimos en el camino
-se nos huyeron, que no osaron ir con nosotros; porque, segun despues
-supimos, eran sus enemigos y tenian guerra<span class="pagenum"
-id="Page_93">p. 93</span> unos con otros; y sin guias hubimos de ir,
-y con trabajos pasamos las ciénagas; y llegados al primer pueblo de
-Acala, puesto que estaban alborotados y parecia estar de guerra, con
-palabras amorosas y con dalles unas cuetas les halagamos, y les rogamos
-que fuesen á Ciguatepecad á ver á Malinche y le llevasen de comer.</p>
-
-<p>Pareció ser que el dia que llegamos á aquel pueblo no sabian nuevas
-ningunas de cómo habia venido Cortés y que traia mucha gente, así de á
-caballo como mejicanos, é otro dia tuvieron nueva de indios mercaderes
-del gran poder que traia, y los caciques mostraron más voluntad de
-enviar comida que cuando llegamos, y dijeron que cuando hubiese llegado
-á aquellos pueblos le servirian y harian lo que pudiesen en dalle de
-comer, y en cuanto ir adonde estaba, que no querian ir, porque eran sus
-enemigos.</p>
-
-<p>Pues estando que estábamos en estas pláticas con los caciques,
-vinieron dos españoles con cartas de Cortés, en que me mandaba que con
-todo el bastimento que pudiese haber saliese de allí á tres dias de
-camino con ello, por causa que ya le habian despoblado toda la gente
-de aquel pueblo donde le habia dejado, y me hizo saber que venia ya
-camino de Acala, y que no habia traido maíz ninguno ni lo hallaba,
-y que pusiese mucha diligencia en los caciques no se ausentasen; y
-tambien los españoles que me trajeron las cartas me dijeron cómo Cortés
-habia enviado el rio arriba de Ci<span class="pagenum" id="Page_94">p.
-94</span>guatepecad cuatro españoles, y los tres dellos de los
-nuevamente venidos de Castilla, en canoas, á demandar bastimento á
-otros pueblos que decian que estaban allí cerca, y que no habian vuelto
-y que creian que los habian muerto, y así salió verdad.</p>
-
-<p>Volvamos á Cortés, que comenzó de caminar, y en dos dias llegó al
-gran rio que ya otras veces he dicho, y luego puso mucha diligencia
-en hacer una puente, y fué con tanto trabajo y con maderos gruesos y
-grandes que, despues de hecha, se admiraron los indios de Acala del
-haber de tal manera puesto los maderos, y estúvose en hacer cuatro
-dias; y como salió Cortés del pueblo ya otras veces por mí nombrado
-con todos sus soldados, no traian maíz ni bastimento, y con los cuatro
-dias que estuvo en el camino pasaron muy gran hambre é trabajo, é lo
-peor de todo, que no sabian si adelante ternian maíz ó si estaba de paz
-aquella provincia; aunque algunos soldados viejos se remediaban con
-cortar árboles muy altos que parecen palmas, que tienen por fruta unas
-al parecer de nueces muy encarceladas, y aquellas asaban y quebraban y
-comian.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar en esta hambre, y diré cómo la misma noche que
-acabaron de hacer la puente llegué yo con mis tres compañeros y con
-ciento y treinta cargas de maíz y ochenta gallinas y miel y frisoles y
-sal, y otras frutas, y como llegué de noche ya que escurecia, estaban
-todos los más soldados aguardando el bastimen<span class="pagenum"
-id="Page_95">p. 95</span>to, porque ya sabian que yo habia ido á
-lo traer; y Cortés les decia á los capitanes y soldados que tenia
-esperanza en Dios que presto tendrian todos de comer, pues que yo habia
-ido á Acala para traello, si no me habian muerto los indios, como
-mataron á los otros cuatro españoles que envió á buscar comida.</p>
-
-<p>É volviendo á nuestra materia: así como llegué con el maíz y
-bastimento á la puente, como era de noche, cargaron todos los soldados
-dello y lo tomaron todo, que no dejaron á Cortés ni á ningun capitan ni
-á Sandoval cosa ninguna, con dar voces:</p>
-
-<p>—«Dejadlo, que es para el capitan Cortés.»</p>
-
-<p>Y asimismo su mayordomo Carranza, que así se llamaba, y el
-despensero Guinea daban voces y se abrazaban con el maíz, que les
-dejasen siquiera una carga; y como era de noche, decíanle los
-soldados:</p>
-
-<p>—«Buenos puercos habeis comido vosotros y Cortés, y nos habeis visto
-morir de hambre é no nos dábades nada dellos.»</p>
-
-<p>Y no curaban de cosa que les decian, sino que todo se lo
-apañaban.</p>
-
-<p>Pues como Cortés supo que se lo habian tomado y que no le dejaron
-cosa ninguna, renegaba de la paciencia y pateaba, y estaba tan enojado,
-que decia que queria hacer pesquisa y castigar á quien se lo tomó, é
-dijeron lo de los puercos que comió.</p>
-
-<p>Y como vió y consideró que el enojo era por demas y dar voces en
-desierto, me mandó llamar á mí, y muy enojado me dijo que cómo puse tal
-cobro en el bastimento.</p>
-
-<p>Yo le dije que procurara su merced de enviar adelante guardias para
-ello, y aun<span class="pagenum" id="Page_96">p. 96</span>que él en
-persona estuviera guardándolo, se lo tomaran, porque le guarde Dios de
-la hambre, que no tiene ley; y como vió que no habia remedio ninguno,
-y que tenia mucha necesidad, me halagó con palabras melosas, estando
-delante el capitan Gonzalo de Sandoval, y me dijo:</p>
-
-<p>—«Oh señor hermano Bernal Diaz del Castillo, por amor de mí, que si
-dejastes algo escondido en el camino, que partais conmigo, que bien
-creido tengo de vuestra buena diligencia que traeríades para vos y para
-vuestro amigo Sandoval.»</p>
-
-<p>Y como vi sus palabras y de la manera que lo dijo, hube lástima dél;
-y tambien Sandoval me dijo:</p>
-
-<p>—«Pues yo juro á tal, tampoco tengo un puño de maíz de que tostar y
-hacer cacalote.»</p>
-
-<p>Y entónces concerté y dije que conviene que esta noche al cuarto de
-la modorra, despues que esté reposado el real, vamos por doce carros
-de maíz y veinte gallinas y tres jarros de miel y frisoles y sal, y
-dos indias para hacer pan, que me dieron en aquellos pueblos para mí,
-y hemos de venir de noche, que nos lo arrebatarán en el camino los
-soldados, y esto hemos de partir entre vuestra merced y Sandoval y
-yo é mi gente; y él se holgó en el alma y me abrazó; y Sandoval dijo
-que queria ir aquella noche conmigo por el bastimento, y lo trajimos,
-con que pasaron aquella hambre, y tambien le dí una de las dos indias
-á Sandoval; é preguntó Cortés si los frailes tenian qué comer, é
-yo le respondí que cuidaba Dios mejor dellos que él, porque<span
-class="pagenum" id="Page_97">p. 97</span> todos los soldados les daban
-de lo que habian tomado por la noche, é que no moririan de hambre.</p>
-
-<p>He traido aquí esto á la memoria para que vean en cuánto trabajo
-se ponen los capitanes en tierras nuevas; que á Cortés, que era muy
-temido, no le dejaron maíz que comer, y que el capitan Sandoval no
-quiso fiar de otro la parte que le habia de caber, que él mismo fué
-conmigo por ello, teniendo muchos soldados que pudiera enviar.</p>
-
-<p>Dejemos de contar del gran trabajo del hacer de la puente y de la
-hambre pasada, y diré cómo obra de una legua adelante dimos en las
-ciénagas muy malas, y eran de tal manera, que no aprovechaba poner
-maderos ni ramos ni hacer otra manera de remedios para poder pasar los
-caballos, que atollaban todo el cuerpo sumido en las grandes ciénagas,
-que creimos no escapar ninguno dellos, sino que todos quedarian allí
-muertos; y todavía porfiamos de ir adelante, porque estaba obra de
-medio tiro de ballesta tierra firme y buen camino, y como iban los
-caballos con tanto trabajo y se hizo un callejon por la ciénaga de
-lodo y agua, que pasaron sin tanto riesgo de se quedar muertos, puesto
-que iban á veces medio á nado entre aquella ciénaga y el agua; pues ya
-llegados en tierra firme, dimos gracias á Dios por ello, y luego Cortés
-me mandó que con brevedad volviese á Acala y que pusiese gran recaudo
-en los caciques que estuviesen de paz, y que luego enviase al camino
-bastimento; y así lo hice, que<span class="pagenum" id="Page_98">p.
-98</span> el mismo dia que llegué á Acala de noche envié tres españoles
-que iban conmigo con más de cien indios cargados de maíz é otras
-cosas; y cuando Cortés me envió por ello, dije que mirase que él en
-persona lo aguardase, no lo tomasen como la otra vez; y así lo hizo,
-que se adelantó con Sandoval y Luis Marin, y lo hubieron todo y lo
-repartieron; y otro dia, á obra de mediodia llegaron á Acala, y los
-caciques le fueron á dar el bienvenido y le llevaron bastimento; y
-dejallo he aquí, y diré lo que más pasó.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_177">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXVII.</h2>
- <p class="subh2h">DE EN LO QUE CORTÉS ENTENDIÓ DESPUES DE LLEGADO Á
- ACALA, Y CÓMO EN OTRO PUEBLO MÁS ADELANTE, SUJETO AL MISMO ACALA,
- MANDÓ AHORCAR Á GUATEMUZ, QUE ERA GRAN CACIQUE DE MÉJICO, Y Á OTRO
- CACIQUE QUE ERA SEÑOR DE TACUBA, Y LA CAUSA POR QUÉ; Y OTRAS COSAS
- QUE ENTÓNCES PASARON.</p>
-</div>
-
-<p>Desque Cortés hubo llegado á Gueyacala, que así se llamaba, y los
-caciques de aquel pueblo le vinieron de paz, y les habló con doña
-Marina la lengua de tal manera que al parecer se holgaban, y Cortés les
-daba cosas de Castilla, y traje<span class="pagenum" id="Page_99">p.
-99</span>ron maíz y bastimento, y luego mandó llamar todos los
-caciques, y se informó dellos del camino que habiamos de llevar, y
-les preguntó que si sabian de otros hombres como nosotros con barbas
-y caballos, y si habian visto navíos ir por la mar; y dijeron que
-ocho jornadas de allí habia muchos hombres con barbas y mujeres de
-Castilla y caballos, y tres acales (que en su lengua acales llaman á
-los navíos); de la cual nueva se holgó Cortés de saber; y preguntando
-por los pueblos y camino por donde habiamos de ir, todo se lo trujeron
-figurado en unas mantas, y aun los rios y ciénagas y atolladeros; y les
-rogó que en los rios pusiesen puentes y llevasen canoas, pues tenia
-mucha gente y eran grandes poblaciones; y los caciques dijeron que,
-puesto que eran sobre veinte pueblos, que no les querian obedecer todos
-los más dellos, en especial unos que estaban entre unos rios, y que era
-necesario que luego enviase de sus teules, que así nos llamaban á los
-soldados, á les hacer traer maíz y otras cosas, y que les mandase que
-los obedeciesen, pues que eran sus sujetos.</p>
-
-<p>Y como aquello entendió Cortés, luego mandó á un Diego de
-Mazariegos, primo del tesorero Alonso de Estrada, que quedaba por
-gobernador en Méjico, que porque viese y conociese que Cortés tenia
-mucha cuenta de su persona, que le hacia honra de envialle por capitan
-á aquellos pueblos y á otros comarcanos; cuando le envió, secretamente
-le dijo que porque él no entendia muy bien<span class="pagenum"
-id="Page_100">p. 100</span> las cosas de la tierra, por ser nuevamente
-venido de Castilla, y no tenia tanta experiencia por ser en cosa de
-indios, que me llevase á mí en su compañía, y lo que yo le aconsejase
-no saliese dello; y así lo hizo, y no quisiera escribir esto en esta
-relacion, porque no pareciese que me jactanciaba dello; y no lo
-escribiera, sino porque fué público en todo el real, y aun despues lo
-vi escrito de molde en unas cartas y relaciones que Cortés escribió
-á su majestad, haciéndole saber todo lo que pasaba y del viaje de
-Honduras, y por esta causa lo escribo.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra materia. Fuimos con el Mazariegos hasta ochenta
-soldados en canoas que nos dieron los caciques, y cuando hubimos
-llegado á las poblaciones, todos de buena voluntad nos dieron de lo que
-tenian, y trajimos sobre cien canoas de maíz é bastimento y gallinas
-y miel y sal, y diez indias que tenian por esclavas, y vinieron los
-caciques á ver á Cortés; de manera que todo el Real tuvo muy bien que
-comer, y dentro de cuatro dias se huyeron todos los más caciques, que
-no quedaron sino tres guias, con los cuales fuimos nuestro camino y
-pasamos dos rios, el uno en puentes, que luego se quebraron al pasar,
-y el otro en barcas, y fuimos á otro pueblo sujeto al mismo Acala,
-y estaba ya despoblado, y allí buscamos comida y maíz que tenian
-escondido por los montes.</p>
-
-<p>Dejemos de contar nuestros trabajos y caminos, y digamos cómo
-Guatemuz, gran cacique de Méjico, y otros principales mejica<span
-class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span>nos que iban con nosotros,
-habian puesto en plática, ó lo ordenaban, de nos matar á todos y
-volverse á Méjico, y llegados á su ciudad, juntar sus grandes poderes y
-dar guerra á los que en Méjico quedaban, y tornarse á levantar; y quien
-lo descubrió á Cortés fueron dos grandes caciques mejicanos, que se
-decian Tapia y Juan Velazquez; este Juan Velazquez fué capitan general
-de Guatemuz cuando nos dieron guerra en Méjico.</p>
-
-<p>Y como Cortés lo alcanzó á saber, hizo informaciones sobre ello,
-no solamente de los dos que lo descubrieron, sino de otros caciques
-que eran en ello, y lo que confesaron era que, como nos vian ir por
-el camino descuidados y descontentos, y que muchos soldados habian
-adolecido, y que siempre nos faltaba la comida, y que ya se habian
-muerto de hambre cuatro chirimías y el volteador y otros cinco
-soldados, y tambien se habian vuelto otros tres soldados camino de
-Méjico, y se iban á su aventura por los caminos por donde habian
-venido, y que más querian morir que ir adelante; que seria bien que
-cuando pasásemos algun rio ó ciénaga dar en nosotros, porque eran los
-mejicanos sobre tres mil y traian sus armas y lanzas, y algunos con
-espadas.</p>
-
-<p>El Guatemuz confesó que así era como lo habian dicho los demas;
-empero que no salió dél aquel concierto, y que no sabe si todos fueron
-en ello ó se efectuaria, y que nunca tuvo pensamiento de salir con
-ello, sino solamente la plática que sobre ello hubo; y el cacique de
-Ta<span class="pagenum" id="Page_102">p. 102</span>cuba dijo que
-entre él y Guatemuz habian dicho que valía más morir de una vez que
-morir cada dia en el camino, viendo la gran hambre que pasaban sus
-macechuelas y parientes.</p>
-
-<p>Y sin haber más probanzas, Cortés mandó ahorcar al Guatemuz y al
-señor de Tacuba, que era su primo, y ántes que los ahorcasen, los
-frailes franciscos y el mercenario fueron esforzándolos y encomendando
-á Dios con la lengua doña Marina; y cuando le ahorcaron dijo el
-Guatemuz:</p>
-
-<p>—«¡Oh capitan Malinche! Dias habia que yo tenia entendido é habia
-conocido tus falsas palabras, que esta muerte me habias de dar, pues yo
-no me la dí cuando te entregaste en mi ciudad de Méjico: ¿por qué me
-matas sin justicia? Dios te lo demande.»</p>
-
-<p>El señor de Tacuba dijo que daba por bien empleada su muerte por
-morir junto con su señor Guatemuz.</p>
-
-<p>Y ántes que los ahorcasen los fué confesando fray Juan el
-mercenario, que sabia, como dicho he, algo de la lengua, y los caciques
-les rogaban les encomendasen á Dios, que eran para indios buenos
-cristianos, y creian bien é verdaderamente; é yo tuve gran lástima del
-Guatemuz y de su primo, por habelles conocido tan grandes señores, y
-aun ellos me hacian honra en el camino en cosas que se me ofrecian,
-especial en darme algunos indios para traer yerba para mi caballo.</p>
-
-<p>Y fué esta muerte que les dieron muy injustamente dada, y pareció
-mal á todos los que íbamos aquella jornada.</p>
-
-<p>Volvamos á ir nuestro camino con gran<span class="pagenum"
-id="Page_103">p. 103</span> concierto, por temor que los mejicanos,
-viendo ahorcar á su señor, no se alzasen; mas traian tanta mala ventura
-de hambre y dolencia, que no se les acordaba dello; y despues que los
-hubieron ahorcado, segun dicho tengo, luego fuimos camino de otro
-pueblezuelo, y ántes de entrar en él pasamos un rio bien hondable en
-barcas, y hallamos el pueblo sin gente, que aquel dia se habian ido, é
-buscamos de comer por las estancias, é hallamos ocho indios que eran
-Sacerdotes de ídolos, y de buena voluntad se vinieron á su pueblo con
-nosotros, é Cortés les habló con doña Marina para que llamasen sus
-vecinos, y que no hubiesen miedo y que trujesen de comer; y ellos
-dijeron á Cortés que le rogaban que mandase que no les llegasen á
-unos ídolos que estaban junto á la casa donde Cortés posaba, é que le
-traerian comida y harian lo que pudiesen; y Cortés dijo que él haria
-lo que decian, é que no llegarian á cosa ninguna; mas que para qué
-querian aquellas cosas de ídolos, que son de barro y de maderos viejos,
-y que eran cosas malas, que les engañaban; y tales cosas les predicó
-con los frailes y doña Marina, que respondieron muy bien á lo que les
-decian, que los dejarian, y trajeron veinte cargas de maíz y unas
-gallinas; y Cortés se informó dellos que si sabian qué tantos soles
-de allí habia hombres con barbas como nosotros, y caballos; y dijeron
-que siete soles, que se decia el pueblo donde estaban los de á<span
-class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span> caballo Nito, y que ellos
-irian por guias hasta otro pueblo, y que habiamos de dormir una noche
-en despoblado ántes de llegar á él; y Cortés les mandó hacer una cruz
-en un árbol muy grande, que se dice ceiba, que está junto á las casas
-adonde tenian los ídolos.</p>
-
-<p>Tambien quiero decir que, como Cortés andaba mal dispuesto, y aun
-muy pensativo y descontento del trabajoso camino que llevábamos, é como
-habia mandado ahorcar á Guatemuz é su primo el señor de Tacuba sin
-tener justicia para ello, é habia cada dia hambre, é que adolescian
-españoles é morian muchos mejicanos, pareció ser que de noche no
-reposaba de pensar en ello, y salíase de la cama donde dormia á pasear
-en una sala adonde habia ídolos, que era aposento principal de aquel
-pueblezuelo, adonde tenian otros ídolos, y descuidóse y cayó más de
-dos estados abajo y se descalabró la cabeza, y calló, que no dijo cosa
-buena ni mala sobre ello, salvo curarse la descalabradura, y todo se lo
-pasaba y sufria.</p>
-
-<p>É otro dia muy de mañana proseguimos á caminar con nuestras guias, y
-sin acontecer cosa que de contar sea, fuimos á dormir cabe un estero y
-cerca de unos montes muy altos; é otro dia fuimos por nuestro camino,
-é á hora de Misa mayor llegamos á un pueblo nuevo, y en aquel dia se
-habia despoblado y metido en unas ciénagas, y eran nuevamente hechas
-las casas y de pocos dias, y tenian en el pueblo hechas albarradas
-de maderos gruesos, y todo cercado de otros<span class="pagenum"
-id="Page_105">p. 105</span> maderos muy recios, y hechas caras hondas
-ántes de la entrada en él, y dentro dos cercas, la una como barbacana,
-y con sus cubos y troneras; y tenian á otra parte por cerca unas peñas
-muy altas, llenas de piedras hechizas á mano, con grandes mamparos; y
-por otra parte una gran ciénaga, que era fortaleza.</p>
-
-<p>Pues desque hubimos entrado en las casas hallamos tantos gallos de
-papada y gallinas cocidas, como los indios las comen, con sus ajíes y
-pan de maíz, que se dice entre ellos tamales, que por una parte nos
-admirábamos de cosa tan nueva, y por otra nos alegrábamos con la mucha
-comida, y dió que pensar en tan nuevo caso; y tambien hallamos una
-gran casa llena de lanzas chicas y arcos y flechas, y buscamos por
-los rededores de aquel pueblo si habia maizales y gente, y no habia
-ninguna, ni aun grano de maíz.</p>
-
-<p>Estando desta manera, vinieron hasta quince indios que salieron
-de las ciénagas, que eran principales de aquel pueblo, y pusieron
-las manos en el suelo y besaron la tierra, y dicen á Cortés medio
-llorando que le piden por merced que aquel pueblo ni cosa alguna no
-se la quemen, porque son nuevamente venidos allí á hacerse fuertes
-por causa de sus enemigos, que me parece que dijeron que se decian
-lacandones, porque les han quemado y destruido dos pueblos en tierra
-llana, adonde vivian, y les han robado y muerto mucha gente; los cuales
-pueblos habiamos de ver abrasados adelante por el camino adonde<span
-class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span> habiamos de ir, que
-están en tierra muy llana; y allí dieron cuenta cómo y de qué manera
-les daban guerra; y la causa porque eran sus enemigos; é Cortés les
-preguntó que cómo tenian tanto gallo y gallinas á cocer; y dijeron
-que por horas aguardaban á sus enemigos, que les habian de venir á
-dar guerra, é que si les vencian, les habian de tomar sus haciendas y
-gallos y llevalles cautivos; que porque no lo hubiesen ni gozasen se lo
-querian ántes comer; y que si ellos les desbarataban á los enemigos,
-que irian á sus pueblos y les tomarian sus haciendas; y Cortés dijo
-que le pesaba dello y de su guerra, y por ir de camino no lo podia
-remediar.</p>
-
-<p>Llamábase aquel pueblo, y otras grandes poblaciones por donde otro
-dia pasamos, los Mazatecas, que quiere decir en su lengua los pueblos ó
-tierras de venados; y tuvieron razon de ponelles aquel nombre, por lo
-que adelante diré.</p>
-
-<p>Y desde allí fueron con nosotros dos indios dellos, y nos fueron
-mostrando sus poblaciones quemadas, y dieron relacion á Cortés cómo
-estaban los españoles adelante.</p>
-
-<p>Y dejallo he aquí, y diré cómo otro dia salimos de aquel pueblo, y
-lo que más hubo en el camino.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_178">
- <p><span class="pagenum" id="Page_107">p. 107</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXVIII.</h2>
- <p class="subh2c">CÓMO SEGUIMOS NUESTRO VIAJE, Y LO QUE EN ELLO NOS
- AVINO.</p>
-</div>
-
-<p>Como salimos del pueblo cercado, que ansí le llamábamos de allí
-adelante, entramos en bueno y llano camino, y todo cabanas y sin
-árboles, y hacia un sol tan caluroso y recio, que otro mayor resistero
-no habiamos tenido en el camino.</p>
-
-<p>É yendo por aquellos campos rasos, habia tantos de venados y
-corrian tan poco, que luego los alcanzábamos á caballo, por poco que
-corríamos tras ellos, y se mataron sobre veinte; y preguntando á las
-guias que llevábamos que cómo corrian tan poco aquellos venados, y no
-se espantaban de los caballos ni de otra cosa ninguna, dijeron que en
-aquellos pueblos, que ya he dicho que se decian los Mazatecas, que los
-tienen por sus dioses, porque les ha parecido en su figura, y que les
-mandó su ídolo que no les maten ni espanten, y que ansí lo han hecho, y
-que á esta causa no huyen, y en aquella caza, á un pariente de Cortés,
-que se decia Palacios Rubios, se le murió un caballo porque se le
-derritió la manteca en el cuerpo con el gran calor y corrió mucho.</p>
-
-<p>Dejemos la caza, y digamos que luego llegamos á las poblaciones
-quemadas,<span class="pagenum" id="Page_108">p. 108</span> que era
-mancilla verlo todo destruido é quemado.</p>
-
-<p>É yendo por nuestras jornadas, como Cortés siempre enviaba adelante
-corredores del campo á caballo y sueltos peones, alcanzaron dos indios
-naturales de otro pueblo que estaba adelante, por donde habiamos de ir,
-que venian de caza y cargados de un gran leon y muchas iguanas, que
-son de hechura de sierpes chicas, que en estas partes ansí las llaman,
-iguanas, que son muy buenas de comer; y les preguntaron que si estaba
-cerca su pueblo, y dijeron que sí y que ellos guiarian hasta el pueblo,
-y estaba en una isleta cercada de agua dulce, que no podiamos pasar por
-la parte que íbamos sino en canoas, y rodeamos poco más de media legua;
-y tenian paso, que daba el agua hasta la cinta, y hallámosle poblado
-con la mitad de los vecinos, porque los demas se habian dado buena
-priesa á esconder con sus haciendas entre unos carrizales, donde tenian
-cerca sus sementeras, donde durmieron muchos de nuestros soldados que
-se quedaron en los maizales, y tuvieron bien de cenar y se bastecieron
-para otros dias; y hallamos en el pueblo un gran lago de agua dulce,
-y tan lleno de pescados grandes, que parecian como sábalos muy
-desabridos, que tienen muchas espinas, y con unas mantas viejas y con
-redes rotas que hallamos en aquel pueblo, porque ya estaba despoblado,
-se pescaron todos los peces que habia en el agua, que eran más de mil;
-y allí buscamos guias, las cua<span class="pagenum" id="Page_109">p.
-109</span>les se tomaron en unas labranzas; y de que Cortés les hubo
-hablado con doña Marina que nos encaminasen á los pueblos adonde habia
-hombres con barbas y caballos, se alegraron como no les haciamos
-mal ninguno; y dijeron que ellos nos mostrarian el camino de buena
-voluntad, que de ántes creian que los queriamos matar; y fueron cinco
-dellos con nosotros por un camino bien ancho, y miéntras más adelante
-íbamos se iba ensangostando, á causa de un gran rio y estero que allí
-cerca estaba, que parece ser en él se embarcaban y desembarcaban en
-canoas, é iban por agua al pueblo donde habiamos de ir, que se dice
-Tayasal, el cual está en una isleta cerca de agua, é si no es en
-canoas no pueden entrar en él por tierra, y blanqueaban las casas y
-adoratorios de más de dos leguas que se parecian, y era cabecera de
-otros pueblos chicos que allí cerca están.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: que como vimos que el camino ancho
-que de ántes traiamos se habia vuelto en vereda muy angosta, bien
-entendimos que por el estero se mandaban, é ansí nos lo dijeron los
-guias que traiamos; acordamos de dormir cerca de unos altos montes,
-y aquella noche fueron cuatro capitanías de soldados por las veredas
-que salian al estero, á tomar guias, y quiso Dios que se tomaron dos
-canoas con diez indios y dos mujeres, y traian las canoas cargadas
-con maíz y sal, y luego los llevaron á Cortés, y les halagó y habló
-muy amorosamente con la lengua doña Marina,<span class="pagenum"
-id="Page_110">p. 110</span> y dijeron que eran naturales del pueblo que
-estaba en la isleta, y que estaria de allí, á lo que señalaban, obra
-de cuatro leguas; y luego Cortés mandó que se quedase con nosotros la
-mayor canoa y cuatro indios y las dos mujeres, y la otra canoa envió al
-pueblo con seis indios y dos españoles, á rogar al Cacique que traiga
-canoas al pasar del rio, y que no se le haria ningun enojo, y le envió
-unas cuentas de Castilla, y luego fuimos nuestro camino por tierra
-hasta el gran rio, y la una canoa fué por el estero hasta llegar al
-rio; é ya estaba el Cacique con otros muchos principales aguardando al
-pasaje con cinco canoas, y trujeron cinco gallinas y maíz, y Cortés
-les mostró gran voluntad; y despues de muchos buenos razonamientos
-que hubo de los caciques á Cortés, acordó de ir con ellos á su pueblo
-en aquellas canoas, y llevó consigo treinta ballesteros; y llegado á
-las casas, le dieron de comer y poco oro bajo y de poca valía, y unas
-mantas, y le dijeron que habia españoles así como nosotros en dos
-pueblos, que el uno ya he dicho que se decia Nito, que es el San Gil
-de Buena-Vista, al Golfo-Dulce; y agora le dan nuevas que hay otros
-muchos españoles en Naco, y que habrá del un pueblo al otro diez dias
-de camino, y que el Nito es en la costa del Norte y el Naco en la
-tierra adentro; y Cortés nos dijo que por ventura el Cristóbal de Olí
-habia repartido su gente en dos villas; que entónces no sabiamos de
-los de Gil Gonzalez de Ávila,<span class="pagenum" id="Page_111">p.
-111</span> que pobló á San Gil de Buena-Vista.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestro viaje, que todos pasamos aquel gran rio en
-canoas, y dormimos obra de dos leguas de allí, y no anduvimos más
-porque aguardamos á Cortés que viniese del pueblo, y como vino, mandó
-que dejásemos en aquel pueblo un caballo morcillo, que estaba malo de
-la caza de los venados y se le habia derretido el unto en el cuerpo
-y no se podia tener; y en este pueblo se huyó un negro y dos indias
-naborías, y se quedaron tres españoles, que no se echaron ménos hasta
-de ahí á tres dias; que más querian quedar entre enemigos que venir con
-tanto trabajo con nosotros.</p>
-
-<p>Este dia estuve yo muy malo de calenturas y del gran sol que se me
-habia entrado en la cabeza, porque ya he dicho otra vez que entónces
-hacia recio sol; y bien se pareció, porque luego comenzó á llover tan
-recias aguas, que en tres dias y noches no dejó de llover; y no nos
-paramos en el camino, porque aunque quisiéramos aguardar que hiciera
-buen tiempo, no teniamos bastimento de maíz, y por temor no faltase
-íbamos caminando.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: que desde á dos dias dimos en una
-sierrezuela de unas piedras que cortaban como navajas; y puesto que
-fueron nuestros soldados á buscar otros caminos para dejar aquella
-sierra de los pedernales, más de una legua á una parte é á otra no
-hallaron otro camino, sino pasar por el que íbamos; é hicieron tanto
-daño aquellas piedras á los caballos, que como llovia resbala<span
-class="pagenum" id="Page_112">p. 112</span>ban y caian, y cortábanse
-piernas y brazos y aun en los cuerpos, y miéntras más abajábamos, peor
-era, porque ya era la bajada de la sierrezuela; allí se nos quedaron
-ocho caballos muertos, y los más que escaparon dejarretados; y se le
-quebró una pierna á un soldado que se decia Palacios Rubios, deudo de
-Cortés; y cuando nos vimos fuera de la sierra de los Pedernales, que
-así la llamábamos desde allí adelante, dimos muchas gracias y loores á
-Dios.</p>
-
-<p>Pues ya que llegábamos cerca de un pueblo que se dice Taica, íbamos
-gozosos creyendo hallar bastimentos, y ántes de llegar á él venia
-un rio de una sierra entre grandes peñascos y derrumbaderos, y como
-habia llovido tres dias y tres noches, venia tan furioso y con tanto
-ruido, que bien se oia á dos leguas, por caer entre grandes peñas; y
-demas desto, venia muy hondo, y pasalle era por demas, y acordamos de
-hacer una puente desde unas peñas á otras, y tanta priesa nos dimos en
-tenella hecha, con árboles muy gruesos, que en tres dias comenzamos á
-pasar para ir al pueblo; y como estuvimos allí los tres dias haciendo
-la puente, los indios naturales del pueblo tuvieron lugar de esconder
-el maíz y todo el bastimento y ponerse en cobro, que no los podiamos
-hallar en todos los rededores; y con la hambre, que ya nos aquejaba,
-estábamos todos como atónitos, pensando en la comida é trabajos.</p>
-
-<p>Yo digo que verdaderamente nunca habia<span class="pagenum"
-id="Page_113">p. 113</span> sentido tanto dolor en mi corazon como
-entónces, viendo que no tenia de comer ni qué dar á mi gente, y estar
-con calenturas, puesto que con diligencia lo buscábamos más de dos
-leguas del pueblo en todos los rededores; y esto era víspera de Pascua
-de la Resurreccion de nuestro Salvador Jesucristo.</p>
-
-<p>Miren los letores qué Pascua podiamos tener sin comer, que con maíz
-fuéramos muy contentos.</p>
-
-<p>Pues como aquesto vió Cortés, luego envió de sus criados y mozos de
-espuelas, con las guias, á buscar por los montes y barrancos maíz: el
-primer dia de Pascua trujieron obra de una hanega; y como vió la gran
-necesidad, mandó llamar ciertos soldados, todos los más vecinos de
-Guacacualco, y entre ellos me nombró á mí, y nos dijo que nos rogaba
-mucho que trastornásemos toda la tierra y buscásemos de comer, que ya
-viamos en qué estado estaba todo el real; y en aquella sazon estaba
-delante de Cortés, cuando nos lo mandaba, Pedro de Ircio, que hablaba
-mucho, y dijo que le suplicaba que le enviase por nuestro capitan, y le
-dijo Cortés:</p>
-
-<p>—«Id en buen hora.»</p>
-
-<p>Y como aquello yo entendí, y sabia que Pedro de Ircio no podia andar
-á pié, y nos habia de estorbar ántes que ayudar, secretamente dije á
-Cortés, y al capitan Sandoval que no fuese Pedro de Ircio, que no podia
-andar por los lodos y ciénagas con nosotros, porque era paticorto y no
-era para ello, sino para mucho hablar, y que no era para ir á entradas;
-que se pararia ó<span class="pagenum" id="Page_114">p. 114</span>
-sentaria en el camino de rato en rato.</p>
-
-<p>Y luego mandó Cortés que se quedase, y fuimos cinco soldados con dos
-guias por unos rios bien hondos, y despues de pasados los rios, dimos
-en unas ciénagas, y luego en unas estancias, donde estaba recogida
-toda la mayor parte de gente de aquel pueblo, y hallamos cuatro casas
-llenas de maíz y muchos frisoles y sobre treinta gallinas, y melones
-de la tierra, que se dicen en estas tierras ayotes, y apañamos cuatro
-indios y tres mujeres, y tuvimos buena Pascua, y esa noche llegaron á
-aquellas estancias sobre mil mejicanos que mandó Cortés que fuesen tras
-nosotros y nos siguiesen porque tuviesen de comer; y todos muy alegres
-cargamos á los mejicanos todo el maíz que pudieron llevar, y que Cortés
-lo repartiese, y tambien le enviamos veinte gallinas para Cortés y
-Sandoval, y los indios y las indias, y quedamos guardando dos casas de
-maíz, no las quemasen ó llevasen de noche los naturales del pueblo; y
-luego otro dia pasamos más adelante con otras guias, y topamos otras
-estancias, y habia maíz y gallinas, y otras cosas de legumbres, y luego
-hice tinta, y en un cuero de atambor escribí á Cortés que enviase
-muchos indios, porque habia hallado otras estancias con maíz; y como
-le envié las indias y los indios y lo por mí dicho, y lo supieron
-en todo el real, otro dia vinieron sobre treinta soldados y más de
-quinientos indios, y todos llevaron recaudo, y desta manera, gracias á
-Dios, se<span class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span> proveyó el
-real; y estuvimos en aquel pueblo cinco dias, y ya he dicho que se dice
-Taica.</p>
-
-<p>Dejemos desto, y quiero decir que, como hicimos esta puente, y en
-todos los caminos hicimos las grandes puentes, y despues que aquellas
-tierras y provincias estuvieron de paz, los españoles que por aquellos
-caminos estaban y pasaban, y hallaban algunas de las puentes sin se
-haber deshecho al cabo de muchos años, y los grandes árboles que en
-ellas poniamos, se admiran dello, y suelen decir agora: «Aquí son las
-puentes de Cortés;» como si dijesen, las columnas de Hércules.</p>
-
-<p>Dejémonos de estas memorias, pues no hacen á nuestro caso, y digamos
-cómo fuimos por nuestro camino á otro pueblo que se dice Tania, y
-estuvimos en llegar á él dos dias, y hallámosle despoblado y buscamos
-de comer, y hallamos maíz é otras legumbres, mas no muy abastado; y
-fuimos por los rededores dél á buscar camino, y no le hallábamos,
-sino todos rios y arroyos, y las guias que habiamos traido del pueblo
-que dejamos atrás se huyeron una noche á ciertos soldados que las
-guardaban, que eran de los recien venidos de Castilla, que pareció ser
-se durmieron; y de que Cortés lo supo, quiso castigar á los soldados
-por ello, y por ruegos los dejó, y entónces envió á buscar guias y
-camino, y era por demas hallarlo por tierra enjuta, porque todo el
-pueblo estaba cercado de rios y arroyos, y no se podian tomar ningunos
-indios ni indias; y demas desto,<span class="pagenum" id="Page_116">p.
-116</span> llovia á la contina, y no nos podiamos valer de tanta agua,
-y Cortés y todos nosotros estaban espantados y penosos de no saber ni
-hallar camino por donde ir, y entónces muy enojado dijo Cortés á Pedro
-de Ircio y á otros capitanes, que eran los de Méjico:</p>
-
-<p>—«Agora querria yo que hubiese quien dijese que queria ir á buscar
-guias ó camino, y no dejallo todo á los vecinos de Guacacualco.»</p>
-
-<p>Y Pedro de Ircio, como oyó aquellas palabras, se apercibió con seis
-soldados, sus conocidos y amigos, y fué por una parte, y un Francisco
-Marmolejo, que era persona de calidad, con otros seis soldados, por
-otra parte, y un Santa Cruz, burgalés, regidor que fué de Méjico, fué
-por otra con otros soldados, y anduvieron todos tres dias, y puesto que
-fueron á una parte y á otra, no hallaron camino ni guias, sino todo
-agua y arroyos y rios, y cuando hubieron venido sin recaudo ninguno,
-queria reventar Cortés de enojo, y dijo al Sandoval que me dijese á
-mí el gran trabajo en que estábamos, y que me rogase de su parte que
-fuese á buscar guias y camino; y esto lo dijo con palabras amorosas y
-á manera de ruegos, por causa que supo cierto que yo estaba malo, como
-dicho tengo, que aún tenia calenturas; y aun me habian apercibido ántes
-que á Sandoval, me hallase para ir con Francisco Marmolejo, que era mi
-amigo, y dije que no podia ir por estar malo y cansado, que siempre me
-daban á mí el trabajo, y que enviasen á otro.</p>
-
-<p>Y luego vino Sandoval<span class="pagenum" id="Page_117">p.
-117</span> otra vez á mi rancho, y me dijo por ruegos que fuese con
-otros dos compañeros, los que yo escojiese, porque decia Cortés que,
-despues de Dios, en mí tenia confianza que traeria recaudo; y puesto
-que yo estaba malo, no le pude perder vergüenza, y demandé que fuese
-conmigo un Hernando de Aguilar y un Hinojosa, hombres que sabia que
-eran de sufrir trabajo; y salimos, y fuimos por unos arroyos abajo, y
-fuera de los arroyos, en el monte habia unas señales de ramas cortadas,
-y seguimos aquel rastro más de una legua, y luego salimos del arroyo,
-y dimos en unos ranchos pequeños, despoblados de aquel dia, y seguimos
-el mismo rastro, y desde léjos en una cuesta vimos unos maizales y una
-casa, y sentimos gente en ella; y como era ya puesta del sol, estuvimos
-en el monte hasta buen rato de la noche, que nos pareció que debian de
-dormir los moradores de aquellas milpas, y muy callando dimos presto
-en la casa y prendimos tres indios y dos mujeres mozas y hermosas
-para ser indias, y una vieja, y tenian dos gallinas y un poco de maíz
-y trujimos el maíz y gallinas con los indios é indias, y muy alegres
-volvimos al real; y cuando Sandoval lo supo, que fué el primero que
-estaba aguardando en el camino sobre tarde, de gozo no podia caber,
-y fuimos delante de Cortés, que lo tuvo en más que si le dieran otra
-buena cosa.</p>
-
-<p>Entónces dijo Sandoval á Pedro de Ircio si tuvo Bernal Diaz
-del Castillo razon el otro dia cuando fué á<span class="pagenum"
-id="Page_118">p. 118</span> buscar maíz, en decir que no queria ir sino
-con hombres sueltos, y no con quien vaya todo el camino muy de espacio,
-contando lo que le acaeció al conde de Urueña y á don Pedro Jiron,
-su hijo (porque estos cuantos decia el Pedro de Ircio muchas veces);
-no teneis razon de decir que él os revolvia con el señor capitan é
-conmigo; é todos se rieron dello; y esto dijo el Sandoval porque el
-Pedro de Ircio estaba mal conmigo; y luego Cortés me dió las gracias
-por ello y dijo:</p>
-
-<p>—«Siempre tuve que habia de traer recaudo.»</p>
-
-<p>Quiero dejar destas alabanzas, pues son vaciadizas, que no traen
-provecho ninguno; que otros las dijeron en Méjico cuando contaban deste
-trabajoso viaje.</p>
-
-<p>Volvamos á decir que Cortés se informó de las guias y de las dos
-mujeres, y todos conformaron que por un rio abajo habiamos de ir á un
-pueblo que está de allí dos dias de camino: el nombre del pueblo se
-decia Oculizti, que era de más de ducientas casas, y estaba despoblado
-de pocos dias pasados; é yendo por nuestro rio abajo, topamos unos
-grandes ranchos, que eran de indios mercaderes, donde hacian jornada, y
-allí dormimos; y otro dia entramos en el mismo rio y arroyo, y fuimos
-obra de media legua por él, y dimos en buen camino, y á aquel pueblo
-de Coliste llegamos aquel dia, y habia mucho maíz y legumbres, y en
-una casa de adoratorios de ídolos se halló un bonete viejo colorado y
-un alparagate ofrecido á los ídolos; y ciertos soldados que fue<span
-class="pagenum" id="Page_119">p. 119</span>ron por las barrancas
-trujeron á Cortés dos indios viejos y cuatro indias que se tomaron en
-los maizales de aquel pueblo, y Cortés les preguntó con nuestra lengua
-doña Marina por el camino, y qué tanto estaban de allí los españoles,
-y dijeron que dos dias, y que no habia poblado ninguno hasta allá, y
-que tenian las casas junto á la costa de la mar; y luego incontinenti
-mandó Cortés á Sandoval que fuese á pié con otros seis soldados, y
-que saliese á la mar, y que de una manera ú de otra procurase saber é
-inquirir si eran muchos españoles los que allí estaban poblados con
-Cristóbal de Olí, porque en aquella sazon no creiamos que hubiese otro
-capitan en aquella tierra: y esto queria saber Cortés para que diésemos
-sobre Cristóbal de Olí de noche si allí estuviese, ó prendelle á él ó á
-sus soldados.</p>
-
-<p>Y el Gonzalo de Sandoval fué con los seis soldados, y tres indios
-por guias, que para ello llevaba de aquel pueblo de Oculizti; é yendo
-por la costa del Norte, vió que venia por la mar una canoa á remo y con
-la vela, y se escondió de dia en un monte, porque vieron venir la canoa
-con los indios mercaderes, y venia costa á costa, y traian mercaderías
-de sal y de maíz, é iban á entrar en el rio grande del Golfo-Dulce,
-y de noche la tomaron en un ancon que era puerto de canoas, y en la
-misma canoa se metió el Sandoval con dos compañeros y con los indios
-remeros que traia la misma canoa y con las tres guias, y se fué costa
-á costa,<span class="pagenum" id="Page_120">p. 120</span> y los demas
-soldados se fueron por tierra, porque supo que estaba cerca el rio
-grande, y llegados que hubieron cerca del rio grande, quiso la ventura
-que habian venido aquella mañana cuatro vecinos de la villa, que estaba
-poblada, y un indio de Cuba, de los de Gil Gonzalez de Ávila, en una
-canoa, y pasaron de la parte del rio á buscar una fruta que llaman
-zapotes para comer asados, porque en la villa donde estaban pasaban
-mucha hambre y estaban todos los más dolientes, y no osaban salir á
-buscar bastimentos á los pueblos, porque les habian dado guerra los
-indios cercanos y muerto diez soldados despues que los dejó allí Gil
-Gonzalez de Ávila.</p>
-
-<p>Pues estando derrocando los de Gil Gonzalez los zapotes del árbol,
-y estaban encima del árbol los dos hombres, cuando vieron venir la
-canoa por la mar, en que venia Gonzalo de Sandoval; y sus compañeros
-se espantaron y admiraron de cosa tan nueva, y no sabian si huir, si
-esperar; y como llegó Sandoval á ellos les dijo que no hubiesen miedo,
-y así, estuvieron quedos y muy espantados; y despues de bien informados
-el Sandoval y sus compañeros de los españoles cómo y de qué manera
-estaban allí poblados los de Gil Gonzalez de Ávila, del mal suceso de
-la armada del de las Casas, que se perdió, y cómo Cristóbal de Olí
-los tuvo presos al de las Casas y al Gil Gonzalez de Ávila, y cómo
-degollaron en Naco á Cristóbal de Olí por sentencia que dieron contra
-él, y cómo eran<span class="pagenum" id="Page_121">p. 121</span>
-partidos para Méjico, y supieron quién y cuántos estaban en la villa, y
-la gran hambre que pasaban, y cómo habia pocos dias que habian ahorcado
-en aquella villa al teniente capitan que les dejó allí el Gil Gonzalez
-de Ávila, que se decia Armenta, y por qué causa le ahorcaron, que fué
-porque no les dejaba ir á Cuba.</p>
-
-<p>Acordó Sandoval de llevar luego aquellos hombres á Cortés, y no
-hacer novedad ni ir á la villa sin él, para que de sus personas fuese
-informado; y entónces un soldado que se decia Alonso Ortiz, vecino que
-despues fué de una villa que se dice San Pedro, suplicó á Sandoval que
-le hiciese merced de darle licencia para adelantarse una hora para
-llevar las nuevas á Cortés y á todos los que con él estábamos, porque
-le diésemos albricias, y así lo hizo; de las cuales nuevas se holgó
-Cortés y todo nuestro Real, creyendo que allí acabáramos de pasar
-tantos trabajos como pasábamos, y se nos doblaron mucho más, segun
-adelante diré; é á Alonso Ortiz, que llevó estas nuevas, Cortés le dió
-luego un caballo muy bueno rosillo, que llaman Cabeza de Moro, y todos
-le dimos de lo que entónces teniamos; y luego llegó el capitan Sandoval
-con los soldados y el indio de Cuba, y dieron relacion á Cortés de todo
-lo por mí dicho, y de otras muchas cosas que les preguntaba, y cómo
-tenian en aquella villa un navío que estaban calafateando en un puerto
-obra de media legua de allí, el cual tenian para se embarcar<span
-class="pagenum" id="Page_122">p. 122</span> todos en él é irse á
-Cuba, y que porque no les habia dejado embarcar el teniente Armenta
-le ahorcaron, y tambien porque mandaba dar garrote á un clérigo que
-revolvia la villa, y alzaron por teniente á un Antonio Nieto en lugar
-del Armenta, que ahorcaron.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar de las nuevas de los dos españoles, y digamos los
-lloros que en su villa se hicieron viendo que no volvian aquella noche
-los vecinos y el indio de Cuba, que habian ido á buscar la fruta, que
-creyeron que indios los habian muerto, ó tigres ó leones, y el uno de
-los vecinos era casado, y su mujer lloraba por él, y todos los vecinos,
-y tambien el clérigo, que se llamaba el bachiller Hulano Velazquez; y
-se juntaron en la iglesia, y rogaban á Dios que les ayudase y que no
-viniesen más males sobre ellos, y no hacia la mujer sino rogar á Dios
-por el ánima del marido.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: que luego Cortés nos mandó á todo
-nuestro ejército ir camino de la mar, que seria seis leguas, y aun en
-el camino habia un estero muy crecido y hondo, que crecia y menguaba,
-y estuvimos aguardando que menguase medio dia, y lo pasamos á vuelapié
-é á nado, y llegamos al rio del Golfo-Dulce, y el primero que quiso
-ir á la villa, que estaba de allí dos leguas, fué el mismo Cortés con
-seis soldados, sus mozos de espuelas, y fué, á las dos canoas atadas,
-que una era en que habian venido los soldados de Gil Gonzalez á buscar
-zapotes, y la otra que Sandoval habia tomado en la costa á<span
-class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span> los indios; que para aquel
-menester las habian varado en tierra y escondido en el monte para pasar
-en ellas, y las tornaron á echar al agua, y se ataron una con otra de
-manera que estaban bien fijas, y en ellas pasó Cortés y sus criados,
-y luego en las mismas canoas mandó que se pasasen dos caballos, y
-es desta manera, en las canoas remando, y los caballos del cabestro
-nadando junto á las canoas y con maña, y no dar mucho lazo al caballo,
-porque no trastorne la canoa; mandó que hasta que viésemos su carta ó
-mandato, que no pasásemos ningunos en las mismas canoas, por el gran
-riesgo que habia en el pasaje, que Cortés se vió arrepentido de haber
-ido en ellas, porque venia el rio con gran furia.</p>
-
-<p>Y dejallo hé aquí, y diré lo que más nos pasó.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_179">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXIX.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS ENTRÓ EN LA VILLA DONDE ESTABAN
- POBLADOS LOS DE GIL GONZALEZ DE ÁVILA, Y DE LA GRAN ALEGRÍA QUE TODOS
- LOS VECINOS HUBIERON, Y LO QUE CORTÉS ORDENÓ.</p>
-</div>
-
-<p>Despues que Cortés hubo pasado el gran rio del Golfo-Dulce de la
-manera que dicho tengo, fué á la villa donde estaban poblados los
-espa<span class="pagenum" id="Page_124">p. 124</span>ñoles de Gil
-Gonzalez de Ávila, que seria de allí á dos leguas, que estaban junto
-á la mar, y no adonde solian estar primero poblados, que llamaron San
-Gil de Buena-Vista; y cuando vieron entre sus casas hombres á caballo
-y otros seis á pié, espantáronse en gran manera, y como supieron que
-era Cortés, que tan nombrado era en todas estas partes de las Indias
-y en Castilla, no sabian qué se hacer de placer; y despues de venir
-todos á besarle las manos y darle el parabien-venido, Cortés les habló
-muy amorosamente, y mandó al teniente, que se decia Nieto, fuese donde
-daban carena al navío y trujesen dos bateles que tenian, y que si
-habia canoas, que asimismo las trujesen atadas de dos en dos, y mandó
-que se buscase todo el cazabe que allí tenian y llevasen al capitan
-Sandoval, que otro pan de maíz no habia para que comiesen, y repartiese
-entre todos nosotros los de su ejército; y el teniente lo buscó luego
-y no se hallaron cincuenta libras dello, porque no comian sino zapotes
-asados y legumbres y algun marisco que pescaban; y aun aquel cazabe que
-dieron guardaron para el matalotaje para irse á Cuba cuando estuviese
-calafateado el navío.</p>
-
-<p>Y con dos bateles y ocho marineros que luego vinieron, escribió
-Cortés á Sandoval que él mismo en persona y el capitan Luis Marin
-fuesen los postreros que pasasen aquel gran rio, y que mirase que no se
-embarcasen más de los que él mandase; y los bateles pasaron sin<span
-class="pagenum" id="Page_125">p. 125</span> mucha carga, por causa de
-la gran corriente del rio, que venia muy crecido y recio, y con cada
-batel dos caballos, y en las canoas no pasase caballo ninguno, que
-se perderian y trastornarian, segun la furia del corriente; y sobre
-el pasar delante uno que se decia Saavedra, hermano de otro Abalos,
-parientes de Cortés, querian pasar primero, puesto que Sandoval decia
-que en la primera barca pasarian, porque pasaban en aquella sazon los
-tres religiosos, y que era justo tener primero cumplimiento con ellos;
-y como el Saavedra era pariente de Cortés, no quisiera que Sandoval
-le pusiera impedimento, sino que callara; y respondióle no tan bien
-mirado como convenia; y el Sandoval, que no se las sufria, tuvieron
-palabras, de manera que el Saavedra echó mano á un puñal; y puesto que
-el Sandoval, como estaba dentro en el rio á más de la rodilla el agua
-deteniendo que los bateles no se cargasen demasiado, ansí como estaba
-arremetió al Saavedra, y le tenia tomada la mano donde tenia el puñal,
-y le derrocó en el agua, y si de presto no nos metiéramos entre ellos y
-los despartiéramos, ciertamente el Saavedra librara mal, porque todos
-los más soldados nos mostramos de la parte de Sandoval.</p>
-
-<p>Dejemos esta cuestion, y diré cómo estuvimos cuatro dias en pasar
-aquel rio, y de comer, ni por pensamiento, si no era de unas pacayas
-que nacen de unas palmillas chicas, y otras como nueces, que asábamos
-y las partíamos, y los meo<span class="pagenum" id="Page_126">p.
-126</span>llos dellas comiamos; y en aquel rio se ahogó un soldado con
-su caballo, el cual soldado se decia Tarifa, que pasaba en una canoa, y
-no pareció más él ni el caballo.</p>
-
-<p>Tambien se ahogaron dos caballos, y el uno era de un soldado que se
-decia Solís Casquete, que hacia bramuras por él é maldecia á Cortés y á
-su viaje.</p>
-
-<p>Quiero decir de la grande hambre que allí en el pasar del rio hubo,
-y aun del murmurar de Cortés y de su venida, y aun de todos nosotros
-que le seguiamos; pues cuando hubimos llegado al pueblo no habia bocado
-de cazabe que comer, ni aun los vecinos lo tenian, ni sabian caminos,
-si no era de dos pueblos que allí cerca solian estar, que se habian
-ya despoblado, y luego Cortés mandó al capitan Luis Marin que con
-los vecinos de Guacacualco fuésemos á buscar maíz; lo cual adelante
-diré.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_180">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXX.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO OTRO DIA DESPUES DE HABER LLEGADO Á AQUELLA
- VILLA, QUE YO NO LE SÉ OTRO NOMBRE SINO SAN GIL DE BUENA-VISTA,
- FUIMOS CON EL CAPITAN LUIS MARIN HASTA OCHENTA SOLDADOS, TODOS Á
- PIÉ, Á BUSCAR MAÍZ Y Á DESCUBRIR LA TIERRA, Y LO QUE MÁS PASÓ DIRÉ
- ADELANTE.</p>
-</div>
-
-<p>Ya he dicho que como llegamos á aquella villa que Gil Gonzalez de
-Ávila tenia poblada, no tenian qué comer, y eran hasta cuarenta<span
-class="pagenum" id="Page_127">p. 127</span> hombres y cuatro mujeres
-de Castilla y las dos mulatas, y todos dolientes y las colores muy
-amarillas; y como no teniamos qué comer nosotros ni ellos, no viamos la
-hora de illo á buscar; y Cortés mandó que saliese el capitan Luis Marin
-con los de Guacacualco y buscásemos maíz; y fuimos con él sobre ochenta
-soldados á pié hasta ver si habia caminos para caballos, y llevábamos
-con nosotros un indio de Cuba que nos fuese guiando á unas estancias y
-pueblos que estaban de allí ocho leguas, donde hallamos mucho maíz é
-infinitos cacaguatales y frisoles y otras legumbres, donde tuvimos bien
-que comer, y aun enviamos á decir á Cortés que enviase todos los indios
-mejicanos y llevarian maíz, y le socorrimos entónces con otros indios
-con diez hanegas de ello, y luego enviamos por nuestros caballos; y
-como Cortés supo que estábamos en buena tierra, y se informó de indios
-mercaderes que entónces se habian prendido en el rio del Golfo-Dulce,
-que para ir á Naco, donde degollaron á Cristóbal de Olí, era camino
-derecho por donde estábamos, envió á Gonzalo de Sandoval con toda la
-mayor parte de su ejército que nos siguiese, y que nos estuviésemos en
-aquellas estancias hasta ver su mandado.</p>
-
-<p>Y como llegó el Sandoval adonde estábamos, y vió que habia
-abastadamente que comer, se holgó mucho, y luego envió á Cortés
-sobre treinta hanegas de maíz con indios mejicanos, lo cual repartió
-á los vecinos que en aquella villa queda<span class="pagenum"
-id="Page_128">p. 128</span>ban; y como estaban hambrientos y no eran
-acostumbrados sino á comer zapotecas asados y cazabe, y como se
-hartaron de tortillas, con el maíz que les enviamos, se les hincharon
-las barrigas, é como estaban dolientes, se murieron siete dellos; y
-estando desta manera con tanta hambre, quiso Dios que aportó allí un
-navío que venia cargado de las islas de Cuba con siete caballos, y
-cuarenta puercos, y ocho pipas de tasajos salados, y pan cazabe, y
-venian hasta quince pasajeros y ocho marineros, y cuya era toda la más
-cargazon de aquel navío se decia Anton de Camargo, y Cortés compró
-fiado todo cuanto bastimento traia, y repartió dello á los vecinos; y
-como estaban de ántes en tanta necesidad y debilitados, y se hartaron
-de la carne salada, dió á muchos dellos cámaras, de que murieron
-catorce.</p>
-
-<p>Pues como vino aquel navío con la gente y marineros, parecióle á
-Cortés que era bien ir á ver y calar y bojar aquel tan poderoso rio, si
-habia poblaciones arriba, y qué tierra era; y luego mandó calafatear
-un bergantin que estaba al través, que era de los de Gil Gonzalez de
-Ávila, y adobar un batel y hacelle como barco del descargo, y con
-cuatro canoas, atadas unas con otras, y con treinta soldados y los
-ocho hombres de la mar de los nuevamente venidos en el navío, y Cortés
-por su capitan, y con veinte indios mejicanos, se fué por el rio, y
-obra de diez leguas que hubo ido el rio arriba, halló una laguna muy
-ancha,<span class="pagenum" id="Page_129">p. 129</span> que tenia
-el ojo de anchor seis leguas, y no habia poblacion ninguna alrededor
-della, porque todo era anegadizo; y siguiendo el rio arriba, venia ya
-muy corriente más que de ántes, y habia unos saltaderos, que no podian
-ir con el bergantin y los bateles y las canoas, acordó de las dejar
-allí en el rio en un remanso con seis españoles en guarda dellas, y
-fué por tierra por un camino angosto, y llegó á unos pueblezuelos
-despoblados, y luego dió en unos maizales, y de allí tomó tres indios
-por guias, que le llevaron á unos pueblos chicos, donde tenian mucho
-maíz y gallinas, y aun tenian faisanes, que en estas tierras llaman
-sacachueles, y perdices de la tierra y palomas; y esto de tener
-perdices desta manera, yo lo he visto y hallado en pueblos que están
-en comarca destos de Golfo-Dulce, cuando fuí en busca de Cortés, como
-adelante diré.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: que allí tomó Cortés guias y pasó
-adelante, y fué á otros pueblezuelos que se dicen Cinacan, Tencintle,
-donde tenian grandes cacaguatales y maizales y algodon, y ántes que á
-ellos llegasen oyeron tañer atabalejos y trompetillas, haciendo fiestas
-y borracheras; y por no ser sentido Cortés, estuvo escondido con sus
-soldados en un monte; y cuando vió que era tiempo de ir á ellos,
-arremeten todos á una, y prendieron hasta diez indios y quince mujeres,
-y todos los más indios de aquel pueblo de presto se fueron á tomar
-sus armas, y vuelven con arcos y flechas y lan<span class="pagenum"
-id="Page_130">p. 130</span>zas, y comenzaron á flechar á los nuestros,
-y Cortés con los suyos fué contra ellos, y acuchillaron ocho indios
-que eran principales; y como vieron el pleito mal parado y las mujeres
-tomadas, enviaron cuatro hombres viejos, y los dos eran sacerdotes
-de ídolos, é vinieron muy mansos á rogar á Cortés que les diese los
-presos, y trujeron ciertas joyezuelas de oro de poca valía; y Cortés
-les habló con doña Marina, que iba allí con Juan Jaramillo, su marido,
-porque Cortés sin ella no podia entender los indios, y les dijo que
-llevasen el maíz é gallinas y sal y bastimento que allí les señaló, é
-dió á entender adónde habian quedado los bergantines y el barco y las
-canoas, y luego les daria los presos; y les dieron á entender en qué
-parte del rio quedaban, y dijeron que sí harian, y que cerca de allí
-estaba uno como estero que salia al rio; y luego hicieron barcas, y
-medio nadando las llevaron hasta que dieron en fondo, que pudieron
-nadar bien.</p>
-
-<p>Pues como Cortés habia quedado de les dar todos los presos, pareció
-ser mandó Cortés que se quedasen tres mujeres con sus maridos para
-hacer pan y servirse de los indios, y no se las dieron; y sobre ello
-apellídanse todos los indios de aquel pueblo, y sobre las barrancas
-del rio dan una buena mano de vara, flecha y piedra á Cortés y á sus
-soldados, de manera que hirieron á Cortés en la cara y á otros doce
-soldados; allí se les desbarató una barca y se perdió la mitad de lo
-que<span class="pagenum" id="Page_131">p. 131</span> traia, y se ahogó
-un mejicano; y en aquel rio hay tantos moxicotes, que no se podian
-valer, y Cortés todo lo sufria, y da vuelta para su villa, que no sé
-cómo se la nombró, y bastécela mucho más de lo que estaba.</p>
-
-<p>Ya he dicho que el pueblo do llegó Cortés se decia Cinacan, y me
-han dicho ahora que estará de Guatimala setenta leguas, y tardó Cortés
-en este viaje y volver á la villa veinte y seis dias; y como vió
-que no era bien poblar allí, por no haber pueblos de indios, y como
-tenia mucho bastimento, ansí de lo que ántes estaba como de lo que al
-presente traia, acordó de escribir á Gonzalo de Sandoval que luego se
-fuese á Naco, y le hizo saber todo lo aquí por mí dicho de su viaje del
-Golfo-Dulce, segun lo tengo aquí relatado, y cómo iba á poblar á Puerto
-de Caballos, y que le enviase diez soldados de los de Guacacualco, que
-sin ellos no se hallaba en las entradas.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_181">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXI.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS SE EMBARCÓ CON TODOS LOS SOLDADOS
- QUE HABIA TRAIDO EN SU COMPAÑÍA Y LOS QUE HABIA EN SAN GIL DE
- BUENA-VISTA, Y FUÉ Á POBLAR ADONDE AGORA LLAMAN PUERTO DE CABALLOS, Y
- SE LE PUSO NOMBRE LA NATIVIDAD, Y LO QUE EN ÉL SE HIZO.</p>
-</div>
-
-<p>Pues como Cortés vió que en aquel asiento que halló poblando á
-los de Gil Gonzalez de Ávila no era bueno, acordó de se embarcar en
-los<span class="pagenum" id="Page_132">p. 132</span> dos navíos y
-bergantin con todos cuantos en aquella villa estaban, que no quedó
-ninguno, y en ocho dias de navegacion fué á desembarcar adonde agora
-llaman Puerto de Caballos, y como vió aquella bahía buena para puerto,
-y supo de indios que habia cerca poblaciones, acordó de poblar una
-villa que la nombró Natividad, y puso por su teniente á un Diego de
-Godoy, y dende allí hizo dos entradas en la tierra adentro á unos
-pueblos cercanos, que ahora están despoblados; tomó lengua dellos
-cómo habia cerca otros pueblos, basteció la villa de maíz, y supo que
-estaba el pueblo de Naco, donde degollaron á Cristóbal de Olí, cerca, y
-escribió á Gonzalo de Sandoval, creyendo que ya habia llegado y estaba
-de asiento en Naco, que le enviase diez soldados de los de Guacacualco,
-y decia en la carta que sin ellos no se hallaba en hacer entradas; y
-le escribió cómo queria ir dende allí al puerto de Honduras, adonde
-estaba poblada la villa de Trujillo, y que el Sandoval con sus soldados
-pacificasen aquellas tierras y poblasen una villa; la cual carta vino á
-Sandoval estando que estábamos en las estancias por mí ya dichas, que
-no habiamos llegado á Naco.</p>
-
-<p>Y dejemos de decir de Cortés y sus entradas que hacia dende Puerto
-de Caballos, y de los muchos mosquitos que en ella le picaban, ansí de
-dia como de noche; que á lo que despues le oia decir, tenia con ellos
-tan malas noches, que estaba la cabeza sin sentido, de no dormir.</p>
-
-<p>Pues<span class="pagenum" id="Page_133">p. 133</span> como Gonzalo
-de Sandoval vió las cartas de Cortés, luego se fué dende aquellas
-estancias que dicho tengo, á unos pueblezuelos que se dicen Cuyoacan,
-que estaban de allí siete leguas, y no se pudo ir luego á Naco, como
-Cortés le habia mandado, por no dejar atrás en los caminos muchos
-soldados que se habian apartado á otras estancias por tener qué comer
-ellos y sus caballos, y por causa que al pasar de un rio muy hondo que
-no se podia vadear, y era camino de las estancias, é por dejar recaudo
-de una canoa con que pasasen los españoles que quedaban rezagados y
-muchos indios mejicanos que venian dolientes; y esto fué tambien porque
-de unos pueblos cercanos de las estancias, que confinaban con el rio
-y Golfo-Dulce, venian cada dia allí de guerra muchos indios de los
-pueblos, y porque no hiciesen algun mal recaudo y muertes de españoles
-y de indios mejicanos, mandó Sandoval que quedásemos á aquel paso ocho
-soldados, y á mí me dejó por caudillo dellos, y que tuviésemos una
-canoa del pasaje siempre varada en tierra, y que estuviésemos alerta si
-daban voces pasajeros de los que estaban en las estancias, para luego
-les pasar.</p>
-
-<p>Y una noche vinieron muchos indios guerreros de los pueblos cercanos
-y de las estancias, creyendo que no nos velábamos; é por tomarnos la
-canoa dan de repente en los ranchos en que estábamos y les pusieron
-fuego, y no vinieron tan secreto, que ya les habiamos sentido; y nos
-recogimos todos<span class="pagenum" id="Page_134">p. 134</span> ocho
-soldados y cuatro mejicanos de los que estaban sanos, y arremetimos
-á los guerreros, y á cuchilladas les hicimos volver por donde habian
-venido, puesto que flecharon á dos soldados y á un indio, mas no fueron
-mucho las heridas; y como aquello vimos, fuimos tres compañeros á
-las estancias adonde sentíamos que habian quedado indios y españoles
-dolientes, que seria una legua de allí, y trujimos á un Diego de
-Mazariegos, ya otras veces por mí nombrado, y á otros españoles que
-estaban en su compañía y á indios mejicanos que estaban dolientes, y
-luego les pasamos el rio y fuimos adonde Sandoval estaba.</p>
-
-<p>É yendo que íbamos nuestro camino, como un español de los que
-habiamos recogido en las estancias iba muy malo, y era de los
-nuevamente venidos de Castilla, y medio isleño, hijo de ginovés, y como
-iba malo, y sin tener qué le dar de comer, sino tortillas y pinol, ya
-que llegábamos obra de media legua de donde estaba Sandoval, se murió
-en el camino y no tuve gente para llevar el cuerpo muerto hasta el
-real; y llegado donde el Sandoval estaba, le dije de nuestro viaje y
-del hombre que se quedó muerto, y hubo enojo conmigo porque entre todos
-nosotros no le trujimos á cuestas ó en un caballo, y le dijimos al
-Sandoval que traiamos dos dolientes en cada caballo é nos veniamos á
-pié, y que por esta causa no se pudo traer; y un soldado que se decia
-Bartolomé de Villanueva, que era mi compañe<span class="pagenum"
-id="Page_135">p. 135</span>ro, respondió al Sandoval muy soberbio
-que harto teniamos que traer nuestras personas, sin traer muertos á
-cuestas, y que renegaba de tanto trabajo é pérdida como Cortés nos
-habia causado; y luego mandó Sandoval á mí y al Villanueva, sin más
-parar le fuésemos á enterrar; y llevamos dos indios mejicanos y un
-azadon, é hicímosle su sepultura y lo enterramos y le pusimos una cruz,
-y hallamos en la faltriquera del muerto una taleguilla con muchos dados
-y un papel escrito, que era una memoria de donde era natural y cúyo
-hijo era y qué bienes tenia en Tenerife; é despues, el tiempo andando,
-se envió aquella memoria á Tenerife; perdónele Dios, amen.</p>
-
-<p>Dejemos de contar cuentos, y quiero decir que luego Sandoval acordó
-que fuésemos á otros pueblos que agora están cerca de unas minas que
-descubrieron dende á tres años; y dende allí fuimos á otro pueblo
-que se dice Quinistan, y otro dia á hora de Misa fuimos á Naco, y en
-aquella sazon era buen pueblo y hallámosle despoblado de aquel mismo
-dia; y despues de nos aposentar en unos patios muy grandes, adonde
-habian degollado al maestre de campo Cristóbal de Olí, otras veces por
-mí nombrado, que estaba el pueblo bien bastecido de maíz y de frisoles
-y ají, y tambien hallamos un poco de sal, que era la cosa que más
-deseábamos, y allí asentamos nuestro fardaje, como si hubiéramos de
-estar en él para siempre.</p>
-
-<p>Hay en este pueblo la mejor agua que habiamos vis<span
-class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span>to en toda la Nueva-España,
-y un árbol que en mitad de la siesta, por recio sol que hiciese,
-parecia que la sombra del árbol refrescaba el corazon, y caia dél uno
-como rocío muy delgado que confortaba las cabezas; y aqueste pueblo en
-aquella sazon fué muy poblado y en buen asiento, y habia fruta de los
-zapotes colorados y de los chicos, y estaba en comarca de otros pueblos
-chicos.</p>
-
-<p>Y dejallo hé aquí, y diré lo que allí nos avino.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_182">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EL CAPITAN GONZALO DE SANDOVAL COMENZÓ Á
- PACIFICAR AQUELLA PROVINCIA DE NACO, Y DE LOS GRANDES REENCUENTROS
- QUE CON LOS DE AQUELLA PROVINCIA TUVO, Y LO QUE MÁS SE HIZO.</p>
-</div>
-
-<p>Desde que hubimos allegado al pueblo de Naco y recogido maíz,
-frisoles y ají, y con tres principales de aquel pueblo que allí en
-los maizales prendimos, á los cuales Gonzalo de Sandoval halagó y
-dió cuentas de Castilla, y les rogó que fuesen á llamar á los demas
-caciques, que no se les haria enojo ninguno, fueron así como se lo
-mandó, y vinieron dos caciques; mas no pudo acabar con ellos que se
-poblase el pueblo,<span class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span>
-salvo traer de cuando en cuando poca comida; ni nos hacian bien ni mal,
-ni nosotros á ellos; y ansí estuvimos los primeros dias, y Cortés habia
-escrito á Gonzalo de Sandoval, como de ántes dicho tengo, que luego
-le enviase á Puerto de Caballos diez soldados de los de Guacacualco,
-y todos nombrados por sus nombres, y entre ellos era yo uno, y en
-aquella sazon estaba yo algo malo, y dije á Sandoval que me excusase,
-porque estaba mal dispuesto, y él, que lo habia gana, y ansí quedé; y
-envió ocho soldados muy buenos varones para cualquiera afrenta, y aun
-fueron de tan mala voluntad, que renegaban de Cortés y aun de su viaje,
-y tenian mucha razon, porque no sabian cierto si la tierra por donde
-habian de ir estaba de paz.</p>
-
-<p>Acordó Sandoval de demandar á los caciques de Naco cinco principales
-indios, que fuesen con ellos hasta el Puerto de Caballos, y les puso
-temores que si algun enojo recebia alguno de sus soldados, que les
-quemaria el pueblo y que les iria á buscar y dar guerra; y mandó que
-en todos los pueblos por donde pasasen les diesen muy bien de comer; y
-fueron su viaje hasta el Puerto de Caballos, donde hallaron á Cortés,
-que se queria embarcar para ir á Trujillo, y se holgó con ellos, y
-supo cómo quedábamos buenos, y los llevó consigo en los navíos, y
-luego se embarcó, y dejó en aquella villa de Puerto de Caballos á un
-Diego de Godoy por su capitan, con hasta cuarenta vecinos, que eran
-todos<span class="pagenum" id="Page_138">p. 138</span> los más de los
-que solian ser de Gil Gonzalez de Ávila y de los nuevamente venidos de
-las islas; y de que Cortés se hubo embarcado y su teniente Godoy quedó
-en la villa, con los soldados que más sanos tenia hacia entradas en
-los pueblos comarcanos, é trujo dos dellos de paz; mas como los indios
-vieron que los soldados que allí quedaban estaban todos los más dellos
-dolientes y se morian cada dia, no hacian cuenta dellos, y á esta causa
-no les acudian con comida, ni ellos eran para illo á buscar, y pasaban
-gran necesidad de hambre, y en pocos dias se murieron la mitad dellos,
-y se despoblaron otros tres dellos, que se vinieron huyendo donde
-estábamos con Sandoval.</p>
-
-<p>Y dejallo he aquí en este estado, y volveré á Naco, que, como
-Sandoval habia visto que no se querian venir á poblar el pueblo los
-indios vecinos y naturales de Naco, aunque los enviaba á llamar muchas
-veces, y á los demas pueblos comarcanos, no venian ni hacian cuenta
-de nosotros, acordó de ir en persona y hacer de manera que viniesen;
-y fuimos luego á unos pueblos que se decian Girimonga y Aculaco, y á
-otros tres pueblos que estaban cerca de Naco, y todos vinieron á dar la
-obediencia á su majestad, y luego fuimos á Quizmitan y á otro pueblo
-de la sierra, y ansimesmo vinieron; por manera que todos los indios
-de aquella comarca venian de paz, y como no se les demandaba cosa
-ninguna más de lo que ellos querian dar, no tenian pesadumbre<span
-class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span> de venir, y desta manera
-estaba todo de paz hasta donde pobló Cortés la villa que agora se dice
-Puerto de Caballos.</p>
-
-<p>Y dejémonos esta materia, porque por fuerza tengo de volver á decir
-de Cortés, que fué á desembarcar al puerto de Trujillo; y porque en
-una sazon acaecen dos ó tres cosas, como otras veces he dicho en los
-capítulos pasados; y tengo de meter la pluma por los pasos contados,
-dónde y de qué manera nosotros conquistábamos y poblábamos, como muy
-claramente lo habrán visto los curiosos letores; y aunque se deje por
-agora de decir de Sandoval y todo lo que en la provincia de Naco le
-avino, quiero decir lo que Cortés hizo en Trujillo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_183">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXIII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS DESEMBARCÓ EN EL PUERTO QUE LLAMAN DE
- TRUJILLO. Y CÓMO TODOS LOS VECINOS DE AQUELLA VILLA LE SALIERON Á
- RECEBIR Y SE HOLGARON MUCHO CON ÉL, Y DE TODO LO QUE ALLÍ HIZO.</p>
-</div>
-
-<p>Como Cortés se hubo embarcado en el puerto de Caballos, y llevó
-en su compañía muchos soldados de los que trujo de Méjico y los que
-le envió Gonzalo de Sandoval, y con buen tiempo en seis dias llegó
-al puerto de Trujillo; y cuan<span class="pagenum" id="Page_140">p.
-140</span>do los vecinos que allí vivian, que dejó poblados Francisco
-de las Casas, supieron que era Cortés, todos fueron á la mar, que
-estaba cerca, á le recibir, y le besaron las manos, porque muchos
-vecinos de aquellos eran bandoleros de los que echaron de Pánuco, y
-fueron en dar consejo á Cristóbal de Olí para que se alzase, y los
-habian desterrado de Pánuco, segun dicho tengo en el capítulo que
-dello habla; y como se hallaban culpantes, suplicaron á Cortés que les
-perdonase; y Cortés con muchas caricias y ofrecimientos los abrazó á
-todos y los perdonó, y luego se fué á la iglesia, y despues de hecha
-oracion, le aposentaron lo mejor que pudieron, y le dieron cuenta de
-todo lo acaecido del Francisco de las Casas y del Gil Gonzalez de
-Ávila, y por qué causa degollaron á Cristóbal de Olí, y cómo se habian
-ido camino de Méjico, y cómo habian pacificado algunos pueblos de
-aquella provincia; y como Cortés bien lo hubo entendido, á todos los
-honró de palabras y con dejalles los cargos segun y de la manera que
-los tenian, excepto que hizo capitan general de aquellas provincias á
-su primo Saavedra, que ansí se llamaba, lo cual tuvieron por bien.</p>
-
-<p>Y luego envió á llamar á todos los pueblos comarcanos, y como
-tuvieron nueva que era el capitan Malinche, que ansí le llamaban, y
-sabian que habia conquistado á Méjico, luego vinieron á su llamada y le
-trujeron presentes de bastimentos; y cuando se hubieron juntado<span
-class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span> los caciques de cuatro
-pueblos más principales, Cortés les habló con doña Marina y les dijo
-las cosas tocantes á nuestra santa fe; y que todos éramos vasallos
-del gran Emperador que se dice don Cárlos de Austria, y que tiene muy
-grandes señores por vasallos, y que nos envió á estas partes para
-quitar sodomías y robos é idolatrías, y para que no consienta comer
-carne humana, ni hubiesen sacrificios ni robasen, ni se diesen guerra
-unos á otros, sino que fuesen hermanos y como tales se tratasen, y
-tambien venia para que diesen la obediencia á tan alto Rey y señor como
-les habia dicho que tenemos, y le contribuyan con servicios y de lo
-que tuvieren, como hacemos todos sus vasallos; y les dijo otras muchas
-cosas la doña Marina, que lo sabia bien decir; y los que no quisiesen
-venir á se someter al dominio de su majestad, que les castigaria, y aun
-Fray Juan de las Varillas y los dos religiosos franciscos que Cortés
-traia les predicaron cosas muy santas y buenas, y lo que decian los
-frailes franciscos se lo declaraban dos indios mejicanos que sabian
-la lengua española, con otros intérpretes de aquella lengua; y más
-les dijo, que en todo les guardaria justicia, porque ansí lo mandaba
-nuestro Rey y señor.</p>
-
-<p>Y porque hubo otros muchos razonamientos y los entendieron muy
-bien los caciques, dijeron que se daban por vasallos de su majestad y
-que harian lo que Cortés les mandaba, y luego les dijo que trujesen
-bastimento á aquella villa; y<span class="pagenum" id="Page_142">p.
-142</span> tambien les mandó que viniesen muchos indios y trujesen
-hachas, y que talasen un monte que estaba dentro de la villa, para
-que desde allí se pudiese ver la mar y puerto; y tambien les mandó
-que fuesen en canoas á llamar tres ó cuatro pueblos que están en unas
-isletas que se llaman los Guanajes, que en aquella sazon estaban
-pobladas, y que trujesen pescado, pues que tenian mucho; y ansí lo
-hicieron, que dentro en cinco dias vinieron los pueblos de las isletas,
-y todos traian presentes de pescado y gallinas; y Cortés les mandó dar
-unas puercas y un barraco que se halló en Trujillo, y de los que traia
-de Méjico, para que hiciesen casta, porque le dijo un español que era
-buena tierra para multiplicar con soltalles en las isletas sin ponerles
-guarda: y ansí fué como dijo, que dentro en dos años hubo muchos
-puercos y los iban á montear.</p>
-
-<p>Dejemos esto, pues no hace á nuestra relacion, y no me lo tengan
-por prolijidad en contar cosas viejas; y diré que vinieron tantos
-indios á talar los montes de la villa que Cortés les mandó en dos
-dias se vió claramente muy bien la mar, é hicieron quince casas,
-y una para Cortés muy buena; y esto hecho, se informó Cortés qué
-pueblos y tierras estaban rebeldes y no querian venir de paz; y unos
-caciques de un pueblo que se dice Papayeca, que era cabecera de otros
-pueblos, que en aquella sazon era grande pueblo, que agora está con
-muy poca gente ó casi ninguna, le dió á Cor<span class="pagenum"
-id="Page_143">p. 143</span>tés una memoria de muchos pueblos que no
-querian venir de paz, que estaban en grandes sierras y tenian fuerzas
-hechas; y luego Cortés envió al capitan Saavedra con los soldados que
-le pareció que convenian ir con él, y con los ocho de Guacacualco fué
-por su camino hasta que llegó á las poblaciones que solian estar de
-guerra, y salieron de paz los más dellos; excepto tres pueblos, que
-no se quisieron venir; y tan temido era Cortés de los naturales y tan
-nombrado, que hasta los pueblos de Olancho, donde fueron las minas
-ricas que despues se descubrieron, era temido y acatado, y llamábanle
-en todas aquellas provincias el capitan Hue, Hue de Marina, que quiere
-decir el capitan viejo que trae á doña Marina.</p>
-
-<p>Dejemos á Saavedra, que está con su gente sobre los pueblos que no
-se querian dar, que me parece que se decian los acaltecas, y volvamos á
-Cortés, que estaba en Trujillo, é ya le habian adolescido los frailes
-franciscos y un su primo que se decia Abalos, y el licenciado Pedro
-Lopez, y Carranza el mayordomo, y Guinea el despensero y un Juan
-Flamenco, y otros muchos soldados, ansí de los que traia como de los
-que halló en Trujillo, y aun el Anton de Carmona, que trujo el navío
-con el bastimento; y acordó de los enviar á la isla de Cuba, á la
-Habana, ó á Santo Domingo si viesen que el tiempo hacia bueno en la
-mar, y para ello les dió el un navío bien aderezado y calafateado,
-con el mejor matalotaje que se pudo haber; y es<span class="pagenum"
-id="Page_144">p. 144</span>cribió á la audiencia Real de Santo Domingo
-y á los frailes jerónimos y á la Habana, dando cuenta cómo habia salido
-de Méjico en busca de Cristóbal de Olí, y cómo dejó sus poderes á los
-oficiales de su majestad, y del trabajoso camino que habia traido, y
-cómo el Cristóbal de Olí hubo preso á un capitan que se decia Francisco
-de las Casas, que Cortés habia enviado para tomar el armada al mismo
-Cristóbal de Olí, y que tambien habia preso á un Gil Gonzalez de Ávila,
-siendo gobernador del Golfo-Dulce; y que teniéndolos presos, los dos
-capitanes se concertaron y le dieron de cuchilladas, y por sentencia,
-despues que lo tuvieron preso, le degollaron, y que al presente estaba
-poblando la tierra y pueblos sujetos á aquella villa de Trujillo, y
-que era tierra rica de minas, y que enviasen soldados; que en aquella
-tierra de Santo Domingo no tenian con qué se sustentar; y para dar
-crédito que habia oro envió muchas joyas y piezas de las que traia en
-su recámara, é vajilla de lo que trujo de Méjico, y aun de la vajilla
-de su aparador, y por su capitan de aquel navío á un su primo que se
-decia Abalos, y le mandó que de camino tomase veinte y cinco soldados
-que habia dejado un capitan, que tuvo nueva que andaba á saltear indios
-en las isletas en lo de Cozumel.</p>
-
-<p>Y partido del puerto de Honduras, que ansí se llamaba, unas veces
-con buen tiempo é otras con contrario, pasaron adelante de la Punta
-de Sant-Anton, que está junto á las sierras<span class="pagenum"
-id="Page_145">p. 145</span> que llaman de Guaniguanico, que será de la
-Habana sesenta ó setenta leguas, y con temporal dieron con el navío en
-tierra, de manera que se ahogaron los frailes y el capitan Abalos y
-muchos soldados, y dellos se salvaron en el batel y en tablas, y con
-mucho trabajo aportaron á la Habana, y dende allí fué la fama volando
-por toda la isla de Cuba cómo Cortés y todos nosotros éramos vivos, y
-en pocos dias fué la nueva á Santo Domingo, porque el licenciado Pedro
-Lopez, médico que iba allí, que escapó en una tabla, escribió á la Real
-audiencia de Santo Domingo en nombre de Cortés, y todo lo acaecido,
-y cómo estaba poblando en Trujillo, y que habia menester bastimento
-y vino y caballos, y que para lo comprar traian mucho oro, y que se
-perdió en la mar de la manera que ya dicho tengo.</p>
-
-<p>Y como aquella nueva se supo, todos se alegraron, porque ya
-habia fama, é lo tenian por cierto, que Cortés y todos nosotros sus
-compañeros éramos muertos; las cuales nuevas supieron en la Española de
-un navío que fué de la Nueva-España; y como en Santo Domingo se supo
-que estaba de asiento poblando Cortés las provincias que dicho tengo,
-luego los oidores y mercaderes comenzaron de cargar dos navíos viejos
-con caballos y potros, y camisas y bonetes y cosas de bujerías, y no
-trujeron cosa de comer, sino una pipa de vino, ni fruta, salvo los
-caballos y todo lo demas de tarabusterías, entre tanto que se armaban
-los navíos para venir, que<span class="pagenum" id="Page_146">p.
-146</span> aun no habian llegado al puerto.</p>
-
-<p>Quiero decir que como Cortés estaba en Trujillo, se le vinieron á
-quejar ciertos indios de las islas de los Guanajes, que seria de allí
-ocho leguas, y dijeron que estaba anclado un navío junto á su pueblo, y
-el batel del navío lleno de españoles con escopetas y ballestas, y que
-les querian tomar por fuerza sus mazaguales, que se dice entre ellos
-vasallos, y que á lo que han entendido, son robadores, y que ansí les
-tomaron los años pasados muchos indios, y los llevaron presos en otro
-navío como aquel que estaba surto; y que enviase Cortés á poner cobro
-en ello; y como Cortés lo supo, luego mandó armar un bergantin con la
-mejor artillería que habia y con veinte soldados y con buen capitan, y
-les mandó que en todo caso tomasen el navío que los indios decian, y
-se lo trujesen preso con todos los españoles que dentro andaban, pues
-que eran robadores de los vasallos de su majestad; y mandó á los indios
-que armasen sus canoas, y con varas y flechas que fuesen junto al
-bergantin, y que ayudasen á prender aquellos hombres, y para ello dió
-poder al capitan.</p>
-
-<p>Pues yendo con su bergantin armado y muchas canoas de los naturales
-de aquellas isletas, como los del navío que estaba surto los vieron
-ir á la vela, no aguardaron mucho, que alzaron velas y se fueron
-huyendo, porque bien pudo alcanzar el bergantin; y despues se al<span
-class="pagenum" id="Page_147">p. 147</span>canzó á saber que era un
-bachiller Moreno, que habia enviado la audiencia Real de Santo Domingo
-á cierto negocio á Nombre de Dios, y parece ser descayeron del viaje, ó
-vino de hecho sobre cosa pensada á robar los indios de Guanajes.</p>
-
-<p>Y volvamos á Cortés, que se quedó en aquella provincia
-pacificándola, y volveré á decir lo que á Sandoval le acaeció en
-Naco.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_184">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXIV.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EL CAPITAN GONZALO DE SANDOVAL, QUE ESTABA
- EN NACO, PRENDIÓ Á CUARENTA SOLDADOS ESPAÑOLES Y Á SU CAPITAN, QUE
- VENIAN DE LA PROVINCIA DE NICARAGUA, Y HACIAN MUCHOS DAÑOS Y ROBOS Á
- LOS INDIOS DE LOS PUEBLOS POR DONDE PASABAN.</p>
-</div>
-
-<p>Estando Sandoval en el pueblo de Naco atrayendo de paz todos los
-más pueblos de aquella comarca, vinieron ante él cuatro caciques de
-dos pueblos que se decian Quecuspan y Tanchinalchapa, y dijeron que
-estaban en sus pueblos muchos españoles de la manera de los que con
-él estábamos, con armas y caballos, y que les tomaban sus haciendas
-é hijas y mujeres, y que las echaban en cadenas de hierro, de lo
-cual<span class="pagenum" id="Page_148">p. 148</span> hubo gran enojo
-el Sandoval; y preguntando que qué tanto seria de allí donde estaban,
-dijeron que en un dia llegaríamos; y luego nos mandó apercebir á los
-que habiamos de ir con él, lo mejor que podiamos, con nuestras armas y
-caballos y ballestas y escopetas, y fuimos con él setenta hombres; y
-llegados á los pueblos donde estaban los soldados, les hallamos muy de
-reposo, sin pensamiento que los habiamos de prender; y como nos vieron
-ir de aquella manera, se alborotaron y echaron mano á las armas, y de
-presto prendimos al capitan y á otros muchos dellos, sin que hubiese
-sangre ni de una parte ni de otra; y Sandoval les dijo con palabras
-algo desabridas, si les parecia bien andar robando á los vasallos de
-su majestad, y si seria buena conquista y pacificacion aquella; y unos
-indios é indias que traian en collares se los hizo sacar dellos y se
-los dió á los caciques de aquel pueblo, y á los demas mandó que se
-fuesen á sus tierras, que era cerca de allí.</p>
-
-<p>Pues como aquello fué hecho, mandó al capitan que allí venia, que
-se decia Pedro de Garro, que él y sus soldados fuesen presos y se
-fuesen con nosotros al pueblo de Naco, y caminamos con ellos; y traian
-los soldados muchas indias de Nicaragua, y algunas dellas hermosas,
-é indias naborías que tenian en su servicio, y todos los más dellos
-traian caballos; y como nosotros estábamos trillados y deshechos de
-los caminos pasados, y no teniamos indias que nos hiciesen<span
-class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span> pan, eran ellos unos condes
-en el servirse, segun nuestra pobreza.</p>
-
-<p>Pues como llegamos con ellos á Naco, Sandoval les dió posadas en
-partes convenibles, porque venian entre ellos ciertos hidalgos y
-personas de calidad; y cuando hubieron reposado un dia, y su capitan
-Garro vió que éramos de los de Cortés, hízose muy amigo de Sandoval y
-de nosotros y se holgaban con nuestra compañía; y quiero decir cómo
-y de qué manera é por qué causa venia aquel capitan con aquellos
-soldados, y es desta manera que diré: pareció ser que Pedro Arias de
-Ávila, gobernador que fué en aquella sazon de Tierra-Firme, envió un
-su capitan que se decia Francisco Hernandez, persona muy principal
-entre ellos, á conquistar y pacificar las tierras de Nicaragua y lo
-más que descubriese, y dióle copia de soldados, ansí á caballo como
-ballesteros, y llegó á las provincias de Nicaragua y Leon, que ansí
-las llaman, las cuales pacificó y pobló.</p>
-
-<p>Y como se vió con muchos soldados y próspero, y apartado del Pedro
-Arias de Ávila, y por consejeros que tuvo para ello, y tambien, segun
-entendí, un bachiller Moreno, por mí ya nombrado, que el audiencia
-Real de Santo Domingo y los frailes jerónimos que gobernaban en las
-islas le habian enviado á Tierra-Firme á cierto pleito, que tengo en mi
-pensamiento que era sobre la muerte de Balboa, yerno de Pedro Arias,
-al cual degolló sin justicia cuando le hubo casado con su hija doña
-Isabel Arias de Peñalosa, que<span class="pagenum" id="Page_150">p.
-150</span> así se llamaba; y el bachiller Moreno dijo al capitan
-Francisco Hernandez que como conquistase cualquiera tierra, acudiese
-á nuestro Rey y señor para que le hiciese gobernador della, que no
-hacia traicion; y que el Balboa, que degolló Pedro Arias, siendo
-su yerno, que fué contra toda justicia, pues que el Balboa primero
-envió sus procuradores á su majestad para ser adelantado; y so color
-destas palabras que tomó del bachiller Moreno, envió el Francisco
-Hernandez á su capitan Pedro de Garro para que por banda del Norte le
-buscase puerto para hacer sabidor á su majestad de las provincias que
-habia pacificado y poblado, para que le hiciese merced que él fuese
-gobernador dellas, pues estaban tan apartadas de la gobernacion de
-Pedro Arias.</p>
-
-<p>É viniendo que venia el Pedro de Garro para aquel efeto, le
-prendimos, como dicho tengo. Y como el Sandoval entendió el intento á
-lo que venian, platicó con el Garro y el Garro con él secretamente, y
-diese órden que lo hiciésemos saber á Cortés, que estaba en Trujillo;
-y que el Sandoval tenia por cierto que Cortés le ayudaria para que
-quedase el Francisco Hernandez por gobernador de Nicaragua.</p>
-
-<p>Pues ya esto concertado, envian Sandoval y el Garro diez hombres,
-los cinco de los nuestros y los otros cinco del Garro, para que costa
-á costa fuesen á Trujillo con las cartas, porque allí residia Cortés
-entónces, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y lle<span
-class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>varon sobre veinte indios
-de Nicaragua de los que trujo Garro para que les ayudasen á pasar los
-rios, é yendo por sus jornadas, no pudieron pasar el rio de Pichin
-ni otro que se decia Balama, porque venian muy crecidos, y á cabo de
-quince dias vuelven los soldados á Naco sin hacer cosa ninguna de lo
-que les fué mandado; de lo cual hubo tanto enojo el Sandoval, que de
-palabra trató mal al que iba por caudillo; y luego sin más tardar
-ordena que vaya por la tierra adentro el capitan Luis Marin con diez
-soldados, los cinco de Garro y los demas de los nuestros, é yo fuí con
-ellos, y fuimos todos á pié y atravesamos muchos pueblos que estaban
-de guerra.</p>
-
-<p>Y si hubiese de escribir por extenso los grandes trabajos y
-reencuentros que con indios de guerra tuvimos, y los rios y ancones que
-pasamos en barcas y á nado, y la hambre que algunos dias tuvimos, era
-para no acabar tan presto, y cosas muy de notar; mas digo que habia dia
-que pasábamos tres rios caudalosos en barcas y á nado; y como llegamos
-á la costa, hubo muchos esteros, donde habia lagartos.</p>
-
-<p>Y en un rio que se dice Xagua, que está del Triunfo de la Cruz
-diez leguas, estuvimos dos dias en el pasar en barcas, segun venia
-de recio, y allí hallamos calaveras y huesos de siete caballos que
-los habian muerto de mala yerba que habian pacido, y fueron de los de
-Cristóbal de Olí; y de allí fuimos al Triunfo de la Cruz, y hallamos
-naos quebradas<span class="pagenum" id="Page_152">p. 152</span> dadas
-al través, y de allí fuimos en cuatro dias á un pueblo que se dice
-Quemara, y salieron muchos indios de guerra contra nosotros, y traian
-unas lanzas grandes y gordas, que con sus rodelas mandaban con la mano
-derecha y sobre el brazo izquierdo, y jugaban de la manera que nosotros
-peleamos con las picas, y se nos venian á juntar pié con pié, y con las
-ballestas que llevábamos y á cuchilladas nos dieron lugar que pasásemos
-adelante, y allí hirieron dos de nuestros soldados: y estos indios
-que he dicho que salieron de guerra no creyeron que éramos de los de
-Cortés, sino de otros capitanes, que les íbamos á robar sus indios.</p>
-
-<p>Dejemos de contar trabajos pasados, y digo que en otros dos dias de
-camino llegamos á Trujillo, y ántes de entrar en él, que seria hora de
-vísperas, vimos á cinco de á caballo, y era Cortés y otros caballeros,
-que se habian salido á pasear por la costa, y cuando nos vieron de
-léjos no sabian qué cosa nueva podia ser; y como nos conoció Cortés, se
-apeó del caballo y con las lágrimas en los ojos nos vino á abrazar, y
-nosotros á él, y nos dijo:</p>
-
-<p>—«¡Oh hermanos y compañeros mios, qué deseo tenia de veros y saber
-qué tales estábades!»</p>
-
-<p>Y estaba tan flaco, que hubimos lástima de verle; porque, segun
-supimos, habia estado á punto de morir de calenturas y tristeza que en
-sí tenia, y aun en aquella sazon no sabia cosa buena ni mala de lo de
-Méjico; y dijeron otras personas que estaba ya tan á punto de<span
-class="pagenum" id="Page_153">p. 153</span> morir, que le tenian hechos
-unos hábitos de San Francisco para le enterrar con ellos; y luego á pié
-se fué con todos nosotros á la villa, y nos aposentó y cenamos con él;
-y tenia tanta pobreza, que aun de cazabe no nos hartamos; y como le
-hubimos dado relacion á lo que veniamos, y leido las cartas sobre lo de
-Francisco Hernandez para que le ayudase, dijo que haria cuanto pudiese
-por él.</p>
-
-<p>Y en aquella sazon que allegamos á Trujillo habia tres dias que
-habian venido los dos navíos chicos con las mercaderías que enviaban de
-Santo Domingo, que era caballos y potros y armas viejas, y unas camisas
-y bonetes colorados, y cosas de poca valía, y no trujeron sino una pipa
-de vino, ni fruta ni cosa de provecho; que valiera más que aquellos
-navíos no vinieran, segun todos nos adeudamos en comprar de aquellas
-bujerías.</p>
-
-<p>Pues estando que estábamos con Cortés dando cuenta de nuestro
-trabajoso camino, vieron venir en alta mar un navío á la vela, y
-llegado al puerto, venia de la Habana, que enviaba el licenciado Zuazo,
-el cual licenciado habia dejado Cortés en Méjico por alcalde mayor, y
-enviaba un poco de refresco para Cortés con una carta, la cual es esta
-que se sigue; y si no dijere las palabras formales que en ella venian,
-á lo ménos diré la sustancia della.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_185">
- <p><span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXV.</h2>
- <p class="subh2c">CÓMO EL LICENCIADO ZUAZO ENVIÓ UNA CARTA DENDE
- LA HABANA Á CORTÉS, Y LO QUE EN ELLA SE CONTIENE ES LO QUE DIRÉ
- ADELANTE.</p>
-</div>
-
-<p>Pues como hubo tomado puerto el navío que dicho tengo, un hidalgo
-que venia por capitan dél, cuando saltó en tierra luego fué á besar las
-manos á Cortés y le dió una carta del licenciado Zuazo; y despues que
-Cortés la hubo leido, tomó tanta tristeza, que luego comenzó al parecer
-á sollozar en su aposento, y no salió de donde estaba hasta otro dia
-por la mañana, que era sábado, é se confesó con fray Juan aquella
-noche, y le mandó que dijese Misa de Nuestra Señora muy de mañana,
-é comulgó; é despues de dicha Misa, nos rogó que le escuchásemos,
-y sabríamos nuevas de la Nueva-España, cómo echaron fama que todos
-éramos muertos, y cómo nos habian tomado nuestras haciendas y las
-habian vendido en el almoneda, y quitado nuestros indios y repartido en
-otros españoles, sin tener méritos, y comenzó á leer la carta, y decia
-ansí.</p>
-
-<p>É lo primero que leyó fué las nuevas que vinieron de Castilla de
-su padre Martin Cortés y de Ordás, y cómo el contador Albornoz le
-habia sido contrario en las cartas que escribió<span class="pagenum"
-id="Page_155">p. 155</span> el Albornoz á su majestad y al Obispo de
-Búrgos, y lo que su majestad sobre ellas habia mandado proveer, de
-enviar al almirante de Santo Domingo con seiscientos hombres, segun
-ya lo tengo dicho en el capítulo que dello habla; y cómo el duque de
-Béjar quedó por su fiador, y puso su estado y cabeza por el Cortés y
-por nosotros, que éramos muy leales servidores de su majestad, y otras
-cosas que ya las he referido en el capítulo que dello habla; y cómo al
-capitan Narvaez le dieron una conquista del rio de Palmas, y que á un
-Nuño de Guzman le dieron la gobernacion de Pánuco, y que el Obispo de
-Búrgos era fallecido.</p>
-
-<p>Y en las cosas de la Nueva-España dijo que, como
-Cortés hubo dado en Guacacualco los poderes y provisiones al factor
-Gonzalo de Salazar y á Pedro Almindez Chirinos para ser gobernadores
-de Méjico si viesen que el tesorero Alonso de Estrada y el contador
-Albornoz no gobernaban bien, ansí como llegaron á Méjico el factor y
-veedor con sus poderes, se hicieron muy amigos del mismo licenciado
-Zuazo, que era alcalde mayor, y de Rodrigo de Paz, que era alguacil
-mayor del capitan, y de Andrés de Tapia y Jorge de Albarado, y de
-todos los demas conquistadores de Méjico; y cuando se vió el factor
-con tantos amigos de su banda dijo que el mismo factor y veedor habian
-de gobernar, y no el tesorero ni el contador, y sobre ello hubo muchos
-ruidos y muertes de hombres, los unos por favorecer al factor y<span
-class="pagenum" id="Page_156">p. 156</span> al veedor, y otros por ser
-amigos del tesorero y el contador.</p>
-
-<p>De manera que quedaron con el cargo de gobernadores el factor y
-veedor, y echaron presos á los contrarios, tesorero y contador, y á
-otros muchos que fueron en su favor, y cada dia habia cuchilladas y
-revueltas, y que los indios que vacaban los daban á sus amigos, aunque
-no tenian méritos; y que al licenciado Zuazo que no le dejaban hacer
-justicia, y que al Rodrigo de Paz le habia echado preso porque le iba á
-la mano, y que el mismo licenciado Zuazo los volvió á concertar y hacer
-amigos, ansí al factor é tesorero y contador é á Rodrigo de Paz, y que
-estuvieron ocho dias en concordia.</p>
-
-<p>Y que en esta sazon se levantaron ciertas provincias que se decian
-los zapotecas y minxes, y un pueblo y fortaleza do habia un gran
-peñol que se dice Coatlan, y que enviaron á él muchos soldados de
-los que habian venido nuevamente de Castilla y de otros que no eran
-conquistadores, y envió por capitan dellos al veedor Chirinos, y que
-gastaban muchos pesos de oro de las haciendas de su majestad y lo que
-estaba en su Real caja, y que llevaban tantos bastimentos al real donde
-estaban, que todo era veetrías y juegos de naipes, y que á los indios
-no se les daba por ellos cosa ninguna, y que de repente de noche se
-salian los indios del peñol y daban en el real del veedor, y le mataron
-ciertos soldados y le hirieron otros muchos, y á esta causa envió el
-factor con el mismo cargo á<span class="pagenum" id="Page_157">p.
-157</span> un capitan de los de Cortés, que se decia Andrés de
-Monjaraz, para que estuviese en compañía del veedor, porque este
-Monjaraz se habia hecho muy amigo del factor, y en aquella sazon estaba
-tullido el Monjaraz de bubas, que no era para hacer cosa que buena
-fuese, y los indios estaban muy vitoriosos, y que Méjico estaba cada
-dia para se alzar; y que el factor procuró por todas vías de enviar oro
-á Castilla á su majestad é al comendador mayor de Leon D. Francisco de
-los Cóbos.</p>
-
-<p>Porque en aquella sazon echó fama el factor que Cortés y todos
-nosotros éramos muertos en poder de indios, en un pueblo que se dice
-Xicalango, y en aquel tiempo habia venido de Castilla Diego de Ordás,
-que es el que Cortés hubo enviado por procurador de la Nueva-España,
-y lo que procuró fué para él una encomienda de Santiago, y trujo por
-cédula de su majestad sus indios y unas armas del volcan que está cabe
-Guaxocingo, y que como llegó á Méjico, dijo el Ordás que queria ir
-á buscar á Cortés, y esto fué porque vió las revueltas y zizañas, y
-que se hizo muy amigo del factor, y fué por la mar á ver si era vivo
-ó muerto Cortés, con un navío grande y un bergantin, y fué costa á
-costa hasta que llegó á un pueblo que se dice Xicalango, adonde habian
-muerto al Simon de Cuenca y al capitan Francisco de Medina y á los
-españoles que consigo estaban, segun más largo lo tengo escrito en el
-capítulo que dello habla; y como aquella nueva<span class="pagenum"
-id="Page_158">p. 158</span> supo el Ordás, se volvió á la Nueva-España,
-y sin desembarcar en tierra escribió al factor con unos pasajeros, que
-tiene por cierto que Cortés es muerto. Y como echó esta nueva el Ordás,
-en el mismo navío que fué en busca de Cortés, luego atravesó la isla de
-Cuba á comprar becerras y yeguas.</p>
-
-<p>Y cuando el factor vió la carta de Ordás, la anduvo mostrando en
-Méjico á unos y á otros, y echó fama que era muerto Cortés y todos los
-que con él fuimos, é se puso luto, é hizo hacer un túmulo é monumento
-en la iglesia mayor de Méjico, é hizo las honras por Cortés; y luego se
-hizo pregonar con trompetas y atabales por gobernador y capitan general
-de la Nueva-España, y mandó que todas las mujeres que se habian muerto
-sus maridos en compañía de Cortés, que hiciesen bien por sus almas y
-se casasen, y aun lo envió á decir á Guacacualco é á otras villas; é
-porque una mujer de un Alonso Valiente, que se decia Juana de Mansilla,
-no se quiso casar, y dijo que su marido y Cortés y todos nosotros
-éramos vivos, y que no éramos los conquistadores viejos personas de tan
-poco ánimo como los que estaban en el peñol de Coatlan con el veedor
-Chirinos, porque los indios les daban guerra, y no ellos á los indios,
-y que tenia esperanza en Dios que presto veria á su marido Alonso
-Valiente y á Cortés y á todos los más conquistadores viejos de vuelta
-para Méjico, y que no se queria casar; porque dijo estas palabras
-la mandó el factor azotar<span class="pagenum" id="Page_159">p.
-159</span> por las calles públicas de Méjico, por hechicera; y tambien,
-como hay en este mundo hombres traidores aduladores, y era uno dellos
-uno que le teniamos por hombre honrado, que por su honor aquí no le
-nombro, dijo al factor delante otras muchas personas que estaba malo
-de espanto porque, yendo una noche pasada cerca del Taltelulco, que es
-la iglesia de señor Santiago, donde solia estar el ídolo mayor, que se
-decia Huichilóbos, que vió en el patio que se ardian en vivas llamas
-el alma de Cortés y de doña Marina é la del capitan Sandoval, é que de
-espanto dello estaba muy malo.</p>
-
-<p>Tambien vino otro hombre que no nombro, que tambien le tenian en
-buena reputacion, é dijo al factor que andaban en los patios de Tezcuco
-unas cosas malas, y que decian los indios que era el alma de doña
-Marina y la de Cortés; y todas eran mentiras y traiciones, sino por
-se congraciar con el factor dijeron aquello, ó el factor se lo mandó
-decir.</p>
-
-<p>Y en aquel tiempo habia llegado á Méjico Francisco de las Casas
-y Gil Gonzalez de Ávila, que son los capitanes por mí muchas veces
-nombrados, que degollaron á Cristóbal de Olí; y de que el de las
-Casas vió aquellas revueltas y que el factor se habia hecho pregonar
-por gobernador, dijo públicamente que era mal hecho, y que no se
-habia de consentir tal cosa, porque Cortés era vivo, y que él ansí
-lo creia, é que ya que eso fuese, lo cual Dios no permitiese, que
-para gobernador,<span class="pagenum" id="Page_160">p. 160</span>
-que más persona y caballero y más méritos tenia Pedro de Albarado
-que no el factor, y que le enviasen á llamar al Pedro de Albarado; y
-secretamente su hermano Jorge de Albarado y aun el tesorero y otros
-vecinos mejicanos le escribieron para que se viniese en todo caso á
-Méjico con todos los soldados que tenia, y que procurarian de le dar
-la gobernacion hasta saber si Cortés era vivo, y enviar á hacer saber
-á su majestad si fuese servido mandar otra cosa; é que ya que el Pedro
-de Albarado con aquellas cartas se venia para Méjico, tuvo temor del
-factor, segun las amenazas le envió á decir al camino que le mataria;
-é como supo que habian ahorcado á Rodrigo de Paz y preso al licenciado
-Zuazo, se volvió á su conquista.</p>
-
-<p>Y en aquel tiempo que habia recogido el factor cuanto oro pudo haber
-en Méjico y Nueva-España, para hacer con ello mensajero á su majestad,
-y enviar con ello á un su amigo que se decia Peña con sus cartas
-secretas, y el Francisco de las Casas y el licenciado Zuazo y Rodrigo
-de Paz se lo contradijeron, y aun tambien el tesorero y contador, que
-hasta saber nuevas ciertas si Cortés era vivo, que no hiciese relacion
-que era muerto, pues no lo tenian por cierto, y que si oro queria
-enviar á su majestad de sus reales quintos, que era muy bien, más que
-fuese juntamente con parecer y acuerdo del tesorero y contador, y no
-sólo en su nombre; y porque lo tenian ya en los navíos y para hacerse á
-la vela<span class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span> con ella, fué
-el de las Casas con mandamientos del alcalde mayor Zuazo y con favor de
-Rodrigo de Paz y de los demas oficiales de la hacienda de su majestad y
-conquistadores, que detuviesen el navío hasta que escribiesen á nuestro
-Rey de la manera que estaba la Nueva-España; porque, segun pareció, el
-factor no consentia que otras personas escribiesen, sino solamente sus
-cartas; y despues que el factor vió que el de las Casas y el licenciado
-no eran buenos amigos y le iban á la mano, luego los mandó prender, é
-hizo proceso contra el Francisco de las Casas y contra el Gil Gonzalez
-de Ávila sobre la muerte de Olí, y los sentenció á degollar, y de hecho
-queria ejecutar la sentencia, por más que apelaban ante su Majestad; y
-con gran importunidad les otorgó la apelacion, y los envió á Castilla
-presos con los procesos que contra ellos hizo; y hecho esto, da luego
-tras el mismo Zuazo, y que en justo y en creyente lo arrebataron y
-llevaron en una acémila al puerto de la Veracruz y le embarcaron para
-la isla de Cuba, diciendo que porque fuese á dar residencia del tiempo
-que fué en ella juez.</p>
-
-<p>Y que al Rodrigo de Paz, que le echó preso y le demandó el oro y
-plata que era de Cortés, porque como su mayordomo sabia dello, diciendo
-que lo tenia escondido, porque lo queria enviar á su Majestad, pues
-era de los bienes que tenia Cortés usurpados á su majestad; y porque
-no lo dió, pues era claro que lo tenia, sobre ello le dió<span
-class="pagenum" id="Page_162">p. 162</span> tormento, y con aceite y
-fuego le quemó los piés y aun parte de las piernas, y estaba muy flaco
-malo de las prisiones, y para morir; y no contento con los tormentos,
-viendo el factor que si le daba vida, que se iria á quejar dél á su
-majestad, le mandó ahorcar por revoltoso y bandolero, y que á todos los
-más soldados y vecinos de Méjico que eran de la banda de Cortés los
-mandó prender, y se retrujeron en la casa de los frailes franciscos
-Jorge de Albarado y Andrés de Tapia; y todos los más eran con Cortés,
-puesto que otros muchos conquistadores se allegaron al factor porque
-les daba buenos indios, y que andaban á viva quien vence, y que en la
-casa de la municion de las armas todas las sacó el factor y las mandó
-llevar á sus palacios, y que la artillería que estaba en la fortaleza
-y atarazanas las mandó asestar delante de sus casas, é hizo capitan
-de ella á un don Luis de Guzman, deudo del duque de Medina-Sidonia, y
-puso por capitan de su guarda á un Artiaga, que ya no se me acuerda
-el nombre, y para guarda de su persona á un Ginés Nortes y un Pedro
-Gonzalez Sabiote, y otros soldados que eran de los de Cortés.</p>
-
-<p>Y más decia en la carta que escribió Zuazo á Cortés, que mirase que
-fuese luego á poner recaudo en Méjico, porque, demas de todos estos
-males y escándalos, habia otros peores, que habia escrito el factor á
-su majestad que le habian hallado en su recámara de Cortés un cuño con
-que mar<span class="pagenum" id="Page_163">p. 163</span>caba el oro
-que los indios le traian á escondidas, é que no pagaba quinto dello; y
-tambien dijo que porque viese cuál andaba la cosa en Méjico, que porque
-un vecino de Guacacualco que vino á aquella ciudad á demandar unos
-indios que en aquel tiempo vacaron por muerte de otro vecino de los que
-estaban poblados en la villa, por muy secretamente que dijo el vecino
-de Guacacualco á una mujer donde posaba, que por qué se habia casado,
-que ciertamente era vivo su marido y todos los que fueron con Cortés,
-y dió causas y razones para ello; como lo supo el factor, que luego le
-fueron con la parlería, envió por él á cuatro alguaciles, y lo llevaron
-engarrafado á la cárcel, y lo queria mandar ahorcar por revolvedor,
-hasta que el pobre vecino; que se decia Gonzalo Hernandez, tornó á
-decir que, como vido llorar á la mujer por su marido, que por la
-consolar le habia dicho que era vivo, mas que ciertamente todos éramos
-muertos; y luego le dió los indios que demandaba, y le mandó que no
-estuviese más en Méjico y que no dijese otra cosa, porque le mandaria
-ahorcar.</p>
-
-<p>Y más decia en el cabo de su carta, cómo luego de á poco tiempo
-que habia salido de Méjico Cortés habia muerto el buen Padre fray
-Bartolomé, que era un santo hombre, y que le habia llorado todo Méjico,
-y que le habian enterrado con grande pompa en señor Santiago, é que
-los indios habian estado todo el tiempo desque murió hasta que le
-enter<span class="pagenum" id="Page_164">p. 164</span>raron sin comer
-bocado, é que los Padres franciscos habian predicado á sus honras y
-enterramiento, y que habian dicho dél que era un santo varon, y que le
-debia mucho el Emperador, pero más los indios; pues si al Emperador le
-habia dado aquellos vasallos, como Cortés y los demas conquistadores
-viejos, á los indios les habia dado el conocimiento de Dios y ganado
-sus almas para el cielo; é que habia convertido é bautizado más de dos
-mil y quinientos indios en Nueva-España, que ansí se lo habia dicho
-el Padre fray Bartolomé de Olmedo algunas veces al tal predicador; é
-que habia hecho mucha falta fray Bartolomé de Olmedo, porque con su
-autoridad é santidad componia las disensiones é ruidos, y hacia bien á
-los pobres; é luego decia Zuazo que todo en Méjico estaba perdido, y
-acababa su carta diciendo:</p>
-
-<p>—«Esto que aquí escribo á vuestra merced, pasa ansí, y dejélos allá,
-y embarcáronme preso, y trujéronme con grillos aquí donde estoy.»</p>
-
-<p>Y despues que Cortés la hubo leido, estábamos tan tristes y
-enojados, ansí del Cortés, que nos trujo con tantos trabajos, como del
-factor, y echábamosles dos mil maldiciones, ansí al uno como el otro, y
-se nos saltaban los corazones de coraje.</p>
-
-<p>Pues Cortés no pudo tener las lágrimas, que con la misma carta se
-fué luego á encerrar á su aposento, y no quiso que le viésemos hasta
-más de medio dia, y todos, nosotros aun le dijimos é rogamos que luego
-se<span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span> embarcase en tres
-navíos que allí estaban, y que nos fuésemos á la Nueva-España; y él nos
-respondió muy amorosa y mansamente, y nos dijo:</p>
-
-<p>—«¡Oh hijos y compañeros mios!, que veo por una parte aquel mal
-hombre del factor, que está muy poderoso, y temo cuando sepa que
-estamos en el puerto, no haga otras desvergüenzas y atrevimientos aun
-más de lo que ha hecho, ó me mate ó ahogue ó eche preso, ansí á mí como
-á vuestras personas; yo me embarcaré luego con el ayuda de Dios, y ha
-de ser solamente con cuatro ó cinco de vuestras mercedes, y tengo de
-ir muy secretamente á desembarcar á puerto que no sepan en Méjico de
-nosotros, hasta que desconocidos entremos en la ciudad; y demas desto,
-Sandoval está en Naco con pocos soldados, y ha de ir por tierra de
-guerra, en especial por Guatimala, que no está en paz. Conviene que
-vos, señor Luis Marin, con todos los compañeros que aquí venistes en
-mi busca, os volvais y os junteis con Sandoval, y se vayan camino de
-Méjico.»</p>
-
-<p>Dejemos esto, y quiero volver á decir que luego que Cortés escribió
-al capitan Francisco Hernandez, que estaba en Nicaragua, que fué el que
-enviaba á buscar puerto con el Pedro de Garro, y se le ofreció Cortés
-que haria por él todo lo que pudiese, y le envió dos acémilas cargadas
-de herraje, porque sabia que tenia falta dello, y tambien le envió
-herramientas de minas, y ropas ricas para su vestir, y cuatro tazas y
-jarros de plata de su vajilla, y<span class="pagenum" id="Page_166">p.
-166</span> otras joyas de oro; lo cual entregó á un hidalgo que se
-decia Fulano de Cabrera, que fué uno de los cinco soldados que fueron
-con nosotros en busca de Cortés, y este Cabrera fué despues capitan
-de Venalcázar, y fué muy esforzado capitan y extremado hombre por su
-persona, natural de Castilla la Vieja; el cual fué maestre de campo de
-Blasco Nuñez Vela, é murió en la misma batalla que murió el Virey.</p>
-
-<p>Quiero dejar cuentos viejos, y quiero decir que como yo vi que
-Cortés se habia de ir á la Nueva-España por la mar, le fuí á pedir por
-merced que en todo caso me llevase en su compañía, y que mirase que
-en todos sus trabajos y guerras me habia hallado siempre á su lado
-y le habia ayudado, y que agora era tiempo que yo conociese dél si
-tenia respeto á los servicios que yo le habia hecho, y amistad y ruego
-presente.</p>
-
-<p>Entónces me abrazó y me dijo:</p>
-
-<p>—«Pues si os llevo conmigo, ¿quién irá con Sandoval? Ruégoos,
-hijo, que vais con vuestro amigo Sandoval; que yo os prometo y empeño
-estas barbas yo os haga muchas mercedes, que bien os lo debo ántes de
-ahora.»</p>
-
-<p>En fin, no aprovechó cosa ninguna, que no me dejó ir consigo.</p>
-
-<p>Tambien quiero decir cómo estando que estábamos en aquella villa
-de Trujillo, un hidalgo que se decia Rodrigo Mañueco, maestresala
-de Cortés, hombre de palacio, por dar contento y alegría á Cortés,
-que estaba muy triste, y tenia razon, apostó con otros caballeros
-que subiria armado de todas armas á una<span class="pagenum"
-id="Page_167">p. 167</span> casa que nuevamente habian hecho los
-indios de aquella provincia para Cortés, segun lo he declarado en el
-capítulo que dello habla, las cuales casas estaban en un cerro algo
-alto; y subiendo armado, reventó al subir de la cuesta, y murió dello;
-y ansimismo, como vieron ciertos hidalgos de los que halló Cortés en
-aquella villa que no les dejaba cargos, como ellos quisieran, estaban
-revolviendo bandos, é Cortés lo apaciguó con decir que los llevaria en
-su compañía á Méjico, é que allá les daria cargos honrosos.</p>
-
-<p>Y dejémoslo aquí, y diré lo que Cortés más hizo, y es, que mandó
-á un Diego de Godoy, que habia puesto por capitan en el Puerto de
-Caballos, con ciertos vecinos que estaban malos, y no se podian valer
-de pulgas y mosquitos y no tenian con qué se mantener, que todas estas
-miserias tenian, que se pasasen á Naco, pues era buena tierra, é que
-nosotros nos fuésemos con el capitan Luis Marin camino de Méjico, é
-si hubiese lugar, que fuésemos á ver la provincia de Nicaragua, para
-demandalla á su majestad en gobernacion el tiempo andando, si aportase
-á Méjico; y despues que Cortés nos abrazó y nosotros á él, y le dejamos
-embarcado, se fué á la vela para su via de Méjico, y nosotros partimos
-para Naco, y muy alegres en saber que habiamos de caminar la via de
-Méjico; y con muy gran trabajo é falta de comida llegamos á Naco, y
-Sandoval se holgó con nosotros, y cuando llegamos, ya el Pedro de
-Gar<span class="pagenum" id="Page_168">p. 168</span>ro, con todos
-sus soldados, se habia despedido del Sandoval, y se fué muy gozoso
-á Nicaragua á dar cuenta á su capitan Francisco Hernandez de lo que
-habia concertado con Sandoval; y luego otro dia que llegamos á Naco
-nos partimos y fuimos camino de Méjico, y los soldados de la compañía
-de Garro que habian ido con nosotros á Trujillo se fueron camino de
-Nicaragua con el presente y carta que Cortés enviaba á Francisco
-Hernandez.</p>
-
-<p>Dejaré de decir de nuestro camino, y diré lo que sobre el presente
-sucedió á Francisco Hernandez con el gobernador Pedro Arias de
-Ávila.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_186">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXVI.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO FUERON POR LA POSTA DENDE NICARAGUA CIERTOS
- AMIGOS DEL PEDRO ARIAS DE ÁVILA Á HACELLE SABER CÓMO FRANCISCO
- HERNANDEZ, QUE ENVIÓ POR CAPITAN Á NICARAGUA, SE CARTEABA CON CORTÉS
- Y SE LE HABIA ALZADO CON LAS PROVINCIAS DE NICARAGUA, Y LO QUE SOBRE
- ELLO PEDRO ARIAS HIZO.</p>
-</div>
-
-<p>Como un soldado que se decia Fulano Garabito, y un compañero, y
-otro que se decia Zamorano eran íntimos amigos de Pedro Arias<span
-class="pagenum" id="Page_169">p. 169</span> de Ávila, gobernador de
-Tierra-Firme, vieron que Cortés habia enviado presentes á Francisco
-Hernandez, y habian entendido que Pedro de Garro y otros soldados
-hablaban secretamente con el Francisco Hernandez, y tuvieron sospecha
-que queria dar aquellas provincias é tierras á Cortés, y demas desto,
-el Garabito era enemigo de Cortés, porque siendo mancebos, en la isla
-de Santo Domingo el Cortés le habia acuchillado sobre amores de una
-mujer; y como el Pedro Arias lo alcanzó, por cartas y mensajeros, á
-saber, viene más que de paso con gran copia de soldados á pié y á
-caballo, y prende al Francisco Hernandez; é ya el Pedro de Garro, como
-alcanzó á saber que venia el Pedro Arias, y muy enojado contra él,
-de presto se huyó y se vino á nosotros, y si el Francisco Hernandez
-quisiera venir, tiempo tuvo para hacer lo mismo, y no quiso, creyendo
-que Pedro Arias lo hiciera de otra manera con él, porque habian sido
-muy grandes amigos; y despues que el Pedro Arias hubo hecho proceso
-contra el Francisco Hernandez, y halló que se le alzaba por sentencia,
-le degolló en la misma villa donde estaba poblando, y en esto paró la
-venida de Garro y los presentes de Cortés.</p>
-
-<p>Y dejarlo hé aquí, y diré cómo Cortés volvió al puerto de Trujillo
-con tormenta, y lo que más pasó.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_187">
- <p><span class="pagenum" id="Page_170">p. 170</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXVII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO YENDO CORTÉS POR LA MAR LA DERROTA DE MÉJICO
- TUVO TORMENTA, Y DOS VECES TORNÓ ARRIBA AL PUERTO DE TRUJILLO, Y LO
- QUE ALLÍ LE AVINO.</p>
-</div>
-
-<p>Pues como dicho tengo en el capítulo pasado que Cortés se embarcó
-en Trujillo para ir á Méjico, pareció ser tuvo tormentas en la mar,
-unas veces con viento contrario, é otra vez se le quebró el mástil
-del trinquete y mandó arribar á Trujillo; y como estaba flaco y
-mal dispuesto y quebrantado de la mar, y muy temeroso de ir á la
-Nueva-España, por temor no le prendiese el factor, parecióle que no
-era bien ir en aquella sazon á Méjico; y desembarcado en Trujillo,
-mandó á fray Juan, que se habia embarcado con Cortés, que dijese Misas
-al Espíritu Santo é hiciese procesion y rogativas á nuestro Señor
-Dios y á Santa María nuestra Señora la Vírgen, que le encaminase lo
-que más fuese para su santo servicio; y pareció ser el Espíritu Santo
-le alumbró de no ir por entónces aquel viaje, sino que conquistase
-y poblase aquellas tierras; y luego sin más dilacion envió por la
-posta á mata-caballo tres mensajeros tras nosotros, que íbamos camino
-de Méjico, é nos envió sus cartas rogándonos que no pasásemos más
-ade<span class="pagenum" id="Page_171">p. 171</span>lante, y que
-conquistásemos y poblásemos la tierra, porque el Santo Ángel de su
-guarda se lo ha alumbrado y puesto en el pensamiento, y que él ansí lo
-piensa hacer.</p>
-
-<p>Y cuando vimos la carta y que tan de hecho lo mandaba, no lo pudimos
-sufrir y le echábamos mil maldiciones, y que no hubiese ventura en
-todo cuanto pusiese mano, pues ansí nos habia echado á perder; y demas
-desto, dijimos todos á una al capitan Sandoval que si queria poblar,
-que se quedase con los que quisiese, que harto conquistados y perdidos
-nos traia, y que jurábamos que no le habiamos de guardar más, sino
-irnos á las tierras de Méjico, que ganamos; y ansimismo el Sandoval
-era de nuestro parecer; y lo que con nosotros pudo acabar fué, que
-le escribiésemos por la posta con los mismos sus mensajeros que nos
-trujeron las cartas, dándole á entender nuestra voluntad; y en pocos
-dias recibió nuestras cartas con firmas de todos; y las respuestas que
-á ellas nos dió, fué ofrecerse en gran manera á los que quisiésemos
-quedar á poblar aquella tierra, y en cabo de aquella carta traia una
-cortapisa que decia que si no le querian obedecer como lo mandaba, que
-en Castilla y en todas partes habia soldados.</p>
-
-<p>Y de que aquella respuesta vimos, todos nos queriamos ir camino
-de Méjico é perdelle la vergüenza; y como aquello vió Sandoval, muy
-afectuosamente y con grandes ruegos nos importunó que aguardásemos
-algunos dias, que él<span class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span>
-en persona iria á hacer embarcar á Cortés; y le escribimos en respuesta
-de la carta, que ya habia de tener compasion y otro miramiento del que
-tiene, de habernos traido de aquella manera, y que por su causa nos
-han robado y vendido nuestras haciendas y tomado los indios; y los más
-soldados que allí con nosotros estaban, que eran casados, dijeron que
-ni sabian de sus mujeres é hijos; y le suplicamos todos que luego se
-volviese á embarcar y se fuese camino de Méjico; porque, ansí como dice
-que hay soldados en Castilla y en todas partes, que tambien sabe que
-hay gobernadores y capitanes puestos en Méjico, é que do quiera que
-llegáremos nos darán nuestros indios aunque les pese, y no le estaremos
-á Cortés aguardando que por su mano nos los dé; y luego fué Sandoval,
-y llevó en su compañía á un Pedro de Saucedo el romo, y á un herrador
-que se decia Francisco Donaire, y llevó consigo su buen caballo, que
-se decia Motilla, y juró que habia de hacer embarcar á Cortés y que se
-fuese á Méjico.</p>
-
-<p>Y porque he traido aquí á la memoria del caballo Motilla, fué de
-mejor carrera y revuelto, y en todo de buen parecer, castaño escuro,
-que hubo en la Nueva-España; y tanto fué de bueno, que su majestad tuvo
-noticia dél, y aun el Sandoval se lo quiso enviar presentado.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar del caballo Motilla, y volvamos á decir
-que Sandoval me demandó á mí mi caballo, que era muy bue<span
-class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span>no, así de juego como de
-carrera y de camino, y este caballo hube en seiscientos pesos, que
-solia ser de un Abalos, hermano de Saavedra, porque otro que truje me
-le mataron en una entrada de un pueblo que se dice Zulaco, que me habia
-costado en aquella sazon sobre seiscientos pesos; y el Sandoval me dió
-otro de los suyos á trueco del que le dí, que no me duró el que me dió
-dos meses, que tambien me lo mataron en otra guerra; y no me quedó sino
-un potro muy ruin que habia mercado de los mercaderes que vinieron de
-Trujillo, como otras veces he dicho en el capítulo que dello habla.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion, y dejemos de contar de las averías
-de caballos y de mi trabajo, é que ántes que Sandoval de nosotros
-partiese, nos habló á todos con mucho amor y dejó á Luis María por
-capitan, y nos fuimos luego á unos pueblos que se dicen Marayani, y
-desde allí á otro pueblo que en aquella sazon era de muchas casas, que
-se decia Acalteca, y que allí esperásemos la respuesta de Cortés; y
-en pocos dias llegó Sandoval á Trujillo, y se holgó mucho el Cortés
-de ver al Sandoval, y como vió lo que le escribiamos, no sabia qué
-consejo tomar, porque ya habia mandado á su primo Saavedra, que era
-capitan, que fuese con todos los soldados á pacificar los pueblos que
-estaban de guerra; y por más palabras é importunaciones que el Sandoval
-dijo á Cortés y Pedro de Saucedo el romo y el fray Juan de Varillas,
-que tambien<span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span> deseaba
-volverse á Méjico para ver qué dejó ordenado fray Bartolomé, é si
-habian venido más frailes de su hábito, nunca se quiso embarcar Cortés;
-y lo que pasó diré adelante.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_188">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXVIII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS ENVIÓ UN NAVÍO Á LA NUEVA-ESPAÑA, Y POR
- CAPITAN DEL Á UN CRIADO SUYO QUE SE DECIA MARTIN DE ORÁNTES, Y CON
- CARTAS Y PODERES PARA QUE GOBERNASE FRANCISCO DE LAS CASAS Y PEDRO
- DE ALBARADO SI AHÍ ESTUVIESE, Y SI NO, EL ALONSO DE ESTRADA Y EL
- ALBORNOZ.</p>
-</div>
-
-<p>Pues como Gonzalo de Sandoval no pudo acabar que Cortés se
-embarcase, sino que todavía quiso conquistar y poblar aquella tierra,
-que en aquella sazon era bien poblada y habia fama de minas de
-oro, fué acordado por Cortés é Sandoval que luego sin más dilacion
-enviase un navío á Méjico con un criado suyo que se decia Martin de
-Orántes, hombre diligente, que se podia fiar dél cualquier negocio
-de importancia, y fuese por capitan del navío, y llevó poderes para
-Pedro de Albarado y Francisco de las Casas, si estuviesen en Méjico,
-para que fuesen gobernadores de la Nueva-España hasta que Cortés<span
-class="pagenum" id="Page_175">p. 175</span> fuese; y si no estaban
-en Méjico, que gobernase el tesorero Alonso de Estrada y el contador
-Albornoz, segun y de la manera que les habia de ántes dado el poder; y
-revocó los poderes del factor y veedor, y escribió muy amorosamente,
-así al tesorero como á Albornoz, puesto que supo de las cartas
-contrarias que hubo escrito á su majestad contra Cortés; y tambien
-escribió á todos sus amigos de los conquistadores, y mandó al Martin de
-Orántes que fuese á desembarcar á una bahía entre Pánuco y la Veracruz;
-y así se lo mandó Cortés al piloto y marineros, y aun se lo pagó muy
-bien, y que no echasen en tierra otra persona, salvo al Martin de
-Orántes, y que luego en echándolo en tierra, alzasen anclas y diesen
-velas y se fuesen á Pánuco.</p>
-
-<p>Pues ya dado uno de los mejores navíos de los tres que allí estaban,
-y metido matalotaje, y despues de haber oido Misa, dan velas, y quiere
-nuestro Señor dalles tan buen tiempo, que en pocos dias llegaron á
-la Nueva-España, y vanse derechamente á la bahía cerca de Pánuco,
-la cual bahía sabia muy bien el Martin de Orántes; y como saltó en
-tierra, dando muchas gracias á Dios por ello, luego se disfrazó el
-Martin de Orántes porque no le conociesen, y quitó sus vestidos, y
-tomó otros como de labrador, porque así le fué mandado por Cortés, y
-aun llevó hechos los vestidos de Trujillo; y con todas sus cartas y
-poderes bien liados en el cuerpo, de manera que no hiciesen bul<span
-class="pagenum" id="Page_176">p. 176</span>to, iba á más andar por su
-camino á pié, que era suelto peon, á Méjico, y cuando llegaba á los
-pueblos de indios donde habia españoles, metíase entre los indios por
-no tener pláticas, no le conociesen los españoles; é ya que no podia
-ménos de tratar con españoles, no le podian conocer, porque ya habia
-dos años y tres meses que salimos de Méjico y le habian crecido las
-barbas, y cuando le preguntaban algunos cómo se llamaba, adónde iba ó
-venia, que acaso no podia ménos de respondelles, decia que se decia
-Juan de Flechilla é que era labrador.</p>
-
-<p>Por manera que en cuatro dias que salió del navío, entró en Méjico
-de noche y se fué á la casa de los frailes de señor San Francisco,
-donde halló muchos retraidos, y entre ellos á Jorge de Albarado y á
-Andrés de Tapia, y á Juan Nuñez de Mercado é á Pedro Moreno Medrano,
-y á otros conquistadores y amigos de Cortés; y como vieron al de
-Orántes y supieron que Cortés era vivo, y vieron sus cartas, no podian
-estar de placer los unos é los otros, y saltaban y bailaban; pues los
-frailes franciscos, y entre ellos Fray Toribio Motolinea y un Fray
-Domingo Altamirano, daban todos saltos de placer y muchas gracias á
-Dios por ello, y luego sin más dilacion cierran todas sus puertas del
-monasterio, porque ninguno de los traidores, que habia muchos, fuesen
-á dar mandado ni hubiese pláticas sobre ello; y á media noche lo hacen
-saber al tesorero y al contador Albornoz y á<span class="pagenum"
-id="Page_177">p. 177</span> otros amigos de Cortés; y así como lo
-supieron, sin hacer ruido, vinieron á San Francisco y vieron los
-poderes que Cortés les enviaba, y acordaron sobre todas cosas de ir
-á prender al factor; y toda la noche se les fué en apercebir amigos
-é armas para otro dia por la mañana le prender, porque el veedor en
-aquel tiempo estaba sobre el peñol de Coatlan; y como amaneció, fué el
-tesorero con todos los del bando de Cortés, y el Martin de Orántes con
-ellos, porque le conociesen y se alegrasen; y fueron á las casas del
-factor diciendo:</p>
-
-<p>—«Viva, viva el Rey nuestro Señor, y Hernando Cortés en su Real
-nombre, que es vivo é viene agora á esta ciudad, é yo soy su criado
-Orántes.»</p>
-
-<p>Y como oian aquel ruido los vecinos, y tan de mañana oian decir
-«Viva el Rey,» todos acudieron, como eran obligados, á tomar armas,
-creyendo que habia alguna otra cosa, para favorecer las cosas de su
-Majestad; y despues que oyeron decir que Cortés era vivo é vieron al
-Orántes, se holgaban; y luego se juntaron con el tesorero para ayudalle
-muchos vecinos de Méjico, porque, segun pareció, el contador no ponia
-en ello mucho calor; ántes le pesaba y andaba doblado, hasta que el
-Alonso de Estrada se lo reprendió, y aun sobre ello tuvieron palabras
-muy sentidas y feas, que no le contentaron mucho al contador; é yendo
-que iban á las casas del factor, ya estaba muy apercebido; que luego
-lo supo, que le avisó dello el mismo contador cómo le iban á prender;
-y man<span class="pagenum" id="Page_178">p. 178</span>dó asestar su
-artillería delante de sus casas, y era capitan della D. Luis de Guzman,
-primo del duque de Medina-Sidonia, y tenia sus capitanes apercebidos
-con muchos soldados; decíanse los capitanes Artiaga y Ginés y Pedro
-Gonzalez; y así como llegó el tesorero y Jorge de Albarado y Andrés
-de Tapia é Pedro Moreno, con todos los demas conquistadores, y el
-contador, aunque flojamente y de mala gana, con todas sus gentes,
-apellidando: «Aquí del Rey, y Hernando Cortés en su Real nombre;» les
-comenzaron á entrar, unos por las azuteas, y otros por las puertas de
-los aposentos y por dos partes.</p>
-
-<p>Todos los que eran de la parte del factor desmayaron, porque el
-capitan de la artillería, que fué D. Luis de Guzman, tiró por su
-parte, é los artilleros por la suya, y desmampararon los tiros; pues
-el capitan Artiaga dió priesa en se esconder, y el Ginés Nortes se
-descolgó y echó por unos corredores abajo; que no quedó con el factor
-sino Pedro Gonzalez Sabiote y otros cuatro criados del factor; y como
-se vió desmamparado, el mismo factor tomó un tizon para poner fuego
-á los tiros; mas diéronle tanta priesa, que no pudo más, y allí le
-prendieron y le pusieron guardas, hasta que hicieron una red de maderos
-gruesos y le metieron dentro, y allí le daban de comer, y en esto
-paró la cosa de su gobernacion; y luego hicieron mensajeros á todas
-las villas de la Nueva-España, dando relacion de todo lo acae<span
-class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span>cido; y estando desta
-manera, á unas personas les placia, y á los que el factor habia dado
-indios y cargos les pesaba.</p>
-
-<p>Y fué la nueva al peñol de Coatlan y á Guaxaca, donde estaba el
-veedor; y como lo supo él y sus amigos, fué tan grande la tristeza
-y pesar que tomó, que luego cayó malo, y dejó el cargo de capitan
-á Andrés de Monjaraz, que estaba malo de bubas, ya otra vez por mí
-nombrado, y se vino en posta á la ciudad de Tezcuco y se metió en
-el monasterio de San Francisco; y como el tesorero y el contador,
-que ya eran gobernadores, lo supieron, le enviaron á prender allí en
-el monasterio; porque ántes que se viniese el veedor habia enviado
-alguaciles con mandamientos y soldados á le prender do quiera que
-le hallasen, y aun á quitarle el cargo de capitan; y como supieron
-los alguaciles que estaba en Tezcuco, le sacaron del monasterio y le
-trajeron á Méjico, y le echaron en otra jaula como al factor; y luego
-en posta envian mensajeros á Guatimala, á Pedro de Albarado, y le
-hacen saber de la prision del factor y veedor; y como Cortés estaba en
-Trujillo, que no es muy léjos de su conquista, que fuese luego en su
-busca y le hiciese venir á Méjico, y le dieron cartas y relacion de
-todo lo por mí arriba dicho, segun y de la manera que pasó.</p>
-
-<p>Y demas desto, la primera cosa que el tesorero hizo, fué mandar
-honrar á Juana de Mansilla, que habia mandado azotar el factor
-por hechicera; y fué desta manera, que<span class="pagenum"
-id="Page_180">p. 180</span> mandó cabalgar á caballo á todos los
-caballeros de Méjico, y el mismo tesorero la llevó á las ancas de su
-caballo por las calles de Méjico, y decia que como matrona romana hizo
-lo que hizo, y la volvió en su honra de la afrenta que el factor la
-habia hecho; y con mucho regocijo la llamaron de allí adelante doña
-Juana de Mansilla, y dijeron que era digna de mucho loor, pues no la
-pudo hacer el factor que se casase ni dijese ménos de lo que primero
-habia dicho, que su marido y Cortés y todos éramos vivos.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_189">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CLXXXIX.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EL TESORERO, CON OTROS MUCHOS CABALLEROS,
- ROGARON Á LOS FRAILES FRANCISCOS QUE ENVIASEN Á UN FRAY DIEGO DE
- ALTAMIRANO, QUE ERA DEUDO DE CORTÉS, QUE FUESE EN UN NAVÍO Á TRUJILLO
- Y LO HICIESE VENIR, Y LO QUE SUCEDIÓ.</p>
-</div>
-
-<p>Como el tesorero y otros caballeros de la parte de Cortés vieron
-que convenia que luego viniese Cortés á la Nueva-España, porque ya
-se comenzaban bandos, y el contador no estaba de buena voluntad para
-que el factor ni el veedor estuviesen presos, y sobre todo, temia el
-conta<span class="pagenum" id="Page_181">p. 181</span>dor á Cortés
-en gran manera cuando supiese lo que habia escrito dél á su majestad,
-segun lo tengo ya dicho en dos partes, en los capítulos pasados que
-dello hablan, acordaron de ir á rogar á los frailes franciscos que
-diesen licencia á fray Diego Altamirano que en un navío que le tenian
-presto y bien abastecido, y con buena compañía, fuese á Trujillo é
-hiciese venir á Cortés; porque aqueste religioso era su pariente, y
-hombre que ántes que se metiese fraile habia sido soldado é hombre de
-guerra, y sabia de negocios, y los frailes lo hubieron por bien, y el
-fraile Altamirano, que lo tenia en voluntad.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar en el viaje del fraile, que se está apercibiendo,
-y diré que, como el factor y veedor estaban presos, y pareció ser que,
-como dicho tengo otras veces, el contador andaba muy doblado y de mala
-voluntad, y viendo que las cosas de Cortés se hacian prósperamente;
-y como el factor solia tener por amigos á muchos hombres bandoleros
-que siempre quisieron cuestiones y revueltas, y porque tenian buena
-voluntad al factor y al Chirinos, porque les daban pesos de oro é
-indios, acordaron de se juntar muchos dellos, y aun algunas personas de
-calidad y de todos jaeces, y tenian concertado de soltar al factor y al
-veedor, y de matar al tesorero y á los carceleros, y dicen que lo sabia
-el contador é se holgaria mucho dello.</p>
-
-<p>Y para ponello en efecto hablaron muy secretamente á un cerrajero
-que hacia balles<span class="pagenum" id="Page_182">p. 182</span>tas,
-que se decia Guzman, hombre soez, que decia gracias y chocarrerías;
-y le dijeron muy secreto que les hiciese unas llaves para abrir las
-puertas de la cárcel y de las redes donde estaba el factor y el veedor,
-y que se lo pagarian muy bien, y le dieron un pedazo de oro en señal de
-la hechura de las llaves, y le previnieron y dijeron y encargaron que
-mirase que lo tuviese en muy secreto; y el cerrajero dijo con palabras
-muy halagüeñas é alegres que le placia, y que hubiesen ellos más
-secreto de lo que mostraban, pues aquel caso en que tanto iba, se lo
-descubrieron á él, sabiendo quién era, que no lo descubriesen á otros,
-y que se holgaba que el factor y el veedor saliesen de la prision; y
-preguntándoles que quién y cuántos eran en el negocio, é adónde se
-habian de llegar cuando fuesen á hacer aquella buena obra, é qué dia é
-qué hora, y todo se lo decian muy claramente, segun lo tenian acordado;
-y comenzó á forjar unas llaves segun la forma de los moldes que le
-traian para hacerlas, y no para que las hiciese perfectas ni podrian
-abrir con ellas, y esto hacia adrede, porque fuesen y viniesen á su
-tienda á la obra de las llaves para que las hiciese buenas, y entre
-tanto saber más de raíz el concierto que estaba hecho; y miéntras más
-se dilató la hechura de las llaves, mejor lo alcanzó á saber; y venido
-el dia que habian de ir con sus llaves, que ya habia hecho buenas, y
-todos puestos á punto<span class="pagenum" id="Page_183">p. 183</span>
-con sus armas, fué el cerrajero de presto en casa del tesorero Alonso
-de Estrada y le da relacion dello, y sin más dilacion, cuando lo supo
-el tesorero, envia secretamente á apercebir á todos los que eran del
-bando de Cortés, sin hacello saber al contador, y van á la casa donde
-estaban recogidos los que habian de soltar al factor, y de presto
-prenden hasta veinte hombres de los que estaban armados, y otros se
-huyeron, que no se pudieron haber; y hecha la pesquisa á qué se habian
-juntado, hallóse que era para soltar á los por mí nombrados y matar
-al tesorero; y allí tambien se supo que el contador lo habia por
-bien, y cómo habia entre ellos tres ó cuatro hombres muy revoltosos y
-bandoleros, y en todas las zizañas y revueltas que en Méjico en aquella
-sazon habian pasado se habian hallado, y aun el uno dellos habia hecho
-fuerza á una mujer de Castilla.</p>
-
-<p>Despues que se hizo proceso contra ellos, el cual hizo un bachiller
-que se decia Ortega, que estaba por alcalde mayor y era de su tierra
-de Cortés, sentenció los tres dellos á ahorcar y á otros á azotar,
-y decíanse los que ahorcaron, el uno Pastrana y el otro Valverde y
-el otro Escobar, y los que azotaron no me acuerdo sus nombres; y el
-cerrajero se escondió por muchos dias, que hubo miedo no le matase la
-parcialidad del factor por haber descubierto aquello que con tanto
-secreto se lo dijeron.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar en esto, pues que ya son muertos, y<span
-class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span> aunque vaya tan gran salto,
-como diré, fuera de nuestra relacion, tambien lo que agora diré viene
-á coyuntura, y es que, como el factor hubo enviado la nao con todo el
-oro que pudo haber para su majestad, segun dicho tengo en los capítulos
-pasados, y escribió á su majestad que Cortés era muerto, y como se
-le hicieron las honras, y hizo saber otras cosas que le convenian, y
-enviaba á suplicar á su cesárea majestad que le hiciese merced de la
-gobernacion; pareció ser que en la misma nao que él envió sus despachos
-iban otras cartas muy encubiertas, que el factor no pudo saber dellas;
-las cuales cartas eran para su majestad, y que supiese todo lo que
-pasaba en la Nueva-España y de las injusticias y cosas atroces que
-el factor y veedor habian hecho; y demas desto, ya tenia su majestad
-relacion dello por parte de la audiencia Real de Santo Domingo y de los
-frailes jerónimos, cómo Cortés era vivo y que estaba sirviendo á su
-Real Corona en conquistar y poblar la provincia de Honduras; y de que
-los del Real Consejo de las Indias y el comendador de Leon lo supieron,
-lo hicieron saber á su majestad; y entónces dicen que dijo el Emperador
-nuestro señor.</p>
-
-<p>—«Mal hecho ha sido todo lo que han hecho en la Nueva-España en se
-haber levantado contra Cortés, y mucho me han deservido; pues es vivo
-(téngole por tal), serán castigados por justicia los malhechores en
-llegando que llegue á<span class="pagenum" id="Page_185">p. 185</span>
-Méjico.»</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion, y es, que el fraile Altamirano se
-embarcó en el puerto de la Veracruz, segun estaba acordado, y con buen
-tiempo en pocos dias llegó al puerto de Trujillo, donde estaba Cortés;
-y cuando los de la villa y Cortés vieron un navío poderoso venir á
-la vela hácia el puerto, luego pensaron lo que fué, que venia de la
-Nueva-España para le llevar á Méjico.</p>
-
-<p>Y como hubo tomado puerto, y salió el fraile á tierra muy acompañado
-de los que traia en su compañía, y Cortés conoció algunos dellos que
-habia visto en Méjico, todos le fueron á besar las manos, y el fraile
-le abrazó, y con palabras muy santas y buenas se fueron á la iglesia á
-hacer oracion, y dende allí á los aposentos, adonde el Padre Fray Diego
-Altamirano le dijo que era su primo, y le contó lo acaecido en Méjico,
-segun más largamente lo tengo escrito, y lo que Francisco de las Casas
-habia hecho por Cortés, y cómo era ido á Castilla; todo lo cual que
-le dijo el fraile, lo sabia Cortés por la carta del licenciado Zuazo,
-como dicho tengo en el capítulo que dello habla; y Cortés mostró gran
-sentimiento dello, y dijo que, pues nuestro Señor Dios fué servido que
-aquello pasase, que le daba muchas gracias por ello y por estar Méjico
-ya en paz, y que él se queria ir luego por tierra, porque por la mar
-no se atrevia, porque, como se hubo embarcado la otra vez dos veces, y
-no pudo navegar porque las aguas vienen muy corrientes y contrarias,
-y<span class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span> habia de ir siempre
-con trabajo, y tambien como estaba flaco.</p>
-
-<p>Luego le dijeron los pilotos que en aquel tiempo era en el mes de
-Abril, y que no hay corrientes y es la mar bonanza, por manera que
-acordó de embarcarse; y no se pudo hacer luego á la vela, hasta que
-viniese el capitan Gonzalo de Sandoval, que le habia enviado á unos
-pueblos que se dicen Olancho, que estaban de allí hasta cincuenta y
-cinco leguas, porque habia ido pocos dias habia á echar de aquella
-tierra un capitan de Pedro Arias de Ávila, que se decia Rojas, el que
-habia enviado Pedro Arias á descubrir tierras y buscar minas dende
-Nicaragua, despues que hubo degollado al Francisco Hernandez, como
-dicho tengo; porque, segun pareció, los indios de aquella provincia
-de Olancho se vinieron á quejar á Cortés cómo muchos soldados de los
-de Nicaragua les tomaban sus hijas y sus mujeres, y les robaban sus
-gallinas y todo lo que tenian; y el Sandoval fué con brevedad, y llevó
-sesenta hombres, y quiso prender al Rojas, y por ciertos caballeros que
-se metieron de por medio de la una parte y de la otra, los hicieron
-amigos, y aun le dió el Rojas al Sandoval un indio paje para que le
-sirviese; y luego en aquella sazon llegó la carta de Cortés al Sandoval
-para que luego sin más dilacion se viniese con todos sus soldados,
-y le dió relacion de cómo vino el fraile, y todo lo acaecido en
-Méjico; y como lo entendió, hubo mucho placer y no via la hora que dar
-vuelta,<span class="pagenum" id="Page_187">p. 187</span> y vino en
-posta despues de haber echado de allí al Rojas; y luego Cortés, como
-vido al Sandoval, hubo mucho placer, é da sus instrucciones al capitan
-Saavedra, que quedaba por su teniente en aquella provincia, y lo que
-tenia que hacer; y escribió al capitan Luis Marin y á todos nosotros
-que luego nos fuésemos camino de Guatimala, y nos hizo saber todo lo
-acaecido en Méjico, segun y de la manera que aquí se hace mencion, y
-lo de la venida del fraile, y de la prision del factor y veedor, segun
-y como aquí va declarado; y tambien mandó que el capitan Godoy, que
-quedaba en Puerto de Caballos poblado, se pasase á Naco con toda su
-gente; las cuales cartas dió á Saavedra para que con gran diligencia
-nos las enviase, y el Saavedra no quiso encaminarlas, por malicia, y
-se descuidó, y supimos que de hecho no quiso dallas; que nunca supimos
-dellas.</p>
-
-<p>Y volviendo á nuestra relacion, Cortés se confesó con su confesor
-fray Juan, y recibió al cuerpo de Cristo una mañana, porque, como
-estaba tan malo, temia morirse; é se embarcó con todos sus amigos, y
-con buen tiempo llegó en el paraje de la Habana, y porque le hizo mejor
-tiempo que para la Nueva-España, fué al puerto; con el cual se holgaron
-todos los vecinos de la Habana sus conocidos, y tomaron refresco; y
-supo nuevas, de un navío que habia pocos dias que habia aportado é
-venido de la Nueva-España, que estaba en paz é sosegado Méjico, y que
-el peñol de Coa<span class="pagenum" id="Page_188">p. 188</span>tlan,
-como supieron los indios que en él estaban hechos fuertes y daban
-guerra á los españoles, que Cortés y los conquistadores éramos vivos,
-vinieron de paz al tesorero debajo de ciertas condiciones; y pasaré
-adelante.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_190">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXC.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO CORTÉS SE EMBARCÓ EN LA HABANA PARA IR Á
- LA NUEVA-ESPAÑA, Y CON BUEN TIEMPO LLEGÓ Á LA VERACRUZ, Y DE LAS
- ALEGRÍAS QUE TODOS HICIERON CON SU VENIDA.</p>
-</div>
-
-<p>Como Cortés hubo descansado en la Habana cinco dias, no via la hora
-que estar en Méjico, y luego manda embarcar toda su gente y se hacen
-á la vela, y en doce dias, con buen tiempo, llegó cerca del puerto de
-Medellin, enfrente de la isla de Sacrificios, y allí mandó anclear los
-navíos por aquella noche, é acordó con veinte soldados sus amigos que
-saltaron en tierra, y vanse á pié obra de media legua junto á San Juan
-de Ulúa, que así se llamaba, é quiso su ventura que toparon una arria
-de caballos que venia á aquel puerto de Ulúa con ciertos pasajeros para
-se embarcar para Castilla, é vase Cortés á la Veracruz en los caballos
-é mulos de<span class="pagenum" id="Page_189">p. 189</span> la arria,
-que serian cinco leguas de andadura, y mandó que no fuesen ningunos
-á avisar cómo venia; y ántes que amaneciese con dos horas llegó á la
-villa, y fuese derecho á la iglesia, que estaba abierta la puerta, y se
-metió dentro en ella con toda su compañía; y como era muy de mañana,
-vino el sacristan, que era nuevamente venido de Castilla, y como vió
-la iglesia toda llena de gente forastera, y no conocia á Cortés ni á
-los que con él estaban, salió dando voces á la calle, llamando á la
-justicia, que estaban en la iglesia muchos hombres forasteros, para
-que les mandasen salir della; y á las voces que dió el sacristan, vino
-el alcalde mayor é otros alcaldes ordinarios, con tres alguaciles é
-otros muchos vecinos con armas, pensando que era otra cosa, y entraron
-de repente y comenzaron á decir con palabras airadas que saliesen de
-la iglesia; y como Cortés estaba flaco del camino, no le conocieron
-hasta que le oyeron hablar, é por los hábitos blancos conocieron á
-fray Juan de las Varillas, aunque él los traia bien sucios de la mar;
-y como vieron que era Cortés, vanle todos á besar las manos y dalle la
-buena venida; pues á los conquistadores que vivian en aquella villa
-Cortés los abrazaba y los nombraba por sus nombres, qué tales estaban,
-y les decia palabras amorosas; y luego se dijo Misa, y le llevaron á
-aposentar en las mejores casas que habia de Pedro Moreno Medrano.</p>
-
-<p>Y estuvo allí ocho dias, y<span class="pagenum" id="Page_190">p.
-190</span> le hicieron muchas fiestas y regocijos, y luego por la
-posta envian mensajeros á Méjico á decir cómo habia llegado; y Cortés
-escribió al tesorero y al contador, puesto que supo que no era su amigo
-el contador, y á todos sus amigos y al monasterio de San Francisco;
-de las cuales nuevas todos se alegraron; y como lo supieron todos
-los indios de la redonda, tráenle presentes de oro y mantas, y cacao
-y gallinas y frutas, y luego se partió de Medellin; é yendo por su
-jornada, le tenian el camino limpio, y hechos aposentos con grandes
-enramadas é con mucho bastimento para Cortés y todos los que iban en su
-compañía.</p>
-
-<p>Pues saber yo decir lo que los mejicanos hicieron de alegrías, que
-se juntaron con todos los pueblos de la redonda de la laguna, y le
-enviaron al camino gran presente de joyas de oro y ropa é gallinas, y
-todo género de frutas de la tierra que en aquella sazon habia, y le
-enviaron á decir que les perdone, por ser de repente su llegada, que no
-le envian más; que de que vaya á su ciudad harán lo que son obligados,
-y le servirán como á su capitan que los conquistó y los tiene en
-justicia; y de aquella misma manera vinieron otros pueblos.</p>
-
-<p>Pues la provincia de Tlascala no se olvidó mucho, que todos los
-principales le salieron á recebir con danzas y bailes y regocijos y
-muchos bastimentos, y desque llegó á obra de tres leguas de la ciudad
-de Tezcuco, que es casi aquella ciudad tamaña poblacion con sus
-sujetos como Méjico; de allí sa<span class="pagenum" id="Page_191">p.
-191</span>lió el contador Albornoz, que á aquel efecto habia venido
-para recibir á Cortés por estar bien con él, que le temia en gran
-manera; y juntó muchos españoles de todos los pueblos de la redonda, y
-con los que estaban en su compañía y los caciques de aquella ciudad,
-con grandes invenciones de juegos y danzas, fueron á recebir á Cortés
-más de dos leguas; con lo cual se holgó; y cuando llegó á Tezcuco le
-hicieron otro gran recibimiento, y durmió allí aquella noche; y otro
-dia de mañana fué camino de Méjico, y escribióle el tesorero y el
-cabildo, y todos los caballeros y conquistadores amigos de Cortés, que
-se detuviese en unos pueblos dos leguas de Tenustitlan, Méjico; que
-bien pudiera entrar aquel dia, y que lo dejase para otro dia por la
-mañana, porque gozasen todos del gran recebimiento que le hicieron, y
-salió el tesorero con todos los conquistadores y caballeros y cabildo
-de aquella ciudad, y todos los oficiales en ordenanza, y llevaron los
-más ricos vestidos y calzas y jubones que pudieron con todo género de
-instrumentos; y los caciques mejicanos por su parte con muchas maneras
-de invenciones de divisas y libreas que pudieron haber; y la laguna
-llena de canoas, é indios guerreros en ellas, segun y de la manera que
-solian pelear con nosotros, en el tiempo de Guatemuz, los que salieron
-por las calzadas.</p>
-
-<p>Fueron tantos los juegos y regocijos, que se quedarán por
-decir, pues en todo el dia por las calles de<span class="pagenum"
-id="Page_192">p. 192</span> Méjico todo era bailes y danzas, y despues
-que anocheció muchas lumbres á las puertas.</p>
-
-<p>Pues aun lo mejor quedaba por decir, que los frailes franciscos,
-otro dia despues que Cortés hubo llegado, hicieron procesiones, dando
-muchos loores á Dios por las mercedes que les habia hecho en haber
-venido Cortés.</p>
-
-<p>Pues volviendo á su entrada en Méjico, se fué luego al monasterio
-de señor San Francisco, adonde hizo decir Misas, y daba loores á Dios,
-que le sacó de los trabajos pasados de Honduras y le trujo á aquella
-ciudad; y luego se pasó á sus casas, que estaban muy bien labradas,
-con ricos palacios, y allí era servido y temido y tenido de todos como
-un príncipe; y los indios de todas las provincias le venian á ver, y
-le traian presentes de oro, y aun los caciques del peñol de Coatlan,
-que se habian alzado, le vinieron á dar la bienvenida y le trujeron
-presentes; y fué su entrada de Cortés en Méjico por el mes de Junio,
-año de 1524 ó 25; y como Cortés hubo descansado, luego mandó prender
-á los bandoleros, y comenzó á hacer pesquisas sobre los tratos del
-factor y veedor; y tambien prendió á Gonzalo de Ocampo ó á Diego de
-Ocampo, que no sé bien el nombre de pila, que fué al que hallaron
-los papeles de los libelos infamatorios; y tambien se prendió á un
-Ocaña, escribano, que era muy viejo, que llamaban cuerpo y alma del
-factor; y despues que los tuvo presos, tenia pensamiento Cortés,
-viendo la justicia que para ello habia, de hacer<span class="pagenum"
-id="Page_193">p. 193</span> proceso contra el factor y veedor; y por
-sentencia los despachó, y si de presto lo hiciera, no hubiera en
-Castilla quien dijera: «Mal hizo Cortés;» y su Majestad lo tuviera por
-bien hecho; y esto yo lo oí decir á los del Real consejo de Indias,
-estando presente el señor Obispo Fray Bartolomé de las Casas, en el año
-de 1540, cuando yo allá fuí sobre mis pleitos, que se descuidó mucho
-Cortés en ello, y se lo tuvieron á flojedad.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_191">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCI.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EN ESTE INSTANTE LLEGÓ AL PUERTO DE SAN JUAN
- DE ULÚA, CON TRES NAVÍOS, EL LICENCIADO LUIS PONCE DE LEON, QUE
- VINO Á TOMAR RESIDENCIA Á CORTÉS, Y LO QUE SOBRE ELLO PASÓ; É HAY
- NECESIDAD DE VOLVER ALGO ATRÁS PARA QUE BIEN SE ENTIENDA LO QUE AGORA
- DIRÉ.</p>
-</div>
-
-<p>Ya he dicho en los capítulos pasados las grandes quejas que de
-Cortés dieron ante su majestad, estando la córte en Toledo; y los
-que dieron las quejas fueron los de la parte de Diego Velazquez, con
-todos los por mí nombrados, y tambien ayudaron á ellas las cartas del
-Albornoz; y como su majestad creyó que era verdad, habia mandado al
-almirante de Santo<span class="pagenum" id="Page_194">p. 194</span>
-Domingo que viniese con gran copia de soldados á prender á Cortés y á
-todos los que fuimos en desbaratar á Narvaez; y tambien he dicho que,
-como lo supo el duque de Béjar don Álvaro de Zúñiga, que fué á suplicar
-á su majestad que hasta saber la verdad que no se creyese de cartas de
-hombres que estaban muy mal con Cortés; é cómo no vino el almirante, é
-las causas por qué; y cómo su majestad proveyó que viniese un hidalgo
-que en aquella sazon estaba en Toledo, que se decia el licenciado Luis
-Ponce de Leon, primo del conde de Alcaudete, y le mandó que le viniese
-á tomar residencia, y si le hallase culpado en las acusaciones que le
-pusieron, que le castigase de manera que en todas partes fuese sonada
-la justicia que sobre ello hiciese; y para que tuviese noticia de todas
-las acusaciones que acusaban á Cortés, trujo consigo las memorias de
-las cosas que habian dicho contra Cortés, é instrucciones por donde
-habia de tomar la residencia; y luego se puso en la jornada y viaje con
-tres navíos, que esto no se me acuerda bien, si eran tres ó cuatro,
-y con buen tiempo que le hizo llegó al puerto de San Juan de Ulúa, y
-luego se desembarcó y se vino á la villa de Medellin.</p>
-
-<p>Y como supieron quién era y que venia por juez á tomar residencia
-á Cortés, luego un mayordomo de Cortés que allí residia, que se decia
-Gregorio de Villalóbos, en posta se lo hizo saber á Cortés, y en
-cuatro dias lo supo en Méjico; de que se admiró Cortés, que<span
-class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span> tan de repente le tomaba
-su venida, porque quisiera sabello más temprano para irle á hacer la
-mayor honra y recebimiento que pudiera; y al tiempo que le vinieron
-las cartas estaba en señor San Francisco, que queria recebir el cuerpo
-de nuestro Señor Jesucristo, con y mucha humildad rogaba á Dios que
-en todo le ayudase; y como tuvo las nuevas por muy ciertas, de presto
-despachó mensajeros para saber quién eran los que venian, y si traian
-cartas de su majestad; y desque vino la primera nueva dende á dos dias
-vinieron tres mensajeros que enviaba el licenciado Luis Ponce de Leon
-con cartas para Cortés, y una era de su majestad, por las cuales supo
-que su majestad mandaba que le tomasen residencia; y vistas las Reales
-cartas, con mucho acato é humildad las besó y puso sobre su cabeza, y
-dijo que recibia gran merced que su majestad le enviase quien le oyese
-de justicia, y luego despachó mensajeros con respuesta para el mismo
-Luis Ponce, con palabras sabrosas y ofrecimientos muy mejor dichos que
-yo lo sabré decir, é que le diese aviso por cuál de los dos caminos
-queria venir, porque para Méjico habia un camino por una parte é otro
-por un atajo, para que tuviese aparejado lo que convenia para servir
-á criado de tan alto Rey y señor; y desque el licenciado vió las
-cartas, respondió que venia muy cansado de la mar y que queria reposar
-algunos dias, y dándole muchas gracias y mercedes<span class="pagenum"
-id="Page_196">p. 196</span> por la gran voluntad que mostraba.</p>
-
-<p>Pues como algunos vecinos de aquella villa que eran enemigos de
-Cortés, y otros de los que trujo Cortés consigo de lo de Honduras
-que no estaban bien con él, que fueron de los que hubo desterrado de
-Pánuco, y por cartas que luego le escribieron á Luis Ponce, de Méjico,
-otros contrarios de Cortés, le dijeron que Cortés queria hacer justicia
-del factor y veedor ántes que llegase á Méjico el licenciado; y más le
-dijeron, que mirase bien por su persona, que si Cortés le escribió con
-tantos ofrecimientos, es para saber por cuál de los dos caminos queria
-venir, que era para despachalle, y que no se fiase de sus palabras ni
-ofertas; y le dijeron otras muchas cosas de males que decian habia
-hecho Cortés, así á Narvaez como á Garay, y de los soldados que dejaba
-perdidos en Honduras, y sobre tres mil mejicanos que murieron en el
-camino, y que un capitan que se decia Diego de Godoy, que dejó allá
-poblando con obra de treinta soldados, todos dolientes, que creen que
-serán muertos; é salió verdad así como se lo dijeron, lo de Godoy y
-soldados; y que le suplicaban que luego en posta fuese á Méjico, y que
-no curase de hacer otra cosa, é que tomase ejemplo en lo del capitan
-Narvaez y en lo del adelantado Garay y en lo de Cristóbal de Tapia,
-que no le quiso obedecer, y le hizo embarcar, é se volvió por donde
-vino; y le dijeron otros muchos daños y desatinos contra Cortés, por
-ponelle mal con él, y aun le hi<span class="pagenum" id="Page_197">p.
-197</span>cieron encreyente que no le obedeceria.</p>
-
-<p>Y como aquello vió el licenciado Luis Ponce, é traia consigo otros
-hidalgos, que fueron el alguacil mayor Proaño, natural de Córdoba, y
-á un su hermano, y á Salazar de la Pedrada, que venia por alcaide de
-la fortaleza, que murió luego de dolor de costado, y á un licenciado ó
-bachiller que se decia Márcos de Aguilar, y á un soldado que se decia
-Bocanegra, de Córdoba, y á ciertos frailes de Santo Domingo, y por
-provincial dellos un fray Tomás Ortiz, que decian habia estado ciertos
-años por Prior en una tierra que llamaban, no me acuerdo el nombre; y
-deste religioso, que venia por Prior, decian todos los que venian en su
-compañía que era más desenvuelto para entender en negocios que no para
-el santo cargo que traia.</p>
-
-<p>Pues volviendo á nuestra relacion, el Luis Ponce tomó consejo con
-estos hidalgos que traia en su compañía si iria luego á Méjico ó no,
-y todos le aconsejaron que no se separase ni de dia ni de noche,
-creyendo que era verdad lo que decian de los males de Cortés; por
-manera que cuando los mensajeros de Cortés llegaron con otras cartas
-en respuesta de las que le escribió el licenciado y mucho refresco que
-le traian, ya estaba el licenciado cerca de Iztapalapa, donde se le
-hizo un gran recebimiento con mucha alegría y contento que Cortés tenia
-con su venida, y le mandó hacer un banquete muy cumplido; y despues
-de bien servidos en la comida de muchos y bue<span class="pagenum"
-id="Page_198">p. 198</span>nos manjares, dijo Andrés de Tapia, que
-sirvió en aquella fiesta de maestresala, que por ser cosa de apetito
-para en aquel tiempo en estas tierras, porque era cosa nueva, que
-si queria su merced que le sirviesen de natas y requesones; y todos
-los caballeros que allí comian con el licenciado se holgaron que los
-trujesen, y estaban muy buenas las natas y requesones, y comieron
-algunos tanto dellos, que se le resolvió el estómago á uno dellos y
-rebosó, y este porque comió demasiado dellos, y otros no tuvieron
-ningun sentimiento de les haber hecho mal ni daño en el estómago; y
-entónces dijo aquel religioso que venia por prior ó provincial, que se
-decia fray Tomás Ortiz, que las natas é requesones venian revueltas con
-rejalgar, y que él no las quiso comer por aquel temor; y otros que allí
-comieron dijeron que vieron comer al fraile dellas hasta hartarse, y
-habia dicho que estaban muy buenas; y por haber servido de maestresala
-el Tapia sospecharon lo que nunca por el pensamiento le pasó.</p>
-
-<p>Y volvamos á nuestra relacion; que en este recebimiento de
-Iztapalapa no se halló Cortés, que en Méjico se quedó; mas fama hubo
-echadiza muy secretamente que enviaba á Luis Ponce un buen presente
-de tejuelos y barras de oro; esto no lo sé bien ni lo afirmo; otros
-dijeron que nunca tal pasó.</p>
-
-<p>Pues como Iztapalapa está dos leguas de Méjico, y tenia puestos
-hombres para que le avisasen á qué hora venia á Méjico para salirle á
-recebir, fué Cortés<span class="pagenum" id="Page_199">p. 199</span>
-con toda la caballería que en Méjico habia, en que iban el mismo Cortés
-é Gonzalo de Sandoval, y el tesorero Alonso de Estrada y el contador, y
-todo el Cabildo de Méjico y los conquistadores, y Jorge de Albarado y
-Gomez de Albarado, porque Pedro de Albarado en aquella sazon no estaba
-en Méjico, sino en Guatimala, que habia ido en busca de Cortés é de
-nosotros; y salieron otros muchos caballeros que nuevamente habian
-venido de Castilla; y cuando encontraron á Luis Ponce en la calzada se
-hicieron grandes acatos entre él é Cortés; y el licenciado Luis Ponce
-en todo pareció muy bien mirado, que se hizo muy de rogar sobre que
-Cortés le dió la mano derecha y él no la queria tomar, y estuvieron
-en cortesías hasta que la tomó; y como entraron en la ciudad, el
-licenciado iba admirado de la gran fortaleza que en ella habia y de las
-muchas ciudades y poblaciones que habia visto en la laguna, y decia que
-tenia por cierto no haber habido capitan en el universo que con tan
-pocos soldados hubiese ganado tantas tierras ni haber tomado tan fuerte
-ciudad; é yendo hablando en esto, se fueron derechos al monasterio
-de San Francisco, adonde les dijeron Misa; y despues de acabada la
-Misa, Cortés dijo al licenciado Luis Ponce que presentase las Reales
-provisiones y entendiese en hacer lo que su majestad le mandaba, porque
-él tenia que pedir justicia contra el factor y veedor; y respondió
-que se quedase para otro dia; y de allí le<span class="pagenum"
-id="Page_200">p. 200</span> llevó Cortés, acompañado de toda la
-caballería que le habia salido á recebir, á aposentar en sus palacios,
-donde le tenian todo entapizado y una muy solene comida, y servida con
-tantas vajillas de oro y plata, y con tal concierto, que el mismo Luis
-Ponce dijo secretamente al alguacil mayor Proaño y á un Bocanegra que
-ciertamente que parecia que Cortés en todos los cumplimientos y en sus
-palabras y obras que era de muchos años atrás gran señor.</p>
-
-<p>Y dejaré de hablar destas loas, pues no hacen á nuestra relacion,
-y diré que otro dia fueron á la iglesia mayor, y despues de dicha
-Misa, mandó que el cabildo de aquella ciudad estuviese presente, y
-los oficiales de la Real hacienda y los capitanes y conquistadores de
-Méjico: y cuando á todos los vió juntos, delante de dos escribanos, y
-el uno era de los del cabildo y el otro que Luis Ponce traia consigo,
-presentó sus Reales provisiones, y Cortés con mucho acato las besó
-y puso sobre su cabeza, é dijo que las obedecia como mandamiento é
-cartas de su Rey y señor, é las cumpliria pecho por tierra; y así lo
-hicieron todos los caballeros conquistadores y cabildo y oficiales de
-la Real hacienda de su majestad; y despues que esto fué hecho, tomó
-el licenciado las varas de la justicia al alcalde mayor y alcaldes
-ordinarios, y de la hermandad y alguaciles, y como las tuvo en su
-poder, se las volvió á dar, y dijo á Cortés:</p>
-
-<p>—«Señor capitan, esta gobernacion de vuesamerced me manda su
-majestad que<span class="pagenum" id="Page_201">p. 201</span> tome en
-mí, no porque deja de ser merecedor de otros muchos y mayores cargos,
-mas hemos de hacer lo que nuestro Rey y señor nos manda.»</p>
-
-<p>Y Cortés con mucho acato le dió gracias por ello, y dijo que él
-siempre está presto para lo que en servicio de su majestad le fuese
-mandado; lo cual veria muy presto, y conoceria cuán lealmente habia
-servido á nuestro Rey y señor, por las informaciones y residencia que
-de él tomarian, y conoceria las malicias de algunas personas, que ya
-le habrán á él ido con consejos y cartas llenas de malicias; y el
-licenciado respondió que adonde hay hombres buenos tambien hay otros
-que no lo son tales, que así es el mundo; que á los que ha hecho buenas
-obras dirán bien dél, y á los que malas, al contrario; y en esto se
-pasó aquel dia; é otro dia, despues de haber oido Misa, que se le dijo
-en los mismos palacios donde posaba el licenciado, con mucho acato
-envió con un caballero á que llamase á Cortés, estando delante el fray
-Tomás Ortiz, que venia por prior, sin haber otras personas delante,
-sino todos tres en secreto, con mucho acato le dijo el licenciado Luis
-Ponce:</p>
-
-<p>—«Señor capitan, sabrá vuesamerced que su majestad me mandó y
-encargó que á todos los conquistadores que pasaron desde la isla de
-Cuba, que se hallaron en ganar estas tierras y ciudad, y á todos los
-demas conquistadores que despues vinieron, que les dé buenos indios
-en encomienda, y anteponga y favorezca algo más á los primeros;<span
-class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span> y esto digo, porque soy
-informado que muchos de los conquistadores que con vuesamerced pasaron
-están con pobres repartimientos, y los ha dado á personas que agora
-nuevamente han venido de Castilla, que no tienen méritos; si así es, no
-le dió su majestad la gobernacion para este efecto, sino para cumplir
-sus Reales mandos.»</p>
-
-<p>Y Cortés dijo que á todos habia dado indios, y que la ventura de
-cada uno era, que á unos cupieron buenos indios y á otros no tales, y
-que lo podrá enmendar, pues para ello es venido, y los conquistadores
-son merecedores dello; y tambien le preguntó que qué era de los
-conquistadores que habia llevado á Honduras en su compañía, que cómo
-los dejaba allá perdidos y muertos de hambre, en especial que le
-informaron que un Diego de Godoy, que dejó por caudillo de treinta ó
-cuarenta hombres en Puerto de Caballos, que le habian muerto indios,
-porque todos estaban muy malos; y así como lo dijeron salió verdad,
-como adelante diré; y que fuera bueno que, pues habian ganado aquella
-ciudad y la Nueva-España, que quedaran á gozar el provecho, y á los
-que habian nuevamente venido de Castilla aquellos llevara á conquistar
-y poblar; y preguntó por el capitan Luis Marin é por Bernal Diaz del
-Castillo y por ciertos soldados é los demas soldados que consigo
-llevó; é Cortés le respondió que para cosas de afrenta y guerras
-no se atreviera á ir á tierras largas si no llevara soldados<span
-class="pagenum" id="Page_203">p. 203</span> conocidos, y que presto
-vernian á aquella ciudad porque ya deben de venir camino, y que en todo
-su merced les ayudase, y les diese buenas encomiendas de indios.</p>
-
-<p>Y tambien le dijo el licenciado Luis Ponce algo con palabras
-ásperas, que cómo habia ido contra el Cristóbal de Olí tan léjos y
-largos caminos sin tener licencia de su majestad, y dejar á Méjico en
-condicion de se perder.</p>
-
-<p>Á esto respondió que como capitan general de su majestad, que le
-pareció que convenia aquello á su Real servicio porque otros capitanes
-no se alzasen, que dello hizo primero relacion á su majestad; y demas
-desto, le preguntó sobre la prision y desbarate de Narvaez, y de cómo
-se le perdió la armada y soldados de Francisco de Garay, y de qué murió
-tan presto, y de cómo hizo embarcar á Cristóbal de Tapia; y le preguntó
-de otras muchas cosas que aquí no relato; y Cortés á todo le respondió
-dándole razones muy buenas, de que Luis Ponce en algo parecia que
-quedaba contento; y todo esto que le preguntaba traia por memoria de
-Castilla y de otras muchas cosas que ya le habian dicho en el camino,
-y en Méjico le habian informado dello: y como á aquestas preguntas que
-hizo estaba presente el fray Tomás Ortiz, como las hubieron acabado
-de decir, se fué Cortés á su posada, y secretamente apartó el fraile
-á tres conquistadores amigos de Cortés, y les dijo que Luis Ponce
-queria cortar la cabeza á Cortés, porque así lo<span class="pagenum"
-id="Page_204">p. 204</span> traia mandado por su majestad, é á aquel
-efeto le habia preguntado lo sobredicho; y aun el mesmo fraile otro dia
-muy de mañana de secreto se lo dijo á Cortés por estas palabras:</p>
-
-<p>—«Señor capitan, por lo que os quiero, y de mi oficio y religion
-es avisar en tales casos, hágoos, Señor, saber que Luis Ponce trae
-provisiones de su majestad para os degollar.»</p>
-
-<p>Y cuando Cortés esto oyó, é habian pasado los razonamientos por
-mí dichos, estaba muy penoso y pensativo; y por otra parte le habian
-dicho que aquel fraile era de mala condicion y bullicioso, y que no le
-creyese muchas cosas de lo que decia; y segun apareció, dijo el fraile
-aquellas palabras á Cortés á efeto que le echase por intercesor y
-rogador que no le ejecutase el tal mandado, y porque le diese por ello
-algunas barras de oro.</p>
-
-<p>Otras personas dijeron que el Luis Ponce lo dijo por metelle temor
-á Cortés é le echase rogadores que no le degollase; y como aquello
-sintió Cortés, respondió al fraile con mucha cortesía y con grandes
-ofrecimientos, y le dijo que ántes tenia creido que su majestad, como
-cristianísimo Rey, que le enviaria á hacer mercedes por sus muchos
-y buenos y leales servicios que siempre le hizo, y no se hallará
-deservicio ninguno que haya hecho; y que con esta confianza estaba,
-y que él tenia al Sr. Luis Ponce por persona que no saldria de lo
-que su majestad le mandaba, y como aquello oyó el fraile, y no le
-rogó que fuese su intercesor para con Luis Pon<span class="pagenum"
-id="Page_205">p. 205</span>ce, quedó confuso; y diré lo que más
-pasó; porque Cortés jamás le dió ningunos dineros de lo que le habia
-prometido.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_192">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EL LICENCIADO LUIS PONCE, DESPUES QUE HUBO
- PRESENTADO LAS REALES PROVISIONES Y FUÉ OBEDECIDO, MANDÓ PREGONAR
- RESIDENCIA CONTRA CORTÉS É LOS QUE HABIAN TENIDO CARGOS DE JUSTICIA,
- Y CÓMO CAYÓ MALO DE MAL DE MODORRA Y DELLA FALLECIÓ, Y LO QUE MÁS LE
- SUCEDIÓ.</p>
-</div>
-
-<p>Despues que hubo presentado Luis Ponce las Reales provisiones, con
-mucho acato de Cortés y el cabildo y los demas conquistadores fué
-obedecido; mandó pregonar residencia general contra Cortés y contra los
-que habian tenido cargo de justicia y habian sido capitanes; y como
-muchas personas que no estaban bien con Cortés, é otros que tenian
-justicia sobre lo que pedian, qué priesa se daban de dar quejas de
-Cortés y de presentar testigos, que en toda la ciudad andaban pleitos;
-y las demandas que le ponian, unos que no les dió partes de oro, como
-era obligado, é otros le demandaban que no les dió indios, conforme á
-lo que su majestad mandaba, y<span class="pagenum" id="Page_206">p.
-206</span> los dió á criados de su padre Martin Cortés y á otras
-personas sin méritos, criados de señores de Castilla.</p>
-
-<p>Otros le demandaban caballos que les mataron en las guerras, que
-puesto que habian habido mucho oro de que se les pudiera pagar, que no
-se les satisfizo por quedarse con el oro. Otros demandaban afrentas de
-sus personas, que por mandado de Cortés les habian hecho.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra residencia, que luego que se comenzó á tomar
-quiso nuestro Señor Jesucristo que por nuestros pecados y desdicha
-cayó malo de modorra el licenciado Luis Ponce, y fué desta manera,
-que viniendo del monasterio de señor San Francisco de oir Misa, le
-dió una muy recia calentura, y echóse en la cama y estuvo cuatro dias
-amodorrido, sin tener el sentido que convenia, y todo lo más del dia
-y de la noche era dormir; y como aquello vieron los médicos que le
-curaban, que se decian el licenciado Pedro Lopez y el doctor Ojeda y
-otro médico que él traia de Castilla, todos á una les pareció que se
-confesase y recibiese los Santos Sacramentos, y el mismo licenciado
-lo tuvo en gran voluntad; y despues de recibidos con gran humildad
-y contricion, hizo testamento, y dejó por su teniente de gobernador
-al licenciado Márcos de Aguilar, que habia traido consigo desde la
-Española.</p>
-
-<p>Otros dijeron que era bachiller, y no licenciado, y que no tenia
-autoridad para mandar; y dejóle el poder desta manera: que todas las
-cosas de pleitos<span class="pagenum" id="Page_207">p. 207</span> y
-debates y residencias, y la prision del factor y veedor, se estuviese
-en el estado que lo dejaba hasta que su majestad fuese sabidor de
-lo que pasaba, y que luego hiciese mensajeros en un navío á su
-majestad.</p>
-
-<p>Y ya hecho su testamento y ordenada su ánima, al noveno dia que cayó
-malo dió la ánima á nuestro Señor Jesucristo, y como hubo fallecido,
-fueron grandes los lutos y tristezas que todos los conquistadores á
-una sintieron: como si fuera padre de todos, así lo lloraban, porque
-ciertamente él venia para remediar á los que hallase que derechamente
-habian servido á su majestad, y ántes que muriese así lo suplicaba; y
-le hallaron en los capítulos é instrucciones que de su majestad traia,
-que diese de los mejores repartimientos de indios á los conquistadores,
-de manera que conociesen mejoría en todo; y Cortés, con todos los más
-caballeros de la ciudad, se pusieron luto y le llevaron á enterrar con
-gran pompa á San Francisco, y con toda la cera que entónces se pudo
-haber: fué su enterramiento muy solene para en aquel tiempo.</p>
-
-<p>Oí decir á ciertos caballeros que se hallaron presentes cuando
-cayó malo, que como Luis Ponce era músico y de suyo regocijado, por
-alegralle le iban á tañer con una vigüela y á dar música, y que mandó
-que le tañesen una baja, y con los piés estando en la cama hacia
-sentido en la boca y los meneaba hasta acabarla, y acabada, perdió el
-habla, que fué todo uno.</p>
-
-<p>Pues como fué<span class="pagenum" id="Page_208">p. 208</span>
-muerto y enterrado de la manera que dicho tengo, oir el murmurar que
-en Méjico habia de las personas que estaban mal con Cortés y con
-Sandoval, que dijeron y afirmaron que le dieron ponzoña con que murió,
-que así habia hecho al Francisco de Garay; é quien más lo afirmaba era
-fray Tomás Ortiz, ya que venia por prior de ciertos frailes que traia
-en su compañía, que tambien murió de modorra el mesmo prior de ahí
-á dos meses, él y otros frailes; y tambien quiero decir que pareció
-ser que en el navío en que vino el Luis Ponce, que dió pestilencia en
-ellos, porque á más de cien personas que en él venian les dió modorra
-y dolencia de que murieron en la mar, y despues de desembarcados en la
-villa de Medellin murieron muchos dellos, y aun de los frailes quedaron
-muy pocos, y fué fama que aquella modorra cundió en Méjico.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_193">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCIII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO DESPUES QUE MURIÓ EL LICENCIADO PONCE DE LEON
- COMENZÓ Á GOBERNAR EL LICENCIADO MÁRCOS DE AGUILAR, Y LAS CONTIENDAS
- QUE SOBRE ELLO HUBO, Y CÓMO EL CAPITAN LUIS MARIN CON TODOS LOS QUE
- VENÍAMOS EN SU COMPAÑÍA TOPAMOS CON PEDRO DE ALBARADO, QUE ANDABA
- EN BUSCA DE CORTÉS, Y NOS ALEGRAMOS LOS UNOS CON LOS OTROS, PORQUE
- ESTABA LA TIERRA DE GUERRA, POR LA PODER PASAR SIN TANTO PELIGRO.</p>
-</div>
-
-<p>Segun que lo habia dejado en el testamento Luis Ponce, todos
-los conquistadores que esta<span class="pagenum" id="Page_209">p.
-209</span>ban mal con Cortés quisieran que fuera la residencia
-adelante, como le habian comenzado á tomar; y Cortés dijo que no se
-podia entender en él, conforme al testamento de Luis Ponce; mas que
-si quisiera tomársela el Márcos de Aguilar, que fuesen mucho en buena
-hora; y habia otra contradiccion por parte del Cabildo de Méjico,
-en que decian que no podia mandar Luis Ponce en su testamento que
-gobernase el licenciado Aguilar solo, lo uno porque era muy viejo y
-caducaba, y estaba tullido de bubas y era de poco autoridad, y así lo
-mostraba en su persona, y no sabia las cosas de la tierra, ni tenia
-noticia della ni de las personas que tenian méritos; y que demas desto,
-que no le ternian respeto ni le acatarian, y que seria bien que para
-que todos temiesen, y la justicia de su majestad fuese de todos muy
-acatada, que tomase acompañado en la gobernacion á Cortés hasta que
-su majestad mandase otra cosa; y el Márcos de Aguilar dijo que no
-saldria poco ni mucho de lo que Luis Ponce mandó en el testamento, y
-que él solo habia de gobernar, y que si querian poner otro gobernador
-por fuerza que no hacian lo que su majestad mandaba; y demas desto que
-dijo Márcos de Aguilar, Cortés temió si otra cosa se hiciese, por más
-palabras que le decian los procuradores de las ciudades y villas de
-la Nueva-España, que procurase de gobernar y que ellos atraerian con
-buenas palabras al Márcos de Aguilar para ello, pues que estaba<span
-class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span> claro que estaba muy
-doliente, y era servicio de Dios y de su majestad; y por más que le
-decian á Cortés, nunca quiso tocar más en aquella tecla, sino que el
-viejo Aguilar solo gobernase; y aunque estaba tan doliente y ético,
-que le daba de mamar una mujer de Castilla, y tenia unas cabras, que
-tambien bebia leche dellas; y en aquella sazon se le murió un hijo
-que traia consigo, de modorra, segun y de la manera que murió Luis
-Ponce; dejaré esto hasta su tiempo, é quiero volver muy atrás de lo
-de mi relacion, é diré lo que el capitan Luis Marin hizo, que quedaba
-con toda su gente en Naco esperando respuesta de Sandoval para saber
-si Cortés era embarcado ó no, y nunca habiamos tenido respuesta
-ninguna.</p>
-
-<p>Ya he dicho cómo Sandoval se partió de nosotros para hacer embarcar
-á Cortés que fuese á la Nueva-España, y que nos escribiria lo que
-sucediese, para que nos fuésemos con Luis Marin camino de Méjico; y
-puesto que escribió Sandoval y Cortés por dos partes, nunca tuvimos
-respuesta, porque el Saavedra nunca nos quiso escribir, con malicia;
-y fué acordado por Luis Marin y por todos los que con él veniamos
-que con brevedad fuésemos soldados á caballo á Trujillo á saber de
-Cortés, y fué Francisco Marmolejo por nuestro capitan, é yo fuí uno
-de los diez, y fuimos por la tierra adentro de guerra hasta llegar á
-Olancho, que agora llaman Guayape, donde fueron las minas ricas de oro,
-y allí<span class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span> tuvimos nueva
-de dos españoles que estaban dolientes y de un negro, cómo Cortés era
-embarcado pocos dias habia con los caballeros y conquistadores que
-consigo traia, y que le envió á llamar la ciudad de Méjico, que todos
-los vecinos mejicanos estaban con voluntad de le servir, y que vino un
-fraile francisco por él, y que su primo de Cortés, Saavedra, quedaba
-por capitan cerca de allí en unos pueblos de guerra; de las cuales
-nuevas nos alegramos, y luego escribimos al capitan Saavedra con indios
-de aquel pueblo de Olancho, que estaba de paz, y en cuatro dias vino
-respuesta del Saavedra, y nos hizo relacion de algunas cosas, y dimos
-muchas gracias á Dios por ello, y á buenas jornadas volvimos donde Luis
-Marin estaba; y acuérdome que tiramos piedras á la tierra que dejábamos
-atrás, y con la ayuda de Dios iremos á Méjico, é yendo por nuestras
-jornadas hallamos á Luis Marin en un pueblo que se dice Acalteca; y
-así como llegamos con aquellas nuevas tomó mucha alegría, y luego
-tiramos camino de un pueblo que se dice Maniani, y hallamos en él á
-seis soldados que eran de la compañía de Pedro de Albarado, que andaba
-en nuestra busca, y uno dellos fué Diego de Villanueva, conquistador,
-buen soldado y uno de los fundadores desta ciudad de Guatimala, natural
-de Villanueva de la Serena, que es en el maestrazgo de Alcántara; y
-cuando nos conocimos nos abrazamos los unos á los otros, y preguntando
-por su ca<span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span>pitan Pedro
-de Albarado, dijeron que allí cerca venia con muchos caballeros, y
-que venian en busca de Cortés y de nosotros, y nos contaron todo lo
-acaecido en Méjico, ya por mí dicho, y cómo habian enviado á llamar
-á Pedro de Albarado para que fuese gobernador, y la causa por qué no
-fué, segun he dicho en el capítulo que dello habla, fué por temor
-del factor; é yendo por nuestro camino, luego de ahí á dos dias nos
-encontramos con el Pedro de Albarado y sus soldados, que fué junto á un
-pueblo que se dice la Choluteca Malalaca.</p>
-
-<p>Pues saber decir cómo se holgó en saber que Cortés era ido á Méjico,
-porque excusaba el trabajoso camino que habia de llevar en su busca,
-fué harto descanso para todos; y estando allí en el pueblo de la
-Choluteca, habian llegado en aquella sazon ciertos capitanes de Pedro
-Arias de Ávila, que se decian Garabito y Campañon, y otros que no se
-me acuerdan los nombres, que, segun ellos decian, venian á descubrir
-tierras y á partir términos con el Pedro de Albarado; y como llegamos
-á aquel pueblo con el capitan Luis Marin, estuvimos juntos tres dias
-los de Pedro Arias y Pedro de Albarado y nosotros; y desde allí envió
-el Pedro de Albarado á un Gaspar Arias de Ávila, vecino que fué de
-Guatimala, á tratar ciertos negocios con el gobernador Pedro Arias de
-Ávila, é oí decir que era sobre casamientos, porque el Gaspar Arias era
-gran servidor de Pedro de Albarado.</p>
-
-<p>Y volviendo á nuestro viaje, en<span class="pagenum"
-id="Page_213">p. 213</span> aquel pueblo se quedaron los de Pedro
-Arias, y nosotros fuimos camino de Guatimala, y ántes de llegar á
-la provincia de Cuzcatlan, en aquella sazon llovia mucho y venia un
-rio que se decia Lempa muy crecido, y no le pudimos pasar en ninguna
-manera; acordamos de cortar un árbol que se llama ceiba, y era de tal
-gordor, que dél se hizo una canoa que en estas partes otra mayor no
-la habia visto, y con gran trabajo estuvimos cinco dias en pasar el
-rio, y aun hubo mucha falta de maíz; é pasado el rio, dimos en unos
-pueblos que pusimos por nombre los Chapanastiques, que era así su
-nombre, adonde mataron los indios naturales de aquellos pueblos un
-soldado que se decia Nicuesa, é hirieron otros tres de los nuestros que
-habian ido á buscar de comer, y venian ya desbaratados, y les fuimos á
-socorrer, y por no nos detener se quedaron sin castigo; y esto es en
-la provincia donde agora está poblada la villa de San Miguel; y desde
-allí entramos en la provincia de Cuzcatlan, que estaba de guerra, y
-hallamos bien de comer; y desde allí veniamos á unos pueblos cerca de
-Petapa, y en el camino tenian los guatimaltecas unas sierras cortadas
-y unas barrancas muy hondas, donde nos aguardaron, y estuvimos en se
-las tomar y pasar tres dias: allí me hirieron de un flechazo, mas no
-fué nada la herida, y luego venimos á Petapa, y otro dia dimos en este
-valle que llamamos del Tuerto, donde agora está poblada esta ciudad
-de Guatimala, que entónces<span class="pagenum" id="Page_214">p.
-214</span> todo estaba de guerra sobre pasallos con los naturales; y
-acuérdome que cuando veniamos por un repecho abajo comenzó á temblar
-la tierra de tal manera, que muchos soldados cayeron en el suelo,
-porque duró gran rato el temblor; y luego fuimos camino del asiento
-de la ciudad de Guatimala la vieja, donde solian estar los caciques
-que se decian Cinacan y Sacachul, y ántes de entrar en la dicha ciudad
-estaba una barranca muy honda, y aguardándonos todos los escuadrones
-de los guatimaltecas para no dejarnos pasar, y les hicimos ir con la
-mala ventura, y pasamos á dormir á la ciudad, y estaban los aposentos
-y las casas con tan buenos edificios y ricos, en fin como de caciques
-que mandaban todas las provincias comarcanas; y desde allí nos salimos
-á lo llano y hicimos ranchos y chozas, y estuvimos en ellos diez dias,
-porque el Pedro de Alvarado envió dos veces á llamar de paz á los de
-Guatimala y á otros pueblos que estaban en aquella comarca, y hasta ver
-su respuesta aguardamos los dias que he dicho, y de que no quisieron
-venir ninguno dellos, fuimos por nuestras jornadas largas, sin parar
-hasta donde Pedro de Albarado habia dejado su ejército, porque estaba
-todo de guerra, y estaba en él por capitan un hermano que se decia
-Gonzalo de Albarado.</p>
-
-<p>Llamábase aquella poblacion donde los hallamos Olintepeque, y
-estuvimos descansando ciertos dias, y luego fuimos á Soconusco, y dende
-allí á Te<span class="pagenum" id="Page_215">p. 215</span>guantepeque,
-y entónces fallecieron en el camino dos vecinos españoles de Méjico que
-venian de aquella trabajosa jornada con nosotros, y un cacique mejicano
-que se decia Juan Velazquez, capitan que fué de Guatemuz; y por la
-posta fuimos á Guaxaca, porque entónces alcanzamos á saber la muerte de
-Luis Ponce y otras cosas por mí ya dichas, y decian muchos bienes de su
-persona y que venia para cumplir lo que su majestad le mandaba, y no
-viamos la hora de haber llegado á Méjico.</p>
-
-<p>Pues como veniamos sobre ochenta soldados, y entre ellos Pedro
-de Albarado, y llegamos á un pueblo que se dice Chalco, dende allí
-enviamos á hacer saber á Cortés cómo habiamos de entrar en Méjico otro
-dia, que nos tuviesen aparejadas posadas, porque veniamos destrozados;
-que habia más de dos años y tres meses que salimos de aquella
-ciudad.</p>
-
-<p>Y de que se supo en Méjico que llegábamos á Iztapalapa á las
-calzadas, salió Cortés con muchos caballeros y el Cabildo á nos
-recebir; y ántes de ir á parte ninguna, ansí como veniamos fuimos á la
-iglesia mayor á dar gracias á nuestro Señor Jesucristo, que nos volvió
-á aquella ciudad, y dende la iglesia Cortés nos llevó á sus palacios,
-adonde nos tenia aparejada una muy solene comida é muy bien servida;
-é ya tenia aderezada la posada de Pedro de Albarado, que entónces era
-su casa la fortaleza, porque en aquella sazon estaba nombrado por
-alcaide della y de las atarazanas; y al capi<span class="pagenum"
-id="Page_216">p. 216</span>tan Luis Marin llevó Sandoval á posar á sus
-casas, é á mí é á otro amigo mio, que se decia el capitan Luis Sanchez,
-nos llevó Andrés de Tapia á las suyas y nos hizo mucha honra, y el
-Sandoval me envió ropas para me ataviar é oro é cacao para gastar; y
-ansí hizo Cortés é otros vecinos de aquella ciudad á soldados amigos
-conocidos de los que veniamos allí.</p>
-
-<p>Y otro dia, despues de nos encomendar á Dios, salimos por la
-ciudad yo y mi compañero el capitan Luis Sanchez, y llevamos por
-intercesores al capitan Sandoval é Andrés de Tapia, y fuimos á ver y
-hablar al licenciado Márcos de Aguilar, que, como he dicho, estaba
-por gobernador por el poder que para ello le dejó el licenciado Luis
-Ponce; y los intercesores que fueron con nosotros, que ya he dicho que
-era el capitan Sandoval y Andrés de Tapia, hicieron relacion á Márcos
-de Aguilar de nuestras personas y servicios para suplicalle que nos
-diese indios en Méjico, porque los indios de Guacacualco no eran de
-provecho; y despues de muchas palabras y ofertas que sobre ello nos
-dió el Márcos de Aguilar, con prometimientos, dijo que no tenia poder
-para dar ni quitar indios, porque ansí lo dejó en el testamento Luis
-Ponce de Leon al tiempo que falleció, que todas las cosas de pleitos y
-vacaciones de indios de la Nueva-España se estuviesen en el estado que
-estaban hasta que su majestad enviara á mandar otra cosa, y que si le
-envia<span class="pagenum" id="Page_217">p. 217</span>ban poder para
-dar indios, que nos daria de lo mejor que hubiese en la tierra; y luego
-nos despedimos dél.</p>
-
-<p>En este tiempo vino de la isla de Cuba Diego de Ordás, y como fué
-el que hubo escrito las cartas que envió el factor diciendo que todos
-éramos muertos cuantos habiamos salido de Méjico con Cortés, Sandoval
-é otros caballeros con palabras muy desabridas le dijeron que por qué
-habia escrito lo que no sabia, no teniendo noticia dello, y que fueron
-aquellas cartas tan malas, que se hubiera de perder la Nueva-España por
-ellas.</p>
-
-<p>Y el Diego de Ordás respondió con grandes juramentos que nunca tal
-escribió, sino solamente que tuvo nueva, de un pueblo que se dice
-Xicalango, que habian venido los pilotos y capitanes y marineros de
-dos navíos, y se habian muerto los del un bando con el otro, y que
-los indios acabaron de matar á ciertos marineros que quedaban en los
-navíos; y que pareciesen las mismas cartas, y verian si era ansí; que
-si el factor las glosó é hizo otras, que no tenia culpa.</p>
-
-<p>Pues para saber Cortés la verdad, el factor y veedor estaban
-presos en las jaulas y no se atrevia á hacer justicia dellos, segun
-lo dejó mandado Luis Ponce de Leon; y como Cortés tenia otros muchos
-debates, acordó de callar en lo del factor hasta que viniese mandado
-de su majestad, y temió no le viniesen más males sobre ello; y
-porque entónces puso demanda que le volviesen mucha cantidad de sus
-haciendas que le vendieron y tomaron para de<span class="pagenum"
-id="Page_218">p. 218</span>cir Misas y honras por su alma, pues que
-fueron hechas todas aquellas honras con malicia, no siendo muerto, y
-por dar crédito á toda la ciudad que éramos muertos, é no por su alma;
-que pues vian que hacian bienes y honras por Cortés y por nosotros,
-creyesen que era verdad que éramos muertos.</p>
-
-<p>Y andando en estos pleitos, un vecino de Méjico, que se decia Juan
-de Cáceres el Rico, compró los bienes y Misas que habian hecho por el
-alma de Cortés, que fuesen por la de Cáceres.</p>
-
-<p>Y dejaré de contar cosas viejas, y diré cómo el Diego de Ordás,
-como era hombre de buenos consejos, viendo que á Cortés ya no le
-tenian acato ni se daban nada por él despues que vino Luis Ponce de
-Leon, y le habian quitado la gobernacion, y que muchas personas se le
-desvergonzaban y no le tenian en nada, le aconsejó que se sirviese
-como señor y se llamase señoría y pusiese dosel, y que no solamente se
-nombrase Cortés, sino don Hernando Cortés.</p>
-
-<p>Tambien le dijo el Ordás que mirase que el factor fué criado del
-comendador mayor don Francisco de los Cóbos, que es el que manda á
-toda Castilla y que algun dia le habria menester al D. Francisco de
-los Cóbos, y que el mismo Cortés no estaba bien acreditado con su
-majestad ni con los de su Real consejo de Indias; y que no curase de
-matar al factor hasta que por justicia fuese sentenciado, porque habia
-grandes sospechas en Méjico que le queria despachar y matar en la misma
-jaula.</p>
-
-<p>Y pues viene<span class="pagenum" id="Page_219">p. 219</span> agora
-á coyuntura, quiero decir, ántes que más pase adelante en esta mi
-relacion, por qué tan secretamente en todo lo que escribo, cuando viene
-á pláticas de decir de Cortés no le he nombrado ni nombro D. Hernando
-Cortés, ni otros títulos de marqués ni capitan, salvo Cortés á boca
-llena.</p>
-
-<p>La causa dello es, porque él mismo se preciaba de que le llamasen
-solamente Cortés; y en aquel tiempo aún no era marqués; porque era tan
-tenido y estimado este nombre de Cortés en toda Castilla como en tiempo
-de los romanos solian tener á Julio César ó á Pompeyo, y en nuestros
-tiempos teniamos á Gonzalo Hernandez, por sobrenombre Gran Capitan,
-y entre los cartagineses Annibal, ó de aquel valiente nunca vencido
-caballero Diego García de Paredes.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar en los blasones pasados, y diré cómo el tesorero
-Alonso de Estrada en aquella sazon casó dos hijas, la una con Jorge de
-Albarado, hermano de D. Pedro de Albarado, y la otra con un caballero
-que se decia D. Luis de Guzman, hijo de D. Juan de Saavedra, conde
-del Castellar; y entónces se concertó que Pedro de Albarado fuese á
-Castilla á suplicar á su majestad le hiciese merced de la gobernacion
-de Guatimala: y entre tanto que iba envió á Jorge de Albarado por
-su capitan á la pacificacion della; y cuando el Jorge de Albarado
-vino trujo consigo de camino sobre ducientos indios de Tlascala y de
-Cholula y mejicanos, y de Gua<span class="pagenum" id="Page_220">p.
-220</span>cachula y de otras provincias que les ayudaron en las
-guerras.</p>
-
-<p>Tambien en aquella sazon envió el Márcos de Aguilar á poblar la
-provincia de Chiapa, y fué un caballero que se decia don Juan Enriquez
-de Guzman, deudo muy cercano del duque de Medina-Sidonia; y tambien
-envió á poblar la provincia de Tabasco, que es el rio que llaman de
-Grijalva, y fué por capitan un hidalgo que se decia Baltasar Osorio,
-natural de Sevilla; y ansimismo envió á pacificar los pueblos de los
-zapotecas, que están en unas muy altas sierras, y fué por capitan un
-Alonso de Herrera, natural de Jerez, y este capitan fué de los soldados
-de Cortés; y por no contar al presente lo que cada uno destos capitanes
-hizo en sus conquistas, lo dejaré de decir hasta que venga á tiempo
-y sazon; é quiero hacer relacion de cómo en este tiempo falleció el
-Márcos de Aguilar, y lo que pasó sobre el testamento que hizo para que
-gobernase el tesorero.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_194">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCIV.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO MÁRCOS DE AGUILAR FALLECIÓ, Y DEJÓ EN EL
- TESTAMENTO QUE GOBERNASE EL TESORERO ALONSO DE ESTRADA, Y QUE NO
- ENTENDIESE EN PLEITOS DEL FACTOR NI VEEDOR NI DAR NI QUITAR INDIOS
- HASTA QUE SU MAJESTAD MANDASE LO QUE MÁS EN ELLO FUESE SERVIDO, SEGUN
- Y DE LA MANERA QUE LE DEJÓ EL PODER LUIS PONCE DE LEON.</p>
-</div>
-
-<p>Teniendo en sí la gobernacion Márcos de Aguilar, como dicho tengo,
-estaba muy ético y<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span>
-doliente y malo de bubas; los médicos le mandaron que mamase á una
-mujer de Castilla, y con leche de cabras se sostuvo cerca de ocho
-meses, y de aquella dolencia y calenturas que le dieron falleció, y en
-el testamento que hizo mandó que sólo gobernase el tesorero Alonso de
-Estrada, ni más ni ménos que tuvo el poder de Luis Ponce de Leon.</p>
-
-<p>Y viendo el cabildo de Méjico é otros procuradores de ciertas
-ciudades, que en aquella sazon se hallaron en Méjico, que el Alonso de
-Estrada solo no podia gobernar tan bien como convenia, por causa que
-Nuño de Guzman, que habia dos años que vino de Castilla por gobernador
-de la provincia de Pánuco, se metia en los términos de Méjico y decia
-que eran sujetos de su provincia; é como venia furioso, é no miraba
-á lo que su majestad le mandaba en las provisiones que dello traia;
-porque un vecino de Méjico que se decia Pedro Gonzalez de Trujillo,
-persona muy noble, dijo que no queria estar debajo de su gobernacion,
-sino de la de Méjico, pues los indios de su encomienda no eran de los
-de Pánuco, y por otras palabras que pasaron, sin más ser oido, le
-mandó ahorcar; y demas desto, hizo otros desatinos, que ahorcó á otros
-españoles por hacerse temer, y no tenia acato ni se le daba nada por
-Alonso de Estrada el tesorero, aunque era gobernador, ni le tenia en la
-estima que era obligado.</p>
-
-<p>Y viendo aquellos desatinos de Nuño de Guzman el cabildo de Méjico
-y otros caballeros vecinos<span class="pagenum" id="Page_222">p.
-222</span> de aquella ciudad, porque temiese el Nuño de Guzman é
-hiciese lo que su majestad mandaba, suplicaron al tesorero que
-juntamente con él gobernase Cortés, pues convenia al servicio de
-Dios nuestro Señor y de su majestad; y el tesorero no quiso, é otras
-personas dicen que Cortés no lo quiso acetar, porque no dijesen
-maliciosos que por fuerza queria señorear, y tambien porque hubo
-murmuraciones que tenian sospecha en la muerte de Márcos de Aguilar,
-que Cortés fué causa della é dió con qué murió: y lo que se concertó
-fué, que juntamente con el tesorero gobernase Gonzalo de Sandoval, que
-era alguacil mayor y persona que se hacia mucha cuenta dél; é lo hubo
-por bien el tesorero; mas otras personas dijeron que si lo aceptó fué
-por casar una hija con el Sandoval, y si se casara con ella, fuera el
-Sandoval muy más estimado y por ventura hubiera la gobernacion, porque
-en aquella sazon no se tenia en tanta estima esta Nueva-España como
-agora.</p>
-
-<p>Pues estando gobernando el tesorero y el Gonzalo de Sandoval,
-pareció ser, como en este mundo hay hombres muy desatinados, que un
-Fulano Proaño, que dicen que se fué en aquella sazon á lo de Xalisco,
-huyendo de Méjico, que despues fué muy rico; y el Sandoval, como
-gobernador que era, que habia de hacer justicia sobre ello y prender
-al Proaño, no lo hizo, porque se fué huyendo adonde no podia ser
-habido, por mucha diligencia que sobre ello<span class="pagenum"
-id="Page_223">p. 223</span> puso; y puesto que claramente se supo que
-no podria alcanzar justicia, lo disimuló.</p>
-
-<p>Dejemos esto, y quiero decir que en aquellos dias que anduvieron
-los conciertos dichos para que Cortés gobernase con el tesorero, y
-pusieron al Sandoval por compañero en la gobernacion, segun ya dicho
-tengo, aconsejaron á Alonso de Estrada que luego por la posta fuese
-en un navío á Castilla é hiciese relacion dello á su majestad, y aun
-le indujeron que dijese que por fuerza le pusieron á Sandoval por
-compañero, segun ya dicho tengo, porque no quiso ni consintió que
-Cortés juntamente gobernase con él; y demas desto, ciertas personas,
-que no estaban bien con Cortés, escribieron otras cartas de por sí, y
-en ellas decian que Cortés habia mandado dar ponzoña á Luis Ponce de
-Leon y á Márcos de Aguilar, é que ansimismo al adelantado Garay, é que
-en unos requesones que les dieron en un pueblo que se dice Iztapalapa
-creian que les dieron rejalgar en ellos, y que por aquella causa no
-quiso comer un fraile de la órden de señor Santo Domingo dellos; y
-todo lo que escribian de Cortés eran maldades y traiciones que le
-levantaron, y tambien escribieron que Cortés queria matar al factor y
-veedor; y en aquella sazon tambien fué á Castilla el contador Albornoz,
-que jamás estuvo bien con Cortés.</p>
-
-<p>Y como su majestad y los del Real Consejo de Indias vieron
-las cartas que he dicho que enviaron di<span class="pagenum"
-id="Page_224">p. 224</span>ciendo mal de Cortés, y se informaron del
-contador Albornoz, é lo de Luis Ponce é lo de Márcos de Aguilar, ayudó
-muy mal contra Cortés, é haber oido lo del desbarate del Narvaez y del
-Garay, y lo de Tapia y lo de Catalina Suarez la Marcayda, su primera
-mujer; y estaban mal informados de otras cosas, é creyeron ser verdad
-lo que agora escribian; luego mandó su majestad proveer que sólo
-Alonso de Estrada gobernase, y dió por bueno cuanto habia hecho, y
-en los indios que encomendó; que sacasen de las prisiones y jaulas
-al factor y veedor y les volviesen sus bienes, y por la posta vino
-un navío con las provisiones; y para castigar á Cortés de lo que le
-acusaban, mandó que luego viniese un caballero que se decia don Pedro
-de la Cueva, comendador mayor de Alcántara, y que á costa de Cortés
-trujese trescientos soldados, y que si le hallase culpado le cortase la
-cabeza, y á los que juntamente con él habian hecho algun deservicio á
-su majestad, é que á los verdaderos conquistadores que les diese de los
-pueblos que quitasen á Cortés; y ansimismo mandó proveer que viniese
-audiencia Real, creyendo con ella habria recta justicia.</p>
-
-<p>É ya que se estaba apercibiendo el comendador don Pedro de la
-Cueva para venir á la Nueva-España, por ciertas pláticas que despues
-hubo en la córte, ó porque no le dieron tantos mil ducados como pedia
-para el viaje, y porque con el audiencia Real, creyendo que lo<span
-class="pagenum" id="Page_225">p. 225</span> pusieran en justicia, se
-estorbó su jornada, que no vino, é porque el duque de Béjar quedó por
-nuestro fiador otra vez.</p>
-
-<p>Y quiero volver al tesorero, que, como se vió tan favorecido de su
-majestad, é haber sido tantas veces gobernador, y agora de nuevo le
-mandaba su majestad gobernar solo; y aun le hicieron creer al tesorero
-que habian informado al Emperador nuestro señor que era hijo del Rey
-Católico, y estaba muy ufano, y tenia razon; é lo primero que hizo
-fué enviar á Chiapa por capitan á un su primo, que se decia Diego de
-Mazariegos, y mandó tomar residencia á don Juan Enriquez de Guzman, el
-que habia enviado por capitan Márcos de Aguilar, y más robos y quejas
-se halló que habia hecho en aquella provincia que bienes; y tambien
-envió á conquistar é pacificar los pueblos de los zapotecas y minxes,
-y que fuesen por dos partes, para que mejor los prendiesen, á traer de
-paz, que fuese por la parte de la banda del Norte, é envió á un Fulano
-de Barrios, que decian que habia sido capitan en Italia y que era muy
-esforzado, que nuevamente habia venido de Castilla á Méjico (no digo
-por Barrios el de Sevilla, el cuñado que fué de Cortés), y le dió sobre
-cien soldados, y entre ellos muchos escopeteros y ballesteros.</p>
-
-<p>Llegado este capitan con sus soldados á los pueblos de los
-zapotecas, que se decian los titepeques, una noche salen los indios
-naturales de aquellos pueblos y dan sobre el capitan y sus soldados; y
-tan de repen<span class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span>te dieron
-en ellos, que mataron al capitan Barrios y á otros siete soldados, y á
-todos los más hirieron, y si de presto no tomaran las de Villadiego, y
-se vinieran á acoger á unos pueblos de paz, todos murieran.</p>
-
-<p>Aquí verán cuánto va de los conquistadores viejos á los nuevamente
-venidos de Castilla, que no saben qué cosa es guerra de indios ni sus
-astucias: en esto paró aquella conquista.</p>
-
-<p>Digamos agora del otro capitan que fué por la parte de Guaxaca,
-que se decia Figuero, natural de Cáceres, que tambien dijeron que
-habia sido capitan en Castilla, y era muy amigo del tesorero Alonso
-de Estrada, y llevó otros cien soldados de los nuevamente venidos de
-Castilla á Méjico, y muchos escopeteros y ballesteros y aun diez de
-á caballo; y como llegaron á las provincias de los zapotecas, envió
-á llamar á un Alonso de Herrera, que estaba en aquellos pueblos por
-capitan de treinta soldados, por mandado de Márcos de Aguilar en el
-tiempo que gobernaba, segun lo tengo dicho en el capítulo que dello
-hace mencion; y venido el Alonso de Herrera á su llamada, porque,
-segun apareció, traia poder el Figuero para que estuviese debajo de su
-mano, é sobre ciertas pláticas que tuvieron, ó porque no quiso quedar
-en su compañía, vinieron á echar mano á las espadas, y el Herrera
-acuchilló á el Figuero y á otros tres de los soldados que traia, que le
-ayudaban.</p>
-
-<p>Pues viendo el Figuero que estaba herido y manco de un brazo, y no
-se atrevia<span class="pagenum" id="Page_227">p. 227</span> á entrar
-en las sierras de los miuxes, que eran muy altas y malas de conquistar,
-y los soldados que traia no sabian conquistar aquellas tierras,
-acordó de andarse á desenterrar sepulturas de los enterramientos de
-los caciques de aquella provincia, porque en ellas halló cantidad de
-joyas de oro, con que antiguamente tenian costumbre de se enterrar los
-principales de aquellos pueblos; y dióse tal maña, que sacó dellas
-sobre cien mil pesos de oro, y con otras joyas que hubo de dos pueblos,
-acordó de dejar la conquista é pueblos en que estaba, y dejólos muy más
-de guerra á algunos dellos que los halló, y fué á Méjico, y dende allí
-se iba á Castilla el Figuero con su oro; y embarcado en la Veracruz,
-fué su ventura tal, que el navío en que iba dió con recio temporal
-al través junto á la Veracruz, de manera que se perdió él y su oro y
-se ahogaron quince pasajeros, y todo se perdió; y en aquello pararon
-los capitanes que envió el tesorero á conquistar aquellos pueblos,
-que nunca vinieron de paz hasta que los vecinos de Guacacualco los
-conquistamos, y como tienen altas sierras y no pueden ir caballos, me
-quebranté el cuerpo, de tres veces que me hallé en aquellas conquistas;
-porque, puesto que en los veranos los atraimos de paz, en entrando las
-aguas se tornaban á levantar y mataban á los españoles que podian haber
-desmandados; y como siempre les seguiamos, vinieron de paz, y está
-poblada una villa que dicen San<span class="pagenum" id="Page_228">p.
-228</span> Alfonso.</p>
-
-<p>Pasemos adelante, y dejaré de traer á la memoria desastres de
-capitanes que no han sabido conquistar, y digo que, como el tesorero
-supo que habian acuchillado á su amigo el capitan Figuero, como dicho
-tengo, envió luego á prender á Alonso de Herrera, é no se pudo haber,
-porque se fué huyendo á unas sierras, y los alguaciles que envió
-trujeron preso á un soldado de los que solia tener el Herrera consigo;
-y así como llegó á Méjico, sin más ser oido, le mandó el tesorero
-cortar la mano derecha.</p>
-
-<p>Llamábase el soldado Cortejo, y era hijodalgo; y demas desto, en
-aquel tiempo un mozo de espuelas de Gonzalo de Sandoval tuvo otra
-quistion con otro criado del tesorero, y le acuchilló, de que hubo
-muy gran enojo el tesorero, y le mandó cortar la mano; y esto fué en
-tiempo que Cortés ni Sandoval no estaban en Méjico; que se habian ido
-á un gran pueblo que se dice Cornabaca, y se fueron por quitarse de
-bullicios y parlerías, y tambien por apaciguar ciertos encuentros que
-habia entre los caciques de aquel pueblo.</p>
-
-<p>Pues como supieron Cortés y Gonzalo de Sandoval por cartas que el
-Cortejo y mozo de espuelas estaban presos y que les querian cortar
-las manos, de presto vinieron á Méjico; y de que hallaron lo que
-dicho tengo, y no habia remedio en ello, sintieron mucho aquella
-afrenta que el tesorero hizo á Cortés y á Sandoval, y dicen que
-le dijo Cortés tales palabras al tesorero en su presencia, que no
-las<span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span> quisiera oir,
-y aun tuvo temor que le queria mandar matar, y con este temor allegó
-el tesorero soldados y amigos para tener en su guarda, y sacó de las
-jaulas al factor y veedor para que, como oficiales de su majestad, se
-favoreciesen los unos á los otros contra Cortés; y de que los hubo
-sacado, de ahí á ocho dias, por consejo del factor y otras personas que
-no estaban bien con Cortés, le dijeron al tesorero que en todo caso
-luego desterrase á Cortés de Méjico; porque entre tanto que estuviese
-en aquella ciudad jamás podria gobernar bien ni habria paz, y siempre
-habria bandos.</p>
-
-<p>Pues ya este destierro firmado del tesorero, se lo fueron á
-notificar á Cortés, y dijo que lo cumpliria muy bien, y que daba
-gracias á Dios, que dello era servido, que de las tierras y ciudad que
-él con sus compañeros habia descubierto y ganado, derramando de dia y
-de noche mucha sangre de su cuerpo, y muerte de tantos soldados, que
-le viniesen á desterrar personas que no eran dignas de bien ninguno
-ni de tener los oficios que tienen, y que él iria á Castilla á dar
-relacion dello á su majestad y demandar justicia contra ellos; y que
-fué gran ingratitud la del tesorero, desconocido del bien que le habia
-hecho Cortés; y luego se salió de Méjico y se fué á una villa suya que
-se dice Cuyoacan, y dende allí á Tezcuco, y dende allí á pocos dias á
-Tlascala; y en aquel instante la mujer del tesorero, que se decia doña
-Marina<span class="pagenum" id="Page_230">p. 230</span> Gutierrez de
-la Caballería, cierto digna de buena memoria por sus muchas virtudes,
-como supo el desconcierto que su marido habia hecho en sacar de las
-jaulas al factor y veedor y haber desterrado á Cortés, con gran pesar
-que tenia, le dijo á su marido:</p>
-
-<p>—«Plega á Dios que por estas cosas que habeis hecho no os venga mal
-dello.»</p>
-
-<p>Y le trujo á la memoria los bienes y mercedes que siempre Cortés le
-habia hecho, y los pueblos de indios que le dió, y que procurase de
-tornar á hacer amistades con él para que vuelva á la ciudad de Méjico,
-ó que se guardase muy bien, no le matasen; y tantas cosas le dijo,
-que, segun muchas personas despues platicaban, se habia arrepentido el
-tesorero de lo haber desterrado, y aun de haber sacado de las jaulas al
-factor y veedor, porque en todo le iban á la mano y eran muy contrarios
-á Cortés.</p>
-
-<p>Y en aquella sazon vino de Castilla don fray Julian Garcés, primer
-Obispo que fué de Tlascala, y era natural de Aragon, y por honra del
-cristianísimo Emperador nuestro señor se llamó Carolense, y fué gran
-predicador, y se vino por su obispado de Tlascala; y como supo lo que
-el tesorero habia hecho en el destierro de Cortés, le pareció muy mal
-y por poner concordia entre ellos se vino á una ciudad, ya otras veces
-por mí nombrada, que se dice Tezcuco; y como estaba junto á la laguna,
-se embarcó en dos canoas grandes, y con dos clérigos y un fraile y su
-fardaje se vino á la ciudad de Méjico, y ántes<span class="pagenum"
-id="Page_231">p. 231</span> de entrar en ella supieron su venida en
-Méjico, y le salieron á recebir con toda la pompa y cruces y clerecía
-y religiosos y Cabildos, é conquistadores é caballeros y soldados que
-en Méjico se hallaron; y cuando el Obispo hubo descansado dos dias, el
-tesorero le echó por intercesor para que fuese adonde Cortés estaba en
-aquella sazon y los hiciese amigos, é le alzaba el destierro, y que
-se volviese á Méjico; y fué el Obispo y trató las amistades, y nunca
-pudo acabar cosa ninguna con Cortés; ántes, como dicho tengo, se fué
-á Tezcuco ó á Tlascala muy acompañado de caballeros é otras personas
-y en lo que entendia Cortés era en allegar todo el oro y plata que
-podia para ir á Castilla; y demas de lo que le daban de los tributos de
-sus pueblos, empeñaba otras rentas é indios que le prestaban amigos;
-y ansimismo se aparejaban el capitan Gonzalo de Sandoval y Andrés de
-Tapia, y llegaron y recogian todo el oro y plata que podian de sus
-pueblos, porque estos dos capitanes fueron en compañía de Cortés á
-Castilla.</p>
-
-<p>Pues como estaba Cortés en Tlascala, íbanle á ver muchos vecinos
-de Méjico y de otras villas, y soldados que no tenian encomiendas de
-indios, y los caciques de Méjico le iban á servir; y aun, como hay
-hombres bulliciosos y amigos de escándalos é novedades, le iban á
-aconsejar para que si se queria alzar por Rey en la Nueva-España, que
-en aquel tiempo tenia lugar y que ellos serian en le ayudar; y<span
-class="pagenum" id="Page_232">p. 232</span> Cortés echó presos á dos
-hombres de los que le vinieron con aquellas pláticas, y les trató mal,
-llamándoles de traidores, y estuvo para los ahorcar; y tambien le
-trujeron otra carta de otros bandoleros, que le enviaron de Méjico, y
-le decian lo mismo; y esto era, segun dijeron, para tentar á Cortés ó
-tomarle en algunas palabras que de su boca dijese sobre aquel mal caso;
-y como Cortés en todo era servidor de su majestad, con amenazas dijo á
-los que le venian con aquellos tratos que no viniesen más adelante dél
-con aquellas parlerías de traiciones, que los mandaria ahorcar; y luego
-escribió al Obispo lo que pasaba, para que él dijese al tesorero que,
-como gobernador, mandase castigar á los traidores que le venian con
-aquellos consejos; si no, que él los mandaria ahorcar.</p>
-
-<p>Dejemos á Cortés en Tlascala aderezando para se ir á Castilla, y
-volvamos al tesorero y factor y veedor, que, ansí como venian á Cortés
-hombres bandoleros que deseaban ruidos y andar en bullicios, tambien
-iban y decian al tesorero y al factor que ciertamente Cortés estaba
-llegando gente para los venir á matar, aunque echaba fama que para
-venir á Castilla, y á aquel efeto estaban todos los caciques mejicanos
-y de Tezcuco en Tlascala, y de todos los más pueblos de alrededor de la
-laguna en su compañía, para ver cuándo les mandaba dar guerra.</p>
-
-<p>Entónces temió mucho el factor y veedor y el tesorero, creyendo que
-les queria matar; y para saber é<span class="pagenum" id="Page_233">p.
-233</span> inquirir si era verdad, volvieron á importunar al mismo
-Obispo que fuese á ver qué cosa era, y escribieron con grandes ofertas
-á Cortés, demandándole perdon; y el Obispo lo hubo por bueno el ir á
-hacer amistades, por visitar á Tlascala; y desque llegó donde Cortés
-estaba, despues de le salir á recebir toda aquella provincia, y ver la
-gran lealtad y lo que habia hecho Cortés en prender los bandoleros, y
-las palabras que sobre aquel caso le escribió, luego hizo mensajeros al
-tesorero, y dijo que Cortés era muy leal caballero y gran servidor de
-su majestad, y que en nuestros tiempos se podia poner en la cuenta de
-los muy afamados servidores de la corona Real, y que en lo que estaba
-entendiendo era aviarse para ir ante su majestad, y que podian estar
-sin sospecha de lo que pensaban; y tambien le escribió que tuvo mala
-consideracion en le haber desterrado, y que no lo acertó.</p>
-
-<p>Entónces diz que le dijo en la carta que le escribió:</p>
-
-<p>—«Oh señor tesorero Alonso de Estrada, y ¡cómo ha dañado y estragado
-este negocio!»</p>
-
-<p>Dejemos esto de la carta; que no me acuerdo bien si volvió Cortés
-á Méjico para dejar recaudo á las personas á quien habia de dar los
-poderes para entender en su estado y casa é cobrar los tributos de
-los pueblos de su encomienda; salvo sé que dejó el poder mayor al
-licenciado Juan Altamirano y á Diego de Ocampo y Alonso Valiente
-y á Santa Cruz burgalés, y sobre todos á Altamirano; é ya tenia
-llegado<span class="pagenum" id="Page_234">p. 234</span> muchas aves
-de las diferenciadas de otras que hay en Castilla, que era cosa muy de
-ver, y dos tigres, y muchos barriles de liquidámbar y bálsamo cuajado
-y otro como aceite, y cuatro indios maestros de jugar el palo con los
-piés, que en Castilla y en todas partes es cosa de ver, y otros indios
-bailadores, que suelen hacer una manera de ingenio, al parecer como que
-vuelan por alto estando bailando; y llevó tres indios corcovados de tal
-manera, que era cosa monstruosa, porque estaban quebrados por el cuerpo
-y eran muy enanos; y tambien llevó indios é indias muy blancos, que con
-el gran blancor no veian bien; y entónces los caciques de Tlascala le
-rogaron que llevase en su compañía tres hijos de los más principales
-de aquella provincia, y entre ellos fué un hijo de Xicotenga el viejo
-ciego, que despues se llamó don Lorenzo de Vargas, y llevó otros
-caciques mejicanos; y estando aderezando su partida, le llegaron nuevas
-de la Veracruz que habian venido dos navíos muy buenos veleros, y en
-ellos le trujeron cartas de Castilla, y lo que se contenia en ellas
-diré adelante.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_195">
- <p><span class="pagenum" id="Page_235">p. 235</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCV.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO VINIERON CARTAS Á CORTÉS DE ESPAÑA, DEL
- CARDENAL DE SIGÜENZA DON GARCÍA DE LOYOSA, QUE ERA PRESIDENTE DE
- INDIAS Y LUEGO FUÉ ARZOBISPO DE SEVILLA, Y DE OTROS CABALLEROS, PARA
- QUE EN TODO CASO SE FUESE LUEGO Á CASTILLA, Y LE TRUJERON NUEVAS QUE
- ERA MUERTO SU PADRE MARTIN CORTÉS, Y LO QUE SOBRE ELLO HIZO.</p>
-</div>
-
-<p>Ya he dicho en el capítulo pasado lo acaecido entre Cortés y el
-tesorero y el factor y veedor, é por qué causa lo desterró de Méjico,
-y cómo vino dos veces el obispo de Tlascala á entender en amistades,
-y Cortés nunca quiso responder á cartas ni á cosa ninguna que le
-dijesen, y se apercibió para ir á Castilla; y le vinieron cartas del
-presidente de Indias don García de Loyosa, y del duque de Béjar y de
-otros caballeros, en que le decian que, como estaba ausente, daban
-quejas delante de su majestad, y decian en las quejas muchos males y
-muertes que habia hecho dar á los gobernadores que su majestad enviaba,
-y que fuese en todo caso á volver por su honra; y le trujeron nuevas
-que su padre Martin Cortés era fallecido; y como vió las cartas,<span
-class="pagenum" id="Page_236">p. 236</span> le pesó mucho, ansí de la
-muerte de su padre como de las cosas que dél decian que habia hecho,
-no siendo ansí; y se puso luto, puesto que lo traia en aquel tiempo
-por la muerte de su mujer doña Catalina Suarez la Marcayda, é hizo
-gran sentimiento por su padre, y las honras lo mejor que pudo; y si
-mucho deseo tenia de ántes de ir á Castilla, dende allí adelante se dió
-mayor priesa, porque luego mandó á su mayordomo, que se decia Pedro
-Ruiz de Esquivel, natural de Sevilla, que fuese á la Veracruz, y de dos
-navíos que habian llegado, que tenian fama que eran nuevos y veleros,
-que los comprase; y estaba apercibiendo bizcocho y cecina y tocinos y
-lo perteneciente para el matalotaje muy cumplidamente, como convenia
-para un gran señor y rico que Cortés era, y cuantas cosas se pudieron
-haber en la Nueva-España que eran buenas para el mar, y conservas que á
-Castilla vinieron; y fueron tantas y de tanto género, que para dos años
-se pudieran mantener otros dos navíos, aunque tuvieran mucha más gente,
-con lo que en Castilla les sobró.</p>
-
-<p>Pues yendo el mayordomo por la laguna de Méjico en una canoa grande
-para ir á un pueblo que se dice Ayotcingo, que es donde desembarcan
-las canoas, que por ir más presto á hacer lo que Cortés le mandaba
-fué por allí, y llevó seis indios mejicanos remeros y un negro, é
-ciertas barras de oro para comprar los navíos; y quien quiera que fué,
-le aguardó en la misma laguna<span class="pagenum" id="Page_237">p.
-237</span> y le mató, que nunca se supo quién ni quién no, ni pareció
-canoa ni indios ni el negro que la remaba, salvo que dende allí á
-cuatro dias hallaron al Esquivel en una isleta de la laguna, el medio
-cuerpo comido de aves carniceras.</p>
-
-<p>Sobre la muerte deste mayordomo hubo grandes sospechas, porque unos
-decian que era hombre que se alababa de cosas que decia él mismo que
-pasaba con damas é con otras señoras, é decian otras cosas malas que
-diz que hacia; é á esta causa estaba malquisto, y ponian sospechas de
-otras muchas cosas que aquí no declaro; por manera que no se supo de su
-muerte, ni aun se pesquisó muy de raíz quién le mató, perdónele Dios;
-y luego Cortés volvió á enviar de presto á otros mayordomos para que
-le tuviesen aparejados los navíos é metido el bastimento é pipas de
-vino, y mandó dar pregones que cualesquier personas que quisieren ir
-á Castilla les dará pasaje y comida de balde, yendo con licencia del
-gobernador.</p>
-
-<p>Y luego Cortés, acompañado de Gonzalo de Sandoval y de Andrés de
-Tapia y de otros caballeros, se fué á la Veracruz, y como se hubo
-confesado y comulgado se embarcó; y quiso nuestro Señor Dios dalle
-tal viaje, que en cuarenta y un dias llegó á Castilla sin parar en
-la Habana ni en isla ninguna, y fué á desembarcar cerca de la villa
-de Pálos, junto á Nuestra Señora de la Rávida; y como se vieron en
-salvamento en aquella tierra, hincan las rodillas en tierra y alzan las
-manos al Cielo, dan<span class="pagenum" id="Page_238">p. 238</span>do
-muchas gracias á Dios por las mercedes que siempre les hacia; y
-llegaron á Castilla en el mes de Diciembre de 1527 años.</p>
-
-<p>Y pareció ser que Gonzalo de Sandoval iba muy doliente, y á grandes
-alegrías hubo tristezas, que fué Dios servido dende ahí á pocos dias de
-le llevar desta vida en la villa de Pálos, y en la posada que estaba
-era de un cordonero de hacer jarcias y cables y maromas, y ántes
-que muriese le hurtó el huésped trece barras de oro; lo cual vió el
-Sandoval por sus ojos que se las sacaron de una caja, porque aguardó
-el cordonero que no estuviese allí persona ninguna en compañía del
-Sandoval; é tuvo tales astucias, que envió á sus criados del Sandoval
-que fuesen por la posta á la Rávida á llamar á Cortés; y el Sandoval,
-puesto que lo vió, no osó dar voces, porque, como estaba muy debilitado
-y flaco y malo, temió que el cordonero, que le pareció mal hombre, no
-le echase el colchon ó almohada sobre la boca y le ahogase; y luego se
-fué el huésped á Portugal, huyendo con las barras de oro y no se pudo
-cobrar cosa ninguna.</p>
-
-<p>Volvamos á Cortés, que cuando supo que estaba muy malo el Sandoval
-vino luego por la posta adonde estaba, y el Sandoval le dijo la maldad
-que su huésped le habia hecho, y cómo le hurtó las barras de oro y se
-fué huyendo; en lo cual, puesto que pusieron gran diligencia para que
-se cobrasen, como se pasó en Portugal, se quedó con ello; y el Sandoval
-cada dia iba empeorando de su mal, y los médicos<span class="pagenum"
-id="Page_239">p. 239</span> que le curaban le dijeron que luego se
-confesase y recibiese los Santos Sacramentos é hiciese testamento, y él
-lo hizo con grande devocion, y mandó muchas mandas ansí á pobres como á
-monasterios, y nombró por su albacea á Cortés y heredera á una hermana
-ó hermanas; é la una hermana, el tiempo andando, se casó con un hijo
-bastardo del conde de Medellin; y como hubo ordenado su alma y hecho
-testamento, dió el ánima á nuestro Señor Dios, que la crió, y por su
-muerte se hizo gran sentimiento, y con toda la pompa que pudieron le
-enterraron en el monasterio de nuestra Señora de la Rávida; y Cortés,
-con todos los caballeros que iban en su compañía, se pusieron luto;
-perdónele Dios, amen.</p>
-
-<p>Y luego Cortés envió correo á su majestad y al Cardenal de Sigüenza,
-y al duque de Béjar y al conde de Aguilar y á otros caballeros, é
-hizo saber cómo habia llegado á aquel puerto y de cómo Gonzalo de
-Sandoval habia fallecido, é hizo relacion de la calidad de su persona
-y de los grandes servicios que habia hecho á su majestad, y que fué
-capitan de mucha estima ansí para mandar ejércitos como para pelear
-por su persona; y como aquellas cartas llegaron ante su majestad,
-recibió alegría de la venida de Cortés, puesto que le pesó de la
-muerte del Sandoval, porque ya tenia noticia de su generosa persona, y
-ansimismo le pesó al Cardenal don García de Loyosa y al Real Consejo de
-Indias; pues el duque de Béjar<span class="pagenum" id="Page_240">p.
-240</span> y el conde de Aguilar y otros caballeros se holgaron en gran
-manera, puesto que á todos les pesó de la muerte de Sandoval.</p>
-
-<p>Y luego fué el duque de Béjar, juntamente con el conde de Aguilar,
-á dar más relacion dello á su majestad, puesto que ya tenia la carta
-de Cortés, y dijo que bien sabia la gran lealtad de quien habia fiado,
-y que caballero que tan grandes servicios le habia hecho, que en todo
-lo demas lo habia de mostrar en lealtad, como era obligado á su Rey y
-señor, lo cual se ha parecido bien ahora por la obra; y esto dijo el
-duque porque en el tiempo que ponian las acusaciones y decian muchos
-males contra Cortés delante de su majestad, puso tres veces su cabeza
-y estado por fiador de Cortés y de los soldados que estábamos en su
-compañía, que éramos muy leales y grandes servidores de su majestad
-y dignos de grandes mercedes, porque en aquel tiempo no estaba
-descubierto el Pirú ni habia la fama de lo que despues hubo; y luego su
-majestad envió á mandar que por todas las ciudades y villas por donde
-Cortés pasase le hiciesen mucha honra, y el duque de Medina-Sidonia le
-hizo gran recebimiento en Sevilla y le presentó caballos muy buenos;
-y despues que reposó allí dos dias, fué á jornadas largas á Nuestra
-Señora de Guadalupe para tener novenas.</p>
-
-<p>Y fué su ventura tal, que en aquella sazon habia allí llegado
-la señora doña María de Mendoza, mujer del comendador mayor de
-Leon don Francisco de los C<span class="pagenum" id="Page_241">p.
-241</span>óbos, y habia traido en su compañía muchas señoras de grande
-estado, y entre ellas una señora doncella, hermana suya, que de ahí á
-dos años casó con el adelantado de Canaria; y como Cortés lo supo, hubo
-gran placer, y luego como llegó, despues de haber hecho oracion delante
-de Nuestra Señora y dado limosna á pobres y mandar decir Misa, puesto
-que llevaba luto por su padre y su mujer y por Gonzalo de Sandoval,
-fué muy acompañado de los caballeros que llevó de la Nueva-España y
-con otros que se le habian allegado para su servicio, y fué á hacer
-gran acato á la señora doña María de Mendoza, y á una señora doncella,
-su hermana, que era muy hermosa, y á todas las demas señoras que con
-ellas venian, y como Cortés en todo era muy cumplido y regocijado, y
-la fama de sus grandes hechos volaba por toda Castilla, pues plática y
-agraciada expresiva no le faltaba, y sobre todo, mostrarse muy franco y
-tener riquezas de que dar, comenzó á hacer grandes presentes de muchas
-joyas de oro de diversas hechuras á todas aquellas señoras, y despues
-de las joyas, dió penachos de plumas verdes llenas de argentería de oro
-y de perlas, y en todo lo que dió fué muy aventajada la señora doña
-María de Mendoza y la señora su hermana.</p>
-
-<p>Y despues que hubo hecho aquellos ricos presentes, dió por sí sola
-á la señora doncella ciertos tejuelos de oro muy fino para que hiciese
-joyas, y tras esto, mandó dar mucho liquidámbar y<span class="pagenum"
-id="Page_242">p. 242</span> bálsamo para que se sahumasen; y mandó
-á los indios maestros de jugar el palo con los piés, que delante de
-aquellas señoras les hiciesen fiesta y trujesen el palo de un pié al
-otro, que fué cosa de que se contentaron y aun se admiraron de lo ver;
-y demas de todo esto, supo Cortés que de la tierra por donde habia
-venido la señora doncella se le mancó una acémila, y secretamente
-mandó comprar dos muy buenas y que las entregasen á los mayordomos que
-traian cargo de su servicio; y aguardó en la villa de Guadalupe hasta
-que partiesen para la córte, que en aquella sazon estaba en Toledo, y
-fuéles acompañando y sirviendo é haciendo banquetes y fiestas, y tan
-gran servidor se mostró, que lo sabia muy bien hacer y representar, que
-la señora doña María de Mendoza le trató casamiento con su hermana;
-y si Cortés no fuera desposado con la señora doña Juana de Guzman,
-sobrina del duque de Béjar, ciertamente tuviera grandísimos favores
-del comendador mayor de Leon y de la señora doña María de Mendoza, su
-mujer, y su majestad le diera la gobernacion de la Nueva-España.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar en este casamiento, pues todas las cosas son
-guiadas y encaminadas por la mano de Dios, y diré cómo escribió la
-señora doña María de Mendoza al comendador mayor de Leon, su marido,
-sublimando en gran manera las cosas de Cortés, y que no era nada la
-fama que tiene de sus heróicos hechos para lo que ha visto y co<span
-class="pagenum" id="Page_243">p. 243</span>nocido de su persona y
-conversacion y franqueza, y le representó otras gracias que en él habia
-conocido y los servicios que le habia hecho, y que le tenga por su
-muy gran servidor, y que á su majestad le haga sabidor de todo y le
-suplique que le haga mercedes.</p>
-
-<p>Y como el comendador mayor vió la carta de su mujer, se holgó con
-ella; y como era el más privado que hubo en nuestros tiempos del
-Emperador, llevóle la misma carta á su majestad, y de su parte le
-suplicó que en todo le favoreciese, y ansí su majestad lo hizo, como
-adelante diré; é dijo el duque de Béjar y el almirante al Cortés, como
-por pasatiempo, cuando hubo llegado á la córte, que habian oido decir á
-su majestad, cuando supo que habia venido á Castilla, que tenia deseos
-de ver y conocer á su persona, que tantos y tan buenos servicios le ha
-hecho, y de quien tantos males le han informado que hacia con mañas y
-astucias.</p>
-
-<p>Pues llegado Cortés á la córte, su majestad le mandó señalar
-posada.</p>
-
-<p>Pues por parte del duque de Béjar y del conde de Aguilar y de otros
-grandes señores, sus deudos, le salieron á recebir y se le hizo mucha
-honra; y otro dia, con licencia de su majestad, fué á le besar sus
-Reales piés, llevando en su compañía por sus intercesores, por más le
-honrar, al Almirante y al duque de Béjar y al comendador mayor de Leon;
-y Cortés, despues de demandar licencia para hablar, se arrodilló en el
-suelo, y su majestad le mandó levantar, y lue<span class="pagenum"
-id="Page_244">p. 244</span>go representó sus muchos y notables
-servicios, todo lo acontecido en las conquistas é ida de Honduras, y
-las tramas que hubo en Méjico del factor y veedor, y recontó todo lo
-que llevaba en la memoria; y porque era muy larga relacion, y por no
-embarazar más á su majestad, entre otras pláticas, dijo:</p>
-
-<p>—«Ya vuestra majestad estará cansado de me oir, y para un tan gran
-Emperador y Monarca de todo el mundo, como vuestra majestad es, no es
-justo que un vasallo como yo tenga tanto atrevimiento, y mi lengua
-no está acostumbrada á hablar con vuestra majestad, y podria ser que
-mi sentido no diga con aquel tan debido acato que debo todas las
-cosas acaecidas; aquí tengo este memorial, por donde vuestra majestad
-podrá ver, si fuese servido, todas las cosas muy por extenso cómo
-pasaron.»</p>
-
-<p>Y entónces se hincó de rodillas para besarle los piés por las
-mercedes que fué servido hacerle en le haber oido, y el Emperador
-nuestro señor le mandó levantar; y el Almirante y el duque de Béjar
-dijeron á su majestad que era digno de grandes mercedes, y luego le
-hizo marqués del Valle y le mandó dar ciertos pueblos, y aun le mandaba
-dar el hábito de señor Santiago, y como no se lo señalaron con renta,
-se calló por entónces; que esto yo no lo sé bien de qué manera fué; y
-le hizo capitan general de la Nueva-España y mar del Sur, y Cortés se
-tornó á humillar para besarle sus Reales piés, y su majestad le mandó
-que se levantase.</p>
-
-<p>Y des<span class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span>pues de
-hechas estas grandes mercedes, donde ahí á pocos dias que habia llegado
-á Toledo adoleció Cortés, que llegó á estar tan al cabo, que creyeron
-que se muriera; y el duque de Béjar y el comendador mayor don Francisco
-de los Cóbos suplicaron á su majestad que, pues que Cortés tan grandes
-servicios le habia hecho, que le fuese á visitar ántes de su muerte á
-su posada; y su majestad fué acompañado de duques, marqueses y condes y
-del don Francisco de los Cóbos, y le visitó; que fué muy grande favor,
-y por tal se tuvo en la córte; y despues que estuvo Cortés bueno, como
-se tenia por tan grande privado de su majestad, y el conde de Nasao le
-favorecia, y el duque de Béjar y el almirante de Castilla, un domingo
-yendo á Misa, ya su majestad estaba en la iglesia mayor, acompañado
-de duques y marqueses y condes, y estaban asentados en sus asientos
-conforme al estilo y calidad que entre ellos se tenia por costumbre
-de se asentar, vino Cortés algo tarde á Misa, sobre cosa pensada, y
-pasó por delante de aquellos ilustrísimos señores con su falda de luto
-alzada, y se fué á asentar cerca del conde de Nasao, que estaba su
-asiento el más cercano del Emperador; y de que ansí lo vieron pasar
-delante de aquellos grandes señores de salva, murmuráronlo de su grande
-presuncion y osadía, y tuviéronlo por desacato, y que no se le habia de
-atribuir á la policía de lo que dél decian; y entre aquellos du<span
-class="pagenum" id="Page_246">p. 246</span>ques y marqueses estaba el
-duque de Béjar y el almirante de Castilla y el duque de Aguilar, y
-dijeron que aquello no se le habia de tener á Cortés á mal miramiento,
-porque su majestad por le honrar le habia mandado que se fuese á sentar
-cerca del conde de Nasao: y que ademas de aquello, que su majestad
-mandó que mirasen y tuviesen noticia que Cortés, con sus compañeros,
-habia ganado tantas tierras, que toda la cristiandad le era en cargo;
-que ellos, los estados que tenian que los habian heredado de sus
-antepasados por servicios que habian hecho, y que por estar desposado
-Cortés con su sobrina su majestad le mandaba honrar.</p>
-
-<p>Volvamos á Cortés, y diré que, viéndose tan sublimado en privanza
-con el Emperador y el duque de Nasao y con el duque de Béjar, y aun
-del almirante, é ya con título de marqués, comenzó á tenerse en
-tanta estima, que no tenia cuenta, como era razon con quien le habia
-favorecido é ayudado para que su majestad le diese el marquesado, ni al
-Cardenal Fray García de Loyosa ni á Cóbos, ni á la señora doña María
-de Mendoza ni á los del Real consejo de Indias, que todo se le pasaba
-por alto, y todos sus cumplimientos eran con el duque de Béjar y conde
-Nasao y el almirante; é creyendo que tenia muy bien entablado su juego
-con tener privanza con tan grandes señores, comenzó á suplicar con
-mucha instancia á su majestad que le hiciese merced de la gobernacion
-de la Nueva-España, y<span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span>
-para ello representó otra vez sus servicios, y que siendo gobernador
-entendia descubrir por la mar del Sur islas é tierras muy ricas, y
-se ofreció con otros muchos cumplimientos; y aun echó otra vez por
-intercesores al conde Nasao y al duque de Béjar y al almirante; y su
-majestad le respondió que se contentase que le habia dado el marquesado
-de mucha renta, y que tambien habia de dar á los que le ayudaron á
-ganar la tierra, que eran merecedores dello; que pues lo conquistaron,
-que lo gocen.</p>
-
-<p>Y dende allí adelante comenzó de caer de la grande privanza que
-tenia; porque, segun dijeron muchas personas, el Cardenal, que era
-presidente del Real consejo de Indias, y los del Real consejo de Indias
-habian entrado en consulta con su majestad sobre las cosas y mercedes
-de Cortés, y les pareció que no fuese gobernador; otros dijeron que
-el comendador mayor y la señora doña María de Mendoza le fueron algo
-contrarios porque no hacia cuenta dellos; ora sea por lo uno ó por lo
-otro, el Emperador no le quiso más oir, por más que le importunaban,
-sobre la gobernacion.</p>
-
-<p>Y en este instante se fué su majestad á embarcar á Barcelona para
-pasar á Flandes, y fueron acompañándole muchos duques y marqueses, y
-siempre él echaba por intercesores aquellos duques y marqueses para
-suplicar á su majestad que le diese la gobernacion; y su majestad
-respondió al conde Nasao que no le hablase más en aquel caso,<span
-class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span> que ya le habia dado un
-marquesado que tenia más renta de la que el conde Nasao tenia con todo
-su estado.</p>
-
-<p>Dejemos á su majestad embarcado con buen viaje, y volvamos á Cortés
-y las grandes fiestas que se hicieron á sus velaciones, y de las ricas
-joyas que dió á la señora doña Juana de Zúñiga su mujer; é fueron
-tales, que, segun dijeron quien las vió, y la riqueza dellas, que en
-toda Castilla no se habian dado más estimadas; y de algunas dellas la
-serenísima Emperatriz doña Isabel, nuestra señora, tuvo voluntad de las
-haber, segun lo que dellas le contaban los lapidarios, y aun dijeron
-que ciertas piedras que Cortés le hubo presentado, que se descuidó ó
-no quiso dalle de las más ricas, como las que dió á la marquesa, su
-mujer.</p>
-
-<p>Quiero traer á la memoria otras cosas que á Cortés le acaecieron en
-Castilla el tiempo que estuvo en la córte, y fué, que triunfaba con
-mucha alegría, y segun dijeron muchas personas que vinieron de allá,
-que estaban en su compañía, que hubo fama que la serenísima Emperatriz
-doña Isabel, nuestra señora, no estaba tan bien en los negocios de
-Cortés como al principio que llegó á la córte, cuando alcanzó á saber
-que habia sido ingrato al Cardenal y al Real Consejo de Indias, y aun
-al comendador mayor de Leon y con la señora doña María de Mendoza, y
-alcanzó á saber que tenia otras muy ricas piedras, mejores que las que
-le hubo dado; y con todo esto que le informaron, mandó á los del<span
-class="pagenum" id="Page_249">p. 249</span> Real Consejo de Indias que
-en todo fuese ayudado; y entónces capituló Cortés que enviaria por
-ciertos años por la mar del Sur dos navíos de armada bien abastecidos,
-y con setenta soldados y capitanes con todo género de armas, á su
-costa, á descubrir islas é otras tierras, y que de lo que descubriese
-le harian ciertas mercedes; á las cuales capitulaciones me remito,
-porque ya no se me acuerdan.</p>
-
-<p>Y tambien en aquel instante estaba en la córte un don Pedro
-de la Cueva, comendador mayor de Alcántara, hermano del duque de
-Alburquerque, porque este caballero fué el que su majestad habia
-mandado que fuese á la Nueva-España con gran copia de soldados á
-cortar la cabeza á Cortés si le hallase culpado, é á otras cualesquier
-personas que hubiesen hecho alguna cosa en deservicio de su majestad;
-y como vió á Cortés, y supo que su majestad le habia hecho marqués, y
-era casado con la señora doña Juana de Zúñiga, se holgó mucho dello,
-y se comunicaba cada dia el comendador don Pedro de la Cueva con el
-marqués don Fernando Cortés; y dijo al mismo Cortés que si por ventura
-fuera á la Nueva-España y llevara los soldados que su majestad le
-mandaba, que por más leal y justificado que le hallase, que por fuerza
-habia de pagar la costa de los soldados, y aun su huida, y que fueran
-más de trescientos mil pesos; y que lo hizo mejor de venir ante su
-majestad.</p>
-
-<p>Y porque tuvieron otras muchas pláticas, que aquí no relato, las
-cuales de Castilla<span class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span>
-nos escribieron personas que se hallaron presentes á ellas, y de todo
-lo demas por mí relatado en el capítulo que dello habla; y demas desto,
-nuestros procuradores lo escribieron, y aun el mismo marqués escribió
-los grandes favores que de su majestad alcanzó, y no declaró la causa
-por que no le dieron la gobernacion.</p>
-
-<p>Dejemos esto, y digo que desde ahí á pocos dias despues que fué
-marqués envió á Roma á besar los santos piés de nuestro muy Santo
-Padre el Papa Clemente; porque Adriano, que hacia por nosotros, ya
-habia fallecido tres ó cuatro años habia, y envió por su embajador
-á un hidalgo que se decia Juan de Herrada, y con él envió un rico
-presente de piedras ricas é joyas de oro, y dos indios maestros de
-jugar el palo con los piés; y le hizo relacion de su llegada á Castilla
-y de las tierras que habia ganado, y de los servicios que hizo á Dios
-primeramente y á nuestro gran Emperador, y le dió toda la relacion por
-un memorial de las tierras, como son muy grandes y la manera que en
-ellas hay, y que todos los indios eran idólatras y que se han vuelto
-cristianos, y otras muchas cosas que convenian decir á nuestro muy
-Santo Padre; y porque yo no lo alcancé á saber tan por extenso como
-en la carta iba, lo dejaré aquí de decir, y aun esto que aquí digo,
-despues lo alcanzamos á saber del mismo Juan de Herrada cuando vino de
-Roma á la Nueva-España; é supimos que enviaba á suplicar á nuestro muy
-Santo Padre<span class="pagenum" id="Page_251">p. 251</span> que se
-quitasen parte de los diezmos.</p>
-
-<p>Y para que bien entiendan los curiosos lectores quién es este Juan
-de Herrada, fué un buen soldado que hubo ido en nuestra compañía á las
-Honduras cuando fué Cortés; y despues que vino de Roma fué al Pirú, y
-le dejó D. Diego de Almagro por ayo de su hijo D. Diego el mozo; y este
-fué tan privado de D. Diego de Almagro, é fué el capitan de los que
-mataron á don Francisco Pizarro el viejo, y despues maese de campo de
-Almagro el mozo.</p>
-
-<p>Volvamos á decir lo que le aconteció en Roma al Juan de Herrada,
-que despues que fué á besar los santos piés de Su Santidad, y presentó
-los dones que Cortés le envió y los indios que traian el palo con los
-piés, Su Santidad lo tuvo en mucho, y dijo que daba gracias á Dios, que
-en sus tiempos tan grandes tierras se hubiesen descubierto y tantos
-números de gentes se hubiesen vuelto á nuestra santa fe; y mandó hacer
-procesiones, y que todos diesen gracias por ello, á Dios nuestro Señor;
-y dijo que Cortés y todos sus soldados habiamos hecho grandes servicios
-á Dios primeramente, y al Emperador don Cárlos, nuestro señor, y á toda
-la cristiandad, y que éramos dignos de grandes mercedes; y entónces
-nos envió bulas para nos absolver á culpa y á pena de todos nuestros
-pecados, é otras indulgencias para los hospitales é iglesias, con
-grandes perdones; y dió por muy bueno todo lo que Cortés habia hecho
-en la<span class="pagenum" id="Page_252">p. 252</span> Nueva-España,
-segun y como su antecesor el Papa Adriano; y en lo de los diezmos no sé
-si le hizo cierta merced; y escribió á Cortés en respuesta de su carta,
-y lo que en ella se contenia yo no lo supe, porque, como dicho tengo,
-deste Juan de Herrada y de un soldado que se decia Campo, que volvieron
-dende Roma, alcancé á saber lo que aquí escribo; porque, segun
-dijeron, despues que hubo estado en Roma diez dias, y habian los indios
-maestros de jugar el palo con los piés estado delante de Su Santidad y
-de los sacros Cardenales, que se holgaron mucho de lo ver, Su Santidad
-le hizo merced al Juan de Herrada de le hacer conde palatino y le mandó
-dar cierta cantidad de ducados para que se volviese, y una carta de
-favor para el Emperador nuestro señor, que le hiciese su capitan y le
-diese buenos indios de encomienda.</p>
-
-<p>Y como Cortés ya no tenia mando en la Nueva-España, y no le dió cosa
-ninguna de lo que el Santo Padre mandaba, se pasó al Pirú, donde fué
-capitan.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_196">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCVI.</h2>
- <p class="subh2c">CÓMO ENTRE TANTO QUE CORTÉS ESTABA EN CASTILLA
- CON TÍTULO DE MARQUÉS, VINO LA REAL AUDIENCIA Á MÉJICO, Y EN LO QUE
- ENTENDIÓ.</p>
-</div>
-
-<p>Pues estando Cortés en Castilla con título de marqués, en aquel
-instante llegó la Real au<span class="pagenum" id="Page_253">p.
-253</span>diencia á Méjico, segun su majestad la habia mandado, como
-dicho tengo en el capítulo que dello habla, y por presidente Nuño de
-Guzman, que solia estar por gobernador en Pánuco, y cuatro licenciados
-por oidores; los nombres dellos se decian Matienzo, que era natural de
-Vizcaya ó cerca de Navarra, y Delgadillo, de Granada, y un Maldonado,
-de Salamanca; no es este el licenciado Alonso Maldonado el bueno, que
-fué gobernador de Guatimala; y vino un licenciado Parada, que solia
-estar en la isla de Cuba; y ansí como llegaron estos oidores á Méjico,
-despues que les hicieron gran recebimiento en la entrada de la ciudad,
-en obra de quince ó veinte dias que habian llegado, se mostraron muy
-justificados en hacer justicia, y traian los mayores poderes que nunca
-á la Nueva-España despues trujeron vireyes ni presidentes, y era para
-hacer el repartimiento perpétuo, y anteponer á los conquistadores y
-hacelles muchas mercedes, porque ansí se lo mandó su majestad; y luego
-hacen saber de su venida á todas las ciudades é villas que en aquella
-sazon estaban pobladas en la Nueva-España, para que envien procuradores
-con las memorias y copias de los indios que hay en cada provincia, para
-hacer el repartimiento perpétuo, y en pocos dias se juntaron en Méjico
-los procuradores de las ciudades é villas y otros conquistadores; y en
-aquella sazon estaba yo en Méjico por procurador síndico de la villa de
-Guacacualco, donde<span class="pagenum" id="Page_254">p. 254</span>
-en aquel tiempo era vecino; y como vi lo que el presidente y oidores
-mandaron, fuí por la posta á nuestra villa para elegir quiénes habian
-de venir por procuradores para hacer el repartimiento perpétuo; y
-cuando llegué hubo muchas contrariedades en elegir los que habian de
-venir, porque unos vecinos querian que viniesen sus amigos, y otros no
-lo consentian, y por votos hubimos de salir elegidos el capitan Luis
-Marin y yo.</p>
-
-<p>Llegados á Méjico, demandamos todos los procuradores de las más
-villas y ciudades que se habian juntado el repartimiento perpétuo,
-segun su majestad mandaba; y en aquella sazon estaba trastrocado
-el Nuño de Guzman y el Matienzo y Delgadillo, porque los otros dos
-oidores, que fueron Maldonado y Parada, luego que á aquella ciudad
-llegaron fallecieron de dolor de costado; y si allí estuviera Cortés,
-segun hay maliciosos, tambien le infamaran y dijeran que Cortés los
-habia muerto.</p>
-
-<p>Y volviendo á nuestra relacion, fué causa de les volver el propósito
-que no hiciesen el repartimiento segun su majestad mandaba, dijeron
-muchas personas que lo entendieron muy bien, que fué el factor Salazar,
-porque se hizo tan íntimo amigo de Nuño de Guzman y de Delgadillo,
-que no se hacia otra cosa sino lo que mandaba, y tal como el consejo
-dieron, en tal paró todo; y lo que le aconsejaron fué, que no hiciesen
-el repartimiento perpétuo por via ninguna; porque, si lo hacian, que no
-serian tan<span class="pagenum" id="Page_255">p. 255</span> señores
-ni los ternian en tanto acato los conquistadores y pobladores, con
-decir que no les podia dar ni quitar más indios de los que entónces les
-diese; y de otra manera, que los ternian siempre debajo de su mano, y
-podrian dar y quitar á quien quisiesen, y serian muy ricos y poderosos;
-y tambien trataron entre el factor y Nuño de Guzman y Delgadillo que
-fuese el mismo factor á Castilla por la gobernacion de la Nueva-España
-para Nuño de Guzman, porque ya sabian que Cortés no tenia tanto favor
-con su majestad como al principio que fué á Castilla, y no se le habian
-dado, por más intercesores que echó ante su majestad para que la
-diesen.</p>
-
-<p>Pues ya embarcado el factor en una nao que llamaban la Sornosa, dió
-al través con gran tormenta en la costa de Guacacualco, y se salvo en
-un batel y volvió á Méjico, y no hubo efecto su ida á Castilla.</p>
-
-<p>Dejemos desto, y diré en lo que entendieron luego que á Méjico
-llegaron el Nuño de Guzman y Matienzo y Delgadillo, y fué en tomar
-residencia al tesorero Alonso de Estrada, la cual dió muy buena; y si
-se mostrara tan varon como creimos que lo fuera, él se quedara por
-gobernador, porque su majestad no le mandaba quitar la gobernacion;
-ántes, como dicho tengo en el capítulo pasado, habia venido mandado
-pocos meses habia de su majestad que gobernase sólo el tesorero, y
-no juntamente con el Gonzalo de Sandoval, y dió por muy buenas las
-enco<span class="pagenum" id="Page_256">p. 256</span>miendas que habia
-de ántes dado, y al Nuño de Guzman no le nombraban en las provisiones
-más de por presidente y repartidor juntamente con los oidores; y demas
-desto, si se pusiera de hecho en tener la gobernacion en sí, todos los
-vecinos de Méjico y los conquistadores que en aquella sazon estábamos
-en aquella ciudad le favoreciéramos, pues viamos que su majestad no
-le quitaba del cargo que tenia; y demas desto, vimos en el tiempo que
-gobernó hacia justicia y tenia mucha voluntad y buen celo de cumplir
-lo que su majestad mandaba; y dende á pocos dias falleció de enojo
-dello.</p>
-
-<p>Dejemos de hablar en esto, y diré en lo que luego entendieron en la
-audiencia Real, y fueron muy contrarios en las cosas del Marqués; y
-enviaron á Guatimala á tomar residencia á Jorge de Albarado, y vino un
-Orduña el viejo, natural de Tordesillas, y lo que pasó en la residencia
-yo no lo sé; y luego le pusieron en Méjico muchas demandas á Cortés por
-via del fiscal y el factor Salazar, y ansimismo le puso otras demandas,
-y los escritos que daba en los estrados era con muy gran desacato
-y palabras muy mal dichas, y que habia hecho muchos deservicios á
-su cesárea majestad, y otras muchas cosas feas, y tan malas, que el
-licenciado Juan Altamirano, ya por mí otra vez nombrado, que era la
-persona á quien Cortés hubo dejado su poder cuando fué á Castilla, se
-levantó en pié, con su gorra quitada, en los mis<span class="pagenum"
-id="Page_257">p. 257</span>mos estrados, y dijo al presidente é oidores
-con mucho acato que suplicaba á su alteza que le mandasen al factor
-que en los escritos que diese, que fuese bien mirado, y que no le
-consientan que diga del Marqués, pues es buen caballero y tan grande
-servidor de vuestra alteza, tan malas y feas palabras, é que demande su
-justicia como debe; y no aprovechó cosa ninguna lo que el licenciado
-Altamirano allí en los estrados les suplicó, porque para otro dia
-tuvo el factor otros más feos escritos; y fué la cosa, segun despues
-alcanzamos á saber, que el Nuño de Guzman y el Delgadillo le daban
-lugar á ello en tal manera, que el licenciado Altamirano y el factor,
-y del presidente é oidores, sobre los escritos vinieron á palabras muy
-feas é sentidas que entre ellos dijeron, y el Altamirano echó mano á
-un puñal para el factor, y le iba á dar si no se abrazara con él Nuño
-de Guzman y Matienzo y Delgadillo, y luego toda la ciudad revuelta, y
-llevaron preso á las atarazanas al licenciado Altamirano, y al factor
-á la posada; y los conquistadores fuimos al presidente á suplicar por
-el Altamirano, y dende allí á tres dias le sacaron de la prision y los
-hicimos amigos.</p>
-
-<p>Y pasemos adelante, que hubo luego otra tormenta mayor, y fué, que
-en aquella sazon habia aportado allí á Méjico un deudo del capitan
-Pánfilo de Narvaez, el cual se decia Zavallos, que le enviaba dende
-Cuba su mujer del Pánfilo de Narvaez, la cual se decia María de
-Valenzue<span class="pagenum" id="Page_258">p. 258</span>la, en busca
-de su marido Narvaez, que habia ido por gobernador al rio de Palmas,
-porque ya tenia fama que era perdido ó muerto; y trujo su poder para
-haber sus bienes do quiera que los hallase, y tambien creyendo que
-habia aportado á la Nueva-España; y como llegó á Méjico este Zavallos,
-secretamente, segun el Zavallos dijo y ansí fué fama, el Nuño de Guzman
-y el Matienzo y Delgadillo le hablaron para que ponga demanda y dé
-queja de todos los conquistadores que fuimos juntamente con Cortés en
-desbaratar á Narvaez, y se le quebró el ojo y se quemó su hacienda, y
-tambien demandó la muerte de los que allí murieron; y el Zavallos, dada
-su queja como se lo mandaron, y grandes informaciones dello, prendieron
-á todos los conquistadores que en aquella ciudad nos hallamos, que
-en las probanzas vieron que fueron en ello, que pasaron de más de
-ducientos y cincuenta, y á mí tambien me prendieron, y nos sentenciaron
-en ciertos pesos de oro de tipuzque, y nos desterraron de cinco leguas
-de Méjico, y luego nos alzaron el destierro, y aun á muchos de nosotros
-no nos demandaron el dinero de la sentencia, porque era poca cosa.</p>
-
-<p>Y tras esta tormenta, ponen á Cortés otra demanda las personas que
-mal le querian, y fué, que se habia alzado con mucha cantidad de oro y
-joyas y plata de gran valía, que se hubo en la toma de Méjico, y aun la
-recámara de Guatemuz, y que no dió parte dello á los conquistadores,
-sino á cosa<span class="pagenum" id="Page_259">p. 259</span> de
-ochenta pesos, y que en su nombre le envió á Castilla, diciendo que
-servia á su majestad con ello, y se quedó con la mayor parte dello,
-que no lo envió todo: y eso que envió, que lo robó en el mar un Juan
-Florin, frances, corsario, que fué el que ahorcaron en el Puerto Pico,
-como dicho tengo en los capítulos que dello hablan, y que era obligado
-el Cortés á pagar todo aquello que el Juan Florin robó, y más lo que
-escondió, y le pusieron otras demandas, y en todas le condenaban que
-lo pagase de sus bienes, y se los vendian; y tambien tuvieron manera
-y concertaron para que un Juan Suarez, cuñado de Cortés, demandase
-públicamente en los estrados, como se lo mandaron, y presentó testigos
-cómo y de qué manera dicen que fué su muerte.</p>
-
-<p>Y luego tras esto hubo otros impedimentos, y fué que, como
-le pusieron á Cortés la demanda que dicho tengo de la recámara
-de Guatemuz, y del oro y plata que se hubo en Méjico, muchos de
-los que éramos amigos de Cortés nos juntamos, con licencia de un
-alcalde ordinario, en casa de un García Holguin, y firmamos que no
-queriamos parte de aquellas demandas del oro ni de la recámara, ni
-por nuestra parte fuese compelido Cortés á que pagase ninguna cosa
-dello, y deciamos que sabiamos cierto y claramente que lo enviaba á
-su majestad, y lo hubimos por bueno hacer aquel servicio á nuestro
-Rey y señor; y como el presidente y los oidores vieron que dimos
-peticiones sobre<span class="pagenum" id="Page_260">p. 260</span>
-ello, nos mandaron prender á todos, diciendo que sin su licencia
-no nos habiamos de juntar ni firmar cosa ninguna; y como vieron la
-licencia del alcalde, puesto que nos sentenciaron en destierro de
-Méjico cinco leguas, luego nos le alzaron, y todavía lo recebíamos por
-grandes molestias y agravios; y luego tras esto se pregonó que todos
-los que venian del linaje de indios, ó moros que hubiesen quemado ó
-ensambenitado por la santa Inquisicion en el cuarto grado á sus padres
-ó abuelos, que dentro de seis meses saliesen de la Nueva-España, so
-pena de perdimiento de la mitad de sus bienes; y en aquel tiempo vieran
-el acusar que acusaban unos á otros, y el infamar que hacian, y no
-salieron de la Nueva-España sino dos.</p>
-
-<p>Y para los conquistadores, como eran tan buenos y cumplian lo que
-su majestad mandaba, en cuanto al dar indios á los que eran verdaderos
-conquistadores, á ninguno dejaban de dar indios, é de lo que vacaba les
-hacian muchas mercedes.</p>
-
-<p>Lo que les echó á perder fué la demasiada licencia que daban para
-herrar esclavos.</p>
-
-<p>Pues en lo de Pánuco se herraron tantos, que casi despoblaron
-aquella provincia; y el Nuño de Guzman, que era franco y de noble
-condicion, envió en aguinaldo una cédula de un pueblo que se dice
-Guazpaltepeque al contador Albornoz, que habia pocos dias que
-volvió de Castilla é vino casado con una señora que se decia doña
-Catalina de Loaisa, y aun trujo el Rodrigo de<span class="pagenum"
-id="Page_261">p. 261</span> Albornoz de España licencia de su majestad
-para hacer un ingenio de azúcar en un pueblo que se dice Cempoal, el
-cual pueblo en pocos años destruyó.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestro cuento: que, como el Nuño de Guzman hacia
-aquellas franquezas y herraba tantos indios por esclavos, é hizo muchas
-molestias á Cortés; y del licenciado Delgadillo decian que hacia dar
-indios á personas que le acudian con cierta renta, y hacia compañías,
-y tambien porque puso por alcalde mayor en la villa de Guaxaca á
-su hermano, que se decia Berrio, y hallaron que el hermano llevaba
-cohechos y hacia muchos agravios á los vecinos; y tambien se halló
-que en la villa de los zapotecas puso otro teniente, que se decia
-Delgadillo como él, que tambien llevaba cohechos y hacia injusticias, y
-el licenciado Matienzo era viejo; y fueron tantas las cosas que dellos
-decian con probanzas, y aun cartas de los Prelados y religiosos, que,
-viendo su majestad y los del Real consejo de Indias las informaciones
-y cartas que contra ellos fueron, mandó que luego sin más dilacion
-se quitase redondamente toda la Real audiencia y los castigasen, y
-pusiesen otro presidente é oidores que fuesen de ciencia y buena
-conciencia y rectos en hacer justicia; y mandó que luego fuesen á la
-provincia de Pánuco á saber qué tantos mil esclavos habian herrado,
-y fué el mismo Matienzo por mandado de su majestad, que á este viejo
-oidor hallaron con ménos car<span class="pagenum" id="Page_262">p.
-262</span>gos y mejor juez que á los demas; y demas desto, luego se
-dieron por ningunas las cédulas que habian dado para herrar esclavos, y
-se mandaron quebrar todos los hierros con que se herraban, y que dende
-allí adelante no se hiciesen más esclavos, y aun se mandó hacer memoria
-de los que habia en toda la Nueva-España, para que no se vendiesen ni
-se sacasen de una provincia á otra; y demas desto, mandó que todos los
-repartimientos y encomiendas de indios que habia dado el Nuño de Guzman
-y los demas oidores á deudos y paniaguados y á sus amigos, ó á otras
-personas que no tenian méritos, que luego sin ser más oidos se los
-quitasen, y los diesen á las personas que su majestad habia mandado que
-los hubiese.</p>
-
-<p>Quiero traer aquí á la memoria qué pleitos y debates hubo sobre este
-tornar á quitar los indios de encomienda que ya les habia dado el Nuño
-de Guzman, juntamente con los oidores; unos alegaban ser conquistadores
-no lo siendo, é otros pobladores de tantos años, y que si entraban
-y salian en casa del presidente é oidores, que era para les servir
-y honrar y acompañar, é hacer lo que por ellos les fuese mandado en
-cosas que fuesen cumplideras al servicio de su majestad, y que no
-entraban en sus casas por criados ni paniaguados, y cada uno defendia
-y alegaba lo que más á su provecho podia; y fué de tal manera la cosa,
-que á pocos de los que les habian dado los indios, se los tornaron á
-quitar, sino<span class="pagenum" id="Page_263">p. 263</span> fué á
-los que diré aquí: el pueblo de Guazpaltepeque al contador Rodrigo de
-Albornoz, que le hubo enviado el Nuño de Guzman en aguinaldo; y tambien
-le quitaron á un Villaroel, marido que fué de Isabel de Ojeda, otro
-pueblo de Cornabaca, y tambien los quitaron á un mayordomo de Nuño de
-Guzman, que se decia Villegas, y á otros deudos y criados de los mismos
-oidores, y otros se quedaron con ellos.</p>
-
-<p>Pues como se supo esta nueva en Méjico, que vino de Castilla, que
-quitaban redondamente toda la audiencia Real, en lo que entendieron
-Nuño de Guzman y Delgadillo y Matienzo fué luego enviar procuradores
-á Castilla para abonar sus cosas con probanzas de testigos que ellos
-quisieron tomar como quisieron, para que dijesen que eran muy buenos
-jueces y que hacian lo que su majestad les mandaba, y otros abonos
-que les convenia decir para que en Castilla los diesen por buenos
-jueces.</p>
-
-<p>Pues para elegir á las personas que habian de ir con los poderes,
-ansí para que procurasen por ellos como para cosas que convenian á
-aquella ciudad y Nueva-España, y á la gobernacion della, mandaron que
-nos juntásemos en la iglesia mayor todos los procuradores que teniamos
-poder de las ciudades é villas, que en aquella sazon nos hallamos en
-Méjico, y con nosotros juntamente algunos conquistadores, personas de
-cuenta, y por nuestros votos quisieron que eligiéramos para que fuese
-procurador á Castilla al factor Salazar; porque,<span class="pagenum"
-id="Page_264">p. 264</span> como ya he dicho otras veces, puesto que el
-Nuño de Guzman y el Matienzo y Delgadillo hacian algunos desatinos, ya
-atrás por mí memorados, por otra parte eran tan buenos para todos los
-conquistadores y pobladores, que nos daban de los indios que vacaban;
-y con esta confianza creyeron que votáramos por el factor, que era la
-persona que ellos querian enviar en nombre.</p>
-
-<p>Pues como nos hubimos juntado en la iglesia mayor de aquella ciudad,
-como nos fué mandado, eran tantas las voces y tabaola y behetría que
-daban muchas personas de las que no eran llamadas para aquel efeto,
-que se entraron por fuerza en la iglesia, que, aunque les mandábamos
-salir fuera della, no querian ni aun callar; en fin, como cosa de
-comunidad daban voces; y como aquello vimos, fuimos á decir al
-presidente é oidores que para otro dia lo dejábamos, y que en casa del
-mismo presidente, donde hacian la Real audiencia, eligiriamos á quien
-viésemos que convenia; y despues nos pareció que solamente querian
-nombrar personas amigas del Nuño de Guzman y Delgadillo y Matienzo; y
-acordamos se eligiese una persona por parte de los mismos oidores y
-otra por la parte de Cortés; y fueron nombrados, á Bernardino Vazquez
-de Tapia por la parte de Cortés, y por la parte de los oidores á
-un Antonio de Carvajal, que fué capitan de bergantines; mas, á lo
-que entónces á mí me pareció, ansí el Bernardino Vazquez de Tapia
-como el Carvajal<span class="pagenum" id="Page_265">p. 265</span>
-eran aficionados á las cosas de Nuño de Guzman mucho más que á las
-de Cortés, y tenian razon, porque ciertamente nos hacian más bien
-y cumplian algo de lo que su majestad mandaba en dar indios que no
-Cortés, puesto que los pudiera dar muy mejor que todos en el tiempo que
-tuvo el mando; mas, como somos tan leales los españoles, por haber sido
-Cortés nuestro capitan le teniamos aficion, más que él tuvo voluntad de
-nos hacer bien, habiéndoselo mandado su majestad, pudiendo cuando era
-gobernador.</p>
-
-<p>Pues ya elegidos, sobre los capítulos que habian de llevar hubo
-otras contiendas; porque decian el presidente é oidores que era
-cumplidero al servicio de Dios y de su majestad, y con parecer de todos
-los procuradores, que no volviese Cortés á la Nueva-España, porque
-estando en ella siempre habria bandos y revueltas, y quedando en ella
-no habria buena gobernacion, y por ventura se alzaria con ella; y
-todos los más procuradores lo contradecíamos, y que era muy leal y
-gran servidor de su majestad; y en aquella sazon llegó don Pedro de
-Albarado á Méjico, que habia venido de Castilla y traia la gobernacion
-de Guatimala, é adelantado, é comendador de Santiago, y casado con una
-señora que se decia doña Francisca de la Cueva, y falleció aquella
-señora así como llegó á la Veracruz.</p>
-
-<p>Pues como llegó á Méjico, con mucho luto él y sus criados, y como
-entendió los capítulos que enviaban por parte del presidente é oidores,
-túvose órden que<span class="pagenum" id="Page_266">p. 266</span>
-el mismo adelantado, con los demas procuradores, escribiésemos á
-su majestad todo lo que la audiencia Real intentaba; y como fueron
-los procuradores, por mí ya nombrados, á Castilla con los recaudos
-y capítulos que habian de pedir, y los del Real Consejo de Indias
-conocieron que todo iba guiado contra Cortés por pasion, no quisieron
-hacer cosa que conviniese al Nuño de Guzman ni á los demas oidores,
-porque ya estaba mandado por su majestad que de hecho les quitasen el
-cargo; y tambien en este instante Cortés estaba en Castilla, que en
-todo les fué muy contrario, é volvia por su honra y estado, y luego se
-apercibió Cortés para venir á la Nueva-España con la señora marquesa
-su mujer y casa; y entre tanto que viene, diré cómo Nuño de Guzman fué
-á poblar una provincia que se dice Xalisco, é acertó en ello muy mejor
-que no Cortés en lo que envió á descubrir, como adelante verán.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_197">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCVII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO NUÑO DE GUZMAN SUPO POR CARTAS CIERTAS DE
- CASTILLA QUE LE QUITABAN EL CARGO, PORQUE HABIA MANDADO SU MAJESTAD
- QUE LE QUITASEN DE PRESIDENTE Á ÉL Y Á LOS OIDORES, Y VINIESEN OTROS
- EN SU LUGAR, ACORDÓ DE IR Á PACIFICAR Y CONQUISTAR LA PROVINCIA DE
- XALISCO, QUE AGORA SE DICE LA NUEVA-GALICIA.</p>
-</div>
-
-<p>Pues como Nuño de Guzman supo por cartas ciertas que le quitaban
-el cargo de ser presi<span class="pagenum" id="Page_267">p.
-267</span>dente á él y á los oidores, é venian otros oidores; como
-en aquella sazon todavía era presidente el Nuño de Guzman, allegó
-todos los más soldados que pudo, así de á caballo como escopeteros
-y ballesteros, para que fuesen con él á una provincia que se dice
-Xalisco; y los que no querian ir de grado, apremiábalos que fuesen,
-ó por fuerza, ó habian de dar dineros á otros soldados que fuesen en
-su lugar, y si tenian caballos se los tomaban, y cuando mucho, no les
-pagaban sino la mitad ménos de lo que valian; y los vecinos ricos de
-Méjico ayudaron con lo que podian, y llevó muchos indios mejicanos
-cargados y otros de guerra para que le ayudasen, y por los pueblos que
-pasaba con su fardaje hacíales grandes molestias.</p>
-
-<p>Y fué á la provincia de Mechoacan, que por allí era su camino,
-y tenian los naturales de los pueblos de aquella provincia, de los
-tiempos pasados, mucho oro, é aunque era bajo, porque estaba revuelto
-con plata, le dieron cantidad dello; y porque el Cazonci era el mayor
-cacique de aquella provincia, que así se llamaba, no le dió tanto oro
-como le demandaba el Nuño de Guzman, le atormentó y le quemó los piés,
-y porque le demandaba indios é indias para su servicio, y por otras
-trancanillas que se le levantaron al pobre cacique, lo ahorcó, que fué
-una de las más malas é feas cosas que presidente ni otras personas
-podian hacer, y todos los que iban en su compañía se lo tuvieron á mal
-é<span class="pagenum" id="Page_268">p. 268</span> crueldad; y llevó
-de aquella provincia muchos indios cargados hasta donde pobló la ciudad
-que agora llaman de Compostela, con harta costa de la hacienda de su
-majestad y de los vecinos de Méjico, que llevó por fuerza; y porque
-yo no me hallé en aquesta jornada, se quedará aquí; mas cierto que
-Cortés ni el Nuño de Guzman jamás se hubieron bien; y tambien sé que
-siempre se estuvo en aquella provincia el Nuño de Guzman hasta que su
-majestad mandó que enviasen por él á Xalisco á su costa, y le trujeron
-preso á Méjico á dar cuenta de las demandas y sentencias que contra él
-dieron en la Real audiencia que nuevamente en aquella sazon vino, y le
-prendiesen á pedimiento de Matienzo, y Delgadillo.</p>
-
-<p>Quiérolo dejar en este estado, y diré cómo llegó la Real audiencia á
-Méjico, y lo que hizo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_198">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCVIII.</h2>
- <p class="subh2c">CÓMO LLEGÓ LA REAL AUDIENCIA Á MÉJICO, Y LO QUE SE
- HIZO.</p>
-</div>
-
-<p>Ya he dicho en el capítulo pasado cómo su majestad mandó quitar
-toda la Real audiencia de Méjico, y dió por ningunas las encomiendas
-de indios que habian dado el presidente é oido<span class="pagenum"
-id="Page_269">p. 269</span>res que en ella residian; porque los daban
-á sus deudos y paniaguados y á otras personas que no tenian méritos; y
-mandó su majestad que se los quitasen y los diesen á los conquistadores
-que estaban con pobres repartimientos; y porque tuvieron noticia que
-no hacian justicia ni cumplieron sus Reales mandatos; é mandó venir
-otros oidores que fuesen de ciencia y conciencia, y les encargó que en
-todo hiciesen justicia, y por presidente vino don Sebastian Ramirez
-de Villaescusa, que en aquella sazon era Obispo de Santo Domingo, y
-cuatro licenciados por oidores, que se decian el licenciado Alonso
-Maldonado de Salamanca, y el licenciado Zainos, de Toro ó de Zamora,
-y el licenciado Vasco de Quiroga, de Madrigal, que despues fué Obispo
-de Mechoacan, y el licenciado Salmeron, de Madrid; y primero llegaron
-á Méjico los oidores que llegase el Obispo de Santo Domingo; y se
-les hizo dos grandes recebimientos, así á los oidores, que vinieron
-primero, como al presidente, que vino de ahí á pocos dias; y luego
-mandaron pregonar residencia general, y de todas las ciudades y villas
-vinieron muchos vecinos y procuradores, y aun caciques y principales,
-y dieron tantas quejas del presidente é oidores pasados, de agravios y
-cohechos é injusticias que les habian hecho, que estaban espantados el
-presidente é oidores que les tomaban la residencia.</p>
-
-<p>Pues los procuradores de Cortés les ponen tantas demandas de
-los<span class="pagenum" id="Page_270">p. 270</span> bienes é hacienda
-que les hicieron vender en las almonedas, como dicho tengo ántes de
-agora, que si todo en lo que les condenaban hubieran de pagar, montaba
-sobre ducientos mil pesos de oro.</p>
-
-<p>Y como el Nuño de Guzman estaba en Xalisco, é no queria venir á la
-Nueva-España á dar su residencia, respondia el Delgadillo y Matienzo
-en la residencia que les tomaban, que todas aquellas demandas que
-les ponian eran á cargo del Nuño de Guzman, que como presidente lo
-mandaba de hecho, y no eran á su cargo, y que mandasen enviar por él,
-que venga á Méjico á descargarse de los cargos que le ponen; y puesto
-que ya habia enviado á Xalisco la Real audiencia provisiones para que
-pareciese personalmente en Méjico, no quiso venir; y el presidente é
-oidores, por no alborotar la Nueva-España, disimularon la cosa, y hacen
-saber dello á su Majestad, y luego enviaron sobre ello el Real consejo
-de Indias á un licenciado que se decia Fulano de la Torre, el cual
-decian que era natural de Badajoz, para que le tomase residencia en la
-provincia de Xalisco y para que le traiga preso á Méjico y que le eche
-preso en la cárcel pública; y trujo comision para que nos pagase el
-Nuño de Guzman todo en lo que nos sentenció á las conquistadores sobre
-lo de Narvaez, y lo de las firmas cuando nos echaron presos, como dicho
-tengo en el capítulo pasado que dello habla, y dejaré apercibiendo
-á este licenciado de la Torre para venir<span class="pagenum"
-id="Page_271">p. 271</span> á la Nueva-España, y diré en qué paró la
-residencia.</p>
-
-<p>Y es, que al Delgadillo y Matienzo les vendieron sus bienes para
-pagar las sentencias que contra ellos dieron, y los echaron presos en
-la cárcel pública por lo que más debian, que no alcanzó á pagar con sus
-bienes; y á un hermano de Delgadillo, que se decia Berrio, que estaba
-por alcalde mayor en Guaxaca, hallaron contra él tantos agravios y
-cohechos que habia llevado, que le vendieron sus bienes para pagar á
-quien los habia tomado, y le echaron preso por lo que no alcanzaba,
-y murió en la cárcel: y otro tanto hallaron contra otro pariente de
-Delgadillo que estaba por alcalde mayor en los zapotecas, que tambien
-se llamaba Delgadillo, como el pariente, y murió en la cárcel; y
-ciertamente eran tan buenos jueces y rectos en hacer justicias los
-nuevamente venidos, que no entendian sino solamente en hacer lo que
-Dios y su majestad manda, y en que los indios conociesen que les
-favorecian y que fuesen bien doctrinados en la santa doctrina; y demas
-desto, luego quitaron que no se herrasen esclavos, y hicieron otras
-buenas cosas; y como el licenciado Salmeron y el licenciado Zainos
-eran viejos, acordaron de enviar á demandar licencia á su majestad
-para se ir á Castilla, porque ya habian estado cuatro años en Méjico y
-estaban ricos y habian servido bien en los cargos que habian traido,
-é su majestad les envió licencia, despues de<span class="pagenum"
-id="Page_272">p. 272</span> haber dado residencia, que dieron muy
-buena; pues el presidente don Sebastian Ramirez, Obispo que en aquella
-sazon era de Santo Domingo, tambien fué á Castilla, porque su majestad
-le envió á llamar para se informar dél de cosas de la Nueva-España y
-para ponelle por presidente de la chancillería Real de Granada; y desde
-cierto tiempo lo pasaron á la de Valladolid y le dieron el obispado
-de Tuy; y dende á pocos dias vacó el de Leon, y se le dieron, y era
-presidente, como dicho tengo, en la chancillería de Valladolid, y en
-aquel instante vacó el obispado de Cuenca, y se le dieron.</p>
-
-<p>Por manera que se alcanzaban unas bulas de los obispados á otras,
-y por ser buen juez vino á subir en el estado que he dicho; y en esta
-sazon vino la muerte á llamarle, y paréceme á mí, segun nuestra santa
-fe, que está en la gloria con los bienaventurados, porque, á lo que
-conocí y comuniqué con él cuando era presidente en Méjico, en todo era
-muy recto y bueno, y como tal persona, habia sido, ántes que fuese
-Obispo de Santo Domingo, inquisidor en Sevilla.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion, y diré del licenciado Alonso Maldonado,
-que su majestad le mandó que viniese á la provincia de Guatimala é
-Honduras é Nicaragua por presidente y gobernador, y en todo fué muy
-bueno y recto juez y gran servidor de su majestad, y aun tuvo título
-de adelantado de Yucatan por capitulacion que tuvo hecha con su
-suegro don Francisco de Mon<span class="pagenum" id="Page_273">p.
-273</span>tejo.</p>
-
-<p>Pues el licenciado Quiroga fué tan bueno, que le dieron el obispado
-de Mechoacan.</p>
-
-<p>Dejemos de contar destos prosperados por sus virtudes, y volvamos á
-decir del Delgadillo y Matienzo, que fueron á Castilla y á sus tierras
-muy pobres, y no con buenas famas; y dende á dos ó tres años dijeron
-que murieron, é ya en esta sazon habia su majestad mandado que viniese
-á la Nueva-España por viso-rey el ilustrísimo y buen caballero, é digno
-de loable memoria, don Antonio de Mendoza, hermano del marqués de
-Mondéjar; y vinieron por oidores el doctor Quesada, natural de Ledesma,
-y el licenciado Tejada, de Logroño, y aun en aquel tiempo estaba por
-oidor el licenciado Maldonado, que aun no habia ido á ser presidente de
-Guatimala; y tambien vino por oidor un licenciado que se decia Loaysa,
-natural de Ciudad-Real, y como era hombre viejo, estuvo tres ó cuatro
-años en Méjico, y allegó pesos de oro para irse á Castilla y se volvió
-á su casa; y de ahí á poco tiempo vino un licenciado de Sevilla, que
-se decia Santillana, que despues fué doctor, y todos fueron muy buenos
-jueces; y despues que se les hizo grandes recebimientos en la entrada
-de aquella ciudad, se pregonó residencia general contra el presidente é
-oidores pasados, y todos los hallaron muy rectos y buenos, y usaron de
-sus cargos conforme á justicia.</p>
-
-<p>Y volviendo á nuestra relacion cerca del Nuño de Guzman, que se
-estaba en Xalisco, y como el virey don Antonio<span class="pagenum"
-id="Page_274">p. 274</span> de Mendoza alcanzó á saber que su majestad
-mandó venir al licenciado de la Torre á tomalle residencia en Xalisco
-y echalle preso en la cárcel pública, y hacerle que pagase al marqués
-del Valle lo que se hallase deberle, y á los conquistadores tambien nos
-pagase en lo que nos sentenció sobre lo de Narvaez, por hacerle bien y
-porque no fuese molestado y afrentado, le envió á llamar que viniese
-luego á Méjico sobre su palabra, y le señaló por posada sus palacios; y
-el Nuño de Guzman así lo hizo, que se vino luego; y el virey le hacia
-mucha honra y le favorecia, y comia con él; y en este instante llegó á
-Méjico el licenciado de la Torre, y como traia mandado de su majestad
-que luego echase preso á Nuño de Guzman y que en todo hiciese justicia,
-puesto que primero lo comunicó con el virey, y parece ser no halló
-tanta voluntad para ello como quisiera, acordó de le sacar de la posada
-del virey, á do estaba; y decia á voces:</p>
-
-<p>—«Esto manda su majestad; ansí se ha de hacer, y no otra cosa.»</p>
-
-<p>Y lo llevó á la cárcel pública de aquella ciudad, y estuvo preso
-ciertos dias, hasta que rogó por él el virey, que le sacaron de la
-cárcel; y como conocieron en el de la Torre que traia recios aceros
-para no dejar de ejecutar la justicia, y tomar residencia muy á las
-derechas al Nuño de Guzman; y como la malicia humana muchas veces
-no deja cosa en que pueda infamar que no infame, parece ser que,
-como el licenciado de la Tor<span class="pagenum" id="Page_275">p.
-275</span>re era algo aficionado al juego, especial de naipes; puesto
-que no jugaba sino al triunfo, é á la primera por pasatiempo, quien
-quiera que fué, por parte de Nuño de Guzman, como en aquel tiempo se
-usaban traer unos tabardos con mangas largas, especial los juristas,
-metieron en una de las mangas del tabardo del licenciado de la Torre
-una baraja de naipes de los chinos, y ataron la manga de arte que no se
-pudiesen salir en aquel instante; é yendo el licenciado por la plaza
-de Méjico, acompañado de personas de calidad, quien quiera que fué en
-metelle los naipes, tuvo manera que se le desató, é saliéronsele los
-naipes pocos á pocos, y dejó rastro dellos en el suelo en la plaza por
-donde iba, é las personas que le iban acompañando, desque vieron salir
-de aquella manera los naipes, se lo dijeron, que mirase lo que traia en
-la manga del tabardo; y cuando el licenciado vió tan grande burla dijo
-con grande enojo:</p>
-
-<p>—«Bien parece que no quieren que haga yo justicia á las derechas;
-mas si no me muero, yo la haré de manera que su majestad sepa deste
-desacato que conmigo se ha hecho.»</p>
-
-<p>Y dende á pocos dias cayó malo, y de pensamiento dello ó de otras
-cosas, de calenturas que le ocurrieron murió.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_199">
- <p><span class="pagenum" id="Page_276">p. 276</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CXCIX.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO VINO DON FERNANDO CORTÉS, MARQUÉS DEL VALLE,
- DE ESPAÑA, CASADO CON DOÑA MARÍA DE ZÚÑIGA, CON TÍTULO DE MARQUÉS DEL
- VALLE Y CAPITAN GENERAL DE LA NUEVA-ESPAÑA Y DE LA MAR DEL SUR; Y
- CÓMO TRUJO CONSIGO AL PADRE FRAY JUAN LEGUIZAMO Y OTROS ONCE FRAILES
- DE LA MERCED, Y DEL RECEBIMIENTO QUE SE LE HIZO.</p>
-</div>
-
-<p>Como habia mucho tiempo que Cortés estaba en Castilla, é ya casado,
-como dicho tengo, y con título de marqués y capitan general de la
-Nueva-España y de la mar del Sur, tuvo gran deseo de se volver á la
-Nueva-España á su casa y estado é tomar posesion de su marquesado; y
-como supo que estaban las cosas en Méjico en el estado que he referido,
-de la manera ya por mí dicha, se dió priesa, é se embarcó con toda
-su casa, é trujo en su compañía doce frailes de la Merced para que
-llevasen adelante lo que habia dejado empezado fray Bartolomé, ya por
-mí memorado, y los que despues dél fueron, y estos de ahora no eran
-ménos virtuosos é buenos que los otros; que se los dió por tales á
-Cortés el general de la Merced por mandado del consejo de las Indias,
-é venia por cabeza dellos un fray Juan de Leguizamo, vizcaino, buen
-le<span class="pagenum" id="Page_277">p. 277</span>trado y santo,
-segun decian, y con él se confesaba el marqués y la marquesa; é como
-dicho he, embarcáronse todos, é con buen tiempo que les hizo en la
-mar, llegó Cortés con los suyos, ménos un fraile de los doce, que se
-murió á pocos dias de embarcacion al puerto de la Veracruz, é se hizo
-recebimiento, mas no con la solenidad que solia; y luego se fué por
-ciertas villas de su marquesado.</p>
-
-<p>Y llegado á Méjico, se le hizo otro recebimiento; y en lo que
-entendió fué en presentar sus provisiones de marqués y hacerse pregonar
-por capitan de la Nueva-España y del mar del Sur, y demandar al
-viso-rey y audiencia Real que le contasen sus vasallos de la manera
-que él pensó; y esto me parece á mí que vino mandado de su majestad
-para que se los contase; porque, á lo que yo entendí, cuando le dieron
-el marquesado demandó á su majestad que le hiciese merced de ciertas
-villas y pueblos con tantos mil vecinos tributarios; y porque esto yo
-no lo sé bien, remítome á los caballeros é otras personas que lo saben
-mejor, y á los pleitos que sobre ello se han traido; porque tenia el
-marqués en el pensamiento, cuando demandó á su majestad aquella merced
-de los vasallos, que se habia de contar cada casa de vecino ó cacique ó
-principal de aquellas villas por un tributario, como si dijésemos ahora
-que no se habian de contar los hijos varones que eran ya casados, ni
-yernos, ni otros muchos indios que estaban en cada casa en ser<span
-class="pagenum" id="Page_278">p. 278</span>vicio del dueño della, sino
-solamente cada vecino por un tributario, ora tuviese muchos hijos ó
-yernos ó otros allegados criados; y la audiencia Real de Méjico proveyó
-que lo fuese á contar un oidor de la misma Real audiencia, que se
-decia el doctor Quesada, y comenzó á contar desta manera: el dueño de
-cada casa por un tributario, y si tenian hijos de edad, cada hijo un
-tributario, y si tenia yernos, cada yerno un tributario, y los indios
-que tenia en su servicio, aunque fuesen esclavos, cada uno contaban por
-un tributario.</p>
-
-<p>Por manera que en muchas de las casas contaban diez y doce y quince
-tributarios; y Cortés tenia por sí, y así lo proponia, y demandó á la
-Real audiencia que cada casa era un vecino y se habia de contar sólo
-un tributario; y si cuando el marqués suplicó á su majestad le hiciese
-merced del marquesado, le declarara que le diera tal villa y tal villa
-con los vecinos y moradores que tenia, su majestad le hiciera merced
-dellas; y el marqués creyó y tenia por cierto que demandando los
-vasallos que acertaba en ello, y salió al contrario.</p>
-
-<p>Por manera que nunca le faltaron pleitos, y á esta causa estuvo
-mal con las cosas del doctor Quesada, que se los fué á contar, y aun
-con el viso-rey y audiencia Real no le faltaron cosquillas, y se hizo
-relacion dello á su majestad por parte de la Real audiencia, para saber
-de la manera que habian de contar; y se estuvo suspenso el contar de
-los<span class="pagenum" id="Page_279">p. 279</span> vasallos ciertos
-años, que siempre el marqués llevó sus tributos dellos sin haber
-cuenta.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra materia: como esto pasó, de ahí á pocos dias se
-fué desde Méjico á una villa de su marquesado, que se dice Cornabaca, y
-llevó á la marquesa, é hizo allí su asiento, que nunca más la trujo á
-la ciudad de Méjico.</p>
-
-<p>Y demas desto, como dejó capitulado con la serenísima Emperatriz
-doña Isabel, nuestra señora, de gloriosa memoria, y con los del Real
-consejo de Indias, que habia de enviar armadas por la mar del Sur á
-descubrir islas y tierras, y todo á su costa, comenzó á hacer navíos
-en un puerto de una su villa, que era en aquel tiempo del marquesado,
-que se dice Teguantepeque, y en otros puertos de Zacatula y Acapulco; y
-las armadas que envió diré adelante, que nunca tuvo ventura en cosa que
-pusiese la mano, sino todo se le tornaba espinas y se le hacia mal; muy
-mejor acertó Nuño de Guzman, como adelante diré.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_200">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CC.</h2>
- <p class="subh2h">DE LOS GASTOS QUE EL MARQUÉS DON HERNANDO CORTÉS
- HIZO EN LAS ARMADAS QUE ENVIÓ Á DESCUBRIR, Y CÓMO EN TODO LO DEMAS NO
- TUVO VENTURA; É HE MENESTER VOLVER MUCHO ATRÁS DE MI RELACION PARA
- QUE BIEN SE ENTIENDA LO QUE AHORA DIJERE.</p>
-</div>
-
-<p>En el tiempo que gobernaba la Nueva-España Márcos de Aguilar por
-virtud del poder que<span class="pagenum" id="Page_280">p. 280</span>
-para ello le dejó el licenciado Luis Ponce de Leon al tiempo que
-falleció, segun ya lo he declarado muchas veces ántes que Cortés
-fuese á Castilla, envió el mismo marqués del Valle cuatro navíos que
-habia labrado en una provincia que se dice Zacatula, bien bastecidos
-de bastimento y artillería, con buenos marineros y con ducientos y
-cincuenta soldados, y mucho rescate de cosas de mercería de Castilla,
-y todo lo que era menester de vituallas y pan bizcocho para más de un
-año, y envió en ellos por capitan general á un hidalgo que se decia
-Albarado de Saavedra; fué su viaje y derrota para las islas de los
-Malucos y Especería ó la China, y este fué por mandado de su majestad,
-que se lo hubo escrito á Cortés desde la ciudad de Granada en 22 de
-Junio de 1526 años; y porque Cortés me mostró la misma carta á mí y
-á otros conquistadores que le estábamos teniendo compañía, lo digo y
-declaro aquí; y aun le mandó su majestad á Cortés que á los capitanes
-que enviase, que fuesen á buscar una armada que habia salido de
-Castilla para la China, é iba en ella por capitan un frey don García
-de Loaysa, comendador de San Juan de Rodas; y en esta sazon que se
-apercebia el Saavedra para el viaje, aportó á la costa de Guantepeque
-un patache, que era de los que habian salido de Castilla con la armada
-del mismo comendador que dicho tengo, y venia en el mismo patache
-por capitan un Ortuño de Lango, natural de Por<span class="pagenum"
-id="Page_281">p. 281</span>tugalete; del cual dicho capitan y pilotos
-que en el patache venian se informó el Álvaro de Saavedra Ceron de todo
-lo que quiso saber, y aun llevó en su compañía á un piloto y á dos
-marineros, y se lo pagó muy bien, porque volviesen otra vez con él, y
-tomó plática de todo el viaje que habian traido y de las derrotas que
-habian de llevar.</p>
-
-<p>Y despues de haber dado las instrucciones y avisos que los capitanes
-y pilotos que van á descubrir suelen dar en sus armadas, despues de
-haber oido Misa y encomendádose á Dios, se hicieron á la vela en el
-puerto de Esguatanejo, que es la provincia de Colima ó Zacatula, que
-no lo sé bien, y fué en el mes de Diciembre en el año de 1527 ó 28, y
-quiso Nuestro Señor Jesucristo encaminalles, que fueron á los Malucos
-é á otras islas; y los trabajos y hambres y dolencias que pasaron,
-y aun muchos que se murieron en aquel viaje, yo no lo sé; mas yo vi
-dende á tres años en Méjico á un marinero de los que habian ido con el
-Saavedra, y contaba cosas de aquellas islas y ciudades donde fueron,
-que yo me estaba admirado; y estas son las tierras é islas que ahora
-van desde Méjico con armada á descubrir y tratar; y aún oí decir que
-los portugueses que estaban por capitanes en ellas, que prendieron al
-Saavedra ó á gente suya y que los llevaron á Castilla, ó que tuvo dello
-noticia su majestad; y como há tantos años que pasó y yo no me hallé
-en ello, más de, como tengo dicho, haber visto<span class="pagenum"
-id="Page_282">p. 282</span> la carta que su majestad escribió á Cortés,
-en esto no diré más.</p>
-
-<p>Quiero decir ahora cómo en el mes de Mayo de 1532 años, despues
-que Cortés vino de Castilla, envió desde el puerto de Acapulco otra
-armada con dos navíos bien bastecidos con todo género de bastimentos
-y marineros, los que eran menester, y artillería y rescate, y ochenta
-soldados escopeteros y ballesteros, y envió por capitan general á un
-Diego Hurtado de Mendoza; y estos dos navíos envió á descubrir por la
-costa del Sur á buscar islas y tierras nuevas; y la causa dello es,
-porque, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, así lo tenia
-capitulado Cortés con los del Real consejo de Indias cuando su majestad
-se fué á Flandes.</p>
-
-<p>Y volviendo á decir del viaje de los dos navíos, fué que, yendo el
-capitan Hurtado sin ir á buscar islas ni se meter mucho en la mar ni
-hacer cosa que de contar sea, se apartaron de su compañía amotinados
-más de la mitad de los soldados que llevaba con él un navío; y dicen
-que ellos mismos, por concierto que entre el capitan y los amotinados
-se hizo, fué dalles el navío en que iban para volver á la Nueva-España;
-mas nunca tal es de creer, que el capitan les diera licencia, sino que
-ellos se la tomaron; é ya que daban vuelta los amotinados, les hizo
-el tiempo contrario y les echó en tierra, y fueron á tomar agua, y
-con mucho trabajo vinieron á Xalisco, y dieron nuevas dello, y desde
-allí voló la nueva á Méjico, de lo cual le<span class="pagenum"
-id="Page_283">p. 283</span> pesó mucho á Cortés; y el Diego Hurtado
-corrió siempre la costa, y nunca se oyó decir más dél ni del navío, ni
-jamás pareció.</p>
-
-<p>Quiero dejar de decir desta armada, pues se perdió; y diré cómo
-Cortés luego despachó otros dos navíos que estaban ya hechos en el
-puerto de Guantepeque, los cuales basteció muy cumplidamente, así de
-pan como de carne, y todo lo necesario que en aquel tiempo se pudo
-haber, y con mucha artillería y buenos marineros, y setenta soldados y
-cierto rescate, y por capitan dellos á un hidalgo que se decia Diego
-Becerra de Mendoza, de los Becerras de Badajoz ó Mérida; y fué en el
-otro navío por capitan un Hernando de Grijalva, y este Grijalva iba
-debajo de la mano deste Becerra; y fué por piloto mayor un vizcaino que
-se decia Ortuño Jimenez, gran cosmógrafo; y Cortés mandó á Becerra que
-fuese por la mar en busca del Diego Hurtado, y si no le hallase, se
-metiese en mar alta, y buscasen islas y tierras nuevas, porque habia
-fama de ricas islas de perlas; y el piloto Ortuño Jimenez cuando estaba
-platicando con otros pilotos en las cosas de la mar, ántes que partiese
-para aquella jornada, decia y prometia de les llevar á tierras bien
-afortunadas de riquezas, que así las llamaban, y decian tantas cosas,
-cómo serian todos ricos, que algunas personas lo creian; y despues que
-salieron del puerto de Guantepeque, la primera noche se levantó un
-viento contrario, que<span class="pagenum" id="Page_284">p. 284</span>
-apartó los dos navíos el uno del otro, que nunca más se vieron; y bien
-se pudieran tornar á juntar, porque luego hizo buen tiempo, salvo que
-el Hernando de Grijalva, por no ir debajo de la mano de Becerra, se
-hizo luego á la mar y se apartó con su navío, porque el Becerra era
-muy soberbio y mal acondicionado; y en tal paró, segun adelante diré;
-y tambien se apartó el Hernando de Grijalva porque quiso ganar honra
-por sí mismo si descubria alguna buena isla, y metióse dentro en la mar
-más de ducientas leguas, y descubrió una isla que le puso nombre Santo
-Tomé, y estaba despoblada.</p>
-
-<p>Dejemos á Grijalva y á su derrota, y volveré á decir lo que le
-acaeció al Becerra con el piloto Ortuño Jimenez: es que riñeron en el
-viaje, y como el Becerra iba malquisto con todos los más soldados que
-iban en la nao, concertó el Ortuño, con otros vizcainos marineros y
-con los soldados con quien habia tenido palabras el Becerra, de dar
-en él una noche y matarle, y así lo hicieron, que estando durmiendo
-le despacharon al Becerra y á otros soldados; y si no fuera por
-dos frailes franciscos que iban en aquella armada, que se metieron
-en despartillos, más males hubiera; y el piloto Jimenez con sus
-compañeros se alzaron con el navío, y por ruego de los frailes les
-fueron á echar en tierra de Xalisco, así á los religiosos como á otros
-heridos; y el Ortuño Jimenez dió vela, y fué á una isla que la puso
-nombre Santa-Cruz, donde di<span class="pagenum" id="Page_285">p.
-285</span>jeron que habia perlas y estaba poblada de indios como
-salvajes; y como saltó en tierra para tomar agua, y los naturales de
-aquella bahía ó isla estaban de guerra, los mataron, que no quedaron
-salvo los marineros que quedaban en el navío; y como vieron que todos
-eran muertos, se volvieron al puerto de Xalisco con el navío, y dieron
-nuevas de lo acaecido, y certificaron que la tierra era buena y bien
-poblada y rica de perlas; y luego fué esta nueva á Méjico; y como
-Cortés lo supo, hubo gran pesar de lo acaecido; y como era hombre de
-corazon que no reposaba, con tales sucesos acordó de no enviar más
-capitanes, sino ir él en persona.</p>
-
-<p>Y en aquel tiempo tenia sacados de astillero tres navíos de buen
-porte en el puerto de Guantepeque; y como le dieron las nuevas que
-habia perlas adonde mataron al Ortuño Jimenez, y porque siempre tuvo
-en pensamiento de descubrir por la mar del Sur grandes poblaciones,
-tuvo voluntad de lo ir á poblar, porque así lo tenia capitulado con la
-serenísima Emperatriz doña Isabel, de gloriosa memoria, como ya dicho
-tengo, y los de Real consejo de Indias, cuando su majestad pasó á
-Flandes.</p>
-
-<p>Y como en la Nueva-España se supo que el Marqués iba en persona,
-creyeron que era á cosa cierta y rica, y viniéronle á servir tantos
-soldados, así de á caballo y otros arcabuceros y ballesteros, y entre
-ellos treinta y cuatro casados, que se le juntaron por todos sobre
-trecientas y veinte personas, con las mujeres ca<span class="pagenum"
-id="Page_286">p. 286</span>sadas; y despues de bien bastecidos los
-navíos de mucho bizcocho y carne y aceite, y aun dijeron vino y
-vinagre y otras cosas pertenecientes para bastimento; y llevó mucho
-rescate y tres herreros con sus fraguas y dos carpinteros de ribera
-con sus herramientas, y otras muchas cosas que aquí no relato por no
-me detener, y con buenos y expertos pilotos y marineros, mandó que los
-que se quisiesen ir á embarcar al puerto de Guantepeque, donde estaban
-los tres navíos, que se fuesen, y esto por no llevar tanto embarazo por
-tierra; y él se fué desde Méjico con el capitan Andrés de Tapia y otros
-capitanes y soldados, y llevó clérigos y religiosos que le decian Misa,
-y llevó médicos y cirujanos y botica.</p>
-
-<p>Y llegados al puerto adonde se habian de hacer á la vela, ya estaban
-allí los tres navíos que vinieron de Guantepeque; y como todos los
-soldados se vinieron juntos, con sus caballos y á pié, Cortés se
-embarcó con los que le pareció que podrian ir de la primera barcada
-hasta la isla ó bahía que nombraron de Santa-Cruz, adonde decian que
-habia perlas; y como Cortés llegó con buen viaje á la isla, que fué en
-el mes de Mayo de 1536 ó 7 años, que ya no me acuerdo, y luego despachó
-los navíos para que volviesen los demas soldados y mujeres casadas,
-y caballos que quedaban aguardando con el capitan Andrés de Tapia, y
-luego se embarcaron, y alzadas velas, yendo por su derrota, dióles un
-temporal que<span class="pagenum" id="Page_287">p. 287</span> les
-echó cabe un gran rio, que le pusieron nombre San Pedro y San Pablo;
-y asegurado el tiempo, volvieron á seguir su viaje, y dióles otra
-tormenta que les despartió á todos tres navíos, y el uno dellos fué al
-puerto de Santa-Cruz, adonde Cortés estaba, y el otro fué á encallar
-y dar al través en tierra de Xalisco; y los soldados que en él iban
-estaban muy descontentos del viaje, y de muchos trabajos, se volvieron
-á la Nueva-España, y otros se quedaron en Xalisco.</p>
-
-<p>Y el otro navío aportó á una bahía que llamaron el Guayabal; y
-pusiéronle este nombre porque habia allí mucha fruta que llaman
-guayabas; y como habian dado el través, tardaban tanto y no acudian
-donde Cortés estaba, y les aguardaban por horas, porque se les habian
-acabado los bastimentos; y en el navío que dió al través en tierra de
-Xalisco iba la carne y bizcocho y todo el más bastimento; á esta causa
-estaban muy congojosos así Cortés como todos los soldados, porque no
-tenian qué comer; y en aquella tierra no cogen los naturales del maíz,
-que son gente salvaje y sin policía, y lo que comen es frutas de las
-que hay entre ellos, y pesquerías y mariscos, y de los soldados que
-estaban con Cortés, de hambres y de dolencias se murieron veinte y
-tres, y muchos más estaban dolientes, y maldecian á Cortés y á su isla
-y bahía y descubrimiento.</p>
-
-<p>Y cuando aquello vió, acordó de ir en persona con el navío que allí
-aportó, y con cincuenta soldados y con dos herreros y carpinte<span
-class="pagenum" id="Page_288">p. 288</span>ros y tres calafates,
-en busca de los otros dos navíos, porque por los tiempos y vientos
-que habian corrido, entendió que habian dado al través; é yendo en
-busca dellos, halló al uno encallado, como dicho tengo, en la costa
-de Xalisco, y sin soldados ningunos, y el otro estaba cerca de unos
-arrecifes, y con gran trabajo y con tornallos á aderezar y calafatear,
-volvió á la isla de Santa-Cruz con sus tres navíos y bastimento, y
-comieron tanta carne los soldados que lo aguardaban, que como estaban
-debilitados de no comer cosas de sustancia de muchos dias atrás, les
-dió cámaras y tanta dolencia, que se murieron la mitad dellos.</p>
-
-<p>Y por no ver Cortés delante de sus ojos tantos males, fué á
-descubrir á otras tierras, y entónces toparon con la California, que
-es una bahía; y como Cortés estaba tan trabajado y flaco, deseábase
-volver á la Nueva-España; sino que de empacho, porque no dijesen dél
-que habia gastado gran cantidad de pesos de oro, y no habia topado
-tierras de provecho ni tenia ventura en cosa que pusiese la mano, y
-que eran maldiciones de los soldados y conquistadores verdaderos de la
-Nueva-España, á este efeto no se iba.</p>
-
-<p>Y en aquel instante, como la marquesa doña Juana de Zúñiga, su
-mujer, no sabia ningunas nuevas, más que habia dado al través un navío
-en la costa de Xalisco, estaba muy penosa, creyendo no se hubiese
-muerto ó perdido; y luego envió en su busca dos navíos, los cuales
-uno de<span class="pagenum" id="Page_289">p. 289</span>llos fué en
-que habia vuelto á la Nueva-España el Grijalva, que habia ido con
-el Becerra, y el otro navío era nuevo, que lo acabaron de labrar en
-Guantepeque; los cuales dos navíos cargaron de bastimento lo que
-en aquella sazon pudieron haber, y envió por capitan dellos á un
-Fulano de Ulloa, y escribió muy afectuosamente al marqués, su marido,
-con palabras y ruegos que luego se volviese á Méjico á su Estado y
-marquesado, y que mirase los hijos é hijas que tenia, y dejase de
-porfiar más con la fortuna, y se contentase con los heróicos hechos y
-fama que en todas partes hay de su persona; y asimismo le escribió el
-Virey D. Antonio de Mendoza muy sabrosa y amorosamente, pidiéndole por
-merced que se volviese á la Nueva-España.</p>
-
-<p>Los cuales dos navíos con buen viaje llegaron donde Cortés estaba, y
-cuando vió cartas del Virey y los ruegos de la marquesa é hijos, dejó
-por capitan con la gente que allí tenia á Francisco de Ulloa, y todos
-los bastimentos que para él traia, y luego se embarcó, y vino al puerto
-de Acapulco, y tomado tierra, á buenas jornadas vino á Cornabaca, á
-donde estaba la marquesa, con la cual hubo mucho placer; y todos los
-vecinos de Méjico se holgaron con su venida, y aun el Virey y Audiencia
-Real; porque habia fama que se decia en Méjico que se querian alzar
-todos los caciques de la Nueva-España viendo que no estaba en la tierra
-Cortés.</p>
-
-<p>Y demas desto, luego se vinieron todos los soldados y<span
-class="pagenum" id="Page_290">p. 290</span> capitanes que habia dejado
-en aquella isla ó bahía que llaman la California; y esto de su venida
-no sé de qué manera fué, si ellos de hecho se vinieron, ó el Virey y la
-Audiencia Real les dió licencia para ello; y desde á pocos meses, como
-Cortés estaba algo más reposado, envió otros navíos bien bastecidos,
-así de pan y carne como de buenos marineros, y sesenta soldados y
-buenos pilotos, y fué en ellos por capitan el Francisco de Ulloa,
-otras veces por mí nombrado; y aquestos navíos que envió, fué que la
-Audiencia Real de Méjico se lo mandaba expresamente que los enviase,
-para cumplir Cortés lo capitulado con su majestad, segun dicho tengo en
-los capítulos pasados que dello hablan.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion, y es que salieron del puerto de la
-Natividad por el mes de Junio de mil y quinientos y treinta y tantos
-años, y esto de los años no me acuerdo bien; y le mandó Cortés al
-capitan que corriesen la costa adelante y acabasen de bajar la
-California, y procurasen de buscar al capitan Diego Hurtado, que nunca
-más pareció; y tardó en el viaje en ir y venir siete meses, y sé que
-no hizo cosa que de contar sea; y volvió al puerto de Xalisco, y dende
-á pocos dias que el Ulloa estaba en tierra descansando, un soldado
-de los que habia llevado en su capitanía le aguardó en parte que le
-dió de estocadas, donde le mató; y en esto que he dicho paró los
-viajes y descubrimientos que el marqués hizo; y aun le oí decir<span
-class="pagenum" id="Page_291">p. 291</span> muchas veces que habia
-gastado en las armadas sobre trecientos mil pesos de oro; y para
-que su majestad le pagase alguna cosa dello, y sobre el contar de
-los vasallos, determinó de ir á Castilla, y para demandar á Nuño de
-Guzman cierta cantidad de pesos de oro de los que la Real audiencia le
-hubo sentenciado al Nuño de Guzman que pagase á Cortés de cuando le
-mandó vender sus bienes; porque en aquel tiempo el Nuño de Guzman fué
-preso á Castilla; y si miramos en ello, en cosa ninguna tuvo ventura
-despues que ganó la Nueva-España, y dicen que son maldiciones que le
-echaron.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_201">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCI.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EN MÉJICO SE HICIERON GRANDES FIESTAS Y
- BANQUETES POR ALEGRÍA DE LAS PACES DEL CRISTIANÍSIMO EMPERADOR
- NUESTRO SEÑOR, DE GLORIOSA MEMORIA, CON EL REY FRANCISCO DE FRANCIA,
- CUANDO LAS VISTAS DE AGUAS-MUERTAS.</p>
-</div>
-
-<p>En el año de 38 vino nueva á Méjico que el Cristianísimo Emperador
-nuestro señor, de gloriosa memoria, fué á Francia, y el Rey Francisco
-de Francia le hizo gran recebimiento en un puerto que se dice
-Aguas-Muertas, don<span class="pagenum" id="Page_292">p. 292</span>de
-se hicieron paces y se abrazaron los Reyes con gran amor, estando
-presente madama Leonor, Reina de Francia, mujer del Rey Francisco y
-hermana del Emperador, de felice recordacion, nuestro señor, donde se
-hizo gran solemnidad y fiestas en aquellas paces, y por honra y alegría
-dellas, el Virey don Antonio de Mendoza y el marqués del Valle y la
-Real audiencia y ciertos caballeros conquistadores hicieron grandes
-fiestas.</p>
-
-<p>En esta sazon habian hecho amistades el marqués del Valle y el
-Visorey don Antonio de Mendoza, que estaban algo amordazados sobre
-el contar de los vasallos del marquesado y sobre que el Virey
-favoreció mucho al Nuño de Guzman para que no pagase la cantidad de
-pesos de oro que se debia á Cortés desde el tiempo que fué el Nuño
-de Guzman presidente en Méjico; y acordaron de hacer grandes fiestas
-y regocijos, y fueron tales, que otras como ellas, á lo que á mí me
-parece, no he visto hacer en Castilla, así de justas y juegos de
-cañas, correr toros, encontrarse unos caballeros con otros, y otros
-grandes disfraces que habia; é todo esto que he dicho no es nada para
-las muchas invenciones de otros juegos, como se solian hacer en Roma
-cuando entraban triunfando los cónsules y capitanes que habian vencido
-batallas, y los epitafios y carteles que sobre cada cosa habia; y el
-inventor de aquellas cosas fué un caballero romano que se decia Luis
-de Leon, persona que decian que era de linaje<span class="pagenum"
-id="Page_293">p. 293</span> de los patricios, natural de Roma.</p>
-
-<p>Y es, que como se acabaron de hacer las fiestas, mandó el marqués
-apercebir navíos y matalotaje para ir á Castilla, para suplicar á su
-majestad que le mandase pagar algunos pesos de oro de los muchos que
-habia gastado en las armadas que envió á descubrir; y porque tenia
-pleitos con Nuño de Guzman, que en aquella sazon le envió preso al Nuño
-de Guzman la audiencia Real á España, y tambien tenia pleitos sobre el
-contar de los vasallos; y entónces Cortés me rogó á mí que fuese con
-él, y que en la córte demandaria mejor mis pueblos ante los señores del
-Real consejo de Indias que no en la audiencia Real de Méjico; y luego
-me embarqué y fuí á Castilla, y el marqués no fué de ahí á dos meses,
-porque dijo que no tenia allegado tanto oro como quisiera llevar, y
-porque estaba malo del empeine del pié, del caño que le dieron, y
-esto fué en el año de 540; y porque el año pasado de 539 falleció la
-serenísima Emperatriz nuestra señora, doña Isabel, de gloriosa memoria,
-la cual falleció en Toledo en 1.º dia del mes de Mayo, y fué llevado
-á sepultar su cuerpo á la ciudad de Granada, y por su muerte se hizo
-gran sentimiento en la Nueva-España, y se pusieron todos los más
-conquistadores grandes lutos, é yo, como regidor que era de la villa de
-Guacacualco é conquistador más antiguo, me puse grandes lutos, y con
-ellos fuí á Castilla; y llegado á la córte, me los torné á poner mucho
-mayo<span class="pagenum" id="Page_294">p. 294</span>res, como era
-obligado, por la muerte de nuestra Reina y señora.</p>
-
-<p>Y en aquel tiempo tambien llegó á la córte Hernando Pizarro, que
-vino del Perú, y fué cargado de luto, con más de cuarenta hombres que
-llevaba consigo, que le acompañaban; y tambien en esa sazon llegó
-Cortés á la córte con luto él y sus criados, que estaba en aquella
-sazon la córte en Madrid; y los señores del Real Consejo de Indias,
-como supieron que Cortés llegaba cerca de Madrid, le mandaron salir
-á recebir, y le señalaron por posada las casas del comendador don
-Juan de Castilla; y cuando algunas veces iba Cortés al Real Consejo
-de Indias, salia un oidor hasta la puerta donde hacian el acuerdo
-del Real Consejo, y le llevaba con mucho acato á los estrados donde
-estaba el presidente don Fray García de Loaysa, Cardenal de Sigüenza,
-y despues fué Arzobispo de Sevilla; y oidores el licenciado Gutierre
-Velazquez y el Obispo de Lugo y el doctor don Juan Bernal Diaz de
-Luco y el doctor Beltran; y un poco junto de las sillas de aquellos
-señores caballeros le ponian á Cortés otra silla é le oian; y desde
-entónces nunca más volvió á la Nueva-España, porque entónces le tomaron
-residencia, y su majestad no le quiso dar licencia para que se volviese
-á la Nueva-España, puesto que echó por intercesores al almirante de
-Castilla y al duque de Béjar y al comendador mayor de Leon; y aun
-tambien echó por intercesora á la señora doña María de Mendoza, y<span
-class="pagenum" id="Page_295">p. 295</span> nunca le quiso dar licencia
-su majestad; ántes mandó que le detuviesen hasta acabar de dar la
-residencia, y nunca la quisieron concluir; y la respuesta que le daban
-en el Real Consejo de Indias era, que hasta que su majestad viniese de
-Flandes de hacer el castigo de Gante, que no podian dalle licencia.</p>
-
-<p>Y tambien en aquella sazon al Nuño de Guzman le mandaron desterrar
-de su tierra y que siempre anduviese en la córte, y le sentenciaron
-en cierta cantidad de pesos de oro; mas no le quitaron los indios de
-su encomienda de Xalisco; y tambien andaba él y sus criados cargados
-de luto; y como en la córte nos veian, así al marqués Cortés como
-al Pizarro y al Nuño de Guzman y todos los demas que veniamos de la
-Nueva-España á negocios, y otras personas del Perú con lutos, tenian
-por chiste de llamarnos los indianos peruleros enlutados.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: que tambien en aquel tiempo á Hernando
-Pizarro le mandaron echar preso en la Mota de Medina, y entónces
-me vine yo á la Nueva-España, y supe que habia pocos meses que se
-habian alzado en las provincias de Xalisco unos peñoles que se llaman
-Cochitlan, y que el virey don Antonio de Mendoza los envió á pacificar
-á ciertos capitanes, y á uno que se decia Cristóbal de Oñate, y los
-indios alzados daban grandes combates á los españoles y soldados, que
-de Méjico enviaron á demandar socorro al don Pedro de Albarado, que en
-aquella sazon estaba en unos sus<span class="pagenum" id="Page_296">p.
-296</span> navíos de una gran armada que hizo en lo de Guatimala para
-la China; y fué á favorecer á los españoles que estaban sobre los
-peñoles por mí ya nombrados, y llevó gran copia de soldados, y dende
-á pocos dias murió por causa de un caballo que le tomó debajo y le
-machucó el cuerpo, como adelante diré.</p>
-
-<p>Y quiero dejar esta plática, y traeré á la memoria dos armadas
-que salieron de la Nueva-España: la una era la que hizo el virey don
-Antonio de Mendoza, y la otra fué la que hizo don Pedro de Albarado,
-segun dicho tengo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_202">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EL VIREY DON ANTONIO DE MENDOZA ENVIÓ TRES
- NAVÍOS Á DESCUBRIR POR LA BANDA DEL SUR EN BUSCA DE FRANCISCO VAZQUEZ
- CORONADO, Y LE ENVIÓ BASTIMENTOS Y SOLDADOS, QUE ESTABAN EN LA
- CONQUISTA DE LA CIBOLA.</p>
-</div>
-
-<p>Ya he dicho en el capítulo pasado que dello habla que el virey don
-Antonio de Mendoza y la Real audiencia de Méjico enviaron á descubrir
-las siete ciudades, que por otro nombre se llama Cibola, y fué por
-capitan general un hidalgo que se decia Francisco Vazquez Corona<span
-class="pagenum" id="Page_297">p. 297</span>do, natural de Salamanca,
-que en aquella sazon se habia casado con una señora que, ademas de ser
-virtuosa, era hermosa, hija del tesorero Alonso de Estrada, y en aquel
-tiempo estaba el Francisco Vazquez por gobernador, aunque se lo habian
-quitado.</p>
-
-<p>Pues partidos por tierra con muchos soldados de á caballo y
-escopeteros y ballesteros, habia dejado por su teniente en lo de
-Xalisco á un hidalgo que se decia Fulano de Oñate; y despues de
-ciertos meses que hubo llegado á las siete ciudades, pareció ser que
-un fraile francisco que se decia Fray Márcos de Nica, habia ido de
-ántes á descubrir aquellas tierras, ó fué en aquel viaje con el mismo
-Francisco Vazquez Coronado, que esto no lo sé bien; y cuando llegaron
-á las tierras de la Cibola, y vieron los campos tan llanos y llenos
-de vacas y toros disformes de los nuestros de Castilla, y los pueblos
-y casas con sobrados, y subian por escaleras, parecióle al fraile que
-seria bien volver á la Nueva-España, como luego vino, á dar relacion al
-virey don Antonio de Mendoza que enviase navíos por la costa del Sur,
-con herraje y tiros y pólvora y ballestas y armas de todas maneras,
-y vino y aceite y bizcocho, porque le hizo relacion que las tierras
-de la Cibola estaban en la comarca de la costa del Sur, y que con
-los bastimentos y herraje serian ayudados el Francisco Vazquez y sus
-compañeros, que ya quedaban en aquella tierra; y á esta causa envió los
-tres navíos que dicho tengo, y fué por capitan<span class="pagenum"
-id="Page_298">p. 298</span> general un Hernando de Alarcon, maestresala
-que fué del mismo Virey, y fué por capitan de otro navío un hidalgo
-que se dice Márcos Ruiz de Rojas, natural de Madrid; otros dijeron que
-habia ido por capitan de otro navío un Fulano Maldonado; y porque yo no
-fuí en aquella armada, mas de por oidas lo digo desta manera; y fueron
-dadas todas las instrucciones á los pilotos y capitanes de lo que
-habian de hacer y cómo se habian de regir y navegar.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_203">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCIII.</h2>
- <p class="subh2c">DE UNA MUY GRANDE ARMADA QUE HIZO EL ADELANTADO DON
- PEDRO DE&nbsp;ALBARADO EN EL AÑO DE 1537.</p>
-</div>
-
-<p>Razon es que se traiga á la memoria y no quede por olvido una muy
-buena armada que el Adelantado don Pedro de Albarado hizo el año de
-1537 en la provincia de Guatimala, donde era gobernador, y en un
-puerto que se dice Acaxatla, en la banda del Sur, y fué para cumplir
-ciertas capitulaciones que con su majestad hizo la segunda vez que
-volvió á Castilla, y vino casado con una señora que se decia doña
-Beatriz de la Cueva; y fué el concierto que se ca<span class="pagenum"
-id="Page_299">p. 299</span>pituló con su majestad, que el Adelantado
-pusiese ciertos navíos y pilotos y marineros y soldados y bastimentos,
-y todo lo que hubiese menester, á su costa, para enviar á descubrir por
-la via del poniente á la China ó Malucos ó otras cualesquier islas de
-la Especería, y para lo que descubriese, su majestad le prometió en las
-mismas tierras que le haria ciertas mercedes y daria renta en ellas; y
-porque yo no he visto lo capitulado, me remito á ello, y por esta causa
-lo dejo de poner en esta relacion.</p>
-
-<p>Y volviendo á nuestra materia, y es que, como siempre el Adelantado
-fué muy servidor de su majestad, lo cual se pareció en las conquistas
-de la Nueva-España é ida del Pirú, y en todo puso su persona, con
-cuatro hermanos suyos, que sirvieron á su majestad en lo que pudieron;
-y en esto de ir á lo del Poniente con buena armada, se quiso aventajar
-á todas las armadas que hizo el marqués del Valle, de las cuales tengo
-hecha larga relacion en los capítulos que dello hablan; y esto que
-digo es porque puso en la mar del Sur trece navíos de buen porte, y
-entre ellos una galera y un patache, y todos muy bien bastecidos, así
-de pan como de carne y pipas de agua, y todo bastimento que en aquella
-sazon pudieron haber, y muy bien artillados, y con buenos pilotos y
-marineros, los que habian menester.</p>
-
-<p>Pues para hacer tan pujante armada, y estando tan apartados del
-puerto de la Veracruz, que son más de ducientas leguas hasta donde se
-la<span class="pagenum" id="Page_300">p. 300</span>braron los navíos,
-que en aquella sazon de la Veracruz se trajo el hierro para la clavazon
-y anclas y pipas, y otras muchas cosas pertenecientes para aquella
-flota, gastó en ella más millares de pesos de oro que en Castilla se
-pudieran gastar aunque se labraran en Sevilla ochenta navíos; y fueron
-tantos los gastos que hizo, que no le bastó la riqueza que trajo
-del Pirú, ni el oro que le sacaban de las minas en la provincia de
-Guatimala, ni los tributos de sus pueblos, ni lo que le presentaron sus
-deudos y amigos y lo que tomó fiado de mercaderes; é ya que en aquella
-ocasion se quisiera ayudar de traer anclas é hierro y otras muchas
-cosas pertenecientes para los navíos, desde el Puerto de Caballos no
-venian navíos ni mercaderes, ni se trataba aquel puerto en aquella
-sazon como ahora.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: que aún no es nada los pesos de oro
-que gastó en los navíos para lo que dió á capitanes y alférez y maeses
-de campo y á seiscientos y cincuenta soldados, y los muchos caballos
-que entónces compró, que valian los buenos á trecientos pesos, y los
-comunes á ciento y cincuenta y á ducientos; pues arcabuces y pólvora
-y ballestas y todo género de armas fueron tan excesivos gastos, los
-cuales se podrán colegir; y fueron tan altos los pensamientos que tuvo
-de hacer gran servicio á su majestad, y descubrille por el Poniente la
-China ó Malucos y Especería, y aun de conquistar algunas islas della, y
-á lo<span class="pagenum" id="Page_301">p. 301</span> ménos dar traza
-que por la parte de su gobernacion hubiese el trato della, pues que
-aventuraba toda su hacienda y persona.</p>
-
-<p>Pues ya puesto á punto sus naos para navegar, y en cada una sus
-estandartes Reales, y señalados pilotos y capitanes, y dadas las
-instrucciones de lo que habian de hacer y derrotas que habian de
-llevar, y las señas de los faroles para de noche, y á todos los
-soldados, como dicho tengo, que fueron sobre seiscientos y cincuenta,
-con más de ducientos caballos; y despues de oido Misa del Espíritu
-Santo, el mismo Adelantado por capitan general de toda su armada,
-dan velas en ciertos dias del año de 1538, y fué navegando por su
-derrota hasta el puerto de la Purificacion, que es en la provincia de
-Xalisco, porque en aquel puerto habia de tomar agua y más soldados y
-bastimento.</p>
-
-<p>Pues como supo el Virey D. Antonio de Mendoza desta tan pujante
-armada, que para en estas partes era muy grande, y de los muchos
-soldados y caballos y artillería que llevaba, tuvo por muy gran cosa de
-cómo pudo juntar y armar trece navíos en la costa del Sur, y allegar
-tantos soldados, estando tan apartado del puerto de la Veracruz y de
-Méjico: es cosa de pensar en ello á las personas que tienen noticia
-destas tierras y saben los gastos que hacen.</p>
-
-<p>Pues como el Virey D. Antonio de Mendoza supo y se informó que era
-para descubrir la China, y alcanzó á saber de pilotos y cosmógrafos
-que se podia descubrir muy bien<span class="pagenum" id="Page_302">p.
-302</span> por el Poniente, y se lo certificó un deudo suyo que se
-decia Villalóbos, que sabia mucho de alturas y del arte de navegacion,
-acordó de escribir desde Méjico al Adelantado con ofertas y buenos
-prometimientos para que se diese órden en que la armada hiciese
-compañía con él: para lo efetuar fueron á hacer el concierto D. Luis
-de Castilla y un mayordomo mayor del Virey, que se decia Agustin
-Guerrero.</p>
-
-<p>Y despues que el Adelantado vió los recaudos que llevaban para hacer
-concierto, y bien platicado sobre el negocio, se concertó que se viesen
-el Virey y el Adelantado en un pueblo que se dice Chiribitio, que es
-en la provincia de Mechoacan, que era de la encomienda de un Juan de
-Albarado, deudo del mismo Adelantado; y como el Virey supo adónde se
-habian de ver, fué en posta desde Méjico al pueblo por mí nombrado,
-donde estaba el Adelantado aguardando al Virey para hacer la plática,
-y allí se vieron, y concertaron que fuesen entrambos á dos á ver la
-armada, y luego fueron, y cuando lo hubieron visto, se volvieron á
-Méjico, para desde allí enviar capitan general de toda la flota; y el
-Adelantado queria que fuese un deudo suyo por general, que se decia
-Juan de Albarado (no digo por el de Chiribitio, sino otro su sobrino),
-que tenia indios en Guatimala; y el Virey queria que fuese juntamente
-con él un Fulano Villalóbos; y en este tiempo tuvo mucha necesidad el
-Adelantado de venir á su goberna<span class="pagenum" id="Page_303">p.
-303</span>cion de Guatimala á cosas que le convenian, y lo dejó todo
-aparte por estar presente en su armada, y fué al puerto de la Natividad
-por tierra, donde en aquella sazon estaban todos sus navíos y soldados,
-para que por su mano fuesen despachados.</p>
-
-<p>É ya que estaban para se hacer á la vela, le vino una carta que le
-envió un Cristóbal de Oñate, que estaba por teniente de gobernador
-de aquella provincia de Xalisco, por ausencia de Francisco Vazquez
-Coronado, que habia ido por capitan á las siete ciudades que llaman de
-Cibola, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, y lo que el
-Oñate en la carta le decia, era que, pues en todo era gran servidor
-de su majestad, en este caso que ahora ha ocurrido se parecerán muy
-mejor sus servicios; que por amor de Dios, que luego con brevedad le
-vaya á socorrer con su persona y soldados y caballos y arcabuceros,
-porque está cercado en partes que si no son socorridos no se podrá
-defender de muchas capitanías de indios guerreros que están en unas
-fuerzas y peñoles que se dicen de Cochitlan, y que han muerto á muchos
-españoles de los que estaban en su compañía, y se temia no le acabasen
-de desbaratar; y le significó en la carta otras muchas lástimas, y
-que á salir los indios de aquellos peñoles é fortaleza vitoriosos, la
-Nueva-España estaba en gran peligro.</p>
-
-<p>Y como el Adelantado vió la carta, y en ella las palabras que dicho
-tengo, y otros españoles le dijeron en el peligro en que estaban,<span
-class="pagenum" id="Page_304">p. 304</span> luego mandó juntar sus
-soldados, así de caballo como arcabuceros y ballesteros, y fué en posta
-á hacer aquel socorro, y cuando llegó al real estaban tan afligidos los
-cercados, que si no fuera por él, segun se vió, los mataran los indios,
-y con su llegada aflojaron algo, y no que dejasen de dar muy bravosa
-guerra; y estando peleando entre unos peñoles un soldado, pareció ser
-que el caballo en que iba se le derriscó, y vino rodando por el peñol
-abajo con tan gran furia y saltos por donde el Adelantado estaba, que
-no se pudo apartar á cabo ninguno, sino que el caballo le encontró de
-arte, que le trató mal y le quebrantó todo el cuerpo, porque le tomó
-debajo, y fué de tal manera, que se sintió muy malo, y para guarecelle
-y curallo, creyendo que no fuera tanto el quebramiento, le llevaron en
-andas á curar á una villa, que era la más cercana de aquellos peñoles,
-que se dice la Purificacion; é yendo por el camino se comenzó á
-pasmar, y llegado á la villa, de ahí á pocos dias, despues de se haber
-confesado y comulgado, dió el ánima á Dios nuestro Señor, que la crió.
-Algunas personas dijeron que hizo testamento, y no ha parecido.</p>
-
-<p>Falleció aqueste caballero por sacalle luego del real, que si de
-allí no le sacaran y le curaran como era razon, no se pasmara; y á
-todas las cosas que Nuestro Señor hace y ordena démosle muchas gracias
-y loores por ello; pues ya es fallecido, perdónele Dios.</p>
-
-<p>En aquella villa le<span class="pagenum" id="Page_305">p.
-305</span> enterraron con la mayor pompa que pudieron; y despues
-he oido decir que Juan de Albarado, el encomendero de Chiribitio,
-llevó sus huesos de donde estaban enterrados al mismo pueblo de su
-encomienda, y mandó hacer muchas honras y Misas y limosnas por su
-ánima.</p>
-
-<p>Pues como se supo su muerte en el real de Cochitlan y en su flota y
-armada, como no habia capitan general ni cabeza que los mandase, muchos
-de los soldados se fueron cada uno por su parte con las pagas que les
-dieron, y cuando á Méjico llegó esta nueva, todos los más caballeros,
-juntamente con el Virey, la sintieron; y como faltó el Adelantado,
-luego en posta envian por el Virey para que les vaya á socorrer, y el
-Virey no pudo ir luego, y envió al licenciado Maldonado, é hizo lo que
-pudo en aquel socorro; y luego fué el Virey y llevó todos los soldados
-que pudo allegar, y quiso Dios que venció á los indios de los peñoles,
-y desbaratados, se volvieron á Méjico á cabo de muchos dias que en esta
-guerra estuvieron con gran trabajo.</p>
-
-<p>Dejemos aquel socorro que el Adelantado hizo, pues á todos los
-cercados ayudó, y él murió del arte que ya he dicho; é quiero decir
-que, como se supo en Guatimala de su muerte, la tristeza y lloros que
-hubo en su casa, y su querida mujer doña Beatriz de la Cueva rompia la
-cara y se mesaba los cabellos, juntamente con sus damas y doncellas que
-tenia para casar; pues su amada hija y señores hijos, y un caballero,
-yerno suyo,<span class="pagenum" id="Page_306">p. 306</span> que
-se dice don Francisco de la Cueva, primo segundo del duque de
-Alburquerque, que dejaba por gobernador de aquella provincia, tuvieron
-mucho pesar, y todos los vecinos conquistadores hicieron sentimiento y
-le hicieron solenes honras, porque el Obispo don Francisco Marroquin,
-de buena memoria, sintió mucho su muerte, y con toda la clerecía y cera
-y pompa que pudieron rogaban á Dios por su ánima cada dia; y en esto de
-las honras puso el Obispo gran solicitud.</p>
-
-<p>Y tambien quiero decir que un mayordomo del Adelantado, por mostrar
-más tristeza por la muerte de su señor, mandó que se entintasen todas
-las paredes de las casas con un betun de tinta que no se pudiese
-quitar.</p>
-
-<p>Y tambien oí decir que muchos caballeros iban á consolar á la señora
-doña Beatriz de la Cueva, mujer del Adelantado, porque no tomase tanta
-tristeza por su marido, y le decian que diese gracias á Dios, pues
-que dello fué servido; y ella, como buena cristiana, decia que así
-se las daba; y como las mujeres son tan lastimosas por lo que bien
-quieren, y que deseaba morirse y no estar en este triste mundo con
-tantos trabajos: traigo aquí esto á la memoria por lo que el coronista
-Francisco Lopez de Gómora dice en su Corónica, que dijo aquella señora
-que ya no tenia nuestro Señor Jesucristo en qué más mal la pudiese
-hacer de lo hecho, y por aquella blasfemia fué servido que desde á
-pocos dias vino en esta ciu<span class="pagenum" id="Page_307">p.
-307</span>dad una tormenta y tempestad de agua y cieno y piedras muy
-grandes y maderos muy gordos, que descendió de un volcan que está media
-legua de Guatimala, que derribó toda la mayor parte de las casas donde
-vivia aquella señora, mujer del Adelantado, estando en una recámara
-rezando con sus damas y doncellas, que las tomó á todas debajo, y las
-más se ahogaron.</p>
-
-<p>Y en las palabras que dijo el Gómora que habia dicho aquella señora,
-no pasó como dice, sino como dicho tengo; y si nuestro Señor Jesucristo
-fué servido de la llevar deste mundo, fué secreto de Dios; de la cual
-avenida y terremoto diré adelante en su tiempo y lugar; y quiero ahora
-referir otras cosas que son muy de notar: que con haber servido el
-Adelantado tan bien á su majestad, y con sus cuatro hermanos, que
-se decian Jorge, Gonzalo y Gomez y Juan, y todos Albarados, cuando
-falleció, como dicho tengo, no les quedaron á sus hijos é hijas
-ningunos pueblos de los que tenia en su encomienda, habiéndolos él
-ganado y conquistado, y haber venido á descubrir esta Nueva-España con
-Juan de Grijalva y despues con Cortés.</p>
-
-<p>Pues digamos agora adónde murieron él y sus hijos y mujer y
-hermanos, que es cosa de mirar en ello.</p>
-
-<p>Ya he dicho que murió en lo de Achitlan, y su hermano Jorge de
-Albarado en la villa de Madrid, yendo á suplicar á su majestad
-le gratificase sus servicios, y esto fué en el año de 1540; y el
-Gomez de Albarado en el Pirú; el Gonzalo de<span class="pagenum"
-id="Page_308">p. 308</span> Albarado no se me acuerda si murió en
-Guaxaca ó en Méjico; el Juan de Albarado yendo á la isla de Cuba á
-poner cobro en la hacienda que dejó en aquella isla.</p>
-
-<p>Pues sus hijos, el mayor, que se decia don Pedro, fué á Castilla en
-compañía de un su tio que se decia Juan de Albarado el mozo, vecino
-que fué de Guatimala, é iba á besar los piés del Emperador nuestro
-señor y traerle á la memoria los servicios de su padre; y nunca más se
-supo nueva dellos, porque creyeron que se perdieron en la mar ó los
-cautivaron moros.</p>
-
-<p>Pues don Diego, el hijo menor, como se vió perdido, volvió al Pirú,
-y en una batalla murió.</p>
-
-<p>Pues doña Beatriz, su mujer, ya he dicho dos veces cómo la tormenta
-la llevó deste mundo, á ella y á otras señoras que estaban en su
-compañía.</p>
-
-<p>Tengan agora más cuenta los curiosos letores desto que aquí tengo
-referido, y miren que el Adelantado murió solo sin su querida mujer
-y amadas hijas, y la mujer sin su querido marido, y los hijos el uno
-yendo á Castilla y el otro en una batalla en el Pirú, y los hermanos
-segun y de la manera que dicho tengo. Nuestro Señor Jesucristo los
-lleve á su santa gloria, amen.</p>
-
-<p>Agora nuevamente se han hecho en esta ciudad de Guatimala dos
-sepulcros juntos al altar de la santa iglesia mayor para traer los
-huesos del Adelantado don Pedro de Albarado, que están enterrados en
-el pueblo de Chiribitio, y traidos que sean á esta ciudad, enterrarles
-en el un sepulcro, y el otro sepulcro es<span class="pagenum"
-id="Page_309">p. 309</span> para que cuando Dios nuestro Señor sea
-servido llevar desta presente vida á don Francisco de la Cueva y á doña
-Leonor de Albarado, su mujer, ó hija del mismo Adelantado, enterrarse
-en ellos; porque á su costa traen los huesos de su padre y mandaron
-hacer el sepulcro en la santa iglesia, como dicho tengo.</p>
-
-<p>Dejemos esta materia, y volveré á decir en lo que paró la armada, y
-es, que despues que murió, como he referido, dende á un año, poco más ó
-ménos tiempo, el Virey don Antonio de Mendoza mandó que tomasen ciertos
-navíos, los mejores y más nuevos de los trece que enviaba el Adelantado
-á descubrir la China por la banda del Poniente, y envió por capitan de
-los navíos á un su deudo, que se decia Fulano de Villalóbos, y que se
-fuese la mesma derrota que tenia concertado de enviar á descubrir; y
-en lo que paró este viaje yo no lo sé bien, y á esta causa no doy más
-relacion dello; y tambien he oido decir que nunca los herederos del
-Adelantado cobraron cosa ninguna, ansí de navíos como de bastimento,
-sino que todo se perdió.</p>
-
-<p>Dejemos esta materia, é diré lo que Cortés hizo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_204">
- <p><span class="pagenum" id="Page_310">p. 310</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCIV.</h2>
- <p class="subh2c">DE LO QUE EL MARQUÉS DEL VALLE HIZO DESDE QUE
- ESTABA EN CASTILLA.</p>
-</div>
-
-<p>Como su majestad volvió á Castilla á hacer el castigo de Gante,
-é hizo la gran armada para ir sobre Argel, le fué á servir en ella
-el marqués del Valle, y llevó en su compañía á su hijo el mayorazgo:
-tambien llevó á don Martin Cortés, el que hubo en doña Marina, y llevó
-muchos escuderos y criados y caballos, y gran copia y servicio, y se
-embarcó en una buena galera, en compañía de don Enrique Enriquez; y
-como Dios fué servido hubiese tan recia tormenta, se perdió casi que
-toda la Real armada; tambien dió al través la galera en que iba Cortés,
-y escapó él y sus hijos y todos los más caballeros que en ella iban,
-con gran riesgo de sus personas; y en aquel instante, como no hay
-tanto acuerdo como debia haber, especialmente viendo la muerte al ojo,
-dijeron muchos de los criados de Cortés que le vieron que se ató en
-unos paños revueltos al brazo y en el paño ciertas joyas de piedras
-muy riquísimas que llevaba como gran señor, como se suele decir, para
-no menester, y con la revuelta del salir en salvo de la galera, y con
-la mucha multitud de gente que<span class="pagenum" id="Page_311">p.
-311</span> habia, se le perdieron todas las joyas y piedras que
-llevaba, que, á lo que decian, valian muchos pesos de oro.</p>
-
-<p>Y volveré á decir de la gran tormenta y pérdida de caballeros y
-soldados que se perdieron. Aconsejaron á su majestad los capitanes
-y maestres de campo que eran del Real consejo de guerra, que luego
-alzase el cerco y real de sobre Argel, y se fuese por Bujía, pues
-que veian que nuestro Señor Dios fué servido dalles aquel tiempo
-contrario, y no se podia hacer más de lo hecho; en el cual acuerdo y
-consejo no llamaron á Cortés para que diese su parecer; y de que lo
-supo, dijo que si su majestad era servido, que él entendia, con el
-ayuda de Dios y con la buena ventura de nuestro César, que con los
-soldados que estaban en el campo, de tomar á Argel; y tambien dijo á
-vueltas destas palabras muchos loores de sus capitanes y compañeros
-que nos hallamos con él en la conquista de Méjico, diciendo que fuimos
-para sufrir hambres y trabajos, y que do quiera que les llamase hacia
-con ellos heróicos hechos, y que heridos y entrapajados no dejaban
-de pelear y tomar cualquier ciudad y fortaleza, aunque sobre ello
-aventurasen á perder las vidas; y como muchos caballeros le oyeron
-aquellas palabras, dijeron á su majestad que fuera bien haberle llamado
-á consejo de guerra, y que se tuvo á descuido no haberle llamado;
-otros caballeros dijeron que si no fué llamado fué porque sentian en
-el mar<span class="pagenum" id="Page_312">p. 312</span>qués que seria
-de contrario parecer, y aquel tiempo de tanta tormenta no daba lugar
-á muchos consejeros, salvo que su majestad y los más caballeros de la
-Real armada se pusiesen en salvo, porque estaban en muy gran peligro, y
-que el tiempo andando, con el ayuda de Dios volverian á poner cerco á
-Argel; y ansí, se fueron por Bujía.</p>
-
-<p>Dejemos esta materia, y diré cómo volvieron á Castilla de aquella
-trabajosa jornada. Y como el marqués estaba muy cansado, ansí de
-estar en Castilla en la córte y haber venido por Bujía, é ya era
-viejo, quebrantado del camino ya por mí dicho, deseaba en gran manera
-volver á la Nueva-España si le dieran licencia; y como habia enviado á
-Méjico por su hija la mayor, que se decia doña María Cortés, que tenia
-concertado de la casar con D. Álvaro Perez Osorio, hijo del marqués
-de Astorga y heredero del marquesado, y le habia prometido sobre cien
-mil ducados de oro en casamiento, y otras muchas cosas de vestidos y
-joyas, y vino á recibirla á Sevilla; y este casamiento se desconcertó,
-segun dijeron muchos caballeros, por culpa de D. Álvaro Perez Osorio;
-de que el marqués recibió tanto enojo, que de calenturas y cámaras que
-tuvo recias estuvo al cabo; y andando con su dolencia, que siempre
-empeoraba, acordó salir de Sevilla por quitarse de muchas personas que
-le importunaban en negocios, y se fué á Castilleja de la Cuesta para
-allí entender en<span class="pagenum" id="Page_313">p. 313</span> su
-alma y ordenar su testamento; y cuando lo hubo ordenado como convenia,
-y haber recebido los santos Sacramentos, fué nuestro Señor Jesucristo
-servido de llevalle deste trabajoso mundo, y murió en 2 dias del mes de
-Diciembre de 1547 años, y llevóse su cuerpo á enterrar con grande pompa
-y muchos lutos y clerecía, y grande sentimiento de muchos caballeros, y
-fué enterrado en la capilla de los duques de Medina-Sidonia; y despues
-fueron traidos sus huesos á la Nueva-España, y están en un sepulcro en
-Cuyoacan ó en Tezcuco; esto no lo sé bien; porque ansí lo mandó en su
-testamento.</p>
-
-<p>Quiero decir la edad que tenia, á lo que á mí se me acuerda; lo
-declararé por esta cuenta que diré: en el año que pasamos con Cortés
-dende Cuba á la Nueva-España fué el de 519 años, y entónces solia
-decir, estando en conversacion de todos nosotros los compañeros que con
-él pasamos, que habia treinta y cuatro años, y veinte y ocho que habian
-pasado hasta que murió, que son sesenta y dos años.</p>
-
-<p>Las hijas é hijos que dejó legítimos fué don Martin Cortés,
-marqués que agora es, y doña María Cortés, la que he dicho que estaba
-concertada en el casamiento con don Álvaro Perez Osorio, heredero del
-marquesado de Astorga; que despues casó esta doña María con el conde de
-Luna, de Leon; y á doña Juana, que casó con don Hernando Enriquez, que
-ha de heredar el marquesado de Tarifa, y á doña Catalina de Are<span
-class="pagenum" id="Page_314">p. 314</span>llano, que murió en Sevilla;
-y más digo, que las llevó la señora marquesa doña Juana de Zúñiga, su
-madre, á Castilla cuando vino por ellas un fraile de Santo Domingo, que
-se dice fray Antonio de Zúñiga, el cual fraile era hermano de la misma
-marquesa; y tambien se casó otra señora doncella que estaba en Méjico,
-que se decia doña Leonor Cortés, con un Juanes de Tolosa, vizcaino,
-persona rica, que tenia sobre cien mil pesos y unas buenas minas de
-plata; del cual casamiento tuvo mucho enojo el marqués el mozo, que
-vino á la Nueva-España.</p>
-
-<p>Y tambien tuvo dos hijos varones bastardos, que se decian don Martin
-Cortés, que fué comendador de Santiago; este caballero hubo en doña
-Marina la lengua; é á don Luis Cortés, que tambien fué comendador
-de Santiago, que hubo en otra señora que se decia doña Fulana de
-Hermosilla; y hubo otras tres hijas bastardas; la una hubo en una
-indiana de Cuba que se decia doña Fulana Pizarro, y la otra en otra
-indiana mejicana; y sé yo que estas señoras doncellas tenian buen dote,
-porque dende niñas les dió buenos indios, que fueron unos pueblos que
-se dicen Chinanta, y en el testamento y mandas que hizo, yo no lo sé
-bien, mas tengo en mí que, como sábio, lo haria bien, y tuvo mucho
-tiempo para ello, y como era viejo, que lo haria con mucha cordura y
-mandaria descargar su conciencia; y mandó que hiciesen un hospital
-en Méjico, y tambien mandó que en una su villa<span class="pagenum"
-id="Page_315">p. 315</span> que se dice Cuyoacan, que está obra de
-dos leguas de Méjico, que se hiciese un monasterio de monjas, y que
-le trajesen sus huesos á la Nueva-España; y dejó buenas rentas para
-cumplir su testamento, y las mandas fueron muchas y buenas y de muy
-buen cristiano; y por excusar prolijidad no lo declaro, é tambien por
-no me acordar de todas, aquí no las relato.</p>
-
-<p>La letra y blason que traia en sus armas é reposteros fueron de muy
-esforzado varon y conforme á sus heróicos hechos, y estaban en latin,
-y como yo no sé latin, no lo declaro; y traia en ellos siete cabezas
-de Reyes presos en una cadena, é á lo que á mí me parece, segun vi y
-entiendo, fueron los Reyes que agora diré: Montezuma, gran señor de
-Méjico, é Cacamatzin, su sobrino de Montezuma, que tambien fué gran
-señor de Tezcuco, é á Coadlabaca, que ansimismo era señor de Iztapalapa
-y de otros pueblos, y al señor de Tacuba é al señor de Cuyoacan, é
-á otro gran cacique de dos provincias que se decian Tulapa, junto á
-Matalcingo.</p>
-
-<p>Este que dicho tengo, decian que era hijo de una su hermana de
-Montezuma, y muy propincuo heredero de Méjico; y el postrer Rey fué
-Guatemuz, el que nos dió guerra é defendia la ciudad cuando la ganamos
-á ella y á sus provincias; y estos siete grandes caciques son los que
-el marqués traia en sus reposteros y blasones por armas, porque de
-otros Reyes yo no me acuerdo que se hubiesen preso que fuesen Reyes,
-como di<span class="pagenum" id="Page_316">p. 316</span>cho tengo en
-el capítulo que dello habla; pasaré adelante, y diré su proporcion y
-condicion de Cortés.</p>
-
-<p>Fué de buena estatura y cuerpo y bien proporcionado y membrudo, y
-la color de la cara tiraba algo á cenicienta, é no muy alegre; y si
-tuviera el rostro más largo, mejor le pareciera; los ojos en el mirar
-amorosos, y por otra graves; las barbas tenia algo prietas y pocas y
-rasas, y el cabello que en aquel tiempo se usaba era de la misma manera
-que las barbas, y tenia el pecho alto y la espalda de buena manera, y
-era cenceño y de poca barriga y algo estevado, y las piernas y muslos
-bien sacados, y era buen jinete y diestro de todas armas, ansí á pié
-como á caballo, y sabia muy bien menearlas, y sobre todo, corazon y
-ánimo, que es lo que hace al caso.</p>
-
-<p>Oí decir que cuando mancebo, en la isla Española fué algo travieso
-sobre mujeres, é que se acuchillaba algunas veces con hombres
-esforzados y diestros, y siempre salió con vitoria; y tenia una señal
-de cuchillada cerca de un bezo debajo, que si miraban bien en ello, se
-le parecia, mas cubríanselo las barbas; la cual señal le dieron cuando
-andaba en aquellas quistiones.</p>
-
-<p>En todo lo que mostraba, ansí en su presencia y meneo como en
-pláticas y conversacion, y en comer y en el vestir, en todo daba
-señales de gran señor.</p>
-
-<p>Los vestidos que se ponia eran segun el tiempo y usanza, y no se
-le daba nada de no traer muchas sedas ni damascos ni rasos, sino
-llanamente y muy pulido;<span class="pagenum" id="Page_317">p.
-317</span> ni tampoco traia cadenas grandes de oro, salvo una cadenita
-de oro de primera hechura, con un joyel con la imágen de nuestra Señora
-la vírgen Santa María, con su Hijo precioso en los brazos, y con un
-letrero en latin en lo que era de nuestra Señora, y de la otra parte
-del joyel el señor San Juan Bautista con otro letrero; y tambien traia
-en el dedo un anillo muy rico con un diamante; y en la gorra, que
-entónces se usaba de terciopelo, traia una medalla, y no me acuerdo el
-rostro que en la medalla traia figurado la letra dél; mas despues, el
-tiempo andando, siempre traia gorra de paño sin medalla.</p>
-
-<p>Servíase ricamente, como gran señor, con dos maestresalas y
-mayordomos y muchos pajes, y todo el servicio de su casa muy cumplido,
-é grandes vajillas de plata y de oro.</p>
-
-<p>Comia á medio dia bien, y bebia una buena taza de vino aguado, que
-cabria un cuartillo, y tambien cenaba, y no era nada regalado ni se le
-daba nada por comer manjares delicados ni costosos, salvo cuando veia
-que habia necesidad que se gastase ó los hubiese menester.</p>
-
-<p>Era muy afable con todos nuestros capitanes y compañeros, especial
-con los que pasamos con él de la isla de Cuba la primera vez; y era
-latino, y oí decir que era bachiller en leyes, y cuando hablaba con
-letrados y hombres latinos, respondia á lo que le decian en latin.</p>
-
-<p>Era algo poeta, hacia coplas en metros y en prosa; y en lo
-que platicaba lo decia muy apacible y con<span class="pagenum"
-id="Page_318">p. 318</span> muy buena retórica, y rezaba por las
-mañanas en unas horas, é oia Misa con devocion; tenia por su muy
-abogada á la Vírgen María nuestra Señora, la cual todo fiel cristiano
-la debemos tener por nuestra intercesora y abogada; y tambien tenia
-á señor San Pedro, Santiago, y al señor San Juan Bautista, y era
-limosnero.</p>
-
-<p>Cuando juraba decia: «En mi conciencia;» y cuando se enojaba
-con algun soldado de los nuestros sus amigos le decia: «¡Oh, mal
-pese á vos!» Y cuando estaba muy enojado se le hinchaba una vena
-de la garganta y otra de la frente, y aun algunas veces, de muy
-enojado, arrojaba una manta, y no decia palabra fea ni injuriosa
-á ningun capitan ni soldado; y era muy sufrido, porque soldados
-hubo desconsiderados que decian palabras muy descomedidas, y no les
-respondia cosa muy sobrada ni mala; y aunque habia materia para ello,
-lo más que les decia era:</p>
-
-<p>—«Callad, ó idos con Dios, y de aquí adelante tened más miramiento
-en lo que dijéredes, porque os costará caro por ello, é os haré
-castigar.»</p>
-
-<p>Era muy porfiado, en especial en cosas de la guerra, que, por más
-consejo y palabras que le deciamos sobre cosas desconsideradas de
-combates que nos mandaba dar cuando rodeamos los pueblos grandes de
-la laguna, y en los peñoles que agora llaman del Marqués, le dijimos
-que no subiésemos arriba en unas fuerzas y peñoles, sino que les
-tuviésemos cercados, por causa de las muchas galgas que dende lo<span
-class="pagenum" id="Page_319">p. 319</span> alto de la fortaleza
-venian derriscando, que nos echaban, porque era imposible defendernos
-del golpe é ímpetu con que venian, y era aventurarnos todos á morir,
-porque no bastaria esfuerzo ni consejo ni cordura; y todavía porfió
-contra todos nosotros, y hubimos de comenzar á subir, y corrimos harto
-peligro, y murieron diez ó doce soldados, y todos los más salimos
-descalabrados y heridos, sin hacer cosa que de contar sea hasta que
-mudamos otro consejo.</p>
-
-<p>Y demas desto, en el camino que fuimos á las Higueras ó á lo de
-Cristóbal de Olí cuando se alzó con la armada, yo le dije muchas veces
-que fuésemos por las sierras, y porfió que mejor era por la costa; y
-tampoco acertó, porque si fuéramos por donde yo decia, era toda la
-tierra poblada.</p>
-
-<p>Y para que bien la entienda quien lo ha andado, es de Guacacualco,
-camino derecho de Chiapa, y de Chiapa á Guatimala, y de Guatimala á
-Naco, que es adonde en aquella sazon estaba el Cristóbal de Olí.</p>
-
-<p>Dejemos esta plática, y diré que cuando luego venimos con nuestra
-armada á la Villa-Rica y comenzamos á hacer la fortaleza, el primero
-que cavó y sacó tierra en los cimientos fué Cortés, y siempre en las
-batallas le vi que entraba en ellas juntamente con nosotros.</p>
-
-<p>Comenzaré á decir en las batallas de Tabasco, que él fué por capitan
-de los de á caballo y peleó muy bien.</p>
-
-<p>Vamos á la Villa-Rica, ya he dicho acerca de lo de la fortaleza.</p>
-
-<p>Pues en dar, como dimos, con trece navíos al<span class="pagenum"
-id="Page_320">p. 320</span> través por consejo de nuestros valerosos
-capitanes y fuertes soldados, y no como lo dice Gómora.</p>
-
-<p>Pues en las guerras de Tlascala, en tres batallas se mostró muy
-esforzado capitan.</p>
-
-<p>Y en la entrada de Méjico con cuatrocientos soldados, cosa es de
-pensar en ello, y más tener atrevimiento de prender al gran Montezuma
-dentro de sus palacios, teniendo tan grandes números de guerreros, y
-tambien digo que lo prendimos por consejo de nuestros capitanes y de
-todos los más soldados.</p>
-
-<p>Y otra cosa, que no es de olvidar de la memoria, el quemar delante
-de sus palacios á capitanes del Montezuma porque fueron en la muerte
-de un nuestro capitan que se decia Juan de Escalante, y de otros siete
-soldados; de los cuales capitanes indios no me acuerdo sus nombres;
-poco va en ello, que no hace á nuestro caso.</p>
-
-<p>Y tambien qué atrevimiento y osadía fué que con dádivas y joyas
-de oro, y por buenas mañas y ardides de guerra que se dió contra
-Pánfilo de Narvaez, capitan de Diego Velazquez, que traia sobre mil y
-trescientos soldados, contados en ellos hombres de mar, y traia noventa
-de á caballo y otros tantos ballesteros, y ochenta espingarderos, que
-ansí se llamaban; y nosotros con ducientos y sesenta y seis compañeros,
-sin caballos ni escopetas ni ballestas, sino solamente nuestras
-picas y espadas y puñales y rodelas, los desbaratamos, y prendimos á
-Narvaez.</p>
-
-<p>Pasemos adelante, y quiero decir que cuando entramos otra vez
-en<span class="pagenum" id="Page_321">p. 321</span> Méjico al socorro
-de Pedro de Albarado, y ántes que saliésemos huyendo cuando subimos
-al cu de Huichilóbos, vi que se mostró muy varon, puesto que no nos
-aprovecharon nada sus valentías ni las nuestras.</p>
-
-<p>Pues en la derrota y muy nombrada guerra de Obtumba, cuando nos
-estaban esperando toda la flor y valientes guerreros mejicanos y todos
-sus sujetos para nos matar allí.</p>
-
-<p>Tambien se mostró muy esforzado cuando dió un encuentro al capitan y
-alférez de Guatemuz, que le hizo abatir sus banderas y perder el gran
-brio de su valeroso pelear de todos sus escuadrones, con tanto esfuerzo
-como peleaban, y despues de Dios, nuestros esforzados capitanes que le
-ayudaban, que fué Pedro de Albarado é Gonzalo de Sandoval, y Cristóbal
-de Olí y Diego de Ordás, é Gonzalo Dominguez y un Láres é Andrés de
-Tapia, y otros esforzados soldados que aquí no nombro, de los que no
-teniamos caballos y de los de Narvaez, tambien ayudaron muy bien; y
-quien luego mató al capitan del estandarte fué un Juan de Salamanca,
-natural de Ontiveros, y le quitó un rico penacho, y se le dió á
-Cortés.</p>
-
-<p>Pasemos adelante, y diré que tambien se halló Cortés juntamente con
-nosotros en una batalla bien peligrosa en lo de Iztapalapa, y lo hizo
-como buen capitan.</p>
-
-<p>Y en lo de Suchimileco, cuando le derribaron los escuadrones
-mejicanos del caballo, y le ayudaron ciertos tlascaltecas nuestros
-amigos, y sobre todos un nuestro<span class="pagenum" id="Page_322">p.
-322</span> esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea, natural
-de Castilla la Vieja (tengan atencion á esto que diré), que uno era
-Cristóbal de Olí, que fué maestre de campo, y otro es Cristóbal de
-Olea; y esto declaro aquí porque no arguyan sobre ello y no digan que
-voy errado.</p>
-
-<p>Tambien se mostró Cortés muy como esforzado cuando sobre Méjico
-estábamos, y en una calzadilla le desbarataron los mejicanos, y le
-llevaron á sacrificar sesenta y dos soldados, y á Cortés le tenian
-engarrafado para le llevar á sacrificar, y le habian herido en una
-pierna, y quiso Dios que por su buen esfuerzo y pelear, y porque le
-socorrió el mismo Cristóbal de Olea, que fué el que la otra vez en
-Suchimileco le libró de los mejicanos y le ayudó á cabalgar, y salvó
-á Cortés la vida, y el esforzado Olea quedó allí muerto con los demas
-que dicho tengo; y ahora que lo estoy escribiendo se me representa la
-manera y proporcion de la persona del Cristóbal de Olea y de su gran
-esfuerzo, y aun se me pone tristeza por ser de mi tierra y deudo de mis
-deudos.</p>
-
-<p>No quiero decir otras muchas proezas y valentías que hizo nuestro
-marqués del Valle, porque son tantas y de tal manera, que no acabaré
-tan presto de las relatar, y volveré á decir de su condicion, y que
-era muy aficionado á juegos de naipes é dados, y cuando jugaba era muy
-afable en el juego, y decia ciertos remoquetes que suelen decir los que
-juegan á los dados.</p>
-
-<p>Era muy cuidadoso en todas las<span class="pagenum"
-id="Page_323">p. 323</span> conquistas que hicimos, y muchas noches
-rondaba y andaba requiriendo las velas, y entraba en los ranchos y
-aposentos de nuestros soldados, y al que hallaba sin armas ó estaba
-descalzo los alpargates le reprendia y le decia que á la oveja ruin le
-pesaba la lana, y le reprendia con palabras agras.</p>
-
-<p>Cuando fuimos á las Higueras vi que habia tomado una maña ó
-condicion que no solia tener en las guerras pasadas, que cuando comia,
-si no dormia un sueño, se le revolvia el estómago y rebosaba y estaba
-malo, y por escusar este mal cuando íbamos camino, le ponian debajo de
-un árbol ó otra sombra, una alfombra que llevaban á mano para aquel
-efeto, ó una capa, y aunque más sol hiciese ó lloviese, no dejaba de
-dormir un poco, y luego caminar.</p>
-
-<p>Y tambien vi que cuando estábamos en las guerras de la Nueva-España
-era cenceño y de poca barriga, y despues que volvimos de las Higueras
-engordó mucho y de gran barriga.</p>
-
-<p>Y tambien vi que se paraba la barba prieta, siendo de ántes que
-blanqueaba.</p>
-
-<p>Tambien quiero decir que solia ser muy franco cuando estaba en la
-Nueva-España y la primera vez que fué á Castilla, y cuando volvió la
-segunda vez, en el año de 1540, le tenian por escaso, y le puso pleito
-un su criado que se decia Ulloa, hermano de otro que mataron, que no le
-pagaba su servicio; y tambien, si bien se quiere considerar y miramos
-en ello, despues que ganamos la Nueva-España siempre tuvo trabajos, y
-gastó muchos<span class="pagenum" id="Page_324">p. 324</span> pesos de
-oro en las armadas que hizo; en la California ni ida de las Higueras
-tuvo ventura, ni en otras cosas desque acabó de conquistar la tierra,
-quizás para que la tuviese en el cielo; é yo lo creo ansí, que era buen
-caballero y muy devoto de la Vírgen y del Apóstol San Pedro y de otros
-Santos.</p>
-
-<p>Dios le perdone sus pecados, y á mí tambien, y me dé buen
-acabamiento, que importa más que las conquistas y vitorias que hubimos
-de los indios.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_205">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCV.</h2>
- <p class="subh2h">DE LOS VALEROSOS CAPITANES Y FUERTES SOLDADOS QUE
- PASAMOS DENDE LA ISLA DE CUBA CON EL VENTUROSO Y MUY ANIMOSO CAPITAN
- DON HERNANDO CORTÉS, QUE DESPUES DE GANADO MÉJICO FUÉ MARQUÉS DEL
- VALLE Y TUVO OTROS DITADOS.</p>
-</div>
-
-<p>Primeramente; el mismo marqués D. Hernando Cortés murió junto á
-Sevilla, en una villa que se dice Castilleja de la Cuesta.</p>
-
-<p>Y pasó don Pedro de Albarado, que despues de ganado Méjico fué
-comendador de Santiago y Adelantado y gobernador de Guatimala y
-Honduras y Chiapa; murió en lo de Xalisco yendo que fué á socorrer
-un ejército de españoles que estaba so<span class="pagenum"
-id="Page_325">p. 325</span>bre el peñol de Cochitlan, segun lo he dicho
-y declarado en el capítulo que dello habla.</p>
-
-<p>Y pasó Gonzalo de Sandoval, que fué capitan muy preeminente y
-alguacil mayor, y fué gobernador cierto tiempo en la Nueva-España
-cuando Alonso de Estrada gobernaba. Tuvo dél grande noticia, y de sus
-heróicos hechos, su majestad, y murió en la villa de Pálos yendo que
-iba con don Hernando Cortés á besar los piés á su majestad.</p>
-
-<p>Y pasó un Cristóbal de Olí, esforzado capitan y maestre de campo
-que fué en las guerras de Méjico, y murió en lo de Naco degollado por
-justicia, porque se alzó con una armada que le habia dado Cortés.</p>
-
-<p>Estos tres capitanes que dicho tengo, fueron muy loados y alabados
-delante de su majestad cuando Cortés fué á la córte, porque dijo al
-Emperador nuestro señor que tuvo en su ejército, cuando conquistó á
-Méjico y Nueva-España, tres capitanes que podian ser tenidos en tanta
-estima como los muy afamados que hubo en el mundo. El primero que dijo
-fué D. Pedro de Albarado, que, demas de ser esforzado, tenia gracia
-en su persona y parecer para hacer gente de guerra; y dijo por el
-Cristóbal de Olí que era un Héctor en el esfuerzo para combatir persona
-por persona, y que si como era esforzado tuviera consejo, fuera muy
-más tenido en el esfuerzo que suelen decir de Héctor, mas habia de
-ser mandado; y dijo por el Gonzalo de Sandoval que era tan valeroso
-y esforzado capitan y de buenos consejos, que<span class="pagenum"
-id="Page_326">p. 326</span> podia ser uno de los buenos coroneles que
-ha habido en España, y que en todo era tan bastante, que osara decir y
-hacer.</p>
-
-<p>Y tambien dijo Cortés que tuvo muy buenos y valerosos soldados, y
-que peleábamos con muy gran esfuerzo; y lo que sobre este caso propone
-Bernal Diaz del Castillo es, que si esto que ahora dice Cortés,
-escribiera la primera vez que hizo relacion á su majestad de las cosas
-de la Nueva-España, bueno fuera; mas en aquel tiempo que escribió á
-su majestad, toda la honra y prez de nuestras conquistas se daba á
-sí mismo, y no hacia relacion de cómo se llamaban los capitanes y
-fuertes soldados, ni de nuestros heróicos hechos; sino escribia á su
-majestad: «Esto hice, esto otro mandé hacer á uno de mis capitanes;» é
-quedábamos en blanco hasta ya á la postre, que no podia ser ménos de
-nombrarnos.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestra relacion: pasó otro muy buen capitan y bien
-animoso, que se decia Juan Velazquez de Leon, murió en las puentes.</p>
-
-<p>Pasó D. Francisco de Montejo, que despues de ganado Méjico fué
-Adelantado de Yucatan, murió en Castilla.</p>
-
-<p>Y pasó Luis Marin, capitan que fué en lo de Méjico, persona
-preeminente y bien esforzado, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Pedro de Ircio, era ardid de corazon y de mediana estatura
-é pasicorto, é hablaba mucho que habia hecho y acontecido en Castilla
-por su persona, y lo que viamos é conociamos dél no era para nada, y
-llamábamosle que era otro Agra<span class="pagenum" id="Page_327">p.
-327</span>jes, sin obras; fué cierto tiempo capitan en la calzada de
-Tepeaquilla en el real de Sandoval.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen capitan que se decia Andrés de Tapia, fué muy
-esforzado, murió en Méjico de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Juan de Escalante, capitan que fué en la Villa-Rica cuando
-fuimos sobre Méjico, murió en poder de indios en la batalla que
-nombramos de Almería, que son unos pueblos que están entre Tucapan y
-Cempoal; tambien mataron en su compañía siete soldados que ya no se
-me acuerdan sus nombres, y le mataron el caballo: este fué el primer
-desman que tuvimos en la Nueva-España.</p>
-
-<p>Y tambien pasó un Alonso de Ávila, fué capitan y el primer
-contador puesto por Cortés que hubo en la Nueva-España; persona muy
-esforzada, fué algo amigo de ruidos, y don Hernando Cortés, conociendo
-su inclinacion, porque no hubiese zizañas, procuró de lo enviar por
-procurador de la isla Española, do residia la audiencia Real y los
-frailes jerónimos que estaban por gobernadores, y cuando le envió le
-dió buenas barras y joyas de oro por contentalle.</p>
-
-<p>Pasemos adelante: pasó un Francisco de Lugo, capitan que fué en
-algunas entradas, hombre bien esforzado; fué hijo bastardo de un
-caballero de Medina del Campo que se decia Álvaro de Lugo el viejo,
-señor de unas villas que están cabe Medina del Campo, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Andrés de Monjaraz, capitan que fué cierto tiempo en
-lo de Méjico; estaba muy malo de bubas y dolores que le im<span
-class="pagenum" id="Page_328">p. 328</span>pedian harto para la guerra;
-murió de su muerte, y pasó un su hermano que se decia Gregorio de
-Monjaraz, buen soldado, ensordeció estando en la guerra de Méjico,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó Diego de Ordás, capitan que fué en la primera vez que fuimos
-sobre Méjico, y despues de ganada la Nueva-España fué comendador de
-Santiago y fué al rio de Marañon por gobernador, donde murió.</p>
-
-<p>Y pasaron cuatro hermanos de don Pedro de Albarado, que se decian
-Jorge de Albarado, fué capitan cierto tiempo en lo de Méjico y en la
-provincia de Guatimala, murió en Madrid en el año de 1540; y el otro
-su hermano se decia Gomez de Albarado, murió en el Perú; y el otro se
-llamaba Gonzalo de Albarado; Juan de Albarado era bastardo, murió en la
-mar yendo que iba á la isla de Cuba á comprar caballos.</p>
-
-<p>Pasó Juan Jaramillo, capitan que fué de un bergantin cuando
-estábamos sobre Méjico, y este es el que casó con doña Marina la
-lengua; fué persona preeminente, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Cristóbal Flores, hombre de valía, murió en lo de Xalisco,
-yendo que fué con Nuño de Guzman.</p>
-
-<p>Y pasó un Cristóbal Martin de Gamboa, caballerizo que fué de Cortés,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Caicedo, fué hombre rico, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Francisco de Saucedo, natural de Medina de Rioseco,
-y porque era muy pulido le llamábamos el Galan; decian que habia
-sido maestresala del almirante de Castilla, murió en las<span
-class="pagenum" id="Page_329">p. 329</span> puentes.</p>
-
-<p>Pasó un Gonzalo Dominguez, muy esforzado y gran ginete, y murió en
-poder de indios.</p>
-
-<p>Y pasó un Francisco de Morla, muy esforzado soldado y buen ginete,
-natural de Jerez, murió en las puentes.</p>
-
-<p>Tambien pasó otro buen soldado que se decia Fulano de Mora, natural
-de Ciudad-Rodrigo, murió en los peñoles que están en la provincia de
-Guatimala.</p>
-
-<p>Y pasó un Francisco de Bonal, persona de valía, natural de
-Salamanca, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Fulano de Láres, bien esforzado y buen ginete, murió en las
-puentes.</p>
-
-<p>Pasó otro Láres, ballestero, tambien murió en las puentes.</p>
-
-<p>Pasó un Simon de Cuenca, que fué mayordomo de Cortés, matáronlo
-indios en lo de Xacalango; tambien murieron en su compañía otros diez
-soldados que no se me acuerdan sus nombres.</p>
-
-<p>Y tambien pasó un Francisco de Medina, natural de Aracena, fué
-capitan en una entrada, murió en lo de Xicalango en poder de los
-indios; tambien murieron en su compañía otros quince soldados que
-tampoco me acuerdo sus nombres.</p>
-
-<p>Y tambien pasó un Maldonado, que le llamábamos el Ancho, natural de
-Salamanca, persona preeminente, y habia sido capitan de entradas, murió
-de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasaron dos hermanos que se decian Francisco Álvarez Chico y Juan
-Álvarez Chico, naturales de Fregenal; el Francisco Álvarez era hombre
-de negocios y estaba doliente, y murió en la isla de Santo Domingo;
-el Juan Álvarez murió en lo de Colima, en poder<span class="pagenum"
-id="Page_330">p. 330</span> de indios.</p>
-
-<p>Y pasó un Francisco de Terrazas, mayordomo que fué de Cortés,
-persona preeminente, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Cristóbal del Corral, el primer alférez que tuvimos en lo
-de Méjico, persona bien esforzada, fuese á Castilla y allá murió.</p>
-
-<p>Pasó un Antonio de Villa-Real, marido que fué de Isabel de Ojeda,
-que despues se mudó el nombre de Villa-Real y dijo que se decia Antonio
-Serrano de Cardona, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Francisco Rodriguez Magarino, persona preeminente, murió de
-su muerte.</p>
-
-<p>Y Francisco Flores pasó ansimismo, que fué vecino de Guaxaca,
-persona muy noble, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Alonso de Grado, y era hombre más por entender en negocios
-que guerra, y este, con importunaciones que tuvo con Cortés, le casó
-con doña Isabel, hija de Montezuma, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasaron cuatro soldados que tenian por sobrenombres Solíses: el uno,
-que era hombre anciano, murió en las puentes, y el otro se decia Solís,
-y porque era travieso le llamábamos Casquete, murió de su muerte en
-Guatimala; el otro se decia Pedro de Solís Tras-de-la-puerta, porque
-estaba siempre en su casa tras de la puerta mirando los que pasaban por
-la calle, y él no podia ser visto; fué yerno de Orduña el viejo, vecino
-de la Puebla, y murió de su muerte; y el otro Solís se decia el de la
-Huerta, y nosotros le llamábamos Sayo de seda, porque se preciaba mucho
-de traer sayo de seda, y murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un<span class="pagenum" id="Page_331">p. 331</span>
-esforzado soldado que se decia Benitez, murió en las puentes.</p>
-
-<p>É pasó otro muy esforzado soldado que se decia Juan Ruano, murió en
-las puentes:</p>
-
-<p>Y pasó Bernardino Vazquez de Tapia, persona muy preeminente y rico,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea,
-natural de tierra de Medina del Campo, y bien se puede decir que,
-despues de Dios, por este salvó la vida Cortés la primera vez en lo de
-Suchimileco, cuando se vió Cortés en gran aprieto, que le derribaron
-los indios mejicanos del caballo, que se decia el Romo, y este Olea
-llegó de los primeros á socorrerle, é hizo tales cosas por su persona,
-que tuvo lugar Cortés de cabalgar en el caballo, y luego le socorrimos
-ciertos soldados que en aquel tiempo llegamos, y el Olea quedó mal
-herido; y la postrera vez que le socorrió este Olea, cuando en Méjico
-en la calzadilla le desbarataron los mejicanos y le mataron sesenta
-y dos soldados, y á Cortés le tenia ya engarrafado un escuadron de
-mejicanos para le llevar á sacrificar, y le habian dado una cuchillada
-en una pierna, y el buen Olea con su ánimo tan esforzado peleó tan
-bravosamente que se le quitó, y allí perdió la vida este esforzado
-varon; que ahora que lo estoy escribiendo se me enternece el corazon,
-é me parece que ahora le veo y se me representa su presencia y grande
-ánimo como muchas veces nos ayudaba á pelear; y de aquella derrota
-escribió Cortés á su majes<span class="pagenum" id="Page_332">p.
-332</span>tad que no fueron sino veinte y ocho los que murieron, y como
-he dicho, fueron sesenta y dos.</p>
-
-<p>Y para que bien se entienda esto que escribo del Olea, y no digan
-algunas personas que salgo de la órden de lo que pasó, sepan que el
-uno es Cristóbal de Olea, natural de Castilla la Vieja, y este que he
-dicho; y otro fué Cristóbal de Olí, que fué maese de campo, natural que
-fué de Úbeda ó de Linares, porque estos dos capitanes casi que tienen
-un nombre.</p>
-
-<p>Volvamos á nuestro cuento: que tambien pasó con nosotros un buen
-soldado que tenia una mano ménos, que se la cortaron en Castilla por
-justicia, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Pasó otro soldado que se decia Tuvilla, que cojeaba de una pierna,
-que decia él que se habia hallado en la del Garellano con el Gran
-Capitan, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Pasaron dos hermanos que se decian Gonzalo Lopez de Jimena y Juan
-Lopez de Jimena; el Gonzalo Lopez murió en poder de indios, y el Juan
-Lopez fué alcalde mayor en la Veracruz y murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Juan de Cuellar, buen ginete; este casó primera vez con
-una hija del señor de Tezcuco, la cual se decia doña Ana y era hermosa,
-murió de su muerte; y pasó otro Fulano que se decia Cuellar, deudo de
-Francisco Verdugo, vecino de Méjico, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Santos Hernandez, hombre anciano, natural de Soria, que
-por sobrenombre le llamábamos el Buen Viejo, ginete batidor, murió de
-su muerte.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_333">p. 333</span>Y pasó un Pedro
-Moreno Medrano, vecino que fué de la Veracruz, y muchas veces fué en
-ella alcalde ordinario, y era recto en hacer justicia, y despues fué á
-vivir á la Puebla; fué hombre que sirvió muy bien á su majestad, ansí
-de soldado como de hacer justicia, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Juan de Limpias Carvajal, buen soldado, capitan que fué de
-bergantines, y ensordeció estando en la guerra, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Melchor de Gálvez, vecino que fué de Guaxaca, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Ramon Lopez, que despues de ganado Méjico se le quebró un
-ojo, persona preeminente, murió en Guaxaca.</p>
-
-<p>Pasó un Villandrando, que decian que era deudo del conde de Ribadeo,
-persona preeminente, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Osorio, natural de Castilla la Vieja, buen soldado y persona
-de mucha cuenta, murió en la Veracruz.</p>
-
-<p>Pasó un Rodrigo de Castañeda, fué naguatato y buen soldado, murió en
-Castilla.</p>
-
-<p>Pasó un Fulano de Pilar, fué buena lengua, murió en lo de Cuyoacan
-cuando fué con Nuño de Guzman.</p>
-
-<p>Pasó otro soldado que se dice Granado, vive en Méjico.</p>
-
-<p>Pasó un Martin Lopez, fué un muy buen soldado, este fué el maestre
-de hacer los trece bergantines, que fué harta ayuda para ganar á
-Méjico, y de soldado sirvió bien á su majestad, vive en Méjico.</p>
-
-<p>Pasó un Juan de Nájara, buen soldado y ballestero, sirvió bien en la
-guerra.</p>
-
-<p>Y pasó un Ojeda, vecino de los zapotecas, y quebráronle un ojo
-en<span class="pagenum" id="Page_334">p. 334</span> lo de Méjico.</p>
-
-<p>Pasó un Fulano de la Serna, que tuvo unas minas de plata, tenia una
-cuchillada por la cara, que le dieron en la guerra, no me acuerdo qué
-se hizo dél.</p>
-
-<p>Y pasó un Alonso Hernandez Puertocarrero, primo del conde de
-Medellin, caballero preeminente, y este fué á Castilla la primera vez
-que enviamos presentes á su majestad, y en su compañía fué D. Francisco
-de Montejo ántes que fuese Adelantado, y llevaron mucho oro en granos
-sacado de las minas, y joyas de diversas hechuras, y el sol de oro y
-la luna de plata. Y segun pareció, el Obispo de Búrgos, que se decia
-D. Juan Rodriguez de Fonseca, Arzobispo de Rosano, mandó prender al
-Alonso Hernandez Puertocarrero porque decia al mismo Obispo que queria
-ir á Flandes con el presente ante su majestad, y porque procuraba por
-las cosas de Cortés, y tuvo achaque el Obispo para le prender porque le
-acusaron al Puertocarrero que habia traido á la isla de Cuba una mujer
-casada, y en Castilla murió; y puesto que era uno de los principales
-compañeros que con nosotros pasaron se me olvidaba de poner en esta
-cuenta, hasta que me acordé dél.</p>
-
-<p>Y tambien pasó otro muy buen soldado que se decia Alonso Luis ó Juan
-Luis, y era muy alto de cuerpo y le deciamos por sobrenombre el Niño,
-murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Hernando Burgueño, natural de
-Aranda de Duero, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro buen soldado que<span class="pagenum" id="Page_335">p.
-335</span> se decia Alonso de Monroy, é porque se decia que era hijo
-de un comendador de Santisteban, porque no le conociesen se llamaba
-Salamanca, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Y vamos adelante, que tambien pasó un Fulano de Villalóbos, natural
-de Santa Olalla, que se fué á Castilla rico.</p>
-
-<p>Y pasó un Tirado de la Puebla, era hombre de negocios, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Juan del Rio, fué á Castilla.</p>
-
-<p>Y pasó un Juan Rico de Alanis, buen soldado, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>Y pasó un Gonzalo Hernandez de Alanis, bien esforzado soldado.</p>
-
-<p>Pasó un Juan Rico de Alanis, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un Fulano Navarrete, vecino que fué de Pánuco, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Francisco Martin de Vendabal, vivo le llevaron los indios á
-sacrificar, y ansimismo á otro su compañero que se decia Pedro Gallego,
-y desto echamos mucha culpa á Cortés, porque quiso echar una celada
-á unos escuadrones mejicanos, y los mejicanos se la echaran al mismo
-Cortés y le arrebataron los dos soldados, y los llevaron á sacrificar
-delante de sus ojos, que no se pudieron valer.</p>
-
-<p>Y pasaron tres soldados que se decian Trujillos, el uno natural
-de Trujillo, y era muy esforzado y murió en poder de indios; y el
-otro, natural de Güelva, tambien fué de mucho ánimo, murió en poder
-de indios, y el otro era natural de Leon, tambien murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>Y pasó un soldado que se decia Juan Flamenco, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Francisco del Barco, natu<span class="pagenum"
-id="Page_336">p. 336</span>ral del Barco de Ávila, capitan que fué en
-la Cholulteca, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Juan Perez, que mató á su mujer, que se decia la hija de la
-Vaquera, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Nájera el Corcovado, extremado
-hombre por su persona, murió en Colima ó en Zacatula.</p>
-
-<p>É pasó otro buen soldado que se decia Madrid el Corcovado, murió en
-Colima ó Zacatula.</p>
-
-<p>Y pasó otro soldado que se decia Juan de Inhiesta, fué ballestero,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Fulano de Alamilla, vecino que fué de Pánuco, buen
-ballestero, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Fulano Moron, gran músico, vecino de Colima ó Zacatula,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Fulano de Varela, buen soldado, vecino que fué de Colima ó
-Zacatula, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Fulano de Valladolid, vecino de Colima ó Zacatula, murió en
-poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó un Fulano de Villafuerte, persona de valía, que casó con una
-deuda de la mujer que primero tuvo Hernando Cortés, y era vecino de
-Zacatula ó de Colima, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Fulano Gutierrez, vecino de Colima ó Zacatula, murieron de
-su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Valladolid el Gordo, murió en
-poder de indios.</p>
-
-<p>Y pasó un Pacheco, vecino que fué de Méjico, persona preeminente,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Hernando de Lerma ó de Lema, hombre anciano, que fué
-capitan, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Fulano Suarez el Viejo, que<span class="pagenum"
-id="Page_337">p. 337</span> mató á su mujer con una piedra de moler
-maíz, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Fulano de Angulo é un Francisco Gutierrez y otro mancebo
-que se decia Santa-Clara, vecinos que fueron de la Habana, que murieron
-en poder de indios.</p>
-
-<p>Y pasó un Garci-Caro, vecino que fué de Méjico, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un mancebo que se decia Larios, vecino que fué de Méjico,
-murió de su muerte, que tuvo pleito sobre sus indios.</p>
-
-<p>Pasó un Juan Gomez, vecino que fué de Guatimala, fué rico á
-Castilla.</p>
-
-<p>Y pasaron dos hermanos que se decian los Jimenez, naturales que
-fueron de Linguijuela de Estremadura; el uno murió en poder de indios,
-el otro de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasaron dos hermanos que se decian los Florines, murieron en poder
-de indios.</p>
-
-<p>Y pasó un Francisco Gonzalez de Nájera é un su hijo que se decia
-Pero Gonzalez de Nájera, y dos sobrinos del Francisco Gonzalez que se
-decian los Ramirez; el Francisco Gonzalez murió en los peñoles que
-están en la provincia de Guatimala, y los sobrinos en las puentes de
-Méjico.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Amaya, vecino que fué de
-Guaxaca, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasaron dos hermanos que se decian Carmonas, naturales de Jerez,
-murieron de sus muertes.</p>
-
-<p>Y pasaron otros dos hermanos que se decian los Vargas, naturales de
-Sevilla; el uno murió en poder de indios, y el otro de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Polanco, natural de Ávila,
-vecino que fué de Gua<span class="pagenum" id="Page_338">p.
-338</span>timala, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Hernan Lopez de Ávila, tenedor que fué de los bienes de
-los difuntos, fué rico á Castilla.</p>
-
-<p>Y pasó un Juan de Aragon, vecino de Guatimala, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Fulano de Cieza, que tiraba bien una barra, murió en poder
-de indios.</p>
-
-<p>Pasó un Santisteban, viejo, ballestero, vecino de Chiapa, murió de
-su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Bartolomé Pardo, murió en poder de indios; pasó un
-Bernardino de Coria, vecino que fué de Chiapa, padre de uno que se
-decia Centena, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó un Pedro Escudero y un Juan Cermeño, y otro su hermano
-que se llamaba como él, buenos soldados; al Pedro Escudero y á Juan
-Cermeño mandó Cortés ahorcar porque se alzaban con un navío para ir á
-la isla de Cuba á dar mando á Diego Velazquez, de cuando enviamos los
-embajadores, oro y plata á su majestad, para que los saliese á tomar en
-la Habana, y quien lo descubrió fué el Bernardino de Coria, y murieron
-ahorcados.</p>
-
-<p>Y pasó un Gonzalo de Umbría, piloto, muy buen soldado; á este
-tambien mandó Cortés cortar los dedos de los piés porque se iba por
-piloto con los demas, y fuese á Castilla á quejar ante su majestad,
-y le fué muy contrario á Cortés, y su majestad le mandó dar su Real
-cédula para que en la Nueva-España le diesen mil pesos de oro cada año
-de renta en pueblos de indios, y nunca volvió de Castilla, porque temió
-á Cortés.</p>
-
-<p>Y pasó un Rodrigo Rangel, que fué persona preeminente,<span
-class="pagenum" id="Page_339">p. 339</span> y estaba muy tullido de
-bubas, nunca fué á la guerra para que dél se haga memoria, y de dolores
-murió.</p>
-
-<p>Y pasó un Francisco de Orozco, que tambien estaba malo de bubas y
-muy doliente, y habia sido soldado en Italia, que estuvo ciertos dias
-por capitan en lo de Tepeaca entre tanto que estuvimos en la guerra de
-Méjico, no sé qué se hizo ni dónde murió.</p>
-
-<p>Y pasó un soldado que se decia Mesa, y habia sido artillero en
-Italia, y ansí lo fué en la Nueva-España, y murió ahogado en un rio
-despues de ganado Méjico.</p>
-
-<p>Y pasó otro muy esforzado soldado que se decia Fulano Arbolanche,
-natural de Castilla la Vieja, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Y pasó otro soldado que se decia Luis Velazquez, natural de Arévalo,
-murió en las Higueras cuando fuimos con Cortés.</p>
-
-<p>Y pasó un Martin García, valenciano, buen soldado, murió en lo de
-Higueras.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Barrientos; este se
-fué dende Tuztepeque á se acoger entre los indios de Chinanta cuando
-se alzó Méjico, y en lo de Tuztepeque murieron sesenta y seis soldados
-y cinco mujeres de Castilla de los de Narvaez y de los nuestros,
-que mataron los mejicanos que estaban en guarnicion en aquella
-provincia.</p>
-
-<p>Y pasó un Almodóvar el viejo é un su hijo que se decia Álvaro de
-Almodóvar, y dos sobrinos que tenian el mesmo sobrenombre de Almodóvar,
-é el un sobrino murió en poder de indios, y el viejo y el Álvaro y el
-sobrino murieron sus<span class="pagenum" id="Page_340">p. 340</span>
-muertes.</p>
-
-<p>Y pasaron dos hermanos que se decian los Martinez, naturales de
-Fregenal, buenos hombres por sus personas, murieron en poder de
-indios.</p>
-
-<p>Y pasó un buen soldado que se decia Juan del Puerto, murió tullido
-de bubas.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Lagos, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>Y pasó un fraile de nuestra Señora de la Merced que se decia fray
-Bartolomé de Olmedo, y era teólogo y gran cantor y virtuoso, murió su
-muerte.</p>
-
-<p>Y pasó otro soldado que se decia Sancho de Ávila, natural de las
-Garrovillas; este, segun decian, habia llevado á Castilla de la isla de
-Santo Domingo seis mil pesos de oro en unos borceguíes, que cogió de
-unas minas ricas, y como llegó á Castilla lo jugó y lo gastó, y se vino
-con nosotros, é indios le mataron.</p>
-
-<p>Y pasó un Alonso Hernandez de Palo, ya hombre viejo, y dos sobrinos;
-el uno se decia Alonso Hernandez, buen ballestero, y el otro no se me
-acuerda el nombre, y el Alonso Hernandez murió en poder de indios y los
-demas murieron de sus muertes.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Alonso de la Mesta, natural de
-Sevilla ó del Ajarafe, murió en poder de indios, y los demas murieron
-de sus muertes.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Rabanal, montañés, murió en
-poder de indios.</p>
-
-<p>Pasó otro muy buen hombre por su persona, que se decia Pedro de
-Guzman, é se casó con una valenciana que se decia doña Francisca
-de Valtierra; fuese al Pirú, é hubo fama que<span class="pagenum"
-id="Page_341">p. 341</span> murieron helados él y la mujer y un caballo
-y unos negros y otras gentes.</p>
-
-<p>É pasó un buen ballestero que se decia Cristóbal Diaz, natural de
-Colmenar de Arenas, murió de su muerte; é pasó otro soldado que se
-decia Retamales, matáronle indios en lo de Tabasco.</p>
-
-<p>É pasó otro esforzado soldado que se decia Ginés Nortes, murió en lo
-de Yucatan en poder de indios.</p>
-
-<p>Pasó otro muy diestro soldado é bien esforzado, que se decia Luis
-Alonso, é cortaba muy bien con una espada, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó un Alonso Catalan, buen soldado, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É otro soldado que se decia Juan Siciliano, vecino que fué de
-Méjico, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro buen soldado que se decia Canillas, fué en Italia
-atambor, y tambien en la Nueva-España, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó un Hernandez, secretario que fué de Cortés, natural de
-Sevilla, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Pasó un Juan Diaz, que tenia una gran nube en un ojo, natural de
-Búrgos, que traia á cargo el rescate é vituallas de Cortés, murió en
-poder de indios.</p>
-
-<p>Pasó un Diego de Coria, vecino que fué de Méjico, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Pasó otro buen soldado, mancebo, que se decia Juan Nuñez de Mercado,
-que era natural de Cuellar, otros decian que era natural de Madrigal;
-este soldado cegó de los ojos, vecino que ahora es de la Puebla.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado, y el más rico que todos los que pasamos
-con Cortés, que se decia Juan Sedeño, natural de Arévalo, é tru<span
-class="pagenum" id="Page_342">p. 342</span>jo un navío suyo é una yegua
-é un negro, é tocinos é mucho pan é cazabe, murió de su muerte é fué
-persona preeminente.</p>
-
-<p>É pasó un Fulano de Balnor, vecino que fué de la Trinidad, murió en
-poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó un Zaragoza, ya hombre viejo, padre que fué de Zaragoza el
-escribano de Méjico, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un buen soldado que se decia Diego Martin de Ayamonte, murió
-de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Cárdenas, decia él mismo que era
-nieto del comendador mayor don Fulano de Cárdenas, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>Y pasó otro soldado que se decia Cárdenas, hombre de la mar, piloto,
-natural de Triana; este fué el que dijo que no habia visto tierra
-adonde hubiese dos Reyes como en la Nueva-España, porque Cortés llevaba
-quinto como Rey, despues de sacado el real quinto, é de pensamiento
-dello cayó malo, é fué á Castilla é dió relacion dello á su majestad,
-é de otras cosas de agravios que le habian hecho, é fué muy contrario
-á Cortés, é su majestad le mandó dar su Real cédula para que le diesen
-indios que rentasen mil pesos; y ansí como vino á Méjico con ella,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro buen soldado que se decia Arguello, natural de Leon,
-murió en poder de los indios.</p>
-
-<p>Y pasó otro soldado que se decia Diego Hernandez, natural de Salces
-de los Gallegos, ayudó á aserrar la madera de los bergantines, é cegó é
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado de muchas fuer<span class="pagenum"
-id="Page_343">p. 343</span>zas é animoso, que se decia Fulano Vazquez,
-murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado ballestero que se decia Arroyuelo, decian que
-era natural de Olmedo, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó un Fulano Pizarro, capitan que fué en entradas, decia Cortés
-que era su deudo; en aquel tiempo no habia nombre de Pizarros ni el
-Pirú estaba descubierto, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó un Álvaro Lopez, vecino que fué de la Puebla, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Yañez, natural de Córdoba, y este
-soldado fué con nosotros á las Higueras, y entre tanto que fué se le
-casó la mujer con otro marido, é de que volvimos de aquel viaje no
-quiso tomar á la mujer, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un buen soldado é bien suelto peon que se decia Magallanes,
-portugués, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó otro portugués Platero, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó otro portugués, ya hombre anciano, que se decia Martin de
-Alpedrino, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro portugués que se decia Juan Álvarez Rubazo, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro muy esforzado portugués que se decia Gonzalo Sanchez,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro portugués, vecino que fué de la Puebla, que se decia
-Gonzalo Rodriguez, persona preeminente, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasaron otros dos portugueses, vecinos de la Puebla, que se
-decian los Villanuevas, altos de cuerpo, no sé qué se hicieron ó dónde
-murieron.</p>
-
-<p>É pasaron tres soldados<span class="pagenum" id="Page_344">p.
-344</span> que tenian por sobrenombres Fulanos de Ávila; el uno que se
-decia Gaspar de Ávila, fué yerno de Hortigosa, el escribano, murió de
-su muerte; é el otro Ávila se allegaba con el capitan Andrés de Tapia,
-murió en poder de indios; el otro Ávila no me acuerdo adónde fué á ser
-vecino.</p>
-
-<p>É tambien pasaron dos hermanos, hombres ancianos, que se decian los
-Vandadas, decian que eran naturales de tierra de Ávila, murieron en
-poder de indios.</p>
-
-<p>É pasaron otros tres soldados que tenian por sobrenombres Espinosas;
-el uno era vizcaino, é murió en poder de indios; y el otro se decia
-Espinosa de la Bendicion, porque siempre traia por plática con la buena
-bendicion; era muy buena aquella plática, é murió de su muerte; y el
-otro Espinosa era natural de Espinosa de los Monteros, murió en poder
-de indios.</p>
-
-<p>É pasó un Pedro Peton de Toledo, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É vino otro buen soldado que se decia Villasinda, natural de
-Portillo, que se metió fraile francisco, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasaron dos buenos soldados que se decian por sobrenombre
-San Juan; al uno llamábamos San Juan el Entonado, porque era muy
-presuntuoso, murió en poder de indios; y el otro se decia San Juan de
-Vichilla, era gallego, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro buen soldado que se decia Izquierdo, natural de
-Castromocho, fué vecino en la villa de San Miguel, sujeta á Guatimala,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un Aparicio Martin, que casó con una que se decia la Medina,
-natural de Medina<span class="pagenum" id="Page_345">p. 345</span> de
-Rioseco, vecino que fué de San Miguel, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un buen soldado que se decia Cáceres, natural de Trujillo,
-murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Herrera, natural de
-Jerez; este fué capitan en los zapotecas, é acuchilló á otro capitan
-que se decia Figuero sobre ciertas contiendas de las capitanías, é
-por temor del tesorero Alonso de Estrada, que en aquella sazon era
-gobernador, porque no le prendiese, se fué á lo de Marañon, é allá
-murió en poder de indios, y el Figuero se ahogó en la mar yendo á
-Castilla.</p>
-
-<p>É tambien pasó un mancebo que se decia Maldonado, natural de
-Medellin, estuvo malo de bubas, é no sé si murió de su muerte; no lo
-digo por Maldonado de la Veracruz, marido que fué de doña María del
-Rincon.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Morales, ya hombre anciano, que
-cojeaba de una pierna; decian que fué soldado del comendador Solís, fué
-alcalde ordinario en la Villa-Rica, é hacia recta justicia.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Escalona el mozo, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>É pasaron tres soldados, que todos tres fueron vecinos en la
-Villa-Rica, que nunca fueron á guerra ni á entrada ninguna de la
-Nueva-España; al uno decian Arévalo é al otro Juan Leon é al otro
-Madrigal, murieron de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia por sobrenombre Lencero, cuya fué
-la venta que agora se dice de Lencero, que está entre la Veracruz é la
-Puebla, que fué<span class="pagenum" id="Page_346">p. 346</span> buen
-soldado y se metió fraile mercenario.</p>
-
-<p>Pasó un Alonso Duran, que era algo viejo y no via bien, que ayudaba
-de sacristan é se metió fraile mercenario.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Navarro, que se allegaba en casa
-del capitan Sandoval, é despues se casó en la Veracruz, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Talavera, que se
-allegaba en casa del capitan Sandoval, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasaron dos indios, que se decia el uno Juan de Manzanilla y el
-otro Pedro Manzanilla; el Pedro Manzanilla murió en poder de indios, el
-Juan de Manzanilla fué vecino de la Puebla, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un soldado que se decia Benito Bejel, fué atambor de
-ejércitos de Italia, y tambien lo fué en la Nueva-España, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>É pasó un Alonso Romero, que fué vecino de la Veracruz, persona rica
-y preeminente, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un soldado que se decia Síndos de Portillo, natural de
-Portillo, é tuvo muy buenos indios y estuvo rico, é dejó sus indios y
-vendió sus bienes, é lo repartió á pobres é se metió fraile, é fué de
-santa vida.</p>
-
-<p>É otro buen soldado que se decia Quintero, natural de Moguel, é
-tuvo buenos indios y estuvo rico, é lo dió por Dios é se metió fraile
-francisco y fué buen religioso.</p>
-
-<p>É otro soldado que se decia Alonso de Aguilar, cuya fué la venta que
-ahora llaman de Aguilar, que está entre la Veracruz y la Puebla, y fué
-persona<span class="pagenum" id="Page_347">p. 347</span> rica y tuvo
-buen repartimiento de indios, todo lo vendió y dió por Dios, é se metió
-fraile dominico y fué muy buen religioso.</p>
-
-<p>É otro soldado que se decia Fulano Burguillos, tenia buenos indios y
-estuvo rico, é lo dejó é se metió fraile francisco, y este Burguillos
-despues se salió de la órden.</p>
-
-<p>É otro buen soldado que se decia Escalante, era galan y buen ginete,
-metióse fraile francisco, que despues se salió del monasterio é se
-volvió á triunfar, é de ahí obra de un mes se tornó á tomar los hábitos
-y fué buen religioso.</p>
-
-<p>Otro soldado que se decia Gaspar Diaz, natural de Castilla la Vieja,
-é fué rico, ansí de sus indios como de sus tratos, todo lo dió por
-Dios, é se fué á los pinares de Guaxocingo, en parte muy solitaria, é
-hizo una ermita é se puso en ella por ermitaño, é fué de tan buena vida
-é se daba á ayunos y disciplinas, que se paró muy flaco é debilitado,
-é decian que dormia en el suelo en unas pajas; é de que lo supo el
-Obispo D. fray Juan de Zumarraga le mandó que no hiciese tan áspera
-vida, é tuvo tan buena fama el ermitaño Gaspar Diaz, que se metieron en
-su compañía otros ermitaños, é todos hicieron buenas vidas, é á cuatro
-años que allí estaban fué Dios servido llevarle á su santa gloria.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Ribadeo, gallego, que por
-sobrenombre le llamábamos Beberreo, porque bebia mucho vino, murió en
-poder de indios en lo de Almería.</p>
-
-<p>Pasó otro soldado que llamábamos el Galleguillo por<span
-class="pagenum" id="Page_348">p. 348</span>que era chico de cuerpo,
-murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Pasó un esforzado soldado que se decia Lerma; éste fué uno de los
-que ayudaron á salvar la vida á Cortés, como dicho tengo en el capítulo
-que dello habla, y se fué entre los indios como aburrido de temor del
-mismo Cortés, á quien habia ayudado á salvar la vida, por ciertas cosas
-de enojo que Cortés contra él tuvo, que aquí no declaro por su honor;
-nunca más supimos dél vivo ni muerto; mala sospecha tuvimos.</p>
-
-<p>Tambien pasó otro buen soldado que se decia Pinedo, criado que habia
-sido de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, y cuando vino Narvaez, se
-iba de Méjico para el mismo capitan Narvaez, y en el camino le mataron
-indios, sospechóse que por mandado de Cortés.</p>
-
-<p>Pasó otro soldado y buen ballestero que se decia Pedro Lopez, murió
-de su muerte.</p>
-
-<p>Y asimismo pasó otro Pedro Lopez, ballestero, que fué con Alonso de
-Ávila á la isla Española, é allá se quedó.</p>
-
-<p>É pasaron tres herreros, el uno se llamaba Juan García y el otro
-Hernan Martin, que casó con la Bermuda, que se llamaba Catalina
-Marquez, y el otro no me acuerdo su nombre; el uno murió en poder de
-indios é los dos de sus muertes.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Álvaro Gallego, vecino que fué de
-Méjico, cuñado de unos Zamoras, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Paredes, padre
-de un Paredes que agora está en lo de Yucatan, murió en po<span
-class="pagenum" id="Page_349">p. 349</span>der de indios.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Gonzalo Mejía Rapapelo, porque
-decia él mismo que era nieto de un Mejía que andaba á robar en el
-tiempo del Rey D. Juan en compañía de un Centeno, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>Pasó un Pedro de Tapia, y murió tullido despues de ganado Méjico.</p>
-
-<p>É pasaron ciertos pilotos que se decian Anton de Alaminos é un su
-hijo que tambien tenia el mismo nombre que su padre, eran naturales
-de Pálos; é un Camacho de Triana, é un Juan Álvarez, el Manquillo de
-Güelva, é un Sopuerta del Condado, ya hombre anciano, é un Cárdenas.
-Este fué el que estuvo malo de pensamiento cómo sacaban dos quintos del
-oro, el uno para Cortés; é un Gonzalo de Umbría, é hubo otro piloto
-que se decia Galdin, é tambien hubo más pilotos, que ya no se acuerdan
-sus nombres; mas el que yo vi que se quedó para vecino en Méjico fué
-el Sopuerta, que todos los demas se fueron á Cuba é Jamáica é á otras
-islas é á Castilla á ganar pilotajes, por temor del Cortés, porque
-estaba mal con ellos porque dieron aviso á Francisco de Garay de las
-tierras que demandó á su majestad que le hiciese mercedes; y aun fueron
-cuatro pilotos dellos á se quejar de Cortés delante de su majestad, los
-cuales fueron los Alaminos é el Cárdenas é el Gonzalo de Umbría, é les
-mandó dar cédulas Reales para que en la Nueva-España diesen á cada uno
-mil pesos de renta; é el Cárdenas vino, é los demas nunca vinieron.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Lú<span class="pagenum"
-id="Page_350">p. 350</span>cas Ginovés, y era piloto, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>É tambien pasó otro Lorenzo Ginovés, vecino que fué de Guaxaca,
-marido de una portuguesa vieja, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Enrique, natural de tierra de
-Palencia; este soldado se ahogó de cansado é del peso de las armas é
-del calor que le daban.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Cristóbal de Jaén, era carpintero,
-murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó un Ochoa, vizcaino, hombre rico y preeminente, vecino que fué
-de Guaxaca, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un bien esforzado soldado que se decia Zamudio, fuese á
-Castilla porque acuchilló á unos en Méjico; en Castilla fué capitan de
-una capitanía de hombres de armas, murió en Locastil con otros muchos
-caballeros españoles.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Cervantes el Loco, era chocarrero é
-truhan, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó uno que llamaban Plazuela, matáronlo indios.</p>
-
-<p>É pasó un buen soldado que se decia Alonso Perez Maite, que vino
-casado con una india muy hermosa del Bayamo, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>É pasó un Martin Vazquez, natural de Olmedo, hombre rico é
-preeminente, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó un Sebastian Rodriguez, buen ballestero, y despues de ganado
-Méjico fué trompeta, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro ballestero que se decia Peñalosa, compañero del
-Sebastian Rodriguez, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó un soldado que se decia Álvaro,<span class="pagenum"
-id="Page_351">p. 351</span> hombre de la mar, natural de Pálos, que
-decian que tuvo en indias de la tierra treinta hijos en obra de tres
-años, matáronlo indios en lo de las Higueras.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Juan Perez Malinche, que despues le
-oí nombrar Arteaga, vecino de la Puebla, fué hombre rico y murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Pasó un buen soldado que se decia Pedro Gonzalez Sabote, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Pasó otro buen soldado que se decia Jerónimo de Aguilar; este
-Aguilar pongo en esta cuenta porque fué el que hallamos en la Punta de
-Cotoche, que estaba en poder de indios, é fué nuestra lengua, murió
-tullido de bubas.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Pedro Valenciano, vecino de Méjico,
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasaron tres soldados que tenian por sobrenombres Tarifas; el uno
-fué vecino de Guaxaca, marido de una mujer que se decia Catalina Muñoz,
-murió de su muerte; el otro se decia Tarifa el de los servicios, porque
-siempre andaba diciendo que servia á su majestad é que no le daban
-nada, y era natural de Sevilla, hombre hablador, murió de su muerte; y
-el otro llamaban Tarifa el de las manos blancas, tambien era natural
-de Sevilla, llamábamosle ansí porque no era para la guerra ni para
-cosa de trabajo, sino hablar de cosas pasadas que le habian acaecido
-en Sevilla, murió en el rio del Golfo-Dulce en el viaje de Higueras,
-ahogóse él é su caballo, que nunca parecieron más.</p>
-
-<p>Pasó otro buen soldado que se decia Pedro Sanchez Farfan, que estuvo
-por ca<span class="pagenum" id="Page_352">p. 352</span>pitan en
-Tezcuco entre tanto que andábamos en la guerra, murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Alonso de Escobar, el paje que fué
-de Diego Velazquez, de quien se tuvo mucha cuenta, matáronlo indios.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia el bachiller Escobar, era
-boticario, é curaba ansí de cirujía como de medicina, enloqueció y
-murió de su muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia tambien Escobar, bien esforzado;
-mas fué tan bullicioso, que murió ahorcado porque forzó á una mujer
-casada y por revoltoso.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Fulano de Santiago, natural de
-Güelva, fuese á Castilla rico.</p>
-
-<p>Pasó otro su compañero del Santiago que se decia Ponce, murió en
-poder de indios.</p>
-
-<p>Pasó un Fulano Mendez, ya hombre anciano, matáronlo indios.</p>
-
-<p>Otros tres soldados que murieron en las guerras que tuvimos en lo
-de Tabasco; el uno se decia Saldaña, los otros dos no me acuerdo sus
-nombres.</p>
-
-<p>É pasó otro buen soldado é ballestero, era hombre ya anciano, que
-jugaba mucho á los naipes, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado anciano que trajo un su hijo que se decia
-Orteguilla, paje que fué del gran Montezuma, así al viejo como al hijo
-mataron los indios.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Fulano de Gaona, natural de Medina
-de Rioseco, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Juan de Cáceres, que despues de
-ganado Méjico fué hombre muy rico y vecino de Méjico, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>Pasó otro sol<span class="pagenum" id="Page_353">p. 353</span>dado
-que se decia Gonzalo Hurones, natural de las Garrovillas, murió de su
-muerte.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Ramirez el
-viejo, murió de su muerte, vecino que fué de Méjico.</p>
-
-<p>Pasó otro soldado, y muy esforzado, que se decia Luis Farfan, murió
-en poder de indios; é pasó otro soldado que se decia Morillas; murió en
-poder de indios.</p>
-
-<p>É pasó otro soldado que se decia Fulano de Rojas, que despues pasó
-al Pirú.</p>
-
-<p>É pasó un Astorga, hombre anciano y vecino que fué de Guaxaca, murió
-de su muerte.</p>
-
-<p>Pasaron dos hermanos que se llamaban Tostados, el uno murió en poder
-de indios y el otro de su muerte.</p>
-
-<p>Y pasó otro buen soldado que se decia Baldovinos, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>Tambien quiero aquí poner á Guillen de la Loa é á Andrés Nuñez é
-á maese Pedro el de la Harpa é á otros tres soldados que tomamos del
-navío que venian de los de Garay, como dicho tengo, é por esta causa
-los pongo aquí con los de Cortés, por ser todo en un tiempo; el Guillen
-de la Loa murió de un cañonazo, y los otros dellos de su muerte, y
-otros en poder de indios.</p>
-
-<p>Y pasó un Porras, muy bermejo y gran cantor, murió en poder de
-indios.</p>
-
-<p>É pasó un Ortiz, gran tañedor de vigüela, y enseñaba á danzar, y
-vino un su compañero que se decia Bartolomé García, fué minero en la
-isla de Cuba; este Ortiz y el Bartolomé García pasaron el mejor caballo
-de todos los que pasaron en nuestra compañía, el cual caballo les
-tomó<span class="pagenum" id="Page_354">p. 354</span> Cortés é se lo
-pagó; murieron entrambos compañeros en poder de indios.</p>
-
-<p>Pasó otro buen soldado que se decia Serrano, era buen ballestero,
-murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Y pasó un hombre anciano que se decia Pedro Valencia, natural de un
-lugar de cabe Plasencia, murió de su muerte.</p>
-
-<p>Pasó otro soldado que se decia Quintero, fué maestre de navíos,
-matáronle indios.</p>
-
-<p>Pasó un Alonso Rodriguez, que dejó buenas minas en la isla de Cuba,
-estaba rico, murió en poder de indios en los Peñoles, que ahora llaman,
-que ganó Cortés.</p>
-
-<p>É tambien murió allí otro buen soldado que se decia Gaspar Sanchez,
-sobrino del tesorero de Cuba, con otros seis soldados que fueron de los
-de Narvaez.</p>
-
-<p>É tambien pasó un Pedro de Palma, primer marido que tuvo Elvira
-Lopez la Larga; murió ahorcado él y otro soldado que se decia Trebejo,
-natural de Fuenteguinaldo, los cuales mandó ahorcar Gil Gonzalez de
-Ávila ó Francisco de las Casas, y juntamente con ellos á un Clérigo
-de Misa, por revoltosos y hombres amotinadores de ejércitos cuando se
-venian á la Nueva-España desde Naco, despues que hubieron degollado
-á Cristóbal de Olí, como dicho tengo en el capítulo que dello habla.
-Estos soldados y Clérigo eran de los que habian ido con Cristóbal de
-Olí, puesto que eran de los que pasaron con Cortés. Á mí me enseñaron
-un árbol gordo donde los ahorcaron, viniendo que veniamos de las
-Higueras en compañía de Luis Marin.</p>
-
-<p>É volviendo á nuestro cuento, tambien<span class="pagenum"
-id="Page_355">p. 355</span> pasó un Fray Juan de las Varillas,
-mercenario, buen teólogo y virtuoso, é murió su muerte.</p>
-
-<p>Un Andrés de Mola Levantisco, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>É tambien pasó un buen soldado que se decia Alberza, natural de
-Villanueva de la Serena, murió en poder de indios.</p>
-
-<p>Pasaron otros muy buenos soldados que solian ser hombres de la mar,
-como fueron pilotos, maestres y contra-maestres; de los más mancebos
-de los navíos que dimos al través, muchos dellos fueron animosos en
-las guerras y batallas, y por no me acordar de todos no pongo aquí sus
-nombres.</p>
-
-<p>É tambien pasaron otros soldados, hombres de la mar, que se decian
-los Peñates, y otros Pinzones, los unos naturales de Gibraleon y otros
-de Pálos; dellos murieron en poder de indios, y otros fueron á Castilla
-á quejarse de Cortés.</p>
-
-<p>Tambien me quiero yo poner aquí en esta relacion á la postre de
-todos, puesto que vine á descubrir dos veces primero que Cortés, y la
-tercera con el mismo Cortés, segun lo tengo ya dicho en el capítulo
-que dello habla, y doy muchas gracias y loores á Dios Nuestro Señor y
-á Nuestra Señora la Vírgen Santa María, su bendita Madre, que me ha
-guardado que no sea sacrificado, como en aquellos tiempos sacrificaron
-todos los más de mis compañeros que nombrados tengo, para que ahora se
-descubran muy claramente nuestros heróicos hechos, y quién fueron los
-valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos estas partes del
-Nuevo<span class="pagenum" id="Page_356">p. 356</span>-Mundo, y no
-refieran la honra y prez y nuestra valía á un solo capitan.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_206">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCVI.</h2>
- <p class="subh2h">DE LAS ESTATURAS, PROPORCIONES Y EDADES QUE
- TUVIERON CIERTOS CAPITANES Y VALEROSOS SOLDADOS QUE FUERON DE CORTÉS,
- CUANDO VENIMOS Á CONQUISTAR LA NUEVA-ESPAÑA.</p>
-</div>
-
-<p>El marqués don Hernando Cortés, ya he dicho en el capítulo que dél
-habla, en el tiempo que falleció en Castilleja de la Cuesta, de su
-edad, proporcion y persona, é qué condiciones tenia, é otras cosas que
-hallarán escritas en esta relacion, si lo quisieren ver. Tambien he
-dicho en el capítulo que dello habla, del capitan Cristóbal de Olí, de
-cuándo fué con la armada á las Higueras, de la edad que tenia, y de sus
-condiciones é proporciones; allí lo hallarán.</p>
-
-<p>Quiero ahora poner la edad é proporciones y parecer de don Pedro
-de Albarado. Fué comendador de Santiago, Adelantado y gobernador de
-Guatimala é Honduras é Chiapa, seria de obra de treinta y cuatro
-años cuando acá pasó; fué de muy buen cuerpo é bien proporcionado, é
-tenia el rostro y cara muy alegre y en el mirar<span class="pagenum"
-id="Page_357">p. 357</span> muy amoroso; é por ser tan agraciado le
-pusieron por nombre los indios mejicanos Tonatio, que quiere decir el
-sol. Era muy suelto é buen jinete, y sobre todo, ser franco é de buena
-conversacion, y en el vestir se traia muy pulido y con ropas ricas, y
-traia al cuello una cadenita de oro con un joyel, ya no se me acuerdan
-las letras que tenia el joyel; y en un dedo un anillo de diamante; y
-porque ya he dicho dónde falleció y otras cosas acerca de la persona,
-en esta no quiero poner más.</p>
-
-<p>El Adelantado Francisco de Montejo fué de mediana estatura, el
-rostro alegre, y amigo de regocijos é buen jinete; é cuando acá pasó
-seria de edad de treinta y cinco años, y era más dado á negocios que
-para la guerra; era franco y gastaba más de lo que tenia de renta; fué
-Adelantado y gobernador de Yucatan, murió en Castilla.</p>
-
-<p>El capitan Gonzalo de Sandoval fué muy esforzado, y seria cuando acá
-pasó de hasta veinte y dos años; fué alguacil mayor de la Nueva-España
-y fué gobernador della, juntamente con el tesorero Alonso de Estrada,
-obra de once meses; su estatura muy bien proporcionada y de razonable
-cuerpo y membrudo; el pecho alto y ancho, y asimismo tenia la espalda,
-y de las piernas algo estevado; el rostro tiraba algo á robusto, y la
-barba y el cabello que se usaba algo crespo y acastañado, y la voz no
-la tenia muy clara, sino algo espantosa, y ceceaba tanto cuanto; no
-era hombre que sabia letras, sino á las buenas llanas, ni era<span
-class="pagenum" id="Page_358">p. 358</span> codicioso de haber oro,
-sino solamente hacer sus cosas como buen capitan esforzado, y en las
-guerras que tuvimos en la Nueva-España siempre tenia cuenta en mirar
-por los soldados que le parecia que lo hacian bien, y les favorecia y
-ayudaba; no era hombre que traia ricos vestidos, sino muy llanamente,
-como buen soldado; tuvo el mejor caballo y de mejor carrera, revuelto á
-una mano y á otra, que decian que no se habia visto mejor en Castilla
-ni en esta tierra; era castaño acastañado, y una estrella en la frente
-y un pié izquierdo calzado, que se decia el caballo Motilla; é cuando
-hay ahora diferencia sobre buenos caballos suelen decir: «Es en bondad
-tan bueno como Motilla.»</p>
-
-<p>Dejaré lo del caballo, y diré deste valeroso capitan que falleció
-en la villa de Pálos cuando fué á Castilla con don Hernando Cortés
-á besar los piés á su majestad; y deste Gonzalo de Sandoval fué de
-quien dijo el marqués Cortés á su majestad que, demas de los fuertes
-y valerosos soldados que tuvo en su compañía, que fué tan animoso
-capitan, que se podia nombrar entre los muy esforzados que hubo en el
-mundo, y que podia ser coronel de muchos ejércitos, y para decir y
-hacer. Fué natural de Medellin, hijodalgo; su padre fué alcaide de una
-fortaleza.</p>
-
-<p>Pasemos á decir de otro buen capitan que se decia Juan Velazquez
-de Leon, natural de Castilla la Vieja: seria de hasta veinte y seis
-años cuando acá pasó; era de<span class="pagenum" id="Page_359">p.
-359</span> buen cuerpo, é derecho é membrudo, é buena espalda é pecho,
-é todo bien proporcionado é bien sacado, el rostro robusto, la barba
-algo crespa é alheñada, é la voz espantosa é gorda, é algo tartamudo;
-fué muy animoso é de buena conversacion; é si algunos bienes tenia en
-aquel tiempo los repartia con sus compañeros.</p>
-
-<p>Díjose que en la isla Española mató á un caballero persona por
-persona, en aquella tierra principal, que era hombre rico, que se
-decia Basaltas; y desque le hubo muerto se retrujo, y la justicia de
-aquella isla nunca lo pudo haber, ni la Real audiencia, para hacer
-sobre el caso justicia; y aunque le iban á prender, por su persona se
-defendia de los alguaciles, é se vino á la isla de Cuba, é de Cuba á la
-Nueva-España, é fué muy buen jinete, é á pié é á caballo muy extremado
-varon; murió en las puentes cuando salimos huyendo de Méjico.</p>
-
-<p>Y Diego de Ordás fué natural de Tierra de Campos, y seria de edad de
-40 años cuando acá pasó: fué capitan de soldados de espada y rodela,
-porque no era hombre de á caballo; fué muy esforzado y de buenos
-consejos, era de buena estatura é membrudo, é tenia el rostro muy
-robusto é la barba algo prieta é no mucha; en la habla no acertaba bien
-á pronunciar algunas palabras, sino algo tartajoso: era franco é de
-buena conversacion; fué comendador de Santiago; murió en lo de Marañon,
-siendo capitan ó gobernador, que esto no lo sé muy bien.</p>
-
-<p>El capitan Luis Marin fué de buen cuerpo é mem<span class="pagenum"
-id="Page_360">p. 360</span>brudo y esforzado; era estevado é la barba
-algo rubia, el rostro largo é alegre, excepto que tenia unas señales
-como que habia tenido viruelas; seria de hasta treinta años cuando acá
-pasó; era natural de Sanlúcar, ceceaba un poco como sevillano. Fué buen
-ginete y de buena conversacion, murió en lo de Mechoacan.</p>
-
-<p>El capitan Pedro de Ircio era de mediana estatura y paticorto,
-é tenia el rostro alegre, é muy plático en demasía que haria y
-aconteceria, é siempre contaba cuentos de don Pedro Jiron é del conde
-de Ureña; era ardid de corazon, é á esta causa le llamábamos Agrajes
-sin obras, é sin hacer cosas que de contar sean murió en Méjico.</p>
-
-<p>El primer contador de su majestad que eligió Cortés hasta que el
-Rey nuestro señor mandase otra cosa, era de buen cuerpo é rostro
-alegre, en la plática expresiva, muy clara é de buenas razones, é muy
-esforzado; seria de hasta treinta y tres años cuando acá pasó; é tenia
-otra cosa, que era franco con sus compañeros; mas era tan soberbio é
-amigo de mandar é no ser mandado, é algo envidioso; era orgulloso y
-bullicioso, que Cortés no le podia sufrir, é á esta causa le envió á
-Castilla por procurador juntamente con un Antonio de Quiñones, natural
-de Zamora, é con ellos envió la recámara é riquezas de Montezuma é de
-Guatemuz, é franceses lo robaron, é prendieron al Alonso de Ávila,
-porque el Quiñones ya era muerto en la Tercera, é desde á dos años
-volvió el Alonso de Ávila á la Nueva-España; ó<span class="pagenum"
-id="Page_361">p. 361</span> en Yucatan ó en Méjico murió.</p>
-
-<p>Este Alonso de Ávila fué tio de los caballeros que degollaron en
-Méjico, hijos de Gil Gonzalez de Benavides, lo cual tengo ya dicho y
-declarado en mi historia.</p>
-
-<p>Andrés de Monjaraz fué capitan cuando la guerra de Méjico, y era de
-razonable estatura, y el rostro alegre y la barba prieta, y de buena
-conversacion; siempre estuvo malo de bubas, é á esta causa no hizo cosa
-que de contar sea, mas póngolo aquí en esta relacion para que sepan que
-fué capitan, y seria de hasta treinta años cuando acá pasó; murió de
-dolor de las bubas.</p>
-
-<p>Pasemos á un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea,
-natural de tierra de Medina del Campo; seria de edad de veinte y seis
-años cuando acá pasó; era de buen cuerpo é membrudo, ni muy alto ni
-bajo; tenia buen pecho é espalda, el rostro algo robusto, mas era
-apacible, é la barba é cabello tiraba algo como crespo, é la voz
-clara; este soldado fué en todo lo que le viamos hacer tan esforzado
-é presto en las armas, que le teniamos muy buena voluntad é le
-honrábamos, y él fué el que escapó de muerte á D. Fernando Cortés en lo
-de Suchimileco, cuando los escuadrones mejicanos le habian derribado
-del caballo el Romo, é le tenian asido y engarrafado para lo llevar á
-sacrificar, é asimismo le libró otra vez cuando en lo de la calzadilla
-de Méjico lo tenian otra vez asido muchos mejicanos para lo llevar
-vivo á sacrificar, é le habian ya herido en una pierna al mis<span
-class="pagenum" id="Page_362">p. 362</span>mo Cortés, y le llevaron
-vivos sesenta y dos soldados.</p>
-
-<p>Este esforzado soldado hizo cosas por su persona, que, aunque estaba
-muy mal herido, mató é acuchilló é dió estocadas á todos los indios que
-le llevaban á Cortés, que les hizo que lo dejasen; é así le salvó la
-vida, y el Cristóbal de Olea quedó muerto allí por lo salvar.</p>
-
-<p>Quiero decir de dos soldados que se decian Gonzalo Dominguez é un
-Láres; digo que fueron tan esforzados, que los teniamos en tanto como
-Cristóbal de Olea; eran de buenos cuerpos é membrudos, é los rostros
-alegres, é bien hablados, é muy buenas condiciones; é por no gastar más
-palabras en sus loas, podránse contar con los más esforzados soldados
-que ha habido en Castilla; murieron en las batallas de Obtumba, digo el
-Láres, y el Dominguez en lo de Guantepeque, de un caballo que le tomó
-debajo.</p>
-
-<p>Vamos á otro buen capitan é esforzado soldado que se decia Andrés de
-Tapia: seria de obra de veinte y cuatro años cuando acá pasó; era de
-color el rostro algo ceniciento, é no muy alegre, é de buen cuerpo é de
-poca barba; era y fué buen capitan, así á pié como á caballo, murió de
-su muerte.</p>
-
-<p>Si hubiera de escribir todas las facciones é proporciones de
-todos nuestros capitanes é fuertes soldados que pasamos con Cortés,
-era gran prolijidad; porque, segun todos eran esforzados é de mucha
-cuenta, dignos éramos de estar escritos con letras de oro; é no pongo
-aquí otros muchos valerosos<span class="pagenum" id="Page_363">p.
-363</span> capitanes que fueron de los de Narvaez; porque mi intento
-desde que comencé á hacer mi relacion no fué sino para escribir
-nuestros heróicos hechos é hazañas de los que pasamos con Cortés; sólo
-quiero poner al capitan Pánfilo de Narvaez, que fué el que vino contra
-Cortés desde la isla de Cuba con mil y trescientos soldados, sin contar
-en ellos hombres de la mar, é con ducientos y sesenta y seis soldados
-los desbaratamos, segun se verá en mi relacion, é cómo é cuándo é de
-qué manera pasó aquel hecho.</p>
-
-<p>É volviendo á mi materia, era el Narvaez al parecer obra de cuarenta
-y dos años, é alto de cuerpo é de recios miembros, é tenia el rostro
-largo é la barba rubia, é agradable presencia, é la plática é voz muy
-vagorosa é entonada, como que salia de bóveda; era buen ginete é decian
-que era esforzado; era natural de Valladolid ó de Tudela de Duero; era
-casado con una señora que se decia María de Valenzuela; fué en la isla
-de Cuba capitan é hombre rico; decian que era muy escaso, é cuando le
-desbaratamos se le quebró un ojo, y tenia buenas razones en lo que
-hablaba: fué á Castilla delante de su majestad á quejarse de Cortés é
-de nosotros, é su majestad le hizo merced de la gobernacion de cierta
-tierra en lo de la Florida, é allá se perdió é gastó cuanto tenia.</p>
-
-<p>Como los caballeros curiosos han visto é leido la memoria atrás
-dicha de todos los capitanes é soldados que pasamos con el venturoso
-é esforzado don Fernando<span class="pagenum" id="Page_364">p.
-364</span> Cortés, marqués del Valle, á la Nueva-España desde la isla
-de Cuba, é pongo por escrito sus proporciones, así de cuerpo como de
-rostro é edades, é las condiciones que tenian, é en qué parte murieron,
-é de qué partes eran, me han dicho que se maravillaban de mí que cómo á
-cabo de tantos años no se me ha olvidado é tengo memoria dellos.</p>
-
-<p>Á esto respondo y digo que no es mucho que se me acuerde ahora sus
-nombres, pues éramos quinientos y cincuenta compañeros que siempre
-conversábamos juntos, así en las entradas como en las velas, y en las
-batallas y encuentros de guerras, é los que mataban de nosotros en las
-tales peleas é cómo los llevaban á sacrificar.</p>
-
-<p>Por manera que comunicábamos los unos con los otros, en especial
-cuando saliamos de algunas muy sangrientas é dudosas batallas echábamos
-ménos los que allá quedaban muertes, é á esta causa los pongo en esta
-relacion; é no es de maravillar dello, pues en los tiempos pasados
-hubo valerosos capitanes que andando en las guerras sabian los nombres
-de sus soldados, é los conocian é los nombraban, é aun sabian de qué
-provincias é tierras eran naturales, é comunmente eran en aquellos
-tiempos cada uno de los ejércitos que traian treinta mil hombres; y
-decian las historias que dellos han escrito, que Mitridates, Rey de
-Ponto, fué uno de los que conocian á sus ejércitos, y otro fué el Rey
-de los epirotas, y por otro nombre se decia Alejandro.</p>
-
-<p>Tambien dicen que Aníbal, gran ca<span class="pagenum"
-id="Page_365">p. 365</span>pitan de Cartago, conocia á todos sus
-soldados; y en nuestros tiempos el esforzado y gran capitan Gonzalo
-Hernandez de Córdoba conocia á todos los más soldados que traian en sus
-capitanías, y así han hecho otros muchos valerosos capitanes.</p>
-
-<p>Y más digo, que como ahora los tengo en la mente y sentido y
-memoria, supiera pintar y esculpir sus cuerpos y figuras y talles y
-meneos, y rostros y facciones, como hacia aquel gran pintor y muy
-honrado Apéles, é los pintores de nuestros tiempos Berruguete, é
-Micael Ángel, ó el muy afamado Burgalés, que dicen que es otro Apéles,
-dibujara á todos los que dicho tengo al natural, y aun segun cada uno
-entraba en las batallas y el ánimo que mostraba; é gracias á Dios y á
-su bendita Madre nuestra Señora, que me escapó de no ser sacrificado
-á los ídolos, é me libró de otros muchos peligros é trances, para que
-haga ahora esta memoria.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_207">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCVII.</h2>
- <p class="subh2h">DE LAS COSAS QUE AQUÍ VAN DECLARADAS CERCA DE LOS
- MÉRITOS QUE TENEMOS LOS VERDADEROS CONQUISTADORES; LAS CUALES SERÁN
- APACIBLES DE LAS OIR.</p>
-</div>
-
-<p>Ya he recontado los soldados que pasamos con Cortés, y dónde
-murieron; y si bien se quiere tener noticia de nuestras personas,
-éramos todos<span class="pagenum" id="Page_366">p. 366</span> los más
-hijosdalgo, aunque algunos no pueden ser de tan claros linajes, porque
-vista cosa es que en este mundo no nacen todos los hombres iguales, así
-en generosidad como en virtudes.</p>
-
-<p>Dejando esta plática aparte, de nuestras antiguas noblezas, con
-heróicos hechos y grandes hazañas que en las guerras hicimos, peleando
-de dia y de noche, sirviendo á nuestro Rey y señor, descubriendo estas
-tierras, y hasta ganar esta Nueva-España y gran ciudad de Méjico y
-otras muchas provincias á nuestra costa, estando tan apartados de
-Castilla, ni tener otro socorro ninguno, salvo el de Nuestro Señor
-Jesucristo, que es el socorro y ayuda verdadera, nos ilustramos mucho
-más que de ántes; y si miramos las escrituras antiguas que dello
-hablan, si son así como dicen, en los tiempos pasados fueron ensalzados
-y puestos en gran estado muchos caballeros, así en España como en otras
-partes, sirviendo, como en aquella sazon sirvieron en las guerras, y
-por otros servicios que eran aceptos á los Reyes que en aquella sazon
-reinaban.</p>
-
-<p>Y tambien he notado que algunos de aquellos caballeros que entónces
-subieron á tener títulos de Estados y de ilustres, no iban á tales
-guerras ni entraban en batallas sin que se les diesen sueldos y
-salarios; y no embargante que se lo pagaban, les dieron villas y
-castillos y grandes tierras perpétuas, y privilegios con franquezas,
-los cuales tienen sus descendientes.</p>
-
-<p>Y demas desto, cuando el Rey<span class="pagenum" id="Page_367">p.
-367</span> don Jaime de Aragon conquistó y ganó de los moros mucha
-parte de sus reinos, los repartió á los caballeros y soldados que se
-hallaron en lo ganar, y desde aquellos tiempos tienen sus blasones y
-son valerosos; y tambien cuando se ganó Granada, y del tiempo del gran
-capitan á Nápoles, y tambien el Príncipe de Orange en lo de Nápoles,
-dieron tierras y señoríos á los que ayudaron en las guerras y batallas;
-é nosotros, sin saber su majestad cosa ninguna, le ganamos esta
-Nueva-España.</p>
-
-<p>He traido esto aquí á la memoria para que se vean nuestros muchos y
-buenos y notables y leales servicios que hicimos á Dios y al Rey y á
-toda la cristiandad, y se pongan en una balanza y medida cada cosa en
-su cantidad, y hallarán que somos dignos y merecedores de ser puestos
-y remunerados como los caballeros por mí atrás dichos; y aunque entre
-los valerosos soldados que en estas hojas de atrás pasadas he puesto
-por memoria hubo muchos esforzados y valerosos compañeros, que me
-tenian á mí en reputacion de razonable soldado, volviendo á mi materia,
-miren los curiosos letores con atencion esta mi relacion, y verán en
-cuántas batallas y rencuentros de guerras muy peligrosos me he hallado
-desque vine á descubrir, y dos veces estuve asido y engarrafado de
-muchos indios mejicanos, con quien en aquella sazon estaba peleando,
-para me llevar á sacrificar, y Dios me dió esfuerzo que me escapé, como
-en<span class="pagenum" id="Page_368">p. 368</span> aquel instante
-llevaron á otros muchos mis compañeros, sin otros grandes peligros y
-trabajos, así de hambre y sed, ó infinitas fatigas que suelen recrecer
-á los que semejantes descubrimientos van á hacer en tierras nuevas; lo
-cual hallarán escrito parte por parte en esta mi relacion; y quiero
-dejar de entrar más la pluma en esto, y diré los bienes que se han
-seguido de nuestras ilustres conquistas.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_208">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCVIII.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO LOS INDIOS DE TODA LA NUEVA-ESPAÑA TENIAN
- MUCHOS SACRIFICIOS Y TORPEDADES, Y SE LOS QUITAMOS, Y LES IMPUSIMOS
- EN LAS COSAS SANTAS DE BUENA DOCTRINA.</p>
-</div>
-
-<p>Pues he dado cuenta de cosas que se contienen, bien es que diga los
-bienes que se han hecho, así para el servicio de Dios y de su majestad,
-con nuestras ilustres conquistas: y aunque fueron tan costosas de las
-vidas de todos los más de mis compañeros, porque muy pocos quedamos
-vivos, y los que murieron fueron sacrificados, y con sus corazones y
-sangre ofrecidos á los ídolos mejicanos, que se decian Tezcatepuca,
-y Huichilóbos, quiero comenzar á decir<span class="pagenum"
-id="Page_369">p. 369</span> de los sacrificios que hallamos por las
-tierras y provincias que conquistamos, las cuales estaban llenas de
-sacrificios y maldades, porque mataban cada un año, solamente en
-Méjico, y ciertos pueblos que están en la laguna, sus vecinos, segun
-hallo por cuenta que dello hicieron religiosos franciscos, que fueron
-los primeros que vinieron á la Nueva-España, despues de fray Bartolomé
-de Olmedo, tres años y medio ántes que viniesen los dominicos, que
-fueron muy buenos religiosos y de santa doctrina; y hallaron sobre dos
-mil y quinientas personas, chicas y grandes.</p>
-
-<p>Pues en otras provincias á esta cuenta muchos más serian; y tenian
-otras maldades de sacrificios, y por ser de tantas maneras, no las
-acabaré de escribir todas por extenso: mas las que yo vi y entendí
-porné aquí por memoria.</p>
-
-<p>Tenian por costumbre que sacrificaban las frentes y las orejas,
-lenguas y labios, los pechos, brazos y molledos, y las piernas; y en
-algunas provincias eran retajados, y tenian pedernales de navajas, con
-que se retajaban.</p>
-
-<p>Pues los adoratorios, que son cues, que así los llaman entre ellos,
-eran tantos, que los doy á la maldicion, y me parece que eran casi
-que al modo como tenemos en Castilla y en cada ciudad nuestras santas
-iglesias y parroquias, y ermitas y humilladeros, así tenian en esta
-tierra de la Nueva-España sus casas de ídolos llenas de demonios y
-diabólicas figuras, y demas destos cues, tenian cada indio é india dos
-alta<span class="pagenum" id="Page_370">p. 370</span>res, el uno junto
-adonde dormian, y el otro á la puerta de su casa, y en ellos muchas
-arquillas de maderas, y otros que llaman petacas, llenos de ídolos,
-unos chicos y otros grandes, y piedrezuelas y pedernales, y librillos
-de un papel de cortezas de árbol, que llaman amatl, y en ellos hechos
-sus señales del tiempo y de cosas pasadas.</p>
-
-<p>Y demas desto, eran los más dellos sométicos, en especial los que
-vivian en las costas y tierra caliente, en tanta manera, que andaban
-vestidos en hábito de mujeres muchachos á ganar en aquel diabólico y
-abominable oficio.</p>
-
-<p>Pues comer carne humana, así como nosotros traemos vaca de las
-carnicerías; y tenian en todos los pueblos, de madera gruesa hechas
-á manera de casas, como jaulas, y en ellas metian á engordar muchos
-indios é indias y muchachos, y en estando gordos los sacrificaban y
-comian; y demas desto, las guerras que se daban unas provincias y
-pueblos á otros, y los que cautivaban y prendian los sacrificaban y
-comian.</p>
-
-<p>Pues tener excesos carnales hijos con madres, y hermanos con
-hermanas, y tios con sobrinas, halláronse muchos que tenian este vicio
-desta torpedad.</p>
-
-<p>Pues de borrachos, no lo sé decir, tantas suciedades que entre ellos
-pasaban; sola una quiero aquí poner, que hallamos en la provincia de
-Pánuco, que se embudaban por el sieso con unos cañutos, y se henchian
-los vientres de vino de lo que entre ellos se hacia, como cuando entre
-nosotros se echa una mele<span class="pagenum" id="Page_371">p.
-371</span>cina; torpedad jamás oida.</p>
-
-<p>Pues tener mujeres, cuantas querian; tenian otros muchos vicios
-y maldades; y todas estas cosas por mí recontadas, quiso nuestro
-Señor Jesucristo que con santa ayuda, que nosotros los verdaderos
-conquistadores que escapamos de las guerras y batallas y peligros de
-muerte, ya otras veces por mí dicho, se lo quitamos, y les pusimos en
-buena policía de vivir y les íbamos enseñando la santa doctrina.</p>
-
-<p>Verdad es que despues desde á dos años pasados, y que todas las más
-tierras teniamos de paz, y con la policía y manera de vivir que he
-dicho, vinieron á la Nueva-España unos buenos religiosos franciscos,
-que dieron muy buen ejemplo y doctrina, y desde ahí á otros tres ó
-cuatro años vinieron otros buenos religiosos de señor Santo Domingo,
-que se lo han quitado muy de raíz, y han hecho mucho fruto en la santa
-doctrina y cristiandad de los naturales.</p>
-
-<p>Mas, si bien se quiere notar, despues de Dios, á nosotros los
-verdaderos conquistadores que los descubrimos y conquistamos, y desde
-el principio les quitamos sus ídolos y les dimos á entender la santa
-doctrina, se nos debe el premio y galardon de todo ello, primero
-que á otras personas, aunque sean religiosos; demas que religiosos
-llevamos con nosotros de la Merced; porque cuando el principio es
-bueno, el medio y el cabo todo es digno de loor; lo cual pueden ver
-los curiosos letores de la policía y cristiandad y justicia que les
-mos<span class="pagenum" id="Page_372">p. 372</span>tramos en la
-Nueva-España.</p>
-
-<p>Y dejaré esta materia, y diré los más bienes que, despues de Dios,
-por nuestra causa han venido á los naturales de la Nueva-España.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_209">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCIX.</h2>
- <p class="subh2h">DE CÓMO IMPUSIMOS EN MUY BUENAS Y SANTAS DOCTRINAS
- Á LOS INDIOS DE LA NUEVA-ESPAÑA, Y DE SU CONVERSION, Y DE CÓMO SE
- BAUTIZARON, Y VOLVIERON Á NUESTRA SANTA FE, Y LES ENSEÑAMOS OFICIOS
- QUE SE USAN EN CASTILLA, Y Á TENER Y GUARDAR JUSTICIA.</p>
-</div>
-
-<p>Despues de quitadas las idolatrías y todos los malos vicios que
-se usaban, quiso Nuestro Señor Dios que con su santa ayuda, y con la
-buena ventura y santas cristiandades de los cristianísimos Emperador
-don Cárlos, de gloriosa memoria, y de nuestro Rey y Señor, felicísimo y
-invictísimo Rey de las Españas, don Felipe nuestro señor, su muy amado
-y querido hijo, que Dios le dé muchos años de vida, con acrecentamiento
-de más reinos, para que en este su santo y feliz tiempo lo goce él y
-sus descendientes, se han bautizado desde que los conquistamos todas
-cuantas personas habia, así hom<span class="pagenum" id="Page_373">p.
-373</span>bres como mujeres, y niños que despues han nacido, que de
-ántes iban perdidas sus ánimas á los infiernos, y ahora, como hay
-muchos y buenos religiosos de señor San Francisco y de Santo Domingo
-y de nuestra Señora de la Merced, y de otras órdenes, andan en los
-pueblos predicando, y en siendo la criatura de los dias que manda
-nuestra santa madre Iglesia de Roma, los bautizan; y demas desto, con
-los santos sermones que les hacen, el santo Evangelio está muy bien
-plantado en sus corazones, y se confiesan cada año, y algunos de los
-que tienen más conocimiento á nuestra santa fe se comulgan.</p>
-
-<p>Y demas desto, tienen sus iglesias muy ricamente adornadas de
-altares, y todo lo perteneciente para el santo culto divino, con cruces
-y candeleros y ciriales, y cáliz y patenas, y platos, unos chicos y
-otros grandes, de plata, é incensario, todo labrado de plata.</p>
-
-<p>Pues capas, casullas y frontales, en pueblos ricos los tienen, y
-comunmente de terciopelo y damasco y raso y de tafetan, diferenciados
-en las colores y labores, y las mangas de las cruces muy labradas de
-oro y seda, y en algunas tienen perlas; y las cruces de los difuntos
-de raso negro, y en ellas figurada la misma cara de la muerte, con su
-disforme semejanza y huesos, y el cobertor de las mismas andas, unos
-las tienen buenas y otros no tan buenas.</p>
-
-<p>Pues campanas, las que han menester segun la calidad que es cada
-pueblo.</p>
-
-<p>Pues cantores de capi<span class="pagenum" id="Page_374">p.
-374</span>lla de voces bien concertadas, así tenores como tiples y
-contraltos, no hay falta; y en algunos pueblos hay órganos, y en todos
-los más tienen flautas y chirimías y sacabuches y dulzainas.</p>
-
-<p>Pues trompetas altas y sordas, no hay tantas en mi tierra, que es
-Castilla la Vieja, como hay en esta provincia de Guatimala; y es para
-dar gracias á Dios, y cosa muy de contemplacion, ver cómo los naturales
-ayudan á decir una santa Misa, en especial si la dicen franciscos ó
-mercenarios, que tienen cargo del curato del pueblo donde la dicen.</p>
-
-<p>Otra cosa buena tienen, que les han enseñado los religiosos, que así
-hombres como mujeres, é niños que son de edad para las deprender, saben
-todas las santas oraciones en sus mismas lenguas, que son obligados á
-saber; y tienen otras buenas costumbres cerca de la santa cristiandad,
-que cuando pasan cabe un santo altar ó cruz abajan la cabeza con
-humildad y se hincan de rodillas, y dicen la oracion del Pater-noster ó
-el Ave-María; y más les mostramos los conquistadores á tener candelas
-de cera encendidas delante los santos altares y cruces, porque de ántes
-no se sabian aprovechar della en hacer candelas.</p>
-
-<p>Y demas de lo que dicho tengo, les enseñamos á tener mucho acato y
-obediencia á todos los religiosos y á los clérigos, y que cuando fuesen
-á sus pueblos les saliesen á recibir con candelas de cera encendidas
-y repicasen las campanas, y les diesen bien de comer, y así lo hacen
-con los religiosos; y te<span class="pagenum" id="Page_375">p.
-375</span>nian estos cumplimientos con los clérigos.</p>
-
-<p>Demas de las buenas costumbres por mí dichas, tienen otras santas y
-buenas, porque cuando es el dia del Corpus Christi ó de Nuestra Señora,
-ú de otras fiestas solenes que entre nosotros hacemos procesiones,
-salen todos los más pueblos cercanos de esta ciudad de Guatimala en
-procesion con sus cruces y con candelas de cera encendidas, y traen
-en los hombros en andas la imágen del Santo ó Santa de que es la
-advocacion de su pueblo, lo más ricamente que pueden, y vienen cantando
-las letanías y otras santas oraciones, y tañen sus flautas y trompetas;
-y otro tanto hacen en sus pueblos cuando es el dia de las tales
-solenes fiestas, y tienen costumbre de ofrecer los domingos y pascuas,
-especialmente el dia de Todos-Santos.</p>
-
-<p>Y pasemos adelante, y digamos cómo todos los más indios naturales
-destas tierras han deprendido muy bien todos los oficios que hay en
-Castilla entre nosotros, y tienen sus tiendas de los oficios y obreros,
-y ganan de comer á ello, y los plateros de oro y de plata, así de
-martillo como de vaciadizo, son muy extremados oficiales, y asimismo
-lapidarios y pintores; y los entalladores hacen tan primas obras con
-sus sútiles alegras de hierro, especialmente entallan esmeriles, y
-dentro dellos figurados todos los pasos de la santa Pasion de nuestro
-Redentor y Salvador Jesucristo, que si no los hubiera visto, no pudiera
-creer que indios lo hacian; que se me significa á mi juicio<span
-class="pagenum" id="Page_376">p. 376</span> que aquel tan nombrado
-pintor como fué el muy antiguo Apéles, y de los de nuestros tiempos,
-que se dicen Berruguete y Micael Ángel, ni de otro moderno ahora
-nuevamente nombrado, natural de Búrgos, que se dice que en sus obras
-tan primas es otro Apéles, del cual se tiene gran fama, no harán con
-sus muy sútiles pinceles las obras de los esmeriles, ni relicarios que
-hacen tres indios grandes maestros de aquel oficio, mejicanos, que se
-dicen Andrés de Aquino y Juan de la Cruz y el Crespillo.</p>
-
-<p>Y demas desto, todos los más hijos de principales solian ser
-gramáticos, y lo deprendian muy bien, si no se mandara quitar en el
-santo sínodo que mandó hacer el reverendísimo Arzobispo de Méjico; y
-muchos hijos de principales saben leer y escribir y componer libros de
-canto llano; y hay oficiales de tejer seda, raso y tafetan, y hacer
-paños de lana, aunque sean veinticuatrenos, hasta frisas y sayal, y
-mantas y frazadas, y son cardadores y perailes y tejedores, segun y
-de la manera que se hace en Segovia y en Cuenca, y otros sombrereros
-y jaboneros; solos dos oficios no han podido entrar en ellos, aunque
-lo han procurado, que es hacer el vidrio ni ser boticarios; mas yo los
-tengo por de tan buenos ingenios, que lo deprenderán muy bien, porque
-algunos dellos son cirujanos y herbolarios, y saben jugar de mano y
-hacer títeres, y hacen vihuelas muy buenas.</p>
-
-<p>Pues labradores, de su naturaleza lo son ántes que viniésemos á
-la<span class="pagenum" id="Page_377">p. 377</span> Nueva-España, y
-ahora crian ganado de todas suertes y doman bueyes, y aran las tierras,
-y siembran trigo, y lo benefician y cogen, y lo venden, y hacen pan y
-bizcocho, y han plantado sus tierras y heredades de todos los árboles y
-frutas que hemos traido de España, y venden el fruto que procede dello;
-y han puesto tantos árboles, que porque los duraznos no son buenos para
-la salud y los platanales les hacen mucha sombra, han cortado y cortan
-muchos, y lo ponen de membrillares y manzanas y perales, que los tienen
-en más estima.</p>
-
-<p>Pasemos adelante y diré de la justicia que les hemos enseñado á
-guardar y cumplir, y cómo cada año eligen sus alcaldes ordinarios y
-regidores y escribanos y alguaciles, fiscales y mayordomos, y tienen
-sus casas de cabildo, donde se juntan dos dias de la semana, y ponen
-en ellas sus porteros y sentencian y mandan pagar deudas que se deben
-unos á otros, y por algunos delitos de crímen azotan y castigan; y si
-es por muertes ó cosas atroces, remítenlo á los gobernadores, si no hay
-audiencia Real; y segun me han dicho personas que lo saben muy bien,
-en Tlascala y en Tezcuco y en Cholula, y en Guaxocingo y en Tepeaca, y
-en otras ciudades grandes, cuando hacen los indios cabildo, que salen
-delante de los que están por gobernadores y alcaldes, maceros con mazas
-doradas, segun sacan los Vireyes de la Nueva-España; y hacen justicia
-con tanto primor y autoridad como entre nosotros, y se precian y
-de<span class="pagenum" id="Page_378">p. 378</span>sean saber mucho de
-las leyes del reino por donde sentencien.</p>
-
-<p>Demas desto, todos los caciques tienen caballos y son ricos, traen
-jaeces con buenas sillas, y se pasean por las ciudades, villas y
-lugares donde se van á holgar ó son naturales, y llevan sus indios
-por pajes que les acompañan, y aun en algunos pueblos juegan cañas y
-corren toros y corren sortijas, especial si es dia de Corpus Christi ú
-de señor San Juan ó señor Santiago, ú de Nuestra Señora de Agosto, ó
-la advocacion de la iglesia del santo de su pueblo; y hay muchos que
-aguardan los toros, y aunque sean bravos, y muchos dellos son jinetes,
-en especial en un pueblo que se dice Chiapa de los Indios, y los que
-son caciques todos los más tienen caballos y algunos hatos de yeguas y
-mulas, y se ayudan con ello á traer leña y maíz y cal, y otras cosas
-deste arte, y lo venden por las plazas, y son muchos dellos arrieros
-segun y de la manera que en nuestra castilla se usa.</p>
-
-<p>Y por no gastar más palabras, todos los oficios hacen muy
-perfectamente, hasta paños de tapicería.</p>
-
-<p>Dejaré de hablar más en esta materia, y diré otras muchas grandezas
-que por nuestra causa ha habido y hay en esta Nueva-España.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_210">
- <p><span class="pagenum" id="Page_379">p. 379</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCX.</h2>
- <p class="subh2c">DE OTRAS COSAS Y PROVECHOS QUE SE HAN SEGUIDO DE
- NUESTRAS ILUSTRES CONQUISTAS Y TRABAJOS.</p>
-</div>
-
-<p>Ya habrán oido en los capítulos pasados lo por mí recontado acerca
-de los bienes y provechos que se han hecho con nuestras ilustres
-hazañas y conquistas; diré ahora del oro, plata y piedras preciosas,
-y otras riquezas de granas é lanas, y hasta zarzaparrilla y cueros
-de vacas, que desta Nueva-España han ido y van cada año á Castilla á
-nuestro Rey y Señor, así lo de sus reales quintos como otros muchos
-presentes que le hubimos enviado así como le ganamos estas tierras,
-sin las grandes cantidades que llevan mercaderes y pasajeros; que
-despues que el sábio Rey Salomon fabricó y mandó hacer el santo templo
-de Jerusalen con el oro y plata que le trujeron de las islas de Társis
-y Ofir y Sabá, no se ha oido en ninguna escritura antigua que más
-oro, plata y riquezas han ido cotidianamente á Castilla que de estas
-tierras, y esto digo así, porque ya que del Pirú, como es notorio,
-han ido muchos millares de oro y plata, en el tiempo que ganamos
-esta Nueva-España no habia nombre del Pirú ni estaba descubierto,
-ni se conquistó desde ahí á diez años, y nos<span class="pagenum"
-id="Page_380">p. 380</span>otros siempre desde el principio, como dicho
-tengo, comenzamos á enviar á su majestad presentes riquísimos, y por
-esta causa, y por otras que diré, antepongo á la Nueva-España, porque
-bien sabemos que en las cosas acaecidas del Pirú siempre los capitanes
-y gobernadores y soldados han tenido guerras civiles, y todo revuelto
-en sangre y en muertes de muchos soldados; y en esta Nueva-España
-siempre tenemos, y ternemos para siempre jamás el pecho por tierra,
-como somos obligados, á nuestro Rey y señor, y pornemos nuestras
-vidas y haciendas en cualquiera cosa que se ofrezca para servir á su
-majestad.</p>
-
-<p>Y demas desto, miren los curiosos letores qué de ciudades, villas y
-lugares están pobladas en estas partes de españoles que, por ser tantos
-y no saber yo los nombres de todos, se quedarán en silencio; y tengan
-atencion á los Obispados que hay, que son diez, sin el arzobispado de
-la muy insigne ciudad de Méjico, y cómo hay tres audiencias Reales,
-todo lo cual diré adelante, así de los que han gobernado, como de
-los Arzobispos y Obispos que ha habido; y miren las santas iglesias
-catedrales y los monasterios donde están dominicos, como franciscos y
-mercenarios y agustinos; y miren qué hay de hospitales, y los grandes
-perdones que tienen, y la santa casa de nuestra Señora de Guadalupe,
-que está en lo de Tepeaquilla, donde solia estar asentado el real
-de Gonzalo de Sandoval cuando ganamos á Méjico; y miren los santos
-milagros<span class="pagenum" id="Page_381">p. 381</span> que ha hecho
-y hace de cada dia, y démosle muchas gracias á Dios y á su bendita
-Madre nuestra Señora por ello, que nos dió gracia y ayuda que ganásemos
-estas tierras, donde hay tanta cristiandad.</p>
-
-<p>Y tambien tengan cuenta cómo en Méjico hay colegio universal,
-donde estudian y deprenden la gramática, teología, retórica y lógica
-y filosofía, y otros artes y estudios, é hay moldes y maestros de
-imprimir libros, así en latin como en romance, y se gradúan de
-licenciados y doctores; y otras muchas grandezas pudiera decir, así de
-minas ricas de plata que en ellas están descubiertas y se descubren
-á la continua, por donde nuestra Castilla es prosperada y tenida y
-acatada; y si no basta lo bien que ya he dicho y propuesto de nuestras
-conquistas, quiero decir que miren las personas sábias y leidas esta
-mi relacion desde el principio hasta el cabo, y verán que en ningunas
-escrituras en el mundo, ni en hechos hazañosos humanos, ha habido
-hombres que más reinos y señoríos hayan ganado, como nosotros los
-verdaderos conquistadores para nuestro Rey y Señor, y entre los fuertes
-conquistadores mis compañeros, puesto que los hubo muy esforzados, á mí
-me tenian en la cuenta dellos, y el más antiguo de todos; y digo otra
-vez que yo, yo, yo lo digo tantas veces, que yo soy el más antiguo y he
-servido como muy buen soldado á su majestad.</p>
-
-<p>Y quiero poner una cuestion á manera de diálogo; y es, que habiendo
-visto la<span class="pagenum" id="Page_382">p. 382</span> buena é
-ilustre fama que suena en el mundo de nuestros muchos y buenos y
-notables servicios que hemos hecho á Dios y á su majestad y á toda
-la cristiandad, da grandes voces y dice que fuera justicia y razon
-que tuviéramos buenas rentas, y más aventajadas que tienen otras
-personas que no han servido en estas conquistas ni en otras partes á
-su majestad; y asimismo pregunta que donde están nuestros palacios
-y moradas, y qué blasones tenemos en ellas diferenciadas de las
-demas; y si están en ellos esculpidos y puestos por memoria nuestros
-heróicos hechos y armas, segun y de la manera que tienen en España los
-caballeros que dicho tengo en el capítulo pasado, que sirvieron en
-los tiempos pasados á los Reyes que en aquella sazon reinaban, pues
-nuestras hazañas no son menores que las que ellos hicieron; ántes son
-de muy memorable fama, y se pueden contar entre los nombrados que ha
-habido en el mundo.</p>
-
-<p>Y demas desto, pregunta la ilustre fama por los conquistadores que
-hemos escapado de las batallas pasadas y por los muertos, dónde están
-sus sepulcros y qué blasones tienen en ellos. Á estas cosas se le puede
-responder con mucha brevedad:</p>
-
-<div class="blockquot">
-
- <p>«Oh excelente é ilustre Fama, y entre buenos y virtuosos deseada
- y loada, y entre maliciosos y personas que han procurado escurecer
- nuestros heróicos hechos no querrian ver ni oir vuestro ilustre
- nombre, porque nuestras personas no ensalceis como conviene; há<span
- class="pagenum" id="Page_383">p. 383</span>goos, señora, saber que de
- quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla
- de Cuba, no somos vivos en toda la Nueva-España de todos ellos hasta
- este año 1568, que estoy trasladando esta relacion, sino cinco; que
- todos los demas murieron en las guerras ya por mí dichas, en poder de
- indios, y fueron sacrificados á los ídolos, y los demas murieron de
- sus muertes.</p>
-
- <p>»Y los sepulcros, que me pregunta dónde los tienen, digo que son
- los vientres de los indios, que los comieron las piernas y muslos,
- brazos y molledos, piés y manos; y lo demas, fueron sepultados sus
- vientres, que echaban á los tigres y sierpes y alcones, que en aquel
- tiempo tenian por grandeza en casas fuertes, y aquellos fueron sus
- sepulcros y allí están sus blasones; y á lo que á mí se me figura,
- con letras de oro habian de estar escritos sus nombres, pues murieron
- aquella cruelísima muerte, y por servir á Dios y á su majestad y dar
- luz á los que estaban en tinieblas, y tambien por haber riquezas, que
- todos los hombres comunmente venimos á buscar.</p>
-
- <p>»Y demas de le haber dado cuenta á la ilustre Fama, me pregunta
- por los que pasaron con Narvaez y con Garay; digo que los de Narvaez
- fueron mil y trecientos, sin contar entre ellos hombres de la mar,
- y no son vivos de todos ellos sino diez ó once, que todos los más
- murieron en las guerras y sacrificados, y sus cuerpos comidos de
- indios, ni más ni ménos que los nuestros; y los que pasaron con
- Garay de la<span class="pagenum" id="Page_384">p. 384</span> isla
- de Jamáica, á mi cuenta, con las tres capitanías que vinieron á San
- Juan de Ulúa, ántes que pasase el Garay con los que trajo á la postre
- cuando él vino, serian por todos mil y ducientos soldados, y todos
- los más fueron sacrificados en la provincia de Pánuco, y comidos sus
- cuerpos de los naturales de la provincia.</p>
-
- <p>»Y demas desto, pregunta la loable Fama por otros quince soldados
- que aportaron á la Nueva-España, que fueron de los de Lúcas Vazquez
- de Ayllon cuando le desbarataron, y él murió en la Florida.</p>
-
- <p>»Á esto digo que todos son muertos; y hágoos saber, excelente
- Fama, que todos los que he recontado y ahora somos vivos de los de
- Cortés, hay cinco y estamos muy viejos y dolientes de enfermedades,
- y muy pobres y cargados de hijos, é hijas para casar y nietos, y con
- poca renta, y así pasamos nuestras vidas con trabajos y miserias.</p>
-
- <p>»Y pues ya he dado cuenta de lo que me han preguntado, y de
- nuestros palacios y blasones y sepulcros, suplícoos, ilustrísima
- Fama, que de aquí adelante alceis más vuestra excelente y
- virtuosísima voz, para que en todo el mundo se vean claramente
- nuestras grandes proezas; porque hombres maliciosos, con sus
- sacudidas y envidiosas lenguas, no las escurezcan.»</p>
-
-</div>
-
-<p>Á esto que he suplicado á la virtuosísima Fama, me responde que
-lo hará de muy buena voluntad, y que se espanta cómo no tenemos los
-mejores repartimientos de indios, pues los ganamos, y su majestad lo
-manda dar como lo tiene el mar<span class="pagenum" id="Page_385">p.
-385</span>qués Cortés; no se entiende que sea tanto, sino
-moderadamente.</p>
-
-<p>Y más dice la loable Fama, que las cosas del valeroso y animoso
-Cortés han de ser siempre muy estimadas y contadas entre los hechos de
-valerosos capitanes, y que no hay memoria de ninguno de nosotros en los
-libros históricos que están escritos del coronista Francisco Lopez de
-Gómora, ni en la del doctor Illescas, que escribió el Pontifical, ni en
-otros modernos coronistas; y sólo el marqués Cortés dicen en sus libros
-que es el que lo descubrió y conquistó, y que los capitanes y soldados
-que los ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestras
-personas y conquistas, y que ahora se ha holgado mucho en saber
-claramente que todo lo que he escrito en mi relacion es verdad; y que
-la misma escritura conmigo al pié de la letra dice lo que pasó, y no
-lisonjas viciosas, ni por sublimar á un solo capitan quieren deshacer á
-muchos capitanes y valerosos soldados, como ha hecho el Francisco Lopez
-de Gómora y los demas coronistas que siguen su propia historia.</p>
-
-<p>Y más me prometió la buena Fama, que por su parte lo porná con voz
-muy clara á doquiera que se hallare.</p>
-
-<p>Y demas de lo que ella declara, que mi historia si se imprime,
-cuando la vean é oyan, la darán fe verdadera, y escurecerá las lisonjas
-de los pasados.</p>
-
-<p>Y demas de lo que he propuesto á manera de diálogo, me preguntó
-un doctor, oidor de la audiencia Real de Guatimala, que cómo<span
-class="pagenum" id="Page_386">p. 386</span> Cortés, cuando escribia á
-su majestad y fué la primera vez á Castilla, no procuró por nosotros,
-pues por nuestra causa, despues de Dios, fué marqués y gobernador.</p>
-
-<p>Á esto respondí entónces, y ahora lo digo, que, como tomó para sí al
-principio, cuando su majestad le hizo merced de la gobernacion, todo lo
-mejor de la Nueva-España, creyendo que siempre fuera señor absoluto y
-que por su mano nos diera indios ó quitara, y á esta causa se presumió
-que no lo hizo ni quiso escribir; y tambien, porque en aquel tiempo
-su majestad le dió el marquesado que tiene, y como le importunaba que
-le diese luego la gobernacion de la Nueva-España, como de ántes la
-habia tenido, y le respondió que ya le habia dado el marquesado, no
-curó de demandar cosa ninguna para nosotros que bien nos hiciese, sino
-solamente para él.</p>
-
-<p>Y demas desto, habian informado el factor y veedor y otros
-caballeros de Méjico á su majestad que Cortés habia tomado para sí las
-mejores provincias y pueblos de la Nueva-España, y que habia dado á
-sus amigos y parientes que nuevamente habian venido de Castilla otros
-buenos pueblos y que no dejaba para el Real patrimonio sino poca cosa;
-despues supimos mandó su majestad que de lo que tenia sobrado diese
-á los que con él pasamos; y en aquel tiempo su majestad se embarcó
-en Barcelona para ir á Flandes; y si Cortés en el tiempo que ganamos
-la Nueva-España la hiciera cinco partes, y la<span class="pagenum"
-id="Page_387">p. 387</span> mejor y de más ricas provincias y ciudades
-diera la quinta parte á nuestro Rey y señor de su Real quinto, bien
-hecho fuera, y tomara para sí una parte y media, y dejara para iglesias
-y monasterios y propios de ciudades, y que su majestad tuviera que
-dar y hacer mercedes á caballeros que le servian en las guerras de
-Italia ó contra turcos ó moros, y las dos partes y media nos repartiria
-perpétuas, con ellas nos quedáramos, así Cortés con la una parte como
-nosotros; porque, como nuestro César fué tan cristianísimo y no le
-costó el conquistar cosa ninguna, nos hiciera estas mercedes.</p>
-
-<p>Y demas desto, como en aquella sazon no sabiamos qué cosa era
-demandar justicia, ni á quién la pedir sobre nuestros servicios, ni
-otros agravios y fuerzas que pasaban en las guerras, sino solamente al
-mismo Cortés como capitan, y que lo mandaba muy de hecho, nos quedamos
-en blanco con lo poco que nos habian depositado, hasta que vimos que
-á don Francisco de Montejo, que fué á Castilla ante su majestad, le
-hizo merced de ser Adelantado y gobernador de Yucatan, y le dió los
-indios que tenia en Méjico y le hizo otras mercedes; y Diego de Ordás,
-que asimismo fué ante su majestad, le dió una encomienda de Santiago
-y los indios que tenia en la Nueva-España; y á don Pedro de Albarado,
-que tambien fué á besar los piés á su majestad, le hizo Adelantado
-y gobernador de Guatimala y Chiapa, y comendador de Santiago, y
-otras<span class="pagenum" id="Page_388">p. 388</span> mercedes de
-los indios que tenia; y á la postre fué Cortés y le dió el marquesado
-y capitan general del mar del Sur; y desque los conquistadores vimos
-que los que no parecian ante su majestad no tenian quien suplicase
-nos hiciese el Rey mercedes, enviamos á suplicalle que lo que de
-allí adelante vacase, nos lo mandase dar perpétuo; y como se vieron
-nuestras justificaciones, cuando envió la primera audiencia Real á
-Méjico, y vino en ella por presidente Nuño de Guzman y por oidores el
-licenciado Delgadillo, natural de Granada, y Matienzo, de Vizcaya, y
-otros dos oidores que llegando á Méjico murieron; y mandó su majestad
-expresamente al Nuño de Guzman que todos los indios de la Nueva-España
-se hiciesen un cuerpo, á fin que las personas que tenian repartimientos
-grandes que les habia dado Cortés, que no les quedasen tanto y les
-quitasen dello, y que á los verdaderos conquistadores nos diese los
-mejores pueblos y de más renta, y que para su Real patrimonio dejasen
-las cabeceras y mejores ciudades.</p>
-
-<p>Y tambien mandó su majestad que á Cortés que le contasen los
-vasallos, y que le dejasen los que tenian capitulados en su marquesado,
-y lo demas no me acuerdo qué mandó sobre ello; y la causa por donde no
-hizo el repartimiento perpétuo el Nuño de Guzman y los oidores, fué por
-malos terceros, que por su honor aquí no nombro, porque le dijeron que
-si repartia la tierra, que cuando los conquistadores y pobladores<span
-class="pagenum" id="Page_389">p. 389</span> se viesen con sus indios
-perpétuos no les ternian en tanto acato ni serian tan señores de les
-mandar, porque no tenian que quitar ni poner, ni les vernian á suplicar
-que les diesen de comer; y de otra manera, que ternian que dar de lo
-que vacase á quien quisiesen, y ellos serian ricos y ternian mayores
-poderes; y á este fin se dejó de hacer.</p>
-
-<p>Verdad es que el Nuño de Guzman y los oidores, en vacando indios,
-luego los depositaban á conquistadores y pobladores, y no eran tan
-malos como los hacian para los vecinos y pobladores, que á todos les
-contentaban y daban de comer; y si les quitaron redondamente de la
-audiencia Real, fué por las contrariedades que tuvieron con Cortés y
-sobre el herrar de los indios libres por esclavos.</p>
-
-<p>Quiero dejar este capítulo y pasaré á otro, y diré acerca del
-repartimiento perpétuo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_211">
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCXI.</h2>
- <p class="subh2h">CÓMO EL AÑO DE 1550, ESTANDO LA CÓRTE EN
- VALLADOLID, SE JUNTARON EN EL REAL CONSEJO DE INDIAS CIERTOS PRELADOS
- Y CABALLEROS, QUE VINIERON DE LA NUEVA-ESPAÑA Y DEL PIRÚ POR
- PROCURADORES, Y OTROS HIDALGOS QUE SE HALLARON PRESENTES, PARA DAR
- ÓRDEN QUE SE HICIESE EL REPARTIMIENTO PERPÉTUO; Y LO QUE EN LA JUNTA
- SE HIZO Y PLATICÓ ES LO QUE DIRÉ.</p>
-</div>
-
-<p>En el año de 1550 vino del Pirú el licenciado de la Gasca, y
-fué á la córte, que en aquella sazon es<span class="pagenum"
-id="Page_390">p. 390</span>taba en Valladolid, y trujo en su compañía
-á un fraile dominico que se decia don fray Martin el Regente; y en
-aquel tiempo su majestad le mandó hacer merced al mismo Regente del
-obispado de las Charcas; y entónces se juntaron en la córte don fray
-Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapa, y don Vasco de Quiroga,
-Obispo de Mechoacan, y otros caballeros que vinieron por procuradores
-de la Nueva-España y del Pirú, y ciertos hidalgos que venian á pleitos
-ante su majestad, que todos se hallaron en aquella sazon en la córte,
-y juntamente con ellos, á mí me mandaron llamar, como á conquistador
-más antiguo de la Nueva-España; y como el de la Gasca y todos los demas
-peruleros habian traido cantidad de millares de pesos de oro, así para
-su majestad como para ellos, y lo que traian de su majestad se le envió
-desde Sevilla á Augusta de Alemania, donde en aquella sazon estaba
-su majestad, y en su Real compañía nuestro felicísimo don Felipe,
-Rey de las Españas, nuestro señor, su muy amado y querido hijo, que
-Dios guarde; y en aquel tiempo fueron ciertos caballeros con el oro y
-por procuradores del Pirú á suplicar á su majestad que fuese servido
-hacernos mercedes para que mandase hacer el repartimiento perpétuo; y
-segun pareció, otras veces ántes de aquella se lo habian suplicado por
-parte de la Nueva-España, cuando fué un Gonzalo Lopez y un Alonso de
-Villanueva con otros caballeros procuradores de<span class="pagenum"
-id="Page_391">p. 391</span> Méjico; y su majestad mandó en aquel tiempo
-dar el obispado de Palencia al licenciado de la Gasca, que fué Obispo
-y conde de Pernia, porque tuvo ventura que así como llegó á Castilla
-habia vacado; y se decia en la córte que por estar de paz el Pirú y
-tornar á haber el oro y plata que le habian robado los Contreras.</p>
-
-<p>Y volviendo á mi relacion, lo que proveyó su majestad sobre la
-perpetuidad de los repartimientos de indios, fué enviar á mandar al
-marqués de Mondéjar, que era presidente en el Real consejo de Indias,
-y al licenciado Gutierre Velazquez, y al licenciado Tello de Sandoval,
-y al doctor Hernan Perez de la Fuente, y al licenciado Gregorio Lopez,
-y al doctor Riberadeneyra, y al licenciado Briviesca, que eran oidores
-del mismo Real Consejo de Indias, y á otros caballeros de otros Reales
-Consejos, que todos se juntasen y que viesen y platicasen cómo se podia
-hacer el repartimiento, de manera que en todo fuese bien mirado el
-servicio de Dios, y su Real patrimonio no viniese á ménos; y desque
-todos estos Prelados y caballeros estuvieron juntos en las casas de
-Pero Gonzalez de Leon, donde residia el Real Consejo de Indias, se
-platicó en aquella muy ilustrísima junta que se diesen los indios
-perpétuos en la Nueva-España y en el Pirú, no me acuerdo bien si nombró
-el nuevo reino de Granada é Borbotan; mas paréceme que tambien entraron
-con los demas, y las causas que se propusieron en aquel negocio fueron
-san<span class="pagenum" id="Page_392">p. 392</span>tas y buenas.</p>
-
-<p>Lo primero se platicó que, siendo perpétuos, serian muy mejor
-tratados é industriados en nuestra santa fe, y que si algunos
-adoleciesen, los curarian como á hijos y les quitarian parte de sus
-tributos; y que los encomenderos se perpetuarian mucho más en poner
-heredades y viñas y sementeras, y criarian ganados y cesarian pleitos
-y contiendas sobre indios; y no habia menester visitadores en los
-pueblos, y habria paz y concordia entre los soldados en saber que ya no
-tienen poder los presidentes y gobernadores para en vacando indios se
-los dar por via de parentesco ni por otras maneras que en aquella sazon
-les daban; y con dalles perpétuos á los que han servido á su majestad,
-descargaba su Real conciencia; y le dijo otras muy buenas razones; y
-más le dijo, que se habian de quitar en el Pirú á hombres bandoleros,
-los que se hallasen que habian deservido á su majestad.</p>
-
-<p>Y despues que por todos aquellos de la ilustre junta fué muy bien
-platicado lo que dicho tengo, todos los más procuradores, con otros
-caballeros, dimos nuestros pareceres y votos que se hiciesen perpétuos
-los repartimientos; luego en aquella sazon hubo votos contrarios, y fué
-el primero el Obispo de Chiapa, y lo ayudó su compañero Fray Rodrigo,
-de la órden de Santo Domingo, y ansimismo el licenciado Gasca, que era
-Obispo de Palencia y conde de Pernia, y el marqués de Mondéjar y dos
-oidores del Consejo Real de su<span class="pagenum" id="Page_393">p.
-393</span> majestad; y lo que propusieron en la contradiccion aquellos
-caballeros por mí dichos, salvo el marqués de Mondéjar, que no se
-quiso mostrar á una parte ni á otra, sino que se estuvo á la mira á
-ver lo que decian y ver los que más votos tenian, fué decir que ¿cómo
-habian de dar indios perpétuos? Ni aun de otra manera por sus vidas no
-los habian de tener, sino quitárselos á los que en aquella sazon los
-tenian, porque personas habia entre ellos en el Pirú que tenian buena
-renta de indios, que merecian que los hubieran castigado, cuanto y más
-dárselos ahora perpétuos; y que do creian que habia en el Pirú paz y
-asentada la tierra, habria soldados que, como viesen que no habia qué
-les dar, se amotinarian y habria más discordias.</p>
-
-<p>Entónces respondió don Vasco de Quiroga, Obispo de Mechoacan, que
-era de nuestra parte, y dijo al licenciado de la Gasca, que ¿por qué no
-castigó á los bandoleros y traidores, pues conocia y le eran notorias
-sus maldades, y que él mismo les dió indios? Y á esto respondió el de
-la Gasca, y se paró á reir, y dijo:</p>
-
-<p>—«Creerán, señores, que no hice poco en salir en paz y en salvo de
-entre ellos, y algunos descuarticé y hice justicia.»</p>
-
-<p>Y pasaron otras razones sobre aquella materia; y entónces dijimos
-nosotros, y muchos de aquellos señores que allí estábamos juntos, que
-se diesen perpétuos en la Nueva-España á los verdaderos conquistadores
-que pasamos con Cortés, y á los de Narvaez y á los de<span
-class="pagenum" id="Page_394">p. 394</span> Garay, pues habiamos
-quedado muy pocos, porque todos los demas murieron en las batallas
-peleando en servicio de su majestad, y lo habiamos servido bien; y que
-con los demas se hubiese otra moderacion.</p>
-
-<p>É ya que teniamos esta plática por nuestra parte, y la órden que
-dicho tengo, unos de aquellos Prelados y señores del Consejo de su
-majestad dijeron que cesase todo hasta que el Emperador nuestro señor
-viniese á Castilla, que se esperaba cada dia, para que en una cosa de
-tanto peso y calidad se hallase presente; y puesto que por el Obispo
-de Mechoacan é ciertos caballeros, é yo juntamente con ellos, que
-éramos de la parte de la Nueva-España, fué tornado á replicar, pues
-que estaban ya dados los votos conformes, se diesen perpétuos en la
-Nueva-España; y que los procuradores del Pirú procurasen por sí, pues
-su majestad lo habia enviado á mandar, y en su Real mando mostraba
-aficion para que en la Nueva-España se diesen perpétuos; y sobre ello
-hubo muchas pláticas y alegaciones; y dijimos que, ya que en el Pirú no
-se diesen, que mirasen los muchos servicios que hicimos á su majestad y
-á toda la cristiandad; y no aprovechó cosa ninguna con los señores del
-Real Consejo de Indias y que el Obispo fray Bartolomé de las Casas, y
-fray Rodrigo, su compañero, y con el Obispo de las Charcas; y dijeron
-que en viniendo su majestad de Augusta de Alemania, se proveeria de
-manera que los conquistadores<span class="pagenum" id="Page_395">p.
-395</span> serian muy contentos; y ansí se quedó por hacer.</p>
-
-<p>Dejaré esta plática, y diré que en posta se escribió en un navío á
-la Nueva-España, como se supo en la ciudad de Méjico las cosas arriba
-dichas que pasaron en la córte.</p>
-
-<p>Concertaban los conquistadores de enviar por sí solos procuradores
-ante su majestad, y aun á mí me escribió de Méjico á esta ciudad de
-Guatimala el capitan Andrés de Tapia y un Pedro Moreno Medrano y Juan
-de Limpias Carvajal el sordo, dende la Puebla, porque ya en aquella
-sazon era yo venido de la córte; y lo que me escribian, fué dándome
-cuenta y relacion de los conquistadores que enviaban su poder; y en
-la memoria me contaban á mí por uno de los más antiguos, é yo mostré
-las cartas en esta ciudad de Guatimala á otros conquistadores, para
-que las ayudásemos con dineros para enviar los procuradores; y segun
-pareció, no se concertó la ida por falta de pesos de oro, y lo que se
-concertó en Méjico, fué que los conquistadores, juntamente con toda la
-comunidad, enviasen á Castilla procuradores, pero no se negoció.</p>
-
-<p>Y despues desto, mandó el invictísimo nuestro Rey y Señor Don Felipe
-(que Dios guarde y deje vivir muchos años, con aumento de más reinos)
-en sus Reales ordenanzas y provisiones que para ello ha dado, que los
-conquistadores y sus hijos en todo conozcamos mejoría, y luego los
-antiguos pobladores casados, segun se verá en sus Reales cédulas.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_212">
- <p><span class="pagenum" id="Page_396">p. 396</span></p>
- <h2 class="nobreak">CAPÍTULO CCXII.</h2>
- <p class="subh2c">DE OTRAS PLÁTICAS Y RELACIONES QUE AQUÍ IRÁN
- DECLARADAS, QUE SERÁN AGRADABLES DE OIR.</p>
-</div>
-
-<p>Como acabé de sacar en limpio esta mi relacion, me rogaron dos
-licenciados que se la emprestase para saber muy por extenso las cosas
-que pasaron en las conquistas de Méjico y Nueva-España, y ver en qué
-diferencia lo que tenian escrito los coronistas Francisco Lopez de
-Gómora y el doctor Illescas acerca de las heróicas hazañas que hizo
-el marqués del Valle, de lo que en esta relacion escribo; é yo se
-la presté, porque de sábios siempre se pega algo á los idiotas sin
-letras como yo soy, y les dije que no enmendasen cosa ninguna de las
-conquistas, ni poner ni quitar, porque todo lo que yo escribo es muy
-verdadero; y cuando lo hubieron visto y leido los dos licenciados,
-el uno dellos era muy retórico, y tal presuncion tenia de sí, que
-despues de la sublimar y alabar de la gran memoria que tuve para no se
-me olvidar cosa de todo lo que pasamos dende que venimos á descubrir
-primero que viniese Cortés dos veces, y la postrera vine con Cortés,
-que fué en el año de 17 con Francisco Hernandez de Córdoba, y en el
-18 con un Juan de Grijalva, y en el de 19 vine<span class="pagenum"
-id="Page_397">p. 397</span> con el mismo Cortés; y volviendo á mi
-plática, me dijeron los licenciados que cuanto á la retórica, que
-va segun nuestro comun hablar de Castilla la Vieja, é que en estos
-tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas
-ni afeitadas, que suelen componer los coronistas que han escrito en
-cosas de guerras, sino toda una llaneza, y debajo de decir verdad
-se encierran las hermoseadas razones; y más dijeron, que les parece
-que me alabo mucho de mí mismo en lo de las batallas y reencuentros
-de guerra en que me hallé, y que otras personas lo habian de decir y
-escribir primero que yo; y tambien, que para dar más crédito á lo que
-he dicho, que diese testigos y razones de algunos coronistas que lo
-hayan escrito, como suelen poner y alegar los que escriben, y aprueban
-con otros libros de cosas pasadas, y no decir, como digo tan secamente,
-esto hice y tal me aconteció, porque yo no soy testigo de mí mismo.</p>
-
-<p>Á esto respondí, y digo agora, que en el primer capítulo de mi
-relacion, en una carta que escribió el marqués del Valle en el año 1540
-dende la gran ciudad de Méjico á Castilla, á su majestad, haciéndole
-relacion de mi persona y servicios, le hizo saber cómo vine á descubrir
-la Nueva-España dos veces primero que no él, y tercera vez volví en
-su compañía, y como testigo de vista me vió muchas veces batallar
-en las guerras mejicanas y en toma de otras ciudades como es<span
-class="pagenum" id="Page_398">p. 398</span>forzado soldado, hacer en
-ellas cosas notables y salir muchas veces de las batallas mal herido,
-y cómo fuí en su compañía á Honduras é Higueras, que ansí nombran en
-esta tierra, y otras particularidades que en la carta se contenian,
-que por excusar prolijidad aquí no declaro; y ansimismo escribió á su
-majestad el ilustrísimo virey don Antonio de Mendoza, haciendo relacion
-de lo que habia sido informado de los capitanes, en compañía de los
-que en aquel tiempo militaban, y conformaba todo con lo que el marqués
-del Valle escribió; y ansimismo por probanzas muy bastantes que por mi
-parte fueron presentadas en el Real Consejo de Indias en el año 540.</p>
-
-<p>Ansí, señores licenciados, vean si son buenos testigos Cortés y
-el Virey don Antonio de Mendoza y mis probanzas; y si esto no basta,
-quiero dar otro testigo, que no lo habia mejor en el mundo, que fué el
-Emperador nuestro señor don Cárlos V, que por su Real carta, cerrada
-con su Real sello, mandó á los Vireyes y presidentes que teniendo
-respeto á los muchos y buenos servicios que le constó haberle hecho,
-sea antepuesto y conozca mejoría yo y mis hijos; todas las cuales
-cartas tengo guardados los originales dellas, y los traslados se
-quedaron en la córte en el archivo del secretario Ochoa de Luyando; y
-es todo y por descargo de lo que los licenciados me propusieron.</p>
-
-<p>Y volviendo á la plática, si quieren más testigos tengan atencion
-y miren<span class="pagenum" id="Page_399">p. 399</span> la
-Nueva-España, que es tres veces más que nuestra Castilla y está
-más poblada de españoles, que por ser tantas ciudades y villas
-aquí no nombro, y miren las grandes riquezas que destas partes van
-cotidianamente á Castilla; y demas desto, he mirado que nunca quieren
-escribir de nuestros heróicos hechos los dos coronistas Gómora y el
-doctor Illescas, sino que de toda nuestra prez y honra nos dejaron en
-blanco, si agora yo no hiciera esta verdadera relacion; porque toda la
-honra dan á Cortés; y puesto que tengan razon, no nos habian de dejar
-en olvido á los conquistadores, y de las grandes hazañas que hizo
-Cortés me cabe á mí parte, pues me hallé en su compañía de los primeros
-en todas las batallas que él se halló, y despues en otras muchas que
-me envió con capitanes á conquistar otras provincias; lo cual hallarán
-escrito en esta mi relacion, dónde, cuándo y en qué tiempo, y tambien
-mi parte de lo que escribió en un blason que puso en una culebrina, que
-fué un tiro que se nombró el Ave Fénix, el cual se forjó en Méjico de
-oro y plata y cobre, y le enviamos presentado á su majestad, y decian
-las letras del blason: «Esta ave nació sin par, yo en serviros sin
-segundo, y vos sin igual en el mundo.»</p>
-
-<p>Ansí que parte me cabe desta loa de Cortés; y demas desto, cuando
-fué Cortés la primera vez á Castilla á besar los piés á su majestad,
-le hizo relacion que tuvo en las guerras mejicanas muy esfor<span
-class="pagenum" id="Page_400">p. 400</span>zados y valerosos capitanes
-y compañeros, que, á lo que creia, ningunos más animosos que ellos
-habia oido en corónicas pasadas de los romanos; tambien me cabe parte
-dello.</p>
-
-<p>Y cuando fué á servir á su majestad en lo de Argel, sobre cosas que
-allá acaecieron cuando alzaron el campo por la gran tormenta que hubo,
-dicen que dijo en aquella sazon muchas loas de los conquistadores sus
-compañeros; ansí, que de todas sus hazañas me cabe á mí parte dellas,
-pues yo fuí en le ayudar.</p>
-
-<p>Y volviendo á nuestra relacion de lo que dijeron los licenciados,
-que me alabo mucho de mi persona y que otros lo habian de decir, y esto
-respondí que en este mundo las cosas que se suelen alabar unos vecinos
-á otros las virtudes y bondades que en ellos hay, y no ellos mesmos;
-mas él no se halló en la guerra ni lo vió ni lo entendió, ¿cómo lo
-puede decir? ¿Habíanlo de parlar los pájaros en el tiempo que estábamos
-en las batallas, que iban volando, ó las nubes que pasaban por alto,
-sino solamente los capitanes y soldados que en ello nos hallamos? Y si
-hubiérades visto, señores licenciados, que en esta mi relacion hubiera
-yo quitado su prez y honra á algunos de los valerosos capitanes y
-fuertes soldados, mis compañeros, que en las conquistas nos hallamos, y
-aquella misma honra me pusiera á mí solo, justo fuera quitarme parte;
-mas aún no me alabo tanto cuanto yo puedo y debo, y á esta causa lo
-escribo para que quede memoria<span class="pagenum" id="Page_401">p.
-401</span> de mí; y quiero poner aquí una comparacion, y aunque es por
-la una parte muy alta, y de la otra de un pobre soldado como yo, dicen
-los coronistas en los comentarios del Emperador y gran batallador Julio
-César que se halló en cincuenta y tres batallas aplazadas, yo digo que
-me hallé en muchas más batallas que el Julio César; lo cual, como dicho
-tengo, verán en mi relacion.</p>
-
-<p>Y tambien dicen los coronistas que fué muy animoso y presto en las
-armas y muy esforzado en dar una batalla, y cuando tenia espacio, de
-noche escribia por propias manos sus heróicos hechos; y puesto que
-tuvo muchos coronistas, no lo quiso fiar dellos, que él lo escribió,
-é há muchos años, y no lo sabemos cierto; y lo que yo digo, ayer fué,
-á manera de decir; ansí que no es mucho que yo ahora en esta relacion
-declare en las batallas que me hallé peleando y en todo lo acaecido,
-para que digan en los tiempos venideros: «Esto hizo Bernal Diaz del
-Castillo, para que sus hijos y descendientes gocen las loas de sus
-heróicos hechos;» como agora vemos las famas y blasones que hay de
-tiempos pasados de valerosos capitanes, y aun de muchos caballeros y
-señores de vasallos.</p>
-
-<p>Quiero dejar esta plática, porque si hubiese de meter más en ella
-la pluma, dirian algunas personas maliciosas y desparcidas lenguas,
-que no me querrán oir de buena gana, que salgo del órden que debo,
-y por ventura les será muy odioso; y esto que dicho tengo de mí
-mesmo,<span class="pagenum" id="Page_402">p. 402</span> ayer fué, á
-manera de decir, que no son muchos años pasados, como las historias
-romanas; y testigos hay conquistadores que dirán que todo lo que digo
-es ansí, que si en alguna cosa me hallasen vicioso ó escuro, es de
-tal manera el mundo, que me lo contradirian; mas la misma relacion da
-testimonio; y aun con decir verdad, hay maliciosos que lo contradirian
-si pudiesen.</p>
-
-<p>Y para que bien se entienda todo lo que dicho tengo, y en las
-batallas y reencuentros de guerra en que me he hallado desde que vine
-á descubrir la Nueva-España hasta que estuvo pacificada, sin las que
-adelante diré; y puesto que hubo otras muchas guerras y reencuentros, y
-que yo no me hallé en ellas, ansí por estar mal herido como por tener
-otros males que con los trabajos de las guerras suelen recrecer; y
-tambien, como habia muchas provincias que conquistar, unos soldados
-íbamos á unas entradas y provincias y otros iban á otras; mas en las
-que yo me hallé son las siguientes:</p>
-
-<p>Primeramente, cuando vine á descubrir á la Nueva-España y lo de
-Yucatan con un capitan que se decia Francisco Hernandez de Córdoba, en
-la Punta de Cotoche un buen reencuentro de guerra.</p>
-
-<p>Luego más adelante, en lo de Champoton, una buena batalla campal,
-en que nos mataron la mitad de todos nuestros compañeros é yo salí mal
-herido, y el capitan con dos heridas, de que murió.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_403">p. 403</span>Luego de aquel
-viaje en lo de la Florida, cuando fuimos á tomar agua, un buen
-reencuentro de guerra, donde salí herido, y allí nos llevaron vivo un
-soldado.</p>
-
-<p>Y cuando vine con otro capitan que se decia Juan de Grijalva, una
-batalla campal que fué con los de Champoton, que fué en el mismo pueblo
-la primera vez cuando lo de Francisco Hernandez, y nos mataron diez
-soldados, y el capitan salió mal herido.</p>
-
-<p>Despues cuando vine tercera vez con el capitan Cortés, en lo de
-Tabasco, que se dice el rio de Grijalva, en dos batallas campales,
-yendo por capitan Cortés.</p>
-
-<p>De que llegamos á la Nueva-España, en la de Cingapacinga, con el
-mismo Cortés.</p>
-
-<p>De ahí á pocos dias en tres batallas campales en la provincia de
-Tlascala, con Cortés.</p>
-
-<p>Luego el peligro de lo de Cholula.</p>
-
-<p>Entrados en Méjico, me hallé en la prision de Montezuma; no lo
-escribo por cosa que sea de contar de guerra, sino por el gran
-atrevimiento que tuvimos en prender aquel tan grande cacique.</p>
-
-<p>De ahí obra de cuatro meses, cuando vino el capitan Narvaez contra
-nosotros, y traia mil y trescientos soldados, noventa de á caballo y
-ochenta ballesteros y noventa espingarderos, y nosotros fuimos sobre
-él ducientos y sesenta y seis, y le desbaratamos y prendimos con
-Cortés.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_404">p. 404</span>Luego fuimos al
-socorro de Albarado, que le dejamos en Méjico en guarda del gran
-Montezuma, y se alzó Méjico, y en ocho dias con sus noches que nos
-dieron guerra los mejicanos, nos mataron sobre ochocientos y sesenta
-soldados; pongo aquí en estos dias, que batallamos seis dias, y
-batallas en que me hallé.</p>
-
-<p>Luego en la batalla que dimos en esta tierra de Obtumba; luego
-cuando fuimos sobre Tepeaca, en una batalla campal, yendo por capitan
-el marqués Cortés.</p>
-
-<p>Despues cuando íbamos sobre Tezcuco, en un reencuentro de guerra con
-mejicanos y los de Tezcuco, yendo Cortés por capitan.</p>
-
-<p>En dos batallas campales, y salí bien herido de un bote de lanza en
-la garganta, en compañía de Cortés.</p>
-
-<p>Luego en dos reencuentros de guerra con los mejicanos cuando íbamos
-á socorrer á ciertos pueblos de Tezcuco, sobre la cuestion de unos
-maizales de una vega, que están entre Tezcuco y Méjico.</p>
-
-<p>Luego cuando fuí con el capitan Cortés, que dimos vuelta á la
-laguna de Méjico, en los pueblos más recios que en la comarca habia,
-los Peñoles, que ahora se llaman del Marqués, donde nos mataron
-ocho soldados y tuvimos mucho riesgo en nuestras personas, que fué
-desconsiderada aquella subida y tomada del peñol, con Cortés.</p>
-
-<p>Luego en la batalla de Cuernavaca, con Cortés.</p>
-
-<p>Luego en tres batallas en Suchimileco, donde estuvimos en
-gran riesgo todos de nues<span class="pagenum" id="Page_405">p.
-405</span>tras personas, y nos mataron cuatro soldados, con el mismo
-Cortés.</p>
-
-<p>Luego cuando volvimos sobre Méjico, en noventa y tres dias que
-estuvimos en la ganar, todos los más destos dias y noches teniamos
-batallas campales, y hallo por cuenta que serian más de ochenta
-batallas, reencuentros de guerras en las que entónces me hallé.</p>
-
-<p>Despues de ganado Méjico, me envió el capitan Cortés á pacificar las
-provincias de Guacacualco y Chiapa y Zapotecas, y me hallé en tomar la
-ciudad de Chiapa, y tuvimos dos batallas campales y un reencuentro.</p>
-
-<p>Despues en los de Chamula y Cuitlan otros dos encuentros de
-guerra.</p>
-
-<p>Despues en Teapa y Cimatan otros dos reencuentros de guerra,
-y mataron dos compañeros mios y á mí me hirieron malamente en la
-garganta.</p>
-
-<p>Mas, que se olvidaba, cuando nos echaron de Méjico, que salimos
-huyendo, en nueve dias que peleamos de dia y de noche, en otras cuatro
-batallas.</p>
-
-<p>Despues la ida de Higueras y Honduras con Cortés, que estuvimos dos
-años y tres meses hasta volver á Méjico, y en un pueblo que llamaban
-Culacotu hubimos una batalla campal, y á mí me mataron el caballo, que
-me costó seiscientos pesos.</p>
-
-<p>Despues de vuelto á Méjico ayudé á pacificar las sierras de los
-zapotecas y minxes, que se habian alzado entre tanto que estuvimos en
-aquella guerra.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_406">p. 406</span>No cuento otros
-muchos reencuentros de guerra, porque seria nunca acabar, ni digo de
-cosas de grandes peligros en que me hallé y se vido mi persona.</p>
-
-<p>Y tampoco quiero decir cómo soy uno de los primeros que volvimos á
-poner cerco á Méjico primero que Cortés cuatro ó cinco dias; por manera
-que vine primero que el mismo Cortés á descubrir la Nueva-España dos
-veces, y como dicho tengo, me hallé en tomar la gran ciudad de Méjico
-y en quitarles el agua de Chalputepeque, y hasta que se ganó Méjico no
-entró agua dulce en aquella ciudad.</p>
-
-<p>Por manera que, á la cuenta que en esta relacion hallarán, me he
-hallado en ciento y diez y nueve batallas y reencuentros de guerra, y
-no es mucho que me alabe dello, pues que es la mera verdad; y estos
-no son cuentos viejos ni de muchos años pasados, de historias romanas
-ni ficciones de poetas; que claros y verdaderos están mis muchos y
-notables servicios que he hecho á Dios primeramente, y á su majestad
-y á toda la cristiandad, y muchas gracias y loores doy á nuestro
-Señor Jesucristo, que me ha escapado para que agora tan claramente
-lo escriba; é más digo, é me alabo dello, que me hallé yo en tantas
-batallas y rencuentros de guerra como dicen las historias en que se
-halló el Emperador Enrique IV.</p>
-
-
-<p class="centra fs90 ws1 mt3">FIN DE LA CONQUISTA DE NUEVA-ESPAÑA.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="ToC">
- <p><span class="pagenum" id="Page_407">p. 407</span></p>
- <h2 class="nobreak"><big>ÍNDICE.</big></h2>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<table summary="Índice de contenidos">
- <tr>
- <td>&nbsp;</td>
- <td>&nbsp;</td>
- <td class="tdr bb"><i>Páginas.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdl">Capítulo</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_168">CLXVIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_168">5</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_169">CLXIX</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_169">26</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_170">CLXX</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_170">43</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_171">CLXXI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_171">48</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_172">CLXXII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_172">53</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_173">CLXXIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_173">63</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_174">CLXXIV</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_174">71</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_175">CLXXV</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_175">79</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_176">CLXXVI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_176">90</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_177">CLXXVII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_177">98</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_178">CLXXVIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_178">107</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_179">CLXXIX</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_179">123</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_180">CLXXX</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_180">126</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_181">CLXXXI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_181">131</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_182">CLXXXII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_182">136</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_183">CLXXXIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_183">139</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_184">CLXXXIV</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_184">147</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_185">CLXXXV</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_185">154</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_186">CLXXXVI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_186">168</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_187">CLXXXVII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_187">170</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_188">CLXXXVIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_188">174</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc"><span class="pagenum" id="Page_408">p. 408</span>—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_189">CLXXXIX</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_189">180</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_190">CXC</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_190">188</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_191">CXCI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_191">193</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_192">CXCII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_192">205</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_193">CXCIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_193">208</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_194">CXCIV</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_194">220</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_195">CXCV</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_195">235</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_196">CXCVI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_196">252</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_197">CXCVII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_197">266</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_198">CXCVIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_198">268</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_199">CXCIX</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_199">276</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_200">CC</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_200">279</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_201">CCI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_201">291</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_202">CCII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_202">296</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_203">CCIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_203">298</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_204">CCIV</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_204">310</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_205">CCV</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_205">324</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_206">CCVI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_206">356</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_207">CCVII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_207">365</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_208">CCVIII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_208">368</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_209">CCIX</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_209">372</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_210">CCX</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_210">379</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_211">CCXI</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_211">389</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdc">—</td>
- <td class="tdl"><a href="#Ch_212">CCXII</a>.</td>
- <td class="tdr"><a href="#Ch_212">396</a></td>
- </tr>
-</table>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-<hr class="full" />
-
-<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK VERDADERA HISTORIA DE LOS SUCESOS DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA-ESPAÑA (3 DE 3) ***</div>
-<div style='text-align:left'>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Updated editions will replace the previous one&#8212;the old editions will
-be renamed.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright
-law means that no one owns a United States copyright in these works,
-so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United
-States without permission and without paying copyright
-royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part
-of this license, apply to copying and distributing Project
-Gutenberg&#8482; electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG&#8482;
-concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark,
-and may not be used if you charge for an eBook, except by following
-the terms of the trademark license, including paying royalties for use
-of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for
-copies of this eBook, complying with the trademark license is very
-easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation
-of derivative works, reports, performances and research. Project
-Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may
-do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected
-by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark
-license, especially commercial redistribution.
-</div>
-
-<div style='margin:0.83em 0; font-size:1.1em; text-align:center'>START: FULL LICENSE<br />
-<span style='font-size:smaller'>THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE<br />
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK</span>
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-To protect the Project Gutenberg&#8482; mission of promoting the free
-distribution of electronic works, by using or distributing this work
-(or any other work associated in any way with the phrase &#8220;Project
-Gutenberg&#8221;), you agree to comply with all the terms of the Full
-Project Gutenberg&#8482; License available with this file or online at
-www.gutenberg.org/license.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg&#8482; electronic works
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg&#8482;
-electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
-and accept all the terms of this license and intellectual property
-(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
-the terms of this agreement, you must cease using and return or
-destroy all copies of Project Gutenberg&#8482; electronic works in your
-possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a
-Project Gutenberg&#8482; electronic work and you do not agree to be bound
-by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the person
-or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.B. &#8220;Project Gutenberg&#8221; is a registered trademark. It may only be
-used on or associated in any way with an electronic work by people who
-agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
-things that you can do with most Project Gutenberg&#8482; electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg&#8482; electronic works if you follow the terms of this
-agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg&#8482;
-electronic works. See paragraph 1.E below.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation (&#8220;the
-Foundation&#8221; or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection
-of Project Gutenberg&#8482; electronic works. Nearly all the individual
-works in the collection are in the public domain in the United
-States. If an individual work is unprotected by copyright law in the
-United States and you are located in the United States, we do not
-claim a right to prevent you from copying, distributing, performing,
-displaying or creating derivative works based on the work as long as
-all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope
-that you will support the Project Gutenberg&#8482; mission of promoting
-free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg&#8482;
-works in compliance with the terms of this agreement for keeping the
-Project Gutenberg&#8482; name associated with the work. You can easily
-comply with the terms of this agreement by keeping this work in the
-same format with its attached full Project Gutenberg&#8482; License when
-you share it without charge with others.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
-what you can do with this work. Copyright laws in most countries are
-in a constant state of change. If you are outside the United States,
-check the laws of your country in addition to the terms of this
-agreement before downloading, copying, displaying, performing,
-distributing or creating derivative works based on this work or any
-other Project Gutenberg&#8482; work. The Foundation makes no
-representations concerning the copyright status of any work in any
-country other than the United States.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.1. The following sentence, with active links to, or other
-immediate access to, the full Project Gutenberg&#8482; License must appear
-prominently whenever any copy of a Project Gutenberg&#8482; work (any work
-on which the phrase &#8220;Project Gutenberg&#8221; appears, or with which the
-phrase &#8220;Project Gutenberg&#8221; is associated) is accessed, displayed,
-performed, viewed, copied or distributed:
-</div>
-
-<blockquote>
- <div style='display:block; margin:1em 0'>
- This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
- other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
- whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
- of the Project Gutenberg License included with this eBook or online
- at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you
- are not located in the United States, you will have to check the laws
- of the country where you are located before using this eBook.
- </div>
-</blockquote>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.2. If an individual Project Gutenberg&#8482; electronic work is
-derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not
-contain a notice indicating that it is posted with permission of the
-copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in
-the United States without paying any fees or charges. If you are
-redistributing or providing access to a work with the phrase &#8220;Project
-Gutenberg&#8221; associated with or appearing on the work, you must comply
-either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or
-obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg&#8482;
-trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.3. If an individual Project Gutenberg&#8482; electronic work is posted
-with the permission of the copyright holder, your use and distribution
-must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any
-additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms
-will be linked to the Project Gutenberg&#8482; License for all works
-posted with the permission of the copyright holder found at the
-beginning of this work.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg&#8482;
-License terms from this work, or any files containing a part of this
-work or any other work associated with Project Gutenberg&#8482;.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
-electronic work, or any part of this electronic work, without
-prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
-active links or immediate access to the full terms of the Project
-Gutenberg&#8482; License.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
-compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including
-any word processing or hypertext form. However, if you provide access
-to or distribute copies of a Project Gutenberg&#8482; work in a format
-other than &#8220;Plain Vanilla ASCII&#8221; or other format used in the official
-version posted on the official Project Gutenberg&#8482; website
-(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense
-to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means
-of obtaining a copy upon request, of the work in its original &#8220;Plain
-Vanilla ASCII&#8221; or other form. Any alternate format must include the
-full Project Gutenberg&#8482; License as specified in paragraph 1.E.1.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
-performing, copying or distributing any Project Gutenberg&#8482; works
-unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
-access to or distributing Project Gutenberg&#8482; electronic works
-provided that:
-</div>
-
-<div style='margin-left:0.7em;'>
- <div style='text-indent:-0.7em'>
- &bull; You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg&#8482; works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed
- to the owner of the Project Gutenberg&#8482; trademark, but he has
- agreed to donate royalties under this paragraph to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid
- within 60 days following each date on which you prepare (or are
- legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty
- payments should be clearly marked as such and sent to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in
- Section 4, &#8220;Information about donations to the Project Gutenberg
- Literary Archive Foundation.&#8221;
- </div>
-
- <div style='text-indent:-0.7em'>
- &bull; You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
- you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
- does not agree to the terms of the full Project Gutenberg&#8482;
- License. You must require such a user to return or destroy all
- copies of the works possessed in a physical medium and discontinue
- all use of and all access to other copies of Project Gutenberg&#8482;
- works.
- </div>
-
- <div style='text-indent:-0.7em'>
- &bull; You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of
- any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
- electronic work is discovered and reported to you within 90 days of
- receipt of the work.
- </div>
-
- <div style='text-indent:-0.7em'>
- &bull; You comply with all other terms of this agreement for free
- distribution of Project Gutenberg&#8482; works.
- </div>
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project
-Gutenberg&#8482; electronic work or group of works on different terms than
-are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing
-from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of
-the Project Gutenberg&#8482; trademark. Contact the Foundation as set
-forth in Section 3 below.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.F.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-works not protected by U.S. copyright law in creating the Project
-Gutenberg&#8482; collection. Despite these efforts, Project Gutenberg&#8482;
-electronic works, and the medium on which they may be stored, may
-contain &#8220;Defects,&#8221; such as, but not limited to, incomplete, inaccurate
-or corrupt data, transcription errors, a copyright or other
-intellectual property infringement, a defective or damaged disk or
-other medium, a computer virus, or computer codes that damage or
-cannot be read by your equipment.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the &#8220;Right
-of Replacement or Refund&#8221; described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg&#8482; trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg&#8482; electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium
-with your written explanation. The person or entity that provided you
-with the defective work may elect to provide a replacement copy in
-lieu of a refund. If you received the work electronically, the person
-or entity providing it to you may choose to give you a second
-opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If
-the second copy is also defective, you may demand a refund in writing
-without further opportunities to fix the problem.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you &#8216;AS-IS&#8217;, WITH NO
-OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT
-LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of
-damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement
-violates the law of the state applicable to this agreement, the
-agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or
-limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or
-unenforceability of any provision of this agreement shall not void the
-remaining provisions.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg&#8482; electronic works in
-accordance with this agreement, and any volunteers associated with the
-production, promotion and distribution of Project Gutenberg&#8482;
-electronic works, harmless from all liability, costs and expenses,
-including legal fees, that arise directly or indirectly from any of
-the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this
-or any Project Gutenberg&#8482; work, (b) alteration, modification, or
-additions or deletions to any Project Gutenberg&#8482; work, and (c) any
-Defect you cause.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg&#8482;
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg&#8482;&#8217;s
-goals and ensuring that the Project Gutenberg&#8482; collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg&#8482; and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation&#8217;s EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state&#8217;s laws.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation&#8217;s business office is located at 809 North 1500 West,
-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation&#8217;s website
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; depends upon and cannot survive without widespread
-public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine-readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state
-visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Please check the Project Gutenberg web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 5. General Information About Project Gutenberg&#8482; electronic works
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg&#8482; concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg&#8482; eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Most people start at our website which has the main PG search
-facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This website includes information about Project Gutenberg&#8482;,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-</div>
-
-</div>
-
-</body>
-</html>
diff --git a/old/64947-h/images/cover.jpg b/old/64947-h/images/cover.jpg
deleted file mode 100644
index 105abb2..0000000
--- a/old/64947-h/images/cover.jpg
+++ /dev/null
Binary files differ