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-The Project Gutenberg eBook of Metamorfóseos o Transformaciones (1 de 4),
-by Publio Ovidio Nasón
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Metamorfóseos o Transformaciones (1 de 4)
-
-Author: Publio Ovidio Nasón
-
-Translator: Francisco Crivell
-
-Illustrator: José Asensio y Torres
-
-Release Date: September 18, 2021 [eBook #66337]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net. (This file was produced from
- images generously made available by Biblioteca Digital
- Hispánica/Biblioteca Nacional de España.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES
-(1 DE 4) ***
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
- convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del texto original ha sido respetada, con
- normalización de las variantes a la grafía más frecuente.
-
- * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final
- del tomo.
-
- * Se han reubicado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no
- interrumpan un párrafo. Asimismo se han dividido algunos párrafos
- para alojar una ilustración.
-
- * Se ha añadido al final un listado de las estampas numeradas que
- ilustran el tomo.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
-
-
-
-[Ilustración:
- METAMORFÓSEOS o _TRANSFORMACIONES_
- DE OVIDIO
- traducidos al Castellano
- _con algunas notas para su inteligencia_
- por Don Francisco Crivell,
- _y adornados con estampas finas_
- por _D. JOSÉ ASSENSIO_
- TOMO 1.º
- _MADRID_
- en la Imprenta Real
- año 1805.
-]
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
-
- Ó
-
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO,
-
- TRADUCIDOS AL CASTELLANO,
-
- CON ALGUNAS NOTAS PARA SU INTELIGENCIA,
-
- _POR DON FRANCISCO CRIVELL_.
-
-
- NUEVA EDICION.
-
-
- TOMO I.
-
-
- MADRID EN LA IMPRENTA REAL
- AÑO DE 1805.
-
-
-
-
- INDICE
- de las Fábulas contenidas en este Tomo.
-
-
- Pag.
-
- PRÓLOGO. VII
-
- _Vida de Ovidio._ XVII
-
-
-LIBRO PRIMERO.
-
- _Introduccion._ 3
-
- FÁBULA PRIMERA. _Del caos y de la creacion del mundo._ 4
-
- FÁB. II. _De la creacion del hombre._ 7
-
- FÁB. III. _La edad de oro._ 12
-
- FÁB. IV. _La edad de plata con las quatro estaciones del año._ 14
-
- FÁB. V. _La edad de bronce y de hierro._ 16
-
- FÁB. VI. _Los Gigantes destruidos por el fuego de los rayos._ 18
-
- FÁB. VII. _La asamblea de los Dioses._ 19
-
- FÁB. VIII. _Licaon transformado en lobo._ 23
-
- FÁB. IX. _El diluvio universal._ 25
-
- FÁB. X. _Neptuno amansa las aguas._ 31
-
- FÁB. XI. _Deucalion y Pirra vuelven á poblar la tierra._ 33
-
- FÁB. XII. _La serpiente Piton._ 38
-
- FÁB. XIII. _Dafne convertida en laurel._ 40
-
- FÁB. XIV. _Júpiter enamorado de Iö._ 47
-
- FÁB. XV. _Iö convertida en Vaca._ 50
-
- FÁB. XVI. _Siringa transformada en caña._ 54
-
- FÁB. XVII. _Mercurio corta la cabeza á Argos._ 58
-
- FÁB. XVIII. _Júpiter aplaca á Juno._ 59
-
-
-LIBRO SEGUNDO.
-
- FÁBULA PRIMERA. _Faeton sube al palacio del Sol, y consigue
- gobernar su carro por un dia._ 65
-
- FÁB. II. _Faeton es herido de un rayo._ 83
-
- FÁB. III. _Las hermanas de Faeton transformadas en árboles,
- y Cicno en Cisne._ 85
-
- FÁB. IV. _Calixto engañada por Júpiter._ 90
-
- FÁB. V. _Calixto arrojada de la compañía de Diana._ 93
-
- FÁB. VI. _Calixto transformada en osa creyó ser muerta por
- su hijo._ 95
-
- FÁB. VII. _Coronis transformada en corneja._ 100
-
- FÁB. VIII. _Nictimene convertida en lechuza._ 103
-
- FÁB. IX. _Ociroe transformada en yegua._ 106
-
- FÁB. X. _Apolo conduce rebaños._ 109
-
- FÁB. XI. _Bato transformado en piedra de toque._ 110
-
- FÁB. XII. _Mercurio y Herse._ 112
-
- FÁB. XIII. _La Envidia se apodera de Aglaura._ 115
-
- FÁB. XIV. _Aglaura transformada en piedra._ 118
-
- FÁB. XV. _Europa robada por un toro._ 120
-
-
-LIBRO TERCERO.
-
- FÁBULA PRIMERA. _Cadmo va á buscar á Europa._ 125
-
- FÁB. II. _Los compañeros de Cadmo devorados por un
- dragon._ 127
-
- FÁB. III. _Diana en el baño._ 133
-
- FÁB. IV. _Acteon transformado en ciervo._ 136
-
- FÁB. V. _Júpiter y Semele._ 140
-
- FÁB. VI. _Nacimiento de Baco._ 143
-
- FÁB. VII. _Eco transformada en voz._ 147
-
- FÁB. VIII. _Narciso transformado en flor._ 151
-
- FÁB. IX. _Las fiestas de Baco._ 157
-
- FÁB. X. _Pentéo despedazado por su madre._ 165
-
-
-
-
-PRÓLOGO.
-
-
-Si hubiera de manifestar en este prólogo mi dictámen acerca del mérito
-poético de los _Metamorfóseos_ ó _Transformaciones_ de Ovidio, sospecho
-ganaria pocas ventajas mi crédito y gusto literario en esta parte
-para con algunos, que se dexan deslumbrar de los oropeles y falsas
-apariencias. Diria seguramente cosas nada conformes á ciertos gustos,
-que se saborean con manjares poco substanciosos y de mero deleyte.
-Diria, por exemplo, que en este Poema solo se hallan tres cosas
-apreciables, y aun excelentes; que son la invencion, las transiciones,
-y la fluidez de los versos. Ovidio ciertamente no es inventor de
-ninguna de las fábulas que componen sus Metamorfóseos, pues en su
-tiempo ya contaban algunos siglos de antigüedad; pero las ilustró, las
-exôrnó, y las vistió de un modo agradable y halagüeño: en una palabra,
-las hizo suyas, acomodólas á su designio, amenizólas con algunas
-circunstancias que llamasen la atencion de los lectores, las encadenó
-con transiciones bastante naturales, y finalmente las hizo gustosas con
-fáciles y fluidos versos.
-
-Diria que Ovidio en este Poema es en exceso redundante y nimio: es
-recargado y prolixo: es enfadoso, y pesado en sus descripciones; y á
-las veces algo amigo de conceptillos y de jugar del vocablo; pero en
-medio de estos, que me parecen lunares, hallo golpes y pinceladas las
-mas maestras, y rasgos apénas imitables. Ovidio quiso decirlo todo,
-y no dexar libertad al lector para que pensase y discurriese. No
-sabe dexar el pincel de la mano, ni apartarle de la tabla, cargando
-y recargando mas y mas sus quadros, hasta enervar el vigor de la
-invencion primera. El fluxo, el arrebatado raudal de frases y palabras,
-que hacia esfuerzos en su imaginacion por saltar á la pluma, no podia
-ménos de cerrar en gran parte el paso á la fuerza poética, y á las
-imágenes valientes que diferencia al poeta de los meros trobadores.
-
-Las continuas repeticiones de una cosa dicha de tres ó quatro modos,
-cansan á todo juicio y gusto sazonado por buena, por bien dicha que la
-cosa sea. _La miel_, decia Gorgias Tarentino, _no se debe probar con
-toda la mano, sino con la punta del dedo. Mel non cava manu, sed summis
-digitis degustandum._
-
-Diria en fin, que las Transformaciones de Ovidio, sin embargo de ser un
-poema que no acabó de limar, es de mucho atractivo para la juventud,
-y propio para formar la fantasía de buenos poetas, y mucho mas para
-instruir en la Mitología á los pintores y escultores. Acaso fuera un
-poema mas completo, si Ovidio le hubiera compuesto en sus últimos años.
-Forjóle en el fuego de su juventud, y por lo mismo trasladó á él todo
-el vigor de su imaginacion, aun no madura; y quando en su destierro
-quiso quemarle ó corregirle, ya no pudo, por haberse multiplicado las
-copias en Roma y otras partes.
-
-Yo he formado juicio de que los buenos maestros, los buenos jueces
-y los buenos censores en poesía son aun mas raros que los buenos
-poetas, con serlo tanto estos. Igualmente he fallado para mí, que la
-mayor parte de los preceptistas y escritores de artes poéticas, quando
-han querido poner en execucion sus mismas reglas y preceptos, no han
-producido nada de sublime, ni aun quizá han adquirido una medianía.
-Quanto á lo primero, hemos visto sabios que eleváron á Estacio sobre
-todos los poetas latinos: otros hiciéron á Lucano superior á Virgilio.
-Respecto á lo segundo, será buen exemplar Julio César Escalígero, que
-habiéndonos dexado excelentes preceptos de poesía, nos dexó tambien
-poemas que corresponden bien poco á lo que debíamos esperar de aquellos
-juiciosos preceptos. Sobre el modelo de Escalígero se han vaciado
-despues innumerables poéticas; pero los versos de sus autores no
-parecen fruto de las reglas que prescribiéron.
-
-Pero volviendo á la prodigalidad de Ovidio en algunos lugares de sus
-Transformaciones, digo, que aunque podia causar algun fastidio al
-leer, por exemplo, el número y afectados nombres de los perros que
-despedazáron á su amo Acteon (Libro III, verso 206); y aunque en pedir
-perdon de sus errores es Ovidio cansado y enfadoso, como vemos en sus
-_Tristes_, elegía 6, libro I; esta misma, que parece pesadez, es un
-nuevo raudal poético por la diversidad con que lo dice.
-
-Déxese, pues, en su lugar el mérito poético de las Transformaciones
-de Ovidio, y vamos á la necesidad que tienen de ellas los profesores
-de pintura y escultura, para el buen desempeño de las fábulas
-que se les ofrece executar en sus facultades. Hace muchos siglos
-que las inconcusas verdades de la religion cristiana corriéron
-del entendimiento humano el denso velo que cubria los ojos de la
-gentilidad, y el enemigo comun no pudo ya tenerla mas tiempo fascinada
-con deidades mentidas, é inventadas á capricho de los hombres; quedó
-demostrada con argumentos invencibles la imposibilidad y lo absurdo de
-tales seres. De Júpiter que manejaba los rayos; de Juno que gobernaba
-los ayres; de Vénus que repartia gracias; de Marte que vencia las
-batallas, y de otros infinitos seres de igual clase, nada mas ha
-quedado que sus nombres fabulosos, y la verdadera certidumbre de que
-los hombres los fingiéron, y de que jamas han exîstido.
-
-Pero los hombres sabios, aunque sobradamente desengañados de la vanidad
-de tales Dioses, parece no han podido alejarles totalmente de su
-fantasía. Les han conservado un distinguido lugar en la dramática, en
-la lírica, en la épica, y aun mas en la pintura y escultura. Verdad
-es que los profesores de estas artes solo llaman en su socorro estos
-fabulosos Dioses para asuntos alegóricos, comparando sus acciones,
-gusto, genio &c. con los de aquellas personas que quieren simbolizar
-baxo de los geroglíficos que llaman fábulas.
-
-¿Se han de representar las ilustres hazañas de un héroe guerrero?
-Inmediatamente se piensa en Hércules, triunfador valeroso en todas sus
-empresas y trabajos. ¿Se debe construir una fuente magnífica, rica y
-abundante de aguas? Al punto viene Neptuno con su tridente, carroza
-de conchas, caracoles y mariscos, cortejado de Nereydas, Tritones,
-Delfines y demas gente de escama. Para simbolizar la liberalidad y
-beneficencia de un Príncipe, he aquí que sale Júpiter, dador de todos
-los bienes. Quando se quiere significar la integridad de un Magistrado,
-se pintan los tres Jueces de la casa de Pluton, y Astrea con su
-balanza. Marte reyna en la guerra; Mercurio en el comercio; Ceres en
-los campos; Amaltea con su cornucopia demuestra la abundancia; Pluton
-gobierna los infiernos; Saturno, que es el tiempo, lo destruye y
-aniquila todo con su guadaña.
-
-Estos y otros infinitos objetos alegóricos y mitológicos enriquecen la
-imaginacion de los artistas; y ciertamente no tenemos escritor alguno
-que mejor ni con mas gracia se les inspire y sugiera que Ovidio en
-estas Transformaciones: no se contentó con referirnos la teogonia,
-ó generacion de los Dioses fabulosos, como hizo Hesiodo, sino que
-imitando á Partenio (poeta griego que floreció algunos años ántes que
-Ovidio), y á otros dos ó tres fabulistas, fraguó sus Transformaciones,
-unas tomadas de la Mitología antigua, ampliadas á su gusto y facundia
-poética, y otras acomodadas á la física y cosas naturales: bien que
-casi todo fingido á placer, y no solo falso, sino tambien inverosímil,
-y exâgerado en extremo.
-
-Mas esta misma variedad y travesura puede fecundizar la imaginacion de
-los artistas y poetas en invenciones caprichosas, como sepan y puedan
-contenerse dentro de los límites de la congruencia y decoro. Podrán,
-por exemplo, representar con elegancia los errores y temeridades de
-la desaconsejada juventud en Faeton, Icaro, Acteon, Merope, Neso,
-Ariadna y Narciso; la vanidad y presuncion en Marsias y Aracnea;
-la detestable voracidad en Caríbdis y Licaon; la bastarda avaricia
-en Bato; la hospitalidad en Filemon y Baucis; la criminosa pasion
-en Biblis y Macreo; la detestable fiereza y crueldad en Medea; los
-desgraciados amores en Píramo, Tisbe y en Adonis: la imprudencia en
-Ascalafo; la facilidad en Danae, Leda y Europa; la horrible brutalidad
-en Teréo, y la constancia en Filomela &c. En suma, la lectura de
-las Transformaciones de Ovidio será un mineral inagotable para los
-artistas; y para los otros sobremanera gustosa sobre todos los libros
-de Mitología. Aun la misma pesadez, nimiedad y redundancia, con que
-procede en algunas narraciones, puede convenir á ciertos artistas de
-invencion remisa y obtusa, á quienes hay necesidad de mover y estimular
-con repeticiones y nuevos modos de significar las cosas. En efecto,
-se hallan algunos artistas, á quienes nada sobra por mucho que una
-descripcion se les repita, para que la desenvuelvan, la vistan y la
-exôrnen en sus diseños.
-
-Para los artistas seria mucho mejor esta obra si se pudiese poner en
-verso castellano con el mismo fuego que tiene en el latino; pero esto,
-en mi dictámen, es poco ménos que imposible. Aun quando hubiera quien
-saliese con tanto empeño, se dexaria una gran parte de las bellezas
-que tiene en el original, y las que pasasen á la version llegarian tan
-débiles y cansadas, que no las conoceria el autor que las produxo;
-pero por otra parte les seria mas perjudicial que útil, á mi corto
-modo de entender; porque careciendo muchos de ellos de los principios
-de la poesía, cuya sintaxîs es tan agena de la que usa la prosa; ó
-no comprehenderian muchas veces lo que el poeta queria decir, ó lo
-entenderian quizá muy al reves, y en tal caso seria mayor la pérdida
-que la ganancia. Por esta causa he preferido esta manera de traduccion
-á la de los versos, procurando hacer los esfuerzos posibles para
-expresar con toda claridad el sentido del original: si lo he conseguido
-ó no lo juzgarán los sabios imparciales, á los quales, si he atinado á
-complacer en este trabajo, daré por bien empleados los afanes que me ha
-producido.
-
-[Ilustración: (2) Ovidio recibe de su Musa favorita una pluma arrancada
-de un ala del Amor.]
-
-
-
-
-VIDA DE OVIDIO.
-
-
-Publio Ovidio Nason nació en Sulmona, pequeña ciudad del Abruzo, en
-Italia, el dia 19 de Marzo del año 710 de la fundacion de Roma, y 43
-años ántes de la era cristiana, en el consulado de Hircio y Pansa, que
-fuéron muertos en aquel mismo año peleando contra Antonio cerca de
-Módena. Todas estas circunstancias nos las explica él mismo en varios
-lugares, y principalmente en la elegía 10 del libro 4 de los Tristes,
-en que hace un resúmen de su vida.
-
- _Sulmo mihi patria est gelidis uberrimus undis,_
- _Millia qui novies distat ab urbe decem._
- _Editus hic ego sum: necnon, ut tempora noris_
- _Cum cecidit fato Consul uterque pari._
-
-Y poco mas abaxo explica el dia de su nacimiento de este modo:
-
- _Haec est armiferae festis de quinque Minervae,_
- _Quae fieri pugna prima cruenta solet._
-
-Sus padres fuéron de linage ilustre, de los quales heredó la dignidad
-de Caballero, con bastantes bienes de fortuna.
-
-Tuvo un hermano de un año mas de edad que él; y lo que es mas de
-admirar, ámbos naciéron en un mismo dia.
-
-Desde su juventud dió pruebas de su grande y singular talento; enviado
-por su padre á Roma, en compañía de su hermano, aprovechó tanto, y tomó
-tal inclinacion á las letras humanas, y principalmente á la poesía baxo
-de los mejores retóricos y poetas, que su padre tuvo que hacerle muchas
-reconvenciones para que dexase unos estudios en que podia brillar poco,
-y abrazase la jurisprudencia, en cuya carrera podia llegar á obtener
-los empleos mas honoríficos. Dócil á su padre, accedió á sus deseos;
-estudió con prolixidad los oradores, y trató con freqüencia á los mas
-brillantes retóricos. Pero luego le desagradó el foro, pareciéndole una
-carga superior á sus fuerzas, y volvió á reconciliarse con las musas:
-leyó con atencion á Homero y otros poetas griegos, y él fué respetado
-de los demas. Todas estas circunstancias las toca él mismo en el lib.
-4 de los Tristes, elegía 10 ya citada, desde la línea
-
- _Protinus excolimur teneri, curaque parentis._
- _Imus ad insignes urbis ab arte viros:_
- _Frater ad eloquium viridi tendebat ab aevo_:
-
-hasta
-
- _Utque ego majores, sic me coluere minores:_
- _Notaque non tarde facta Thalia mea est._
-
-Á pesar de ser ordinariamente atrevido todo poeta, y por conseqüencia
-satírico &c. tuvo tan buen porte Ovidio, que jamas fué ultrajado de
-nadie en sus escritos. Así lo afirma en la elegía 10 del libro 4 de los
-Tristes:
-
- _Nec qui detrectat praesentia Livor iniquo_
- _Ullum de nostris dente momordit opus._
-
-Aunque estaba del todo entregado á la poesía, no dexó de obtener
-algunos empleos honoríficos: fué Triumviro, aun siendo muy muchacho,
-y despues Decemviro. En Roma se grangeó muchos amigos, hasta al
-mismo Augusto, con quien tuvo íntima confianza. Sus costumbres eran
-apreciables; muy parco en comer y beber; y aunque muchos de sus versos
-respiran molicie y pasion al deleyte, él mismo confiesa que aquello mas
-lo hacia el espíritu que el corazon.
-
-En la epístola 10 del libro 1.º del Ponto nos da una idea de todo esto.
-
- _Parvus in exiles succus mihi pervenit artus,_
- _Membraque sunt cera pallidiora nova._
- _Non haec immodico contraxi damna Lyaco:_
- _Scis mihi quam solae pene bibuntur aquae._
- _Non epulis oneror: quarum si tangar amore,_
- _Est tamen in Geticis copia nulla locis._
- _Nec vires adimit Veneris damnosa voluptas:_
- _Non solet in moestos illa venire toros._
-
-Se casó por tres veces: la primera contra su gusto, y con una muger
-nada proporcionada á él: así lo dice en la elegía 10 del libro 4 de los
-Tristes:
-
- _Pene mihi puero nec digna, nec utilis uxor_
- _Est data: quae tempus per breve nupta fuit._
-
-Inmediatamente la repudió: con la segunda muger hizo lo mismo:
-
- _Illi successit, quamvis sine crimine conjux;_
- _Non tamen in nostro firma futura toro._
-
-Á la tercera tuvo mucho amor, y siempre la conservó en su corazon; y
-tuvo de ella algunos hijos.
-
- _Ultima, quae mecum seros permansit in annos,_
- _Sustinuit conjux exulis esse viri._
-
-Y en la elegía 11 del libro 3 dice:
-
- _Utque sit exiguum poenae quod conjuge cara,_
- _Quod patria careo pignoribusque meis..._
-
-Hubiera sido muy feliz; pero la mucha familiaridad que tenia con
-César le acarreó su ruina. Habia sido este testigo de muchas acciones
-indecentes de Ovidio: publicó el _Arte amandi_, que causó muchos
-estragos en la juventud romana; y aunque habia ya corrido diez años
-ántes, César se valió de esta obra para desterrarle á la ciudad de
-Tomos en el Ponto Euxîno. El mismo Poeta alega dos causas de su
-destierro: primera, su _Arte amandi_; la segunda la calla: sobre esta
-hay varias opiniones; pero yo me inclino á que valido de la confianza
-que tenia con César, fué testigo inadvertidamente de alguna accion
-ménos decente de aquel, por cuya causa indignado Augusto le desterró
-inmediatamente. Esto es mas probable; pues él mismo confiesa que en la
-primera causa tuvo culpa, pero que en la segunda fué un descuido: así
-lo dice en el libro 2 de los Tristes:
-
- _Perdiderint cum me duo crimina carmen et error:_
- _Alterius facti culpa silenda mihi est._
-
-En muchos lugares confiesa que la primera causa de su destierro fuéron
-sus versos: ... y aunque nunca descubre la segunda, por no irritar
-mas á César, casi nos la manifiesta en la elegía 5 del libro 3 de los
-Tristes, y es la misma á que yo me inclino arriba.
-
- _Inscia quod crimen viderunt lumina, plector:_
- _Peccatumque oculos est habuisse meum._
- _Non equidem totam possum defendere culpam,_
- _Sed partem nostri criminis error habet._
-
-El pais de su destierro, por su inmediacion al Norte, era muy frio y
-húmedo en extremo, y el mas abominable de todos por la barbarie de sus
-habitantes; y por eso escribió en él las elegías llenas de tristeza y
-amargura. Algunos le han tenido por muy afeminado, por las adulaciones
-que desde su destierro escribia á César, honrándole como á Dios &c.;
-pues en el mismo Ponto hizo erigir en su nombre una especie de templo
-donde le ofrecia inciensos; pero estas adulaciones no le salian del
-corazon, y solo las usaba como un recurso para ablandar el corazon
-de César, á fin de que le levantase el destierro, y le restituyese á
-Roma; pero todo fué en vano. Los Sármatas fuéron mas sensibles á sus
-desgracias: Ovidio no solo encontró humanidad en aquellos bárbaros,
-sino tambien mucha cortesía: le amáron, le honráron, y su muerte les
-fué muy sensible. Murió á los siete años de su destierro, cincuenta y
-siete de edad, y catorce despues de la venida de Jesucristo.
-
-Todas sus obras son de mucho aprecio, y recibidas con aplauso en todas
-las naciones cultas. Escribió mucho; pero se ha perdido bastante, y
-solo se conservan de él los quince libros de los Metamorfóseos; seis
-de los Fastos Romanos; cinco de los Tristes; quatro del Ponto; las
-Heroinas; el _Arte amandi_; el Remedio del amor; la Carta de Ibis, y
-otras muchas &c.: obras llenas todas de fuego y entusiasmo poético;
-pero sobre todo de una facilidad incomparable en la estructura de sus
-versos.
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
- Ó
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO.
-
-
-LIBRO PRIMERO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Se divide el caos en los quatro elementos, y luego que cada especie de
-animales ocupó el lugar que le pertenecia, fué formado el hombre de
-agua y tierra. Síguense las quatro edades, acomodadas á las costumbres
-de sus vivientes. Maldad y castigo de los Gigantes. Nacen de su sangre
-hombres entregados á todo género de maldad. Licaon es convertido en
-lobo; y todo el orbe de la tierra sumergido en las aguas. Solo se
-libran Deucalion y Pirra: arrojan estos piedras, de las que nacen
-hombres, y todo el universo se repara. Nacen los demas animales de
-la tierra, y entre ellos la serpiente Piton. Mátala Apolo, y se
-establecen los juegos Pitios en memoria de esta victoria; en los que
-coronaban de hojas de encina á los vencedores, porque no exîstia el
-laurel, hasta que Dafne fué transformada en este árbol; por cuyo suceso
-concurren todos los rios ó á dar el parabien ó á consolar á su padre
-Penéo, faltando solo Inaco, que se hallaba desconsolado por la pérdida
-de su hija Iö, á quien transformó Júpiter en Vaca: la entrega Juno á
-la custodia de Argos. Este es muerto por Mercurio; sus ojos adornan la
-cola del Pavo real, é Iö es adorada entre los Egipcios por diosa con el
-nombre de Isis. Epafo, hijo suyo, tiene una contienda con Faeton, hijo
-del Sol. Acude éste á su madre, quien le aconseja camine al palacio del
-Sol su padre, para que le asegure de su legitimidad.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-INTRODUCCION.
-
-
-He tomado la resolucion de escribir en versos las transformaciones
-que ha habido de los cuerpos en nuevas formas. Favoreced ¡ó Dioses!
-mi intento, supuesto que vosotros habeis sido los autores de ellas, y
-haced con vuestro influxo que salga un Poema tan completo, que en él
-no se eche ménos nada desde el principio del mundo hasta estos últimos
-tiempos.
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_DEL CAOS Y DE LA CREACION DEL MUNDO._
-
-
-El mar, la tierra y el cielo, que por todas partes les sirve de bóveda,
-no eran ántes otra cosa que un aspecto uniforme de la naturaleza[1] en
-todo el universo, al que los antiguos llamáron caos; porque era una
-masa tosca é informe, y un peso inerte, en que los principios de todos
-los seres estaban encerrados y confundidos. Aun no alumbraba Titan[2]
-con su luz al mundo; ni Febe[3] renovaba progresivamente los cuernos en
-su creciente.[4] Ni la tierra, sostenida en su misma gravedad, mantenia
-el equilibrio en medio de los ayres.[5]
-
-[Ilustración: (3) Dios desenvuelve el Chaos, saca de él los Elementos y
-coloca cada cosa en su lugar.]
-
-Ni Anfitrite[6] extendia sus brazos[7] hasta la extremidad de la
-tierra, y por donde habia tierra habia tambien agua y ayre. De este
-modo ni la tierra era sólida, ni el agua fluida: al ayre faltaba la
-luz; y en suma, ningun elemento tenia aun su propia figura. Los unos
-servian de obstáculo á los otros; pues en cada uno de ellos[8] la
-frialdad chocaba con el ardor; la sequedad hacia resistencia á la
-humedad; la dureza á la blandura, y la levedad á la pesadez. Hasta
-que últimamente Dios, ó la Naturaleza[9] mas probida, puso fin á
-todas estas desavenencias, separando el cielo de la tierra; esta de
-las aguas, y el ayre mas raro[10] del mas denso. Desenvuelto el caos
-en esta forma, colocó á cada uno de los elementos en el lugar que
-le pertenecia, y los enlazó á todos en amigable concordia, bien que
-colocados en diversos lugares. Resplandeció aquella parte de fuego mas
-sutil y ligera del arqueado cielo, y fixó su asiento en el lugar mas
-eminente: el ayre es á este el mas inmediato en ligereza y situacion:
-la tierra, mas densa que estos, se apropió las partes mas crasas, y
-quedó en el centro equilibrada en su propio peso; y el agua que la ciñe
-ocupó el lugar último, coartando y penetrando la dura redondez de la
-misma tierra.
-
-[Ilustración: (4) Prometheo forma al Hombre de Tierra y Agua.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_DE LA CREACION DEL HOMBRE._
-
-
-Luego que aquel Dios,[11] quien quiera que sea, dividió aquella masa,
-y así dividida la distribuyó en sus partes; hizo redonda primeramente
-la superficie de la tierra á modo de un grande globo, para que su
-superficie quedase por todas partes á igual distancia del centro.
-Extendió los mares, y ordenó se embraveciesen con la rapidez de los
-vientos, y que circundasen las riberas de la tierra ceñida por todas
-partes de las aguas. Las distribuyó tambien en fuentes, estanques y
-lagunas; enfrenó en sus tortuosas márgenes á los rios, de los quales,
-aunque colocados en diversos lugares, parte embebe la tierra, y
-parte van á desaguar al mar; en donde teniendo un espacio de agua
-mas dilatado, hallan anchas riberas en lugar de las limitadas que
-ántes tenian. Tambien mandó á los campos extenderse, á las selvas
-cubrirse de hojas,[12] á los escarpados montes elevarse, y á los valles
-abatirse. Y así como dos zonas dividen por la derecha al cielo, otras
-dos por la izquierda, y en el centro está colocada la quinta, que es la
-mas ardiente; del mismo modo la providencia de aquel Dios dividió la
-tierra baxo la misma disposicion. La zona del medio es inhabitable,[13]
-á causa de su excesivo calor: las de los dos extremos estan siempre
-endurecidas con el rigor de la nieve y del hielo; pero las otras dos
-son templadas con la agradable alternativa de calor y frio. Sobre ellas
-está el ayre, que es tanto mas pesado que el fuego, quanto el peso del
-agua es mas leve que el de la tierra: en él[14] determinó que habitasen
-las nieblas, las nubes, los truenos, que atemorizan al hombre, y los
-vientos, que forman el rayo y el granizo. Pero el Criador del mundo no
-permitió á estos enseñorearse á su arbitrio alternativamente de los
-ayres, pues á pesar de tener cada uno sus límites, con mucho trabajo
-se les contiene, para que no destruyan al mundo:[15] ¡tan grande es la
-discordia que reyna entre estos hermanos! El Euro fixó su asiento en
-el pais de la Aurora, y reyna comunmente hácia la Arabia, la Persia
-y otros pueblos del Oriente. El lucero de Vénus, y las templadas
-riberas donde el sol se oculta, cupiéron por suerte al Céfiro. El
-terrible Boreas se apoderó de la Escitia, y de los helados climas del
-Septentrion; y la region contrapuesta[16] á este se humedece con las
-continuas nubes, y el viento meridional. Colocó sobre estos el éter
-mas puro y ligero, que nada tiene del ayre denso que nos rodea, y
-apénas habia prescrito á todos estos seres límites fixos, quando los
-astros, que habian estado ocultos en la masa comun del caos, empezáron
-á brillar por todo el cielo; y para que á ninguna region faltasen sus
-propios animales, las estrellas y los Dioses[17] ocupáron el cielo:
-los plateados peces habitáron las aguas, las fieras[18] pobláron la
-tierra, y las aves el ayre. Faltaba aun en el mundo un animal mas
-perfecto que todo esto, el qual, dotado de un espíritu mas sublime,
-fuese capaz de mandar á los otros. Fué hecho el hombre, sea que le
-formase de su divina semilla el Autor de la Naturaleza, orígen de mundo
-mas excelente[19], ó que la nueva tierra, separada poco ántes del
-sublime éter, encerrase dentro de su seno algunas partículas del cielo,
-nacido al mismo tiempo que ella; y Prometeo[20], amasándola con las
-aguas de los rios, la dió una forma semejante á los Dioses que todo lo
-gobiernan. Porque quando los demas animales llevan siempre inclinada la
-cabeza á la tierra, á este concedió el semblante erguido, y le mandó
-contemplar el cielo, y dirigir á las estrellas sus elevadas miradas.
-De este modo la tierra, que ántes era una masa informe y sin expresión,
-recibió con esta mudanza las figuras que ántes no eran conocidas.
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_LA EDAD DE ORO._
-
-
-Principió la edad de oro, y en ella se echaban de ver naturalmente
-la fidelidad y la justicia, sin que hubiera leyes que las hiciesen
-observar, ni jueces que las vindicasen. No se conocian ni el castigo
-ni el temor: ni se grababan en bronce las leyes amenazadoras; ni
-delinqüente alguno se miraba temblando en la presencia del juez; porque
-vivian todos seguros sin necesidad de quien los defendiese. No habia
-entrado en los mares árbol alguno cortado de los montes para descubrir
-tierras extrañas;[21] ni el hombre conocia otro pais que aquel en
-que habia nacido. Aun no ceñian las ciudades fosos ni murallas; los
-clarines marciales, trompas, morriones y las espadas no se conocian
-en este tiempo; pues sin la defensa del soldado vivian los hombres
-tranquilos en los brazos de la dulce paz. La tierra libre, y no tocada
-de los rastrillos, ni hendida con el arado, producia todo género de
-frutos, y sus habitantes, contentos con sus naturales producciones, se
-alimentaban de madroños, fresas, cerezas, y de la bellota, que sazonada
-caia de las copadas encinas.
-
-[Ilustración: (5) La edad de Oro y la de Plata en que reynaron la
-Inocencia y la Justicia.]
-
-La primavera era continua: los blandos céfiros mansamente agitaban
-con suaves soplos las flores que nacian sin ser plantadas. Tambien
-la tierra producia trigo sin el cultivo del arado, y el campo, sin
-renovarle, se ponia blanco con las granadas espigas: ya corrian rios
-de leche, ya de néctar, y el verde sauce destilaba menudas gotas de la
-miel mas regalada.
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_LA EDAD DE PLATA CON LAS QUATRO ESTACIONES DEL AÑO._
-
-
-La edad de plata, inferior á la de oro, pero superior á la del pálido
-bronce, apareció sobre la tierra, luego que Júpiter precipitó en el
-obscuro Tártaro á su padre Saturno,[22] y se apoderó del imperio de
-la tierra. Acortó Júpiter la duracion de la antigua primavera, y
-dividió el año en quatro estaciones, que son el invierno, el estío,
-el inconstante otoño, y la corta primavera. Desde entónces se calentó
-el ayre abrasado con los ardorosos calores del estío; y se sintió la
-escarcha formada con los helados vientos del invierno. Entónces se
-viéron precisados los hombres á buscar donde guarecerse; pero sus
-primeras casas fuéron las cuevas, los espesos árboles, y las ramas
-entretexidas en los troncos.
-
-[Ilustración: (6) La Primavera, Estacion en que lo reproduce todo la
-naturaleza.]
-
-[Ilustración: (7) El Estío, estacion risueña, y tan útil como
-hermosa.]
-
-[Ilustración: (8) El Otoño, Estacion en que triunfa Baco.]
-
-[Ilustración: (9) El Invierno estacion que aunque útil á la Naturaleza
-la priva de sus bellezas.]
-
-Entónces la semilla de Ceres[23] fué envuelta por la primera vez en los
-surcos que prolongó el arado, y quando gimiéron los novillos oprimidos
-baxo el pesado yugo.
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_LA EDAD DE BRONCE Y DE HIERRO._
-
-
-Á las edades de oro y plata sucedió la de bronce, mas áspera que
-aquellas por la crueldad de los vivientes, y pronta para las horribles
-armas; pero no del todo viciada. La última edad fué la de hierro;
-é inmediatamente se originó de ella toda maldad con un siglo de
-peor vena.[24] Desapareciéron el pudor, la verdad y la lealtad; y
-en su lugar se entrometiéron el engaño, la traycion, la violencia,
-y la insaciable codicia. El piloto se entregaba á los vientos sin
-conocerlos; y las naves, que por tanto tiempo habian sido el decoro de
-los encumbrados montes, fuéron abandonadas á la furia de las olas no
-tratadas: ya se hizo indispensable que el diestro agrimensor señalase
-límites á la tierra, comun ántes á todos, como lo eran la luz y el
-ayre; y no contentos con las abundantes cosechas que producia, iban
-á extraer de sus entrañas las riquezas[25] que escondia, y habia
-depositado en el infierno,[26] y que despues fuéron el orígen de
-innumerables males.
-
-[Ilustración: (10) La edad de bronce y la de hierro en las que se
-manifestó la ferocidad del género humano.]
-
-Ya estaba descubierto el nocivo hierro[27] y el oro aun mas
-perjudicial,[28] quando se apercibe la guerra á lidiar con ámbos,[29]
-y hace resonar por todas partes el estruendo de las armas con mano[30]
-sanguinaria. Vivíase del hurto, y el huésped arriesgaba su seguridad.
-El suegro no estaba seguro del yerno, y apénas los hermanos vivian en
-paz. Velaba el marido por quitar á su muger la vida, y esta al marido:
-la desapiadada madrastra hacia uso del veneno, y los hijos ántes de la
-muerte de sus padres averiguaban los años que podian vivir. La piedad
-estaba en el olvido, y la doncella Astrea[31] abandonó la última de los
-Dioses la tierra, contaminada ya con la sangre de los malos.
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_LOS GIGANTES DESTRUIDOS POR EL FUEGO DE LOS RAYOS._
-
-
-Y porque el sublime cielo no estuviese mas seguro que la tierra de
-estas atrocidades, cuentan que los Gigantes[32] le acometiéron tambien,
-y para escalarle pusiéron montes sobre montes hasta acercarse á las
-estrellas. Entónces Júpiter, vibrando el fuerte rayo, derribó el monte
-Olimpo, y destruyó al Pelion, aplanando tambien el Osa; quedando
-destruidos con su propio peso aquellos enormes cuerpos. Tambien
-dicen que se humedeció la tierra empapada con la sangre que habian
-derramado sus propios hijos, y que la reanimó estando aun caliente,
-para que produxese nuevos hombres, y se conservasen algunos indicios
-de una generacion tan bárbara y descomunal; porque esta generacion fué
-menospreciadora de los Dioses, ansiosa de muertes y de crueldades. Por
-la sangre se puede venir en conocimiento de tales hijos.
-
-[Ilustración: (11) Los Gigantes que intentaban escalar el Cielo son
-destruidos por el rayo de Júpiter.]
-
-[Ilustración: (12) Júpiter convoca á los Dioses y les propone la
-destruccion del Universo.]
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_LA ASAMBLEA DE LOS DIOSES._
-
-
-Gimió Júpiter luego que observó esta tropelía desde su encumbrado
-alcázar, y considerando los crueles convites de la mesa de Licaon,[33]
-no divulgados por lo inaudito de la atrocidad, determina tomar una
-venganza digna de su persona; y para esto convoca á los Dioses, los
-quales concurriéron sin tardanza. Hay un camino muy elevado nombrado
-la _via lactea_,[34] fácil de observarse por su extremada blancura,
-quando está el cielo sereno. Por él se encaminan los Dioses al suntuoso
-palacio del gran Júpiter: por su derecha é izquierda se freqüentan
-las casas de los principales Dioses: los inferiores habitan diversos
-sitios; pero los mas nobles y mas poderosos fixáron su asiento á la
-entrada de la misma _via lactea_. Este es el lugar, al qual, si me es
-permitido, me atreveré á llamar el alcázar del alto cielo. Habiéndose
-pues sentado cada uno de los Dioses en una pieza interior fabricada de
-mármol, Júpiter, ocupando un asiento mas elevado, y apoyado en su cetro
-de marfil, sacudió tres y quatro veces la terrible melena de su cabeza,
-con cuyo movimiento hizo estremecerse la tierra, el mar y el cielo; y
-lleno de indignacion prorumpió en estas expresiones:
-
-„Jamas me vi tan apurado y solícito para conservar el imperio del
-mundo, como ahora me veo, quando los dragones de los Gigantes, cada
-qual con sus cien robustos brazos, quisiéron hacerse dueños del cielo;
-porque aunque era poderoso y fiero el enemigo, la suerte de la guerra
-dependia de sola una multitud de hombres mancomunados, estimulados
-todos de una sola causa; pero hoy he de destruir al género humano por
-toda la redondez de la tierra, que baña Nereo, por hallarse atestada de
-maldades; lo juro por los rios infernales que corren baxo la tierra,
-por las selvas de la Estigia:[35] he procurado los medios posibles
-para salvarle; pero la parte incurable se ha de cortar, para que no
-inficione los miembros sanos. Tengo Semi-Dioses,[36] Ninfas, Faunos,
-Sátiros y Silvanos de los montes; á quienes permitiremos habitar
-las tierras que les hemos señalado, pues no les juzgamos aun dignos
-de entrar en el cielo. ¿Pero creeis, Dioses, que podrán vivir estos
-seguros entre los mortales, quando intentó quitarme la vida la conocida
-fiereza de Licaon; á mí, á cuya disposicion estan el rayo, y vosotros
-mismos, á quienes gobierno?” Se horrorizáron todos, y pidiéron con
-ardientes deseos la venganza de un delito tan horrendo. Del mismo modo
-se llenó de pasmo el género humano, y de horror todo el orbe, quando
-las manos parricidas quisiéron extinguir el nombre romano con la sangre
-de César. No os fué ménos grato, ó Emperador augusto, el zelo de
-vuestros conciudadanos, que á Júpiter el de los Dioses en esta ocasion;
-y despues que apaciguó con palabras y acciones el murmullo que habia
-excitado su discurso, calláron todos; y sosegado que fué el clamor,
-contenido por la gravedad del presidente, continuó hablando en estos
-términos:
-
-„Ya queda castigado el delinqüente, no os altereis; pero os referiré
-su delito, y la pena que le he impuesto. Noticioso de los desórdenes á
-que los hombres se habian entregado, y deseando fuese falsa la noticia,
-baxo del Olimpo, y ocultando mi divinidad en forma humana, recorro
-todo el universo. Me detendria mucho si os dixese las abominaciones
-que en todas partes se cometian; porque el mal excede á todas las
-ponderaciones de la narracion.”
-
-[Ilustración: (13) Júpiter castiga á Licaon Rey de Arcadia
-transformandole en Lobo.]
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_LICAON TRANSFORMADO EN LOBO._
-
-
-Despues de haber pasado el espantoso monte Menalo, por ser habitado
-de diferentes fieras, los helados pinares del Licéo, con el Cileno,
-llegué al anochecer á la Arcadia, y entré en el cruel palacio del
-tirano Licaon, dando señales de que era un Dios. El pueblo principió á
-venerarme; mas Licaon, despreciando los religiosos cultos, pronto veré,
-dice, con una infalible experiencia, si este es un Dios, ó un mortal,
-de modo que no me quedará duda. En efecto, determinó (por este medio
-queria descubrir la verdad) matarme improvisamente quando durmiera.
-No contento con esto degolló á uno de los que tenia en rehenes de la
-nacion Molosa, y coció parte de sus palpitantes miembros, y parte asó:
-apénas me presenta en la mesa tal manjar, quando destruyo con vengadora
-llama su palacio, para que le sepultase entre sus ruinas con sus dignos
-penates. Licaon huye espantado quando ve abrasarse su casa; y llegando
-á un solitario campo, principia á dar fuertes ahullidos, haciendo
-vanos esfuerzos para hablar: la rabia se traslada de su corazon á la
-boca, y exerce en los ganados su acostumbrada carnicería; deleytándose
-aun entónces en derramar sangre. Sus vestidos se convierten en
-pelos, los brazos en piernas, y él en lobo; pero sin embargo de esta
-transformacion conserva señales de su misma figura, las canas son las
-mismas que ántes tenia, la misma fiereza en el semblante, el mismo
-fuego en sus ojos, y todo su cuerpo es un retrato vivo de la crueldad.
-
-
-[Ilustración: (14) El Diluvio Universal.]
-
-
-
-
-FÁBULA IX.
-
-_EL DILUVIO UNIVERSAL._
-
-
-Pereció en verdad una casa; pero no es sola la que debe arruinarse:
-por todo el mundo reyna la impiedad y el furor; y parece que se
-han comprometido todos los hombres con un sacrílego juramento para
-practicar la maldad. „Ea, paguen todos prontamente su merecido.” Esta
-es la sentencia que fulminó. Parte de los Dioses aprueba de palabras el
-parecer de Júpiter, y le estimulaban mucho para que se executase: otros
-daban con gestos y acciones señales suficientes de su consentimiento;
-pero á todos era sensible la pérdida del género humano; y preguntaban á
-Júpiter, ¿cómo se encontraria la tierra no quedando en ella un linage
-tan ilustre? ¿Quién ha de ofrecer sacrificios al pie de los altares?
-¿Acaso piensas abandonarla á la ferocidad de las bestias? Queda de mi
-cargo todo, responde el Rey de los Dioses á los que le preguntaban
-esto: no paseis pena por nada, que yo os prometo una generacion
-desemejante al pueblo primero, nacida de un modo maravilloso. Ya estaba
-para vibrar sus rayos sobre la tierra; pero se detuvo, temiendo que
-tanto fuego como era necesario para asolarla subiese hasta el cielo,
-y abrasase los exes en que se sostiene. Acordóse asimismo que estaba
-escrito en el libro de los destinos,[37] que vendria tiempo en que
-arderian el mar, la tierra, y aun los sagrados alcázares del cielo, y
-que padeceria mucho la costosa máquina del universo. Dexa los rayos
-que los Cíclopes[38] acababan de fabricar; forma el contrario designio
-de destruir á los hombres entre las aguas, y enviar de todo el cielo
-copiosas lluvias. Encierra al punto en las grutas de Eolo[39] al
-Aquilon, y demas vientos que disipan las nubes, dexando en libertad al
-del mediodia. Vuela este con húmedas alas, cubierto el rostro de una
-nube obscura, y la barba poblada de nieblas. Las nubes hacen asiento en
-su frente; sus alas y vestidos despedian un continuo rocío; y apénas
-este tempestuoso viento oprimió con sus manos las nubes suspendidas por
-toda la extension del ayre, se oyó un gran ruido, y el agua principió
-á caer fuerte y copiosamente. Iris,[40] mensagera de Juno, adornada
-de diversos colores, trae nuevas aguas, y va renovando la humedad de
-las nubes. Abátense las mieses; quedan sin efecto las súplicas de los
-labradores, y en un momento perece el trabajo de todo un año. No se
-aplaca la ira de Júpiter con las aguas que despide desde el cielo;
-acude su hermano Neptuno á socorrerle con las aguas de su cargo.
-Convoca en su palacio á los rios, y luego que se le presentan: „No hay
-necesidad de muchas palabras, les dice: dad libre curso á vuestras
-aguas, esto es necesario: abrid vuestras urnas;[41] y apartando
-qualquier obstáculo, soltad las riendas á sus torrentes.” Apénas les
-habia dado esta órden, quando se retiran los rios á sus mansiones; y
-quitando todo impedimento á las fuentes, corren con precipitado curso
-por la dilatada llanura de los campos.
-
-El mismo Neptuno hirió la tierra con su tridente, con cuyo movimiento
-tembló esta, y abrió paso á las aguas que ocultaba en sus senos. Los
-rios, fuera de sus madres, inundan los espaciosos campos, destruyen
-los sembrados, los árboles, los ganados, los hombres, las casas, y aun
-los mismos templos; y si alguna cosa pudo resistir á tanto mal sin
-arruinarse, la sobrepuja enteramente el agua, y las torres mas altas
-quedan sepultadas debaxo de las corrientes. Ya no habia diferencia
-alguna entre el mar y la tierra: todo era un dilatado mar, y este
-no conocia ya sus antiguas riberas. Unos huyen al collado: otros se
-sientan en la cóncava barca, y reman por el mismo sitio que acababan de
-arar: estos navegan sobre sus mieses, ó sobre las alturas de su aldea
-ya anegada: aquellos hallan peces en la altura de los olmos. Si alguno
-echa casualmente el áncora, se clava en el verde prado: los baxeles
-reman sobre las viñas; y donde poco ántes paciéron las hambrientas
-cabrillas, descansan las monstruosas focas:[42] las Nereydas se
-admiran de ver debaxo de las aguas las grandes casas, las ciudades y
-los bosques: los delfines habitan las selvas, corren por las altas
-ramas, y sacuden los agitados robles: el lobo nada entre las ovejas:
-las olas arrastran tras sí á los leones y tigres. De nada sirven al
-jabalí sus fuerzas poderosas como las de un rayo, ni al arrebatado
-ciervo su ligereza para libertarse del naufragio. Caen al mar las aves,
-despues de tener sus alas cansadas, buscando inútilmente tierra en que
-descansar. Ya la inundacion cubria las montañas, y las nuevas olas
-batian en sus cumbres. Los mas de los mortales perecieron entre las
-olas, y los que no fuéron sumergidos en ellas viniéron á fenecer á los
-impulsos de la hambre.
-
-La Fócida, que divide la Beocia del Ática, pais fértil quando era
-tierra, se convierte en un brazo de mar, y en un dilatado campo de
-agua.[43] Hay en ella un monte llamado Parnaso, que se eleva hasta el
-cielo por sus dos extremos, y cuya altura se empina hasta mas allá
-de las nubes. Luego que Deucalion con su muger llegáron conducidos
-de una pequeña barca á este sitio, que era el único á quien habian
-dexado descubierto las aguas, adoráron á las ninfas Corycidas,[44] á
-las deidades de aquel monte,[45] y á Temis, que entónces pronunciaba
-los oráculos. No hubo hombre mejor ni mas amante de la justicia que
-Deucalion; ni muger mas virtuosa y temerosa de los Dioses que Pirra.
-
-[Ilustración: (15) Neptuno sosiega las olas y manda á Triton que toque
-su Concha.]
-
-
-
-
-FÁBULA X.
-
-_NEPTUNO AMANSA LAS AGUAS._
-
-
-Viendo Júpiter el mundo reducido á líquidas lagunas, y que de tantos
-millares de hombres solo sobrevivia uno, y una muger de otras tantas;
-ámbos justos, ámbos adoradores de los Dioses, disipó las nubes, y
-arrollándolas con la impetuosidad del Aquilon, descubrió las tierras
-al cielo, y el cielo á la tierra. La ira del mar se aplaca; y
-Neptuno, deponiendo su tridente, amansa las aguas, y llama al cerúleo
-Triton,[46] que está siempre sobre ellas con sus brazos cubiertos de
-natural púrpura: le manda tocar la concha, y á los rios y olas que
-vuelvan á sus lugares, luego que se haga la señal. Toma la cóncava
-concha, bocina torcida hácia un lado, que va ensanchándose desde el
-principio, y que quando se toca en medio de la mar hace oirse de polo
-á polo. Luego que la llegó á su boca este Dios, mojada con la humedad
-de la barba, y promulgó, inflada, los preceptos que le habian dado, fué
-oida de todas las aguas, tanto de las de la tierra, como de las de la
-mar, y reduxo á sus antiguas márgenes á todas las que la oyéron. El mar
-vuelve á tener riberas, y los rios á correr dentro de su propia madre:
-báxanse estos, y parece que empiezan á salir los collados: la tierra
-se descubre poco á poco, y segun baxaban las aguas, iban creciendo los
-lugares. Las selvas, ocultas tanto tiempo entre ellas, presentan sus
-cumbres desnudas, y sus árboles cubiertos de cieno.
-
-[Ilustración: (16) Deucalion y Pyrrha vuelven á poblar la tierra
-siguiendo el oráculo de Themis.]
-
-
-
-
-FÁBULA XI.
-
-_DEUCALION Y PIRRA._
-
-
-Restituido á su ser antiguo el universo, libre ya de la inundacion,
-vió Deucalion la tierra enteramente desierta, y que se hallaba en un
-profundo silencio. Entónces afligido, y derramando muchas lágrimas,
-habló á Pirra en estos términos. „¡Ó hermana! ¡Ó amada esposa! ¡Ó muger
-la única que ha sido preservada de la desgracia de las demas, con quien
-la naturaleza, el deudo de primos, el lecho conyugal, y ahora unos
-mismos peligros me enlazan! nosotros dos somos los que quedamos ilesos
-de tanta multitud de hombres como habia de Oriente á Occidente: de
-todas las demas cosas es dueño el mar; pero ni aun ahora está segura
-nuestra vida: aun ahora abaten mi ánimo las nubes. Di, muger digna
-de compasion, ¿cómo se hallaria tu espíritu, si por decreto de los
-hados hubieras sido sola libre de la inundacion sin mi compañía? ¿Cómo
-podrias tolerar sola esta pena? ¿Quién te consolaria en tu desgracia?
-Porque yo te aseguro, querida esposa, que si las aguas te hubieran
-arrebatado, no podria sobrevivir á tu pérdida, y las mismas olas me
-servirian de sepulcro. ¡Oxalá que yo poseyera el secreto de mi padre
-Prometeo, para poder renovar el género humano, animando, como él lo
-hizo, un poco de barro! ¡Solo á nosotros dos ha quedado reducido el
-universo! Así lo quisiéron los Dioses, y nosotros solos somos los
-exemplares de los demas hombres.”
-
-Habia dicho esto Deucalion, y seguian entrambos derramando lágrimas:
-resolviéronse á implorar el socorro del cielo, y á consultar los
-oráculos, y nada les detiene. Baxan á las orillas del Céfiso,[47]
-cuyas aguas, aunque turbias aun, tenian sus conocidas márgenes.
-Despues que se purificáron, derramando sobre sus cabezas y vestidos
-agua de este rio,[48] se dirigen al templo; se postráron en tierra,
-y llenos de temor besáron aquella yerta piedra, y dixéron estas
-palabras: „Si las Deidades se aplacan con justos ruegos, si los
-Dioses deponen su ira, te suplicamos Temis,[49] que nos digas de
-qué modo, ó con qué industria se podrá reparar el daño del género
-humano: concede generosa tu proteccion al universo sumergido.” Se
-movió á compasion la Diosa, la qual le responde en estos términos:
-„Salid del templo, cubrios la cabeza, desplegad vuestras vestiduras,
-y caminad esparciendo tras las espaldas los huesos de vuestra gran
-madre.” Admirados de lo que acababan de oir, guardáron un profundo
-silencio por algun tiempo, el que rompió Pirra la primera diciendo:
-„Que no debia cumplirse la órden de la Diosa; y con voz temerosa
-pide que la perdone, y teme turbar el alma de su madre, arrojando de
-aquel modo sus huesos.” Entre tanto meditan entre sí las palabras del
-obscuro enigma, que envolvia la respuesta dada, y procuran descubrir
-su verdadero sentido. Por último Deucalion consuela á Pirra con estas
-agradables palabras: „Ó yo me engaño, la dice, ó el oráculo de la Diosa
-está lleno de piedad, y ninguna maldad persuade. La gran madre es la
-tierra; y juzgo que las piedras son en ella los huesos de su cuerpo,
-y estos los que se nos mandan arrojar tras las espaldas.” Aunque este
-discurso inclinó á creerlo al espíritu de Pirra, quedó no obstante
-dudosa: ¡tan desesperanzados estaban el uno y el otro de los mandatos
-celestiales! ¿Pero qué daño puede originarse en hacer la experiencia?
-Con efecto, apartándose del templo, cubren sus cabezas, desplegan sus
-vestiduras, y arrojan detras de sus huellas las piedras, como Temis
-lo habia ordenado. Estas[50] (¿quién lo creeria, á no autorizarlo la
-antigüedad?) empezáron á ablandarse poco á poco, depuesta su natural
-dureza y rigor, y á tomar una nueva disposicion. Despues que se fuéron
-aumentando, y se les introduxo una forma mas suave, observóse, aunque
-confusamente, cierta semejanza de hombres; pero como si se fueran
-formando de mármol, y muy parecidas á unas toscas estatuas. Sin
-embargo, las partes humedecidas con algun xugo, y que tenian mas de
-tierra, se convirtiéron en carne; las mas duras en huesos, y las venas
-permaneciéron con el mismo nombre. De este modo en poco tiempo, por
-voluntad de los Dioses, las piedras que arrojó Deucalion tomáron la
-forma de hombres, y las mugeres se reparáron con las que arrojó Pirra.
-De aquí proviene la dureza del hombre, y el aguante que tiene en el
-trabajo, y en esto demostramos el orígen de que nacimos.
-
-La tierra produxo de suyo á las demas especies de animales, despues
-que los rayos del sol calentáron el humor primero; y se entumeciéron
-el lodo y las húmedas lagunas con el calor: creciéron tambien las
-semillas de las cosas criadas formadas de la criadora tierra, como en
-el vientre de la madre, y con el tiempo empezáron á tener alguna forma.
-De este modo luego que el Nilo, dexando los húmedos campos, volvió sus
-corrientes á sus antiguas márgenes, y el sol calentó el cieno reciente,
-halláron los labradores muchos animales envueltos en los terrones,
-y entre ellos notáron unas cosas como empezadas al tiempo mismo que
-nacian, otras imperfectas y defectuosas en sus partes, y muchas veces
-se advertia que un mismo cuerpo era en parte viviente, y en parte una
-porcion de tierra crasa.
-
-
-
-
-FÁBULA XII.
-
-_LA SERPIENTE PITON._
-
-
-Porque despues que la humedad y el calor se atemperáron, concibiéron
-todas las cosas, puesto que no tienen otro principio que estas dos
-qualidades; y aunque el fuego sea contrario al agua, sin embargo el
-fuego, mezclado con el vapor húmedo, cria todas las cosas, y esta
-encontrada concordia es muy á propósito para la generacion. Calentada
-la tierra, que estaba cenagosa con el reciente diluvio, con los
-ardores del sol, produxo innumerables especies: á muchas restituyó
-su antigua figura, y crió asimismo nuevos monstruos. Á tí tambien te
-crió contra su voluntad, disforme Piton, que aterrabas á los nuevos
-pueblos: serpiente nunca vista, ¡quán grande espacio de monte ocupabas!
-Apolo,[51] Dios insigne por el arco, y que jamas habia usado de tales
-armas sino contra los gamos y cabras monteses, quitó la vida á esta
-espantosa serpiente, acribillándola á flechazos, despues de haber
-gastado casi todas las saetas que llevaba en su aljaba, haciéndola
-vomitar por ellas el negro veneno.
-
-[Ilustración: (17) La Serpiente Piton muerta á flechazos por Apolo.]
-
-Y porque la antigüedad no pudiese borrar la memoria de un hecho tan
-admirable, instituyó con célebre certámen los sagrados juegos Pitios,
-así llamados por el nombre de la serpiente muerta. Qualquiera jóven que
-vencia en ellos, en la lucha, en la carrera ó en el carro, llevaba una
-corona de hojas de encina, porque entónces aun no habia laurel, y el
-mismo Febo adornaba sus sienes con las hojas de qualquier árbol.
-
-
-
-
-FÁBULA XIII.
-
-_DAFNE CONVERTIDA EN LAUREL._
-
-
-El primer objeto del amor de Apolo fué Dafne, hija del rio Penéo;
-pasion que no fué efecto del acaso, sino una venganza del amor irritado
-contra él. Orgulloso Delio[52] por la victoria que acababa de conseguir
-sobre la serpiente Piton, viendo al hijo[53] de Vénus, que estiraba
-su arco, le dice: „¿Qué pretendes hacer, jóven afeminado, con esas
-poderosas armas? Esas insignias son propias de mis hombros, y solo de
-mí, que puedo dar certeras heridas á las fieras, y dirigir acertados
-tiros á mis enemigos. Acabo de matar con innumerables heridas á la
-serpiente Piton, cuyo enorme cuerpo cubria muchas yugadas[54] de
-tierra. Tú, conténtate con que tus flechas provoquen á un no sé qué de
-amores; pero no hagas tuyas mis alabanzas.”
-
-[Ilustración: (18) Dafne perseguida de Apolo y convertida en laurel por
-su padre.]
-
-„Tu arco, Febo, respondió á este el Amor, hiera á quantos te agrade;
-mas tú no has de poder huir del mio: y así tu gloria es menor que
-la mia en razon de lo inferiores que son á un Dios los animales que
-matas.” Esto dixo, y volando ligero surcó batiendo las alas el ayre, y
-se paró en la umbrosa cumbre del Parnaso. Allí sacó de su carcax dos
-flechas, cuyos efectos son tan contrarios, que la una enciende el amor,
-y la otra le apaga. La que enciende el amor es dorada y puntiaguda,
-y la que le apaga embotada y con la punta de plomo. Con esta tiró
-Cupido al corazon de Dafne, hija del rio Penéo, y con la otra hirió á
-Apolo, traspasándole hasta los huesos. Al punto este ama, y aquella
-huye hasta del nombre del amante; y queriendo imitar á Diana, tiene
-sus delicias en lo oculto de las selvas, y en las pieles de las fieras
-que cazaba. Se ataba desaliñadamente los cabellos con una cinta.
-Muchos la habian pedido por muger; pero ella despreciándoles, pasea
-impaciente, y libre de marido, los escabrosos bosques, sin cuidarse
-de qué cosa sean himeneo, amor y casamiento. Su padre repetidas veces
-la dixo: Hija mia, debes darme un yerno: debes darme algunos nietos.
-Mas ella, aborreciendo la tea nupcial[55] como un delito, y cubriendo
-sus mexillas un modesto rubor, se arroja á los brazos de su padre,
-y le habla de esta manera: „Concédeme, padre mio, guardar perpetua
-virginidad: esta gracia ha concedido ya ántes Júpiter á Diana.” Otorga
-su padre la peticion; pero tu hermosura, añade, repugna á tus deseos,
-y es un obstáculo para verificarlos. Apolo la ve, la ama, y desea
-poseerla: él lo espera; pero sus oráculos le engañan. Y así como arden
-las livianas pajas quitadas las aristas, ó se quema un vallado, al
-que el caminante aplica demasiado la tea, ó la dexa junto á él por
-descuido al rayar el dia, del mismo modo arde en llamas aquel Dios; así
-se abrasa el corazon de Febo; y con la esperanza va dando fomento á
-un amor vano y estéril. Mira los cabellos de la Ninfa, que sin adorno
-alguno caen por su cuello, y dice: ¿qué seria si estuviesen rizados?
-Ve sus ojos tan resplandecientes, que se asemejaban á las estrellas:
-observa su delicada boca; pero no se contenta con verla: alaba sus
-dedos y manos y los brazos medio desnudos; pero aun le parece mejor lo
-que oculta. Ella huye mas ligera que el ayre, ni se detiene siquiera
-á estas palabras que la dirige Apolo. „Espera, la dice, te suplico,
-bella Ninfa de Penéo, detente; no te sigo como enemigo. Aguarda Ninfa:
-así huye del lobo la oveja, del leon la cierva, y del águila la
-sencilla paloma, agitando tímidamente sus alas: todo animal huye de sus
-enemigos; pero á mí me obliga á seguirte el amor. ¡Ay desdichado de mí!
-Temo no sea que inclinada caygas sobre las espinas, y estas hieran tus
-rodillas, que no merecen ser maltratadas, y entónces sea yo la causa
-de tu dolor. Ásperos son los lugares por donde discurres; te suplico
-no corras tan precipitadamente, que yo moderaré el ardor con que te
-sigo. Considera sin embargo á quien ha sorprehendido tu hermosura. No
-habito yo en el monte; no soy pastor; no guardo aquí desaliñado ganados
-y rebaños. Ignoras, temeraria, ignoras de quien huyes, y esta es la
-causa de tu fuga. La tierra de Delfos, de Claros, Ténedos y los Reynos
-Patareos me rinden los debidos honores. Júpiter es mi padre; por mí se
-declara lo presente, pasado y venidero; á mí se debe el ingenioso arte
-de unir la voz al son de la lira; soy diestro en tirar las flechas;
-pero ¡ah! aquel que con la suya me hirió el corazon, libre de todo
-amor, es mucho mas que yo: mia es la invencion de la medicina, y el
-universo me mira como un Dios auxîliador y benéfico: conozco la virtud
-de las plantas; pero ¡ay de mí! no hay ninguna que pueda curar el
-amor; y mis inventos, tan favorables á todos, no pueden aprovechar al
-inventor.” Apolo quisiera hablar mas, quando Dafne, redoblando temerosa
-su paso, le interrumpe, y le dexa con las palabras á medio pronunciar.
-Parece mas hermosa con la precipitacion de la fuga. Los vientos
-descubren su cuerpo,[56] y los soplos contrarios tremolan sus vestidos:
-el ayre echa sus cabellos con una graciosa descompostura sobre las
-espaldas, y quanto mas huia, tanto mas se acrecentaba su belleza.
-Pero el jóven Dios ya no puede sufrir producirse en inútiles cariños;
-y segun le aconsejaba el amor, sigue sus huellas con precipitados
-pasos. Y á la manera que el galgo quando ve á la liebre en campo raso
-solicita la presa, al tiempo que ella su libertad, fiados ámbos en
-la ligereza de sus pies, y aquel como si estuviera cerca espera ya
-cogerla, y acelera sus pasos alargando el hocico, y ésta dudando estar
-cogida escapa de las mordeduras, y dexa burlada la boca que le va á
-los alcances; del mismo modo corrian Apolo y la hermosa Dafne; aquel
-ligero con la esperanza, y ésta con el temor. Parece que vuela Apolo
-animado de las alas del amor; y sin tomar descanso la va ya tan á los
-alcances, que hace mover con su aliento los cabellos esparcidos sobre
-los hombros de la fugitiva Ninfa. Fatigada ésta de tan veloz carrera,
-ve en fin que sus fuerzas la abandonan, y mirando las olas de Penéo
-con rostro pálido: „Amado padre, le dice, si es cierto que los rios
-gozan del privilegio de divinidades, socórreme: ó tú, tierra, en donde
-tanto agradó mi hermosura, recíbeme en tu seno, ó haz que yo pierda
-esta figura tan encantadora que tanto mal me causa.” Apénas habia
-concluido la súplica, quando todos los miembros se la entorpecen, sus
-entrañas se cubren de una tierna corteza: los cabellos se convierten en
-hojas: los brazos en ramas: los pies, que ántes eran tan ligeros, se
-transforman en retorcidas raices: ocupa finalmente el rostro la altura,
-y solo queda en ella la belleza.[57] Este nuevo árbol es no obstante
-el objeto del amor de Apolo; y puesta su mano derecha en el tronco,
-advierte que aun palpita el corazon de su amada dentro de la nueva
-corteza; y abrazando las ramas como miembros de su cariño, besa aquel
-árbol, que parece rehusa sus ósculos. Por último la dice: „Pues veo que
-ya no puedes ser mi esposa, á lo ménos serás un árbol consagrado á mi
-deidad. Mis cabellos, mi lira y mi aljaba se adornarán de laureles.
-Tú ceñirás las sienes de los alegres Capitanes, quando el alborozo
-publique su triunfo, y suban hasta el capitolio con los despojos que
-hayan ganado á sus enemigos. Serás fidelísima guarda de las puertas
-de los Emperadores, cubriendo con tus ramas la encina que está en
-medio;[58] y así como mis cabellos se conservan en su estado juvenil,
-tus hojas permanecerán siempre verdes.” Luego que Apolo dexó de hablar,
-hizo demostracion el laurel de aceptar la oferta, moviendo sus nuevas
-ramas; y como si tuviera cabeza, meneó tambien su erguida copa.
-
-[Ilustración: (19) Júpiter cubre la Tierra de nubes para gozar de Iö.]
-
-
-
-
-FÁBULA XIV.
-
-_JÚPITER ENAMORADO DE IÖ._
-
-
-Hay en Tesalia un bosque llamado Tempe, á quien rodea por todas
-partes una eminente selva. El Penéo, que nace de las raices del
-Pindo, se desenvuelve por estos lugares con espumosa corriente. Con
-su precipitado curso levanta una especie de nubes, que causan ligeras
-nieblas; con cuyo rocío parece riega las encumbradas selvas, y su
-ruido se oye hasta en los sitios mas distantes. Esta es la casa, este
-el asiento, y estos los recintos del gran rio Penéo, que habita en
-una cueva tajada de peñascos, desde donde gobierna las aguas, y á las
-Ninfas que veneran las olas. Todos los rios de ménos nombre vecinos
-se juntáron en este sitio, dudosos de si habian de dar el parabien á
-Penéo, ó le habian de consolar por la pérdida de su hija. Viene el
-rio Esperquio, cuyas riberas estan cubiertas de álamos, el inquieto
-Enipéo, que tiene siempre sus aguas agitadas, el anciano Apidano, el
-blando Anfriso, el rápido Aeas, y últimamente todos los demas rios,
-que llevan al mar las aguas golpeadas con los grandes rodeos por donde
-el ímpetu los arrebata. Solo entre estos falta Inaco, que encerrado
-en su profunda caverna acrecienta las aguas con sus lágrimas. Este
-desgraciado padre llora la pérdida de su hija Iö: ignora si es viva
-ó muerta; pero no hallándola por ningun lado, se persuade que ya en
-ninguna parte exîste, siempre inclinado á sospechar los sucesos mas
-desgraciados. Habia visto Júpiter á Iö, que salia del gremio de su
-padre, y la dice: „Ó doncella, digna de ser amada del mismo Júpiter, y
-que con tu mano harás feliz á no sé quien de los mortales: busca las
-sombras ó en estos ó en aquellos bosques (la señalaba las de derecha
-é izquierda) para evitar el ardor del sol, miéntras está en lo mas
-alto del cielo;[59] pero si temes entrar sola en los albergues de las
-fieras, no temas; penetrarás segura hasta lo mas oculto de los bosques,
-pues te acompaña un Dios, y no de los vulgares, sino el que tiene en su
-poder el imperio del cielo, y vibra los rayos. Ni huyas de mí (porque
-ya empezaba á hacerlo).” Habia pasado las majadas de Lerna y los campos
-Lircéos, poblados de árboles, quando cubriendo Júpiter con una espesa
-nube la tierra, la hizo obscurecer, detuvo á Iö en su precipitada fuga,
-y la robó el pudor. Entre tanto dió Juno[60] vuelta á la tierra con su
-vista, y admirándose de que las nieblas hubiesen convertido en noche
-la claridad y resplandor del dia, conoció que estas no provenian ni de
-los rios, ni de las humedades de la tierra. Busca pues á su marido,
-como que ya sospechaba sus adulterios, en que le habia cogido tantas
-veces, y no hallándole en el cielo: „Ó yo me engaño, dixo, ó se me hace
-traycion.” Y baxando á la tierra, mandó retirar las nubes.
-
-
-
-
-FÁBULA XV.
-
-_IÖ CONVERTIDA EN VACA._
-
-
-Júpiter previó la llegada de su esposa, y al momento transformó á Iö en
-una blanca becerra; pero aun en esta forma mantenia su hermosura. Juno
-alaba, aunque con violencia, la belleza de aquella novilla, y pregunta
-á su marido, como si estuviese ignorante, de qué toro era cria, de
-dónde habia venido, y á qué vacada pertenecia. Júpiter, para evitar que
-supiese el dueño de quien era, la respondió que la Tierra la acababa de
-producir. Entónces Juno se la pide como una fineza. Júpiter no sabe qué
-partido tomar: desprenderse de su amada le es muy doloroso; negársela
-á Juno le hace con ella sospechoso: el pudor le mueve á entregársela,
-y el amor lo reprueba. El amor hubiera vencido al pudor; pero como la
-solicitud de su hermana y esposa era de tan pequeña entidad como una
-novilla, podia creer Juno que no lo era, y así aumentarse en ella las
-sospechas. Entregada la concubina por Júpiter á su esposa, aun no se
-tranquiliza ésta, y teme de su marido que se la robe: hasta que por
-último la entrega á Argos, hijo de Arestor, para que la guarde.
-
-[Ilustración: (20) Júpiter transforma á Iö en Vaca para ocultarla á la
-vigilancia de Juno.]
-
-Adornaban la cabeza de este cien ojos, y de estos, dos descansaban y
-dormian alternativamente, y los demas velaban y quedaban de centinela.
-En qualquiera parte que estuviese, jamas perdia de vista á Iö; y aun
-quando estaba vuelto de espaldas, siempre la tenia delante: de dia
-la dexaba pacer, y de noche la encerraba, y aherrojaba, lo que ella
-seguramente no merecia: se alimentaba de las hojas de los árboles y
-yerbas amargas:[61] la tierra, que no siempre está cubierta,[62] la
-servia de cama á esta infeliz, y el agua cenagosa era su ordinaria
-bebida; y quando intentaba suplicar á Argos con los brazos tendidos,
-veia que la faltaban para hacerlo; y haciendo esfuerzos para quejarse,
-solo se resolvia su voz en bramidos, cuyo eco la hacia temblar,
-causándola miedo su propia voz. Llegó tambien á las riberas del rio
-Inaco su padre, en donde acostumbraba muchas veces explayarse; pero
-habiendo visto en el agua los nuevos cuernos que tenia, se espantó, y
-queria huir de sí misma. Las Nayades sus hermanas ignoraban quien era,
-y aun su padre Inaco no lo sabia; pero ella seguia con docilidad á
-este y aquellas, de quienes se dexaba tocar, admirándose todos de su
-docilidad. El anciano Inaco la presentaba yerbas, que cortaba; y ella
-lamia y besaba sus manos, no pudiendo contener las lágrimas, y si la
-voz la ayudara,[63] le pediria socorro, le diria su nombre, y contaria
-sus desgracias: mas para suplir este defecto, le graba en la arena
-con el pie la triste historia de su transformacion: ¡ay desdichado de
-mí! exclamó el padre, pendiente de los cuernos y cerviz de la blanca
-novilla. ¡Ay desdichado de mí! ¿No eres tú, hija, la que he buscado
-por todas partes? No te hallé quando te buscaba, y te hallo ahora que
-no te busco: me causas mayor dolor que quando estabas perdida. ¿Por
-qué callas? ¿Por qué no respondes á mis palabras? Solamente arrancas
-suspiros de tu profundo pecho, y me contestas con bramidos, que es
-solo lo que puedes hacer. Yo, ignorando tu desgraciada situacion, te
-prevenia tálamo y teas, lisonjeándome con la esperanza de tener primero
-yerno y despues nietos. Pero ya tu marido y tus hijos serán del rebaño
-en que te hallas.[64] Esta es la ocasion en la que el ser Dios me es
-perjudicial, pues que siendo inmortal, ninguna esperanza me queda de
-que mis dolores tengan fin con la muerte; y así se prolongarán por una
-eternidad mis lágrimas. Quando Inaco se lamentaba de esta suerte con su
-hija, el estrellado Argos se la arrebata de su presencia, y la lleva á
-pacer por diversas partes: él ocupa á lo léjos la elevada cumbre de un
-monte, desde donde podia sentado registrarlo todo.
-
-
-
-
-FÁBULA XVI.
-
-_SIRINGA TRANSFORMADA EN CAÑA._
-
-
-No podia ya Júpiter sufrir los males á que veia expuesta á Iö; y
-para remediarlos, llamó á su hijo Mercurio, que es el que tuvo de
-Maya, y le mandó que diese muerte á Argos. No hubo en esto detencion;
-inmediatamente puso sus talares[65] en los pies: acomodó á sus sienes
-el petaso, y á su mano aquella misteriosa vara que tiene la virtud de
-adormecer. Luego que se acomodó en esta forma, baxó á la tierra desde
-el alcázar de su padre: en ella se quitó el sombrero, y dexó las alas,
-quedándose solamente con la vara; y baxo el disfraz de pastor guiaba
-las congregadas cabras por descaminados campos, tocando la flauta.
-Admirado Argos del sonido que oía, le habló en estos términos. „Tú,
-quien quiera que seas, puedes venir á sentarte conmigo en este peñasco,
-porque no hay un lugar mas fecundo de yerba para el ganado, y ves la
-sombra, que es tan regalada para los pastores.”
-
-[Ilustración: (21) Siringa, hija del Rio Ladon, perseguida de Pan y
-convertida en Caña.]
-
-Aceptó el nieto de Atlante[66] la oferta de Argos; y despues de
-haberle divertido todo el dia con varios discursos, y cantado con el
-acompañamiento de la flauta, procuró se quedase dormido. Mas él trabaja
-con todo cuidado para no dexarse vencer del sueño; y aunque unos ojos
-dormian, no obstante velaban otros; y así pregunta á Mercurio quál
-era el orígen de aquella flauta que hacia poco tiempo era conocida.
-Entónces Mercurio le habló de esta manera:
-
-„En los bien frescos montes de la Arcadia hubo entre las Amadriades[67]
-una Nayade[68] muy celebrada, á quien las Ninfas llamáron Siringa.
-Muchas veces habia esta burlado á los Sátiros[69] que la perseguian,
-y despreciado los homenages que la tributaron todas las Deidades que
-habitan, ó en los umbrosos bosques, ó en la fértil tierra. Veneraba
-á Diana, y la imitaba en los mismos exercicios de la caza y en su
-virginidad; de modo que vestida con el trage de aquella, podia engañar
-á qualquiera, y ser tenida por la misma Diana,[70] si no fuera su arco
-de cuerno, y el de la Diosa de oro. Pero á pesar de esta diferencia,
-no dexaban algunas veces de equivocarse. Pan,[71] coronada su cabeza
-con hojas de pino, la encontró un dia que baxaba del monte Licéo, y la
-habló en estos términos: cede, bella Ninfa, á los deseos de un Dios
-que quiere ser tu esposo. Aun le quedaba que referir otras palabras; y
-la Ninfa, poco sensible á sus discursos, huyó por caminos extraviados
-hasta llegar al rio Ladon; pero hallándose detenida por las aguas,
-rogó á las Ninfas, sus hermanas, que la transformasen: tampoco refirió
-que Pan habia corrido tras ella, y que creyendo tenerla asida, se
-halló abrazado con unas cañas; y que miéntras él suspiraba, las agitó
-el viento, resultando un sonido muy parecido á los ayes de quien se
-queja: que entónces, habiendo quedado suspenso Pan con el nuevo arte y
-dulzura de aquella voz, dixo: ha de haber sin embargo entre nosotros
-una estrecha conexîon; y tomando algunas cañas desiguales, las unió
-con cera, y de ellas formó la flauta que se llama Siringa, conservando
-en ella el nombre de la Ninfa.”
-
-
-
-
-FÁBULA XVII.
-
-_MERCURIO CORTA LA CABEZA Á ARGOS._
-
-
-Al ir á referir todo esto Mercurio, observó que todos los ojos de Argos
-se habian quedado vencidos del sueño: al momento calla; y tocando
-suavemente los ojos con la vara inficionada, les adormece mas, y sin
-detenerse divide de su cuello con una corva espada la titubante cabeza,
-que arrojó bañada en sangre sobre un alto peñasco, contaminándole con
-la misma sangre. ¡De esta manera yaces Argos! ¡Así se extinguió toda la
-luz que en tantos ojos tenias! ¡Una sola noche[72] envuelve entre sus
-sombras tus cien ojos! Entónces Juno, condolida de la muerte de Argos,
-recoge todas aquellas lumbreras, y las coloca en las alas del Pavo
-real, ave que le era consagrada, esmaltando su soberbia cola con tan
-resplandecientes piedras preciosas.
-
-[Ilustración: (22) Argos guarda de lo adormecido por Mercurio que le
-corta la cabeza.]
-
-[Ilustración: (23) Júpiter ruega á Juno mude la suerte de Iö.]
-
-
-
-
-FÁBULA XVIII.
-
-_JÚPITER APLACA Á JUNO._
-
-
-No tardó Juno en encenderse en cólera por la muerte del fiel Argos,
-y no quiso diferir la venganza para otro tiempo. Presenta luego á la
-vista de su rival Iö una horrible furia, que la turbe su espíritu, é
-introduciéndola en el pecho ocultamente la rabia, la hace andar errante
-por todo el universo, llena de un anhelante terror: ¡tú solo, ó Nilo,
-no eras aun testigo de sus desgracias! Y luego que llegó á tus orillas
-se echó en la tierra fatigada, y puestas las rodillas en la márgen de
-las riberas con el cuello erguido, dirige sus miradas al cielo de la
-manera mejor que puede; y con gemidos, lágrimas y lúgubres bramidos,
-parece que se queja á Júpiter, y le pide que ponga fin á sus males.
-Júpiter, abrazando á Juno con semblante alegre, la ruega que finalice
-las penas de la desventurada Iö: „Cesen, la dice, tus rezelos, ésta
-no te causará en lo sucesivo ningun disgusto, y para crédito de la
-verdad, la Estigia nos será testigo de mis promesas.” Luego que se
-aplacó Juno por los ruegos de Júpiter, recobró Iö su perdida forma, y
-quedó como ántes: se cae el pelo de que estaba cubierta; desaparecen
-los cuernos; sus ojos se estrechan mas; la boca queda mas pequeña; los
-brazos y manos toman su primera figura; y dividiéndose la pesuña de los
-pies se convierte en cinco dedos: en una palabra, no conserva otra cosa
-de becerra sino la extremada blancura. Se levanta la Ninfa contenta,
-viendo que podia usar ya de solos dos pies; pero no se atreve á hablar,
-temiendo prorumpir aun en bramidos, como quando estaba convertida en
-becerra; y con bastante miedo repite entre sí las palabras que tanto
-tiempo tenia interrumpidas. Ahora es venerada por Diosa[73] de los
-que visten solo ropages de lino;[74] y se cree que esta es la madre
-de Epafo, á quien tuvo del gran Júpiter, tributándosele en todas las
-ciudades los mismos honores que á su madre.
-
-Hubo un Faeton, hijo del Sol, que tenia la misma edad é inclinaciones
-que Epafo; mas este, ofendido de su presuncion, y de que se gloriaba
-igualarse á él, engreido de tener á Febo por padre, le habló de esta
-manera: „Tú neciamente crees á tu madre en todo quanto te dice, y
-así estás orgulloso con la opinion errada de un fingido progenitor.”
-Avergonzado Faeton, ocultó con el pudor su ira, é inmediatamente pasó á
-referir á su madre Climene[75] los oprobios que acababa de oir. „Y para
-que mas te muevas, ó madre, la dice: yo, aquel que soy tan atrevido y
-libre en hablar, callé por entónces. Es una mala vergüenza que haya
-habido atrevimiento para decirnos estos ultrajes, y que no hayamos
-podido contradecirlos. Por tanto, si es cierto que puedo gloriarme
-de tener á un Dios por padre, dame pruebas de mi nacimiento, y pon
-en claro que es celestial la sangre que corre por mis venas.” Luego
-que acabó de hablar, se abrazó al cuello de su madre, y la rogó por
-su vida, por la de Merope[76] su esposo, y por los casamientos de sus
-hermanas, le diese señales de su legítimo padre.
-
-No sé si conmoviéron mas el corazon de Climene los ruegos de Faeton, ó
-la ira que agitaba su espíritu por un delito que se le imputaba; y así
-levantó ámbas manos al cielo, y dirigiendo la vista hacia el Sol: „Te
-juro, hijo mio, dixo, por este resplandor adornado de tan refulgentes
-rayos, que nos oye y ve, que tú eres hijo de este Sol que miras, de
-este Sol que gobierna todo el mundo. Él mismo me niegue sus luces, y
-sea este el dia postrero de mi vida si no te digo la verdad. Ademas que
-no te es muy difícil visitar los lares de tu padre: la casa de donde
-nace dista poco de nuestra tierra. Si te animas, ve y sabrás de él
-mismo tu orígen.” Luego que Faeton oyó este discurso de su madre, salió
-lleno de regocijo, y ya se creia estar dentro del cielo. Atraviesa la
-Etiopia y las provincias de los Indios,[77] que habitan debaxo del Sol,
-y llega con prontitud al claro y paterno Oriente.
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-LIBRO SEGUNDO.
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-_ARGUMENTO._
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-Faeton injuriado por Epafo, el qual se atrevió á decirle que Apolo no
-era su verdadero padre, sube al alcázar del Sol, y le pide gobernar
-por un solo dia su carro en prueba de su legítimo nacimiento. Habiendo
-logrado su gusto, abrasa toda la tierra por no saber dirigirle, y los
-Etíopes se vuelven Negros. Es herido Faeton por un rayo, que le quita
-la vida; y despues de llorar algun tiempo esta desgracia sus hermanas
-y su pariente Cicno, aquellas son transformadas en árboles, y este
-en cisne. Con esta ocasion baxa Júpiter á recorrer todo el universo;
-y habiéndole vuelto á su antiguo estado, se enamora de Calixto, y
-la viola tomando la figura de Diana. Llena de ira Juno por esta
-accion, transforma á Calixto en Osa, y la hubiera quitado la vida su
-hijo Arcas, si Júpiter no lo estorbara, colocando á ámbos entre las
-estrellas. Quejándose Juno de este suceso al Océano, fué llevada al
-cielo en hombros de pavos reales, que poco ha estaban adornados de
-varios colores; así como hacia poco tiempo que el cuervo habia sido
-mudado de blanco en negro, por haber descubierto temerariamente el
-adulterio de Coronis, por no hacer caso de los consejos de Cornice,
-que le habia referido su transformacion en corneja, y la de Nictimene
-en lechuza. Ociroe es transformada en yegua, por haber pronosticado
-las aventuras de Esculapio. Quiron, padre de ella, invocó en vano el
-auxilio de Apolo; porque este Dios, hecho pastor en los campos de
-Mesena, no haciendo caso ya de las vacas, se ocupaba en otra cosa, lo
-que dió ocasion á Mercurio para que se las hurtase; cuyo robo no le
-vió sino Bato, á quien por su perfidia convirtió Mercurio en piedra de
-toque. Despues entrando en Ática se enamoró de Herse, hija de Cecrope,
-de quien teniendo envidia su hermana Aglaura, fué convertida en
-peñasco. Últimamente Júpiter, habiendo mandado que la vacada de Agenor
-fuese conducida á la playa, tomando forma de toro, llevó á Europa por
-el mar á la isla de Creta.
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-[Ilustración: (24) Faeton sube al Palacio del Sol y pide á su Padre le
-permita gobernar por un solo dia su carro.]
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-FÁBULA PRIMERA.
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-_FAETON SUBE AL PALACIO DEL SOL, Y CONSIGUE GOBERNAR SU CARRO POR UN
-DIA._
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-El palacio del Sol era elevado por sus altas colunas, insigne por
-el oro que brillaba en él por todas partes, y por el carbunclo que
-centelleaba. Su techo estaba cubierto de marfil bruñido, y las
-puertas resplandecian con el brillo de la plata: la obra excedia á
-la preciosidad de la materia; porque Vulcano[78] habia esculpido en
-ella los mares que rodean la mitad de la tierra; la redondez de esta,
-y el cielo que la sirve de bóveda; en el agua estaban cinceladas sus
-divinidades; el sonoro Triton;[79] el desconocido Proteo;[80] Egeon[81]
-oprimiendo con sus brazos monstruosas ballenas; Doris[82] con sus
-hijas, unas nadando, otras sentadas en las rocas como enxugando sus
-mojados cabellos, y otras conducidas por los mismos peces. Estas
-Ninfas no tienen el mismo semblante, aunque no es tan desemejante que
-no se las pueda conocer por hermanas. La tierra tenia de relieve los
-hombres, ciudades, selvas, fieras, rios, Ninfas y demas Deidades del
-campo. Sobre todo esto estaba puesta la brillante esfera del cielo y
-los doce signos del Zodiaco,[83] seis á las puertas de la derecha, y
-seis á las de la izquierda. Luego que Faeton llegó al palacio por un
-árduo camino, y entró en la casa de su dudoso padre, inmediatamente
-se dirige á su presencia; bien que se quedó algo distante porque no
-podia sufrir mas de cerca su resplandor. Estaba sentado Febo, vestido
-de púrpura, sobre un trono resplandeciente con brillantes esmeraldas:
-tenia á sus costados los dias, los meses, los años, los siglos, y las
-horas dispuestas á igual distancia. La Primavera estaba allí coronada
-de flores: el Estío desnudo con corona de espigas: el Otoño sucio
-en accion de pisar las uvas; y el erizado Invierno con su cabellera
-plateada. El Sol, colocado en medio de esta corte, vió con aquellos
-ojos con que todo lo registra al jóven Faeton, que estaba atónito con
-la novedad de todas aquellas maravillas, y le dice: „¿Qual es la causa
-de tu venida? ¿Qué buscas en este alcázar, Faeton, hijo querido de tu
-amante padre? ¡Ó luz comun de todo el mundo! responde el jóven: ¡ó
-padre Febo! si me permites usar de este nombre, y si Climene no oculta
-su culpa con mentidas apariencias, te suplico me des pruebas seguras
-que hagan conocer á todo el universo que soy tu hijo, y desvanece
-esta duda de mi corazon.” Habia dicho esto el jóven, quando el padre,
-deponiendo los resplandecientes rayos que rodeaban su cabeza, le mandó
-acercarse mas, y abrazándole: „No mereces, le dice, que yo niegue que
-eres mi hijo: Climene te ha dicho tu verdadero nacimiento; y para
-que no te quede duda alguna, pídeme la gracia que quieras, seguro de
-conseguirla: y tú, formidable laguna,[84] por quien juran los Dioses,
-y que mis rayos jamas han descubierto, sé testigo de mis promesas.”
-Apénas habia acabado de hacer este juramento, quando Faeton le pide
-que le permita manejar su carro, el mando y señorío de los alados
-caballos por solo un dia. Se arrepintio el padre de haber jurado; y
-moviendo tres y quatro veces la venerable cabeza, dixo; „He sido un
-temerario en concederte lo que me has pedido. ¡Oxalá pudiese no cumplir
-lo prometido! lo confieso, hijo: esto solo te negaria; pero aun me es
-permitido disuadirte. Tu deseo es arriesgado: grandes cosas pides,
-Faeton; y unos dones superiores á tus fuerzas y á tus cortos años.
-Tu condicion es mortal; lo que deseas es permanente;[85] é ignorante
-solicitas lo que no es permitido á los Dioses mismos conseguir.
-Estos podrán confiar de sí mismos quanto quieran; pero el conducir
-el ardiente carro que alumbra al mundo, está reservado á mí solo. El
-mismo Júpiter, siendo el que gobierna todo el universo, y que arroja
-los rayos con su terrible diestra, no le podrá manejar; ¿y quién es
-superior á Júpiter? Es tan áspero el principio del camino, que aun
-á mis caballos, quando salen de refresco por la mañana,[86] les es
-dificultoso superarlo; y es altísima la bóveda del cielo, desde donde
-me da miedo muchas veces mirar á la tierra y al mar, y me palpita el
-corazon de sobresalto. El fin de la jornada está cuesta abaxo, y por
-esta causa se necesita de un mas diestro y especial manejo; y este
-peligro es tan grande que aun la misma Tetis,[87] que me recibe en
-sus ondas,[88] suele temer no me precipite. Á todo esto has de juntar
-el continuo movimiento con que el cielo es arrebatado, y arrastrando
-consigo las mas altas estrellas[89] las hace dar vuelta aceleradamente:
-yo, aunque con algun esfuerzo, tomo un movimiento contrario, y no me
-lleva tras sí el ímpetu que á los demas; ántes bien hago un rumbo del
-todo opuesto á la rapidez del orbe. Figúrate que te he confiado la
-direccion de mi carro; ¿qué harás? ¿Tendrás fuerzas para resistir á los
-volubles polos,[90] y evitar que te arrebate su precipitado exe?[91]
-¿Acaso imaginas, que hallarás en este camino bosques, ciudades, casas
-y templos? No es así, porque el camino está lleno de asechanzas, y de
-figuras de horribles fieras. Y aunque sigas el camino sin extraviarte,
-es forzoso que pases por entre los cuernos del contrapuesto Toro, por
-los arcos Hemonios,[92], por la boca del furioso Leon, por entre el
-Escorpion, que encorva sus nocivos brazos ocupando un largo espacio,
-y por el Cancer, que tuerce los suyos de distinta manera. Por otra
-parte no será fácil que tú puedas gobernar mis fogosos caballos, que
-siempre ardientes arrojan fuego por boca y narices. Apénas se sujetan
-á mí quando llegan á acalorarse, y se resisten al freno. Así que, hijo
-mio, no pretendas que yo te conceda una gracia tan perjudicial: muda de
-designio, supuesto que aun tienes tiempo. Tú me pides señales ciertas
-que te aseguren ser mi hijo; no puedo darte otras mas infalibles que
-el temor que me inspira el riesgo á que quieres exponerte. Con un
-temor paternal te pruebo ser tu padre. Mira, observa mi semblante; ¡y
-oxalá que pudiesen tus ojos penetrar mi corazon, para que vieses en
-su interior los sobresaltos paternales! Por último, hijo mio, exâmina
-todo lo mas exquisito que hay en el mundo, y pide lo mas apreciable
-que en sí contienen la tierra, el mar, y el mismo cielo, seguro de
-obtenerlo; solo una cosa te prevengo, y es que esto mas seguramente es
-castigo que honor: una pena pides por gracia, Faeton. ¡Ah! ¿para qué
-me abrazas con tanto cariño, ignorante? Tendrás lo que pides, no lo
-dudes; lo he jurado por la Estigia; pero tú, hijo mio, sé mas cuerdo
-en tus peticiones.” Con esto dexó de reconvenirle; pero Faeton no mudó
-por lo tanto de resolucion; y oponiéndose á todas las razones de su
-padre, se mantiene en su propósito, y arde en deseos de conducir el
-carro. El padre, pues, deteniéndose quanto pudo, lleva á su hijo al
-sitio en donde estaba el carro, que era obra de las manos de Vulcano.
-El exe, la lanza y las ruedas eran de oro, y los rayos de plata: los
-crisólitos y piedras preciosas colocadas con simetría, daban nuevo
-resplandor al reflexo de Febo. Miéntras se admira de todo el animoso
-Faeton, y registra aquella magnífica obra, he aquí que la vigilante
-Aurora abre las purpúreas puertas del Oriente, y sus atrios sembrados
-de rosas.[93] Desaparecen las estrellas[94] que recogió el lucero de
-Vénus,[95] retirándose el último. Pero el Sol, viendo que la tierra y
-el mundo se ponian roxos, y que la Luna se iba retirando, mandó á las
-veloces horas[96] que unciesen los caballos. Lo executan prontamente
-las Diosas, y sacan de los altos pesebres á estos exhalando fuego,
-satisfechos de ambrosía, y les ponen los frenos resonantes. Entónces
-el padre ungió el rostro de su hijo con sagrado ungüento, llenándole
-de fortaleza, para que no le incomodasen las llamas; ciñó su cabeza
-con los rayos; y repitiendo en su solícito pecho muchos suspiros, como
-presagios del llanto, le habló de esta manera: „Si puedes someterte á
-lo ménos ya á los últimos consejos de tu padre, no uses ¡ó jóven! de
-espuelas; maneja fuertemente las bridas, porque ellos por sí mismos se
-adelantan; la dificultad consiste en refrenar su fogosidad. No camines
-por alguna de las cinco zonas[97] por estar derechas; hay allí una
-senda obliqua[98] cercada de tres círculos, y que se aparta de los
-polos Árctico y Antárctico, que está junto al Aquilon. Por ella has de
-ir, como podrás observarlo en las señales que las ruedas han dexado
-estampadas. Y para que el cielo y la tierra participen igualmente del
-calor, es necesario que ni baxes ni subas demasiado el carro. Haciendo
-lo primero quemarás el cielo, y con lo segundo abrasarás la tierra:
-irás mas seguro por el camino del medio; y para que ni la rueda de la
-derecha te lleve hácia el dragon torcido,[99] ni la de la izquierda te
-guie á la ara oprimida,[100] camina entre estas dos constelaciones.
-Todo lo demas lo dexo á la fortuna, la que te deseo favorable: y quiero
-que tenga mas cuenta contigo, que tú la tienes de tu propia persona.
-Pero miéntras hablo, la noche ha terminado su carrera en la playa
-Hesperia;[101] no puedo detenerme mas, porque soy llamado. La Aurora
-resplandece ya, disipadas las tinieblas: toma las riendas en la mano;
-y si aun tu corazon puede mudarse, prefiere mis sabios consejos al
-deseo de conducir mi carro; todavía puedes, y aun te hallas en lugar
-seguro, y puesto que no oprimes los exes, que temerariamente deseas,
-dexa que yo alumbre la tierra, que tú puedes mirar seguro.” Faeton,
-sin escuchar las advertencias de su padre, ocupa el carro, ligero con
-un cuerpo tan liviano; se sienta en él, y gozoso de tomar las riendas
-en la mano, le da gracias de un favor que contra su voluntad le habia
-concedido.
-
-Entre tanto los quatro alados caballos del Sol, Piroó, Eóo, Eton y
-Flegon, llenan el ayre de ardientes relinchos, é inquietos sacuden
-con los pies el pavimento de las caballerizas. Luego que los arrojó
-Tetis, sin prever la triste suerte de su nieto, y se manifestó todo
-el universo, tomáron velozmente el camino, y moviendo sus pies por
-los ayres, separan las nieblas que se les oponian; y sostenidos de
-las alas, pasan los Euros,[102] que nacian de la misma parte. Pero la
-carga era demasiado ligera, tanto que los caballos del Sol no la podian
-sentir, por carecer del yugo de su acostumbrado peso; y á la manera que
-las corvas naves, que no tienen el lastre suficiente, andan vacilantes
-por las olas, del mismo modo salta en el ayre el carro, falto de la
-acostumbrada carga, y se levanta en alto como si estuviera vacío. Luego
-que los caballos sintiéron esto, saltan y dexan el camino ordinario,
-corriendo desordenadamente. Se atemoriza Faeton; desconoce el manejo
-de las riendas que le habia entregado su padre, y el camino por donde
-debia guiarles, y aun quando lo supiera, no sabia como gobernarles.
-Entónces se abrasáron primeramente los helados Triones,[103] y tentáron
-en vano sumergirse en el Océano, donde no les es permitido entrar; y
-el Dragon, vecino al helado polo,[104] siempre entorpecido de frio,
-y á quien nadie habia jamas temido, sintió los efectos del calor, y
-se enfureció con sus ardores. Dicen que tú tambien huistes turbado,
-Bóotes,[105] aunque eras tardo, y tu carro te detenia. Luego, pues,
-que el infeliz Faeton vió desde el alto cielo la tierra, descubierta
-por una y otra parte, se explayó en su rostro la palidez, y de repente
-empezáron á temblarle sus rodillas, y á cubrirle sus ojos las
-tinieblas nacidas de tanta luz.[106] Ya quisiera no haber tocado los
-caballos de su padre; ya le pesa haberle conocido, y haber alcanzado
-lo que le pidió; y ya finalmente quisiera llamarse hijo de Merope. Es
-llevado así como la nave arrebatada del furioso Boreas, cuyo piloto
-ha desamparado el timon, dexándola encomendada á los ruegos y á los
-Dioses. ¿Qué haria en tal situacion? Mucha parte del cielo dexaba ya
-á las espaldas; pero era mayor la que tenia ante los ojos; mide en su
-interior estos dos espacios: unas veces mira al ocaso, adonde no le
-permiten llegar los Hados, otras, por último, mira al Oriente; y sin
-saber que hacer, se pasma, no suelta las riendas, ni puede refrenarlas,
-ni se acuerda de los nombres de los caballos; y ve tambien, trémulo,
-cosas estupendas á cada paso esparcidas por el cielo, y los simulacros
-de las grandes fieras.
-
-Hay un lugar donde el Escorpion[107] doblega sus brazos en dos arcos
-semejantes, y los extiende por todo el espacio de dos signos[108]
-que forma, encorvando la cola y brazos por una y otra parte. Quando
-el jóven Faeton vió á este monstruo cubierto del negro veneno que
-exhalaba, y que amenazaba herirle con la punta de la cola, perdió
-enteramente el sentido, y afloxó las riendas con un frio temor; luego
-que estas tocáron las anchurosas espaldas de los caballos, se separan;
-y viéndose sin conductor, se van por los vientos de desconocida region:
-se precipitan desordenadamente por donde el ímpetu los lleva; y se
-remontan hasta las estrellas, que estan fixadas debaxo del alto cielo,
-arrebatando por extravíos al carro: unas veces caminan por las alturas,
-otras por lugares baxos y caminos pendientes, ó mas inmediatos á la
-tierra. La Luna se admira de ver correr los caballos de su hermano por
-el orbe inferior al suyo, y las nubes abrasadas empiezan á despedir
-humo. La tierra mas encumbrada se quema con las llamas, y dividida,
-hace aberturas, secándose con la falta de humedad. Los pastos se ponen
-roxos, los árboles se queman con sus hojas, y las áridas mieses dan
-materia á su daño; pero todo esto es nada. Las ciudades perecen con sus
-muros, y el incendio reduce á cenizas todas las gentes con sus pueblos:
-arden las selvas y montes: arde el Atos, el Tauro de Cilicia, el Tmolo,
-el Oeta, el monte Ida, ahora seco, y ántes célebre por sus fuentes; el
-virgíneo Helicon, el Hemo, que aun no habia visto á Orfeo.[109] Arde
-inmensamente el Etna[110] con el fuego interior y exterior, el Parnaso
-con sus dos cumbres, el Erix, el Cintio y el Otris; el Rodope, que vió
-entónces derretirse sus nieves, el Mimas, el Didimo, el Micale y el
-Citeron, hecho para los sacrificios. De nada sirven á la Escitia sus
-frios: arde el Cáucaso y el Osa con el Pindo, arde el Olimpo, superior
-á entrambos, los encumbrados Alpes, y el Apenino cubierto de nubes.
-Entónces mira Faeton al universo encendido por todas partes: no puede
-sufrir tanto ardor; percibe con el aliento el aura encendida como
-quando sale de un profundo horno; siente que su carro se quema; ya no
-puede resistir las cenizas y pavesas que saltaban de todas partes; ya
-se halla rodeado de ardiente humo; y cubierto de una negra obscuridad,
-no sabe donde está, ó adonde vaya, y es arrebatado al arbitrio de los
-alados caballos. Creese que los pueblos de los Etíopes traen el color
-negro de la sangre que entónces salió á la superficie del cuerpo.
-Entónces fué tambien quando la Libia se volvió árida, consumida su
-humedad con el calor, y las Ninfas, con los cabellos sueltos, lloráron
-la pérdida de las fuentes y lagos. La Beocia lamentó á Dirce, Argos á
-Antimon, Corinto á las ondas Pirenidas. Tampoco los rios, que lográron
-riberas distantes de este sitio, quedan exêntos: humeó el Tanais
-en medio de sus aguas, el viejo Penéo, el Teutrantéo, el Caico, el
-ligero Ismeno y el Erimanto, como igualmente Xanto,[111] que habia
-de arder segunda vez. El roxo Licormas, el Meandro, que se divierte
-en las torcidas ondas, el Melas, que corre en Mygdonia, el Eurotas,
-vecino del Tenario, el Eufrates,[112] que atraviesa por Babilonia;
-ardió el Oroste, el ligero Termedon, el Ganges,[113] el Fasis y el
-Danubio. Hierve Alseo, arden las riberas del Esperquio, y con el fuego
-corre el oro que el Tajo[114] arrastra en sus arenas. Se quemáron en
-el Caistro los cisnes, que con su dulce canto habian hecho célebre
-las riberas Meonias. Huye amedrentado el Nilo á las extremidades del
-mundo, y ocultó su cabeza, que aun ahora se desconoce.[115] Sus siete
-bocas quedáron reducidas á siete valles secos, y llenos de polvo. Toca
-la misma suerte al Hebro y Estrymon,[116] que riegan la Tracia, y á
-los rios occidentales, Rhin,[117] Ródano, Po y Tibre, á quien se le
-habia concedido el imperio del mundo.[118] Es hendida la tierra por
-todas partes; y la luz que penetró por las brechas que abrió hasta
-los infiernos, amedrenta á Pluton y Proserpina. El mar se estrecha,
-y se hace un campo de arena lo que poco ántes era agua: los montes,
-que cubrian las olas, se viéron entónces, y aumentáron el número de
-las apartadas Cicladas.[119] Se van á lo profundo los peces: y no se
-atreven los delfines á levantarse á los vientos sobre la superficie del
-mar, como acostumbraban. Nadan exânimes sobre las aguas los cuerpos
-de las Focas.[120] Aseguran tambien que aun el mismo Nereo, Doris, y
-sus hijas, se escondiéron en los cálidos retretes. Y que Neptuno, con
-cruel semblante, tres veces intentó sacar los brazos de las aguas, y
-otras tantas el ardor del ayre le obligó á esconderlos.
-
-No obstante la sagrada Tierra, como estaba rodeada del mar entre las
-aguas del Piélago, y las fuentes que se habian congregado de todas
-partes para ocultarse en su seno, levantó seca hasta el cuello su
-cabeza, que tan fecunda era en otro tiempo: se puso la mano en la
-frente, é infundiendo en todas las cosas un horroroso temblor, se
-sentó un poco, y se halló mas abaxo de lo que solia estar, y con voz
-santa habló de este modo: „Si esta es tu voluntad, supremo Dios, y
-yo lo he merecido; ¿para qué cesan tus rayos? Permítaseme, si he de
-perecer á la fuerza del fuego, que perezca con el tuyo, y aliviaré
-mi desgracia, recibiéndola de mano de mi Autor.” Apénas pudo abrir
-la boca para articular estas solas palabras, porque el calor habia
-desecado sus fauces. „Mira mis cabellos tostados, mis ojos cubiertos
-de humo, y mi rostro de cenizas. ¿Es este el fruto que espero? ¿Esta
-recompensa me das en premio de mi fertilidad, y del servicio que hago
-en sufrir las hendiduras que me hace el corvo arado y los rastrillos,
-viéndome combatida todo el año? Esta es la recompensa de suministrar
-pastos á las bestias, al hombre frutos, y alimentos suaves, y á
-vosotros el incienso. Haya yo merecido en hora buena esta destruccion;
-pero ¿en qué la han merecido las aguas? ¿en qué mi hermano?[121]
-¿Por qué se disminuyen los mares que le tocáron en suerte, y estan
-mas distantes del cielo? Pero si no te conmovemos mi hermano y yo, á
-lo ménos compadécete de tu cielo. Mira á una y otra parte, y verás
-humear ámbos polos; y si el fuego llegare á apoderarse de ellos,
-vendrá á ser reducido á ceniza tu mismo palacio. Mira padecer al mismo
-Atlante,[122] y que apénas puede sostener en sus hombros el ardiente
-cielo. Si perecen el mar, la tierra y los cielos, serémos confundidos
-en el antiguo caos: si ha quedado aun alguna cosa, líbrala de las
-llamas, y mira por el universo.” Este fué el discurso de la Tierra; y
-no pudiendo resistir mas el calor, ni seguir hablando, ocultó su cabeza
-en su centro hasta llegar á las cavernas mas inmediatas al profundo
-infierno.
-
-[Ilustración: (25) Júpiter hiere á Faeton con un rayo para evitar un
-incendio universal.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_FAETON ES HERIDO DE UN RAYO._
-
-
-Pero el Padre omnipotente, haciendo ver á los Dioses, y al mismo Febo
-que le habia entregado el carro, que iban á arruinarse todas las cosas,
-segun el fatal hado, si no se acudia con prontitud al socorro, subió á
-lo mas alto del Olimpo, de donde suele enviar las nubes á la tierra, y
-de donde hace resonar los truenos, y arroja los rayos; pero no teniendo
-entónces nubes que enviar, ni lluvias que poder arrojar del cielo,
-truena y arroja contra el Cochero[123] un rayo vibrado con todo el
-impulso de su brazo poderoso, con que le quita la vida, y á un mismo
-tiempo el carro, matando de este modo un fuego con otro fuego. De este
-modo se apagó el fuego con el mismo fuego. Se espantan los caballos,
-y dando un salto hácia atras, sacan el cuello del yugo, dexando las
-riendas rotas. Aquí quedan los frenos, allí el exe apartado de la
-lanza, en otra parte los rayos de las ruedas hechas mil pedazos; y
-finalmente por todas partes quedáron esparcidos despojos del derrotado
-carro. Cae de cabeza Faeton, abrasándole las llamas sus rubios
-cabellos, y es llevado por los ayres un dilatado trecho, así como
-muchas veces lo es una exhalacion, que, estando el cielo sereno, nos
-parece haber caido, aunque en realidad no cae. El Erídano le recibió en
-una region muy distante de su patria,[124] y le lavó su rostro cubierto
-de espuma.
-
-[Ilustración: (26) Cerca del Sepulcro de Faeton fueron transformadas
-sus hermanas en Álamos y el Rey Cicno en Cisne.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_LAS HERMANAS DE FAETON TRANSFORMADAS EN ÁRBOLES, Y CICNO EN CISNE._
-
-
-Las Ninfas de la Hesperia[125] dan sepultura al cuerpo, que aun humeaba
-con la llama de tres puntas, entallando en su sepulcro este epitafio.
-
- AQUÍ YACE FAETON, COCHERO DEL CARRO DE SU PADRE, QUE AUNQUE NO LE
- RIGIÓ CON FELICIDAD, LO EMPRENDIÓ SIN EMBARGO CON ARROGANCIA JUVENIL.
-
-Entre tanto su miserable padre habia inundado su rostro con el triste
-llanto;[126] y si se ha de creer la tradicion, no hubo sol un dia, y el
-mismo incendio sirvió de luz al mundo, hallándose de este modo alguna
-utilidad en medio de tanta desolacion. Pero Climene,[127] despues de
-prorumpir en todo lo que es propio de una madre sitiada de semejantes
-penas, recorre todo el mundo, llorosa, loca, rasgando sus vestidos
-y seno. Buscaba primeramente los miembros muertos de su hijo, y
-despues eran sus cuidados los huesos, que halló por último casualmente
-sepultados en tierra extraña. Sentóse en aquel sitio, y leyendo el
-nombre que estaba grabado en el mármol, le regó con sus lágrimas,
-calentándole despues con su desnudo pecho. Lúgubres llantos tributan á
-la muerte tambien las Heliadas;[128] consolándose de este modo vana é
-inútilmente, é hiriéndose el pecho con las manos, llaman de dia y noche
-á Faeton, que ya no puede escuchar sus compasivas quejas, y permanecen
-postradas sobre su sepulcro. Quatro veces habia iluminado la luna toda
-su redondez, uniendo sus puntas brilladoras,[129] y ellas continuaban
-sus lamentos (pues el uso se habia trocado ya en naturaleza) quando
-Faetusa, que era la mayor de las hermanas, queriendo sentarse en
-tierra, se quejó de habérsele endurecido los pies. Fué detenida, al ir
-á socorrerla la blanca Lampecia, con raices nacidas repentinamente; la
-tercera arranca hojas con sus manos, quando solo intentaba arrancarse
-los cabellos. Una se queja de que sus piernas se transforman en
-troncos: otra de que sus brazos se vuelven ramas; y miéntras estan
-admiradas con este prodigio, empiezan á cubrirse los muslos de corteza,
-que por grados ocupa el vientre, pecho, hombros y manos; solo les
-falta por cubrir la boca con que llaman á su madre. ¿Pero qué habia de
-hacer esta desdichada sino discurrir por acá y acullá como una loca, y
-miéntras puede, juntar sus labios amorosos con los de las hijas? No se
-contenta con esto, se empeña en arrancar sus cuerpos de las raices, y
-dividir con las manos las tiernas ramas; pero en vano, porque manan de
-ellas gotas de sangre, como de una herida. No hagas eso, madre, claman
-ellas heridas. Madre, rogámoste no lo hagas, porque nuestro cuerpo es
-despedazado en el árbol con los esfuerzos que haces. Quédate ya con
-Dios. Á estas últimas palabras acabó de cubrirse su boca con corteza.
-Corren lágrimas de estos árboles;[130] y el ámbar,[131] que destilan
-sus ramas, se endurece con el sol; la cristalina corriente le recibe,
-y lleva para uso de las matronas Romanas.
-
-Presenció este prodigio Cicno, hijo de Esteneleo, quien, aunque estaba
-unido á Faeton, por el parentesco materno, lo estuvo mas por la
-amistad. Este Príncipe, Señor de muchas poblaciones de Liguria,[132]
-y de populosas ciudades, dexando sus Estados, se fué á las riberas
-del Erídano, y las llenaba de quejas, como igualmente á las selvas
-aumentadas por las hermanas de Faeton, quando la voz se le disminuye,
-y sus cabellos se le mudan en blancas plumas; del pecho le sale el
-cuello largo, y la juntura liga á los roxos dedos; y un pico redondo
-ocupa la boca; en una palabra, Cicno se transforma en cisne, ave nueva;
-pero acordándose del fuego, que tan injustamente arrojó Júpiter, no
-mira al cielo, ni á aquel; habita los estanques y espaciosos lagos,
-eligiendo por su morada á los rios, cosa contraria al fuego, que tanto
-aborrecia.[133]
-
-Entre tanto Febo, desaliñado y privado de su hermosura, como quando
-se ve eclipsado, se aborrece á sí mismo, á la luz y al dia: se
-entrega á la tristeza; con ésta aumenta su ira, y no quiere alumbrar
-al mundo: bastante, dice, he trabajado desde el principio de él,
-y estoy pesaroso de un no interrumpido trabajo, que no me sirve de
-honor. Gobierne qualquiera otro el carro que lleva la luz; y si no hay
-ninguno, y confiesan todos los Dioses que no pueden, gobiérnele el
-mismo Júpiter, para que á lo ménos, y miéntras maneja mis riendas, dexe
-los rayos, que han de privar á los padres de los hijos. Pues quando vea
-por la experiencia el ímpetu de los ardientes caballos, conocerá que no
-fué digno de muerte el que no los gobernó bien. Á estas palabras rodean
-al sol todos los Dioses, y con rendidas voces le suplican no quiera
-introducir en el mundo las tinieblas. Tambien Júpiter se disculpa de
-haber arrojado el rayo, é imperiosamente añade las amenazas á los
-ruegos. El Sol recoge los caballos furiosos, y aun sobresaltados del
-terror, y castigándolos con la espuela y el látigo, se enfurece, y les
-da en rostro con la suerte desventurada de su hijo, imputándoles su
-muerte.
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_CALIXTO ENGAÑADA POR JÚPITER._
-
-
-Pero el Padre omnipotente recorre el grande ámbito del cielo, y
-registra si hay alguna cosa maltratada de la violencia del fuego que
-amenace ruina; y viendo que todas estaban en su vigor, vuelve la vista
-á la tierra, y á los trabajos de los hombres.[134] Sin embargo tiene
-particular cuidado de su Arcadia;[135] renueva sus fuentes y rios, que
-no se atrevian aun á correr. Hace que la tierra produzca yerbas; viste
-los árboles de hojas, y manda que reverdezcan las selvas destruidas.
-Miéntras discurre por acá y acullá, fixó su atencion en la doncella
-Nonacrina,[136] y el amor que le causó su vista, le penetró hasta los
-huesos. Esta hermosa Ninfa no se ocupaba en hilar, ni en componerse los
-cabellos, sino que despues que recogia con un cíngulo sus vestidos, y
-con una blanca cinta sus desaliñados cabellos, echaba mano unas veces
-del ligero venablo, y otras del arco; era compañera de Diana, y no tuvo
-otra Menalo,[137] que mas agradase á Trivia,[138] pero ningun poder hay
-durable.
-
-[Ilustración: (27) Júpiter toma la figura de Diana para hacerse querer
-de la Ninfa Calisto.]
-
-Ya habia pasado el sol del medio dia, quando ella entra en un espeso
-bosque, al que ningun contratiempo habia destruido. En él se quita de
-los hombros la aljaba, afloxa el flexîble arco, y se recuesta en el
-suelo entapizado de yerba, sirviéndola de almohada la pintada aljaba.
-Viéndola Júpiter cansada, y sin guarda: „mi muger, dice, seguramente
-ignorará este hurto, y si lo supiere, poco importa, son burlas, ¡oh!
-¡son burlas de mucho precio!” Toma inmediatamente la figura y vestido
-de Diana; la dice: „Ó doncella, única parte de mis compañeras, ¿en qué
-collados has cazado hoy?” Ella, levantándose prontamente, „Dios te
-guarde, dixo, Deidad, á mi parecer, mayor que Júpiter, aun quando él
-me esté escuchando.” Oyelo, y se rie, alegrándose de que le prefiera
-á sí mismo; la da ósculos poco castos, y ménos dignos de una vírgen.
-Quando se disponia á contar en qué selva habia cazado, se lo impide
-abrazándola, y no se descubre, sino intentando un delito. Se resiste
-ella, y se defiende con quantos medios puede una muger. ¡Oxalá lo
-hubieras visto, hija de Saturno,[139] pues serias mas compasiva!
-Defiéndese en efecto; ¿pero qué muchacha ó mortal podrá vencer á
-Júpiter? Sube este al cielo despues de su victoria. Calixto aborrece
-aquel bosque y aquella selva, testigo de su delito, de donde al
-retirarse, casi se olvidó de recoger la aljaba con las flechas y el
-arco que habia colgado de un árbol.
-
-[Ilustración: (28) Las Ninfas descubren á Diana la preñez de Calixto.]
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_CALIXTO ARROJADA DE LA COMPAÑIA DE DIANA._
-
-
-He aquí á Diana, acompañada de su coro, que entra por el alto Menalo,
-orgullosa con las fieras que habia cazado; ve á Calixto, y la llama;
-pero ella huye, temiendo que Júpiter estuviese aun transformado en
-Diana; mas despues que conoció que las Ninfas andaban igualmente, se
-acerca á ellas persuadida á que no habia engaño. ¡Ah! ¡quán difícil
-es que no salga á la cara un delito! No se atreve á levantar los
-ojos del suelo; no va al lado de la Diosa, ni la primera de todas
-sus compañeras, como ántes solia; al contrario, guarda un profundo
-silencio, y con el rubor da señales de su pudor perdido. Diana, á
-no ser vírgen, hubiera conocido su culpa por muchos indicios; pero
-aseguran que las Ninfas la conociéron. Ya la Luna iba caminando á
-llenar por la nona vez su plateado rostro,[140] quando la Diosa
-cazadora, fatigada del calor de su hermano,[141] entró en un fresco
-bosque, del que baxaba un resonante arroyo, y corria por las golpeadas
-arenas. Despues que alabó aquel sitio, tocó con el pie la superficie
-de las aguas; y alabándolas igualmente, no hay testigo, dice, que nos
-vea: bañémonos en sus cristalinas corrientes. Se cubre Parrasia[142]
-de rubor: las demas Ninfas se desnudan, y ella sola busca dilaciones.
-Desnúdanla al verla dudosa, y su delito quedó luego patente. Atónita
-ella, y queriendo tapar el vientre con las manos, sal de aquí, la dixo
-Diana, y no contamines estas sagradas aguas; y la mandó apartarse de su
-compañía.
-
-[Ilustración: (29) Arcas va á matar á su madre Calixto transformada en
-Osa por Juno.]
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_CALIXTO TRANSFORMADA EN OSA CREYÓ SER MUERTA POR SU HIJO._
-
-
-Hacia tiempo que sabia esto la muger del gran Tonante, y habia diferido
-el castigo para el tiempo conveniente. Pero no hay ya motivo de
-dilacion, quando habia ya nacido de la adúltera el niño Arcas, cosa muy
-dolorosa á Juno: luego que viéron á este niño sus airados ojos: „solo,
-dixo, me faltaba, muger adúltera, ver que fueses fecunda, y que con el
-parto se hiciera pública mi injuria, y se testificase la infamia de
-mi marido. No te quedarás sin castigo; yo te quitaré, muger odiosa,
-la hermosura con que te complaces, y que ha sido de tanto atractivo
-para Júpiter.” Dixo esto, y asiendo sus cabellos por la parte anterior
-de la cabeza, la hizo dar con la cara en tierra: ella le tendia los
-brazos pidiéndole perdon, quando empezáron á ponérsele horrorosos con
-negro vello, á torcerse las manos, y á crecerle en corvas uñas para
-servirle de pies; el rostro, recreo de Júpiter en otro tiempo, se
-para disforme con un largo hocico; y porque á nadie puedan mover á
-compasion sus ruegos y ociosas palabras, pierde tambien el uso de la
-habla, y solo la queda una voz iracunda, amenazadora y llena de terror,
-que sale de la ronca garganta. No obstante, aunque convertida en osa,
-conserva su antiguo entendimiento, y expresando sus sentimientos con
-continuos gemidos, levanta las que en otro tiempo fuéron manos al cielo
-y á las estrellas, é interiormente conoce ingrato á Júpiter, ya que
-no puede llamárselo. ¡Ah! ¡quantas veces, no atreviéndose á descansar
-sola en los desiertos bosques, se reclinaba delante de su casa, y en
-los campos en otro tiempo suyos! ¡Quantas veces se vió obligada á
-correr entre los peñascos estimulada de los ladridos de los perros!
-Huye amedrentada de los cazadores, habiendo sido cazadora: muchas
-veces se ocultó de las fieras que veia, olvidándose de lo que era;
-y aunque osa, se amedrentaba de los osos que habia en los montes, y
-temia igualmente á los lobos, no obstante que su padre estaba entre
-ellos. Preséntase aquí Arcas, descendiente de Licaon, y de quince
-años de edad, sin saber la desgracia de su madre; y quando persigue á
-las fieras, quando elige aptos bosques para el intento, y rodea las
-selvas de Erimanto con texidas redes, encuentra con su madre, que se
-detiene apénas le ve, dando á entender que le conocia. Él retrocede, é
-ignorante teme á la que sin cesar clavaba en él los ojos sin moverlos,
-y no se atreve á llegarse mas cerca. Hubiera traspasado su pecho con
-el penetrante venablo; pero lo impidió el Padre omnipotente, y separó
-de allí juntamente á ellos, é impidió la maldad;[143] y arrebatándolos
-con un rápido viento por los ayres, los colocó en el cielo, é hizo
-estrellas cercanas. Luego que vió Juno á la adúltera lucir entre
-las estrellas, se llenó de ira, y se presentó en el mar á la blanca
-Tetis, y al viejo Océano, á quienes dan mucho honor los Dioses; y al
-preguntarla la causa de su venida: „¿Quereis saber, les dice, por qué
-la Reyna de los Dioses se halla aquí abandonando los alcázares del
-cielo? Otra en mi lugar le ocupa. Tenedme por embustera, si quando la
-noche obscurece todo el orbe, no viereis honradas en lo alto del cielo
-á estas estrellas, deshonor mio, en la misma parte en que el último
-y mas pequeño círculo[144] rodea con su espacio al extremo del exe.
-¿Habrá, pues, quien sienta ofender á Juno, y la tema ofendida, quando
-solo entre los Dioses hago bien, causando daño?[145] ¡Oh quánto he
-hecho! ¡quán vasto es mi poder! La privé de ser muger,[146] y la he
-hecho Diosa: así castigo á los culpados: de este modo es mi poderío
-engrandecido. Vuélvala Júpiter su antiguo semblante, quítele la figura
-de fiera, como lo hizo en la Argólica, hermana de Foronéo.[147] ¿Por
-qué no se casa con ella, repudiando á Juno, la coloca en mi tálamo, y
-hace á Licaon su suegro? Pero si en vosotros hace mella el desprecio de
-vuestra alumna ofendida, no concedais á los Septentriones las cerúleas
-aguas; apartad de ellas á estas estrellas, trasladadas al cielo en
-castigo del estupro, para que no se bañe en el puro mar una adúltera.”
-Concediéron los Dioses del mar su solicitud; sube á los rápidos ayres
-la hija de Saturno en su ligero carro, tirado por pintados pavones,
-tan poco ha estrellados con la muerte de Argos, como, loquaz cuervo,
-que súbitamente vestias alas negras, habiéndolas tenido ántes blancas;
-porque esta ave fué antiguamente tan blanca con nevadas plumas, que
-igualaba á todas las mas blancas palomas. No cederia ni á los patos,
-que estaban constituidos guardas del capitolio por su voz vigilante,
-ni al cisne amante de las aguas. Le dañó la lengua, haciendo su
-loquacidad que el color, que era blanco, fuese ahora contrario á
-lo blanco. No hubo otra mas hermosa en toda la Tesalia que Larisea
-Coronis. Agradote ciertamente, Délfico númen,[148] miéntras que, ó fué
-casta, ó estuvo sin guardas; pero la febéa ave conoció el adulterio; y
-para manifestar como centinela inexorable el oculto delito, caminaba á
-su Señor; síguele la parlera codorniz, batiendo las alas para indagarlo
-todo; y habiendo oido la causa de su viage, „inútil es tu camino, le
-dice: no desprecies los presagios de mi lengua.”
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_CORONIS TRANSFORMADA EN CORNEJA._
-
-
-Atiende á lo que fui y á lo que soy, pregunta por qué lo he merecido,
-y hallarás que la fidelidad fué mi ruina; porque en otro tiempo habia
-cerrado Palas á Erictonio, hijo criado sin madre, en una cesta texida
-de mimbres de Ática; confiando su custodia á las tres hijas de Cecrope
-de dos formas;[149] pero con condicion de que no registrasen sus
-secretos. Yo, oculta entre las ligeras hojas, observaba sus operaciones
-desde un espeso olmo. Las dos hermanas Pandrosa y Herse guardaban sin
-fraude lo que se les habia confiado; solo Aglaura llama á las tímidas
-hermanas, y rompiendo los nudos con sus manos, ven un niño y un dragon
-puesto junto á él. Doy cuenta á la Diosa de este hecho, por lo que me
-da una paga tal, que se dice de mí haber sido abandonada de la tutela
-de Minerva, y pospuesta á la ave nocturna;[150] mi castigo sirva de
-exemplo á las aves, para que no busquen el peligro en su lengua.
-
-[Ilustración: (30) Coronis perseguida por Neptuno y convertida en
-Corneja por Minerva.]
-
-Pero si acaso piensas, que no solo me desechó por esto, sino porque
-no fui digna de su compañía, te digo que ella me hizo su compañera
-contra mi voluntad, y sin pedir yo tal gracia. Pregúntaselo, si no lo
-crees, á la misma Palas, pues aunque ahora está contra mí airada, no
-te negará esto su enojo. La historia que te cuento es bien sabida;
-porque nací del ilustre Coronéo en la region de Fócida: yo era una
-rozagante doncella (¡ah! no me desprecies), y solicitada de ricos
-pretendientes. La hermosura fué mi daño; porque paseándome un dia con
-lentos pasos, como tenia de costumbre, sobre la arena, vióme el Dios
-del mar, y muy enamorado de mí, despues de haber gastado inútilmente el
-tiempo en blandas caricias, quiso valerse de la fuerza, y me persigue:
-yo huyo, y dexo la densa playa; pero en vano corro sobre la blanda
-arena; y no teniendo otro remedio, imploro la proteccion de los Dioses
-y de los hombres: á ninguno de estos mueve mi voz; y solo la Diosa de
-la virginidad[151] se condolió de mí por ser vírgen, y me prestó su
-socorro: pues quando levantaba yo los brazos al cielo, empezáron estos
-á ennegrecerse con ligeras plumas. Quando queria arrojar el vestido de
-los hombros, era ya pluma, y se habia arraygado profundamente en la
-piel. Quando intentaba herir mi desnudo pecho con las manos, no tenia
-ya ni uno ni otro. Corria, pero la arena no detenia ya mis pies como
-ántes, sino que me levantaba sobre la tierra; luego soy elevada por los
-ayres, y hecha, sin ser culpada, compañera de Minerva. ¿Pero de qué me
-aprovecha todo esto, quando goza del honor mio Nictimene, hecha ave por
-un exêcrable delito?[152]
-
-[Ilustración: (31) Nictimene convertida en Buho por el incesto con su
-Padre Nictéo.]
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_NICTIMENE CONVERTIDA EN LECHUZA._
-
-
-Porque ¿quién ignora la cosa mas sabida por toda Lesbos? que Nictimene
-violó el lecho de su padre. Ella ciertamente es ave; acordándose de su
-culpa, huye de la vista y luz, encubriendo su pudor con las tinieblas,
-y todas la aves la persiguen en la vasta region del ayre. Al estar
-diciendo esto, la responde el cuervo, „por vida tuya, que estos agüeros
-te sean perjudiciales, que yo, por mi parte, los desprecio como vanos.”
-Dichas estas palabras, sigue su camino, y da parte á su señor de
-haber visto á Coronis acostada con el jóven Hemonio.[153] Tanta fué
-la turbacion de Apolo al oir el delito de su amante, que se le cae la
-corona de laurel, se le demuda al mismo tiempo el semblante, dexa caer
-el plectro, pierde el color, é hirviendo su pecho en ira, toma las
-armas acostumbradas,[154] doblega el flexîble arco por las dos puntas,
-atraviesa con el inevitable dardo aquel pecho tantas veces unido al
-suyo. Gimió herida,[155] y sacando el hierro de la herida, tiñó con la
-roxa sangre sus blancos miembros. „Pude, Febo, dixo moribunda, pagarte
-mi culpa; pero bien podia haber parido ántes, y no que ahora morimos
-dos[156] juntamente.” No habló mas, y perdió la vida al mismo tiempo
-que la sangre. Un frio mortal se apoderó de su cuerpo ya sin alma.
-Se arrepiente su amante; pero ¡ah! tarde, de un castigo tan cruel,
-y se aborrece á sí mismo por haber dado oidos al cuervo, y haberse
-así enfurecido. Maldice al ave que le obligó á saber el delito y la
-causa de su dolor. Maldice la cuerda, arco y mano con que tiró las
-saetas, armas temerariamente manejadas. Procura socorrerla despues de
-haber caido; solicita vencer el hado con un tardo socorro, y se vale
-inútilmente de sus artes médicas. Mas luego que conoce que todos sus
-esfuerzos eran ya inútiles; que se preparaba la hoguera, y que sus
-miembros habian de arder en el último fuego, suspira y se queja de lo
-mas íntimo de su corazon (porque no era decoroso á un Dios derramar
-lágrimas) del mismo modo que lo hace la novilla quando ve matar su
-ternerillo delante de sus ojos. Mas luego que derramó en el pecho de
-su amada los tristes ungüentos, la abrazó, é hizo las no debidas
-exêquias, segun costumbre; no permitió que su descendencia pereciese en
-las mismas llamas; y para librar al hijo[157] le extraxo del vientre
-de su madre, y le entregó á Quiron[158] de dos formas; y al cuervo,
-que esperaba la recompensa de su lengua veraz, le despojó de la pluma
-blanca que ántes tenia.
-
-
-
-
-FÁBULA IX.
-
-_OCIROE TRANSFORMADA EN YEGUA._
-
-
-Se hallaba alegre el Semifiera con tener por alumno á un Dios, y
-preferia este honor al trabajo de educarle: quando he aquí que se le
-presenta con los hombros cubiertos de sus rubios cabellos su hija, á
-quien la Ninfa su madre puso por nombre Ociroe, habiéndola parido en
-las riberas del rápido rio Caico.[159] No se contentaba esta con haber
-aprendido las artes de su padre, sino que vaticinaba los secretos de
-los hados. Un dia pues, concibiendo en su mente los fatídicos furores,
-y cobrando vigor con el espíritu divino que tenia encerrado en su
-pecho, miró al infante,[160] y le dixo: „Crece ¡ó niño! que traes la
-salud al orbe:[161] muchas veces te deberán la vida los cuerpos de los
-mortales.
-
-[Ilustración: (32) Ociroe anuncia á su padre Quirón el destino del niño
-Esculapio.]
-
-Se te permitirá volver á dar la vida; pero sabe, que aunque lo harás
-una sola vez[162] contra la voluntad de los Dioses, no se te permitirá
-otra vez, por el fuego de tu abuelo,[163] que te quitará la vida:
-despues de haber sido Dios, quedarás un cuerpo muerto; y el que poco ha
-eras cuerpo, volverás á ser Dios, y renovarás dos veces tus hados. Tú
-tambien, padre caro, no mortal, sino criado para ser eterno, desearás
-poder morir, quando te atormente la sangre de la venenosa serpiente,
-introducida por los miembros heridos. Los Dioses te harán de eterno
-mortal; y las tres Diosas[164] cortarán el hilo de tu vida.” Aun le
-quedaba algo que decir sobre el destino de su padre,[165] quando
-suspira de lo profundo de su pecho, y empieza á derramar copiosas
-lágrimas diciendo: „El destino se vuelve contra mí; no puedo hablar
-mas, y se me impide la articulacion de la lengua. No debian haberme
-sido tan apreciables las artes,[166] que me han acarreado la ira de
-Dios. ¡Oxalá hubiera ignorado lo futuro! Ya parece que se me quita el
-semblante humano; ya me agrada la yerba por comida; ya tengo deseo de
-correr por los dilatados campos; ya me convierto en yegua, y en unos
-pechos de quienes no degenero.[167] Pero ¿por qué soy mudada toda,
-puesto que mi padre es de dos formas?” Al decir esto, se le entendian
-ya muy poco sus últimos lamentos, y se confundiéron sus palabras.
-No pareció aquel primer sonido de yegua sino del que la imita: á
-poco tiempo prorumpe en claros relinchos, y aplica sus brazos á la
-yerba.[168] Entónces se juntan los dedos, y la ligera uña liga las
-cinco con un eterno casco. Se extiende su rostro y cuello. Se convierte
-en cola la mayor parte del prolongado manto; y como los sueltos
-cabellos se tendian por el cuello, se convirtiéron en hermosas crines,
-y á un mismo tiempo se innovó la voz y semblante, y tomó el nombre de
-aquel monstruo.
-
-[Ilustración: (33) Apolo guarda los ganados de Admeto en los campos de
-Mesene.]
-
-
-
-
-FÁBULA X.
-
-_APOLO CONDUCE REBAÑOS._
-
-
-Lloraba Filerio[169] la pérdida de su hija; y en vano imploraba tu
-socorro, ¡ó Apolo! porque ni podias inmutar los decretos del poderoso
-Júpiter, ni te hallabas entónces presente aunque pudieras: habitabas
-en Eli y campos Misenios; aquel era el tiempo en que vestias la piel
-pastoril, y en que el báculo de la silvestre oliva servia de peso
-á tu mano derecha, y á la izquierda la flauta hecha de siete cañas
-desiguales; y quando el amor es tu cuidado, y la zampoña tus delicias,
-se dice que se pasáron las vacas por tu descuido á los campos Pilios.
-Las ve el hijo de Maya[170] y las oculta con su arte[171] en las
-selvas.
-
-
-
-
-FÁBULA XI.
-
-_BATO TRANSFORMADO EN PIEDRA DE TOQUE._
-
-
-Nadie supo de este hurto, sino un viejo conocido en aquel campo con el
-nombre de Bato. Guardaba este pastor los bosques y dehesas abundantes
-de yerba del rico Neleo, y los rebaños de las excelentes yeguas.
-Á este teme Mercurio; y llegándose á él disimuladamente le dice:
-„Huésped,[172] quien quiera que seas, si alguno por casualidad busca
-estos rebaños, dile que no los has visto, y para que no quedes sin
-recompensa, toma en premio una blanca vaca.” Se la da, y luego que el
-huésped la recibe, „ve seguro, le responde: primero publicará tu hurto
-esta piedra que te muestro.” Marcha el hijo de Júpiter, mas volvió
-pronto; y mudando de figura y de voz á un mismo tiempo: „villano,
-le dice, ¿has visto ir por este campo unas vacas? dímelo, y no me
-ocultes el hurto, que te daré en premio una vaca con su novillo.” El
-viejo, luego que vió doble la recompensa, „estarán dice, á la falda de
-aquellos montes;” y en efecto, baxo de ellos estaban.
-
-[Ilustración: (34) Mercurio transforma en piedra de toque al pastor
-Bato.]
-
-Se rió el nieto de Atlante, y le dice: „Pérfido, ¿me vendes á mí
-mismo?” y le convirtió en dura peña, que aun ahora se llama la señal,
-permaneciendo la antigua infamia en el peñasco, que no la merecia.
-
-
-
-
-FÁBULA XII.
-
-_MERCURIO Y HERSE._
-
-
-Se habia levantado de aquí Mercurio con próspero vuelo, y contemplaba
-por la region del ayre los Munichîos campos, la tierra agradable á
-Minerva,[173] y las arboledas del cultivado Licéo.[174] En este dia
-por casualidad llevaban las vírgenes á los sagrados alcázares de Palas
-sobre sus inclinadas cabezas (segun su costumbre) puros sacrificios en
-coronados canastillos. Las ve el alado Dios quando salian del templo,
-y no sigue su camino, sino que vuela á la redonda sobre aquel sitio.
-Así como el rapaz Milano, luego que ve las entrañas de las víctimas,
-temiendo á los Ministros del sacrificio miéntras estan presentes,
-discurre al rededor, no atreve á retirarse, y halaga su esperanza
-batiendo las alas: del mismo modo el ágil Cileno[175] inclina su curso
-á los Áticos alcázares, y rodea los mismos ayres.
-
-[Ilustración: (35) Mercurio, detenido sobre la Ciudad de Atenas, se
-enamora de Herse.]
-
-Quanto el lucero excede en resplandor á las demas estrellas, y quanto
-á este la dorada hermana de Febo;[176] tanto aventajaba en hermosura
-á las demas doncellas, Herse, que era el honor de la pompa y de sus
-hermanas. Sorprehendió su belleza al hijo de Júpiter, y pendiente del
-ayre, no se enardeció ménos que la honda Mallorquina quando dispara
-la bola; vuela, pero con la agitacion mas se enciende, y halla en las
-nubes el fuego que no tenia. Muda de rumbo, y baxa por fin á la tierra:
-no quiere usar de disfraces: ¡tanta confianza tenia en su hermosura!
-la que acrecienta con el cuidado, aunque era muy perfecta: peyna sus
-cabellos, y se compone el velo, para que cayga bien é igual sobre los
-dos hombros, y hace que campee la faxa y todo el oro, y la delicada
-vara que da y quita el sueño luzca en su diestra, y los talares en sus
-hermosas plantas. Tenia tres aposentos la parte interior del palacio
-de Cecrope adornados de marfil y concha. Pandrosa, tú habitabas el
-de la derecha, el de la izquierda Aglaura, y el del medio Herse. Vió
-venir á Mercurio la primera, la qual tenia el izquierdo; y se atrevió á
-preguntar á este Dios su nombre, y la causa de su venida. El nieto de
-Atlante y Pleyone le responde de este modo: „Yo soy el que rompiendo
-los ayres, llevo á todas partes los mandatos de mi padre, que es el
-mismo Júpiter. Ni tampoco te ocultaré la causa de mi venida; solo
-quiero seas fiel á tu hermana, y te contentes con llamarte tia de mis
-hijos. Por Herse he venido; ayuda, te suplico, á un amante.” Mírale
-Aglaura con la misma curiosidad con que poco ha habia descubierto los
-secretos[177] de la roxa Minerva: le pide por la mediacion que iba á
-hacer mucho oro; y en el ínterin le manda salir de su casa. Puso la
-vista en ella la guerrera Diosa, é iracunda suspira con tanta fuerza,
-que conmueve á un mismo tiempo su pecho y el escudo llamado Egida,
-que trae de él pendiente. Se acuerda que esta profanó con impía mano
-sus secretos, viendo contra la fe prometida al hijo del habitador de
-Lemnos criado sin madre, y que seria ingrata á un Dios y á su hermana,
-queriendo enriquecerse con el oro que codiciosamente habia pedido.
-
-[Ilustración: (36) Palas manda á la Envidia que infunda celos á Aglaura
-de su hermana Herse.]
-
-
-
-
-FÁBULA XIII.
-
-_LA ENVIDIA SE APODERA DE AGLAURA._
-
-
-Camina Palas inmediatamente al templo de la Envidia, cubierto de negra
-podre,[178] que es una casa oculta en lo mas profundo de una gruta,
-donde habita la tristeza y el frio, á quien es desconocido el fuego, y
-donde siempre reyna la mayor obscuridad. Luego que llegó á ella esta
-muger varonil, temible en la guerra, se paró á sus umbrales (porque
-no le era permitido entrar), y llama á las puertas con la punta de
-su lanza. Apénas las tocó, quando se abren: ve en su interior á la
-Envidia comiendo carne de víboras, único alimento de sus vicios;
-aparta su vista horrorizada de este espectáculo; mas ella se levanta
-perezosa, y dexando á medio comer los cuerpos de las serpientes, se
-dirige á Palas con lentos pasos; y viéndola tan hermosa y con tales
-armas, empezó á gemir, é hizo asomar á su semblante la tristeza que
-sentia en su interior. Habita en su rostro la palidez; presenta
-consumido todo su cuerpo; mira siempre de reojo, y tiene los dientes
-ennegrecidos con el sarro; reverdece con la hiel su pecho; la lengua
-está inficionada con el veneno. Jamas se rie, sino quando ve el mal
-ageno; no puede dormir movida de los vigilantes cuidados; ve con
-horror los prósperos sucesos de los hombres, y viéndolos se consume;
-de suerte, que á un mismo tiempo daña y es dañada, siendo ella verdugo
-de sí misma. Tritonia,[179] aunque la aborrecia, la dixo en pocas
-palabras: „Inficiona con tu veneno á una de las hijas de Cecrope, que
-así conviene á mis intentos: Aglaura es esta.” Desapareció sin hablar
-mas; y clavando su lanza en la tierra la hizo temblar. Ella, mirando
-por encima el hombro á la Diosa en su fuga, murmuró secretamente,
-pesándole de la prosperidad futura de los sucesos de Minerva: toma
-su báculo, compuesto de espinosos nudos, y cubierta de negras nubes,
-destruye los floridos campos por qualquiera parte que pasa: abrasa
-la yerba, y aniquila los mas altos montes; contamina con su aliento
-pueblos, ciudades y casas; y por último, mira la ciudad consagrada á
-Palas, floreciente en ingenios, riquezas, y amable paz. Detiene con
-dificultad las lágrimas, porque nada ve digno de llanto. Pero luego que
-entró en el aposento de la hija de Cecrope,[180] pone en execucion
-las órdenes de la Diosa: toca su pecho con envidiosa mano, y llena sus
-entrañas de ramosas espinas: le introduce nociva la ponzoña, llena sus
-huesos del pestífero veneno, y le esparce por sus pulmones. Y para que
-no tarde en probar su dolor, presenta á su imaginacion á la hermana su
-feliz casamiento, y al hermoso Dios. Todo se lo propone grande; con
-cuyos remordimientos, estimulada la hija de Cecrope, se ve atormentada
-ocultamente, y gime noche y dia llena de sobresaltos. Empieza á
-consumirse la infeliz, no de otra suerte que se derrite el hielo con
-la presencia del Sol ardoroso: se abrasa envidiosa de la felicidad de
-Herse, del mismo modo que las espinosas yerbas quando se les aplica
-fuego; porque sin levantar llama se queman lentamente. Algunas veces se
-deseaba la muerte por no presenciar esto, y otras pretendia descubrirlo
-á su padre como si fuera un delito.
-
-
-
-
-FÁBULA XIV.
-
-_AGLAURA TRANSFORMADA EN PIEDRA._
-
-
-En fin, viendo Aglaura á Mercurio acercarse, se sentó al frente de
-la puerta para impedirle la entrada; y al comenzar á hablarle con
-caricias, súplicas y halagos, „basta, le dice: yo no me he de apartar
-de aquí sin que te vayas.” Permanezcamos, dixo el ligero Cileno, baxo
-de este comun acuerdo: abrió las cinceladas puertas con su vara;
-pero queriendo ella levantarse, no pudo mover aquellas partes de
-nuestro cuerpo, que se encorvan estando sentados. Forcejea ella por
-levantarse derecha, pero se le endurecen las junturas de las rodillas;
-por sus uñas corre el frio, y se ponen pálidas sus venas por la falta
-de sangre; y así como el cancer, mal incurable, suele dilatarse
-lentamente, y viciar las partes sanas, del mismo modo se apodera poco á
-poco de su pecho aquel frio mortal, y le impide los movimientos vitales
-y respiracion.
-
-[Ilustración: (37) Mercurio entra en el aposento de Herse contra la
-voluntad de su hermana Aglaura.]
-
-No hizo esfuerzo para hablar; pero aunque lo hiciera no hubiera podido,
-porque ya el cuello era piedra, su boca se habia endurecido, y sentada
-parecia una estatua: ni aun la piedra era blanca, porque la habia
-inficionado su perverso corazon el veneno de la Envidia.
-
-
-
-
-FÁBULA XV.
-
-_EUROPA ROBADA POR UN TORO._
-
-
-Dexa la tierra, nombrada de Palas,[181] el nieto de Atlante, despues
-de haber castigado aquellas palabras y ánimo sacrílego, y batiendo
-sus alas, entra por fin en el cielo. Llámale á parte su padre,[182]
-y sin confesarle la causa de su amor: „hijo, le dice, fiel ministro
-de mis órdenes, no te detengas; y baxando con la ligereza que te es
-propia, camina á la provincia de Sidonia, y conduce á la ribera del
-mar una torada real, que verás paciendo en los montes.” Dicho esto,
-inmediatamente conduxo el ganado á las orillas que se le habian
-prescrito, y en las que acostumbraba divertirse la hija del gran Rey
-Agenor, acompañada de muchas jóvenes Fenicias. No se concilian bien,
-ni pueden de ordinario estar en un mismo sugeto la magestad y el amor.
-Aquel padre y rector de los Dioses, cuya diestra está armada de rayos,
-y á cuya voluntad se estremece todo, toma la figura de toro, y mezclado
-con los novillos, berrea, y se pasea hermoso por la tierna yerba.
-
-[Ilustración: (38) Júpiter transformado en toro roba á Europa y la
-lleva á la Isla de Creta.]
-
-Su color era tan blanco como la nieve, á la que ni ha manchado el
-duro pie, ni derretido el húmedo austro. El cuello sobresale con los
-hermosos músculos; cuelga de la garganta la papada: sus cuernos, aunque
-pequeños, parecian hechos á torno, y mas lucidos que una pura piedra
-preciosa. Ningun ayre amenazador se observaba en su frente, ni sus ojos
-eran crueles; la paz habitaba en su semblante. Se admira la hija de
-Agenor de su hermosura, y de verle tan pacífico y manso; pero temia al
-principio tocarle, aunque le veia tan dócil: mas ya despues se acerca,
-y presenta flores á su blanca boca. Se regocija el amante, y esperando
-el complemento de su voluptuosidad, besa sus manos: ¡ah! ¡ah! ¡con qué
-dificultad difiere sus intentos! Ya se divierte con su amada, y salta
-regocijado en la verde yerba: ya se echa de espaldas en la refulgente
-arena; y perdiendo poco á poco el miedo, unas veces presenta su pecho
-para que lo palpen aquellas manos virginales, otras los cuernos, para
-que los entreteja con nuevas guirnaldas. Atrevióse tambien la real
-doncella, no sabiendo á quien oprimia, á subir á las espaldas del
-toro; y entónces, dexando el Dios poco á poco la tierra y seca ribera,
-introduce sus mentidos pies en las aguas. De allí pasa mas adelante,
-y lleva la presa por medio de las olas. Se llena ella de temor; y
-viéndose robada, vuelve la vista á la playa que habia dexado, asiéndose
-con una mano al cuerno, y con la otra á la espalda; y sus vestidos se
-arrugan tremolados del viento.
-
-
-
-
-LIBRO TERCERO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Agenor manda á Cadmo buscar á su hija; ocupado en buscarla, le sucede
-que quita la vida á sus compañeros el dragon de Marte, á quien él mató
-despues, y de sus dientes naciéron algunos hombres, con cuya compañía
-edificó á Tebas. Tuvo este hombre primeramente la sensible desgracia
-de ver despedazado á su nieto Acteon por sus propios perros, lo que le
-ocasionó Juno por el aborrecimiento que tenia á Semele; por cuya causa,
-acercándose á ella baxo la figura de Beroe, su ama de cria, la aconsejó
-simuladamente su muerte. Poco despues, disputando Júpiter y Juno qual
-de los dos sexôs participaba mas de las delicias de Vénus, eligiéron
-por juez á Tiresias, que habia probado de ámbos. Se vió este privado
-de la vista, por haber dado la sentencia contra Juno; pero Júpiter le
-dió la ciencia de adivinar. El primero en quien se viéron realizados
-sus vaticinios fué en Narciso; pues despues de haber despreciado á
-todas las muchachas, y entre éstas á Eco, que por la impaciencia de su
-amor se convirtió en voz, se mudó en flor, consumido por el amor de
-sí mismo. Sin embargo de esto, Pentéo se reía de este adivino, aunque
-le habia pronosticado cosas verdaderas; porque quando se celebraban
-las Orgias de Baco, puso en prision á cierto criado que asistia á los
-sacrificios de este Dios, despues que supo de él que unos marineros se
-habian convertido en peces. Últimamente Pentéo fué despedazado por las
-Bacantes, cosa que grangeó á Tiresias una fama inmortal.
-
-[Ilustración: (39) Agenor manda á Cadmo vaya á buscar á su hermana
-Europa robada por Júpiter.]
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_CADMO VA Á BUSCAR Á EUROPA._
-
-
-Volvióse Júpiter á su antigua figura, deponiendo la forma de toro; y
-habiendo arribado á la isla de Creta, se habia dado á conocer á Europa.
-Á este tiempo Agenor, padre sensible é inhumano en un mismo hecho,
-manda, ignorante del hurto, buscarla á su hijo Cadmo, desterrándole
-para siempre del suelo patrio si no le devuelve la hija. Despues de
-haber discurrido Cadmo inútilmente por todo el mundo en busca de su
-perdida hermana (porque ¿quién será capaz de descubrir los hurtos de
-Júpiter?) evitó con un destierro voluntario los efectos de la cólera
-de su padre. Prófugo, y en tierra extraña, ruega al oráculo de Apolo
-le diga en qué pais podrá fixar su domicilio: „Hallarás, le responde
-Febo, en los solitarios campos una becerra, que nunca ha experimentado
-el yugo al cuello, ni tirado el arado; sigue sus pasos, y en el pasto
-que se pare funda una ciudad, á que llamarás Beocia.” Apénas Cadmo
-habia salido de la cueva de Apolo, quando vió una novilla, de nadie
-custodiada, y que caminaba á paso lento: ninguna señal de yugo tenia
-en su cerviz, y reconociendo á Febo por protector de su viage, la va
-siguiendo poco á poco. Habia ya atravesado el rio Céfiso y los campos
-de Panopea, quando se para de repente la becerra, y levantando la
-cabeza al cielo, llena el ayre de bramidos; pero despues que vió á
-Cadmo y sus compañeros venir tras sí, se echó en un prado muy hermoso.
-Cadmo da gracias á Apolo por tan feliz presagio, besa la tierra, saluda
-á los montes y campos, y queriendo hacer un sacrificio á Júpiter, envia
-á sus compañeros á buscar agua de fuente perennal para el efecto.
-
-[Ilustración: (40) Cadmo da muerte al Dragon que despedazó á sus
-Compañeros cerca de la fuente.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_LOS COMPAÑEROS DE CADMO DEVORADOS POR UN DRAGON._
-
-
-Habia en las inmediaciones de aquel sitio una antigua selva no tocada
-del hierro, y en medio de ella una cueva cercada de zarzas y mimbres
-muy espesos, cuya entrada formaba un humilde arco de piedra, pero muy
-abundante de agua. Habitaba en medio de estas ondas el dragon de Marte,
-monstruo horrible, cuya cabeza cubierta de escamas amarillas brillaba
-como el oro: centelleaban sus inflamados ojos: su cuerpo parecia estar
-hinchado de veneno: tenia en la boca tres órdenes de dientes en extremo
-agudos, y tres lenguas, que meneaba con una rapidez increible.
-
-Entráron los compañeros de Cadmo en aquella triste mansion, y metiéron
-las vasijas en el agua: despierta con el ruido el cerúleo dragon, y
-sacando la cabeza de la cueva, da grandes y horribles silbidos. Dexan
-caer los cántaros de las manos, hiélaseles la sangre, y un temor
-repentino ocupa sus yertos miembros. El dragon se torcia y enroscaba
-con flexibles nudos, y con los saltos que daba se encorvaba á modo
-de un arco, y lanzando al ayre la mitad de su cuerpo, registraba el
-bosque por todas partes. Su cuerpo era de tanta magnitud, quanta,
-si se echan bien las cuentas, ocupa el dragon que hay entre las dos
-Osas.[183] Se arroja sin detenerse sobre los desgraciados Fenicios, que
-ó ya se le preparaban á la defensa ó á la fuga, si bien el miedo de
-que estaban poseidos no les dexaba hacer ni lo uno ni lo otro: á estos
-despedaza á bocados, á aquellos con los golpes de su cola, y á otros
-quita la vida empozoñándoles con su veneno, sin que pudiese escapar
-ninguno. Poca sombra hacia ya el sol,[184] quando Cadmo, maravillado de
-la tardanza de sus compañeros, va á buscarlos siguiendo sus huellas. Se
-arma de una piel de leon, lanza y dardo, que eran sus armas ordinarias;
-pero lleva consigo su valor, superior á toda arma. Entró en el bosque,
-y luego que vió aquel espantoso dragon sobre los cuerpos de sus fieles
-compañeros lamiendo su sangre y heridas: „Cadáveres de mis amigos,
-les dice, ó yo os he de vengar, ó he de morir aquí con vosotros.”
-Apénas dixo esto, quando toma una gran piedra, y la arroja con tanta
-impetuosidad sobre el monstruo, que bastára á derribar las murallas y
-torres mas fuertes; pero quedó sin herida la serpiente, que defendida
-con las escamas, como con una cota de malla, y de la dureza de la
-piel, rechazaba con ella los golpes mas fuertes; mas no pudo su dureza
-resistir el dardo que le clavó en el espinazo, y que penetró hasta las
-entrañas. Embravecido el Dragon con el dolor, retuerce la cerviz sobre
-su espalda, mira la herida, muerde de rabia la lanza que tenia clavada,
-y se esfuerza á arrancarla; pero solo saca una parte, y el hierro queda
-en su cuerpo. La reciente herida aumentaba mas su saña natural; las
-venas de su garganta se hinchan con el veneno que corre en abundancia
-por ellas; sale de su emponzoñada boca una espuma blanquecina; resuena
-la tierra con el ruido de sus escamas, y se inficiona el ayre con el
-aliento que exhalaba. Ya se enrosca con mil vueltas y revueltas: ya
-extendiéndose se pone mas derecho que una viga; y ya como un rio,
-engrosado con los continuos aguaceros, cae con impetuosidad derribando
-los árboles que encuentra. Descansa Cadmo por un rato, sostiene sus
-ataques con la piel del leon, é impide se le acerque, presentándole
-la punta de su lanza. Este movimiento redobla la rabia del monstruo;
-emplea en vano sus crueles mordeduras sobre el hierro, y clava su boca
-en la punta: inmediatamente empieza á salirle una sangre venenosa que
-tiñe la tierra; pero aun era muy ligera la herida, pues retirándose
-y revolviéndose de diversos modos, impedia que le penetrase mas la
-lanza que tenia clavada en su boca; pero Cadmo, estrechándole cada
-vez mas, le sigue con mucho valor, hasta que detenido el monstruo por
-una gruesa encina, fué su fuerza tanta, que le cosió la cerviz en el
-árbol: encorvóse este, y sintió su tronco ser mil veces azotado con
-la punta de la cola. Consideraba el héroe la corpulencia enorme de
-la serpiente que acababa de vencer, quando oye una voz, y sin saber
-de donde, que le decia: „Hijo de Agenor ¿por qué contemplas así esa
-serpiente? Pronto te verán baxo la misma figura.” Quedó espantado por
-algun tiempo; pierde el color y voz, y sus cabellos se erizan. Pero su
-protectora Palas desciende repentinamente del Olimpo á consolarle, y le
-manda sembrar los dientes del dragon, asegurándole que naceria de ellos
-un nuevo pueblo. La obedece Cadmo; descubre el surco con el arado, y
-esparce en la tierra los dientes, como se le habia mandado, y que eran
-semillas de hombres. Algun tiempo despues (parece cosa increible) los
-terrones empiezan á moverse, y aparecen primero sobre la tierra puntas
-de lanzas, despues almetes adornados de plumas, y seguidamente las
-espaldas, los pechos y brazos armados de aquellos nuevos hombres: en
-fin, vió crecer insensiblemente esta extraña cosecha de combatientes.
-Del mismo modo van saliendo las figuras de una decoracion, que se
-desplega en un teatro; pues al principio aparecen las cabezas, despues
-el resto del cuerpo, y por último los pies que tocan en tierra.
-Espantado Cadmo á la vista de los nuevos enemigos, toma sus armas para
-defenderse; pero uno de aquellos nuevamente nacidos, sosiégate le
-dice, y no tomes partido en una guerra civil. Al acabar de oirse estas
-palabras, atraviesa con una espada á uno de sus hermanos: y él mismo
-es herido y muerto por un dardo que otro le tira; pero el que le mató
-no le sobrevivió mucho tiempo; perdió luego una vida que acababa de
-recibir. Un furor igual empezó entónces á animar toda la tropa, y los
-desgraciados hermanos se mataron unos á otros, manchando con su sangre
-la tierra que los habia formado: solo cinco de ellos quedáron con vida.
-El uno, que decian Equion, dexó las armas por mandado de Palas, y metió
-paz entre sus hermanos, prometiéndose una mutua fidelidad; y Cadmo los
-tuvo por compañeros en la construccion de la ciudad, que el oráculo de
-Apolo le habia mandado fabricar.
-
-Estaba ya edificada la ciudad de Tebas: tu destierro, Cadmo, era el
-orígen de tu felicidad: tenias por suegros á Marte y Vénus: y ademas de
-un enlace tan ilustre, tu esposa te habia dado muchos hijos é hijas;
-y á tu vista florecian tus nietos, todos muy amadas prendas; pero es
-preciso esperar el último dia de la vida del hombre para juzgar de su
-felicidad; porque hasta el fin nadie es dichoso.
-
-[Ilustración: (41) Bañándose Diana con sus Ninfas la ve Acteon á quien
-transforma en Ciervo.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_DIANA EN EL BAÑO._
-
-
-En el mismo seno de la felicidad tu nieto Cadmo, convertido en ciervo,
-y devorado por sus propios perros, fué la primera causa de tus
-desgracias: mas el motivo de esta triste aventura, si se indaga, se ha
-de atribuir al acaso, y no á ningun delito personal; porque ¿qué crímen
-puede causar un error? Habia matado muchas fieras en el monte Citeron;
-y el sol estaba en medio de su carrera, quando llama á sus compañeros,
-que aun corrian por medio del bosque, y les dice: „Nuestras redes y
-dardos estan teñidos de la sangre de los muchos animales que hemos
-cazado; debemos estar contentos con la caza que tenemos: mañana, quando
-la aurora se asome por el oriente, repetirémos nuestro exercicio. Febo
-está á igual distancia de oriente y de occidente;[185] sus calores
-hienden la tierra; dexad el trabajo; recoged las nudosas redes.”
-
-Sus compañeros le obedecen, y dexan el trabajo. Habia cerca de allí un
-valle con el nombre de Gargafie: lugar poblado de pinos y cipreses,
-y consagrado á Diana. Ocultaba en lo interior una cueva sombría y
-obscura, que aunque formada por sola la naturaleza, se podia tener
-fácilmente por obra del arte. Veíase en ella un nativo arco de rocallas
-y piedras pomez, á cuya derecha corria con apacible murmullo una
-fuente de agua clara entre las dos orillas cubiertas de yerbas. Á este
-agradable arroyo venia á bañarse la Diosa de los bosques quando se
-hallaba fatigada del exercicio de la caza. Aquel dia, inmediatamente
-que llega allí, da á una de sus Ninfas las flechas, arco y aljaba: otra
-la desnuda: dos de ellas la descalzan, miéntras que Crocale, hija del
-rio Ismeno, que era la mas diestra, la ataba el cabello, que estaba
-destrenzado por su espalda, aunque tambien ella le tenia desatado.
-Niféa, Hiale, Ranis, Pseca y Fiale sacaban agua en los vasos, y bañaban
-á su Señora. Á este tiempo Acteon, que despues de haber interrumpido
-su caza andaba sin cautela por aquel monte, llega guiado por su mala
-ventura al lugar en donde se bañaba la Diosa: apénas se acercó á la
-fuente, quando las Ninfas, viéndose desnudas á la vista de un hombre,
-hinchen de clamores todo el bosque, se hieren sus pechos, y se ponen
-á la redonda de Diana para ocultarla; pero sobresalia la cabeza de la
-Diosa, que les excedia en la estatura. Qual suelen parecer las nubes
-quando el sol las hiere con sus rayos, ó la rosada aurora despues
-de ocultarse las estrellas, tal pareció el rostro de Diana al verse
-desnuda en presencia de un hombre. Aunque estaba rodeada de sus Ninfas,
-no dexó de apartar su vista y ocultar su hermoso rostro. Y así como
-hubiera lanzado contra él sus flechas á haberlas tenido, del mismo modo
-se sirve de las aguas, y arrojándolas á la cara de Acteon, pronuncia
-estas palabras, funesto presagio de su desgracia: „Ahora, si eres
-hombre, di que has visto bañarse á Diana; y cerró sus labios.”
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_ACTEON TRANSFORMADO EN CIERVO._
-
-
-En el mismo momento la cabeza de Acteon se cubre de astas de ciervo, su
-cuello y orejas se aumentan, sus manos se truecan en pies, los brazos
-en piernas largas y delgadas, y todo su cuerpo se cubre de un manchado
-pelo. Se llena de pavor; huye este héroe, y tan ligero, que se causa
-admiracion á sí mismo. Luego que vió su figura y cuernos en la sombra
-de un arroyo, ¡ah, que desgraciado soy! hubiera querido decir; pero le
-faltaba ya la voz; y en su defecto los suspiros y lágrimas, que corrian
-por agenas mexillas, declaraban toda su pena, porque conservaba aun su
-conocimiento: confuso, no sabe qué hacer, si emboscarse en la selva, ó
-volverse al palacio de su padre: el pudor le impide aquello; y esto el
-temor; y en medio de esta duda le descubren sus perros.
-
-[Ilustración: (42) Acteon transformado en Ciervo es despedazado por sus
-perros.]
-
-Melampo, excelente perro de Creta, y el Espartano Icnobates, diéron
-señales por sus ladridos, que estaban sobre la senda; los demas
-los siguiéron con una velocidad, que igualaba á la del viento;
-Panfago, Dorcéo, Oribaso, naturales de Arcadia, el valiente Nebrofono,
-Teron, tan furioso como Lelape, el ligero Peterelao, Agre, que tenia
-una delicada nariz, Hiléo, que poco tiempo ántes habia sido herido con
-la dentellada de un jabalí, Nape, hija de un lobo verdadero, Poemenis,
-que en otro tiempo guardaba ganados, Harpia con sus dos hijos, Ladon,
-excelente perro agalgado de Sicion, Dromas, Canacho, Sticte, Tigre,
-Alce, el blanco Leucon, el negro Asboló, Lacon, el mas fuerte, y Aëlo,
-el mas ligero de toda la turba, Thoo, Licisce con Ciprio su hermano,
-el negro Harpalos, que tenia una señal blanca en la frente, Melanéo,
-Lachne con el pelo erizado, Labros y Agriodos, cuyo padre fué traido de
-Creta y la madre de Laconia, Hilactor, gran ladrador, con otros muchos
-que seria molesto nombrar; y todos, con deseos de coger la presa, le
-siguen con ardor, atravesando montes, rocas, y aun lugares inaccesibles
-donde no habia ninguna señal de camino. El desgraciado Acteon huye de
-sus canes por los mismos parages en que tantas veces habia cazado. ¡Ah!
-¡el amo huye de sus criados! Quisiera hablar y decirles: yo soy Acteon;
-reconoced vuestro amo; pero su mala suerte ya le habia privado del uso
-de las palabras para poderse explicar. Entre tanto resuena el ayre por
-todas partes con los ladridos de los perros. Melanchete fué el primero
-que le mordió en la espalda, Therodamas le hirió casi en el mismo
-sitio, y Oresitrofo en los riñones; estos tres perros, aunque habian
-salido los últimos, llegáron primero que los demas, porque atajáron
-por las montañas. Despues que le detuviéron, toda la turba se echó
-sobre él, y fué tan maltratado, que no quedaba ya en su cuerpo parte
-alguna en que pudiesen hacerle nuevas heridas. Acteon gime, y hace
-que se escuche una especie de voz ménos articulada á la verdad, que
-la de un hombre, pero mas distinta que la de un ciervo. Las cercanas
-montañas, donde tantas veces habia cazado, resonaban con sus gritos
-y quejas; inclina las rodillas, y como queriendo pedir la vida á sus
-compañeros, les mira tristemente, no pudiendo tenderles los brazos: mas
-ellos azuzan á los perros contra su amo, que en vano buscan y llaman,
-como si estuviese muy distante. Al oirse nombrar, levanta el miserable
-la cabeza: ellos sienten amargamente no verle, y que no asista al
-espectáculo de la presa: él quisiera ciertamente hallarse ausente:
-quisiera asistir al espectáculo; pero no ser él mismo la víctima.
-Rodéanle todos sus perros, y aplicando los hocicos despedazáron á su
-amo baxo la figura de ciervo; pero no se sació la ira de Diana, aunque
-terminó su vida acribillado de innumerables heridas.
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_JÚPITER Y SEMELE._
-
-
-Opináron con variedad los Dioses de la accion de Diana: á unos parecia
-demasiado cruel: á otros justa y digna de una Diosa severamente casta:
-cada uno apoyaba su opinion con buenas razones. Sola Juno ni aprueba ni
-vitupera la accion, como que tenia complacencia en qualquiera desgracia
-acaecida á la familia de Cadmo. El odio que tenia á Europa, la hacia
-aborrecer toda su prosperidad. Una nueva causa de zelos acababa de
-aumentar su desesperacion contra esta familia. Viendo, á pesar suyo,
-que Semele estaba preñada de su marido, desata su lengua en oprobios:
-„¿Qué me aprovecha, dice, reñir tan sin fruto con mi esposo? Á ella
-en derechura dirigiré mis tiros; morirá, si es que verdaderamente soy
-llamada la gran Juno: si me es propio empuñar el precioso cetro, si soy
-Reyna, hermana y muger de Júpiter, á lo ménos sé que soy hermana. ¿Pero
-acaso esta belleza se habrá ocupado en una simple galantería, sin haber
-deshonrado mi lecho?
-
-[Ilustración: (43) Júpiter desciende con toda su magestad al palacio de
-Semele y su resplandor le incendia.]
-
-No, hállase preñada, y solo me faltaba este agravio: el estado en
-que se halla prueba hasta la evidencia su delito; ella quiere tener
-hijos de Júpiter, cosa que á mí sola no ha cabido mas que una vez;
-¡tanta es la vanidad de su hermosura! pero esta misma ha de acarrear
-su ruina, porque no he de ser hija de Saturno, si el rayo de su amante
-no la precipita de cabeza en el Tártaro.” Despues que la Diosa acabó
-de hablar, levántase de su trono, y desciende al palacio de Semele
-cubierta de una nube, y no salió de ella, sino despues de haberse
-dexado ver en la forma de una vieja. Cúbrese la cabeza de canas,
-arrúgase la cara, camina con paso vacilante, y habla con voz cascada:
-en fin, se transforma en la misma Beroe, nodriza de Semele. Despues que
-habláron cosas indiferentes, enderezó Juno de tal modo la conversacion,
-que hizo recayese sobre Júpiter, y suspirando: „¡Oxalá, dice, que sea
-el mismo Júpiter el que te ama! Pero yo temo lo contrario: ¡quantas
-mugeres han sido engañadas por simples mortales que tomaban el nombre
-de algun Dios! Pero no basta que él diga que es Júpiter, es menester
-que te dé pruebas seguras de su amor, y si es el verdadero, ruégale,
-que te reciba en sus brazos como le recibe Juno; y que tome, para
-asegurarte, todas las insignias de su grandeza.” Persuadida la hija de
-Cadmo por este discurso, cuyas miras no alcanzaba, pidió á Júpiter una
-gracia sin decirle qual era. „Puedes pedir, la responde, todo lo que
-quieras, segura de que nada te negaré, y para que mas lo creas lo juro
-por la Estigia, Dios tan temible para todos los demas, de quienes es el
-Soberano.” Alegre Semele con el mal, confiada de su poder, é ignorando
-que habia de ser su ruina el obsequio de su amante: „Quando vengas
-á verme, le dice, preséntate con la misma magestad que te enlazas
-con Juno en calidad de esposo.” Quiso el Dios cerrarla la boca, para
-impedirla acabar su demanda; pero la voz precipitada ya habia subido
-por los ayres.[186] Suspiró profundamente; pero ya ni podia evitar la
-peticion de Semele, ni el desdecirse él del juramento que le habia
-hecho. Sube, pues, al cielo lleno de tristeza: junta los nublados, la
-lluvia, los truenos, los relámpagos y los rayos, cuyos tiros siempre
-son certeros.
-
-[Ilustración: (44) Júpiter da á luz á Baco. Ino le cría en secreto y lo
-confía á las Ninfas de Nisa.]
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_NACIMIENTO DE BACO._
-
-
-Procuró Júpiter quanto pudo enervar la fuerza de los formidables rayos:
-no quiso tomar de aquellos con que quitó la vida á Tifon el de cien
-manos, por parecerle demasiado terribles: hay otros rayos mas leves,
-que fabrican los Cíclopes, y que tienen ménos ardor, ménos fuego, y
-ménos actividad; á estos llaman los Dioses rayos de segunda especie.
-Toma de estos, y baxa con toda su magestad al palacio de Semele. No
-pudo sufrir un mortal cuerpo el aparato acelerado del cielo, y así
-es que fué abrasado con los conyugales dones.[187] Estaba preñada
-Semele, y Júpiter sacó el imperfecto niño del vientre de su madre;
-y, aunque parece cosa increible, le introduxo en su muslo, donde
-cumplió el tiempo que le faltaba de su madre:[188] su tia Ino[189] le
-recibió secretamente en la primera cuna, y despues le entregó á las
-Ninfas Niseidas para que le ocultasen en sus cuevas, y en ellas le
-alimentáron con leche.
-
-Miéntras sucedia esto en la tierra, por el fatal destino que arregla
-todos los sucesos, y estaba segura ya la vida del dos veces nacido
-Baco,[190] dicen que habiendo bien bebido un dia Júpiter, y dexado los
-graves cuidados que le ocupaban, se divertia con Juno, estando ociosa
-y de buen humor, y entre otras cosas la dixo: „Yo me inclino á creer
-que las mugeres tienen mas placer que los hombres en el comercio del
-amor.” Juno le respondió que no era de su opinion; y para determinar
-esta contienda, concertáron que la juzgase el sabio y justo Tiresias,
-que habia gustado de los placeres del amor baxo los dos sexôs;
-porque hallando cierto dia en un bosque dos serpientes que estaban
-engendrando, las hirió con su báculo, y al momento (¡cosa admirable!)
-fué transformado en muger, y vivió siete años con vida tan penosa. Al
-octavo, volviendo á encontrar estas mismas dos serpientes, asimismo
-ligadas y juntas, si es tanto el poder de vuestra herida, dixo, que á
-quien os hiere dais contrario sexô, os heriré tambien ahora. Apénas
-lo habia executado, quando adquiere la primera forma y figura con que
-habia nacido. Nombrado este por juez en una causa jocosa, confirma el
-parecer de Júpiter. Sentida Juno mas de lo justo, y de lo que la cosa
-merecia, castigó al juez, privándole para siempre de la vista; pero
-Júpiter por esta pérdida (porque un Dios no puede deshacer lo que otro
-ha hecho) le concedió el don de conocer lo futuro, compensando de este
-modo el daño que Juno le habia originado.
-
-Tiresias se habia ya hecho célebre en toda la Beocia por los infalibles
-oráculos que daba á los pueblos que iban á consultarle. La cerúlea
-Liriope fué la primera que experimentó la certeza de sus respuestas.
-Enamorado de ella el rio Céfiso, la encerró un dia en sus ondas; la
-forzó, y la hizo madre de un niño tan hermoso, que desde entónces
-podia ya ser amado de las Ninfas. Narciso le pusiéron por nombre.
-Habiendo ido su madre á consultar á Tiresias sobre el destino de este
-niño, le preguntó si llegaria á una edad avanzada: „Sí, la responde el
-adivino, con tal que no contemple su hermosura, viéndose á sí mismo.”
-La respuesta fué tenida en mucho tiempo por vana; mas el suceso, el
-modo con que Narciso perdió la vida, y la singularidad de su pasion,
-la hiciéron ser creida. Habia llegado ya á la edad de diez y seis
-años, y podia pasar por muchacho y jóven[191] á un mismo tiempo. Muchos
-jóvenes, muchas doncellas le solicitáron; pero su hermosura le hizo tan
-altanero y orgulloso, que no permitió tocarse ni de unos ni de otros.
-
-[Ilustración: (45) La Ninfa Eco, procurando divertir á Juno para
-engañarla, es convertida en voz.]
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_ECO TRANSFORMADA EN VOZ._
-
-
-Vió á Narciso, obligando á los ciervos á dar en las opuestas redes,
-Eco, Ninfa vocinglera, que ni podia callar, quando otro hablaba, ni
-hablar la primera. Todavía era cuerpo Eco y no solo voz:[192] aunque
-capaz de hablar, no tenia otro uso su voz que el que ahora tiene, y
-es repetir las últimas silabas de las palabras. De este modo la habia
-castigado Juno, porque quando esta Diosa queria sorprehender á Júpiter
-en los montes con alguna de las Ninfas, Eco la detenia con agradables
-discursos hasta que estas se retiraban. Conociendo la hija de Saturno
-el engaño: „yo haré, dice, que tenga corta potestad esa lengua de que
-abusas para engañarme, y el uso de tu voz sea muy limitado.” Siguióse
-la execucion á la amenaza; y Eco, desde este tiempo, no podia articular
-sino los últimos acentos de las palabras que oía. Luego, pues, vuelvo
-á decir, que vió por las inaccesibles selvas á Narciso, y se vió
-cautiva de su hermosura, rastrea ocultamente sus pasos, y quanto
-mas le sigue, tanto mas se acrecienta la llama en que se abrasa, del
-mismo modo que arden las extremidades de las teas untadas con azufre
-activo. ¡Ó quantas veces quiso llegarse á él con cariñosas palabras,
-manifestarle su amor, y aun rogarle! pero lo repugna su naturaleza,
-no la concede empezar, y solo le permite que se disponga á repetir
-las últimas palabras que escucha. Separado por ventura el jóven de la
-muchedumbre de sus fieles compañeros, ¿quién está aquí? dixo; y _está
-aquí_, respondió Eco. Se pasma, y mirando á todas partes, llégate,
-clama con el mayor esfuerzo: y ella llama á quien la llama:[193] vuelve
-á mirar con mas atencion, y como no se acercaba nadie, ¿por qué huyes
-de mí, dice? y oye repetir las mismas palabras. Se para, y engañado
-de aquella voz articulada alternativamente: juntémonos aquí, dice, y
-como á nada podia responder Eco mas gustosa, _juntémonos_, le responde.
-Comprueba con los hechos sus palabras; y saliendo de las selvas con la
-ansia de echar los brazos al deseado cuello, huye él impidiendo así
-los brazos, diciéndola: apártate de mí, que estoy dispuesto á morir
-ántes de reducirme á ser tuyo: nada le responde ella, sino _ser tuya_.
-Se oculta vergonzosa entre las selvas, y desde entónces, cubriendo su
-ruboroso rostro de hojas, habita solo en las cavernas, conservando sin
-embargo su amor, que se aumenta con el sentimiento de verse repudiada.
-Los vigilantes cuidados tienen extenuado su cuerpo miserable, la
-flaqueza arruga su piel, y toda la sangre de su cuerpo se convierte en
-ayre; no quedó de ella otra cosa sino la voz y los huesos; pero solo la
-voz se conserva, porque los huesos fuéron trocados en piedras. Desde
-este tiempo se esconde entre las selvas; pero no se dexa ver en monte
-alguno: todos la oyen, porque solo el sonido vive en ella.
-
-Se burló Narciso de aquella infeliz, del mismo modo que se habia
-burlado de otras Ninfas, ya de los rios, ya de los montes, é igual befa
-habia hecho de muchos hombres quando era muchacho. Hubo alguno, que
-resentido de los desprecios y arrogancia de este jóven, ¡oxalá, dice,
-levantando las manos al cielo, que él ame sin ser correspondido de su
-amada! Oyó su justa peticion la Diosa Nemesis.[194] En un apacible
-valle habia una fuente, á cuyas aguas, tan claras como la plata, jamas
-habian tocado los pastores ni ganados. Ninguna ave, ninguna fiera,
-ningun ramo caido de los árboles la habian enturbiado. Estaba revestido
-de yerba, á la que conservaba fresca el agua inmediata, y la densidad
-de la selva no permitia que el Sol calentara con sus rayos aquel
-sitio.
-
-[Ilustración: (46) Narciso se ve en una Fuente y se enamora de sí
-mismo.]
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_NARCISO TRANSFORMADO EN FLOR._
-
-
-Cansado Narciso de la caza, y fatigado del ardor del Sol, se reclinó
-al pie de aquella fuente atraido de la amenidad y hermosura del sitio;
-pero intentando aplacar su sed en las cristalinas aguas, le sobreviene
-otra de nuevo.[195] Porque transportado, al beber, de la imágen de
-una hermosura[196] que veia retratada en ellas, ama una esperanza sin
-efecto, teniendo por verdadero cuerpo lo que era una sola ilusion. Su
-misma hermosura suspende á Narciso; se queda inmoble, sin alterársele
-el semblante, como una estatua hecha de mármol de Paros. Contempla,
-tendido, sus dos ojos, que parecian estrellas, sus dedos dignos de
-Baco, y sus cabellos merecedores de Apolo, sus impúberes mexillas,
-aquel cuello, que parecia de marfil, la delicadeza de su boca, y el
-carmin que cubria á su candor extremado. Se admira de quanto en él
-es admirable. Asimismo se desea imprudente, y es alabado el mismo
-que alaba: quando desea, es de sí propio deseado; y á un mismo tiempo
-despide fuego, y se abrasa. ¡Quantas veces besó inútilmente la engañada
-fuente! ¡y quantas, lanzando los brazos en el agua, para asirse al
-cuello que veia, no se encontraba á sí mismo! No conoce lo que está
-viendo; pero con su vista se abrasa, y el error que seduce sus ojos
-enciende mas su pasion. ¿Para qué procuras, crédulo,[197] unas fugaces
-sombras? En ninguna parte está el ídolo de tu deseo. Retírate de esa
-fatal fuente, y perderás lo que amas. Lo que ves, es solo una sombra
-que reflexa en el agua. Nada tiene suyo, tú llevas, y en tí permanece
-todo su encanto; y se separará contigo, si es que puedes de aquí
-separarte. Pero ni la necesidad de comer, ni el cuidado del descanso le
-pueden arrancar de allí, ántes tendido en la umbrosa yerba, contempla
-aquella falaz figura, sin poder dar satisfaccion á su vista. Sus mismos
-ojos causan su ruina, y se incorpora un poco, tendiendo sus brazos
-á las selvas inmediatas: „¿Quién, selvas, exclama, ha amado con mas
-crueldad? Bien sabeis, y yo sé, que muchos os fiáron sus secretos;
-¿pero os acordais en los largos años que teneis, haber visto á un
-amante, que como yo se haya consumido? Me lisonjeo con ver el objeto
-de mi pasion; pero quando me agrada y le veo no puedo tocarle: ¡qué
-error tan grande está apoderado de este miserable amante! y para mi
-mayor tormento, ni el vasto mar, ni un dilatado camino, ó una ciudad
-cercada de murallas, nos separa; la simple superficie del agua prohibe
-nuestra union. Él mismo desea enlazarse conmigo, pues quantas veces
-dí ósculos á las líquidas aguas, otras tantas quiso besarme. Es tan
-corta la distancia que prohibe nuestra union, que puede creerse que
-podemos tocarnos; y tú jóven, qualquiera que seas, sal; ¿por qué,
-pues, eres el único que me burlas? ¿Adónde huyes quando te llamo? Mi
-edad ni mi hermosura no es para que me desprecies: hasta las mismas
-Ninfas me amáron. No sé qué esperanza me promete tu amigable semblante.
-Quando yo te alargo mis brazos, me correspondes voluntariamente: ries
-quando yo me rio: tambien fui testigo de tus lágrimas, quando yo las
-derramaba: apruebas las señales de afecto que te hago devolviéndomelas;
-y á lo que advierto, por el movimiento mismo de tus delicados labios,
-despides palabras que no llegan á mis oidos. Ya conozco que yo soy á
-quien amo; no me engaña mi imágen. Me abraso en amor de mí mismo: yo
-alimento y sufro esta llama. ¿Qué haré? ¿seré suplicado, ó rogaré? Pero
-¿qué pediré? En mí está lo que anhelo. En medio de la abundancia soy
-miserable. Oxalá pudiera yo separarme de mi propio cuerpo: quisiera que
-estuviese léjos de mi lo que amo; deseo pocas veces visto en un amante.
-El dolor ya me debilita las fuerzas; no me queda mucho tiempo de vida,
-y voy á morir en la flor de mi edad. Pero no me es sensible la muerte,
-puesto que han de terminar con ella todas mis penas; quisiera sí, que
-viviese largo tiempo mi amado: mas ¡ay! que ahora morirémos en un alma
-con unos mismos deseos.” Dixo esto, y casi demente vuelve á mirar la
-misma imágen: con el llanto enturbia las aguas, y con su turbacion
-desapareció aquella hermosura. „¿Adónde huyes? clama, luego que se
-habia ocultado: vuelve, y no desampares cruel á un amante: permítaseme
-verte, ya que no tocarte, dando de este modo pábulo á un furor
-miserable.”[198] Rasga sus vestidos de alto abaxo con la vehemencia del
-dolor, y hiere su desnudo pecho con aquellas blancas manos, poniéndole
-colorado con los golpes, y con el mismo color que tienen las manzanas,
-quando de un lado estan blancas, y del otro rubicundas, ó el que suele
-tener la uva en varios racimos quando todavía no ha acabado de madurar:
-luego que el infeliz vió así su pecho en el agua ya serenada, no pudo
-resistir mas; y así como suele derretirse la roxa cera con lento fuego,
-y el rocío de la mañana con el calor del sol, del mismo modo se va ya
-consumiendo, extenuado con el amor, y acabándose el ardor que ocultaba
-su pecho. Habia perdido ya aquella blancura natural, el vigor y las
-fuerzas le faltan, y desaparece aquello que tanto encantaba con ser
-visto. Ya no exîste aquel cuerpo, que habia sido otro tiempo el objeto
-del amor de Eco, quien, aunque airada y resentida de sus desprecios,
-hizo gran sentimiento quando le vió; y quantas veces el miserable
-jóven ¡ay! exclamaba, otras tantas le correspondia con las mismas
-voces; y tambien hacia resonar movimientos de repercusion, quando
-él se golpeaba el pecho con sus manos. La última voz que despidió,
-mirando al agua como solia, fué: ¡ay, jóven en vano amado! y las mismas
-palabras repitió aquel lugar:[199] y diciendo vale; _vale_ respondió
-Eco. Dexó caer su cansada cabeza sobre la verde yerba, y la muerte
-cerró aquellos ojos, que admiraban la hermosura de su Señor. Y aun en
-la laguna Estigia se contemplaba atentamente, luego que fué recibido
-en el Imperio de Pluton. Le lloráron las Nayades[200] sus hermanas, y
-le ofreciéron los cabellos que se habian cortado sobre su sepulcro.
-Lloráron tambien las Driadas,[201] y Eco corresponde á su llanto.
-Disponian ya la hoguera, la leña hecha rajas, y el féretro; pero en
-ninguna parte encuentran el cadáver, y en su lugar halláron una flor
-roxa, ceñida de unas hojas blancas.
-
-[Ilustración: (47) Baco llega triunfante á Grecia y resuenan los campos
-con el ruido de sus fiestas.]
-
-
-
-
-FÁBULA IX.
-
-_LAS FIESTAS DE BACO._
-
-
-La noticia de este suceso hizo memorable á Tiresias en toda la Acaya,
-y fué causa de que cobrase mucha fama. Á pesar de esto le despreció
-Pentéo, hijo de Equion, el mayor despreciador de los Dioses, riyéndose
-de los pronósticos del viejo, y echándole en cara las tinieblas y
-su ceguedad: mas Tiresias, moviendo su cabeza ya llena de canas:
-„qué feliz fueras, le dice, si tú tambien te vieses privado de la
-vista, y no pudieses ver las fiestas de Baco. Llegará, pues, el
-dia (y sé que no está muy léjos) que anuncio, y en que un nuevo
-Baco,[202] hijo de Semele, se presentará aquí; y si no le honrares
-en los templos, te verás destrozado en mil parages, y contaminarás
-con tu sangre á las selvas, á tu madre y sus hermanas.[203] Vendrá;
-no le honrarás, y sentirás que haya yo visto tanto, sin embargo de
-estar cercado de tinieblas.” El hijo de Equion impide al buen viejo
-proseguir su discurso. Él corresponde á sus palabras, y tienen efecto
-los pronósticos del agorero. Preséntase Baco, y los campos resuenan
-con los alegres aullidos.[204] Corre la turba, y las madres y nueras
-mezcladas entre los varones, corren á unas fiestas desacostumbradas.
-„¿Qué furor, hijos de serpiente, descendientes de Marte, qué furor,
-dixo Pentéo, os hace dar en tantas locuras? ¿Qué? ¿tanto poder tienen
-los metales tocados con el metal? ¿Tanto la trompeta de cuerno corvo?
-¿Tanto las artes mágicas? ¿Qué? ¿á quienes no ha intimidado la belígera
-espada, ni la trompeta, ni los esquadrones con relumbrantes armas
-puedan conmover unas voces afeminadas, el furor causado por el vino,
-una tropa de hombres llenos de torpeza, y unos inútiles tambores? Me
-admiraré de vosotros, ancianos, que venidos por largos mares desde
-Tiro fundasteis aquí vuestra ciudad, y colocasteis vuestros prófugos
-Dioses en esta tierra, al veros ahora dexaros sorprehender sin entrar
-en batalla.[205] ¡Ó de vosotros, jóvenes, á cuya edad mas robusta y
-próxîma á la mia convenia mas tomar las armas que los Tirsos,[206]
-cubrirse del morrion, y no de hojas! Recordad, por vida vuestra, qual
-es vuestra prosapia. Revestíos del aliento de aquella serpiente, que
-sola quitó á tantos hombres la vida.[207] Ella murió defendiendo su
-fuente y lago. Triunfad vosotros por vuestra fama: ella quitó la vida
-á unos hombres esforzados: venced vosotros á unos hombres entregados
-á la molicie. Conservad el honor que habeis adquirido de vuestros
-padres; y si los hados decretan el exterminio de Tebas, ¡no os tuviera
-mas cuenta que arruinasen nuestras murallas las militares máquinas y
-hombres aguerridos, y resonase el fuego y hierro por todas partes!
-pereceríamos infelices sin delito, y nuestra suerte seria digna de
-lástima, pero no de ocultarse: y podrian correr en tal caso nuestras
-lágrimas sin vergüenza. ¡Y que ahora se apodere de Tebas un jóven sin
-armas, que no se precia de guerras, ni de dardos, ni del manejo de
-caballos, sin otras insignias que el pelo rociado de mirra, coronas
-afeminadas, la púrpura y el oro entretexido en sus vestidos de varios
-colores! Pero yo le obligaré al instante, con tal que vosotros no
-estorbeis mis designios, á confesar qual es su verdadero padre, y
-por que ha instituido estas fiestas. ¿No tuvo bastante ánimo Acrisio
-para despreciar á una Deidad vana, y cerrarle la entrada en Argos?
-¿y podrá aterrar un extrangero á Pentéo y á todos los Tebanos? Id
-próntos, dice á sus criados, id y traed atado á este Capitan; no
-os detengais.” Reprehéndenle su abuelo Cadmo, Atamante, y la demas
-multitud de los suyos; y en vano trabajan por detenerle. Se endurece
-mas con los consejos; se irrita y crece su rabia represada, y los
-esfuerzos de los ancianos eran mas perjudiciales: así como corre con
-mas suavidad y moderado estrépito un rio que no encuentra impedimento;
-pero si le sirven de embarazo en algun sitio las maderas ó las piedras
-amontonadas le irrita y ensoberbece mas este obstáculo, llenándole de
-espuma y ardor. Vuelven descalabrados sus criados; y preguntándoles si
-habian visto á Baco: no le hemos visto, dixéron; pero hemos preso á un
-Tirreno, que es su compañero y fámulo, y ha celebrado en otro tiempo
-los sacrificios de este Dios, presentándosele maniatado; y luego que le
-miró Pentéo con aquellos ojos iracundos, aunque difiere con repugnancia
-el tiempo del castigo: „Tú que has de morir pronto, le dice, y servir á
-otros de escarmiento con tu muerte, dime tu nombre, el de tus padres
-y tu patria, y la causa por qué freqüentas estos nuevos sacrificios.”
-Él, sin temor alguno, „mi nombre es Acetes, le responde, Meonia mi
-patria, y mis padres de humilde descendencia. No me dexó mi padre
-campos que cultivasen los robustos bueyes, ni ganado mayor ni menor.
-Fué tambien pobre, y pasó su vida pescando: esta era la industria que
-le mantenia; y enseñándome este oficio, recibe, me dixo, las riquezas
-que tengo, mi sucesor y heredero; y no me dexó al morir mas patrimonio
-que las aguas: esto solo puedo llamar herencia de mi padre. Yo luego,
-no contentándome con ser pescador entre peñascos, aprendí á gobernar
-la nave con mi diestra, y observé con mis ojos la lluviosa estrella de
-la Cabra Olenia,[208] á Taigete,[209] las Hiadas,[210] y Arctos,[211]
-las moradas[212] de los vientos, y los puertos acomodados para las
-naves. Caminando á Delos, fui llevado por casualidad á las costas
-de la isla de Naxos; y tendiendo los remos me acerqué á la playa,
-y con toda felicidad salté en tierra. Pasada ya la noche, empezó á
-rayar la aurora; me levanto, y exhorto á mis compañeros á que vayan
-á buscar agua dulce, enseñándoles el camino que guia á las fuentes:
-yo mismo exâmino desde una altura los vientos que soplaban: llamo á
-mis compañeros, y me vuelvo á la nave. Aquí estamos, dice Ofeltes,
-el primero de ellos: y como si hubiera conseguido una presa en aquel
-despoblado, trae un jóven tan hermoso como una doncella. Parecia que
-él titubeaba, como quien está poseido del vino y del sueño, y que con
-dificultad podia seguirlos. Observo su compostura, semblante y pasos,
-y no veia cosa que pudiese considerarse mortal: lo conocí, y dixe á
-mis compañeros: No sé qué Deidad habite en este cuerpo; pero en la
-realidad él es un Dios: y tú, quien quiera que seas, favorece y protege
-nuestros desvelos, otorgando primero á estos[213] el perdon. Dexa de
-rogar por nosotros, le dice Dictis, hombre el mas ligero de ellos para
-subir á las antenas, y para dexarse caer asido de un cable: lo mismo
-dicen Libio, y el roxo Melanto, que gobernaba la proa. Esto aprueban
-Alcimedon, y el incitador de los ánimos Epopéo, quien gobernaba y
-arreglaba con su voz á los remeros. Esto en fin aprueban todos. Tal
-era la codicia que producia aquella presa. No permitiré, les dixe
-entónces, que esta nave sea violada con un peso sagrado; tengo aquí
-mucho derecho: en la misma entrada de la nave me pongo á impedirlo. Se
-llena de furor Licabas, el mas atrevido de todos, quien, desterrado
-de la ciudad de Tusco, pagaba con el destierro el castigo que merecia
-por un homicidio cruel. Este, al ver mi resistencia, rompe con fuerte
-golpe mi garganta, y me hubiera precipitado al mar á no haberme asido,
-aunque sin sentido, á una cuerda. Aprueba el hecho la multitud impía:
-entónces, pues, Baco (el Dios Baco era efectivamente) como quien
-despierta del sueño con la gritería, y despues de una embriaguez vuelve
-á recobrar sus sentidos: ¿Qué haceis? les dice: ¿qué gritería es esta?
-¿con qué socorro me he hallado aquí, marineros? ¿adonde intentais
-llevarme? Depon el miedo, responde el que dirigia la proa, y di á qué
-puerto quieres arribar, que yo te pondré en la tierra á que te dirijas.
-Llevadme á Naxos, dixo Baco: ella es mi patria, y allí tendreis una
-tierra favorable. Juran aquellos embusteros por el mar y todos los
-Dioses hacerlo así, y me encargan dirija las velas de la pintada nave.
-Estaba á la derecha Naxos, y hácia esta parte en efecto me dirigia:
-¿qué haces insensato? ¿qué locura te agita? me dixo Ofeltes y todos
-los demas: unos me dicen por señas que camine á la izquierda, otros
-me significan al oido sus deseos. Me llené de pasmo, y no queriendo
-ser instrumento de una traycion y un delito; tome el que quiera, dixe,
-la direccion de la nave. Todos me reprehenden: la multitud murmura; y
-Etalion, ¿te parece, me dixo, que en tí solo se cifra nuestro remedio?
-Sube, ocupa mi oficio, y dexando á Naxos, camina á un pais contrario.
-
-[Ilustración: (48) Penteo despedazado por su madre y demas Bacantes.]
-
-
-
-
-FÁBULA X.
-
-_PENTÉO DESPEDAZADO POR SU MADRE._
-
-
-Entónces pues, el Dios, encubierta su magestad, como si en efecto
-acabase de conocer el engaño, tiende la vista al mar desde la corva
-popa, y aparentando llorar: Marineros, les dice, no me habeis prometido
-estas riberas: no es esta la tierra á que os pedí me conduxéseis:
-¿qué os he hecho yo para merecer este castigo? ¿qué gloria adquiris
-con engañar unos hombres á un jóven, y muchos á uno? Hacia ya tiempo
-que lloraba: la multitud impía se rie de las lágrimas, y surca las
-aguas moviendo ligeramente los remos. Por él mismo juro (porque no
-hay otro mas favorable) que digo la verdad, aunque parezca superior á
-todo encarecimiento. Se paró en el mar la nave del mismo modo que si
-estuviera en tierra. Ellos, llenos de admiracion, usan de los remos
-con doble fuerza, despliegan las velas, é intentan navegar á vela y
-remo. Hacen estorbo las hojas de yedra[214] á los remos, enroscándose
-en ellos con retorcidas vueltas, llenando las velas de sus pesados
-racimos. Baco, rodeada su frente de una guirnalda de racimos, blandea
-su asta[215] cubierta de pámpanos: aparecen á su lado tigres, espectros
-vanos de linces pintados, y los crueles cuerpos de panteras. Arrójanse
-al mar aquellos hombres, ó ya poseidos de locura, ó de temor: Medon
-empieza á ennegrecerse el primero de todos, y á doblegarse su espalda,
-despues de habérsele disminuido el cuerpo. ¿En qué monstruo, dice á
-este Licabas, te conviertes? Mas quando hablaba, su boca se le habia
-agrandado, su nariz aplanado, y una dura escama cubria su piel. Libis,
-queriendo agitar los remos que se le oponian, vió que sus manos se le
-achicaban en poco tiempo; y que poco despues no se podian llamar manos
-sino aletas. Otro, deseando asir sus brazos á las torcidas cuerdas, se
-halló sin ellos, y encorvándose, saltó al mar, truncado el cuerpo.[216]
-La cola tiene la figura de una hoz, como demuestran los cuernos de la
-luna en su creciente. Saltan por todas partes; esparcen agua como si
-fuera un rocío. Vuelven á salir otra vez, y de allí á poco vuelven á
-zabullirse: retozan juntos á manera de una multitud de hombres, tienden
-sus juguetones cuerpos, y arrojan el agua por las corvas narices. Solo
-yo restaba de veinte que llevaba la nave; pero pavoroso y helado en
-un cuerpo lleno de temor: el Dios me alienta, aunque con dificultad,
-diciéndome: Desecha de tu corazon el miedo, y sigue tu derrota á
-Dia.[217] Luego que llegué allí me hizo sacerdote de sus sacrificios, y
-ahora me ocupo en las ceremonias de Baco.”
-
-„He atendido, dice Pentéo, á tu dilatada historia, para que con esta
-dilacion pudiese disminuir sus fuerzas mi ira. Criados, arrebatad á
-este hombre prontamente, y despues de atormentar cruelmente su cuerpo,
-enviadle con la muerte á la laguna Estigia.” El Tirreno Acetes,
-arrebatado inmediatamente, es encerrado en fuertes prisiones; é ínterin
-se preparan los crueles instrumentos de la muerte, segun se habia
-mandado, el acero y fuego, se cuenta que naturalmente se abriéron las
-puertas, y las cadenas cayéron de los brazos sin quitarlas ninguno.
-Pero obstinado Equionéo,[218] no manda ya ir á sus criados, sino que
-él va en persona adonde el Citeron,[219] preparado para celebrar las
-fiestas de Baco, resonaba con los cánticos y voces de las Bacantes. Al
-modo que relincha el brioso caballo, y desea entrar en la batalla,
-quando la belicosa trompeta da la señal con el metal sonoro,[220] de
-la misma manera el ayre, herido con los resonantes alaridos de las
-Menades,[221] conmovió á Pentéo, y volvió á encenderse su ira luego que
-oyó la gritería.
-
-Casi en medio del monte hay un lugar sin árbol alguno, cuyas
-extremidades estan rodeadas de selvas, y que puede mirarse por todas
-partes. Su madre le vió la primera mirar con profanos ojos los
-sacrificios: ella fué la primera que se movió contra él corriendo
-precipitadamente: la primera que hirió á Pentéo disparándole el tirso:
-ella clama, venid mis dos hermanas, yo tengo de herir aquel soberbio
-jabalí, que vaga en nuestros campos; toda la turba corre enfurecida
-contra uno solo, todas se reunen, y todas le siguen ya tímido, ya
-articulando palabras ménos vehementes, ya condenándose á sí mismo, y ya
-confesando haber pecado. Sin embargo, herido clama: Tia mia Autonoe,
-ampárame, muevan tu corazon las sombras de Acteon: ella no conoce quien
-es Acteon, y arranca la mano derecha del que la suplicaba: Ino arrebató
-la otra; y queriendo extender los brazos á su madre, no tenia brazos
-el infeliz que alargar; pero mostrándole el cuerpo truncado, divididos
-los miembros: mira, madre, le dice; mas Agave aulla como un lobo al
-mirar aquel espectro, impelió el cuello, y tremoló sus cabellos por
-el ayre; y asiendo con sus ensangrentadas manos la cabeza arrancada:
-¡vitor compañeras! clama: esta victoria es obra de mis manos. No
-arrebata tan pronto el viento las hojas heridas del frio del otoño, y
-que apénas pueden sostenerse en el árbol, como dividiéron los miembros
-de Pentéo aquellas sacrílegas manos. Instruidas con este exemplo
-las Isménides,[222] celebran con freqüencia los nuevos sacrificios,
-tributan incienso, y adoran las sagradas aras.
-
-
-
-
-NOTAS
-
-
-[1] Madre de todas las cosas.
-
-[2] Titan, el Sol: por antonomasia pone el nombre patronímico por el
-propio, pues el Sol fué hijo de Titan.
-
-[3] Febe, la Luna; como si dixera pura.
-
-[4] La Luna parece como que se renueva todos los meses, y los primeros
-dias aparece con cuernos.
-
-[5] Es constante que la tierra está circundada de ayres, en cuyo medio
-se sostiene en su propio peso.
-
-[6] Anfitrite, el Océano; pues fué hija suya.
-
-[7] Los mares del Mediterráneo, que parecen brazos del Océano.
-
-[8] Esto es, ó en aquella masa, ó en cada parte de uno de los elementos.
-
-[9] Ó la Naturaleza tenida tambien por Dios, pues por Naturaleza, segun
-Séneca, se entiende aquella porcion de divinidad que exîste en todos
-los seres.
-
-[10] Ayre mas puro, ó que está en la superior region; á diferencia del
-que está mas cercano á la tierra, que es mas denso.
-
-[11] No sabe si llamarle Dios ó Naturaleza, pues el Poeta sigue á
-Platon y los Estoycos que creen que el mundo tuvo principio, y fué
-formado por un ser superior, á quien llamáron ya Dios, ya Jove, ya
-Naturaleza, y ya Hado &c.
-
-[12] De árboles. Sinédoque, la parte por el todo.
-
-[13] Los antiguos eran de opinion que no podia habitarse la zona
-tórrida; pero hoy es punto decidido por todos los Físicos el sistema
-contrario, y está apoyado en el testimonio de los mejores viageros.
-
-[14] Las nubes y nieblas se forman de los vapores del agua y la tierra:
-diestramente hace distincion Ovidio entre nieblas y nubes; pues las
-nieblas son unos vapores densos muy poco elevados sobre la tierra ó
-agua: mas las nubes son un vapor húmedo, que se remonta bastante sobre
-la tierra. Los vientos son ímpetus del ayre: por naturaleza son frios,
-aunque el austro ó mediodia parezca cálido, por pasar por la zona
-tórrida.
-
-[15] Arruinarian al mundo los vientos, si no les hubiera destinado el
-Criador del mundo su region propia á cada uno.
-
-[16] Contrapuesta al Septentrion ó Norte es la plaga meridional.
-
-[17] Sigue la opinion de que los Dioses y estrellas eran animales.
-
-[18] Todo animal irracional. Sinéd. Lo particular por lo general.
-
-[19] Porque mudó el caos en la disposicion que ahora tiene.
-
-[20] Hijo de Japeto; es cierto que si estos eran hombres, no pudiéron
-hacer el primer hombre; pero no hay que extrañar nada, haciéndose cargo
-de que es fábula.
-
-[21] Quiere decir con esta perífrasis, que los hombres no habian hecho
-nave alguna.
-
-[22] Júpiter, hijo de Saturno y Opis, nacido de un parto con Juno,
-se crió en el monte Ida de Creta con la leche de la cabra Amaltea;
-restituyó en el trono á su padre Saturno, á quien Titan habia arrojado
-del cielo. Sabiendo luego Saturno que Júpiter era el destinado para
-mandar el universo, le persiguió, y quiso quitarle la vida; mas él
-echó á su padre del cielo, le condenó al infierno, y se quedó con el
-gobierno del universo. Se llama Júpiter de _juvando_, porque fué el
-ayudador de los hombres.
-
-[23] Ceres fué la primera que inventó é hizo conocer á los hombres el
-trigo.
-
-[24] Del hierro, que es el peor metal.
-
-[25] Las piedras preciosas y metales.
-
-[26] En sus profundidades.
-
-[27] Se hacen de hierro armas para matarse los hombres unos á otros.
-_Meton._
-
-[28] ¡Á quantas maldades se arrojan los hombres por el oro!
-
- _Quid non mortalia pectora cogis auri sacra fames?_
- Virg. Æneid. 2.
-
-
-[29] Con el hierro y el oro, la victoria se decide comunmente á favor
-de los poderosos.
-
-[30] Anima á la guerra por la _metáfora_, llamándola sanguinaria, por
-el efecto que causa. _Meton._
-
-[31] La Justicia, que se dice fué hija de Astreo.
-
-[32] Los Gigantes eran unos hombres de una estatura formidable, hijos
-de la tierra, pero sin padre, quienes tenian los pies de serpiente, y
-cien manos cada uno.
-
-[33] Licaon, hijo de Pelasgo, Rey de Arcadia, quitaba la vida á los que
-hospedaba en su casa, y luego les daba á comer en los convites.
-
-[34] Describe el círculo _lacteo_, dicho así _à lacte_ por su blancura.
-
-[35] Juramento inviolable á los Dioses.
-
-[36] Héroes que se señaláron por alguna hazaña particular, mayores que
-los hombres, y menores que los Dioses.
-
-[37] En la disposicion del Hado: este, segun los Estoycos, es una
-encadenada serie de todas las cosas, por la que se gobierna el universo.
-
-[38] Los Cíclopes hacian los rayos de Júpiter: eran criados de Vulcano,
-hijos de Neptuno y de Anfitrite; llamábanles así, porque no tenian mas
-que un ojo en medio de la frente.
-
-[39] Tenido por Rey de los vientos.
-
-[40] El arco que aparece en el cielo, vestido de tantos colores,
-causado de los reflexos del sol y de la luna. Este fué tenido por la
-Diosa mensagera de Juno, segun unos, y de Júpiter, segun otros.
-
-[41] Las fuentes, que parecen ser las casas de los rios.
-
-[42] Becerros marinos.
-
-[43] Topografía. Describe el monte Parnaso, en cuya cumbre se salváron
-Deucalion y Pirra, los únicos que no perecieron en el diluvio.
-
-[44] Llámanse Corycidas de una cueva que habia en aquel monte, dicha
-Coryco.
-
-[45] Apolo, Baco y las Musas, á quienes estaba consagrado este monte.
-
-[46] Hijo de Neptuno, y clarinero suyo: dicen que su cuerpo estaba
-cubierto de conchas congénitas con él en lugar de escamas, y por honor.
-
-[47] Rio que nace del Parnaso.
-
-[48] Los antiguos se lavaban ántes de entrar en el templo.
-
-[49] Temis, hija del cielo y la tierra: creian era su oficio aconsejar
-á los hombres hiciesen aquello que fuese razon, justo y lícito.
-
-[50] Las piedras.
-
-[51] Hijo de Júpiter y Latona: mató á la Serpiente Piton, que se dice
-habia sido enviada por Juno, para que persiguiese á Latona.
-
-[52] Apolo, llamado Delio, de la isla de Delos, en que nació.
-
-[53] Cupido, el amor.
-
-[54] Una yugada de tierra se dice lo que puede arar un par de bueyes en
-un dia.
-
-[55] El himeneo: _Metonimia_, el signo por la cosa significada:
-se acostumbraba á que las esposas fuesen á casa de sus maridos,
-precediéndolas las cinco hachas encendidas, que llaman teas.
-
-[56] Sus carnes.
-
-[57] Se convierte en laurel, árbol hermoso.
-
-[58] Los palacios de los Emperadores tenian encima de la puerta una
-corona de laurel, en cuyo medio estaba otra de encina.
-
-[59] El calor del medio dia.
-
-[60] Hermana de Júpiter, y creida esposa suya.
-
-[61] Amargas á ella; pero no á los bueyes.
-
-[62] De grama y yerba.
-
-[63] Si pudiera hablar.
-
-[64] Será un toro tu marido, y tus hijos los becerrillos.
-
-[65] Mercurio, hijo de Júpiter y Maya, tenia el calzado y morrion con
-alas, como que era mensagero de los Dioses. El caduceo que llevaba
-significa la potestad que tenia para poner paz, pues tenia la tal vara
-eficacia para apaciguar qualquiera controversia.
-
-[66] Su madre Maya era hija de Atlante.
-
-[67] Ninfas que nacian y morian al mismo tiempo que los árboles.
-
-[68] Nayades se llamaban las ninfas tutoras de las fuentes.
-
-[69] Dioses campestres, libidinosos y luxuriosos.
-
-[70] Diana era una Diosa silvestre, hermosa con extremo, empleada en la
-caza, y conservó siempre su virginidad. Teníasela tambien por la Luna.
-
-[71] Dios silvestre, símbolo de la universal naturaleza.
-
-[72] Una obscuridad, la muerte.
-
-[73] Con el nombre de Isis.
-
-[74] De los Egipcios, que solo se visten de estas telas, Iö, vuelta á
-su antigua figura, casó con Osiris, enseñó las letras á los Egipcios, y
-el uso del lino, por cuyos motivos la veneráron por Diosa.
-
-[75] Ninfa, hija del Océano y Tetis.
-
-[76] Marido de Climene, con quien casó despues de haber tenido á Faeton
-de Apolo.
-
-[77] Pueblos del Oriente, llamados así del rio Indo.
-
-[78] Vulcano, llamado Mulciber de ablandar el hierro, habia esculpido
-en la puerta del palacio del Sol los quatro elementos con todos sus
-animales.
-
-[79] Triton, como ya se ha dicho, clarinero de Neptuno.
-
-[80] Proteo vestia tantas formas, que no se le podia conocer.
-
-[81] Egeon, un Gigante, hijo de la tierra y el mar, que se dice tenia
-cien brazos.
-
-[82] Doris, muger de Nereo, de quien tuvo una multitud de hijas, que
-llamáron Nereydas.
-
-[83] Dice que el círculo Zodiaco estaba tambien grabado con sus doce
-signos, que se llaman: Aries, Tauro, Géminis, Cancer, Leon, Virgo,
-Libra, Escorpion, Sagitario, Capricornio, Aquario y Piscis.
-
-[84] La Estigia, por quien temian jurar los Dioses.
-
-[85] El carro del Sol es incorruptible.
-
-[86] Sigue la opinion del vulgo, que cree que el Sol y sus caballos
-descansan de noche.
-
-[87] Muger del Océano.
-
-[88] Cree el vulgo que el Sol se oculta en el Océano; pero no es así.
-
-[89] Las estrellas fixas, que dan vuelta juntamente con el cielo.
-
-[90] Polos son los dos extremos puntos de la esfera, á cuyo rededor da
-vuelta el cielo.
-
-[91] Es una línea que atraviesa por el centro de polo á polo.
-
-[92] El Sagitario.
-
-[93] La antigüedad consagraba á la Aurora las rosas.
-
-[94] Sigue tambien al vulgo, que cree se retiran las estrellas al rayar
-el dia: las estrellas son fixas; pero dexan de brillar luego que viene
-la Aurora.
-
-[95] Consagrado á Vénus.
-
-[96] Se dice que las horas cuidan de los caballos del Sol, porque
-parece que ellas nacen de su curso, ó por mejor decir, se regulan y
-distinguen.
-
-[97] Que se llaman cíngulos ó zonas. El cielo está dividido en
-cinco círculos de igual distancia unos de otros, á saber: Árctico,
-Antárctico, Trópico de Cancro, Trópico de Capricornio y el Equador.
-
-[98] El Zodiaco, llamado obliquo, porque corta al Equador, y llega así
-al Cancro y Capricornio.
-
-[99] Al polo Árctico, donde yace la tortuosa serpiente muerta por
-Hércules, y colocada por Juno entre las estrellas.
-
-[100] Al Antárctico, donde está el ara de los Dioses. Los Poetas
-fingen que esta ara fué en la que hiciéron los Gigantes sacrificios
-y la conjuracion para la guerra contra los Dioses, y que estos la
-trasladáron al cielo.
-
-[101] En el Occidente.
-
-[102] Viento solano, que nace del Oriente.
-
-[103] El carro de las siete estrellas, que está al Septentrion, no
-tienen ocaso, y por esa razon dicen no entráron en el mar.
-
-[104] El Árctico, como queda dicho.
-
-[105] Fingen que Bóotes guiaba el carro de los Triones, y este andaba
-lentamente.
-
-[106] La mucha luz ofusca la vista.
-
-[107] Uno de los doce signos del Zodiaco.
-
-[108] Con los brazos forma el signo de Libra, y con la cola el
-Escorpion.
-
-[109] En este monte fué despedazado Orfeo por las Bacantes furiosas; y
-como este era hijo de Oeagro, tomó despues el nombre.
-
-[110] Siempre está despidiendo fuego.
-
-[111] Rio de Troya, que ardió una vez con el fuego de Vulcano contra
-Aquiles á ruego de Vénus.
-
-[112] Celebérrimo rio del Asia.
-
-[113] Rio de las Indias bien conocido.
-
-[114] Rio de España, que lleva las arenas de oro.
-
-[115] Se ignoró su nacimiento: mas ahora se sabe le tiene en la Etiopia.
-
-[116] Dos rios de Tracia, que desaguan en el mar Egeo.
-
-[117] De Italia.
-
-[118] Á sus moradores, que eran los Romanos, pues este rio pasaba por
-medio de Roma. Sinécdoque, el continente por el contenido.
-
-[119] Islas del mar Egeo.
-
-[120] Animales marinos que mugen como bueyes.
-
-[121] Neptuno, hermano de la Tierra.
-
-[122] Fingen que este Gigante sostenia en sus hombros el cielo: dió á
-esto motivo el haber sido el primero que dió principio á la Astronomía.
-
-[123] Faeton.
-
-[124] Vino á caer en el Erídano ó Po, rio de Italia, region muy
-distante de la Etiopia su patria.
-
-[125] Las Ninfas de Italia.
-
-[126] Por el efecto que causa. _Meton._
-
-[127] Madre de Faeton, como queda dicho.
-
-[128] Hermanas de Faeton, hijas del Sol: eran tres llamadas Faetusa,
-Lampecia y Feba, ó Lampetusa.
-
-[129] Habian pasado quatro meses. Perífrasis.
-
-[130] Estos fuéron álamos blancos. Como las hermanas de Faeton tuviesen
-tanta pena por su pérdida, y derramasen tantas lágrimas, condolidos los
-Dioses, las transformáron en estos árboles, y les concediéron que las
-gotas que destilasen, cayendo en el agua, se endureciesen con el sol, y
-quedase el ámbar.
-
-[131] Ámbar es un betun amarillo, congelado y transparente. Las Señoras
-estilan mucho sus cuentecitas.
-
-[132] Su capital Génova.
-
-[133] El cisne es muy cálido por su naturaleza.
-
-[134] Los estragos que padeciéron con el fuego.
-
-[135] Se decia que habia nacido en ella; aunque comunmente se cree que
-nació en Creta.
-
-[136] Calixto: lo mismo que si dixera Arcadia, porque Nonacris, de
-donde era, es una ciudad y monte de Arcadia.
-
-[137] Monte de Arcadia.
-
-[138] Diana, adorada en las encrucixadas de tres caminos.
-
-[139] Juno.
-
-[140] Habian ya pasado nueve meses. _Paráfrasis_.
-
-[141] El Sol.
-
-[142] Calixto.
-
-[143] El parricidio que hubiera cometido Arcas.
-
-[144] El polo Árctico: este y el Antárctico son los círculos últimos y
-mas pequeños de todos.
-
-[145] Ironía llena de indignacion.
-
-[146] Convirtiéndola en osa.
-
-[147] Iö: optacion irónica.
-
-[148] Apolo.
-
-[149] Se llama de dos formas, porque el medio cuerpo era de serpiente;
-sus hijas se llamaban Pandrosa, Herse y Aglaura.
-
-[150] La lechuza, que como solo ve de noche, esta consagrada á Palas,
-porque esta Diosa observa y determina con el silencio de la noche.
-
-[151] Palas.
-
-[152] Nictimene, hija de Nictéo, Rey de Lesbos, prendada de su padre,
-fué incestuosa con él, y convertida en lechuza.
-
-[153] Ischîs, natural de Hemonia.
-
-[154] Arco y saetas.
-
-[155] Coronis.
-
-[156] El infante y ella.
-
-[157] Esculapio.
-
-[158] Quiron era un Centauro, que tenia la mitad de hombre, y la mitad
-de caballo.
-
-[159] Era hija de Quiron y de una Ninfa llamada Caricla, hija del rio
-Caico: se llamó Ociroe, que quiere decir corriente veloz.
-
-[160] El discípulo de Quiron, de que aquí se habla, se llamó despues
-Esculapio.
-
-[161] Fué un Médico excelente, y tan grande, que se dice resucitó á
-Hipólito.
-
-[162] Quando resucitó á Hipólito.
-
-[163] Le quitó la vida Júpiter con un rayo.
-
-[164] Las tres parcas Cloto, Laquesis y Atropos.
-
-[165] Que seria trasladado al cielo, y constituiria la constelacion del
-Sagitario.
-
-[166] El arte de vaticinar.
-
-[167] Porque su padre Quiron era de medio cuerpo arriba hombre.
-
-[168] Quiere decir que las manos se le convirtiéron en los pies de
-adelante.
-
-[169] Quiron, hijo de Saturno y de la Ninfa Filira.
-
-[170] Mercurio, hijo de Júpiter y Maya, hija de Atlante.
-
-[171] Modo de robar, porque era muy ladron.
-
-[172] Se llama tambien huésped á qualquier extrangero.
-
-[173] La tierra de Atenas. Perífrasis.
-
-[174] Licéo, pueblo de Ática, donde despues se hizo una gran
-Universidad.
-
-[175] Mercurio, del monte Cileno en que fué educado.
-
-[176] La Luna.
-
-[177] Descubriendo á Erictonio, como queda dicho.
-
-[178] Topografía ó descripcion de la casa de la Envidia.
-
-[179] Palas, de la laguna Triton.
-
-[180] Aglaura.
-
-[181] Atenas, como queda dicho en la Fábula XIII.
-
-[182] Júpiter.
-
-[183] Hipérbole.
-
-[184] Perífrasis: quiere decir, ya era el medio dia.
-
-[185] Ya es medio dia. Perífrasis.
-
-[186] Perífrasis: con que indica la prontitud de Semele en pedir la
-gracia.
-
-[187] Murió Semele abrasada.
-
-[188] Cumplió en el muslo de Júpiter los nueve meses.
-
-[189] Ino, hija tambien de Cadmo, y hermana de Semele.
-
-[190] Una del vientre de su madre, y otra del muslo paterno.
-
-[191] Muchacho por su hermosura, jóven por su corpulencia.
-
-[192] Como ahora.
-
-[193] Ven, repite.
-
-[194] Nemesis, Diosa contra los soberbios y vanos.
-
-[195] El amor de sí mismo, que el Poeta compara con la sed.
-
-[196] Su misma figura, que estaba retratada en las aguas.
-
-[197] El Poeta, movido de compasion, dirige su razonamiento á Narciso
-por la figura apóstrofe.
-
-[198] Por el afecto: _meton._: pues hacia infeliz á Narciso.
-
-[199] Eco que estaba en aquel sitio. _Meton._ El continente por el
-contenido.
-
-[200] Ninfas de las fuentes y rios.
-
-[201] Ninfas de los bosques.
-
-[202] Hay quien puso otros tres.
-
-[203] Su madre Agave, y sus tias eran Ino y Autonoe.
-
-[204] Clamores: _Metaf._: llámales aullidos, porque los que celebraban
-estas fiestas se llenaban de tanto furor, que parecian sus gritos
-aullidos de perros.
-
-[205] Habla con los compañeros de Cadmo, quienes dexando la patria,
-llegáron á la Beocia despues de muchos riesgos.
-
-[206] Tirsos, eran unas varas adornadas de hojas de parra y yedra, y el
-puño figuraba una piña: las usaban los gentiles en los sacrificios de
-Baco.
-
-[207] El Dragon de Marte, que quitó la vida á los compañeros de Cadmo.
-
-[208] La Cabra Amaltea, que crió á Júpiter, y por esto fué trasladada
-al cielo: en su nacimiento y ocaso suelen originarse lluvias.
-
-[209] Taigete, una de las Pleyadas.
-
-[210] Estrellas pluviosas colocadas en la frente de Tauro.
-
-[211] La Osa.
-
-[212] Los quatro puntos cardinales del mundo, de donde parece soplan
-los vientos.
-
-[213] Á los que le habian conducido como preso.
-
-[214] Nacidas de repente: yerba consagrada á Baco.
-
-[215] Su asta: perífrasis de tirso.
-
-[216] Sin brazos.
-
-[217] Dia: lo mismo que Naxos.
-
-[218] Pentéo, hijo de Equion.
-
-[219] Un monte consagrado á Baco.
-
-[220] Perífrasis de la trompeta.
-
-[221] Menades, esto es, las furiosas. Así llamaban á las Bacantes.
-
-[222] Las Tebanas, llamadas Isménides, del rio Ismeno.
-
-
-
-
-LISTA DE ESTAMPAS NUMERADAS
-
-
-Estampa 2: Ovidio recibe de su Musa favorita una pluma arrancada de un
-ala del Amor.
-
-Estampa 3: Dios desenvuelve el Chaos, saca de él los Elementos y coloca
-cada cosa en su lugar.
-
-Estampa 4: Prometheo forma al Hombre de Tierra y Agua.
-
-Estampa 5: La edad de Oro y la de Plata en que reynaron la Inocencia y
-la Justicia.
-
-Estampa 6: La Primavera, Estacion en que lo reproduce todo la
-naturaleza.
-
-Estampa 7: El Estío, estacion risueña, y tan útil como hermosa.
-
-Estampa 8: El Otoño, Estacion en que triunfa Baco.
-
-Estampa 9: El Invierno estacion que aunque útil á la Naturaleza la
-priva de sus bellezas.
-
-Estampa 10: La edad de bronce y la de hierro en las que se manifestó la
-ferocidad del género humano.
-
-Estampa 11: Los Gigantes que intentaban escalar el Cielo son destruidos
-por el rayo de Júpiter.
-
-Estampa 12: Júpiter convoca á los Dioses y les propone la destruccion
-del Universo.
-
-Estampa 13: Júpiter castiga á Licaon Rey de Arcadia transformandole en
-Lobo.
-
-Estampa 14: El Diluvio Universal.
-
-Estampa 15: Neptuno sosiega las olas y manda á Triton que toque su
-Concha.
-
-Estampa 16: Deucalion y Pyrrha vuelven á poblar la tierra siguiendo el
-oráculo de Themis.
-
-Estampa 17: La Serpiente Piton muerta á flechazos por Apolo.
-
-Estampa 18: Dafne perseguida de Apolo y convertida en laurel por su
-padre.
-
-Estampa 19: Júpiter cubre la Tierra de nubes para gozar de Iö.
-
-Estampa 20: Júpiter transforma á Iö en Vaca para ocultarla á la
-vigilancia de Juno.
-
-Estampa 21: Siringa, hija del Rio Ladon, perseguida de Pan y convertida
-en Caña.
-
-Estampa 22: Argos guarda de lo adormecido por Mercurio que le corta la
-cabeza.
-
-Estampa 23: Júpiter ruega á Juno mude la suerte de Iö.
-
-Estampa 24: Faeton sube al Palacio del Sol y pide á su Padre le permita
-gobernar por un solo dia su carro.
-
-Estampa 25: Júpiter hiere á Faeton con un rayo para evitar un incendio
-universal.
-
-Estampa 26: Cerca del Sepulcro de Faeton fueron transformadas sus
-hermanas en Álamos y el Rey Cicno en Cisne.
-
-Estampa 27: Júpiter toma la figura de Diana para hacerse querer de la
-Ninfa Calisto.
-
-Estampa 28: Las Ninfas descubren á Diana la preñez de Calixto.
-
-Estampa 29: Arcas va á matar á su madre Calixto transformada en Osa por
-Juno.
-
-Estampa 30: Coronis perseguida por Neptuno y convertida en Corneja por
-Minerva.
-
-Estampa 31: Nictimene convertida en Buho por el incesto con su Padre
-Nictéo.
-
-Estampa 32: Ociroe anuncia á su padre Quirón el destino del niño
-Esculapio.
-
-Estampa 33: Apolo guarda los ganados de Admeto en los campos de Mesene.
-
-Estampa 34: Mercurio transforma en piedra de toque al pastor Bato.
-
-Estampa 35: Mercurio, detenido sobre la Ciudad de Atenas, se enamora de
-Herse.
-
-Estampa 36: Palas manda á la Envidia que infunda celos á Aglaura de su
-hermana Herse.
-
-Estampa 37: Mercurio entra en el aposento de Herse contra la voluntad
-de su hermana Aglaura.
-
-Estampa 38: Júpiter transformado en toro roba á Europa y la lleva á la
-Isla de Creta.
-
-Estampa 39: Agenor manda á Cadmo vaya á buscar á su hermana Europa
-robada por Júpiter.
-
-Estampa 40: Cadmo da muerte al Dragon que despedazó á sus Compañeros
-cerca de la fuente.
-
-Estampa 41: Bañándose Diana con sus Ninfas la ve Acteon á quien
-transforma en Ciervo.
-
-Estampa 42: Acteon transformado en Ciervo es despedazado por sus perros.
-
-Estampa 43: Júpiter desciende con toda su magestad al palacio de Semele
-y su resplandor le incendia.
-
-Estampa 44: Júpiter da á luz á Baco. Ino le cría en secreto y lo confía
-á las Ninfas de Nisa.
-
-Estampa 45: La Ninfa Eco, procurando divertir á Juno para engañarla, es
-convertida en voz.
-
-Estampa 46: Narciso se ve en una Fuente y se enamora de sí mismo.
-
-Estampa 47: Baco llega triunfante á Grecia y resuenan los campos con el
-ruido de sus fiestas.
-
-Estampa 48: Penteo despedazado por su madre y demas Bacantes.
-
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES (1
-DE 4) ***
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