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-The Project Gutenberg eBook of Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4),
-by Publio Ovidio Nasón
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4)
-
-Author: Publio Ovidio Nasón
-
-Translator: Francisco Crivell
-
-Illustrator: José Asensio y Torres
-
-Release Date: September 18, 2021 [eBook #66338]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net. (This file was produced from
- images generously made available by Biblioteca Digital
- Hispánica/Biblioteca Nacional de España.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES
-(2 DE 4) ***
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
- convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del texto original ha sido respetada, con
- normalización de las variantes a la grafía más frecuente y tildado
- de las mayúsculas.
-
- * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final
- del tomo.
-
- * Se han reubicado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no
- interrumpan un párrafo. Asimismo se han dividido algunos párrafos
- para alojar una ilustración.
-
- * Se ha añadido al final un listado de las estampas numeradas que
- ilustran el tomo.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
- ó
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO.
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
-
- ó
-
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO,
-
- TRADUCIDOS AL CASTELLANO
-
- CON ALGUNAS NOTAS PARA SU INTELIGENCIA,
-
- _POR DON FRANCISCO CRIVELL_.
-
-
- NUEVA EDICION.
-
-
- TOMO II.
-
-
- MADRID EN LA IMPRENTA REAL
- AÑO 1809.
-
-
-
-
- ÍNDICE
- de las Fábulas contenidas en este tomo.
-
-
-LIBRO QUARTO.
-
- Pág.
-
- ARGUMENTO. 1
-
- INTRODUCCION. 3
-
- FÁBULA PRIMERA. _Píramo y Tisbe._ 8
-
- FÁB. II. _Marte y Venus._ 15
-
- FÁB. III. _Apolo y Leucotoe._ 19
-
- FÁB. IV. _Salmacis y Hermafrodito._ 23
-
- _Las hijas de Minio transformadas en murciélagos._ 30
-
- FÁB. V. _Tisifone vuelve furiosos á Atamante y á Ino._ 33
-
- FÁB. VI. _Cadmo y Hermione convertidos en serpientes._ 42
-
- FÁB. VII. _Atlante transformado en montaña._ 45
-
- FÁB. VIII. _Perséo liberta á Andrómeda._ 50
-
- FÁB. IX. _Perséo se casa con Andrómeda._ 55
-
-
-LIBRO QUINTO.
-
- ARGUMENTO. 58
-
- FÁBULA PRIMERA. _Finéo da una batalla á Perséo._ 59
-
- FÁB. II. _Finéo transformado en roca._ 70
-
- FÁB. III. _Conversacion de las Musas con Palas._ 75
-
- FÁB. IV. _Pluton herido por el amor._ 82
-
- FÁB. V. _Rapto de Proserpina._ 86
-
- FÁB. VI. _Ceres consigue que su hija viva con ella seis meses
- cada año, y los otros seis con su marido._ 94
-
- FÁB. VII. _Alféo y Aretusa._ 98
-
- FÁB. VIII. _Linco transformado en lince._ 103
-
-
-LIBRO SEXTO.
-
- ARGUMENTO. 107
-
- _Orgullo de Aracne._ 109
-
- FÁBULA PRIMERA. _Aracne convertida en araña._ 113
-
- FÁB. II. _Niobe convertida en mármol._ 121
-
- FÁB. III. _Unos aldeanos transformados en ranas._ 131
-
- FÁB. IV. _Apolo y Marsias._ 135
-
- _Filomela confiada á Tereo._ 138
-
- FÁB. V. _Tereo viola á Filomela._ 144
-
- _Filomela noticia á su hermana el delito de Tereo._ 148
-
- FÁB. VI. _Filomela sale de la prision._ 150
-
- FÁB. VII. _Itis servido á su padre Tereo en un banquete._ 153
-
- FÁB. VIII. _Oritia arrebatada por Boreas._ 157
-
-
-LIBRO SÉPTIMO.
-
- ARGUMENTO. 161
-
- FÁBULA PRIMERA. _Jason y Medea._ 162
-
- _Jason roba el vellocino de oro._ 170
-
- FÁB. II. _Eson remozado por Medea._ 174
-
- _Pelias degollado por sus hijas engañadas por Medea._ 182
-
- FÁB. III. _Medea incendia el palacio de Jason y mata á sus
- hijos._ 186
-
- FÁB. IV. _Hércules encadena al Cancerbero._ 190
-
- FÁB. V. _Eaco niega socorro á Minos._ 194
-
- FÁB. VI. _Las hormigas convertidas en hombres._ 198
-
- FÁB. VII. _Céfalo y la Aurora._ 207
-
- FÁB. VIII. _Céfalo y Procris._ 210
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
- ó
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO.
-
-
-LIBRO QUARTO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Alcitoe juntamente con sus hermanas despreciaron de tal modo las
-fiestas de Baco, que no observándolas, se ocuparon, mientras estas
-se celebraban, en las tareas ordinarias; y durante su labor cada
-qual, para hacerla menos penosa, refirió una divertida historia. Ya
-contaba la una la transformacion de las moras blancas en negras: ya
-referia la otra como Apolo se habia transformado en la figura de
-Erinome para engañar á Leucotoe; por lo que Clicie tuvo zelos, y fue
-convertida en Heliotropio por la compasion que tuvo Apolo. Asimismo
-contaba otra la union de Hermafrodito y la de Salmacis, ninfa, en
-un mismo cuerpo. Pero por fin las hermanas en medio de su labor se
-convirtieron en murciélagos, y las telas en vides y pámpanos. Agave,
-alegrándose de esto, sintió un gran dolor quando Ino y Atamante,
-agitados de la locura, se precipitaron al mar, y Neptuno los convirtió
-en Dioses marinos. Como las mugeres Tebanas los llorasen por muertos,
-se transformaron en piedras y aves. Tambien Cadmo afligido con esta
-calamidad, dexando á Tebas, partió en compañía de su esposa á la
-Iliria, en la que ambos se convirtieron en serpientes. De los que
-habian despreciado á Baco, solo quedaba Acrisio, abuelo de Perséo, que
-cortó la cabeza á la Górgona, de cuyas gotas de sangre, derramadas en
-tierra, nacieron serpientes; y á Atlante lo transformó en monte, y á
-las varas en piedras, despues que libertó á Andrómeda. Suscitándose en
-seguida un tumulto en las bodas de Perséo, convirtió en piedra á Finéo
-con los suyos, y juntamente á Preto y á Polidectes, solo con mostrarles
-la cabeza de Medusa.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-INTRODUCCION.
-
-_Las hijas de Minias desprecian á Baco._
-
-
-Á pesar de todos estos prodigios, Alcitoe, hija de Minéo, y sus
-hermanas, reprueban la celebridad de las Orgias,[1] ó fiestas de Baco,
-y aun se atreven á decir que este no es hijo de Júpiter. Manda el gran
-Sacerdote publicar una fiesta; que las señoras y criadas no trabajasen
-aquel dia; que vistiesen su cuerpo de pieles, y dexasen sueltos sus
-cabellos, coronándose de pámpanos, y llevando en sus manos tirsos
-enramados. Las amenaza que de no hacerlo así experimentarian la ira
-de aquel Dios. Jóvenes y ancianas obedecen su órden: dexan el texido,
-la costura y la rueca; queman incienso sobre los altares de Baco,
-llamándole con los misteriosos nombres de Bromio y de Lieo: le llaman
-tambien hijo del fuego, engendrado dos veces,[2] y que solo él tuvo
-dos madres: añaden á todos estos nombres el de Niséo, el de no barbado
-Tionéo: le atribuyen la gloria de haber sido el primero que plantó las
-vides,[3] y por esta causa los renombres de Geneo, Nictelio, padre
-Eleléo, Jacho, Evan, y todos los demas que la Grecia inventó en honra
-suya. Tú eres, ó Baco, le dicen, aquel niño eterno, cuya juventud
-está siempre lozana; eres el mas hermoso y amable de los Dioses
-del Olimpo; quando te manifiestas sin los cuernos, que acostumbras
-llevar, tienes todo el esplendor y hermosura de una doncella jóven: tú
-conquistaste el Oriente hasta donde la aterrada India se baña por el
-remoto Ganges: tú castigaste á los sacrílegos Pentéo y al sanguinario
-Licurgo; precipitaste en las ondas á los perjuros marineros de Toscana.
-Va tirado tu carro de dos linces, cuyos elevados cuellos oprimes
-con pintados frenos, y te siguen las Bacantes, los Sátiros, y aquel
-borracho viejo,[4] que apenas puede sostenerse con la férula,[5] ni
-cabalgar bien en su cabizbaxo jumentillo. Por donde quiera que pasas te
-celebran el clamor de los jóvenes y las voces de las mugeres; suenan
-los panderos, las trompetas y las horadadas flautas. Hoy las Tebanas
-te invocan, y ruegan les asistas propicio y benigno, celebrando tu
-promulgada fiesta.
-
-Solo las hijas de Minéo la profanan empleadas en cardar, en hilar y
-texer sus lanas, imponiendo tarea á sus criadas.[6] „Mientras que las
-demas, dixo una de estas jóvenes, estan hoy ociosas, y solo cuidan de
-ofrecer incienso á una divinidad imaginaria, nosotras que trabajamos
-baxo los auspicios de Minerva, que es la mejor de las Diosas,
-procuremos suavizar nuestra útil tarea con discursos divertidos:[7]
-contemos alternativamente alguna historia que nos entretenga y haga mas
-corto el tiempo.” Aprueban las hermanas su pensamiento, y la ruegan
-principie la conversacion. Como sabia una infinidad de historias, tardó
-en hacer eleccion por qual habia de dar principio. Dudaba si deberia
-hablar primeramente de tí, Dercere,[8] convertida en pez, y que,
-despues de tu transformacion, habitas las lagunas de la Siria; ó de
-Semíramis, tu hija, que, baxo la figura de una paloma, fixó su morada
-sobre las altas torres de Babilonia; ó de los encantos de Nais, que
-con la dulzura de su voz, ó la virtud de algunas plantas, transformaba
-en peces á los jóvenes que se aficionaban á su hermosura, hasta que
-experimentó en sí igual transformacion; ó últimamente de aquel árbol,
-morera, cuyo fruto era antes blanco, y ahora le produce negro por el
-contacto de la sangre de dos desgraciados amantes. Agradóles esta; y
-como era la historia menos conocida de ellas, se determinó á referirla,
-y, continuando en hilar, la principió en los términos siguientes.
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_PÍRAMO Y TISBE._
-
-
-En aquella celebrada ciudad que Semíramis cercó de altas murallas,[9]
-fabricadas de ladrillo, vivian pared por medio Píramo y Tisbe; el
-uno el mas gallardo de los jóvenes, y la otra la mas hermosa de las
-doncellas que tuvo el Oriente. La vecindad abrió los primeros pasos
-para conocerse. Con el tiempo creció el amor, y hubiera terminado
-en legítimo casamiento; pero vedaron los padres lo que no pudieron
-prohibir: ambos estaban igualmente enardecidos en amor mutuo; nadie lo
-sabia; hablaban por gestos y señales, y quanto mas procuraban ocultar
-su amor, tanto mas se abrasaban en su oculto fuego.
-
-[Ilustración: (49) Tisbe se traspasa el pecho con la espada aun
-caliente con la sangre de Píramo.]
-
-La pared que mediaba entre ambas casas estaba hendida con una pequeña
-rendija que habia quedado en ella desde que se hizo; defecto
-desconocido hasta entonces de todos; pero ¿qué cosa se oculta al amor?
-Tiernos amantes, vosotros tuvisteis los primeros la dicha de verla,
-y de serviros de ella para expresar, sin que nadie lo advirtiese,
-vuestros mas dulces sentimientos.[10] Quántas veces Píramo de un lado y
-del otro Tisbe decian despues de mil suspiros, y de tomarse mutuamente
-la respiracion: „Pared envidiosa de nuestra felicidad, ¿por qué te
-opones al logro de nuestros amores? ¡Qué te costaba permitir la union
-de nuestros cuerpos, ó si esto era mucho, á lo menos dieras ensanche á
-los ósculos! Te agradecemos sin embargo el bien que nos dispensas en
-poder hablarnos por tu medio.” Repetian cada dia el mismo discurso,
-concluyéndole con un tierno á Dios, y besando cada uno por su lado
-la pared, como si sus ósculos hubieran de penetrarla. Una mañana,
-apenas la aurora habia ocultado las estrellas, y quando el sol con
-sus rayos enxugaba ya el rocío de las yerbas, acudieron uno y otro al
-sitio acostumbrado; y despues de lamentar su triste suerte con mucho
-silencio, y la situacion á que estaban reducidos,[11] determinaron
-engañar los guardas, y salir en la próxîma noche de sus casas y de
-la ciudad; pero temerosos de no extraviarse por el espacioso campo,
-acordaron juntarse al lado del sepulcro de Nino,[12] y de un moral
-muy abundante de moras blancas que estaba cerca de él á la márgen de
-una agradable fuente. Aprobaron el concierto muy alegres; y aunque
-este dia les pareció mas largo que los otros, llegó por fin la noche.
-La cuidadosa Tisbe, auxîliada de las tinieblas, abriendo la puerta
-con mucho cuidado, se cubre el rostro con un velo, sale de su casa
-sin ser sentida de persona alguna, atraviesa la ciudad, y llegando la
-primera al sepulcro de Nino, se sienta debaxo del árbol en que quedaron
-convenidos. El amor la infundia atrevimiento; pero por desgracia viene
-á beber á la fuente inmediata una leona que, despues de haber devorado
-una vaca, traia en la boca las señales de su crueldad. Con la claridad
-de la luna la ve Tisbe venir á lo lejos; y huyendo amedrentada á una
-obscura cueva, dexa caer el velo con la precipitacion de la fuga.
-Apagada la sed, se vuelve la cruel bestia á la selva; encuentra
-el velo que habia dexado caer Tisbe, y le hace mil pedazos con su
-ensangrentada boca.
-
-Píramo, que habia salido mas tarde, se llenó de espanto al ver, á la
-misma claridad de la luna, huellas nada equívocas de una fiera: vió
-tambien el velo ensangrentado, y presumiendo alguna desgracia en su
-amante, exclama: „Una misma noche acabará con estos dos desgraciados
-amantes. Yo solo soy el culpado; pero la inocente y desgraciada Tisbe
-era digna de gozar mas tiempo de la vida. Yo te he muerto, decia,
-muger digna de compasion, induciéndote á venir de noche á un sitio
-tan medroso, y al que debia llegar el primero para defenderte. Fieros
-leones que habitais los senos de esas cóncavas rocas, venid, despedazad
-mi cuerpo, arrancad mis pérfidas entrañas con vuestros dientes crueles;
-pero no, que es de espíritus cobardes el desearse la muerte.”[13]
-Levanta el velo de la desgraciada Tisbe, y se encamina con él al árbol
-señalado: le baña con sus lágrimas, y despues de besarlo: „Tú debes,
-dice, ser tambien teñido con mi sangre: recógela, pues es justo sea
-mezclada con la de mi querida Tisbe.” Articuladas estas palabras, se
-atraviesa con su espada, y sacándola de la herida cayó de espaldas en
-tierra. Salta su sangre con la misma impetuosidad que suele el agua de
-un roto caño, que despedida con violencia parece que corta el ayre. El
-fruto de este árbol rociado con la sangre se volvió negro, y empapada
-en ella su raiz ennegreció repentinamente las moras.
-
-Tisbe, aun no bien recobrada del susto, sale de la cueva por no
-incurrir en falta: busca ansiosa á su amante para contarle el riesgo
-de que se habia librado. Exâmina el parage por ambos convenido; pero
-el nuevo color del árbol la hace dudar algun tiempo si era este ó
-algun otro donde debian juntarse: en esta incertidumbre ve en el suelo
-un cuerpo palpitando. Túrbala este espectáculo, retrocede, se queda
-mas amarilla que el box, y se estremece al modo que lo hace el mar
-quando el blando céfiro agita su superficie. Mas al fin, parándose á
-reflexîonar un poco, reconoce á su desgraciado amante, y, dexándose
-llevar de su fiero dolor, comienza á despedazar sus brazos,[14]
-indignos de tal tratamiento, despide lastimeros ayes, arranca sus
-cabellos, lastíma su pecho; y por último abraza con entrañable amor
-el cuerpo de su amante, riega la herida con sus lágrimas, mezclando
-su llanto con la sangre, y besando mil veces aquel yerto semblante.
-„Píramo, le decia, ¿qué funesto accidente me priva de tu vida?
-Respóndeme: advierte que tu querida Tisbe es quien te llama; escúchame,
-querido, y echa una ojeada siquiera sobre la infeliz Tisbe.” Al oir
-este dulce nombre abre Píramo sus moribundos ojos, y espira despues de
-haberla visto. Mas viendo Tisbe su velo, y la espada de Píramo fuera de
-su vayna: „¡Ah infeliz! exclama, tu misma mano, tu mismo amor fue tu
-verdugo; pero tambien hay en la mia fortaleza para imitarte, tambien
-tengo amor que me dé fuerzas para resistir las heridas; aun despues
-de muerto te seguiré, y se dirá de esta desdichada, que si yo he sido
-causa de tu muerte, soy tambien compañera en tu sepulcro. Y tú, á quien
-la muerte sola podrá arrancar de mis brazos ¡ay! ni aun despues de
-ella habrá cosa alguna que nos separe. Desventurados padres de estos
-infelices amantes, no os opongais, os lo suplican ambos, no os opongais
-á que encierre un mismo sepulcro á aquellos á quienes han unido para
-siempre la muerte y el amor mas tierno. Y tú, árbol funesto, que haces
-sombra al cuerpo de mi querido, y vas á cubrir el mio, conserva para
-siempre la señal de nuestra desgracia; tus frutos lúgubres y tristes
-sean un eterno monumento de que has sido teñido con la sangre de dos
-desgraciados,” dixo: y tomando la espada, aun caliente con la sangre de
-Píramo, la apuntó á lo mas baxo de su pecho, y se dexó caer sobre ella.
-Sus ruegos enternecieron á los Dioses, y conmovieron á sus padres:
-porque el fruto del árbol, al paso que madura se va volviendo negro, y
-las cenizas de entrambos, retiradas de la hoguera, fueron colocadas en
-una misma urna.
-
-[Ilustración: (50) Marte en los brazos de Venus.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_MARTE Y VENUS._
-
-
-Poco despues que Alcitoe acabó su historia, tomó Leuconoe la palabra,
-y escuchándola sus hermanas: sabed, las dixo, que el Sol, ese Dios
-que lo alumbra y gobierna todo con su luz, no estuvo exênto del amor.
-Voy á referiros su aventura. Como todo lo registra el primero, dicen
-que descubrió el adulterio de Venus con Marte; y envidioso ó zeloso
-del hecho, se lo contó al esposo de esta Diosa, mostrándole el parage
-y sitio de la traycion. Consternó tanto esta noticia á Vulcano que
-quedó sin seso, se le cayó de las manos la obra,[15] y hasta el
-martillo con que la trabajaba. Mas volviendo sobre sí se puso á hacer
-una red y lazos de alambre tan sutiles y delgados que apenas eran
-perceptibles; no excederian á su delicadeza ni el hilo mas delgado,
-ni las mas delicadas telas de araña que penden del techo. Hízola con
-tal artificio que el mas leve movimiento pudiera jugarla. Tendióla
-al rededor del lecho de Venus, de suerte que apenas entró en él con
-Marte, ambos se quedaron presos y abrazados. Contento Vulcano con tan
-buen suceso, abrió las puertas de su aposento, y convidó á los Dioses á
-ver el espectáculo; halláronlos feamente abrazados, cosa que excitó á
-los Dioses á risa,[16] sin embargo de que no faltó entre ellos alguno
-menos rígido que quisiera verse avergonzado á tal precio. El hecho fue
-contado y sirvió mucho tiempo de conversacion en el cielo.
-
-Ofendida en extremo Venus, resolvió vengarse del que habia descubierto
-su delito, é hizo arder en un amor igual al suyo al que descubrió su
-oculta pasion. ¿De qué te sirven, hijo de Hiperion,[17] tu hermosura,
-tu color y tu brillante luz? Tú que esparces por todas partes el
-fuego, te dexas abrasar de una nueva llama; tú, que debes mirarlo
-todo, fixas solo tus ojos en Leucotoe. Sales antes y vuelves despues
-de lo ordinario á la mansion de Tetis:[18] por contemplar despacio su
-beldad, haces mas largos de lo ordinario los dias del invierno: deliras
-algunas veces,[19] y comunicando la ceguedad de tu entendimiento á los
-rayos que despides, pones en consternacion con su obscuridad á todos
-los mortales.[20] Quando te turbas, no es porque se ponga entre tí y
-la tierra la luna que está mas cerca de ella: el amor produce este
-color tétrico. Sola Leucotoe causa tus delicias; ya no te acuerdas
-de Climene, ni de Rodas,[21] ni de la hermosa madre de Circe, ni de
-Clicie, que sin embargo de haberla tú despreciado, deseaba colgarse de
-tu cuello en el mismo tiempo en que te habia el amor herido gravemente
-con otras flechas. Leucotoe te hace olvidar todos tus amores. Fue
-esta hija de Eurinome, la mas hermosa de toda la Arabia; pero despues
-que llegó á su juventud, la hija excedia tanto en hermosura á su
-madre, quanto esta habia excedido á todas las de su tiempo: su padre
-Orcamo fue el que gobernó la Persia, siendo el séptimo Rey despues de
-Belo.[22]
-
-[Ilustración: (51) Leucotoe, prendada de la hermosura de Apolo, se
-dexa vencer sin resistencia.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_APOLO Y LEUCOTOE._
-
-
-El pasto de los caballos del sol está hácia el poniente, donde,
-descansando de la fatiga del dia, se alimentan de ambrosia en vez de
-yerba, con cuyo sustento recobran las perdidas fuerzas para volver á la
-tarea. Una noche, mientras ellos pacian, entró el sol en el aposento de
-su amada Leucotoe baxo la figura de su madre, y la halló hilando[23]
-á la luz, acompañada de doce criadas. Yo tengo que hablarte, la dixo,
-dándola un ósculo; retiraos vosotras, pues no necesita de testigos el
-secreto que intento confiar á mi hija. Obedecieron, y habiendo quedado
-solos, la dice: „Yo soy el que gobierna el año,[24] el que todo lo
-ve y todo lo alumbra; yo soy la luz del mundo; y yo, creeme, estoy
-enamorado de tí.” Leucotoe se llena de temor, y con el miedo dexa
-caer de sus trémulas manos el huso y la rueca. El rubor la hacia mas
-hermosa; y Febo, para no retardar sus deseos, cobra su verdadera figura
-y su propio resplandor.
-
-Leucotoe, aunque al principio espantada con un resplandor tan
-repentino, accedió por último á los deseos de Apolo, dexándose llevar
-de su hermosura. Se abrasa de zelos Clicie, porque el amor que le
-habia tenido era vehemente, y deseosa de vengarse de su rival, publica
-su delito hasta ponerlo en noticia del padre de Leucotoe. Enfurecido
-Orcamo con esta nueva, manda enterrarla viva, y echar sobre su cuerpo
-una porcion de arena, sin atender á la desgraciada Leucotoe, que,
-levantando las manos[25] á su amante, juraba que fue violentada. El
-sol, con la actividad de sus rayos, entreabrió la tierra que te cubria,
-ó graciosa Ninfa, para que pudieses levantar tu sepultada cabeza;
-pero en vano, porque ya te habia quitado la vida el peso de la arena.
-Despues de la desgracia de Faeton, no habia experimentado el sol un
-dolor mas vehemente. Procuró reanimar con su calor el yerto cadáver de
-su amada; pero el destino[26] hizo inútiles sus esfuerzos. Quejóse,
-gimió, y rociando con nectar el cuerpo de Leucotoe, y la tierra que la
-cercaba: „Al menos, dixo, tendré el consuelo de restituirte al ayre.”
-En efecto, el cuerpo liquidado en un humor oloroso empapó la tierra,
-la qual, formando raices y rompiendo el túmulo, brotó las varas que
-producen el incienso.
-
-El amor, que habia sido causa de la indiscrecion de Clicie, hubiera
-podido disculparla; pero sin embargo, desde aquel dia la miró Apolo con
-indiferencia, y jamas volvió á tener comercio con ella. Sus desprecios
-la conduxeron á una terrible desesperacion; y reducida á la situacion
-mas lamentable, no pudo sufrir la compañía de las ninfas. Expuesta
-continuamente á la inclemencia de los elementos, desnuda, y el cabello
-suelto, no probó otro alimento en nueve dias que sus lágrimas y el
-rocío del cielo.[27] Inmóvil en este tiempo, solo volvia al sol los
-ojos, siguiéndole con ellos mientras duraba su curso. Cuentan que su
-cuerpo quedó unido á la tierra; que la parte inferior de él apareció
-de un color cárdeno, y que en lugar del rostro se veia una flor
-tornasolada con mezcla de violeta. Aunque asida á la tierra por sus
-raices, no dexa de volverse hácia el sol, mostrándole, á pesar de su
-transformacion, lo mucho que le ama.[28]
-
-[Ilustración: (52) La ninfa Salmacis abraza al jóven Hermafrodito que
-estaba en el baño.]
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_SALMACIS Y HERMAFRODITO._
-
-
-Causó bastante admiracion en sus hermanas lo que Leuconoe acababa de
-referir. Las unas decian que era increible: las otras, que todo lo
-podian los verdaderos Dioses; pero que no era Baco de este número.
-Alcitoe nada habia dicho aun; y por lo mismo la suplicaron contase
-alguna historia, y la obligaron á ello con el silencio. Nada os
-hablaré, dixo, continuando su labor, de la aventura del pastor Dafnis,
-que guardaba sus rebaños en el monte Ida, y á quien una Ninfa, zelosa
-de su rival, convirtió en roca. ¡Tanto furor como este inspira el amor
-quando es despreciado! Esta historia es bien sabida de todos. Tampoco
-diré la de Esciton, hombre y muger á un tiempo. Pasaré en silencio la
-de Celmo, tan fiel á Júpiter en su infancia, y que despues, por su
-indiscrecion, fue transformado en diamante. No me detendré en la de los
-Curetes, que se formaron de una lluvia. Tampoco es mi ánimo contaros
-la de Croco, ni la de Esmilax convertidos en flores; pero sí quiero
-divertiros con una historia agradable.
-
-Vosotras ignorareis quizá por qué la fuente Salmacis vino á hacerse
-tan nombrada, y por qué sus aguas vuelven á los hombres floxos y
-afeminados;[29] oidlo pues, que el efecto es tan patente como la causa
-oculta. Las Náyades criaron en las cuevas del monte Ida un niño nacido
-de Venus y Mercurio: sus facciones eran tales que demostraban bien
-quienes eran sus padres, y de ambos tomó despues el nombre.[30] Quando
-llegó á la edad de quince años abandonó los montes en donde se habia
-criado, deseoso de ver nuevas tierras y nuevos rios, haciéndole este
-mismo deseo menos sensibles las incomodidades de sus viages. Habia
-ya visto las ciudades de Licia, y llegado á Caria, que está cerca,
-quando se paró junto á una fuente, cuyas aguas eran tan puras que
-veia fácilmente su fondo; nada la enturbiaba; ni juncos, ni cañas, ni
-ovas. Un cesped siempre verde formaba al rededor de ella una hermosa
-cenefa. La Ninfa que la habitaba, ni tenia aficion á la carrera, ni
-á la caza, ni á disparar el arco: era la única de las Náyades que
-jamas conoció Diana. Solian decirla sus hermanas: Salmacis, ármate de
-un dardo, toma una aljaba, reparte el descanso con el exercicio de la
-caza; pero sus persuasiones eran inútiles, porque la ociosidad formaba
-todas sus delicias. No tenia otro placer que bañarse, cuidar de adornar
-sus cabellos con un blanco peyne de Venus, y consultar en el cristal
-de las aguas los adornos que la sentarian mejor. Unas veces, adornada
-de un brillante vestido, permanecia reclinada sobre la yerba y el
-cesped; otras se divertia en coger flores; y en esto estaba entretenida
-quando descubrió al jóven Hermafrodito. Apenas le vió se enamoró de
-su hermosura, y deseó tenerle por marido; pero aunque lo deseaba, no
-quiso acercarse á él hasta engalanar bien su cuerpo y componer sus
-miradas de modo que pudiera parecer la mas bella á los ojos de este
-jóven.[31] Luego que se adornó á su placer, le dixo: „Jóven extrangero,
-quien quiera que seas, pues algunos te tendrian por un Dios, si lo
-eres, no puedes dexar de ser el mismo Amor; y si eres un simple mortal
-¡que felicidad para tus padres tener un hijo de tanta gentileza! ¡qué
-afortunados serán tus hermanos si los tienes! ¡qué ventura para la que
-tuvo el cuidado de criarte! Pero mas que todos dichosa tu esposa, si
-es que estas casado, ó la que haya de honrar la tea nupcial y coronar
-el himeneo: si es que ya posee alguna esta felicidad, permíteme gozar
-de tí secretamente; mas si hasta ahora no tienes hecha eleccion de
-muger, yo te ofrezco mi mano, y descansaremos en un mismo lecho.”[32]
-Calló Salmacis y Hermafrodito se llenó de vergüenza al oirla, como que
-no sabia qué era amor, pero su mismo rubor añadió nuevas gracias á su
-belleza. El color de su rostro parecia al de las manzanas coloradas
-quando estan colgadas del árbol, ó al marfil teñido de encarnado, ó
-al de la luna en su eclipse en una noche serena. „Al menos, continuó
-Salmacis, dáme algun ósculo del modo mismo que le darias á una hermana
-tuya;” y diciendo esto quiso arrojarse á sus brazos. „Modera tus
-transportes, la dixo Hermafrodito, si no quieres que huya de tí para
-siempre. No, detente, replicó Salmacis, consternada con esta amenaza;
-tú eres Señor de este sitio, yo te cedo su dominio.” Al pronunciar
-estas palabras, fingió alejarse de allí, y se ocultó detras de unas
-espesas matas para acecharle sin ser vista. Entonces el jóven, como
-muchacho, y creyendo hallarse solo en un lugar tan frondoso, ya se
-paseaba de una á otra parte, ya metia los pies en el agua, y ya,
-convidándole á bañarse su frescura, se determinó á desnudar. El
-incentivo de este objeto acrecentó la pasion de la Ninfa;[33] brillaban
-sus ojos como los rayos del sol quando reflexan en un cristal, y apenas
-podia contener sus conmociones, ni dilatar su deseo. Saltó al agua
-Hermafrodito, y mientras nadaba, parecia su cuerpo una hermosa figura
-de marfil, ó una azucena vista por el cristal. „En fin yo venzo;”
-exclamó Salmacis, desnudándose y echándose al agua. Acercase á él, le
-asegura á pesar de su resistencia, le da algunos ósculos, le sujeta
-las manos, toca sus pechos estrechándole consigo por todos los modos
-posibles. Así como la serpiente quando es arrebatada por un águila,
-la oprime y se enrosca en sus alas y garras; así como la yedra se
-enlaza á un árbol, ó como el pulpo á la presa que descubre sobre las
-aguas, así la Ninfa Salmacis se arroja y estrecha con el indiferente
-Hermafrodito. En vano hace esfuerzos para desasirse de ella; en vano
-se resiste á su ternura; la Ninfa le ruega mas y mas, le hostiga,
-le solicita; pero un cruel desprecio es el solo premio que da á sus
-delirios. „Á pesar de todos tus esfuerzos, le dice, no te desprenderás
-de mí: Dioses haced que nada me separe de este pérfido.”
-
-Oyeron los Dioses su súplica, y sus dos cuerpos se hicieron uno solo, y
-uno solo sus dos rostros.[34] Así como vemos dos ramas, que creciendo
-se unen, y las cubre una misma corteza, así sus dos cuerpos parecieron
-uno solo, sin que se pudiera decir si era de hombre ó de muger; pues
-nada era siendo uno y otro. Viendo Hermafrodito que acababa de mudar de
-sexô, y que su cuerpo era mitad hombre y mitad muger, habló á Mercurio
-y á Venus con una voz no ya como antes de hombre. „¡Ó padre mio! ¡ó
-madre! les dice, no negueis á vuestro hijo la gracia que os pide; y es,
-que todos los que vengan á bañarse á esta fuente experimenten esta
-misma transformacion.” Su súplica fue oida; porque Mercurio y Venus
-derramaron en la fuente una esencia que la comunicó la virtud de hacer
-mudar de sexô.
-
-
-
-
-_LAS HIJAS DE MINIO TRANSFORMADAS EN MURCIÉLAGOS._
-
-
-Despues de haber concluido su conversacion las Mineidas, aun
-manifestaban, continuando su labor, el desprecio que hacian de Baco
-y de sus fiestas, quando de repente oyeron un confuso ruido de
-tambores, flautas y trompetas, que las sorprehendió tanto mas quanto
-no veian persona alguna que le originase. Un olor de mirra y azafran
-se esparció en su aposento, y, lo que parecia increible, su tela
-se cubrió de verdor y brotó pámpanos y hojas de yedra. El hilo que
-acababan de emplear se convirtió en sarmientos cargados de uvas, y
-estos tomaron el mismo color de púrpura de que era su labor.[35] Era
-ya aquella parte del dia en que las sombras que empiezan á cubrirle,
-y la luz que va desapareciendo, hace dudar si es dia ó noche, quando
-un espantoso ruido estremeció toda la casa. Se llenó repentinamente
-de antorchas encendidas, y de otros fuegos que brillaban por todas
-partes: oyéronse aullidos horrendos, como si la casa estuviese llena
-de fieras. Las Mineidas aterradas huyeron de la luz y el fuego; pero
-mientras buscaban los parages mas solitarios para ocultarse, se reducen
-á una pequeñez increible, cubre sus cuerpos una delgada membrana, y
-se extienden sobre sus brazos unas alas delicadísimas. La obscuridad
-del sitio en que estan ocultas, las impide conocer que habian mudado
-de figura; se elevaban en el ayre, sosteniéndose con unas alas, no de
-plumas, sino de una piel transparente. Querian hablar para expresar
-su pena, pero formaban solo un sonido endeble y proporcionado á la
-pequeñez de sus cuerpos. Complacíalas habitar en las casas y no en las
-florestas como las demas aves; huian de la luz volando solo de noche, y
-por esta causa se las dió el nombre de Murciélagos.[36]
-
-Esta maravilla inspiró en los Tebanos un gran respeto á Baco; Ino,
-tia de este, la referia en todas partes, confesando que no habia
-experimentado otro dolor que el que le causaron las desgracias de sus
-hermanas.[37] Envidiosa Juno de la prosperidad de esta Princesa, que
-estaba envanecida por ser esposa de Atamante, por tener muchos hijos,
-y la gloria de haber criado á Baco; Juno, digo, no pudo disimular por
-mas tiempo su encono. „¿Cómo, decia, el hijo[38] de una rival mia pudo
-precipitar en las olas y convertir en delfines á los marineros que le
-despreciaban? ¿Inducir á una madre á despedazar á su propio hijo,[39] y
-transformar en murciélagos á las tres hijas de Minéo? ¿Y todo el poder
-de Juno se limitará á derramar lágrimas inútilmente? ¿Quedaré contenta
-con tan débil satisfaccion? ¿Está limitado mi poder á solo esto? No: el
-mismo Baco me enseña como he de vengar mis ofensas; lícito es aprender
-del enemigo. El homicidio de Pentéo me hace conocer demasiado lo que
-puede el furor; ¿pues por qué Ino no ha de experimentar los efectos
-mismos que sus hermanas?”
-
-[Ilustración: (53) Juno manda á las Furias que vayan al Palacio de
-Atamante.]
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_TISIFONE VUELVE FURIOSOS Á ATAMANTE Y Á INO._
-
-
-Hay un camino declive obscuro, con árboles funestos, que conduce á
-los infiernos por parages que hacen mas pavoroso su silencio;[40]
-exhalan continuamente muchas nieblas las aguas de la Estigia,[41]
-por donde las sombras de aquellos que recibieron los honores de la
-sepultura baxan al infierno. La palidez y el frio habitan allí, y los
-Manes[42] nuevos ignoran el camino que conduce á la Estigia, y donde
-esté la Corte de Pluton, que tiene mil entradas, y todas abiertas.
-Aquel lugar recibe todas las almas, así como el Océano quantos rios
-corren sobre la tierra, y á pesar de las innumerables que llegan
-á él parece estar siempre vacío.[43] De todas partes llegan almas
-separadas de sus cuerpos: unas freqüentan el Foro, otras se apresuran
-á hacer la corte á Pluton, y finalmente todas se dedican á los mismos
-exercicios en que se habian ocupado sus cuerpos durante su vida, sin
-contar con las que estan en los tormentos.[44] Irritada Juno (tantos
-deseos tenia de venganza), dexa su mansion celeste para descender á
-la lúgubre estancia. Á su llegada, la puerta por donde entró, hizo
-un ruido extraordinario. Abrió sus tres bocas, y ladró tres veces el
-Cancerbero.[45] Llama al instante á las Furias,[46] hijas de la Noche,
-que estaban sentadas á la puerta de aquella tenebrosa cárcel peinando
-las enroscadas serpientes que tenian por cabellos. Luego que vieron á
-Juno por entre la obscuridad, se levantaron. La prision que custodiaban
-era la mansion de las almas criminales: allí Ticio, cuyo cuerpo ocupa
-el espacio de nueve yugadas, es despedazado por un buytre; allí Tántalo
-corre tras del agua que le huye, procurando en vano coger el fruto de
-un árbol que se aleja; allí Sisifo se afana en subir la peña que al
-punto ha de volver á rodar; allí Ixîon da vueltas eternamente atado
-á una rueda, huyendo y buscándose á sí mismo: allí en fin las hijas
-de Dánao, que se atrevieron á dar muerte á sus maridos, se afanan en
-llenar de agua unas vasijas horadadas.[47]
-
-Juno, habiendo mirado con severidad á estos desgraciados, y en especial
-á Ixîon, y despues á Sisifo: „¿Por qué, preguntó á las Furias, es este
-el solo de sus hermanos que se ve condenado á tormentos eternos,
-quando el soberbio Atamante y su muger, teniendo siempre la vanagloria
-de despreciarme, habitan en un palacio magnífico?” Contó en seguida
-á las Furias la causa que tenia para aborrecerles, lo que la hacia
-descender á los infiernos; y finalmente lo que pretendia de ellas. Su
-intento era echar por tierra el palacio de Cadmo, y que las Furias
-induxesen á Atamante á cometer una horrorosa maldad. Para obligar
-á las Diosas á que cumplan sus deseos, las interesa con súplicas y
-ofertas, pero con un cierto imperio. Tisifone, sacudiendo sus canas
-erizadas, y desviando sobre sus espaldas las culebras que la rodeaban:
-„Excusemos, dixo á la Diosa, de rodeos: haz cuenta que ya estan puestos
-en execucion tus preceptos; y así dexa este triste Reyno, y vuelve al
-Olimpo á respirar un ayre mas benigno.” Juno sale regocijada; y al ir á
-entrar en el cielo, derrama sobre ella Iris,[48] hija de Taumante, un
-celestial rocío con que queda purificada.
-
-La severa Tisifone toma al momento una hacha teñida en sangre y un
-vestido asimismo ensangrentado, se ciñe una serpiente,[49] y sale de
-aquel Reyno tenebroso. El llanto, el pavor, el terror y el furor que
-lleva en su semblante, la fueron acompañando. Llega al umbral de la
-casa de Atamante, se estremece la portada; y sus puertas, hechas de
-madera de acebuche, se llenan de obscuridad, y hasta el sol retira de
-allí sus rayos. Aterrados Atamante y su esposa con tales prodigios,
-querian echarse fuera del palacio; pero les cerró el paso la implacable
-Furia extendiendo los brazos enlazados con las enroscadas víboras, y
-sacudió su cabello. Hacen un fuerte ruido las culebras; se esparcen
-unas por las espaldas, y otras, dexándose caer por el rostro al pecho,
-dan silbidos, vomitan negra ponzoña, y esgrimen las abrasadoras
-lenguas. Arranca Tisifone dos de entre todas, y con su pestífera mano
-las arrojó contra Ino y Atamante. Corren en sus senos, á los que
-inficionan de un hedor pestilencial, pero sin lastimar sus cuerpos,
-como que el alma sola habia de padecer los tormentos que les tenia
-preparados.
-
-Habia traido tambien consigo la Furia un sutil veneno, compuesto de la
-espuma que arroja por la boca el Cancerbero, de la ponzoña de la Hidra,
-y de quanto podia inspirar el olvido, el delito, la rabia, el llanto
-y el deseo del homicidio; y habiendo mezclado este veneno con sangre
-reciente, lo hizo cocer en una caldera de cobre, agregando tambien una
-porcion de cicuta. Valiéndose la Furia de la ocasion que la ofrecia
-el espanto de estos dos esposos, vierte aquella fatal confeccion en
-sus pechos, que inmediatamente penetra hasta sus entrañas. Da muchas
-vueltas con el hacha que llevaba, consiguiendo encenderla con esta
-agitacion; y ufana de su triunfo, como de haber obedecido á la Diosa,
-se desciñe la serpiente, y regresa al obscuro reyno de Pluton.
-
-Enloquecido de improviso Atamante, corre furioso por medio del palacio
-gritando: „¡ah! compañeros, tended las redes en estos bosques, que he
-visto una leona con dos cachorros hijos suyos.” Al decir esto persigue
-á su esposa furioso como un loco, teniéndola por fiera; arrebata de su
-seno á su tierno hijo Gearco, que le tendia los brazos muy risueño, y
-volteándole muchas veces á manera de onda, hace pedazos sus tiernos
-miembros arrojándolos contra un peñasco. Entonces la dolorida madre,
-ya instigada del mismo dolor, ó del veneno esparcido en sus entrañas,
-huye con el cabello desgreñado, fuera de sí, y con espantosos aullidos,
-y llevándote en sus brazos, tierno Melicerto, va diciendo á voces:
-¡Evohe, Baco! Pero Juno, riéndose al oir tal nombre: „Sí, dice, que te
-ampare ese Dios que tu criaste.”[50]
-
-Sobresale á orilla del mar un escollo, que socavado en su parte
-inferior por las olas, las da sosegada acogida en su concavidad: forma
-en su parte superior varias puntas, y se extiende sobre las aguas á
-largo trecho. Ino, animada de su mismo furor, sube sin temor á la roca,
-y desde ella se precipita al mar con su hijo, á cuyo golpe se cubrió el
-agua de blanca espuma. Compadecida Venus de la desgracia no merecida
-de su nieta, habló á Neptuno, su tio, en estos términos: „Dios de los
-mares, á quien tocó el imperio que mas se parece al celestial, mucho es
-lo que te pido; pero compadécete de una familia que tanto me interesa,
-y ves fluctuar en medio de las olas del mar: colócala pues en el número
-de tus deidades; tambien yo he sido favorecida del mar, pues engendrada
-en otro tiempo en sus profundidades, fui espuma, y de esta tengo en el
-idioma griego el mismo nombre.”[51] Accedió Neptuno á sus ruegos; y
-despojando á Ino y Melicerto de quanto tenian de mortales, les adornó
-de una magestad digna de veneracion, dándoles nuevo nombre y nueva
-forma, por lo que se llamaron desde entonces, Ino su madre, Leucotea; y
-Melicerto su hijo, Palemon.
-
-Siguieron con toda la presteza que pudieron las matronas Tebanas las
-huellas de Ino; y viendo que estas las conducian hasta la extremidad
-del peñasco, no dudaron de su desastrada muerte: rasgaron sus
-vestiduras, arrancaron sus cabellos, é hirieron sus pechos llorando
-amargamente las desgracias de la familia de Cadmo; y como culpasen la
-injusticia y crueldad de Juno en haber castigado tan cruelmente á la
-adúltera,[52] no quiso esta Diosa sufrir semejantes ultrajes: „Vosotras
-mismas, dixo, vais á ser el mas horroroso exemplo de mi crueldad.”
-Siguióse el efecto á la amenaza; porque diciendo la mas compasiva de
-las Sidonias, seguiré á mi Reyna hasta en las aguas mismas, quedó
-inmoble asida al peñasco, al ir á arrojarse desde él, sin poder
-moverse. Otra, que intentaba lastimar su pecho impelida de su dolor,
-siente convertirse en piedra sus brazos. La tercera, que extendia sus
-manos hácia el mar, experimentó la misma suerte; y á la última, que
-iba á mesarse los cabellos con las manos, se le quedaron entre ellos
-petrificados los dedos. Cada qual quedó en aquella actitud en que
-se hallaba al tiempo de su transformacion. Las demas Tebanas fueron
-convertidas en aves, que desde este tiempo van volando en el mismo
-sitio, tocando el agua con la extremidad de sus alas.
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_CADMO Y HERMIONE CONVERTIDOS EN SERPIENTES._
-
-
-Cadmo ignoraba que su hija y tierno nieto[53] hubiesen sido recibidos
-en el número de los Dioses marinos; y penetrado del dolor que le
-causaban los infortunios de su familia, y prodigios que habia visto,
-abandona la ciudad que construyó, como si ella y no su adversa fortuna
-fuera la causa de tantas desgracias; y despues de andar vagando largo
-tiempo, llegó á la Iliria[54] con su esposa, que jamas se separaba
-de su lado. Agoviados ambos, así de sus desgracias como del peso de
-los años, hablaban un dia de las calamidades de su familia, y de los
-trabajos que habian experimentado, quando dixo Cadmo:
-
-[Ilustración: (54) Cadmo y Hermione se retiran á la Iliria, y son
-transformados en serpientes.]
-
-„¿Estaria por ventura consagrado á algun Dios el dragon que al entrar
-yo en Grecia maté con una flecha,[55] y cuyos dientes, como semilla
-nueva, esparcí en la tierra? porque si lo estaba, y los Dioses en
-venganza me castigan de este modo, yo les ruego que me conviertan en
-serpiente.” Apenas acabó esta súplica quando se extiende su vientre,
-siente crecer duras escamas en la piel, cubrirse de verdinegras
-manchas; al fin cae de pechos en la tierra, y juntándose sus piernas,
-forman una larga cola. Tiende los brazos, que solo conservaba; y
-llorando aun como hombre: „Llégate esposa la mas desdichada, dixo;
-llégate, compadécete de mí; y mientras exîste algo de mi antigua forma,
-tócame, y recibe la mano que aun queda ilesa, antes que acabe de
-convertirme en dragon.” Queria proseguir; pero hendiéndosele la lengua
-en dos partes,[56] no pudo articular otra palabra por mas esfuerzos
-que hacia, ni explicarse de otro modo que con silbidos, que era la
-voz que únicamente le dexó la naturaleza. „Querido Cadmo, exclama
-Hermione hiriéndose el pecho con las manos, dexa esa figura monstruosa.
-¿Qué es esto, esposo mio? ¿Qué se han hecho tus pies, tus hombros y
-tus brazos? ¿Qué tu color y tu rostro? ¿Y qué todo tu cuerpo? ¿Por
-qué, ó Dioses celestiales, no me convertis á mí tambien en culebra?”
-Mientras Hermione hablaba así, Cadmo lamia el rostro de su esposa; y
-conociendo aun el amado seno, la abrazaba, y como antes, queria llegar
-á su cuello. Sus compañeros, que estaban presentes, se asombraron de
-ver á los dos súbitamente convertidos en serpientes: estas, despues de
-halagarlos, se fueron arrastrando por tierra, una junto á otra con los
-cuellos levantados, hasta entrar en un cercano bosque; pero ni huyen
-de los hombres, ni les pican, acordándose con placer de lo que antes
-fueron.
-
-[Ilustración: (55) Perséo presenta la cabeza de Medusa á Atlante, que
-al verla queda transformado en montaña.]
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_ATLANTE TRANSFORMADO EN MONTAÑA._
-
-
-Consolábales en esta transformacion la memoria de su nieto Baco, tan
-reverenciado en la India, que acababa de sojuzgar, como en la Grecia
-toda, donde le edificaban templos. Solo quedaba de los despreciadores
-de Baco, Acrisio, hijo de Abante, que prohibia en su reyno la adoracion
-de aquel, con las armas en la mano, negando que fuese Baco hijo de
-Júpiter, y que este, transformado en lluvia de oro,[57] hubiese en
-Dánae procreado á Perséo. Pero se arrepintió bien pronto (¡tan grande
-es la fuerza de la verdad!) así de haber profanado á Baco, como de no
-reconocer á su nieto; pues el uno[58] estaba ya en el número de los
-inmortales, y al otro[59] vió volar ligeramente, llevando en señal
-del triunfo la cabeza poblada de víboras que habia cortado á Medusa.
-Al pasar así por las arenas de la Libia, cayeron algunas gotas de
-sangre de la cabeza de aquel monstruo, y de cada una animó la tierra
-una serpiente, y esta es la causa por que abunda tanto de ellas aquel
-pais.[60]
-
-Perséo, agitado por los contrarios vientos, es elevado á vagar sobre
-la atmósfera por toda ella á manera de una lluviosa nube: corrió todo
-el mundo, viendo debaxo de sí innumerables tierras, de que le separaba
-un largo espacio:[61] tres veces se acercó á las frias Osas, otras
-tres vió los brazos del Cancer,[62] ya al oriente y ya al ocaso, hasta
-que viendo declinar el dia, temeroso de la cercana noche, paró en el
-Reyno de Atlante[63] á descansar brevemente, hasta que el lucero de la
-mañana viniese á anunciar la vuelta de la aurora. Este Atlante, hijo de
-Japeto, excedia en estatura á todos los hombres, y ocupaba un imperio
-en los últimos términos de la tierra,[64] y aquella extremidad del
-mar,[65] donde los caballos del sol, al terminar su carrera, descansan
-de la fatiga del dia. Mil rebaños de ganado mayor y menor pacian
-tranquilamente en aquellos prados, sin que ninguno de sus habitantes
-poseyese allí un palmo de tierra. En sus frondosas arboledas las
-hojas y frutos de oro adornaban los dorados ramos: „Príncipe, le dixo
-Perséo, si te es de algun aprecio una ilustre prosapia, sabe que yo
-desciendo de Júpiter: si te prendas de las grandes hazañas, yo sé que
-te admirarán las mias. Solo te pido que me hospedes, y dexes descansar
-aquí esta noche.” Acuérdase Atlante de que le dió en otro tiempo en el
-Parnaso el oráculo de Temis esta respuesta. „Dia vendrá, Atlante, en
-que tus árboles serán despojados de su dorado fruto, y esta hazaña está
-reservada á un hijo del mismo Jove.” Temeroso desde entonces, habia
-hecho cercar de paredes y rocas fuertes sus jardines,[66] y puesto un
-espantoso dragon en su custodia, y á ningun extrangero recibia en los
-confines de su posesion. „Aléjate, le dice, no sea que te veas burlado
-de la gloria de tus mentidas hazañas, y el Júpiter de quien blasonas
-ser hijo no pueda venir en tu socorro.” Añadió la fuerza á la amenaza,
-y procuró echar de allí á Perséo, quien unas veces le respondia con
-dulzura, y otras con entereza. Pero inferior en fuerzas (porque ¿quién
-igualó en ellas á Atlante?) „Pues tan en poco tienes mis hazañas, le
-dice, recibe la merecida recompensa.” Y volviendo el rostro al lado
-izquierdo, le presentó la cabeza asquerosa de Medusa. Á su vista fue
-convertido en montaña, siendo su barba y cabellos las selvas que la
-coronan, formando la cumbre sus brazos y hombros, su cabeza la punta,
-y sus huesos los peñascos: creciendo tan considerablemente su cuerpo
-(¡así lo quisísteis ó Dioses!), que se hizo capaz de sostener el cielo
-y las estrellas.[67]
-
-Habia encerrado Eolo[68] los vientos en la eterna cárcel, y el lucero
-de la mañana resplandeciendo en el cielo dispertaba á los hombres á
-sus respectivos trabajos; á este tiempo Perséo volviendo á acomodarse
-á sus pies los talares, y ciñéndose el corvo alfange, empieza á
-cortar rápidamente los vientos; y dexando debaxo de sí, y al rededor
-innumerables pueblos, fixó la vista en la Etiopia, donde reynaba Cefeo.
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_PERSÉO LIBERTA Á ANDRÓMEDA._
-
-
-Iba á la sazon á perecer allí la inocente Andrómeda[69] por decreto
-del injusto oráculo de Amon para expiar la culpa de su madre. Vióla
-Perséo con sus brazos amarrados á un peñasco; y á no ser porque sus
-cabellos se movian á impulso de un débil soplo del viento, y por las
-lágrimas que corrian de sus ojos, la hubiera tenido por una estatua de
-mármol. Aficiónase á ella sin echarlo de ver: se pasma, y arrastrado
-del encanto de su hermosura, casi se olvidaba de batir sus alas para
-sostenerse. „Tú, que no mereces, la dice, esas duras cadenas, sino las
-que pone el amor á dos amantes, ruégote que me digas tu nombre, tu
-patria, y por qué estas aprisionada á esa roca.”
-
-[Ilustración: (56) Perséo liberta á Andrómeda.]
-
-Ella enmudece al principio, porque su vergüenza no la dexaba hablar
-á un hombre; y aun cubriera su modesto rostro con las manos, si no
-las tuviese atadas; solo indicó sus desgracias con el copioso llanto
-que eclipsaba sus dos soles, hasta que vencida de sus instancias, y
-temerosa de que infiriera de su silencio alguna grave culpa, le confesó
-su nombre, su patria, y el exceso de vanidad que su madre tuvo en su
-hermosura. Aun no habia acabado de hablar, quando bramó el mar, y se
-vió en la superficie de las aguas un monstruo, cuyo cuerpo ocupaba
-un espacio inmenso. Grita la afligida Andrómeda, y su padre y madre,
-igualmente infelices, aunque mas culpados, se hallan presentes; pero
-no pudiendo socorrerla, se contentan con gemir, llorar, y estrecharla
-entre sus brazos. „Tiempo bastante os queda, les dixo Perséo entonces,
-para llorar, pero bien poco para remediar á vuestra hija. Si yo que
-soy hijo de Júpiter y de Dánae, que vencí á la Górgona,[70] coronada
-de víboras, y me atrevo á surcar con veloces alas la vaga region
-del ayre, os la pidiese por esposa ¿me prefeririais sin duda á otro
-hombre? pues yo quiero añadir á estos títulos, el mérito de salvar
-su vida, si place así á los hados. Solo quiero que me otorgueis su
-mano si lo cumplo.” Cefeo y la Reyna, no solo se convienen, sino que
-le ruegan que cumpla su promesa, ofreciéndole, si lo hace, la hija,
-y aun el Reyno en dote. Del modo que la nave agitada fuertemente por
-los remeros, que sudan con el trabajo, surca las ondas, cubriéndolas
-de espuma, así las venia cortando con su pecho el marino monstruo.
-Distaba ya del peñasco el espacio que puede alcanzar una piedra
-disparada por la honda mallorquina,[71] quando el jóven, estribando
-el pie en la tierra, se elevó rápidamente en el ayre; y apenas vió
-el monstruo retratada en las aguas su sombra, quando se lanza á ella
-con toda su fuerza; y así como el águila, quando con el sol descubre
-al dragon en campo raso, vuelto de espalda al sol, se arroja sobre él
-ligeramente, y rezelosa de que la muerda si vuelve la cabeza, la hace
-presa con sus garras en la escamosa cerviz, así se dexa caer Perséo
-volando sobre el monstruo, y le introduce por la espalda derecha el
-acero hasta la empuñadura. Sintiéndose herida la fiera, ya se levanta
-sobre las aguas, ya se sumerge en ellas, y ya finalmente se vuelve y
-revuelve con ferocidad como un jabalí acosado de una manada de perros.
-Pero el jóven, al paso que con la ligereza de sus alas evita las
-heridas de sus rabiosos dientes, insiste hiriéndola con su alfange,
-unas veces en el costado, otras en donde no podian defenderle las
-conchas, y otras en fin en la parte que á manera de pez acababa en
-una delgada cola. Vomitaba la fiera agua teñida en sangre, rociando
-con ella las ya pesadas alas de Perséo; el qual temiendo no poderse
-sostener en ellas, vió un peñon, cuya cima dexa descubierta el mar
-quando está en calma, pero la cubre quando se embravece; y asiéndose
-de él con la mano izquierda, le introduxo muchas veces con la derecha
-el hierro por el vientre. Entonces fue quando los ecos de aplauso
-y alegría resonaron en la playa, y llegaron hasta las encumbradas
-mansiones de los Dioses. Casiope y Cefeo, llenos de gozo, saludan á
-su yerno, confesando que habia sido su libertador, y el amparo de su
-casa. Andrómeda, libre de las cadenas, como causa de su riesgo, corre
-á premiar al vencedor, quien despues de lavar sus manos victoriosas,
-sepulta con gran cuidado en la arena la cabeza de Medusa, hija de
-Forco; y por evitar que hiciera algun daño, la cubrió de hojas y ramas
-tiernas que nacen en el mar. Pero como estaban recien cogidas, chuparon
-el veneno de la Górgona, y sin mas que su contacto se petrificaron.
-Las Ninfas, admiradas, hicieron la experiencia con otras ramas, y
-regocijadas de ver en todas igual prodigio, arrojaron algunas al mar, y
-se convirtieron en corales; este vegetal conserva la misma naturaleza,
-pues siendo dentro del agua una planta tierna, fuera de ella se
-convierte en piedra. Perséo en accion de gracias erigió á tres Dioses
-tres altares de cesped, el de la derecha á Palas, el de la izquierda á
-Mercurio, y el del centro á Júpiter: sacrificando una vaca á la Diosa
-de la guerra, un becerro á Mercurio el mensagero de los Dioses, y á tí,
-Júpiter, el mayor de todos ellos, un toro.[72]
-
-[Ilustración: (57) Perséo da gracias á los Dioses por su victoria y se
-casa con Andrómeda.]
-
-
-
-
-FÁBULA IX.
-
-_PERSÉO SE CASA CON ANDRÓMEDA._
-
-
-Dió luego la mano á Andrómeda, como recompensa de su hazaña, sin
-pretender dote alguno en este enlace. El himeneo y el amor hacen
-preparar las nupciales teas: quémase abundancia de perfumes: cuelgan
-las casas de floridas guirnaldas, y por todas partes resuenan las
-canciones[73] acompañadas de flautas, liras y clarines, como señales
-ciertas del general alborozo. Las puertas del real palacio abiertas
-dan paso libre á sus riquísimas estancias, y los Proceres de la Corte
-asisten al convite regio, preparado con la mayor magnificencia. Acabado
-el banquete, se veian sumamente regocijados los ánimos de todos con la
-generosidad del vino, y Perséo procura instruirse en las costumbres
-y ceremonias de la nacion:[74] á lo que despues de haber satisfecho
-Lincides completamente: „ruégote, muy valeroso Perséo, le dixo, que
-nos refieras qué fortaleza te valió y qué arte te ayudó para cortar á
-Medusa la cabeza, poblada de víboras en vez de cabellos.”
-
-„Hay, le responde, al pie del frio Atlante un lugar cercado de fuertes
-muros, en cuyo interior vivian las dos hermanas Forciadas, quienes
-veian alternativamente con el auxîlio de un solo ojo; quando la una
-fue á prestársele á la otra, yo alargué la mano con mucha sutileza,
-y me apoderé de él. Dueño así del primer paso, caminé por sendas
-extraviadas, por fragosos montes y peñascos, hasta llegar al palacio de
-las Górgonas. Á cada paso hallaba en los campos y caminos estatuas de
-hombres y de fieras, que Medusa habia transformado en piedras con su
-vista. Yo entonces, por preservarme de igual riesgo, miré su horrenda
-figura en la imágen que los rayos de la luz retrataban en mi escudo;
-y quando se habia apoderado el sueño de ella y de las víboras que la
-servian de cabellos, separé de un golpe la cabeza de su cuello, y de
-su sangre se formó el ligero Pegaso, y otro hermano suyo, llamado
-Crisaor.” Contó tambien los demas peligros que habia corrido en su
-largo viage: los mares y tierras que habia visto debaxo de sí quando
-surcaba los ayres: los astros á que se habia acercado con su vuelo;
-acabando su relacion quando menos lo esperaban. Pero uno de los
-Proceres que le oian, le preguntó, ¿por qué sola Medusa, entre las
-Górgonas sus hermanas, tenia víboras interpoladas con los cabellos? Á
-que respondió Perséo: „Pues me preguntas una cosa digna de contarse,
-has de saber que fue hermosa con tanto extremo, que la requirieron de
-amores mil jóvenes apasionados; pero sin embargo de ser bella nada
-tenia mas perfecto que el cabello. Así al menos lo aseguran quantos la
-vieron. Cuentan tambien que Neptuno, el Soberano del mar, enamorado de
-su hermosura, profanó con ella el templo de Minerva; y que horrorizada
-esta Diosa, se cubrió el recatado semblante con su egida, pero por no
-dexar impune su culpa, convirtió en víboras los cabellos de la Górgona;
-y que desde entonces, para aterrar á sus enemigos, las lleva esculpidas
-en su escudo.”
-
-
-
-
-LIBRO QUINTO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Palas, que hasta allí habia acompañado á su hermano Perséo, habiéndose
-separado de él, se dirigió al monte Helicon para reconocer la fuente
-Hipocrene. Allí las Musas la cuentan la desgracia de Pirenéo y la
-transformacion de las Piérides en picazas, despues de vencidas en la
-contienda del concertado canto de varias transformaciones.
-
-[Ilustración: (58) Finéo entra en la sala del banquete con el dardo en
-la mano dirigiendo la palabra á Perséo.]
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_FINÉO DA UNA BATALLA Á PERSÉO._
-
-
-Continuando aun Perséo la narracion de sus aventuras en presencia de
-Cefeo y de su corte, se llena el palacio de gente enfurecida, y ya no
-se oyen voces que solemnicen el himeneo, sino otras que declaran y
-publican una cruel guerra. La fiesta mudó tan de repente de aspecto,
-que bien se podia comparar al mar, quando de improviso se altera con la
-impetuosidad de los vientos.
-
-Entra el primero Finéo, autor de aquel desordenado motin, blandiendo
-una lanza de fresno[75] con una hoja de cortante acero, y dirigiéndose
-á Perséo: „Aquí tienes, le dice, un enemigo que viene á tomar venganza
-de la injuria que le has hecho, robándole su esposa. Ni tus alas, ni
-el pretendido Júpiter que tú finges haberse convertido en lluvia de
-oro[76] para darte la vida, te librarán de mi furor.” Iba á arrojarle
-la lanza quando Cefeo exclamó, diciendo: „¿Qué vas á hacer, hermano
-mio? ¿Qué desenfrenada locura te mueve á tan enorme maldad? ¿Este
-pago quieres darle por el servicio que ha hecho salvando la vida
-de Andrómeda? Mas si exâminas el hecho hallarás que no te la quitó
-Perséo, sino la divinidad respetable de las Nereydas, el cruel oráculo
-de Amon, y aquel fiero monstruo[77] que venia á saciarse en la hija
-de mis entrañas. En el momento que iba á perecer te fue arrebatada.
-Bárbaro, ¿serias tan cruel que desearas hubiese perdido la vida, y que
-te alegrases con nuestro llanto? ¿No es para tí bastante afrenta el que
-siendo su tio y prometido esposo, consentiste el que fuese amarrada á
-tu presencia sin tratar de socorrerla, sino que añades la de dolerte
-de que otro la haya libertado, y quieres quitarle el premio? Y si te
-parece grande, debias haberlo buscado en aquel peñasco donde estaba
-atada: ahora pues dexa que aquel que lo ganó, y por quien mi vejez no
-se ve privada de una hija tan apreciable, goce lo que mereció y pactó:
-y ten entendido, que él no ha sido preferido á tí, sino á una muerte
-inevitable.” Nada respondió Finéo á esto; pero mirando unas veces á
-su hermano, y otras á Perséo con turbados ojos, duda á qual de los
-dos ha de herir primero; y deteniéndose un poco, vibra en fin, con el
-furor que le suministraba su indignacion, la lanza contra Perséo; pero
-en vano, porque no le hirió, aunque se clavó en el asiento en que se
-hallaba. Levantóse luego el fuerte Perséo, y con la misma lanza hubiera
-atravesado el pecho enemigo á no haberse refugiado Finéo detras del
-altar, cuya ara (¡qué indignidad!) favoreció al malhechor; pero no se
-perdió el tiro, porque la lanza se clavó en la frente de Reto, quien
-cayendo en tierra daba tan fuertes saltos despues de haberle sacado
-el hierro de la herida, que su sangre salpicó las mesas del banquete.
-Llena de furor é ira con tal accion la multitud que acompañaba á
-Finéo, unos disparan dardos, otros piden á gritos la muerte de Cefeo y
-su yerno; pero el primero habia ya escapado de Palacio, poniendo por
-testigos al derecho de gentes, á la fidelidad y á los Dioses de la
-hospitalidad,[78] de que no tenia culpa alguna en el tumulto acaecido,
-y habia procurado evitar. Aparécese á este tiempo la belicosa Palas,
-defiende á su hermano[79] con la Egida, infundiéndole brios para
-pelear. Hallábase presente el Indio Atis, á quien la Ninfa Limniace,
-hija del rio Ganges, habia dado á luz debaxo de las cristalinas
-aguas. Era de extremada hermosura, y la hacia mas sobresaliente la
-magnificencia del trage: su edad no llegaba á diez y siete años: estaba
-vestido de una clámide[80] Tiria, guarnecida con una faxa de oro; un
-collar del mismo metal adornaba su cuello, y una diadema sus rubios y
-hermosísimos cabellos empapados en mirra. Aunque diestro en acertar
-con el dardo los objetos mas distantes, lo era mucho mas en el manejo
-del arco; mas al tiempo que se preparaba á acometer á Perséo, tomó este
-del altar un leño encendido, con el que rompiéndole los huesos afeó su
-hermoso rostro. El Asirio Licabas, compañero é íntimo amigo de Atis,
-no pudiendo ocultar su amor sincero, al verle bañado en sangre, y que
-exhalaba el alma con la fuerza de la herida, llorando le arrebató el
-arco; y amenazando á su enemigo, le dice: „Conmigo lo has de haber
-ahora: no te gloriarás mucho tiempo de la muerte de un jóven, con la
-qual te has adquirido mas bien afrenta que alabanza.” Aun no habia
-acabado de hablarle en estos términos, quando disparó de la cuerda la
-penetrante saeta; pero Perséo evita el golpe, que pierde su fuerza en
-su vestidura llena de pliegues, quedando no obstante clavada en ella;
-y dirigiendo contra Licabas el corvo alfange con que habia cortado la
-cabeza á Medusa, le atraviesa con él el pecho. El soberbio Asirio,
-turbados sus ojos con la presencia de la muerte, mira sin embargo á
-su Atis, y se reclina sobre él, llevando á los infiernos el consuelo
-de haber muerto al lado de su amigo. Á este tiempo Forbas, natural
-de Siene, hijo de Metion, y el Livio Anfimedon, deseosos de entrar
-en pelea, caen resbalando en la sangre que por todas partes corria;
-y al tiempo que se esfuerzan á levantarse, una misma estocada, que
-atraviesa la garganta al primero, y traspasa el costado al segundo,
-les hace volver á caer: Erito, hijo de Actor, que tiene por arma una
-hacha de dos cortes muy grande: acomete con ella á Perséo; y este, en
-vez de recibirle con su espada, toma con ambas manos una gran vasija
-y de mucho peso que estaba en la mesa, y tenia esculpidas muchas
-imágenes de relieve;[81] y tirándosela á la cabeza, cae moribundo
-en tierra, arrojando por la boca la roxa sangre. Despues derriba á
-Polimedon, descendiente de Semíramis, á Abaris, que habia venido de
-las inmediaciones del monte Cáucaso, á Liceto, hijo de Esperquion, á
-Elix de prolongada cabellera, á Flegias y á Clito, y atropella á otros
-mil que se le ponian por delante. Finéo, no atreviéndose á lidiar de
-cerca con su enemigo, le tira un dardo desde lejos, el que vino á dar
-á Ida, que ningun partido habia tomado ni en uno ni otro bando. Este,
-mirando á Finéo con sañudos ojos: „Puesto, le dice, que me obligas
-á declararme, en mí encuentras el enemigo que buscas, recompensa una
-herida con otra herida;” mas al ir á arrojarle el dardo que acababa
-de sacar de su cuerpo, cayó desfallecido, por faltarle ya las fuerzas
-con la abundancia de sangre que le salia. Odites, el primero despues
-del Rey Cefeo, fue muerto por Climeno; Protenor por Hipséo, y este por
-Lincedes.
-
-El anciano Emation, fiel observador de la justicia, y temeroso de
-los Dioses,[82] no hallándose en estado de pelear, y detestando
-aquellas armas impías, andaba por todas partes procurando con sus
-discursos persuasivos apaciguar el tumulto. Cromis, poco movido de
-sus exhortaciones, le corta la cabeza al tiempo que con sus manos
-trémulas se abrazaba al altar.[83] El desgraciado viejo, diciendo
-algunas imprecaciones contra el bárbaro, espira en medio del sagrado
-fuego. Broteas y Amon, hermanos gemelos, invencibles en el juego de
-los cestos,[84] (aunque estos no servian contra las espadas) murieron
-á manos de Finéo, como asimismo Ampico, Sacerdote de Ceres, á quien
-no reservaron las blancas cintas[85] con que adornaba sus sienes. Tú
-tambien pereciste, desgraciado hijo de Japeto, no convidado para tales
-debates,[86] sino para solemnizar la boda cantando al son armonioso
-de tu vihuela la paz y concordia. Viéndole Pétalo á lo lejos con el
-instrumento en la mano: „Ve á cantar, le dice burlándose, al infierno
-lo que te falta,” y le atravesó la sien izquierda con su espada. Cae
-este desgraciado, pero aun hiriendo las cuerdas de la vihuela con sus
-moribundos dedos, y por casualidad era lúgubre la cancion que cantaba.
-No puede el valiente Licormas dexar sin venganza la muerte del músico;
-coge una de las barras de hierro que servia para cerrar la puerta, y
-dándole un fuerte golpe en medio de la cerviz, cae acogotado como un
-novillo. Quando Pelates, Cinifeo, intentaba arrancar la otra barra,
-Corito, atravesándole la mano de un flechazo, le dexa clavado contra
-la puerta, y Abante le dió una estocada en el costado, de la que murió
-luego, quedando pendiente del postigo que le detenia la mano.
-
-Menaléo, que seguia el partido de Perséo, y Dorilas, el mas rico entre
-los Nasamonios; Dorilas, repito, el hacendado que excedia á todos en
-posesiones y en la abundancia de sus cosechas, perecieron tambien en
-la refriega. El último recibió un golpe mortal en la ingle izquierda.
-Alcionéo, que fue el que le hirió, viéndole que iba á exhalar el alma,
-y que torcia los ojos: „De los muchos bienes, le dice, que poseias,
-conténtate ahora con solo el espacio que ocupa tu cuerpo.” En el mismo
-momento saca Perséo el dardo de la herida de Dorilas, y le clava en
-Alcionéo con tanta furia, que entrando por medio de la nariz le hizo
-salir por la cerviz, y se descubre por ambas partes: y acompañando la
-fortuna á su diestra, quita la vida á los dos hermanos de madre, Clitio
-y Clanis, con distinto golpe, porque el primero murió de un flechazo
-que le atravesó los dos muslos, y el segundo de otro que le entró por
-la boca. El Mendecio Celadon, Astreo, cuya madre era de Palestina, y su
-padre se ignoraba quien fuese; Etion, sagaz en otro tiempo en conocer
-lo futuro, pero burlado ahora con sus vaticinios; Toactes, escudero del
-Rey, y el parricida Agirtes, murieron tambien en este sangriento dia.
-
-Mucha sangre se habia ya derramado, pero quedaba aun mucha mas por
-derramar. Todos se enfurecian contra Perséo, porque á él solo querian
-matar. Los esquadrones conjurados pelean por todas partes por la causa
-que ofende al mérito y justicia. En vano estan á su favor los suegros y
-esposa; y hacen resonar las salas con sus clamores, porque el ruido de
-las armas y el gemido de los moribundos no dexa oirlos. Belona,[87] no
-satisfecha con la sangre que habia hecho derramar, renueva la guerra.
-Finéo con mil soldados que le siguen rodean á Perséo: los dardos vuelan
-por uno y otro lado al rededor de sus ojos y oidos mas espesos que una
-granizada de invierno.[88] Para evitar parte de los tiros se estrecha
-contra una gruesa coluna; y teniendo seguras las espaldas, y vuelto á
-sus enemigos, sostiene con valor todos sus esfuerzos. Molpéo, Caonio,
-le ataca por la izquierda mientras que Etemon, Nabateo, le estrecha
-por la derecha. Así como la hambrienta tigre, oyendo en distintos
-valles los bramidos de dos vacadas, no sabe á qué parte abalanzarse
-antes, y arde en deseos de lanzarse sobre las dos; así duda Perséo
-si atacará al enemigo de su derecha, ó al de la izquierda: en fin se
-deshizo de Molpéo atravesándole una rodilla, y por lo mismo se vió
-precisado á retirarse; pero Etemon le estrecha fuertemente, se llena de
-furor, é intentando acalorado descargar el golpe en el erguido cuello
-de Perséo, rompió la espada manejada con poca destreza dando en la
-coluna, y saltando un pedazo de la hoja, se le clavó en la garganta:
-la herida sin embargo no fue de muerte; mas lanzándose sobre él
-Perséo, le atravesó el cuerpo con su alfange al tiempo que le alargaba
-humildemente los brazos ya desarmados para pedirle la vida.
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_FINÉO TRANSFORMADO EN ROCA._
-
-
-Viendo Perséo que eran desiguales sus fuerzas, comparadas con las
-de tantos contrarios: „pediré, dixo, auxîlio al enemigo, á ello me
-obligais vosotros: apartad la vista los que seguis mi partido,” y
-descubrió la cabeza de la Górgona. „No me asusta, le dixo Tescelo,
-la vista de ese monstruo;” y al levantar el brazo para disparar un
-dardo, se quedó convertido en estatua en la misma postura. Ampix, el
-mas inmediato á este, acomete lleno de valor con la espada al pecho
-de Lincéo, pero en vano; porque la mano quedó yerta conforme la habia
-tendido. Niléo, que habia fingido ser hijo del caudaloso Nilo, y en
-prueba de lo qual traia en su escudo las siete embocaduras de este rio
-esculpidas en oro y plata,[89] habló á Perséo de esta manera: „Mira en
-este escudo el antiguo blason de mi linage: tendrás á lo menos en la
-mansion de las almas el consuelo de haber sido muerto por tan ilustre
-y valerosa mano.”
-
-[Ilustración: (59) Perséo no pudiendo resistir al gran número de
-enemigos les presenta la cabeza de Medusa.]
-
-Sus últimas palabras fueron interrumpidas á medio articular, quedando
-su boca en ademan de hablar, pero sin poder hacerlo.[90] Erix,[91]
-viendo tímidos á sus compañeros, les dice con altivez: „Valor, amigos,
-seguidme; no la cabeza de la Górgona, sino el temor, os hace estar
-inmobles: acometed conmigo, y echad por tierra á un temerario que solo
-tiene por armas unos vanos encantamientos:” ya iba á acometerle, y el
-suelo le detuvo los pies convirtiéndose en estatua de piedra armada:
-justamente pagaron estos su merecido; pero el desgraciado Acontéo,
-soldado de Perséo, miró por desgracia en la pelea la cabeza de Medusa,
-y sin culpa quedó transformado en piedra. Astiages, juzgando que aun
-vivia, le dió una estocada, y sonó la espada como quando se dan golpes
-sobre un mármol: y al admirar tal prodigio se convierte en piedra baxo
-la figura de un hombre que conserva todas las señales de su admiracion.
-
-Seria nunca acabar referir uno por uno de tantos como fueron
-castigados. Doscientos combatientes quedaban aun; pero con la vista de
-la Górgona se petrificaron. Ya en fin se arrepiente Finéo de la injusta
-guerra que habia movido; pero ¿qué ha de hacer? Por todas partes ve
-estatuas de piedra en diversas posturas; conoce á los suyos; los llama
-por su nombre pidiéndoles socorro, y no queriendo creer lo que veia,
-toca á los que estaban á su lado, y se desengaña por último que eran
-mármol: aparta la vista de la fatal cabeza, y tendiendo los brazos á
-Perséo, le habla humillado de este modo: „Me doy por vencido, Perséo:
-solo te ruego que ocultes el semblante de tu Medusa, que convierte
-en piedra á qualquiera que lo mira: apártalo por vida tuya; has de
-saber que ni el odio ni el deseo de reynar me ha compelido á la guerra
-que te he dado, sino solo el amor de Andrómeda me ha hecho tomar las
-armas: tu causa fue mejor en mérito, y la mia en tiempo. Me pesa, ó
-valerosísimo Perséo, de no habértela cedido, concédeme solo la vida,
-y todo lo demas sea tuyo.” Así habló Finéo sin atreverse á mirar á su
-enemigo. „Te concederé, le responde Perséo, lo que puedo concederte, y
-es mucha gracia para un cobarde como tú: no morirás por hierro: quiero
-quedes aquí para perpetua memoria, y que estés siempre en la casa de
-mi suegro, para que consuele tu vista á mi esposa.” Dicho esto mudó la
-cabeza de Medusa á aquella parte á que miraba el temeroso Finéo: quien
-al querer apartar su vista se le quedó yerta la cabeza, el humor de sus
-ojos helado, y él hecho piedra en la actitud de un suplicante que pide
-la vida con los brazos tendidos y el semblante humillado.
-
-Luego que cesó la batalla partió el nieto de Abante con su esposa para
-los patrios muros;[92] y aunque no debia grandes favores á su abuelo
-Acrisio,[93] determinó no obstante vengarle de su hermano Preto que
-le habia echado de sus estados. La fuerza de las armas y fortaleza de
-que se apoderó este usurpador no le sirvieron de nada contra la cabeza
-de Medusa. No obstante esto, ni el valor de este jóven, que se habia
-distinguido por tantas acciones ilustres, ni los peligros que habia
-corrido, pudieron ablandar tu corazon, Polidectes, Rey de la pequeña
-isla de Serifo, sino que exercitas tu odio inflexîble, no queriendo
-acabar de deponer la ira que sin razon tienes á Perséo:[94] quieres
-disminuir su fama, y dices que no ha quitado la vida á Medusa: Perséo
-por fin va á convencerte y á darte pruebas de la verdad: apartad, dice
-á sus compañeros, la vista, y presentándote la cabeza de Medusa quedas
-transformado en una descarnada piedra.
-
-[Ilustración: (60) Minerva va al monte Helicon á visitar á las Musas.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_CONVERSACION DE LAS MUSAS CON PALAS._
-
-
-Hasta aquí acompañó Palas á su hermano Perséo, engendrado de la
-lluvia de oro, y ocultándose despues en una nube parte de la isla de
-Serifo, dexando á la derecha las de Cythno y Giarea,[95] y por donde
-la pareció mas corto el camino se dirige á Tebas, y de allí al monte
-Helicon, consagrado á las Musas, adonde luego que llegó las habla de
-esta manera: „La fama de una fuente[96] que abrió el duro casco del
-alado Pegaso, nacido de la sangre de Medusa, en este sagrado monte,
-es la causa de mi viage. Como le vi nacer de la sangre de su madre,
-quiero averiguar ahora si las maravillas que he oido de la admirable
-fuente son verdaderas.”[97] „Sea qualquiera el motivo que te trayga á
-nuestra morada, respondió Urania[98] á la diosa, estamos con razon muy
-contentas por el honor que nos dispensas. No te ha engañado la fama
-en lo que has oido de la fuente: el Pegaso es seguro que la abrió:”
-diciendo esto guió á Palas á las sagradas aguas, de las que maravillada
-bastante tiempo, registra despues los bosques de las antiguas selvas,
-las grutas y yerbas adornadas de innumerables flores. Alabó á las
-Musas sobre sus sabias ocupaciones,[99] llamándolas felices por su
-estudio y por el sitio que habitaban. „¡Ó Tritonia, la dixo una de
-ellas, que habias de ser nuestra compañera, si la virtud[100] no te
-hubiera destinado á cosas mayores!; no puedo negarte que dices bien,
-y con razon alabas nuestro exercicio y sitio, y en efecto seríamos
-dichosas si la malicia agena nos dexase; pero hasta ahora nada se ha
-prohibido á la maldad, y todo causa miedo á unas castas doncellas; aun
-me parece que estoy viendo al cruel Pirenéo:[101] todavía no nos hemos
-recobrado del susto que nos causó: este tirano se apoderó con tropas de
-Tracia, de los campos Dauticos y Foceos, y tenia ocupados injustamente
-aquellos Reynos. Nos vió un dia que íbamos á visitar los templos del
-sagrado Parnaso; y venerándonos con semblante engañador: Musas, nos
-dice (porque ya nos conocia), ruegoos que os quedeis aquí; no temais;
-libraos de la abundancia de la lluvia que despide el cielo; entrad en
-mi casa: muchas veces han entrado los dioses en otras menores. Movidas
-de sus ofertas y de la tempestad fuimos á su palacio y nos guarecimos
-en la entrada de él.[102] Luego que dexó de llover, y huian las opacas
-nubes, serenado el cielo, quisimos continuar nuestro camino, pero
-nos lo impidió el tirano cerrando las puertas, é intentó violarnos.
-Felizmente huimos de su fuerza valiéndonos de nuestras alas; y como nos
-vió en medio de los ayres subió á una torre alta diciendo: „seguiré
-el mismo camino que vosotras.” Creyó en efecto volar como nosotras, y
-el desatinado se arroja de lo alto de una torre cayendo boca abaxo; y
-al morir se esparcieron en la tierra la sangre de este malvado y los
-huesos de su cara y cabeza.”
-
-Hablaba aun la Musa quando oyeron resonar por los ayres ligeras alas, y
-una voz que parecia descender de los altos ramos y saludar á Minerva.
-Alzó la vista la diosa, llena de admiracion, preguntando de donde salia
-aquella voz que parecia humana. Eran nueve picazas, aves que repiten
-quanto oyen, y parándose entonces en las ramas, se quejaban amargamente
-de la desgracia que les habia sucedido. La Musa, para sacar á Palas de
-la admiracion en que se hallaba, la habló de esta manera: „Hace poco
-tiempo que vencidas estas en un certámen, fueron transformadas en aves.
-Piero, Rey de Macedonia, tuvo nueve hijas de la Reyna Evipe su esposa.
-Esta Princesa parió nueve veces, y nueve veces invocó á la poderosa
-Lucina:[103] desvanecida la numerosa turba de las necias hermanas se
-atrevió á penetrar el Parnaso, despues de haber atravesado la Tesalia
-y parte de la Grecia, y nos desafiaron en estos términos: No engañeis
-al vulgo ignorante con vuestro canto; si teneis alguna satisfaccion
-entrad en competencia con nosotras: tantas á tantas somos;[104] mas
-estamos seguras de no ser vencidas ni en la voz ni en la destreza de
-tocar: ó confesaos vencidas, y cedednos la fuente Hipocrene y la de
-Aganipe,[105] ó si nos venciereis, os cederemos los agradables valles
-de Tesalia, y nos retiraremos á las nevadas montañas de Tracia: he aquí
-las condiciones de la competencia; las Ninfas de esta comarca serán
-nuestros jueces. Indecoroso era seguramente el admitir el desafio; pero
-lo hubiera sido mas el dexarlo de aceptar. Las Ninfas elegidas por
-jueces, despues que juraron por los rios que harian justicia al mérito,
-ocuparon unos asientos formados naturalmente de piedra viva.
-
-Entonces, sin echar suertes, la primera[106] que se convidó á disputar
-cantó la guerra de los Gigantes[107] con deshonor de los Dioses,
-y disminuyó quanto pudo las hazañas de estos: dixo que Tiféo,[108]
-producido de las entrañas de la tierra, de tal modo atemorizó á
-los moradores del cielo que fueron huyendo hasta Egipto; que este
-formidable Gigante habiendo ido tras ellos les obligó á mudarse en
-diferentes figuras; que Júpiter Amon, que se venera en Libia, se hizo
-carnero; que Apolo se disfrazó en cuervo, Baco en cabron, Diana en
-gata, Juno en vaca blanca, Venus en pez y Mercurio en Ibis.[109]
-
-Hasta aquí habia cantado en su cítara la hija de Piero; en seguida
-nosotras fuimos solicitadas; pero, acaso, gran Diosa, no tendrás
-tiempo para detenerte á oir la referencia de lo que contamos. „Sí
-tendré, respondió Palas, sentándose en la suave sombra de la selva,
-porque quiero tambien enterarme de lo que vosotras cantásteis.” La
-Musa prosiguió su narracion de esta manera: „Á Caliope,[110] nuestra
-hermana, le confiamos por nuestra parte el certámen: se levantó esta,
-y despues de haber recogido sus sueltos cabellos con yedra, y templado
-la vihuela, cantó al son de sus dulces cuerdas la historia del rapto de
-Proserpina del modo siguiente.”
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_PLUTON HERIDO POR EL AMOR._
-
-
-„Ceres fue la primera que rompió la tierra con el corvo arado; á ella
-se debe la produccion de los frutos, del trigo, y de todo lo que sirve
-de alimento al hombre. Ella antes que otro promulgó leyes; y quantos
-bienes poseemos son dones de su divinidad.[111] Á esta he de elogiar
-hoy; ¡y oxalá pudiera cantar himnos dignos de una diosa que por tantos
-motivos merece ser alabada! En la célebre isla de Sicilia hallaron
-su sepultura los Gigantes. Aquel Tiféo que pretendió subir al Olimpo
-mismo está sepultado debaxo de la vasta mole de muchas montañas: en
-vano hace esfuerzos para levantarse, porque sobre su mano derecha está
-el promontorio de Peloro, y sobre la izquierda el de Pachino; y tú,
-Lilibeo, le oprimes sus piernas; su cabeza yace baxo el monte Etna,
-desde donde vomita torrentes de fuego y arena.
-
-[Ilustración: (61) Venus ruega á su hijo que hiera con una de sus
-flechas el corazon de Pluton.]
-
-Los esfuerzos continuos que hace por sacudir de sí el peso que le
-oprime, y sacar su cuerpo de entre los pueblos y montes, estremecen
-la tierra,[112] y aun Pluton, Rey del infierno, teme no se abra una
-gran abertura, por la qual, penetrando el dia con su luz, atemorice
-é inquiete á las pavorosas almas de los muertos. Para remediar esta
-desgracia, salió de su region tenebrosa en su carro, tirado por dos
-caballos negros,[113] visitó los cimientos de Sicilia; y despues de
-haber reconocido que todo estaba en buen estado, y que nada tenia que
-temer por su imperio, pasó al monte Erix.”
-
-„Venus que le vió discurrir por él, abrazando á su alado hijo,[114] le
-habló de esta manera: „Hijo mio, armas mias, manos mias, y todo mi
-poderío; toma, ó Cupido, de aquellas flechas con que triunfas de todos,
-emplea las mas eficaces y ligeras en el corazon del terrible Dios á
-quien tocó por suerte el señorío del infierno. Tú vences á los Dioses y
-al mismo Júpiter; las deidades del mar y el que las gobierna, tampoco
-estan libres de tus tiros; ¿por qué pues lo han de estar los infiernos?
-¿por qué no dilatas el imperio de tu madre y el tuyo hasta sujetar á
-él esta tercera parte del mundo? Sin embargo de nuestro poder, tenemos
-que sufrir que en el cielo nos desprecien, y las fuerzas del amor se
-disminuyen conmigo. Por ventura ¿no ves como han huido de mi imperio
-Palas y la cazadora Diana? La hija de Ceres tambien, si nos estamos en
-inaccion se nos escapará, y seguirá el exemplo de aquellas. Pero si
-eres sensible al interes de nuestra gloria, haz de modo que Pluton se
-enamore de ella, y que venga á ser esposa de su tio.”[115] Esto dixo
-Venus, y tomando Cupido su aljaba, escogió entre mil flechas la mas
-aguda y certera, y la mas acomodada al arco, segun la voluntad de su
-madre, y puesta la rodilla en tierra estiró su arco flexîble, é hirió
-con una harpada flecha el corazon de Pluton.
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_RAPTO DE PROSERPINA._
-
-
-Hay un lago muy profundo no lejos de los muros de Ena[116] llamado
-Pergo: sus riberas, aun mas que las del Caistro,[117] resuenan sin
-cesar con los dulces cantos de los cisnes. Está ceñido por todas partes
-de una amena selva, que con sus hojas, como con un verde toldo, no
-dexa penetrar á los ardientes rayos del sol; los ramos mantienen una
-agradable frescura; la tierra por todas partes está matizada de las mas
-hermosas flores, y reyna allí una perpetua primavera. En este delicioso
-bosque se entretenia Proserpina en coger flores, y en hermanar en
-graciosos ramilletes las obscuras violetas con las blancas azucenas.
-Mientras con ansia juvenil llena su canastillo y regazo, y se afana por
-coger mas flores que sus compañeras, la ve Pluton, y el verla, amarla y
-robarla, todo es al mismo tiempo. ¡Tanto como esto se apresura el amor!
-
-[Ilustración: (62) Pluton roba á Proserpina y convierte en fuente á
-Ciane porque queria impedírselo.]
-
-Amedrentada la Diosa, llamaba con acentos tristes y repetidos
-á su madre y compañeras; pero mas veces á su madre. Por desasirse
-de Pluton rasgaba sus vestidos, de modo que soltando el regazo se
-le cayeron las flores que habia cogido; y era tanta su candidez en
-aquellos años juveniles, que sintió mucho y lloró la pérdida de las
-flores. Discurre el robador con gran velocidad en su carroza; instiga
-á sus caballos, y para estimularlos mas los llama por su nombre, y
-les afloxa las riendas. Atraviesa profundos lagos, y en particular el
-de los Pálicos,[118] que huele á azufre, y que hierve por la hendida
-tierra; pasa por aquella ciudad, que se construyó antiguamente entre
-dos puertos desiguales por los dos hijos de Baquia,[119] oriundos de
-Corinto, ciudad ceñida de dos mares.[120] Entre Ciane y Aretusa[121]
-hay un espacio de mar contenido por algunas rocas, que por todas
-partes le rodean. Habitaba aquí Ciane, una de las mas hermosas Ninfas
-de Sicilia, de quien tomó nombre el estanque. Habiendo salido esta
-Ninfa del fondo del agua, y conocido á Pluton, le habló de esta manera:
-„No pasarás adelante; no debes pretender ser yerno de Ceres contra
-su voluntad: antes debiste pedirla que robarla. Y si me es permitido
-comparar las cosas pequeñas con las grandes, diré que tambien á mí
-me amó Anapo: me casé con él, rendida á sus instancias, pero sin
-amedrentarme como tú á esta.” Dixo esto, y tendiendo los brazos de
-frente queria estorbar el paso; pero el hijo de Saturno, llenándose de
-ira, agita á los briosos caballos, y lanzando con poderoso brazo su
-cetro á lo profundo de la corriente, hizo una hendidura en la tierra
-que les abrió paso á su reyno, por donde baxaron los caballos y carro.
-Ciane, sintiendo, ya el robo de la Diosa, ya tambien el desprecio del
-derecho de su fuente, conservó en lo interior de su corazon una pena
-tan grande, que desde entonces jamas dexó de derramar lágrimas, hasta
-que por último fue transformada en aquellas mismas aguas de que poco
-há habia sido Diosa soberana. Insensiblemente todas las partes de su
-cuerpo comenzaron á ablandarse, sus huesos se tornan flexibles, y las
-uñas dexan de ser duras: en una palabra, sus hermosos cabellos, dedos,
-pies y rodillas se convierten en agua; porque quanto mas sutiles y
-delicadas son las partes del cuerpo, tanto mas fácilmente se liquidan.
-Sus espaldas, hombros, costados y pecho se transforman en otros tantos
-arroyuelos. En fin, el agua se entró por las venas viciadas en lugar de
-la sangre que antes corria por ellas, y nada quedó en su persona que no
-tuviese la fluidez de este elemento.
-
-En tanto Ceres, llena de sobresalto, busca inútilmente á su hija
-por mar y tierra. Ni la aurora que sale con su dorada madexa, ni el
-lucero de la tarde la vieron parada en ninguna parte: tomó dos teas,
-que encendió en el volcan del Etna, y continuó así buscándola durante
-la noche. Al dia siguiente, luego que la luz ocultó las estrellas,
-recorrió toda la tierra desde el occidente al oriente. Fatigada de
-andar tenia bastante sed por no haber querido pararse á beber en
-ninguna fuente, quando por casualidad descubrió una cabaña cubierta de
-paja; llama á la pequeña puerta, sale una vieja, y quando le pedia de
-beber la Diosa, la presentó una especie de poleada[122] bien agradable
-que acababa de cocer. Mientras ella tomaba aquella confeccion, un
-muchachuelo atrevido y desvergonzado se echó á reir, llamándola voraz
-y glotona. Ofendida la Diosa de esta burla, roció al muchacho con
-la poleada y agua que la quedaban. Su rostro se vió luego lleno de
-manchas, sus brazos se mudaron en piernas, una larga cola le salió
-de la extremidad del cuerpo, y todos sus miembros tomaron una forma
-diferente: y porque nunca pudiera hacer mucho daño, le contrae á una
-figura muy pequeña; en una palabra, fue transformado en lagartija ó
-estelion. Admirada, llorando y amedrentada la vieja de este prodigio,
-y queriendo acercarse al reptil, huye este de ella y se oculta en
-una rendija. Á este animalito se le puso oportunamente el nombre
-de Estelion,[123] por estar su cuerpo pintado y lleno de manchas
-estrelladas.
-
-Seria demasiado prolixo si me parase á contar los diversos paises y
-mares que corrió la desgraciada Ceres en busca de su hija: despues
-de haber recorrido todo el orbe en su busca, se vuelve á Sicilia,
-y registrando todos los lugares por donde pasaba, llegó tambien al
-lago en que vivia en otro tiempo Ciane, quien todo se lo hubiera
-descubierto, á no haber padecido la transformacion ya mencionada; y
-aunque deseaba hablar, le faltaba ya entonces la boca y lengua con
-que hacerlo. No obstante se explicó por señas, y mostró á esta madre
-afligida la cinta que habia servido á Proserpina de ceñidor, que se
-le habia caido en aquel lugar,[124] y que andaba sobrenadando en las
-aguas. Luego que la Diosa la conoció, renueva su pena y sentimiento,
-y como si supiera entonces por la primera vez que habian robado á su
-amada hija, se arranca la descompuesta cabellera, se hiere el pecho una
-y muchas veces; y aunque ignora dónde está, maldice sin embargo á todas
-las tierras, llamándolas ingratas é indignas de los dones con que las
-enriquecia todos los años.[125]
-
-Pero principalmente maldice la Sicilia, en donde acababa de descubrir
-los primeros indicios de la desgracia de Proserpina. Allí pues quebró
-todos los arados; dió muerte sin distincion á los bueyes y labradores
-que los conducian: la tierra fue condenada á una eterna esterilidad,
-y vició la semilla para que allí no naciera en adelante trigo. Es ya
-una memoria vana la fertilidad de aquella tierra tan celebrada por
-todo el mundo; y las mieses se secaban apenas nacian: unas veces un
-excesivo calor las quema; otras, un grande aguacero las inunda: los
-vientos y tempestades las daña. Las aves se comen el grano conforme se
-siembra, y lo que se escapa á su voracidad se ahoga con el ballico y
-otras yerbas malas. Movida Aretusa de todas estas calamidades sale del
-fondo de las aguas, y apartando de la frente los cabellos mojados habló
-á Ceres de esta manera: „Gran Diosa, madre de una hija que buscas por
-todo el mundo, madre tambien de todos los frutos, pon ya fin á un tan
-ímprobo trabajo, dexa ya de desfogar tu ira sobre una tierra que te ha
-sido siempre fiel; ella no tiene la culpa, antes bien, mal de su grado,
-abrió su seno para dar paso al hurto.
-
-„Y porque no juzgues te ruego por mi patria, decirte debo que tuve mi
-nacimiento en Pisa, mi orígen de la Elide, que vivo aquí extrangera, y
-por ser mas agradable esta tierra que qualquiera otra, he determinado
-fixar en ella mi domicilio; y te suplico que la conserves baxo tu
-proteccion. No es ahora tiempo de referirte por qué causa he dexado
-mi patria, y atravesado tantos mares para llegar aquí; pero cuidaré
-de darte cuenta, quando tus cuidados hayan calmado, y te halles mas
-tranquila. Basta que sepas ahora que la tierra me abre camino, y que
-despues de haber atravesado las mas profundas cavernas, levanto aquí
-la cabeza, y miro un cielo desacostumbrado. Andando pues por la laguna
-Estigia, he visto allí á Proserpina por mis ojos.[126] Ella seguramente
-está triste, y aun no ha acabado de volver del sobresalto; mas con
-todo es Reyna, esposa de Pluton, y manda en el vasto imperio de las
-sombras.”
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_CERES CONSIGUE QUE SU HIJA VIVA CON ELLA SEIS MESES EN EL AÑO Y OTROS
-SEIS CON SU MARIDO._
-
-
-Quedó Ceres como una estatua de mármol al oir este discurso; y pasando
-despues de algun tiempo de la pena al furor, sube sobre su carro,
-atraviesa la inmensa extension de los ayres, y se presenta ante Júpiter
-con el rostro bañado en lágrimas y desgreñado el cabello: „Soberano de
-los Dioses, le dice, vengo á suplicarte por tu prosapia y la mia:[127]
-y si á nada puedo yo moverte, muévate á lo menos tu hija; y te ruego
-que no te muestres poco sensible por haber nacido de mí. Sabe pues que
-he hallado por fin á mi hija despues de haberla buscado tanto tiempo,
-si se llama hallarla, lo que es mas cierto haberla perdido sabiendo
-dónde está. Disimularé el que me la hayan robado, con tal que la
-restituya el ladron, porque por ser hija tuya no es digna de un marido
-de esta clase, aunque por ser mia lo mereciera.”
-
-[Ilustración: (63) Aretusa cuenta á Ceres que Pluton se habia llevado á
-su hija Proserpina.]
-
-„Siendo tu hija, respondió Júpiter, prenda igual de nuestra ternura,
-no puedo menos de tomar parte en la pena que te aflige; pero si te
-he de hablar sin rebozo, este arrojo no es una injuria, sino un amor
-verdadero; y no debemos tener á deshonra el que Pluton sea nuestro
-yerno, con tal que prestes tu consentimiento. Porque aun quando no
-tuviera todas las brillantes qualidades de los demas Dioses, ¿no es
-bastante que sea hermano de Júpiter? Pero no, no es inferior á ninguno,
-y solo la suerte le reduxo á ser menos que yo. Mas si á pesar de todo
-esto quieres el divorcio, vuelva Proserpina enhorabuena al cielo, con
-tal que no haya comido nada desde que entró en los infiernos, porque
-así está establecido en las leyes de las Parcas.”[128]
-
-Esto dixo; pero ninguna fuerza hizo á Ceres el discurso de Júpiter:
-insistió en la resolucion de recobrar á su hija; pero no se lo
-permiten los Hados, porque Proserpina habia quebrantado el ayuno.
-Paseándose pues por los jardines del palacio de Pluton, habia cogido
-una granada, y comido de ella siete granos: nadie habia sido testigo
-de esto sino Ascalafo, hijo de Orphne, una de las mas célebres Ninfas
-del infierno, y á quien tuvo de su Aqueronte dentro de las negras
-cavernas. Lo vió pues, y publicándolo, impidió la salida de Proserpina.
-Llena de sentimiento la Reyna del infierno, castigó al indiscreto
-delator transformándole en ave, y rociando su cabeza con agua del
-Flegetonte, la transformó en un feo pico con plumas y ojos grandes: de
-todo su cuerpo solo le quedó unas alas rubias, cabeza grande y unas
-uñas retorcidas; pero con dificultad puede mover sus brazos con el
-impedimento de las alas. En una palabra, fue convertido en buho, ave
-fatal, y que solo anuncia fatalidades á los mortales.[129]
-
-Es cierto que la indiscrecion de Ascalafo podia merecer este castigo;
-pero decidme, Sirenas, hijas de Aqueloo, ¿por qué teneis plumas y
-pies de ave, y los rostros de doncellas?[130] ¿Es acaso porque
-acompañabais á Proserpina, quando fue robada por Pluton al tiempo
-mismo que estaba cogiendo flores? Con efecto; porque despues de
-haberla buscado inútilmente por todo el mundo, deseábais con ansia,
-para que los mares fuesen testigos de vuestro cuidado, poder tener
-alas para buscarla tambien por este elemento. Os lo concedieron los
-Dioses, é inmediatamente se cubrieron vuestros miembros de plumas;
-pero quedándoos aquella habilidad para cantar que encanta á los mas
-delicados oidos, y tambien la voz y rostro de doncellas.
-
-Júpiter pues, para ajustar la diferencia que habia entre Pluton y
-Ceres, mandó que Proserpina estuviera cada año seis meses con su
-marido y seis con su madre.[131] Con esto se tranquiliza el corazon
-y semblante de Ceres, que hasta entonces habia parecido triste al
-infierno mismo, así como se dexa ver el sol despues de haber disipado
-las opacas nubes que cubrian su faz brillante.
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_ALFÉO Y ARETUSA._
-
-
-Tranquilizada Ceres con haber hallado en seguridad á su hija, te
-pregunta Aretusa la causa de tu viage,[132] y por qué estás convertida
-en fuente sagrada. Suspenden su murmullo las aguas, y sacando tú,
-Ninfa, la cabeza, la cuentas despues de haberte enxugado tu verde
-cabellera,[133] los antiguos amores de Alféo. „Fui una, la dices, de
-las Ninfas de la Grecia, y no hubo ninguna que me ganase á recorrer
-los bosques, ni que supiese tender las redes con mas destreza que yo;
-pero aunque nunca anhelé por parecer hermosa, si bien era esforzada, me
-tenian sin embargo por bella, mas no por eso me engreia la hermosura
-que tanto ensalzaban en mí; y yo como rústica me avergonzaba de lo que
-otras suelen alegrarse, porque tenia por un delito el llegar á agradar
-á alguno.
-
-[Ilustración: (64) ¿Á dónde huyes, hermosa Aretusa, exclama entonces
-Alféo, á dónde huyes?]
-
-„Un dia, si mal no me acuerdo, volvia fatigada del bosque de
-Estínfalo; el calor era grande, y le habia hecho en mí mas excesivo el
-cansancio: encontré luego una fuente, cuyas aguas eran tan hermosas
-y claras que se pudieran contar todas las piedras que habia en el
-fondo, y caminaba tan lentamente que apenas se percibia su curso. Unos
-antiguos sauces y álamos frondosos, que el agua del arroyo conservaba
-siempre verdes, formaban sobre sus riberas una apacible sombra. Luego
-que llegué, mojé las plantas de los pies; despues entré hasta las
-rodillas, y no contenta con esto, me desnudo del todo, y poniendo mi
-ropa en las ramas de un sauce, me arrojo al agua. En tanto que yo
-nadaba, y que movia las aguas bañándome de mil modos, oí no sé qué
-murmullo debaxo de la corriente, y salté asustada prontamente á la
-ribera. ¿Á dónde vas bella Aretusa? ¿á dónde vas? me dixo dos veces
-Alféo desde sus raudales, pero con voz ronca. Mis vestidos estaban por
-desgracia al otro lado de la ribera, y mi desnudez me hizo parecerle
-mas hermosa, y por lo mismo mas se abrasa y me persigue: iba á mas
-andar, y él corria tras mí con tanto ahinco, que yo parecia á una
-tímida paloma acosada del azor, y él á la misma ave de rapiña que hace
-todos los esfuerzos por coger á la tímida paloma. Pude correr hasta
-las inmediaciones de la ciudad de Orcomeno: pasé cerca de Psofis:
-atravesé las montañas de Cileno, de Menalo y Erimanto, y llegué á la
-Elide, y no me excedia en velocidad; pero como mis fuerzas iban ya
-decayendo, no podia continuar mas tiempo la carrera; su robustez podia
-sostener este ímprobo trabajo. No dexé sin embargo de correr por los
-campos, por los montes cubiertos de árboles, y tambien por las rocas y
-por lugares escarpados é inaccesibles.
-
-„Como me daba el sol de espaldas, vi ante mis pies su sombra, á no ser
-que fuese efecto del miedo que tenia; mas no era así, porque sentia sus
-pisadas, y su respiracion hacia mover mis cabellos. En fin no pudiendo
-pasar mas adelante, imploré la proteccion de Diana: Ó Dictina,[134]
-la dixe, socórreme, y no abandones en una necesidad tan grande á una
-Ninfa que, fiel en acompañarte, muchas veces tuvo el honor de conducir
-tu aljaba, flechas y arco. Oyó mi súplica la Diosa, y me cubrió
-al instante con una nube muy obscura; Alféo, viéndome desaparecer
-tan pronto, me busca en la obscuridad de la nube que me cubria, é
-ignorante de lo acaecido, da dos vueltas al sitio donde la Diosa me
-habia ocultado: Aretusa, Aretusa, decia, ¿dónde estas? ¡Con qué ánimo
-estaria yo, infeliz, entonces! ¿No te persuades que me pareceria á la
-inocente cordera, que oye aullar al carnicero lobo al rededor de su
-redil, ó á la tímida liebre que se oculta en los abrojos, sin osar á
-moverse, acosada de los solícitos galgos que pretenden su muerte? Como
-Alféo no vió pisadas algunas hácia otra parte que le pudieran hacer
-creer que yo estuviera mas lejos, se detuvo al rededor de la nube que
-me ocultaba.
-
-„Entonces un sudor frio empezó á esparcirse por todo mi cuerpo, de tal
-modo que por todo él corrian gotas de agua; y por qualquiera parte que
-movia el pie salia un manantial, y aun de mis rubios cabellos caia
-rocío: en una palabra, me vi convertida en fuente en menos tiempo que
-te he referido mis desgracias. El Dios del Rio,[135] que me conoció
-mudada en agua pura, dexando la figura de hombre que habia tomado, se
-vuelve á tornar agua para mezclarse conmigo. Diana entonces abre la
-tierra; me facilita paso por medio de las profundas cavernas,[136]
-y llego á Ortigia, donde determiné quedarme, ya por lo delicioso del
-sitio, y ya tambien por amor á Diana.”
-
-[Ilustración: (65) Ceres transforma á Linco en Lince porque iba á
-quitar la vida á Triptolemo.]
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_LINCO TRANSFORMADO EN LINCE._
-
-
-Despues que Aretusa acabó su historia, la abundante Ceres unció dos
-dragones á su carro, y llevada por el ayre por medio del cielo y la
-tierra, fue hasta Atenas, donde entregó á Triptolemo[137] su ligero
-carro, dándole órden para que fuera por todas partes á esparcir las
-semillas en las tierras, parte en las enteramente incultas, y parte en
-las que hallase no cultivadas despues de mucho tiempo. Despues que él
-recorrió la Europa y el Asia, aportó á las orillas de la Escitia, donde
-reynaba Linco. Habiendo ido á su palacio, el Príncipe le preguntó de
-dónde venia, el designio de su viage, su nombre y patria. „Mi patria es
-la célebre Atenas, le respondió su huesped; mi nombre Triptolemo; no he
-venido aquí por mar ni tierra; el ayre me ha abierto el camino[138]
-que me ha conducido á tus estados. Yo traygo los preciosos dones
-de Ceres; los quales, esparcidos por los anchos campos, producirán
-fértiles cosechas.” El bárbaro, envidioso del honor que recibia el
-extrangero, y esperando poder atribuirse esta gloria, le da hospedage,
-é intentó quitarle la vida al primer sueño; pero á tiempo que iba á
-atravesarle el pecho, fue convertido en lince por Ceres, mandando al
-jóven ateniense subir de nuevo en su sagrado carro, y executar sus
-órdenes.
-
-„Con esto acabó su canto la mayor de nosotras;[139] y las Ninfas, que
-habian sido nombradas por jueces de la contienda, declararon acordes
-por nuestra la victoria. Prorumpiendo en dicterios las hijas de Piero
-contra nosotras, supuesto, las dixe, que es poca la pena que habeis
-merecido en el certámen, y aumentais con injurias vuestro delito
-provocando nuestra paciencia, sufrireis los castigos de nuestra justa
-indignacion. Echáronse á reir las Piérides, despreciando nuestras
-amenazas, y quando iban á hablar, y á extender contra nosotras sus
-protervas manos, con mucha algazara, vieron cubrirse de plumas manos
-y brazos; que su boca toma la figura de un dilatado pico, y que se
-añadian por nuevas aves á las selvas. Quisieron quejarse y golpearse
-el pecho; pero sus brazos, que eran alas, habiéndolas levantado en
-el ayre, las encaramaron en los árboles vecinos. De este modo fueron
-convertidas en picazas las hijas de Piero; quienes conservando siempre
-los mismos deseos de hablar, hacen resonar con sus gritos importunos y
-voces roncas los bosques, de los que son la vergüenza y el oprobio.”
-
-
-
-
-LIBRO SEXTO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Movida de este exemplo Minerva, se disfrazó en vieja; y entrando en
-competencia sobre la hilaza con Aracne, despues que cada una representó
-en su tela varias transformaciones, la convirtió en araña. Nada de
-esto impidió á Niobe para que, sin embargo de haber perdido los hijos,
-dexase de convertirse en piedra. Propalada esta noticia, se acordó el
-pueblo que Latona habia transformado en ranas á los rústicos Licios,
-y Apolo desollado á Marsias. Concurriendo las ciudades cercanas á
-consolar á los Tebanos, solo faltaron los Atenienses, porque estaban
-infestados por el Rey Tereo: el qual, habiendo estuprado á Filomela,
-fue transformado en abubilla, del mismo modo que Filomela en ruiseñor,
-y Progne en golondrina. Esta noticia causó la muerte á Pandion su
-suegro. Sucedióle en el Reyno Erecteo, de cuya hija Oritia tuvo el
-Boreas á Calais y á Cetes. Estos fueron despues unos de los Argonautas,
-quando Jason fue á la conquista del vellocino de oro, y sembró los
-dientes de la serpiente, de que salieron hombres armados; y habiendo
-despues adormecido al monstruo, consiguió robar el precioso don á que
-aspiraba.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-_ORGULLO DE ARACNE._
-
-
-Oida por la Tritonia Minerva la referencia del cántico de las Musas,
-les dió la preferencia, y aprobó su justa venganza: „El alabar á
-otras, dixo entre sí, es de poca importancia; yo tambien merezco ser
-alabada, y no debo permitir que impunemente se ultraje á mi deidad.” Se
-acordaba del suceso de Aracne, natural de Lidia. El caso fue, que habia
-llegado á sus oidos como esta jóven se jactaba de mas diestra en el
-arte de texer, en el que era afamada, pero no en nacimiento. Su padre
-Idmon exercia el oficio de tintorero[140] en la ciudad de Colofonia:
-su madre habia ya muerto; pero tambien fue de gente baxa é igual á
-su marido. Sin embargo, ella se habia adquirido nombre memorable en
-todas las ciudades de la Lidia por lo primoroso de sus texidos: aunque
-habia nacido de prosapia poco ilustre, y moraba en la pequeña ciudad
-de Hipepa, las Ninfas del Timolo dexaron muchas veces sus agradables
-viñedos; y las del Pactolo sus aguas para ver sus obras encantadoras.
-Y no solamente las agradaban los vestidos hechos, sino aun mucho mas
-gustaban verlos hacer: ¡tan grande era la destreza que tenia en su
-arte! Ya fuese que devanase sus lanas, ó que las cardase y peinase con
-sus hermosos dedos imitando los vellones á las nieblas matutinas; ahora
-hilase, ahora bordase con la aguja, qualquiera diria que era discípula
-de la misma Palas.[141] Pero no obstante llevaba á mal que su saber se
-atribuyese á la enseñanza de esta Diosa. „Puede venir, decia enojada
-de esto, á disputar conmigo; no me niego á entrar en competencia con
-quien presuma saber mas que yo, y si quedáre vencida me someteré á
-qualquier género de castigo.”
-
-Agraviada Minerva[142] de unas palabras tan insolentes, toma el disfraz
-de vieja, se cubre la cabeza de canas, y apoyándose en un báculo, habló
-á Aracne en estos términos: „No debe nadie persuadirse que la vejez
-nos haga en todo despreciables. La experiencia se adquiere con los
-muchos años, y no debes despreciar los consejos que voy á darte. Vive
-contenta con la fama que tienes de exceder por tu habilidad á todas
-las mugeres del mundo; pero no pretendas entrar en competencia con una
-Diosa; procura pues satisfacerla, y ruégala te perdone las injurias que
-la has hecho; ella es muy compasiva, y quedará desagraviada si se lo
-ruegas.” Miróla con ojos airados Aracne, dexando la tela de las manos,
-y queriendo arremeter á ella: „Vete de aquí, la dice, vieja temeraria,
-que ya estás delirante con tu vejez, y á quien perdono en atencion á
-tus muchos años. Ve, y da esos consejos á tu hija ó nuera, si es que
-tienes alguna, que yo bien me sé lo que hago sin necesitar consejo de
-nadie; y porque no pienses que me han hecho mella tus razones, te digo
-que me mantengo en lo dicho: ¿por qué pues no se presenta Palas? ¿por
-qué no viene á competir conmigo?”
-
-[Ilustración: (66) Aracne es transformada en araña por Minerva.]
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_ARACNE CONVERTIDA EN ARAÑA._
-
-
-„Palas lo acepta,” dixo entonces la Diosa; y dexando la forma de vieja,
-se mostró con las señales de su divinidad. Todas las Ninfas y mugeres
-que allí estaban la tributan sus respetos; sola Aracne no se amedrenta,
-aunque se asomó en su rostro, á pesar suyo, un pequeño rubor, que duró
-poco tiempo, al modo que suele el ayre volverse purpúreo á los primeros
-rayos de la Aurora, pero en breve tiempo empieza á emblanquecerse,
-herido del sol. Firme en su resolucion, y lisonjeándose vanamente de
-exceder á Minerva, camina hácia su ruina. La Diosa ya no piensa en
-darla consejos en balde; admite el desafio, y quiere en el momento
-apercibirse á disputar la victoria. Ambas preparan sus obras, urden
-sus telas, las atan con el lizo, y se colocan en diversas partes. Ya
-la lanzadera arrojada con destreza entretexia la trama; y cada vez
-que pasa por medio de los hilos, tienen cuidado de apretarlos con los
-dientes del peyne, de que suelen servirse en semejantes tareas. Las
-dos, recogido el ropage hasta el pecho, trabajan con una destreza y
-ligereza incomparables, y el deseo que cada una tiene de vencer y no
-ser vencida hace que no sientan el trabajo.[143] Entretexen en sus
-telas hilo de color de púrpura teñido en Tiro,[144] mezclando algunas
-sombras para mayor gracia; sus colores eran tan varios, que podian
-compararse al contraste que forma el arco Iris en el ayre con los
-reflexos del sol; los quales, padeciendo refracciones en las pendientes
-gotas, forman una inmensidad de colores; pues aparece una tan hermosa
-variedad de ellos que deslumbran la vista, siendo en realidad el mismo
-color el que está inmediato, aunque hay diversidad en los extremos.
-
-Tal era la delicadeza de sus obras; el oro estaba allí entretexido con
-la seda de un modo enteramente ingenioso. Con todo, para hacerlas aun
-mas perfectas, ambas delinearon algunas historias antiguas. Palas
-dibuxó en la suya aquella roca antigua que se veia en el Areopago[145]
-de Atenas con la historia del litigio que tuvo con Neptuno sobre el
-nombre que se debia poner á esta ciudad.[146] Se miraban allí los doce
-Dioses sentados en sus tronos con aquella magestad que les acompaña,
-y á Júpiter presidiéndolos en medio. Cada uno de los Dioses estaba
-representado al natural; pero Júpiter tenia un ayre de grandeza que
-anunciaba ser el dueño absoluto del mundo. Ponia de pie á Neptuno,
-hiriendo la tierra con su tridente, y haciendo salir de ella un
-caballo: lo que parecia autorizarle para dar nombre á la ciudad. Á
-Minerva representaba con su broquel, yelmo, lanza y escudo, en el
-que estaba la formidable cabeza de Medusa, y á la tierra, herida con
-su lanza, produciendo la blanca oliva, llena de hojas y fruto, cuyo
-prodigio admiraban los Dioses; y concluia su obra con la victoria de
-este juicio.
-
-Y para que pudiese conocer su competidora el castigo que la esperaba
-por su loco atrevimiento, añadió en los quatro ángulos otras tantas
-competencias, vistosas por su colorido, adornadas de figuras pequeñas.
-En un ángulo se veia la aventura de Hemo, Rey de Tracia, y de Rodope,
-su esposa, que fueron convertidos en montes y frios páramos, por
-haberse apropiado los nombres de los supremos Dioses.[147] En el otro
-estaba la historia de Pigas,[148] Reyna de los Pigmeos, á quien Juno,
-para castigarla de su presuncion, transformó en grulla, condenándola á
-que hiciera una guerra sangrienta á su pueblo. En el tercero se veia
-á Antigone, que habia tenido el atrevimiento de igualarse á la muger
-del gran Júpiter; á la qual Juno transformó en cigüeña; no pudiendo
-estorbar ni la ciudad de Troya, ni Laomedonte su padre, el que fuese
-revestida de plumas blancas, en que conservaba su vanidad de alabarse.
-Últimamente en el quarto ángulo estaba el desdichado Ciniras solo
-y lloroso abrazando las gradas de un templo. Estas eran sus propias
-hijas, á quienes los Dioses así habian transformado. Adornó finalmente
-la orla de su tela con ramas de oliva entretexidas unas con otras. Tal
-era la idea de esta primorosa obra, que la Diosa quiso concluir con el
-árbol que la está consagrado.
-
-Aracne por su parte pintó en su texido á Europa, engañada por Júpiter
-baxo la figura de un toro.[149] Parecia que el toro era verdadero, y
-verdadero el mar en que nadaba. Parecia igualmente que ella volvia
-el rostro á mirar la ribera que acababa de dexar, que llamaba á
-sus compañeras, y que encogia los pies por temor de que no se le
-mojasen. Tambien pintó á Asteria luchando con el águila, cuya figura
-habia tomado Júpiter, y á Leda con el cisne que la acariciaba.[150]
-Las demas aventuras de este Dios estaban representadas con mucha
-delicadeza.[151] Se le veia disfrazado baxo la figura de Sátiro con
-la hermosa Antiopa, de quien tuvo dos hijos gemelos: en la forma de
-Anfitrion quando se dexaba ver de tí, ó Alcmena: transformado en lluvia
-de oro para entrar en la torre de Dánae: baxo la figura de un pastor,
-procurando agradar á Mnemosine: convertido en fuego para engañar á
-Egina, y en serpiente quando seducia á Deois. Aracne tambien te habia
-representado á tí, Neptuno, transformado en toro en la aventura que
-tuviste con una de las hijas de Eolo: baxo la forma del rio Enipéo
-en los amores con Ifimedia, de quien tuviste los dos Aloides:[152]
-baxo la de un carnero quando procurabas agradar á Bisaltis: baxo la
-de un caballo para engañar á Ceres: baxo la misma forma para seducir
-á Medusa; y en delfin para violar á Melanto. Todos estos personages
-estaban pintados tan al natural, que en sus vestidos y ayre de cara
-era fácil conocerlos, como igualmente el pais de su naturaleza.[153]
-Tambien se veia allí á Apolo transformado en villano, en alcon, en
-leon y en pastor. Baxo esta última transformacion se hizo amar de Ises,
-hija de Macareo. En fin, Baco aparecia baxo la forma de un racimo de
-uvas con que seduxo á Erigone, y Saturno baxo la de un caballo para
-engañar á Filira, de quien tuvo al Centauro Quiron. La orla de este
-hermoso texido estaba guarnecida con hojas de yedra,[154] enlazadas
-artificiosamente unas en otras.
-
-Estaba la obra tan perfecta que Minerva no pudo hallar en ella defecto
-alguno, ni la misma envidia tendria aliento para reprobarla; por lo
-que la Diosa se encendió tanto en ira, que rompió la labor[155] en
-que los delitos de los Dioses estaban tan vivamente representados; y
-con su lanzadera de box del monte Cítoro hirió muchas veces la frente
-de Aracne, que con el pesar de verse tan despreciada se echó animosa
-un cordel á su garganta para ahorcarse. Palas, movida sin embargo á
-compasion, sosteniéndola en el ayre, temerosa de que no acabara de
-ahogarse, la habló en estos términos: „Vive, insolente Aracne; pero
-estarás siempre colgada: y para escarmiento de tus descendientes
-comprehenda la misma ley de tu pena á toda tu sucesion.” Apartándose
-Palas despues, la roció con zumo de una yerba envenenada,[156] y al
-punto, con su actividad, la hizo caer los cabellos, nariz y orejas:
-su cabeza y cuerpo se disminuyeron: aparecen unos dedos muy delgados
-en lugar de piernas: el vientre ocupa el resto del cuerpo, del qual
-aun ahora sale estambre; y por eso las arañas executan sutiles telas á
-imitacion de las que esta hacia quando muger.
-
-[Ilustración: (67) Á ruego de Latona, Apolo y Diana hacen perecer los
-hijos de Niobe.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_NIOBE CONVERTIDA EN MÁRMOL._
-
-
-Toda la Lidia se consternó con la desgracia que acababa de suceder
-á Aracne; y el rumor del suceso llegó hasta la Frigia, de donde se
-extendió luego por todo el resto del mundo. Niobe[157] habia conocido
-á Aracne antes de su casamiento, y en tiempo que vivia en Sipilo;
-pero esta triste aventura, que miraba como un castigo de una persona
-de la plebe, ninguna impresion la hizo: en nada cedió de su orgullo,
-ni del desprecio que en sus discursos afectaba tener á los Dioses.
-Muchas cosas contribuian á sostener su soberbia; pero ni el poder de su
-marido, ni la sangre ilustre de donde ambos descendian, ni el brillo de
-la corona la hacian tan orgullosa; si bien se complacia en ello, como
-los hijos que tenia; y hubiera sido en efecto la mas afortunada de las
-madres, si ella no se hubiera tenido por tal.
-
-Porque cierto dia, Manto, hija de Tiresias, impelida de una
-inspiracion divina,[158] corriendo por las calles de Tebas, gritaba:
-„Tebanas, coronaos de laurel,[159] é id á ofrecer con ruegos piadosos
-incienso á Latona y á sus dos hijos: esta Diosa os lo manda por mi
-boca.” Al punto la obedecen; y todas las Isménides adornan sus sienes
-con hojas de laurel, y van á porfia á encender en honor de estas
-divinidades el fuego sagrado, y á unir sus devotos ruegos con la llama
-que se levantaba en sus altares. Pero Niobe se presenta acompañada de
-una multitud del pueblo, graciosamente vestida á la usanza Frigia; el
-oro resaltaba en su trage; hermosa quanto su furor permite, y agitando
-con su vistosa cabeza el cabello tendido por sus hombros. Se para; y
-despues de haber mirado por todas partes con bastante altanería: „¿Qué
-locura, dice, os mueve á anteponer á las que veis las deidades de que
-solo teneis noticia? ¿Por qué reverenciais á Latona en los templos?
-¡Y mi divinidad aun está sin incienso! ¿Ignoráis que yo soy hija de
-aquel Tántalo, que solo él ha tenido el honor de comer á la mesa de
-los Dioses? Una de las Pleyadas es mi madre; el grande Atlante mi
-abuelo, el qual sostiene con sus hombros el cielo. El mismo Júpiter
-es el otro abuelo mio, á quien igualmente me glorío de tenerlo por
-suegro.[160] Los pueblos de la Frigia me temen. El palacio de Cadmo, y
-aquella célebre ciudad cuyas murallas se levantaron al son armonioso
-de la lira de Anfion, reconocen á mi marido y á mí por soberanos. Á
-qualquiera parte que vuelvo los ojos, se dexan ver en mi casa inmensas
-riquezas: agrégase á esto el tener yo un rostro propio de una Diosa.
-Juntad á tantas prerogativas la de tener siete hijas y otros tantos
-hijos. Juzgad en vista de esto si yo no tengo razon para desaprobar
-el que se prefiera á mí la hija de no sé que gigante Ceo, la qual no
-pudo encontrar en todo el mundo un pequeño rincon para parir;[161]
-errante y fugitiva, ni el cielo, ni la tierra, ni el mar quisieron
-recibirla, hasta que por último la isla de Delos, tú andas, le dice,
-errante por la tierra, y yo por el mar, y se detuvo para recibirla;
-y allí fue donde dió á luz los dos hijos con que está tan altanera,
-siendo solo como una séptima parte de mi generacion. ¿Quién negará
-mi felicidad? ¿Y quién dudará que será muy durable? El número de mis
-hijos asegura mi dicha. Soy tan rica que aunque la fortuna me quitase
-mucho, me quedaria aun otro tanto; con tantos bienes nada tengo que
-temer; porque en fin, quando sucediera que de la multitud de mis hijos
-la muerte me arrebatase algunos, tendria aun mas que Latona, y los que
-me quedaran me proporcionarian todavía muchas ventajas sobre ella.
-Dexad pues esos sacrificios; arrojad de vuestras sienes esas guirnaldas
-de laurel; obedeced á prisa.” Todos obedecen, y dexan sin concluir
-los sacrificios, contentándose con adorar en secreto la divinidad de
-Latona, que es lo que no se les podia impedir.
-
-Indignada la Diosa[162] de la orgullosa altanería de Niobe, habló en
-lo mas alto del Cinto[163] á sus hijos en estos términos: „Envanecida
-de ser madre vuestra, solo reconozco superioridad á Juno en el Olimpo;
-sin embargo, en esta ocasion se me llega á disputar mi divinidad: yo me
-veo vergonzosamente arrojada de los templos donde he sido venerada en
-todo tiempo: sí, yo soy desterrada para siempre de ellos, si vosotros
-¡ó queridos hijos! no me valeis en esta ocasion. Y no se limita á esto
-solo mi dolor, pues la hija de Tántalo, cuya sacrílega lengua recuerda
-la de su padre, ha añadido á esta accion las injurias mas sensibles: ha
-tenido la osadía de preferir sus hijos á vosotros, publicando que se
-me debia mirar como á una madre estéril.” Queria añadir Latona á este
-discurso las súplicas y lágrimas, quando la dixo Apolo: „Basta; quejas
-inútiles solo pueden retardar tu venganza.” Lo mismo la dixo Diana;
-y encubriéndose los dos en una nube, baxaron hendiendo los ayres con
-ligero vuelo, y se dirigieron á Tebas.
-
-Cerca de esta ciudad estaba situada una llanura bien hollada de
-caballos, en donde la multitud de ruedas y duros cascos habian
-reducido á polvo los terrones.[164] Habian concurrido á aquel sitio
-á hacer exercicio los hijos de Niobe, montados en soberbios caballos
-enjaezados con frenos de oro y mantillas de la mas encendida púrpura.
-Ismeno, el mayor de todos, corria su caballo á la redonda, quando ¡ay
-de mí! exclama traspasado al mismo tiempo con una flecha; y soltando
-el freno sus manos moribundas, cae exánime á los pies del caballo.
-Sipilo, que era el mas inmediato, suelta las riendas al suyo al oir
-el zumbido de una saeta; y así como el piloto, que ve cercana la
-tormenta, se apresura á recoger velas para preservarse del furor de
-los vientos, así pica al caballo este jóven Príncipe; pero en vano,
-porque la saeta le atraviesa la cabeza, y la lengüeta se descubre
-por la garganta. Como iba echado hácia adelante, viene á caer por el
-cuello y crin del caballo espantado, tiñendo la tierra con su sangre
-caliente. El desdichado Fedimo y Tántalo, heredero del nombre de su
-abuelo, despues de acabar la tarea acostumbrada, pasaron al juvenil
-exercicio de la resplandeciente palestra; y estando ya dispuestos
-para luchar, atraviesa á ambos de parte á parte una flecha, así como
-estaban abrazados; ambos se lamentaron á un tiempo, á un tiempo cayeron
-en tierra, á un tiempo se eclipsaron sus ojos, y á un mismo tiempo
-murieron. Alfenor, que los ve exhalar los últimos suspiros, penetrado
-del dolor mas vivo, se arroja sobre ellos, los abraza tiernamente, y
-procura reanimarlos; pero mientras él les tributaba este deber piadoso,
-cae á par de ellos de un flechazo con que Apolo le atraviesa el pecho.
-Al arrancarle el dardo harpado de la herida, sacaron una parte de sus
-pulmones, y el alma salió con su sangre. El jóven Damasicton recibió
-dos heridas, la una en la rodilla; y mientras se esforzaba á sacar
-el dardo fatal, recibió otro flechazo, que le atravesó la garganta.
-La sangre que salta con ímpetu de su herida expelió la flecha, y se
-esparció lejos como una menuda lluvia. Ya no quedaba de los hijos de
-Niobe mas que Ilionéo, el menor de todos, que en vano levantaba los
-brazos al cielo, invocando el socorro de los Dioses. ¡Mas ay! que él
-no sabia que Apolo era el único á quien debia aplacar. Compadecióse
-sin embargo este Dios del jóven; pero ya el dardo irrevocable estaba
-disparado, y murió; aunque con menos rigor que sus hermanos, porque la
-flecha no hizo mas que herirle levemente el corazon.[165]
-
-El rumor de este funesto accidente, los sollozos del pueblo, y las
-lágrimas de los criados, anunciaron bien presto á Niobe el desastre
-de sus hijos. Admiróse del poder de los Dioses; y aun se irritó
-vivamente de que se hubiesen atrevido á tanto. Su esposo Anfion, por
-no sobrevivir á tal desgracia, se quita la vida atrevesándose el pecho
-con su espada. ¡Ah, quan otra era Niobe en esta ocasion, de aquella
-soberbia Niobe que conducida en un suntuoso carro iba apartando al
-pueblo de las aras de Latona! Entonces era su suerte envidiada de
-todos, y ahora compadecida aun de sus mismos enemigos. Se arroja sobre
-los frios cadáveres de sus hijos, y sin guardar órden les va dando
-á todos los últimos besos; y levantando al cielo los brazos dixo:
-„Complacete en mi dolor, cruel Latona: experimenta el bárbaro placer de
-verme agoviada de pena y despecho: sacia en fin tu rencoroso corazon,
-mientras que yo muero viendo mis siete hijos difuntos: salta de gozo
-y triunfa como que has vencido. ¿Pero en qué? Aun no debes cantar la
-victoria, pues en medio de mi desgracia me quedan aun mas hijos que á
-tí en medio de tu dicha. He perdido siete; pero aun te aventajo en el
-número de los que me quedan.”
-
-Apenas dexó de hablar quando se oyó el ruido de un arco que vibra
-una flecha. Sorprehendióse la asamblea; y solo Niobe, á quien sus
-desgracias habian hecho insensible, permaneció tranquila. Sus hijas,
-vestidas de luto, y con el cabello tendido, lloraban ante los fúnebres
-lechos en que yacian sus hermanos, y sintiéndose una de ellas con el
-pecho herido de una flecha, cae muerta sobre el cuerpo de uno de ellos:
-otra, procurando consolar á su madre, perdió de repente la vida sin
-que se viera el dardo que la hirió, y no cerró la boca sino despues
-de espirar. Una cae intentando huir, otra muere sobre el cadáver de
-su hermana: esta busca inútilmente donde ocultarse, y aquella está
-temblando. Habian ya muerto seis de diversos modos, y con diferentes
-heridas; solo quedaba una, á quien cubriendo su madre con todo el
-cuerpo y vestido: „Déxame, dixo á Latona, una á lo menos; de tantas
-una sola te pido, y de estas la mas pequeña de todas.” Pero mientras
-ella hacia esta súplica, la ve espirar entre sus brazos. La desgraciada
-Niobe, viéndose privada de su esposo é hijos, se sienta entre los
-cadáveres: la pena la endurece; ya no agita el viento sus cabellos:
-en su rostro aparece una mortal palidez; sus ojos sin movimiento, su
-lengua pegada al paladar, sus venas cárdenas: no puede levantar la
-cabeza ni brazos: en fin no da ninguna señal de vida; en efecto no es
-otra cosa que una roca inanimada. No obstante llora, y es la sola señal
-de sensibilidad que manifiesta; y arrebatándola un fuerte torbellino,
-la lleva el viento á su patria, fixándola en la cumbre de un monte,
-donde continúa su llanto; y aun por eso dicen que el mármol hasta ahora
-derrama lágrimas.
-
-[Ilustración: (68) Júpiter transforma en ranas á los aldeanos que
-insultaron á Latona.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_LOS ALDEANOS CONVERTIDOS EN RANAS._
-
-
-Un castigo tan horroroso aterró de tal modo á las gentes, que así
-hombres como mugeres se apresuraban á competencia á honrar á la fecunda
-Latona, dándola con nuevo zelo las muestras indubitables del culto
-que acostumbraban tributarle. Y como acaece que un suceso que nos
-sorprehende nos trae á la memoria algun otro con quien tiene conexîon,
-refirió un Tebano á este propósito la venganza que habian experimentado
-en otro tiempo de esta misma Diosa algunos habitantes de la fértil
-Licia: „La aventura, dixo, no es célebre por la calidad de las personas
-á quienes sucedió, pero es verdaderamente admirable. He visto el sitio
-y el estanque mismo que hizo memorable el prodigio. Porque hallándose
-mi padre incapaz de viajar por su avanzada edad, me envió á comprar á
-aquella tierra unos bueyes, dándome por guia un hombre del pais. Como
-íbamos recorriendo los pastos, acertamos á pasar por las orillas de un
-lago donde miré un altar ennegrecido de hollin y rodeado de trémulas
-cañas. Paróse mi conductor, y saludando al altar: „favoreceme, dixo
-en voz baxa,” y yo hice por mí la misma súplica y del mismo modo: le
-pregunté si era aquel altar consagrado á las Náyades, Faunos, ó á
-alguna otra divinidad del pais.
-
-„No está, me respondió, erigido este altar á los Dioses de estos
-montes, sino á la Diosa que Juno arrojó en otro tiempo del orbe, á la
-qual apenas proporcionó asilo la isla de Delos, que andaba flotante
-entonces por las aguas.” Dió á luz en ella al pie de un olivo dos
-hijos, á pesar de las persecuciones de su rival; quien poco lastimada
-del estado en que se hallaba, la obligó aun á salir de esta isla, y
-llevar en sus brazos los dos hijos que acababa de parir. Por esta
-causa llegó un dia muy cansada con el largo viage á la Licia, pais
-bien célebre por la Quimera.[166] Rendida del cansancio y la sed, cosa
-muy natural en un tiempo caluroso, y mas habiendo traido mamando á
-los dos gemelos, descubrió en lo hondo de un valle un lago de agua
-clara, y se llegó á beber á él. Se hallaba en aquel sitio mucha gente
-del campo cortando mimbres, juncos y demas yerbas que se crian en las
-lagunas; y poniéndose ella de rodillas para beber mas cómodamente, la
-prohibe aquella turba villana: „¿Amigos, les dice, por qué me impedis
-que beba? ¿No es tan comun á todos el agua como la luz y el ayre que la
-naturaleza nos reparte? Ruegoos no obstante me permitais beber; lo que
-os pido es muy poco, pues no es mi objeto el bañarme sino solo apagar
-mi sed, que es tan grande que tengo la boca seca, árida la garganta, y
-apenas puedo articular palabra: el agua de vuestro estanque será para
-mí el nectar de los Dioses: dexadme beber, y haré cuenta que os debo la
-vida que con la bebida me dareis. Si no os compadeceis de la suerte de
-una madre desconsolada, sed á lo menos sensible á la desgracia de estas
-criaturas que os tienden los tiernos brazos.” Y en efecto casualmente
-los extendian. ¿Á quién no hubiera enternecido esta súplica tan justa y
-amorosa?
-
-Pero ellos no solo se obstinaron en negarla aquel alivio, sino que
-la injuriaron, y gritando, amenazaron maltratarla si no se alejaba
-de allí. Aun llevaron á mas extremo su insolente brutalidad, pues
-enturbiaron con pies y manos el agua para que el cieno que removian del
-hondo la impidiese beber. La indignacion de la Diosa la hizo olvidar
-su sed; y sin pensar ya en ablandarlos, ni en decir palabras que no
-fuesen dignas de una Diosa, levantó al cielo las manos y dixo: „Vivid
-para siempre en este estanque.” Se cumplió inmediatamente el voto de
-la Diosa; pues se les vió sumergir en el cieno, algunas veces sacar la
-cabeza y nadar sobre la superficie del agua; otras salir á descansar á
-la ribera del estanque, y algunos momentos despues volverse á zabullir.
-Pero aun emplean sus torpes lenguas en proferir injurias; y habiendo
-perdido la vergüenza, se congratulan baxo de las aguas con decir
-dicterios. Enronquecióse su voz, se hinchó su garganta, se ensanchó su
-boca, y se unieron sus espaldas de tal manera que desapareció el cuello
-enteramente: el espinazo vino á quedar de un color verde; solo el
-vientre, que es en extremo mas grande á proporcion de las demas partes
-de su cuerpo, conservó una especie de blancura: en una palabra, fueron
-convertidos en ranas; y se les vió saltar y zabullirse en el cieno del
-estanque.”
-
-[Ilustración: (69) Apolo, despues de haber vencido á Marsias en un
-desafio, le hace desollar vivo.]
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_APOLO Y MARSIAS._
-
-
-Despues que no sé quien concluyó esta relacion, otro de la compañía
-se acordó de la aventura de Marsias,[167] vencido por Apolo quando le
-desafió á tocar la flauta. El hijo de Latona tomó la mas horrorosa
-venganza. En la hora pues en que le estaban desollando vivo, exclamó
-así el infeliz de Marsias: „¡Ay de mí! ¿por qué me despedazas de esta
-suerte? Ya me arrepiento de mi temeridad. ¡Ah! ¿Es posible que haya
-de costarme tan caro esta desgraciada flauta?” Le estaban desollando
-de pies á cabeza, quando llenaba el ayre de sus tristes lamentos. Ya
-su cuerpo no era sino una llaga; la sangre caia por todas partes;
-se veian todos sus nervios, venas, intestinos, y se podian contar
-fácilmente hasta las menores fibras de su cuerpo. Los Faunos y Sátiros
-de los vecinos montes, y Olimpo,[168] que ya entonces era célebre,
-las Ninfas y pastores de aquellos campos, todos lloraron su muerte.
-La tierra recibió todas las lágrimas en su seno, y formaron el rio
-impetuoso, que aun hoy conserva el nombre de Marsias, cuyas aguas son
-mas transparentes que las de los otros rios de la Frigia.
-
-La relacion de estas antiguas historias renovó la memoria de lo que
-acababa de suceder. Todos lloraron la desgracia de Anfion y de sus
-hijos; al paso que les indignó el orgullo de Niobe. Solo Pelope, su
-hermano, la tributó algunas lágrimas; y en el exceso de su dolor rasgó
-sus vestidos, y manifestó su hombro izquierdo de marfil. No habia
-nacido con él, sino que era de la misma naturaleza que el derecho
-quando nació; pero habiéndole degollado su padre para servírsele á los
-Dioses en una cena, estos recogieron cuidadosamente todos los miembros
-para reunirlos, y como no hallaron el hombro izquierdo, pusieron en su
-lugar uno de marfil, y así volvió á vivir todo entero Pelope.
-
-Todos los magnates de las provincias vecinas tomaron parte en la
-afliccion de Pelope, y todas las ciudades de la Grecia persuadieron á
-sus Reyes á visitarle en persona. Argos, Esparta, Micenas, engrandecida
-por Pelope, y Calidonia, que aun no se habia grangeado la indignacion
-de Diana; la feraz Orcomeno, Corinto, célebre por su metal precioso; la
-invencible Mesene, Cleone, Pilos, Trecene; en una palabra, todas las
-ciudades que encierra el istmo de Corinto bañado de dos mares, y las
-que estan situadas por la parte de afuera, le enviaron diputados.
-
-
-
-
-_FILOMELA CONFIADA Á TEREO._
-
-
-¿Qué podria añadir á este oficio de piedad? Solo tú faltaste á este
-deber, Atenas, porque la guerra en que te hallabas entonces empeñada
-no te dexó cumplir como debias. Una flota de bárbaros que te tenia
-bloqueada amenazaba apoderarse de tus muros. Tereo, Rey de Tracia,
-que vino á socorrerla, arrojó á los enemigos, y grangeó con este
-triunfo mucha gloria. Pandion, Rey de Atenas, llevado del poder de
-este Príncipe, de sus riquezas y de la nobleza de su prosapia, que
-traia su orígen del Dios Marte, le dió en casamiento á su hija Progne.
-No asistieron á este enlace Juno[169] ni Himeneo, ni presidieron
-las Gracias al lecho nupcial; solo las Furias le alumbraron con sus
-fúnebres hachas; ellas solas cuidaron de prepararlo. Un buho se
-colocó sobre el aposento en que debian descansar los dos esposos, y
-su himeneo se executó baxo los funestos presagios de esta ave, que
-asistió igualmente al nacimiento de su primer hijo. Sin embargo, en
-toda la Tracia se celebró con regocijos públicos este casamiento: todos
-rindieron gracias á los Dioses; y aun establecieron que el dia de la
-union de Tereo y Progne, y el del nacimiento de su hijo Itis, fuesen
-festivos en lo sucesivo. Hasta este grado se oculta á los hombres lo
-que les tiene cuenta. Habia ya cinco años que Progne se hallaba unida á
-Tereo, quando con halago le habló en estos términos: „Si me amas, no me
-niegues el permiso de ir á visitar á mi hermana, ó al menos permite que
-venga á tu corte. Si quieres ir tú mismo á buscarla, podrás asegurar
-á mi padre que no estará privado de ella mucho tiempo; y cree que no
-podrás darme mayor satisfaccion que la de proporcionarme estrecharla
-entre mis brazos.” Tereo manda al instante preparar algunas naves;
-se embarca, y arriba felizmente al puerto de Pireo.[170] Despues de
-saludar á su suegro, y cumplimentarse mutuamente, le cuenta la causa de
-su viage, y el deseo que la Reyna su esposa tenia de ver á su hermana,
-prometiendo volvérsela dentro de poco tiempo; pero ya el discurso se
-interrumpió con un desagradable presagio. Filomela entra en la sala
-suntuosamente vestida; pero su hermosura excedia al esplendor de su
-magnífico adorno. En su modo de andar, y en el ayre de magestad que
-se dexaba ver en toda su persona, hubiera podido pasar fácilmente por
-una Náyade ó Driada,[171] si estas divinidades campestres estuvieran
-tan magníficamente vestidas como ella. Con tanta prontitud se abrasó
-Tereo con la vista de Filomela, como se suelen abrasar las secas
-aristas, si alguno les aplica fuego, ó con la rapidez que arde la
-yerba estando seca. Á la verdad era bastante hermosa esta Princesa
-para inspirar una pasion vehemente; pero el temperamento del Rey, y la
-inclinacion de la gente de Tracia al amor, acrecentaron de tal modo su
-violencia, que desde aquel instante no puso término á sus deseos. Pensó
-luego sobornar las guardas que la acompañaban, y la fidelidad de su
-aya. Resuelto á sacrificar todas las riquezas de su reyno para hacer
-sensible á Filomela, formó el designio de solicitar á ella misma con
-grandes dones; y quando nada de esto alcanzase, robarla y defenderla
-despues con la fuerza de sus armas.[172] Á todo se atreve ya un hombre
-tan loco de amor como él estaba, y su pecho no puede ocultar mas
-tiempo el fuego que le devora: ya no puede sufrir ninguna dilacion, y
-apresura la partida de la Princesa, pretextando el placer que recibiria
-Progne al verla. Hacíale eloqüente su pasion; y aun quando pareciese
-mas importuno que debiera, se justificaba con decir que seguia las
-intenciones de la Reyna. Aun algunas veces derramaba lágrimas, como si
-realmente las vertiese por órden de su esposa. ¡Ó soberanos Dioses!
-¡Cómo se envuelven en densas tinieblas los mortales! Tereo medita un
-horroroso crímen, y se le mira como á un hombre que obra solo por
-respeto hácia su esposa, y aun se le elogia en su mismo delito.[173] ¿Y
-qué diremos al ver igual deseo en Filomela? Ella se arroja al cuello de
-su padre, y le pide hasta por su salud, y contra la suya propia,[174]
-la dexe ir á ver á su amada hermana. Las inocentes caricias que hace
-á su padre, los besos que le da, avivan la pasion de Tereo, y la
-alimentan. Quando la ve abrazada á Pandion quisiera ser este venturoso
-padre; pero aun no seria mas piadoso.
-
-Cede en fin el Rey á las súplicas de ambos; y Filomela en medio de
-su júbilo le da las gracias, y mira como una felicidad para sí y su
-hermana lo que tan funesto habia de ser para entrambas. Se acercaba el
-sol á su ocaso, y sus caballos hollaban ya cuesta abaxo al Olimpo,[175]
-quando se sirvió un banquete espléndido de manjares y de delicados
-vinos, que bebieron en vasos de oro,[176] y concluido el convite se
-retiraron todos á gozar del delicioso sueño. El Rey de Tracia, aunque
-apartado de la Princesa, siente toda la violencia de su pasion.
-Filomela está siempre en su memoria; y no se apartan de su imaginacion
-ni sus ojos, ni sus manos, ni los demas atractivos. Esta le representa
-mil bellezas que no ha visto, y acrecienta el fuego que le devora; en
-fin, el desórden en que se halla no permite que sus ojos se entreguen
-al apacible sueño. Habia ya llegado el dia quando Pandion, abrazando á
-su yerno, y con los ojos cubiertos de lágrimas, le dixo: „Puesto que
-mis dos hijas han deseado tanto este viage, y que tú tambien parece
-que lo deseas, yo te confio á mi hija, y mas quando lo exîge un motivo
-tan justo como es el amor de las dos hermanas: en nombre de los Dioses
-te ruego que la cuides con paternal cariño; por nuestra alianza y
-amistad que me restituyas quanto antes este dulce alivio de mi vejez.
-¡Ah! qualquiera tardanza será larga para mí. Y tú, hija mia, luego que
-hayas estado algunos dias con tu hermana, no dexes de volver, si es
-que conservas algun amor á un padre que tiernamente te ama; bástame el
-verme privado de tu hermana.” Durante este discurso Pandion abrazaba á
-su hija, y bañaba su rostro con sus lágrimas. Y despues que pidió la
-mano á Filomela y á Tereo en testimonio de la fe que debian darle, les
-dexó partir, rogándoles saludaran de su parte á Progne y á su nieto. En
-fin, por un oculto presentimiento de quan funesto habia de ser aquel
-viage, no pudo pronunciar el último á Dios sino con muchos suspiros y
-sollozos.
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_TEREO VIOLA Á FILOMELA._
-
-
-Luego que Filomela entró en la pintada nave,[177] y esta en alta
-mar: „Ya he vencido, clama Tereo; conmigo traygo el objeto de mi
-ternura.” Triunfa el bárbaro; y no cabiéndole ya el gozo en su pecho,
-no aparta los ojos de su querida, semejante al ave de Júpiter[178] que
-devora con sus miradas á la tímida liebre que ha llevado á su nido
-entre las garras. Quando llegaron á las costas de Tracia, y hubieron
-desembarcado, Tereo conduxo á la Princesa á un viejo castillo situado
-en lo interior de unos bosques. Allí fue donde la desdichada Filomela,
-pálida y trémula, preguntando por su hermana, desechos sus ojos en
-llanto, y temiendo todas las cosas en un sitio tan silvestre, fue
-encerrada por el tirano, quien la descubrió entonces su exêcrable
-intento, y triunfó de ella con violencia, como de una muger sola y sin
-auxîlio.
-
-[Ilustración: (70) Tereo encierra en un antiguo castillo á Filomela su
-cuñada despues de haberla violado y cortado la lengua.]
-
-En vano implora el favor de su padre y hermana; en vano llama á los
-supremos Dioses. Despues de tan sensible afrenta, queda pasmada,
-trémula é inmóvil, así como la tímida oveja, que herida por un viejo
-lobo, aunque se vea desasida de su boca, le parece que aun no está
-segura; ó como la débil paloma, que viendo sus plumas salpicadas de su
-sangre, teme aun las crueles uñas que la habian preso. Vuelta ya en sí,
-se entrega á los transportes del mas cruel despecho: se arranca los
-cabellos, se hiere el pecho, y prorumpiendo en un torrente de lágrimas:
-„¿Qué has hecho, bárbaro? exclama, levantando al cielo las manos. ¿Qué
-exêcrable crímen has cometido, cruel? ¡Qué! ¿no pudieron ablandarte ni
-las lágrimas de mi padre, ni sus ruegos, ni el interes de mi hermana,
-ni los respetables derechos del matrimonio, ni la inocencia de una
-doncella que te fue confiada? Todo, todo lo has atropellado. Yo me he
-hecho adúltera contra mi desgraciada hermana, y tú marido de entrambas.
-No merecia yo tan cruel tratamiento. ¿Por qué no llevas al cabo tus
-maldades? ¿Por qué ¡ó pérfido! no me quitas esta vida, para que no
-falte ningun delito? ¡Oxalá lo hubieras hecho antes de cometer tan
-detestable crímen! Así á lo menos tuviera el consuelo de baxar inocente
-á la mansion de las sombras.
-
-„Mas si los Dioses han visto una accion tan perversa; si supone algo
-su poderío; si no feneció todo conmigo, yo espero vengarme de tu
-atrevimiento. Yo misma publicaré tu delito aun á costa de mi pudor.
-Si llego á verme libre, toda la tierra lo oirá de mi boca; y si quedo
-encerrada en medio de este bosque, haré resonar los árboles y rocas
-con mis gritos y quejas. Á lo menos el cielo y los Dioses, si hay
-alguno que lo habite, me oirán y vengarán.” Estas voces encendieron
-la cólera del tirano; el cobarde temió los efectos de las amenazas de
-Filomela, y estimulado de una y otra causa, asiendo por los cabellos á
-la desdichada Princesa, la ató los brazos atras, y desenvainó la espada
-de que iba ceñido.
-
-Á su vista concibió Filomela la esperanza de su muerte, y le presentó
-su hermosísima garganta: mas quando invocaba el socorro de su padre, y
-se esforzaba á gritar, el bárbaro la sacó la lengua con unas tenazas,
-y se la cortó á raiz con el afilado acero. Al caer su lengua en el
-suelo, parecia que aun murmuraba y se quejaba; y como salta la cola de
-una culebra, que ha sido separada del resto del cuerpo, así palpitaba
-y hacia varios movimientos, qual si buscara los vestigios de su
-señora. Se dice (cosa que parece increible) que despues de una accion
-tan bárbara, sació aun este monstruo muchas veces su pasion en el
-estropeado cuerpo.
-
-Despues de tantos delitos, tuvo la osadía de presentarse á su
-esposa, quien luego que le vió pregunta por su hermana; pero el
-pérfido, exhalando fingidos suspiros, la dice que habia muerto, y las
-lágrimas que con arte derramaba autorizaron su impostura. Progne,
-rasgando entonces los vestidos magníficos con que estaba adornada, y
-desnudándose de ellos, se vistió de luto, erigió un cenotafio,[179] y
-tributó á su hermana, aun no difunta, todos los sufragios debidos á los
-manes. La lloró; pero ¡ah! sus lágrimas debian correr por una causa mas
-digna de llanto que la misma muerte.
-
-
-
-
-_FILOMELA NOTICIA Á SU HERMANA EL DELITO DE TEREO._
-
-
-Habíase ya pasado un año sin que Filomela hallara medio de noticiar
-á su hermana su desgracia. La era imposible burlar la vigilancia de
-sus guardias; los muros de su prision eran demasiado eminentes para
-poder esperar salir de ella: no tenia lengua con que explicarse; pero
-el dolor es ingenioso, y proporciona mil arbitrios al desgraciado.
-Filomela trazó en una tela clara la historia de su desgracia, y por la
-mezcla de los hilos encarnados con los blancos, dió á conocer á Progne
-el atentado de Tereo, y el estado á que la habia reducido. Luego que
-acabó la obra se la entregó á uno de sus guardias, rogándole por señas
-que se la entregara á la Reyna. Este, sin penetrar el designio de
-Filomela, la llevó á Progne, consorte del cruel tirano: desenvuélvela
-esta, y lee en ella la deplorable historia de su hermana. Este triste
-descubrimiento la reduxo (cosa extraña en una muger) á un profundo
-silencio. El sentimiento la impidió la articulacion; é intentando
-prorumpir en exêcraciones contra su marido, la faltaban palabras con
-que hacerlo. En lugar de entregarse á un llanto desmesurado, solo
-piensa en su venganza.
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_FILOMELA SALE DE LA PRISION._
-
-
-Celebraban por entonces las mugeres de Tracia en honor de Baco las
-fiestas que se renovaban cada tres años.[180] Habiendo llegado la noche
-consagrada á estos misterios, y quando el monte Rodope resonaba con el
-estrépito de los tambores é instrumentos de metal, salió la Reyna de
-su palacio con los adornos mismos de las demas Bacantes, coronada de
-pámpanos: llevaba sobre el hombro izquierdo una piel de pantera, y el
-ligero tirso en la mano. Rodeada de una multitud de compañeras, corria
-por medio de las selvas, causando espanto, y agitada de todo el furor
-que inspira la ira; en una palabra, imitaba fielmente, Baco, á tus
-sequaces. En fin, habiendo llegado al desviado castillo en que Filomela
-estaba encerrada, llena el ayre con sus gritos; y despues de haber
-hecho resonar por todas partes el misterioso nombre de Evoe,[181]
-hace pedazos las puertas, saca á su hermana de aquel funesto lugar; la
-viste de Bacante, y cubriéndola el rostro con hojas de yedra, la lleva
-atónita al palacio de su marido.
-
-[Ilustración: (71) Progne saca á Filomela de su prision y la conduce
-en pompa á la Corte de Tereo.]
-
-Al entrar Filomela en un sitio en que se hallaba su mas cruel enemigo,
-empezó á horrorizarse, cubriéndose su rostro de la mas triste palidez.
-Su hermana la conduxo á un aposento; la despoja del vestido de Bacante;
-la quita la corona[182] que le cubria el rostro, y la abraza con todas
-las muestras de la mas tierna amistad. Triste y trémula la desdichada
-hija de Pandion no se atreve á mirar á su hermana, considerándose
-adúltera de ella; y sin atreverse á levantar los ojos quiere jurar y
-poner á los Dioses por testigos del caso y violencia que el pérfido
-cuñado le habia hecho, sirviéndola de intérpretes sus manos. No cabe
-ya la ira en el corazon de Progne, y conteniendo las lágrimas de su
-hermana: „No es tiempo, la dice, de lágrimas sino de venganza: el
-hierro, y si hay aun algun instrumento mas terrible, es lo que debemos
-emplear. Sí, querida hermana, á toda maldad estoy dispuesta. Ó el
-fuego que pondré al palacio abrasará al pérfido Tereo, ó le arrancaré
-la lengua, los ojos, y en fin quanto sirvió á su crímen, ó le abriré
-puerta á su alma perjura por mil heridas. Ignoro aun qual de estos dos
-partidos elegirá mi furor; pero estoy á todo dispuesta.”
-
-[Ilustración: (72) Progne hace servir á Tereo en una comida la cabeza
-de su hijo Itis á quien habia quitado la vida.]
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_ITIS SERVIDO Á SU PADRE TEREO EN UN BANQUETE._
-
-
-Hallándose de este modo dudosa Progne, ve llegar á su hijo Itis, y su
-vista la hace decidir de pronto.[183] „¡Desgraciado, le dice, mirándole
-con sañudos ojos, quan parecido eres á tu padre!” Y sin decir mas
-palabra, medita el desastrado y trágico castigo que ha de dar á su
-hijo, estimulándola la rabia y desesperacion á executarlo quanto antes.
-No obstante, luego que el tierno Príncipe llega, saluda á su madre, se
-abalanza á su cuello, la besa y hace mil caricias: se enternece Progne,
-calma su cólera, y no puede menos de verter algunas lágrimas. Pero
-advirtiendo que se enternecia, aparta los ojos de su hijo, y se vuelve
-á contemplar en su hermana; y mirando despues á ambos alternativamente:
-„¿Por qué, decia, este niño me ha de mover con halagos, y mi hermana ha
-de callar por faltarle la lengua? ¿Por qué aquella no llama hermana
-á la que este llama madre? Mas considera, hija de Pandion, el marido
-que tienes, y no podrás amarle sin hacerte delinqüente. En fin, sin
-detenerse arrebata á Itis qual una tigre que conduce por los sombrios
-bosques á un cervatillo para devorarle, y le lleva al sitio mas
-retirado del palacio. Allí esta madre cruel, insensible á las caricias
-de su hijo, que, como si previese el riesgo, la tendia los brazos, y
-clamaba muchas veces ¡ó madre! ¡ó querida madre! le clavó un puñal en
-su pecho, sin apartar siquiera un momento los ojos de tan horroroso
-espectáculo. Aunque esta sola herida bastaba á quitar la vida al jóven
-príncipe, no obstante, Filomela le degüella, y despedaza los miembros
-aun palpitantes, los que recogieron estas dos furias, é hicieron cocer
-una parte de ellos, y asar la otra, quedando lo interior de palacio
-bañado de sangre.
-
-Progne mandó avisar despues á Tereo que el banquete estaba dispuesto;
-y suponiendo que era costumbre de su pais, que durante las fiestas de
-Baco el marido comiese solo con su muger, mandó retirar á los amigos y
-criados. Luego que Tereo se sentó en el excelso solio de sus mayores,
-tomó del detestable manjar que le habian preparado, alimentándose
-así de su propia sangre y substancia. ¡Tan ignorante está del caso!
-Un momento despues mandó que le llevaran allí á su hijo, y gozosa la
-cruel Progne de tener la ocasion de anunciarle ella misma el crímen
-que acababa de cometer: „Dentro tienes lo que buscas, le dixo con una
-alegría que ya no podia disimular.” Tereo vuelve á un lado y á otro
-la cabeza por ver dónde estaba su caro hijo, y al tiempo de llamarle,
-entra Filomela conforme estaba, esparcidos los cabellos y toda
-ensangrentada, y dió á Tereo en el rostro con la cabeza de Itis. Nunca
-deseó tanto poder hablar como en esta ocasion por expresar al tirano
-toda la satisfaccion que tenia de haberse así vengado. Á la vista de
-tan horroroso espectáculo, Tereo da un espantoso grito, derriba la
-mesa, é invoca en su socorro á todas las Furias del Averno. Quisiera
-poder abrirse el vientre para arrojar el cruel manjar que acababa de
-comer; vierte un torrente de lágrimas, y en el exceso de su dolor ya
-repite muchas veces que habia sido el triste sepulcro de su hijo; ya
-despues con la espada en mano busca á Progne y Filomela, pero ya se
-habian retirado, y huian con tanta ligereza que qualquiera creeria que
-sus cuerpos tenian alas. En efecto las tenian. Filomela, convertida en
-ruiseñor, voló á los bosques, y Progne, en golondrina, se fue al techo
-del palacio. Sus plumas teñidas de un color que se asemeja á la sangre,
-conservan aun las señales de su crueldad.[184] Tereo, en el exceso
-del mas vivo dolor, y deseando con ansia poder vengarse, fue tambien
-convertido en ave. Su cabeza apareció con una cresta que tenia la forma
-de un casco, y su boca se mudó en un pico semejante á un dardo. Se
-llama Abubilla,[185] y parece que está siempre armada. La nueva de esta
-deplorable tragedia, habiendo llegado poco tiempo despues á Atenas,
-causó tanto sentimiento á Pandion, que murió de la pena antes de sus
-dias señalados y de los últimos tiempos de su larga vejez. Ericteo su
-hijo heredó el Reyno; ilustre por sus virtudes, no es fácil decidir si
-el amor de la justicia excedia á su valor, ó el valor al amor de la
-justicia. Tenia este Príncipe quatro hijos y otras tantas hijas; pero
-dos de ellas eran de igual hermosura.
-
-[Ilustración: (73) No habiendo podido Boreas conseguir á Oritia de su
-padre, la roba y lleva á la Tracia.]
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_ORITIA ARREBATADA POR BOREAS._
-
-
-Céfalo, hijo de Eolo, casó con la una llamada Procris; y Oritia, su
-hermana, fue largo tiempo el objeto de ternura de Boreas.[186] La
-Tracia, donde reynaba, y la memoria de Tereo eran impedimento para
-su enlace; mas este Dios[187] persiste en sus ruegos, queriendo mas
-usar de rendimientos que de la fuerza. Pero viendo en fin que nada
-adelantaba con las persuasiones, se dexó arrebatar de su furia, que es
-natural y muy comun á tal viento, y dixo: „Con razon se me desprecia.
-¿Por qué pues he abandonado mis armas, la crueldad y violencia, mi ira
-y ánimo amenazador, y he echado mano de ruegos é indignos suspiros?
-¿Son pues estas las armas que deben asegurarme la victoria? No, nada
-me está mejor que el furor y la fuerza, con la qual arrollo las
-nubes: con violencia disipo las nieblas, agito los mares, derribo los
-robustos robles, quajo la nieve, y congelo el granizo.[188] Quando yo
-encuentro en el ayre, que es mi verdadero campo de batalla, los demas
-vientos, mis hermanos, lucho con ellos con tanto ímpetu, que todo el
-cielo se estremece, y chocando las nubes unas con otras, despiden el
-horroroso trueno, y lanzan los fogosos rayos que atemorizan á todo el
-orbe. Quando puedo introducirme en las concavidades de la tierra, hago
-estremecer á los infiernos, y lleno de temblor á todo el universo.
-De esta suerte debí pedir á Oritia en casamiento; y Ericteo seria mi
-suegro por fuerza, ya que no quiere rendirse á ruegos.”
-
-Despues que Boreas dixo estas ó semejantes palabras, sacudió sus
-alas,[189] con cuyo movimiento se conmovió toda la tierra, y se
-encrespó el dilatado mar: habiéndose cubierto despues de una nube
-obscura, y barrido la tierra, levanta por todas partes densas
-polvaredas, y arrebata á Oritia entre sus brazos. La violencia del
-movimiento con que la llevaba acrecentó su amor; y voló sin descansar
-hasta Tracia, su Reyno. Oritia, hecha Reyna ya de aquellos helados
-climas, parió dos gemelos, que en todo se hubieran parecido á la madre
-á no tener alas como el padre. No obstante, dicen que no nacieron con
-ellas, sino que les salieron en su adolescencia. Algun tiempo despues
-Cetes y Calais (así se llamaban estos dos Príncipes) siguieron la
-carrera de las armas, y embarcándose en la nave de los Argonautas, que
-fue la primera que se atrevió á surcar los mares, acompañaron á Jason á
-la conquista del famoso vellon de oro.
-
-
-
-
-LIBRO SÉPTIMO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Despues que Jason volvió con Medea á su patria, esta reduxo á Eson á
-su juventud. Prometiendo que haria lo mismo con Pelias, ensayándose en
-un carnero, le quitó la vida con engaños. Pasando de allí por varios
-lugares, y executando diversas transformaciones, se casó con Egeo,
-despues de haber muerto á sus hijos. Minos movió guerra contra este;
-junta tropas de todas partes, como asimismo de Paros. Á esta la habia
-vendido Arnéa, por lo que fue convertida en graja. Eaco se declaró en
-favor de Egeo, y le envió por auxîliares á sus Mirmidones, que habian
-nacido de las hormigas, con su capitan Céfalo; el qual antes disfrazado
-habia solicitado á su muger al adulterio, y habia visto á su perro con
-una zorra convertidos en peñascos.
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_JASON Y MEDEA._
-
-
-Ya la nave Argos[190] habia conducido á los de Tesalia por diferentes
-mares; ya habian visto á Finéo,[191] aquel Príncipe desgraciado,
-pasando una postrada y triste vejez despues de haber perdido la vista;
-ya los hijos de Boreas habian ahuyentado á las Harpías,[192] que con
-tanta crueldad atormentaban al viejo; quando en fin, despues de
-haber padecido muchos trabajos en todo el discurso del viage, llegaron
-estos héroes con su caudillo Jason á las orillas del Faso.[193] Luego
-que desembarcaron se presentan al Rey, y le piden el vellocino de
-oro[194] en que Frixo habia sido conducido á la Cólquide.
-
-[Ilustración: (74) Medea recibe los juramentos de Jason, hace que dome
-los toros y que robe el vellocino de oro.]
-
-Este Príncipe, con la idea de desanimarlos y echarlos de sí, les dixo
-lo que debian hacer para adquirir aquel rico depósito, y les hizo ver
-todos los riesgos á que debian exponerse. Entre tanto, Medea, su hija,
-se enamora de Jason. Y despues de luchar por mucho tiempo sin poder
-vencer con reflexîones la inclinacion que la arrastraba: „En vano, se
-dixo, te resistes, Medea; algun Dios se opone á tu tranquilidad; los
-ocultos movimientos que agitan tu corazon te son desconocidos; pero si
-no me engañó, esto es lo que llaman amor, ó se parece mucho á ello.
-Pues á no ser así, ¿cómo me habian de parecer demasiado duras las
-leyes que mi padre ha impuesto á este héroe? Ellas lo son en efecto.
-¿Por qué temo tanto su muerte? ¿Por qué me alarma el riesgo que corre
-este extrangero? ¿Quál puede ser la causa de un temor tan excesivo?
-¡Infeliz! apaga si puedes el fuego que has concebido en tu corazon
-virginal. ¡Ah! si yo pudiera seria mucho mas sabia. Pero una nueva
-violencia me arrebata aun contra mi voluntad; el amor me aconseja una
-cosa, y el entendimiento me persuade otra. Veo lo mejor; lo apruebo,
-y sin embargo me dexo arrastrar de lo mas malo. Insensata ¡quál es tu
-ceguedad! ¿Una Princesa de tu clase debe amar así á un extrangero?
-¿Estoy yo destinada á seguir un marido á desconocidos paises? ¿No
-hallaré, pues, en el Reyno de mi padre otro amante digno de mi afecto?
-De cuenta de los Dioses está su vida ó muerte: viva en efecto; á lo
-menos bien puedo pedirles por su vida sin amarle. ¿Qué delito ha
-cometido para verse expuesto á tantos riesgos? ¿Á quién, sino es una
-fiera, no inclinará su juventud, nobleza y gallardía? Y quando le
-faltara todo esto, ¿quién no se moveria al ver el ayre noble y gracioso
-que brilla en su persona? ¡Ah! yo me siento demasiado interesada por
-él.
-
-„Sin mi auxîlio, ó será devorado por las llamas que vomitan los toros,
-contra quienes debe pelear, ó vencido por el número de los enemigos
-que han de nacer de los dientes de la serpiente que le obligarán á
-sembrar, despues que triunfe de ella; ó en fin será presa de aquel
-horrible dragon que guarda el vellocino de oro. Si yo llego á mirar
-tal espectáculo, ¿no me persuadiré, ó que he nacido de una tigre, ó
-que tengo el corazon mas duro que un bronce y que las rocas? ¿Por qué,
-pues, no me resuelvo á verle morir, y á hacer á mis ojos cómplices de
-su muerte? ¿Por qué, pues, no enciendo fuego para que muera abrasado,
-ó por qué no animo contra él los toros, los soldados que salgan de la
-tierra, y al vigilante dragon? No ¡justos Dioses! permitid que logre
-cosas mas lisonjeras. Pero yo no debo desearlas, puesto que puedo
-hacerlas.[195] ¿Mas le he de entregar el reyno de mi padre por salvar á
-un desconocido, que viéndose libre tal vez me abandonará, se embarcará
-sin llevarme consigo, é irá á entregar á otra su corazon y mano,
-quedando yo en un continuo tormento? ¡Ah! perezca Jason, puesto que
-puede cometer esta ingratitud posponiéndome á otra. Pero no demuestra
-tal cosa su rostro, ni la nobleza de su ánimo, ni la gracia de su
-belleza: no, no tengo que temer engaño ni olvido de mis beneficios:
-la generosidad es inseparable de las almas como la suya. Ademas yo
-quiero que antes comprometa su palabra, y le haré que jure por los
-Dioses: y en tal caso ¿qué temor tendré con tal seguridad? Vamos pues
-sin mas tardanza á socorrerle. Jason, que se reconocerá deudor mio,
-se unirá á mí con solemne matrimonio: sí, serás celebrada y aplaudida
-del pueblo por todas las ciudades de la Grecia, que te mirarán como á
-su libertadora. ¿Pero he de abandonar á mi hermana, hermano, padre,
-Dioses y patria? Y ¿qué he de hacer? quando mi padre es un cruel,
-mi hermano[196] aun niño, la tierra bárbara; y por lo que toca á mi
-hermana[197] obro segun sus deseos. Algun grande Dios está dentro de
-mí; lo que voy á dexar no es tan grande ni interesante como lo que
-determino seguir, que es la gloria de haber librado la juventud griega,
-mejorar de Reyno y de Corte, trocando la mia por otra, en que, segun
-la fama, florecen la cultura y las artes, y poseeré al amable Jason,
-que prefiero á todos los bienes del universo: si yo soy su esposa, mi
-felicidad igualará á la de los Dioses. No ignoro los riesgos que se
-corren en el mar; sé que se encuentran escollos; que la cruel Caribdis
-vuelve á vomitar las olas que ha sorbido; que Escila con sus perros
-ladradores de un modo horrible causa terror y espanto en el mar de
-Sicilia. Pero teniendo yo lo que amo, y asida á los brazos de Jason,
-atravesaré sin miedo los vastos mares; y si temiere algo, serán solo
-los peligros de mi esposo. ¡Infeliz! ¿con qué le llamas tu esposo? ¿con
-que cubres tus delitos con el nombre sagrado de Himeneo? Considera
-antes el horrible crímen que meditas, y evítale mientras puedas.”
-
-Quando Medea acabó de hacer todas estas reflexîones, el pudor, la
-razon y la piedad se presentaron ante su agitado espíritu, y ya salia
-desarmado el amor. Su pasion ya no tenia la misma violencia, y se
-sentia animada de un valor y fuerza que no conocia un momento antes:
-quando habiendo salido á ofrecer un sacrificio á la Diosa Hecate,[198]
-cuyo templo estaba en la espesura de un opaco bosque, tuvo la
-desgracia de encontrar á Jason. Como una chispa casi apagada en la
-ceniza se enciende al menor soplo, y se hace capaz de ocasionar los
-mayores incendios, el amor de Medea, á quien sus reflexîones habian
-debilitado, volvió á tomar nueva fuerza á la vista del jóven héroe;
-y por fortuna, puede decirse que nunca estuvo mas hermoso que aquel
-dia, y aun se podria disculpar la pasion que le tenia. Luego que le
-descubrió, le mira con tanta atencion, teniendo clavados en él los
-ojos, como si fuera la primera vez que lo veia: tan ciega estaba,
-que le parecia divino su semblante, y no se apartaba de él un punto.
-Despues que la habla el extrangero, le alarga la mano, é implora
-rendido su auxîlio prometiéndola ser su esposo. „Bien sé, le respondió
-la Princesa, derramando algunas lágrimas, el partido que debiera tomar;
-pero si falto á mi deber, no es porque ignore sus rigurosas leyes: el
-amor solo puede servirme de disculpa: serás libre con mi ayuda; mas
-no te olvides de tus promesas.” „Sí, la dixo Jason, yo te prometo una
-eterna fidelidad: juro por Diana, á quien reverencian en este pais:
-por el sol, de quien desciendes:[199] por este Dios que nos ve, y que
-alumbra el universo; y por los riesgos de que me libertas, que nada
-será capaz de separarme de tí.” Asegurada Medea por los juramentos de
-Jason, le dió al momento algunas yerbas encantadas, enseñándole el uso
-que habia de hacer de ellas, con lo que se retiró contento á su casa.
-
-
-
-
-_JASON ROBA EL VELLOCINO DE ORO._
-
-
-En el dia siguiente, quando la roxa aurora hacia retirar á las
-estrellas, concurria el pueblo en gran tropel al campo de Marte,
-colocándose sobre las eminencias y colinas que le cercaban. Sentóse
-en medio de la asamblea el Rey vestido de púrpura, y con el brillante
-cetro de marfil en la mano. Luego que se colocaron todos, sacan los
-toros con pies de metal, echando fuego por las narices diamantinas,
-con el que hacian arder las yerbas de alrededor. El fuego salia de
-sus narices con un ruido semejante al de un horno encendido, ó de la
-cal quando se la echa agua. Jason sin embargo se presenta ante estos
-brutos. Los toros que le ven acercarse, le presentan sus cuernos
-calzados de hierro, le miran con furor, escarban la tierra con sus
-pies hendidos, llenan el ayre de polvo y humo, y le hacen resonar con
-sus espantosos bramidos. Los Argonautas se pasman de miedo; pero el
-intrépido Jason embiste á los dos monstruos sin sentir el fuego que
-respiraban: tal era el poder de los encantos de Medea. Este heroyco
-jóven, despues de halagarlos algun tiempo con la mano, los amansó de
-tal modo, que les obligó á llevar el yugo, y á arar un campo que jamas
-se habia cultivado. Llénase de pasmo todo el concurso, y los Argonautas
-animaban á su caudillo con sus vítores repetidos.
-
-Arado ya el campo, Jason tomó en un morrion los viperinos dientes, y
-los sembró en los surcos. Como antes habia tenido cuidado de untarlos
-con las yerbas encantadas que Medea le habia dado, se ablandaron en
-poco tiempo, y de ellos nacieron y crecieron nuevos cuerpos. Pero así
-como el infante no sale del útero materno hasta que está formado, y
-con la debida perfeccion en todos sus miembros, así aquellos hijos
-de la tierra no aparecieron hasta ser hombres perfectos; y lo que es
-mas de admirar, salieron enteramente armados. Los capitanes griegos,
-que vieron que enristraban las lanzas contra Jason, se asustaron en
-extremo; y aun la misma Medea, que le habia asegurado de este ataque,
-se amedrentó á la vista de tantos enemigos que combatian contra uno
-solo; una palidez mortal apareció en su rostro, y la sangre se heló
-en sus venas. Como temia que los encantos que habia empleado para
-sacarle de aquel riesgo no fuesen bastante poderosos, pronunció algunas
-palabras mágicas, y se valió de todos los secretos de su arte. Entre
-tanto Jason, arrojando una pesada piedra en medio de los enemigos, se
-vuelven inmediatamente unos contra otros; y estos hijos de la tierra
-caen heridos mutuamente, y mueren en una guerra social. Los Griegos al
-punto dan el parabien á su caudillo, y no se cansan de abrazarle. Bien
-hubieras querido, Medea, ostentar con iguales caricias el gozo que te
-causaba una victoria tan inesperada, pero te detienen el pudor y la
-modestia; y le hubieras abrazado, á no perder tu opinion; pero bien
-siente tu corazon esta alegría, dando gracias á tus encantos y á los
-Dioses autores de ellos.
-
-Para salir victorioso de tantos riesgos, solo le quedaba á Jason vencer
-al dragon que guardaba el vellocino de oro. Este monstruo, singular por
-la cresta que tenia en la cabeza, y por sus tres lenguas; temible por
-los agudos dientes de que estaba armado, velaba noche y dia en guarda
-del vellocino de oro. Despues que este héroe derramó sobre él el xugo
-de algunas yerbas, y pronunció tres veces unas palabras que tenian la
-virtud de adormecer, y aun de calmar las olas irritadas, y detener los
-impetuosos rios en medio de su curso, el sueño se enseñoreó por la
-primera vez de sus ojos; y aprovechando Jason tan feliz momento, se
-apoderó del vellocino de oro. Soberbio con este rico despojo, y aun
-mas con la conquista de Medea, con cuyo socorro habia salido de tantos
-riesgos, se embarcó con ella, y llegó con felicidad á Yolcos.[200]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_ESON REMOZADO._
-
-
-Toda la Tesalia tomó parte en el suceso del viage de los Argonautas:
-todos dieron gracias á los Dioses por su feliz arribo; ofrecieron
-sacrificios; inmolaron un gran número de víctimas, cuyas astas
-estaban doradas, y los altares exhalaban por todas partes el olor del
-incienso que se quemaba en ellos. Solo Eson faltó á las fiestas que se
-celebraron en esta ocasion. Caduco ya, y con el pie en la sepultura, no
-pudo tomar parte en la alegría pública. Su hijo Jason, movido de verle
-en tal estado, habló á Medea en estos términos. „Yo sé, amada esposa,
-que me salvaste la vida, y que los beneficios que te debo exceden á lo
-que puede imaginarse. Con todo tengo que pedirte una nueva gracia, y es
-que quitando de mis años juveniles alguna parte, la transfieras á mi
-padre[201] siempre que puedan hacerlo tus encantos; pero ¿cómo no
-podrán quando nada se resiste á este arte?”
-
-[Ilustración: (75) Medea remoza con diferentes yerbas al padre de
-Jason.]
-
-Las lágrimas que derramaba al hacerla esta súplica conmovieron á
-Medea, reparando en el amor del hijo para su padre, pero se acordó de
-Eetas[202] á quien habia abandonado, sin profesarle por eso el amor
-que veia en su esposo. „¿Qué maldad has proferido? ¿Crees, pues, amado
-esposo que puedo yo por razon alguna transferir á quien quiera una
-parte de tu vida? Ni Hecate me ha dado poder para tanto, ni, aunque así
-fuera, sabes lo que te pides. Procuraré hacerte una gracia mayor que la
-que me suplicas. Voy á emplear todos mis desvelos en renovar la vida de
-un padre que amas, sin acortar la tuya; y espero lograrlo si la Diosa
-Hecate favorece mi empresa.”
-
-Tres noches faltaban para que acabase de llenar la luna; mas despues
-que llegó esta época, y alumbró la tierra en toda su plenitud, salió
-Medea de su casa sola en el profundo silencio de la media noche con un
-manto tendido, descalza de un pie, y con el cabello esparcido sobre
-los hombros, que tambien llevaba descubiertos. Reynaba en la tierra un
-profundo silencio: los hombres, aves y fieras gozaban de la dulzura
-del sueño: ningun viento agitaba las hojas ni espinales. El ayre estaba
-sereno y tranquilo, y solo los astros brillaban en el cielo. Medea se
-volvió tres veces á él tendiendo sus brazos; y habiendo rociado otras
-tantas sus cabellos con agua de rio, y dado tres clamores, se puso de
-rodillas, é hizo esta súplica.
-
-„Ó Noche, fiel confidenta de los mas ocultos misterios: astros que
-suplis con la luna la luz del dia; y tú, triforme[203] Hecate, á quien
-confio todos mis secretos, y cuya proteccion siempre he experimentado
-favorable: vosotros encantos, artes mágicas; y tú, tierra, que provees
-á los que las ponen en uso de yerbas y plantas poderosas; vosotros,
-en fin, ayre, vientos, montes, rios, lagos, Dioses de los bosques
-y de la Noche, asistidme todos: con cuyo favor he hecho retroceder
-quando he querido los rios hácia su nacimiento; vosotros dais á mis
-encantos la virtud de calmar las agitadas olas, de mover las borrascas
-y tempestades, de desterrar las nubes y levantarlas, de contener la
-violencia impetuosa de los vientos, y afloxarles las rienda á mi
-arbitrio, de romper la garganta á las serpientes y víboras, de arrancar
-los árboles y rocas de sus asientos, de conmover los bosques y montes;
-en fin de hacer bramar la tierra, y obligar á los manes á salir de sus
-sepulcros. Á tí tambien, ó poderosa Luna, te hago descender del cielo,
-á pesar del ruido con que hacen resonar el ayre por auxîliarte quando
-estás eclipsada. Yo pongo pálida á la Aurora y al carro inflamado del
-sol, de quien desciendo.
-
-„Vosotros tambien, poderosos encantos, embotasteis la impetuosidad de
-las llamas que vomitaban los toros, y sujetasteis sus cuellos al corvo
-arado. Vosotros hicisteis que los hijos de la serpiente[204] moviesen
-una cruel guerra contra sí mismos, en la que perecieron con sus propias
-armas; y vosotros por último hicisteis que adormecido el dragon que le
-guardaba, robase mi esposo el Vellocino de Oro, y lo llevase victorioso
-á Grecia. Yo necesito ahora de algunas yerbas, con cuya virtud se pueda
-reanimar una cansada vejez, y espero que la tierra no me las niegue;
-porque no en vano resplandecen los astros con tanta claridad, ni en
-vano veo descender del cielo ese carro tirado por dos dragones.”
-
-Descendió en efecto un carro, en el qual subió Medea; y despues
-de haber halagado á los dragones que le conducian, y tomado con
-sus manos las riendas, se elevó sobre los ayres. Despues de haber
-atravesado el valle de Tempe, se detuvo en los sitios en que habia
-yerbas propias para sus encantos. Las cogió en el monte Osa, en el
-Pelion, en el Otris, en el Pindo y en el Olimpo.[205] Parte de ellas
-arrancaba con sus raices ya experimentadas, y de otras solo cortaba
-las hojas. En las riberas del Epideno y Anfriso recogió muchas que la
-agradaron. Tambien contribuyeron con otras el rio Enipéo, las orillas
-del Peneo y Esperquio, y las juncosas playas del Bebe. Cogió tambien
-las eficaces yerbas de Antedon, no conocidas aun, sin embargo de la
-transformacion de Glauco.[206] En fin, despues de haber empleado nueve
-dias y otras tantas noches en recorrer en el carro todos los sitios
-en que se encontraban estas plantas, volvió á Yolcos. Los dragones no
-habian tenido en este tiempo otro alimento que el olor que exhalaban
-las yerbas, y no obstante se despojaron de la piel de su dilatada
-ancianidad. De vuelta Medea no entró en el palacio de su esposo, cuya
-compañía evitó; y parándose cerca de la puerta, construyó dos aras de
-cesped en un sitio descubierto: la de la derecha para Hecate, y la de
-la izquierda para Hebe, Diosa de la juventud. Las rodeó de verbena[207]
-y ramas de árboles; y habiendo cavado dos pequeños hoyos, cuya tierra
-dexó en los bordes, degolló una oveja negra, y derramó la sangre en
-ellos: despues de haber pronunciado algunas deprecaciones, y echado un
-poco de vino en uno de estos hoyos, y leche caliente en el otro, invocó
-los Dioses de la tierra, y tambien á Pluton y Proserpina, para que no
-separasen el alma de los viejos miembros de Eson.
-
-Despues de haber aplacado á las tales Deidades con una larga y mal
-articulada súplica, mandó traer ante el altar á Eson, que estaba como
-cadáver con el peso de sus años; é infundiéndole con sus encantos un
-profundo sueño, con que le dexó como muerto, le tendió sobre las yerbas
-que habia recogido, y mandó retirar á Jason y á quantos le acompañaban,
-temiendo que su presencia profanase los misterios. Luego que se
-retiraron atónitos, empezó á correr Medea al rededor de los altares
-como una furiosa Bacante; mojó despues dos hachas hendidas que tenia
-en la mano en los hoyos que habia hecho, las encendió en la llama de
-los altares, y purificó al anciano Eson tres veces con fuego, tres con
-agua, y tres con azufre. Durante estas ceremonias hervian las yerbas,
-cuya virtud era la mas poderosa, en una olla de metal, que ya estaba
-cubierta de espuma blanca. Esta composicion estaba hecha de raices
-cogidas en los valles de Tesalia, de simientes, de flores y plantas
-ácidas y corrosivas. Habia añadido piedras traidas de las extremidades
-del Oriente; arena de la que el mar dexa en la playa en su refluxo;
-rocío que la Luna esparce sobre las yerbas durante la noche; la carne
-y alas de un mochuelo; las entrañas del ambiguo lobo que se suele
-ver convertido en hombre; la tierna concha de una jóven tortuga del
-rio Cinipe; el hígado del vividor ciervo; el pico y la cabeza de una
-corneja que habia vivido novecientos años. Despues de haber preparado
-á Eson este especifico, compuesto de las drogas ya dichas y otras mil,
-lo meneó con una rama seca de olivo, revolviéndolo todo de arriba
-á baxo. Á poco tiempo se reverdeció el tal ramo brotando hojas, y
-cargándose de aceytunas. La espuma que la violencia del fuego arrojaba
-del caldero, y caia en la tierra, reverdecia la seca yerba, y hacia
-brotar las flores.
-
-Viendo Medea que su medicamento se hallaba en este estado, abrió la
-garganta de Eson con una espada desenvaynada; y haciendo salir la
-sangre que contenian sus venas, las llenó por la herida y boca del
-licor que acababa de preparar; y al punto que se introduxo en el cuerpo
-del viejo, su barba y cabeza canas empezaron á ponerse negras, las
-arrugas desaparecieron de su rostro, recuperó la gentileza y vigor, y
-transportado de admiracion se encontró remozado y en el mismo estado en
-que hacia memoria se vió quarenta años antes.
-
-
-
-
-_PELIAS DEGOLLADO POR SUS HIJAS ENGAÑADAS POR MEDEA._
-
-
-Baco que habia visto desde el alto Olimpo tan maravilloso prodigio,
-enterado de que sus nodrizas podian volverse á la edad juvenil, logró
-este don de Medea. Y para continuar sus engaños, fingió estar mal con
-su esposo, y fue á pedir asilo á Pelias[208] en su palacio. Como este
-Príncipe se hallaba ya agoviado con los años, la recibieron las hijas,
-de quienes se burló Medea socolor de amistad. Para engañarlas mejor,
-solo les habla de la ingratitud de Jason; encarecia los beneficios que
-le habia hecho, refiriéndolas tambien que habia remozado á Eson. Se
-detuvo mucho tiempo en la relacion y circunstancias de una operacion
-tan maravillosa. Las hijas, que no dudaron dispensase igual favor á
-su padre, se lo pidieron con muchas instancias, prometiéndola una
-recompensa proporcionada á tan importante servicio. Quedó en silencio
-Medea por un corto tiempo, como que dudaba; y con una gravedad fingida
-dexó suspensos los ánimos de las suplicantes, pero las prometió por
-último executar lo que deseaban. Para que tuviesen mayor confianza de
-que les haria este beneficio, pidió que la traxesen el carnero mas
-viejo del rebaño, para hacer con él la experiencia de su remedio.
-Inmediatamente traen uno tan flaco y consumido que apenas podia
-sostenerse. Medea le degüella, le extrae la poca sangre que circulaba
-por sus venas, y le pone á cocer con las yerbas que habia preparado. Al
-punto se le cayeron los cuernos, y se observó que iba deponiendo todas
-las demas señales de vejez: y aun se le oyó balar en medio del caldero
-como bala un tierno cordero, y un momento despues se le vió, con grande
-admiracion de toda la asamblea, salir, brincar, y buscar las ubres para
-mamar. Admiradas las hijas de Pelias de este prodigio, hicieron á Medea
-nuevas instancias para obligarla á aplicar á su padre el mismo remedio.
-Con todo tardó tres dias en satisfacerlas. La noche del quarto puso
-en una vasija un poco de agua con algunas yerbas de ninguna eficacia.
-Despues, habiendo adormecido con sus encantos al Rey y sus guardias,
-hizo venir á sus hijas; y luego que las tuvo al rededor de la cama las
-dixo: „Sin deteneros, desenvainad una espada, y sacadle toda la sangre
-para substituirle en su lugar otra nueva. La vida y la edad de vuestro
-padre está en vuestras manos; su salud depende de vosotras. Si confiais
-en mis promesas, si teneis algun amor á vuestro padre, no dudeis un
-momento en tributarle este piadoso deber. Sacadle con el cuchillo
-la vejez, y extraedle la sangre corrompida.” Este discurso anima á
-las Princesas; y para ser piadosas, se hacen impías, y creyéndolo
-beneficio, cometen la maldad de degollar á su padre, descargando en
-su garganta cuchilladas á tientas, y con la cara vuelta hácia atras,
-porque no se atrevian á mirarlo. Pelias, aunque nadando en su sangre,
-y lleno de heridas su cuello, se esforzó á incorporarse y salir de la
-cama; y viéndose rodeado de tantos aceros: „¿Qué haceis, hijas? las
-dice tendiéndolas los brazos. ¿Qué ciego furor os mueve á quitar la
-vida á vuestro padre?” Al oir estas palabras desfallecieron su ánimo y
-sus manos. Iba á proseguir hablando Pelias, y Medea le cortó la voz y
-la garganta, y echó su cuerpo en la caldera que estaba hirviendo.
-
-No se hubiera librado Medea del castigo que merecia su crueldad, á
-no haberse escapado por los ayres en su carro tirado por los alados
-dragones. Pasó inmediatamente sobre el Pelion, mansion antigua de
-Filira,[209] madre del Centauro Quiron; despues sobre el Otris, donde
-en otro tiempo habia habitado el anciano Cerambo, quien habiéndose
-retirado al Parnaso en el diluvio de Deucalion, fue convertido en ave
-por las Ninfas de este monte. Dexó á la izquierda á Pitane, ciudad de
-Eolia, en cuyas cercanías estaba la figura de aquel dragon que fue
-transformado en roca, y al bosque de Ida, en el qual Baco, para ocultar
-el robo que habia hecho su hijo[210] transformó en ciervo un becerro
-que habia hurtado.
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_MEDEA INCENDIA EL PALACIO DE JASON._
-
-
-Atravesó Medea en seguida el pais donde el padre de Corito[211] estaba
-enterrado, y los anchos campos que Mera,[212] convertida en perra,
-intimidó en otro tiempo con sus ladridos. Tambien encontró al paso
-la ciudad de Coa, donde reynaba Eurípilo, y donde algunas mugeres
-fueron convertidas en vacas, quando Hércules pasaba con las que habia
-hurtado á Gerion; la isla que está consagrada á Apolo[213] y la ciudad
-de Yaliso, célebre por los Telchines, sus habitantes, que infestaban
-quanto veian, y que Júpiter los anegó en las ondas de su hermano;[214]
-la antigua ciudad de Cea, donde Alcidamas debia ver cierto dia con
-admiracion á su hija convertida en paloma; el lago de Hirie, y el
-valle de Tempe, célebre por el canto de un cisne, cuya aventura es como
-sigue:
-
-[Ilustración: (76) Medea, despues de haber muerto á los dos hijos que
-tuvo de Jason, huye á Atenas.]
-
-Filio, por agradar al hijo de Hirie, domesticaba aves y leones para
-hacerle presente de ellos. Con este objeto combatió con un toro
-fiero, y le venció; pero viendo que todos sus cuidados eran inútiles,
-y que era imposible ganar su amistad, le negó el toro quando con
-mayor instancia se lo pedia. Viéndose el jóven desayrado, le dixo
-con desprecio: „Sentirás inútilmente algun dia no haber accedido á
-mis instancias.” Y se precipitó de un alto peñasco. Todos los que se
-hallaban presentes creyeron que habia muerto despeñado; pero se sostuvo
-en el ayre convertido en cisne. Su madre Hirie, que lo creia difunto,
-derramó tantas lágrimas, que de ellas se formó el lago de su nombre.
-Cerca de allí estaba la ciudad de Pleurone, donde Combe, hija de Ofias,
-se transformó en ave para huir y libertarse de las heridas de sus hijos.
-
-De allí pasó Medea por cerca de la isla de Calaurea, consagrada á
-Latona, famosa por haber sido convertidos en aves su Rey y Reyna.[215]
-Dexando á su derecha el monte Cileno, en el qual Menefronte[216] habia
-formado el designio de tener acceso con su madre, á manera de las mas
-crueles fieras; descubrió á lo lejos á Cefison llorando la desgracia de
-su nieto, á quien Apolo habia transformado en lobo marino; y el alcázar
-de Eumelo,[217] donde todos estaban de luto por la Princesa su hija,
-que habia sido convertida en ave. Finalmente llegó á Corinto, ciudad
-célebre por haber sido poblada desde el principio del mundo por hombres
-nacidos milagrosamente de los hongos que llovieron. Aquí fue donde
-habiendo sabido que Jason habia casado con Creusa, hija de Creonte, con
-ignominia suya, la hizo perecer con el vestido y corona envenenados que
-la regaló; ambos mares vieron arder el palacio, quedando abrasado el
-padre con su hija; dió de puñaladas á los dos hijos que tuvo de Jason,
-y habiendo vuelto á subir en su carro para evitar con una precipitada
-fuga el justo castigo de sus maldades, llegó á Atenas, ciudad que te
-vió volar en otro tiempo, justísimo Finéo, y á tí viejo Perifa, y no
-menos observó tus nuevas alas, ó nieta de Polipemon.[218] Egeo[219] la
-recibió; y poco contento con haberla concedido una franca hospitalidad,
-se casó con ella; digno de vituperio en este solo hecho.
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_HÉRCULES ENCADENA AL CANCERBERO._
-
-
-Teseo, despues de haber libertado el estrecho de Corinto de los
-ladrones,[220] que cometian en él mil desórdenes, y restablecido la
-tranquilidad y seguridad en este pais, llegó en aquel tiempo á Atenas.
-Como Egeo, su padre, no le reconocia aun por su hijo, formó Medea el
-designio de quitarle la vida, para lo qual preparó una bebida con
-el acónito que habia traido de Escitia, y que produxo la espuma del
-Cancerbero.[221] Hay en aquella comarca una caverna obscura, cuya
-entrada es profunda y muy pendiente. Por ella sacó Hércules á Cerbero
-con una cadena de diamante, á pesar de la resistencia que hacia para no
-ver la risueña luz del dia.
-
-[Ilustración: (77) Hércules ata á Cancerbero que de rabia inficiona la
-tierra con su espuma.]
-
-Lleno de rabia y furor este gran mastin de tres cabezas hizo resonar
-el ayre con tres ladridos, é inficionó la tierra con su espuma, que
-despues de este tiempo llegó á ser fértil en yerbas venenosas; á las
-quales, por nacer entre las rocas, llama acónito la gente del campo.
-Era un veneno compuesto de esta planta el que Egeo, por consejo de su
-esposa, iba á dar á su hijo; y este Príncipe estaba pronto á beberlo,
-quando su padre, que le conoció en el puño de su espada, donde tenia
-grabado su sello, le apartó de la boca la envenenada copa. Medea evitó
-el castigo que merecia, ocultándose en unas nieblas que formó por
-virtud de sus encantos.
-
-Lleno de alegría Egeo al ver á su hijo, se estremecia al acordarse del
-peligro en que habia estado, y con repetidos sacrificios dió gracias
-á los Dioses de haberle librado. Se sacrificaron por su órden muchas
-víctimas, cuyos cuernos estaban adornados con cintas victimales. Jamas
-se celebró en Atenas fiesta con mayor magnificencia. Los grandes
-y el mismo vulgo fueron convidados al banquete que el Rey habia
-mandado preparar; y quando el vino y manjares regalados derramaron
-la alegría en el espíritu de los convidados, empezaron á cantar las
-alabanzas de Teseo en la forma siguiente:[222] „Tú eres fortísimo
-Teseo, quien libertaste la llanura de Maraton del toro[223] que la
-asolaba. Don y hazaña tuya es el que los colonos de Corinto aren con
-seguridad los campos de Cromion, libres por tí de la fiera que los
-infestaba.[224] Epidaura fue testigo de la victoria que ganaste sobre
-aquel monstruo hijo de Vulcano;[225] el rio Cefiso vió perecer al cruel
-Procrustes,[226] y Eleusis te debe la derrota del famoso Cercion:[227]
-tú quitaste la vida del feroz Sinis, tan temible por aquella fuerza
-que empleaba solamente en oprimir la inocencia: el cruel torcia los
-árboles, y baxaba desde lo alto á la tierra los pinos que habian de
-desmembrar á los miserables que ataba á ellos: despues de la muerte
-de Esciron, se puede ir con seguridad á Megara, cuyo camino tenia
-sitiado. La tierra negó su seno á los huesos de este malvado; el mar
-los arrojó afuera, y el ayre, á que quedaron expuestos, habiéndoles
-petrificado, los transformó en peñascos, quedándoles el nombre de
-Esciron. Últimamente, si quisiéramos contar tus hazañas, hallaríamos
-que exceden á tus años. Ofreceremos sin cesar nuestros votos por
-la conservacion de una vida tan preciosa, y por tí celebramos hoy
-una fiesta tan solemne, y en honra tuya brindamos con este vino.”
-El palacio resuena con las aclamaciones y aplausos del pueblo,
-participando lo mas oculto de la ciudad de la alegría de la Real
-familia.
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_EACO NIEGA SOCORRO Á MINOS._
-
-
-No disfrutó sin embargo Egeo una cabal alegría despues de haber
-hallado á su hijo, porque nunca se experimentan placeres completos,
-pues regularmente son turbados por algun disgusto. Minos se preparaba
-á hacer sentir á los Atenienses todos los horrores de la guerra:
-tenia tropas bien disciplinadas, y una esquadra numerosa; pero lo
-que le hacia aun mas temible era la justa indignacion que habia
-concebido contra este pueblo. Resuelto á vengar la muerte de su hijo
-Androgéo,[228] quiso antes de empezar la guerra, hacer alianza con
-sus vecinos, y se embarcó para ir á pedirles socorro. Despues de
-haber atraido con promesas á la isla de Nanfio,[229] obligó á la de
-Estimpalea con guerra. Tambien traxo á su partido á Cimolia, á Cithnos,
-Micona, Esciros, Serifo, Paros, tan célebre por sus hermosos mármoles,
-Sitonia, á la qual vendió la avarienta Arnéa en otro tiempo por
-una cantidad de oro, y los Dioses para castigarla la convirtieron en
-mochuelo, ave que tiene los pies y plumas negras, y en quien suponen
-igual propension al oro despues de su transformacion.
-
-[Ilustración: (78) Eaco niega á Minos el socorro que le pide contra
-los Atenienses.]
-
-No habiendo podido lograr Minos socorro alguno de las islas de Didimo,
-Oliaro,[230] Andros, Tenos, Giarea y Pepareto, tan fecunda en olivos,
-se fue á Egina, donde reynaba Eaco.[231] Á esta isla llamaron Enopia
-los antiguos; pero este Príncipe la llamó Egina, del nombre de su
-madre. Salieron en gran número de la ciudad por ver á un conquistador
-de tanta fama. Telamon y sus hermanos Peleo y Foco salieron tambien á
-recibirle. El mismo Eaco, aunque de una edad muy avanzada, salió de su
-capital, y le preguntó qual era la causa de su expedicion. El Rey de
-cien pueblos,[232] renovando con este discurso el paterno llanto, le
-respondió en estos términos: „Á suplicarte me auxîlies en una guerra
-justa he venido; toma parte en la afliccion de un padre desgraciado;
-ayúdale á vengar la muerte de un hijo; no niegues este servicio á
-los manes de Androgéo. Una cosa me pides, le respondió Eaco, que no
-puedo concedértela, ni aun mis vasallos podrán tomar partido contigo;
-porque hemos hecho una alianza con los Atenienses, que las leyes mas
-sagradas hacen inviolable.” Ofendido Minos de esta respuesta le dixo
-al retirarse: „Esa alianza te costará bien cara;” pero se contentó con
-esta amenaza, no queriendo por entonces llevar mas adelante su venganza
-por no debilitar sus fuerzas.
-
-La armada de Minos podia divisarse aun desde los muros de Egina,
-quando llega con velas tendidas una nave Ática, y entra en el puerto
-aliado; mandábala Céfalo,[233] que venia á pedir socorro contra el Rey
-de Creta. Los hijos de Eaco conocieron á este Príncipe, no obstante
-de haber mucho tiempo que no le veian; y despues de haberle abrazado,
-le conduxeron al palacio de su padre. Este héroe, que en una edad
-avanzada conservaba aun alguna muestra de su primera hermosura,
-llevaba en la mano un ramo de oliva,[234] y á sus lados á Cliton y
-Butes, hijos de Palante. Despues de los primeros cumplimientos, Céfalo
-expuso las órdenes que habia recibido de los Atenienses, y pidió
-socorro contra el ambicioso Minos, que queria oprimir la libertad de la
-Grecia. Para obligar á Eaco á otorgar lo que pedia, recuerda la alianza
-y los antiguos tratados de los dos pueblos, añadiendo para hacer mas
-fuerza que Minos dirigia sus tiros contra toda la Acaya.
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_LAS HORMIGAS CONVERTIDAS EN HOMBRES LLAMADOS MIRMIDONES._
-
-
-Despues de haber sostenido su causa con mucha eloqüencia el Rey de
-Egina, apoyándose entonces sobre su cetro: „No pidais auxîlio, les
-dice, ó Atenienses, sino tomad quanto necesiteis. No dudeis que son
-vuestras quantas tropas hay en esta isla; disponed de ellas, y vayan
-las principales con vosotros. Tengo armada; tengo exército bastante
-para mi defensa y contra mis enemigos; tengo el favor de los Dioses,
-y tenemos por último una feliz coyuntura. Así suceda, le respondió
-Céfalo, y se aumente la poblacion de tu reyno, al que luego que llegué
-me llené de regocijo viendo que me salia á recibir una juventud tan
-lozana; pero echo menos á muchos que vi en otro tiempo quando estuve en
-tu corte.”
-
-[Ilustración: (79) Júpiter, por ruego de Eaco su hijo, transforma en
-hombres á unas hormigas.]
-
-Eaco suspirando le habla de este modo: „Vas á oir la relacion de
-una historia lastimera, cuyo fin, sin embargo, podrá causarte algun
-consuelo; pero como no es posible que comprehendas todo su horror, me
-contentaré con referírtela en pocas palabras y sin guardar órden.
-Yacen huesos y cenizas aquellos por quienes preguntas: ay ¡y cómo
-he perdido con ellos mis mejores vasallos! La desapiadada Juno, que
-no podia sufrir que esta tierra tuviese el nombre de su rival,[235]
-asoló todos mis pueblos con una cruel peste. Creimos al principio
-que este mal no era sino una enfermedad ordinaria, y empleamos todos
-los auxîlios de la medicina; pero los remedios eran inútiles. Al
-empezar, se cubrió el ayre de obscuras nubes, y se sintió un excesivo
-calor.[236] El viento del Mediodia, tan propio para infestar el ayre,
-reynó por el tiempo en que la luna llenó por quatro veces la faz que
-muestra á la tierra, y otras tantas menguando quedó privada de la
-luz.[237]
-
-”Los lagos y fuentes se inficionaron con el funesto veneno que esparció
-en ellas una multitud de serpientes desconocidas en el pais. Se
-observó la fuerza del mal primeramente en los perros, aves, ovejas,
-bueyes y demas animales. El labrador consternado veia morir á los
-robustos bueyes en medio del trabajo, y caer en medio del surco. Las
-ovejas despojadas de su vellon, y flacas, llenaban el campo de balidos
-lastimeros. El brioso caballo, despreciando los combates y victorias
-que tantas veces habia ganado, gemia en el pesebre esperando la muerte
-con una enfermedad que le debilitaba. El jabalí no se acordaba de su
-natural ferocidad; la cierva ya no tenia su ordinaria ligereza; el oso
-no se atrevia ya á embestir á los ganados. Á todos tenia acobardados el
-contagio; los bosques, campos y caminos estaban cubiertos de cadáveres
-que inficionaban el ayre con su fetidez; y lo que es mas de admirar,
-ni los perros, ni las aves de rapiña, ni los canos lobos se atrevian á
-tocarlos: se podrian sobre la tierra, y esparcian el contagio por todo
-el contorno. De los animales pasó la peste á las aldeas y gentes del
-campo, y de ellas penetró hasta las ciudades. Primeramente se abrasaban
-las entrañas, y el color encendido que salia á la cara era indicio
-del fuego que les abrasaba interiormente. No se respiraba sino con
-trabajo, y la lengua seca é hinchada obligaba á tener la boca abierta,
-y así se atraia mas la infeccion del ayre. No pudiendo los dolientes
-sufrir la cama, ni ningun género de cobertura, tendian sus cuerpos
-sobre el duro suelo; pero lejos de darles la tierra algun refrigerio,
-se abrasaba esta con el calor de los cuerpos. Los Médicos que hubieran
-podido contener de algun modo la propagacion de un mal tan violento,
-se hallaban padeciéndolo, sin que pudiera preservarles su arte: y los
-que mas se apresuraban á socorrer á los enfermos, eran las primeras
-víctimas de la muerte.
-
-„Conociendo todos los contagiados que no habia mas remedio que la
-muerte, despreciaban los remedios, y se entregaban á satisfacer lo
-que el ardor del mal les hacia desear: nadie cuida de buscar algun
-auxîlio, pues ninguno se halla. Cada uno corre á los pozos, á las
-fuentes y á los rios á apagar la sed que le devoraba: unos mueren
-antes que puedan extinguir la sed que les abrasa: estos, agoviados, no
-pueden levantarse de las aguas que les sirven de sepultura: aquellos
-sin embargo se refrigeran con ellas; y como se ignoraba la causa del
-mal, aborrecian los infelices la cama; saltaban de ella, y aquellos á
-quienes faltaban las fuerzas se tendian en el suelo; cada uno huye de
-su casa, teniéndola por la causa de su muerte. Allí era de ver andar á
-unos por esas calles ya moribundos, y que apenas podian tenerse en pie;
-á otros postrados en tierra exhalando lúgubres suspiros, y arqueando
-sus moribundos ojos, que un momento despues para siempre se cerraban:
-y mirando de esta forma al cielo exhalaban los últimos suspiros en el
-mismo sitio donde les cogia la muerte.
-
-„Figúrate, Príncipe, la funesta situacion en que yo me hallaria.
-¿Te parece que no aborreceria mi propia vida deseando ser uno de
-los desgraciados? Á qualquiera parte que tendia la vista, se veian
-montones de cadáveres, al modo que los forman las manzanas y bellotas
-que caen quando se sacuden las ramas de los árboles que las producen.
-¿No ves enfrente ese exemplo de tanta elevacion dedicado á Júpiter?
-¿Quién no ofreció, bien que en vano, inciensos en aquellos altares?
-¡Quántas veces vimos al marido que iba á pedir por su muger, al padre
-por su hijo, perder la vida en los inexôrables altares, y hallarse
-entre sus manos, despues de muertos, parte del incienso no consumido!
-¡Quántas veces mientras el sacerdote decia las oraciones, y derramaba
-el vino entre las astas,[238] cayeron muertos los toros, conducidos
-al templo, sin aguardar el golpe! Yo mismo, ofreciendo un sacrificio
-por mí, por la patria, y por mis tres hijos, la víctima dió crueles
-bramidos, y cayó á los pies del altar sin recibir el golpe: apenas
-fue teñido con su sangre el sagrado cuchillo, y las fibras de sus
-entrañas estaban tan corrompidas con la fuerza del contagio, que no se
-hallaron en ellas señales algunas que nos dieran á conocer la voluntad
-de los Dioses.[239] Muchas veces vi cadáveres arrojados delante de los
-sagrados templos, y aun delante de los venerables altares, para hacer
-mas aborrecible la muerte: vi otros, que por acabar sus males, habian
-empleado el dogal fatal, pareciéndoles mas llevadera la muerte, que
-la aprehension continua que tenian de morir. Los muertos, privados de
-las honras funerales, se veian á montones cerca de las puertas de la
-ciudad; como no habia bastante gente para sacarlos fuera de los muros,
-los dexaban podrir sobre la tierra, ó los quemaban sin ceremonia:
-tampoco escrupulizaban en quemar un muerto en la pira que estaba
-preparada para otro. No habia quien llorase la muerte de las personas
-mas queridas; las almas de los hijos y de las madres, de los jóvenes y
-de los viejos, descendian á las riberas infernales sin ser lloradas. Ya
-no habia lugar para las sepulturas, ni leña bastante para las piras.
-
-„En medio de tantas desgracias, sobresaltado, dirigí á Júpiter esta
-súplica: Gran Dios, si es cierto que en otro tiempo fuiste sensible
-á las gracias de mi madre, si no te avergüenzas de reconocerme por
-hijo, padre mio, ó vuélveme mis vasallos, ó haz que yo perezca con
-ellos. Júpiter oyó mi súplica, y me lo dió á conocer por medio de un
-relámpago y trueno de buen agüero. Yo acepto este agüero, dixe, y
-deseo que me sea un testimonio favorable de tu voluntad. Cerca del
-sitio en que yo me hallaba entonces habia una grande encina consagrada
-á Júpiter: la bellota que la habia producido se habia cogido en la
-selva Dodonea.[240] En el tronco de ella vi un rastro de infinidad
-de hormigas que llevaban las semillas que habian juntado, y hecho
-calle en su rugosa corteza. ¡Ah quan dichoso seria yo, decia entre
-mí, si Júpiter me diese para poblar de nuevo mis desoladas ciudades,
-tantos ciudadanos como hormigas veo aquí! Tembló á estas palabras la
-alta encina, y las ramas se menearon sin ser agitadas del viento. Á
-este prodigio empecé á temblar todo sobresaltado, y se me erizan los
-cabellos. Lleno de no sé qué esperanza besé la tierra y el tronco
-del árbol sagrado. En el entre tanto vino la noche, y á pesar de mis
-inquietudes me quedé dormido. Quando yo gozaba de las delicias del
-sueño, me parecia tener ante los ojos la misma encina con todas sus
-hojas y ramas cubiertas de hormigas; me parecia tambien que dexaba
-caer sobre la tierra una multitud de estos pequeños insectos, y los
-veia extenderse por el anchuroso campo; aun mas, creia verlas crecer
-de repente, levantarse y tenerse en pie. Ya no veia aquellas hormigas
-ni tan pequeñas, ni tan negras, ni con tantos pies, y me parecia que
-ellas vestian los miembros de humana figura. Despierto, y considerando
-mi sueño como una imaginacion frívola, me quejo de no hallar ningun
-auxîlio en los Dioses; pero oigo un gran murmullo en mi palacio, y
-me parecia oir voces de hombres, ya para mí desconocidas; y quando
-sospechaba que era efecto de la turbacion en que me habia dexado el
-sueño, llega Telamon apresurado, abre la puerta de mi aposento, y me
-dice: Vas á ver, padre mio, una cosa increible, y que no se podia
-esperar: sal con presteza. Salgo inmediatamente de mi aposento, y vi
-una multitud de hombres, que conocí ser los mismos que habia visto
-en sueño. Acercáronse á mí, y me saludaron como á su propio Rey. Al
-momento fui á dar gracias á Júpiter; despues repartí estos nuevos
-habitantes en la ciudad y campos, y para conservar la memoria de su
-orígen, les dí el nombre de Mirmidones.[241] Ellos conservan aun
-las mismas inclinaciones que las hormigas; económicos, laboriosos,
-aplicados á adquirir bienes, y á guardar con mucho cuidado lo que
-adquieren. Acabas de verlos; estos soldados, iguales en edad y ánimo,
-serán los que te acompañarán luego que el Euro, que felizmente te traxo
-(porque con este viento habia venido) se cambiare en Austro.”[242]
-
-[Ilustración: (80) La Aurora ve á Céfalo, de quien se enamora y le
-roba.]
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_CÉFALO Y LA AURORA._
-
-
-En esta y otras conversaciones gastaron casi todo el dia; emplearon la
-caida de la tarde en un espléndido banquete, y la noche en el sueño.
-Ya habia asomado Febo por el horizonte, pero aun soplaba el Euro que
-detenia las naves en que habian de volver. Los hijos de Palante fueron
-adonde estaba Céfalo, que era el de mas edad, para ir juntos á ver
-al Rey. Este dormia aun; y como Telamon y Peleo se hallaban entonces
-ocupados en escoger las tropas para los Atenienses, Foco, el menor de
-los hijos de Eaco, recibió á los embaxadores á la puerta de palacio,
-y los conduxo á una sala á esperar que el Rey se levantara. Habiendo
-observado Foco que Céfalo tenia en la mano un dardo de una madera
-extraordinaria con la punta de oro, despues de haberle hablado de
-cosas indiferentes, „soy aficionado, le dice, á los bosques, donde
-voy freqüentemente á cazar; y no obstante te confieso que nunca he
-visto madera semejante á la de tu dardo. Si fuera de fresno seria
-de color rubio; si de cerezo tendria nudos: ignoro de qué madera
-sea; pero jamas la vieron mis ojos mas hermosa. Si conocieras todas
-sus qualidades, le replicó entonces uno de los hijos de Palante, te
-admiraras mucho mas: jamas yerra el tiro; nada le desvia del blanco; y
-lo que es aun mas de admirar, vuelve despues ensangrentado á la mano
-del mismo que lo dispara.” Queriendo entonces Foco informarse mas
-por menor de todas las particularidades de un dardo tan misterioso,
-satisfizo Céfalo su curiosidad, callando sin embargo lo que era
-vergonzoso referir, que era cómo y de qué mano le habia venido;[243]
-y movido á compasion por la memoria de su esposa, le dice, derramando
-muchas lágrimas: „Este dardo, hijo de la Diosa[244] (quien lo creerá),
-me hace y me hará llorar mientras viva: por él perdí á mi amada
-esposa: ¡mejor me estuviera no haber recibido jamas este fatal don!
-Procris[245] era hermana de la célebre Oritia, si es que este nombre
-ha llegado á tu noticia. Si hiciese un parangon de la hermosura, del
-talento y costumbres de estas dos amables personas, Procris debiera
-tener la preferencia. Quando el amor y el padre de esta Princesa me
-hicieron su esposo, todos me tuvieron por el hombre mas feliz de la
-tierra: lo era en efecto, y ahora tambien lo seria, si los Dioses no
-hubiesen dispuesto lo contrario. Al segundo mes de nuestro himeneo,
-hallándome tendiendo las redes á los ciervos en el siempre florido
-monte Himeto, me descubrió la risueña Aurora, y me arrebató contra
-mi voluntad. Sin ofender á esta Diosa, séame lícito decir la verdad:
-aunque sea su rostro perfectamente hermoso; aunque ella tenga baxo
-su mando los confines del dia y de la noche, y aunque se alimente
-del nectar de los Dioses, no me fue posible olvidar á Procris; jamas
-cesé de amarla; siempre residia en mi corazon; solo hablaba de ella,
-y hacia memoria de las delicias que habia gozado con una esposa tan
-agradable. Concibió por esta causa zelos la Diosa, y me dixo: „Dexa,
-ingrato, quejas que me ofenden: ve á buscar tu Procris, que si yo no me
-engaño, te arrepentirás de haberla amado tanto;” y con este discurso me
-despidió de sí con ira.
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_CÉFALO Y PROCRIS._
-
-
-„Á mi vuelta hice algunas reflexîones sobre lo que la Aurora me habia
-dicho: temí que Procris no hubiese guardado en mi ausencia la lealtad
-del sagrado consorcio: su hermosura y edad me persuadian á creerlo,
-pero su virtud me aseguraba y disipaba mis sospechas. Mas no obstante
-yo habia estado ausente, y la Diosa, á quien acababa de abandonar, era
-una prueba de lo que podia el amor; pero como los amantes nos recelamos
-de todo, resolví tantear y averiguar con dones la fidelidad de mi
-esposa; y la Aurora, mudando las facciones de mi rostro, favoreció mi
-temor. Con este disfraz voy á Atenas, denominada de Palas,[246] y entro
-en mi palacio, donde no vi nada que me pudiese causar la menor sospecha.
-
-[Ilustración: (81) Procris muere del flechazo que le tiró Céfalo
-juzgándola una fiera.]
-
-„Procris estaba cuidadosa de mi ausencia, y su modo juicioso y modesto
-parecia que solo respiraba virtud. Con mucha dificultad conseguí el
-entrar en su aposento, pues fue necesario valerme de mil artificios.
-Cielos ¡quál fue mi sorpresa al verla! Estuve casi resuelto á dexar el
-fatal designio que habia formado; y en vez de sujetar su virtud á una
-experiencia tan delicada, quise descubrirme y colgarme de su cuello.
-Aunque estaba triste y macilenta, ninguna la excedia en hermosura,
-y ardientemente deseaba ver á su esposo. Considera, Príncipe, qué
-tal seria su belleza, quando la misma pena la hermoseaba. Para que
-he de decirte las veces que su honestidad desvaneció mis discursos.
-¡Ó quantas veces dixo: yo me conservo para uno solo donde quiera que
-esté; mi corazon es de mi esposo; para él solo guardo mis placeres!
-¿Á quién (á no ser loco) no le satisfaria esta relevante experiencia
-de su fidelidad? Sin embargo, yo no me contenté, y me obstiné en
-hacerme desgraciado. La ofrecí grandes riquezas, y la obligué por
-último á vacilar. ¡Ah! exclamé yo entonces descubriéndome: reconoce
-á tu esposo en el amante por quien te has mostrado sensible; él
-mismo ha sido testigo de tu poca virtud. Nada me respondió Procris:
-su confusion y pudor fueron tan grandes, que salió en el momento
-del palacio con la resolucion de abandonarme para siempre. Ocupada
-únicamente en el exercicio de Diana por los montes, concibió un odio
-irreconciliable á todos los hombres por la injuria que me habia hecho.
-Su ausencia encendió de nuevo el amor en que yo me habia abrasado
-por ella: la busqué; la pedí perdon de mi imprudencia, y la confesé
-que yo mismo hubiera titubeado si me hubiesen hecho tantas ofertas
-como yo la hice. La confesion de mi debilidad moderó el disgusto que
-la causaba la memoria de la suya: volvió conmigo, y vivimos muchos
-años en una perfecta union. Poco contenta con haberme restituido su
-corazon, me regaló un perro que Diana la habia dado, y que era tan
-bueno que ninguno le ganaba á correr. Añadió á este presente el dardo
-que ves tengo en las manos. Desearás saber sin duda la singularidad
-de este perro, y en efecto te admirará la novedad del raro suceso.
-Las ingeniosas Náyades explicaron y vulgarizaron las obscuras y hasta
-entonces no entendidas respuestas del oráculo de Temis,[247] el que
-desde este punto cayó en desprecio de los Tebanos; é indignada por
-ello esta Diosa, tomó la venganza de enviar contra ellas una cruel
-fiera, que quitó la vida á muchos, y se hizo temible á los labradores
-y ganados. Acudimos los jóvenes de la comarca para cogerla ó matarla,
-y cercamos los campos, haciendo un grande ojeo; pero todo fue inútil,
-porque la fiera saltaba con mucha velocidad las redes y sus mas
-altas cuerdas. Quitamos los collares á los perros; pero no pudieron
-alcanzarla, porque huia con la ligereza de una ave. Me rogaron por
-último que soltara á mi Lelapa (este era el nombre del perro que
-Procris me habia dado), el qual hacia ya tiempo que se esforzaba por
-romper la cadena que le sujetaba. Apenas se vió libre, quando le
-perdimos de vista. Solo se veian las huellas de sus pies estampadas
-en la caliente arena. El dardo que se arroja con la mayor fuerza; la
-piedra que sale de la honda, y la flecha vibrada por el mas diestro
-Cretense, no vuelan con mas velocidad que la que él llevaba en la
-carrera. En medio del campo donde estábamos habia una colina, á la que
-subí para observar con placer la ligereza con que corria; y desde allí
-vi que unas veces parecia haber cogido la fiera, y otras que esta se
-desasia de él, y con rodeos burlaba á su perseguidor, y le cortaba el
-ímpetu de la carrera. Con todo, Lelapa se esforzaba por alcanzarla, y
-la seguia tan de cerca, que á cada instante abria la boca para cogerla,
-pero solo mordia el viento. Eché mano entonces de mi dardo, y mientras
-me prevenia para arrojarle, aparté la vista; pero qual fue mi sorpresa
-quando volviendo á fixarla en el mismo lugar, miro en el campo (cosa
-maravillosa) dos figuras de mármol, la una en actitud de un animal
-que huye, y la otra en la de un perro que va ladrando tras él. Sin
-duda algun Dios, si es cierto que les asistió alguno, no queriendo que
-ninguno de estos animales fuese vencido en la carrera, los transformó
-en piedras.”[248]
-
-Despues que Céfalo dexó de hablar, preguntóle Foco la causa que habia
-tenido para quejarse, quando le habló del dardo que tenia en la mano.
-„¡Ah! le respondió, lo que hoy constituye nuestra felicidad, suele en
-lo sucesivo ocasionar nuestras desgracias. Para guardar algun órden
-en lo que voy á referirte, te hablaré primero de mi pasada ventura,
-cuya memoria me será agradable en todos tiempos. Dichoso en los
-primeros años de mi union, veia con placer que Procris tomaba parte
-en mi felicidad. Unidos por el amor mas tierno, teníamos unas mismas
-inclinaciones. Ni ella me hubiera dexado por Júpiter, ni yo la hubiera
-abandonado por Venus: en una palabra, nuestro ardor era igual. Como yo
-entonces era muy jóven, y amaba apasionadamente la caza, apenas el sol
-doraba las cimas de los montes con los primeros rayos, solia ir á los
-bosques vecinos, sin criados, caballos, perros ni redes. Iba seguro
-con el dardo que ves, sin necesidad de otras armas. Quando ya me habia
-cansado de matar fieras, me acogia al fresco y sombra de los árboles,
-y al aura que corria de los valles: el aura suave era mi refrigerio en
-medio del calor, y la tomaba por descanso de mi trabajo. Me acuerdo que
-cantaba: „Ven, ó dulce aura, consuelo mio, introdúcete en mi pecho, y
-templa, como sueles, el ardor en que me abraso.” Quizá añadiria otros
-mil cariños: así lo iba disponiendo mi destino: solia pues decir: „Tú
-formas mis delicias, tú restituyes y reparas mis débiles fuerzas, tú
-haces que yo ame los lugares solitarios y los bosques, y se recrea mi
-boca recibiendo tu respiracion.” Alguno por acaso oyó estas palabras
-ambiguas, y juzgando que el nombre de _aura_, tantas veces repetido,
-lo era de una Ninfa, creyó que yo amaba á alguna. Procris fue luego
-instruida de esta fingida galantería; y como el amor es tan crédulo,
-se persuadió fácilmente que yo la era infiel. Esta noticia le causó un
-dolor tan cruel, que cayó desmayada, y estuvo largo tiempo sin sentido,
-segun me contaron. Luego que volvió en sí empezó á quejarse, diciendo
-cien veces que era la mas infeliz de las mugeres; que su suerte era
-desgraciada; que yo no la guardaba la debida fe; y espantada con un
-imaginado delito, temió lo que era nada, y receló de un nombre que
-carecia de cuerpo, creyéndole como si fuese una verdadera rival. Con
-todo algunas veces dudaba de la verdad de la noticia; y no accedia á
-quantas pruebas la habian dado de mi infidelidad. Como deseaba que la
-noticia fuese incierta, me hizo la justicia de querer exâminar por sí
-mi supuesta perfidia antes de condenarme. Al siguiente dia, al rayar
-la Aurora, me voy á los bosques segun costumbre; y hallándome cansado
-de la caza, me tiendo sobre la yerba, sin olvidarme de llamar en mi
-favor á la suave aura. „Ven aura, le decia, á aliviarme despues de
-tantas fatigas; de tí espero mi consuelo.” Quando yo continuaba este
-discurso, me pareció oir alguno que suspiraba; mas sin embargo: „Ven,
-hermosa, dixe;” pero moviéndose algo mas estrepitosamente los árboles,
-creí que fuera alguna fiera, y disparo mi ligero dardo. Mas ¡ay! era
-Procris á quien habia atravesado el pecho. Al grito que dió reconozco
-su voz: precipitado y loco acudo, y la hallo medio muerta bañada en
-su sangre; me esfuerzo luego á sacar de la herida el dardo fatal que
-me habia regalado: la abrazo tiernamente: rasgo sus vestidos, y ligo
-la herida para atajar la sangre que salia; rogándola con lágrimas no
-abandonase á un esposo, á quien hacia aquel accidente el mas infeliz
-de los hombres. Próxîma Procris á espirar me habló así: „Yo te ruego,
-Céfalo, por nuestro himeneo, por todos los Dioses del cielo, por los
-de los infiernos, donde voy á baxar, por el amor que siempre te he
-tenido, por este amor fatal que causa mi muerte, que no te cases con
-la Ninfa Aura que te trae á estos bosques.” Á estas palabras caygo en
-la cuenta de su error: la desengaño; pero ¡ay de mí! ¿de qué me sirvió
-haberla desengañado? Ella cae entre mis brazos; y pierde la vida con
-su sangre. Sin embargo, ínterin podia levantar los ojos moribundos,
-no los apartó de mí, hasta que por último recibí en mi boca su último
-suspiro. Así murió la desgraciada Procris, contenta á lo menos con
-saber que le habia sido fiel.” Céfalo contaba esta triste historia
-llorando amargamente; y toda la asamblea mostraba tambien con lágrimas
-acompañarle en su sentimiento, quando Eaco acompañado de sus dos
-hijos llegó con las tropas alistadas recientemente, y que debian ir
-á socorrer á los Atenienses, á quienes recibió Céfalo con el mayor
-regocijo.
-
-
-
-
-NOTAS
-
-
-[1] Eran unos festivos sacrificios que se hacian á Baco, en los que las
-mugeres, llamadas Bacantes, iban como furiosas, y cuyos ritos describe
-el poeta en esta fábula y en otros lugares de sus obras.
-
-[2] Llamaban así á Baco, porque segun la ficcion mitológica fue
-extraido del vientre de su madre Semele, y colocado en un muslo de su
-padre Júpiter, donde estuvo hasta el legítimo tiempo de nacer.
-
-[3] Sin duda la deidad fabulosa de Baco se forjó sobre las noticias que
-los mitológicos hubieron de tener del Patriarca Noe, que fue el primero
-que plantó la viña, é inventó su cultivo y el uso del vino.
-
-[4] Debe entenderse Sileno, ayo de Baco, á quien los mitológicos pintan
-embriagado, y que no podia sostenerse sobre su asno.
-
-[5] Es la vara con que heria y dirigia al jumento.
-
-[6] En esto refiere y describe Ovidio las tres partes principales del
-lanificio, que son hilar, cardar y texer.
-
-[7] De esto se dexa ver que no es moderno, sino uso muy antiguo, el que
-las mugeres alivien y entretengan sus tareas, contando al compas de
-ellas cuentos y anécdotas divertidas.
-
-[8] Fue madre de Semíramis; la una fue convertida en pez, y la otra,
-despues de haber casado con Nino, Rey de Babilonia, y edificador de la
-famosa ciudad de Nínive, en paloma, segun las ficciones mitológicas.
-
-[9] Los muros de Babilonia se cuentan por una de las siete maravillas
-del Orbe: fueron edificados por Semíramis, su altura de 200 pies, su
-ancho de 50; de modo que cruzaban sobre ellos dos carros sin tropezarse
-el uno al otro: habia en ellos jardines artificiales ó pensiles, y 300
-torres, en cuya construccion, dirigida por el arquitecto Sóstrato, se
-ocuparon 300.000 hombres.
-
-[10] Muy antiguo debe ser el buscar los amantes resquicios por donde
-comunicarse.
-
-[11] Por causa de sus padres.
-
-[12] Fue hijo de Belo, y marido de Semíramis, segun ya queda notado;
-y es de observarse la costumbre antigua de hacer los sepulcros fuera
-de las poblaciones, cuyo uso se renueva en nuestros tiempos por el
-ilustrado gobierno.
-
-[13] Estas expresiones denotan que en el tiempo de Ovidio estaba
-abandonada la opinion ó entusiasmo de que era heroicidad el suicidio,
-en cuyo desacierto habia caido poco antes Caton el Uticense.
-
-[14] Debian ser todas estas las demostraciones de dolor y despecho que
-se usaban en tiempo de Ovidio.
-
-[15] Debe entenderse de herrería, pues á Vulcano le fingen los
-mitológicos herrero, que en una cueva del monte Etna trabajaba y
-forjaba con los Cíclopes los rayos para Júpiter.
-
-[16] Á esta provocaria y la promoveria el Dios que llamaban Momo, que
-tenia por oficio el vulgarizar y ridiculizar las acciones de los demas
-Dioses, y de su nombre, con alguna inflexion se llamarian Mimos y
-Pantomimos los que con gesticulaciones sacaban al público las acciones
-agenas.
-
-[17] Habla y debe entenderse de Apolo.
-
-[18] Los antiguos, que no conocian los Antípodas, fingian que el sol
-terminaba su carrera al baxar del horizonte; desuncia sus caballos, que
-descansaban de noche, y los volvia á uncir á la mañana siguiente quando
-en el oriente volvia á montar el horizonte.
-
-[19] Llama delirios los eclipses del sol.
-
-[20] Dice esto porque se llenan ordinariamente de terror algunos
-hombres quando ven algunos eclipses de sol, ó alguna mudanza
-extraordinaria en los cielos.
-
-[21] Es la isla de Rodas tan famosa por el Coloso ó estatua de Apolo
-que en ella habia, y que era una de las siete maravillas, toda de
-bronce, que estando en un estrecho tenia un pie á la una orilla y el
-otro á la otra, y por debaxo pasaban las embarcaciones con todo su
-velámen.
-
-[22] Fue el que edificó á Babilonia, y el fundador de la primera famosa
-Monarquía de los Asirios, la que duró hasta el infame Sardanápalo;
-despues del qual empezó la de los Medos, á la que siguió el Imperio de
-los Griegos, erigido por Alexandro, y á este sucedió el de los Romanos
-que los destruyó á todos.
-
-[23] Era esta la ocupacion mas comun de este sexô, aun hasta en las
-Princesas y personas de carácter, y en esta ocupacion fue hallada
-por Tarquino la casta Lucrecia quando entró á hacerla aquella gran
-violencia, que fue causa de la pérdida de su reyno. Pero hoy las
-Señoras se desdeñan de un exercicio tan propio de su sexô, y del qual
-no se desdeñó nuestra Católica Reyna Doña Isabel, que se alababa de que
-el Rey Don Fernando su marido nunca se puso camisa que no hubiese sido
-hilada por sus manos.
-
-[24] Todas las naciones procuraron arreglarle al curso del sol, y se
-entiende por año el tiempo que este Planeta gasta en dar una vuelta
-entera al zodiaco con su movimiento propio de poniente á oriente, con
-el que adelanta cada dia un grado de los trescientos sesenta de que
-consta aquel gran círculo.
-
-[25] Fórmula mitológica del juramento.
-
-[26] Se entiende el Hado, que era un libro que no podian inmutar los
-Dioses, y ningun poder tenian contra lo escrito en él.
-
-[27] Esto probaria que un cuerpo humano podria subsistir sin alimento
-nueve dias, y quizas era esta la opinion que corria en tiempo de Ovidio.
-
-[28] En esto describe el Poeta la qualidad de las plantas
-heleotrópicas, que se vuelven é inclinan siguiendo siempre el curso
-del sol, y varian su direccion á medida que este planeta va mudando su
-situacion.
-
-[29] Dicen que sus aguas convertian á los hombres en mugeres.
-
-[30] Llamóse Hermafrodito, ó Froco; porque _Hermes_ quiere decir
-Mercurio, y _Frodos_ espuma, de la que dicen fue formada en el mar su
-madre Venus.
-
-[31] Las mugeres no se creen hermosas, ni piensan que agradan á los
-hombres sino con el atavío. Tan antiguo es en ellas la inclinacion á
-engalanarse.
-
-[32] Todo este razonamiento arguye atropellamiento del pudor, que es
-regular conseqüencia del adorno y del prurito de ir segun las modas.
-
-[33] Efecto regular de la vista de un objeto obsceno.
-
-[34] De esta union fabulosa de dos cuerpos de distintos sexôs provino
-el llamarse hermafroditas los que participaban de uno y otro.
-
-[35] La lana era de color de púrpura.
-
-[36] En el latín se llama _vespertilio_ de la voz _vespere_, porque
-es ave que vuela de noche; pero en el castellano se dice murciélago
-del nombre _musmuris_, porque ni bien es raton, ni bien ave, sino una
-especie media entre las aves y quadrúpedos, y que no es ovípara como
-aquellas, sino vivípara como estos.
-
-[37] Porque su hermana Semele habia muerto, Autonóe vió á su hijo
-Acteon convertido en ciervo, y Agave habia despedazado á Pentéo su hijo.
-
-[38] Se entiende Baco, y alude al suceso que se tocó en la Fábula X del
-libro tercero.
-
-[39] Habla de Pentéo despedazado por su madre.
-
-[40] De este sitio hizo una elegante descripcion Virgilio en el lib. 6
-de su Eneyda, de quien pudo haberlo tomado Ovidio en este lugar.
-
-[41] Esta fábula y la de la Barca de Aqueronte tomaron su fundamento
-de un lago denominado Estigio, en Egipto, pasado el qual estaban
-los sepulcros de los ricos, á los que se conducian los cadáveres
-embarcados; y como los pobres no podian costear tal pompa, quedaban sin
-enterrar antes del lago, y de aquí provino la ficcion de que los que no
-habian sido sepultados no eran admitidos por Aqueronte en su barca.
-
-[42] Creian ser los espíritus separados de los cuerpos, y los concebian
-con corporeidad figurada, aunque sin gravedad ni pesadez; y así,
-describiendo Ovidio á Euridice en los infiernos, quando fue manifestada
-á Orfeo, dice que venia _passu de vulnere tardo_, esto es, coxeando por
-la herida que en un pie le causó la mordedura de una víbora, de la que
-murió.
-
-[43] Porque las almas, como son espíritus, no ocupan sitio alguno.
-
-[44] Quales sean estos se puede ver en Virg. en el lib. 6. de su
-Eneyda, en donde menudamente los describe.
-
-[45] Monstruo de tres cabezas, de leon, lobo y perro, guarda y custodia
-del infierno.
-
-[46] Tisifone, Aleto y Megera, tres deidades infernales, cuyo oficio
-era atormentar á los réprobos.
-
-[47] Todas estas especies de tormentos se comentaron para significar
-su eterna duracion, y de ellos se dexa comprehender que los gentiles
-tenian idea y creencia, aunque confusa, de la inmortalidad de las
-almas, que tan descaradamente se niega hoy por los novatores libertinos.
-
-[48] Era su criada y mensagera.
-
-[49] Todo esto es el trage y hábito mitológico en que pintan á las
-Furias.
-
-[50] Ino crió á Baco.
-
-[51] Dice esto para mover á Neptuno; pues segun Ciceron y otros, hubo
-varias con el nombre de Venus; y aquí la que habla se cree fuese hija
-de Neptuno, por lo que dicen nació de la espuma del mar, y llamarse por
-ello Afrodites.
-
-[52] Esta era Semele, madre de Baco, por cuya causa Juno intentaba con
-tanto empeño la ruina de la familia de Baco.
-
-[53] Ino y Melicerto.
-
-[54] Es la region que hoy se llama Dalmacia, al otro lado del mar
-Adriático, que correspondió á los dominios de Venecia.
-
-[55] Alude á la Fábula II del libro tercero.
-
-[56] Como la tienen las culebras.
-
-[57] Habia el Oráculo anunciado á Acrisio que seria algun dia asesinado
-por un nieto suyo; por este temor puso en una torre á su hija Dánae, en
-donde pinta la fábula que concibió esta de Júpiter convertido en lluvia
-de oro: disculpa bastante comun para cubrir desórdenes.
-
-[58] Baco.
-
-[59] Perséo.
-
-[60] Antes por el contrario, la abundancia de serpientes que hay
-en África dió orígen y fundamento á la fábula de que nacieron y se
-procrearon de las gotas de sangre que iba destilando la cabeza de
-Medusa quando la atravesó con ella Perséo volando por los ayres sobre
-el caballo Pegaso.
-
-[61] Quiere decir que volaba muy elevado como ahora se vuela con los
-globos aereostáticos.
-
-[62] Las Osas significan la region septentrional, y el Cancer la Zona
-tórrida, que principia desde dicho signo, y se extiende hasta el
-Trópico de Capricornio.
-
-[63] Estaba en el África, en la region que se llamó Mauritania.
-
-[64] La Mauritania extendida hasta el mar Atlántico.
-
-[65] Creia la gentilidad que los caballos del sol descansaban por la
-noche en los brazos de Tetis, ó en el mar.
-
-[66] Eran el famoso huerto de las Hespérides, cuyos árboles llevaban
-manzanas de oro, guardados por las tres hermanas de dicho nombre, y por
-un dragon que nunca dormia.
-
-[67] Á esta fábula dió orígen y fundamento el que Atlante era
-peritísimo en la astronomía; y por eso y por su corpulencia fingieron
-que sostenia con sus hombros el cielo.
-
-[68] Á este personage hacian Dios de los vientos, y fingian que tenia
-dominio y arbitrio en ellos, á lo que dió causa y orígen el que Eolo
-tenia un gran conocimiento de ellos, y con él pronosticaba de qué parte
-ó region habian de correr, de lo que provino y se formó la fábula.
-
-[69] Fue hija de Cefeo y Casiope, la qual por indignacion que concibió
-Juno contra su madre, porque se gloriaba de que era mas hermosa que
-ella y que las Nereydas, fue expuesta por estas á una bestia marina en
-una roca avanzada en medio del mar, de donde la libró Perséo en el modo
-que refiere esta fábula.
-
-[70] Habla de Medusa, conocida por el epíteto de Górgona.
-
-[71] Los mallorquines peleaban con hondas, y eran muy diestros en
-dispararlas, y por eso quedó en proverbio la honda balear ó mallorquina.
-
-[72] El toro era víctima especial y peculiar de Júpiter; aunque
-tambien se sacrificaba á Apolo y Neptuno, como lo significó Virgilio
-en aquel verso: _Taurum Neptuno, taurum tibi pulcher Apollo._ Y quando
-el sacrificio era de cien toros, y se hacia á Júpiter, se llamaba
-_hecatombe_.
-
-[73] Eran los cánticos nupciales que tenian sus particulares ritos,
-que pueden verse en Catulo, y estos cánticos terminaban en todas sus
-estrofas con el estrivillo _Io Himeneæ, Io Himeneæ_.
-
-[74] Máxîma que deben observar todos los que se encargan de algun
-gobierno, cuyo primer cuidado debe ser informarse de las costumbres del
-pais, y observarlas sin alteracion.
-
-[75] Antes de la moderna invencion de la pólvora, y en los antiguos
-tiempos á que se concretan los sucesos fabulosos de esta inimitable
-obra de Ovidio, eran las lanzas unas de las armas ofensivas que se
-usaban en las batallas, y servian tanto para acometer y pelear con
-ellas sin soltarlas, como para tirarlas como armas arrojadizas. Habia
-de ellas varias clases en la milicia romana, unas que se llamaban
-hastas, y otras pilos, aquellas usadas por la clase de soldados, que se
-decian hastatos, y estas por los que se denominaban triarios y pilanos,
-que eran y formaban la principal y mas robusta línea del Exército; y
-de la voz pilos, se denominaba primipilus el primer Capitan, ó sea
-Coronel, de esta clase de soldados pilanos ó triarios.
-
-[76] En esto llama á Perséo espurio, dándole á entender que habia
-querido su madre disfrazar con un engaño su delito.
-
-[77] Esta fue la causa por que le prometió la hija.
-
-[78] Deidades y respetos muy á propósito para que autorizasen la
-protesta de Cefeo.
-
-[79] De padre; como hijos ambos de Júpiter, el qual hubo á Perséo de
-Dánae, y á Palas ó Minerva de sí mismo sin muger: algo mas podria
-decirse sobre este milagro fabuloso; pero no lo permite la estrechez de
-una nota.
-
-[80] Ropage militar propio solo de los Emperadores ó Generales.
-
-[81] Debia ser el vaso, que se llamaba Gentilicio, en el que habian
-libado, brindado y bebido todos los mayores del linage, y que se
-conservaba con mucho cuidado en la familia, y servia para libar y
-brindar en los banquetes suntuosos.
-
-[82] Estas dos qualidades, y la de defensor y benemérito á la patria,
-eran las principales virtudes que reconocian los gentiles.
-
-[83] Parece era uno de los ritos de los banquetes el poner en ellos
-aras ó altares, como tambien lo era el poner almohadas para los Dioses
-que creian asistir á los tales banquetes.
-
-[84] Eran como unos guantes de cuero y hierro, con los quales se
-armaban las manos para entrar en la pelea, que se llamaba pugilato.
-
-[85] Eran unas vendas que constituian parte del adorno sacerdotal.
-
-[86] Para combates bélicos.
-
-[87] Renombre de Palas.
-
-[88] En esta expresion se contrae Ovidio, no á nuestro clima, sino á
-otro alguno mas septentrional, y de aquellos en los que, y no en el
-nuestro, se observan truenos y granizadas en el invierno.
-
-[89] De estas expresiones se dexa rastrear la antigüedad de los escudos
-heráldicos, en que se pintan ó ponen de relieve las empresas ó hazañas
-de los mayores.
-
-[90] Este es el pago de los soberbios y altivos.
-
-[91] En las siguientes palabras alude á la historia fabulosa; pues
-creian tal poder ó hechizo en la cabeza de Medusa, que á su vista se
-petrificaban los hombres.
-
-[92] Argos.
-
-[93] Por la accion que hizo de encerrar á su hija Dánae.
-
-[94] Polidectes trazó enviar á Perséo al combate con la Górgona por
-separarle de sí, y en la inteligencia de que pereceria en él, y no
-depuso su odio, aunque le vió volver triunfante.
-
-[95] Para averiguar la situacion de estas islas, que parece eran del
-mar Egeo, es menester recurrir á la geografía mitológica; y no basta la
-antigua ni lo que en ella descubrieron Ptoloméo, Strabon ni los demas
-geógrafos antiguos.
-
-[96] Llamábase la tal fuente Hipocrene, abierta de una patada por el
-caballo alado Pegaso, segun la fábula.
-
-[97] La prerogativa de esta fuente era la facilidad de versificar, y de
-ella parece bebian las Musas y los Poetas, en quienes excitaba el númen
-y entusiasmo.
-
-[98] Era el nombre de una de las Musas, que fueron nueve, y las
-llamaban _Clio, Euterpe, Talía, Melpomene, Tersícore, Erato, Polimnia,
-Caliope y Urania_, á las quales se atribuian, á Clio la historia, á
-Euterpe la música, á Talía el drama cómico, á Melpomene el trágico, á
-Tersícore la danza, á Erato la poesía lírica, á Polimnia la memoria, á
-Caliope la poesía épica, y á Urania la astronomía.
-
-[99] Son las que á cada Musa se atribuian, segun en la nota anterior.
-
-[100] Aquí la voz virtud debe entenderse por el valor, por el espíritu
-marcial, y por la grandeza del ánimo.
-
-[101] Fue un Rey de Tracia, á quien sucedió lo que se refiere en lo que
-sigue del contexto.
-
-[102] Era lo que los antiguos latinos llamaban atrio, en el qual
-estaban y ponian las estatuas é imágenes de sus mayores.
-
-[103] Era un epíteto ó renombre de Juno, baxo el qual la invocaban en
-los apuros de los partos, y creian tenia virtud para facilitarlos.
-
-[104] Nueve eran las Musas y nueve las Piérides.
-
-[105] Es otra fuente á la falda del monte Helicon, en la que fue
-convertida Aganipe, hija del rio Permeso.
-
-[106] Se entiende una de las Piérides.
-
-[107] Para entender esta guerra, que hicieron los Gigantes contra
-Júpiter para destronarle, es menester saber que fueron hijos de Titan,
-hermano de Saturno, á quien el primero cedió el mando con la condicion
-de que habia de devorar á sus hijos, de forma que por su muerte
-volviese el dominio á Titan y á los suyos: por esta razon Saturno se
-engullia á sus hijos luego que nacian; pero le ocultaron á Júpiter que
-se libertó, y los Gigantes por sus pretensos derechos, se rebelaron,
-é intentaron echarle del cielo, poniendo unos montes sobre otros para
-hacerle la guerra.
-
-[108] Era uno de los Gigantes.
-
-[109] Es un ave parecida á la cigüeña, ó la misma cigüeña, que se
-alivia el vientre usando del pico como de clister, y por eso la tomó
-Ovidio por asunto de su famosa invectiva ó anatema, revocando baxo el
-nombre de Ibis la persona asquerosa á quien maldecia.
-
-[110] Con razon confiaron el desempeño del certámen á esta Musa; porque
-lo que cantó pertenece á la poesía épica que á ella se atribuye.
-
-[111] Dos invenciones de Ceres, á quien por ellas llamaban Frugífera y
-Legífera.
-
-[112] Los mitológicos, para explicar el terrible fenómeno de los
-freqüentes terremotos que se observan en la isla de Sicilia y las
-erupciones de sus volcanes, fingen que en ella fue encerrado el Gigante
-Tiféo en una caverna dilatada, sobre la qual hay muchos montes, y que
-los esfuerzos que hace el Gigante contra el peso que le oprime son
-causa de los terremotos y de las erupciones de los volcanes.
-
-[113] La fábula atribuye á cada deidad su propio carro: el de Pluton
-tirado de caballos negros; el de Juno de pavos reales; el de Baco de
-tigres; el de Venus de cisnes; el de Neptuno de caballos marinos &c.
-
-[114] Cupido, Dios del amor, y que le inspiraba con sus flechas
-inficionadas.
-
-[115] En la genealogía de los Dioses que confunde los grados, los
-nombres y los derechos de la naturaleza, era Proserpina hija de Ceres
-y de Júpiter, hermano de Pluton, y por consiguiente sobrina carnal de
-este.
-
-[116] En donde robó Pluton á Proserpina estando cogiendo flores.
-
-[117] Era un rio cerca de Efeso muy freqüentado de los cisnes, que
-volaban y nidificaban en sus riberas.
-
-[118] Dos lagos de Sicilia, fétidos por el azufre de las erupciones de
-los volcanes.
-
-[119] El nombre patronímico era Baquiades, de su madre Baquia, que se
-gloriaba de ser descendiente de Baco; y habiendo venido de Corinto á
-Sicilia edificaron la ciudad de Siracusa, siendo el principal de ellos
-un tal Arquías.
-
-[120] Porque está en el célebre istmo llamado de Corinto, el qual
-forman por un lado el mar Egeo y por otro el Jonio.
-
-[121] Dos fuentes de Sicilia.
-
-[122] Esta poleada la hacian de harina de cebada tostada, agua, miel y
-queso.
-
-[123] Por ser un animalejo pintado y salpicado de varios colores le
-hicieron símbolo y geroglífico de los fraudulentos y engañadores; y de
-aquí provino el llamarse en el derecho _esteleonato_ el fraude y el
-engaño con que se perjudica á otro.
-
-[124] Quando Proserpina forcejeaba y se descomponia su vestido por
-desasirse de Pluton.
-
-[125] Atribuian á esta Diosa y ponian en su arbitrio la suerte estéril
-ó abundante de las cosechas.
-
-[126] Para indicar á Ceres que Proserpina estaba en el reyno de Pluton
-y debaxo de la tierra, induce aquí á Aretusa, fuente de Sicilia, que se
-comunica subterraneamente con el Alféo de Pisa en la Elide, en el que
-echando algunas pajas decian venian á salir á la fuente Aretusa, y como
-esta comunicacion es subterranea, tomó de ello ocasion el poeta para
-decir que Aretusa en su paso habia visto á Proserpina en el infierno.
-
-[127] Quiere decir por Proserpina, hija de ambos.
-
-[128] Deberia decir de los Hados, que era una ley inexôrable, y que
-no podian inmutar los dioses; pero los poetas, para la versificacion,
-confunden los conceptos, y usan de unos por otros.
-
-[129] El Buho es una de las aves ominosas y nocturnas, en la que fue
-convertido Ascalafo, y el cantar y andar de noche proviene de que era
-una centinela nocturna que contaba á Minerva de dia lo que pasaba de
-noche.
-
-[130] Las Sirenas fueron tres, hijas de Aqueloo y de la Musa Caliope;
-las fingian medio doncellas y medio aves, diestras en la música, una
-en la voz, otra en la flauta, y la otra en la lira; sus nombres fueron
-Parthenope, Ligia, y Leucosia, y del encanto de estas se libertó
-Ulises, haciéndose atar al mástil del navío.
-
-[131] El fundamento de esta fábula es que Proserpina es la Luna; y como
-esta está seis meses obscura y otros seis con luz, fingieron que seis
-meses estaba en el infierno y seis en el cielo.
-
-[132] Lo dice porque creian que traia su orígen de la Grecia, y
-caminando por el centro debaxo de mares y tierra, venia á renacer en
-Sicilia.
-
-[133] Figura mitológica, y uno de los atributos con que pintaban á las
-fuentes y á los rios.
-
-[134] Renombre de Diana, tomado de una Ninfa que se llamaba Dictina, y
-que inventó las redes para la caza.
-
-[135] Alféo, pues los Gentiles imaginaban que asistia una deidad en
-cada fuente, cada rio, cada árbol &c.
-
-[136] Por el centro de la tierra para libertarla de Alféo, y en
-este camino finge el poeta que vió á Proserpina en el infierno, y
-últimamente vino á salir á Ortigia, isla adyacente de Sicilia.
-
-[137] Fue hijo de Celéo, Rey de Elusina, á quien Ceres dió el pecho, y
-siendo ya jóven le enseñó el arte de cultivar las tierras, y le envió
-en su carro para que adiestrase en él á los hombres.
-
-[138] Porque habia viajado en el carro de Ceres por los ayres.
-
-[139] Caliope, la que se encargó de la defensa contra las hijas de
-Piero.
-
-[140] Es de notar la antigüedad de este arte verosimilmente coetáneo al
-del lanificio, ó de cardar, hilar y texer las lanas.
-
-[141] Á esta deidad atribuian la invencion del lanificio y otras artes.
-
-[142] Á esta deidad llaman promiscuamente los Poetas y Mitológicos con
-los nombres de Palas y Minerva; pero es de distinguirse y entenderse
-que la daban el nombre de Palas quando la consideraban como Diosa de la
-guerra, y el de Minerva quando la conceptuaban como inventora de las
-artes y ciencias.
-
-[143] Todo esto y lo que anteriormente queda dicho de que Aracne hacia
-ventaja en su arte á todas las mugeres de Lidia, persuade que el del
-lanificio en su orígen fue femenil, exercitado por solo las mugeres,
-en tal grado que los hombres se afrentaban de exercerle, y por eso se
-echa en cara á Hércules el que por agradar á Orfale, Reyna de Lidia, se
-afeminase hasta el extremo de ponerse á hilar con ella y sus doncellas
-como una de tantas.
-
-[144] La púrpura de Tiro era la mas afamada y celebrada en la
-antigüedad.
-
-[145] Donde Marte defendió la causa de la muerte de Alirrotio, siendo
-acusador Neptuno, su padre; por lo que se dice ser tan severo este
-tribunal.
-
-[146] Se fixó esta controversia de modo que pusiese el nombre á esta
-ciudad el que inventase una cosa mas útil al hombre. Neptuno, dicen,
-produxo el caballo. Palas plantó la oliva, y venció esta.
-
-[147] Hemo llamaba á Rodope su Juno, y esta á él su Júpiter.
-
-[148] Fingen que era muy hermosa, y se tenia en mas que las Diosas:
-añaden que era Reyna de los Pigmeos, hombres, segun los poetas, de dos
-codos de altura; invencion solo de poetas para describir la guerra de
-las Grullas con los hombres.
-
-[149] Finge la fábula que Júpiter tomó la figura de toro para robar á
-la doncella Europa.
-
-[150] Júpiter, para viciar á Asteria, se transformó en águila, y
-aquella huyendo de él en codorniz; y para engañar á Leda tomó la figura
-de cisne, y esta á su tiempo parió dos huevos, de los quales salieron
-Castor y Polux, que despues fueron colocados por dos constelaciones
-favorables á los navegantes.
-
-[151] Parece que Aracne se empeñó en pintar en su tela todas las
-torpezas de Júpiter y las de otros Dioses.
-
-[152] Dos gigantes que asistieron á la guerra contra los Dioses, y en
-ella hirieron á Marte.
-
-[153] Porque estaban cada uno con el vestido propio del pais.
-
-[154] Era la planta de cuyas hojas se formaban las coronas con que
-premiaban á los poetas, como lo eran la grama, la encina y otros ramos
-de que se hacian las coronas militares, que se llamaban cívicas,
-murales, obsidonales &c.
-
-[155] La de Aracne.
-
-[156] Acónito.
-
-[157] Hija de Tántalo, muger de Anfion, y hermana de Pelope.
-
-[158] Parece fingian haberse continuado en Manto, y heredado esta el
-espíritu divinatorio y vaticinador que Júpiter concedió á su padre
-Tiresias, y con que quiso recompensarle el daño de su ceguedad.
-
-[159] Como este árbol estaba consagrado á Apolo parece querian tambien
-honrar con él á su madre Latona.
-
-[160] Porque estaba casada con Anfion, hijo de Júpiter y de Antiope.
-
-[161] Juno, indignada contra su rival Latona, conjuró á la Tierra para
-que no la permitiese sitio alguno de toda su redondez en que pariese:
-prometiólo así la Tierra con juramento; y rogado Neptuno formó de nuevo
-la isla de Delos, en la qual, como que no era parte de la Tierra antes
-juramentada, parió Latona á Apolo y á Diana.
-
-[162] Latona.
-
-[163] Monte de la isla Delos dedicado á Apolo, por el qual fue llamado
-Cintio.
-
-[164] Esta llanura se describe á imitacion de los circos, en que los
-Romanos hacian sus fuegos y espectáculos circenses.
-
-[165] Todos estos murieron á manos de Apolo, que los flechaba desde una
-nube, así como Diana flechó y mató á las hembras desde otra.
-
-[166] Es un monte de Licia forjado sobre el molde de una fiera, cuya
-cola era de serpiente, el cuerpo de cabra y la cabeza de leon, á lo que
-dió fundamento el ser este monte habitado en su falda de serpientes,
-en el medio de cabras, y en la cima de leones, y este monstruo llamado
-Quimera fue combatido y vencido por Belerofonte.
-
-[167] Fue un Sátiro, que, engreido con su destreza en tocar la flauta,
-desafió á Apolo; este le venció, y en castigo le desolló vivo, y de
-él salió tanta sangre y humor que se formó el rio llamado Marsias en
-Frigia.
-
-[168] Discípulo de Marsias.
-
-[169] Describe este casamiento en la clase de los que llamaban
-Inauspicatos y Ominosos, al qual no asistieron la Juno _pronuba_ ni el
-Himeneo, que eran los que hacian felices los enlaces, y tales resultas
-tuvo.
-
-[170] Puerto de Atenas.
-
-[171] Driadas eran las Ninfas de los bosques y de las selvas,
-Amadriadas las de los árboles, y Náyades las de los mares, fuentes y
-rios.
-
-[172] Este es el último medio, al mismo que recurrió Paris para robar á
-Elena, y dar causa á la famosa guerra de Troya.
-
-[173] Regularmente los que meditan alguna maldad ponen mucho cuidado en
-ocultarla y rebozarla baxo las apariencias y pretextos de la virtud.
-
-[174] Por la traycion de Tereo.
-
-[175] Aquí se entiende esta voz no por el monte Olimpo sino por el orbe
-de la carrera del sol.
-
-[176] Eran los Gentilicios, en que bebieron los mayores como queda ya
-notado.
-
-[177] Era costumbre antigua el pintar en las proas de las naves algunas
-figuras de los Dioses ó de animales, y de esta circunstancia provino el
-denominarse cada nave de la figura que tenia pintada, llamándose una
-Juno, otra Júpiter, otra el Delfin, otra el Centauro &c., observancia
-que ha llegado hasta nuestros dias.
-
-[178] Es el águila, como de Juno el pavo, de Minerva la lechuza, de
-Venus el cisne y las palomas &c.
-
-[179] Era un edificio fúnebre erigido á la memoria de algun difunto; en
-suma era un sepulcro sin cadáver.
-
-[180] Eran las que se llamaban Trietéridas ó Tritéricas, por celebrarse
-de tres en tres años.
-
-[181] Invocacion de Baco segun antes queda anotado.
-
-[182] Era la de pámpanos que llevaban las Bacantes en las orgias ó
-fiestas de Baco.
-
-[183] Porque determinó matarle, y dársele á comer á su padre.
-
-[184] Son las plumas encarnadas que tiene la golondrina en su garganta.
-
-[185] Esta ave en su canto repite _ubi, ubi_, como preguntando donde
-estaba su hijo Itis.
-
-[186] Es un viento que sopla de la parte del Septentrion.
-
-[187] El viento Boreas.
-
-[188] Describe con elegancia los efectos y estragos que causa el viento
-Boreas.
-
-[189] Pintaban con ellas á los vientos para denotar su ligereza y
-velocidad.
-
-[190] Fue la primera nave que surcó los mares: el piloto que la dirigia
-se llamaba Tifis, y los que la montaron con Jason para la expedicion de
-la conquista del vellocino de oro, se llamaron de ella Argonautas, que
-quiere decir los que navegaban en la nave Argos.
-
-[191] Es diverso del otro Finéo que en las bodas movió el tumulto
-contra Perséo; fue Rey de Tracia, hijo de Agenor, y por la atrocidad de
-haber hecho sacar los ojos á sus hijos, le cegó Boreas, y á esto aluden
-las expresiones de que pasaba una triste vejez.
-
-[192] Eran unos monstruos con rostro de muger, orejas de oso, cuerpo y
-alas de buytre con garras en las manos y pies, y que con un continuo
-fluxo del vientre lo ensuciaban todo, y robaban los manjares de las
-mesas: eran tres, y se llamaban Aello, Ocipete y Celeno, á las quales
-Cetes y Calais, hijos de Boreas, ahuyentaron de la casa y mesa de su
-cuñado Finéo.
-
-[193] Rio de la Cólquide, en el qual fue transformado por Tetis un
-Príncipe de este nombre.
-
-[194] Era la piel de un carnero, en el qual los dos hermanos Heles
-y Frixo, huyendo de la muerte que les preparaba Creteo, fueron
-arrebatados por los ayres, y atravesaron la parte ó estrecho del mar
-que se llama el Helesponto, de Heles, que turbada con el ímpetu de las
-olas no se pudo sostener en el carnero; cayó en el mar y se ahogó.
-Frixo, su hermano, arribó á la Cólquide, donde sacrificó á Júpiter el
-carnero, y colgó en un árbol el vellon de oro, que fue objeto y causa
-de la expedicion de Jason.
-
-[195] Por la eficacia de sus encantos.
-
-[196] Llamábase Absirto.
-
-[197] Se llamaba Chalciope, que estaba declarada por Jason por la
-conexîon de estar casada con Trixo, cuyos hijos recibieron auxîlios y
-otros miramientos de Jason.
-
-[198] Deidad, á quien invocaban en los encantos, y que era la misma
-que Proserpina con el renombre de Hecate, y no solamente la invocaban
-para los encantos, sino tambien á las Furias, á las Parcas, y á otras
-deidades del Erebo.
-
-[199] Era hija de Eeta, que lo fue del Sol y de Persa, y reynó en
-Colcos.
-
-[200] Ciudad de Tesalia y patria de Jason.
-
-[201] Esto en realidad era hacerle mas viejo y caduco, añadiéndole á su
-vida los que se quitasen á la de Jason, lo qual prueba que se equivocó
-en lo que pedia, pues en ello no se hacia beneficio á Eson.
-
-[202] Padre de Medea.
-
-[203] La llama así por sus tres nombres de Luna, Diana y Proserpina.
-
-[204] Los que nacieron de sus dientes sembrados en la tierra.
-
-[205] Montes famosos en la fábula, y que los Gigantes pusieron unos
-sobre otros para hacer la guerra á Júpiter.
-
-[206] Quien de pescador fue convertido en Dios del mar por la eficacia
-de las tales yerbas, cuyo solo tacto le hizo saltar al mar como pez, y
-Neptuno le colocó en el número de sus Tritones.
-
-[207] Era rito litúrgico el enramar las aras con verbena; y así lo
-dió á entender Terencio en la Andria en aquel verso _Ex ara hinc sume
-verbena_.
-
-[208] Hermano de Eson, á quien habia confiado este el Reyno para que se
-le restituyese á Jason en llegando á la edad competente; y no queriendo
-despues hacerlo, Medea se finge enemistada con su marido, y por fin
-quita la vida á Pelias.
-
-[209] Hija del Océano, y amada por Saturno, con quien fue aprehendida
-por Rea, su muger, en adulterio; y huyendo de rubor, despues de haber
-parido al Centauro, fue transformada en el arbusto llamado Texo.
-
-[210] Tionéo, que robó el becerro de que habla á unos pastores.
-
-[211] Parece fue Paris, que le hubo en Enone antes del robo de Elena.
-
-[212] Perra de Icario, que tenia este nombre, la que con sus ladridos
-indicó á Erigone la muerte de su padre asesinado por unos pastores.
-
-[213] Isla del mar mediterráneo, consagrada al sol, célebre en otro
-tiempo por la famosa estatua del Coloso.
-
-[214] Neptuno, que reynaba en el mar.
-
-[215] Ceix y Alcione, Reyes de Trachina, en la isla de Calaurea, que
-fueron convertidos en alcones, como se verá adelante en la fábula de
-esta transmutacion.
-
-[216] Un poeta incestuoso con su propia madre, por lo que ambos fueron
-convertidos en perros.
-
-[217] Fue hijo de Admeto, Rey de Tesalia, y la hija transformada en ave
-se llamó Antea.
-
-[218] Tres transformaciones de Finéo, Perifa y Polipemon en aves.
-
-[219] Rey de Atenas y padre de Teseo.
-
-[220] Esciron y Procrustes, famosos en el istmo de Corinto.
-
-[221] Fingen los poetas que quando Hércules sacó del infierno á este
-monstruo, la mudanza de ayre le causó un terrible vómito espumoso y
-venenoso, del qual nació la yerba acónito, que se cria en los peñascos,
-y del zumo de esta preparó Medea el veneno para Teseo.
-
-[222] Himno ó cantinela en alabanza de Teseo.
-
-[223] Era uno ferocísimo enviado por Neptuno, que afligia toda la
-region de Atenas, y fue muerto por Teseo.
-
-[224] Era un jabalí, que tambien fue muerto por Teseo.
-
-[225] Se llamaba Perifetas, ladron famoso que despedazaba á los
-pasageros, y tambien fue muerto por Teseo.
-
-[226] Fue un ladron que tendia á los pasageros en una cama; y si eran
-mas largos que ella les cortaba lo que sobraba, y si mas cortos les
-estiraba hasta que igualasen.
-
-[227] Era otro ladron que combatia con los viageros; y despues de
-haberlos vencido, les daba muerte, y habitaba en la region del Eusis,
-ciudad consagrada á Ceres, por lo qual la llamaron Eleusina.
-
-[228] Habia sido muerto por Teseo, y la venganza de esta muerte era el
-asunto de la guerra que Minos su padre declaró á los Atenienses.
-
-[229] Esta y las siguientes son islas vecinas á Creta.
-
-[230] Esta y las siguientes son islas del mar Egeo, que hoy se dice el
-Archipiélago, y se llamaban Cícladas.
-
-[231] Fue hijo de Júpiter, y tuvo tres hijos, Telamon, Peleo y Foco, y
-por la justicia que observó, le hizo Pluton juez del infierno con su
-hermano Radamanto y Minos, que son los tres que tienen dicho cargo.
-
-[232] Era Minos, en cuyo reyno de Creta se contaban cien ciudades.
-
-[233] Fue hijo de Mercurio y de Herce, y su historia se cuenta en una
-de las fábulas siguientes.
-
-[234] Signo de la paz, el que regaló á Atenas Minerva quando la
-pusieron nombre.
-
-[235] Se entiende Egina, en quien Júpiter tuvo á Eaco, y en odio de la
-qual envió Juno la peste que se describe en lo que subsigue.
-
-[236] Esto y lo que sigue es una elegante descripcion de la peste; y
-otra semejante hizo Séneca en el primer acto de la tragedia intitulada
-Edipo.
-
-[237] Perífrasis para decir quatro meses.
-
-[238] Debe entenderse de las víctimas ó de los animales que se
-sacrificaban, y el rociar las astas con vino era ceremonia de la parte
-del sacrificio, que se llamaba libacion.
-
-[239] La inspeccion de las fibras de las víctimas ó animales
-sacrificados era el principal fundamento de las predicciones y
-respuestas de los agoreros que adivinaban por las fibras.
-
-[240] Era una selva dedicada á Júpiter, y poblada de encinas que daban
-oráculos y respuestas.
-
-[241] Porque esta palabra en griego quiere decir _hormiga_.
-
-[242] Viento favorable para pasar de Egina á Atenas.
-
-[243] Este dardo y el perro Lelapa fueron dos regalos que Procris
-hizo á Céfalo en su daño y ruina, pues este la mató con el dardo
-equivocadamente, teniéndola por fiera, como se verá despues.
-
-[244] Foco era hijo de la Ninfa Samate.
-
-[245] Su muger.
-
-[246] Porque esta Diosa fue la que dió y puso nombre á Atenas,
-venciendo en la contienda que sobre ello tuvo con Neptuno, segun ya
-queda antes notado.
-
-[247] Diosa de la Justicia, á quien pintaban vendados los ojos, y con
-la balanza en la mano; por otro nombre se la llamaba Astrea, y su
-balanza es uno de los doce signos del Zodiaco.
-
-[248] Todas estas transformaciones pudieron tener su fundamento en
-petrificaciones, de las muchas que despues de estas ficciones han
-observado y observan los naturalistas.
-
-
-
-
-LISTA DE ESTAMPAS NUMERADAS
-
-
-Estampa 49: Tisbe se traspasa el pecho con la espada aun caliente con
-la sangre de Píramo.
-
-Estampa 50: Marte en los brazos de Venus.
-
-Estampa 51: Leucotoe, prendada de la hermosura de Apolo, se dexa vencer
-sin resistencia.
-
-Estampa 52: La ninfa Salmacis abraza al jóven Hermafrodito que estaba
-en el baño.
-
-Estampa 53: Juno manda á las Furias que vayan al Palacio de Atamante.
-
-Estampa 54: Cadmo y Hermione se retiran á la Iliria, y son
-transformados en serpientes.
-
-Estampa 55: Perséo presenta la cabeza de Medusa á Atlante, que al verla
-queda transformado en montaña.
-
-Estampa 56: Perséo liberta á Andrómeda.
-
-Estampa 57: Perséo da gracias á los Dioses por su victoria y se casa
-con Andrómeda.
-
-Estampa 58: Finéo entra en la sala del banquete con el dardo en la mano
-dirigiendo la palabra á Perséo.
-
-Estampa 59: Perséo no pudiendo resistir al gran número de enemigos les
-presenta la cabeza de Medusa.
-
-Estampa 60: Minerva va al monte Helicon á visitar á las Musas.
-
-Estampa 61: Venus ruega á su hijo que hiera con una de sus flechas el
-corazon de Pluton.
-
-Estampa 62: Pluton roba á Proserpina y convierte en fuente á Ciane
-porque queria impedírselo.
-
-Estampa 63: Aretusa cuenta á Ceres que Pluton se habia llevado á su
-hija Proserpina.
-
-Estampa 64: ¿Á dónde huyes, hermosa Aretusa, exclama entonces Alféo, á
-dónde huyes?
-
-Estampa 65: Ceres transforma á Linco en Lince porque iba á quitar la
-vida á Triptolemo.
-
-Estampa 66: Aracne es transformada en araña por Minerva.
-
-Estampa 67: Á ruego de Latona, Apolo y Diana hacen perecer los hijos de
-Niobe.
-
-Estampa 68: Júpiter transforma en ranas á los aldeanos que insultaron á
-Latona.
-
-Estampa 69: Apolo, despues de haber vencido á Marsias en un desafio, le
-hace desollar vivo.
-
-Estampa 70: Tereo encierra en un antiguo castillo á Filomela su cuñada
-despues de haberla violado y cortado la lengua.
-
-Estampa 71: Progne saca á Filomela de su prision y la conduce en pompa
-á la Corte de Tereo.
-
-Estampa 72: Progne hace servir á Tereo en una comida la cabeza de su
-hijo Itis á quien habia quitado la vida.
-
-Estampa 73: No habiendo podido Boreas conseguir á Oritia de su padre,
-la roba y lleva á la Tracia.
-
-Estampa 74: Medea recibe los juramentos de Jason, hace que dome los
-toros y que robe el vellocino de oro.
-
-Estampa 75: Medea remoza con diferentes yerbas al padre de Jason.
-
-Estampa 76: Medea, despues de haber muerto á los dos hijos que tuvo de
-Jason, huye á Atenas.
-
-Estampa 77: Hércules ata á Cancerbero que de rabia inficiona la tierra
-con su espuma.
-
-Estampa 78: Eaco niega á Minos el socorro que le pide contra los
-Atenienses.
-
-Estampa 79: Júpiter, por ruego de Eaco su hijo, transforma en hombres á
-unas hormigas.
-
-Estampa 80: La Aurora ve á Céfalo, de quien se enamora y le roba.
-
-Estampa 81: Procris muere del flechazo que le tiró Céfalo juzgándola
-una fiera.
-
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES (2
-DE 4) ***
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