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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4) - -Author: Publio Ovidio Nasón - -Translator: Francisco Crivell - -Illustrator: José Asensio y Torres - -Release Date: September 18, 2021 [eBook #66338] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net. (This file was produced from - images generously made available by Biblioteca Digital - Hispánica/Biblioteca Nacional de España.) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES -(2 DE 4) *** - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han - convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * La ortografía del texto original ha sido respetada, con - normalización de las variantes a la grafía más frecuente y tildado - de las mayúsculas. - - * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final - del tomo. - - * Se han reubicado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no - interrumpan un párrafo. Asimismo se han dividido algunos párrafos - para alojar una ilustración. - - * Se ha añadido al final un listado de las estampas numeradas que - ilustran el tomo. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - - - - METAMORFÓSEOS - ó - TRANSFORMACIONES DE OVIDIO. - - - - - METAMORFÓSEOS - - ó - - TRANSFORMACIONES DE OVIDIO, - - TRADUCIDOS AL CASTELLANO - - CON ALGUNAS NOTAS PARA SU INTELIGENCIA, - - _POR DON FRANCISCO CRIVELL_. - - - NUEVA EDICION. - - - TOMO II. - - - MADRID EN LA IMPRENTA REAL - AÑO 1809. - - - - - ÍNDICE - de las Fábulas contenidas en este tomo. - - -LIBRO QUARTO. - - Pág. - - ARGUMENTO. 1 - - INTRODUCCION. 3 - - FÁBULA PRIMERA. _Píramo y Tisbe._ 8 - - FÁB. II. _Marte y Venus._ 15 - - FÁB. III. _Apolo y Leucotoe._ 19 - - FÁB. IV. _Salmacis y Hermafrodito._ 23 - - _Las hijas de Minio transformadas en murciélagos._ 30 - - FÁB. V. _Tisifone vuelve furiosos á Atamante y á Ino._ 33 - - FÁB. VI. _Cadmo y Hermione convertidos en serpientes._ 42 - - FÁB. VII. _Atlante transformado en montaña._ 45 - - FÁB. VIII. _Perséo liberta á Andrómeda._ 50 - - FÁB. IX. _Perséo se casa con Andrómeda._ 55 - - -LIBRO QUINTO. - - ARGUMENTO. 58 - - FÁBULA PRIMERA. _Finéo da una batalla á Perséo._ 59 - - FÁB. II. _Finéo transformado en roca._ 70 - - FÁB. III. _Conversacion de las Musas con Palas._ 75 - - FÁB. IV. _Pluton herido por el amor._ 82 - - FÁB. V. _Rapto de Proserpina._ 86 - - FÁB. VI. _Ceres consigue que su hija viva con ella seis meses - cada año, y los otros seis con su marido._ 94 - - FÁB. VII. _Alféo y Aretusa._ 98 - - FÁB. VIII. _Linco transformado en lince._ 103 - - -LIBRO SEXTO. - - ARGUMENTO. 107 - - _Orgullo de Aracne._ 109 - - FÁBULA PRIMERA. _Aracne convertida en araña._ 113 - - FÁB. II. _Niobe convertida en mármol._ 121 - - FÁB. III. _Unos aldeanos transformados en ranas._ 131 - - FÁB. IV. _Apolo y Marsias._ 135 - - _Filomela confiada á Tereo._ 138 - - FÁB. V. _Tereo viola á Filomela._ 144 - - _Filomela noticia á su hermana el delito de Tereo._ 148 - - FÁB. VI. _Filomela sale de la prision._ 150 - - FÁB. VII. _Itis servido á su padre Tereo en un banquete._ 153 - - FÁB. VIII. _Oritia arrebatada por Boreas._ 157 - - -LIBRO SÉPTIMO. - - ARGUMENTO. 161 - - FÁBULA PRIMERA. _Jason y Medea._ 162 - - _Jason roba el vellocino de oro._ 170 - - FÁB. II. _Eson remozado por Medea._ 174 - - _Pelias degollado por sus hijas engañadas por Medea._ 182 - - FÁB. III. _Medea incendia el palacio de Jason y mata á sus - hijos._ 186 - - FÁB. IV. _Hércules encadena al Cancerbero._ 190 - - FÁB. V. _Eaco niega socorro á Minos._ 194 - - FÁB. VI. _Las hormigas convertidas en hombres._ 198 - - FÁB. VII. _Céfalo y la Aurora._ 207 - - FÁB. VIII. _Céfalo y Procris._ 210 - - - - - METAMORFÓSEOS - ó - TRANSFORMACIONES DE OVIDIO. - - -LIBRO QUARTO. - -_ARGUMENTO._ - - -Alcitoe juntamente con sus hermanas despreciaron de tal modo las -fiestas de Baco, que no observándolas, se ocuparon, mientras estas -se celebraban, en las tareas ordinarias; y durante su labor cada -qual, para hacerla menos penosa, refirió una divertida historia. Ya -contaba la una la transformacion de las moras blancas en negras: ya -referia la otra como Apolo se habia transformado en la figura de -Erinome para engañar á Leucotoe; por lo que Clicie tuvo zelos, y fue -convertida en Heliotropio por la compasion que tuvo Apolo. Asimismo -contaba otra la union de Hermafrodito y la de Salmacis, ninfa, en -un mismo cuerpo. Pero por fin las hermanas en medio de su labor se -convirtieron en murciélagos, y las telas en vides y pámpanos. Agave, -alegrándose de esto, sintió un gran dolor quando Ino y Atamante, -agitados de la locura, se precipitaron al mar, y Neptuno los convirtió -en Dioses marinos. Como las mugeres Tebanas los llorasen por muertos, -se transformaron en piedras y aves. Tambien Cadmo afligido con esta -calamidad, dexando á Tebas, partió en compañía de su esposa á la -Iliria, en la que ambos se convirtieron en serpientes. De los que -habian despreciado á Baco, solo quedaba Acrisio, abuelo de Perséo, que -cortó la cabeza á la Górgona, de cuyas gotas de sangre, derramadas en -tierra, nacieron serpientes; y á Atlante lo transformó en monte, y á -las varas en piedras, despues que libertó á Andrómeda. Suscitándose en -seguida un tumulto en las bodas de Perséo, convirtió en piedra á Finéo -con los suyos, y juntamente á Preto y á Polidectes, solo con mostrarles -la cabeza de Medusa. - - - - -[Ilustración] - -INTRODUCCION. - -_Las hijas de Minias desprecian á Baco._ - - -Á pesar de todos estos prodigios, Alcitoe, hija de Minéo, y sus -hermanas, reprueban la celebridad de las Orgias,[1] ó fiestas de Baco, -y aun se atreven á decir que este no es hijo de Júpiter. Manda el gran -Sacerdote publicar una fiesta; que las señoras y criadas no trabajasen -aquel dia; que vistiesen su cuerpo de pieles, y dexasen sueltos sus -cabellos, coronándose de pámpanos, y llevando en sus manos tirsos -enramados. Las amenaza que de no hacerlo así experimentarian la ira -de aquel Dios. Jóvenes y ancianas obedecen su órden: dexan el texido, -la costura y la rueca; queman incienso sobre los altares de Baco, -llamándole con los misteriosos nombres de Bromio y de Lieo: le llaman -tambien hijo del fuego, engendrado dos veces,[2] y que solo él tuvo -dos madres: añaden á todos estos nombres el de Niséo, el de no barbado -Tionéo: le atribuyen la gloria de haber sido el primero que plantó las -vides,[3] y por esta causa los renombres de Geneo, Nictelio, padre -Eleléo, Jacho, Evan, y todos los demas que la Grecia inventó en honra -suya. Tú eres, ó Baco, le dicen, aquel niño eterno, cuya juventud -está siempre lozana; eres el mas hermoso y amable de los Dioses -del Olimpo; quando te manifiestas sin los cuernos, que acostumbras -llevar, tienes todo el esplendor y hermosura de una doncella jóven: tú -conquistaste el Oriente hasta donde la aterrada India se baña por el -remoto Ganges: tú castigaste á los sacrílegos Pentéo y al sanguinario -Licurgo; precipitaste en las ondas á los perjuros marineros de Toscana. -Va tirado tu carro de dos linces, cuyos elevados cuellos oprimes -con pintados frenos, y te siguen las Bacantes, los Sátiros, y aquel -borracho viejo,[4] que apenas puede sostenerse con la férula,[5] ni -cabalgar bien en su cabizbaxo jumentillo. Por donde quiera que pasas te -celebran el clamor de los jóvenes y las voces de las mugeres; suenan -los panderos, las trompetas y las horadadas flautas. Hoy las Tebanas -te invocan, y ruegan les asistas propicio y benigno, celebrando tu -promulgada fiesta. - -Solo las hijas de Minéo la profanan empleadas en cardar, en hilar y -texer sus lanas, imponiendo tarea á sus criadas.[6] „Mientras que las -demas, dixo una de estas jóvenes, estan hoy ociosas, y solo cuidan de -ofrecer incienso á una divinidad imaginaria, nosotras que trabajamos -baxo los auspicios de Minerva, que es la mejor de las Diosas, -procuremos suavizar nuestra útil tarea con discursos divertidos:[7] -contemos alternativamente alguna historia que nos entretenga y haga mas -corto el tiempo.” Aprueban las hermanas su pensamiento, y la ruegan -principie la conversacion. Como sabia una infinidad de historias, tardó -en hacer eleccion por qual habia de dar principio. Dudaba si deberia -hablar primeramente de tí, Dercere,[8] convertida en pez, y que, -despues de tu transformacion, habitas las lagunas de la Siria; ó de -Semíramis, tu hija, que, baxo la figura de una paloma, fixó su morada -sobre las altas torres de Babilonia; ó de los encantos de Nais, que -con la dulzura de su voz, ó la virtud de algunas plantas, transformaba -en peces á los jóvenes que se aficionaban á su hermosura, hasta que -experimentó en sí igual transformacion; ó últimamente de aquel árbol, -morera, cuyo fruto era antes blanco, y ahora le produce negro por el -contacto de la sangre de dos desgraciados amantes. Agradóles esta; y -como era la historia menos conocida de ellas, se determinó á referirla, -y, continuando en hilar, la principió en los términos siguientes. - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_PÍRAMO Y TISBE._ - - -En aquella celebrada ciudad que Semíramis cercó de altas murallas,[9] -fabricadas de ladrillo, vivian pared por medio Píramo y Tisbe; el -uno el mas gallardo de los jóvenes, y la otra la mas hermosa de las -doncellas que tuvo el Oriente. La vecindad abrió los primeros pasos -para conocerse. Con el tiempo creció el amor, y hubiera terminado -en legítimo casamiento; pero vedaron los padres lo que no pudieron -prohibir: ambos estaban igualmente enardecidos en amor mutuo; nadie lo -sabia; hablaban por gestos y señales, y quanto mas procuraban ocultar -su amor, tanto mas se abrasaban en su oculto fuego. - -[Ilustración: (49) Tisbe se traspasa el pecho con la espada aun -caliente con la sangre de Píramo.] - -La pared que mediaba entre ambas casas estaba hendida con una pequeña -rendija que habia quedado en ella desde que se hizo; defecto -desconocido hasta entonces de todos; pero ¿qué cosa se oculta al amor? -Tiernos amantes, vosotros tuvisteis los primeros la dicha de verla, -y de serviros de ella para expresar, sin que nadie lo advirtiese, -vuestros mas dulces sentimientos.[10] Quántas veces Píramo de un lado y -del otro Tisbe decian despues de mil suspiros, y de tomarse mutuamente -la respiracion: „Pared envidiosa de nuestra felicidad, ¿por qué te -opones al logro de nuestros amores? ¡Qué te costaba permitir la union -de nuestros cuerpos, ó si esto era mucho, á lo menos dieras ensanche á -los ósculos! Te agradecemos sin embargo el bien que nos dispensas en -poder hablarnos por tu medio.” Repetian cada dia el mismo discurso, -concluyéndole con un tierno á Dios, y besando cada uno por su lado -la pared, como si sus ósculos hubieran de penetrarla. Una mañana, -apenas la aurora habia ocultado las estrellas, y quando el sol con -sus rayos enxugaba ya el rocío de las yerbas, acudieron uno y otro al -sitio acostumbrado; y despues de lamentar su triste suerte con mucho -silencio, y la situacion á que estaban reducidos,[11] determinaron -engañar los guardas, y salir en la próxîma noche de sus casas y de -la ciudad; pero temerosos de no extraviarse por el espacioso campo, -acordaron juntarse al lado del sepulcro de Nino,[12] y de un moral -muy abundante de moras blancas que estaba cerca de él á la márgen de -una agradable fuente. Aprobaron el concierto muy alegres; y aunque -este dia les pareció mas largo que los otros, llegó por fin la noche. -La cuidadosa Tisbe, auxîliada de las tinieblas, abriendo la puerta -con mucho cuidado, se cubre el rostro con un velo, sale de su casa -sin ser sentida de persona alguna, atraviesa la ciudad, y llegando la -primera al sepulcro de Nino, se sienta debaxo del árbol en que quedaron -convenidos. El amor la infundia atrevimiento; pero por desgracia viene -á beber á la fuente inmediata una leona que, despues de haber devorado -una vaca, traia en la boca las señales de su crueldad. Con la claridad -de la luna la ve Tisbe venir á lo lejos; y huyendo amedrentada á una -obscura cueva, dexa caer el velo con la precipitacion de la fuga. -Apagada la sed, se vuelve la cruel bestia á la selva; encuentra -el velo que habia dexado caer Tisbe, y le hace mil pedazos con su -ensangrentada boca. - -Píramo, que habia salido mas tarde, se llenó de espanto al ver, á la -misma claridad de la luna, huellas nada equívocas de una fiera: vió -tambien el velo ensangrentado, y presumiendo alguna desgracia en su -amante, exclama: „Una misma noche acabará con estos dos desgraciados -amantes. Yo solo soy el culpado; pero la inocente y desgraciada Tisbe -era digna de gozar mas tiempo de la vida. Yo te he muerto, decia, -muger digna de compasion, induciéndote á venir de noche á un sitio -tan medroso, y al que debia llegar el primero para defenderte. Fieros -leones que habitais los senos de esas cóncavas rocas, venid, despedazad -mi cuerpo, arrancad mis pérfidas entrañas con vuestros dientes crueles; -pero no, que es de espíritus cobardes el desearse la muerte.”[13] -Levanta el velo de la desgraciada Tisbe, y se encamina con él al árbol -señalado: le baña con sus lágrimas, y despues de besarlo: „Tú debes, -dice, ser tambien teñido con mi sangre: recógela, pues es justo sea -mezclada con la de mi querida Tisbe.” Articuladas estas palabras, se -atraviesa con su espada, y sacándola de la herida cayó de espaldas en -tierra. Salta su sangre con la misma impetuosidad que suele el agua de -un roto caño, que despedida con violencia parece que corta el ayre. El -fruto de este árbol rociado con la sangre se volvió negro, y empapada -en ella su raiz ennegreció repentinamente las moras. - -Tisbe, aun no bien recobrada del susto, sale de la cueva por no -incurrir en falta: busca ansiosa á su amante para contarle el riesgo -de que se habia librado. Exâmina el parage por ambos convenido; pero -el nuevo color del árbol la hace dudar algun tiempo si era este ó -algun otro donde debian juntarse: en esta incertidumbre ve en el suelo -un cuerpo palpitando. Túrbala este espectáculo, retrocede, se queda -mas amarilla que el box, y se estremece al modo que lo hace el mar -quando el blando céfiro agita su superficie. Mas al fin, parándose á -reflexîonar un poco, reconoce á su desgraciado amante, y, dexándose -llevar de su fiero dolor, comienza á despedazar sus brazos,[14] -indignos de tal tratamiento, despide lastimeros ayes, arranca sus -cabellos, lastíma su pecho; y por último abraza con entrañable amor -el cuerpo de su amante, riega la herida con sus lágrimas, mezclando -su llanto con la sangre, y besando mil veces aquel yerto semblante. -„Píramo, le decia, ¿qué funesto accidente me priva de tu vida? -Respóndeme: advierte que tu querida Tisbe es quien te llama; escúchame, -querido, y echa una ojeada siquiera sobre la infeliz Tisbe.” Al oir -este dulce nombre abre Píramo sus moribundos ojos, y espira despues de -haberla visto. Mas viendo Tisbe su velo, y la espada de Píramo fuera de -su vayna: „¡Ah infeliz! exclama, tu misma mano, tu mismo amor fue tu -verdugo; pero tambien hay en la mia fortaleza para imitarte, tambien -tengo amor que me dé fuerzas para resistir las heridas; aun despues -de muerto te seguiré, y se dirá de esta desdichada, que si yo he sido -causa de tu muerte, soy tambien compañera en tu sepulcro. Y tú, á quien -la muerte sola podrá arrancar de mis brazos ¡ay! ni aun despues de -ella habrá cosa alguna que nos separe. Desventurados padres de estos -infelices amantes, no os opongais, os lo suplican ambos, no os opongais -á que encierre un mismo sepulcro á aquellos á quienes han unido para -siempre la muerte y el amor mas tierno. Y tú, árbol funesto, que haces -sombra al cuerpo de mi querido, y vas á cubrir el mio, conserva para -siempre la señal de nuestra desgracia; tus frutos lúgubres y tristes -sean un eterno monumento de que has sido teñido con la sangre de dos -desgraciados,” dixo: y tomando la espada, aun caliente con la sangre de -Píramo, la apuntó á lo mas baxo de su pecho, y se dexó caer sobre ella. -Sus ruegos enternecieron á los Dioses, y conmovieron á sus padres: -porque el fruto del árbol, al paso que madura se va volviendo negro, y -las cenizas de entrambos, retiradas de la hoguera, fueron colocadas en -una misma urna. - -[Ilustración: (50) Marte en los brazos de Venus.] - - - - -FÁBULA II. - -_MARTE Y VENUS._ - - -Poco despues que Alcitoe acabó su historia, tomó Leuconoe la palabra, -y escuchándola sus hermanas: sabed, las dixo, que el Sol, ese Dios -que lo alumbra y gobierna todo con su luz, no estuvo exênto del amor. -Voy á referiros su aventura. Como todo lo registra el primero, dicen -que descubrió el adulterio de Venus con Marte; y envidioso ó zeloso -del hecho, se lo contó al esposo de esta Diosa, mostrándole el parage -y sitio de la traycion. Consternó tanto esta noticia á Vulcano que -quedó sin seso, se le cayó de las manos la obra,[15] y hasta el -martillo con que la trabajaba. Mas volviendo sobre sí se puso á hacer -una red y lazos de alambre tan sutiles y delgados que apenas eran -perceptibles; no excederian á su delicadeza ni el hilo mas delgado, -ni las mas delicadas telas de araña que penden del techo. Hízola con -tal artificio que el mas leve movimiento pudiera jugarla. Tendióla -al rededor del lecho de Venus, de suerte que apenas entró en él con -Marte, ambos se quedaron presos y abrazados. Contento Vulcano con tan -buen suceso, abrió las puertas de su aposento, y convidó á los Dioses á -ver el espectáculo; halláronlos feamente abrazados, cosa que excitó á -los Dioses á risa,[16] sin embargo de que no faltó entre ellos alguno -menos rígido que quisiera verse avergonzado á tal precio. El hecho fue -contado y sirvió mucho tiempo de conversacion en el cielo. - -Ofendida en extremo Venus, resolvió vengarse del que habia descubierto -su delito, é hizo arder en un amor igual al suyo al que descubrió su -oculta pasion. ¿De qué te sirven, hijo de Hiperion,[17] tu hermosura, -tu color y tu brillante luz? Tú que esparces por todas partes el -fuego, te dexas abrasar de una nueva llama; tú, que debes mirarlo -todo, fixas solo tus ojos en Leucotoe. Sales antes y vuelves despues -de lo ordinario á la mansion de Tetis:[18] por contemplar despacio su -beldad, haces mas largos de lo ordinario los dias del invierno: deliras -algunas veces,[19] y comunicando la ceguedad de tu entendimiento á los -rayos que despides, pones en consternacion con su obscuridad á todos -los mortales.[20] Quando te turbas, no es porque se ponga entre tí y -la tierra la luna que está mas cerca de ella: el amor produce este -color tétrico. Sola Leucotoe causa tus delicias; ya no te acuerdas -de Climene, ni de Rodas,[21] ni de la hermosa madre de Circe, ni de -Clicie, que sin embargo de haberla tú despreciado, deseaba colgarse de -tu cuello en el mismo tiempo en que te habia el amor herido gravemente -con otras flechas. Leucotoe te hace olvidar todos tus amores. Fue -esta hija de Eurinome, la mas hermosa de toda la Arabia; pero despues -que llegó á su juventud, la hija excedia tanto en hermosura á su -madre, quanto esta habia excedido á todas las de su tiempo: su padre -Orcamo fue el que gobernó la Persia, siendo el séptimo Rey despues de -Belo.[22] - -[Ilustración: (51) Leucotoe, prendada de la hermosura de Apolo, se -dexa vencer sin resistencia.] - - - - -FÁBULA III. - -_APOLO Y LEUCOTOE._ - - -El pasto de los caballos del sol está hácia el poniente, donde, -descansando de la fatiga del dia, se alimentan de ambrosia en vez de -yerba, con cuyo sustento recobran las perdidas fuerzas para volver á la -tarea. Una noche, mientras ellos pacian, entró el sol en el aposento de -su amada Leucotoe baxo la figura de su madre, y la halló hilando[23] -á la luz, acompañada de doce criadas. Yo tengo que hablarte, la dixo, -dándola un ósculo; retiraos vosotras, pues no necesita de testigos el -secreto que intento confiar á mi hija. Obedecieron, y habiendo quedado -solos, la dice: „Yo soy el que gobierna el año,[24] el que todo lo -ve y todo lo alumbra; yo soy la luz del mundo; y yo, creeme, estoy -enamorado de tí.” Leucotoe se llena de temor, y con el miedo dexa -caer de sus trémulas manos el huso y la rueca. El rubor la hacia mas -hermosa; y Febo, para no retardar sus deseos, cobra su verdadera figura -y su propio resplandor. - -Leucotoe, aunque al principio espantada con un resplandor tan -repentino, accedió por último á los deseos de Apolo, dexándose llevar -de su hermosura. Se abrasa de zelos Clicie, porque el amor que le -habia tenido era vehemente, y deseosa de vengarse de su rival, publica -su delito hasta ponerlo en noticia del padre de Leucotoe. Enfurecido -Orcamo con esta nueva, manda enterrarla viva, y echar sobre su cuerpo -una porcion de arena, sin atender á la desgraciada Leucotoe, que, -levantando las manos[25] á su amante, juraba que fue violentada. El -sol, con la actividad de sus rayos, entreabrió la tierra que te cubria, -ó graciosa Ninfa, para que pudieses levantar tu sepultada cabeza; -pero en vano, porque ya te habia quitado la vida el peso de la arena. -Despues de la desgracia de Faeton, no habia experimentado el sol un -dolor mas vehemente. Procuró reanimar con su calor el yerto cadáver de -su amada; pero el destino[26] hizo inútiles sus esfuerzos. Quejóse, -gimió, y rociando con nectar el cuerpo de Leucotoe, y la tierra que la -cercaba: „Al menos, dixo, tendré el consuelo de restituirte al ayre.” -En efecto, el cuerpo liquidado en un humor oloroso empapó la tierra, -la qual, formando raices y rompiendo el túmulo, brotó las varas que -producen el incienso. - -El amor, que habia sido causa de la indiscrecion de Clicie, hubiera -podido disculparla; pero sin embargo, desde aquel dia la miró Apolo con -indiferencia, y jamas volvió á tener comercio con ella. Sus desprecios -la conduxeron á una terrible desesperacion; y reducida á la situacion -mas lamentable, no pudo sufrir la compañía de las ninfas. Expuesta -continuamente á la inclemencia de los elementos, desnuda, y el cabello -suelto, no probó otro alimento en nueve dias que sus lágrimas y el -rocío del cielo.[27] Inmóvil en este tiempo, solo volvia al sol los -ojos, siguiéndole con ellos mientras duraba su curso. Cuentan que su -cuerpo quedó unido á la tierra; que la parte inferior de él apareció -de un color cárdeno, y que en lugar del rostro se veia una flor -tornasolada con mezcla de violeta. Aunque asida á la tierra por sus -raices, no dexa de volverse hácia el sol, mostrándole, á pesar de su -transformacion, lo mucho que le ama.[28] - -[Ilustración: (52) La ninfa Salmacis abraza al jóven Hermafrodito que -estaba en el baño.] - - - - -FÁBULA IV. - -_SALMACIS Y HERMAFRODITO._ - - -Causó bastante admiracion en sus hermanas lo que Leuconoe acababa de -referir. Las unas decian que era increible: las otras, que todo lo -podian los verdaderos Dioses; pero que no era Baco de este número. -Alcitoe nada habia dicho aun; y por lo mismo la suplicaron contase -alguna historia, y la obligaron á ello con el silencio. Nada os -hablaré, dixo, continuando su labor, de la aventura del pastor Dafnis, -que guardaba sus rebaños en el monte Ida, y á quien una Ninfa, zelosa -de su rival, convirtió en roca. ¡Tanto furor como este inspira el amor -quando es despreciado! Esta historia es bien sabida de todos. Tampoco -diré la de Esciton, hombre y muger á un tiempo. Pasaré en silencio la -de Celmo, tan fiel á Júpiter en su infancia, y que despues, por su -indiscrecion, fue transformado en diamante. No me detendré en la de los -Curetes, que se formaron de una lluvia. Tampoco es mi ánimo contaros -la de Croco, ni la de Esmilax convertidos en flores; pero sí quiero -divertiros con una historia agradable. - -Vosotras ignorareis quizá por qué la fuente Salmacis vino á hacerse -tan nombrada, y por qué sus aguas vuelven á los hombres floxos y -afeminados;[29] oidlo pues, que el efecto es tan patente como la causa -oculta. Las Náyades criaron en las cuevas del monte Ida un niño nacido -de Venus y Mercurio: sus facciones eran tales que demostraban bien -quienes eran sus padres, y de ambos tomó despues el nombre.[30] Quando -llegó á la edad de quince años abandonó los montes en donde se habia -criado, deseoso de ver nuevas tierras y nuevos rios, haciéndole este -mismo deseo menos sensibles las incomodidades de sus viages. Habia -ya visto las ciudades de Licia, y llegado á Caria, que está cerca, -quando se paró junto á una fuente, cuyas aguas eran tan puras que -veia fácilmente su fondo; nada la enturbiaba; ni juncos, ni cañas, ni -ovas. Un cesped siempre verde formaba al rededor de ella una hermosa -cenefa. La Ninfa que la habitaba, ni tenia aficion á la carrera, ni -á la caza, ni á disparar el arco: era la única de las Náyades que -jamas conoció Diana. Solian decirla sus hermanas: Salmacis, ármate de -un dardo, toma una aljaba, reparte el descanso con el exercicio de la -caza; pero sus persuasiones eran inútiles, porque la ociosidad formaba -todas sus delicias. No tenia otro placer que bañarse, cuidar de adornar -sus cabellos con un blanco peyne de Venus, y consultar en el cristal -de las aguas los adornos que la sentarian mejor. Unas veces, adornada -de un brillante vestido, permanecia reclinada sobre la yerba y el -cesped; otras se divertia en coger flores; y en esto estaba entretenida -quando descubrió al jóven Hermafrodito. Apenas le vió se enamoró de -su hermosura, y deseó tenerle por marido; pero aunque lo deseaba, no -quiso acercarse á él hasta engalanar bien su cuerpo y componer sus -miradas de modo que pudiera parecer la mas bella á los ojos de este -jóven.[31] Luego que se adornó á su placer, le dixo: „Jóven extrangero, -quien quiera que seas, pues algunos te tendrian por un Dios, si lo -eres, no puedes dexar de ser el mismo Amor; y si eres un simple mortal -¡que felicidad para tus padres tener un hijo de tanta gentileza! ¡qué -afortunados serán tus hermanos si los tienes! ¡qué ventura para la que -tuvo el cuidado de criarte! Pero mas que todos dichosa tu esposa, si -es que estas casado, ó la que haya de honrar la tea nupcial y coronar -el himeneo: si es que ya posee alguna esta felicidad, permíteme gozar -de tí secretamente; mas si hasta ahora no tienes hecha eleccion de -muger, yo te ofrezco mi mano, y descansaremos en un mismo lecho.”[32] -Calló Salmacis y Hermafrodito se llenó de vergüenza al oirla, como que -no sabia qué era amor, pero su mismo rubor añadió nuevas gracias á su -belleza. El color de su rostro parecia al de las manzanas coloradas -quando estan colgadas del árbol, ó al marfil teñido de encarnado, ó -al de la luna en su eclipse en una noche serena. „Al menos, continuó -Salmacis, dáme algun ósculo del modo mismo que le darias á una hermana -tuya;” y diciendo esto quiso arrojarse á sus brazos. „Modera tus -transportes, la dixo Hermafrodito, si no quieres que huya de tí para -siempre. No, detente, replicó Salmacis, consternada con esta amenaza; -tú eres Señor de este sitio, yo te cedo su dominio.” Al pronunciar -estas palabras, fingió alejarse de allí, y se ocultó detras de unas -espesas matas para acecharle sin ser vista. Entonces el jóven, como -muchacho, y creyendo hallarse solo en un lugar tan frondoso, ya se -paseaba de una á otra parte, ya metia los pies en el agua, y ya, -convidándole á bañarse su frescura, se determinó á desnudar. El -incentivo de este objeto acrecentó la pasion de la Ninfa;[33] brillaban -sus ojos como los rayos del sol quando reflexan en un cristal, y apenas -podia contener sus conmociones, ni dilatar su deseo. Saltó al agua -Hermafrodito, y mientras nadaba, parecia su cuerpo una hermosa figura -de marfil, ó una azucena vista por el cristal. „En fin yo venzo;” -exclamó Salmacis, desnudándose y echándose al agua. Acercase á él, le -asegura á pesar de su resistencia, le da algunos ósculos, le sujeta -las manos, toca sus pechos estrechándole consigo por todos los modos -posibles. Así como la serpiente quando es arrebatada por un águila, -la oprime y se enrosca en sus alas y garras; así como la yedra se -enlaza á un árbol, ó como el pulpo á la presa que descubre sobre las -aguas, así la Ninfa Salmacis se arroja y estrecha con el indiferente -Hermafrodito. En vano hace esfuerzos para desasirse de ella; en vano -se resiste á su ternura; la Ninfa le ruega mas y mas, le hostiga, -le solicita; pero un cruel desprecio es el solo premio que da á sus -delirios. „Á pesar de todos tus esfuerzos, le dice, no te desprenderás -de mí: Dioses haced que nada me separe de este pérfido.” - -Oyeron los Dioses su súplica, y sus dos cuerpos se hicieron uno solo, y -uno solo sus dos rostros.[34] Así como vemos dos ramas, que creciendo -se unen, y las cubre una misma corteza, así sus dos cuerpos parecieron -uno solo, sin que se pudiera decir si era de hombre ó de muger; pues -nada era siendo uno y otro. Viendo Hermafrodito que acababa de mudar de -sexô, y que su cuerpo era mitad hombre y mitad muger, habló á Mercurio -y á Venus con una voz no ya como antes de hombre. „¡Ó padre mio! ¡ó -madre! les dice, no negueis á vuestro hijo la gracia que os pide; y es, -que todos los que vengan á bañarse á esta fuente experimenten esta -misma transformacion.” Su súplica fue oida; porque Mercurio y Venus -derramaron en la fuente una esencia que la comunicó la virtud de hacer -mudar de sexô. - - - - -_LAS HIJAS DE MINIO TRANSFORMADAS EN MURCIÉLAGOS._ - - -Despues de haber concluido su conversacion las Mineidas, aun -manifestaban, continuando su labor, el desprecio que hacian de Baco -y de sus fiestas, quando de repente oyeron un confuso ruido de -tambores, flautas y trompetas, que las sorprehendió tanto mas quanto -no veian persona alguna que le originase. Un olor de mirra y azafran -se esparció en su aposento, y, lo que parecia increible, su tela -se cubrió de verdor y brotó pámpanos y hojas de yedra. El hilo que -acababan de emplear se convirtió en sarmientos cargados de uvas, y -estos tomaron el mismo color de púrpura de que era su labor.[35] Era -ya aquella parte del dia en que las sombras que empiezan á cubrirle, -y la luz que va desapareciendo, hace dudar si es dia ó noche, quando -un espantoso ruido estremeció toda la casa. Se llenó repentinamente -de antorchas encendidas, y de otros fuegos que brillaban por todas -partes: oyéronse aullidos horrendos, como si la casa estuviese llena -de fieras. Las Mineidas aterradas huyeron de la luz y el fuego; pero -mientras buscaban los parages mas solitarios para ocultarse, se reducen -á una pequeñez increible, cubre sus cuerpos una delgada membrana, y -se extienden sobre sus brazos unas alas delicadísimas. La obscuridad -del sitio en que estan ocultas, las impide conocer que habian mudado -de figura; se elevaban en el ayre, sosteniéndose con unas alas, no de -plumas, sino de una piel transparente. Querian hablar para expresar -su pena, pero formaban solo un sonido endeble y proporcionado á la -pequeñez de sus cuerpos. Complacíalas habitar en las casas y no en las -florestas como las demas aves; huian de la luz volando solo de noche, y -por esta causa se las dió el nombre de Murciélagos.[36] - -Esta maravilla inspiró en los Tebanos un gran respeto á Baco; Ino, -tia de este, la referia en todas partes, confesando que no habia -experimentado otro dolor que el que le causaron las desgracias de sus -hermanas.[37] Envidiosa Juno de la prosperidad de esta Princesa, que -estaba envanecida por ser esposa de Atamante, por tener muchos hijos, -y la gloria de haber criado á Baco; Juno, digo, no pudo disimular por -mas tiempo su encono. „¿Cómo, decia, el hijo[38] de una rival mia pudo -precipitar en las olas y convertir en delfines á los marineros que le -despreciaban? ¿Inducir á una madre á despedazar á su propio hijo,[39] y -transformar en murciélagos á las tres hijas de Minéo? ¿Y todo el poder -de Juno se limitará á derramar lágrimas inútilmente? ¿Quedaré contenta -con tan débil satisfaccion? ¿Está limitado mi poder á solo esto? No: el -mismo Baco me enseña como he de vengar mis ofensas; lícito es aprender -del enemigo. El homicidio de Pentéo me hace conocer demasiado lo que -puede el furor; ¿pues por qué Ino no ha de experimentar los efectos -mismos que sus hermanas?” - -[Ilustración: (53) Juno manda á las Furias que vayan al Palacio de -Atamante.] - - - - -FÁBULA V. - -_TISIFONE VUELVE FURIOSOS Á ATAMANTE Y Á INO._ - - -Hay un camino declive obscuro, con árboles funestos, que conduce á -los infiernos por parages que hacen mas pavoroso su silencio;[40] -exhalan continuamente muchas nieblas las aguas de la Estigia,[41] -por donde las sombras de aquellos que recibieron los honores de la -sepultura baxan al infierno. La palidez y el frio habitan allí, y los -Manes[42] nuevos ignoran el camino que conduce á la Estigia, y donde -esté la Corte de Pluton, que tiene mil entradas, y todas abiertas. -Aquel lugar recibe todas las almas, así como el Océano quantos rios -corren sobre la tierra, y á pesar de las innumerables que llegan -á él parece estar siempre vacío.[43] De todas partes llegan almas -separadas de sus cuerpos: unas freqüentan el Foro, otras se apresuran -á hacer la corte á Pluton, y finalmente todas se dedican á los mismos -exercicios en que se habian ocupado sus cuerpos durante su vida, sin -contar con las que estan en los tormentos.[44] Irritada Juno (tantos -deseos tenia de venganza), dexa su mansion celeste para descender á -la lúgubre estancia. Á su llegada, la puerta por donde entró, hizo -un ruido extraordinario. Abrió sus tres bocas, y ladró tres veces el -Cancerbero.[45] Llama al instante á las Furias,[46] hijas de la Noche, -que estaban sentadas á la puerta de aquella tenebrosa cárcel peinando -las enroscadas serpientes que tenian por cabellos. Luego que vieron á -Juno por entre la obscuridad, se levantaron. La prision que custodiaban -era la mansion de las almas criminales: allí Ticio, cuyo cuerpo ocupa -el espacio de nueve yugadas, es despedazado por un buytre; allí Tántalo -corre tras del agua que le huye, procurando en vano coger el fruto de -un árbol que se aleja; allí Sisifo se afana en subir la peña que al -punto ha de volver á rodar; allí Ixîon da vueltas eternamente atado -á una rueda, huyendo y buscándose á sí mismo: allí en fin las hijas -de Dánao, que se atrevieron á dar muerte á sus maridos, se afanan en -llenar de agua unas vasijas horadadas.[47] - -Juno, habiendo mirado con severidad á estos desgraciados, y en especial -á Ixîon, y despues á Sisifo: „¿Por qué, preguntó á las Furias, es este -el solo de sus hermanos que se ve condenado á tormentos eternos, -quando el soberbio Atamante y su muger, teniendo siempre la vanagloria -de despreciarme, habitan en un palacio magnífico?” Contó en seguida -á las Furias la causa que tenia para aborrecerles, lo que la hacia -descender á los infiernos; y finalmente lo que pretendia de ellas. Su -intento era echar por tierra el palacio de Cadmo, y que las Furias -induxesen á Atamante á cometer una horrorosa maldad. Para obligar -á las Diosas á que cumplan sus deseos, las interesa con súplicas y -ofertas, pero con un cierto imperio. Tisifone, sacudiendo sus canas -erizadas, y desviando sobre sus espaldas las culebras que la rodeaban: -„Excusemos, dixo á la Diosa, de rodeos: haz cuenta que ya estan puestos -en execucion tus preceptos; y así dexa este triste Reyno, y vuelve al -Olimpo á respirar un ayre mas benigno.” Juno sale regocijada; y al ir á -entrar en el cielo, derrama sobre ella Iris,[48] hija de Taumante, un -celestial rocío con que queda purificada. - -La severa Tisifone toma al momento una hacha teñida en sangre y un -vestido asimismo ensangrentado, se ciñe una serpiente,[49] y sale de -aquel Reyno tenebroso. El llanto, el pavor, el terror y el furor que -lleva en su semblante, la fueron acompañando. Llega al umbral de la -casa de Atamante, se estremece la portada; y sus puertas, hechas de -madera de acebuche, se llenan de obscuridad, y hasta el sol retira de -allí sus rayos. Aterrados Atamante y su esposa con tales prodigios, -querian echarse fuera del palacio; pero les cerró el paso la implacable -Furia extendiendo los brazos enlazados con las enroscadas víboras, y -sacudió su cabello. Hacen un fuerte ruido las culebras; se esparcen -unas por las espaldas, y otras, dexándose caer por el rostro al pecho, -dan silbidos, vomitan negra ponzoña, y esgrimen las abrasadoras -lenguas. Arranca Tisifone dos de entre todas, y con su pestífera mano -las arrojó contra Ino y Atamante. Corren en sus senos, á los que -inficionan de un hedor pestilencial, pero sin lastimar sus cuerpos, -como que el alma sola habia de padecer los tormentos que les tenia -preparados. - -Habia traido tambien consigo la Furia un sutil veneno, compuesto de la -espuma que arroja por la boca el Cancerbero, de la ponzoña de la Hidra, -y de quanto podia inspirar el olvido, el delito, la rabia, el llanto -y el deseo del homicidio; y habiendo mezclado este veneno con sangre -reciente, lo hizo cocer en una caldera de cobre, agregando tambien una -porcion de cicuta. Valiéndose la Furia de la ocasion que la ofrecia -el espanto de estos dos esposos, vierte aquella fatal confeccion en -sus pechos, que inmediatamente penetra hasta sus entrañas. Da muchas -vueltas con el hacha que llevaba, consiguiendo encenderla con esta -agitacion; y ufana de su triunfo, como de haber obedecido á la Diosa, -se desciñe la serpiente, y regresa al obscuro reyno de Pluton. - -Enloquecido de improviso Atamante, corre furioso por medio del palacio -gritando: „¡ah! compañeros, tended las redes en estos bosques, que he -visto una leona con dos cachorros hijos suyos.” Al decir esto persigue -á su esposa furioso como un loco, teniéndola por fiera; arrebata de su -seno á su tierno hijo Gearco, que le tendia los brazos muy risueño, y -volteándole muchas veces á manera de onda, hace pedazos sus tiernos -miembros arrojándolos contra un peñasco. Entonces la dolorida madre, -ya instigada del mismo dolor, ó del veneno esparcido en sus entrañas, -huye con el cabello desgreñado, fuera de sí, y con espantosos aullidos, -y llevándote en sus brazos, tierno Melicerto, va diciendo á voces: -¡Evohe, Baco! Pero Juno, riéndose al oir tal nombre: „Sí, dice, que te -ampare ese Dios que tu criaste.”[50] - -Sobresale á orilla del mar un escollo, que socavado en su parte -inferior por las olas, las da sosegada acogida en su concavidad: forma -en su parte superior varias puntas, y se extiende sobre las aguas á -largo trecho. Ino, animada de su mismo furor, sube sin temor á la roca, -y desde ella se precipita al mar con su hijo, á cuyo golpe se cubrió el -agua de blanca espuma. Compadecida Venus de la desgracia no merecida -de su nieta, habló á Neptuno, su tio, en estos términos: „Dios de los -mares, á quien tocó el imperio que mas se parece al celestial, mucho es -lo que te pido; pero compadécete de una familia que tanto me interesa, -y ves fluctuar en medio de las olas del mar: colócala pues en el número -de tus deidades; tambien yo he sido favorecida del mar, pues engendrada -en otro tiempo en sus profundidades, fui espuma, y de esta tengo en el -idioma griego el mismo nombre.”[51] Accedió Neptuno á sus ruegos; y -despojando á Ino y Melicerto de quanto tenian de mortales, les adornó -de una magestad digna de veneracion, dándoles nuevo nombre y nueva -forma, por lo que se llamaron desde entonces, Ino su madre, Leucotea; y -Melicerto su hijo, Palemon. - -Siguieron con toda la presteza que pudieron las matronas Tebanas las -huellas de Ino; y viendo que estas las conducian hasta la extremidad -del peñasco, no dudaron de su desastrada muerte: rasgaron sus -vestiduras, arrancaron sus cabellos, é hirieron sus pechos llorando -amargamente las desgracias de la familia de Cadmo; y como culpasen la -injusticia y crueldad de Juno en haber castigado tan cruelmente á la -adúltera,[52] no quiso esta Diosa sufrir semejantes ultrajes: „Vosotras -mismas, dixo, vais á ser el mas horroroso exemplo de mi crueldad.” -Siguióse el efecto á la amenaza; porque diciendo la mas compasiva de -las Sidonias, seguiré á mi Reyna hasta en las aguas mismas, quedó -inmoble asida al peñasco, al ir á arrojarse desde él, sin poder -moverse. Otra, que intentaba lastimar su pecho impelida de su dolor, -siente convertirse en piedra sus brazos. La tercera, que extendia sus -manos hácia el mar, experimentó la misma suerte; y á la última, que -iba á mesarse los cabellos con las manos, se le quedaron entre ellos -petrificados los dedos. Cada qual quedó en aquella actitud en que -se hallaba al tiempo de su transformacion. Las demas Tebanas fueron -convertidas en aves, que desde este tiempo van volando en el mismo -sitio, tocando el agua con la extremidad de sus alas. - - - - -FÁBULA VI. - -_CADMO Y HERMIONE CONVERTIDOS EN SERPIENTES._ - - -Cadmo ignoraba que su hija y tierno nieto[53] hubiesen sido recibidos -en el número de los Dioses marinos; y penetrado del dolor que le -causaban los infortunios de su familia, y prodigios que habia visto, -abandona la ciudad que construyó, como si ella y no su adversa fortuna -fuera la causa de tantas desgracias; y despues de andar vagando largo -tiempo, llegó á la Iliria[54] con su esposa, que jamas se separaba -de su lado. Agoviados ambos, así de sus desgracias como del peso de -los años, hablaban un dia de las calamidades de su familia, y de los -trabajos que habian experimentado, quando dixo Cadmo: - -[Ilustración: (54) Cadmo y Hermione se retiran á la Iliria, y son -transformados en serpientes.] - -„¿Estaria por ventura consagrado á algun Dios el dragon que al entrar -yo en Grecia maté con una flecha,[55] y cuyos dientes, como semilla -nueva, esparcí en la tierra? porque si lo estaba, y los Dioses en -venganza me castigan de este modo, yo les ruego que me conviertan en -serpiente.” Apenas acabó esta súplica quando se extiende su vientre, -siente crecer duras escamas en la piel, cubrirse de verdinegras -manchas; al fin cae de pechos en la tierra, y juntándose sus piernas, -forman una larga cola. Tiende los brazos, que solo conservaba; y -llorando aun como hombre: „Llégate esposa la mas desdichada, dixo; -llégate, compadécete de mí; y mientras exîste algo de mi antigua forma, -tócame, y recibe la mano que aun queda ilesa, antes que acabe de -convertirme en dragon.” Queria proseguir; pero hendiéndosele la lengua -en dos partes,[56] no pudo articular otra palabra por mas esfuerzos -que hacia, ni explicarse de otro modo que con silbidos, que era la -voz que únicamente le dexó la naturaleza. „Querido Cadmo, exclama -Hermione hiriéndose el pecho con las manos, dexa esa figura monstruosa. -¿Qué es esto, esposo mio? ¿Qué se han hecho tus pies, tus hombros y -tus brazos? ¿Qué tu color y tu rostro? ¿Y qué todo tu cuerpo? ¿Por -qué, ó Dioses celestiales, no me convertis á mí tambien en culebra?” -Mientras Hermione hablaba así, Cadmo lamia el rostro de su esposa; y -conociendo aun el amado seno, la abrazaba, y como antes, queria llegar -á su cuello. Sus compañeros, que estaban presentes, se asombraron de -ver á los dos súbitamente convertidos en serpientes: estas, despues de -halagarlos, se fueron arrastrando por tierra, una junto á otra con los -cuellos levantados, hasta entrar en un cercano bosque; pero ni huyen -de los hombres, ni les pican, acordándose con placer de lo que antes -fueron. - -[Ilustración: (55) Perséo presenta la cabeza de Medusa á Atlante, que -al verla queda transformado en montaña.] - - - - -FÁBULA VII. - -_ATLANTE TRANSFORMADO EN MONTAÑA._ - - -Consolábales en esta transformacion la memoria de su nieto Baco, tan -reverenciado en la India, que acababa de sojuzgar, como en la Grecia -toda, donde le edificaban templos. Solo quedaba de los despreciadores -de Baco, Acrisio, hijo de Abante, que prohibia en su reyno la adoracion -de aquel, con las armas en la mano, negando que fuese Baco hijo de -Júpiter, y que este, transformado en lluvia de oro,[57] hubiese en -Dánae procreado á Perséo. Pero se arrepintió bien pronto (¡tan grande -es la fuerza de la verdad!) así de haber profanado á Baco, como de no -reconocer á su nieto; pues el uno[58] estaba ya en el número de los -inmortales, y al otro[59] vió volar ligeramente, llevando en señal -del triunfo la cabeza poblada de víboras que habia cortado á Medusa. -Al pasar así por las arenas de la Libia, cayeron algunas gotas de -sangre de la cabeza de aquel monstruo, y de cada una animó la tierra -una serpiente, y esta es la causa por que abunda tanto de ellas aquel -pais.[60] - -Perséo, agitado por los contrarios vientos, es elevado á vagar sobre -la atmósfera por toda ella á manera de una lluviosa nube: corrió todo -el mundo, viendo debaxo de sí innumerables tierras, de que le separaba -un largo espacio:[61] tres veces se acercó á las frias Osas, otras -tres vió los brazos del Cancer,[62] ya al oriente y ya al ocaso, hasta -que viendo declinar el dia, temeroso de la cercana noche, paró en el -Reyno de Atlante[63] á descansar brevemente, hasta que el lucero de la -mañana viniese á anunciar la vuelta de la aurora. Este Atlante, hijo de -Japeto, excedia en estatura á todos los hombres, y ocupaba un imperio -en los últimos términos de la tierra,[64] y aquella extremidad del -mar,[65] donde los caballos del sol, al terminar su carrera, descansan -de la fatiga del dia. Mil rebaños de ganado mayor y menor pacian -tranquilamente en aquellos prados, sin que ninguno de sus habitantes -poseyese allí un palmo de tierra. En sus frondosas arboledas las -hojas y frutos de oro adornaban los dorados ramos: „Príncipe, le dixo -Perséo, si te es de algun aprecio una ilustre prosapia, sabe que yo -desciendo de Júpiter: si te prendas de las grandes hazañas, yo sé que -te admirarán las mias. Solo te pido que me hospedes, y dexes descansar -aquí esta noche.” Acuérdase Atlante de que le dió en otro tiempo en el -Parnaso el oráculo de Temis esta respuesta. „Dia vendrá, Atlante, en -que tus árboles serán despojados de su dorado fruto, y esta hazaña está -reservada á un hijo del mismo Jove.” Temeroso desde entonces, habia -hecho cercar de paredes y rocas fuertes sus jardines,[66] y puesto un -espantoso dragon en su custodia, y á ningun extrangero recibia en los -confines de su posesion. „Aléjate, le dice, no sea que te veas burlado -de la gloria de tus mentidas hazañas, y el Júpiter de quien blasonas -ser hijo no pueda venir en tu socorro.” Añadió la fuerza á la amenaza, -y procuró echar de allí á Perséo, quien unas veces le respondia con -dulzura, y otras con entereza. Pero inferior en fuerzas (porque ¿quién -igualó en ellas á Atlante?) „Pues tan en poco tienes mis hazañas, le -dice, recibe la merecida recompensa.” Y volviendo el rostro al lado -izquierdo, le presentó la cabeza asquerosa de Medusa. Á su vista fue -convertido en montaña, siendo su barba y cabellos las selvas que la -coronan, formando la cumbre sus brazos y hombros, su cabeza la punta, -y sus huesos los peñascos: creciendo tan considerablemente su cuerpo -(¡así lo quisísteis ó Dioses!), que se hizo capaz de sostener el cielo -y las estrellas.[67] - -Habia encerrado Eolo[68] los vientos en la eterna cárcel, y el lucero -de la mañana resplandeciendo en el cielo dispertaba á los hombres á -sus respectivos trabajos; á este tiempo Perséo volviendo á acomodarse -á sus pies los talares, y ciñéndose el corvo alfange, empieza á -cortar rápidamente los vientos; y dexando debaxo de sí, y al rededor -innumerables pueblos, fixó la vista en la Etiopia, donde reynaba Cefeo. - - - - -FÁBULA VIII. - -_PERSÉO LIBERTA Á ANDRÓMEDA._ - - -Iba á la sazon á perecer allí la inocente Andrómeda[69] por decreto -del injusto oráculo de Amon para expiar la culpa de su madre. Vióla -Perséo con sus brazos amarrados á un peñasco; y á no ser porque sus -cabellos se movian á impulso de un débil soplo del viento, y por las -lágrimas que corrian de sus ojos, la hubiera tenido por una estatua de -mármol. Aficiónase á ella sin echarlo de ver: se pasma, y arrastrado -del encanto de su hermosura, casi se olvidaba de batir sus alas para -sostenerse. „Tú, que no mereces, la dice, esas duras cadenas, sino las -que pone el amor á dos amantes, ruégote que me digas tu nombre, tu -patria, y por qué estas aprisionada á esa roca.” - -[Ilustración: (56) Perséo liberta á Andrómeda.] - -Ella enmudece al principio, porque su vergüenza no la dexaba hablar -á un hombre; y aun cubriera su modesto rostro con las manos, si no -las tuviese atadas; solo indicó sus desgracias con el copioso llanto -que eclipsaba sus dos soles, hasta que vencida de sus instancias, y -temerosa de que infiriera de su silencio alguna grave culpa, le confesó -su nombre, su patria, y el exceso de vanidad que su madre tuvo en su -hermosura. Aun no habia acabado de hablar, quando bramó el mar, y se -vió en la superficie de las aguas un monstruo, cuyo cuerpo ocupaba -un espacio inmenso. Grita la afligida Andrómeda, y su padre y madre, -igualmente infelices, aunque mas culpados, se hallan presentes; pero -no pudiendo socorrerla, se contentan con gemir, llorar, y estrecharla -entre sus brazos. „Tiempo bastante os queda, les dixo Perséo entonces, -para llorar, pero bien poco para remediar á vuestra hija. Si yo que -soy hijo de Júpiter y de Dánae, que vencí á la Górgona,[70] coronada -de víboras, y me atrevo á surcar con veloces alas la vaga region -del ayre, os la pidiese por esposa ¿me prefeririais sin duda á otro -hombre? pues yo quiero añadir á estos títulos, el mérito de salvar -su vida, si place así á los hados. Solo quiero que me otorgueis su -mano si lo cumplo.” Cefeo y la Reyna, no solo se convienen, sino que -le ruegan que cumpla su promesa, ofreciéndole, si lo hace, la hija, -y aun el Reyno en dote. Del modo que la nave agitada fuertemente por -los remeros, que sudan con el trabajo, surca las ondas, cubriéndolas -de espuma, así las venia cortando con su pecho el marino monstruo. -Distaba ya del peñasco el espacio que puede alcanzar una piedra -disparada por la honda mallorquina,[71] quando el jóven, estribando -el pie en la tierra, se elevó rápidamente en el ayre; y apenas vió -el monstruo retratada en las aguas su sombra, quando se lanza á ella -con toda su fuerza; y así como el águila, quando con el sol descubre -al dragon en campo raso, vuelto de espalda al sol, se arroja sobre él -ligeramente, y rezelosa de que la muerda si vuelve la cabeza, la hace -presa con sus garras en la escamosa cerviz, así se dexa caer Perséo -volando sobre el monstruo, y le introduce por la espalda derecha el -acero hasta la empuñadura. Sintiéndose herida la fiera, ya se levanta -sobre las aguas, ya se sumerge en ellas, y ya finalmente se vuelve y -revuelve con ferocidad como un jabalí acosado de una manada de perros. -Pero el jóven, al paso que con la ligereza de sus alas evita las -heridas de sus rabiosos dientes, insiste hiriéndola con su alfange, -unas veces en el costado, otras en donde no podian defenderle las -conchas, y otras en fin en la parte que á manera de pez acababa en -una delgada cola. Vomitaba la fiera agua teñida en sangre, rociando -con ella las ya pesadas alas de Perséo; el qual temiendo no poderse -sostener en ellas, vió un peñon, cuya cima dexa descubierta el mar -quando está en calma, pero la cubre quando se embravece; y asiéndose -de él con la mano izquierda, le introduxo muchas veces con la derecha -el hierro por el vientre. Entonces fue quando los ecos de aplauso -y alegría resonaron en la playa, y llegaron hasta las encumbradas -mansiones de los Dioses. Casiope y Cefeo, llenos de gozo, saludan á -su yerno, confesando que habia sido su libertador, y el amparo de su -casa. Andrómeda, libre de las cadenas, como causa de su riesgo, corre -á premiar al vencedor, quien despues de lavar sus manos victoriosas, -sepulta con gran cuidado en la arena la cabeza de Medusa, hija de -Forco; y por evitar que hiciera algun daño, la cubrió de hojas y ramas -tiernas que nacen en el mar. Pero como estaban recien cogidas, chuparon -el veneno de la Górgona, y sin mas que su contacto se petrificaron. -Las Ninfas, admiradas, hicieron la experiencia con otras ramas, y -regocijadas de ver en todas igual prodigio, arrojaron algunas al mar, y -se convirtieron en corales; este vegetal conserva la misma naturaleza, -pues siendo dentro del agua una planta tierna, fuera de ella se -convierte en piedra. Perséo en accion de gracias erigió á tres Dioses -tres altares de cesped, el de la derecha á Palas, el de la izquierda á -Mercurio, y el del centro á Júpiter: sacrificando una vaca á la Diosa -de la guerra, un becerro á Mercurio el mensagero de los Dioses, y á tí, -Júpiter, el mayor de todos ellos, un toro.[72] - -[Ilustración: (57) Perséo da gracias á los Dioses por su victoria y se -casa con Andrómeda.] - - - - -FÁBULA IX. - -_PERSÉO SE CASA CON ANDRÓMEDA._ - - -Dió luego la mano á Andrómeda, como recompensa de su hazaña, sin -pretender dote alguno en este enlace. El himeneo y el amor hacen -preparar las nupciales teas: quémase abundancia de perfumes: cuelgan -las casas de floridas guirnaldas, y por todas partes resuenan las -canciones[73] acompañadas de flautas, liras y clarines, como señales -ciertas del general alborozo. Las puertas del real palacio abiertas -dan paso libre á sus riquísimas estancias, y los Proceres de la Corte -asisten al convite regio, preparado con la mayor magnificencia. Acabado -el banquete, se veian sumamente regocijados los ánimos de todos con la -generosidad del vino, y Perséo procura instruirse en las costumbres -y ceremonias de la nacion:[74] á lo que despues de haber satisfecho -Lincides completamente: „ruégote, muy valeroso Perséo, le dixo, que -nos refieras qué fortaleza te valió y qué arte te ayudó para cortar á -Medusa la cabeza, poblada de víboras en vez de cabellos.” - -„Hay, le responde, al pie del frio Atlante un lugar cercado de fuertes -muros, en cuyo interior vivian las dos hermanas Forciadas, quienes -veian alternativamente con el auxîlio de un solo ojo; quando la una -fue á prestársele á la otra, yo alargué la mano con mucha sutileza, -y me apoderé de él. Dueño así del primer paso, caminé por sendas -extraviadas, por fragosos montes y peñascos, hasta llegar al palacio de -las Górgonas. Á cada paso hallaba en los campos y caminos estatuas de -hombres y de fieras, que Medusa habia transformado en piedras con su -vista. Yo entonces, por preservarme de igual riesgo, miré su horrenda -figura en la imágen que los rayos de la luz retrataban en mi escudo; -y quando se habia apoderado el sueño de ella y de las víboras que la -servian de cabellos, separé de un golpe la cabeza de su cuello, y de -su sangre se formó el ligero Pegaso, y otro hermano suyo, llamado -Crisaor.” Contó tambien los demas peligros que habia corrido en su -largo viage: los mares y tierras que habia visto debaxo de sí quando -surcaba los ayres: los astros á que se habia acercado con su vuelo; -acabando su relacion quando menos lo esperaban. Pero uno de los -Proceres que le oian, le preguntó, ¿por qué sola Medusa, entre las -Górgonas sus hermanas, tenia víboras interpoladas con los cabellos? Á -que respondió Perséo: „Pues me preguntas una cosa digna de contarse, -has de saber que fue hermosa con tanto extremo, que la requirieron de -amores mil jóvenes apasionados; pero sin embargo de ser bella nada -tenia mas perfecto que el cabello. Así al menos lo aseguran quantos la -vieron. Cuentan tambien que Neptuno, el Soberano del mar, enamorado de -su hermosura, profanó con ella el templo de Minerva; y que horrorizada -esta Diosa, se cubrió el recatado semblante con su egida, pero por no -dexar impune su culpa, convirtió en víboras los cabellos de la Górgona; -y que desde entonces, para aterrar á sus enemigos, las lleva esculpidas -en su escudo.” - - - - -LIBRO QUINTO. - -_ARGUMENTO._ - - -Palas, que hasta allí habia acompañado á su hermano Perséo, habiéndose -separado de él, se dirigió al monte Helicon para reconocer la fuente -Hipocrene. Allí las Musas la cuentan la desgracia de Pirenéo y la -transformacion de las Piérides en picazas, despues de vencidas en la -contienda del concertado canto de varias transformaciones. - -[Ilustración: (58) Finéo entra en la sala del banquete con el dardo en -la mano dirigiendo la palabra á Perséo.] - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_FINÉO DA UNA BATALLA Á PERSÉO._ - - -Continuando aun Perséo la narracion de sus aventuras en presencia de -Cefeo y de su corte, se llena el palacio de gente enfurecida, y ya no -se oyen voces que solemnicen el himeneo, sino otras que declaran y -publican una cruel guerra. La fiesta mudó tan de repente de aspecto, -que bien se podia comparar al mar, quando de improviso se altera con la -impetuosidad de los vientos. - -Entra el primero Finéo, autor de aquel desordenado motin, blandiendo -una lanza de fresno[75] con una hoja de cortante acero, y dirigiéndose -á Perséo: „Aquí tienes, le dice, un enemigo que viene á tomar venganza -de la injuria que le has hecho, robándole su esposa. Ni tus alas, ni -el pretendido Júpiter que tú finges haberse convertido en lluvia de -oro[76] para darte la vida, te librarán de mi furor.” Iba á arrojarle -la lanza quando Cefeo exclamó, diciendo: „¿Qué vas á hacer, hermano -mio? ¿Qué desenfrenada locura te mueve á tan enorme maldad? ¿Este -pago quieres darle por el servicio que ha hecho salvando la vida -de Andrómeda? Mas si exâminas el hecho hallarás que no te la quitó -Perséo, sino la divinidad respetable de las Nereydas, el cruel oráculo -de Amon, y aquel fiero monstruo[77] que venia á saciarse en la hija -de mis entrañas. En el momento que iba á perecer te fue arrebatada. -Bárbaro, ¿serias tan cruel que desearas hubiese perdido la vida, y que -te alegrases con nuestro llanto? ¿No es para tí bastante afrenta el que -siendo su tio y prometido esposo, consentiste el que fuese amarrada á -tu presencia sin tratar de socorrerla, sino que añades la de dolerte -de que otro la haya libertado, y quieres quitarle el premio? Y si te -parece grande, debias haberlo buscado en aquel peñasco donde estaba -atada: ahora pues dexa que aquel que lo ganó, y por quien mi vejez no -se ve privada de una hija tan apreciable, goce lo que mereció y pactó: -y ten entendido, que él no ha sido preferido á tí, sino á una muerte -inevitable.” Nada respondió Finéo á esto; pero mirando unas veces á -su hermano, y otras á Perséo con turbados ojos, duda á qual de los -dos ha de herir primero; y deteniéndose un poco, vibra en fin, con el -furor que le suministraba su indignacion, la lanza contra Perséo; pero -en vano, porque no le hirió, aunque se clavó en el asiento en que se -hallaba. Levantóse luego el fuerte Perséo, y con la misma lanza hubiera -atravesado el pecho enemigo á no haberse refugiado Finéo detras del -altar, cuya ara (¡qué indignidad!) favoreció al malhechor; pero no se -perdió el tiro, porque la lanza se clavó en la frente de Reto, quien -cayendo en tierra daba tan fuertes saltos despues de haberle sacado -el hierro de la herida, que su sangre salpicó las mesas del banquete. -Llena de furor é ira con tal accion la multitud que acompañaba á -Finéo, unos disparan dardos, otros piden á gritos la muerte de Cefeo y -su yerno; pero el primero habia ya escapado de Palacio, poniendo por -testigos al derecho de gentes, á la fidelidad y á los Dioses de la -hospitalidad,[78] de que no tenia culpa alguna en el tumulto acaecido, -y habia procurado evitar. Aparécese á este tiempo la belicosa Palas, -defiende á su hermano[79] con la Egida, infundiéndole brios para -pelear. Hallábase presente el Indio Atis, á quien la Ninfa Limniace, -hija del rio Ganges, habia dado á luz debaxo de las cristalinas -aguas. Era de extremada hermosura, y la hacia mas sobresaliente la -magnificencia del trage: su edad no llegaba á diez y siete años: estaba -vestido de una clámide[80] Tiria, guarnecida con una faxa de oro; un -collar del mismo metal adornaba su cuello, y una diadema sus rubios y -hermosísimos cabellos empapados en mirra. Aunque diestro en acertar -con el dardo los objetos mas distantes, lo era mucho mas en el manejo -del arco; mas al tiempo que se preparaba á acometer á Perséo, tomó este -del altar un leño encendido, con el que rompiéndole los huesos afeó su -hermoso rostro. El Asirio Licabas, compañero é íntimo amigo de Atis, -no pudiendo ocultar su amor sincero, al verle bañado en sangre, y que -exhalaba el alma con la fuerza de la herida, llorando le arrebató el -arco; y amenazando á su enemigo, le dice: „Conmigo lo has de haber -ahora: no te gloriarás mucho tiempo de la muerte de un jóven, con la -qual te has adquirido mas bien afrenta que alabanza.” Aun no habia -acabado de hablarle en estos términos, quando disparó de la cuerda la -penetrante saeta; pero Perséo evita el golpe, que pierde su fuerza en -su vestidura llena de pliegues, quedando no obstante clavada en ella; -y dirigiendo contra Licabas el corvo alfange con que habia cortado la -cabeza á Medusa, le atraviesa con él el pecho. El soberbio Asirio, -turbados sus ojos con la presencia de la muerte, mira sin embargo á -su Atis, y se reclina sobre él, llevando á los infiernos el consuelo -de haber muerto al lado de su amigo. Á este tiempo Forbas, natural -de Siene, hijo de Metion, y el Livio Anfimedon, deseosos de entrar -en pelea, caen resbalando en la sangre que por todas partes corria; -y al tiempo que se esfuerzan á levantarse, una misma estocada, que -atraviesa la garganta al primero, y traspasa el costado al segundo, -les hace volver á caer: Erito, hijo de Actor, que tiene por arma una -hacha de dos cortes muy grande: acomete con ella á Perséo; y este, en -vez de recibirle con su espada, toma con ambas manos una gran vasija -y de mucho peso que estaba en la mesa, y tenia esculpidas muchas -imágenes de relieve;[81] y tirándosela á la cabeza, cae moribundo -en tierra, arrojando por la boca la roxa sangre. Despues derriba á -Polimedon, descendiente de Semíramis, á Abaris, que habia venido de -las inmediaciones del monte Cáucaso, á Liceto, hijo de Esperquion, á -Elix de prolongada cabellera, á Flegias y á Clito, y atropella á otros -mil que se le ponian por delante. Finéo, no atreviéndose á lidiar de -cerca con su enemigo, le tira un dardo desde lejos, el que vino á dar -á Ida, que ningun partido habia tomado ni en uno ni otro bando. Este, -mirando á Finéo con sañudos ojos: „Puesto, le dice, que me obligas -á declararme, en mí encuentras el enemigo que buscas, recompensa una -herida con otra herida;” mas al ir á arrojarle el dardo que acababa -de sacar de su cuerpo, cayó desfallecido, por faltarle ya las fuerzas -con la abundancia de sangre que le salia. Odites, el primero despues -del Rey Cefeo, fue muerto por Climeno; Protenor por Hipséo, y este por -Lincedes. - -El anciano Emation, fiel observador de la justicia, y temeroso de -los Dioses,[82] no hallándose en estado de pelear, y detestando -aquellas armas impías, andaba por todas partes procurando con sus -discursos persuasivos apaciguar el tumulto. Cromis, poco movido de -sus exhortaciones, le corta la cabeza al tiempo que con sus manos -trémulas se abrazaba al altar.[83] El desgraciado viejo, diciendo -algunas imprecaciones contra el bárbaro, espira en medio del sagrado -fuego. Broteas y Amon, hermanos gemelos, invencibles en el juego de -los cestos,[84] (aunque estos no servian contra las espadas) murieron -á manos de Finéo, como asimismo Ampico, Sacerdote de Ceres, á quien -no reservaron las blancas cintas[85] con que adornaba sus sienes. Tú -tambien pereciste, desgraciado hijo de Japeto, no convidado para tales -debates,[86] sino para solemnizar la boda cantando al son armonioso -de tu vihuela la paz y concordia. Viéndole Pétalo á lo lejos con el -instrumento en la mano: „Ve á cantar, le dice burlándose, al infierno -lo que te falta,” y le atravesó la sien izquierda con su espada. Cae -este desgraciado, pero aun hiriendo las cuerdas de la vihuela con sus -moribundos dedos, y por casualidad era lúgubre la cancion que cantaba. -No puede el valiente Licormas dexar sin venganza la muerte del músico; -coge una de las barras de hierro que servia para cerrar la puerta, y -dándole un fuerte golpe en medio de la cerviz, cae acogotado como un -novillo. Quando Pelates, Cinifeo, intentaba arrancar la otra barra, -Corito, atravesándole la mano de un flechazo, le dexa clavado contra -la puerta, y Abante le dió una estocada en el costado, de la que murió -luego, quedando pendiente del postigo que le detenia la mano. - -Menaléo, que seguia el partido de Perséo, y Dorilas, el mas rico entre -los Nasamonios; Dorilas, repito, el hacendado que excedia á todos en -posesiones y en la abundancia de sus cosechas, perecieron tambien en -la refriega. El último recibió un golpe mortal en la ingle izquierda. -Alcionéo, que fue el que le hirió, viéndole que iba á exhalar el alma, -y que torcia los ojos: „De los muchos bienes, le dice, que poseias, -conténtate ahora con solo el espacio que ocupa tu cuerpo.” En el mismo -momento saca Perséo el dardo de la herida de Dorilas, y le clava en -Alcionéo con tanta furia, que entrando por medio de la nariz le hizo -salir por la cerviz, y se descubre por ambas partes: y acompañando la -fortuna á su diestra, quita la vida á los dos hermanos de madre, Clitio -y Clanis, con distinto golpe, porque el primero murió de un flechazo -que le atravesó los dos muslos, y el segundo de otro que le entró por -la boca. El Mendecio Celadon, Astreo, cuya madre era de Palestina, y su -padre se ignoraba quien fuese; Etion, sagaz en otro tiempo en conocer -lo futuro, pero burlado ahora con sus vaticinios; Toactes, escudero del -Rey, y el parricida Agirtes, murieron tambien en este sangriento dia. - -Mucha sangre se habia ya derramado, pero quedaba aun mucha mas por -derramar. Todos se enfurecian contra Perséo, porque á él solo querian -matar. Los esquadrones conjurados pelean por todas partes por la causa -que ofende al mérito y justicia. En vano estan á su favor los suegros y -esposa; y hacen resonar las salas con sus clamores, porque el ruido de -las armas y el gemido de los moribundos no dexa oirlos. Belona,[87] no -satisfecha con la sangre que habia hecho derramar, renueva la guerra. -Finéo con mil soldados que le siguen rodean á Perséo: los dardos vuelan -por uno y otro lado al rededor de sus ojos y oidos mas espesos que una -granizada de invierno.[88] Para evitar parte de los tiros se estrecha -contra una gruesa coluna; y teniendo seguras las espaldas, y vuelto á -sus enemigos, sostiene con valor todos sus esfuerzos. Molpéo, Caonio, -le ataca por la izquierda mientras que Etemon, Nabateo, le estrecha -por la derecha. Así como la hambrienta tigre, oyendo en distintos -valles los bramidos de dos vacadas, no sabe á qué parte abalanzarse -antes, y arde en deseos de lanzarse sobre las dos; así duda Perséo -si atacará al enemigo de su derecha, ó al de la izquierda: en fin se -deshizo de Molpéo atravesándole una rodilla, y por lo mismo se vió -precisado á retirarse; pero Etemon le estrecha fuertemente, se llena de -furor, é intentando acalorado descargar el golpe en el erguido cuello -de Perséo, rompió la espada manejada con poca destreza dando en la -coluna, y saltando un pedazo de la hoja, se le clavó en la garganta: -la herida sin embargo no fue de muerte; mas lanzándose sobre él -Perséo, le atravesó el cuerpo con su alfange al tiempo que le alargaba -humildemente los brazos ya desarmados para pedirle la vida. - - - - -FÁBULA II. - -_FINÉO TRANSFORMADO EN ROCA._ - - -Viendo Perséo que eran desiguales sus fuerzas, comparadas con las -de tantos contrarios: „pediré, dixo, auxîlio al enemigo, á ello me -obligais vosotros: apartad la vista los que seguis mi partido,” y -descubrió la cabeza de la Górgona. „No me asusta, le dixo Tescelo, -la vista de ese monstruo;” y al levantar el brazo para disparar un -dardo, se quedó convertido en estatua en la misma postura. Ampix, el -mas inmediato á este, acomete lleno de valor con la espada al pecho -de Lincéo, pero en vano; porque la mano quedó yerta conforme la habia -tendido. Niléo, que habia fingido ser hijo del caudaloso Nilo, y en -prueba de lo qual traia en su escudo las siete embocaduras de este rio -esculpidas en oro y plata,[89] habló á Perséo de esta manera: „Mira en -este escudo el antiguo blason de mi linage: tendrás á lo menos en la -mansion de las almas el consuelo de haber sido muerto por tan ilustre -y valerosa mano.” - -[Ilustración: (59) Perséo no pudiendo resistir al gran número de -enemigos les presenta la cabeza de Medusa.] - -Sus últimas palabras fueron interrumpidas á medio articular, quedando -su boca en ademan de hablar, pero sin poder hacerlo.[90] Erix,[91] -viendo tímidos á sus compañeros, les dice con altivez: „Valor, amigos, -seguidme; no la cabeza de la Górgona, sino el temor, os hace estar -inmobles: acometed conmigo, y echad por tierra á un temerario que solo -tiene por armas unos vanos encantamientos:” ya iba á acometerle, y el -suelo le detuvo los pies convirtiéndose en estatua de piedra armada: -justamente pagaron estos su merecido; pero el desgraciado Acontéo, -soldado de Perséo, miró por desgracia en la pelea la cabeza de Medusa, -y sin culpa quedó transformado en piedra. Astiages, juzgando que aun -vivia, le dió una estocada, y sonó la espada como quando se dan golpes -sobre un mármol: y al admirar tal prodigio se convierte en piedra baxo -la figura de un hombre que conserva todas las señales de su admiracion. - -Seria nunca acabar referir uno por uno de tantos como fueron -castigados. Doscientos combatientes quedaban aun; pero con la vista de -la Górgona se petrificaron. Ya en fin se arrepiente Finéo de la injusta -guerra que habia movido; pero ¿qué ha de hacer? Por todas partes ve -estatuas de piedra en diversas posturas; conoce á los suyos; los llama -por su nombre pidiéndoles socorro, y no queriendo creer lo que veia, -toca á los que estaban á su lado, y se desengaña por último que eran -mármol: aparta la vista de la fatal cabeza, y tendiendo los brazos á -Perséo, le habla humillado de este modo: „Me doy por vencido, Perséo: -solo te ruego que ocultes el semblante de tu Medusa, que convierte -en piedra á qualquiera que lo mira: apártalo por vida tuya; has de -saber que ni el odio ni el deseo de reynar me ha compelido á la guerra -que te he dado, sino solo el amor de Andrómeda me ha hecho tomar las -armas: tu causa fue mejor en mérito, y la mia en tiempo. Me pesa, ó -valerosísimo Perséo, de no habértela cedido, concédeme solo la vida, -y todo lo demas sea tuyo.” Así habló Finéo sin atreverse á mirar á su -enemigo. „Te concederé, le responde Perséo, lo que puedo concederte, y -es mucha gracia para un cobarde como tú: no morirás por hierro: quiero -quedes aquí para perpetua memoria, y que estés siempre en la casa de -mi suegro, para que consuele tu vista á mi esposa.” Dicho esto mudó la -cabeza de Medusa á aquella parte á que miraba el temeroso Finéo: quien -al querer apartar su vista se le quedó yerta la cabeza, el humor de sus -ojos helado, y él hecho piedra en la actitud de un suplicante que pide -la vida con los brazos tendidos y el semblante humillado. - -Luego que cesó la batalla partió el nieto de Abante con su esposa para -los patrios muros;[92] y aunque no debia grandes favores á su abuelo -Acrisio,[93] determinó no obstante vengarle de su hermano Preto que -le habia echado de sus estados. La fuerza de las armas y fortaleza de -que se apoderó este usurpador no le sirvieron de nada contra la cabeza -de Medusa. No obstante esto, ni el valor de este jóven, que se habia -distinguido por tantas acciones ilustres, ni los peligros que habia -corrido, pudieron ablandar tu corazon, Polidectes, Rey de la pequeña -isla de Serifo, sino que exercitas tu odio inflexîble, no queriendo -acabar de deponer la ira que sin razon tienes á Perséo:[94] quieres -disminuir su fama, y dices que no ha quitado la vida á Medusa: Perséo -por fin va á convencerte y á darte pruebas de la verdad: apartad, dice -á sus compañeros, la vista, y presentándote la cabeza de Medusa quedas -transformado en una descarnada piedra. - -[Ilustración: (60) Minerva va al monte Helicon á visitar á las Musas.] - - - - -FÁBULA III. - -_CONVERSACION DE LAS MUSAS CON PALAS._ - - -Hasta aquí acompañó Palas á su hermano Perséo, engendrado de la -lluvia de oro, y ocultándose despues en una nube parte de la isla de -Serifo, dexando á la derecha las de Cythno y Giarea,[95] y por donde -la pareció mas corto el camino se dirige á Tebas, y de allí al monte -Helicon, consagrado á las Musas, adonde luego que llegó las habla de -esta manera: „La fama de una fuente[96] que abrió el duro casco del -alado Pegaso, nacido de la sangre de Medusa, en este sagrado monte, -es la causa de mi viage. Como le vi nacer de la sangre de su madre, -quiero averiguar ahora si las maravillas que he oido de la admirable -fuente son verdaderas.”[97] „Sea qualquiera el motivo que te trayga á -nuestra morada, respondió Urania[98] á la diosa, estamos con razon muy -contentas por el honor que nos dispensas. No te ha engañado la fama -en lo que has oido de la fuente: el Pegaso es seguro que la abrió:” -diciendo esto guió á Palas á las sagradas aguas, de las que maravillada -bastante tiempo, registra despues los bosques de las antiguas selvas, -las grutas y yerbas adornadas de innumerables flores. Alabó á las -Musas sobre sus sabias ocupaciones,[99] llamándolas felices por su -estudio y por el sitio que habitaban. „¡Ó Tritonia, la dixo una de -ellas, que habias de ser nuestra compañera, si la virtud[100] no te -hubiera destinado á cosas mayores!; no puedo negarte que dices bien, -y con razon alabas nuestro exercicio y sitio, y en efecto seríamos -dichosas si la malicia agena nos dexase; pero hasta ahora nada se ha -prohibido á la maldad, y todo causa miedo á unas castas doncellas; aun -me parece que estoy viendo al cruel Pirenéo:[101] todavía no nos hemos -recobrado del susto que nos causó: este tirano se apoderó con tropas de -Tracia, de los campos Dauticos y Foceos, y tenia ocupados injustamente -aquellos Reynos. Nos vió un dia que íbamos á visitar los templos del -sagrado Parnaso; y venerándonos con semblante engañador: Musas, nos -dice (porque ya nos conocia), ruegoos que os quedeis aquí; no temais; -libraos de la abundancia de la lluvia que despide el cielo; entrad en -mi casa: muchas veces han entrado los dioses en otras menores. Movidas -de sus ofertas y de la tempestad fuimos á su palacio y nos guarecimos -en la entrada de él.[102] Luego que dexó de llover, y huian las opacas -nubes, serenado el cielo, quisimos continuar nuestro camino, pero -nos lo impidió el tirano cerrando las puertas, é intentó violarnos. -Felizmente huimos de su fuerza valiéndonos de nuestras alas; y como nos -vió en medio de los ayres subió á una torre alta diciendo: „seguiré -el mismo camino que vosotras.” Creyó en efecto volar como nosotras, y -el desatinado se arroja de lo alto de una torre cayendo boca abaxo; y -al morir se esparcieron en la tierra la sangre de este malvado y los -huesos de su cara y cabeza.” - -Hablaba aun la Musa quando oyeron resonar por los ayres ligeras alas, y -una voz que parecia descender de los altos ramos y saludar á Minerva. -Alzó la vista la diosa, llena de admiracion, preguntando de donde salia -aquella voz que parecia humana. Eran nueve picazas, aves que repiten -quanto oyen, y parándose entonces en las ramas, se quejaban amargamente -de la desgracia que les habia sucedido. La Musa, para sacar á Palas de -la admiracion en que se hallaba, la habló de esta manera: „Hace poco -tiempo que vencidas estas en un certámen, fueron transformadas en aves. -Piero, Rey de Macedonia, tuvo nueve hijas de la Reyna Evipe su esposa. -Esta Princesa parió nueve veces, y nueve veces invocó á la poderosa -Lucina:[103] desvanecida la numerosa turba de las necias hermanas se -atrevió á penetrar el Parnaso, despues de haber atravesado la Tesalia -y parte de la Grecia, y nos desafiaron en estos términos: No engañeis -al vulgo ignorante con vuestro canto; si teneis alguna satisfaccion -entrad en competencia con nosotras: tantas á tantas somos;[104] mas -estamos seguras de no ser vencidas ni en la voz ni en la destreza de -tocar: ó confesaos vencidas, y cedednos la fuente Hipocrene y la de -Aganipe,[105] ó si nos venciereis, os cederemos los agradables valles -de Tesalia, y nos retiraremos á las nevadas montañas de Tracia: he aquí -las condiciones de la competencia; las Ninfas de esta comarca serán -nuestros jueces. Indecoroso era seguramente el admitir el desafio; pero -lo hubiera sido mas el dexarlo de aceptar. Las Ninfas elegidas por -jueces, despues que juraron por los rios que harian justicia al mérito, -ocuparon unos asientos formados naturalmente de piedra viva. - -Entonces, sin echar suertes, la primera[106] que se convidó á disputar -cantó la guerra de los Gigantes[107] con deshonor de los Dioses, -y disminuyó quanto pudo las hazañas de estos: dixo que Tiféo,[108] -producido de las entrañas de la tierra, de tal modo atemorizó á -los moradores del cielo que fueron huyendo hasta Egipto; que este -formidable Gigante habiendo ido tras ellos les obligó á mudarse en -diferentes figuras; que Júpiter Amon, que se venera en Libia, se hizo -carnero; que Apolo se disfrazó en cuervo, Baco en cabron, Diana en -gata, Juno en vaca blanca, Venus en pez y Mercurio en Ibis.[109] - -Hasta aquí habia cantado en su cítara la hija de Piero; en seguida -nosotras fuimos solicitadas; pero, acaso, gran Diosa, no tendrás -tiempo para detenerte á oir la referencia de lo que contamos. „Sí -tendré, respondió Palas, sentándose en la suave sombra de la selva, -porque quiero tambien enterarme de lo que vosotras cantásteis.” La -Musa prosiguió su narracion de esta manera: „Á Caliope,[110] nuestra -hermana, le confiamos por nuestra parte el certámen: se levantó esta, -y despues de haber recogido sus sueltos cabellos con yedra, y templado -la vihuela, cantó al son de sus dulces cuerdas la historia del rapto de -Proserpina del modo siguiente.” - - - - -FÁBULA IV. - -_PLUTON HERIDO POR EL AMOR._ - - -„Ceres fue la primera que rompió la tierra con el corvo arado; á ella -se debe la produccion de los frutos, del trigo, y de todo lo que sirve -de alimento al hombre. Ella antes que otro promulgó leyes; y quantos -bienes poseemos son dones de su divinidad.[111] Á esta he de elogiar -hoy; ¡y oxalá pudiera cantar himnos dignos de una diosa que por tantos -motivos merece ser alabada! En la célebre isla de Sicilia hallaron -su sepultura los Gigantes. Aquel Tiféo que pretendió subir al Olimpo -mismo está sepultado debaxo de la vasta mole de muchas montañas: en -vano hace esfuerzos para levantarse, porque sobre su mano derecha está -el promontorio de Peloro, y sobre la izquierda el de Pachino; y tú, -Lilibeo, le oprimes sus piernas; su cabeza yace baxo el monte Etna, -desde donde vomita torrentes de fuego y arena. - -[Ilustración: (61) Venus ruega á su hijo que hiera con una de sus -flechas el corazon de Pluton.] - -Los esfuerzos continuos que hace por sacudir de sí el peso que le -oprime, y sacar su cuerpo de entre los pueblos y montes, estremecen -la tierra,[112] y aun Pluton, Rey del infierno, teme no se abra una -gran abertura, por la qual, penetrando el dia con su luz, atemorice -é inquiete á las pavorosas almas de los muertos. Para remediar esta -desgracia, salió de su region tenebrosa en su carro, tirado por dos -caballos negros,[113] visitó los cimientos de Sicilia; y despues de -haber reconocido que todo estaba en buen estado, y que nada tenia que -temer por su imperio, pasó al monte Erix.” - -„Venus que le vió discurrir por él, abrazando á su alado hijo,[114] le -habló de esta manera: „Hijo mio, armas mias, manos mias, y todo mi -poderío; toma, ó Cupido, de aquellas flechas con que triunfas de todos, -emplea las mas eficaces y ligeras en el corazon del terrible Dios á -quien tocó por suerte el señorío del infierno. Tú vences á los Dioses y -al mismo Júpiter; las deidades del mar y el que las gobierna, tampoco -estan libres de tus tiros; ¿por qué pues lo han de estar los infiernos? -¿por qué no dilatas el imperio de tu madre y el tuyo hasta sujetar á -él esta tercera parte del mundo? Sin embargo de nuestro poder, tenemos -que sufrir que en el cielo nos desprecien, y las fuerzas del amor se -disminuyen conmigo. Por ventura ¿no ves como han huido de mi imperio -Palas y la cazadora Diana? La hija de Ceres tambien, si nos estamos en -inaccion se nos escapará, y seguirá el exemplo de aquellas. Pero si -eres sensible al interes de nuestra gloria, haz de modo que Pluton se -enamore de ella, y que venga á ser esposa de su tio.”[115] Esto dixo -Venus, y tomando Cupido su aljaba, escogió entre mil flechas la mas -aguda y certera, y la mas acomodada al arco, segun la voluntad de su -madre, y puesta la rodilla en tierra estiró su arco flexîble, é hirió -con una harpada flecha el corazon de Pluton. - - - - -FÁBULA V. - -_RAPTO DE PROSERPINA._ - - -Hay un lago muy profundo no lejos de los muros de Ena[116] llamado -Pergo: sus riberas, aun mas que las del Caistro,[117] resuenan sin -cesar con los dulces cantos de los cisnes. Está ceñido por todas partes -de una amena selva, que con sus hojas, como con un verde toldo, no -dexa penetrar á los ardientes rayos del sol; los ramos mantienen una -agradable frescura; la tierra por todas partes está matizada de las mas -hermosas flores, y reyna allí una perpetua primavera. En este delicioso -bosque se entretenia Proserpina en coger flores, y en hermanar en -graciosos ramilletes las obscuras violetas con las blancas azucenas. -Mientras con ansia juvenil llena su canastillo y regazo, y se afana por -coger mas flores que sus compañeras, la ve Pluton, y el verla, amarla y -robarla, todo es al mismo tiempo. ¡Tanto como esto se apresura el amor! - -[Ilustración: (62) Pluton roba á Proserpina y convierte en fuente á -Ciane porque queria impedírselo.] - -Amedrentada la Diosa, llamaba con acentos tristes y repetidos -á su madre y compañeras; pero mas veces á su madre. Por desasirse -de Pluton rasgaba sus vestidos, de modo que soltando el regazo se -le cayeron las flores que habia cogido; y era tanta su candidez en -aquellos años juveniles, que sintió mucho y lloró la pérdida de las -flores. Discurre el robador con gran velocidad en su carroza; instiga -á sus caballos, y para estimularlos mas los llama por su nombre, y -les afloxa las riendas. Atraviesa profundos lagos, y en particular el -de los Pálicos,[118] que huele á azufre, y que hierve por la hendida -tierra; pasa por aquella ciudad, que se construyó antiguamente entre -dos puertos desiguales por los dos hijos de Baquia,[119] oriundos de -Corinto, ciudad ceñida de dos mares.[120] Entre Ciane y Aretusa[121] -hay un espacio de mar contenido por algunas rocas, que por todas -partes le rodean. Habitaba aquí Ciane, una de las mas hermosas Ninfas -de Sicilia, de quien tomó nombre el estanque. Habiendo salido esta -Ninfa del fondo del agua, y conocido á Pluton, le habló de esta manera: -„No pasarás adelante; no debes pretender ser yerno de Ceres contra -su voluntad: antes debiste pedirla que robarla. Y si me es permitido -comparar las cosas pequeñas con las grandes, diré que tambien á mí -me amó Anapo: me casé con él, rendida á sus instancias, pero sin -amedrentarme como tú á esta.” Dixo esto, y tendiendo los brazos de -frente queria estorbar el paso; pero el hijo de Saturno, llenándose de -ira, agita á los briosos caballos, y lanzando con poderoso brazo su -cetro á lo profundo de la corriente, hizo una hendidura en la tierra -que les abrió paso á su reyno, por donde baxaron los caballos y carro. -Ciane, sintiendo, ya el robo de la Diosa, ya tambien el desprecio del -derecho de su fuente, conservó en lo interior de su corazon una pena -tan grande, que desde entonces jamas dexó de derramar lágrimas, hasta -que por último fue transformada en aquellas mismas aguas de que poco -há habia sido Diosa soberana. Insensiblemente todas las partes de su -cuerpo comenzaron á ablandarse, sus huesos se tornan flexibles, y las -uñas dexan de ser duras: en una palabra, sus hermosos cabellos, dedos, -pies y rodillas se convierten en agua; porque quanto mas sutiles y -delicadas son las partes del cuerpo, tanto mas fácilmente se liquidan. -Sus espaldas, hombros, costados y pecho se transforman en otros tantos -arroyuelos. En fin, el agua se entró por las venas viciadas en lugar de -la sangre que antes corria por ellas, y nada quedó en su persona que no -tuviese la fluidez de este elemento. - -En tanto Ceres, llena de sobresalto, busca inútilmente á su hija -por mar y tierra. Ni la aurora que sale con su dorada madexa, ni el -lucero de la tarde la vieron parada en ninguna parte: tomó dos teas, -que encendió en el volcan del Etna, y continuó así buscándola durante -la noche. Al dia siguiente, luego que la luz ocultó las estrellas, -recorrió toda la tierra desde el occidente al oriente. Fatigada de -andar tenia bastante sed por no haber querido pararse á beber en -ninguna fuente, quando por casualidad descubrió una cabaña cubierta de -paja; llama á la pequeña puerta, sale una vieja, y quando le pedia de -beber la Diosa, la presentó una especie de poleada[122] bien agradable -que acababa de cocer. Mientras ella tomaba aquella confeccion, un -muchachuelo atrevido y desvergonzado se echó á reir, llamándola voraz -y glotona. Ofendida la Diosa de esta burla, roció al muchacho con -la poleada y agua que la quedaban. Su rostro se vió luego lleno de -manchas, sus brazos se mudaron en piernas, una larga cola le salió -de la extremidad del cuerpo, y todos sus miembros tomaron una forma -diferente: y porque nunca pudiera hacer mucho daño, le contrae á una -figura muy pequeña; en una palabra, fue transformado en lagartija ó -estelion. Admirada, llorando y amedrentada la vieja de este prodigio, -y queriendo acercarse al reptil, huye este de ella y se oculta en -una rendija. Á este animalito se le puso oportunamente el nombre -de Estelion,[123] por estar su cuerpo pintado y lleno de manchas -estrelladas. - -Seria demasiado prolixo si me parase á contar los diversos paises y -mares que corrió la desgraciada Ceres en busca de su hija: despues -de haber recorrido todo el orbe en su busca, se vuelve á Sicilia, -y registrando todos los lugares por donde pasaba, llegó tambien al -lago en que vivia en otro tiempo Ciane, quien todo se lo hubiera -descubierto, á no haber padecido la transformacion ya mencionada; y -aunque deseaba hablar, le faltaba ya entonces la boca y lengua con -que hacerlo. No obstante se explicó por señas, y mostró á esta madre -afligida la cinta que habia servido á Proserpina de ceñidor, que se -le habia caido en aquel lugar,[124] y que andaba sobrenadando en las -aguas. Luego que la Diosa la conoció, renueva su pena y sentimiento, -y como si supiera entonces por la primera vez que habian robado á su -amada hija, se arranca la descompuesta cabellera, se hiere el pecho una -y muchas veces; y aunque ignora dónde está, maldice sin embargo á todas -las tierras, llamándolas ingratas é indignas de los dones con que las -enriquecia todos los años.[125] - -Pero principalmente maldice la Sicilia, en donde acababa de descubrir -los primeros indicios de la desgracia de Proserpina. Allí pues quebró -todos los arados; dió muerte sin distincion á los bueyes y labradores -que los conducian: la tierra fue condenada á una eterna esterilidad, -y vició la semilla para que allí no naciera en adelante trigo. Es ya -una memoria vana la fertilidad de aquella tierra tan celebrada por -todo el mundo; y las mieses se secaban apenas nacian: unas veces un -excesivo calor las quema; otras, un grande aguacero las inunda: los -vientos y tempestades las daña. Las aves se comen el grano conforme se -siembra, y lo que se escapa á su voracidad se ahoga con el ballico y -otras yerbas malas. Movida Aretusa de todas estas calamidades sale del -fondo de las aguas, y apartando de la frente los cabellos mojados habló -á Ceres de esta manera: „Gran Diosa, madre de una hija que buscas por -todo el mundo, madre tambien de todos los frutos, pon ya fin á un tan -ímprobo trabajo, dexa ya de desfogar tu ira sobre una tierra que te ha -sido siempre fiel; ella no tiene la culpa, antes bien, mal de su grado, -abrió su seno para dar paso al hurto. - -„Y porque no juzgues te ruego por mi patria, decirte debo que tuve mi -nacimiento en Pisa, mi orígen de la Elide, que vivo aquí extrangera, y -por ser mas agradable esta tierra que qualquiera otra, he determinado -fixar en ella mi domicilio; y te suplico que la conserves baxo tu -proteccion. No es ahora tiempo de referirte por qué causa he dexado -mi patria, y atravesado tantos mares para llegar aquí; pero cuidaré -de darte cuenta, quando tus cuidados hayan calmado, y te halles mas -tranquila. Basta que sepas ahora que la tierra me abre camino, y que -despues de haber atravesado las mas profundas cavernas, levanto aquí -la cabeza, y miro un cielo desacostumbrado. Andando pues por la laguna -Estigia, he visto allí á Proserpina por mis ojos.[126] Ella seguramente -está triste, y aun no ha acabado de volver del sobresalto; mas con -todo es Reyna, esposa de Pluton, y manda en el vasto imperio de las -sombras.” - - - - -FÁBULA VI. - -_CERES CONSIGUE QUE SU HIJA VIVA CON ELLA SEIS MESES EN EL AÑO Y OTROS -SEIS CON SU MARIDO._ - - -Quedó Ceres como una estatua de mármol al oir este discurso; y pasando -despues de algun tiempo de la pena al furor, sube sobre su carro, -atraviesa la inmensa extension de los ayres, y se presenta ante Júpiter -con el rostro bañado en lágrimas y desgreñado el cabello: „Soberano de -los Dioses, le dice, vengo á suplicarte por tu prosapia y la mia:[127] -y si á nada puedo yo moverte, muévate á lo menos tu hija; y te ruego -que no te muestres poco sensible por haber nacido de mí. Sabe pues que -he hallado por fin á mi hija despues de haberla buscado tanto tiempo, -si se llama hallarla, lo que es mas cierto haberla perdido sabiendo -dónde está. Disimularé el que me la hayan robado, con tal que la -restituya el ladron, porque por ser hija tuya no es digna de un marido -de esta clase, aunque por ser mia lo mereciera.” - -[Ilustración: (63) Aretusa cuenta á Ceres que Pluton se habia llevado á -su hija Proserpina.] - -„Siendo tu hija, respondió Júpiter, prenda igual de nuestra ternura, -no puedo menos de tomar parte en la pena que te aflige; pero si te -he de hablar sin rebozo, este arrojo no es una injuria, sino un amor -verdadero; y no debemos tener á deshonra el que Pluton sea nuestro -yerno, con tal que prestes tu consentimiento. Porque aun quando no -tuviera todas las brillantes qualidades de los demas Dioses, ¿no es -bastante que sea hermano de Júpiter? Pero no, no es inferior á ninguno, -y solo la suerte le reduxo á ser menos que yo. Mas si á pesar de todo -esto quieres el divorcio, vuelva Proserpina enhorabuena al cielo, con -tal que no haya comido nada desde que entró en los infiernos, porque -así está establecido en las leyes de las Parcas.”[128] - -Esto dixo; pero ninguna fuerza hizo á Ceres el discurso de Júpiter: -insistió en la resolucion de recobrar á su hija; pero no se lo -permiten los Hados, porque Proserpina habia quebrantado el ayuno. -Paseándose pues por los jardines del palacio de Pluton, habia cogido -una granada, y comido de ella siete granos: nadie habia sido testigo -de esto sino Ascalafo, hijo de Orphne, una de las mas célebres Ninfas -del infierno, y á quien tuvo de su Aqueronte dentro de las negras -cavernas. Lo vió pues, y publicándolo, impidió la salida de Proserpina. -Llena de sentimiento la Reyna del infierno, castigó al indiscreto -delator transformándole en ave, y rociando su cabeza con agua del -Flegetonte, la transformó en un feo pico con plumas y ojos grandes: de -todo su cuerpo solo le quedó unas alas rubias, cabeza grande y unas -uñas retorcidas; pero con dificultad puede mover sus brazos con el -impedimento de las alas. En una palabra, fue convertido en buho, ave -fatal, y que solo anuncia fatalidades á los mortales.[129] - -Es cierto que la indiscrecion de Ascalafo podia merecer este castigo; -pero decidme, Sirenas, hijas de Aqueloo, ¿por qué teneis plumas y -pies de ave, y los rostros de doncellas?[130] ¿Es acaso porque -acompañabais á Proserpina, quando fue robada por Pluton al tiempo -mismo que estaba cogiendo flores? Con efecto; porque despues de -haberla buscado inútilmente por todo el mundo, deseábais con ansia, -para que los mares fuesen testigos de vuestro cuidado, poder tener -alas para buscarla tambien por este elemento. Os lo concedieron los -Dioses, é inmediatamente se cubrieron vuestros miembros de plumas; -pero quedándoos aquella habilidad para cantar que encanta á los mas -delicados oidos, y tambien la voz y rostro de doncellas. - -Júpiter pues, para ajustar la diferencia que habia entre Pluton y -Ceres, mandó que Proserpina estuviera cada año seis meses con su -marido y seis con su madre.[131] Con esto se tranquiliza el corazon -y semblante de Ceres, que hasta entonces habia parecido triste al -infierno mismo, así como se dexa ver el sol despues de haber disipado -las opacas nubes que cubrian su faz brillante. - - - - -FÁBULA VII. - -_ALFÉO Y ARETUSA._ - - -Tranquilizada Ceres con haber hallado en seguridad á su hija, te -pregunta Aretusa la causa de tu viage,[132] y por qué estás convertida -en fuente sagrada. Suspenden su murmullo las aguas, y sacando tú, -Ninfa, la cabeza, la cuentas despues de haberte enxugado tu verde -cabellera,[133] los antiguos amores de Alféo. „Fui una, la dices, de -las Ninfas de la Grecia, y no hubo ninguna que me ganase á recorrer -los bosques, ni que supiese tender las redes con mas destreza que yo; -pero aunque nunca anhelé por parecer hermosa, si bien era esforzada, me -tenian sin embargo por bella, mas no por eso me engreia la hermosura -que tanto ensalzaban en mí; y yo como rústica me avergonzaba de lo que -otras suelen alegrarse, porque tenia por un delito el llegar á agradar -á alguno. - -[Ilustración: (64) ¿Á dónde huyes, hermosa Aretusa, exclama entonces -Alféo, á dónde huyes?] - -„Un dia, si mal no me acuerdo, volvia fatigada del bosque de -Estínfalo; el calor era grande, y le habia hecho en mí mas excesivo el -cansancio: encontré luego una fuente, cuyas aguas eran tan hermosas -y claras que se pudieran contar todas las piedras que habia en el -fondo, y caminaba tan lentamente que apenas se percibia su curso. Unos -antiguos sauces y álamos frondosos, que el agua del arroyo conservaba -siempre verdes, formaban sobre sus riberas una apacible sombra. Luego -que llegué, mojé las plantas de los pies; despues entré hasta las -rodillas, y no contenta con esto, me desnudo del todo, y poniendo mi -ropa en las ramas de un sauce, me arrojo al agua. En tanto que yo -nadaba, y que movia las aguas bañándome de mil modos, oí no sé qué -murmullo debaxo de la corriente, y salté asustada prontamente á la -ribera. ¿Á dónde vas bella Aretusa? ¿á dónde vas? me dixo dos veces -Alféo desde sus raudales, pero con voz ronca. Mis vestidos estaban por -desgracia al otro lado de la ribera, y mi desnudez me hizo parecerle -mas hermosa, y por lo mismo mas se abrasa y me persigue: iba á mas -andar, y él corria tras mí con tanto ahinco, que yo parecia á una -tímida paloma acosada del azor, y él á la misma ave de rapiña que hace -todos los esfuerzos por coger á la tímida paloma. Pude correr hasta -las inmediaciones de la ciudad de Orcomeno: pasé cerca de Psofis: -atravesé las montañas de Cileno, de Menalo y Erimanto, y llegué á la -Elide, y no me excedia en velocidad; pero como mis fuerzas iban ya -decayendo, no podia continuar mas tiempo la carrera; su robustez podia -sostener este ímprobo trabajo. No dexé sin embargo de correr por los -campos, por los montes cubiertos de árboles, y tambien por las rocas y -por lugares escarpados é inaccesibles. - -„Como me daba el sol de espaldas, vi ante mis pies su sombra, á no ser -que fuese efecto del miedo que tenia; mas no era así, porque sentia sus -pisadas, y su respiracion hacia mover mis cabellos. En fin no pudiendo -pasar mas adelante, imploré la proteccion de Diana: Ó Dictina,[134] -la dixe, socórreme, y no abandones en una necesidad tan grande á una -Ninfa que, fiel en acompañarte, muchas veces tuvo el honor de conducir -tu aljaba, flechas y arco. Oyó mi súplica la Diosa, y me cubrió -al instante con una nube muy obscura; Alféo, viéndome desaparecer -tan pronto, me busca en la obscuridad de la nube que me cubria, é -ignorante de lo acaecido, da dos vueltas al sitio donde la Diosa me -habia ocultado: Aretusa, Aretusa, decia, ¿dónde estas? ¡Con qué ánimo -estaria yo, infeliz, entonces! ¿No te persuades que me pareceria á la -inocente cordera, que oye aullar al carnicero lobo al rededor de su -redil, ó á la tímida liebre que se oculta en los abrojos, sin osar á -moverse, acosada de los solícitos galgos que pretenden su muerte? Como -Alféo no vió pisadas algunas hácia otra parte que le pudieran hacer -creer que yo estuviera mas lejos, se detuvo al rededor de la nube que -me ocultaba. - -„Entonces un sudor frio empezó á esparcirse por todo mi cuerpo, de tal -modo que por todo él corrian gotas de agua; y por qualquiera parte que -movia el pie salia un manantial, y aun de mis rubios cabellos caia -rocío: en una palabra, me vi convertida en fuente en menos tiempo que -te he referido mis desgracias. El Dios del Rio,[135] que me conoció -mudada en agua pura, dexando la figura de hombre que habia tomado, se -vuelve á tornar agua para mezclarse conmigo. Diana entonces abre la -tierra; me facilita paso por medio de las profundas cavernas,[136] -y llego á Ortigia, donde determiné quedarme, ya por lo delicioso del -sitio, y ya tambien por amor á Diana.” - -[Ilustración: (65) Ceres transforma á Linco en Lince porque iba á -quitar la vida á Triptolemo.] - - - - -FÁBULA VIII. - -_LINCO TRANSFORMADO EN LINCE._ - - -Despues que Aretusa acabó su historia, la abundante Ceres unció dos -dragones á su carro, y llevada por el ayre por medio del cielo y la -tierra, fue hasta Atenas, donde entregó á Triptolemo[137] su ligero -carro, dándole órden para que fuera por todas partes á esparcir las -semillas en las tierras, parte en las enteramente incultas, y parte en -las que hallase no cultivadas despues de mucho tiempo. Despues que él -recorrió la Europa y el Asia, aportó á las orillas de la Escitia, donde -reynaba Linco. Habiendo ido á su palacio, el Príncipe le preguntó de -dónde venia, el designio de su viage, su nombre y patria. „Mi patria es -la célebre Atenas, le respondió su huesped; mi nombre Triptolemo; no he -venido aquí por mar ni tierra; el ayre me ha abierto el camino[138] -que me ha conducido á tus estados. Yo traygo los preciosos dones -de Ceres; los quales, esparcidos por los anchos campos, producirán -fértiles cosechas.” El bárbaro, envidioso del honor que recibia el -extrangero, y esperando poder atribuirse esta gloria, le da hospedage, -é intentó quitarle la vida al primer sueño; pero á tiempo que iba á -atravesarle el pecho, fue convertido en lince por Ceres, mandando al -jóven ateniense subir de nuevo en su sagrado carro, y executar sus -órdenes. - -„Con esto acabó su canto la mayor de nosotras;[139] y las Ninfas, que -habian sido nombradas por jueces de la contienda, declararon acordes -por nuestra la victoria. Prorumpiendo en dicterios las hijas de Piero -contra nosotras, supuesto, las dixe, que es poca la pena que habeis -merecido en el certámen, y aumentais con injurias vuestro delito -provocando nuestra paciencia, sufrireis los castigos de nuestra justa -indignacion. Echáronse á reir las Piérides, despreciando nuestras -amenazas, y quando iban á hablar, y á extender contra nosotras sus -protervas manos, con mucha algazara, vieron cubrirse de plumas manos -y brazos; que su boca toma la figura de un dilatado pico, y que se -añadian por nuevas aves á las selvas. Quisieron quejarse y golpearse -el pecho; pero sus brazos, que eran alas, habiéndolas levantado en -el ayre, las encaramaron en los árboles vecinos. De este modo fueron -convertidas en picazas las hijas de Piero; quienes conservando siempre -los mismos deseos de hablar, hacen resonar con sus gritos importunos y -voces roncas los bosques, de los que son la vergüenza y el oprobio.” - - - - -LIBRO SEXTO. - -_ARGUMENTO._ - - -Movida de este exemplo Minerva, se disfrazó en vieja; y entrando en -competencia sobre la hilaza con Aracne, despues que cada una representó -en su tela varias transformaciones, la convirtió en araña. Nada de -esto impidió á Niobe para que, sin embargo de haber perdido los hijos, -dexase de convertirse en piedra. Propalada esta noticia, se acordó el -pueblo que Latona habia transformado en ranas á los rústicos Licios, -y Apolo desollado á Marsias. Concurriendo las ciudades cercanas á -consolar á los Tebanos, solo faltaron los Atenienses, porque estaban -infestados por el Rey Tereo: el qual, habiendo estuprado á Filomela, -fue transformado en abubilla, del mismo modo que Filomela en ruiseñor, -y Progne en golondrina. Esta noticia causó la muerte á Pandion su -suegro. Sucedióle en el Reyno Erecteo, de cuya hija Oritia tuvo el -Boreas á Calais y á Cetes. Estos fueron despues unos de los Argonautas, -quando Jason fue á la conquista del vellocino de oro, y sembró los -dientes de la serpiente, de que salieron hombres armados; y habiendo -despues adormecido al monstruo, consiguió robar el precioso don á que -aspiraba. - - - - -[Ilustración] - -_ORGULLO DE ARACNE._ - - -Oida por la Tritonia Minerva la referencia del cántico de las Musas, -les dió la preferencia, y aprobó su justa venganza: „El alabar á -otras, dixo entre sí, es de poca importancia; yo tambien merezco ser -alabada, y no debo permitir que impunemente se ultraje á mi deidad.” Se -acordaba del suceso de Aracne, natural de Lidia. El caso fue, que habia -llegado á sus oidos como esta jóven se jactaba de mas diestra en el -arte de texer, en el que era afamada, pero no en nacimiento. Su padre -Idmon exercia el oficio de tintorero[140] en la ciudad de Colofonia: -su madre habia ya muerto; pero tambien fue de gente baxa é igual á -su marido. Sin embargo, ella se habia adquirido nombre memorable en -todas las ciudades de la Lidia por lo primoroso de sus texidos: aunque -habia nacido de prosapia poco ilustre, y moraba en la pequeña ciudad -de Hipepa, las Ninfas del Timolo dexaron muchas veces sus agradables -viñedos; y las del Pactolo sus aguas para ver sus obras encantadoras. -Y no solamente las agradaban los vestidos hechos, sino aun mucho mas -gustaban verlos hacer: ¡tan grande era la destreza que tenia en su -arte! Ya fuese que devanase sus lanas, ó que las cardase y peinase con -sus hermosos dedos imitando los vellones á las nieblas matutinas; ahora -hilase, ahora bordase con la aguja, qualquiera diria que era discípula -de la misma Palas.[141] Pero no obstante llevaba á mal que su saber se -atribuyese á la enseñanza de esta Diosa. „Puede venir, decia enojada -de esto, á disputar conmigo; no me niego á entrar en competencia con -quien presuma saber mas que yo, y si quedáre vencida me someteré á -qualquier género de castigo.” - -Agraviada Minerva[142] de unas palabras tan insolentes, toma el disfraz -de vieja, se cubre la cabeza de canas, y apoyándose en un báculo, habló -á Aracne en estos términos: „No debe nadie persuadirse que la vejez -nos haga en todo despreciables. La experiencia se adquiere con los -muchos años, y no debes despreciar los consejos que voy á darte. Vive -contenta con la fama que tienes de exceder por tu habilidad á todas -las mugeres del mundo; pero no pretendas entrar en competencia con una -Diosa; procura pues satisfacerla, y ruégala te perdone las injurias que -la has hecho; ella es muy compasiva, y quedará desagraviada si se lo -ruegas.” Miróla con ojos airados Aracne, dexando la tela de las manos, -y queriendo arremeter á ella: „Vete de aquí, la dice, vieja temeraria, -que ya estás delirante con tu vejez, y á quien perdono en atencion á -tus muchos años. Ve, y da esos consejos á tu hija ó nuera, si es que -tienes alguna, que yo bien me sé lo que hago sin necesitar consejo de -nadie; y porque no pienses que me han hecho mella tus razones, te digo -que me mantengo en lo dicho: ¿por qué pues no se presenta Palas? ¿por -qué no viene á competir conmigo?” - -[Ilustración: (66) Aracne es transformada en araña por Minerva.] - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_ARACNE CONVERTIDA EN ARAÑA._ - - -„Palas lo acepta,” dixo entonces la Diosa; y dexando la forma de vieja, -se mostró con las señales de su divinidad. Todas las Ninfas y mugeres -que allí estaban la tributan sus respetos; sola Aracne no se amedrenta, -aunque se asomó en su rostro, á pesar suyo, un pequeño rubor, que duró -poco tiempo, al modo que suele el ayre volverse purpúreo á los primeros -rayos de la Aurora, pero en breve tiempo empieza á emblanquecerse, -herido del sol. Firme en su resolucion, y lisonjeándose vanamente de -exceder á Minerva, camina hácia su ruina. La Diosa ya no piensa en -darla consejos en balde; admite el desafio, y quiere en el momento -apercibirse á disputar la victoria. Ambas preparan sus obras, urden -sus telas, las atan con el lizo, y se colocan en diversas partes. Ya -la lanzadera arrojada con destreza entretexia la trama; y cada vez -que pasa por medio de los hilos, tienen cuidado de apretarlos con los -dientes del peyne, de que suelen servirse en semejantes tareas. Las -dos, recogido el ropage hasta el pecho, trabajan con una destreza y -ligereza incomparables, y el deseo que cada una tiene de vencer y no -ser vencida hace que no sientan el trabajo.[143] Entretexen en sus -telas hilo de color de púrpura teñido en Tiro,[144] mezclando algunas -sombras para mayor gracia; sus colores eran tan varios, que podian -compararse al contraste que forma el arco Iris en el ayre con los -reflexos del sol; los quales, padeciendo refracciones en las pendientes -gotas, forman una inmensidad de colores; pues aparece una tan hermosa -variedad de ellos que deslumbran la vista, siendo en realidad el mismo -color el que está inmediato, aunque hay diversidad en los extremos. - -Tal era la delicadeza de sus obras; el oro estaba allí entretexido con -la seda de un modo enteramente ingenioso. Con todo, para hacerlas aun -mas perfectas, ambas delinearon algunas historias antiguas. Palas -dibuxó en la suya aquella roca antigua que se veia en el Areopago[145] -de Atenas con la historia del litigio que tuvo con Neptuno sobre el -nombre que se debia poner á esta ciudad.[146] Se miraban allí los doce -Dioses sentados en sus tronos con aquella magestad que les acompaña, -y á Júpiter presidiéndolos en medio. Cada uno de los Dioses estaba -representado al natural; pero Júpiter tenia un ayre de grandeza que -anunciaba ser el dueño absoluto del mundo. Ponia de pie á Neptuno, -hiriendo la tierra con su tridente, y haciendo salir de ella un -caballo: lo que parecia autorizarle para dar nombre á la ciudad. Á -Minerva representaba con su broquel, yelmo, lanza y escudo, en el -que estaba la formidable cabeza de Medusa, y á la tierra, herida con -su lanza, produciendo la blanca oliva, llena de hojas y fruto, cuyo -prodigio admiraban los Dioses; y concluia su obra con la victoria de -este juicio. - -Y para que pudiese conocer su competidora el castigo que la esperaba -por su loco atrevimiento, añadió en los quatro ángulos otras tantas -competencias, vistosas por su colorido, adornadas de figuras pequeñas. -En un ángulo se veia la aventura de Hemo, Rey de Tracia, y de Rodope, -su esposa, que fueron convertidos en montes y frios páramos, por -haberse apropiado los nombres de los supremos Dioses.[147] En el otro -estaba la historia de Pigas,[148] Reyna de los Pigmeos, á quien Juno, -para castigarla de su presuncion, transformó en grulla, condenándola á -que hiciera una guerra sangrienta á su pueblo. En el tercero se veia -á Antigone, que habia tenido el atrevimiento de igualarse á la muger -del gran Júpiter; á la qual Juno transformó en cigüeña; no pudiendo -estorbar ni la ciudad de Troya, ni Laomedonte su padre, el que fuese -revestida de plumas blancas, en que conservaba su vanidad de alabarse. -Últimamente en el quarto ángulo estaba el desdichado Ciniras solo -y lloroso abrazando las gradas de un templo. Estas eran sus propias -hijas, á quienes los Dioses así habian transformado. Adornó finalmente -la orla de su tela con ramas de oliva entretexidas unas con otras. Tal -era la idea de esta primorosa obra, que la Diosa quiso concluir con el -árbol que la está consagrado. - -Aracne por su parte pintó en su texido á Europa, engañada por Júpiter -baxo la figura de un toro.[149] Parecia que el toro era verdadero, y -verdadero el mar en que nadaba. Parecia igualmente que ella volvia -el rostro á mirar la ribera que acababa de dexar, que llamaba á -sus compañeras, y que encogia los pies por temor de que no se le -mojasen. Tambien pintó á Asteria luchando con el águila, cuya figura -habia tomado Júpiter, y á Leda con el cisne que la acariciaba.[150] -Las demas aventuras de este Dios estaban representadas con mucha -delicadeza.[151] Se le veia disfrazado baxo la figura de Sátiro con -la hermosa Antiopa, de quien tuvo dos hijos gemelos: en la forma de -Anfitrion quando se dexaba ver de tí, ó Alcmena: transformado en lluvia -de oro para entrar en la torre de Dánae: baxo la figura de un pastor, -procurando agradar á Mnemosine: convertido en fuego para engañar á -Egina, y en serpiente quando seducia á Deois. Aracne tambien te habia -representado á tí, Neptuno, transformado en toro en la aventura que -tuviste con una de las hijas de Eolo: baxo la forma del rio Enipéo -en los amores con Ifimedia, de quien tuviste los dos Aloides:[152] -baxo la de un carnero quando procurabas agradar á Bisaltis: baxo la -de un caballo para engañar á Ceres: baxo la misma forma para seducir -á Medusa; y en delfin para violar á Melanto. Todos estos personages -estaban pintados tan al natural, que en sus vestidos y ayre de cara -era fácil conocerlos, como igualmente el pais de su naturaleza.[153] -Tambien se veia allí á Apolo transformado en villano, en alcon, en -leon y en pastor. Baxo esta última transformacion se hizo amar de Ises, -hija de Macareo. En fin, Baco aparecia baxo la forma de un racimo de -uvas con que seduxo á Erigone, y Saturno baxo la de un caballo para -engañar á Filira, de quien tuvo al Centauro Quiron. La orla de este -hermoso texido estaba guarnecida con hojas de yedra,[154] enlazadas -artificiosamente unas en otras. - -Estaba la obra tan perfecta que Minerva no pudo hallar en ella defecto -alguno, ni la misma envidia tendria aliento para reprobarla; por lo -que la Diosa se encendió tanto en ira, que rompió la labor[155] en -que los delitos de los Dioses estaban tan vivamente representados; y -con su lanzadera de box del monte Cítoro hirió muchas veces la frente -de Aracne, que con el pesar de verse tan despreciada se echó animosa -un cordel á su garganta para ahorcarse. Palas, movida sin embargo á -compasion, sosteniéndola en el ayre, temerosa de que no acabara de -ahogarse, la habló en estos términos: „Vive, insolente Aracne; pero -estarás siempre colgada: y para escarmiento de tus descendientes -comprehenda la misma ley de tu pena á toda tu sucesion.” Apartándose -Palas despues, la roció con zumo de una yerba envenenada,[156] y al -punto, con su actividad, la hizo caer los cabellos, nariz y orejas: -su cabeza y cuerpo se disminuyeron: aparecen unos dedos muy delgados -en lugar de piernas: el vientre ocupa el resto del cuerpo, del qual -aun ahora sale estambre; y por eso las arañas executan sutiles telas á -imitacion de las que esta hacia quando muger. - -[Ilustración: (67) Á ruego de Latona, Apolo y Diana hacen perecer los -hijos de Niobe.] - - - - -FÁBULA II. - -_NIOBE CONVERTIDA EN MÁRMOL._ - - -Toda la Lidia se consternó con la desgracia que acababa de suceder -á Aracne; y el rumor del suceso llegó hasta la Frigia, de donde se -extendió luego por todo el resto del mundo. Niobe[157] habia conocido -á Aracne antes de su casamiento, y en tiempo que vivia en Sipilo; -pero esta triste aventura, que miraba como un castigo de una persona -de la plebe, ninguna impresion la hizo: en nada cedió de su orgullo, -ni del desprecio que en sus discursos afectaba tener á los Dioses. -Muchas cosas contribuian á sostener su soberbia; pero ni el poder de su -marido, ni la sangre ilustre de donde ambos descendian, ni el brillo de -la corona la hacian tan orgullosa; si bien se complacia en ello, como -los hijos que tenia; y hubiera sido en efecto la mas afortunada de las -madres, si ella no se hubiera tenido por tal. - -Porque cierto dia, Manto, hija de Tiresias, impelida de una -inspiracion divina,[158] corriendo por las calles de Tebas, gritaba: -„Tebanas, coronaos de laurel,[159] é id á ofrecer con ruegos piadosos -incienso á Latona y á sus dos hijos: esta Diosa os lo manda por mi -boca.” Al punto la obedecen; y todas las Isménides adornan sus sienes -con hojas de laurel, y van á porfia á encender en honor de estas -divinidades el fuego sagrado, y á unir sus devotos ruegos con la llama -que se levantaba en sus altares. Pero Niobe se presenta acompañada de -una multitud del pueblo, graciosamente vestida á la usanza Frigia; el -oro resaltaba en su trage; hermosa quanto su furor permite, y agitando -con su vistosa cabeza el cabello tendido por sus hombros. Se para; y -despues de haber mirado por todas partes con bastante altanería: „¿Qué -locura, dice, os mueve á anteponer á las que veis las deidades de que -solo teneis noticia? ¿Por qué reverenciais á Latona en los templos? -¡Y mi divinidad aun está sin incienso! ¿Ignoráis que yo soy hija de -aquel Tántalo, que solo él ha tenido el honor de comer á la mesa de -los Dioses? Una de las Pleyadas es mi madre; el grande Atlante mi -abuelo, el qual sostiene con sus hombros el cielo. El mismo Júpiter -es el otro abuelo mio, á quien igualmente me glorío de tenerlo por -suegro.[160] Los pueblos de la Frigia me temen. El palacio de Cadmo, y -aquella célebre ciudad cuyas murallas se levantaron al son armonioso -de la lira de Anfion, reconocen á mi marido y á mí por soberanos. Á -qualquiera parte que vuelvo los ojos, se dexan ver en mi casa inmensas -riquezas: agrégase á esto el tener yo un rostro propio de una Diosa. -Juntad á tantas prerogativas la de tener siete hijas y otros tantos -hijos. Juzgad en vista de esto si yo no tengo razon para desaprobar -el que se prefiera á mí la hija de no sé que gigante Ceo, la qual no -pudo encontrar en todo el mundo un pequeño rincon para parir;[161] -errante y fugitiva, ni el cielo, ni la tierra, ni el mar quisieron -recibirla, hasta que por último la isla de Delos, tú andas, le dice, -errante por la tierra, y yo por el mar, y se detuvo para recibirla; -y allí fue donde dió á luz los dos hijos con que está tan altanera, -siendo solo como una séptima parte de mi generacion. ¿Quién negará -mi felicidad? ¿Y quién dudará que será muy durable? El número de mis -hijos asegura mi dicha. Soy tan rica que aunque la fortuna me quitase -mucho, me quedaria aun otro tanto; con tantos bienes nada tengo que -temer; porque en fin, quando sucediera que de la multitud de mis hijos -la muerte me arrebatase algunos, tendria aun mas que Latona, y los que -me quedaran me proporcionarian todavía muchas ventajas sobre ella. -Dexad pues esos sacrificios; arrojad de vuestras sienes esas guirnaldas -de laurel; obedeced á prisa.” Todos obedecen, y dexan sin concluir -los sacrificios, contentándose con adorar en secreto la divinidad de -Latona, que es lo que no se les podia impedir. - -Indignada la Diosa[162] de la orgullosa altanería de Niobe, habló en -lo mas alto del Cinto[163] á sus hijos en estos términos: „Envanecida -de ser madre vuestra, solo reconozco superioridad á Juno en el Olimpo; -sin embargo, en esta ocasion se me llega á disputar mi divinidad: yo me -veo vergonzosamente arrojada de los templos donde he sido venerada en -todo tiempo: sí, yo soy desterrada para siempre de ellos, si vosotros -¡ó queridos hijos! no me valeis en esta ocasion. Y no se limita á esto -solo mi dolor, pues la hija de Tántalo, cuya sacrílega lengua recuerda -la de su padre, ha añadido á esta accion las injurias mas sensibles: ha -tenido la osadía de preferir sus hijos á vosotros, publicando que se -me debia mirar como á una madre estéril.” Queria añadir Latona á este -discurso las súplicas y lágrimas, quando la dixo Apolo: „Basta; quejas -inútiles solo pueden retardar tu venganza.” Lo mismo la dixo Diana; -y encubriéndose los dos en una nube, baxaron hendiendo los ayres con -ligero vuelo, y se dirigieron á Tebas. - -Cerca de esta ciudad estaba situada una llanura bien hollada de -caballos, en donde la multitud de ruedas y duros cascos habian -reducido á polvo los terrones.[164] Habian concurrido á aquel sitio -á hacer exercicio los hijos de Niobe, montados en soberbios caballos -enjaezados con frenos de oro y mantillas de la mas encendida púrpura. -Ismeno, el mayor de todos, corria su caballo á la redonda, quando ¡ay -de mí! exclama traspasado al mismo tiempo con una flecha; y soltando -el freno sus manos moribundas, cae exánime á los pies del caballo. -Sipilo, que era el mas inmediato, suelta las riendas al suyo al oir -el zumbido de una saeta; y así como el piloto, que ve cercana la -tormenta, se apresura á recoger velas para preservarse del furor de -los vientos, así pica al caballo este jóven Príncipe; pero en vano, -porque la saeta le atraviesa la cabeza, y la lengüeta se descubre -por la garganta. Como iba echado hácia adelante, viene á caer por el -cuello y crin del caballo espantado, tiñendo la tierra con su sangre -caliente. El desdichado Fedimo y Tántalo, heredero del nombre de su -abuelo, despues de acabar la tarea acostumbrada, pasaron al juvenil -exercicio de la resplandeciente palestra; y estando ya dispuestos -para luchar, atraviesa á ambos de parte á parte una flecha, así como -estaban abrazados; ambos se lamentaron á un tiempo, á un tiempo cayeron -en tierra, á un tiempo se eclipsaron sus ojos, y á un mismo tiempo -murieron. Alfenor, que los ve exhalar los últimos suspiros, penetrado -del dolor mas vivo, se arroja sobre ellos, los abraza tiernamente, y -procura reanimarlos; pero mientras él les tributaba este deber piadoso, -cae á par de ellos de un flechazo con que Apolo le atraviesa el pecho. -Al arrancarle el dardo harpado de la herida, sacaron una parte de sus -pulmones, y el alma salió con su sangre. El jóven Damasicton recibió -dos heridas, la una en la rodilla; y mientras se esforzaba á sacar -el dardo fatal, recibió otro flechazo, que le atravesó la garganta. -La sangre que salta con ímpetu de su herida expelió la flecha, y se -esparció lejos como una menuda lluvia. Ya no quedaba de los hijos de -Niobe mas que Ilionéo, el menor de todos, que en vano levantaba los -brazos al cielo, invocando el socorro de los Dioses. ¡Mas ay! que él -no sabia que Apolo era el único á quien debia aplacar. Compadecióse -sin embargo este Dios del jóven; pero ya el dardo irrevocable estaba -disparado, y murió; aunque con menos rigor que sus hermanos, porque la -flecha no hizo mas que herirle levemente el corazon.[165] - -El rumor de este funesto accidente, los sollozos del pueblo, y las -lágrimas de los criados, anunciaron bien presto á Niobe el desastre -de sus hijos. Admiróse del poder de los Dioses; y aun se irritó -vivamente de que se hubiesen atrevido á tanto. Su esposo Anfion, por -no sobrevivir á tal desgracia, se quita la vida atrevesándose el pecho -con su espada. ¡Ah, quan otra era Niobe en esta ocasion, de aquella -soberbia Niobe que conducida en un suntuoso carro iba apartando al -pueblo de las aras de Latona! Entonces era su suerte envidiada de -todos, y ahora compadecida aun de sus mismos enemigos. Se arroja sobre -los frios cadáveres de sus hijos, y sin guardar órden les va dando -á todos los últimos besos; y levantando al cielo los brazos dixo: -„Complacete en mi dolor, cruel Latona: experimenta el bárbaro placer de -verme agoviada de pena y despecho: sacia en fin tu rencoroso corazon, -mientras que yo muero viendo mis siete hijos difuntos: salta de gozo -y triunfa como que has vencido. ¿Pero en qué? Aun no debes cantar la -victoria, pues en medio de mi desgracia me quedan aun mas hijos que á -tí en medio de tu dicha. He perdido siete; pero aun te aventajo en el -número de los que me quedan.” - -Apenas dexó de hablar quando se oyó el ruido de un arco que vibra -una flecha. Sorprehendióse la asamblea; y solo Niobe, á quien sus -desgracias habian hecho insensible, permaneció tranquila. Sus hijas, -vestidas de luto, y con el cabello tendido, lloraban ante los fúnebres -lechos en que yacian sus hermanos, y sintiéndose una de ellas con el -pecho herido de una flecha, cae muerta sobre el cuerpo de uno de ellos: -otra, procurando consolar á su madre, perdió de repente la vida sin -que se viera el dardo que la hirió, y no cerró la boca sino despues -de espirar. Una cae intentando huir, otra muere sobre el cadáver de -su hermana: esta busca inútilmente donde ocultarse, y aquella está -temblando. Habian ya muerto seis de diversos modos, y con diferentes -heridas; solo quedaba una, á quien cubriendo su madre con todo el -cuerpo y vestido: „Déxame, dixo á Latona, una á lo menos; de tantas -una sola te pido, y de estas la mas pequeña de todas.” Pero mientras -ella hacia esta súplica, la ve espirar entre sus brazos. La desgraciada -Niobe, viéndose privada de su esposo é hijos, se sienta entre los -cadáveres: la pena la endurece; ya no agita el viento sus cabellos: -en su rostro aparece una mortal palidez; sus ojos sin movimiento, su -lengua pegada al paladar, sus venas cárdenas: no puede levantar la -cabeza ni brazos: en fin no da ninguna señal de vida; en efecto no es -otra cosa que una roca inanimada. No obstante llora, y es la sola señal -de sensibilidad que manifiesta; y arrebatándola un fuerte torbellino, -la lleva el viento á su patria, fixándola en la cumbre de un monte, -donde continúa su llanto; y aun por eso dicen que el mármol hasta ahora -derrama lágrimas. - -[Ilustración: (68) Júpiter transforma en ranas á los aldeanos que -insultaron á Latona.] - - - - -FÁBULA III. - -_LOS ALDEANOS CONVERTIDOS EN RANAS._ - - -Un castigo tan horroroso aterró de tal modo á las gentes, que así -hombres como mugeres se apresuraban á competencia á honrar á la fecunda -Latona, dándola con nuevo zelo las muestras indubitables del culto -que acostumbraban tributarle. Y como acaece que un suceso que nos -sorprehende nos trae á la memoria algun otro con quien tiene conexîon, -refirió un Tebano á este propósito la venganza que habian experimentado -en otro tiempo de esta misma Diosa algunos habitantes de la fértil -Licia: „La aventura, dixo, no es célebre por la calidad de las personas -á quienes sucedió, pero es verdaderamente admirable. He visto el sitio -y el estanque mismo que hizo memorable el prodigio. Porque hallándose -mi padre incapaz de viajar por su avanzada edad, me envió á comprar á -aquella tierra unos bueyes, dándome por guia un hombre del pais. Como -íbamos recorriendo los pastos, acertamos á pasar por las orillas de un -lago donde miré un altar ennegrecido de hollin y rodeado de trémulas -cañas. Paróse mi conductor, y saludando al altar: „favoreceme, dixo -en voz baxa,” y yo hice por mí la misma súplica y del mismo modo: le -pregunté si era aquel altar consagrado á las Náyades, Faunos, ó á -alguna otra divinidad del pais. - -„No está, me respondió, erigido este altar á los Dioses de estos -montes, sino á la Diosa que Juno arrojó en otro tiempo del orbe, á la -qual apenas proporcionó asilo la isla de Delos, que andaba flotante -entonces por las aguas.” Dió á luz en ella al pie de un olivo dos -hijos, á pesar de las persecuciones de su rival; quien poco lastimada -del estado en que se hallaba, la obligó aun á salir de esta isla, y -llevar en sus brazos los dos hijos que acababa de parir. Por esta -causa llegó un dia muy cansada con el largo viage á la Licia, pais -bien célebre por la Quimera.[166] Rendida del cansancio y la sed, cosa -muy natural en un tiempo caluroso, y mas habiendo traido mamando á -los dos gemelos, descubrió en lo hondo de un valle un lago de agua -clara, y se llegó á beber á él. Se hallaba en aquel sitio mucha gente -del campo cortando mimbres, juncos y demas yerbas que se crian en las -lagunas; y poniéndose ella de rodillas para beber mas cómodamente, la -prohibe aquella turba villana: „¿Amigos, les dice, por qué me impedis -que beba? ¿No es tan comun á todos el agua como la luz y el ayre que la -naturaleza nos reparte? Ruegoos no obstante me permitais beber; lo que -os pido es muy poco, pues no es mi objeto el bañarme sino solo apagar -mi sed, que es tan grande que tengo la boca seca, árida la garganta, y -apenas puedo articular palabra: el agua de vuestro estanque será para -mí el nectar de los Dioses: dexadme beber, y haré cuenta que os debo la -vida que con la bebida me dareis. Si no os compadeceis de la suerte de -una madre desconsolada, sed á lo menos sensible á la desgracia de estas -criaturas que os tienden los tiernos brazos.” Y en efecto casualmente -los extendian. ¿Á quién no hubiera enternecido esta súplica tan justa y -amorosa? - -Pero ellos no solo se obstinaron en negarla aquel alivio, sino que -la injuriaron, y gritando, amenazaron maltratarla si no se alejaba -de allí. Aun llevaron á mas extremo su insolente brutalidad, pues -enturbiaron con pies y manos el agua para que el cieno que removian del -hondo la impidiese beber. La indignacion de la Diosa la hizo olvidar -su sed; y sin pensar ya en ablandarlos, ni en decir palabras que no -fuesen dignas de una Diosa, levantó al cielo las manos y dixo: „Vivid -para siempre en este estanque.” Se cumplió inmediatamente el voto de -la Diosa; pues se les vió sumergir en el cieno, algunas veces sacar la -cabeza y nadar sobre la superficie del agua; otras salir á descansar á -la ribera del estanque, y algunos momentos despues volverse á zabullir. -Pero aun emplean sus torpes lenguas en proferir injurias; y habiendo -perdido la vergüenza, se congratulan baxo de las aguas con decir -dicterios. Enronquecióse su voz, se hinchó su garganta, se ensanchó su -boca, y se unieron sus espaldas de tal manera que desapareció el cuello -enteramente: el espinazo vino á quedar de un color verde; solo el -vientre, que es en extremo mas grande á proporcion de las demas partes -de su cuerpo, conservó una especie de blancura: en una palabra, fueron -convertidos en ranas; y se les vió saltar y zabullirse en el cieno del -estanque.” - -[Ilustración: (69) Apolo, despues de haber vencido á Marsias en un -desafio, le hace desollar vivo.] - - - - -FÁBULA IV. - -_APOLO Y MARSIAS._ - - -Despues que no sé quien concluyó esta relacion, otro de la compañía -se acordó de la aventura de Marsias,[167] vencido por Apolo quando le -desafió á tocar la flauta. El hijo de Latona tomó la mas horrorosa -venganza. En la hora pues en que le estaban desollando vivo, exclamó -así el infeliz de Marsias: „¡Ay de mí! ¿por qué me despedazas de esta -suerte? Ya me arrepiento de mi temeridad. ¡Ah! ¿Es posible que haya -de costarme tan caro esta desgraciada flauta?” Le estaban desollando -de pies á cabeza, quando llenaba el ayre de sus tristes lamentos. Ya -su cuerpo no era sino una llaga; la sangre caia por todas partes; -se veian todos sus nervios, venas, intestinos, y se podian contar -fácilmente hasta las menores fibras de su cuerpo. Los Faunos y Sátiros -de los vecinos montes, y Olimpo,[168] que ya entonces era célebre, -las Ninfas y pastores de aquellos campos, todos lloraron su muerte. -La tierra recibió todas las lágrimas en su seno, y formaron el rio -impetuoso, que aun hoy conserva el nombre de Marsias, cuyas aguas son -mas transparentes que las de los otros rios de la Frigia. - -La relacion de estas antiguas historias renovó la memoria de lo que -acababa de suceder. Todos lloraron la desgracia de Anfion y de sus -hijos; al paso que les indignó el orgullo de Niobe. Solo Pelope, su -hermano, la tributó algunas lágrimas; y en el exceso de su dolor rasgó -sus vestidos, y manifestó su hombro izquierdo de marfil. No habia -nacido con él, sino que era de la misma naturaleza que el derecho -quando nació; pero habiéndole degollado su padre para servírsele á los -Dioses en una cena, estos recogieron cuidadosamente todos los miembros -para reunirlos, y como no hallaron el hombro izquierdo, pusieron en su -lugar uno de marfil, y así volvió á vivir todo entero Pelope. - -Todos los magnates de las provincias vecinas tomaron parte en la -afliccion de Pelope, y todas las ciudades de la Grecia persuadieron á -sus Reyes á visitarle en persona. Argos, Esparta, Micenas, engrandecida -por Pelope, y Calidonia, que aun no se habia grangeado la indignacion -de Diana; la feraz Orcomeno, Corinto, célebre por su metal precioso; la -invencible Mesene, Cleone, Pilos, Trecene; en una palabra, todas las -ciudades que encierra el istmo de Corinto bañado de dos mares, y las -que estan situadas por la parte de afuera, le enviaron diputados. - - - - -_FILOMELA CONFIADA Á TEREO._ - - -¿Qué podria añadir á este oficio de piedad? Solo tú faltaste á este -deber, Atenas, porque la guerra en que te hallabas entonces empeñada -no te dexó cumplir como debias. Una flota de bárbaros que te tenia -bloqueada amenazaba apoderarse de tus muros. Tereo, Rey de Tracia, -que vino á socorrerla, arrojó á los enemigos, y grangeó con este -triunfo mucha gloria. Pandion, Rey de Atenas, llevado del poder de -este Príncipe, de sus riquezas y de la nobleza de su prosapia, que -traia su orígen del Dios Marte, le dió en casamiento á su hija Progne. -No asistieron á este enlace Juno[169] ni Himeneo, ni presidieron -las Gracias al lecho nupcial; solo las Furias le alumbraron con sus -fúnebres hachas; ellas solas cuidaron de prepararlo. Un buho se -colocó sobre el aposento en que debian descansar los dos esposos, y -su himeneo se executó baxo los funestos presagios de esta ave, que -asistió igualmente al nacimiento de su primer hijo. Sin embargo, en -toda la Tracia se celebró con regocijos públicos este casamiento: todos -rindieron gracias á los Dioses; y aun establecieron que el dia de la -union de Tereo y Progne, y el del nacimiento de su hijo Itis, fuesen -festivos en lo sucesivo. Hasta este grado se oculta á los hombres lo -que les tiene cuenta. Habia ya cinco años que Progne se hallaba unida á -Tereo, quando con halago le habló en estos términos: „Si me amas, no me -niegues el permiso de ir á visitar á mi hermana, ó al menos permite que -venga á tu corte. Si quieres ir tú mismo á buscarla, podrás asegurar -á mi padre que no estará privado de ella mucho tiempo; y cree que no -podrás darme mayor satisfaccion que la de proporcionarme estrecharla -entre mis brazos.” Tereo manda al instante preparar algunas naves; -se embarca, y arriba felizmente al puerto de Pireo.[170] Despues de -saludar á su suegro, y cumplimentarse mutuamente, le cuenta la causa de -su viage, y el deseo que la Reyna su esposa tenia de ver á su hermana, -prometiendo volvérsela dentro de poco tiempo; pero ya el discurso se -interrumpió con un desagradable presagio. Filomela entra en la sala -suntuosamente vestida; pero su hermosura excedia al esplendor de su -magnífico adorno. En su modo de andar, y en el ayre de magestad que -se dexaba ver en toda su persona, hubiera podido pasar fácilmente por -una Náyade ó Driada,[171] si estas divinidades campestres estuvieran -tan magníficamente vestidas como ella. Con tanta prontitud se abrasó -Tereo con la vista de Filomela, como se suelen abrasar las secas -aristas, si alguno les aplica fuego, ó con la rapidez que arde la -yerba estando seca. Á la verdad era bastante hermosa esta Princesa -para inspirar una pasion vehemente; pero el temperamento del Rey, y la -inclinacion de la gente de Tracia al amor, acrecentaron de tal modo su -violencia, que desde aquel instante no puso término á sus deseos. Pensó -luego sobornar las guardas que la acompañaban, y la fidelidad de su -aya. Resuelto á sacrificar todas las riquezas de su reyno para hacer -sensible á Filomela, formó el designio de solicitar á ella misma con -grandes dones; y quando nada de esto alcanzase, robarla y defenderla -despues con la fuerza de sus armas.[172] Á todo se atreve ya un hombre -tan loco de amor como él estaba, y su pecho no puede ocultar mas -tiempo el fuego que le devora: ya no puede sufrir ninguna dilacion, y -apresura la partida de la Princesa, pretextando el placer que recibiria -Progne al verla. Hacíale eloqüente su pasion; y aun quando pareciese -mas importuno que debiera, se justificaba con decir que seguia las -intenciones de la Reyna. Aun algunas veces derramaba lágrimas, como si -realmente las vertiese por órden de su esposa. ¡Ó soberanos Dioses! -¡Cómo se envuelven en densas tinieblas los mortales! Tereo medita un -horroroso crímen, y se le mira como á un hombre que obra solo por -respeto hácia su esposa, y aun se le elogia en su mismo delito.[173] ¿Y -qué diremos al ver igual deseo en Filomela? Ella se arroja al cuello de -su padre, y le pide hasta por su salud, y contra la suya propia,[174] -la dexe ir á ver á su amada hermana. Las inocentes caricias que hace -á su padre, los besos que le da, avivan la pasion de Tereo, y la -alimentan. Quando la ve abrazada á Pandion quisiera ser este venturoso -padre; pero aun no seria mas piadoso. - -Cede en fin el Rey á las súplicas de ambos; y Filomela en medio de -su júbilo le da las gracias, y mira como una felicidad para sí y su -hermana lo que tan funesto habia de ser para entrambas. Se acercaba el -sol á su ocaso, y sus caballos hollaban ya cuesta abaxo al Olimpo,[175] -quando se sirvió un banquete espléndido de manjares y de delicados -vinos, que bebieron en vasos de oro,[176] y concluido el convite se -retiraron todos á gozar del delicioso sueño. El Rey de Tracia, aunque -apartado de la Princesa, siente toda la violencia de su pasion. -Filomela está siempre en su memoria; y no se apartan de su imaginacion -ni sus ojos, ni sus manos, ni los demas atractivos. Esta le representa -mil bellezas que no ha visto, y acrecienta el fuego que le devora; en -fin, el desórden en que se halla no permite que sus ojos se entreguen -al apacible sueño. Habia ya llegado el dia quando Pandion, abrazando á -su yerno, y con los ojos cubiertos de lágrimas, le dixo: „Puesto que -mis dos hijas han deseado tanto este viage, y que tú tambien parece -que lo deseas, yo te confio á mi hija, y mas quando lo exîge un motivo -tan justo como es el amor de las dos hermanas: en nombre de los Dioses -te ruego que la cuides con paternal cariño; por nuestra alianza y -amistad que me restituyas quanto antes este dulce alivio de mi vejez. -¡Ah! qualquiera tardanza será larga para mí. Y tú, hija mia, luego que -hayas estado algunos dias con tu hermana, no dexes de volver, si es -que conservas algun amor á un padre que tiernamente te ama; bástame el -verme privado de tu hermana.” Durante este discurso Pandion abrazaba á -su hija, y bañaba su rostro con sus lágrimas. Y despues que pidió la -mano á Filomela y á Tereo en testimonio de la fe que debian darle, les -dexó partir, rogándoles saludaran de su parte á Progne y á su nieto. En -fin, por un oculto presentimiento de quan funesto habia de ser aquel -viage, no pudo pronunciar el último á Dios sino con muchos suspiros y -sollozos. - - - - -FÁBULA V. - -_TEREO VIOLA Á FILOMELA._ - - -Luego que Filomela entró en la pintada nave,[177] y esta en alta -mar: „Ya he vencido, clama Tereo; conmigo traygo el objeto de mi -ternura.” Triunfa el bárbaro; y no cabiéndole ya el gozo en su pecho, -no aparta los ojos de su querida, semejante al ave de Júpiter[178] que -devora con sus miradas á la tímida liebre que ha llevado á su nido -entre las garras. Quando llegaron á las costas de Tracia, y hubieron -desembarcado, Tereo conduxo á la Princesa á un viejo castillo situado -en lo interior de unos bosques. Allí fue donde la desdichada Filomela, -pálida y trémula, preguntando por su hermana, desechos sus ojos en -llanto, y temiendo todas las cosas en un sitio tan silvestre, fue -encerrada por el tirano, quien la descubrió entonces su exêcrable -intento, y triunfó de ella con violencia, como de una muger sola y sin -auxîlio. - -[Ilustración: (70) Tereo encierra en un antiguo castillo á Filomela su -cuñada despues de haberla violado y cortado la lengua.] - -En vano implora el favor de su padre y hermana; en vano llama á los -supremos Dioses. Despues de tan sensible afrenta, queda pasmada, -trémula é inmóvil, así como la tímida oveja, que herida por un viejo -lobo, aunque se vea desasida de su boca, le parece que aun no está -segura; ó como la débil paloma, que viendo sus plumas salpicadas de su -sangre, teme aun las crueles uñas que la habian preso. Vuelta ya en sí, -se entrega á los transportes del mas cruel despecho: se arranca los -cabellos, se hiere el pecho, y prorumpiendo en un torrente de lágrimas: -„¿Qué has hecho, bárbaro? exclama, levantando al cielo las manos. ¿Qué -exêcrable crímen has cometido, cruel? ¡Qué! ¿no pudieron ablandarte ni -las lágrimas de mi padre, ni sus ruegos, ni el interes de mi hermana, -ni los respetables derechos del matrimonio, ni la inocencia de una -doncella que te fue confiada? Todo, todo lo has atropellado. Yo me he -hecho adúltera contra mi desgraciada hermana, y tú marido de entrambas. -No merecia yo tan cruel tratamiento. ¿Por qué no llevas al cabo tus -maldades? ¿Por qué ¡ó pérfido! no me quitas esta vida, para que no -falte ningun delito? ¡Oxalá lo hubieras hecho antes de cometer tan -detestable crímen! Así á lo menos tuviera el consuelo de baxar inocente -á la mansion de las sombras. - -„Mas si los Dioses han visto una accion tan perversa; si supone algo -su poderío; si no feneció todo conmigo, yo espero vengarme de tu -atrevimiento. Yo misma publicaré tu delito aun á costa de mi pudor. -Si llego á verme libre, toda la tierra lo oirá de mi boca; y si quedo -encerrada en medio de este bosque, haré resonar los árboles y rocas -con mis gritos y quejas. Á lo menos el cielo y los Dioses, si hay -alguno que lo habite, me oirán y vengarán.” Estas voces encendieron -la cólera del tirano; el cobarde temió los efectos de las amenazas de -Filomela, y estimulado de una y otra causa, asiendo por los cabellos á -la desdichada Princesa, la ató los brazos atras, y desenvainó la espada -de que iba ceñido. - -Á su vista concibió Filomela la esperanza de su muerte, y le presentó -su hermosísima garganta: mas quando invocaba el socorro de su padre, y -se esforzaba á gritar, el bárbaro la sacó la lengua con unas tenazas, -y se la cortó á raiz con el afilado acero. Al caer su lengua en el -suelo, parecia que aun murmuraba y se quejaba; y como salta la cola de -una culebra, que ha sido separada del resto del cuerpo, así palpitaba -y hacia varios movimientos, qual si buscara los vestigios de su -señora. Se dice (cosa que parece increible) que despues de una accion -tan bárbara, sació aun este monstruo muchas veces su pasion en el -estropeado cuerpo. - -Despues de tantos delitos, tuvo la osadía de presentarse á su -esposa, quien luego que le vió pregunta por su hermana; pero el -pérfido, exhalando fingidos suspiros, la dice que habia muerto, y las -lágrimas que con arte derramaba autorizaron su impostura. Progne, -rasgando entonces los vestidos magníficos con que estaba adornada, y -desnudándose de ellos, se vistió de luto, erigió un cenotafio,[179] y -tributó á su hermana, aun no difunta, todos los sufragios debidos á los -manes. La lloró; pero ¡ah! sus lágrimas debian correr por una causa mas -digna de llanto que la misma muerte. - - - - -_FILOMELA NOTICIA Á SU HERMANA EL DELITO DE TEREO._ - - -Habíase ya pasado un año sin que Filomela hallara medio de noticiar -á su hermana su desgracia. La era imposible burlar la vigilancia de -sus guardias; los muros de su prision eran demasiado eminentes para -poder esperar salir de ella: no tenia lengua con que explicarse; pero -el dolor es ingenioso, y proporciona mil arbitrios al desgraciado. -Filomela trazó en una tela clara la historia de su desgracia, y por la -mezcla de los hilos encarnados con los blancos, dió á conocer á Progne -el atentado de Tereo, y el estado á que la habia reducido. Luego que -acabó la obra se la entregó á uno de sus guardias, rogándole por señas -que se la entregara á la Reyna. Este, sin penetrar el designio de -Filomela, la llevó á Progne, consorte del cruel tirano: desenvuélvela -esta, y lee en ella la deplorable historia de su hermana. Este triste -descubrimiento la reduxo (cosa extraña en una muger) á un profundo -silencio. El sentimiento la impidió la articulacion; é intentando -prorumpir en exêcraciones contra su marido, la faltaban palabras con -que hacerlo. En lugar de entregarse á un llanto desmesurado, solo -piensa en su venganza. - - - - -FÁBULA VI. - -_FILOMELA SALE DE LA PRISION._ - - -Celebraban por entonces las mugeres de Tracia en honor de Baco las -fiestas que se renovaban cada tres años.[180] Habiendo llegado la noche -consagrada á estos misterios, y quando el monte Rodope resonaba con el -estrépito de los tambores é instrumentos de metal, salió la Reyna de -su palacio con los adornos mismos de las demas Bacantes, coronada de -pámpanos: llevaba sobre el hombro izquierdo una piel de pantera, y el -ligero tirso en la mano. Rodeada de una multitud de compañeras, corria -por medio de las selvas, causando espanto, y agitada de todo el furor -que inspira la ira; en una palabra, imitaba fielmente, Baco, á tus -sequaces. En fin, habiendo llegado al desviado castillo en que Filomela -estaba encerrada, llena el ayre con sus gritos; y despues de haber -hecho resonar por todas partes el misterioso nombre de Evoe,[181] -hace pedazos las puertas, saca á su hermana de aquel funesto lugar; la -viste de Bacante, y cubriéndola el rostro con hojas de yedra, la lleva -atónita al palacio de su marido. - -[Ilustración: (71) Progne saca á Filomela de su prision y la conduce -en pompa á la Corte de Tereo.] - -Al entrar Filomela en un sitio en que se hallaba su mas cruel enemigo, -empezó á horrorizarse, cubriéndose su rostro de la mas triste palidez. -Su hermana la conduxo á un aposento; la despoja del vestido de Bacante; -la quita la corona[182] que le cubria el rostro, y la abraza con todas -las muestras de la mas tierna amistad. Triste y trémula la desdichada -hija de Pandion no se atreve á mirar á su hermana, considerándose -adúltera de ella; y sin atreverse á levantar los ojos quiere jurar y -poner á los Dioses por testigos del caso y violencia que el pérfido -cuñado le habia hecho, sirviéndola de intérpretes sus manos. No cabe -ya la ira en el corazon de Progne, y conteniendo las lágrimas de su -hermana: „No es tiempo, la dice, de lágrimas sino de venganza: el -hierro, y si hay aun algun instrumento mas terrible, es lo que debemos -emplear. Sí, querida hermana, á toda maldad estoy dispuesta. Ó el -fuego que pondré al palacio abrasará al pérfido Tereo, ó le arrancaré -la lengua, los ojos, y en fin quanto sirvió á su crímen, ó le abriré -puerta á su alma perjura por mil heridas. Ignoro aun qual de estos dos -partidos elegirá mi furor; pero estoy á todo dispuesta.” - -[Ilustración: (72) Progne hace servir á Tereo en una comida la cabeza -de su hijo Itis á quien habia quitado la vida.] - - - - -FÁBULA VII. - -_ITIS SERVIDO Á SU PADRE TEREO EN UN BANQUETE._ - - -Hallándose de este modo dudosa Progne, ve llegar á su hijo Itis, y su -vista la hace decidir de pronto.[183] „¡Desgraciado, le dice, mirándole -con sañudos ojos, quan parecido eres á tu padre!” Y sin decir mas -palabra, medita el desastrado y trágico castigo que ha de dar á su -hijo, estimulándola la rabia y desesperacion á executarlo quanto antes. -No obstante, luego que el tierno Príncipe llega, saluda á su madre, se -abalanza á su cuello, la besa y hace mil caricias: se enternece Progne, -calma su cólera, y no puede menos de verter algunas lágrimas. Pero -advirtiendo que se enternecia, aparta los ojos de su hijo, y se vuelve -á contemplar en su hermana; y mirando despues á ambos alternativamente: -„¿Por qué, decia, este niño me ha de mover con halagos, y mi hermana ha -de callar por faltarle la lengua? ¿Por qué aquella no llama hermana -á la que este llama madre? Mas considera, hija de Pandion, el marido -que tienes, y no podrás amarle sin hacerte delinqüente. En fin, sin -detenerse arrebata á Itis qual una tigre que conduce por los sombrios -bosques á un cervatillo para devorarle, y le lleva al sitio mas -retirado del palacio. Allí esta madre cruel, insensible á las caricias -de su hijo, que, como si previese el riesgo, la tendia los brazos, y -clamaba muchas veces ¡ó madre! ¡ó querida madre! le clavó un puñal en -su pecho, sin apartar siquiera un momento los ojos de tan horroroso -espectáculo. Aunque esta sola herida bastaba á quitar la vida al jóven -príncipe, no obstante, Filomela le degüella, y despedaza los miembros -aun palpitantes, los que recogieron estas dos furias, é hicieron cocer -una parte de ellos, y asar la otra, quedando lo interior de palacio -bañado de sangre. - -Progne mandó avisar despues á Tereo que el banquete estaba dispuesto; -y suponiendo que era costumbre de su pais, que durante las fiestas de -Baco el marido comiese solo con su muger, mandó retirar á los amigos y -criados. Luego que Tereo se sentó en el excelso solio de sus mayores, -tomó del detestable manjar que le habian preparado, alimentándose -así de su propia sangre y substancia. ¡Tan ignorante está del caso! -Un momento despues mandó que le llevaran allí á su hijo, y gozosa la -cruel Progne de tener la ocasion de anunciarle ella misma el crímen -que acababa de cometer: „Dentro tienes lo que buscas, le dixo con una -alegría que ya no podia disimular.” Tereo vuelve á un lado y á otro -la cabeza por ver dónde estaba su caro hijo, y al tiempo de llamarle, -entra Filomela conforme estaba, esparcidos los cabellos y toda -ensangrentada, y dió á Tereo en el rostro con la cabeza de Itis. Nunca -deseó tanto poder hablar como en esta ocasion por expresar al tirano -toda la satisfaccion que tenia de haberse así vengado. Á la vista de -tan horroroso espectáculo, Tereo da un espantoso grito, derriba la -mesa, é invoca en su socorro á todas las Furias del Averno. Quisiera -poder abrirse el vientre para arrojar el cruel manjar que acababa de -comer; vierte un torrente de lágrimas, y en el exceso de su dolor ya -repite muchas veces que habia sido el triste sepulcro de su hijo; ya -despues con la espada en mano busca á Progne y Filomela, pero ya se -habian retirado, y huian con tanta ligereza que qualquiera creeria que -sus cuerpos tenian alas. En efecto las tenian. Filomela, convertida en -ruiseñor, voló á los bosques, y Progne, en golondrina, se fue al techo -del palacio. Sus plumas teñidas de un color que se asemeja á la sangre, -conservan aun las señales de su crueldad.[184] Tereo, en el exceso -del mas vivo dolor, y deseando con ansia poder vengarse, fue tambien -convertido en ave. Su cabeza apareció con una cresta que tenia la forma -de un casco, y su boca se mudó en un pico semejante á un dardo. Se -llama Abubilla,[185] y parece que está siempre armada. La nueva de esta -deplorable tragedia, habiendo llegado poco tiempo despues á Atenas, -causó tanto sentimiento á Pandion, que murió de la pena antes de sus -dias señalados y de los últimos tiempos de su larga vejez. Ericteo su -hijo heredó el Reyno; ilustre por sus virtudes, no es fácil decidir si -el amor de la justicia excedia á su valor, ó el valor al amor de la -justicia. Tenia este Príncipe quatro hijos y otras tantas hijas; pero -dos de ellas eran de igual hermosura. - -[Ilustración: (73) No habiendo podido Boreas conseguir á Oritia de su -padre, la roba y lleva á la Tracia.] - - - - -FÁBULA VIII. - -_ORITIA ARREBATADA POR BOREAS._ - - -Céfalo, hijo de Eolo, casó con la una llamada Procris; y Oritia, su -hermana, fue largo tiempo el objeto de ternura de Boreas.[186] La -Tracia, donde reynaba, y la memoria de Tereo eran impedimento para -su enlace; mas este Dios[187] persiste en sus ruegos, queriendo mas -usar de rendimientos que de la fuerza. Pero viendo en fin que nada -adelantaba con las persuasiones, se dexó arrebatar de su furia, que es -natural y muy comun á tal viento, y dixo: „Con razon se me desprecia. -¿Por qué pues he abandonado mis armas, la crueldad y violencia, mi ira -y ánimo amenazador, y he echado mano de ruegos é indignos suspiros? -¿Son pues estas las armas que deben asegurarme la victoria? No, nada -me está mejor que el furor y la fuerza, con la qual arrollo las -nubes: con violencia disipo las nieblas, agito los mares, derribo los -robustos robles, quajo la nieve, y congelo el granizo.[188] Quando yo -encuentro en el ayre, que es mi verdadero campo de batalla, los demas -vientos, mis hermanos, lucho con ellos con tanto ímpetu, que todo el -cielo se estremece, y chocando las nubes unas con otras, despiden el -horroroso trueno, y lanzan los fogosos rayos que atemorizan á todo el -orbe. Quando puedo introducirme en las concavidades de la tierra, hago -estremecer á los infiernos, y lleno de temblor á todo el universo. -De esta suerte debí pedir á Oritia en casamiento; y Ericteo seria mi -suegro por fuerza, ya que no quiere rendirse á ruegos.” - -Despues que Boreas dixo estas ó semejantes palabras, sacudió sus -alas,[189] con cuyo movimiento se conmovió toda la tierra, y se -encrespó el dilatado mar: habiéndose cubierto despues de una nube -obscura, y barrido la tierra, levanta por todas partes densas -polvaredas, y arrebata á Oritia entre sus brazos. La violencia del -movimiento con que la llevaba acrecentó su amor; y voló sin descansar -hasta Tracia, su Reyno. Oritia, hecha Reyna ya de aquellos helados -climas, parió dos gemelos, que en todo se hubieran parecido á la madre -á no tener alas como el padre. No obstante, dicen que no nacieron con -ellas, sino que les salieron en su adolescencia. Algun tiempo despues -Cetes y Calais (así se llamaban estos dos Príncipes) siguieron la -carrera de las armas, y embarcándose en la nave de los Argonautas, que -fue la primera que se atrevió á surcar los mares, acompañaron á Jason á -la conquista del famoso vellon de oro. - - - - -LIBRO SÉPTIMO. - -_ARGUMENTO._ - - -Despues que Jason volvió con Medea á su patria, esta reduxo á Eson á -su juventud. Prometiendo que haria lo mismo con Pelias, ensayándose en -un carnero, le quitó la vida con engaños. Pasando de allí por varios -lugares, y executando diversas transformaciones, se casó con Egeo, -despues de haber muerto á sus hijos. Minos movió guerra contra este; -junta tropas de todas partes, como asimismo de Paros. Á esta la habia -vendido Arnéa, por lo que fue convertida en graja. Eaco se declaró en -favor de Egeo, y le envió por auxîliares á sus Mirmidones, que habian -nacido de las hormigas, con su capitan Céfalo; el qual antes disfrazado -habia solicitado á su muger al adulterio, y habia visto á su perro con -una zorra convertidos en peñascos. - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_JASON Y MEDEA._ - - -Ya la nave Argos[190] habia conducido á los de Tesalia por diferentes -mares; ya habian visto á Finéo,[191] aquel Príncipe desgraciado, -pasando una postrada y triste vejez despues de haber perdido la vista; -ya los hijos de Boreas habian ahuyentado á las Harpías,[192] que con -tanta crueldad atormentaban al viejo; quando en fin, despues de -haber padecido muchos trabajos en todo el discurso del viage, llegaron -estos héroes con su caudillo Jason á las orillas del Faso.[193] Luego -que desembarcaron se presentan al Rey, y le piden el vellocino de -oro[194] en que Frixo habia sido conducido á la Cólquide. - -[Ilustración: (74) Medea recibe los juramentos de Jason, hace que dome -los toros y que robe el vellocino de oro.] - -Este Príncipe, con la idea de desanimarlos y echarlos de sí, les dixo -lo que debian hacer para adquirir aquel rico depósito, y les hizo ver -todos los riesgos á que debian exponerse. Entre tanto, Medea, su hija, -se enamora de Jason. Y despues de luchar por mucho tiempo sin poder -vencer con reflexîones la inclinacion que la arrastraba: „En vano, se -dixo, te resistes, Medea; algun Dios se opone á tu tranquilidad; los -ocultos movimientos que agitan tu corazon te son desconocidos; pero si -no me engañó, esto es lo que llaman amor, ó se parece mucho á ello. -Pues á no ser así, ¿cómo me habian de parecer demasiado duras las -leyes que mi padre ha impuesto á este héroe? Ellas lo son en efecto. -¿Por qué temo tanto su muerte? ¿Por qué me alarma el riesgo que corre -este extrangero? ¿Quál puede ser la causa de un temor tan excesivo? -¡Infeliz! apaga si puedes el fuego que has concebido en tu corazon -virginal. ¡Ah! si yo pudiera seria mucho mas sabia. Pero una nueva -violencia me arrebata aun contra mi voluntad; el amor me aconseja una -cosa, y el entendimiento me persuade otra. Veo lo mejor; lo apruebo, -y sin embargo me dexo arrastrar de lo mas malo. Insensata ¡quál es tu -ceguedad! ¿Una Princesa de tu clase debe amar así á un extrangero? -¿Estoy yo destinada á seguir un marido á desconocidos paises? ¿No -hallaré, pues, en el Reyno de mi padre otro amante digno de mi afecto? -De cuenta de los Dioses está su vida ó muerte: viva en efecto; á lo -menos bien puedo pedirles por su vida sin amarle. ¿Qué delito ha -cometido para verse expuesto á tantos riesgos? ¿Á quién, sino es una -fiera, no inclinará su juventud, nobleza y gallardía? Y quando le -faltara todo esto, ¿quién no se moveria al ver el ayre noble y gracioso -que brilla en su persona? ¡Ah! yo me siento demasiado interesada por -él. - -„Sin mi auxîlio, ó será devorado por las llamas que vomitan los toros, -contra quienes debe pelear, ó vencido por el número de los enemigos -que han de nacer de los dientes de la serpiente que le obligarán á -sembrar, despues que triunfe de ella; ó en fin será presa de aquel -horrible dragon que guarda el vellocino de oro. Si yo llego á mirar -tal espectáculo, ¿no me persuadiré, ó que he nacido de una tigre, ó -que tengo el corazon mas duro que un bronce y que las rocas? ¿Por qué, -pues, no me resuelvo á verle morir, y á hacer á mis ojos cómplices de -su muerte? ¿Por qué, pues, no enciendo fuego para que muera abrasado, -ó por qué no animo contra él los toros, los soldados que salgan de la -tierra, y al vigilante dragon? No ¡justos Dioses! permitid que logre -cosas mas lisonjeras. Pero yo no debo desearlas, puesto que puedo -hacerlas.[195] ¿Mas le he de entregar el reyno de mi padre por salvar á -un desconocido, que viéndose libre tal vez me abandonará, se embarcará -sin llevarme consigo, é irá á entregar á otra su corazon y mano, -quedando yo en un continuo tormento? ¡Ah! perezca Jason, puesto que -puede cometer esta ingratitud posponiéndome á otra. Pero no demuestra -tal cosa su rostro, ni la nobleza de su ánimo, ni la gracia de su -belleza: no, no tengo que temer engaño ni olvido de mis beneficios: -la generosidad es inseparable de las almas como la suya. Ademas yo -quiero que antes comprometa su palabra, y le haré que jure por los -Dioses: y en tal caso ¿qué temor tendré con tal seguridad? Vamos pues -sin mas tardanza á socorrerle. Jason, que se reconocerá deudor mio, -se unirá á mí con solemne matrimonio: sí, serás celebrada y aplaudida -del pueblo por todas las ciudades de la Grecia, que te mirarán como á -su libertadora. ¿Pero he de abandonar á mi hermana, hermano, padre, -Dioses y patria? Y ¿qué he de hacer? quando mi padre es un cruel, -mi hermano[196] aun niño, la tierra bárbara; y por lo que toca á mi -hermana[197] obro segun sus deseos. Algun grande Dios está dentro de -mí; lo que voy á dexar no es tan grande ni interesante como lo que -determino seguir, que es la gloria de haber librado la juventud griega, -mejorar de Reyno y de Corte, trocando la mia por otra, en que, segun -la fama, florecen la cultura y las artes, y poseeré al amable Jason, -que prefiero á todos los bienes del universo: si yo soy su esposa, mi -felicidad igualará á la de los Dioses. No ignoro los riesgos que se -corren en el mar; sé que se encuentran escollos; que la cruel Caribdis -vuelve á vomitar las olas que ha sorbido; que Escila con sus perros -ladradores de un modo horrible causa terror y espanto en el mar de -Sicilia. Pero teniendo yo lo que amo, y asida á los brazos de Jason, -atravesaré sin miedo los vastos mares; y si temiere algo, serán solo -los peligros de mi esposo. ¡Infeliz! ¿con qué le llamas tu esposo? ¿con -que cubres tus delitos con el nombre sagrado de Himeneo? Considera -antes el horrible crímen que meditas, y evítale mientras puedas.” - -Quando Medea acabó de hacer todas estas reflexîones, el pudor, la -razon y la piedad se presentaron ante su agitado espíritu, y ya salia -desarmado el amor. Su pasion ya no tenia la misma violencia, y se -sentia animada de un valor y fuerza que no conocia un momento antes: -quando habiendo salido á ofrecer un sacrificio á la Diosa Hecate,[198] -cuyo templo estaba en la espesura de un opaco bosque, tuvo la -desgracia de encontrar á Jason. Como una chispa casi apagada en la -ceniza se enciende al menor soplo, y se hace capaz de ocasionar los -mayores incendios, el amor de Medea, á quien sus reflexîones habian -debilitado, volvió á tomar nueva fuerza á la vista del jóven héroe; -y por fortuna, puede decirse que nunca estuvo mas hermoso que aquel -dia, y aun se podria disculpar la pasion que le tenia. Luego que le -descubrió, le mira con tanta atencion, teniendo clavados en él los -ojos, como si fuera la primera vez que lo veia: tan ciega estaba, -que le parecia divino su semblante, y no se apartaba de él un punto. -Despues que la habla el extrangero, le alarga la mano, é implora -rendido su auxîlio prometiéndola ser su esposo. „Bien sé, le respondió -la Princesa, derramando algunas lágrimas, el partido que debiera tomar; -pero si falto á mi deber, no es porque ignore sus rigurosas leyes: el -amor solo puede servirme de disculpa: serás libre con mi ayuda; mas -no te olvides de tus promesas.” „Sí, la dixo Jason, yo te prometo una -eterna fidelidad: juro por Diana, á quien reverencian en este pais: -por el sol, de quien desciendes:[199] por este Dios que nos ve, y que -alumbra el universo; y por los riesgos de que me libertas, que nada -será capaz de separarme de tí.” Asegurada Medea por los juramentos de -Jason, le dió al momento algunas yerbas encantadas, enseñándole el uso -que habia de hacer de ellas, con lo que se retiró contento á su casa. - - - - -_JASON ROBA EL VELLOCINO DE ORO._ - - -En el dia siguiente, quando la roxa aurora hacia retirar á las -estrellas, concurria el pueblo en gran tropel al campo de Marte, -colocándose sobre las eminencias y colinas que le cercaban. Sentóse -en medio de la asamblea el Rey vestido de púrpura, y con el brillante -cetro de marfil en la mano. Luego que se colocaron todos, sacan los -toros con pies de metal, echando fuego por las narices diamantinas, -con el que hacian arder las yerbas de alrededor. El fuego salia de -sus narices con un ruido semejante al de un horno encendido, ó de la -cal quando se la echa agua. Jason sin embargo se presenta ante estos -brutos. Los toros que le ven acercarse, le presentan sus cuernos -calzados de hierro, le miran con furor, escarban la tierra con sus -pies hendidos, llenan el ayre de polvo y humo, y le hacen resonar con -sus espantosos bramidos. Los Argonautas se pasman de miedo; pero el -intrépido Jason embiste á los dos monstruos sin sentir el fuego que -respiraban: tal era el poder de los encantos de Medea. Este heroyco -jóven, despues de halagarlos algun tiempo con la mano, los amansó de -tal modo, que les obligó á llevar el yugo, y á arar un campo que jamas -se habia cultivado. Llénase de pasmo todo el concurso, y los Argonautas -animaban á su caudillo con sus vítores repetidos. - -Arado ya el campo, Jason tomó en un morrion los viperinos dientes, y -los sembró en los surcos. Como antes habia tenido cuidado de untarlos -con las yerbas encantadas que Medea le habia dado, se ablandaron en -poco tiempo, y de ellos nacieron y crecieron nuevos cuerpos. Pero así -como el infante no sale del útero materno hasta que está formado, y -con la debida perfeccion en todos sus miembros, así aquellos hijos -de la tierra no aparecieron hasta ser hombres perfectos; y lo que es -mas de admirar, salieron enteramente armados. Los capitanes griegos, -que vieron que enristraban las lanzas contra Jason, se asustaron en -extremo; y aun la misma Medea, que le habia asegurado de este ataque, -se amedrentó á la vista de tantos enemigos que combatian contra uno -solo; una palidez mortal apareció en su rostro, y la sangre se heló -en sus venas. Como temia que los encantos que habia empleado para -sacarle de aquel riesgo no fuesen bastante poderosos, pronunció algunas -palabras mágicas, y se valió de todos los secretos de su arte. Entre -tanto Jason, arrojando una pesada piedra en medio de los enemigos, se -vuelven inmediatamente unos contra otros; y estos hijos de la tierra -caen heridos mutuamente, y mueren en una guerra social. Los Griegos al -punto dan el parabien á su caudillo, y no se cansan de abrazarle. Bien -hubieras querido, Medea, ostentar con iguales caricias el gozo que te -causaba una victoria tan inesperada, pero te detienen el pudor y la -modestia; y le hubieras abrazado, á no perder tu opinion; pero bien -siente tu corazon esta alegría, dando gracias á tus encantos y á los -Dioses autores de ellos. - -Para salir victorioso de tantos riesgos, solo le quedaba á Jason vencer -al dragon que guardaba el vellocino de oro. Este monstruo, singular por -la cresta que tenia en la cabeza, y por sus tres lenguas; temible por -los agudos dientes de que estaba armado, velaba noche y dia en guarda -del vellocino de oro. Despues que este héroe derramó sobre él el xugo -de algunas yerbas, y pronunció tres veces unas palabras que tenian la -virtud de adormecer, y aun de calmar las olas irritadas, y detener los -impetuosos rios en medio de su curso, el sueño se enseñoreó por la -primera vez de sus ojos; y aprovechando Jason tan feliz momento, se -apoderó del vellocino de oro. Soberbio con este rico despojo, y aun -mas con la conquista de Medea, con cuyo socorro habia salido de tantos -riesgos, se embarcó con ella, y llegó con felicidad á Yolcos.[200] - - - - -FÁBULA II. - -_ESON REMOZADO._ - - -Toda la Tesalia tomó parte en el suceso del viage de los Argonautas: -todos dieron gracias á los Dioses por su feliz arribo; ofrecieron -sacrificios; inmolaron un gran número de víctimas, cuyas astas -estaban doradas, y los altares exhalaban por todas partes el olor del -incienso que se quemaba en ellos. Solo Eson faltó á las fiestas que se -celebraron en esta ocasion. Caduco ya, y con el pie en la sepultura, no -pudo tomar parte en la alegría pública. Su hijo Jason, movido de verle -en tal estado, habló á Medea en estos términos. „Yo sé, amada esposa, -que me salvaste la vida, y que los beneficios que te debo exceden á lo -que puede imaginarse. Con todo tengo que pedirte una nueva gracia, y es -que quitando de mis años juveniles alguna parte, la transfieras á mi -padre[201] siempre que puedan hacerlo tus encantos; pero ¿cómo no -podrán quando nada se resiste á este arte?” - -[Ilustración: (75) Medea remoza con diferentes yerbas al padre de -Jason.] - -Las lágrimas que derramaba al hacerla esta súplica conmovieron á -Medea, reparando en el amor del hijo para su padre, pero se acordó de -Eetas[202] á quien habia abandonado, sin profesarle por eso el amor -que veia en su esposo. „¿Qué maldad has proferido? ¿Crees, pues, amado -esposo que puedo yo por razon alguna transferir á quien quiera una -parte de tu vida? Ni Hecate me ha dado poder para tanto, ni, aunque así -fuera, sabes lo que te pides. Procuraré hacerte una gracia mayor que la -que me suplicas. Voy á emplear todos mis desvelos en renovar la vida de -un padre que amas, sin acortar la tuya; y espero lograrlo si la Diosa -Hecate favorece mi empresa.” - -Tres noches faltaban para que acabase de llenar la luna; mas despues -que llegó esta época, y alumbró la tierra en toda su plenitud, salió -Medea de su casa sola en el profundo silencio de la media noche con un -manto tendido, descalza de un pie, y con el cabello esparcido sobre -los hombros, que tambien llevaba descubiertos. Reynaba en la tierra un -profundo silencio: los hombres, aves y fieras gozaban de la dulzura -del sueño: ningun viento agitaba las hojas ni espinales. El ayre estaba -sereno y tranquilo, y solo los astros brillaban en el cielo. Medea se -volvió tres veces á él tendiendo sus brazos; y habiendo rociado otras -tantas sus cabellos con agua de rio, y dado tres clamores, se puso de -rodillas, é hizo esta súplica. - -„Ó Noche, fiel confidenta de los mas ocultos misterios: astros que -suplis con la luna la luz del dia; y tú, triforme[203] Hecate, á quien -confio todos mis secretos, y cuya proteccion siempre he experimentado -favorable: vosotros encantos, artes mágicas; y tú, tierra, que provees -á los que las ponen en uso de yerbas y plantas poderosas; vosotros, -en fin, ayre, vientos, montes, rios, lagos, Dioses de los bosques -y de la Noche, asistidme todos: con cuyo favor he hecho retroceder -quando he querido los rios hácia su nacimiento; vosotros dais á mis -encantos la virtud de calmar las agitadas olas, de mover las borrascas -y tempestades, de desterrar las nubes y levantarlas, de contener la -violencia impetuosa de los vientos, y afloxarles las rienda á mi -arbitrio, de romper la garganta á las serpientes y víboras, de arrancar -los árboles y rocas de sus asientos, de conmover los bosques y montes; -en fin de hacer bramar la tierra, y obligar á los manes á salir de sus -sepulcros. Á tí tambien, ó poderosa Luna, te hago descender del cielo, -á pesar del ruido con que hacen resonar el ayre por auxîliarte quando -estás eclipsada. Yo pongo pálida á la Aurora y al carro inflamado del -sol, de quien desciendo. - -„Vosotros tambien, poderosos encantos, embotasteis la impetuosidad de -las llamas que vomitaban los toros, y sujetasteis sus cuellos al corvo -arado. Vosotros hicisteis que los hijos de la serpiente[204] moviesen -una cruel guerra contra sí mismos, en la que perecieron con sus propias -armas; y vosotros por último hicisteis que adormecido el dragon que le -guardaba, robase mi esposo el Vellocino de Oro, y lo llevase victorioso -á Grecia. Yo necesito ahora de algunas yerbas, con cuya virtud se pueda -reanimar una cansada vejez, y espero que la tierra no me las niegue; -porque no en vano resplandecen los astros con tanta claridad, ni en -vano veo descender del cielo ese carro tirado por dos dragones.” - -Descendió en efecto un carro, en el qual subió Medea; y despues -de haber halagado á los dragones que le conducian, y tomado con -sus manos las riendas, se elevó sobre los ayres. Despues de haber -atravesado el valle de Tempe, se detuvo en los sitios en que habia -yerbas propias para sus encantos. Las cogió en el monte Osa, en el -Pelion, en el Otris, en el Pindo y en el Olimpo.[205] Parte de ellas -arrancaba con sus raices ya experimentadas, y de otras solo cortaba -las hojas. En las riberas del Epideno y Anfriso recogió muchas que la -agradaron. Tambien contribuyeron con otras el rio Enipéo, las orillas -del Peneo y Esperquio, y las juncosas playas del Bebe. Cogió tambien -las eficaces yerbas de Antedon, no conocidas aun, sin embargo de la -transformacion de Glauco.[206] En fin, despues de haber empleado nueve -dias y otras tantas noches en recorrer en el carro todos los sitios -en que se encontraban estas plantas, volvió á Yolcos. Los dragones no -habian tenido en este tiempo otro alimento que el olor que exhalaban -las yerbas, y no obstante se despojaron de la piel de su dilatada -ancianidad. De vuelta Medea no entró en el palacio de su esposo, cuya -compañía evitó; y parándose cerca de la puerta, construyó dos aras de -cesped en un sitio descubierto: la de la derecha para Hecate, y la de -la izquierda para Hebe, Diosa de la juventud. Las rodeó de verbena[207] -y ramas de árboles; y habiendo cavado dos pequeños hoyos, cuya tierra -dexó en los bordes, degolló una oveja negra, y derramó la sangre en -ellos: despues de haber pronunciado algunas deprecaciones, y echado un -poco de vino en uno de estos hoyos, y leche caliente en el otro, invocó -los Dioses de la tierra, y tambien á Pluton y Proserpina, para que no -separasen el alma de los viejos miembros de Eson. - -Despues de haber aplacado á las tales Deidades con una larga y mal -articulada súplica, mandó traer ante el altar á Eson, que estaba como -cadáver con el peso de sus años; é infundiéndole con sus encantos un -profundo sueño, con que le dexó como muerto, le tendió sobre las yerbas -que habia recogido, y mandó retirar á Jason y á quantos le acompañaban, -temiendo que su presencia profanase los misterios. Luego que se -retiraron atónitos, empezó á correr Medea al rededor de los altares -como una furiosa Bacante; mojó despues dos hachas hendidas que tenia -en la mano en los hoyos que habia hecho, las encendió en la llama de -los altares, y purificó al anciano Eson tres veces con fuego, tres con -agua, y tres con azufre. Durante estas ceremonias hervian las yerbas, -cuya virtud era la mas poderosa, en una olla de metal, que ya estaba -cubierta de espuma blanca. Esta composicion estaba hecha de raices -cogidas en los valles de Tesalia, de simientes, de flores y plantas -ácidas y corrosivas. Habia añadido piedras traidas de las extremidades -del Oriente; arena de la que el mar dexa en la playa en su refluxo; -rocío que la Luna esparce sobre las yerbas durante la noche; la carne -y alas de un mochuelo; las entrañas del ambiguo lobo que se suele -ver convertido en hombre; la tierna concha de una jóven tortuga del -rio Cinipe; el hígado del vividor ciervo; el pico y la cabeza de una -corneja que habia vivido novecientos años. Despues de haber preparado -á Eson este especifico, compuesto de las drogas ya dichas y otras mil, -lo meneó con una rama seca de olivo, revolviéndolo todo de arriba -á baxo. Á poco tiempo se reverdeció el tal ramo brotando hojas, y -cargándose de aceytunas. La espuma que la violencia del fuego arrojaba -del caldero, y caia en la tierra, reverdecia la seca yerba, y hacia -brotar las flores. - -Viendo Medea que su medicamento se hallaba en este estado, abrió la -garganta de Eson con una espada desenvaynada; y haciendo salir la -sangre que contenian sus venas, las llenó por la herida y boca del -licor que acababa de preparar; y al punto que se introduxo en el cuerpo -del viejo, su barba y cabeza canas empezaron á ponerse negras, las -arrugas desaparecieron de su rostro, recuperó la gentileza y vigor, y -transportado de admiracion se encontró remozado y en el mismo estado en -que hacia memoria se vió quarenta años antes. - - - - -_PELIAS DEGOLLADO POR SUS HIJAS ENGAÑADAS POR MEDEA._ - - -Baco que habia visto desde el alto Olimpo tan maravilloso prodigio, -enterado de que sus nodrizas podian volverse á la edad juvenil, logró -este don de Medea. Y para continuar sus engaños, fingió estar mal con -su esposo, y fue á pedir asilo á Pelias[208] en su palacio. Como este -Príncipe se hallaba ya agoviado con los años, la recibieron las hijas, -de quienes se burló Medea socolor de amistad. Para engañarlas mejor, -solo les habla de la ingratitud de Jason; encarecia los beneficios que -le habia hecho, refiriéndolas tambien que habia remozado á Eson. Se -detuvo mucho tiempo en la relacion y circunstancias de una operacion -tan maravillosa. Las hijas, que no dudaron dispensase igual favor á -su padre, se lo pidieron con muchas instancias, prometiéndola una -recompensa proporcionada á tan importante servicio. Quedó en silencio -Medea por un corto tiempo, como que dudaba; y con una gravedad fingida -dexó suspensos los ánimos de las suplicantes, pero las prometió por -último executar lo que deseaban. Para que tuviesen mayor confianza de -que les haria este beneficio, pidió que la traxesen el carnero mas -viejo del rebaño, para hacer con él la experiencia de su remedio. -Inmediatamente traen uno tan flaco y consumido que apenas podia -sostenerse. Medea le degüella, le extrae la poca sangre que circulaba -por sus venas, y le pone á cocer con las yerbas que habia preparado. Al -punto se le cayeron los cuernos, y se observó que iba deponiendo todas -las demas señales de vejez: y aun se le oyó balar en medio del caldero -como bala un tierno cordero, y un momento despues se le vió, con grande -admiracion de toda la asamblea, salir, brincar, y buscar las ubres para -mamar. Admiradas las hijas de Pelias de este prodigio, hicieron á Medea -nuevas instancias para obligarla á aplicar á su padre el mismo remedio. -Con todo tardó tres dias en satisfacerlas. La noche del quarto puso -en una vasija un poco de agua con algunas yerbas de ninguna eficacia. -Despues, habiendo adormecido con sus encantos al Rey y sus guardias, -hizo venir á sus hijas; y luego que las tuvo al rededor de la cama las -dixo: „Sin deteneros, desenvainad una espada, y sacadle toda la sangre -para substituirle en su lugar otra nueva. La vida y la edad de vuestro -padre está en vuestras manos; su salud depende de vosotras. Si confiais -en mis promesas, si teneis algun amor á vuestro padre, no dudeis un -momento en tributarle este piadoso deber. Sacadle con el cuchillo -la vejez, y extraedle la sangre corrompida.” Este discurso anima á -las Princesas; y para ser piadosas, se hacen impías, y creyéndolo -beneficio, cometen la maldad de degollar á su padre, descargando en -su garganta cuchilladas á tientas, y con la cara vuelta hácia atras, -porque no se atrevian á mirarlo. Pelias, aunque nadando en su sangre, -y lleno de heridas su cuello, se esforzó á incorporarse y salir de la -cama; y viéndose rodeado de tantos aceros: „¿Qué haceis, hijas? las -dice tendiéndolas los brazos. ¿Qué ciego furor os mueve á quitar la -vida á vuestro padre?” Al oir estas palabras desfallecieron su ánimo y -sus manos. Iba á proseguir hablando Pelias, y Medea le cortó la voz y -la garganta, y echó su cuerpo en la caldera que estaba hirviendo. - -No se hubiera librado Medea del castigo que merecia su crueldad, á -no haberse escapado por los ayres en su carro tirado por los alados -dragones. Pasó inmediatamente sobre el Pelion, mansion antigua de -Filira,[209] madre del Centauro Quiron; despues sobre el Otris, donde -en otro tiempo habia habitado el anciano Cerambo, quien habiéndose -retirado al Parnaso en el diluvio de Deucalion, fue convertido en ave -por las Ninfas de este monte. Dexó á la izquierda á Pitane, ciudad de -Eolia, en cuyas cercanías estaba la figura de aquel dragon que fue -transformado en roca, y al bosque de Ida, en el qual Baco, para ocultar -el robo que habia hecho su hijo[210] transformó en ciervo un becerro -que habia hurtado. - - - - -FÁBULA III. - -_MEDEA INCENDIA EL PALACIO DE JASON._ - - -Atravesó Medea en seguida el pais donde el padre de Corito[211] estaba -enterrado, y los anchos campos que Mera,[212] convertida en perra, -intimidó en otro tiempo con sus ladridos. Tambien encontró al paso -la ciudad de Coa, donde reynaba Eurípilo, y donde algunas mugeres -fueron convertidas en vacas, quando Hércules pasaba con las que habia -hurtado á Gerion; la isla que está consagrada á Apolo[213] y la ciudad -de Yaliso, célebre por los Telchines, sus habitantes, que infestaban -quanto veian, y que Júpiter los anegó en las ondas de su hermano;[214] -la antigua ciudad de Cea, donde Alcidamas debia ver cierto dia con -admiracion á su hija convertida en paloma; el lago de Hirie, y el -valle de Tempe, célebre por el canto de un cisne, cuya aventura es como -sigue: - -[Ilustración: (76) Medea, despues de haber muerto á los dos hijos que -tuvo de Jason, huye á Atenas.] - -Filio, por agradar al hijo de Hirie, domesticaba aves y leones para -hacerle presente de ellos. Con este objeto combatió con un toro -fiero, y le venció; pero viendo que todos sus cuidados eran inútiles, -y que era imposible ganar su amistad, le negó el toro quando con -mayor instancia se lo pedia. Viéndose el jóven desayrado, le dixo -con desprecio: „Sentirás inútilmente algun dia no haber accedido á -mis instancias.” Y se precipitó de un alto peñasco. Todos los que se -hallaban presentes creyeron que habia muerto despeñado; pero se sostuvo -en el ayre convertido en cisne. Su madre Hirie, que lo creia difunto, -derramó tantas lágrimas, que de ellas se formó el lago de su nombre. -Cerca de allí estaba la ciudad de Pleurone, donde Combe, hija de Ofias, -se transformó en ave para huir y libertarse de las heridas de sus hijos. - -De allí pasó Medea por cerca de la isla de Calaurea, consagrada á -Latona, famosa por haber sido convertidos en aves su Rey y Reyna.[215] -Dexando á su derecha el monte Cileno, en el qual Menefronte[216] habia -formado el designio de tener acceso con su madre, á manera de las mas -crueles fieras; descubrió á lo lejos á Cefison llorando la desgracia de -su nieto, á quien Apolo habia transformado en lobo marino; y el alcázar -de Eumelo,[217] donde todos estaban de luto por la Princesa su hija, -que habia sido convertida en ave. Finalmente llegó á Corinto, ciudad -célebre por haber sido poblada desde el principio del mundo por hombres -nacidos milagrosamente de los hongos que llovieron. Aquí fue donde -habiendo sabido que Jason habia casado con Creusa, hija de Creonte, con -ignominia suya, la hizo perecer con el vestido y corona envenenados que -la regaló; ambos mares vieron arder el palacio, quedando abrasado el -padre con su hija; dió de puñaladas á los dos hijos que tuvo de Jason, -y habiendo vuelto á subir en su carro para evitar con una precipitada -fuga el justo castigo de sus maldades, llegó á Atenas, ciudad que te -vió volar en otro tiempo, justísimo Finéo, y á tí viejo Perifa, y no -menos observó tus nuevas alas, ó nieta de Polipemon.[218] Egeo[219] la -recibió; y poco contento con haberla concedido una franca hospitalidad, -se casó con ella; digno de vituperio en este solo hecho. - - - - -FÁBULA IV. - -_HÉRCULES ENCADENA AL CANCERBERO._ - - -Teseo, despues de haber libertado el estrecho de Corinto de los -ladrones,[220] que cometian en él mil desórdenes, y restablecido la -tranquilidad y seguridad en este pais, llegó en aquel tiempo á Atenas. -Como Egeo, su padre, no le reconocia aun por su hijo, formó Medea el -designio de quitarle la vida, para lo qual preparó una bebida con -el acónito que habia traido de Escitia, y que produxo la espuma del -Cancerbero.[221] Hay en aquella comarca una caverna obscura, cuya -entrada es profunda y muy pendiente. Por ella sacó Hércules á Cerbero -con una cadena de diamante, á pesar de la resistencia que hacia para no -ver la risueña luz del dia. - -[Ilustración: (77) Hércules ata á Cancerbero que de rabia inficiona la -tierra con su espuma.] - -Lleno de rabia y furor este gran mastin de tres cabezas hizo resonar -el ayre con tres ladridos, é inficionó la tierra con su espuma, que -despues de este tiempo llegó á ser fértil en yerbas venenosas; á las -quales, por nacer entre las rocas, llama acónito la gente del campo. -Era un veneno compuesto de esta planta el que Egeo, por consejo de su -esposa, iba á dar á su hijo; y este Príncipe estaba pronto á beberlo, -quando su padre, que le conoció en el puño de su espada, donde tenia -grabado su sello, le apartó de la boca la envenenada copa. Medea evitó -el castigo que merecia, ocultándose en unas nieblas que formó por -virtud de sus encantos. - -Lleno de alegría Egeo al ver á su hijo, se estremecia al acordarse del -peligro en que habia estado, y con repetidos sacrificios dió gracias -á los Dioses de haberle librado. Se sacrificaron por su órden muchas -víctimas, cuyos cuernos estaban adornados con cintas victimales. Jamas -se celebró en Atenas fiesta con mayor magnificencia. Los grandes -y el mismo vulgo fueron convidados al banquete que el Rey habia -mandado preparar; y quando el vino y manjares regalados derramaron -la alegría en el espíritu de los convidados, empezaron á cantar las -alabanzas de Teseo en la forma siguiente:[222] „Tú eres fortísimo -Teseo, quien libertaste la llanura de Maraton del toro[223] que la -asolaba. Don y hazaña tuya es el que los colonos de Corinto aren con -seguridad los campos de Cromion, libres por tí de la fiera que los -infestaba.[224] Epidaura fue testigo de la victoria que ganaste sobre -aquel monstruo hijo de Vulcano;[225] el rio Cefiso vió perecer al cruel -Procrustes,[226] y Eleusis te debe la derrota del famoso Cercion:[227] -tú quitaste la vida del feroz Sinis, tan temible por aquella fuerza -que empleaba solamente en oprimir la inocencia: el cruel torcia los -árboles, y baxaba desde lo alto á la tierra los pinos que habian de -desmembrar á los miserables que ataba á ellos: despues de la muerte -de Esciron, se puede ir con seguridad á Megara, cuyo camino tenia -sitiado. La tierra negó su seno á los huesos de este malvado; el mar -los arrojó afuera, y el ayre, á que quedaron expuestos, habiéndoles -petrificado, los transformó en peñascos, quedándoles el nombre de -Esciron. Últimamente, si quisiéramos contar tus hazañas, hallaríamos -que exceden á tus años. Ofreceremos sin cesar nuestros votos por -la conservacion de una vida tan preciosa, y por tí celebramos hoy -una fiesta tan solemne, y en honra tuya brindamos con este vino.” -El palacio resuena con las aclamaciones y aplausos del pueblo, -participando lo mas oculto de la ciudad de la alegría de la Real -familia. - - - - -FÁBULA V. - -_EACO NIEGA SOCORRO Á MINOS._ - - -No disfrutó sin embargo Egeo una cabal alegría despues de haber -hallado á su hijo, porque nunca se experimentan placeres completos, -pues regularmente son turbados por algun disgusto. Minos se preparaba -á hacer sentir á los Atenienses todos los horrores de la guerra: -tenia tropas bien disciplinadas, y una esquadra numerosa; pero lo -que le hacia aun mas temible era la justa indignacion que habia -concebido contra este pueblo. Resuelto á vengar la muerte de su hijo -Androgéo,[228] quiso antes de empezar la guerra, hacer alianza con -sus vecinos, y se embarcó para ir á pedirles socorro. Despues de -haber atraido con promesas á la isla de Nanfio,[229] obligó á la de -Estimpalea con guerra. Tambien traxo á su partido á Cimolia, á Cithnos, -Micona, Esciros, Serifo, Paros, tan célebre por sus hermosos mármoles, -Sitonia, á la qual vendió la avarienta Arnéa en otro tiempo por -una cantidad de oro, y los Dioses para castigarla la convirtieron en -mochuelo, ave que tiene los pies y plumas negras, y en quien suponen -igual propension al oro despues de su transformacion. - -[Ilustración: (78) Eaco niega á Minos el socorro que le pide contra -los Atenienses.] - -No habiendo podido lograr Minos socorro alguno de las islas de Didimo, -Oliaro,[230] Andros, Tenos, Giarea y Pepareto, tan fecunda en olivos, -se fue á Egina, donde reynaba Eaco.[231] Á esta isla llamaron Enopia -los antiguos; pero este Príncipe la llamó Egina, del nombre de su -madre. Salieron en gran número de la ciudad por ver á un conquistador -de tanta fama. Telamon y sus hermanos Peleo y Foco salieron tambien á -recibirle. El mismo Eaco, aunque de una edad muy avanzada, salió de su -capital, y le preguntó qual era la causa de su expedicion. El Rey de -cien pueblos,[232] renovando con este discurso el paterno llanto, le -respondió en estos términos: „Á suplicarte me auxîlies en una guerra -justa he venido; toma parte en la afliccion de un padre desgraciado; -ayúdale á vengar la muerte de un hijo; no niegues este servicio á -los manes de Androgéo. Una cosa me pides, le respondió Eaco, que no -puedo concedértela, ni aun mis vasallos podrán tomar partido contigo; -porque hemos hecho una alianza con los Atenienses, que las leyes mas -sagradas hacen inviolable.” Ofendido Minos de esta respuesta le dixo -al retirarse: „Esa alianza te costará bien cara;” pero se contentó con -esta amenaza, no queriendo por entonces llevar mas adelante su venganza -por no debilitar sus fuerzas. - -La armada de Minos podia divisarse aun desde los muros de Egina, -quando llega con velas tendidas una nave Ática, y entra en el puerto -aliado; mandábala Céfalo,[233] que venia á pedir socorro contra el Rey -de Creta. Los hijos de Eaco conocieron á este Príncipe, no obstante -de haber mucho tiempo que no le veian; y despues de haberle abrazado, -le conduxeron al palacio de su padre. Este héroe, que en una edad -avanzada conservaba aun alguna muestra de su primera hermosura, -llevaba en la mano un ramo de oliva,[234] y á sus lados á Cliton y -Butes, hijos de Palante. Despues de los primeros cumplimientos, Céfalo -expuso las órdenes que habia recibido de los Atenienses, y pidió -socorro contra el ambicioso Minos, que queria oprimir la libertad de la -Grecia. Para obligar á Eaco á otorgar lo que pedia, recuerda la alianza -y los antiguos tratados de los dos pueblos, añadiendo para hacer mas -fuerza que Minos dirigia sus tiros contra toda la Acaya. - - - - -FÁBULA VI. - -_LAS HORMIGAS CONVERTIDAS EN HOMBRES LLAMADOS MIRMIDONES._ - - -Despues de haber sostenido su causa con mucha eloqüencia el Rey de -Egina, apoyándose entonces sobre su cetro: „No pidais auxîlio, les -dice, ó Atenienses, sino tomad quanto necesiteis. No dudeis que son -vuestras quantas tropas hay en esta isla; disponed de ellas, y vayan -las principales con vosotros. Tengo armada; tengo exército bastante -para mi defensa y contra mis enemigos; tengo el favor de los Dioses, -y tenemos por último una feliz coyuntura. Así suceda, le respondió -Céfalo, y se aumente la poblacion de tu reyno, al que luego que llegué -me llené de regocijo viendo que me salia á recibir una juventud tan -lozana; pero echo menos á muchos que vi en otro tiempo quando estuve en -tu corte.” - -[Ilustración: (79) Júpiter, por ruego de Eaco su hijo, transforma en -hombres á unas hormigas.] - -Eaco suspirando le habla de este modo: „Vas á oir la relacion de -una historia lastimera, cuyo fin, sin embargo, podrá causarte algun -consuelo; pero como no es posible que comprehendas todo su horror, me -contentaré con referírtela en pocas palabras y sin guardar órden. -Yacen huesos y cenizas aquellos por quienes preguntas: ay ¡y cómo -he perdido con ellos mis mejores vasallos! La desapiadada Juno, que -no podia sufrir que esta tierra tuviese el nombre de su rival,[235] -asoló todos mis pueblos con una cruel peste. Creimos al principio -que este mal no era sino una enfermedad ordinaria, y empleamos todos -los auxîlios de la medicina; pero los remedios eran inútiles. Al -empezar, se cubrió el ayre de obscuras nubes, y se sintió un excesivo -calor.[236] El viento del Mediodia, tan propio para infestar el ayre, -reynó por el tiempo en que la luna llenó por quatro veces la faz que -muestra á la tierra, y otras tantas menguando quedó privada de la -luz.[237] - -”Los lagos y fuentes se inficionaron con el funesto veneno que esparció -en ellas una multitud de serpientes desconocidas en el pais. Se -observó la fuerza del mal primeramente en los perros, aves, ovejas, -bueyes y demas animales. El labrador consternado veia morir á los -robustos bueyes en medio del trabajo, y caer en medio del surco. Las -ovejas despojadas de su vellon, y flacas, llenaban el campo de balidos -lastimeros. El brioso caballo, despreciando los combates y victorias -que tantas veces habia ganado, gemia en el pesebre esperando la muerte -con una enfermedad que le debilitaba. El jabalí no se acordaba de su -natural ferocidad; la cierva ya no tenia su ordinaria ligereza; el oso -no se atrevia ya á embestir á los ganados. Á todos tenia acobardados el -contagio; los bosques, campos y caminos estaban cubiertos de cadáveres -que inficionaban el ayre con su fetidez; y lo que es mas de admirar, -ni los perros, ni las aves de rapiña, ni los canos lobos se atrevian á -tocarlos: se podrian sobre la tierra, y esparcian el contagio por todo -el contorno. De los animales pasó la peste á las aldeas y gentes del -campo, y de ellas penetró hasta las ciudades. Primeramente se abrasaban -las entrañas, y el color encendido que salia á la cara era indicio -del fuego que les abrasaba interiormente. No se respiraba sino con -trabajo, y la lengua seca é hinchada obligaba á tener la boca abierta, -y así se atraia mas la infeccion del ayre. No pudiendo los dolientes -sufrir la cama, ni ningun género de cobertura, tendian sus cuerpos -sobre el duro suelo; pero lejos de darles la tierra algun refrigerio, -se abrasaba esta con el calor de los cuerpos. Los Médicos que hubieran -podido contener de algun modo la propagacion de un mal tan violento, -se hallaban padeciéndolo, sin que pudiera preservarles su arte: y los -que mas se apresuraban á socorrer á los enfermos, eran las primeras -víctimas de la muerte. - -„Conociendo todos los contagiados que no habia mas remedio que la -muerte, despreciaban los remedios, y se entregaban á satisfacer lo -que el ardor del mal les hacia desear: nadie cuida de buscar algun -auxîlio, pues ninguno se halla. Cada uno corre á los pozos, á las -fuentes y á los rios á apagar la sed que le devoraba: unos mueren -antes que puedan extinguir la sed que les abrasa: estos, agoviados, no -pueden levantarse de las aguas que les sirven de sepultura: aquellos -sin embargo se refrigeran con ellas; y como se ignoraba la causa del -mal, aborrecian los infelices la cama; saltaban de ella, y aquellos á -quienes faltaban las fuerzas se tendian en el suelo; cada uno huye de -su casa, teniéndola por la causa de su muerte. Allí era de ver andar á -unos por esas calles ya moribundos, y que apenas podian tenerse en pie; -á otros postrados en tierra exhalando lúgubres suspiros, y arqueando -sus moribundos ojos, que un momento despues para siempre se cerraban: -y mirando de esta forma al cielo exhalaban los últimos suspiros en el -mismo sitio donde les cogia la muerte. - -„Figúrate, Príncipe, la funesta situacion en que yo me hallaria. -¿Te parece que no aborreceria mi propia vida deseando ser uno de -los desgraciados? Á qualquiera parte que tendia la vista, se veian -montones de cadáveres, al modo que los forman las manzanas y bellotas -que caen quando se sacuden las ramas de los árboles que las producen. -¿No ves enfrente ese exemplo de tanta elevacion dedicado á Júpiter? -¿Quién no ofreció, bien que en vano, inciensos en aquellos altares? -¡Quántas veces vimos al marido que iba á pedir por su muger, al padre -por su hijo, perder la vida en los inexôrables altares, y hallarse -entre sus manos, despues de muertos, parte del incienso no consumido! -¡Quántas veces mientras el sacerdote decia las oraciones, y derramaba -el vino entre las astas,[238] cayeron muertos los toros, conducidos -al templo, sin aguardar el golpe! Yo mismo, ofreciendo un sacrificio -por mí, por la patria, y por mis tres hijos, la víctima dió crueles -bramidos, y cayó á los pies del altar sin recibir el golpe: apenas -fue teñido con su sangre el sagrado cuchillo, y las fibras de sus -entrañas estaban tan corrompidas con la fuerza del contagio, que no se -hallaron en ellas señales algunas que nos dieran á conocer la voluntad -de los Dioses.[239] Muchas veces vi cadáveres arrojados delante de los -sagrados templos, y aun delante de los venerables altares, para hacer -mas aborrecible la muerte: vi otros, que por acabar sus males, habian -empleado el dogal fatal, pareciéndoles mas llevadera la muerte, que -la aprehension continua que tenian de morir. Los muertos, privados de -las honras funerales, se veian á montones cerca de las puertas de la -ciudad; como no habia bastante gente para sacarlos fuera de los muros, -los dexaban podrir sobre la tierra, ó los quemaban sin ceremonia: -tampoco escrupulizaban en quemar un muerto en la pira que estaba -preparada para otro. No habia quien llorase la muerte de las personas -mas queridas; las almas de los hijos y de las madres, de los jóvenes y -de los viejos, descendian á las riberas infernales sin ser lloradas. Ya -no habia lugar para las sepulturas, ni leña bastante para las piras. - -„En medio de tantas desgracias, sobresaltado, dirigí á Júpiter esta -súplica: Gran Dios, si es cierto que en otro tiempo fuiste sensible -á las gracias de mi madre, si no te avergüenzas de reconocerme por -hijo, padre mio, ó vuélveme mis vasallos, ó haz que yo perezca con -ellos. Júpiter oyó mi súplica, y me lo dió á conocer por medio de un -relámpago y trueno de buen agüero. Yo acepto este agüero, dixe, y -deseo que me sea un testimonio favorable de tu voluntad. Cerca del -sitio en que yo me hallaba entonces habia una grande encina consagrada -á Júpiter: la bellota que la habia producido se habia cogido en la -selva Dodonea.[240] En el tronco de ella vi un rastro de infinidad -de hormigas que llevaban las semillas que habian juntado, y hecho -calle en su rugosa corteza. ¡Ah quan dichoso seria yo, decia entre -mí, si Júpiter me diese para poblar de nuevo mis desoladas ciudades, -tantos ciudadanos como hormigas veo aquí! Tembló á estas palabras la -alta encina, y las ramas se menearon sin ser agitadas del viento. Á -este prodigio empecé á temblar todo sobresaltado, y se me erizan los -cabellos. Lleno de no sé qué esperanza besé la tierra y el tronco -del árbol sagrado. En el entre tanto vino la noche, y á pesar de mis -inquietudes me quedé dormido. Quando yo gozaba de las delicias del -sueño, me parecia tener ante los ojos la misma encina con todas sus -hojas y ramas cubiertas de hormigas; me parecia tambien que dexaba -caer sobre la tierra una multitud de estos pequeños insectos, y los -veia extenderse por el anchuroso campo; aun mas, creia verlas crecer -de repente, levantarse y tenerse en pie. Ya no veia aquellas hormigas -ni tan pequeñas, ni tan negras, ni con tantos pies, y me parecia que -ellas vestian los miembros de humana figura. Despierto, y considerando -mi sueño como una imaginacion frívola, me quejo de no hallar ningun -auxîlio en los Dioses; pero oigo un gran murmullo en mi palacio, y -me parecia oir voces de hombres, ya para mí desconocidas; y quando -sospechaba que era efecto de la turbacion en que me habia dexado el -sueño, llega Telamon apresurado, abre la puerta de mi aposento, y me -dice: Vas á ver, padre mio, una cosa increible, y que no se podia -esperar: sal con presteza. Salgo inmediatamente de mi aposento, y vi -una multitud de hombres, que conocí ser los mismos que habia visto -en sueño. Acercáronse á mí, y me saludaron como á su propio Rey. Al -momento fui á dar gracias á Júpiter; despues repartí estos nuevos -habitantes en la ciudad y campos, y para conservar la memoria de su -orígen, les dí el nombre de Mirmidones.[241] Ellos conservan aun -las mismas inclinaciones que las hormigas; económicos, laboriosos, -aplicados á adquirir bienes, y á guardar con mucho cuidado lo que -adquieren. Acabas de verlos; estos soldados, iguales en edad y ánimo, -serán los que te acompañarán luego que el Euro, que felizmente te traxo -(porque con este viento habia venido) se cambiare en Austro.”[242] - -[Ilustración: (80) La Aurora ve á Céfalo, de quien se enamora y le -roba.] - - - - -FÁBULA VII. - -_CÉFALO Y LA AURORA._ - - -En esta y otras conversaciones gastaron casi todo el dia; emplearon la -caida de la tarde en un espléndido banquete, y la noche en el sueño. -Ya habia asomado Febo por el horizonte, pero aun soplaba el Euro que -detenia las naves en que habian de volver. Los hijos de Palante fueron -adonde estaba Céfalo, que era el de mas edad, para ir juntos á ver -al Rey. Este dormia aun; y como Telamon y Peleo se hallaban entonces -ocupados en escoger las tropas para los Atenienses, Foco, el menor de -los hijos de Eaco, recibió á los embaxadores á la puerta de palacio, -y los conduxo á una sala á esperar que el Rey se levantara. Habiendo -observado Foco que Céfalo tenia en la mano un dardo de una madera -extraordinaria con la punta de oro, despues de haberle hablado de -cosas indiferentes, „soy aficionado, le dice, á los bosques, donde -voy freqüentemente á cazar; y no obstante te confieso que nunca he -visto madera semejante á la de tu dardo. Si fuera de fresno seria -de color rubio; si de cerezo tendria nudos: ignoro de qué madera -sea; pero jamas la vieron mis ojos mas hermosa. Si conocieras todas -sus qualidades, le replicó entonces uno de los hijos de Palante, te -admiraras mucho mas: jamas yerra el tiro; nada le desvia del blanco; y -lo que es aun mas de admirar, vuelve despues ensangrentado á la mano -del mismo que lo dispara.” Queriendo entonces Foco informarse mas -por menor de todas las particularidades de un dardo tan misterioso, -satisfizo Céfalo su curiosidad, callando sin embargo lo que era -vergonzoso referir, que era cómo y de qué mano le habia venido;[243] -y movido á compasion por la memoria de su esposa, le dice, derramando -muchas lágrimas: „Este dardo, hijo de la Diosa[244] (quien lo creerá), -me hace y me hará llorar mientras viva: por él perdí á mi amada -esposa: ¡mejor me estuviera no haber recibido jamas este fatal don! -Procris[245] era hermana de la célebre Oritia, si es que este nombre -ha llegado á tu noticia. Si hiciese un parangon de la hermosura, del -talento y costumbres de estas dos amables personas, Procris debiera -tener la preferencia. Quando el amor y el padre de esta Princesa me -hicieron su esposo, todos me tuvieron por el hombre mas feliz de la -tierra: lo era en efecto, y ahora tambien lo seria, si los Dioses no -hubiesen dispuesto lo contrario. Al segundo mes de nuestro himeneo, -hallándome tendiendo las redes á los ciervos en el siempre florido -monte Himeto, me descubrió la risueña Aurora, y me arrebató contra -mi voluntad. Sin ofender á esta Diosa, séame lícito decir la verdad: -aunque sea su rostro perfectamente hermoso; aunque ella tenga baxo -su mando los confines del dia y de la noche, y aunque se alimente -del nectar de los Dioses, no me fue posible olvidar á Procris; jamas -cesé de amarla; siempre residia en mi corazon; solo hablaba de ella, -y hacia memoria de las delicias que habia gozado con una esposa tan -agradable. Concibió por esta causa zelos la Diosa, y me dixo: „Dexa, -ingrato, quejas que me ofenden: ve á buscar tu Procris, que si yo no me -engaño, te arrepentirás de haberla amado tanto;” y con este discurso me -despidió de sí con ira. - - - - -FÁBULA VIII. - -_CÉFALO Y PROCRIS._ - - -„Á mi vuelta hice algunas reflexîones sobre lo que la Aurora me habia -dicho: temí que Procris no hubiese guardado en mi ausencia la lealtad -del sagrado consorcio: su hermosura y edad me persuadian á creerlo, -pero su virtud me aseguraba y disipaba mis sospechas. Mas no obstante -yo habia estado ausente, y la Diosa, á quien acababa de abandonar, era -una prueba de lo que podia el amor; pero como los amantes nos recelamos -de todo, resolví tantear y averiguar con dones la fidelidad de mi -esposa; y la Aurora, mudando las facciones de mi rostro, favoreció mi -temor. Con este disfraz voy á Atenas, denominada de Palas,[246] y entro -en mi palacio, donde no vi nada que me pudiese causar la menor sospecha. - -[Ilustración: (81) Procris muere del flechazo que le tiró Céfalo -juzgándola una fiera.] - -„Procris estaba cuidadosa de mi ausencia, y su modo juicioso y modesto -parecia que solo respiraba virtud. Con mucha dificultad conseguí el -entrar en su aposento, pues fue necesario valerme de mil artificios. -Cielos ¡quál fue mi sorpresa al verla! Estuve casi resuelto á dexar el -fatal designio que habia formado; y en vez de sujetar su virtud á una -experiencia tan delicada, quise descubrirme y colgarme de su cuello. -Aunque estaba triste y macilenta, ninguna la excedia en hermosura, -y ardientemente deseaba ver á su esposo. Considera, Príncipe, qué -tal seria su belleza, quando la misma pena la hermoseaba. Para que -he de decirte las veces que su honestidad desvaneció mis discursos. -¡Ó quantas veces dixo: yo me conservo para uno solo donde quiera que -esté; mi corazon es de mi esposo; para él solo guardo mis placeres! -¿Á quién (á no ser loco) no le satisfaria esta relevante experiencia -de su fidelidad? Sin embargo, yo no me contenté, y me obstiné en -hacerme desgraciado. La ofrecí grandes riquezas, y la obligué por -último á vacilar. ¡Ah! exclamé yo entonces descubriéndome: reconoce -á tu esposo en el amante por quien te has mostrado sensible; él -mismo ha sido testigo de tu poca virtud. Nada me respondió Procris: -su confusion y pudor fueron tan grandes, que salió en el momento -del palacio con la resolucion de abandonarme para siempre. Ocupada -únicamente en el exercicio de Diana por los montes, concibió un odio -irreconciliable á todos los hombres por la injuria que me habia hecho. -Su ausencia encendió de nuevo el amor en que yo me habia abrasado -por ella: la busqué; la pedí perdon de mi imprudencia, y la confesé -que yo mismo hubiera titubeado si me hubiesen hecho tantas ofertas -como yo la hice. La confesion de mi debilidad moderó el disgusto que -la causaba la memoria de la suya: volvió conmigo, y vivimos muchos -años en una perfecta union. Poco contenta con haberme restituido su -corazon, me regaló un perro que Diana la habia dado, y que era tan -bueno que ninguno le ganaba á correr. Añadió á este presente el dardo -que ves tengo en las manos. Desearás saber sin duda la singularidad -de este perro, y en efecto te admirará la novedad del raro suceso. -Las ingeniosas Náyades explicaron y vulgarizaron las obscuras y hasta -entonces no entendidas respuestas del oráculo de Temis,[247] el que -desde este punto cayó en desprecio de los Tebanos; é indignada por -ello esta Diosa, tomó la venganza de enviar contra ellas una cruel -fiera, que quitó la vida á muchos, y se hizo temible á los labradores -y ganados. Acudimos los jóvenes de la comarca para cogerla ó matarla, -y cercamos los campos, haciendo un grande ojeo; pero todo fue inútil, -porque la fiera saltaba con mucha velocidad las redes y sus mas -altas cuerdas. Quitamos los collares á los perros; pero no pudieron -alcanzarla, porque huia con la ligereza de una ave. Me rogaron por -último que soltara á mi Lelapa (este era el nombre del perro que -Procris me habia dado), el qual hacia ya tiempo que se esforzaba por -romper la cadena que le sujetaba. Apenas se vió libre, quando le -perdimos de vista. Solo se veian las huellas de sus pies estampadas -en la caliente arena. El dardo que se arroja con la mayor fuerza; la -piedra que sale de la honda, y la flecha vibrada por el mas diestro -Cretense, no vuelan con mas velocidad que la que él llevaba en la -carrera. En medio del campo donde estábamos habia una colina, á la que -subí para observar con placer la ligereza con que corria; y desde allí -vi que unas veces parecia haber cogido la fiera, y otras que esta se -desasia de él, y con rodeos burlaba á su perseguidor, y le cortaba el -ímpetu de la carrera. Con todo, Lelapa se esforzaba por alcanzarla, y -la seguia tan de cerca, que á cada instante abria la boca para cogerla, -pero solo mordia el viento. Eché mano entonces de mi dardo, y mientras -me prevenia para arrojarle, aparté la vista; pero qual fue mi sorpresa -quando volviendo á fixarla en el mismo lugar, miro en el campo (cosa -maravillosa) dos figuras de mármol, la una en actitud de un animal -que huye, y la otra en la de un perro que va ladrando tras él. Sin -duda algun Dios, si es cierto que les asistió alguno, no queriendo que -ninguno de estos animales fuese vencido en la carrera, los transformó -en piedras.”[248] - -Despues que Céfalo dexó de hablar, preguntóle Foco la causa que habia -tenido para quejarse, quando le habló del dardo que tenia en la mano. -„¡Ah! le respondió, lo que hoy constituye nuestra felicidad, suele en -lo sucesivo ocasionar nuestras desgracias. Para guardar algun órden -en lo que voy á referirte, te hablaré primero de mi pasada ventura, -cuya memoria me será agradable en todos tiempos. Dichoso en los -primeros años de mi union, veia con placer que Procris tomaba parte -en mi felicidad. Unidos por el amor mas tierno, teníamos unas mismas -inclinaciones. Ni ella me hubiera dexado por Júpiter, ni yo la hubiera -abandonado por Venus: en una palabra, nuestro ardor era igual. Como yo -entonces era muy jóven, y amaba apasionadamente la caza, apenas el sol -doraba las cimas de los montes con los primeros rayos, solia ir á los -bosques vecinos, sin criados, caballos, perros ni redes. Iba seguro -con el dardo que ves, sin necesidad de otras armas. Quando ya me habia -cansado de matar fieras, me acogia al fresco y sombra de los árboles, -y al aura que corria de los valles: el aura suave era mi refrigerio en -medio del calor, y la tomaba por descanso de mi trabajo. Me acuerdo que -cantaba: „Ven, ó dulce aura, consuelo mio, introdúcete en mi pecho, y -templa, como sueles, el ardor en que me abraso.” Quizá añadiria otros -mil cariños: así lo iba disponiendo mi destino: solia pues decir: „Tú -formas mis delicias, tú restituyes y reparas mis débiles fuerzas, tú -haces que yo ame los lugares solitarios y los bosques, y se recrea mi -boca recibiendo tu respiracion.” Alguno por acaso oyó estas palabras -ambiguas, y juzgando que el nombre de _aura_, tantas veces repetido, -lo era de una Ninfa, creyó que yo amaba á alguna. Procris fue luego -instruida de esta fingida galantería; y como el amor es tan crédulo, -se persuadió fácilmente que yo la era infiel. Esta noticia le causó un -dolor tan cruel, que cayó desmayada, y estuvo largo tiempo sin sentido, -segun me contaron. Luego que volvió en sí empezó á quejarse, diciendo -cien veces que era la mas infeliz de las mugeres; que su suerte era -desgraciada; que yo no la guardaba la debida fe; y espantada con un -imaginado delito, temió lo que era nada, y receló de un nombre que -carecia de cuerpo, creyéndole como si fuese una verdadera rival. Con -todo algunas veces dudaba de la verdad de la noticia; y no accedia á -quantas pruebas la habian dado de mi infidelidad. Como deseaba que la -noticia fuese incierta, me hizo la justicia de querer exâminar por sí -mi supuesta perfidia antes de condenarme. Al siguiente dia, al rayar -la Aurora, me voy á los bosques segun costumbre; y hallándome cansado -de la caza, me tiendo sobre la yerba, sin olvidarme de llamar en mi -favor á la suave aura. „Ven aura, le decia, á aliviarme despues de -tantas fatigas; de tí espero mi consuelo.” Quando yo continuaba este -discurso, me pareció oir alguno que suspiraba; mas sin embargo: „Ven, -hermosa, dixe;” pero moviéndose algo mas estrepitosamente los árboles, -creí que fuera alguna fiera, y disparo mi ligero dardo. Mas ¡ay! era -Procris á quien habia atravesado el pecho. Al grito que dió reconozco -su voz: precipitado y loco acudo, y la hallo medio muerta bañada en -su sangre; me esfuerzo luego á sacar de la herida el dardo fatal que -me habia regalado: la abrazo tiernamente: rasgo sus vestidos, y ligo -la herida para atajar la sangre que salia; rogándola con lágrimas no -abandonase á un esposo, á quien hacia aquel accidente el mas infeliz -de los hombres. Próxîma Procris á espirar me habló así: „Yo te ruego, -Céfalo, por nuestro himeneo, por todos los Dioses del cielo, por los -de los infiernos, donde voy á baxar, por el amor que siempre te he -tenido, por este amor fatal que causa mi muerte, que no te cases con -la Ninfa Aura que te trae á estos bosques.” Á estas palabras caygo en -la cuenta de su error: la desengaño; pero ¡ay de mí! ¿de qué me sirvió -haberla desengañado? Ella cae entre mis brazos; y pierde la vida con -su sangre. Sin embargo, ínterin podia levantar los ojos moribundos, -no los apartó de mí, hasta que por último recibí en mi boca su último -suspiro. Así murió la desgraciada Procris, contenta á lo menos con -saber que le habia sido fiel.” Céfalo contaba esta triste historia -llorando amargamente; y toda la asamblea mostraba tambien con lágrimas -acompañarle en su sentimiento, quando Eaco acompañado de sus dos -hijos llegó con las tropas alistadas recientemente, y que debian ir -á socorrer á los Atenienses, á quienes recibió Céfalo con el mayor -regocijo. - - - - -NOTAS - - -[1] Eran unos festivos sacrificios que se hacian á Baco, en los que las -mugeres, llamadas Bacantes, iban como furiosas, y cuyos ritos describe -el poeta en esta fábula y en otros lugares de sus obras. - -[2] Llamaban así á Baco, porque segun la ficcion mitológica fue -extraido del vientre de su madre Semele, y colocado en un muslo de su -padre Júpiter, donde estuvo hasta el legítimo tiempo de nacer. - -[3] Sin duda la deidad fabulosa de Baco se forjó sobre las noticias que -los mitológicos hubieron de tener del Patriarca Noe, que fue el primero -que plantó la viña, é inventó su cultivo y el uso del vino. - -[4] Debe entenderse Sileno, ayo de Baco, á quien los mitológicos pintan -embriagado, y que no podia sostenerse sobre su asno. - -[5] Es la vara con que heria y dirigia al jumento. - -[6] En esto refiere y describe Ovidio las tres partes principales del -lanificio, que son hilar, cardar y texer. - -[7] De esto se dexa ver que no es moderno, sino uso muy antiguo, el que -las mugeres alivien y entretengan sus tareas, contando al compas de -ellas cuentos y anécdotas divertidas. - -[8] Fue madre de Semíramis; la una fue convertida en pez, y la otra, -despues de haber casado con Nino, Rey de Babilonia, y edificador de la -famosa ciudad de Nínive, en paloma, segun las ficciones mitológicas. - -[9] Los muros de Babilonia se cuentan por una de las siete maravillas -del Orbe: fueron edificados por Semíramis, su altura de 200 pies, su -ancho de 50; de modo que cruzaban sobre ellos dos carros sin tropezarse -el uno al otro: habia en ellos jardines artificiales ó pensiles, y 300 -torres, en cuya construccion, dirigida por el arquitecto Sóstrato, se -ocuparon 300.000 hombres. - -[10] Muy antiguo debe ser el buscar los amantes resquicios por donde -comunicarse. - -[11] Por causa de sus padres. - -[12] Fue hijo de Belo, y marido de Semíramis, segun ya queda notado; -y es de observarse la costumbre antigua de hacer los sepulcros fuera -de las poblaciones, cuyo uso se renueva en nuestros tiempos por el -ilustrado gobierno. - -[13] Estas expresiones denotan que en el tiempo de Ovidio estaba -abandonada la opinion ó entusiasmo de que era heroicidad el suicidio, -en cuyo desacierto habia caido poco antes Caton el Uticense. - -[14] Debian ser todas estas las demostraciones de dolor y despecho que -se usaban en tiempo de Ovidio. - -[15] Debe entenderse de herrería, pues á Vulcano le fingen los -mitológicos herrero, que en una cueva del monte Etna trabajaba y -forjaba con los Cíclopes los rayos para Júpiter. - -[16] Á esta provocaria y la promoveria el Dios que llamaban Momo, que -tenia por oficio el vulgarizar y ridiculizar las acciones de los demas -Dioses, y de su nombre, con alguna inflexion se llamarian Mimos y -Pantomimos los que con gesticulaciones sacaban al público las acciones -agenas. - -[17] Habla y debe entenderse de Apolo. - -[18] Los antiguos, que no conocian los Antípodas, fingian que el sol -terminaba su carrera al baxar del horizonte; desuncia sus caballos, que -descansaban de noche, y los volvia á uncir á la mañana siguiente quando -en el oriente volvia á montar el horizonte. - -[19] Llama delirios los eclipses del sol. - -[20] Dice esto porque se llenan ordinariamente de terror algunos -hombres quando ven algunos eclipses de sol, ó alguna mudanza -extraordinaria en los cielos. - -[21] Es la isla de Rodas tan famosa por el Coloso ó estatua de Apolo -que en ella habia, y que era una de las siete maravillas, toda de -bronce, que estando en un estrecho tenia un pie á la una orilla y el -otro á la otra, y por debaxo pasaban las embarcaciones con todo su -velámen. - -[22] Fue el que edificó á Babilonia, y el fundador de la primera famosa -Monarquía de los Asirios, la que duró hasta el infame Sardanápalo; -despues del qual empezó la de los Medos, á la que siguió el Imperio de -los Griegos, erigido por Alexandro, y á este sucedió el de los Romanos -que los destruyó á todos. - -[23] Era esta la ocupacion mas comun de este sexô, aun hasta en las -Princesas y personas de carácter, y en esta ocupacion fue hallada -por Tarquino la casta Lucrecia quando entró á hacerla aquella gran -violencia, que fue causa de la pérdida de su reyno. Pero hoy las -Señoras se desdeñan de un exercicio tan propio de su sexô, y del qual -no se desdeñó nuestra Católica Reyna Doña Isabel, que se alababa de que -el Rey Don Fernando su marido nunca se puso camisa que no hubiese sido -hilada por sus manos. - -[24] Todas las naciones procuraron arreglarle al curso del sol, y se -entiende por año el tiempo que este Planeta gasta en dar una vuelta -entera al zodiaco con su movimiento propio de poniente á oriente, con -el que adelanta cada dia un grado de los trescientos sesenta de que -consta aquel gran círculo. - -[25] Fórmula mitológica del juramento. - -[26] Se entiende el Hado, que era un libro que no podian inmutar los -Dioses, y ningun poder tenian contra lo escrito en él. - -[27] Esto probaria que un cuerpo humano podria subsistir sin alimento -nueve dias, y quizas era esta la opinion que corria en tiempo de Ovidio. - -[28] En esto describe el Poeta la qualidad de las plantas -heleotrópicas, que se vuelven é inclinan siguiendo siempre el curso -del sol, y varian su direccion á medida que este planeta va mudando su -situacion. - -[29] Dicen que sus aguas convertian á los hombres en mugeres. - -[30] Llamóse Hermafrodito, ó Froco; porque _Hermes_ quiere decir -Mercurio, y _Frodos_ espuma, de la que dicen fue formada en el mar su -madre Venus. - -[31] Las mugeres no se creen hermosas, ni piensan que agradan á los -hombres sino con el atavío. Tan antiguo es en ellas la inclinacion á -engalanarse. - -[32] Todo este razonamiento arguye atropellamiento del pudor, que es -regular conseqüencia del adorno y del prurito de ir segun las modas. - -[33] Efecto regular de la vista de un objeto obsceno. - -[34] De esta union fabulosa de dos cuerpos de distintos sexôs provino -el llamarse hermafroditas los que participaban de uno y otro. - -[35] La lana era de color de púrpura. - -[36] En el latín se llama _vespertilio_ de la voz _vespere_, porque -es ave que vuela de noche; pero en el castellano se dice murciélago -del nombre _musmuris_, porque ni bien es raton, ni bien ave, sino una -especie media entre las aves y quadrúpedos, y que no es ovípara como -aquellas, sino vivípara como estos. - -[37] Porque su hermana Semele habia muerto, Autonóe vió á su hijo -Acteon convertido en ciervo, y Agave habia despedazado á Pentéo su hijo. - -[38] Se entiende Baco, y alude al suceso que se tocó en la Fábula X del -libro tercero. - -[39] Habla de Pentéo despedazado por su madre. - -[40] De este sitio hizo una elegante descripcion Virgilio en el lib. 6 -de su Eneyda, de quien pudo haberlo tomado Ovidio en este lugar. - -[41] Esta fábula y la de la Barca de Aqueronte tomaron su fundamento -de un lago denominado Estigio, en Egipto, pasado el qual estaban -los sepulcros de los ricos, á los que se conducian los cadáveres -embarcados; y como los pobres no podian costear tal pompa, quedaban sin -enterrar antes del lago, y de aquí provino la ficcion de que los que no -habian sido sepultados no eran admitidos por Aqueronte en su barca. - -[42] Creian ser los espíritus separados de los cuerpos, y los concebian -con corporeidad figurada, aunque sin gravedad ni pesadez; y así, -describiendo Ovidio á Euridice en los infiernos, quando fue manifestada -á Orfeo, dice que venia _passu de vulnere tardo_, esto es, coxeando por -la herida que en un pie le causó la mordedura de una víbora, de la que -murió. - -[43] Porque las almas, como son espíritus, no ocupan sitio alguno. - -[44] Quales sean estos se puede ver en Virg. en el lib. 6. de su -Eneyda, en donde menudamente los describe. - -[45] Monstruo de tres cabezas, de leon, lobo y perro, guarda y custodia -del infierno. - -[46] Tisifone, Aleto y Megera, tres deidades infernales, cuyo oficio -era atormentar á los réprobos. - -[47] Todas estas especies de tormentos se comentaron para significar -su eterna duracion, y de ellos se dexa comprehender que los gentiles -tenian idea y creencia, aunque confusa, de la inmortalidad de las -almas, que tan descaradamente se niega hoy por los novatores libertinos. - -[48] Era su criada y mensagera. - -[49] Todo esto es el trage y hábito mitológico en que pintan á las -Furias. - -[50] Ino crió á Baco. - -[51] Dice esto para mover á Neptuno; pues segun Ciceron y otros, hubo -varias con el nombre de Venus; y aquí la que habla se cree fuese hija -de Neptuno, por lo que dicen nació de la espuma del mar, y llamarse por -ello Afrodites. - -[52] Esta era Semele, madre de Baco, por cuya causa Juno intentaba con -tanto empeño la ruina de la familia de Baco. - -[53] Ino y Melicerto. - -[54] Es la region que hoy se llama Dalmacia, al otro lado del mar -Adriático, que correspondió á los dominios de Venecia. - -[55] Alude á la Fábula II del libro tercero. - -[56] Como la tienen las culebras. - -[57] Habia el Oráculo anunciado á Acrisio que seria algun dia asesinado -por un nieto suyo; por este temor puso en una torre á su hija Dánae, en -donde pinta la fábula que concibió esta de Júpiter convertido en lluvia -de oro: disculpa bastante comun para cubrir desórdenes. - -[58] Baco. - -[59] Perséo. - -[60] Antes por el contrario, la abundancia de serpientes que hay -en África dió orígen y fundamento á la fábula de que nacieron y se -procrearon de las gotas de sangre que iba destilando la cabeza de -Medusa quando la atravesó con ella Perséo volando por los ayres sobre -el caballo Pegaso. - -[61] Quiere decir que volaba muy elevado como ahora se vuela con los -globos aereostáticos. - -[62] Las Osas significan la region septentrional, y el Cancer la Zona -tórrida, que principia desde dicho signo, y se extiende hasta el -Trópico de Capricornio. - -[63] Estaba en el África, en la region que se llamó Mauritania. - -[64] La Mauritania extendida hasta el mar Atlántico. - -[65] Creia la gentilidad que los caballos del sol descansaban por la -noche en los brazos de Tetis, ó en el mar. - -[66] Eran el famoso huerto de las Hespérides, cuyos árboles llevaban -manzanas de oro, guardados por las tres hermanas de dicho nombre, y por -un dragon que nunca dormia. - -[67] Á esta fábula dió orígen y fundamento el que Atlante era -peritísimo en la astronomía; y por eso y por su corpulencia fingieron -que sostenia con sus hombros el cielo. - -[68] Á este personage hacian Dios de los vientos, y fingian que tenia -dominio y arbitrio en ellos, á lo que dió causa y orígen el que Eolo -tenia un gran conocimiento de ellos, y con él pronosticaba de qué parte -ó region habian de correr, de lo que provino y se formó la fábula. - -[69] Fue hija de Cefeo y Casiope, la qual por indignacion que concibió -Juno contra su madre, porque se gloriaba de que era mas hermosa que -ella y que las Nereydas, fue expuesta por estas á una bestia marina en -una roca avanzada en medio del mar, de donde la libró Perséo en el modo -que refiere esta fábula. - -[70] Habla de Medusa, conocida por el epíteto de Górgona. - -[71] Los mallorquines peleaban con hondas, y eran muy diestros en -dispararlas, y por eso quedó en proverbio la honda balear ó mallorquina. - -[72] El toro era víctima especial y peculiar de Júpiter; aunque -tambien se sacrificaba á Apolo y Neptuno, como lo significó Virgilio -en aquel verso: _Taurum Neptuno, taurum tibi pulcher Apollo._ Y quando -el sacrificio era de cien toros, y se hacia á Júpiter, se llamaba -_hecatombe_. - -[73] Eran los cánticos nupciales que tenian sus particulares ritos, -que pueden verse en Catulo, y estos cánticos terminaban en todas sus -estrofas con el estrivillo _Io Himeneæ, Io Himeneæ_. - -[74] Máxîma que deben observar todos los que se encargan de algun -gobierno, cuyo primer cuidado debe ser informarse de las costumbres del -pais, y observarlas sin alteracion. - -[75] Antes de la moderna invencion de la pólvora, y en los antiguos -tiempos á que se concretan los sucesos fabulosos de esta inimitable -obra de Ovidio, eran las lanzas unas de las armas ofensivas que se -usaban en las batallas, y servian tanto para acometer y pelear con -ellas sin soltarlas, como para tirarlas como armas arrojadizas. Habia -de ellas varias clases en la milicia romana, unas que se llamaban -hastas, y otras pilos, aquellas usadas por la clase de soldados, que se -decian hastatos, y estas por los que se denominaban triarios y pilanos, -que eran y formaban la principal y mas robusta línea del Exército; y -de la voz pilos, se denominaba primipilus el primer Capitan, ó sea -Coronel, de esta clase de soldados pilanos ó triarios. - -[76] En esto llama á Perséo espurio, dándole á entender que habia -querido su madre disfrazar con un engaño su delito. - -[77] Esta fue la causa por que le prometió la hija. - -[78] Deidades y respetos muy á propósito para que autorizasen la -protesta de Cefeo. - -[79] De padre; como hijos ambos de Júpiter, el qual hubo á Perséo de -Dánae, y á Palas ó Minerva de sí mismo sin muger: algo mas podria -decirse sobre este milagro fabuloso; pero no lo permite la estrechez de -una nota. - -[80] Ropage militar propio solo de los Emperadores ó Generales. - -[81] Debia ser el vaso, que se llamaba Gentilicio, en el que habian -libado, brindado y bebido todos los mayores del linage, y que se -conservaba con mucho cuidado en la familia, y servia para libar y -brindar en los banquetes suntuosos. - -[82] Estas dos qualidades, y la de defensor y benemérito á la patria, -eran las principales virtudes que reconocian los gentiles. - -[83] Parece era uno de los ritos de los banquetes el poner en ellos -aras ó altares, como tambien lo era el poner almohadas para los Dioses -que creian asistir á los tales banquetes. - -[84] Eran como unos guantes de cuero y hierro, con los quales se -armaban las manos para entrar en la pelea, que se llamaba pugilato. - -[85] Eran unas vendas que constituian parte del adorno sacerdotal. - -[86] Para combates bélicos. - -[87] Renombre de Palas. - -[88] En esta expresion se contrae Ovidio, no á nuestro clima, sino á -otro alguno mas septentrional, y de aquellos en los que, y no en el -nuestro, se observan truenos y granizadas en el invierno. - -[89] De estas expresiones se dexa rastrear la antigüedad de los escudos -heráldicos, en que se pintan ó ponen de relieve las empresas ó hazañas -de los mayores. - -[90] Este es el pago de los soberbios y altivos. - -[91] En las siguientes palabras alude á la historia fabulosa; pues -creian tal poder ó hechizo en la cabeza de Medusa, que á su vista se -petrificaban los hombres. - -[92] Argos. - -[93] Por la accion que hizo de encerrar á su hija Dánae. - -[94] Polidectes trazó enviar á Perséo al combate con la Górgona por -separarle de sí, y en la inteligencia de que pereceria en él, y no -depuso su odio, aunque le vió volver triunfante. - -[95] Para averiguar la situacion de estas islas, que parece eran del -mar Egeo, es menester recurrir á la geografía mitológica; y no basta la -antigua ni lo que en ella descubrieron Ptoloméo, Strabon ni los demas -geógrafos antiguos. - -[96] Llamábase la tal fuente Hipocrene, abierta de una patada por el -caballo alado Pegaso, segun la fábula. - -[97] La prerogativa de esta fuente era la facilidad de versificar, y de -ella parece bebian las Musas y los Poetas, en quienes excitaba el númen -y entusiasmo. - -[98] Era el nombre de una de las Musas, que fueron nueve, y las -llamaban _Clio, Euterpe, Talía, Melpomene, Tersícore, Erato, Polimnia, -Caliope y Urania_, á las quales se atribuian, á Clio la historia, á -Euterpe la música, á Talía el drama cómico, á Melpomene el trágico, á -Tersícore la danza, á Erato la poesía lírica, á Polimnia la memoria, á -Caliope la poesía épica, y á Urania la astronomía. - -[99] Son las que á cada Musa se atribuian, segun en la nota anterior. - -[100] Aquí la voz virtud debe entenderse por el valor, por el espíritu -marcial, y por la grandeza del ánimo. - -[101] Fue un Rey de Tracia, á quien sucedió lo que se refiere en lo que -sigue del contexto. - -[102] Era lo que los antiguos latinos llamaban atrio, en el qual -estaban y ponian las estatuas é imágenes de sus mayores. - -[103] Era un epíteto ó renombre de Juno, baxo el qual la invocaban en -los apuros de los partos, y creian tenia virtud para facilitarlos. - -[104] Nueve eran las Musas y nueve las Piérides. - -[105] Es otra fuente á la falda del monte Helicon, en la que fue -convertida Aganipe, hija del rio Permeso. - -[106] Se entiende una de las Piérides. - -[107] Para entender esta guerra, que hicieron los Gigantes contra -Júpiter para destronarle, es menester saber que fueron hijos de Titan, -hermano de Saturno, á quien el primero cedió el mando con la condicion -de que habia de devorar á sus hijos, de forma que por su muerte -volviese el dominio á Titan y á los suyos: por esta razon Saturno se -engullia á sus hijos luego que nacian; pero le ocultaron á Júpiter que -se libertó, y los Gigantes por sus pretensos derechos, se rebelaron, -é intentaron echarle del cielo, poniendo unos montes sobre otros para -hacerle la guerra. - -[108] Era uno de los Gigantes. - -[109] Es un ave parecida á la cigüeña, ó la misma cigüeña, que se -alivia el vientre usando del pico como de clister, y por eso la tomó -Ovidio por asunto de su famosa invectiva ó anatema, revocando baxo el -nombre de Ibis la persona asquerosa á quien maldecia. - -[110] Con razon confiaron el desempeño del certámen á esta Musa; porque -lo que cantó pertenece á la poesía épica que á ella se atribuye. - -[111] Dos invenciones de Ceres, á quien por ellas llamaban Frugífera y -Legífera. - -[112] Los mitológicos, para explicar el terrible fenómeno de los -freqüentes terremotos que se observan en la isla de Sicilia y las -erupciones de sus volcanes, fingen que en ella fue encerrado el Gigante -Tiféo en una caverna dilatada, sobre la qual hay muchos montes, y que -los esfuerzos que hace el Gigante contra el peso que le oprime son -causa de los terremotos y de las erupciones de los volcanes. - -[113] La fábula atribuye á cada deidad su propio carro: el de Pluton -tirado de caballos negros; el de Juno de pavos reales; el de Baco de -tigres; el de Venus de cisnes; el de Neptuno de caballos marinos &c. - -[114] Cupido, Dios del amor, y que le inspiraba con sus flechas -inficionadas. - -[115] En la genealogía de los Dioses que confunde los grados, los -nombres y los derechos de la naturaleza, era Proserpina hija de Ceres -y de Júpiter, hermano de Pluton, y por consiguiente sobrina carnal de -este. - -[116] En donde robó Pluton á Proserpina estando cogiendo flores. - -[117] Era un rio cerca de Efeso muy freqüentado de los cisnes, que -volaban y nidificaban en sus riberas. - -[118] Dos lagos de Sicilia, fétidos por el azufre de las erupciones de -los volcanes. - -[119] El nombre patronímico era Baquiades, de su madre Baquia, que se -gloriaba de ser descendiente de Baco; y habiendo venido de Corinto á -Sicilia edificaron la ciudad de Siracusa, siendo el principal de ellos -un tal Arquías. - -[120] Porque está en el célebre istmo llamado de Corinto, el qual -forman por un lado el mar Egeo y por otro el Jonio. - -[121] Dos fuentes de Sicilia. - -[122] Esta poleada la hacian de harina de cebada tostada, agua, miel y -queso. - -[123] Por ser un animalejo pintado y salpicado de varios colores le -hicieron símbolo y geroglífico de los fraudulentos y engañadores; y de -aquí provino el llamarse en el derecho _esteleonato_ el fraude y el -engaño con que se perjudica á otro. - -[124] Quando Proserpina forcejeaba y se descomponia su vestido por -desasirse de Pluton. - -[125] Atribuian á esta Diosa y ponian en su arbitrio la suerte estéril -ó abundante de las cosechas. - -[126] Para indicar á Ceres que Proserpina estaba en el reyno de Pluton -y debaxo de la tierra, induce aquí á Aretusa, fuente de Sicilia, que se -comunica subterraneamente con el Alféo de Pisa en la Elide, en el que -echando algunas pajas decian venian á salir á la fuente Aretusa, y como -esta comunicacion es subterranea, tomó de ello ocasion el poeta para -decir que Aretusa en su paso habia visto á Proserpina en el infierno. - -[127] Quiere decir por Proserpina, hija de ambos. - -[128] Deberia decir de los Hados, que era una ley inexôrable, y que -no podian inmutar los dioses; pero los poetas, para la versificacion, -confunden los conceptos, y usan de unos por otros. - -[129] El Buho es una de las aves ominosas y nocturnas, en la que fue -convertido Ascalafo, y el cantar y andar de noche proviene de que era -una centinela nocturna que contaba á Minerva de dia lo que pasaba de -noche. - -[130] Las Sirenas fueron tres, hijas de Aqueloo y de la Musa Caliope; -las fingian medio doncellas y medio aves, diestras en la música, una -en la voz, otra en la flauta, y la otra en la lira; sus nombres fueron -Parthenope, Ligia, y Leucosia, y del encanto de estas se libertó -Ulises, haciéndose atar al mástil del navío. - -[131] El fundamento de esta fábula es que Proserpina es la Luna; y como -esta está seis meses obscura y otros seis con luz, fingieron que seis -meses estaba en el infierno y seis en el cielo. - -[132] Lo dice porque creian que traia su orígen de la Grecia, y -caminando por el centro debaxo de mares y tierra, venia á renacer en -Sicilia. - -[133] Figura mitológica, y uno de los atributos con que pintaban á las -fuentes y á los rios. - -[134] Renombre de Diana, tomado de una Ninfa que se llamaba Dictina, y -que inventó las redes para la caza. - -[135] Alféo, pues los Gentiles imaginaban que asistia una deidad en -cada fuente, cada rio, cada árbol &c. - -[136] Por el centro de la tierra para libertarla de Alféo, y en -este camino finge el poeta que vió á Proserpina en el infierno, y -últimamente vino á salir á Ortigia, isla adyacente de Sicilia. - -[137] Fue hijo de Celéo, Rey de Elusina, á quien Ceres dió el pecho, y -siendo ya jóven le enseñó el arte de cultivar las tierras, y le envió -en su carro para que adiestrase en él á los hombres. - -[138] Porque habia viajado en el carro de Ceres por los ayres. - -[139] Caliope, la que se encargó de la defensa contra las hijas de -Piero. - -[140] Es de notar la antigüedad de este arte verosimilmente coetáneo al -del lanificio, ó de cardar, hilar y texer las lanas. - -[141] Á esta deidad atribuian la invencion del lanificio y otras artes. - -[142] Á esta deidad llaman promiscuamente los Poetas y Mitológicos con -los nombres de Palas y Minerva; pero es de distinguirse y entenderse -que la daban el nombre de Palas quando la consideraban como Diosa de la -guerra, y el de Minerva quando la conceptuaban como inventora de las -artes y ciencias. - -[143] Todo esto y lo que anteriormente queda dicho de que Aracne hacia -ventaja en su arte á todas las mugeres de Lidia, persuade que el del -lanificio en su orígen fue femenil, exercitado por solo las mugeres, -en tal grado que los hombres se afrentaban de exercerle, y por eso se -echa en cara á Hércules el que por agradar á Orfale, Reyna de Lidia, se -afeminase hasta el extremo de ponerse á hilar con ella y sus doncellas -como una de tantas. - -[144] La púrpura de Tiro era la mas afamada y celebrada en la -antigüedad. - -[145] Donde Marte defendió la causa de la muerte de Alirrotio, siendo -acusador Neptuno, su padre; por lo que se dice ser tan severo este -tribunal. - -[146] Se fixó esta controversia de modo que pusiese el nombre á esta -ciudad el que inventase una cosa mas útil al hombre. Neptuno, dicen, -produxo el caballo. Palas plantó la oliva, y venció esta. - -[147] Hemo llamaba á Rodope su Juno, y esta á él su Júpiter. - -[148] Fingen que era muy hermosa, y se tenia en mas que las Diosas: -añaden que era Reyna de los Pigmeos, hombres, segun los poetas, de dos -codos de altura; invencion solo de poetas para describir la guerra de -las Grullas con los hombres. - -[149] Finge la fábula que Júpiter tomó la figura de toro para robar á -la doncella Europa. - -[150] Júpiter, para viciar á Asteria, se transformó en águila, y -aquella huyendo de él en codorniz; y para engañar á Leda tomó la figura -de cisne, y esta á su tiempo parió dos huevos, de los quales salieron -Castor y Polux, que despues fueron colocados por dos constelaciones -favorables á los navegantes. - -[151] Parece que Aracne se empeñó en pintar en su tela todas las -torpezas de Júpiter y las de otros Dioses. - -[152] Dos gigantes que asistieron á la guerra contra los Dioses, y en -ella hirieron á Marte. - -[153] Porque estaban cada uno con el vestido propio del pais. - -[154] Era la planta de cuyas hojas se formaban las coronas con que -premiaban á los poetas, como lo eran la grama, la encina y otros ramos -de que se hacian las coronas militares, que se llamaban cívicas, -murales, obsidonales &c. - -[155] La de Aracne. - -[156] Acónito. - -[157] Hija de Tántalo, muger de Anfion, y hermana de Pelope. - -[158] Parece fingian haberse continuado en Manto, y heredado esta el -espíritu divinatorio y vaticinador que Júpiter concedió á su padre -Tiresias, y con que quiso recompensarle el daño de su ceguedad. - -[159] Como este árbol estaba consagrado á Apolo parece querian tambien -honrar con él á su madre Latona. - -[160] Porque estaba casada con Anfion, hijo de Júpiter y de Antiope. - -[161] Juno, indignada contra su rival Latona, conjuró á la Tierra para -que no la permitiese sitio alguno de toda su redondez en que pariese: -prometiólo así la Tierra con juramento; y rogado Neptuno formó de nuevo -la isla de Delos, en la qual, como que no era parte de la Tierra antes -juramentada, parió Latona á Apolo y á Diana. - -[162] Latona. - -[163] Monte de la isla Delos dedicado á Apolo, por el qual fue llamado -Cintio. - -[164] Esta llanura se describe á imitacion de los circos, en que los -Romanos hacian sus fuegos y espectáculos circenses. - -[165] Todos estos murieron á manos de Apolo, que los flechaba desde una -nube, así como Diana flechó y mató á las hembras desde otra. - -[166] Es un monte de Licia forjado sobre el molde de una fiera, cuya -cola era de serpiente, el cuerpo de cabra y la cabeza de leon, á lo que -dió fundamento el ser este monte habitado en su falda de serpientes, -en el medio de cabras, y en la cima de leones, y este monstruo llamado -Quimera fue combatido y vencido por Belerofonte. - -[167] Fue un Sátiro, que, engreido con su destreza en tocar la flauta, -desafió á Apolo; este le venció, y en castigo le desolló vivo, y de -él salió tanta sangre y humor que se formó el rio llamado Marsias en -Frigia. - -[168] Discípulo de Marsias. - -[169] Describe este casamiento en la clase de los que llamaban -Inauspicatos y Ominosos, al qual no asistieron la Juno _pronuba_ ni el -Himeneo, que eran los que hacian felices los enlaces, y tales resultas -tuvo. - -[170] Puerto de Atenas. - -[171] Driadas eran las Ninfas de los bosques y de las selvas, -Amadriadas las de los árboles, y Náyades las de los mares, fuentes y -rios. - -[172] Este es el último medio, al mismo que recurrió Paris para robar á -Elena, y dar causa á la famosa guerra de Troya. - -[173] Regularmente los que meditan alguna maldad ponen mucho cuidado en -ocultarla y rebozarla baxo las apariencias y pretextos de la virtud. - -[174] Por la traycion de Tereo. - -[175] Aquí se entiende esta voz no por el monte Olimpo sino por el orbe -de la carrera del sol. - -[176] Eran los Gentilicios, en que bebieron los mayores como queda ya -notado. - -[177] Era costumbre antigua el pintar en las proas de las naves algunas -figuras de los Dioses ó de animales, y de esta circunstancia provino el -denominarse cada nave de la figura que tenia pintada, llamándose una -Juno, otra Júpiter, otra el Delfin, otra el Centauro &c., observancia -que ha llegado hasta nuestros dias. - -[178] Es el águila, como de Juno el pavo, de Minerva la lechuza, de -Venus el cisne y las palomas &c. - -[179] Era un edificio fúnebre erigido á la memoria de algun difunto; en -suma era un sepulcro sin cadáver. - -[180] Eran las que se llamaban Trietéridas ó Tritéricas, por celebrarse -de tres en tres años. - -[181] Invocacion de Baco segun antes queda anotado. - -[182] Era la de pámpanos que llevaban las Bacantes en las orgias ó -fiestas de Baco. - -[183] Porque determinó matarle, y dársele á comer á su padre. - -[184] Son las plumas encarnadas que tiene la golondrina en su garganta. - -[185] Esta ave en su canto repite _ubi, ubi_, como preguntando donde -estaba su hijo Itis. - -[186] Es un viento que sopla de la parte del Septentrion. - -[187] El viento Boreas. - -[188] Describe con elegancia los efectos y estragos que causa el viento -Boreas. - -[189] Pintaban con ellas á los vientos para denotar su ligereza y -velocidad. - -[190] Fue la primera nave que surcó los mares: el piloto que la dirigia -se llamaba Tifis, y los que la montaron con Jason para la expedicion de -la conquista del vellocino de oro, se llamaron de ella Argonautas, que -quiere decir los que navegaban en la nave Argos. - -[191] Es diverso del otro Finéo que en las bodas movió el tumulto -contra Perséo; fue Rey de Tracia, hijo de Agenor, y por la atrocidad de -haber hecho sacar los ojos á sus hijos, le cegó Boreas, y á esto aluden -las expresiones de que pasaba una triste vejez. - -[192] Eran unos monstruos con rostro de muger, orejas de oso, cuerpo y -alas de buytre con garras en las manos y pies, y que con un continuo -fluxo del vientre lo ensuciaban todo, y robaban los manjares de las -mesas: eran tres, y se llamaban Aello, Ocipete y Celeno, á las quales -Cetes y Calais, hijos de Boreas, ahuyentaron de la casa y mesa de su -cuñado Finéo. - -[193] Rio de la Cólquide, en el qual fue transformado por Tetis un -Príncipe de este nombre. - -[194] Era la piel de un carnero, en el qual los dos hermanos Heles -y Frixo, huyendo de la muerte que les preparaba Creteo, fueron -arrebatados por los ayres, y atravesaron la parte ó estrecho del mar -que se llama el Helesponto, de Heles, que turbada con el ímpetu de las -olas no se pudo sostener en el carnero; cayó en el mar y se ahogó. -Frixo, su hermano, arribó á la Cólquide, donde sacrificó á Júpiter el -carnero, y colgó en un árbol el vellon de oro, que fue objeto y causa -de la expedicion de Jason. - -[195] Por la eficacia de sus encantos. - -[196] Llamábase Absirto. - -[197] Se llamaba Chalciope, que estaba declarada por Jason por la -conexîon de estar casada con Trixo, cuyos hijos recibieron auxîlios y -otros miramientos de Jason. - -[198] Deidad, á quien invocaban en los encantos, y que era la misma -que Proserpina con el renombre de Hecate, y no solamente la invocaban -para los encantos, sino tambien á las Furias, á las Parcas, y á otras -deidades del Erebo. - -[199] Era hija de Eeta, que lo fue del Sol y de Persa, y reynó en -Colcos. - -[200] Ciudad de Tesalia y patria de Jason. - -[201] Esto en realidad era hacerle mas viejo y caduco, añadiéndole á su -vida los que se quitasen á la de Jason, lo qual prueba que se equivocó -en lo que pedia, pues en ello no se hacia beneficio á Eson. - -[202] Padre de Medea. - -[203] La llama así por sus tres nombres de Luna, Diana y Proserpina. - -[204] Los que nacieron de sus dientes sembrados en la tierra. - -[205] Montes famosos en la fábula, y que los Gigantes pusieron unos -sobre otros para hacer la guerra á Júpiter. - -[206] Quien de pescador fue convertido en Dios del mar por la eficacia -de las tales yerbas, cuyo solo tacto le hizo saltar al mar como pez, y -Neptuno le colocó en el número de sus Tritones. - -[207] Era rito litúrgico el enramar las aras con verbena; y así lo -dió á entender Terencio en la Andria en aquel verso _Ex ara hinc sume -verbena_. - -[208] Hermano de Eson, á quien habia confiado este el Reyno para que se -le restituyese á Jason en llegando á la edad competente; y no queriendo -despues hacerlo, Medea se finge enemistada con su marido, y por fin -quita la vida á Pelias. - -[209] Hija del Océano, y amada por Saturno, con quien fue aprehendida -por Rea, su muger, en adulterio; y huyendo de rubor, despues de haber -parido al Centauro, fue transformada en el arbusto llamado Texo. - -[210] Tionéo, que robó el becerro de que habla á unos pastores. - -[211] Parece fue Paris, que le hubo en Enone antes del robo de Elena. - -[212] Perra de Icario, que tenia este nombre, la que con sus ladridos -indicó á Erigone la muerte de su padre asesinado por unos pastores. - -[213] Isla del mar mediterráneo, consagrada al sol, célebre en otro -tiempo por la famosa estatua del Coloso. - -[214] Neptuno, que reynaba en el mar. - -[215] Ceix y Alcione, Reyes de Trachina, en la isla de Calaurea, que -fueron convertidos en alcones, como se verá adelante en la fábula de -esta transmutacion. - -[216] Un poeta incestuoso con su propia madre, por lo que ambos fueron -convertidos en perros. - -[217] Fue hijo de Admeto, Rey de Tesalia, y la hija transformada en ave -se llamó Antea. - -[218] Tres transformaciones de Finéo, Perifa y Polipemon en aves. - -[219] Rey de Atenas y padre de Teseo. - -[220] Esciron y Procrustes, famosos en el istmo de Corinto. - -[221] Fingen los poetas que quando Hércules sacó del infierno á este -monstruo, la mudanza de ayre le causó un terrible vómito espumoso y -venenoso, del qual nació la yerba acónito, que se cria en los peñascos, -y del zumo de esta preparó Medea el veneno para Teseo. - -[222] Himno ó cantinela en alabanza de Teseo. - -[223] Era uno ferocísimo enviado por Neptuno, que afligia toda la -region de Atenas, y fue muerto por Teseo. - -[224] Era un jabalí, que tambien fue muerto por Teseo. - -[225] Se llamaba Perifetas, ladron famoso que despedazaba á los -pasageros, y tambien fue muerto por Teseo. - -[226] Fue un ladron que tendia á los pasageros en una cama; y si eran -mas largos que ella les cortaba lo que sobraba, y si mas cortos les -estiraba hasta que igualasen. - -[227] Era otro ladron que combatia con los viageros; y despues de -haberlos vencido, les daba muerte, y habitaba en la region del Eusis, -ciudad consagrada á Ceres, por lo qual la llamaron Eleusina. - -[228] Habia sido muerto por Teseo, y la venganza de esta muerte era el -asunto de la guerra que Minos su padre declaró á los Atenienses. - -[229] Esta y las siguientes son islas vecinas á Creta. - -[230] Esta y las siguientes son islas del mar Egeo, que hoy se dice el -Archipiélago, y se llamaban Cícladas. - -[231] Fue hijo de Júpiter, y tuvo tres hijos, Telamon, Peleo y Foco, y -por la justicia que observó, le hizo Pluton juez del infierno con su -hermano Radamanto y Minos, que son los tres que tienen dicho cargo. - -[232] Era Minos, en cuyo reyno de Creta se contaban cien ciudades. - -[233] Fue hijo de Mercurio y de Herce, y su historia se cuenta en una -de las fábulas siguientes. - -[234] Signo de la paz, el que regaló á Atenas Minerva quando la -pusieron nombre. - -[235] Se entiende Egina, en quien Júpiter tuvo á Eaco, y en odio de la -qual envió Juno la peste que se describe en lo que subsigue. - -[236] Esto y lo que sigue es una elegante descripcion de la peste; y -otra semejante hizo Séneca en el primer acto de la tragedia intitulada -Edipo. - -[237] Perífrasis para decir quatro meses. - -[238] Debe entenderse de las víctimas ó de los animales que se -sacrificaban, y el rociar las astas con vino era ceremonia de la parte -del sacrificio, que se llamaba libacion. - -[239] La inspeccion de las fibras de las víctimas ó animales -sacrificados era el principal fundamento de las predicciones y -respuestas de los agoreros que adivinaban por las fibras. - -[240] Era una selva dedicada á Júpiter, y poblada de encinas que daban -oráculos y respuestas. - -[241] Porque esta palabra en griego quiere decir _hormiga_. - -[242] Viento favorable para pasar de Egina á Atenas. - -[243] Este dardo y el perro Lelapa fueron dos regalos que Procris -hizo á Céfalo en su daño y ruina, pues este la mató con el dardo -equivocadamente, teniéndola por fiera, como se verá despues. - -[244] Foco era hijo de la Ninfa Samate. - -[245] Su muger. - -[246] Porque esta Diosa fue la que dió y puso nombre á Atenas, -venciendo en la contienda que sobre ello tuvo con Neptuno, segun ya -queda antes notado. - -[247] Diosa de la Justicia, á quien pintaban vendados los ojos, y con -la balanza en la mano; por otro nombre se la llamaba Astrea, y su -balanza es uno de los doce signos del Zodiaco. - -[248] Todas estas transformaciones pudieron tener su fundamento en -petrificaciones, de las muchas que despues de estas ficciones han -observado y observan los naturalistas. - - - - -LISTA DE ESTAMPAS NUMERADAS - - -Estampa 49: Tisbe se traspasa el pecho con la espada aun caliente con -la sangre de Píramo. - -Estampa 50: Marte en los brazos de Venus. - -Estampa 51: Leucotoe, prendada de la hermosura de Apolo, se dexa vencer -sin resistencia. - -Estampa 52: La ninfa Salmacis abraza al jóven Hermafrodito que estaba -en el baño. - -Estampa 53: Juno manda á las Furias que vayan al Palacio de Atamante. - -Estampa 54: Cadmo y Hermione se retiran á la Iliria, y son -transformados en serpientes. - -Estampa 55: Perséo presenta la cabeza de Medusa á Atlante, que al verla -queda transformado en montaña. - -Estampa 56: Perséo liberta á Andrómeda. - -Estampa 57: Perséo da gracias á los Dioses por su victoria y se casa -con Andrómeda. - -Estampa 58: Finéo entra en la sala del banquete con el dardo en la mano -dirigiendo la palabra á Perséo. - -Estampa 59: Perséo no pudiendo resistir al gran número de enemigos les -presenta la cabeza de Medusa. - -Estampa 60: Minerva va al monte Helicon á visitar á las Musas. - -Estampa 61: Venus ruega á su hijo que hiera con una de sus flechas el -corazon de Pluton. - -Estampa 62: Pluton roba á Proserpina y convierte en fuente á Ciane -porque queria impedírselo. - -Estampa 63: Aretusa cuenta á Ceres que Pluton se habia llevado á su -hija Proserpina. - -Estampa 64: ¿Á dónde huyes, hermosa Aretusa, exclama entonces Alféo, á -dónde huyes? - -Estampa 65: Ceres transforma á Linco en Lince porque iba á quitar la -vida á Triptolemo. - -Estampa 66: Aracne es transformada en araña por Minerva. - -Estampa 67: Á ruego de Latona, Apolo y Diana hacen perecer los hijos de -Niobe. - -Estampa 68: Júpiter transforma en ranas á los aldeanos que insultaron á -Latona. - -Estampa 69: Apolo, despues de haber vencido á Marsias en un desafio, le -hace desollar vivo. - -Estampa 70: Tereo encierra en un antiguo castillo á Filomela su cuñada -despues de haberla violado y cortado la lengua. - -Estampa 71: Progne saca á Filomela de su prision y la conduce en pompa -á la Corte de Tereo. - -Estampa 72: Progne hace servir á Tereo en una comida la cabeza de su -hijo Itis á quien habia quitado la vida. - -Estampa 73: No habiendo podido Boreas conseguir á Oritia de su padre, -la roba y lleva á la Tracia. - -Estampa 74: Medea recibe los juramentos de Jason, hace que dome los -toros y que robe el vellocino de oro. - -Estampa 75: Medea remoza con diferentes yerbas al padre de Jason. - -Estampa 76: Medea, despues de haber muerto á los dos hijos que tuvo de -Jason, huye á Atenas. - -Estampa 77: Hércules ata á Cancerbero que de rabia inficiona la tierra -con su espuma. - -Estampa 78: Eaco niega á Minos el socorro que le pide contra los -Atenienses. - -Estampa 79: Júpiter, por ruego de Eaco su hijo, transforma en hombres á -unas hormigas. - -Estampa 80: La Aurora ve á Céfalo, de quien se enamora y le roba. - -Estampa 81: Procris muere del flechazo que le tiró Céfalo juzgándola -una fiera. - - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES (2 -DE 4) *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. 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