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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Metamorfóseos o Transformaciones (3 de 4) - -Author: Publio Ovidio Nasón - -Translator: Francisco Crivell - -Illustrator: José Asensio y Torres - -Release Date: September 18, 2021 [eBook #66339] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net. (This file was produced from - images generously made available by Biblioteca Digital - Hispánica/Biblioteca Nacional de España.) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES -(3 DE 4) *** - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han - convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * La ortografía del texto original ha sido respetada, con - normalización de las variantes a la grafía más frecuente y tildado - de las mayúsculas. - - * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final - del tomo. - - * Se han reubicado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no - interrumpan un párrafo. Asimismo se han dividido algunos párrafos - para alojar una ilustración. - - * Se ha añadido al final un listado de las estampas numeradas que - ilustran el tomo. Las estampas del libro Nono no aparecen en el - original en el orden de su numeración. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - - - - METAMORFÓSEOS - ó - TRANSFORMACIONES DE OVIDIO. - - - - - METAMORFÓSEOS - - ó - - TRANSFORMACIONES DE OVIDIO, - - TRADUCIDOS AL CASTELLANO - - CON ALGUNAS NOTAS PARA SU INTELIGENCIA, - - _POR DON FRANCISCO CRIVELL._ - - - NUEVA EDICION. - - - TOMO III. - - - MADRID EN LA IMPRENTA REAL - AÑO DE 1819. - - - - - ÍNDICE - de las Fábulas contenidas en este tomo. - - -LIBRO OCTAVO. - - Pág. - - ARGUMENTO. 1 - - FÁBULA PRIMERA. _Minos pone sitio á Megara._ 3 - - FÁB. II. _Teseo mata al Minotauro._ 12 - - _Dédalo hace alas para sí y su hijo Icaro._ 15 - - FÁB. III. _Icaro cae al mar._ 17 - - FÁB. IV. _Perdix convertido en ave._ 20 - - FÁB. V. _Meleagro mata el jabalí de Calidonia._ 23 - - FÁB. VI. _Teseo se detiene en casa de Aqueloo._ 41 - - FÁB. VII. _Filemon y Baucis._ 46 - - _La hambre se apodera de Eresicton._ 53 - - FÁB. VIII. _Metra toma diferentes formas._ 59 - - -LIBRO NONO. - - ARGUMENTO. 62 - - FÁBULA PRIMERA. _Combate de Aqueloo._ 64 - - FÁB. II. _Rapto de Deyanira._ 71 - - FÁB. III. _Muerte de Hércules._ 75 - - FÁB. IV. _Apoteosis de Hércules._ 83 - - FÁB. V. _Lucina retarda el parto de Alcmena._ 85 - - FÁB. VI. _Driope convertida en lotos._ 89 - - FÁB. VII. _Biblis transformada en fuente._ 98 - - FÁB. VIII. _Ifis transformada en varon._ 113 - - -LIBRO DÉCIMO. - - ARGUMENTO. 122 - - FÁBULA PRIMERA. _Eurídice muere de la mordedura de una - serpiente._ 124 - - FÁB. II. _Bajada de Orfeo á los infiernos._ 126 - - FÁB. III. _Orfeo toca la lira en el monte Rodope._ 131 - - FÁB. IV. _Cipariso transformado en ciprés._ 133 - - FÁB. V. _Rapto de Ganimedes._ 136 - - FÁB. VI. _Jacinto transformado en flor._ 138 - - FÁB. VII. _Los Cerastes convertidos en toros._ 142 - - FÁB. VIII. _Pigmalion._ 144 - - FÁB. IX. _Mirra convertida en árbol._ 149 - - FÁB. X. _Nacimiento de Adonis._ 161 - - FÁB. XI. _Venus y Adonis._ 163 - - FÁB. XII. _Venus y Adonis sobre el cesped._ 166 - - FÁB. XIII. _Carrera de Hipomenes y Atalanta._ 167 - - FÁB. XIV. _Hipomenes convertido en leon y Atalanta en leona._ 176 - - FÁB. XV. _Muerte de Adonis._ 179 - - -LIBRO ONCENO. - - ARGUMENTO. 181 - - FÁBULA PRIMERA. _Orfeo despedazado por las Bacantes._ 183 - - FÁB. II. _Baco deja la Tracia._ 188 - - FÁB. III. _Apolo y Midas._ 192 - - FÁB. IV. _Proteo predice las bodas de Tetis y Peleo._ 197 - - FÁB. V. _Naufragio de Ceix._ 208 - - FÁB. VI. _Hesperia huye de Esaco._ 228 - - - - -[Ilustración] - -LIBRO OCTAVO. - -_ARGUMENTO._ - - -Despues que Minos puso sitio y tomó á Megara, Niso fue transformado -en gavilan y Escila en cogujada. Desde aqui aquel volvió á Creta, -donde estaba el Minotauro encerrado en el laberinto. Habiendo muerto -á este Teseo, y volviendo con Ariadna á su patria, la abandonó en -el camino. De aqui la llevó Baco, y colocó su corona en el cielo. -Queriendo Icaro volar en pos de su padre de la isla de Creta, cayó y -se ahogó en el mar; y cuando estaba aquel haciéndole las exequias, -fue visto por Perdix, en que poco antes habia sido transformado Acalo -su sobrino. Llamado Teseo para matar el jabalí de Calidonia, murió -Meleagro, y fueron transformadas sus hermanas en aves, llamadas de su -nombre Meleágrides. Despues, hospedado por Aqueloo, vió á las Náyades -convertidas en las islas Equinades. La posibilidad de estos hechos -la prueba Lelex con el egemplo de Baucis y Filemon transformados en -árboles, su casa en templo, y su aldea en laguna. Finalmente añade -Aqueloo las transformaciones de Proteo y Metra, y las suyas, de que -habia usado en otro tiempo cuando se vió oprimido de Hércules por causa -de Deyanira. - -[Ilustración: (82) La enamorada Escila es despreciada de Minos por -traidora.] - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_MINOS PONE SITIO Á MEGARA._ - - -Luego que el lucero de la mañana, ahuyentadas las tinieblas de la -noche, restituyó el claro dia, dejó de soplar el solano, y las nubes -llovedoras se iban levantando, el suave austro facilita la navegacion -á los soldados de Eaco y á Céfalo, quienes habiéndose hecho á la vela, -arribaron felizmente á Atenas en menos tiempo que lo que creian. Entre -tanto Minos, tomadas y asoladas las playas de Megara, dirigió la fuerza -de su egército contra esta ciudad, en que reinaba Niso,[1] cuya suerte -y seguridad del reino consistia en un cabello encarnado[2] que tenia en -medio de las canas. Ya habia seis veces la luna llenado su redondez,[3] -y aun duraba el sitio, sin que la fortuna, que entre los dos volaba, -se hubiese declarado por ninguno de los dos partidos. Era el Real -palacio de Megara una torre edificada sobre sus muros armoniosos, en -los cuales se cuenta que Apolo dejó depositada su dorada lira, y que -su sonido se comunicó á las piedras. Escila[4] en tiempo de paz solia -subir muchas veces á esta torre, y entretenerse en hacer resonar las -piedras de los muros, tirando á ellos algunas piedrecillas. Durante -el sitio iba tambien por ver desde alli los ataques y encuentros -sangrientos de Marte que se daban al rededor de la ciudad. Como hacia -mucho tiempo que el enemigo estaba acampado, ya conocia por sus nombres -á los principales oficiales, sus armas, caballos, y modo de pelear. -Especialmente habia observado á su capitan[5] con mas atencion de la -que era menester para su tranquilidad. En su opinion Minos si cubria -su cabeza con el morrion soberbio, con su penacho era gallardo; si -tomaba el refulgente escudo, le caia bien; si lanzaba el asta con -sus brazos, alababa sus fuerzas y destreza, y juraba que Apolo no -era mas diestro en disparar del arco las saetas. Cuando se quitaba -el morrion para montar á caballo,[6] y sujetarle haciendo egercicio, -salia fuera de sí, y llamaba dichoso al dardo que él manejaba, y -venturosas á las riendas que tocaba con la mano. La venian ímpetus -(si la fuera decente) de salirse á pasear entre el egército enemigo, -y arrojarse de lo alto de la torre por caer en el campo de su amante; -en fin estaba dispuesta á abrirle las puertas de bronce de la ciudad, -ó á egecutar otra cualquiera cosa que fuese en favor de Minos. Sentada -en lo alto de la torre, y tendiendo la vista al pabellon Real de su -enamorado: „No sé, decia, si debo alegrarme ó entristecerme con esta -deplorable guerra: siento á la verdad que Minos sea enemigo de quien -le ama; pero si no hubiera guerra ¿cómo yo le pudiera conocer? ¡Oh! -¡si quisiera terminarla aceptándome á mí en rehenes, y que siendo yo -prenda de la paz me llevase consigo! Gallardo Minos, Príncipe el mas -hermoso de todos, si la que te dió á luz[7] fue tan hermosa como tú, -con razon se enamoró Júpiter de ella. Seria yo muy feliz si conducida -en alas por los aires pudiese volar á tu campamento, y manifestándome -á tí, y confesándote mi amor, preguntarte qué querrias te diese por -ser mio, que todo seria otorgado, con tal que no pidieses el reino de -mi padre. Porque mejor quisiera perder las esperanzas de mi amor, -que conseguirlas por una traicion. Aunque muchas veces sucede que la -clemencia del vencedor hace mas suave la condicion de los vencidos. La -guerra que Minos hace para vengar la muerte de su hijo[8] es justa; y -puesto que la razon y fortuna estan de su parte, no podremos dejar de -ser vencidos; y si este fuese el fin y la suerte de esta ciudad, ¿para -qué ha de allanar Marte los muros, pudiendo hacerlo mi amor? De este -modo podrá vencer sin muertes, sin dilacion, y sin exponerse á recibir -ninguna herida. ¡Ay de mí! Mucho temo, querido Minos, la suerte que -rezelo, y es que alguno sin conocerte te hiera; digo sin conocerte, -porque ¿quién será tan cruel que sabiendo quién eres, se atreva á -dirigir su lanza contra tí? Elijo y me resuelvo á entregarme, dando mi -patria en dote, y poner asi fin á esta guerra; pero de nada sirve el -estar resuelta á ello: las puertas de la ciudad estan cerradas, y mi -padre tiene las llaves; á él solo temo; solo él retarda mis deseos. -¡Ojalá permitieran los Dioses que me hallara sin padre! Pero cualquiera -se figura que es un Dios; la fortuna se burla de los vanos ruegos. -Cualquiera otra, abrasada en un amor tan grande, ya hubiera vencido -todos los obstáculos que se opusiesen á su pasion; y ¿qué? ¿tendré yo -menos valor para vencerlos, aunque me sea necesario pasar por entre -el fuego y el hierro? Pero no tengo necesidad de exponerme á tantos -riesgos; solo necesito del cabello de mi padre. Él será para mí mas -precioso que el oro; hará mi felicidad, y pondrá colmo á mis deseos.” - -Estando Escila revolviendo en su imaginacion estos pensamientos, -sobrevino la noche, y las tinieblas, tan propias para fomentar nuestras -inquietudes, aumentaron su atrevimiento. Apoderábase ya el primer -sueño de los cuerpos fatigados con los trabajos del dia, y he aqui la -ocasion en que entrando esta pérfida sin ser sentida en el aposento de -su padre, le corta (¡oh atrocidad!) el fatal cabello. Ufana la Princesa -con este precioso depósito, á quien el crímen daba nuevo atrevimiento, -sale de la ciudad apresurada; y atravesando el campo enemigo, llega -á la tienda de Minos, á quien, sorprendido de verla, habló de esta -manera: „Príncipe, no te admires de ver á la hija de Niso, que viene -á entregarte su patria y Dioses: el amor ha sido el consejero de esta -maldad. Toma este purpúreo cabello, prenda de mi amor, y no eres dueño -de él solo, sino de la vida de mi padre; solo tu corazon te pido por -premio de un servicio tan importante.” Minos, turbado con la idea de -tal maldad, rehusando recibirle, la dijo: „¡Deshonra de nuestro siglo, -los Dioses te destierren de su reino, y te nieguen el beneficio de -la tierra y el mar![9] Ciertamente yo no consentiré que la isla de -Creta,[10] en que Júpiter tuvo su cuna, y que es mi reino, admita en su -recinto á quien cometió tal atrocidad.” - -Despues que hubo dicho estas palabras se hizo dueño de la ciudad, -impuso leyes á los vencidos,[11] y mandó dar la vela á sus naves -forradas de cobre. Viéndose Escila tan cruelmente despreciada, se -entrega á todos los transportes de su ira; y dando rienda á su furia, -con el cabello desgreñado y las manos extendidas, exclama diciendo: -„¿Adónde huyes, ingrato? ¿Por qué no llevas contigo á la que te ha -procurado la victoria? ¿Tú sabes, oh pérfido, que te he preferido á mi -padre y patria, y sin embargo me abandonas con tanta vileza? ¿Qué? -¿no pudieron moverte ni mi amor, ni el fatal presente que te hice, ni -el colocar en tí todas mis esperanzas? ¡Desgraciada de mí! ¿Adónde me -volveré ya desamparada? ¿Á mi patria? Ya no existe para mí; y aunque -existiera, mi perfidia me ha desterrado para siempre de ella. ¿Á la -vista de mi padre, que sacrílega te entregué? Los ciudadanos dignamente -me aborrecen; los comarcanos se horrorizan de un egemplo semejante, -y con razon temerian que egecutase con ellos igual vileza. Me he -desterrado de toda la redondez de la tierra por solo la isla de Creta. -¿Y tienes valor para impedirme la entrada en ella? ¿Asi me desamparas, -ingrato? No, no eres hijo de Europa, sino nacido quizá en alguna de las -Sirtes,[12] ó de una tigre de Armenia, ó de Escila,[13] que ocasiona -mil naufragios. No, no eres hijo de Júpiter, como presumes, convertido -en toro para robar á tu madre, porque esto es solo una vana ficcion -que inventaron para darte un orígen ilustre. El toro á quien debes tu -nacimiento era mucho mas que fiero, y nunca conoció los efectos de -amor. ¡Oh padre mio, dame el castigo que merezco! ¡y vosotros muros que -poco há he vendido, regocijaos al verme sufrir con razon tantos males! -Confieso que los merezco, y que soy digna de morir; pero ya que muera -sea á manos de aquellos á quienes he ofendido. ¿Por qué tú que venciste -con mi delito quieres ahora tomar venganza de él? El crímen que yo he -cometido ha sido en beneficio tuyo, y contra mi padre y patria. ¡Oh! -¡y qué digna es de tenerte por marido aquella que concibió por un toro -un amor detestable, y que dió á luz al monstruo Minotauro![14] ¿Pero -mis tristes lamentos llegan acaso á tus oidos? Los vientos se llevan -mis vanas palabras, del mismo modo que impelen y esparcen tus naves. -Ya, ya no me admiro de que tu muger Pasifae antepusiese un toro á tu -amor. Mas fiero eras tú que él. ¡Ay infelice de mí! ¡Cuán alegre se -aleja el ingrato surcando las olas, que impelen los remos causando tan -grande ruido! Pero en vano procuras alejarte de mí; te seguiré á todas -partes, y asida á la popa de tu nave, atravesaré los anchurosos mares.” -Apenas acabó de decir esto cuando se arroja al mar, é infundiéndola -fuerzas el amor, llega nadando hasta la nave de Minos, en la que se -detiene á pesar suyo. Niso, su padre, que ya se habia transformado en -gavilan, la vió desde el medio de los aires, sostenido en ellos con -sus alas rojas, y arrojándose sobre ella, procura despedazarla con -su encorvado pico; pero ella con el temor deja la popa, y en vez de -caer al mar se sostiene en el aire bajo la forma de aquella especie de -cogujada, que trae su nombre del cabello que cortó á su padre. - - - - -FÁBULA II. - -_TESEO MATA AL MINOTAURO._ - - -Minos luego que desembarcó en Creta hizo á Júpiter el sacrificio de -cien toros que le tenia ofrecido, y colgó en su palacio los despojos -y trofeos[15] de su victoria. Entre tanto crecia de dia en dia el -Minotauro, monstruo de dos formas, y oprobio de la casa de este -Príncipe. Era fruto del loco amor de Pasifae. Minos determinó tener -oculta esta afrenta de su casa, encerrándole en el laberinto que -edificó Dédalo, famoso arquitecto, con unas calles intrincadas, en que -se perdia el tino con sus vueltas y revueltas.[16] - -[Ilustración: (83) Teseo mata al Minotauro y sale del laberinto de -Creta.] - -No de otra manera que el precipitado Meandro gira en los campos -de Frigia, y fluye y refluye con retorcida corriente,[17] y -saliéndose á sí mismo al encuentro como si quisiera ver correr sus -aguas caudalosas, unas veces se vuelve hácia su nacimiento, y otras -hácia el mar, sin que se pueda formar idea de su incierto curso; asi -Dédalo habia intrincado el laberinto con tantas calles que se cruzaban -y volvian á encontrar unas en otras, que apenas pudo él mismo hallar -la salida. ¡Tan enmarañada como esto estaba aquella morada! En este -laberinto pues fue donde se encerró el Minotauro; este monstruo se -habia saciado dos veces con la sangre de los jóvenes y doncellas que -los atenienses pagaban en tributo cada nueve años; pero le domó uno de -los que salieron en el tercer sorteo, que fue Teseo, el cual con un -hilo que ató á la entrada del laberinto, y que al efecto le habia dado -Ariadna, hija de Minos, salió de él felizmente despues de haber muerto -al Minotauro, y se llevó robada á la Princesa á la isla de Naxos, en -donde desentendido de cuanto la debia, tuvo la crueldad de dejarla -abandonada. Viéndola en esta triste situacion, y compadecido Baco de -su suerte y de sus quejas, la dió sus brazos, la consoló, y la ayudó. -Con la idea de hacer inmortal la memoria de una Princesa tan amable, -este Dios la quitó de la frente la corona que la adornaba, y la tiró -y colocó en el cielo. Cuando volaba por los aires las piedras de la -corona se convirtieron en estrellas, y en una constelacion que conserva -la especie y figura de una corona, y se halla en medio de la que se -llama Dragon. - - - - -_DÉDALO HACE ALAS PARA SÍ Y SU HIJO ICARO._ - - -Dédalo entre tanto, fastidiado de Creta, y del largo destierro que en -ella sufria, se dejó arrebatar del amor de su patria; y como por todas -partes estuviese cercado del mar, dijo: „Aunque la tierra y las olas -me estan cerradas por el tirano,[18] no podrá este cerrarme el camino -de los aires. No se extenderá su imperio hasta esta region, aunque -sea señor del mundo entero, y yo sabré abrirme paso por ella para mi -patria.” - -Apenas dijo esto empezó á meditar un proyecto, que nadie hasta entonces -habia imaginado. Tomó algunas plumas, y las puso en órden, empezando -por las pequeñas, y concluyendo por las mayores, imitando las alas -de las aves que se crian en los montes, á la manera que una rústica -zampoña se compone de cañas desiguales. Ató con lino las grandes, -y pegó con cera las pequeñas, y en esta disposicion las encorvó en -aquella proporcion que se observa en las alas naturales. El muchacho -Icaro, que estaba con Dédalo su padre, ignorando que trabajaba para su -ruina, ya con rostro alegre recogia las plumas que el viento habia -arrebatado, ya ablandaba entre sus dedos la cera que debia unirlas; -tambien algunas veces con sus juegos sencillos estorbaba la admirable -obra del padre. Luego que esta se concluyó hizo Dédalo la prueba -tomando vuelo, y se elevó con el movimiento del aire. - -[Ilustración: (84) El calor del Sol derrite la cera que pegaba las -alas de Icaro, y cae al mar.] - - - - -FÁBULA III. - -_ICARO CAE AL MAR._ - - -Acomodó tambien otras alas á su hijo, diciéndole de esta manera: -„Procura, Icaro mio, guardar un buen medio cuando vueles por los aires, -porque si vas muy bajo se entorpecerán las plumas con los vapores -del agua, y si muy alto el calor del sol puede abrasarlas. Camina -entre estos dos extremos, y te mando que no mires á Bootes,[19] ni te -acerques á la Osa helada ni al Orion:[20] sígueme siempre á mí como á -tu guia.” Le instruye en las reglas del vuelo, y acaba de ajustar á -sus hombros las alas: temblábanle las manos al viejo, y le caian las -lágrimas por las mejillas al tiempo de acomodárselas y de darle sus -consejos. Últimamente, despues de haberle besado por la última vez, -emprendió su vuelo delante para mostrarle el camino, cuidadoso siempre -del hijo, y con su egemplo le exhorta á que le siga, enseñándole el -nuevo y dañoso arte: asi como el ave cuando saca á volar desde el alto -nido sus tiernos hijuelos, ni mas ni menos Dédalo movia sus alas, -é iba siempre mirando á las de su hijo. Se pasman viéndolos volar -el pescador que tenia echada á los peces su trémula caña, el pastor -que se apoyaba en su cayado, y el labrador en su esteva, creyendo y -teniendo todos por Dioses á los que volaban por los aires. Ya Dédalo é -Icaro habian dejado á su izquierda la isla de Samos, tan célebre por -el culto de Juno, la de Delos y Paros, y miraban á su derecha las de -Lebinto y Calimne, tan fecunda en miel, cuando el jóven Icaro empezó -á alegrarse temerariamente con el vuelo, y abandonó á su guia por -elevarse mas alto, arrebatado del deseo de volar hasta el cielo: en -esta disposicion el calor del cercano sol ablandó la cera que sujetaba -las plumas, y derritiéndose y deshaciéndose las alas, ya volaba con los -desnudos brazos, careciendo de remos con que sostenerse sobre el aire; -y llamando en vano á su padre, cayó en el mar, que se llamó Icaro de -su nombre. „Icaro, Icaro, exclama su desgraciado padre (aunque habia -dejado de serlo), ¿donde te hallas? ¿En qué pais te buscaré, hijo mio?” -Cuando pronunciaba estas tristes palabras vió en las aguas las plumas. -Despues que maldijo la destreza de su arte, hizo las exequias á Icaro, -dándole sepultura en la isla cerca de la cual habia perdido la vida, y -que se apellidó despues con su nombre. - - - - -FÁBULA IV. - -_PERDIX CONVERTIDO EN AVE._ - - -Mientras Dédalo daba sepultura[21] á su desgraciado hijo le vió desde -las ramas de una encina la parlera perdiz, única y no vista ave hasta -aquel tiempo, y en la que poco antes habia sido convertido Perdix ó -Acalo, sobrino de Dédalo: empezó á sacudir las alas, y á manifestar con -su canto la alegría de que Dédalo pagase asi su delito, y la injuria -que le habia hecho, porque Acalo, siendo de doce años y de una índole -acomodada para aprender, su madre, hermana de Dédalo, se lo habia -confiado para que le enseñase é instruyese en las artes, no sabiendo -lo que de ello habia de resultar. Observando cierto dia con alguna -atencion la espina que los peces tienen en medio, trabajó sobre este -modelo un pedazo de hierro, y habiendo hecho una sierra, tuvo la gloria -de haber sido el inventor de un instrumento utilísimo. - -[Ilustración: (85) Perdix es precipitado por su envidioso tio, pero -Minerva le transforma en Perdiz.] - -Él fue tambien el primero que unió dos hierros iguales, de modo que -el uno quedase inmóvil en tanto que el otro daba vuelta á la redonda, -y fue de este modo el inventor del compas. Dédalo, envidioso de los -progresos que hacia el jóven, lo despeñó de lo alto de la torre de -Minerva,[22] é hizo correr la voz que habia caido por acaso; pero -felizmente no pereció,[23] porque Minerva, que siempre ha favorecido á -los ingenios, lo cubrió de plumas, transformándole en ave. La eficacia -antigua de su veloz ingenio se comunicó á sus pies y alas, y conservó -su mismo nombre. No obstante, como se acuerda aun de su caida, no se -atreve á remontar mucho el vuelo,[24] ni á hacer sus nidos en los -árboles; vuela cerca de la tierra, y pone sus huevos en los vallados. - -Ya Dédalo habia llegado á Sicilia, donde su benigno Rey Cócalo le -defendió á fuerza de armas del poder y persecucion de Minos: y ya -el reino de Atenas por la hazaña de Teseo[25] se habia libertado -del vergonzoso tributo que hasta entonces habia pagado á Creta, y -en reconocimiento de ello se ofrecian sacrificios á Minerva y á -Júpiter:[26] los templos estaban magníficamente adornados; el incienso -ardia en ellos, y corria la sangre de las víctimas. - -[Ilustración: (86) Meleagro presenta á Atalanta la cabeza del Jabalí -de Calidonia.] - - - - -FÁBULA V. - -_MELEAGRO MATA EL JABALÍ DE CALIDONIA._ - - -La fama de este Príncipe[27] de tal modo se habia extendido por todas -las ciudades de la Grecia y Peloponeso,[28] que de todas partes -acudian en sus grandes necesidades á implorar su auxilio; y aunque la -ciudad de Calidonia tenia la gloria de poseer á Meleagro, imploraba -rendida el favor del jóven con solícitos ruegos. Un monstruoso jabalí, -ministro de la venganza de Diana, irritada contra los de Calidonia, -asolaba sus campos, y esta era la causa de su solicitud. Oeneo, Rey de -esta desgraciada ciudad, queriendo dar gracias á los Dioses por una -abundante cosecha que le habian dado, ofreció las primicias de los -granos á Céres, las del vino á Baco, y las del aceite á Minerva. Todos -los demas Dioses, empezando desde los agrestes, tuvieron parte en estos -donativos y ofrecimientos: solo de Diana no se hizo aprecio; y mientras -el incienso ardia en todos los otros templos, el suyo quedó olvidado. -Tambien los Dioses se dejan llevar de la ira;[29] y Diana poseida -de ella: „No quedará impune esta accion, dijo entonces; y ya que se -publique el no habérseme tributado el debido honor, no se dirá que lo -he sufrido sin tomar venganza;” y por este desprecio que de ella se -hizo envió á los campos de Calidonia un jabalí, que excedia en magnitud -á los mayores toros de la herbosa Epiro, tanto cuanto estos exceden á -los de Sicilia. Centelleaban los ojos de este monstruo con la sangre -y fuego que en ellos se traslucian; su espantosa cerviz estaba áspera -y horrorosa con las espesas cerdas que á manera de puas formaban como -un vallado ú haz de lanzas apiñadas. De su boca caia y corria por los -lados una herviente espuma, que de ella hacia salir un ronco gruñido; -los colmillos eran iguales á los dientes de los elefantes; arrojaba -rayos por la boca, y el centelleante aliento que exhalaba agostaba las -yerbas y flores. Unas veces destruia los sembrados cuando apenas habian -nacido, otras cuando estaban maduros y sazonados, sacando las lágrimas -de los ojos á los míseros labradores. Las eras y trojes quedaban sin -el grano que esperaban. Desgajaba el monstruo los sarmientos con sus -racimos, y los ramos de las siempre verdes olivas cargados de fruto. -Tambien se enfurecia contra los rebaños, sin que bastasen á defenderlos -los pastores ni los perros, ni á las vacadas los fieros toros. Todas -las gentes huian, y nadie se contemplaba seguro sino encerrado dentro -de las murallas. En este conflicto Meleagro, y los jóvenes que para el -efecto escogió, se enardecieron con el deseo de adquirir fama. Eran -estos los gemelos Castor y Polux,[30] sobresalientes el uno en la -pelea de los cestos, y el otro en la ecuestre; Jason,[31] inventor de -la primer nave que se vió sobre el mar; Teseo con su amigo Piritoo; -los dos hijos de Tetis, Toxeo y Plexipo; Linceo, hijo de Afareo; el -ligero Idas, y Ceneo, que habia mudado el sexo; el feroz Leucipo, y -Acasto, certero en las saetas; Drias, y Fenix, hijo de Amintor; los -dos hijos de Actor, Eurito y Cleto, y Fileo, que habia venido de -la Elide; Telamon, y Peleo, padre del grande Aquiles, con Admeto, -hijo de Feretis; Yolas, Beocio de nacion; el diligente Eurition, y -Equion, invencible en la carrera; Lelex, de la ciudad de Locris; -Panopeo, Hileo, el feroz Hipaso, y Nestor,[32] que se hallaba entonces -en la flor de la juventud, con otros que Hipocoonte envió de la -antigua Amicla; Laertes, padre de Ulises, el Parrasio Anceo, el sagaz -Ampicides, y Anfiarao,[33] á quien aun no habia vendido su muger; y -últimamente Atalanta, hija de Speneo, hermosísima doncella, honor del -bosque Liceo, y natural de Texea, en Arcadia. Llevaba recogida con una -hebilla la extremidad de su vestido, y su cabello con un solo nudo. -De su hombro izquierdo pendia una aljaba de marfil, y el arco en la -mano izquierda: en esto consistia todo su adorno; y su rostro reunia -la belleza y donaire gentil de una doncella, y virginal de un jóven. -El verla Meleagro, el desearla, y el encenderse en un oculto amor, fue -todo á un tiempo; pero no tenia á su favor el Dios de esta pasion. -Decia pues entre sí: „Feliz aquel que sea su esposo.” No tuvo tiempo -de decir mas, ni se atrevia á hablarla, porque instaba y urgia el dar -principio á la caza del jabalí. - -El bosque donde se juntaron estos jóvenes, como nunca se habia -cortado, estaba muy enmarañado y espeso; la falda empezaba llana, -y elevándose poco á poco, era una atalaya de los campos. Luego que -estuvieron juntos en él todos los de la empresa, unos tienden las -redes, otros quitan las cadenas á los perros, y otros siguen el rastro -y huellas del jabalí, con deseos de ojearlo, sin que les desanime el -peligro. Alli se descubria un valle, y en lo mas profundo de él una -laguna, á la que iban á desaguar algunos arroyos engrosados con las -lluvias, y sus márgenes estaban coronadas de sauces, juncos, cañas -y otras plantas palustres. Excitado el jabalí, que se ocultaba en -esta espesura, se lanzó como un rayo hácia los cazadores. Por donde -pasaba iba destrozando el monte, y causando un espantoso ruido. Los -resueltos jóvenes comenzaron á gritar, y le presentaron el venablo -para detenerlo; pero pasó todas las barreras, y apartó á fuerza de -dentelladas á los perros, que se oponian á su veloz carrera. Erró el -golpe Equion, que fue el primero que le disparó un dardo, que vino á -dar ya flojo en un árbol. Jason hubiera acertado si hubiera tirado el -suyo con menor violencia; pero por la fuerza que llevaba se pasó de -largo sin herirle. Ampicides, invocando entonces á Febo, le hizo esta -súplica: „Astro del dia, si la veneracion que siempre te he rendido, -y te continúo tributando, ha sido de tu aprobacion, concédeme acertar -el tiro al blanco á que nos dirigimos.” Apolo oyó su ruego en cuanto -pudo: el dardo tocó al jabalí; pero sin herirle, porque Diana le habia -despojado del hierro en el camino.[34] Sin embargo el golpe acrecentó -el furor de la fiera, y vibró de sus ojos y boca un fuego semejante al -de un rayo; y cual máquina[35] que bate con impetuosidad los muros de -una ciudad, ó una torre llena de soldados, asi el monstruo se arroja -con furor en medio de los cazadores. Eupalamon y Pelagon, que estaban -á la derecha, fueron derribados, y sus cuerpos retirados por sus -compañeros. No pudo evitar un golpe mortal Enesimo, hijo de Hipocoonte, -pues de una dentellada le desbarató á tiempo que temblando se disponia -á salvarse huyendo. Nestor hubiera perecido antes de ir á la guerra de -Troya; pero se libró apoyando su lanza en el suelo, con la cual saltó á -un árbol que estaba inmediato, y desde él se estuvo mirando seguro al -jabalí de quien habia huido. Este, habiendo afilado sus dientes en el -tronco de una encina, confiado en sus nuevas armas, amenaza de muerte -á los que le perseguian, y dió á Oritia una gran dentellada en un -muslo. Los dos hijos de Tíndaro,[36] que aun no habian sido recibidos -en el número de los Dioses, montados en dos soberbios caballos, mas -blancos que la misma nieve, blandiendo ambos las lanzas, le hubieran -herido si no se hubiese metido en un lugar del bosque tan espeso, que -era impenetrable no solo á los caballos, sino aun á los mismos dardos. -Telamon,[37] que quiso perseguirlo con demasiado ardor, tropezó en la -raiz de un árbol, y cayó inclinado; y mientras Peleo su hermano lo -levantaba, Atalanta de un flechazo hirió al jabalí debajo de la oreja, -aunque levemente. No se alegró menos que ella Meleagro de este suceso. -Se dice que fue el primero que vió correr la sangre de la herida, y la -mostró á sus compañeros; y dirigiéndose á esta Princesa: „Conseguirás, -la dijo, el honor que has merecido por tu valor.” Avergonzáronse con -esto los varones que estaban presentes; se acaloraron unos á otros por -medio de grandes gritos, y arrojaron sobre la bestia una lluvia de -dardos; pero con tal desórden, que la misma multitud impedia acertar el -golpe. - -El Arcadio Anceo, que iba armado con una hacha de dos cortes, picado -de este mal suceso y del discurso de Meleagro, habló á los que le -acompañaban de este modo: „Vais á ver, ó jóvenes, cuanta ventaja lleva -el brazo del hombre al de la muger: aunque la misma Diana defendiese -á este monstruo con sus propias armas, á pesar suyo será mi diestra -el instrumento de su muerte.” Despues que pronunció este soberbio y -temerario discurso tomó su hacha con ambas manos, y levantándose sobre -las puntas de los pies para dejarla caer con mas impetuosidad, iba á -herirle; pero el jabalí le ganó la accion, y dirigiéndose adonde era -mas segura y pronta la muerte, le rasgó las ingles de una dentellada. -Cayó con la herida, y sus entrañas desprendidas caian entre la sangre -que regaba la tierra. Teniendo Piritoo su venablo en la mano, iba á -arrojarse sobre el espantable monstruo, cuando Teseo, asustado del -riesgo que corria, le dijo desde lejos: „Detente, mitad de mi vida,[38] -y á quien yo estimo mas que á mí mismo: no conviene á tu valor alejarte -mucho de nosotros; el arrojo imprudente de Anceo ha causado su ruina.” -Dijo esto, y tiró al jabalí su dardo con tanta fuerza y destreza, que -seguramente le hubiera herido, si la rama de un árbol no lo hubiese -estorbado. Jason, que le disparó el suyo, en vez de herir la fiera -atravesó á un perro de parte á parte, y lo cosió con la tierra. - -Meleagro le disparó dos, uno despues de otro; pero con suerte muy -diferente, pues el uno se clavó en la arena, y el otro hirió al jabalí -en medio de la espalda; y mientras se enfurece, dando mil vueltas á -la redonda por arrancarse el dardo de la herida, y vomita rios de -espuma mezclada con sangre con un ruido espantable, preséntase el -autor de la herida, y le atraviesa el venablo por medio del cuerpo. -Todos sus compañeros manifiestan su alborozo con una gran gritería, -y se apresuran á tocar con sus manos las del vencedor. Maravillados -á la vista del monstruo, cuyo cuerpo cubria un espacio considerable -de tierra, aun no se juzgan seguros para acercarse; pero no obstante -cada uno ensangrienta en él su dardo. Meleagro, teniendo el pie sobre -la cabeza para cortársela, habló á Atalanta en estos términos: „Toma -este despojo que de derecho me toca, y participa de la gloria de esta -victoria.”[39] Al punto que acabó de decirlo la dió por despojo la -áspera piel con las punzantes cerdas y cabeza del jabalí, de cuya boca -salian los agudos colmillos. Atalanta quedó contenta con el presente, -y prendada del que lo hacia; pero todos los demas cazadores tuvieron -envidia, y se pusieron á murmurar, de los cuales los dos hijos de -Testio, extendiendo los brazos, clamaron altamente: „Ea pues, muger, -deja esos despojos; no nos quites la gloria que nos es debida; no te -dejes alucinar de tu hermosura por este mérito, ni te expongas á perder -y á alejar para siempre de tí al que enamorado de ella te hace este -regalo;” y diciendo esto la arrebatan la piel de las manos, quitándole -á él con esta accion el derecho que á ella tenia. No se acomodó á -consentirlo Meleagro, y montando en cólera les dijo: „Aprended, -ladrones de la honra agena, la diferencia que hay de los hechos á las -amenazas.” Despues de estas pocas palabras atravesó con su espada el -pecho de Plexipo, que no rezelaba tal cosa; y hallándose Toxeo dudoso -en resolverse, pues por una parte deseaba vengar á su hermano, y por -otra temia igual desgracia, se vió sorprendido y atravesado con la -misma espada, caliente todavía con la sangre de Plexipo. - -Altea iba á dar gracias á los Dioses por la victoria que su hijo -acababa de alcanzar, cuando encontró los dos cadáveres de sus hermanos, -que los llevaban á Calidonia. Sorprendida al verlos empezó á llorar, -y á llenar de lamentos toda la ciudad, y se vistió de luto, dejando -las galas. Pero luego que supo que su hijo era el homicida de sus dos -tios, dejó de llorar, y sus lágrimas se convirtieron en deseo de la -venganza.[40] Cuando parió á Meleagro, las tres Parcas[41] pusieron -un tizon en el fuego, é hilándole la vida, dijeron: „Tanto tiempo -damos á este recien nacido cuanto tarde en consumirse este tizon.” -Retiráronse las Diosas despues de haber proferido la sentencia, y Altea -quitó del fuego el fatal tizon que ardia, y apagándole con agua, le -tuvo guardado mucho tiempo en lo mas escondido de la casa, y de este -modo conservó y dilató la vida de su hijo. Sacó pues Altea el tal -tizon, y mandando traer teas y otros combustibles, les puso fuego por -su propia mano. Cuatro veces fue á poner el tizon en las llamas, y -otras tantas se detuvo, vacilando entre el amor del hijo y el de los -hermanos: el horror de tan gran delito la ponia pálida; un instante -despues, ardiendo en ira, se le encendian los ojos y rostro;[42] -unas veces le tenia cruel y amenazador, y otras manifestaba piedad y -compasion; y aunque el fiero dolor de su ánimo la enjugaba algun tanto -las lágrimas, con todo le corrian algunas: y á la manera que una nave, -á quien opuestamente impelen hácia una parte el viento y hácia otra -las corrientes, siente dos violencias, y unas veces se deja llevar -de la una y otras de la otra; del mismo modo Altea fluctúa entre dos -contrarios afectos: unas veces depone la ira, y otras se vuelve á -enfurecer, y á empezar á ser mas bien hermana que madre, haciéndose -piadosa con la impiedad para aplacar con la sangre de su hijo los manes -de sus hermanos. Dejóse por último arrastrar de la ira, y volviendo á -tomar el tizon: „Abrase, dijo, este leño fatal que tengo en mis crueles -manos mis mismas entrañas;” y poniéndose inmediata á las tumbas de sus -hermanos, prosiguió diciendo á las tres Furias: - -„Diosas, que estais establecidas para castigar los delitos, sed -testigos del sacrificio que voy á ofrecer: por vengarme incurro en una -maldad; pero una muerte se ha de castigar con otra muerte; á un delito -se ha de añadir otro delito, y á un funeral otro funeral: destrúyase -esta impía casa por duplicados lutos. ¿Será razon que mi marido Oeneo -goce con felicidad de su hijo vencedor, y que Testio mi padre quede -sin sus dos hijos? Mejor es que ambos lloren á un tiempo por un mismo -motivo; y vosotras, sombras de mis hermanos, almas queridas, que -acabais de bajar á la mansion tenebrosa, experimentad los efectos[43] -del oficio que os voy á dedicar, y aceptad las exequias que os preparo -con el desgraciado fruto de mi vientre; pero ¡ay de mí! ¿adonde me -arrebata este ciego furor? Hermanos, perdonadme que soy madre, y mis -manos no se atreven á llevar adelante lo comenzado: confieso que -mereció morir. Conozco que el delito de mi hijo es digno de muerte; -pero no me atrevo, y rehuso castigar con ella al que le cometió. -Y ¿qué? ¿ha de quedar impune, para que vencedor y engreido con su -triunfo obtenga el reino de Calidonia? Y vosotros, queridos hermanos, -¿quedareis reducidos á un poco de ceniza y sombras heladas? No, no -lo toleraré por vida mia; muera el delincuente, y lleve al sepulcro -todas las esperanzas de su padre, el reino y la ruina de su patria. -Pero ¡ah! ¿son acaso estos dignos sentimientos de una madre? ¿Qué? ¿me -olvido de los piadosos deseos paternales y de los trabajos que pasé -por su respecto diez meses? ¡Ojalá que se hubiera consumido al primer -incendio del fuego que pusieron las Parcas, y ojalá que yo lo hubiera -consentido! Hijo mio, tú has vivido hasta ahora por un beneficio -mio, y ahora morirás por tu delito:[44] experimenta el castigo de tu -iniquidad, y restitúyeme la vida que te he dado dos veces, la primera -por haberte parido, y la segunda por haber separado del fuego el -tizon fatal, ó mátame, y enviáme al sepulcro con mis hermanos. Deseo -vengarles, y no puedo. ¿Á qué me resolveré en fin? ¿Qué haré? Por una -parte se presentan á mis ojos las heridas de mis hermanos, y la imágen -de sus crueles muertes; por otra el amor y nombre de madre me abaten el -ánimo. ¡Desdichada de mí! Mal será que venzais; pero venced, hermanos, -y despues que os haya hecho estas exequias, os seguiré tambien al -sepulcro.” Luego que Altea acabó este razonamiento, volviendo el rostro -y temblando,[45] echó con sus manos el funesto tizon en medio de las -llamas. - -El leño fatal al caer en ellas ó se resistió, ó á lo menos lo pareció, -y comenzó á arder como contra la voluntad de la hoguera. Meleagro, -aunque ausente y sin saberlo, se iba abrasando á proporcion que el -tizon ardia, y sintiendo abrasársele las entrañas con un oculto -fuego,[46] que procuraba sufrir y vencer con su valor. Afligíale el -verse perecer con una muerte lenta y sin derramar sangre, y llamaba -felices las heridas de que poco antes habia muerto Anceo peleando con -el jabalí. Sus últimas palabras fueron clamar con gemidos á su anciano -padre, á sus hermanos y hermanas, á su consorte, y acaso tambien -llamaba á su madre. Crecian á un mismo compas el fuego en que ardia el -tizon y el en que se abrasaba Meleagro: por falta de materia se iban -empezando á apaciguar, y cuando acabó de arder el tizon acabó tambien -la vida de Meleagro,[47] y su espíritu se exhaló como un leve vapor, -quedando poco á poco el fuego reducido á una blanca ceniza. Con la -noticia de un accidente tan funesto toda la ciudad de Calidonia se -consterna en extremo; los jóvenes y viejos, los grandes y el vulgo -se afligen. Por todas partes no se oyen sino llantos y gemidos; las -mugeres vestidas de luto se arrancan los cabellos;[48] el desgraciado -Oeneo, tendido en el suelo y cubierto de ceniza y polvo, se queja -tristemente por haberse prolongado sus dias hasta este fatal momento: -nada digo de Altea, su madre, quien no habiendo podido sobrevivir á la -desesperacion á que le habia reducido un delito tan enorme, se atravesó -el corazon con un puñal. - -Pero aunque Dios me hubiera dado cien expeditas lenguas; aunque yo -pudiera hacerlas hablar dignamente, y aunque yo solo poseyera todos -los talentos de las Diosas que habitan el Helicon, no me seria -posible pintar toda la afliccion y tristes ayes de las hermanas de -este Príncipe. Vestidas de luto se golpean sus pechos cárdenos; y -mientras el cadaver de su hermano está en el féretro, le calientan -y vuelven á calentar, besando el cuerpo y el lecho donde yace, y -despues de estar reducido á cenizas aplican tambien estas á su pecho. -Tendidas delante de su sepulcro besan la losa en que su nombre estaba -esculpido, regándola con sus lágrimas, continuando su dolor hasta que -Diana, saciada en fin (si puede decirse asi) de las calamidades de la -deplorable familia de Oeneo, las transformó en aves.[49] Los cuerpos -de estas desgraciadas Princesas, exceptuando á Gorge y Deyanira, se -cubren de plumas; sus brazos se truecan en largas alas, y la boca en -duro pico, y asi transformadas hace que vuelen por los aires. - -[Ilustración: (87) El rio Aqueloo detiene á Teseo y le ruega descanse -en su casa.] - - - - -FÁBULA VI. - -_TESEO SE DETIENE EN CASA DE AQUELOO._ - - -Teseo, despues de concluida la caza comun de Calidonia, á que habia -sido convidado, regresándose á Atenas, le cerró el camino y le hizo -detener el rio Aqueloo, que iba fuera de madre con la abundancia de -lluvias. „Entra en mi casa, ilustre y generoso Teseo, le dijo el Dios -de este rio,[50] y no te expongas á la impetuosidad de las corrientes. -Cuando como ahora se enfurecen, suelen arrastrar en su corriente -troncos macizos, y voltear grandes piedras con un espantable ruido. Yo -le he visto algunas veces derribar las casas mas sólidas, próximas á -la ribera, y arrastrar los rebaños y sus apriscos, sin que la fuerza -de los toros ni la ligereza de los caballos pudiesen salvarlos de la -violencia de sus ondas. Muchas veces las nieves derretidas han formado -torrentes impetuosos, que se han llevado á los jóvenes mas robustos. -Mejor será sin duda que aguardes aqui, y descanses en mi casa hasta que -el rio baje á las márgenes que le enfrenan.” „Yo acepto, dijo Teseo, -tu hospedage y tus consejos, y me aprovecharé con gusto de ellos.” -Despues de este cumplimiento se dirigieron á la habitacion de este -Dios. Era una gruta hecha de rocallas y piedras pómez, cuya bóveda -estaba hermoseada de conchas de varios colores, colocadas con mucho -arte, y el pavimento bordado de musgo y cesped. Luego que llegó la hora -de comer, Teseo y sus compañeros se sentaron en los lechos que les -tenian preparados;[51] Piritoo estaba á un lado, y el Trecieno Lelex -á otro.[52] Este héroe era entonces de bastante edad, y sus cabellos -empezaban ya á emblanquecerse. Aqueloo, alegre con tener en su casa un -huesped como Teseo, hizo sentar tambien á todos sus compañeros, que -habia juzgado dignos de tal honor. Despues que estuvieron colocados, -una porcion de hermosas Ninfas descalzas cubrieron la mesa de manjares; -y concluida la comida y retiradas las viandas, sirvieron el vino en -un vaso guarnecido de piedras preciosas. Entonces Teseo, tendiendo -la vista á los mares que tenia presentes, dijo: „¿Qué lugar es aquel -(señalándole con el dedo) que se divisa desde aqui? Te suplico nos -digas el nombre de aquella isla, ó por mejor decir de todas las que -estan en aquel parage, pues parece no ser una sola.” „Juzgas muy bien, -le respondió Aqueloo, hay cinco islas en aquel sitio; pero estan tan -inmediatas unas de otras, que á la vista parecen una sola; y para que -te cause menos admiracion la venganza tan cruel que Diana tomó contra -los de Calidonia, voy á referirte la historia de estas islas. En esta -comarca habia en otro tiempo cinco Náyades, que habiendo sacrificado -diez toros, convidaron al sacrificio á todas las deidades del -campo,[53] y sin acordarse de mí tuvieron un festivo baile. Ofendido de -este desprecio, engrosé las olas de mi rio, enfureciéndome tanto como -en mi mayor creciente, terrible en el aliento y en las olas, arranqué -selvas y campos enteros, y con ellos llevé hasta el mar las Ninfas que -hasta entonces no se habian acordado de mí. Mis olas y las del mar -dividieron este pequeño continente, y formaron de este modo las cinco -Equinades[54] que ves.” - -„Entre todas esas islas, continuó, ¿no observas la que está mas -distante? Llámanla la isla de Perimela. Era una Ninfa á quien yo -amaba, y á quien hice perder el nombre de doncella; lo que su padre -Hipodamante llevó á mal, y en venganza arrojó á su hija á lo profundo -del mar desde un alto escollo para que pereciese. Yo la recibí al caer, -y llevándola sobre mí á nado: „Ó Neptuno, exclamé, Dios del mar, á -quien tocó por suerte el cetro de la segunda porcion del mundo, y á -quien todos los rios rinden homenage mezclando sus aguas con las que -estan bajo tu poder, asiste aqui, y escucha apacible mis plegarias. -Yo he causado la ruina de esta Ninfa, que ahora tengo sobre mis -brazos; y si su padre fuera racional y justo, ó por mejor decir si no -hubiera sido tan impío, sin duda se hubiera compadecido de ella, y á -mí me hubiera perdonado: poderoso Dios, hágante mella mis lágrimas, -y concede un lugar seguro á esta infeliz, precipitada á las olas -por la inhumanidad de su padre; ó haz de modo que ella se convierta -en el lugar de su habitacion, porque aun asi tendré el consuelo de -circundarla con mis aguas.” Condescendió Neptuno inclinando la cabeza, -á cuya insinuacion se retiraron todas las aguas de aquel sitio. Sin -embargo continuaba nadando Perimela; yo mismo tocaba su pecho, que aun -palpitaba con bastante timidez; y cuando me regocijaba con este tacto -advertí que empezaba á endurecerse su cuerpo, y que sus entrañas se -reconcentraban en la tierra, y cubriéndola enteramente quedó convertida -en isla.” - - - - -FÁBULA VII. - -_FILEMON Y BAUCIS._ - - -Despues de esta narracion calló Aqueloo, y todos se quedaron admirados -de una cosa tan portentosa; pero Piritoo, hijo de Ixion, que no -tenia respeto á los Dioses, y que era de ánimo feroz, se burló de la -credulidad de sus compañeros. „Tú nos cuentas, dijo á Aqueloo, unas -patrañas, y juzgas que los Dioses son todopoderosos, y quitan y ponen á -las cosas sus figuras.” Todos se quedaron espantados, y ninguno aprobó -semejantes blasfemias; y tomando la mano Lelex, grave ya en edad y -prudencia, dijo asi: „Es inmenso y no tiene fin el poder del cielo, y -los Dioses hacen todo lo que quieren; y para que menos lo dudes has de -saber que en los montes de Frigia hay una encina inmediata á un tilo, -cercada con un pequeño muro; yo mismo ví el parage cuando Piteo me -envió á este pais, en que reinaba en otro tiempo su padre. Bien cerca -hay un estanque, que antes fue tierra habitable, y ahora es una laguna -frecuentada de cuervos marinos y cercetas. Júpiter en figura de hombre -mortal vino al tal sitio, acompañado de su hijo Mercurio sin alas ni -caduceo. - -[Ilustración: (88) Júpiter y Mercurio hallan hospitalidad en casa de -Filemon y Baucis.] - -„Despues que en muchas casas pidieron hospedage, y les fue negado, -llegaron por último á una pequeña cabaña, cubierta de paja y cañas -palustres, en la que los recibieron con mucho agasajo Filemon y Baucis -su muger, anciana llena de piedad, como tambien su marido. Los dos -de igual edad se habian casado muy jóvenes, y envejecido en aquella -pobre choza. Pobres y sin bienes habian sabido con su virtud disminuir -los riesgos de la indigencia. Ellos solos en esta cabaña eran los -señores y criados, y componian toda la familia; ellos mismos daban las -órdenes, y ellos las egecutaban. Luego que Júpiter y Mercurio entraron -bajando la cabeza, porque la puerta era muy baja, Filemon les rogó que -descansaran, presentándoles unos asientos, sobre los cuales Baucis -puso un poco de paja para que estuviesen con mas comodidad: despues -desenvolvió la caliente ceniza, y buscó entre ella algunas pequeñas -brasas que habian quedado del dia anterior, y poniendo sobre ellas -hojas y virutas secas, á fuerza de soplar con fatigado aliento estas -concibieron llamas; y para cebarlas arrancó del techo de la choza -algunos manojos y ramos menudos, y partiéndolos en trozos, los aplicó -á un pequeño caldero que habia puesto con agua á la lumbre, y al mismo -tiempo cortó y preparó unas verduras que su marido habia cogido en un -pequeño huerto: él entre tanto alcanzó con una horquilla una espaldilla -de tocino que estaba colgada en una negra viga, y cortando de ella -una pequeña parte, la puso á cocer en el agua hirviendo del caldero. -Para que á los Dioses no se les hiciese largo el tiempo que gastaban -en disponer la comida, les entretuvieron con varias conversaciones. En -un rincon pendia de una asa encorvada un barreño de haya, que Filemon -llenó de agua para que se lavasen los pies.[55] Habia tambien en medio -de la choza un tarimon ó lecho de madera de sauce con los pies de lo -mismo, sobre el cual estaba un jergon rehenchido de suaves ovas, en el -cual extendió la vieja Baucis una manta que solia servirles para los -dias de fiesta, bien que vil y despreciable, y acomodada á la armadura -de sauce. Sentáronse en él los Dioses, y Baucis arregazada y temblando -de vejez puso la mesa; pero por desgracia tenia desigual un pie, y lo -remedió poniendo debajo un pedazo de teja. Despues que la enderezó, -limpió y cubrió con hierba buena, sirvió y puso sobre ella aceitunas -aderezadas, cerezas, otras hierbas y raices conservadas y adobadas -en vino, queso y algunos huevos asados en el rescoldo,[56] y todo -servido en platos de barro. Un jarro de la misma materia, con unos -vasos de haya bien encerados por dentro, componian toda la bajilla. -Despues de esto sirvieron la comida condimentada,[57] y vino, que -no era muy añejo, y por postres[58] nueces, higos pasos, sazonados -dátiles, ciruelas, manzanas olorosas y uvas recien cogidas, todo en -un canastillo, y en medio de todo ello un blanco panal. La comida era -á la verdad frugal; pero dada con buen semblante, y lo que vale mas -que todo con una sincera voluntad. Entre tanto las dos buenas personas -advirtieron que el jarro se llenaba por sí cuando quedaba vacío, y -que el vino se aumentaba en vez de disminuirse. Atónitos á la vista -de este prodigio, se pasman, y levantan sus manos trémulas al cielo, -pidiendo perdon á sus huéspedes de la comida y del poco aparato de -ella. Quedábales aun un ganso que guardaba la cabaña, é iban á matarlo; -pero como tenia alas, cansa á Baucis y Filemon, pesados con la edad, -y los burla por mucho rato, y al fin huyendo de ellos se acogió á -los mismos Dioses, quienes, despues que impidieron le matasen, se -dieron á conocer, anunciándoles al mismo tiempo la justa venganza que -querian tomar de toda aquella impía poblacion. „Vosotros, les dijeron, -quedareis libres del castigo; abandonad al punto vuestra cabaña, y -seguidnos: venid con nosotros á la cumbre del monte.” Filemon y Baucis -obedecen la órden; y sostenidos en sus báculos, hacen esfuerzos para -subir á la cima. No estaban ya de ella tan distante cuanto alcanza -el tiro de una saeta, cuando vuelven la vista, y ven todo el pais -anegado, excepto su casa. Pasmándose de ver este prodigio, y llorando -la triste suerte de sus vecinos, advierten que su reducida cabaña se -habia convertido en templo. Las rústicas vigas que la sostenian antes -se volvieron columnas magníficas; la paja que la cubria se convirtió -en oro, y el suelo estaba enlosado con riquísimos mármores, y la -puerta adornada de escultura y bajos relieves; en una palabra, toda -la mansion brillaba con el oro. Admirados estaban aun cuando Júpiter -les habló en estos términos: „Justo anciano, y tú, digna esposa de -un marido tan virtuoso, decidme lo que deseais, y podeis pedirlo con -seguridad.” „Todos nuestros deseos, le respondió Filemon con Baucis, -despues de haber consultado por un breve espacio con su muger, se -limitan á ser los sacerdotes de este nuevo templo; y porque siempre -hemos vivido en una perfecta union, quisiéramos tambien morir en un -mismo dia: concédeme la gracia de no ver el sepulcro de mi esposa, ni -que ella sobreviva á mi funeral.” Júpiter vino bien en otorgarles su -peticion, y ellos sirvieron en el templo el resto de su vida. Luego que -llegaron á una extrema vejez, un dia que se hallaban sentados en las -gradas del templo, y que hablaban de sus extraños acaecimientos, Baucis -advirtió de repente que el cuerpo de Filemon se cubria de hojas, y él -observó que lo mismo sucedia á su muger. Viendo en seguida ambos que -la corteza empezaba á llegar hasta la cabeza, prorumpieron mientras -pudieron en estas mutuas expresiones: „Á Dios, querida esposa,” le dijo -tiernamente Filemon; „Á Dios, querido esposo,” le respondió Baucis. -Apenas pronunciaron estas palabras cuando sus bocas se cerraron para -siempre. Un morador de Tiana muestra aun alli los troncos de estos dos -árboles, el uno cerca del otro. Esta es, añadió Lelex, la historia -que me han contado unos viejos dignos de que se les dé crédito, y que -no tenian ningun interes en engañarme. Yo mismo he visto las ramas de -estos árboles adornadas de ramilletes y guirnaldas, y aun algunas puse -yo diciendo: „De este modo recompensan los Dioses la piedad, y honran -despues de su muerte á los que les han dado culto durante su vida.” - -Este discurso, pronunciado por un hombre tan sabio como Lelex, habia -hecho mella en los ánimos, y especialmente en el de Teseo, quien -manifestaba muchos deseos de saber los maravillosos hechos de los -Dioses. Aqueloo, que lo notó, apoyado sobre su brazo le habló asi: „Hay -muchos que han sido transformados conservando siempre su nueva forma, y -hay otros que no la han conservado, sino que han ido transformándose en -otras muchas figuras, como tú, ó famoso Proteo,[59] habitador del mar, -que te has dejado ver algunas veces bajo la forma de un jóven, otras -bajo la de un leon, de un furioso jabalí, de una culebra que causaba -espanto, de un toro, de una piedra y de un árbol. Unas veces tomabas -toda la fluidez del agua, y se hacia un rio, y otras se convertia en -fuego, elemento contrario al agua.” - - - - -_LA HAMBRE SE APODERA DE ERESICTON._ - - -„No tenia menos poder y eficacia, prosiguió Aqueloo, para transformarse -en varias figuras la hija de Eresicton,[60] muger de Autólico. Su padre -era uno de aquellos impíos que desprecian á los Dioses, y que jamas les -ofrecen sacrificios. Dicen de él que tuvo la temeridad de cortar con -una segur una encina, y de destruir un bosque antiguo,[61] dedicados á -Céres. Estaba aquella en medio del tal bosque, y casi le ocupaba ella -sola; de cuyas ramas pendian cintas, guirnaldas y pinturas ofrecidas -por votos, y promesas conseguidas de la divinidad de este lugar. Muchas -veces habian danzado las Dríadas debajo de esta encina; y otras, -asiéndose de las manos, rodearon lo grueso de su tronco, que tenia -quince codos de circunferencia, y que excedia á los demas árboles en -la misma proporcion que ellos exceden á la yerba. Mas nada de todo eso -sirvió de estorbo á Eresicton para mandar á sus criados que cortasen -aquel privilegiado árbol; y como viese que no se atrevian á obedecerle, -quitando á uno de ellos el hacha: „No le valdrá, dijo, á este tronco -para dejar de caer á tierra el estar dedicado á Céres, ni el que fuera -la misma Diosa la que habitase en él.” Dichas estas palabras, empezó á -darle los primeros golpes; pero apenas fue herido el árbol cuando se -le vió temblar, y demostrar su sentimiento;[62] las hojas, las ramas y -bellota de que estaba cubierto mudaron de color. Cortada la corteza, -empezó á correr sangre en lugar de humor con tanta abundancia, como la -de un grueso toro cuando se inmola como víctima al pie de los altares. -Á la vista de este prodigio todos los circunstantes se pasmaron; y -uno de ellos, despues de haber abominado la maldad que su amo iba -á cometer, quiso quitarle la hacha; pero mirándole Eresicton con -indignacion: „Recibe, le dijo, cortándole la cabeza con la misma hacha, -el premio de tu piadoso corazon,” y continuó repitiendo los golpes -en la encina. De lo interior del árbol salió una voz que articulaba -estas palabras: „Yo soy una Ninfa querida de Céres, que habito este -árbol; has cortado el hilo de mi vida, y en el momento de mi muerte -pronostico las penas que estarán bien presto sobre tí por este hecho, y -es el único consuelo con que rindo mi vida.” El impío Eresicton, poco -asustado de la amenaza, continúa hiriendo el árbol; y viendo que ya -se movia á fuerza de tantos golpes, tirado de un lazo cayó, y derribó -muchos árboles con el peso. Atónitas las Dríadas con el daño del bosque -y suyo, se visten de luto, y tristes se presentan á Céres, pidiéndola -castigue una accion tan cruel. Manifestando la bellísima Céres por un -movimiento de cabeza, que hizo temblar todos los campos y mieses de que -estaban cubiertos, que les otorgaba su demanda, le traza un desgraciado -castigo, si él fuera digno de que alguno le tuviera lástima por sus -acciones, que era el despedazarlo por medio de una cruel hambre; la -cual, porque no conviene á la Diosa (pues los hados no permiten que se -junte Céres y la hambre),[63] habló á una de las Ninfas que habian ido -á implorar su socorro en estos términos: - -„En la extremidad de la helada Escitia hay un lugar triste y tenebroso, -donde no se encuentran sembrados ni árboles.[64] Este horroroso clima, -en que reina un frio eterno, es la mansion de la amarillez, del temblor -y de la hambre. Parte y dile á esta de mi órden que se introduzca hasta -el interior de las perversas entrañas del sacrílego Eresicton; que haga -de modo que nada pueda saciarla, y que sean inútiles por su obstinacion -en atormentarle todos los socorros que yo proporciono contra la hambre. -Y porque no te amedrente lo largo del camino, he aqui te presento mi -carro, y estos dragones[65] que te conducirán por medio de los aires.” -Subiendo la Ninfa á él, llegó en poco tiempo á la Escitia sobre la -cumbre del monte Cáucaso, donde encontró á la hambre en medio de un -campo cubierto de piedras, que arrancaba algunas escasas yerbas con -las uñas y dientes. Tenia el cabello erizado y desgreñado, los ojos -hundidos y cárdenos, el rostro amarillo, los labios denegridos, los -dientes podridos con el sarro, su piel acartonada y transparente, por -la cual se le podian ver las entrañas, y los huesos sobresalian á -las escasas carnes de sus lomos. Su pecho parecia que pendia, y que -se sostenia de la textura del espinazo, y por vientre solo se veia -el lugar donde debia estar colocado. Su gran flaqueza descubria sus -músculos y nervios; y los huesos de sus rodillas y tobillos presentaban -el aspecto de unos globos. Luego que la vió la Ninfa de lejos (porque -no se atrevió á acercar), la intimó la órden de la Diosa. Á pesar de -esta precaucion en el poco tiempo que tardó, y en el lugar distante -en que se hallaba, se sintió penetrada de la hambre; y volviendo las -riendas á los dragones de su carro, se restituyó por los aires á -Tesalia. - -La hambre, aunque muy contraria á Céres, cumplió sus órdenes. Conducida -por los vientos llegó á la casa de Eresicton. Era de noche, y en -medio del profundo sueño que tenia embargados sus sentidos todos, le -estrecha entre sus brazos. Introduciéndose despues en sus entrañas -la horrible Diosa, derramó su veneno en su boca, garganta y pecho, -haciéndole circular por sus venas. Despues que cumplió la órden de -Céres abandonó una tierra donde reinaba la abundancia, y se volvió al -clima estéril que es su mansion ordinaria. Eresicton estaba todavía -entregado á la dulzura del reposo, bien que ya remiso, cuando empezó -á sentir los rigores de la hambre. En las fantasmas del sueño creia -comer, y movia la boca y dientes como si verdaderamente hubiese comido, -fatigando de este modo su garganta por la vana representacion de un -manjar imaginario. Luego que despertó sintió devorar por la hambre -mas cruel asi su famélica garganta como los senos de sus entrañas, y -mandó buscar sin la menor dilacion los alimentos que producen el mar, -la tierra y el aire. Cuando su mesa estaba cubierta con profusion, se -quejaba de que no tenia con que saciarse, y en medio de la abundancia -buscaba codiciosamente con que satisfacer la hambre que le devoraba. Lo -que podia ser bastante para alimentar á ciudades y pueblos enteros no -le era suficiente: cuanto mas comia tanto mas deseaba comer: asi como -el mar, que recibe en su vasto seno todos los rios de la tierra sin que -sus aguas rebosen; ó como el fuego, que devora toda la leña que se le -arroja, y lejos de entibiar su ardor por la cantidad de las materias -que consume, cobra nuevas fuerzas á proporcion de la cantidad.” - -[Ilustración: (89) La Hambre, por órden de Céres, esparce su veneno -sobre Eresicton.] - - - - -FÁBULA VIII. - -_METRA TOMA DIFERENTES FORMAS._ - - -„Asi Eresicton, despues de haber engullido todas las viandas que -le habian servido, pide otras: lo que come no hace sino acrecentar -su hambre, y siempre queda en su vientre un vacío que no se puede -llenar. Ya con ella habia consumido todos sus bienes; pero esta no se -disminuia, y la llama de su voraz gula se aumentaba cada vez mas. En -fin, despues de haberse metido en el vientre todo su caudal y riqueza, -solo le quedaba una hija, á la que, digna por cierto de mejor padre, -vendió. Metra (asi se llamaba), viéndose en la esclavitud, alargó -sus brazos hácia el mar, que no distaba de la casa de su amo, é hizo -esta súplica á Neptuno: „Ó Dios de las olas, á quien yo agradé en -otro tiempo, líbrame del indigno estado en que me hallo; tú debes -esta recompensa á una doncella que correspondió á tu amor.” Neptuno -oyó la súplica de Metra, y á presencia de su amo, que la acompañaba, -muda de figura en la de un pescador. Viendo el amo á su lado un hombre -que tenia una caña en la mano, le dijo: „Quien quiera que seas, asi -el mar te sea propicio como para enriquecerte la pesca, te ruego me -digas si has visto y donde está una jóven mal vestida y desgreñada, -que poco há estaba en esta playa: yo acabo de verla en la ribera, y -por sus huellas infiero que no está muy lejos de aqui.” Metra, que -conoció la utilidad que la resultaba ya de esta mudanza, se alegró de -que su amo la preguntase sobre su situacion, y le respondió: „Siempre -tuve la vista fija en estas aguas, y cuidadoso he estado aplicado á mi -ministerio y egercicio; y para persuadirte mejor que lo que te digo es -cierto, consiento que Neptuno haga mi pesca infructuosa, si ha habido -en esta playa mucho tiempo há mas hombre ni muger que yo.” El amo, -dándole crédito, se retiró con el engaño, y Metra recobró su primera -forma. Viendo Eresicton que su hija tenia el poder de transformarse, -la vendió á diferentes personas, y ya bajo la forma de vaca, ya bajo -la de yegua, ave y ciervo, servia á mantener, aunque él no lo merecia, -la insaciable hambre de su padre;[66] pero á poco tiempo se burlaba de -los compradores escapándose; mas viendo que ninguno de estos socorros -bastaban á satisfacer la cruel hambre que le atormentaba, tomó por -último la desesperada resolucion de morderse sus propios miembros, -sustentando el miserable su mismo cuerpo con los pedazos que de él se -arrancaba.” - -„Pero ¿por qué, continuó Aqueloo, he de contaros egemplos extraños, -cuando yo mismo tengo el poder de transformarme en tres diferentes -figuras? Unas veces parezco lo que ahora soy; otras me vuelvo en -culebra, y otras en toro; y entonces consiste toda mi fuerza en las -astas. Pero por desgracia ahora solo tengo una, como ves; la otra me la -han arrancado.” Á cuyas tristes palabras siguieron los suspiros de su -corazon. - -[Ilustración] - - - - -LIBRO NONO. - -_ARGUMENTO._ - - -Deyanira envió á Hércules el vestido con el cual perdió la vida, y fue -trasladado al cielo despues de haber convertido á Licas en una roca. -Entonces Alcmena partió adonde estaba Yole, y la contó como Galantis -habia sido transformada en comadreja, y Yole la refirió que una -hermana suya habia sido convertida en árbol. Durante esta conferencia -se les presenta Yolao despues de haber recobrado su juventud por -medio de Hebe. Y Júpiter con el egemplo de Eaco demuestra que esto -no podia suceder á todos. Mileto, huyendo de Júpiter, se retiró al -Asia, y procreó á Biblis y Cauno, por cuyo amor consumida aquella, se -transformó en fuente. Lo que hubiera causado mayor admiracion á todos, -á no ser por Ifis, que poco antes y en el mismo dia de sus bodas se -habia convertido en varon. - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_COMBATE DE AQUELOO._ - - -Habiendo preguntado Teseo á Aqueloo la causa de su lamento, y de -faltarle una de sus astas, el rio, que tenia ceñidas sus sienes y -sus descompuestos cabellos con una guirnalda de cañas, le respondió -en estos términos: „Me pides ciertamente una cosa que sirve para -entristecerme; porque ¿quién habrá que habiendo sido vencido quiera -acordarse y hacer relacion de la pelea? Con todo la contaré por el -órden con que sucedió, puesto que no fue tan vergonzoso el ser vencido, -como decoroso el haber peleado. En mi desgracia tengo el consuelo de -haber sido Hércules mi vencedor. Tú sin duda habrás oido hablar de -Deyanira, hermosísima doncella. Ella fue la esperanza y el motivo de -envidia de muchos pretendientes. Entre ellos fuí yo á la corte de -Calidonia para pedirla á su padre Oeneo. Habiéndola Hércules pedido -igualmente, propusimos ambos á su padre que nos recibiese por yernos; -en vista de lo cual los demas pretendientes se retiraron, cediendo -todos el campo á Hércules y á mí. - -[Ilustración: (90) Aqueloo se transforma en Toro para combatir con -Hércules.] - -[Ilustración: (96) Hércules, esclavo de la hermosura de Onfale, se -deja desarmar é hila con ella.] - -„Aquel alegaba por mérito que era hijo de Júpiter; la fama que -habia adquirido por sus trabajos, y el haber concluido gloriosamente -todas las empresas en que le habia empeñado Juno. Yo en contra de esto -(teniendo por una cosa vergonzosa el que mi deidad se rindiese en la -pretension á un mortal, pues Hércules aun no era Dios)[67] oponia mis -méritos y cualidades, diciendo á Oeneo: „Mírame como á Rey y director -de las aguas, y que con mucho rodeo llevo mi corriente por el medio de -tu reino: no seré yo un yerno que haya venido de regiones extrangeras, -sino uno de tu mismo pueblo, y que soy y compongo una parte de él. -No se me puede echar en cara que Juno me tenga aborrecimiento como á -Hércules,[68] ni me haya impuesto la pena de avanzar á tantos trabajos -y empresas. No debes tú, Hércules, alabarte de haber nacido de Alcmena, -porque en ello debes confesar ó que falsamente te atribuyes por padre á -Júpiter, ó que si verdaderamente lo fue, lo consiguió por medio de un -delito. Aplicándote esta distincion, marcas á tu madre con la nota de -adúltera. Escoge lo que mas te acomode, ó no es verdad que Júpiter sea -tu padre, ó si lo es, ha sido tu nacimiento afrentoso.” Cuando yo decia -estas cosas me miraba Hércules con ojos airados, y sin poder contener -el ardor de su ira me respondió en estos términos: „Yo tengo mas -expeditas las manos que la lengua. Con tal que te venza peleando, nada -importa que me hagas ventaja en el hablar.” Al acabar de pronunciar -esto me acometió con ferocidad; y como yo habia hablado con tanta -arrogancia, me pareció indecoroso el dejar de admitir el combate.[69] -Arrojé mi verde vestido, opuse mis brazos, encorvé algo mis manos -hácia el pecho, y preparé todos mis miembros para la pelea. - -Hércules me tiró algunos puñados de polvo,[70] y yo tambien le puse -amarillo con la arena que le tiré. Unas veces me acometia por la -cerviz, otras por las rodillas para ver si podia asirme, y en fin -me acometia por todas partes. Mi peso y mole me defendia, y en vano -intentaba sujetarme. No de otro modo me defendia yo que una roca, á -quien combaten las olas con grande ímpetu y ruido, y ella se está -inmóvil y defendida con su propio peso. Nos separamos un poco; pero -inmediatamente entramos en el combate. Estuvimos invencibles, y -resueltos á no ceder. El pie del uno oprimia al del otro, el pecho al -pecho, los dedos á los dedos y la frente á la frente. No de otra manera -pelean los fuertes toros cuando el premio del vencedor es una pujante -novilla de las que se apacientan en el bosque: quédanse mirándolos las -demas reses llenas de pavor, ignorando cual será el vencedor. Hércules -inútilmente pretendió tres veces desembarazarse de mí; á la cuarta -lo consiguió, y al punto (confieso ingenuamente la verdad) me apartó -impelido de su mano, y se cargó sobre mi espalda. Si se me cree (porque -no busco gloria con narraciones falsas), me pareció que tenia encima -una montaña. Apenas podia jugar mis brazos por el mucho sudor que por -ellos me corria, y por mas esfuerzos que hice no pude desprenderme de -él; apretábame mas y mas sin dejarme respirar ni volver á recobrar mis -fuerzas, y de este modo se enseñoreó de mi cuello y cabeza. Entonces, -arqueando algo el cuerpo, y afirmando las rodillas sobre la tierra, -solo me faltaba levantar la cabeza, pero como el peso me oprimia, la -tenia pegada al suelo, pegándose las arenas á mis labios. Viéndome -inferior en fuerzas, recurro á mis astucias;[71] y transformándome en -una larga culebra, me deslicé y desprendí de Hércules, el cual viendo -que me enroscaba, y que esgrimiendo mi lengua de tres puntas, daba -fuertes y espantosos silbidos, en lugar de intimidarse soltó la risa -burlándose de mi estratagema, y dijo: „El vencer y despedazar las -culebras es una hazaña que no me era desconocida cuando aun estaba en -la cuna.[72] - -[Ilustración: (95) Hércules ahoga á Anteo que se oponia á su transito -para África.] - -Aunque tú fueses mayor que los demas dragones, ¿cómo te podrias -comparar con la Hidra de Lernea?[73] Era esta fecunda, y se -multiplicaba con las heridas, pues de cien cabezas que tenia ninguna -le corté sin que al instante le renaciesen en su lugar otras dos. Yo -domé á este monstruo, que crecia y se multiplicaba con la mutilacion, -y cuyas cabezas se ramificaban con las que renacian en lugar de las -cortadas, y por último la vine á dar muerte, y acabé con todas sus -cabezas. En comparacion de aquel monstruo ¿qué piensas eres tú, que -convertido en una aparente culebra, te vales de armas agenas, y te -ocultas en una figura prestada?” Apenas dijo esto cuando me apretó -con sus manos y enlazados dedos lo mas estrecho del cuello. Veíame -comprimido como si me apretasen la garganta con unas tenazas, y -procuraba en vano desasirla de entre sus dedos. Viéndome vencido, y -que solo me quedaba el recurso de mudar tercera figura, me transformo -de repente en un toro feroz, y en esta forma me pude desprender de mi -enemigo. Él me echó sus brazos, y me asió por el lado izquierdo; y -aunque yo huia, me seguia sin desprenderse, hasta que cogiéndome por -las astas, las abatió hasta el suelo, y me tendió sobre la arena. No -paró aqui mi desgracia, sino que con la fuerza que hacia me arrancó una -de las astas. Las Náyades la llenaron de frutas y flores olorosas, y -la dedicaron á la abundancia, significada en la cornucopia.”[74] Luego -que Aqueloo acabó esta relacion se presentó una Ninfa con el cabello -esparcido y el vestido arregazado como Diana, la cual traia en esta -cornucopia las mas sazonadas frutas del otoño, y cubrió con ellas la -mesa para que sirviesen de postres. - -[Ilustración: (91) Deyanira es robada por el Centauro Neso.] - - - - -FÁBULA II. - -_RAPTO DE DEYANIRA._ - - -Llegó el siguiente dia, y al comenzar el sol á dorar las cumbres de -los montes partieron Teseo y sus compañeros, sin esperar á que el rio -se aplacase y enfrenase su corriente. Aqueloo se metió en el agua -para ocultar en ella su cabeza despojada de una asta. Esta pérdida -era lo único que le afligia y afeaba, porque en lo demas no padeció -menoscabo alguno; sin embargo, la disformidad de su cabeza la reparaba -ocultándola con una guirnalda de sauces ó cañas verdes. - -Tambien al feroz Centauro Neso le sentó mal su ardiente amor á la -bella Deyanira, y le costó el haber perdido la vida á la violencia -de una flecha que le disparó Hércules, con la cual le traspasó todo -el cuerpo por las espaldas. Fue el caso que regresando Hércules á su -patria en compañía de su nueva esposa, llegó á la ribera del rápido -Eveno,[75] que engrosado con las aguas del invierno iba mas caudaloso -que nunca, y no podia pasarse por sus frecuentes remolinos. Viéndole -Neso determinado á pasar, y que le detenia el cuidado de su muger, -y la imposibilidad de atravesar con ella el rio, se llegó á él, y -jactándose de la valentía de su cuerpo, y de que tenia bien conocidos -y experimentados los vados, le dijo: „Yo me encargaré de poner á -Deyanira en la otra orilla: tú procura usar de tus fuerzas, y pasar -el rio á nado.” Aceptó Hércules, y entregó al Centauro á Deyanira -llena de sobresalto, y que se resistia á ello, rezelándose tanto del -Centauro como del rio. En seguida asi conforme estaba vestido de su -piel de leon, y armado con la aljaba (pues la clava y el arco los habia -tirado á la contrapuesta orilla), dijo: „Ya que he empezado la empresa -enviando delante á mi esposa, atraviese yo tambien el enfurecido rio.” -Sin detenerse mas se arrojó á la corriente sin buscar el vado, ni por -donde aquella fuese mas mansa, dejándose llevar del ímpetu de las aguas. - -Luego que Hércules llegó á la otra orilla, al tiempo de recoger su -clava y arco oyó los gritos que daba su muger, porque el Centauro -intentaba robarla. „¿Adónde, exclamó, ó ladron, te arrebata la vana -confianza de la ligereza de tus pies?[76] Á tí hablo, Neso, monstruo -de dos formas, atiéndeme, y no me robes lo que es mio. Si el respeto -que me debes no te mueve, á lo menos la rueda donde tu padre está -atado[77] debia contenerte en lo que te está prohibido; pero no te -me escaparás, pues aunque confias en la ligereza de tus pies de -caballo, te alcanzaré, no con mis pies, sino con mis flechas.” Asi lo -verificó, pues al concluir estas últimas palabras disparó una, con -la que le atravesó por las espaldas en medio de su carrera. La corva -lengüeta penetró hasta el pecho, y salió algo fuera de él. Despues que -el Centauro se sacó la flecha, su sangre, mezclada con el veneno de -la Hidra[78] de Lernea, saltó con ímpetu por ambas heridas. Procuró -recogerla el Centauro; y viéndose ya cercano á espirar, dijo entre sí: -„Á lo menos no moriré sin vengarme;” y dió á Deyanira la camisa en que -habia empapado su sangre, haciéndola creer que era un regalo, del cual -se podria servir contra el olvido de su marido, y para que este siempre -la amase. - -[Ilustración: (92) Hércules se tiende sobre la pira, y Filoctetes la -prende fuego.] - - - - -FÁBULA III. - -_MUERTE DE HÉRCULES._ - - -Mucho tiempo pasó desde este suceso, y las hazañas del valeroso -Hércules se habian ya extendido por todo el mundo, asi como se habia -divulgado el odio de Juno; y este héroe vencedor de la Oechalia -preparaba á Júpiter un sacrificio para darle gracias por las victorias -que habia conseguido, cuando la fama vocinglera, que se complace en -confundir lo verdadero con lo falso, y que abultando los objetos, -hace monstruos de las cosas mas pequeñas, informó á Deyanira que su -marido estaba enamorado de Yole.[79] El amor es crédulo: Deyanira, -penetrada de dolor con la nueva, apeló al principio á las lágrimas, -y la desdichada disminuia asi su dolor con el llanto. Mas despues -reflexionando un poco: „¿De qué me aprovechan, dijo, estas lágrimas -inútiles, en que quizá se complacerá la adúltera? Ella llega, y es -menester anticiparme, é impedir que ocupe mi tálamo nupcial. ¡Miserable -de mí! ¿qué partido he de tomar? ¿Manifestaré mis quejas, ó las -guardaré en silencio? ¿Me volveré á Calidonia, ó me detendré en este -pais? ¿Saldré de casa, ó ya que no pueda otra cosa la impediré la -entrada? ¿Qué habrá que extrañar, ó Meleagro, si al considerar que -soy tu hermana me preparas á una accion varonil, y sacrificando á la -adúltera, hago ver á la posteridad de qué es capaz una muger ofendida?” - -Despues de haber revuelto en su imaginacion mil diferentes ideas, -Deyanira con el designio de atraer á su marido, y volver á encender -su amor hácia ella, prefirió el medio de enviar la vestidura que -estaba empapada con la sangre de Neso,[80] la cual al efecto entregó -á Licas, sin prever que lo que enviaba seria la causa de su llanto y -su dolor: al darle la vestidura le encargó se la entregase á su marido -en su nombre con expresiones y voces llenas de blandura y de cariño. -Recibió Hércules la camisa de Deyanira emponzoñada con la sangre de -la Hidra de Lernea, y se la vistió para hacer con ella el sacrificio, -y al tiempo de quemar el incienso, y de derramar el vino sobre el -ara,[81] se avivó con el calor la fuerza del veneno, y encendiéndose -en llamas, se difundió por todo su cuerpo. Mientras pudo reprimió con -su acostumbrada fortaleza los gemidos; pero despues de vencida la -paciencia con el mal, desamparó el altar y sacrificio, é hizo resonar -el monte Oeta con sus clamores. Hizo los mayores esfuerzos para rasgar -la mortal camisa; pero cuando tiraba de ella rasgaba y se arrancaba -la piel, á la que aquella estaba asida fuertemente; y por lo mismo -(causa horror el referirlo) con las diligencias de quitarse la camisa -descubria sus despedazados miembros, y hasta sus huesos, y la sangre -que salia rechinaba á la manera de un hierro encendido cuando se mete -en agua fria, y hervia aquella con el calor del veneno. Las voraces -llamas le consumian las entrañas: un negro sudor corria por todo el -cuerpo: los nervios medio abrasados sonaban, y las medulas se derretian -con la oculta podre. Entonces, levantando las manos al cielo, exclama: -„Cruel Juno, regocíjate ahora con mis calamidades; regocíjate mirando -desde lo alto esta peste que me consume; ceba bien tu fiero corazon, y -por último, si se ha de tener misericordia aun de los enemigos (pues -yo lo soy tuyo), quítame esta vida aborrecida y destinada á trabajos y -sufrimientos, y que no miro ya sino con horror. La muerte será para mí -un beneficio, y tal que sea decente y conveniente á una madrastra. ¿No -soy pues aquel Hércules que vengó á los Dioses del cruel Busiris,[82] -que profanaba sus templos con la sangre de sus huéspedes? ¿No soy yo el -que venció al fiero Anteo,[83] á pesar del socorro que le prestaba la -Tierra su madre? ¿No soy yo á quien no espantaron el monstruoso Gerion -ni el Cancerbero, aquel de tres formas, y este de tres cabezas?[84] -¿Mis brazos no sujetaron las astas de aquel fiero toro que asolaba -la Creta?[85] ¿No experimentaron su valor la Elide,[86] el lago de -Estinfale[87] y el bosque de Partenia?[88] ¿Mi valor no concluyó la -empresa de conquistar y traerme el tahalí[89] bordado de oro de la -Reina de las Amazonas, y las manzanas de las Hespérides, guardadas por -un dragon que nunca dormia? ¿Pudieron resistirme los Centauros, ni el -fiero jabalí que destruia toda la Arcadia, ni aprovechó á la Hidra el -aumentar sus fuerzas, ni redoblar para mas daño suyo sus cabezas? Pero -¿qué me aprovecha todo esto, ni el haber acometido á los caballos de -Diomedes, mantenidos con sangre y carne humana, cuyos pesebres estaban -llenos de destrozados miembros, y haberlos dado muerte, quedando -envuelto en la misma desgracia su señor? Á la violencia de estos mis -brazos yace vencido y muerto el espantoso leon de Nemea: con mis -hombros sostuve el cielo, y defendí á los Dioses.[90] Últimamente -la cruel Juno mas pronto se cansó en mandarme imposibles que yo en -vencerlos y egecutarlos; pero ahora me veo acometido de una nueva -calamidad, á la cual no puede resistir ni mi valor ni mis armas. En -lo íntimo de mis pulmones anda errante un fuego consumidor, que se -difunde y ceba en todos mis miembros. Con todo esto, y cuando yo me -abraso, tiene y goza salud Euristeo:[91] á vista de esto, y de que -tal se permite, ¿habrá quien pueda creer que hay Dioses?” Al acabar -Hércules de decir esto echó á correr por las alturas del monte Oeta, á -la manera que un toro cuando se ve herido llevando clavada la flecha, -y ha huido el que le hizo la herida: unas veces se le veia dar gemidos, -otras temblando, otras intentando arrancarse todos sus vestidos, otras -derribando los árboles é irritándose contra los montes, ó levantando -las manos al cielo, é implorando el socorro de su padre. En este estado -vió á Licas temblando, que procuraba ocultarse en la concavidad de un -peñasco; y como tenia toda su rabia reconcentrada por el gran dolor, le -dijo: „¿Eres tú pues, desgraciado, el que me ha traido este fatal don? -¿Eres tú el autor de mi muerte?” Trémulo y pálido Licas, tímidamente se -excusaba; pero al tiempo que se disponia á pedir misericordia, Alcides -lo coge por medio del cuerpo, sin embargo de que se le resistia, y -despues de haberle volteado muchas veces, lo arrojó al mar de Eubea con -mas violencia que una piedra disparada de una honda. El cuerpo de este -desgraciado se endureció en el aire, como las gotas de agua que el frio -Aquilon congela y convierte en nieve ó granizo; y helándose la sangre -con el miedo, fue convertido en aquel pequeño peñasco que aun hoy se ve -en el mar Eubeo con las señales de figura humana, al cual no se atreven -los marineros á pisar, como si lo hubiera de sentir, y le llaman Licas. - -Despues de esto, ó Hércules, cortas muchos árboles del monte Oeta, -con los que construyes una pira; y dando tu arco, aljaba y flechas á -Filoctetes para que las llevase á la guerra de Troya, te vales de su -ministerio para que pusiese fuego á la pira, y antes que las voraces -llamas llegasen á apoderarse de toda ella, subes á lo mas alto, -tiendes la piel del leon de Nemea, y poniendo la clava por cabecera, -te recuestas en la hoguera con tanta serenidad y con semblante tan -apacible, como un convidado que coronado de una guirnalda de flores se -sienta á una mesa abundante de viandas y de vasos llenos de vino. - -[Ilustración: (93) Hércules sube al cielo, y Júpiter le coloca entre -los Dioses.] - - - - -FÁBULA IV. - -_APOTEOSIS DE HÉRCULES._ - - -La hoguera estaba ya encendida, y la llama sonaba por todos lados, y -abrasaba el cuerpo de Hércules, que la miraba con serenidad, cuando los -Dioses temieron por el vengador de la tierra; lo cual viendo Júpiter -(que conoció la pena que tenian), les habló con alegre semblante de -esta manera: „Ese temor, ó Dioses, es un deleite para mí, y me alegro, -porque soy gobernador y padre de un reconocido pueblo, y porque mi -hijo tambien está seguro con vuestro favor:[92] pues aunque esto se -le da por sus grandes hazañas, no obstante yo os quedo obligado. Pero -porque los corazones fieles no teman con vano miedo, ningun cuidado -tienen que daros esas llamas del monte Oeta, porque el que todo lo -venció tambien saldrá triunfante del fuego, y no le sentirá sino en lo -que por parte de madre tiene de mortal, porque lo que tiene de mí es -eterno, inmortal é incombustible. Luego que se purifique de lo mortal -determino recibirle en el cielo, y confio que esta disposicion mia será -agradable á todos vosotros; y si alguno no obstante siente que Hércules -sea Dios, y quiere negarle el premio que yo le doy, debe hacerse el -cargo de que le tiene merecido, y forzosamente lo aprobará.” Todos los -Dioses se conformaron con la resolucion de Júpiter; y la misma Juno al -parecer todo lo aprobó menos las últimas palabras, que le parecieron -duras, y se la notó que las oyó con algun sentimiento. En tanto habia -consumido la llama cuanto Hércules tenia de mortal:[93] no le quedó -cosa que pudiese conocérsele de su anterior figura, ni de lo que tenia -de la semejanza de su madre; solo conservó aquello en que se parecia -á Júpiter, su padre. Al modo que la renovada culebra, dejada la piel, -suele remozarse y resplandecer con las nuevas escamas, asi Hércules, -despues de haber perdido lo que tenia de terrestre, tomó vigor en su -mejor parte, y empezó á parecer mayor, y á hacerse digno de veneracion -por su augusta gravedad; al cual arrebatando Júpiter en una carroza -tirada de cuatro caballos entre las demas nubes, lo colocó en el número -de los Dioses. - -[Ilustración: (94) Lucina aterra á Galantis y la transforma en -Comadreja.] - - - - -FÁBULA V. - -_LUCINA RETARDA EL PARTO DE ALCMENA._ - - -Atlante se resintió con el nuevo peso[94] que cargaba en el cielo -que sostenia sobre sus hombros. Pero Euristeo aun no habia depuesto -su antigua ira, y conservaba en los hijos de Hércules el odio atroz -que habia tenido al padre. Mas Alcmena, natural de Argos, entrada ya -en años, se hallaba fatigada con continuos cuidados, y solo tenia á -Yole para consuelo de su vejez: esta la sufria las impertinencias de -su ancianidad, y con ella comunicaba sus desgracias, y la referia los -trabajos de su hijo Hércules, públicos y notorios á todo el orbe. Hilo, -hijo de Hércules, cumpliendo con lo que le dejó encargado su padre, -recibió á Yole por su muger con todo amor y cariño. Llegó el tiempo -de que esta se hizo embarazada; y estando cercana al parto, la habló -Alcmena de esta manera: „Los Dioses te sean favorables, y te concedan -una hora pequeña cuando llegue el caso de que, acometida de los dolores -del lance que esperas, invoques á Lucina,[95] auxiliadora de las que -paren con timidez, y no te suceda lo que á mí, que la tuve contraria -por el odio y precepto de Juno, pues cuando ya se acercaba el dia del -nacimiento de Hércules, y habia yo entrado en el décimo mes,[96] el -peso me extendia y abultaba el vientre en tal manera, que solo con -verle podrias conocer que solamente Júpiter podria ser el autor de -una cosa tan grande como la que ocultaba en él. Ya no podia tolerar -mas las molestias que me causaba mi embarazo: aun ahora cuando te lo -estoy contando se apodera de mis miembros un frio temblor que me hace -estremecer, y el acordarme de ello es una reliquia de los dolores que -entonces padecí. Siete noches y otros tantos dias estuve luchando -con ellos, y ya cansada de padecer, levantando mis brazos al cielo, -invocaba á gritos á Lucina para que me socorriese en la dificultad de -mi parto. Ella es verdad que vino, pero mal impresionada, pues queria -quitarme la vida por complacer á la implacable Juno. Luego que oyó mis -lamentos se sentó ante la puerta; y poniendo la rodilla derecha sobre -la izquierda, y entrelazando sus dedos unos con otros,[97] pronunció -con voz baja algunas palabras mágicas para dilatarme el parto. Yo me -esforzaba, y como loca me desahogaba en vanas injurias contra Júpiter, -llamándole ingrato: yo deseaba morir, y daba unos gritos y gemidos -capaces de mover á las duras peñas. Las matronas tebanas, que habian -acudido á mi socorro, hacian por mí inútiles votos, y procuraban -consolarme en mi dolor. Galantis, una de mis criadas, de mediana -esfera, que tenia el cabello rojo, y era muy pronta en hacer lo que se -le mandaba, á quien yo amaba por su buen servicio, entendió no sé qué -hacia la contraria Juno;[98] y mientras entra y sale muchas veces de -mi aposento, vió á la Diosa sentada en el umbral de la puerta, que -tenia los brazos sobre las rodillas, enlazados los dedos. „Tú, quien -quiera que seas, la dijo, alégrate, que mi ama acaba de parir, y se -han cumplido sus votos.” Levántase espantada la Diosa que preside los -partos, y separó las manos, que hasta aquel punto habia tenido juntas -y cruzadas, y al instante, quitado este impedimento, se facilitó y -verificó mi parto. Aseguran que Galantis se rió por haber engañado á -la Diosa. Esta, viéndose asi burlada, asiéndola por los cabellos la -arrastró; y al tiempo que queria levantarse de la tierra la convirtió -en comadreja. Galantis, bajo esta transformacion, no perdió su antigua -agilidad ni color; la cual, por haber favorecido á la parturienta con -una mentira, pare por la boca sus hijuelos, y frecuenta como antes las -casas.” - -[Ilustración: (97) Driope corta unas flores de Lotos, ninfa convertida -en árbol, y sufre igual suerte.] - - - - -FÁBULA VI. - -_DRIOPE CONVERTIDA EN LOTOS._ - - -Concluyó Alcmena su narracion con un suspiro, que la hizo arrancar -la memoria de su antigua criada, y su nuera, viéndola afligida, la -habló de esta manera: „Cuando te aflige y conmueve, ó madre mia, la -transformacion de una persona extraña, ¿qué harias si yo te contase -las desgracias de una hermana mia? Habré de referírtelo, aunque las -lágrimas y el dolor me embargan el uso de la lengua. Driope, la mas -distinguida en Oechalia por su hermosura, fue hermana mia solo de -padre, é hija única de distinta madre. Despues que Apolo la privó con -violencia de su virginidad, la recibió Andremon por su esposa, y los -dos vivian en un consorcio feliz. - -„Hay un lago que presenta la figura de una playa cuesta arriba, con una -orilla cuesta abajo, cuya cumbre está coronada de mirtos. Vino aqui -Driope ignorante de su suerte lastimosa; y para que mas te lastime -el suceso, habia venido con la idea de ofrecer coronas de flores á -las Ninfas de este sitio. Ella traia en sus brazos un niño, que aun -era de pecho, y no habia cumplido un año. No lejos del lago habia un -pomposo lotos, cubierto de flores que imitaban el color de la púrpura, -y ofrecian esperanza de copioso fruto. Driope habia cortado de él unas -flores, que para diversion dió á su hijo; y yo queria hacer lo mismo -(porque me hallaba con mi hermana), cuando ví que destilaban gotas de -sangre las flores, y que las ramas del árbol se movian con trémulo -horror. En fin, segun hoy refiere la ignorante gente del campo, una -Ninfa llamada Lotos, huyendo del infame Priapo, fue transformada en -este árbol. - -„Ignoraba esto mi hermana, la cual, como quisiese atónita volver atras, -y retirarse despues de haber venerado á las Ninfas, sintió que sus pies -se habian fijado con raices, é intentando arrancarlos, no podia de -ninguna manera mover sino lo alto, creciendo la corteza desde abajo, -y poco á poco llega á cubrirla las ingles. Luego que esto advirtió -quiso arrancarse los cabellos; pero se llenó la mano de hojas, de las -cuales estaba ya cubierta su cabeza. Mas el infante Anfiso (á quien su -abuelo Eurito le puso este nombre), poniéndose á mamar, advirtió que -se habian endurecido los maternos pechos, y que no sacaba leche por -mas que chupaba. Yo era testigo del cruel suceso sin poder favorecer á -mi hermana; y teniéndola abrazada, retardaba cuanto podia al tronco y -las ramas que creciesen. Y confieso que entonces deseé quedar cubierta -dentro de la misma corteza. - -„Habiendo llegado á este tiempo mi padre y Andremon, me preguntaron -por Driope: „Vedla aqui,” les dije, mostrándoles el lotos; besan el -tronco, que aun estaba caliente, y se llegan postrados á la raiz de -un árbol. Ya nada tenia mi hermana que no fuera árbol sino el rostro, -y sus lágrimas corrian por las ramas y hojas que la rodeaban. Como -su boca la tenia aun libre, tuvo tiempo de herir nuestros oidos con -estas quejas: „Si algun crédito se debe dar á los infelices, juro por -las Divinidades que yo no he merecido este castigo: sin culpa padezco -esta pena: inocente he vivido; y si miento, produzca secas las hojas -de que me veo vestida, y cortada con aguda segur, venga á ser pasto -de las llamas. No obstante quitadme allá este niño, y entregadlo á -una nodriza; haced que mame muchas veces á la sombra de este árbol, y -que juegue debajo de él; y cuando pueda hablar haced que salude á su -madre, y con tristes acentos diga: „Mi madre se oculta dentro de este -tronco.” Pero no obstante que huya de los lagos, y que no coja flores -de ningun árbol; que juzgue que cualquiera oculta debajo de la corteza -alguna deidad. Quedaos con Dios, esposo querido, hermana y padre; y si -alguna piedad teneis, no permitais que la hacha cortante llegue á las -ramas de este árbol, ni que los ganados roan sus hojas; y como ya no me -hallo en estado de hacer el menor movimiento para abrazaros, llegaos -vosotros mismos á darme esta última prueba de mi amistad, y acercad -á mi hijo para que le bese por la última vez. Quedad con Dios, que -ya no puedo hablar mas, porque la corteza me llega hasta el cuello, -y soy toda árbol hasta la coronilla de la cabeza. No os empeñeis en -cerrarme los ojos con vuestras manos.[99] Sin que vosotros hagais -conmigo este último oficio, la corteza me los oculta y cierra ya.” Al -decir esto dejó á un mismo tiempo de ser y de hablar, y despues de su -transformacion los ramos se mantuvieron calientes por mucho tiempo.” - -Mientras Yole contaba este desgraciado suceso, Alcmena, llorando -igualmente, limpiaba con sus manos las lágrimas que derramaba Yole, -y un nuevo suceso les templó toda su tristeza, porque Yolao, hermano -de Yole, entró en el cuarto en que estaban casi vuelto niño, á quien -apuntaba el bozo en las mejillas, y restituido el rostro al estado en -que le habia tenido en sus primeros años.[100] - -Hebe, hija de Juno, le habia concedido este beneficio, obligada de -los ruegos de su marido; y como estuviese resuelta á hacer juramento -de que en adelante no haria á ninguno otra semejante gracia, no se lo -permitió Temis, diciéndola en tono de vaticinio lo siguiente:[101] -„Ten entendido, ó Diosa, que la ciudad de Tebas ya empieza á -encenderse en guerras de discordias: Capaneo no podrá ser vencido -sino por los rayos de Júpiter: los dos hermanos[102] se acometerán -y darán muerte á un mismo tiempo: abriéndose la tierra se tragará -al vaticinador Anfiarao,[103] que bajará vivo á ver sus manes: su -hijo[104] vengará la muerte de su padre con la de su madre, en cuyo -hecho será á un mismo tiempo piadoso y delincuente;[105] y atónito -con sus propios males, privado del juicio, y desterrado de su casa, -será agitado con la presencia de las Furias y con la sombra y figura -de su misma madre, hasta que su muger[106] le pida el fatal collar de -oro que le habia prometido, y hasta que yendo á recobrarle de la que -antes habia tenido y abandonado, le den muerte sus cuñados, hijos de -Fegeo, por cuya causa, y para vengarla Calirroe, su segunda muger, -pedirá con instancias al gran Júpiter que aumente los años á sus dos -tiernos hijos, y este, movido de sus ruegos, se apropiará la gracia -y habilidad de su nuera é hijastra Hebe, y convertirá de repente -en varones perfectos á los niños hijos de Alcmeon para la referida -venganza.”[107] - -Despues que Temis, présaga de lo futuro, acabó de proferir el anterior -vaticinio, todos los Dioses movian entre sí varias conversaciones, -y murmuraban ¿por qué no habian de tener los demas la potestad de -trocar las edades como la tenia Hebe? La Aurora se quejaba de que -eran muchos los años de su marido,[108] y necesitaba remozarse. Céres -se entristecia al ver que se envejecia su amado Jasion.[109] Vulcano -quisiera ver remozado á su hijo Erictonio, y Venus á Anquises. En fin -cada uno de los Dioses tenia de quien cuidar, y la tumultuosa sedicion -crecia con el favor de los que tomaban partido por los quejosos, -hasta que Júpiter se explicó en estos términos: „Si algun respeto me -teneis, ¿adonde os precipitais? ¿Está acaso alguno persuadido que puede -frustrar la disposicion de los hados? Por el destino se ha remozado -Yolao, y los hijos de Calirroe por los hados, y no por ambicion ni por -la fuerza deben ser transformados en hombres desde la edad de niños. -Para que vosotros lleveis esto con mas conformidad, sabed que yo -tambien estoy sujeto á los hados; y si tuviera facultad para trocar sus -disposiciones, no estaria Eaco mi hijo consumido de vejez, y Radamanto -disfrutaria de la perfecta flor de su edad con mi hijo Minos,[110] que -se ve hoy despreciado por el funesto peso de los años, los cuales son -causa de que no reine con el órden que antes.” Las razones de Júpiter -convencieron á los Dioses, é interrumpieron sus quejas, viendo cargados -y oprimidos de la vejez á Radamanto, Eaco y Minos, el cual en su edad -florida habia sido espanto de las grandes naciones, que temblaban de -solo su nombre. Ahora debilitado con la vejez, le causa miedo y rezelo -Mileto,[111] ensoberbecido con el vigor y fortaleza de la juventud, y -con ser hijo de Apolo; y aunque rezeloso de que se le pueda rebelar y -quitarle el reino, no se atreve á desterrarle de él. - - - - -FÁBULA VII. - -_BIBLIS TRANSFORMADA EN FUENTE._ - - -Espantado, ó Mileto, de un sueño, te retiras voluntariamente, y -surcando el mar Egeo en una ligera nave, entras en el Asia, donde, -despues de haber edificado una ciudad, á la que pones tu nombre, -conoces á la bella Ciane,[112] hija de Meandro, de quien tuviste un -hijo llamado Cauno y una hija llamada Biblis, mellizos, y de singular -hermosura. Biblis puede servir de egemplo y escarmiento para que las -doncellas no tengan otras pasiones que las lícitas, pues encendida -y abrasada en el amor de su hermano Cauno, traspasó los límites del -cariño fraternal; no le amaba como hermana á hermano, ni se contenia -en el modo con que debia amarle. Es cierto que ella no conoció al -principio que era fuego de amor su vehemente inclinacion á Cauno, y -creia que no pecaba en besarle y abrazarle repetidas veces: engañada -mucho tiempo con la falaz sombra de piedad,[113] poco á poco crecia -su amor, y ya no visitaba al hermano sin presentarse bien engalanada, -deseando con vivas ansias ser tenida por hermosa; y si alli habia -alguna que la llevase ventaja, tenia envidia. - -[Ilustración: (98) Biblis, buscando á su hermano, es transformada en -fuente.] - -Sin embargo no conocia aun el estado de su corazon, y no formaba -ningun deseo; pero interiormente se quemaba: ya le llama señor; ya -aborrece el nombre de pariente; ya quiere mas que Cauno la llame -Biblis que hermana. No obstante despierta no se atreve á poner en su -ánimo esperanzas obscenas; pero dormida se le representa muchas veces -lo que ama; y tambien le parece que tiene al lado á su hermano, y se -avergüenza de esto, aunque yace dormida. Despedido el sueño calla por -algun rato, y despues vuelve á recordar lo que ha soñado; y dudosa en -el partido que debe tomar, habla entre sí de este modo: „¡Infeliz de -mí! ¿Qué quiere decir lo que he soñado esta noche? Si yo no quisiera -que se verificase, ¿cómo ó por qué me acometen estos sueños? Es -cierto que Cauno parece bello aun á los ojos de sus enemigos. Él me -gusta, y lo amaria apasionadamente si no fuera mi hermano, porque -le contemplaria digno de mi tálamo; pero me perjudica el ser yo su -hermana. Solo pueden adoptarse y tener entrada en mi corazon estas -ideas como cosa de un sueño; pero tal que nunca llegue á verificarse, -ni yo á intentarlo. En esta forma y por via de sueño repítase muchas -veces en mi imaginacion la dulzura de él, pues en él no hay testigo -alguno, y sí un agradable placer. ¡Ó Venus! ¡Ó alado Cupido! ¡Cuán -suave seria para mí semejante sueño! ¡Qué complacencia tan grande -tendria! ¡Cómo me rendiria y se rendirian mis medulas á la dulzura de -él! ¡Qué impreso se quedaria en mi memoria! ¡cuán breve su duracion! -y ¡cuán ligera y pequeña la noche, como envidiosa de mi placer! ¡Ó, -si no fueras mi hermano, y pudiera casarme contigo, qué bien pudiera -ser nuera de tu padre! ¡Y qué bien, ó Cauno, podrias ser yerno del -mio! ¡Ó si los Dioses dispusiesen que todas las cosas nos fuesen á -los dos comunes fuera de los padres y abuelos! Yo desearia que tú -fueses de mas generosa estirpe que yo, y que no tuviésemos unos mismos -progenitores. Ignoro pues cual será la dichosa que se case contigo, -pues para mí por desgracia tengo los mismos padres que tú, no puedes -ser otra cosa que mi hermano, y tendremos los dos solo aquello que nos -estorba y perjudica. Pero ¿por ventura han sido vanos y no significan -algo mis sueños? ¿Qué eficacia tienen estos? ¿No suelen ser anuncio -de la verdad? Mejor órden hay entre los Dioses, pues ellos se casaron -con sus hermanas. Saturno tuvo por muger á su hermana Opis, el Océano -á Tetis y Júpiter á Juno; pero siendo estos derechos y privilegios de -las Deidades, ¿de qué me sirve el comparar los usos humanos con los -celestiales, y los enlaces de los hombres con los de los Dioses? El -partido que debo tomar es ó expeler de mi corazon este ilícito amor, -ó, si esto no puedo conseguir, desear la muerte, dejarme en efecto -morir, y que me pongan amortajada en el féretro, en el cual recibiré -algunos ósculos de mi hermano. Pero aunque yo me decida á no abandonar -el amor que me abrasa, para llevarle al complemento se necesita la -voluntad de los dos. Enhorabuena que esté pronta la mia; pero la -suya se resistirá, imaginándolo una maldad. Los hijos de Eolo no se -detuvieron en casarse con sus hermanas; pero ¿de donde me han venido -á mí estas noticias? ¿Por qué me valgo de estos egemplos? ¿Adónde voy -á parar? Apartaos de mí, llamas obscenas, y no ame yo á mi hermano de -otro modo que el que conviene y es lícito á una hermana. Pero si él se -hubiera enamorado primero de mí, ¿acaso tendria yo inconveniente en -ser indulgente y condescendiente á su amor? Luego si yo no llevaria -á mal que él se me descubriese, y no despreciaria sus solicitudes, -me hallo autorizada para descubrirme á él, y manifestarle las mias. -¿Mas cómo podré hablar y confesarle mi amor? Este me precisará á ello; -sí, podré hacerlo; y si me detuviese el pudor, un billete misterioso -será el medio para declararle mi pasion.” Resolvióse pues á ello, y -esta determinacion aquietó su ánimo vacilante. Incorporóse pues un -poco; y apoyándose sobre el codo siniestro, dijo: „Vea Cauno lo que -ha de hacer, pues yo resuelvo descubrirle mi loca pasion. Pero ¡ay de -mí! ¿adonde me precipito? ¿Qué fuego es este que se alimenta de mi -imaginacion?” Tomando en la diestra la pluma, y en la siniestra la -tabla encerada,[114] empezó á disponer con su mano trémula las voces -y palabras que detenidamente meditaba. Al empezar ya duda; escribe, -y condena lo escrito; vuelve á escribir, y lo borra;[115] muda, -tilda y aprueba; unas veces omite, otras vuelve á poner lo omitido. -En fin no sabe lo que quiere ni lo que aprueba, y todo lo que iba á -escribir la desagrada, asomándosela al rostro el color del pudor[116] -mezclado con el de la osadía. Tenia ya escrito hermana, y desaprobó y -borró esta voz, y por último se resolvió á escribir lo siguiente: „Tu -amante te envia la salud que ella no tendrá si tú no se la das, pues -se avergüenza de manifestar su nombre. Si me preguntas lo que quiero, -desearia podértelo decir sin manifestar quien soy, y que no supieses -que soy Biblis antes de haberme asegurado la esperanza de conseguir mis -deseos. Mi languidez,[117] mis ojos muchas veces húmedos, mis suspiros -nacidos de una causa oculta en mi interior, mis repetidos abrazos y -besos, que si los notaste no podian parecer de hermana, pudieron serte -indicios de que mi pecho estaba poseido de tu amor. No obstante, aunque -mi corazon estaba gravemente herido, aunque el fogoso furor estaba -dentro de mí, hice[118] todos los esfuerzos que pude (los Dioses me -son testigos) para tranquilizarme. ¡Ay triste! peleé mucho tiempo para -huir de las violentas armas de Cupido: padecí mucho mas de lo que -puedes imaginarte en la resistencia de una jóven. En fin he quedado -rendida, y me veo obligada á confesarlo, y á pedirte condesciendas á -mis tímidos deseos. Tú solo puedes conservar ó perder á esta amante. -Elige cual de estas dos cosas quieres egecutar. No te ruega esto -tu enemiga, sino la que estando muy emparentada contigo, solicita -estarlo aun mas, y unirse con unos vínculos mas estrechos que los de -la sangre. Quédese para los ancianos el examen de las leyes, y el -inquirir qué sea ó no lo lícito y lo honesto: y qué es lo que aquellas -permiten ó prohiben: el inconsiderado amor es propio de nuestros años. -Todavía ignoramos lo que sea lícito; creemos que todo lo es, y en -esto imitamos los egemplos de los grandes Dioses: á nosotros no nos -pondrán impedimento ni el cruel padre, ni el temor ni la reverencia -de la fama: no nos dejamos asustar de vanas fantasmas. Ocultaremos -nuestro amor bajo el nombre de hermanos. Yo tengo libertad de hablar -contigo en secreto y en público, y como hermanos nos son permitidos -los ósculos y los abrazos. ¡Qué poco falta para que seamos felices! -Apiádate de la que te confiesa su amor, y de la que no lo hiciera -si no fuera precisada del último extremo á que ha llegado su amoroso -ardor. Y no quieras que se escriba en mi triste sepulcro la causa de mi -muerte.”[119] - -Habia ya llenado todo el billete, y aun tuvo que poner á la márgen -las últimas palabras. Inmediatamente envolvió y cerró lo que -delincuentemente habia escrito, sellándolo con su anillo,[120] al -que para ello humedeció con sus lágrimas, porque la lengua se le -habia quedado absolutamente sin saliva. Vergonzosa llamó á uno de sus -criados, y despues de haberle halagado le dijo: „Lleva, ó fidelísimo, -este billete á mi... y despues de largo rato añadió hermano.” Al darle -al criado se le cayó de las manos. Turbóse con el agüero;[121] pero sin -embargo lo envió. Valiéndose el criado del tiempo y ocasion oportuna, -llega y entrega el cerrado billete. Luego que Cauno leyó los primeros -renglones fue tan grande su sorpresa, que le sobrecogió, y sin querer -continuar en la lectura le arrojó con ira, y conteniendo con dificultad -sus ímpetus de dar de bofetadas al criado, que estaba temblando, le -dijo: „Perverso apoyador de una maldad prohibida y execrable, retírate -al punto de mi presencia, pues si con quitarte la vida no ofendiera mi -propio pudor,[122] aqui mismo pagarías tu atrevimiento muriendo á mis -manos.” - -Al oir esto se retiró lleno de pesar, y fue derecho á contar á Biblis -la desdeñosa repulsa de Cauno, y el fiero enojo con que le respondió -y amenazó. Al oirlo Biblis mudó de color, y un frio mortal se apoderó -de todo su cuerpo. Luego que recobró su sentido se volvió á encender -su pasion, y tan agitada estaba, que apenas pudo articular estas -palabras: „¡Bien empleada me está la repulsa que he sufrido![123] -¿Cómo pues me arrojé á la inconsiderada temeridad de descubrir mi -pasion? ¿Cómo tan prontamente tuve la ligereza de confiar á un billete -las expresiones que debia reservar y ocultar en mí? Yo me tengo la -culpa, pues antes debí valerme de expresiones ambiguas para explorar -su ánimo y parecer, y si seguiria y se acomodaria ó no á mis intentos -é inclinacion. Yo deberia haber notado cual era el viento que corria y -soplaba, soltando solo una vela para engolfarme con alguna seguridad, -y no haberlas desplegado todas de golpe á los vientos no conocidos. -No es extraño pues el haber dado en los escollos, y verme sumergida -en lo profundo del mar, sin que mi rumbo pueda ya retroceder.[124] -¿Cómo no me contuvo el ver que se oponian á mi amor y resolucion los -presagios nada equívocos, y que cuando iba á dar el billete al criado, -mandándole que le llevase, se me cayó de las manos, como anticipándome -el mal éxito de mis esperanzas? ¿No hubiera sido mas acertado esperar -á mejor coyuntura, ó desistir de mis deseos y retractar mi voluntad, -ó mas bien que todo dilatar mi resolucion para otro dia y tiempo mas -oportuno? El mismo Dios del amor me lo aconsejaba asi, y me daba -ciertos indicios del mal suceso, los que yo pude haber advertido si -mi pasion no me hubiese tenido fuera de mí.[125] Yo debiera haber -preferido el medio de no confiarme á un billete, sino haberle hablado -por mí misma, y boca á boca haberle descubierto mi amor. Entonces -hubiera visto, y tal vez le hubieran conmovido mis lágrimas: hubiera -visto el semblante de su amante. Pudiera haberle dicho muchas mas -cosas que las que contenia el billete. Pudiera haber echado mis brazos -á su cuello, aunque él lo hubiese querido resistir: haberme asido á -sus pies, y postrada á ellos pedirle se condoliese de mi triste vida; -y si me hubiese repelido, haber fingido un desmayo que me pusiese á -punto de espirar. ¡Ojalá hubiera hecho todas estas cosas! pues aunque -cada una de por sí no fuese suficiente, todas juntas quizás hubieran -podido ablandar la dureza y resistencia de su corazon. Acaso estaria -la culpa en el criado, que no fue en oportuna ocasion, y creo no supo -elegir la conducente coyuntura, ni escoger una buena hora en que su -ánimo estuviese tranquilo y de buen humor. Todas estas cosas sin duda -me perjudicaron; porque Cauno no es persona que haya nacido de alguna -tigre, ni su corazon es de pedernal, ni de hierro ni de diamante, ni -mamó la leche de alguna leona.[126] Por consiguiente él se rendiria á -mi amor, y lo que conviene es volverle á atacar, y no desistir yo de mi -empresa mientras que no me desampare este aliento vital. Si los hados -me permitiesen revocar lo que está hecho, primero y mas conveniente -seria no haberlo empezado; pero ya emprendido es preciso continuarlo, -y tratar de llevarlo adelante hasta la consecucion del fin;[127] -porque (aunque yo desista de mis deseos) él no podrá olvidarse de que -me atreví á manifestarle mi inclinacion, y tendrá por una veleidad -mi amor si ve que desisto de mi empresa, ó quizás le juzgará por una -asechanza y ardid para calumniarle, ó que me descubrí á él vencida no -del amor que abrasa mi pecho, sino de un deseo libidinoso. Últimamente -ya no puedo dejar de resolverme á tomar cualquiera arbitrio, aunque -sea pérfido y delincuente. Ya cometí el exceso de escribirle y -manifestarle mis deseos; y aunque no prosiga á mas, esto basta para -que no pueda conceptuarme ni llamarme inocente. Lo que falta hasta -conseguir mis intentos es mucho; pero muy poco lo que resta hasta -envolverme y complicarme en un sinnúmero de delitos.” Acabó Biblis -con esto su razonamiento, y era tanta la agitacion fiera de su ánimo, -que al paso que se arrepentia de haberse descubierto, le agradaba el -proseguir su empresa; y atropellando por toda moderacion, repitió sus -importunaciones, con las que la infeliz no adelantó mas que recibir -nuevos desprecios. - -Viéndose Cauno expuesto y perseguido de su hermana, y que esta -nunca desistiria ni pondria fin á su pasion, determinó abandonar su -patria[128] y el riesgo de incurrir en la maldad; y retirándose á otra -region extraña, edificó en ella una ciudad de su nombre.[129] Dicese -que Biblis, afligida con la noticia de la ausencia de su hermano, quedó -como fuera de sí. Empezó á rasgarse sus vestidos hasta descubrirse el -pecho, y darse furiosa golpes en él y en los brazos; y últimamente -paró en hacer pública su locura, en confesarse á voces desesperanzada -de poder conseguir el prohibido amor de Cauno, y en dejar su casa y -patria, y salir en busca y seguimiento de su prófugo hermano. Las -mugeres de Caria la vieron ir dando gritos por sus campos como loca, -no de otro modo, ó hijo de Semele, que tus Bacantes de Tracia, cuando -agitadas con el tirso tuyo celebran cada tres años las orgias. Biblis, -dejando estas regiones, atravesó la de los guerreros Lelegas, la -Licia con su monte Cragon, la ciudad de Limires y la corriente del -rio Xanto, y últimamente la cima del famoso monte de la Chimera,[130] -y su volcan que está en medio de su cumbre, cuyo pecho y rostro eran -de leona y la cola de dragon. Ya no hallaba mas selvas ni campos que -correr, y fatigada de andar se dejó caer en el suelo, y reclinando -su cabeza sobre la dura tierra, se entregó á un profundo silencio, -y puso su boca sobre las marchitas hojas que caian de los árboles. -Las Ninfas que habitaban en el pais de los Lelegas intentaron muchas -veces el incorporarla con sus tiernos y delicados brazos: otras muchas -la persuadieron que moderase su amor; pero ella no admitia ningun -consuelo; se hacia sorda á las persuasiones; permanecia postrada sin -hablar, arrancando con sus uñas las verdes yerbas, y regándolas con -el arroyo de lágrimas que de sus ojos corria. Se dice que las Náyades -hicieron brotar debajo de ella un manantial que nunca pudiera secarse; -y á la verdad ¿qué mayor beneficio podian hacerle para aumentarla sus -lágrimas? Inmediatamente, asi como destila la goma del tronco del árbol -que se acaba de cortar, ó el tenaz betun mana de la hinchada tierra, ó -el agua que se congeló con el frio se derrite con el sol á la venida -del suave céfiro; del mismo modo Biblis, consumida con sus lágrimas, se -transforma en fuente, la cual aun ahora conserva el nombre de su señora -en aquellos valles, y brota al pie de una espesa y oscura encina. - -[Ilustración: (99) Ifis es transformada en varon por la Diosa Isis -para que se case con Yanta.] - - - - -FÁBULA VIII. - -_IFIS TRANSFORMADA EN VARON._ - - -La noticia de este nuevo prodigio hubiera acaso admirado á las cien -ciudades de Creta, si en esta region no hubiera sucedido otro portento -bien semejante con la transformacion de la doncella Ifis. En la ciudad -de Festo, que está confinando con el reino de Creta, habia un hombre -poco conocido que se llamaba Ligdo, el cual era de lo mejor de la -plebe, y su hacienda no era mayor que su nobleza; pero era fiel y de -una vida irreprensible. Estando su muger embarazada y ya cercana al -parto, la habló de esta forma: „Dos cosas son las que deseo, y por las -que dirijo mis votos á los Dioses; la una que tengas un parto feliz, -y la otra que sea varon lo que des á luz; porque si es hembra, es mas -gravosa para mí, y la naturaleza me negó riquezas para poder dotarla; y -si esto sucediese, y parieses hembra, lo cual los Dioses no permitan, -mando y dispongo, aunque con mucha repugnancia (perdóneme el paternal -amor), el que se la dé la muerte.” Esto dijo, y ambos prorumpieron -en lágrimas, que les corrian y lavaban el rostro, tanto del que lo -mandaba como de la que recibia el precepto. Sin embargo Teletusa[131] -importunaba á su marido con inútiles ruegos, suplicándole no pusiese -su esperanza en tal apuro; pero Ligdo se mantuvo inflexible en su -resolucion. Apenas ella podia ya sostener la gravedad de su vientre por -estar muy adelantada, cuando á media noche Isis,[132] acompañada de su -pompa ordinaria, en apariencia de sueño se pone ante su lecho, ó á lo -menos asi le pareció que la veia. Tenia en su frente una media luna y -una real diadema de espigas, semejantes en el color al oro refulgente, -á la cual acompañaban el Dios Anubis[133] en figura de perro, la Diosa -Diana, Apis,[134] vario en colores, y el Dios que tiene el dedo en -la boca,[135] símbolo del silencio: habia tambien sistros;[136] y se -hallaba alli Osiris,[137] nunca bastantemente buscado; y tambien un -aspid, serpiente peregrina en la isla de Creta, llena de soporífero -veneno. La Diosa, hablando con Teletusa como si estuviese despierta, -la dijo: „Ó Teletusa, que eres una de las que me dan culto, depon tu -cuidado y temor, y procura engañar á tu marido. Cuando se verifique -tu parto no te detengas en criar lo que nazca, sea varon ó hembra. -Yo te soy una deidad propicia, y movida de tus ruegos te dispenso -mi socorro. No tendrás que quejarte de que diste culto á una Diosa -desagradecida.” Despues que Isis le hubo aconsejado esto desapareció. -La cretense Teletusa despertó con la alegría, se levantó de la cama, -se arrodilló, y alzando sus manos al cielo, hizo una deprecacion para -que se verificase su sueño. Llegó la hora de que le acometiesen los -dolores y se verificase el parto, en el cual dió á luz una hembra, -que la madre mandó criar ocultándolo al padre, al que persuadió ser -varon: él lo creyó, y este secreto estuvo reservado entre la madre -y el ama de leche. Ligdo cumplió las promesas que habia hecho á los -Dioses por que fuese varon, y puso á la prole el nombre de Ifis, que -era el de su abuelo: la madre se alegró del nombre, porque cuadraba -bien á ambos sexos: el artificio proseguia disfrazado, y servia para -ocultarlo piadosamente al marido: el vestido que le puso era de niño; -y el rostro tan acomodado á varon y hembra, que parecia hermosamente -ambas cosas. Habiendo cumplido la edad de trece años, su padre prometió -á Ifis por esposo á Yanta, hija de Telesto, la mas hermosa de todas las -doncellas de la ciudad: ambas eran de una edad é iguales en belleza, y -habian recibido de unos mismos maestros las primeras instrucciones. De -aqui resultó el apoderarse el amor del incauto corazon de entrambas, -y la herida fue igual á una y á otra, pero desigual la esperanza. -Yanta espera regocijada el tiempo de las bodas estipuladas, creyendo -y teniendo por hombre á Ifis, y que habia de ser su marido. Ifis ama -lo que no espera poder gozar, y esto mismo le aumenta su ternura, -y arde una doncella en el fuego de otra; y deteniendo apenas las -lágrimas, dice: „¿Qué fin es el que puedo prometerme en un amor tan -prodigioso, tan nuevo, y que en el mundo no tendrá egemplar? Hubiera -sido piedad el que los Dioses me hubieran privado de la vida, y si no -querian quitármela ni destruirme, á lo menos debieron haberme dado un -amor natural, y de la clase acostumbrada y correspondiente. No ama -ardientemente una vaca á otra, ni una yegua á otra yegua: el carnero -enamora á la oveja; la cierva sigue al ciervo; por este órden se aman -las aves, y entre todos los animales ninguna hembra se inclina á otra -hembra. Para verme en este apuro mas bien quisiera no haber nacido. -Pero Creta parece el teatro de todas las monstruosidades: Pasifae se -enamoró de un toro, es verdad; mas eran los dos de distintas especies; -y si vale decir la verdad, mi amor es mas desatinado que el de aquella, -pues en el de Pasifae hubo esperanza de verificarse y tener efecto, -como le tuvo con el engaño de tomar la artificiosa figura de una vaca, -y alli habia un amante que fuese engañado. Pero aqui y en mi amor, -aunque se reunan á favorecerme las astucias de todos los hombres, -aunque el mismo Dédalo vuelva volando con sus alas enceradas, ¿qué -podrá adelantar? ¿Por ventura podrá transformarme en varon por medio -de la destreza de sus artes? Ó cuando á mí no me vuelva, ¿podrá -transformar á Yanta para que asi pueda verificarse nuestro enlace?” -Despues, reconviniéndose á sí misma, decia: „Ifis, ¿por qué no entras -en acuerdo contigo, y por qué no apartas de tí unos deseos tan necios -y desnudos de consejo? Reflexiona que has nacido muger; y si no te -engañas á tí misma, desea solo lo que te es lícito desear, y ama lo que -debe amar una muger. La esperanza es el orígen y el alimento del amor, -y esta me la quita y destruye la imposibilidad del caso. Para abrazar -á mi amada Yanta no tengo el inconveniente de las centinelas, ni el -rezelo de un sospechoso marido, ni la aspereza de un padre, ni ella -se niega ni resiste á mis instancias. Mas con todo no puedo verificar -mis deseos, ni puedo ser feliz, aunque todas las cosas se reunan en mi -favor, ni aunque los hombres y los Dioses se desvelen en idear medios -de proporcionarlo. Es cierto que ninguna cosa de cuanto puedo desear de -las que conducen al complemento del amor me hace falta, y los Dioses -propicios me concedieron y facilitaron cuanto pudieron para fomentarle. -Lo mismo que yo quiero quiere ella, lo quiere su padre, y lo quiere -tambien el mio; pero no lo quiere ni lo permite la naturaleza, que -tiene mayor eficacia y poderío que todos ellos; y esta es sola la -que tengo en contra mia. Ya se acerca el deseado tiempo y el dia de -nuestras bodas, y en él será mia Yanta; pero de ningun modo será mia, -y ambas nos abrasaremos de sed en medio de las aguas. Tú, Juno, y tú, -Himeneo, ¿de qué aprovechará que asistais á unas bodas, en las cuales -no habrá marido, y seremos ambas novias?” Calló con esto la desgraciada -Ifis: Yanta por su lado no estaba menos enardecida y deseosa de que -llegase con celeridad el dia del himeneo. Teletusa, temiendo que las -bodas descubriesen el engaño, unas veces propone dilaciones, otras -finge indisposicion, muchas recurre á los pretextos de suponer que -habia tenido agüeros y sueños infaustos; pero ya llegaron á apurársele -los pretextos y ficciones de que se valia, y se acercaba el tiempo, -que hasta alli habia podido retardar, de celebrar las bodas, para las -que solo faltaba un dia, y en este apuro y afliccion se quitó y quitó -á su hija la cinta que recogia sus cabellos, y con ellos sueltos[138] -se encaminaron al templo de Isis, y asida al ara pronunció con el -mayor fervor esta deprecacion: „Divina Isis, que eres reverenciada -en Paretonio,[139] en los campos Marcóticos, en la isla de Paros y -en el Nilo dividido en siete bocas, suplícote que me favorezcas y -proporciones remedio á nuestro temor. En otro tiempo te ví, ó Diosa, -con las mismas insignias que te veo ahora; todas las conocí, como -igualmente á tus compañeras, las antorchas y el sonido de los sistros. -Yo cumplí la órden que me diste, y por haberla observado ve mi hija -la luz;[140] y si yo no he sido castigada por no haber obedecido á mi -marido, es un efecto de tu bondad y proteccion. Apiádate de estas dos -infelices, y ayúdalas con tu auxilio.” Esta súplica fue acompañada de -un torrente de lágrimas. Pareció que la Diosa habia movido su altar, -y con efecto lo habia conmovido. Las puertas del templo empezaron -á temblar. La media luna que la Diosa tiene en la cabeza se vió -resplandecer, y se oyó la armonía del sonoro sistro. Teletusa, alegre -con tan felices presagios, aunque no del todo segura, se echó fuera del -templo. Ifis la seguia con mas acelerado paso que el que acostumbraba. -Su rostro habia perdido algo de su blancura; se sentia con aumento de -fuerzas; su semblante era menos afeminado; sus cabellos mas cortos -y ensortijados; se siente mas vigoroso que cuando era muger: en -una palabra, queda hecho varon la que antes fue hembra. Cumplid ¡ó -agraciados! los votos que ofrecisteis[141] á estos templos, y en buena -hora regocijaos ya sin sobresaltos. Efectivamente se desempeñan de la -obligacion en que estaban, grabando alli esta breve inscripcion: _Ifis, -mudada en varon, cumplió exactamente las promesas que tenia hechas -cuando era muger_. Cuando los dorados rayos del sol alumbraban ya al -mundo el dia siguiente, Venus, Juno é Himeneo se congregan á celebrar -las bodas de los dos consortes, é Ifis transformada en hombre se -desposa con su querida Yanta. - -[Ilustración] - - - - -LIBRO DÉCIMO. - -_ARGUMENTO._ - - -Himeneo, que habia asistido á las bodas de Ifis, partió desde ellas á -las de Orfeo; pero fue con mal agüero, pues de alli á poco perdió este -dos veces á Eurídice; una cuando murió mordida de una serpiente, y otra -cuando la sacaba de los infiernos. Orfeo con este suceso quedó tan -asombrado, como aquel á quien la vista del Cancerbero deja convertido -en piedra. Despues de esto, como para alivio de sus penas cantase al -son de su lira en un monte muchas y varias transformaciones, vinieron -á él y le rodearon todos los árboles de aquella montaña, y entre ellos -el pino en que habia sido convertido Atis, y el ciprés en que habia -sido transformado Cipariso. - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_EURÍDICE MUERE DE LA MORDEDURA DE UNA SERPIENTE._ - - -Desde las bodas de Ifis partió el Dios Himeneo por los aires cubierto -con un vestido amarillo, y llegó á las playas de Tracia, en donde fue -inútilmente invocado por Orfeo[142] para que asistiese á sus bodas. El -asistió efectivamente á ellas; pero ni profirió la cantinela nupcial, -ni fue con buen semblante ni con feliz agüero. La antorcha que tenia -en las manos no ardia ni se encendia, aunque se le aplicaba el fuego, -ni hacia otra cosa que rechinar y apagarse, despidiendo un humo que -hacia salir las lágrimas de los ojos. El suceso fue mas triste que los -anuncios; porque mientras la recien casada[143] andaba discurriendo por -un florido prado, acompañada de una tropa de Náyades, la acarreó la -muerte la mordedura que la hizo una serpiente en un talon. - -[Ilustración: (100) Corriendo Eurídice por un prado con otras ninfas -es mordida por una serpiente y muere.] - - - - -FÁBULA II. - -_BAJADA DE ORFEO Á LOS INFIERNOS._ - - -Despues de haber llorado Orfeo la pérdida de su esposa, y haber llenado -los aires de ayes y lamentos, para hacerlos tambien resonar en la -region de las sombras, formó por último el atrevido designio de bajar á -los infiernos por la cueva y entrada que está en el monte Ténaro;[144] -y caminando por entre una multitud de leves sombras de las almas de -los que habian logrado el honor de la sepultura, se presentó ante -Proserpina y Pluton, que son los que reinan en aquella triste region, é -hiriendo las cuerdas armoniosas de su lira, las acompañó con la cancion -siguiente: - -[Ilustración: (101) Saca Orfeo á Eurídice del Infierno y vuelve á -perderla por mirarla.] - -„Ó Deidades del mundo subterráneo, adonde venimos á parar todos -los mortales, si dais licencia para que hable la verdad, omitiendo -preámbulos importunos, no he venido acá para ver la negra mansion de -los infiernos, ni para atar al Cancerbero de tres gargantas, ásperas -con las serpientes que las rodean. Mi esposa es la causa de mi -venida, que pisando una víbora, la mordió é infundió su veneno, y la -causó la muerte en los floridos años de su juventud: procuré sufrir -con paciencia esta desgracia, y confieso haber hecho cuanto pude para -conseguirlo; pero venció el amor: ese Dios, que es bien conocido allá -sobre la tierra: dudo si aqui lo será igualmente; pero me inclino á -creer que sí tambien lo es, pues á vosotros igualmente os ha ayuntado -el amor, si es que no miente la fama de que os unisteis por medio del -pasado rapto.[145] Yo pues os suplico, poderosos Dioses, por estos -lugares llenos de temor, por este caos, y por el pavoroso silencio de -este dilatado reino, que me deis á Eurídice, y anudeis el hilo de su -vida, que fue cortado fuera de sazon. Todos los vivientes os somos -deudores; y aunque dilatemos algo nuestra vida, tarde que temprano -todos caminamos á estas regiones. Estas son nuestras últimas moradas, -en que os podeis vanagloriar de tener un imperio eterno sobre el género -humano. Tambien Eurídice, cuando muera á su tiempo y en otra edad mas -avanzada, volverá á recaer en vuestra jurisdiccion. Solo os pido el uso -de algun tiempo por gracia y beneficio; pero si los hados se oponen á -mis deseos, vengo con determinacion de quedarme en estos lugares: gozad -enhorabuena de la muerte de dos.” Aquellas pálidas almas lloraban al -ver expresar los sentimientos de Orfeo, y al oir acompañar sus acentos -con su armoniosa lira. Tántalo[146] dejó de coger el agua que siempre -se le escapaba. La rueda de Ixion[147] se detuvo; los crueles buitres, -que despedazaban el hígado del desgraciado Ticio, le dieron algun -descanso; las hijas de Belo cesaron de echar agua en el tonel horadado, -que se vacia al paso que lo llenan; Sísifo se sentó sobre la piedra, -que está condenado á rodar sin pausa ni descanso. En esta ocasion -fue cuando se vió por primera vez llorar á las implacables Furias. -Proserpina y Pluton se enternecieron, y mandaron llamar á Eurídice, que -estaba entre las almas recien entradas, y vino cojeando[148] por causa -de la mordedura de la serpiente. Recíbela Orfeo bajo la condicion de -no volver atras los ojos hasta haber salido de los valles del Averno, -so pena de que la perderia, y seria nula la gracia.[149] En medio de -aquel profundo silencio trepan por un camino cuesta arriba lleno de -malezas, y en que habitaban la oscuridad y las mas densas tinieblas. -Ya les faltaba poco para llegar á la superficie de la tierra, y salir -de aquella oscura region, cuando Orfeo, temiendo en este sitio no se -cansase Eurídice, y deseoso de verla volvió la vista, y al punto fue -detenida y retirada hácia atras; y extendiendo sus brazos para asir -con ellos á su esposo, ó ser asida por él, no encontró ni palpó otra -cosa la infeliz que el viento deleznable, y muriendo con esto segunda -vez, no se quejó de que tuviese la culpa su marido. Porque ¿cómo habia -de quejarse de verse amada? Con esto le dió el último á Dios, que con -dificultad llegó á sus oidos, y fue tornada con violencia al oscuro -reino de donde habia salido. No causó menos pasmo á Orfeo la duplicada -muerte de su muger que á aquel pastor[150] que tímido vió á Cancerbero -encadenado por la garganta de en medio, el cual no perdió el pavor -hasta que se le trasmutó su naturaleza convirtiéndose en peñasco: ni -el referido pasmo de Orfeo fue menor que el de Oleno, que, cargando -sobre sí el delito de su muger, quiso parecer y aparentar que era reo, -el cual y Letea su esposa, engreida con su hermosura, y que en otro -tiempo se quisieron tiernamente, ahora son peñascos del monte Ida. El -desgraciado Orfeo volvió hácia atras en seguimiento de su muger, y se -esforzaba para pasar el rio Leteo; pero el barquero Aqueronte[151] se -lo prohibió, alejándole de su barca. Permaneció siete dias y otras -tantas noches á la ribera del rio infernal sin otro alimento que sus -lágrimas. - -[Ilustración: (102) Orfeo atrae al son de su voz y de su lira á los -animales, rocas y árboles.] - - - - -FÁBULA III. - -_ORFEO TOCA LA LIRA EN EL MONTE RODOPE._ - - -En fin despues que Orfeo se quejó inútilmente de la crueldad de los -Dioses del infierno, se fue al monte Rodope y á Hemo, donde reina -el frio Aquilon. Pasáronse tres años sin haberse permitido al trato -de ninguna muger, ya porque le habia salido tan mal el casamiento, -ó ya porque le queria guardar á Eurídice la fidelidad que le habia -prometido. No obstante muchas Ninfas desearon casarse con él, y solo -las correspondió con desprecios, dedicándose á un amor inverso, que -de él aprendieron los pueblos de Tracia,[152] á quienes agradaba la -florida edad de los niños que aun no habian entrado en la juventud. - -Sobre la cumbre de un collado se ostentaba una hermosa llanura de un -campo, que estaba siempre verde con la grama y otras yerbas. En este -sitio sin sombra fijó su residencia Orfeo, y en él tocaba su lira, -y al sonido de ella vinieron todos los árboles comarcanos á hacerle -sombra, atraidos del dulce sonido de la lira. No hicieron falta ni -dejaron de concurrir las encinas, los álamos blancos, los suaves tilos, -las hayas, los laureles, los avellanos, los fresnos, los abetos, -los carrascos, los plátanos, los acebos, los sauces, los lotos, el -box siempre verde, los brezos, los arrayanes de dos colores, y las -higueras. Tambien vinisteis vosotras, yedras trepadoras, juntamente -con las vides llenas de pámpanos, y los olmos vestidos de parras, los -quejigos, el madroño cargado de fruto encarnado, las erguidas palmas, -premio de los vencedores, el pino de áspera y recogida copa, grato á -la madre de los Dioses desde que Atis, sacerdote de esta Diosa, se -convirtió en él. - -[Ilustración: (103) Queriendo darse la muerte Cipariso, es -transformado en Ciprés por Apolo.] - - - - -FÁBULA IV. - -_CIPARISO TRANSFORMADO EN CIPRÉS._ - - -Entre toda la multitud de árboles que acudieron al son de la lira de -Orfeo, vino tambien el ciprés, émulo de las pirámides, el cual, aunque -ahora es árbol, fue antes un muchacho querido de aquel Dios que con -las cuerdas arma y maneja la cítara y el arco.[153] El caso de su -transformacion fue el siguiente: Habia un corpulento ciervo dedicado -á las Ninfas de los campos de Cartea, el cual tenia unas astas de -tal elevacion y anchura, que le servian de sombrage á su cabeza: las -astas resplandecian con el oro, y de su delgado cuello iba pendiente -hasta los brazuelos un collar de piedras preciosas. Un medallon de -plata colgaba sobre su frente sujeto con unos pequeños lazos de cuero, -y de sus orejas pendian tambien sobre las sienes dos arracadas del -mismo metal. Este ciervo domesticado, y acostumbrado á no conocer el -miedo, solia entrar en las casas, y presentar su cuello aun á las -manos desconocidas para que lo halagasen; pero no obstante á nadie le -agradaba tanto como á tí, Cipariso, jóven el mas hermoso de toda la -isla de Cos.[154] Tú cuidabas de llevarlo á los pastos mas abundantes -y á las fuentes mas cristalinas. Unas veces entretejias sus astas con -variedad de flores, otras, acomodándote en su espalda, ibas con él de -una á otra parte, enfrenándole con un cabestro de color de púrpura. - -Un dia de estío á la hora del mayor calor se echó el ciervo sobre -la yerba, viéndose muy fatigado, para tomar un poco el fresco á la -sombra de los árboles. El muchacho Cipariso, sin saber lo que se -hacia, le atravesó con una aguda flecha, y viéndole espirar de aquella -cruel herida, quedó sobrecogido de tal tristeza y desesperacion, que -resolvió darse á sí mismo la muerte. ¿Qué de cosas no le dijo Febo para -consolarle? Le amonesta que no se abandone á tanto sentimiento por una -cosa de tan poca consideracion; pero él seguia entregado á sus gemidos -y sentimiento, pidiendo á los Dioses que por último don le concediesen -que jamas interrumpiese sus lágrimas. Á puro llorar vino á derramar su -sangre por los ojos, y sus miembros empezaron á tomar un color verde, -á transformarse en erizada melena aquellos hermosos cabellos que poco -há pendian de su nevada frente; y endureciéndose poco á poco, se elevó -mirando rectamente al cielo, angostándose la copa hasta rematar en -punta. Fue muy sensible á Apolo esta transformacion de que habia sido -testigo, y suspirando: „Yo lloraré tu pérdida, le dijo, Cipariso; tu -llorarás la de otros, y asistirás siempre á los lúgubres llantos.”[155] - - - - -FÁBULA V. - -_RAPTO DE GANIMEDES._ - - -Aquellos eran los árboles que Orfeo habia atraido al rededor de sí, y -permanecia ordinariamente sentado á la sombra en medio de los animales -y aves, que el encanto de su voz hacia venir de todas partes. Un -dia despues que templó bien su lira, y conoció que las varias voces -concordaban, sin embargo de la diversidad de sonido, se puso á cantar -de este modo: „Ó Musa,[156] madre mia (pues todas las cosas estan -sujetas al imperio de Júpiter), inflama mi pecho para que mis versos -comienzen con sus alabanzas. Yo he celebrado ya muchas veces su poder; -y subiendo mi lira al tono heroico, canté en otro tiempo la victoria -que ganó sobre los gigantes, que abatió con los rayos[157] en los -campos de Phlegra: ahora conviene un estilo mas llano para cantar -los jóvenes que han sido amados por los Dioses, y las doncellas que, -entregadas á no permitidos amores, merecieron la justa pena de su -liviandad. - -[Ilustración: (104) Júpiter transformado en Águila arrebata á -Ganimedes.] - -„El Rey de los Dioses amó en otro tiempo con el mayor ardor al troyano -Ganimedes,[158] y para conseguir su amor queria deponer su divinidad, é -inventar una cosa en que transformarse diversa de la que él era; pero -no quiso trasmutarse en otra ninguna ave sino en águila, porque esta -era sola la que podia llevar sobre sí sus rayos. Puso por obra sin -demora esta su determinacion; tomó con efecto la figura de águila, y -rompiendo los aires con sus aparentes alas, bajó volando, y arrebató á -Ganimedes, y lo subió al olimpo, en donde, aunque á pesar de la zelosa -Juno, le hizo su copero, y le sirve la bebida del néctar.” - - - - -FÁBULA VI. - -_JACINTO TRANSFORMADO EN FLOR._ - - -„Á tí tambien, jóven Jacinto, te hubiera trasladado Apolo al cielo si -se lo hubieran permitido los hados; sin embargo tienes el privilegio -de la inmortalidad, que es cuanto pudo hacer en tu obsequio. Cuantas -veces expele la primavera al invierno, y cuantas saliendo el sol -del signo de Piscis entra en el de Aries, otras tantas te renuevas, -brotando tus flores en la verde pradera. Mi padre Apolo te amó mas -que á otro ninguno, y tanto que por tí abandonó el templo y oráculo -de Delfos,[159] frecuentando solo las riberas del rio Eurotas y la -ciudad de Esparta por visitarte: ni le gustaba la lira ni tampoco -las flechas, sino que enagenado de sí no se avergonzaba ni rehusaba -llevarte las redes, los perros, y acompañarte por los collados de los -ásperos montes, fomentando de este modo su pasion, y convirtiéndola en -costumbre. - -[Ilustración: (105) Jugando Jacinto con Apolo, le mata un tejo que el -viento desvió.] - -„Un dia cuando Titan se hallaba en medio de su carrera, queriendo -Apolo y Jacinto jugar al disco, se despojan de las ropas, y se ungen -con aceite segun costumbre; Apolo arrojó el primero el disco con tanta -fuerza y destreza, que penetrando la region del aire, dividió con su -violencia las nubes, y de alli á mucho tiempo empezó á bajar hácia la -dura tierra. Viéndolo Jacinto, sin prever el riesgo á que se exponia, y -embebido en el juego, echó á correr para coger el disco; pero al tiempo -que dió en el suelo saltó de rebote, y dió á Jacinto en el rostro, -haciéndole una mortal herida. Quedóse Apolo tan descolorido como el -mismo Jacinto; y reuniendo la carne que el golpe habia despedazado, -unas veces la unia á la restante, otras enjugaba la sangre que corria -de la herida, y otras procuraba contener su ya fugitivo espíritu, -aplicándole los remedios y yerbas mas medicinales.[160] Nada aprovechó -el arte, porque la herida era incurable. Al modo que las adormideras, -los lirios y violetas, quebrantados sus tallos, inclinan su cabeza -hácia la tierra, y ya no pueden erguirse, asi se inclinó su rostro al -tiempo de espirar, y el cuello y cabeza, faltos de vigor, se abatieron -sobre los hombros. Entonces Apolo: „Desfalleces, le dijo, Jacinto, en -tu primera edad, y veo que yo tengo la culpa de tu muerte. Tú eres -causa de mi dolor, y en tí vino á descargar mi golpe. Mi diestra debe -ser marcada con una señal que signifique tu muerte. Sí, yo soy la causa -y el autor de ella. Pero ¿en qué está mi culpa? Como no se quiera -dar este nombre al juego, y llamarse delito el haberte amado. ¡Ojalá -pudiera dar mi vida por la tuya ó morir contigo! Pero puesto que el -destino se opone á ello, reinarás siempre en mi memoria; mi canto y -mi lira jamas dejarán de publicar tus alabanzas, y convertido en una -nueva flor, estarán en tí escritos mis llantos y gemidos. Llegará -tambien un tiempo en que el fortísimo Ayax[161] se añada á esta flor, -y se lea en sus hojas su nombre.” Mientras Apolo decia estas cosas -la sangre de Jacinto, que habia caido y manchado las yerbas, dejó su -color, y convirtió en una flor mas resplandeciente que la púrpura de -Tiro, y tomó la forma que tiene el lirio, si este no fuera blanco y el -jacinto encarnado. No se contenta Apolo con esto; él es el primero que -le tributa honores; esculpe en las hojas sus suspiros, conteniendo la -triste inscripcion de _ay ay_ con las mismas funestas letras. La ciudad -de Esparta no tiene por afrenta el haber sido patria de Jacinto, antes -sí por un honor que dura hasta el presente tiempo, en el que se repiten -y celebran cada año con mucha pompa unas fiestas y juegos en su honor, -siguiendo la costumbre de los mayores.” - - - - -FÁBULA VII. - -_LOS CERASTES CONVERTIDOS EN TOROS._ - - -„Mas si se pregunta á la ciudad de Amatonta, abundante en metales, -si ella tiene por honor el haber sido patria de las Propétides, como -Esparta en haberlo sido de Jacinto, responderá que antes bien lo -tuvo por afrenta, del mismo modo que el haberlo sido de aquellos que -procreó en otro tiempo, los cuales, por tener dos cuernos en la frente, -se llamaron Cerastes. Frente de la casa de estos habia un templo y -ara dedicada á Júpiter, protector del hospedage, en la que se hacian -los mas abominables y tristes sacrificios. Cualquiera extrangero que -llegase á verla teñida y salpicada de sangre creeria que en ella se -habian sacrificado algunos ternerillos ó algunas ovejas de Chipre, y -no era eso, sino que las víctimas que en ella se habian ofrecido eran -los huéspedes y extrangeros que alli llegaban. Ofendida Venus de esta -abominacion, estaba resuelta á retirarse de sus ciudades y de toda la -region é isla de Chipre; pero reflexionándolo mejor, dijo: - -[Ilustración: (106) Venus transforma en Toros á los Cerastes que -profanaban á Chipre.] - -„¿En qué han pecado mis ciudades y estos campos, que me son tan -agradables? ¿Qué delito hay en ellos? Mejor es que los delincuentes -paguen su pena con el destierro ó con la muerte, ó con otro castigo que -venga á ser un medio entre estos dos. Y ¿cuál podrá ser este sino el -de transformarlos en otra diversa figura?” Venus vacilante en qué los -convertiria, vuelve la vista á los cuernos que tenian en su frente; y -ocurriéndola el dejarlos con ellos, los transformó en crueles toros.” - - - - -FÁBULA VIII. - -_PIGMALION._ - - -„Las Propétides[162] tampoco hicieron honor alguno á su patria, pues -ademas de ser obscenas se atrevieron á negar que Venus fuese Diosa, -por lo cual airada esta, se dice que las enardeció hasta el extremo de -que fuesen el primer egemplar de la prostitucion; y como perdieron el -pudor, y se les endureció la sangre en el rostro, poco á poco se fueron -convirtiendo en duros peñascos. - -„Como antes de su transformacion las viese Pigmalion que pasaban su -vida en tan criminal disolucion, espantado de los vicios y desarreglos -en que naturalmente incurren las mugeres, las juró aborrecimiento, y -vivia en el estado de celibato, en el cual se mantuvo por mucho tiempo. -En el intermedio de él hizo felizmente y con mucho arte una estatua -de marfil, á la cual dió la forma de una muger tan hermosa, que ni -la naturaleza ni el arte llegaron á mas, y viéndola tan bella, se -enamoró de su estatua. - -[Ilustración: (107) Pigmalion se enamora de la estatua que habia -hecho, y Venus la anima.] - -„Su semblante era de una verdadera doncella: parecia que estaba viva, -y que queria moverse á no prohibírselo la modestia: ¡tan grande era -el primor que ocultaba el arte! Maravíllase Pigmalion, y se enciende -en su pecho un fuego de amor á la estatua como si estuviese viva. -Muchas veces la tocaba con sus manos dudando si era cuerpo viviente, -y no se atrevia á decir que fuese marfil: besábala, y le parecia que -le retornaba el cariño: la hablaba, la tenia en sus brazos, y se -persuadia que sus dedos se imprimian en los miembros como si fuesen -flexibles, temiendo que la impresion de ellos no la hiciese algun -daño ó contusion. Con la idea de complacerla unas veces la hacia -halagos, otras le traia conchas y piedrecillas, dones agradables á -las doncellas, diversos pajarillos y flores de mil colores, lirios, -bolitas pintadas y granos de ámbar. Tambien la adornaba con vestidos -de gala; poníala en los dedos lucidos anillos, y en el cuello largas -gargantillas, arracadas de piedras preciosas en sus orejas, y joyas -en su pecho. Todas estas cosas le caian muy bien; pero despojada de -ellas no estaba menos hermosa. Poníala en su cama llamándola su muger, -y como si tuviera sentido la colocaba y reclinaba sobre almohadas de -suaves plumas. Llegó el dia y festividad dedicada á Venus, el cual se -celebraba en la isla de Chipre con mucha solemnidad.[163] Ofrecíanse -sacrificios de blancas novillas, doradas sus extendidas astas, y -humeaban en los templos los ofrecidos inciensos. Pigmalion, despues -de haber hecho un sacrificio, se puso delante del altar, y con el -debido respeto hizo esta deprecacion: „Si podeis, ó Dioses, conceder -todo lo que se os pide, os ruego que la muger con quien me case (y -no atreviéndose á decir fuese la doncella que habia hecho de marfil, -pronunció en lugar de ello) sea semejante á la estatua que he formado.” -La refulgente Venus, que asistia á su festividad, conoció lo que queria -decir aquella deprecacion, y en señal de que venia bien en darle -gusto en lo que suplicaba, por tres veces se encendió por sí misma la -llama de una antorcha, y su piramidal punta se elevó por los aires. -Pigmalion, contento con este agüero, se volvió á su casa, y al punto -que entró en ella se dirigió á la estatua de su querida, y tentándola -le pareció que estaba caliente; que el marfil se ablandaba, y que -deponiendo su dureza, cedia á los dedos suavemente, á la manera que la -cera del monte Himeto[164] se ablanda á los rayos del sol, y se deja -manejar con los dedos, tomando varias figuras, y haciéndose mas dócil y -blanda con el manejo. Al verlo se pasma Pigmalion; se llena de un gran -gozo mezclado con temor, creyendo que se engañaba. Volvió segunda vez -á tocar la estatua, y se cercioró que era un cuerpo flexible, y que -las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos. Entonces -Pigmalion pronunció las palabras mas enérgicas y acomodadas para dar -gracias á Venus; estrechó su rostro con el verdadero de su querida, y -sintiéndolo esta se llenó de rubor; y alzando su tímida vista, vió á -un mismo tiempo al cielo y á su amante. La Diosa Venus felicitó con -su asistencia el casamiento que ella misma habia proporcionado, y al -cabo de nueve meses la que antes habia sido estatua dió á luz á Epafo, -del cual la isla tomó el nombre. Tambien nació de ella y fue fruto de -este enlace Ciniras, el cual hubiera podido contarse entre los hombres -felices si no hubiera tenido sucesion.[165] - -„Me veo en la ocasion de contar cosas obscenas y horrendas. Retírense -de aqui las doncellas y sus madres, pues no es razon las oigan: y si el -suceso que van á referir mis versos os agradare y entretuviere, tenedlo -por una novela, y no lo creais; y si lo creyéreis, creed tambien la -pena con que fue castigado. Si es posible y parece creible que se haya -cometido una maldad que aborrece la misma naturaleza, doy el parabien á -la nacion traciana, á nuestro reino y á nuestras tierras por hallarse -tan distantes de aquellas regiones en que sucedió la horrible maldad -que voy á referir. Enhorabuena que la Arabia sea abundante en amomo, en -cinamomo, en costo, en incienso y en otras flores y perfumes, con tal -que sea ella sola donde se crie la mirra, árbol nuevo, que se produjo á -costa de tal maldad.” - -[Ilustración: (108) Desesperada Mirra se colgó; pero su Nodriza corta -el lazo y la libra.] - - - - -FÁBULA IX. - -_MIRRA CONVERTIDA EN ÁRBOL._ - - -„Abominable Mirra, no tienes disculpa excusándote con el amor, porque -este niega y repugna haberte herido sus armas, y se disculpa de que sus -incentivos te pudiesen incitar. Solo alguna de las infernales Furias -te abrasó con su horrible tea,[166] é inspiró en tí el venenoso hálito -de sus hinchadas víboras. Maldad abominable seria el que hubieses -aborrecido á tu padre; pero es mas abominable el que te enamorases -de él. Puesto que de todas partes concurrian á ser pretendientes -tuyos los próceres mas afamados, y la juventud de todo el Oriente se -presenta como á competencia á solicitar tus bodas, elige al que quieras -de todos ellos, con tal que en ellos no esté ni se cuente uno.[167] -Mirra, conociéndose arrebatada de su pasion, resistia cuanto podia á -un amor tan abominable, y decia entre sí: „¿Adónde me precipito? ¿Qué -es lo que intento? Deidades, piedad y reverencia paternal, sagrados -respetos y derechos de los padres, impedid que llegue á egecutarse -tal maldad, y oponeos á tan execrable deliro, á llamarse asi lo que -intento, porque puede con razon negarse que lo abominen y condenen la -piedad y la reverencia, pues vemos que los brutos y animales se enlazan -entre sí sin reparos ni respetos: no es torpe ni feo en la novilla el -tener por marido al toro su padre, ni al caballo el tener por muger á -su propia hija: por el mismo órden se conducen las aves y los demas -animales que andan y pacen reunidos en rebaños. Dichosos todos ellos, -pues se hallan sin trabas, y les es lícita esta libertad.[168] La -invencion de los hombres estableció unas extrañas leyes, que niegan y -prohiben envidiosamente lo que la naturaleza permite y dispensa.[169] -Con todo eso se cuenta que hay pueblos entre quienes la madre se casa -con el hijo, el padre con la hija, y crece la piedad[170] con el amor -duplicado. ¡Desgraciada de mí! ¡Que no hubiera tenido la suerte de -haber nacido en aquellas regiones, y me perjudicase la costumbre y -derecho de mi patria! Pero ¿de qué me sirve cavilar sobre estas cosas? -Alejaos de mí, esperanzas prohibidas. Es cierto que Ciniras es digno -de ser amado; pero solo como padre. De aqui infiero que si yo no fuese -su hija, podria enlazarme con él en lícito casamiento. La proximidad -es la que me perjudica; y si fuera extraña, seria mas asequible mi -esperanza. El corazon me inspira la resolucion de alejarme de aqui, -y abandonar el suelo patrio por evitar tan execrable delito; pero mi -loca pasion me detiene, porque presente podré recrearme con la vista -de Ciniras, con tocarle, hablarle y besarle, ya que no pueda ser otra -cosa mas. Pero ¿qué es esto que digo de mas, impía doncella, puedes -esperar alguna otra cosa mas? ¿No conoces el trastorno que causarias -en los nombres y en las leyes? Entonces serias una competidora de -tu madre, concubina de tu padre, hermana de tu propio hijo, y madre -de tu hermano. ¿No temes pues á las implacables Furias, que con la -hacha en la mano y los cabellos erizados de serpientes amedrentan sin -cesar á los delincuentes? Pero tú, puesto que aun no has cometido -la maldad en efecto, no la concibas en el ánimo, ni atropelles con -un gusto prohibido las poderosas leyes de la naturaleza. Imagínate -que él pueda inclinarse á quererte; pero la cosa no es permitida, y -le detendrá su misma piedad, y el acordarse de la prohibicion de la -ley. ¡Ay! ¡cuánto desearia yo que él estuviese poseido de un fuego -semejante al mio!” Con esto puso fin á su razonamiento; pero Ciniras, -á quien la multitud de los pretendientes de su hija le hacia dudar -sobre la eleccion, se los nombró todos, preguntándola á ella misma á -cual escogia por su marido. Enmudece al principio; y reclinándose como -desmayada sobre el rostro de su padre, se abrasa, y humedece sus ojos -con un ardiente llanto. Creyendo Ciniras que sus lágrimas y silencio -eran efecto de su modestia y pudor virginal, las interrumpe con su -mandato, la besa y enjuga sus mejillas. Causaron mucho gozo á Mirra -estas demostraciones de la terneza de su padre, y preguntada por este á -quien de los pretendientes queria elegir por esposo, le respondió que -á uno que en todo se le asemejase. Ciniras aplaudió sin entender la -respuesta de su hija, teniéndola por obediencia y subordinacion, y la -dijo: „Persevera, hija mia, en ser siempre tan obediente y piadosa.” -Mirra, que oyó la palabra piedad que su padre habia pronunciado, bajó -el rostro avergonzada de su delito. Á la media noche, cuando todos -estan descuidados y entregados al sueño, Mirra desvelada se abrasaba -en el fuego de su amor, y resolvia en su imaginacion sus locos deseos. -Unas veces desconfia, otras se resuelve á probar fortuna, y á intentar -el ponerlos en egecucion. Ya se avergüenza, ya se inflama, y por mas -que discurre no halla ni le adapta medio ni modo alguno de egecutar su -proyecto; y á la manera que un grande árbol herido con los golpes de la -segur, cuando ya resta poco para acabarlo de cortar, no se sabe hácia -qué lado podrá caer, y se teme por todas partes, asi el ánimo de Mirra, -agitado de tantos y tan varios impulsos, duda entre los medios que debe -escoger, y no encuentra medio ni reposo sino en la muerte. Resuélvese á -ella, se levanta precipitada con la determinacion de echarse un dogal -á la garganta; y teniendo ya para ello atado al techo el cíngulo que -al efecto se quitó, dijo: „Á Dios, querido Ciniras, sabe que tu amor -es la causa de mi muerte.” Dijo esto, y al momento acomodó el lazo á -su descolorido cuello. Se cuenta que su fiel aya, que dormia en la -pieza inmediata, oyó el confuso ruido de las voces. Levántase asustada, -abre la puerta, y viéndola en la disposicion que estaba, puesto en el -cuello el lazo para ahorcarse, empieza á dar voces, se da golpes, se -hiere el pecho, la desata y quita el lazo, y le hace pedazos. Despues -la estrecha entre sus brazos, derrama un torrente de lágrimas, y la -pregunta la causa de su desesperacion. Queda enmudecida la doncella, -é inmóvil fija sus ojos en el suelo, sintiendo que su ama la hubiese -hallado en aquella accion, y la estorbase darse la muerte. La anciana -la insta de nuevo; y descubriendo sus canas y ya arrugados pechos, la -ruega con mucho ahinco por la leche que la dió, y por los desvelos que -padeció en criarla, que la comunique su dolor, cualquiera que él fuese. -Mirra gimiendo con alguna indignacion repelió sus ruegos. La anciana -persiste en averiguar la causa, prometiéndola todo su favor. „Dime, -hija mia, la decia, ¿qué es lo que te aflige? No me niegues el gusto y -consuelo que tendré en aliviarte. No me servirá de estorbo la vejez. Si -el amor causa tu mal, tengo yerbas virtuosas y encantos para curarlo: -si alguno te ha fascinado, serás purificada con las ceremonias mágicas: -últimamente si los Dioses vengadores quieren castigarte, yo sabré -aplacarlos con los sacrificios. Yo no puedo atribuir á otra cosa alguna -mas que á las referidas la causa de tu desesperacion, porque tus bienes -y tu casa no padecen ninguna quiebra ni menoscabo, y viven y estan -sanos tu madre y tu padre.” Al oir Mirra la palabra padre arrancó un -triste suspiro de lo íntimo de su pecho, y el ama, aunque comprendió -que podia proceder de algun amor, no sospechó que pudiese ser de los -nefarios y prohibidos. Tenaz en su propósito de averiguarlo, la hace -instancias á que la manifieste la causa de su desesperacion, fuese -de la clase que fuese; y viendo que no daba otra respuesta que la de -deshacerse en lágrimas, la tomó en su regazo, y abrazando estrechamente -su cuello con sus débiles brazos, la dijo: „Ya he penetrado lo que ello -es: tú estás enamorada; anímate y depon tu temor, y confia en que mi -industria y mi eficacia te serán útiles para proporcionarte el logro -de tus deseos, sin que jamas lo llegue á entender tu padre.” Mirra se -soltó furiosa de los brazos de su ama, y echándose boca abajo sobre la -cama y mordiendo la ropa, la dijo: „Apártate de aqui por vida tuya, y -déjame ocultar mi vergüenza con el llanto;” y como el ama redoblase las -instancias, la respondió: „No seas importuna, vete de aqui, ó deja de -preguntarme la causa de mi dolor, porque es una maldad lo que pretendes -saber.” Llenóse de horror la vieja; y alargando sus manos trémulas con -la edad y con el miedo, se postró rendida á los pies de su alumna; unas -veces la acaricia, otras la amedrenta si no la descubre el secreto, -amenazándola que descubrirá y publicará el delito que intentaba cometer -cuando la halló á punto de quitarse la vida con el dogal al cuello, -y por el contrario la aseguraba su ayuda y favor para el logro de su -amor si se descubria. Mirra algo animada se incorporó, y echándose al -cuello de su ama, la riega el pecho con sus lágrimas. Mil veces intenta -descubrir su debilidad, y otras tantas detiene los acentos. En fin, -cubriéndose el rostro con su ropa: „¡Ah! dijo suspirando, ¡qué dichosa -es mi madre con ser esposa de mi padre!” No dijo mas, y concluyó con -un suspiro; pero la aya, que comprendió el sentido de estas palabras, -entró en un temblor que la penetró hasta los huesos, se llenó de pavor, -y se le erizaron los plateados cabellos. Persuadióla cuanto pudo por -si podia apartarla de una pasion tan criminal. Penetra Mirra lo justo -de sus persuasiones; pero sin embargo estaba resuelta á morir si no -daba satisfaccion á sus deseos. „Vive, la dijo entonces el aya: tú -gozarás de tu propio...” y calló, no atreviéndose á decir _padre_, y -la asegura con juramento esta promesa. Era tiempo en que las matronas -vestidas de blanco celebraban la fiesta de Céres, y la ofrecian como -en primicias de sus cosechas guirnaldas de espigas; y era rito de esta -solemnidad el que en los nueve dias y noches que duraba las casadas -no podian cohabitar con sus maridos, y como Ceneris[171] era una de -las que asistian á la fiesta, quedóse solo el Rey Ciniras su marido. -Aprovechándose la oficiosa aya de esta coyuntura, se entró en su cámara -en ocasion que le halló algo trastornado con el vino, y le propuso bajo -un nombre supuesto el amor que le tenia una jóven, alabándole mucho -su hermosura. Preguntándola el Rey los años de la doncella, respondió -que era de la misma edad de su hija, de lo que informado, mandó se la -llevara. Al momento fue al cuarto de Mirra, y abrazándola la dijo: -„Alégrate, hija mia, pues ya te tengo proporcionada la victoria y el -logro de tus deseos.” Aunque esta noticia no causó sino una alegría -imperfecta á Mirra, y que su corazon le presagió alguna cosa funesta, -no obstante no dejó de regocijarse: tanta era la perturbacion en que la -tenia su pasion. Llegó la media noche, en que todo yacia en silencio -profundo, y el carro de Bootes habia ya torcido su direccion. Á esta -hora se encaminó Mirra al aposento de su padre á egecutar su torpe -deseo. La luna desamparó el cielo, ocultándose debajo del horizonte; -las estrellas se cubrieron de nubes negras y espesas, y la noche -quedó en una total oscuridad. Icario y Erigone,[172] vosotros que por -el amor paternal fuisteis colocados en el cielo, velasteis vuestro -rostro por no ser testigos de una accion tan abominable. Mirra tropezó -tres veces, y tres veces el fúnebre buho la presagió alguna desgracia -con su lúgubre canto. No obstante como la noche y las tinieblas la -hacian menos tímida, continuó su camino asida á la mano izquierda de -su aya, y de la derecha se servia para atinar el camino por medio -de la oscuridad. Llega por último á la entrada del cuarto de su -padre. Apenas entró cuando le temblaron las rodillas, vacilando las -piernas; mudó de color, y la faltaba el ánimo para proseguir. Cuanto -mas se acerca á su delito tanto mas se horroriza y arrepiente de su -atrevimiento, y quisiera poder volverse sin ser conocida. La vieja, -que la ve detenerse, la conduce é introduce, llevándola asida por la -mano, y al tiempo que la entregaba á Ciniras habló de esta manera: -„Esta es la persona que te he prometido,” y se retiró, dejándola en -el cuarto. Ciniras para acariciarla, alentarla y hacerla deponer el -temor es creible que alguna vez la llamase hija, y ella á él padre, y -de este modo no faltaron á la maldad los verdaderos nombres. Cometido -el incesto, del que fue consecuencia la gravidacion, se repitió por el -mismo órden otras noches, hasta que Ciniras, ansioso por ver y conocer -á su amante, hizo entrar una luz, á cuyo resplandor vió y comprendió -su delito, y que la cómplice era su hija. Callando y sin pronunciar -una palabra, porque no se lo permitia su dolor, arremetió á su espada, -y la desenvainó. Mirra al verlo echó á huir, y se ocultó y escapó de -la muerte favorecida de la oscuridad y de lo tenebroso de la noche, -á quienes debió poder escapar del palacio y salir á los dilatados -campos, y entregándose por ellos á la fuga, penetró peregrinando -hasta la Arabia, abundante en palmas, y se dejó atras las llanuras -de Pancaya, y despues de haber andado errante por espacio de nueve -meses, hallándose cansada de la fatiga de su viage, y aun mas de la -incomodidad de su embarazo, hizo alto en la region Sabea. Entonces sin -saber qué hacer, pues le era odiosa la vida, aunque temia la muerte, -hizo á los Dioses esta súplica: „Ó Dioses, si favoreceis á los que -confiesan su delito, yo me reconozco digna de la mayor pena: no rehuso -el merecido castigo. Mas para que yo no sea el oprobio y escándalo de -la tierra si vivo en ella, ó la vergüenza y espanto de los muertos si -bajo al reino tenebroso, arrojadme de ambos imperios, y mudándome mi -forma, negadme la vida y la muerte.” Estos votos y súplicas de Mirra -hallaron propicios á los Dioses, pues aun no las habia concluido cuando -la tierra empezó á cubrir sus pies, que se volvieron raices retorcidas, -capaces de sostener un robusto árbol. Sus huesos, que conservaron su -medula, formaron el tronco; su sangre se convirtió en jugo, sus brazos -y dedos se trocaron en las ramas, y su piel en dura corteza; la que -creciendo poco á poco, habia ya ocultado el elevado é hinchado vientre -y el pecho, y se dirigia á cubrir el cuello y cabeza, que era lo que -únicamente faltaba: no aguardó á tanto Mirra, sino que impaciente con -la tardanza se encogió un poco, y zabulló su rostro en la corteza que -venia creciendo. Aunque con la transformacion de su cuerpo perdió Mirra -el uso de todos los sentidos, conservó el llanto, pues del tronco se -destilan unas cálidas gotas, que corriendo por él á manera de lágrimas, -se congelan y forman una preciosa goma, que tiene y conserva el nombre -de Mirra, y perpetuarán la memoria y noticia de su transformacion á -todas las edades.” - -[Ilustración: (109) Mirra pare á Adonis y es transformada en el árbol -de su nombre.] - - - - -FÁBULA X. - -_NACIMIENTO DE ADONIS._ - - -„El incestuoso feto que Mirra tenia en su vientre antes de su -transformacion creció,[173] y se puso despues de ella á punto de salir -á luz, para lo cual buscaba camino por donde echarse fuera, y dejar -el seno materno. El vientre se entumecia debajo de la corteza, y el -peso hacia extender y dilatar al árbol, sin que los dolores pudiesen -explicarse por falta de voz, ni en aquel aprieto de la parturienta -pudiese ser invocada Lucina. El árbol tomó una postura semejante á -la de una muger que hace esfuerzos para el parto, y encorvándose -daba continuos gemidos, y se humedecia con las gotas que destilaba á -manera de lágrimas. Lucina propicia acudió á los ramos y troncos que -tristemente rechinaban, aplicó á ellos sus manos, y pronunció las -palabras y cláusulas que sirven para facilitar los partos. Por la -eficacia de ellas se abrió el árbol, y por la abertura de su corteza -salió vivo un niño, y empezó á llorar. Las Náyades le pusieron sobre la -mullida yerba, y le ungieron y bañaron con las gotas que como lágrimas -destilaba el árbol. Hasta la misma Envidia alabaria la hermosura de su -rostro, pues era tal, que no le excedian los retratos que al vivo se -expresan del desnudo Amor; y para que entre estos y aquel no hubiera -diferencia con el adorno, pudiera muy bien quitársele á este el -carcax,[174] y acomodarse á aquel.” - -[Ilustración: (110) Venus aconseja á Adonis que solo caze animales -indefensos.] - - - - -FÁBULA XI. - -_VENUS Y ADONIS._ - - -„El tiempo y la edad corren ocultamente, y no hay cosa mas veloz que -los años. Este niño, hijo de su hermana y de su abuelo, que poco antes -habia estado oculto en el árbol, y habia nacido de él, llegó, siendo -cada vez mas hermoso, desde la infancia á la juventud, y desde esta á -la edad varonil,[175] en la que excediéndose á sí mismo en belleza, fue -el objeto del amor de la Diosa Venus, y vino á vengar en ella el amor -que habia inspirado á su madre: fue pues el caso que el niño Cupido, -al tiempo que como hijo se acercó á dar un beso á su madre Venus, sin -advertirlo la clavó en el pecho la punta de una de sus flechas.[176] -La Diosa sintiéndose herida, arrojó y apartó de sí á su hijo Cupido; -y aunque al ir á mirarse la herida le pareció que era pequeña, era -mas profunda de lo que parecia. La flecha la encendió en el amor de -Adonis (que este era el nombre del hijo de Mirra), y este amor la hizo -descuidarse de las playas de Citera, y de frecuentar las islas de -Pafos, la de Cnido y la de Amatonta, abundante en metales.[177] Tambien -se ausentó del olimpo, al cual preferia á su Adonis. Á este ama, de -este no puede apartarse un momento; y la que antes estaba acostumbrada -á las delicias de estar á la sombra, y á adornarse para acrecentar -su hermosura, ahora, semejante á Diana, con el vestido arregazado y -descalza trepa por collados, selvas y ásperos peñascos con su amante, -azuzando á los perros, y dando alcance á las veloces liebres, ciervos, -gamos, y á los demas animales fáciles de cazar; pero se abstiene de -los bravos jabalíes, de los hambrientos lobos, de los osos armados -de sus uñas, de los leones hartos con la muerte de los ganados, y -amonesta á Adonis tema á unos animales tan peligrosos. „Tú puedes, -le decia, seguir con tu valor y denuedo á las bestias que huyen del -cazador. La osadía no es segura contra las fieras, á quienes dió armas -la naturaleza: no te expongas, querido jóven, temerariamente y con -peligro mio: mira que me estará y costará muy cara tu animosidad: ni tu -edad, ni tu hermosura, ni cuantas cosas me hicieron inclinarme á tí, -serán respetadas, ni detendrán á los leones, á los cerdosos jabalíes, -ni templarán la centellante vista ni impetuosidad de las fieras. No -olvides nunca que los rayos no son tan temibles como los colmillos de -los ásperos jabalíes, y que los rojos leones tienen ímpetu y una grande -saña, y estos últimos son para mí muy odiosos.” „¿Cuál es la causa, -la pregunta, que te estimula á darme tales consejos?” „Yo te la diré, -respondió Venus, y te referiré una monstruosa transformacion, á quien -dió causa una culpa que es ya bien antigua.” - - - - -FÁBULA XII. - -_VENUS Y ADONIS SOBRE EL CESPED._ - - -„Pero ya me siento fatigada del egercicio de la caza, á que no estoy -acostumbrada: este blanco álamo nos convida con su fresca y apacible -sombra, y la yerba de esta pradera nos ofrece blando lecho, en el que -me será de gusto y complacencia el disfrutar contigo, mi amable Adonis, -un rato de descanso.” En esto se reclinaron en la pradera; y Venus, -apoyada mas sobre aquel que sobre el suelo, dejando caer sobre su pecho -la cabeza, é interpolando á cada palabra los mas tiernos ósculos, le -refirió el suceso siguiente.” - -[Ilustración: (111) Hipomenes vence con ardid en la carrera á -Atalanta.] - - - - -FÁBULA XIII. - -_CARRERA DE HIPOMENES Y ATALANTA._ - - -„Acaso habrás oido hablar de una doncella que llevaba ventajas en la -carrera á los hombres mas ligeros. La voz que acerca de esto corrió no -fue ciertamente una fábula. Es evidente que los aventajaba, y no era -fácil decidir en qué se aventajaba mas, si en la ligereza de sus pies -ó en su hermosura. Habiendo esta doncella consultado al oráculo sobre -la eleccion de un esposo, le respondió aquel: „Atalanta, no te conviene -tener marido. Huye del consorcio; pero no podrás huir, y tendrás la -desgracia de carecer, aunque viva, de tí misma,[178] siendo convertida -en otra forma.” Amedrentada con la respuesta del oráculo, resolvió -vivir soltera, frecuentando las selvas sombrías en el egercicio de la -caza.[179] Cuando se veia importunada de la multitud de pretendientes -los despedia y excluia con una terrible condicion, diciéndoles: „Si -me he de casar con alguno de vosotros, ha de ser con el que me exceda -en la carrera: apostad todos á correr conmigo: si yo fuese vencida, -será el premio mi mano y mi consorcio; pero si yo venciere, la muerte -será el castigo del vencido. Esta ha de ser la ley del certamen.” Ella -ciertamente era una condicion cruel; pero la hermosura tiene mucho -atractivo y eficacia. Sujetóse á esta dura ley una grande y temeraria -multitud de pretendientes. Hipomenes, que habia concurrido movido de -la curiosidad de ver el certamen de la carrera, instruido de la dura -ley con que se hacia: „¿Es posible, dijo, que haya hombre que solicite -á una muger, exponiéndose á tanto riesgo y peligro?” Al tiempo que -desaprobaba los excesivos amores de los jóvenes descubrió á Atalanta -con el velo quitado,[180] y al ver su hermosura, el aire y gracia de su -cuerpo (que era como el mio, ó como el tuyo si fueses muger),[181] se -quedó pasmado, y alzando las manos dijo: „Perdonadme, jóvenes amantes, -á quienes sin razon poco hace tuve por temerarios, por no estar -informado de la calidad del premio á que aspirábais.” Alabando asi á -Atalanta, concibe amor por ella; del amor pasa luego á la envidia, y -desea que ningun jóven corra mas velozmente que ella. „¿Por qué, dice, -no he de probar yo fortuna en esta competencia? Los Dioses favorecen -siempre á los atrevidos.” Mientras Hipomenes se decia á sí mismo estas -razones vió pasar á Atalanta; y aunque iba con la misma velocidad que -una ave ó una saeta de Escitia, no obstante tuvo tiempo de admirar su -belleza, que habia tomado incremento con el egercicio de la carrera. -El aire con que corria, tremolando los lazos de su calzado, daba nuevo -impulso á sus ligeras plantas; tambien hacia ondear sus cabellos sobre -las espaldas mas blancas que el marfil, y agitaba las lazadas de las -ligas, que se la veian debajo de las rodillas, y el egercicio de la -carrera sonroseaba la blancura de su rostro, no de otro modo que cuando -la luz, penetrando por un velo ó cortina encarnada, pinta de color -encarnado la blancura de la pieza que ilumina. Mientras Hipomenes nota -admirado todas estas bellezas llega Atalanta al fin de la carrera, en -la que salió vencedora, y mereció se la diese el premio de la corona. -Suspiran los vencidos, y padecen el castigo segun las leyes del -combate. Poco amedrentado Hipomenes con el suceso de estos jóvenes, -se presentó en la palestra, y fijando la vista en Atalanta, la habla -de esta manera: „¿Qué gloria puede tributarte la fácil victoria de -los cobardes? Contiende conmigo; y si mi fortuna me hiciere vencedor, -no te avergonzarás de haber sido vencida por un pretendiente de mi -gerarquía, porque mi padre es Megareo, hijo de Onquestio, y nieto de -Neptuno, de modo que yo vengo á ser biznieto del Rey de las aguas: -mi valor no es menor que mi nobleza; y si yo soy vencido, tendrás un -grande y memorable nombre por haber vencido á Hipomenes.” Mientras -decia estas cosas Atalanta le miraba con semblante halagüeño,[182] -é incierta de si le estaria mejor vencerle ó ser vencida, habló en -estos términos: „¿Qué deidad contraria y opuesta á los hombres de -gallardía y gentileza se propone perder á este jóven? ¿Quién es el que -le inspira á que pretenda mi casamiento con peligro de su amable vida? -En mi sentir no me considero acreedora á que por mí se exponga á tanto -riesgo; no me mueve á compasion su gallardía, aunque ella es tal que -pudiera conmoverme, sino el verle aun tan jóven. No él sino su edad -es la que me compadece; y ¿qué diré siendo testigo de su valor, y del -desprecio que muestra á la muerte? ¿Qué cuando le contemplo en cuarto -grado descendiente de Neptuno? ¿Qué al ver un amor tan fino que estima -mi mano mas que su vida, y se resuelve á morir si la dura suerte le -negase el vencerme? Ilustre extrangero, le dijo, desiste ahora que -estás en tiempo, y abandona la pretension de un enlace que te expone -á perder la vida. Mi casamiento es cruel y costoso. Hallarás otras -infinitas que apetezcan casarse contigo, pues eres digno de ser amado -por cualquiera discreta jóven. Mas ¿por qué, prosiguió, me tomo yo -estos cuidados por este jóven, á quien no desanima el egemplar de los -muchos que han sufrido la muerte por haber sido vencidos? Allá se las -avenga; muera, pues él lo quiere; y sin escarmentar con la desgracia -de tantos pretendientes, parece que le desagrada el vivir. Pero ¿será -puesto en razon que muera únicamente porque intenta vivir en union -conmigo?[183] ¿Será buena recompensa del amor que me manifiesta el -que sufra la muerte, que él en verdad no merece? Todo el lauro de mi -victoria no podrá mitigar el disgusto y resentimiento que tendré de -haberlo vencido; pero en caso de que incurra en esta desgracia, no -será culpa mia, sino de su temeridad. ¡Ah, inconsiderado jóven, si -te allanaras á desistir de tu empresa! ¡Ah, si ya que eres temerario -fueras mas ligero que yo! ¡Qué femenil hermosura se descubre en tu -pueril semblante! ¡Ah, infeliz Hipomenes, no querria haber sido vista -por tí! Ciertamente eres digno de vivir; y si yo fuese mas feliz, y los -importunos y contrarios hados no me prohibiesen el estado conyugal, -serias tú el solo con quien yo apeteceria casarme.” Concluyó su -razonamiento; y como poco experimentada, y por primera vez acometida -del amor, ama sin advertirlo y sin saber lo que hace. El padre de -Atalanta y todos los espectadores instaban sobre que se continuase el -certamen de la carrera; y estando para principiarla, Hipomenes invocó -mi proteccion[184] con el mayor fervor, diciendo: „Ayude y favorezca -Venus Citerea[185] mi atrevimiento, y proteja este amor que en mí ha -fomentado.” Conmovíme, lo confieso, con esta rendida súplica, que el -blando viento hizo llegase á mis oidos; pero como ya iba á empezar la -carrera, quedaba muy poco tiempo para usar de arbitrios en su favor. -En la isla de Chipre[186] hay un campo, que sus naturales le llaman -Tamaseno. Este sitio, que es la mejor parte de la isla, me fue dedicado -por los antiguos, y mandaron que se agregase en dote á mi templo. En -medio de este campo hay un árbol, cuyas hojas y frutos son de oro. Yo -volvia de él en esta sazon, y traia en la mano tres manzanas de oro que -habia cogido. Lleguéme á Hipomenes sin que nadie pudiese verme sino él -solo, y le enseñé al dárselas el uso que habia de hacer de ellas. Á la -señal que hicieron las trompetas el uno y la otra partieron á un tiempo -de los señalados límites con la mayor ligereza. Parecia que sus pies -apenas tocaban la arena. Al verlos se creeria que podrian correr sobre -el mar sin humedecer sus plantas, y sobre las espigas de las secas -mieses sin ajarlas.[187] Animaban á Hipomenes las voces y aplausos de -los espectadores, que gritaban diciendo: „Ahora, ahora, Hipomenes, es -la ocasion de que te esfuerces; corre ligero; usa ahora de todas tus -fuerzas; date priesa, que tú alcanzarás la victoria.” No es fácil de -decidir á quien de los dos agradaban mas estos aplausos, si á Hipomenes -ó á Atalanta. ¡Cuántas veces, pudiendo ella dejarle atras, se detuvo de -intento! ¡Y con cuánta dificultad apartaba la vista que en él llevaba -clavada! Fatigado Hipomenes de tan larga carrera, respiraba ya un -aliento seco y anhelante, y aun faltaba mucho para llegar al término -de la carrera. Entonces arrojó una de las tres manzanas. Pasmóse -Atalanta al verla, y deseosa de cogerla torció la carrera para alzarla. -Entre tanto Hipomenes la cogió ventaja, y empezaron á victorearle los -espectadores. Mas ella repara la detencion y el tiempo perdido con -la veloz carrera, y deja atras al jóven. Aunque Hipomenes volvió á -detenerla arrojando otra manzana, volvió á alcanzarle y á dejársele -atras. Ya solo faltaba el último tercio de la carrera cuando Hipomenes -me hizo esta súplica: „Asísteme ahora, ó Diosa, y haz que me aproveche -este don que benéfica me has hecho.” Al pronunciar estas palabras -arrojó con fuerza la tercera manzana hácia un lado para que perdiese -la direccion en ir por ella, y volver á la carrera. Pareció que la -doncella dudaba si iria ó no á cogerla; pero yo con mi inspiracion la -incliné á que se determinase, y al tiempo de cogerla aumenté el peso -de la manzana, y la impedí su velocidad con esta detencion y con el -mayor peso de aquella. Últimamente porque mi narracion no se extienda -mas que aquella carrera, Atalanta quedó vencida, é Hipomenes vencedor -obtuvo su premio.” - - - - -FÁBULA XIV. - -_HIPOMENES CONVERTIDO EN LEON Y ATALANTA EN LEONA._ - - -„Dime ahora, querido Adonis, ¿no era yo digna de que Hipomenes me -hubiese rendido gracias y ofrecido el honor del incienso y de los -sacrificios por semejante favor? Pues has de saber que ni me las -tributó ni me ofreció sacrificios. Me dejé arrebatar de la ira mas -violenta; y sintiendo vivamente este desprecio, me indigné contra -ambos, é hice en ellos un castigo tal que me asegurase de ulteriores -desprecios. Pasaban un dia junto á un templo, que escondido en una -espesa selva habia en otro tiempo edificado por voto á la madre de los -Dioses el esclarecido Equion.[188] Como se hallaban fatigados del largo -camino, se sentaron á la sombra para descansar. Alli asaltó á Hipomenes -un intempestivo deseo del uso conyugal, promovido por mí. Cerca del -templo habia un lugar retirado de escasa luz, formado naturalmente de -las peñas, á manera de una cueva, y que habia sido consagrado desde la -mas remota antigüedad, y alli los sacerdotes habian colocado muchos -simulacros de madera de los antiguos Dioses. Entraron en este sitio, y -le profanaron con una accion tan agena de su santidad. Los Dioses por -no ver este sacrilegio volvieron los ojos, y Cibeles dudó si sumergiria -á los delincuentes en la laguna Estigia; pero le pareció que este -castigo era muy leve para un delito tan enorme. Al punto pues se cubren -sus cuellos de rojas crines; sus dedos se encorvan en uñas; los hombros -se convierten en espaldas; todo el peso carga sobre los pechos; con la -cola barren la superficie de la arena; en el rostro se ve pintada la -saña, y en vez de palabras pronuncian un espantoso murmullo, y tienen -por tálamo las selvas: en una palabra, fueron transformados en leones, -animales temidos de todos, y dóciles para el carro de Cibeles. Tú pues, -amado Adonis, huye de estas fieras, y de todas aquellas que en vez de -huir y volver la espalda presentan su cuerpo y pecho á los que les -acometen. Evita su encuentro, no sea que tu osadía sea perjudicial á -tí y á mí, que mas que tú sentiré tu desgracia.” Despues que Venus dió -este consejo á Adonis, tomó el camino por los aires en un carro tirado -de cisnes. Pero Adonis, dejándose llevar de su valor, no se aprovechó -de las advertencias de Venus.” - -[Ilustración: (112) Venus llora á su querido Adonis herido por un -jabalí.] - - - - -FÁBULA XV. - -_MUERTE DE ADONIS._ - - -„Los perros de Adonis, que seguian el rastro, echaron del bosque un -jabalí, y cuando iba á salir de la selva le hirió de través con una -flecha. Al punto el feroz animal sacudió el dardo ensangrentado, y -con sus colmillos corvos siguió á Adonis, que temblaba y buscaba -donde guarecerse; se los clavó todos debajo de la ingle, y lo arrojó -moribundo en la roja arena. Venus, conducida por medio de los aires -en su ligero carro, no habia llegado aun á la isla de Chipre, y de -lejos oyó los suspiros de su moribundo amante, y volvió hácia alli el -ligero carro: luego que desde la alta region le vió desmayado, y que se -revolcaba en su misma sangre, bajó; y rasgando sus delgados vestidos, -se arranca los cabellos, se hiere el pecho lastimosamente, y quejándose -de los hados, les dice: „No han de estar todas las cosas sujetas á -vuestro poder. Querido Adonis, quedarán para siempre vestigios de mi -llanto y sentimiento por tí, y en memoria de tu muerte se repetirá y -celebrará todos los años una fiesta en que se imitará y representará -mi llanto y mi dolor. Tu sangre será convertida en flor. Asi como -tú, Proserpina, pudiste en otro tiempo convertir á tu rival[189] en -olorosa yerbabuena, ¿no podré yo tambien, sin que se me atribuya á mal, -convertir á Adonis en otra yerba?” - -„Despues que dijo esto roció con néctar oloroso la sangre de Adonis, -que hinchándose como aquellas gotas de agua que al caer forman menudas -y transparentes ampollas, en menos de una hora salió de la sangre una -flor colorada semejante á la de la granada. Esta flor es de corta -duracion, porque siendo de poco vigor y de mucha ligereza, la marchitan -los vientos, de quienes tomó el nombre de amapola.” - -[Ilustración] - - - - -LIBRO ONCENO. - -_ARGUMENTO._ - - -Despues que las mugeres de Tracia, agitadas del entusiasmo de Baco, -despedazaron á Orfeo, se convirtieron en árboles. Baco se retira de -la Tracia; y por la restitucion de Sileno remuneró á Midas con la -gracia de que convirtiese en oro todo lo que tocase. Y como este don le -acarrease mas daño que provecho, se bañó en el rio Pactolo, y trocó en -oro sus arenas. Despues, por haber desempeñado mal el papel de juez, -Apolo le hizo nacer orejas de asno, y en seguida edificó los muros de -Troya, revestido de forma humana. Habiéndose Hércules apoderado de la -ciudad, dió á Telamon á Hesione por muger, en suposicion de haberse -Peleo casado ya con Tetis despues de sus varias transformaciones; y -habiendo ido á verse con Ceix, en parte vió y en parte entendió que -Dedalion se habia convertido en alcon, y un lobo en piedra. Alcione, -despues de haber visto en un sueño el naufragio de su marido, ella y -este se transformaron en aves. Luego que algunos los vieron volar por -los aires se acordaron que en otro tiempo Esaco, que entonces vivia, se -habia transformado en cuervo marino. - -[Ilustración: (113) Las Bacantes de Tracia que mataron á Orfeo son -transformadas en árboles.] - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_ORFEO DESPEDAZADO POR LAS BACANTES._ - - -Mientras Orfeo halagaba y atraia con la dulzura de su canto -la ferocidad de los animales, árboles y peñascos, las jóvenes -Ciconas,[190] cubiertas con pieles de fieras, lo vieron desde un alto -en el monte Rodope, que estaba cantando sus versos al son de la lira. -Una de ellas, dejando agitar el cabello á discrecion de los vientos: -„He aqui, dice, nuestro capital enemigo.” Y diciendo y haciendo le -tiró al rostro el tirso, que como estaba entretejido de pámpanos, solo -le hizo una ligera contusion: otra le tiró una piedra, la cual quedó -sin efecto en el aire á la armonía de su voz y lira, y se arrojó á -sus pies como pidiéndole perdon por su enfurecido atrevimiento: sin -embargo se empeñaron las demas en una temeraria pelea, sin observar -modo por estar dominadas del mas loco furor. Las armas que le -disparaban hubieran perdido sin dificultad su fuerza con la eficacia -del canto de Orfeo, si la confusa gritería, los tambores, las flautas -y cornetas, las voces y los aullidos de estas mugeres Bacantes no -hubieran confundido el son de la lira. En medio de este tumulto fue -herido el desgraciado Orfeo con las piedras que le tiraron; y despues -que las Ménades[191] dispersaron las aves, serpientes y la multitud -de animales, que encantados de sus dulces acentos formaban un cerco -al rededor de él, se vuelven con las sangrientas manos contra Orfeo, -y le rodean como las aves que ven á la lechuza en medio del dia, ó -como los perros al rededor de un ciervo que sueltan por la mañana -para diversion del pueblo en el anfiteatro. Ellas le acometen por -todas partes, y le tiran los tirsos verdes, que no estaban destinados -para este uso. Unas le arrojan terrones, otras ramas arrancadas de -los árboles, otras guijarros; y porque no faltasen armas á su loco -furor, acaeció que cerca de alli habia unos labradores que barbechaban -la tierra, y otros no lejos la cavaban, ganando el preciso sustento -con el sudor de su rostro; los cuales, como vieron el escuadron de -mugeres, huyeron y dejaron los instrumentos de su penoso trabajo; á -saber, pesados rastrillos y azadones. Las Bacantes se apoderaron de -estas armas, y aun arrancaron á los bueyes los cuernos, y volvieron -á acometer al desgraciado Orfeo, que en vano les tendia las manos -para aplacarlas; y esta fue la primera vez que no movió con su voz á -los que le oian. En fin ellas le mataron sacrílegamente, y su alma -(¡ó Júpiter poderoso!) se exhaló á los vientos[192] por aquella misma -boca que articulaba aquellos dulces sones, y que tantas veces oyeron -los peñascos y entendieron los animales. Por tí, desgraciado Orfeo, -hicieron sentimiento las aves, las fieras, los peñascos; y las mismas -selvas, que muchas veces acudieron al son armonioso de tu lira, te -lloraron con amargas lágrimas. Los árboles despojados de sus hojas, los -rios crecidos con las lágrimas que derramaron, las Náyades y Dríades -vestidas de luto y esparcidos los cabellos, tambien fueron sensibles -á tu muerte: sus miembros estaban esparcidos por todas partes: su -cabeza y lira cayeron en el Hebro;[193] y cuando iban por medio de -la corriente (¡cosa maravillosa!) empieza la lira no sé que triste -lamento, y su misma lengua, aunque sin vida, unos murmullos lúgubres y -lastimosos, que los ecos repetian en las riberas de este rio. Luego -que entraron en el mar, y las olas y vientos las arrojaron á las playas -de Lesbos, una fiera serpiente acomete á la cabeza de Orfeo, que yacia -en la arena extraña, lame sus cabellos mojados con el agua de que -estaba bañada, y abre su boca para desfigurar su rostro; pero cuando -iba á morderla, Apolo la convirtió en piedra antes que la cerrase, y -la dejó en la actitud de una culebra que va á morder. La sombra de -Orfeo bajó al infierno, y despues que reconoció todos los lugares que -habia visto en otro tiempo, pasó á los campos Elíseos, y encontrando á -su amada Eurídice, la abrazó con la mayor ternura. Desde este momento -no se separan un punto; unas veces se pasean juntos; otras la deja ir -delante, y otras la precede él; pero asegurado siempre de que aunque -vuelva el rostro atras para mirarla, no la volverá otra vez á perder. - -No permitió Baco quedase esta maldad sin castigo; y sintiendo la -pérdida de un hombre que era el corifeo de sus sacrificios,[194] al -punto convirtió en árboles á todas las mugeres de Tracia que cooperaron -á la maldad y estuvieron presentes. Extendidos los dedos de sus pies, -se pegaron en la sólida tierra en el órden que se seguian, y echaron -raices. Y al modo que la ave, luego que se ve presa en el lazo que el -astuto cazador ocultó, se revuelve, se agita, y hace mil esfuerzos, -que solo sirven para apretar mas el lazo que la tiene presa; asi estas -Bacantes, luego que se vieron presas, pegadas en la tierra, atónitas -procuraban en vano la fuga; pero las raices las detenian, y no las -dejaban proseguir en sus saltos bacanales; y mientras se paran á mirar -donde estan sus dedos, sus pies y sus uñas, ven que las rodillas se -iban vistiendo de madera; y queriendo golpear tristemente con las -manos, herian la misma madera, la cual fue creciendo hasta convertir -en tronco los muslos, el pecho, los hombros y los brazos extendidos en -ramas. - - - - -FÁBULA II. - -_BACO DEJA LA TRACIA._ - - -No contento Baco con esta venganza, desampara la Tracia, teatro funesto -de la muerte de Orfeo. Acompañado de mejor coro, se va á los viñedos -del Tomolo y á las riberas del Pactolo,[195] aunque en aquel tiempo no -tenia las arenas de oro, ni era envidiado de los hombres. Los Sátiros -y Bacantes acompañaban á este Dios; pero Sileno no pudo seguirle: unos -labradores frigios le hallaron vacilante, asi con la edad como con el -vino de que estaba poseido; y despues que le adornaron con guirnaldas y -flores, lo llevaron al Rey Midas, á quien Orfeo y el ateniense Eumolpo -habian enseñado los ritos de los sacrificios de Baco. Luego que este -Príncipe reconoció á Sileno por compañero de aquel Dios, y por uno de -los que intervenian en sus sacrificios, celebró con una gran fiesta -la llegada de tal huesped, la que duró diez dias y diez noches, y al -amanecer del undécimo el mismo Rey placentero fue á los campos -lidios, y lo restituyó á Baco su alumno. - -[Ilustración: (114) Sileno, adornado de pámpanos, es presentado á -Midas, quien lo entrega á Baco.] - -Alegre este Dios por haber recibido á su ayo, mandó al Rey de Frigia -pidiese el don que gustase. Entonces Midas, que no preveia las funestas -consecuencias de su demanda: „Concédeme, le dice, la gracia de que -se convierta en oro todo cuanto tocare mi cuerpo.” Concedióle Baco -al momento lo que deseaba; le dió un don que le habia de ser nocivo, -y sintió que no le hubiese pedido otro mejor. El Rey se retiró muy -contento por la gracia fatal que habia obtenido; y aun no asegurándose -bien de ella, iba tocando todas las cosas que encontraba para hacer -experiencia de si seria ó no verdad: cortó una rama verde de una -encina, y al punto fue convertida en una rama de oro. Tomó una piedra -del suelo, y tambien se puso roja como el oro: tocó un terron, y se -convirtió luego en masa de oro fino. Arrancó unas espigas de trigo, y -al momento se convirtieron en oro. Cogió una manzana de un árbol, y -juzgaria cualquiera que era del jardin de las Hespérides. Apenas tocó -las puertas de su palacio cuando resplandecen maravillosamente. Si -se lavaba las manos, el agua se teñia de un color que podria engañar -á Dánae.[196] Encantado Midas de una virtud tan extraordinaria, se -entregaba á todos los trasportes de su alegría, cuando le avisaron -que la mesa estaba puesta, y grandemente provista de viandas. Luego -que se sentó en la mesa y tomó el pan, don precioso de Céres, lo -halló convertido en oro. Si llevaba á la boca cualquier manjar para -satisfacer su apetito, cuando lo iba á comer lo hallaba convertido -en oro resplandeciente. Cuando le dieron de beber vino mezclado con -agua, no tragó sino oro líquido. Atónito con la novedad de un mal tan -extraordinario, rico y pobre á un mismo tiempo, aborrece una opulencia -que le costaba tan cara, y se arrepiente de haberla deseado. En medio -de la abundancia no puede satisfacer su hambre ni apagar la sed que -le abrasa la garganta, y con justa razon le atormentaba el oro, que -ya aborrecia. Entonces levantando las manos al cielo, dijo: „Ó padre -Leneo, perdóname; confieso haber delinquido: por vida tuya que tengas -misericordia de mí, y me libres de este precioso metal que me aflige.” -El piadoso Dios, mirando ya con benignidad al que confesaba su pecado, -le restituyó á su antiguo estado, y en premio del beneficio de haber -restituido á Sileno le revocó el don que le habia concedido: „Para no -verte bañado del oro que malamente codiciaste, ve, le dice, al rio -vecino á la famosa Sardes,[197] y caminando agua arriba, sigue por -el collado de la ribera hasta que llegues á su nacimiento: mete la -cabeza en las espumosas aguas que forman su raudal copioso, y lava á un -tiempo tu cuerpo y el delito cometido.”[198] Midas, obedeciendo esta -órden, se encaminó al rio y se entró en el agua, á la que de su cuerpo -se transfirio la virtud aurífica,[199] y desde entonces sus arenas -se convirtieron en oro; y cuando sale de madre se inundan los campos -vecinos de arenas doradas. Aborreciendo Midas las riquezas, frecuentaba -las selvas y campos, acompañando en ellos al Dios Pan, el cual de -continuo se retiraba á las grutas de los montes; pero el trato de este -Dios no le abrió mas el ingenio. Quedóse con la insensatez, que habia -de acarrearle los daños que habia ya experimentado. - - - - -FÁBULA III. - -_APOLO Y MIDAS._ - - -El Tomolo es una montaña de dificil subida, que se extiende desde -Sardes hasta la pequeña ciudad de Hipepa. Es muy elevada y escarpada, -y de su cumbre se descubren los anchos mares. En esta montaña cantaba -Pan sus versos á las jóvenes Ninfas al son de la encerada flauta, -jactándose de que excedia al canto de Apolo. Desafióle, y se aplazó -la competencia, haciendo juez de ella al Tomolo. El anciano juez toma -asiento en lo mas elevado de su misma cumbre para que los árboles -separados no le impidiesen oir; y ciñéndose una guirnalda de encina, -de la cual pendian las bellotas hasta las sienes, dijo al Dios Pan: -„Por el juez no hay detencion.” Pan empezó luego á cantar al son de -su flauta agreste, y embelesó á Midas (que á la sazon se hallaba -presente) con la inculta música. Despues que Pan acabó, Tomolo volvió -su semblante á Febo, y todos los árboles del monte hicieron lo mismo, y -se inclinaron á él. - -[Ilustración: (115) Apolo pone orejas de asno á Midas en castigo de su -mala sentencia.] - -Apolo, coronado de laurel cortado del Parnaso, y vestido de una ropa -rozagante de color de púrpura que arrastraba hasta el suelo,[200] -tomó en su mano izquierda su lira embutida de marfil y piedras -preciosas, y en la derecha el plectro, y en esta actitud empezó á tocar -con tanta delicadeza, que enagenado Tomolo con su dulzura, manda que -la flauta de Pan ceda la victoria á la lira de Apolo. Agradó á todos -el parecer y sentencia del monte: solo Midas dijo que era injusta. No -queriendo Delio que unas orejas tan insensatas conservasen la figura -humana, se las alargó, cubrió de pelo blanco, é hizo movibles; en una -palabra, las orejas de hombre se trocaron en orejas de asno perezoso. -Lo demas de su cuerpo le quedó como de antes, castigándole solo en la -parte que habia pecado. Midas procuraba ocultar esta deformidad, y la -tapaba con una tiara[201] purpúrea; pero el criado que solia cortarle -el pelo cuando crecia le vió las largas orejas; mas no se atrevió á -descubrir á nadie este defecto. Incomodado de guardar este secreto, -que no podia retener en sí,[202] se fue á un lugar retirado, hizo -un hoyo en la tierra, y en él con voz sumisa depositó el secreto que -su señor tenia orejas de asno, y despues, tapando el hoyo, se retiró -dejándolo escondido en él. Algun tiempo despues empezó á crecer alli -un espeso cañaveral; y habiendo pasado un año, crecidas ya las cañas, -descubrieron el secreto, pues agitadas por el viento de mediodia, -articularon con el manso ruido las palabras que se habian escondido en -el hoyo por el criado, y publicaron que su amo tenia orejas de asno. - -Despues que Apolo se vengó de Midas se retiró del monte Tomolo; -y conducido por la vaga region del aire, pasó el estrecho del -Helesponto,[203] é hizo alto en los estados de Laomedonte. Á la derecha -está el promontorio de Sigeo, á la izquierda el de Reteo,[204] y en -medio de este espacio hay un antiguo altar dedicado á Júpiter. Desde -alli vió Apolo á Laomedonte, que edificaba los muros de la nueva Troya, -y que estos, como una obra tan grande, adelantaban poco, y por lo mismo -requeria el edificio crecidas sumas. Sin detenerse toma figura humana, -juntamente con el Dios que rige el golfo hinchado con el tridente, y -presentándose entrambos al Príncipe, se ofrecen á construir los muros -de la ciudad por cierta cantidad de dinero que estipulan. Acabada la -obra, el Rey faltó á su palabra, negándose á pagar, y añadiendo por -cúmulo de su perfidia juramentos falsos. „Tu delito, le dijo el Dios -del mar, no quedará sin castigo.” La venganza siguió á la amenaza, -y desde aquel momento suelta todas las aguas del mar á las playas -de la avarienta Troya con tanta impetuosidad, que en poco tiempo se -inundó todo el pais, los campos se anegaron, y las riquezas de los -labradores quedaron sepultadas debajo de las olas. Poco satisfecho -con un castigo tan terrible, exigió tambien que la hija de Laomedonte -fuese acometida de un monstruo marino. Atan á Hesione á un peñasco, -y Hércules la libra. Este héroe pide al padre de la Princesa el tiro -de caballos que le habia prometido por un servicio tan importante. El -Rey, siempre pérfido, le niega la paga de tan señalado servicio, y -Hércules se apodera de los muros de Troya, que por dos veces habian -sido perjuros.[205] Telamon recibe á Hesione por recompensa, porque -el ilustre Peleo su hermano, que tambien habia acompañado á Hércules -á esta expedicion, ya se habia casado con una Diosa.[206] Aunque este -Príncipe era nieto de Júpiter, no obstante no se honraba tanto con su -nacimiento como con este nuevo enlace, puesto que era el solo mortal -que podia vanagloriarse de tener á una Diosa por muger, en vez de que -muchas personas podian gloriarse de traer su orígen del Soberano de los -Dioses. - -[Ilustración: (116) Tetis oye á Proteo que la pronostica tendrá un -hijo mas poderoso que su Padre.] - - - - -FÁBULA IV. - -_PROTEO PREDICE LAS BODAS DE TETIS Y PELEO._ - - -Hablando cierto dia el anciano Proteo con Tetis, le dijo: „Diosa del -mar, tú serás madre de un hijo de tan gran valor, que excederá á su -padre en la valentía de sus hazañas, y tendrá mas fama que él.” Júpiter -pues, aunque estaba penetrado de un amoroso fuego, rehusa las bodas de -Tetis para evitar que naciese de ella un hijo que excediese á su mismo -padre, y que hubiese en el universo cosa mas poderosa que él, y manda -que su nieto Peleo suceda en sus deseos, y se case con la Diosa. Hay -un seno en Tesalia de la figura de una hoz, formado por unas lenguas -de tierra que entran en el mar. Seria muy buen puerto si tuviera mas -profundidad; pero en él apenas cubre el agua la arena. La playa es tan -maciza, que ni se estampan en ella las huellas, ni hay estorbo para -andar, ni está cubierta de ovas. Cerca de alli hay una selva de mirtos -cargados de arrayanes verdinegros; en medio de ella hay una gruta de -tal modo fabricada, que se duda si es obra del arte ó de la naturaleza; -no obstante hay indicios para creer que es mas bien obra del arte. Á -esta gruta, ó Tetis, solias venir desnuda muchas veces, sentada sobre -un enfrenado delfin, y en ella te acometió Peleo estando dormida; y -porque no quisiste consentir á sus deseos se dispuso á la violencia, -echándote los brazos al cuello; y hubiera conseguido lo que deseaba si -no te hubieras valido de tus acostumbradas artes, transformándote en -diferentes figuras. Primeramente te dejaste ver bajo la forma de una -ave, y él no obstante te tenia agarrada bajo de esta figura: despues -te transformaste en un gran árbol, y Peleo no se desasia de él; pero -cuando te convertiste en una tigre manchada se amedrentó y te soltó. -Entonces dirigiéndose á los Dioses del mar, les ofrece un sacrificio, -derramando vino sobre el mar con las entrañas de la víctima, y hace -humear el incienso en su honor, hasta que el adivino Proteo dijo desde -en medio del piélago: „Ó hijo de Eaco,[207] tus deseos se cumplirán: -serás dichoso; pero es necesario sorprender á Tetis cuando descansa -dormida en su fresca cueva, y atarla con tales cordeles y prisiones que -no pueda escaparse. Si cien figuras mudare por vencerte, aprisiónala -sin intimidarte hasta que se vuelva á su primera forma.” Apenas -Proteo pronunció estas últimas palabras cuando se ocultó en el mar. -El sol estaba entonces al fin de su carrera, y su carro iba á entrar -en el Océano, cuando la hermosa Tetis, dejando el mar, va á la cueva -donde acostumbraba descansar. Apenas Peleo la habia atado cuando toma -diferentes figuras, hasta que sintió que estaba aprisionada en todas -ellas. Entonces en fin extendiendo sus brazos por todas partes, dió -un gran gemido, y habló asi á su amante: „Peleo, solo con el socorro -de algun Dios quedas victorioso.” Al decir esto volvió á su primera -figura; consintió en casarse con él, y fue madre del gran Aquiles. - -Dichoso Peleo con este himeneo y con el nacimiento de un hijo tan -ilustre, hubiera gozado de una felicidad perfecta, á no haberla turbado -el fratricidio de su hermano Foco, por cuyo delito fue desterrado de -la casa de su padre, y se acogió á Trachinia, region de la Tesalia, -donde pacíficamente reinaba Ceix, hijo de Lúcifer, que en su rostro -ostentaba muy bien el resplandor de su padre; pero en aquel tiempo le -tenia oscurecido por el dolor de la muerte de su hermano Dedalion. -Luego que Peleo, fatigado del camino y de la pena de su destierro, -llegó á Trachinia, y entró en la ciudad con poco acompañamiento, -dejando antes en un sombrío valle no lejos de sus muros los rebaños y -vacadas que traia consigo, se presentó al Rey, y haciéndole una grande -reverencia con las manos tendidas, en las que llevaba una señal de -paz,[208] le refirió quien era, quien era su padre, y la causa que -pretextó de la fuga de su casa, callando y ocultando el fratricidio que -habia cometido, pidiéndole que le acogiese en la ciudad ó en algun otro -lugar de sus estados. Ceix le respondió con rostro apacible en estos -términos: „Mis estados estan abiertos á cualquiera persona por humilde -que sea, y mi reino hace gala de esmerarse en la hospitalidad; mi ánimo -benigno se inflama mas á egercerla, y le son poderosos impulsos tu -esclarecido nombre, y el ser descendiente de Júpiter. No pierdas el -tiempo en plegarias: cuanto pidas te será concedido; elige lo que te -acomode entre todo lo que ves, y ¡ojalá hubieras llegado y lo hubieras -visto en mejor estado!” En este punto comenzó Ceix á llorar, y Peleo y -sus compañeros le preguntaron cual era la causa de tanto sentimiento, á -los cuales respondió asi: „Acaso creereis que la ave[209] que vive de -rapiñas, y es el terror de las demas aves, lo fue siempre, y estuvo -vestida de plumas como ahora; pues no es asi: hace poco tiempo que -era hombre, y ha conservado despues de su transformacion el ánimo, -ferocidad y violencia que tenia antes. Llamábase Dedalion, y tuvo por -padre al astro precursor de la Aurora, y que desaparece el último.[210] -Como yo siempre he amado la paz, he empleado todos mis cuidados por -conservarla en mis estados y familia; mi hermano por el contrario tenia -toda su complacencia en las sangrientas guerras. El valor con que desde -su transformacion persigue á las palomas tisbeas, lo empleó antes en -sujetar naciones enteras y Reyes poderosos. Tenia una hija dotada -de gran belleza llamada Quione, que á la edad de catorce años era -pretendida de muchos amantes. Volviendo un dia acaso Febo y Mercurio, -aquel de Delfos, y este del monte Cileno, la vieron ambos, y ambos se -enamoraron de ella. El primero quiso esperar la noche para declararla -su pasion; pero Mercurio, sin diferir mas tiempo, tocó el rostro de la -doncella con su caduceo, que tiene la virtud de infundir sueño: ella se -duerme con el contacto poderoso, y en el sueño fue violentada por él. -Luego que llegó la noche Apolo toma la figura de vieja, y bajo de esta -apariencia tomó lo que ya otro habia disfrutado. Al cabo de nueve meses -parió dos hijos: el uno fue Autólico, que parecido en todo á su padre -Mercurio, y de su misma índole y astucia, era ingenioso, é inclinado -á todo robo, y sabia hacer de lo negro blanco y de lo blanco negro. -De Febo nació Filamon, hombre aventajado por su voz y lira. Pero ¿qué -aprovecha á Quione haber agradado á dos Dioses, haber tenido dos hijos -tan célebres, ser hija de un padre tan valiente, y nieta del dueño y -Soberano de los Dioses? Hay muchos á quienes son dañosos la gloria y -los honores, y esto le sucedió á Quione, pues se atrevió á preferirse -á Diana y á llamarla fea,[211] poniendo faltas á su hermosura; de lo -que ofendida la Diosa, se dejó arrebatar de la vehemente pasion de la -ira contra ella, diciendo: „Ya que no le agrada mi rostro, tendrá que -sufrir mis hechos;” y al momento encorvó el arco, y de un flechazo -atravesó la lengua sacrílega. Herida Quione mortalmente, hace vanos -esfuerzos por hablar; su voz la abandona, y pierde la vida envuelta en -su misma sangre. Yo entonces abrazándola tiernamente, sufrí en obsequio -de la piedad todo el dolor que cabe en el corazon de un tio, y procuré -consolar á mi hermano; pero este, como padre, recibió el consuelo no -de otro modo que los peñascos insensibles la agitacion estrepitosa de -las olas del mar, y se abandonó á los lamentos por la pérdida de su -hija. Pero luego que la vió en la pira, cuatro veces tuvo ímpetus de -arrojarse á ella, é impedido otras tantas de que lo egecutase, echó -á huir con precipitacion, y á la manera que lo hace un novillo, que -estimulado del aguijon de los tábanos ó moscardones, se arroja por las -asperezas y por donde no hay senda ni camino. En la precipitacion de -su carrera me parecia que iba aumentándose su velocidad mas que la que -puede tener un hombre: quien le viese juzgaria que tenia alas en los -pies. Nos fue imposible alcanzarlo, y veloz con el deseo de perder la -vida, llegó á la altura del Parnaso; y habiéndose precipitado de un -alto peñasco, tuvo Apolo misericordia de él, convirtiéndole en ave, y -sosteniéndolo en el aire con alas repentinas que le dió al tiempo de -caer. Su boca fue mudada en un pico corvo, y sus uñas se encorvaron -igualmente como lo estan los anzuelos. Conservó en su transformacion su -antigua inclinacion, y unas fuerzas superiores al tamaño de su cuerpo. -En fin vuelto gavilan, es enemigo de todas las aves, y les hace sentir -una parte de los males que él mismo sufre.” - -Ceix continuaba aun refiriendo las calamidades de su hermano, cuando -Anetor, pastor de los ganados de Peleo, llegó apresurado con el aliento -anhelante, y dijo: „¡Ay Peleo, Peleo, vengo á anunciarte una gran -desgracia!” Peleo le manda se la diga, y el Rey de Trachinia queda -suspenso y temblando del miedo. „Yo habia conducido, respondió Anetor, -tus novillos á las playas cuando[212] el sol altísimo en medio de la -esfera habia subido tanto cuanto le faltaba para descender á su ocaso: -unos echados sobre la roja arena miraban desde alli las cristalinas -llanuras del mar; otros con paso perezoso andaban errantes en aquellas -cercanías, y otros en fin se habian metido en el agua para refrescarse, -y solo se les veia el cuello. Cerca del mar hay un templo, en cuya -construccion no se empleó oro ni mármol, sino unas toscas vigas, -é inmediato á él un antiguo bosque sombrío con la espesura de sus -árboles, dedicado todo á Nereo[213] y á las Nereidas. Un pescador que -estaba en la playa enjugando sus redes me informó de que el templo -estaba dedicado á aquellos Dioses. Inmediato á este templo hay una -laguna cercada de espesos sauces, la que se formó con el agua que -rebosa del mar. Del fondo de este pantano sale de repente un lobo fiero -de un tamaño enorme, haciendo un estruendo tan espantoso, que amedrentó -á todos los lugares comarcanos. Una espuma mezclada con sangre negra -le salia de la boca, y sus ojos centelleaban llamas. Mas impelido de -la rabia que de la hambre, no tanto por satisfacer á esta cuanto por -saciar á aquella con la muerte de los bueyes, á unos hiere, y á otros -derriba causándoles la muerte. Algunos de mis compañeros, heridos del -lobo por querer defender al ganado, perdieron su vida. La playa y las -primeras olas se tiñen de sangre, y en todas las lagunas comarcanas -resuenan los bramidos de las reses heridas. No perdamos tiempo, -continúa; la menor dilacion nos será perniciosa. Armémonos todos, que -es el recurso único que nos queda para ir á salvar lo que se pueda -escapar del furor de este monstruo.” Asi habló Anetor. Peleo, menos -movido por esta pérdida que por la memoria de su delito, comprendió que -la Nereida queria que estas calamidades fuesen venganza y sacrificio -á un tiempo en alivio de Foco su hijo. Ceix manda que todos tomen sus -armas, y él se disponia á ir con ellos; pero su muger Alcione, que lo -entendió por el ruido que habia en palacio, salió precipitada de su -cuarto á medio peinar, y abandonando al aire sus cabellos, se arrojó -al cuello de su marido, y con persuasiones y lágrimas le rogaba que -no fuese él á aquella empresa, y que procurase guardar su vida, en -la que consistia la suya propia. „Deja, ó Reina, la dijo Peleo, tus -honestos y piadosos temores. La oferta que Ceix me ha hecho prueba su -bondad y generosidad; pero no es mi ánimo aprovecharme de ella, ni -perseguir con las armas á tan nuevo monstruo, sino adorar y suplicar á -la Deidad del mar que me ha afligido con tal desgracia.” Cerca de la -playa habia una elevada torre, y un fanal en lo mas alto de ella para -direccion y regocijo de los navegantes. Suben á ella, y miran con dolor -á los toros muertos y tendidos en la playa, y al monstruo que habia -causado tantos estragos con la piel toda teñida de sangre. Entonces -Peleo, tendiendo las manos hácia la ribera del dilatado mar, ruega á -la cerúlea Psamate[214] que deponiendo su saña, les sea propicia. La -Nereida no se ablandó con las palabras y súplicas de Peleo. Tetis, su -muger, la suplicó por su marido, y consiguió el perdon; pero el lobo, -cebado en la dulzura de la sangre, perseveraba en la cruel matanza, -hasta que en la accion de estar despedazando la cerviz de una novilla -fue transformado en piedra por la Diosa: el color indicaba que ya no -era lobo, ni habia ya para qué temerle, aunque el cuerpo conservaba -la forma y figura de fiera. El destino no permitió á Peleo permanecer -mas tiempo prófugo en los estados de Ceix: errante y fugitivo aportó -á Tesalia, y alli tomó venganza de Acasto, dándole la muerte por la -traicion[215] que en otro tiempo habia intentado contra él. - - - - -FÁBULA V. - -_NAUFRAGIO DE CEIX._ - - -Perturbado Ceix con las calamidades de su hermano y las que siguieron -á estas, dispone ir á consultar al oráculo de Apolo, que existia -en la ciudad de Claros, porque el bandido Forbas,[216] unido con -los Phlegios, tenia interceptados los caminos del templo de Delfos. -Comunicó anticipadamente esta su resolucion Ceix á su querida muger, -que al oirla se quedó helada, y su semblante pálido á la manera del -box, corriéndole las lágrimas por las mejillas. Tres veces procuró -hablar, y tres veces se lo impidió el llanto y los sollozos, que -interrumpian sus amantes quejas. - -[Ilustración: (117) Ceix, que va á consultar el oráculo de Apolo, se -despide de Alcione.] - -„¿Qué culpa, decia, he cometido yo, carísimo esposo mio, que asi ha -trocado tu cariño? ¿Donde está aquel cuidado y desvelo que solias tener -por mí? Ya no te es dificil el ausentarte y dejar á tu Alcione.[217] -Ya te agrada el hacer un largo viage; y ya quieres mas bien tenerme -ausente que en tu compañía. Si tu viage lo hicieras por tierra, solo -me causaria pena y dolor, pero no sobresalto. Los mares me amedrentan: -solo el pensar en él me causa horror. Poco há que he visto sobre la -playa los tristes fragmentos de un naufragio; y muchas veces he leido -los epitafios[218] de los túmulos que no ocultaban los cadáveres. No -te dejes llevar de la falaz confianza de que tienes por suegro á Eolo, -que egerce su imperio sobre los vientos, reprimiendo su impetuosidad en -una cárcel, y cuando le place con esta sujecion queda el mar en calma; -porque una vez sueltos se apoderan de todo el Océano; nada hay que se -les oponga; toda la tierra y todo el mar quedan á su arbitrio. Tambien -agitan las nubes del cielo con fieros torbellinos, y las hacen vibrar -los resplandecientes rayos y centellas. Cuanto mas bien los conozco -(y los conozco muy bien, porque los ví muchas veces cuando era niña -en la casa de mi padre), tanto mas estoy persuadida de que deben ser -temidos. Pero si tu resolucion, carísimo esposo, no se puede alterar -con mis plegarias, y estás constantemente determinado á hacer este -viage, llévame contigo, y correremos ambos una misma suerte: entonces -no tendré que temer lo que me vea precisada á sufrir: ambos en union -mutua toleraremos lo que sobreviniese, y entrambos en union correremos -los riesgos de los extendidos mares.” Con estos ruegos y lágrimas de -Alcione se conmovió Ceix, porque no era inferior su cariño hácia su -esposa; pero ni se resolvia á mudar de propósito, ni se atrevia á -llevar consigo á Alcione, y exponerla á que fuese participante de los -peligros. Díjole muchas cosas tiernas que consolasen su tímido corazon; -pero no por esto se aquietó Alcione, ni aprobó la causa del viage. -En fin para disminuir en lo posible el dolor que iba á causarle esta -funesta separacion, añadió este lenitivo, con el cual tranquilizó el -espíritu de su muger. „Cualquiera detencion será larga y enfadosa para -mí; pero te juro por los brillantes resplandores de mi padre que si el -destino no se opone á mi vuelta, me verás antes que la luna por dos -veces llene de luz su hermosa faz.”[219] Luego que con estas promesas -la aseguró de su pronta vuelta, mandó al punto botar al agua una nave, -y equiparla con todas sus jarcias y demas utensilios. - -Al momento que la vió aparejada Alcione se llenó de horror, como -adivinando lo que habia de suceder; dejó correr algunas lágrimas, le -abrazó tiernísimamente, y al tiempo de decirle con voz triste el último -á Dios cayó desmayada. Los marineros, aunque Ceix buscaba pretextos -para detenerse, aplicaron á sus fuertes pechos las dos órdenes de -remos, y con golpes comparados empiezan á remar. Alcione, algo -recobrada de su desmayo, levantó sus llorosos ojos, y vió á su marido -que estaba de pie en la encorvada popa, y desde ella le hacia señas -con la mano, á las que ella correspondia con otras tantas. Cuando ya -se habia alejado, y la vista no alcanzaba á distinguirle y conocerle, -se contentaba con ver la nave fugitiva, y cuando ya esta no podia -distinguirse por la gran distancia, miraba las velas tremoladas del -viento en lo alto de los mástiles. Luego que se perdieron de vista de -todo punto las velas, se volvió afligida á su aposento, y se echa en la -cama, la cual le renueva sus lágrimas, acordándose de lo que faltaba -en ella. En tanto se alejaba la nave; y como el viento daba en popa, -dejaron de remar, y extendiendo todas las velas, las hinchaban los -vientos favorables que soplaban. - -Habrian hecho poco menos de la mitad de la travesía, alejados de una -y otra playa, cuando á la entrada de la noche empezó el viento á -soplar con mas fuerza, y á ponerse el mar blanco con las encrespadas -olas.[220] Inmediatamente ordena el piloto que se recojan las velas, -y que las aten á las antenas; pero la contraria tempestad impide la -egecucion de lo mandado, y el estrépito del mar agitado impedia que las -voces llegasen á los oidos. Todos andaban diligentes: unos se apresuran -á quitar los remos, otros á cubrir el costado para impedir que el agua -entrase, otros á recoger las velas: estos sacan el agua que habia hecho -la nave, y la vierten en el mar, aquellos bajan las antenas; pero todo -se egecuta con desórden y atropellamiento. Entre tanto se aumenta la -deshecha tempestad, y los desenfrenados vientos, soplando á un tiempo -de partes contrarias, se enfurecen en una terrible guerra, y agitan -las olas, confundiéndolas unas con otras. El mismo piloto se pasma, y -confiesa que ni está en sí, ni sabe el estado en que se halla la nave, -ni qué mande, ni qué prohiba en tanta confusion y apuro, en el que ya -es inútil toda la destreza de su arte. Confúndense, formando el mayor -estrépito, los clamores de los marineros, los crujidos de las cuerdas -y masteleros, el bramido de las olas que se baten unas con otras, y los -espantosos truenos en que las nubes se desgajan. El mar, embravecido -por los vientos, levanta sus olas hasta el cielo, y rocía con ellas -las nubes: unas veces cuando el agua barre las rojas arenas se vuelve -del color de ellas, y otras es mas negra que la de la laguna Estigia: -algunas veces se allana y emblanquece con las espumas que suenan, y la -nave es juguete de todas estas causas impelentes: ya parece que elevada -sobre las olas como montañas mira desde alli á la profundidad de un -valle y al mismo Aqueronte; y ya abatida á lo ínfimo por las mismas -olas las ve desde la profundidad tocar en el cielo. Azotada por ellas -la nave en sus costados, hace un ruido semejante al del ariete cuando -derriba los muros de una guarnecida ciudad. Y á la manera que dos -fieros leones, tomando fuerza con la carrera, suelen acometer con furor -á los venablos que les presentan, asi las olas, confundidas con los -vientos que las alteran, atacan la tablazon de la nave, sobre la cual -se levantaban. Ya se aflojan y desencajan los clavos, y despegándose la -brea, se descubren aberturas, que dan entrada á las ondas que amenazan -con la muerte. Las nubes se resuelven en copiosas lluvias, y parecia -que sobre el mar caia todo el cielo, ó que aquel entumecido subia á -ocupar el asiento de este. Las velas se empapan con la lluvia, y las -aguas del mar se mezclan con las del cielo. Ningun astro se ve brillar -en él, antes bien por el contrario la oscuridad de la tempestad, junta -con la de la noche, aumenta el horror de las tinieblas. Si se ve alguna -claridad es la de los relámpagos y rayos, que parecia abrasaban las -aguas. Las olas tambien saltan á las corvas junturas de la nave; y como -el soldado que se aventaja á todos los demas cuando repetidas veces -asalta á los muros de una ciudad defendida, y por último consigue entre -mil combatientes trepar á ellos estimulado del deseo de la gloria; -del mismo modo, despues que las violentas olas batieron mucho tiempo -los altos costados de la nave, los sobrepuja el ímpetu de la ola -décima,[221] que es la mayor y mas terrible, y combatiendo á aquella -ya quebrantada, no desiste de la empresa hasta apoderarse de ella, y -venir á llenar todo el buque, á la manera de la toma de una plaza de -armas. No interrumpen las olas el asalto; y habiendo entrado muchas -veces en la nave, empiezan todos á temblar, del mismo modo que sucede -en una plaza cuando ven que de los enemigos unos toman ya posesion de -sus muros desde adentro, despues de haberla los otros batido y minado -por de fuera. Desfallece el arte; los ánimos desmayan, y todas las olas -que se ven venir se temen como causadoras de otras tantas muertes. De -los marineros unos no pueden contener las lágrimas, otros se llenan de -estupor, otros llaman felices á los que mueren y son sepultados con -fúnebre aparato en tierra,[222] otros hacen promesas á los Dioses, y -levantando en vano los brazos, piden socorro al cielo que no ven:[223] -acuérdase aquel de su padre y hermanos; este de sus hijos, de su casa y -de lo que dejó en ella: Ceix solo se acuerda de Alcione: de su boca no -sale otra palabra que Alcione; y siendo ella sola el objeto de su amor, -se alegra de que no se halle en su compañía. Querria mirar hácia las -playas de su patria, y dirigir hácia su casa las últimas ojeadas; pero -no puede discernir en qué sitio se halla por la terrible agitacion del -mar, por la oscuridad que causan las negras nubes, por estar cargado -de ellas todo el cielo, y por ser por la misma causa dobladamente -oscura la noche. La impetuosidad de un llovioso torbellino derriba el -mástil, y hace pedazos el timon; y animosa la ola con tales despojos, -sobreponiéndose como vencedora, se eleva en forma de arco sobre todas -las demas, y cayendo precipitada, no de otro modo que si se lanzasen -el monte Atos y el Pindo arrancados de sus estables asientos en medio -del mar, con su peso y con su impulso sumerge hasta lo profundo la -nave, en la cual se ahogó gran parte de los marineros, quedando solo -los pocos que pudieron asirse á las tablas y fragmentos de ella: Ceix, -asido á uno con la mano que solia empuñar el cetro, invocaba en vano -á Eolo y Lúcifer, su suegro y padre; pero mas frecuentemente repetia -cuando nadaba el nombre de su esposa Alcione. De esta sola se acuerda, -á esta sola llama, deseando que despues de su muerte las olas llevasen -á su presencia su cadaver, y que este fuese enterrado por ella. Cuando -asi zozobraba entre las olas, y estas le dejaban respirar, pronunciaba -claro el nombre de Alcione, y confusamente y entre dientes cuando le -cubrian la cabeza. Mientras estaba en esta disposicion, una encrespada -y negra ola, que formaba un grande arco, se rompe, cae á plomo sobre -él, y cubriéndole de agua le sumerge. - -El Lucífero su padre estuvo aquella noche oscuro y desconocido; porque -como no podia bajar del cielo en aquel triste momento, cubrió su rostro -con densas nubes. Alcione entre tanto, ignorante de tan calamitosa -desgracia de su esposo, estaba contando las noches de su ausencia; y -esperando vanamente su vuelta, preparaba los vestidos con que habia -de engalanarse cuando volviese, y las joyas con que ella habia de -adornarse en aquel suspirado momento. Ofrecia inciensos á todos los -Dioses, y principalmente en los templos de Juno, y se postraba ante -las aras por su marido que ya no existia, y rogaba por su salud y su -vuelta, y porque la prefiriese siempre y no se enamorase de otra; -pero de tantos votos y súplicas esta última era sola la que se podia -verificar. La Diosa, no queriendo ya que se le rogase mas por la salud -de un difunto, ni se ofreciesen por él sacrificios en sus aras, llamó -á Iris, y la dijo: „Iris, fidelísima embajadora mia, marcha al punto -al palacio del Dios del sueño, y dile de mi parte que envie á Alcione -un sueño que la represente la imágen de su marido que ha padecido -naufragio, y la haga entender esta verdad.” Apenas dijo esto, Iris, -vestida de mil colores, y señalando en el cielo su corvo[224] arco, se -encaminó como se lo habia ordenado al palacio del Sueño, que estaba -oculto entre unos peñascos. - -En el pais de los Cimerios[225] hay una cueva dilatada en la concavidad -de una montaña, en donde el perezoso Sueño tiene su palacio y -habitacion: jamas penetran en ella los rayos del sol, ni cuando nace, -ni cuando está en lo mas alto, ni cuando se pone: la tierra exhala -unas densas nieblas mezcladas de oscuridad, y la escasa luz de aquel -sitio es como la del crepúsculo: jamas los gallos anuncian alli la -vuelta de la Aurora: jamas los perros, guardas fieles de una casa, -ni los ánsares, mas sagaces todavía que estos, interrumpen con su -ladrar ni graznidos el tranquilo reposo que alli reina. Ni la fiera, -ni los ganados, ni las ramas agitadas del viento, ni las voces de los -hombres hacen ruido alguno: aquella es propiamente la mansion del -mudo silencio. De lo mas bajo del peñasco sale un arroyo, que alguno -diria ser el Leteo, cuya corriente, causando un dulce murmullo en -las piedrecillas, convida á dormir. Á la puerta de la cueva se crian -fecundas adormideras[226] y otras muchas yerbas, de las cuales la -noche extrae el jugo soporífero, y lo esparce por el orbe oscuro de -la tierra. En toda la casa hay puerta alguna cuyo quicial rechine al -abrirla ó cerrarla, ni tampoco hay ningun guarda á su entrada. En medio -de ella hay una alta cama, cuya armadura es de ébano, sus colchones de -plumas, todo negro como la ropa que la cubria: en ella yacia el Dios -del sueño con sus miembros como desfallecidos y desmayados. Al rededor -de la cama estaban postrados una multitud de vanos sueños, que saben -remedar todo género de figuras, y que son tantos en número como aristas -tiene la mies, hojas las selvas, y la playa granos de arena. Al entrar -Iris en esta cueva apartó con las manos los sueños que estorbaban su -paso, y se acerca á la cama del Dios: iluminóse la estancia con el -resplandor de su vestido, que hiriendo los pesados y soñolientos ojos -de aquel, se los hizo abrir, aunque con dificultad, y levantar la -vista un poco, volviéndose al momento á quedar medio dormido; pero -por último despertó algo, y levantando la cabeza, y tocándose el pecho -con la trémula barba, y apoyado sobre el hombro izquierdo, le preguntó -á Iris (pues desde luego la conoció) cual era la causa de su venida. -Ella entonces le dijo: „¡Ó Sueño! que eres el mas agradable de todos -los Dioses: ¡ó Sueño! descanso de las fatigas, tranquilidad del ánimo, -enemigo del desasosiego, que halagas y reparas para que continúen el -trabajo los miembros fatigados con las diarias tareas, dispon que los -sueños que remedan á la perfeccion las verdaderas figuras, vayan á -Trachinia, y presentándose á Alcione bajo la imágen del Rey Ceix su -esposo, le representen su naufragio. Juno es quien lo ordena, y me ha -encargado esta diligencia.” Despues que Iris desempeñó el precepto de -Juno se retiró, porque no podia tolerar mas la eficacia soporífera -ni los vapores soñolientos de aquella casa, y sintiéndose acometida -del sueño, se apresuró y volvió por el mismo arco en que poco antes -habia venido. Entonces el Dios, de entre la multitud de los sueños -que rodeaban su cama, escogió á Morfeo, artífice é imitador de las -figuras.[227] Ninguno con mas destreza que él remeda y representa -cuando se le manda el modo de andar, la fisonomía, el eco y sonido de -la voz, los vestidos y las palabras que son mas usadas del que quiere -figurar; pero este sueño solo imita y representa á los hombres; mas -el otro, á quien los Dioses llaman Icelo, y los hombres Fobetor, se -reviste de la figura de fiera, de ave, de serpiente, y de los demas -seres del reino animal. Hay otro de tercera especie, llamado Fantaso, -que se transforma en tierra, en peñasco, en agua, en madero, y en -cualquiera cosa inanimada. Estos tres sueños solo frecuentan de noche -los palacios de los Reyes, de los Grandes y Generales, y representan -sus figuras; los demas sirven para la plebe. De estos no hizo caso el -Dios anciano, y de aquellos tres hermanos eligió á Morfeo para que -desempeñase el encargo y mandato de Juno que le habia intimado Iris, y -al punto volvió á dejar caer su cabeza cargada de sueño, y se cubrió -con la ropa de la cama. - -Morfeo vuela por la oscuridad sin que sus alas hiciesen ruido alguno, -y en pocos instantes llegó á Trachinia, y depuestas las alas, tomó -la figura de Ceix, y se presentó ante la cama en que dormia Alcione, -descolorido como un difunto, sin vestido alguno, y destilando agua -su barba y cabellos. Entonces recostándose sobre el lecho, y con -lágrimas que le caian por las mejillas dijo de este modo: „¿Conoces á -tu Ceix, desgraciada esposa mia? ¿Se ha desfigurado mi rostro con la -muerte? Mírame, y me conocerás fácilmente; pero en lugar de tu marido -hallarás solo su sombra. Tus votos, ó Alcione, y tus sacrificios de -nada me sirvieron: he muerto; no te prometas ni esperes vanamente -volverme á ver. El austro llovedor se enfureció contra la nave en el -mar Egeo; levantó una deshecha tempestad, y la sumergió con un fuerte -torbellino: yo clamaba invocando y repitiendo en vano tu nombre, y -en esta actitud inundaron y cubrieron mi boca las olas. No son estas -noticias dadas por un autor sospechoso, ni estás oyendo vagos rumores: -yo mismo que estoy presente te anuncio mi desgracia y mi naufragio. -Levántate prontamente; abandónate al llanto; vístete de luto, y no -permitas que mi sombra baje al tártaro, morada de las almas, sin haber -sido llorada.” Morfeo dijo todo esto imitando la voz de Ceix, de modo -que Alcione creia que era él: tambien remedó su llanto y todas sus -acciones y disposicion. Alcione entre sueño empezó á gemir, llorar y á -extender los brazos, y en vez del cuerpo de su marido abrazó el aire -sutil, y empezó á exclamar: „Detente, ¿dónde te vas? ambos partiremos -juntos.” Turbada con la voz que habia oido, y con la figura que habia -visto de su marido, despertó sobresaltada, y á la luz que habian -entrado los criados que acudieron á sus voces, registró mirando á todas -partes si estaba alli el que poco antes habia visto, y no hallándole -en parage alguno, empezó á sacudir y golpear con la mano el rostro y -pecho, á rasgar sus vestidos, y á arrancarse los cabellos, diciendo á -su aya, que la preguntaba la causa de su llanto: „Ya no hay ni tienes -á Alcione; ya no existe; feneció con su querido Ceix; no te empeñes -en consolarme: murió ahogado en el mar, y acabo de verlo, le conocí, -y al irle á coger las manos para detenerle, y que no se fuese, se me -desvaneció como sombra, y sombra bien propia, expresiva y verdadera de -mi idolatrado esposo, aunque no tenia aquella alegría de semblante que -antes, sino que le ví descolorido, desnudo, y con el cabello destilando -agua todavía. Sí; este es el mismo sitio donde estuvo el infeliz:” y -miraba si en él habia dejado alguna huella ú otra señal, y entonces -soltando las riendas á su dolor, hablando con su esposo, á quien aun -imaginaba presente, se quejaba de este modo: „Ó desgraciado Ceix, tu -naufragio era lo que yo temia, y lo que me anunciaba el corazon, y por -eso te rogaba tan encarecidamente que no te apartases de mi compañía, -ni te entregases á la inconstancia de los vientos; pero ya que ibas -á perecer ¡ojalá me hubieras llevado contigo! ¡Ay! ¡y cuán bien me -hubiera estado el ir en tu compañía, pues no hubiera vivido apartada -de tí un momento, y hubiéramos muerto juntos! Ahora muero sin tí, y -aunque ausente soy despojo de las olas en que fuiste sumergido, y sin -embargo de estar lejos, el mismo mar es el sepulcro de mi cadaver. -La memoria de tu naufragio no será mas cruel que el mar y las olas -que te anegaron, si tuviera gusto en alargar mas mi vida y sobrevivir -á tu desgracia; pero no sobreviviré ni me apartaré de tí, y te seré -compañera en la muerte, y si en el sepulcro y la urna no se uniesen -nuestros huesos, á lo menos estarán unidos nuestros nombres en el -epitafio.” El dolor no la dejó proseguir, pues cuando iba á pronunciar -las palabras eran interrumpidas con el llanto[228] y con los gemidos -en que la hacia prorumpir la afliccion de su corazon. - -Luego que amaneció salió fuera de su palacio dirigiéndose á la playa, -buscando afligida el sitio desde el cual habia estado mirando la -partida de su marido: en él se detuvo; y observándole detenidamente, -decia: „Desde aqui se hizo á la vela; aqui fue en esta misma playa -donde al partirse me dió los últimos abrazos;” y cuando estaba mirando -y remirando todas estas cosas, tendió su vista hácia el mar, y á larga -distancia vió nadando sobre el agua una cosa que parecia un cadaver. -Al principio no podia distinguirse lo que era; pero acercándose con -las olas, llegó á conocerse que era un cuerpo, y aunque ignoraba quien -fuese, se conmovió y asustó considerándole de algun náufrago, y como -si se condoliese de un desconocido dijo: „¡Ó infeliz, cualquiera que -seas, é infeliz de tu esposa si eres por ventura casado!” El cuerpo -se fue acercando poco á poco, con las olas, y cuanto mas lo mira -Alcione, tanto mas se aumenta su turbacion. En fin cuando ya estaba -cerca de la playa y á distancia que pudiese ser conocido, le miró con -mas atencion; y viendo que era su marido, exclamó: „Él es, él es;” y -al mismo tiempo se hiere el rostro, arranca sus cabellos, rasga sus -vestidos, y extendiendo hácia Ceix sus trémulas manos, dice: „¡Asi, -carísimo esposo, asi, infeliz, vuelves á mí para acrecentar mi dolor!” -y arrebatada del mas fiero sentimiento, dió un gran salto que parecia -vuelo, y efectivamente lo era, y se puso sobre una especie de muelle -que servia para que en él se quebrara y amansara la impetuosidad de las -olas, y desde alli convertida en ave, é hiriendo el aire con las alas -que la acababan de nacer, iba volando sobre la superficie de las aguas, -y al mismo tiempo en lugar de lamentos su boca convertida en pico -proferia un sonido triste y lastimoso. Mas luego que llegó á tocar el -cuerpo de Ceix lo abrazó con sus recientes alas, y empezó á besarle con -el duro pico. Aquellos que habian acudido á la ribera, observando que -el cadaver se incorporaba algo, dudaban si seria porque hubiese sentido -las caricias de su esposa, ó si el ímpetu de las olas le habia hecho -tomar aquel movimiento; pero fue porque las habia sentido, y porque -apiadándose de ellos los Dioses, los convirtieron en aves. Desde esta -transformacion se conservan el mismo mutuo amor; y durante los siete -dias[229] que la hembra está en huevos en el nido, sostenido sobre -la superficie del agua, el mar está tranquilo y navegable; y Eolo, en -obsequio de sus nietos,[230] tiene los vientos encerrados para que no -salgan á alborotar los mares. - - - - -FÁBULA VI. - -_HESPERIA HUYE DE ESACO._ - - -Entre los que fueron testigos de aquel espectáculo habia un hombre -anciano que alabó el amor y fidelidad de los dos esposos. Otro que -estaba cercano á él, ó acaso el mismo, dijo: „Si lo permitió la suerte, -este tambien que mirais surcar el mar, y traer las piernas encogidas -(enseñándoles el mergo, cuyo cuello es espacioso, y que por alli -pasó casualmente), es de familia Real; y si quereis subir hasta sus -antepasados por su órden, hallareis que desciende de Ilo y de Asaraco, -y de Ganimedes arrebatado por Júpiter, del viejo Laomedonte y de -Príamo,[231] en cuyo tiempo fue destruida Troya, y que fue hermano[232] -del famoso Hector; el cual, si no hubiera sido transformado en la -flor de la juventud, acaso no hubiera sido inferior á Hector por sus -famosas hazañas, aunque este era hijo de Hécuba, hija de Dimantes, y -aquel, que se llamaba Esaco, de una Ninfa campestre llamada Alexirroe, -que lo parió á escondidas en el monte Ida. Este tal Esaco no gustaba -de las ciudades, y retirado del magnífico palacio, frecuentaba los -secretos montes y los retirados campos, y no asistia sino alguna que -otra vez á la corte de su padre: no obstante nada se le notaba de -rusticidad en sus costumbres, ni su corazon era insensible al amor. -Cierto dia, despues de haberla buscado por todas las selvas, halló y -vió á la hermosa Hesperia, hija del rio Cebreno,[233] que en la ribera -de él estaba enjugándose al sol los cabellos, que tenia tendidos sobre -sus hombros. Luego que le vió echó á huir la Ninfa, como la espantada -cierva huye de un lobo, ó como un ánade apartado del lago, que ve al -gavilan que va á arrojarse sobre él. Esaco, á quien el amor dió alas -(como el miedo parecia haberlas dado á la Ninfa), la persigue con -ligereza; pero una víbora que se ocultaba en la yerba la pica en un -pie,[234] y esparciéndose el veneno en su cuerpo, dejó á un tiempo de -correr y vivir. Desesperado Esaco de un accidente tan funesto, abraza -tiernamente á la Ninfa, que acababa de exhalar el último aliento, y -exclama: „Pésame, pésame de haberte perseguido; pero yo no rezelaba -esto, ni á tanta costa tuya pretendia la victoria. Querida Ninfa, -nosotros dos te hemos quitado la vida. La víbora te hirió, y yo he -sido la causa principal. Yo seria mas delincuente que ella si con mi -muerte no vengara la tuya.” Despues que dijo estas palabras se arrojó -al mar desde un alto peñasco. Tetis, apiadándose de él, lo recibió -con suavidad y blandura; lo cubrió de plumas en tanto que fluctuaba -sobre el mar, y de este modo le impidió morir, aunque él no deseaba -sobrevivir á su amada Hesperia. Indignado contra la mano favorable -que le protege, se queja de la crueldad del destino que le obliga á -vivir. Con las nuevas alas se levanta en el aire, despues se arroja con -impetuosidad para precipitarse; pero sus plumas interrumpen el ímpetu -de la caida. Esaco se enfurece, se sumerge en lo profundo, buscando en -vano medios con que darse la muerte que huye de él. El amor le pone -flaco: las canillas y cuello se alargan: la cabeza la tiene distante -del cuerpo: ama las aguas; y como se sumerge sin cesar, le ha quedado -el nombre de mergo.[235] - - - - -NOTAS - - -[1] Fue uno de los cuatro hijos de Pandion, Rey de Atenas, y hermano de -Progne y Filomela. - -[2] Era el hado que mientras tuviese aquel cabello no podia perder el -reino. - -[3] Perífrasis, por la que quiere decir seis meses. - -[4] Era hija del Rey Niso. - -[5] Minos. - -[6] Esto denota cuán antigua sea el arte de la equitacion, cuyo orígen, -que fue anterior á la guerra de Troya, dió causa y fundamento á la -fábula y ficcion de los Centauros, á quienes hacian medio hombres y -medio caballos. - -[7] Fue Europa, madre de Minos, que le hubo de Júpiter, de quien fue -robada, segun ya antes queda dicho. - -[8] Fue Androgeo, muerto por Teseo. - -[9] Alude á la pena del parricidio, que era la privacion del uso de -todos los elementos á un tiempo, porque la traicion de Escila era -virtualmente un parricidio. - -[10] En esta isla fingieron que habian tenido su nacimiento la mayor -parte de los Dioses y de las Diosas. - -[11] Entre ellas fue la del tributo de cierto número de jóvenes y -doncellas para echarlos al Minotauro, entre los cuales cupo la suerte -al mismo Teseo, que fue libertado por Ariadna. - -[12] Habla de los Sirtes del África, que son unos bancos de arena -dilatados é intransitables. - -[13] La tal Escila fue hija de Forco; y Circe, zelosa porque amaba á -Aglauco, de quien ella estaba enamorada, envenenó el estanque donde -Escila se bañaba, y luego que entró en él quedó convertida en piedra -de medio cuerpo abajo, y llena de horror se precipitó en el mar de -Sicilia, donde es y forma uno de los escollos opuesto al de Caribdis. - -[14] Pasifae, enamorada de un toro, hizo que Dédalo la fabricase una -vaca de madera; y valiéndose de ella, gustó con él las delicias de -Venus. - -[15] El trofeo era un tronco que se fijaba en el sitio donde el -egército enemigo empezaba á volver la espalda, y en él se colgaban las -armas y despojos que se habian tomado; y de este principio se originó -el trasladar y colocar los trofeos en los escudos heráldicos. - -[16] El Minotauro encerrado en el laberinto, y retirado de la vista del -público, es símbolo y geroglífico del sigilo, principalmente en las -materias de Estado; y el sigiloso senado de Roma le tomó por empresa, y -le colocó en las banderas de sus egércitos con esta inscripcion: S. P. -Q. R. - -[17] Del rio Meandro se dice que es tan tortuoso en los giros, vueltas -y remolinos de sus aguas, que no puede discernirse hácia qué parte -corre; y este rio es símbolo y geroglífico de los doctores y escritores -oscuros y confusos, que no es fácil comprender qué es lo que dicen. - -[18] Este le habia encerrado en el laberinto por haber servido á -Pasifae en sus amores. - -[19] Es una constelacion septentrional llamada la Osa menor, por otro -nombre el Boyero, la que se finge ser Arcas, hijo de la Ninfa Calisto, -transformado en oso, y trasladado despues al cielo. - -[20] Es otra constelacion de las pluviosas, y que causan tempestades, -en la que fue transformado por Júpiter un hombre llamado Orion, que -nació sin madre de la orina de aquel, de la de Neptuno y de la de -Mercurio, recogidas y guardadas en el cuero de un buey. - -[21] La humacion era el modo mas frecuente de sepultar los cadáveres; -pues aunque tambien hubo la ambustion y otros varios modos y ritos, -no eran estos tan frecuentes, como propios y peculiares de solas las -personas de elevado carácter y de opulencia. - -[22] Era un alcázar elevado de Atenas, desde el cual Dédalo despeñó -y precipitó á su sobrino; y el llamarle el poeta torre de Minerva es -porque la ciudad de Atenas estaba dedicada á esta falsa deidad. - -[23] Esto confirma aquel adagio latino: _Ars non sini perire_, en cuya -comprobacion se suele citar el suceso de Arion, arrojado de la nave con -su lira, y recibido por un delfin que le sacó á la playa. - -[24] Modo ingenioso de descubrir el poeta el orígen de las -inclinaciones de la perdiz, y de su ratero y nada elevado vuelo por el -temor de otra caida. Á este modo y por otro símil nos pintó el mismo -Ovidio en otra parte el escarmiento aun en los irracionales, diciendo: -_Qui semel est læsus, falleci piscis ab hamo omnibus unca sui putat ni -esse cibis_. - -[25] Fue la de haber muerto al Minotauro, segun queda ya notado. - -[26] Dos deidades tutelares de Atenas, y las que principalmente se -reverenciaban en esta ciudad. - -[27] Teseo. - -[28] Es lo que ahora llamamos el Archipiélago. - -[29] ¡Qué ceguedad la de los gentiles, que no se avergonzaban de adorar -deidades poseidas de las mas torpes pasiones, y que tomaban las mas -terribles venganzas por cosas de poco momento! - -[30] Fueron hijos de Júpiter y Leda. - -[31] Fue el principal y capitan de los Argonautas, que en la nave Argo -hicieron el viage á Colcos á la conquista del vellocino de oro. - -[32] Este fue el mas longevo que conocieron los griegos, pues se afirma -que vivió mas de trescientos años. - -[33] Fue hijo de Oeclo, y Ovidio le denomina con el patronímico de -Oeclides. Tuvo fama de grande adivino; y previendo por su arte que -moriria en la guerra de Tebas, se ocultó, y le descubrió su muger -Erifile. - -[34] Diana sostenia y favorecia al jabalí como enviado por ella, y -Apolo á los cazadores como Dios de la caza. - -[35] Las máquinas de batir y asaltar los muros y las plazas eran en lo -antiguo para el asalto las torres, y para batir el ariete, las vineas y -el testudo, cuya descripcion puede verse en Juan Ravisio Testor. - -[36] Estos eran Castor y Polux, conocidos por el patronímico de -Tindárides. - -[37] Fue hermano de Peleo, tio carnal de Aquiles, y padre de Ayax, el -que disputó con Ulises sobre las armas de aquel, segun se verá en el -libro 13. - -[38] Es famosa en la fábula la amistad de Teseo y Piritoo, la que llegó -al extremo de que habiendo ambos hecho el concierto de que ninguno de -ellos hubiese de casar con muger que no fuese hija de Júpiter, bajaron -al infierno á robar á Proserpina. - -[39] De esto se puede inferir cuán antigua sea la costumbre de que al -que mata la fiera en una caza clamorosa le dan la cabeza, y la trae y -pone por trofeo sobre las puertas de su casa, como aun en el dia se -observa. - -[40] Violencia bien pintada de la pasion de la venganza, pues hizo que -Altea suspendiese el llanto por la muerte de sus hermanos, y pasase -desde él á la mas negra y dificil iracundia, tocando el grado de furor -y escandecencia. - -[41] Cloto, Laquesis y Átropos, las cuales fingieron tenian á su -arbitrio la vida de los hombres, y señalaban el término y duracion de -ella al tiempo del nacimiento. - -[42] Fuerte contraste de dos violentas y contrarias pasiones, cuyos -rasgos pinta el poeta con viveza, describiendo la prontitud con que -Altea pasa de la una á la otra. - -[43] Dice esto porque pensaban los gentiles que las almas se aplacaban -y aliviaban con la venganza y desagravio de su muerte. - -[44] Modo ingenioso con que quiere disculpar su impiedad. - -[45] Primer y funesto efecto de la maldad, que aun antes de cometerla -hace que se violente y tiemble para egecutarla el delincuente. - -[46] En una forma muy semejante á esta, aunque provenida de otra causa, -fingieron haber muerto Hércules en el monte Oeta, como se dirá adelante. - -[47] En esto alude á la persuasion en que estaban los gentiles, y que -aun llegó á nuestros tiempos, de que las encantadoras y hechiceras -forman unas figuras ó muñecos á quienes atormentan, y lo que padece la -figura lo siente el original. - -[48] Ceremonia fúnebre que se hacia en las exequias, quitándose algo -del cabello, y arrojándolo en la pira si aquellas eran por ambustion, ó -en el sepulcro si eran por humacion. - -[49] Estas aves en que fueron transformadas las hermanas se llamaron -Meleágrides, y en la mas comun opinion son las gallinas africanas, de -que tanto aprecio hacian los romanos en sus cenas en tiempo de Horacio, -que las denomina con el nombre de _afra avis_. - -[50] Como en cada cosa creian los gentiles existia una deidad, fingian -haberlas en los rios; y la figura mitológica con que las pintaban era -la de un hombre, cuya cabeza estaba coronada de ovas, y que destilaba -agua por todo su cuerpo, y principalmente por los cabellos y la barba. - -[51] Eran los lechos ó camillas que llamaban convivales, en las que mas -bien se recostaban que se sentaban á la mesa, como nosotros lo hacemos. - -[52] En cada camilla se acomodaban tres: el del medio era el lugar -preferente, y este parece dieron á Teseo. - -[53] Las deidades campestres eran el Dios Pan, los Sátiros, los Faunos, -los Rios, las Ninfas Náyades, que habitaban en las fuentes, y las -Dríadas y Hamadríadas en los árboles. - -[54] Estas fueron unas Ninfas convertidas en islas por no haber llamado -á Aqueloo á un sacrificio, al que habian convidado á todos los rios. - -[55] Era un rito y ceremonia del hospedage. - -[56] Todas estas cosas eran pertenecientes á la primera parte de la -comida, que se llamaba _gustatio_. - -[57] Segunda parte de la comida. - -[58] Eran la conclusion ó la tercera parte. - -[59] Es muy vulgar y sabida la fábula de Proteo, de quien se dijo y -fingió que tomaba las formas y figuras que queria, y esta fábula se -acomoda á las personas que, como suele decirse, hacen á muchas caras. - -[60] Fue Metra, doncella de Tesalia, de quien se cuenta el suceso que -refiere esta fábula. - -[61] Era costumbre el plantar un bosque al rededor de los templos, -el cual, lo mismo que estos, estaba dedicado á la deidad del templo. -De esto tenemos egemplares en las santas Escrituras, que refieren la -piedad y zelo de algunos de los Reyes de Judá y de Israel, que para -desterrar la idolatría destruyeron los templos de los ídolos y los -bosques que los rodeaban; y en la gentilidad se tenia por una especie -de impiedad y sacrilegio el cortar los árboles de estos bosques. - -[62] Esta demostracion no era del árbol, sino de la deidad que creian -haber en él. - -[63] Céres era la Diosa de las mieses, y en el lenguage de los poetas -significaba el pan, como Baco el vino, segun se colige de aquello _sine -Cerere et Baccho friget Venus_; y como donde hay pan no puede haber -hambre, por eso dice aqui el poeta que no pueden juntarse el hambre y -Céres. - -[64] Elegante descripcion de la habitacion de la hambre. - -[65] Esta es una de las inconsecuencias que se notan en los poetas, -pues atribuye al carro de Céres los dragones que eran propios del de -Saturno. - -[66] Con el dinero que sacaba de las ventas. - -[67] Hércules fue hijo de Júpiter y Alcmena, muger que fue de -Anfitrion; y para prepararle aquel á la apoteosis ó deificacion dispuso -ponerle al pecho de su muger Juno al tiempo que esta estaba durmiendo; -y como despertase y advirtiese el engaño de que estaba mamando un hijo -que no era suyo, sino de su rival Alcmena, se retiró de pronto el -pecho, y la leche que de él corrió se extendió por el cielo, y de ella -se formó aquella blanca línea, que en idioma griego se llama _galaxia_, -y comun y vulgarmente se la denomina la _via lactea_, y en España el -_caminito de Santiago_. - -[68] El odio que Juno tuvo á Hércules consistia en ser hijo de su -rival, y en que Júpiter habia prometido hacer Dios, y llenar de -felicidades á lo que naciese de Alcmena; y por eso, valiéndose de -Euristeo, le empeñó á tantas empresas y trabajos, con el fin de que -pereciese en ellos antes de llegar á ser Dios. - -[69] Tan antiguo como esto es el tener por indecoroso y por caso de -menos valer el no admitir el desafio, sin dar entrada á la reflexion de -que es mas afrentoso y repugnante y una mal entendida idea del pundonor -el complicarse en la costumbre bárbara é inhumana del desafio. - -[70] Como los atletas y luchadores peleaban desnudos, y ademas untados -con aceite, usaban del ardid de tirarse polvo y arena el uno al otro -para poderse asir, de modo que no fuese tan fácil el resbalarse y -desprenderse. - -[71] Eran el uso de la facultad que tenia ó le atribuian de poder mudar -varias formas y figuras, como Proteo, Vertumno y la hija de Eresicton, -de la que ya queda hablado. - -[72] Es muy vulgar y sabido que la primera hazaña de Hércules fue la -de despedazar, estando aun en la cuna, dos serpientes que Juno envió -contra él para que le ahogasen entre sus roscas. - -[73] El vencimiento de este monstruo fue uno de los doce combates á que -Juno empeñó á Hércules para acabar con él, y que pereciese en alguno de -ellos. Era la tal Hidra una serpiente que tenia ó la fingian con cien -cabezas, y cortándole una renacian dos en su lugar; y el modo que tuvo -Hércules de acabar con ella fue usar del cauterio, aplicando un tizon -encendido á cada cabeza que cortaba, con que impidió el que renaciesen -las otras dos. - -[74] Varios é inconsecuentes estan los poetas y mitológicos en este y -otros puntos; unas veces hacen á la cornucopia el asta de Aqueloo, y -otras la de la cabra Amaltea, que crió á Júpiter. Sea lo uno ó sea lo -otro, la cornucopia es una asta á quien las Ninfas llenaron de flores y -frutas, y que se tiene y toma por símbolo de la abundancia. - -[75] Era un rio de Etolia, que desaguaba en el mar de Corinto. - -[76] Alude á los de caballo que atribuian á los Centauros, á quienes -hacian medio hombres y medio caballos. - -[77] Por estas expresiones acuerda Hércules al Centauro el castigo de -su padre Ixion, que por haberse atrevido á robar á Juno fue condenado -en el infierno á la pena de la rueda; pero de nada sirvió este -recuerdo, pues á los impíos y estragados no les detiene ni hace en -ellos impresion alguna el miedo del castigo. - -[78] Las flechas de Hércules estaban envenenadas con la sangre de la -Hidra, y de este modo se las dió á Filoctetes, y las tenia este, y era -necesario concurriese con ellas á la guerra de Troya; pues segun los -hados no podia ser conquistada ni tomada sin las flechas de Hércules. - -[79] Fue hija de Eurito, con la cual casó despues un hijo de Hércules -llamado Hilo. - -[80] Creia que la virtud de la camisa era la de atraer á Hércules á su -amor, é ignoraba que estaba envenenada. - -[81] Ceremonia que se llamaba libacion. - -[82] Fue hijo de Neptuno, tirano de Egipto, que sacrificaba á los -huéspedes y extrangeros. - -[83] Fue un gigante, hijo de la Tierra, con quien peleó Hércules; y -advirtiendo que siempre que le dejaba caer se levantaba con mayor -fuerza, y que la Tierra su madre le daba mas vigor, le levantó en el -aire, y alli le venció y quitó la vida. - -[84] Gerion, Rey fabuloso de los de España, fingieron que eran tres -hombres reunidos en uno, y que tenia tres cabezas, seis brazos y seis -pies; como el Cancerbero un monstruo de tres cabezas, segun queda ya -anotado, y ambos fueron vencidos por Hércules. - -[85] Va refiriendo Hércules sus doce famosos combates, y el toro de -quien hace expresion es el Minotauro de Creta. - -[86] Aqui toca una de sus doce empresas, que fue limpiar las -caballerizas de Augias, Rey de la Elide, echando en ellas la corriente -del rio Alfeo. - -[87] Otro de los trabajos de Hércules, que fue el matar las perniciosas -aves que por el lago Estinfale, cerca del cual habitaban, se llamaron -Estinfáledes, las cuales eran de una portentosa corpulencia, tenian las -alas y plumas de hierro, y destrozaban los campos y los vivientes, y -Hércules mató algunas á flechazos, y las demas huyeron de aquel sitio, -espantadas del ruido que les hacia con dos planchas de metal. - -[88] En este bosque cazó Hércules una cierva muy ligera, que tenia los -pies de bronce y los cuernos de oro. - -[89] En latin llamado _balteus_: era el cíngulo que en la victoria -de las Amazonas quitó á Hipólita, su Reina, y lo trajo y entregó á -Euristeo, que por consejo de Juno le habia empeñado en esta empresa. - -[90] Habla de la guerra que contra ellos hicieron los gigantes. - -[91] Fue hijo de Estenelo y Alcmena, y hermano uterino de Hércules. -Júpiter impuso á este la obediencia á Euristeo, que por ardid de -Juno habia nacido primero, ofreciéndole el premio de inmortalizarle, -y hacerle Dios luego que hubiese cumplido los trabajos que aquel le -señalase, de lo que sabedora Juno instigó á Euristeo á que le impusiese -los mayores imposibles, con el fin de hacerle perecer en alguno de -ellos: por eso se indigna Hércules de que Euristeo, siendo tan malo, -tuviese salud y felicidad, y él con todo su valor y proezas se hallase -penetrado de aquel fuego, y á punto de morir. - -[92] Este consistia en que los demas Dioses votaron por la deificacion -de Hércules, y se conformaron en que se le diese este honor en premio -de sus muchos trabajos. - -[93] Estas imágenes de que usa el poeta dan idea de que los gentiles -tuvieron alguna confusa noticia del purgatorio, y de la purificacion -que en él reciben las almas. - -[94] Este peso era la gran mole de Hércules, que como añadidura cargó -con lo demas del cielo sobre los hombros de Atlante. - -[95] Era la Diosa Juno, á quien con el nombre de Lucina invocaban en -los partos, y creian asistir á ellos, y los facilitaba. - -[96] Digan ahora lo que quieran los fisicos y sus modernas -observaciones, fue opinion comun en lo antiguo que el tiempo del -embarazo en las mugeres eran nueve meses cumplidos, despues de los -cuales, y entrado ya el décimo, se verificaba el parto. - -[97] El cruzar las rodillas y los dedos la tal Lucina era accion para -detener el parto, y el extenderlos para facilitarlos. - -[98] La criada Galantis comprendió que la postura de Juno era una maña -para dificultar el parto, y trazó el ardid que aqui se refiere para -hacerla mudar de postura, y que aquel se facilitase. - -[99] Era rito comun de los antiguos gentiles el que el mas cercano -pariente cerraba los ojos al moribundo. - -[100] Semejante transformacion y renovacion hizo Medea con Eson, padre -de Jason, al cual, siendo ya muy anciano, lo remozó, volviéndole á la -edad de cuarenta años menos, como ya se dijo en el libro séptimo. - -[101] Todo lo que sigue es un oráculo en que Temis anunciaba lo que -habia de suceder. - -[102] Fueron Eteocles y Polinice, hijos de Edipo, que los hubo en su -madre Jocasta, con quien se casó sin conocerla. - -[103] Fue un adivino, que previendo que no volveria de la guerra de -Tebas, se excusó y ocultó por no ir á ella; pero le descubrió Erifile, -su muger, y al punto que llegó á Tebas, siguiendo el partido de -Polinice, se abrió la tierra, y se le tragó vivo. - -[104] Fue Alcmeon, hijo de Anfiarao, el cual obedeciendo el precepto -que le dejó su padre, mató á su madre Erifile. - -[105] Llámale piadoso porque vengó la muerte de su padre, y delincuente -porque con la de su madre se hizo matricida. - -[106] Fue Calirroe, hija del rio Aqueloo, con quien Alcmeon se casó -últimamente, habiendo abandonado á Alfesibea, hija de Fegeo, á la cual -habia dado el fatal collar de oro que habia quitado á su madre Erifile -cuando la mató. Calirroe, casada ya con Alcmeon, le pidió el tal -collar; y yendo á recobrarle de Alfesibea, fue muerto por los hermanos -de esta; y para que vengasen la muerte de su padre pidió Calirroe á -Júpiter que de repente hiciese hombres perfectos á sus dos hijos, que -eran niños, y Júpiter se lo concedió. - -[107] Hasta aqui el oráculo de Temis. - -[108] Era Titon, que por ser ya muy viejo decian se quedaba en la cama, -y ella se levantaba primero, y salia en su carro esparciendo flores, y -derramando el rocío. - -[109] Fue hijo de Júpiter y Electra, y querido de Céres. - -[110] Eaco, Radamanto y Minos eran tres hijos de Júpiter, á quienes -este, por la justicia que observaron en la tierra, constituyó despues -que murieron por jueces del infierno. - -[111] En la mas comun opinion fue hijo de Apolo, hermano de Pasifae, y -cuñado de Minos, á quien viéndole ya viejo y débil, trataba de quitarle -el reino; pero espantado por un sueño que le envió Júpiter, desistió -del proyecto, y se retiró al Asia. - -[112] Es otra diversa de la que dió á Céres los primeros indicios de -Proserpina: fue hija del tortuoso rio Meandro, y tuvo por hijos á -Biblis y Cauno. - -[113] Por esta voz se entiende el cariño fraternal, al que Biblis -pensaba le era lícito soltar la rienda. - -[114] La escritura en aquellos tiempos se hacia en unas tablas -enceradas, y con unas puntas de hierro que servian de plumas, y se -llamaba _stilo_, y de aqui vino el usarse de esta voz para significar -el modo particular con que cada uno escribe. - -[115] Como las letras se delineaban y abrian sobre la cera, era fácil -el volverla á juntar y borrarlas, y á esto llamaban _litura_, de donde -vino la voz _litterae_. - -[116] El color del pudor es la palidez, y el de la osadía el sonroseo -del rostro. - -[117] Indicios y señales las mas evidentes de la oculta pasion del amor. - -[118] Excusas muy frecuentes y comunes de los que se dejan arrastrar de -la violencia de una pasion. - -[119] De esto es fácil conjeturar la costumbre antigua de poner en las -inscripciones sepulcrales ó epitafios la especie de muerte, y la causa -de ella. - -[120] Entonces se autorizaban los escritos, imponiendo en ellos el -sello que cada uno tenia en su propio anillo, y era una señal que -equivalia á la rúbrica que ahora usamos. - -[121] Hasta de las cosas mas fútiles y casuales hacian asunto los -gentiles para tirar de ellas sus agüeros. - -[122] Dice esto, porque el quitarle la vida hubiera sido descubrir el -secreto que queria ocultar, y poner en opiniones su propio honor. - -[123] Á las resoluciones inconsideradas y temerarias presto sigue el -arrepentimiento. - -[124] Todo lo dicho es una alegoría muy oportuna, perfecta y acabada. - -[125] Confiesa la violencia de la pasion, cuyo primer efecto es -deslumbrar y obcecar al que se rinde á ella. - -[126] Esto da á entender cuán antigua sea la opinion de la eficacia -que se atribuye á la leche y á la lactancia para formar la índole é -inclinacion en los niños; y esto deberia detener á las madres que -separan de sí á sus propios hijos, y los abandonan á una ama, cuya -índole y propiedades ignoran. - -[127] Si se dió entrada á una pasion, y llegó á apoderarse del corazon, -pronto se hace robusta, y llega á ser obstinacion. - -[128] En lances y apuros de esta clase el mejor medio es huir. - -[129] Llamóse Cauna, en la Caria, ciudad poco saludable en el estío y -otoño. - -[130] Era un monte en la Licia, en el que habia un volcan semejante al -Etna de Sicilia. Los poetas fingieron que la Chimera era un monstruo -que tenia la cabeza y anterior parte del cuerpo de leon, que vomitaba -llamas, el medio de cabra, y la parte posterior de dragon; y hubo de -dar ocasion á esta fábula el que la cima del monte Chimera era habitada -de leones, el medio algo mas suave de cabras, y la falda pedregosa -de serpientes. Belerofonte venció y mató á la Chimera, segun lo toca -Alciato en uno de sus emblemas. - -[131] Asi se llamaba la muger de Ligdo. - -[132] Era la principal deidad que veneraban los egipcios. Fue la -doncella Iö, á quien Júpiter para ocultarla de Juno transformó en -vaca: aquella la dió á guardar al gigante Argos, que tenia cien ojos, -y despues que Mercurio se los adormeció todos, y le cortó la cabeza, -Júpiter la trasladó al Egipto, donde restituida á su primera figura, -fue venerada con el nombre de Isis. Sus atributos eran la media luna -sobre la cabeza, el sistro, y otros varios que mas adelante indica -Ovidio, describiendo el aparato con que se presentó en sueño á Teletusa. - -[133] Era Mercurio en figura de perro. - -[134] Era otra deidad de Egipto, venerada en figura de buey de varios -colores. - -[135] Era Harpócrates, filósofo griego, á quien pintaban con el dedo -puesto sobre la boca, y le hacian símbolo del silencio. - -[136] Eran unos instrumentos de metal, de que usaban los sacerdotes -egipcios en los sacrificios de Isis. - -[137] Este puede confundirse con Apis, y le atribuian la figura de -toro. Cuando se perdia le buscaban con gran tristeza, y al hallarle -hacian demostraciones con mucha alegría. - -[138] El soltarse los cabellos era nota y demostracion de afliccion. - -[139] Este y los demas sitios que nombra eran las principales ciudades -de Egipto en que se reverenciaba á Isis. - -[140] Quiere decir que estaba viva, pues la reservó de la muerte con la -traza que la dió Isis de que la fingiese varon. - -[141] Aqui se da á entender que lo que ofrecieron en el templo de Isis -fue algun cuadro ó pintura del suceso, á cuyo pie estaria la pequeña -inscripcion que mas abajo se refiere, de lo que se colige cuán antiguo -es el uso de llevar y colgar los votos y promesas en los templos. - -[142] La invocacion que hacian á Himeneo para que asistiese á las -bodas y las felicitase puede verse en aquel verso de Catulo _Hymen, o -Hymenaee_, _Hymenades, o Hymenaee_. Orfeo fue hijo de Apolo y de la -Musa Caliope, el mas diestro en la lira y en el cántico. Habilidad que -hubo de ser don de Apolo su padre, á quien los mitólogos hacen Dios de -la música y de la medicina. - -[143] Era Eurídice, que pocos dias despues de las bodas murió de la -mordedura de una serpiente, y Orfeo su marido bajó con su lira al -infierno á pedir á Pluton y Proserpina se la restituyesen. - -[144] Era un monte de Laconia, en el cual habia una profunda cueva, que -creian ser la entrada para bajar á los infiernos. - -[145] Alude á la fábula del rapto de Proserpina, que ya queda tocado en -el libro quinto. - -[146] Por haber puesto en una cena á Júpiter y Mercurio á su hijo -Pelope fue condenado al infierno á la pena de estar en un rio y -huírsele el agua, y las frutas de un árbol que estaba sobre su cabeza, -cuando queria beber ó comer: es símbolo de los avarientos, que no gozan -de lo que tienen. - -[147] Fue el padre de los Centauros, que los hubo en una nube que tenia -la figura de Juno, y fue condenado al tormento de la rueda. Este y los -demas tormentos que toca el poeta se suspendieron al embeleso y melodía -del cántico de Orfeo. - -[148] Esto indica el errado concepto que tenian de los espíritus, á -quienes daban configuracion corporal. - -[149] Esta fábula se hubo de confarcinar sobre la confusa noticia que -hubieron de tener los gentiles del suceso de la muger de Loth, que por -haber mirado atras cuando huia de Sodoma con su marido é hijas quedó -convertida en una estatua de sal. - -[150] Tócase aqui de paso la fábula de un pastor, que al ver á -Cancerbero, á quien Hércules sacó del infierno, y le traia por las -ciudades de Grecia atado con una cadena por el cuello del medio, se -quedó pasmado, y se convirtió en peñasco. - -[151] Era el barquero, que en su barca pasaba las almas al otro lado -del rio; pero no admitia en ella á las de los que no habian sido -sepultados. En esta barca finge Virgilio haber pasado Eneas y la Sibila -para llegar á ver á su padre Anquises. - -[152] Los gentiles tuvieron sin duda noticia de lo que refiere Moises -de las ciudades nefandas Sodoma y Gomorra &c., abrasadas con fuego del -cielo por sus execrables maldades; pero ellos, como acostumbraban, -envolvieron el terrible suceso con sus fábulas. - -[153] Este es Apolo. - -[154] Una de las Cícladas, en el mar Egeo. - -[155] Dice esto porque el ciprés es árbol fúnebre, que se plantaba -junto á los sepulcros, y cuyas ramas se ponian en señal de luto y -tristeza á las puertas de los que habian muerto. - -[156] Por esta invocacion empieza el cántico Orfeo, en el cual injirió -las muchas transformaciones que se refieren en este y el siguiente -libro, y llama á la Musa su madre, porque, segun ya queda dicho, era -hijo de Caliope. - -[157] Dos especies de ellos atribuian á Júpiter; unos que llamaban -menores, con los que suponian destrozaba los edificios y los árboles, -y otros que llamaban mayores y trisulcos, con los cuales creian heria -y derribaba las montañas, y de estos fabulizan se valió en la guerra -contra los gigantes. - -[158] Fue hijo del Rey Tros, de quien tomó su nombre la ciudad de -Troya, y por su hermosura Júpiter le arrebató transformado en águila -para que le sirviese de copero en lugar de Hebe. - -[159] Fue famoso el templo y oráculo de Apolo de la isla de Delfos, en -el que la sacerdotisa, llena de entusiasmo y con ademanes de locura, -daba desde la trípode las respuestas mas oscuras y confusas, y engañaba -con ellas á los que venian á consultar. - -[160] Como que era y le hacian el inventor y Dios de la medicina, la -que por esto se llama aun en el dia arte ó facultad Apolinia. - -[161] Fue hijo de Telamon, que desesperado por la repulsa en el -certamen con Ulises sobre las armas de Aquiles, se mató con su espada, -y de su sangre empapada en la tierra brotó la flor del jacinto, escrito -en sus hojas el _ay_, nota de dolor, con la diferencia de que en la que -fue convertido el jóven Jacinto estaba primero la _y_, y se leia _ya_, -y en la que brotó de la sangre de Ayax al contrario _ay_. - -[162] Fueron unas doncellas de Chipre, que por haber sido las primeras -que se prostituyeron, segun se cuenta en la fábula siguiente, dieron -ocasion á la de que Venus las convirtió en peñascos. - -[163] Como cada deidad tenia su influencia y dominio en su diverso -territorio, pues Juno dominaba en Samos, Apolo en Delfos, Diana en -Éfeso, y asi las demas, Venus era Diosa de Chipre, y asi la llama -Horacio en aquella oda que empieza: _Sic te Diva potens Cypri._ - -[164] Hace mencion de la cera de este monte, porque era la mas -exquisita, y sus abejas y colmenas las mas afamadas, como puede verse -en el libro 4.º de los Geórgicos de Virgilio. - -[165] Los hijos viciosos son la afrenta de los padres, y es desgracia -el tenerlos, asi como los virtuosos y bien criados son el honor y la -felicidad de ellos. - -[166] Pintaban á las Furias con un azote en la mano, una humosa tea en -la otra, y una cabellera de víboras enroscadas. - -[167] Quiere decir su padre. - -[168] Discursos de una muger que se halla obcecada por una pasion, y -que prueban el gran trastorno que causan las pasiones. - -[169] Antes bien lo detesta y aborrece. - -[170] El amor, inclinacion y oficios paternales del padre á los hijos, -y de estos á aquel, se llamaba y conocia entre los gentiles con el -nombre de piedad. - -[171] Era la muger de Ciniras y madre de Mirra. - -[172] Son dos constelaciones asi llamadas, inmediatas la primera al -Boote, vulgarmente llamado el Carro, y la segunda al signo de Virgo, en -las cuales fueron convertidos un padre y una hija de aquellos nombres. - -[173] Es cosa bien ridícula que el feto pudiese vivir y crecer despues -de transformada en árbol su madre; pero tal es la naturaleza de las -fábulas y ficciones poéticas, que confunden lo sensitivo con lo -vegetativo. - -[174] Pinta á Adonis de un modo que solo le falta el carcax para -equivocarse con Cupido. - -[175] Progresos y sucesion de las edades del hombre. - -[176] Á las flechas de Cupido atribuian la eficacia de incitar al amor. - -[177] Ciudades y regiones dedicadas á Venus, y en que esta asistia. - -[178] Énfasis con que desde el principio indica la transformacion de -Atalanta. - -[179] Parece que la caza era un egercicio acomodado al celibato, y -por eso se dedicó á ella Atalanta, el jóven Hipólito y otros algunos -célibes que cuenta la fábula, aunque la doncella Calisto y otras muchas -no estuvieron seguras en dicho egercicio. - -[180] Para empezar la carrera. - -[181] En este paréntesis habla Venus de sí misma. - -[182] Primer paso, expresion é indicio del amor de que ya estaba -penetrada Atalanta por Hipomenes. - -[183] Fluctuacion y combate, que elegantemente denota los rápidos -progresos del amor de Atalanta. - -[184] Es la de Venus, en cuya boca pone el poeta la referencia de esta -fábula. - -[185] Es un epíteto de Venus por la isla de Citera, que la estaba -dedicada. - -[186] Otra de las dedicadas á Venus, de quien tomó el epíteto de Cipria. - -[187] Hipérboles elegantes de la ligereza de los dos corredores. - -[188] Fue uno de los compañeros de Cadmo en la fundacion de Tebas. - -[189] Fue una Ninfa querida de Pluton llamada Menta, á quien, zelosa -Proserpina, convirtió en yerbabuena. - -[190] Nombres gentilicios de los habitadores de unos pueblos de Tracia; -pero aqui se toma por las Bacantes. - -[191] Epíteto de las Bacantes. - -[192] Error filosófico, renovado en el dia por los novadores y -libertinos. - -[193] Rio de Tracia. - -[194] Orfeo habia enseñado á los de Tracia los ritos y ceremonias de -las orgias ó fiestas de Baco. - -[195] El primero es un monte y el segundo un rio de la Lidia, cuyas -arenas fingieron ser de oro por el suceso que se referirá despues. - -[196] Toca aqui la fábula de Dánae, hija de Acrisio, encerrada por su -padre en una torre para libertarla de Júpiter, y de cuya diligencia se -burló este Dios. - -[197] Capital de la Lidia, que fue corte del Rey Creso, edificada á las -inmediaciones del rio Pactolo. - -[198] Tambien los gentiles tenian sus expiaciones y purificaciones por -ablucion. - -[199] Es la virtud de convertirlo todo en oro. - -[200] Era la que los griegos llamaban _palla_, vestidura talar propia -de aquella nacion, como lo era la toga de los romanos. - -[201] Era un adorno de la cabeza, como la mitra, las vendas, las -diademas, &c. - -[202] Este criado seria semejante á aquel que pinta Plauto, el que -decia de sí: _Rimosus ego sum, ac illac perfluo._ - -[203] Llamado hoy los Dardanelos ó el Bósforo de Tracia. - -[204] Dos promontorios en la region de Troya: en el segundo y á la -playa del mar estaba el sepulcro de Aquiles, y entre los dos un altar -dedicado á Júpiter Panonfeo. - -[205] Una vez faltando Laomedonte al contrato que habia hecho con Apolo -y Neptuno, y otra faltando á la palabra que habia dado á Hércules. - -[206] Era Tetis. - -[207] Peleo. - -[208] Un ramo de oliva. - -[209] Gavilan. - -[210] Lúcifer. - -[211] No puede hacerse mayor injuria ni que mas sensacion cause que -llamar fea á una muger que presume de deidad. - -[212] Al medio dia. - -[213] Uno de los Dioses marinos, y padre de las Nereidas. - -[214] Fue una de las Nereidas, madre de Foco, que habia sido muerto por -Peleo, y queria vengar la muerte de su hijo con el estrago de los toros. - -[215] Fue la de haberle sacado con pretexto de casa, y dejádole en el -campo sin armas para que fuese despedazado por las fieras en despique -del odio que le concibió por la calumnia que Hipólita, muger de Acasto, -levantó contra Peleo, acusándole de que habia querido atreverse á su -honestidad; y favorecido Peleo de Mercurio, que le dió una espada -fabricada por Vulcano, cuando volvió á Tesalia mató con ella á Acasto y -á su muger. - -[216] Fue un facineroso de Tesalia, que tenia interceptado el camino -del oráculo de Delfos, y por último fue muerto por Apolo para que no -impidiese la frecuencia de su templo. - -[217] Era hija de Eolo, Dios de los vientos, y muger de Ceix. - -[218] Se llamaban aquellas inscripciones que se ponian en los edificios -sepulcrales en que habia algun cadaver, y cenotafios las que se -contenian en edificios en que no habia cadaver, y que se erigian á la -memoria de algun difunto. - -[219] Perífrasis de dos meses. - -[220] Principio de la tempestad, cuya elegante descripcion se sigue. - -[221] Por la undécima se entiende la mas grande y terrible por la -perfeccion que contiene, y significa el número decenario, y á este modo -dijo el mismo Ovidio en el libro 1.º de sus Tristes: - - _Qui venit hic fluctus supereminet omnes,_ - _Posterior nono est, undecimoque prior._ - -[222] Tenian por fortuna el no morir en el mar ni carecer del honor de -la sepultura, sin el cual, como ya antes queda anotado, creian no poder -pasar la barca de Aqueronte. - -[223] Elegante pintura del conflicto de los que estan para naufragar. - -[224] Es el arco celeste, compuesto de tantos colores, del cual dijo -Virgilio: - - _Mille trahit varios adverso sole colores._ - -[225] Con mucha oportunidad y propiedad coloca el palacio del Sueño -en el pais de los Cimerios, que hoy es la costa del mar Negro, region -oscura y fria, y muy acomodada para influir sueño. - -[226] En esta y siguientes expresiones reune los atributos y -circunstancias del sueño, y que provocan á él. - -[227] En tres clases ó especies dividian los sueños, unos que -representaban á los hombres, otros á las fieras y demas animales, y -otros á todas las demas cosas inanimadas. Al principal de los primeros -llamaban Morfeo, al de los segundos Icelo, y al de los terceros -Fantaso: estos tres representaban las cosas á los Reyes y personages, -y los demas acometian á la plebe, y Morfeo fue enviado á representar á -Alcione el naufragio de su marido. - -[228] Una expresion tan viva y vehemente como esta se halla en Séneca, -el que en la tragedia Tiestes dice en el acto 5.º: _Venit in medias -voces gemitus._ - -[229] Llámanse dias alcioneos, en los cuales el mar está tranquilo, y -ocurren á la salida del invierno: algunos dicen ser nueve. - -[230] Son los polluelos de los alciones, á quienes llama nietos de Eolo -por provenir de Alcione, su hija, convertida en ave de esta especie. - -[231] Todos los antecedentes fueron Reyes de Troya. - -[232] Habla de Esaco. - -[233] Era un riachuelo de la region de Troya. - -[234] De igual casualidad fingieron haber muerto Eurídice, muger de -Orfeo, segun ya queda dicho. - -[235] Este nombre es tomado del verbo latino _mergo, is_, que significa -zabullirse. - - - - -LISTA DE ESTAMPAS NUMERADAS - - -Estampa 82: La enamorada Escila es despreciada de Minos por traidora. - -Estampa 83: Teseo mata al Minotauro y sale del laberinto de Creta. - -Estampa 84: El calor del Sol derrite la cera que pegaba las alas de -Icaro, y cae al mar. - -Estampa 85: Perdix es precipitado por su envidioso tio, pero Minerva le -transforma en Perdiz. - -Estampa 86: Meleagro presenta á Atalanta la cabeza del Jabalí de -Calidonia. - -Estampa 87: El rio Aqueloo detiene á Teseo y le ruega descanse en su -casa. - -Estampa 88: Júpiter y Mercurio hallan hospitalidad en casa de Filemon y -Baucis. - -Estampa 89: La Hambre, por órden de Céres, esparce su veneno sobre -Eresicton. - -Estampa 90: Aqueloo se transforma en Toro para combatir con Hércules. - -Estampa 96: Hércules, esclavo de la hermosura de Onfale, se deja -desarmar é hila con ella. - -Estampa 95: Hércules ahoga á Anteo que se oponia á su transito para -África. - -Estampa 91: Deyanira es robada por el Centauro Neso. - -Estampa 92: Hércules se tiende sobre la pira, y Filoctetes la prende -fuego. - -Estampa 93: Hércules sube al cielo, y Júpiter le coloca entre los -Dioses. - -Estampa 94: Lucina aterra á Galantis y la transforma en Comadreja. - -Estampa 97: Driope corta unas flores de Lotos, ninfa convertida en -árbol, y sufre igual suerte. - -Estampa 98: Biblis, buscando á su hermano, es transformada en fuente. - -Estampa 99: Ifis es transformada en varon por la Diosa Isis para que se -case con Yanta. - -Estampa 100: Corriendo Eurídice por un prado con otras ninfas es -mordida por una serpiente y muere. - -Estampa 101: Saca Orfeo á Eurídice del Infierno y vuelve á perderla por -mirarla. - -Estampa 102: Orfeo atrae al son de su voz y de su lira á los animales, -rocas y árboles. - -Estampa 103: Queriendo darse la muerte Cipariso, es transformado en -Ciprés por Apolo. - -Estampa 104: Júpiter transformado en Águila arrebata á Ganimedes. - -Estampa 105: Jugando Jacinto con Apolo, le mata un tejo que el viento -desvió. - -Estampa 106: Venus transforma en Toros á los Cerastes que profanaban á -Chipre. - -Estampa 107: Pigmalion se enamora de la estatua que habia hecho, y -Venus la anima. - -Estampa 108: Desesperada Mirra se colgó; pero su Nodriza corta el lazo -y la libra. - -Estampa 109: Mirra pare á Adonis y es transformada en el árbol de su -nombre. - -Estampa 110: Venus aconseja á Adonis que solo caze animales indefensos. - -Estampa 111: Hipomenes vence con ardid en la carrera á Atalanta. - -Estampa 112: Venus llora á su querido Adonis herido por un jabalí. - -Estampa 113: Las Bacantes de Tracia que mataron á Orfeo son -transformadas en árboles. - -Estampa 114: Sileno, adornado de pámpanos, es presentado á Midas, quien -lo entrega á Baco. - -Estampa 115: Apolo pone orejas de asno á Midas en castigo de su mala -sentencia. - -Estampa 116: Tetis oye á Proteo que la pronostica tendrá un hijo mas -poderoso que su Padre. - -Estampa 117: Ceix, que va á consultar el oráculo de Apolo, se despide -de Alcione. - - - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES (3 -DE 4) *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. 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