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-The Project Gutenberg eBook of Metamorfóseos o Transformaciones (3 de 4),
-by Publio Ovidio Nasón
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-using this eBook.
-
-Title: Metamorfóseos o Transformaciones (3 de 4)
-
-Author: Publio Ovidio Nasón
-
-Translator: Francisco Crivell
-
-Illustrator: José Asensio y Torres
-
-Release Date: September 18, 2021 [eBook #66339]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net. (This file was produced from
- images generously made available by Biblioteca Digital
- Hispánica/Biblioteca Nacional de España.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES
-(3 DE 4) ***
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
- convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del texto original ha sido respetada, con
- normalización de las variantes a la grafía más frecuente y tildado
- de las mayúsculas.
-
- * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final
- del tomo.
-
- * Se han reubicado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no
- interrumpan un párrafo. Asimismo se han dividido algunos párrafos
- para alojar una ilustración.
-
- * Se ha añadido al final un listado de las estampas numeradas que
- ilustran el tomo. Las estampas del libro Nono no aparecen en el
- original en el orden de su numeración.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
- ó
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO.
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
-
- ó
-
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO,
-
- TRADUCIDOS AL CASTELLANO
-
- CON ALGUNAS NOTAS PARA SU INTELIGENCIA,
-
- _POR DON FRANCISCO CRIVELL._
-
-
- NUEVA EDICION.
-
-
- TOMO III.
-
-
- MADRID EN LA IMPRENTA REAL
- AÑO DE 1819.
-
-
-
-
- ÍNDICE
- de las Fábulas contenidas en este tomo.
-
-
-LIBRO OCTAVO.
-
- Pág.
-
- ARGUMENTO. 1
-
- FÁBULA PRIMERA. _Minos pone sitio á Megara._ 3
-
- FÁB. II. _Teseo mata al Minotauro._ 12
-
- _Dédalo hace alas para sí y su hijo Icaro._ 15
-
- FÁB. III. _Icaro cae al mar._ 17
-
- FÁB. IV. _Perdix convertido en ave._ 20
-
- FÁB. V. _Meleagro mata el jabalí de Calidonia._ 23
-
- FÁB. VI. _Teseo se detiene en casa de Aqueloo._ 41
-
- FÁB. VII. _Filemon y Baucis._ 46
-
- _La hambre se apodera de Eresicton._ 53
-
- FÁB. VIII. _Metra toma diferentes formas._ 59
-
-
-LIBRO NONO.
-
- ARGUMENTO. 62
-
- FÁBULA PRIMERA. _Combate de Aqueloo._ 64
-
- FÁB. II. _Rapto de Deyanira._ 71
-
- FÁB. III. _Muerte de Hércules._ 75
-
- FÁB. IV. _Apoteosis de Hércules._ 83
-
- FÁB. V. _Lucina retarda el parto de Alcmena._ 85
-
- FÁB. VI. _Driope convertida en lotos._ 89
-
- FÁB. VII. _Biblis transformada en fuente._ 98
-
- FÁB. VIII. _Ifis transformada en varon._ 113
-
-
-LIBRO DÉCIMO.
-
- ARGUMENTO. 122
-
- FÁBULA PRIMERA. _Eurídice muere de la mordedura de una
- serpiente._ 124
-
- FÁB. II. _Bajada de Orfeo á los infiernos._ 126
-
- FÁB. III. _Orfeo toca la lira en el monte Rodope._ 131
-
- FÁB. IV. _Cipariso transformado en ciprés._ 133
-
- FÁB. V. _Rapto de Ganimedes._ 136
-
- FÁB. VI. _Jacinto transformado en flor._ 138
-
- FÁB. VII. _Los Cerastes convertidos en toros._ 142
-
- FÁB. VIII. _Pigmalion._ 144
-
- FÁB. IX. _Mirra convertida en árbol._ 149
-
- FÁB. X. _Nacimiento de Adonis._ 161
-
- FÁB. XI. _Venus y Adonis._ 163
-
- FÁB. XII. _Venus y Adonis sobre el cesped._ 166
-
- FÁB. XIII. _Carrera de Hipomenes y Atalanta._ 167
-
- FÁB. XIV. _Hipomenes convertido en leon y Atalanta en leona._ 176
-
- FÁB. XV. _Muerte de Adonis._ 179
-
-
-LIBRO ONCENO.
-
- ARGUMENTO. 181
-
- FÁBULA PRIMERA. _Orfeo despedazado por las Bacantes._ 183
-
- FÁB. II. _Baco deja la Tracia._ 188
-
- FÁB. III. _Apolo y Midas._ 192
-
- FÁB. IV. _Proteo predice las bodas de Tetis y Peleo._ 197
-
- FÁB. V. _Naufragio de Ceix._ 208
-
- FÁB. VI. _Hesperia huye de Esaco._ 228
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-LIBRO OCTAVO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Despues que Minos puso sitio y tomó á Megara, Niso fue transformado
-en gavilan y Escila en cogujada. Desde aqui aquel volvió á Creta,
-donde estaba el Minotauro encerrado en el laberinto. Habiendo muerto
-á este Teseo, y volviendo con Ariadna á su patria, la abandonó en
-el camino. De aqui la llevó Baco, y colocó su corona en el cielo.
-Queriendo Icaro volar en pos de su padre de la isla de Creta, cayó y
-se ahogó en el mar; y cuando estaba aquel haciéndole las exequias,
-fue visto por Perdix, en que poco antes habia sido transformado Acalo
-su sobrino. Llamado Teseo para matar el jabalí de Calidonia, murió
-Meleagro, y fueron transformadas sus hermanas en aves, llamadas de su
-nombre Meleágrides. Despues, hospedado por Aqueloo, vió á las Náyades
-convertidas en las islas Equinades. La posibilidad de estos hechos
-la prueba Lelex con el egemplo de Baucis y Filemon transformados en
-árboles, su casa en templo, y su aldea en laguna. Finalmente añade
-Aqueloo las transformaciones de Proteo y Metra, y las suyas, de que
-habia usado en otro tiempo cuando se vió oprimido de Hércules por causa
-de Deyanira.
-
-[Ilustración: (82) La enamorada Escila es despreciada de Minos por
-traidora.]
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_MINOS PONE SITIO Á MEGARA._
-
-
-Luego que el lucero de la mañana, ahuyentadas las tinieblas de la
-noche, restituyó el claro dia, dejó de soplar el solano, y las nubes
-llovedoras se iban levantando, el suave austro facilita la navegacion
-á los soldados de Eaco y á Céfalo, quienes habiéndose hecho á la vela,
-arribaron felizmente á Atenas en menos tiempo que lo que creian. Entre
-tanto Minos, tomadas y asoladas las playas de Megara, dirigió la fuerza
-de su egército contra esta ciudad, en que reinaba Niso,[1] cuya suerte
-y seguridad del reino consistia en un cabello encarnado[2] que tenia en
-medio de las canas. Ya habia seis veces la luna llenado su redondez,[3]
-y aun duraba el sitio, sin que la fortuna, que entre los dos volaba,
-se hubiese declarado por ninguno de los dos partidos. Era el Real
-palacio de Megara una torre edificada sobre sus muros armoniosos, en
-los cuales se cuenta que Apolo dejó depositada su dorada lira, y que
-su sonido se comunicó á las piedras. Escila[4] en tiempo de paz solia
-subir muchas veces á esta torre, y entretenerse en hacer resonar las
-piedras de los muros, tirando á ellos algunas piedrecillas. Durante
-el sitio iba tambien por ver desde alli los ataques y encuentros
-sangrientos de Marte que se daban al rededor de la ciudad. Como hacia
-mucho tiempo que el enemigo estaba acampado, ya conocia por sus nombres
-á los principales oficiales, sus armas, caballos, y modo de pelear.
-Especialmente habia observado á su capitan[5] con mas atencion de la
-que era menester para su tranquilidad. En su opinion Minos si cubria
-su cabeza con el morrion soberbio, con su penacho era gallardo; si
-tomaba el refulgente escudo, le caia bien; si lanzaba el asta con
-sus brazos, alababa sus fuerzas y destreza, y juraba que Apolo no
-era mas diestro en disparar del arco las saetas. Cuando se quitaba
-el morrion para montar á caballo,[6] y sujetarle haciendo egercicio,
-salia fuera de sí, y llamaba dichoso al dardo que él manejaba, y
-venturosas á las riendas que tocaba con la mano. La venian ímpetus
-(si la fuera decente) de salirse á pasear entre el egército enemigo,
-y arrojarse de lo alto de la torre por caer en el campo de su amante;
-en fin estaba dispuesta á abrirle las puertas de bronce de la ciudad,
-ó á egecutar otra cualquiera cosa que fuese en favor de Minos. Sentada
-en lo alto de la torre, y tendiendo la vista al pabellon Real de su
-enamorado: „No sé, decia, si debo alegrarme ó entristecerme con esta
-deplorable guerra: siento á la verdad que Minos sea enemigo de quien
-le ama; pero si no hubiera guerra ¿cómo yo le pudiera conocer? ¡Oh!
-¡si quisiera terminarla aceptándome á mí en rehenes, y que siendo yo
-prenda de la paz me llevase consigo! Gallardo Minos, Príncipe el mas
-hermoso de todos, si la que te dió á luz[7] fue tan hermosa como tú,
-con razon se enamoró Júpiter de ella. Seria yo muy feliz si conducida
-en alas por los aires pudiese volar á tu campamento, y manifestándome
-á tí, y confesándote mi amor, preguntarte qué querrias te diese por
-ser mio, que todo seria otorgado, con tal que no pidieses el reino de
-mi padre. Porque mejor quisiera perder las esperanzas de mi amor,
-que conseguirlas por una traicion. Aunque muchas veces sucede que la
-clemencia del vencedor hace mas suave la condicion de los vencidos. La
-guerra que Minos hace para vengar la muerte de su hijo[8] es justa; y
-puesto que la razon y fortuna estan de su parte, no podremos dejar de
-ser vencidos; y si este fuese el fin y la suerte de esta ciudad, ¿para
-qué ha de allanar Marte los muros, pudiendo hacerlo mi amor? De este
-modo podrá vencer sin muertes, sin dilacion, y sin exponerse á recibir
-ninguna herida. ¡Ay de mí! Mucho temo, querido Minos, la suerte que
-rezelo, y es que alguno sin conocerte te hiera; digo sin conocerte,
-porque ¿quién será tan cruel que sabiendo quién eres, se atreva á
-dirigir su lanza contra tí? Elijo y me resuelvo á entregarme, dando mi
-patria en dote, y poner asi fin á esta guerra; pero de nada sirve el
-estar resuelta á ello: las puertas de la ciudad estan cerradas, y mi
-padre tiene las llaves; á él solo temo; solo él retarda mis deseos.
-¡Ojalá permitieran los Dioses que me hallara sin padre! Pero cualquiera
-se figura que es un Dios; la fortuna se burla de los vanos ruegos.
-Cualquiera otra, abrasada en un amor tan grande, ya hubiera vencido
-todos los obstáculos que se opusiesen á su pasion; y ¿qué? ¿tendré yo
-menos valor para vencerlos, aunque me sea necesario pasar por entre
-el fuego y el hierro? Pero no tengo necesidad de exponerme á tantos
-riesgos; solo necesito del cabello de mi padre. Él será para mí mas
-precioso que el oro; hará mi felicidad, y pondrá colmo á mis deseos.”
-
-Estando Escila revolviendo en su imaginacion estos pensamientos,
-sobrevino la noche, y las tinieblas, tan propias para fomentar nuestras
-inquietudes, aumentaron su atrevimiento. Apoderábase ya el primer
-sueño de los cuerpos fatigados con los trabajos del dia, y he aqui la
-ocasion en que entrando esta pérfida sin ser sentida en el aposento de
-su padre, le corta (¡oh atrocidad!) el fatal cabello. Ufana la Princesa
-con este precioso depósito, á quien el crímen daba nuevo atrevimiento,
-sale de la ciudad apresurada; y atravesando el campo enemigo, llega
-á la tienda de Minos, á quien, sorprendido de verla, habló de esta
-manera: „Príncipe, no te admires de ver á la hija de Niso, que viene
-á entregarte su patria y Dioses: el amor ha sido el consejero de esta
-maldad. Toma este purpúreo cabello, prenda de mi amor, y no eres dueño
-de él solo, sino de la vida de mi padre; solo tu corazon te pido por
-premio de un servicio tan importante.” Minos, turbado con la idea de
-tal maldad, rehusando recibirle, la dijo: „¡Deshonra de nuestro siglo,
-los Dioses te destierren de su reino, y te nieguen el beneficio de
-la tierra y el mar![9] Ciertamente yo no consentiré que la isla de
-Creta,[10] en que Júpiter tuvo su cuna, y que es mi reino, admita en su
-recinto á quien cometió tal atrocidad.”
-
-Despues que hubo dicho estas palabras se hizo dueño de la ciudad,
-impuso leyes á los vencidos,[11] y mandó dar la vela á sus naves
-forradas de cobre. Viéndose Escila tan cruelmente despreciada, se
-entrega á todos los transportes de su ira; y dando rienda á su furia,
-con el cabello desgreñado y las manos extendidas, exclama diciendo:
-„¿Adónde huyes, ingrato? ¿Por qué no llevas contigo á la que te ha
-procurado la victoria? ¿Tú sabes, oh pérfido, que te he preferido á mi
-padre y patria, y sin embargo me abandonas con tanta vileza? ¿Qué?
-¿no pudieron moverte ni mi amor, ni el fatal presente que te hice, ni
-el colocar en tí todas mis esperanzas? ¡Desgraciada de mí! ¿Adónde me
-volveré ya desamparada? ¿Á mi patria? Ya no existe para mí; y aunque
-existiera, mi perfidia me ha desterrado para siempre de ella. ¿Á la
-vista de mi padre, que sacrílega te entregué? Los ciudadanos dignamente
-me aborrecen; los comarcanos se horrorizan de un egemplo semejante,
-y con razon temerian que egecutase con ellos igual vileza. Me he
-desterrado de toda la redondez de la tierra por solo la isla de Creta.
-¿Y tienes valor para impedirme la entrada en ella? ¿Asi me desamparas,
-ingrato? No, no eres hijo de Europa, sino nacido quizá en alguna de las
-Sirtes,[12] ó de una tigre de Armenia, ó de Escila,[13] que ocasiona
-mil naufragios. No, no eres hijo de Júpiter, como presumes, convertido
-en toro para robar á tu madre, porque esto es solo una vana ficcion
-que inventaron para darte un orígen ilustre. El toro á quien debes tu
-nacimiento era mucho mas que fiero, y nunca conoció los efectos de
-amor. ¡Oh padre mio, dame el castigo que merezco! ¡y vosotros muros que
-poco há he vendido, regocijaos al verme sufrir con razon tantos males!
-Confieso que los merezco, y que soy digna de morir; pero ya que muera
-sea á manos de aquellos á quienes he ofendido. ¿Por qué tú que venciste
-con mi delito quieres ahora tomar venganza de él? El crímen que yo he
-cometido ha sido en beneficio tuyo, y contra mi padre y patria. ¡Oh!
-¡y qué digna es de tenerte por marido aquella que concibió por un toro
-un amor detestable, y que dió á luz al monstruo Minotauro![14] ¿Pero
-mis tristes lamentos llegan acaso á tus oidos? Los vientos se llevan
-mis vanas palabras, del mismo modo que impelen y esparcen tus naves.
-Ya, ya no me admiro de que tu muger Pasifae antepusiese un toro á tu
-amor. Mas fiero eras tú que él. ¡Ay infelice de mí! ¡Cuán alegre se
-aleja el ingrato surcando las olas, que impelen los remos causando tan
-grande ruido! Pero en vano procuras alejarte de mí; te seguiré á todas
-partes, y asida á la popa de tu nave, atravesaré los anchurosos mares.”
-Apenas acabó de decir esto cuando se arroja al mar, é infundiéndola
-fuerzas el amor, llega nadando hasta la nave de Minos, en la que se
-detiene á pesar suyo. Niso, su padre, que ya se habia transformado en
-gavilan, la vió desde el medio de los aires, sostenido en ellos con
-sus alas rojas, y arrojándose sobre ella, procura despedazarla con
-su encorvado pico; pero ella con el temor deja la popa, y en vez de
-caer al mar se sostiene en el aire bajo la forma de aquella especie de
-cogujada, que trae su nombre del cabello que cortó á su padre.
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_TESEO MATA AL MINOTAURO._
-
-
-Minos luego que desembarcó en Creta hizo á Júpiter el sacrificio de
-cien toros que le tenia ofrecido, y colgó en su palacio los despojos
-y trofeos[15] de su victoria. Entre tanto crecia de dia en dia el
-Minotauro, monstruo de dos formas, y oprobio de la casa de este
-Príncipe. Era fruto del loco amor de Pasifae. Minos determinó tener
-oculta esta afrenta de su casa, encerrándole en el laberinto que
-edificó Dédalo, famoso arquitecto, con unas calles intrincadas, en que
-se perdia el tino con sus vueltas y revueltas.[16]
-
-[Ilustración: (83) Teseo mata al Minotauro y sale del laberinto de
-Creta.]
-
-No de otra manera que el precipitado Meandro gira en los campos
-de Frigia, y fluye y refluye con retorcida corriente,[17] y
-saliéndose á sí mismo al encuentro como si quisiera ver correr sus
-aguas caudalosas, unas veces se vuelve hácia su nacimiento, y otras
-hácia el mar, sin que se pueda formar idea de su incierto curso; asi
-Dédalo habia intrincado el laberinto con tantas calles que se cruzaban
-y volvian á encontrar unas en otras, que apenas pudo él mismo hallar
-la salida. ¡Tan enmarañada como esto estaba aquella morada! En este
-laberinto pues fue donde se encerró el Minotauro; este monstruo se
-habia saciado dos veces con la sangre de los jóvenes y doncellas que
-los atenienses pagaban en tributo cada nueve años; pero le domó uno de
-los que salieron en el tercer sorteo, que fue Teseo, el cual con un
-hilo que ató á la entrada del laberinto, y que al efecto le habia dado
-Ariadna, hija de Minos, salió de él felizmente despues de haber muerto
-al Minotauro, y se llevó robada á la Princesa á la isla de Naxos, en
-donde desentendido de cuanto la debia, tuvo la crueldad de dejarla
-abandonada. Viéndola en esta triste situacion, y compadecido Baco de
-su suerte y de sus quejas, la dió sus brazos, la consoló, y la ayudó.
-Con la idea de hacer inmortal la memoria de una Princesa tan amable,
-este Dios la quitó de la frente la corona que la adornaba, y la tiró
-y colocó en el cielo. Cuando volaba por los aires las piedras de la
-corona se convirtieron en estrellas, y en una constelacion que conserva
-la especie y figura de una corona, y se halla en medio de la que se
-llama Dragon.
-
-
-
-
-_DÉDALO HACE ALAS PARA SÍ Y SU HIJO ICARO._
-
-
-Dédalo entre tanto, fastidiado de Creta, y del largo destierro que en
-ella sufria, se dejó arrebatar del amor de su patria; y como por todas
-partes estuviese cercado del mar, dijo: „Aunque la tierra y las olas
-me estan cerradas por el tirano,[18] no podrá este cerrarme el camino
-de los aires. No se extenderá su imperio hasta esta region, aunque
-sea señor del mundo entero, y yo sabré abrirme paso por ella para mi
-patria.”
-
-Apenas dijo esto empezó á meditar un proyecto, que nadie hasta entonces
-habia imaginado. Tomó algunas plumas, y las puso en órden, empezando
-por las pequeñas, y concluyendo por las mayores, imitando las alas
-de las aves que se crian en los montes, á la manera que una rústica
-zampoña se compone de cañas desiguales. Ató con lino las grandes,
-y pegó con cera las pequeñas, y en esta disposicion las encorvó en
-aquella proporcion que se observa en las alas naturales. El muchacho
-Icaro, que estaba con Dédalo su padre, ignorando que trabajaba para su
-ruina, ya con rostro alegre recogia las plumas que el viento habia
-arrebatado, ya ablandaba entre sus dedos la cera que debia unirlas;
-tambien algunas veces con sus juegos sencillos estorbaba la admirable
-obra del padre. Luego que esta se concluyó hizo Dédalo la prueba
-tomando vuelo, y se elevó con el movimiento del aire.
-
-[Ilustración: (84) El calor del Sol derrite la cera que pegaba las
-alas de Icaro, y cae al mar.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_ICARO CAE AL MAR._
-
-
-Acomodó tambien otras alas á su hijo, diciéndole de esta manera:
-„Procura, Icaro mio, guardar un buen medio cuando vueles por los aires,
-porque si vas muy bajo se entorpecerán las plumas con los vapores
-del agua, y si muy alto el calor del sol puede abrasarlas. Camina
-entre estos dos extremos, y te mando que no mires á Bootes,[19] ni te
-acerques á la Osa helada ni al Orion:[20] sígueme siempre á mí como á
-tu guia.” Le instruye en las reglas del vuelo, y acaba de ajustar á
-sus hombros las alas: temblábanle las manos al viejo, y le caian las
-lágrimas por las mejillas al tiempo de acomodárselas y de darle sus
-consejos. Últimamente, despues de haberle besado por la última vez,
-emprendió su vuelo delante para mostrarle el camino, cuidadoso siempre
-del hijo, y con su egemplo le exhorta á que le siga, enseñándole el
-nuevo y dañoso arte: asi como el ave cuando saca á volar desde el alto
-nido sus tiernos hijuelos, ni mas ni menos Dédalo movia sus alas,
-é iba siempre mirando á las de su hijo. Se pasman viéndolos volar
-el pescador que tenia echada á los peces su trémula caña, el pastor
-que se apoyaba en su cayado, y el labrador en su esteva, creyendo y
-teniendo todos por Dioses á los que volaban por los aires. Ya Dédalo é
-Icaro habian dejado á su izquierda la isla de Samos, tan célebre por
-el culto de Juno, la de Delos y Paros, y miraban á su derecha las de
-Lebinto y Calimne, tan fecunda en miel, cuando el jóven Icaro empezó
-á alegrarse temerariamente con el vuelo, y abandonó á su guia por
-elevarse mas alto, arrebatado del deseo de volar hasta el cielo: en
-esta disposicion el calor del cercano sol ablandó la cera que sujetaba
-las plumas, y derritiéndose y deshaciéndose las alas, ya volaba con los
-desnudos brazos, careciendo de remos con que sostenerse sobre el aire;
-y llamando en vano á su padre, cayó en el mar, que se llamó Icaro de
-su nombre. „Icaro, Icaro, exclama su desgraciado padre (aunque habia
-dejado de serlo), ¿donde te hallas? ¿En qué pais te buscaré, hijo mio?”
-Cuando pronunciaba estas tristes palabras vió en las aguas las plumas.
-Despues que maldijo la destreza de su arte, hizo las exequias á Icaro,
-dándole sepultura en la isla cerca de la cual habia perdido la vida, y
-que se apellidó despues con su nombre.
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_PERDIX CONVERTIDO EN AVE._
-
-
-Mientras Dédalo daba sepultura[21] á su desgraciado hijo le vió desde
-las ramas de una encina la parlera perdiz, única y no vista ave hasta
-aquel tiempo, y en la que poco antes habia sido convertido Perdix ó
-Acalo, sobrino de Dédalo: empezó á sacudir las alas, y á manifestar con
-su canto la alegría de que Dédalo pagase asi su delito, y la injuria
-que le habia hecho, porque Acalo, siendo de doce años y de una índole
-acomodada para aprender, su madre, hermana de Dédalo, se lo habia
-confiado para que le enseñase é instruyese en las artes, no sabiendo
-lo que de ello habia de resultar. Observando cierto dia con alguna
-atencion la espina que los peces tienen en medio, trabajó sobre este
-modelo un pedazo de hierro, y habiendo hecho una sierra, tuvo la gloria
-de haber sido el inventor de un instrumento utilísimo.
-
-[Ilustración: (85) Perdix es precipitado por su envidioso tio, pero
-Minerva le transforma en Perdiz.]
-
-Él fue tambien el primero que unió dos hierros iguales, de modo que
-el uno quedase inmóvil en tanto que el otro daba vuelta á la redonda,
-y fue de este modo el inventor del compas. Dédalo, envidioso de los
-progresos que hacia el jóven, lo despeñó de lo alto de la torre de
-Minerva,[22] é hizo correr la voz que habia caido por acaso; pero
-felizmente no pereció,[23] porque Minerva, que siempre ha favorecido á
-los ingenios, lo cubrió de plumas, transformándole en ave. La eficacia
-antigua de su veloz ingenio se comunicó á sus pies y alas, y conservó
-su mismo nombre. No obstante, como se acuerda aun de su caida, no se
-atreve á remontar mucho el vuelo,[24] ni á hacer sus nidos en los
-árboles; vuela cerca de la tierra, y pone sus huevos en los vallados.
-
-Ya Dédalo habia llegado á Sicilia, donde su benigno Rey Cócalo le
-defendió á fuerza de armas del poder y persecucion de Minos: y ya
-el reino de Atenas por la hazaña de Teseo[25] se habia libertado
-del vergonzoso tributo que hasta entonces habia pagado á Creta, y
-en reconocimiento de ello se ofrecian sacrificios á Minerva y á
-Júpiter:[26] los templos estaban magníficamente adornados; el incienso
-ardia en ellos, y corria la sangre de las víctimas.
-
-[Ilustración: (86) Meleagro presenta á Atalanta la cabeza del Jabalí
-de Calidonia.]
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_MELEAGRO MATA EL JABALÍ DE CALIDONIA._
-
-
-La fama de este Príncipe[27] de tal modo se habia extendido por todas
-las ciudades de la Grecia y Peloponeso,[28] que de todas partes
-acudian en sus grandes necesidades á implorar su auxilio; y aunque la
-ciudad de Calidonia tenia la gloria de poseer á Meleagro, imploraba
-rendida el favor del jóven con solícitos ruegos. Un monstruoso jabalí,
-ministro de la venganza de Diana, irritada contra los de Calidonia,
-asolaba sus campos, y esta era la causa de su solicitud. Oeneo, Rey de
-esta desgraciada ciudad, queriendo dar gracias á los Dioses por una
-abundante cosecha que le habian dado, ofreció las primicias de los
-granos á Céres, las del vino á Baco, y las del aceite á Minerva. Todos
-los demas Dioses, empezando desde los agrestes, tuvieron parte en estos
-donativos y ofrecimientos: solo de Diana no se hizo aprecio; y mientras
-el incienso ardia en todos los otros templos, el suyo quedó olvidado.
-Tambien los Dioses se dejan llevar de la ira;[29] y Diana poseida
-de ella: „No quedará impune esta accion, dijo entonces; y ya que se
-publique el no habérseme tributado el debido honor, no se dirá que lo
-he sufrido sin tomar venganza;” y por este desprecio que de ella se
-hizo envió á los campos de Calidonia un jabalí, que excedia en magnitud
-á los mayores toros de la herbosa Epiro, tanto cuanto estos exceden á
-los de Sicilia. Centelleaban los ojos de este monstruo con la sangre
-y fuego que en ellos se traslucian; su espantosa cerviz estaba áspera
-y horrorosa con las espesas cerdas que á manera de puas formaban como
-un vallado ú haz de lanzas apiñadas. De su boca caia y corria por los
-lados una herviente espuma, que de ella hacia salir un ronco gruñido;
-los colmillos eran iguales á los dientes de los elefantes; arrojaba
-rayos por la boca, y el centelleante aliento que exhalaba agostaba las
-yerbas y flores. Unas veces destruia los sembrados cuando apenas habian
-nacido, otras cuando estaban maduros y sazonados, sacando las lágrimas
-de los ojos á los míseros labradores. Las eras y trojes quedaban sin
-el grano que esperaban. Desgajaba el monstruo los sarmientos con sus
-racimos, y los ramos de las siempre verdes olivas cargados de fruto.
-Tambien se enfurecia contra los rebaños, sin que bastasen á defenderlos
-los pastores ni los perros, ni á las vacadas los fieros toros. Todas
-las gentes huian, y nadie se contemplaba seguro sino encerrado dentro
-de las murallas. En este conflicto Meleagro, y los jóvenes que para el
-efecto escogió, se enardecieron con el deseo de adquirir fama. Eran
-estos los gemelos Castor y Polux,[30] sobresalientes el uno en la
-pelea de los cestos, y el otro en la ecuestre; Jason,[31] inventor de
-la primer nave que se vió sobre el mar; Teseo con su amigo Piritoo;
-los dos hijos de Tetis, Toxeo y Plexipo; Linceo, hijo de Afareo; el
-ligero Idas, y Ceneo, que habia mudado el sexo; el feroz Leucipo, y
-Acasto, certero en las saetas; Drias, y Fenix, hijo de Amintor; los
-dos hijos de Actor, Eurito y Cleto, y Fileo, que habia venido de
-la Elide; Telamon, y Peleo, padre del grande Aquiles, con Admeto,
-hijo de Feretis; Yolas, Beocio de nacion; el diligente Eurition, y
-Equion, invencible en la carrera; Lelex, de la ciudad de Locris;
-Panopeo, Hileo, el feroz Hipaso, y Nestor,[32] que se hallaba entonces
-en la flor de la juventud, con otros que Hipocoonte envió de la
-antigua Amicla; Laertes, padre de Ulises, el Parrasio Anceo, el sagaz
-Ampicides, y Anfiarao,[33] á quien aun no habia vendido su muger; y
-últimamente Atalanta, hija de Speneo, hermosísima doncella, honor del
-bosque Liceo, y natural de Texea, en Arcadia. Llevaba recogida con una
-hebilla la extremidad de su vestido, y su cabello con un solo nudo.
-De su hombro izquierdo pendia una aljaba de marfil, y el arco en la
-mano izquierda: en esto consistia todo su adorno; y su rostro reunia
-la belleza y donaire gentil de una doncella, y virginal de un jóven.
-El verla Meleagro, el desearla, y el encenderse en un oculto amor, fue
-todo á un tiempo; pero no tenia á su favor el Dios de esta pasion.
-Decia pues entre sí: „Feliz aquel que sea su esposo.” No tuvo tiempo
-de decir mas, ni se atrevia á hablarla, porque instaba y urgia el dar
-principio á la caza del jabalí.
-
-El bosque donde se juntaron estos jóvenes, como nunca se habia
-cortado, estaba muy enmarañado y espeso; la falda empezaba llana,
-y elevándose poco á poco, era una atalaya de los campos. Luego que
-estuvieron juntos en él todos los de la empresa, unos tienden las
-redes, otros quitan las cadenas á los perros, y otros siguen el rastro
-y huellas del jabalí, con deseos de ojearlo, sin que les desanime el
-peligro. Alli se descubria un valle, y en lo mas profundo de él una
-laguna, á la que iban á desaguar algunos arroyos engrosados con las
-lluvias, y sus márgenes estaban coronadas de sauces, juncos, cañas
-y otras plantas palustres. Excitado el jabalí, que se ocultaba en
-esta espesura, se lanzó como un rayo hácia los cazadores. Por donde
-pasaba iba destrozando el monte, y causando un espantoso ruido. Los
-resueltos jóvenes comenzaron á gritar, y le presentaron el venablo
-para detenerlo; pero pasó todas las barreras, y apartó á fuerza de
-dentelladas á los perros, que se oponian á su veloz carrera. Erró el
-golpe Equion, que fue el primero que le disparó un dardo, que vino á
-dar ya flojo en un árbol. Jason hubiera acertado si hubiera tirado el
-suyo con menor violencia; pero por la fuerza que llevaba se pasó de
-largo sin herirle. Ampicides, invocando entonces á Febo, le hizo esta
-súplica: „Astro del dia, si la veneracion que siempre te he rendido,
-y te continúo tributando, ha sido de tu aprobacion, concédeme acertar
-el tiro al blanco á que nos dirigimos.” Apolo oyó su ruego en cuanto
-pudo: el dardo tocó al jabalí; pero sin herirle, porque Diana le habia
-despojado del hierro en el camino.[34] Sin embargo el golpe acrecentó
-el furor de la fiera, y vibró de sus ojos y boca un fuego semejante al
-de un rayo; y cual máquina[35] que bate con impetuosidad los muros de
-una ciudad, ó una torre llena de soldados, asi el monstruo se arroja
-con furor en medio de los cazadores. Eupalamon y Pelagon, que estaban
-á la derecha, fueron derribados, y sus cuerpos retirados por sus
-compañeros. No pudo evitar un golpe mortal Enesimo, hijo de Hipocoonte,
-pues de una dentellada le desbarató á tiempo que temblando se disponia
-á salvarse huyendo. Nestor hubiera perecido antes de ir á la guerra de
-Troya; pero se libró apoyando su lanza en el suelo, con la cual saltó á
-un árbol que estaba inmediato, y desde él se estuvo mirando seguro al
-jabalí de quien habia huido. Este, habiendo afilado sus dientes en el
-tronco de una encina, confiado en sus nuevas armas, amenaza de muerte
-á los que le perseguian, y dió á Oritia una gran dentellada en un
-muslo. Los dos hijos de Tíndaro,[36] que aun no habian sido recibidos
-en el número de los Dioses, montados en dos soberbios caballos, mas
-blancos que la misma nieve, blandiendo ambos las lanzas, le hubieran
-herido si no se hubiese metido en un lugar del bosque tan espeso, que
-era impenetrable no solo á los caballos, sino aun á los mismos dardos.
-Telamon,[37] que quiso perseguirlo con demasiado ardor, tropezó en la
-raiz de un árbol, y cayó inclinado; y mientras Peleo su hermano lo
-levantaba, Atalanta de un flechazo hirió al jabalí debajo de la oreja,
-aunque levemente. No se alegró menos que ella Meleagro de este suceso.
-Se dice que fue el primero que vió correr la sangre de la herida, y la
-mostró á sus compañeros; y dirigiéndose á esta Princesa: „Conseguirás,
-la dijo, el honor que has merecido por tu valor.” Avergonzáronse con
-esto los varones que estaban presentes; se acaloraron unos á otros por
-medio de grandes gritos, y arrojaron sobre la bestia una lluvia de
-dardos; pero con tal desórden, que la misma multitud impedia acertar el
-golpe.
-
-El Arcadio Anceo, que iba armado con una hacha de dos cortes, picado
-de este mal suceso y del discurso de Meleagro, habló á los que le
-acompañaban de este modo: „Vais á ver, ó jóvenes, cuanta ventaja lleva
-el brazo del hombre al de la muger: aunque la misma Diana defendiese
-á este monstruo con sus propias armas, á pesar suyo será mi diestra
-el instrumento de su muerte.” Despues que pronunció este soberbio y
-temerario discurso tomó su hacha con ambas manos, y levantándose sobre
-las puntas de los pies para dejarla caer con mas impetuosidad, iba á
-herirle; pero el jabalí le ganó la accion, y dirigiéndose adonde era
-mas segura y pronta la muerte, le rasgó las ingles de una dentellada.
-Cayó con la herida, y sus entrañas desprendidas caian entre la sangre
-que regaba la tierra. Teniendo Piritoo su venablo en la mano, iba á
-arrojarse sobre el espantable monstruo, cuando Teseo, asustado del
-riesgo que corria, le dijo desde lejos: „Detente, mitad de mi vida,[38]
-y á quien yo estimo mas que á mí mismo: no conviene á tu valor alejarte
-mucho de nosotros; el arrojo imprudente de Anceo ha causado su ruina.”
-Dijo esto, y tiró al jabalí su dardo con tanta fuerza y destreza, que
-seguramente le hubiera herido, si la rama de un árbol no lo hubiese
-estorbado. Jason, que le disparó el suyo, en vez de herir la fiera
-atravesó á un perro de parte á parte, y lo cosió con la tierra.
-
-Meleagro le disparó dos, uno despues de otro; pero con suerte muy
-diferente, pues el uno se clavó en la arena, y el otro hirió al jabalí
-en medio de la espalda; y mientras se enfurece, dando mil vueltas á
-la redonda por arrancarse el dardo de la herida, y vomita rios de
-espuma mezclada con sangre con un ruido espantable, preséntase el
-autor de la herida, y le atraviesa el venablo por medio del cuerpo.
-Todos sus compañeros manifiestan su alborozo con una gran gritería,
-y se apresuran á tocar con sus manos las del vencedor. Maravillados
-á la vista del monstruo, cuyo cuerpo cubria un espacio considerable
-de tierra, aun no se juzgan seguros para acercarse; pero no obstante
-cada uno ensangrienta en él su dardo. Meleagro, teniendo el pie sobre
-la cabeza para cortársela, habló á Atalanta en estos términos: „Toma
-este despojo que de derecho me toca, y participa de la gloria de esta
-victoria.”[39] Al punto que acabó de decirlo la dió por despojo la
-áspera piel con las punzantes cerdas y cabeza del jabalí, de cuya boca
-salian los agudos colmillos. Atalanta quedó contenta con el presente,
-y prendada del que lo hacia; pero todos los demas cazadores tuvieron
-envidia, y se pusieron á murmurar, de los cuales los dos hijos de
-Testio, extendiendo los brazos, clamaron altamente: „Ea pues, muger,
-deja esos despojos; no nos quites la gloria que nos es debida; no te
-dejes alucinar de tu hermosura por este mérito, ni te expongas á perder
-y á alejar para siempre de tí al que enamorado de ella te hace este
-regalo;” y diciendo esto la arrebatan la piel de las manos, quitándole
-á él con esta accion el derecho que á ella tenia. No se acomodó á
-consentirlo Meleagro, y montando en cólera les dijo: „Aprended,
-ladrones de la honra agena, la diferencia que hay de los hechos á las
-amenazas.” Despues de estas pocas palabras atravesó con su espada el
-pecho de Plexipo, que no rezelaba tal cosa; y hallándose Toxeo dudoso
-en resolverse, pues por una parte deseaba vengar á su hermano, y por
-otra temia igual desgracia, se vió sorprendido y atravesado con la
-misma espada, caliente todavía con la sangre de Plexipo.
-
-Altea iba á dar gracias á los Dioses por la victoria que su hijo
-acababa de alcanzar, cuando encontró los dos cadáveres de sus hermanos,
-que los llevaban á Calidonia. Sorprendida al verlos empezó á llorar,
-y á llenar de lamentos toda la ciudad, y se vistió de luto, dejando
-las galas. Pero luego que supo que su hijo era el homicida de sus dos
-tios, dejó de llorar, y sus lágrimas se convirtieron en deseo de la
-venganza.[40] Cuando parió á Meleagro, las tres Parcas[41] pusieron
-un tizon en el fuego, é hilándole la vida, dijeron: „Tanto tiempo
-damos á este recien nacido cuanto tarde en consumirse este tizon.”
-Retiráronse las Diosas despues de haber proferido la sentencia, y Altea
-quitó del fuego el fatal tizon que ardia, y apagándole con agua, le
-tuvo guardado mucho tiempo en lo mas escondido de la casa, y de este
-modo conservó y dilató la vida de su hijo. Sacó pues Altea el tal
-tizon, y mandando traer teas y otros combustibles, les puso fuego por
-su propia mano. Cuatro veces fue á poner el tizon en las llamas, y
-otras tantas se detuvo, vacilando entre el amor del hijo y el de los
-hermanos: el horror de tan gran delito la ponia pálida; un instante
-despues, ardiendo en ira, se le encendian los ojos y rostro;[42]
-unas veces le tenia cruel y amenazador, y otras manifestaba piedad y
-compasion; y aunque el fiero dolor de su ánimo la enjugaba algun tanto
-las lágrimas, con todo le corrian algunas: y á la manera que una nave,
-á quien opuestamente impelen hácia una parte el viento y hácia otra
-las corrientes, siente dos violencias, y unas veces se deja llevar
-de la una y otras de la otra; del mismo modo Altea fluctúa entre dos
-contrarios afectos: unas veces depone la ira, y otras se vuelve á
-enfurecer, y á empezar á ser mas bien hermana que madre, haciéndose
-piadosa con la impiedad para aplacar con la sangre de su hijo los manes
-de sus hermanos. Dejóse por último arrastrar de la ira, y volviendo á
-tomar el tizon: „Abrase, dijo, este leño fatal que tengo en mis crueles
-manos mis mismas entrañas;” y poniéndose inmediata á las tumbas de sus
-hermanos, prosiguió diciendo á las tres Furias:
-
-„Diosas, que estais establecidas para castigar los delitos, sed
-testigos del sacrificio que voy á ofrecer: por vengarme incurro en una
-maldad; pero una muerte se ha de castigar con otra muerte; á un delito
-se ha de añadir otro delito, y á un funeral otro funeral: destrúyase
-esta impía casa por duplicados lutos. ¿Será razon que mi marido Oeneo
-goce con felicidad de su hijo vencedor, y que Testio mi padre quede
-sin sus dos hijos? Mejor es que ambos lloren á un tiempo por un mismo
-motivo; y vosotras, sombras de mis hermanos, almas queridas, que
-acabais de bajar á la mansion tenebrosa, experimentad los efectos[43]
-del oficio que os voy á dedicar, y aceptad las exequias que os preparo
-con el desgraciado fruto de mi vientre; pero ¡ay de mí! ¿adonde me
-arrebata este ciego furor? Hermanos, perdonadme que soy madre, y mis
-manos no se atreven á llevar adelante lo comenzado: confieso que
-mereció morir. Conozco que el delito de mi hijo es digno de muerte;
-pero no me atrevo, y rehuso castigar con ella al que le cometió.
-Y ¿qué? ¿ha de quedar impune, para que vencedor y engreido con su
-triunfo obtenga el reino de Calidonia? Y vosotros, queridos hermanos,
-¿quedareis reducidos á un poco de ceniza y sombras heladas? No, no
-lo toleraré por vida mia; muera el delincuente, y lleve al sepulcro
-todas las esperanzas de su padre, el reino y la ruina de su patria.
-Pero ¡ah! ¿son acaso estos dignos sentimientos de una madre? ¿Qué? ¿me
-olvido de los piadosos deseos paternales y de los trabajos que pasé
-por su respecto diez meses? ¡Ojalá que se hubiera consumido al primer
-incendio del fuego que pusieron las Parcas, y ojalá que yo lo hubiera
-consentido! Hijo mio, tú has vivido hasta ahora por un beneficio
-mio, y ahora morirás por tu delito:[44] experimenta el castigo de tu
-iniquidad, y restitúyeme la vida que te he dado dos veces, la primera
-por haberte parido, y la segunda por haber separado del fuego el
-tizon fatal, ó mátame, y enviáme al sepulcro con mis hermanos. Deseo
-vengarles, y no puedo. ¿Á qué me resolveré en fin? ¿Qué haré? Por una
-parte se presentan á mis ojos las heridas de mis hermanos, y la imágen
-de sus crueles muertes; por otra el amor y nombre de madre me abaten el
-ánimo. ¡Desdichada de mí! Mal será que venzais; pero venced, hermanos,
-y despues que os haya hecho estas exequias, os seguiré tambien al
-sepulcro.” Luego que Altea acabó este razonamiento, volviendo el rostro
-y temblando,[45] echó con sus manos el funesto tizon en medio de las
-llamas.
-
-El leño fatal al caer en ellas ó se resistió, ó á lo menos lo pareció,
-y comenzó á arder como contra la voluntad de la hoguera. Meleagro,
-aunque ausente y sin saberlo, se iba abrasando á proporcion que el
-tizon ardia, y sintiendo abrasársele las entrañas con un oculto
-fuego,[46] que procuraba sufrir y vencer con su valor. Afligíale el
-verse perecer con una muerte lenta y sin derramar sangre, y llamaba
-felices las heridas de que poco antes habia muerto Anceo peleando con
-el jabalí. Sus últimas palabras fueron clamar con gemidos á su anciano
-padre, á sus hermanos y hermanas, á su consorte, y acaso tambien
-llamaba á su madre. Crecian á un mismo compas el fuego en que ardia el
-tizon y el en que se abrasaba Meleagro: por falta de materia se iban
-empezando á apaciguar, y cuando acabó de arder el tizon acabó tambien
-la vida de Meleagro,[47] y su espíritu se exhaló como un leve vapor,
-quedando poco á poco el fuego reducido á una blanca ceniza. Con la
-noticia de un accidente tan funesto toda la ciudad de Calidonia se
-consterna en extremo; los jóvenes y viejos, los grandes y el vulgo
-se afligen. Por todas partes no se oyen sino llantos y gemidos; las
-mugeres vestidas de luto se arrancan los cabellos;[48] el desgraciado
-Oeneo, tendido en el suelo y cubierto de ceniza y polvo, se queja
-tristemente por haberse prolongado sus dias hasta este fatal momento:
-nada digo de Altea, su madre, quien no habiendo podido sobrevivir á la
-desesperacion á que le habia reducido un delito tan enorme, se atravesó
-el corazon con un puñal.
-
-Pero aunque Dios me hubiera dado cien expeditas lenguas; aunque yo
-pudiera hacerlas hablar dignamente, y aunque yo solo poseyera todos
-los talentos de las Diosas que habitan el Helicon, no me seria
-posible pintar toda la afliccion y tristes ayes de las hermanas de
-este Príncipe. Vestidas de luto se golpean sus pechos cárdenos; y
-mientras el cadaver de su hermano está en el féretro, le calientan
-y vuelven á calentar, besando el cuerpo y el lecho donde yace, y
-despues de estar reducido á cenizas aplican tambien estas á su pecho.
-Tendidas delante de su sepulcro besan la losa en que su nombre estaba
-esculpido, regándola con sus lágrimas, continuando su dolor hasta que
-Diana, saciada en fin (si puede decirse asi) de las calamidades de la
-deplorable familia de Oeneo, las transformó en aves.[49] Los cuerpos
-de estas desgraciadas Princesas, exceptuando á Gorge y Deyanira, se
-cubren de plumas; sus brazos se truecan en largas alas, y la boca en
-duro pico, y asi transformadas hace que vuelen por los aires.
-
-[Ilustración: (87) El rio Aqueloo detiene á Teseo y le ruega descanse
-en su casa.]
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_TESEO SE DETIENE EN CASA DE AQUELOO._
-
-
-Teseo, despues de concluida la caza comun de Calidonia, á que habia
-sido convidado, regresándose á Atenas, le cerró el camino y le hizo
-detener el rio Aqueloo, que iba fuera de madre con la abundancia de
-lluvias. „Entra en mi casa, ilustre y generoso Teseo, le dijo el Dios
-de este rio,[50] y no te expongas á la impetuosidad de las corrientes.
-Cuando como ahora se enfurecen, suelen arrastrar en su corriente
-troncos macizos, y voltear grandes piedras con un espantable ruido. Yo
-le he visto algunas veces derribar las casas mas sólidas, próximas á
-la ribera, y arrastrar los rebaños y sus apriscos, sin que la fuerza
-de los toros ni la ligereza de los caballos pudiesen salvarlos de la
-violencia de sus ondas. Muchas veces las nieves derretidas han formado
-torrentes impetuosos, que se han llevado á los jóvenes mas robustos.
-Mejor será sin duda que aguardes aqui, y descanses en mi casa hasta que
-el rio baje á las márgenes que le enfrenan.” „Yo acepto, dijo Teseo,
-tu hospedage y tus consejos, y me aprovecharé con gusto de ellos.”
-Despues de este cumplimiento se dirigieron á la habitacion de este
-Dios. Era una gruta hecha de rocallas y piedras pómez, cuya bóveda
-estaba hermoseada de conchas de varios colores, colocadas con mucho
-arte, y el pavimento bordado de musgo y cesped. Luego que llegó la hora
-de comer, Teseo y sus compañeros se sentaron en los lechos que les
-tenian preparados;[51] Piritoo estaba á un lado, y el Trecieno Lelex
-á otro.[52] Este héroe era entonces de bastante edad, y sus cabellos
-empezaban ya á emblanquecerse. Aqueloo, alegre con tener en su casa un
-huesped como Teseo, hizo sentar tambien á todos sus compañeros, que
-habia juzgado dignos de tal honor. Despues que estuvieron colocados,
-una porcion de hermosas Ninfas descalzas cubrieron la mesa de manjares;
-y concluida la comida y retiradas las viandas, sirvieron el vino en
-un vaso guarnecido de piedras preciosas. Entonces Teseo, tendiendo
-la vista á los mares que tenia presentes, dijo: „¿Qué lugar es aquel
-(señalándole con el dedo) que se divisa desde aqui? Te suplico nos
-digas el nombre de aquella isla, ó por mejor decir de todas las que
-estan en aquel parage, pues parece no ser una sola.” „Juzgas muy bien,
-le respondió Aqueloo, hay cinco islas en aquel sitio; pero estan tan
-inmediatas unas de otras, que á la vista parecen una sola; y para que
-te cause menos admiracion la venganza tan cruel que Diana tomó contra
-los de Calidonia, voy á referirte la historia de estas islas. En esta
-comarca habia en otro tiempo cinco Náyades, que habiendo sacrificado
-diez toros, convidaron al sacrificio á todas las deidades del
-campo,[53] y sin acordarse de mí tuvieron un festivo baile. Ofendido de
-este desprecio, engrosé las olas de mi rio, enfureciéndome tanto como
-en mi mayor creciente, terrible en el aliento y en las olas, arranqué
-selvas y campos enteros, y con ellos llevé hasta el mar las Ninfas que
-hasta entonces no se habian acordado de mí. Mis olas y las del mar
-dividieron este pequeño continente, y formaron de este modo las cinco
-Equinades[54] que ves.”
-
-„Entre todas esas islas, continuó, ¿no observas la que está mas
-distante? Llámanla la isla de Perimela. Era una Ninfa á quien yo
-amaba, y á quien hice perder el nombre de doncella; lo que su padre
-Hipodamante llevó á mal, y en venganza arrojó á su hija á lo profundo
-del mar desde un alto escollo para que pereciese. Yo la recibí al caer,
-y llevándola sobre mí á nado: „Ó Neptuno, exclamé, Dios del mar, á
-quien tocó por suerte el cetro de la segunda porcion del mundo, y á
-quien todos los rios rinden homenage mezclando sus aguas con las que
-estan bajo tu poder, asiste aqui, y escucha apacible mis plegarias.
-Yo he causado la ruina de esta Ninfa, que ahora tengo sobre mis
-brazos; y si su padre fuera racional y justo, ó por mejor decir si no
-hubiera sido tan impío, sin duda se hubiera compadecido de ella, y á
-mí me hubiera perdonado: poderoso Dios, hágante mella mis lágrimas,
-y concede un lugar seguro á esta infeliz, precipitada á las olas
-por la inhumanidad de su padre; ó haz de modo que ella se convierta
-en el lugar de su habitacion, porque aun asi tendré el consuelo de
-circundarla con mis aguas.” Condescendió Neptuno inclinando la cabeza,
-á cuya insinuacion se retiraron todas las aguas de aquel sitio. Sin
-embargo continuaba nadando Perimela; yo mismo tocaba su pecho, que aun
-palpitaba con bastante timidez; y cuando me regocijaba con este tacto
-advertí que empezaba á endurecerse su cuerpo, y que sus entrañas se
-reconcentraban en la tierra, y cubriéndola enteramente quedó convertida
-en isla.”
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_FILEMON Y BAUCIS._
-
-
-Despues de esta narracion calló Aqueloo, y todos se quedaron admirados
-de una cosa tan portentosa; pero Piritoo, hijo de Ixion, que no
-tenia respeto á los Dioses, y que era de ánimo feroz, se burló de la
-credulidad de sus compañeros. „Tú nos cuentas, dijo á Aqueloo, unas
-patrañas, y juzgas que los Dioses son todopoderosos, y quitan y ponen á
-las cosas sus figuras.” Todos se quedaron espantados, y ninguno aprobó
-semejantes blasfemias; y tomando la mano Lelex, grave ya en edad y
-prudencia, dijo asi: „Es inmenso y no tiene fin el poder del cielo, y
-los Dioses hacen todo lo que quieren; y para que menos lo dudes has de
-saber que en los montes de Frigia hay una encina inmediata á un tilo,
-cercada con un pequeño muro; yo mismo ví el parage cuando Piteo me
-envió á este pais, en que reinaba en otro tiempo su padre. Bien cerca
-hay un estanque, que antes fue tierra habitable, y ahora es una laguna
-frecuentada de cuervos marinos y cercetas. Júpiter en figura de hombre
-mortal vino al tal sitio, acompañado de su hijo Mercurio sin alas ni
-caduceo.
-
-[Ilustración: (88) Júpiter y Mercurio hallan hospitalidad en casa de
-Filemon y Baucis.]
-
-„Despues que en muchas casas pidieron hospedage, y les fue negado,
-llegaron por último á una pequeña cabaña, cubierta de paja y cañas
-palustres, en la que los recibieron con mucho agasajo Filemon y Baucis
-su muger, anciana llena de piedad, como tambien su marido. Los dos
-de igual edad se habian casado muy jóvenes, y envejecido en aquella
-pobre choza. Pobres y sin bienes habian sabido con su virtud disminuir
-los riesgos de la indigencia. Ellos solos en esta cabaña eran los
-señores y criados, y componian toda la familia; ellos mismos daban las
-órdenes, y ellos las egecutaban. Luego que Júpiter y Mercurio entraron
-bajando la cabeza, porque la puerta era muy baja, Filemon les rogó que
-descansaran, presentándoles unos asientos, sobre los cuales Baucis
-puso un poco de paja para que estuviesen con mas comodidad: despues
-desenvolvió la caliente ceniza, y buscó entre ella algunas pequeñas
-brasas que habian quedado del dia anterior, y poniendo sobre ellas
-hojas y virutas secas, á fuerza de soplar con fatigado aliento estas
-concibieron llamas; y para cebarlas arrancó del techo de la choza
-algunos manojos y ramos menudos, y partiéndolos en trozos, los aplicó
-á un pequeño caldero que habia puesto con agua á la lumbre, y al mismo
-tiempo cortó y preparó unas verduras que su marido habia cogido en un
-pequeño huerto: él entre tanto alcanzó con una horquilla una espaldilla
-de tocino que estaba colgada en una negra viga, y cortando de ella
-una pequeña parte, la puso á cocer en el agua hirviendo del caldero.
-Para que á los Dioses no se les hiciese largo el tiempo que gastaban
-en disponer la comida, les entretuvieron con varias conversaciones. En
-un rincon pendia de una asa encorvada un barreño de haya, que Filemon
-llenó de agua para que se lavasen los pies.[55] Habia tambien en medio
-de la choza un tarimon ó lecho de madera de sauce con los pies de lo
-mismo, sobre el cual estaba un jergon rehenchido de suaves ovas, en el
-cual extendió la vieja Baucis una manta que solia servirles para los
-dias de fiesta, bien que vil y despreciable, y acomodada á la armadura
-de sauce. Sentáronse en él los Dioses, y Baucis arregazada y temblando
-de vejez puso la mesa; pero por desgracia tenia desigual un pie, y lo
-remedió poniendo debajo un pedazo de teja. Despues que la enderezó,
-limpió y cubrió con hierba buena, sirvió y puso sobre ella aceitunas
-aderezadas, cerezas, otras hierbas y raices conservadas y adobadas
-en vino, queso y algunos huevos asados en el rescoldo,[56] y todo
-servido en platos de barro. Un jarro de la misma materia, con unos
-vasos de haya bien encerados por dentro, componian toda la bajilla.
-Despues de esto sirvieron la comida condimentada,[57] y vino, que
-no era muy añejo, y por postres[58] nueces, higos pasos, sazonados
-dátiles, ciruelas, manzanas olorosas y uvas recien cogidas, todo en
-un canastillo, y en medio de todo ello un blanco panal. La comida era
-á la verdad frugal; pero dada con buen semblante, y lo que vale mas
-que todo con una sincera voluntad. Entre tanto las dos buenas personas
-advirtieron que el jarro se llenaba por sí cuando quedaba vacío, y
-que el vino se aumentaba en vez de disminuirse. Atónitos á la vista
-de este prodigio, se pasman, y levantan sus manos trémulas al cielo,
-pidiendo perdon á sus huéspedes de la comida y del poco aparato de
-ella. Quedábales aun un ganso que guardaba la cabaña, é iban á matarlo;
-pero como tenia alas, cansa á Baucis y Filemon, pesados con la edad,
-y los burla por mucho rato, y al fin huyendo de ellos se acogió á
-los mismos Dioses, quienes, despues que impidieron le matasen, se
-dieron á conocer, anunciándoles al mismo tiempo la justa venganza que
-querian tomar de toda aquella impía poblacion. „Vosotros, les dijeron,
-quedareis libres del castigo; abandonad al punto vuestra cabaña, y
-seguidnos: venid con nosotros á la cumbre del monte.” Filemon y Baucis
-obedecen la órden; y sostenidos en sus báculos, hacen esfuerzos para
-subir á la cima. No estaban ya de ella tan distante cuanto alcanza
-el tiro de una saeta, cuando vuelven la vista, y ven todo el pais
-anegado, excepto su casa. Pasmándose de ver este prodigio, y llorando
-la triste suerte de sus vecinos, advierten que su reducida cabaña se
-habia convertido en templo. Las rústicas vigas que la sostenian antes
-se volvieron columnas magníficas; la paja que la cubria se convirtió
-en oro, y el suelo estaba enlosado con riquísimos mármores, y la
-puerta adornada de escultura y bajos relieves; en una palabra, toda
-la mansion brillaba con el oro. Admirados estaban aun cuando Júpiter
-les habló en estos términos: „Justo anciano, y tú, digna esposa de
-un marido tan virtuoso, decidme lo que deseais, y podeis pedirlo con
-seguridad.” „Todos nuestros deseos, le respondió Filemon con Baucis,
-despues de haber consultado por un breve espacio con su muger, se
-limitan á ser los sacerdotes de este nuevo templo; y porque siempre
-hemos vivido en una perfecta union, quisiéramos tambien morir en un
-mismo dia: concédeme la gracia de no ver el sepulcro de mi esposa, ni
-que ella sobreviva á mi funeral.” Júpiter vino bien en otorgarles su
-peticion, y ellos sirvieron en el templo el resto de su vida. Luego que
-llegaron á una extrema vejez, un dia que se hallaban sentados en las
-gradas del templo, y que hablaban de sus extraños acaecimientos, Baucis
-advirtió de repente que el cuerpo de Filemon se cubria de hojas, y él
-observó que lo mismo sucedia á su muger. Viendo en seguida ambos que
-la corteza empezaba á llegar hasta la cabeza, prorumpieron mientras
-pudieron en estas mutuas expresiones: „Á Dios, querida esposa,” le dijo
-tiernamente Filemon; „Á Dios, querido esposo,” le respondió Baucis.
-Apenas pronunciaron estas palabras cuando sus bocas se cerraron para
-siempre. Un morador de Tiana muestra aun alli los troncos de estos dos
-árboles, el uno cerca del otro. Esta es, añadió Lelex, la historia
-que me han contado unos viejos dignos de que se les dé crédito, y que
-no tenian ningun interes en engañarme. Yo mismo he visto las ramas de
-estos árboles adornadas de ramilletes y guirnaldas, y aun algunas puse
-yo diciendo: „De este modo recompensan los Dioses la piedad, y honran
-despues de su muerte á los que les han dado culto durante su vida.”
-
-Este discurso, pronunciado por un hombre tan sabio como Lelex, habia
-hecho mella en los ánimos, y especialmente en el de Teseo, quien
-manifestaba muchos deseos de saber los maravillosos hechos de los
-Dioses. Aqueloo, que lo notó, apoyado sobre su brazo le habló asi: „Hay
-muchos que han sido transformados conservando siempre su nueva forma, y
-hay otros que no la han conservado, sino que han ido transformándose en
-otras muchas figuras, como tú, ó famoso Proteo,[59] habitador del mar,
-que te has dejado ver algunas veces bajo la forma de un jóven, otras
-bajo la de un leon, de un furioso jabalí, de una culebra que causaba
-espanto, de un toro, de una piedra y de un árbol. Unas veces tomabas
-toda la fluidez del agua, y se hacia un rio, y otras se convertia en
-fuego, elemento contrario al agua.”
-
-
-
-
-_LA HAMBRE SE APODERA DE ERESICTON._
-
-
-„No tenia menos poder y eficacia, prosiguió Aqueloo, para transformarse
-en varias figuras la hija de Eresicton,[60] muger de Autólico. Su padre
-era uno de aquellos impíos que desprecian á los Dioses, y que jamas les
-ofrecen sacrificios. Dicen de él que tuvo la temeridad de cortar con
-una segur una encina, y de destruir un bosque antiguo,[61] dedicados á
-Céres. Estaba aquella en medio del tal bosque, y casi le ocupaba ella
-sola; de cuyas ramas pendian cintas, guirnaldas y pinturas ofrecidas
-por votos, y promesas conseguidas de la divinidad de este lugar. Muchas
-veces habian danzado las Dríadas debajo de esta encina; y otras,
-asiéndose de las manos, rodearon lo grueso de su tronco, que tenia
-quince codos de circunferencia, y que excedia á los demas árboles en
-la misma proporcion que ellos exceden á la yerba. Mas nada de todo eso
-sirvió de estorbo á Eresicton para mandar á sus criados que cortasen
-aquel privilegiado árbol; y como viese que no se atrevian á obedecerle,
-quitando á uno de ellos el hacha: „No le valdrá, dijo, á este tronco
-para dejar de caer á tierra el estar dedicado á Céres, ni el que fuera
-la misma Diosa la que habitase en él.” Dichas estas palabras, empezó á
-darle los primeros golpes; pero apenas fue herido el árbol cuando se
-le vió temblar, y demostrar su sentimiento;[62] las hojas, las ramas y
-bellota de que estaba cubierto mudaron de color. Cortada la corteza,
-empezó á correr sangre en lugar de humor con tanta abundancia, como la
-de un grueso toro cuando se inmola como víctima al pie de los altares.
-Á la vista de este prodigio todos los circunstantes se pasmaron; y
-uno de ellos, despues de haber abominado la maldad que su amo iba
-á cometer, quiso quitarle la hacha; pero mirándole Eresicton con
-indignacion: „Recibe, le dijo, cortándole la cabeza con la misma hacha,
-el premio de tu piadoso corazon,” y continuó repitiendo los golpes
-en la encina. De lo interior del árbol salió una voz que articulaba
-estas palabras: „Yo soy una Ninfa querida de Céres, que habito este
-árbol; has cortado el hilo de mi vida, y en el momento de mi muerte
-pronostico las penas que estarán bien presto sobre tí por este hecho, y
-es el único consuelo con que rindo mi vida.” El impío Eresicton, poco
-asustado de la amenaza, continúa hiriendo el árbol; y viendo que ya
-se movia á fuerza de tantos golpes, tirado de un lazo cayó, y derribó
-muchos árboles con el peso. Atónitas las Dríadas con el daño del bosque
-y suyo, se visten de luto, y tristes se presentan á Céres, pidiéndola
-castigue una accion tan cruel. Manifestando la bellísima Céres por un
-movimiento de cabeza, que hizo temblar todos los campos y mieses de que
-estaban cubiertos, que les otorgaba su demanda, le traza un desgraciado
-castigo, si él fuera digno de que alguno le tuviera lástima por sus
-acciones, que era el despedazarlo por medio de una cruel hambre; la
-cual, porque no conviene á la Diosa (pues los hados no permiten que se
-junte Céres y la hambre),[63] habló á una de las Ninfas que habian ido
-á implorar su socorro en estos términos:
-
-„En la extremidad de la helada Escitia hay un lugar triste y tenebroso,
-donde no se encuentran sembrados ni árboles.[64] Este horroroso clima,
-en que reina un frio eterno, es la mansion de la amarillez, del temblor
-y de la hambre. Parte y dile á esta de mi órden que se introduzca hasta
-el interior de las perversas entrañas del sacrílego Eresicton; que haga
-de modo que nada pueda saciarla, y que sean inútiles por su obstinacion
-en atormentarle todos los socorros que yo proporciono contra la hambre.
-Y porque no te amedrente lo largo del camino, he aqui te presento mi
-carro, y estos dragones[65] que te conducirán por medio de los aires.”
-Subiendo la Ninfa á él, llegó en poco tiempo á la Escitia sobre la
-cumbre del monte Cáucaso, donde encontró á la hambre en medio de un
-campo cubierto de piedras, que arrancaba algunas escasas yerbas con
-las uñas y dientes. Tenia el cabello erizado y desgreñado, los ojos
-hundidos y cárdenos, el rostro amarillo, los labios denegridos, los
-dientes podridos con el sarro, su piel acartonada y transparente, por
-la cual se le podian ver las entrañas, y los huesos sobresalian á
-las escasas carnes de sus lomos. Su pecho parecia que pendia, y que
-se sostenia de la textura del espinazo, y por vientre solo se veia
-el lugar donde debia estar colocado. Su gran flaqueza descubria sus
-músculos y nervios; y los huesos de sus rodillas y tobillos presentaban
-el aspecto de unos globos. Luego que la vió la Ninfa de lejos (porque
-no se atrevió á acercar), la intimó la órden de la Diosa. Á pesar de
-esta precaucion en el poco tiempo que tardó, y en el lugar distante
-en que se hallaba, se sintió penetrada de la hambre; y volviendo las
-riendas á los dragones de su carro, se restituyó por los aires á
-Tesalia.
-
-La hambre, aunque muy contraria á Céres, cumplió sus órdenes. Conducida
-por los vientos llegó á la casa de Eresicton. Era de noche, y en
-medio del profundo sueño que tenia embargados sus sentidos todos, le
-estrecha entre sus brazos. Introduciéndose despues en sus entrañas
-la horrible Diosa, derramó su veneno en su boca, garganta y pecho,
-haciéndole circular por sus venas. Despues que cumplió la órden de
-Céres abandonó una tierra donde reinaba la abundancia, y se volvió al
-clima estéril que es su mansion ordinaria. Eresicton estaba todavía
-entregado á la dulzura del reposo, bien que ya remiso, cuando empezó
-á sentir los rigores de la hambre. En las fantasmas del sueño creia
-comer, y movia la boca y dientes como si verdaderamente hubiese comido,
-fatigando de este modo su garganta por la vana representacion de un
-manjar imaginario. Luego que despertó sintió devorar por la hambre
-mas cruel asi su famélica garganta como los senos de sus entrañas, y
-mandó buscar sin la menor dilacion los alimentos que producen el mar,
-la tierra y el aire. Cuando su mesa estaba cubierta con profusion, se
-quejaba de que no tenia con que saciarse, y en medio de la abundancia
-buscaba codiciosamente con que satisfacer la hambre que le devoraba. Lo
-que podia ser bastante para alimentar á ciudades y pueblos enteros no
-le era suficiente: cuanto mas comia tanto mas deseaba comer: asi como
-el mar, que recibe en su vasto seno todos los rios de la tierra sin que
-sus aguas rebosen; ó como el fuego, que devora toda la leña que se le
-arroja, y lejos de entibiar su ardor por la cantidad de las materias
-que consume, cobra nuevas fuerzas á proporcion de la cantidad.”
-
-[Ilustración: (89) La Hambre, por órden de Céres, esparce su veneno
-sobre Eresicton.]
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_METRA TOMA DIFERENTES FORMAS._
-
-
-„Asi Eresicton, despues de haber engullido todas las viandas que
-le habian servido, pide otras: lo que come no hace sino acrecentar
-su hambre, y siempre queda en su vientre un vacío que no se puede
-llenar. Ya con ella habia consumido todos sus bienes; pero esta no se
-disminuia, y la llama de su voraz gula se aumentaba cada vez mas. En
-fin, despues de haberse metido en el vientre todo su caudal y riqueza,
-solo le quedaba una hija, á la que, digna por cierto de mejor padre,
-vendió. Metra (asi se llamaba), viéndose en la esclavitud, alargó
-sus brazos hácia el mar, que no distaba de la casa de su amo, é hizo
-esta súplica á Neptuno: „Ó Dios de las olas, á quien yo agradé en
-otro tiempo, líbrame del indigno estado en que me hallo; tú debes
-esta recompensa á una doncella que correspondió á tu amor.” Neptuno
-oyó la súplica de Metra, y á presencia de su amo, que la acompañaba,
-muda de figura en la de un pescador. Viendo el amo á su lado un hombre
-que tenia una caña en la mano, le dijo: „Quien quiera que seas, asi
-el mar te sea propicio como para enriquecerte la pesca, te ruego me
-digas si has visto y donde está una jóven mal vestida y desgreñada,
-que poco há estaba en esta playa: yo acabo de verla en la ribera, y
-por sus huellas infiero que no está muy lejos de aqui.” Metra, que
-conoció la utilidad que la resultaba ya de esta mudanza, se alegró de
-que su amo la preguntase sobre su situacion, y le respondió: „Siempre
-tuve la vista fija en estas aguas, y cuidadoso he estado aplicado á mi
-ministerio y egercicio; y para persuadirte mejor que lo que te digo es
-cierto, consiento que Neptuno haga mi pesca infructuosa, si ha habido
-en esta playa mucho tiempo há mas hombre ni muger que yo.” El amo,
-dándole crédito, se retiró con el engaño, y Metra recobró su primera
-forma. Viendo Eresicton que su hija tenia el poder de transformarse,
-la vendió á diferentes personas, y ya bajo la forma de vaca, ya bajo
-la de yegua, ave y ciervo, servia á mantener, aunque él no lo merecia,
-la insaciable hambre de su padre;[66] pero á poco tiempo se burlaba de
-los compradores escapándose; mas viendo que ninguno de estos socorros
-bastaban á satisfacer la cruel hambre que le atormentaba, tomó por
-último la desesperada resolucion de morderse sus propios miembros,
-sustentando el miserable su mismo cuerpo con los pedazos que de él se
-arrancaba.”
-
-„Pero ¿por qué, continuó Aqueloo, he de contaros egemplos extraños,
-cuando yo mismo tengo el poder de transformarme en tres diferentes
-figuras? Unas veces parezco lo que ahora soy; otras me vuelvo en
-culebra, y otras en toro; y entonces consiste toda mi fuerza en las
-astas. Pero por desgracia ahora solo tengo una, como ves; la otra me la
-han arrancado.” Á cuyas tristes palabras siguieron los suspiros de su
-corazon.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-LIBRO NONO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Deyanira envió á Hércules el vestido con el cual perdió la vida, y fue
-trasladado al cielo despues de haber convertido á Licas en una roca.
-Entonces Alcmena partió adonde estaba Yole, y la contó como Galantis
-habia sido transformada en comadreja, y Yole la refirió que una
-hermana suya habia sido convertida en árbol. Durante esta conferencia
-se les presenta Yolao despues de haber recobrado su juventud por
-medio de Hebe. Y Júpiter con el egemplo de Eaco demuestra que esto
-no podia suceder á todos. Mileto, huyendo de Júpiter, se retiró al
-Asia, y procreó á Biblis y Cauno, por cuyo amor consumida aquella, se
-transformó en fuente. Lo que hubiera causado mayor admiracion á todos,
-á no ser por Ifis, que poco antes y en el mismo dia de sus bodas se
-habia convertido en varon.
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_COMBATE DE AQUELOO._
-
-
-Habiendo preguntado Teseo á Aqueloo la causa de su lamento, y de
-faltarle una de sus astas, el rio, que tenia ceñidas sus sienes y
-sus descompuestos cabellos con una guirnalda de cañas, le respondió
-en estos términos: „Me pides ciertamente una cosa que sirve para
-entristecerme; porque ¿quién habrá que habiendo sido vencido quiera
-acordarse y hacer relacion de la pelea? Con todo la contaré por el
-órden con que sucedió, puesto que no fue tan vergonzoso el ser vencido,
-como decoroso el haber peleado. En mi desgracia tengo el consuelo de
-haber sido Hércules mi vencedor. Tú sin duda habrás oido hablar de
-Deyanira, hermosísima doncella. Ella fue la esperanza y el motivo de
-envidia de muchos pretendientes. Entre ellos fuí yo á la corte de
-Calidonia para pedirla á su padre Oeneo. Habiéndola Hércules pedido
-igualmente, propusimos ambos á su padre que nos recibiese por yernos;
-en vista de lo cual los demas pretendientes se retiraron, cediendo
-todos el campo á Hércules y á mí.
-
-[Ilustración: (90) Aqueloo se transforma en Toro para combatir con
-Hércules.]
-
-[Ilustración: (96) Hércules, esclavo de la hermosura de Onfale, se
-deja desarmar é hila con ella.]
-
-„Aquel alegaba por mérito que era hijo de Júpiter; la fama que
-habia adquirido por sus trabajos, y el haber concluido gloriosamente
-todas las empresas en que le habia empeñado Juno. Yo en contra de esto
-(teniendo por una cosa vergonzosa el que mi deidad se rindiese en la
-pretension á un mortal, pues Hércules aun no era Dios)[67] oponia mis
-méritos y cualidades, diciendo á Oeneo: „Mírame como á Rey y director
-de las aguas, y que con mucho rodeo llevo mi corriente por el medio de
-tu reino: no seré yo un yerno que haya venido de regiones extrangeras,
-sino uno de tu mismo pueblo, y que soy y compongo una parte de él.
-No se me puede echar en cara que Juno me tenga aborrecimiento como á
-Hércules,[68] ni me haya impuesto la pena de avanzar á tantos trabajos
-y empresas. No debes tú, Hércules, alabarte de haber nacido de Alcmena,
-porque en ello debes confesar ó que falsamente te atribuyes por padre á
-Júpiter, ó que si verdaderamente lo fue, lo consiguió por medio de un
-delito. Aplicándote esta distincion, marcas á tu madre con la nota de
-adúltera. Escoge lo que mas te acomode, ó no es verdad que Júpiter sea
-tu padre, ó si lo es, ha sido tu nacimiento afrentoso.” Cuando yo decia
-estas cosas me miraba Hércules con ojos airados, y sin poder contener
-el ardor de su ira me respondió en estos términos: „Yo tengo mas
-expeditas las manos que la lengua. Con tal que te venza peleando, nada
-importa que me hagas ventaja en el hablar.” Al acabar de pronunciar
-esto me acometió con ferocidad; y como yo habia hablado con tanta
-arrogancia, me pareció indecoroso el dejar de admitir el combate.[69]
-Arrojé mi verde vestido, opuse mis brazos, encorvé algo mis manos
-hácia el pecho, y preparé todos mis miembros para la pelea.
-
-Hércules me tiró algunos puñados de polvo,[70] y yo tambien le puse
-amarillo con la arena que le tiré. Unas veces me acometia por la
-cerviz, otras por las rodillas para ver si podia asirme, y en fin
-me acometia por todas partes. Mi peso y mole me defendia, y en vano
-intentaba sujetarme. No de otro modo me defendia yo que una roca, á
-quien combaten las olas con grande ímpetu y ruido, y ella se está
-inmóvil y defendida con su propio peso. Nos separamos un poco; pero
-inmediatamente entramos en el combate. Estuvimos invencibles, y
-resueltos á no ceder. El pie del uno oprimia al del otro, el pecho al
-pecho, los dedos á los dedos y la frente á la frente. No de otra manera
-pelean los fuertes toros cuando el premio del vencedor es una pujante
-novilla de las que se apacientan en el bosque: quédanse mirándolos las
-demas reses llenas de pavor, ignorando cual será el vencedor. Hércules
-inútilmente pretendió tres veces desembarazarse de mí; á la cuarta
-lo consiguió, y al punto (confieso ingenuamente la verdad) me apartó
-impelido de su mano, y se cargó sobre mi espalda. Si se me cree (porque
-no busco gloria con narraciones falsas), me pareció que tenia encima
-una montaña. Apenas podia jugar mis brazos por el mucho sudor que por
-ellos me corria, y por mas esfuerzos que hice no pude desprenderme de
-él; apretábame mas y mas sin dejarme respirar ni volver á recobrar mis
-fuerzas, y de este modo se enseñoreó de mi cuello y cabeza. Entonces,
-arqueando algo el cuerpo, y afirmando las rodillas sobre la tierra,
-solo me faltaba levantar la cabeza, pero como el peso me oprimia, la
-tenia pegada al suelo, pegándose las arenas á mis labios. Viéndome
-inferior en fuerzas, recurro á mis astucias;[71] y transformándome en
-una larga culebra, me deslicé y desprendí de Hércules, el cual viendo
-que me enroscaba, y que esgrimiendo mi lengua de tres puntas, daba
-fuertes y espantosos silbidos, en lugar de intimidarse soltó la risa
-burlándose de mi estratagema, y dijo: „El vencer y despedazar las
-culebras es una hazaña que no me era desconocida cuando aun estaba en
-la cuna.[72]
-
-[Ilustración: (95) Hércules ahoga á Anteo que se oponia á su transito
-para África.]
-
-Aunque tú fueses mayor que los demas dragones, ¿cómo te podrias
-comparar con la Hidra de Lernea?[73] Era esta fecunda, y se
-multiplicaba con las heridas, pues de cien cabezas que tenia ninguna
-le corté sin que al instante le renaciesen en su lugar otras dos. Yo
-domé á este monstruo, que crecia y se multiplicaba con la mutilacion,
-y cuyas cabezas se ramificaban con las que renacian en lugar de las
-cortadas, y por último la vine á dar muerte, y acabé con todas sus
-cabezas. En comparacion de aquel monstruo ¿qué piensas eres tú, que
-convertido en una aparente culebra, te vales de armas agenas, y te
-ocultas en una figura prestada?” Apenas dijo esto cuando me apretó
-con sus manos y enlazados dedos lo mas estrecho del cuello. Veíame
-comprimido como si me apretasen la garganta con unas tenazas, y
-procuraba en vano desasirla de entre sus dedos. Viéndome vencido, y
-que solo me quedaba el recurso de mudar tercera figura, me transformo
-de repente en un toro feroz, y en esta forma me pude desprender de mi
-enemigo. Él me echó sus brazos, y me asió por el lado izquierdo; y
-aunque yo huia, me seguia sin desprenderse, hasta que cogiéndome por
-las astas, las abatió hasta el suelo, y me tendió sobre la arena. No
-paró aqui mi desgracia, sino que con la fuerza que hacia me arrancó una
-de las astas. Las Náyades la llenaron de frutas y flores olorosas, y
-la dedicaron á la abundancia, significada en la cornucopia.”[74] Luego
-que Aqueloo acabó esta relacion se presentó una Ninfa con el cabello
-esparcido y el vestido arregazado como Diana, la cual traia en esta
-cornucopia las mas sazonadas frutas del otoño, y cubrió con ellas la
-mesa para que sirviesen de postres.
-
-[Ilustración: (91) Deyanira es robada por el Centauro Neso.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_RAPTO DE DEYANIRA._
-
-
-Llegó el siguiente dia, y al comenzar el sol á dorar las cumbres de
-los montes partieron Teseo y sus compañeros, sin esperar á que el rio
-se aplacase y enfrenase su corriente. Aqueloo se metió en el agua
-para ocultar en ella su cabeza despojada de una asta. Esta pérdida
-era lo único que le afligia y afeaba, porque en lo demas no padeció
-menoscabo alguno; sin embargo, la disformidad de su cabeza la reparaba
-ocultándola con una guirnalda de sauces ó cañas verdes.
-
-Tambien al feroz Centauro Neso le sentó mal su ardiente amor á la
-bella Deyanira, y le costó el haber perdido la vida á la violencia
-de una flecha que le disparó Hércules, con la cual le traspasó todo
-el cuerpo por las espaldas. Fue el caso que regresando Hércules á su
-patria en compañía de su nueva esposa, llegó á la ribera del rápido
-Eveno,[75] que engrosado con las aguas del invierno iba mas caudaloso
-que nunca, y no podia pasarse por sus frecuentes remolinos. Viéndole
-Neso determinado á pasar, y que le detenia el cuidado de su muger,
-y la imposibilidad de atravesar con ella el rio, se llegó á él, y
-jactándose de la valentía de su cuerpo, y de que tenia bien conocidos
-y experimentados los vados, le dijo: „Yo me encargaré de poner á
-Deyanira en la otra orilla: tú procura usar de tus fuerzas, y pasar
-el rio á nado.” Aceptó Hércules, y entregó al Centauro á Deyanira
-llena de sobresalto, y que se resistia á ello, rezelándose tanto del
-Centauro como del rio. En seguida asi conforme estaba vestido de su
-piel de leon, y armado con la aljaba (pues la clava y el arco los habia
-tirado á la contrapuesta orilla), dijo: „Ya que he empezado la empresa
-enviando delante á mi esposa, atraviese yo tambien el enfurecido rio.”
-Sin detenerse mas se arrojó á la corriente sin buscar el vado, ni por
-donde aquella fuese mas mansa, dejándose llevar del ímpetu de las aguas.
-
-Luego que Hércules llegó á la otra orilla, al tiempo de recoger su
-clava y arco oyó los gritos que daba su muger, porque el Centauro
-intentaba robarla. „¿Adónde, exclamó, ó ladron, te arrebata la vana
-confianza de la ligereza de tus pies?[76] Á tí hablo, Neso, monstruo
-de dos formas, atiéndeme, y no me robes lo que es mio. Si el respeto
-que me debes no te mueve, á lo menos la rueda donde tu padre está
-atado[77] debia contenerte en lo que te está prohibido; pero no te
-me escaparás, pues aunque confias en la ligereza de tus pies de
-caballo, te alcanzaré, no con mis pies, sino con mis flechas.” Asi lo
-verificó, pues al concluir estas últimas palabras disparó una, con
-la que le atravesó por las espaldas en medio de su carrera. La corva
-lengüeta penetró hasta el pecho, y salió algo fuera de él. Despues que
-el Centauro se sacó la flecha, su sangre, mezclada con el veneno de
-la Hidra[78] de Lernea, saltó con ímpetu por ambas heridas. Procuró
-recogerla el Centauro; y viéndose ya cercano á espirar, dijo entre sí:
-„Á lo menos no moriré sin vengarme;” y dió á Deyanira la camisa en que
-habia empapado su sangre, haciéndola creer que era un regalo, del cual
-se podria servir contra el olvido de su marido, y para que este siempre
-la amase.
-
-[Ilustración: (92) Hércules se tiende sobre la pira, y Filoctetes la
-prende fuego.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_MUERTE DE HÉRCULES._
-
-
-Mucho tiempo pasó desde este suceso, y las hazañas del valeroso
-Hércules se habian ya extendido por todo el mundo, asi como se habia
-divulgado el odio de Juno; y este héroe vencedor de la Oechalia
-preparaba á Júpiter un sacrificio para darle gracias por las victorias
-que habia conseguido, cuando la fama vocinglera, que se complace en
-confundir lo verdadero con lo falso, y que abultando los objetos,
-hace monstruos de las cosas mas pequeñas, informó á Deyanira que su
-marido estaba enamorado de Yole.[79] El amor es crédulo: Deyanira,
-penetrada de dolor con la nueva, apeló al principio á las lágrimas,
-y la desdichada disminuia asi su dolor con el llanto. Mas despues
-reflexionando un poco: „¿De qué me aprovechan, dijo, estas lágrimas
-inútiles, en que quizá se complacerá la adúltera? Ella llega, y es
-menester anticiparme, é impedir que ocupe mi tálamo nupcial. ¡Miserable
-de mí! ¿qué partido he de tomar? ¿Manifestaré mis quejas, ó las
-guardaré en silencio? ¿Me volveré á Calidonia, ó me detendré en este
-pais? ¿Saldré de casa, ó ya que no pueda otra cosa la impediré la
-entrada? ¿Qué habrá que extrañar, ó Meleagro, si al considerar que
-soy tu hermana me preparas á una accion varonil, y sacrificando á la
-adúltera, hago ver á la posteridad de qué es capaz una muger ofendida?”
-
-Despues de haber revuelto en su imaginacion mil diferentes ideas,
-Deyanira con el designio de atraer á su marido, y volver á encender
-su amor hácia ella, prefirió el medio de enviar la vestidura que
-estaba empapada con la sangre de Neso,[80] la cual al efecto entregó
-á Licas, sin prever que lo que enviaba seria la causa de su llanto y
-su dolor: al darle la vestidura le encargó se la entregase á su marido
-en su nombre con expresiones y voces llenas de blandura y de cariño.
-Recibió Hércules la camisa de Deyanira emponzoñada con la sangre de
-la Hidra de Lernea, y se la vistió para hacer con ella el sacrificio,
-y al tiempo de quemar el incienso, y de derramar el vino sobre el
-ara,[81] se avivó con el calor la fuerza del veneno, y encendiéndose
-en llamas, se difundió por todo su cuerpo. Mientras pudo reprimió con
-su acostumbrada fortaleza los gemidos; pero despues de vencida la
-paciencia con el mal, desamparó el altar y sacrificio, é hizo resonar
-el monte Oeta con sus clamores. Hizo los mayores esfuerzos para rasgar
-la mortal camisa; pero cuando tiraba de ella rasgaba y se arrancaba
-la piel, á la que aquella estaba asida fuertemente; y por lo mismo
-(causa horror el referirlo) con las diligencias de quitarse la camisa
-descubria sus despedazados miembros, y hasta sus huesos, y la sangre
-que salia rechinaba á la manera de un hierro encendido cuando se mete
-en agua fria, y hervia aquella con el calor del veneno. Las voraces
-llamas le consumian las entrañas: un negro sudor corria por todo el
-cuerpo: los nervios medio abrasados sonaban, y las medulas se derretian
-con la oculta podre. Entonces, levantando las manos al cielo, exclama:
-„Cruel Juno, regocíjate ahora con mis calamidades; regocíjate mirando
-desde lo alto esta peste que me consume; ceba bien tu fiero corazon, y
-por último, si se ha de tener misericordia aun de los enemigos (pues
-yo lo soy tuyo), quítame esta vida aborrecida y destinada á trabajos y
-sufrimientos, y que no miro ya sino con horror. La muerte será para mí
-un beneficio, y tal que sea decente y conveniente á una madrastra. ¿No
-soy pues aquel Hércules que vengó á los Dioses del cruel Busiris,[82]
-que profanaba sus templos con la sangre de sus huéspedes? ¿No soy yo el
-que venció al fiero Anteo,[83] á pesar del socorro que le prestaba la
-Tierra su madre? ¿No soy yo á quien no espantaron el monstruoso Gerion
-ni el Cancerbero, aquel de tres formas, y este de tres cabezas?[84]
-¿Mis brazos no sujetaron las astas de aquel fiero toro que asolaba
-la Creta?[85] ¿No experimentaron su valor la Elide,[86] el lago de
-Estinfale[87] y el bosque de Partenia?[88] ¿Mi valor no concluyó la
-empresa de conquistar y traerme el tahalí[89] bordado de oro de la
-Reina de las Amazonas, y las manzanas de las Hespérides, guardadas por
-un dragon que nunca dormia? ¿Pudieron resistirme los Centauros, ni el
-fiero jabalí que destruia toda la Arcadia, ni aprovechó á la Hidra el
-aumentar sus fuerzas, ni redoblar para mas daño suyo sus cabezas? Pero
-¿qué me aprovecha todo esto, ni el haber acometido á los caballos de
-Diomedes, mantenidos con sangre y carne humana, cuyos pesebres estaban
-llenos de destrozados miembros, y haberlos dado muerte, quedando
-envuelto en la misma desgracia su señor? Á la violencia de estos mis
-brazos yace vencido y muerto el espantoso leon de Nemea: con mis
-hombros sostuve el cielo, y defendí á los Dioses.[90] Últimamente
-la cruel Juno mas pronto se cansó en mandarme imposibles que yo en
-vencerlos y egecutarlos; pero ahora me veo acometido de una nueva
-calamidad, á la cual no puede resistir ni mi valor ni mis armas. En
-lo íntimo de mis pulmones anda errante un fuego consumidor, que se
-difunde y ceba en todos mis miembros. Con todo esto, y cuando yo me
-abraso, tiene y goza salud Euristeo:[91] á vista de esto, y de que
-tal se permite, ¿habrá quien pueda creer que hay Dioses?” Al acabar
-Hércules de decir esto echó á correr por las alturas del monte Oeta, á
-la manera que un toro cuando se ve herido llevando clavada la flecha,
-y ha huido el que le hizo la herida: unas veces se le veia dar gemidos,
-otras temblando, otras intentando arrancarse todos sus vestidos, otras
-derribando los árboles é irritándose contra los montes, ó levantando
-las manos al cielo, é implorando el socorro de su padre. En este estado
-vió á Licas temblando, que procuraba ocultarse en la concavidad de un
-peñasco; y como tenia toda su rabia reconcentrada por el gran dolor, le
-dijo: „¿Eres tú pues, desgraciado, el que me ha traido este fatal don?
-¿Eres tú el autor de mi muerte?” Trémulo y pálido Licas, tímidamente se
-excusaba; pero al tiempo que se disponia á pedir misericordia, Alcides
-lo coge por medio del cuerpo, sin embargo de que se le resistia, y
-despues de haberle volteado muchas veces, lo arrojó al mar de Eubea con
-mas violencia que una piedra disparada de una honda. El cuerpo de este
-desgraciado se endureció en el aire, como las gotas de agua que el frio
-Aquilon congela y convierte en nieve ó granizo; y helándose la sangre
-con el miedo, fue convertido en aquel pequeño peñasco que aun hoy se ve
-en el mar Eubeo con las señales de figura humana, al cual no se atreven
-los marineros á pisar, como si lo hubiera de sentir, y le llaman Licas.
-
-Despues de esto, ó Hércules, cortas muchos árboles del monte Oeta,
-con los que construyes una pira; y dando tu arco, aljaba y flechas á
-Filoctetes para que las llevase á la guerra de Troya, te vales de su
-ministerio para que pusiese fuego á la pira, y antes que las voraces
-llamas llegasen á apoderarse de toda ella, subes á lo mas alto,
-tiendes la piel del leon de Nemea, y poniendo la clava por cabecera,
-te recuestas en la hoguera con tanta serenidad y con semblante tan
-apacible, como un convidado que coronado de una guirnalda de flores se
-sienta á una mesa abundante de viandas y de vasos llenos de vino.
-
-[Ilustración: (93) Hércules sube al cielo, y Júpiter le coloca entre
-los Dioses.]
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_APOTEOSIS DE HÉRCULES._
-
-
-La hoguera estaba ya encendida, y la llama sonaba por todos lados, y
-abrasaba el cuerpo de Hércules, que la miraba con serenidad, cuando los
-Dioses temieron por el vengador de la tierra; lo cual viendo Júpiter
-(que conoció la pena que tenian), les habló con alegre semblante de
-esta manera: „Ese temor, ó Dioses, es un deleite para mí, y me alegro,
-porque soy gobernador y padre de un reconocido pueblo, y porque mi
-hijo tambien está seguro con vuestro favor:[92] pues aunque esto se
-le da por sus grandes hazañas, no obstante yo os quedo obligado. Pero
-porque los corazones fieles no teman con vano miedo, ningun cuidado
-tienen que daros esas llamas del monte Oeta, porque el que todo lo
-venció tambien saldrá triunfante del fuego, y no le sentirá sino en lo
-que por parte de madre tiene de mortal, porque lo que tiene de mí es
-eterno, inmortal é incombustible. Luego que se purifique de lo mortal
-determino recibirle en el cielo, y confio que esta disposicion mia será
-agradable á todos vosotros; y si alguno no obstante siente que Hércules
-sea Dios, y quiere negarle el premio que yo le doy, debe hacerse el
-cargo de que le tiene merecido, y forzosamente lo aprobará.” Todos los
-Dioses se conformaron con la resolucion de Júpiter; y la misma Juno al
-parecer todo lo aprobó menos las últimas palabras, que le parecieron
-duras, y se la notó que las oyó con algun sentimiento. En tanto habia
-consumido la llama cuanto Hércules tenia de mortal:[93] no le quedó
-cosa que pudiese conocérsele de su anterior figura, ni de lo que tenia
-de la semejanza de su madre; solo conservó aquello en que se parecia
-á Júpiter, su padre. Al modo que la renovada culebra, dejada la piel,
-suele remozarse y resplandecer con las nuevas escamas, asi Hércules,
-despues de haber perdido lo que tenia de terrestre, tomó vigor en su
-mejor parte, y empezó á parecer mayor, y á hacerse digno de veneracion
-por su augusta gravedad; al cual arrebatando Júpiter en una carroza
-tirada de cuatro caballos entre las demas nubes, lo colocó en el número
-de los Dioses.
-
-[Ilustración: (94) Lucina aterra á Galantis y la transforma en
-Comadreja.]
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_LUCINA RETARDA EL PARTO DE ALCMENA._
-
-
-Atlante se resintió con el nuevo peso[94] que cargaba en el cielo
-que sostenia sobre sus hombros. Pero Euristeo aun no habia depuesto
-su antigua ira, y conservaba en los hijos de Hércules el odio atroz
-que habia tenido al padre. Mas Alcmena, natural de Argos, entrada ya
-en años, se hallaba fatigada con continuos cuidados, y solo tenia á
-Yole para consuelo de su vejez: esta la sufria las impertinencias de
-su ancianidad, y con ella comunicaba sus desgracias, y la referia los
-trabajos de su hijo Hércules, públicos y notorios á todo el orbe. Hilo,
-hijo de Hércules, cumpliendo con lo que le dejó encargado su padre,
-recibió á Yole por su muger con todo amor y cariño. Llegó el tiempo
-de que esta se hizo embarazada; y estando cercana al parto, la habló
-Alcmena de esta manera: „Los Dioses te sean favorables, y te concedan
-una hora pequeña cuando llegue el caso de que, acometida de los dolores
-del lance que esperas, invoques á Lucina,[95] auxiliadora de las que
-paren con timidez, y no te suceda lo que á mí, que la tuve contraria
-por el odio y precepto de Juno, pues cuando ya se acercaba el dia del
-nacimiento de Hércules, y habia yo entrado en el décimo mes,[96] el
-peso me extendia y abultaba el vientre en tal manera, que solo con
-verle podrias conocer que solamente Júpiter podria ser el autor de
-una cosa tan grande como la que ocultaba en él. Ya no podia tolerar
-mas las molestias que me causaba mi embarazo: aun ahora cuando te lo
-estoy contando se apodera de mis miembros un frio temblor que me hace
-estremecer, y el acordarme de ello es una reliquia de los dolores que
-entonces padecí. Siete noches y otros tantos dias estuve luchando
-con ellos, y ya cansada de padecer, levantando mis brazos al cielo,
-invocaba á gritos á Lucina para que me socorriese en la dificultad de
-mi parto. Ella es verdad que vino, pero mal impresionada, pues queria
-quitarme la vida por complacer á la implacable Juno. Luego que oyó mis
-lamentos se sentó ante la puerta; y poniendo la rodilla derecha sobre
-la izquierda, y entrelazando sus dedos unos con otros,[97] pronunció
-con voz baja algunas palabras mágicas para dilatarme el parto. Yo me
-esforzaba, y como loca me desahogaba en vanas injurias contra Júpiter,
-llamándole ingrato: yo deseaba morir, y daba unos gritos y gemidos
-capaces de mover á las duras peñas. Las matronas tebanas, que habian
-acudido á mi socorro, hacian por mí inútiles votos, y procuraban
-consolarme en mi dolor. Galantis, una de mis criadas, de mediana
-esfera, que tenia el cabello rojo, y era muy pronta en hacer lo que se
-le mandaba, á quien yo amaba por su buen servicio, entendió no sé qué
-hacia la contraria Juno;[98] y mientras entra y sale muchas veces de
-mi aposento, vió á la Diosa sentada en el umbral de la puerta, que
-tenia los brazos sobre las rodillas, enlazados los dedos. „Tú, quien
-quiera que seas, la dijo, alégrate, que mi ama acaba de parir, y se
-han cumplido sus votos.” Levántase espantada la Diosa que preside los
-partos, y separó las manos, que hasta aquel punto habia tenido juntas
-y cruzadas, y al instante, quitado este impedimento, se facilitó y
-verificó mi parto. Aseguran que Galantis se rió por haber engañado á
-la Diosa. Esta, viéndose asi burlada, asiéndola por los cabellos la
-arrastró; y al tiempo que queria levantarse de la tierra la convirtió
-en comadreja. Galantis, bajo esta transformacion, no perdió su antigua
-agilidad ni color; la cual, por haber favorecido á la parturienta con
-una mentira, pare por la boca sus hijuelos, y frecuenta como antes las
-casas.”
-
-[Ilustración: (97) Driope corta unas flores de Lotos, ninfa convertida
-en árbol, y sufre igual suerte.]
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_DRIOPE CONVERTIDA EN LOTOS._
-
-
-Concluyó Alcmena su narracion con un suspiro, que la hizo arrancar
-la memoria de su antigua criada, y su nuera, viéndola afligida, la
-habló de esta manera: „Cuando te aflige y conmueve, ó madre mia, la
-transformacion de una persona extraña, ¿qué harias si yo te contase
-las desgracias de una hermana mia? Habré de referírtelo, aunque las
-lágrimas y el dolor me embargan el uso de la lengua. Driope, la mas
-distinguida en Oechalia por su hermosura, fue hermana mia solo de
-padre, é hija única de distinta madre. Despues que Apolo la privó con
-violencia de su virginidad, la recibió Andremon por su esposa, y los
-dos vivian en un consorcio feliz.
-
-„Hay un lago que presenta la figura de una playa cuesta arriba, con una
-orilla cuesta abajo, cuya cumbre está coronada de mirtos. Vino aqui
-Driope ignorante de su suerte lastimosa; y para que mas te lastime
-el suceso, habia venido con la idea de ofrecer coronas de flores á
-las Ninfas de este sitio. Ella traia en sus brazos un niño, que aun
-era de pecho, y no habia cumplido un año. No lejos del lago habia un
-pomposo lotos, cubierto de flores que imitaban el color de la púrpura,
-y ofrecian esperanza de copioso fruto. Driope habia cortado de él unas
-flores, que para diversion dió á su hijo; y yo queria hacer lo mismo
-(porque me hallaba con mi hermana), cuando ví que destilaban gotas de
-sangre las flores, y que las ramas del árbol se movian con trémulo
-horror. En fin, segun hoy refiere la ignorante gente del campo, una
-Ninfa llamada Lotos, huyendo del infame Priapo, fue transformada en
-este árbol.
-
-„Ignoraba esto mi hermana, la cual, como quisiese atónita volver atras,
-y retirarse despues de haber venerado á las Ninfas, sintió que sus pies
-se habian fijado con raices, é intentando arrancarlos, no podia de
-ninguna manera mover sino lo alto, creciendo la corteza desde abajo,
-y poco á poco llega á cubrirla las ingles. Luego que esto advirtió
-quiso arrancarse los cabellos; pero se llenó la mano de hojas, de las
-cuales estaba ya cubierta su cabeza. Mas el infante Anfiso (á quien su
-abuelo Eurito le puso este nombre), poniéndose á mamar, advirtió que
-se habian endurecido los maternos pechos, y que no sacaba leche por
-mas que chupaba. Yo era testigo del cruel suceso sin poder favorecer á
-mi hermana; y teniéndola abrazada, retardaba cuanto podia al tronco y
-las ramas que creciesen. Y confieso que entonces deseé quedar cubierta
-dentro de la misma corteza.
-
-„Habiendo llegado á este tiempo mi padre y Andremon, me preguntaron
-por Driope: „Vedla aqui,” les dije, mostrándoles el lotos; besan el
-tronco, que aun estaba caliente, y se llegan postrados á la raiz de
-un árbol. Ya nada tenia mi hermana que no fuera árbol sino el rostro,
-y sus lágrimas corrian por las ramas y hojas que la rodeaban. Como
-su boca la tenia aun libre, tuvo tiempo de herir nuestros oidos con
-estas quejas: „Si algun crédito se debe dar á los infelices, juro por
-las Divinidades que yo no he merecido este castigo: sin culpa padezco
-esta pena: inocente he vivido; y si miento, produzca secas las hojas
-de que me veo vestida, y cortada con aguda segur, venga á ser pasto
-de las llamas. No obstante quitadme allá este niño, y entregadlo á
-una nodriza; haced que mame muchas veces á la sombra de este árbol, y
-que juegue debajo de él; y cuando pueda hablar haced que salude á su
-madre, y con tristes acentos diga: „Mi madre se oculta dentro de este
-tronco.” Pero no obstante que huya de los lagos, y que no coja flores
-de ningun árbol; que juzgue que cualquiera oculta debajo de la corteza
-alguna deidad. Quedaos con Dios, esposo querido, hermana y padre; y si
-alguna piedad teneis, no permitais que la hacha cortante llegue á las
-ramas de este árbol, ni que los ganados roan sus hojas; y como ya no me
-hallo en estado de hacer el menor movimiento para abrazaros, llegaos
-vosotros mismos á darme esta última prueba de mi amistad, y acercad
-á mi hijo para que le bese por la última vez. Quedad con Dios, que
-ya no puedo hablar mas, porque la corteza me llega hasta el cuello,
-y soy toda árbol hasta la coronilla de la cabeza. No os empeñeis en
-cerrarme los ojos con vuestras manos.[99] Sin que vosotros hagais
-conmigo este último oficio, la corteza me los oculta y cierra ya.” Al
-decir esto dejó á un mismo tiempo de ser y de hablar, y despues de su
-transformacion los ramos se mantuvieron calientes por mucho tiempo.”
-
-Mientras Yole contaba este desgraciado suceso, Alcmena, llorando
-igualmente, limpiaba con sus manos las lágrimas que derramaba Yole,
-y un nuevo suceso les templó toda su tristeza, porque Yolao, hermano
-de Yole, entró en el cuarto en que estaban casi vuelto niño, á quien
-apuntaba el bozo en las mejillas, y restituido el rostro al estado en
-que le habia tenido en sus primeros años.[100]
-
-Hebe, hija de Juno, le habia concedido este beneficio, obligada de
-los ruegos de su marido; y como estuviese resuelta á hacer juramento
-de que en adelante no haria á ninguno otra semejante gracia, no se lo
-permitió Temis, diciéndola en tono de vaticinio lo siguiente:[101]
-„Ten entendido, ó Diosa, que la ciudad de Tebas ya empieza á
-encenderse en guerras de discordias: Capaneo no podrá ser vencido
-sino por los rayos de Júpiter: los dos hermanos[102] se acometerán
-y darán muerte á un mismo tiempo: abriéndose la tierra se tragará
-al vaticinador Anfiarao,[103] que bajará vivo á ver sus manes: su
-hijo[104] vengará la muerte de su padre con la de su madre, en cuyo
-hecho será á un mismo tiempo piadoso y delincuente;[105] y atónito
-con sus propios males, privado del juicio, y desterrado de su casa,
-será agitado con la presencia de las Furias y con la sombra y figura
-de su misma madre, hasta que su muger[106] le pida el fatal collar de
-oro que le habia prometido, y hasta que yendo á recobrarle de la que
-antes habia tenido y abandonado, le den muerte sus cuñados, hijos de
-Fegeo, por cuya causa, y para vengarla Calirroe, su segunda muger,
-pedirá con instancias al gran Júpiter que aumente los años á sus dos
-tiernos hijos, y este, movido de sus ruegos, se apropiará la gracia
-y habilidad de su nuera é hijastra Hebe, y convertirá de repente
-en varones perfectos á los niños hijos de Alcmeon para la referida
-venganza.”[107]
-
-Despues que Temis, présaga de lo futuro, acabó de proferir el anterior
-vaticinio, todos los Dioses movian entre sí varias conversaciones,
-y murmuraban ¿por qué no habian de tener los demas la potestad de
-trocar las edades como la tenia Hebe? La Aurora se quejaba de que
-eran muchos los años de su marido,[108] y necesitaba remozarse. Céres
-se entristecia al ver que se envejecia su amado Jasion.[109] Vulcano
-quisiera ver remozado á su hijo Erictonio, y Venus á Anquises. En fin
-cada uno de los Dioses tenia de quien cuidar, y la tumultuosa sedicion
-crecia con el favor de los que tomaban partido por los quejosos,
-hasta que Júpiter se explicó en estos términos: „Si algun respeto me
-teneis, ¿adonde os precipitais? ¿Está acaso alguno persuadido que puede
-frustrar la disposicion de los hados? Por el destino se ha remozado
-Yolao, y los hijos de Calirroe por los hados, y no por ambicion ni por
-la fuerza deben ser transformados en hombres desde la edad de niños.
-Para que vosotros lleveis esto con mas conformidad, sabed que yo
-tambien estoy sujeto á los hados; y si tuviera facultad para trocar sus
-disposiciones, no estaria Eaco mi hijo consumido de vejez, y Radamanto
-disfrutaria de la perfecta flor de su edad con mi hijo Minos,[110] que
-se ve hoy despreciado por el funesto peso de los años, los cuales son
-causa de que no reine con el órden que antes.” Las razones de Júpiter
-convencieron á los Dioses, é interrumpieron sus quejas, viendo cargados
-y oprimidos de la vejez á Radamanto, Eaco y Minos, el cual en su edad
-florida habia sido espanto de las grandes naciones, que temblaban de
-solo su nombre. Ahora debilitado con la vejez, le causa miedo y rezelo
-Mileto,[111] ensoberbecido con el vigor y fortaleza de la juventud, y
-con ser hijo de Apolo; y aunque rezeloso de que se le pueda rebelar y
-quitarle el reino, no se atreve á desterrarle de él.
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_BIBLIS TRANSFORMADA EN FUENTE._
-
-
-Espantado, ó Mileto, de un sueño, te retiras voluntariamente, y
-surcando el mar Egeo en una ligera nave, entras en el Asia, donde,
-despues de haber edificado una ciudad, á la que pones tu nombre,
-conoces á la bella Ciane,[112] hija de Meandro, de quien tuviste un
-hijo llamado Cauno y una hija llamada Biblis, mellizos, y de singular
-hermosura. Biblis puede servir de egemplo y escarmiento para que las
-doncellas no tengan otras pasiones que las lícitas, pues encendida
-y abrasada en el amor de su hermano Cauno, traspasó los límites del
-cariño fraternal; no le amaba como hermana á hermano, ni se contenia
-en el modo con que debia amarle. Es cierto que ella no conoció al
-principio que era fuego de amor su vehemente inclinacion á Cauno, y
-creia que no pecaba en besarle y abrazarle repetidas veces: engañada
-mucho tiempo con la falaz sombra de piedad,[113] poco á poco crecia
-su amor, y ya no visitaba al hermano sin presentarse bien engalanada,
-deseando con vivas ansias ser tenida por hermosa; y si alli habia
-alguna que la llevase ventaja, tenia envidia.
-
-[Ilustración: (98) Biblis, buscando á su hermano, es transformada en
-fuente.]
-
-Sin embargo no conocia aun el estado de su corazon, y no formaba
-ningun deseo; pero interiormente se quemaba: ya le llama señor; ya
-aborrece el nombre de pariente; ya quiere mas que Cauno la llame
-Biblis que hermana. No obstante despierta no se atreve á poner en su
-ánimo esperanzas obscenas; pero dormida se le representa muchas veces
-lo que ama; y tambien le parece que tiene al lado á su hermano, y se
-avergüenza de esto, aunque yace dormida. Despedido el sueño calla por
-algun rato, y despues vuelve á recordar lo que ha soñado; y dudosa en
-el partido que debe tomar, habla entre sí de este modo: „¡Infeliz de
-mí! ¿Qué quiere decir lo que he soñado esta noche? Si yo no quisiera
-que se verificase, ¿cómo ó por qué me acometen estos sueños? Es
-cierto que Cauno parece bello aun á los ojos de sus enemigos. Él me
-gusta, y lo amaria apasionadamente si no fuera mi hermano, porque
-le contemplaria digno de mi tálamo; pero me perjudica el ser yo su
-hermana. Solo pueden adoptarse y tener entrada en mi corazon estas
-ideas como cosa de un sueño; pero tal que nunca llegue á verificarse,
-ni yo á intentarlo. En esta forma y por via de sueño repítase muchas
-veces en mi imaginacion la dulzura de él, pues en él no hay testigo
-alguno, y sí un agradable placer. ¡Ó Venus! ¡Ó alado Cupido! ¡Cuán
-suave seria para mí semejante sueño! ¡Qué complacencia tan grande
-tendria! ¡Cómo me rendiria y se rendirian mis medulas á la dulzura de
-él! ¡Qué impreso se quedaria en mi memoria! ¡cuán breve su duracion!
-y ¡cuán ligera y pequeña la noche, como envidiosa de mi placer! ¡Ó,
-si no fueras mi hermano, y pudiera casarme contigo, qué bien pudiera
-ser nuera de tu padre! ¡Y qué bien, ó Cauno, podrias ser yerno del
-mio! ¡Ó si los Dioses dispusiesen que todas las cosas nos fuesen á
-los dos comunes fuera de los padres y abuelos! Yo desearia que tú
-fueses de mas generosa estirpe que yo, y que no tuviésemos unos mismos
-progenitores. Ignoro pues cual será la dichosa que se case contigo,
-pues para mí por desgracia tengo los mismos padres que tú, no puedes
-ser otra cosa que mi hermano, y tendremos los dos solo aquello que nos
-estorba y perjudica. Pero ¿por ventura han sido vanos y no significan
-algo mis sueños? ¿Qué eficacia tienen estos? ¿No suelen ser anuncio
-de la verdad? Mejor órden hay entre los Dioses, pues ellos se casaron
-con sus hermanas. Saturno tuvo por muger á su hermana Opis, el Océano
-á Tetis y Júpiter á Juno; pero siendo estos derechos y privilegios de
-las Deidades, ¿de qué me sirve el comparar los usos humanos con los
-celestiales, y los enlaces de los hombres con los de los Dioses? El
-partido que debo tomar es ó expeler de mi corazon este ilícito amor,
-ó, si esto no puedo conseguir, desear la muerte, dejarme en efecto
-morir, y que me pongan amortajada en el féretro, en el cual recibiré
-algunos ósculos de mi hermano. Pero aunque yo me decida á no abandonar
-el amor que me abrasa, para llevarle al complemento se necesita la
-voluntad de los dos. Enhorabuena que esté pronta la mia; pero la
-suya se resistirá, imaginándolo una maldad. Los hijos de Eolo no se
-detuvieron en casarse con sus hermanas; pero ¿de donde me han venido
-á mí estas noticias? ¿Por qué me valgo de estos egemplos? ¿Adónde voy
-á parar? Apartaos de mí, llamas obscenas, y no ame yo á mi hermano de
-otro modo que el que conviene y es lícito á una hermana. Pero si él se
-hubiera enamorado primero de mí, ¿acaso tendria yo inconveniente en
-ser indulgente y condescendiente á su amor? Luego si yo no llevaria
-á mal que él se me descubriese, y no despreciaria sus solicitudes,
-me hallo autorizada para descubrirme á él, y manifestarle las mias.
-¿Mas cómo podré hablar y confesarle mi amor? Este me precisará á ello;
-sí, podré hacerlo; y si me detuviese el pudor, un billete misterioso
-será el medio para declararle mi pasion.” Resolvióse pues á ello, y
-esta determinacion aquietó su ánimo vacilante. Incorporóse pues un
-poco; y apoyándose sobre el codo siniestro, dijo: „Vea Cauno lo que
-ha de hacer, pues yo resuelvo descubrirle mi loca pasion. Pero ¡ay de
-mí! ¿adonde me precipito? ¿Qué fuego es este que se alimenta de mi
-imaginacion?” Tomando en la diestra la pluma, y en la siniestra la
-tabla encerada,[114] empezó á disponer con su mano trémula las voces
-y palabras que detenidamente meditaba. Al empezar ya duda; escribe,
-y condena lo escrito; vuelve á escribir, y lo borra;[115] muda,
-tilda y aprueba; unas veces omite, otras vuelve á poner lo omitido.
-En fin no sabe lo que quiere ni lo que aprueba, y todo lo que iba á
-escribir la desagrada, asomándosela al rostro el color del pudor[116]
-mezclado con el de la osadía. Tenia ya escrito hermana, y desaprobó y
-borró esta voz, y por último se resolvió á escribir lo siguiente: „Tu
-amante te envia la salud que ella no tendrá si tú no se la das, pues
-se avergüenza de manifestar su nombre. Si me preguntas lo que quiero,
-desearia podértelo decir sin manifestar quien soy, y que no supieses
-que soy Biblis antes de haberme asegurado la esperanza de conseguir mis
-deseos. Mi languidez,[117] mis ojos muchas veces húmedos, mis suspiros
-nacidos de una causa oculta en mi interior, mis repetidos abrazos y
-besos, que si los notaste no podian parecer de hermana, pudieron serte
-indicios de que mi pecho estaba poseido de tu amor. No obstante, aunque
-mi corazon estaba gravemente herido, aunque el fogoso furor estaba
-dentro de mí, hice[118] todos los esfuerzos que pude (los Dioses me
-son testigos) para tranquilizarme. ¡Ay triste! peleé mucho tiempo para
-huir de las violentas armas de Cupido: padecí mucho mas de lo que
-puedes imaginarte en la resistencia de una jóven. En fin he quedado
-rendida, y me veo obligada á confesarlo, y á pedirte condesciendas á
-mis tímidos deseos. Tú solo puedes conservar ó perder á esta amante.
-Elige cual de estas dos cosas quieres egecutar. No te ruega esto
-tu enemiga, sino la que estando muy emparentada contigo, solicita
-estarlo aun mas, y unirse con unos vínculos mas estrechos que los de
-la sangre. Quédese para los ancianos el examen de las leyes, y el
-inquirir qué sea ó no lo lícito y lo honesto: y qué es lo que aquellas
-permiten ó prohiben: el inconsiderado amor es propio de nuestros años.
-Todavía ignoramos lo que sea lícito; creemos que todo lo es, y en
-esto imitamos los egemplos de los grandes Dioses: á nosotros no nos
-pondrán impedimento ni el cruel padre, ni el temor ni la reverencia
-de la fama: no nos dejamos asustar de vanas fantasmas. Ocultaremos
-nuestro amor bajo el nombre de hermanos. Yo tengo libertad de hablar
-contigo en secreto y en público, y como hermanos nos son permitidos
-los ósculos y los abrazos. ¡Qué poco falta para que seamos felices!
-Apiádate de la que te confiesa su amor, y de la que no lo hiciera
-si no fuera precisada del último extremo á que ha llegado su amoroso
-ardor. Y no quieras que se escriba en mi triste sepulcro la causa de mi
-muerte.”[119]
-
-Habia ya llenado todo el billete, y aun tuvo que poner á la márgen
-las últimas palabras. Inmediatamente envolvió y cerró lo que
-delincuentemente habia escrito, sellándolo con su anillo,[120] al
-que para ello humedeció con sus lágrimas, porque la lengua se le
-habia quedado absolutamente sin saliva. Vergonzosa llamó á uno de sus
-criados, y despues de haberle halagado le dijo: „Lleva, ó fidelísimo,
-este billete á mi... y despues de largo rato añadió hermano.” Al darle
-al criado se le cayó de las manos. Turbóse con el agüero;[121] pero sin
-embargo lo envió. Valiéndose el criado del tiempo y ocasion oportuna,
-llega y entrega el cerrado billete. Luego que Cauno leyó los primeros
-renglones fue tan grande su sorpresa, que le sobrecogió, y sin querer
-continuar en la lectura le arrojó con ira, y conteniendo con dificultad
-sus ímpetus de dar de bofetadas al criado, que estaba temblando, le
-dijo: „Perverso apoyador de una maldad prohibida y execrable, retírate
-al punto de mi presencia, pues si con quitarte la vida no ofendiera mi
-propio pudor,[122] aqui mismo pagarías tu atrevimiento muriendo á mis
-manos.”
-
-Al oir esto se retiró lleno de pesar, y fue derecho á contar á Biblis
-la desdeñosa repulsa de Cauno, y el fiero enojo con que le respondió
-y amenazó. Al oirlo Biblis mudó de color, y un frio mortal se apoderó
-de todo su cuerpo. Luego que recobró su sentido se volvió á encender
-su pasion, y tan agitada estaba, que apenas pudo articular estas
-palabras: „¡Bien empleada me está la repulsa que he sufrido![123]
-¿Cómo pues me arrojé á la inconsiderada temeridad de descubrir mi
-pasion? ¿Cómo tan prontamente tuve la ligereza de confiar á un billete
-las expresiones que debia reservar y ocultar en mí? Yo me tengo la
-culpa, pues antes debí valerme de expresiones ambiguas para explorar
-su ánimo y parecer, y si seguiria y se acomodaria ó no á mis intentos
-é inclinacion. Yo deberia haber notado cual era el viento que corria y
-soplaba, soltando solo una vela para engolfarme con alguna seguridad,
-y no haberlas desplegado todas de golpe á los vientos no conocidos.
-No es extraño pues el haber dado en los escollos, y verme sumergida
-en lo profundo del mar, sin que mi rumbo pueda ya retroceder.[124]
-¿Cómo no me contuvo el ver que se oponian á mi amor y resolucion los
-presagios nada equívocos, y que cuando iba á dar el billete al criado,
-mandándole que le llevase, se me cayó de las manos, como anticipándome
-el mal éxito de mis esperanzas? ¿No hubiera sido mas acertado esperar
-á mejor coyuntura, ó desistir de mis deseos y retractar mi voluntad,
-ó mas bien que todo dilatar mi resolucion para otro dia y tiempo mas
-oportuno? El mismo Dios del amor me lo aconsejaba asi, y me daba
-ciertos indicios del mal suceso, los que yo pude haber advertido si
-mi pasion no me hubiese tenido fuera de mí.[125] Yo debiera haber
-preferido el medio de no confiarme á un billete, sino haberle hablado
-por mí misma, y boca á boca haberle descubierto mi amor. Entonces
-hubiera visto, y tal vez le hubieran conmovido mis lágrimas: hubiera
-visto el semblante de su amante. Pudiera haberle dicho muchas mas
-cosas que las que contenia el billete. Pudiera haber echado mis brazos
-á su cuello, aunque él lo hubiese querido resistir: haberme asido á
-sus pies, y postrada á ellos pedirle se condoliese de mi triste vida;
-y si me hubiese repelido, haber fingido un desmayo que me pusiese á
-punto de espirar. ¡Ojalá hubiera hecho todas estas cosas! pues aunque
-cada una de por sí no fuese suficiente, todas juntas quizás hubieran
-podido ablandar la dureza y resistencia de su corazon. Acaso estaria
-la culpa en el criado, que no fue en oportuna ocasion, y creo no supo
-elegir la conducente coyuntura, ni escoger una buena hora en que su
-ánimo estuviese tranquilo y de buen humor. Todas estas cosas sin duda
-me perjudicaron; porque Cauno no es persona que haya nacido de alguna
-tigre, ni su corazon es de pedernal, ni de hierro ni de diamante, ni
-mamó la leche de alguna leona.[126] Por consiguiente él se rendiria á
-mi amor, y lo que conviene es volverle á atacar, y no desistir yo de mi
-empresa mientras que no me desampare este aliento vital. Si los hados
-me permitiesen revocar lo que está hecho, primero y mas conveniente
-seria no haberlo empezado; pero ya emprendido es preciso continuarlo,
-y tratar de llevarlo adelante hasta la consecucion del fin;[127]
-porque (aunque yo desista de mis deseos) él no podrá olvidarse de que
-me atreví á manifestarle mi inclinacion, y tendrá por una veleidad
-mi amor si ve que desisto de mi empresa, ó quizás le juzgará por una
-asechanza y ardid para calumniarle, ó que me descubrí á él vencida no
-del amor que abrasa mi pecho, sino de un deseo libidinoso. Últimamente
-ya no puedo dejar de resolverme á tomar cualquiera arbitrio, aunque
-sea pérfido y delincuente. Ya cometí el exceso de escribirle y
-manifestarle mis deseos; y aunque no prosiga á mas, esto basta para
-que no pueda conceptuarme ni llamarme inocente. Lo que falta hasta
-conseguir mis intentos es mucho; pero muy poco lo que resta hasta
-envolverme y complicarme en un sinnúmero de delitos.” Acabó Biblis
-con esto su razonamiento, y era tanta la agitacion fiera de su ánimo,
-que al paso que se arrepentia de haberse descubierto, le agradaba el
-proseguir su empresa; y atropellando por toda moderacion, repitió sus
-importunaciones, con las que la infeliz no adelantó mas que recibir
-nuevos desprecios.
-
-Viéndose Cauno expuesto y perseguido de su hermana, y que esta
-nunca desistiria ni pondria fin á su pasion, determinó abandonar su
-patria[128] y el riesgo de incurrir en la maldad; y retirándose á otra
-region extraña, edificó en ella una ciudad de su nombre.[129] Dicese
-que Biblis, afligida con la noticia de la ausencia de su hermano, quedó
-como fuera de sí. Empezó á rasgarse sus vestidos hasta descubrirse el
-pecho, y darse furiosa golpes en él y en los brazos; y últimamente
-paró en hacer pública su locura, en confesarse á voces desesperanzada
-de poder conseguir el prohibido amor de Cauno, y en dejar su casa y
-patria, y salir en busca y seguimiento de su prófugo hermano. Las
-mugeres de Caria la vieron ir dando gritos por sus campos como loca,
-no de otro modo, ó hijo de Semele, que tus Bacantes de Tracia, cuando
-agitadas con el tirso tuyo celebran cada tres años las orgias. Biblis,
-dejando estas regiones, atravesó la de los guerreros Lelegas, la
-Licia con su monte Cragon, la ciudad de Limires y la corriente del
-rio Xanto, y últimamente la cima del famoso monte de la Chimera,[130]
-y su volcan que está en medio de su cumbre, cuyo pecho y rostro eran
-de leona y la cola de dragon. Ya no hallaba mas selvas ni campos que
-correr, y fatigada de andar se dejó caer en el suelo, y reclinando
-su cabeza sobre la dura tierra, se entregó á un profundo silencio,
-y puso su boca sobre las marchitas hojas que caian de los árboles.
-Las Ninfas que habitaban en el pais de los Lelegas intentaron muchas
-veces el incorporarla con sus tiernos y delicados brazos: otras muchas
-la persuadieron que moderase su amor; pero ella no admitia ningun
-consuelo; se hacia sorda á las persuasiones; permanecia postrada sin
-hablar, arrancando con sus uñas las verdes yerbas, y regándolas con
-el arroyo de lágrimas que de sus ojos corria. Se dice que las Náyades
-hicieron brotar debajo de ella un manantial que nunca pudiera secarse;
-y á la verdad ¿qué mayor beneficio podian hacerle para aumentarla sus
-lágrimas? Inmediatamente, asi como destila la goma del tronco del árbol
-que se acaba de cortar, ó el tenaz betun mana de la hinchada tierra, ó
-el agua que se congeló con el frio se derrite con el sol á la venida
-del suave céfiro; del mismo modo Biblis, consumida con sus lágrimas, se
-transforma en fuente, la cual aun ahora conserva el nombre de su señora
-en aquellos valles, y brota al pie de una espesa y oscura encina.
-
-[Ilustración: (99) Ifis es transformada en varon por la Diosa Isis
-para que se case con Yanta.]
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_IFIS TRANSFORMADA EN VARON._
-
-
-La noticia de este nuevo prodigio hubiera acaso admirado á las cien
-ciudades de Creta, si en esta region no hubiera sucedido otro portento
-bien semejante con la transformacion de la doncella Ifis. En la ciudad
-de Festo, que está confinando con el reino de Creta, habia un hombre
-poco conocido que se llamaba Ligdo, el cual era de lo mejor de la
-plebe, y su hacienda no era mayor que su nobleza; pero era fiel y de
-una vida irreprensible. Estando su muger embarazada y ya cercana al
-parto, la habló de esta forma: „Dos cosas son las que deseo, y por las
-que dirijo mis votos á los Dioses; la una que tengas un parto feliz,
-y la otra que sea varon lo que des á luz; porque si es hembra, es mas
-gravosa para mí, y la naturaleza me negó riquezas para poder dotarla; y
-si esto sucediese, y parieses hembra, lo cual los Dioses no permitan,
-mando y dispongo, aunque con mucha repugnancia (perdóneme el paternal
-amor), el que se la dé la muerte.” Esto dijo, y ambos prorumpieron
-en lágrimas, que les corrian y lavaban el rostro, tanto del que lo
-mandaba como de la que recibia el precepto. Sin embargo Teletusa[131]
-importunaba á su marido con inútiles ruegos, suplicándole no pusiese
-su esperanza en tal apuro; pero Ligdo se mantuvo inflexible en su
-resolucion. Apenas ella podia ya sostener la gravedad de su vientre por
-estar muy adelantada, cuando á media noche Isis,[132] acompañada de su
-pompa ordinaria, en apariencia de sueño se pone ante su lecho, ó á lo
-menos asi le pareció que la veia. Tenia en su frente una media luna y
-una real diadema de espigas, semejantes en el color al oro refulgente,
-á la cual acompañaban el Dios Anubis[133] en figura de perro, la Diosa
-Diana, Apis,[134] vario en colores, y el Dios que tiene el dedo en
-la boca,[135] símbolo del silencio: habia tambien sistros;[136] y se
-hallaba alli Osiris,[137] nunca bastantemente buscado; y tambien un
-aspid, serpiente peregrina en la isla de Creta, llena de soporífero
-veneno. La Diosa, hablando con Teletusa como si estuviese despierta,
-la dijo: „Ó Teletusa, que eres una de las que me dan culto, depon tu
-cuidado y temor, y procura engañar á tu marido. Cuando se verifique
-tu parto no te detengas en criar lo que nazca, sea varon ó hembra.
-Yo te soy una deidad propicia, y movida de tus ruegos te dispenso
-mi socorro. No tendrás que quejarte de que diste culto á una Diosa
-desagradecida.” Despues que Isis le hubo aconsejado esto desapareció.
-La cretense Teletusa despertó con la alegría, se levantó de la cama,
-se arrodilló, y alzando sus manos al cielo, hizo una deprecacion para
-que se verificase su sueño. Llegó la hora de que le acometiesen los
-dolores y se verificase el parto, en el cual dió á luz una hembra,
-que la madre mandó criar ocultándolo al padre, al que persuadió ser
-varon: él lo creyó, y este secreto estuvo reservado entre la madre
-y el ama de leche. Ligdo cumplió las promesas que habia hecho á los
-Dioses por que fuese varon, y puso á la prole el nombre de Ifis, que
-era el de su abuelo: la madre se alegró del nombre, porque cuadraba
-bien á ambos sexos: el artificio proseguia disfrazado, y servia para
-ocultarlo piadosamente al marido: el vestido que le puso era de niño;
-y el rostro tan acomodado á varon y hembra, que parecia hermosamente
-ambas cosas. Habiendo cumplido la edad de trece años, su padre prometió
-á Ifis por esposo á Yanta, hija de Telesto, la mas hermosa de todas las
-doncellas de la ciudad: ambas eran de una edad é iguales en belleza, y
-habian recibido de unos mismos maestros las primeras instrucciones. De
-aqui resultó el apoderarse el amor del incauto corazon de entrambas,
-y la herida fue igual á una y á otra, pero desigual la esperanza.
-Yanta espera regocijada el tiempo de las bodas estipuladas, creyendo
-y teniendo por hombre á Ifis, y que habia de ser su marido. Ifis ama
-lo que no espera poder gozar, y esto mismo le aumenta su ternura,
-y arde una doncella en el fuego de otra; y deteniendo apenas las
-lágrimas, dice: „¿Qué fin es el que puedo prometerme en un amor tan
-prodigioso, tan nuevo, y que en el mundo no tendrá egemplar? Hubiera
-sido piedad el que los Dioses me hubieran privado de la vida, y si no
-querian quitármela ni destruirme, á lo menos debieron haberme dado un
-amor natural, y de la clase acostumbrada y correspondiente. No ama
-ardientemente una vaca á otra, ni una yegua á otra yegua: el carnero
-enamora á la oveja; la cierva sigue al ciervo; por este órden se aman
-las aves, y entre todos los animales ninguna hembra se inclina á otra
-hembra. Para verme en este apuro mas bien quisiera no haber nacido.
-Pero Creta parece el teatro de todas las monstruosidades: Pasifae se
-enamoró de un toro, es verdad; mas eran los dos de distintas especies;
-y si vale decir la verdad, mi amor es mas desatinado que el de aquella,
-pues en el de Pasifae hubo esperanza de verificarse y tener efecto,
-como le tuvo con el engaño de tomar la artificiosa figura de una vaca,
-y alli habia un amante que fuese engañado. Pero aqui y en mi amor,
-aunque se reunan á favorecerme las astucias de todos los hombres,
-aunque el mismo Dédalo vuelva volando con sus alas enceradas, ¿qué
-podrá adelantar? ¿Por ventura podrá transformarme en varon por medio
-de la destreza de sus artes? Ó cuando á mí no me vuelva, ¿podrá
-transformar á Yanta para que asi pueda verificarse nuestro enlace?”
-Despues, reconviniéndose á sí misma, decia: „Ifis, ¿por qué no entras
-en acuerdo contigo, y por qué no apartas de tí unos deseos tan necios
-y desnudos de consejo? Reflexiona que has nacido muger; y si no te
-engañas á tí misma, desea solo lo que te es lícito desear, y ama lo que
-debe amar una muger. La esperanza es el orígen y el alimento del amor,
-y esta me la quita y destruye la imposibilidad del caso. Para abrazar
-á mi amada Yanta no tengo el inconveniente de las centinelas, ni el
-rezelo de un sospechoso marido, ni la aspereza de un padre, ni ella
-se niega ni resiste á mis instancias. Mas con todo no puedo verificar
-mis deseos, ni puedo ser feliz, aunque todas las cosas se reunan en mi
-favor, ni aunque los hombres y los Dioses se desvelen en idear medios
-de proporcionarlo. Es cierto que ninguna cosa de cuanto puedo desear de
-las que conducen al complemento del amor me hace falta, y los Dioses
-propicios me concedieron y facilitaron cuanto pudieron para fomentarle.
-Lo mismo que yo quiero quiere ella, lo quiere su padre, y lo quiere
-tambien el mio; pero no lo quiere ni lo permite la naturaleza, que
-tiene mayor eficacia y poderío que todos ellos; y esta es sola la
-que tengo en contra mia. Ya se acerca el deseado tiempo y el dia de
-nuestras bodas, y en él será mia Yanta; pero de ningun modo será mia,
-y ambas nos abrasaremos de sed en medio de las aguas. Tú, Juno, y tú,
-Himeneo, ¿de qué aprovechará que asistais á unas bodas, en las cuales
-no habrá marido, y seremos ambas novias?” Calló con esto la desgraciada
-Ifis: Yanta por su lado no estaba menos enardecida y deseosa de que
-llegase con celeridad el dia del himeneo. Teletusa, temiendo que las
-bodas descubriesen el engaño, unas veces propone dilaciones, otras
-finge indisposicion, muchas recurre á los pretextos de suponer que
-habia tenido agüeros y sueños infaustos; pero ya llegaron á apurársele
-los pretextos y ficciones de que se valia, y se acercaba el tiempo,
-que hasta alli habia podido retardar, de celebrar las bodas, para las
-que solo faltaba un dia, y en este apuro y afliccion se quitó y quitó
-á su hija la cinta que recogia sus cabellos, y con ellos sueltos[138]
-se encaminaron al templo de Isis, y asida al ara pronunció con el
-mayor fervor esta deprecacion: „Divina Isis, que eres reverenciada
-en Paretonio,[139] en los campos Marcóticos, en la isla de Paros y
-en el Nilo dividido en siete bocas, suplícote que me favorezcas y
-proporciones remedio á nuestro temor. En otro tiempo te ví, ó Diosa,
-con las mismas insignias que te veo ahora; todas las conocí, como
-igualmente á tus compañeras, las antorchas y el sonido de los sistros.
-Yo cumplí la órden que me diste, y por haberla observado ve mi hija
-la luz;[140] y si yo no he sido castigada por no haber obedecido á mi
-marido, es un efecto de tu bondad y proteccion. Apiádate de estas dos
-infelices, y ayúdalas con tu auxilio.” Esta súplica fue acompañada de
-un torrente de lágrimas. Pareció que la Diosa habia movido su altar,
-y con efecto lo habia conmovido. Las puertas del templo empezaron
-á temblar. La media luna que la Diosa tiene en la cabeza se vió
-resplandecer, y se oyó la armonía del sonoro sistro. Teletusa, alegre
-con tan felices presagios, aunque no del todo segura, se echó fuera del
-templo. Ifis la seguia con mas acelerado paso que el que acostumbraba.
-Su rostro habia perdido algo de su blancura; se sentia con aumento de
-fuerzas; su semblante era menos afeminado; sus cabellos mas cortos
-y ensortijados; se siente mas vigoroso que cuando era muger: en
-una palabra, queda hecho varon la que antes fue hembra. Cumplid ¡ó
-agraciados! los votos que ofrecisteis[141] á estos templos, y en buena
-hora regocijaos ya sin sobresaltos. Efectivamente se desempeñan de la
-obligacion en que estaban, grabando alli esta breve inscripcion: _Ifis,
-mudada en varon, cumplió exactamente las promesas que tenia hechas
-cuando era muger_. Cuando los dorados rayos del sol alumbraban ya al
-mundo el dia siguiente, Venus, Juno é Himeneo se congregan á celebrar
-las bodas de los dos consortes, é Ifis transformada en hombre se
-desposa con su querida Yanta.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-LIBRO DÉCIMO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Himeneo, que habia asistido á las bodas de Ifis, partió desde ellas á
-las de Orfeo; pero fue con mal agüero, pues de alli á poco perdió este
-dos veces á Eurídice; una cuando murió mordida de una serpiente, y otra
-cuando la sacaba de los infiernos. Orfeo con este suceso quedó tan
-asombrado, como aquel á quien la vista del Cancerbero deja convertido
-en piedra. Despues de esto, como para alivio de sus penas cantase al
-son de su lira en un monte muchas y varias transformaciones, vinieron
-á él y le rodearon todos los árboles de aquella montaña, y entre ellos
-el pino en que habia sido convertido Atis, y el ciprés en que habia
-sido transformado Cipariso.
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_EURÍDICE MUERE DE LA MORDEDURA DE UNA SERPIENTE._
-
-
-Desde las bodas de Ifis partió el Dios Himeneo por los aires cubierto
-con un vestido amarillo, y llegó á las playas de Tracia, en donde fue
-inútilmente invocado por Orfeo[142] para que asistiese á sus bodas. El
-asistió efectivamente á ellas; pero ni profirió la cantinela nupcial,
-ni fue con buen semblante ni con feliz agüero. La antorcha que tenia
-en las manos no ardia ni se encendia, aunque se le aplicaba el fuego,
-ni hacia otra cosa que rechinar y apagarse, despidiendo un humo que
-hacia salir las lágrimas de los ojos. El suceso fue mas triste que los
-anuncios; porque mientras la recien casada[143] andaba discurriendo por
-un florido prado, acompañada de una tropa de Náyades, la acarreó la
-muerte la mordedura que la hizo una serpiente en un talon.
-
-[Ilustración: (100) Corriendo Eurídice por un prado con otras ninfas
-es mordida por una serpiente y muere.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_BAJADA DE ORFEO Á LOS INFIERNOS._
-
-
-Despues de haber llorado Orfeo la pérdida de su esposa, y haber llenado
-los aires de ayes y lamentos, para hacerlos tambien resonar en la
-region de las sombras, formó por último el atrevido designio de bajar á
-los infiernos por la cueva y entrada que está en el monte Ténaro;[144]
-y caminando por entre una multitud de leves sombras de las almas de
-los que habian logrado el honor de la sepultura, se presentó ante
-Proserpina y Pluton, que son los que reinan en aquella triste region, é
-hiriendo las cuerdas armoniosas de su lira, las acompañó con la cancion
-siguiente:
-
-[Ilustración: (101) Saca Orfeo á Eurídice del Infierno y vuelve á
-perderla por mirarla.]
-
-„Ó Deidades del mundo subterráneo, adonde venimos á parar todos
-los mortales, si dais licencia para que hable la verdad, omitiendo
-preámbulos importunos, no he venido acá para ver la negra mansion de
-los infiernos, ni para atar al Cancerbero de tres gargantas, ásperas
-con las serpientes que las rodean. Mi esposa es la causa de mi
-venida, que pisando una víbora, la mordió é infundió su veneno, y la
-causó la muerte en los floridos años de su juventud: procuré sufrir
-con paciencia esta desgracia, y confieso haber hecho cuanto pude para
-conseguirlo; pero venció el amor: ese Dios, que es bien conocido allá
-sobre la tierra: dudo si aqui lo será igualmente; pero me inclino á
-creer que sí tambien lo es, pues á vosotros igualmente os ha ayuntado
-el amor, si es que no miente la fama de que os unisteis por medio del
-pasado rapto.[145] Yo pues os suplico, poderosos Dioses, por estos
-lugares llenos de temor, por este caos, y por el pavoroso silencio de
-este dilatado reino, que me deis á Eurídice, y anudeis el hilo de su
-vida, que fue cortado fuera de sazon. Todos los vivientes os somos
-deudores; y aunque dilatemos algo nuestra vida, tarde que temprano
-todos caminamos á estas regiones. Estas son nuestras últimas moradas,
-en que os podeis vanagloriar de tener un imperio eterno sobre el género
-humano. Tambien Eurídice, cuando muera á su tiempo y en otra edad mas
-avanzada, volverá á recaer en vuestra jurisdiccion. Solo os pido el uso
-de algun tiempo por gracia y beneficio; pero si los hados se oponen á
-mis deseos, vengo con determinacion de quedarme en estos lugares: gozad
-enhorabuena de la muerte de dos.” Aquellas pálidas almas lloraban al
-ver expresar los sentimientos de Orfeo, y al oir acompañar sus acentos
-con su armoniosa lira. Tántalo[146] dejó de coger el agua que siempre
-se le escapaba. La rueda de Ixion[147] se detuvo; los crueles buitres,
-que despedazaban el hígado del desgraciado Ticio, le dieron algun
-descanso; las hijas de Belo cesaron de echar agua en el tonel horadado,
-que se vacia al paso que lo llenan; Sísifo se sentó sobre la piedra,
-que está condenado á rodar sin pausa ni descanso. En esta ocasion
-fue cuando se vió por primera vez llorar á las implacables Furias.
-Proserpina y Pluton se enternecieron, y mandaron llamar á Eurídice, que
-estaba entre las almas recien entradas, y vino cojeando[148] por causa
-de la mordedura de la serpiente. Recíbela Orfeo bajo la condicion de
-no volver atras los ojos hasta haber salido de los valles del Averno,
-so pena de que la perderia, y seria nula la gracia.[149] En medio de
-aquel profundo silencio trepan por un camino cuesta arriba lleno de
-malezas, y en que habitaban la oscuridad y las mas densas tinieblas.
-Ya les faltaba poco para llegar á la superficie de la tierra, y salir
-de aquella oscura region, cuando Orfeo, temiendo en este sitio no se
-cansase Eurídice, y deseoso de verla volvió la vista, y al punto fue
-detenida y retirada hácia atras; y extendiendo sus brazos para asir
-con ellos á su esposo, ó ser asida por él, no encontró ni palpó otra
-cosa la infeliz que el viento deleznable, y muriendo con esto segunda
-vez, no se quejó de que tuviese la culpa su marido. Porque ¿cómo habia
-de quejarse de verse amada? Con esto le dió el último á Dios, que con
-dificultad llegó á sus oidos, y fue tornada con violencia al oscuro
-reino de donde habia salido. No causó menos pasmo á Orfeo la duplicada
-muerte de su muger que á aquel pastor[150] que tímido vió á Cancerbero
-encadenado por la garganta de en medio, el cual no perdió el pavor
-hasta que se le trasmutó su naturaleza convirtiéndose en peñasco: ni
-el referido pasmo de Orfeo fue menor que el de Oleno, que, cargando
-sobre sí el delito de su muger, quiso parecer y aparentar que era reo,
-el cual y Letea su esposa, engreida con su hermosura, y que en otro
-tiempo se quisieron tiernamente, ahora son peñascos del monte Ida. El
-desgraciado Orfeo volvió hácia atras en seguimiento de su muger, y se
-esforzaba para pasar el rio Leteo; pero el barquero Aqueronte[151] se
-lo prohibió, alejándole de su barca. Permaneció siete dias y otras
-tantas noches á la ribera del rio infernal sin otro alimento que sus
-lágrimas.
-
-[Ilustración: (102) Orfeo atrae al son de su voz y de su lira á los
-animales, rocas y árboles.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_ORFEO TOCA LA LIRA EN EL MONTE RODOPE._
-
-
-En fin despues que Orfeo se quejó inútilmente de la crueldad de los
-Dioses del infierno, se fue al monte Rodope y á Hemo, donde reina
-el frio Aquilon. Pasáronse tres años sin haberse permitido al trato
-de ninguna muger, ya porque le habia salido tan mal el casamiento,
-ó ya porque le queria guardar á Eurídice la fidelidad que le habia
-prometido. No obstante muchas Ninfas desearon casarse con él, y solo
-las correspondió con desprecios, dedicándose á un amor inverso, que
-de él aprendieron los pueblos de Tracia,[152] á quienes agradaba la
-florida edad de los niños que aun no habian entrado en la juventud.
-
-Sobre la cumbre de un collado se ostentaba una hermosa llanura de un
-campo, que estaba siempre verde con la grama y otras yerbas. En este
-sitio sin sombra fijó su residencia Orfeo, y en él tocaba su lira,
-y al sonido de ella vinieron todos los árboles comarcanos á hacerle
-sombra, atraidos del dulce sonido de la lira. No hicieron falta ni
-dejaron de concurrir las encinas, los álamos blancos, los suaves tilos,
-las hayas, los laureles, los avellanos, los fresnos, los abetos,
-los carrascos, los plátanos, los acebos, los sauces, los lotos, el
-box siempre verde, los brezos, los arrayanes de dos colores, y las
-higueras. Tambien vinisteis vosotras, yedras trepadoras, juntamente
-con las vides llenas de pámpanos, y los olmos vestidos de parras, los
-quejigos, el madroño cargado de fruto encarnado, las erguidas palmas,
-premio de los vencedores, el pino de áspera y recogida copa, grato á
-la madre de los Dioses desde que Atis, sacerdote de esta Diosa, se
-convirtió en él.
-
-[Ilustración: (103) Queriendo darse la muerte Cipariso, es
-transformado en Ciprés por Apolo.]
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_CIPARISO TRANSFORMADO EN CIPRÉS._
-
-
-Entre toda la multitud de árboles que acudieron al son de la lira de
-Orfeo, vino tambien el ciprés, émulo de las pirámides, el cual, aunque
-ahora es árbol, fue antes un muchacho querido de aquel Dios que con
-las cuerdas arma y maneja la cítara y el arco.[153] El caso de su
-transformacion fue el siguiente: Habia un corpulento ciervo dedicado
-á las Ninfas de los campos de Cartea, el cual tenia unas astas de
-tal elevacion y anchura, que le servian de sombrage á su cabeza: las
-astas resplandecian con el oro, y de su delgado cuello iba pendiente
-hasta los brazuelos un collar de piedras preciosas. Un medallon de
-plata colgaba sobre su frente sujeto con unos pequeños lazos de cuero,
-y de sus orejas pendian tambien sobre las sienes dos arracadas del
-mismo metal. Este ciervo domesticado, y acostumbrado á no conocer el
-miedo, solia entrar en las casas, y presentar su cuello aun á las
-manos desconocidas para que lo halagasen; pero no obstante á nadie le
-agradaba tanto como á tí, Cipariso, jóven el mas hermoso de toda la
-isla de Cos.[154] Tú cuidabas de llevarlo á los pastos mas abundantes
-y á las fuentes mas cristalinas. Unas veces entretejias sus astas con
-variedad de flores, otras, acomodándote en su espalda, ibas con él de
-una á otra parte, enfrenándole con un cabestro de color de púrpura.
-
-Un dia de estío á la hora del mayor calor se echó el ciervo sobre
-la yerba, viéndose muy fatigado, para tomar un poco el fresco á la
-sombra de los árboles. El muchacho Cipariso, sin saber lo que se
-hacia, le atravesó con una aguda flecha, y viéndole espirar de aquella
-cruel herida, quedó sobrecogido de tal tristeza y desesperacion, que
-resolvió darse á sí mismo la muerte. ¿Qué de cosas no le dijo Febo para
-consolarle? Le amonesta que no se abandone á tanto sentimiento por una
-cosa de tan poca consideracion; pero él seguia entregado á sus gemidos
-y sentimiento, pidiendo á los Dioses que por último don le concediesen
-que jamas interrumpiese sus lágrimas. Á puro llorar vino á derramar su
-sangre por los ojos, y sus miembros empezaron á tomar un color verde,
-á transformarse en erizada melena aquellos hermosos cabellos que poco
-há pendian de su nevada frente; y endureciéndose poco á poco, se elevó
-mirando rectamente al cielo, angostándose la copa hasta rematar en
-punta. Fue muy sensible á Apolo esta transformacion de que habia sido
-testigo, y suspirando: „Yo lloraré tu pérdida, le dijo, Cipariso; tu
-llorarás la de otros, y asistirás siempre á los lúgubres llantos.”[155]
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_RAPTO DE GANIMEDES._
-
-
-Aquellos eran los árboles que Orfeo habia atraido al rededor de sí, y
-permanecia ordinariamente sentado á la sombra en medio de los animales
-y aves, que el encanto de su voz hacia venir de todas partes. Un
-dia despues que templó bien su lira, y conoció que las varias voces
-concordaban, sin embargo de la diversidad de sonido, se puso á cantar
-de este modo: „Ó Musa,[156] madre mia (pues todas las cosas estan
-sujetas al imperio de Júpiter), inflama mi pecho para que mis versos
-comienzen con sus alabanzas. Yo he celebrado ya muchas veces su poder;
-y subiendo mi lira al tono heroico, canté en otro tiempo la victoria
-que ganó sobre los gigantes, que abatió con los rayos[157] en los
-campos de Phlegra: ahora conviene un estilo mas llano para cantar
-los jóvenes que han sido amados por los Dioses, y las doncellas que,
-entregadas á no permitidos amores, merecieron la justa pena de su
-liviandad.
-
-[Ilustración: (104) Júpiter transformado en Águila arrebata á
-Ganimedes.]
-
-„El Rey de los Dioses amó en otro tiempo con el mayor ardor al troyano
-Ganimedes,[158] y para conseguir su amor queria deponer su divinidad, é
-inventar una cosa en que transformarse diversa de la que él era; pero
-no quiso trasmutarse en otra ninguna ave sino en águila, porque esta
-era sola la que podia llevar sobre sí sus rayos. Puso por obra sin
-demora esta su determinacion; tomó con efecto la figura de águila, y
-rompiendo los aires con sus aparentes alas, bajó volando, y arrebató á
-Ganimedes, y lo subió al olimpo, en donde, aunque á pesar de la zelosa
-Juno, le hizo su copero, y le sirve la bebida del néctar.”
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_JACINTO TRANSFORMADO EN FLOR._
-
-
-„Á tí tambien, jóven Jacinto, te hubiera trasladado Apolo al cielo si
-se lo hubieran permitido los hados; sin embargo tienes el privilegio
-de la inmortalidad, que es cuanto pudo hacer en tu obsequio. Cuantas
-veces expele la primavera al invierno, y cuantas saliendo el sol
-del signo de Piscis entra en el de Aries, otras tantas te renuevas,
-brotando tus flores en la verde pradera. Mi padre Apolo te amó mas
-que á otro ninguno, y tanto que por tí abandonó el templo y oráculo
-de Delfos,[159] frecuentando solo las riberas del rio Eurotas y la
-ciudad de Esparta por visitarte: ni le gustaba la lira ni tampoco
-las flechas, sino que enagenado de sí no se avergonzaba ni rehusaba
-llevarte las redes, los perros, y acompañarte por los collados de los
-ásperos montes, fomentando de este modo su pasion, y convirtiéndola en
-costumbre.
-
-[Ilustración: (105) Jugando Jacinto con Apolo, le mata un tejo que el
-viento desvió.]
-
-„Un dia cuando Titan se hallaba en medio de su carrera, queriendo
-Apolo y Jacinto jugar al disco, se despojan de las ropas, y se ungen
-con aceite segun costumbre; Apolo arrojó el primero el disco con tanta
-fuerza y destreza, que penetrando la region del aire, dividió con su
-violencia las nubes, y de alli á mucho tiempo empezó á bajar hácia la
-dura tierra. Viéndolo Jacinto, sin prever el riesgo á que se exponia, y
-embebido en el juego, echó á correr para coger el disco; pero al tiempo
-que dió en el suelo saltó de rebote, y dió á Jacinto en el rostro,
-haciéndole una mortal herida. Quedóse Apolo tan descolorido como el
-mismo Jacinto; y reuniendo la carne que el golpe habia despedazado,
-unas veces la unia á la restante, otras enjugaba la sangre que corria
-de la herida, y otras procuraba contener su ya fugitivo espíritu,
-aplicándole los remedios y yerbas mas medicinales.[160] Nada aprovechó
-el arte, porque la herida era incurable. Al modo que las adormideras,
-los lirios y violetas, quebrantados sus tallos, inclinan su cabeza
-hácia la tierra, y ya no pueden erguirse, asi se inclinó su rostro al
-tiempo de espirar, y el cuello y cabeza, faltos de vigor, se abatieron
-sobre los hombros. Entonces Apolo: „Desfalleces, le dijo, Jacinto, en
-tu primera edad, y veo que yo tengo la culpa de tu muerte. Tú eres
-causa de mi dolor, y en tí vino á descargar mi golpe. Mi diestra debe
-ser marcada con una señal que signifique tu muerte. Sí, yo soy la causa
-y el autor de ella. Pero ¿en qué está mi culpa? Como no se quiera
-dar este nombre al juego, y llamarse delito el haberte amado. ¡Ojalá
-pudiera dar mi vida por la tuya ó morir contigo! Pero puesto que el
-destino se opone á ello, reinarás siempre en mi memoria; mi canto y
-mi lira jamas dejarán de publicar tus alabanzas, y convertido en una
-nueva flor, estarán en tí escritos mis llantos y gemidos. Llegará
-tambien un tiempo en que el fortísimo Ayax[161] se añada á esta flor,
-y se lea en sus hojas su nombre.” Mientras Apolo decia estas cosas
-la sangre de Jacinto, que habia caido y manchado las yerbas, dejó su
-color, y convirtió en una flor mas resplandeciente que la púrpura de
-Tiro, y tomó la forma que tiene el lirio, si este no fuera blanco y el
-jacinto encarnado. No se contenta Apolo con esto; él es el primero que
-le tributa honores; esculpe en las hojas sus suspiros, conteniendo la
-triste inscripcion de _ay ay_ con las mismas funestas letras. La ciudad
-de Esparta no tiene por afrenta el haber sido patria de Jacinto, antes
-sí por un honor que dura hasta el presente tiempo, en el que se repiten
-y celebran cada año con mucha pompa unas fiestas y juegos en su honor,
-siguiendo la costumbre de los mayores.”
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_LOS CERASTES CONVERTIDOS EN TOROS._
-
-
-„Mas si se pregunta á la ciudad de Amatonta, abundante en metales,
-si ella tiene por honor el haber sido patria de las Propétides, como
-Esparta en haberlo sido de Jacinto, responderá que antes bien lo
-tuvo por afrenta, del mismo modo que el haberlo sido de aquellos que
-procreó en otro tiempo, los cuales, por tener dos cuernos en la frente,
-se llamaron Cerastes. Frente de la casa de estos habia un templo y
-ara dedicada á Júpiter, protector del hospedage, en la que se hacian
-los mas abominables y tristes sacrificios. Cualquiera extrangero que
-llegase á verla teñida y salpicada de sangre creeria que en ella se
-habian sacrificado algunos ternerillos ó algunas ovejas de Chipre, y
-no era eso, sino que las víctimas que en ella se habian ofrecido eran
-los huéspedes y extrangeros que alli llegaban. Ofendida Venus de esta
-abominacion, estaba resuelta á retirarse de sus ciudades y de toda la
-region é isla de Chipre; pero reflexionándolo mejor, dijo:
-
-[Ilustración: (106) Venus transforma en Toros á los Cerastes que
-profanaban á Chipre.]
-
-„¿En qué han pecado mis ciudades y estos campos, que me son tan
-agradables? ¿Qué delito hay en ellos? Mejor es que los delincuentes
-paguen su pena con el destierro ó con la muerte, ó con otro castigo que
-venga á ser un medio entre estos dos. Y ¿cuál podrá ser este sino el
-de transformarlos en otra diversa figura?” Venus vacilante en qué los
-convertiria, vuelve la vista á los cuernos que tenian en su frente; y
-ocurriéndola el dejarlos con ellos, los transformó en crueles toros.”
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_PIGMALION._
-
-
-„Las Propétides[162] tampoco hicieron honor alguno á su patria, pues
-ademas de ser obscenas se atrevieron á negar que Venus fuese Diosa,
-por lo cual airada esta, se dice que las enardeció hasta el extremo de
-que fuesen el primer egemplar de la prostitucion; y como perdieron el
-pudor, y se les endureció la sangre en el rostro, poco á poco se fueron
-convirtiendo en duros peñascos.
-
-„Como antes de su transformacion las viese Pigmalion que pasaban su
-vida en tan criminal disolucion, espantado de los vicios y desarreglos
-en que naturalmente incurren las mugeres, las juró aborrecimiento, y
-vivia en el estado de celibato, en el cual se mantuvo por mucho tiempo.
-En el intermedio de él hizo felizmente y con mucho arte una estatua
-de marfil, á la cual dió la forma de una muger tan hermosa, que ni
-la naturaleza ni el arte llegaron á mas, y viéndola tan bella, se
-enamoró de su estatua.
-
-[Ilustración: (107) Pigmalion se enamora de la estatua que habia
-hecho, y Venus la anima.]
-
-„Su semblante era de una verdadera doncella: parecia que estaba viva,
-y que queria moverse á no prohibírselo la modestia: ¡tan grande era
-el primor que ocultaba el arte! Maravíllase Pigmalion, y se enciende
-en su pecho un fuego de amor á la estatua como si estuviese viva.
-Muchas veces la tocaba con sus manos dudando si era cuerpo viviente,
-y no se atrevia á decir que fuese marfil: besábala, y le parecia que
-le retornaba el cariño: la hablaba, la tenia en sus brazos, y se
-persuadia que sus dedos se imprimian en los miembros como si fuesen
-flexibles, temiendo que la impresion de ellos no la hiciese algun
-daño ó contusion. Con la idea de complacerla unas veces la hacia
-halagos, otras le traia conchas y piedrecillas, dones agradables á
-las doncellas, diversos pajarillos y flores de mil colores, lirios,
-bolitas pintadas y granos de ámbar. Tambien la adornaba con vestidos
-de gala; poníala en los dedos lucidos anillos, y en el cuello largas
-gargantillas, arracadas de piedras preciosas en sus orejas, y joyas
-en su pecho. Todas estas cosas le caian muy bien; pero despojada de
-ellas no estaba menos hermosa. Poníala en su cama llamándola su muger,
-y como si tuviera sentido la colocaba y reclinaba sobre almohadas de
-suaves plumas. Llegó el dia y festividad dedicada á Venus, el cual se
-celebraba en la isla de Chipre con mucha solemnidad.[163] Ofrecíanse
-sacrificios de blancas novillas, doradas sus extendidas astas, y
-humeaban en los templos los ofrecidos inciensos. Pigmalion, despues
-de haber hecho un sacrificio, se puso delante del altar, y con el
-debido respeto hizo esta deprecacion: „Si podeis, ó Dioses, conceder
-todo lo que se os pide, os ruego que la muger con quien me case (y
-no atreviéndose á decir fuese la doncella que habia hecho de marfil,
-pronunció en lugar de ello) sea semejante á la estatua que he formado.”
-La refulgente Venus, que asistia á su festividad, conoció lo que queria
-decir aquella deprecacion, y en señal de que venia bien en darle
-gusto en lo que suplicaba, por tres veces se encendió por sí misma la
-llama de una antorcha, y su piramidal punta se elevó por los aires.
-Pigmalion, contento con este agüero, se volvió á su casa, y al punto
-que entró en ella se dirigió á la estatua de su querida, y tentándola
-le pareció que estaba caliente; que el marfil se ablandaba, y que
-deponiendo su dureza, cedia á los dedos suavemente, á la manera que la
-cera del monte Himeto[164] se ablanda á los rayos del sol, y se deja
-manejar con los dedos, tomando varias figuras, y haciéndose mas dócil y
-blanda con el manejo. Al verlo se pasma Pigmalion; se llena de un gran
-gozo mezclado con temor, creyendo que se engañaba. Volvió segunda vez
-á tocar la estatua, y se cercioró que era un cuerpo flexible, y que
-las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos. Entonces
-Pigmalion pronunció las palabras mas enérgicas y acomodadas para dar
-gracias á Venus; estrechó su rostro con el verdadero de su querida, y
-sintiéndolo esta se llenó de rubor; y alzando su tímida vista, vió á
-un mismo tiempo al cielo y á su amante. La Diosa Venus felicitó con
-su asistencia el casamiento que ella misma habia proporcionado, y al
-cabo de nueve meses la que antes habia sido estatua dió á luz á Epafo,
-del cual la isla tomó el nombre. Tambien nació de ella y fue fruto de
-este enlace Ciniras, el cual hubiera podido contarse entre los hombres
-felices si no hubiera tenido sucesion.[165]
-
-„Me veo en la ocasion de contar cosas obscenas y horrendas. Retírense
-de aqui las doncellas y sus madres, pues no es razon las oigan: y si el
-suceso que van á referir mis versos os agradare y entretuviere, tenedlo
-por una novela, y no lo creais; y si lo creyéreis, creed tambien la
-pena con que fue castigado. Si es posible y parece creible que se haya
-cometido una maldad que aborrece la misma naturaleza, doy el parabien á
-la nacion traciana, á nuestro reino y á nuestras tierras por hallarse
-tan distantes de aquellas regiones en que sucedió la horrible maldad
-que voy á referir. Enhorabuena que la Arabia sea abundante en amomo, en
-cinamomo, en costo, en incienso y en otras flores y perfumes, con tal
-que sea ella sola donde se crie la mirra, árbol nuevo, que se produjo á
-costa de tal maldad.”
-
-[Ilustración: (108) Desesperada Mirra se colgó; pero su Nodriza corta
-el lazo y la libra.]
-
-
-
-
-FÁBULA IX.
-
-_MIRRA CONVERTIDA EN ÁRBOL._
-
-
-„Abominable Mirra, no tienes disculpa excusándote con el amor, porque
-este niega y repugna haberte herido sus armas, y se disculpa de que sus
-incentivos te pudiesen incitar. Solo alguna de las infernales Furias
-te abrasó con su horrible tea,[166] é inspiró en tí el venenoso hálito
-de sus hinchadas víboras. Maldad abominable seria el que hubieses
-aborrecido á tu padre; pero es mas abominable el que te enamorases
-de él. Puesto que de todas partes concurrian á ser pretendientes
-tuyos los próceres mas afamados, y la juventud de todo el Oriente se
-presenta como á competencia á solicitar tus bodas, elige al que quieras
-de todos ellos, con tal que en ellos no esté ni se cuente uno.[167]
-Mirra, conociéndose arrebatada de su pasion, resistia cuanto podia á
-un amor tan abominable, y decia entre sí: „¿Adónde me precipito? ¿Qué
-es lo que intento? Deidades, piedad y reverencia paternal, sagrados
-respetos y derechos de los padres, impedid que llegue á egecutarse
-tal maldad, y oponeos á tan execrable deliro, á llamarse asi lo que
-intento, porque puede con razon negarse que lo abominen y condenen la
-piedad y la reverencia, pues vemos que los brutos y animales se enlazan
-entre sí sin reparos ni respetos: no es torpe ni feo en la novilla el
-tener por marido al toro su padre, ni al caballo el tener por muger á
-su propia hija: por el mismo órden se conducen las aves y los demas
-animales que andan y pacen reunidos en rebaños. Dichosos todos ellos,
-pues se hallan sin trabas, y les es lícita esta libertad.[168] La
-invencion de los hombres estableció unas extrañas leyes, que niegan y
-prohiben envidiosamente lo que la naturaleza permite y dispensa.[169]
-Con todo eso se cuenta que hay pueblos entre quienes la madre se casa
-con el hijo, el padre con la hija, y crece la piedad[170] con el amor
-duplicado. ¡Desgraciada de mí! ¡Que no hubiera tenido la suerte de
-haber nacido en aquellas regiones, y me perjudicase la costumbre y
-derecho de mi patria! Pero ¿de qué me sirve cavilar sobre estas cosas?
-Alejaos de mí, esperanzas prohibidas. Es cierto que Ciniras es digno
-de ser amado; pero solo como padre. De aqui infiero que si yo no fuese
-su hija, podria enlazarme con él en lícito casamiento. La proximidad
-es la que me perjudica; y si fuera extraña, seria mas asequible mi
-esperanza. El corazon me inspira la resolucion de alejarme de aqui,
-y abandonar el suelo patrio por evitar tan execrable delito; pero mi
-loca pasion me detiene, porque presente podré recrearme con la vista
-de Ciniras, con tocarle, hablarle y besarle, ya que no pueda ser otra
-cosa mas. Pero ¿qué es esto que digo de mas, impía doncella, puedes
-esperar alguna otra cosa mas? ¿No conoces el trastorno que causarias
-en los nombres y en las leyes? Entonces serias una competidora de
-tu madre, concubina de tu padre, hermana de tu propio hijo, y madre
-de tu hermano. ¿No temes pues á las implacables Furias, que con la
-hacha en la mano y los cabellos erizados de serpientes amedrentan sin
-cesar á los delincuentes? Pero tú, puesto que aun no has cometido
-la maldad en efecto, no la concibas en el ánimo, ni atropelles con
-un gusto prohibido las poderosas leyes de la naturaleza. Imagínate
-que él pueda inclinarse á quererte; pero la cosa no es permitida, y
-le detendrá su misma piedad, y el acordarse de la prohibicion de la
-ley. ¡Ay! ¡cuánto desearia yo que él estuviese poseido de un fuego
-semejante al mio!” Con esto puso fin á su razonamiento; pero Ciniras,
-á quien la multitud de los pretendientes de su hija le hacia dudar
-sobre la eleccion, se los nombró todos, preguntándola á ella misma á
-cual escogia por su marido. Enmudece al principio; y reclinándose como
-desmayada sobre el rostro de su padre, se abrasa, y humedece sus ojos
-con un ardiente llanto. Creyendo Ciniras que sus lágrimas y silencio
-eran efecto de su modestia y pudor virginal, las interrumpe con su
-mandato, la besa y enjuga sus mejillas. Causaron mucho gozo á Mirra
-estas demostraciones de la terneza de su padre, y preguntada por este á
-quien de los pretendientes queria elegir por esposo, le respondió que
-á uno que en todo se le asemejase. Ciniras aplaudió sin entender la
-respuesta de su hija, teniéndola por obediencia y subordinacion, y la
-dijo: „Persevera, hija mia, en ser siempre tan obediente y piadosa.”
-Mirra, que oyó la palabra piedad que su padre habia pronunciado, bajó
-el rostro avergonzada de su delito. Á la media noche, cuando todos
-estan descuidados y entregados al sueño, Mirra desvelada se abrasaba
-en el fuego de su amor, y resolvia en su imaginacion sus locos deseos.
-Unas veces desconfia, otras se resuelve á probar fortuna, y á intentar
-el ponerlos en egecucion. Ya se avergüenza, ya se inflama, y por mas
-que discurre no halla ni le adapta medio ni modo alguno de egecutar su
-proyecto; y á la manera que un grande árbol herido con los golpes de la
-segur, cuando ya resta poco para acabarlo de cortar, no se sabe hácia
-qué lado podrá caer, y se teme por todas partes, asi el ánimo de Mirra,
-agitado de tantos y tan varios impulsos, duda entre los medios que debe
-escoger, y no encuentra medio ni reposo sino en la muerte. Resuélvese á
-ella, se levanta precipitada con la determinacion de echarse un dogal
-á la garganta; y teniendo ya para ello atado al techo el cíngulo que
-al efecto se quitó, dijo: „Á Dios, querido Ciniras, sabe que tu amor
-es la causa de mi muerte.” Dijo esto, y al momento acomodó el lazo á
-su descolorido cuello. Se cuenta que su fiel aya, que dormia en la
-pieza inmediata, oyó el confuso ruido de las voces. Levántase asustada,
-abre la puerta, y viéndola en la disposicion que estaba, puesto en el
-cuello el lazo para ahorcarse, empieza á dar voces, se da golpes, se
-hiere el pecho, la desata y quita el lazo, y le hace pedazos. Despues
-la estrecha entre sus brazos, derrama un torrente de lágrimas, y la
-pregunta la causa de su desesperacion. Queda enmudecida la doncella,
-é inmóvil fija sus ojos en el suelo, sintiendo que su ama la hubiese
-hallado en aquella accion, y la estorbase darse la muerte. La anciana
-la insta de nuevo; y descubriendo sus canas y ya arrugados pechos, la
-ruega con mucho ahinco por la leche que la dió, y por los desvelos que
-padeció en criarla, que la comunique su dolor, cualquiera que él fuese.
-Mirra gimiendo con alguna indignacion repelió sus ruegos. La anciana
-persiste en averiguar la causa, prometiéndola todo su favor. „Dime,
-hija mia, la decia, ¿qué es lo que te aflige? No me niegues el gusto y
-consuelo que tendré en aliviarte. No me servirá de estorbo la vejez. Si
-el amor causa tu mal, tengo yerbas virtuosas y encantos para curarlo:
-si alguno te ha fascinado, serás purificada con las ceremonias mágicas:
-últimamente si los Dioses vengadores quieren castigarte, yo sabré
-aplacarlos con los sacrificios. Yo no puedo atribuir á otra cosa alguna
-mas que á las referidas la causa de tu desesperacion, porque tus bienes
-y tu casa no padecen ninguna quiebra ni menoscabo, y viven y estan
-sanos tu madre y tu padre.” Al oir Mirra la palabra padre arrancó un
-triste suspiro de lo íntimo de su pecho, y el ama, aunque comprendió
-que podia proceder de algun amor, no sospechó que pudiese ser de los
-nefarios y prohibidos. Tenaz en su propósito de averiguarlo, la hace
-instancias á que la manifieste la causa de su desesperacion, fuese
-de la clase que fuese; y viendo que no daba otra respuesta que la de
-deshacerse en lágrimas, la tomó en su regazo, y abrazando estrechamente
-su cuello con sus débiles brazos, la dijo: „Ya he penetrado lo que ello
-es: tú estás enamorada; anímate y depon tu temor, y confia en que mi
-industria y mi eficacia te serán útiles para proporcionarte el logro
-de tus deseos, sin que jamas lo llegue á entender tu padre.” Mirra se
-soltó furiosa de los brazos de su ama, y echándose boca abajo sobre la
-cama y mordiendo la ropa, la dijo: „Apártate de aqui por vida tuya, y
-déjame ocultar mi vergüenza con el llanto;” y como el ama redoblase las
-instancias, la respondió: „No seas importuna, vete de aqui, ó deja de
-preguntarme la causa de mi dolor, porque es una maldad lo que pretendes
-saber.” Llenóse de horror la vieja; y alargando sus manos trémulas con
-la edad y con el miedo, se postró rendida á los pies de su alumna; unas
-veces la acaricia, otras la amedrenta si no la descubre el secreto,
-amenazándola que descubrirá y publicará el delito que intentaba cometer
-cuando la halló á punto de quitarse la vida con el dogal al cuello,
-y por el contrario la aseguraba su ayuda y favor para el logro de su
-amor si se descubria. Mirra algo animada se incorporó, y echándose al
-cuello de su ama, la riega el pecho con sus lágrimas. Mil veces intenta
-descubrir su debilidad, y otras tantas detiene los acentos. En fin,
-cubriéndose el rostro con su ropa: „¡Ah! dijo suspirando, ¡qué dichosa
-es mi madre con ser esposa de mi padre!” No dijo mas, y concluyó con
-un suspiro; pero la aya, que comprendió el sentido de estas palabras,
-entró en un temblor que la penetró hasta los huesos, se llenó de pavor,
-y se le erizaron los plateados cabellos. Persuadióla cuanto pudo por
-si podia apartarla de una pasion tan criminal. Penetra Mirra lo justo
-de sus persuasiones; pero sin embargo estaba resuelta á morir si no
-daba satisfaccion á sus deseos. „Vive, la dijo entonces el aya: tú
-gozarás de tu propio...” y calló, no atreviéndose á decir _padre_, y
-la asegura con juramento esta promesa. Era tiempo en que las matronas
-vestidas de blanco celebraban la fiesta de Céres, y la ofrecian como
-en primicias de sus cosechas guirnaldas de espigas; y era rito de esta
-solemnidad el que en los nueve dias y noches que duraba las casadas
-no podian cohabitar con sus maridos, y como Ceneris[171] era una de
-las que asistian á la fiesta, quedóse solo el Rey Ciniras su marido.
-Aprovechándose la oficiosa aya de esta coyuntura, se entró en su cámara
-en ocasion que le halló algo trastornado con el vino, y le propuso bajo
-un nombre supuesto el amor que le tenia una jóven, alabándole mucho
-su hermosura. Preguntándola el Rey los años de la doncella, respondió
-que era de la misma edad de su hija, de lo que informado, mandó se la
-llevara. Al momento fue al cuarto de Mirra, y abrazándola la dijo:
-„Alégrate, hija mia, pues ya te tengo proporcionada la victoria y el
-logro de tus deseos.” Aunque esta noticia no causó sino una alegría
-imperfecta á Mirra, y que su corazon le presagió alguna cosa funesta,
-no obstante no dejó de regocijarse: tanta era la perturbacion en que la
-tenia su pasion. Llegó la media noche, en que todo yacia en silencio
-profundo, y el carro de Bootes habia ya torcido su direccion. Á esta
-hora se encaminó Mirra al aposento de su padre á egecutar su torpe
-deseo. La luna desamparó el cielo, ocultándose debajo del horizonte;
-las estrellas se cubrieron de nubes negras y espesas, y la noche
-quedó en una total oscuridad. Icario y Erigone,[172] vosotros que por
-el amor paternal fuisteis colocados en el cielo, velasteis vuestro
-rostro por no ser testigos de una accion tan abominable. Mirra tropezó
-tres veces, y tres veces el fúnebre buho la presagió alguna desgracia
-con su lúgubre canto. No obstante como la noche y las tinieblas la
-hacian menos tímida, continuó su camino asida á la mano izquierda de
-su aya, y de la derecha se servia para atinar el camino por medio
-de la oscuridad. Llega por último á la entrada del cuarto de su
-padre. Apenas entró cuando le temblaron las rodillas, vacilando las
-piernas; mudó de color, y la faltaba el ánimo para proseguir. Cuanto
-mas se acerca á su delito tanto mas se horroriza y arrepiente de su
-atrevimiento, y quisiera poder volverse sin ser conocida. La vieja,
-que la ve detenerse, la conduce é introduce, llevándola asida por la
-mano, y al tiempo que la entregaba á Ciniras habló de esta manera:
-„Esta es la persona que te he prometido,” y se retiró, dejándola en
-el cuarto. Ciniras para acariciarla, alentarla y hacerla deponer el
-temor es creible que alguna vez la llamase hija, y ella á él padre, y
-de este modo no faltaron á la maldad los verdaderos nombres. Cometido
-el incesto, del que fue consecuencia la gravidacion, se repitió por el
-mismo órden otras noches, hasta que Ciniras, ansioso por ver y conocer
-á su amante, hizo entrar una luz, á cuyo resplandor vió y comprendió
-su delito, y que la cómplice era su hija. Callando y sin pronunciar
-una palabra, porque no se lo permitia su dolor, arremetió á su espada,
-y la desenvainó. Mirra al verlo echó á huir, y se ocultó y escapó de
-la muerte favorecida de la oscuridad y de lo tenebroso de la noche,
-á quienes debió poder escapar del palacio y salir á los dilatados
-campos, y entregándose por ellos á la fuga, penetró peregrinando
-hasta la Arabia, abundante en palmas, y se dejó atras las llanuras
-de Pancaya, y despues de haber andado errante por espacio de nueve
-meses, hallándose cansada de la fatiga de su viage, y aun mas de la
-incomodidad de su embarazo, hizo alto en la region Sabea. Entonces sin
-saber qué hacer, pues le era odiosa la vida, aunque temia la muerte,
-hizo á los Dioses esta súplica: „Ó Dioses, si favoreceis á los que
-confiesan su delito, yo me reconozco digna de la mayor pena: no rehuso
-el merecido castigo. Mas para que yo no sea el oprobio y escándalo de
-la tierra si vivo en ella, ó la vergüenza y espanto de los muertos si
-bajo al reino tenebroso, arrojadme de ambos imperios, y mudándome mi
-forma, negadme la vida y la muerte.” Estos votos y súplicas de Mirra
-hallaron propicios á los Dioses, pues aun no las habia concluido cuando
-la tierra empezó á cubrir sus pies, que se volvieron raices retorcidas,
-capaces de sostener un robusto árbol. Sus huesos, que conservaron su
-medula, formaron el tronco; su sangre se convirtió en jugo, sus brazos
-y dedos se trocaron en las ramas, y su piel en dura corteza; la que
-creciendo poco á poco, habia ya ocultado el elevado é hinchado vientre
-y el pecho, y se dirigia á cubrir el cuello y cabeza, que era lo que
-únicamente faltaba: no aguardó á tanto Mirra, sino que impaciente con
-la tardanza se encogió un poco, y zabulló su rostro en la corteza que
-venia creciendo. Aunque con la transformacion de su cuerpo perdió Mirra
-el uso de todos los sentidos, conservó el llanto, pues del tronco se
-destilan unas cálidas gotas, que corriendo por él á manera de lágrimas,
-se congelan y forman una preciosa goma, que tiene y conserva el nombre
-de Mirra, y perpetuarán la memoria y noticia de su transformacion á
-todas las edades.”
-
-[Ilustración: (109) Mirra pare á Adonis y es transformada en el árbol
-de su nombre.]
-
-
-
-
-FÁBULA X.
-
-_NACIMIENTO DE ADONIS._
-
-
-„El incestuoso feto que Mirra tenia en su vientre antes de su
-transformacion creció,[173] y se puso despues de ella á punto de salir
-á luz, para lo cual buscaba camino por donde echarse fuera, y dejar
-el seno materno. El vientre se entumecia debajo de la corteza, y el
-peso hacia extender y dilatar al árbol, sin que los dolores pudiesen
-explicarse por falta de voz, ni en aquel aprieto de la parturienta
-pudiese ser invocada Lucina. El árbol tomó una postura semejante á
-la de una muger que hace esfuerzos para el parto, y encorvándose
-daba continuos gemidos, y se humedecia con las gotas que destilaba á
-manera de lágrimas. Lucina propicia acudió á los ramos y troncos que
-tristemente rechinaban, aplicó á ellos sus manos, y pronunció las
-palabras y cláusulas que sirven para facilitar los partos. Por la
-eficacia de ellas se abrió el árbol, y por la abertura de su corteza
-salió vivo un niño, y empezó á llorar. Las Náyades le pusieron sobre la
-mullida yerba, y le ungieron y bañaron con las gotas que como lágrimas
-destilaba el árbol. Hasta la misma Envidia alabaria la hermosura de su
-rostro, pues era tal, que no le excedian los retratos que al vivo se
-expresan del desnudo Amor; y para que entre estos y aquel no hubiera
-diferencia con el adorno, pudiera muy bien quitársele á este el
-carcax,[174] y acomodarse á aquel.”
-
-[Ilustración: (110) Venus aconseja á Adonis que solo caze animales
-indefensos.]
-
-
-
-
-FÁBULA XI.
-
-_VENUS Y ADONIS._
-
-
-„El tiempo y la edad corren ocultamente, y no hay cosa mas veloz que
-los años. Este niño, hijo de su hermana y de su abuelo, que poco antes
-habia estado oculto en el árbol, y habia nacido de él, llegó, siendo
-cada vez mas hermoso, desde la infancia á la juventud, y desde esta á
-la edad varonil,[175] en la que excediéndose á sí mismo en belleza, fue
-el objeto del amor de la Diosa Venus, y vino á vengar en ella el amor
-que habia inspirado á su madre: fue pues el caso que el niño Cupido,
-al tiempo que como hijo se acercó á dar un beso á su madre Venus, sin
-advertirlo la clavó en el pecho la punta de una de sus flechas.[176]
-La Diosa sintiéndose herida, arrojó y apartó de sí á su hijo Cupido;
-y aunque al ir á mirarse la herida le pareció que era pequeña, era
-mas profunda de lo que parecia. La flecha la encendió en el amor de
-Adonis (que este era el nombre del hijo de Mirra), y este amor la hizo
-descuidarse de las playas de Citera, y de frecuentar las islas de
-Pafos, la de Cnido y la de Amatonta, abundante en metales.[177] Tambien
-se ausentó del olimpo, al cual preferia á su Adonis. Á este ama, de
-este no puede apartarse un momento; y la que antes estaba acostumbrada
-á las delicias de estar á la sombra, y á adornarse para acrecentar
-su hermosura, ahora, semejante á Diana, con el vestido arregazado y
-descalza trepa por collados, selvas y ásperos peñascos con su amante,
-azuzando á los perros, y dando alcance á las veloces liebres, ciervos,
-gamos, y á los demas animales fáciles de cazar; pero se abstiene de
-los bravos jabalíes, de los hambrientos lobos, de los osos armados
-de sus uñas, de los leones hartos con la muerte de los ganados, y
-amonesta á Adonis tema á unos animales tan peligrosos. „Tú puedes,
-le decia, seguir con tu valor y denuedo á las bestias que huyen del
-cazador. La osadía no es segura contra las fieras, á quienes dió armas
-la naturaleza: no te expongas, querido jóven, temerariamente y con
-peligro mio: mira que me estará y costará muy cara tu animosidad: ni tu
-edad, ni tu hermosura, ni cuantas cosas me hicieron inclinarme á tí,
-serán respetadas, ni detendrán á los leones, á los cerdosos jabalíes,
-ni templarán la centellante vista ni impetuosidad de las fieras. No
-olvides nunca que los rayos no son tan temibles como los colmillos de
-los ásperos jabalíes, y que los rojos leones tienen ímpetu y una grande
-saña, y estos últimos son para mí muy odiosos.” „¿Cuál es la causa,
-la pregunta, que te estimula á darme tales consejos?” „Yo te la diré,
-respondió Venus, y te referiré una monstruosa transformacion, á quien
-dió causa una culpa que es ya bien antigua.”
-
-
-
-
-FÁBULA XII.
-
-_VENUS Y ADONIS SOBRE EL CESPED._
-
-
-„Pero ya me siento fatigada del egercicio de la caza, á que no estoy
-acostumbrada: este blanco álamo nos convida con su fresca y apacible
-sombra, y la yerba de esta pradera nos ofrece blando lecho, en el que
-me será de gusto y complacencia el disfrutar contigo, mi amable Adonis,
-un rato de descanso.” En esto se reclinaron en la pradera; y Venus,
-apoyada mas sobre aquel que sobre el suelo, dejando caer sobre su pecho
-la cabeza, é interpolando á cada palabra los mas tiernos ósculos, le
-refirió el suceso siguiente.”
-
-[Ilustración: (111) Hipomenes vence con ardid en la carrera á
-Atalanta.]
-
-
-
-
-FÁBULA XIII.
-
-_CARRERA DE HIPOMENES Y ATALANTA._
-
-
-„Acaso habrás oido hablar de una doncella que llevaba ventajas en la
-carrera á los hombres mas ligeros. La voz que acerca de esto corrió no
-fue ciertamente una fábula. Es evidente que los aventajaba, y no era
-fácil decidir en qué se aventajaba mas, si en la ligereza de sus pies
-ó en su hermosura. Habiendo esta doncella consultado al oráculo sobre
-la eleccion de un esposo, le respondió aquel: „Atalanta, no te conviene
-tener marido. Huye del consorcio; pero no podrás huir, y tendrás la
-desgracia de carecer, aunque viva, de tí misma,[178] siendo convertida
-en otra forma.” Amedrentada con la respuesta del oráculo, resolvió
-vivir soltera, frecuentando las selvas sombrías en el egercicio de la
-caza.[179] Cuando se veia importunada de la multitud de pretendientes
-los despedia y excluia con una terrible condicion, diciéndoles: „Si
-me he de casar con alguno de vosotros, ha de ser con el que me exceda
-en la carrera: apostad todos á correr conmigo: si yo fuese vencida,
-será el premio mi mano y mi consorcio; pero si yo venciere, la muerte
-será el castigo del vencido. Esta ha de ser la ley del certamen.” Ella
-ciertamente era una condicion cruel; pero la hermosura tiene mucho
-atractivo y eficacia. Sujetóse á esta dura ley una grande y temeraria
-multitud de pretendientes. Hipomenes, que habia concurrido movido de
-la curiosidad de ver el certamen de la carrera, instruido de la dura
-ley con que se hacia: „¿Es posible, dijo, que haya hombre que solicite
-á una muger, exponiéndose á tanto riesgo y peligro?” Al tiempo que
-desaprobaba los excesivos amores de los jóvenes descubrió á Atalanta
-con el velo quitado,[180] y al ver su hermosura, el aire y gracia de su
-cuerpo (que era como el mio, ó como el tuyo si fueses muger),[181] se
-quedó pasmado, y alzando las manos dijo: „Perdonadme, jóvenes amantes,
-á quienes sin razon poco hace tuve por temerarios, por no estar
-informado de la calidad del premio á que aspirábais.” Alabando asi á
-Atalanta, concibe amor por ella; del amor pasa luego á la envidia, y
-desea que ningun jóven corra mas velozmente que ella. „¿Por qué, dice,
-no he de probar yo fortuna en esta competencia? Los Dioses favorecen
-siempre á los atrevidos.” Mientras Hipomenes se decia á sí mismo estas
-razones vió pasar á Atalanta; y aunque iba con la misma velocidad que
-una ave ó una saeta de Escitia, no obstante tuvo tiempo de admirar su
-belleza, que habia tomado incremento con el egercicio de la carrera.
-El aire con que corria, tremolando los lazos de su calzado, daba nuevo
-impulso á sus ligeras plantas; tambien hacia ondear sus cabellos sobre
-las espaldas mas blancas que el marfil, y agitaba las lazadas de las
-ligas, que se la veian debajo de las rodillas, y el egercicio de la
-carrera sonroseaba la blancura de su rostro, no de otro modo que cuando
-la luz, penetrando por un velo ó cortina encarnada, pinta de color
-encarnado la blancura de la pieza que ilumina. Mientras Hipomenes nota
-admirado todas estas bellezas llega Atalanta al fin de la carrera, en
-la que salió vencedora, y mereció se la diese el premio de la corona.
-Suspiran los vencidos, y padecen el castigo segun las leyes del
-combate. Poco amedrentado Hipomenes con el suceso de estos jóvenes,
-se presentó en la palestra, y fijando la vista en Atalanta, la habla
-de esta manera: „¿Qué gloria puede tributarte la fácil victoria de
-los cobardes? Contiende conmigo; y si mi fortuna me hiciere vencedor,
-no te avergonzarás de haber sido vencida por un pretendiente de mi
-gerarquía, porque mi padre es Megareo, hijo de Onquestio, y nieto de
-Neptuno, de modo que yo vengo á ser biznieto del Rey de las aguas:
-mi valor no es menor que mi nobleza; y si yo soy vencido, tendrás un
-grande y memorable nombre por haber vencido á Hipomenes.” Mientras
-decia estas cosas Atalanta le miraba con semblante halagüeño,[182]
-é incierta de si le estaria mejor vencerle ó ser vencida, habló en
-estos términos: „¿Qué deidad contraria y opuesta á los hombres de
-gallardía y gentileza se propone perder á este jóven? ¿Quién es el que
-le inspira á que pretenda mi casamiento con peligro de su amable vida?
-En mi sentir no me considero acreedora á que por mí se exponga á tanto
-riesgo; no me mueve á compasion su gallardía, aunque ella es tal que
-pudiera conmoverme, sino el verle aun tan jóven. No él sino su edad
-es la que me compadece; y ¿qué diré siendo testigo de su valor, y del
-desprecio que muestra á la muerte? ¿Qué cuando le contemplo en cuarto
-grado descendiente de Neptuno? ¿Qué al ver un amor tan fino que estima
-mi mano mas que su vida, y se resuelve á morir si la dura suerte le
-negase el vencerme? Ilustre extrangero, le dijo, desiste ahora que
-estás en tiempo, y abandona la pretension de un enlace que te expone
-á perder la vida. Mi casamiento es cruel y costoso. Hallarás otras
-infinitas que apetezcan casarse contigo, pues eres digno de ser amado
-por cualquiera discreta jóven. Mas ¿por qué, prosiguió, me tomo yo
-estos cuidados por este jóven, á quien no desanima el egemplar de los
-muchos que han sufrido la muerte por haber sido vencidos? Allá se las
-avenga; muera, pues él lo quiere; y sin escarmentar con la desgracia
-de tantos pretendientes, parece que le desagrada el vivir. Pero ¿será
-puesto en razon que muera únicamente porque intenta vivir en union
-conmigo?[183] ¿Será buena recompensa del amor que me manifiesta el
-que sufra la muerte, que él en verdad no merece? Todo el lauro de mi
-victoria no podrá mitigar el disgusto y resentimiento que tendré de
-haberlo vencido; pero en caso de que incurra en esta desgracia, no
-será culpa mia, sino de su temeridad. ¡Ah, inconsiderado jóven, si
-te allanaras á desistir de tu empresa! ¡Ah, si ya que eres temerario
-fueras mas ligero que yo! ¡Qué femenil hermosura se descubre en tu
-pueril semblante! ¡Ah, infeliz Hipomenes, no querria haber sido vista
-por tí! Ciertamente eres digno de vivir; y si yo fuese mas feliz, y los
-importunos y contrarios hados no me prohibiesen el estado conyugal,
-serias tú el solo con quien yo apeteceria casarme.” Concluyó su
-razonamiento; y como poco experimentada, y por primera vez acometida
-del amor, ama sin advertirlo y sin saber lo que hace. El padre de
-Atalanta y todos los espectadores instaban sobre que se continuase el
-certamen de la carrera; y estando para principiarla, Hipomenes invocó
-mi proteccion[184] con el mayor fervor, diciendo: „Ayude y favorezca
-Venus Citerea[185] mi atrevimiento, y proteja este amor que en mí ha
-fomentado.” Conmovíme, lo confieso, con esta rendida súplica, que el
-blando viento hizo llegase á mis oidos; pero como ya iba á empezar la
-carrera, quedaba muy poco tiempo para usar de arbitrios en su favor.
-En la isla de Chipre[186] hay un campo, que sus naturales le llaman
-Tamaseno. Este sitio, que es la mejor parte de la isla, me fue dedicado
-por los antiguos, y mandaron que se agregase en dote á mi templo. En
-medio de este campo hay un árbol, cuyas hojas y frutos son de oro. Yo
-volvia de él en esta sazon, y traia en la mano tres manzanas de oro que
-habia cogido. Lleguéme á Hipomenes sin que nadie pudiese verme sino él
-solo, y le enseñé al dárselas el uso que habia de hacer de ellas. Á la
-señal que hicieron las trompetas el uno y la otra partieron á un tiempo
-de los señalados límites con la mayor ligereza. Parecia que sus pies
-apenas tocaban la arena. Al verlos se creeria que podrian correr sobre
-el mar sin humedecer sus plantas, y sobre las espigas de las secas
-mieses sin ajarlas.[187] Animaban á Hipomenes las voces y aplausos de
-los espectadores, que gritaban diciendo: „Ahora, ahora, Hipomenes, es
-la ocasion de que te esfuerces; corre ligero; usa ahora de todas tus
-fuerzas; date priesa, que tú alcanzarás la victoria.” No es fácil de
-decidir á quien de los dos agradaban mas estos aplausos, si á Hipomenes
-ó á Atalanta. ¡Cuántas veces, pudiendo ella dejarle atras, se detuvo de
-intento! ¡Y con cuánta dificultad apartaba la vista que en él llevaba
-clavada! Fatigado Hipomenes de tan larga carrera, respiraba ya un
-aliento seco y anhelante, y aun faltaba mucho para llegar al término
-de la carrera. Entonces arrojó una de las tres manzanas. Pasmóse
-Atalanta al verla, y deseosa de cogerla torció la carrera para alzarla.
-Entre tanto Hipomenes la cogió ventaja, y empezaron á victorearle los
-espectadores. Mas ella repara la detencion y el tiempo perdido con
-la veloz carrera, y deja atras al jóven. Aunque Hipomenes volvió á
-detenerla arrojando otra manzana, volvió á alcanzarle y á dejársele
-atras. Ya solo faltaba el último tercio de la carrera cuando Hipomenes
-me hizo esta súplica: „Asísteme ahora, ó Diosa, y haz que me aproveche
-este don que benéfica me has hecho.” Al pronunciar estas palabras
-arrojó con fuerza la tercera manzana hácia un lado para que perdiese
-la direccion en ir por ella, y volver á la carrera. Pareció que la
-doncella dudaba si iria ó no á cogerla; pero yo con mi inspiracion la
-incliné á que se determinase, y al tiempo de cogerla aumenté el peso
-de la manzana, y la impedí su velocidad con esta detencion y con el
-mayor peso de aquella. Últimamente porque mi narracion no se extienda
-mas que aquella carrera, Atalanta quedó vencida, é Hipomenes vencedor
-obtuvo su premio.”
-
-
-
-
-FÁBULA XIV.
-
-_HIPOMENES CONVERTIDO EN LEON Y ATALANTA EN LEONA._
-
-
-„Dime ahora, querido Adonis, ¿no era yo digna de que Hipomenes me
-hubiese rendido gracias y ofrecido el honor del incienso y de los
-sacrificios por semejante favor? Pues has de saber que ni me las
-tributó ni me ofreció sacrificios. Me dejé arrebatar de la ira mas
-violenta; y sintiendo vivamente este desprecio, me indigné contra
-ambos, é hice en ellos un castigo tal que me asegurase de ulteriores
-desprecios. Pasaban un dia junto á un templo, que escondido en una
-espesa selva habia en otro tiempo edificado por voto á la madre de los
-Dioses el esclarecido Equion.[188] Como se hallaban fatigados del largo
-camino, se sentaron á la sombra para descansar. Alli asaltó á Hipomenes
-un intempestivo deseo del uso conyugal, promovido por mí. Cerca del
-templo habia un lugar retirado de escasa luz, formado naturalmente de
-las peñas, á manera de una cueva, y que habia sido consagrado desde la
-mas remota antigüedad, y alli los sacerdotes habian colocado muchos
-simulacros de madera de los antiguos Dioses. Entraron en este sitio, y
-le profanaron con una accion tan agena de su santidad. Los Dioses por
-no ver este sacrilegio volvieron los ojos, y Cibeles dudó si sumergiria
-á los delincuentes en la laguna Estigia; pero le pareció que este
-castigo era muy leve para un delito tan enorme. Al punto pues se cubren
-sus cuellos de rojas crines; sus dedos se encorvan en uñas; los hombros
-se convierten en espaldas; todo el peso carga sobre los pechos; con la
-cola barren la superficie de la arena; en el rostro se ve pintada la
-saña, y en vez de palabras pronuncian un espantoso murmullo, y tienen
-por tálamo las selvas: en una palabra, fueron transformados en leones,
-animales temidos de todos, y dóciles para el carro de Cibeles. Tú pues,
-amado Adonis, huye de estas fieras, y de todas aquellas que en vez de
-huir y volver la espalda presentan su cuerpo y pecho á los que les
-acometen. Evita su encuentro, no sea que tu osadía sea perjudicial á
-tí y á mí, que mas que tú sentiré tu desgracia.” Despues que Venus dió
-este consejo á Adonis, tomó el camino por los aires en un carro tirado
-de cisnes. Pero Adonis, dejándose llevar de su valor, no se aprovechó
-de las advertencias de Venus.”
-
-[Ilustración: (112) Venus llora á su querido Adonis herido por un
-jabalí.]
-
-
-
-
-FÁBULA XV.
-
-_MUERTE DE ADONIS._
-
-
-„Los perros de Adonis, que seguian el rastro, echaron del bosque un
-jabalí, y cuando iba á salir de la selva le hirió de través con una
-flecha. Al punto el feroz animal sacudió el dardo ensangrentado, y
-con sus colmillos corvos siguió á Adonis, que temblaba y buscaba
-donde guarecerse; se los clavó todos debajo de la ingle, y lo arrojó
-moribundo en la roja arena. Venus, conducida por medio de los aires
-en su ligero carro, no habia llegado aun á la isla de Chipre, y de
-lejos oyó los suspiros de su moribundo amante, y volvió hácia alli el
-ligero carro: luego que desde la alta region le vió desmayado, y que se
-revolcaba en su misma sangre, bajó; y rasgando sus delgados vestidos,
-se arranca los cabellos, se hiere el pecho lastimosamente, y quejándose
-de los hados, les dice: „No han de estar todas las cosas sujetas á
-vuestro poder. Querido Adonis, quedarán para siempre vestigios de mi
-llanto y sentimiento por tí, y en memoria de tu muerte se repetirá y
-celebrará todos los años una fiesta en que se imitará y representará
-mi llanto y mi dolor. Tu sangre será convertida en flor. Asi como
-tú, Proserpina, pudiste en otro tiempo convertir á tu rival[189] en
-olorosa yerbabuena, ¿no podré yo tambien, sin que se me atribuya á mal,
-convertir á Adonis en otra yerba?”
-
-„Despues que dijo esto roció con néctar oloroso la sangre de Adonis,
-que hinchándose como aquellas gotas de agua que al caer forman menudas
-y transparentes ampollas, en menos de una hora salió de la sangre una
-flor colorada semejante á la de la granada. Esta flor es de corta
-duracion, porque siendo de poco vigor y de mucha ligereza, la marchitan
-los vientos, de quienes tomó el nombre de amapola.”
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-LIBRO ONCENO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Despues que las mugeres de Tracia, agitadas del entusiasmo de Baco,
-despedazaron á Orfeo, se convirtieron en árboles. Baco se retira de
-la Tracia; y por la restitucion de Sileno remuneró á Midas con la
-gracia de que convirtiese en oro todo lo que tocase. Y como este don le
-acarrease mas daño que provecho, se bañó en el rio Pactolo, y trocó en
-oro sus arenas. Despues, por haber desempeñado mal el papel de juez,
-Apolo le hizo nacer orejas de asno, y en seguida edificó los muros de
-Troya, revestido de forma humana. Habiéndose Hércules apoderado de la
-ciudad, dió á Telamon á Hesione por muger, en suposicion de haberse
-Peleo casado ya con Tetis despues de sus varias transformaciones; y
-habiendo ido á verse con Ceix, en parte vió y en parte entendió que
-Dedalion se habia convertido en alcon, y un lobo en piedra. Alcione,
-despues de haber visto en un sueño el naufragio de su marido, ella y
-este se transformaron en aves. Luego que algunos los vieron volar por
-los aires se acordaron que en otro tiempo Esaco, que entonces vivia, se
-habia transformado en cuervo marino.
-
-[Ilustración: (113) Las Bacantes de Tracia que mataron á Orfeo son
-transformadas en árboles.]
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_ORFEO DESPEDAZADO POR LAS BACANTES._
-
-
-Mientras Orfeo halagaba y atraia con la dulzura de su canto
-la ferocidad de los animales, árboles y peñascos, las jóvenes
-Ciconas,[190] cubiertas con pieles de fieras, lo vieron desde un alto
-en el monte Rodope, que estaba cantando sus versos al son de la lira.
-Una de ellas, dejando agitar el cabello á discrecion de los vientos:
-„He aqui, dice, nuestro capital enemigo.” Y diciendo y haciendo le
-tiró al rostro el tirso, que como estaba entretejido de pámpanos, solo
-le hizo una ligera contusion: otra le tiró una piedra, la cual quedó
-sin efecto en el aire á la armonía de su voz y lira, y se arrojó á
-sus pies como pidiéndole perdon por su enfurecido atrevimiento: sin
-embargo se empeñaron las demas en una temeraria pelea, sin observar
-modo por estar dominadas del mas loco furor. Las armas que le
-disparaban hubieran perdido sin dificultad su fuerza con la eficacia
-del canto de Orfeo, si la confusa gritería, los tambores, las flautas
-y cornetas, las voces y los aullidos de estas mugeres Bacantes no
-hubieran confundido el son de la lira. En medio de este tumulto fue
-herido el desgraciado Orfeo con las piedras que le tiraron; y despues
-que las Ménades[191] dispersaron las aves, serpientes y la multitud
-de animales, que encantados de sus dulces acentos formaban un cerco
-al rededor de él, se vuelven con las sangrientas manos contra Orfeo,
-y le rodean como las aves que ven á la lechuza en medio del dia, ó
-como los perros al rededor de un ciervo que sueltan por la mañana
-para diversion del pueblo en el anfiteatro. Ellas le acometen por
-todas partes, y le tiran los tirsos verdes, que no estaban destinados
-para este uso. Unas le arrojan terrones, otras ramas arrancadas de
-los árboles, otras guijarros; y porque no faltasen armas á su loco
-furor, acaeció que cerca de alli habia unos labradores que barbechaban
-la tierra, y otros no lejos la cavaban, ganando el preciso sustento
-con el sudor de su rostro; los cuales, como vieron el escuadron de
-mugeres, huyeron y dejaron los instrumentos de su penoso trabajo; á
-saber, pesados rastrillos y azadones. Las Bacantes se apoderaron de
-estas armas, y aun arrancaron á los bueyes los cuernos, y volvieron
-á acometer al desgraciado Orfeo, que en vano les tendia las manos
-para aplacarlas; y esta fue la primera vez que no movió con su voz á
-los que le oian. En fin ellas le mataron sacrílegamente, y su alma
-(¡ó Júpiter poderoso!) se exhaló á los vientos[192] por aquella misma
-boca que articulaba aquellos dulces sones, y que tantas veces oyeron
-los peñascos y entendieron los animales. Por tí, desgraciado Orfeo,
-hicieron sentimiento las aves, las fieras, los peñascos; y las mismas
-selvas, que muchas veces acudieron al son armonioso de tu lira, te
-lloraron con amargas lágrimas. Los árboles despojados de sus hojas, los
-rios crecidos con las lágrimas que derramaron, las Náyades y Dríades
-vestidas de luto y esparcidos los cabellos, tambien fueron sensibles
-á tu muerte: sus miembros estaban esparcidos por todas partes: su
-cabeza y lira cayeron en el Hebro;[193] y cuando iban por medio de
-la corriente (¡cosa maravillosa!) empieza la lira no sé que triste
-lamento, y su misma lengua, aunque sin vida, unos murmullos lúgubres y
-lastimosos, que los ecos repetian en las riberas de este rio. Luego
-que entraron en el mar, y las olas y vientos las arrojaron á las playas
-de Lesbos, una fiera serpiente acomete á la cabeza de Orfeo, que yacia
-en la arena extraña, lame sus cabellos mojados con el agua de que
-estaba bañada, y abre su boca para desfigurar su rostro; pero cuando
-iba á morderla, Apolo la convirtió en piedra antes que la cerrase, y
-la dejó en la actitud de una culebra que va á morder. La sombra de
-Orfeo bajó al infierno, y despues que reconoció todos los lugares que
-habia visto en otro tiempo, pasó á los campos Elíseos, y encontrando á
-su amada Eurídice, la abrazó con la mayor ternura. Desde este momento
-no se separan un punto; unas veces se pasean juntos; otras la deja ir
-delante, y otras la precede él; pero asegurado siempre de que aunque
-vuelva el rostro atras para mirarla, no la volverá otra vez á perder.
-
-No permitió Baco quedase esta maldad sin castigo; y sintiendo la
-pérdida de un hombre que era el corifeo de sus sacrificios,[194] al
-punto convirtió en árboles á todas las mugeres de Tracia que cooperaron
-á la maldad y estuvieron presentes. Extendidos los dedos de sus pies,
-se pegaron en la sólida tierra en el órden que se seguian, y echaron
-raices. Y al modo que la ave, luego que se ve presa en el lazo que el
-astuto cazador ocultó, se revuelve, se agita, y hace mil esfuerzos,
-que solo sirven para apretar mas el lazo que la tiene presa; asi estas
-Bacantes, luego que se vieron presas, pegadas en la tierra, atónitas
-procuraban en vano la fuga; pero las raices las detenian, y no las
-dejaban proseguir en sus saltos bacanales; y mientras se paran á mirar
-donde estan sus dedos, sus pies y sus uñas, ven que las rodillas se
-iban vistiendo de madera; y queriendo golpear tristemente con las
-manos, herian la misma madera, la cual fue creciendo hasta convertir
-en tronco los muslos, el pecho, los hombros y los brazos extendidos en
-ramas.
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_BACO DEJA LA TRACIA._
-
-
-No contento Baco con esta venganza, desampara la Tracia, teatro funesto
-de la muerte de Orfeo. Acompañado de mejor coro, se va á los viñedos
-del Tomolo y á las riberas del Pactolo,[195] aunque en aquel tiempo no
-tenia las arenas de oro, ni era envidiado de los hombres. Los Sátiros
-y Bacantes acompañaban á este Dios; pero Sileno no pudo seguirle: unos
-labradores frigios le hallaron vacilante, asi con la edad como con el
-vino de que estaba poseido; y despues que le adornaron con guirnaldas y
-flores, lo llevaron al Rey Midas, á quien Orfeo y el ateniense Eumolpo
-habian enseñado los ritos de los sacrificios de Baco. Luego que este
-Príncipe reconoció á Sileno por compañero de aquel Dios, y por uno de
-los que intervenian en sus sacrificios, celebró con una gran fiesta
-la llegada de tal huesped, la que duró diez dias y diez noches, y al
-amanecer del undécimo el mismo Rey placentero fue á los campos
-lidios, y lo restituyó á Baco su alumno.
-
-[Ilustración: (114) Sileno, adornado de pámpanos, es presentado á
-Midas, quien lo entrega á Baco.]
-
-Alegre este Dios por haber recibido á su ayo, mandó al Rey de Frigia
-pidiese el don que gustase. Entonces Midas, que no preveia las funestas
-consecuencias de su demanda: „Concédeme, le dice, la gracia de que
-se convierta en oro todo cuanto tocare mi cuerpo.” Concedióle Baco
-al momento lo que deseaba; le dió un don que le habia de ser nocivo,
-y sintió que no le hubiese pedido otro mejor. El Rey se retiró muy
-contento por la gracia fatal que habia obtenido; y aun no asegurándose
-bien de ella, iba tocando todas las cosas que encontraba para hacer
-experiencia de si seria ó no verdad: cortó una rama verde de una
-encina, y al punto fue convertida en una rama de oro. Tomó una piedra
-del suelo, y tambien se puso roja como el oro: tocó un terron, y se
-convirtió luego en masa de oro fino. Arrancó unas espigas de trigo, y
-al momento se convirtieron en oro. Cogió una manzana de un árbol, y
-juzgaria cualquiera que era del jardin de las Hespérides. Apenas tocó
-las puertas de su palacio cuando resplandecen maravillosamente. Si
-se lavaba las manos, el agua se teñia de un color que podria engañar
-á Dánae.[196] Encantado Midas de una virtud tan extraordinaria, se
-entregaba á todos los trasportes de su alegría, cuando le avisaron
-que la mesa estaba puesta, y grandemente provista de viandas. Luego
-que se sentó en la mesa y tomó el pan, don precioso de Céres, lo
-halló convertido en oro. Si llevaba á la boca cualquier manjar para
-satisfacer su apetito, cuando lo iba á comer lo hallaba convertido
-en oro resplandeciente. Cuando le dieron de beber vino mezclado con
-agua, no tragó sino oro líquido. Atónito con la novedad de un mal tan
-extraordinario, rico y pobre á un mismo tiempo, aborrece una opulencia
-que le costaba tan cara, y se arrepiente de haberla deseado. En medio
-de la abundancia no puede satisfacer su hambre ni apagar la sed que
-le abrasa la garganta, y con justa razon le atormentaba el oro, que
-ya aborrecia. Entonces levantando las manos al cielo, dijo: „Ó padre
-Leneo, perdóname; confieso haber delinquido: por vida tuya que tengas
-misericordia de mí, y me libres de este precioso metal que me aflige.”
-El piadoso Dios, mirando ya con benignidad al que confesaba su pecado,
-le restituyó á su antiguo estado, y en premio del beneficio de haber
-restituido á Sileno le revocó el don que le habia concedido: „Para no
-verte bañado del oro que malamente codiciaste, ve, le dice, al rio
-vecino á la famosa Sardes,[197] y caminando agua arriba, sigue por
-el collado de la ribera hasta que llegues á su nacimiento: mete la
-cabeza en las espumosas aguas que forman su raudal copioso, y lava á un
-tiempo tu cuerpo y el delito cometido.”[198] Midas, obedeciendo esta
-órden, se encaminó al rio y se entró en el agua, á la que de su cuerpo
-se transfirio la virtud aurífica,[199] y desde entonces sus arenas
-se convirtieron en oro; y cuando sale de madre se inundan los campos
-vecinos de arenas doradas. Aborreciendo Midas las riquezas, frecuentaba
-las selvas y campos, acompañando en ellos al Dios Pan, el cual de
-continuo se retiraba á las grutas de los montes; pero el trato de este
-Dios no le abrió mas el ingenio. Quedóse con la insensatez, que habia
-de acarrearle los daños que habia ya experimentado.
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_APOLO Y MIDAS._
-
-
-El Tomolo es una montaña de dificil subida, que se extiende desde
-Sardes hasta la pequeña ciudad de Hipepa. Es muy elevada y escarpada,
-y de su cumbre se descubren los anchos mares. En esta montaña cantaba
-Pan sus versos á las jóvenes Ninfas al son de la encerada flauta,
-jactándose de que excedia al canto de Apolo. Desafióle, y se aplazó
-la competencia, haciendo juez de ella al Tomolo. El anciano juez toma
-asiento en lo mas elevado de su misma cumbre para que los árboles
-separados no le impidiesen oir; y ciñéndose una guirnalda de encina,
-de la cual pendian las bellotas hasta las sienes, dijo al Dios Pan:
-„Por el juez no hay detencion.” Pan empezó luego á cantar al son de
-su flauta agreste, y embelesó á Midas (que á la sazon se hallaba
-presente) con la inculta música. Despues que Pan acabó, Tomolo volvió
-su semblante á Febo, y todos los árboles del monte hicieron lo mismo, y
-se inclinaron á él.
-
-[Ilustración: (115) Apolo pone orejas de asno á Midas en castigo de su
-mala sentencia.]
-
-Apolo, coronado de laurel cortado del Parnaso, y vestido de una ropa
-rozagante de color de púrpura que arrastraba hasta el suelo,[200]
-tomó en su mano izquierda su lira embutida de marfil y piedras
-preciosas, y en la derecha el plectro, y en esta actitud empezó á tocar
-con tanta delicadeza, que enagenado Tomolo con su dulzura, manda que
-la flauta de Pan ceda la victoria á la lira de Apolo. Agradó á todos
-el parecer y sentencia del monte: solo Midas dijo que era injusta. No
-queriendo Delio que unas orejas tan insensatas conservasen la figura
-humana, se las alargó, cubrió de pelo blanco, é hizo movibles; en una
-palabra, las orejas de hombre se trocaron en orejas de asno perezoso.
-Lo demas de su cuerpo le quedó como de antes, castigándole solo en la
-parte que habia pecado. Midas procuraba ocultar esta deformidad, y la
-tapaba con una tiara[201] purpúrea; pero el criado que solia cortarle
-el pelo cuando crecia le vió las largas orejas; mas no se atrevió á
-descubrir á nadie este defecto. Incomodado de guardar este secreto,
-que no podia retener en sí,[202] se fue á un lugar retirado, hizo
-un hoyo en la tierra, y en él con voz sumisa depositó el secreto que
-su señor tenia orejas de asno, y despues, tapando el hoyo, se retiró
-dejándolo escondido en él. Algun tiempo despues empezó á crecer alli
-un espeso cañaveral; y habiendo pasado un año, crecidas ya las cañas,
-descubrieron el secreto, pues agitadas por el viento de mediodia,
-articularon con el manso ruido las palabras que se habian escondido en
-el hoyo por el criado, y publicaron que su amo tenia orejas de asno.
-
-Despues que Apolo se vengó de Midas se retiró del monte Tomolo;
-y conducido por la vaga region del aire, pasó el estrecho del
-Helesponto,[203] é hizo alto en los estados de Laomedonte. Á la derecha
-está el promontorio de Sigeo, á la izquierda el de Reteo,[204] y en
-medio de este espacio hay un antiguo altar dedicado á Júpiter. Desde
-alli vió Apolo á Laomedonte, que edificaba los muros de la nueva Troya,
-y que estos, como una obra tan grande, adelantaban poco, y por lo mismo
-requeria el edificio crecidas sumas. Sin detenerse toma figura humana,
-juntamente con el Dios que rige el golfo hinchado con el tridente, y
-presentándose entrambos al Príncipe, se ofrecen á construir los muros
-de la ciudad por cierta cantidad de dinero que estipulan. Acabada la
-obra, el Rey faltó á su palabra, negándose á pagar, y añadiendo por
-cúmulo de su perfidia juramentos falsos. „Tu delito, le dijo el Dios
-del mar, no quedará sin castigo.” La venganza siguió á la amenaza,
-y desde aquel momento suelta todas las aguas del mar á las playas
-de la avarienta Troya con tanta impetuosidad, que en poco tiempo se
-inundó todo el pais, los campos se anegaron, y las riquezas de los
-labradores quedaron sepultadas debajo de las olas. Poco satisfecho
-con un castigo tan terrible, exigió tambien que la hija de Laomedonte
-fuese acometida de un monstruo marino. Atan á Hesione á un peñasco,
-y Hércules la libra. Este héroe pide al padre de la Princesa el tiro
-de caballos que le habia prometido por un servicio tan importante. El
-Rey, siempre pérfido, le niega la paga de tan señalado servicio, y
-Hércules se apodera de los muros de Troya, que por dos veces habian
-sido perjuros.[205] Telamon recibe á Hesione por recompensa, porque
-el ilustre Peleo su hermano, que tambien habia acompañado á Hércules
-á esta expedicion, ya se habia casado con una Diosa.[206] Aunque este
-Príncipe era nieto de Júpiter, no obstante no se honraba tanto con su
-nacimiento como con este nuevo enlace, puesto que era el solo mortal
-que podia vanagloriarse de tener á una Diosa por muger, en vez de que
-muchas personas podian gloriarse de traer su orígen del Soberano de los
-Dioses.
-
-[Ilustración: (116) Tetis oye á Proteo que la pronostica tendrá un
-hijo mas poderoso que su Padre.]
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_PROTEO PREDICE LAS BODAS DE TETIS Y PELEO._
-
-
-Hablando cierto dia el anciano Proteo con Tetis, le dijo: „Diosa del
-mar, tú serás madre de un hijo de tan gran valor, que excederá á su
-padre en la valentía de sus hazañas, y tendrá mas fama que él.” Júpiter
-pues, aunque estaba penetrado de un amoroso fuego, rehusa las bodas de
-Tetis para evitar que naciese de ella un hijo que excediese á su mismo
-padre, y que hubiese en el universo cosa mas poderosa que él, y manda
-que su nieto Peleo suceda en sus deseos, y se case con la Diosa. Hay
-un seno en Tesalia de la figura de una hoz, formado por unas lenguas
-de tierra que entran en el mar. Seria muy buen puerto si tuviera mas
-profundidad; pero en él apenas cubre el agua la arena. La playa es tan
-maciza, que ni se estampan en ella las huellas, ni hay estorbo para
-andar, ni está cubierta de ovas. Cerca de alli hay una selva de mirtos
-cargados de arrayanes verdinegros; en medio de ella hay una gruta de
-tal modo fabricada, que se duda si es obra del arte ó de la naturaleza;
-no obstante hay indicios para creer que es mas bien obra del arte. Á
-esta gruta, ó Tetis, solias venir desnuda muchas veces, sentada sobre
-un enfrenado delfin, y en ella te acometió Peleo estando dormida; y
-porque no quisiste consentir á sus deseos se dispuso á la violencia,
-echándote los brazos al cuello; y hubiera conseguido lo que deseaba si
-no te hubieras valido de tus acostumbradas artes, transformándote en
-diferentes figuras. Primeramente te dejaste ver bajo la forma de una
-ave, y él no obstante te tenia agarrada bajo de esta figura: despues
-te transformaste en un gran árbol, y Peleo no se desasia de él; pero
-cuando te convertiste en una tigre manchada se amedrentó y te soltó.
-Entonces dirigiéndose á los Dioses del mar, les ofrece un sacrificio,
-derramando vino sobre el mar con las entrañas de la víctima, y hace
-humear el incienso en su honor, hasta que el adivino Proteo dijo desde
-en medio del piélago: „Ó hijo de Eaco,[207] tus deseos se cumplirán:
-serás dichoso; pero es necesario sorprender á Tetis cuando descansa
-dormida en su fresca cueva, y atarla con tales cordeles y prisiones que
-no pueda escaparse. Si cien figuras mudare por vencerte, aprisiónala
-sin intimidarte hasta que se vuelva á su primera forma.” Apenas
-Proteo pronunció estas últimas palabras cuando se ocultó en el mar.
-El sol estaba entonces al fin de su carrera, y su carro iba á entrar
-en el Océano, cuando la hermosa Tetis, dejando el mar, va á la cueva
-donde acostumbraba descansar. Apenas Peleo la habia atado cuando toma
-diferentes figuras, hasta que sintió que estaba aprisionada en todas
-ellas. Entonces en fin extendiendo sus brazos por todas partes, dió
-un gran gemido, y habló asi á su amante: „Peleo, solo con el socorro
-de algun Dios quedas victorioso.” Al decir esto volvió á su primera
-figura; consintió en casarse con él, y fue madre del gran Aquiles.
-
-Dichoso Peleo con este himeneo y con el nacimiento de un hijo tan
-ilustre, hubiera gozado de una felicidad perfecta, á no haberla turbado
-el fratricidio de su hermano Foco, por cuyo delito fue desterrado de
-la casa de su padre, y se acogió á Trachinia, region de la Tesalia,
-donde pacíficamente reinaba Ceix, hijo de Lúcifer, que en su rostro
-ostentaba muy bien el resplandor de su padre; pero en aquel tiempo le
-tenia oscurecido por el dolor de la muerte de su hermano Dedalion.
-Luego que Peleo, fatigado del camino y de la pena de su destierro,
-llegó á Trachinia, y entró en la ciudad con poco acompañamiento,
-dejando antes en un sombrío valle no lejos de sus muros los rebaños y
-vacadas que traia consigo, se presentó al Rey, y haciéndole una grande
-reverencia con las manos tendidas, en las que llevaba una señal de
-paz,[208] le refirió quien era, quien era su padre, y la causa que
-pretextó de la fuga de su casa, callando y ocultando el fratricidio que
-habia cometido, pidiéndole que le acogiese en la ciudad ó en algun otro
-lugar de sus estados. Ceix le respondió con rostro apacible en estos
-términos: „Mis estados estan abiertos á cualquiera persona por humilde
-que sea, y mi reino hace gala de esmerarse en la hospitalidad; mi ánimo
-benigno se inflama mas á egercerla, y le son poderosos impulsos tu
-esclarecido nombre, y el ser descendiente de Júpiter. No pierdas el
-tiempo en plegarias: cuanto pidas te será concedido; elige lo que te
-acomode entre todo lo que ves, y ¡ojalá hubieras llegado y lo hubieras
-visto en mejor estado!” En este punto comenzó Ceix á llorar, y Peleo y
-sus compañeros le preguntaron cual era la causa de tanto sentimiento, á
-los cuales respondió asi: „Acaso creereis que la ave[209] que vive de
-rapiñas, y es el terror de las demas aves, lo fue siempre, y estuvo
-vestida de plumas como ahora; pues no es asi: hace poco tiempo que
-era hombre, y ha conservado despues de su transformacion el ánimo,
-ferocidad y violencia que tenia antes. Llamábase Dedalion, y tuvo por
-padre al astro precursor de la Aurora, y que desaparece el último.[210]
-Como yo siempre he amado la paz, he empleado todos mis cuidados por
-conservarla en mis estados y familia; mi hermano por el contrario tenia
-toda su complacencia en las sangrientas guerras. El valor con que desde
-su transformacion persigue á las palomas tisbeas, lo empleó antes en
-sujetar naciones enteras y Reyes poderosos. Tenia una hija dotada
-de gran belleza llamada Quione, que á la edad de catorce años era
-pretendida de muchos amantes. Volviendo un dia acaso Febo y Mercurio,
-aquel de Delfos, y este del monte Cileno, la vieron ambos, y ambos se
-enamoraron de ella. El primero quiso esperar la noche para declararla
-su pasion; pero Mercurio, sin diferir mas tiempo, tocó el rostro de la
-doncella con su caduceo, que tiene la virtud de infundir sueño: ella se
-duerme con el contacto poderoso, y en el sueño fue violentada por él.
-Luego que llegó la noche Apolo toma la figura de vieja, y bajo de esta
-apariencia tomó lo que ya otro habia disfrutado. Al cabo de nueve meses
-parió dos hijos: el uno fue Autólico, que parecido en todo á su padre
-Mercurio, y de su misma índole y astucia, era ingenioso, é inclinado
-á todo robo, y sabia hacer de lo negro blanco y de lo blanco negro.
-De Febo nació Filamon, hombre aventajado por su voz y lira. Pero ¿qué
-aprovecha á Quione haber agradado á dos Dioses, haber tenido dos hijos
-tan célebres, ser hija de un padre tan valiente, y nieta del dueño y
-Soberano de los Dioses? Hay muchos á quienes son dañosos la gloria y
-los honores, y esto le sucedió á Quione, pues se atrevió á preferirse
-á Diana y á llamarla fea,[211] poniendo faltas á su hermosura; de lo
-que ofendida la Diosa, se dejó arrebatar de la vehemente pasion de la
-ira contra ella, diciendo: „Ya que no le agrada mi rostro, tendrá que
-sufrir mis hechos;” y al momento encorvó el arco, y de un flechazo
-atravesó la lengua sacrílega. Herida Quione mortalmente, hace vanos
-esfuerzos por hablar; su voz la abandona, y pierde la vida envuelta en
-su misma sangre. Yo entonces abrazándola tiernamente, sufrí en obsequio
-de la piedad todo el dolor que cabe en el corazon de un tio, y procuré
-consolar á mi hermano; pero este, como padre, recibió el consuelo no
-de otro modo que los peñascos insensibles la agitacion estrepitosa de
-las olas del mar, y se abandonó á los lamentos por la pérdida de su
-hija. Pero luego que la vió en la pira, cuatro veces tuvo ímpetus de
-arrojarse á ella, é impedido otras tantas de que lo egecutase, echó
-á huir con precipitacion, y á la manera que lo hace un novillo, que
-estimulado del aguijon de los tábanos ó moscardones, se arroja por las
-asperezas y por donde no hay senda ni camino. En la precipitacion de
-su carrera me parecia que iba aumentándose su velocidad mas que la que
-puede tener un hombre: quien le viese juzgaria que tenia alas en los
-pies. Nos fue imposible alcanzarlo, y veloz con el deseo de perder la
-vida, llegó á la altura del Parnaso; y habiéndose precipitado de un
-alto peñasco, tuvo Apolo misericordia de él, convirtiéndole en ave, y
-sosteniéndolo en el aire con alas repentinas que le dió al tiempo de
-caer. Su boca fue mudada en un pico corvo, y sus uñas se encorvaron
-igualmente como lo estan los anzuelos. Conservó en su transformacion su
-antigua inclinacion, y unas fuerzas superiores al tamaño de su cuerpo.
-En fin vuelto gavilan, es enemigo de todas las aves, y les hace sentir
-una parte de los males que él mismo sufre.”
-
-Ceix continuaba aun refiriendo las calamidades de su hermano, cuando
-Anetor, pastor de los ganados de Peleo, llegó apresurado con el aliento
-anhelante, y dijo: „¡Ay Peleo, Peleo, vengo á anunciarte una gran
-desgracia!” Peleo le manda se la diga, y el Rey de Trachinia queda
-suspenso y temblando del miedo. „Yo habia conducido, respondió Anetor,
-tus novillos á las playas cuando[212] el sol altísimo en medio de la
-esfera habia subido tanto cuanto le faltaba para descender á su ocaso:
-unos echados sobre la roja arena miraban desde alli las cristalinas
-llanuras del mar; otros con paso perezoso andaban errantes en aquellas
-cercanías, y otros en fin se habian metido en el agua para refrescarse,
-y solo se les veia el cuello. Cerca del mar hay un templo, en cuya
-construccion no se empleó oro ni mármol, sino unas toscas vigas,
-é inmediato á él un antiguo bosque sombrío con la espesura de sus
-árboles, dedicado todo á Nereo[213] y á las Nereidas. Un pescador que
-estaba en la playa enjugando sus redes me informó de que el templo
-estaba dedicado á aquellos Dioses. Inmediato á este templo hay una
-laguna cercada de espesos sauces, la que se formó con el agua que
-rebosa del mar. Del fondo de este pantano sale de repente un lobo fiero
-de un tamaño enorme, haciendo un estruendo tan espantoso, que amedrentó
-á todos los lugares comarcanos. Una espuma mezclada con sangre negra
-le salia de la boca, y sus ojos centelleaban llamas. Mas impelido de
-la rabia que de la hambre, no tanto por satisfacer á esta cuanto por
-saciar á aquella con la muerte de los bueyes, á unos hiere, y á otros
-derriba causándoles la muerte. Algunos de mis compañeros, heridos del
-lobo por querer defender al ganado, perdieron su vida. La playa y las
-primeras olas se tiñen de sangre, y en todas las lagunas comarcanas
-resuenan los bramidos de las reses heridas. No perdamos tiempo,
-continúa; la menor dilacion nos será perniciosa. Armémonos todos, que
-es el recurso único que nos queda para ir á salvar lo que se pueda
-escapar del furor de este monstruo.” Asi habló Anetor. Peleo, menos
-movido por esta pérdida que por la memoria de su delito, comprendió que
-la Nereida queria que estas calamidades fuesen venganza y sacrificio
-á un tiempo en alivio de Foco su hijo. Ceix manda que todos tomen sus
-armas, y él se disponia á ir con ellos; pero su muger Alcione, que lo
-entendió por el ruido que habia en palacio, salió precipitada de su
-cuarto á medio peinar, y abandonando al aire sus cabellos, se arrojó
-al cuello de su marido, y con persuasiones y lágrimas le rogaba que
-no fuese él á aquella empresa, y que procurase guardar su vida, en
-la que consistia la suya propia. „Deja, ó Reina, la dijo Peleo, tus
-honestos y piadosos temores. La oferta que Ceix me ha hecho prueba su
-bondad y generosidad; pero no es mi ánimo aprovecharme de ella, ni
-perseguir con las armas á tan nuevo monstruo, sino adorar y suplicar á
-la Deidad del mar que me ha afligido con tal desgracia.” Cerca de la
-playa habia una elevada torre, y un fanal en lo mas alto de ella para
-direccion y regocijo de los navegantes. Suben á ella, y miran con dolor
-á los toros muertos y tendidos en la playa, y al monstruo que habia
-causado tantos estragos con la piel toda teñida de sangre. Entonces
-Peleo, tendiendo las manos hácia la ribera del dilatado mar, ruega á
-la cerúlea Psamate[214] que deponiendo su saña, les sea propicia. La
-Nereida no se ablandó con las palabras y súplicas de Peleo. Tetis, su
-muger, la suplicó por su marido, y consiguió el perdon; pero el lobo,
-cebado en la dulzura de la sangre, perseveraba en la cruel matanza,
-hasta que en la accion de estar despedazando la cerviz de una novilla
-fue transformado en piedra por la Diosa: el color indicaba que ya no
-era lobo, ni habia ya para qué temerle, aunque el cuerpo conservaba
-la forma y figura de fiera. El destino no permitió á Peleo permanecer
-mas tiempo prófugo en los estados de Ceix: errante y fugitivo aportó
-á Tesalia, y alli tomó venganza de Acasto, dándole la muerte por la
-traicion[215] que en otro tiempo habia intentado contra él.
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_NAUFRAGIO DE CEIX._
-
-
-Perturbado Ceix con las calamidades de su hermano y las que siguieron
-á estas, dispone ir á consultar al oráculo de Apolo, que existia
-en la ciudad de Claros, porque el bandido Forbas,[216] unido con
-los Phlegios, tenia interceptados los caminos del templo de Delfos.
-Comunicó anticipadamente esta su resolucion Ceix á su querida muger,
-que al oirla se quedó helada, y su semblante pálido á la manera del
-box, corriéndole las lágrimas por las mejillas. Tres veces procuró
-hablar, y tres veces se lo impidió el llanto y los sollozos, que
-interrumpian sus amantes quejas.
-
-[Ilustración: (117) Ceix, que va á consultar el oráculo de Apolo, se
-despide de Alcione.]
-
-„¿Qué culpa, decia, he cometido yo, carísimo esposo mio, que asi ha
-trocado tu cariño? ¿Donde está aquel cuidado y desvelo que solias tener
-por mí? Ya no te es dificil el ausentarte y dejar á tu Alcione.[217]
-Ya te agrada el hacer un largo viage; y ya quieres mas bien tenerme
-ausente que en tu compañía. Si tu viage lo hicieras por tierra, solo
-me causaria pena y dolor, pero no sobresalto. Los mares me amedrentan:
-solo el pensar en él me causa horror. Poco há que he visto sobre la
-playa los tristes fragmentos de un naufragio; y muchas veces he leido
-los epitafios[218] de los túmulos que no ocultaban los cadáveres. No
-te dejes llevar de la falaz confianza de que tienes por suegro á Eolo,
-que egerce su imperio sobre los vientos, reprimiendo su impetuosidad en
-una cárcel, y cuando le place con esta sujecion queda el mar en calma;
-porque una vez sueltos se apoderan de todo el Océano; nada hay que se
-les oponga; toda la tierra y todo el mar quedan á su arbitrio. Tambien
-agitan las nubes del cielo con fieros torbellinos, y las hacen vibrar
-los resplandecientes rayos y centellas. Cuanto mas bien los conozco
-(y los conozco muy bien, porque los ví muchas veces cuando era niña
-en la casa de mi padre), tanto mas estoy persuadida de que deben ser
-temidos. Pero si tu resolucion, carísimo esposo, no se puede alterar
-con mis plegarias, y estás constantemente determinado á hacer este
-viage, llévame contigo, y correremos ambos una misma suerte: entonces
-no tendré que temer lo que me vea precisada á sufrir: ambos en union
-mutua toleraremos lo que sobreviniese, y entrambos en union correremos
-los riesgos de los extendidos mares.” Con estos ruegos y lágrimas de
-Alcione se conmovió Ceix, porque no era inferior su cariño hácia su
-esposa; pero ni se resolvia á mudar de propósito, ni se atrevia á
-llevar consigo á Alcione, y exponerla á que fuese participante de los
-peligros. Díjole muchas cosas tiernas que consolasen su tímido corazon;
-pero no por esto se aquietó Alcione, ni aprobó la causa del viage.
-En fin para disminuir en lo posible el dolor que iba á causarle esta
-funesta separacion, añadió este lenitivo, con el cual tranquilizó el
-espíritu de su muger. „Cualquiera detencion será larga y enfadosa para
-mí; pero te juro por los brillantes resplandores de mi padre que si el
-destino no se opone á mi vuelta, me verás antes que la luna por dos
-veces llene de luz su hermosa faz.”[219] Luego que con estas promesas
-la aseguró de su pronta vuelta, mandó al punto botar al agua una nave,
-y equiparla con todas sus jarcias y demas utensilios.
-
-Al momento que la vió aparejada Alcione se llenó de horror, como
-adivinando lo que habia de suceder; dejó correr algunas lágrimas, le
-abrazó tiernísimamente, y al tiempo de decirle con voz triste el último
-á Dios cayó desmayada. Los marineros, aunque Ceix buscaba pretextos
-para detenerse, aplicaron á sus fuertes pechos las dos órdenes de
-remos, y con golpes comparados empiezan á remar. Alcione, algo
-recobrada de su desmayo, levantó sus llorosos ojos, y vió á su marido
-que estaba de pie en la encorvada popa, y desde ella le hacia señas
-con la mano, á las que ella correspondia con otras tantas. Cuando ya
-se habia alejado, y la vista no alcanzaba á distinguirle y conocerle,
-se contentaba con ver la nave fugitiva, y cuando ya esta no podia
-distinguirse por la gran distancia, miraba las velas tremoladas del
-viento en lo alto de los mástiles. Luego que se perdieron de vista de
-todo punto las velas, se volvió afligida á su aposento, y se echa en la
-cama, la cual le renueva sus lágrimas, acordándose de lo que faltaba
-en ella. En tanto se alejaba la nave; y como el viento daba en popa,
-dejaron de remar, y extendiendo todas las velas, las hinchaban los
-vientos favorables que soplaban.
-
-Habrian hecho poco menos de la mitad de la travesía, alejados de una
-y otra playa, cuando á la entrada de la noche empezó el viento á
-soplar con mas fuerza, y á ponerse el mar blanco con las encrespadas
-olas.[220] Inmediatamente ordena el piloto que se recojan las velas,
-y que las aten á las antenas; pero la contraria tempestad impide la
-egecucion de lo mandado, y el estrépito del mar agitado impedia que las
-voces llegasen á los oidos. Todos andaban diligentes: unos se apresuran
-á quitar los remos, otros á cubrir el costado para impedir que el agua
-entrase, otros á recoger las velas: estos sacan el agua que habia hecho
-la nave, y la vierten en el mar, aquellos bajan las antenas; pero todo
-se egecuta con desórden y atropellamiento. Entre tanto se aumenta la
-deshecha tempestad, y los desenfrenados vientos, soplando á un tiempo
-de partes contrarias, se enfurecen en una terrible guerra, y agitan
-las olas, confundiéndolas unas con otras. El mismo piloto se pasma, y
-confiesa que ni está en sí, ni sabe el estado en que se halla la nave,
-ni qué mande, ni qué prohiba en tanta confusion y apuro, en el que ya
-es inútil toda la destreza de su arte. Confúndense, formando el mayor
-estrépito, los clamores de los marineros, los crujidos de las cuerdas
-y masteleros, el bramido de las olas que se baten unas con otras, y los
-espantosos truenos en que las nubes se desgajan. El mar, embravecido
-por los vientos, levanta sus olas hasta el cielo, y rocía con ellas
-las nubes: unas veces cuando el agua barre las rojas arenas se vuelve
-del color de ellas, y otras es mas negra que la de la laguna Estigia:
-algunas veces se allana y emblanquece con las espumas que suenan, y la
-nave es juguete de todas estas causas impelentes: ya parece que elevada
-sobre las olas como montañas mira desde alli á la profundidad de un
-valle y al mismo Aqueronte; y ya abatida á lo ínfimo por las mismas
-olas las ve desde la profundidad tocar en el cielo. Azotada por ellas
-la nave en sus costados, hace un ruido semejante al del ariete cuando
-derriba los muros de una guarnecida ciudad. Y á la manera que dos
-fieros leones, tomando fuerza con la carrera, suelen acometer con furor
-á los venablos que les presentan, asi las olas, confundidas con los
-vientos que las alteran, atacan la tablazon de la nave, sobre la cual
-se levantaban. Ya se aflojan y desencajan los clavos, y despegándose la
-brea, se descubren aberturas, que dan entrada á las ondas que amenazan
-con la muerte. Las nubes se resuelven en copiosas lluvias, y parecia
-que sobre el mar caia todo el cielo, ó que aquel entumecido subia á
-ocupar el asiento de este. Las velas se empapan con la lluvia, y las
-aguas del mar se mezclan con las del cielo. Ningun astro se ve brillar
-en él, antes bien por el contrario la oscuridad de la tempestad, junta
-con la de la noche, aumenta el horror de las tinieblas. Si se ve alguna
-claridad es la de los relámpagos y rayos, que parecia abrasaban las
-aguas. Las olas tambien saltan á las corvas junturas de la nave; y como
-el soldado que se aventaja á todos los demas cuando repetidas veces
-asalta á los muros de una ciudad defendida, y por último consigue entre
-mil combatientes trepar á ellos estimulado del deseo de la gloria;
-del mismo modo, despues que las violentas olas batieron mucho tiempo
-los altos costados de la nave, los sobrepuja el ímpetu de la ola
-décima,[221] que es la mayor y mas terrible, y combatiendo á aquella
-ya quebrantada, no desiste de la empresa hasta apoderarse de ella, y
-venir á llenar todo el buque, á la manera de la toma de una plaza de
-armas. No interrumpen las olas el asalto; y habiendo entrado muchas
-veces en la nave, empiezan todos á temblar, del mismo modo que sucede
-en una plaza cuando ven que de los enemigos unos toman ya posesion de
-sus muros desde adentro, despues de haberla los otros batido y minado
-por de fuera. Desfallece el arte; los ánimos desmayan, y todas las olas
-que se ven venir se temen como causadoras de otras tantas muertes. De
-los marineros unos no pueden contener las lágrimas, otros se llenan de
-estupor, otros llaman felices á los que mueren y son sepultados con
-fúnebre aparato en tierra,[222] otros hacen promesas á los Dioses, y
-levantando en vano los brazos, piden socorro al cielo que no ven:[223]
-acuérdase aquel de su padre y hermanos; este de sus hijos, de su casa y
-de lo que dejó en ella: Ceix solo se acuerda de Alcione: de su boca no
-sale otra palabra que Alcione; y siendo ella sola el objeto de su amor,
-se alegra de que no se halle en su compañía. Querria mirar hácia las
-playas de su patria, y dirigir hácia su casa las últimas ojeadas; pero
-no puede discernir en qué sitio se halla por la terrible agitacion del
-mar, por la oscuridad que causan las negras nubes, por estar cargado
-de ellas todo el cielo, y por ser por la misma causa dobladamente
-oscura la noche. La impetuosidad de un llovioso torbellino derriba el
-mástil, y hace pedazos el timon; y animosa la ola con tales despojos,
-sobreponiéndose como vencedora, se eleva en forma de arco sobre todas
-las demas, y cayendo precipitada, no de otro modo que si se lanzasen
-el monte Atos y el Pindo arrancados de sus estables asientos en medio
-del mar, con su peso y con su impulso sumerge hasta lo profundo la
-nave, en la cual se ahogó gran parte de los marineros, quedando solo
-los pocos que pudieron asirse á las tablas y fragmentos de ella: Ceix,
-asido á uno con la mano que solia empuñar el cetro, invocaba en vano
-á Eolo y Lúcifer, su suegro y padre; pero mas frecuentemente repetia
-cuando nadaba el nombre de su esposa Alcione. De esta sola se acuerda,
-á esta sola llama, deseando que despues de su muerte las olas llevasen
-á su presencia su cadaver, y que este fuese enterrado por ella. Cuando
-asi zozobraba entre las olas, y estas le dejaban respirar, pronunciaba
-claro el nombre de Alcione, y confusamente y entre dientes cuando le
-cubrian la cabeza. Mientras estaba en esta disposicion, una encrespada
-y negra ola, que formaba un grande arco, se rompe, cae á plomo sobre
-él, y cubriéndole de agua le sumerge.
-
-El Lucífero su padre estuvo aquella noche oscuro y desconocido; porque
-como no podia bajar del cielo en aquel triste momento, cubrió su rostro
-con densas nubes. Alcione entre tanto, ignorante de tan calamitosa
-desgracia de su esposo, estaba contando las noches de su ausencia; y
-esperando vanamente su vuelta, preparaba los vestidos con que habia
-de engalanarse cuando volviese, y las joyas con que ella habia de
-adornarse en aquel suspirado momento. Ofrecia inciensos á todos los
-Dioses, y principalmente en los templos de Juno, y se postraba ante
-las aras por su marido que ya no existia, y rogaba por su salud y su
-vuelta, y porque la prefiriese siempre y no se enamorase de otra;
-pero de tantos votos y súplicas esta última era sola la que se podia
-verificar. La Diosa, no queriendo ya que se le rogase mas por la salud
-de un difunto, ni se ofreciesen por él sacrificios en sus aras, llamó
-á Iris, y la dijo: „Iris, fidelísima embajadora mia, marcha al punto
-al palacio del Dios del sueño, y dile de mi parte que envie á Alcione
-un sueño que la represente la imágen de su marido que ha padecido
-naufragio, y la haga entender esta verdad.” Apenas dijo esto, Iris,
-vestida de mil colores, y señalando en el cielo su corvo[224] arco, se
-encaminó como se lo habia ordenado al palacio del Sueño, que estaba
-oculto entre unos peñascos.
-
-En el pais de los Cimerios[225] hay una cueva dilatada en la concavidad
-de una montaña, en donde el perezoso Sueño tiene su palacio y
-habitacion: jamas penetran en ella los rayos del sol, ni cuando nace,
-ni cuando está en lo mas alto, ni cuando se pone: la tierra exhala
-unas densas nieblas mezcladas de oscuridad, y la escasa luz de aquel
-sitio es como la del crepúsculo: jamas los gallos anuncian alli la
-vuelta de la Aurora: jamas los perros, guardas fieles de una casa,
-ni los ánsares, mas sagaces todavía que estos, interrumpen con su
-ladrar ni graznidos el tranquilo reposo que alli reina. Ni la fiera,
-ni los ganados, ni las ramas agitadas del viento, ni las voces de los
-hombres hacen ruido alguno: aquella es propiamente la mansion del
-mudo silencio. De lo mas bajo del peñasco sale un arroyo, que alguno
-diria ser el Leteo, cuya corriente, causando un dulce murmullo en
-las piedrecillas, convida á dormir. Á la puerta de la cueva se crian
-fecundas adormideras[226] y otras muchas yerbas, de las cuales la
-noche extrae el jugo soporífero, y lo esparce por el orbe oscuro de
-la tierra. En toda la casa hay puerta alguna cuyo quicial rechine al
-abrirla ó cerrarla, ni tampoco hay ningun guarda á su entrada. En medio
-de ella hay una alta cama, cuya armadura es de ébano, sus colchones de
-plumas, todo negro como la ropa que la cubria: en ella yacia el Dios
-del sueño con sus miembros como desfallecidos y desmayados. Al rededor
-de la cama estaban postrados una multitud de vanos sueños, que saben
-remedar todo género de figuras, y que son tantos en número como aristas
-tiene la mies, hojas las selvas, y la playa granos de arena. Al entrar
-Iris en esta cueva apartó con las manos los sueños que estorbaban su
-paso, y se acerca á la cama del Dios: iluminóse la estancia con el
-resplandor de su vestido, que hiriendo los pesados y soñolientos ojos
-de aquel, se los hizo abrir, aunque con dificultad, y levantar la
-vista un poco, volviéndose al momento á quedar medio dormido; pero
-por último despertó algo, y levantando la cabeza, y tocándose el pecho
-con la trémula barba, y apoyado sobre el hombro izquierdo, le preguntó
-á Iris (pues desde luego la conoció) cual era la causa de su venida.
-Ella entonces le dijo: „¡Ó Sueño! que eres el mas agradable de todos
-los Dioses: ¡ó Sueño! descanso de las fatigas, tranquilidad del ánimo,
-enemigo del desasosiego, que halagas y reparas para que continúen el
-trabajo los miembros fatigados con las diarias tareas, dispon que los
-sueños que remedan á la perfeccion las verdaderas figuras, vayan á
-Trachinia, y presentándose á Alcione bajo la imágen del Rey Ceix su
-esposo, le representen su naufragio. Juno es quien lo ordena, y me ha
-encargado esta diligencia.” Despues que Iris desempeñó el precepto de
-Juno se retiró, porque no podia tolerar mas la eficacia soporífera
-ni los vapores soñolientos de aquella casa, y sintiéndose acometida
-del sueño, se apresuró y volvió por el mismo arco en que poco antes
-habia venido. Entonces el Dios, de entre la multitud de los sueños
-que rodeaban su cama, escogió á Morfeo, artífice é imitador de las
-figuras.[227] Ninguno con mas destreza que él remeda y representa
-cuando se le manda el modo de andar, la fisonomía, el eco y sonido de
-la voz, los vestidos y las palabras que son mas usadas del que quiere
-figurar; pero este sueño solo imita y representa á los hombres; mas
-el otro, á quien los Dioses llaman Icelo, y los hombres Fobetor, se
-reviste de la figura de fiera, de ave, de serpiente, y de los demas
-seres del reino animal. Hay otro de tercera especie, llamado Fantaso,
-que se transforma en tierra, en peñasco, en agua, en madero, y en
-cualquiera cosa inanimada. Estos tres sueños solo frecuentan de noche
-los palacios de los Reyes, de los Grandes y Generales, y representan
-sus figuras; los demas sirven para la plebe. De estos no hizo caso el
-Dios anciano, y de aquellos tres hermanos eligió á Morfeo para que
-desempeñase el encargo y mandato de Juno que le habia intimado Iris, y
-al punto volvió á dejar caer su cabeza cargada de sueño, y se cubrió
-con la ropa de la cama.
-
-Morfeo vuela por la oscuridad sin que sus alas hiciesen ruido alguno,
-y en pocos instantes llegó á Trachinia, y depuestas las alas, tomó
-la figura de Ceix, y se presentó ante la cama en que dormia Alcione,
-descolorido como un difunto, sin vestido alguno, y destilando agua
-su barba y cabellos. Entonces recostándose sobre el lecho, y con
-lágrimas que le caian por las mejillas dijo de este modo: „¿Conoces á
-tu Ceix, desgraciada esposa mia? ¿Se ha desfigurado mi rostro con la
-muerte? Mírame, y me conocerás fácilmente; pero en lugar de tu marido
-hallarás solo su sombra. Tus votos, ó Alcione, y tus sacrificios de
-nada me sirvieron: he muerto; no te prometas ni esperes vanamente
-volverme á ver. El austro llovedor se enfureció contra la nave en el
-mar Egeo; levantó una deshecha tempestad, y la sumergió con un fuerte
-torbellino: yo clamaba invocando y repitiendo en vano tu nombre, y
-en esta actitud inundaron y cubrieron mi boca las olas. No son estas
-noticias dadas por un autor sospechoso, ni estás oyendo vagos rumores:
-yo mismo que estoy presente te anuncio mi desgracia y mi naufragio.
-Levántate prontamente; abandónate al llanto; vístete de luto, y no
-permitas que mi sombra baje al tártaro, morada de las almas, sin haber
-sido llorada.” Morfeo dijo todo esto imitando la voz de Ceix, de modo
-que Alcione creia que era él: tambien remedó su llanto y todas sus
-acciones y disposicion. Alcione entre sueño empezó á gemir, llorar y á
-extender los brazos, y en vez del cuerpo de su marido abrazó el aire
-sutil, y empezó á exclamar: „Detente, ¿dónde te vas? ambos partiremos
-juntos.” Turbada con la voz que habia oido, y con la figura que habia
-visto de su marido, despertó sobresaltada, y á la luz que habian
-entrado los criados que acudieron á sus voces, registró mirando á todas
-partes si estaba alli el que poco antes habia visto, y no hallándole
-en parage alguno, empezó á sacudir y golpear con la mano el rostro y
-pecho, á rasgar sus vestidos, y á arrancarse los cabellos, diciendo á
-su aya, que la preguntaba la causa de su llanto: „Ya no hay ni tienes
-á Alcione; ya no existe; feneció con su querido Ceix; no te empeñes
-en consolarme: murió ahogado en el mar, y acabo de verlo, le conocí,
-y al irle á coger las manos para detenerle, y que no se fuese, se me
-desvaneció como sombra, y sombra bien propia, expresiva y verdadera de
-mi idolatrado esposo, aunque no tenia aquella alegría de semblante que
-antes, sino que le ví descolorido, desnudo, y con el cabello destilando
-agua todavía. Sí; este es el mismo sitio donde estuvo el infeliz:” y
-miraba si en él habia dejado alguna huella ú otra señal, y entonces
-soltando las riendas á su dolor, hablando con su esposo, á quien aun
-imaginaba presente, se quejaba de este modo: „Ó desgraciado Ceix, tu
-naufragio era lo que yo temia, y lo que me anunciaba el corazon, y por
-eso te rogaba tan encarecidamente que no te apartases de mi compañía,
-ni te entregases á la inconstancia de los vientos; pero ya que ibas
-á perecer ¡ojalá me hubieras llevado contigo! ¡Ay! ¡y cuán bien me
-hubiera estado el ir en tu compañía, pues no hubiera vivido apartada
-de tí un momento, y hubiéramos muerto juntos! Ahora muero sin tí, y
-aunque ausente soy despojo de las olas en que fuiste sumergido, y sin
-embargo de estar lejos, el mismo mar es el sepulcro de mi cadaver.
-La memoria de tu naufragio no será mas cruel que el mar y las olas
-que te anegaron, si tuviera gusto en alargar mas mi vida y sobrevivir
-á tu desgracia; pero no sobreviviré ni me apartaré de tí, y te seré
-compañera en la muerte, y si en el sepulcro y la urna no se uniesen
-nuestros huesos, á lo menos estarán unidos nuestros nombres en el
-epitafio.” El dolor no la dejó proseguir, pues cuando iba á pronunciar
-las palabras eran interrumpidas con el llanto[228] y con los gemidos
-en que la hacia prorumpir la afliccion de su corazon.
-
-Luego que amaneció salió fuera de su palacio dirigiéndose á la playa,
-buscando afligida el sitio desde el cual habia estado mirando la
-partida de su marido: en él se detuvo; y observándole detenidamente,
-decia: „Desde aqui se hizo á la vela; aqui fue en esta misma playa
-donde al partirse me dió los últimos abrazos;” y cuando estaba mirando
-y remirando todas estas cosas, tendió su vista hácia el mar, y á larga
-distancia vió nadando sobre el agua una cosa que parecia un cadaver.
-Al principio no podia distinguirse lo que era; pero acercándose con
-las olas, llegó á conocerse que era un cuerpo, y aunque ignoraba quien
-fuese, se conmovió y asustó considerándole de algun náufrago, y como
-si se condoliese de un desconocido dijo: „¡Ó infeliz, cualquiera que
-seas, é infeliz de tu esposa si eres por ventura casado!” El cuerpo
-se fue acercando poco á poco, con las olas, y cuanto mas lo mira
-Alcione, tanto mas se aumenta su turbacion. En fin cuando ya estaba
-cerca de la playa y á distancia que pudiese ser conocido, le miró con
-mas atencion; y viendo que era su marido, exclamó: „Él es, él es;” y
-al mismo tiempo se hiere el rostro, arranca sus cabellos, rasga sus
-vestidos, y extendiendo hácia Ceix sus trémulas manos, dice: „¡Asi,
-carísimo esposo, asi, infeliz, vuelves á mí para acrecentar mi dolor!”
-y arrebatada del mas fiero sentimiento, dió un gran salto que parecia
-vuelo, y efectivamente lo era, y se puso sobre una especie de muelle
-que servia para que en él se quebrara y amansara la impetuosidad de las
-olas, y desde alli convertida en ave, é hiriendo el aire con las alas
-que la acababan de nacer, iba volando sobre la superficie de las aguas,
-y al mismo tiempo en lugar de lamentos su boca convertida en pico
-proferia un sonido triste y lastimoso. Mas luego que llegó á tocar el
-cuerpo de Ceix lo abrazó con sus recientes alas, y empezó á besarle con
-el duro pico. Aquellos que habian acudido á la ribera, observando que
-el cadaver se incorporaba algo, dudaban si seria porque hubiese sentido
-las caricias de su esposa, ó si el ímpetu de las olas le habia hecho
-tomar aquel movimiento; pero fue porque las habia sentido, y porque
-apiadándose de ellos los Dioses, los convirtieron en aves. Desde esta
-transformacion se conservan el mismo mutuo amor; y durante los siete
-dias[229] que la hembra está en huevos en el nido, sostenido sobre
-la superficie del agua, el mar está tranquilo y navegable; y Eolo, en
-obsequio de sus nietos,[230] tiene los vientos encerrados para que no
-salgan á alborotar los mares.
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_HESPERIA HUYE DE ESACO._
-
-
-Entre los que fueron testigos de aquel espectáculo habia un hombre
-anciano que alabó el amor y fidelidad de los dos esposos. Otro que
-estaba cercano á él, ó acaso el mismo, dijo: „Si lo permitió la suerte,
-este tambien que mirais surcar el mar, y traer las piernas encogidas
-(enseñándoles el mergo, cuyo cuello es espacioso, y que por alli
-pasó casualmente), es de familia Real; y si quereis subir hasta sus
-antepasados por su órden, hallareis que desciende de Ilo y de Asaraco,
-y de Ganimedes arrebatado por Júpiter, del viejo Laomedonte y de
-Príamo,[231] en cuyo tiempo fue destruida Troya, y que fue hermano[232]
-del famoso Hector; el cual, si no hubiera sido transformado en la
-flor de la juventud, acaso no hubiera sido inferior á Hector por sus
-famosas hazañas, aunque este era hijo de Hécuba, hija de Dimantes, y
-aquel, que se llamaba Esaco, de una Ninfa campestre llamada Alexirroe,
-que lo parió á escondidas en el monte Ida. Este tal Esaco no gustaba
-de las ciudades, y retirado del magnífico palacio, frecuentaba los
-secretos montes y los retirados campos, y no asistia sino alguna que
-otra vez á la corte de su padre: no obstante nada se le notaba de
-rusticidad en sus costumbres, ni su corazon era insensible al amor.
-Cierto dia, despues de haberla buscado por todas las selvas, halló y
-vió á la hermosa Hesperia, hija del rio Cebreno,[233] que en la ribera
-de él estaba enjugándose al sol los cabellos, que tenia tendidos sobre
-sus hombros. Luego que le vió echó á huir la Ninfa, como la espantada
-cierva huye de un lobo, ó como un ánade apartado del lago, que ve al
-gavilan que va á arrojarse sobre él. Esaco, á quien el amor dió alas
-(como el miedo parecia haberlas dado á la Ninfa), la persigue con
-ligereza; pero una víbora que se ocultaba en la yerba la pica en un
-pie,[234] y esparciéndose el veneno en su cuerpo, dejó á un tiempo de
-correr y vivir. Desesperado Esaco de un accidente tan funesto, abraza
-tiernamente á la Ninfa, que acababa de exhalar el último aliento, y
-exclama: „Pésame, pésame de haberte perseguido; pero yo no rezelaba
-esto, ni á tanta costa tuya pretendia la victoria. Querida Ninfa,
-nosotros dos te hemos quitado la vida. La víbora te hirió, y yo he
-sido la causa principal. Yo seria mas delincuente que ella si con mi
-muerte no vengara la tuya.” Despues que dijo estas palabras se arrojó
-al mar desde un alto peñasco. Tetis, apiadándose de él, lo recibió
-con suavidad y blandura; lo cubrió de plumas en tanto que fluctuaba
-sobre el mar, y de este modo le impidió morir, aunque él no deseaba
-sobrevivir á su amada Hesperia. Indignado contra la mano favorable
-que le protege, se queja de la crueldad del destino que le obliga á
-vivir. Con las nuevas alas se levanta en el aire, despues se arroja con
-impetuosidad para precipitarse; pero sus plumas interrumpen el ímpetu
-de la caida. Esaco se enfurece, se sumerge en lo profundo, buscando en
-vano medios con que darse la muerte que huye de él. El amor le pone
-flaco: las canillas y cuello se alargan: la cabeza la tiene distante
-del cuerpo: ama las aguas; y como se sumerge sin cesar, le ha quedado
-el nombre de mergo.[235]
-
-
-
-
-NOTAS
-
-
-[1] Fue uno de los cuatro hijos de Pandion, Rey de Atenas, y hermano de
-Progne y Filomela.
-
-[2] Era el hado que mientras tuviese aquel cabello no podia perder el
-reino.
-
-[3] Perífrasis, por la que quiere decir seis meses.
-
-[4] Era hija del Rey Niso.
-
-[5] Minos.
-
-[6] Esto denota cuán antigua sea el arte de la equitacion, cuyo orígen,
-que fue anterior á la guerra de Troya, dió causa y fundamento á la
-fábula y ficcion de los Centauros, á quienes hacian medio hombres y
-medio caballos.
-
-[7] Fue Europa, madre de Minos, que le hubo de Júpiter, de quien fue
-robada, segun ya antes queda dicho.
-
-[8] Fue Androgeo, muerto por Teseo.
-
-[9] Alude á la pena del parricidio, que era la privacion del uso de
-todos los elementos á un tiempo, porque la traicion de Escila era
-virtualmente un parricidio.
-
-[10] En esta isla fingieron que habian tenido su nacimiento la mayor
-parte de los Dioses y de las Diosas.
-
-[11] Entre ellas fue la del tributo de cierto número de jóvenes y
-doncellas para echarlos al Minotauro, entre los cuales cupo la suerte
-al mismo Teseo, que fue libertado por Ariadna.
-
-[12] Habla de los Sirtes del África, que son unos bancos de arena
-dilatados é intransitables.
-
-[13] La tal Escila fue hija de Forco; y Circe, zelosa porque amaba á
-Aglauco, de quien ella estaba enamorada, envenenó el estanque donde
-Escila se bañaba, y luego que entró en él quedó convertida en piedra
-de medio cuerpo abajo, y llena de horror se precipitó en el mar de
-Sicilia, donde es y forma uno de los escollos opuesto al de Caribdis.
-
-[14] Pasifae, enamorada de un toro, hizo que Dédalo la fabricase una
-vaca de madera; y valiéndose de ella, gustó con él las delicias de
-Venus.
-
-[15] El trofeo era un tronco que se fijaba en el sitio donde el
-egército enemigo empezaba á volver la espalda, y en él se colgaban las
-armas y despojos que se habian tomado; y de este principio se originó
-el trasladar y colocar los trofeos en los escudos heráldicos.
-
-[16] El Minotauro encerrado en el laberinto, y retirado de la vista del
-público, es símbolo y geroglífico del sigilo, principalmente en las
-materias de Estado; y el sigiloso senado de Roma le tomó por empresa, y
-le colocó en las banderas de sus egércitos con esta inscripcion: S. P.
-Q. R.
-
-[17] Del rio Meandro se dice que es tan tortuoso en los giros, vueltas
-y remolinos de sus aguas, que no puede discernirse hácia qué parte
-corre; y este rio es símbolo y geroglífico de los doctores y escritores
-oscuros y confusos, que no es fácil comprender qué es lo que dicen.
-
-[18] Este le habia encerrado en el laberinto por haber servido á
-Pasifae en sus amores.
-
-[19] Es una constelacion septentrional llamada la Osa menor, por otro
-nombre el Boyero, la que se finge ser Arcas, hijo de la Ninfa Calisto,
-transformado en oso, y trasladado despues al cielo.
-
-[20] Es otra constelacion de las pluviosas, y que causan tempestades,
-en la que fue transformado por Júpiter un hombre llamado Orion, que
-nació sin madre de la orina de aquel, de la de Neptuno y de la de
-Mercurio, recogidas y guardadas en el cuero de un buey.
-
-[21] La humacion era el modo mas frecuente de sepultar los cadáveres;
-pues aunque tambien hubo la ambustion y otros varios modos y ritos,
-no eran estos tan frecuentes, como propios y peculiares de solas las
-personas de elevado carácter y de opulencia.
-
-[22] Era un alcázar elevado de Atenas, desde el cual Dédalo despeñó
-y precipitó á su sobrino; y el llamarle el poeta torre de Minerva es
-porque la ciudad de Atenas estaba dedicada á esta falsa deidad.
-
-[23] Esto confirma aquel adagio latino: _Ars non sini perire_, en cuya
-comprobacion se suele citar el suceso de Arion, arrojado de la nave con
-su lira, y recibido por un delfin que le sacó á la playa.
-
-[24] Modo ingenioso de descubrir el poeta el orígen de las
-inclinaciones de la perdiz, y de su ratero y nada elevado vuelo por el
-temor de otra caida. Á este modo y por otro símil nos pintó el mismo
-Ovidio en otra parte el escarmiento aun en los irracionales, diciendo:
-_Qui semel est læsus, falleci piscis ab hamo omnibus unca sui putat ni
-esse cibis_.
-
-[25] Fue la de haber muerto al Minotauro, segun queda ya notado.
-
-[26] Dos deidades tutelares de Atenas, y las que principalmente se
-reverenciaban en esta ciudad.
-
-[27] Teseo.
-
-[28] Es lo que ahora llamamos el Archipiélago.
-
-[29] ¡Qué ceguedad la de los gentiles, que no se avergonzaban de adorar
-deidades poseidas de las mas torpes pasiones, y que tomaban las mas
-terribles venganzas por cosas de poco momento!
-
-[30] Fueron hijos de Júpiter y Leda.
-
-[31] Fue el principal y capitan de los Argonautas, que en la nave Argo
-hicieron el viage á Colcos á la conquista del vellocino de oro.
-
-[32] Este fue el mas longevo que conocieron los griegos, pues se afirma
-que vivió mas de trescientos años.
-
-[33] Fue hijo de Oeclo, y Ovidio le denomina con el patronímico de
-Oeclides. Tuvo fama de grande adivino; y previendo por su arte que
-moriria en la guerra de Tebas, se ocultó, y le descubrió su muger
-Erifile.
-
-[34] Diana sostenia y favorecia al jabalí como enviado por ella, y
-Apolo á los cazadores como Dios de la caza.
-
-[35] Las máquinas de batir y asaltar los muros y las plazas eran en lo
-antiguo para el asalto las torres, y para batir el ariete, las vineas y
-el testudo, cuya descripcion puede verse en Juan Ravisio Testor.
-
-[36] Estos eran Castor y Polux, conocidos por el patronímico de
-Tindárides.
-
-[37] Fue hermano de Peleo, tio carnal de Aquiles, y padre de Ayax, el
-que disputó con Ulises sobre las armas de aquel, segun se verá en el
-libro 13.
-
-[38] Es famosa en la fábula la amistad de Teseo y Piritoo, la que llegó
-al extremo de que habiendo ambos hecho el concierto de que ninguno de
-ellos hubiese de casar con muger que no fuese hija de Júpiter, bajaron
-al infierno á robar á Proserpina.
-
-[39] De esto se puede inferir cuán antigua sea la costumbre de que al
-que mata la fiera en una caza clamorosa le dan la cabeza, y la trae y
-pone por trofeo sobre las puertas de su casa, como aun en el dia se
-observa.
-
-[40] Violencia bien pintada de la pasion de la venganza, pues hizo que
-Altea suspendiese el llanto por la muerte de sus hermanos, y pasase
-desde él á la mas negra y dificil iracundia, tocando el grado de furor
-y escandecencia.
-
-[41] Cloto, Laquesis y Átropos, las cuales fingieron tenian á su
-arbitrio la vida de los hombres, y señalaban el término y duracion de
-ella al tiempo del nacimiento.
-
-[42] Fuerte contraste de dos violentas y contrarias pasiones, cuyos
-rasgos pinta el poeta con viveza, describiendo la prontitud con que
-Altea pasa de la una á la otra.
-
-[43] Dice esto porque pensaban los gentiles que las almas se aplacaban
-y aliviaban con la venganza y desagravio de su muerte.
-
-[44] Modo ingenioso con que quiere disculpar su impiedad.
-
-[45] Primer y funesto efecto de la maldad, que aun antes de cometerla
-hace que se violente y tiemble para egecutarla el delincuente.
-
-[46] En una forma muy semejante á esta, aunque provenida de otra causa,
-fingieron haber muerto Hércules en el monte Oeta, como se dirá adelante.
-
-[47] En esto alude á la persuasion en que estaban los gentiles, y que
-aun llegó á nuestros tiempos, de que las encantadoras y hechiceras
-forman unas figuras ó muñecos á quienes atormentan, y lo que padece la
-figura lo siente el original.
-
-[48] Ceremonia fúnebre que se hacia en las exequias, quitándose algo
-del cabello, y arrojándolo en la pira si aquellas eran por ambustion, ó
-en el sepulcro si eran por humacion.
-
-[49] Estas aves en que fueron transformadas las hermanas se llamaron
-Meleágrides, y en la mas comun opinion son las gallinas africanas, de
-que tanto aprecio hacian los romanos en sus cenas en tiempo de Horacio,
-que las denomina con el nombre de _afra avis_.
-
-[50] Como en cada cosa creian los gentiles existia una deidad, fingian
-haberlas en los rios; y la figura mitológica con que las pintaban era
-la de un hombre, cuya cabeza estaba coronada de ovas, y que destilaba
-agua por todo su cuerpo, y principalmente por los cabellos y la barba.
-
-[51] Eran los lechos ó camillas que llamaban convivales, en las que mas
-bien se recostaban que se sentaban á la mesa, como nosotros lo hacemos.
-
-[52] En cada camilla se acomodaban tres: el del medio era el lugar
-preferente, y este parece dieron á Teseo.
-
-[53] Las deidades campestres eran el Dios Pan, los Sátiros, los Faunos,
-los Rios, las Ninfas Náyades, que habitaban en las fuentes, y las
-Dríadas y Hamadríadas en los árboles.
-
-[54] Estas fueron unas Ninfas convertidas en islas por no haber llamado
-á Aqueloo á un sacrificio, al que habian convidado á todos los rios.
-
-[55] Era un rito y ceremonia del hospedage.
-
-[56] Todas estas cosas eran pertenecientes á la primera parte de la
-comida, que se llamaba _gustatio_.
-
-[57] Segunda parte de la comida.
-
-[58] Eran la conclusion ó la tercera parte.
-
-[59] Es muy vulgar y sabida la fábula de Proteo, de quien se dijo y
-fingió que tomaba las formas y figuras que queria, y esta fábula se
-acomoda á las personas que, como suele decirse, hacen á muchas caras.
-
-[60] Fue Metra, doncella de Tesalia, de quien se cuenta el suceso que
-refiere esta fábula.
-
-[61] Era costumbre el plantar un bosque al rededor de los templos,
-el cual, lo mismo que estos, estaba dedicado á la deidad del templo.
-De esto tenemos egemplares en las santas Escrituras, que refieren la
-piedad y zelo de algunos de los Reyes de Judá y de Israel, que para
-desterrar la idolatría destruyeron los templos de los ídolos y los
-bosques que los rodeaban; y en la gentilidad se tenia por una especie
-de impiedad y sacrilegio el cortar los árboles de estos bosques.
-
-[62] Esta demostracion no era del árbol, sino de la deidad que creian
-haber en él.
-
-[63] Céres era la Diosa de las mieses, y en el lenguage de los poetas
-significaba el pan, como Baco el vino, segun se colige de aquello _sine
-Cerere et Baccho friget Venus_; y como donde hay pan no puede haber
-hambre, por eso dice aqui el poeta que no pueden juntarse el hambre y
-Céres.
-
-[64] Elegante descripcion de la habitacion de la hambre.
-
-[65] Esta es una de las inconsecuencias que se notan en los poetas,
-pues atribuye al carro de Céres los dragones que eran propios del de
-Saturno.
-
-[66] Con el dinero que sacaba de las ventas.
-
-[67] Hércules fue hijo de Júpiter y Alcmena, muger que fue de
-Anfitrion; y para prepararle aquel á la apoteosis ó deificacion dispuso
-ponerle al pecho de su muger Juno al tiempo que esta estaba durmiendo;
-y como despertase y advirtiese el engaño de que estaba mamando un hijo
-que no era suyo, sino de su rival Alcmena, se retiró de pronto el
-pecho, y la leche que de él corrió se extendió por el cielo, y de ella
-se formó aquella blanca línea, que en idioma griego se llama _galaxia_,
-y comun y vulgarmente se la denomina la _via lactea_, y en España el
-_caminito de Santiago_.
-
-[68] El odio que Juno tuvo á Hércules consistia en ser hijo de su
-rival, y en que Júpiter habia prometido hacer Dios, y llenar de
-felicidades á lo que naciese de Alcmena; y por eso, valiéndose de
-Euristeo, le empeñó á tantas empresas y trabajos, con el fin de que
-pereciese en ellos antes de llegar á ser Dios.
-
-[69] Tan antiguo como esto es el tener por indecoroso y por caso de
-menos valer el no admitir el desafio, sin dar entrada á la reflexion de
-que es mas afrentoso y repugnante y una mal entendida idea del pundonor
-el complicarse en la costumbre bárbara é inhumana del desafio.
-
-[70] Como los atletas y luchadores peleaban desnudos, y ademas untados
-con aceite, usaban del ardid de tirarse polvo y arena el uno al otro
-para poderse asir, de modo que no fuese tan fácil el resbalarse y
-desprenderse.
-
-[71] Eran el uso de la facultad que tenia ó le atribuian de poder mudar
-varias formas y figuras, como Proteo, Vertumno y la hija de Eresicton,
-de la que ya queda hablado.
-
-[72] Es muy vulgar y sabido que la primera hazaña de Hércules fue la
-de despedazar, estando aun en la cuna, dos serpientes que Juno envió
-contra él para que le ahogasen entre sus roscas.
-
-[73] El vencimiento de este monstruo fue uno de los doce combates á que
-Juno empeñó á Hércules para acabar con él, y que pereciese en alguno de
-ellos. Era la tal Hidra una serpiente que tenia ó la fingian con cien
-cabezas, y cortándole una renacian dos en su lugar; y el modo que tuvo
-Hércules de acabar con ella fue usar del cauterio, aplicando un tizon
-encendido á cada cabeza que cortaba, con que impidió el que renaciesen
-las otras dos.
-
-[74] Varios é inconsecuentes estan los poetas y mitológicos en este y
-otros puntos; unas veces hacen á la cornucopia el asta de Aqueloo, y
-otras la de la cabra Amaltea, que crió á Júpiter. Sea lo uno ó sea lo
-otro, la cornucopia es una asta á quien las Ninfas llenaron de flores y
-frutas, y que se tiene y toma por símbolo de la abundancia.
-
-[75] Era un rio de Etolia, que desaguaba en el mar de Corinto.
-
-[76] Alude á los de caballo que atribuian á los Centauros, á quienes
-hacian medio hombres y medio caballos.
-
-[77] Por estas expresiones acuerda Hércules al Centauro el castigo de
-su padre Ixion, que por haberse atrevido á robar á Juno fue condenado
-en el infierno á la pena de la rueda; pero de nada sirvió este
-recuerdo, pues á los impíos y estragados no les detiene ni hace en
-ellos impresion alguna el miedo del castigo.
-
-[78] Las flechas de Hércules estaban envenenadas con la sangre de la
-Hidra, y de este modo se las dió á Filoctetes, y las tenia este, y era
-necesario concurriese con ellas á la guerra de Troya; pues segun los
-hados no podia ser conquistada ni tomada sin las flechas de Hércules.
-
-[79] Fue hija de Eurito, con la cual casó despues un hijo de Hércules
-llamado Hilo.
-
-[80] Creia que la virtud de la camisa era la de atraer á Hércules á su
-amor, é ignoraba que estaba envenenada.
-
-[81] Ceremonia que se llamaba libacion.
-
-[82] Fue hijo de Neptuno, tirano de Egipto, que sacrificaba á los
-huéspedes y extrangeros.
-
-[83] Fue un gigante, hijo de la Tierra, con quien peleó Hércules; y
-advirtiendo que siempre que le dejaba caer se levantaba con mayor
-fuerza, y que la Tierra su madre le daba mas vigor, le levantó en el
-aire, y alli le venció y quitó la vida.
-
-[84] Gerion, Rey fabuloso de los de España, fingieron que eran tres
-hombres reunidos en uno, y que tenia tres cabezas, seis brazos y seis
-pies; como el Cancerbero un monstruo de tres cabezas, segun queda ya
-anotado, y ambos fueron vencidos por Hércules.
-
-[85] Va refiriendo Hércules sus doce famosos combates, y el toro de
-quien hace expresion es el Minotauro de Creta.
-
-[86] Aqui toca una de sus doce empresas, que fue limpiar las
-caballerizas de Augias, Rey de la Elide, echando en ellas la corriente
-del rio Alfeo.
-
-[87] Otro de los trabajos de Hércules, que fue el matar las perniciosas
-aves que por el lago Estinfale, cerca del cual habitaban, se llamaron
-Estinfáledes, las cuales eran de una portentosa corpulencia, tenian las
-alas y plumas de hierro, y destrozaban los campos y los vivientes, y
-Hércules mató algunas á flechazos, y las demas huyeron de aquel sitio,
-espantadas del ruido que les hacia con dos planchas de metal.
-
-[88] En este bosque cazó Hércules una cierva muy ligera, que tenia los
-pies de bronce y los cuernos de oro.
-
-[89] En latin llamado _balteus_: era el cíngulo que en la victoria
-de las Amazonas quitó á Hipólita, su Reina, y lo trajo y entregó á
-Euristeo, que por consejo de Juno le habia empeñado en esta empresa.
-
-[90] Habla de la guerra que contra ellos hicieron los gigantes.
-
-[91] Fue hijo de Estenelo y Alcmena, y hermano uterino de Hércules.
-Júpiter impuso á este la obediencia á Euristeo, que por ardid de
-Juno habia nacido primero, ofreciéndole el premio de inmortalizarle,
-y hacerle Dios luego que hubiese cumplido los trabajos que aquel le
-señalase, de lo que sabedora Juno instigó á Euristeo á que le impusiese
-los mayores imposibles, con el fin de hacerle perecer en alguno de
-ellos: por eso se indigna Hércules de que Euristeo, siendo tan malo,
-tuviese salud y felicidad, y él con todo su valor y proezas se hallase
-penetrado de aquel fuego, y á punto de morir.
-
-[92] Este consistia en que los demas Dioses votaron por la deificacion
-de Hércules, y se conformaron en que se le diese este honor en premio
-de sus muchos trabajos.
-
-[93] Estas imágenes de que usa el poeta dan idea de que los gentiles
-tuvieron alguna confusa noticia del purgatorio, y de la purificacion
-que en él reciben las almas.
-
-[94] Este peso era la gran mole de Hércules, que como añadidura cargó
-con lo demas del cielo sobre los hombros de Atlante.
-
-[95] Era la Diosa Juno, á quien con el nombre de Lucina invocaban en
-los partos, y creian asistir á ellos, y los facilitaba.
-
-[96] Digan ahora lo que quieran los fisicos y sus modernas
-observaciones, fue opinion comun en lo antiguo que el tiempo del
-embarazo en las mugeres eran nueve meses cumplidos, despues de los
-cuales, y entrado ya el décimo, se verificaba el parto.
-
-[97] El cruzar las rodillas y los dedos la tal Lucina era accion para
-detener el parto, y el extenderlos para facilitarlos.
-
-[98] La criada Galantis comprendió que la postura de Juno era una maña
-para dificultar el parto, y trazó el ardid que aqui se refiere para
-hacerla mudar de postura, y que aquel se facilitase.
-
-[99] Era rito comun de los antiguos gentiles el que el mas cercano
-pariente cerraba los ojos al moribundo.
-
-[100] Semejante transformacion y renovacion hizo Medea con Eson, padre
-de Jason, al cual, siendo ya muy anciano, lo remozó, volviéndole á la
-edad de cuarenta años menos, como ya se dijo en el libro séptimo.
-
-[101] Todo lo que sigue es un oráculo en que Temis anunciaba lo que
-habia de suceder.
-
-[102] Fueron Eteocles y Polinice, hijos de Edipo, que los hubo en su
-madre Jocasta, con quien se casó sin conocerla.
-
-[103] Fue un adivino, que previendo que no volveria de la guerra de
-Tebas, se excusó y ocultó por no ir á ella; pero le descubrió Erifile,
-su muger, y al punto que llegó á Tebas, siguiendo el partido de
-Polinice, se abrió la tierra, y se le tragó vivo.
-
-[104] Fue Alcmeon, hijo de Anfiarao, el cual obedeciendo el precepto
-que le dejó su padre, mató á su madre Erifile.
-
-[105] Llámale piadoso porque vengó la muerte de su padre, y delincuente
-porque con la de su madre se hizo matricida.
-
-[106] Fue Calirroe, hija del rio Aqueloo, con quien Alcmeon se casó
-últimamente, habiendo abandonado á Alfesibea, hija de Fegeo, á la cual
-habia dado el fatal collar de oro que habia quitado á su madre Erifile
-cuando la mató. Calirroe, casada ya con Alcmeon, le pidió el tal
-collar; y yendo á recobrarle de Alfesibea, fue muerto por los hermanos
-de esta; y para que vengasen la muerte de su padre pidió Calirroe á
-Júpiter que de repente hiciese hombres perfectos á sus dos hijos, que
-eran niños, y Júpiter se lo concedió.
-
-[107] Hasta aqui el oráculo de Temis.
-
-[108] Era Titon, que por ser ya muy viejo decian se quedaba en la cama,
-y ella se levantaba primero, y salia en su carro esparciendo flores, y
-derramando el rocío.
-
-[109] Fue hijo de Júpiter y Electra, y querido de Céres.
-
-[110] Eaco, Radamanto y Minos eran tres hijos de Júpiter, á quienes
-este, por la justicia que observaron en la tierra, constituyó despues
-que murieron por jueces del infierno.
-
-[111] En la mas comun opinion fue hijo de Apolo, hermano de Pasifae, y
-cuñado de Minos, á quien viéndole ya viejo y débil, trataba de quitarle
-el reino; pero espantado por un sueño que le envió Júpiter, desistió
-del proyecto, y se retiró al Asia.
-
-[112] Es otra diversa de la que dió á Céres los primeros indicios de
-Proserpina: fue hija del tortuoso rio Meandro, y tuvo por hijos á
-Biblis y Cauno.
-
-[113] Por esta voz se entiende el cariño fraternal, al que Biblis
-pensaba le era lícito soltar la rienda.
-
-[114] La escritura en aquellos tiempos se hacia en unas tablas
-enceradas, y con unas puntas de hierro que servian de plumas, y se
-llamaba _stilo_, y de aqui vino el usarse de esta voz para significar
-el modo particular con que cada uno escribe.
-
-[115] Como las letras se delineaban y abrian sobre la cera, era fácil
-el volverla á juntar y borrarlas, y á esto llamaban _litura_, de donde
-vino la voz _litterae_.
-
-[116] El color del pudor es la palidez, y el de la osadía el sonroseo
-del rostro.
-
-[117] Indicios y señales las mas evidentes de la oculta pasion del amor.
-
-[118] Excusas muy frecuentes y comunes de los que se dejan arrastrar de
-la violencia de una pasion.
-
-[119] De esto es fácil conjeturar la costumbre antigua de poner en las
-inscripciones sepulcrales ó epitafios la especie de muerte, y la causa
-de ella.
-
-[120] Entonces se autorizaban los escritos, imponiendo en ellos el
-sello que cada uno tenia en su propio anillo, y era una señal que
-equivalia á la rúbrica que ahora usamos.
-
-[121] Hasta de las cosas mas fútiles y casuales hacian asunto los
-gentiles para tirar de ellas sus agüeros.
-
-[122] Dice esto, porque el quitarle la vida hubiera sido descubrir el
-secreto que queria ocultar, y poner en opiniones su propio honor.
-
-[123] Á las resoluciones inconsideradas y temerarias presto sigue el
-arrepentimiento.
-
-[124] Todo lo dicho es una alegoría muy oportuna, perfecta y acabada.
-
-[125] Confiesa la violencia de la pasion, cuyo primer efecto es
-deslumbrar y obcecar al que se rinde á ella.
-
-[126] Esto da á entender cuán antigua sea la opinion de la eficacia
-que se atribuye á la leche y á la lactancia para formar la índole é
-inclinacion en los niños; y esto deberia detener á las madres que
-separan de sí á sus propios hijos, y los abandonan á una ama, cuya
-índole y propiedades ignoran.
-
-[127] Si se dió entrada á una pasion, y llegó á apoderarse del corazon,
-pronto se hace robusta, y llega á ser obstinacion.
-
-[128] En lances y apuros de esta clase el mejor medio es huir.
-
-[129] Llamóse Cauna, en la Caria, ciudad poco saludable en el estío y
-otoño.
-
-[130] Era un monte en la Licia, en el que habia un volcan semejante al
-Etna de Sicilia. Los poetas fingieron que la Chimera era un monstruo
-que tenia la cabeza y anterior parte del cuerpo de leon, que vomitaba
-llamas, el medio de cabra, y la parte posterior de dragon; y hubo de
-dar ocasion á esta fábula el que la cima del monte Chimera era habitada
-de leones, el medio algo mas suave de cabras, y la falda pedregosa
-de serpientes. Belerofonte venció y mató á la Chimera, segun lo toca
-Alciato en uno de sus emblemas.
-
-[131] Asi se llamaba la muger de Ligdo.
-
-[132] Era la principal deidad que veneraban los egipcios. Fue la
-doncella Iö, á quien Júpiter para ocultarla de Juno transformó en
-vaca: aquella la dió á guardar al gigante Argos, que tenia cien ojos,
-y despues que Mercurio se los adormeció todos, y le cortó la cabeza,
-Júpiter la trasladó al Egipto, donde restituida á su primera figura,
-fue venerada con el nombre de Isis. Sus atributos eran la media luna
-sobre la cabeza, el sistro, y otros varios que mas adelante indica
-Ovidio, describiendo el aparato con que se presentó en sueño á Teletusa.
-
-[133] Era Mercurio en figura de perro.
-
-[134] Era otra deidad de Egipto, venerada en figura de buey de varios
-colores.
-
-[135] Era Harpócrates, filósofo griego, á quien pintaban con el dedo
-puesto sobre la boca, y le hacian símbolo del silencio.
-
-[136] Eran unos instrumentos de metal, de que usaban los sacerdotes
-egipcios en los sacrificios de Isis.
-
-[137] Este puede confundirse con Apis, y le atribuian la figura de
-toro. Cuando se perdia le buscaban con gran tristeza, y al hallarle
-hacian demostraciones con mucha alegría.
-
-[138] El soltarse los cabellos era nota y demostracion de afliccion.
-
-[139] Este y los demas sitios que nombra eran las principales ciudades
-de Egipto en que se reverenciaba á Isis.
-
-[140] Quiere decir que estaba viva, pues la reservó de la muerte con la
-traza que la dió Isis de que la fingiese varon.
-
-[141] Aqui se da á entender que lo que ofrecieron en el templo de Isis
-fue algun cuadro ó pintura del suceso, á cuyo pie estaria la pequeña
-inscripcion que mas abajo se refiere, de lo que se colige cuán antiguo
-es el uso de llevar y colgar los votos y promesas en los templos.
-
-[142] La invocacion que hacian á Himeneo para que asistiese á las
-bodas y las felicitase puede verse en aquel verso de Catulo _Hymen, o
-Hymenaee_, _Hymenades, o Hymenaee_. Orfeo fue hijo de Apolo y de la
-Musa Caliope, el mas diestro en la lira y en el cántico. Habilidad que
-hubo de ser don de Apolo su padre, á quien los mitólogos hacen Dios de
-la música y de la medicina.
-
-[143] Era Eurídice, que pocos dias despues de las bodas murió de la
-mordedura de una serpiente, y Orfeo su marido bajó con su lira al
-infierno á pedir á Pluton y Proserpina se la restituyesen.
-
-[144] Era un monte de Laconia, en el cual habia una profunda cueva, que
-creian ser la entrada para bajar á los infiernos.
-
-[145] Alude á la fábula del rapto de Proserpina, que ya queda tocado en
-el libro quinto.
-
-[146] Por haber puesto en una cena á Júpiter y Mercurio á su hijo
-Pelope fue condenado al infierno á la pena de estar en un rio y
-huírsele el agua, y las frutas de un árbol que estaba sobre su cabeza,
-cuando queria beber ó comer: es símbolo de los avarientos, que no gozan
-de lo que tienen.
-
-[147] Fue el padre de los Centauros, que los hubo en una nube que tenia
-la figura de Juno, y fue condenado al tormento de la rueda. Este y los
-demas tormentos que toca el poeta se suspendieron al embeleso y melodía
-del cántico de Orfeo.
-
-[148] Esto indica el errado concepto que tenian de los espíritus, á
-quienes daban configuracion corporal.
-
-[149] Esta fábula se hubo de confarcinar sobre la confusa noticia que
-hubieron de tener los gentiles del suceso de la muger de Loth, que por
-haber mirado atras cuando huia de Sodoma con su marido é hijas quedó
-convertida en una estatua de sal.
-
-[150] Tócase aqui de paso la fábula de un pastor, que al ver á
-Cancerbero, á quien Hércules sacó del infierno, y le traia por las
-ciudades de Grecia atado con una cadena por el cuello del medio, se
-quedó pasmado, y se convirtió en peñasco.
-
-[151] Era el barquero, que en su barca pasaba las almas al otro lado
-del rio; pero no admitia en ella á las de los que no habian sido
-sepultados. En esta barca finge Virgilio haber pasado Eneas y la Sibila
-para llegar á ver á su padre Anquises.
-
-[152] Los gentiles tuvieron sin duda noticia de lo que refiere Moises
-de las ciudades nefandas Sodoma y Gomorra &c., abrasadas con fuego del
-cielo por sus execrables maldades; pero ellos, como acostumbraban,
-envolvieron el terrible suceso con sus fábulas.
-
-[153] Este es Apolo.
-
-[154] Una de las Cícladas, en el mar Egeo.
-
-[155] Dice esto porque el ciprés es árbol fúnebre, que se plantaba
-junto á los sepulcros, y cuyas ramas se ponian en señal de luto y
-tristeza á las puertas de los que habian muerto.
-
-[156] Por esta invocacion empieza el cántico Orfeo, en el cual injirió
-las muchas transformaciones que se refieren en este y el siguiente
-libro, y llama á la Musa su madre, porque, segun ya queda dicho, era
-hijo de Caliope.
-
-[157] Dos especies de ellos atribuian á Júpiter; unos que llamaban
-menores, con los que suponian destrozaba los edificios y los árboles,
-y otros que llamaban mayores y trisulcos, con los cuales creian heria
-y derribaba las montañas, y de estos fabulizan se valió en la guerra
-contra los gigantes.
-
-[158] Fue hijo del Rey Tros, de quien tomó su nombre la ciudad de
-Troya, y por su hermosura Júpiter le arrebató transformado en águila
-para que le sirviese de copero en lugar de Hebe.
-
-[159] Fue famoso el templo y oráculo de Apolo de la isla de Delfos, en
-el que la sacerdotisa, llena de entusiasmo y con ademanes de locura,
-daba desde la trípode las respuestas mas oscuras y confusas, y engañaba
-con ellas á los que venian á consultar.
-
-[160] Como que era y le hacian el inventor y Dios de la medicina, la
-que por esto se llama aun en el dia arte ó facultad Apolinia.
-
-[161] Fue hijo de Telamon, que desesperado por la repulsa en el
-certamen con Ulises sobre las armas de Aquiles, se mató con su espada,
-y de su sangre empapada en la tierra brotó la flor del jacinto, escrito
-en sus hojas el _ay_, nota de dolor, con la diferencia de que en la que
-fue convertido el jóven Jacinto estaba primero la _y_, y se leia _ya_,
-y en la que brotó de la sangre de Ayax al contrario _ay_.
-
-[162] Fueron unas doncellas de Chipre, que por haber sido las primeras
-que se prostituyeron, segun se cuenta en la fábula siguiente, dieron
-ocasion á la de que Venus las convirtió en peñascos.
-
-[163] Como cada deidad tenia su influencia y dominio en su diverso
-territorio, pues Juno dominaba en Samos, Apolo en Delfos, Diana en
-Éfeso, y asi las demas, Venus era Diosa de Chipre, y asi la llama
-Horacio en aquella oda que empieza: _Sic te Diva potens Cypri._
-
-[164] Hace mencion de la cera de este monte, porque era la mas
-exquisita, y sus abejas y colmenas las mas afamadas, como puede verse
-en el libro 4.º de los Geórgicos de Virgilio.
-
-[165] Los hijos viciosos son la afrenta de los padres, y es desgracia
-el tenerlos, asi como los virtuosos y bien criados son el honor y la
-felicidad de ellos.
-
-[166] Pintaban á las Furias con un azote en la mano, una humosa tea en
-la otra, y una cabellera de víboras enroscadas.
-
-[167] Quiere decir su padre.
-
-[168] Discursos de una muger que se halla obcecada por una pasion, y
-que prueban el gran trastorno que causan las pasiones.
-
-[169] Antes bien lo detesta y aborrece.
-
-[170] El amor, inclinacion y oficios paternales del padre á los hijos,
-y de estos á aquel, se llamaba y conocia entre los gentiles con el
-nombre de piedad.
-
-[171] Era la muger de Ciniras y madre de Mirra.
-
-[172] Son dos constelaciones asi llamadas, inmediatas la primera al
-Boote, vulgarmente llamado el Carro, y la segunda al signo de Virgo, en
-las cuales fueron convertidos un padre y una hija de aquellos nombres.
-
-[173] Es cosa bien ridícula que el feto pudiese vivir y crecer despues
-de transformada en árbol su madre; pero tal es la naturaleza de las
-fábulas y ficciones poéticas, que confunden lo sensitivo con lo
-vegetativo.
-
-[174] Pinta á Adonis de un modo que solo le falta el carcax para
-equivocarse con Cupido.
-
-[175] Progresos y sucesion de las edades del hombre.
-
-[176] Á las flechas de Cupido atribuian la eficacia de incitar al amor.
-
-[177] Ciudades y regiones dedicadas á Venus, y en que esta asistia.
-
-[178] Énfasis con que desde el principio indica la transformacion de
-Atalanta.
-
-[179] Parece que la caza era un egercicio acomodado al celibato, y
-por eso se dedicó á ella Atalanta, el jóven Hipólito y otros algunos
-célibes que cuenta la fábula, aunque la doncella Calisto y otras muchas
-no estuvieron seguras en dicho egercicio.
-
-[180] Para empezar la carrera.
-
-[181] En este paréntesis habla Venus de sí misma.
-
-[182] Primer paso, expresion é indicio del amor de que ya estaba
-penetrada Atalanta por Hipomenes.
-
-[183] Fluctuacion y combate, que elegantemente denota los rápidos
-progresos del amor de Atalanta.
-
-[184] Es la de Venus, en cuya boca pone el poeta la referencia de esta
-fábula.
-
-[185] Es un epíteto de Venus por la isla de Citera, que la estaba
-dedicada.
-
-[186] Otra de las dedicadas á Venus, de quien tomó el epíteto de Cipria.
-
-[187] Hipérboles elegantes de la ligereza de los dos corredores.
-
-[188] Fue uno de los compañeros de Cadmo en la fundacion de Tebas.
-
-[189] Fue una Ninfa querida de Pluton llamada Menta, á quien, zelosa
-Proserpina, convirtió en yerbabuena.
-
-[190] Nombres gentilicios de los habitadores de unos pueblos de Tracia;
-pero aqui se toma por las Bacantes.
-
-[191] Epíteto de las Bacantes.
-
-[192] Error filosófico, renovado en el dia por los novadores y
-libertinos.
-
-[193] Rio de Tracia.
-
-[194] Orfeo habia enseñado á los de Tracia los ritos y ceremonias de
-las orgias ó fiestas de Baco.
-
-[195] El primero es un monte y el segundo un rio de la Lidia, cuyas
-arenas fingieron ser de oro por el suceso que se referirá despues.
-
-[196] Toca aqui la fábula de Dánae, hija de Acrisio, encerrada por su
-padre en una torre para libertarla de Júpiter, y de cuya diligencia se
-burló este Dios.
-
-[197] Capital de la Lidia, que fue corte del Rey Creso, edificada á las
-inmediaciones del rio Pactolo.
-
-[198] Tambien los gentiles tenian sus expiaciones y purificaciones por
-ablucion.
-
-[199] Es la virtud de convertirlo todo en oro.
-
-[200] Era la que los griegos llamaban _palla_, vestidura talar propia
-de aquella nacion, como lo era la toga de los romanos.
-
-[201] Era un adorno de la cabeza, como la mitra, las vendas, las
-diademas, &c.
-
-[202] Este criado seria semejante á aquel que pinta Plauto, el que
-decia de sí: _Rimosus ego sum, ac illac perfluo._
-
-[203] Llamado hoy los Dardanelos ó el Bósforo de Tracia.
-
-[204] Dos promontorios en la region de Troya: en el segundo y á la
-playa del mar estaba el sepulcro de Aquiles, y entre los dos un altar
-dedicado á Júpiter Panonfeo.
-
-[205] Una vez faltando Laomedonte al contrato que habia hecho con Apolo
-y Neptuno, y otra faltando á la palabra que habia dado á Hércules.
-
-[206] Era Tetis.
-
-[207] Peleo.
-
-[208] Un ramo de oliva.
-
-[209] Gavilan.
-
-[210] Lúcifer.
-
-[211] No puede hacerse mayor injuria ni que mas sensacion cause que
-llamar fea á una muger que presume de deidad.
-
-[212] Al medio dia.
-
-[213] Uno de los Dioses marinos, y padre de las Nereidas.
-
-[214] Fue una de las Nereidas, madre de Foco, que habia sido muerto por
-Peleo, y queria vengar la muerte de su hijo con el estrago de los toros.
-
-[215] Fue la de haberle sacado con pretexto de casa, y dejádole en el
-campo sin armas para que fuese despedazado por las fieras en despique
-del odio que le concibió por la calumnia que Hipólita, muger de Acasto,
-levantó contra Peleo, acusándole de que habia querido atreverse á su
-honestidad; y favorecido Peleo de Mercurio, que le dió una espada
-fabricada por Vulcano, cuando volvió á Tesalia mató con ella á Acasto y
-á su muger.
-
-[216] Fue un facineroso de Tesalia, que tenia interceptado el camino
-del oráculo de Delfos, y por último fue muerto por Apolo para que no
-impidiese la frecuencia de su templo.
-
-[217] Era hija de Eolo, Dios de los vientos, y muger de Ceix.
-
-[218] Se llamaban aquellas inscripciones que se ponian en los edificios
-sepulcrales en que habia algun cadaver, y cenotafios las que se
-contenian en edificios en que no habia cadaver, y que se erigian á la
-memoria de algun difunto.
-
-[219] Perífrasis de dos meses.
-
-[220] Principio de la tempestad, cuya elegante descripcion se sigue.
-
-[221] Por la undécima se entiende la mas grande y terrible por la
-perfeccion que contiene, y significa el número decenario, y á este modo
-dijo el mismo Ovidio en el libro 1.º de sus Tristes:
-
- _Qui venit hic fluctus supereminet omnes,_
- _Posterior nono est, undecimoque prior._
-
-[222] Tenian por fortuna el no morir en el mar ni carecer del honor de
-la sepultura, sin el cual, como ya antes queda anotado, creian no poder
-pasar la barca de Aqueronte.
-
-[223] Elegante pintura del conflicto de los que estan para naufragar.
-
-[224] Es el arco celeste, compuesto de tantos colores, del cual dijo
-Virgilio:
-
- _Mille trahit varios adverso sole colores._
-
-[225] Con mucha oportunidad y propiedad coloca el palacio del Sueño
-en el pais de los Cimerios, que hoy es la costa del mar Negro, region
-oscura y fria, y muy acomodada para influir sueño.
-
-[226] En esta y siguientes expresiones reune los atributos y
-circunstancias del sueño, y que provocan á él.
-
-[227] En tres clases ó especies dividian los sueños, unos que
-representaban á los hombres, otros á las fieras y demas animales, y
-otros á todas las demas cosas inanimadas. Al principal de los primeros
-llamaban Morfeo, al de los segundos Icelo, y al de los terceros
-Fantaso: estos tres representaban las cosas á los Reyes y personages,
-y los demas acometian á la plebe, y Morfeo fue enviado á representar á
-Alcione el naufragio de su marido.
-
-[228] Una expresion tan viva y vehemente como esta se halla en Séneca,
-el que en la tragedia Tiestes dice en el acto 5.º: _Venit in medias
-voces gemitus._
-
-[229] Llámanse dias alcioneos, en los cuales el mar está tranquilo, y
-ocurren á la salida del invierno: algunos dicen ser nueve.
-
-[230] Son los polluelos de los alciones, á quienes llama nietos de Eolo
-por provenir de Alcione, su hija, convertida en ave de esta especie.
-
-[231] Todos los antecedentes fueron Reyes de Troya.
-
-[232] Habla de Esaco.
-
-[233] Era un riachuelo de la region de Troya.
-
-[234] De igual casualidad fingieron haber muerto Eurídice, muger de
-Orfeo, segun ya queda dicho.
-
-[235] Este nombre es tomado del verbo latino _mergo, is_, que significa
-zabullirse.
-
-
-
-
-LISTA DE ESTAMPAS NUMERADAS
-
-
-Estampa 82: La enamorada Escila es despreciada de Minos por traidora.
-
-Estampa 83: Teseo mata al Minotauro y sale del laberinto de Creta.
-
-Estampa 84: El calor del Sol derrite la cera que pegaba las alas de
-Icaro, y cae al mar.
-
-Estampa 85: Perdix es precipitado por su envidioso tio, pero Minerva le
-transforma en Perdiz.
-
-Estampa 86: Meleagro presenta á Atalanta la cabeza del Jabalí de
-Calidonia.
-
-Estampa 87: El rio Aqueloo detiene á Teseo y le ruega descanse en su
-casa.
-
-Estampa 88: Júpiter y Mercurio hallan hospitalidad en casa de Filemon y
-Baucis.
-
-Estampa 89: La Hambre, por órden de Céres, esparce su veneno sobre
-Eresicton.
-
-Estampa 90: Aqueloo se transforma en Toro para combatir con Hércules.
-
-Estampa 96: Hércules, esclavo de la hermosura de Onfale, se deja
-desarmar é hila con ella.
-
-Estampa 95: Hércules ahoga á Anteo que se oponia á su transito para
-África.
-
-Estampa 91: Deyanira es robada por el Centauro Neso.
-
-Estampa 92: Hércules se tiende sobre la pira, y Filoctetes la prende
-fuego.
-
-Estampa 93: Hércules sube al cielo, y Júpiter le coloca entre los
-Dioses.
-
-Estampa 94: Lucina aterra á Galantis y la transforma en Comadreja.
-
-Estampa 97: Driope corta unas flores de Lotos, ninfa convertida en
-árbol, y sufre igual suerte.
-
-Estampa 98: Biblis, buscando á su hermano, es transformada en fuente.
-
-Estampa 99: Ifis es transformada en varon por la Diosa Isis para que se
-case con Yanta.
-
-Estampa 100: Corriendo Eurídice por un prado con otras ninfas es
-mordida por una serpiente y muere.
-
-Estampa 101: Saca Orfeo á Eurídice del Infierno y vuelve á perderla por
-mirarla.
-
-Estampa 102: Orfeo atrae al son de su voz y de su lira á los animales,
-rocas y árboles.
-
-Estampa 103: Queriendo darse la muerte Cipariso, es transformado en
-Ciprés por Apolo.
-
-Estampa 104: Júpiter transformado en Águila arrebata á Ganimedes.
-
-Estampa 105: Jugando Jacinto con Apolo, le mata un tejo que el viento
-desvió.
-
-Estampa 106: Venus transforma en Toros á los Cerastes que profanaban á
-Chipre.
-
-Estampa 107: Pigmalion se enamora de la estatua que habia hecho, y
-Venus la anima.
-
-Estampa 108: Desesperada Mirra se colgó; pero su Nodriza corta el lazo
-y la libra.
-
-Estampa 109: Mirra pare á Adonis y es transformada en el árbol de su
-nombre.
-
-Estampa 110: Venus aconseja á Adonis que solo caze animales indefensos.
-
-Estampa 111: Hipomenes vence con ardid en la carrera á Atalanta.
-
-Estampa 112: Venus llora á su querido Adonis herido por un jabalí.
-
-Estampa 113: Las Bacantes de Tracia que mataron á Orfeo son
-transformadas en árboles.
-
-Estampa 114: Sileno, adornado de pámpanos, es presentado á Midas, quien
-lo entrega á Baco.
-
-Estampa 115: Apolo pone orejas de asno á Midas en castigo de su mala
-sentencia.
-
-Estampa 116: Tetis oye á Proteo que la pronostica tendrá un hijo mas
-poderoso que su Padre.
-
-Estampa 117: Ceix, que va á consultar el oráculo de Apolo, se despide
-de Alcione.
-
-
-
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-additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any
-Defect you cause.
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
-www.gutenberg.org
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's business office is located at 809 North 1500 West,
-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation's website
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without
-widespread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine-readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-
-Most people start at our website which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
-
-This website includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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